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" Revista de Investigaciones Folclóricas Nº 17, diciembre de 2002

Se han producido modificaciones importantes con respecto a la revista,


por lo que les rogamos, por favor, tomar nota

Queremos hacer saber a los lectores de la Revista de Investigaciones Folclóricas,


que a partir del Nº 18, correspondiente a diciembre de 2003, suspenderemos la edición en
papel de nuestra revista para publicarla únicamente por Internet. Nos vemos en la necesi-
dad de tomar esta decisión porque, a raíz de la implementación del modelo neoliberal en la
Argentina, durante la década del 90, se privatizaron los servicios públicos, entre ellos el del
Correo. Desde entonces la nueva empresa fue incrementando constantemente las tarifas
postales hasta alcanzar en el 2002 aumentos del 650% (seiscientos ciencuenta por ciento).
Como comprenderán, no estamos en condiciones de afrontar un gasto de tal magnitud.
Lamentamos tener que tomar esta medida porque entendemos que, sustituir el ejemplar
impreso por el electrónico implica una diferencia sustancial, pero por el momento no en-
contramos otra solución más adecuada.
Esta decisión trae como consecuencia que tengamos que suspender el canje establecido
con un considerable número de bibliotecas universitarias de distintos países. Agradecemos
vivamente a todas estas instituciones el valioso material que nos hicieron llegar hasta
ahora, en calidad de canje, el que contribuyó a que los folcloristas latinoamericanos pudié-
ramos establecer un fecundo intercambio con colegas de otros centros académicos del mundo.
Confiamos que nuestros lectores sabrán comprender estos cambios y queremos infor-
marles que, de ahora en más nos pueden localizar en el siguiente sitio:
www.investigacionesfolcloricas.com

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Revista de Investigaciones Folclóricas Nº 17, December 2002

There are important changes regarding our journal. We would appreciate it


very much if you would please take note of these changes

We want to let our readers know that as from volume 18 (December 2003) of the Revis-
ta de Investigaciones Folclóricas, we have to suspend the paper edition of our journal,
in order to publish it only through Internet. We have taken this decision owing to the
neoliberal model that was applied in Argentina during the 90’s. Due to this model, the
public services were privatized, among them the Post Office. Since then the new company
had constantly raised its prices, so as to reach during 2002 a growth of 650% (six hundred
and fifty per cent). As you can imagined we are not able to face with expenses of such
magnitude. We really regret having had to undertake this type of measure, because we
understand that to substitute the print by the electronic volume, implies a substantial
difference. But for the moment, we haven’t been able to find a more adequate solution.
Due to this decision we are going to interrupt the periodical exchange we had established
with a considerable number of University libraries of different countries. We are very grateful
to all of these institutions, for the valuable material that they had so kindly sent us up to
now, which has contributed to establish a fruitful interchange between Latin American
folklorists with colleagues of others academic centers around the world.
Hoping that our readers will be able to understand our difficulties, we would like to let
them know that, from now on, they can locate us at the following address:
www.investigacionesfolcloricas.com
!
ISSN 0327-0734

Revista de Investigaciones Folclóricas

vol. 17

diciembre de 2002

Esta revista se publica anualmente para


el mes de diciembre

Buenos Aires, Argentina


Revista de Investigaciones Folclóricas

vol. 17, diciembre de 2002

Directora
Martha Blache

Comité Editorial
Isabel Aretz - Presidente del Centro Argentino de Etnomusicología y Folklore, Argentina
Ana M. Cousillas - Universidad de Buenos Aires
Manuel Dannemann - Universidad de Chile
Ana María Dupey - Universidad de Buenos Aires
Rosan A. Jordan - Louisiana State University
Flora Losada - Universidad Nacional de Jujuy
Juan Angel Magariños de Morentin - Universidad Nacional de La Plata
Alicia Martín - Universidad de Buenos Aires

Secretaria de Redacción
Mirta Bialogorski

Comité de Redacción
Patricia Coto de Attilio
Fernando Fischman
Noemí Elena Hourquebie
Carmen Vayá

Normas editoriales para la presentación de colaboraciones

1. trabajos inéditos escritos en castellano o en portugués.


2. su extensión no deberá exceder las 25 páginas de tamaño A4, a doble espacio, letra Times
New Roman Nº 12.
3. al pie de la primera página indicar: a) la institución a la que pertenece el autor/es, b) prefe-
rentemente el/los e-mail/s o en su defecto la dirección postal de la institución a la que perte-
nece el autor/es.
4. notas al final de la colaboración.
5. para las referencias bibliográficas seguir los criterios adoptados por esta Revista.
6. los trabajos deberán ser acompañados de dos resúmenes, uno escrito en castellano y el otro
en inglés. Los resúmenes no deberán exceder las 10 líneas. Además de los resúmenes se
deberán incluir no más de 4 palabras clave que identifiquen lo más significativo del texto.
7. acompañar el correspondiente diskette con el texto tipeado en alguno de los procesadores de
texto más usuales de PC compatibles (Word). La etiqueta deberá presentar el
apellido del autor/es, nombre del archivo y procesador de textos utilizado.
8. junto con el diskette se deberá presentar una copia en papel, impresa a doble espacio.
9. las colaboraciones serán enviadas a dos evaluadores seleccionados por el Comité Editorial.
10. el plazo de presentación de las colaboraciones es hasta el 31 de julio.

Para hacer llegar colaboraciones o requerir información, dirigirse a:

Revista de Investigaciones Folclóricas


Casilla de Correo Nº 121
C 1428 AAF Buenos Aires, Argentina

E-mail: mblache@elsitio.net
Tel/Fax: (54-11) 4781-7550
www.investigacionesfolcloricas.com
I N D I C E
Pág.

Comentario editorial. ........................................................................................................................... 7


Summaries. ............................................................................................................................................... 9

Crítica a algunos trabajos científicos recientes sobre las creencias folclóricas. ....... 13
Patrick B. Mullen
Cultura popular, relativismo cultural y diversidad. ............................................................ 23
Diarmuid Ó Giolláin
Aurora boreal: transformaciones de las teorías clásicas del folclore nórdico. ........... 33
Galit Hasan-Rokem
Folclore: una disciplina científica. Algunos fundamentos epistemológicos. ................ 47
Liliana Clement
As festas populares como processos comunicacionais: revisitando o pensamento
de Luiz Beltrão. .................................................................................................................................... 55
Roberto Benjamin
La política de la representación del folclore y el debate sobre la autenticidad. ......... 61
Ana María Dupey y Eva Bomben
«Son negros por la fe». Acerca de la africanidad del culto a san Baltazar
en el litoral mesopotámico argentino. ......................................................................................... 69
Norberto Pablo Cirio y Gustavo Horacio Rey
Testimonios del espacio urbano: el graffiti. .............................................................................. 80
María Paulinelli
Los juegos humanizadores: infancia, adolescencia y cultura. ............................................ 85
María Marta Pasini
Gastronomía andina, sobre gustos y sabores. .......................................................................... 93
Juan José García Miranda y Gloria A. Miranda Zambrano
Estudiar la poesía improvisada. Hacia una metodología interdisciplinar. ................ 105
Alberto del Campo Tejedor
Identidad, ambigüedad, conflicto: las performances narrativas como una estra-
tegia de análisis de la cultura de frontera entre Brasil, Argentina y Uruguay. ....... 114
Luciana Hartmann
El pasado inacabado. Relato de un historiador local. ......................................................... 123
Margarita Ondelj
La transición política y económica vs. la tradición de la narrativa local.
Un ejemplo polaco. ............................................................................................................................ 132
Violetta Krawczyk-Wasilewska
Folclore laboral: su representación a través de la narrativa. .......................................... 135
Patricia Coto de Attilio y Elena Hourquebie de Corbat
El protocolo médico como una forma de performance cultural: la neutralidad
profesional y su efecto en la vida de los pacientes y sus familias. ................................ 145
Silvia Balzano, Mabel Preloran y Carole Browner
Memoria
. Lázaro Flury (Jorge Acosta y Carlina Sosa) .................................................................................. 156
. Leea Virtanen (Mícheál Briody) ....................................................................................................... 157
. Lauri Honko (Mícheál Briody) .......................................................................................................... 158
Información bibliográfica
. Candace Slater. Entangled Edens. Visions of the Amazon ......................................................... 161
(S.Balzano)
. Ricardo J. Kaliman y colaboradores. Sociología y cultura. Propuestas
conceptuales para el estudio del discurso y la reproducción cultural ...................................... 162
(F. Losada)
. Joseph L. Mbele. Matengo Folktales .............................................................................................. 163
(A.M. Dupey)
. José Carlos Rossato. Saci .................................................................................................................. 164
(P.C. de Attilio)
. Shozo Masuda, ed. Estudios Latinoamericanos en Alemania ..................................................... 164
(N.E. Hourquebie)
. Altimar Pimentel. Estórias de Luzia Teresa. A maior contadora de estórias do mundo ...... 165
(F. Coluccio)
. Félix Coluccio. Devociones populares. Argentinas y Americanas ............................................. 165
(M. Dobruskin)
. Félix Coluccio. Diccionario folklórico de la flora y la fauna de América ................................. 166
(N.E. Hourquebie)
. David Stanley & Elaine Thatcher, eds. Cowboy Poets and Cowboy Poetry ............................ 166
(A.M. Dupey)
. Miguel R. López Breard. El Ñe’enga. Refranes, adagios, máximas, sentencias y
dichos célebres en el área guaranítica ............................................................................................. 168
(C. Vayá)
. César E. Quiroga Salcedo. Onomástica de Cuyo, Argentina. Una proyección
a la onomástica hispano-latinoamericana ...................................................................................... 168
(N.E. Hourquebie)
. Doralice F. Xavier Alcoforado y María del Rosário Suárez Albán (coord.).
Contos populares brasileiros. Bahía ............................................................................................... 169
(P.C. de Attilio)
. María Marta Pasini (autora y comp.). La infancia en juego ....................................................... 169
(A.M.Dupey)
. María Inés Poduje. La Pampa: algo sobre sus nombres .............................................................. 170
(N.E. Hourquebie)
. Baronesa Esther Sant’ Anna de Almeida Karwinsky. Contos dos indios botocudos ............... 170
(P.C. de Attilio)
. Maria Vasenkari, Pasi Enges & Anna-Leena Siikala, editors. Telling,
Remembering, Interpreting, Guessing. A Festschrift for Prof. Annikki
Kaivola-Bregenhoj on her 60th Birthday lst. February 1999 ...................................................... 171
(Carmen Vayá)
. Elena Achilli, E. Cámpora, L. Giampani, N. Nemcovsky, S. Sánchez y J. Sapiro.
Escuela y ciudad. Exploraciones de la vida urbana ...................................................................... 171
(S. Balzano)
. Accame, Santamaría, Ruiz Moreno, Dorra, Casasco, Bossi, Kulemeyer,
Mirande, Di Pietro, Agüero, Terrón. Mounstruos ......................................................................... 172
(F. Losada)

Noticias
. Conferencias del Dr. Dov Noy .......................................................................................................... 175
. VIIº Congreso Latinoamericano de Folklore del Mercosur y XIº Jornadas
Nacionales de Folklore ...................................................................................................................... 175
. El regreso de los Archivos del Folclore Chileno ........................................................................... 175
. Aniversario: 25 años del Centro de Investigadores de Folklore (CIF) ...................................... 175
. Designación del Dr. Eduardo Quiroga Salcedo .............................................................................. 176
. Interconferencia de la Sociedad Internacional para la Investigación de la
Narrativa Folklórica (ISFNR) ........................................................................................................... 176
Comentario editorial

Este nuevo número de la Revista de Investigaciones Folclóricas nos brinda la grata oportu-
nidad de comunicarnos una vez más con nuestros lectores, como lo venimos haciendo anual-
mente, desde hace diecisiete años, en forma ininterrumpida. Si bien no es una trayectoria de-
masiado larga para una revista, lo es para nosotros ya que durante todos estos años hemos
tenido que sortear una serie de obstáculos, atendiendo a que el contexto económico, político y
social de la Argentina está sujeto a una serie de vaivenes que dificultan la continuidad de una
publicación como ésta.
Hasta este año pudimos ir superando las dificultades que se nos presentaban, pero ahora nos
encontramos con una barrera infranqueable: el costo del correo postal. Durante la década de los
’90, y como consecuencia del modelo neoliberal adoptado en nuestro país, se privatizaron todos
los servicios y el Correo -al igual que otros servicios públicos - pasó a manos privadas. Desde
entonces las nuevas autoridades de la empresa fueron modificando constantemente las tarifas,
pero en el último año, la crisis por la que está atravesando la Argentina, acentuó esta tendencia
alcista y el incremento alcanzó cifras exorbitantes como que algunos servicios postales aumen-
taron del 650% (seiscientos cincuenta por ciento). Como ustedes comprenderán, no estamos en
condiciones de afrontar un gasto de esta magnitud. Dadas, entonces, las actuales circunstancias
nos vemos en la necesidad de modificar nuestra forma de operar. Por lo tanto a partir del Nº 18,
correspondiente a diciembre de 2003, hemos decidido suspender la edición en papel de la revis-
ta, optando por publicarla únicamente por Internet. Lamentamos profundamente tener que to-
mar esta decisión porque entendemos que hay una diferencia sustancial al reemplazar el ejem-
plar impreso por el electrónico. Sobre todo teniendo en cuenta que, dentro de nuestras modes-
tas posibilidades, la Revista de Investigaciones Folclóricas tuvo, hasta ahora, una amplia
distribución geográfica llegando a bibliotecas universitarias y centros de investigación de 35
países.
Esta decisión también trae como consecuencia que tengamos que suspender el canje estable-
cido con un considerable número de bibliotecas universitarias de distintos países. Agradecemos
vivamente a todas estas instituciones el valioso material que gentilmente nos hicieron llegar
hasta ahora en calidad de canje, el que contribuyó a que los folcloristas latinoamericanos pudié-
ramos establecer un fecundo intercambio con colegas de otros centros académicos del mundo.
Confiamos que nuestros lectores sabrán comprender estos cambios, y queremos informarles
que, de aquí en adelante, el sitio para localizarnos es: www.investigacionesfolcloricas.com
En dicho sitio de la web se incluyen todos los índices de la Revista de Investigaciones
Folclóricas, desde el número 1 al 17, y el contenido completo de los cuatro últimos volúmenes
publicados hasta ahora (Nº 14, diciembre 1999, Nº 15, diciembre 2000, Nº 16, diciembre 2001 y
Nº 17, diciembre 2002).

Los trabajos que presentamos en este volumen Nº 17, abarcan distintos temas y enfoques,
incluyendo aportes de investigadores locales y de otros países. Los cuatro primeros artículos se
encuadran en un horizonte teórico y metodológico. Patrick B. Mullen cuestiona los viejos
paradigmas del romanticismo y del positivismo en el estudio de las creencias folclóricas, a la par
que delínea nuevas perspectivas teóricas. Diarmuid Ó Giolláin examina los estudios folclóricos
en el contexto del postmodernimo y la globalización vislumbrando que la actual conyuntura
histórica puede dar lugar a una disciplina multicéntrica y multilingüe. Galit Hasan-Rokem aborda
tres enfoques teóricos en la investigación del folclore nórdico, que han sido fundamentales en la
configuración de nuestra disciplina. Liliana Clement brinda un conjunto de reflexiones
epistemológicas al quehacer de la folclorística sobre la base del Programa de Investigación Cien-
tífica propuesto por Imre Lakatos.
Los siguientes tres artículos tratan sobre fiestas populares vistas desde diferentes ángulos.
Roberto Benjamin plantea estudiarlas a partir del concepto de «folkcomunicación», formulado
por Luiz Beltrão, por entender que permite comprender más acabadamente los fenómenos cul-
turales y comunicativos a los que ellas dan lugar. Ana María Dupey y Eva Bomben analizan un
festival de danzas y canciones folclóricas realizado en Venezuela, dilucidando la relación entre
autenticidad, folclore y tradición. Norberto Pablo Cirio y Gustavo Horacio Rey postulan que un
considerable número de rasgos presentes en la celebración del culto a San Baltazar, en el nor-
deste argentino, connotan marcas de africanidad.
María Paulinelli analiza el graffiti en la ciudad de Córdoba, Argentina, destacando el mensaje
contestatario que transmiten, al mismo tiempo que permiten recuperar memorias e identidades
colectivas. A través de un repertorio de nanas, rimas y canciones infantiles y juveniles, María
Marta Pasini resalta el valor cultural y educativo de tales expresiones tradicionales. En tanto
que Juan José García Miranda y Gloria A. Miranda Zambrano presentan una pormenorizada
descripción sobre los ingredientes utilizados en la preparación de comidas que se consumen en
la vida diaria, festiva o ritual de la región andina del Perú.
Las restantes colaboraciones giran alrededor de distintas expresiones narrativa. Alberto del
Campo Tejedor aborda la poesía improvisada. Sobre la base de su investigación entre los troveros
de la comarca andaluza de la Alpujarra, aboga por estudiarla a partir de la performance, a fin de
captar toda la riqueza del proceso de comunicación al que da lugar. Siguiendo en la línea de la
performance, Luciana Hartmann analiza desde esta perspectiva, narrativas orales que particu-
larizan a la cultura de frontera que se da entre tres países sudamericanos lindantes: Brasil,
Argentina y Uruguay. Margarita Ondelj muestra cómo las narrativas sobre el pasado, que circu-
lan en una localidad patagónica, modelan no sólo las identidades culturales sino también las
expectativas de los pobladores en relación al porvenir. Violetta Krawczyk-Wasilewska centra su
atención en las transformaciones de la tradición narrativa en Polonia que han ejercido una
vasta influencia en el proceso de la memoria social e histórica de la sociedad polaca actual.
Patricia Coto de Attilio y Elena Hourquebie de Corbat encaran una leyenda urbana sobre la
aparición de seres extraterrestres y el tratamiento diferencial que recibe por parte de los perio-
distas al transformarla en noticia para los medios. Por último Silvia Balzano, Mabel Preloran y
Carole Browner estudian la reacción emocional de una mujer latina, residente en Los Angeles,
que acaba de someterse a un test prenatal. A través del análisis de este caso advierten que
entre las minorías latinas residentes en los EUA, la neutralidad profesional del personal médico
pareciera restringir más que asegurar su libertad de elección.
Dedicamos este volumen a la memoria de tres distinguidos folcloristas recientemente falleci-
dos: el argentino Lázaro Flury y los finlandeses Leea Virtanen y Lauri Honko. Todos ellos han
hecho aportes sustanciales a la folclorística en sus respectivos ámbitos de trabajo. El Dr. Honko,
además, brindó a sus colegas de los países en vías de desarrollo su firme y sostenido apoyo a
través de los cursos, conferencias y simposios que organizó, contribuyendo de esta forma a
promover los estudios folclóricos en distintos países. A todos ellos nuestro sincero agradeci-
miento.
También queremos manifestar nuestra gratitud a la Sra. Nydia González de Quinteros por su
eficaz colaboración editorial que año a año nos brinda generosamente.
Saludamos cordialmente a todos nuestros lectores y les recordamos que a partir del próximo
número nos encontrarán en la web: www.investigacionesfolcloricas.com

La Dirección

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R.I.F. 17, 2002 Página 9

Summaries
A Critique of Some Recent Folk Belief Scholarship (page 13)
Patrick B. Mullen

Since the advent of reflexive ethnography and cultural politics in folklore studies, older
romantic and positivist paradigms for the study of folk belief have been questioned and new
theoretical perspectives have opened. This essay is a critique of the recent work of some leading
folk belief scholars in the United States and England such as David Hufford, Elaine Lawless,
Gillian Bennet, Bonnie O’Connor, and Leonard Primiano and such theories as «experience-
centered», «reciprocal ethnography», and «vernacular religion». Although these approaches offer
exciting possibilities for the future research, problems of cultural representation remain.

Keywords: folk belief, reflexive ethnography, cultural politics, folklore theory.

Popular Culture, Cultural Relativism and Diversity (page 23)


Diarmuid Ó Giolláin

This article examines folklore studies in the context of postmodernism and globalization.
The development of folklore as part of a national movement in two small European countries is
discussed as an example of the defense of cultural diversity. Since folklore as a concept derives
to a large extent from the first defense of cultural diversity, in the late 18th century, the present
conjuncture should be favourable to the flourishing of the traditions of a multicentred and
multilingual discipline.

Keywords: folklore, nationalism, cultural diversity, postmodernity.

Aurora Borealis: Trans-formations of Classical Nordic Folklore Theories (page 33)


Galit Hasan-Rokem

This article delineates a systematic reconsideration of three theoretical approaches in Nordic


folklore research that have been central in the formation of the discipline beyond the confines
of the countries where they were initially conceived and have inspired and influenced folklore
theory and folklore methodologies worldwide. These are: Olrik’s Epic Laws, the geographical-
historical Arbeitsmethode as developed by Kaarle Krohn, and the concept of oikotyp, or ecotype,
articulated by Carl Willhelm von Sydow.
Each of these is reinterpreted in the framework of a later theoretical development, thus
possibly rendered useful for research in the present and the future. The Dane Olrik’s laws will
be shown to gain new meaning with reference to contextual analysis of performance. The prin-
cipal theoretical term of the geographical-historical method, type and motif, have gained new
meaning within the framework of new theoretical frameworks, especially formalist, structuralist
and semiotic ones. Von Sydow’s oikotype is reinvigorated from a functionalist and neo-
functionalist point of view, as well as by the introduction of the perspective of collective identity.
The move delineated by the present discussion could be understood within the context of
postmodern theorizing, which privileges inclusion and synchronization of diachronic discourses.
The paper’s aim is also to promote the elaboration of an independent and integrative history of
the discipline of folklore, reinterpreting the past informed by hermeneutics, consequently
imputing the later developments of the discipline in our understanding of earlier theory.

Keywords: theory, oikotype, geographical-historical method, Epic Laws, performance, semiotics,


identity.
Página 10 R.I.F. 17, 2002

Folklore: A Scientific Discipline. Epistemological Foundations (page 47)


Liliana Clement
This paper aims at reflecting on the scientific nature of Folklore studies. The non-standard
proposals of Philosophy of Science were instrumental in allowing us to carry out an interpretive
reading in which we advance some considerations that aim at positioning the Folklore discipli-
ne as a scientific field. We suggest that the debate on the scientific status of Folklore studies,
which behooves to Epistemology has not been undertaken yet.
Keywords: folkloristics, Epistemology, Lakatos.

Popular Festivals as Communicative Processes: Revisiting the Thought of Luiz


Beltrão (page 55)
Roberto Benjamin
This work fits into the new global structures of Folkcommunication, branch of studies put
forward by Brazilian scientist Luiz Beltrão. Beltrão established several categories into which
festivals can be classified for a subsequent approach of the communicative processes involved in
them.
Keywords: festivals, folkcommunication.

The Politics of Folklore Representation and the «Authenticity» Debate (page 61)
Ana María Dupey and Eva Bomben
This article analizes how the quality of «authenticity» ascribed to folk songs and dances
becomes an authoritative resource. Focusing on the study of the public performance of the
Festival of Folk Dances and Songs that took place in Caracas in 1948, both the relationship
between authenticity, folklore and tradition and the imagination of Venezuela as a Nation-State
are explained.
Keywords: authenticity, folklore, tradition, representation.

«Son negros por la fe» [«They are Black due to Faith»]. On Africanity in the Cult of
San Baltazar in the Argentine Northeast (page 69)
Norberto Pablo Cirio and Gustavo Horacio Rey
Despite its past of slavery, Argentina is a country with a very small Black population. Contrary
to what has been the case in most of the Americas, the cultural heritage of Afro-Argentines has
been scantly investigated. In our opinion, this lack of interest is due to an ideological position
that is not interested in acknowledging the Black presence in a country that defines itself as
«White». The cult of San Baltazar, the Black king is found as part of the cultural heritage of this
group, its presence dates back to colonial times and is currently observed in a wide area of our
Northeast.
Our hypothesis is that a large part of the current features of this cult connotes elements of
Africanity. Our objective is to show that Afro-Argentine cultural features -both concrete and
structural- are still present in this cult. We group such features into four units of analysis: (a)
music and dance, (b) musical instruments, (c) actors, and, (d) symbols.
Keywords: music, popular religiosity, Afro-Argentines, San Baltazar.

Testimonies of the Urban Space: The Graffitti (page 80)


María Paulinelli
This work suggests several considerations from three strongly interrelated aspects: urban
space, memory and identity as visualized in graffitti as sign and representation.
These considerations involve a specific corpus: the graffittis and how they allow for the
understanding of a particular way of identity in the construction of memory of the inhabitants
of the city of Córdoba.
Keywords: graffitti, urban space, memory, identity.
R.I.F. 17, 2002 Página 11

Humanizing Play: Infancy, Adolescence and Culture (page 85)


María Marta Pasini

Play, as a free gesture, untied to any obligation, unrelated to any use or future rent, in a
fulfilling acceptance between boys and girls and their mothers, or the social agents that are
part of their upbringing and process of growth, will be analyzed in a growing development,
starting from the early moments of their lives, from their physicality, language, from their
poetic feelings and sayings, from the functions of emotion as a base of the humanizing process.
The study of the great ancient monuments of infancy, iconographic and literary, added to
new movements in current literature, point to a defiant road that challenges prohibitions and
sanctions that the actual context imposes over play as a signifying practice, from the mandates
of consumption to those of efficiency and success.
Keywords: lullabies, traditional children and youth games.

Andean Gastronomy: On Tastes and Flavors (page 93)


Juan José García Miranda and Gloria A. Miranda Zambrano

This study deals with the resources, knowledge and technologies used for the preparation
and consumption of pottages in the Andean towns of Perú in daily life and on other occasions
(e.g. festivals, seasonal, therapeutic and extraordinary rituals, and as aphrodisiacs). These
pottages are symbols of local identity and their origins are associated with the different phases
of the nature cycle and the production of human life. This paper focuses also on the changes
that have taken place in food preparation and consumption customs, which show the intercultural
relations between the peasant and the immigrant populations (Chinese, Italian, Japanese) in
Perú.
Keywords: resources, technology, gastronomy, Andean folklore.

Studying Improvised Poetry. Towards an Interdisciplinary Methodology (page 105)


Alberto del Campo Tejedor

Although improvised poetry is today a well known genre in the five continents, and is specially
alive in the Latin American context, the studies of poetic extemporization are still limited,
monodisciplinary -mostly philological- and show even a strong romantic character. In this article
the philologist and anthropologist of the University of Seville (Spain), Alberto del Campo Teje-
dor, goes through these and other deficiencies of the studies that treat this oral phenomenon,
in order to propose an interdisciplinary theoretical and methodological framework, produced as
a result of his ethnographic, philological and musical research within the troubadours of the
Andalusian region of the Alpujarra. He studies the «trovo» (Andalusian improvised poetry), not
as texts of dead letters, but as a communication process that involves its creation and reception,
its semiotics and pragmatics (use), the frame and specific situation in which it appears, the
troubadours, the audience and other participants, the culture in which they live and all the
linguistic and socioanthropological elements that are relevant in order to understand the per-
formance of the troubadours in context.
Keywords: improvisation, poetry, interdisciplinary methodology.

Identity, Ambiguity, Conflict: Narrative Performances as Analytical Strategies of


Brazil, Argentina and Uruguay Border Culture (page 114)
Luciana Hartmann

This article analyzes aspects of the Argentine, Brazilian and Uruguayan border culture
through traditional storytelling performances. In this region, which covers part of these three
countries, there is a shared culture, marked on the one hand by violent border conflicts and on
the other hand, by a friendly neighborliness. Because of this circulation between borders, oral
narratives and their performances are considered as an important resource for cultural analysis.
Keywords: narrative performances, narratives, orality, borders, storytellers.
Página 12 R.I.F. 17, 2002

The Unfinished Past. A Local Historian Story (page 123)


Margarita Ondelj
In this article I will show how social memory reveals both the creative capability of indivi-
dual subjects and the social and historical conditions that orient it . These two dynamic aspects
take part in the processes of narrative elaboration of the past. They model not only cultural
identities but expectations towards the future as well.
A local historian’s narrative of the establishment of Cholila, a small town in the Andean
region of Patagonia, is the object of this analysis. Its specific focus is on the way in which that
story is epically portrayed, on the elements that link it with the presence of the United States’
outlaws Butch Cassidy, Sundance Kid and Etha Place in the area, and finally on the aspects of
the narrative by means of which he validates his authority as a local historian.
Keywords: social memory, local historian, outlaws, Cholila-Patagonia.

Political and Economic Transition vs. Local Narrative Tradition. A Polish Example
(page 132)
Violetta Krawczyk-Wasilewska
At present we experience a variety of transformation processes. They are -on the one hand-
connected with the globalization of culture, and -on the other- with political and economic changes
in various regions of the world. Observing the modification process of the narrative tradition,
one can find how widely transformation influences the social and historical memory of local
communities.
The author discusses these problems using the conclusions of the most actual case studies in
Poland (country applying to European Union), where revolutionary political and economic
transformation took place since the beginning of the 1990s.
Keywords: transformation, globalization, social memory, narratives.

Occupational Folklore: Its Representation through Narrative (page 135)


Patricia Coto de Attilio and Elena Hourquebie de Corbat
Our article relates two sets of texts and their enunciation contexts: an urban legend on
extraterrestrial beings and the journalists’ narratives that explain the differential treatment it
undergoes when it becomes news in the Media. We reveal an identity construction process
within the occupational group that could be an indicator of folkloric behavior. We also analyze
the expression and identification of the area residents, their personal and collective problematics
that confirm the social function of oral narratives and their interaction with rumor, legends and
the news.
Keywords: occupational folklore, legend, context.

Clinical Protocol as Cultural Performance: Professional Neutrality and its Effects


on Patients’ Lives and Families (page 145)
Silvia Balzano, Mabel Preloran and Carole Browner
The present article explores the emotional world of a Latina, who lives in Los Angeles and is
awaiting the results of an amniocentesis she ambivalently agreed to. She is 45 years old and
has given birth to two children with severe disabilities and two who are apparently normal. We
focus our analysis on her interactions with clinicians during the nine days during which she
waits for the test results. We show that the standard clinical protocol requiring professional
neutrality and emotional detachment left the woman feeling rejected and lost when she sought
emotional support from them. We find that while the intent of a protocol of neutrality is to
enable patients to make medical decisions without feeling pressure from clinicians, some women
want greater emotional engagement. We argue that professional neutrality seems to inhibit
patient-clinician communication and ultimately detracts from patients’ freedom of choice.
Keywords: clinician-patient communication, clinician-patient interaction, decision making,
emotions.
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 13-22 (2002) Página 13

Crítica a algunos trabajos científicos


recientes sobre las creencias folclóricas
Patrick B. Mullen *

Desde el advenimiento de la etnografía reflexiva y las políticas culturales en el


ámbito del folclore, los viejos paradigmas del romanticismo y del positivismo en
el estudio de las creencias folclóricas han sido cuestionados y se han abierto
nuevas perspectivas teóricas. Este ensayo es una crítica del trabajo reciente de
algunos destacados estudiosos en los Estados Unidos e Inglaterra, tal como
David Hufford, Elaine Lawless, Gillian Bennet, Bonnie O’Connor y Leonard
Primiano y de teorías, tales como «la centrada en la experiencia», «la etnografía
recíproca» y «la religión vernácula». Aunque estas perspectivas ofrecen posibili-
dades estimulantes para la investigación futura, los problemas de representa-
ción cultural aún persisten.

Palabras clave: creencia folclórica, etnografía reflexiva, políticas culturales, teo-


ría del Folclore.

Desde la década de los ´80s, el movimiento ja bruja», sobre las experiencias extracorpóreas
postmoderno en el saber folclórico ha altera- y de los visitantes del más allá (1982a, 1982b,
do el modo en el que los folcloristas abordaron 1995a, 1995b), los de Gillian Bennett sobre las
el estudio de las creencias folk. Un examen ex- creencias de las mujeres suburbanas de clase
haustivo de las perspectivas teóricas previas media en Inglaterra (1987), los de Elaine
revela presupuestos románticos y racionalistas Lawless sobre las predicadoras de clase media
sobre lo folk y las creencias folclóricas en la (1992, 1993, 1996) y los de Bonnie Blair
producción científica ya existente y en la que O’Connor (1995) sobre las creencias médicas en
se desarrolla en la actualidad (Mullen 2000). grupos étnicos urbanos (1995) ampliaron nues-
Los estudios sobre las creencias folclóricas co- tra perspectiva y mostraron que las así llama-
menzaron entonces a trascender los viejos das creencias folk se encuentran en todas las
paradigmas, intentando evitar la idealización clases socio-económicas, en todos los niveles
y la patologización de las creencias folclóricas. de educación y en los ambientes rurales, urba-
Desde comienzos de la década del ’80, los nos y suburbanos. Lo que cambia es la etique-
estudios de David Hufford establecieron un mo- ta que le ponemos a esas creencias, que depen-
delo menos condescendiente para el análisis de de de la actitud del investigador sobre el grupo
las creencias folclóricas. Sus investigaciones, que sustenta dichas creencias, y que nos ad-
basadas en una teoría de las creencias sobre- vierte sobre la importancia de tener en cuenta
naturales centrada en la experiencia, han sen- la subjetividad a la hora de hacer investigacio-
tado las bases para estudios posteriores de ca- nes en este tema.
rácter no prejuicioso. En un reciente trabajo Recientemente Hufford examinó los concep-
señalaba que al recolectar creencias en áreas tos de reflexividad y subjetividad aplicados al
remotas, los folcloristas reforzaban el concep- estudio de las creencias (1995b). Enfatiza la
to de lo folk como algo exótico y marginal importancia de situar al investigador dentro del
(1995:17). Los estudios de Hufford sobre «la vie- estudio de las creencias, de tal manera que la

* The Ohio State University, EUA. E-mail: mullen.4@osu.edu


Traducción de Silvia Balzano
Página 14 R.I.F. 17, 2002

subjetividad, incluso el propio sistema de creen- ción han sido ontologizados. La ontologi-
cias del investigador, sea reconocido en las re- zación, entendida como la asignación a uno
presentaciones de los otros sistemas (1995b). o varios tipos de objetivación de un estatus
Sostiene que, en el estudio del sistema de de realidad comprehensivo (el hombre es
creencias del otro, la objetividad no existe de- social, biológico, simbólico, etc.) [,] absor-
bido a que se basa en una instancia de descrei- be, como si fuera, la legitimación del cono-
miento (1982b, 1995b: 60-62). Examina el rol y cimiento dentro de esta realidad (1994:88).
la voz del investigador a fin de reconocer la
importancia de las creencias del investigador En términos de Fabian, Hufford ha
mismo: «ontologizado» la experiencia de la espirituali-
dad, la ha convertido en una forma de ser, en
Un análisis reflexivo de nuestra producción vez de tratarla como una forma de conocimien-
científica nos permite distinguir entre las to. Esta discusión filosófica sobre la finalidad
creencias de nuestros informantes, nuestro última del investigador es significativa, pero,
conocimiento científico, nuestras creencias finalmente, no debe apartarnos de la importan-
personales y nuestra ideología laboral. Esto cia que tiene la reflexividad en el estudio de
permite un discurso coherente y una varie- las creencias como un medio para «tratar los
dad de acciones morales garantizadas propios presupuestos y prejuicios como sujeto
(1995b:71). y objeto en la producción del conocimiento»
(Ritchie 1999:2).
Por lo tanto, la reflexividad puede llegar a La reflexividad como correctivo puede fun-
ser una manera de impedir la patologización y cionar bien cuando se examinan las etnografías
la idealización del estudio de las creencias en históricas; una visión retrospectiva da al inves-
tanto hay un reconocimiento de cómo nuestras tigador la distancia necesaria para hacer una
creencias y actitudes tienen influencia en nues- crítica más ajustada a las investigaciones pre-
tras representaciones sobre las creencias del vias, incluso la propia. Esto es válido, tanto
otro. para el caso de O’Connor, como para mi propia
Susan Ritchie ha criticado el uso que hace investigación sobre los pescadores comerciales
Hufford del término reflexividad en los estu- (O’Connor 1995:41-44; Mullen 2000:128-129).
dios sobre las creencias por ser una especie de Otro buen ejemplo de reflexividad en los estu-
«esencialismo estratégico» «utilizado para pro- dios históricos sobre las creencias es la crítica
veer una máscara a una variedad de reclamos de William Wilson sobre sus primeras investi-
ontológicos proselitistas», a diferencia del tipo gaciones acerca de las creencias de los
de esencialismo estratégico originariamente Mormones y su narrativa (1995). Revisando su
formulado por Gayatri Spivak, en el que, tal propia producción, advierte que ha malinter-
como está implícito en la palabra «estratégi- pretado a su propio grupo religioso al concen-
co», se «insiste en la aplicabilidad transitoria y trarse en géneros del folclore que satisfacían
la eficacia de cualquier despliegue particular» las expectativas académicas y las del lector. En
(Ritchie 1995:5; Spivak y Rooney 1993:4). vez de ocuparse de la narrativa referente a las
Ritchie no está en contra de la creencia en una expresiones de espiritualidad cotidiana, publi-
dimensión espiritual, más bien está en contra có aquélla de tono más dramático, convirtien-
del uso del término reflexividad con el fin de do a los Mormones en un grupo folk exótico.
crear un espacio para afirmar las propias creen- Otras investigaciones recientes han desarro-
cias religiosas, cualquiera sean éstas. La ar- llado aún más la importancia de las creencias
gumentación de Ritchie pareciera estar más del investigador que trabaja en un grupo del
cerca de la de Johannes Fabian en relación al que él mismo forma parte o de los etnógrafos
peligro de la «ontologización» académica: nativos: Kenneth R. DeShane escribe desde una
perspectiva dual, en tanto es creyente e inves-
En la antropología actual, la preocupación tiga la religión pentecostal (1996). Demuestra
por la objetividad etnográfica, como proble- la amplia variedad de matices que un creyente
ma epistemológico, ha estado visiblemente puede aportar a la comprensión de un sermón,
ausente. Suponemos que esto ha sido así de- pero no dice mucho sobre los problemas que
bido a que el objeto/los objetos de investiga- acarrea el hecho de pertenecer al grupo que se
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estudia, por ejemplo, la imposibilidad de ver rico valioso para los estudiosos de las creen-
debido a la cercanía. Sin duda, tiene razón cuan- cias, un modelo que rompe con lo que él llama
do dice: «Ya que las creencias religiosas son la «tradición del descreimiento» en la produc-
subjetivas, es sumamente importante que la ción folclórica (1982b). El abordaje metodoló-
voz del creyente sea escuchada en el ámbito de gico centrado en la experiencia se basa en el
la producción científica del Folclore» (1996:107). respeto por el individuo que relata su contacto
Yo agregaría que también es importante que con una dimensión espiritual. De esta mane-
muchas voces diferentes sean escuchadas, in- ra, se evitan los modelos científicos patológi-
cluyendo la del «descarriado» o «la del que re- cos como primera explicación, lo que permite
niega», es decir, la de un ex-creyente que cues- al investigador concentrarse en lo que el indi-
tiona los presupuestos de un sistema particu- viduo «siente como real» (Mills 1993:179, 185).
lar de creencias religiosas. Margaret Mills ve en este «movimiento del es-
Estos términos evangélicos y católicos po- tudio de las creencias orientados fenomenológi-
drían describir también mi posición en relación camente o centrados en la experiencia» una
a las creencias de la iglesia en la que yo fui manera de comprender los significados que la
criado y también representan la posición de Jim gente le da a su propia experiencia, en vez de
Bradley en una reciente presentación en una deconstruirlos como «alucinaciones localizadas»
conferencia sobre «¿Tradiciones de intoleran- (1993: 179). La teoría de Hufford tiene
cia?: Perspectiva interna y externa de la lite- implicaciones significativas en términos de la
ratura regional sobre el Fundamentalismo ética del trabajo de campo folclórico y de las
Cristiano y la práctica evangélica» en las que representaciones folclóricas de los sistemas de
él acepta muchos principios básicos de la doc- creencias.
trina de su iglesia, pero se distancia de las Sin embargo, existe un problema básico con
creencias que han causado intolerancia políti- la teoría centrada en la experiencia, ya que
ca hacia los homosexuales (1999). La apertura descansa en la vieja dicotomía de la creencia
a una multiplicidad de voces en el ámbito aca- folclórica entendida como «no oficial» en opo-
démico podría conducir a la clase de sición a la creencia «oficial»: «Las creencias
intersubjetividad objetiva que Johannes Fabian folclóricas -las creencias no oficiales- son aque-
reclamó tiempo atrás: «En las investigaciones llas que se desarrollan y operan fuera de las
antropológicas, la objetividad no reside en la estructuras sociales poderosas (Hufford
consistencia lógica de la teoría, ni en la rique- 1995a:22). Esta es, obviamente, una definición
za dada de los datos, sino en ser el fundamento muy útil cuando se investigan las políticas cul-
(Begrundung) de la intersubjetividad humana» turales de la creencia, pero cuando explica las
(1971), una posición que reafirmó y extendió diferencias entre lo folk y lo oficial, Hufford
recientemente (1994). pareciera sugerir que las creencias folk se ba-
El reconocimiento de la subjetividad de las san en un conocimiento directo de lo sobrena-
representaciones en el pasado, tal como Wilson tural, sin el proceso de pensamiento racional
y yo mismo lo hicimos, es más sencillo que asociado a lo oficial: «Muchas creencias espiri-
traer a la luz los presupuestos ocultos en el tuales se basan en la experiencia que refiere
presente, tal como lo hacen DeShane y Bradley: intuitivamente a espíritus sin interferencia o
la conciencia de la reflexividad no implica ne- interpretación retrospectiva...» (énfasis agrega-
cesariamente que no se hagan juicios patológi- do, Hufford 1995a:28). Se privilegia la intuición
cos o románticos subjetivos. Por ejemplo, por sobre la racionalidad y la gente que tiene
Hufford formuló una metodología, centrada en estas experiencias es vista como intuitiva y
la experiencia, con el fin de evitar los juicios espiritual, una imagen no lejana a los «primi-
patológicos sobre las creencias espirituales tivos» de la antropología romántica que «han
(1995a), pero su teoría aún contiene elemen- retenido un sentido de lo sagrado en la vida
tos románticos de lo folk. Al considerar las «ex- cotidiana» en oposición a los civilizados que
periencias fundamentales» humanas de lo so- «han perdido esta (visión espiritual)» (Marcus
brenatural como posiblemente reales, en vez y Fisher 1986:129). Sin embargo, a diferencia
de tomarlas como alucinaciones, como cons- de las viejas definiciones de lo folk y lo primi-
trucciones culturales o como mecanismos psi- tivo, la dicotomía de Hufford no depende de je-
cológicos, Hufford proporciona un modelo teó- rarquías de clase o educación. Un abogado, un
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empleado de almacén o un pescador comercial La expresión «vernáculo» refleja una varie-


pueden tener experiencias espirituales, toda dad de situaciones lingüísticas y culturales
clase de personas pueden conocer intui- que revelan la existencia de uno o más len-
tivamente este tipo de cosas. Los términos «ofi- guajes escritos, que pertenecen a una elite
cial» y «no oficial» usados por Hufford descri- educada con al menos uno o más lenguajes
ben una realidad social en la que existen je- vernáculos hablados o dialectos usados en
rarquías de poder y el uso que hace del térmi- el habla cotidiana. Lo «vernáculo» refiere a
no «no oficial» para designar a lo «folk» no im- una jerarquía social, implícita en el código
plica un juicio de valor. Sin embargo, el con- lingüístico (Primiano 1995:fn.5, 42).
cepto de folk está aún asociado con la intui-
ción y no con la racionalidad. Sugiero que lo Concuerdo en que este significado del tér-
racional puede ser también una parte de la ex- mino vernáculo es el más comúnmente acepta-
periencia espiritual, que a menudo la gente do (por ejemplo, es el mismo uso que hace
trata de entender qué es lo que esa experien- Mark Twain del lenguaje vernáculo en Las
cia significa, que la intuición y el pensamiento aventuras de Huckleberry Finn y de la arqui-
racional son ambos parte del proceso cultural tectura vernácula como algo no oficial o no
y de experiencia que hemos llamado «no ofi- elitista), pero su uso no evita las connotacio-
cial» o «folk». nes condescendientes inherentes al término
En los estudios sobre religión folclórica, la folclore. Además, es claro que el uso de los tér-
dicotomía oficial/no oficial es mucho más pro- minos «folk» y «vernáculo» no necesariamente
blemática. Tal como lo señala Leonard condonan la jerarquía implícita en los mismos.
Primiano «los folcloristas han devaluado cons- Los términos «folk,» «vernáculo,» y «no oficial»,
tantemente la «religión folk» al asignarle un tal como lo usan la mayoría de los folcloristas
estatus religioso no oficial» (1995:39). Exami- hoy, implican situar ciertos comportamientos
na cómo los estudiosos han marginado a los dentro de las estructuras sociales, sin degra-
grupos religiosos etiquetándolos como folk o no dar a la gente asociada a dichos comportamien-
oficiales. Propone un nuevo modelo en el que tos. No estoy convencido de que el término
las creencias «vernáculas» trasciendan las ca- «vernáculo» logre cumplir con este propósito
tegorías de lo oficial y no oficial y puedan ser en forma más acabada que el término «folk».
encontradas en todos los ámbitos sociales y Otra destacada especialista contemporánea
niveles educativos: el Papa, el Dalai Lama, la en el tema, Gillian Bennett, utiliza el término
mayor autoridad entre los Rabinos, todos tie- «folk», pero minimiza la dicotomía jerárquica
nen una experiencia vernácula de su religión, mostrando que la creencia en lo sobrenatural
a pesar de su posición dentro de las jerarquías está extendida entre las mujeres educadas de
religiosas. «Los miembros mismos de tales je- clase media de los suburbios ingleses (1987).
rarquías creen y practican a la manera Bennett analizó la historia de los estudios de
vernácula, aun cuando están representando los las creencias folclóricas como base para rom-
aspectos más institucionalmente normativos de per con esta dicotomía prejuiciosa preexisten-
su tradición religiosa» (Primiano 1995:46). Esto te (1987:1-22, 1994). Sin embargo, existen otras
es posible porque: «La religión vernácula es, sutiles actitudes condescendientes en la des-
por definición, la religión tal como es vivida: cripción que hace de las mujeres a las que en-
tal como los seres humanos se aproximan a ella, trevistó. En un artículo reciente, comenta: «Los
la comprenden, la interpretan y la practican» dones psíquicos parecieran, pues, especialmen-
(Primiano 1995:44). te diseñados para el rol femenino tradicional,
El concepto de Primiano evita el problema debido a que requieren paciencia, supervisión,
que está presente en la distinción de Yoder aceptación de las normas, inacción» (Bennett
(1974) y de Hufford entre lo folk y las religio- 1995:135). Bennett comenta que al aceptar los
nes oficiales, pero, desafortunadamente, el tér- dones psíquicos que no son buscados y al negar
mino «vernáculo» aún conlleva algunas de las los fenómenos psíquicos activos (bola de cris-
implicaciones de un significado jerárquico y de tal, lectura de las hojas de té, etc.), las muje-
un juicio de valor implícito. Si bien Primiano res que ella estudió mantienen sus roles tradi-
reconoce esta posibilidad, sólo hace referencia cionales de pasividad y acatamiento a las nor-
a ella en una nota a pie de página: mas (1995:135-38). Al explicar el comportamien-
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to femenino en términos funcionales en lo que gente del folclore rural. Al estudiar a grupos
respecta a satisfacer los roles tradicionales de que no encajan dentro de los conceptos de lo
género, Bennett hace algo similar a lo que folk, Lawless evita todos los estereotipos ro-
O’Connor señala en mi interpretación funcio- mánticos y patológicos, pero sus representa-
nal de las creencias de los pescadores comer- ciones pueden sugerir una idealización de cier-
ciales (1995:44): Bennett se ubica por sobre las tas mujeres como si fueran espiritualmente
mujeres a las que entrevista, identificando su más avanzadas.
comportamiento como anticuado, tal vez pato- Sin embargo, su representación de las pre-
lógico, en contraste con su posición feminista dicadoras no es monolítica; ella reconoce dife-
implícita que rechaza tales comportamientos. rencias complejas dentro del grupo y enfatiza
Bennett está abierta a las experiencias de es- sus diferencias. Por ejemplo, en su investiga-
tas mujeres, pero su interpretación sobre los ción temprana de las mujeres pentecostales,
significados culturales de sus experiencias y de Lawless se enfrentó a la situación de que una
su narrativa ubica a estas mujeres en un sta- predicadora se enojara debido a las interpreta-
tus social inferior. ciones que había hecho de ella en uno de sus
El método de investigación de la etnografía libros (1988). Durante un tiempo determinado
recíproca, propuesto por Elaine Lawless en su ambas intercambiaron sus perspectivas sobre
estudio sobre las mujeres predicadoras, abrió este tema. Esto ayudó a Lawless a modificar y
la posibilidad de usar la metodología feminista extender su interpretación original, pero final-
sin la necesidad de ser condescendiente con las mente Lawless hizo valer su punto de vista en
creencias de las mujeres a las que se estaba una serie de aspectos importantes (1992:307-
estudiando (1992, 1993, 1996). Estableciendo un 11). Lawless comenta que su diálogo con la
diálogo continuo con sus informantes, Lawless mujer indica que el etnógrafo no tiene la últi-
fue capaz de incluir las opiniones de estas mu- ma palabra (1992:310), pero en la práctica los
jeres sobre sus propias interpretaciones en la múltiples puntos de vista de la etnografía recí-
publicación de la versión final de su investiga- proca están contenidos dentro del marco de re-
ción. En su trabajo Women Preaching ferencia construido por el etnógrafo mismo, esto
Revolution: Calling for Connection in a es una manera más sutil de tener la última
Disconnected Time (1996), la representación de palabra. Lawless reconoce la importancia del
las mujeres, que eran ministro de la iglesia, marco de referencia impuesto por el etnógrafo,
fue el resultado de una colaboración y, por lo pero niega que esto privilegie la perspectiva
tanto, no estaba sujeta al etnocentrismo de la del etnógrafo (1992:312). A pesar de estos pro-
investigadora; este es un buen ejemplo de blemas, la etnografía recíproca abre nuevos ho-
intersubjetividad como medio de lograr una rizontes en el desarrollo de la metodología del
visión más objetiva de la cultura estudiada trabajo de campo folclórico, debido a que pro-
(Fabian 1971). De todos modos, la intersubje- porciona un camino más respetuoso y humano
tividad es limitada cuando existen presupues- para interactuar con la gente a la que se estu-
tos compartidos entre el autor y los sujetos de dia y da la oportunidad de hacer interpretacio-
estudio. El dilema posicional de Lawless es nes más amplias e incluyentes, tanto de las ex-
opuesto al de Bennett; ella está tan cercana a presiones culturales como de los comporta-
las mujeres que estudia en términos de educa- mientos.
ción, posición política y valores espirituales que Al enfatizar el valor de las metodologías
la representación que hace de ellas es, de al- interdisciplinarias aplicadas al estudio de las
guna manera, un autorretrato: ellas represen- creencias, el modelo vernáculo de Leonard
tan sus propios ideales. Se las describe como Primiano va más allá de los límites de cual-
inteligentes, elocuentes y sabias en términos quier método académico, sea éste funcionalista
espirituales. Seguramente lo son, pero uno se o centrado en la experiencia. Primiano men-
pregunta qué es lo que ha quedado afuera del ciona la necesidad de estudiar la dimensión ideo-
retrato. Los folcloristas podemos estar sujetos lógica de las creencias vernáculas tal como exis-
a una selectividad positiva en la representa- ten en los contextos sociales de las relaciones
ción de la gente educada de la clase media, de poder (1995:47) y sugiere la importancia de
como lo podríamos estar en nuestras descrip- estudiar las artes religiosas, «visuales y
ciones de la gente de los Apalaches o de otra escénicas,» «las expresiones religiosas que in-
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cluyan una puesta en escena creativa y reafir- El análisis de Goldstein de dos performances
men la idea de que la vida cotidiana de la gen- testimoniales indica que aquella que era más
te común es a la vez religiosa y artística» «artística» en términos de unidad, coherencia
(1995:44). En lo que respecta al estudio de las y uso efectivo de estrategias retóricas fue con-
creencias, esto proporciona un balance útil al siderada por los miembros de la congregación
énfasis dado por Hufford sobre las experiencias como menos exitosa que un testimonio dubita-
fundamentales. Los folcloristas dedicados al tivo, inconexo, pero que estaba más cercano a
estudio de las creencias necesitan no sólo es- su ideal espiritual de un «compartir» directo e
tar atentos a la experiencia humana de lo so- inspirador (1995:30-36).
brenatural, sino también a cómo dicha expe- Goldstein acierta en lo que dice, pero hay
riencia es expresada a otros (a menudo de for- otros contextos religiosos y de creencias en los
ma artística) en pequeños grupos y al modo en que las estrategias artísticas de la performan-
que la misma se comunica más extensivamente ce son consideradas apropiadas tanto por el que
dentro de la cultura, incluso en el caso de que las realiza como por la audiencia misma. Los
sea utilizada como un elemento de intercam- estudios de performance son un modo útil de
bio por razones políticas o con fines económi- aproximarse a esas expresiones de la creencia.
cos. Los folcloristas necesitan también estar
Por ejemplo, en 1978, Geraldine Johnson y yo
atentos a cómo las creencias se politizan o se
grabamos al predicador laico Quincy Higgins,
emplean con fines redituables, tal como ocu-
del condado de Allegheny, en Carolina del Nor-
rre con la actual popularidad de los
te. «Hizo referencia a una experiencia trascen-
canalizadores o con los expertos en cultos
dental que tuvo durante el sermón de un fune-
satánicos (Berres 1997). A partir de esos estu-
ral. Mientras nos contaba la historia, repitió
dios, podemos ver que la perspectiva científi-
la performance original, cantando «Amazing
co-racional de Wayland Hand contiene algo de
Grace» en el estilo tradicional montañés. Esta
verdad: en algunos contextos, la creencia
performance dentro de otra fue un medio para
folclórica puede trasformarse en algo dañino
(Hand 1961, 1981). Necesitamos también estu- revivir una experiencia religiosa y, al mismo
diar las creencias en lo relativo a la cultura tiempo, comunicar su identidad regional y re-
material, incluyendo el arte folclórico y la ar- ligiosa como un hombre rústico («hillbilly» uti-
quitectura vernácula. 1 Necesitamos mantener lizando su expresión) que creía en la inspira-
una perspectiva metodoló-gica interdiscipli- ción divina. La performance original se hacía
naria para el estudio de las creencias; los estu- dentro de su comunidad y la puesta en escena
dios sobre performance y las políticas cultura- estaba dedicada a los forasteros, es decir, a los
les podrán adaptarse a los requerimientos es- dos folcloristas visitantes. La perspectiva pro-
pecíficos del estudio de las creencias. porcionada por los estudios de performance fue
En general, los estudiosos dedicados a per- el mejor método para examinar y entender los
formance han desestimado el género de las significados personales y culturales de la ex-
creencias porque pareciera carecer de una di- periencia original y del relato de Quincy
mensión artística. 2 En un reciente artículo, Higgins sobre la misma debido a que ambos con-
Diane Goldstein señala que cuando las teorías textos eran situaciones de performance (Mullen
sobre performance se aplican a los géneros re- 1992:180-83; Wolfe 1981).
ligiosos considerados artísticos, tales como los Al analizar la historia en términos de in-
testimonios y los sermones, el énfasis en el arte fluencias culturales y de performance —en este
resulta en la secularización de la expresión caso, su pertenencia a determinada clase, su
religiosa. educación y los factores regionales- no niegan
la posibilidad de que esta experiencia fuera
Lo que ha sido desestimado en muchos de real. Yo no compartía las creencias de Quincy
estos estudios es el núcleo «religioso» del Higgins, pero al analizar su narrativa como una
discurso religioso mismo: el simple hecho performance cultural, no la tomé ni como alu-
de que tales performances salgan de y cons- cinación, ni como una construcción cultural. De
tituyan parte de un discurso de fe y de que algún modo, mi análisis fue una interpretación
sean juzgadas como tales por los creyentes, de lo que Jeff Todd Titon llama un proceso de
en bases a reglas y normas espirituales «ficción» en el relato de las historias de vida
(1995:30). (1980), una perspectiva que Hufford condena
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como «sin posibilidades» para un análisis apro- aplicar la metodología empleada en los estu-
piado de las narrativas sobre creencias, debido dios de performance.
a que pareciera dejar de lado la veracidad de la El abordaje centrado en la experiencia em-
experiencia del narrador (1995a:30-31). pleado por Hufford ha sido valioso pues ha he-
Titon no se concentra en la narrativa de las cho que los folcloristas tomaran seriamente las
creencias como tales, sino en las historias de creencias de la gente que estudiamos. La in-
vida que son narradas a distancia del evento al vestigación de Bonnie O’Connor muestra cómo
que hacen referencia. Uno de sus ejemplos más el modelo de Hufford puede ser aplicado a una
destacados trata sobre una conversión religio- situación específica de conflicto entre dos sis-
sa personal (1980:279-80). El foco de Titon se temas de creencias, sin ser condescendiente con
centra en el modo en el que el narrador da ninguno de los dos. Sin embargo, O’Connor va
cuenta de su experiencia en la performance, más allá de la experiencia, toma también en
pero no desestima la experiencia como si fuera consideración la dinámica social de la creencia
una alucinación. «Pero la prueba no es un tema (1995:80-108). En su estudio sobre las creen-
de discusión aquí, tampoco se discute si la reli- cias médicas tradicionales de los inmigrantes
gión a la que Son House se convirtió es un en- Hmong en Filadelfia, O’Connor los trata con
gaño» (1980:280). Los temas en los que Titon el mismo respeto con el que trata al sistema
se centra no son los mismos que Hufford médico científico con el cual los Hmong están
enfatiza cuando emplea la metodología centra- en conflicto. Los Hmong encajan dentro de los
da en la experiencia, pero la perspectiva de viejos conceptos folk en tanto son considera-
Titon sigue siendo relevante para el estudio de dos «gente que ha inmigrado recientemente
la narrativa sobre creencias, en especial para desde lugares menos modernos» (Hufford
el estudio de «lo narrado» (narrating), esto es, 1995a:17) y su otredad es puesta de relieve por
el proceso de comunicar una experiencia sobre- su diferente visión del mundo respecto de la
natural o espiritual en un contexto cultural mayoría de la población de Filadelfia. Sin em-
específico. bargo, O’Connor evita representarlos como un
Creo que la «ficción» es una metáfora para Otro exótico, dando detalles de su sistema de
un proceso cultural en donde los individuos creencias religiosas y médicas y reconociendo
toman sus experiencias fundamentales y les su lógica interna. Más que desestimar la im-
dan forma a fin de comunicárselas a otros, del portancia de los paradigmas científicos acepta-
mismo modo que la «performance» es una me- dos, O’Connor trata a la tecnología de la me-
táfora para un proceso de comunicación de dicina moderna como si fuera otro sistema de
mayor envergadura. El uso del concepto de «fic- valores que contiene sus propios presupuestos
ción» para el análisis del relato de las narrati- y prejuicios frente a otras visiones del mundo
vas sobre creencias no invalida la experiencia; (1995:13-15). El estudio de caso referido al Sr.
más bien reconoce que la gente realza las ex- L. muestra cómo las creencias de los Hmong
periencias a fin de atraer y mantener la aten- sobre el hígado, entendido como el lugar en
ción del oyente. Este proceso puede ser tan donde reside una de las almas, entraban en
básico como el de seleccionar u omitir detalles, conflicto directo con la opinión médica acerca
o tan elaborado como el de usar metáforas e de que el Sr. L. necesitaba un transplante de
imágenes para dar un sentido a la experiencia; hígado (1995:92-9c2). O’Connor hace aparecer
algunos de los ejemplos de Hufford relativos a esta creencia como menos exótica, señalando
encuentros espirituales están llenos de metá- la correspondiente importancia metafórica dada
foras y de otros elementos retóricos (1995a:12- al corazón en Occidente como «el lugar de los
14). No todo relato de una experiencia sobre- sentimientos y la personalidad» (1995:92).
natural será una performance en términos de A través de su estudio, se concentra en la
Richard Bauman, esto es «un modo de comuni- negociación de la creencia y la práctica entre
cación con marcadores estéticos y distintivos, los dos sistemas que finalmente resultan en la
encarado de un modo particular y puesto en decisión familiar y comunitaria de permitir
escena para una audiencia» (1992:41), pero ciertos tipos de tratamientos, pero sin aceptar
muchos relatos pueden serlo. Los folcloristas ningún tipo de cirugía. La comunidad Hmong
deberán prestar atención al contexto de la na- y el grupo médico llegan a la misma conclu-
rrativa para determinar cuándo es apropiado sión, pero por razones completamente diferen-
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tes (1995:103). Presenta a los Hmong como Los folcloristas necesitan más centrarse en
gente muy comprometida con sus creencias re- comprender cómo las prácticas y las expresio-
ligiosas, pero también muy inteligente y analí- nes de la creencia son un modo de encontrar
tica, capaz de llegar a concesiones por el bien- sentidos en la vida, tanto para la gente a la
estar de los miembros del grupo. Su sistema que estudiamos como para nosotros mismos.
particular de creencias no es totalmente con- Esto recoge el énfasis puesto por Motz en la
tradictorio con el sistema de la medicina mo- creencia como forma de conocimiento más que
derna: «la mayor parte de los sistemas como una categoría de expresión:
vernáculos de curación acompañan, más que re-
emplazan, el uso de la medicina occidental con- El análisis del creer (believing) como una
vencional» (1995:98). O’Connor no idealiza a los práctica más que como una entidad -el uso
Hmong presentándolos como una cultura pro- de una forma verbal, en vez de un sustanti-
veniente de una región agraria, aislada en las vo- es una distinción crucial. La utilidad de
montañas, con ventajas espirituales por sobre los estudios folclóricos no radica en su habi-
la gente urbana civilizada, tampoco los lidad para recolectar y categorizar las creen-
patologiza como ignorantes atrapados en sus cias, sino en su habilidad para explorar cómo
antiguas creencias. Por el contrario, se los pre-
cree la gente (1998:349).
senta como iguales al estamento médico en lo
que hace a inteligencia y a habilidad de razo-
La conclusión de Motz es un desarrollo lógi-
namiento.
co que surge del cambio del paradigma teórico
O’Connor sostiene la necesidad de poner
dentro del Folclore en los últimos cuarenta
énfasis en las similitudes más que en las dife-
años, desde el texto al contexto, de los ítems a
rencias a fin de minimizar la distancia entre el
los procesos, pero, comparados con otras áreas
investigador y el Otro (1995:39-41). Esto pare-
del Folclore, el estudio sobre las creencias ha
ce necesario a fin de corregir el desbalance
presentado problemas teóricos y metodológicos
anterior en los estudios académicos que se con-
centraba casi exclusivamente en las diferencias; más complejos en su alejamiento del romanti-
sin embargo, no debemos olvidar cuán signifi- cismo y el cientificismo hacia las perspectivas
cativas son las diferencias en los trabajos de postmodernas.
campo. Tal como Allesandro Portelli comenta Los análisis postmodernos en el Folclore su-
respecto de su propio trabajo de campo: gieren que las creencias no son ya un compo-
nente necesario en la definición de lo folk, ya
Comencé a sentir que entrevistar consiste que las creencias existen a todo nivel y en todo
en la revelación y confrontación de las dife- contexto social, oficial y no oficial, institucional
rencias y semejanzas entre yo mismo y la o no institucional, representados o no repre-
gente que aceptó hablar conmigo. El diálo- sentados, en el centro y las periferias, en pe-
go no se hace posible por la simulación de queños y grandes grupos. No existen razones
una identificación recíproca, sino por la pues- científicas para categorizar las creencias de
ta de relieve de las diferencias en un con- ciertos grupos como supersticiones y otras
texto de búsqueda de la igualdad (1997:52). como religión; esto revela más sobre el grupo
que aplica la etiqueta que sobre la naturaleza
Puedo ser honesto con un predicador bau- y las prácticas de las creencias mismas. Tal vez
tista sobre mi agnosticismo sin que esto me lle- lo mejor sea extender el concepto de vernácu-
ve a un juicio negativo en cuanto a sus creen- lo de Primiano más allá de la religión e incluir
cias y, al mismo tiempo, puedo compartir con la vida misma, la vida «tal como es vivida:
él la información sobre cómo fui criado en una cómo los seres humanos se aproximan a ella,
iglesia fundamentalista sureña. Un folclorista la comprenden, la interpretan y la practican»
que estudie las creencias de la «New Age» pue- (Primiano 1995:44), al mismo tiempo que se
de entrevistar a alguien que cree en la magia reconoce que «folk» es tan útil como el térmi-
de los cristales sin simular ser un creyente, ni no «vernáculo» para la vida cotidiana. Los
desacreditar dichas creencias. Es probable que folcloristas estudian las experiencias cotidia-
una discusión sobre creencias conduzca a una nas centrándose en el conocimiento, los com-
comprensión intersubjetiva más que a una portamientos y las expresiones culturales que
«identificación recíproca». son tradicionales en el sentido que existen en
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el presente como una interpretación del pasa- identificarnos con o de desacreditar los siste-
do (Handler y Linnekin 1984). Las creencias mas de creencias que estudiamos. Existe aún
son una parte de esos procesos culturales, pero el peligro de marginación en el proceso de re-
no deben ser usadas para distinguir jerár- presentación, a menos que continuemos vien-
quicamente un grupo de otro. Al utilizar este do nuestro sistema de creencias como algo
concepto, los folcloristas podrían continuar cen- aprendido culturalmente y reconozcamos nues-
trándose en nuestra temática ideológica tradi- tras propias influencias individuales en las re-
cional, sin marginar a los grupos y, al mismo presentaciones que hacemos de la gente que
tiempo estudiar también al que emplea estudiamos. Existe aún el peligro de idealizar,
computadoras, a los abogados, los sacerdotes, si no reconocemos que uno de los fines de la
los profesores y otras «elites», así como tam- investigación puede ser una búsqueda espiri-
bién analizar la tecnología, los medios electró- tual propia, tratando de encontrar una verdad
nicos y otros aspectos de la modernidad en tan- personal en las creencias de los grupos que
to forman parte de la vida cotidiana. estudiamos. No hay nada malo en esto mien-
En el ámbito de la investigación, la etno- tras reconozcamos y hagamos explícita las in-
grafía reflexiva y la conciencia resultante de fluencias que tiene en nuestra representación
las políticas culturales han abierto nuevas po- del grupo. Pueden hacerse juicios acerca de lo
sibilidades para que los folcloristas estudien los patológico, basados en la posición ideológica y
sistemas de creencias sin caer en los viejos cosmológica del folclorista, pero dicha posición
paradigmas románticos y cientificistas. Sin tiene que estar claramente establecida. La
embargo, es claro que los folcloristas continúan reflexividad y la conciencia sobre las políticas
haciendo sutiles juicios subjetivos sobre las culturales no son panaceas para el problema
creencias de otros idealizándolas y patolo- de la representación cultural, pero podemos
gizándolas. Nuestras propias creencias han sido aprender de los errores del pasado a fin de co-
intencionalmente puestas de relieve en muchas rregir los terribles abusos de la actual produc-
oportunidades, pero esto no nos ha eximido de ción científica.

Notas
1
Un buen ejemplo de dicho estudio es el ensayo de Joseph Belief in a French Newfoundland Community que se centra
Schiorra sobre una gruta religiosa en la isla de Staten (1993). en las creencias seculares (1990), sin embargo, existen aún
2
Una excepción es la obra de Gary Butler: Saying Isn’t problemas con los estudios de performance sobre las creen-
Believing: Conversation, Narrative and the Discourse of cias sagradas.

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Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 23-32 (2002) Página 23

Cultura popular, relativismo cultural


y diversidad
Diarmuid Ó Giolláin *

Este artículo examina los estudios folclóricos en el contexto del posmodernismo


y la globalización. Presenta el desarrollo del folclore como parte de un movi-
miento nacional en dos pequeños países europeos como ejemplo de la defensa de
la diversidad cultural. Dado que el folclore como concepto se remonta a la prime-
ra defensa de la diversidad cultural, en las postrimerías del siglo XVIII, la
coyuntura actual debería ser favorable al florecimiento de tradiciones que confi-
guren una disciplina multicéntrica y multilingüe.

Palabras clave: folclore, nacionalismo, diversidad cultural, posmodernismo.

Este ensayo intenta hacer algunas observacio- Construyendo el estado-nación


nes sobre la tradición etnológico-folclórica. Es
probable que el ejemplo de dos pequeños paí- Según el antropólogo Ernest Gellner
ses europeos contrabalanceen algunos de los (1983:35, 61), el nacionalismo es una respues-
juicios negativos sobre esta tradición intelec- ta a la transformación de una sociedad agraria
tual, que derivan de una perspectiva demasia- en una industrial. Gellner sostiene que en la
do extendida, iniciada en los países metropoli- época industrial floreció lo que él denominó una
tanos. El tema de la tensión entre el universa- alta cultura universal. Los estados-naciones,
lismo y el relativismo está especialmente vi- que desde el siglo XVIII reemplazaron a los
gente hoy, en un clima posmoderno y en el con- estados dinástico-religiosos, tuvieron dos posi-
texto de la globalización; una tensión que nun- bilidades en la transición: el desarrollo, ya sea
ca superamos y que, en cierto modo, garantiza desde los estados o las altas culturas pre-exis-
determinados derechos, de la misma manera tentes, o bien, desde las culturas campesinas.
que Durkheim (cf. Giddens 1978:22-23; Girola En este segundo caso era preciso crear una con-
1998:37-50) había señalado cómo los grupos ciencia y una memoria y, por lo tanto, «la ex-
basados en el parentesco o en la ubicación exis- ploración etnográfica» era necesaria, mientras
ten como una forma de contrapeso del poder que, en el primero, la obliteración de la cultu-
del estado, siendo el conflicto una precondición ra campesina era inevitable. Las dos opciones
de la libertad individual. El posmodernismo nos eran «la memoria producida o el olvido induci-
recuerda algunas de las premisas de los estu- do» (Gellner 1996:138-139). El historiador
dios folclóricos y especialmente el rescate, a Miroslav Hroch (1996:79-85) señala dos posibles
menudo populista del valor de la diversidad vías hacia una economía capitalista y una so-
cultural (cf. la crítica de Brass 2000). ciedad civil en Europa. En una, el temprano

* Department of Folklore and Ethnology, National University of Ireland, Cork, Irlanda. E-mail:
dog@ucc.ie
- Este artículo fue escrito en castellano por el propio autor y la revisión del mismo fue realizada por Silvia
Balzano.
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estado moderno se desarrolló bajo el dominio a amplios sectores de la población. La explora-


de una sola cultura étnica, tal como ocurrió en ción etnográfica comenzó ya en la primera fase
Inglaterra, Francia y Suecia. El régimen feu- y alcanzó su apogeo, al menos antes de
dal tardío se transformó así, a través de una restringirse al ámbito académico, en la terce-
reforma o de una revolución, en una moderna ra fase. En esta parte del proceso, la nación se
sociedad civil junto con la construcción del es- desarrolló a partir de la cultura campesina.
tado-nación como una comunidad de ciudada- Norbert Elias (1994:4-5) señala la distinción
nos. En la otra, una clase gobernante entre la noción inglesa o francesa de civiliza-
«exógena» dominó a los grupos étnicos que ocu- ción y la noción alemana de Kultur. El univer-
paban un territorio compacto, tal es el caso de salismo de la primera era el resultado de la
Estonia, Ucrania, y las tierras checas. Care- expansión constante de pueblos para quienes
cían de una nobleza, de unidad política y de una la identidad y las fronteras nacionales no eran
tradición literaria propia. También hubo un tipo objeto de discusión. La noción de civilización
transicional, en el que una comunidad étnica implica un proceso. La noción de kultur resal-
poseía su propia clase dominante y sus tradi- ta las diferencias entre los pueblos y es el re-
ciones literarias, pero estaba desprovista de un sultado de la condición de una nación que se
estado común, como fue el caso de Alemania, consolida tardíamente y que no está segura de
Italia y Polonia, después de la partición. su identidad. La noción de kultur delimita, hace
El movimiento nacional es un fenómeno mo- referencia a elementos que ya existen y expre-
derno. Cuando la clase dominante era sa la individualidad de un pueblo. La diversi-
«exógena», la modernidad tomó un matiz étni- dad histórica entre la antropología y el folclo-
co. La clase dominante era la clase más cos- re deriva, en cierto modo, de esta distinción.
mopolita y la vía de acceso a las ideas moder- Orvar Löfgren (1996:23-24) hace algunas obser-
nas, mientras que los grupos dominados eran vaciones respecto de ella: «Lo que en el mundo
mayoritariamente campesinos. A partir del Ro- a comienzos de los años 1800 era un estudio
manticismo se opuso la autenticidad de una común de la cultura fue separándose en disci-
cultura autóctona al cosmopolitismo de la cul- plinas distintas. Interesados por diferentes cam-
tura hegemónica y la competencia etnopolítica pos del saber, se convirtieron en arqueólogos,
se tradujo en el discurso de la tradición contra etnólogos o antropólogos». Destaca también el
el discurso de la modernidad. Aunque las re- interés del estado en el desarrollo de la disci-
motas regiones agrarias fuesen simbólicamen- plina. Esto fue, por ejemplo, el motivo para el
te centrales -Carelia para los finlandeses o el establecimiento temprano de la etnología -
oeste de habla gaélica para los irlandeses-, folkliv, «vida del folk» 1- en Suecia. Los grandes
Hroch (1996:88) señala que las espacios fuer- poderes coloniales de los años 1800, como In-
tes de los movimientos nacionales eran las re- glaterra y Francia, crearon la antropología para
giones rurales con las mejores redes de comu- estudiar a los pueblos «primitivos» fuera de
nicación, con las tasas más altas de alfabetismo, Europa, en sus colonias. Por el contrario, los
de instrucción y de relaciones con el mercado. países europeos que no tenían colonias o te-
Había así una contradicción entre el campo nían pocas, como los países nórdicos y centroeu-
modernizado, que era la base de la construc- ropeos, desarrollaron una antropología domés-
ción física de la nación, y el campo tradicional, tica para estudiar su propio campesinado. Otro
fuente de valores «espirituales» y materiales factor en el desarrollo de la etnología fue la
para la construcción de la cultura nacional. industrialización y la urbanización tardía, 2 por
Hroch (1996:81) señala que hubo tres fases es- lo tanto, el mundo campesino vigente podía ser
tructurales en la vida de los movimientos na- descripto en los trabajos de campo.
cionales. En la primera fase, los intelectuales
se interesaban en la lengua, la cultura y la his- El papel de la cultura popular en la
toria de las capas populares de manera apolíti- construcción de las naciones
ca. En la segunda fase, durante el así llamado
«despertar nacional», se preparaban programas Desde el medievo, la tierra y los habitantes
de acción y se establecían contactos entre el de los territorios que ahora se conocen como
pueblo y los activistas. En la tercera fase ha- Estonia eran posesión de la aristocracia lati-
bía un movimiento de masas, que involucraba fundista alemana. Desde el siglo XVIII gober-
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naron las provincias bálticas —de las cuales yo público por parte de los estonios educados
Estland y el norte de Livland eran para preservar la cultura campesina. La socie-
mayoritariamente estonias— en favor del Im- dad de estudiantes estonios de la Universidad
perio Ruso. Hasta la abolición de la servidum- de Tartu (Dorpat) constituía una minoría que
bre, entre 1816 y 1819, y las reformas agrarias no consideraba a la recolección de manifesta-
de 1849 y de 1856, los campesinos (maarahvas, ciones folclóricas y de artefactos campesinos
«pueblo de la tierra», es decir, estonios) no como una actividad prestigiosa (Kanike
podían comprar tierra. Según Gellner 1994:21). En aquel período de «rusificación», la
(1983:124), la «ideología nacionalista asegura lengua de la universidad era el ruso. Desde el
que defiende a la cultura folk, mientras que de medioevo en adelante, el alemán había sido la
hecho sirve a la construcción de una alta cul- lengua de la elite, de la «alta cultura», de la
tura...». Pero esto no es necesariamente con- administración y del poder económico.
tradictorio. Desde los años 1870, en Estonia, Durante el primer período de la independen-
las asociaciones agrícolas, con el fin de esti- cia estonia, el folclorista Oskar Loorits (1932:7-
mular la gestión racional de las granjas y los 8) identificó cinco fases en el desarrollo de los
nuevos métodos de agricultura, constituyeron estudios folclóricos estonios. La primera fue la
una parte importante del movimiento nacional. de los «estófilos», intelectuales que pertenecían
Puesto que tenían por objeto mejorar la condi- a la elite alemana. La segunda fue el período
ción de los campesinos en general y, puesto que de «los grandes soñadores e idealistas del des-
los campesinos eran en su gran mayoría pertar nacional, quienes deseaban dar una his-
estonios, estas asociaciones participaron de la toria y una épica al pueblo...». La tercera fase
construcción de una nación estonia (Ó Giolláin fue la de «los días de gloria» de los pastores
1996). El desarrollo de una sociedad civil y de Hurt y Eisen. La cuarta fue el comienzo de la
una esfera pública estonia fue importantísimo investigación científica y la última fue la de la
porque no se pudo formar un partido político institucionalización de los estudios, que posi-
estonio hasta después de la Revolución de 1905. bilitó la creación de un estado estonio en 1920.
La región más destacada en el movimiento na- Concluido el período de la independencia con
cional fue Viljandimaa por la riqueza de su tie- la anexión soviética en 1940, se suprimió la
rra, por su elevada tasa de crecimiento econó- cátedra de folclore en la Universidad de Tartu,
mico y por la mayor adquisición de granjas por el Museo Nacional se transformó en el Museo
parte de los campesinos (Loit 1985:62). Etnográfico y muchos estudiosos huyeron
La abundante recolección de manifestacio- (Loorits, entre otros, a Suecia) o se mantuvie-
nes folclóricas de los años 1880 y 1890 fue un ron en silencio.
proyecto llevado a cabo por dos pastores: Jakob La recolección de manifestaciones
Hurt y Mattias Johann Eisen. Desde 1871, Hurt folclóricas fue una parte importante en la cons-
pedía ayuda por medio de los periódicos para trucción de una nación. Según la opinión de
dicha recolección. Respondían individuos de casi Josep M.ª Comellas respecto del caso del esta-
todos los sectores de la sociedad -artesanos do español, se puede oponer el folclore, «que
rurales, agricultores, maestros, alumnos, obre- es un discurso particularista sobre la identi-
ros de fábricas- y sus contribuciones sumaron dad», con la antropología, que es un «discurso
más de 200.000 páginas (Masing 1984:480; científico sobre la humanidad» (citado en Prat
Laugaste 1986:112-113). Sin embargo, en un in- 1991:14). Al no lograr establecer departamen-
forme del año 1911 del Museo Nacional Estonio, tos propios en las universidades, era mucho más
fundado dos años antes, Oskar Kallas (citado fácil relegar al folclore a una fase pre-científi-
en Kanike 1994:21), el primer folclorista ca de la antropología. El tipo de movimiento
estonio de formación profesional, tuvo que jus- nacional en el cual el folclore tenía un papel
tificar el interés de los estonios en su patrimo- importante no fue solamente un proyecto de
nio. «Se nos ha dicho: no somos nada, no po- elites. Es cierto que, en la construcción simbó-
seemos nada. Y se nos ha explicado tan cuida- lica de la nación, la ideología «ruralista» de
dosamente que hasta nosotros mismos nos lo tales movimientos tuvo una lógica conservado-
creemos, sin que podamos sentir ni existir a ra e ignoró al mundo proletario de las ciuda-
nuestra manera. Tenemos que luchar contra des y aun del campo. Sin embargo, si los
esta opinión». En aquel entonces no había apo- folcloristas despreciaron a las ciudades, tam-
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bién los antropólogos lo hicieron, desde Tylor mayoritariamente presbiterianos de origen es-
(1871:38-39) que contrastó la superioridad mo- cocés. Son testimonio de las atroces condicio-
ral del salvaje al proletariado lumpen de Lon- nes sociales: la emigración de alrededor de cin-
dres, hasta Redfield quien «esencializó la ‘Pe- co millones de personas en el siglo XIX, el mi-
queña Comunidad’ de un modo bucólico» llón de muertos a raíz de la «Gran Hambruna»
(Kearney 1996:78). de 1845-1847, el desalojo de 500.000 personas
En Estonia, los campesinos más ricos, junto entre 1849 y 1882, la violencia agraria crónica
con la pequeña clase media estonia que iba cre- y las rebeliones periódicas. A consecuencia de
ciendo en las ciudades, eran los partidarios más las campañas de lucha por la «Guerra de la Tie-
fuertes del ideal nacional. A principios del si- rra» de 1879 a 1882, el gobierno británico adop-
glo XX, la base económica y política de la clase tó una serie de medidas (los «Land Acts», espe-
media estonia era tan débil frente a los alema- cialmente los de 1870, 1881, 1885, 1891 y 1903)
nes que la mayoría de los socialdemócratas que culminaron en la compra de la tierra por
descartó a la «alta cultura» estonia como la crea- parte de los campesinos.
ción de una pequeña elite que producía para su Los primeros estudiosos irlandeses de la
propio consumo (Raun 1984:138). La clase obre- cultura popular fueron de origen colonial, y
ra era grande -las provincias bálticas eran las mezclaban lo culto y lo popular gaélico, ambos
más industrializadas del imperio ruso- y, a fi- ‘subalternos’ en su campo de interés. A finales
nales del siglo XIX, el 60% de la población ru- del siglo XIX, la tradición gaélica -la recién
ral no poseía tierras. En las elecciones de 1917, descubierta y traducida literatura heroica y
el ala bolchevique de los socialdemócratas ganó mitológica medieval y el folclore campesino- se
el 40% de los votos (Kirby 1995:268). Aunque convirtieron en la inspiración de un renaci-
fue una construcción moderna y homoge- miento cultural, destacándose en particular el
neizante, como toda cultura nacional, podría establecimiento de la Liga gaélica en 1893. En
decirse que la cultura nacional estonia promo- ese momento, el gaélico era sólo hablado por
vió la supervivencia de la lengua y su tradi- el 15% de la población, la mayoría de los
ción cultural de un modo que hubiera sido im- hablantes eran analfabetos y habitaban las re-
posible de hacer en el imperio ruso o en su su- giones más pobres y aisladas del oeste. La liga
cesor soviético. gaélica fue el motor de un nuevo movimiento
Hasta el siglo XVII la población de Irlanda nacional llamado Sinn Féin («nosotros»), que
constaba de los gaelos, antiguos habitantes del ganó las elecciones de 1918 y, después de una
país, y de los «viejos ingleses», descendientes lucha violenta, consiguió un estado indepen-
de los conquistadores anglo-normandos del si- diente en 1921. En 1920, el gobierno británico
glo XII, ambos de extracción católica. Las cam- ya había establecido «Irlanda del Norte», una
pañas del siglo XVII, que fueron producto de la nueva entidad política con mayoría protestan-
geopolítica inglesa, unieron definitivamente a te pro-británica.
Irlanda con Inglaterra e introdujeron una nue- El folclore encontraba un nuevo rol como
va colonia: la de los «nuevos ingleses» protes- testimonio de la vieja cultura nacional. El dis-
tantes. De ahí en adelante, la nueva minoría curso de Douglas Hyde de 1892, «The Necessity
monopolizó el poder político, económico y ecle- for de-Anglicising Ireland» («La necesidad de
siástico y apareció una nueva división étnica, desanglicizar a Irlanda»), estableció el orden
con fachada religiosa. Sin el patronazgo de la del día para el renacimiento gaélico. Hyde sos-
elite gaélica, despojada de sus tierras o tenía que Irlanda había perdido su derecho al
exiliada, toda la cultura gaélica y, en particu- reconocimiento de una nacionalidad distinta
lar, la «alta cultura» decayó. Hacia principios porque había renunciado a la base cultural de
del siglo XIX, la lengua gaélica era hablada por su lengua y a sus propias costumbres. El dis-
menos de la mitad de la población. Hasta la curso de Hyde daba comienzo al «indigenismo»
emancipación católica en 1829 y la separación irlandés. La idealización de las regiones remo-
oficial de la Iglesia anglicana del estado en tas de habla gaélica legitimaba a una cultura
1864, como resultado de masivas campañas de reprimida y despreciada. Los campesinos de
lucha, las leyes discriminaban especialmente esas regiones eran los más aislados y económi-
a los católicos, que eran casi tres cuartos de la camente más retrasados, pero las regiones más
población, y a los protestantes disidentes, activas en el movimiento nacional eran aque-
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llas en donde las granjas estaban por encima «la ‘historia del pueblo’, tal como es sugeri-
del nivel de subsistencia, existía un estrato de da por las corrientes marxista y socialista,
campesinos ricos y los centros urbanos esta- se hace ‘desde abajo’, mientras que el enfo-
ban bien desarrollados (Garvin 1981:102). Du- que folclórico correspondería a una visión
rante el siglo XIX, la Gran Hambruna y la emi- ‘desde arriba’. La observación es en parte per-
gración redujeron el proletariado rural a una tinente. De hecho el conservadurismo
pequeña minoría. La única región industrial epistemológico se torna insensible a las cues-
importante alrededor de Belfast tenía una cla- tiones políticas».
se obrera dividida entre protestantes y católi-
cos, estos últimos limitados a los trabajos más El conservadurismo se debía a los orígenes
bajos. Aunque una pequeña milicia obrera lu- filológicos y románticos de los estudios, que
chó con los insurgentes durante la Rebelión de buscaban la integridad cultural en el pasado, y
1916, que inició la campaña armada para la in- al populismo, que idealizaba al campesinado,
dependencia, el Partido Laborista no se pre- no como una clase social, sino como germen
sentó en las elecciones de 1918. de la nación. Sin embargo, el hecho de contra-
Renato Ortiz (1992:66) afirma que la cultu- poner la historia «de los de abajo» a los estu-
ra popular «es el elemento simbólico que per- dios folclóricos románticos pasa por alto los
mite a los intelectuales tomar conciencia y ex- grandes cambios que tuvieron lugar en la pos-
presar la situación periférica que experimen- guerra en los estudios folclóricos. Parte de los
tan sus países». Se pregunta «si para esos in- cambios en las ciencias sociales y en las huma-
telectuales, el estudio del folclore no sería una nidades son el resultado de tomar en conside-
forma de afirmación, en contraposición a la ración la historia «de los de abajo». La crea-
producción cultural dominante de la cual son ción de las naciones no es exclusividad de las
excluidos». Concluye que, en el caso de Ingla- elites; no puede dejar de tomarse en conside-
terra, Francia, Italia y Brasil, «el estudio de la ración el papel que en ella han tenido las
cultura popular sería una especie de concien- movilizaciones populares. Los grandes proyec-
cia regional que se contrapone al trazo centra- tos folclóricos también son complejos. El
lizador del Estado» (Ortiz 1992:68). En el caso folclorista norteamericano Richard Dorson
de los países dominados por elites exógenas, la (1976:187), quien en 1951 pasó una semana
cultura popular daba a los intelectuales pro- como etnógrafo (collector, «recopilador») de la
vincianos la posibilidad de «nacionalizarse». En Comisión de Folclore Irlandés (Irish Folklore
este sentido, podría contrastarse la figura de Commission), señaló:
Thomas Crofton Croker (1798-1854), pionero
«Anteriormente los recopiladores venían des-
anglo-irlandés del folclore que desde Londres
de fuera y desde arriba: de la clase educada,
publicó cuentos irlandeses para lectores me-
aristocrática y profesional, para mirar con
tropolitanos, con las de W. B. Yeats (1865-1939)
curiosidad la cultura campesina que estaba
y Lady Gregory (1852-1932), anglo-irlandeses
por debajo de ellos. Ahora los recopiladores
también, que utilizaron el folclore para crear vienen del pueblo y hablan con su propio pue-
una literatura nacional. La institucionalización blo, no para publicar libros curiosos, sino
de los estudios folclóricos fue el resultado de para registrar su patrimonio común y hon-
los esfuerzos de individuos formados en la ideo- rar a sus portadores».
logía de la Liga gaélica y de la política cultural
del nuevo estado irlandés. La Comisión de Fo- El relativismo cultural
lklore Irlandés (Irish Folklore Commission,
1935-1971), una sección del Ministerio de la Los esfuerzos de los folcloristas se concen-
Educación, destaca que los «recopiladores» traron en regiones remotas y aisladas, lejos de
crearon un archivo de alrededor de 3.000.000 la modernidad y de los valores cosmopolitas.
de páginas (Ó Giolláin 2000). Según Ortiz (1996:32):
Según Ortiz (1992:49-50), un problema para
los historiadores que querían utilizar los ma- «el folclorista supone la existencia de mun-
teriales recogidos por los folcloristas fue que dos limitados, estancos, en cuyo interior las
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manifestaciones populares evolucionan nece- otro modo de pruebas de una subordinación


sariamente. Porque se encuentran «aisladas» histórica, fenómeno bastante común en Euro-
de la dinámica social, estas manifestaciones pa respecto de la construcción de los idiomas
representan un tipo de formación cultural oficiales.
reveladora del pasado. Su autenticidad está
asegurada por la distancia que las separa de ¿El folclore: ciencia posmoderna?
las imposiciones de la vida actual».
Según Gramsci (1992:16), no hay «nada más
Claude Grignon y Jean-Claude Passeron contradictorio y fragmentario que el folclore»
(1989:19) se preguntan si «para comprender porque «ha estado siempre ligado a la cultura
una cultura popular en su coherencia simbóli- de las clases dominantes y se ha dedicado a
ca es preciso tratarla como un universo simbó- aspectos que se han ido insertando conjunta-
lico autónomo, olvidando todo lo que está fue- mente con las tradiciones precedentes». Com-
ra de ella y por encima de ella» o «al contrario, para la relación entre el folclore y la cultura
es necesario salirse del marco de la domina- de la clase dominante con la relación existente
ción social que la constituye como cultura do- entre «las artes menores» (la creación de arte-
minada para interpretar desde los comienzos sanía) y «las artes mayores» (la creación de
el principio de heteronomia de todos sus pro- arte). «Las artes menores han estado siempre
cedimientos y sus producciones simbólicas». ligadas a las artes mayores y han sido depen-
Mientras Néstor García Canclini (1993:65-67, dientes de estas últimas». A pesar de la depen-
71-73) apunta que por decenios el folclore y la dencia, hay una distinción fundamental entre
antropología fueron las únicas disciplinas de- «nacional» y «folclórico» porque lo folclórico «se
dicadas al estudio de lo popular. Los estudios aproxima a lo ‘provinciano’ en todo sentido, es
de estas disciplinas: decir, en el ‘particularismo’, en el ‘anacronis-
mo’ y, en un sentido propio, en tanto se ase-
«Sensibles a lo específico de cada grupo, tien- meja a una clase que está privada de caracte-
den a marcar la diferencia sin explicar la des- rísticas universales, o al menos de las caracte-
igualdad que los confronta y los vincula a rísticas europeas» (1992:44). Por su parte, Ortiz
otros sectores. Pretenden disimular las dis- (1992:49-50) establece una distinción semejan-
tancias entre culturas desiguales con la doc- te. Sostiene que «el folclorista tiene concien-
trina del relativismo cultural, afirmando que cia de que opera al margen de la Historia Ofi-
todos son valiosos a su manera». cial» y que se puede contrastar su mundo ‘a
cualquiera tendencia globalizadora’. «Introdu-
Refiriéndose a América Latina, afirma que ce una escala reducida de aprehensión de los
ese «pseudo igualitarismo relativista» fue uti- fenómenos sociales». Compara al folclorista con
lizado en la política indigenista que, al preser- el anticuario, que «siempre estuvo más ligado
var ostensiblemente las tradiciones de los gru- a la historia local que a la universal; su parti-
pos indígenas, en realidad, institucionalizaba cularismo contrasta con el cosmopolitismo ilus-
su marginación. trado» (Ortiz 1992:20).
Desde luego hay razones fácilmente Por mucho tiempo, los etnológos en Europa
entendibles -no necesariamente científicas- por se dedicaron al estudio minucioso de la vida
las cuales el relativismo cultural debe funcio- campesina. El primer catedrático de etnología
nar. La exaltación de una cultura históricamen- en Suecia, Nils Lithberg (citado en Löfgren
te oprimida puede ser una fuente importante 1997:96), escribió en 1918 que «un proyecto de
de legitimación y dignidad y, por lo tanto, el recolección, habiendo satisfecho los requeri-
movimiento nacional buscó su realización no mientos científicos, no debe descuidar ningu-
en la «alta cultura», porque era la prueba de la na minucia». Su sucesor Sigurd Erixon y sus
humillación extranjera, sino en las tradiciones contemporáneos, en su anhelo de salvar la cul-
más autóctonas que habían sobrevivido. Su tura campesina en vías de desaparición, «infa-
autenticidad presuponía que estaban fuera y por tigablemente creaban terminologías científicas
encima de la dinámica social. Ésta fue la nece- para todo, desde herramientas agrícolas y es-
sidad retórica detrás de lo nacional y popular. tructuras de la granja hasta los detalles del
El purismo de la planificación lingüística es mobiliario de la casa». El celo taxonómico de-
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rivaba del papel de la cultura material como la ciencia occidental es solamente una expre-
elementos únicos en los estudios sobre difusión sión, es debido al fracaso de los reclamos uni-
(Löfgren 1997:96). Los proyectos cartográficos versales de la modernidad.
para dibujar esta diversidad comenzaron en Con respecto a América Latina, Martín
Alemania con los atlas de dialectos desde 1876 Hopenhayn (1994:64-65) insiste que se ha in-
y con los atlas de la cultura tradicional desde vertido «la ecuación histórica en que el mejo-
los años 1930 y fueron imitados en otros paí- ramiento de la calidad de vida aparecía como
ses. El positivismo de estos proyectos ocultaba una variable dependiente-positiva del proceso
el hecho de que, detrás de la diversidad super- de modernización». Jean Franco (1999:215) sos-
ficial dibujada, afirmaban la unidad de una cul- tiene que «la narrativa de la Ilustración deja
tura nacional. Los folcloristas documentaban de tener un poder explicativo universal, cuan-
muchos aspectos autóctonos de las culturas re- do aparece una división fundamental entre la
gionales y locales. Los archivos de folclore con- cosmovisión metropolitana y su resignificación
tienen una abundancia de tales saberes: estra- por parte de la periferia». En tanto que Gianni
tegias para edificar o cultivar según las condi- Vattimo (2000:8-9) sugiere que «la modernidad
ciones locales, los nombres y las propiedades ... acaba cuando -por razones múltiples- no es
de la flora y fauna de un distrito, un conoci- más posible hablar de la historia como algo
miento increíblemente minucioso del ambien- unitario». Añade que «tal visión de la historia,
te físico, hasta los nombres y los relatos acer- de hecho, implicaba la existencia de un centro
ca de las rocas y de los campos. Este tipo de alrededor del cual se recogen y se acomodan
saber va desapareciendo, dando evidencias cada los acontecimientos». Señala que no es «sola-
vez más reducidas de una diversidad biológica mente en comparación con otros universos cul-
y cultural anterior. Si el subdesarrollo es un turales, (por ejemplo, el «tercer mundo»), sino
concepto reciente, la noción de carencia que también en su propio interior, Occidente vive
conlleva ha motivado, ya hace siglos, la inter- una situación explosiva, una pluralización que
vención del Estado y de agentes privados, a me- parece irresistible y que hace imposible conce-
nudo terratenientes, en las sociedades agrarias. bir al mundo y a la historia según puntos de
El campesino europeo era la primera víctima vista unitarios» (Vattimo 2000:13).
del desarrollo.
Akhil Gupta (1998:172) señala que, en la ac- Los estudios folclóricos y la diversidad
tualidad, «el saber indígena» es un concepto cultural
clave en discursos transnacionales sobre
ecología, agronomía y desarrollo. Gupta entien- Los estudios folclóricos perduran siguiendo
de «el saber indígena» como una «categoría tradiciones nacionales de investigación y utili-
residual, donde se inserta todo aquello que no zando varias lenguas nacionales en sus publi-
es parte del sistema occidental, internacional caciones. Muchas veces tienen lazos estrechos
del saber», y argumenta que en «un esfuerzo con museos y archivos regionales. Isac Chiva
por describir lo que son ‘saberes indígenas’, en (1991:204) ha lamentado la falta de conceptos
lugar de los que no lo son, se improvisan ele- y de denominaciones comunes y de una lingua
mentos de orientaciones epistemológicas e ideo- franca en la etnología europea. Hablando de la
lógicas distintas en una mezcla irregular» situación europea, señala que «por razones ex-
(173). Vincula lo «indígena» con lo «tradicional» tra-científicas, tenemos que tratar con una si-
como conceptos gemelos, lo Otro de la moder- tuación de producción en una docena de len-
nidad (179). El «saber indígena», como el buen guas». Pero admite el predominio de artículos
salvaje para Rousseau, es la medida para la en inglés en el Social Sciences Citation Index.
crítica a la modernidad. Posiblemente la dife- Josep R. Llobera (1990:114) constata «el hecho
rencia entre el «saber indígena» de hoy en día de que en la actualidad la antropología se es-
y lo «tradicional» de los románticos y de los cribe fundamentalmente en inglés, se concen-
folcloristas anteriores es que, aunque los últi- tra cualitativa y cuantitativamente en los paí-
mos otorgaban el status de cultura a la forma ses anglosajones (EE.UU. en particular) y
de lo tradicional, no concedían el estatus de maneja teorías y prácticas del Norte». García
saber a su contenido. Si se puede incorporar el Canclini (1999:138) habla de «esta tendencia
«saber indígena» al saber en general, del cual expansiva de las universidades, los museos y
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las galerías estadounidenses, mientras los es- gunos departamentos universitarios. Pero las
pañoles y latinoamericanos estudian sólo sus tradiciones nacionales o regionales de investi-
propias sociedades y se interesan por su arte gación están todavía vigentes.
doméstico». Lo que falta en la etnología euro- A diferencia de la antropología o aún más
pea son las características de una disciplina de la sociología, no hay textos nítidamente clá-
centralizada, «universal», equipada con su pro- sicos, «universales» y fundadores en el folclo-
pio gran relato y de hecho organizada por paí- re. Es una razón más por la cual no se ha desa-
ses metropolitanos. Los estudios folclóricos rrollado una disciplina unificada. Los «clásicos»
nunca tuvieron un gran relato. Sus orígenes folclóricos son textos importantes para la his-
se remontan a una crítica del primer gran re- toria de los estudios folclóricos mismos -y aún
lato moderno, la Ilustración, de la cual deriva por la historia de las literaturas nacionales-
su sensibilidad a las diferencias y a los pero no como modelos para sentar las bases de
particularismos. una disciplina. Los textos clásicos de Van
Se estima que hoy en día se hablan 6.800 Gennep sobre ritos, de Propp sobre cuentos,
lenguas, de las cuales la mitad están moribun- los estudiosos norteamericanos sobre perfor-
das. Del resto, los lingüistas sostienen que el mance, abren especializaciones, no disciplinas.
90% morirá dentro de un siglo. En este contex- La falta de esfuerzo por alcanzar una «univer-
to, la publicación de estudios científicos en una salidad» era y es, a veces, un problema, dado
variedad de lenguas aparece como una parte que ha habido ocasiones en que el folclore se
de la infraestructura necesaria para garanti- redujo a un tipo de esencialismo atávico. Pero
zar el futuro de estos idiomas. La dominación también existen aspectos positivos de esta his-
creciente del inglés ha reducido la amplitud de toria: la legitimación de culturas subalternas,
citas -y de perspectivas- en los estudios cientí- la recopilación de cosmovisiones en vías de des-
ficas (cf. Calvet 2002:135-138). Ya han pasado
aparición, la protección de cierta diversidad cul-
los días en que todos los etnólogos europeos
tural y la creación de historias y literaturas
leían alemán, francés e inglés. Por ejemplo, las
por parte de los «pueblos sin historia», para
citas en lenguas extranjeras en los estudios
utilizar la expresión desafortunada de Marx y
etnológicos publicados ahora en sueco están
Engels. También el escribir en lenguas nacio-
hechas casi totalmente en inglés. Esto refleja
nales mantiene un «mercado» bastante amplio
también el cambio de paradigmas de los años
1960, desde el modelo erixoniano hasta la an- para trabajos en este campo de investigación.
tropología anglosajona. El problema de las cien- Los orígenes de la disciplina en una corriente
cias «universales» es que -si se puede perdo- del pensamiento crítico de la Ilustración y del
nar la ironía- la universalidad se consigue más universalismo conllevan una sensibilidad ha-
fácilmente en el centro que en la periferia. En cia la diversidad y hacia su conservación. Des-
Europa, la denominación «etnología europea», de luego la invención y el inventario del patri-
sugerida en un congreso de 1955, en lugar de monio no puede ser inocente, dadas las inelu-
las diversas denominaciones nativas, tales dibles desigualdades de poder involucrado en
como folklivsforskning («investigación de la vida el proceso. La declaración de la UNESCO es
del folk» en sueco), traditions populaires, un buen ejemplo de la influencia de este modo
demologia, folklore, Volkskunde, ha reempla- de pensamiento que nunca ha perdido su valor
zado a las mencionadas denominaciones en al- humanístico.

Notas
1
Como la palabra volk en alemán, folk en sueco se agricultura. Hacia la misma fecha, el 65% de la pobla-
distingue del inglés folk en su amplitud semántica, sig- ción de Alemania era rural, el 75% en Francia y el 88%
nificando ambas cosas, lo nacional y lo popular, según en Suecia (Todd 1996: 179-180). En la víspera de la
la observación de Gramsci. Segunda Guerra Mundial, 6% de la población activa tra-
bajaba en la agricultura en Gran Breta-ña, 26% en Ale-
2
Por ejemplo, hacia 1850, el 55% de la población de mania, 36% en Francia, 29% en Suecia, 48% en Irlanda,
Gran Bretaña era urbana, el 34% de la población activa 57% en Finlandia y 59% en Estonia (Therborn 1995:
trabajaba en la industria y solamente el 22% en la 66).
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!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 33-46 (2002) Página 33

Aurora boreal: transformaciones de las


teorías clásicas del folclore nórdico*
Galit Hasan-Rokem **

El artículo perfila una reconsideración sistemática de tres enfoques teóricos en la


investigación del folclore nórdico que han sido centrales en la formación de la discipli-
na, más allá de los confines de los países donde fueron concebidas inicialmente y que
han inspirado e influenciado la teoría del Folclore y las metodologías folclóricas por
todo el mundo. Estas son: las leyes épicas de Olrik, el método histórico geográfico de
Arbeit tal como fuera desarrollado por Kaarle Krohn, y el concepto de oicotipo, o ecotipo,
enunciado por Carl Wilhem von Sydow.
Cada una de estos enfoques es reinterpretado en el marco de un desarrollo teórico
posterior, de esta manera quizás sea útil para la investigación en el presente y en el
futuro. Las leyes del danés Olrik serán mostradas con el objeto de obtener un nuevo
sentido en referencia al análisis contextual de la actuación. Los principales términos
teóricos del método histórico geográfico, tipo y motivo, han logrado un nuevo significa-
do dentro del marco de nuevos armazones teóricos, especialmente de los formalistas,
estructuralistas y semióticos. El oicotipo de von Sydow es revitalizado desde una pers-
pectiva funcionalista y neofuncionalista, así como por la introducción del punto de
vista de la identidad colectiva.
El adelanto perfilado por la presente discusión podría entenderse en el contexto de la
teorización postmoderna, que privilegia la inclusión y sincronización de discursos
diacrónicos. También el objetivo del trabajo es promover la elaboración de una histo-
ria independiente e integradora de la disciplina del Folclore, reinterpretando la pasa-
da historia inspirada por la hermenéutica, e incluyendo, consecuentemente, los desa-
rrollos posteriores de la disciplina en nuestra comprensión de la teoría de los comien-
zos.
Palabras clave: teoría, oicotipo, método histórico geográfico, leyes épicas, actuación,
semiótica, identidad.

En memoria de Matti Kuusi


Un gran folclorista nórdico, maestro y amigo

Introducción: En el siguiente artículo mi obje- más allá de la región: las leyes épicas de Olrik,
tivo es perfilar una reconsideración sistemáti- el método histórico-geográfico de Arbeit según
ca de un número de teorías nórdicas de folclo- lo desarrolló Kaarle Krohn, y el concepto de
re que han sido centrales en la formación de la oicotipo, o ecotipo, enunciado por Carl Wilhelm
disciplina más allá de los confines de los países von Sydow.
donde ellas fueron concebidas inicialmente. Cada uno de estas será reinterpretada en el
Estas formulaciones teóricas han inspirado e marco de un desarrollo teórico posterior, de
influenciado la teoría del Folclore y las esta manera, quizás se preste utilidad a la in-
metodologías folclóricas a lo largo del mundo. vestigación en el presente y el futuro. Las le-
Tres claras expresiones extraídas de los temas yes del danés Olrik en absoluto serán expues-
teóricos de la erudición nórdica parecen haber tas como superorgánicas como él postulaba.
hecho el más fuerte impacto en la disciplina Esta caracterización fue repetida por Alan

** «Max and Margarethe Grunwal» Professor of Folklore, The Hebrew University of Jerusalem, Israel.
E-mail: hasan@h2.hum.huji.ac.il
Traducido por Flora Losada
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Dundes en su nota de comienzo de 1965 que esa tendencia. Pero creo que el estudio
introduce el artículo para los lectores interna- interdisciplinario es más fructífero llevado a
cionales en The Study of Folklore (no variado cabo desde una sólida base disciplinar. Algu-
sustancialmente en su volumen de 1999 nos estudiosos en el campo del Folclore han
International Folkloristics (Olrik 1919; 1965; insistido en ser identificados con otras identi-
Dundes 1965; 1999). Más bien parece que estas dades disciplinares en vez de la del Folclore,
leyes logran un nuevo sentido y son, hasta cier- llamándose por otros nombres antes que
to punto, sistemáticamente explicables en re- folcloristas y, en varios países, existe un serio
ferencia al análisis contextual de la actuación, desmoronamiento de las estructuras institucio-
que obtuviera un lugar central en los estudios nales de los departamentos de Folclore. Así
de folclore en los Estados Unidos desde fines entonces, es más importante la corroboración
de los sesenta en adelante, y a su vez, de una historia interna integradora de la disci-
influenciara a los estudiosos alrededor del plina del Folclore. La historia, como sabemos,
mundo. se escribe siempre desde una perspectiva pre-
De igual modo los propósitos originales del sente y sirve a la construcción de la identidad.
método histórico-geográfico, también denomi- Más que minimizar esa perspectiva en una ma-
nado Escuela Finesa, cuya ouvre clásica -el nera típicamente positivista quiero destacarlo
método Arbeit de Krohn- fue publicada en No- al reinterpretar el pasado inspirado por la her-
ruega; es decir, el buscar los tipos y formas menéutica, incluyendo en consecuencia los tar-
originales o el delinear la vía exacta de distri- díos desarrollos de la disciplina en nuestra com-
bución y transmisión, ha perdido su interés prensión de la teoría temprana.
para la investigación folclórica (Krohn 1926;
1971). No obstante los principales términos 1. Prefiero comenzar con Olrik, no sólo por-
teóricos del método, tipo y motivo, han obteni- que sus leyes épicas fueron publicadas antes
do un nuevo significado dentro del marco de que la internacionalmente distribuida formu-
nuevos armazones teóricos, especialmente for- lación germana del trabajo de Krohn, sino tam-
malistas, estructuralistas y semióticos. Así bién porque su introducción teórica es la más
entonces, contextualizados, tipo y motivo, es- simple y puede ser también la más simplista
tán integrados en un sistema, en lugar de es- de las tres. Parecería por lo tanto la más fácil
tar tratados atomisticamente o per se. de desechar del uso posterior.
El oicotipo de von Sydow fue revitalizado por El desafío intelectual de la proposición de
la reevaluación teórica investida en el térmi- Olrik está, no obstante, no en lo que él dice
sino en lo que no dice. A saber, qué razones
no por Lauri Honko (1979; 1981), desde un pun-
dan cuenta del hecho que precisamente las le-
to de vista funcionalista y neofuncionalista. La
yes específicas que él advirtió parecieron es-
integración del concepto en la construcción de
tar tan extendidas en los materiales que estu-
la identidad nacional por Dov Noy (1978) fue
dió. La visión superorgánica de la cultura, ca-
seguida por varios de sus estudiantes a fines
racterística de un paradigma de fin-de-siècle (!Y
de los ochenta y los noventa en estudios más
qué fin-de-siècle!) con fuertes inspiraciones
explícitos conectados con la identidad política
hegelianas, no satisfacerán nuestras mentes
de diversos órdenes.
entrenadas en los variados modos funcionalis-
El movimiento delineado por la presente dis- tas de pensamiento (que incluyen aparte del
cusión podría ser entendido en el contexto de funcionalismo antropológico, también el mar-
la teorización postmoderna, que privilegia la xismo y el psicoanálisis, especialmente freu-
inclusión y sincronización de discursos diano). La mayoría de los modelos funcionales
diacrónicos. Mi objetivo también es promover, de análisis de las leyes épicas de Olrik fácil-
mediante este trabajo, la elaboración de una mente disponibles parecen extraídos del análi-
historia independiente e integradora de la dis- sis de la actuación y la comunicación. Un ejem-
ciplina del Folclore. Los últimos casi veinte plo de tal análisis es la afirmación innovadora
años han atestiguado una dichosa tendencia de Jakobson acerca de la función del lenguaje
general en las humanidades tanto como en las en la comunicación, especialmente en la comu-
ciencias sociales y naturales a sostener nicación literaria.
metodologías tanto como teorización interdisci- Los criterios y elementos puntualizados por
plinarias. Lo que sugiero no es la reversión de Jakobson en su modelo funcional para el análi-
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sis del lenguaje en la comunicación indican los análisis menos sofisticado. Las leyes, según las
principios de la comunicación efectiva, en la define, probablemente todas revelan, principal-
cual son minimizados el efecto de alteración y mente, la función poética focalizada en el men-
los elementos ambiguos. Divide, sistemática- saje; en consecuencia el revelador interés de
mente, el acto comunicativo en seis componen- Olrik en la cualidad artística de la narrativa
tes: emisor, destinatario, canal, contexto, men- folclórica. Asimismo también puntualizan fun-
saje y código. El carácter de una instancia de ciones adicionales de la comunicación narrati-
comunicación es entonces analizado para de- va folclórica. Considero, por ejemplo, las leyes
terminar su foco en uno de los componentes de apertura y cierre. Ellas sirven como un per-
arriba mencionados; el foco que definirá la fun- fecto dispositivo de encuadre, que recuerda el
ción dominante de esa instancia. Las funcio- trabajo de Erving Goffman (cfr. 1973; 1974) que
nes incluidas son: la emotiva, focalizada en el tuviera una influencia tan profunda sobre la
emisor; la conativa enfocada en el destinata- «etnografía del habla» desarrollada por el
rio; la fática (un término tomado de Malinowski) etnolingüista Dell Hymes (1974) y, en su des-
dirigida al canal; la referencial focalizada en el pertar, por los folcloristas Roger Abrahams,
contexto; la función poética focalizada en el Richard Bauman, Barbara Kirshenblatt-
mensaje; y finalmente, la función metalingüís- Gimblett y Joel Sherzer, entre otros. El encua-
tica focalizada en el código. dre sirve para resaltar la integridad de la ac-
El modelo analítico privilegia una función tuación artística dentro del flujo continuo del
para cada instancia pero, al aplicar otro de los lenguaje hablado. En términos jakobsonianos
magistrales artículos de Jakobson, que clarifi- su función es además de la poética, que refiere
ca el concepto de lo «predominante» en un sis- a la estructura del mensaje, también fática, al
tema dado, es posible refinar el análisis en una cerciorarse de las condiciones de la comunica-
dirección señalada por él en la afirmación ori- ción.
ginal (Jakobson 1971). En consecuencia, una Después de haber puntualizado la afinidad
instancia puede, y casi debe, involucrar más básica de las leyes épicas de Olrik con el mo-
de una función, pero es posible determinar, en delo de la comunicación de Jakobson y la co-
cada caso, el orden de predominancia en que rrelación de los aspectos estructurales y fun-
aparecen las variadas funciones. cionales en la obra de ambos, consideraré los
Se piensa, usualmente, como el principal aspectos estructurales y funcionales de las otras
marco teórico de Jakobson al estructuralismo, leyes épicas sin necesariamente correlacionar-
no obstante este particular modelo analítico las al modelo de Jakobson. La ley de la repeti-
revela posibles vetas funcionales en su pensa- ción es un efectivo artificio nemotécnico inser-
miento estructural, presentes en una forma tado en la actuación lineal de la narración
incluso más fuerte en los análisis estructura- folclórica en la cual, a diferencia del texto es-
les de Claude Lévi-Strauss (Lévi-Strauss 1967; crito, la vuelta a las páginas previas es técni-
Leach 1970). En el presente contexto de la camente imposible. La repetición también sir-
construcción de una historia disciplinar del Fol- ve como una forma de énfasis (Rimmon-Kenan
clore, es particularmente significativo mencio- 1987).
nar que Roman Jakobson fue uno de los prime- La ley de los dos en la escena hace sentido
ros en formular una definición teóricamente perfectamente si el arte narrativo del narra-
lógica del folclore como una forma específica dor de historias es considerado como una ac-
de creatividad (Bogatyrev y Jakobson 1929). tuación monodramática. Cualquier añadido a
Esa formulación, hasta donde conozco, no ha los dos «roles» confundiría seriamente la habi-
sido sobrepasada por ninguno de los intentos lidad de la audiencia para discernir que uno de
posteriores para definir nuestro campo de es- los dramatis personae de la narrativa está ha-
tudio. blando, en cada caso, por la boca del narrador.
Las leyes de Olrik pueden relacionarse por De aquí surge también la importancia de la ley
una similar complejidad de los factores es- de contraste y polaridad en la caracterización
tructurales y funcionales con el modelo de que agudiza la clara percepción de la figura
Jakobson, aunque el método de Olrik es más corporeizada en la narración (muchacho vs.
intuitivo que sistemático, su terminología es gigante, mujer vs. hombre, etc.) promoviendo,
mucho menos exacta que la de Jakobson, y su en consecuencia, la efectividad de la comuni-
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cación. La unilinealidad de la trama y la El retornar a la ley de tres, probablemente


centralidad del diálogo hablado también seña- la más famosa «ley» de Olrik, supondría que, a
la la comunicación oral como el fondo explica- pesar de la vacilación arriba citada, también
tivo de estas leyes. podía estar relacionada a la actuación y la co-
La ley del tres es delicada para interpretar municación. Su aspecto predominante es pro-
en términos estrictamente funcionales pero bablemente lógico ya que representa el concep-
más fácil para apoyarse en el pensamiento es- to mínimo de «muchos» (tómese, por ejemplo
tructural. Annikki Kaivola-Bregenhøj, en su los primeros intentos de los niños para contar
libro Narrative and Narrating - Variation in «uno, dos, muchos»). No obstante, si nosotros
Juho Oksanen´s Storytelling, ha situado a Olrik consideramos la distribución de las artes de
al comienzo de la tradición estructuralista de Ephraim Gotthold Lessing en un tiempo y un
investigación de las narrativas folclóricas, que espacio, el narrador de relatos orales (como
se continua con Propp, Bremond, Jason, Lévi- teatro) necesariamente desafía la distribución
Strauss y otros. Pero Kaivola-Bregenhøj tam- por la presencia espacial tanto de los cuerpos
bién indica los aspectos de actuación y comu- de los narradores como, igualmente, de las
nicación del trabajo de Olrik cuando trata acer- audiencias. En el texto las repeticiones trian-
ca de la influencia de la repetición y el uso de gulares acuñadas por Olrik como una ley sepa-
los artificios paralingüísticos como elementos rada, juntas pueden intensificar la presencia
integrales de la comunicación oral. Señala, de la tridimensionalidad en el flujo narrativo
entonces, a Olrik quien: «considera la repeti- obviamente bidimensional.
ción como un artificio épico cuya ocurrencia
debe ser advertida en el folclore. La repetición 2. El método finlandés histórico geográfico
es un efecto que hace surgir la tensión y agre- fue ideado y nutrido en el contexto teórico del
ga completitud al producto folclórico. La repe- evolucionismo positivista. Mientras la base fi-
tición de esta clase es una forma implícita de losófica como tal ha sido radicalmente trans-
meta-narración». De esta manera, al citar la formada parece que, al menos, las herramien-
terminología narratológica de Barbara Babcock tas bibliográficas trabajadas por los maestros
(Babcock-Abrahams 1976:182) Kaivola- del método -especialmente Antti Aarne cuya
Bregenhøj conecta claramente a Olrik con el obra fue más tarde aumentada por Stith
estudio de la actuación y la comunicación. Como Thompson- los índices de tipos y motivos, es-
consecuencia, le es necesario hacer distincio- tán allí para permanecer. El deseo de su ac-
nes más menudas en las formas de la repeti- tualización ha sido renovado en cada conferen-
ción que las de la proposición general de Olrik. cia de la International Society of Folk Narrative
Basada en su trabajo de campo con el narrador Research (ISFNR). Hoy en día un equipo con
Juho Oksanen distingue las formas siguientes el capaz liderazgo de Hans-Jörg Uther está pre-
de repetición: parando una revisión aumentada y puesta al
1) Repetición de parte de la historia por medio día (Uther 1996;1998).
del comentario personal. En un artículo anterior propuse «Una
2) Repetición de una línea hablada por un per- reconsi-deración semiótica del método compa-
sonaje en la historia. rativo de investigación de la narrativa
3) Repetición o variación de un concepto deter- folclórica» (Hasan-Rokem 1987). Ofrecí una
minado. expansión del sistema conceptual que incluye
4) Repetición de una palabra usada por el en- el tipo y el motivo adicionando el concepto de
trevistador. tema que, aunque brevemente mencionado por
La repetición también puede analizarse Propp en su Morphology of the Folktale (Propp
como un mecanismo del discurso que permite 1928), no ocupó una posición central en la tem-
el recurso a las dimensiones psicológicas y prana investigación de la narrativa folclórica.
psicoanalíticas de la narración como actuación Buscando transformar lo que fue designado
(Rimmon-Kenan 1987) permitiéndonos, de esta como una descripción evolucionista de la tra-
manera, refinar el entendimiento de la dición narrativa en un sistema heurístico de
interacción narrador-audiencia o narrador-en- interpretación sugerí que, mientras que el
trevistador. motivo es un signo que representa la conexión
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entre diferentes textos, el tema podría consi- estado las de Haring (Haring 1982) y Nagy
derarse como el signo de la conexión entre tex- (Nagy 1998:311).
tos y experiencias. Tomando prestado el em- El concepto de motivo ha experimentado
pleo de Lotman del motivo (Lotman 1978, dife- reevaluaciones narratológicas por parte de
rente desde la tradición de investigación de la Dundes (1962; 1980), Bremond (1982, ver Ben-
narrativa folclórica) y el de cronotopo de Amos 1995:79) y Ben-Amos (1980; 1995), situán-
Bakhtin (Bakhtin 1978), analicé un relato del dolas en un sistema analítico tal como el de
tipo «El monstruo (la serpiente) en la cámara los alomotivos sugeridos por Dundes, o el
nupcial» AT 507B, y su formación ecotípica ju- diagrama de flujo del argumento concebido por
día AT 934*B, especialmente en la antigua li- Bremond. El tipo ha permanecido, en relación
teratura rabínica tardía. Mientras que los mo- con el motivo, una entidad menos teorizada des-
tivos incluían «el recién casado muere en la de que lo introdujo la escuela finesa. Su natu-
noche de bodas», motivos T172, T211, el tema raleza, como emerge de las formulaciones de
de la «muerte prematura» fue reconocido como diversos tipos en los Types of the Folktale de
un tema dominante del relato. El tema, como Aarne y Thompson (1961), vacila entre una abs-
un concepto estructural, naturalmente no pue- tracción argumental derivada de un común de-
de ser único y así, más que hablar acerca de nominador entre un número de versiones dife-
EL tema del relato, solamente podemos hablar rentes y la síntesis de una versión particular-
acerca de temáticas dominantes, siguiendo tam- mente bien conocida. La versión bien conocida
bién aquí la definición estructural de Jakobson debería ser una incluida, preferentemente, en
de elementos dominantes en un sistema el Kinder-und Haus-Märchen de los hermanos
(Jakobson 1971). Grimm, tal como Cenicienta, El asesino del
El interés que han mostrado los estruc- dragón, Jorinda y Joringel, etc. Si no estuvie-
turalistas en la metodología histórico- geográ- ran incluidas en el canon de Grimm, deberían
fica, motivado por las afinidades básicas entre estarlo las versiones clásicas griegas tales como
estas dos teorías, se revela también en el inte- Polycrates y Edipo.
rés de la folclorista israelí Heda Jason en los En el artículo mencionado anteriormente mi
índices, en el despertar de su importante tra- sugerencia fue considerar el tipo como un sig-
bajo estructuralista (1965;1975). Su propuesta no repositorio desde el que podrían ser contem-
de un índice que contenga tipos de la épica oral plados los signos particulares en la interpreta-
es única al no haberse rendido al desafío de ción de un relato concreto. El procedimiento
combinar un análisis estructural de «niveles» sugerido fue recurrir a la convergencia entre
con la tradición tipológica heredada de la es- los elementos culturales específicos relevantes
cuela histórico geográfica (Jason 1998), mien- para el relato, lo textual, lo co-textual y lo
tras que otros se declararon incapaces de con- intertextual y los elementos paralelos que fi-
seguir tales intentos (Goldberg 1998:249). Esto, guran en el índice de tipos interculturales. De
a pesar del hecho de que ella estuvo entre los esta manera el relato rabínico del novio con-
primeros, si no fue la primera, en introducir a denado a morir en su día de bodas compartió,
los folcloristas occidentales en la crítica de los con relatos de Grecia y el Caucaso, la presen-
formalistas rusos dirigida contra el método his- cia de una serpiente como la encarnación de la
tórico-geográfico. condena. Estos y otros lugares donde se encon-
Una presunción básica que conecta las dos tró el relato estaban suficientemente cerca de
teorías yace en la idea mejor formulada por el las áreas de actividad de los rabinos en Pales-
lingüista estructural Ferdinand de Saussure tina y Babilonia como para permitir una teoría
como la dinámica de la «lengua» y el «habla» de la distribución más que una teoría del in-
en el sistema lingüístico. El Problemstellung consciente colectivo. Por otra parte, la serpien-
central del método histórico geográfico, a sa- te del mundo del relato en la cámara nupcial
ber la dinámica del tipo y las versiones, aun- resonaba a través de varios signos intertex-
que originalmente concebida en términos no tuales, tanto la serpiente del relato de la crea-
estructurales, es asimilable a la de langue y ción del génesis como los dragones esca-
parole al ser reinterpretada en un marco de tológicos.
referencia estructural. Entre las sugerencias Anteriormente he tomado prestado el con-
para unir las dos aproximaciones teóricas han cepto de intertextualidad, desarrollado por Ju-
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lia Kristeva al elaborar la idea de Bakhtin cuestión llegará, entonces a experimentar un


(Bakhtin 1968; 1984; Kristeva 1968; 1970) para proceso de unificación dentro de su propia área
comparar entre el uso del proverbio y la cita a través del mutuo control y la recíproca in-
(Hasan-Rokem 1982). No obstante, críti- fluencia de sus portadores e independiente, en
camente, al reflexionar sobre mi trabajo ante- conjunto, de las tradiciones correspondientes
rior considerando el tipo, sugiero reexaminar en otros países. Por lo tanto, también recibirá
y reconfirmar la correlación entre tipo e inter- un carácter nacional más o menos distintivo:
textualidad. Los tipos del cuento folclórico son está formado un oicotipo característico de su
una clase específica de haces intertextuales en área cultural» (von Sydow 1948:16; 1932:325).
que los contactos culturales tanto como las co- En una nota a pie de página von Sydow explica
rrespondencias fenomenológicas en el pensa- el origen del término en la botánica, el que
miento humano (ësprit de Lévi-Strauss) refiere a «una forma heredada de adaptación a
interactúan en grados variados de intensidad. un medio específico, común a diferentes indi-
Tal aproximación al tipo puede volver a agre- viduos de una especie» (nota 1). Von Sydow dis-
gar a los índices (e idealmente un índex actua- tinguió entre ecotipos de orden «más bajo» -
lizado que incluya relatos de fuera de la ruta más limitado localmente- y «más alto», y sugi-
India-Irlanda-Norteamérica favorecida por rió el término «etnotipo» (que no obtuvo popu-
Thompson), como listas mecánicas de informa- laridad) para los ecotipos comunes a grandes
ción bibliográfica, el potencial para llegar a ser áreas.
herramientas vitales en la interpretación cul- En su artículo «Geography and Folktale
tural. Oicotypes» (1934; reproducido en 1948:44-59)
von Sydow elaboró el término con especial re-
3. El tercero de los constructos teóricos que ferencia al estudio de los relatos folclóricos. Al
he elegido para discutir, el oicotipo o ecotipo integrar en su estudio la transmisión y la di-
del folclorista sueco Carl Wilhelm, se ha mos- námica de la tradición, exigió un estudio de los
trado como un concepto vital con grandes ca- relatos folclóricos «como parte de una totali-
pacidades como para adaptarse a las nuevas dad natural viviente» (1948:44), al tiempo de
teorías, tantas como el fenómeno que procura rebatir la metodología de la entonces influyen-
explicar. te escuela histórico geográfica («finlandesa»).
El concepto de oicotipo o ecotipo denota una Más tarde reformuló el concepto varias veces
variación en un tipo internacional específico (por ejemplo, su «Folktale Studies and
(usualmente un relato-tipo) para un área o un Philology - Some Points of View» 1948:189-219;
grupo. Presenta uno de los mejores modelos reproducido en Dundes 1965:219-243). La me-
en la investigación de la narrativa folclórica táfora del ecotipo, que von Sydow aplicó
que dirige el tema axial surgido en todas las creativamente, deriva de la botánica y refiere
teorías de investigación de la narrativa a la adaptación ecológica de plantas a áreas
folclórica, a saber la dialéctica entre la estabi- donde no han crecido inicialmente. Se sugirió,
lidad y el cambio. Se ha sostenido, a lo largo explícitamente, replicar las metáforas sugeri-
del tiempo que el concepto de ecotipo presupo- das por los maestros de la escuela geográfica,
ne una visión esencialista del tipo como una especialmente Kaarle Krohn a saber, que la
configuración normativa desde cual se desvian tradición se extiende como una corriente de
ciertas formaciones locales o particulares. Su agua o como círculos en el agua cuando se arro-
formulación tiende a reflejar una relación en- ja una piedra (ver también: Hafstein 2000).
tre tipo y ecotipo en la cual el tipo es anterior La investigación de von Sydow enfatizó, en
y el ecotipo, en forma secundaria, se deriva general, la relación entre la tradición y su en-
del tipo. torno, especialmente su entorno ecológico en
El término fue acuñado por el folclorista la naturaleza y presentó numerosos ejemplos
sueco Carl Wilhelm von Sydow en su artículo de la función de los árboles, piedras, ríos y la-
«Sobre la extensión de la tradición» (1948:11- gos en la producción de las creencias, narrati-
43). La formulación inicial del concepto de von vas y costumbres.
Sydow incluía un amplio rango de significados El concepto de ecotipo sirve como un correc-
que fueron más tarde elaborados por él tanto tivo funcional a la teoría general del tipo, como
como por otros estudiosos: «La tradición en había sido primeramente desarrollada en el
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marco del trabajo de la escuela histórico-geo- có algunos de sus preceptos. El índice interna-
gráfica. La investigación en ecotipos desvia, ini- cional de tipos de los relatos mencionados arri-
cialmente al menos, el foco desde el interés ba tiene una marca de asterisco, siguiendo el
diacrónico dominante del método histórico-geo- número de relato tipo, Thompson intentó dis-
gráfico tradicional, a un punto de vista más sin- tinguir los tipos que, de acuerdo al material
crónico. Más que analizar los cambios que ocu- que existía antes, estaban limitados sólo a cier-
rren en los tipos como una dinámica de desa- tas áreas. La representación gráfica de esos
rrollo interno, la observación de los ecotipos «ecotipos» incluye el rótulo más pequeño y la
está basada en una visión contextual y funcio- letra menos oscura. Muchos de ellos estaban
nal de la transmisión y el cambio en la tradi- en la primera revisión del índice incluido en
ción. un suplemento titulado «Tales Not Included»,
La emergencia del concepto de ecotipo ocu- usualmente los que aparecen muy raramente
rrió en un período en que ya habían sido intro- o en un solo país (Thompson 1961, Prefacio 7).
ducidos otros modelos alternativos de cambio El término «ecotipo» no es mencionado por
en la teoría de la escuela histórico-geográfica Thompson en su «Preface to the second
(tal como la «Ley de la autocorrección» de Revision» del índice. Leal a la escuela históri-
Walter Anderson de tipo del relato, 1923:397 co-geográfica, discutió el concepto brevemen-
ff.). El concepto de ecotipo contribuyó activa- te, con profundo escepticismo, en su obra prin-
mente a la desaparición del concepto de origen cipal (1951:440-441). Stith Thompson parece ha-
y de tipo Ur, que llegó a ser paulatinamente berse reconciliado con la innovación de von
menos aplicado en la investigación en la se- Sydow hacia el fin de su carrera, en un artícu-
gunda mitad del siglo veinte, después de la se- lo donde también renuncia claramente al estu-
gunda guerra mundial (la crítica de von Sydow dio de los tipos originales: «El grupo [al que
del estudio del origen 1948:207). En este artí- S.T. denomina hipotéticamente subtipos] pue-
culo posterior distinguió el ecotipo de las «mu- de constituir seguramente lo que von Sydow
taciones» causadas por adaptaciones más cons- denomina un ‘oicotipo’» (Thompson 1968:370).
cientes en situaciones específicas: «...oicoti- La investigación de las áreas geográficas an-
pificación, que consiste de una cierta unifica- tiguamente rechazadas revela a menudo que
ción de variantes dentro de una y la misma un relato tipo considerado más temprano un
área lingüística a causa del aislamiento de otras ecotipo puede tener variantes heredadas en
áreas. Puede originarse en la circunstancia de lugares indocumentados. Por ende AT 872 *
que una mutación ha prevalecido sobre el res- «Hermana y hermano» que, de acuerdo al índi-
to como para llegar a ser el oicotipo del relato ce de Aarne-Thompson documentó variantes en
dentro del área de interés» (1948:213). La defi- Noruega y Cataluña, Hasan El-Shamy mostró
nición más amplia de ecotipo abarca el nexo que tenía una distribución extensa y caracte-
con el área, el lenguaje y la nación. rística en Medio Oriente (El-Shamy 1979).
El concepto de ecotipo también puede consi- Como resultado de la clasificación de reperto-
derarse como una de las aperturas para una rios colectivos no europeos, especialmente afri-
vía de pensamiento no esencialista acerca de canos, emergieron enormes montos de relatos
la tipología de la cultura, en que los tipos sir- tipo «nuevos» antiguamente no observados en
ven como abstracciones derivadas de las con- el ámbito internacional. Lee Haring informó
cretas negociaciones llevadas a cabo en cada sobre cuatrocientos tipos desconocidos antigua-
situación de actuación, negociaciones que cons- mente en el índice de relatos folclóricos im-
truyen la específica configuración. No obstan- preso en Malagasy, que él consideró «oicotipos».
te, puede aseverarse que la investigación al con- En proporción, el reconoció treinta y un rela-
centrarse sobre los ecotipos, en muchos casos tos tipo internacionales en el mismo reperto-
ha transformado, el potencial sincrónico rio (Haring 1982).
corporeizado en ella, en diacronías más parti- Por otra parte, la investigación en modelos
culares y menos comparativas (Hasan-Rokem de cambio similares no ha incluido siempre el
2000). concepto de ecotipo debido a variaciones en los
El término ecotipo fue lentamente integra- puntos teóricos de partida y la terminología y,
do en la investigación posterior que siguió la especialmente, a las tradiciones de investiga-
línea del método histórico-geográfico y modifi- ción nacionales, (cfr. el sistemático y com-
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prensivo estudio informe basado en materia- Abrahams, al analizar las tradiciones urbanas
les africanos de Calame-Griaule et. al. 1984). étnicas en su Deep Down in the Jungle (1964).
Cuando, al fin de los sesenta y especialmen- Abrahams aplicó el concepto poniendo de re-
te durante los setenta, el paradigma investi- lieve la especificidad de la cultura expresiva de
gativo de los folcloristas americanos cambió los afroamericanos de Filadelfia. Los límites
hacia la etnografía contextualista, aunque hu- del uso de Abrahams de la transformación del
biera parecido como un recurso natural, sola- término conduce a un índice de las caracterís-
mente unos pocos estudiosos adoptaron el ticas del grupo. Mientras von Sydow formuló
ecotipo como una herramienta analítica. Lin- el proceso de adaptación del ecotipo en térmi-
da Dégh caracterizó, en su Narratives in nos de los elementos de la tradición que ad-
Society: A Performer-Centered Study of quieren «carácter nacional» (1948:16), parece
Narration (1995:47-49), el criticismo de von no haber considerado los ecotipos como índi-
Sydow de la escuela histórico-geográfica como ces para un «carácter nacional» esencializado.
el cambio de la filología a la biología del rela- Más allá del estudio que aplica el ecotipo
to folclórico. La escuela húngara de Gyula como un concepto analítico su uso es general-
Ortutay, en la que se educó, focalizaba espe- mente escaso entre los estudiosos americanos
cialmente la etnografía empírica del relato de y británicos. Puede entonces ser útil mencio-
historias en contexto. Ortutay formulaba el nar las pocas excepciones a esta regla. En un
fenómeno como sigue: «Los desplazamientos de extensivamente documentado artículo de revi-
un tipo permiten el surgimiento de otro tipo sión, «The Concept of Ecotypes in American
emparentado», alabando la contribución de von Folklore» (1987) el autor Timothy Cochrane
Sydow con alguna reserva: «No podemos negar reveló una ambivalencia similar para el con-
que, por el examen de los oicotipos y la clasifi- cepto, como la que él trazó para la investiga-
cación de varios subtipos C. W. von Sydow y su ción americana en general. Su apreciación más
escuela han promovido igualmente la elucida- positiva es, no obstante, con respecto a la apli-
ción del problema en cuestión (por ejemplo, el cación de ecotipo de Abrahams en su investi-
estudio de las afinidades en el contexto de los gación mencionada arriba. En un estudio rela-
tipos internacionales)» (Ortutay 1959:47-49, tivamente reciente, Linda-May Ballard presen-
puntualizando, especialmente, la obra de los tó sus hallazgos respecto a un ecotipo irlandés
discípulos de von Sydow, Rooth 1951 and Swahn aplicando, conscientemente, la versión «corre-
1955). gida» del procedimiento de investigación his-
Una interesante conjunción teórica fue crea- tórico-geográfico (1983). Basado en métodos
da por Alan Dundes que, además de reintroducir cuantitativos tradicionales y mapas, su conclu-
el concepto de ecotipo de von Sydow en Améri- sión muestra la necesidad de ajustar el estu-
ca y el mundo de los folcloristas, en su influ- dio de los ecotipos a nuevas aproximaciones
yente antología de artículos, The Study of Fo- analíticas, interpretativas y teóricas para man-
lklore (ya mencionada arriba), también incluyó tener la relevancia del concepto en la investi-
el ecotipo como una herramienta analítica den- gación foclórica presente y futura.
tro de su formulación estructural-comparativa La mayor investigación teórica del concep-
de la teoría del Folclore (Dundes 1976). No obs- to de ecotipo fue realizada por el folclorista
tante, Dundes en la práctica ha sugerido un mo- finlandés Lauri Honko, inspirado por los
delo alternativo de análisis comparativo. Su mé- etnólogos escandinavos que habían estudiado
todo estructural-tipológico, basado en el con- los aspectos ecológicos de la tradición en las
cepto de «alomotivos», libera al análisis de la pisadas del etnólogo sueco Albert Eskeröd. En
necesidad de establecer un centro o una nor- su magistral artículo, «Four Forms of
ma de la cual se desvía el ecotipo pero, por otra Adaptation of Tradition» (1981), Honko intro-
parte, necesita la construcción de un sistema dujo una sistematización significativa del con-
estructural dentro del cual ocurren los cam- cepto de ecotipo dentro de un más amplio sis-
bios alomotívicos (Dundes 1980; 1984). tema de procesos de cambio en las tradiciones.
La importante excepción en el descuido ge- Como von Sydow, Honko carácterizó el ecotipo
neral del concepto de ecotipo en la investiga- como el resultado de un proceso que insume
ción folclorística de los contextualistas ameri- tiempo, al que siguen cambios más parciales y
canos es su uso sistemático por parte de Roger temporarios, que incluyen la «adaptación a la
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morfología del entorno», «la adaptación a la personalidad del actor con lo que, desde que
morfología de la tradición», «la adaptación fun- ha sido denominado por Annikki Kaivola-
cional». En la primera clase de adaptación, las Bregenhøj (1996:52), el contexto situacional.
tradiciones importadas se agregan a los «am- Finalmente Honko define el cambio com-
bientes dominantes» del nuevo entorno, tales prensivo y estable que ocurre en un elemento
como piedras irregulares, rajas, cuevas, árbo- «importado» de la tradición y aprecia rasgos
les inusualmente grandes, manantiales y ríos característicos de una cierta área o grupo, como
que funcionan extrañamente, etc. En la segun- el ecotipo. Lo distingue por los siguientes ras-
da clase de adaptación, el elemento de la tradi- gos: 1) está extendido y, por lo tanto, está arti-
ción recientemente adquirido se agrega a la culado en varios medios y géneros; 2) su apa-
«tradición dominante» ya existente en la tradi- riencia es estable y frecuente; 3) es generativo
ción en que ha entrado: si una narrativa o una y productivo; 4) es altamente adaptable al en-
creencia respecto a un viajero eterno se tras- torno; 5) resiste la contaminación de elemen-
mite por alguna tradición cercana a la tradi- tos extraños e irregulares; 6) es específico. Aun-
ción finlandesa, es propensa a ser transforma- que la obra de Honko no conserva la concep-
da en la mítica figura de Väinämöinen, una fi- tualización esencialista de un tipo internacio-
gura nativa cuyas características tradicionales nal del cual se desvía el ecotipo, no formula
se superponen con las de los «recién llegados». una crítica explícita en su contra.
Asimismo las historias acerca de sentencias La relación inherente entre el concepto de
inteligentes tienden a poner de relieve la figu- ecotipo y la conceptualización de identidad co-
ra de Harun A-Rashid, como el juez según se lectiva, especialmente identidad nacional, está
dice que en la tradición arábica se identificaba atestiguada por el hecho de que ha sido espe-
como relacionado a las «Mil y una noches», y cialmente aplicada con frecuencia por estudio-
el Rey Salomón según se dice en la tradición sos de pequeños pueblos que se esfuerzan por
judía. Honko considera estas dos clases de construir una identidad nacional separada.
adaptación como las mejores y ocurren, de Adviértase por ejemplo la poética descripción
acuerdo al autor, en el período transitorio cuan- del folclorista irlandés Delargy acerca de la
do el elemento de la tradición es recientemen- emergencia de los ecotipos irlandeses: «El po-
te introducido en su nuevo entorno y tienden a der irlandés de absorción de elementos étnicos
tener efectos relativamente estables e irrever- extraños debe ser observado también en el tra-
sibles. tamiento de los términos étnicos. Desde el cal-
En ambos de los mencionados procesos dero gaélico del renacimiento emergieron
Honko usa el concepto de dominante en un gaélicos en lengua tanto como en apariencia,
modo cercanamente parecido al de su formula- al tomar el vestido, los nombres y la ciudada-
ción por Jakobson (Jakobson 1971). Honko no nía irlandesa, en libertad para moverse libre-
sólo parece haber encontrado el concepto en mente en la compañía del conjunto de caracte-
otro lugar ya que Jakobson permanece inad- res de la ficción oral irlandesa. Así, a través
vertido en su artículo, sino que también aban- del tiempo es el disfraz que solamente el ex-
dona lo «dominante» en el modo de adaptación perto, familiarizado mediante una larga rela-
para el cual habrían sido más relevantes los ción con sus fuentes, puede detectar al extran-
aspectos de la comunicación y la actuación lin- jero en el apropiado friso gaélico» (Delargy
güística, estudiadas por Jakobson. No obstan- 1945:36).
te, esta tercera clase de adaptación, la adapta- La misma razón puede subyacer al frecuen-
ción funcional, es la que en el análisis de Honko te uso del concepto en la investigación del fol-
se aparta de modo más significativo del tradi- clore judío en Israel. En el contexto del proce-
cional método histórico-geográfico. El toma ven- so de construcción de la nación en el moderno
taja allí de los logros teóricos de los folcloristas Israel, los folcloristas han usado el término
contextuales neofuncionalistas, especialmente ecotipo para sugerir varias bases diferentes en
tanto los elaborados por la escuela húngara la formación de la identidad para el folclore
como también los de los «nuevos folcloristas» judío en Israel. El maestro de los estudios
americanos a partir de finales de los sesenta. foclóricos israelitas, Dov Noy ha construido una
La adaptación funcional ocurre en los aspectos identidad judía histórico-narrativa, basada en
performativos de la tradición y relaciona a la la investigación de la sucesión de textos escri-
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tos y orales. El análisis de Noy sugiere tam- ecotipo para articular la interface entre clases,
bién una serie de tres reglas de ecotipificación géneros, subculturas, grupos étnicos y grupos
de tipos de relatos internacionales en la tradi- religiosos en Palestina en la Antigüedad Tar-
ción judía. Una lectura crítica de las reglas que día -especialmente entre judíos y cristianos-
formuló puntualiza que, al menos la primera según emerge de la literatura rabínica. El én-
de ellas -los cambios ocurren al comienzo y al fasis se ha puesto sobre el proceso de forma-
final, mientras que el medio de la trama per- ción mutua de las narrativas más que sobre el
manece más bien cercano al tipo internacio- producto. Los relatos del nacimiento del Mesías
nal- no es necesariamente específica cultu- en Belén y los relatos martirológicos de las mu-
ralmente. Las otras dos: asociación con versos jeres llamadas Miriam (cuñada de María)
bíblicos u otros textos canónicos, y juegos de (Hasan-Rokem 1998; 2000:114-125; 152-160) son
palabra (algunas veces multilingües), bien pue- ejemplos para tales tradiciones dialógicas, en
den reflejar el carácter específico de la litera- las cuales la ecotipificación enfatiza cada iden-
tura folclórica judía que aparece, tradicional- tidad particular, y la comunicación mutua.
mente, como la estampa de la interacción pues- La variación mostrada en la aplicación del
ta de relieve entre las tradiciones orales y li- concepto de ecotipo en la construcción de iden-
terarias. Su obra se apoya fuertemente sobre tidades ejemplifica la indeterminación de la de-
la conjetura de un relato tipo «standard» in- finición inicial del concepto y sus límites. Una
ternacional del cual se desvía el relato formulación más positiva del mismo sería, por
culturalmente específico. una parte, el potencial interpretativo que el
Heda Jason trabajó, especialmente, en la concepto presta a varios modelos hermenéu-
formación ecotípica sobre la expresión de una ticos y desalienta su uso para propósitos pura-
identidad común a Medio Oriente. Mientras su mente clasificatorios, tal como el del Índice de
investigación, reconocida internacionalmente, Aarne-Thompson y sus paralelos (Kovács 1981
se dirige principalmente a los métodos forma- opta solamente por «subtipos»).
listas y morfológicos, asociada primeramente
Puede mostrarse, entonces, que la relevan-
con Propp, su designación de los ecotipos no
cia del concepto de ecotipo sobrevive cuando
ha conectado, hasta ahora, el concepto con
es reinterpretado en nuevos marcos teóricos e
aquellos modelos de investigación (Jason 1965;
ideológicos, algunas veces aún «a contrapelo»
1975). Eli Yassif ha discutido la emergencia del
de su contexto original de articulación. La os-
los modernos ecotipos israelitas como transfor-
cilación entre la identidad nacional y la ecología
maciones de los ecotipos tradicionales judíos
regional no es solamente una selección teórica
en contextos históricos, y ha puntualizado una
a realizarse en el análisis de la narrativa
gran variación en el nivel de intensidad de es-
folclórica sino también, principalmente, una
tos procesos de re-ecotipificación (Yassif 1999).
elección política a realizarse en muchas áreas
Al interpretar los ecotipos como índices de
en el mundo. El análisis de las narrativas
identidad, la implicación de su análisis enfoca
folclóricas usando la terminología sugerida y
a procesos de formación de identidad gradua-
los antecedentes teóricos pueden, no obstante,
les, variables y parciales de los modernos
ser uno de los modos más gratificadores de es-
israelíes en relación a la tradicional identidad
tudiar este tema en profundidad.
judía. Tamar Alexander ha discutido étni-
camente la específica identidad dentro del más
grande contexto israelí, compuesto de un ele- El análisis anterior de la transformabilidad
mento lingüístico, en su caso el judeo-español de las teorías del folclore nórdico es una suge-
de los judíos sefarditas, tanto como un elemen- rencia inicial. Otro pensamiento ha sido dedi-
to local, Jerusalén (Alexander 1986). Alexander cado a la relación entre el trabajo de campo, el
ha desarrollado además el concepto de ecotipo trabajo de archivo y los procedimientos acadé-
en el trabajo de campo basado en la investiga- micos descriptivos, analíticos e interpretativos.
ción, incluyendo la adaptación del término a Es posible que las leyes de Olrik que han sido
las tradiciones específicas de pequeños grupos, sobrepasadas por mejores modos de analizar la
tales como la familia y el análisis detallado de actuación estén destinadas solamente al inte-
actuaciones y discursos particulares. En mi rés histórico. El concepto de tipo, aunque
propio trabajo he empleado el concepto de estructuralmente transformable como lo he
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sugerido, puede hacer su mejor servicio en con- tro el romanticismo alemán y sus vástagos
textos clasificatorios y bibliográficos. El (Cocchiara 1981). Una historia de los estudios
ecotipo, por otra parte, podría acabar de tras- del folclore nórdico, que ilumine su invalorable
tornar la clasificación pero enriquecer el aná- contribución a la teoría de la disciplina, es un
lisis desde diversos enfoques. proyecto concebible. Sus posibles dimensiones
La historia de los estudios de Folclore pue- pueden encontrarse en los artículos de los jó-
de estudiarse a través de muchas trayectorias venes estudiosos cuyas obras fueron presenta-
diferentes y algunas han sido sugestivas. Aun- das a los participantes de la Conferencia Nór-
que la historia del folclore americano ha sido dica de Etnología en Hank para conmemorar
delineada por la tensión entre las fuentes de el nombramiento de Kaarle Krohn en la Uni-
autoridad antropológicas y las literarias (Levy- versidad de Helsinki, como el primer profesor
Zumwalt 1988), la historia escrita acerca de los de estudios folclóricos en el mundo (Wolf-Knuts
estudios folclóricos europeos ha situado al cen- 2000).

Notas

* Aunque no particularmente largo este artículo ma de Foclore Judío y Comparativo y los cursos de lite-
abarca ideas adquiridas a lo largo de varios años en ratura folclórica del Departamento de Literatura He-
varios marcos académicos. La fase de escritura fue di- brea. Agradezco a Roger Abrahams, Dan Ben-Amos,
rectamente nutrida por tres instituciones patrocinantes: Regina Bendix, Ulrich Marzolph, Naam Rokem y Han-
el Programa de Graduados en Folclore de la Universi- Jörg Uther por su generoso consejo y ayuda. Ellos no
dad de Pensilvania en Filadelfia, Estados Unidos de son responsables por cualquiera de mis errores o con-
Norteamérica, donde estoy especialmente agradecida a ceptos erróneos.
un brillante grupo de estudiantes; el Foro Einstein en
Potsdam, Alemania; y la Enzyklopädie des Märchens, Nota de la Traductora: se han mantenido aquellos
afiliada con la Academia Alemana de las Ciencias, en términos que, en el original, figuraban en otros idio-
Göttingen, Alemania. Más que en cualquier otra insti- mas distintos al inglés por considerarse que son de co-
tución he testeado estas ideas allí donde pertenezco, la nocimiento común para los lectores de la Revista de
Universidad Hebrea de Jerusalén, Israel, en el Progra- Investigaciones Folclóricas.

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Algunos fundamentos epistemológicos

Liliana Clement *

El presente trabajo intenta aportar ciertas reflexiones epistemológicas al que-


hacer de la folclorística. Las propuestas no-standard de la filosofía de la ciencia
nos permitieron realizar una lectura interpretativa donde arriesgamos algunas
consideraciones que posibilitan posicionar esta disciplina dentro de la activi-
dad científica. Pensamos que el debate por la cientificidad de la folclorística, es
una tarea propia de la Epistemología y que ésta no había realizado.

Palabras clave: folclorística, epistemología, Lakatos.

Introducción

Hablar de Ciencia siempre resulta una proble- ra y tajantemente a la ciencia: responderla


mática interesante. En el presente trabajo in- supone la posibilidad de enunciar un crite-
tentaremos realizar una lectura episte- rio de demarcación aceptable que explicite
mológica que le brinde sustento a esta ciencia las notas que caractericen distintivamente a
llamada folclorística. la ciencia y que permiten diferenciarla de
En principio debemos posicionarnos acerca aquello de lo que se pretende distinguirla;
del criterio con el que manejaremos el térmi- ello varía según la corriente epistemo-lógica
no Ciencia, para luego hacer una delimitación y/o autor».
plausible de este campo disciplinar. ¿Qué es la
ciencia? ¿Qué es una teoría científica? ¿Cien- Aunque creemos que es muy difícil demar-
car «clara y tajantemente», nos parece un cri-
cia y teoría son sinónimos? ¿Existe un método
terio adecuado el tener en cuenta que las res-
científico? ¿En qué consiste el quehacer cien-
puestas varían «según la corriente epistemo-ló-
tífico? ¿Hay un desarrollo en ciencia? Nuestras
gica y/o autor». Coincidimos en que el queha-
preguntas no son originales, ni es la primera
cer científico por ser una actividad humana está
vez que se formulan, ni será la última; a pesar
teñida de subjetividad y responde a diferentes
de ello, pretendemos dar algunas respuestas situaciones sociales. Los científicos están
que permitan esclarecer ciertos aspectos de la inmersos dentro de un sistema que de alguna
folclorística. manera va a condicionar su actividad;
El epistemólogo Ricardo Gómez (Gómez
1995), se cuestiona: «por ello el problema de la demarcación en-
tre ciencia y pseudociencia no es un
¿Qué diferencia a la ciencia de otros discur- pseudoproblema para los filósofos de salón,
sos y/o actividades humanas? (...) Tal pre- sino que tiene serias implicaciones éticas y
gunta supone la posibilidad de demarcar cla- políticas» (Lakatos 1998).

* Universidad Nacional de Mar del Plata. E-mail: lmclemen@mdp.edu.ar


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La ciencia: concepción standard. Con- miento de nuevos fenómenos en cada nueva


cepción no-standard propuesta teórica, constituyéndose -así- en un
programa progresivo, en términos lakato-
Por razones de espacio no desarrollaremos sianos. «Se dice que un programa de investiga-
en profundidad este tema; bastará con una pre- ción progresa mientras sucede que su creci-
sentación lo suficientemente expositiva. Debe miento teórico se anticipa a su crecimiento em-
destacarse -asimismo- que dentro de cada una pírico; esto es, mientras continúe prediciendo
de estas posiciones existen importantes dife- hechos nuevos con algún éxito» (Lakatos
rencias. 1998:146). Los primeros estudios de la
La concepción standard de la ciencia es una folclorística consideraban ciertos aspectos del
propuesta «internista». La preocupación por el fenómeno estudiado; a medida que los
avance científico y los logros resultan una cues- folclorólogos avanzan en sus investigaciones,
tión intrínseca de la propia disciplina. El pro- comienzan a tenerse en cuenta otras particu-
greso depende de la consistencia interna de las laridades que permiten ir delimitando hechos
teorías y de la posibilidad de comprobación y acontecimientos de manera que la disciplina
empírica de los postulados teóricos. Encontrar se ve capacitada para predecir además de des-
la unidad de ciencia a partir de un lenguaje cribir o sólo explicar el fenómeno.
unificado resultó un punto fundamental del Asimismo, advertimos que pueden trazarse
programa pues esto significa avanzar científi- líneas-guías para la futura investigación, las
camente. Aquí el concepto de progreso es en- que le imprimen al programa una estructura
tendido en tanto que proporciona un acerca- definida y le posibilitan desarrollarse. Ejem-
miento a aquella unicidad buscada. plo de estas consideraciones son las importan-
A la posición no-standard también le preocu- tes investigaciones que surgen a partir de las
pa el concepto de progreso, pero éste depende- propuestas de Blache y Magariños de Morentin
rá no sólo de factores internos de la disciplina, y que se nuclean alrededor de la Revista de
sino -y principalmente- está también condicio- Investigaciones Folclóricas. Estas líneas-guías
nado por un afuera de ella. Aquí podemos men- expresadas en forma negativa y positiva cons-
cionar conceptos claves como lo son: Paradig- tituyen lo que Lakatos denomina heurísticas,
ma y Revolución Científica de Kuhn; Epistemo- a partir de las cuales el programa podrá ex-
logía Normativa Naturalista y Tradiciones pandirse y crecer teniendo en cuenta la posibi-
Científicas de Laudan; Anarquismo Metodoló- lidad de predecir nuevos fenómenos. «El pro-
gico y Todo Vale de Feyerabend; Programa de grama consiste en reglas metodológicas: algu-
Investigación Científica, Núcleo Firme y Cin- nas nos dicen las rutas de investigación que
turón Protector de Lakatos. deben ser evitadas (heurística negativa), y
otras, los caminos que deben seguirse (heurís-
Programa de Investigación Científica tica positiva)» (Lakatos 1998:65).
(PIC) En el PIC de la folclorística encontramos
que las teorías analizadas se estructuran de
El Programa de Investigación Científica manera progresiva en tanto que la teoría si-
(PIC) propuesto por Lakatos, debe poseer un guiente excede en contenidos empíricos a su
grado de coherencia que posibilite la elabora- predecesora; a la vez que la nueva propone
ción de un programa definido para la futura in- nuevos caminos y delimita cuáles no seguir.
vestigación. En este sentido, advertimos que Así, la propuesta de Blache y Magariños de
las diferentes teorías del Folclore que hemos Morentin supera a la propia cortazariana, pro-
analizado en el presente trabajo (Augusto Raúl poniendo nuevos fenómenos y abriendo la dis-
Cortazar, Manuel Dannemann, Martha Blache ciplina a la posibilidad de predecir futuros fe-
y Juan Angel Magariños de Morentin) nos per- nómenos.
miten articularlas de manera que conformarían
un programa común de investigación. Básica- «La metodología de programas de investiga-
mente, las tres ostentan una misma preocupa- ción (...) enfatiza la rivalidad prolongada,
ción: el fenómeno folk. Las diferencias son su- teórica y empírica, de programas mayores de
peradas y explotadas en pos del crecimiento investigación, problemáticas estancadas y
disciplinar. El programa tiende al descubri- progresivas, y su victoria, lentamente con-
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seguida, de un programa sobre otro» gún cada teoría (lo que sería simplemente com-
(Lakatos 1998:38). partir un mismo nombre para el estudio y tra-
tamiento de diferentes acontecimientos) o ver
La folclorística ostenta un programa progre- si se podían articular las distintas propuestas
sivo donde se amplía el camino para identifi- en un programa de investigación. Luego del
car y establecer la significación social de los análisis realizado advertimos que el aparente
fenómenos estudiados. La propuesta cortazaria- «caos teórico» que veíamos, no era sino una
na permitió seleccionar cierto contenido empí- postura nuestra demasiado ingenua. ¿Qué tie-
rico; Blache y Magariños de Morentin -median- nen en común?, ¿Qué problemáticas las agru-
te un enfoque renovado- ampliaron el recorte pa?, ¿En torno a qué fenómenos desempeñan
y dieron lugar a la posibilidad de continuar con su tarea? Estas cuestiones nos llevaron a
la descripción, explicación y predicción de nue- problematizar acerca de lo que Lakatos deno-
vos fenómenos. Esta conducta disciplinar es la mina el Núcleo Firme. Y encontramos que tan-
que nos lleva a proponer a la folclorística como to estas tres teorías como otras que nos sirvie-
un Programa de Investigación Científico. ron de lectura complementaria (Bauman,
La línea de coherencia del programa la Bausinger, Dundes, Lombardi Satriani, Honko,
estructuraremos a partir de las comparaciones Ben-Amos) presentaban un núcleo incuestiona-
realizadas de las tres teorías, donde pudimos ble y metodológicamente aceptado como irre-
establecer la delimitación del objeto de estu- futable.
dio y los diferentes tratamientos según las pro- Para delimitarlo establecimos el fenómeno
puestas estudiadas. folclórico como el posible NF, del Programa de
la folclorística, atendiendo a las concep-
Núcleo Firme (NF) tualizaciones propuestas por los propios auto-
res.
«Este núcleo es irrefutable por decisión Trazamos una isotopía con los términos em-
metodológica de sus defensores» (Lakatos pleados por los autores estudiados y pudimos
1998: 67). ver la estructura semántica que subyace en las
tres teorías y que las articula dándoles una
Nuestra preocupación consistía en poder coherencia que permite unificarlas y recono-
decidir si el Folclore podía definirse como una cer el NF que las sustenta. Así arribamos al
sola disciplina pero con diferentes objetos se- siguiente esquema:

Colectivo Fenómeno social Comunitario

Tradicional Vigente con similar estructura Tradicional


significativa en el pasado Carga significativa

Empírico Tiene soporte material

Funcional Función

Identifica (regional) Identidad Identidad


Representativo

(Oral) Mensaje Comunicación


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Si bien el rastreo semántico se complejizó y diferenciables, posibilitando la emergencia de


pues debimos realizarlo entre adjetivos y una identidad.
sustantivos, pudimos advertir -igualmente- que En nuestro esquema se destacan dos térmi-
las características terminológicas aluden a un nos que son compartidos por las tres teorías,
tipo de conducta humana que se manifiesta tra- aportándonos ciertos datos que queremos ana-
dicionalmente aportando rasgos diferenciales lizar.

En principio : COLECTIVO FENÓMENO SOCIAL COMUNITARIO


Adjetivo Sustantivo Adjetivo

En vez de entrar en rivalidad o confronta- yen una única propuesta:


ción, podemos arriesgar que las tres constitu-

FENÓMENO SOCIAL COLECTIVO y COMUNITARIO


Sustantivo Adjetivo Adjetivo

(Del conector nos hacemos responsables).

Sabemos que la interpretación precedente cons- • Las conductas diferenciables del hombre
tituye un desafío y -como toda interpretación- pre- en sociedad constituyen los rasgos caracte-
supone un posicionamiento que asumimos. Estas rísticos y de identificación de ese grupo so-
teorías comparten y aceptan este postulado como el
cial.
NF del programa. El Núcleo se constituye en ina-
movible punto de partida, aceptándose que: • Estas conductas diferenciables y de identi-
• El hombre es un ser social ficación tienen características que permiten
• El hombre en sociedad desarrolla conductas recortarlas dentro de las conductas sociales;
diferenciables. una de ellas es la tradicionalidad.

En segundo lugar:

TRADICIONAL VIGENTE CON SIMILAR TRADICIONAL


ESTRUCTURA CARGA SIGNIFICATIVA
SIGNIFICATIVA EN
EL PASADO

Las tres hacen referencia a un mismo cam- de extenderse a partir de una interpretación
po semántico: la tradición. El fenómeno que la trascienda y así podemos arriesgar que:
folclórico es tradicional por definición. Este el fenómeno folclórico es definido como un tipo
rasgo forma -también- parte irrenunciable de de comportamiento social diferenciable en el
su NF y le aporta la caracterización más im- conjunto de los fenómenos sociales y que se
portante. manifiesta en forma de una conducta colecti-
La línea isotópica nos permitió articular una va, comunitaria y tradicional. Así delimitado
coherencia discursiva y leer las tres teorías mediante la precedente definición, quedaría
como un solo y único discurso. Esta articula- conformado el NF del programa de la
ción que hemos realizado en lo semántico pue- folclorística.
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Pero llegado a este punto nos parece suma- curso intragrupal que sería el metacódigo, al
mente interesante realizar algunas considera- decir de Blache y Magariños de Morentin; po-
ciones. Lo expuesto anteriormente constituye dría asimilarse (con algunas modificaciones) a
una «primera lectura», basada casi exclusiva- lo no-institucional cortazariano; y lo propio-
mente en lo semántico; es una interpreta- aglutinante-común-representativo en Danne-
ción. Así hemos visto que el Núcleo Firme de mann. El NF de la folclorística será el fenóme-
la folclorística lo constituye un fenómeno so- no social (tradicional por definición) y su parti-
cial tradicional. Evidentemente en esta in- cularidad es la forma comunicativa específica
terpretación ha primado la obviedad, y el que se genera en el grupo social de ocurrencia
detenimiento en el nivel semántico casi exclu- del fenómeno. De esta manera se deslinda cla-
sivamente. Ello ha motivado que el folclore sea ramente de otras disciplinas (la Antropología,
tomado como un tipo de saber que por lo poco por ejemplo) y recorta definidamente su obje-
delimitado ha sido considerado sólo superficial- to. Llegar a este punto fue un desafío muy im-
mente en el ámbito académico, generando con- portante para la Ciencia. Si bien hemos reali-
secuencias más allá de las epistemológicas. zado un recorte teórico basándonos solamente
Ahondando en las teorías, traspasando esta en Cortazar, Blache y Magariños de Morentin
primera lectura, y auxiliándonos van Dijk cuan- y Dannemann, debe advertirse que actualmen-
do dice: «Los grupos sociales (...) están consti- te los últimos trabajan en consonancia con las
tuidos por varias formas de discurso propuestas más vanguardistas extranjeras, lo
intragrupal (...) la identidad social está tam- que les permite reflexionar y reconsiderar sus
bién especialmente construída por el discurso propios postulados, generando un avance dis-
intergrupal» (van Dijk 1999:161), pensamos ciplinar importantísimo.
que lo que constituye el Núcleo Firme es la Ahora, sí, creemos que es tiempo de reali-
posibilidad de la conformación grupal a par- zar un salto interpretativo sustantivo y poner
tir del uso de un metacódigo no-insti- en consideración un esquema que intentará ser
tucional que lo reafirma como tal. Así, el dis- demostrativo de lo que venimos exponiendo:

Fenómeno social tradicional

Gruposocial que
estab lece su
identificación
mediante un
metacódigo
No-institucional

Veremos más adelante que el programa se tesis se encontrará el sustento epistémico de


valdrá de su Cinturón Protector en cuyas hipó- este rasgo. A partir de aquí salimos del NF y
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el programa de investigación comenzará a de- ta cuáles son las guías o instrucciones que se
sarrollar su Cinturón Protector el que le establecen en la parte positiva del programa.
permitirá identificar la heurística positiva. A continuación exponemos un gráfico que in-
tenta mostrar la estructura básica de la
Cinturón Protector (CP) folclorística. En el mismo se puede ver cómo
NF está reforzado por lo folclórico, que para
Cortazar será un fenómeno, para Blache y
Para Lakatos la heurística positiva es «(...)
Magariños de Morentin un comportamiento y
un conjunto, parcialmente estructurado, de su-
para Dannemann una conducta. Todos admi-
gerencias o pistas sobre cómo cambiar y desa- ten la existencia de un tipo especial y diferen-
rrollar las ´versiones refutables´ del programa» ciado de manifestación del hombre en sociedad;
(Lakatos 1998:69). Esta heurística positiva le esta diferenciación está dada -básicamente- por
impide al científico que se pierda en un océano la posibilidad de establecer una identificación
de anomalías. Así, ella configura un programa a partir de un metacódigo no-institucional, lo
en el que se enumera una secuencia de mode- que constituye su Núcleo propiamente dicho.
los que se van complejizando de manera cre- Aquí comienzan las distintas propuestas a res-
ciente, actuando como «simuladores de la rea- guardar el NF. Cada una de ellas arma su pro-
lidad». pio Cinturón Protector que les permitirá ac-
El científico centrará su atención en la cons- ceder a lo folclórico siguiendo un modelo de
trucción de su propio modelo teniendo en cuen- heurística positiva.

C IAL TRADI
O SO CIO
EN NA
OM Grupo social que L
N establece su
FE

identificación mediante
un metacódigo
no-institucional

Conducta
Fenómeno
Comportamiento

Comunidad
Sociedad
Grupo

Anónimo
Colectivo Comunitario
Bien: común,
Empírico Mensaje Propio,
Oral Metacódigo
Aglutinante
No institucional Identidad/
Funcional Y representativo
Diferenciación
Regional Vigencia
Popular Dimensión
cuantitativa
Extensión
espacial Dannemann
Duración
Cortazar
Blache y
Margariños
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Advertimos que las tres teorías siguen una partidos con las otras. Siguiendo a Lakatos,
línea de trabajo similar en cuanto a reconocer podemos decir que la folclorística se presenta
un NF y armar alrededor de él un CP que les como una disciplina científica progresiva don-
permitirá consolidar la estructura disciplinar. de los teóricos van superándose y encontrando
Vimos cómo comparten el NF y éste se presen- nuevas predicciones. Por un razonamiento ló-
ta irrefutable, lo que las articula en un PIC. gico, es esperable que ocurra la aparición de
La folclorística constituye actualmente un Pro- nuevas propuestas que aportarían nuevas pre-
grama de Investigación que reconoce como dicciones y permitirían continuar la etapa pro-
Núcleo Fuerte a la conformación de un grupo gresiva de esta ciencia joven.
social que establece su identificación median- La folclorística conforma un Programa de
te un metacódigo no-institucional. Investigación Científica cuyo principal susten-
Las diferentes teorías presentan -principal- to epistémico es el propio quehacer constante
mente- distinción en cuanto al enfoque del ob- de los investigadores, los que no van contra el
jeto y metodologías de estudio diversas. Cier- Núcleo Firme del programa, sino que constan-
tamente la «rigurosidad científica» ostenta di- temente abren las posibilidades a través del
ferentes grados en cada una de ellas; pero po- Cinturón Protector. Entender la disciplina en
demos arriesgar que la folclorística se presen- estos términos se constituye en un desafío tan-
ta como una Ciencia particularizada y progre- to dentro como fuera del programa, pues cada
siva. Es probable que su etapa progresiva se nueva teorización permitirá ensanchar la dis-
deba a su juventud, pero creemos que se debe ciplina en vez de ser tomada como rival. Así,
a los prestigiosos estudiosos que en el mundo no hay cambios de paradigmas, ni de tradición
se dedican a ella. científica; la folclorística desarrolla su activi-
Las teorías conforman una red inter-comu- dad en forma progresiva dando cuenta de ma-
nicada donde cada una perfila su propuesta yores acontecimientos a medida que crece en
pero deja al descubierto ciertos aspectos com- las posibilidades de predicción.

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As festas populares
como processos comunicacionais: revisitando
o pensamento de Luiz Beltrão 1

Roberto Benjamin *

O trabalho, que se enquadra na perspectiva das novas estruturas globais da


Folkcomunicação, vertente dos estudos proposta pelo cientista brasileiro Luiz
Beltrão estabelece as variadas categorias em que possam ser classificadas as
festas, para posterior abordagem dos seus processos comunicacionais.

Palavras-chave: festas, folkcomunicação.

«I) Fiesta tanto quiere deir, como dia honrrado en que los christianos
devem oir las oras, e fazer e dezir cosas, que sean a alabança e servicio
de Dios, e a honrra del Santo, en cuyo nomen la fazen...»
Pero en realidad hay tres clases de fiestas:
II) La primera es aquella que manda Santa Eglesia guardar, a honra de
Dios e de los Santos, ansi como los Domingos, e las fiestas de Nuestro
Señor Jesus Christo e de Santa Maria, e de los Apostoles, e de los otros
Santos e Santas.
III) La Segunda es aquella que mandan guardar los Emperadores e los
Reyes, por honrra de si mismos, assi como los dias en que nascen ellos, o
sus fijos que deuen otrosi reynar, e aquellas en que son bien andantes,
auiendo gran batalla com los enemigos de la Fe, e veciendolos, e los otros
dias que mandan guardar por honrra dellos, de que fabla en el titulo de
los Emplazamientos.
IV) La tercera manera es aquella, que es llamada ferias, que son prouecho
comunal de los omes, assi como aquellos dias en que cogen sus frutos,
segun dize en el titulo sobredicho de los Emplazamientos.»

Texto jurídico medieval do rei Al-


fonso X, de Castela (in Codigo de las
Siete Partidas, I, en Los códigos es-
pañoles concordados y anotados, II,
Madrid, 1848, p. 307 a-b)
Introdução

«Naquele dia de festa, o povo tomava de assalto Virgem dos Prazeres, e se entregava, primeiro,
a principal elevação, a elevação consagrada à às suas devoções, cantando hinos com os pa-

* Presidente da Comissão Nacional de Folclore. E-mail: robertob@fisepe.pe.gov.br


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dres, respondendo ladainhas, rezando terços ou antropólogos que não tinham uma preocupação
ouvindo a palavra de Deus, que vinha do púlpi- com o enfoque que foi pioneiramente tratado
to em palavras e sentenças repetidas há dois no Brasil por Beltrão. As poucas leituras -cujas
mil anos, com a mesma atualidade e a mesma citações são acrescidas na elaboração do livro
beleza poética. Depois da visita à igreja, o povo Folkcomunicação- a comunicação dos margina-
se entregava à alegria despreocupada de um lizados, pouco acrescentam à obra original.
dia inteiro de folguedo. Não era feriado, as fá- Por tudo isso -e em razão da dinâmica da
bricas funcionavam, o comércio tinha as suas vida cultural no Brasil- os escritos de Luiz
portas abertas. Mas, o pessoal estaria desfal- Beltrão precisam ser apreciados como obra fun-
cado porque para a maior parte da população, dadora, que abre uma nova perspectiva no
especialmente entre os mais pobres, entre os caminho dos estudos da Comunicação e que
que não conheciam domingos nem dias feria- requer uma revisitação que permita expandir
dos, a festa da Virgem dos Prazeres era a mais a sua proposta para compreender os fatos
santificada do ano, tão grande e tão santa como culturais e comunicacionais do nosso tempo.
a de São João, Xangô dos candomblés, cujos No momento em que há uma reunião cien-
toques encheriam a noite num ritmo pesado de tífica para tratar de festas, não é possível se
mistério e sortilégio. Batucadas e orquestras restringir à classificação apresentada por
regionais, com violões, cavaquinhos e pandeiros Beltrão, nem se limitar às interpretações cons-
enchiam de sons profanos o pátio da igreja tantes da sua obra que, neste momento, devem
ainda recendendo a incenso. As sanfonas ser tomadas apenas como exemplos, a partir
gemiam doces melodias. Pares dançavam no de descrições etnográficas, algumas das quais
chão batido em pistas improvisadas (...) merecedoras de restrições do ponto de vista da
Enquanto o sol esquentava, desenhando som- pesquisa científica, como, por exemplo, o
bras em baixo dos bastos arvoredos, a alegria trabalho de Alceu Maynard de Araújo.
despreocupada ia se apoderando mais e mais Paulo de Carvalho-Neto lembra -no
Dicionário de Teoria Folclórica- que «a festa é
do povo. (...) Dia de Festa dos Prazeres, o dia
um conjunto orgânico de várias manifestações
mais cheio do ano, que começava na noite do
de uma só vez, isto é, um complexo (= conjun-
domingo, vencia toda a segunda e entrava pela
to de fatos culturais interligados)».
madrugada da terça-feira, quando à primeira
«Festas» não constituem um padrão único,
claridade, o grosso do povo começava a descer
com características próprias e exclusivas. Ainda
da colina sagrada, agitando galhos de mato,
que se possa estabelecer características
como numa procissão de Ramos. As mulheres
comuns, os seus propósitos e as suas
enfeitavam os cabelos com flores silvestres
motivações são muito variados. Estamos muito
colhidas nas encostas. Os homens e os meninos
distantes do tempo em que a festa poderia ser
traziam nas mãos cachos de pitomba, que era
definida como um momento de quebra
tempo. (...) O Monte Guararapes ia ficando de-
espontânea do cotidiano de trabalho e da
serto, silencioso.»
inversão das posições sociais naquilo que tem
Esta descrição da Festa de Nossa Senhora
sido chamado de «o mundo pelo avesso». Nem
dos Prazeres, também conhecida como Festa
mesmo o carnaval, em todas as suas múltiplas
da Pitomba, não integra a obra científica de e variadas manifestações -que alguns analistas
Luiz Beltrão. Entremeia a narrativa do romance ainda consideram como o momento típico desta
«Os senhores do mundo», publicado em 1950 e subversão de valores- pode ser considerado
baseado em material levantado nas andanças como quebra espontânea do cotidiano.
de repórter pelos arredores da Praça do Mer-
cado de São José, no Recife. Festas: categorias
Luiz Beltrão não foi um etnógrafo. O mate-
rial etnográfico que aparece na sua obra cien- Passemos, portanto, a tentar estabelecer as
tífica reflete a sua vivência como repórter dos variadas categorias em que possam ser
jornais do Recife e são anteriores à formulação classificadas as festas, para facilitar a poste-
de «Folkcomunicação» a sua tese de doutora- rior abordagem dos seus processos comunica-
mento. O material bibliográfico, de natureza cionais.
etnográfica, de que se valeu para a elaboração Uma primeira distinção é entre festas pú-
da tese foi produzido por folcloristas e blicas e privadas. Entre as festas privadas
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devem ser registradas aquelas relativas aos cede à festa são muito variados, indo desde a
ritos de passagem, comemorados no âmbito da comunicação interpessoal -direta e indireta-,
família e das pequenas comunidades (batizados, comunicação grupal, até a comunicação de
aniversários, casamentos; comemorações de massas, para utilizar a velha e didática
aprovação em vestibular; festas de formatura; classificação dos funcionalistas.
ascensão em vida funcional etc.). Os processos comunicacionais que utilizam
São, no entanto, as festas públicas, as que a linguagem -verbal ou escrita- apresentam
merecem mais atenção. Uma distinção essen- grande facilidade na sua documentação e
cial está entre as festas institu-cionalizadas - interpretação, uma vez que estão -salvo
aquelas realizadas por iniciativa de uma exceções- no código lingüístico do pesquisador.
instituição, com rituais normatizados e sujeitas Na folia-de-reis, por exemplo, os acertos para
aos ditames de autoridade e hierarquia. Tais a realização do «giro» -isto é, para a visita às
eventos, no decorrer do tempo, podem cair no diversas casas no percurso das andanças da
gosto popular e serem folclorizados integral- folia- são resultantes de contatos e entrevistas
mente ou -como no caso de algumas festas re- entre os foliões e seus futuros anfitriões, na-
ligiosas- manter dois momentos distintos, ditos turalmente em língua portuguesa, na sua for-
sagrado e profano ou, mais apropriadamente, ma coloquial popular.
sujeitos a normatização hierárquica e As dificuldades para o estudo começam a se
folclorizados. Este é, por exemplo, o caso das agravar quando os processos comu-nicacionais
festas de reis negros, que se realizam no âmbito ocorrem com outras linguagens, tais como a
das comemorações de Nossa Senhora do Rosário icônica e, especialmente, as diversas lingua-
ou de São Benedito, com a participação do sa- gens empregadas nos rituais.
cerdote católico e das irmandades -em nome Por exemplo, e tendo ainda como espelho a
da hierarquia da Igreja- e dos grupos popula- folia-de-reis, a iconografia da bandeira e do
res, de variadas denominações, tais como oratório-viajante requer uma documentação
congos, taieiras, ticumbis, moçambiques, etc. fotográfica e uma análise meticulosa dos
A outra categoria são as festas espontâneas, desenhos, bordados, figuras e materiais utili-
tanto os festejos folclóricos tradicionais, como zados, os quais serão reveladores do sentimento
as comemorações públicas de conjuntos de par- do sagrado do grupo, das suas condições
cela da população urbana, como as comemo- financeiras, do acesso a novos materiais deco-
rações de vitórias esportivas, por exemplo. Aqui rativos disponíveis no local e nos grandes cen-
ocorre o fenômeno inverso, ou seja, a institu- tros a que possa ter acesso. No que diz respeito
cionalização da festa. Vale dizer, cooptação e ao ritual, lembremos, na folia-de-reis, os
manipulação da festa espontânea por interesses cânticos de petição de abertura de porta e de
políticos, religiosos e econômicos. Os desfiles saudação aos anfitriões, que podem ser revela-
das escolas de samba são o exemplo mais evi- dores das relações de respeito e reverência de
dente desse tipo de institu-cionalização no Bra- natureza religiosa, social e econômica, entre
sil. os foliões e seus anfitriões.
Uma outra chave de classificação das festas A música, a dança, a linguagem gestual, a
(públicas e privadas) é quanto à motivação de micro-gestualidade, os códigos implícitos na cor
sua realização. Segundo a motivação as festas e na forma dos objetos e do vestuário, a
poderiam ser classificadas como religiosas, cí- ocupação dos espaços cênicos e outros elemen-
vicas, esportivas e político-eleitorais. Natural- tos que têm significados próprios dentro de cada
mente, essas categorias existem tanto entre as grupo cultural, constituem-se em códigos, dis-
festas institucionais como entre as espontâneas tintos quase sempre dos quadros de referência
e tanto têm sido folclorizadas enquanto do pesquisador.
institucionais quanto institu-cionalizadas Na folia-de-reis, a apresentação dos
quando de natureza espontânea. palhaços -personagens cujo significado varia de
grupo a grupo ou de região a região; as suas
Processos comunicacionais máscaras, vestimentas, pantomimas, coreogra-
fias, a interdição ou não de sua presença diante
Os processos comunicacionais que ocorrem das manjedouras do menino-Jesus- requer um
na preparação, realização e no tempo que su- domínio muito amplo da cultura do grupo para
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que se possa estabelecer uma decodificação que o vivido e o mito (São Paulo: Brasiliense, 1992,
permita a interpretação mais próxima do sig- 237 p.p. 214-215), não concordamos com a
nificado que os foliões e suas comunidades opinião de Roberto da Matta e de outros
atribuem à folia. Observação que não seja re- antropólogos e sociólogos de que a festa é
veladora das pré-noções e da psicologia do ob- imutável no tempo e no espaço e suas
servador. modificações não devem ser levadas em
Vale ressaltar que algumas das manifesta- consideração porque seriam secundárias e
ções que têm sido chamadas de «festa», como o pouco dignas de atenção. Em razão desta
carnaval, as folias-de-reis e as folias-do-divino, posição, consideramos pouco científica a re-
que aparecem no texto de Beltrão, são, na elaboração do material coletado em diversas
verdade, ciclos de festas, considerando o tempo performances para reconstituição de um cor-
e o espaço em que se situam, o que torna ainda pus padronizado do que seria a visão integral
mais complexa a sua documentação e inter- da manifestação. Os processos comuni-
pretação. cacionais poderão também se modificar de uma
Um outro elemento a considerar é que as ocorrência de festa para outra.
manifestações tradicionais -pelo fato mesmo de Esta observação é fundamental em relação
serem tradicionais- desenvolveram um às festas, especialmente em relação àquelas
percurso histórico, ao longo do qual os signifi- que se consideravam espontâneas ou folclori-
cados foram sendo alterados. Assim, é indis- zadas e hoje estão sendo convertidas em festas
pensável a utilização do método histórico para institucionais e manipuladas por interesses
a compreensão dos fatos estudados. Esta con- religiosos, políticos e especialmente econômi-
cepção da dinâmica cultural implica em admi- cos, passando de eventos comunitários para
tir que no momento da observação estejam converter-se em grandes eventos da cultura de
sendo atribuídos significados que podem até ser massas.
considerados divergentes ou aberrantes em As festas institucionais e institucionali-
relação aos significados anteriores. Por outro zadas, têm como processo de comunicação a
lado, os diferentes participantes de uma festa utilização da comunicação de massa, ainda que
e a sua assistência poderão atribuir significa- conservem aspectos de comunicação inter-
dos bastante variados a um mesmo conteúdo pessoal e grupal, com mediações de grupos po-
apresentado. pulares tradicionais. No Brasil, as festas cívi-
Exemplo de tudo isto está no clube-de- cas, em geral, ao contrário da opinião de Ro-
bonecos Homem-da-Meia-Noite, da cidade de berto da Mata, não têm caído no gosto popular,
Olinda (PE). O brinquedo se inspirou em uma salvo alguns modismos resultantes do impacto
película cinematográfica que mostrava um da propaganda massiva nos períodos ditatoriais,
boneco saindo da caixa de um relógio, à meia- como no Governo Vargas e nos Governos Mili-
noite. O aspecto vampiresco do boneco gigante tares mais recentes, tais como concentrações
e a sua denominação de «homem-da-meia- populares em grandes espaços, a exemplo dos
noite» levaram a população das áreas estádios desportivos, reunindo estudantes para
periféricas de Olinda a sincretizá-lo com Exu eventos de canto coral, fanfarras e bandas de
(entidade das religiões mediúnicas que pode ser música, bem como desfiles cívico-militares.
portadora do mal) e a oferecer-lhe o sangue de Uma exceção é a comemoração do 2 de julho,
animais sacrificados para o fim de propiciar um festa da Independência, na cidade do Salvador
desfile sem a ocorrência de crimes de sangue, (BA).
ou seja, para que o boneco não desejasse «be- A utilização dos meios de comunicação de
ber sangue humano». massa tem sido uma constante quando os órgãos
É preciso ter presente que a festa é mutável. públicos e empresas comerciais tentam se
Cada ocorrência constitui uma performance apropriar das festas populares para convertê-
que, embora participe de uma recorrência, ela las em grandes eventos de massa. Desfiles das
não se repete na sua inteireza, ainda que escolas-de-samba do Rio de Janeiro e São Paulo,
mantenha identidade de natureza e de objeti- o boi de Parintins (AM), o São João de Caruaru
vos que lhe permitam atribuir um nome cons- (PE) e Campina Grande (PB). Esta conversão
tante. Tal como expressa Maria Isaura Pereira de festas folclóricas em festas institucionais
de Queiroz, no epílogo de Carnaval brasileiro: ocorre com a redução do conjunto das
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manifestações a um evento central, no qual se Leonel Brizola, reserva espaços especiais para
reduz a participação dos brincantes, ocorre a os executivos da televisão, da indústria de be-
sua profissionalização (com a perda do espírito bidas e seus convidados olimpianos, enquanto
lúdico) e a hipervalorização dos aspectos visuais o comum dos mortais ou desfila no asfalto ou
em detrimento da criatividade da música e da assiste à «festa» em rústicas arquibancadas de
coreografia com vistas à espetacularização da concreto. Até mesmo o São João, de Caruaru,
festa. já dispõe dos seus camarotes vips, do alto dos
As festas, em geral, vêm sofrendo significa- quais o burgomestre proclama estar promoven-
tivas mudanças em sua organização, no Brasil, do uma festa para o povo. Mais próximos do
resultantes da massificação da cultura, da Coliseu, de Roma, do que da folia-dos-loucos,
urbanização, da divisão do trabalho e da da Idade Média.
modalidade da economia capitalista adotada. Os meios de comunicação de massa darão
A tradição da festa era a do amadorismo do seqüência ao processo comunicacional
festeiro. Constituía uma honra o indivíduo ser transmitindo ao vivo, ou no tempo que sucede
escolhido para organizar a festa da comunidade. à festa, os «melhores momentos» do espetáculo,
Cabia-lhe o ônus de financiar, com seus consistentes das apresentações entremeadas
próprios recursos, ou de levantar os recursos com flashes que focalizam as presenças de «fa-
necessários, através da mobilização da mosos», como na inesquecível cena da modelo
comunidade. Na cultura de massa, o festeiro e o Presidente da República.
virou profissional. Agora é denominado como Deste modo, a festa -que era a quebra do
«promotor cultural» ou, mais pedantemente cotidiano de trabalho- passa a ser o cotidiano
ainda, como «promoter» e já não é uma honra do trabalho para uma diversidade de novos
atribuída pela comunidade, mas uma disputa profissionais criados pela sociedade capitalis-
entre pessoas que se propõem não a gastar ta. Figurinistas, costureiros, aderecistas,
dinheiro, mas a ganhar dinheiro com a floristas, decoradores, músicos, técnicos de som
realização da festa. Até mesmo nas festas pri- e de iluminação, montadores de estruturas
vadas, o mutirão familiar -para preparar doces metálicas, motoristas de palcos móveis,
e salgados ou para organizar um atelier de cos- cozinheiros, confeiteiros e garçãos, mano-
tura para vestir a noiva e as damas-de-honra- bristas, seguranças, colunistas sociais,
são substituídos pelos buffets e atelieres de filmadores e fotógrafos.
«alta-costura». Não se diz como o poeta «e agora, José? A
A nomenclatura «eventos de massa» é festa acabou...». Tal como em relação a outras
enganadora e passa a falsa idéia de que, na manifestações, há quem mantenha o modo tra-
ocorrência de uma ruptura do cotidiano se dicional de realizar a festa. O lúdico e a fantasia
estaria atingindo um igualitarismo: as classes constituem um elemento próprio da cultura
sociais estariam dissolvidas na massa. Na brasileira e, especialmente, da cultura popu-
verdade, em meio à aparência da multidão de lar.
espectadores, são instalados espaços específi- A sirene que toca, na madrugada, para en-
cos para as autoridades, patrocinadores e con- cerrar o desfile da escola-de-samba -muitas
vidados vips. Os palanques dos desfiles cívico- vezes forçando a sua desclassificação e anulan-
militares, de onde os oficiais comandantes e as do o esforço criativo de um ano de trabalho dos
autoridades civis e eclesiásticas assistiam às seus integrantes- não toca no amanhecer do
paradas, estão convertidos em camarotes, com domingo de carnaval quando os caboclinhos de
todos os confortos e mordomias da modernidade. Goiana saem às ruas para a «caçada-do-bode»,
Assim, por exemplo, o Sambódromo do Rio de em um momento dionisíaco de liberação ritual
Janeiro, projeto de arquiteto comunista Oscar em que se revelam as suas entidades
Niemeyer, construído no governo socialista de espirituais.

Nota
1
Texto lido na IV Conferência Brasileira de do Sul - Campo Grande (MS-Brasil), 26 a 29 de junho de
Folkcomunicação - Universidade Federal do Mato Grosso 2001.
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!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 61-68 (2002) Página 61

La política de la representación
del folclore y el debate
sobre la autenticidad1
Ana María Dupey y Eva Bomben *

El artículo analiza cómo la calidad de autenticidad aplicada a las canciones y


danzas folclóricas deviene en un recurso autoritativo. Por medio del estudio de
la actuación pública del Festival de Danzas y Canciones Folclóricas realizado en
Caracas en 1948, se elucida la relación entre por un lado, autenticidad, folclore
y tradición y por el otro, la imaginación de los venezolanos como estado-nación.

Palabras clave: autenticidad, folclore, tradición, representación.

Introducción

Una de las vivencias que confronta el mundo Una de las preocupaciones dominante, que
actual es la pérdida de la autenticidad y que ha acompañado la historia de la disciplina del
todo ha devenido en simulacros de plástico o Folclore, ha sido la identificación de las autén-
imitaciones kitsch 2 o híbridos. 3 La Jerusalén ticas expresiones folclóricas frente a suce-
bíblica tiene un simil en el parque temático de dáneos calificados como «falsificaciones»
Tierra Santa en la ciudad de Buenos Aires, el (fakelore) en el caso de Dorson (1959: 4),
hundimiento del Titanic una réplica en la ex- «folklorismo» (Hans Moser) 4 para referirse no
posición que se realizara en los pabellones de sólo a la actuación de la cultura folk fuera de
exhibición de la Sociedad Rural Argentina. Jus- su contexto original, la imitación de motivos
tamente este tipo de puestas en escenas de folclóricos populares por otra clase social sino,
experiencias, que se destinan al público, en las también, a la invención y creación del folclore
que intencionalmente se hace referencia a una para propósitos ajenos a la propia tradición co-
versión original, son una instancia fecunda nocida. Lauri Honko (1991:42) habla de la «se-
para efectuar una revisión crítica acerca de la gunda vida del folclore» para referirse al
autenticidad. En esta problemática los reciclaje del material registrado (en archivos
folcloristas pueden hacer una contribución, y textos académicos) que difiere de su contex-
dado que si bien no explicitan la autenticidad to cultural original. Hans Moser consideró al
como un componente constitutivo en las defi- folklorismo como resultado de la expansión de
niciones que formulan, sí dejan entrever su la economía de mercado en Occidente, con una
presencia implícita a través de sistemati- función político social en Europa del Este y en
zaciones conceptuales o en las explicaciones que el Tercer Mundo como reacción al progreso que
las complementan. barría con las culturas tradicionales, que ha-

*Ana María Dupey se desempeña en la Universidad de Buenos Aires y en el Instituto Nacional de Antropo-
logía y Pensamiento Latinoamericano. E-mail: ana@bibapl.edu.ar y Eva Bomben en la Sección Folklore
del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, E-mail:
bomben@ciudad.com.ar
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cen posible la conservación póstuma del folclo- ticidad, nos interesa abordar cómo en la repre-
re. En una investigación posterior, Hans Moser sentación del folclore en una actuación públi-
incorporó una cuarta posibilidad, cuando el co- ca, se objetiva y se pone de manifiesto el pro-
nocimiento científico o del sentido común del ceso creativo y la índole intencional de la cons-
folclore retorna a la conciencia de los portado- trucción de dicha noción, las operaciones que
res de la tradición folclórica; a la que Richard se efectúan en el control de su representación,
Handler (1988) denominó «objetivación» o así como también, la atribución de autoridad
«institucionalización». Es decir, que si bien el mediante la autenticidad en procesos de legiti-
material folclórico se puede difundir ya no será mación. Cuando nos referimos a representación
en términos del proceso de comunicación que incluimos todas las formas de presentación aca-
lo originó. démicas y populares, que introducen ideas so-
En el núcleo de estas distinciones concep- bre el folclore en la esfera pública (Cantwell:
tuales se hallan implícitas las nociones de au- 1991:149) como resultado de operaciones reali-
tenticidad/falsedad o genuino/espúreo. zadas por los agentes intervinientes, que que-
En nuestro país Augusto Raúl Cortazar dan registradas en dichas formas de represen-
(1975) elaboró un conjunto de deslindes con- tación. Para abordar el carácter de represen-
ceptuales (transplante, proyección y transcul- tación pública nos es de utilidad la noción de
turación) para aquellas expresiones, que si bien drama social desarrollada por Victor Turner y
en sus formas se asimilan al folclore, en tér- por Richard Schechner (1982 y 1987), porque
minos de su contexto social de producción, ca- se refiere a los procesos sociales por los que se
nal de circulación y función difieren. Estos des- asigna en forma intencional un significado a
lindes son definidos por los rasgos que no se un conjunto de actos desplegados, a través de
hallan en correspondencia con los del fenóme- revivir o restaurar una experiencia original,
no folclórico. De este modo, desde el discurso que sirven como un instrumento reflexivo para
académico se diferencian las expresiones que someter a escrutinio una problemática y obli-
representan el auténtico folclore de aquellas gan a tomar partido a los participantes. Dichos
que se le aproximan en mayor o menor grado. procesos pueden tanto ser el resultado de sen-
Esta perspectiva ha favorecido por una parte, timientos grupales o de una estrategia política
un accionar preservacionista intencional, que calculada y diseñada para reforzar o confron-
pugna por la reproducción de la expresión tar con la estructura de poder. Pero en todos
folclórica auténtica y su control. Esta política los casos activan los sistemas de clasificación
autoconsciente ha estimulado la externaliza- social (clase, grupos etarios, de género, étnicos,
ción y objetivación del folclore conjuntamente etc.), las categorías de status y roles y las re-
con la cualidad con la que es asociado, la au- laciones de jerarquía -que los caracteriza- y
tenticidad, y su difusión entre el público. Por obligan a los participantes a actuar responsa-
otra parte, los académicos han prestado en sus blemente.
investigaciones poca atención a este fenómeno Para efectuar nuestro análisis se ha selec-
de la «segunda vida del folclore», a pesar de su cionado el caso de la Fiesta de la Tradición ce-
indiscutible valor cultural, social y político, que lebrada en Caracas, Venezuela en 1948, por-
se evidencia por ejemplo en las discusiones que es ilustrativo acerca de una de las etapas
entre los participantes de festivales folclóricos, de la política de la representación pública del
sobre el apego o no de danzas y expresiones folclore en Latinoamérica, 5 y además porque
musicales con respecto a las formas folclóricas disponemos de documentos acerca de su reali-
originales. zación registrados por sus propios productores,
en base a los cuales organizamos el corpus de
La representación del folclore en la la información para nuestra investigación.
Fiesta de la Tradición de Venezuela de El contexto sociopolítico en el que se inscri-
1948 be la producción de la Fiesta de la Tradición,
siguiendo a Ocarina Castillo D’Imperio (1998:15-
Tomando como punto de partida el desafío 24), se caracterizó por la refundación de la
de esta problemática, que se halla atravesada venezolanidad. Después de largos períodos de
por la no siempre explicitada noción de auten- gobiernos dictatoriales, llega al poder por la vía
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democrática el escritor Rómulo Gallegos el 14 Mac Leisch al Presidente Truman (EUA) y


de diciembre de 1947. Su triunfo surgió de la Lorimer Denis a Haití, entre otros. El progra-
confrontación de diversas fuerzas políticas cu- ma de la fiesta fue meticulosamente planifica-
yos proyectos si bien coincidían en términos do. Se inició con la presentación del espectá-
de la necesidad de modernizar la sociedad y el culo por Juan Liscano, a continuación se des-
estado, de promover el desarrollo económico plegaron divididos en tres partes los siguien-
social, actualizar el sistema de comunicación tes números artísticos: los bailadores de los
entre las distintas regiones del país y de pro- Jiros de la procesión de San Benito de Timotes,
mover la salud y la educación y la integración estado de Mérida; el Carite de la isla Margari-
territorial de la población; diferían en quién ta, Nueva Esparta, el Chiriguare de San Anto-
era el sujeto social que llevaría a cabo esta nio del Golfo, estado de Sucre; el Pájaro
transformación. El partido Acción Democráti- Guarandol de Cumaná, estado Sucre; el
ca, que lideraba Gallegos, asumía una línea Sebucán de la misma localidad que el anterior;
policlasista que incluía a los sectores popula- los bailadores y tocadores de Chimbanguele de
res excluidos, por lo que su proyecto se cen- la fiesta de San Benito de los distritos Bolivar,
traba en la ampliación de la democracia repre- Maracaibo, Miranda y Sucre del estado Zulia,
sentativa y la lucha contra la Venezuela del con los que culminó la primera parte. A conti-
vasallaje, y en el plano simbólico en la identi- nuación, como segunda parte, se presentaron
ficación de lo nacional con lo popular. Esto ori- los diablos danzantes de San Francisco de Yare
ginó el interés por el conocimiento sobre el en el estado Miranda, los bailadores y tocado-
quehacer popular, por lo que se crea el Servi- res de «Tambor redondo» de la fiesta de San
cio de Investigaciones Folklóricas dependiente Juan de los distritos de Acevedo, Brión y Paez
de la Dirección de Cultura y Bellas Artes, por del estado de Miranda, bailadores y tocadores
Decreto No. 430 del 30 de octubre de 1946. De de «Tambor grande» de la fiesta de San Juan
este modo, «la particularidad del modo de co- de los mismos distritos que el número artísti-
nocer... propio del pueblo... conocimiento por co anterior, bailadores y tocadores de «tambor»
comunión que tienen siempre determinados de la fiesta de San Juan de Caraballeda del dis-
grupos humanos en contraposición con el co- trito Federal y el Chimbanguele del distrito
nocimiento por distinción», según la concepción Bolivar, estado Zulia. La tercera y última par-
del folclore del Director del Servicio de Inves- te incluyó a los siguientes números artísticos:
tigaciones Folklóricas Juan Liscano (1998:103) la comparsa o parranda de San Pedro de
es la base sobre la que el proyecto de Gallegos Guatire, estado Miranda; el Tamunangue de El
va a reimaginar la comunidad política de Ve- Tocuyo, estado Lara; la Chichamaya de la pe-
nezuela (que hasta ese momento se reconocía nínsula de la Goajira, estado de Zulia, el Joropo
en términos territoriales, constitucionales y de de los estados de Guárico y Aragua, finalizan-
la epopeya bolivariana). Y la Fiesta de la Tra- do, con los jinetes llaneros con indumentaria
dición va a escenificarla. de principios del siglo XIX. Los intérpretes
Bajo el título de «Cantos y danzas de Vene- (campesinos, trabajadores en empresas petro-
zuela», la fiesta se planteó como un acto públi- leras, pescadores, miembros de comunidades
co musical y coreográfico a efectuarse el 17 de indígenas, etc.) especialmente se trasladaron
febrero de 1948 en el Nuevo Circo de Caracas, desde sus comunidades de origen a Caracas
pero debió prolongarse hasta el 21 del mes ci- para participar en la fiesta. En la organización
tado debido al interés concitado entre el públi- y realización del espectáculo participó un con-
co caraqueño. La fiesta no sólo celebraba el junto de especialistas en materia de artes del
primer acto oficial del gobierno de Rómulo Ga- espectáculo, como es el caso, de Francisco
llegos, la asunción como presidente, sino tam- Carreño (Director musical), Juan Pablo Sojo
bién la celebración de la venezolanidad. A la (instructor de conjuntos), Abel Vallmijana (Di-
misma asistieron los habitantes de Caracas, rector artístico), Miguel Cardona (Director Téc-
destacados intelectuales y representantes di- nico), Gómez Orejón especialista en las cues-
plomáticos de países extranjeros: el antropólogo tiones técnicas, Fifa de Liscano (vestuarista) y
Fernando Ortiz, el escritor Germán Arciniegas, numerosos expertos regionales colaboraron en
Juan Marinello representó a Cuba, Archibald la gestión del traslado de los artistas popula-
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res. Todos conducidos por Juan Liscano (Direc- de la vitalización es decir de «la proyección
tor General). social /del resultado de la investigación consis-
A Juan Liscano se lo ha llamado «padre e tente en llevarlo/... al campo de la vida cultu-
hijo de la Fiesta de la Tradición» (Alfredo ral» (J. Liscano, 1998:103). Esta vitalización,
Chacón en una entrevista que le realizara)6 dado en el caso de la Fiesta de la Tradición, asume
el papel protagónico que tuvo en su planifica- la expresión de un drama social que apela a
ción y ejecución y en los efectos que tuvo di- restaurar las expresiones artísticas tradiciona-
cha participación en su vida posterior. El ha- les de las diversas regiones con la inten-
bía previamente cumplido una significativa tra- cionalidad política de reimaginar la vene-
yectoria personal por ámbitos sociales que lo zolanidad. Este sentido de restaurar, nos re-
orientarían en el sentido de la valorización de mite a traer otros textos al presente para su
la tradición. Por un lado, el contacto durante actuación. Planteando, de este modo un esla-
su infancia con el mundo campesino de las ha- bonamiento entre los textos realizados en co-
ciendas y de las tradiciones de los cafetales al munidades rurales de distintas regiones y la
que accedía a través de su vínculo con su tío representación que de los mismos se efectiviza
Andrés Velutini, y por otro sus estudios en durante la fiesta en Caracas. Estas relaciones
Europa que lo llevan a revalorar y repensar ese intertextuales se van a fundamentar en térmi-
mundo tradicional de la Venezuela natal. De nos de la revitalización o restauración del fol-
no menor influencia es su estadía en la Colo- clore. La remisión a otros textos previos (dan-
nia Tovar en Venezuela. Todas estas experien- zas, música, ceremonias de comunidades rura-
cias lo deciden dedicarse al registro y estudio les de las regiones) establece enlaces de
de las expresiones folclóricas, por lo que es intertextualidad con las representaciones con-
convocado en la década del 40 para dirigir el cretadas durante la fiesta y crea conexiones
Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacio- indiciales «que se extienden mucho más allá
nales. Pero a pesar de su interés en ser reco- de la escena ... de la producción o recepción»
nocido por esa labor de investigación, su como señalan Charles Briggs y Richard
trascendendencia la alcanza en el campo de la Bauman (1996:90).
política cultural, por su gestión de la Fiesta de «Bajtin /dice Kristeva/ fue uno de los pri-
la Tradición en 1948. meros en reemplazar el forcejeo de los textos
En las décadas del 40 y 50, un conjunto de con un modelo donde la estructura no existe
transformaciones se estaban operando en Ve- simplemente por sí sino, que además, es gene-
nezuela: la creciente urbanización sobre todo rada en relación con otra estructura.»... «la
de Caracas, por el aporte de migraciones de intersección de superficies textuales no/es/
ámbitos rurales y ciudades menores, la expan- como un punto fijo.../sino/ como un diálogo
sión de medios con cobertura territoriales como entre diversos escritos.» (Briggs y Bauman
la radio que ampliaban los ámbitos de comuni- 1996:89). Justamente, la apelación a las formas
cación, la conciencia acerca de la universali- de las danzas y la música de las regiones tiene
dad de los derechos políticos y civiles para to- un valor indicial en términos de lo popular y lo
dos los ciudadanos y de la educación como me- tradicional en la realización de la fiesta de la
dio para la formación y la integración de los Tradición, por lo que no sólo posibilita gene-
ciudadanos a la nación. rar un proceso de identificación entre las par-
En el marco de una política pública se lleva ticularidades regionales populares con la na-
a cabo el proyecto de la Fiesta de la Tradición cionalidad sino, también, autentificar y dar le-
de la mano de un experto legitimado por con- gitimidad a tal identificación. La fiesta adquie-
senso por su conocimiento «in situ» del folclo- re valor por constituirse en la recontex-
re de los sectores populares, Juan Liscano, y tualización de los comportamientos artísticos
apelando al presupuesto de que si bien «los pro- de los sectores populares. Al estar investidos
cedimientos /científicos/ son los que ofrecen los textos originales del sentido de lo popular,
una autenticidad, una verdadera posibilidad de tradicional y folclórico, crean autoridad textual
recoger las expresiones folklóricas en su ma- para la identificación con la nacionalidad que
yor pureza» ( J. Liscano, 1998:104) /también/ exalta la Fiesta de la Tradición, le otorgan un
se debe intervenir en su conservación a través sentido de autenticidad. Pero esta recontex-
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tualización supone una reconstrucción y La construcción de la autoridad textual se


reconfiguración de los textos originales, la que complementa con un trabajo previo consigna-
es llevada a la práctica a través de operaciones do en las memorias de la celebración en las
de fragmentación y montaje (reordenamientos, que los expertos académicos ponen de mani-
delimitaciones y unificaciones, etc.) tales como: fiesto como, con la ayuda de los versados loca-
les, al visitar las comunidades de las diversas
la selección de las expresiones artísticas a re- regiones de Venezuela arman el texto base de
presentar, son aquellas que permitían el re- las expresiones artísticas tradicionales, así
conocimiento de las diferentes formas tra- como también el estudio sobre el vestuario que
dicionales de las regiones que integran la realizan, previamente, a la confección de los
nación y que se ajustaban a los requerimien- trajes que lucirán los intérpretes.
tos de la espectacularidad que se buscaba Todos estos esfuerzos perseguían, si toma-
lograr. mos en consideración los señalamientos acer-
la adjudicación de una misma cantidad de tiem- ca de la brecha intertextual formulados por
po para el despliegue de las distintas ex- Bauman y Briggs (1996), reducir la fisura tex-
presiones artísticas, independientemente de tual entre las representaciones de la fiesta y
lo que duraran en el lugar de origen. las de las comunidades locales para imponer
la unificación mediante el ordenamiento en una una identificación entre la nacionalidad y la
secuencia de las diversas expresiones a re- tradición, y generar una interpretación com-
presentar en el escenario, combinándolas, partida tanto por los productores de la expre-
según su localización geográfica. siones artísticas como por los espectadores ur-
el intencional distanciamiento de la fiesta por banos locales y representantes oficiales de otras
su función pedagógica, «consistente en la naciones.
consustanciación del pueblo con sus verda- La puesta en escena de la Fiesta de la Tra-
deras esencias», con respecto a otros espec- dición significó un ejercicio del control no sólo
táculos masivos de entretenimiento. simbólico de las formas a representar y los va-
el despliegue de los bailes, cantos y ceremo- lores a transmitir, como lo señalan los meca-
nias tradicionales en un espacio público, nismos de selección de las representaciones y
masivo y popular: el nuevo circo de toros. de quiénes las llevarían a cabo, sino también
en relación con la ejecución del espectáculo con
una compleja jerarquía de directores artísti-
Todos estos elementos ponen de manifiesto
cos y técnicos, conductores de los grupos para
la índole dinámica y constructiva de las rela-
la movilización de los artistas en el escenario
ciones de intertextualidad para establecer la
para de este modo minimizar la brecha textual
autoridad de la fiesta basada en su autentici-
y obtener el beneficio de la autoridad de la au-
dad. Un conjunto de operaciones revelan el
tenticidad.
esfuerzo por estrechar la brecha entre los tex-
Podemos sostener que la Fiesta de la Tradi-
tos de las áreas rurales y los de la fiesta para
ción reclama en los receptores adhesiones
ello se recurre a:
cognitivo-emotivas (credibilidad y empatía)
frente a lo representado, apoyándose en la
la introducción, antes de la presentación de construcción de su autenticidad. Lo auténtico
cada una de las expresiones artísticas, que puede ser tomado no sólo en el sentido de lo
se despliegan en la fiesta, de un discurso ver- genuino sino, también, en términos de su po-
bal en el que se hace explícito su origen der para hacer creíble y convincente algo con
popular y su carácter tradicional. fines de construir un sentido de identidad, de
la decisión de que la ejecución de las danzas, adhesión y generar comunalidad, que se rela-
cantos e interpretaciones musicales estuvie- ciona con la necesidad política de reconstruir
se a cargo de sus portadores originales (cam- una idea de nación diferente a la que habían
pesinos, mineros, pescadores, indígenas, desarrollado los gobiernos dictatoriales, que
mulatos, etc.) y el énfasis en destacar este incluyera en la vida política a sectores que tra-
hecho a lo largo de Fiesta. dicionalmente habían sido excluidos y que
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transformara la población del país en una co- tructivo, según Margaret Rose) 7 hasta la paro-
munidad de ciudadanos. Por lo que, la auten- dia de un estilo peculiar sin una intencionalidad
ticidad es una estrategia posible para producir previa o una agenda política determinada. Pero
intencionalmente significado, legitimar y au- si bien las posiciones son matizadas, acuerdan
torizar dicho significado y a los sectores socia- que pastiche afecta la construcción de la auto-
les que lo promueven, en nuestro caso al gru- ridad ya sea desafiando la establecida,
po de intelectuales y políticos que buscaban reconfigurándola, invalidando o subvertiendo
establecer una democracia popular. los cánones establecidos por el efecto de proli-
Fenómenos como la Fiesta de la Tradición, feración de voces que concreta. Wolfang Karrer
podríamos afirmar, anticipan aquellos procesos ha caracterizado tanto al pastiche como la pa-
de híbridación que caracterizan la posmo- rodia, y el travestismo, como procesos de co-
dernidad, que describe Néstor García Canclini, municación que actúan retroactivamente, y
porque se aplican elementos representativos de Margaret Rose expande esta característica al
la tradición a un contexto social moderno ur- asumir que es una forma en la que todos los
banizado, heterogéneo en términos económi- estilos están dialécticamente disponibles en
co-sociales y étnicos, de una Caracas en pleno el juego entre «ahora» y «no ahora», en el que
crecimiento urbano, y se adoptan tecnologías interviene un sentido de evocación, enfatizando
sofisticadas para la puesta en escena de la tra- de este modo el proceso de interacción textual
dición; para atender un objetivo del presente: puesto en juego, original/copia, auténtico/fal-
acercar y relativizar las desigualdades socia- so. Problemáticas afines fueron anticipadas por
les de la población y establecer «communitas». los folcloristas como lo evidencia la prolifera-
Pero lo más significativo es haber develado ción de nociones como fakelore, folklorismo,
que -como señala García Canclini para el caso pero en la última década se han actualizado
de lo culto, lo popular, lo nacional y lo extran- como lo evidencia el Journal of American Fo-
jero- la autenticidad, en términos de lo genui-
lklore que dedicó un número a la «Teorización
no y legítimo, no es una propiedad intrínseca
de lo Híbrido» en el año 1999.
de las entidades sino que es el resultado de un
proceso de construcción cultural mediante la
Conclusiones
«ritualización de patrimonios esencializados»
(1999:339) y en base a este proceso se plasman
las políticas preservacionistas. Hemos tratado de compartir reflexiones
El análisis de la actuación pública de géne- acerca de la epistemología de la autenticidad,
ros expresivos musicales y coreoográficos en indagando cómo es constituida socialmente y
la Fiesta de la Tradición ha puesto en eviden- se constituye en una fuerza simbólica provee-
cia el proceso de apelación a la autenticidad a dora de bases de legitimación en los procesos
través de la evocación de lo folclórico para crear de crear autoridad y poder. Por otro lado, he-
autoridad en la producción de un sentido dis- mos movilizado un conjunto de herramientas
tinto, el de la venezolanidad, por lo que puede teórico metodológicas, que ha desarrollado el
contribuir a enriquecer el estudio de aquellos folclore, para abordar la problemática de las
procesos de comunicación, tales como, parodia, relaciones intertextuales y re-contextuali-
pastiche y travestismo que ponen en juego la zaciones, que posiblemente contribuyan a di-
autoridad de la autenticidad mediante el re-es- lucidar los procesos comu-nicacionales carac-
labonamiento de relaciones textuales con di- terizados como parodia, pastiches o traves-
versos propósitos. Estas nociones han sido am- tismos que si bien relativizan el valor de la
pliamente debatidas por críticos posmoder- autenticidad, les es un componente necesario.
nistas como Lyotard, Braudillard, Jameson y Criterio, este de la autenticidad, que ha sido
Derrida. Si bien no hay acuerdo entre los au- dominante en las políticas de la representación
tores acerca de la interpretación de los térmi- del folclore. Consideramos que esta apertura
nos, desde copia con modificaciones de un ori- nos permite enriquecer nuestra identidad aca-
ginal con la intencionalidad de falsificar lo ge- démica y profesional, al no hacerla pasar ex-
nuino, que reclama para sí autoridad y propie- clusivamente, por el salvataje de auténticas
dad (más próximo al robo que el préstamo cons- expresiones folclóricas.
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Notas
1
Este trabajo fue presentado como ponencia en el año anterior a la celebración de la Fiesta de la Tradi-
XII Congreso Nacional de Córdoba efectuado en la ciu- ción de Caracas. En el mismo, a través de un desfile de
dad de Córdoba en junio del 2001. distintos vecinos con indumentaria de época se evoca-
ba a cabildantes, soldados Blandengues de la frontera
2
Palabra del alemán del sur que se refiere a hacer Sur de Luján, paisanos ataviados con chiripá, indios
una cosa por otra, que conlleva la idea de la negación pampas, vendedora de pasteles, vasco lechero, arrieros
de lo auténtico, considerado como inauténtico frente al cuyanos, velocistas, tropilla de redomones y cabezudos
auténtico arte, de acuerdo a A. Moles y E. Wahl en su con ropas de criollos. El despliegue, según consta en la
estudio sobre Kitsch y objeto en Comunicaciones, crónica respectiva, seguía un ordenamiento que trata
1974. de unificar distintos componentes sociales que no siem-
pre sostenían relaciones simétricas y armónicas me-
3
N. García Canclini ha desarrollado la noción de diante una narrativa de la historia colonial en su tran-
hibridación para referirse a las diversas mezclas cultu- sición hacia la formación del estado-nación. A este caso
rales en las que se entrecruzan lo tradicional y lo mo- se ha hecho referencia en la nota «La puesta en escena
derno, lo popular y lo de elite, lo nacional y lo extranje- de la nacionalidad y la institucionalización de la tradi-
ro, cuyas fronteras resultan porosas, en su libro Las ción» aparecida en Novedades en Antropología del
culturas híbridas. INAPL, 1999:33 pp. 6-8.

6
Conversaciones con Juan Liscano. Padre e hijo de
4
Los enunciados de Hans Moser son tomados del la madre de las fiestas de Alfredo Chacón en La fiesta
trabajo de Venetia J. Newall, The Adaptation of Folklo- de la Tradición, pp. 67-82.
re and Tradition (Folklorism), aparecido en Folklore
1987: 98:131-151. 7
Los conceptos vertidos por Margaret Rose y
Wolfang Karrer han sido tomados del trabajo de Andrea
5
El Museo de Luján de la provincia de Buenos Aires, Austin Notes on the Collision between Humanities
en la persona de su director Enrique Udaondo organizó Scholarship and Hypertext. Virtuallity Rewarded? Text
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Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 69-79 (2002) Página 69

«Son negros por la fe». Acerca de


la africanidad del culto a san Baltazar
en el Litoral mesopotámico argentino*
Norberto Pablo Cirio y Gustavo Horacio Rey **

Aunque partícipe de un pasado esclavista, la Argentina es hoy en día un país con


escasa población negra. A diferencia de gran parte de América, los aportes cultu-
rales de los afroargentinos han sido poco investigados. Esta falta de interés,
pensamos, se debe a una posición ideológica que no le interesa reconocer la pre-
sencia negra en un país que se autodefine como «blanco». Dentro de los aportes
de este grupo se encuentra el culto a san Baltazar, el Rey Mago negro, cuya
práctica se remonta a la época de la colonia y actualmente se venera en una
amplia región del Litoral.
Postulamos como hipótesis que una parte considerable de los rasgos -tanto con-
cretos como estructurales- de este culto connotan marcas de africanidad, y nues-
tro objetivo es dar cuenta de dichos rasgos. Para nuestro análisis agrupamos a
los rasgos observados en cuatro unidades de análisis: a) música y danza, b)
instrumentos musicales, c) actores y d) símbolos.
Palabras clave: música, religiosidad popular, afroargentinos, san Baltazar.

A diferencia de gran parte de América, la ac- los Reyes Magos centrada en la figura de
tual población de la Argentina evidencia un Baltazar, el negro, que se practica actualmen-
escaso porcentual de negros. En la región del te en amplios sectores de las provincias de Co-
Río de la Plata se autorizó la entrada de escla- rrientes, Santa Fe y Chaco. Asimismo, los
vos ya en 1534 (curiosamente dos años antes migrantes de dichas provincias y del Paraguay,
de la primera fundación de Buenos Aires), lle- donde también se lo venera, le rinden culto en
gando a un máximo de 30,1% de la población el conurbano bonaerense (Cirio y Rey 1996a).
en 1806, pero ochenta y un años más tarde, en Desde el punto de vista de los estudios de fol-
1887, representaba apenas el 1,8%. Actualmen- clore, esta manifestación religiosa es vivida por
te, si bien no hay cifras oficiales, Coria (1997) sus cultores como propia y distintiva, y desa-
estima que hay unos 86.000 afroargentinos que rrolla un código comunicacional propio y para-
representan, según el censo de 1991, el 0,27% lelo al de la Iglesia, a la cual también se sus-
de la población del país. Las causas de tan criben.
abrupta desaparición son múltiples aunque, Nuestra investigación comenzó en 1991 y se
combinadas, tres parecen ser las principales: centra sobre sus performances musicales, de-
la guerra de la independencia (1810-25), la gue- bido a que la principal forma de veneración es
rra de la Triple Alianza (1864-70) y la fiebre con baile y música, a las que el santo es consi-
amarilla que asoló la ciudad de Buenos Aires derado aficionado. El objetivo del presente ar-
en 1871 (Reid Andrews 1989). tículo es dar cuenta de los rasgos culturales
A pesar de la virtual desaparición de los afro -tanto discretos como estructurales- vigen-
negros en nuestro país, entre sus aportes cul- tes en esta veneración. Para ello, agruparemos
turales se encuentra una modalidad del culto a los indicios de africanidad documentados a lo

** Norberto Pablo Cirio, Instituto Nacional de Musicología «Carlos Vega», E-mail: pcirio@sinectis.com.ar
Gustavo Horacio Rey, E-mail: ghrey2000@yahoo.com
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largo de nuestros trabajos de campo 1 en cuatro guaraní y otros de origen y significado dudoso
unidades de análisis: 1) música y danza, 2) ins- o desconocido. Es de destacar que en general
trumentos musicales, 3) actores y 4) símbolos, no poseen metro fijo ni rima y, dado que su
a fin de contrastarlos con las seis característi- texto no encuadra dentro de la poética tradi-
cas que Alejandro Frigerio postula como dis- cional de nuestro país, cuando indagamos en-
tintivas de toda performance artística afroa- tre los actores acerca de su procedencia afir-
mericana (Frigerio 1992-93) y con las manifes- maron taxativamente que no eran de creación
taciones africanas de las cuales creemos que humana, que no habían sido «copiados» de otros
proceden. Es necesario aclarar que respecto a hombres, sino que los hizo el santo y se los
la comparación con el África negra, si bien la enseñó en el pasado. En la parte instrumental
actual distribución tribal y la distancia históri- intervienen una o dos guitarras, un triángulo
ca para con el período esclavista torna dificul- y un «bombo» ambipercusivo, 4 los que invaria-
toso establecer nexos fundantes que permitan ble e ininterrumpidamente acompañan el can-
validar nuestra hipótesis, tomaremos en con- to con una única célula rítmica binaria (cor-
sideración la región del golfo de Guinea (cultu- chea con puntillo - semicorchea - dos corcheas).
ras ashanti, ewe, fon, mpangu, yoruba, etc.), Consideramos que esta danza es religiosa
por ser ésta la zona que proveyó la mayoría de porque mediante ella los promeseros 5 piden o
los esclavos traídos a nuestro país. agradecen favores al santo y por desarrollarse
exclusivamente dentro del ámbito litúrgico. De
1. Música y danza este modo, su puesta en práctica diverge del
1a) La charanda o zemba fin lúdico que desempeñan, las otras danzas de
esta fiesta: la cumbia y el chamamé. Así, dado
Es una danza religiosa que se practica sólo su contexto y finalidad de ejecución, no sería
en la capilla de la localidad correntina de Em- lejana la posibilidad de que la charanda derive
pedrado (Corrientes) para el día de la festivi- de las «danzas celebratorias» mencionadas en
dad del santo, 6 de enero. Puede realizarse con los documentos coloniales porteños (Cirio y Rey
tres finalidades: 1) para agradecer o solicitar 1995, Cirio 2000).
favores al santo, 2) para que su espíritu «baje» El hecho de que el espíritu de la divinidad
a su imagen y, 3) para influir sobre fenómenos «baje» a su imagen es una concepción ajena a
naturales, como detener o provocar una tor- la ortodoxia católica, donde jamás un santo se
menta. Para esta última finalidad basta la eje- posesiona. Aquí, si bien el espíritu se corporiza
cución musical. Según los informantes más an- sólo en la imagen y nunca en seres humanos,
cianos su coreografía ha cambiado a través del podríamos considerarlo como un indicio de
tiempo. 2 Actualmente la realizan parejas enla- africanidad, pues en muchas religiones africa-
zadas independientes, integradas por una nas y afroamericanas los espíritus se incorpo-
«dama» y un damo que se colocan uno al lado ran sólo a los «hermanos de religión».
del otro tomados entre sí de la cintura y van Sobre el modo devocional en las religiones
describiendo círculos en cuatro pasos para lue- de procedencia afro en América, Frigerio (1992-
go volver de igual forma sobre lo andado. To- 93) -citando a Rita Segato- argumenta que éste
man pequeños trazos rectos y es casi imposi- «se expresa a través de la música, del canto,
ble que las parejas no se choquen entre sí ya de la danza, de la mímica que frecuentemente
que no hay sincronización más allá de cada una. realizan los bailarines, en la necesidad de ro-
También, realizando los mismos pasos, se bai- pas especiales. Todos estos aspectos no sólo son
la de a tres (un damo al centro y dos «damas» a la forma de rendir culto a uno o varios orixás
sus costados) o en grupo (damos y «damas» in- (deidades) sino que también constituyen un
tercalados). Cuando se hace para agradecer o todo simbólico que a través de estos distintos
solicitar un milagro para un hijo pequeño, éste medios permite a los asistentes aprehender la
suele ser llevado en brazos. La ejecución mu- idea de lo que significa cada orixá» (1992-93:58).
sical de la charanda es vocal-instrumental. La Las características enumeradas se encuentran
parte vocal se compone de siete breves cantos presentes en la charanda. Los informantes co-
semi-independientes,3 aunque actualmente sólo inciden en definirla como un todo indiferencia-
tres están vigentes. Los textos lingüísticos se do compuesto de música instrumental, canto y
expresan en español, con algunos vocablos en danza. En cuanto a las ropas especiales, los
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promeseros tienen predilección por prendas de incidencia del estilo personal nos permite con-
colores rojo y amarillo, así como portan cintas siderar en esta práctica la presencia de patro-
en banderola de los citados colores a fin de que nes característicamente africanos.
se los distinga como tal. Este «todo indiferen-
ciado» de la charanda nos remite a una de las 1b) El candombe en las ciudades de Co-
características propuestas por Frigerio para con rrientes, Villa Guillermina y Resisten-
las performances afro: su multidimensio- cia
nalidad. La charanda es música, es canto, es
danza, son las ropas especiales de los Hemos documentado que hasta bien entra-
promeseros, y es más que la suma de estas do el siglo XX se practicaba en la región del
partes: una suerte de palimpsesto cultural a Litoral el candombe para el día de san Baltazar.
través del cual los actores canalizan y actuali- La información procede de Villa Guillermina
zan deseos, pedidos y agradecimientos para el (Santa Fe), donde estuvo en vigencia hasta
santo. mediados de la década del ’20 en la capilla de
Como es común en los cultos afroame- la familia Vallejos, y en Resistencia (Chaco).
ricanos, la música y la danza son el vehículo En este último lugar, Daniel Francia -de as-
principal de la realización religiosa, y por lo cendencia negra- nos describió cómo hasta la
tanto, están totalmente integrados a la orga- década del ’70 sus mayores festejaban el día
nización social de este culto (Béhague 1991). del santo:
De este modo, la charanda se encuentra res-
paldada por uno de los atributos que los ne- «Somos todos medio la sangre africano [...]
gros le asignan a san Baltazar: el de ser ale- bailaban yo me acuerdo que venían la gene-
gre, aficionado al baile y a la diversión, instan- ración y bailaban ahí en mi casa, venían de
cias que toman cuerpo en esta experiencia co- Buenos Aires [...] apoyaban [los tambores]
lectiva. en el regazo, y ahí tocaban. [...] se sentaban
Acerca de su otra acepción, zemba, vigente en cuclillas y lo ponían acá y ahí tocaban
por lo menos 1974,6 Ayestarán (1994:135-6) sos- [...] cruzando los pies [...] Ellos empezaban
tiene que éste era el nombre que tuvo el anti- con su música [...] Un ritmo candombe [...].
guo candombe ritual uruguayo en su etapa de Pero yo no le entendía porque era un idioma
decadencia, a principios de 1900. En la costa de ellos [...] Se ponían así todos alrededor
de Guinea, semba o rilta es el nombre de una del santo en una determinada hora [...]. Des-
danza practicada por los kimbundú parlantes pués que ellos hacían eso rezaban, le voy a
de Luanda, Angola (Kubik 1990:161). Es suges- decir la religión nuestra, pero ellos tenían
tivo el hecho de que su coreografía coincida en su momento ese, parece que era como una
gran medida con la antigua coreografía de la adoración al santo [...]. Un ritual que ellos
charanda. se juntaban así, se abrazaban entre todos y
La deliberada ausencia de orden en la suce- parecería que le hablaban y después se abra-
sión de los cantos pueda deberse a lo que zaban [...] y algo le decían al santo, viste,
Frigerio considera como otra particularidad de después se retiraban, volvían a hablar al san-
las performances afroamericanas: la importan- to [...], el resto de la gente salían fuera, ellos
cia del estilo personal. «En Afroamérica [...] se pedían, viste, salir afuera, y después, sí,
espera que un performer no sólo sea compe- cuando se le tenía que rezar, viste, así un
tente sino que también posea un estilo propio rezo nuestro así de ahora, ahí entraban toda
[...] Este énfasis en el estilo personal lleva a la gente» (Daniel Francia, 54 años).
continuas modificaciones que abren el camino
para innovaciones, que pueden con el tiempo También, en el culto de la familia Cossio del
dar lugar a nuevas manifestaciones artísticas» barrio Camba Cuá (en guaraní, «Cueva de ne-
(1992-93:62). El principal charandero, Rufino gros») de la ciudad de Corrientes, se bailaba el
Pérez, no establecía ningún orden ni en su elec- candombe hasta la década del ’30. Antes de que
ción ni en la cantidad de veces a repetir cada comenzara el baile general, una mujer llama-
uno, por lo que la duración de cada ejecución da «la negra Salomé» bailaba un candombe con
varía sensiblemente, de ahí que convengamos el negro dueño de casa, quien se acompañaba
en denominarlos semi-independientes. Esta tocando con sus manos dos pequeños tambores
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unimembranófonos ceñidos a su cintura. El se lo coloca sobre una tarima de madera de


Camba Cuá es un barrio céntrico de la capital unos 80 cm de alto y dos hombres se sientan a
correntina que durante mucho tiempo fue una horcajadas sobre él, percutiendo un parche
zona marginada. Estaba caracterizado por una cada uno. En su parte media posee un oído por
alta densidad de población negra y sufrió un el que se puede apreciar el grosor del cuerpo,
compulsivo proceso de transformación a partir 3 cm. Su peso es considerable, por lo que se
del gobierno militar de 1976, cuando por una necesitan dos o tres personas para transpor-
organizada planificación gubernamental se lo tarlo. Su ejecución está circunscripta a la
pavimentó e integró al casco urbano. Esto tra- charanda y los actores coinciden en que no sólo
jo la inmediata migración y dispersión de la su sonido es la voz del santo, sino que median-
mayoría de sus habitantes, junto con la prácti- te este instrumento san Baltazar les habla,
ca del culto y la pérdida del candombe. A me- pues la autoría de seis de los siete cantos le
diados de los ’90, y debido a diversas causas, se pertenece. Rufino Pérez nos dijo:
ha reinstalado el culto y el candombe en va-
rios lugares del viejo barrio. En 1996 recopila- «No copiamo’ el canto, no, el canto es de él
mos un candombe creado especialmente por un [...]. Son siete cantos [...]. Nosotros no
flamante dueño de santo para ese 6 de enero. inventamo’ el canto, es cosa de él [...]. Él
Veamos una parte de su texto: estudia no sé en dónde. El canto de él, y la
voz de él la agarramos nosotros [...]. Esta es
«Estamos en seis de enero / para cantar y la música de él [...]. Cazador él, caza yacaré,
bailar / a san Baltazar, / a san Baltazar. // carpincho, Cambá San Lorenzo no sé si le
Este es tu barrio, tu barrio / el Camba Cuá. cazó o le mató todo [...]. Pero ésta es la mú-
/ San Baltazar, / san Baltazar». sica de él [...]. La charanda es de él».

La práctica de esta danza, desarrollada den- En cuanto a la concepción de que el sonido


tro del contexto religioso de este santo, podría del bombo «es la voz del santo», Ortiz -citando
vinculársela con la semba, el antiguo candombe a Crawley (1931:253)-, argumenta que «‘el tam-
ritual uruguayo. Así, podríamos sostener que bor puede ser mirado como el portavoz de un
el candombe rioplatense habría estado vincu- dios o espíritu, como conteniendo la voz del dios
lado al culto a san Baltazar en la Argentina y y también, mejor quizás, como el dios mismo
al de san Benito en Uruguay desde sus oríge- [...]’. Los tambores de los negros africanos no
nes, y que partir del siglo XX se convirtió en son siempre meros instrumentos medianeros
este último país en el candombe tal como se de comunicación; no son simples mensajeros.
practica hoy. En Buenos Aires también se Son ellos mismos personificaciones mitológicas;
secularizó y tuvo una lánguida y escondida vida son seres sobrenaturales que previas evocacio-
hasta comienzos de la década del ’80; 7 mien- nes mágicas vienen de lo ignoto para convivir
tras que en el Litoral mantiene vigente su an- con sus creyentes. De igual manera que, pre-
tiguo carácter ritual y devocional afro. via una ceremonia de consagración, bajan los
dioses y se transubstancian o se fijan transito-
2. Instrumentos musicales riamente en las imágenes» (Ortiz 1952:37). La
2a) El «bombo» existencia de un único ejemplar impide mayo-
res generalizaciones sobre su filiación. La bús-
Es el único membranófono en la música tra- queda bibliográfica en el África negra y
dicional de nuestro país que se percute con las Afroamérica ha sido infructuosa, aunque hallé
manos y su único ejemplar se encuentra en la evidencia de dos similares. Uno es el tambu
capilla de Empedrado (Corrientes). Mide 1,13 del batuque (una práctica musical de origen
cm de largo, está realizado en una sola pieza angola-congolés) en el estado de San Pablo,
de tronco ahuecado de forma tronco-cónica Brasil, un unimembranófono abierto realizado
abarrilada y sus dos bocas se hallan cubiertas con un tronco ahuecado de forma cilíndrica. Se
con parches de perro o chivo, sin pelo. Cada lo ejecuta con las manos, mientras otro ejecu-
parche está sujeto al cuerpo por un aro de metal tante percute sobre su cuerpo dos varas de
y corre entre ellos una soga en zigzag a fin de madera -«matracas»- (Kubik 1990). El otro tam-
lograr la tensión necesaria. Para su ejecución bor es el cumaco, de Venezuela. Es de forma
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tubular, cilíndrica, de 1 a 2 m de largo, con un sona, quien se la cuelga del hombro por medio
parche clavado, que se construye con un tron- del pasador y percute uno de sus parches con
co de árbol, se ejecuta con las manos y su cuer- dos baquetas de madera. Hasta el momento de
po se percute con dos varas de madera -laures- esta investigación este instrumento era desco-
(Ramón y Rivera 1971: 72). nocido en el ambiente académico (Cirio y Rey
Como lo han demostrado otros investigado- 1996b).
res (Frigerio 1992-93; Laviña 1996; Sánchez Este instrumento es propio y exclusivo del
1999 y 2001, por ejemplo), los tambores culto a san Baltazar. Se halla vigente en el cen-
percutidos con las manos estuvieron siempre tro-oeste de Corrientes, nordeste de Santa Fe
presentes entre los afroamericanos, por lo que y este del Chaco y Formosa. Su denominación
si bien es difícil estipular de qué etnia africana émica es tambora, en femenino, cuando se ex-
procede éste en particular, podemos afirmar presan en guaraní, y tambor, en masculino,
que tanto su empleo en un contexto religioso cuando se expresan en español. A pesar de que
como las exégesis de los actores posibilitan atri- ellos consideran la primera acepción como
buirle una ascendencia afro. guaraní, lo cual tiene su lógica pues esta len-
gua carece de consonantes finales, nos inclina-
2b) El triángulo mos a pensar que está emparentada con la
manera en que los negros entendían el espa-
Se ejecuta en la charanda y utiliza la mis- ñol, pues es un nombre común a muchos
ma célula rítmica que el «bombo», de manera membranófonos afroamericanos. Ortiz conside-
invariable. Está realizado en forma casera, es ra que «la ‘feminidad’ de la tambora [...] puede
de hierro forjado con uno de sus lados abiertos derivarse del lenguaje vulgar de los negros
y mide unos 25 cm de alto. Para su ejecución congos bozalones cuando [...] rompían a hablar
se lo sostiene mediante una pequeña correa y en castellano. Solían ellos usar un solo artícu-
se percute en su lado interno inferior con una lo singular a la manera de prefijo, como ha-
varilla también de hierro. Eventualmente los cían en sus lenguajes bantús, y ese artículo era
actores lo denominan con la onomatopeya «ti- el femenino la, que por su terminación vocal
lín-tilín». les era más fácil y concordante que el masculi-
Si bien es un instrumento ampliamente di- no el, acabado en consonante [...]. Por eso die-
fundido, en las performances musicales de los ron en decir la por el y tambora por tambor
cultos afroamericanos es frecuente que junto [...], evitando así las consonantes finales» (Ortíz
a tambores se ejecuten idiófonos de metal, 1953:12).
como el agogô o el adjá, en los cultos Xangó y
Candomblé del Brasil. Al igual que ellos, este 2d) La tambora de los cambara’angá, y
triángulo se guarda junto a los otros objetos tambores varios de Chavarría, Corrien-
de culto en la capilla del santo. Por ello, su tes y Resistencia
indisoluble asociación al «bombo» permite to-
marlo como un indicio de africanidad. A lo largo de nuestra investigación hemos
dado con una serie de membranófonos todos
2c) La tambora propios y exclusivos de este culto percutidos
con las manos. Muchos se encuentran en desu-
Es un membranófono de golpe directo, con so, como una batería de tres tambores que se
cuerpo tubular y dos parches independientes ejecutaban en la antigua capilla del paraje El
cuyas ataduras son correas confeccionadas con Chañaral (Dto. San Roque, Corrientes). Asimis-
tientos del mismo cuero. No posee aparato es- mo, en la ciudad de Corrientes la familia Cossio
pecial de tensión y sus medidas aproximadas (ver supra) nos relató la ejecución de un juego
son 35 cm de alto y 30 cm de diámetro. Su cuer- de dos pequeños tambores por los afrocorren-
po tiene una conformación única dentro de los tinos mientras bailaban y que estuvieron en uso
existentes en nuestro país, pues consta de una hasta la década del ’30. También, otras refe-
serie de duelas de madera atadas con alambre rencias suministradas por Francisco Francia en
a dos aros de hierro. Las duelas no están pega- Resistencia, señalan la existencia de ciertos
das entre sí y queda entre cada una un peque- tambores ejecutados por sus abuelos negros
ño intersticio. Es ejecutada por una sola per- durante el baile del santo, hasta los ’70. Por
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otro lado, otro tipo de tambor se encuentra en tres con jinetes no enmascarados, donde siem-
el centro-oeste de Corrientes y es ejecutado por pre éstos resultan perseguidos y alcanzados. En
los cambara’angá (ver infra). Su cuerpo está las fiestas diurnas están habilitados para qui-
constituido por una lata de aceite de uso auto- tarse las máscaras al promediar su desarrollo,
motor de veinte litros, con dos parches de cue- después de la procesión, mientras que en las
ro de perro y enteramente forrado en tela o nocturnas ello ocurre hacia la medianoche.
cuero con diversos apliques decorativos, inclu- Este rol es preponderantemente masculino y
yendo a veces la misma cola del perro. Se eje- por lo general participan jóvenes y niños. Para
cuta con dos baquetas de madera y se lo toca adquirir tal condición, los postulantes asisten
durante la procesión y durante las luchas ri- a un rito de pasaje -«El nombramiento»- al ini-
tuales ecuestres que tienen lugar cuando se cio del ciclo festivo, es decir el primer día de la
realiza la procesión del santo. Novena. En esta ceremonia también se «nom-
En los cultos africanos la ejecución de tam- bran» a las nuevas reinas y alféreces. Allí efec-
bores no sólo posibilita el estado de trance a túan un pago de carácter anual y declaran los
fin de que el dios «se le suba a la cabeza» al años que cada uno se compromete a asistir en
iniciado, sino que proclama el mismo nombre tal condición.
del dios. Como Augé señala, «bien conocemos Cambara’angá es un vocablo guaraní de ca-
la importancia del nombre o la fórmula o la rácter aglutinante. Según los diccionarios de
divisa que tiene para los soberanos africanos Jover Peralta y Osuna (1951) y de Ortiz Mayans
[...]; también sabemos que esa divisa fue regis- (1980), el guaraní dispone de dos palabras para
trada por los músicos y marcada por los tam- «negro», jhü para objetos, y cambá para perso-
bores, con lo cual se agrega de alguna manera nas; ra’angá, por su parte, es «imagen, som-
una identidad sonora, un peso acústico a la bra, figura, careta». Según los informantes,
persona regia que simultáneamente ancla su cambara’angá puede traducirse como «disfra-
identidad en el tiempo de la historia» (1996: zado de negro» o «negro de mentira». Más allá
80-81). Toda esta variedad de tambores tiene
de su traducción literal al español, lo impor-
como característica común su exclusivo empleo
tante es que subraya el carácter no real del
en el culto a este santo, lo que refuerza nues-
disfrazado, enfatiza su cualidad de simulador.
tra hipótesis de que un rasgo distintivo de
Otras denominaciones vernáculas son cambá,
africanidad de esta veneración es la ejecución
cambacito y, menos frecuentemente, «payaso».
de tambores -la mayoría con las manos- para
De acuerdo a mi experiencia de campo, los
el candombe y la charanda, como también que-
cambara’angá se encuentran en cuatro capillas
da sustentado por los documentos históricos
del sudoeste correntino: El Batel (Departamen-
(Cirio y Rey 1995).
to Goya), Ifran; Yataity Calle y Cruz de los Mi-
lagros y, según referencias de terceros, en
3. Actores 8
Mercedes (Corrientes) y General Obligado (San-
3a) Los cambara’angá
ta Fe).
El atuendo ceremonial consiste en máscara
Son devotos de san Baltazar que en cumpli-
de cabeza 9 , capa, delantal y polainas, con pre-
miento de favores realizados a ellos o a fami-
dominio de los colores rojo y amarillo. Todas
liares, para el ciclo festivo visten disfraces ce-
remoniales que ocultan su identidad. Su deber las prendas están atiborradas de apliques de
es animar la fiesta con gritos y peleas diverso tipo: lentejuelas, juguetes de plástico,
pantomímicas, incitar a los concurrentes al adornos de Navidad, espejitos, afeitadoras
baile danzando solos, entre ellos y/o armando descartables, relojes de juguete, pequeñas lu-
parejas, así como ayudar en los menesteres ne- ces accionadas a pila, etc. Para las peleas
cesarios para el decurso de la celebración. Sus pantomímicas se valen de boleadoras de lana
movimientos son histriónicos, les está prohi- especialmente fabricadas, revólveres de cebita,
bido ingerir bebidas alcohólicas y hablar con cuchillos y espadas de madera. Dada la impor-
las damas. Según sus dotes musicales, también tancia del ocultamiento de su identidad, nin-
participan en los conjuntos de chamamé que guna parte del cuerpo queda al descubierto,
se forman ad hoc. Durante la procesión algu- excepto las manos. Por ello falsean la voz y se
nos montan a caballo y simulan luchas ecues- niegan a dar sus nombres. Mientras permanez-
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can enmascarados son llamados con el nombre devotas/os del santo y suelen ser los mismos
genérico de cambá o sus homólogos. durante varios años ya que, como los camba-
En el área del África negra que tomamos en ra’angá, se constituyen como tales únicamen-
consideración analítica, la danza y la mascara- te por promesa. Su deber es presidir el baile
da conforman instancias claves en el decurso sentados y portar la bandera o el estandarte
de los rituales religiosos, constituyéndose como del santo durante la procesión. Su vestimenta
vehículos devocionales e invocatorios de los consiste en túnica roja, capa amarilla, cetro y
participantes. Al respecto señala Balogun corona. Cuando las reinas son menores de 12
años de edad, la cantidad de años que se com-
«La mascarada está considerada [...] como prometieron a cumplir es significada con pe-
una manifestación material de una fuerza in- queñas flores de papel en la corona. La pre-
tangible, como la encarnación temporal de sencia de estos actores-reyes, así como su pos-
lo sobrenatural. Esta manifestación, sin em- tura sedente proclive a la inmovilidad, está
bargo, para que sea posible, requiere la par- profusamente documentada en diversas partes
ticipación humana, tanto al nivel de un sis- de América desde la época colonial. Es común
tema de creencias que lo hace plausible, que en las religiones africanas no se
como al de un agente humano (a menudo el instrumente diferencia ente dioses y reyes,
enmascarado) que actúa como vehículo de pues son un mismo objeto de veneración. Aquí,
dicha manifestación. Algún signo o conjun- los cuerpos de la reina y/o el rey son tomados
to de signos debe distinguir a este agente hu- como expresión de poder y realeza divina. Uno
mano de los otros seres humanos y estable- de los tratamientos que estos cuerpos reciben
cer el hecho de que durante la celebración para tal efecto es el que Augé denomina «asig-
de los ritos ha dejado de ser uno más para nación a fronteras», instando a la metamorfo-
convertirse en el avatar de la divinidad o del sis de cuerpo a objeto. Una de estas asignacio-
antepasado cuya presencia se invoca. Estos nes corresponde a
signos [...] incluyen las formas de conducta
(el enmascarado se comporta como el dios y «la inmovilidad forzada del rey, al carácter
no como un individuo cualquiera), la orato- compulsivo de su obligación de residencia.
ria o los sonidos (el enmascarado frecuente- Pero esa asignación ante todo [...] pasa por
mente emite sonidos extraños que se cree que la asimilación del principio y del cuerpo so-
son proferidos por los dioses o habla como berano a un objeto ulteriormente definido
los seres sobrenaturales). El signo más fá- como un semidiós [...]. Consideremos la in-
cilmente reconocible y más importante es, movilidad de los jefes cargados de prohibi-
por supuesto, el ropaje» (1982: 41-42). ciones (... las prohibiciones pueden variar de
una cultura a otra, pero el principio de la
Así considerado, el cambara’angá es un ve- prohibición y paralelamente de la transgre-
hículo de la manifestación del santo, un porta- sión obligada de las prohibiciones es un prin-
dor de símbolos enunciadores de la deidad. Su cipio que en todas las culturas es constituti-
comportamiento se construye sobre la base de vo de la figura soberana). Consideremos la
la anulación de sus características identitarias pasividad de los cuerpos manipulados en el
personales. Este nuevo comportamiento va más momento de la entronización [...]. Todos los
allá de un mero rol, pues instaura una forma procedimientos de desplazamiento, de trans-
distinta de existencia donde la distancia entre ferencia a otro cuerpo de los atributos que
el hombre y la divinidad desaparece y el anhe- parecían patrimonio de un individuo, impli-
lado vínculo entre ambos se halla «re-ligado». can que ciertos cuerpos [...] puedan ser tra-
tados como cosas, como puros receptáculos»
3b) Reina y rey en la fiesta (Augé 1996: 60 y 62-63).

Las fiestas de muchas capillas son presidi- Una demostración no tanto de la africanidad
das por reina/s y rey/es entronizados para tal de esta práctica, sino de la manifiesta concien-
fin. A diferencia de la «elección de la reina cia de su procedencia por parte de sus actuales
de...», habitual en nuestra sociedad moderna, actores, constituye la coronación de la reina
estas investiduras sólo pueden corresponder a en el culto de Wilde (Buenos Aires). Allí, esta
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actora no sólo ostenta los atributos y conduc- a raíz de su postura manifiestamente inmóvil.
tas reales sino que se pinta expresamente su A diferencia del Rey Mago Baltazar de pese-
cara de negro, con corcho quemado, para ser bre, donde siempre se lo representa llegando
(y no parecer) el santo. al Niño para adorarle y, por lo tanto, tiene ras-
gos de movilidad, aquí están siempre erguidos,
4. Símbolos inmóviles. Son «cosa, objeto material», en el
4a) Los colores rojo y amarillo sentido que le asigna Augé: «el animismo ha
de entenderse del modo siguiente: es menes-
Estos dos colores son los favoritos del santo ter un poco de vida en el objeto de la inteligen-
(en guaraní, pütã y saüyú, respectivamente), cia, porque ésta tiene necesidad de un mínimo
por lo que los devotos se esfuerzan en tener de diferencia, de discriminación [...] La mate-
sus prendas y los objetos vinculados al culto ria pura, la mineralidad homogénea es impen-
en esos colores. En la provincia de Corrientes sable. Es preciso animarlas para comprender-
el rojo es asimismo símbolo del partido políti- las», y por lo tanto «sólo hay cuerpo soberano
co mayoritario, el Autonomista, y en todo el en la medida en que se transforma en cosa, en
Litoral también de otros cultos populares, como objeto de veneración» (1996:135-136). Al res-
el Gaucho Gil y san La Muerte, por lo que su pecto, Balogun dice que en el tratamiento de
significado es polisémico. Una de las circuns- las esculturas africanas «tampoco se intenta
tancias más valoradas del empleo ritual de di- casi nunca mostrar una figura en movimiento
chos colores es en las velas que se prenden al o desarrollando algún tipo de actividad física
santo. Su deliberada elección contrasta con el que pudiera alterar el equilibrio volumétrico
canon católico, que puntillosamente estipula de la escultura. La eliminación de la tensión,
deben ser blancas. Por otra parte, abundante en términos de posturas físicas, asegura que
documentación -tanto de nuestro país como de no haya interferencia con la armonía plástica
Latinoamérica- da cuenta del asiduo empleo de total en el sentido estructural» (1982: 59). Con
estos colores (en especial el rojo) en las vene- esto no estamos sugiriendo que san Baltazar
raciones afro, 10 pues guardan correspondencia sea estrictamente un fetiche, pero sí su carác-
con sus entidades sobrenaturales y los benefi- ter de cosa, de objeto de veneración explícito
cios buscados a través de su manipulación má- que en su constitución icónica permite que los
gica. Esta concepción donde al dios-objeto se devotos formulen comentarios en torno a su
lo maneja según los intereses del devoto, es cosmovisión. Aquí el santo está para ser vene-
diametralmente opuesta a la católica de un dios rado, es él mismo, en cuanto objeto, instancia
personal, omnipotente, que subsiste y decide de veneración, no vino a adorar al Niño Dios.
por sí mismo. En cuanto a su eventual duplicación en al-
gunos lugares (duplicación que es ajena a los
4b) La imagen del santo y su duplica- santos de la ortodoxia católica), también pode-
ción mos entenderla como otro rasgo de africanidad
pues, por ejemplo, en los cultos vudú del su-
La mayoría de las imágenes de este santo deste de Togo «cada dios está presente en cada
presentan características que no se ajustan a aldea pero también puede estar en ella en va-
las de la imaginería del pesebre. Ellas mues- rios ejemplares. Esta reduplicación del siste-
tran a un san Baltazar erguido, con la cabeza ma de conjunto y esta multiplicación de los ele-
en alto, coronada, portando en una de sus ma- mentos singulares corresponden a la dimensión
nos un cofre con llave y en la otra un cetro o social del panteón: un dios se hereda en línea
una espada. Jamás tiene aureola y todas son agnaticia al morir quien lo ha instalado [...] Los
de pequeño tamaño. Es significativo que algu- azares de la vida interpretados en ciertas oca-
nas capillas (por ej. Empedrado, El Chañaral y siones (generalmente desdichadas) están reor-
Esquina) posean dos imágenes virtualmente ganizados en función de dos parámetros: el
idénticas, así como en la capilla de Villa parentesco de los hombres y el parentesco de
Guillermina -donde se veneran a los Tres Re- los dioses. La relación de los hombres con los
yes-, posean dos pares de este grupo. dioses es pues realizada socialmente» (Augé
Nuestra consideración de que estas imáge- 1996:28). De este modo, dicha duplicación po-
nes acusan indicios icónicos de africanidad es dría interpretarse en términos culturales
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africanos heredados, donde varios santos que es lo que convierte a la persona regia en semi-
recibían veneración en forma individual bien diós. De igual modo, la investidura de los
pudieron, al quebrarse la línea de herencia cambara’angá da cuenta de la presencia del
agnaticia, confluir en un lugar de culto en co- santo festejando su día entre sus devotos. En
mún. Empedrado, la «bajada» del santo en su ima-
gen mediante la charanda durante su fiesta,
Consideraciones finales podemos entenderla como un mecanismo me-
diante el cual los actores logran una manipu-
Teniendo en cuenta la variedad, dispersión, lación mágica tanto de lo natural como de lo
sincretismo y pérdida que tuvieron las prácti- sobrenatural. Esta manipulación es una instan-
cas culturales de los negros en América (pro- cia conceptual característicamente africana ja-
ceso que tampoco fue ajeno al continente afri- más contemplada en un culto católico, pues
cano), el establecimiento de nexos entre las aquí Dios es exactamente lo contrario: todopo-
performances actuales de ambos continentes es deroso.
una tarea que debe trabajarse cuidadosamen- El culto a san Baltazar en la región del Li-
te. Frigerio establece que una mejor visión del toral, lejos de ser manifiestamente homogéneo,
cambio y de la readaptación de las manifesta- acusa una amplia variedad estilística en sus
ciones artísticas afroamericanas puede lograrse modos, formas de culto y celebración de lugar
priorizando la identificación y el estudio de «re- a lugar, de capilla a capilla; por lo tanto, todos
glas, estructuras, principios o valores (frecuen- los rasgos de africanidad aquí analizados se
temente inconscientes) [...] que serían equiva- encuentran en diferentes lugares geográficos.
lentes a los que operan en Africa» (1992-93:57). Mas esta particularidad, esta evidente falta de
Por nuestra parte, consideramos que este pro- unidad, lejos de entenderla como una cuestión
cedimiento deja entrever una categorización que entorpece nuestro análisis o, como se pen-
previa de trazos estructurales versus trazos saría desde una narrativa antropológica ya
concretos como si fueran antagónicos, pues perimida, «restos», «supervivencias», constitu-
enfatizar los primeros en detrimento de los se- ye otra de las características que puntualiza
gundos es igualmente limitado ya que ambas Frigerio para con las performances artísticas
categorías ofrecen posibilidades de análisis di- afroamericanas: la preponderancia del estilo
ferentes y pueden dar cuenta del hecho cultu- personal. Aquí no sólo se expresa en las exége-
ral que las engloba y las produce. sis individuales de cada actor en particular, sino
Si bien el estudio de los factores y condicio- que cada capilla como unidad autónoma, como
na-mientos sociales que han incidido en que un nivel estilísticamente supraindividual, con-
este culto perdurara se encuentra en curso, la serva conscientemente modos de veneración
continuidad de algunas de sus pautas cultura- particulares y únicos, pero que a su vez se ha-
les nos hace reconsiderar cuánto influyó lo afri- llan articulados en una devoción en común: un
cano en nuestra cultura. Dentro de la totali- santo negro. Pero el color de la piel de este
dad de los trazos culturales analizados nos cen- santo, como la de algunos de sus devotos, es
traremos -a modo de conclusión- en tres de explicado por ellos mismos en términos reli-
ellos, por considerar que denotan las marcas giosos, como nos dijo Nereo Pérez (65 años),
de africanidad más notorias: la presencia de un devoto de Empedrado:
reina y rey durante la fiesta, los cambara’angá,
y la incorporación del espíritu del santo en su
«Hay gente que... que se merece tanto a un
imagen.
santo, y parecería que saca el mismo, el mis-
La reina y el rey que presiden los bailes del
mo tipo, el mismo carácter [...]. Esos son to-
santo deben desenvolverse de acuerdo a las si-
guientes normativas: sentados, inmóviles de- dos merecidos de san Baltazar [...] muchos
lante de la cancha de baile. Su postura se negritos que están todos muy bien parecidos,
homologa con la conducta real y divina ya que, parecen que con la mesma fe esa gente se
recordemos, en las religiones africanas la dei- habrán criado [...] o será que el mesmo san-
dad es rey y el rey es deidad, son inseparable- to dice ‘bueno, este... esto yo lo hago para
mente una. Este carácter inmóvil, esta asigna- que crean o para que quede o para que vean
ción a una frontera precisa al cuerpo del santo que lo que soy yo’».
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El comienzo del título del artículo, «Son ne- «blancas» -criollas- algunas de sus pautas cul-
gros por la fe», resume nuestra idea rectora: turales, y los actuales devotos de san Baltazar
aunque la población afroargentina se halle ac- reciben del mismo santo su merecido premio:
tualmente muy reducida, perduran en manos la negritud.

Notas

* Una primera versión de este trabajo fue presenta- ponde a una grabación obtenida en el viaje Nº 103 del
do en la VI Jornada sobre Alternativas religiosas na Instituto Nacional de Musicología «Carlos Vega», reali-
América Latina. Religão y globalização, desarrolladas zado por Yolanda M. Velo, Helena Hermo y Jorge Pítari.
del 6 al 8 de noviembre de 1996 en Porto Alegre, Brasil.
7
Sobre el candombe en la ciudad de Buenos Aires,
1
Al presente hemos realizado dieciséis trabajos de Frigerio afirma que «existía por lo menos hasta 1973
campo a las provincias de Buenos Aires, Corrientes, una comunidad negra que se reconocía como tal [...] y
Chaco y Santa Fe, la mayoría durante el período festivo una de las principales formas en que lo hacían era a
(del 25 de diciembre, comienzo de la Novena a san través de una forma particular de tocar los tambores y
Baltazar, al 6 de enero, día de su fiesta), documentando bailar [el candombe]» (1993:52). Asimismo consigna que
un total de 74 capillas. se bailaba en el Shimmy Club -la última institución ne-
gra- cuando festejaba el carnaval en la Casa Suiza, en
2
Escapa al límite del presente artículo profundizar Rodríguez Peña al 200.
en este proceso de cambio.
8
Escribimos actor, en cursiva, cuando nos referi-
3
Entendemos que son semi-independientes pues, a
mos a un lexema portador de rasgos característicos
pesar de conformar todos ellos La charanda, no necesa-
(semas) y distintivos en un proceso determinado, tal
riamente se cantan sucesivamente ni existe, entre los
como lo entiende Ubersfeld (1989). Conservamos su es-
que se ejecutan en cada oportunidad, un orden
critura en tipo normal cuando nos referimos al concep-
preestablecido.
to antropológico de «actor social».
4
Colocamos bombo entre comillas para diferenciar-
lo del bombo tubular profundo que se emplea en la
9
Las máscaras pueden ser «de cabeza» o «de cara».
música criolla del centro y norte argentino. En el último caso lo que se cubre es el rostro, siendo en
el primero toda la cabeza, inclusive a veces hasta el
5
Los actores consideran promesero a quien se auxi- cuello.
lia en el santo y empeña su palabra a cambio de un
favor y/o cumple el milagro realizado mediante el «pago» 10
Al respecto podemos citar como ejemplo de la Ar-
de lo oportunamente ofrecido, durante su fiesta. gentina un óleo de Boneo donde se expresa en forma
alegórica la simpatía de los negros para con Juan Ma-
6
El año hace referencia al registro más reciente nuel de Rosas. La mayoría de los negros llevan entre
donde hallamos la vigencia de este vocablo, y corres- sus prendas delantales y capas rojas y amarillas.

Bibliografía

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!"!#$#
Página 80 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 80-84 (2002)

Testimonios del espacio urbano:


el graffiti

María Paulinelli *

El trabajo propone diversas consideraciones a partir de tres ejes fuertemente


interrelacionados entre sí: espacio urbano, memoria e identidad, visualizados
en el graffiti como signo y representación.
Estas consideraciones remiten a un corpus determinado: los graffitis y cómo
posibilitan entender una forma particular de identidad en la construcción de la
memoria de quienes habitan la ciudad de Córdoba, Argentina.

Palabras clave: graffiti, espacio urbano, memoria, identidad.

¿Cuáles son las representaciones del graffiti en ción, atravesado por mediaciones políticas, eco-
la ciudad como espacio de representación sim- nómicas y culturales» (Reguillo Cruz 1995:27),
bólica? de donde se desprende un carácter dinámico
¿Cuál es la materialidad de su presencia en en esa permanente construcción, pero a su vez,
el delineamiento de una identidad que la mues- el carácter tanto de sistema de producción
tra y reproduce? como de producción simbólica que están implí-
¿Cómo se virtualiza la memoria en estos citos en esas mediaciones. Es decir, la ciudad
enunciados? como un espacio social que hace posible la
La respuesta a estos interrogantes, supone emergencia de ciertos fenómenos y que la con-
la consideración de tres ejes fuertemente figuran como ese punto de inflexión entre he-
interrelacionados entre sí: espacio urbano, me- gemonía y contestatariedad, entre legitimidad
moria e identidad. Pero, a su vez, implica la y representatividad. De tal manera, los acto-
remisión a un ámbito determinado -Córdoba- y res sociales delinean ´huellas´, ´marcas´ para
a un corpus específico: los graffitis, que afir- fijar pero también para recordar quienes son.
man y actualizan la memoria de un grupo pero Estas huellas -variadas y disímiles- se consti-
también de la ciudad. Implica también un re- tuyen en la garantía de continuidad del grupo
conocimiento del carácter folclórico de los a partir del vínculo que ratifican entre espacio
graffiti en cuanto manera que tiene un grupo construido y entidad social.
de dar respuesta y vincularse a su entorno so- A su vez, el concepto de identidad como algo
cial. 1 dinámico en permanente construcción, y resul-
tante de la interacción entre los actores socia-
Espacio urbano, memoria e identidad les, remite a las distintas estrategias que los
habitantes del espacio urbano utilizan para
La ciudad puede ser definida como «espacio exteriorizarse y objetivarse de algún modo en
material y simbólico en permanente construc- esa concreción de la alteridad -nosotros frente

* Escuela de Ciencias de la Información, Universidad Nacional de Córdoba.


R.I.F. 17, 2002 Página 81

a los otros- pero también en el delineamiento tes de los muros: pintadas políticas, avisos pu-
de cada uno -yo, nosotros. Estrategias que alu- blicitarios, señales callejeras. Una firma -a
den -a su vez- a un tiempo/tiempos en el/los veces- reclamando una autoría que ratifica -en
que se entreteje/jen las posibilidades de la me- la mayoría de los casos- la pertenencia a to-
moria. dos, de allí su anonimato y el carácter de dis-
Y si hablamos de la memoria como proceso curso colectivo como puede ser llamado.
de construcción de un espacio de divergencias ¿Cómo categorizarlo? ¿Cómo determinar los
y confrontaciones, de olvidos y silenciamientos, elementos caracterizadores? Diversos y varia-
en el que intervienen las distintas estrategias dos rasgos se encuentran y sustituyen en una
de apropiación, reconfiguración, recuperación alternancia permanente: provisoriedad, difu-
en la mixturación de voces y experiencias, po- minación, indeterminación en la aleatoriedad
demos reconocer estas, sus múltiples signifi- de muros y paredes ciudadanos.
caciones: Discurso que está ahora, pero puede ser bo-
-como un espacio de negación del olvido en la rrado, tachado, superpuesto, reciclado ya, des-
configuración de «una memoria ejemplar» pués o más después. Por eso el sentido de
(Todorov 2000:14) que complete los huecos provisoriedad que significa el sentido de cons-
o vacíos de una identidad difusa, tergiver- trucción colectiva. Se hace, se va haciendo, se
sada o fragmentada; seguirá haciendo. Se lee, se recicla, se
-como un espacio de mantenimiento de recu- reescribe, se renuncia. Provisoriedad, también,
peración de mitos, valores, tradiciones de que incluye la difuminación en una suerte de
un grupo o de una nación en ese enfatizar y espacio marginal. ¿En qué sentido? Se ocupa
promover el recuerdo como una estrategia un lugar ajeno porque no se tiene un lugar de-
permanente de construcción de la identidad; terminado. Todos pueden ser, pero ninguno es
-como un espacio de creación/recreación de for- permanente. Aparece al enunciarse. Desapare-
mas discursivas para poder mostrar, repre- ce al ser borrado. Cualquier pared -decíamos-
sentar la mismidad pero también la en cualquier ciudad. Intermediación, pues, que
alteridad; refuerza su potencialidad en las mil formas que
-como un espacio de prácticas sociales que adquiere, en esa provisoriedad resultante tan-
vehiculizan un activismo de la memoria. to en la fluidez para enunciarse como en la fa-
De allí la relación entre memoria e identi- cilidad para callarse.
dad que -particularizado en el espacio urbano- Comparte un espacio -la pared de la ciudad-
remite al graffiti como discurso de la ciudad. con pintadas políticas, señales callejeras, avi-
sos publicitarios. De ellos se diferencia por su
El graffiti carácter artesanal, no institucional, no
promocional, no... así, libre y espontáneo. En-
Voz desordenada, irónica e irresponsable. tonces se refuerza esa indeterminación, pero
Seduce su pertenencia al ámbito urbano en al mismo tiempo difuminación entre enuncia-
constante construcción, en permanente ebulli- dores individuales/colectivos, anónimos/
ción. Pertenencia -que a su vez- permite defi- identificables. Provisoriedad que se fija en la
nirlo. De allí su libertad y desenfado. De allí palabra y a la cual «completa» forma, líneas,
también su precariedad que lo hermana con la colores. Prescindibles o no, integradas o no.
oralidad de épocas pasadas. Palabra que habla... habla por todos, habla
Subyugan su voz/voces, su rostro/rostros que de todo y habla para todos. La ciudad, con su
simulan ser uno y ninguno, de ahora y de an- mágico entrecruzamiento de saberes, haceres
tes en la provisoriedad de una pared cualquie- y sentires, facilita los márgenes para la con-
ra, de una ciudad también cualquiera, en la que, creción de un discurso que discurre reflexivo,
extendidos -como mágico paisaje o un eterno irónico, travieso. Márgenes desde donde se es-
mapa a descubrir- aparecen mensajes. Pala- cribe, pero también, desde donde se lee, habla/
bras, signos, líneas... colores barruntados, escucha, enuncia/aprende. Movimiento dialécti-
monocromos... y armónica distribución de uno co dado por esa provisoriedad que deviene
o más sentidos en un ordenamiento lineal/ enunciador y enunciatario. La ciudad es, pues,
entrecruzado/ sobrepuesto. Soledad acaparada, quien escribe y quien lee al mismo tiempo. Por
convivencia forzada con otros posibles habitan- eso el graffiti es el discurso del espacio urbano
Página 82 R.I.F. 17, 2002

a pesar de sus préstamos, sus remitentes y sus A su vez, también, la necesidad de mante-
referentes. Serpentea desde una tradición, ner esa contestatariedad en la escritura/lectu-
cuya sabiduría popular reconstruye. La elabo- ra de los graffitis como mensaje:
ra, la transcribe, la ironiza. Actualiza una me-
moria. Ya nadie lee los graffitis. Es una pena.
Zigzaguea en la recuperación de silencios y
vacíos no asumidos, construyendo una memo- y la ratificación como estrategia de resistencia
ria ejemplar que desde la oscuridad, ilumina; a pesar de todo:
desde lo callado, habla. Repite. Tacha. Niega.
Sueña, frustra, reconviene, amonesta y... aún Lo único que faltaba, que legalicen los
se ríe-juega con las palabras en un vano gesto graffitis.
de poderío semántico y fonético. Encarga las
canciones que se quedaron en el aire y las -como mantenimiento de valores, mitos, tradi-
eterniza... aunque sólo sea por horas. Es que ciones.
es el discurso que recrea/crea para mostrar la Son variados y disímiles. Elegimos los vin-
mismidad/alteridad. culados a una referencialización determinada
Dice lo que todos dicen pero ...aún distin- por su perdurabilidad y significaciones. El 26
to... pues a veces establece una continuidad de julio de 1952, murió Eva Perón, presencia
entre decir y hacer... incitando a un activismo mítica en las reivindicaciones populares. Des-
que -a veces, también- es un activismo de la de entonces todos los julios en las barriadas
memoria. populares aparecen graffitis que -por un lado-
convocan a las misas que se celebran en su
Los graffitis de Córdoba memoria, y -también- expresan su presencia en
la memoria del pueblo. Frases, extractadas de
Una recorrida por las paredes de Córdoba, sus discursos, se expanden por las humildes pa-
muestra una profusión de graffitis que -convi- redes y conforman un fenómeno social que
viendo con otros habitantes de los muros- impacta por la permanencia y por la
virtualiza enunciaciones con sus particulares recurrencia en el tiempo:
referenciaciones. Y en esta variedad, entresa-
camos algunos, seleccionamos y leemos. Apa- Volveré y seré millones.
rece así, ratificado su valor como estrategia Con los dirigentes a la cabeza o con la cabeza
discursiva: de los dirigentes.

Las paredes limpias no dicen nada. Frases, que resumen un ideario revolucio-
nario, acompañados por su firma:
Su carácter de mensaje de construcción co-
lectiva: Hasta la victoria siempre. Eva Perón.

Las paredes son la imprenta de los -como construcción y mantenimiento de una


pueblos. memoria ejemplar.
Variadas y disímiles son las estrategias usa-
Pero también su carácter contestatario, de das en su enunciación, como en las referencia-
resistencia a lo establecido en esa apelación a ciones aludidas. Algunas hacen referencia al
un pasado en que el autoritarismo vigente de pasado dictatorial (Proceso de Reorganización
un gobierno militar se colaba en todas las acti- Nacional 1976-1983) en la especificidad de sus
vidades de la vida cotidiana. De allí la apela- resultados:
ción a la memoria en la virtualización de ‘pro-
hibiciones’, pero también en la ‘simbolización’ Faltan 30.000 flores para esta primavera.
de esas prohibiciones con sus resultantes e
implicancias: en obvia alusión al número de desaparecidos.
Otros a las leyes absolutorias de los respon-
Hoy no pintar paredes, mañana cortarse el sables culpables de dicho Proceso como las le-
pelo, pasado ponerse las botas. yes de Punto Final y Obediencia Debida:
R.I.F. 17, 2002 Página 83

Los militares son hijos de mil puntos que -a su vez- materializa la aberración de un
finales. sistema que no solo mató, torturó, asesinó, sino
-fundamentalmente- desapareció. Ese sistema
La ironía sirve también para enunciarlos: no resuelto, no replicado, no juzgado, aberran-
te por sus implicaciones individuales y socia-
Robe, mate, torture y consiga alguno que les, se concreta, se expresa en los interrogantes
se lo ordene.
¿Dónde está Juan? ¿y María?
Algunos referencian una idea circulante en ¿Dónde están?
el imaginario colectivo, elaborado desde el po-
der mismo que justificaba las detenciones-des- Es que la referencia a la memoria como per-
apariciones con la supuesta transgresión a de- manencia para la identidad y la vida, se expre-
terminadas normas: ´por algo será´ y que sir- sa en la recurrencia al cancionero actual:
vió -en su momento- para instalar el sentido
de culpa en la sociedad. De allí la enunciación El verdadero cementerio es el olvido.
que la virtualiza pero con el uso de una apela-
ción que, al tiempo que ironiza, remite al re- -como activismo de la memoria, es decir como
cuerdo de las estrategias empleadas para jus- práctica social que busca la producción del pa-
tificar las excesos de lo injustificable. sado en al reactualización de lo ya sucedido -
denuncian lo desconocido y volver a denunciar
Vos no desapareciste, por algo será. lo ya conocido- pero que implica un compromi-
so, una militancia: llenar de sentido el hoy en
También desde el imaginario impuesto por esa relectura de la historia inmediata. Produc-
el poder militar y desde ese eslogan que nos ción que moviliza a la acción en esa oposición
mostró ante el mundo para el Mundial de Fút- y enfrentamiento con los resultantes de las le-
bol del 78: yes absolutorias de los responsables -ideológi-
cos y materiales- de la represión:
Los argentinos somos derechos y
humanos. Ni olvido, ni perdón.

Se expresa la otra dimensión de la realidad Concretados en una acusación específica:


que subyacía. Dimensión que el tiempo que
actualiza, rectifica, contribuyendo así a la ver- 30.000 razones para seguir luchando, para
dadera construcción de la memoria: no olvidar.

Los argentinos somos desechos humanos.


En la referencia en la resultantes, como for-
ma de actualización de las demandas de justi-
El juego semántico derechos/desechos esta-
cia por los desaparecidos pero también como
blece la otra significación del texto en cues-
continuidad de su presencia viva y militante:
tión. También el uso del humanos y la ironía
como posibilidad de catarsis para poder
Desaparecidos, presente.
vehiculizar el horror de ciertos métodos repre-
sivos:
A veces sirve para denunciar particularmen-
Si lo sabe cante (un torturador). te a algún genocida, por lo que el mensaje se
convierte en una apelación directa que remite
Pero quizás los de mayor impacto sean las a una enunciación simbólica que actualiza una
diversas preguntas apelaciones acompañadas de presencia:
manchas rojas y que referencian el sentido de
las desaparaciones. Los desaparecidos, esa Menendez genocida: los 30.000 te esperan,
resultante de los métodos represivos del Pro- no olvidan, no perdonan.
ceso de Reorganización Nacional y que consti-
tuye el principal objeto reivindicatorio de las También, la denuncia sintetizada en un ad-
Asociaciones de los Derechos Humanos, pero jetivo que categoriza:
Página 84 R.I.F. 17, 2002

Menendez asesino. Estos graffitis generalmente se acompañan


Baquero, genocida. con el símbolo de HIJOS: una gorra de policía
Perez, represor. dentro de un círculo de prohibido. Imagen de
Iglesia, complice. fácil comprensión que alude a todo forma ofi-
cial de represión: militar y policial.
Estos graffitis, a veces acompañan la prác- Todos estos graffitis, ratifican los rasgos que
tica del escrache realizada por la agrupación los definen como discurso del espacio urbano.
HIJOS, que consiste en la realización de una Pero también, concretan una forma de comu-
serie de actividades que buscan denunciar un nicación exclusiva a través de la cual el sujeto
represor desconocido o reiterar una denuncia de la enunciación afirma y define una identi-
ya realizada, con el objetivo no sólo de ´dar a dad colectiva y actualiza la memoria del gru-
conocer´ ante los vecinos, sino de luchar con- po. Una forma de comunicación en la que el
tra la impunidad en esa especie de realización enunciatario participa en la construcción de esa
de un juicio y castigo social mediante la repre- memoria, ya sea en las apelaciones que los iden-
sentación de un juzgamiento. De allí la movili- tifican, en los interrogantes que ratifican pre-
zación callejera que se acompaña con pintadas guntas no resueltas, como en la subversión de
y volanteadas en el barrio que ´preparan´ y sentidos impuestos para proponer otra lectura
´acompañan´ esta ceremonia. Estas pintadas de la realidad.
reiteran la identidad del represor -como las que A su vez, la enunciación que implica la pre-
señalábamos anteriormente- y denuncian sar- sencia de los desaparecidos resignifica la ac-
cásticamente la protección policial que gene- tualidad de una militancia por la vida que con-
ralmente se despliega: lleva el activismo de la memoria en una prác-
tica social determinada.
Asesino, te cuida la policía. Referenciaciones diversas en una utilización
variada de las funciones del lenguaje signifi-
Como así también alertan a los vecinos so- can el graffiti en cuanto discurso que habla por
bre la verdadera identidad: todos, desde todos y para todos en la materia-
lidad de una práctica que recupera la memoria
Cuidado vecinos, genocida suelto. para poder delinear la identidad de una ciudad.

Nota
1
Remitimos a la concepción de folclore en cuanto comportamiento y procesos comunicacionales.

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!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 85-92 (2002) Página 85

Los juegos humanizadores:


infancia, adolescencia y cultura

María Marta Pasini *

El juego como gesto gratuito, desligado de toda obligación, desvinculado de toda


utilidad o rentabilidad posterior, en una situación de plena aceptación entre el
niño y la niña y su madre o los agentes sociales que participan en su crianza y
proceso de crecimiento, será analizado en un desarrollo creciente a partir de los
primeros momentos de la vida, desde la corporalidad, desde el lenguaje, desde el
sentir y decir poètico, desde las funciones del emocionar como fundamento de los
procesos de humanización.
El estudio de los grandes monumentos antiguos de la infancia, iconográficos y
literarios, sumados a movimientos compilatorios contemporáneos, señalan un
camino contestatario para responder a las prohibiciones y sanciones que la ac-
tualidad impone sobre el jugar como práctica significante, desde los mandatos
del consumo y las concepciones de la eficiencia y el éxito.

Palabras clave: cantos de cuna, juegos infantiles y juveniles tradicionales.

«Y porque se ha salido de la infancia [...]se


olvida que para llegar al Cielo se necesi-
tan, como ingredientes, una piedrecita y
la punta de un zapato»

Julio Cortazar. Rayuela

Todos los niños del mundo juegan, lo hacen de educación, porque su estructura arroja luz so-
manera extrañamente parecida y es esa activi- bre asuntos como los tabús y sanciones, ley y
dad tan importante en sus vidas que bien pue- castigo, mitología, ritos de pubertad e inicia-
de afirmarse que el juego es la razón de ser de ción, costumbres matrimoniales y de funera-
la infancia. El jugar de los niños se expresa en les, contactos culturales y aculturación.
múltiples manifestaciones, entre las que se El juego como manifestación del espíritu de
destacan aquellas formas heredadas, fruto de alegría, como gesto gratuito, desligado de toda
procesos de transmisión oral de larga duración obligación, desvinculado de toda utilidad o ren-
que han preservado los juegos y entretenimien- tabilidad posterior, en una situación de plena
tos populares y los han esparcido por el mundo comunión entre el niño y la niña y su madre o
entero. Esa colección, nos permite hablar de los agentes sociales que participan en su crianza
un folclore infantil, cuyo valor social y antropo- y comparten sus procesos vitales, entre el jo-
lógico trataremos de actualizar. ven y la joven y el medio social y cultural que
El conocimiento de los juegos infantiles y los alberga, será analizado en un desarrollo
juveniles tradicionales es de gran importancia creciente a partir de los primeros momentos
para el campo de las ciencias humanas y la de la vida, desde la corporalidad, desde el len-

* Docente del Departamento de Educación. Investigadora del NEES. Facultad de Ciencias Humanas,
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Tandil, Argentina.
E-mail: martaram@fch.unicen.edu.ar
Página 86 R.I.F. 17, 2002

guaje, desde el sentir y decir poético, desde las recurrente con la madre en aceptación total en
funciones del emocionar como fundamento de el presente[...] El bebé humano encuentra a la
los procesos de humanización. madre en el juego, antes de comenzar a vivir
La presentación progresiva de estructuras en el lenguaje». 3
lúdicas provistas por la transmisión popular
oral en los procesos de crianza: nanas, Las madres cantan:
acunamientos, rimas y canciones, balanceos,
columpios, rondas y juegos corporales, retahí- Duérmete niño en la cuna
las, adivinanzas, trabalenguas, enigmas, sor- Mientras voy por los pañales
teos, competencias, cuentos de nunca acabar, Que están bañados en rosas
dichos sin ton ni son, señalan el gran valor Y secados en cristales. 4
cultural y educativo, preservado y conservado
por nuestros pueblos como espacio simbólico Arrullos con coplas:
común, patrimonio espiritual e identitario.
Estrellita blanca
Los cantos y juegos de la madre. Desde Rosalito en flor
el nacimiento hasta la adolescencia Abre ya los ojos
Que amanece Dios. 5
En el vientre materno el ser humano acce-
de al primer universo sonoro dado por el rit- A la rurrurrata
mo cardíaco, la respiración, los movimientos y Que parió la gata
vibraciones de las voces familiares y sonidos Cinco borriquitos
de la casa. El balanceo en el cuerpo de la ma- Y una garrapata. 6
dre anticipa la necesidad de conductas de vai-
vén y mecimiento. Una vez nacido, las nanas, Llaman al sueño a través del Arroró, de ex-
canciones, acunamientos, mecimientos, arru- traordinaria pervivencia:
llos y juegos corporales le darán continuidad y
organizarán un entramado en el que se asen- Arroró mi niño,
tará la conciencia humana. Arroró mi sol
Cantos de cuna, nanas, que Rodrigo Caro Arroró pedazo
llamaba en su majestuosa obra compilatoria De mi corazón.
«reverendas madres de todos los cantares». 1
Sobre las que Federico García Lorca realizó un Este niño lindo
estudio incomparable, descubriendo que ellas se quiere dormir...
sellan con su estructura melódica y la de sus Cierra los ojitos
letras el carácter de los niños y el sentido trá- ¡y los vuelve a abrir! 7

gico de España:
O con mecimientos tranquilizadores:
A la nana, nana, nana
A la nanita de aquel Dormite niñito
que llevó el caballo al agua Que viene la vaca
y lo dejó sin beber. Con los cachos d´oro
Y las uñas e´plata.
A la nana, niño mío
A la nanita y haremos Dormite guagüita
en el campo una chocita Que viene la cierva
Y en ella nos meteremos. 2 A saltos y brincos
Por entre las piedras. 8
Gerda Verden-Zoller fundamenta bioló-
gicamente el nacimiento de la conciencia de sí Asomados a la cuna, madres y padres, a tra-
mismo y la conciencia social afirmando que: «El vés de giros de la mano desde la muñeca o de
desarrollo de un niño tanto como un ser bioló- palmoteos, le devuelven al bebé una imagen
gico como un ser social, necesita del contacto unificada de sí mismo con juegos como:
R.I.F. 17, 2002 Página 87

Qué linda manito Prácticas de sanación a través del contacto,


Que tengo yo que exorcizan el dolor y la enfermedad a tra-
Chiquita y bonita vés de la palabra rimada:
Que Dios me la dio. 9
Sana sana, colita de rana
O: Si no sana hoy, sana mañana. 15

Tortitas tortitas Montados sobre el pie del papá recorren


Tortitas de manteca nuevos paisajes al paso, al trote, al galope del
para mamá que da la teta caballito imaginario:
Tortitas de cebada
Ico, ico, caballito
Para papá que no da nada. 10
Vamos vamos a Belén
Que mañana es fiesta y pasado también. 16
Las piernas entran en acción y la postura
erecta de los pequeños asegura otros ejercicios
El mundo viviente animal y vegetal tan cer-
como:
cano a la infancia, motiva risueñas canciones:

CHI-CO- NO NEN- GO-NEN-GO-NEN-GO. Cú-cú, Cú-cú,


CHI-CO NO-TEN-GO TEN-GO TEN-GO cantaba la rana
CHICO NONENGO NENGO NENGO. 11 Cu-cú, Cu-cú
debajo del agua
Este juego es jugado por familias chilenas Cú-cú, Cú-cú
con los bebés en el momento que empiezan a pasó un caballero
incorporarse y gustan de ejercitarse en la Cú-Cú, Cú-Cú
flexión de piernas. La madre o persona de capa y sombrero.
cuidadora para el bebé en la falda y lo toma de
la cintura, lo impulsa hacia abajo y hacia arri- Cú-Cú, Cú Cú
ba con fuerza y le canta con voz nasal al estilo pasó una señora
del canto machi: CHICO NO-NENGO...... Cú-Cú, Cú Cú
con falda de cola
Jugueteos con los dedos, cosquillas y masa- Cú-Cú, Cú-Cú
jes otorgan la posibilidad de estructurar la pasó una criada
corporalidad: Cú-Cú,Cú-Cú
llevando ensalada
Este fue al mercadito
Este compró un huevito Cú-Cú,Cú-Cú
Este le puso sal pasó un marinero
Este lo cocinó Cú-Cú,Cú-Cú
Y este pícaro y gordo vendiendo romero,
Se lo comió 12 Cú-Cú,Cú-Cú
le pedí un ramito:
no me lo quiso dar,
Por aquí pan
y entonces, de rabia
Por allí miel
me eché a revolcar.
Por allí
Las cosquillitas de san Miguel. 13
Tengo tengo tengo
Tu no tienes nada
Si vas a comprar carne Tengo tres ovejas
No compres de aquí (dedos) En una manada,
Ni de aquí (muñeca) Una me da leche,
Ni de aquí (se sube por el brazo hasta la axi- Otra me da lana,
la) Otra me mantiene
Comprá de aquí (y se hace cosquilla). 14 Toda la semana. 18
Página 88 R.I.F. 17, 2002

A la rueda ´e la batata ¿Quien es, quién es?


Comeremos ensalada ¿ el que bebe por los pies?
Como comen los señores
Naranjitas sin limón (El árbol) 23

Cataplun, plun, plun. 19


Humberto Maturana (1993) nos da la clave
Los niños, amantes de la repetición, gozan para comprender fenómeno tan complejo:
con la gracia y el encanto de la palabra, con el
absurdo y el disparate. Encontramos esa es- «Más aún, pienso que al surgir el lenguajear
tructura en un juego jugado de noche con mu- como un modo de operar en el convivir, sur-
chos participantes: consiste en esconder las gió necesariamente entrelazado con el emo-
manos con rapidez y el que primero lo hace cionar. [...]Por eso pienso que, en un senti-
resulta ganador: do estricto, lo humano surgió cuando nues-
tros ancestros comenzaron a vivir en el con-
Pim, pim, saramacotín versar como una manera cotidiana de vivir
Todas las damas convidó que se conservó generación tras generación
Menos una que dejó en el aprendizaje de los hijos». 24
El mortero, la cuchara,
Sarpargato, samoral La belleza del idioma sensibiliza y permite
Dele vuelta a la redonda organizar estructuras lingüísticas y de com-
Y esta mano que se esconda. 20 prensión del universo:

Juegos de conteo anticipan la necesidad de La voz de este niño mío


un ordenamiento del universo a través de la es la voz que yo más quiero
aparición de numerales y estructuras geomé- parece de campanita
tricas: hecha a mano de platero. 25

Una doli tuá, La presencia del Niño divino en cantarcillos


De la alimentuá inocentes de gran delicadeza, acompaña la gran
Osofete colorete, fiesta de la infancia: la Navidad.
Una doli tuá. 21
Veinticinco nació el niño
O: Entre la paja y el hielo
Quien pudiera niño hermoso vestirte de ter-
A la una sale la luna;
ciopelo.
a las dos anda el reloj;
Todos le llevan al niño
a las tres, anda el marqués;
Yo no tengo que llevarle
a las cuatro, ronda el gato;
Le llevo mi corazón
a las cinco, pego un brinco;
Que le sirva de pañales. 26
a las seis, juega Moisés;
a las siete, el diablo se mete;
a las ocho, come un bizcocho; Lo nuevo y lo viejo aparece en las celebra-
a las nueve, nadie se mueve; ciones comunitarias en las que se encuentran
a las diez, pasa el ciempiés. 22 las diferentes generaciones. Invocaciones a la
luz del sol, anticipo de un nuevo amanecer en:
La presencia del interrogante, del enigma,
en los juegos de adivinación: Sal solcito
Caliéntame un poquito
Soy un palito muy derechito Por hoy, por mañana
encima de la frente llevo un mosquito Por toda la semana. 27
Que ni pica ni vuela
ni toca la vihuela La memoria y la palabra de los mayores y
sus relatos históricos organizan dominios
( La letra i) lingüísticos y comunicacionales, además de
R.I.F. 17, 2002 Página 89

sucesivas comprensiones del mundo. Ejemplo Una niña-¿cuál será?-


de ello son las cunas, juego de cuerdecillas que ¿la de adelante o la de atrás?
utilizan muchos pueblos para mantener viva su La de adelante corre mucho,
tradición, transmitida por la voz de los ancia- La de atrás se quedará. 29
nos a los niños en forma de salmodia, mien-
tras entretejen los hilos entre las dos manos, A la víbora del amor
logrando múltiples figuras, para retener al sol por aquí yo pasaré
y alejar el frío del invierno. Por aquí yo pasaré
Las prácticas iniciáticas e inocentes de bús- Y a una niña dejaré.
queda de pareja se asoman en juegos de corro -¿Esa niña cual será?
en vías de extinción. En numero impar se arma La de adelante corre mucho.
la ronda, con un participante en el medio, gi- ¿La de adelante?¿ o la de atrás? -
ran alrededor. Reverencias, saludos y saltos La de atrás se quedará. 30
culminan en un abrazo. El que queda solo y sin
abrazo ocupa el sitio central: Otras elecciones: el bien y el mal aparecen:

Bailad, caracolitos -Primer ángel,


con la patita retuerta ven hacia mí.
caracolitos míos -No puedo
bailad la vuelta. porque está el diablo
-Abre tus alas y
Bailad caracolitos ven a mí. 31
brincando cuesta arriba,
como por las montañas Y por fin, los juegos de ascensión: llegar al
Saltaba una cabrita. cielo en dos formas lúdicas fuertemente uni-
versalizadas: la rayuela y las hamacas. En la
Bailad, caracolitos, primera, saltar, equilibrarse, tropezar, caer,
en torno de la niña volver a empezar. En la segunda ascender has-
caracolitos míos, ta tocar las ramas de los árboles, aceptando la
haced la cortesía voluptuosidad del vértigo y el cambio de per-
cepción. Llegar al cielo, alejar los espíritus ma-
Bailad caracolitos lignos y sacar almas del purgatorio, primitivos
Y aquí mandado queda, significados perdidos en el olvido.
Que cada cual abrace En la adolescencia del ser humano como ser
A la que mejor quiera. 28 individual y en el devenir de las culturas las
múltiples formas ritualizadas de pasaje, de hon-
Primeros elecciones y convenciones: adon- do contenido y significación emocional, se van
de ir, con quien quedarse. Pasando por un perdiendo.
puente y por un instante quedar atrapado, ele- Haciendo un estudio de la obra de Peter
gir un color, un astro, una fruta, para quedar Bruegel El juego de los niños (1565), analizan-
aprisionado primero y luego participar en la do la pervivencia de los juegos, reconoceremos
medición de fuerzas, tomados de la cintura, al algunos de las primeras etapas de la vida, du-
romperse el puente. Según Ana Pelegrín (1999) daremos de la identidad de otros, y veremos
ritual de paseo, pasaje, puente, prisión, puja. absolutamente perdidos los juegos de mucha-
Regocijado presentimiento del amor, tocán- chos de chanza y broma, en los cuales los ado-
dose en la punta de los dedos o en la espera de lescentes se preparaban para la vida poniendo
atrapar por un instante a la amada debajo del a prueba su valor para soportar pruebas e
puente, en la víbora de la mar o del amor, jue- infortunios. En esa obra encontramos la calle
go similar al Martín Pescador: como espacio de juego y comunicación y una
continuidad generacional en la preservación de
A la víbora, víbora las estructuras lúdicas. Ligazones afectivas y
de la mar, de la mar, del imaginario en un espacio representacional
por aquí se ha de pasar común.
Página 90 R.I.F. 17, 2002

El Padre José Sánchez Labrador, Guillermo «Nuestra cultura occidental moderna ha des-
Furlong y Alfred Métraux, relevan y describen deñado el juego como una característica
de las culturas originarias de América una generativa fundamental en la vida humana
gama muy rica de juegos de pasaje de los jóve- integral. Tal vez nuestra cultura occidental
nes, organizadores de destrezas para la super- hace aún más, niega el juego como un aspec-
vivencia y a la vez de procesos identitarios y to central de la vida humana, a través de su
desarrollo de sentimientos de pertenencia e énfasis en la competencia, el éxito, y la
incorporación en el mundo adulto. instrumentalización de todos los actos y re-
El puñete, boxeo realizado por varones y mu- laciones. Nosotros pensamos que para recu-
jeres, el loncoteo: juego de torcerse las cabe- perar un mundo de bienestar social e indivi-
zas, las carreras realizadas por jóvenes de am- dual en el cual el crimen, el abuso, el fana-
bos sexos como alegre fiesta estacional con con- tismo y la opresión mutua no sean maneras
sumación de acto sexual en el final, el pilma: institucionalizadas de vivir, sino que sólo
juego de pelota que se atajaba con la espalda y errores ocasionales de coexistencia, debemos
preparaba destrezas corporales, el reguilete: devolver al juego su rol central en la vida
juego de arrojar una pelota hecha de chala humana, y pensamos también que para que
emplumada, impulsándola con la palma de la ésto pase, debemos aprender nuevamente a
mano. Si hacemos un análisis de la persisten- vivir en él». 33
cia de estos juegos juveniles encontraremos
una característica peculiar: se han desplazado El análisis de los grandes monumentos an-
hacia edades mas tempranas o posteriores a la tiguos de la infancia, iconográficos y literarios,
adolescencia. sumados a movimientos compilatorios contem-
En la vida de pueblos y ciudades argentinos, poráneos, señalan un camino eficaz y contes-
en la última mitad del siglo XX, encontramos tatario para responder a las prohibiciones y
el ejemplo más claro de participación lúdica sanciones que la actualidad impone sobre el
adolescente en la preparación de la noche de jugar como práctica significante: desde los
San Juan. Celebración comunitaria casi extin- mandatos del consumo, los espacios arquitec-
guida en la que los muchachos recorrían los tónicos y las concepciones de la eficiencia y el
barrios juntando lo que ya no servía: cartones, éxito.
trapos, cajones, maderas, muebles en desuso, En defensa de la infancia y la juventud, que
haciendo una pira en donde la presencia mági- se encuentran fuertemente amenazadas por el
ca del fuego quemaba lo viejo para hacer nacer vértigo y la ideología impuesta por los proce-
lo nuevo. Aventando los miedos y los fantas- sos de globalización, proponemos acciones como
mas, los jóvenes saltaban sobre el fuego en la elaboración de antologías de juegos infanti-
búsqueda de lo nuevo, y caminaban descalzos les y juveniles tradicionales de países y regio-
sobre las brasas encendidas sin quemarse, sos- nes, antologías de juegos de niños de diferen-
tenidos por la creencia. tes edades, ediciones relacionadas con los jue-
gos folclóricos: carpetas de campaña, videos,
A modo de conclusión juguetes tradicionales de fabricación artesanal
y comercial; creación de centros especializados
Desde el campo de la biología, el científico para la difusión del valor del juego y preserva-
chileno Humberto Maturana Romesín (1993) ción de la multiplicidad de sus expresiones, in-
nos señala que «jugar es atender al presente». vestigaciones compilatorias y ulteriores cam-
Nos muestra los riesgos en el desarrollo de los pañas de difusión en medios masivos de comu-
individuos, por desatención del presente en la nicación y en instituciones educativas, creación
persona de la madre o de la cultura y nos ense- de cátedras universitarias sobre el juego y el
ña que la ruptura o estrechamiento de esos jugar como objeto de conocimiento autónomo,
vasos comunicantes operan como factores de museos vivientes interactivos sobre los entre-
sufrimiento, soledad emocional, y enfermedad, tenimientos populares de la infancia, organi-
mientras que su reparación es el ingreso a un zación de cursos, jornadas y congresos sobre
espacio de mutua aceptación: 32 la multiplicidad de sus manifestaciones en la
R.I.F. 17, 2002 Página 91

cultura. Realizaciones que asegurarían un de- aceptaciones generacionales, moderando la vio-


sarrollo más armonioso de niños, niñas y jóve- lencia y haciendo una importante contribución
nes, revalorizarían los intercambios y mutuas para la paz.

Notas

1
Rodrigo Caro. Días Geniales y Lúdicos. 16
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
barrio de Caballito, Buenos Aires.
2
Pág. 101. Federico García Lorca. Prosa. Las Nanas
Infantiles. Op.cit. 17
Oreste Plath. Op. Cit.

3
Pág. 86 y 90. Gerda Verden-Zoller¨ «El juego en la
18
Pág. 119. Paulina Movsichoff. Op. cit.
relación materno infantil». Op.cit.
19
Pág. 93. Paulina Movsichoff. Op. cit.
4
Pág. 63. Elsa Bornemann. Op. cit. 20
Compilado por Florencia Ballesteros, alumna de
Lic. en Educación Inicial. Facultad de Ciencias Huma-
5
Pág. 27. Elsa Bornemann. Op. cit.
nas, Universidad Nacional del Centro de la Provincia
de Buenos Aires, 1999, de la voz de su abuela Amelia
6
Pág. 133. Paulina Movsichoff. Op. cit. García de 83 años oriunda de Laprida, Provincia de
Buenos Aires.
7
Pág. 136. Paulina Movsichoff. Op. cit.
21
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
8
Pág. 63. Elsa Bornemann. Op.cit. barrio de Caballito, Buenos Aires.
9
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el 22
Pág. 41. Félix Coluccio. Op.cit.
barrio de Caballito, Buenos Aires.
23
Pág. 44 y 150. Elsa Bornemann. Op.cit.
10
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
barrio de Caballito, Buenos Aires. 24
Pág. 20. Humberto Maturana. Op.cit.

11
Informates Nidia González Alfaro, Nydia Fernanda
25
Pág. 64. Elsa Bornemann. Op. cit.
Morgado González. Compilado por María Marta Pasini
en la ciudad de la Serena, Chile, enero 1998. Madre e
26
Pág. 18. Cuaderno de Villancicos. Op.cit.
hija reunieron a su núcleo familiar y pudieron recupe- 27
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
rar la historia de este juego volviendo atrás en su árbol
barrio de Caballito, Buenos Aires.
genealógico hasta la sexta generación. Reconocieron
haber tenido en la historia familiar nanas (cuidadoras 28
Pág. 516. Ana Pelegrín. Repertorio ...
de niños) de origen negro.
29
Pág. 531. Ana Pelegrín. Repertorio ...
12
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
barrio de Caballito, Buenos Aires. 30
Pág. 42. Félix Coluccio. Op. cit.
13
Pág. 84 Ana Pelegrín. Cada cual atiende su jue- 31
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el
go. Op.cit. barrio de Caballito, Buenos Aires.
14
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el 32
Humberto Maturana y Gerda Verden-Zoller. Op.
barrio de Caballito, Buenos Aires. cit.
15
María Marta Pasini. Recuerdo de infancia en el 33
Pág. 152. Humberto Maturana y Gerda Verden
barrio de Caballito, Buenos Aires. Zoller. Capítulo: El juego, el camino desdeñado. Op cit.

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!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 93-104 (2002) Página 93

Gastronomía andina,
sobre gustos y sabores
Juan José García Miranda *
y Gloria A. Miranda Zambrano **

El estudio trata de los recursos, los conocimientos y las tecnologías que se utili-
zan para la preparación y consumo de potajes que se consumen en la vida coti-
diana, festiva, estacional, ritual, terapéutica, afrodisíaca y extraordinaria en
los pueblos andinos, principalmente del Perú. Recursos y procedimientos
diversificados como lo son la ecología, los climas y los recursos biológicos que se
utilizan en los pueblos andinos. Estos potajes son símbolos de identidad local y
su ingesta está asociada a las distintas fases del ciclo de la naturaleza, la
producción y la vida del hombre. Asimismo trata sobre los cambios que se han
operado en la preparación y los hábitos de consumo de los alimentos que dan un
panorama en las relaciones interculturales entre los pueblos de origen
étnocampesino con las poblaciones inmigrantes en el Perú. Razón por la cual en
el Perú se consume junto a la comida típica, la criolla, la china, la italiana, la
japonesa y otras con sus propios hábitos de consumo.

Palabras clave: recursos, tecnología, gastronomía, folclore andino.

Introducción

La cultura alimenticia tiene la historia evolu- de al componente cultural del hombre. Dife-
tiva del hombre. En el Perú responde a tradi- rencia lo cultural con lo natural, lo humano
ciones milenarias diferentes, por ser un país con lo no humano. En La distinción Bourdieu
culturalmente diverso y multiétnico y con mu- expone que la cultura está perfilada por el con-
chas historias locales. Los potajes son elemen- sumo y el gusto de las personas. Los gustos
tos simbólicos que caracterizan las identidades tienen satisfactores culturales y uno de éstos
de los pueblos. Es decir, el ser, el saber y el es el alimenticio, con componentes de diferen-
sabor de un pueblo están definidos por su his- ciación étnica, condición y clase que se expre-
toria, patrones de vida, lengua, territorio y ali- san en las pautas de preparación y consumo de
mentos. En este sentido, la cultura está ligada las comidas. Esta cultura gastronómica forma
a la obtención, preparación e ingesta de ali- parte del folclore porque conserva diversas tra-
mentos y esta situación es interpretada bien diciones populares.
por Lêvi-Strauss cuando desarrolla sus Esta tradición norma a los pueblos, prueba
mitológicas I, II, III y IV en torno al análisis son los «comprimidos de la sabiduría popular»
de Lo crudo y lo cocido, De la miel y las ceni- (máximas, dichos y paremias), que pautan la
zas, El origen de las maneras de mesa, y El vida alimenticia y la salud humana. Algunas
hombre desnudo en los que el arte culinario y de éstos son «esta bien culantro pero no tanto»
gastronómico simbolizan el desarrollo de la o «después de almorzar descansar, después de
cultura que acompaña al hombre para su dife- cenar caminar» están previendo la buena sa-
renciación de su condición natural en cultural. lud con mensajes ligados a pautas que contro-
La preparación de los alimentos utilizando el lan excesos y comportamientos que regulan la
fuego del que deriva las cenizas y da origen a digestión. Es frecuente escuchar que las muje-
las maneras de consumir un alimento respon- res «se ganan a su hombre por el estómago»,

* Universidad Cristiana del Perú «María Inmaculada». E-mail: kusij@latinmail.com


** Universidad Peruana Los Andes, Huancayo, Perú. E-mail: gloriamiranda@hotmail.com
Página 94 R.I.F. 17, 2002

preparando la comida que le gusta para armo- neras ilimitados para producir los satisfactores
nizar sentimientos. Pautas populares que han para sus necesidades de existencia.
sido elevadas hasta a preceptos y rituales reli- Aspectos que han hecho posible el desarro-
giosos cuando se dice «contra gula templanza» llo de conocimientos y técnicas de producción
y cuando el ayuno tiene contenido ritual en agropecuaria y alimentaria. Tecnologías que
muchas celebraciones religiosas. tienen que ver con características geográficas,
La tradición culinaria de la cultura andina orográficas, pisos ecológicos y el comporta-
se entiende en su dimensión multicultural por- miento astronómico y atmosférico que deter-
que el sabor y las maneras de consumo de un minan el régimen meteorológico, principalmen-
potaje grafican las maneras de ser de los pue- te, el de las lluvias para la producción agrícola
blos. Por esta razón, determinados potajes, y pecuaria, el almacenamiento y conservación
dulces, panes y bebidas no se consumen den- de los productos y, al final, el procesamiento
tro de la familia sino se deben compartir ri- de los productos y el consumo cotidiano, festi-
tualmente con los parientes, vecinos y hasta vo, ritual, terapéutico de lo obtenido bajo la
foráneos que forman parte de una red de rela- forma de alimentos y bebidas.
ciones sociales y rituales. La reciprocidad es En este sentido, no se puede hablar del Perú
parte de la cultura del compartir, característi- sin referirse a su diversidad geográfica, bioló-
ca de la cultura andina, que obliga moral y gica, idiomática, cultural y, también, alimen-
materialmente a sus cultores a reciprocar re- ticia. Sólo en el departamento de Madre de Dios
cursos, alimentos, trabajos, alegrías, tristezas (selva amazónica), se ubica el ambiente bioló-
y saberes. gico más diverso del mundo porque en un me-
El arte culinario andino se singulariza por tro cúbico de suelo se puede encontrar la ma-
el uso de los cultivos andinos en diferentes for- yor cantidad y diversidad de vida que en el res-
mas, 1 y responde a necesidades y tradiciones to del mundo. Condición especial que caracte-
específicas que le dan variedad en componen- riza a nuestros pueblos, porque como lo expre-
tes, ingredientes, proceso y gustos. El ser, el sa su ambiente natural, también es diverso su
saber y el sabor son elementos básicos que de- ambiente cultural.
finen las características simbólicas del folclore Cultura que se manifiesta en la producción
de los pueblos andinos del Perú que tratare- material e inmaterial, en su cotidianidad, fes-
mos de explicar. tividad y ritualidad. Oficialmente se ha deter-
minado la existencia de 72 etnias vigentes en
1 Cultura y diversidad el Perú 2 a los que se suma una población mes-
tiza mayoritaria y otro producto de las inmi-
La cultura andina está definida espacial- graciones que se han producido a lo largo de
mente por el sistema de montañas de los An- su historia: negros africanos, chinos, japone-
des que involucra parcialmente a Colombia, ses, italianos, turcos, árabes, judíos, palestinos,
Venezuela, Chile y Argentina y totalmente a alemanes y otros que se han establecido aquí y
Bolivia, Ecuador y Perú. El Perú tiene 84 de conservan sus propias tradiciones, aun cuando
las 103 zonas de vida (INADE 1984) definidas muchos son producto de recreaciones y proce-
para el mundo y 27 de los 32 climas del mundo sos de sincretismo cultural producto del inter-
(Miranda 1999). Esta diversidad se debe a que cambio.
en su territorio se encuentran altitudes que Estas tradiciones se hacen visibles en el arte
varían desde los 0 m hasta más de los 6860 culinario y en el Perú, junto a la comida tradi-
msnm y una configuración orográfica que com- cional andina, se encuentran la comida china,
bina planicies desérticas, bosques densamente italiana y otras que se suman a lo nativo y han
poblados, valles costeros, interandinos y de ceja generado un proceso de combinaciones recrean-
de selva y selva; mesetas, praderas, tundras, do las propias y sincretizar potajes con ingre-
montañas, picos, quebradas calientes y cumbres dientes de diversos orígenes. 3 Ahora es fre-
nevadas; laderas, abismos, lagos, ríos, lagunas cuente el consumo de frejol chino, cebollita
y el mar con sus playas a lo largo de la costa. china, col chino, alcachofa y brócoli que, con
Zonas de vida en la que florece la vida silves- las pastas, de origen italiano, se suman a los
tre de las más diversas especies que le han productos andinos que han activado la
permitido al hombre descubrir recursos y ma- genialidad creativa de los chef de los restau-
R.I.F. 17, 2002 Página 95

rantes y de la cocina hogareñas de la comida comunalmente animales silvestres nocivos


peruana. El Perú es poseedor recursos, propios para los cultivos y las crianzas y consumir los
y adoptados que han permitido desplegar mu- capturados en las festividades colectivas con-
chos tipos de potajes que como el «choclo con vocadas para las faenas de construcción de ca-
queso» 4 conserva tradiciones urbanas y rura- minos, canales de riego, locales públicos, o con-
les, nacionales y extranjeras: serrana, coste- ducción de parcelas y campos de cultivo comu-
ña, selvática, indígena, nativa, criolla, japone- nales. En cada caso existen potajes y bebidas
sa, italiana, a la que ahora se ha sumado la que acompañan éstas faenas.
comida «enlatada o chatarra, rápida y al paso» 5 A escala familiar se sigue practicando la caza
que se expenden cotidianamente en restauran- de algunas especies principalmente los vena-
tes de cadenas internacionales y en las esqui- dos, 16 ciervos, 17 vizcachas, 18 sajinos o wanga-
nas de las calles en carretillas rústicas. nas, 19 sachavaca, 20 roedores de selva (cupte y
samaño), y en las zonas de altura diversas es-
2 Recursos y tecnología de alimentos pecies de patos de laguna y aves, 21 principal-
mente la perdiz, el cuculí (Cuculus). Las tortu-
La diversidad geográfica, ecológica y bioló- gas, cocodrilos, serpientes y monos en la selva
gica del Perú nos ha ubicado en situación es- y los muchos peces y otras especies de ríos,
pecial frente a otros países porque debido a este lagunas, lagos y el mar. Esta relación del hom-
escenario el hombre aprendió a conocer y con- bre con la naturaleza ha hecho que la cocina
vivir con la naturaleza y obtener de ella, a tra- costeña use los mariscos por su relación con el
vés de la recolección, la caza, la pesca y la pro- mar y los cultivos tropicales de los valles cos-
ducción, elementos naturales y producidos des- teños; la cocina serrana sobre la base de la papa
de las zonas más altas y frías de las cumbres y el maíz y otros cultivos andinos; y, la cocina
hasta las más cálidas en la selva amazónica. selvática, tan misteriosa como el propio am-
Esto nos ha permitido tener a disposición plan- biente natural y cultural, por su variedad de
tas, animales, mariscos y otros recursos; y téc- recursos de caza, pesca y recolección de frutos
nicas para su cultivo, crianza, procesamiento, y los cultivos existentes.
conservación, consumo y uso que se muestra Entre los recursos e ingredientes produci-
en el arte culinario y gastronómico. dos están los cultivos de plantas y las crianzas
Nuestra cultura alimenticia utiliza una va- de animales. Muchos son nativos y ahora
riedad de productos que sirven como ingredien- infaltables en la alimentación de muchos paí-
tes básicos y otros como saborizantes, ses del mundo. En este sentido, son componen-
sazonadores (miskipa), aromáticos (asnapas) y tes básicos para diversos potajes: la papa, 22 la
colorantes naturales y elaborados, para la pre- mashwa, 23 la oca, 24 la maka 25 (cultivo de alta
paración de comidas, dulces y bebidas. Estos calidad por su cualidad energética y reconsti-
ingredientes son de origen mineral, animal y tuyente del organismo en todos los aspectos:
vegetal obtenidos de modo natural o produci- fuerza, energía y vigorizante sexual), la
dos por el hombre. Entre los ingredientes de mawka, 26 la arrakacha o rakacha, 27 la yuca o
origen natural se encuentran las verduras na- mandioca, 28 el olluco, 29 y el yacón, 30 el maní o
tivas: ataqo o atawa, 6 chikchimpay, chinchu, 7 cacahuate, 31 el pitus o pituka 32 y el camote que
muña, 8 paico, 9 rupaywachi, wakatay, 10 yuyus 11 se producen en el subsuelo.
(q o c h a y u y u , c h o q o r o ) ; h o n g o s ( k a l l a m p a , L o s g r a n o s a n d i n o s c o m o l a q u i n u a , 33
paku); ajíes, flores del maguey y frutales di- kañiwa, 34 kiwicha35 y achita, 36 maíz37 (con varia-
versos que no son cultivados por el hombre sino das especies, entre ellas la morada que poca
que son obtenidos directamente de la natura- difusión tiene en otras partes del mundo), cul-
leza. Están también las hierbas naturales aro- tivo que se consume en «choclo» -verde-, en seco
m á t i c a s : d i e n t e d e l e ó n , 12 m u ñ a , c u l é n o tostado o cocido y procesado bajo diversas for-
wallwa, 13 wawillay, y las medicinales que son mas de harinas); la raíz de la achira 38 y las cu-
innumerables. Verduras y hierbas que sirven curbitáceas: las calabazas y los zapallos. 39
para condimentar o sazonar, aromatizar y dar Se registran también los cultivos de legu-
coloración a alimentos y bebidas. 14 minosas en vainas con diferentes tipos de fri-
En la fauna silvestre la ceremonia del joles 40 de costa, sierra y selva. El pallar, 41 ha-
chaqo 15 que todavía se conserva para capturar bas, lentejas, tarwi o chocho, 42 garbanzos, 43
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basul 44 y otros que sirven tanto para preparar ventilación natural, en las trojas y markas 58 del
como para sazonar y aromatizar alimentos y hogar y al aire libre. Cada producto alimenti-
bebidas. cio tiene su propia técnica de almacenamiento
Entre los cultivos y frutos que destacan para y conservación. Las kolkas 59 para tubérculos y
dar sazón, sabor, aroma y color a la comida granos, los taqe 60 para granos, las markas para
están los condimentos provenientes de la sie- el maíz, las chakanas 61 para las carnes secas y
rra y selva, como el ají 45 (con infinidad de es- ahumadas y los quesos. Los tubérculos para
pecies, tamaños, formas, colores, sabores y semilla se guardan en tarimas con bastante luz
grados de picantez), el tomate, 46 el achiote, 47 y los de consumo en las partes más oscuras de
wakatay, 48 el paico, la muña, el chincho, la la vivienda y en el subsuelo. Se guardan y con-
menta 49 y otros que vinieron fuera del Perú. servan asociados con ramas y hojas de eucalip-
En las crianzas se tienen una variada gama to 62 y muña para ahuyentar polillas y otros in-
de prácticas. Los más importantes son los sectos.
camélidos sudamericanos: llama, 50 alpaca, 51 Los granos, los alimentos procesados (moli-
guanaco, 52 y vicuña, 53 junto al cuy o cobayo, 54 dos, deshidratados y secados diversos) se guar-
también de origen nativo, a los que se han su- da en las pirwas 63 y la comida preparada como
mado las crianzas del ganado ovino, vacuno, maíz tostado, chalona asada, chakanas e
equino, caprino y porcino que, en su conjunto, isankas, 64 ollas de barro y calabazas. Los chi-
nos posibilitan variados recursos para diferen- charrones se conservan en ollas de barro con
tes formas de comidas y bebidas. manteca. Los alimentos de los viajeros y via-
Recursos e ingredientes de origen vegetal jantes se transportan en recipientes especia-
(semillas, hojas, flores, tallos, raíces, frutos, les hechos con piel de roedores (vizcacha, co-
bulbos), de los que procesándolos se obtienen: nejo), de piel de camélidos y ovinos tiernos,
molidos de maíz, trigo, cebada, arvejas, habas vejigas secas o mates (puru) y pueden ser con-
y otros. 55 Entre éstos destaca la machka que es sumidos fríos o calientes.
un molido de cereales tostados que se consu- La preparación y el consumo de estos recur-
me a manera de pan, 56 puede ser de una hasta sos se hace utilizando diversas tecnologías.
siete semillas; cocido y secado de maíz o Algunos pueden consumirse directamente,
chochoca; cocido y pelado con ceniza de maíz otros que deben ser procesados previamente y
apropiado para hacer los tamales; chuñu de la en distintas condiciones: fríos o calientes, dul-
papa deshidratada; papa cocida seca o cocopa; ces o salados, verdes o frescos, crudos o coci-
kaya de la oca deshidratada; chollqe del olluco dos, acompañados o solos que dan mil formas a
cocido deshidratado; yuca y plátanos deshidra- los platos que a diario se prepara y consume
tados. Asimismo secados como el caso de las en el hogar, en las fiestas, durante los viajes y
frutas y verduras andinas; cebada partida en acontecimientos extraordinarios de la fami-
(morón o pusra), trigo partido y pelado; seca- lia y la comunidad y las personas.
dos de ají panka, rodajas de membrillo, entre Entonces los recursos e ingredientes alimen-
otros. ticios andinos tienen diferentes formas, colo-
Entre los procesados y derivados de alimen- res y sabores por la presentación y manera de
tos de origen animal que se consumen en fres- conservación: natural, semiprocesados y pro-
co, seco, cocido o asado tenemos los lácteos: cesados; crudos, secados, cocidos, molidos, ahu-
quesos, mantequillas y cremas; de carnes: ce- mados, asados, soasados, picados, rallados. Son
cinas, chalonas o charki, que combinados con consumidos en sopas, guisos, asados, hornea-
los de origen mineral (sal, cal, ceniza y agua) dos, hervidos y en formas naturales en ensala-
no requieren de ingredientes químicos para das y condimentos.
su conservación y posterior uso o consumo.
La conservación de los alimentos tiene sus 3 Cultura alimentaria
propias técnicas. Aún cuando el uso de la
refrigeradora se ha expandido en las ciudades, De la «pachamanka» al «buffet»
gran parte de la población urbana y especial-
mente rural tiene sus propias formas de alma- La cultura de los Andes del Perú tiene una
cenamiento y conservación de productos. Así historia de 22000 años, por ende, resume la
se conserva en el subsuelo, en kolkas 57 con historia alimenticia. Los primeros pobladores
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que se asentaron en estos territorios tenían neles solares; asimismo, los recipientes de co-
como potajes las hojas y los frutos silvestres, cina han mutado de los hoyos en los suelos, a
la carne del cuy (cobayo) y el mamut (conser- las ollas de barro, de metal (cobre, bronce, hie-
vándose solamente el cuy). En las cuevas estu- rro, aluminio, vidrio o teflón), hasta las coci-
diadas se han registrado restos de cenizas que nas microondas contemporáneas. Todos los co-
nos evidencian formas iniciales de cocción de nocimientos, las tecnologías y los instrumen-
alimentos. La domesticación de animales y tos han cambiado en función a la tradición del
plantas datan de aproximadamente 8000 años gusto y la satisfacción de comer.
y con ella la revolución alimenticia porque
aprendieron a cocer sus alimentos utilizando La comida y bebidas cotidianas
terrones y piedras calientes con la watia 65 y la
pachamanka. 66 La watia para cocer tubérculos Comer y beber a diario tiene relación con
y otros productos andinos: papa, mashwa, oca, las labores que se realizan en cada estación del
camote, yuca y calabaza. La pachamanka con año, por consiguiente, a la producción
una tecnología más especializada. Calentaban agroganadera y actividades conexas. Por eso se
las piedras para cocer tubérculos, legumbres, consumen alimentos secos o frescos según sea
carnes y otros productos. Hoy en día se hace la temporada, la condición económica y la con-
universal con las competencias que se van re- dición sociocultural de los pobladores del cam-
gistrando para el libro guinness de record mun- po y de la ciudad.
diales, el de la pachamanca más grande del La comida urbana tiene sus propias carac-
mundo. ¡En un solo horno rústico de piedras terísticas expresando su variabilidad de acuer-
desmoronables se pueden obtener más de 2000 do a la calidad, cantidad y lugar de procesa-
raciones! Los ingredientes básicos: papa, ha- miento y consumo. Existe de modo genérico la
bas, camote, humitas, 67 carnes de varios sabo- comida doméstica y comercial. Esta segunda la
res (vacuno, ovino y porcino), amen de otros que se expende en: restaurantes, comedores
elementos que responden al gusto de los orga- populares, plazas pública. Nos interesa mostrar
nizadores y de las exquisiteces de cada cultu- la comida doméstica que se prepara diariamen-
ra, zona, localidad y hasta de las personas. te en los hogares urbanos y rurales.
En esta larga historia culinaria la cocina En las ciudades por lo general se estila pre-
andina ha sumado a los aportes propios los parar tres comidas: para el desayuno de las
foráneos (europeos, asiáticos, africanos) que mañanas, el almuerzo del medio día y la cena
llegaron al Perú. Ahora mostramos un panora- de la noche. Las cantidades y calidades depen-
ma multicolor y multisabor, con tecnologías den de la condición social de las familias aun-
simples y altamente sofisticadas que van de que por lo general se consume: el desayuno una
acuerdo a las variadas tradiciones milenarias taza de leche, «quaker», 68 café, té o algún mate
y contemporáneas, nativas y extranjeras, loca- de hierba; pan (generalmente acompañado de
les e internacionales. Podemos percibirlo algún derivado lácteo o un emparedado). En
cotidianamente en la comida de antaño con la algunos casos hay un potaje más completo a
pachamanka y la cocina rápida «al paso» de hoy, manera de guisos; 69 asimismo arroz con huevo
que popularmente se denomina «chatarra», con o simplemente huevo pasado.
alto contenido de colesterol y envases En el almuerzo comúnmente, se consume:
descartables. Por esta razón ahora «la comida una «entrada», un plato de sopa o caldo, un plato
chatarra o fast food, norteamericana, ha ter- fuerte acompañado con arroz; postre y bebida
minado por sentar sus raíces en este reino; fría o caliente. En la noche, se consume la «co-
sobre todo en la juventud. Los hot-dogs, las mida» o «cena» consistente en una sopa ligera,
hamburguesas, los pollos de plástico y las pizzas generalmente un caldo; un plato fuerte o «se-
en serie son parte inevitable de nuestras vi- gundo», postre (mazamorra) y mate de alguna
das» (Cisneros 1997). hierba. Entre el almuerzo y la cena en los ho-
Las tecnologías de preparación de los alimen- gares tradicionales urbanos existe un momen-
tos han variado notablemente. Los combusti- to de tertulia en torno a una taza de café que
bles han pasado por el fuego para calentar los se consume con algún emparedado. La hora
terrones y piedras; la leña, los derivados de los propicia es entre las cinco y las seis de la tar-
hidrocarburos, la electricidad, el gas y los pa- de. A esta comida le llaman «lonche».
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La comida cotidiana campesina tiene otro abastecimiento alimenticio que se consumirá


carácter. Se prepara dos veces al día: en la durante el viaje. Portan sus propios alimentos
mañana un desayuno compuesto por maíz tos- como: maíz tostado, tocino de chancho asado,
tado, maíz cocido o mote, papa sancochada, una queso seco (kachipa 74), carne seca asada y el
sopa que en runasimi se denomina 70 chupi o shiwayru con molidos de siete semillas y ver-
lawa de maíz, chuñu o algún molido, acompa- duras andinas. Cada viajero lleva consigo un
ñado de carne asada o trozos de queso fresco y tipo de harina hecha de varias semillas de gra-
de vez en vez mate de hierba medicinal o aro- nos y tubérculos; carne seca de rana o kayra,
mática endulzado. Al atardecer, se consume la de «bagre» (pez) y maca. También acompañado
segunda comida. Sopa acompañada de papa, de harinas de hierbas secas hechas sobre la
maíz cocido y el mate. Esta segunda comida es base de muña, ruda, pachasalvia, huakatay,
especial porque están presentes todos los atojash y ají seco, además de escorzonera y
miembros del hogar, donde los padres o jefes hercampure para prevenir los males estomaca-
de hogar, a modo de conversación de «sobre les, cólicos y el ají para recuperar calorías. 75
mesa», se informan de todo lo actuado y acon-
tecido durante el día, informes con los que, en Comida estacional, festiva y ritual
la intimidad, tomarán las decisiones para el día
siguiente y organizarán su cotidianidad. 71 La cultura andina es por excelencia festiva
Para el medio día se prepararan platos lige- y celebrante. Tiene durante el calendario anual
ros que serán consumidos en un alto durante varios ciclos festivos que corresponden: al del
la faena, los estudios o los viajes. Los mismos hombre (desde su nacimiento hasta su muer-
son llevados por los viajeros, los estudiantes o te), al de la producción (desde la siembra hasta
los adultos que van a las faenas del campo y se la cosecha), al de la naturaleza (principalmen-
denominan qoqaw o milkapa. 72 En algunos ca- te de los cuerpos celestes), y al de las devocio-
sos el refrigerio de mediodía lo llevan las espo- nes religiosas (fiestas patronales). Por esta
sas al lugar de faena de sus esposos, en este razón se canta y baila cuando nace o muere
caso adquieren el nombre de tabla o tablay. 73 una persona, cuando se siembra o se cosecha,
La sopa tiene diferentes nombres: caldo, cuando se cría el ganado, cuando se ofrenda a
chupi y lawa, mientras que al plato fuerte le las deidades andinas (la Pachamama, las mon-
llaman «segundo», y es común oír decir: «sólo tañas, las aguas), y cuando se celebra una fies-
segundo», «come primero el segundo». En los ta devocional o patronal. Es decir la vida en sí
restaurantes, el expendio de raciones de desa- es una fiesta que convoca a los parientes, veci-
yuno, almuerzo, cena, o comida se denomina nos y comunidad sin necesidad de personificar-
«menú» y «cubierto» y son de variados tipos: las. Todos bailan, cantan, consumen y ayudan
económico, familiar, ejecutivo, especial, entre cuando alguien celebra algo, haciendo gala de
otros. Todas las comidas son acompañadas con la máxima andina: «mikuqman chayaspa,
mate de hierbas aromáticas y refrescos prepa- mikupakuna; tusuqman chayaspa, tusupaku-
rados con zumos de frutas, hierbas aromáticas na», que obliga moralmente a compartir una
y granos. Durante el día se consumen refres- celebración.
cos de variado tipo como en Ayacucho el Las fiestas y celebraciones siempre están
«marcachancho» hecho sobre la base de la ce- acompañadas de ceremonias, ritos y comidas
bada y las limonadas y naranjadas con azúcar. con potajes propios. De esta manera podemos
Los viajeros llevan su fiambre (qoqaw o diferenciar platos y bebidas para la siembra y
milkapa) o su bastimento para el tiempo de cosecha, la construcción de viviendas, para el
duración del viaje. En la ruta saben donde de- ganado, para el año nuevo, para el día de los
ben descansar o alojarse y donde preparar sus difuntos, para los ritos de pasaje, la refacción
alimentos ligeros. Los arrieros y viajantes, cada de los caminos.
cierto trecho, tienen enterrados ollas, vajilla, La pachamanka corresponde a los meses de
azúcar y sal que usan cada vez que viajan. Los maduración y cosecha de los cultivos cuyos
viajeros usan y reponen la vajilla y los produc- ingredientes son papa, camote, carnes de tres
tos y ninguno osa apropiarse de ellos. sabores, humitas. Se ponen en el suelo entre-
Los viajeros utilizan piaras de acémilas, una mezclados con piedras calentadas sobre los 400
de ellas está destinada para el traslado del grados centígrados, cubiertos con una hierba
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«marmakilla», hojas de plátano, achira y alfal- va acompañado de panes, dulces, potajes y be-
fa; luego son cubiertos con tierra durante 45 a bidas según la ocasión y tipo de oferente. A los
60 minutos. La watia que se prepara con te- que se comprometieron en colaborar con mon-
rrones calientes en los campos cosechados de tos de «menor cuantía» se les envía panecillos
los tubérculos y con rastrojos quemados de las y dulces; a otros de «mediana cuantía» se les
cosechas para asar las calabazas. Asimismo, el hace una visita llevándoles panes, dulces y al-
lechón y los tamales en año nuevo; el «puche- guna comida y a los que se ofrecieron a apoyar
ro» durante los carnavales cuyos ingredientes con bandas, orquestas y toros vivos se les tie-
varían de zona a zona, que van desde la prepa- ne que recordar (yuyachi) llevándoles paneci-
ración más sencilla con col, papa, chuño, toci- llos, dulces, comida, licores y música. Cada vi-
no y carne y hasta las más complejas con col, sita termina siempre en fiesta.
papa, camote, arracacha, carne seca y fresca, Durante las fiestas los que pasan el cargo
tocino, durazno, plátano, manzana aparte de las deben brindar atención a toda persona que lle-
hierbas aromáticas y sazonadoras. ga a la localidad y a la casa anfitriona. Cuanto
En los ritos de pasaje hay también potajes más personas asistan más prestigio para el
especiales que varían de zona a zona, princi- encargado. La comida no debe faltar ni sobrar
palmente cuando se trata de matrimonios. Los y en función a esta situación es que se catalo-
contrayentes preparan potajes diferentes para ga a los organizadores como personas con o sin
los padrinos, los padres y los asistentes. En este ascendencia social.
caso como señala Julio García M. (1983) el Existen potajes típicos para cada festividad:
matrimonio tiene varias facetas: pedido de el chiri uchu para la fiesta del Corpus Christi
mano (yaykupaku), emparejamiento (warmi en el Cusco; la boda en la del Cristo Cautivo de
urquy), y matrimonio (kasarakuy) en los que Monsefú, el Chorizo en la semana Santa de
en cada caso se consume diferentes tipos de Ayacucho, el lechón en Navidad, los «fanes» en
comida y siempre acompañado de licores (de la de san Juan en toda la Amazonía. También
caña de azúcar y «chicha»). destaca Apurímac con su «cuy relleno»,
Cuando muere una persona se prepara y Arequipa con su «rocote relleno», Ayacucho con
consumen platos específicos durante el velato- su «puka picante», Cajamarca con el cuy;
rio. Los ritos continúan después del entierro, Lambayeque, Tumbes y Piura con el cebiche
viene desde el lavatorio de las ropas del occi- de mariscos con harto ají; Lima con su
so, a medio año el cambio a medio luto y al año carapulcra, Huanuco con su locro, Valle del
el cambio total del luto. En cada fase hay una Mantaro con su «papa a la huancaina» y
ceremonia ritual y con ellos platos y bebidas pachamanca, Cerro de Pasco con sus platos de
alusivas a la ocasión. Lo mismo sucede en el ranas; Loreto, San Martín, Ucayali y Madre de
recordatorio y en las fiestas de los difuntos. En Dios con sus comidas a partir de animales sil-
los pueblos andinos urbanos y rurales es tradi- vestres de caza, tortugas y huevos de tortugas.
cional la preparación de los potajes que más Existen platos que son comunes aunque cada
gustaron a los finados cuando estuvieron en pueblo asume que lo suyo es mejor como el caso
vida, se llevan esos potajes al cementerio para del Mondongo o Patasqa (hecho de maíz pelado
que el espíritu del finado coma el «espíritu de que se prepara y consume en toda la sierra),
la comida». Este cumplimiento no solamente en cada caso asume el nombre diferenciado por
se hace con comida sino en diálogo con el di- el lugar: «mondongo ayacuchano, mondongo
funto al pie de su tumba, se escucha música y apurimeño, etcétera. Similar situación ocurre
se baila. Luego todos participan del banquete con el puchero que según las zonas va cambian-
de la parte material de la comida que han deja- do de nombre con el de sancochado en Junín,
do los difuntos. Lima y Huanuco; «olla» en Ayacucho, Apurímac
Los mayordomos, priostes y otros encarga- y «timpu» en el altiplano puneño.
dos de «pasar la fiesta» 76 durante el año, cum- Entre las bebidas la «chicha» de maíz es la
plen una serie de actividades para recaudar más popular. El maíz es procesado para obte-
dinero, abastecerse de productos y de leña, re- ner la qora, 77 insumo básico para preparar di-
cordar a los oferentes que se comprometieron versos tipos de chicha de acuerdo al grado de
a cooperar con la fiesta. Recordar a los colabo- fermentación y de «curación» 78 con las que una
radores un compromiso. Tiene su ritualidad y persona puede refrescarse o embriagarse y, al
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mismo tiempo, alimentarse, principalmente las trizar heridas, las convalecencias y el trata-
mujeres parturientas para «tener leche mater- miento de enfermedades específicas. Los gar-
na suficiente». La chicha, tiene uso ritual por- banzos para el tratamiento de afecciones de la
que sirve para ofrendar con las deidades. Está próstata; el chicharrón de carne de zorrillo 84
presente en todos los ritos andinos junto con para curar enfermedades bronquiales y
la sagrada hoja de coca 79 (condenada y acusada pulmonares 85; los caldos y comidas basados en
de los males del Perú sin conocer suficiente- ataqo a atawa y el picante de hojas y flores del
mente sus bondades), pero su consumo natu- nabo silvestre, para combatir las anemias y ca-
ral evita fatiga, hambre y sed; asimismo, es rencias de hierro en mujeres embarazadas; el
medicina para controlar dolencias estomacales espesado norteño para «levantar muertos» y
y utilizada como anti-espasmódico y analgési- contrarrestar los efectos del alcohol; caldo de
co y, en mate, es reguladora de las tensiones. ratón para tratar a los alcohólicos; caldo de
cabeza de perro negro para curar la locura;
La comida y bebida terapéutica caldo de la cabeza del pito o akakllu 86 contra la
epilepsia; y el chicharrón de carne de gato con-
Muchas son las bebidas y comidas terapéu- tra la anemia.
ticas que se preparan y consumen en los pue- Sin embargo, en la terapia el mayor uso se
blos andinos. Entre estas tenemos varios tipos observa en las bebidas calientes y «al ambien-
de comidas: Las reconstituyentes, preventivas te». Las bebidas preventivas son el mate de
y las terapéuticas propiamente dichas. manayupa contra las enfermedades renales; la
Entre las comidas preventivas están la maca pimpinela para fortalecer el corazón y equili-
que reconstituye el organismo y mejora las fa- brar los estados de ánimo; la muña previene
cultades mentales, físicas y sexuales; la achita, enfermedades estomacales y bronquiales. Las
quinua, tarwi, kañiwa y kiwicha que tiene alto hierbas medicinales para tratamiento de afec-
contenido vitamínico, proteico y calórico; la ciones varían de un caso a otro. Como cicatri-
atawa o ataqo que contiene bastante hierro la zante se usa el matico y la sangre de drago;
consumen principalmente las madres gestan- contra los males respiratorios la mullaca, 87 la
tes; las hierbas medicinales como la «manayu- huamanripa, 88 hojas de molle 89 ; contra las
pa» que previene las enfermedades renales; la luxaciones el sillkaw, 90 el matiku o moqomoqo; 91
«uña de gato» 80 que previene las enfermedades contra los estados de estrés se consume «cor-
cancerígenas, el caldo de rana o kayra para dial» bebida hecha con pétalos de flores silves-
mejorar la memoria. Algunas veces la ingesta tres y mate de ortiga 92 ; el paico contra las
de determinados alimentos terapéuticos tienen diarreas; el mate de coca y de apio 93 para la
también un componente ritual, así, las jóve- buena digestión; como diuréticos mate de la
nes de la etnia Ashaninka, cuando se les pre- taya o yanapasñacha. 94, la chicha del fruto del
senta la primera menstruación son aisladas y molle, entre otros. Los usos terapéuticos es-
alimentadas solamente con plátano porque de tán con relación al sistema de clasificación de
esta manera fortalecerán sus defensas contra sus recursos vegetales y animales que tiene
las carencias de calcio para las dentaduras. Las cada pueblo: hembra, macho; blanco, negro;
púberes que no comen suficiente plátano en su sallqa, qechwa; 95 frío, caliente; etc. que sirven
tiempo ritual son fáciles presa de las caries y para describir las cualidades y las propiedades
dolencias estomatológicas. de cada una de ellas.
Estos productos, ingeridos solos o asociados La abstinencia es otra forma de regular el
generan defensas en el cuerpo e inmuniza de funcionamiento del cuerpo y la salud del hom-
enfermedades infecto contagiosas. Es el caso bre. Su práctica se hace en los momentos de
de los emolientes con varios ingredientes: li- ritos de pasajes, durante la gestación y en las
naza, llantén, cola de caballo o pinkupinko, 81 convalecencias. Las abstinencias están asocia-
cebada, sumo de amargón, alfalfa, 82 zumo de das a dietas, a prohibiciones y a prescripciones
papa, limón y algunas gotas de sangre de drago facultativas e ideológicas. La abstinencia y el
o grado 83 que, consumido diariamente en ayu- ayuno junto con las dietas tienen fuerza de
nas, previene enfermedades y cicatriza las úl- norma y deben ser cumplidos por los pacien-
ceras estomacales. tes.
En el segundo caso están las comidas y los Relacionado a los alimentos y bebidas están
alimentos terapéuticos que sirven para: cica- las comidas y bebidas afrodisíacas que se pre-
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paran y consumen con finalidad de controlar o sufrimiento. La abundancia o la escasez de ali-


potenciar los apetitos sexuales. Se señala que mentos está concebida como una manifestación
la maca por su carácter revitalizador mejora de trato del hombre con la naturaleza y los
la potencia sexual mientras que la mashwa, cultivos. Si el trato es de amor (kuyay) enton-
pese a ser un alimento muy nutritivo, inhibe ces ¡las cosechas y las crianzas ganaderas se-
el vigor sexual. Por esta razón durante las fae- rán florecientes!
nas comunales que alejan a los varones por pro- En una sociedad altamente mítica la ingesta
longados tiempos de sus hogares se consume de los alimentos están asociados a un conjunto
más la mashwa, mientras que la maca se con- de creencias que pautan los hábitos alimen-
sume cuando están en el hogar. tarios (Torres 1983) de una colectividad deter-
Existen algunos potajes y bebidas prepara- minada. Así en las ciudades del Perú el consu-
das con fines de incentivar el apetito sexual. mo de la lenteja (leguminosa) los días lunes
Entre éstos está el cebiche de conchas negras «traerá buena suerte en la economía de la se-
en la costa norte y la chicha de qora de maíz, mana»; como el consumo del maíz pelado en
muy especial, que se ingiere para tener hijos Año Nuevo «atraerá a la pobreza».
mellizos y por esta razón se les llama La preparación de la pachamanka permite
«mellicera». El huanarpo macho 96 y hembra 97
pronosticar el futuro de las personas. Cuando
que ingieren tanto varones como mujeres para
sobran piedras calientes habrá escasez; cuan-
prolongar el orgasmo; la forma de uso, para
do al abrir la pachamanka las carnes no se han
unos es de mate para provocar erección o
sancochado suficientemente anuncia que «al-
flacidez, para el primero se ingiere el mate de
guno de la familia morirá».
huanarpo macho y para la flacidez mate de
La coca se utiliza en todas las ceremonias
huanarpo hembra. Sin embargo, el mayor uso
rituales y está presente en todos los altares
es del latex a manera de unto del wanarpo ma-
andinos como elemento indispensable para
cho para la erección y del wanarpo hembra para
ofrendar a la Pachamama y ahora también a
la flacidez después del orgasmo. Necesariamen-
te se usa los dos tipos de huanarpo. Según los santos católicos. La sacralización de la hoja
Dussault y otros (1981) el huanarpo tenía uso no solamente es por sus efectos medicinales
masivo durante el Perú prehispánico. sino también de acuerdo a su uso puede anun-
ciar los acontecimientos futuros. Pronostica lo
Implicancias en la ideología que va suceder y por esta razón hay toda una
tecnología ritual de lectura de las hojas de coca
En el mundo ideológico existen muchos mi- que conocen los especialistas por su sabor, por
tos acerca del origen de los alimentos. En pri- su forma, su tamaño, estado y ubicación en el
mer lugar, es la Pachamama la creadora de todo ambiente del ritual.
cuanto vida tiene y por eso se le respeta y se le Como parte de ritos y de creencias, están
prodiga ofreciéndole ritualmente siempre el también, las prohibiciones rituales del consu-
primer trago y los primeros frutos en los días mo de determinados productos alimenticios.
de fiesta y celebración. Se dice que los granos Los niños púberes no deben consumir huevos
son las lágrimas del sol que por alguna ocu- porque cuando sean grandes pueden tener in-
rrencia humana reía hasta llorar «de risa» y tensa actividad sexual y por esta razón proble-
las lágrimas que caían a la tierra llegaban bajo mas frecuentes y las niñas pueden tener mu-
la forma de granos de maíz y otros que el hom- chos hijos. En Año Nuevo no se debe consumir
bre los cultivó. Cada producto alimenticio tie- «mondongo» porque tendría carencias durante
ne su propia historia mítica y por eso es sagra- el año, popularmente se dice que se estaría
do y no se le puede desperdiciar ni maltratar «pelado» (sin nada) como el «maíz pelado» in-
porque siente como una persona. En la grediente base del mondongo.
cosmovisión andina, todo elemento que confor- La ingesta de algunas hierbas pueden pre-
ma forma parte del universo es una persona y ver hechos malos o buenos. Hacer mate del
como tal tiene vida y sentimiento. Respondien- helecho conocido como «rakiraki» sirve para
do a esta tradición es que no se puede entre- separar alguna persona de otra; así como el
mezclar la papa cocida con la papa cruda por- mate de «ratarata» 98 para no separarse de una
que sería como entremezclar el cuerpo vivo de persona. En fin, cada ingesta puede servir para
un hombre con el de un muerto y eso genera unir o para separar, para matar o conservar la
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vida, para bien o para mal, creencias que ani- etnocéntrico no solamente de los pueblos
man el comportamiento individual y colectivo andinos y amazónicos sino de toda la humani-
de las personas. dad. Sin embargo, cada una de ellas tienen sus
La lectura de las maneras de consumir los propias técnicas que las particularizan y por
alimentos cotidianos, rituales, terapéuticos y esta razón las comidas, bebidas y otros alimen-
otros pautan la vida colectiva, tiene carácter tos son símbolos de identidad.

Notas
1
La papa es un tubérculo propio de los pueblos 18
Lagidium peruvianum inca.
andinos y que por esta razón a sus pueblos se les define 19
Tayassu sp.
como los de la cultura de la papa como a los aztecas de
la cultura del maíz. 20
Tapirus terrestris.
2
Culturas étnicas identificadas por el Ministerio de 21
Entre ellos el Hayno (fulica ardeiaca), Huallata o
Educación y que, sin embargo, no incluyen a la totali- wachwa (Cheophaga melanopetera), la qarqawasaka
dad porque no todos los grupos étnicos han sido consi- (Fulica americana, F. Peruviana), la Parihuana
derados porque muchos de ellos están en situación de (Phoenicopterus ruber chilensis), el pato jerga (Anas
no contactados y forman parte de esos grupos que habi- georgica spiniacauda), la polla de agua (Gallinula
tan indistintamente territorios peruanos, bolivianos o chiropus germani), el pato silvestre (Carina moschata),
brasileños. el suchupato (Oxyura jamaicensis ferrogineus), el
yacuchullush (Podiceps chilensis morrisoni) la yucsa
3
Esta situación explica, por ejemplo, como la necesi- (Anas versicolor puna), el zambullidor blanquillo
dad de preparar alimentos ha recreado las huertas cam- (Podiceps occipitalis juninensis) y otros (Cabieses 1995).
pesinas con verduras introducidas, porque se requie-
ren ingredientes difíciles de conseguir y es mejor culti- 22
Solanum tuberosa, Solanum andígena con más de
varlos. 4000 variedades nativas y centenares de variedades
híbridas.
4
Choclo con queso, es una combinación importante
de lo andino con lo occidental. El choclo (choqllo) andino 23
Tropaeolum tuberosum.
ha encontrado en el queso europeo su complemento y 24
Oaxiles tuberosa.
popularmente son considerados «compadres».
25
Lepidium meyenii, es el cultivo andino más impor-
5
Con este nombre se conoce a la comida que usa tante de los últimos tiempos y que se va promoviendo
envases descartables difundidos en las principales ciu- su masiva producción e industrialización por su alta de-
dades, principalmente Lima. manda principalmente en los mercados europeos (Ale-
6
Amaranthus sp. mania) y Norteamerica.
26
Mirabilis expansa.
7
Tagetes elliptica.
27
Arracacia xanthorriza.
8
Minthostachus glabercens, Minthostacus setosa.
28
Manihot esculenta, Manihot utilísima.
9
Chenopodium ambrosioides.
29
Ullucus tuberosus.
10
Tegetes minuta.
30
Polimia sonchifolia.
11
Brassica campestris. 31
Aranchis hipogea.
12
Taraxacum officinali. 32
Colocascia esculenta.
13
Psoralea pubescens. 33
Chenopodium quinua. La quinua con la kañiwa,
14
Acerca de plantas y animales con los que se prepa- achita y kiwicha son de alto valor nutritivo que tiene
ran las comidas típicas, criollas, nacionales e interna- una alta demanda del mercado externo y han sido utili-
cionales consultar a Fernando Cabieses (1993 y 1995) y zados como alimentos para los astronautas de la NASA.
los trabajos del Grupo Asociado Talpuy que tienen nú- 34
Chenopodium pellidicaule.
meros especiales dedicados a los alimentos andinos:
«Minka» No. 21, Tubérculos Andinos, No. 22 sobre Gra-
35
Amarantus caudatus.
nos. 36
Lagenaria siceraria.
15
Chaqo ceremonia de caza para regular el creci- 37
Zea mays.
miento vegetativo de la fauna. Actualmente se efectúa
para la captura de los animales silvestres predadores
38
Cannaedulis sp.
de los cultivos y de las crianzas ganaderas en algunas 39
Cucúrbita moschata, Cucúrbita fisfolia y otras es-
altoandinas, principalmente de aquellas que colindan pecies, muy variadas de costa y sierra.
con la ceja de selva.
40
Phaseulus vulgaris, Lima bean, Canavalia
16
Odocoicelus virginianus.
ensidormsi y otras especies de diversos tamaños y colo-
17
Hippocemelus anicensis. res.
R.I.F. 17, 2002 Página 103

41
Phaseolus Lunatus. 67
Especie de tamal, hecho en base a los granos de
choclo molido con azúcar, aromatizado con yerbas sil-
42
Lupinus mutabilis. vestres (anís por ejemplo) y envuelto en las pancas
Cicer arietinum. Planta cultivada en Perú, de ori-
43 (envoltorios) de los mismos choclos.
gen americano. Legumbre propiamente dicha. Gramínea, que identifica a cualquier cereal o gra-
68

Eritrina edulis. Sobre este árbol leguminoso


44 mínea procesada para consumo humano en el desayu-
andino hay un estudio de Escamilo (1994). no.

45
Caosicum sp.
69
En algunos hogares se toma previamente algún
tipo de jugo.
46
Solanum lycopersicum.
70
Las poblaciones originarias no llaman quechua a
47
Bixa orellana. su idioma sino runasimi que significa el «habla del hom-
bre». Quechua, en cambio, es la denominación que se
48
Tegete minusa. da a un piso ecológico de clima templado, zona produc-
49
Mentha viridis, Mentha piperita. tora de cereales y entre los 2000 y 3500 msnm.
50
Lama glama. Al respecto J. J. García Miranda (1997) hace un
71

estudio acerca de la importancia del fogón en la


51
Lama pacus. cosmovisión campesina andina.
52
Lama guanicoe (No fue domesticado plenamente). 72
Qoqaw en Runasimi Chanka y milkapa en
53
Vicugna vicugna. (No fue domesticado plenamen- Runasimi Wanka. Runasimi es el idioma conocido como
te) quechua que en el Perú tienen muchos grupos
idiomáticos y dialectos.
54
Cavia cobaya, Cavia Porcellus.
73
Refrigerio que se consume a media jornada de tra-
Existe especialización en la preparación de hari-
55
bajo.
nas o molidos sobre la base de una o más semillas cru-
das y tostadas que se vende para el consumo directo o 74
Kachipa, queso salado y seco preparado
procesado de alimentos y bebidas. artesanalmente de leche de vacuno o caprino.
56
Uno de estos es el «sanku», harina tostada hervida 75
Clímaco Miranda hizo un breve resumen del con-
en poco agua, que reemplaza al pan de horno. tenido y modo de preparar el shiwayru. V. La Gaceta
No. 7, Sociedad Científica Andina de Folklore,
57
Los silos o almacenes son de varios tipos y usos. Huancayo, Perú.
Tienen varias denominaciones: Chakana, Marka, Kolqa,
Qolqas, Pirwa, Troja, Taqe, etc. 76
En las fiestas patronales y cívicas algunas perso-
nas «voluntariamente» asumen el cargo de organizar y
Altillo construido con cañas secas de carrizo en la
58
conducir la fiesta trabajando para ello durante todo el
parte alta y hacia la cumbrera de las viviendas rurales.
año con el auxilio de parientes, vecinos y amistades. A
59
Almacenes construidos con material durable en ellos se les denomina, según los casos, «Carguyoq,
lugares donde corre aire (cumbre de los morros o lade- cargonte, mayordomo, prioste, amo, patrón, centurión,
ras), fuera del ambiente hogareño. diputado, alferado, varayoq, etc.» De acuerdo a cada
lugar.
60
Almacén construido con los rastrojos de trigo, o
con paja o ichu de las punas para almacenar granos y 77
Jora es el maíz procesado mediante la germinación
tubérculos, se localiza en los lugares más oscuros de la interrumpida.
vivienda campesina. 78
Curación se llama al acto de arreglar el sabor de la
Enramado de varillas, cañas huecas o lianas que
61 chicha con ciertas dosis de alcoholes, principalmente el
se ubica en la cocina y por lo general sobre el fogón aguardiente de caña de azúcar que es llamado «cañazo»
para conservar carnes, grasas, huesos, quesos y otros o simplemente «caña».
soborizantes de origen animal. 79
Erythroxilon cocae.
62
Eucaliptus globulus. 80
Uncaria tomentosa.
Almacenes hechos de lianas y ramas, para guardar
63

granos y tubérculos.
81
Equicetum giganteum.

Cestos grandes hechos de carrizo o lianas. Tiene


64
82
Medicago sativa.
varios usos. 83
Crotón traconoides.
Huatia forma muy rudimentaria de cocción de ali-
65
84
Conepatus sp.
mentos sin utilizar vajilla o enseres de cocina y sólo
calentando la tierra, terrones y piedras. 85
(Tuberculosis, bronquitis, resfriados y otras).
Pachamanka, forma de cocción de alimentos utili-
66 86
Colaptes rupícola.
zando piedras calentadas con los que se ponen las car-
nes, tubérculos, leguminosas, y humitas y otros para
87
Muehlenbeckia volcánica.
luego ser cubiertos con rastrojos vegetales y tierra pata 88
Laccopetalum giganteum.
que en un tiempo prudencial se sancoche y ser consu-
midos festivamente. 89
Schinus molle.
Página 104 R.I.F. 17, 2002

90
Prideus pilosa. 95
Sallqa: Zona muy alta y fría, quechua: zona tem-
plada. La clasificación sallqa qechwa relaciona esta con-
91
Piper elongatum. dición.
92
Loasa urens. 96
Jatropha macrantha.
93
Apium graveolens. 97
Cnidoculus baciacanthus.
94
Braccharis sp. 98
Desmondium adscendens.

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Huancayo, Perú enero de 2000.


Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 105-113 (2002) Página 105

Estudiar la poesía improvisada.


Hacia una metodología interdisciplinar
Alberto del Campo Tejedor *

A pesar de que la poesía improvisada es un género conocido hoy en los cinco


continentes y especialmente vivo en el contexto latinoamericano, los estudios
sobre la repentización poética se caracterizan aun por su escasez, su
monodisciplinariedad -mayoritariamente desde la filología- e incluso por un mar-
cado carácter esencialista y romántico. En este ensayo el filólogo y antropólogo
de la Universidad de Sevilla (España) revisa éstos y otros déficits de los estu-
dios que abordan esta manifestación oral, para proponer un marco teórico-
metodológico interdisciplinar elaborado a raíz de su investigación etnográfica,
filológica y musical entre los troveros de la comarca andaluza de la Alpujarra,
en el que aboga por estudiar el trovo no como textos de letra muerta sino como un
proceso comunicativo para cuya comprensión hay que abordar su creación y re-
cepción, su semiótica y pragmática, el marco y situación concreta en que surge,
los improvisadores, la audiencia y demás participantes, la cultura en que se
imbrican y cuantos elementos lingüístico-semióticos y socioantropológicos son
relevantes para comprender la performance trovera en su contexto.
Palabras clave: improvisación, poesía, metodología, interdisciplinar.

Introducción

Hace una década que el especialista en litera- la que estamos inmersos desde 1999. Como
tura oral Samuel Armistead (1992) se lamen- hemos descrito en otro lugar (del Campo 2000)
taba durante una conferencia sobre «la poesía el trovo es el nombre con que los habitantes
oral improvisada en el mundo hispánico» de la de la comarca granadina-almeriense de la
poca atención que este fenómeno había recibi- Alpujarra designan a una poesía oral cantada o
do en ámbitos académicos: «la poesía improvi- hablada improvisadamente en quintillas o, más
sada ha sido como la cenicienta, la oveja ne- recientemente también, en décimas, en versos
gra, de la literatura oral» (Armistead 1992). octosílabos, de rima consonante o asonante por
Ciertamente, y a pesar de los importantes defecto. Surge en las llamadas controversias o
avances que se han detectado desde los años porfías, especie de duelos, enfrentamientos o
70 en el estudio de las manifestaciones de crea- luchas dialécticas entre dos o más poetas, los
tividad verbal con una riqueza de enfoques, cuales polemizan improvisando sus versos al-
teorías y aportaciones inusitada, la poesía im- ternativamente durante horas o días.
provisada parece permanecer como área de es- Creemos que la poca atención que han reci-
tudio minoritaria, cuando no aislada, ajena a bido los fenómenos de poesía improvisada como
los debates epistemológicos de las disciplinas el trovo alpujarreño; el excesivo hermetismo
que la afectan, y aferrada a metodologías y de determinados enfoques tradicionalmente
paradigmas ya superados en otros ámbitos de legitimados para ocuparse de estas temáticas,
estudio. la pervivencia de paradigmas e ideas anacró-
En este artículo queremos reflexionar sobre nicas; y la no aplicación de un enfoque, una
la metodología interdisciplinar que estamos uti- teoría y un método que traspase las peculiari-
lizando en nuestra investigación sobre los dades de cada rama académica y analice estas
troveros de la Alpujarra (Andalucía, España) en acciones expresivas orales de forma interdisci-

* Departamento de Antropología Social, Universidad de Sevilla, España.


E-mail: albertodelcampo@iespana.es
Página 106 R.I.F. 17, 2002

plinar, son fenómenos que se retroalimentan la quintaesencia del Arte en mayúscula, el Arte
y que suponen graves déficits que los investi- en estado puro y natural, como «flujo espontá-
gadores debemos superar si queremos avanzar neo de fuertes sentimientos», tal como lo defi-
hacia una comprensión in toto de la poesía nía por ejemplo Wordsworth (Smith 1905). La
improvisada y de otros géneros literarios. Si poesía oral -pensaban- era simple, popular, pri-
las formas literarias orales -improvisadas o no- mitiva, comunal, tradicional, homogénea, anó-
son a la vez un conjunto de textos poéticos nima, espontánea, inmediata, pero sobre todo,
enmarcados en una tradición colectiva, las pro- hermosa, bucólicamente hermosa. La actitud
ducciones individuales de determinados suje- hacia los productos naturales de los primitivos
tos, juegos del lenguaje connotativos, procesos y analfabetos campesinos, de la gente común,
de comunicación y comportamiento con códi- del Pueblo en definitiva, se teñía de una admi-
gos estéticos específicos, hechos sociales que ración -de un romanticismo, decimos hoy- fru-
surgen históricamente en diferentes contextos, to del escapismo y la insatisfacción que el mun-
bajo determinadas coordenadas tempo- y do racional provocaba en estos autores. Es en
toposensitivas (Mandly 1996), es decir, en un ese contexto en el que surge el Folk-lore (el
aquí y ahora concretos, la metodología que in- saber del Pueblo) como disciplina, cuando
tente abordar su comprensión e interpretación William Thoms sugiere el término en 1846. Un
ha de tomar en cuenta necesariamente todos siglo más tarde el Dictionary of Folklore de
estos aspectos, ha de ser inexorablemente una Leach (1949) daba nada menos que treinta y
metodología interdisciplinar. De lo contrario tres definiciones diferentes de dicho vocablo,
nuestra aportación será en el mejor de los ca- pero casi todas ellas seguían desprendiendo un
sos sectorial, y en las aplicaciones más hermé- aroma romántico y esencialista.
ticas, sectaria. Creemos pues que la metodolo- En el mundo hispánico la visión folclórica
gía que aquí exponemos, y que parte tanto de romántica ha tenido una especial profusión
nuestra formación académica como antropó- gracias a los trabajos de Antonio Machado y
logo y filólogo en España y los Estados Unidos, Alvarez, el padre de los hermanos Machado,
como de nuestra propia experiencia investiga- Manuel y Antonio. Nacido en 1846 -año de la
dora en trabajo de campo en distintas partes famosa formulación del Folk-Lore como cien-
de Andalucía, puede proporcionar unas herra- cia que estudia el saber del Pueblo- Machado y
mientas que, esperamos, resulten útiles a quie- Alvarez bebió desde temprana edad de los pos-
nes se acerquen a los trovos o a otras manifes- tulados románticos y evolucionistas y se dedi-
taciones de literatura oral para vivirlos y estu- có con ahínco a la recolección de las produccio-
diarlos. nes populares. «¿Queréis conocer la historia de
un pueblo? Ved sus romances. ¿Aspiráis a sa-
Algunos déficits de los estudios sobre ber de lo que es capaz? Estudiad sus cantares»,
improvisación poética decía en 1869. Y lo hizo. Según sus propias es-
timaciones llegó a reunir de los labios del pue-
Los orígenes en los estudios sobre la litera- blo hasta 11.000 coplas en las provincias anda-
tura oral suelen situarse dentro del movimien- luzas de Cádiz, Huelva y Sevilla.
to romántico surgido en Alemania a finales del Aún hoy los escritos de muchos eruditos lo-
XVIII. Desde las formulaciones lanzadas entre cales y supuestos folcloristas de la tradición
1775 y 1815 por los alemanes Johann Gottfried desprenden un aroma bucólico que hunde sus
Herder que buscaba un supuesto carácter na- raíces en las visiones románticas y evolucio-
cional en el espíritu del pueblo (Volksgeist) sub- nistas del XIX. Muchos estudios sobre la poe-
yacente en todas las canciones populares sía improvisada parecen seguir desprendiendo
(Volkslieder), y su coetáneo literato Grimm que un aroma esencialista ya superado en otros
oponía a la cultura docta la auténtica, simple y ámbitos de investigación. Independientemen-
anónima poesía natural (Naturpoesie), la visión te del enfoque teórico-metodológico utilizado
romántica ha impregnado muchos de los estu- son frecuentes las referencias al repentismo
dios sobre la literatura oral, aquí y allende como «la voz del pueblo», al «genio popular» o
nuestras fronteras. Para los románticos, la a la improvisación como el paradigma de una
poesía popular -aquella que habitaba las zonas «poesía natural, intuitiva, espontánea, que bro-
más rurales y olvidadas de la civilización- era ta de lo más profundo del alma humana». Son
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citas textuales cuya autoría, para no entrar en se ha avanzado más en diez años que en todas
personalismos y estériles disputas academicis- las décadas anteriores juntas. Así han apareci-
tas, omitiré mencionar. Coinciden grosso modo do brillantes obras como el manual del
con los que Luis Díaz Viana (1999) en un re- repentista y estudioso cubano Alexis Díaz-Pi-
ciente libro ha llamado irónicamente «los guar- mienta (1998), el estudio sobre la décima his-
dianes de la tradición». pánica del profesor canario Maximiano Trape-
Las ciencias sociales se han encargado hace ro (1996) o el volumen que la asociación de
tiempo de desmitificar y falsear estas visiones amigos del bertsolarismo -los improvisadores
románticas, nacionalistas, evolucionistas, me- poéticos del País Vasco- ha editado reciente-
tafísicas -folcloristas, las llamamos aquí en con- mente (Garzia, Sarausa, Egaña, 2001). Algunos
traposición a las folclóricas- pero todavía per- de estos trabajos son frutos directos de los de-
dura esta imagen bucólica del arte popular bates surgidos en los seis encuentros-festiva-
como el último reducto natural del hombre. La les iberoamericanos de la décima y el verso
poesía improvisada parece ser un magnífico improvisado celebrados en Cuba, Méjico y Las
campo para estos esencialismos idealistas, tan Palmas de Gran Canaria. Ha habido en esta
estereotipados como falsos. Su relevancia ra- década pasada encuentros de poetas improvi-
dica no sólo en que tales tópicos han sadores en Chile, Perú, Argentina o España, y
influenciado los análisis de generaciones de es- en revistas de folclore, antropología, sociolo-
tudiosos de la literatura oral, sino que su hue- gía y literatura aparecen cada vez más artícu-
lla es rastreable aún con mayor facilidad en las los que analizan fenómenos de poesía improvi-
asunciones populares sobre los orígenes y las sada en lugares tan dispares como la Alpujarra
esencias de este arte. La idea de que las socie- granadina o Cuba. Un vistazo a la bibliografía
dades progresan y de que las manifestaciones recopilada por Maximiano Trapero en las Ac-
literarias orales como los trovos no son más tas del VI Encuentro-Festival Iberoamericano
que vestigios de épocas pasadas, que hoy sólo de la Décima y el Verso improvisado (Trapero
encontraríamos en contextos rurales ajenos al et. al. 2000), nos muestran la presencia de cien-
devenir globalizador, forma parte ya del cor- tos de títulos que hacen referencia indirecta o
pus de tópicos focloristas que letrados e directamente a la poesía improvisada. La aten-
iletrados asumen sin rubor ni escepticismo. ción investigadora sobre este objeto de estudio
Forma parte, como ironiza Ruth Finnegan ha aumentado pues considerablemente. Pero
(1992), de «lo que todo el mundo sabe sobre la ¿cuáles son los frutos de estas aportaciones?
literatura oral». En términos generales y salvo honrosas excep-
Para el norteamericano Dan Ben-Amos ciones, nos atreveríamos a afirmar que nos
(1972) estas concepciones románticas han sido acercan al fenómeno repentístico de manera
un pesado lastre para el desarrollo de una teo- unilateral, sesgada y, por lo tanto, incomple-
ría científica y son parcialmente responsables ta. Así, en la tradición investigadora del mun-
del hecho de que, mientras otras disciplinas do hispánico sobre la literatura oral siguen
que emergieron durante el siglo XIX se hayan primando en forma hegemónica los enfoques
desarrollado notablemente, el folclore aún siga basados en el análisis de los textos. Esto no
estancado entre un nutrido grupo de estudio- debe extrañarnos ya que si las universidades
sos, en aquellos postulados panegíricos sin fun- españolas e hispanoamericanas cuentan con
damento científico que surgieron en un momen- una amplia tradición filológica, la sociología y,
to histórico determinado en donde cada uno se más aún la antropología, han brillado por su
empeñaba en encontrar en los versos recopila- ausencia, salvo algunas contadas excepciones.
dos el tan manido espíritu del pueblo. La fasci- Y cuando se han consolidado aun en reducidos
nación del científico por los objetos y los suje- círculos, muchos siguen aplicando postulados,
tos que estudia no debe permitir que se deje la teorías y técnicas de investigación que se han
puerta abierta para que se cuele el romántico desechado desde hace décadas en lugares con
Volksgeist. una larga tradición académica. De ahí que el
En los últimos años, no obstante, algunos considerable aumento en la dedicación investi-
estudios sobre la poesía improvisada han supe- gadora sobre fenómenos expresivos como la
rado con brillantez estos reduccionismos, tan- poesía improvisada durante los últimos años
to que quizás no sea imprudente afirmar que haya que celebrarlo con cautela. Muchos de
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estos estudios parten en primer lugar de unos formas expresivas ha de «describirlas densa-
postulados apriorísticos que, en el mejor de los mente en su contexto» y desde el punto de vis-
casos, simplifican y parcializan la realidad, y, ta de los actores o protagonistas que partici-
en segundo lugar, basan sus inferencias expli- pan en ellas, lo que se ha venido a denominar
cativas casi únicamente en el análisis de los el enfoque emic (opuesto al etic, al punto de
textos. Tampoco queremos ser catastrofistas. vista externo del investigador). Para los sim-
Como hemos comentado con anterioridad, exis- bólico-interpretativistas los cuentos, los mitos,
ten algunos estudios que toman en cuenta otros los trovos, las leyendas dicen cosas sobre y para
elementos como el contexto, las funciones so- los que participan de y en las narraciones. La
ciales, las significaciones implícitas, los propios labor del etnógrafo radica en rescatar lo dicho
participantes, etc., pero aun así focalizan su en ocasiones perecederas e interpretar las sig-
atención mayoritariamente sobre lo que pode- nificaciones que tienen para sus actores en el
mos deducir en esos aspectos de las letras de contexto concreto en donde surgen. Los que
los versos. Contamos así con multitud de reco- han seguido a Geertz han abandonado los gran-
pilaciones y transcripciones de versos impro- des paradigmas explicativos, las teorías univer-
visados, muchas descripciones más o menos sales, y las generalizaciones sobre la mente
folcloristas y panegíricas sobre el arte humana, para centrarse en la minuciosa des-
repentístico, bastantes estudios de crítica lite- cripción de significados en una cultura local.
raria filológica convencional, algunos que ana- La primacía del contexto sobre el texto, del ar-
lizan el fenómeno históricamente, pocas incur- tífice de la creación cultural sobre el investi-
siones desde la sociología literaria y del arte, gador, del proceso de génesis y recepción so-
escasísimas aportaciones desde la antropología bre el producto, ha abierto en las últimas tres
social y cultural, y muchas menos -casi diría décadas la posibilidad de comprender los fenó-
ninguna- desde enfoques interdisciplinares. menos expresivos orales como hechos sociales
semióticos, no sólo como textos de letra muer-
Del texto al contexto ta.
Los trabajos de Clifford Geertz influyeron
Como respuesta a los excesos filológicos cen- en la década de los 70 en un amplio grupo de
trados únicamente en la recopilación y clasifi- antropólogos, sociólogos, folcloristas y filólogos,
cación de los textos poéticos, surgió en el pri- tanto europeos como norteamericanos. Un cam-
mer tercio de este siglo una serie de científi- bio crucial se estaba gestando entre los inves-
cos sociales decididos a relacionar las manifes- tigadores de la expresividad oral: el estudio li-
taciones orales con el contexto en donde terario de los textos daba paso ahora al análi-
emergían, para descubrir el papel de cada for- sis de los procesos de creación y recepción de
ma de expresión en dicha sociedad. En Espa- estos textos en sus respectivos contextos
ña, el mismo Menéndez y Pelayo (1943) ya ha- socioculturales. El mundo de la expresividad
bía advertido refiriéndose a los cancioneros me- oral comenzaba a interpretarse como proceso
dievales que «para ser enteramente justos, hay de comunicación, más que como compendio de
que poner esta poesía en su marco propio, y letras muertas. Como nos hacen ver Bauman y
hacernos cargo de que los contemporáneos no Briggs en un sugerente artículo (1990), el bri-
la vieron, como nosotros, en las rancias pági- tánico Malinowski ya nos había advertido en la
nas de un códice, donde se ha tornado letra década de los 20 sobre la importancia del con-
muerta, sino rodeada de todos los prestigios que texto cultural e interaccional en el uso del len-
podían ofrecer las fiestas y saraos de una corte guaje, al prestar atención a formas artísticas
magnífica y ostentosa, en que estas poesías no verbales como los conjuros mágicos, pero no
se leían, sino que se cantaban, salvando sin es hasta las aportaciones de autores como
duda lo gracioso del tono la insignificancia de Bateson, Goffman, Jakobson o Hymes cuando
la letra». el citado cambio epistemológico se realiza en
A principios de los años 70 surgió en Esta- la práctica.
dos Unidos, de la mano del antropólogo Clifford Los primeros folcloristas románticos habían
Geertz, el llamado enfoque simbólico- partido de la esencia del arte popular; los
interpretativo. Para el autor de La Interpreta- filólogos se habían volcado en la recolección y
ción de las Culturas (1997), el estudioso de las clasificación de textos motivados por la no me-
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nos romántica asunción de que estarían próxi- proxémicos utilizados (verso, prosa, movimien-
mos a desaparecer; los sociólogos y antropó- tos corporales), y cuantos elementos formen
logos habían interrelacionado los cuentos, las parte del proceso comunicativo que estudia-
baladas, los poemas con la sociedad en que se mos. Todos estos factores son relevantes para
enmarcaban pero, hasta los años 70, seguían comprender las expresiones orales in toto, pues
empecinados en deducir sus explicaciones de su particular conjunción los actores y el
socioculturales de los mismos textos. Ahora la auditorio infieren un marco de significados en
tendencia dominante centraba sus esfuerzos en el que las acciones (el cantar) y los actos (las
interpretar las expresiones verbales como «fol- canciones) se interpretan inteligiblemente. Son
clore-en-situación» (Zumthor 1991) poniendo el estos elementos los que construyen la perfor-
acento sobre el proceso de gestación y recep- mance como evento diferente al marco cotidia-
ción in situ de estas creaciones en determina- no. En otras palabras, la interacción de estos
dos contextos. Lo que antaño eran considera- elementos borra la cotidianeidad y establece un
dos meros textos se verán ahora como comple- nuevo contexto -el festivo, el artístico, el
jos procesos de comunicación estética que sur- carnavalesco, el lúgubre- dentro del cual las
gen en unas coordenadas espaciales y tempo- expresiones orales tienen sentido. Dicho de una
rales, entre unos determinados sujetos, en un manera burda, en una performance -una vela-
aquí y ahora que resulta imprescindible des- da de improvisación poética en la Alpujarra, por
cribir para comprender las expresiones orales ejemplo- coexisten y se interrelacionan todos
como auténticos hechos sociales. estos elementos que expresan a los que parti-
cipan en ella (los troveros y su auditorio, en
Del contexto a la performance nuestro ejemplo) el siguiente mensaje: «inter-
pretemos lo que estamos haciendo, diciendo y
El concepto de performance, que en caste- escuchando no en un sentido literal -atendien-
llano cabe traducir aproximadamente -sin los do sólo lo que dicen los trovos-, como si hoy
matices de la palabra inglesa- por actuación, fuera un día corriente, sino en un sentido es-
será el eje paradigmático de estas nuevas ten- pecial, pues estamos aquí y ahora en una vela-
dencias. Desde la pionera definición de Richard da trovera, y las palabras deben ser interpre-
Bauman en 1977, el término ha sido aplicado a tadas en relación al contexto en que son di-
multitud de estudios sobre géneros tan dispa- chas».
res como los chistes, el teatro o los eventos La idea de que todos estos elementos confi-
deportivos. Bauman (1992) entiende por perfor- guran un marco interpretativo, dentro del cual
mance «un modo de comunicación intenso y es- las acciones expresivas orales cobran su signi-
téticamente caracterizado, enmarcado de una ficado al proporcionarnos dicho marco los cri-
manera especial y puesto en escena para una terios para discriminar unos mensajes de otros,
audiencia», «un modo de acción que construye fue enunciada por primera vez en el trabajo de
o representa un marco interpretativo especial Gregory Bateson (1972), y posteriormente en
dentro del cual ha de entenderse el acto de co- el más influyente del sociólogo canadiense
municación». El canadiense Paul Zumthor Erving Goffman (1974). No es éste el lugar para
(1991) la define en términos similares: «La per- profundizar en las importantísimas aportacio-
formance es la acción compleja por la cual un nes de estos autores para las ciencias sociales,
mensaje poético es simultáneamente transmi- fundamentalmente del segundo, pero sí me
tido y percibido, aquí y ahora» y Blackburn parece imprescindible conocer el uso que
(1986) dice que la performance es «lo que le pasa folcloristas como Richard Bauman han hecho
al texto en el contexto». del concepto de frame (marco). Para Bauman
El término performance hace referencia (1984) no existe ningún acto comunicativo des-
pues a un fenómeno comunicativo que incluye nudo de condicionantes situacionales, lingüís-
la acción (cantar, recitar, contar, etc.), el acto ticos, socioculturales, etc. Todos se encuadran
(el canto, la recitación, el cuento), la situación -valga la metáfora- en un marco o en varios,
en donde se actúa (una fiesta, un festival, una dentro del cual la información puede ser co-
velada), los actores (los poetas, los troveros, municada sin malentendidos. Un error en mi
los juglares), la audiencia (otros poetas, espec- apreciación sobre el marco dentro del cual se
tadores pasivos), los recursos verbales y me está comunicando un mensaje, puede lle-
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varme a errar -malinterpretar- dicho mensaje, comunicación fue denominada por Bateson
si creemos, por ejemplo, que nos están insul- metacomunicación. En nuestro ejemplo, esto
tando en serio, cuando en realidad el interlo- quiere decir que en cada velada trovera, en cada
cutor nos está gastando una broma en un am- fiesta trovera -en cada performance trovera-
biente que él considera festivo. Bauman cita hemos de indagar los elementos y recursos que
algunos de estos marcos como ejemplos: la in- enmarcan esos actos comunicativos como ta-
sinuación, la broma, la imitación, etc. les, como veladas troveras, como fiestas
De la específica interacción de los elemen- troveras, de tal manera que esto nos permita
tos más arriba enunciados -actores, auditorio, comprender cómo el participante puede inter-
contexto espacial, etc.,- depende el que los par- pretar los mensajes que allí se construyen.
ticipantes en un evento expresivo -una velada Estos elementos y recursos son a veces
trovera, siguiendo con el ejemplo- construyan rastreables en los propios textos como las fór-
simbólicamente un marco u otro. No basta con mulas lingüísticas especiales para empezar y
que sepamos el contenido de un mensaje. El finalizar la velada («yo soy aquel trovero...»,
mismo texto puede ser un desafío, una invita- «quiero a todos saludar», «y ahora me despi-
ción, un reproche o un alarde de erudición. Que do», etc.), mientras que otras se encuentran
lo interpretemos dentro del marco correcto -es fuera del propio texto, así especiales mensajes
decir tal como el que lo enuncia quiere que lo proxémicos (movimiento del cuerpo), reaccio-
interpretemos- depende el que comprendamos nes del público que a su vez retroalimentan al
todos los elementos que interactúan en el acto trovero (risas, críticas, versos espontáneos de
comunicativo, y no sólo los puramente textua- algún aficionado, etc.), elementos situacionales
les. No ocurre de distinta manera en los actos del espacio (decoración del tablado, por ejem-
expresivos catalogados como artísticos o plo), ocasión para la que se ha llamado a los
folclóricos. Una copla puede ser un piropo, una troveros (un fiesta del ciclo agrario, un festi-
burla o una mera demostración de la capaci- val pagado, un recital en la universidad), rela-
dad poética del que la canta, y ello no depende ción entre estos (de amistad, de rivalidad
sólo de qué diga la copla, sino -insistimos- quién intervecinal), etc. La lista de elementos que
lo diga, cómo, dónde, cuándo, a quién, por qué, interactúan en cualquier performance es vir-
etc. Para comprender y poder interpretar el tualmente ilimitada, pero sólo pueden captar-
contenido de los versos -los textos-, hemos de se desde la observación participante del inves-
observar también a los troveros, al auditorio, tigador con los investigados. Lo hemos dicho
a la situación particular, al contexto físico, al con respecto al trovo en otro lugar (del Campo
momento temporal, y a la cultura dentro de la 2000): un análisis que se quede en la mera re-
cual se inserta coherentemente el fenómeno copilación de los significantes, que indague
expresivo observado. Esta observación que en exclusivamente la belleza artística de la crea-
la tradición antropológica ha de ser participan- ción poético-musical, nos acercará sólo de una
te, no puede tampoco limitarse al momento de manera empobrecida, parcial al fenómeno tro-
la recitación, del cante, de la controversia vero. Para captar la especificidad cultural cons-
trovera, sino que ha de ir más allá, investigan- truida a través de ese arte, el investigador ha
do el antes y el después de las performances. de experimentar la pragmática trovera in vivo,
La razón es sencilla: algunos elementos, cla- en el calor de una buena controversia trovera,
ves para interpretar las performances, pueden en el mismo momento de su creación, en ese
aparecer en ellas de manera tácita o no expre- impreciso instante que dura la sacudida emo-
sarse siquiera. Puesto que las conductas hu- cional del trueno poético.
manas sólo tienen sentido en el contexto cul- Cualquiera que haya acompañado a los
tural donde surgen, el investigador ha de co- troveros alpujarreños en diferentes contextos
nocer la cultura -en sentido antropológico, sabrá que los trovos (los textos) son bien dife-
holístico- de las personas que intervienen en rentes en función de todas estas variables. Un
una performance. análisis comparativo nos ha demostrado que los
Todo acto de comunicación incluye, pues, un troveros no dicen lo mismo ni de la misma
cúmulo de mensajes explícitos o implícitos que manera en una velada cortijera familiar, en un
nos dan instrucciones para interpretar los de- multitudinario festival turístico, o en una de-
más mensajes. Esta comunicación sobre la mostración en el Aula Magna de la Universi-
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dad, como hemos tenido ocasión de presenciar. ce como el tiempo real de la recitación divi-
Tampoco son las letras homogéneas entre los diendo las palabras en líneas según las
distintos troveros. La diferencia -nos decía un alternancias de sonidos y silencios; el nivel de
trovero hace poco en Granada-, entre Miguel entonación y la voz asignando letras pequeñas
García, apodado Candiota, el mejor trovero de o grandes, minúsculas o mayúsculas; el lengua-
La Alpujarra y los que de vez en cuando logran je proxémico de gestos y movimientos corpo-
improvisar algún verso después de unas copas, rales mediante las anotaciones en el margen
es la misma que hay entre Quevedo y una com- derecho de los versos, etc. A pesar de los pro-
parsa del carnaval gaditano. «Dependiendo del metedores arranques de la Etnopoética, sus
rival que tengas enfrente», aclaraba otro, «res- contribuciones resultan cuanto menos de du-
pondes de una manera u otra, te salen unos dosa eficacia, ya sea por la complejidad de las
trovos picantes o que no dicen nada, te pones convenciones transcriptivas, ya sea por las li-
chistoso o profundo». De igual manera, los mitaciones de éstas para describir las comple-
troveros aseguran dar lo mejor de sí mismos jas interacciones entre los distintos elementos
cuando el público responde, pues es en de cada performance.
interacción con ellos -mediante jaleos, aplau-
sos, silbidos, etc.- cómo se construyen los ver- Conclusiones
sos a lo largo de una velada. Pero no es éste el
lugar para exponer los resultados de nuestra Nuestra propuesta teórico-metodológica
investigación. Lo que nos ha quedado patente para el estudio de la poesía improvisada inten-
es que existe una multitud de factores en el
ta paliar algunos de los déficits mencionados y
proceso comunicativo trovero que no se extraen
aprovecha algunos de los logros de las tenden-
del mero análisis literario de los versos, sino
cias interdisciplinares de los estudios de per-
que están relacionados con la situación concre-
formance. No se trata de llegar allí donde pre-
ta y la cultura en que dichos versos fueron
tendemos recoger los trovos, grabarlos,
enunciados.
transcribirlos, clasificarlos e interpretarlos con
Las aportaciones de los estudios de perfor-
una teoría, un paradigma, ni siquiera con va-
mance han sacado a la luz un problema que es
rios. Por el contrario nos inclinamos por un
familiar a todo aquel que haya recogido y
trabajo de campo interdisciplinar que no se
transcrito expresiones orales, sean éstas can-
quede en la mera recolección de textos sino que
tadas o recitadas, sean narrativas en prosa o
observe participativamente en el antes, duran-
poemas en verso: ¿cómo trasladar al papel en
te y después de la performance trovera, para
nuestras transcripciones los elementos y re-
en última instancia comprender todos los ele-
cursos pragmáticos que no se desprenden de la
mentos culturales, sociales, económicos, polí-
misma letra? ¿cómo comunicar al lector la
ticos, estéticos, ideológicos, etc., que no apa-
emoción despertada entre el auditorio y las re-
acciones de los propios actores? ¿cómo descri- recen directamente en los versos de los poe-
bir los movimientos de los troveros, sus ges- mas, pero sin cuya descripción e interpretación
tos, el tono de sus voces? ¿cómo enmarcar los no podemos inferir la significación que el trovo
enunciados en los momentos espaciales y tem- tiene para sus actores. Abogamos pues por un
porales en que surgieron? ¿cómo pintar la at- análisis holístico, integral que aborde tanto lo
mósfera, el ambiente, la efervescencia del aquí dicho por los troveros (los textos), como el de-
y ahora? Para dar respuesta a estos interro- cir (el proceso comunicativo de éstos); no sólo
gantes surgió en Estados Unidos una corrien- el qué (el contenido de los versos), sino el cómo
te denominada Etnopoética en 1968, a partir (la forma), que estudie no sólo a los troveros
del trabajo de una serie de poetas como David alpujarreños y sus trovos, sino con los troveros,
Antin, Jerome Rothenberg y Gary Snyder, to- con los alpujarreños, que indague no sólo lo
dos ellos con formación en antropología y lin- explícito, lo reducible a letra, sino lo implíci-
güística. Hoy algunos folcloristas utilizan las to, lo asumido en su cultura.
técnicas etnopoéticas, sobre todo las enuncia- En los últimos años asistimos a un cambio
das en 1972 por Dennis Tedlock, y que trasla- epistemológico -postmodernismo, lo han llama-
dan al papel mediante convencionalismos do- en que se abandonan las viejas verdades
transcriptivos algunos rasgos de la performan- absolutas y universales y se propugnan estu-
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dios relativistas, procesuales, interdisci- en las interacciones entre los participantes de


plinares e intergenéricos. Como exponen un determinado evento.
Elizabeth C. Fine y Jean Haskell Speer en su No podemos entrar aquí en las distintas va-
libro Performance, Culture and Identity (1992) riaciones de estos enfoques. En cualquier caso,
«un creciente número de estudiosos han encon- creemos que la comunidad investigadora que
trado en la performance un tipo de acción hu- se centra en la poesía improvisada en el mun-
mana particularmente fructífero para la inves- do hispánico no puede permanecer ajena ante
tigación. A través del trabajo interdisciplinar la reorientación epistemológica de la colección
de los que se dedican a la comunicación, el fol- y clasificación de la literatura oral como fol-
clore, la lingüística, la antropología, la crítica clore material (textos) a la observación e in-
literaria, el teatro, la filosofía y la sociología, terpretación de la literatura oral como folclo-
(...) ha emergido un campo interdisciplinar re- re comunicativo (performances). De hecho, el
lativamente nuevo: el estudio de perfor- cambio operado no se reduce sólo a las expre-
mances.» siones verbales, sino que abarca toda la epis-
No queremos dar la idea de que esto confi- temología socioantropológica. El antropólogo
gura un nuevo paradigma. Postulamos preci- James Clifford (1988) nos recuerda que pode-
samente lo contrario: deconstruir los paradig- mos comprender mejor la identidad cultural de
mas existentes, seleccionar de ellos cuanto un grupo humano no estudiando sus artefactos
pueda ser útil para el objeto específico que que- de museos y librerías (en nuestro caso sus tex-
remos investigar, y desarrollar el trabajo de tos poéticos), sino observando sus actuaciones
campo desde la interdisciplinariedad de enfo- (sus «performances»). El cambio puede resumir-
ques, métodos y disciplinas. El carácter se aún más: observar y describir las acciones
holístico, interaccional, integral, polisémico de no sólo los actos, las formas no sólo los conte-
los estudios de performance nos lleva a acep- nidos, los procesos no sólo los productos, el
tar más sus postulados, pero sin perder de vis- trovar, los troveros, no sólo el trovo.
ta que pueden caer igualmente en un exceso La disciplina del folclore ha evolucionado
de relativismo, en desechar toda deducción ex- lentamente, a espaldas de la mayoría de las
plicativa sobre la inferencia descriptiva, en otras ciencias. Las nuevas epistemologías nos
sobreenfatizar el contexto sobre el texto, como brindan una oportunidad única de llevar a cabo
han alertado autores como Blackburn (1988). una investigación que destierre de una vez por
En los últimos años un buen número de estu- todas los esencialismos pasados, los hermetis-
diosos centran sus esfuerzos en reconducir lo mos y las limitaciones disciplinares. Espera-
que consideran excesos de las investigaciones mos, modestamente, contribuir con nuestro
centradas en los contextos, más que en los tex- estudio sobre los troveros de la Alpujarra a la
tos. Algunos proponen sustituir el énfasis en redignificación de la investigación folclórica en
el contexto como determinado por los el mundo hispánico para alejarla del folclorismo
condicionantes sociales y físicos, por la idea de de pandereta y de los reduccionismos monodis-
contextualización como proceso de negociación ciplinares.

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Página 114 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 114-122 (2002)

Identidade, ambigüidade, conflito:


as performances narrativas como estratégia
de análise da cultura da fronteira entre
Brasil, Argentina e Uruguay
Luciana Hartmann *

En este artículo analizo aspectos de la cultura de frontera entre Argentina,


Brasil y Uruguay a través de las performances de narradores tradicionales de la
región. En esta zona, que abarca partes de los tres países, existe, en muchos
sentidos, una cultura común, marcada históricamente, de un lado, por violentas
disputas de frontera, y de otro lado, por una convivencia amistosa entre los
pueblos vecinos. Por su circulación «intra» fronteras, las narrativas orales y sus
respectivas performances son tomadas aquí como un importante recurso de aná-
lisis de ésta cultura.
Palabras clave: performances narrativas, narrativas, oralidad, fronteras, na-
rradores tradicionales.

O presente trabalho visa levantar aspectos que Devido à sua formação cultural semelhante
possibilitem uma análise da cultura de e o seu contato freqüente, os habitantes desta
fronteira entre os três países que compreen- região, que engloba uma faixa de terra
dem a região do Pampa tomando para isso as envolvendo parte dos três países, possuem, em
performances 1 (Schechner 1986, 1987, 1988; muitos sentidos, uma memória comum. 2 Uni-
Turner 1986) de narradores tradicionais da dos, por um lado, pelas características geográ-
região. Em pesquisa de campo anterior, ficas da região -o Pampa- e por uma formação
desenvolvida durante meu curso de mestrado, histórica e organização social similares, a
a observação do desempenho de narradores da população da região, por outro lado, esteve
região da Campanha do Rio Grande do Sul, no muitas vezes lutando em frentes opostas, lutas
lado brasileiro da fronteira com Argentina e estas que tiveram como conseqüência o
Uruguai, permitiu considerar que suas estabelecimento das atuais fronteiras políticas
performances estão inseridas em complexos entre os três países.
eventos narrativos (Bauman 1977; 1986), onde A problemática da fronteira, inclusive pela
os diferentes narradores incorporam e intensidade histórica do contato nesta região,
reproduzem -incorporated knowledge (Hastrup vem acompanhada de um discurso paradoxal
1994)- na sua ação mesma de narrar, aspectos que tende ora para afirmar a diferença -nestes
da memória social que permitem identificar os momentos as tensões agravam-se e os conflitos
indivíduos pertencentes ao grupo. Esta tornam-se inevitáveis -ora para comemorar a
identificação pela memória revela-se não ape- identidade- quando a integração torna-se uma
nas nos termos do conteúdo das narrativas -no realidade. A fronteira é então o espaço onde
imaginário referido- mas através da própria este paradoxo entre ser igual ou ser «outro»
vocalização e da ação corporal (Zumthor 1993; (Todorov 1993) mostra seus contornos mais
1997) intrínsecas à transmissão destas narra- definidos: «É na fronteira que se pode obser-
tivas. var melhor como as sociedades se formam, se

* Doutoranda em Antropologia Social na Universidade Federal de Santa Catarina/Brasil.


E-mail: hartmann@cfh.ufsc.br
R.I.F. 17, 2002 Página 115

desorganizam ou se reproduzem. É lá que A identidade aparece, então, também rela-


melhor se vê quais são as concepções que cionada ao papel desempenhado pelo corpo,
asseguram esses processos e lhe dão sentido.» estabelecido como o lugar próprio da expressão
(Martins 1997: 12). da personalidade social e da individualidade, na
Nesta fronteira os gaúchos/gauchos, narra- constituição da noção de pessoa. Embora a
dores e cuenteros, estão transitando com suas noção de identidade seja alvo de constantes
narrativas, apesar da fronteira, mas acima de polêmicas, é possível verificar a ocorrência de
tudo estão e são o que são por causa dela. Esta uma certa unanimidade em relação ao tipo sim-
ambigüidade, hibridismos (Canclini 1998) e bólico característico do Pampa. Esta imagem
conflitos daí advindos são, portanto, uma do gaúcho/gaucho, utilizada com maior ou me-
abordagem central na análise das sociedades nor ênfase nos três países, transforma-o, de
que ali habitam. certa forma, em tradutor e representante desta
A noção de conflito utilizada ao longo deste unidade cultural existente na região (Oliven
projeto acompanha a perspectiva de Briggs 1992). E o papel ocupado pelos narradores neste
(1996:13), para quem este não é simplesmente processo de construção e de transmissão desta
uma divergência dos processos sociais normais, memória comum toma relevância quando se
mas, ao contrário, envolve formas complexas considera que a identidade de um povo envolve
que participam na própria constituição da vida também «o imaginário local, entendido como
social. No Pampa, pensados em uma escala parte do campo das representações, uma parte
mais abrangente, os antigos conflitos armados, criadora, que chega à fantasia» (Maciel 1993:3).
que envolveram episódios dramáticos, podem Poderíamos acrescentar ainda: a identidade
ser vistos atualmente substituídos por conflitos pode envolver uma «postura» em relação ao
meio e à história, relacionando corpos,
econômicos, especialmente travados por
comportamentos e conflitos neste contexto
instâncias ligadas ao poder político-econômico
(Rodrigues 1975:44).
dos três países. Já numa perspectiva mais lo-
A análise da performance como «uma
cal, os conflitos tomam uma outra dimensão e
experiência humana contextualizada» (Lang-
uma importância talvez muito mais significati-
don, 1996:6) permite então que se vislumbre
va na vida social da região, deixando de opor
algumas destas marcas identitárias que
países e suas economias para oporem patrões
caracterizam a cultura da região, mas para isso
e empregados, trabalhadores urbanos e rurais,
é necessário que se verifique o quadro que de-
jovens e idosos, homens e mulheres, tradição
fine historicamente as relações de conflito e
e modernidade, humanos e animais, natureza
integração entre os três países.
e sobrenatureza... Ou seja, a identidade, entre
os pequenos grupos sociais, intrafronteiriços,
O Campo na Fronteira: conflito X
encontrase também, e sobretudo, na própria
integração
convivência, manipulação, interpretação e
«ficcionalização» 3 de suas experiências situadas
O Pampa localiza-se numa zona limítrofe,
de conflito. entre três países, Brasil, Argentina e Uruguai,
Considerando que uma das formas privile- e até que estas fronteiras nacionais fossem
giadas de traduzir e transmitir experiências estabelecidas, muito sangue teve de ser derra-
sejam as narrativas, acreditamos que a questão mado no Rio Uruguai. A oscilação das frontei-
da identidade pode ser então analisada através ras nesta região permaneceu durante quase
de uma expressão simbólica comum à toda a três séculos, pois os limites atuais só foram
região, os «causos» 4 ou «cuentos» em perfor- definidos em 1811, daí uma certa ambigüidade,
mance, e mais especificamente através dos recorrente até os dias de hoje, na forma de
corpos e vozes dos sujeitos que os transmitem, identificação da população local com seus
pois da mesma forma que narradores brasilei- vizinhos, considerados por vezes como herma-
ros, cuenteros e pajadores argentinos e nos, outras vezes como inimigos. Mas o «pegar
uruguaios também representam um importan- em armas» nem sempre esteve relacionado à
te papel como catalizadores, transmissores e posse de terras: muitas vezes foi a luta pela
recriadores desta memória e desta relação autonomia econômica ou pelo poder que
identitária comum. levaram ao combate. Ou ainda uma vingança,
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uma desfeita, um mal-entendido, uma traição... feras que as narrativas e suas performances
A partir de um dado momento, tem-se a aparecem como um importante fio que liga con-
impressão de que não era o motivo mas a luta tadores e audiência numa «comunidade narra-
em si que mobilizava toda uma parte daquela tiva» (Lima 1985) internacional, fazendo com
população. Na convivência com o conflito, a que a cultura da região, com seus sotaques e
sociedade se organizava. gestos, também circule entre as fronteiras. 6
O Pampa -ou La Pampa- caracterizado por
planícies tão extensas que chegam a causar Os estudos da PERFORMANCE como
estranhamento aos olhos não habituados a uma via de acesso: à compreensão de uma
visão de tamanho alcance, favoreceu, pela cultura
qualidade de sua pastagem natural, a dissemi-
nação do gado, que é até hoje uma das maiores Das várias estratégias utilizadas pelos
fontes de renda da região. Pensando o homem antropólogos na busca do significado, vou me
como um «produto do meio» Oliveira Vianna deter naquelas que, procurando uma
(apud Oliven 1992:51) escrevia, no início do aproximação cada vez mais intensa com o «pon-
século XX: «O gaúcho é socialmente um produto to de vista nativo» (Geertz 1997), encontram
do pampa, como politicamente é um produto nas próprias narrativas e performances destes
da guerra.» 5 Preterindo possíveis determinis- uma via de acesso privilegiada às interpre-
mos, tal afirmação faz sentido no contexto aqui tações que os membros da cultura estudada
enfocado, já que, como verifiquei através do fazem de si próprios (Briggs 1988). Mas cada
registro visual realizado em minha pesquisa performance e cada etnografia são relativas a
anterior (Hartmann 2000), tanto o meio quanto um determinado contexto cultural e seu signi-
as experiências históricas e de contato ficado só pode ser compreendido neste contex-
intercultural (e da hibridização de costumes daí to. O que faz então com que possamos
originada) vão transparecer na composição das compreender o contexto? Justamente devido
performances narrativas, seja em termos es- aquilo que nos une enquanto seres culturais,
téticos ou em termos morais. Um exemplo disso segundo Lévi-Strauss (1976), nossa capacidade
é a horizontalidade que aparece manifesta no de nos comunicarmos através de símbolos, pela
gestual dos narradores ou a alternância, du- linguagem. A grande questão, no entanto, é que
rante a narração, de expressões em ambos os não estamos tratando apenas da linguagem
idiomas, português e espanhol, ou mesmo em falada, escrita, de códigos gramaticais, como
«portuñol» ou «fronteiriço», como é conhecida queria o antropólogo francês, mas de algo muito
a linguagem que mescla estes idiomas. mais amplo, daquela linguagem que se
Num outro sentido, é preciso ainda conside- desenvolve através de gestos, sons, do espaço
rar a grande proposta de integração da físico e do contato como o outro, aquilo que
atualidade, pretendida pelo Tratado assinado chamamos de performance. Esta também possui
em 29/11/1991, que envolveu os três países em seus códigos, mas possibilita que tanto o
questão (além do Paraguai), na criação do conhecimento produzido pela cultura quanto a
MERCOSUL - Mercado Comum do Sul reflexão sobre este envolvam seus participan-
(Sanguinetti, 1997). Mas a integração mais re- tes de uma forma «multisensorial» (Langdon
presentativa do que a gerada por acordos 1999).
internacionais deste porte, no entanto, é aquela Antes de considerar o exemplo etnográfico,
que a população local realiza cotidianamente. será importante explicitarmos alguns conceitos
Exemplos disso estão em famílias uruguaias que guiarão minha abordagem. Mesmo o con-
que vivem em Rivera (Uruguai) e trabalham ceito de performance, tem usos e conotações
em Livramento (Brasil), nas crianças de Quaraí por vezes diferenciadas. Sullivan (1986), que faz
(Brasil), que estudam em Artigas (Uruguai), nos uma revisão das teorias sobre a natureza da
argentinos de Paso de Los Libres (Argentina) performance, encontra nestas reivindicações
que fazem compras em Uruguaiana (Brasil), nos comuns: 1. Há um «procedi-mento reconhecido»
peões de várias nacionalidades que alternam que ordena as ações da performance; 2. Há um
trabalho em estâncias dos três países, ou ainda senso de representação coletiva que é
nos inúmeros casamentos que resultam em proposital; 3. Há uma «consciência» comum de
famílias binacionais e bilíngües. E é nestas es- que os atos performatizados são diferentes dos
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eventos ordinários, do cotidiano. Na perfor- no tempo e que ouve, vê, respira, abre-se
mance as expressões simbólicas concorrem para aos perfumes, ao tato das coisas. Que um
uma «unidade dos sentidos» (sinestesia) que texto seja reconhecido por poético (literário)
habilitaria a cultura a «entreter a si própria ou não, depende do sentimento que nosso
com a idéia da unidade de significados» (op. cit.: corpo tem. Necessidade para produzir seus
6). 7 A performance, para Sullivan, é uma for- efeitos; isto é, para nos dar prazer.» (2000:
ma de hermenêutica, pois tem como principal 41).
constituinte de sua ação a reflexividade. Mas
antes de refletir, ela está relacionada à própria Como vimos, os dois autores, direta ou
apreensão da experiência: «(...) o ato de indiretamente, inspiram-se nas mesmas fontes
compreender é performativo por natureza» e podemos verificar fatores comuns nas suas
(1986:30), o que nos leva ao círculo herme- caracterizações de performance, sendo que
nêutico, pois, segundo esta perspectiva, a per- ambas perspectivas poderiam ser canalizadas
formance tanto dá forma 8 quanto é formada na clássica definição de Bauman (1977:11), que
pela experiência. compreende a performance como um modo de
Já Zumthor (2000) propõe o que chama de comunicação verbal que consiste na tomada de
inversão da perspectiva etnológica, pois, segun- responsabilidade, de um performer, para uma
do ele, enquanto a etnologia vai referir aos audiência, através da manifestação de sua
conteúdos da performance ou às formas de competência comunicativa. Esta competência
transmissão destes, ele os toma em relação aos apoia-se no conhecimento e na habilidade que
«hábitos receptivos». Mas as características que ele possua para falar nas vias socialmente
o autor encontra para definir a performance apropriadas. Do ponto de vista da audiência, o
estão totalmente relacionadas às pesquisas ato de expressão do performer é sujeito à
etnológicas/antropológicas, especialmente avaliação, de acordo com sua eficiência. Quanto
aquelas propostas por Hymes, em artigo de mais hábil, mais intensificará a experiência,
1973 9: 1. A performance realiza, concretiza, faz através do prazer proporcionado pelas
passar algo que eu reconheço, da virtualidade qualidades intrínsecas ao ato de expressão. No
à atualidade; 2. A performance se situa num entanto, Bauman, ao enfatizar o âmbito da
contexto ao mesmo tempo cultural e situa- comunicação verbal, não toca em algo que os
cional: nesse contexto ela aparece como uma autores acima citados abordam de forma con-
«emergência» (vamos encontrar a mesma tundente: a questão do envolvimento integral
questão mais desenvolvida em Bauman (1977); do corpo e de suas sensações em todo e qualquer
3. Performance é uma conduta na qual o sujeito ato de performance, seja ele um sonho, uma
assume aberta e funcionalmente a respon- expressão musical, como em Sullivan, ou
sabilidade e é um comportamento que pode ser mesmo na leitura de um texto poético, como
repetitivo sem ser redundante (semelhante ao em Zumthor.
que Schechner (1988) define como «compor- Uma outra importante abordagem dos
tamento restaurado»); 4. A performance modi- estudos da performance, proposta em artigo de
fica o conhecimento. Ela não é simplesmente Bauman & Briggs (1990), segue a mesma linha
um meio de comunicação: comunicando ela os dos autores considerados acima, assumindo,
marca. Num outro momento de seu texto, en- porém, uma perspectiva mais crítica ao repen-
tretanto, Zumthor traz à tona o que creio que sar a forma com que o contexto estava sendo
seja o grande mérito de sua abordagem da per- trabalhado nas análises de performances narra-
formance: relaciona-a à prática da linguagem tivas. Assumindo que um texto não pode ser
poética, ligando esta ao corpo: compreendido sem seu relativo contexto, os
autores propõem, no entanto, que se conside-
« (...) o poético (diferente de outros discur- re este não mais em termos «normativos,
sos) tem de profundo, fundamental convencionais e institucionais» (1990:67) mas
necessidade, para ser percebido em sua como «um ativo processo de negociação no qual
qualidade e para gerar seus efeitos, da os participantes examinam reflexivamente o
presença ativa de um corpo: de um sujeito discurso na forma como ele está emergindo
em sua plenitude psicofisiológica particular, (...)» (op. cit. 69). A este processo, no qual o
sua maneira própria de existir no espaço e próprio etnógrafo deve também se incluir,
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Bauman e Briggs chamam de «contex- performance colocadas acima, não podemos


tualização»: a análise da emergência de textos perder de vista, nas performances que serão
em contextos. Também para estes autores a tratadas aqui, o fato de fazerem uso da
performance é um modo de comunicação alta- linguagem poética, 10 de que o corpo é o
mente reflexivo, que realiza a função poética veículo que dá forma ao que se quer comu-
(op. cit.: 73). Inserindo textos, atores, perfor- nicar e de que todo ato de performance é
mances e contextos em relações de poder que reflexivo, cria uma experiência ao mesmo
constituem a economia política de uma tempo que reflete sobre ela.
sociedade, eles propõem que seja feito um
movimento do «micro» para o «macro», de um Fragmentos da Cultura da Fronteira
evento particular de performance para o que numa Performance Narrativa
dela emerge do contexto político, econômico e
sociocultural mais amplo. A performance descrita abaixo ocorreu no
É neste sentido que procuro realizar a dia 23 de julho de 1998, numa tarde chuvosa,
análise do registro etnográfico abaixo, guardan- numa casa no centro de Caçapava do Sul,
do os seguintes pontos a partir do que foi pequena cidade da fronteira do Brasil com o
desenvolvido até então: Uruguai, e contou com as presenças de
- assumo estes registros como minha Joãozinho, de 40 anos, Seu Clóvis, de 62 anos,
apreensão de expressões culturais observa- Seu Reni, de 65 anos e comigo, que estava gra-
das em pesquisa de campo e reconheço vando toda a conversa.
minha interpretação como algo «relativo» A disposição textual do «causo» transcrito,
tanto aos referenciais teóricos quanto ao no lado esquerdo da página, busca uma
quadro acadêmico, social e cultural ao qual diagramação que se aproxime do fluxo da na-
estou ligada e pelo qual sou influenciada; rrativa tal como ela ocorreu em sua forma oral.
- minha intenção é, através da análise destas Esta diagramação permite também que a
duas formas de performance, buscar signifi- linguagem poética que caracteriza os causos
cados traduzíveis e, portanto, comunicáveis transpareça de forma mais evidente. No lado
à outras culturas. Ou seja, partir do micro, direito da página, paralelo ao «causo»,
dentro de uma dada contextualização, para encontram-se dispositivos que servem para a
o macro, passível de ser compreendido em análise do evento em seus aspectos contex-
proporções mais amplas; tuais, performáticos e em relação ao seu signi-
- além de todas aquelas características da ficado cultural.

Seu Reni - Eu vou te contar só mais essa aqui: [o contador está assumindo a respon-
sabilidade]
tinha um senhor [apresenta o personagem principal]
que tinha uma fazenda [propriedade típica da região]
que tinha um figueiral, [plantação de árvore comum na
fronteira]
mas todo mundo roubava figo dele. [o conflito]
(Ri) Pode gravar isso aí
que eu vou me rir depois... [através do riso ele dá uma demonstração fí-
sica do prazer que tem ao narrar - ao mesmo
tempo, a frase aparece como uma ruptura no
fluxo da narrativa, criando um distan-
ciamento: ao antecipar um provável desfecho
cômico, o narrador cria também uma expec-
tativa]
Tá gravando? [remete a pergunta diretamente à
pesquisadora, demonstrando plena cons-
ciência no interesse que suscita e na intenção
de sua performance]
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Eu - Tá gravando.
Seu Reni - Cacique grava tudo. [faz uma referência ao índio Juruna, que se
tornou famoso por «gravar tudo»]
O cara...
O nome dele era João Silveira
e ele tinha um figueiral. [aqui aparece um prenúncio da linguagem
poética, na combinação Silveira/figueira]

Ele rondava lá com uma arma,


uma espingarda daquelas
de carregar pela boca
com duas buchas de pano, assim. [todos na região conhecem este tipo de arma
e ele demonstra através de mímica para que
eu, que sou de fora, possa entender, pois a
compreensão da audiência é absolutamente
necessária]
E quando iam roubar figo lá
ele dava tiro prá tudo quanto era lado. [a justiça feita com as
próprias mãos, o uso de armas, a violência,
são características históricas da região]
Aí os caras descobriram
que ele tinha medo de assombração. [toda fazenda mais antiga tem sua
assombração, fato recorrente nos causos]
Sabe o que que é assombração? [nova ruptura]
Que existem nessas fazendas,
nas casas mal-assombradas, né. [a explicação]
Aí... cinco caras...
não, três caras, se combinaram: [o narrador reflete sobre as próprias
informações, dando margem à novas
interpretações]
«Tchê, vamos roubar, cada um,
um saco de figo desse homem.» [«tchê» é o vocativo mais usual na
região - a sua ausência, neste caso,
despertaria estranhamento]
Aí chegaram e...
sabiam que ele tava lá rondando,
lá no meio das figueiras.
Aí veio um agarrado no outro
veio um agarrado nas cadeiras do
outro, assim, [demonstra com o próprio corpo, para que a
audiência compreenda]

caminhando no meio do figueiral.


E aí quando viram, ele tava lá,
aparecendo o cano da armazinha.
E aí o da frente dizia assim:
«No tempo que eu era viiiivo
aqui era o caminho dos fiiiigoo....» [o narrador faz uma performance vocal dife-
renciada, enfatizando ainda mais a rima e a
farsa da assombração]
E aí o véio decerto se ouriçou [o verbo «ouriçar»- arrepiar-se como um
ouriço - faz parte do vocabulário gaúcho]
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lá no meio da árvore
e ficou lá, meio tremendo.
E aí eles:
«E eu que sou mooorto
vou agarrar o dos oooutrooos...» [a linguagem poética, «não-natural», é dele-
gada ao assombro, ao «sobre-natural»]
E aí a coisa foi chegando perto.
E aí quando chegaram por aqui,
como por essa porta assim, disseram: [a distância de algo de
dentro do causo é marcada por um objeto con-
creto, fora do causo, aproximando, através
da performance do contador, espaços e tempos
diferentes 11 ]
«E eu que sou alma traseira
vou pegar João Silveira
que tá atrás da figueira!» [aqui a seqüência rimada, falada com uma
entonação mais grave e numa velocidade ace-
lerada, aparece como um importante recurso
para a construção da linguagem poética - ex-
tra-cotidiana]
E ele ó, [novamente a explicação vem através do
gestual]
saiu correndo.
Diz que até ontem de tarde eles ainda
tavam apanhando figo... (risos) [o uso da expressão «diz que» busca a
legitimidade, ainda que irônica, do fato, que
só pode ser dada por terceiros. «Até ontem de
tarde» traz o acontecimento, até então fora
do tempo cronológico (pois «tinha um
homem...» está no pretérito imperfeito), para
o tempo do contador e da audiência, um
passado próximo]

A partir desta estratégia que contrapõe o sociais que privilegiam poucos (poderíamos ir
texto êmico/nativo ao texto ético/analítico, mais longe se pensarmos como o próprio
como podemos interpretar a cultura local conceito de «propriedade privada» é tratado de
através do «causo» em questão? Em primeiro forma ambígua na região, especialmente por
lugar, percebe-se que há uma que determina- se tratar de uma zona de fronteira). Finalmen-
da moral emerge desta performance narrati-
te, uma performance como esta traz à comuni-
va: para estes gaúchos, um homem que não
dade a possibilidade de brincar, jogar, não ape-
compartilha seus bens, acaba perdendo-os. O
roubo, assim, aparece aqui como perfeitamente nas com as regras sociais, mas com as palavras,
legítimo. E poderíamos arriscar ainda: a com os significados, com o próprio corpo e com
coragem que não se sustenta frente à uma o contato com o outro, proporcionando troca
«assombração» é apenas covardia de arma na de informações, entretenimento e prazer aos
mão. É a vitória da esperteza sobre as normas seus participantes.

Notas
1
O termo Performance é utilizado aqui por tratar- ma do fenômeno pesquisado. Alguns equivalentes são
se, creio, da categoria de análise que melhor se aproxi- utilizados por diferentes pesquisadores, como Mato
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(1990), que vai enfocar o «desempenho» de narradores, de situação social para que este discurso ocorra, com
ou Pradier (1996), que vai trabalhar sobre «práticas e um determinado estilo de narrativa e com temáticas
comportamentos espetaculares». Performance, no específicas».
entanto, será sempre o termo mais recorrente.
5
Neste sentido ver também o trabalho de Nichols
2
Lopes (1994) vai falar de uma «literatura gaúcha» (1953).
(que vai compreender também a produção oral), cuja
identidade está vinculada à vida nos campos fronteiriços. 6
Passíveis de comparação mais direta, as narrativas
Segundo ele, um poema como o Martin Fierro, de José publicadas na forma escrita são um dos exemplos mais
Hernandez (1953[1872]), composto na fronteira dos três visíveis deste contato que gera grande identidade na
países e enraizado no homem de baixo do pampa, é um produção cultural da região.
índice dessa unidade de identificação cultural. No caso
de minha pesquisa de campo, essa forma de identificação 7
Todas as citações dos originais em inglês são de
através das narrativas se confirma, especialmente no tradução minha.
caso do Martin Fierro, que pude ouvir, em mais de uma
ocasião, em perfomances que mesclavam o português e 8
Interessante perceber na etimologia da palavra,
o espanhol. par former, de origem francesa, sua primeira acepção
já ligada ao dar forma (ao conhecimento, à experiência,
3
Palleiro (1992:17-18), que trabalha com narrativas à imaginação, etc.).
folclóricas argentinas, assinala como característica dis-
tintiva destas a recriação, mediante técnicas e 9
O artigo de Hymes, citado por Zumthor (2000:36)
estratégias retóricas de construção referencial, dos ele- intitula-se «Breakthrough into performance».
mentos constitutivos da identidade cultural do grupo.
Nesta construção intervém «tanto la experiencia histó- 10
Em relação à linguagem poética, baseio-me naquilo
rica como el patrimonio simbólico de las ideas y creen- que Jakobson (1974) atribui à linguagem verbal, am-
cias de dicho grupo, reelaborados en un mundo posible, pliando-o ao nível da linguagem corporal: na poética
mediante procedimientos de textualización ficcional. estão envolvidas seleções e combinações não usuais de
Este mundo posible es presentado ante el receptor, por elementos. Além disso, a função poética é a única dentre
medio de recursos argumentativos dirigidos a producir as funções da linguagem que trata da própria
un efecto de realidad, como un universo verosímil.» (gri- mensagem, ou seja, é auto-referenciada, logo, propicia
fo meu). reflexão sobre os processos constitutivos da linguagem.

4
De acordo com Leal (1992:8) «de um ponto de vista 11
Esta a capacidade da performance, salientada por
êmico, tudo são causos, o que melhor corresponderia a Zumthor (2000:36), de provocar o reconhecimento de
noção de evento da fala, pois trata-se de uma conjunção algo até então virtual em real, atual.

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!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 123-131 (2002) Página 123

El pasado inacabado.
Relato de un historiador local

Margarita Ondelj *

En este trabajo intentaré demostrar de qué forma la memoria social refleja


tanto la capacidad creadora de los sujetos como los condicionamientos sociales
e históricos que la orientan. Estos dos aspectos dinámicos que intervienen en la
producción de narrativas sobre el pasado modelan no sólo las identidades cultu-
rales sino también las expectativas del grupo en relación al porvenir.
El relato que el historiador local hace sobre la fundación de Cholila, una locali-
dad cordillerana de Patagonia, será el objeto de este análisis. En particular, la
manera en que construye esa historia como «gesta», los elementos que le permi-
ten vincularla con la presencia de los bandoleros norteamericanos Butch Cassidy,
Sundance Kid y Etha Place y finalmente, los aspectos de la narración a través de
los cuales justifica su autoridad como historiador local.

Palabras clave: memoria social, historiador local, bandoleros, Cholila -


Patagonia.

De un modo general, puede decirse que los dis- cordillerana y un presente sometido a fuertes
tintos análisis aplicados al estudio de las prác- limitaciones.
ticas de la memoria social se organizan siguien- A esta dinámica no es ajena la creación de
do dos grandes líneas en el debate académico: autoridad en torno de la fuente que transmite
las que abordan el problema destacando la crea- el relato y por ello no es marginal examinar
tividad de los grupos y las que lo hacen los recursos que emplea el Sr. Cea cuando cons-
focalizando las restricciones o límites impues- truye su lugar como historiador local.
tos a esa creatividad. 1
Desde 1998 mi inquietud sobre la utilización La localidad de Cholila, provincia del
del «pasado» o, con más precisión la construc- Chubut
ción de la memoria social sujeta a los intere-
ses, tensiones y conflictos de un tiempo que es Cholila es una localidad del noroeste de la
siempre el presente, 2 se orientó en el estudio provincia del Chubut. Está situada entre dos
de las diferentes narrativas sobre la historia puntos de interés turístico: El Bolsón (al nor-
de una comunidad de la Patagonia. 3 Lo que si- te, ya en territorio de la provincia de Río Ne-
gue es un análisis sobre la entrevista que rea- gro) y Esquel (al sur en la misma provincia del
licé al Sr. Raúl Cea en Cholila, en el mes de Chubut). Formó parte del área fronteriza dis-
marzo del año 1999. 4 cutida entre Argentina y Chile y su destino fue
A través de este examen preliminar inten- definido a través del fallo arbitral inglés de
taré mostrar que esas dos grandes líneas que 1902. Entre fines del siglo XIX y principios del
protagonizan el debate en los estudios sobre la XX varias familias chilenas se instalaron en el
memoria social describen, en realidad, los com- lugar y hoy son recordadas como sus «prime-
ponentes de un único proceso que es la cons- ros pobladores». Además de este tipo de ocupa-
trucción de las narrativas históricas. Me pro- ción espontánea, las tierras eran otorgadas por
pongo exponer el vínculo entre el relato sobre cesión concedida por el estado como premio a
la «gesta» fundacional de esta localidad los militares que participaron en la Campaña

* Universidad de Buenos Aires. UBACyT 2001-2002 F 105. E-mail: bonapar@mail.retina.ar


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al Desierto o a quienes integraron las distin- en consecuencia se proyecta su restauración. 7


tas comisiones de límites, por la posterior venta La comunidad, por otra parte, orienta hacia él
de dichas cesiones, por el otorgamiento de sus expectativas a través del deseo de
grandes extensiones a compañías extranjeras implementación económica de circuitos turís-
para la producción ovina, por la adjudicación ticos que añadan al atractivo de la pesca de-
de otras a la instalación de colonias agrope- portiva una oferta de carácter «cultural».
cuarias en las que se asentaron gupos de
migrantes europeos o en las que fueron confi- El historiador local
nados gupos de aborígenes desplazados de sus
tierras. 5 Cuando llegué por primera vez a Cholila en
En los primeros años del siglo XX se inició marzo de 1999 el nombre de Raúl Cea era men-
en esa zona una importante actividad ganade- cionado como el referente obligado si se trata-
ra que en la actualidad sólo abastece el ba de conocer la historia local. La homogenei-
autoconsumo. Hoy, no sólo se hace evidente el dad en la respuesta resaltaba su pertinencia
deterioro en la producción agropecuaria, la lo- como fuente pero ocultaba otro aspecto: la ex-
calidad tampoco cuenta con industrias y la ac- pectativa de la comunidad frente al «extraño».
tividad comercial se restringe a unos pocos es- Creían que yo, conociendo la historia relatada
tablecimientos que logran abastecer la deman- en la famosa película de la década del 60 8 o en
da de los viajeros que circulan por la zona en diferentes artículos y textos de difusión, me
la temporada de verano. Son limitadas las ocu- acercaba buscando información sobre el legen-
paciones que dan trabajo a los habitantes de dario Butch Cassidy y su banda. Esta versión
Cholila. Al mismo tiempo, una variedad de re- «para afuera» vinculaba inexorablemente la
cursos les son asignados desde el Estado (na- historia de Cholila con la leyenda sobre los
cional o provincial) en la forma de subsidios «bandoleros» y ubicaba a Raúl Cea como la voz
por escolaridad, para alimentación o para rea- «autorizada» para el relato.
lizar tareas que antes eran cumplidas por tra- El reconocimiento colectivo sobre la figura
bajadores en relación de dependencia con pues- de Cea y la importancia asignada a Cassidy en
tos de trabajo permanentes. Para ilustrar lo la construcción de la historia local está regis-
dicho puedo mencionar a modo de ejemplo los trado en las entrevistas que realicé y en los
subsidios: por escolaridad del Instituto Nacio- resultados de la encuesta que efectué en el año
nal de Asuntos Indígenas («I.N.A.I.»), del Plan 2000. A la pregunta sobre los lugares de Cholila
Educativo Nacional o de la provincia del que deberían ser mostrados a una persona que
Chubut; para la distribución de alimentos a tra- recién llega, las respuestas que ocuparon el
vés de los planes ASOMA, POSOCO, PRANE, primer puesto se referían a distintos sitios na-
etc.; de ocupación laboral como el «Plan Tra- turales y las correspondientes al segundo co-
bajar» o de vivienda como es el caso del «Plan incidían en mencionar la «Cabaña de Butch».
Humedad» destinado a la refacción. También, En otra tarea que consistió en ubicar, de acuer-
estas instituciones estatales auspician sólo do a su importancia, un listado de sitios signi-
aquellos planes comunitarios que coinciden con ficativos para la historia local, los encuestados
la orientación de su gestión política de tal for- eligieron la «cabaña» en primer término. En
ma que queda excluída la posibilidad de formu- esa misma oportunidad, frente a la propuesta
lar y desarrollar un proyecto económico y so- «¿A quién le preguntaría usted por la historia
cial propio. de Cholila?» de un total de 44 respuestas, el
En relación al ámbito geográfico, esta loca- 52% identificaban a Raúl Cea como la fuente
lidad se ubica en una zona de transición entre para ser consultada, mientras que en el segun-
el bosque y la estepa patagónica y sus cuatro do puesto, con el 30% de respuestas sobre el
valles albergan una población de 1767 habitan- total, los encuestados sugirieron a «los pobla-
tes al 30 de junio de 2000. 6 Precisamente es en dores más antiguos», categoría en la que tam-
el valle del río Blanco donde se encuentra la bién está incluído Cea. Con respecto a la identi-
cabaña que ocuparon Butch Cassidy, Sundance ficación de su rol como historiador cabe agre-
Kid y Etha Place en su paso por Argentina. Este gar que en varias oportunidades la imagen de
sitio fue incorporado por el gobierno de la pro- Cea fue divulgada en reportajes televisivos,
vincia como parte de su patrimonio histórico y hizo notas en revistas y es autor del texto so-
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bre Cassidy que forma parte de un folleto de «... Pero poco a poco se fueron enterando que
difusión de la Municipalidad de Cholila y de una los campos también eran... una propiedad
guía turística y comercial sobre la zona. 9 producto de que el gobierno argentino había
premiado a los militares de la... Campaña
La entrevista 10 del Desierto, con áreas de campo. Entonces
fueron corriéndose para el sur a encontrar
Como dije al principio, me propongo produ- alguna cosa que no estuviera todavía en
cir una síntesis de las dos posiciones teóricas manos de Tehuelches. Y así llegan a Cholila...
que estudian los usos del pasado porque entien- la primera población física es de 1897. Pri-
do que, además de no ser incompatibles, pue- mer poblador que se establece y termina su
den resultar complementarias. Con ese fin, vida acá, si vale... el dato se llamaba don
intentaré describir de qué forma el historiador Ventura Solís... digamos que los primeros
local crea un relato que relaciona la presencia pobladores eligieron sin ninguna duda la
de Butch y su banda con la «gesta» fundacional zona de microclima para poder desarrollar
de Cholila y lo vincula con el presente de la actividades de producción primaria como lo
comunidad para transmitir aspectos comunes habían hecho en Chile... y desconocían todo
a las dos épocas. lo relativo a la ganadería intensiva. Luego
Ahora bien, para organizar el análisis sobre aparecen... hay unos diez o doce pobladores,
el texto de la entrevista a Raúl Cea establecí este... ya arrancaron con algún puestito por
los siguientes temas: ahí con alguna pequeña construcción. Todos
I. Las condiciones de ocupación de tierras y la venían con la esperanza de encontrar algo
llegada de los «pioneros» a Cholila. con muy poco dinero y algún parchecito de
II. La construcción del relato a través del cual pobreza que volaba, no hay ninguna duda y,
Raúl Cea vincula a Cassidy con Cholila y entonces... las primeras poblaciones fueron
establece su palabra autorizada para la na- sumamente precarias».
rración:
a- La llegada de Butch a Cholila. El «héroe cul- A fines del siglo XIX esta zona es una fron-
tural» y el proyecto civilizatorio... tera en la que conviven y disputan indios, chi-
b- Raúl Cea en la historia de Cholila. Aspectos lenos, ingleses, norteamericanos, gauchos, etc.
de la construcción que hace de sí mismo
como autoridad en el conocimiento del pa- II. La construcción del relato a través
sado. del cual Raúl Cea vincula a Cassidy con
c- El vínculo entre el padre de Raúl Cea y Cholila y establece su palabra autori-
Butch. zada para la narración:
III. La tarea de Raúl Cea: un giro a la inter-
pretación «oficial» del bandolero y su a- La llegada de Butch a Cholila. El «héroe
resignificación como «vengador social». cultural» y el proyecto civilizatorio...
IV. La construcción que hace Raúl Cea de su
lugar como historiador a través del relato El relato de Raúl Cea se opone a la leyenda
sobre la «gesta» fundacional. que señala a Butch y Sundance como un dúo
de malvivientes huyendo de la ley y refugián-
I. Las condiciones de ocupación de tie- dose en el sur argentino. En su versión ellos
rras y la llegada de los «pioneros» a llegan a Cholila en el marco de un «programa
Cholila civilizador» para la Patagonia que se perfilaba
como el «nuevo oeste americano»; ellos no vie-
Al comienzo de la entrevista Raúl Cea refie- nen a robar (o cuatrerear) sino a iniciar a los
re el cambio en el régimen de propiedad de la recientes pobladores en el arte de la ganade-
tierra ocurrido en Chile y cómo esta apropia- ría:
ción privada (capitalista) segrega a la población
indígena del sur de Chile. Algunos de esos po- «... Y en 1901, en 1902 aparece un trío ame-
bladores cruzan la cordillera a la altura de ricano compuesto por dos hombres y una mu-
Neuquén buscando un ambiente similar donde jer, se llamaban, o se hacían llamar Santia-
asentarse: 11 go Ryan, Henry Place y Etha Place... ellos
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si demostraron desde el primer momento que su madre leía todas las noches para él y sus
tenían conocimiento de lo que era la gana- hermanos). De esta forma, su historia perso-
dería intensiva y se convierten en los líderes nal se entreteje en el relato con la de aquellos
de los pobladores; porque gente muy perspi- «pioneros» o «primeros pobladores» y cobra al
caz los chilenos, se dieron cuenta que había mismo tiempo singularidad en la medida que
aparecido un pseudo maestro que les iba a el «saber» va situándose en un lugar privile-
enseñar para salir adelante con la ganade- giado.
ría... hicieron las mejores instalaciones de
su tiempo..., tenían más de 6000 ha. de ocu- «... esta experiencia de haber pasado los pri-
pación...» meros años de mi vida en esas circunstan-
«... (A qué vino ? Vino a realizar un progra- cias, en ese ámbito cultural... me obligó a la
ma que había pergeñado... en sus... conver- necesidad de la lectura, de la información...»
saciones con quienes estaban desde Estados
Unidos tratando de llevar a buen término la Esta formación intelectual «autoriza» lo que
inmigración galesa a Chubut, a la Cea va a decir e instala a la vez el ámbito en el
Patagonia... Y la otra cosa, es que en la cual su discurso pueda debatirse imponiendo
Patagonia estaba todo por hacerse, pero sin una distancia con la historia oficial y el imagi-
los problemas del oeste americano 50 años nario popular.
atrás»
«... entonces él... decía... (esto trascendió en «... Así que tengo material para publicar un
diálogo con la gente y el comentario poste- libro sobre la historia de mi amigo en
rior) que... la ganadería debía ser intensiva, Cholila...»
debía ser grande, pero no se hace ganadería
en un campo que no tenga condiciones para También comenta cómo organizó la tarea:
la ganadería y hacer ganadería en chiquito primero rescatando en su memoria el conoci-
era una frustración, era... una mentira, no miento sobre la vida de Butch que le transmi-
llevaba a ninguna parte. Y ahí se complemen- tieron su abuela y su padre, luego investigan-
tan ambas cosas ¿no? Por ejemplo la idea de do quiénes eran los personajes y «... casi un
tener muchos vacunos y la idea de generar siglo de la historia americana y otro tanto de
los recursos que los chilenos estaban acos- Gran Bretaña...» y finalmente tamizando «...
tumbrados a producir por allá...» todas las acciones que se les adjudicaron...»
«... La ganadería en chiquito no sirve, esa es Así, va urdiendo la trama entre la historia
la impronta que dejaron...» pequeña, basada en relatos familiares y coti-
dianos y una historia inmensa, amplia, en la
b- Raúl Cea en la historia de Cholila. Aspec- que recrea el contexto del oeste americano: la
tos de la construcción que hace de sí mismo Guerra de Secesión, el flujo de inmigrantes
como autoridad en el conocimiento del pa- europeos hacia América y el conflicto origina-
sado do por la llegada de inversiones capitalistas
junto a la instalación de formas de coerción eco-
Cea relata la llegada de su padre y sus abue- nómica. A todo esto añade una caracterización
los a Junín de los Andes, localidad ubicada en sobre el propio Butch o «el perfil del persona-
la provincia de Neuquén. Ellos, al igual que je» que nace un año después de la muerte de
muchas de aquellas primeras familias chilenas Lincoln y pertenece a una familia de irlande-
que cruzan la cordillera, se desplazan hacia el ses, de religión mormona:
sur hasta llegar a Cholila donde finalmente se
instalan. Ellos, a diferencia del resto, tienen «...Y detrás de ellos están los vikingos,... así
conocimientos que están en condiciones de de- que una raza fuerte, una raza de conviccio-
mostrar (por ejemplo comenta que su abuela nes, una raza de espiritualidad...»
partera consultaba libros sobre plantas medi-
cinales y así se diferenciaba de la práctica de Finalmente, para cumplir con el objetivo de
las parteras aborígenes, que su padre fue uno examinar las actuaciones que oficialmente se
de los primeros estudiantes por corresponden- adjudican a Cassidy, Cea lo menciona en su
cia y que tenía una muy buena caligrafía, que narración como «el personaje», «nuestro ami-
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go», «Santiago Ryan», es decir, rehúsa utilizar en realidad eran inversores del este ameri-
el nombre que lo identifica como «bandolero». cano, del este desarrollado... Se centraliza
También utiliza un documento oficial para pro- el poder y hacen un trípode importante los
bar que, en la misma fecha que se atribuye a ganaderos, los bancos y los ferrocarriles. Y
Butch el asalto a un banco de Río Gallegos, 12 él estos establecen ciertas formas... de coerción
estaba siendo censado en Cholila 13 y por ello económica para el resto de la población [en-
descarta su participación en el robo. tonces] aparecen las primeras bandas con el
signo de Robin Hood...»
c- El vínculo entre el padre de Raúl Cea y «... toda esta generación no fue una genera-
Butch ción fuera de la ley, porque la ley no existía.
No fueron unos marginados, pero sí se pue-
Manuel Cea, el padre de Raúl, nació en 1887 de inferir de que la figura del vengador so-
y tenía 17 años cuando conoció a Butch. cial a estos hombres -muchos en su época-
les vino muy bien»
.... él tiene una relación posterior como ve- «... Entonces ellos eran una dinastía de... de
cino, pero también los americanos le propu- chacareros, de... de hortelanos, gente que
sieron la posibilidad de que mi padre tenga sabía sacar con mucha dignidad lo que nece-
un trabajo en la Compañía Inglesa, en la sitaba para vivir trabajando la tierra...»
compañía de Tierras, como correo, chasqui
lo llamaban en esa época... Cea cuenta esta anécdota de su padre para
... Otra de las cosas que mi padre aprendió mostrar que se trataba de gente con buenos
de Butch Cassidy fue a enlazar. Le copió las modales y no de criminales:
técnicas de enlazar y el manejo de animales,
consecuentemente me las trasmitió...» « ... Entonces, esta gente lo invitó [a su pa-
dre] a la casa, a esa casa que usted visitó, y
III. La tarea de Raúl Cea: un giro a la él quedó asombrado. Él se había criado en el
interpretación «oficial» del bandolero y campo, el campamento, una vida muy pri-
su resignificación como «vengador so- mitiva, y le llamó poderosamente la atención
cial» la forma en que estaba instalada la casa. Una
de las cosas que le llamó mucho la atención,
Con el propósito de contar otra historia, Cea fue que Ryan llega del campo cuando él está,
vincula su interpretación sobre un proceso his- deja el caballo en... los aperos donde dejaba
tórico de amplias dimensiones (como fue la los caballos habitualmente y se fue a la coci-
apropiación del oeste norteamericano por par- na, se lavó las manos, tenía un juego de...
te de grandes inversionistas) con el relato de jarra y lavatorio de porcelana contenidos en
anécdotas personales y familiares que enfocan escaparates de hierro, un pequeño espejo, un
una dimensión más cercana y sitúan lo cotidia- pequeño estante, seguramente ha sido algo
no en el relato. parecido a lo que encontramos hoy en un
baño, en cualquier casa de familia, bueno...
«.... ha sido muy duro para poder tratar de se lavó las manos y después echó un poco de
neutralizar la historia negra que se le hizo agua colonia en el agua para enjuagarse las
en Patagonia... la llegada de esa gente acá manos, entonces a él le dio la pauta de que
no tuvo nada que ver con el delito y ¿por esta gente había vivido muy bien, exactamen-
qué?... acá no existieron los actores que die- te eso, que había vivido una vida sin dificul-
ron origen a su reacción en los Estados Uni- tades; en otras palabras, habrían sido ricos
dos, tampoco existían los problemas... lo de ya cuando vinieron...»
caer en medio de diferendos con Chile, los
perjudicó...: y por ahí, una requisitoria de IV. La construcción que hace Raúl Cea
un club de bancos [que] pone precio a la ca- de su lugar como historiador a través
beza del trío acá en la Patagonia. Porque a del relato sobre la «gesta» fundacional
él lo habían concebido..., como sus enemi-
gos naturales los dueños de los bancos, los Raúl Cea nace en Cholila en 1921. Comenta
dueños del campo, o sea los ganaderos, que que «por rara coincidencia» fue en el mismo
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año que el presidente de la Nación, Hipólito be. De esta forma, logra la verosimilitud que
Yrigoyen, crea esa localidad a través de un «de- surge del «haber estado allí» y participar de lo
creto ómnibus». Luego agrega, volviendo a ins- cotidiano. Otro recurso, radica en el mérito que
talar en el relato la presencia de Butch, que su otras fuentes de autoridad (investigadores ex-
nacimiento ocurrió: «... 16 años después [cuan- tranjeros, periodistas, etc.) le reconocen. No
do] ya ellos se habían ido...». obstante, todo esto no es suficiente. Lo que
realmente justifica su autoridad es «saber» de-
«... Primero me sorprendí un poco, que sin cir. Leer y escribir son los requisitos básicos
pensarlo yo tuviera cierto grado de compro- en este juego. Raúl Cea conoce las reglas y
miso... Yo recuerdo, corría el año 84, ahora, advierte que, para ingresar al debate sobre el
hace poco tiempo, aparece un americano, un pasado, deberá escribir estas memorias y res-
hombre que había sido miembro permanente paldarlas ofreciendo documentos. Por ese mo-
del Consejo de Historia... de los Estados Uni- tivo, en un momento de la entrevista hace re-
dos, escribió un libro muy interesante sobre ferencia a la copia del Censo de 1905 que obra
los bandoleros en la Patagonia, pero recogió en su poder y «prueba» la inocencia de Butch
lo que sería la imaginería popular..., es de- en relación al robo del banco de Santa Cruz.
cir, para la tradición del lugar quién es este También hace lo propio más adelante cuando
personaje, qué dejó y qué me pueden contar
informa que su padre trabajó como correo para
de él. No se había hecho un análisis muy
la Compañía Inglesa de Tierras y respalda su
profundo de la cosa... Entonces yo le cuento
comentario agregando:
al estimado profesor ese día las noticias, al-
gunas anécdotas de esta gente, que a mi me
«tenemos una documentación de 1909... el
trasmitió mi abuela... Entonces él me dice: -
mire, yo quiero hacer una investigación, trate salvoconducto firmado por el secretario de
de recopilarme algunos datos. Y yo me en- la administración. Así que tenemos una do-
cuentro con que algunos datos que pretendí cumentación importante [y] fue que a mí me
recopilar estaban absolutamente deformados dio por... y la seguridad con la que él [su
e influídos por la «historia negra» pero tam- padre] me contó estas cosas [...] sí, esto me
bién..., me acuerdo que estaba leyendo a un lo contó pero está corroborado por los docu-
autor argentino que expresaba que la Histo- mentos que tengo...»
ria... es la... escuela de la vida, por lo tanto,
hay que tratar de no tergiversarla... y yo Sin embargo, todas estas acreditaciones no
creo que por ahí nace el compromiso, no en alcanzan para que Raúl Cea pueda sentirse un
busca de una figuración o de sacar rédito...» historiador consumado. La sociedad hace con-
«... Yo creo que todas las pequeñas historias tar la historia a los profesionales, a los histo-
son muy importantes, principalmente en es- riadores y esto es advertido por Cea:
tos lugares tan apartados. La historia ha
tenido en la escuela un tratamiento poco sig- «... tendría que haberme interesado un poco
nificativo estos últimos años, es necesario te- más... para poder tener una preparación di-
ner un punto de partida para que cada quien gamos... adecuada para escribir [...] no ten-
pueda descubrir sus orígenes,... de dónde
go formación académica, me aparece qué
vino. Es algo, un patrimonio que si no lo
hacer pero no cómo hacerlo...»
adoptan, no lo toman... digamos con com-
promiso quienes lo pueden tener en la mano,
Por eso él se ubica en el lugar del historia-
se pierde definitivamente...»
dor aficionado y por necesidad, del que debería
Esta selección de fragmentos de la narración escribir libros pero no tiene formación acadé-
de Raúl Cea me permite mostrar algunos de mica, de quien comparte su «experiencia» y no
los recursos que contribuyen a la creación de la «imaginería popular», del que aporta las pe-
autoridad. Uno de ellos consiste en introducir queñas anécdotas e interpreta los grandes pro-
a su familia en el relato. Los abuelos «pione- cesos. Así, su narración alcanza credibilidad,
ros» o el padre aprendiz de Cassidy aparecen autenticidad y le permite participar en el de-
en calidad de testigos de los hechos que descri- bate sobre el pasado de la comunidad.
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Conclusiones estado no deja margen para ninguna iniciativa


autónoma que genere producción o empleo. El
Raúl Cea rescata en su relato una historia propio Cea es hijo de una familia de migrantes
de conflictos que es también la del presente y chilenos reconocida en Cholila y propietaria de
se transforma en historiador y portavoz por- una finca y un viejo molino harinero hoy
que es parte de ella. Está comprometido, no desactivado. El deterioro que presenta la caba-
sólo por ser quien conoce esas pequeñas histo- ña de Butch es también consecuencia de una
rias cotidianas que hablan de los protagonistas vieja disputa sobre la propiedad del predio. Por
o porque pretende «enmendar el error» presen- una parte, la finca fue ocupada por un trabaja-
te en el imaginario popular. dor de campo y luego, por sucesivas generacio-
Tradicionaliza relatos familiares, aquellas nes de su familia que reclaman para sí dere-
anécdotas referidas al conocimiento sobre la chos de propiedad adquiridos de hecho. Por
producción ganadera, la destreza en el manejo otra, una familia propietaria de varios campos
de las armas o los buenos hábitos. en la zona interpone derechos legalmente ad-
Construye contextos muy amplios orientan- quiridos sobre tierras que incluyen el predio
do la historia hacia una definición que resulta en cuestión. De tal forma que el conflicto de
necesaria: para el oeste americano plantea el intereses que se manifiesta en el caso particu-
conflicto que significó la imposición de un giro lar sobre esta propiedad en la que Butch y su
capitalista a la producción y la aparición de gente se establecieron en el corto tiempo que
nuevos actores sociales; para el caso chileno vivieron en Cholila es representativo de aquel
señala las mismas condiciones. Ambos grupos originariamente irresuelto.
se encuentran en Cholila con la ventaja, según La selección de aspectos que hacen a la crea-
Cea, de no estar expuestos a la misma situa- ción de una historia «limpia» en sus orígenes
ción que los marginó en sus respectivos paí- (como por ejemplo el pasaje de bandoleros a
ses. Los dos, aportando cada uno lo mejor de vengadores sociales) es necesaria al relato
sí, proyectan un futuro de progreso. Pese a ello, fundacional y para éste también resulta rele-
esa expectativa se trunca... vante suspender su clausura, no dar un final
... Porque existía el conflicto y no sólo por porque es una forma de posponer el proyecto
el litigio sobre la frontera sino en relación al (por eso en la narración no resulta significati-
proyecto de nación. En ese contexto, también vo el destino final de los bandoleros).
fue un obstáculo para el desarrollo local la su- Obviamente Raúl Cea al reorganizar esta
perposición de diferentes derechos sobre la te- historia produjo una creación propia, -en este
nencia de la tierra: solicitudes para la ubica- caso una contraleyenda- pero no lo hizo de
ción en colonias de grupos migrantes de dife- manera aleatoria. Su armazón está sostenida
rentes nacionalidades -chilenos, norteamerica- por un proyecto que pone a Cholila dentro de
nos (no sólo los integrantes de la «Pandilla Sal- un sistema productivo nacional. Proyecto que
vaje»), galeses, aborígenes circunscriptos en en la historia queda trunco al igual que las ac-
reservaciones, ingleses con intereses comercia- tuales expectativas comunitarias que nunca lle-
les, compañías chilenas, etc., participaban, gan a concretarse. En su lugar, lo único que se
hacia fines del siglo XIX y principios del XX, reproduce son pequeñas realizaciones ajusta-
en el mismo escenario que disputa las condi- das a los intereses propios de un estado que
ciones de ocupación de las tierras. genera dependencia política y económica a tra-
Esa «gesta» inconclusa, esa postergada epo- vés de la asignación de subsidios.
peya civilizadora que traería progreso a la co- Una historia cuyo final queda abierto, un his-
munidad a través de la producción ganadera en toriador local que como actor social siente su
gran escala es metáfora del presente. Hoy, un incompletitud para narrar la «gesta» de su co-
proyecto turístico es el que sostiene las expec- munidad, un proyecto trunco que se arrastra
tativas económicas locales que nunca llegan a desde el pasado hasta este presente insatisfac-
concretarse. Otras «...formas... de coerción torio y dependiente, marcan la tensión en el
económica...», no ya las del oeste americano, débil hilo que enlaza ese pasado con un desti-
posponen el proyecto... no obscuro. Todos estos elementos también
Este «presente» que se traduce a nivel local pueden generar en la actualidad otro tipo de
en una subsistencia que es subsidiada por el tensiones, aquellas que permitan vincular un
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presente propio y no enajenado con las expec- de los grupos que con estos elementos cons-
tativas de un futuro en el que tenga cabida la truyen su identidad. Cabe entonces, proponer
concreción del proyecto «inacabado». la reflexión sobre mi «entextualización» de la
El pasado es entonces ese recurso cultural historia de Cholila pero eso, claro está será
que al ser actualizado orienta las expectativas objeto de otro trabajo.

Agradecimientos

A Raúl Cea por su disposición, compromiso y amabi- Fischman y Pablo Bonaparte por sus sugerencias y co-
lidad y a Alicia Martín, Cristina Bellelli, Fernando mentarios.

Notas
Este artículo es el resultado de una ponencia pre- 7
Ver: Comisión Orígenes (1996,1998 y ms.).
sentada en el XII Congreso Nacional de Folklore lleva-
do a cabo entre el 15 y el 17 de junio del año 2001 en la 8
«Butch Cassidy and the Sundance Kid» fue el títu-
ciudad de Córdoba. lo de la película filmada en 1969 por la Twentieth Century
Además, forma parte de mi tesis de licenciatura en Fox. Su guión identifica a los norteamericanos como
Ciencias Antropológicas para la que cuento con la di- «bandidos populares» y deja abierta la posibilidad sobre
rección de la Lic. Alicia Martin quien es también res- su retorno a EUA luego del tiroteo de 1908 ocurrido
ponsable del Proyecto Bienal UBA. Programación Cien- tras el robo del dinero para la paga de jornales de una
tífica 2001-2002 F 105: «Folclore en las grandes ciuda- mina boliviana.
des. Identidad, Cultura y Patrimonio en Buenos Aires»
en el que trabajo actualmente. 9
Ver: Urien, Paula:1997; entrevista de Mario Markich
para canal TN; entrevista para canal 7-ATC; Editorial
1
Una reseña crítica sobre estas dos perspectivas jun- Salir:1999, Guía Salir: 2000.
to a una propuesta alternativa que las ubica en su
interacción fue realizada oportunamente por Claudia 10
El 23 de marzo de 1999 tuvo lugar la entrevista
Briones (1994).
con Raúl Víctor Cea en el ámbito en que se presenta la
«Muestra Fotográfica Histórica de Butch Cassidy». El
2
Ver Briones, Claudia (1994).
lugar -también salón de té-, está en el pueblo a una
cuadra de la plaza y es propiedad de su hija que luego
3
Esta oportunidad tuvo lugar gracias a la propuesta
de recibirme se retiró. Nos ubicamos en una mesa jun-
de la Lic. Cristina Bellelli de incorporarme a su equipo
to a una de las ventanas. Todas las paredes están tapi-
en el Proyecto de Investigación Trianual CONICET
zadas con fotos de los «bandoleros», de la familia Cea y
1999-2001 «Arqueología y arte rupestre en la Comarca
de muchos pobladores de fines del siglo XIX y comien-
Andina del Paralelo 42º. La localidad de Cholila (Chubut)»
zos del XX. El Sr. Cea no se dirigía a mí cuando hablaba
con el objeto de estudiar las relaciones del grupo local
sino que su mirada y su postura corporal se orientaban
con el patrimonio arqueológico y con la tarea de los
hacia el lado opuesto al que yo me encontraba. Su rela-
arqueólogos que trabajan en la zona desde 1995.
to estaba muy organizado, expuesto en un tono de voz
muy parejo. Prácticamente no hice intervenciones. Es-
4
Hasta el presente realicé dos trabajos de campo.
tuvimos solos durante las más de dos horas que duró la
En marzo de 1999 hice entrevistas y una prospección
entrevista.
etnográfica de la comunidad y en marzo de 2000 entre-
vistas, una encuesta y la filmación del video «Marcas
del Tiempo en Cholila» producido a través del Proyecto
11
«...nos vamos a manejar... como se autodenomi-
Anual UBA. Programación Científica 1998-2000 AU 19: naban ellos: mapuche. O sea «hombre de la tierra»...
«Arqueología, Memoria y Comunidad. Un video sobre ellos tenían como posesión, digamos... de propiedad, la
usos del pasado y la investigación arqueológica en la casa donde vivían, pero no la tierra donde estaba im-
localidad de Cholila (provincia del Chubut)» con di- plantada, vale decir que la tierra era así cosa en común
rección de la Lic. Cristina Bellelli (Guión y relización y en cambio el... gobierno de Chile, ya el país, había
del video Lic.Carlos Masotta). establecido las normas... que regían en Europa en ese
tiempo ¿no? ... el hombre como dueño de la tierra, due-
5
Ver: AAVV (1995,1996 y 1998); Finkelstein, D. & ño y señor del área... el que provocó la expectativa de la
M. M. Novella (1999 y sus distintos trabajos manuscri- gente que tenía dinero que podía... hacer inversiones
tos); Finkelstein, D.; M. M. Novella & M. Gavirati (1999); en el sur, modificar económicamente esto... Y... enton-
Novella, M. M. & D. Finkelstein (2000). ces se produce el forcejeo natural... el no entendimien-
to a las leyes fundamentales respecto de la tierra... y...
6
Ver: Dirección de Estadística y Censos de la Pro- se produce una forma de segregación de una buena can-
vincia del Chubut. Agradezco a Tamara Alberto de la tidad de habitantes. Y esta gente... bueno, habían per-
«Casa de la Provincia del Chubut» en Buenos Aires ha- dido algo que... que para ellos era sumamente impor-
berme proporcionado este dato. tante: su filosofía respecto de la tierra. Y... entonces
R.I.F. 17, 2002 Página 131

trataron de migrar a la Argentina. Quedaron sobrando 12


Se refiere al robo del Banco de Londres y Tarapacá
por allí... y optaron por venirse a la banda oriental ocurrido en febrero de 1905.
de... la cordillera pensando que tendrían una posibili- 13
Se trata de una copia del Censo Ganadero de 1905
dad... de ganarse la vida de la misma forma que lo que se exhibe en la «Muestra Fotográfica Histórica de
habían hecho hasta ese momento y sin las presiones... Butch Cassidy» que organizó Mirta Cea en el ámbito en
inmediatas del país...» el que transcurre la entrevista.

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Página 132 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 132-134 (2002)

La transición política y económica vs.


la tradición de la narrativa local.
Un ejemplo polaco
Violetta Krawczyk-Wasilewska*

En la actualidad, experimentamos una variedad de procesos de transformación.


Por un lado, están conectados a la globalización de la cultura, por el otro, a los
cambios políticos y económicos en diferentes regiones del mundo. Al observar la
modificación en los procesos de la tradición narrativa, uno puede ver cómo la
transformación ha tenido una vasta influencia en la memoria social e histórica
de las comunidades locales. La autora presenta este problema usando las con-
clusiones de los casos de estudio de mayor actualidad en Polonia (país que soli-
cita su ingreso a la Unión Europea) en donde la revolucionaria transformación
política y económica aparece a comienzo de la década del ’90.

Palabras clave: transformación, globalización, memoria social, narrativa.

Los estudios sobre los procesos culturales y de pretación de un mundo social transformado y
cambio en el mundo moderno no son algo nue- de la vida cotidiana.
vo para la etnografía, la antropología o el fol- Observamos que mucha gente que vive en
clore. Durante las últimas décadas los especia- países post-comunistas han advertido rápida-
listas en estas disciplinas han tomado concien- mente cuál es la nueva realidad social, luego
cia que la continuidad cultural es algo impor- de que despertaron del trance del sueño utópi-
tante, en especial en un período de cambio so- co capitalista post-transicional. El estableci-
cial, económico y político radical. La continui- miento de un sistema multipartidario fue el
dad cultural ayuda a cualquier tradición a unir-
cambio democrático inicial y fundamental que
se y conecta a las pequeñas con las grandes co-
causó una serie de consecuencias, tales como
munidades. Es también obvio que los cambios
el mercado libre, las privatizaciones, el creci-
sociales permanentes son una precondición de
miento del consumo, los derechos humanos, los
la continuidad y la discontinuidad.
cambios en los sistemas de valores y las nor-
Tomando en consideración los cambios so-
ciales recientes que siguieron a la caída del mas, cambios radicales en estilos de vida coti-
socialismo en Europa del Este, advertimos que diana, intensificación de los contactos interna-
en situaciones de cambio, términos como con- cionales, inmigración, etc.
tinuidad o cambio no son ya útiles, dado que Deberíamos mencionar también los efectos
no pueden describir ni explicar las realidades colaterales no intencionales de los menciona-
sociales o culturales en toda su dimensión. Esta dos cambios: el desempleo, los cinturones de
es la razón por la cual el término transición o pobreza, las patologías sociales, el recrudeci-
bien transformación son mucho más útiles en miento del chauvinismo, los nuevos racismos,
ocasiones en las que se da un completo rediseño la emergencia de organizaciones paramilitares,
de los sistemas básicos de significado e inter- etc.

* University of Lódz, Polonia. E-mail: wasil@krysia.uni.lodz.pl


Traducción de Silvia Balzano.
R.I.F. 17, 2002 Página 133

Nuestro laboratorio viviente muestra que niñez, muchos disturbios políticos entre 1960
los académicos de Europa oriental tienen que y 1980, la ley marcial en 1981 y 1989 como el
reformar sus abordajes tradicionales de cara a comienzo de un sistema político nuevo.
las nuevas sociedades informatizadas, que com- Aquellos que experimentaron estos cambios
parten miedos, se conectan con la globalización, comparan y confrontan el pasado con el pre-
la desintegración social, la occidentalización de sente. Las investigaciones que se llevan a cabo
la cultura popular y muchos nuevos fenóme- en el Departamento de Folclore de la Univer-
nos. sidad de Lódz se concentran especialmente en
Para los folcloristas, las narrativas cotidia- esta generación que vive en nuestra ciudad.
nas, así como también las historias de vida de Lódz es una gran ciudad central, situada en
la narrativa individual, expresan las evaluacio- Polonia, con más de un millón de habitantes.
nes populares y las opiniones que comparan el Hace más de cien años, Lódz desarrolló una
presente con el pasado. Esta memoria colecti- industria textil que desapareció completamen-
va social puede ser entendida como un conjun- te a principio de 1990, produciendo una alta
to de imágenes creadas por varios grupos so- tasa de desempleo.
ciales. A la luz del análisis de las narrativas de esta
Tales imágenes están basadas en temas que generación local, así como de sus autobiogra-
surgen de la experiencia social y son comunes fías y de sus historias de vida, llegamos a la
a todos los miembros de cualquier grupo indi- conclusión de que la memoria social individual,
vidual. Me gustaría añadir que la naturaleza tanto como la memoria colectiva, sufren sus
de la vida es más bien no narrativa, mientras propias transformaciones con el correr del
que la narración es una forma de percibir nues- tiempo. Parecería que esta generación debería
tra propia experiencia individual. poseer una huella emocional por los eventos
Es de importancia vital el estudio de las re- del pasado. Pero este no es el caso. Desde que
laciones entre la memoria social colectiva en los discursos políticos empezaron a ser trans-
las narrativas (dado que pertenecen a la tradi-
parentes y abiertos, el pasado histórico y polí-
ción) y la memoria histórica (como imagen
tico dejó de afectar las emociones de la gente.
fáctica de la transición). Este tipo de estudio
Hoy en día, la atención está dirigida hacia el
es muy útil en la comprensión de las mentali-
presente y los eventos futuros.
dades sociales de la Europa post-comunista.
En sus narrativas, la gente común parecie-
Con 40 millones de habitantes, Polonia ha
ra no demostrar la memoria histórica, mien-
atravesado un proceso de transición política y
tras que las elites intelectuales y políticas sí
económica desde 1989. En este momento, la
utilizan la noción del pasado en sus activida-
nación está solicitando ser miembro de la Unión
des. En especial los políticos de orientaciones
Europea, sobre la base de ser un estado inde-
diferentes utilizan el pasado para subrayar sus
pendiente y democrático con una economía de
propias identidades y legitimar sus reclamos a
mercado libre. Por otra parte, la sociedad po-
fin de ejercer su poder político.
laca, que ha estado acostumbrada a vivir en un
Todo esto ocurre mientras se advierte poco
estado benefactor por más de 40 años, está pa-
o nada de interés respecto de la gente común,
gando ahora el precio de la transformación.
Esto incluye: el sentimiento social de una ines- cansada de las reformas frecuentes y bastante
tabilidad económica personal, un alza del des- preocupada por las cuestiones cotidianas. En
empleo que llega al 20% en algunas áreas, la sus recuerdos, esta gente se concentra en los
relativización de valores y normas, nuevas pa- hechos que tienen influencia en sus vidas per-
tologías sociales y la falta de respeto por las sonales y familiares. El pasado se mide por los
autoridades morales tradicionales. recuerdos de su matrimonio, del primer naci-
La transición y la globalización, tanto como miento de un hijo, los duelos, del primer em-
la aparición de la revolución informática pleo, la primera vivienda, etc.
(Internet y las tecnologías computarizadas) han La mayoría de los narradores aprecian enor-
causado problemas sociales adaptativos, espe- memente su vida cuando eran jóvenes y entu-
cialmente para aquellos nacidos hacia 1940. siastas. Estos recuerdos confirman la existen-
Esta generación ha tenido que vivir muchos cia de una memoria episódica que atesora even-
cambios históricos como el Stalinismo en su tos extraordinarios. En este caso, el pasado es
Página 134 R.I.F. 17, 2002

percibido como una recolección de situaciones lítica. Por ejemplo, tomemos en consideración
significativas, que difieren, aunque son simi- dos períodos históricos diferentes (los así lla-
lares al presente. La gente trata y siente este mados períodos Socialistas y el Tiempo de la
tipo de memoria, en tanto actualización de los Solidaridad) y el hecho de que el partido co-
eventos del pasado, como una continuidad. munista tenía 2 millones de miembros (uno de
Las actitudes comunes parecen estar cada 10 trabajadores polacos) y el movi-miento
influenciadas por un modo de pensar que con- de «Solidaridad» que consistía en 10 millones
duce a la creencia de que los eventos del pasa- de miembros (el 80% de la población trabajado-
do están constantemente grabados en nuestra ra).
memoria. Pero este pasado es, a menudo, mo- ¿Qué ocurre entonces con la memoria so-
dificado y revisado en las narrativas debido al cial actual del pasado? Uno debe tener en cuen-
hecho de que la memoria es un acto creativo ta que hoy en día los renovados héroes nacio-
de la imaginación. Esta es la razón por la cual nales están reemplazando a los viejos monu-
la gente tiende a crear sus propias imágenes a mentos y a los nombres de calles, así como tam-
través de la memoria. bién nuevos feriados nacionales y aniversarios
Al recordar el pasado, la gente frecuente- aparecen en nuestro calendario. Podemos con-
mente acentúa algunos eventos a fin de inter- cluir que somos testigos de este proceso en el
pretarlos a la luz de los eventos consecuentes, que los eventos históricos y políticos son trans-
así como también a la luz de sus necesidades formados en productos simbólicos utilizados con
actuales. De esta manera, los narradores eva- el fin de hacer propaganda política y comercial.
lúan el pasado de acuerdo a su perspectiva ac- La memoria histórica del pasado encuentra
tual. su camino en los libros de texto escolares, en
Es difícil de entender cuán rápido han olvi- donde la memoria social, expresada en narra-
dado una cantidad de eventos que indicaban el tivas locales, está sufriendo una transición
compromiso de la gente común con la vida po- hacia el presente y el futuro.

!"!#$#
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 17: 135-144 (2002) Página 135

Folclore laboral: su representación a


través de la narrativa 1

Patricia Coto de Attilio *


y Elena Hourquebie de Corbat **

Nuestro artículo relaciona dos conjuntos de textos y sus respectivos contextos de


enunciación: una leyenda urbana sobre la aparición de seres extraterrestres y
las narrativas de los periodistas que explican el tratamiento diferencial que
ésta sufre, al transformarse en noticia, en los medios. Esto revela un proceso de
construcción de la identidad dentro del grupo laboral, que podría ser un indica-
dor de comportamiento folclórico. También se analiza la expresión e identifica-
ción de los vecinos del barrio, quienes manifestaron, a través de sus relatos, sus
problemáticas personales y colectivas, convalidando la función social de la na-
rrativa oral y la interacción entre el rumor, la leyenda y la noticia.

Palabras clave: folclore laboral, leyenda, contexto.

1. Descripción general

Esta investigación se enmarca en los trabajos de sus relaciones intra e intergrupales y, par-
anteriores dirigidos por Martha Blache ticularmente, de su manifestación a través de
(CONICET) y Juan Angel Magariños de sus narrativas, como la leyenda que nos ocu-
Morentin (Universidad Nacional de La Plata), pa.
bajo cuya coordinación se inició el estudio de Recuperamos, en parte, la «cocina» del pe-
la temática del Folclore de los Periodistas. En riodismo, a partir de un tema disparador, ya
función de estas actividades, analizamos las ca- que la manera de reaccionar frente a la leyen-
racterísticas del grupo laboral, a través de cier- da como materia de la noticia, responde a una
tos lexemas, que por su recurrencia y especifi- idiosincrasia con la cual el periodista, como
cidad, definimos como «identificatorios», en la miembro de un grupo, construye su identidad
medida en que, siendo de uso común, sufren personal-laboral en relación con la línea edito-
un proceso de resemantización. Las conclusio- rial de la empresa periodística, colegas del pro-
nes provisorias fueron publicadas en volúme- pio y de otros medios y el público (real o imagi-
nes de la Revista de Investigaciones Folclóricas, nario).
11 y 12.
Posteriormente, se analizó las relaciones 2. Marco teórico
intragrupales, reveladoras de subgrupos den-
tro del grupo laboral: por especialización, (pe- Partimos de los conceptos sobre folclore,
riodistas políticos, deportivos, policiales, etc.) especificados por Martha Blache y Juan Angel
y otras subdivisiones como la edad, la forma- Magariños de Morentin, (1992:31) entre los que
ción, el reconocimiento social (Coto y damos prioridad al enunciado que afirma que
Hourquebie 1998). Estos análisis nos permitie- «el mensaje folclórico contiene informa-
ron construir una imagen del grupo laboral y ción sobre la identidad de un grupo hu-

* Universidad Nacional de La Plata, Argentina. E-mail: gabrielattilio@infovia.com.ar


** Universidad de Morón, Argentina. E-mail: corbat@topmail.com.ar
Página 136 R.I.F. 17, 2002

mano determinado. Dicho mensaje produ- Recuperamos las referencias de Susana


ce el reconocimiento intragrupal, por afir- Chertudi, quien observa el surgimiento de na-
mación o por negación de características rraciones orales sobre seres y fuerzas sobre-
identificadoras de tal grupo» (1992:32). naturales, en comunidades rurales y urbanas,
Los comportamientos de un grupo, que como los relatos sobre el fenómeno OVNI
emergen en un determinado ámbito de trabajo (1991:172-3).
podrían ser caracterizados como propios del
folclore laboral, si entendemos por tal aquél 3. Metodología
que se va construyendo, como «un particular
modo de hacer» (Blache y Magariños de Realizamos entrevistas a periodistas de dis-
Morentin 1992:34) cotidianamente, generando tintas edades, pertenecientes a empresas de la
un sistema de comunicación y un código espe- prensa escrita de la ciudad de La Plata, solici-
cífico, que resultan funcionales en el manejo tando relatos de experiencia personal. Surgie-
de las relaciones interpersonales del grupo. ron con frecuencia leyendas urbanas, algunas
Adherimos al concepto de Folclore como de carácter global, como el hallazgo de un hue-
identidad diferencial de Richard Bauman so de rata, en la tráquea de una comensal de
(1989:31) y especialmente a su análisis de la un restaurante chino, o bien, otras, muy parti-
interacción comunicativa (1989:6-8). En par- culares de la tradición oral platense, como el
ticular, también ha sido de utilidad el concep- rotisero que asesinó a su cuñado y rellenó em-
to de factor esotérico y exotérico de William panadas. Entre dichas leyendas urbanas, una
Hugh Jansen (1988:5-16) ya que, a través del fue planteada por los entrevistados como de
reconocimiento del sentido de pertenen- circulación muy frecuente en el grupo: los
cia, un grupo construye enunciados que enanitos verdes. Observamos que su narración
revelan su identidad, en la medida en que puede funcionar como signo de identidad grupal
se analice cómo los miembros se describen a sí laboral por la metanarrativa que pone en evi-
mismos y cómo creen que los describen los dencia, motivo por el cual fue seleccionada.
miembros de otros grupos (factor esotérico), Simultáneamente se confrontó con el mate-
cómo los describen realmente los miembros de rial gráfico publicado en los diarios locales y
otros grupos y cómo un grupo describe al otro con el análisis de las películas que, directa o
(factor exotérico). Estos conceptos en su apli- indirectamente, permiten establecer relaciones
cación permiten la delimitación de subgrupos intra e intertextuales, con predominio del eje
posibles (por edad, formación, especialidad). Es diacrónico, de acuerdo con la metodología pro-
interesante observar cómo los periodistas jó- puesta por Blache y Magariños de Morentin.
venes se describen a sí mismos y a los perio- El material recolectado y el marco teórico
distas mayores y viceversa, a partir de su acep- expuesto, sumado a los aportes de van Dijk
tación o de su crítica a esta leyenda. (1980:123-146), en torno al valor pragmáti-
Aplicamos la metodología de análisis pro- co y comunicativo del discurso, y M.Bajtín
puesta por Hermann Bausinger (1988:17-28), al (1997:248-293), en cuanto al perfil del emi-
incluir la consideración de los contextos de ac- sor, orientaron nuestra interpretación. Asimis-
tuación (textual, situacional, social y societal). mo, se analizó las relaciones intertextuales,
En particular, en cuanto a la leyenda, nos como parte del contexto textual, del que ha-
basamos en las definiciones de Linda Dégh y bla Bausinger (1988:17-28).
Andrew Vászonyi (1988a:63), quienes la consi-
deran «proyección colectiva de las emocio- 4. Desarrollo
nes básicas». En «Leyenda y creencia» los 4.1. Contextos de enunciación
autores explicitan el «proceso de la leyenda»,
el cual se concreta a través de un «conducto» La leyenda, además de su argumento, el ha-
de trasmisión (Dégh y Vászonyi 1988b:3-42). La llazgo de seres extraterrestres, revela un ele-
leyenda parte de un evento, real o imaginario, mento de significación de gran importancia: la
narrado por un proponente a sus receptores valoración del narrador-periodista sobre su gru-
que, a su vez, funcionan como transmisores en po laboral y sobre las conductas diversas que
la medida en que la narración adquiera signifi- genera el ejercicio de la profesión. En este as-
cación para el acto de enunciación. pecto, consideramos oportuno recordar los
R.I.F. 17, 2002 Página 137

enunciados de Hermann Bausinger en torno al trevista al comisario, quien afirma no haber


contexto de la narración, como elemento alta- visto nada y, paralelamente, se interroga a un
mente significativo para la interpretación de «jovencito» de catorce años que fue perseguido
la totalidad del fenómeno comunicacional por cuatro o cinco de esos enanitos. El diario
(1988:17-28). Bausinger plantea la existencia de El Día califica de «misterio» lo sucedido y no
un contexto textual, situacional, social y ahorra comentarios decidamente ambiguos, que
societal. oscilan entre la negación sistemática de los
policías intervenientes hasta el rumor.
4.1.1. Contexto textual
«... el comisario Villar dijo que ‘me gustaría
En líneas generales, el contexto textual es agarrar a uno de una vez por todas a ver si
el conjunto de elementos que participan en la solucionamos todo este asunto. Yo no vi
construcción del discurso que dan marco al re- nada, es algo bastante inverosímil pero es
lato (conversación, broma, entrevista, analiza- evidente que la gente está inquieta. Ya le
dos y descriptos como textos). Se presenta, en digo, o no pasa más nada o pasa algo impor-
el caso de esta leyenda, muy complejo, ya que tante que haga variar totalmente las cosas
revela que cada entrevistado plantea la coexis- (El Día, 3 de diciembre de 1983).
tencia de esta narración con los comentarios
de los policías que actuaron en la investigación De este modo, el rumor, al igual que la le-
del hecho, de los vecinos del barrio y de hasta yenda, presenta las funciones, emocional y
parasicólogos que analizaron el caso. Estos con- cognitiva, reconocidas por Mullen (1989:51-54)
textos textuales han sido percibidos a través y, por lo tanto, desahoga las tensiones y ansie-
de las entrevistas y de los recortes periodísti- dades de la comunidad y, a su vez, intenta una
cos de El Día y Tiempo argentino, publicados resolución coherente colectiva de una proble-
entre el 1 y el 8 de diciembre de 1983. En bre- mática, acudiendo a los recursos intelectuales
ve recorrida por los artículos periodísticos, del grupo.
observamos la construcción inicial, como ru- En este punto se evidencia el proceso de «so-
mor («Habrían visto ‘enanitos verdes’ en Villa lidificación» del rumor para convertirse en le-
Montoro», 3 de diciembre de 1983, «Habrían fo- yenda, que describen Allport y Postman, (cita-
tografiado a los ‘enanitos verdes’», 6 de diciem- do por Mullen 1989:41). De acuerdo con este
bre de 1983). Esta expresión potencial de los autor, observamos que el texto oral y su mani-
hechos, en la estrategia discursiva habitual de festación periodística presentan las caracterís-
los periodistas, verificable a través del uso de ticas de la leyenda, como especie narrativa com-
verbos en modo condicional, sirve para expre- pleja que supone una creencia, estilo, estruc-
sar aquellos episodios no comprobados. Dicha tura y elementos definitorios.
estrategia se reafirma con la imposibilidad de Días después, el rumor, con el agregado de
dar identidad a los testigos («quienes hasta el datos científicos o seudo científicos, adquiere
momento no dieron a conocer sus nombres»). la dimensión de leyenda, que podemos encua-
Luego de la desmentida policial, las primeras drar dentro de la tipología de leyenda de seres
noticias realizan una mención fragmentaria del extraterrestres:
episodio y, particularmente, de las reflexiones
de quienes decían haber oído los hechos, así «Desde la antevíspera, la casa de 600 entre 2
como la descripción de la casa abandonada, lu- y 3 es visitada por un grupo de investigado-
gar mágico, donde, aparentemente, sucedieron res pertenecientes al Instituto Cosmobioló-
las primeras apariciones. gico Internacional de Vivencia Extraterres-
Este caso sin clarificación nos permite ob- tre, con sede en Ginebra, Suiza, cuya repre-
servar la interacción permanente y alimen- sentación en Argentina funciona en la capi-
tación mutua entre rumor-leyenda, de tal federal. [...] ‘Captamos una serie de soni-
acuerdo con las observaciones de Patrick B. dos, incluso una especie de música de evi-
Mullen (1989:42). Este autor analiza también dente origen extra terreno. Cerca de las 4
su manifestación a través de los medios perio- tomé fotos con cámaras infrarrojas y percibí
dísticos. Las noticias de nuestro corpus reafir- formas extrañas, diminutas y de volumino-
man esta interacción, al punto de que se en- sa cabeza. No eran niños porque a esa hora
Página 138 R.I.F. 17, 2002

no había. Todo el material ha sido enviado Ambos rasgos, precisión y ambigüedad, consti-
a Buenos Aires, quizá mañana tengamos un tuyen indicadores de la interacción entre el
primer resultado de los análisis’ [...] El su- rumor y la leyenda, que se retroalimentan con
puesto mensaje que los seres verdes habrían la descripción de lo misterioso creíble y lo real
dado al parapsicólogo platense Oscar plausible.
Avendaño, para que se lo transmita a Raúl Además, en todas las versiones, los entre-
Alfonsín, sería una recomendación para que vistados hacen constante referencia a circuns-
Argentina abandone todo proyecto que ten- tancias aparentemente propias del grupo labo-
ga que ver con la energía nuclear. [...] Se- ral: la mención de la ebriedad como rasgo pin-
gún el mencionado Avendaño, Clatú, el co- toresco de la actuación profesional de algunos
mandante de la nave astro-galáctica le ha- periodistas, «siempre con una copa de más»
bría dicho que ‘Alfonsín no debe permitir que (P.C.), el desmerecimiento del periodismo
se siga trabajando con energía nuclear y des- televisivo por parte de la prensa escrita, «por
eche la idea de construir la bomba atómica’» no saber escribir» (M.C.) y la necesidad de lle-
(El Día, 4 de diciembre). nar vacíos informativos. Se comienzan a perfi-
lar los rasgos distintivos de un quehacer pro-
Estas referencias históricas serán analizadas fesional que emerge con el tratamiento concreto
como parte del contexto social y societal. de la leyenda. Surgen dos textos paralelos que
De este modo, se armó esta leyenda en la se relacionan, con sus contaminaciones: la le-
que se citan instituciones cuya represen- yenda en sí misma, con sus contextos, y las
tatividad y seriedad científica no avalan los narrativas de la función periodística, con sus
nombres de ninguna persona responsable o contextos.
bien, para dar mayor veracidad o suspenso, se
menciona un desconocido parasicólogo con un 4.1.2. Contexto situacional
«mensaje» para Alfonsín. (El entrecomillado
corresponde a la presentación gráfica del titu- El contexto situacional (Bausinger 1988:18)
lar del diario). El intento de identificación de alude al proceso concreto de enunciación, en
personas e instituciones confirma una de las el que puede observarse el papel del narrador
características formales de este género: los y de sus receptores, su interacción, sus circuns-
procedimientos para tornar creíble el epi- tancias temporoespaciales, entre otros. La
sodio. mayoría de las entrevistas revelan contextos
En el contexto textual de la entrevista, per- situacionales muy diversos en cuanto a sus
cibimos también la presencia de enunciados que características espaciales. A muchos periodis-
permiten marcar el protagonismo del emisor tas los pudimos entrevistar en las propias sa-
(«Yo la vi nacer» M.C. 2 ), no en cuanto a la vera- las de redacción. Leyendo las circunstancias de
cidad del episodio en sí, sino en cuanto al ori- su ubicación urbanística, por ejemplo, la for-
gen y circulación de un relato que entra en el malidad de una elegante oficina, en un edificio
«conducto de la leyenda» (Dégh y Vászonyi muy prestigioso por su estilo arquitectónico,
1988b:7) y a la interacción entre el rumor, la ubicado en el eje de las avenidas 7 y 51, que
leyenda y los medios masivos de comunicación constituyen el acceso y el símbolo del poder
social (Dégh y Vászonyi 1988:43), tal como se político y cultural de la ciudad y de la provin-
ha mencionado anteriormente. cia, frente a la Casa de Gobierno, a la Legisla-
Otro enunciado relevante es la gran preci- tura Provincial y al complejo cultural Pasaje
sión espacial, que ubica los hechos en un ám- Dardo Rocha, como primera impresión, condice
bito limitado, en Villa Montoro, rumbo al Ae- con el estilo periodístico y la representatividad
ropuerto Provincial, con mayor exactitud en la de un tradicional diario argentino (La Nación).
calle 600 entre 3 y 4, en el conurbano platense. Asimismo, una antesala improvisada, para
De acuerdo con Dégh y Vászonyi, se trata de aprovechar al máximo el limitado espacio de
un detalle concreto que conecta la leyenda con una oficina, ubicada en un entrepiso, en un
la realidad (1989:43). Asimismo, llama la aten- edificio más moderno, orientado hacia la zona
ción la ambigüedad temporal, ya que los perio- comercial y bancaria, aparentemente concuer-
distas entrevistados no recuerdan con exacti- da con un diario de factura más funcional (Cla-
tud, la época en que se publicaron los hechos. rín). Alguna convocatoria en bares, frecuenta-
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dos habitualmente por periodistas y por políti- era el alcoholismo o si será que era muy bo-
cos, podría marcar el espíritu bohemio de una hemio. Y bueno, esa semana se le ocurrió
práctica periodística ya histórica. (Por ejem- inventar la existencia de enanitos verdes en
plo, la entrevista a un periodista de un diario la zona del Aeropuerto» (P.C.).
folletinesco, ya extinguido, El Argentino).
Se observa también una gran riqueza de po- - El narrador protagonista, aquél que co-
sibilidades de análisis, ya que se puede descri- noce los episodios o el origen de la leyenda o
bir y evaluar el rol del narrador, su actuación es el narrador testigo calificado de los hechos,
en la enunciación y su presencia e influencia con mayor subjetividad, en la entrevista según
en la construcción del enunciado. De este modo, un periodista (M.C.) narraba su primera reac-
si se retoma algunas de las agudas considera- ción ante las primeras versiones, incluida su
ciones de Bajtín (1997:294-314), y más particu- consulta a sus superiores.
larmente, de Linda Dégh y Andrew Vászonyi
(1988b) proponemos, tentativamente, una «Yo estaba de guardia en La Nación de La
tipificación del narrador en tanto que sujeto Plata. Puede ser en 1979. Se hace lo que se
de la enunciación o actante de los hechos o de llama la ronda, antes de irse. Uno llama a
su transmisión. De este modo, el enunciado de Prefectura, Policía... a ver si pasa algo. Yo
la leyenda se puede denominar o describir como llamo a la Policía [y le pregunto] ‘Negro,
‘metanarrativa’, en la medida en que se trata ¿hay algo?’. [El policía] Me dice: ‘Unos tipos
de la leyenda de una leyenda: su origen, su cre- que deben estar mamados, en barrio Saboya
dibilidad, la actitud de los periodistas ante la (contiguo a Villa Montoro), pasando el Aero-
veracidad, su inserción en el texto periodístico puerto, en 7 y 90. Dicen que estaban ahí afue-
que le sirve de contexto, entre otras conside- ra y vieron unos enanitos verdes’. Llamo a
raciones. Buenos Aires. [Comunico]. Acá hay un tipo
Sobre la base de estas teorías, podríamos in- que habla de enanitos verdes [Me dijeron]No
tentar su aplicación en una primera descrip- le des bolilla.»
ción de los narradores que, además, revela
- El narrador-crítico de la narración en sí
aquello que Linda Dégh y Andrew Vászonyi
misma, generalmente para manifestar una
han denominado: «dialéctica de la leyenda»,
creencia opuesta.
en la oscilación entre creencia plena del
narrador, (leyenda positiva), duda, (leyen-
«Los periodistas de la vieja escuela tenemos
da negativa), y negación, (antileyenda)
una imaginación frondosa, que nos lleva a
(1988b:63). violar las normas de veracidad, que son in-
- El narrador calificado, aquél que cono-
soslayables.» [...] «La leyenda puede servir
ce con claridad y precisión los episodios y que,
para aumentar la venta de ejemplares de un
por lo tanto, actúa como un transmisor, en diario. Eso pasó con El Plata, que estaba
mayor o menor medida, objetivo.
languidiciendo e inventaron la leyenda de El
Hombre gato. Lo recogió la TV que no sirve
«Se habla se... a mí me han contado varias para nada.» [...] «El hueso de rata hallado
veces de la historia de un periodista de la
en la garganta de una comensal de un res-
agencia Telam, que... bueno... ¿Vos viste que
taurante chino. La Nación probó que no era
todos los medios trabajan de lunes a lunes, cierto porque en ninguna guardia de ningún
todos los medios? Los diarios salen y la
hospital público o privado se denunció la in-
agencia trabaja de lunes a lunes y las radios
tervención. Los chinos pegaron el recorte en
tienen que trabajar de lunes a lunes. El tra- la vidriera de sus restaurantes (M.C.).»
bajo es permanente. Los fines de semana se
hacen guardias, los feriados, los fines de se- 4.1.3. Contexto social
mana a diferencia de los demás días de la
semana se hacen guardias. Y bueno, en la El contexto social apunta a la posibilidad de
agencia Telam, hace veinte años, había un observar, en el proceso de enunciación, cómo
jefe que era muy ¿cómo te lo podría definir? el grupo asume su narración como un modo
muy particular. Era un hombre grande, por para definir y redefinir su identidad, su perte-
ahí tomaba.... No sé si lo que más lo definía nencia y relaciones con otros grupos.
Página 140 R.I.F. 17, 2002

El periodista asume el rol de emisor frente porque en un momento había mostrado el


a un grupo de receptores, los lectores, que, si muñeco en todo el barrio. Una lástima’, re-
bien tienen existencia virtual, influyen en la flexionó».
construcción futura de la noticia, desde el co-
mentario telefónico o epistolar hasta el aumen- La enunciación supera los marcos de la na-
to o disminución de la venta de ejemplares. rración para revelar caracteres significati-
Al final de nuestra investigación, tomamos vos de los periodistas como grupo laboral:
conocimiento de un reportaje publicado en La el ejercicio de un poder a través de la pa-
Nación de La Plata, página 4 de su edición del labra, con mayor fuerza sobre la imagina-
29 de abril de 2001, en el que se entrevista a ción popular, que, según referencias de los
Reynaldo Gómez, «El Chango que siguió a José periodistas más veteranos, «no lo poseen los
De Zer», quien rememora anécdotas que con- políticos» (R.G.).
firman las relaciones inter e intragrupales, Frente a su desempeño laboral, se percibe
provocadas por la práctica profesional, y las en general dos estilos, lo cual no excluye la
relaciones extragrupales, con los receptores. posibilidad de otros matices. Estos dos estilos
Además se evidencia la cocina del periodismo son:
para contribuir a la espectacularidad del rumor - El periodismo-verdad, caracterizado por
y de la leyenda. Transcribimos textualmente un «tratamiento objetivo» (R.G.), logrado me-
un fragmento del artículo sin comentarios adi- diante el contraste del rumor con fuentes ofi-
cionales de nuestra autoría. ciales e institucionales. (Esta manifestación es
una pretensión de voluntad del entrevistado,
«Cuando dejó Canal 2 pasó a Canal 9. Y porque, como es sabido, en Ciencias Sociales,
Gómez fue -según dijo- el primer correspon- la objetividad es un criterio relativo). Esta mo-
sal platense para ese medio. Fue entonces dalidad puede generar una narración que cues-
cuando conoció a José De Zer: ‘El tipo era tiona la total veracidad de los episodios legen-
un actor. Eso lo hacía distinto de otros darios, denominada antileyenda por Linda Dégh
fierreros (movileros). Un fenómeno’, dijo. y Andrew Vászonyi (1988:18).
Era Gómez el que corría con las cámaras al - El periodismo fantástico, caracterizado
hombro cuando José De Zer decía, agitado: por el proceso de «reconstruir la realidad o el
‘Seguíme, Chango’. Lo siguió en la nota del suceso y llenar los espacios vacíos con elemen-
pozo de la calle 72, algo supuestamente tos fantásticos, pero manteniendo cierta lógi-
paranormal que atraía a las personas y que ca», según un entrevistado (R.G.). De este
producía sobre éstas extrañas sensaciones. modo, el diario, en especial las páginas
policiales y miscelánicas, se puebla de rumo-
‘Venían manosantas de todas partes. Man-
res y leyendas.
tuvimos las historias cerca de un mes con
Emergen también las relaciones de los pe-
40 puntos de rating. Los vecinos nos tira-
riodistas con otros grupos, como los profesio-
ban piedras, porque nos quedábamos hasta
nales de otros medios gráficos. El jubilado di-
las tres de la mañana y no podían dormir’,
rector de El Plata afirmaba «El Día menos pen-
recordó y soltó una carcajada.
sado...» (R.G.), refiriéndose irónicamente no
Siguió: ‘Un día José se tropezó y gritó: ¡El
sólo al nombre sino al estilo del diario, llama-
pozo me chupa! Fue un éxito. Le daba credi-
do El Día, o la relación con la televisión «que
bilidad. En el estudio agregaban eso de
no sirve para nada» (M.C.).
atrapálo, atrapálo cuando el pozo chupaba a Las complejas relaciones entre los periodis-
José’. tas mayores, siempre de acuerdo con las en-
Después, la vivienda invadida por fabulados trevistas, que cuentan la leyenda y la adornan
enanitos verdes. Otra vez, los picos en el con su «frondosa imaginación» y su nostalgia,
rating. Para esa nota Gómez llevó un muñe- (mencionados como «plumas brillantes» en la
co verde conocido como Luciano el marciano. jerga periodística) y los periodistas jóvenes que
‘La idea era ponerlo en un árbol atado con la escuchan y la transmiten como testimonio
un hilo. Yo apuntaba con la cámara y, en de una época de periodismo bohemio, ya extin-
ese momento, había que tirar del hilo para guido, o como un recurso de captación de de-
hacerlo desaparecer. No pudimos hacerlo, terminado tipo de lectores, se manifiestan ex-
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presamente en una entrevista grupal en la que Hasta este punto de la investigación, se rea-
se encuentran presentes personas de diversas lizó un tratamiento implícito del factor esoté-
edades y formaciones. Así, un periodista ma- rico, de acuerdo con la teoría de Jansen (1988);
yor (R.G.) afirmaba que pero, es interesante observar las relaciones
entre los periodistas, en tanto que grupo iden-
«ahora los periodistas son ‘Coca-cola’. Con tificable, con otros grupos, tales como los tes-
las nuevas técnicas de impresión, el redac- tigos de los episodios y los lectores (factor exo-
tor no debe esperar que le traigan las prue- térico). Con este objetivo, concurrimos al ba-
bas del taller. Antes, escribíamos y había que rrio y realizamos entrevistas a los testigos,
esperar y terminábamos a cualquier hora y niños en aquella época y ya adultos en la ac-
eso servía para prolongar la charla en un café tualidad. Luego, analizamos la relación entre
o en un restaurante con alguna copita. Era sus relatos y el tratamiento que los periodis-
una época más bohemia, un periodismo sin tas dieron a la información. El eje de compara-
horario. Ahora, los periodistas marcan tar- ción fue doble, en la medida en que observa-
jeta. A lo sumo, a las nueve de la noche, ya mos las diferentes construcciones de cada gru-
está en la casa con la señora. A lo mejor, lo po sobre el mismo episodio y, fundamentalmen-
que se toma es una Coca-cola. Es todo más te, el modo cómo un grupo evalúa el tratamien-
light.» to realizado por el otro grupo y viceversa. Ade-
más, con el paso del tiempo, casi veinte años
Estas afirmaciones se confirman en la po- entre los episodios y nuestras entrevistas, es
nencia de Martha Blache, presentada en las V interesante observar las transformaciones que
Jornadas de Estudio de la Narrativa Folklórica, provoca la memoria. Uno de los entrevistados,
en que los entrevistados destacan a estos pe- madre de uno de los protagonistas (D. I.), ma-
riodistas mayores, de la época bohemia, «como nifestó que
escritores talentosos y creativos, con buen do-
minio del lenguaje y cuidada sintaxis, aunque «los periodistas exageraron los hechos, me-
admiten que estaban más dispuestos a priorizar dio le dio vergüenza (a su hijo), y, paralela-
la letra con sentido estético que como vínculo mente, la gente empezó a inventar cosas, que
de información, que en la jerga propia del gru- no era lo que él decía...[...] Yo no le daba
po sintetizan como ‘plumas brillantes’» (2000). importancia.
Observamos también errores de atribución Vino un periodista, V.S., estaba en un pro-
del tratamiento de la noticia por determinados grama, Festilindo, y habló sólo con él [su
periodistas «estrella» y de su época; no obstan- hijo]. También vino una señora que es
te estos datos equívocos o confusos pueden ser parapsicóloga y habló con él. Vino otra se-
«expresión del esfuerzo por establecer y trans- ñora que lo quiso hipnotizar a ver si decía la
mitir de una generación a otra un sentimiento verdad. Ellos [los niños] se miraban y no
de identidad en el que se basa la continuidad hablaban.» « [Su hijo] No lo quería dibujar.
en la actualidad» (según Alessandro Portelli Decía: ‘Yo no te lo hago igual porque lo van
citado por Dora Schwarzstein, 1991). Así, to- a buscar y lo van a matar’».
dos los entrevistados concordaron en que la «Con M [otro niño] le cortaban membrillos y
noticia fue divulgada por un conocido periodis- le llevaban [al enanito verde]. Fue una
ta de un noticiero destacado por su sensacio- tardecita. Fue en una casaquinta grande con
nalismo (Nuevediario). Sin embargo, cuando aljibe y membrillos. La gente decía que po-
consultamos las listas de programas televisivos día haber tenido un sótano. Hay una zanja
de 1983, para observar relaciones entre éstos que antes estaba seca. Había gente que creía.
y la leyenda, observamos, para nuestra sorpre- En ese tiempo uno hablaba con los chicos.
sa, que dicho noticiero no era emitido en ese Hasta el día de hoy nunca hablamos entre
período, sino en otro muy posterior. Sin duda, las madres.»
en el grupo laboral de los periodistas, es eva-
luado como modelo de periodismo sensaciona- R, otro entrevistado del barrio, relata:
lista y así se lo recuerda, aunque los datos his-
tóricos no concuerden, y se transmite, como «Había una casa vieja. Los chicos la destru-
tácita enseñanza a los que se inician. yeron, más o menos en el 90. Había gente
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que creía. Tenían miedo de cruzar por la tie- «También ayer, El Día obtuvo nuevos deta-
rra. Yo nunca vi nada... Perdés tiempo de- lles de las declaraciones de Jorge Oscar
trás de eso. También lo vio un hombre que Miguez, un joven de 17 años que vive con su
vive en el monte. También en La Gaceta sa- madre y 8 hermanos en una vivienda de la
lió.» zona y que aseguró haber mantenido un diá-
logo previamente a haber sido convocado
Es destacable la complejidad de relaciones telepáticamente a un descampado de la zona,
grupales que se establecen entre los testigos con uno de los seres vivos. [...] Miguez dijo
directos, los niños, y otros con diversos grados que su interlocutor un tal «Fix» y no «Fit»
de proximidad, los padres, los vecinos, «la gen- como él mismo aseguró en la antevíspera, le
te que creía» o el que cree que «perdés tiempo habló con ‘una voz finita y dulce como una
detrás de eso» y más aún, los que elaboran in- nena. No puedo definirlo definidamente pero
telectualmente estas narraciones, como los se me presentó. Me dijo que tuviéramos cui-
periodistas o los parasicólogos. dado con las armas nucleares, que ellos ha-
bían pasado por una guerra terrible y ahora
4.1.4. Contexto societal su misión era difundir la paz en el Univer-
so.’»
El contexto societal es más difícil de recons-
truir por la insoslayable distancia que el tiem- Coincidentemente, en El Día del 15 de octu-
po pone a estas narraciones; pero es posible bre de 1983, página 6, se publicó un artículo
trazar una hipótesis que mucho debe a estu- sobre la percepción extrasensorial, en el que
dios como los de Patrick B. Mullen (1989:39- se define telepatía, precognición, recognición
59). La leyenda de los enanitos verdes podría y clarividencia.
haber surgido de un rumor que, de acuerdo con Asimismo, en diciembre de 1983, se desta-
los datos recopilados, puede cumplir una fun- có, en otra noticia, el temor de Brasil por el
ción periodística determinada: nota de color que supuesto desarrollo de armas nucleares en Ar-
alimentó la imaginación popular. En el caso gentina. Paralelamente, en televisión se emi-
particular de los enanitos verdes, la leyenda tían series como El hombre nuclear (canal 13)
se inscribe en las creencias populares sobre y El hombre en el espacio (canal 7).
platos voladores y, en especial, a textos visua- Sin embargo, para los vecinos, la noticia
les que sirvieron de alimento a esas creencias, puede tener otra connotación. Los habitantes
como la película El día que paralizaron la tie- de esa zona, olvidada por los servicios munici-
rra, donde un ser extraterrestre alerta sobre pales y provinciales, se sintieron, al menos por
el peligro de las armas nucleares, o ET, donde unos días y por este hecho, destacados. Posi-
el extraterrestre establece una relación de blemente no sea casual que El Día publique,
amistad con los niños. en esos meses, una serie de notas con deman-
El diario El Día, en su edición del 8 de di- das barriales. Precisamente, las crónicas so-
ciembre de 1983, reproduce las declaraciones bre los enanitos verdes aparecieron en la pági-
de un testigo adulto, en las que se observa un na opuesta a la referida a las necesidades
parecido físico notable con ET, el personaje de barriales.
Spielberg: Por otra parte, si tenemos presente el con-
texto histórico-político nacional, se podría in-
‘’Pensé que se trataba de un perro y cuando ferir la referencia a los desaparecidos, es de-
me acerqué me dio la impresión de que era cir, personas que, por persecución ideológica,
un niño. Al iluminarlo con las luces altas vi hasta la actualidad, aún presentan un parade-
una cosa verde grisácea, de cuerpo pequeño, ro desconocido. En el texto, se habla de apari-
con una cabeza desproporcionada a la medi- ciones de seres irreales frente a las desapari-
da del tronco. Inmediatamente levantó un ciones de seres reales, de figuras que aparen-
brazo y noté que solo [sic] tenía dos dedos, temente surgen sin explicación posible, frente
como una manopla o algo así.» a una situación histórica argentina violenta,
en la que las mayores investigaciones sobre el
En la misma noticia, se reproduce otras destino de personas secuestradas por grupos
declaracciones: paramilitares y parapoliciales, durante la dé-
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cada del setenta, se encontraron con más in- neral, que recibieron la comunicación
certidumbres que precisiones. La noticia apa- mediatizada y la evaluaron, mayorita-
rece, frecuentemente, en la misma página en riamente, como una nota de color.
la que se menciona el hallazgo de tumbas N.N. Vinculadas con estos modos de ejercicio de
sin nombre, en el cementerio local, y el inicio la profesión, podríamos destacar la existencia
de la correspondiente investigación. de dos estrategias periodísticas extremas, el
periodismo-verdad, con pretensión de obje-
5. Conclusiones tividad, y el periodismo-fantástico, género
que completa con imaginación y cierta lógica,
El folclore laboral se revela en comporta- los vacíos de información. Ambas formas de pe-
mientos que conforman «un modo particular de riodismo podrían no ser excluyentes sino com-
hacer» que identifica al grupo, a partir de la plementarias y han provocado una actitud re-
reelaboración de la «actividad de base o flexiva en los lectores, ante lo que se publica
institucional», que resulta así transformada. en los medios. Es un ejercicio sano del poder
Este modo particular se denomina metacódigo crítico del público, que deja de ser pasivo, y,
(Blache y Magariños de Morentin 1992:34) y se por lo tanto, es un efecto adicional de la prác-
revela, entre otros discursos posibles, en sus tica laboral de los periodistas quienes, en ge-
narrativas. Este es el caso de esta leyenda y neral, buscan construir textos creíbles o, al
de la metanarrativa con la que los periodistas menos, aceptables.
se describen a sí mismos y a sus relaciones También es interesante la retroalimenta-
intra e intergrupales en el tratamiento del con- ción entre textos y contextos de los dis-
tenido informativo de los episodios relatados tintos grupos. De este modo, los periodistas
por la leyenda. construyeron su noticia con las referencias de
En cuanto a sus relaciones intergrupales, la gente; pero agregaron elementos propios
percibimos que la narración de la leyenda y, (narratividad de ciencia ficción o conocimien-
en particular, la enunciación metanarrativa tos de parasicología) y, a su vez, los testigos y
sobre sus circunstancias de surgimiento, su los lectores tomaron algunos de éstos y los
circulación y su reflejo en la crónica periodís- resignificaron, devolviendo en parte la imagen
tica revelan una serie de preguntas y de obser- que recibieron. Por ejemplo, un comerciante
vaciones que podrían sintetizarse de este modo: del barrio dibujó en un cartel publicitario de
la pregunta fundamental es qué hizo y qué hace su negocio, una imagen de un supuesto extra-
el grupo de los periodistas con un rumor o con terrestre, muy parecido al de un dibujo
una leyenda. En primer término, desde qué televisivo (Luciano el marciano).
intencionalidad fortalecen, difunden y luego Confirmamos, con el análisis de esta narra-
(por otras necesidades editoriales) anulan es- tiva, el concepto teórico de que la transmisión
tas narrativas o no les dan cabida. Esto remite de leyendas constituye una estrategia laboral
al tema tradicional del poder de la palabra, regulativa, para llenar espacio en el período
que puede ser mayor que el de los políticos. estival o para promover mayor cantidad de ven-
Como materia prima, lo ejercen los habitantes tas de un medio, cuando se carece de noticias
del barrio, que entregan sus versiones y ob- significativas.
servan cómo los periodistas, en ejercicio de Las estrategias de credibilidad de la cró-
otro poder, magnifican o minimizan los nica periodística son similares a las de la
hechos y los resignifican, al ubicarlos en leyenda, tales como la identificación de las
distintos contextos, en los diarios y en la fuentes, el énfasis puesto en la interacción de
sociedad en general. los personajes más que en circunstancias tem-
Asimismo, observamos que la narración porales y espaciales, la dialéctica entre certi-
cumple una función social múltiple: para dumbre e incertidumbre y de aceptación y re-
los periodistas como reidentificación de su chazo, la transmisión oral que se revela en las
grupo; para los vecinos del barrio, que vie- citas directas de la crónica, el dramatismo de
ron en estos enanitos verdes, la posibili- las descripciones, la presencia de elementos so-
dad, entre otras, de manifestar una expec- brenaturales o irreales, las fuentes polifó-nicas,
tativa colectiva, y para los lectores en ge- entre otros rasgos.
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Vinculado con lo anterior, se observa la di- Otros rasgos son más puntuales, como la su-
námica de estos textos que recrean los carac- puesta tendencia a la ebriedad de algunos pe-
teres del rumor, de la leyenda y de la noticia, riodistas y el anhelo de ser alguna vez escrito-
provocando una permanente fluidez y contami- res reconocidos por su capacidad narrativa.
nación entre las diferentes variedades textua- Asimismo, es significativo el valor de los con-
les. textos para enriquecer la interpretación de un
Los periodistas perciben dos épocas de de- texto tan breve como el de esta leyenda de los
sarrollo de la información: «los de antes», más enanitos verdes. Un tratamiento semejante
bohemios y entre los que se destacaban las sobre otras historias (los niños secuestrados en
«buenas plumas» y de mayor relación entre hipermercados, los curas sanadores, las imá-
ellos, generada por la necesidad de esperar el genes religiosas que lloran, entre otros) per-
armado de las páginas en el taller, frente a los mitirían comprender la complejidad del proce-
periodistas «modernos», que cumplen un hora- so de construcción de la identidad de los gru-
rio fijo, con menor tiempo de consolidación de pos involucrados en esas posibles narraciones,
vínculos de grupo, en la redacción del diario. como los policías, los creyentes, los sacerdo-
En el juego de relaciones entre los medios tes, los escépticos, y, en general, los vecinos
periodísticos, se observa la tensión entre la de las comunidades barriales de la ciudad mis-
prensa escrita frente a la televisiva. ma.

Notas
1
Este trabajo forma parte del proyecto del CONI- 2
En adelante, la referencia a los entrevistados, para
CET, PIP Nro. 4042 titulado «El folclore de los periodis- preservar su identidad, se realizará solamente con sus
tas: recuperación de sus códigos identificatorios». iniciales.

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Revista de Invesigaciones Folclóricas. Vol. 17: 145-155 (2002) Página 145

El protocolo médico como


una forma de performance cultural:
la neutralidad profesional y su efecto en
la vida de los pacientes y sus familias
Silvia Balzano *, Mabel Preloran ** y Carole Browner ***1

El presente artículo ahonda en el mundo emocional de una mujer latina, resi-


dente en Los Ángeles, que acaba de someterse a un test prenatal, cuyos resulta-
dos podrían indicar anormalidades genéticas en su embarazo. A través de con-
versaciones telefónicas entre la paciente y el grupo de antropólogas que llevaron
a cabo el estudio durante los nueve días de espera, se advierte que la performan-
ce cultural del personal médico participante, sustentada en las recomendacio-
nes de un protocolo orientado a transmitir información objetiva, pero
intencionalmente desafectado de todo tipo de componente emocional a fin de
garantizar la libre elección del paciente, se revela como un obstáculo que atenta
contra la efectividad de la comunicación médico-paciente. En el caso de las mi-
norías latinas residentes en los EUA, la neutralidad profesional del personal
médico pareciera restringir más que asegurar su libertad de elección.
Palabras clave: comunicación médico-paciente, interacción médico-paciente, de-
cisiones, emociones.

Introducción

En la última década los estudios de diagnósti- de tener que tomar decisiones conflictivas no
co preventivo han avanzado a pasos agiganta- sólo por someterse a ellos, corriendo el riesgo
dos, sin embargo este avance en los aspectos de perder el embarazo, sino también por el ma-
técnicos no parece haberse desarrollado al mis- nejo de la información que de ellos proviene y
mo paso que el entrenamiento por parte del la evaluación de lo que es útil y aceptable
staff médico para acompañar al paciente duran- (Kolker & Burke 1994; Rothenberg y Thomson
te el proceso. 1994; Roelofsen et al. l993).
De entre los estudios preventivos, los tests
Diseñado entre otras cosas para garantizar
prenatales han permitido la detección de una
la seguridad y tranquilidad de la paciente en lo
cantidad de anormalidades, algunas de la cua-
relativo a la salud del futuro hijo, el procedi-
les pueden ser tratadas a tiempo y otras, de
miento de la amniocentesis suele producir pa-
orden genético, como el Síndrome de Down, son
irreversibles. A pesar de que algunos tests, radójicamente en la embarazada un alto grado
como la amniocentesis pueden producir un de ansiedad (Rapp 1999; Queen et al. 1994), ya
aborto natural, la posibilidad de abrir una ven- que debe basar sus decisiones en diagnósticos
tana hacia el futuro de la condición médica de difíciles de conceptualizar (Browner et al. 2002)
un hijo es indudablemente tentadora. En el y, por lo tanto, difíciles de confiar (Giddens
mundo moderno cada vez son más las mujeres 1991), que pueden enfrentarlas al terrible di-
que se someten a pruebas genéticas durante lema de qué hacer si estos resultados no son
sus embarazos asumiendo el riesgo emocional los esperados.

* Programa de Estudios Sobre Epidemiología Psiquiátrica (PEPSI-CONICET). E-mail:


alonetto@overnet.com.ar
** Socio-Behavioral Group. Universidad de California (Los Ángeles). E-mail: hprelora@ucla.edu
*** Socio-Behavioral Group. Universidad de California (Los Ángeles). E-mail: browner@ucla.edu
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Ese período liminal entre la salud y la even- genética (Browner y Preloran 2002). El análi-
tual condición de enfermedad, que suscita es- sis de las narrativas ha demostrado ser espe-
tados emocionales diversos, ha sido pocas ve- cialmente útil para entender las respuestas de
ces tratado en la literatura referente a antro- los pacientes al enfrentarse con decisiones
pología médica. Nuestro marco teórico para médicas dolorosas (Rapp 1998; Sobo 1997;
encarar el presente trabajo está encuadrado en Layne 1996; Liamputtong y Ezzy 1999).
la perspectiva normativo-cultural dentro del La distancia emocional prescrita por el pro-
estudio de las emociones. Esta perspectiva sos- tocolo médico, unida a una desafortunada mala
tiene que las emociones están socialmente cons- interpretación de la información sobre la fe-
truidas y son desplegadas y manejadas en el cha de embarazo, generó en la paciente, cuyo
contexto de la diversidad de roles que los indi- caso vamos a presentar, un grado de descon-
viduos asumen (Lawler y Thye 1999; Clark 1990; fianza tal que obstaculizó la fluidez de comuni-
Gordon 1990). Esta conceptualización de las cación que mantuvo con el personal médico. En
emociones se remonta al interaccionismo sim- contraste, el protocolo de interacción estable-
bólico de Goffman (1959), quien sostenía que cido con las antropólogas que condujeron el es-
las instituciones sociales crean «libretos» o tudio, el cual da cabida al intercambio de sen-
«guiones» de actuación que definen lo que es timientos, tales como la empatía, permitió que
un comportamiento aceptable para una deter- salieran a la luz dudas, angustias y temores
minada situación. Las normas de expresión de que no fueron expresadas en la interacción con
lo emocional también vienen inscriptas en es- el personal médico. Esta forma de comunica-
tos libretos y pueden ser estudiadas como una ción, que se desarrolla paralelamente a los có-
forma de comportamiento comunicativo o per- digos institucionales, ha sido caracterizada en
formance cultural. 2 el ámbito del Folclore como metacódigo, en
El estudio de las expresiones emocionales tanto que reelabora «un modo particular de
como una forma de performance cultural ya hacer» (Blache y Magariños de Morentin
había sido esbozado por Hochschild (1975, 1979, 1992:34); en este caso específico, se abandona
1983), quien observó que las emociones y sus la neutralidad profesional prescripta por el pro-
pautas de expresión ocurren dentro del contex- tocolo, dando prioridad al acercamiento emo-
to de las normas que están implícita o explíci- cional con el paciente.
tamente prescritas para un trabajo determina-
do. Más recientemente, James Sass (2000) El estudio y el contexto de la situación
retoma el trabajo de Hochschild, relativo a las
emociones, y aplica la perspectiva de la perfor- Nuestro estudio enfoca el caso de Rocío, una
mance cultural al estudio de las organizacio- de las 156 mujeres embarazas que participa-
nes médicas. ron de una investigación más amplia sobre el
Tratando de entender el por qué una pacien- uso de la amniocentesis. El mismo fue realiza-
te vivió la espera de los resultados de la do con pacientes de origen mexicano, residen-
amniocentesis en forma extremadamente tes en Los Ángeles (para más datos sobre la
angustiante, siendo incapaz de buscar apoyo metodología, formación de nuestra muestra y
entre el personal médico que la había atendi- reclutamiento de los participantes, ver:
do, aplicaremos dicha perspectiva enfocando, Browner, Preloran y Cox 1999; Preloran,
en nuestro caso específico, en el libreto médi- Browner y Lieber 2001).
co o protocolo, que asume la neutralidad pro- Rocío es una mujer de 45 años de origen
fesional, tanto en el caso de las consultas, como mexicano, residente en el estado de California,
en el de otros servicios genéticos. En tanto Estados Unidos. A través de su historia, inten-
evento comunicativo, toda performance cultu- taremos ver cómo el protocolo empleado en la
ral puede ser abordada a través de la observa- interacción con los paciente responde a un
ción, así como también a través de las narrati- modelo científico, que busca dar información
vas generadas en el acto comunicativo. Para el objetiva, a fin de que el paciente tenga la
presente estudio, nuestro análisis proviene oportunidad de elegir libremente. A pesar de
principalmente de las narrativas, sin por eso su valor racional, este protocolo pone una ba-
desatender el análisis de las observaciones del rrera en la comunicación entre el paciente y el
encuentro médico durante la consultoría personal médico. Esta barrera contrasta con la
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dinámica de interacción abierta y cercana que sugerencia fue desoída. En cuanto al consejo
sostiene, durante el mismo lapso de tiempo, de buscar apoyo emocional, ofrecido dentro de
con las antropólogas. A continuación describi- los servicios de la clínica, tampoco fue atendi-
remos la interacción de Rocío con el personal do. Ante ese fracaso la investigadora presenta
médico y las antropólogas a fin de entender el otras sugerencias:
por qué de esa disparidad.
I: A lo mejor sería (bueno) que se ocupe de
Descripción de los 9 días de espera: (hacer) algo: oír música, mirar televisión... te-
Primer día: se cierran los canales de co- jer...
municación con el personal médico
R: Mmm... Puede ser, pero no se me da. Es-
Un día después del test de la amniocentesis, toy acá en la recámara a oscuras y de vez en
una de las antropólogas, a cargo del estudio, vez prendo la tele; pero no puedo mirar, la apa-
se comunicó con Rocío. Ella decía que se sen- go luego, luego, porque me da mucha, mucha
tía cansada «me la paso en la recámara, a os- tristeza ver los niños de la tele, todos sanos,
curas, sin ganas de hablar ni de hacer nada...». corriendo, bailando... ¿Por qué mi hijo no pue-
La conversación giró entorno del procedimien- de ser así?
to con el que se había hecho la amniocentesis.
Rocío apreciaba la ayuda que en esos momen- I: Eso todavía no podemos saberlo...
tos le había dispensado Ana, una mujer latina
que había traducido al español todas las indi- R: Usted me habló siempre franca... Me gus-
caciones médicas hechas durante la entrevista ta eso... Que me hable franca... Eso me gusta
genética previa. Ana, con su actitud fraternal de hablar con usted... No me dice: ‘Todo va a
y afectuosa había tenido un efecto aparente- salir bien’, como dicen ahí, en el Hospital... Si
mente crucial en la decisión de Rocío de hacer- todo va a salir bien y todo está bien... ¿Para
se la prueba (Browner y Preloran 2002). Ana, qué me mandaron a hacer esto? (refiriéndose
dentro del personal médico, fue la persona que a la amniocentesis).
más se alejó de la norma de neutralidad pres-
crita por el protocolo, en tanto que expresó su I: Eso es algo muy concreto para preguntar
posición en favor de la amniocentesis y dio en el Hospital.
muestras de simpatía y compasión por la cir-
cunstancia por la que atravesaba Rocío. Es aquí R: Con Ana (traductora) podría platicar, pero
donde se genera un comportamiento en donde no está, uno de sus niños está malito y María
impera lo emocional que también podría ser (asistente médica con la que había establecido
descrito como metacódigo. Lamentablemente, una relación amigable), cuando uno la llama,
la enfermedad de unos de sus hijos hizo que nunca puede venir al teléfono.
Ana estuviera ausente del Hospital los días en
que Rocío podría haberse comunicado con ella I: Ana la ayudó mucho, ¿verdad?
en busca de información y apoyo.
La sensación de cansancio y desasosiego de R: Ella estaba contenta, me dijo que se la
Rocío se vio incrementada por el hecho de que, había hecho y que su niño era hermoso (lo que
a poco de llegar a la casa luego de la amnio, me motivó a seguir su ejemplo).
había comenzado a sentir contracciones. Recor-
dando las indicaciones del médico, se quedó en Este extracto de la conversación entre Ro-
cama, guardando reposo. El paso del tiempo se cío y la antropóloga pone en evidencia ciertas
le hacía interminable. Recostada en su cama, condiciones que se repetirían en sus relatos:
a oscuras, evitando todo contacto con el mun- un profundo estado de tristeza y una clara fal-
do externo, facilitaba que los pensamientos ta de contención emocional que percibe en el
sobre la posibilidad de otro niño enfermo la trato con los miembros del staff médico a los
avasallaran. Viendo que Rocío estaba tan des- que evita, no sólo para conversar con ellos so-
animada, la antropóloga le sugirió llamar a la bre sus emociones, sino también sobre su es-
clínica para asegurarse si los problemas físi- tado físico. En las entrevistas siguientes co-
cos requerían algún cuidado especial, pero la menzamos también a ver que había profundas
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dudas sobre el manejo de la información médi- por comunicarse con una vieja amiga de
ca y la infalibilidad del las pruebas en las que Mexicali que le reafirmaba el cariño que una
se basan. madre siente por un hijo, a pesar de ser
«mongolito». La amiga promete además rezar
Segundo día: Rocío parece manejar la para que las cosas salgan bien. No sabemos si
incertidumbre con ensoñaciones por el hecho de compartir la pena con la amiga
o por la fe de que los rezos de ella fueran oí-
La llamada del segundo día, con el motivo dos, la angustia, según Rocío, parecía haber
de mantener el contacto, dio lugar al siguiente menguado algo luego de la charla. Sin embar-
diálogo telefónico: go, a lo largo de la conversación del segundo
día, se la ve volver a la oscuridad de sus pensa-
I: ¿Cómo se siente hoy? mientos.
El decaimiento de Rocío era tal que la
R: Muy triste. En vez de ir mejor, voy para antropóloga vuelve a sugerirle que se contacte
atrás. Estaba por llamarla para que me dijera con la consultora genética o busque apoyo psi-
qué debo hacer. Tengo una tristeza tan grande cológico en la misma clínica, pero la sensación
que pienso que va a hacerle mal al niño. Pien- de desconfianza siguió primando durante este
so que debe afectarle y no quiero dañar a mi segundo día de espera.
niño.
I: ¿Por qué no llama al Hospital? Pienso que
I: ¿Se siente deprimida? ellas pueden ayudarla mejor que yo con sus
dudas. Porque yo soy antropóloga...
R: ¿Deprimida? No... Triste... Yo no tengo
depresión. R: Y usted, ¿de qué cosas sabe?

I: ¿Llamó al Hospital para decirles que se I: La antropología se dedica al estudio de


siente así... triste? diferentes cosas entre ellas sobre cómo piensa
la gente, cómo actúa y cómo siente...
R: ¡No! ¿Qué me van a decir ellos? (Me di-
rán) que debo esperar, que debo pensar ‘positi- R: A mí me interesa eso también... Es que
vo’. Yo prefiero lo franco, lo sentido, como me más que nada tengo tristeza... Por eso no ten-
habla usted. go tantas ganas de hablar al Hospital...Y la
«güerita» (la consultora genética) es muy... muy
Desde el comienzo del diálogo se advierte fría... No se puede hablar con ella.
cómo el ánimo de Rocío va decayendo en rela-
ción con el primer día de espera. Advertimos I: Si es por el inglés, María le puede tradu-
además, que una vez más se niega a seguir la cir.
sugerencia de consultar con el personal del
Hospital. Su negación parece basarse en la des- R: No es por el inglés... Es que ella, no sé...
confianza que le generan los comentarios mé- No me hallo...
dicos. El ‘pensamiento positivo’, con el objeti-
vo de tranquilizar al paciente con palabras poco A la sugerencia de buscar apoyo psicológico
comprometedoras usadas en el protocolo mé- contesta que no se siente con fuerzas. Explica
dico, es vivido por Rocío como un encubrimiento que la experiencia con terapeutas a la que la
de la verdad o desinterés por su condición. forzó la enfermedad de su hija menor, le ense-
Frente a ese encubrimiento, Rocío explica que ñó que, «con los psicólogos, uno sale de la con-
prefiere seguir la interacción con quien le ha- sulta con el corazón más cansado» que cuando
bla ‘francamente’. Esto se evidencia en el he- entró.
cho de que, de las dieciséis llamadas telefóni- La conversación durante el segundo día de
cas intercambiadas con las antropólogas, cinco espera está llena de alusiones a estar viviendo
fueron iniciadas por Rocío. un verdadero tormento. Hacia el final de la con-
Siguiendo el consejo de unas de las versación Rocío le comentaba a la antropóloga
antropólogas durante el primer día, Rocío opta que la oscuridad y tristeza de sus pensamien-
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tos se veía aliviada por ensoñaciones —no sa- rios podía ser una realidad. También vemos que
bemos si las recibe inesperadamente o si ella la seguridad sobre un diagnóstico positivo (que
las ha ido generando— pero, según consta en indica anormalidad) la acerca cada vez más a
su narrativa, es lo único que la saca de la tris- la decisión de abortar.
teza de dar a luz un niño enfermo. Las antropólogas con las que se contactaba
Las antropólogas permiten, y en algunos diariamente habían tratado infructuosamente
casos estimulan con preguntas, los largos re- de sacarla del estado de encierro físico y men-
latos de Rocío sobre sus ensoñaciones y los sen- tal con breves llamadas telefónicas y visitas en
timientos que éstas le provocan. Si por alguna las que le sugerían alternativas. Por ejemplo,
razón las antropólogas no se contactaban a dado que ya habían pasado los tres días reque-
tiempo, Rocío iniciaba la comunicación llamán- ridos de reposo, le comentaron que podía ser
dolas a ellas para comentárselas. beneficioso salir a pasear. Esto le recordó la
llamada telefónica de su hija menor que, al sa-
Tercer día: el péndulo de decisión va de ber que esperaba un ‘varoncito’ la había invi-
seguir a terminar con el embarazo tado a salir a comprarle ropa adecuada al sexo
del bebé. Rocío se había negado y, al principio,
Durante el tercer día de espera, el estado quiso disuadir a su hija de hacerlo, pero luego
de ánimo de Rocío siguió empeorando y sus cambió de opinión.
dudas con respecto al embarazo parecían ha-
berse intensificado. R: ...le dije que era un varón, pero que no le
comprara ninguna ropita hasta saber. Y des-
I: ¿Cómo se siente hoy? Su voz me hace pen- pués me arrepentí. Dije: ‘¿Por qué? Si es mi
sar que está mejor de ánimo. hijo. Nazca como nazca tengo que quererlo...’.
Y la llamé y le dije: ‘¿Sabes qué?... Si quieres
R: ¡Qué va! Estoy peor... ¿Qué puedo hacer comprarle ropita... Haz lo que tu quieras...’.
para sacarme estas ideas de la cabeza?... Lo
que me dijeron en el hospital me da vueltas y I: Eso quiere decir que ya decidió continuar
vueltas... Esa duda está ahí, revolviéndose más con el embarazo, aunque los resultados no sean
y más. Más pasan los días y parece que es peor. buenos.

I: ¿Qué cosas le dijeron que la ponen tan R: ¡Ay! No sé... Por eso estoy tan triste...
mal? Porque eso es lo que me da vueltas y vueltas
(en la cabeza) que no puedo parar de pensar...
R: Eso de mi sobrino... y la depresión de mi ¿Usted qué cree?... Es muy tarde para que yo
hija (ver Browner y Preloran 2002). haga un aborto, ¿verdad? Además, a mi edad...
¿Y qué pasa si los que hacen la prueba se equi-
I: Pero...eso fue lo que usted le dijo a ellos. vocan?

R: Lo dije porque ellos me estuvieron pre- La sugerencia de la antropóloga a hacer esas


guntando. Porque yo soy muy ignorante, pero preguntas concretas al personal médico nue-
me doy cuenta de las cosas. Ellos lo que quie- vamente es desoída. Con más claridad que en
ren saber es si eso es hereditario. días anteriores, los comentarios de Rocío van
mostrando un pensamiento pendular en uno de
I: ¿(Usted cree que) es hereditario? cuyos extremos está la resignación de convivir
con un niño mongólico y en el otro la alterna-
R: Mmmm... ¡Ajá!... Tal vez sí. tiva de un aborto. Los relatos revelan que am-
bas alternativas le crean una variedad de sen-
Por las narrativas vemos que las preguntas timientos que, a medida que se hacen más ín-
hechas en el Hospital y el rompecabezas de pro- timos, los va compartiendo en especial con una
blemas de salud en su familia le hacían creer de las antropólogas, quien parece haberse con-
que las dudas médicas sobre la posibilidad de vertido en la contenedora de la ansiedad de
que su embarazo tuviera problemas heredita- Rocío.
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Cuarto día: Rocío busca comunicación su tierra es igual que en la mía, todo lo que
fuera de los canales médicos uno hace es a puro sacrificio».
Los comentarios de Rocío muestran nueva-
Al ver que la antropóloga no la llamaba por mente la desconfianza sobre el interés que el
teléfono, tal como lo había venido haciendo los personal médico pueda tener en cuanto a sus
días anteriores, Rocío se comunicó con ella. El preocupaciones y la confianza depositada en la
anuncio de un viaje a Maine por parte de la antropóloga que proviene de una tierra que,
antropóloga con la que había desarrollado una según Rocío demanda, tal como la suya, enor-
comunicación más cercana, le producía a Ro- mes sacrificios para la supervivencia cotidia-
cío el temor de que, en su ausencia, el Hospi- na.
tal le diera «malas noticias» y no hubiera na-
die para ayudar a sobrellevarlas. Rocío llama a Quinto día: Rocío pasa de la culpa a la
la antropóloga para desearle buen viaje y apro- fantasía
vecha para hablarle de nuevos problemas y
ensoñaciones. Acababa de comunicarse con Ra- A mitad del período de espera el ánimo de
món, su esposo, en Mexicali. La preocupación Rocío parece haber mejorado a pesar que sus
de ese día rondaba acerca de que los inquili- canales de comunicación (con el esposo, la
nos, que habitaban una parte de la casa de antropóloga y el personal médico) se ven más
Mexicali en construcción, quienes habrían es- cerrados que nunca. Extractos de las conver-
tado traficando drogas. saciones de ese día nos hacen ver que ella acre-
La ocasión sirvió para que Rocío le comen- centó sus dudas sobre la veracidad del diagnós-
tara la conversación mantenida con otra de sus tico y ha dejado la idea de abortar, pero conti-
amigas en Mexicali, una enfermera, que le ha- nua creyendo que tendrá problemas con el em-
bía comentado que había posibilidades de que barazo.
tuviera al niño con cesárea, debido a que ya
habían pasado muchos años desde su último I: Siento que su voz está mejor. ¿Cómo pasó
parto. El comentario acerca de lo dicho por su el domingo?
amiga la angustiaba, consulta entonces a la
antropóloga acerca de las posibilidades de que R: Bien. Creo que estoy mejor... Es decir,
su parto fuera por cesárea. La antropóloga, que que ya estoy resignada.
trataba de no involucrarse en temas estricta-
mente médicos, le sugiere nuevamente consul- I: ¿Resignada a qué?
tar con su médico, a lo que Rocío le responde:
«Pero mire... este doctor que me atiende ni se R: A aceptar lo que Dios me mande... Acep-
preocupa de mí... Cuando le pregunto es como tar lo que venga... Porque no estoy segura so-
si nada... Por eso le pregunto a usted, porque bre esa prueba y además voy a decirle: el sába-
con usted puedo platicar y con ellos no». Y, al do y el domingo he soñado mucho...
final de la conversación de ese día, Rocío agre-
ga que está seriamente contemplando la idea I: ¿Qué cosa?
de ir a Mexicali para solucionar el problema
con sus inquilinos, pero que duda sobre su con- R: Que el niño nacía enfermo... Así...
dición física y teme que los saltos que pueda ‘Mongolito’.
dar el autobús por el mal estado de los cami-
nos le hagan perder a su bebé. La antropóloga A esta altura, Rocío parece totalmente con-
le sugiere llamar a la clínica para aclarar esos vencida de que su hijo nacerá enfermo. Si al-
temores. Rocío responde que no está interesa- guna duda le quedaba, los sueños -que ella con-
da porque cree que el personal médico va a ser sidera premonitorios- se lo confirmaron. Los
insensible a lo traumático de su situación eco- intentos de la antropóloga de no anticiparse al
nómica respecto del problema de su casa. Ro- diagnóstico de la amniocentesis fracasan. Ro-
cío explica: «Ellos (el personal médico) no se cío está convencida y desearía que las perso-
puede poner en el lugar de una; no saben los nas a los que ella le ha comunicado su certeza
sacrificios que una tiene que hacer para levan- sobre la salud del hijo (la antropóloga y el es-
tar una casa. Usted puede entender porque en poso) aceptaran sus explicaciones; pero, según
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ella explica, fracasa en sus intentos. Por ejem- las fechas, (es peor). Si me llaman y me dicen
plo, a los comentarios algo escépticos de la que el niño viene mal, ¿qué voy a hacer? ¿Ten-
antropóloga, Rocío contesta: «es capaz que no go que creerles? ¿Tengo que hacer algo? [...]
lo vea así porque usted no cree en los sueños Al fin es mejor no creer en esas pruebas.
(premonitorios)».
En este día quinto hay tres temas recurren- Vemos que a partir del quinto día se van
tes en la narrativa de Rocío: la certeza de que incrementando la frecuencia de narrativas so-
el hijo nacerá enfermo, el deseo de aceptarlo bre las ensoñaciones. También se van incre-
«como Dios lo mande» y la mención de situa- mentando las expresiones de dudas sobre la
ciones que reflejan alternativamente confian- veracidad de los resultados de la prueba y el
za y desconfianza en la seguridad de los datos péndulo de decisiones parece moverse en for-
que resulten de la amnio, ya sea que estos die- ma más lenta manteniendo la dirección en fa-
ran positivos o negativos. vor de continuar con el embarazo.
En este día, Rocío vuelve a insistir frente a
la antropóloga sobre un tema que la venía pre- Sexto día: de la resignación a aceptar
ocupando desde el principio: que comunique al la voluntad de Dios a la idea del aborto
personal del Hospital que la fecha de gestación
fue establecida en forma errónea. La conver- La comunicación de este sexto día de espe-
sación continuó con nuevos requerimientos ra reafirma los sentimientos del día anterior:
hacia la antropóloga para que la representara dolor y resignación. El desánimo de Rocío ra-
ante el Hospital con esa aclaración. La dica en la total falta de esperanzas de que el
antropóloga se resiste, pero al final acepta. Una niño pueda estar sano. Ya no sólo son los sue-
vez más vemos que los canales de comunica- ños premonitorios, sino también el hecho de
ción de Rocío con el personal médico parecen que este embarazo le recuerda al de su hija
totalmente cerrados. Así mismo, vemos que el mayor ya muerta: «Veo que este embarazo es
aumento de las dudas sobre la veracidad del diferente al de los otros, casi no se mueve, es
diagnóstico la acerca, en ese movimiento pen- como si este niño no tuviera fuerzas... Debe
dular, a la decisión de seguir con el embarazo. ser por eso de que tiene la proteína baja y con
En una breve llamada para confirmar el hora- mi niña (la que falleció) era igual... Se movía
rio de la entrevista del día siguiente, Rocío poquito». La antropóloga le sugiere contactarse
comenta con una de las antropólogas que se con la clínica para preguntar si la proteína fe-
siente algo mejor y que, aunque la decisión que tal tiene efecto en el movimiento del feto. Ro-
tomó es dolorosa, el hecho de haberse decidido cío desatiende la sugerencia.
por el aborto, le permite sobrellevar mejor su La antropóloga indaga sobre las emociones
dolor y disminuir el grado de ansiedad. de Rocío con respecto a la decisión de conti-
Lo que parece haber tenido peso en esta nuar con el embarazo, Rocío responde: «Estoy
nueva dirección del péndulo hacia la decisión resignada, puede que mi hijo tenga razón; (el
de abortar es la confianza en la veracidad del hijo mayor le había aconsejado terminar con
diagnóstico. Ella misma toma la iniciativa de el embarazo) pero también pienso y me acuer-
llamar al Hospital y averiguar los resultados do de lo que me dijo mi amiga (de Mexicali),
que aún no estaban listos. Esta urgencia por que muchas veces estos niños nacen bien boni-
conocer los resultados parecería indicar que tos y uno ni se da cuenta que son mongolitos».
confía en la veracidad de los mismos. Sin em- Ampliando este comentario, Rocío explica
bargo, el péndulo vuelve a dar un nuevo giro que ella quiere firmemente conservar este em-
cuando en la última conversación telefónica de barazo, pero admite que está esperando el re-
ese día comenta con la antropóloga: greso de Ramón para tomar la decisión defini-
tiva.
I: Todos dicen que esta parte de esperar (los Esta secuencia marca un corte con la diná-
resultados) es la peor. mica del movimiento pendular anterior, en
donde iba sopesando y comunicando a la
R: Es horrible, y más que nada uno no sabe, antropóloga el efecto emocional que en ella
porque ahí dicen que nada es ciento por ciento ejercía la decisión de continuar o terminar con
seguro y conmigo, que hasta se equivocaron en el embarazo. También explica que, por algún
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motivo, siente que no tiene las fuerzas suficien- Noveno día: antes y después de conocer
tes para comunicárselo a Ramón, pero que de- los resultados de la amniocentesis
sea conservar el embarazo y no cree en el diag-
nóstico. Antes: Rocío no llama a la hora estipulada.
Rocío insiste con vehemencia en que los re- Al hablarle, la antropóloga la encuentra depri-
sultados deben ser tomados con cautela, ya que mida y «sin fuerzas para hacer el viaje». Las
«ni ellos mismos (el personal médico) creen que noticias desde México eran alarmantes: se ha-
la prueba es un cien por ciento segura». Dadas bía parado la obra debido a los problemas con
estas condiciones, su decisión de continuar con la policía. Había muchas posibilidades de que
el embarazo sigue primando. perdieran la propiedad. Pero, durante la no-
che comenzó a asaltarla el temor de que su
Séptimo día: Rocío reemplaza la comu- propia vida corriera peligro, ya que, al viajar
nicación con la antropóloga por la de sola, si algo malo le pasaba hasta llegar a
su familia Mexicali, no habría nadie para atenderla.
La decisión de continuar con el embarazo
Las notas de campo del día sexto son bre- era más débil y la confianza en la veracidad
ves. El intento de la antropóloga de comuni- del diagnóstico de la prueba -que intuía darían
carse con Rocío, en cierta forma, fracasa. Se resultados positivos- era cada vez más fuerte.
escuchaban voces y música. Rocío estaba ani- Rocío comenta que el personal médico estaría
mada, rodeada por su familia, se la oye feliz y pensando correctamente cuando le plantearon
con pocos deseos de seguir en el teléfono con que este embarazo corría el riesgo de acarrear
la antropóloga. La comunicación se corta ense- problemas hereditarios. «¿Qué voy a pensar?...
guida. Es mucho lo que hay en la familia: mi sobrini-
to, mi niña, mi hija mayor».
Octavo día: Rocío reinicia el movimien- Y es en este día, después de una comunica-
to pendular en su decisión de abortar ción ininterrumpida de más de nueve días con
la antropóloga, cuando Rocío le confiesa que
En la llamada del octavo día, la voz de Rocío los médicos del hospital donde se atendía la
era de desesperanza. Su mundo parecía hija le habían informado que su esquizofrenia
colapsar. El hijo mayor seguía insistiendo en «podía ser hereditaria». También revela datos
que, «para el bien del niño y de la familia», si que no figuran en la historia clínica que Rocío
la amniocentesis daba positivo, Rocío debía proporcionó en la consulta genética: un aborto
abortar. Sumado a esto, había recibido una lla- previo (que comunicó a Ramón como acciden-
mada de Ramón desde Mexicali, diciendo que tal) y la ingesta de pastillas para adelgazar que,
la policía quería quitarles la casa por el hecho según ella, podrían haber afectado el embara-
de que en ella había narcotraficantes viviendo. zo.
Rocío vuelve a pensar que debe viajar para so- Por la tarde del mismo día seguía la indeci-
lucionar el tema y consulta con la antropóloga sión sobre el viaje. Además, la decisión de abor-
si el viaje en avión o autobús pudiese afectar tar había sido puesta en espera hasta poder
el embarazo. Como en los días anteriores, la discutirla con Ramón, pero había comenzado a
antropóloga la incita a comunicarse con el Hos- considerar que los resultados de la prueba po-
pital a los efectos de aclarar dudas. Rocío des- dían ser confiables y si los mismos indicaban
carta la sugerencia por las mismas razones de problemas, el péndulo tomaría la dirección de
siempre: el personal es insensible; no enten- terminar con el embarazo.
derán la gravedad del problema que tiene con
su casa y le dirán o bien que no viaje, o bien Después. Una llamada inesperada de Ro-
que no se preocupe, «que todo va a salir bien». cío a la antropóloga hace saber que acaba de
Después de evaluar los pros y los contra de la recibir los resultados de la prueba que indican
decisión, Rocío decide viajar ese mismo día y que el feto está libre de anormalidades
aceptar el riesgo de que su embarazo pueda cromosómicas. A pesar de que los resultados
sufrir a raíz del viaje. son satisfactorios, Rocío sigue con sus dudas
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sin animarse a celebrar la buena nueva. Pre- Esta dificultad en la comunicación, a nuestro
gunta a la antropóloga cómo es posible que su entender, afectó el proceso de decisión sobre
alfa feto proteína fuera anormal, su ultrasoni- seguir o continuar con su embarazo, en caso
do no tuviera resultados claros y ahora su de que el diagnóstico hubiera dado positivo.
amniocentesis diera negativa. La primera in- Creemos que a pesar de que dicha neutrali-
terpretación que ella hace de la información dad esta concebida para liberar a las pacien-
que acaba de recibir es que le han dado los re- tes, entre otras cosas del autoritarismo médi-
sultados de otra paciente. Más tarde, comien- co, el trato ‘profesional’ que le brindaron a
za a tratar de justificar el ‘error’ del diagnósti- Rocío entró en conflicto con sus expectativas y
co, que según ella, se debía a las omisiones que dificultó la toma de decisiones. Rocío esperaba
podrían haber confundido la interpretación que que, dada la situación por la que atravesaba,
los médicos hacían de los resultados de sus donde se discutían temas que la aterraban y
pruebas. Las sugerencias de aclarar las dudas estigmatizaban: los problemas hereditarios de
con el personal médico, una vez más, son des- su familia y su conducta en embarazos previos,
oídas. el personal médico tendría una actitud de ma-
Rocío no cree totalmente en los resultados yor empatía. Al encontrar un trato semi-caren-
de la amniocentesis, pero no tiene ninguna in- te de emociones y percibir un uso incorrecto
tención de abrir la comunicación con el perso- en el manejo de la información sobre las fe-
nal del Hospital para intentar aclarar sus du- chas de gestación de su presente embarazo,
das. Sus objetivos desde ese momento en más Rocío pierde la confianza, quebrándose la co-
son tres: solucionar el problema de los inquili- municación, lo que, a nuestro entender, le im-
nos en su casa de Mexicali, conseguir una bue- pide informarse más y probablemente mejor.
na clínica para un parto feliz y que el niño naz- Cada día de espera tiene registros de los in-
ca ‘fuerte’. Pasado el tiempo se sabe que todos tentos fallidos de las antropólogas de contac-
esos deseos fueron cumplidos. tar a Rocío con el personal del Hospital, en
especial para que ella aclarara información que
Discusión y conclusiones parecía haber sido malinterpretada.
Enfocando en el contraste entre los dos pro-
Hemos visto cómo a lo largo de este período tocolos de interacción con las antropólogas y
de espera, Roció pasa por una gama de estados personal médico, el tema de la neutralidad se
emocionales generados, en parte, por dudas nos clarificó. En sucesivos comentarios de Ro-
respecto a la información discutida con el per- cío, vimos que ella prefería hablar con Ana, la
sonal médico, como así también a la falta de traductora, o con alguna de las antropólogas y
confianza en la veracidad de los resultados de que lo que las asemejaba era su forma directa
la amniocentesis. La aceptación del procedi- de comunicación. Las antropólogas le dicen que
miento le permitía dar una fugaz mirada en el debe «salir a pasear», «comunicarse con el hos-
futuro de la salud de su hijo pero, contraria- pital», «hablar con amigos», «reconsiderar el
mente a lo esperado, los servicios genéticos viaje a Mexicali», etc. La traductora aboga en
pusieron en cuestionamiento la infalibilidad del favor de la amniocentesis y le aconseja hacer
diagnóstico y eso acrecienta su dilema: ¿Qué valer sus derechos, ya que es la paciente quien
hacer si el resultado de la amnio indicaban debe tomar las decisiones médicas, sin dejarse
malformaciones genéticas? ¿Confiar en el diag- influenciar por terceros: «haga lo que le indi-
nóstico y abortar? ¿Y si el diagnóstico estuvie- que su corazón, después de todo, es su hijo».
ra equivocado? Por el contrario, la consultora genética le dice
Durante la espera y en el marco de su ho- que se tome el tiempo para pensarlo y que le
gar, en la interacción con las antropólogas, comunique su decisión «lo antes posible.»
Rocío pone al descubierto lo intrincado de sus A través de los relatos de Rocío vemos que
sentimientos y la incapacidad de comunicarlos ella no siempre sigue las sugerencias que le
al personal médico. A nuestro entender, la per- brindan sus interlocutoras no-neutrales, es
formance cultural del personal médico, basada más, son pocas las veces que las sigue, pero
en la neutralidad y la norma de tranquilizar parecería que las recibe como señales de pre-
explicando «que todo iba a salir bien» prescrita ocupación y empatía por parte de quienes se
por el protocolo, obstaculizó la comunicación. las ofrecen. En contraposición, la performance
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cultural del personal médico, en su afán de Los intentos de las antropólogas de abrir los
mantener la distancia para dar oportunidad a canales de comunicación entre los pacientes y
que la paciente elija libremente, es recibida por el personal hospitalario parecieran ser infruc-
Rocío como una señal de indiferencia: «por eso tuosos. En el caso de Rocío vemos que solía
no tengo ganas de hablar con el Hospital» co- responder: «¿Qué me van a decir ellos? (Me di-
menta el segundo día de la espera, refiriéndo- rán) que debo pensar ‘positivo’. Yo prefiero lo
se a la ausencia de la única empleada de la clí- ‘franco’ como me habla usted».
nica (Ana) que le había mostrado empatía y Al contrastar los protocolos del personal
permitido compartir sus emociones de temor y médico y de las antropólogas nos llevan a su-
tristeza. gerir una revisión crítica sobre la neutralidad
Los relatos de Rocío, combinados con los de profesional, al menos para poblaciones perte-
algunas de nuestras otras participantes del es- necientes a minorías étnicas latinas. A nues-
tudio general, nos llevan al convencimiento de tro entender, el dar cabida a las emociones
que el respeto por la libertad del paciente, no permitiría mejorar la comunicación médico-
estaría en peligro dentro de un protocolo de paciente. Hemos tratado de mostrar, con el
limitada o no-neutralidad. Esos relatos pare- caso de Rocío, que la neutralidad de la
cen indicar dos cosas. Por una parte, que las consultoría genética y sus fórmulas, faltas de
pacientes que preguntan al personal médico: sustancia, tales como «todo va a salir bien»,
«¿Usted qué haría en mi lugar?», no necesaria- cerraron la comunicación que ella hubiera de-
mente hacen lo que el médico les indica. Por seado mantener con el Hospital. Creemos que
otra, que una respuesta sincera y emocional una mirada a los elementos que permitieron
del personal médico, suele abrir la comunica- dicha comunicación con las antropólogas: es-
ción con los pacientes. cuchar, opinar, sugerir, podrían contribuir a
En resumen podríamos decir que, en el caso que pacientes como Rocío pudieran aclarar du-
de Rocío, al igual que en el de la mayoría de das que le permitieran informarse con mayor
las otras participantes del estudio general, el facilidad. Pensamos además que los pacientes
período de espera de los resultados de la amnio podrían recibir de las consultorías genéticas be-
suele iniciarse con ansiedad, dudas y angustia. neficios adicionales como los de poder expre-
La falta de contención emocional por parte del sar sus temores más íntimos y discutir la al-
personal médico del Hospital, la ausencia físi- ternativa del aborto que es tan crucial en esos
ca y emocional del marido en el caso de Rocío momentos de «la espera» del diagnóstico. Cree-
y de otros familiares y amigos en el de otras mos que lo propuesto daría la oportunidad a
participantes, hicieron que se volcaran a las que los pacientes pudieran ejercitar su elec-
antropólogas, quienes, con el correr de los días, ción de test de diagnósticos y tratamientos de
se van transformando en una suerte de deposi- una forma más libre que la posibilidad que brin-
tarias de sus preocupaciones y temores. da la neutralidad profesional.

Notas
1
Queremos dejar constancia de nuestro agradeci- 2
Por performance cultural entendemos un modo de
miento a María Christina Casado por su valiosa contri- comportamiento comunicativo, formulado de una ma-
bución en la preparación de este artículo en el que par- nera especial, que pone de relieve aspectos sociales y
ticipó tanto de la recolección de datos como del análisis culturales del proceso de comunicación mismo y que se
de los mismos. despliega frente a una audiencia (Bauman 1992:41).

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!"!#$#
Página 156 R.I.F. 17, 2002

Memoria

Lázaro Flury
(1909-2002)

Hablar del Profesor Lázaro Flury como inves- del norte y sur de nuestro país, lo vieron esta-
tigador, es hablar de «un visionario», así lo ha blecerse en sus tolderías como un gran amigo,
definido el Lic. Luis Florens, profesor de la más que como benefactor y trabajó lo más que
Universidad de Santo Domingo, en su prólogo pudo por mejorar sus condiciones de vida, sa-
de «Inferencias Tangenciales en los Patrimo- biéndolos marginados en su propio país. Su-
nios Populares», publicado en l983 por la Edi- frió sus enfermedades, privaciones e inclemen-
torial T.A.P.A.S. de Córdoba. cias del tiempo. Cumpliendo con su misión de
Don Lázaro nació en 1909 en San Martín investigador conoció en profundidad ese mis-
de las Escobas, en una pequeña estancia de terioso mundo de las culturas indígenas con sus
Santa Fe. Fue profesor del Instituto Superior alucinantes mitos, leyendas y creencias. Los
de Música de la Universidad Nacional del Lito- ayudó en todo sentido, sin paternalismo, y les
ral durante tres décadas, razón por la cual re- enseño a conocer sus derechos y sus obligacio-
nes. Con ese enorme caudal de experiencias
cibió el premio «Florian Paucke» y el «Oscar»
publicó en 1987 «El Indio Argentino, su aporte
del Ministerio de Educación de la Nación, por
a nuestro Folklore».
su larga trayectoria docente que trascendió el
El Profesor Lázaro Flury, en su quehacer
límite universitario.
cultural dejó huellas muy profundas. La biblio-
Estudió y conoció la vida del hombre, sus
teca del Ateneo de la ciudad de Cosquín ateso-
pesares, sus sueños, sus ideales, los que supo
ra sus enfervorizadas disertaciones sobre la
comprender y valorar. Su vida fue una lucha
cultura, educación y folklore de nuestro pue-
constante de maestro que amó y divulgó sin
blo. Como maestro irradió cultura en la pampa
retaceos los valores de nuestro patrimonio na- argentina y destelló sabiduría, conocimientos
cional y las tradiciones argentinas, con la hu- y amor por las cosas nuestras. Como investi-
milde devoción de los grandes. En su estudio gador realizó constantes e innumerables via-
de «Introducción a la problemática de la Lite- jes a distintas regiones del país y del extranje-
ratura», publicado en Bogotá en el año 1974 - ro. Fundó escuelas e institutos especializados
premio medalla de plata- queda expuesto su y sus enseñanzas despertaron vocaciones en-
fervor, su sabiduría y didáctica desde el cono- tre sus alumnos que, con el tiempo fueron ver-
cimiento de la literatura y su proyección his- daderos artífices de la música, el canto y las
tórico-cultural. danzas folklóricas. Su primera publicación en
Al releer sus memorias queda al descubier- el año 1944 sobre «Tradiciones y Leyendas de
to su generosidad y su simpleza de hombre ba- los Indios del Sur», por cuenta de la Universi-
tallador, absorbido por las actividades intelec- dad Nacional de Córdoba, marca el inicio de sus
tuales que tenían por escenario las poblacio- obras, alrededor de cincuenta, muchas inédi-
nes más humildes. Los pobladores aborígenes tas, y cantidad en preparación.

Jorge Acosta y Carlina Sosa


R.I.F. 17, 2002 Página 157

Leea Virtanen
(1935-2002)

La folclorista finlandesa Leea Virtanen falle- Leea Virtanen no fue una científica ence-
ció repentinamente el 18 de julio de 2002 a la rrada en su torre de marfil, a lo largo de toda
edad de 67 años. Había nacido en abril de 1935 su vida escribió numerosos libros de divulga-
en la ciudad de Lappe, en el sur de Carelia, al ción. Por lo tanto, era también muy conocida
sudeste de Finlandia. Profesional reconocida por el público en general, no sólo por estas
internacionalmente, Leea Virtanen fue Direc- obras de divulgación, sino también por su apa-
tora del Departamento de Folclore de la Uni- rición en radio y televisión. La difusión de su
versidad de Helsinki desde 1979 hasta su tem- interés por el Folclore entre el gran público y
prano retiro en 1994. Su tesis de doctorado, las consecuentes demandas que esto le exigió
obtenido en 1966, versó sobre adivinanzas tra- son de alguna manera sorprendentes, ya que
dicionales de Finlandia y Estonia. se trataba de una persona excepcionalmente
A lo largo de su vida mantuvo siempre una tímida. Mostró, sin embargo, un gran coraje al
fuerte conexión con Estonia y tenía gran con- sobreponerse a su natural timidez. Es proba-
sideración por las condiciones bajo las que sus ble que el enfrentarse a una clase o que la pre-
colegas estonios debían trabajar durante las sentación de un artículo o conferencia hayan
sido experiencias poco placenteras para ella.
décadas anteriores al resurgimiento de la in-
Aún así, siempre fue una mujer activa, no sólo
dependencia estonia. Al igual que muchos
en lo que hace a la docencia, sino también como
folcloristas finlandeses anteriores, en sus tra-
expositora en seminarios y conferencias y como
bajos tempranos se dedicó al estudio de la poe-
participante en numerosas organizaciones cul-
sía folk Kalevala, particularmente a las técni-
turales.
cas de canto de los ejecutantes. A pesar de que
Si bien las presentaciones en público no fue-
nunca perdió el interés por las antiguas tradi-
ron su fuerte, fue una profesora responsable,
ciones finlandesas, dedicó la mayor parte de
generosa y humana que, con su estilo sosega-
sus estudios folclóricos subsecuentes a aspec-
do, aconsejaba y motivaba a sus estudiantes a
tos más modernos del Folclore, en particular a
que emprendieran trabajos de investigación. A
las tradiciones infantiles, tema que la trans- fin de atraer estudiantes al campo del Folclo-
formó en una reconocida experta. re, se abocó a la redacción de una introducción
Su producción científica cubre un gran es- general sobre el Folclore Finlandés,
pectro de interés, que va desde la poesía Suomalainen Kansanperinne [Tradición
Kalevala, los proverbios, las leyendas urbanas folclórica finlandesa]. Este trabajo fue publica-
modernas y las tradiciones infantiles, hasta las do en 1988 y es el texto que actualmente si-
experiencias psíquicas, así como también la pro- guen usando aquellos alumnos que deciden es-
ducción de textos para estudiantes. Publicó nu- tudiar Folclore en la Universidad de Helsinki.
merosos libros y artículos en finlandés, sin Durante muchos años colaboró con el
embargo su obra es conocida mundialmente, folclorista Tom DuBois en la traducción y adap-
ya que muchos de sus artículos aparecieron en tación de este trabajo para una audiencia
inglés, alemán, sueco y estonio, en publicacio- angloparlante. Apareció en el 2000, con el tí-
nes periódicas y revistas. tulo Finnish Folklore (Studia Fennica
En 1978, la Sociedad de Literatura Folkloristica 9). Al igual que el original, se trata
Finlandesa publicó su libro Children’s Lore en de una muy buena introducción al Folclore
inglés. Otra de sus obras, «That Must Have finlandés, orientada hacia una audiencia inter-
Been ESP!», dedicada a las experiencias psíqui- nacional.
cas, fue traducida al inglés y publicada por la A pesar de su frágil salud y estando ya reti-
Universidad de Indiana en 1990. Dicha obra rada, Leea Virtanen continuó con sus investi-
había sido originariamente publicada en gaciones hasta el fin de sus días. Fue una per-
finlandés en 1977. sona amable, dedicada a la ciencia, que dejó su
Página 158 R.I.F. 17, 2002

sello en la folclorística finlandesa y, a diferen- académicos fallecidos, su ausencia será


cia de lo que no puede decirse de muchos otros dolorosamente sentida.

Mícheál Briody, M.A.


The Language Centre
University of Helsinki.

Traducción de Silvia Balzano

Lauri Honko
(1932-2002)

Lauri Honko, el renombrado folclorista Honko jugó un papel crucial en tanto que
finlandés, falleció repentinamente el 15 de ju- ayudó a los folcloristas finlandeses a abrirse a
lio de 2002, a la edad de 70. Nació el 6 de mar- nuevas ideas y perspectivas internacionales
zo de 1932 en Hanko, una pequeña ciudad en más amplias, orientándolos hacia nuevas direc-
la costa sur de Finlandia. Estudió Folclore en ciones metodológicas y teóricas. Desde muy
la Universidad de Helsinki, bajo la dirección temprano en su carrera, fue una figura cosmo-
de Martti Haavio y obtuvo su doctorado en 1959 polita. Además de hacer trabajo de campo en
por su estudio comparativo sobre creencias Finlandia, trabajó también en el exterior; sien-
folclóricas y curaciones: Krankheitsprojektile: do joven realizó trabajo de campo en la región
Untersuchung über eine urtümliche soviética de Carelia y más tarde en Africa, Chi-
Krankheitserklärung. Tres años más tarde pu- na e India. Organizó muchas conferencias y
blicó un estudio más substancial y profundo simposios internacionales. Fue editor de revis-
sobre creencias folclóricas titulado: tas extranjeras y participó de numerosos co-
Geisterglaube in Ingermanland (1962). mités tanto en Finlandia como en otras partes
A la edad de treinta, ya había publicado es- del mundo.
tas dos obras de envergadura, así como tam- Cuando comenzaron a organizarse los pla-
bién numerosos artículos, obteniendo así una nes para el establecimiento del Instituto Nór-
reputación internacional. A lo largo de 1962, dico de Folclore (NIF) a principios de 1970, fue
fue Profesor Visitante en la Universidad de Los muy útil que él estuviera instalado en Turku,
Angeles. Al año siguiente, fue nombrado Pro- puesto que dirigió el Instituto durante la ma-
fesor de Folclore y de Religiones Comparadas yor parte de la década del ’70 con dedicación
en la Universidad de Turku (al sudoeste de parcial. En 1979, fue nombrado director del
Finlandia), una posición para la que estaba es- Instituto Nórdico de Folclore con dedicación
pecialmente capacitado, si se tiene en cuenta exclusiva. Durante la década del ’80, bajo su
sus intereses en la investigación hasta ese mo- dirección, el Instituto expandió sus horizontes
mento. Ocupó este puesto hasta su retiro en más allá del mundo nórdico y comenzó a inte-
1996, aunque estuvo por largos períodos de li- resarse en promover los estudios folclóricos en
cencia, ocupando otras posiciones. Durante el los países en vías de desarrollo. A principio de
resto de su carrera, su investigación estuvo de- la década del ´90, estableció cursos de verano
dicada al Folclore y a las Religiones Compara- para que los estudiantes de postgrado apren-
das, así como también a otros tema. Su perma- dieran a recolectar, investigar y archivar ele-
nencia de un año en los Estados Unidos lo in- mentos del patrimonio folclórico, lo que atrajo
trodujo en el tema de la Antropología Cultu- a muchos principiantes, incluso provenientes
ral, entre otras cosas. Diez años después es- de países en vías de desarrollo.
cribió, en colaboración con Juha Pentikäinen, Hacia 1985, Honko organizó un simposio in-
un libro de texto en finlandés sobre Antropolo- ternacional en Turku sobre Kalevala y Épica
gía Cultural, lo que ayudó a extender el cono- Mundial en conmemoración del 150 aniversa-
cimiento de esta disciplina en Finlandia. rio de la publicación del Kalevala. Esto habría
R.I.F. 17, 2002 Página 159

de marcar un cambio en el curso de su carre- a fundar en 1998 el Instituto Kalevala de la


ra. Pocos años antes de este simposio, había Universidad de Turku. Este instituto se con-
empezado a desarrollar un interés científico en vertiría, en los años siguientes, en un verda-
la épica nacional finlandesa y su poesía dero monumento en su honor.
folclórica, algo de lo que no se había ocupado Lauri Honko desempeñó numerosos cargos:
demasiado durante las etapas anteriores. Re- fue Jefe de Departamento en la Universidad,
visando la investigación existente sobre el Profesor-Investigador en la Academia
Kalevala, notó la falta de comparaciones con finlandesa por dos períodos no consecutivos,
otras épicas mundiales, tanto orales como es- Director del Kalevala Institute, Director de la
critas, en los escritos de los investigadores Revista Folkore Fellows Communications y
finlandeses. miembro de numerosos comités nacionales e
Lönnrot había encontrado una tradición épi- internacionales, entre otras tantas actividades
ca viviente, aunque en rápida decadencia. Para profesionales. Su lista de publicaciones sobre-
ese entonces, los investigadores finlandeses pasa el centenar. La mayoría de las mismas
estaban trabajando sobre la base de textos y están escritas en finlandés, pero también exis-
no con trovadores vivientes. Honko deseaba ten traducciones al inglés, al alemán y al sue-
encontrar una épica oral comparable en longi- co y, en menor mediada, a otras lenguas. A lo
tud al Kalevala. Para hallarla, debía buscarla largo de estas tres últimas décadas, su influen-
fuera de Europa. Su investigación lo llevó has- cia en la folclorística internacional puede evi-
ta China, Bangladesh e India. Pero fue al sur denciarse no sólo a través de sus escritos, sino
de Kanara, en el sudoeste de la India, en don- también por su participación y eventual orga-
de encontró lo que estaba buscando: la Épica nización de conferencias internacionales,
Siri, que lleva el nombre de su protagonista simposios y talleres. Desde la época de Kaarle
principal, cantada en lengua Tulu. En Navi- Krohn, ningún otro folclorista finlandés cobró
dad de 1990, Honko dirigió a un grupo de in- tal prominencia a nivel mundial ni tuvo la ca-
vestigadores para que filmaran y grabaran el
pacidad de influir en el ambiente científico in-
canto de esta épica oral producida por un úni-
ternacional de la manera que él lo hizo.
co trovador. A lo largo de los siguientes años,
Teniendo en cuenta la variedad y diversi-
hizo numerosos y extensos trabajos de campo
dad de su producción, es imposible hacer justi-
en el sudoeste de la India a fin de investigar
cia a la labor científica de Lauri Honko en esta
esta épica, conjuntamente con un grupo de asis-
breve necrológica. A la edad de treinta, ya ha-
tentes finlandeses e indios. Estos trabajos de
bía publicado lo que otros investigadores pro-
campo lo condujeron a publicar esta épica, con
ducen a lo largo de su vida. Ya había pasado
una traducción al inglés, hecha por algunos
los cincuenta cuando empezó con ahínco a de-
miembros del grupo (Folklore Fellows
dicarse a la búsqueda de épicas orales en otras
Communications, volúmenes 265 y 266), así
partes del mundo y a realizar trabajos de cam-
como también a presentar otro volumen de su
pos con sus consecuentes inconvenientes. Mu-
propia autoría: Textualising the Siri Epic (Fo-
chas otras personas, llegadas a esta etapa, hu-
lklore Fellows Communications, Helsinki
bieran gozado del reconocimiento ya alcanza-
1998). A partir de 1980, cuando su interés en
do. Aún antes de que su obra fuera leída en el
los estudios épicos llegó a su punto máximo,
publicó una decena de artículos sobre el tema exterior, su nombre era ya conocido por sus
y otros aspectos vinculados, una serie de libros publicaciones en Folklore Fellows Series. Des-
como único autor y, conjuntamente con otros de 1963 fue editor asistente de Martti Haavio
investigadores, escribió varios trabajos sobre en la publicación de esta serie. Desde 1966 en
épica oral. De entre sus numerosas obras, hay adelante, su nombre apareció en las tapas de
una que difiere del resto, puesto que nos per- Folklore Fellows Communications, conjunta-
mite una mirada al hombre mismo: Intian mente con los de Reidar Th. Christainsen,
päiväkirja [Diario de la India], en donde regis- Séamus Ó Duilearga, Martti Haavio, Kurt
tra su viaje de campo en el sudoeste de este Ranke, Dag Strömbäck y Archer Taylor. Desde
país, desde noviembre de 1993 hasta enero de muy joven, se codeó con muchos personajes
1994. Se trata de un trabajo único. Su interés eminentes del campo del Folclore. De algún
por los relatos épicos en todo el mundo lo llevó modo, podría decirse que fue el último de
Página 160 R.I.F. 17, 2002

«Grandes Folcloristas». Es poco probable que rán superadas, otra cuestionadas y algunas
otro especialista pueda llegar a dominar el es- reforzadas por nuevas investigaciones. A pesar
cenario mundial de esta ciencia de la manera de las eventuales críticas que puedan llegar a
en que él lo logró. surgir sobre los variados aspectos de la mis-
Sin duda, los años venideros evaluarán su ma, su reputación como una de las eminencias
obra una y otra vez. Algunas de sus ideas se- del Folclore del siglo XX permanecerá intacta.

Mícheál Briody, M.A.


The Language Centre
University of Helsinki.

Traducción de Silvia Balzano

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R.I.F. 17, 2002 Página 161

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332 pp. Ilust. las investigaciones de científicos, tales como
los del inglés Bates, instigaron la futura explo-
Entangled Edens es el resultado de 15 años de tación económica del Amazonas a manos de eu-
una ardua labor de recolección de mitos, le- ropeos y norteamericanos. Ya en el siglo XX,
yendas y narrativas de diferentes grupos loca- la Amazonia pasa a ser un lugar privilegiado
les de la región amazónica, motivado por una para la extracción de recursos naturales y la
impostergable voluntad por descubrir aquello producción de riqueza. En la década del ‘60, pro-
que está más allá de lo obvio y tangible. gramas como la Alianza para el Progreso, alien-
Candace Slater comienza su obra con la des- tan a la instalación de compañías pesqueras,
cripción de una de las tantas películas realiza- refinerías de gas y petróleo y a la construcción
das sobre el Amazonas; como en todas ellas, la de rutas y autopistas que conllevan a la defores-
magnificencia ha sido y es la nota clave. Desde tación y destrucción del ambiente. Recién a
los tres millones de metros cúbicos de agua por partir de la década siguiente, los europeos y
segundo, descargada en el Atlántico, pasando estadounidenses comienzan a advertir los per-
por las 1500 especies de plantas florales, hasta
juicios relativos a la desaparición de las espe-
las 400 diferentes especies de pájaros, toda la
cies y a la polución. Amazonia pasa a consti-
descripción del área impresiona por su exube-
tuirse en el principal foco de campañas inter-
rancia. Pero, tal como Slater comenta, las imá-
nacionales contra la destrucción de la natura-
genes magnificentes de la Amazonia son
leza.
inspiradoras, pero también enceguecen. ¿Qué
A la perspectiva del forastero, Slater con-
hay detrás de esta metáfora de magnificencia?
trapone la visión interna del amazónico, cuyas
Este cuestionamiento lleva a la autora a una
narrativas sobre los Encantados y su inasequi-
cuidadosa revisión de las diferentes represen-
ble ciudad subacuática, parecieran resistirse a
taciones que, desde la época colonial, se han
ido proyectando sobre ella. Pasa así revista por cualquier tipo de definición rígida, que permi-
los escritos de diferentes exploradores y viaje- ta el darse a conocer como entidad estable o,
ros, haciendo especial hincapié en las narrati- aún más, que facilite algún tipo de control por
vas sobre la inalcanzable ciudad de El Dorado parte del extranjero. ¿Qué diferencia hay en-
y las Amazonas. Con agudeza, muestra cómo tre el ávido buscador de oro y el conserva-
las narrativas de la época colonial, al centrar- cionista que sólo persigue el bien de la huma-
se fundamentalmente en las riquezas ocultas nidad? Para el amazónico, «ambos quieren lo
del territorio, enmascaran otros aspectos de la que nos pertenece».
totalidad; esto trae como consecuencia la idea- Entangled Edens es un súplica desesperada
lización de los indígenas como ricos habitan- en pos de la protección de «los pulmones del
tes, pero malos administradores de un tierra mundo», pero dicha protección sólo será posi-
percibida como pura naturaleza. ble cuando dejemos de percibirla bajo la metá-
A partir del siglo XIX, las representaciones fora de la magnificencia de su pura naturaleza
sobre la Amazonia varían, pero la metáfora de y enfoquemos en la defensa de la gente que la
la magnificencia sigue en pie, ésta se revela, habita.
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El libro viene acompañado de fotos de ros- reproducción y la transformación social que


tros y paisajes tomadas por Slater misma y de abordan en el último. A lo largo de la propues-
valiosas ilustraciones y mapas extraídos de pu- ta acuden, algunas veces, a hipotéticos casos
blicaciones del siglo XVI y XVII. La publicación de la vida cotidiana los que, al ser interpreta-
se ve enriquecida también por una cronología dos a la luz de los conceptos propuestos aumen-
de fechas claves para la historia del territorio, tan el nivel de explicabilidad de la nociones.
que van desde la datación de los primeros Nociones éstas que se hallan estructuradas, en
petroglifos de Piedra Pintada (9000 años), pa- general, a partir del concepto de interacción
sando por épocas claves como el Boom del Cau- social, y especialmente de práctica comuni-
cho, hasta los movimientos de resistencia que cativa.
reclaman por los derechos de la tierra. En Saber práctico y Conciencia los autores
dejan en claro su posición de rechazo frente a
Silvia Balzano explicaciones estructuralistas que no toman en
cuenta que los procesos sociales son «acciones
de seres humanos» pues su presupuesto es que
la reproducción y transformación de las prácti-
Ricardo J. Kaliman y colaboradores. Socio- cas culturales «sólo puede explicarse con refe-
logía y cultura. Propuestas conceptuales rencia a las subjetividades de los practicantes
para el estudio del discurso y la reproduc- de las culturas o agentes». En este posiciona-
ción cultural. Proyecto del CIUNT «Identi- miento se manifiesta el compromiso teórico-
dad y Reproducción Cultural en los Andes ideológico de los investigadores en la recupe-
Centromeridionales». IHPA (Instituto de His- ración de la «realidad» desde la perspectiva de
toria y Pensamiento Argentinos), Facultad de los propios actores sociales.
Filosofía y Letras. Universidad Nacional del Operativamente reconocen dos funciones
Tucumán. Julio de 2001, 55 pp. atribuibles al saber práctico: el conocimiento
y las motivaciones así como también dos tipos
El Proyecto de Investigación «Identidad y re- de informaciones ligadas al saber práctico, los
producción cultural en los Andes Centrome- esquemas interpretativos y los esquemas de va-
ridionales» tiene como miembros a Andrea loración, reconocidos en un nivel analítico. Los
Paola Campisi, Jorgelina Chaya, Diego Chein, primeros son los que explicarían la capacidad
Leila Gómez, Celina Ibazeta, Lucía Reyes de de los actores sociales para reconocer, en dis-
Deu, Fulvio Rivero Serra y Paula Storni y como tintas situaciones comunicativas, los papeles
Director a Ricardo J. Kaliman. El documento que se hallan en juego, las cuotas de poder que
que presentan estos investigadores expone los se distribuyen entre ellos, la significación que
instrumentos conceptuales que han ido desa- se atribuye a las acciones sociales, así como el
rrollando a lo largo de tres años para poder componente espacio temporal que caracteriza
«dar cuenta de los procesos de reproducción y a las distintas situaciones. Los esquemas de va-
transformación de las identidades culturales en loración, por su parte, explicarían por qué el
un marco de relaciones de poder»; temática ésta actor social ha tomado un curso de acción de-
a la que también han aportado, cada uno desde terminado.
sus propios trabajos empíricos. En el documen- La noción de heterogeneidad del saber prác-
to reconocen el aporte de autores tales como tico es una propiedad que los autores despren-
Anthony Giddens, Raymond Williams, Pierre den en cuanto las categorías y convicciones que
Bourdieu, Karl Marx, Antonio Gramsci, Jürgen operan para que un actor social reconozca una
Habermas y Alfred Schutz aunque explicitan situación y siga un determinado curso de ac-
que el modelo presentado no responde, estric- ción pueden ser, incluso, contradictorias con
tamente, al pensamiento de cada uno de estos las que se utilicen en otro tipo de situación.
estudiosos. Para los autores las heterogeneidades relevan-
Este trabajo, realizado desde un marco so- tes serían sólo las que se puedan detectar en
ciológico, se divide en tres capítulos, constitu- el saber práctico de los agentes sociales y no
yendo los dos primeros, Saber práctico y con- las que descubra la mirada «desde afuera» del
ciencia y Discurso, el basamento teórico im- investigador. Desde esta visión se vuelven
prescindible para explicar la Dinámica de la explicables las heterogeneidades que atravie-
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san las prácticas lo que también sucede con la reproducen y persisten a través del tiempo,
configuración del saber práctico. Concebido este incorporando nuevos agentes con los conoci-
en una permanente transformación, ello no ex- mientos necesarios para actuarlas y repetirlas.
cluiría la presencia de un núcleo relativamen- Pero, en la medida, que las hipótesis que sos-
te estable, base de la «reproducción» social in- tienen los actores sociales para llevar a cabo
corporando, al mismo tiempo, los cambios que sus prácticas entren en contradicción con sus
permiten hablar de transformación social. Esta propios cursos de acción o con los cursos de
dialéctica entre la reproducción y la transfor- acción de otros actores sociales, se producen
mación operaría en forma constante en toda permanentes ajustes entre los saberes de los
sociedad, aún aceptando una diferencia en el interactuantes y, también, nuevas hipótesis y
ritmo, según la sociedad y según las prácticas nuevas direcciones de los cursos de acción.
sociales que se hallen involucradas. Como otro de los puntos de interés, los au-
Al tratar el tema de la Conciencia recono- tores se abocan a definir lo que dan en llamar
cen que su noción se acerca más a la de habitus posiciones de saber y que definen como aquella
de Bourdieu, aunque aclarando que la dinámi- posición a la que, en una situación dada se le
ca del saber práctico no es indiferente a los atribuye la posesión de una verdad. Si bien re-
procesos conscientes del agente, los cuales pue- conocen esas posiciones de saber como un me-
den incidir en modificaciones de ese saber. canismo imprescindible de la vida en sociedad,
Reconocen que «el discurso juega un papel des- en tanto transmisores de conocimiento también
tacado en la reproducción y transformación de alertan hacia aquellas posiciones de saber
las prácticas sociales» y se abocan, en el capí- institucionalizadas que aparentan detentar el
tulo correspondiente a realizar una aclaración saber pero sólo hacen en tanto son deten-
conceptual de los distintos sentidos que ha tadoras también de posiciones de poder y pres-
adoptado el término discurso desde el comien- tigio, por lo cual su palabra puede tomarse como
zo de su utilización, así como los puntos en autorizada.
común y las diferencias que tienen con la con- Este comentario bibliográfico tuvo como
cepción que proponen los autores. En especial objeto presentar a los lectores las palabras de
interesan los conceptos de discurso como tra- los autores tratando de no desvirtuarlas. Pero,
ductor de esquemas de interpretación y valo- en el intento de ofrecer un panorama general,
ración y el discurso como explicación. también hemos realizado una considerable re-
Finalmente en el capítulo Dinámica de la re- ducción al texto de origen (según nuestros in-
producción y la transformación social los auto- tereses), por lo cual pedimos disculpas y nos
res articulan las nociones vistas en los capítu- quedamos a la espera del segundo documento
los anteriores en aras de lograr una explica- de trabajo dedicado al tema de la identidad.
ción de la temática central del documento. Así ¡Qué los autores me perdonen si he simplifica-
nos dicen que si «la sociedad implica un con- do unos conceptos tan laboriosamente trabaja-
junto complejo y diversificado de interacciones dos!
entre agentes, la reproducción social es el pro-
ceso mediante el cual estas interacciones se si- Flora Losada
guen realizando y se reiteran de manera idén-
tica a través del tiempo» siendo la transforma-
ción social una modificación que se produce en
ese proceso, el paso a una nueva situación de Joseph L. Mbele. Matengo Folktales. Buy
reproducción. Pero también se ocupan de acla- Books on the web.com, 1999, 142 pp.
rar que todo grupo/sociedad manifiesta proce-
sos de reproducción y transformación durante Joseph L. Mbele ha concretado una obra pio-
un período de tiempo observado y según el as- nera mediante la compilación y análisis de los
pecto en el que se ponga la mirada. cuentos de los Matengo, dado que a diferencia
Por otra parte, un agente socializado sería del arte verbal de otros grupos de Africa no ha
aquel que se desempeña eficazmente, en cuan- sido mayormente estudiado por los folcloristas.
to a sus prácticas en un buen número de Los Matengo son campesinos que habitan en
interacciones sociales; comprobada la eficacia el lado oriental del lago Nyassa, en el sur de
de las prácticas en las interacciones estas se Tanzania en el este del Africa.
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El ha reunido diez cuentos que grabó en la sin abrumar con tecnicismos, aunque despier-
década de los 70, los ha traducido al inglés y ta en quienes son estudiosos del folclore, el
comentado. Cada cuento es analizado no sólo deseo de investigar el tema con mayor profun-
en términos de los personajes, sus acciones y didad.
rasgos estructurales sino también tomando en
consideración el modo de su trasmisión social Patricia Coto de Attilio
y el contexto cultural Matengo.

Ana María Dupey


Shozo Masuda, editor. Estudios Latinoa-
mericanos en Alemania y Japón. Tokio, Ja-
pón, Fundación Shibusawa para el Desarrollo
José Carlos Rossato. Saci. São José dos de la Etnología, 2000, 214 pp.
Campos, Brasil, Fundação Cultural «Cassiano
Ricardo», 1995; 87 pp. El libro está basado en las ponencias leídas en
oportunidad del Simposio titulado « Las rela-
Esta publicación se encuentra en el marco de ciones entre Japón, Alemania y Latinoa-
un proyecto editorial coordinado por la mérica», realizadas los días 21 y 22 de marzo
Fundação Cultural «Cassiano Ricardo» y la de 1993, celebradas en el Centro Japonés Ale-
Comissão Municipal de Folclore da Prefeitura mán de la ciudad de Berlín. Los trabajos se
de São José dos Campos lo cual revela la hon- presentan traducidos al castellano, salvo el del
da preocupación de estas entidades por la con- Dr. Manfred Nitsch: «Das Profil der deutsch-
servación de la memoria popular. Este proyec- lateinamerikanischen Wirtschaftsbeziehungen»
to editorial incluye la publicación de investiga- que figura en la segunda parte y lo está en su
ciones y recopilaciones que abarcan temas como lengua original.
la influencia del negro y del indio en la cultura Agrupados en cuatro partes se presentan los
brasileña o los mitos más vigentes. En el caso siguientes títulos:
en particular de este breve volumen, José Car- Parte I - Historia: Por Renate Pieper «Las
los Rossato analiza la figura del saci, pequeño relaciones entre Latinoamérica y los países del
duende que, como en muchas otras culturas, Imperio Alemán. Por Tetsuya Amino «Latinoa-
forma parte de la vida cotidiana de los pueblos. mérica y Japón en los siglos XV y XVI: una re-
La investigación, dentro de su brevedad, no flexión a partir de un documento del año 1613
deja ser exhaustiva ya que abarca desde los sobre los japoneses en Lima». Por Toshio
orígenes de este tradicional mito hasta su as- Yanaguida «La migración japonesa moderna a
pecto exterior y accionar. Nada escapa a la Iberoamérica» y por Barbara Potthast-Jutkeit
mirada del investigador que describe, por ejem- «La emigración alemana a América Latina».
plo, la presencia de este mito en el folclore es- Parte II - Política y Economía: Por
colar, en la literatura y hasta en aspectos tan Keiichi Tsunekawa «Aspectos políticos de las
importantes de la existencia colectiva, como la relaciones entre Japón y Latinoamérica». Por
iconografía en la filatelia, que pocas veces es Manfred Mols «Alemania y Latinoamérica. El
analizada. Un capítulo sumamente interesan- significado relativo de Latinoamérica en la po-
te es el referido a la presencia de esta figura lítica exterior alemana». Por Kotaro Horisaka
en otras culturas, bajo el nombre de yasi-yaterê «Relaciones económicas entre Japón y los paí-
o yaci-yaterê, como suele emerger en distintas ses latinoamericanos: transformaciones en el
regiones de América, o su relación con duen- período posterior a la segunda guerra mundial
des similares en la tradición europea. Llama y temáticas de investigación pendientes», y el
la atención que no se haya detenido en la des- trabajo de Manfred Nitsch, ya citado.
tacada presencia del yasi-yateré en la tradición Parte III - Etnografía, Historiografía y
oral de Argentina. Antropología Física: Por Shozo Masuda «Et-
En conjunto, un breve y sencillo volumen nografía e historia: los estudios latinoamerica-
de divulgación que, sin embargo, revela un pro- nos en Japón». Por Albert Meyers «Continui-
fundo trabajo de campo, en principio, para re- dades y discontinuidades en la investigación
copilar datos, y, luego, un análisis detallado, antropológica alemana sobre Latinoamérica».
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Por Horst Pietschmann «Historia latinoameri- lo que se escucha cuando ella habla. Es la voz
cana en relación con las ciencias históricas y de los siglos en el corazón y en el alma de esta
por Naruya Saitou «Antropología física. La re- mujer excepcional que puede retener las pala-
lación genética de las poblaciones humanas». bras que la oralidad ha ido transmitiendo, día
Parte IV - Arqueología: Por Yoshio Onuki a día, con hadas buenas o malas, príncipes y
«Estudios arqueológicos japoneses en los An- aventureros, reyes y pajes, caballeros y escu-
des». Por Peter Kaulicke «Las relaciones en- deros, buenos y malos, perversos y generosos,
tre Alemania y Latinoamérica en el campo de hermosos y horribles, diablos y santos.
la arqueología desde 1945». Por Izumi Shimada ¡Cuántos siglos pasaron desde que el hom-
«El Proyecto Arqueológico de Sicán». Por Ryozo bre comenzó a narrar para mitigar al hombre
Matsumoto «Excavaciones en el sitio arqueo- o prolongar la noche en torno a unas milagro-
lógico Campamento de Paredones, norte de sas brasas que brotaban de las primeras chis-
Perú». Por Shuichi Odaira «Excavaciones del pas generadoras del fuego!
Mirador de Mullupungo: Nuevos datos de la re- Los narradores siempre se vinculan con los
lación entre la costa y los Incas» y «Recientes investigadores para recordar los antecedentes
investigaciones arqueológicas japonesas en de la historia y permitir recrearla y entrete-
Mesoamérica» por Kazuo Aoyama. ner. Su trascendencia no necesita argumentos.
El trabajo está precedido por una Presenta- El rol protagónico de ambos permite el mila-
ción realizada por el Director de la Fundación gro de una resurrección en cada historia. Por
Shibusawa, Dr. Shozo Masuda, quien en el úl- ello debemos gratitud y reconocimiento por
timo párrafo anticipa la renovación de la mis- una colaboración sin la cual los cuentos y le-
ma, bajo en nombre de Fondo Shibasuwa para yendas morirían sin aflorar.
el Desarrollo de la Etnología. Por ello, y con justicia, Altimar de Alencar
La obra permite acercar los avances de las Pimentel, tanto como nosotros, consideramos
investigaciones en torno al tema latinoameri- que Luzia Teresa es una artista del monólogo -
cano, desarrolladas en diversas disciplinas aca- porque es un monólogo- de grandeza.
démicas, fomentando la colaboración y el in- Devotos escuchamos y retenemos su voz y
tercambio de los especialistas en la región. sus gestos y siempre hablaremos de esta mu-
jer excepcional de Guarabira, de brazos largos
Noemí Elena Hourquebie y manos finas que en este fin de siglo XX y a
las puertas del año 2000, levanta un mágico
telón y descubre en el escenario todos los per-
Altimar Pimentel. Estórias de Luzia Te- sonajes de sus cuentos maravillosos que aplau-
resa. A maior contadora de estórias do den y gritan su nombre y el de Altimar que se
mundo. Brasilia, Thesaurus Editora, 2001, 252 ve obligado a subir al escenario y agradecer en
pp., ilus. Volume II. nombre de Luzia Teresa y en el suyo propio, y
ante los ojos de Dois Irmaos, de Zezo, de la
Más allá de todo lo que se puede decir de estas Princesa mascarada, de la Princesa robada, de
historias, reunir argumentos sólidos de su dis- Pato viejo, de Cazador asomaron lágrimas que
persión universal, es importante señalar la no son de llanto ni de pena...
capacidad de memoria de una anciana mujer ¡Eterna Luzia Teresa, e Altimar, cuanto les
que va enunciando las palabras con seguridad, debemos! ¡Cuánto los amamos!...
como la leña que alimenta el uso milenario en
su actividad cotidiana, sin hacer comparacio- Félix Coluccio
nes que no vienen al caso, supera los registros
de muchos investigadores en lo que se refiere (Traducido del portugués por María del Carmen
a versiones recogidas individualmente. Salgado)
La memoria oral que se fue transmitiendo
desde la colonización hasta nuestros días man-
tiene su vigencia en tanto existan narradores
que como Luzia la tienen incorporada a su yo. Félix Coluccio. Devociones Populares. Ar-
Luzia pasa a la historia del Folklore como gentinas y Americanas. Buenos Aires, Co-
sujeto receptivo y activo. No es una grabación rregidor, 3° Edic., 2001, 297 pp.
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Félix Coluccio nos abre, con este texto, la puerta plantas cumplen en el mundo real, imaginario
a un universo cognitivo poco explorado por los y simbólico, ya sea en el ámbito de la medicina
intelectuales argentinos, como lo es el movi- popular, las leyendas y creencias, utilización
miento de devociones populares de los «moder- en artesanías, aplicación culinaria, referencia
nos» santos, pero también, de aquellos otros, en dichos o proverbios, presencia en canciones,
tradicionales de la liturgia apostólica romana además de las especificaciones técnicas (nom-
que conforman un espacio de producción cul- bre científico) de la especie o familia a la que
tural significativo de los sectores populares o pertenece.
«plebeyos», resignificando en la actualidad un En el prólogo, Adolfo Colombres hace un
tradicional elemento de aglutinación, cohesión justo homenaje a don Félix Coluccio, quien an-
e identidad. ticipara ya esta temática en el Diccionario Fo-
El autor da cuenta y nos advierte de las difi- lklórico Argentino. A la vez destaca las ilus-
cultades que el estudio de las devociones pre- traciones cedidas por el Instituto Miguel Lillo
senta, su magnitud, variabilidad, la velocidad de Tucumán con referencia a las plantas, por
de su creación y olvido, describiendo en este el pintor Carlos Wiedner cuando de mamíferos
trabajo más de setenta devociones, que van se trata y las de pájaros aún inéditas, pertene-
desde la Difunta Correa a la Madre María, pa- cientes a Irma Dariozzi, cualificadas por su «in-
sando por el Gauchito Gil, Juana Figueroa y dudable valor artístico y biológico».
tantos otros, sin desdeñar recientes devocio- Constituye una herramienta muy valiosa
nes como son las destinadas a Gilda, Rodrigo y tanto para investigadores, como para docentes
María Soledad Morales, agrupadas en cuatro y neófitos.
categorías: «Principales devociones», «Los gau-
chos milagrosos», «Iluminados y líderes espiri- Noemí Elena Hourquebie
tuales» y finalmente «El santoral sospechoso».
Este estudio, entonces, es a no dudarlo una
pequeña enciclopedia de creencias y persona-
jes de existencia real o imaginada que recorre David Stanley & Elaine Thatcher, editores.
el santoral popular. Cowboy Poets and Cowboy Poetry. Urbana
La exhaustivividad del trabajo de Coluccio and Chicago, University of Illinois Press, 2000,
lo inscribe dentro de las tradiciones producti- 392 pp.
vas del Folklore, legando con este aporte va-
liosa información que seguramente se consti- El libro comprende una colección de artículos
tuirá en una plataforma de apoyo para investi- de prestigiosos investigadores, que combinan
gaciones que den cuenta de sus motivaciones, miradas disciplinarias diversas: folklore, lite-
causalidad y significación para sus actores. ratura, historia y etnopoética concentrándose
en una temática significativa de la cultura de
Mauro Dobruskin E.E.U.U., como es el caso de la poesía del va-
quero. Las contribuciones han sido realizadas
no sólo por investigadores sino también por los
propios autores de esta poesía y de quienes han
Félix Coluccio. Diccionario folklórico de sido importantes promotores en la generación
la flora y la fauna de América. Buenos Ai- de ámbitos propicios para el despliegue de la
res, Ediciones del Sol. Biblioteca de Cultura poesía vaquera.
Popular Nº 30, 2001, 349 pp. La obra ha sido organizada en secciones. En
el Prefacio, David Stanley aborda en forma pa-
Este libro presenta un amplio repertorio de tér- norámica la transformación de la poesía del
minos utilizados por el folk referidos a la flora vaquero, como género, desde sus orígenes hasta
y fauna regional, con su proyección de uso en su actual visión como tesoro de la herencia
tiempo y espacio. Posee un práctico formato y americana. Analiza para ello las trayectorias
clara disposición interna, lo que hace al mane- de vaqueros poetas, que han tenido gran in-
jo dinámico de la obra. fluencia en la promoción del género en el pa-
Cuenta además con valiosas citas que docu- sado y en la actualidad. La primera parte: An-
mentan la función social que los animales y las tecedentes, comprende seis trabajos «Making
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Something Fine» de Kim Stafford, «Why Thatcher en «Women and Cowboy Poetry» y
Cowboy Poetry?» de James S. Griffith, «The Teresa Jordan en «A New Wind Out of the West:
Rain is the Sweat of the Sky»: Cowboy Poetry The Poetry of Contemporary Ranch Women»
as American Ethnopoetics», de Scott Preston, analizan los principales contenidos de la poe-
«The Tradition of Cowboy Poetry» de Guy sía vaquera: el sentido de familia, de la amis-
Logsdon y «Cowboy Poetry: A Poetry of Exile» tad, de las relaciones con el mundo natural, el
de Hal Cannon. En ellos se aborda el carácter paisaje, el estilo de vida en el rancho, y los
artesanal de la producción de la poesía vaque- valores y actitudes distintivas de los vaqueros,
ra, la función política, social y expresiva que así como también sus variaciones, según los poe-
cumplía en su medio sociocultural tradicional, tas: varones y mujeres y clásicos y actuales.
así como también, sus vinculaciones con otras «Conexiones» es el título de la Quinta sec-
formas poéticas y con los medios masivos de ción. En ellas los autores analizan comparati-
comunicación. La influencia de estos últimos vamente la poesía vaquera con la de otros gru-
lleva a Cannon a enunciar la poesía del exilio; pos, en otras regiones. Cynthia L. Vidaurri en
para aquella que reacciona frente a la «Levantando Versos and Other Vaquero Voices:
mercantilización de la figura del vaquero. Oral Traditions of South Texas Mexican
Los artículos de la Segunda parte se con- American Cowboys» focaliza el aporte hispáni-
centran en el «Proceso» de la transmisión de co en su desarrollo. Jens Lund en «Cows and
la poesía vaquera. Warren Miller en «Change Logs: Commonalities and Poetic Dialogue
and Oral Tradition in Cowboy Poetry», «Cowboy among Cowboys and Loggers in the Pacific
Libraries and Lingo» de Buck Ramsey, «Orderly Nortwest» demuestra la relación entre la poe-
Disorder: Form and Tension in Cowboy Poetry» sía vaquera y la de los leñadores y dilucida como
de David Stanley, «Poems and Songs on the esta última toma la tradición vaquera como
Rodeo Trial» de Glenn Ohrlin, «Hitching Ver- fuente de un humor irónico. William Katra
se to Tune: The Relationship of Cowboy Song «The Poetic Tradition of the Gaucho», diferen-
to Poetry» de Charlie Seemann y «Cotton seed cia la poesía gauchesca, por la relevancia que
Cake and Pickups: Where Cowboy Poetry Co- ha tenido en relación con movimientos urba-
mes From» de Bill Lowman dan cuenta de una nos de las elites con respecto a la desarrollada
pluralidad de procesos: el de la transmisión oral por el vaquero estadounidense. Finalmente,
(en variantes), el de la actuación y sus escena- Keith McKenry en «Australian Bush Poetry»,
rios, el de la influencia que ejercen los textos sostiene que la poesía de quienes se dedican a
escritos sobre las versiones orales y vicever- actividades vinculadas con el ganado vacuno y
sa, y la interrelación entre la poesía y la músi- ovino en Australia posee una tradición poética
ca vaquera. Asimismo, se analiza el proceso de semejante a la del vaquero, y que su desarro-
composición de la poesía vaquera y su recopi- llo es, a la vez, rural y urbano.
lación por el coleccionista. La obra concluye en la parte Sexta con «De-
En la Tercera parte «Retratos» los autores sarrollos». Los artículos «Cowboys, Folklorists,
John L. White en «A Montana Cowboy Poet», Authenticity and Tourism» de James C.
Ronna Lee Sharpe y Tom Sharpe en «Some McNutt, «Cowboy Poetics at the Millenium» de
Folks Wouldn’t Understand it: A Study of John C. Dofflemyer y «Making Ourselves at
Henry Herbert Knibbs», Carol Edison y Ray Home» de William Kittredge señalan las actua-
Lashley en «Ray Lashley: An Interview with a les tendencias que dominan el desenvolvimien-
Frontier Reciter» y Jon Bowerman en «The to de la poesía vaquera. Este se caracteriza por
Makin’s of a Cowboy Poet» nos acercan a los la apertura de nuevos espacios como los en-
poetas hombres y mujeres, clásicos y actuales cuentros de poesía vaquera, la popularización
vinculados o no al trabajo con ganado en ran- de la misma en los medios masivos de comuni-
chos, residentes en ámbitos rurales o citadinos, cación y su inclusión en el ámbito del turismo
con diversidad de experiencias y trayectorias. y en el de las políticas culturales resaltando su
Los temas de la poesía vaquera son aborda- valor como herencia cultural local. Todos es-
dos en la Cuarta sección. Sue Wallis en tos aspectos han renovado y resignificado la
«Families, Neighbors, and Friends: The práctica de la poesía vaquera, con las consi-
Tradition of Cow-Country Poetry», Craig Miller guientes toma de posiciones, entre quienes rea-
en «Nature and Cowboy Poetry», Elaine firman las formas tradicionales, los que apo-
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yan la invención y la renovación y aquellos que disímiles y tienen un tono picaresco. El autor
consideran que es un vehículo para que una pone de manifiesto que algunos de estos
minoría vinculada a la cultura del ganado ovi- ñe’engas remiten a hechos muy antigüos como
no exprese politicamente su identidad comuni- el empleo del mosquete, que dejó de usarse en
taria. el siglo XIX, o el degüello de los cautivos ene-
migos, práctica que alude a enfrentamientos
Ana María Dupey revolucionarios o guerreros de tiempos lejanos.
El tercer capítulo está dedicado a expresiones
populares en guaraní con su consiguiente tra-
ducción al castellano. La mayoría son dichos
humorísticos o de doble sentido que reflejan la
Miguel Raúl López Bréard. El Ñe’enga. Re- gracia y la picardía del pueblo.
franes, adagios, máximas, sentencias y Bernardo C. Ranalletti, quien prologa el li-
dichos célebres en el área guaranítica. bro, resalta que El Ñe’enga de Miguel Raúl
Asunción, Paraguay, Intercontinental Editora, López Bréard «es una valiosa obra de investi-
2001, 162 pp. gación folklórica, y con seguridad, la más com-
pleta sobre este tema, realizada hasta la fecha
A partir de una extensa recopilación de refra- en Corrientes, Argentina». Sin duda se trata
nes y dichos, que forman parte del habla popu- de una obra de consulta imprescindible para los
lar, el autor muestra el proceso aculturativo, estudios paremiológicos y para la tradición
que a lo largo de varios siglos, se fue dando en idiomática guaraní-castellana.
el área guaranítica y que persiste vigoroso en
el ámbito rural correntino. Carmen Vayá
En la «Introducción» López Bréard delimita
el alcance de cada uno de los términos utiliza-
dos para referirse a refranes, adagios, máxi-
mas, sentencias o dichos, basándose en otros César Eduardo Quiroga Salcedo. Onomás-
autores que se han ocupado de ellos en la pro- tica de Cuyo, Argentina. Una proyección
vincia de Corrientes, en la República del Para- a la onomástica hispano-indoamericana.
guay, en España y en la calificación adoptada San Juan. Argentina, Editorial de la Facultad
por la Real Academia de la Lengua Española. de Filosofía, Humanidades y Artes, 2000, 294
Destaca que algunas de estas expresiones, hoy pp.
vigentes en la zona guaranítica, se encuentran
tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testa- La Introducción de la obra plantea la temática
mento, mientras que muchas otras, de raíces como el resultado del trabajo investigativo que
hispánicas, las pone en boca del escudero de durante años ha venido realizando César
Don Quijote, el célebre Miguel de Cervantes Eduardo Quiroga Salcedo, y que le ha valido
Saavedra. para acreditar (ya doce años atrás) el grado de
Los tres capítulos que componen el libro si- Doctor en Filología Española. Resulta hoy una
guen la misma estructura compositiva. El pri- obra a la que le ha sumado trabajos de campo
mero, y el más extenso, presenta un listado muy intensos desde 1995, incluso los resulta-
ordenado alfabéticamente de locuciones de fi- dos del relevamiento en una cuarta provincia,
liación hispánica incorporadas y amoldadas a La Rioja, incorporada también al Nuevo Cuyo.
la cultura local, seguidas cada una de ellas de La obra está planteada en ocho capítulos: el
una sintética interpretación dada por el autor. primero de ellos refiere antecedentes históri-
Cuando es pertinente consigna los nuevos ma- cos en el campo de la investigación temática,
tices que, a través del tiempo, los usos y cos- preguntas y respuestas en relación a las nomi-
tumbres le han impuesto a tales expresiones. naciones de espacios (topónimos) y de perso-
El segundo capítulo incluye refranes y dichos nas (antropónimos) en el caso concreto de Amé-
que mezclan términos del castellano y del rica y de España, bajo el título: Hacia una ono-
guaraní como ejemplo ilustrativo del habla de mástica Hispano-Indoamericana. El segundo y
Corrientes, denominados ñe’enga yopará. La el tercero están destinados a la Antroponimia
mayor parte de ellos contrastan elemento Hispano Cuyana y a la Antroponimia Aborigen
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de Cuyo respectivamente. Pudiéndose recono- ron y clasificaron noventa y seis. Las dos in-
cer la conservación de distintas tradiciones his- vestigadoras explican el criterio de selección,
tóricas en Cuyo: a partir de los sufijos - eño y - ya que se dio preeminencia a versiones com-
año del antiguo Perú, - ita formas especiales pletas, y el modo de transcripción de aquellos
en regiones de Colombia, -ista de Chile y la rasgos lingüísticos ajenos a la lengua portugue-
influencia del quechua (pre y post-hispánica) sa general.
en cuanto a nominación de los aborígenes. De- El cuerpo del texto está constituido por la
sarrolla en los capítulos siguientes la transcripción de cada versión de la que se des-
Toponimia Cuyana con interesantes desarro- tacan algunos datos del informante y del
llos temáticos y metodológicos. Introduce el recopilador y la clasificación del cuento de
auxilio de una estratigrafía de fósiles léxicos y acuerdo con el índice de Aarne Thompson. El
valiéndose de la etnografía y de la arqueología rasgo más relevante de estas transcripciones
determina las áreas de dispersión, constatables es el acierto de reproducir la música, con su
mediante la Cartografía (cap. 7 y 8). Toponimia partitura, en los fragmentos cantados por los
Aborigen (cap. 5), Hidro y oro-topónimos (cap. informantes durante la enunciación de su na-
6) resultan de fácil transferencia a otras disci- rrativa. Además, completan la edición y le otor-
plinas, despiertan el interés y la curiosidad gan el carácter vital de esta tarea de investi-
incluso de aquellos no ligados a una temática gación, la gran cantidad de fotografías de los
tan específica. informantes, registradas en el momento su
Conclusiones, Apéndice Documental, Mapas narración y con su contexto familiar, laboral o
y láminas completan este texto, que se consti- recreativo, y un anexo que detalla sus datos
tuye en un sólido referente bibliográfico. personales, válidos para el perfil del narrador
como nivel de educación, actividad, lugar de
Noemí Elena Hourquebie origen, entre otros.
Ambos textos, verbal y gráfico, contribuyen
a la reconstrucción del contexto de enunciación,
tema de fundamental importancia en las más
Doralice F. Xavier Alcoforado y María del modernas recopilaciones e investigaciones.
Rosário Suárez Albán (coordinadoras). Contos Por consiguiente, se trata de una obra de
populares brasileiros. Bahía. Recife, inapreciable valor para estudiosos de la cultu-
Fundação Joaquin Nabuco y Editora Massan- ra tradicional portuguesa y de otras culturas,
gana, 2001; 461 pp. Ilus. ya que muchas de las versiones son variantes
de cuentos tradicionales religiosos, maravillo-
Este libro puede ser calificado, sin exageracio- sos o de animales de la cultura universal.
nes, como una obra monumental. Se trata de Asimismo, es una propuesta editorial digna
una recopilación de cuentos populares inmersa de ser imitada en un proyecto global y orgáni-
en un proyecto más amplio de rescate de las co, que supere las carencias económicas y, más
tradiciones orales, que ya ha publicado narra- aún, la fragilidad de los esfuerzos individuales
ciones de Pernambuco y Paraíba, en el marco de los investigadores de folclore de Lati-
de un convenio cultural entre Portugal y Bra- noamérica.
sil, celebrado en 1987, en oportunidad de la
visita del Presidente de la República Portugue- Patricia Coto de Attilio
sa Mário Soares a la Fundacão Joaquin Nabuco.
De este modo, el proyecto busca estimular el
conocimiento de la narrativa oral en lengua por- María Marta Pasini (autora y compiladora).
tuguesa por medio de su transcripción, promo- La infancia en juego. Tandil, Grafikart, 2001,
ver las actividades de los narradores popula- 155 pp.
res y facilitar a los estudiosos, versiones fide-
dignas del patrimonio popular brasileño. María Marta Pasini ha reunido un conjunto de
El volumen se abre con una introducción en especialistas, que desde diferentes perspecti-
la que las coordinadoras describen el arduo tra- vas reflexionan acerca de la infancia.
bajo de recopilación que llevó a grabar cinco El psicólogo Ricardo Rodulfo en «Estatuto
mil versiones de las que, luego, se selecciona- del juego y funciones del jugar» se pregunta
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por el acontecer del juego y qué es lo que está Interesante trabajo en el cual la investigadora
en juego en el jugar. Sus respuestas giran en recupera el nombre de lugares con referencia
torno a la importancia del juego infantil como (fundamentalmente) a animales, a través de le-
vía de acceso a una multiplicidad de activida- yendas, poemas y testimonios orales. Estos
des, entre las que destaca las relativas al pro- pueden ser situados geográficamente en un
ceso de subjetivización del niño. Nilda Cosco croquis de la provincia que lo precede.
en «La juegoteca: una oportunidad para disfru- Los topónimos aludidos en el texto mues-
tar en familia» desarrolla la historia de Lekotek tran la recurrencia a la mención de animales
(lugar de encuentro para jugar), primero en representativos de la región, como el choique
Suecia y luego en Argentina, y el aporte que y el guanaco. Cabe recordar que éstos han cons-
realiza por la integración de niños disca- tituido la dieta básica de los pobladores origi-
pacitados a su familia y de éstas a la sociedad. narios, proporcionaron la materia prima para
Antonio Leyton, Nélida Pasini y Nidia Pasini vestimenta y enseres, medicamentos y ador-
en «Romaces y romanzas: a jugar con las pala- nos. Así los encontramos referidos en los si-
bras, a jugar con los sonidos» narran una ex- guientes sitios: Choique (avestruz), Choiqueló
periencia educativa interdisciplinaria destina- (médano del choique), Choique Lauquen (lagu-
da a adolescentes, en la que se enlaza la poe- na del choique), Choique Mahuida (sierra del
sía y la música en forma lúdica. Javier Villafañe choique), o bien Loncoloan (cabeza de guanaco),
en «Historia de vida de un titiritero», a través Luancó (manantial del guanaco), Luan Lauquen
de un documento autobiográfico, acerca al lec- (laguna del guanaco), Luanló (médano del
tor a la peculiar manera de interpretar una guanaco), Luan Mahuida (sierra del guanaco)
actividad tan cara a los niños, como es teatro ó Luan Toro (guanaco bravo).
de títeres. Dora Pastoriza en «La palabra como Sin pretender agotar el texto, cabe señalar
juego en la vida del hombre» resalta la impor- que también entre otros el flamenco, el toro,
tancia de la palabra para desatar la imagina- el zorro, la mara, el águila, el carancho y el
ción creadora del niño y acercarlo a la crea- perro perviven en vocablos mapuches, reafir-
ción estética. El prof. Félix Coluccio ofrece una mando esta presencia cultural.
sistematización de los juegos infantiles
folklóricos distinguiéndolos de los literarios e Noemí Elena Hourquebie
indígenas. En «Juegos como metáfora de la
vida», Graciela Scheines se sumerge en las le-
tras de tango para indagar el valor metafórico
del juego y los juguetes infantiles para referir- Baronesa Esther Sant’ Anna de Almeida
se a la identidad de los argentinos. Mariano Karwinsky. Contos dos índios botocudos.
Juan Garreta en «Articulación cultural del jue- Guarujá, Associação de Folclore e Artesanato
go» analiza el rol trascendente de juegos urba- de Guarujá, 2000; 49 pp.
nos como el dominó y rurales como el gallito
ciego y la tabeada. Finalmente, María Marta Esta obra es muy especial. En su pequeño por-
Pasini desarrolla «El juego como matriz de te, demuestra un trabajo de recopilación su-
identidad» sobre la base de material documen- mamente dedicado y difícil. Como se describe
tal de destacadas personalidades del arte, pone en su introducción, en 1915, el etnólogo ruso
en evidencia cómo la actividad lúdica vivenciada H. H. Manizer realizó una expedición científi-
en la niñez por los protagonistas los ha orien- ca, durante seis meses, en una tribu de indios
tado en la vida adulta. botocudos, en el nordeste de Brasil, en las proxi-
midades del Río Doce. De esa investigación,
Ana María Dupey entre otras expresiones culturales como su
música, surgieron dos aportes extraordinarios
para el conocimiento de esta etnia: un diccio-
María Inés Poduje. La Pampa: algo sobre nario botocudo-portugués y un corpus de na-
sus nombres. La Pampa, Ediciones del Depar- rraciones. Estos relatos fueron transcriptos por
tamento de Investigaciones Culturales de la la folclorista húngara Eva Sebestyen y tradu-
Subsecretaría de Cultura de la provincia de La cidos al portugués y al inglés por el Barão
Pampa, 2000, 37 pp. Ilus. Nikolaus Karwinsky, recientemente fallecido
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y a quien la publicación rinde homenaje, y contadores de leyendas, la situación de narra-


Alexandre Villella de Figueiredo. ción. Sus estudios ejercieron una fuerte in-
El desarrollo de esta obra es la publicación fluencia tanto en el orden local como interna-
en portugués de once narraciones, algunas muy cional. Al contraer matrimonio se radicó en Di-
breves, donde se manifiesta la fuerza de esta namarca donde continuó con su tarea
cultura indígena, centrada en el mundo de los investigativa, publicando desde entonces un
animales. Desfilan ante el lector relatos en los considerable número de libros y numerosos
que aves, ofidios y felinos actúan con conduc- artículos en revistas especializadas. Además se
tas humanas, con lo que connotan el mundo de desempeñó como docente en la Universidad de
valores de los narradores. De este modo, es un Copenhagen. Al regresar a Finlandia prosiguió
documento de extraordinaria utilidad para con su labor docente en las Universidades de
antropólogos, sociólogos, promotores cultura- Helsinki y de Turku, al mismo tiempo que fue
les, pedagogos y todo investigador o asistente ocupando cargos administrativos en el Nordic
social que desee conocer aspectos esenciales de Institute of Folklore, la Finnish Literature
la cosmovisión botocuda o deba trabajar con Society y el Kalevala Institute.
ésta u otras culturas aborígenes. El volumen consta de ocho secciones, las que
permiten agrupar temáticamente las colabora-
Patricia Coto de Attilio ciones. Ellas son: I Contando y narrando, II
Acerca de reminiscencias y recuerdos, III So-
bre textos y lecturas, IV Acerca de conjeturas,
V Sueños, visiones e imágenes, VI Sobre la in-
Maria Vasenkari, Pasi Enges & Anna-Leena terpretación, VII La folclorística y VIII Sobre
Siikala, editors. Telling, Remembering, la tradición y la sociedad.
Interpreting, Guessing. A Festschrift for Como dijimos, el libro contiene artículos de
Prof. Annikki Kaivola-Bregenhoj on her especialistas de distinta disciplinas aunque,
60 th Birthday 1 st . February 1999. Joensuu, como era de esperar, predominan los fol-
Finlandia, Suomen Kansantietouden Tutkijain cloristas. Entre ellos encontramos a figuras de
Seura, 2000, 492 pp. renombre como Linda Dégh, Lauri Honko, Alan
Dundes, Roger D. Abrahams, Gillian Bennett,
En honor a los 60 años de Annikki Kaivola- Bengt af Klintberg, Satu Apo, Margaret Mills,
Bregenhoj, un nutrido conjunto de profesiona- Galit Hasan-Rokem, Mihály Hoppál, Vilmos
les de distintos países contribuyó a celebrar su Voigt, Pertti J. Anttonen, Otto Blehr, Jawa-
cumpleaños aportando un artículo a Telling, harlal Handoo y Torunn Selberg, entre muchas
Remembering, Interpreting, Guessing, libro otras.
que rinde homenaje a esta destacada folclorista Esta obra constituye un digno homenaje a
finlandesa. Los sesenta autores que colaboran Annikki Kaivola-Bregenhoj, quien además de
en este volumen son oriundos de distintos paí- los numerosos aportes realizados a los estudios
ses y provienen de distintas disciplinas. Asi- folclóricos nórdicos, ha sabido ganarse el res-
mismo la obra tiene un carácter multilingüe, peto y el afecto de sus colegas.
dado que incluye artículos escritos en diferen-
tes idiomas: finlandés, sueco, noruego, danés Carmen Vayá
e inglés.
La introducción está a cargo de otra desta-
cada folclorista finlandesa, Anna-Leena Siikala, Elena Achilli, Edith Cámpora, Leandro
colega y amiga de la homenajeada, con quien Giampani, Mariana Nemcovsky, Silvana
compartió goces y pesadumbres de la tarea aca- Sánchez y Juan Sapiro. Escuela y Ciudad.
démica. Cuenta en la presentación que Annikki Exploraciones de la vida urbana. Facultad
Kaivola-Bregenhoj alcanzó notoriedad con sus de Humanidades y Arte, Universidad de Rosa-
estudios sobre las adivinanzas y hasta el día rio, 2000, 140 pp.
de hoy es considerada una autoridad en esta
materia, aunque a lo largo de su carrera profe- Escuela y Ciudad es el resultado de un proyec-
sional abarcó muchos otros temas, tales como: to de investigación conjunto entre docentes y
las tradiciones de las bodas, los sueños, los estudiantes, desarrollado en la Universidad de
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Rosario, y dirigido por la Profesora Elena el uso y la apropiación del espacio urbano por
Achilli. Pero no se trata, simplemente, de un grupos indígenas, la situación de los sectores
proyecto de investigación más, puesto que ha medios empobrecidos y otros, tomando siem-
sido encarado como «un espacio colectivo de pre como área de investigación la ciudad de
formación». La perspectiva con la que se abor- Rosario. Una mención especial merece el tra-
da la temática, dentro del ámbito de una uni- bajo de Mariana Nemcovsky, quien se ocupa
versidad pública, conlleva una serie de desa- de las concepciones de la familia dentro de una
fíos y tensiones. Por una parte, el contexto de escuela primaria oficial en contextos de pobre-
múltiples fragmentaciones que surgen de las za urbana. La autora deja entrever matices de
condiciones del trabajo de investigación en cual- diferentes conceptualizaciones: la versión «ofi-
quier universidad pública y, por otro, las ten- cial» de la familia versus la noción cotidiana y
siones que se generan a partir de las exigen- vivida por el niño. Muestra la capacidad del
cias de la producción científica, en contraposi- docente de distinguir con claridad ambas di-
ción con la voluntad de construir colectivamen- mensiones y la paradoja existente entre la ver-
te, a pesar de los condicionamientos y los «cli- sión idealizada, propuesta por la currícula ofi-
mas institucionales». cial, y la realidad del alumno. Sin embargo,
Tanto la dinámica de interacción interna del
señala cómo, a pesar de este conocimiento por
grupo de estudio, así como también la perspec-
parte del docente, en la práctica cotidiana del
tiva teórica que se aplica a la investigación
aula se «cuela» el modelo ideal de la familia
misma, parte de entender la lógica neoliberal
nuclear.
como un proceso de fragmentación de los lazos
Escuela y Ciudad tiene la riqueza de no eri-
colectivos y las dificultades que genera en el
girse en un trabajo acabado y «listo para ser
establecimiento de relaciones solidarias. Así,
evaluado», sino abierto a la posibilidad de inter-
en el análisis de los procesos de transforma-
cambiar con el lector y sus propias experien-
ción sociocultural, dentro del contexto de la po-
cias. Muchos de los trabajos presentados están
lítica neoliberal, se señalan tres grandes áreas
en proceso de elaboración, sin embargo puede
vinculadas: a las transformaciones de las rela-
advertirse desde ya la existencia de líneas de
ciones socioeconómicas, a las de las relaciones
Estado-sociedad civil y a la legitimación de los investigación relevantes y prometedoras.
valores implícitos en la economía de mercado,
marcada por una visión antiestatista y Silvia Balzano
apologética de la capacidad del individuo de des-
envolverse competitivamente en un libre mer-
cado. Dichas transformaciones socioculturales
impactan en todos los aspectos de la vida coti- Accame, Santamaría, Ruiz Moreno, Dorra,
diana, así como también en la estructura esco- Casasco, Bossi, Kulemeyer, Mirande, Di Pietro,
lar. Achilli destaca la excesiva burocratización, Agüero, Terrón. Monstruos (ensayos). Co-edi-
en función de la cantidad de tiempo que los ción de la Secretaría de Estado de Cultura de
docentes dedican al desarrollo de diferentes la Provincia de Jujuy y la Universidad Nacio-
«proyectos» dentro del marco de la reforma nal de Jujuy, 2000, 202 pp.
educativa, el proceso de individuación del que-
hacer cotidiano escolar en donde funciona una Título atrapante como pocos este libro reúne
lógica competitiva, y un proceso de segmenta- una serie de ensayos donde además de apare-
ción de la desigualdad escolar por el cual cada cer monstruos, estas apariciones textuales se
vez más se acentúa el grado de homogeneidad hallan atravesadas por la temática de lo dife-
sociocultural de los distintos establecimientos, rente y la idea de monstruo como signo, como
quedando reservadas -sólo para unos pocos- metáfora. Prologados por Jorge Accame en El
aquellas capacidades, habilidades y pautas so- prodigio monstrado hace un recorrido por di-
ciales que permiten el acceso a mejores condi- versas acepciones del término monstruo, en-
ciones de vida futura. tre las que se encuentran el significado de «mos-
Dentro de este marco teórico fueron anali- trar», «hacer visible». A través del análisis de
zados temas tales como educación y desempleo, los versos de Virgilio sobre las Gorgonas y de
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nuestro Basilisco local reconoce que el daño Apuleyo y por otra diez versiones recogidas por
se produce a través de la mirada por lo cual el Berta Vidal de Battini. A lo largo del texto, trata
monstruo es separado de la naturaleza siendo de mostrar al lector «los elementos ‘monstruo-
así el hombre el constructor del monstruo, en sos’ que construyen alrededor de la imagen del
tanto lo ha «construido» como diferente. marido» cuya belleza puede percibirse en la os-
En Los monstruos en la historia Daniel curidad. Pero la posibilidad de ver es una trans-
Santamaría hace un recorrido de los distintos gresión en tanto encuentra la belleza que in-
monstruos conocidos a través de la historia. Y mediatamente se traduce en horror.
más que de monstruos nos habla de supuestas Trescientos millones de monstruos, la obra
monstruosidades que han sido supuestamente de Roberto Arlt es la que da título a este ensa-
cometidas y juzgadas, luego, desde los paráme- yo cuya autoría pertenece a Renata Kule-
tros de los grupos dominantes. Y de cómo esa meyer. En este caso Sofía es el personaje de la
condición de monstruos que han adquirido cier- novela de Roberto Arlt y sobre el giran las ar-
tos personajes de la historia puede pasar rápi- gumentaciones de Kulemeyer en tanto propo-
damente a la de héroes según quien los consi- ne a este personaje como depositario de los
dere. monstruos internos de Roberto Arlt, que, de
En El clérigo y el monstruo Luisa Ruiz Mo- ese modo quedan patentizados.
reno estudia los párrafos de un Manual de Pá- A propósito de monstruos y mujeres en la
rrocos para la administración de los Sacramen- Baja Edad Media, de Eduarda Mirande, anali-
tos del Bautismo y Penitencia, del año 1789, za varias serranillas del Libro del Buen Amor,
donde se detalla qué debían hacer los párrocos del Arcipreste de Hita, pero se concentra espe-
en caso de que tuvieran que bautizar mons- cialmente en una viendo cómo, mediante di-
truos. Ruiz Moreno vincula las distintas espe- versas operaciones analíticas, el autor consi-
cificaciones acerca del bautismo con las condi- gue ofrecer una pintura monstruosa de una se-
ciones sociohistóricas de la Iglesia de la época rrana rústica. Más allá de este análisis la au-
y las discusiones teológicas en boga. tora realiza una interpretación de esa pintura
Raúl Dorra en ¿Para qué los monstruos? rea- de una mujer monstruosa en tanto metáfora y
liza un comentario al libro de Claude Kappler representación condensada del imaginario me-
Monstruos, demonio y maravillas a fines de la dieval urdido en torno a la mujer y a lo feme-
Edad Media, donde Kapler inspirado en los cua- nino.
dros de El Bosco estudia «un aspecto de la En la Guerra de las Galaxias y La Poética
proliferante fantasía medieval: el referido a los del Minotauro que tiene por autores a Rubén
monstruos». A lo largo del recorrido de su ar- Agüero y Pedro Di Pietro el propósito es el
gumentación se explica la generación de cria- develamiento de los monstruos del film cuyo
turas monstruosas como un simbolismo del te- nombre forma parte del título del artículo. Así
mor masculino, al cual se agrega el temor a lo realizan un concienzudo recorrido por la tra-
desconocido que, en esa época, era precisamen- ma argumental de las diversas historias y los
te, el ámbito de la sexualidad. distintos personajes que pueblan ese mundo
En La enunciación en el devenir Guillermina galáctico los que se definen por un juego
Carrasco examina el acontecimiento narrativo morfológico de detalles y fragmentos.
a partir de un texto sobre el lobisón recopilado Los monstruos: mitos, leyendas o creencias
por nuestra siempre presente Berta Vidal de es el trabajo de Herminia Terrón de Bellomo
Battini, centrándose en los conceptos de la quien realiza un análisis interpretativo de dos
enunciación la autora nos va mostrando deta- relatos orales La Mulánima y el Condenado,
lladamente la polifonía textual mediante los dis- centrándose especialmente en el primero. Su
tintos sujetos del decir que van imbricándose trabajo nos va mostrando paulatinamente cómo
en el relato. la característica de hibridez, propia de los
Elena Bossi en El esposo monstruo presen- monstruos aparece aquí también en estos rela-
ta una comparación entre textos sobre el tipo tos pero, en estos casos, como una mutación
conocido como La Bella y la Bestia. Para ello de la figura humana hacia la demoníaca, como
toma por una parte el texto recreado por producto de una transgresión.
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Miedo, terror, ambigüedad, transgresión, estos ensayos nos muestran a través de sus
metáfora, diferencia, desconocido, femineidad, monstruos.
sexualidad, son sólo algunos de los sentidos que Flora Losada

!"!#$#
R.I.F. 17, 2002 Página 175

Noticias

Conferencias del Dr. Dov Noy 1. Folklore: teoría y metodología


2. Folklore y narrativa
«El Idish frente al nuevo milenio» fue el título 3. Folklore aplicado
del simposio realizado por la Fundación IWO, 4. Folklore y educación
Instituto Judío de investigaciones, durante el 5. Folklore, arte y estética
mes de octubre y la primera semana de noviem- 6. Folklore y comunicación
bre de 2001. A lo largo de este simposio se lle-
varon a cabo una serie de actividades cultura-
les que contaron con la participación de presti- El regreso de los Archivos del Folclore
giosas personalidades del ámbito académico y Chileno
cultural tanto de la Argentina como de Uru-
guay, Brasil y Chile, contando asimismo con la La revista Archivos del Folclore Chileno comen-
presencia de invitados de otros países. Partici- zó a publicarse en 1950 por iniciativa del Dr.
pó del mismo nuestro querido profesor el Dr. Yolando Pino Saavedra, Director del Instituto
Dov Noy, quien tuvo a su cargo un cursillo so- de Investigaciones Folklóricas «Ramón A.
bre el «Folklore de los pequeños pueblos de Laval» de la Facultad de Filosofía y Educación
Europa Oriental», que desarrolló en tres se- de la Universidad de Chile. El último volumen,
siones consecutivas, los días 29, 30 y 31 de oc- número 10, fue publicado en 1976. Después de
tubre. una larga interrupción (26 años) reaparece aho-
El Profesor Noy, quien fuera director del Fo- ra como Archivos del Folclore Chileno, Segun-
lklore Research Center de la Hebrew Univer- da época, bajo la eficaz y entusiasta dirección
sity of Jerusalem, puso en evidencia, una vez del distinguido folclorista chileno, Dr. Manuel
más, su acabado conocimiento del folklore de Dannemann. Y es él quien nos anuncia cuáles
Europa Oriental, como así también su genero- son, de ahora en adelante, sus objetivos:
sa disposición para compartir sus conocimien-
tos y su actitud cálida y bondadosa. No es la «Es de esperar que los Archivos del Folclore
primera vez que el Dr. Dov Noy nos visita en Chileno, que han renacido tras una larga pos-
Buenos Aires y como siempre su presencia es tración, cercana a la muerte, se constitu-
gratamente esperada por sus colegas argenti- yan en un instrumento de libre intercambio
nos. de ideas de los estudiosos de la cultura
folclórica y, por lo tanto, de activación de
su disciplina, en lo posible más allá de la
VIIº Congreso Latinoamericano de Fo- tradición científica a la que ella ha pertene-
lklore del Mercosur y XIº Jornadas Nacio-
cido hasta el presente»
nales de Folklore
Nos congratulamos por el feliz resurgimien-
Del 6 al 9 de noviembre de 2001 se llevó a cabo
to de esta revista a la que deseamos larga vida.
este congreso en la ciudad de Buenos Aires, en
la sede del Area Transdepartamental de Folklo-
re, dependiente del Instituto Universitario del Aniversario: 25 años del CIF
Arte. Seis fueron los ejes temáticos alrededor
de los cuales se centraron las ponencias pre- El Centro de Investigadores de Folklore
sentadas: (C.I.F.) de Córdoba (capital) celebra con júbilo
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sus veinticinco años (1977 - 2002) de actividad, mia Argentina, que no es «correspondiente»
dedicados al rescate de los valores del patri- sino asociada a la Real Academia Española de
monio tradicional de su difusión e investiga- la Lengua.
ción. Los miembros de la Comisión Directiva del
Agradece a las autoridades, a los medios de Centro del Investigadores de Folklore como los
comunicación, como así también a la comuni- del comité editorial de la Revista de Investiga-
dad en general por el apoyo que, de una u otra ciones Folclóricas, felicitan al Dr. Quiroga
forma brindaron, contribuyendo así a respal- Salcedo por esta honrosa designación producto
dar la cultura y educación nacional. de un merecido reconocimiento a su fecunda
labor académica.
• Ha realizado 12 congresos Nacionales, to-
dos ellos declarados de interés provincial y
nacional con diversos enfoques sobre la cien- Interconferencia de la Sociedad Inter-
cia del Folklore. nacional para la Investigación de la Na-
• Numerosos cursos y seminarios para docen- rrativa Folklórica (ISFNR)
tes.
• Publicación de libros y folletos. Es habitual que los congresos de la Sociedad
• Disertaciones dictadas por especialistas de Internacional para la Investigación de la Na-
reconocida trayectoria. rrativa Folklórica (ISFNR) se lleven a cabo cada
• Participación en Congresos, Jornadas, En- cuatro años y en el intermedio se realiza una
cuentros, etc. conferencia. Del 13 al 17 de agosto de 2003 ten-
drá lugar la próxima interconferencia en Visby,
Comisión Directiva del C.I.F. Suecia. Tres son los ejes temáticos alrededor
de los cuales girarán las ponencias:

Designación del Dr. César Eduardo I. Islands and Narratives


Quiroga Salcedo II. Cultural heritage
III. Societies in transition.
El 27 de agosto de 2002 la Academia Argentina
de Letras designó al Dr. César Eduardo Quiroga Para mayor información sobre esta confe-
Salcedo miembro correspondiente por la pro- rencia, los interesados pueden comunicarse por
vincia de San Juan en mérito a sus trabajos, correo electrónico a: isfnr@hgo.se
en particular, por la dedicación a la tradición o al sitio de la web:
oral y problemas de la lengua española en Cuyo. http://mainweb.hgo.se/Conf/ISFNR2003.nsf/
El 17 de octubre de 2002 el Dr. Quiroga Index!OpenFrameset
Salcedo pronunció un discurso de incorporación o por correo postal a:
a la Academia Argentina de Letras, en San ISFNR
Juan, ciudad donde reside y no en Buenos Ai- Gotland University
res, como ha venido ocurriendo históricamen- SE-621 67 Visby
te. Es la nueva actitud federalista de la Acade- Suecia

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