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Los Sentidos

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Se estudian en este apartado un conjunto de sensaciones que tienen en
común el hecho de que los receptores se encuentran en la piel y son activados a
partir de la estimulación táctil.
Estos matices se recogen en terminaciones nerviosas específicas para cada
uno de ellos y viajan, por sendas fibras sensibles, hasta la médula espinal y desde
allí al encéfalo a través de la cual se desencadenan diferentes cualidades
perceptivas:

•La localización y discriminación de la estimulación táctil.
•La percepción de la textura de los objetos.
•La percepción de la temperatura.
•La percepción del dolor.

Estas cualidades vienen dadas por el funcionamiento de tres sensaciones

somáticas o cutáneas:
•Sensación de tacto o presión.
•Sensación de dolor.
•Sensación de frío o de calor (temperatura).

Los sentidos de la piel tienen una gran importancia ya que nos informan de
las cualidades de los objetos y/o nos protegen del dolor corporal y de las
temperaturas extremas. Están relacionados con el sentido de la vista y con las
sensaciones cinestésicas y vestibulares.

Los receptores del tacto, presión y vibración son del mismo tipo (a menudo se
les llama sentidos táctiles), y su mensaje se proyecta en la porción anterior de los
lóbulos parietales (áreas 3, 1 y 2 de Brodmann).

Por detrás de estas áreas sensitivas primarias se encuentran las asociativas
(5 y 7), en las que se elaboran sensaciones más complejas que permiten apreciar la
textura, forma, tamaño y peso de los objetos.
Cada parte del cuerpo tiene su representación, casi exclusivamente, en el
hemisferio cerebral opuesto (excepto una pequeña parte de la cara que se
representa en el hemisferio del mismo lado), ocupando una zona proporcional al
número de receptores de que disponga.
La zona más amplia corresponde a los labios, que poseen mayor número de
receptores, seguida por la de la cara y el pulgar, mientras que el tronco y la parte
inferior del cuerpo se hallan representados en zonas relativamente pequeñas de
esta corteza cerebral.

Fig. 1. Representación de las diferentes partes del cuerpo en el área sensitiva primaria
(según Penfield y Rasmussen).

Descripción anatómica y fisiológica

La piel

La piel representa aproximadamente dos metros cuadrados de superficie
receptiva; sus funciones son la regulación de la temperatura, la transpiración, la
respiración y la protección del organismo. Existen dos tipos de piel:
•Piel delgada. Es peluda y cubre la mayor parte de nuestro cuerpo.
•Piel gruesa. Se llama así porque su capa externa es más gruesa. Se
encuentra en las palmas de las manos, las plantas de los pies y en las
superficies lisas de los dedos. Carece de folículos pilosos y sus receptores
son más complejos, pues están relacionados con las actividades
exploratorias.

La piel está formada por venas, arterias, glándulas sudoríparas, folículos
pilosos y receptores. Se divide en tres capas:

•Epidermis . Capa externa, flexible, está constituida por epitelio queratinizado,
entre cuyas células se hallan los melanocitos productores de melanina. Su
espesor varía de unas zonas a otras, siendo mayor en las palmas de las
manos y plantas de los pies, donde alcanza 1,5 mm. Se calcula que la
epidermis humana se renueva cada veinte o treinta días.
•Dermis . Capa intermedia, donde se encuentran numerosas terminaciones
nerviosas y la mayor parte de los receptores cutáneos. Su grosor es máximo
en la planta del pie (unos 3 mm.).
•Hipodermis o Tejido subcutáneo . Permite el deslizamiento de la piel sobre las
estructuras más profundas. Tiene una capa de tejido adiposo donde se
acumulan las grasas.

Los receptores

Son terminaciones de neuronas, si bien hay una gran variedad que difieren en
su estructura y posiblemente en sus funciones. Los más conocidos son:
•Los corpúsculos de Krause. Se localizan en la capa dérmica.
•Los corpúsculos de Meissner y los discos de Merkel. Se localizan en la piel
gruesa (no pilosa). Son particularmente abundantes en los labios y en las
yemas de los dedos, y probablemente explican la capacidad de identificar la
contextura de los objetos. Los corpúsculos de Meissner se adaptan pronto y
son sensibles al movimiento de objetos muy ligeros; en cambio, los discos de
Merkel dan sensaciones más estables y permiten recibir contactos
prolongados.
•Los corpúsculos de Ruffini. Se localizan en las zonas subcutáneas y en los
tejidos más profundos. informando de estados de deformación y de presión
en los tejidos profundos.
•Los corpúsculos de Pacini. Se localizan en la dermis, en los tejidos
subcutáneos (especialmente en los de las manos y los pies) y en las
articulaciones y sus ligamentos. se estimulan por movimientos muy rápidos, y
son importantes para el sentido vibratorio.
•Receptores de Golgi y Mazzoni. Se localizan principalmente en los tejidos
musculares y en los tendones.
•Terminaciones nerviosas libres. Se localizan en las zonas más superficiales.
se hallan en cualquier zona de la piel.

El número de receptores por centímetro cuadrado de superficie es diferente,
según la zona de la piel que se estudie, y varía así la capacidad de discriminar ante
estímulos producidos simultáneamente.
Mientras que en la yema de los dedos percibimos como distintos los extremos
de un compás que disten 1-2 mm., en la espalda son necesarias distancias mayores,
entre 30 y 70 mm., para localizarlos como puntos separados.
Cuanto más sutil es la sensibilidad de una parte del cuerpo, mayor es la densidad de
receptores que posee.

No está clara la relación entre el tipo de receptor y su función; parece ser que
por su localización y estructura, las terminaciones nerviosas libres responden más a
los estímulos dolorosos y térmicos que los corpúsculos, y que los receptores de los
tejidos musculares y los tendones están más relacionados con las sensaciones
cinestésicas (algunos autores incluyen el estudio de las sensaciones cinestésicas
dentro de las sensaciones de la piel). En el estudio de la relación entre el tipo de
receptor y su función se han desarrollado tres teorías cuyo estudio dejaremos para
otra ocasión.

Vías nerviosas

La transmisión neuronal de la información de los receptores de la piel hacia el
cerebro se realiza a través de dos sistemas:
•Sistema espinotalámico. Formado por fibras nerviosas pequeñas, de
transmisión lenta y de poca precisión.
•Sistema lémnisco. Formado por fibras nerviosas grandes, de transmisión
rápida y de mayor precisión.

Ambos sistemas transmiten la información a la corteza somatosensorial, en
concreto a diferentes partes del tálamo desde donde la información pasa al córtex
parietal.

Umbral táctil

La presión mínima necesaria para producir la sensación táctil oscila entre los

2-3 g/mm2

, en labios y yemas de los dedos, y alrededor de 50 g/mm2

en la espalda.
Entre estos valores se encuentran las necesarias para las demás zonas corporales,
siendo las menores para el dorso de los dedos, el brazo y la cara interna del muslo,
y progresivamente mayores para el dorso de la mano, la pantorrilla, el hombro, el
abdomen, parte anterior de la pierna, planta del pie y dorso del antebrazo.

Tabla en la que se señalan, según Luria, el número
de receptores sensibles por milímetro cuadrado
en distintos sectores de la piel

Todo el material que nos rodea y envuelve, es fuente de interés y atención.
Como ejemplos pueden servirnos las diferentes texturas de los objetos, los
alimentos o los estados de la materia: más o menos caliente, más o menos duro,
más o menos denso, más o menos voluminoso, más o menos suave...Todo ello
podremos utilizarlo para ampliar los umbrales máximo y mínimo, los límites de la
percepción cutánea.

Podemos partir desde un “grado cero” y, sin limitarnos a una mera
percepción táctil de los objetos, intentando llegar hasta los más altos niveles de
agudeza, memoria y aplicación de estos conocimientos. Llegar a ser expertos
táctiles, explotando al máximo las posibilidades de conocimiento sensorial,
adentrándonos en umbrales de profesiones especializadas

El tacto

Incluye las sensaciones desencadenadas por la distorsión o deformación de
la piel, ocasionadas cuando ésta toca o es tocada por un objeto.

Aspectos fisiológicos

Los receptores más estudiados del sentido del tacto son los corpúsculos de
Pacini, células grandes, de forma elíptica, formadas por capas sobrepuestas en el
extremo de un axón que envuelven la terminación nerviosa. Responden más a un
cambio del estímulo que a una estimulación constante. Su densidad en algunas
áreas de la piel les permite señalar de forma efectiva la localización del estímulo.

La información del tacto se transmite a través de diferentes canales que se
diferencian en los receptores involucrados, la velocidad de adaptación, la
sensibilidad al tamaño y duración del estímulo y en los campos receptivos:
•Los corpúsculos de Pacini y las fibras de adaptación rápida. Responden a
cambios en la estimulación, dejando de responder cuando la presión sobre la
piel es continua.
•Las fibras de adaptación lenta. Responden cuando la presión sobre la piel se
realiza de forma continua.
Los receptores de la piel generan impulsos que se transmiten al córtex
somatosensorial.

La actividad somatosensorial se puede dar de dos formas, que corresponden
a dos sensaciones diferentes, especializadas y complementarias: el tacto pasivo
(notar) y el tacto activo (identificar).

Tacto pasivo

Se produce cuando un estímulo o un objeto se ponen en contacto con la piel.
La sensación básica que se deriva es la de notar el objeto. Los estudios sobre el
tacto pasivo se refieren a dos aspectos básicos:
•Estudios de los umbrales absolutos. Miden los umbrales de los sujetos en la
detección de un estímulo único sobre la piel. Destacan las aportaciones de
Weinstein (1968), quien estudió los umbrales absolutos en los hombres y en las
mujeres, llegando a las siguientes conclusiones:
•Tanto en los hombres como en las mujeres, algunas partes del cuerpo son más
sensibles que otras.
•En algunas partes del cuerpo, las mujeres son más sensibles al tacto que los

hombres.

•Las mujeres y los hombres difieren en sus patrones específicos de sensibilidad.
•Estudios del umbral de discriminación de dos puntos. Miden la capacidad para
detectar la estimulación de dos puntos de la piel. Weinstein (1968) encontró:
•Diferencias entre distintas partes del cuerpo. Por ejemplo, la cara y los dedos
pulgares tienen un umbral bajo en la detección de dos puntos.
•Una relación entre el tamaño del área cortical y el tamaño de los umbrales de
discriminación de dos puntos. Por ejemplo, la gran área cortical dedicada al labio
corresponde a un umbral bajo de esta parte del cuerpo en la discriminación de
dos puntos.

Tacto activo

Se produce cuando el individuo realiza una exploración activa del objeto. Es
un fenómeno complejo, en el cual intervienen las informaciones procedentes de las
sensaciones cinestésicas, y propositivo, es decir, selectivo e intencional.
Aporta mucha más información que el tacto pasivo, ya que en general,
permite la identificación de los objetos. Las informaciones combinadas de la piel y la
cinestesia constituyen la base de un sistema perceptual denominado sistema
háptico.

Algunas de las aplicaciones más importantes derivadas del tacto activo son el
método de Tadoma para sordos y el sistema Braille para ciegos.

Factores que influyen el tacto

Puesto que los mecanismos y las funciones del tacto activo y pasivo son
diferentes, también difieren los factores que los influyen. En síntesis, algunos de
estos factores son:

•Factores que influyen el tacto pasivo. La intensidad del estímulo, la zona
sensorial, el umbral individual, la adaptación, etc.
•Factores que influyen el tacto activo. La experiencia previa del sujeto con los
estímulos, la influencia de otras modalidades sensoriales, situaciones
específicas (como por ejemplo la ceguera), etc.

Estimulación táctil

El ejercicio del sentido del tacto es una actividad compleja, y requiere, más
que otros sentidos, todo un aprendizaje.

Digamos que hay que aprender a palpar, realizar ejercicios de memoria táctil:
•En primer lugar, deben usarse las dos manos. Una mano sostiene el objeto
que se está conociendo mediante el tacto, la otra efectúa el recorrido sobre
el mismo: el contorno, indagación de rugosidades, huecos; presiona para
conocer la dureza total o parcial, sus consistencia, su temperatura. Se
aprieta, se sopesa, se repasa..., se toma posesión táctil del objeto. La otra
mano realiza una función complementaria: se turna o alterna en el
conocimiento, efectúa igualmente el efecto pinza (pulgar contra índice). Las
yemas de los dedos permitirán prevenir cualquier accidente en la palpación
por su mayor sensibilidad al dolor.
•En segundo lugar hay que propiciar la palpación activa mediante el
movimiento continuo de manos y dedos, articulando los mismos, girando
las manos, abriendo y cerrando, presionando en torno al objeto. Y cuanto
más activa sea esta palpación, mayor estimulación en el córtex, mayor
riesgo neuronal, más actividad y rapidez en el punto central receptor... y
mejor conocimiento y posibilidad de identificación del objeto.
•En tercer lugar, la repetición del conocimiento-reconocimiento táctil resulta
en un menor tiempo para la identificación.

El dolor

Aspectos definitorios

El dolor tiene un gran valor biológico y adaptativo ya que, a partir de la
información de la existencia de un estímulo nocivo, nos protegemos del mal corporal;
las personas que carecen de esta sensación, muestran un ejemplo de la importancia
de esta sensación ya que se pueden autolesionar sin darse cuenta.
Tradicionalmente se considera que la principal superficie receptora del dolor
es la piel, si bien es obvio que el lugar del dolor no se limita a la misma: la
estimulación de casi cualquier región del cuerpo, interna o superficial, puede
ocasionar dolor.

Es difícil elaborar una definición del dolor debido a una serie de factores, entre

los que destacan:

•La existencia de diferentes estímulos que producen dolor.
•La existencia de diferentes experiencias de dolor.
•La vinculación del dolor con las emociones.
•La gran carga de subjetividad que conlleva el dolor.

•El hecho de que no existe una única estructura cortical relacionada con el
dolor, pues éste depende del funcionamiento de diferentes estructuras
medulares y cerebrales.
•La existencia de muchas diferencias individuales en la percepción del dolor.

Estos factores llevan a pensar que una definición correcta del dolor debe
tener en cuenta dos aspectos o componentes:
•Componente sensorial. Existencia de un daño (estimulación) en los tejidos
corporales.
•Componente emocional. La experiencia desagradable dolorosa.

Aspectos fisiológicos:

Teoría del control de puerta (Melzack y Denis (1978)).
Propone que la percepción del dolor está controlada por un circuito neural, cuya
base es que las señales que producen la percepción del dolor deben pasar por el
sistema de control de puerta antes de transmitirse al cerebro.
La importancia de esta teoría radica en el hecho de que explica que el dolor
está determinado no sólo por la activación de las fibras conectadas a los
nocioceptores (aspectos más fisiológicos), sino también por el papel que juega el
cerebro a través de las señales inhibitorias que envía (aspectos psicológicos).

Factores que intervienen en la percepción del dolor:

El problema más importante que se plantea en las investigaciones sobre el
dolor es el de medir o cuantificar la intensidad del dolor que experimenta el individuo.
Debido la propia complejidad del dolor, es fácil prever que son diversos y complejos
los factores que influyen en su percepción. Estos factores afectan a dos aspectos
básicos relacionados con el dolor:
•El umbral del dolor. Intensidad del estímulo que el sujeto percibe como
doloroso.
•Las diferentes partes del cuerpo tienen umbrales diferentes.
•La tolerancia al dolor. Máximo grado de dolor que el sujeto puede soportar
o que acepta de forma voluntaria. Por razones éticas es difícil de
investigar.

Generalmente, los factores que intervienen en la percepción del dolor no
actúan de forma aislada, sino que la combinación de algunos de ellos hace posible
el aumento o la disminución del dolor. Se pueden clasificar en tres grupos y en
síntesis, algunos de ellos son:
•F a c t o r e s dependientes de la estimulación realizada:
•El tipo de estimulación utilizada (mecánica, química, eléctrica o térmica).
•La intensidad del estímulo doloroso.
•La duración del estímulo doloroso.
•La proporción de área estimulada (dolorida).
•El tipo de dolor producido (localizado o profundo).
•La adaptación. Se presenta en dolores leves pero no en dolores fuertes.
•Factores dependientes del individuo que sufre el dolor:
•La cultura del sujeto. Tal como muestran ciertos rituales dolorosos que no
son percibidos así por sus protagonistas.

•Las diferencias individuales. Relacionadas con factores de personalidad
(ansiedad, extroversión y depresión).
•La experiencia previa del sujeto.
•La situación en la que se presenta el estímulo.
•El significado del dolor para el individuo.
•Estados mentales del sujeto.
•Utilización de técnicas para el control del dolor. Desarrolladas en el
siguiente apartado.

Control del dolor

Hay diferentes formas o métodos para controlar o reducir el dolor. Algunos de
los más representativos son los siguientes:
•Substancias químicas y fármacos. Entre ellos destacan la novocaína y las
drogas derivadas del opio como la codeína y la morfina.
•E n d o r f i n a s. De descubrimiento reciente, son substancias generadas
por el cerebro (endógenas), que tienen efectos similares a las drogas
derivadas del opio. Su estudio es muy interesante, ya que una vez
conocidos los mecanismos mediante los cuales se liberan se pueden
utilizar como analgésicos; dichos estudios son aún vagos, si bien parece
que la acupuntura y las situaciones de estrés provocan la liberación de
estas substancias.
•Métodos contrairritantes. Provocan la irritación de un área para disminuir
el dolor en otra. Los más representantes son:
•La acupuntura. Sus mecanismos de funcionamiento no están del todo
claros, si bien parece que la teoría del control de puerta puede aportar
alguna explicación, en el sentido que lo que provoca la acupuntura es la
estimulación de fibras grandes (cierran la puerta) que inhiben el dolor.
•La analgesia por estimulación. Se produce a partir de la estimulación
eléctrica de ciertas regiones del cerebro, que provoca una pérdida de la
sensibilidad al dolor.
•Procedimientos psicológicos. Los más representativos son:
•La hipnosis. Consiste en una alteración de la conciencia, durante la cual el
sujeto es susceptible a las sugestiones del hipnotista. Su utilización
provoca gran escepticismo entre los investigadores.
•Aproximaciones cognitivo-conductuales. Ayudan al paciente a desarrollar
respuestas cognitivas y conductuales más adaptadas ante el dolor.
Incluyen diferentes técnicas como la distracción o el modelamiento. Se
han mostrado eficaces en situaciones como la preparación al parto,
operaciones quirúrgicas, etc.

Sensaciones de calor y de frío

Aspectos fisiológicos

Ambas sensaciones forman parte de un mismo fenómeno, la percepción de
una fuente de calor, si bien fisiológicamente forman dos sistemas separados, ya que
sobre la piel es posible identificar puntos diferenciados sensibles al calor y al frío.
La sensibilidad térmica está distribuida de forma irregular sobre la superficie
de la piel; para que un receptor se estimule, la temperatura del estímulo debe ser
diferente a la temperatura de la piel, considerada por algunos como punto de

inferencia o cerofisiológico; esta temperatura puede no ser constante en todas las
zonas de la piel.

Sensaciones térmicas paradójicas

Por sus características, se consideran dos tipos de sensaciones térmicas

paradójicas:

•Frío paradójico. Se produce cuando puntos sensibles al frío se estimulan
con temperaturas muy altas (unos 45º), obteniéndose una sensación de
frío.

•Calor paradójico. Se puede producir cuando se estimulan
simultáneamente puntos sensibles al calor y al frío al alternar la
temperatura del objeto (caliente fría), obteniéndose una sensación de
calor.

Factores específicos de la temperatura

Los factores específicos más característicos relacionados con la percepción

de la temperatura son:

•Los umbrales. Tanto los umbrales absolutos para el calor como los del frío,
varían en las diferentes partes del cuerpo: la frente es especialmente sensible
al calor, y las pantorrillas lo son muy poco; en cuanto al frío, el tórax es la
parte más sensible, y la frente la menos sensible. El umbral diferencial
depende de la velocidad del cambio de temperatura: notamos más un cambio
repentino de la temperatura que un cambio gradual.
•La adaptación térmica. Consiste en la disminución de la intensidad percibida
de la temperatura (caliente o fría) como consecuencia de la exposición
seguida.

•Las sensaciones térmicas de la piel presentan adaptación, si bien la
adaptación térmica absoluta sólo se produce en una fluctuación restringida de
temperaturas; cuanto más extrema sea la temperatura, más largo será el
tiempo necesario para su adaptación.

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