APUNTES

[ORGANIZACIÓ N CONSTITUCIONAL DEL ESTADO]
Unión de Estudiantes de Ciencias Jurí dicas|AECUC3M

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Tema 1 El Principio Democrá tico 1. Introducció Participació polí y Democracia. n: n tica a) El principio democrá supone que los poderes del Estado emanen del pueblo (art. 1.2. CE), tico que aparece como autor ú ltimo de la voluntad del Estado. b) Existen 3 preceptos constitucionales en los que se reconoce el Principio Democrá tico. i. Art. 1.2 CE: refleja la idea de Soberaní Popular. a ii. Art. 66.1 CE: refleja la idea de Democracia Representativa. iii. Art. 23.1 CE: refleja los derechos de Participació Polí n tica. c) La definició constitucional del Estado españ como un Estado Democrá tiene como n ol tico consecuencia obligada el reconocimiento del derecho a participar en la formació de la voluntad n estatal (status activae civitatis). d) Segú el art. 23 CE, las formas de participació polí consisten en elegir y ser elegido para n n tica cargos representativos de í ndole polí así tica, como acceder a funciones pú blicas. 2. Democracia Representativa. a) Surge por la imposibilidad de que todo el pueblo decidan asuntos pú blicos y decisiones polí ticas. b) Sistema polí en el que el ciudadano decida gobernar por medio de unos representantes a travé tica s de elecciones perió dicas. c) Los representantes no van a estar ligado a las directrices de los representados (Mandato Imperativo, prohibido constitucionalmente). Los representantes pueden resolver los asuntos segú sus propios n criterios (Mandato Representativo). En la prá ctica, la idea de Mandato Representativo no existe, debido a la existencia de los Partidos Polí ticos y la disciplina del Partido. Existe un ví nculo fá ctico entre el parlamentario y los partidos polí ticos. d) Caracterí sticas de la Representació Polí n tica: i. El Representante es el titular del cargo pú blico cuya designació es llevado por el pueblo a n travé de las elecciones. s ii. La voluntad del representante debe coincidir con la voluntad de todo el pueblo. De acuerdo con el art.67.2 CE, estáprohibido el Mandato Imperativo. iii. Los representantes representa a toda la sociedad, y no a los que les hayan apoyado. iv. La participació polí es un derecho fundamental. n tica v. El principio democrá se plasma en la prá tico ctica a travé de la idea de Representació s n Polí tica. La idea de Representació Polí vincula tanto a los Representantes como a los n tica representados. Los Partidos Polí ticos no juegan ningú papel, no es ni representante ni es n representado. 3. El derecho de sufragio activo (art. 23.1 CE) a) El art 23.1 CE reconoce a los ciudadanos el derecho a participar en los asuntos pú blicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones perió dicas por

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sufragio universal. b) El precepto admite dos tipos de participació en los asuntos pú n blicos: i. La Participació directa: Se refiere a la adopció inmediata de decisiones por los ciudadanos, n n lo que reduce ese tipo de participació al Referé n ndum. ii. La Participació por medio de representantes: precisa que han de ser libremente elegidos en n elecciones perió dicas por sufragio universal. c) Concepto de Sufragio Universal. i. Se trata del sufragio atribuido a todo ciudadano en cuanto ciudadano y no en cuanto abogado, mé dico, universitario, o cualquier otra calificació n. d) El art. 23.1 CE atribuye el derecho de sufragio activo a los ciudadanos, pero tal atribució ha de n interpretarse en relació con otros dos mantatos constitucionales: n i. Art. 13.2 CE: El derecho del sufragio por extranjeros en las elecciones municipales. 1. La posibilidad de reconocimiento del derecho al voto de los extranjeros en las elecciones municipales se refleja en la Ley Orgá nica de Ré gimen Electoral General (LOREG), que dispone en art. 176 que gozan del derecho de sufragio activo en las elecciones municipales los residentes extranjeros en Españ cuyos respectivos paí permitan el voto de los a ses españ oles en dichas elecciones, y tal previsió se refiere a que ello sea en los té n rminos de un tratado o en el marco de la normativa comunitaria. 2. El art. 19.1, del Tratado de la Comunidad Europea dispone que todo ciudadano de la Unió que resida en un Estado miembro del que no sea nacional tendráderecho a ser n elector y elegible en las elecciones municipales del Estado miembro en el que resida, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. ii. Art. 93 CE: El derecho del sufragio por extranjeros en las elecciones a ó rganos de la Comunidad Europea, al Parlamento Europeo. 1. La LOREG dispone que gozará del derecho del sufragio activo en las elecciones al n Parlamento Europeo, los ciudadanos de la Unió Europea que, sin haber adquirido la n nacionalidad españ sean residentes en Españ siempre que reú los requisitos ola, a, nan exigidos a los electores españ oles, y tengan derecho de sufragio activo en su Estado de origen. 2. El Art. 19.2 del Tratado de la Comunidad Europea prevéque todo ciudadano de la Unió n que resida en un Estado miembro del que no sea nacional tendráderecho a ser elector y elegible en las elecciones al Parlamento Europeo en el Estado miembro en el que resida, en las mismas condiciones que los nacionales de dicho Estado. e) Requisitos para el ejercicio del derecho de sufragio activo (LOREG). i. La exigencia de Mayor de Edad. ii. La exclusió de los incapaces en virtud de sentencia judicial firme, así n como los internados en hospital psiquiá trico con autorizació judicial. n iii. La privació de la titularidad del derecho a los condenados por Sentencia judicial a la pena n principal o accesoria de privació del sufragio durante el tiempo de su cumplimiento. n iv. La inscripció en el censo electoral vigente. n 4. El Derecho de Sufragio Pasivo y Acceso a cargos pú blicos (Art. 23.2 CE).

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a) Los ciudadanos tienen derecho a acceder, en condiciones de igualdad a las funciones y cargos pú blicos, con los requisitos que señ alen las leyes. b) La Constitució establece un derecho de configuració legal. El legislador podrárestringir el n n á mbito de los cualificados para optar por una funció o cargo pú n blico, estableciendo un conjunto de requisitos, o regulando las condiciones para poder ser candidato a elecciones generales o locales. Estos requisitos y condiciones podrá excluir de esas posibilidades a diversas categorí de n as ciudadanos, si no cumplen unas exigencias especí ficas. c) Esta libertad de configuració legal se ve limitada por una exigencia: que se mantenga el principio n de igualdad (No se establece en el art. 23.2 una igualdad entre todos los ciudadanos, sino entre aqué que cumplan los requisitos previstos por la ley). llos d) Contenido del Derecho de Sufragio Pasivo: i. El art. 23.2 CE tiene una primera dimensió polí El derecho a presentarse como n tica: candidato a elecciones a instancias representativas de cará pú cter blico, esto es, las Cortes Generales, y los ó rganos de las entidades en que el Estado se organiza territorialmente. ii. Tambié tiene una segunda dimensió El artí citado viene a garantizar un derecho a n n: culo acceder, en condiciones de igualdad y en los té rminos que la ley prevea, a funciones y cargos pú blicos. Se extiende no só a los cargos pú lo blicos electivos, sino tambié a los puestos que se n cubren por procedimientos distintos de la elecció n. 5. El Sistema Electoral. a) Introducció n. i. La Constitució ha reservado a la ley orgá n nica la aprobació del ré n gimen electoral general. ii. La LO 5/85, de 19 de junio, del Ré gimen Electoral General (LOREG) realiza un tratamiento sistemá de la materia, al establecer unas disposiciones comunes para toda clase tico de elecciones por sufragio universal y otras especiales para las elecciones de Diputados y Senadores, las municipales, las de los Cabildos Insulares, las de Diputaciones Provinciales y las del Parlamento Europeo. b) El Sistema Electoral. i. El Sistema Electoral estádefinido por las normas relativas a: 1. Los instrumentos de expresió del voto: Las papeletas de votació n n. 2. La fó rmula electoral: El mé todo de asignació de los escañ entre los partidos en n os funció de sus respectivos resultados electorales. n 3. Las circunscripciones: Las unidades geográ ficas para el có mputo de los votos y la asignació de los escañ n os. c) Las Papeletas de Votació n. i. La LOREG ha optado por el llamado voto categó rico o de partido, que se lleva a cabo mediante listas cerradas y bloqueadas, tanto para las elecciones al Congreso de los de Diputados, como para las municipales. ii. Sin embargo, las listas cerradas y bloqueadas sacrifican la posibilidad de personalizar la representació polí y de exigir la responsabilidad polí individual de cada Diputado. n tica tica

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d) La Fó rmula Electoral. i. El Art. 68.3 CE exige que la elecció del Congreso se realice atendiendo a criterios de n representació proporcional. n ii. La representació proporcional no es una caracterí n stica general de la representació polí n tica exigida por la Constitució sino un pará n, metro establecido especí ficamente para las elecciones al Congreso. Las restantes elecciones pueden desarrollarse conforme a otras fó rmulas no proporcionales. La LOREG ha extendido tambié el criterio de la proporcionalidad a las n elecciones municipales, y otro tanto han hecho todos los Estatutos de Autonomí para las a, elecciones de sus Asambleas legislativas. iii. La representació proporcional es un principio que puede concertarse en una gran variedad de n fó rmulas electorales. La LOREG ha conservado el criterio de la Regla d´ Hondt, que consiste en atribuir los escañ en funció de los cocientes mayores que se obtengan al dividir os n sucesivamente los votos de cada partido por los nú meros enteros de la serie aritmé tica, hasta el de escañ correspondientes a la circunscripció os n. iv. La LOREG establece ademá un correctivo a la proporcionalidad en su art 163 a), al excluir de s la asignació de escañ a aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, 3 por n os ciento de los votos vá lidos emitidos en la circunscripció n. v. La principal excepció al criterio de representació proporcional establecida en la LOREG está n n en las elecciones al Senado, que se rigen por una fó rmula mayoritaria. Sin embargo, esta fó rmula mayoritaria estámitigada por la regla de que los electores só pueden votar a un lo nú mero de candidatos inferior al de los escañ que se disputan. os e) La circunscripció n. i. Es el elemento del sistema electoral mejor definido en la propia Constitució Esta ha optado n. claramente por la circunscripció provincial, tanto para el Congreso como para el Senado. n ii. En el caso del Senado, el art. 69 CE asigna directamente 4 senadores a cada provincia, 3 a cada una de las islas mayores, 2 a Ceuta y 2 a Melilla, y 1 a cada una de las islas o agrupaciones de islas menores. iii. En el caso del Congreso, el nú mero de diputados a elegir en cada provincia viene definido indirectamente por la Constitució El art. 68.1 CE fija el tamañ má n. o ximo y mí nimo de la Cá mara (400 y 300 diputados, respectivamente) y el art. 68.2 CE establece que su distribució n territorial se lleve a cabo asignando una representació mí n nima inicial a cada circunscripció y n distribuyendo los demá en funció de la població Dentro de estas má s n n. rgenes, la LOREG ha optado por un Congreso de 350 Diputados y ha asignado a cada provincia un mí nimo inicial de 2 Diputados. 6. Procedimiento Electoral. a) El procedimiento electoral alude al conjunto de actos que deben realizar una pluralidad de sujetos, para que las elecciones se lleven a cabo, para controlar su desarrollo y para verificar sus resultados. b) Fases iniciales del Procedimiento Electoral. i. La convocatoria de elecciones a las Cortes Generales es una facultad del Jefe del Estado (art 62.b CE) cuyo ejercicio viene regulado en el art. 42 de la LOREG, que distingue dos clases de

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convocatoria. 1. La primera, por disolució anticipada de las Cortes. n 2. La segunda, por expiració del mandato de las Cá n maras, en cuyo caso el Real Decreto de convocatoria debe expedirse con antelació 25 dí antes de la terminació del mandato. n as n 3. En ambos supuestos, los Decretos de convocatoria deben señ la fecha de las elecciones alar que habrá de celebrarse el dí quincuagé n a simo cuarto posterior a la convocatoria. ii. El nombramiento de representantes y administradores de los partidos y de las candidaturas. iii. La presentació y la proclamació de candidatos. El derecho de presentar candidatos queda n n reservado por la ley a las siguientes entidades: 1. Los partidos polí ticos inscritos en el registro correspondiente. 2. Las coaliciones, que se formen para cada elecció n. 3. Las agrupaciones de electores. Los candidatos, cualquiera que sea la entidad que los presente, no deben estar incursos en las causas de inelegibilidad que señ la LOREG. Cabe distinguir tambié los supuestos de ala n inelegibilidad por razó del cargo o del empleo y las causas de inelegibilidad por condena n judicial, previstas en el art. 6.2 de la LOREG. La LO 3/2007 ha añ adido un requisito importante, que consiste en que las candidaturas tengan una composició equilibrada de mujeres y hombres, de forma que en el conjunto de la lista n los candidatos de cada uno de los sexos supongan como mí nimo el 40%. iv. La campañ electoral, que viene definida en el art. 50.2 de la LOREG, queda reservada a los a candidatos, partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones. Sin embargo, nada impide jurí dicamente que otras entidades, como los sindicatos o las asociaciones empresariales, se pronuncien sobre los temas de la campañ o incluso que recomienden el voto en favor de una a determinada opció porque esas conductas está protegidas por el derecho fundamental de la n, n libertad de expresió n. La finalidad de la campañ electoral consiste en la captació de sufragios. Las actividades de a n publicidad electoral de las formaciones polí ticas, durante la campañ se rigen por el principio a, de libertad de contratació en la prensa y en la radio privadas, y por el de no n discriminació entre la publicidad de los distintos partidos en cuanto a inclusió tarifas y n n, ubicació La campañ electoral tiene una duració de 15 dí y que termina a las cero horas n. a n as del dí anterior a la votació a n. c) Fases decisoria y final del procedimiento electoral. i. La votació es la fase decisoria del procedimiento electoral. La modalidad ordinaria de n votació es la que se ejerce personalmente por el elector, en la Mesa Electoral que le n corresponda. La ley admite tambié el voto por correspondencia en los siguientes supuestos: n 1. Electores que prevean que en la fecha de la votació no se hallará en la localidad donde n n les corresponde ejercer su derecho de voto o que no puedan personarse en su Mesa Electoral. 2. Personal embarcado en buques de la armada, de la marina mercante españ o de la flota ola pesquera, personal de las fuerzas armadas y de los cuerpos de seguridad que esté n cumpliendo misiones en el exterior, así cmo los ciudadanos que se encuentren

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ii.

temporalmente en el extranjero entre la convocatoria de un proceso electoral y su celebració n. 3. Ciudadanos inscritos en el censo de residentes-ausentes que vivan en el extranjero, aunque é tambié tienen la opció de votar personalmente en los Consulados. stos n n El escrutinio y la proclamació de electos componen la fase final del procedimiento electoral, n ya que la proclamació no es má que una consecuencia del escrutinio. n s El escrutinio se desarrolla escalonadamente en dos momentos sucesivos: 1. El escrutinio en las Mesas Electorales. 2. El escrutinio general en la Junta Electoral de la circunscripció n.

7. Los Partidos Polí ticos. a) Son unas asociaciones que gozan de singulares caracterí sticas constitucionales. Son mencionados en el art. 6 de la Constitució como organismos que expresan el pluralismo polí n tico, concurren a la formació y manifestació de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la n n participació polí n tica, siendo libres su creació y el ejercicio de su actividad, dentro del respeto a n la Constitució y la ley. n b) Su protagonismo es en efecto manifiesto tanto en lo que se refiere al proceso electoral (presentació de candidaturas, campañ electorales), como en la actividad misma de las n as Cá maras parlamentarias (a travé de los grupos parlamentarios) e incluso en el á s mbito del Gobierno (que se forma sobre una base partidista, en funció del respaldo de un partido o de una n coalicció de partidos). n c) La destacada posició constitucional de los partidos polí n ticos no significa que é stos sean ó rganos del Estado o que desde el punto de vista de su naturaleza jurí presenten diferencias con las dica asociaciones reconocidas en el art. 22 de la CE. Los partidos polí ticos son formas especí ficas de asociaciones a las que la Constitució ha querido dotar de relevancia constitucional. n

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Tema 2

La Corona

1. La Monarquí Parlamentaria como forma polí del Estado. a tica a) El art. 1 CE afirma que la Monarquí Parlamentaria es la forma polí del Estado. a tica b) La expresió Monarquí Parlamentaria só puede hacer referencia a la articulació de los poderes n a lo n constituidos, esto es a la forma de gobierno, y no a la forma de Estado. c) La opció del constituyente en favor de la Monarquí parlamentaria no justifica una interpretació n a n conceptualista de la Constitució sustentada en una idea previa y absoluta de lo que aquella n, significa, porque su cará de forma polí exige una interpretació contextualizada, que cter tica n tenga en cuenta los factores polí ticos coyunturales que condicionan su funcionamiento. d) La expresió Monarquí parlamentaria só puede considerarse como una caracterizació esencial n a lo n de la forma de gobierno, y no como una descripció completa de la misma. En efecto, la Monarquí n a Parlamentaria só implica la separació del Rey de la funció gubernamental y la responsabilidad lo n n del Gobierno ante el Parlamento. 2. Las funciones del Rey. a) El art. 56.1 CE es la norma de cabecera de todas las relativas al Rey. Define su posició n constitucional y sus funciones. b) Que la Constitució se refiera al Rey como Jefe del Estado significa que es un ó n rgano estatal. Concretamente se trata de un ó rgano configurado por la propia Constitució que estádotado de las n, facultades que ella misma y las leyes expresamente le atribuyen, segú lo afirma el art. 56.1. Por n consiguiente, es uno de los ó rganos constitucionales del Estado. Este cará de ó cter rgano constitucional comporta que ha de tener una funció materialmente autó n noma y que en su ejercicio, el Rey no puede estar subordinado a ningú otro ó n rgano constitucional. Aunque la funció del Rey só consista en perfeccionar la expresió de la voluntad de otro ó n lo n rgano constitucional, la acció del Monarca resulte indispensable e insustituible. n c) El art. 56.1 CE afirma que el Rey es sí mbolo de su unidad y permanencia, lo que en parte deriva de su condició de titular de la Jefatura del Estado. La Corona, por su dimensió histó puede ser n n rica un sí mbolo particularmente eficaz y capaz de movilizar sentimientos de auto identificació y de n lealtad hacia la comunidad nacional y hacia las entidades regionales que la componen y de convertirse en un poderoso factor de integració n. d) Ademá el Rey arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones, lo que s, comporta una exigencia de neutralidad polí tica, sin la cual la moderació y el arbitraje de la n Corona se desnaturalizarí an. i. El arbitraje en la Constitució se caracteriza por la neutralidad polí del á n tica rbitro y por la menor extensió de sus poderes arbitrales. n ii. Se trata de un arbitraje al servicio del buen funcionamiento de una forma de gobierno parlamentaria, que ú nicamente precisa la intervenció arbitral de un poder neutral cuando no n sea capaz de autorregularse. iii. La principal facultad de significado arbitral que la Constitució confí al Rey es la de proponer n a candidato a Presidente de Gobierno (art. 62.d). Esta facultad tendráese significado arbitral,

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cuando falte un partido o una coalició mayoritarios en el Congreso de los Diputados. Pero este n arbitraje del Monarca no estáprevisto para hacer prevalecer la preferencia polí del Rey, sino tica la del Congreso de los Diputados, má concretamente, la preferencia de la mayorí simple de s a los Diputados. iv. Si las instituciones funcionan regularmente, no seráprecisa la intervenció arbitral del rey. n e) El art. 56.1 CE atribuye tambié al Rey la má representació del Estado españ en las n s n ol relaciones internacionales, especialmente con las naciones de su comunidad histó rica.. f) Finalmente, hay que hacer referencia a la funció del Rey como garante de la Constitució de n n, guardar y hacer guardar la Constitució Esta funció tiene dos significados complementarios: n. n i. Por un lado, es una consecuencia de la vinculació de los poderes pú n blicos a la Constitució n, que proclama al art. 9.1 CE y de la cual el Jefe del Estado no estáexceptuado. Ademá el s, principio de sujecció de los poderes pú n blicos a la Constitució tiene una relevancia n garantista especial, porque al Rey le compete realizar los principales actos de Estado. Por consiguiente, al Rey, como ó rgano final del procedimiento constitucional, le corresponde garantizar la regularidad formal del mismo e impedir los actos que lo vulneren, al menos en sus aspectos esenciales. ii. Ademá el Rey viene configurado como garante de la Constitució por su posició en relació s, n n n con las Fuerzas Armadas, que tienen encomendado en el art. 8 CE la defensa del ordenamiento constitucional. Las Fuerzas Armadas no es una institució autó n noma, sino es una organizació estatal, dependiente y subordinada a los ó n rganos constitucionales. La utilizació de las Fuerzas militares para la defensa polí de la Constitució deberárealizarse n tica n bajo la autoridad del Gobierno, a quien corresponde dirigirlas, y del Rey, a quien compete su mando supremo, conforme al art. 62 h.CE. iii. Si el Rey no puede mandar con el concurso del Gobierno, por estar aqué impedido, puede l hacerlo directamente como primer militar; cuyas ó rdenes para el establecimiento de la disciplina son inmediatamente obligatorias para todos los componentes de las Fuerzas Armadas. 3. El Refrendo. a) La necesidad de que los actos del Rey sean siempre refrendados, es decir, autorizados o conformados por otro ó rgano constitucional, que trae causa de la exenció de responsabilidad n del Jefe del Estado en las Monarquí De acuerdo con el art. 64.2 CE, de los actos del Rey será as. n responsables las personas que lo refrenden. El refrendo acredita la legalidad de la actuació del Jefe n del Estado y su oportunidad. b) El Objeto del refrendo son los actos que el Rey realiza como titular de la Jefatura del Estado, exceptuá ndose los correspondientes a su vida privada. Fuera de ese á mbito, el refrendo es siempre exigible. c) La forma tí del refrendo es la contrafirma de los actos del Jefe del Estado por parte del pica refrendante, pero existe otras formas, como el refrendo tá cito, que consiste en la presencia de los Ministros junto al Jefe de Estado en sus actividades oficiales y que implica la correspondiente asunció de responsabilidad; y el refrendo presunto, que es una presunció general de que el n n Gobierno cubre con su responsabilidad la actuació del Jefe del Estado, a no ser que dimita en n

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discrepancia con ella. d) Por lo que se refiere a la titularidad del poder de refrendo, el art. 64 CE se la atribuye al Presidente de Gobierno, a los ministros, y al Presidente del Congreso de los Diputados. El poder de los Ministros viene limitado por su respectiva competencia. El refrendo del Presidente del Congreso só es posible en los casos previstos en el art. 99 CE, es decir, la propuesta de candidato y el lo nombramiento del Presidente del Gobierno, y la disolució de las Cortes Generales si ningú n n candidato hubiera sido investido, pasados 2 meses desde la primera votació de investidura. n e) No cabe la delegació del refrendo en otros ó n rganos, ni pueden otras normas de inferior rango añ adir nuevos titulares de esta potestad. f) La naturaleza jurí del refrendo resulta claramente definida en el art. 56.3 CE. Se trata de una dica condició para la validez de los actos del Rey, y su ausencia determina la nulidad de dichos actos. n 4. La sucesió en la Corona. n a) La Constitució ha establecido una forma de gobierno moná n rquica y hereditaria, y ha reconocido como Rey al lé gitimo heredero de la dinastí histó a rica. Las reglas para la sucesió en la Corona, n establecidas en el propio art. 57.1 CE son: i. La preferencia del primer nacido de los descendientes del Rey, y subsidiariamente, de los descendientes del primogé nito, si é hubiera fallecido. ste ii. La preferencia de las lí neas anteriores sobre las posteriores. Debe interpretarse segú el n Có digo Civil, que especifica que las personas de diferentes generaciones forman una lí nea directa, si descienden unas de otras, y colateral si no descienden unas de otras, pero proceden de un tronco comú (art. 916 CC). n iii. La preferencia, dentro de la misma lí del grado má pró nea, s ximo sobre el má remoto, s significa la prioridad de las generaciones anteriores sobre las má jó s venes. iv. La preferencia en el mismo grado del varó sobre la mujer. Es una excepció al principio de n n igualdad jurí de los sexos, del art. 14 CE, sin má justificació que la que se deriva de la dica s n tradició n. v. La preferencia, en el mismo sexo, de la persona de má edad sobre la de menos, es una s concreció del principio de primogenitura. n b) La sucesió en la Corona se produce automá n ticamente. No obstante, el art. 61 CE se refiere a la proclamació del Rey ante las Cortes Generales y a su juramento de desempeñ fielmente sus n ar funciones, guardar y hacer guardar la Constitució y las leyes, y respetar los derechos de los n ciudadanos y de las Comunidades Autó nomas. i. El juramento que expresa la adhesió del Rey al orden de valores de la Constitució es n n condició de la proclamació que debe entenderse como un acto debido. n n, ii. La Constitució prevéque las Cortes deben resolver mediante una ley orgá n nica las abdicaciones, las renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesió a la Corona (art. 57.5 CE). n 5. La Regencia y la tutela del Rey menor. a) La Constitució establece las previsiones necesarias para que la Regencia se establezca en los n

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supuestos en que el Rey se halle inhabilitado para reinar, por ser menor de edad o por estar afectado por una incapacidad fí o mental, que debe ser reconocida por las Cortes Generales sica (art. 59 CE). b) Las formas de establecer la Regencia pueden ser de dos clases: i. Llamamiento de la propia Constitució que encomienda la Regencia, en el caso de la n, minorí de edad, al padre o a la madre del Rey, y en su defecto, al pariente mayor de edad má a s pró ximo a suceder en la Corona. En el supuesto de incapacidad reconocida por las Cortes, al Prí ncipe heredero, si fuese mayor de edad, y si no lo fuere, al padre del Rey, o a su madre y, en su defecto, al pariente mayor de edad má pró s ximo en el orden de sucesió n. ii. Electiva, que ha de ser nombrada por las Cortes Generales y que tiene una funció solamente n subsidiaria, para el caso de que no hubiera ninguna persona llamada a ejercer la Regencia conforme a las reglas anteriores. La Regencia electiva puede ser individual o colectiva. c) Cualquiera que sea la causa y la forma de la Regencia, é se ejerce con los mismos poderes que sta al Rey encomienda la Constitució n. La Constitució ha separado tambié la funció pú n n n blica de la Regencia de la funció privada que consiste en n la Tutela del Rey menor (art. 60 CE). La forma prioritaria de designació de tutor es la testamentaria, que n en su defecto, la Constitució designa Tutor al padre o a la madre del Rey menor. Subsidiariamente, la n designació corresponderáa las Cortes, con la restricció de no poder acumularse los cargos de Tutor y de n n Regente.

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Tema 3

Las Cortes Generales

1. Las Cortes Generales. Su funció en el Sistema. n a) La importancia de la funció de las Cortes Generales queda claramente expuesta en el art. 66 de la n Constitució que las figura como representantes del pueblo españ y las otorga funciones de n, ol tanta entidad como la legislativa, la presupuestaria y la del control del Gobierno. b) Las tres funciones que el art. 66.2 CE atribuye a las Cortes Generales serí suficientes para an configurar a las Cortes Generales como uno de los pilares fundamentales del sistema constitucional: i. Producir las normas jurí dicas centrales del ordenamiento. ii. Autorizar los gastos del Estado. iii. Controlar la actuació del Gobierno. n c) Las Cortes Generales siguen siendo uno de los escenarios fundamentales del sistema democrá tico. Ello obedece en particular a un factor de la mayor trascendencia en nuestra sociedad: la publicidad. Las Cortes Generales son el foro polí por excelencia, y los medios de comunicació trasladan tico n al gran pú blico los debates que allí tienen lugar, contribuyendo a formar la opinió del electorado n sobre la actuació del Gobierno y las alternativas que se ofrecen a ella. n 2. Composició El bicameralismo. n: a) La primera caracterí stica de las Cortes Generales es la de ser bicamerales. En efecto, la Constitució dispone que las Cortes está compuestas por el Congreso de los Diputados y el n n Senado (art. 66 CE). b) De conformidad con el tenor constitucional, el Congreso serí una Cá a mara de representació n popular, y el Senado una Cá mara de representació territorial. n c) El bicameralismo plasmado en la Constitució españ no es un bicameralismo perfecto. Es un n ola bicameralismo asimé trico y desigual. i. Es asimé trico porque las dos Cá maras tienen atribuidas distintas funciones o, dicho de otra forma, cada una de las Cá maras tiene asignadas competencias que ejerce en exclusiva y en las que la otra Cá mara no encuentra participació alguna. Así n pues, y aú cuando en muchas n funciones es precisa la concurrencia de ambas Cá maras. 1. Funciones del Congreso de los Diputados: a) El Congreso inviste al Presidente de Gobierno (art. 99 CE) y le retira la confianza mediante la de negació de la cuestió de confianza (art. 112 CE). n n b) La aprobació de una moció de censura (art. 113 CE). n n c) Convalidació de los Decretos-Leyes. n d) Ejerce las funciones relativas a los estados de alarma, excepció y sitio (art. 116 CE). n 2. Funciones del Senado: a) Autorizar las medidas adoptadas por el Gobierno para obligar a una Comunidad Autó noma a cumplir sus obligaciones constitucionales o legales, sin intervenció n alguno del Congreso a este respecto (art. 155.1 CE). ii. Es desigual porque las funciones de Congreso y Senado no son equivalentes, ni siquiera

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semejantes. El Congreso se encuentra en una clara situació de superioridad sobre el Senado. n d) Se trata de un bicameralismo claramente desequilibrado en favor del Congreso, auté ntico eje central de las Cortes Generales. En comparació con el del Congreso, el papel del Senado se n configura como secundario, tanto en el desarrollo de las funciones tí picas de las Cá maras cuanto en su contenido polí tico. La vertiente del Senado como Cá mara de reflexió en la funció legislativa n n es má pronunciada, pues puede introducir enmiendas en los Proyectos aprobados por el Congreso s de los Diputados o vetarlos. Pero su evaluació no ha de perder de vista que la decisió sobre la n n aceptació o no del veto o las enmiendas corresponde en definitiva al Congreso que puede imponer n su voluntad por mayorí simple. a 3. Las Prerrogativas Colectivas de las Cá maras. a) El concepto de prerrogativa. i. Para el correcto desempeñ de la funció representativa, los Parlamentos democrá o n ticos dotan a las Cá maras y a sus integrantes de una serie de exigencias y prerrogativas. ii. Las prerrogativas parlamentarias ofrecen en ocasiones una imagen de privilegio. No se trata de privilegio alguno. Su cará de prerrogativa, y no de privilegio, viene dado por el hecho de cter que no está previstas como beneficio o atributo del parlamentario, sino como instrumentos n que garantizan la libre formació de la voluntad de las Cá n maras. Por esa misma razó no n, son derechos de los parlamentarios, sino normas jurí dicas que deben ser aplicadas de oficio. b) La autonomí reglamentaria. a i. Las Cá maras gozan de la facultad de normar su propio funcionamiento mediante la aprobació de su propio Reglamento. El Reglamento se convierte en la principal fuente del n Derecho regulador de la vida de las Cá maras. ii. La potestad autorreglamentaria es una condició relevante para poder asegurar la plena n autonomí de las Cá a maras, en la medida en que la capacidad de normar su funcionamiento otorga no poca influencia sobre su actividad. iii. La Constitució reconoce la potestad reglamentaria de las Cá n maras en su art. 72.1, y dispone que los reglamentos solo podrá ser aprobados o modificados por la mayorí absoluta de la n a Cá mara correspondiente. iv. El objeto de esta previsió es asegurar un cierto consenso en torno a la norma reglamentaria y n proteger a las minorí impidiendo el dominio arbitrario de la mayorí as a. v. La norma reglamentaria deriva directamente de la Constitució y que no tiene má lí n s mites que los establecidos por ella. Supone tambié que ninguna otra norma que no sean los reglamentos n de las Cá maras puede regular la organizació y funcionamiento de é n stas, configurá ndose así una reserva de Reglamento. vi. Los reglamentos parlamentarios son normas emanadas del poder legislativo, pero só de una lo de sus Cá maras, y son elaboradas sin seguir el procedimiento legislativo. Tampoco son sancionadas por el Rey, ni promulgadas, ni se publican en el BOE. Por todo ello, no pueden ser considerados como una ley en sentido general. Pero, por otro lado, derivan directamente de la Constitució y no existe norma alguna que se interponga entre la Constitució y los n, n reglamentos y, por ende, é ocupan la misma posició que corresponde a la ley. stos n

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Los reglamentos de las Cá maras son normas directamente vinculadas y subordinadas a la Constitució y cuya posició en el sistema de fuentes no puede determinarse en té n, n rminos de jerarquí sino en té a, rminos de competencia. La fuerza de ley que gozan los reglamentos parlamentarios queda reflejada en el art. 27.2 LOTC, conforme al cual cabe el recurso de inconstitucionalidad contra ellos. c) Autonomí administrativa y presupuestaria e inviolabilidad a i. Las Cá maras eligen a sus Presidentes y demá ó s rganos de gobierno que ostentan todos los poderes administrativos y las facultades de policí en el interior de las respectivas sedes. (art. a 72.2 CE y 72.3 CE). Esta potestad de autogobierno incluye la facultad autonormativa en lo referente al personal de las Cá maras. ii. La Ley Orgá nica del Poder Judicial prevéque la Sala de los Contencioso-administrativo del Tribunal Supremo conoceráde los recursos contra los actos y disposiciones de los ó rganos de gobierno de las Cá maras en materia de personal y actos de administració n. iii. El art. 42 de LOTC articula el recurso de amparo ante este ó rgano contra los actos sin valor de ley emanados de las Cá maras o sus ó rganos de gobierno. Ello supone una sustancial reducció n del á mbito de los actos interna corporis: subsisten siempre que tales resoluciones no conculquen derechos fundamentales, pues en estos supuestos cabráel recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. iv. La Constitució otorga tambié a las Cá n n maras la capacidad de aprobar autó nomamente sus propios presupuestos (art. 72.1 CE). Se pretende evitar que la reserva constitucionalmente establecida en favor del Gobierno para que só é pueda elaborar el proyecto de Ley de lo ste Presupuestos (art. 134.1 CE) pueda ofrecer al ejecutivo un arma para estrangular econó micamente a las Cortes Generales. v. La Constitució señ que las Cortes Generales son inviolables (art. 63 CE), como lo son el n ala Rey o funcionalmente los propios miembros de las Cortes. La violabilidad impide que pueda exigirse a las Cortes responsabilidad alguna en razó de sus actos funcionales, esto es, de sus n actuaciones parlamentarias e impide que las Cortes sean demandadas o querelladas. 4. El Estatuto de los parlamentarios. Adquisició y pé n rdida de la condició de parlamentario. n a) La incompatibilidad y el juramento. i. La adquisició del estatuto del parlamentario se encuentra supeditada al cumplimiento de n ciertos requisitos: 1. No incurrir en causa alguna de incompatibilidad. La incompatibilidad es una figura cuyo objeto es asegurar que el parlamentario no se veráinterferido en el desarrollo de sus cometidos parlamentarios por el ejercicio de ninguna otra funció n. 2. La incompatibilidad tiene caracterí sticas diferentes a la inelegibilidad: a) Su objeto no es la regularidad del proceso electoral, sino garantizar que el trabajo del parlamentario electo podráser realizado sin influencias ni presiones y evitar la confusió entre los poderes del Estado, asegurando así independencia del n la legislativo. b) Mientras la inelegibilidad se proyecta sobre el proceso electoral, la incompatibilidad

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surge una vez finalizado é es entonces cuando el parlamentario electo ha de ste: efectuar una declaració de sus actividades a efectos de determinar la posible n incompatibilidad. c) El juicio sobre la concurrencia o no de incompatibilidad es realizado por el Pleno de la Cá mara correspondiente, a propuesta de la Comisió competente. En nuestro n ordenamiento, todos los que son inelegibles son incompatibles (art. 155.2 LOREG). ii. La obligació de prestar promesa o juramento de aceptar la Constitució Si el n n: parlamentario no presta juramento o promesa, sigue siendo Diputado o Senador electo, y su puesto no es cubierto por otro. Pero no adquiere la condició plena de parlamento, por lo que n tampoco ostenta los derechos y prerrogativas del mismo. b) Pé rdida de la condició de parlamentario. n i. Só se pierde la condició de parlamentario por las causas constitucional o lo n reglamentariamente previstas: 1. La finalizació del mandato, que tiene lugar 4 añ despué de la elecció o el dí de n os s n a disolució de la Cá n mara (art. 68.4 y 69.6 CE), salvo en lo que respecta a los miembros de las Diputaciones Permanentes, que siguen ejerciendo hasta que se constituye la Cá mara electa. 2. Otras causas de pé rdida: a) Pueden ser temporales o definitivas, pero ambas se sustentan sobre supuestos sancionadores, bien de í ndole disciplinaria de la Cá mara, bien de í ndole penal. b) La pé rdida temporal procede por razones disciplinarias, cuando el parlamentario contravengan reiteradamente las previsiones reglamentarias, y debe ser acordada por el Pleno de la Cá mara. Tambié procederála suspensió cuando el parlamentario hubiese n n sido objeto de Auto de procesamiento y se encuentre en situació de prisió n n preventiva. c) La pé rdida definitiva de la condició de parlamentario só tendrálugar por motivos n lo personales del parlamentario (fallecimiento, incapacitació declarada en resolució n n judicial o renuncia) o por decisió judicial firme que anule su elecció o n n proclamació n. 5. Las prerrogativas individuales de los parlamentarios. a) La justificació de las prerrogativas individuales. n i. El ordenamiento dota a los parlamentarios de una serie de derechos y prerrogativas encaminados a hacer posible que cuenten con todos los medios necesarios para desarrollar su funció evitando que la carencia de dichos medios le pueda constituir en sujeto pasivo de n, favores, influencias o presiones que puedan mediatizar su actividad parlamentaria. ii. Medios de cará jurí cter dico: 1. Los medios de cará jurí son conocidos como prerrogativas de los parlamentarios. cter dico Su objetivo es garantizar la independencia y libertad del Parlamento asegurando una firme protecció para sus miembros. n 2. Son reglas objetivas, cuyos destinatarios son otros ó rganos de los poderes pú blicos y que

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deben ser aplicados de oficio, con independencia de que el parlamento afectado lo desee o no. 3. Son irrenunciables, y só la Cá lo mara puede disponer de ellas, no cabiendo al parlamentario individual má que un interé legí s s timo. 4. Nuestro ordenamiento recoge tres prerrogativas parlamentarias: a) La inviolabilidad. i. El objetivo de la inviolabilidad es garantizar la libertad del parlamentario en el curso de su actividad como tal: asegurar que sus intervenciones parlamentarias y sus votos en la Cá mara no puedan acarrearle consecuencias negativas o sanciones jurí dicas de ninguna í ndole. ii. La inviolabilidad impide que se inste contra el parlamentario cualquier procedimiento sancionador que tenga como causa las opiniones o manifestaciones realizadas en el ejercicio de su funció como tal. n iii. Sus efectos temporales son indefinidos, en el sentido de que el procedimiento sancionador no podráser incoado ni aú cuando el parlamentario deje de serlo, n siempre que la causa del procedimiento fuese su actividad parlamentaria. b) La inmunidad. i. La inmunidad tiene como objetivo proteger al parlamentario frente a cualquier atentado contra su libertad que pudiera tener motivaciones polí ticas. ii. Le protege frente a la detenció o cualquier otra forma de privació de libertad y n n frente a la iniciació de procedimientos penales contra é n l. iii. La inmunidad no impide que se sigan procedimientos penales contra los parlamentarios: su finalidad es garantizar que tales procedimientos no tendrá n como mó la persecusió polí vil n tica. iv. Diferencias con la inviolabilidad. 1. La protecció de la inmunidad se limita al á n mbito penal. 2. La inmunidad tampoco es absoluta dentro del á mbito penal: los parlamentarios pueden ser detenidos en caso de flagrante delito, y pueden ser procesados si lo autoriza la Cá mara. v. Lo caracterí stico de la inmunidad es que, para que se inicie un procedimiento penal contra un parlamentario, debe ser la Cá mara la que juzgue si en dicho procedimiento hay o no indicios de persecusió polí concediendo o n tica, denegando el Suplicatorio (la autorizació para continuar el procedimiento). n vi. La Cá mara no puede actuar de forma libé rrima. La denegació o concesió del n n suplicatorio debe ser motivada, expresando las razones que impelen a la Cá mara a autorizar que se prosiga o no el procedimiento. vii. El á mbito temporal de la inmunidad se limita a la duració del mandato n parlamentario (art. 71.2 CE). Sin embargo, sus efectos son en cierto sentido retroactivos: de ser elegido como parlamentario alguien que se encuentra procesado, es menester la autorizació de la Cá n mara para continuar el procedimiento. Ademá si el se encuentra detenido o procesado, es obligada su s, inmediata excarcelació n.

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La inmunidad cubre, ademá de los actos funcionales del parlamentario, los que s no lo son: cualquier procedimiento penal contra un parlamentario debe contar con la concesió del suplicatorio para ser proseguido. Dicha autorizació debe ser n n solicitada a travé del Tribunal Supremo, en cuanto que ó s rgano competente para enjuiciar a Diputados y Senadores. c) El fuero especial. i. Se pretende asegurar que el ó rgano que enjuicia los procedimientos contra Diputados y Senadores (Tribunal Supremo, art. 71.3 CE) goce de las má altas s cotas de independencia, imparcialidad y cualificació jurí n dica que el ordenamiento puede otorgar, otorgando así garantí adicional a los una a parlamentarios. Medios de cará material: cter 1. El sistema pone a disposició de los parlamentarios otros medios encaminados a n facilitarles el desarrollo de su funció n. 2. Se les otorga una asignació econó n mica, que es correlativa al rí gido marco de incompatibilidades establecido. 3. La retribució del parlamentario es la traducció econó n n mica de la moderna concepció del n mandato parlamentario como el ejercicio de una funció pú n blica que exige una intensa dedicació n.

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6. La Organizació y Funcionamiento de las Cortes Generales n a) Órganos de Gobierno y Ordenació del Trabajo Parlamentario. n i. Presidencia de la Cá mara. 1. El Presidente es la má xima autoridad de la Cá mara respectiva. 2. La Constitució establece la autonomí de cada Cá n a mara en la elecció de su Presidente n (art. 72.2 CE). La elecció se produce en la primera sesió de la legislatura, escribiendo n n un solo nombre en la papeleta. Se requiere mayorí absoluta de los votos en primera a votació En su defecto, se realizaráuna segunda votació entre los que hayan alcanzado n. n las dos mayores votaciones o empatado en el mayor nú mero de votos, resultando elegido el que obtenga má votos. s 3. Competencias Presidenciales: a) El Presidente es el representante de la Cá mara. Manifiesta la voluntad de la Cá mara en su relació con los restantes ó n rganos constitucionales, y le corresponde defender las prerrogativas de é sta. b) El Presidente dirige los trabajos parlamentarios. El art. 72.3 CE señ que los ala Presidentes de las Cá maras ejercen en nombre de las mismas todos los poderes administrativos y facultades de policí interior de sus respectivas sedes. a c) El Presidente convoca, dirige y preside el Pleno, la Mesa y cualquier Comisió cuando n lo estime oportuno, así como la Junta de Portavoces y la Diputació Permanente. n d) El Presidente es el responsable de la disciplina en el interior de la Cá mara. e) El Presidente aplica e interpreta el Reglamento.

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4. La prá ctica presidencial españ se acerca má al Presidente neutral que al Presidente ola s lí Su imparcialidad se basa en que sus poderes se han concentrado en la direcció de der. n los debates, sin ejercer ningú control sobre el orden del dí Se distancia así contenido n a. del polí de los debates y se concentra en la direcció té tico n cnica y en el ejercicio de su autoritas sobre el funcionamiento parlamentario. La Mesa de la Cá mara. 1. Se considera el ó rgano rector de la misma y se le encarga la representació colegiada de n la Cá mara. 2. La Mesa es elegida automá ticamente en cada Cá mara. La del Congreso estácompuesta por el Presidente, 4 Vicepresidentes y 4 Secretarios. En el Senado, los Vicepresidentes son ú nicamente dos. 3. Competencias de la Mesa: a) Competencia de cualificació n: i. Consiste en verificar la capacidad de aqué que pretende iniciar un trá l mite parlamentario y si esa iniciativa reú los requisitos precisos. ne ii. La competencia de cualificació incide sobre las distintas propuestas n legislativas remitidas a la Mesa, que deberá ser calificadas como un tipo n legislativo especí y admitidas a trá fico mite. iii. El acuerdo de la Mesa puede ser sometido a revisió En el caso del Congreso, si n. un Diputado o un Grupo discrepan, la Mesa tendráque decidir motivadamente, oí la Junta de Portavoces. En el caso del Senado, un senador o Grupo da Parlamentario tiene que verse afectado, entonces solicita la reconsideració La n. Mesa decidiráde manera motivada y si no es uná nime cabe la deliberació en n Pleno. iv. El á mbito propio del control por parte de la Mesa es el de la viabilidad formal, no siendo posible la inadmisió por causas ajenas a una estricta regularidad formal. n b) La direcció de los trabajos parlamentarios. Se concreta en la programació en la n n distribució de los asuntos. n c) El gobierno interior y administració de las Cá n maras. d) Potestades disciplinarias. Orientadas esencialmente a estipular sanciones o proponer sanciones al Pleno. La Junta de Portavoces. 1. Estáformada por representantes de los diversos Grupos Parlamentarios. 2. En su composició pueden distinguirse los miembros natos y los asistentes. n a) Miembros Natos: i. Se incluyen los Presidentes de las Cá maras y los portavoces de los Grupos Parlamentarios que existen en las mismas. b) Miembros Asistentes: i. Son de cará parlamentarios o gubernamental. En el Congreso, a las reuniones cter de la Junta de Portavoces deberá asistir al menos un Vicepresidente, uno de los n Secretarios y el Secretario General de la Cá mara. 3. Funciones de la Junta:

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a) Poner en contacto a los ó rganos de gobierno constituidos en la Cá mara con los Grupos Parlamentarios. b) Facilitar los acuerdos entre los Grupos Parlamentarios, serenando el debate a travé de s la intervenció presidencial. n c) Convertirse en un lugar de encuentro preliminar entre la mayorí de gobierno y la a oposició n. 7. Órganos de Funcionamiento y Deliberació n. a) El Pleno. i. Es la reunió de todos los miembros electos que componen cada Cá n mara al haber adquirido la condició de diputado o senador. n ii. El Pleno equivale a la Cá mara, aunque en sentido estricto es un ó rgano funcional de é sta. iii. Estápresidido por el Presidente de la Cá mara, sustituido por los Vicepresidentes, por su orden, que ejercen esa funció en caso de vacante, ausencia o imposibilidad. n iv. Para adoptar acuerdos el Pleno de las Cá maras debe estar vá lidamente reunido, y con la asistencia de la mayorí de sus miembros. a v. Segú el art. 67.3 CE, las reuniones de parlamentarios que se celebren sin convocatoria n reglamentaria no vinculará a las Cá n maras y no podrá ejercer sus funciones ni ostentar sus n privilegios. b) Las Comisiones. i. Son un ó rgano colegiado, formado por un grupo reducido de parlamentarios que realiza funciones de preparació de la actividad posterior del Pleno, pero tambié lo sustituye en n n determinados casos, en el ejercicio de sus funciones. ii. Asíaunque su actividad fundamental continú siendo la preparació e instrucció del , a n n trabajo del Pleno, pueden actuar con competencia legislativa plena y participar en la funció n de control ordinario del Gobierno. iii. Se pueden distinguir distintos tipos de Comisiones: 1. Comisiones Permanentes Legislativas: Se mantienen durante toda la legislatura y participan en el procedimiento de elaboració de las leyes. n 2. Comisiones Permanentes No legislativas: Se mantienen durante toda la legislatura y no participan en el procedimiento legislativo. 3. Comisiones Mixtas de ambas Cá maras: a) Su composició es paritaria entre diputados y senadores. n b) El art. 74.2 CE indica que las decisiones de las Cortes Generales previstas en los art. 94.1 CE (autorizació previa para concluir ciertos tratados Internacionales), art. 145.2 n CE (autorizació por las Cortes Generales de los Acuerdos de cooperació entre las n n CCAA) y art. 158.2 CE (distribució por las Cortes Generales del Fondo de n Compensació Internacional), se adoptará por mayorí de cada una de las Cá n n a maras. c) Si no hubiera no hubiera acuerdo entre Senado y Congreso, se intentaráobtenerlo por una Comisió Mixta compuesta por igual nú n mero de diputados y senadores. Tambié el art. 167 CE prevéuna Comisió Mixta de composició paritaria de n n n

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Diputados y Senadores en el procedimiento de reforma ordinaria de la Constitució n. 4. Comisiones no permanentes de Estudio e Investigació Son Comisiones con una n: encomienda concreta. Las segundas será analizadas como una forma de control n parlamentario del Gobierno al describir las relaciones entre ambos ó rganos constitucionales pues constituyen un instrumento relevante en el proceso de control ordinario. 8. Órganos de Continuidad: Las Diputaciones Permanentes. a) El art. 78.1 CE señ que en cada Cá ala mara habráuna Diputació Permanente compuesta por un n mí nimo de 21 miembros, que representaráa los Grupos Parlamentarios, en proporció a su n importancia numé rica. b) Puede definirse como un ó rgano parlamentario que funciona en los perí odos de inactividad de las Cá maras y las sustituye, asumiendo de forma limitada algunas de sus funciones. c) Se pretende con ello mostrar la continuidad formal de la actividad parlamentaria, esto es, el funcionamiento continuo del ó rgano en 3 supuestos: i. Cuando por el transcurso de 4 añ desde la elecció expira el mandato parlamentario. os n ii. Cuando las Cá maras han sido disueltas por el Rey a propuesta del Presidente de Gobierno o se ha producido la disolució automá al no lograrse la investidura del Presidente prevista en el n tica art. 99.5 CE. iii. Cuando las Cá maras no está reunidas por hallarse entre dos perí n odos de sesiones, en el tiempo denominado de vacaciones parlamentarias. d) Cada Diputació Permanente estáintegrada por un mí n nimo de 21 miembros, en representació n proporcional de los Grupos Parlamentarios, má el Presidente de la Cá s mara. Se compone una Mesa con dos Vicepresidentes y dos Secretarios. Se convoca por el Presidente, a iniciativa propia, a petició de los Grupos o de una quinta parte de los miembros. n 9. La Ordenació del Trabajo Parlamentario. n a) Las sesiones parlamentarias. i. La convocatoria de las Cá maras es el acto de llamamiento de las mismas para que puedan reunirse y ejercer sus funciones. ii. Generalmente, las Cá maras se reú nen por separado. Las sesiones conjuntas se producen cuando se ejerzan competencias de las Cortes relacionadas con la Corona, como nombrar Regente o Tutor del Rey, y siempre que no se ejerzan competencias legislativas. Estas sesiones conjuntas será presididas por el Presidente del Congreso y se regirá por un Reglamento de n n las Cortes Generales aprobado por mayorí absoluta de las Cortes que no existe y ha sido a suplido en la prá ctica por el Reglamento del Congreso. iii. La Constitució establece una duració de 4 añ para la legislatura. Los trabajos de una n n os legislatura se organizan en perí odos de sesiones, es decir, perí odos de tiempo durante los cuales la Cá mara se convoca para debatir y tomar decisiones de forma ordinaria. iv. Segú el art. 73.1 CE, las Cá n maras se reunirá anualmente en 2 periodos ordinarios de sesiones: n

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el primero, de septiembre a diciembre, y el segundo, de febrero a junio. v. Las sesiones plenarias será pú n blicas, salvo acuerdo en contrario de cada Cá mara, adoptado por mayorí absoluta, o con arreglo al Reglamento. a b) Las votaciones parlamentarias. i. Segú el art. 79.2 CE, los acuerdos para ser vá n lidos deberá ser adoptados por la mayorí de n a los miembros presentes, sin perjuicio de las mayorí especiales que establezcan la as Constitució o las leyes orgá n nicas y las que para la elecció de personas establezcan los n Reglamentos de las Cá maras. ii. De acuerdo al art. 79.3 CE, el voto de Diputados y Senadores es personal e indelegable. 10. Funciones de las Cortes Generales. a) Funció Legislativa: El procedimiento legislativo. n i. Fases del procedimiento legislativo. 1. Fase de Iniciativa. a) Estáregulada en el art. 87 CE y se reconoce a diversos sujetos activos: i. Iniciativa Gubernamental: Cuando proceden del Gobierno, las propuestas de fuentes legislativas se denominan Proyectos de Ley y son aprobados en el Consejo de Ministros antes de remitirse al Congreso de los Diputados. El art. 89 CE indica la prioridad en la tramitació de los proyectos de ley, sobre las n proposiciones de ley. Pueden ser retirados en cualquier momento por el Gobierno. ii. Iniciativa Parlamentaria: La iniciativa surge de las propias Cá maras Parlamentarias, del Congreso y del Senado. Se denominan proposiciones de ley. En el Congreso, una proposició de ley es presentada por un diputado, con la n firma de otros 14, o bien por un Grupo parlamentario, con la firma de su portavoz. En el Senado, pueden plantear la iniciativa 25 senadores o un Grupo Parlamentario. iii. Iniciativa Autonó mica: Las Asambleas de las CCAA podrá solicitar del n Gobierno la adopció de un proyecto de ley o remitir a la Mesa del Congreso una n proposició de ley. En puridad, en ninguno de los 2 casos estamos ante una n iniciativa legislativa en sentido estricto, sino en el mejor de los supuestos ante una propuesta de iniciativa. iv. Iniciativa legislativa popular: Se establece un lí mite cuantitativo y un lí mite material. En el primer sentido, se exigen no menos de 500.000 firmas; en el segundo, la Constitució menciona diversos lí n mites materiales en cuanto no procede en materias propias de ley orgá nica, tributarias o de cará internacional, cter ni en lo relativo a las prerrogativas de gracia. Tampoco en este caso nos encontramos ante una inciativa que se recibe en la Mesa del Congreso y debe ser tomada en consideració por el Pleno del Congreso que asume esta propuesta de n iniciativa. 2. Fase de tramitació n. a) La preeminencia del Congreso en el procedimiento legislativo se muestra en que la

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Mesa del Congreso recibe y califica el texto enviado por alguno de los actores con capacidad de iniciativa. b) No está sujetas a toma en consideració los proyectos de ley remitidos por el n n Gobierno ni las proposiciones de ley debidas a la iniciativa del Senado. c) Las enmiendas pueden ser de totalidad, cuando pretenden la devolució del texto a su n autor o proponen un texto alternativo, o al articulado, con propuesta de supresió n, modificació o adició de artí n n culos. d) Si rechaza el proyecto, entonces quedaráconcluido el procedimiento legislativo. En el caso de que no rechazar el proyecto, se remite a la Comisió Permanente n Legislativa correspondiente en razó de la materia. n e) La Comisió nombra una Ponencia que analiza el texto y las enmiendas presentadas n para elaborar un Informe. Con el Informe, el texto se debate en el Pleno de la Comisió ya de forma pú n, blica y, por tanto, se efectú el debate entre los distintos a grupos que luego se repetiráen el Pleno. La Comisió emite un Dictamen que junto al n texto del proyecto o proposició de Ley se enví al Presidente del Congreso para que n a lo incluya en el orden del dí del Pleno. En el Pleno se defiende el texto por un a miembro del Gobierno o del Grupo Parlamentario proponente, se debate el texto artí por artí culo culo, se plantean enmiendas y finalmente se vota. f) Aprobado el proyecto o proposició de ley en el Congreso, el Presidente de la Cá n mara da cuenta al Presidente del Senado. El Senado tiene ú nicamente dos meses de plazo, que se reducen a 20 dí en los procedimientos considerados urgentes, para: as i. Interponer un veto al texto aprobado en el Congreso por mayorí absoluta de la a Cá mara en un debate de totalidad. ii. Introducir enmiendas en el texto aprobado en el Congreso. g) Tras el debate en el Senado, pueden producirse 3 situaciones distintas: i. El Senado aprueba el proyecto o proposició sin introducir ninguna enmienda. n En ese caso, se remite al Presidente del Gobierno para proceder a la correspondiente sanció y promulgació regia. n n ii. El Senado, mediante mensaje motivado, opone su veto. El Congreso puede levantarlo y ratificar definitivamente el texto inicialmente aprobado en esta Cá mara por mayorí absoluta o por mayorí simple, una vez transcurridos dos a a meses desde la interposició del mismo (art. 90.2 CE). n iii. El Senado no interpone veto en el mensaje motivado sino enmiendas al articulado. El Pleno del Congreso deberápronunciarse sobre ellas, aceptá ndolas o no por mayorí simple (art. 90.2 CE). a 3. Fase conclusiva. a) El art. 91 CE indica que el Rey sancionará en el plazo de 15 dí las leyes aprobadas , as, por las Cortes Generales, y las promulgaráy ordenarásu inmediata publicació n. b) La sanció es un requisito necesario pero sin contenido material. n c) La promulgació es un acto regio que consiste en la comprobació de que la ley n n sancionada cumple los requisitos constitucionalmente exigidos. d) En cuanto a la publicació es la fecha de entrada en vigor. Las leyes entrará en vigor n n

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a los 20 dí de su completa publicació en el BOE, si en ellas no se dispone otra cosa. as n ii. Especialidades del procedimiento legislativo. 1. El art. 75.2 CE señ que las Cá ala maras podrá delegar en las Comisiones Legislativas n Permanentes la aprobació de proyectos o proposiciones de Ley. El art. 75.3 CE excluye n de esta posibilidad de delegació la reforma constitucional, las cuestiones internacionales, n las leyes orgá nicas y de bases y los Presupuestos Generales del Estado. 2. El supuesto de tramitació en lectura ú n nica: La exclusió del trá n mite de Comisió y la n aprobació ú n nicamente en el Pleno cuando la naturaleza del proyecto o proposició de ley n lo aconsejen o su simplicidad de formulació lo permita. La decisió de seguir al n n procedimiento de lectura ú nica la adoptan los Plenos de las Cá maras a propuesta de las Mesas, oí las Juntas de Portavoces. das 3. La utilizació del procedimiento de urgencia se produce a petició del Gobierno, 2 Grupos n n parlamentarios o una quinta parte de los diputados. Efectuada la petició la Mesa del n, Congreso podráacordar que un asunto se tramite por el procedimiento de urgencia. Significa que los plazos tendrá una duració de la mitad de lo establecido con cará n n cter ordinario. b) Funció Presupuestaria. n i. La funció de aprobar los Presupuestos Generales del Estado, esto es, la previsió anual de n n ingresos y gastos. ii. Segú el art. 134.1 CE corresponde al Gobierno la elaboració de los Presupuestos Generales n n del Estado. Elaborados los Presupuestos se presentan en las Cortes al menos 3 meses antes de la expiració del anterior (art. 134.3 CE). n iii. Ejercida la iniciativa gubernamental, corresponde a las Cortes Generales el examen, enmienda y aprobació de los Presupuestos (art. 134.1 CE). En cuanto al derecho de n enmienda procede destacar la necesaria conformidad del Gobierno a las enmiendas que supongan aumento de cré ditos o disminució de los ingresos (art. 134.6 CE). n iv. En conclusió la aprobació de los Presupuestos es el ejercicio de la potestad legislativa. La n, n Constitució ha configurado el poder presupuestario como una colaboració de poderes entre el n n Gobierno y el Parlamento con la funció polí adicional de comprobar el apoyo n tica parlamentario con el que cuenta el Gobierno para desarrollar su programa de gobierno en el siguiente añ o. v. El art. 134.CE indica que si la Ley de Presupuestos no se aprobara antes del primer dí del a ejercicio econó mico correspondiente, se considerará automá n ticamente prorrogados los Presupuestos del ejercicio anterior hasta la aprobació de los nuevos. n c) Funció de Control: Fiscalizació y Exigencia de Responsabilidad Polí n n tica. i. La tercera funció clá de las Cortes Generales, mencionada en el art. 66.2 CE, es el control n sica de la acció del Gobierno. n ii. Formas de Control constitucionalmente previstas: 1. El control ordinario de la actividad gubernamental, o control de fiscalizació n, pretenden trasladar a la opinió pú n blica la crí y las posiciones alternativas. La tica actuació de control repercute sobre la consideració que la opinió pú n n n blica tenga del Gobierno, presentá ndose la minorí como alternativa de Gobierno para pró a ximas

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convocatorias electorales, pero tambié a su vez, tiene una vertiente integradora en cuanto n, tiende a favorecer la negociació polí entre la mayorí de gobierno y la minorí n tica a a parlamentaria. 2. El control como exigencia de responsabilidad polí tiene una naturaleza distinta. tica Pretende la caí y sustitució del Gobierno cuando el ó da n rgano parlamentario, concretamente el Congreso, constata a travé de un procedimiento formalizado que el s Presidente que habí sido investido no cuenta ya con la confianza de la Cá a mara y en esas circunstancias inviste a otro Presidente (moció de censura) o se produce la dimisió y un n n nuevo procedimiento de investidura (cuestió de confianza). n

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Tema 4 El Gobierno 1. Introducció n. a) La Constitució en su tí IV, Del Gobierno y de la Administració regula la estructura y n, tulo n, funciones del Gobierno como ó rgano constitucional diferenciado y con entidad propia. b) El Gobierno se configura como un ó rgano de importancia central en el sistema constitucional, en cuanto que no só cumple un conjunto de tareas concretas que se le atribuyen especí lo ficamente, sino que ademá debe realizar una funció general de estí s n mulo, orientació e impulso de la acció n n de otros ó rganos. 2. Composició del Gobierno. n a) Art. 98.1 CE: El Gobierno se compone del Presidente, de los Vicepresidentes en su caso, de los Ministros y de los demá miembros que establezca la ley. s b) En cuanto al nú mero y denominació de los ministerios, y la presencia o no de vicepresidentes, la n regulació constitucional hace posible una amplia flexibilidad. n c) El art. 103.2 CE establece que los ó rganos de la Administració del Estado son creados, regidos y n coordinados de acuerdo con la ley. Dicho artí no dispone que esos ó culo rganos hayan de ser creados o regidos por la ley, lo que implicarí una reserva absoluta de ley, sino de acuerdo con la ley. a d) La fó rmula de acuerdo con la ley no es otra que la de la llamada reserva relativa de ley, que permite compartir la regulació de una materia entre la ley y el reglamento. La norma legal podrálimitarse n a establecer prescripciones bá sicas, de manera que la normativa reglamentaria, respetando esas prescripciones, pueda determinar, segú las necesidades de cada momento, cuá y cuá han de n nto les ser los departamentos ministeriales (y Vicepresidencias, si así conviniera). 3. Estructura del Gobierno: el Consejo de Ministros. a) El Gobierno se estructura como un ó rgano pluripersonal. Resulta necesario diferenciar, como ó rganos constitucionales, por un lado el Gobierno en cuanto colectivo, y por otro los ó rganos unipersonales, con entidad propia que en é se integran. l b) Las normas bá sicas en cuanto a la estructura del Gobierno no establecen diferencias entre Gobierno y Consejo de Ministros. El té rmino Consejo de Ministros viene a equivaler a Gobierno en pleno. Las funciones que la Constitució y las leyes atribuyen gené n ricamente al Gobierno deben entenderse atribuidas al Consejo de Ministros. c) En cuanto a su ré gimen de funcionamiento, el Gobierno se configura constitucionalmente como un ó rgano colegiado, esto es, un ó rgano cuya voluntad es resultado del acuerdo de las voluntades de sus miembros tras la oportuna deliberació n. 4. Presidente y vicepresidente del Gobierno. a) Posició y Status del Presidente. n i. La posició del Presidente del Gobierno resulta claramente diferenciada de la correspondiente n al resto de los miembros del Gobierno. Se define como una figura con caracterí sticas propias, y en clara situació de preeminencia y direcció respecto del conjunto gubernamental. n n

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El Presidente del Gobierno se caracteriza por ostentar, ú nico entre los miembros del Consejo de Ministros, una investidura parlamentaria. iii. El nombramiento del Presidente del Gobierno corresponde, como el caso de los ministros, al Rey (art. 99 CE). No obstante, el nombramiento del Presidente tiene su fundamento en la confianza de la Cá mara, mientras que el de los ministros deriva de la propuesta en exclusiva del Presidente (art. 100 CE). iv. Al presidente le encomienda la Constitució la direcció de la acció del Gobierno y la n n n coordinació de las funciones de sus miembros. Ademá le encomienda un conjunto de n s, funciones especí ficas, en cuanto ó rgano individualizado, funciones que son competencias del Presidente, y no del Gobierno o Consejo de Ministros. 1. En relació con el propio Consejo de Ministros: La propuesta y cese de los ministros, y la n petició al Rey para que presida el Consejo, art. 62.9 CE. n 2. En relació con las Cortes: Planteamiento de la cuestió de confianza, art. 112 CE; n n Propuesta de disolució de las Cá n maras bajo su exclusiva responsabilidad, art. 115.1 CE. 3. En relació con el Tribunal Constitucional: Interposició del recurso de n n inconstitucionalidad. 4. La propuesta de sometimiento de una decisió a referé n ndum. b) Órganos de apoyo del Presidente. i. La especificidad de las funciones del Presidente del Gobierno hace necesaria la existencia de ó rganos de apoyo capaces de llevar a cabo las tareas de preparació de decisiones y n seguimiento de su ejecució n. ii. Como ó rgano de apoyo previsto en la Constitució ha de considerarse la figura del n, vicepresidente o vicepresidentes. Por lo que se refiere a sus funciones, no vienen enumeradas en la Constitució por lo que han sido la normativa legal y la prá n, ctica polí las que han tica venido a precisarlas. iii. En la prá ctica, aparte de las funciones de sustitució del Presidente por ausencia en el n extranjero o enfermedad, la funció del vicepresidente se ha centrado fundamentalmente en la n coordinació gubernamental y en la programació de las tareas del Gobierno, presidiendo a n n estos efectos las sesiones de la Comisió General de Secretarios de Estado y Subsecretarios. n 5. Los miembros del Gobierno. Los ministros. a) Los ministros se definen como jefes o directores de un departamento o secció de la Administració n n (departamento ministerial). b) Cabe que haya ministros que no sean jefes de un departamento ministerial: tal serí el caso de los a denominados ministros sin cartera. Se trata de una té cnica empleada para lograr el adecuado equilibrio numé en caso de Gobiernos de coalició o para encomendar tareas coyunturales a rico n, especialistas que se incluyen en el Consejo de Ministros. c) Aú cuando designados formalmente como departamentos ministeriales, no es infrecuente en la n prá ctica españ que se creen ministerios con caracterí ola sticas peculiares que los diferencian de las á reas tradicionales de la Administració tal serí el caso de la Oficina del Portavoz del Gobierno, o n: a del Ministerio de Relaciones con las Cortes. Sus titulares se configuran como jefes de departamentos reducidos, con finalidades casi exclusivamente de apoyo.

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d) Los ministros ostentan dos tipos de posiciones: i. Su condició de jefe de departamento ministerial, como posició administrativa, se simultanea n n con la del miembro del Gobierno, como posició polí n tica. ii. Ambas posiciones implican funciones distintas y complementarias: por una parte, la direcció n de una divisió administratica, por otra, la colaboració en la direcció polí del paí n n n tica s. e) El nombramiento de los ministros corresponde al Rey, a propuesta exclusiva del Presidente del Gobierno, y se efectú formalmente por Real Decreto, refrendado por el Presidente. a f) En cuanto a su cese, se produce igualmente a propuesta exclusiva del Presidente, si bien existen otros supuestos de cese automá ticamente ligados al cese de todo el Gobierno, como son los previstos en el art. 101 CE, esto es, la celebració de elecciones generales, la pé n rdida de confianza parlamentaria, y la dimisió o fallecimiento del Presidente. A estos supuestos debe añ n adirse el supuesto de cese por dimisió voluntaria. n 6. El estatuto de los miembros del Gobierno. a) Desde el punto de vista administrativo, la Constitució se refiere expresamente a una caracterí n stica del status ministerial, esto es, su especí ré fico gimen de incompatibilidades. El art. 98 CE establece un nú cleo mí nimo: Los miembros del Gobierno no podrá ejercer otras funciones representativas n que las propias del mandato parlamentario (La Constitució viene así admitir que los ministros n a puedan ser tambié miembros de las Cá n maras Legislativas) ni cualquier otra funció pú n blica que no derive de su cargo, ni actividad profesional o mercantil alguna. b) Desde la perspectiva penal, los miembros del gobierno gozan de una especial protecció n. c) El Status de los miembros del Gobierno tiene tambié una dimensió procesal, ya que la n n Constitució establece un fuero especial para ellos en materia penal. El art. 102 CE prevéque la n responsabilidad criminal del Presidente y los demá miembros del Gobierno habráde exigirse ante s la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo. d) Los miembros del Gobierno tienen el derecho y obligació de guardar secreto (incluso en n procedimientos judiciales) sobre materias cuya divulgació pudiera resultar en grave perjuicio de la n seguridad interna o externa del Estado, o de otros bienes pú blicos. 7. Formació del Gobierno. n a) Los procedimientos de formació y cese del Gobierno giran esencialmente en torno a la figura del n Presidente, siendo el nombramiento y cese de é el elemento definitorio, de que dependen el resto ste de los miembros del Gobierno. b) Por lo que se refiere a la fó rmula ordinaria, se trata de un procedimiento complejo, en el que pueden distinguirse tres fases: i. Fase de Propuesta: 1. La primera fase del procedimiento, segú el art.99 CE, consiste en una serie de consultas n del Rey con los representantes designados por los Grupos polí ticos con representació n parlamentaria. La dicció del artí deja claro que el protagonismo no le corresponde a n culo los grupos parlamentarios, sino a los grupos polí ticos que hayan obtenido representantes en las Cortes Generales. En consecuencia, habrí de entenderse que las consultas se evacuará a n con los representantes designados por los partidos polí ticos. Incluso, tales representantes

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no ostentaban la condició de Diputados o Senadores. n 2. La propuesta del Rey, a partir de tales consultas, conteniendo el nombre del candidato seleccionado, se transmite al Congreso a travé de su Presidente (art. 99 CE). Se trata de un s acto formal, que debe ser refrendado por el Presidente del Congreso, segú prevé n expresamente el art. 64.1 CE. Fase de Investidura: 1. Formalizada la propuesta por el Rey, corresponde al Congreso de los Diputados pronunciarse sobre ella. 2. El pronunciamiento de los Diputados consiste en una afirmació o negació (o abstenció n n n) sobre el candidato propuesto, sin que sea posible la formulació de alternativas. n 3. El candidato deberáexponer el programa polí del Gobierno que pretenda formar, y tico solicitarála confianza de la Cá mara. 4. La exposició del programa del candidato debe ir seguida de un debate en el Pleno. Para la n investidura, la Constitució y el Reglamento del Congreso de los Diputados exigen la n mayorí absoluta de los miembros del Congreso. a a) En cuanto a la definició de mayorí absoluta, se entiende por ella la que comprende a n a má de la mitad de los miembros de la Cá s mara. b) En cuanto a quié sean é nes stos, se ha considerado en la prá ctica parlamentaria que son aqué que ostentan la condició plena de Diputado, esto es, los que hayan cumplido llos n los requisitos del art. 20 del Reglamento: i. Presentació de credenciales. n ii. Declaració a efectos de incompatibilidades. n iii. Prestació de juramento. n c) La Constitució prevéla posibilidad de que el candidato propuesto no obtenga la n mayorí absoluta en primera vuelta. a i. Si no se alcanza la mayorí absoluta, la misma propuesta deberásometerse a a nueva votació 48 horas despué En este caso, la confianza se entenderáotorgada n s. si obtuviese la mayorí simple. Por mayorí simple se entiende aqué en que los a a lla votos favorables son má numerosos que los expresamente desfavorables: no se s computan las abstenciones, ni los votos blancos o nulos. ii. Si no se obtiene la mayorí simple, deberáefectuarse nueva propuesta en la forma a prevista en los apartados anteriores. La doctrina acadé mica ha señ alado que, en cualquier caso una nueva propuesta no tiene por quésignificar forzosamente un nuevo candidato. iii. Si tampoco tuviesen é las sucesivas propuestas en el plazo de 2 meses a partir xito de la primera votació de investidura, el Rey disolverálas Cá n maras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso. Resulta ló gico que la disolució afecte a las dos Cá n maras, aú cuando el Senado no participe en la n investidura. Fase de nombramiento de los miembros del Gobierno. 1. Una vez realizada con é la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, xito corresponde al Rey su nombramiento formal (art. 99.3 CE). En este caso, se atribuye al

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Presidente del Congreso el refrendo del nombramiento. 2. En lo que se refiere al resto de los miembros del Gobierno, la Constitució atribuye n tambié su nombramiento al Rey (art. 100 CE). Ahora bien, en este caso, el nombramiento n se realiza a propuesta del Presidente del Gobierno y es refrendado por este ú ltimo. 3. Los nombramientos del Presidente y demá miembros del Gobierno se llevan a cabo s mediante Real Decreto. 8. Cese de los miembros del Gobierno. a) El cese del Presidente trae consigo el cese de los demá miembros del Gobierno. s b) Causas del cese de los miembros del Gobierno: i. La celebració de elecciones generales. n ii. La pé rdida de la confianza parlamentaria (art. 101 CE). iii. Dimisió o fallecimiento del Presidente. n iv. La declaració de incapacidad del Presidente. n v. Acusació por traició del Presidente (art. 102.2 CE, al requerir la aprobació por mayorí n n n a absoluta del Congreso, deberí implicar la pé a rdida de la confianza parlamentaria). c) El cese del Gobierno no supone un vací institucional. El Gobierno cesante continuaráen funciones o hasta la toma de posesió del nuevo Gobierno. Se produce la situació del Gobierno en funciones, n n que debe suponer una alteració y disminució de las facultades gubernamentales. n n i. Principales Funciones de Gobierno en funciones: 1. Adoptar una serie de decisiones en caso de urgencia y de necesidad. 2. Garantizar la formació del cambio de equipo de gobierno. n ii. Lí mites del Gobierno en funciones: 1. El Gobierno en funciones no puede desarrollar el programa polí anterior. tico 2. No tendrálas siguientes facultades: a) Proponer al rey la disolució de las Cá n maras. b) Presentar una Cuestió de Confianza. n c) El Consejo de Ministros no puede iniciar el procedimiento presupuestario. d) El Gobierno en funciones no puede presentar proyectos de ley. e) Las delegaciones legislativas otorgadas quedará suspendidas durante el ejercicio del n Gobierno en funciones. d) El eventual pronunciamiento reprobatorio parlamentario no supone, desde una perspectiva estrictamente constitucional, el cese del ministro afectado: Los ministros son ciertamente responsables, pero tal responsabilidad no implica que el Parlamento tenga potestad para cesarles, ni que el Presidente del Gobierno deba efectuar su cese como consecuencia de una reprobació n parlamentaria. 9. Las funciones del Gobierno: Introducció n. a) La Constitució encomienda al Gobierno, y a sus diversos ó n rganos una multiplicidad de tareas y funciones sobre materias muy distintas, recogidas gené ricamente en el art. 97 CE. b) Las funciones del Gobierno: i. Direcció de la polí interior y exterior; La Administració civil y militar y la defensa del n tica n

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Estado. ii. Ejercicio de la funció ejecutiva. n iii. Potestad reglamentaria. c) El Gobierno tiene un conjunto muy amplio de funciones. Aparte de la mera ejecució de las leyes, n corresponde tambié al Gobierno una tarea directiva de la polí n tica: i. Fijando los objetivos y metas de la acció coordinada de los poderes pú n blicos. ii. Proponiendo los medios y mé todos para conseguir estos objetivos. d) Al Gobierno le corresponde tambié orientar, coordinar y supervisar el aparato de la n Administració tanto en su acció interna como cara al exterior. n, n 10. La funció directiva del Gobierno. n a) El art. 97 CE confiere al Gobierno la direcció de la polí interior y exterior, la Administració n tica n civil y militar y la defensa del Estado. b) La funció directiva consiste en fijar unas metas a alcanzar (objetivos de la polí econó n tica mica, social,etc.) y en impulsar al resto de los ó rganos constitucionales para que provean las formas y medios de alcanzar esos objetivos. c) Como consecuencia, el Gobierno presenta dos dimensiones en parte contrapuestas: i. Es ejecutor de decisiones de otros, pues desempeñ la funció ejecutiva. a n ii. Es director, pues ejerce una funció creadora e impulsora, que se proyecta sobre los demá n s poderes del Estado. d) El amplio mandato constitucional del art. 97 CE viene a reflejar que la funció ordinaria y cotidiana n de impulso e iniciativa reside en el ó rgano gubernamental, correspondiendo a los demá ó s rganos constitucionales actuar sobre supuestos de hecho creados por el Gobierno, ya para seguir sus directivas, ya para controlarlas, y modificarlas o rechazarlas. 11. La direcció de la polí interior. n tica a) En el á mbito de la polí interior, la funció directiva del Gobierno se manifiesta en las tica n atribuciones que la Constitució le confiere en relació con los restantes poderes del Estado. n n i. En relació con el poder legislativo: n 1. La disolució de las Cá n maras (art. 115 CE) y la correspondiente convocatoria de elecciones. 2. La iniciativa legislativa (art. 87.1 CE): La elaboració de proyectos de ley y su n presentació a las Cá n maras, proyectos de ley que será de tramitació preferente. n n 3. La posibilidad de dictar decretos-leyes en situaciones de urgencia y necesidad (art. 86 CE), si bien, sometida a revisió por el Congreso de los Diputados. n 4. El art. 134 CE encomienda al Gobierno la elaboració de los Presupuestos Generales del n Estado, reservando a las Cortes Generales su examen, enmienda y aprobació n. ii. En relació con otros poderes y ó n rganos. 1. El Gobierno puede dirigirse directamente al electorado mediante la propuesta de convocatoria de referé ndum (art. 92 CE). a) El art. 92 CE introduce la figura del referé ndum consultivo sobre decisiones polí ticas de especial trascendencia. Se configura como la posibilidad de que el Presidente del

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Gobierno recabe un pronunciamiento de los ciudadanos sobre una decisió polí n tica. b) El procedimiento del referé ndum consultivo del art. 92 CE comprende la iniciativa del Presidente del Gobierno (sin que se exija deliberació del Consejo de Ministros) y la n autorizació del Congreso de los Diputados. n c) El Presidente de Gobierno habráde enviar al Congreso la solicitud de autorizació y n, tal autorizació deberáaprobarse por mayorí absoluta. n a d) Obtenida la autorizació del Congreso, corresponde al Rey la convocatoria mediante n Real Decreto acordado en Consejo de Ministros, refrendado por el Presidente. 2. Respecto de los ó rganos jurisdiccionales. a) La propuesta de dos miembros del Tribunal Constitucional (art. 159 CE), así como la legitimació para iniciar procesos constitucionales. n b) La propuesta para el nombramiento del Fiscal General del Estado (art. 124.2 CE). 3. En relació con las Comunidades Autó n nomas. a) La potestad de adoptar las medidas necesarias para obligar a una Comunidad Autó noma al cumplimiento forzoso de sus obligaciones para la protecció del interé n s general (art. 155 CE). Esta actuació debe contar con la conformidad del Senado. n 4. La reserva al Gobierno de la iniciativa para la declaració de situaciones excepcionales: n estados de alarma, excepció y sitio. n 12. La direcció de la polí exterior. n tica a) La Constitució dispone que el Gobierno dirige la polí interior y exterior (art 97 CE). n tica b) La actuació exterior tiene una dimensió administrativa, en cuanto implica la direcció de la n n n Administració exterior, las representaciones diplomá n ticas, y la tutela de los españ oles en el extranjero. c) La direcció de la polí exterior aparece forzosamente relacionada con la defensa del Estado, n tica puesto que la seguridad y la defensa de cada paí se vincula a la creació de sistemas de alianzas y s n acuerdos internacionales. d) Las disposiciones constitucionales atribuyen al Gobierno la funció directiva en estos mú n ltiples aspectos. Ello no obsta a que otros ó rganos del Estado puedan colaborar, pero se trata de una participació condicionada a la iniciativa e impulso gubernamental. n e) Dentro de las diversas manifestaciones de la acció exterior del Estado, una de ellas tiene una n evidente dimensió normativa: La conclusió de tratados entre Estados. El procedimiento de n n conclusió de tratados refleja, pese a la intervenció parlamentaria, la potestad directiva del n n Gobierno desde dos perspectivas: i. Reserva de iniciativa gubernamental. 1. La Constitució exige la intervenció de las Cortes, que deberá autorizar la celebració n n n n de determinados tratados (art. 93 CE), o la prestació del consentimiento del Estado para n otros (art. 94 CE). 2. Queda fuera del alcance de las Cá maras el resto del procedimiento, es decir, las importantes fases de iniciativa, negociació y conclusió de compromisos. n, n 3. En manos del ó rgano gubernamental queda la iniciativa, la direcció y orientació del n n procedimiento, aunque subordinada a la ulterior aprobació parlamentaria. n

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Restricciones a la intervenció parlamentaria. n 1. La autorizació de las Cortes no es exigible en todo tipo de tratados, sino en aquellos n supuestos expresamente enumerados en la Constitució n: a) Los tratados por los que se cedan competencias constitucionales. b) Los que impliquen una reforma constitucional. c) La lista enumerada en el art. 94 CE. 2. En los demá casos, el Congreso y el Senado será inmediatamente informados de la s n conclusió de los restantes tratados o convenios: el papel del Parlamento queda limitado a n ser informado.

13. La direcció de la defensa del Estado. n a) La defensa del Estado aparece en la Constitució como una funció reservada en exclusiva a la n n competencia estatal (art. 149.1.4 CE) y de las instituciones estatales, atribuida a la direcció n gubernamental (art. 97 CE). b) Esta atribució aparece vinculada a otras dos funciones gubernamentales: n i. La direcció de la Polí exterior. n tica ii. La direcció de la Administració militar. n n 14. La funció ejecutiva. La potestad reglamentaria. n a) El contenido de la funció ejecutiva podráser tan amplio y diverso como las disposiciones legales n prevean: i. Podráconsistir en actividades de mera autorizació de inspecció de prestació directa de n, n, n bienes y servicios, de imposició de sanciones, o de cualquier otro tipo que la ley establezca. n ii. La ley podrádeterminar que sus preceptos se lleven a la prá ctica directamente por el poder pú blico, o que se sigan fó rmulas de ejecució indirecta, a travé de concesionarios privados, en n s cuyo caso el papel del poder ejecutivo consistiráen el otorgamiento de esa concesió n. b) En cuanto actividad derivada de las previsiones de la ley, la funció ejecutiva se encuentra n estrictamente subordinada a los mandatos de é La ley habilita al poder ejecutivo para ejercer un sta. conjunto de competencias, de manera que la acció de este poder deberátener a la ley como punto n de referencia. c) En cuanto al sujeto de la funció ejecutiva, las leyes se refieren especí n ficamente al Gobierno o al Consejo de Ministros como ó rgano materialmente ejecutor de sus mandatos. No obstante, el grueso de las tareas ejecutivas se suele encomendar por las normas legales a los departamentos ministeriales o a la Administració n. d) La funció ejecutiva aparece estrechamente relacionada con otras funciones del Gobierno: n i. La funció reglamentaria: La normativa reglamentaria se configura en muchas ocasiones como n requisito previo y necesario para la ejecució de los mandatos legales. n ii. La direcció de la Administració n n. e) La divisió competencial efectuada por la Constitució y los Estatutos de Autonomí implica que n n a habráfunciones ejecutivas propias del Estado, y funciones ejecutivas que correspondan a las Comunidades Autó nomas.

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Tema 5

Las relaciones entre las Cortes Generales y el Gobierno

1. Control parlamentario: Significado y modalidades. a) El sistema parlamentario estáasentado sobre la base de la relació de confianza existente entre el n Parlamento y el Gobierno. Como correlato de esa relació fiduciaria, el Parlamento tiene asignadas n funciones de control de la actividad gubernamental. b) El Gobierno debe contar con la confianza parlamentaria expresada en la votació de investidura; n debe para mantenerse en ejercicio, conservar dicha confianza y estásometido al control de las Cá maras. Quien mantiene la relació fiduciaria con el Parlamento es el Presidente de Gobierno. n c) El control de ambas Cá maras sobre el Gobierno es una actividad prevista en el art. 66.2 CE que se realiza de forma permanente mediante unos instrumentos especí ficos. d) Los instrumentos de Control Parlamentario. i. Informació y Control. n 1. La Constitució prevéque los parlamentarios pueden recabar a la Administració la n n informació y documentació que precisen (art. 109 CE y 7 RC). n n 2. Cuando se controla al Gobierno no só se requiere informació sobre su actuació y los lo n n motivos que la guí sino que se compara esa actuació con un canon o criterio de an, n referencia y se traslada esa comparació a la opinió pú n n blica para que é tenga ocasió sta n de juzgar sobre la idoneidad de la actuació gubernamental. n ii. Las Preguntas. 1. Para asegurar el ejercicio del control parlamentario, el art. 111 CE llega a imponer que en el orden del dí de cada Pleno de las Cá a maras se reserve un tiempo mí nimo para preguntas e interpelaciones. 2. El Reglamento del Congreso cumple este mandato estableciendo una regla general de dos horas semanales para la evacuació de preguntas e interpelaciones. La prá n ctica actual es má generosa, y los Plenos ordinarios de las Cá s maras dedican una tarde entera a la evacuació de preguntas e interpelaciones. n 3. Las preguntas se caracterizan porque tienen un objeto concreto y determinado: un hecho, una situació o una informació Pueden ser de 3 clases: n n. a) Preguntas para las que se solicita respuesta por escrito: El Gobierno debe contestar la pregunta en un plazo de 20 dí Si así lo hace, la pregunta escrita se transforma en as. no pregunta oral en Comisió n. b) Las preguntas orales en Comisió son contestadas en la Comisió competente e n n implican un debate. c) Preguntas con respuesta oral en el Pleno: Se evacuan ante el Pleno de la Cá mara en las sesiones correspondientes al control parlamentario, y suponen un debate entre el parlamentario que formula la pregunta y el miembro del Gobierno que la contesta. iii. Las interpelaciones. 1. Las interpelaciones coinciden con las preguntas en ser evacuadas oralmente en el Pleno de la Cá mara, pero se distinguen de ellas por el nivel de concreció en tanto que las n: preguntas tienen un objeto concreto y especí fico, las interpelaciones versan sobre los motivos o propó sitos de la polí del Ejecutivo en cuestiones de polí general. tica tica

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2. La interpelació puede concluir en una moció que se presenta, para su aprobació al n n n, Pleno de la Cá mara. 3. Las interpelaciones son el medio adecuado para debatir sobre algú aspecto má general de n s la polí del Ejecutivo y son má atemporales. tica s Las Comisiones de la Investigació n. 1. Para que se constituya una Comisió de Investigació deben concurrir una propuesta del n n Gobierno, de la Mesa de la Cá mara, de los grupos parlamentarios o de la quinta parte de los Diputados y la posterior aprobació de tal propuesta por el Pleno de la Cá n mara. 2. A diferencia de las Comisiones Permanentes de las Cá maras, las de Investigació son de n cará temporal, y pueden crearse para cualquier asunto de interé pú cter s blico. 3. Lo má caracterí s stico de estas Comisiones es que pueden requerir que comparezca ante ellas, para informar, cualquier ciudadano y cargo pú blico o funcionario, siendo obligatorio hacerlo e incurriendo en delito de desobediencia grave el que no lo hiciere. 4. Las conclusiones de las Comisiones de Investigació no tienen má efectos que los n s puramente polí ticos. Y estas conclusiones no será vinculantes para los Tribunales ni n afectará a las resoluciones judiciales. n

2. Exigencia de responsabilidad polí Moció de Censura y Cuestió de Confianza. tica: n n a) La Moció de Censura. n i. Concepto. 1. La moció de censura es la ú n nica forma en la que las Cortes Generales o, má s concretamente, el Congreso, pueden expresar por propia iniciativa, la retirada de su confianza al Gobierno. 2. La moció de censura consiste en que el Congreso, a iniciativa propia, retira la confianza n otorgada al Presidente del Gobierno. 3. La caracterí stica má destacada de la construcció constitucional de la moció de censura s n n es la preocupació por la estabilidad gubernamental y, sobre todo, por evitar los vací de n os poder. De ahí la Constitució exija que la retirada de la confianza parlamentaria lleve que n simultá neamente aparejado el otorgamiento de la confianza a otro Presidente del Gobierno. Así en nuestro ordenamiento, la moció de censura opera como una sustitució de un que n n Gobierno por otro. ii. Requisitos. 1. Es preciso que la moció sea suscrita por al menos una dé n cima parte de los Diputados. Se precisa el concurso de 35 Diputados para presentar una moció de censura. n 2. La propuesta de un candidato a la Presidencia del Gobierno. 3. Es preciso tener en cuenta que los Diputados firmantes de una moció de censura no n podrá si la moció no prospera, volver a presentar otra durante el mismo perí de n, n odo sesiones. iii. Procedimiento. 1. Admisió a trá n mite: La mera admisió a trá n mite apareja efectos jurí dicos, ya que a partir de ese momento el Presidente del Gobierno no podráproponer al Rey la disolució de las n Cá maras.

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2. La preocupació de la Constitució por la estabilidad gubernamental se manifiesta en que, n n admitida a trá mite la moció por la Mesa del Congreso, se abre un periodo de reflexió n n mí nimo de 5 dí que tiene el propó de contribuir a que se pondere serenamente la as, sito situació Ademá durante los 2 primeros dí se pueden presentar mociones alternativas. n. s, as 3. Las lí neas de fuerza de ese debate se concentran no en la exigencia de la responsabilidad polí del Presidente del Gobierno en ejercicio, sino en la investidura de quien aspira a tica sustituirle en el puesto. 4. Una vez realizado el debate, se produce la votació La votació es pú n. n blica por llamamiento. Para que la moció de censura prospere, debe obtener la mayorí absoluta del n a Congreso de los Diputados, esto es, el voto de la mitad má uno de los que forman la s Cá mara. Efectos. 1. En el caso de que no sea aprobada la moció de censura, el Gobierno recupera la facultad n de disolució de las Cá n maras que habí perdido al admitirse a trá a mite. 2. Si la moció fuese aprobada, se entiende retirada la confianza al Presidente en ejercicio y n otorgada al candidato, por lo que el primero cesa y debe presentar su dimisió al Rey, que n nombraráPresidente del Gobierno al segundo, todo ello de forma automá tica.

3. La disolució de las Cortes Generales. n a) Causas de la disolució anticipada de las Cá n maras: i. Disolució anticipada por imperativo constitucional: n 1. Reforma Constitucional. 2. El caso previsto en el art. 99.5 CE, que mandata al Rey para disolver ambas Cá maras y convocar elecciones si transcurrido el plazo de 2 meses, contados desde la primera votació de investidura, ningú candidato hubiese obtenido la confianza del Congreso. n n ii. Disolució anticipada por la discrecionalidad del Presidente de Gobierno. n b) La doctrina constitucional clá vendráa considerar el derecho de disolució como un elemento sica n esencial de la forma de gobierno parlamentaria y pieza clave del mismo en una triple dimensió n: i. Como mecanismo esencial del sistema parlamentario de Gobierno, imprescindible para el equilibrio y funcionalidad del mismo. ii. Como una contrapartida al Control parlamentario y a la responsabilidad polí tica. iii. Como un instrumento de arbitraje en la solució de los conflictos interorgá n nicos. c) Procedimiento. i. El art. 115.1 CE atribuye la disolució discrecional al Presidente del Gobierno, previa n deliberació del Consejo de Ministros, deliberació que es preceptiva pero no vinculante para n n el Presidente. ii. Dos factores que caracterizan la regulació constitucional de la disolució n n: 1. La libertad de desenvolvimiento, por cuanto la disolució puede concretarse en cualquier n momento, de acuerdo con los intereses y la voluntad del Presidente. 2. La autonomí de acció por cuanto la disolució es independiente de cualquier acto previo a n, n de relevancia constitucional, bien como elemento habilitante, bien como consecuencia ú ltima del mismo.

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La disolució discrecional constitucionalmente regulada es un acto complejo que requiere la n intervenció de 3 ó n rganos diferentes en tres momentos sucesivos: 1. La deliberació del Consejo de Ministros. n 2. La propuesta del Presidente del Gobierno. 3. La expedició del Decreto por el Rey. n iv. Junto a las condiciones procedimentales, la Constitució exige que el Decreto de disolució fije n n la fecha de las elecciones (art. 115.1 CE), que tendrá lugar entre los 30 y los 60 dí n as posteriores a la expiració del mandato, sea expedido por el Rey y refrendado por el Presidente n del Gobierno. d) Lí mites al ejercicio del Derecho. i. La Constitució establece determinados lí n mites al ejercicio de la disolució que tratan de n, evitar que el Gobierno abuse de su derecho y que la representació polí sea interrumpida n tica con má frecuencia de lo que la prudencia aconseja. s 1. No podrápresentarse propuesta de disolució cuando estéen trá n mite una moció de n censura (art. 115.2 CE). 2. El art. 115.3 CE establece que no procederánueva disolució antes de que transcurra un n añ desde la anterior. o 3. El art. 116.5 CE establece que no podráprocederse a la disolució del Congreso mientras n esté declarados alguno de los estados excepcionales. El objetivo del precepto es evitar la n acumulació simultá en las manos del Gobierno de dos facultades tan importantes, n nea cuales son la disolució y la declaració de estados excepcionales. n n e) Efectos: i. La disolució comporta dos tipos de efectos: n 1. Intraparlamentarios: a) El mandato de los miembros de la Cá mara disuelta finaliza el mismo dí de la a disolució excepto para los miembros titulares y suplentes de la Diputació n, n Permanente, que ven prorrogado su mandato hasta la constitució de las nuevas Cortes n Generales. b) Los miembros de la Cá mara disuelta devienen meros particulares, perdiendo por ese acto sus derechos, garantí y prerrogativas (excepto la de la inviolabilidad), salvo los as miembros de la Diputació Permanente. n c) Como consecuencia de la disolució caducan todas las iniciativas parlamentarias n, presentadas, excepto aquellas de las que constitucionalmente deba conocer la Diputació Permanente. n 2. Extraparlamentario: a) La disolució comporta la apelació al cuerpo electoral dentro de los plazos n n constitucionalmente previstos. b) El Rey viene obligado a convocar a las Cá maras electas dentro de los plazos constitucionalmente previstos.

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Tema 6 El Poder Judicial 1. Principios constitucionales sobre organizació y funcionamiento de los tribunales de Justicia. n a) Concepto de Poder Judicial. i. El poder judicial es un conjunto de ó rganos que tiene atribuida la realizació de la funció n n estatal consistente en resolver, mediante la aplicació del Derecho, los conflictos que surjan n entre los ciudadanos o entre é y los poderes pú stos blicos. ii. El poder judicial es un poder difuso, predicable de todos y cada uno de los ó rganos judiciales del paí cuando ejercen funció jurisdiccional, funció que ejercen sin relació alguna de s n n n sujeció jerá n rquica. b) Poder judicial y Administració de Justicia. n i. Art. 117.1 CE señ que la justicia se administra por jueces y magistrados integrantes del ala poder judicial. ii. La caracterizació como poder del Estado, derivada de la funció constitucional que se realiza , n n lo distingue al poder judicial de la Administració de justicia: el primero es un poder del Estado, n separado de los otros dos e independiente de ellos; la Administració de justicia, se encuentra n funcionalmente subordinada al poder judicial, en la medida en que consiste en un conjunto de medios personales y materiales que se ordenan al mejor cumplimiento de los fines de aquel. iii. La distinció entre poder judicial y Administració de justicia responde a la doble naturaleza de n n la tarea de impartir justicia: 1. El poder judicial es un poder del Estado. La funció de administrar justicia es una n actividad prestacional del Estado, un servicio pú blico, derivado del monopolio estatal del poder jurisdiccional entendido como el poder de declarar y hacer efectivo el Derecho. 2. El poder judicial es plenamente independiente de los otros dos poderes. La administració n de justicia, como actividad prestacional, se incardina en la responsabilidad que corresponde al ejecutivo por el funcionamiento de los servicios pú blicos en general. c) Poder judicial y funció jurisdiccional. n i. La unidad jurisdiccional. 1. La unidad estáexpresamente recogida en la Constitució en dos sentidos diferentes: n a) Respecto de la funció jurisdiccional propiamente hablando, en el art. 117.5 CE n prescribe que el principio de unidad jurisdiccional es la base de la organizació y n funcionamiento de los Tribunales. b) Respecto de quienes desempeñ dicha funció en el art. 122.1 CE señ que los an n, ala jueces y magistrados de carrera formará un cuerpo ú n nico. 2. El reconocimiento constitucional del principio de unidad jurisdiccional tiene dos consecuencias inmediatas: a) La primera es que la divisió territorial del poder operada por la Constitució no n n afecta al poder judicial: Las Comunidades Autó nomas pueden asumir poderes legislativos y ejecutivos, pero el poder judicial es ú nico en toda Españ a. b) La segunda es la exclusió de todo tribunal que no estépreviamente integrado en la n estructura orgá nica del poder judicial. ii. La totalidad de la jurisdicció n.

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1. La jurisdicció se extiende a todas las personas, a todas las materias y a todo el territorio n españ ol. 2. La totalidad de la jurisdicció se proyecta, pues, material, personal y territorialmente sin n que quepan excepciones ni por razó de la persona ni por razó de la materia ni por razó n n n del territorio. 3. Es preciso señ que el alcance total de la jurisdicció se extiende a la aplicació de las alar n n leyes, incluyendo el control de la legalidad de la actuació administrativa y del n sometimiento de é a los fines que la justifican. sta 4. El control jurisdiccional no se extiende a la oportunidad de los actos realizados en el ejercicio de la funció de direcció de la polí interior y exterior y de la Administració n n tica n civil y militar que la Constitució reconoce al Gobierno. n iii. La exclusividad jurisdiccional. 1. La funció jurisdiccional estáreservada exclusivamente a jueces y magistrados sin que n nadie sino ellos, ni siquiera el Consejo General del Poder Judicial o el Ministerio Fiscal, pueda ejercerla. 2. Los jueces y magistrados no pueden realizar má funciones que la jurisdiccional y las que s expresamente les atribuya la ley en garantí de cualquier derecho. a iv. La responsabilidad. 1. La ú nica forma de control a que está sometidos es la derivada de los recursos que se n interpongan, cuando ello proceda legalmente, contra sus resoluciones y ante otros ó rganos, y ello no puede acarrear otra consecuencia que la anulació de la resolució recurrida. n n 2. La ú nica forma real de responsabilidad de jueces y magistrados por el ejercicio de su funció se traduce en la responsabilidad penal y, en el delito de prevaricació Este delito, n n. el dictar a sabiendas una resolució injusta, constituye la ú n nica responsabilidad material que, sobre el fondo de su cometido, sobre el contenido de la funció juzgadora, cabe n realmente imputar a un juez. d) La posició constitucional del juez: independencia y legitimidad. n i. La imparcialidad judicial. 1. El contenido de la funció jurisdiccional es resolver los conflictos entre los ciudadanos o n entre é y los poderes pú stos blicos, o juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. 2. Si la funció jurisdiccional se atribuye a un tercer poder, no es só por evitar la n lo concentració del poder, es para garantizar que la aplicació del Derecho y la n n interpretació de las normas corresponde a alguien que, por ser distinto y ajeno a quien n produce las normas bá sicas del ordenamiento y a quien las promueve y ejecuta sus contenidos, puede resolver con imparcialidad. 3. La imparcialidad es el rasgo fundamental que debe caracterizar el ejercicio de la funció n jurisdiccional. ii. Independencia y legitimidad. 1. Los integrantes del poder judicial adoptan sus resoluciones con arreglo a Derecho, sin que puedan recibir ningú tipo de ó n rdenes, instrucciones, sugerencias o directrices relativas a los hechos sometidos a juicio, a la norma jurí a aplicar, al sentido que debe otorgarse a dica dicha norma o a la resolució que cumple adoptar. n

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2. El juez o magistrado estáú nicamente sometido al imperio de la ley (art. 117.1 CE). 3. La expresió sometido exclusivamente al imperio de la ley no es una afirmació n n constitucional de la ley como ú nica fuente del Derecho excluyente de todas las demá es s: una afirmació de la independencia del juzgador, y de la exclusiva sujecció de é a la n n ste norma jurí dica. 4. La sumisió a la ley es la fuente de legitimidad del juzgador en el ejercicio de la funció n n jurisdiccional. 5. La independencia judicial es absoluta: se extiende frente a todos y alcanza a los ó rganos de gobierno del poder judicial e incluso, a los propios ó rganos jurisdiccionales, ninguno de los cuales puede dictar instrucciones, ni generales ni particulares, dirigidas a sus inferiores y relativas a la aplicació o interpretació del ordenamiento jurí n n dico. 2. El Estatuto de los jueces a) Para asegurar la independencia de jueces y magistrados, la Constitució apuntala su posició n n jurí con un nú dica cleo de garantí y con algunas limitaciones de derechos que, en su conjunto, as constituyen un auté ntico estatuto del juzgador. i. La inamovilidad. 1. La má tradicional de las garantí de la independencia es la inamovilidad. s as 2. Consiste en que los jueces y magistrados no pueden ser separados, suspendidos, trasladados ni jubilados sino por las causas y con las garantí previstas en la ley. as 3. El propó de esta previsió es impedir que la actuació de un juez o magistrado pueda sito n n acarrearle consecuencia desventajosa alguna para la posició que ostenta, así n como evitar que quien tuviere potestad para ello pudiese remover de su puesto, o separar de un proceso determinado, a un juez cuyo comportamiento no le resulte satisfactorio, imponiendo en su lugar a alguien má receptivo a sus deseos. s 4. La suspensió y la separació son competencia del Consejo General del Poder Judicial. La n n atribució a este ó n rgano, o a ó rganos de gobierno propios del poder judicial, como las Salas de Gobierno, los Presidentes o los jueces decanos, de las potestades administrativas relativas a los jueces y magistrados, constituye una garantí adicional de la independencia a judicial. ii. Limitaciones y prohibiciones. 1. Como el objetivo es garantizar la imparcialidad del juzgador, el estatuto de é incluye ste medidas negativas o limitaciones de las facultades que el ordenamiento reconoce a la mayorí de los ciudadanos. Algunas de estas facultades afectan a derechos fundamentales. a 2. Los jueces y magistrados tienen constitucionalmente vedado pertenecer a partidos polí ticos o sindicatos (art. 127.1 CE). El objetivo es evitar la expresió pú n blica que de su ideologí a polí supone la afiliació a un partido polí o sindicato. tica n tico 3. El mismo precepto constitucional que excluye a jueces y magistrados del ejercicio del derecho de asociació polí y sindical supone tambié limitaciones en el ejercicio de n tica n otros derechos fundamentales como las libertades de expresió reunió o huelga. Así n, n , tienen prohibido dirigir crí ticas, felicitaciones o censuras a los poderes pú blicos. No pueden concurrir a reuniones pú blicas que no tengan cará judicial, y no pueden, en las cter

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elecciones, tomar mas parte que la de emitir su voto. 4. Los miembros del poder judicial no pueden desempeñ cargo alguno, por designació o ar n por elecció en ningú ó n, n rgano estatal ni en las empresas, entidades y organismos de ellos dependientes; tampoco pueden aceptar ningú empleo o profesió retribuidos, ni ejercer n n actividades mercantiles, ni de asesoramiento. Solo la docencia e investigació jurí n dicas y la producció literaria, artí n stica, cientí y té fica cnica les está abiertas. n 3. Gobierno del Poder Judicial. a) La Composició del Consejo General del Poder Judicial. n i. La Constitució diseñ un ó n a rgano especí fico, el Consejo General del Poder Judicial, al que otorga la funció de gobernar este poder. n ii. La Constitució encomienda a la Ley Orgá n nica del Poder Judicial la regulació del estatuto y n funciones del Consejo. iii. Por lo que se refiere a su composició la Constitució señ que el Consejo General del Poder n, n ala Judicial tendrá21 miembros, y prescribe que doce de ellos deben ser elegidos entre jueces y magistrados de todas las categorí en los té as rminos que establezca una Ley Orgá nica, y los otros ocho, entre juristas de prestigio con 15 añ de profesió elegidos por ambas Cá os n, maras (4 por el Congreso de los Diputados, por mayorí de tres quintos; otros 4 por el Senado, con la a misma mayorí a). iv. Una vez nombrados, los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial eligen por mayorí a de tres quintos al Presidente del Tribunal Supremo. El Presidente del Tribunal Supremo preside, a su vez, el Consejo General del Poder Judicial, y es el ú nico miembro de é que puede ser ste reelegido por una sola vez. b) Las funciones del Consejo General del Poder Judicial. i. El nú cleo funcional que justifica la existencia del Consejo General del Poder Judicial y que constituye el grueso de sus competencias comprende aquellas funciones que pueden influir en la independencia judicial, y estáreservado por la propia Constitució n: 1. Selecció formació y perfecccionamiento de jueces y magistrados. n, n 2. Nombramientos de jueces y magistrados. 3. Ascensos de los mismos. 4. Inspecció y vigilancia de los juzgados y tribunales. n 5. El ejercicio de las competencias relativas a las situaciones administrativas de jueces y magistados. 6. La potestad disciplinaria para las sanciones de mayor gravedad: es el ú nico ó rgano competente para imponer a los integrantes del poder judicial las sanciones de traslado forzoso, suspensió y separació n n. ii. El Consejo General del Poder Judicial no es polí ticamente responsable de su gestió sus n: miembros no pueden ser removidos de su cargo antes de la finalizació de su mandato; ningú n n ó rgano puede exigirles responsabilidad polí tica. iii. El Consejo General del Poder Judicial estásometido a un cierto control por parte de las Cortes Generales, a las que debe elevar anualmente una Memoria sobre el estado, actividades y funcionamiento del propio Consejo y de los juzgados y tribunales. c) Otros ó rganos de gobierno.

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Ademá del Consejo General del Poder Judicial, cuenta con otros ó s rganos de gobierno que está subordinados al mismo. Son ó n rganos de gobierno interno, integrados por componentes elegidos por los jueces y magistrados, y que ostentan competencias de distinta í ndole, encaminadas a garantizar el mejor funcionamiento de los ó rganos judiciales que corresponden. Como ó rganos pluripersonales, se configuran las Salas de Gobierno del Tribunal Supremo, de la Audiencia Nacional y de los Tribunales Superiores de Justicia. Como ó rganos unipersonales, se completa con los Presidentes de los Tribunales y Audiencias y los jueces decanos.

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Tema 7

La Organizació Territorial del Estado (I) n

1. Autonomí de nacionalidades y regiones y forma territorial del Estado. a a) Forma Territorial del Estado. i. La solució que la Constitució dio al problema de có articular territorialmente el Estado se n n mo encuentra en el art. 2 en el que se afirma: La Constitució se fundamenta en la indisoluble n unidad de la Nació Españ patria comú e indivisible de los españ n ola, n oles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomí de las nacionalidades y regiones que la integran y la a solidaridad entre ellas. ii. Esa autonomí se reconoce en primer lugar respecto de nacionalidad y regiones una cierta a, capacidad de autogobierno y autoorganizació se reconoce tambié a otros entes que integran n; n el Estado. En efecto, el art. 137 CE afirma: El Estado se organiza territorialmente en municipios, en provincias y en las Comunidades Autó nomas. Todas estas entidades gozan de autonomí para la gestió de sus respectivos intereses. Distinguimos dos grandes niveles: La a n autonomí local y la autonomí de nacionalidades y regiones. a a iii. El art. 2 CE vincula el principio de autonomí con el de unidad. La autonomí hace referencia a a a un poder limitado. En efecto, autonomí no es soberaní y dado que cada organizació a a, n territorial dotada de autonomí es una parte del todo, en ningú caso el principio de autonomí a n a puede oponerse al de unidad. iv. La peculiaridad má importante de la Constitució Españ consiste en no realizar una s n ola definició del modelo territorial adoptado. El Constituyente evita la definició de la forma del n n Estado, dejando abierto un proceso complejo desde el punto de vista jurí y polí de dico tico concreció de la organizació territorial del Estado. n n v. El art. 2 CE concibe la autonomí de las nacionalidades y regiones como un derecho, y podí a a ejercitarse o no (principio dispositivo de la autonomí La forma territorial del Estado só es a). lo comprensible a la luz del resultado del ejercicio de ese derecho. vi. Como consecuencia del reconocimiento de la autonomí en el seno del Estado, este concepto a de Estado adquiere un doble significado: 1. En un primer sentido, el Estado sirve para definir el ente soberano que es Españ y en su a seno se incluyen todos y cada uno de los entes jurí dico-pú blicos que lo integran. 2. En un segundo sentido, la unidad estatal exige que exista un aparato jurí dico-pú blico que identifique esa unidad y que ejerza las potestades a ella vinculadas. A ese aparato unitario tambié se le denomina Estado. n b) La Autonomí de Nacionalidades y Regiones. a i. La configuració constitucional de la autonomí responde a 4 caracterí n a sticas bá sicas: Se trata de un derecho, de contenido fundamentalmente polí tico, limitado, y no necesariamente homogé neo. ii. La autonomí como derecho: el principio dispositivo. a 1. La autonomí es un derecho que podí ejercitarse o no, dicho de otra manera, en la a a Constitució la autonomí era una posibilidad, no una imposició n a n. 2. Otra de las particularidades del reconocimiento del derecho a la autonomí es la relativa a a la titularidad de ese derecho. La Constitució se refiere a un doble tipo de titular del n

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derecho: nacionalidades y regiones. Con esta dualidad lo que se pretende es dejar constancia de la existencia de determinadas zonas del territorio cuya autonomí encuentra a sus fundamentos en una exigencia de autogobierno vinculada a las particulares culturales, histó ricas, geográ ficas,etc., que se han concretado en la existencia de una cierta conciencia nacional. 3. La Concreció de cuá eran los lí n les mites de las distintas nacionalidades y regiones era otro de los problemas con los que se enfrentaba el constituyente. Éste optópor dejar la cuestió n abierta, se limitóa ofrecer en el art. 143.1 CE una serie de criterios para determinar cuá les eran esas nacionalidades y regiones: provincias limí trofes con caracterí sticas histó ricas, culturales y econó micas comunes, los territorios insulares y las provincias con entidad regional histó rica. El contenido polí de la autonomí tico a. 1. Se ha definido la autonomí de nacionalidades y regiones como una capacidad de a autogobierno que configura a la Comunidad Autó noma como una instancia de decisió n polí como un centro de gobierno con capacidad para dirigir polí tica, ticamente la comunidad que se asienta en su á mbito territorial, gestionando, segú dichas orientaciones, n sus intereses propios, a travé de polí s ticas propias, que pueden ser distintas de las de otras instancias. La autonomí como poder limitado. a 1. El concepto mismo de autonomí supone la existencia de unos poderes limitados ya que la a autonomí se incardina dentro de la unidad. a 2. La Constitució establece que las competencias que corresponden a los poderes centrales n del Estado y que no pueden ser asumidas por las Comunidades Autó nomas. De señ alarse que la Constitució no atribuye directamente competencia alguna a las Comunidades n Autó nomas. La Constitució só establece el marco y los lí n lo mites de las competencias que las Comunidades Autó nomas pueden asumir a travé de sus Estatutos de Autonomí y de s a otros instrumentos normativos. 3. Existen otras barreras impuestas por la Constitució y que se derivan directamente de la n idea de unidad, y que está formados por aquellos principios generales que articulan n unidad del Estado y autonomí de nacionalidades y regiones. Estos principios no só a lo limitan la acció de las Comunidades Autó n nomas, sino tambié la de los poderes centrales n del Estado. Solidaridad, igualdad de las Comunidades Autó nomas, igualdad de derechos y obligaciones de los ciudadanos y unidad econó mica son los principios má importantes de s articulació del Estado de las Autonomí n as. El contenido no necesariamente homogé de la autonomí neo a. 1. La propia Constitució diferenciódos tipos de Comunidades Autó n nomas segú el grado de n autonomí que podí asumir en un primer momento de establecimiento del Estado de las a an Autonomí as. 2. La falta de homogeneidad en el contenido de la autonomí deriva tambié del principio a n dispositivo que la inspira. La Constitució no establece por sí n misma el contenido material de la autonomí sino que fija solamente el marco dentro del cual puede cada Estatuto de a Autonomí asumir competencias. Ello significa que no todas las Comunidades Autó a nomas

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tení porquéasumir las mismas competencias o, aú asumié an n ndolas, podí hacerlo en un an mismo grado. El desarrollo efectivo del Estado de las Autonomí ha confirmado el as cará no homogé de la asunció de competencias. cter neo n 3. Existen determinadas circunstancias de distinta naturaleza que introducen particularidades en ciertas Comunidades. Son lo que se ha dado en llamar hechos diferenciales: lenguas propias, derechos histó ricos, estructura insular, etc. Los hechos diferenciales afectan a las competencias de las Comunidades Autó nomas de las que se predican, ya que algunas de dichas competencias está í n ntimamente ligadas a aqué llos. 2. Criterios generales de distribució de competencias entre el Estado y las Comunidades Autó n nomas. a) Las Comunidades Autó nomas no son meras creaciones del Derecho o divisiones artificiales del territorio, sino entidades histó ricas y culturales con entidad propia. La garantí de esa entidad a requiere la habilitació de una serie de té n cnicas jurí dicas, imprescindibles para que la voluntad constitucional no quede en una mera expresió de buenas intenciones. n b) Estas té cnicas han venido a incluirse en el Tí VIII de la Constitució y son de dos tipos: tulo n, i. La asunció por las Comunidades Autó n, nomas de un conjunto de poderes o competencias para la protecció y defensa de sus intereses propios (Reparto Competencial). n ii. El establecimiento de un sistema institucional propio, encargado de ejercer esos poderes y competencias (Organizació de los poderes autonó n micos). c) La delimitació del reparto competencial de las funciones que van a corresponder a las n Comunidades Autó nomas, y las que van a quedar en manos de las instituciones centrales del Estado aparece así como elemento esencial para la definició del Estado de las Autonomí n as. d) Su regulació y estructura es resultado de una amplia variedad de normas tanto constitucionales n como legislativas y reglamentarias, de decisiones jurisdiccionales, e incluso de convenciones o costumbres constitucionales ya arraigadas. Como elementos de este conjunto regulador, pueden destacarse: i. Las normas constitucionales relativas al reparto de competencias. ii. Las normas de los Estatutos de Autonomí a. iii. Las leyes estatales relativas a la delegació y transferencia competencial, y a la fijació de n n bases. iv. Las Sentencias del Tribunal Constitucional en la resolució de conflictos competenciales. n v. Los Reales Decretos de transferencia de funciones y servicios. e) Lí neas generales del reparto competencial entre el Estado y las Comunidades Autó nomas: i. El reparto responde al principio dispositivo. No viene fijado de una vez y por todas en la Constitució sino que se deja que cada Comunidad Autó n, noma, en su Estatuto de Autonomí a, asuma las competencias de que va a disponer. ii. Las competencias que corresponden en todo caso al Estado vienen enumeradas en la Constitució n. iii. Las competencias de las Comunidades Autó nomas será las que cada una de ellas asuma en su n correspondiente Estatuto (art. 172.2 d CE). iv. Mediante leyes especí ficas, previstas en el art. 150 CE, podrá transferirse a las Comunidades n Autó nomas competencias adicionales.

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Aquellas competencias que no hayan sido asumidas por las Comunidades Autó nomas en sus Estatutos, o no les hayan sido transferidas, seguirá incluidas dentro del á n mbito competencial estatal. La clá usula residual juega así favor del Estado: é serácompetente en todo aquello a ste no asumido por los Estatutos de las Comunidades Autó nomas.

3. Té cnicas de asunció ré n, gimen de exclusividad y compartició e integració del sistema de distribució n n n de competencias. a) Reparto Competencial: i. Podemos distinguirse, a efectos de reparto competencial, varias posibiidades: 1. Competencias exclusivas del Estado. Versan sobre aquellas materias reservadas í ntegramente a la competencia estatal. 2. Competencias exclusivas de las Comunidades Autó nomas. Versan sobre aquellas materias que los Estatutos de Autonomí reservan í a ntegramente a la competencia de las respectivas Comunidades Autó nomas. En estos supuestos, se atribuyen con cará de exclusividad cter las funciones legislativas y ejecutivas a las correspondientes autoridades autonó micas. 3. Competencias compartidas. Hay un amplí simo elenco de materias en que tanto el Estado como las Comunidades Autó nomas ostentan funciones y competencias, interviniendo en distintos niveles. En gran parte, la complejidad del sistema resulta de esta compartició n, que puede asumir formas muy diversas: bien traducié ndose en un reparto de funciones (legislativa al Estado, ejecutiva a las Comunidades Autó nomas), bien en una divisió de n atribuciones incluso dentro de la misma funció (legislació bá al Estado, legislació n n sica n de desarrollo a las Comunidades Autó nomas). b) Las competencias exclusivas del Estado: caracterí sticas. i. Los Estatutos de Autonomí deberá contener las competencias asumidas dentro del marco a n establecido en la Constitució (art. 147.1.d CE). Se parte del principio de disponibilidad en n favor de las Comunidades Autó nomas, para que cada una de ellas decida sobre su nivel competencial. ii. Esta disponibilidad no es absoluta. La Constitució establece un sistema para garantizar que un n conjunto de poderes y funciones quedaráatribuido a las instituciones centrales del Estado, para asegurar la unidad imprescindible del mismo. iii. Se contiene una amplia enumeració de competencias exclusivas estatales en el art. 149.1 CE. n Dicho art 149.1 enumera una serie de materias, que se atribuyen, sin matizació alguna a la n competencia exclusiva estatal: asíNacionalidad, inmigració emigració extranjerí y , n, n, a derechos de asilo, Relaciones Internacionales, Defensa y Fuerza Armada, etc. iv. Junto a la lista de competencias del art. 149.1 CE, hay una serie de materias que quedan fuera de la disponibilidad autonó mica, en virtud de otros mandatos constitucionales. Así ocurre respecto de aquellas materias reservadas a la ley orgá nica, norma é que solamente pueden sta dictar las Cortes Generales. c) Las competencias asumidas por las Comunidades Autó nomas: Competencias legislativas y ejecutivas. i. Las competencias correspondientes a cada Comunidad Autó noma será las incluidas en los n

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respectivos Estatutos de Autonomí a. Para ampliar al má ximo el á mbito competencial de cada Comunidad Autó noma, los Estatutos de Autonomí han incluido en su texto todas las competencias no reservadas expresamente al a Estado por ese artí culo. Los Estatutos de Autonomí asumen listas de competencias que definen como exclusivas. a Competencias Legislativas: 1. Estas competencias exclusivas suponen la asunció por las Comunidades Autó n nomas de todas las funciones sobre una materia determinada. 2. Se ha admitido generalmente que la potestad legislativa es el exponente por excelencia de la autonomí a. 3. Las Comunidades Autó nomas pueden dictar normas de igual rango que las leyes estatales, de manera que no quedará jerá n rquicamente sometidas a é stas. Esas normas, por su cará legislativo, no quedará sometidas a la jurisdicció contencioso-administrativa, cter n n sino ú nicamente a la jurisdicció constitucional. n Competencias Ejecutivas: 1. Las competencias de orden ejecutivo revisten igualmente notoria importancia, al ser la expresió cotidiana, y en relació directa con el ciudadano, de la acció de los poderes n n n pú blicos. La nueva ordenació territorial del Estado ha venido a crear un nuevo nivel n ejecutivo: la Administració autonó n mica. 2. A la luz de las previsiones constitucionales y estatutarias, es necesario diferenciar diversas situaciones: a) Cabe que corresponda en exclusiva toda la actividad ejecutiva en una materia determinada a la competencia autonó mica. b) Cabe tambié que en las funciones ejecutivas exista una compartició de tareas entre n n Estado y Comunidades Autó nomas. 3. Para evitar las diferencias y conflictos que pueden derivarse de esa situació se ha n, preconizado el establecimiento en las materias de competencias compartidas de una Administració ú n nica, encomendada a la competencia autonó mica, y encargada de la ejecució tanto de la normativa autonó n, mica como de la estatal. Las competencias compartidas (I): Legislació y ejecució n n. 1. Los tipos de competencias compartidas son muy diversos. El supuesto má frecuente de s competencias compartidas es el resultante de la atribució al Estado de la funció n n legislativa sobre una materia, dejando la posibilidad a las Comunidades Autó nomas de asumir en sus Estatutos otras competencias distintas de la legislativa, como la reglamentaria o la ejecutiva. Las competencias compartidas (II): Bases y desarrollo. 1. En determinados supuestos, la reserva en favor del Estado por los apartados del art. 149.1 CE es aú má reducida; no se refiere a toda la funció legislativa, sino só a parte de ella, n s n lo la denominada legislació bá n sica. 2. La compartició competencial se produce en cuanto, correspondiendo al Estado la n competencia para dictar normas bá sicas, las Comunidades Autó nomas han asumido la competencia para dictar normas legales de desarrollo.

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3. El ré gimen de la compartició entre bases estatales y desarrollo autonó n mico que resulta de las previsiones constitucionales, a la vista de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional pudiera describirse como sigue: a) Las bases integran un comú denominador normativo. La reserva en favor del Estado n de la legislació bá deriva de la exigencia de un tratamiento normativo comú por n sica n, existir un interé general superior al interé de cada Comunidad Autó s s noma, por el que debe velar el Estado. Las leyes bá sicas estatales deberá dejar un á n mbito suficiente para que las Comunidades Autó nomas puedan elaborar su propia normativa de desarrollo. b) La extensió de la reserva de lo bá n sico a competencias ejecutivas. La existencia de materias que exigen un tratamiento jurí uniforme en todo el territorio españ dico ol supone que las autoridades estatales deber ser competentes, no só para establecer un lo mí nimo denominador comú normativo, sino tambié para ejercer funciones de tipo n n ejecutivo, que deben permanecer tambié centralizadas y que resultan por ello bá n sicas. c) El concepto de bases como competencia horizontal del Estado. La reserva al Estado de las bases de una materia puede extenderse tanto a funciones legislativas como ejecutivas respecto de una materia determinada. Se configuran las que se han denominado competencias horizontales o transversales del Estado, que afectan a una pluralidad de materias. d) Las bases deben tener rango de ley. La propia ley bá ha de definirse como tal: ella sica misma ha de declarar expresamente el alcance bá sico de todas o parte de sus normas. La ley ha de definirse, parcial o totalmente, como bá sica. Se trata de permitir a las Comunidades Autó nomas conocer con la mayor exactitud posible cuá es el marco l normativo al que deben sujetarse en el ejercicio de sus competencias de desarrollo de la legislació estatal bá n sica. En principio, será las Cortes Generales, mediante ley, las n que deberá establecer lo que haya de entenderse por bá n sico.

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Tema 8

La Organizació Territorial del Estado (II) n

1. Ré gimen institucional de las Comunidades Autó nomas: ó rganos parlamentarios y ejecutivos. a) El Poder legislativo. Las Asambleas de las Comunidades Autó nomas: Sistema electoral. i. Pese a la libertad que la Constitució deja a los Estatutos de Autonomí para la organizació n a n institucional de las Comunidades Autó nomas, todas ellas han preferido seguir el modelo previsto en el art 152 CE, dotá ndose en consecuencia de Asambleas legislativas de configuració muy similar, y de acuerdo con las pautas seguidas por el Congreso de los n Diputados. ii. En cuanto a los sistemas electorales de las Comunidades Autó nomas mediante los cuales se eligen sus respectivas Asambleas, la Constitució establece la necesidad de una base comú n n. Ello significa que determinadas caracterí sticas del proceso electoral deberá por su cará n, cter general o comú ser reguladas por la legislació estatal, mientras que las normas autonó n, n micas podrá completar esa legislació introduciendo peculiaridades propias. n n, iii. Las Comunidades Autó nomas han procedido a dotarse de leyes electorales, que complementan los preceptos de la LOREG con normas propias. El Sistema electoral de cada Comunidad Autó noma viene así estar regulado por dos normativas, la estatal y la autonó a mica. b) Composició y funcionamiento de las Asambleas Legislativas de las Comunidades Autó n nomas. i. Composició n. 1. El nú mero de miembros de las Asambleas regionales oscila notablemente entre los 35 de Rioja y los 150 previstos como má ximo en el Estatuto de Autonomí de Cataluñ a a. ii. Status de los representantes 1. Todos los reglamentos parlamentarios prevé la inviolabilidad de los representantes n autonó micos, ello no ocurre con respecto a otra prerrogativa parlamentaria como es la inmunidad, en cuanto supone la exigencia de suplicatorio para su encausamiento. Lo que sí viene previsto en Estatutos y reglamentos parlamentarios autonó micos es un fuero especial de los parlamentarios. iii. Duració del mandato. n 1. Los Estatutos de Autonomí prevé la duració del mandato de los representantes, que se a n n establece en 4 añ os. 2. En una fase inicial no admití la posibilidad de una disolució discrecional de las an n Asambleas por el Ejecutivo. Sin embargo, tal posibilidad se ha ido introduciendo, bien mediante normas legislativas, bien mediante la reforma de los Estatutos de Autonomí a. 3. No obstante, en varios Estatutos se prevéque en el supuesto de elecciones anticipadas la Asamblea nuevamente elegida deberádurar solamente hasta el té rmino en que hubiera debido producirse el final natural de la Asamblea disuelta. iv. Procedimiento legislativo. 1. La novedad en comparació con el procedimiento en el Congreso consiste en la extensió n n de la iniciativa legislativa a entidades locales. 2. Tambié en relació con el procedimiento legislativo, conviene tener en cuenta que las n n leyes autonó micas son sancionadas por el Presidente de la Comunidad Autó noma en nombre del Rey, y publicada en el Boletí Oficial de la Comunidad Autó n noma, así como

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en el Boletí Oficial del Estado. n v. Órganos de control vinculados a las Asambleas. 1. En muchas Comunidades Autó nomas se han creado instituciones de control cuyos titulares son designados por el Parlamento autonó mico. No pueden considerarse ó rganos dependientes de é sino encargados de desarrollar determinadas funciones. ste, 2. Tales instituciones son los Defensores del Pueblo autonó micos. c) Los ó rganos ejecutivos de las Comunidades Autó nomas: Ré gimen de Nombramiento. i. El modelo parlamentario previsto en el art. 152.1 de la Constitució establece como poder n ejecutivo de las Comunidades Autó nomas un Consejo de Gobierno con funciones ejecutivas y administrativas y un Presidente, elegido por la Asamblea de entre sus miembros y nombrado por el Rey. ii. El desarrollo estatutario de esta previsió se ha traducido en un sistema en que la Asamblea n elige a un Presidente, que procede a designar los miembros del Consejo de Gobierno. iii. La regulació del nombramiento de los miembros del ejecutivo, su estatuto, funciones y n relaciones con el poder legislativo vienen recogidos tanto en las disposiciones estatutarias como en leyes autonó micas especí ficas de desarrollo de sus previsiones. 1. A diferencia de la regulació referente al Presidente de Gobierno, la Constitució y los n n Estatutos exigen que el Presidente de la Comunidad Autó noma sea elegido por la Asamblea de entre sus miembros, esto es, se requiere que los candidatos a la Presidencia sean parlamentarios autonó micos. El procedimiento de elecció difiere, respecto del n nacional, en que la propuesta de candidatos se efectú por el Presidente de las respectivas a Asambleas. 2. Otra peculiaridad comú a todas las Comunidades Autó n nomas es la que resulta de la acció n conjunta de los preceptos estatutarios y del art. 69.1 CE, y que ha conducido a que sea el Presidente del Gobierno de la Nació el que refrende el nombramiento real de los n Presidentes de las Comunidades Autó nomas. d) Composició y estructura del ejecutivo de las Comunidades Autó n nomas y estatuto personal de sus miembros. i. Los Acuerdos Autonó micos de 1981 previeron la limitació del nú n mero de miembros de los ejecutivos autonó micos, limitació que se tradujo inicialmente en el establecimiento de un n nú mero má ximo de consejeros. Tal limitació ha ido desapareciendo en las sucesivas reformas n de los Estatutos. ii. Con respecto a los demá ó s rganos del Estado,el Presidente ostenta la suprema representació n de la respectiva Comunidad. Y complementariamente, ostenta la representació del Estado en n la Comunidad Autó noma. En cuanto a las relaciones con la Asamblea autonó mica, ha de tenerse en cuenta que só el Presidente, de entre los miembros del ejecutivo, dispone de lo legitimidad parlamentaria directa. iii. En los casos en que se prevéla posibilidad de disolució de la Asamblea, é le corresponde al n sta Presidente de la Comunidad, que aparece como ú nico sujeto a la responsabilidad parlamentaria, responsabilidad que, de exigirse con é xito, implica el cese de los miembros del Consejo junto con el de su Presidente. iv. Con respecto al ó rgano ejecutivo, corresponde al Presidente del Gobierno de la Comunidad la

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direcció y coordinació del Gobierno, la definició de su programa y la designació y n n n n separació de consejeros. n v. Por lo que se refiere al estatuto personal de los miembros de los ejecutivos autonó micos, la mayorí de los Estatutos de Autonomí se remiten a las respectivas leyes de Gobierno que a a establecen el ré gimen personal y de incompatibilidades de Presidente y consejeros. vi. L a mayorí de las Comunidades Autó a nomas han procedido a crear, bajo la denominació de n Consejos Consultivos, ó rganos de asesoramiento y consulta del poder ejecutivo, siguiendo el modelo del Consejo de Estado. e) Relaciones del ejecutivo con la Asamblea. i. El modelo parlamentario adoptado por las Comunidades Autó nomas determina el ré gimen de relaciones entre poder ejecutivo y legislativo. ii. Las funciones del Gobierno en relació con el Parlamento responden al modelo fijado en la n Constitució para las relaciones entre el Gobierno de la Nació y las Cortes Generales. Lo n n mismo puede afirmarse en relació con la actividad de control y exigencia de responsabilidad n por parte del Parlamento frente a los Gobiernos autonó micos. iii. Se sigue el modelo estatal en cuanto a la presentació de la cuestió de confianza y la moció n n n de censura. 2. Relaciones entre el Estado y las Comunidades Autó nomas; Té cnicas de Resolució de Conflictos. n a) La creació de Comunidades Autó n nomas ha dado lugar a la aparició de ordenamientos n autonó micos, que versan sobre las materias sobre las que los respectivos Estatutos han asumido competencias; pero esos ordenamientos se han ido creando de forma gradual, de manera que mientras se completan son necesarias normas supletorias que eviten vací e incertidumbres. os b) Principios para resolver conflictos entre Normas estatales y normas autonó micas: i. Principio de Supletoriedad. 1. El principio de Supletoriedad previsto en el art. 149.3 CE viene a resolver el problema de las lagunas normativas en los ordenamientos autonó micos: El derecho estatal será supletorio del Derecho de las Comunidades Autó nomas. 2. Esta clá usula no supone una habilitació ilimitada para que el legislador estatal pueda n emitir normas sobre materias ajenas a su competencia: La supletoriedad no es un tí tulo competencial. 3. En el supuesto de que se produzcan lagunas jurí dicas en una materia, el encargado de aplicar la ley debe actuar segú las reglas comunes de interpretació n n. 4. El Estado podrádictar normas en las materias sobre las que ostenta competencias, y esas normas podrá tener cará supletorio: pero no podrádictar normas exclusivamente para n cter llenar supuestos vací del Derecho autonó os mico, en materias de competencia exclusiva de las Comunidades Autó nomas. ii. Principio de Competencia: Problemas. 1. La ley estatal no serí superior jerá a rquicamente a la ley autonó mica; cada una de ellas serí el vé a rtice de su propia pirá mide jerá rquica normativa en su á mbito de competencia. 2. Las relaciones entre ordenamientos se perfilarí así an como relaciones de coexistencia pararela definidos por la Constitució y los Estatutos de Autonomí n a.

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Posició preeminente de los poderes estatales: La clá n usula de prevalencia. 1. En muchas materias existe una compartició competencial, en el sentido de que se n atribuyen, a Estado y Comunidades Autó nomas, funciones diversas sobre un mismo sector de la realidad social. Ello da lugar al establecimiento de complejas relaciones del tipo de bases/desarrollo, o de potestad legislativa/potestad ejecutiva. 2. Esas relaciones se basan en una posició de preeminencia de los poderes estatales en n cuanto a la fijació de directrices o marcos globales, y en la verificació de su n n cumplimiento. 3. El art. 149.3 CE establece que las normas del Estado prevalecerá en caso de conflicto n sobre las de las Comunidades Autó nomas, en todo lo que no estéatribuido a la exclusiva competencia de é stas. c) Cabe señ tres tipos de relaciones entre los ordenamientos estatal y autonó alar mico: i. Relaciones basadas en la posició preeminente de los poderes estatales, que pueden ampliar o n reducir el á mbito competencial autonó mico. ii. Junto a estas relaciones, reflejo del principio de supremací de los intereses nacionales. a iii. Cabe que las relaciones interordinamentales se planteen como discrepancias abiertas en cuanto a la extensió y modo de ejercicio de las respectivas competencias. n d) Ampliació competencial. n i. Leyes Marco (art. 150.1 CE): 1. Las Cortes, en materia de competencia estatal, podrá atribuir a todas o a algunas de las n Comunidades Autó nomas la facultad de dictar, para sí mismas, normas legislativas en el marco de los principios, bases y directrices fijados por una ley estatal. 2. Esta atribució se hace mediante ley ordinaria y se refiere só a la facultad de dictar n lo normas legislativas. 3. Procedimiento de elaboració El ó n: rgano que produce estas normas son las Cortes Generales mediante el procedimiento de Ley Ordinaria. ii. Leyes de transferencias o delegació (art. 150.2 CE): n 1. El Estado podrátransferir o delegar en las Comunidades Autó nomas, mediante Ley Orgá nica, facultades correspondientes a materia de titularidad estatal que por su propia naturaleza sean susceptibles de transferencia o delegació Se pone un lí n. mite a la potestad estatal de delegar o transferir, y no es posible transferir la totalidad de la competencia que el Estado ostenta sobre una materia. 2. Estas leyes son distintas de los propios Estatutos de Autonomí son leyes orgá a, nicas cuya elaboració y reforma corresponde exclusivamente a las Cortes sin intervenció de ó n n rganos autonó micos. 3. Procedimientos de elaboració El ó n: rgano que produce las normas son las Cortes Generales mediante ley orgá nica. iii. Leyes de Armonizació (art. 150.3 CE): n 1. El Estado podrádictar leyes que establezcan los principios necesarios para armonizar las disposiciones normativas de las Comunidades Autó nomas. Para que esta norma pueda darse ha de concurrir una exigencia de interé general. Esta causa justificativa tiene que ser s apreciada por mayorí absoluta de cada Cá a mara de las Cortes Generales.

iii.

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2. Desde el punto de vista formal, las leyes de armonizació son leyes ordinarias, porque el n pronunciamiento por mayorí absoluta no se produce para la ley en cuanto tal, sino en una a fase previa, de modo que las Cá maras votan si existe o no la necesidad, y luego se tramita el proyecto de ley, con arreglo al procedimiento ordinario. e) Las relaciones de conflicto: ví de solució ordinarias y especí as n ficas. i. Ví ordinarias. as 1. La resolució de los conflictos jurí n dicos aparece sometida a las ví ordinarias as jurisdiccionales en todos los sectores del ordenamiento. 2. Las actuaciones administrativas aparecen sometidas a la jurisdicció n contencioso-administrativas, ante la que podrá residenciarse los conflictos entre Estado n y Comunidades Autó nomas, en materias competenciales y de otra í ndole. 3. En lo que se refiere a la actividad legislativa, la ví para resolver los contenciosos entre a Estado y Comunidades Autó nomas es la del recurso directo de inconstitucionalidad, que ofrece la posibilidad de impugar las normas legales que se estime vulneren los mandatos constitucionales. La legimitació estatal para recurrir se extiende a todo tipo de leyes, n mientras que la legitimació autonó n mica alcanza ú nicamente a leyes, disposiciones o actos con fuerza de ley del Estado que puedan afectar a su propio á mbito de autonomí a. ii. Conflictos de Competencia. 1. En el procedimiento de los conflictos de competencia son distinguibles dos fases: una previa, en la que se pretende una composició de tipo administrativo y una fase posterior, n de í ndole jurisdiccional, ante el Tribunal Constitucional. 2. El Gobierno de la Nació dispone de un instrumento para impugnar ante el Tribunal n Constitucional cualquier resolució (sin fuerza de ley) o disposició de las Comunidades n n Autó nomas, sin que tal impugnació haya de basarse en motivos competenciales. n 3. Las Comunidades Autó nomas no disponen de esa posibilidad: Las impugnaciones que pretendan llevar a cabo respecto de disposiciones estatales (sin fuerza de ley) por motivos diversos de discrepancias competencial habrá de formalizarse ante la jurisdicció n n contencioso-administrativa. iii. El Art. 155 CE. 1. La Constitució concede al Gobierno la posibilidad de adoptar las medidas necesarias para n obligar a una Comunidad Autó noma al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones. 2. Para ello, es necesario: a) La Comunidad no cumpliese las obligaciones que la Constitució u otras leyes le n impongan, o actuarse de forma que atentase gravemente al interé general de Españ s a. b) El Presidente de la Comunidad Autó noma en cuestió desatendiese el requerimiento n del Gobierno de la Nació n. c) El Gobierno necesitará para su intervenció la aprobació de la mayorí absoluta , n, n a del Senado. 3. Bases Constitucionales de la autonomí local. a a) El art. 137 CE reconoce no só de nacionalidades y regiones, sino tambié de municipios y lo n provincias. La Constitució reconoce tambié la existencia de administraciones propias para la isla, n n

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e incluso, la posibilidad de que se creen entidades supramunicipales distintas de la provincia. b) La diferencia entre la autonomí de nacionalidades y regiones y la de las administraciones locales a es el cará cter polí de la primera frente al administrativo de las segundas. En todo caso, tico existen claras diferencias cuantitativas y cualitativas entre ambos tipos de autonomí a: i. La autonomí de nacionalidades y regiones es mucho má amplia que aquella de la que gozan a s los entres locales. ii. La autonomí local posee una regulació constitucional mucho má parca que la de a n s nacionalidades y regiones. La Constitució se limita a fijar algunos principios muy generales n respecto de las autonomí locales, que posteriormente encuentran desarrollo en la legislació as n ordinaria. iii. La autonomí local tiene una dimensió administrativa, limitá a n ndose al ejercicio de funciones ejecutivas y reglamentarias. Los entes locales no gozan de competencias de naturaleza legislativa, frente a lo que sucede con las Comunidades Autó nomas. iv. Las Comunidades Autó nomas tienen fijado su marco de autonomí por la Constitució y por a n los Estatutos de Autonomí Sin embargo, la autonomí local se establece, a partir de los a. a principios constitucionalmente determinados, por la legistació ordinaria. n c) La autonomí local como garantí institucional. a a i. La Constitució establece una garantí institucional para determinados entes locales. Esta n a garantí institucional tiene una doble dimensió a n: 1. Por un lado, supone que esos entes locales deben existir jurí dicamente como tales, sin que la acció de los poderes pú n blicos con competencia para regularlos pueda hacerlos desaparecer. Esos entes son los municipios, las provincias y las islas. 2. La segunda dimensió de la garantí institucional se concreta en la exigencia n a constitucional de que, cualquiera que sea la regulació que se haga de los entes locales, n debe respetarse un á mbito propio de autonomí tanto en su dimensió organizativa como a, n funcional. d) El contenido de la autonomí local. a i. Por lo que respecta a las competencias que corresponden a los entes locales, la Constitució n no las precisa. La Constitució se limita a señ que los entes locales gozan de autonomí n alar a para la gestió de sus respectivos intereses. n e) Organizació n. i. Municipios. 1. El art. 140 CE señ como ó ala rganos de gobierno y administració de los mismos a los n Ayuntamientos. Dentro de é stos, prevéla existencia de un doble ré gimen jurí dico: a) En primer lugar reconoce la existencia del ré gimen de concejo abierto. El concejo abierto es una fó rmula de democracia directa, consistente en que el gobierno municipal se desarrolla directamente por la asamblea de vecinos del municipio, bajo la direcció n de un Alcalde. b) El ré gimen comú de gobierno municipal es el del Ayuntamiento, compuesto por n Alcalde y Concejales. El art. 140 CE establece la obligació de que los Concejales n sean elegidos mediante sufragio universal, libre, directo y secreto por los vecinos del municipio. El Alcalde puede ser elegido bien por los propios vecinos, bien por los

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Concejales. 2. El sistema electoral municipal es muy similar al general, destacando, entre las diferencias má importantes, el que la barrera mí s nima que debe superarse para obtener representació es el 5% en lugar del 3%. n 3. En relació con la designació del Alcalde, si el cabeza de alguna lista obtiene la mayorí n n a absoluta de los votos de los Concejales, queda proclamado Alcalde. Si ninguno alcanza esa mayorí resulta elegido Alcalde el cabeza de la lista má votada. El Alcalde puede ser a, s removido mediante la aprobació de una moció de censura constructiva. n n ii. Provincias. 1. La Constitució realiza una regulació menos amplia que la de los municipios. n n 2. El art. 141.1 CE señ que só las Cortes Generales, mediante ley orgá ala lo nica, pueden modificar los lí mites de las provincias. 3. La provincia tiene una doble dimensió jurí n dica: ademá de un ente local con autonomí s a, ha sido la unidad administrativa bá adoptada por el Estado para el cumplimiento de sus sica actividades. 4. En cuanto ente territorial autó nomo, la organizació polí n tico-administrativa de la provincia es la Diputació Provincial. Las Diputaciones Provinciales está formadas por un n n Presidente y un nú mero de Diputados Provinciales que varí segú el nú a n mero de residentes de cada provincia. Los diputados provinciales son elegidos por los Concejales de los Ayuntamientos de la provincia. Los Diputados Provinciales eligen al Presidente de la Diputació por mayorí absoluta en primera votació si ningú candidato la alcanza, basta n a n, n la mayorí simple en la segunda votació a n. 5. En las Comunidades Autó nomas Uniprovinciales la Diputació Provincial no existe, n ejerciendo la Comunidad Autó noma sus competencias y evitando una duplicidad de aparatos administrativos innecesaria. iii. Las islas. 1. El art. 141.4 CE garantiza la organizació propia de las islas que componen los n archipié lagos balear y canario a travé de los Consejos y Cabildos Insulares. s 2. El art. 201 LOREG establece el sistema de elecció de los Cabildos insulares canarios n mediante sufragio universal, directo y secreto. iv. Otros entes locales. 1. La Constitució se limita a reconocer la posibilidad de que existan otros entes locales n supramunicipales distintos de la provincia, de naturaleza comarcal, cuya regulació n corresponde a las Comunidades Autó nomas. 2. Aunque la Constitució no haga referencia al tema, existen entes locales inframunicipales n que responden a las necesidades administrativas de nú cleos de població separados unos n de otros. v. Las ciudades de Ceuta y Melilla. 1. Poseen un ré gimen jurí peculiar establecido por sus Estatutos de Autonomí que las dico a, configuran como ciudades autó nomas. f) La garantí de la autonomí local. a a i. La configuració bá n sicamente legal de la autonomí local ha hecho que la tutela de dicha a

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ii.

autonomí se confiera a los tribunales ordinarios, y en concreto, al orden jurisdiccional a contencioso-administrativo. Dicha garantí se ha reforzado a travé de la creació del conflicto en defensa de la a s n autonomí local. Este conflicto permite a los entes locales acudir ante el Tribunal a Constitucional en defensa de su autonomí frente a la acció del legislador estatal o a n autonó mico.

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