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ISSN 1668-1878

Revista

de

Investigaciones Folclóricas

19

Buenos Aires, Argentina

diciembre de 2004
ISSN 1668-1878

Revista de Investigaciones Folclóricas

19

diciembre de 2004

Esta revista se publica anualmente para


el mes de diciembre

Buenos Aires, Argentina


Revista de Investigaciones Folclóricas

vol. 19, diciembre de 2004

Directora
Martha Blache

Comité Editorial
Isabel Aretz - Presidente del Centro Argentino de Etnomusicología y Folklore, Argentina
Ana M. Cousillas - Universidad de Buenos Aires
Manuel Dannemann - Universidad de Chile
Ana María Dupey - Universidad de Buenos Aires
Rosan A. Jordan - Louisiana State University
Flora Losada - Universidad Nacional de Jujuy
Juan Angel Magariños de Morentin - Universidad Nacional de La Plata
Alicia Martín - Universidad de Buenos Aires

Secretaria de Redacción
Mirta Bialogorski

Comité de Redacción
Patricia Coto de Attilio
Fernando Fischman
Noemí Elena Hourquebie
Carmen Vayá

Normas editoriales para la presentación de colaboraciones

1. trabajos inéditos escritos en castellano o en portugués.


2. su extensión no deberá exceder las 25 páginas de tamaño A4, a doble espacio, letra Times
New Roman Nº 12.
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rentemente el/los e-mail/s o en su defecto la dirección postal de la institución a la que perte-
nece el autor/es.
4. notas al final de la colaboración.
5. para las referencias bibliográficas seguir los criterios adoptados por esta Revista.
6. los trabajos deberán ser acompañados de dos resúmenes, uno escrito en castellano y el otro
en inglés. Los resúmenes no deberán exceder las 10 líneas. Además de los resúmenes se
deberán incluir no más de 4 palabras clave que identifiquen lo más significativo del texto.
7. acompañar el correspondiente diskette con el texto tipeado en alguno de los procesadores de
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apellido del autor/es, nombre del archivo y procesador de textos utilizado.
8. junto con el diskette se deberá presentar una copia en papel, impresa a doble espacio.
9. las colaboraciones serán enviadas a dos evaluadores seleccionados por el Comité Editorial.
10. el plazo de presentación de las colaboraciones es hasta el 31 de julio.

Para hacer llegar colaboraciones o requerir información, dirigirse a:

Revista de Investigaciones Folclóricas


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C 1428 AAF Buenos Aires, Argentina

E-mail: mtblache@yahoo.com.ar
Tel/Fax: (54-11) 4781-7550
www.investigacionesfolcloricas.com
INDICE

Pag.
Comentario editorial..................................................................................................6

Summaries. .................................................................................................................7

Presentación del Simposio «Antropología y Folclore. Actuales perspectivas


del Folclore en el estudio de las prácticas cotidianas y su articulación
en los procesos socioculturales».............................................................................11
Ana María Dupey y Ricardo J. Kaliman

Identidades e industria cultural. Una comparación


entre Los Nocheros y el Chaqueño Palavecino.................................................15
Ricardo J. Kaliman

Vida cotidiana y audición radial. Articulaciones de la tradición


y subjetividad en los que hacen y escuchan radios ‘chamameceras’..............24
Alejandra Cragnolini

Vigencia del género criollista en el discurso periodístico actual...................32


Ana María Dupey

La investigación de la música de las colectividades en la Argentina.


Su aporte al estudio de los procesos migratorios.
El caso de la colectividad gallega.......................................................................39
Norberto Pablo Cirio

El folclore de las Organizaciones Aborígenes...................................................53


Flora Losada

Comportamientos folclóricos y estrategias comunicativas.............................66


Noemí Elena Hourquebie

Abordaje integral desde la literatura y la lingüística de fenómenos


tradicionales de transmisión oral.......................................................................78
Marisa Villagra

La incidencia del contexto en la práctica del payador rioplatense................92


Ercilia Moreno Chá

Los «cuentos del zorro» en la contienda por la representación


legítima del folclore: las transcripciones de Bernardo Canal Feijóo
y Orestes Di Lullo. ...............................................................................................97
Diego J. Chein

Vida cotidiana en archivos de narrativa tradicional argentina...................114


María Inés Palleiro

La deuda con la voz, o los avatares de la oralidad en la cultura moderna......128


José Manuel Pedrosa

La ira del dios Sol en Tocas-Colcabamba: Sol, Amarus y hombres....................140


Néstor Godofredo Taipe Campos

Un concepto de realidad en el análisis de las narrativas sobre el pasado. ......151


Sergio E. Visacovsky
Memoria

. Julio Camarena Laucirica (José Manuel Pedrosa) ....................................................169


. María Teresa Melfi (Alejandra Cragnolini) ..............................................................169

Información bibliográfica

. José Elá. El joven que atrapó al puercoespín blanco y otros cuentos ........................171
(P.C. de Attilio)
. Luis Estepa y José Manuel Pedrosa. Mitos y cuentos del exilio de Ruanda ...............172
(N. E. Hourquebie)
. Alexandr Nikoláievich Afanásiev. El pájaro de fuego y otros cuentos .......................172
populares rusos (P. C. de Attilio)
. Carme Oriol y Josep M. Pujol. Índex tipològic de la rondalla catalana .....................173
(R. Beltrán)
. Josep M. Pujol (coord.). «Benvingut / da al club de la sida»
i altres rumors d’actualitat.......................................................................................173
(J. M. de Prada Samper)
. Lady Wilde, J. Curtin, D. Hyde, W.B. Yeats, Lady Gregory. Cuentos
populares irlandeses ...............................................................................................178
(N.E. Hourquebie)
. Ramón Sales Encinas. En Busca de los Inmortales.
Epopeyas de Eyí Moan Ndong .................................................................................179
(S. Balzano)
. Heda Jason. Epic. Oral Martial Poetry Models and Categories .................................179
(A. M. Dupey)
. Paulo Antonio Paranaguá, editor. Cine documental en América Latina ....................180
(N. E. Hourquebie)
. Elena Marta Krautstofl. San La Muerte. Culto y representación
mágico-religiosa de una autoctonía «misionera» .......................................................180
. (P. C. de Attilio)
. Roberto Benjamin. Folkcomunicaçao na sociedade contemporânea ...........................181
(A. M. Dupey)
. Manuel Dannemann. Poetas populares en la sociedad chilena del siglo XIX .............182
(P. C. de Attilio)
. Manuel Dannemann y Arnoldo Madariaga. Vida y obra del poeta popular
Vicente Salazar .......................................................................................................182
(P. C. de Attilio)
. María Inés Palleiro (comp.), Susana Artal; Mirta Bialogorski; Patricia Coto;
Fernando Fischman; Elena Hourquebie; Perla Mollo y Gabriela Romeo.
Arte, Comunicación y Tradición ...............................................................................183
(S. Balzano)
. Ricardo J. Kaliman. Alhajita es tu canto. El capital simbólico de
Atahualpa Yupanqui ..............................................................................................183
(F. Losada)

Noticias

. IXº Congreso Latinoamericano de Folklore del Mercosur y XIIIº Jornadas


Nacionales de Folklore ............................................................................................187
. VI Jornadas de Estudio de la Narrativa Folklórica ...................................................187
. 14º Congreso de la Sociedad Internacional para la Investigación
de la Narrativa Folclórica (ISFNR) ..........................................................................188
Comentario editorial
Una vez más, los integrantes del Comité Editorial de la Revista de Investigaciones
Folclóricas tenemos el gusto de comunicarnos con nuestros amigos/amigas lectores para
presentarles, en esta oportunidad, el Nº 19, correspondiente a diciembre de 2004. Venimos
comunicándonos anualmente, en forma ininterrumpida, desde hace ya diecinueve años. A
lo largo de esta trayectoria hemos querido dar a conocer estudios de Folclore realizados por
investigadores, tanto nacionales como internacionales, formados en el campo de las Cien-
cias Sociales y Humanidades, que abordan estos saberes en sus distintas manifestaciones.
Hemos publicado artículos de consagrados académicos como así también de jóvenes
promisorios a fin de difundir los avances y reformulaciones teóricas y metodológicas en
nuestro campo de especialización.
Iniciamos esta nueva entrega con los artículos presentados en el Simposio «Antropo-
logía y Folclore. Actuales perspectivas del Folclore en el estudio de las prácticas
cotidianas y su articulación en los procesos socioculturales», que se llevó a cabo
en el marco del VII Congreso Argentino de Antropología Social, cuyo eje temático giró en
torno al «Oficio antropológico y compromiso social en la crisis», que tuvo lugar en Villa
Giardino, Córdoba, Argentina, del 25 al 28 de mayo de 2004.
En la Presentación del Simposio, los coordinadores del mismo, Ana María Dupey y Ri-
cardo J. Kaliman, realizan un minucioso y ponderable análisis de las diez ponencias que se
expusieron en esa oportunidad, agrupándolas según los ejes temáticos que cada una de
ellas aborda, y teniendo en cuenta el orden en que fueron expuestas: Ricardo J. Kaliman,
Alejandra Cragnolini, Ana María Dupey, Norberto Pablo Cirio, Flora Losada, Noemí Elena
Hourquebie, Marisa Villagra, Ercilia Moreno Chá, Diego J. Chein y María Inés Palleiro.
No forman parte del Simposio los tres últimos artículos. En el primero de ellos José Ma-
nuel Pedrosa resalta el importante papel desempeñado por la oralidad en la transmisión de
la cultura. Rescata una serie de fragmentos de escritores y críticos literarios latinoamerica-
nos, estadounidenses y europeos que subrayan la influencia que sobre ellos ha tenido la
voz oral como eco de experiencias colectivas. Del mismo modo destaca el efecto ejercido
sobre cineastas y músicos, entre otros. Néstor Godofredo Taipe Campos analiza tres relatos
sobre el dios Sol y las serpientes míticas que circulan en el Departamento de Huancavelica,
en los Andes Centrales del Perú. Reconstruye el simbolismo implícito en el mito y para su
interpretación se sustenta en relatos prehispánicos y algunas creencias míticas contempo-
ráneas propias de esa región. Cierra el número Sergio E. Visacovsky, quien explora algu-
nos desarrollos antropológicos en torno a la cualidad socio-cultural de la producción de
relatos sobre el pasado. Examina el modo en que funciona este enfoque en el análisis de
dos modelos narrativos que organizaron la construcción de tradiciones psiquiátricas y
psicoanalíticas en la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX.
En la sección «Memoria» recordamos, con hondo pesar, a dos colegas fallecidos: María
Teresa Melfi y Julio Camarena Laucirica. Del mismo modo queremos recordar a otros cole-
gas desaparecidos últimamente: Esther S. de Almeida Karwinsky, Mário Ypiranga Monteiro
y Bo Nilsson. Para estos tres últimos esperamos recibir las respectivas notas necrológicas,
las que publicaremos en el próximo número. A la memoria de todos ellos dedicamos este
volumen.
Antes de despedirnos queremos hacer llegar un cordial saludo a nuestros lectores y ex-
presar nuestro sincero agradecimiento a la Señora Nydia González de Quinteros por su
generosa y gentil colaboración en la labor editorial.

La Dirección
R.I.F. 19, 2004 Página 7

Summaries
Identities and Cultural Industry. A Comparison between Los Nocheros and
Chaqueño Palavecino (page 15)
Ricardo J. Kaliman

In this paper, cultural industry is not considered as a device that unilaterally imposes
certain cultural products upon a passive mass, but rather as a dynamics by which socially
concurrent subjectivities are incorporated into the logic of the market. In this process, cul-
tural practices are subject to transformations, which do not follow one single pattern, but
have to be analyzed specifically for each case at hand. One of these transformations is the
widening of the public towards social sectors with consumer potentialities, which has
resulted in many cases in a neutralization of the most transgressive components of the
original practices. The analysis of two cases from modern Argentine folklore, shows that
this is not necessarily always the case.

Keywords: cultural industry, modern folklore, identity, musical industry.

Daily Life and Radio Broadcasting Reception. Articulations between Tradition


and Subjectivity among Broadcasters and Listeners of «Chamamé» Radio
Stations (page 24)
Alejandra Cragnolini

The goal of this article is to approach the uses of «community» radio stations that broadcast
a popular music style named «chamamé». The core of this article is based on the analysis of
two radio stations located in the outskirts of Buenos Aires: «Radio Imagen» and «Radio
Itatí». The producers and commentators of these radio stations, as well as the listeners, are
mainly immigrants from the «litoral», the «chaqueño» and the «central» regions of Argen-
tina. I focus on the interactions between the musical programs of those radio stations, the
daily life of their listeners, and the constitution of their subjectivity. The article also focuses
on the meanings resulting from the new discursive ways put into practice by non professional
producers and commentators, with the transposition of everyday language into mass me-
dia. This brings one to reflect about the incidence of uttering and group interpellation
styles.

Keywords: traditional music, broadcasting listening and daily life, subjectivity, mass me-
dia.

Effective Criollismo Genre in the Current Journalist Discourse (page 32)


Ana María Dupey

The paper deals with criollismo as a genre, that is to say, as a set of orienting patterns
and interpretive processes in relation to the gaucho, as an Argentinian symbol. It
investigates the current journalists’production and reception of discourses about national
identity. It focuses on the elements that pertain to the criollista genre and pass on to the
journalists’ discourses, remarking in them not only their normative but also their creative
aspects. In order to build the research data different methodologies are applied. They focus
Página 8 R.I.F. 19, 2004

on the intertextuality accomplished by means of textual homology, studies about the per-
formance that analyze the mediating performance in which texts from previous events are
recalled, as well as constructivism.

Kewywords: «criollismo» movement, intertextualism, journalistic discourse.

Research on the Music of Immigrant Communities in Argentina. Its


Contribution to the Study of Migration Processes. The Case of the Gallegan
Community (page 39)
Norberto Pablo Cirio

Probably a good part of the history (and of the present) of our country could not be
understood without a detailed analysis of the migration process, which -favorable due to
the Generation of the 80s- affects the structure of our identity. If a detailed bibliography
on our communities of immigrants exists, the study of their native music is virtually
unexplored, due to the academic prejudice that music does not play a decisive role in the
study of a group; and presumably because the specialized knowledge in music ought to be
possessed by the researcher, who undertakes this investigation, the theme will be left aside
waiting for a musicologist. In the present article, I wish to demonstrate how the study of
the music of the groups involved in the migratory processes can contribute to the knowledge
on the affinity through which, the cultures of the native country open up and how the
process of the unfolded inter-ethnic contact leads to a new society. The point of departure
is the Gallegan music in Argentina.

Keywords: Galicia, music, process of change, inmigrants.

Folklore of Aboriginal Organizations (page 53)


Flora Losada

Aboriginal Organizations, as new social actors, take upon themselves the role of identity
bearers, aware of an otherness that is currently being valued by official spheres; more
specially since the Quebrada of Humahuaca has been declared as World Cultural Heritage.
The growing process of visualization of ritual manifestations, its characteristics, and its
members declarations, concerning their identity and difference from other Aboriginal
Organizations, lead us to propose them, provisionally and in an hypothetical way, as possible
folk groups. Theoretical and methodological specifications from the Folklore field guide us
in this way in an attempt at recognizing their importance together with other identities in
the province of Jujuy.

Keywords: Aboriginal Organizations, folklore, identites, heritage.

Folklore Behavior and Communicative Strategies (page 66)


Noemí Elena Hourquebie

This article is part of a larger research project that aims at highlighting the interpretive
effectiveness of folklore, as an anthropological discipline.
We have started studying the tattoos of young persons in conflict with the penal law,
noticing that they constitute a traditional strategy of display and hiding, that relates
different interpreters’ codes and metacodes and whose comprehension will allow us to look
over the strategies of institutional and social approaches.

Keywords: tattoo, metacode, conflicts, social inclusion.


R.I.F. 19, 2004 Página 9

An Integral Approach from Literary Studies and Linguistics of Traditional


Phenomena of Oral Transmission (page 78)
Marisa Villagra

The purpose of this paper is to present forms to approach Folklore research as an


interdisciplinary exploration. In my case, from Literary Studies, the Semiotics of Discurse
and Pragmatics, based on a regional focus and within the spectrum of different cultural
influences. The most important reflections in this work is on the cultural strategies implicit
in certain mechanisms of verbal transmission which specific social groups use in order to
construct and express their identity. But in this type of research, it is necessary to integrate
different methodologies and techniques that contribute to the global interpretation of ver-
bal traditions. The primary source of material for the study were the documents of oral
narrative collected between 1984 and 1990 in the Community of Amaicha del Valle,
Northwest Argentina, and edited in 1994 and 1995.

Keywords: semiotics, verbal traditions, interdisciplinary exploration, identity,


complementary opposition.

The Incidence of Context in the Practice of the Río de la Plata «Payadores»


(page 92)
Ercilia Moreno Chá

The poetic and musical tradition held by the payadores in the Rio de la Plata area for
over more than two centuries has dealt with different contexts. Payadores had to modify
expressions and their messages to adapt to new situations. At the right moment and in a
precise way, they gain access to new arenas, entering the literary world and the mass
media. This versatility and their capacity to transfer their art to new generations has made
it posible for this tradition to be currently alive.

Keywords: payador, context, oracy, improvisation, audience.

«Fox Tales» in the Contest for the Legitimate Representation of Folklore: Ber-
nardo Canal Feijóo’s and Orestes Di Lullo’s transcriptions (page 97)
Diego J. Chein

We propose a sociological approach to «Fox Tales» transcriptions as discursive practices


whose historical conditions of production and reception are inscribed in the learned and
academic circuits that generated them. In the context of the social relations that produce
and spread them, these discursive practices are constituted in the specific cultural
representation of these oral narratives, in particular, and, in general of folklore, as the
expression of the spirit of the people. The specific features that Canal Feijóo’s and Orestes
Di Lullo’s transcriptions show (the ones that make them close and the ones that make them
oppose each other, as well as the features that make their transcriptions similar to and
differentiate them from the traditions of former transcribers) are analized as strategic options
that are defined and performed within the frame of structures of positioning and different
contending ways generated around 1940 within the process of the folkloristic field’s
emergence as an autonomous scientific discipline.

Keywords: «Fox Tales», transcriptions, folkloristic field.

Everyday Life in Argentinean Folk Narratives (page 114)


María Inés Palleiro

The aim of this presentation is to analyze the rhetorical construction of everyday life in
Argentinean folk narratives. Narrative is considered as a cognitive pattern (Bruner 1999
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and 2000). This analysis focuses on the traditional processes of reconstructing the past
according to the present experience in narrative discourse (Handler and Linnekin 1984).
Such approach to narrative discourse is based on the concept of «invention of tradition»
(Hobsbawn 1983) related to that of «invention du quótidien» (Certeau 1987). From this
standpoint, this paper deals with the poetic construction of everyday life (Jakobson 1964)
in several Argentinean folk narrative collections, such as the Encuesta folklórica de 1921,
and the ones of Chertudi (1960-64), Vidal de Battini (1980-1995), Blache (1982),
Giovannoni and Poduje (1988), Palleiro (1990-1998), Villagra (1995) and the one of García
and Rolandi (2000). This analysis focuses also on the poetic principle of filing up traditional
narratives in these collections.

Keywords: folk narrative, collections, rhetoric construction.

The Debt with the Voice or Changes in Oracy in Modern Culture (page 128)
José Manuel Pedrosa

In a world dominated by audiovisual and written forms of mass culture, oracy still plays
a role in the transmission of culture. And not only in literature, but also in film, music,
figurative arts, literary criticism and even in politics.

Keywords: oracy, writing, literature, anthropology, film, music, painting.

The Anger of the God Sun in Tocas-Colcabamba: Sun, Mythical Snakes and
Men (page 140)
Néstor Godofredo Taipe Campos

This article analyzes the Andean myth of the God Sun and the Mythical Snakes. The
stories deploy the oppositions of loyalty and men’s religious faithlessness that cause the
transformation of kindness in divine bitterness and it brings about the attempt of the deity
of destroying the population by means of mythical wild animals. The analysis reconstructs
the implicit symbolism in the myth, projecting the role of water as symbolic operator of
social processes.

Keywords: Myth and Symbol, Sun and Mythical Snakes.

A Concept of Reality in the Analysis of Narratives of the Past (page 151)


Sergio E. Visacovsky

In this article, I undertake a narrative approach of the experiences and meanings of the
past which does not need to resort to «objectivist» against «relativist» disputes, a common
place among many collective memory researchers in Argentina. On the contrary, from a
sociological perspective, it is possible to understand the stories on the past as aspects of a
social reality that produces them and is constituted by these at the same time. I consider
more fruitful to combine some anthropological advances about the social and cultural making
of stories of the past with Mikhail Bakhtin’s theory. Finally, I will apply this perspective to
analyze two narrative models related to the construction of the psychiatric and
psychoanalytic traditions in Argentina during the second half of 20th century.

Keywords: narrative, past experience, reality-fiction.


Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:11-14 (2004) Página 11

Presentación del Simposio “Antropología


y Folclore. Actuales perspectivas del Folclore
en el estudio de las prácticas cotidianas
y su articulación en los procesos socioculturales”

Ana María Dupey


y Ricardo J. Kaliman *

Los modos en que las subjetividades Puestos a ordenar el enriquecido terreno


humanas reafirman sus inscripciones de la discusión, pueden reconocerse algunos
grupales y los signos mediante los cuales ejes en torno a los cuales, de manera más o
afianzan, reproducen y negocian esas menos explícita, giran los esfuerzos de
inscripciones, tanto hacia el interior del comprensión: las identidades y sus mani-
grupo como hacia fuera de él, fueron motivo festaciones discursivas, la percepción de la
recurrente, desde distintas perspectivas y alteridad y la actitud frente a ella, el lugar
sobre distintos terrenos de estudio, del del estudioso y los problemas de método.
Simposio «Antropología y Folklore. Actuales Cada trabajo, a su manera y desde su pers-
perspectivas del Folclore en el estudio de las pectiva, ata y desata los nudos en los que
prácticas de la vida cotidiana y su articu- estas cuestiones se enredan. El mejor modo
lación en los procesos socioculturales», que de presentar esta urdimbre, a fin de hacer
se llevó a cabo en Villa Giardino, Córdoba, más aprovechable la lectura de esta reco-
el 28 de mayo de 2004. La reunión de estos lección, es intentar una breve síntesis de
trabajos, que se reproducen a continuación, cada uno de los trabajos, intentando hacer
permitió poner en tensión cooperativa aflorar los vasos comunicantes que los
distintas líneas de investigación en torno al aproximan, sin desvirtuar con ello la
folclore en las que se revisan estas pro- particularidad de la problemática ni del
blemáticas centrales para las Ciencias enfoque teórico de cada uno de ellos.
Sociales en su conjunto. Fue también, en Tres de los trabajos presentados apun-
consecuencia, la aportación de este simposio taron directamente a la articulación de las
al marco en el cual se llevó a cabo, el VII prácticas y los discursos tradicionalmente
Congreso Argentino de Antropología Social: vinculados con lo folclórico en el contexto de
Oficio antropológico y compromiso social en los medios masivos de comunicación. Ricardo
la crisis. J. Kaliman, en «Identidades e industria

* Coordinadores del Simposio “Antropología y Folclore” que se llevó a cabo durante el VII Congreso
Argentino de Antropología Social, realizado en Villa Giardino, Córdoba, del 25 al 28 de mayo de 2004.
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cultural. Una comparación entre Los intercambian locutores y audiencia, a través


Nocheros y el Chaqueño Palavecino» revisita de la alternancia de roles emisor-receptor,
críticamente posturas de T. Adorno y Marx generando un espacio identitario social
Horkheimer que unilateralizan el carácter propio aunque periférico.
coercitivo de la racionalidad técnica de las El otro medio masivo al que se hizo
industrias culturales y su finalidad econó- referencia explícita fue la prensa escrita. En
mica, opacando la relevancia de cómo los su trabajo «Vigencia del género criollista en
agentes sociales actúan frente de los el discurso periodístico actual», Ana María
dispositivos comunicacionales. Para des- Dupey da un giro hacia las mediaciones
brozar el interjuego entre las distintas ejercidas por los intelectuales en la narración
dimensiones de dichos procesos, Kaliman de la nación en ese medio. En este viraje
analiza lo que denomina el circuito del aplica el género criollista (en cuanto patro-
«folclore moderno». No sólo desarrolla el nes orientativos y procedimientos inter-
contexto histórico de las fuerzas que pretativos referidos al gaucho y su mundo)
confluyen en la formación de este circuito para conectar dos instancias diferentes.
sino cómo se actualizan en las repre- Aquella en la que se conforma el género y la
sentaciones e interpretaciones simbólicas que actual, expresada en los discursos periodís-
del folclore efectivizan el Chaqueño ticos que proponen saberes, comportamientos
Palavecino y Los Nocheros. De este modo, y actitudes hacia la nación, sean estos
genera una apertura para analizar la convergentes, complementarios o disidentes
incidencia del control de los mecanismos de con respecto a los que sostiene el criollismo.
las industrias culturales, de la mediación de Al focalizar la performatividad del
los intérpretes que efectivizan propuestas lenguaje desvela cómo se construyen campos
simbólicas -que apelan a distintos referentes de significados y símbolos acerca de la
del folclore- y de los diversos procesos de nacionalidad que manifiesta su condición
identificación del público. Dicha apertura le incompleta en la representación política de
posibilita dar un giro para abordar la una sociedad atravesada por fracturas,
disputa por la legimitidad entre las disyunciones, subordinaciones y exclusiones.
perspectivas del folclore que actualizan Simultáneamente, a través de los itinerarios,
Palavecino y Los Nocheros, que son cons- las encrucijadas y las derivaciones de los
titutivas del campo artístico cultural. discursos, se vislumbra cómo se trama el
Desde otro espacio mediático, Alejandra poder y el saber experto que encarna el
Cragnolini, en «Vida cotidiana y audición intelectual. Ello posibilita la distinción entre
radial. Articulaciones de la tradición y el intelectual que basa la autoridad exclu-
subjetividad en los que hacen y escuchan sivamente en las instituciones del saber de
radios ‘chamameceras’», retoma la arti- aquel que pluraliza los criterios de la misma,
culación entre medios radiales que apelan al intelectuales a los que Z. Bauman 1 califica
imaginario chamamecero y la constitución de como «legisladores» e «intérpretes», respec-
subjetividades colectivas en una audiencia tivamente.
conformada por residentes correntinos que Tres estilos diferentes de análisis de
habitan el conurbano bonaerense. Las problemáticas que se rozan pero difieren, que
estrategias que despliega transitan por la ponen en tensa relación los medios masivos
interdiscursividad, el juego dialógico en la de comunicación y los procesos identitarios
interlocución, la connotación identitaria en en un punto de intersección: el folclore.
relación con la apelación al folclore y el Relación que parecería vinculante en tiempos
resituar la recepción en el marco de la vida de la globalización, pero que operada por
cotidiana. Ello posibilita una apertura hacia sujetos sociales activos con acceso a distintos
la apreciación de las distintas modalidades recursos autoritativos se carga de una
de escucha y cómo oscilan en términos de la multitud de prácticas y sentidos, de plena
cotidianeidad, así como también cómo se producción social y cultural. Otros trabajos
desarrollan tramas vinculares que se afirman tomaron como punto de partida las expre-
en la calidad expresiva, cognitiva y prag- siones de los propios colectivos en los que esos
mática de los mensajes chamameceros que sujetos sociales participan.
R.I.F. 19, 2004 Página 13

Norberto Pablo Cirio se ocupa, por ejemplo, Simposio incluyó también trabajos que se
de la colectividad gallega en Argentina en ocuparon de identidades sociales silenciadas,
“La investigación de la música de las o incluso negadas. Noemí Elena Hourquebie
colectividades en la Argentina. Su aporte al en «Comportamientos folclóricos y estrategias
estudio de los procesos migratorios. El caso comunicativas», a través de un minucioso y
de la colectividad gallega.”. Se interna allí exhaustivo análisis del lenguaje de los tatua-
en el análisis de los procesos identitarios de jes inscriptos en el cuerpo de jóvenes inter-
colectivos que se encuentran, en términos de nados en institutos de máxima seguridad
H . B h a b h a “ i n - b e t w e e n ” 2, e n t r e e l a q u í dilucida normas, códigos, imágenes, valores
(espacio de residencia) y el allá. (espacio de que ponen en evidencia el carácter folclórico
origen) de los inmigrantes, exilados y de dicha práctica; así como también el papel
refugiados. En este espacio intersticial que juega dicho lenguaje en la política de la
analiza la significación de la música para el constitución de las subjetividades sociales de
ser y el hacerse gallego en la Argentina. Se colectivos que se hallan en situación de
pregunta qué es lo que conservan, lo que marginalidad. Su estudio se apoyó asimismo
cambian, lo que crean, cómo los conecta con en las declaraciones de los propios jóvenes,
ellos mismos y con los «otros», cómo los “otros” que esclarecieron el sentido de muchos de los
se conectan con su música. Frente a este tatuajes y le permitieron formular hipótesis
proceso multidimensional pone en juego un sobre otras interpretaciones menos cons-
repertorio de nociones teóricas (trans- cientes, así como sobre los mecanismos de
culturaciones, transplantes, supervivencias, transmisión y socialización involucrados en
híbridez, etc) que resultan siempre limitados estas formas expresivas.
para eslabonar procesos tan diversos como En «Abordaje integral desde la literatura
la apropiación del tango por los gallegos en y la lingüística de fenómenos tradicionales
Galicia o gallegos que componen tangos en de transmisión oral», Marisa Villagra efectúa
el Río de la Plata. Cirio intenta otro camino un recorrido crítico sobre las decisiones
de acercamiento a través de las prácticas y teóricas, los recursos metodológicos, las
las escuchas de esa música, y comprender la prácticas etnográficas, los procedimientos de
morriña, ese estado de nostalgia por el allá, textualización y de análisis que efectiviza en
en el aquí. torno a las voces de aquellos «otros»
Por su parte, Flora Losada, en “El folclore (inmersos en la oralidad) para desvelar las
de las Organizaciones Aborígenes”, tras estrategias culturales implicadas en los
llamar la atención sobre la creciente mecanismos de trasmisión verbal, en los
visibilidad de los grupos originarios en procesos de construcción de identidades
Jujuy, sobre todo a causa de su lucha por la sociales amenazadas. A través de un
recuperación de los derechos sobre la tierra, complejo análisis de una diversidad de
se concentra en las propiedades y signi- narrativas establece un diálogo entre el
ficación de sus expresiones culturales, que presente y el pasado, la conciencia y la
explora en tanto que portadoras de una memoria, y el yo y nosotros de los pobladores
identidad -o, más precisamente, de diversas de Amaicha del Valle.
identidades diferenciales entre los distintos Problemáticas emparentadas con las que
grupos- que se reivindica con orgullo. Para este conjunto de trabajos pone en escena
sustentar la postura de que estos son grupos fueron articuladas también con las prácticas
de legítima “calidad folclórica”, toma en y estudios más vinculados con la folclorología
cuenta tanto los rituales y fiestas como las más clásica. El trabajo de Ercilia Moreno
declaraciones de los propios integrantes de Chá, «La incidencia del contexto en la
las organizaciones, y pone en relación su práctica del payador rioplatense», analiza el
desarrollo actual con un cierto estímulo procesamiento de la poética del lenguaje del
desde ámbitos oficiales, sobre todo desde que payador y su tradicionalización y pone en
la Quebrada de Humahuaca fuera declarada perspectiva histórica el devenir de la práctica
Patrimonio de la Humanidad. de la improvisación poética cantada rio-
Junto a estos colectivos emergentes y que platense. No sólo da cuenta de la genealogía
han estado ganando reconocimiento, el social y política de la práctica sino que
Página 14 R.I.F. 19, 2004

también señala las transformaciones apoyándose en un enfoque genético com-


operadas en la preceptiva del payador plementado con las teorías de archivo e
concretadas en la diversidad de contextos en informática del hipertexto reconstruye los
las que se han efectivizado. Con suma procesos constructivos de archivos de la
precisión profundiza el peregrinaje de una narrativa oral de nuestro país. Mediante la
actividad que ha transitado desde el medio reconstrucción de las operaciones de
rural hacia el urbano, desde la actuación formación de un texto a partir de los indicios
cara a cara hasta los medios de comunicación reconocibles en su textura, aborda las
masiva y su inserción en las industrias distintas modalidades de actualización de la
culturales, configurando públicos diversos y tradición oral. En particular indaga sobre las
profesionalizando el quehacer del payador. modalidades de incorporación de lo cotidiano
La dinámica de los discursos identitarios en los archivos que estudia. Asimismo pone
en el seno de la propia disciplina son el objeto en tensión la relación entre los criterios por
de las otras dos contribuciones al Simposio. los que se construyen los archivos y sus
Diego J. Chein, en «Los ‘cuentos del zorro’ distintos condicionamientos provenientes del
en la contienda por la representación campo de la ciencia y de las industrias
legítima del folclore: las transcripciones de culturales.
Bernardo Canal Feijóo y Orestes Di Lullo”, La puesta en común de los trabajos
y María Inés Palleiro, en «Vida cotidiana en mencionados permite apreciar significativas
archivos de narrativa tradicional argentina» contribuciones en lo relativo a las prácticas
se centran en las operaciones que realizan discursivas en la representación del folclore
los estudiosos del folclore en torno al material que comunicadores sociales y artistas
folclórico textualizado bajo distintas formas vehiculizan a través de las industrias
discursivas introducidas en el circuito culturales, así como también los lugares de
letrado y cómo han sido organizados en enunciación en los que se ubican los
archivos, respectivamente. intelectuales en la producción de discursos
Transitan por caminos analíticos dife- identitarios referido a los «otros» (grupo
rentes pero no contradictorios. Diego J. folclórico) y esclarecen acerca de los
Chein aborda desde una perspectiva socio- itinerarios seguidos por los folcloristas en la
lógica las distintas prácticas discursivas representación de los «otros» expresadas en
ejercidas en la transcripción de los cuentos la textualización de sus voces y en las formas
de animales por dos folcloristas, Bernardo de archivo. Evidencian la potencialidad de
Canal Feijoo y Orestes Di Lullo. Para ello la poética del lenguaje (musical, visual,
opera en dos direcciones, diacrónica y verbal) en la política de la construcción de
sincrónicamente. En el caso de la primera identidades de colectivos sociales en
estableciendo las continuidades y rupturas contextos de marginalización social y
que establecen los respectivos autores con la cultural y contribuyen al conocimiento del
tradición intelectual previa, y en la segunda procesamiento de la poética del lenguaje y
analizando cómo la perspectiva teórica que su tradicionalización. Finalmente, dilucidan
adoptan acerca del Folclore, indica tomas de el complejo proceso del folclore y su arti-
posición en un contexto histórico particular, culación en los procesos socioculturales de
en el que se trata de legitimar la autonomía una sociedad en transformación y ponen en
del Folclore y su pertenencia al dominio de valor los actuales recursos teóricos y
la ciencia. metodológicos que ofrece la disciplina del
Maria Inés Palleiro en «Vida cotidiana en Folclore en el estudio de relevantes pro-
archivos de narrativa tradicional argentina» blemáticas sociales.

Notas
1 2
Zygmunt Bauman. Legisladores e intérpretes. Homi K.Bhabha. Narration and nation. London,
Sobre la modernidad, la posmodernidad y los Routledge, 1990.
intelectuales. Universidad Nacional de Quilmes, 1997.
Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:15-23 (2004) Página 15

Identidades e industria cultural.


Una comparación entre Los Nocheros
y el Chaqueño Palavecino
Ricardo J. Kaliman *

En el presente trabajo, no se interpreta a la industria cultural como un mecanis-


mo de imposición unilateral de ciertos productos culturales sobre una masa pa-
siva sino como una dinámica en la que subjetividades socialmente sintonizadas
en identidades se incorporan a la lógica del mercado. En este proceso, las prácti-
cas sufren ciertas transformaciones, que no siguen un único derrotero, sino que
deben considerarse específicamente en cada caso. Una de estas transformacio-
nes es correlativa a la ampliación del público hacia sectores sociales con capaci-
dad de consumo, lo cual ha resultado muchas veces en una neutralización de los
componentes más contestatarios de las prácticas originales. El examen de los
casos de dos referentes del folclore moderno argentino actual, El Chaqueño
Palavecino y los Nocheros muestra, sin embargo, que este proceso no corre siem-
pre la misma suerte.
Palabras clave: Industria cultural, folclore moderno, identidad, industria musi-
cal.

Identidades e industria cultural

Los estudios sobre la industria cultural, su propia subsistencia y que esta preo-
desde la acuñación del término en los escritos cupación, a su vez, es un factor activo, en
de Adorno y Horkheimer en la década del diversas combinaciones con otros factores
40 1 , han tendido a subrayar la importancia igualmente importantes, en la configuración
del factor mercantil y a subestimar, en con- de su práctica. En todo caso, es la inves-
secuencia, toda consideración que no sea la tigación empírica la que puede esclarecer las
del afán de lucro que se le atribuye a los diversas correlaciones que se han establecido
productores de los textos y los promotores de históricamente entre la dinámica de las
las prácticas, no sólo los empresarios y los prácticas culturales y los contextos socioe-
representantes artísticos profesionales, sino conómicos en las que se han desarrollado y
incluso a veces los propios intérpretes, a proponer modelos de su funcionamiento que
pesar de que éstos son tozudamente también intenten dar cuenta de la incidencia que le
conocidos como “artistas” en el medio y en cabe a cada factor en el conjunto de la
los medios. Esta suerte de demonización de práctica. En este marco, las “industrias
la industria cultural se apoya a menudo en culturales” no representan sino un modo
una contraposición con el mito del otro tipo particular de articulación económica de las
de artista, el que vive únicamente para su prácticas culturales, cuyo destino nunca está
arte, desinteresado de toda otra necesidad minuciosamente determinado por esta
que no sea la de ese culto sublime y peculiar articulación 2.
trascendental, un tipo humano en verdad La reducción de la industria cultural al
más excepcional de lo que el propio mito afán de lucro suele complementarse con la
pretende. La sociología de la cultura postulación de un cierto grado de mani-
contemporánea, en cambio, es consciente de pulación de los gustos y aficiones del público,
que los creadores de productos culturales convertido de esta manera en un bloque
más a menudo han debido preocuparse por uniforme de pasivos consumidores, sin otra

*Universidad Nacional de Tucumán – CONICET. Correo electrónico: kaliman@filo.unt.edu.ar


Página 16 R.I.F. 19, 2004

alternativa que aceptar sumisamente los de ninguna manera condicionándola


productos que se les imponen unila- exhaustivamente ni mucho menos rede-
teralmente. Creo que esta composición de finiéndola medularmente hasta convertirla
lugar es desencaminada y no permite en una mercancía desprovista de sentido e
comprender ajustadamente importantes identidad. Los procesos que llamamos cultura
aspectos de la cultura popular en las popular, para bien o para mal, incluyen
sociedades contemporáneas. Alertas, y no sin ciertamente –y en nuestros días, en un grado
razón, contra el poder de los grandes superlativo- a la industria cultural. Pero son
capitales, muchos estudiosos de estos temas más que eso. De hecho, lo que los intereses
pecan de exceso en el sentido opuesto, al mercantiles aprovechan es precisamente esa
menospreciar hasta la aniquilación la dinámica independiente de simpatías y
incidencia de los requerimientos y apetencias aficiones socializadas, cuya dimensión de
de los receptores. En alguna medida, la demanda económica es una función
concepción de ese público como una masa que primariamente de la historia de las comu-
los empresarios capitalistas moldean y nidades culturales y no al revés.
manejan a su gusto y ambición puede llegar Incluso en los casos extremos, como el de
a ser un intento de proteger la distinción que los recientes fenómenos de grupos musicales
legitima el prestigio social del refinamiento creados enteramente por las empresas
intelectual. En efecto, cuando se generaliza productoras, y difundidos a través de un
sobre la industria cultural, se tiene en mente, implacable despliegue publicitario, las
poniendo ejemplos de la industria musical posibilidades de éxito dependen de que la
que es la que enfoca este trabajo, a Bandana imagen de tales grupos haya sabido capturar
o las Spice Girls, pero usualmente no a inquietudes latentes que los grupos estén en
Mercedes Sosa o Silvio Rodríguez, más afines condiciones de satisfacer. En la publicidad
a los gustos legitimados en los círculos de los Backstreet Boys, por ejemplo, jugó un
intelectuales, pero cuya circulación corre por papel preponderante la connotación que los
carriles análogos y están sometidos a reglas vinculaba con cierto tipo de adolescentes de
de juego semejantes a las de los del gusto clase media norteamericana, algo así como
masivo, en lo que se refiere a la dinámica de “los muchachos del barrio”, en los cuales
su difusión: el disco, las presentaciones en buena parte de su público creía reconocerse 3.
vivo, el aparato publicitario, juegan un papel Las Spice Girls basaron buena parte de su
tan significativo en un caso como en otro. imagen en una apelación generacional (se
El presente trabajo expone exploraciones presentaban como las Beatles de los años 90)
iniciales en el marco de una aproximación y en cierto feminismo políticamente conser-
alternativa a la industria musical del folclore vador que consonaba con ciertas estructuras
argentino moderno. Mi objetivo es examinar de sentimiento que pululaban entre las
la dinámica particular que ciertas prácticas adolescentes que habían crecido durante la
culturales difundidas en poblaciones era thatcheriana. La relativa brevedad del
numéricamente significativas (un modo éxito de ambos grupos, como las de los casos,
operativo de caracterizar lo que usualmente análogos en los aspectos relevantes, de
se conoce como “cultura popular”) han Bandana y Mambrú en Argentina, puede
adoptado al articularse con la tecnología de interpretarse como una señal de que tales
la reproducción en masa, los aparatos experimentos, que no se sustentan en
publicitarios y la lógica del margen de identidades previamente consolidadas como
ganancia, todos rasgos propios de la tales en el contexto social, difícilmente
modalidad socioeconómica a la que suele pueden conquistar un cierto grado de
aludirse bajo el nombre de “industria perdurabilidad, hipótesis que no voy a
cultural”. En lugar de oponer “cultura perseguir aquí, aunque creo que valdría la
popular” a “industria cultural”, parto de la pena explorarla 4.
presuposición de que la industria cultural Una vez reconocido que las industrias
implica un conjunto de factores que inciden culturales siempre funcionan en relación con
sobre la cultura popular, transformándola en identidades cuya constitución no depende
algunos aspectos y reformulando otros, pero exclusivamente de las operaciones em-
R.I.F. 19, 2004 Página 17

presariales y de la publicidad, sino que se sin duda ese es uno de los efectos que, al
asientan necesariamente en elementos ya menos en estas condiciones, se ha producido,
presentes en las subjetividades sociales a las no se deriva sino indirectamente de la lógica
que esas operaciones apuntan, la cuestión del afán de lucro, en combinación con otros
se reorienta hacia la medida en que las aspectos de la dinámica social que pueden
estrategias de mercado afectan la historia de considerarse factores más decisivos y que no
estas identidades, una pregunta que no se son fruto de la industria cultural misma, sino
podrá contestar adecuadamente si se parte, mucho más antiguos que ella. Lo que las
livianamente, de un postulado que reduzca estrategias empresariales buscan es la
todo el proceso a mera manipulación de ampliación del mercado, lo cual implica la
inertes masas. Es cierto que la incidencia de incorporación de grupos sociales que no están
la industria cultural, en algunos casos, directamente involucrados con los grupos
resulta francamente sospechosa, lo suficiente identitariamente representados en las
como para abonar una versión más refinada prácticas originales. De hecho, aspiran a
de la concepción reduccionista de la industria reclutar los nuevos grupos en franjas de la
cultural. Tomemos por ejemplo la salsa o el población que tienen mayor capacidad de
rap, prácticas que, en sus inicios, se consumo, por lo cual no buscan precisamente
presentaron como manifestación de sectores entre los sectores más marginados, sino, por
sociales marginales, que canalizaban a el contrario, entre aquellos que mejor partido
través de ellas la legitimación de ciertas sacan de la estructura socioeconómica.
conductas y valores que asumían como Aunque cabe aceptar que muchos miembros
propios de su colectividad, y que se de estos nuevos grupos están movidos por
presentaban, al mismo tiempo, como reacción cierta vocación transgresora, a veces en
contra la violencia que el contexto social desafío simbólico contra su propia extracción
ejercía contra ellos a través de la mar- de clase, y aun, que esta motivación juega
ginación y, más directamente, de la represión un papel significativo en su incorporación de
de las consecuencias de esa marginación. la práctica, esto no es suficiente para
Estas prácticas eran, en consecuencia, sensibilizarlos hasta la identificación total
originalmente, la expresión de identidades con las perspectivas de los grupos entre los
cuya lacerante realidad no encontraba cauce que se ha originado la práctica. Y esta
expresivo en las otras opciones que se le sensibilidad está mucho menos desarrollada
ofrecían en su contexto. Sin embargo, en la en el resto de los nuevos miembros, atraídos
medida en que, por diversos motivos, fueron solamente por otros aspectos de la práctica,
adoptadas por los circuitos masivos de la por ejemplo el ritmo, la coreografía, la
industria cultural, incorporando la afición de sensualidad u otros signos de más compleja
otros sectores sociales, su contenido formulación. En consecuencia, las contra-
urticante se fue atenuando, hasta llegar a dicciones sociales no constituyen un elemento
incluir, junto a versiones menos acibaradas decisivo para la difusión de la práctica y,
de los conflictos fundacionales, temas de cuando tomadas muy en serio, pueden en
índole neutral. De hecho, hoy poca gente realidad representar un obstáculo para la
sabe que las primeras letras de salsa, difusión. De hecho, los contenidos beli-
originadas entre migrantes colombianos gerantes lo son porque desafían valores sobre
residentes en Nueva York, contenían en sus los que se sostiene la distribución social del
primeros tiempos fuertes reclamos étnicos y poder o porque cuestionan, al menos
sociales. indirectamente, la legitimidad o la moral de
Sería apresurado, sin embargo, inter- quienes lo detentan, mientras que deter-
pretar, a partir de casos como estos, a los minadas instancias socialmente decisivas
cuales tal vez podría agregarse el de la para el funcionamiento del circuito comercial
cumbia villera argentina, que la industria están ocupadas por miembros de los sectores
cultural es maquiavélicamente funcional a sociales que se sienten amenazados por esas
los intereses hegemónicos, y que su objetivo expresiones, cuya agencia obra, en con-
es el de neutralizar la manifestación de las secuencia, como un filtro que atenúa y tiende
contradicciones sociales y ocultarlas. Aunque más bien a desactivar esos mensajes.
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Ciertamente, los actores sociales que La industria del folclore argentino


operan directamente en la industrialización
–empresarios, productores, representantes, El terreno en el que llevo a cabo mi
publicistas- pueden ser, y con toda se- investigación, ese que llamo “folclore
guridad, la mayor parte de ellos son- moderno”, es conocido simplemente como
miembros de los grupos sociales de mayor “folclore” a secas entre el público en general,
capacidad de consumo y/o de los que ocupan el que escucha la radio, compra discos y
posiciones de poder ideológicamente asiste a los festivales. Lo que conocemos como
amenazadas por los reclamos. Y, de hecho, “industria cultural” ha jugado un papel
la propia estructura de la industria cultural determinante desde el comienzo en este
está insertada, en términos de clases terreno. En realidad, la razón por la que
sociales, en estrecha relación con estos prefiero llamarlo técnicamente “folclore
sectores. Sin embargo, parece pertinente moderno” es precisamente para diferenciarlo,
subrayar que los condicionamientos que por su articulación en los medios masivos de
producen la atenuación y el desdibujamiento comunicación, de lo que la folclorología
de las identidades originales expresadas en clásica consideraba “folclore” en sentido
las prácticas no se siguen de la lógica de la estricto, es decir las prácticas rurales
mercantilización misma, sino de otros
originarias, tanto más valiosas para esa
factores que en realidad puede decirse que
folclorología en la medida, precisamente, en
son propios de cualquier sociedad de clases,
que no mostrara influencias de la mo-
independientemente de que en ella se hayan
dernidad. Y para diferenciarlo asimismo de
desarrollado los rasgos de lo que entendemos
lo que, siempre en términos del vocabulario
hoy por industria cultural. En términos
disciplinario de la primera folclorología, se
abstractos, si mantener los términos
conoce como “proyección folclórica”, en-
contestatarios rindiera un rédito económico
tendiendo por tal aquellos textos que,
que balanceara y superara los obstáculos
inspirados en las formas del folclore original,
impuestos por los grupos de poder a los que
confronta, el afán de lucro dictaría su cultivo se vierten sin embargo en los moldes de la
y aprovechamiento comercial. Y, a la inversa, música y la literatura ilustrada occidental.
si la práctica misma de los grupos marginales Los practicantes del folclore moderno, en
no contara con ciertos rasgos que pueden cambio, se volcaron al circuito de las peñas
atraer a un público más allá de las fronteras y la radio, y luego el disco, los festivales
de esos grupos, los mecanismos de la masivos, la televisión, y reclamaron para
industria cultural no los tendrían en cuenta estas prácticas el mismo rango de expresión
y, muy probablemente, esas prácticas nunca auténtica de la nacionalidad que los
hubieran salido del ámbito en que se folclorólogos reservaban para las prácticas
originaron 5 . que suponían inmaculados reservorios de la
Estas reflexiones ponen de manifiesto que esencia nacional.
para enfocar la cuestión de la incidencia de A pesar de las científicas protestas de los
la industria cultural sobre las prácticas folclorólogos contra el abuso del nombre de
culturales populares, un elemento crucial es “folclore”, un cierto grado de legitimidad
el proceso de ampliación del mercado que abonaba las pretensiones de los cultores del
impulsan los agentes de la industria cultural. folclore moderno. En efecto, la base del
Aunque muchos usos de la palabra surgimiento y desarrollo de este nuevo
“masificación” parecen referirse a esta circuito fueron las grandes migraciones de
ampliación, aquí preferiré describirla, campesinos provincianos hacia el cordón
aspirando a una mayor neutralidad, como la industrial de la Capital Federal durante la
incorporación de otros sectores sociales primera mitad del siglo XX. Esta población
diferentes de aquel en el que la práctica se reunida en el gran centro de acumulación
originó y que le daba el sello de las económico y demográfico del país tendió a
especificidades identitarias originales. reproducir las prácticas de los lugares de
Quiero mostrar aquí las complejidades de origen que se habían visto forzados a
este fenómeno, a través del análisis de dos abandonar en busca de trabajo y mejores
casos del folclore moderno argentino. condiciones de vida. Se generó de esta
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manera un importante mercado para estas hasta entonces silenciadas e incluso


prácticas, al que se volcaron no sólo los despreciadas en los ámbitos urbanos, y se
empresarios ávidos de ganancias, sino acogieron voluntariamente, e incluso con
también muchos cultores provincianos que entusiasmo, a su marco, aun cuando éste
se lanzaron a probar fortuna con su oficio significaba cierta idealización de la realidad
cantor. Algunos de ellos lograron, final- rural, rasgo que dio lugar a ciertas tensiones
mente, establecerse profesionalmente, con endémicas de la práctica misma 7.
mayor o menor holgura. El apoyo estatal que El folclore argentino moderno, en suma,
la práctica recibió durante la década del aunque se enrola decididamente en los
peronismo no hizo sino consolidar un proceso medios masivos y en los circuitos comerciales
que había venido cobrando cuerpo durante casi desde su mismo origen, no se origina en
más de una década y que había comenzado virtud de una decisión unilateral de los
a resultar francamente redituable desde empresarios capitalistas, sino de la con-
comienzos de la década del 40, junto con el fluencia de un discurso identitario nacional
desarrollo de la tecnología discográfica y la dinámica intrínseca a las comunidades
nacional. Antonio Tormo, el “cantor de las de migrantes que, arrastrados al desarraigo,
cosas nuestras”, llegó a vender cinco millones se esforzaron por recuperar un ámbito de
de discos de “El rancho e la Cambicha” en familiaridad y afecto en la reedición de las
1951, sobre todo en Argentina, pero también prácticas culturales de su terruño. No
en otros países sudamericanos 6. obstante, quizá puede aceptarse que las
La relación entre el folclore moderno y la últimas décadas, con el crecimiento y
industria cultural, en suma, no puede consolidación de las industrias culturales,
considerarse un hecho reciente, sino que es han sido testigo de una cada vez mayor
un factor indisoluble del proceso general de ingerencia de los mecanismos caracte-
su desarrollo. Pero el examen de este proceso rísticamente industriales. En este trabajo,
nos permite observar, asimismo, que su quiero reducirme a mostrar que esta
dinámica no puede reducirse a la agencia dinámica, sin embargo, sigue articulándose
unilateral de los empresarios, sino que en los mismos parámetros arriba delineados
implica, incluso con antelación lógica y y que los efectos de la ampliación del mercado
seguramente también cronológica, las no pueden explicarse sencillamente en
apetencias compartidas por un conjunto términos de los intereses de los sectores
considerable de personas, cuyos afanes sociales que predominan en el control de los
expresivos comunes constituyeron lo que los mecanismos industriales, sino que son
empresarios interpretarían como demanda sensibles al mismo tiempo a las apetencias
comercial. En el caso particular del folclore de un público más masivo.
moderno argentino, por otra parte, un factor
indisociable fue el discurso nacionalista El Chaqueño Palavecino
difundido, desde el Estado, a través del sis-
tema educativo y de diversos intelectuales Comencemos por el caso de Oscar
hegemónicos desde la generación del Palavecino, conocido mejor por su nombre
Centenario, que vislumbraba en esas artístico de el Chaqueño, en referencia a su
prácticas un emblema de una perspectiva lugar de nacimiento (Rancho el Ñato, en el
legitimadora de su posición privilegiada, departamento de Rivadavia) y de desarrollo
amenazada por los avances de la mo- inicial de su carrera, en el Chaco Salteño.
dernidad. Tampoco en relación con esta Tanto las biografías oficiales como los lugares
ingerencia del Estado corresponde hablar de comunes en las entrevistas y en la folletería
manipulación lisa y llana, sino más bien de publicitaria en general insisten en recordar
una negociación entre intereses en algunos ese origen y desarrollar lo que está implícito
aspectos convergentes. Los cultores pro- en la elección de esa denominación pública,
vincianos de las prácticas rurales que este bajo el implícito postulado de que la tierra
discurso enaltecía como reservorio de la de la que uno proviene marca la impronta
argentinidad encontraban en él una de su personalidad y su arte 8 . El Chaco es
estimación positiva de sus propias prácticas, presentado, en estos contextos, como un
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ámbito feraz y salvaje, rasgos que se le citarios. En suma, el Chaqueño Palavecino


atribuyen asimismo, transitivamente, al se presenta integralmente ligado a una
carácter de Palavecino y a su estilo de canto identidad regional de una definición
y de sonoridad. En sus presentaciones, el relativamente nítida, que se transmite en
Chaqueño, vestido en traje y sombrero de diversos aspectos de su imagen pública y se
gaucho, despliega una constante vitalidad. trasunta a lo largo del espectáculo mismo.
Mientras no está cantando, se mueve a De la configuración imaginaria de esa
grandes pasos sobre el escenario mientras identidad, emergen los rasgos con los que se
hace gala de un humor provocador, no define la individualidad de Palavecino,
exento por momentos de cierta agresividad, quien se presenta, así, reeditando un patrón
rasgo que, por otra parte, en ciertos códigos, característico del folclore moderno más
indica un alto grado de confianza con los tradicional, como expresión de una
interlocutores, porque, en caso contrario, colectividad.
significaría una incitación a la pelea. Si la insistencia en esta representatividad
Cuando canta, suele detener su caminata, y pudo ser un factor en la conquista de su
de pie frente al micrófono, interpreta las reconocimiento público inicial dentro del
letras con su potente voz, sin impostaciones área del Chaco salteño, sumando así a los
ni falsetes, casi sin otros matices que las atractivos de su propio estilo el estímulo de
pausas sintácticas y métricas impuestas por una imagen colectiva en la que ese público
el propio texto. Podría decirse que sus se complacía en sentirse retratado, la
interpretaciones no subrayan diferencia pregunta que se vuelve pertinente para la
alguna entre una canción y otra, excepto la discusión general del presente trabajo se
diferencia que está dada por el texto mismo, refiere al papel que esa imagen juega en el
su letra, su melodía, su género musical, como concurso de los nuevos sectores sociales que
acusando francamente la ausencia de se incorporan al público del Chaqueño en los
refinamiento interpretativo: el texto im- años posteriores y que lo constituyen en
pondrá su contenido por su propia valía referente exitoso de la industria del folclore.
textual. Todos estos signos que, sin duda, A diferencia de los casos citados pre-
podrían interpretarse de distintas formas, cedentemente, los signos de la identidad
convergen entre su público para afirmar una inicial en la que Palavecino se sitúa
presencia rústica y violenta, con el aura del originalmente no sólo no menguaron con la
montaraz paisaje natal, dentro del orden ampliación de su público más allá del
prescripto por los ritos del espectáculo musical colectivo al que esa identidad apuntaba, sino
público. que por el contrario, parecerían haberse
La vinculación con el Chaco se subraya acentuado. El insistente fervor con el que el
asimismo en la historia de la trayectoria de cantante subraya permanentemente los
Palavecino. Sus comienzos con presen- signos que lo acreditan en esa identidad
taciones en los escenarios de distintas juega como un rasgo más de la conducta
localidades de la región, intercalados en las decidida y frontal que forma parte de su
pausas de sus compromisos laborales como imagen.
camionero y chofer de ómnibus, son Como pude comprobar entre algunos
destacados permanentemente en la entrevistados, su patrocinio de artistas
publicidad, los artículos periodísticos e regionales y su constante mención de
incluso repetidos a menudo por los se- personajes de su entorno natal lo confirman
guidores que entrevisté. Asimismo, su como un hombre leal y confiable, que no
vínculo con ese espacio original sigue olvida sus orígenes a pesar del éxito
manifestándose en los personajes y los económico. La extracción social entre los
autores de las letras de una parte importante sectores más humildes de la sociedad, es sin
de su repertorio, en los lugares de origen de duda uno de los rasgos más importantes para
la mayoría de los integrantes de su orquesta la conformación de una identidad más
y de los solistas y conjuntos que apadrina, a amplia que la estrictamente chaqueña y, en
algunos de los cuales les otorga el derecho a ese contexto, su fidelidad para con su
reivindicar ese apoyo en sus lemas publi- colectivo original resalta como un gesto de
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magnánima humildad, que no puede sino inicial. Hasta 1992, el grupo se enrolaba en
ganar la simpatía de quienes se sienten parte el perfil que podríamos considerar típi-
de ese sector social. Pero dentro de esa amplia camente tradicionalista, con vestimentas
franja, su atractivo parece acotarse en gauchescas e instrumentos acústicos. Su
función del tipo de folclore que practica, repertorio incluía temas clásicos de autores
respetando las formas tradicionales y reacio salteños junto a piezas propias o de Yuyo
a las incorporaciones armónicas y de Montes de índole amorosa, con un ro-
instrumentación que se incorporaron a la manticismo que se aproximaba a lo que
práctica del folclore en los años 1960 de la podríamos llamar la retórica del bolero. Ese
mano de intelectuales ansiosos por sumarse año, al mismo tiempo que se incorporan al
activamente a la práctica popular, que hasta elenco de una importante productora
entonces había sido símbolo específico de los artística nacional, imprimen un cambio
sectores humildes de la sociedad. La sistemático de imagen, abandonando el
sonoridad multiplicada del Chaqueño poncho y las botas para reemplazarlos por el
Palavecino remite a las de la fiesta cam- jean y las zapatillas, y acentúan pronun-
pesina salteña, con su bandoneón y sus ciadamente el tema amoroso, multiplicando
violines, instrumentos que, en virtud de una las referencias al cuerpo y las imágenes de
reivindicación de la prosapia hispánica desborde pasional. Por la misma época,
habían sido abandonados por Los Chal- reemplazan los instrumentos acústicos con
chaleros y sus seguidores. El carácter los que tocaban originalmente por los
silvestre que le otorga la identidad chaqueña eléctricos y el bombo por la batería. En 1994,
contribuye a autentificar esta opción y obtienen el premio Consagración en Cosquín
construye, en definitiva, una coherencia que y comienzan a presentarse como los
atrae, consecuentemente, a un amplio sector referentes de un proceso de renovación en el
del público, que se extiende incluso más allá folclore argentino, interpretación sobre la
de los sectores humildes hacia lo que suele que insiste su campaña publicitaria y que
conocerse como clase media baja, e incluso encuentra algún eco en el periodismo. No
clase media en sentido estricto, cuya filiación obstante, al mismo tiempo, algunas de sus
criollista deriva de distintas vías, entre las declaraciones tienden a relativizar su
que sobresalen la extracción de clase, una relación con el folclore: “Cuando empezamos
especie de identificación étnica y, por cierto, a cantar en festivales, mucha gente decía que
un discurso largamente reproducido en el Los Nocheros no hacíamos folclore, que
sistema educativo y otros aparatos levemente usábamos aritos, que no hacíamos esto ni
residuales. aquello. Nosotros siempre dijimos que
Por cierto, la explicación del éxito del hacemos música y que nos encanta cantar
Chaqueño Palavecino no se agota en estas zambas, chacareras, porque es lo que
consideraciones. Sin embargo, a los fines de llevamos dentro, casi desde la cuna.”, o, más
esta exposición, ellas son suficientes para dar extremadamente: “Queremos hacer hincapié
cuenta de un caso en el que la dinámica de en una cosa: si hacemos folclore en buena
la industria cultural no ha provocado una hora, pero nosotros decimos que hacemos
disminución de la identidad original, sino música. No queremos que se nos encasille lo
que, por el contrario, la ha explotado y que hacemos como folclore, tango, etc.; esto
enfatizado sus rasgos, en la medida en que es música como cualquier otro género” 9 .
esta operación, al captar ciertas estructuras La ambigüedad de esta doble línea de
de sentimiento vigentes en un sector de la discurso puede resolverse a la luz de un
sociedad, ha permitido canalizar el interés debate recurrente en la historia del folclore
lucrativo. moderno argentino y que, en realidad, surge
casi necesariamente de la propia dinámica
Los Nocheros histórica de este conjunto de prácticas,
marcada por la tensión entre, por una parte,
Distinto es el caso de los Nocheros, en los la definición del capital simbólico en términos
cuales el proceso ha ido conduciendo hacia de una tradición que ha de mantenerse fiel
un gradual desdibujamiento de su perfil a sus orígenes esencialistas y, por otra, la
Página 22 R.I.F. 19, 2004

exigencia de originalidad que es propia de específico que se ajusta mejor que otras
muchos campos artísticos, sobre todo como opciones a sus apetencias generacionales,
una función de los recambios generacionales. otra buena parte, al menos en principio, se
Así, los cultores de ciertas formas que han desentiende de ese origen y apunta más
ganado su lugar en determinado contexto directamente a su veta erótica y sensual,
histórico tienden a imaginarse como reforzada por una sonoridad vocal, ins-
herederos de una tradición que construyen, trumental y armónica al mismo tiempo
en consecuencia, en sus propios términos y consistente y variada, con un alto grado de
tienden, en consecuencia a resistir las elaboración, la misma que se luce en el diseño
nuevas propuestas que ponen en tela de de los restantes elementos del espectáculo
juicio esta definición del capital simbólico. La como la iluminación y el vestuario. Es a ese
primera cita contiene uno de los argumentos público al que precisamente apuntaban los
típicos de las respuestas de las nuevas cambios que los Nocheros pusieron en
generaciones frente a esas críticas, que apela práctica en 1992, lo que les mereció la crítica
al conocimiento adquirido más allá de toda no sólo de los tradicionalistas, sino también
racionalidad (“desde la cuna”) como le- de los folcloristas de vanguardia, que
gitimador de la autenticidad de la práctica: entienden que los Nocheros han mercan-
el artista hace lo que ha aprendido en el seno tilizado sus talentos creativos en pos de un
de su comunidad natal y se deja llevar por público masivo que se deje seducir más por
ello, de tal modo que negar la autenticidad el fácil contenido erótico de sus letras.
de la práctica equivale a negar la au- Esta última acusación, de la que, dicho sea
tenticidad de toda esa comunidad. Este de paso, los Nocheros no parecen hacerse eco
argumento se acompaña de la idea de que, en sus declaraciones públicas, constituye
una vez munidos de ese conocimiento una forma particular del recelo contra la
visceralmente incorporado, su expresión es industria cultural con el que comencé esta
casi un hecho natural, de modo que ninguna exposición. Con “folcloristas de vanguardia”
innovación puede traicionarlo, sino sólo, me refiero, precisamente, a aquel grupo que,
inevitablemente, enriquecerlo. formado en parámetros ilustrados de diversa
Sin embargo, no es seguro que el discurso extracción, experimenta constantes inno-
de los Nocheros pueda considerarse una vaciones que exigen entrenamientos más
reiteración idéntica de ese mismo argumento sofisticados para su apreciación y se dirigen
(como, por otra parte, seguramente ninguna en consecuencia a un público mucho más
de las sucesivas reediciones a lo largo de las reducido. Reproducen así, en el seno del
sucesivas generaciones, es idéntica a las heterogéneo conjunto de prácticas que
otras en todos sus aspectos). Sobre todo reunimos bajo el nombre de “folclore
cuando la relacionamos con la otra cita, moderno”, la distinción entre lo ilustrado y
podemos percibir cierta aparente despre- lo popular propia de otros ámbitos de la
ocupación por ser considerados folcloristas, cultura. La crítica a los Nocheros parte del
aunque al mismo tiempo tampoco hay una reconocimiento de que las capacidades
voluntad expresa de renegar totalmente de musicales de estos los habilitaría para
él. En pocas palabras, los Nocheros aceptan producir formas de avanzada, pero que,
ser considerados folcloristas por quienes así movidos por el afán de conquistar un público
quieran hacerlo, y no les preocupa no ser más amplio, lo cual equivale a decir, por el
considerados como tales por quienes no lo afán de mercantilizar su producción, han
quieran, o no les interese el problema. Esta renunciado a ellas, en lo que, desde esta
ambigüedad es probablemente un reflejo de perspectiva, constituiría una mercenaria
la composición de los gustos del público al condescendencia.
que apuntan y que, al menos en principio, Por cierto, el proceso puede interpretarse
configuraría la gran masa de sus seguidores. de otras maneras. En particular, podría
Si, por una parte, al haber ingresado al ponerse bajo cuestión la desvalorización que
mundo musical, y de la industria, como este análisis supone de los gustos del público
folcloristas, una buena parte de ellos los que no se ha entrenado en las formas
consideran una opción dentro de ese contexto sofisticadas que reivindican los van-
R.I.F. 19, 2004 Página 23

guardistas y que, naturalmente, deberían perfectamente reconocibles como tales, en sus


entenderse en función de sus propios criterios discos y sus recitales. En los hechos, todos
de valor, que, aparentemente, los Nocheros mis entrevistados que han reconocido su
han logrado capturar y desarrollar, incluso filiación con el grupo tienen un gusto
aprovechando para ello, al menos en el plano también por otras formas de folclore o lo han
musical, muchos de esos talentos artísticos vivido como cosa propia en su ámbito fami-
que se les reconocen, una virtud que, liar en algún momento de su vida, a pesar
aparentemente, les es reconocida también de que casi todos ellos están convencidos de
por su propio público, o, al menos, una parte que hay quienes pueden gustar de los
de él. Nocheros sin contar con experiencias previas
Finalmente, para cerrar estas reflexiones, de este tipo. Sin negar que la trayectoria del
cabe señalar que no me es del todo claro grupo muestra una tendencia a un desen-
hasta qué punto los seguidores de los tendimiento total, que podría permitirles
Nocheros se desentienden de su origen incorporar un público más amplio todavía e
folclórico, esto es en qué medida su in- incluso asentarse sólidamente en mercados
corporación de nuevos sectores sociales internacionales, creo que cabe sostener la
implica efectivamente la incorporación de afi- hipótesis de que, incluso durante el período
cionados para quienes esa extracción les de incorporación de nuevos aficionados, la
resulta totalmente indiferente. Hasta el día connotación de su relación con la práctica
de hoy los Nocheros siguen incluyendo más tradicional del folclore actualizada hacia
piezas del repertorio tradicional, o al menos gustos generacionales contemporáneos se ha
formas como la zamba y la chacarera, mantenido vigente.

Notas
6
1
Adorno, Theodor & Horkheimer, Max (1988) “La Ver los datos sobre la trayectoria de Tormo en
industria cultural. Iluminismo como mistificación de www.antoniotormo.com.ar
masas”, Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires,
7
Sudamericana. [La edición original es de 1947]. Desarrollo este análisis en el capítulo I de Kaliman,
Ricado (2003): Alhajita es tu canto. El capital
2 simbólico de Atahualpa Yupanqui. Tucumán, Pro-
V.e.g. Williams, Raymond (1994) Sociología de la
yecto “Identidad y reproducción cultural en los Andes
cultura. Barcelona, Paidos, especialmente los capítulos
Centromeridionales”.
2, “Instituciones”, y 5, “Identificaciones”.
8
Además de diversas publicaciones periodísticas, he
3
Una seguidora del grupo me dijo en una oportunidad consultado, para los datos sobre la vida y la trayectoria
que no creía que fueran buenos músicos, y que eso le del Chaqueño Palavecino han sido tomados de El
hacía sentirlos más cerca de ella. chaqueño Palavecino y su querida Salta. Buenos
Aires, Imaginador (2000, sin datos de autor). Los análisis
4
Esta hipótesis me fue propuesta, en realidad, por se basan también en entrevistas levemente estruc-
una productora artística que entrevisté. turadas, realizadas por mí desde agosto de 2003.
9
5 La fuente principal de los datos de la trayectoria de
De hecho, diversas manifestaciones articulan
los Nocheros han sido tomados de Digiano, Luis &
identidades que, aunque se sitúan en sectores sociales López, Blanca (2000) Nocheros. El folclore de hoy.
con recursos económicos aptos para la configuración de Buenos Aires, Ricordi. He consultado también diversas
un rendidor mercado, presentan un tono relativamente publicaciones periodísticas y he realizado entrevistas
contestatario, como los casos de León Gieco o Charly informales a seguidores de los Nocheros desde agosto
García en Argentina. de 2003.


Página 24 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:24-31 (2004)

Vida cotidiana y audición radial.


Articulaciones entre tradición y subjetividad
en los que hacen y escuchan radios
“chamameceras”
Alejandra Cragnolini *

Este artículo pretende realizar una aproximación a los usos de radios “comuni-
tarias” en cuya programación principal se privilegia la difusión de un género
musical popular: el chamamé. La unidad principal de análisis la constituyen dos
radios sitas en el conurbano bonaerense: Radio Imagen y Radio Itatí, las que
dirigen su programación a oyentes migrantes del ámbito del litoral, chaqueño y
central, residentes en Buenos Aires, siendo los programadores y conductores
integrantes de dicha comunidad. En este marco se problematiza acerca de la
inserción de la programación musical radial en la vida cotidiana de los oyentes
y de su incidencia en la constitución de la subjetividad. Asimismo se profundiza
en los efectos de sentido resultantes de nuevas modalidades discursivas pues-
tas en práctica por “intuitivos” de la conducción radial, con transposición del
lenguaje conversacional espontáneo a lo mediático, lo que lleva a reflexionar
sobre “estilos” de enunciación e interpelación grupal.
Palabras clave: música “tradicional”, audición radial y cotidianidad, subjetivi-
dad, dispositivo mediático.

Antes de incursionar en la problemática de deseosos de conformar una radio propia. En


las radios “chamameceras” haré una breve ese marco surgieron diversas radios de-
alusión a la práctica del chamamé 1 como nominadas “truchas”, por establecerse fuera
expresión musical, en tanto género referente del circuito legal de radiodifusión (que se
de tales emisoras 2. El chamamé es una danza sumaron a las FM ya existentes). Desde esa
de pareja enlazada practicada en todo el década dichas emisoras fueron delimitando
litoral mesopotámico argentino y en las su perfil y su programación en una sutil
localidades en las que residen migrantes de articulación de intereses económicos, con
esa zona. La difusión del chamamé demandas sectoriales y grupales, compro-
“tradicional” 3 en Buenos Aires se circunscribe metiendo, en muchos casos, problemáticas de
a un circuito conformado por locales de baile identidad. La programación de las mismas
y emisoras FM y AM de curso ilegal, además se conformó con la inclusión de emisores/
de la producción discográfica en su mayoría receptores pertenecientes a aquellos sectores
en sellos pequeños pertenecientes a pro- sin cabida en las radios “hegemónicas” y
ductores vinculados exclusivamente al “homogeneizantes” 5 : sectores medios-bajos,
género. Para comprender el posicionamiento grupos pertenecientes a distintas colecti-
de las radios “chamameceras” es necesario vidades, migrantes de provincias del interior
hacer una breve alusión a la conformación (santiagueños, correntinos, chaqueños,
del campo de acción de las llamadas “radios misioneros), y de países limítrofes (para-
truchas”. guayos, peruanos, bolivianos). Una emisora
En la década del ‘90, la liberación de podía entonces reunir una programación
diales favoreció la constitución de radios de ecléctica constituyendo una metáfora de la
baja frecuencia en banda AM 4 a partir del multiculturalidad propia de la urbe
trabajo mancomunado de técnicos enten- periférica: por ejemplo, espacios de interés
didos en equipamiento de radiodifusión, y de general, con posibilidad de participación
conductores “aficionados” “no profesionales”, ciudadana en problemáticas de la co-

* Instituto Nacional de Musicología. Correo electrónico: acragnolini@ciudad.com.ar


R.I.F. 19, 2004 Página 25

munidad; espacios de comunidades de una determinada “tradición” musical en


bolivianos difundiendo su música, con una época signada por la fragmentación, la
comentarios sobre sus fiestas, o de peruanos fugacidad y la disolución de los grandes
que obsequian minutos de llamadas fundamentos (Jameson 1991; Maffesoli
telefónicas, o pasajes al Perú, para los 2001; García Canclini 1995), y que, a su vez,
migrantes residentes en Buenos Aires, como refuerza los sentidos más pregnantes de la
estrategia de fidelización de los oyentes 6 . vivencia de sus “tradiciones”, a través de un
En ese contexto es que surgen las radios dispositivo mediático, donde prima la idea
“chamameceras” a las que refiere este de la fugacidad o la lódica del descarte.
artículo. Para comprender las articulaciones entre
Si bien en las emisoras AM y FM “truchas” subjetividad, vida cotidiana y audición de
más eclécticas es posible observar la radios chamameceras es preciso aclarar que
inclusión en la programación de espacios la práctica del chamamé, en su ejecución
dedicados a la difusión de chamamé, es de musical y a través del baile, posee una fuerte
destacar la existencia de radios que dedican connotación identitaria para los migrantes
toda o la mayor parte de la programación a correntinos, chaqueños, satiagueños o
ese fin. Es el caso de AM 1280 “Radio Itatí” 7, santafecinos residentes en Buenos Aires,
y de AM 1430 “Radio Imagen” 8 –en segunda convirtiendo a dicho género musical en el
instancia- sitas ambas en el partido de marcador identitario de mayor fuerza
Morón, o AM 1230 “Radio Litoral” en el emotiva para el grupo. Generadora de un
partido de La Matanza, en el oeste del amplio movimiento musical, con diversidad
conurbano bonaerense. de intérpretes y de estilos, y con inserción
Es intención de este artículo dar cuenta, en el ámbito discográfico a partir de los años
de manera global, acerca de posibles ’30, se actualiza hoy en el ámbito de bailes
articulaciones entre subjetividad y usos que todos los fines de semana convoca a
mediáticos de “la tradición” y vida cientos de aficionados en distintos locales del
c o t i d i a n a 9. S i g u i e n d o a L e o n o r A r f u c h conurbano bonaerense y de la ciudad de
(2002) pienso la subjetividad como inte- Buenos Aires, en los que se comparten
racción de estructuras psíquicas y contexto comidas, vivencias y estilos similares de
histórico y social, otorgándole un fuerte peso comunicación (Cragnolini 1997; 1999; 2000).
a la trama vincular resultante de una época La radio forma parte de ese entramado de
y de un grupo, en la constitución de los prácticas que hacen a la constitución de
sujetos. En este marco, resulta operativa la identidad de quienes escuchan chamamé. La
imagen de “interdiscursividad social” de AM 1280 Radio Itatí, a través de la sigla que
Mijail Bajtin (1982) y la consideración del la identifica: “Radio Itatí, la más chama-
“otro” como figura fundamental de la mecera”, invoca al término chamamé como
interlocución, como sujeto “dialógico”, referente que legitima la instancia comunica-
entendiendo a cada sujeto habitado por la cional. La radio se sostiene discursivamente
otredad del lenguaje y de la cultura. a partir de esa apelación, lo que le otorga
En este hacerse del sujeto, la “tradición” un status preferencial en el circuito
puede ser entendida como proceso de chamamecero 10 .
construcción, de selección de ciertos Tanto Radio Itatí como Radio Imagen,
significantes portadores de sentido para adoptan una modalidad de programación
determinado grupo (Friedman 1992, cit. por que alterna espacios comprados 11 con espacios
Briones 1994:108-109), y que son estra- producidos por la emisora. La mayoría de los
tégicamente actualizados de acuerdo a programas alternan la emisión de música
determinados deseos o demandas sociales o grabada, con escasos o nulos comentarios
individuales. sobre la misma, con saludos y pedidos de los
En el contexto de reflexión sobre inte- oyentes, ocupando estos últimos un por-
racción entre subjetividad y tradición, centaje elevado del tiempo de programación.
aparece la pregunta central acerca del En coincidencia con lo que otros estudios
devenir de un sujeto que sostiene sobre audición radial señalaron sobre
(entendiendo el sostener como permanencia) modalidades de escucha en el ámbito de la
Página 26 R.I.F. 19, 2004

vida doméstica (Winocur 2002; Martín- sentidos más profundos que los oyentes
Barbero 1997), se observa en las formas de suelen construir en relación al vínculo que
audición de las radios chamameceras una establecen con los conductores radiales y con
tendencia a privilegiar una escucha de tipo el espacio radial en sí. La posibilidad de
“funcional”, de modo “distraído”, la que “ser para otro” en tanto se es nombrado,
alterna con momentos de suma atención. La instaura la ilusión de una nueva trama
música “suena”, y se dispersa en el ambiente vincular: el ser para un grupo de iguales,
mientras se realizan los quehaceres los chamameceros, pero al mismo tiempo
domésticos (planchar, cocinar, limpiar, seguir siendo uno, con nombre y apelllido 13 .
bañarse, tomar mate, conversar). En algunas Asimismo, el receptor se transforma en
ocasiones, el fondo sonoro opera, como emisor a través del llamado telefónico, en un
envoltura sonora, con efectos de desconexión juego ilusorio de construcción mancomunada
con el entorno; y en otras, como incentivo de la programación.
para la consecución de las actividades Por otra parte, desde la enunciación, la
domésticas (ello no es privativo del cha- que activa modalidades discursivas propias
mamé, sino que es común a otros géneros, lo del grupo: entonación, uso de modismos,
que ha sido observado en consumidores de inclusión de términos en guaraní, uso del
otros géneros musicales y de otros grupos yopará 14 , se activan sentidos de familia-
socio-culturales). ridad y de pertenencia. Estos sentidos de
Sin embargo en esta escucha dispersa familiaridad se retroalimentan con prácticas
irrumpe erráticamente la escucha atenta, en las que los oyentes comprometen diversos
implicando ello un reposicionamiento del grados de afectividad en relación a los
oyente, en relación a la publicidad de bailes, conductores de radio.
la difusión de los intérpretes favoritos, o los A modo de ejemplo, la hoy, denominada
comentarios sobre las versiones emitidas. por sus seguidores, “locutora oficial” de Radio
Como resultado de las observaciones de Itatí, Elisabeth Gómez, una joven de 27 años,
campo, parece recortarse como escucha hija de migrantes correntinos que conduce
preferencial, con fuerte compromiso emotivo, programas y anima bailes chamameceros
la de aquellos momentos dedicados a los desde los 12 años, ha logrado posicionarse
saludos, dedicatorias y agradecimientos 12 . como figura emblemática de la emisora. En
En el contexto de una entrevista, una el contexto de una entrevista y en relación a
migrante refirió con énfasis al cambio de este proceso de identificación de los oyentes,
estado que le genera la comunicación Elisabeth esto decía:
telefónica habitual, casi diaria, con una
conductora en el contexto de la programación “cuando nació mi hijo no sabíamos de
de Radio Imagen: dónde nos llegaban los regalos.. que
presentes, que ropita ... muestras de amor
“es una satisfacción saber que la de los oyentes que mandaron de todo. Con
llamaste (a la conductora del programa), la nena vino una oyente le trajo un
le da un empuje al que está haciendo el carrito, la cuna… el amor que sentían
programa, ella espera tu llamado ... el por mí, al casarnos se volcó por mi
martes la llamé y le dije: “no te estoy marido y al tener hijos se volcó por
pescando que me saludás” (Teresa, 58 nuestros hijos, y hasta el día de
años, oriunda de Perugorria, Pcia. de mañana seguirá por generación”
Corrientes) (entrevista, enero de 2004).

La sensación de satisfacción del receptor Esta idea del “amor” que se transmite de
al posicionarse en un lugar activo como generación a generación, estas “muestras de
incentivo para quién realiza un programa, amor de los oyentes” deben ser interpretadas
tiene su contrapartida en el enunciado “no en el contexto mayor del imaginario grupal,
te estoy pescando que me saludás”. El que se reproduce en el plano discursivo tanto
reclamo de Teresa remite a uno de los en el contexto radial, como en el ámbito del
R.I.F. 19, 2004 Página 27

baile, como en el marco de una entrevista de vinculación el que también influye en la


trabajo de campo: “somos la familia chama- solicitud de temas de aquellos intérpretes
mecera”. Perpetuando esta representación de que circulan en el ámbito de los bailes.
“la familia” la imagen de la permanencia, Volviendo a la problemática de la
la transmisión, el no cambio 15 . enunciación, otro de los rasgos que los
Esta tendencia al no cambio tiene su oyentes recortan como significativo es el de
correlato en el ejercicio de la repetición en la marca de la emotividad en el plano
la programación radial. Las radios cha- discursivo. Ese modo de decir de quienes
mameceras conforman un circuito de conducen que trasunta afectividad. Es el
promoción y difusión de material discográfico caso de Elisabeth Gómez, quien ha con-
a través de la asociación a productores y formado un estilo de emisión de las tandas
organizadores de bailes, vinculados también publicitarias (la mayoria publicidades de
a pequeños sellos discográficos. Gran parte bailes) o de la animación de bailes, estilo que
de la programación, especialmente aquellos en la actualidad es imitado por la mayoría
espacios pertenecientes a las emisoras más de las “locutoras” de programas cha-
los espacios pertenecientes a representates mameceros 16 . Un tipo de emisión gutural, de
artísticos, se diagrama en base a la difusión fuerte intensidad 17 , en tono 18 elevado, y de
del material discográfico de los intérpretes ritmo rápido, en la que los oyentes reconocen
que actuan en las cadenas de bailes. Desde la marca del “sentimiento”.
la escucha de esas emisiones uno se vería
tentado a deducir que se genera, a corto “con Elisabeth te llegan más las cosas,
plazo, una saturación del mercado, re- como ella te lo pronuncia, como ella te lo
sultante de la acción manipuladora de las presenta, tanto los músicos, los temas, todo
emisoras y de los productores. Sin embargo, …es como que tiene más fuerza, es como
desde las observaciones de campo, es posible que le sale algo de adentro, que lo dice
reconocer una práctica combinada entre con toda su fuerza …y Romina no tiene
emisores y receptores del ejercicio de difusión tanto volumen en la expresión” (entre-
de los materiales de los intérpretes. Por un vista, oyente de Radio Itatí, enero 2004).
lado, desde la emisión se privilegia, con
objetivos comerciales, la difusión de los La valoración de los atributos de “fuerza”
intérpretes que actuarán en los sucesivos y “volumen” en la emisión, con su correlato
bailes. Por otra parte, los oyentes en el juego en la imagen de “lo que sale de adentro”, con
con su propio deseo, solicitan a esos mismos mayor capacidad de llegada a la recepción,
intérpretes, lo que resulta en una especie de parece ser una constante en el grupo en
rememoración anticipada de la frui- e s t u d i o 19. T a l v a l o r a c i ó n s e e x t i e n d e a l
ción/placer estético/emotiva generados contexto del baile, con el volumen elevado
en el contexto del baile. Se produce allí en la amplificación de la ejecución musical,
un efecto de goce en la repetición qui- en ocasiones, hasta la saturación; a la
zás asimilable al efecto de la repetición emisión del sapukai (Cragnolini 2000), a
del movimiento en la ejecución del través de la comunicación directa de la
baile. Esta especie de “encierro”, de anclaje emoción a través del grito; o al zapateo, bajo
en lo que se escucha anticipando lo que la metáfora del “hundir los pies en el piso”
vendrá, también se entronca con los modos (A. V., migrante de Curuzú Cuatiá).
de vinculación de los artistas y sus
seguidores en el ambiente chamamecero. La Conclusiones
posibilidad de la cercanía, del contacto
directo en el contexto de actuación, del Desde el lugar de la exclusión, en relación
intérprete con su público, genera en el a la sociedad global, muchos aficionados al
fanático cierta ilusión del “compinche” “el chamamé, lograron a partir de un hacer
amigo”, reforzado desde aquella imagen de táctico -en el sentido de Michel de Certeau
familiaridad, como efecto de grupo, de (1996:44); desde la ausencia de un lugar de
pertenencia y de inclusión de “todos” en una poder, ocupar un espacio mediático
misma práctica musical. Es ese modo de periférico. Apelando a su “tradición”, a un
Página 28 R.I.F. 19, 2004

género musical en sus versiones estilísticas espacial que evita la fragmentación


más “auténticas” (en términos de sus individual y social” 21 (Cragnolini 1999).
cultores) -históricamente desplazadas de los En su articulación con la vida cotidana de
medios hegemónicos- versus las versiones los oyentes, la audición radial aparece con
renovadoras –insertas en el mercado local- rasgos de funcionalidad similar al de otros
global-, construyeron y reprodujeron, en sectores socio-culturales en interacción con
un dispositivo mediático, formas de otros medios o géneros musicales: modo
interrelación propias del grupo. distraído de escucha, como incentivo para la
La interacción de matrices culturales realización de otras actividades, o como baño
propias (Martín Barbero 1998) con lógicas sonoro aislante, respondiendo a necesidades
del mercado actual, las que fueron siendo o deseos más universales: compañía,
incorporadas por productores y organi- relajación, o “desenchufe” de la rutina
zadores de bailes, y dueños de radios, laboral. El rasgo diferenciador se recorta a
produjo efectos contrapuestos: nivel de la enunciación. En el plano
discursivo se destacan los modismos del
. por un lado, cierta reproducción y habla, la gestualidad expresiva de la voz, la
saturación del mercado, y la generación presencia recurrente del saludo, como
de vínculos de explotación laboral –músi- marcas sociales (Le Breton 1999:58) que
cos y representantes, organizadores de remiten instantáneamente al universo
bailes-, con consecuentes grados de emotivo de sus emisores, y que sólo son
pauperización o de enquistamiento reconocibles (en el sentido de identificación)
sobre determinados intérpretes o por el grupo de pertenencia. Esas marcas de
estilos musicales (tema que excede los la emotividad en la gestualidad de la voz y
límites de este texto). en la comunicación –significantes de su
. por otro lado, produjo efectos de sentido tradición-, conforman una estética de lo
positivos en relación a los “logros” sonoro interpeladora y conformadora de la
generados por el grupo cultural. Viven- subjetividad propia del grupo, en interacción
ciado como “lucha” 20 , adquiere sentidos de con la subjetividad de época.
una disputa simbólica con final feliz: la La tendencia a la repetición (el baile, la
concretización de un espacio propio, audición radial saturada de los mismos
imagen que se condensa en el pedido de intérpretes y los mismos temas musicales),
varios oyentes cuando Radio Itatí en sus el aislacionismo en la escucha (la mayoría
comienzos combinaba programación sobre de los oyentes sólo escucha radios cha-
distintos géneros musicales: “esta radio mameceras), con rasgos de desconexión de
tiene que ser solo chamamecera”. la realidad socio-política mayor, instala al
interior del grupo cierta vivencia de un “no
Asimismo, es posible observar como a tiempo” de la comunidad: cierta atempo-
través del dispositivo mediático, con ralidad que conlleva a la experiencia de un
referencialidad directa a un género musical presente eterno desde el anclaje en la
como significante convocante se continúa con tradición, siendo funcional al recrudeci-
la atmósfera del baile, produciendo un miento de la diferencia entre grupos –con
continuo que refuerza el vínculo y las imposibilidad de encuentro-, y a la tendencia
formas de socialidad del grupo (con al sentido “trágico” de la sociedad de hoy (en
efectos sobre la subjetividad). Irrumpe el sentido de Maffesoli 22): la supeditación al
aquí la ilusión de la gran familia, la familia destino, la imposibilidad del cambio y del
extensa, con atisbos de “socialidad hacer de la historia, en los términos de la
primordial” (Martín Barbero 1998:24), en un sociedad mayor (como proyecto social y
intento por resarcir la pérdida producida a político). Es decir, adecuaciones funcionales
través de la migración que produjo la de ciertas tradiciones de grupo con rasgos
ruptura de redes sociales próximas. Lo que que parecerían delimitar cierto imaginario
tiene su correlato, según lo he trabajado en imperante de la subjetividad de época 23 : esa
otro texto, en la vivencia musical del imposibilidad de anclaje en un fundamento
chamamé como “un todo temporal y mayor que los contenga.
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Notas
1
Este ar tíc u l o es una v ersi ón correg i da de la ruptura de la sociedad, mudando Vallejos su emisora a
ponencia homónima al VII Congreso Argentino de su domicilio particular, e instalando su cuñado, Gerardo
Antropologia Social, Villa Giardino, Córdoba, 25 al 28 Pavón, una nueva radio, la AM 1430 “Radio Imagen”.
de mayo de 2004. * Es de destacar que Benigno Vallejos, como mu-
chos migrantes correntinos residentes en Buenos Ai-
2
Los datos y reflexiones que aquí se exponen forman res, nació en un paraje rural, insertándose temprana-
parte de un proyecto de tesis doctoral más amplio mente en la actividad laboral (6 años) en las faenas del
denominado “Género musical, estética e identidad. La campo. A los 15 años migró a Buenos Aires, coartando
práctica del chamamé en migrantes correntinos y la consecución de la educación formal, alternando dife-
santiagueños residentes en Buenos Aires” (proyecto de rentes actividades laborales, de baja calificación, con la
tesis doctoral de la Facultad de Filosofía y Letras de la organización de bailes chamameceros en clubes o socie-
Universidad de Buenos Aires, bajo la dirección de dades de fomento.
Martha Blache y la co-dirección de Omar Corrado). Tal Menciono la extracción social de los creadores de
proyecto está radicado en el Instituto Nacional de estas radios porque da cuenta de los sentidos que ad-
Musicología y, asimismo, recibe el apoyo del Fondo quieren para los oyentes, y para ellos mismos, su re-
Nacional de las Artes (Beca Nacional 2004). posicionamiento como sujetos en el contexto mediático.
8
3
Refiero a chamamé “tradicional” o “auténtico” tal Es de destacar la mayor apertura de Radio Imagen
como lo definen sus cultores, como el chamamé que se a la inclusión de programación dedicada a otros géneros
difunde en locales de baile, de consumo habitual y en musicales como folclore cuyano o santiagueño, o de
alto porcentaje entre sectores bajos de la población, con espacios de interés general, religiosos, o deportivos, lo
una conformación instrumental de bandoneón, que marca un perfil diferencial respecto de Radio Itatí.
acordeón, guitarra y voz (el que comprende una Aunque en el plano discursivo persiste la tendencia a
diversidad de estilos, cuya especificación excede los sostener la imagen de la “radio chamamecera”. En el
límites de este trabajo –ver Cragnolini 2000; 2003), en plano de la audición, muchos oyentes “chamameceros”
oposición al chamamé “de renovación” difundido entre de Radio Imagen, escuchan esos programas dedicados a
oyentes de sectores medios, intelectuales, desde fines otros géneros folclóricos, para no cambiar de dial, pero
de la década del ‘70, con una conformación instrumen- solicitan temas de chamamé, a lo que los conductores
tal que puede incluir además de la “tradicional”, batería, ceden transformando la programación. Esta actitud del
bajo eléctrico, teclados, flauta travesera, saxo, etc; así oyente es de destacar en la medida en que crea la ilusión
como también arreglos musicales propios de otros grupal de permanecer en contacto con el otro “igual”.
géneros como el rock o el pop. 9
Para este articulo, a pesar de abordar un fenómeno
4 masivo, he priorizado el uso del método cualitativo por
La liberación de bandas FM ya se producía desde la
sobre el método cuantitativo, a través de observaciones
década del ‘80.
de campo y entrevistas en profundidad a oyentes y
5 dueños y conductores de radio, por considerar dicho
Entiendo como radios “hegemónicas” y
método operativo para incursionar en aspectos
“homogeneizantes” a aquellas pertenecientes a las
vinculados al universo de los significados y de la
grandes cadenas de multimedios, muchas de origen
subjetividad de los mismos.
multinacional, con un perfil que convoca, tanto desde
el contenido, como desde los modos de enunciación cierto 10
Téngase en cuenta que articula en oposición a AM
imaginario imperante, en los límites del sentido común 1430 Radio Imagen, una emisora que desde su creación
de la ciudadanía, como comunidad local y global (por ej. como chamamecera fue cediendo espacios a otros
Radio Mitre, América, Rivadavia, Radio 10, Belgrano, géneros musicales (tango, folclore) o temáticas de interés
en AM o la Rock&Pop, Aspen, FM 100, en FM). Es decir general, configurando su identidad a partir de la sigla
que, homogeniza desde la apelación a un sujeto recep- “Radio Imagen, una radio hecha para todos”. El “para
tor único, “ciudadano” “argentino”, desdibujando las todos” construye un receptor plural como estrategia
diferencias grupales o culturales, así como también competitiva versus el receptor cerrado al circuito
desde la difusión de contenidos (información, la música) chamamecero creado por Radio Itatí.
propios de la globalización.
11
Aquellos espacios radiales (generalmente de dos
6
Debemos mencionar también las emisoras horas de duración) por los que se paga una suma fija,
sostenidas por compañías discográficas y cadenas teniendo su conductor independencia respecto de la
bailables que difunden música “tropical”. emisora para idear/realizar su programación.
7 12
Radio Itatí fue creada por Benigno Vallejos*, un Los saludos incluyen saludos de oyentes a
migrante oriundo de Guayquiraró -Departamento de integrantes del equipo de radio, a parientes o amigos;
Esquina, Provincia de Corrientes-, con fuerte afición saludos de los conductores a los oyentes. Las dedicatorias
por el chamamé. En 1997, con escasos conocimientos incluyen pedidos de temas e intérpretes musicales para
sobre el tema y pocos recursos económicos, instaló -con ser dedicados a familiares, amigos, parejas, o para ellos
la ayuda de un técnico-, en la parte trasera de la casa de mismos. En tanto los agradecimientos refieren a
su cuñado (Barrio San Juan de Castelar), una torre de comentarios en torno a los bailes organizados por las
transmisión. Tras un período de prueba, el 16 de julio – radios, con un discurso condescendiente con los
día de conmemoración de la Virgen de Itatí, patrona de participantes. Es decir, se construye un discurso en torno
Corrientes- de ese año inauguraron la programación. al baile generando una continuidad emotiva con el
Con el tiempo, conflictos familiares provocaron la mismo.
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13
Es de destacar la importancia que posee el culturales, aunque con predominancia en los sectores
“nombre” en el contexto del grupo en estudio (lo que se bajos de la población, y en ciertos grupos etarios, como
traduce en el énfasis puesto en su enunciación), como los adolescentes.
referencia mayor de constitución de la identidad indi-
20
vidual, en el marco de la carencia de otros referentes Es recurrente en el discurso de los chamameceros
tales como títulos, adscripción profesional o inserción la imagen de “la lucha”: la pelea por un lugar en la
laboral “jerarquizados”, desde el sentido común. La ciudad, como migrantes; por el reconocimiento del cha-
mayoría de los oyentes, con bajo nivel de instrucción, mamé como género musical folclórico (Cragnolini 1999);
con empleos de baja calificación –empleadas domésticas, por el logro de un espacio en la radio, y en televisión.
empleados de la construcción, operarios, encargados de Una disputa con cruces de posición de clase –la
edificios, etc.- encuentran en el nombre y en el lugar de pertenencia a los sectores bajos- y de grupo cultural–
origen o de residencia, el anclaje más sólido desde donde “el correntinaje” “la grasada”.
conformar su individualidad (su distinción).
21
En un trabajo anterior sobre representaciones
14
Combinación del español y el guaraní. acerca del origen del chamamé, estableciendo una
conexión entre imaginario grupal y vivencia de la
15
Este conservadurismo tiene su correlato en la música, expresaba al respecto: “el chamamé sentido como
tendencia conservadora manifestada en la composición algo que, en términos de los informantes, ‘viene de lejos’,
y ejecución musicales, con un anclaje en tres o cuatro que ‘precede a todo’, que ‘ estuvo ahí siempre ’”,
estilos dentro del género. A modo de ejemplo resulta encuentra resonancia en la imagen de su raíz guaraní.
paradigmático el caso del conjunto musical Los Hijos de Su fruición musical, activadora de emociones y
Los Barrios, conformado por los hijos de los integrantes sensaciones disímiles que se mezclan (tristeza, alegría,
de uno de los conjuntos musicales con mayor trayectoria nostalgia, plenitud, renacimiento), provocadora de un
en el género –con actuación desde mediados de los años tetepiri (escalofrío) que sube por el cuerpo, se confunde
‘50-: Los Hermanos Barrios. La agrupación Los Hijos de con esta representación del género como “lo pri-
los Barrios reproduce fielmente el estilo de migenio”. Es envolvente y ocupa todo el espacio
interpretación de sus padres. corporal y, por asociación, ocupa todo el tiempo,
todos los tiempos, entonces debe ser “longevo”, “añoso”,
16
Es tal la efectividad de las publicidades de bailes “lejano”. El chamamé representa ese todo original
realizadas por Elizabeth Gómez, las que logran convocar que reconstruye la imagen fragmentada de uno
mayor asistencia de público: “con la voz de la Eli se mismo (“sentirse a sí mismo”, Grinberg, R. y Grinberg,
llena el baile” –suelen comentar varios de sus L. 1984:156). Es un género fecundo que vuelve el alma
seguidores-, que varios empresarios de distintas al cuerpo, y “un continente que crea lugares en una
localidades del país asiduamente viajan a Buenos Aires ciudad de no lugares” (Cragnolini 1999).
para grabar las publicidades de sus bailes con la voz de
22
la locutora. Es de destacar que las grabaciones las Ver la concepción de Maffesoli (2001) de la sociedad
realizan en un pequeño estudio de grabación montado actual como sociedad con sentido “trágico” en oposición
junto a Radio Itatí para esos fines. a la visión “dramática” de la sociedad moderna. Con la
implicancia del vivir que se agota en el acto mismo, lo
17
Intensidad en el sentido de fuerza respiratoria con imperante del destino, la imposibilidad de proyectar, de
que se pronuncia un sonido. cambiar la historia. Con fuerte peso de lo comunitario
en la modalidad de relación.
18
Tono entendido como grado de elevación del sonido
23
correspondiente a la mayor o menor frecuencia de Ciertos rasgos de la sociedad de hoy: falta de
vibraciones. proyectos, el desarrollo de representaciones en torno a
la inseguridad y la violencia, favoren el recrudecimiento
19
Que tal vez no sea privativo del grupo, sino que de formas de vincularse hacia el interior de estas
parece ser una constante en diversos grupos socio- comunidades.

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Vigencia del género criollista


en el discurso periodístico actual
Ana María Dupey *

El trabajo trata sobre el criollismo como género, es decir, como un conjunto de


patrones orientativos y de procedimientos de interpretaciones referidos al gau-
cho -como signo de lo argentino-.Trata de indagar su vigencia en la actual pro-
ducción y recepción de los discursos sobre la identidad nacional enunciados por
los periodistas. Se concentra en la transposición de elementos que constituyen
el género criollista en los mencionados discursos, resaltando no sólo los aspec-
tos normativos sino también los aspectos emergentes. Para la construcción y el
análisis de los datos se aplican metodologías procedentes del intertextualismo,
que se centran en la construcción de la intertextualidad activada por la homología
textual, los estudios de la performance, que analizan la actuación mediacional
en la que se evocan textos comunicados en eventos previos y el constructivismo.

Palabras clave: criollismo, intertextualismo, discurso periodístico.

Criollismo, poder y conocimiento

El enunciado del subtítulo del congreso se legitima el proceso de modernización del


“Oficio del antropólogo y compromiso social país de principios del siglo XX.
en la crisis” pone en el centro del debate la El criollismo ha sido un discurso de la
cuestión del papel de los intelectuales en el modernidad con un poderoso efecto político
pensamiento político y en la vida social y en relación con el ordenamiento y el control
señala la necesidad de reexaminar la social en nuestro país. Por un lado, sub-
fecunda relación que ha existido entre el ordinando, erradicando y marginando toda
poder y el conocimiento. Problemática que no otra alternativa sociocultural tradicional
ha sido soslayada en el caso de los diferente a la del gaucho y su mundo y por
folcloristas, quienes han estudiado el rol que otro, instituyendo a esta última como el
ha jugado el saber disciplinario en la marco de referencia único para la percepción
emergencia de la nación como un sistema de e interpretación de lo folclórico nacional, que
significación cultural -William Wilson al mismo tiempo validara la modernidad.
(1976), Michael Herzfeld (1986), Richard La intrincada multiplicidad de culturas
Handler (1987), Martha Blache (1991-2), folk (silvestres en términos de Ernest
Diarmuid O’Giolláin (2002), etc.- cuyo Gellner, 1988) debía ser superada mediante
ejemplo más notable en nuestro país ha sido su unificación a través de la imposición de
el criollismo 1. Este discurso, que da pie a la un modelo cultural uniforme y univer-
identificación de lo nacional, exaltando la salmente obligatorio, que exaltara polí-
figura del gaucho como símbolo emblemático ticamente un modo de vida popular
de la argentinidad, presenta la paradoja de prácticamente en retirada y constituyera un
que, mientras se valoriza políticamente la referente ideológico común para todas las
anacrónica cultura de la sociedad folk clases sociales. Para la efectivización de esta
pampeana caracterizada como premoderna, cruzada político-cultural se necesitó, como

* Sección Folklore de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires e Instituto


Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano. Correo electrónico: ana@bibapl.edu.ar
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señala Zygmunt Bauman (1997: 99), “de un por Tony Negri en la entrevista publicada
poder supraindividual, del estado, y del en el diario Clarín el 26-10-03, de la
gobierno de los conocedores y del cono- siguiente manera:
cimiento”. Desde esta perspectiva, la cultura
de la sociedad folk debidamente cultivada se “algunos intelectuales quieren ser
había convertido en un proyecto y una representantes de algo que no son...
práctica política consciente bajo la porque no son los representantes de los
supervisión de expertos intelectuales gauchos o de los pobres que trabajan, los
(escritores, periodistas, historiadores, pobres de la pobreza... Quieren ser aliados
folcloristas, artistas, etc.) y para tornar al de la burguesía rica, de las elites que
conjunto de la sociedad más receptivo del cuando quieren les importa un rábano las
nuevo orden social y cultural se apeló a la naciones y se llevan los capitales a otras
instrucción pública, y a un profesional partes del mundo.”
especializado en la modificación del com-
portamiento social, el maestro 2 . En el año Enunciado que complementa Raquel
1921 el Consejo Nacional de Educación Rivas Rojas cuando afirma que el criollismo
dispuso la realización de la Encuesta del ha sido:
Magisterio mediante la cual se recopilaría la
información sobre el folclore argentino, que “un lugar construido sobre la capacidad
cuidadosamente planificada y administrada de desplazamiento de la voz letrada en
permitiría manipular el heterogéneo función de adaptarse a los cambios
universo de la diversidad de tradiciones producidos en la esfera cultural en una
premodernas y modelar a los jóvenes pugna permanente por consolidar un
ciudadanos en una visión de la nación lugar de enunciación para el relato
fabricada. identitario que otorgue un peso específico
En estos procesos de inculcación de al intelectual encargado de enunciarlo”
discursos para generar la comunalización de (2002:101).
la nación, como lo ha señalado Adolfo Prieto
(1988), los distintos sectores sociales operan Documentadas encuestas realizadas por
de manera diferencial. Mientras que la elite medios masivos dan cuenta de estos
dominante interpreta la realidad social a desplazamientos. Como es el caso de la con-
través de la elaboración de un discurso cretada en l926 por el diario Crítica entre
unificador de su subjetividad colectiva y de destacados intelectuales de la época, quienes
la realidad social según su posición, que presentan una pluralidad de opiniones
deviene en referente ideológico; los grupos basadas en un lugar común de la argen-
sociales subordinados se ven obligados a un tinidad: “el gaucho”.
desdoblamiento de la subjetividad como lo
señala Noelle B. Moreau (citada en Mary L. Aproximaciones desde el Folclore
Pratt 2002:179) dado que se ven impelidos, para el estudio del criollismo en el
en la elaboración de sus subjetividades contexto actual
colectivas, a tomar como referente social el
discurso desarrollado por las elites. Ricardo En este trabajo nos interesa analizar
Kaliman (2003) reflexiona acerca de cómo cómo se posicionan diversos representantes
categorías impulsadas por las estructuras de del campo intelectual en la relación del
poder como gaucho o indígena para la auto discurso criollista y la nacionalidad argen-
adscripción colectiva, terminan siendo un tina, que se difunde en la prensa escrita y
referente ideológico ineludible en el proceso cuál es el papel que se autoasignan en cuanto
identitario de grupos locales como el de los proponentes de saberes, comportamientos y
vallistas del Noroeste argentino. actitudes hacia la nación, atento al actual
Sobre la base del criollismo los intelec- contexto social y cultural que, como señala
tuales se arrogan la misión de dar la voz al Michel de Certeau, se caracteriza por el
pueblo para de este modo construir su propio predominio de instituciones como el estado y
espacio de poder. Esta empresa es destacada el mercado que son los que forman opinión y
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verifican valores presentando una mayor dichas prácticas se evocan textos anteriores,
concentración de poder simbólico aunque me- que separados de sus contextos de producción
nor grado de credibilidad (legitimidad) -cita- (descontextualización), son recontextua-
do por Z. Bauman 1997:175. Esta situación lizados como es el caso del criollismo. De este
ha modificado la naturaleza de los servicios modo, se establece una relación intertextual
que en la formación del discurso de la afirmando una continuidad textual a través
nacionalidad a principios del siglo XX se le del tiempo. Continuidad que no necesaria-
requirieron a los intelectuales, tales como, mente se debe entender como la afirmación
pronunciamientos de autoridad, definición de del texto ( reproducción normativa) sino que
jerarquías, segregación y clasificación de incluye los procesos de transformación a que
grupos sociales, imposición de definiciones. es sometido este último (aspectos emer-
Es decir, la provisión de discursos que dieran gentes).
legitimidad a instituciones estructuradas por La coordinación de la diversidad de textos
jerarquías de poder (Z. Bauman 1997:204). que se asocian discursivamente, depende de
Para ello se ha conformado un corpus de esquemas más amplios a los que los textos se
información a partir de notas periodísticas adaptan, que autores como Teun van Dijk
aparecidas en la última década en medios de (1996) identifican como superestructuras. Se
la prensa escrita en las que se han trata de esquemas de producción (para el
transpuestos elementos que constituyen emisor) que al mismo tiempo son de inter-
históricamente el discurso criollista. Discurso pretación (para el receptor), que poseen un
que comprende un conjunto de patrones carácter convencional, por su institu-
orientativos y procedimientos de inter- cionalización social. Es decir, que imponen
pretación referidos al gaucho y su mundo, ciertas limitaciones y regularidades sobre las
que ha sido estudiado entre otros inves- posibilidades sociales y culturales de
tigadores por Josefina Ludmer, David Viñas manifestar textualmente determinada
y Adolfo Prieto. En el análisis de la temática.
transposición de los elementos no sólo se Tomando en consideración estas estra-
estudiarán los aspectos normativos sino tegias metodológicas revisamos uno de los
también los aspectos emergentes que se diarios de mayor tiraje de nuestro país:
adoptan, ya sea como modalizaciones Clarín. Encontramos tres artículos que se
afirmativas, cuestionadoras o subversivas. hallan entrelazados en sus titulares por el
Para la construcción y el análisis de los datos término “patria”, pero que además presen-
se aplican metodologías procedentes del tan un esquema de organización común, que
intertextualismo, que se centran en la es característico de los Suplementos:
construcción de la intertextualidad activada Cultura y Nación y Zona de la política, la
por la homología textual (Lauri Honko 1998, sociedad y las ideas, en los que se incluyen
Charles Briggs y Richard Bauman 1996), los los artículos mencionados. Dicho esquema
estudios de la performance que analiza la global que caracterizamos como argu-
actuación mediacional en la que se evocan mentativo, se distingue porque frente a un
textos comunicados en eventos previos (R. interrogante o problema se desarrolla un
Bauman 2001) con las que vienen operando diálogo persuasivo para presentar propuestas
los folcloristas. de resolución o explicaciones que sugieren
conocimientos, actitudes y comportamientos
El discurso periodístico en los medios a los lectores.
impresos y el criollismo Los encabezamientos de los artículos
seleccionados despliegan estrategias esti-
La comunalización de la nacionalidad lísticas que interpelan emotiva y cogni-
argentina es un proceso activo, continuo y tivamente al lector acerca del ser nacional.
penetrante en la vida social. Dicho proceso Los títulos Los refugios de la patria, Ay,
se encarna entre otras prácticas en los patria mía y Cuando digo patria expresan
discursos periodísticos de la prensa escrita, movimientos anímicos de amenaza, aflicción
que construyen nociones tales como el ser y esclarecimiento intelectual. Estados de la
nacional, la patria, la nacionalidad, etc. En “patria” que los articulistas atribuyen: a) al
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predominio de una racionalidad instru- El criollismo como espejo en el que


mental con una finalidad económica, que se se refleja la crisis de la nacionalidad
expresa en la creciente mercantilización de
la producción simbólica, que somete al En el conjunto discursivo bajo análisis se
intercambio económico a símbolos patrios observa que la apelación al criollismo como
“que no tienen precio”, b) al impacto de la imaginario patriótico cobra una especial
globalización de la economía que limita la relevancia en la etapa explicativa del
soberanía de las naciones, que ejemplifican esquema general de la nota periodística
con el proyecto de dolarización de la Nacionalismo criollo. El que no salta...
economía que diluye la moneda nacional y (Oscar Terán 7-3-99). En la misma, el autor
c) a la creciente polarización entre una eslabona creativamente una expresión
minoría de la población mundial, 15% que coloquial vinculada a un fenómeno social
accede al 80% del ingreso global y una actual, que apasiona y aglutina a muchos
mayoría, el 85%, que debe conformarse con argentinos como es el caso del fútbol, con el
el 20%. Simultáneamente, los editorialistas nacionalismo esencialista monoculturalista
señalan acciones reactivas frente a estos que se impuso a principios del siglo XX.
procesos como el “reverdecer de la cultura del Ambos son relacionados por el carácter
folclore ...el reanimamiento de ciertos pasional del rechazo a la heterogeneidad
símbolos y valores patrios (11-7-99), el (heterofobia) y por una doxa común acerca
vigoroso retorno del folclore” de la mano de de la excepcionalidad de la Argentina, como
una adolescente que reúne una iconografía nación y del equipo deportivo (la Selección
nacional (escudito con la bandera argentina, Nacional) que la representa en el escenario
bombachas gauchas, revoleo del poncho, internacional, con el objeto de someter al
chambergo). Pero también señalan reac- lector a una experiencia cognitiva diferente
ciones a nivel de las políticas culturales sobre estos temas que achica la brecha
promovidas por el estado porteño como es la temporal entre acontecimientos que inau-
difusión del repertorio de las canciones guraron el siglo XX con los que ocurren en
patrias interpretadas por grupos procedentes las proximidades de su clausura.
del rock y del folclore en las escuelas (7-3- Esta propuesta interpretativa de la patria
99). Así como también, el impulso de las adquiere su significación en su puesta en
industrias culturales en la renovación del relación con otras notas simultáneas,
género de la novela histórica-patriótica en anteriores y posteriores. En estas últimas se
la que ya no sólo incursionan escritores sino actualizan textos que refieren a otras
políticos (7-3-99). A ello se suman la reapa- nociones de nación: que focalizan la defensa
rición de los desfiles militares, la resigni- de la identidad y la autonomía económica y
ficación de las efemérides escolares, la política (Norberto Galasso 7-3-99), la
institucionalización del Día del Gaucho y la pertenencia en común enmarcada en los
vitalidad de las agrupaciones tradiciona- derechos políticos, civiles y sociales y en los
listas (11-7-99). compromisos compartidos (Silvia Finocchio en
De este modo, expresiones tan diferentes Ay, Patria mía 11-7-99), la vigencia de la
que evocan formas canónicas de representar educación libre, el progreso, la ley, la
la nación, son puestas en un juego dialéctico, Constitución y la protección de los nece-
en el que se enfatiza la interacción textual sitados (Elisa Carrió 11-7-99), o a movi-
produciéndose asociaciones y solapamientos mientos políticos que asumen la nación como
totalmente inéditos que generan nuevos proceso de inclusión y liberación social
significados; como lo explicitan los autores
(Noberto Galasso 7-3-99) y proclaman la
de la nota del 11-7-99: instauración de una sociedad igualitaria. Es
“la revalorización de Gaucho se confunde decir, que se propone una visión de la nación
y superpone con la del Indio o con la del de índole cívico política centrada en el
Criollo, pasando por alto que los sujetos ejercicio de los derechos de la ciudadanía y
históricos aludidos por estos íconos en la que la democracia y la autonomía
estuvieron mortalmente enfrentados en el económico-política serían valores consti-
siglo XIX.” tutivos de la misma.
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Sin embargo, otras propuestas remozan la analiza el miedo y la esperanza (citado en


versión culturalista de la nación expan- Remo Bodei 1995:74). Entrevistados afirman
diéndola a la búsqueda de las raíces de la que las certezas prohijadas en el pasado por
nación en las tradiciones de cada colec- el criollismo -que tanto pesan en la
tividad, las fiestas populares, la música enunciación de la actual situación de
folclórica, el tango, etc. (Isabelino Siede 11- incertidumbre- eran portadoras de su propia
7-99) o “la reapropiación de aquellos debilidad: la exclusión de todo aquello que
símbolos y contenidos culturales propios” en se apartara del modelo unicista, generando
los comentarios de Silvio Maresca en la zonas sociales de marginalidad, que aún no
edición de la misma fecha. Otros comen- se han resuelto. La vigorosa inculcación de
taristas redescubren la visión culturalista una identidad política única no sólo reprimía
xenofóbica como un sustrato que afloró en e ignoraba la heterogeneidad de identidades
la Guerra de Malvinas para sofocar la colectivas étnicas, de género, de clase,
resistencia desplegada contra los gobiernos regionales, etc., sino que también las
militares (Hilda Sábato 9-7-00). reconfiguraba generando nuevas con-
La evocación del criollismo en la frontaciones sociales. De allí, que el
concreción del gaucho y su mundo y del criollismo opere como un espejo, entre otros,
folclore efectivizada en las notas periodísticas en el que se refleja la crisis de la nación.
de referencia se proyecta con una gran
fecundidad en la generación de argumentos El criollismo y los intelectuales
para debatir distintas interpretaciones de la
nación argentina, objetivar procesos des- En el mismo acto que periodistas,
constructivos de modelos esencialistas, poner intelectuales y artistas apelan a textos sobre
de manifiesto su carácter de constructos la patria adaptándolos a las transfor-
sociales y destacar cómo la reflexibilidad del maciones político-sociales para resituar el
discurso único opera en la constitución de discurso identitario, consolidan su posición
subjetividades desdobladas que construyen como enunciadores del mismo. Las posiciones
sofocadas interpretaciones de la nación. En y papeles que se atribuyen no son homo-
otro plano, la apelación al criollismo permite géneos, desde artistas insertos en políticas
desplegar un trágico drama entre la de gobierno que buscan adaptar el sustrato
certidumbre que ha portado históricamente de las canciones patrias desmilitarizándolas
acerca del destino de grandeza de la para que las jóvenes generaciones valoren
Argentina y la falta de certeza actual, dado la nación hasta músicos, como Charly García,
que se asume la nación como una tarea de que las reelaboran artísticamente en el marco
construcción colectiva desafiada por de un género inédito para ellas como es el
distintos factores internos (crisis de las rock. Mientras que filósofos e historiadores
instituciones sociales, intolerancia, amnesias enfatizan su rol de intérpretes de sentidos,
colectivas, inequidad social, desocupación, educadores se orientan hacia el desarrollo de
inseguridad), y externos (globalización, experiencias novedosas en la celebración de
mercado, neoliberalismo) en la que inter- las efemérides patrias y la marcación
vienen agentes sociales de distinto peso; positiva de los símbolos distintivos (Isabelino
desde los gobiernos de turno, la escuela, los Siede Ay, Patria Mía). Prevalece en la
intérpretes de las industrias culturales hasta mayoría una descontrucción de los sentidos
los intelectuales de la academia. En los que, esencialistas de la nación y un acento en las
indudablemente, soportes textuales como el aperturas actuales. En este abanico de
diario Clarín juegan un papel significativo posibilidades se detectan posturas que se
en la propuesta de saberes, comportamientos orientan a la afirmación de los patrones y
y actitudes hacia la patria. Pero no todas las orientaciones interpretativas del género
posturas coinciden en que la incertidumbre patriótico debidamente remozado y guardan
se relaciona con las fluctuaciones contem- una relación de confianza sobre su validez,
poráneas que comprometen la vida social, en cambio, otras ofrecen lecturas inter-
sino que la proyectan hacia el pasado como pretativas divergentes del género como
lo destacara el filósofo Espinosa, cuando convención históricamente construida, sin
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que se alcance la certeza sobre la pre- constante trabajo de reelaboración y de


eminencia de alguna de ellas. integración de los sentidos con una enorme
Las primeras posturas transitan por los cantidad de conexiones, que contribuye a
caminos tradicionales de la relación entre el comprender los itinerarios, encrucijadas y
poder y el conocimiento, en el que el último derivaciones de la nación. Asimismo, hemos
provee el recurso para la construcción de la pretendido abrir un pasaje entre las
autoridad y del control social en términos ab- posiciones, opiniones e inquietudes de los
solutos. Las señaladas en segundo término, intelectuales que han actuado como guías de
en cambio, pluralizan los criterios de los recorridos esbozados. Entre quienes nos
autoridad y destacan la irreductibilidad de consideramos uno más revisando problemas
los criterios entre sí, afirmando la relatividad. no resueltos como la relación entre poder y
Si bien algunos autores (Z. Bauman conocimiento e identificando nuevos lugares
1997) señalan el ocaso del intelectual que desde los cuales comenzar a reflexionar.
legisla sobre las opiniones del resto de la Finalmente, podemos afirmar que la
sociedad y la preeminencia de quienes apelación a mitos de la imaginación nacional
interpretan la pluralidad de sistemas de como el criollismo ha posibilitado: a) iluminar
valores y creencias que rivalizan entre sí y presupuestos ideológicos, antes invisibles,
actúan como traductores entre los diversos que se hallaban amalgamados en sus
sistemas, en el caso bajo estudio se evidencia diversas concreciones discursivas, y b)
la coexistencia de ambos roles, problemática analizar el papel de los hombres del
que amerita un futuro tratamiento. conocimiento en el pensamiento político y en
En este trabajo hemos tratado de analizar la vida social. Asimismo, las estrategias
cómo el orden impuesto por la imaginación metodológicas del Folclore han permitido
de la nación argentina se ha ido derivando destacar la potencialidad del género al hacer
de conocimientos mutilados mediante un dialogar textos históricos y actuales.

Notas
1
El término criollo ha evidenciado una gran trabajo nos referiremos a los sentidos relacionados con
potencialidad en los procesos de creación de identidades el criollismo que deviene en un proyecto ideológico
colectivas. Durante el período colonial en la América sostenido por el estado.
hispana señaló a un sector social distintivo de la sociedad
2
del siglo XVIII, integrado por los descendientes de Antonio Gramsci señala en tal sentido la actividad
españoles nacidos en tierra americana. En el siglo formativa que despliega el estado a través de la escuela
siguiente primero expresa un movimiento político re- imponiendo una concepción de la vida que intenta
gional independentista que confronta al colonialismo extirpar y sustituir aquellas concepciones explícitas o
hispánico y posteriormente se constituirá en una ficción implícitas del mundo (folclore en términos del autor)
orientadora en la conformación de los estados-nación que difieran de la propulsada oficialmente. Literatura y
con fluctuaciones significativas. En dichos procesos los Vida Nacional Madrid, Península, 1967 Cap.
sentidos atribuidos al término han ido variando. En este Observaciones sobre el folclore p.329-336.

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Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:39-52 (2004) Página 39

La investigación de la música
de las colectividades en la Argentina.
Su aporte al estudio de los procesos migratorios.
El caso de la colectividad gallega
Norberto Pablo Cirio *

Probablemente buena parte de la historia y del presente de nuestro país no podrá


comprenderse sin un pormenorizado análisis del proceso migratorio que, propiciado
por la Generación del 80, incidió en la configuración de nuestra identidad. Si bien
existe una profusa bibliografía sobre nuestros colectivos inmigrantes, el estudio de sus
músicas vernáculas está virtualmente inexplorado, por el prejuicio académico de que
la música no juega un rol decisivo al momento de estudiar un grupo y porque el saber
especializado en música que se supone debe tener el investigador que aborde esta
problemática hace que el tema sea dejado de lado a la espera de un musicólogo. En este
artículo deseo demostrar cómo el estudio de la música de los grupos implicados en
procesos migratorios puede aportar conocimientos sobre la relación que mediante ella
entablan sus cultores con su tierra natal y el proceso de contacto interétnico desatado
al arribo a una nueva sociedad, tomando el caso mi investigación sobre la música
gallega en la Argentina.
Palabras clave: Galicia, música, proceso de cambio, inmigrantes.

Probablemente buena parte de la historia y cognitivas y de valores compartidos cuyos


del presente de nuestro país no podrá com- rasgos revisten particulares significados de
prenderse sin un pormenorizado análisis del sentido (McLeod 1980), deseo demostrar
proceso migratorio 1 que, propiciado por la cómo su estudio, en el caso de los grupos
Generación del 80, incidió en la confi- implicados en procesos migratorios, lejos de
guración de nuestra identidad. Si bien existe ser un aspecto periférico y especializado
una profusa y variada bibliografía sobre puede aportar valiosos conocimientos sobre
nuestros colectivos inmigrantes, el estudio de la relación que mediante ella entablan sus
sus músicas vernáculas es un campo que cultores con su tierra natal y el proceso de
permanece virtualmente inexplorado. Parte contacto interétnico desatado al arribo a una
de ello se debe al prejuicio académico de que nueva sociedad. Mi enfoque está basado en
la música no juega un rol decisivo al una perspectiva antropológica, por ser ésta
momento de estudiar un grupo como sí mi formación, pero lo estimo valido para
pueden serlo “aspectos centrales”, como el cualquier otra disciplina que desee estudiar
parentesco y la economía, sino que apenas el comportamiento humano desde lo sonoro.
reviste un carácter cultural marginal, un Así,
mero adorno. Por otra parte, el saber
especializado en música que se supone debe “sin duda alguna a grosso modo, una de
tener el investigador para abordar esta las aportaciones más fructíferas de la
problemática hace que el tema sea dejado de antropología al campo de estudio musical
lado a la espera de un especialista, léase es el hecho de considerar la música como
musicólogo. un fenómeno que va mucho más allá de
Considerando a la música como una la mera organización sonora y del ámbito
actividad indisolublemente ligada a la de la estética. El hecho de considerar la
sociedad en que se halla inserta y siendo, música como cultura en el sentido
por tanto, un encapsulamiento de formas antropológico del término nos hace tener

*Buenos Aires. Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”. Correo electrónico: pcirio@uolsinectis.com.ar
Página 40 R.I.F. 19, 2004

en cuenta factores socioculturales que Pujol (1989), aunque no específicamente


pueden ser determinantes en los procesos sobre la música de los inmigrantes, analiza
de creación, representación y recepción de cómo éstos participaron e incidieron en la
la música, aspectos todos ellos que música argentina académica y popular y, en
conciernen directamente también a la un artículo de 1991, sobre la música
musicología” (Martí i Pérez 1998:127). española en la ciudad de Buenos Aires.
Indalecio Varela Lenzano (1904) escribió un
Para ilustrar la exposición me valdré de breve estudio sobre la actividad orfeonística
mi investigación sobre la música gallega en española en la Argentina y es, tal vez, el
la Argentina, que desarrollo desde 1996. primer estudio sobre la música de los
inmigrantes en nuestro país. Sobre mi tema
de estudio, la música de la colectividad
El estudio de la música de los gallega, hay varios artículos. Roberto García
inmigrantes en la Argentina. Estado Morillo (1987) trata el tema en Presencia de
de la cuestión España en la música argentina. Del Corno
(s/f) reseña la vida y obra de seis
Los estudios sobre la música de los compositores: Pérez Camino, López, Paz
inmigrantes en nuestro país son escasos y Hermo, Castro Piñeiro, Prieto Marcos y Gaos
los investigadores implicados provienen, en Berea. Sobre el último hay otros dos
general, de la musicología 2. artículos: Xoan Carreira (s/a) y Julio
Las tradiciones musicales de los sefardíes Andrade Malde (1977). Castro Cambeiro
son estudiadas desde los ‘60 por Eleonora (1996) estudió a uno de los más importantes
Alberti-Kleinbort (1975, 1984a, 1984b, gaiteros emigrados, Manuel Dopazo; Xosé
1992a, 1992b, 1992c, 1999, 2000 y 2002) en Núñez Seixas (2002) efectuó un estudio
Buenos Aires y Vilma Arovich de Bogado histórico-social sobre la circulación y
(1982, 1984 y 1992) en Corrientes y Chaco. consumo de música popular en la colectividad
Omar Corrado (1999) realizó a mediados de gallega porteña entre 1880 y 1940. Luis
los ‘90 un breve estudio sobre música de los Costa (1997), en un artículo sobre la música
piamonteses en Santa Fe. La música en la Galicia exterior, da cuenta de la
armenia de la ciudad de Buenos Aires y actividad musical académica de los gallegos
alrededores es analizada, desde los ‘80, por de nuestro país. Por último, hay tres trabajos
Sergio Kniasián (1995), quien a su vez es escritos por gaiteros: El amor a la gaita
descendiente de armenios. Sobre los desde Argentina, de Urbano García Pose
inmigrantes americanos, Laura López (1999) (1993), José Campos Barral, O derradeiro
estudió la recreación del candombe por los músico dos Irmáns Moreira, una entrevista
uruguayos en la ciudad de Buenos Aires, y de Walter Almidón García (1998), y otra a
Silvia Benza Solari (2002) analizó algunos Avelino Rodríguez Arteaga, gaitero,
aspectos identitarios y organizacionales en fabricante de gaitas y fundador de la
la transmisión de géneros dancísticos entre charanga Los Monfortinos, por Daniel Pazos
los peruanos emigrados a la misma ciudad. (1998).
En Mar del Plata, Perla Miguelí y Pedro En conjunto, estos trabajos pueden
Leguizamón (1995) publicaron un breve dividirse en tres grupos: 1) los que toman
cancionero gitano local que, si bien es sólo como eje a la música en sí, dando cuenta de
una compilación de obras, constituye un instrumentos musicales desconocidos,
interesante caso de etnoestudio, pues pautando y analizando música tradicional;
Miguelí es de la comunidad gitana mar- 2) los que desde una perspectiva antro-
platense. En San Juan, Fátima Musri (1997, pológica, histórica o sociológica analizan la
1998, 1999, 2002, 2003a, 2003b y 2003c) música de colectividades o la participación
estudia desde los ‘90 las prácticas musicales de éstas en la vida musical argentina; y 3)
académicas de una familia de Navarra los que reseñan biografías o efectúan
(España) y otra de Italia, los Aguado y los entrevistas a personajes relevantes. Si bien
Colecchia, respectivamente, y su inserción es cuantitativa y cualitativamente signi-
en la sociedad sanjuanina. Por último, Sergio ficativo el panorama que brindan sobre el
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quehacer musical de una decena de colec- son varios. Uno es la idea de que para
tivos inmigrantes, se advierte la ausencia de abordarla hay que saber teoría musical. Su
reflexión teórica sobre el tema. Así, cues- desconocimiento hizo derivar su estudio a los
tiones como las implicancias etnicitarias que musicólogos, convirtiéndola en un saber
la música pueda producir como marcadora especializado. Por otra parte, la importancia
diferencial, las connotaciones socioculturales de la música en la cultura, como pasa con
que tiene para el inmigrante el hacer o las manifestaciones artísticas en general, ha
escuchar su música y la de otros, o los devenido en algo secundario respecto a los
procesos de invención de tradiciones como consabidos “aspectos centrales” comúnmente
modo de cohesión intragrupal, por ejemplo, tratados (parentesco, economía, etc.). Ambos
han sido escasamente problematizados. Los motivos los problematiza Ruth Finnegan
trabajos se centran, en líneas generales, más (1998) al narrar cómo con una formación
en los bienes sustantivos y personajes antropológica estándar comenzó a estudiar
(puntos 1 y 3) que en el marco procesual a los limba de Sierra Leona en muchos de
mediante el cual los actores hacen -o no- uso sus aspectos menos el musical, autoex-
de ellos y su relación con la sociedad de cluyéndose por el prejuicio de no poder dar
residencia (punto 2). No es que sea cuenta de esa faceta pues carecía de
inapropiado el estudio de bienes sustantivos formación pertinente. Ante la arrolladora
y biografías, incluso muchas veces es un presencia de lo sonoro en el mundo limba y
necesario punto de partida cuando sobre el el elevado estatus que los nativos otorgaban
tema elegido no hay nada escrito pero “es, al mismo, incluso por encima de la expresión
después de todo, no sólo con estatuas (o verbal, paradójicamente su foco de interés,
pinturas o poemas) que estamos tratando, comprendió que no podía dar cabal cuenta
sino con los factores que hacen que esas cosas de su tema obviando lo musical. Si bien el
parezcan importantes a quienes las hacen o análisis más formalmente musicológico no le
las poseen” (Geertz 1994). Resulta esperable, era posible, concluyó que para su interés
desde la disciplina que sea, que el dar cuenta tampoco le era especialmente relevante,
de la música de una cultura inmigrante procurando así otras aproximaciones, como
pueda satisfacer tanto el interés por saber desde las prácticas sociales en la vida
cómo es ella en sí y con quién, para quién, cotidiana o desde la división del trabajo. De
cómo, en qué contextos se realiza, cómo la este modo expresa sus conclusiones:
vivencian los actores implicados, qué
aspectos y valores de su identidad exhiben a “Es verdad que en el caso de la música
través de ella, bajo qué modalidades y -como ocurre para otras dimensiones de la
condiciones sociopolíticas tiene ocasión -o no- vida social- cierto manejo experto es
su práctica, qué aspectos económicos deseable para algunos tipos muy técnicos
involucra, qué nexos establecen sus cultores de análisis [...]. Pero tal vez se haya
con las músicas de otros colectivos inmi- exagerado el grado de especialización
grantes y con las de la Argentina, qué rol técnica requerido para la mayor parte del
ocupa la música en cuanto instancia lúdica estudio de la música en sus contextos
y sociabilizadora y qué discursos elaboran culturales reales, especialmente una vez
sobre ella o a partir de ella. Éstos pueden reconocido que el análisis musicológico
ser, entre tantos tópicos, óptimos dis- puramente técnico del texto musical no
paradores analíticos que enriquezcan abarca el conjunto de la vida musical ni,
nuestra labor si lo que pretendemos es dar en consecuencia, agota el interés antro-
cuenta de la música en la cultura. pológico del tema” (Finnegan 1998:25-26).

La música en la cultura Si bien muchas dimensiones de la vida


social requieren el dominio de un vocabulario
Los motivos por los que investigadores descriptivo-analítico específico (como el
ajenos a la musicología han dedicado escasa parentesco y los mitos), los antropólogos
o nula atención a la música de los pueblos (recordemos que Finnegan habla por su
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profesión) parecen no tener reparo en Las prácticas musicales en los


aprenderlo excepto cuando de música se procesos migratorios
trata. Este hecho tiene su origen en un viejo
y aún no resuelto debate puertas adentro de Cambio, pervivencia y contacto musical
la musicología, el de que si la transcripción son tres de los ejes en torno a los cuales gira
de la música a notación occidental es buena parte de los estudios sobre las
condición sine qua non para un análisis prácticas musicales de los grupos que viven
competente o, dicho en otros términos, si todo fuera de su territorio y la relación dialéctica
lo que el musicólogo desea saber puede que entablan con la sociedad de residencia.
conocerse a través de la partitura, convir- Estos estudios han sido más frecuentes en
tiéndose ésta en la validación analítica por las últimas décadas cuando, a partir de la
excelencia. Si bien el traspaso a notación adopción de un punto de vista diacrónico,
musical occidental de la música recopilada y comenzaron a abundar los enfoques
su posterior análisis en términos sonoros fue procesuales. Veamos tres autores: John
el paradigma dominante desde los albores de Blacking, Bruno Nettl y Margareth Kartomí.
la disciplina (Nettl 2001:116-117), en los ‘60 Blacking (1977), en un artículo sobre el
se produjeron innovadoras propuestas cambio musical, tema inherente a la conti-
teóricas en pos de desplazar el foco de interés nuidad de prácticas musicales fuera de su
por lo sonoro hacia otros aspectos de la territorio, señala la importancia de distinguir
cultura, como el social y el discursivo. Tal entre un cambio musical radical y las innova-
vez la más sugerente de esas propuestas fue ciones que puedan darse dentro de un
la de Alan Merriam en The Anthropology of sistema flexible como lo es toda cultura viva,
Music (1964), quien propone un enfoque pues
provocativamente renovador sintetizando en
“si el concepto de cambio musical tiene
un método sui géneris las perspectivas emic
algún valor heurístico, deberá denotar
y etic, necesarias para una comprensión
cambios significativos que sean específicos
integral de la música en la cultura, incluso
de los sistemas musicales, y no simple-
con enfoques contextualizadores hasta
mente las consecuencias musicales de
entonces impensados, como el simbólico y el
cambios sociales, políticos, económicos,
económico.
etc.” (p.2).
John Blacking (1973) asevera que no
existe grupo humano que no haga música,
Considera que en todo cambio musical se
que ésta es una actividad inherente a
esbozan dos idearios humanos que muestran
nuestra especie, si bien hay algunos grupos
el anverso y reverso de la actitud a tomar
que no poseen instrumentos musicales, como
por conservar la música, y que denomina
los sironó de Bolivia. Aunque hoy en día
“tradicionalista o purista” y “modernista o
cualquier rasgo cultural con pretensión
sincretista”. Si bien ambos idearios tienen un
planetaria es anatema, el hecho que
interés en común -ciertos tipos de música y
menciono no hace sino recordarnos que la
ciertos valores morales asociados a ellas-, los
música desempeña un papel importante en adscriptos al purismo creen que el no-cambio
el ser humano a nivel individual y grupal, expresa una exitosa adaptación a la ame-
en su religión y en su vida seglar, en sus naza de la anarquía mediante la conser-
momentos de alegría y de tristeza, en la paz vación de los valores culturales esenciales;
y en la guerra, en su tierra y en el extranjero. por el contrario, los adherentes al sin-
Puede sostenerse que no hay actividad que cretismo abogan por considerar a los cambios
no necesite, en mayor o menor medida, de la como una exitosa adaptación de los estilos
música, sea desempeñando un rol prota- musicales al desafío impuesto por las
gónico (una boda) o contextual (una sala de condiciones sociales cambiantes.
espera). De este modo tenemos, retomando a Nettl (1980) aborda el contacto musical
Blacking, al hombre como un ser eminen- entre culturas occidentales y no occidentales
temente musical, sea haciéndola él mismo, y cómo la primera influye sobre la segunda,
escuchándola o bailándola. dando lugar a interesantes juegos inte-
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rétnicos de trasplantaciones, confrontaciones perspectivas se pueden aplicar a cualquier


y rechazos. El mismo autor, al reseñar en generación, pues cada una guarda una
un artículo de 2001 las tendencias en etno- relación diferente con el pasado y el presente
musicología entre 1970 y 1990, expresa que y, por lo tanto, darán diferentes resultados
el énfasis puesto en saber cómo sucede la cuando se vea en términos de esas tres
música que en saber cómo es, propició un perspectivas. De este modo, aunque el
estudio procesual donde tópicos como la folclore de la experiencia del inmigrante se
aculturación, la occidentalización, la revi- refiere específicamente al folclore generado
talización, la urbanización y los massmedia durante la inmigración y acerca de ella, las
son centro de reflexión sobre la música de generaciones posteriores pueden continuar
grupos desplazados de su territorio de origen narrando la saga familiar. Aunque la
voluntaria o forzosamente, de Oriente a herencia folclórica de los inmigrantes se
Occidente, del campo a la urbe, de un medio refiere a las tradiciones del país ancestral,
comunicacionalmente aislado a otro donde éstas pueden continuar siendo practicadas
imperan los massmedia. De este modo, el o, por lo menos, recordadas por generaciones.
estudio de las supervivencias dio lugar al Y puesto que todas las generaciones
estudio de la adaptación a un nuevo medio experimentan fronteras culturales, todas
y cómo éste influye en el grupo para su crean un folclore de la etnicidad. Por otro
retención, pues en algunas oportunidades lado, Juan Manuel Valdés Sierra (1997)
estos arcaísmos son retomados por sus analiza la emigración como punto de
mantenedores como diacríticos emblemáticos inflexión en la vida de una comunidad y
de su diferencialidad étnica, esgrimiéndolos cómo contribuye a la configuración del
orgullosamente en determinados eventos y espacio y el tiempo en grupos divididos entre
dado lugar a procesos sui géneris de revi- residentes y emigrados. Así, las comunidades
talizaciones que obran como nexos sonoros que han sufrido intensa emigración, más que
con sus raíces. mutiladas están partidas en varios frag-
Kartomí (1981) realiza un análisis de mentos que forman un rompecabezas,
cómo los escritores occidentales sobre música funcionando en continua interrelación a
han tendido a rechazar o minusvalorar los pesar de su fuerte autonomía. Pese a la
repertorios híbridos occidentales con no- reciprocidad que se establece, no dejan de
occidentales, por lo general productos de la percibirse como realidades distintas entre sí
situación colonial, deconstruyendo conceptos y quienes experimentan la emigración,
empleados etnocéntrica y prejuiciosamente temporal o definitiva, son el barómetro del
tales como híbrido, trasplante, aculturado y que dispone la comunidad para evaluar los
exótico. La autora propone el término pros y los contra de tal proceso.
transculturación musical como el más acep- Actualmente en antropología se considera
table para señalar el ciclo procesual de a la identidad étnica no como algo dado per
contacto musical y analiza diversas situa- se, estático, donde la enumeración de las
ciones: el rechazo virtual de la música pautas por las cuales un grupo se diferencia
impuesta, la transferencia de rasgos de los otros explica por sí misma su dis-
musicales discretos, la coexistencia plural de tintividad, sino como algo dinámico que los
música, el revival musical nativista, el individuos construyen y deconstruyen, por
abandono y el empobrecimiento musical. ejemplo, de acuerdo a las relaciones in-
Fuera de la musicología, diversos autores terpersonales y/o situaciones de contacto,
aportan al tema de nuestro interés valiosas según el contexto les sea o no favorable. De
perspectivas de análisis. Barbara Kirshen- esta manera las personas pueden asumir o
blatt-Gimblett (1992) propone diversas negar su identidad étnica y participar en la
maneras de abordar el folclore de los sociedad global gracias a estrategias
inmigrantes, para lo cual distingue tres tipos apropiadas, dado que ambas actitudes no son
de manifestaciones: el folclore de la mutuamente excluyentes (Barth 1976). Tal
experiencia del inmigrante, la herencia perspectiva resulta apropiada para el
folclórica de los inmigrantes y el folclore de abordaje de la construcción de la identidad
la etnicidad. La autora propone que las tres musical en la colectividad gallega de la
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Argentina, por ser ésta una situación de cultural [...] a ambientes urbanos [...]. Se
contacto. Los estudios de identidad trata de reproducir y conservar cos-
constituyen una preciada perspectiva para tumbres, actitudes, indumentaria, bailes,
comprender la valoración emic de las fiestas, manjares, etc., propios de la
lealtades musicales y la construcción de sociedad folk del terruño distante. En las
experiencias estéticas diferenciales. Dichos grandes ciudades cosmopolitas, estos
estudios permiten conocer las estrategias y aislados elementos no pueden imponer su
los motivos por los cuales las personas tono y se diluyen en el torbellino [...]. En
legitiman y exhiben -o reniegan y censuran- consecuencia, no podemos llamarlos
determinadas músicas como propias de cara ‘folklore’ [...]. Son, a mi modo de ver,
a su etnicidad. Una música desterritoria- trasplantes, ya sean los protagonistas
lizada, como es la gallega en la Argentina, provincianos trasladados a la gran
puede adquirir rasgos de personalidad Capital, ya grupos y colectividades de
propios que, con el tiempo, provocarán una inmigrantes [...]. Son como gajos que se
escisión respecto a la cultura musical de quisiera cultivar en macetas: proceden, es
origen. Por ello “las músicas tradicionales cierto, de ‘la tierra’ lejana, pero no se
poseen una historia constantemente rein- puede pretender que equivalgan, por su
terpretada y adaptada a las exigencias de desarrollo y su función en la naturaleza
cada época, exigencias que están en relación y en la vida humana, al árbol añoso del
coyuntural con los cambios ideológicos, monte nativo” (Cortazar 1979:10-11).
demográficos, mediáticos, económicos, etcé-
tera” (Pelinski 2000:155). En esta línea, Aunque esta forma de separar la paja del
Josep Martí i Pérez diferencia entre música trigo resulte anticuada, es notable que como
étnica (aquellas que poseen y expresan un nadie más se preocupó por el tema esta
valor étnico definido por el mito romántico aseveración siga, por omisión, teniendo
de lo folclórico: creación colectiva y anónima, validez. Si bien no puede negarse que
ahistoricidad, etc.) y música etnicitaria muchos de los grupos inmigrantes no
(aquellas cuyo uso se justifica por su función mantienen parte de sus tradiciones
de representante étnica), considerando que musicales, considero simplista suponer que
necesariamente todas ellas se encuentren
“una música deviene étnicamente sig- directamente supeditadas a la desaparición
nificativa no tan sólo por su proceso de de sus miembros o a su disolución cultural
gestación, sino también por el contexto en en el país receptor. Con esto intento echar
el cual se la insiere [sic]; es decir, por la por tierra la concepción fatalista que siempre
situacionalidad. El mejor ejemplo lo se tuvo para con la música de los otros en
tenemos en los usos musicales de los nosotros. Mi experiencia con la música
emigrados. En su necesidad de construirse tradicional gallega en la Argentina me indica
espacios simbólicos propios dentro de la que la misma dista mucho del sombrío
nueva sociedad receptora, las músicas que porvenir que como “gajo de otra maceta” se
se han llevado consigo en el equipaje había pronosticado, pues lejos de sucumbir
pueden adquirir significaciones adicio- de manera correlativa a la desaparición de
nales” (Martí i Pérez 1996:7). sus cultores nativos se manifiesta incluso con
más fuerza que antes.
En nuestro país no hay trabajos que
problematicen sobre la música de los inmi- La música de los gallegos en la
grantes. El único antecedente es una breve Argentina
mención de Augusto Raúl Cortazar quien,
echando mano a la botánica propuso Si bien hay documentación de la presencia
distinguir los “auténticos fenómenos de inmigrantes gallegos en lo que hoy es la
folklóricos” de los “transplantes”, siendo éstos Argentina ya desde el siglo XVIII (Cagiao
1992), no fue sino hasta fines del siglo XIX
“aquellas expresiones que han sido tras- y mediados del XX que migraron de manera
ladadas de su propio ámbito geográfico y masiva, en diferentes oleadas. Actualmente
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el gallego es el colectivo inmigrante a nivel Por razones de espacio, veamos sólo cuatro
regional más numeroso de la Argentina. de estos puntos: 1, 3, 6 y 7.
Arribados en su mayoría entre 1940 y 1960, 1) Muchos de los emigrantes que entre-
mantienen una prolífica actividad social y visto apelan, de manera recurrente, a sus
la música constituye uno de sus principales recuerdos de la Galicia que dejaron como
vehículos identitarios. Según Marcelino fuente de placer sonoro. Entre sus cantos,
Fernández Santiago (2001:181-182) entre danzas y toques de instrumentos es posible
1946 y 1960 el 37% de los emigrantes hallar vivas manifestaciones que hace
españoles se dirigieron a la Argentina, de los tiempo cayeron en desuso en su tierra. Si
cuales el 45% (286.437 personas) eran bien en la emigración las mismas han
gallegos. Dada la importancia que reviste perdido su contexto funcional de práctica
dicho colectivo en la Argentina, además de (como los cantos de seitura -siega- en un
ser el más numeroso de la Galicia exterior, medio urbano), su estudio aporta valiosa
su estudio se torna medular para conocer en información para conocer cómo era la vida
su integridad la música tradicional gallega en una Galicia que ahora sólo atesora sus
y su proceso de adaptación al nuevo contexto mentes. En esta línea, he documentado el
migratorio. Así, su patrimonio musical puede toque de las tarrañolas, un idiófono de
ser estudiado desde diversos ángulos: entrechoque de la familia de las castañuelas
1) Desde su preservación y recreación: que, por cierto, nunca llegó a estudiarse
prácticas que desaparecieron en Galicia y etnográficamente en Galicia; la ejecución de
que aquí mantienen vigentes. la requinta, una flauta travesera propia de
2) Desde su proceso de cambio: debido al las proximidades del río Ulla (sur de A
nuevo entorno sociocultural, a la in- Coruña y norte de Pontevedra), prácti-
fluencia de la música local. camente desaparecida; y cantos de saraxo,
3) Desde su creación: música compuesta en como el siguiente, registrado a un emigrante
el contexto migratorio y que da cuenta del natural de San Mamede Piñeiro (Ponte-
mismo. vedra). Los saraxos -también denominados
4) Desde su continuidad: el traspaso del cencerradas o cornetadas- eran reuniones
conocimiento musical de los gallegos a sus que los aldeanos realizaban frente a las
descendientes. casas de quienes se iban a casar y cuyas
5) Desde su influencia: su arraigo en la nupcias estaban censuradas por la cos-
música argentina y la participación en la tumbre, pues era entre viudos, viejos,
colectividad de personas ajenas al grupo. personas de edades desproporcionadas o con
6) Desde su incidencia: la música como deficiencias mentales (o sea todas aquellas
instancia modeladora y/o creadora de uniones de las que se estimaba no habría una
relaciones sociales. buena reproducción biológica y, por lo tanto,
7) Desde su discurso: las representaciones atentaban contra la continuidad de la
que sus agentes hacen de ella, su poder comunidad). Musicalmente, los saraxos
evocador y la carga simbólica que conlleva. consistían en provocar ruidos con ollas,
8) Desde la etnicidad: la música como canal cencerros, cuernos y caracolas, al tiempo que
artístico constructor de la identidad se cantaban coplas sarcásticas creadas ad
gallega en la diáspora. hoc 3 .

Canto de saraxo registrado a Antonio Iglesias Frecha (66 años). TC Nº 9 (A1


178), 8-feb-1997, Buenos Aires.

Manuela Fernandas Pobre Xesuciño


onte foi o Baño cómo se vai ver,
comprar unha cinta co carallo atado
palla atar os nabos. non pode foder 4.
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3) Galicia también fue sensible al gusto era muy apreciada en las fiestas y romerías
internacional por el tango. Por lo menos peninsulares. Una tradicional y anónima
desde 1920 se tiene noticia que esta danza copla de xota vella da cuenta de ello:

As de alá d´arriba,
cando van co gando,
espichan a vara
e bailan o tango, bis
e maila muiñeira,
as de alá d´arriba
non hai quen as queira 5.

El sentido de esta copla es que las mozas de animar las fiestas de la colectividad, sino que
un pueblo “de arriba” (montañés) no son algunos gallegos compusieron tangos,
buenas trabajadoras (y, por lo tanto, no serán muchos de los cuales versan sobre la propia
buenas esposas), pues cuando van con el colectividad. Uno de ellos es Corazón gallego,
ganado al monte en vez de atenderlo clavan letra de Eduardo Calvo Souto y música de
la vara (palo largo con una punta de hierro, Manuel García Quiroga, publicado en
para llevar las vacas) y se ponen a bailar Buenos Aires en 1954, “Un tango argentino
tango y muiñeira, por eso nadie las quiere. dedicado a la colectividad gallega en Buenos
El contacto que los inmigrantes gallegos Aires”, según reza la portada. Su letra se
tuvieron con el tango fue intenso. No sólo divide en dos recitados, dos partes cantadas
las orquestas de tango eran contratadas para y un estribillo, este último en gallego.

Recitado Recitado Estribillo

El corazón de un gallego Mientras allá a lo lejos la Miña nai, miña naiciña,


ya no se puede engañar, gaita empieza a tocar, el déixame por tí chorar… o
aunque tenga muchas penas galleguito a mi lado ríe meu corazón mal feito xa
en el alma para llorar… queriendo llorar… … las n’on se pode engañar. Miña
¡prefiere vivir con ellas a melodías de un tango con nai, miña naiciña, lévame
tenerlas que olvidar! letra de éste cantar. pr’a miña terra, eu estou en
Buenos Aires o meu corazón
I II en n’ela 6.

En un barco un poco viejo Al otro día el muchacho


ayer llegó de ultramar un empezó por despertar porque
galleguito buen mozo que le habían contado que no la
empezó por preguntar: - fuera a llorar. - Mi Maruxiña
¿Dígame usted, ¡compañero! ¡señores! nunca me quiso
que no la puedo encontrar engañar, tenía muchos
dónde está mi Maruxiña que amores para poderme
no me vino a esperar? esperar…

Este texto denota una interesante con- recitado) y el deseo de regresar a su tierra,
densación de elementos culturales gallegos lugar a donde siempre tiene su corazón
y argentinos. Por lo gallego está plasmada latente (versos 5-8 del estribillo). Por lo
la homología de la madre del emigrado con argentino está el tópico tanguero de la
la personificación de Galicia como mujer (el traición de una mujer que, en este caso,
estribillo), el hecho de preferir vivir también es una gallega emigrada (parte II
recordando las penas que olvidarlas (primer del canto). Si bien parece que la resolución
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del drama del hombre traicionado por su Victoria […]. El programa […] incluía
novia es resuelta de manera cándida, como número preponderante la actuación
ingenua (versos 5 al 8 de la parte II del de los tres orfeones típicos de Galicia
canto), en realidad se está recurriendo a un existentes a la sazón en la metrópoli
modo discursivo gallego, la retranca, que argentina, a saber: Orfeón Gallego,
consiste en responder a un agravio con una Orfeón Gallego Primitivo y Orfeón
segunda intención, con una fina ironía Mindonense, los cuales, separados hasta
(versos 7-8 de la parte II del canto), pues el entonces por fútiles rivalidades socie-
hombre se dio cuenta de la traición (versos tarias, uniéronse esa noche en un sober-
1-2 del primer recitado), mas no lo bio conjunto de ciento veinte orfeonistas
demuestra. Desde el punto de vista musical, bajo la dirección del inspiradísimo
si bien esta obra se adecua al canon compositor gallego don Egidio Paz Hermo
tanguero, los compases 1 al 4 de la intro- […]. Cuando aquel coro de ciento veinte
ducción es una cita del comienzo de uno de voces armónicas comenzó preludiando los
los géneros instrumentales gallegos más primeros rumores de la ‘Alborada’ de
apreciados, la alborada. Un tango cuya letra Veiga, un temblor de emoción invadió
y música acrisola de tal manera los todos los espíritus […].
pensamientos gallego y argentino evidencia ¡Noche memorable aquella para la Galicia
la compenetración que sus autores tenían emigrada en el Plata! En todos los
con el tango 7. presentes existía y se comentaba el deseo
6) Los gallegos inmigrantes han demos- de que los tres orfeones no se separaran y
trado gran interés asociacionista que se se fundara un Centro Gallego que, al igual
plasmó en la fundación de diversas entidades del de La Habana, Madrid, Barcelona,
sociales, culturales, deportivas o políticas, Bilbao y Baracaldo, fuese la casa común
generalmente tomando como base las de los hijos de Galicia en la Argentina.
divisiones de su tierra natal (aldea, parro- Esta misma idea apareció propulsada al
quia, ayuntamiento, comarca, provincia, día siguiente entre las crónicas perio-
etc.). Actualmente existen en nuestro país dísticas de la fiesta” (Rodríguez Díaz 2000:
cerca de 60 de estas entidades, aunque en el 27-29).
pasado llegaron a ser cinco veces más, pues
sólo en la ciudad de Buenos Aires Núñez 7) Es común que los gallegos conversen,
Seixas (2002:245) llegó a contabilizar más entre ellos y con otros, de manera elocuente,
de 250. El cese de la emigración masiva a verborrágica (con lo cual el antropólogo tiene
comienzos de los ‘60, el fallecimiento y el bastante a su favor). En el contexto de lo
regreso a Galicia de muchos emigrados forzó que significa vivir en otra tierra, esta
a gran parte de estas instituciones a unirse discursividad le permite repensar su música,
a otras, cuando no a desaparecer. Un caso situándola comparativamente en la arena
ilustrativo de cómo la música modela los multiétnica de otros grupos emigrados y, a
comportamientos sociales es la fundación del la distancia, con aquella que hacía en
Centro Gallego de Buenos Aires el 2 mayo Galicia. De ello trata el siguiente fragmento
de 1907, una de las instituciones más de una entrevista mantenida con una señora
importantes y antiguas de la colectividad, natural de Louredo (Ourense) quien, homo-
pues la circunstancia no podía ser más logando a Galicia con una mujer, hace una
musical, el fallecimiento del compositor interesante correspondencia entre la música
Pascual Veiga Iglesias. Rogelio Rodríguez gallega, el paisaje, el clima y la emigración.
Díaz (2000), quien publicó la historia de ese Asimismo, glosando a Azorín, la compara con
Centro, así narra lo sucedido: la de otras dos regiones españolas, Castilla
y Cataluña:
“Al producirse, en 1906, el fallecimiento
de nuestro inmortal Pascual Veiga, se Marina: En Galicia hoy no sé, me parece
organizó en Buenos Aires un homenaje a que ya no hay tanta [música], pero fluía
este insigne autor de la ‘Alborada’ el 31 el canto porque como hay una variación
de octubre de dicho año en el teatro de paisajes, cada uno te inspira algo, pero
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siempre suave. Con razón se dice que lo irresistible de la oferta ya que es la misma
Galicia… el gallego siempre ha emigrado Galicia la que llama al comprador a través
porque hay siempre el ansia de ver lo que del sonido de la gaita. El poder interpelativo
hay al otro lado. Tienes una loma, se sube de la música fue analizado por diversos
y es a ver lo que hay al otro lado. Por otra autores. Steven Feld, en un estudio sobre la
parte, también cataloga a Galicia como influencia emocional y la representación
una mujer que tiene esas variaciones y simbólica del tambor kaluli (Papúa-Nueva
que, lo mismo que el hombre le gusta Guinea) entre sus cultores, se pregunta
explorar el cuerpo femenino, así también “¿Cómo es que los sonidos comunican y
le gusta explorar la campiña, por eso ya encarnan tan activamente hondos senti-
digo… Azorín tuvo razón de darle la mientos?” (Feld 2002:331). Para Ramón
categoría de dulce, suave y alegre. Por eso Pelinski (2000) los sonidos no poseen
el cantar una canción triste, por ejemplo, significado en sí mismos sino en cuanto son
aquí tienes la… Alborada de Veiga, que percibidos y dicha percepción está condi-
es tristona… cionada por los códigos que la cultura les
Pablo: O Negra sombra. impuso. Así, la interpelación se basa en algo
M: Ah. [Canta Negra sombra] “Cando previo, se trata de una posición de escucha
penso que te fuches / negra sombra que me en la cual la música ya tiene su interpelación
asoma, / os pes dos meus cabezales / tornas ganada, pues predispone al escucha en una
facéndome mofa. // Ay, la la la la la la... posición ya favorable. El profundo nexo que
pero después sigue [el vals] Oliñas veñen, el gallego establece con su tierra -con su
oliñas veñen…”. Es salir de lo melancólico juventud, con su pasado- a través de lo
a lo alegre. sonoro, le permite resituarse en un “estar
P: Pero es como brusco eso… allí” cada vez que, pasiva o activamente, se
M: No tan brusco, no tan brusco, involucra en una performance musical de su
suavemente, un poco… la música gallega cultura.
está dada, está abrazada en base a lo que
es el clima, a lo que es el paisaje, ¿eh? Tú Conclusión
te explayas porque llegas a un sitio y te
sientes bien, te sientes… de golpe se te En este artículo he intentado revalorizar
ocurre cruzar al otro lado y eso te va el estudio de la música de las colectividades
poniendo un poco más pensativo. Ahora, en la Argentina en cuanto puedan aportar
que tiene un contenido de dulzura luz sobre los procesos migratorios, consti-
impresionante. No es, por ejemplo, tan tuyendo un óptimo canal para comprender
seca como la canción castellana, ni como la reconfiguración identitaria en un nuevo
la catalana, porque, bueno… la catalana espacio social. Tal revalorización viene dada
al fin y al cabo es más… matemática, porque en el área de los estudios migratorios
cuentan para bailar. dicha faceta no ha sido estudiada y dimen-
Marina Pérez González (81 años). TC sionada en su justa medida, en parte por el
70, 9-mar-2001. Godoy Cruz (Men- prejuicio de que es un saber secundario y en
doza). parte por ser tenida como un área espe-
cializada, reservada a musicólogos.
Otra particularidad que reviste la música La relevancia del estudio de la música de
natal en el gallego emigrado es el poder las colectividades reside, estimo, más en su
evocador de la gaita. Su escucha puede abordaje transdiciplinario que en el eminen-
suscitarle estados de dispares ánimo que van temente musical. En cuanto modo artístico
desde la alegría desbordante hasta el llanto de expresión humana, la música da cuenta
instantáneo. Las derivaciones de tal poder de valores que van desde lo estético a lo
llegan a ser inesperadas. Así, suele apelarse éthico, desde lo normativo hasta la historia
a la misma en la publicidad intracomunitaria del grupo. La música de un grupo emigrado
de los más diversos productos. Sirva como no suele ser igual a la mantenida por quienes
ejemplo el aviso de venta de inmuebles en la no emigraron, pues se activó en aquella un
ciudad de A Coruña a gallegos de la proceso de cambio, de adaptación, de contacto
Argentina, cuyo “gancho” consiste en mostrar con otra realidad sociocultural. Retomando
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la idea de Norma McLeod de la música como la Argentina no solo contribuye a una mejor
un encapsulamiento de formas cognitivas y e integral comprensión de la vida de un
de valores compartidos cuyos rasgos revisten grupo emigrado sino que, estudiada corre-
particulares significados de sentido, su lacionadamente con la mantenida en Galicia,
estudio en el contexto de la emigración puede aporta un cuadro integrador de la dinámica
aportar valiosas pistas para la comprensión musical de este pueblo desde una perspectiva
de la historia de un grupo tanto desde un migratoria. Los que emigraron partieron con
punto de vista emic como etic. Veamos el caso sus esperanzas, sus tradiciones vernáculas
de los gallegos de la Argentina. y, lo que es más, partieron con su crea-
Al conocer desde un punto de vista emic tividad. Los gallegos de la Argentina, además
que la música constituye uno de los de continuar practicando la música here-
principales rasgos identitarios pude com- dada de sus mayores, han ido incrementado
prender aspectos tan entrañables a su y variando su patrimonio musical con
idiosincrasia como la morriña (literalmente composiciones propias, dando rienda suelta
“muertecita”), estado de ánimo de profunda a su capacidad creativa. Glosando la idea de
nostalgia que sólo se presenta en el Valdés Sierra (1997) de que las comunidades
emigrante. La manera en que el gallego trata que han sufrido intensa emigración están
de paliar ese estado es, justamente, a través partidas en varios fragmentos que forman
de la práctica y la escucha musical, por lo un rompecabezas, considero que la música
cual tenemos que la identidad gallega en la gallega es como una moneda de dos caras,
emigración está configurada, en gran parte, una muestra la de la Galicia territorial y otra
en torno a las prácticas y saberes musicales. la de la emigración. Una es irreme-
En realidad, más que paliar lo que hace el diablemente diferente a la otra, pero ambas
gallego con su música es regordearse en el forman una irremediable unidad, y no puede
placer-dolor que le provoca la morriña. Como comprenderse una sin tener en cuenta la
en el tango de Calvo y Quiroga, prefiere otra, ya que cada una muestra una “cara”
vivir con sus penas a tenerlas que olvidar, y diferente de la música del pueblo gallego.
el modo en que se hace cargo de su pasado La música, en cuanto su cualidad
es, principalmente, a través de la música. evocadora, constituye para el gallego
Así, ella no sólo es solaz sino una constante emigrado un eficaz medio de comunicación
aleccionadora sobre su historia y su tierra. allende el mar, pues mediante ella logra un
El peso de la ausencia provocado por la inmediato contacto con su tierra, con sus
morriña connota en su música una agridulce seres queridos, con su pasado. Estudiar las
combinación de alegría y tristeza, de júbilo manifestaciones artísticas de un pueblo, en
y recogimiento, tal como nos dice la este caso, la música, significa penetrar en el
informante Marina y le sucede al gallego del corazón de la vida de su cultura, pues en ella
tango analizado, quien al escuchar una gaita manifiestan, canalizan y exhiben los
ríe queriendo llorar. temores y anhelos, las ansias y alegrías, las
Desde un punto de vista etic, el estudio preocupaciones y penas que significa vivir
de la música mantenida por los gallegos de fuera de la tierra natal.

Notas
1
Prefiero hablar de proceso migratorio y no de término de lo pensado o lo hicieron cuando la situación
migración pues el gallego, por lo menos en nuestro país, económica de nuestro país comenzó a empeorar tras el
tiene latente la idea de volver y la migración no segundo gobierno de Menem, hasta el presente.
constituye un hecho cerrado. Si bien el hecho de emigrar 2
Deseando que el estado de la cuestión pueda ser
suele ser una situación puntual, única, en su vida, pocas aprovechado como referencia para su consulta
veces lo pensaron así. Muchos de los entrevistados bibliográfica, sólo cito a investigadores que tienen
coinciden en que venían para “probar fortuna”, a trabajos publicados o presentados en congresos. De este
trabajar por unos años y volver a Galicia. Si bien, modo quedan afuera, por ejemplo, las investigaciones
contrario a sus planes, la mayoría se quedó que actualmente están llevando a cabo Diego Bosquet
definitivamente, no fueron pocos los que regresaron al entre los eslovenos en Mendoza y el Instituto de
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Investigaciones Musicológicas “Carlos Vega” de la UCA muiñeira, / las de allá de arriba, / no hay quien las
entre los alemanes del Volga en Entre Ríos. quiera”.
3
Thompson (1997) ha escrito un interesante trabajo 6
“Mi madre, mi madrecita, / déjame por ti llorar... /
sobre la cencerrada (rough music) en la Inglaterra y mi corazón malherido / ya no se puede engañar. / Mi
Gales del siglo XIX y comienzos del XX. madre, mi madrecita, / llévame para mi tierra / yo estoy
4
“Manuela Fernandas / ayer fue a Baño / a comprar en Buenos Aires / y mi corazón en ella”.
una cinta / para atar los nabos. // Pobre Jesucito / cómo
7
se va a ver, / con el pene atado / no podrá copular”. Eduardo Calvo Souto nació en Padrón (A Coruña)
en 1892, emigró a Buenos Aires en 1907 y falleció en la
5
“Las de allá de arriba, / cuando van con el ganado, misma ciudad en 1959. De Manuel García Quiroga no
/ clavan la vara, / y bailan el tango, / y también la he podido obtener datos.

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Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:53-65 (2004) Página 53

El folclore
de las Organizaciones Aborígenes
Flora Losada *

Las Organizaciones Aborígenes, como nuevos actores sociales se asumen porta-


dores de identidades que reivindican con orgullo, conscientes de una otredad,
que en la actualidad se valoriza positivamente desde ámbitos oficiales y, más
especialmente, desde que se ha declarado a la Quebrada de Humahuaca como
Patrimonio de la Humanidad.
El creciente proceso de visibilización de las manifestaciones rituales, sus carac-
terísticas, y las declaraciones de sus integrantes, en cuanto a su identidad y
diferencia de otras Organizaciones Aborígenes, nos llevan a proponerlas, provi-
sionalmente y en forma hipotética, como posibles grupos de calidad folclórica.
Especificaciones teóricas y metodológicas de la disciplina del Folclore nos ha-
brán de guiar en este camino en el intento de reconocer su importancia en el
conjunto de las identidades jujeñas.

Palabras clave: Organizaciones Aborígenes, folclore, identidades, patrimonio.

En los últimos tiempos las Organizaciones grupos de calidad folclórica. Especificaciones


Aborígenes jujeñas se hallan en un proceso teóricas y metodológicas de la disciplina del
de franca visibilidad. Y ello a causa de su Folclore nos habrán de guiar en este camino
accionar en pro de la recuperación de su tie- en el intento de reconocer su importancia en
rra, su lengua y su cultura; así como también el conjunto de las identidades jujeñas.
por el carácter cada vez más público que asu- A lo largo de este trabajo haremos un
men algunas ceremonias como la de “dar de recorrido que nos lleve a reconocer las líneas
comer a la tierra”, la cual integra otros ritua- generales de un panorama social e ideológico
les en ocasiones como: challadas, señaladas, de los habitantes de la Quebrada y Puna, el
celebración del Inti Raymi, carnavales, florecimiento de las O.A., sus características.
festivales, actos públicos, entre otros eventos. Una visita al pasado milenario nos recordará,
Las Organizaciones Aborígenes (en aunque sea someramente, los resultados de
adelante O.A.), como nuevos actores sociales la Conquista y Colonización españolas en
se asumen portadores de identidades que Jujuy. La dinámica social nos acercará al
reivindican con orgullo, conscientes de una complejo juego actual de identidades y
otredad, que en la actualidad se valoriza alteridades. Finalmente, y en base a lo
positivamente desde ámbitos oficiales y, más expuesto, sugerimos una posible vía de acceso
especialmente, desde que se ha declarado a al estudio de las O.A., desde una perspectiva
la Quebrada de Humahuaca como Patri- folclórica.
monio de la Humanidad.
El creciente proceso de visibilización de las Aproximación al panorama social e
manifestaciones rituales, sus características, ideológico de los habitantes de la
y las declaraciones de sus integrantes, en Quebrada y Puna jujeñas
cuanto a su identidad y diferencia de otras
O.A., nos llevan a proponerlas, provisional- Para la organización textual de este
mente y en forma hipotética, como posibles trabajo voy a ir entretejiendo, junto a los

* Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales. Secretaría de Ciencia, Técnica y Estudios Regionales.


Universidad Nacional de Jujuy. Correo electrónico: floralosada@yahoo.com
Página 54 R.I.F. 19, 2004

resultados de mis reflexiones, muchas de las nencia al Collasuyo e, incluso, algunos


palabras y conceptos que se han propuesto dirigentes asumen posiciones radicalizadas,
para debatir en este Simposio, por considerar cuando, en determinadas reuniones afirman
que dan un marco pertinente al fenómeno la necesidad de formar una nación «aparte».
social que propongo mostrar: el surgimiento Se suele oir las voces de algunos inte-
de las O.A. de la provincia de Jujuy. Así: Las lectuales y funcionarios que se quejan
actuales transformaciones mundiales en diciendo que «cómo reivindicar un origen
términos de la concentración de la economía 1 inca, si allí no estuvieron los incas, solo sus
han dado como resultado social el incremento influencias». Pero parece que, en esta
de la pobreza, el aislamiento de las po- movimiento reivindicativo, las O.A. jujeñas
blaciones rurales, el despoblamiento por la no están solas, también están los bolivianos,
migración hacia las zonas urbanas, la peruanos y chilenos que, a pesar de que la
desestructuración familiar como conse- historia diga, que los incas constituyeron un
cuencia de la migración de uno o dos de los imperio que sojuzgó a los naturales, de todos
miembros de la pareja dejando a los hijos al modos se los reivindica como ancestro.
cuidado de otros familiares. El intercambio ¿Razones? En Ciencias Sociales es difícil
global de información en nuestro caso, aventurarlas. Algunos mencionan la
quizás no lo sea tanto, pues las poblaciones necesidad, de los pueblos actualmente
de Jujuy se encuentran desfavorecidas en desintegrados como tales, de los individuos
la relación asimétrica de este intercambio. estigmatizados, de encontrar un pasado y
No obstante, a pesar de la asimetría, la unos ascendientes lo suficientemente
llegada de información de otros lugares del importantes y reconocidos para adueñarse de
continente, o más allá, ha permitido y ese modo de un poco de su grandeza. Para
permite o favorece el conocimiento acerca de la gente de Quebrada y Puna, silenciada por
otras realidades similares. Jujuy ha sido, siglos, por los incas primero, por los españoles
especialmente durante el siglo XX, una luego, por los descendientes de españoles y
provincia caracterizada por dos tipos de por los funcionarios del Estado Nación más
migraciones, internas y externas. Internas adelante, es importante encontrar un
en cuanto la migración golondrina afectó en antepasado al cual se puede reivindicar con
gran número a sus habitantes que tenían orgullo frente al estereotipo y al prejuicio
que trasladarse a los ingenios en busca de vigente en el Norte y en Argentina. Así
trabajo estacional. Cuando esta fuente de también los migrantes externos, como los
trabajo disminuyó aparece y se desarrolla la españoles en este siglo -gallegos para los
migración permanente a otras provincias del argentinos- quien más quien menos,
país, a áreas urbanas o a lugares donde se afirmaba tener un antepasado con un título
precisaba mano de obra en razón de alguna de nobleza en España.
fuente de trabajo recién creada. Con respecto Las representaciones interculturales, en
a las internacionales, se destaca la presencia cuanto imágenes construidas acerca de otros
de población migrante de Bolivia con el grupos con los que se interactúa se focalizan
fuerte aporte de sus específicas carac- sobre el boliviano y sobre el porteño, al cual
terísticas culturales. denominan gringo en algunas ciudades de
Las modalidades de participación política la Quebrada. Son los dos grupos mayo-
han cambiado a lo largo de los años recientes: ritarios sobre el que se asienta el estereotipo
en la mayoría de los pueblos donde, incluso basado no sólo en rasgos físicos y/o
durante los años setenta, había un culturales. Especialmente éstos últimos que
Presidente de Comisión Vecinal -en el caso son visualizados como aquellos que «vienen
que no hubiera Intendente-, actualmente la a enriquecerse» a costa de los nativos; es
autoridad en la toma de decisiones relativas decir los profesionales y, últimamente,
al bienestar del pueblo la tiene el Presidente algunos integrantes de Fundaciones que
de la O.A. del lugar. En cierto modo podemos supuestamente llegan con intenciones de
hablar de la existencia de un imaginario ayudar a la gente del pueblo. Los bolivianos
supranacional en cuanto un cierto número serían aquellos que vienen a disputarles el
de las Organizaciones reivindica su perte- trabajo, la tierra, los servicios médicos; los
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que traen sus santos y su música. Sobre estos y a partir de sus logros, puede obtener mayor
últimos aspectos se centra últimamente la o menor consenso entre sus eventuales
animosidad de los lugareños de la Quebrada seguidores y/o miembros de la Organización
y Puna: es fuerte la adhesión que produce que lidera o a la cual pertenece.
la música boliviana, especialmente entre los ¿Qué distingue e identifica a estas
jóvenes y personas de edad intermedia. Es Organizaciones? Las formas de organización
un fenómeno que no sólo se produce aquí sino esbozadas coinciden en ser muy laxas, sin
también en las ciudades peruanas fron- una conducción centralizada fuerte. Sí hay
terizas con Bolivia, quizás debido al carácter una cabeza visible pero su autoridad parece
rítmico de la música que es acompañado por estar cuestionada en forma explícita o
danzas bailadas por jóvenes con trajes muy implícita por los miembros de la orga-
vistosos. El estereotipo acerca de lo boliviano, nización, por lo cual las decisiones a tomar
ya devenido en prejuicio, se manifiesta son constantemente consultadas y consen-
actualmente entre las ciudades cuando, por suadas, sólo en ocasiones tomadas en forma
ejemplo, algún humahuaqueño refiriéndose unilateral. No tienen que ver con estructuras
a los tilcareños dicen. «Uh, esos bolivianos», partidarias aunque sí hacen uso de cualquier
apelativo que se les adscribe por haber brecha que les tiendan desde los partidos
adoptado en mayor grado la ejecución de políticos por lo cual sus integrantes pueden
música boliviana, en especial se traduce en pertenecer tanto al partido justicialista como
la creación de conjuntos musicales que al radical; pero, en líneas generales, no se
incluyen ritmos de ese país, al cual también hallan embanderadas políticamente. Están
acuden a comprar sus prendas para las constituidas por pocas personas, pero tienen
actuaciones. Nos encontramos en un momento influencia sobre un número mayor en cada
como dice Homi Bhabha «donde el espacio y uno de los pueblos o regiones donde actúan
el tiempo se cruzan para producir figuras sus integrantes. Se conectan con Organi-
complejas de diferencia e identidad, pasado zaciones similares de Chile y Bolivia y sus
y presente, adentro y afuera, inclusión y máximos dirigentes, tienen contactos con
exclusión». Organizaciones Indígenas de otros
continentes.
Florecimiento de las Organizaciones Las O. A. tienen claramente establecidas
Aborígenes las causas de la situación actual y un
adversario sobre o ante el cual dirigir sus
Podríamos decir que las mencionadas acciones. Para nuestro caso de Quebrada y
arriba, quizás, sean algunas de las causas Puna jujeñas las causas encontradas se
que han afectado la institucionalidad de la remiten a un pasado de desestructuración de
vida social en la Quebrada y Puna jujeñas las comunidades indígenas originarias (se
en la medida que han coadyuvado al omite la desestructuración ocasionada por la
surgimiento y posterior accionar de las O.A., dominación inca) por el español, el vasallaje
en cuanto organizaciones que reivindican su al que fueron sometidos, la destrucción de
identidad basadas en la pertenencia de la su cultura hasta la asimilación al sistema
tierra de sus antepasados, su lengua y su estatal a partir de la creación de la
cultura. En Argentina, la notable emergencia República con el fin de la etapa colonial,
de las O.A. en los noventa tiene una imputándose, actualmente, al poder esta-
característica forma de accionar que parece blecido las causas del problema o de la no
mantener hasta la actualidad: la negociación resolución de los problemas que los aquejan.
con autoridades políticas con respecto al logro Estos temas son puestos de relevancia, en
de sus objetivos de reivindicación, la forma total o parcial, en los encuentros que
intervención directa en ayuda a sus realizan.
hermanos por medio de la inserción en Son adversarios, más bien entes ante los
organismos del Estado, desde el cual también cuales gestionan sus reivindicaciones: el
desarrollan su política étnica. Generalmente gobierno estatal a través del Instituto
cuando un miembro de la O.A. insertado o Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). No
vinculado a un organismo estatal, desde allí, parecen ser adversarios claramente definidos
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los gobiernos locales, en cuanto muchas veces dose politizado hasta ahora como Movi-
se dirigen directamente al organismo estatal. miento o como Organizaciones por sí. Algunos
Reclaman con energía, a las autoridades de de sus dirigentes sí es usual que pertenezcan
la Secretaría de Cultura de la Provincia (y a un partido político, en líneas generales
en cuanto Encuentro oficial se realice) a la conviven en las Organizaciones gente de
cual responsabilizan por no haberles dado diversa ideología política. En especial, sólo
el protagonismo que les pertenecía por dere- los dirigentes más antiguos de alguna
cho propio durante el proceso de Declaración Organización, se hallan vinculados a una
de la Quebrada de Humahuaca como estructura partidaria y de ella obtienen
Patrimonio de la Humanidad. Actualmente prebendas (planes de trabajo, donaciones,
quieren tener su voz y su accionar en las becas) que son las que utilizan para seguir
acciones de gestión de ese Patrimonio. operando con el sistema de clientelismo
En el campo de la educación formal se político. Como vemos también en lo político
han registrado avances pues en los planes el panorama es amplio.
curriculares se reconoce la necesidad de la Como en otras partes de Latinoamérica
revalorización de la lengua y cultura (Perú, Bolivia, Ecuador) es muy importante
materna. Pero en la práctica es bastante el rol desempeñado por los sectores de
difícil de implementar pues los maestros población que se hallan ubicados en el área
encargados de esa transmisión no pertenecen urbana, especialmente, en las grandes
a las comunidades donde enseñan y no capitales del país (Rosario, Córdoba, Buenos
poseen los instrumentos lingüísticos Aires) o, incluso, en el exterior. Del grueso
necesarios para tal transmisión. Con lo cual de los migrantes capitalinos algunos han
la tan mentada revalorización cultural y logrado sobresalir económica, profesional,
lingüística queda en mero discurso. Tampoco política o intelectualmente y ayudan a
se podría plantear, actualmente y a nivel sostener al movimiento desde afuera, cada
provincial, una educación intercultural uno desde su ámbito de actividad.
bilingüe en tanto ya, prácticamente, el Se coincide con la opinión de Fernando
idioma quechua ha desaparecido de las García en que el papel del Estado es ambiguo
localidades y no creemos que se dispongan en relación con este tipo de movimientos
de recursos necesarios desde el nivel sociales (García 2001). En este caso ha actua-
educativo. No obstante ello las comunidades, do a través del Instituto Nacional de Asuntos
otro nombre con que se autodesignan las Indígenas, la Secretaría de Desarrollo Social
O.A., buscan sus propios maestros para que y, en ocasiones, a través de algún legislador.
les enseñen a sus hijos, y también a los Pero lo que no se advierte es que haya
adultos, la lengua y cultura quechuas. alguna política vertebrada respecto al tema
Recurren para ello a personas que sí lo indígena, como tampoco la tienen los
hablan, como algunos de los integrantes del partidos políticos en sus programas.
Instituto Quechua Jujuy Manta. También, como lo menciona F. García,
La medicina popular incorporada a las «otros actores vinculados al movimiento
políticas y programas sociales es casi una indígena son las ONG, nacionales como
utopía por la resistencia de los médicos internacionales» (García 2001). En el caso
representantes de la medicina oficial. Las jujeño esto no es casual; más allá de
prácticas de medicina popular son consi- intereses ideológicos genuinos está el caso de
deradas por casi la mayoría de los médicos que es más fácil conseguir fondos inter-
como prácticas atrasadas y carentes de valor nacionales tratándose de asuntos indígenas,
científico como para ser incorporadas con lo cual las ONG favorecen la creación de
oficialmente. No obstante ello se hacen cursos O.A. Por otra parte existen también algunos
y/o Jornadas dedicadas al tema. líderes de O.A. que han creado sus propias
Respecto al grado de organización y ONG, como un modo de poder recibir fondos.
participación considero que la presencia de También como menciona García se
los representantes de las Organizaciones advierte aquí que los movimientos sociales
Aborígenes se halla, al momento en las de corte aborigen no necesitan interme-
instancias locales y regionales; no habién- diarios para intervenir en las distintas
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esferas política y pública. Se asumen como y a este presente donde deberemos buscar
sujetos, representantes de sus propias las heterogeneidades, antes que aquellos
organizaciones, con una ideología definida, rasgos comunes, si es que aspiramos a dar
con reivindicaciones concretas y a partir de cuenta de su complejidad.
allí gestionan y peticionan. En una etapa de
la vida argentina en que lo político (los Un pasado soterrado
partidos políticos) y el Estado (en sus
distintas instancias) han perdido credibilidad Suele asegurarse, desde los ámbitos
las O.A. no confían sus asuntos en manos de académicos, que el carácter diverso de los
mediadores oficiosos. Y si lo hacen son pueblos y organizaciones indígenas que hoy
conscientes de los riesgos que tales existen en Argentina permanecieron a lo
mediaciones pueden ocasionar. Es esta una largo de los años, quizás en un estado de
etapa de descreimiento hacia las insti- latencia, esperando el momento propicio para
tuciones de la que participa todo el pueblo emerger, para brillar con luz propia; lo cual
argentino, solamente que aquí las des- sucede en la década de los noventa. En
cribimos para las Organizaciones, las cuales consonancia, debemos recordar aquí una
quizás estén, en cierto sentido, en una cierta cantidad de fenómenos sociales
posición de ventaja justamente, a causa de relativamente nuevos que se manifiestan en
su misma organización. No son individuos Argentina y en otras partes del mundo que
aislados mordiendo su bronca y su deses- integran los denominados «nuevos movi-
peranza. mientos sociales». En ellos se incluye el
El resto de las sociedad provincial no accionar de diversas minorías: étnicas,
indígena mantiene la persistencia de la sociales, de género, entre otras; por lo cual
frontera étnica lo que impide una percepción podemos afirmar que las Organizaciones
y práctica de igualdad de trato en la esfera Aborígenes de Jujuy no están solas, ni son
pública. Se niega a abandonar los prejuicios, un fenómeno aislado a contrapelo de lo que
muchos de ellos de origen racista, mantenidos ocurre en el mundo. Sí, por supuesto, tienen
a través de una historia de dominación y sus cualidades específicas que su propio
exclusión (García 2000). Pero desde el accionar y futuros trabajos habrán de
dominio político se trata de borrar la frontera dilucidar. Intentaremos un rescate del
en aras de conseguir apoyos estratégicos a pasado, tal como la entienden las «nuevas
la hora de las votaciones. No hay que olvidar perspectivas del Folclore», que consideran la
que también son ciudadanos y que su voto tradición como un proceso en constante
cuenta a la hora de definir puestos políticos. cambio, que varía según las transfor-
Por el volumen que han alcanzado las maciones operadas en el sistema de valores
Organizaciones considero que actualmente de la sociedad.
tienen peso como para defender sus posturas Una síntesis histórico-social de la
utilizando los medios de comunicación. Los situación indígena en el noroeste argentino,
valores que reivindican son básicos y forman puede ayudarnos a indagar en algunas de
parte de la agenda de Organizaciones las posibles causas por las cuales el
Aborígenes de países vecinos y de otros movimiento aborigen argentino ha perma-
continentes; de modo que pueden ser necido en cierto modo invisibilizado para el
considerados universales; valores a los que resto de América Latina y nuestro propio
ningún político o funcionario osaría oponerse país. Intentaré realizar una comparación
sin temor a quedar mal ante la opinión entre el accionar de los movimientos
pública nacional e internacional. Y ello por indígenas de nuestro noroeste y el de otros
más que, en la práctica, y en privado, siga movimientos indígenas de América Latina.
vigente el prejuicio contra los coyas, contra Al respecto considero que la expresión región
lo diferente. andina, profusamente utilizada, debiera
Las menciones anteriores que hemos cuestionarse para tratar las «realidades
ofrecido respecto al florecimiento de las latinoamericanas» al existir bastante
organizaciones aborígenes nos dejan fuera ambigüedad en el término, devenida de su
aún el pasado que da sentido a este presente; uso y aplicación.
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Si con un criterio físico-geográfico socialización, el Servicio Militar, las oficinas


pensamos que lo andino, deriva de su de Gendarmería y Policía. La obligada
cercanía con la cordillera de los Andes, por interacción con estos actores sociales
lo tanto existen una cantidad de culturas así representantes de una cultura que consi-
calificadas en diversos países. Si se aplicara deraban como la única válida -imponiendo y
este criterio deberían incluirse dentro de la desmereciendo la nativa- llevó a la gente del
región andina toda la zona Oeste de lugar a abandonar progresivamente su
Argentina, desde Jujuy a Tierra del Fuego. lengua, a renegar aparentemente de su
Para otros autores -especialmente histo- condición de indígena para asumirse como
riadores de la mencionada región-, la región ciudadanos de un Estado, para el cual sólo
andina estaría constituida por toda aquella contaban a la hora de los votos. No tenían
extensa región adonde llegara la influencia estructura social ni se asumían como
del Tahuantisuyo. Nuevamente, si ponemos indígenas, tampoco puede decirse que
en práctica este criterio todo el Noroeste de entraban en la categoría clásica de
Argentina, llegando incluso hasta la campesino, pues generalmente arrendaban
provincia de Mendoza (ubicada en la zona las tierras de otros actuando como medieros
media del país) debiera ser incluida; dado y en bastantes casos estaban sumidos en un
que hasta allí llegó la influencia incaica. régimen feudal -lo cual duró hasta no hace
El tema de la cuestión andina pareciera mucho tiempo en algunas regiones-. En
una divergencia fútil pero quizás no lo sea cambio, en el resto de los países de lengua
tanto. Un debate en torno a ella explicaría, quechua, ésta junto a su cultura fueron
quizás, las razones, de por qué en la mantenidas por una población indígena
bibliografía acerca del tema y en los debates campesina que pudo conservar hasta tiempos
de intelectuales, y también de militantes recientes gran parte de su estructura
sociales, no suelen aparecer los nuevos socioeconómica; debido quizás al porcentaje
movimientos de reivindicación étnica que demográfico de esa población con respecto al
tienen lugar en todo el Norte argentino resto del país y a su influencia en la
(también en el Sur y en el Noreste, en la zona estructura económica de la que dependían y
del Gran Chaco). Mencionaremos algunas aún dependen los grandes centros urbanos.
posibles causas de orden socio-histórico que, La fuerte presión estatal característica de
quizás, explicarían esta supuesta ignorancia. la primera mitad del siglo XX y dirigida al
La desestructuración de la organización cuidado de las fronteras junto a una
indígena tradicional, la cual desaparece centralización del poder político y militar en
totalmente en el Noroeste Argentino a la ciudad de San Salvador, fueron paula-
mediados del Siglo XIX; mientras que en los tinamente borrando los contactos comerciales
países de Bolivia, Ecuador, Perú, Colombia y sociales que antes se mantenían flui-
y Venezuela se mantuvo hasta finales e damente con Chile y Bolivia; lo cual,
incluso en algunos lugares hasta entrado el suponemos, llevó a un lógico aislamiento a
Siglo XX. Esta desestructuración que no sólo las poblaciones del Norte Argentino y a una
afecta la estructura social sino la cultura dependencia cada vez mayor con la Capital
toda puede haber llevado, de seguro a de la provincia.
provocar la diferente forma de manifestación La desestructuración de la población
que asumen los movimientos étnicos en indígena originaria en la Provincia de Jujuy
Argentina con respecto al resto de América. y el Noroeste dio por resultado un escaso
Su lengua, el quechua, como así también número de aborígenes en relación al resto
parte de su cultura ha sido continua, de América Latina. Esto se suma al hecho
sistemáticamente negada y segregada por los de que, ya desde el Siglo XIX, al ser objeto
organismos dependientes del Estado Nación, de una inmigración masiva proveniente de
en aras de una homogeneización que habría Europa, Argentina es considerada más
de brindar la supuesta identidad nacional. europea que americana a los ojos del resto
Este proceso se llevó a cabo, funda- de América Latina. Consideración que no se
mentalmente, en el Noroeste argentino a debe solamente a esa migración inter-
través de la Escuela, principal agente de nacional sino, también, a la ideología
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sustentada por sus clases dominantes que encuentros de copleros se revitalizan luego
actuaban en Buenos Aires y también en las del interregno interpuesto por el proceso
provincias. Así esa imagen europeizada de cuando se realizan reinstaurando el goce
Buenos Aires se extiende al resto de artístico y emocional de estar juntos. Jaime
Argentina a los ojos de los provincianos y de Torres, según sus dichos, alarmado por la
los intelectuales latinoamericanos. pérdida de la música de la zona comienza a
realizar sus Tantanakuy, grandes «movidas»
Se propone una mirada explicativa donde confluyen músicos del interior de la
acerca del proceso de surgimiento de provincia de Jujuy con músicos de otras
las Organizaciones Aborígenes ciudades del país. Comienza un proceso de
revalorización y conocimiento por parte de
Los procesos que detallamos en el punto otros sectores sociales de la música del
anterior explican a grandes rasgos el noroeste. Comienza la creación de las
surgimiento y la modalidad de actuación, Organizaciones Aborígenes las que, más
incluso la ideología de las actuales tarde, se reúnen en el Consejo Organi-
Organizaciones. Un examen más detallado zaciones Aborígenes de Jujuy que comienza
del pasado, más o menos reciente, nos dará una labor de persuasión con los habitantes
cuenta de que éstas no surgen de manera de las distintas localidades. El tema central
espontánea, sino que son producto de un era que debían organizarse y obtener su
proceso en que convergen distintos actores y personería jurídica, con vistas a la posible
grupos sociales. Reforma Constitucional en que se sancio-
Por el momento estamos en condiciones de naría la devolución de las tierras a sus
remontarnos a la década de los setenta y legítimos poseedores; cuestión que luego se
proponer como un antecedente de impor- estableció en la Reforma Constitucional de
tancia la actuación de la Asociación Indígena 1994. Con las que ya se habían formado y la
de la República Argentina (AIRA). Esta Reforma de 1994 que sancionaba no sólo la
estaba conformada por personas jóvenes que devolución de las tierras sino el respeto a su
representaban, si bien no orgánicamente, a lengua y su cultura, aumentaron el número
los indígenas de diversas regiones del país. de Organizaciones en Quebrada y Puna. En
Tenían una casa en Buenos Aires donde una estimación aproximada se pueden
daban alojamiento a la gente que venía del establecer en un número que ronda las 250
interior, se vinculaban con otras organi- para toda la Provincia de Jujuy. Se dice que,
zaciones a nivel mundial, hacían reuniones por lo menos hay una en cada pueblo,
y a veces actos públicos donde manifestaban pudiendo haber más según la cantidad de
su posición en defensa de los derechos de los habitantes que posea la localidad.
indígenas. Es sabido que personas conocidas Como dijimos, las Organizaciones
de Jujuy como Luis Vilte y también el Aborígenes, en general tienen entre sus
abogado Eulogio Frites pertenecían al AIRA. objetivos la difusión de la cultura coya, pero,
A fines de los setenta y también el que es considerado básico, es la
comienzos de los ochenta en Buenos Aires, reivindicación de sus derechos sobre el
comienzan a crearse algunas asociaciones e territorio de sus antepasados, los cuales
intitutos, las cuales tenían fines culturales ahora sí son explícitamente mencionados en
y recreativos y estaban apoyados ideoló- sus discursos. Convenios de la OIT y de la
gicamente en la cultura de la zona puneña ONU, a nivel internacional fueron de vital
y en la del resto de la zona andina; así importancia pues se aúnan ideológicamente
también institutos de enseñanza de bailes con la Reforma Constitucional del año 1994,
folclóricos y enseñanza de instrumentos. en la cual se reconoce la diversidad étnica y
Algunos de ellos, se institucionalizan y cultural de los pueblos indígenas. Es decir
ofrecen cursos de distintos aspectos de la que la inclusión en la Reforma Consti-
«cultura andina». tucional de los artículos referidos al
También por esa época en Jujuy comienza reconocimiento de la diversidad se debieron
el proceso de visibilización de las expresiones tanto a una presión de los organismos
culturales de raigambre indígena. Los internacionales cuanto a una presión de los
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organismos nacionales que operó, final- las O.A. Por otra parte, también sus
mente, sobre las decisiones a tomar por los integrantes pueden pertenecer de hecho a
funcionarios y legisladores. Tal como afirma ambas instituciones. La progresiva insti-
Fernando García «se constata un cambio en tucionalización que han adquirido estas
los planteamientos y en los discursos, así Asociaciones consideramos que ha generado
como una redefinición de los propios actores en muchos de los casos también sentidos
sociales» (García 2001). Así los actuales encontrados de pertenencia y diferenciación
actores indígenas pasan de ser considerados con respecto a otras que rivalizan en sus
y, más bien, quererse considerar como intereses y/o en la efectividad de su accionar
ciudadanos argentinos (en cuanto no eran y/o en su influencia por la calidad económica
tenidos en cuenta por el gobierno nacional) de sus «sponsors».
a ser sujetos de su propio discurso, a asumirse Traemos, también aquí, a colación la
plenamente en una otredad étnica que los anteriormente postulada existencia de otros
puso en situación de interpelantes ante el grupos identitarios, esta vez, vinculados al
Estado y los organismos oficiales ante ámbito de la religiosidad popular: las dos
quienes deben peticionar por sus derechos. peregrinaciones que se realizan anualmente
No es ajeno a este proceso de crecimiento para buscar a la Virgen del Abra de Punta
y reivindicación el hecho que, desde la OIT, Corral, regresando con ella, desde Tilcara y
desde la ONU y desde el Foro de Organi- desde Tumbaya. Cada una congrega un
zaciones No Gubernamentales, comiencen a número importante de bandas de sikuris con
llegar fondos para las O.A. a través del AIRA aproximadamente cien personas en cada
y del COAJ, así como de otros organismos banda. Según Cristina Argañaraz se
internacionales y del Consejo de Iglesias. vinculan allí los fenómenos de religión, poder
e identidad (Argañaraz 2003). Identidad/
Identidades y alteridades en la alteridad entre las dos peregrinaciones y
dinámica social del área andina lógicamente la gente de cada localidad, entre
jujeña las bandas de sikuris de cada una de las
peregrinaciones. Otra fecha del calendario
Pero, así como se envían fondos para las ritual: la Navidad y su exaltación del Niño
O.A. también se ha producido la llegada de Jesús es motivo de comportamientos
fondos provenientes de países del Primer tradicionales que aúnan la fe, lo lúdico y el
Mundo, ya en forma directa como vía prestigio social lugareño en el armado de los
Proyectos del Banco Mundial, los que son pesebres y en la organización y «actuación»
destinados a Planes y Proyectos de de los rituales de adoración. Si pensamos
Desarrollo de Pequeños Emprendimientos. en el Carnaval, éste también ofrece pautas
Desde hace cerca de diez años en la para pensarlo como un juego de identidades
Quebrada y Puna jujeñas actúan una serie en cuanto existen diferencias, rivalidades,
de Fundaciones que, en general, tienen entre preferencias, estereotipos, de la gente acerca
sus objetivos el desarrollo productivo de la de los festejos en cada localidad; así como
región. Actualmente se han nucleado en una entre las distintas comparsas que tiene cada
Asociación denominada Red Puna, desde la pueblo o ciudad.
cual ejercen su influencia y, a la cual Como consecuencia de las transforma-
además, se han anexado algunas O.A. Así ciones socioculturales se observan, entre otras
también existen otras asociaciones como las cuestiones, profundos cambios en los pro-
Warmi, que con fuerte apoyo de la Fundación cesos identitarios, pues a la supuesta
Avena, tiene entre sus objetivos el cuidado creación de nuevas identidades (su carácter
de la salud femenina. Desde la Prelatura de de novedoso es provisional), como producto
Humahuaca a través de Oclade se trabaja de la crisis devenida en estructural de cerca
con la dirección de profesionales médicos de hace dos décadas, se deben aunar la
sobre el tema de la estimulación temprana. revitalización de las identidades tradi-
No es ociosa la mención a estas Orga- cionales 2 , con lo cual se iría completando el
nizaciones pues su accionar, confluye en cuadro de la dinámica social identitaria.
determinadas coyunturas con el accionar de Hemos trazado un cuadro que puede parecer
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despojado de ideología, pero no es así, pues temáticas que apuntan a la medicina


éste se apoya en la valoración de la herencia popular, el arte culinario, la copla, los
recibida, lo cual se advierte en los últimos cultivos andinos, además de realizar los
diez años, especialmente, por el incremento censos en cada localidad para tratar de
en la cantidad y despliegue de la ritualidad justificar legalmente la propiedad de las
exhibida y las manifestaciones de orgullo que tierras, es decir justificar su carácter de
se advierten aún en las frases dichas dueños originarios. En ellos se incluye la
cotidianamente. Ello también se advierte en presentación de algunos símbolos étnicos
las relaciones intra e intergrupales que como el ritual de «dar de comer a la
despliegan los diversos grupos sociales. Pachamama», la realización de «señaladas»
Intragrupalmente se aúnan de forma de cabras y ovejas, la presencia de la
solidaria para llevar a cabo las diversas «whipala», el lema «ama shua, ama quilla,
tareas, aunque por supuesto, ello no puede ama lulla», la «challada» de edificios, los
hablarnos de un panorama idílico donde no encuentros de copleros. Todos estos rituales
existe el conflicto. Las opiniones contrarias son ahora exhibidos ante los otros, como una
se suceden pero se suelen zanjar en manifestación del sí mismo de las
reuniones donde priman las opiniones de Organizaciones Aborígenes (Laraña 1999) y
unos u otros. Intergrupalmente es común la no sólo de éstas, sino también de otras
participación de los integrantes de una identidades locales que no están
Organización o Institución en el accionar de institucionalizadas. Es interesante esta
otra. Por ejemplo, algún miembro de una vinculación goffmaniana en cuanto explica
Fundación actuará en una comparsa, o en desde la psicología social este nuevo
una banda de sikuris, y así la movilidad componente de orgullo étnico que ahora se
intergrupal es amplia y constante. muestra y que estuvo por siglos soterrado.
La ideología que sustenta el accionar de Todos estos discursos rituales son ahora
las Organizaciones Aborígenes tiene que ver vistos y escuchados con naturalidad en los
con la revalorización de la cultura coya. A actos públicos del Norte jujeño, pero no lo
partir del análisis de los discursos de los eran quince años atrás.
representantes de las comunidades abo-
rígenes parecen visualizarse caminos La expresividad ritual
divergentes «uno que se percibe como
orientado hacia la integración de dichas La tendencia a una cierta sensibilidad
comunidades en el contexto globalizado de patrimonial en cuanto reconocimiento del
los distintos países y regiones, y otro, que pasado proviene del siglo XVII, al menos en
parece conducir, por el contrario, a la Francia y no ha dejado de acentuarse hasta
autosegregación de esas comunidades de llegar a una concepción moderna que puede
dicho contexto. Entre ambos extremos se dan resumirse en la existencia de un vínculo
naturalmente diversas alternativas» (Arga- electivo con ciertas huellas del pasado o
ñaraz 2000). En general se habla del respeto ciertas herencias que se relacionan tanto con
a la cultura propia que ha sido avasallada a lo material cuanto con lo ideal (Candau
lo largo de años de dominio, pero sólo una 2002:88). Este concepto parafraseado de
minoría de comunidades proponen una algunas páginas del autor francés Joel
escisión del Estado Nacional volviendo al Candau se vincula estrechamente con el de
Tahuantisuyo. Por otra parte, las personas tradición sustentado por el Folclore (Blache
mayormente están interesadas en ser y Magariños 1980; Magariños y Blache
reconocidas como indígenas más que en 1992). Y nos hace pensar que, por una parte
buscar la parcialidad original de la cual existen comportamientos tradicionales pero
descenderían. como marco de ellos existiría también un
Las acciones concretas por medio de las comportamiento tradicional de patrimo-
cuales se ocupan de revalorizar la cultura nialización que puede haberse mantenido
es apoyando o interviniendo de manera también aquí en Jujuy como para el caso
directa en la realización de diversos francés, aunque no estamos en condiciones
festivales, actos, encuentros, jornadas, con de aventurar datos en cuanto a su comienzo.
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Este proceso complejo de patrimonia- iniciadas en el siglo XIX por un migrante de


lización que tiene lugar a nivel mundial, en ese país hermano. Es paradójica la consta-
la Provincia de Jujuy se manifiesta de tación de esa apropiación en cuanto aquellos
diversas maneras. Algunos pueblos se hallan que las apropian no se reconocen como
interesados en rescatar la historia de la bolivianos y tampoco reconocen el origen de
localidad; en Tilcara, en especial, existe la sus antepasados, quizás como un modo de
iniciativa de realizar la historia del teatro protección en virtud del acendrado prejuicio
vocacional que data de la década de 1950, y existente en la Argentina y especialmente en
donde se representaban obras que, según los la provincia de Jujuy. Como lo refiere
memoriosos, tenían ya un contenido Fernando García, una función importante en
revindicativo de la cultura coya. En otros el desarrollo de los movimientos sociales es
casos la patrimonialización asume una cumplida por el simbolismo, la ritualidad y
dimensión expresiva en que algunos la corporalidad en las diferentes acciones que
elementos culturales con antigüedad de más llevan a cabo (García 2001).
de cinco siglos en la zona y otros que Como una nota de importancia creciente
registran un tiempo de apropiación y agregada a esta complejidad podemos men-
resignificación de menos de sesenta años en cionar la existencia en San Salvador de
el área son mostrados ante los «otros» y ante Jujuy del Instituto Quechua Jujuy Manta,
sí mismos como un modo de cohesionar una creado con fines culturales y educativos. Se
identidad/identidades que se encuentran en reconocen a sí mismos como O. A. y asesoran
una constante dinámica. Especialmente en a otras O.A. del interior en lo que respecta a
la Quebrada de Humahuaca, el ritual del la realización de los rituales (culinarios-Inti
«pago a la Pachamama», la «señalada», que Raymi-señaladas) y a la recuperación de la
antes fueran rituales familiares y/o lengua, pues dan clases de quechua y
comunitarios son mostrados a los «otros» cultura andina, en tanto sus directivos son
(políticos, turistas, medios de comunicación) representantes de la cultura andina boli-
en diversos festivales o encuentros de viana y peruana. Así también actúan como
músicos, en una suerte de presentación peritos traductores en casos judiciales, en la
formal ante esos «otros» que también buscan, atención de enfermos en los hospitales y en
por distintos motivos, formar parte de esos el Registro Civil. Su ideología remonta a una
rituales. Justamente algunas O.A. de la Puna concepción precolombina que exalta la
jujeña se manifiestan, internamente o con conjunción del hombre con el cosmos. Por ello
sus conocidos, contra estos rituales y tratan no aceptan los sincretismos como, por ejem-
de preservar lo que ellos denominan el «modo plo, el de las bandas de sikuris -de origen
propio» de celebrar los carnavales, por precolombino- para acompañar a la Virgen
ejemplo, que sería con caja y coplas, frente en la Peregrinación al Abra de Punta Corral,
a lo que denominan influencias foráneas. Los ni tampoco los festejos del carnaval en los
elementos que registran una apropiación más cuales, para ellos se colocarían a la par la
tardía como los bailes de comparsas del ceremonia de «dar de comer a la tierra» junto
carnaval de Oruro, la música «andina», las al desentierro de un diablo que fue producto
bandas de sikuris, la mención discursiva a de la mixtura con las creencias del con-
raíces incas y, especialmente, la presencia quistador 3.
de la «whipala» no son reconocidos en forma Especialmente la «whipala» y la mención
homogénea por el conjunto de la población, a las raíces incas nos refiere a un
aunque su inclusión aporta, para los movimiento incanista que, surgido en el
turistas, notas de llamativo color y sonido a Cuzco parece extenderse a gran parte del
las festividades. área andina, aseveración ésta que podríamos
Para los que participan, estas expresiones corroborar en cuanto conocemos que, desde
rituales son hondamente sentidas en cuanto hace pocos años se celebra, aquí en Jujuy,
a su religiosidad y orgullo de ser partici- el Inti Raymi, en la localidad de Huacalera,
pantes como, por ejemplo, en las bandas de situada en el Trópico de Capricornio. Desde
sikuris que, reconocen los habitantes, tienen hace menos años se celebra al pie del
un claro origen en Bolivia, por cuanto fueron Huáncar, en las cercanías de Abra Pampa.
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No es casual esta celebración pues se ha que existe un código institucional que regula
constatado que existen celebraciones ciertos comportamientos que tienen las O.A.
similares en gran parte del distrito de Cuzco, y que les permite dirigir su accionar en
Apurímac, Puno, e incluso Bolivia y Madrid cuanto a la recuperación de las tierras, su
(Flores Ochoa 2000:123). Quizás esta lengua y su cultura. Pero nos interesamos
visibilidad provocada sea una suerte de por el código no institucional que es
autoafirmación de estos grupos, una justamente el que da forma y sentido a los
estrategia para devenir en un otro con comportamientos folclóricos, aquellos que
suficiente entidad como para ser tenido en presentan un plus de diferencialidad frente
cuenta como sujeto que interpela ante los a lo que estipularía el nivel de institu-
diversos poderes del Estado. cionalidad (Blache y Magariños 1980;
Del somero análisis comparativo realizado Magariños y Blache 1992). Como un modo
entre la bibliografía elegida y mis propios de comenzar a desbrozar la complejidad se
datos parece surgir, con fuerte evidencia, podría empezar, justamente, por los rituales
que aquí, en el Norte Argentino también se que las O.A. realizan en diversas ocasiones.
produjo «el retorno del indio», tal como Y aquí podemos recuperar el concepto de
denominara Xavier Albó (1991). Un retorno tradición en cuanto, los individuos y/o
que, al momento, pareciera estar en un grupos realizan una apropiación selectiva de
momento de consolidación, de fermento o de los elementos culturales que habrán de
latencia y que sería interesante estudiar. mostrar ante los otros estableciendo y
Quizás ese fuera un aporte al escudriña- justificando, muchas veces, su ligazón con
miento de la tan mentada identidad un pasado milenario. En otras ocasiones ese
nacional, identidades según nuestra visión; pasado es mucho más cercano, aunque
es decir a tratar de visualizar las diversas lógicamente mirado y resignificado desde este
comunidades imaginadas que integran la presente. Ligado a estas visiones del pasado
nación. nos parece pertinente utilizar el concepto de
tradición para estudiar en profundidad la
La perspectiva folclórica transmisión de comportamientos. Es decir
considerar que se transmiten no sólo en
«El folclore de las Organizaciones forma generacional sino que se trata más
Aborígenes», título e interrogante que dio bien de comportamientos transmitidos a los
origen a este trabajo es tratado en este último sucesores sustitutos (Blache y Magariños
punto en cuanto consideramos que las O.A. 1980; Magariños y Blache 1992) es decir, a
no pueden desvincularse, más bien se hallan los nuevos integrantes del grupo social al
inmersas en un entramado social que era que nos acerquemos.
necesario mostrar; por otra parte el sentido La expresividad ritual nos parece una
que ellas adquieren en ese entramado elección metodológicamente apropiada pues
tampoco puede ser visto sino recurriendo a son aspectos concretos que los identifican y
la historia, no sólo a la de las mismas sobre los cuales los integrantes del grupo
Organizaciones sino a la historia local en lo pueden dar razones y explayarse, sin que el
que tiene de social y cultural, específi- investigador interesado en estos temas
camente. Nos pareció que sólo así podíamos invada la privacía con otras preguntas no
dar explicaciones o aventurar hipótesis pertinentes. El estudio a partir de la
acerca de la posible calidad folclórica de expresividad ritual no excluye la perspectiva
algunos de sus comportamientos; acercarnos foucaultiana que busca recuperar más que
a ellas con un criterio que partiendo desde la homogeneidad, la heterogeneidad que da
una postura teórico metodológica, nos sentido a esos comportamientos. Ello nos
garantice empezar con su estudio de una quiere decir que, más que buscar los puntos
manera lo más objetiva posible. de coincidencia, nos interesan las dis-
Ahora bien, tenemos ciertos grupos persiones a partir de diversos núcleos
claramente delimitados, instituciones según valorativos. Esto nos permitiría detectar
la ley en tanto han obtenido su Personería zonas de diferencia, contacto, coincidencia
Jurídica la mayoría de ellas. Así inferimos y/o conflicto social entre grupos.
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Al respecto, Martha Blache y Juan A. folclóricos abarquen varias O.A. como así
Magariños de Morentin al escribir sobre también que los grupos se integren con
grupos folclóricos, mencionan la posible miembros de O.A. y también de otras
existencia de diversos grupos folclóricos Organizaciones.
dentro de una institución y de cómo los
individuos pueden pertenecer a varios de Palabras finales
esos grupos (Blache y Magariños de
Morentín 1986). Nos parece esta una Hemos dejado fuera muchos elementos de
explicación plausible pues por la complejidad la realidad social, de nuestra concepción de
del panorama esbozado más arriba -el cual la realidad social, pero esperamos que este
p o r s u p u e s t o e s p e rf e c t i b l e - a d v e rtimo s artículo se convierta en un acicate para los
diversas posiciones en cuanto a la modalidad investigadores interesados en el folclore
de realización de los rituales y a la ideología jujeño. Consideramos que es posible
en que se basa esta realización. Y estas escudriñar en el mundo jujeño no como una
posiciones se traducen tanto en la forma como realidad exótica y ajena, no como un área
en el sustento ideológico de las ceremonias. rural o sumergida, sino como nosotros lo
Ello nos hablaría de que pueden existir concebimos, como un espacio social en
grupos folclóricos pero que no necesa- continuo cambio en la búsqueda de mejoras
riamente sus límites coincidirían con los de para sus habitantes y en una continua
cada O.A. Podría suceder que los grupos dinámica identitaria.

Notas
1
A lo largo del texto aparecerán, en letra cursiva, del Folclore, entendiéndose que la calidad de tradicio-
aquellos términos y/o expresiones que se propusieron nal de un comportamiento -por formar parte de la cul-
para debatir y reflexionar en el Simposio «Las actuales tura- no excluye la posibilidad de su cambio en cuanto a
perspectivas del Folclore en el estudio de la vida sus cualidades formales o a la de los valores que los
cotidiana y su articulación en los procesos socio- sustentan.
culturales», realizado en Villa Giardino, Provincia de
3
Córdoba, en ocasión del VII Congreso Argentino de Agradecemos la colaboración desinteresada de
Antropología Social, en mayo del 2004. Concepción Katunta «Kusiquilla», dirigente del Instituto
Quechua Jujuy Manta, que me dio su tiempo y sus
2
El concepto de tradicional que utilizamos aquí for- conocimientos en una entrevista especial para este
ma parte del marco teórico de las Modernas Perspectivas trabajo.

Referencias bibliograficas

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indígena y variantes del discurso indigenista en el con- grupo folklórico». Revista de Investigaciones
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BLACHE (1992) «Enunciados fundamentales tentativos
para la definición del concepto de Folklore: 12 años
LARAÑA, Enrique (1999) «La irrupción de los nue- después». Revista de Investigaciones Folklóricas
vos movimientos sociales». La construcción de los 7:29-34. Buenos Aires.


Página 66 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:66-77 (2004)

Comportamientos folclóricos
y estrategias comunicativas
Noemí Elena Hourquebie *

Este artículo forma parte de una investigación mayor que pretende destacar la
eficacia interpretativa del Folclore, como disciplina antropológica.
Hemos partido del estudio de los tatuajes que presentan jóvenes en conflicto con
la ley penal, advirtiendo que constituyen una estrategia tradicional de presen-
tación y de ocultamiento, que pone en relación los códigos y metacódigos de los
distintos interpretantes y cuya comprensión permitirá rever las estrategias
institucionales y sociales de abordaje.

Palabras clave: tatuaje, metacódigo, conflictos, reinclusión social.

Introducción

El presente trabajo pretende introducir al lograr un abordaje cualitativamente distinto,


lector en un universo de posibilidades ya que si no se penetra en la interioridad
expresivas a las que apela el joven en del grupo y no se decodifican los signos desde
conflicto con la ley penal, dando cuenta de la perspectiva del sujeto involucrado, será
una particular cultura, a cuyo conocimiento superficial y ficticio el alcance de los objetivos
podemos acceder a partir del reconocimiento de modificación de conducta que la insti-
e interpretación de algunos comportamientos tución debe ofrecer, premisa que justifica la
sociales. La observación de tatuajes, investigación sobre esta temática. Cabe
cicatrices y cortes autoinferidos, publicados recordar en este sentido, la opinión gene-
en un trabajo anterior 1, fueron interpretados ralizada respecto de la ineficiencia de los
como marcas de una historia de vida, a través tratamientos institucionales de conducta, y
de las cuales, el joven inscribe con dolor, su si bien este criterio se sustenta en rápidas
posición como sujeto social dentro de un generalizaciones que parten de las
colectivo mayor. Allí observamos que estadísticas sobre índices de reincidencia sin
constituyen “huellas” de lo que desea, tanto considerar otros factores, no deja de poner
como de lo que le falta y que el recono- en relieve aspectos perfectibles. Aporta-
cimiento de la presencia/ausencia de tales ríamos en este sentido, la fragmentación de
signos puede facilitar una primera diferen- las distintas áreas intervinientes, adecuando
ciación grupal. muchas veces el joven su discurso (lo que en
Enfatizaremos en este trabajo la im- su jerga denominan “psicologeo”), a las
portancia de su interpretación como un expectativas del profesional en turno.
comportamiento folclórico, que permitirá Consideramos que la distancia comuni-

*Docente Universidad de Morón, Profesorado de Artes en Danza (orientación danzas folclóricas) de La


Plata y Universitas Estudios Superiores (La Plata). Correo electrónico: Familiacorbat@yahoo.com.ar
Este trabajo ha sido realizado en el marco de un subsidio otorgado por el CONICET (PIP Nº 02162/03)
R.I.F. 19, 2004 Página 67

cacional que existe entre el signo tatuado, En esta oportunidad nos proponemos
la interpretación del observador y la sig- abordarlo desde la disciplina del folclore y
nificación que le otorga el propio joven, es para ello, tomamos como punto de partida
una variable contextual interviniente, pocas los “Enunciados fundamentales tentativos
veces ponderada, en el abordaje terapéutico para la definición del concepto de folclore”
institucional. que Martha Blache y Juan Angel Magariños
de Morentin publicaron originalmente en
Desarrollo
1980 y doce años más tarde, en 1992, ajusta-
Si para Mc Luhan “El medio es el ron, esclarecieron e incluso modificaron. En
mensaje”, desde nuestra perspectiva: el estos artículos los autores desarrollan los
medio es el tatuaje. Tatuaje que encierra un conceptos que consideran fundamentales
mensaje en el cuerpo del joven, que podrá para que se plasme el fenómeno folclórico,
ser detectado y abordado en el ámbito recordando que las formas aisladas resultan
institucional, incidiendo la posibilidad de insuficientes para su delimitación como tal.
interpretación adecuada en la eficacia del Aplicaremos los enunciados que ellos
tratamiento propuesto. proponen, a un estudio que venimos rea-
Conceptos como los de actuación social, lizando en el ámbito de la Ciudad de Buenos
comunicación artística, condiciones de Aires, en un instituto de adolescentes
producción, circulación e interpretación de varones imputados y/o procesados por haber
mensajes diferenciales; identidad y per- cometido algún tipo de delito y en el que
tenencia grupal, actualización de compor- permanecen internados mientras el Tribunal
tamientos tradicionales, generación de de Menores lo disponga 3 . En este contexto
códigos intragrupales, nos remiten hoy a la institucional, se teje una compleja red de
disciplina del Folclore en sus nuevas relaciones normativas y regulativas, en las
perspectivas; y nos permiten ampliar las que se filtran los intereses y valores de las
aproximaciones que la complejidad del distintas culturas coexistentes, y cuyos
problema requiere, aportando la posibilidad conflictos, reales e hipotetizados, manifiestos
de comprender algunos aspectos de la cultura y latentes, constituyen un eje de trabajo.
de los jóvenes en conflicto con la ley, a través Observamos como fenónemo diferen-
de los códigos circulantes y en función de un ciable en el conjunto de los fenómenos
abordaje más efectivo. sociales, que más del 80% de los jóvenes que
Acordamos que el tema del tatuaje ha permanecen internados en nuestra unidad
cobrado, en los últimos años un notable de análisis, poseen tatuajes, y aunque en
interés entre investigadores de distintas porcentaje menor, cicatrices de cortes
disciplinas, posiblemente por su tradicio- autoprovocados. Cumple esta afirmación con
nalidad y contemporaneidad, por sus el primer enunciado que Blache y Magariños
características de excentricidad para unos y de Morentin formulan, ya que éste se refiere
cotidianeidad para otros, por su expresión a que para que una práctica social pueda ser
material y su inseparable referencia considerada folclórica, deberá responder a
conceptual, por su forma estética o por su hábitos participados colectivamente. Ambos
calidad simbólica. Se ocupan de él tanto tipos de marcas facilitan una rápida
psicólogos, antropólogos, médicos y soció- delimitación dentro del conjunto de los
logos; como historiadores, trabajadores y jóvenes, diferenciándose de los que no poseen
comunicadores sociales, diseñadores y tatuajes ni cicatrices. Una segunda diferen-
artistas. Pone en relación la función estética ciación puede surgir a partir del análisis de
de un mensaje inscripto en el cuerpo, con su las técnicas y los elementos usados, los estilos
carácter autorreferencial y a la vez establece y el contenido que circula entre los jóvenes
una comunicación múltiple (ya que convoca internados, indicadores válidos para esta-
una multiplicidad de sentidos, según los blecer la diferencia con los tatuajes que
respectivos universos de representación presentan otros jóvenes que no participan del
posibles). Remite a la relación entre lo que comportamiento delictivo y que, por cues-
Charles S. Peirce llama interpretamen, tiones de moda u otras, los poseen. Adver-
interpretante e interpretado 2 . timos además, que cuando ambos grupos
Página 68 R.I.F. 19, 2004

comparten el estilo, la técnica y/o el motivo situación de precariedad existencial y


por una cuestión “de moda” acorde a su grupo marginación social, en una reivindicación de
de edad: dibujos tribales, letras chinas, identidad (...), dando una apariencia de
duendes, logos, suelen con frecuencia, estar grupo”.
encubriendo u ocultando un motivo que El tatuaje puede ser considerado como un
operaba como “escrache” 4 para el propio tipo específico de comportamiento folclórico
joven, frente a otros. también desde la perspectiva de Alan
En un trabajo previo (Hourquebie 2003) Dundes, en tanto presenta los caracteres
dimos cuenta de la utilización de una externos e internos que este autor atribuye
técnica particular, que los propios jóvenes a las formas folclóricas: reúne una forma de
denominan “tumbera” o “escraches”, y que transmisión empírica y tradicional, a la vez
se diferencia de la utilizada por tatuadores que en la puesta en acto remite a una
profesionales o dermografistas. Observamos relación entre la textura del tatuaje, el texto
también una variedad de estilos que van de su mensaje y el contexto en el que se dan
desde signos geométricos simples a otros más las condiciones de producción, recepción y
complejos, de figurativos a más abstractos y circulación.
de fieles reproducciones de catálogos Así advertimos la calidad de mensaje
artísticos a reelaboraciones, en las que ostentada por tales comportamientos,
integran creativamente motivos de otros tercer enunciado de Blache y Magariños de
varios. Morentín, y que refieren en relación a la
También se diferencian por el contenido, particularidad que tiene el comportamiento,
ya que se registran una serie de motivos de comunicar un mensaje que caracteriza la
relacionados con un mundo temático relación entre una pluralidad de compo-
particular en el que se destacan la droga, nentes, por lo que dicen: “Es un conocimiento
las armas, personajes de ficción con atributos que se trasmite de uno a otro de los
diabólicos, fantásticos y agresivos. Repertorio integrantes de un grupo, provocando en éste
que no es arbitrario, sino resultante de una determinados efectos, y agregan “por ser
cultura específica. Así como Lauri Honko mensaje, permite la comunicación intra-
(1988:49), se refiere a las elecciones que grupal. Quien lo emite y quien lo recibe
realiza un narrador, nosotros extendemos el entienden esa propuesta pues responde a una
concepto a la elección que hace el joven necesidad del grupo” (1980:8).
cuando elige el motivo a tatuarse, ya que Como estrategia metodológica para
destaca: “las selecciones hechas no son descifrar el mensaje que transmiten los
arbitrarias, sino determinadas por las tatuajes de estos jóvenes, hemos recurrido a
circunstancias a tal punto que, finalmente, entrevistas personales y al registro foto-
la gama de alternativas se reduce a una que gráfico de las imágenes tatuadas, lo que nos
sería la única posible”, lo que Lévi Strauss ha permitido relevar temas, técnicas y
llama precisamente, “una cultura parti- estilos. Así vamos conformando un corpus que
cular”. Estos datos nos remiten a tipos lleva unas 220 fotografías, con una dis-
específicos de comportamientos inser- persión de unos setenta motivos, que, aún
tados en un contexto, delimitación que cuando se asemejan, nunca son idénticos,
confirma el segundo de los Enunciados, permitiendo siempre la individualización del
recordando los autores que no es por las sujeto.
características intrínsecas del objeto que El 75% de los temas se refiere a ex-
puede considerárselo folclórico, sino porque presiones de tipo identitario, lo que, por una
transportan información sobre la actitud que parte, se corresponde con las características
generó a ese objeto, en la cual radica la etarias, ya que como es sabido, la adoles-
calidad de lo folclórico. Dicha actitud queda cencia como etapa del desarrollo individual,
representada en la cita de Pierpaolo se orienta a la afirmación del individuo en
Leschiutta (1996:87), quien, en un inte- el grupo social, poniendo en juego acti-
resante trabajo sobre el tema de las vamente los factores esotéricos y exotéricos,
escrituras en las cárceles destaca: “el tatuaje c o m o s e ñ a l a W i l l i a m H u g h J a n s e n 5,
se convierte en individuos que viven en confrontando imágenes y percepciones
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propias y ajenas respecto de sí. Pero por otra Esta serie de motivos va mostrando un
parte, también estos tatuajes asumen un contenido cultural particular, a través de un
valor sígnico e indicial, ya que denotan y mensaje que comparte con otros jóvenes,
connotan las particulares historias perso- generando un “nosotros” y asume las
nales y grupales que en las entrevistas la características que Manuel Dannemann
mayoría de los jóvenes confirman, y que se atribuye al fenómeno folclórico, ya que actúa
traducen en trastornos de conducta, nece- como factor de cohesión grupal.
sidad de identificación y de pertenencia. Destacan Blache y Magariños de
Estos conflictos se detectan y abordan en el Morentin la necesidad de que el mensaje
tratamiento terapéutico que se ofrece a los folclórico se materialice, se concrete “de
jóvenes durante su internación. Una aproxi- alguna manera en una manifestación
mación a conceptos de la Semiótica y de la percibible a través de los sentidos” (1980:9),
Teoría de la Comunicación pueden resultar postulando que para afirmar la existencia
un valioso aporte a la interpretación del de folclore, es necesario determinar
mensaje encerrado en este comportamiento nítidamente la calidad material que es
específico. su soporte
Proponemos interpretar al tatuaje como En el caso que nos ocupa, el cuerpo hace
“producto social” de un “sistema virtualmente las veces de soporte material del tatuaje, y
existente registrado en la memoria bajo la éste en tanto signo concreto impacta
forma de un sistema de signos convencio- perceptualmente al observador, no sólo por
nales y arbitrarios; a la vez que constituye el estímulo visual que implica, sino por la
un acto individual de voluntad y de inte- connotación emocional e intelectual que
ligencia” (Palleiro:1975:57). Asimismo, y convoca. Leschiutta (1996:100-101) confirma
como todo mensaje, se completa a partir de esta idea, cuando señala: “el tatuaje turba,
la decodificación que realiza el inter- genera curiosidad, fastidio, pone problemas
p r e t a n t e 6, s e r e i t e r a e l s e n t i d o d e l a sobre la legalidad, escandaliza...”. En este
interpretación múltiple. instante se concreta el mensaje, cuando un
Se observa en el material relevado 7 un otro lo percibe e interpreta.
contenido relacionado con la presentación de Desde esta línea de análisis, que centra
sí mismo y del grupo al que adhieren, una al comportamiento folclórico en la comu-
fuerte presencia del nombre propio, apodos, nicación, y en la actuación como práctica
abreviaturas y también de familiares social en la que se juega una interacción cara
directos, novias, y amigos fallecidos, a cara, se establece que: El folclore
(generalmente compañeros de causa que requiere la existencia de un código
murieron en el enfrentamiento policial convencional que confiera signifi-
producido muchas veces durante el hecho cación a las formas del mensaje.
cometido en forma conjunta, ó en otro Esta significación, como señalan Chandra
posterior). Otros tatuajes aluden a la Mukerji y Michael Schudson, se relaciona
identidad barrial, a su preferencia por grupos con una producción de cultura, ya que es
musicales o a clubes de fútbol y a otras básicamente una construcción social,
adhesiones propias del grupo de referencia: colectiva y anónima, que va dando un
como el uso de drogas, o su franca oposición significado común a la arbitrariedad de los
con la norma establecida, la justicia o la ley, signos. Esta arbitrariedad contribuye a
mediante la actividad delictiva. Para generar distintas representaciones (o
referirse a la muerte el joven cuenta con un interpretaciones múltiples, como sugerimos
amplio repertorio, como la parca, calaveras anteriormente) sobre los signos tatuados, por
a veces atravesadas por espadas, cinco lo que aplicando desde la perspectiva
puntos, espada y víbora, un punto alargado antropológica los criterios de otredad,
en la cara como lágrima (por la muerte de alteridad y mismidad, podemos reconocer :
un amigo), ángeles (por familiar pequeño a) desde un otro ajeno a la temática del
fallecido), dragones que lanzan fuego y joven que delinque, o transgrede: las formas
distintas representaciones del santoral tatuadas podrán despertar curiosidad,
profano, como San La Muerte. desprecio, o temor;
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b) para quienes constituyen el otro seguidos, podrían remitir a un futuro


cultural que representa la alteridad del incierto, sugerido mediante puntos sus-
poder, de la ley: los tatuajes exteriorizan la pensivos, y los cinco puntos, con el juego de
oposición, hostilidad y enfrentamiento dados, ya que el azar parecería conducir su
concreto entre ambos grupos; vida. Pero, en la encodificación y deco-
c) entre los mismos pares: actitudes de dificación del grupo de los jóvenes internos,
admiración y solidaridad. obran estos signos con un valor simbólico
En las tres situaciones, los tatuajes
diferencial, por lo que estarían operando
ayudan a la identificación y al recono-
como indicadores de un comportamiento
cimiento grupal, facilitando el trato.
folclórico 8 : un punto remite a la condición de
Cabe destacar que el código que nos
“solitario”, o si tiene forma alargada, de
interesa desde esta perspectiva, aunque
lágrima, a la muerte de un amigo; los tres
desde el aspecto material se corresponda como
puntos a sus adhesiones: droga, sexo y rock;
todo código, con manifestaciones compar-
tidas, instituídas, descifrables por cualquier y los cinco puntos connotan al policía rodeado
miembro del grupo social, en este caso cobra por los cuatro delincuentes 9 . Este último
una particular interpretación para quienes motivo muchas veces aparece asociado a otro,
lo han configurado, reproducen y trasmiten, en el que se observa una espada con una
en tanto este código les permite, recortarse víbora enroscada en ella, y que ambos
de una categoría social más amplia, por la grupos (el de los jóvenes con delito y el de la
apropiación de una particular significación, autoridad que los controla) interpretan como
en la que se reconocen quienes lo conocen y/ la muerte a la policía. La construcción de
o comparten. En nuestro universo de análisis estos códigos pone en juego, como dice Paul
el punto tatuado (a veces quemado) tiene Ricoeur 10 : “la dialéctica de la presencia y de
una presencia significativa, presentándose la ausencia propia de la rememoración
en tres variantes: uno, tres y cinco puntos. entendida como un reconocimiento de
Desde el sentido común, podríamos inter- huellas”, huellas de historias imbricadas, de
pretar la marca de un punto, con el inicio, el unos con otros, tejiendo relatos, palabras, o
origen, el punto nodal, que se constituye en signos, en los que la memoria y la inter-
una huella que inscribe la permanencia de pretación de las historias convive con la
un acontecimiento significativo, particular, imaginación, y favorece la construcción de
localizado en tiempo y lugar. Los tres puntos un particular código .

Fotografía 1 Fotografía 2
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El mensaje folclórico contiene infor- “escraches” o “tumberos” a los tatuajes


mación que produce el reconocimiento realizados por tatuadores profesionales,
intragrupal por afirmación o por nega- pasando por los realizados por amigos que
ción de características identificatorias cuentan con instrumental específico (a veces
de tal grupo. Implica que cada miembro, improvisado). Como así también se distin-
con sus realidades distintas, tanto en el guen desde imágenes muy simples, sin
aspecto de las necesidades materiales, como colores, a creaciones de diseños complejos, a
de las espirituales, manifiesta compor- veces inspirados en catálogos, con varios
tamientos que se consideran solidarios 11 con colores, sombreados, trazados firmes e
los de sus pares. Distintos motivos tatuados imágenes casi fotográficas. La impronta
permiten reconocer un mensaje compartido visual de estos tatuajes es tal que rápi-
de oposición y conflicto, no sólo con respecto damente se produce en el otro cultural una
a la policía, representante institucional del adscripción de pertenencia grupal, por
orden, sino con las normas (por ejemplo en presencia (afirmación) o ausencia (negación)
la alusión al consumo de drogas) y con la ley de los caracteres distintivos enunciados.
(valga como ejemplo la variedad de Los tatuajes artísticos, relacionados con el
representaciones en los tatuajes a través de fenómeno “moda”, se encuentran repre-
imágenes de “pistoleros”, incluso algunos sentados en un 24% de los motivos de la
paradojales como un bebé con un revólver muestra, dando cuenta de la co-pertenencia
en la mano). del joven interno también a otros grupos
Analizando el tatuaje como presentación sociales.
corporal, no ya desde el texto y el contenido Asimismo se observa la presencia de cover
del mensaje, sino desde la “textura” de Alan up o tatuajes que cubren motivos previos 12 ,
Dundes, el “estilo” de Mijael Bajtin, la muchas veces relacionados con valores
“forma” de Ralph Linton o el “signo” de transgresores.
Ferdinard de Saussure, el “representamen” Las fotografías nº 3 y 4 corresponden al
de Charles Sanders Peirce, nuestra inves- mismo joven, quien en oportunidad de obte-
tigación muestra una combinatoria que se ner un permiso de salida del instituto, se
mueve entre dos extremos que permiten el hace tatuar un motivo “tribal” para ocultar
reconocimiento intragrupal y van desde el el motivo anterior (por su connotación
denominado por sus portadores como disvalorativa). La fotografía nº 5 permite ver

Fotografía 3 Fotografía 4
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los 5 puntos en la letra M, la que a su vez internas. En nuestra población en estudio,


está en la guitarra y representa, según ex- podemos aportar también el uso de un
presa el joven al Heavy Metal. La letra D lenguaje de señas con el que los jóvenes se
(inicial de su nombre) encierra a un punto, comunican intragrupalmente eludiendo la
que significa la condición de solitario. escucha de los guardias, y el de una jerga
Sabemos también que el mensaje propia. Estos comportamientos establecen un
folclórico se manifiesta con indepen- sistema de comunicación paralelo al insti-
dencia de los condicionamientos insti- tucionalmente vigente y ayudan a compren-
t u c i o n a l e s , criterio, coincidente con lo der la individualidad del grupo social en
señalado por William Hugh Jansen 13 , cuando estudio. En la revista “Un largo camino al
dice: “... el folklore es aquella parte de la cielo” 14 realizado por chicas internadas con
cultura y de las creencias de un grupo que causa penal, se lee la definición conferida a
no deriva de fuerzas educativas formales e 21 términos de su léxico, bajo el título
institucionalizadas, que frecuentemente “Diccionario de nuestras palabras”, siendo
existen, sin duda, a pesar de dichas fuerzas”. ese “nuestras” el dato que nos remite a la
En este sentido, el enunciado pone de relieve significación endogrupal que da pertenencia.
la vigencia de un mensaje que circula al A modo de ejemplo, ahí se lee:
margen del sistema impuesto en la sociedad, Rancho: compañera/o en todo.
que agrega un plus de significado al código Apagurado / apaburado: que tiene miedo,
convencional; que es una construcción que no se defiende.
grupal y utilizando una terminología Mandale fruta: que vaya para adelante, que
proveniente de la lingüística y de la se- no tenga miedo.
miología (para lograr su diferenciación del Rescatate: tranquilizate y manejate en esto.
código institucional), Martha Blache y Ortiva: que dice todo lo que hacen los demás,
Magariños de Morentin lo denominan que “bate”.
¨metacódigo¨. Cachudo: de mal humor, enojado.
Vale destacar que en la conformación del También entre los jóvenes en conflicto con
metacódigo, (tal como sucede con cualquier la ley, suelen observarse algunos motivos
otro código), existe un acuerdo previo en la tatuados que responden a esta definición: los
adjudicación de determinados valores, dentro ya citados tres puntos, cinco puntos, espada
del marco del propio sistema de reglas y víbora; o el tatuaje de una figura humana

Fotografía 5
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esquemática, de perfil, con aureola sobre su permanente del Museo del Servicio Peni-
cabeza, que en su código, para nosotros tenciario, la bibliografía consultada y
metacódigo, significa el “Santo tumbero” o muchas notas periodísticas actuales 18 que
“San Tuca” (ver fotografías n° 6 y 7). dan cuenta de esta “moda anteriormente
Tuca en la jerga del joven es el resto que ligada a la marinería y a las cárceles”.
queda del cigarro de marihuana, y según En nuestra experiencia laboral podemos
expresan muchos de sus portadores, “vendría constatar la vigencia de esta práctica en los
a ser el protector de los adictos¨, de ahí la nueve años que venimos realizando el rele-
aureola y la denotación de Santo. vamiento de datos; inicialmente en un insti-
Ambas texturas 15 , tatuajes y jerga, cons- tuto de régimen cerrado en los alrededores
tituyen dos tipos tradicionales de expresión de la ciudad de La Plata, y a partir del 2001
de una memoria colectiva 16 , que se ofrece, al en otro, de características semejantes,
escenario social, y, a la vez plantean una situado en la Ciudad de Buenos Aires.
sustitución de forma para referir un parti- El testimonio de un joven institucio-
cular contenido (mensaje). nalizado liga el pasado con el presente,
En nuestro trabajo observamos que el uso estableciendo la tradicionalidad de la
del tatuaje tiene además una larga tra- práctica, cuando al explicar su versión sobre
yectoria temporal y espacial. Ya Cesare el Santo Tumbero, (al que referimos en el
Lombroso, hacia 1888 había escrito sobre el enunciado anterior), dijo: ¨se inventó hace
tema en el ámbito carcelario, tal como lo cita años, en Ezeiza (en el penal de Ezeiza), es
Leschiutta en su obra Palimsesti del un santo inventado en una cárcel, vendría
carcere 17 . Cumpliéndose el enunciado que a ser el protector de los adictos (...)¨.
afirma: el mensaje folclórico tiene que Vale también destacar que la mayoría de
estar vigente, pero posee un contexto los jóvenes ingresa al instituto con sus
histórico en el cual se manifestaba con tatuajes, y que algunos de ellos cobran una
una estructura significativa homóloga. particular significación en un ámbito, a
Remiten a ese arraigo en el pasado diferencia de otros, aún dentro del mismo
crónicas y posteriormente testimonios sistema institucional de tratamiento de
fotográficos de tatuajes y pinturas faciales conducta.
entre algunos grupos aborígenes argentinos. Sin embargo más que a la repetitividad
Además, las referencias en la muestra de forma o de contenido, este enunciado

Fotografía 6 Fotografía 7
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remite a la vinculación del joven con un to posterior a distintos tipos de humilla-


grupo, en el contexto presente recuperando ciones. Si en el código institucional se
un modo de relación consigo mismo y con los prioriza la palabra a la pelea, en el de los
otros a través de una pauta cultural internos (metacódigo), la pelea es la que da
proveniente del pasado, poniendo en acto su derecho a la palabra. En éste caso se observa
vigencia y arraigo, con lo que establece la una inversión en el nivel de expresión de las
¨tradicionalidad del hecho¨; y agregan: El reglas, ya que en el sistema institucional se
grupo en cuyo seno se produce el va de lo simbólico a lo concreto, en el compor-
comportamiento está determinado por tamiento folclórico, de lo concreto a lo
el metacódigo, pero atendiendo a la simbólico.
dimensión cuantitativa, la extensión Analizando la dimensión espacial,
espacial y la duración del mismo. muchos tatuajes aluden a la identificación
La especificación del concepto de grupo territorial del joven, directamente a través
que realizan Blache y Magariños de Moren- del tatuaje del nombre de su barrio e
tin se centra precisamente en el concepto de indirectamente mediante la inscripción del
metacódigo, en tanto su circulación opera nombre del club de fútbol y el de sus hincha-
como mecanismo de identificación y diferen- das. Esta misma dimensión, a nivel intrains-
ciación entre los miembros. Destacan enton- titucional, manifiesta relaciones particu-
ces, la necesidad de que los integrantes lares que afectan la convivencia. A título de
puedan “producir, percibir, cumplir, re- ejemplo se puede citar que un joven prove-
conocer y valorar” un comportamiento, que niente de provincia de Buenos Aires suele
requerirá entonces de una delimitación tener muchas dificultades para convivir en
cuantitativa, espacial y temporal para el sector, donde la mayoría es de la Ciudad
garantizar la eficacia comunicativa entre sus de Buenos Aires, y dentro de ésta tienen
miembros. En el caso de la población en mayor prestigio los de determinados barrios,
estudio, si bien hemos tomado como tema en la actualidad más representados numé-
central el de los tatuajes, no nos es ajeno que ricamente. Esta situación, válida hoy, puede
el metacódigo se expresa también mediante dejar de serlo, conforme se vayan produ-
otros comportamientos y que éstos nos ciendo movimientos en la población (a causa
permiten delimitar distintos y dinámicos de egresos, traslados o cambios internos), o
grupos, aún dentro de la misma institución. modificándose sus reglas.
El uso de la jerga y de otras pautas institu- Considerando la dimensión cuantita-
yentes (paralelas a las instituídas) que tiva, cabe destacar que el grupo, conformado
regulan la convivencia en los distintos en torno a la circulación de un mensaje parti-
sectores, dan cuenta de su vigencia. Así por cular, no se limita a la población de internos
ejemplo, si a un joven, sus pares le sustraen ni al ámbito institucional, en tanto puede in-
ó “rastrean” sus cosas cuando sale de la cluír a los familiares, amigos y allegados que
celda, deberá responder en el comedor con comparten la significación del metacódigo.
la siguiente actuación: apagar el televisor y Respecto a la duración del metacódigo
“pararse de manos” o sea invitar a pelear, podemos confirmar que el aprendizaje de la
“boquearla” (insultando, provocando, bus- práctica del tatuaje ¨se produce por sucesión
cando la reacción del otro). Esto implica y sustitución de quienes asumen el rol de
enfrentar al grupo exigiendo la devolución, transmisores”, poniendo énfasis en ¨quienes
y deberá pelear de manos con quien se antecedieron en la actividad que generó ese
responsabilice. Este despliegue y la pelea comportamiento¨.
son, desde su código, inevitables, ya que se El ya citado Leschiutta (1996), destaca
juega el prestigio personal, siendo secundario que la cárcel recibe, trasmite y produce ya
el hecho de ganar o perder en ella. No pelear sea motivos de tatuajes o su práctica, la
implica “no tener derechos” (a vivir con el técnica y el estilo de vida y explica que
resto) y vivir “refugiado” (en su celda) sin llegan a la cárcel, individuos ya tatuados que
participar de las actividades ni espacios están en condiciones de trasmitir la técnica
comunes, además de justificar el sometimien- de ejecución 19 .
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En nuestro caso, duración, y extensión textura, el tipo de trazo ó su proximidad con


espacial se confirman en el tiempo de otros.
relevamiento de datos que venimos Estamos atentos a que el uso consciente y
realizando, pudiendo constatar la trasmisión el uso inconsciente de los signos tatuados,
de motivos y técnica a través de las se interpenetran en la producción de sentido;
fotografías y del relato de varios jóvenes, de allí la importancia en recuperar este
cuando señalan que se los realizó un amigo archivo, huella de un pasado, muchas veces
del barrio que “tiene la maquinita”, o que lo paradojal 20 y generalmente traumático.
vio en otro muchacho, o la observación de Observamos que la situación social de ex-
que también los poseen algunas madres, clusión, tiene su equivalente en la estructu-
novias y hermanas, en el contexto más ra impugnadora del contenido del motivo
inmediato. tatuado, su correspondencia en la agresión
En cuanto a la duración del grupo, está de la “textura” adoptada y un uso contextual
inicialmente condicionado al período de múltiple, ya que, si por una parte otorga
institucionalización, pudiendo o no pro- identidad y pertenencia a un grupo que in-
longarse en el afuera. Si bien se trata de un cluye a su portador, por otra, provee de una
grupo que se va configurando en la diferenciación social, con la que se distancia
internación, muchas veces sus integrantes y recorta del resto social por la “fachada” que
parten de un conocimiento previo, o de muestra, obteniendo con este comportamiento
amistades que sirven de referentes, cir- específico un beneficio secundario o prima-
cunstancia que puede facilitar la integración rio al cobrar una posición de poder, desde
o el rechazo. una presencia amenazante.
Sintetizamos entonces que: el tatuaje en
Conclusiones provisorias adolescentes en situación de alto riesgo
social:
Al analizar los tatuajes desde un punto · Trasmite conflictos que el joven padece
de vista folclórico, podemos advertir que ha consigo mismo, de relación con los otros y
obrado en distintos tiempos y culturas, como con la ley (mismidad, otredad y alteridad).
signo de individualización personal y de · Remite a situaciones personales y grupales
diferenciación social. Muchas veces ha sido no resueltas.
rodeado con connotaciones estigmatizantes, · Constituye un recurso artístico, por medio
pudiéndose recordar en este sentido que, del cual expresa un mensaje de alto valor
para los antropólogos de la escuela simbólico.
lombrosiana, estar tatuado era ya em- · Es una forma expresiva tradicional, y
blemático de una predisposición a la concreta, que si bien estigmatiza a su
delincuencia. No obstante, y superado este portador, lo incluye en un grupo social.
prejuicio, queremos poner de relieve, la · Permite un abordaje multidisciplinario, al
competencia de los jóvenes de nuestra mismo tiempo que un análisis inter-
población en estudio, quienes han logrado disciplinario y un tratamiento transdi-
codificar un mensaje, valiéndose no sólo de ciplinario, necesarios para acceder al
signos tumberos, sino también recreando conocimiento de las particularidades del
motivos artísticos, a través de los cuales joven y su grupo de identificación y trazar
pueden inscribirse como sujetos, exponiendo proyectos de recuperación social eficaces
su situación de vulnerabilidad social ante y efectivos.
una sociedad que les resulta distante . · Reúne las características definidas en los
Asimismo deseamos poner en valor, la “Enunciados fundamentales tentativos
intención estética, artística y comunicativa para la definición del concepto de
expresada en los diseños tatuados, que hacen Folclore”, en tanto su calidad de mensaje,
que aún aquellos motivos más abstractos y permite una interpretación múltiple
codificados tengan una impronta perceptiva relacionada con el metacódigo vigente, lo
tal que permite individualizar a su portador que a su vez remite a la conformación de
como sujeto que es, único e irrepetible, ya distintos grupos, identificables por su
sea por la parte del cuerpo tatuada, la comportamiento diferencial.
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Notas
1
Hourquebie, N.E. (2003) Revista de Investigaciones importante gorro, en cuyas borlas alterna el motivo de
Folclóricas nº 18. www.investigacionesfolcloricas.com los 5 puntos con las iniciales de su nombre propio.

2
Concepción triádica del signo de Charles Sanders 13
Serie de Folklore nº 1: 6.
Peirce.
14
Nº 1, septiembre 2000. Realizada por jóvenes
3
Hourquebie (2003). op. cit. mujeres internas en el Establecimiento asistencial
Ursula Llona de Inchausti de Capital Federal.
4
Escrache: tatuaje tumbero. En la actualidad es un
término utilizado denotando situaciones de resistencia 15
Alan Dundes (1988) Textura, texto y contexto. En:
y creación de nuevas formas de existencia, donde se Serie de Folklore nº 1, Buenos Aires, U.B.A.
producen y ejercitan concepciones autónomas a las del
poder, en cada uno de los ámbitos de la vida. Cobra en 16
Paul Ricoeur (1999: 19) “la memoria colectiva sólo
algunas oportunidades un sentido asimilable al de consiste en un conjunto de huellas dejadas por los
“estigma” utilizado por Erving Goffman (2001:13), en acontecimientos que han afectado al curso de la historia
tanto conlleva una asignación disvalorativa de su de los grupos implicados que tienen la capacidad de poner
portador. en escena esos recuerdos comunes...”.
5
Lo esotérico se aplica a lo que un grupo piensa de sí 17
Leschiutta, Pierpaolo (1996: 80-100).
mismo y a cómo supone que otros piensan de él. Lo
exotérico es lo que un grupo piensa de otro y lo que 18
Diario La Nación 6-7-04, pág. 26; Revista Viva. La
piensa que otros grupos piensan que él piensa, revista del diario Clarín, 27/7/03, pp.24-32; La Nación
conceptos desarrollados en “El factor esotérico-exotérico Revista: 9-2-03, pp.:30-31; Conozca más, nº 78,1995;
en folklore”, William Hugh Jansen (1988). Rolling Stong, Año 6, julio 2003; La Nación, 6 de junio
6
2004, pp. 26; La Nación (Suplemento de Turismo),
Peirce incorpora al interpretante en la relación de
Sección 8 , 30 de junio 2001. Revista Hombre (2º edición)
representación, ya sea de íconos, índices o símbolos. Año 1 nº 1, agosto 2003 www.hombre.uol.com.ar.
7
Hourquebie (2003), op.cit. 19
Señala Leschiutti que es suficiente un alfiler, una
8
Manuel Dannemann: bien propio, común, aguja de coser y materiales colorantes para insertar
aglutinante, representativo. bajo la piel el negro de humo, producido por la rayadura
de una pared ahumada, papel quemado, polvo de carbón,
9
Temática desarrollada en el artículo ya citado, o de ladrillo. Luego, pinchar y frotar con el colorante,
publicado en la Revista de Investigaciones Folclóricas siguiendo el dibujo previamente trazado; o bien, mojar
nº 18, 2003. la aguja (o elemento punzante improvisado equivalente)
en el color e introducirlo en la piel, mediante
10
Paul Ricoeur (1999: 26). pinchaduras (no por frotamiento).

20
11
Solidario: adherido o asociado a la causa, empresa Siguiendo el modelo estructural que aplica Dundes
u opinión de otro. En: Diccionario Enciclopédico al estudio de las adivinanzas, observamos que algunos
Abreviado Espasa Calpe (1945) T.VI, Buenos Aires. motivos tatuados se aproximan al tipo oposicional, ya
que ponen en relación dos partes que no están
12
Letra M en cuyos extremos se observa remarcado relacionadas. Así los tatuajes que muestran las dos
un punto. Encubre el motivo originario de los 5 puntos. máscaras que representan en el teatro la comedia y el
Vampiro realizado con líneas geométricas y designado drama, motivos de payasos con risa irónica; un bebé
por el joven como ¨vampiro tribal¨, en cuyos extremos y con una pistola en la mano, un santo fumando “porro”,
centro se disimulan los 5 puntos. Arlequín con dan cuenta de situaciones paradojales.

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Abordaje integral desde la literatura


y la lingüística de fenómenos tradicionales
de transmisión oral
Marisa Villagra *

Proveniente del campo de la Literatura y de la Semiótica del Discurso, así como de


la Pragmática, e identificada con las nuevas orientaciones del amplio campo de
las investigaciones de nuestras tradiciones vivas o muertas, escritas u orales,
procuro desentrañar las estrategias que los diversos grupos de nuestra realidad
han construido en forma individual y colectivamente para subsistir al constante
peligro de agresión de sus identidades socio-culturales. En consecuencia, me en-
frento a la tarea de integrar metodologías y técnicas, tanto de registro, como de
sistematización del material obtenido en trabajo de campo y metodologías y técni-
cas de análisis procedentes de numerosas disciplinas que contribuyen a la investi-
gación folclórica. Asimismo, intento incorporar procesos de tecnologías actuales
al trabajo de registro de material, de tal modo que el acopio del mismo resulte de
utilidad no sólo para mi investigación, sino para la de otros estudiosos, al ilustrar
en forma más completa y detallada los motivos de narrativa oral que aparecen en
el discurso llevados por impulsos autobiográficos, grupales y colectivos, o bien a la
inversa. El análisis de la estructura simbólica y la multiplicidad de variantes y
versiones son una fuente inagotable de significados implícitos y de estrategias de
autoprotección.
Palabras clave: Semiótica, tradiciones verbales, interdisciplinariedad, identidad,
oposición complementaria.

Introducción

Para ejemplificar la búsqueda mencionada Glosando a los autores que se citan en este
anteriormente me parece oportuno relatar párrafo, el rescate, considerado una nueva
ante este Simposio la forma en que he disciplina, con sus objetivos y métodos
trabajado para la recepción de mi título de propios, si bien ha nacido íntimamente ligado
PH. Licenciat, dentro de la Carrera de a la problemática arqueológica, se ha
Doctorado en la Universidad de Estocolmo, extendido en la actualidad a otras dis-
Suecia, en el Departamento de Español y ciplinas. Desde un punto de vista amplio,
Portugués, bajo la dirección del Profesor Lars rescate equivale a salvataje y preservación
Fant, perteneciente a dicho Departamento 1 . del patrimonio cultural autóctono amenazado
Cada uno de los pasos seguidos en las por el crecimiento explosivo de las culturas
diferentes etapas de la investigación de Tesis urbanas, como consecuencia del desarrollo
ha respondido a metodologías y técnicas industrial (Lundström 1988). Desde esta
provenientes de diversas disciplinas. Por lo primera época hasta el presente han
tanto, la descripción detallada del trabajo sucedido cambios desmedidos de las políticas
realizado desde la documentación del internacionales que influyen sobre este
material hasta la edición de los relatos es campo. La imposición del modelo neoliberal
compleja 2 . por parte de los países fuertes del Norte ha
La tarea en su conjunto se ha llevado a convertido el rescate y salvataje en un
cabo con una perspectiva de rescate y verdadero robo y atentado contra el
revitalización de la palabra en el medio patrimonio cultural de la humanidad, entre
donde la misma se produce. otras cosas.

* Universidad Nacional de Tucumán. Universidad de Estocolmo, Suecia. Correo electrónico:


marisavillagra@hotmail.com
R.I.F. 19, 2004 Página 79

Por otro lado, los hechos difusos, las En cuanto a la cultura oral y sus diversas
ausencias injustificadas, los silencios, las producciones, el rescate en Argentina,
muertes insólitas, en fin, los grandes presenta, desde el principio, una línea de
enigmas y paradojas de la humanidad, se investigación cada vez más preocupada por
inscriben en el tiempo y en el espacio el estudio exhaustivo del medio donde se
particulares como vacíos que necesitan, tarde desarrolla la cultura amenazada; al mismo
o temprano, colmarse de palabras, imágenes, tiempo manifiesta verdadero interés por el
movimientos, colores, sonidos. Rescatar esas logro de modelos de clasificación y análisis
incógnitas significa, entre otras cosas, que surjan del propio material y respondan
recorrer el pasado desde el presente: des- a la dinámica sociocultural de los grupos
andarlo. Este movimiento conlleva el hecho inmersos en el mundo de la oralidad. Si bien
de replegarse hacia el escondite de los otros. se notan diferencias entre los precursores y
Transitar por espacios donde han trans- los grupos que les siguieron, reconocemos su
currido vidas ajenas, voces de otros. El invalorable aporte (Encuesta Nacional del
pasaje de un mundo a otro implica una visión Magisterio 1921; Carrizo 1926, 1933, 1935,
de un mundo posible; lo que podría haber 1937, 1942; Chertudi 1978; Vidal de Battini
sido. Como toda versión, es una traducción, 1980-1984; Agüero 1972; Palleiro 1998;
una superposición de palabras individuales
Cortazar 1965, 1970; Kusch, 1986; Golbert
o grupales sobre un discurso pre-existente.
de Goobar 1975; Cipoletti, 1983; Colombres,
Un discurso que es considerado la imagen
1984, 2000; Losada y otras, 1984; García y
del Otro, es decir, de un determinado grupo,
Rolandi, 2000). Seguramente me quedo en
comunidad o sociedad.
deuda con muchos investigadores que han
En este afán por terminar con los altillos,
realizado tarea idéntica a los nombrados, por
rompo el silencio y doy una imagen y una
lo que pido desde ya disculpas. En torno a
voz a un enigma. Lo personifico. Al llenar
esta problemática se discuten igualmente
de contenido el vacío en un tiempo y espacio
políticas y programas de revitalización
determinados, le adjudico una historia. Dicha
manera de historizar la pérdida y de dotar lingüística y cultural. Por rehabilitación se
de sentido el vacío, conlleva un acto basado entiende «un conjunto ordenado de acciones
en la memoria: «Quien dice memoria, afirma encaminadas a frenar la desintegración
Eva Giberti (1988) dice narración; se puede paulatina o acelerada de los sistemas
narrar con la palabra y con la imagen y lingüístico-culturales de los pueblos
también seleccionando hechos o mostrando indígenas, a la vez que estimular su
su totalidad, lo que importa es narrar». supervivencia y desarrollo integral, según
Como se puede apreciar en estas palabras, sus propios cánones» (Comité sobre Políticas
para Giberti el concepto de narración va de Revitalización Lingüística de Michoacán
ligado a una memoria que moviliza al sujeto. 1987: Anexo, Stroppa 1992).
Es decir, lo lleva a entrar y salir del pasado Para poder transmitir el fenómeno verbal
con el fin de recuperar los datos que le en casi su total complejidad, procuré en-
facilitarán la evaluación del presente. La contrar una forma de trabajo de campo que
memoria activa permite reclamar la iden- me permitiera documentar, trasvasar de
tidad perdida o alterada y se opone al olvido medio y presentar por escrito las narraciones
de lo que ha sucedido en el pasado reciente orales, manteniendo su forma lo más cercana
o lejano. Un pueblo que recuerda no es a la original. Por tal razón, me incliné por
manipulable, sino que permanece alerta, una metodología interdisciplinaria que,
dice Eva Giberti en el mismo trabajo citado. siguiendo el modelo de los estudios cuali-
Paralelamente se podría sostener que un tativos, parta de una convivencia con los
pueblo desmemoriado necesita revitalizarse habitantes del lugar y tienda a la com-
y reciclar sus recuerdos para poderlos contar prensión de la narración oral como un
a las próximas generaciones. Por ello, el fenómeno socio-cultural (Patton 1983:19). En
rescate cultural se presenta como un proceso tal sentido, la lectura y comprensión de los
sustancialmente revitalizador. Recicla la autores abajo citados, me permitieron
memoria del sujeto y de la comunidad a la entender que cultura es el conjunto de
que se dirige. percepciones, representaciones e inter-
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pretaciones que un individuo construye en transformado por ello en el centro de la vida


relación con el medio social que le rodea. Por comunitaria y en las encargadas de
tal motivo incluyo en esta definición las administrar el mundo simbólico y de
estrategias que éste usa para trasmitir transmitir los conocimientos tecnológicos
verbalmente tales construcciones, de acuerdo ancestrales. Esto ha llevado a que en torno
con sus características sociales y trans- a la figura femenina se haya acumulado un
formaciones que observa en la vida cotidiana valioso caudal de estrategias 4 de super-
(Kristeva 1981; Greimas 1982; Luria 1987 y vivencia y de conocimientos que no existen
Lotman 1989). formulados ni sistematizados explícitamente
En el trabajo de documentación he por escrito. El hecho de documentarlos podría
utilizado los métodos de la etnografía resultar de sumo interés no sólo para este
moderna, entendida ésta no sólo como una trabajo, sino también para otros, enmarcados
ciencia descriptiva y auxiliar, sino también en programas de rescate cultural (Portilla
como una actitud de los investigadores. 1976).
Según esta concepción, el comportamiento En los relatos que he seleccionado para
del investigador está íntimamente ligado a editar han participado un total de 19
la experiencia antropológica y forma parte narradores, todos comuneros de Amaicha y
de esta metodología (Cresswell-Godelier Colalao del Valle, dedicados principalmente
1981:59-60). Vista así, la etnografía se al trabajo agrícola y ganadero, tanto en las
presenta como un proceso de traducción parcelas individuales como en las que se
cultural y de comunicación interactiva trabaja de mancomún. Los nombres de estas
natural entre el investigador y el grupo personas, edad y lugar de encuentro figuran
(Maillo-Castaño-Rada 1993:18). en la dedicatoria de la publicación del
He practicado en parte la observación estudio realizado bajo el título Ronda de
participante, al convivir con diversos grupos Voces. Sin embargo, al transcribir los relatos
de habitantes de la Comunidad de Amaicha y textualizarlos he decidido mantener en
del Valle en dos trabajos de campo 3. Para la secreto las diferentes identidades 5 .
reunión de los materiales he dado prioridad En cuanto a la conversación en sí misma,
a la observación minuciosa y detallada, por ha sido de gran utilidad el método antro-
lo que he dejado el uso de interrogatorios y pológico señalado por Cresswell-Godelier
análisis de documentos como recurso (1981), ya que prescribe un acercamiento al
complementario (Maillo-Castaño-Rada fenómeno de estudio que consiste en ir de lo
1993:37). cercano a lo lejano, de lo particular a lo
La convivencia como herramienta de general, de lo concreto a lo abstracto. En fin,
observación participante me posibilitó un de la herramienta al concepto.
contacto más profundo y espontáneo, tanto La conversación, como técnica de reco-
individual como grupal. También me permitió lección de datos, me ha permitido conocer a
captar de forma natural, no sólo el proceso la gente desde la perspectiva de su vida
de la producción de narraciones, sino cotidiana, lo cual me ha facilitado la
también el momento, el contexto y el ritmo comprensión de sus costumbres, creencias y
de la vida colectiva. forma de expresión.
Desde mi perspectiva de trabajo, la La presencia de más de un participante
elección de puntos geográficos dentro de la en la conversación, a menudo dio lugar a la
zona de la comunidad de Amaicha del Valle, modalidad del coloquio espontáneo, en el que
se orientó a las agrupaciones de casas y se introducían diversos tipos de narraciones.
pueblitos diseminados por el área, que abarca Así advertí que después de un planteamiento
más de 10.000 hs. Al plantearme la elección temático general se incorporaban al discurso
de la variedad de sexo y edad, he dado relatos en los que era frecuente la aparición
prioridad a los adultos y preferentemente al o desaparición de seres que atemorizan al
grupo de mujeres. Considero que el aporte caminante o a la persona que siente la
femenino es fundamental en este caso, pues soledad imponente de los cerros 6. La consulta
las mujeres han sido tradicionalmente las de material específico, me indujo a anotar
que han permanecido en el lugar y se han ideas que redacté en forma de preguntas.
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Con relación a la transcripción y siste- mayor frecuencia y regularmente en los


matización del material oral recolectado, lo relatos.
primero que se desprende de la observación El montaje corresponde a la recons-
del mismo, es que cobran tanta importancia trucción de las narraciones. He buscado
los participantes de la situación de narración reacomodar en torno a las figuras arriba
(persona que narra y auditorio que mencionadas, tanto los períodos narrativos
interviene en la narración) como el contexto enunciados como determinados elementos
(las circunstancias concretas de la con- expresivos y partículas narrativas sueltas.
versación en sí y de los hechos que ocurren Al dar forma escrita al montaje he reem-
paralelamente). Para la recopilación del plazado los signos de notación por los
material he recurrido a la utilización de un ortográficos. Siguiendo el discurso, he
grabador profesional con micrófono direc- respetado el orden y la forma de los
cional. Seguramente si en la actualidad elementos, así como el uso del léxico tal cual
debiera realizar un estudio semejante, fueron grabadas.
usaría recursos técnicos más avanzados que Esta modalidad, observada en el trabajo
me permitieran captar al mismo tiempo de los investigadores anteriormente citados,
imagen y voz, pues, como acto de habla, el me ha permitido reproducir la asis-
lenguaje necesita ser documentado inte- tematicidad del habla observada en relación
gralmente. directa con las necesidades del hilo
Por otra parte, la narración oral constituye discursivo, la afectividad impulsiva del
un planteamiento enunciativo que favorece hablante, los gestos, los silencios y las
la participación activa del auditorio. Esta condiciones del contexto en el que se ha
característica dota al conjunto de las generado la conversación. Para evitar
narraciones orales de un carácter colectivo confusiones al lector, sólo he empleado el
y de una multiplicidad constituida por la signo ‘ correspondiente a apóstrofe, para
superposición de tantas cadenas habladas palabras que están pronunciadas, transcritas
como participantes haya. Para el tipo de y/o escritas incompletas. Para facilitar la
metodología de recolección que elegí no comprensión he considerado necesario
existe, en consecuencia, una cadena restaurar, en algunos casos, los fonemas “s”,
narrativa que proceda de un solo centro “r” y “z”.
emisor, sino diferentes secuencias narrativas No he reproducido mis intervenciones bajo
entrelazadas que, no obstante, forman un forma de preguntas debido a que no he
conjunto consistente. Estas apreciaciones recurrido a los cuestionarios, sino sólo
afectan no sólo la forma de transcripción a cuando, llevada por las circunstancias de la
realizar, sino también la reconstrucción de propia conversación, se hacía absolutamente
las narraciones orales. imprescindible introducir alguna interro-
Para reproducir la forma de hablar de la gación. A ello habría que agregar que la
comunidad he recurrido a los signos de participación activa del auditorio quiebra el
notación que he sintetizado del aporte de hilo narrativo mediante la interpolación de
diferentes autores (Criado de Val 1980; Fine otros relatos, diversos comentarios y
1984; Canellada-Kuhlmann Madsen 1987; aclaraciones. Este encadenamiento borra los
Vigara Tauste 1987; Tedlock 1990). límites entre una y otra voz de la narración,
En la primera transcripción he elegido un de modo que resulta difícil saber donde
tipo de notación que sigue el principio de la comienza y termina cada subunidad na-
partitura para indicar la simultaneidad y rrativa. A esto se une la presencia constante
variedad de voces, cuando la narración se del dice, diz que, dicen, lo cual evidencia el
ha desarrollado en base a conversaciones aspecto polifónico del discurso.
entre dos o más personas. Por estas razones, considero el conjunto
Para reconstruir el material narrativo de las voces de los narradores como la voz de
transcripto he recortado secciones del ma- la comunidad, lo que me lleva a considerarla
terial y he dado preferencia a las secuencias como el sujeto de los relatos, a pesar de los
de tipo narrativo en torno a las repre- individuos particulares que intervienen en
sentaciones mitológicas que surgen con esa ronda de voces. Por lo dicho ante-
Página 82 R.I.F. 19, 2004

riormente, evito recurrir a indicaciones de presente; los hechos son repetibles. Para este
entrada y salida de narradores, como así grupo Chertudi usa también la denominación
también a acotaciones de voz (quién habla) inglesa belief legend puesto que la creencia
y destinatario (a quién se dirige), moda- constituye el núcleo y la razón de ser de la
lidades propias de los textos escritos narración. Además, el par creencia-narración
(narrativos o teatrales) en los que se cuenta puede complementarse con la descripción de
con un autor único que indica el turno de algún tipo de práctica para propiciar a los
salida-entrada y aclara los detalles seres y fuerzas sobrenaturales, defenderse
contextuales. de ellos o bien neutralizarlos.
Para la marcación de ciertos aspectos En este tipo de leyendas, cuando los seres
discursivos he utilizado los guiones, las sobrenaturales se relacionan con los
comillas, los paréntesis, los puntos sus- mortales, el narrador introduce el testimonio
pensivos, los párrafos y finalmente, las letras de algún conocido o familiar para asegurar
iniciales de tamaño grande y grueso. la veracidad de lo relatado. En estos casos
En cuanto a la caracterización, agru- (y sucede también en el material recogido en
pación y ordenamiento de los relatos, el Amaicha del Valle) se llega a utilizar el
primer paso fue tratar, a manera de término “historia” para reafirmar esta
discusión, los aportes de las diferentes intención. En tal sentido Ramos (op.cit.32)
escuelas folclóricas en relación con el estudio señala la alusión constante del narrador de
de los cuentos folclóricos, mitos y leyendas. leyenda a las fuentes en la repetición de las
Esto me permitió entender los principios que formas «dice» o «dicen». El uso de estas
han regido la caracterización y agrupación referencias podría ser para esta autora un
de otras colecciones y definir el punto de criterio para diferenciar una leyenda de un
vista propio (Boggs 1930; Aarne-Thompson mito, y una leyenda de un cuento de ficción.
1964; Espinosa 1946; Hansen 1957; Pino Al mismo tiempo, según su contenido,
Saavedra 1960-63; Robe 1963; Propp 1981; procedencia o fuente y actitud, von Sydow
Foresti 1985; Dundes 1964; Lévi-Strauss (1948:866-888) distingue en la leyenda los
1972; Bascom 1965; Méletinski 1981; Ramos «fabulat» de los «memorat».
1988; Golbert de Goobar [op.cit.]; Cortazar Examinando el material documentado en
1965; Nash 1974; Risco Fernández 1987; relación con las diferentes teorías,
Rojas 1986). definiciones, clasificaciones y caracte-
El material que había recopilado en rizaciones expuestas sucintamente, fue
Amaicha del Valle no encajaba en ninguna posible delimitar los principios que han
de las clasificaciones que revisé. Sólo a partir guiado la presente propuesta de agrupación
del sistema general que propone la Inter- y ordenamiento de las narraciones. Sin
national Society for Folk-Narrative (Ortutay embargo, pese a estos aportes más los de
1963) para la clasificación de leyendas Murra (1964 y 1972, Eliade 1992[1955],
folclóricas, es que comencé a encontrar un Nash 1974), en aquella etapa todavía no
hilo conductor. En tal sentido, Chertudi podía encontrar una referencia más
(op.cit.170-171) postula una definición de convincente para la agrupación de las
leyenda y, sobretodo, una separación de las narraciones en torno a las figuras mito-
leyendas argentinas en dos grandes grupos lógicas de Amaicha. Pero el trabajo del
con características bien diferenciadas. El filósofo tucumano Gaspar Risco Fernández
material documentado coincidía más con lo (1987), que con su generosidad habitual me
formulado por la citada investigadora para cediera para mi investigación los originales
el segundo grupo, pues se trataba casi del inéditos, fueron decisivos ya que confirmaron
mismo fenómeno: narraciones referidas a la orientación de mi búsqueda por el lado del
seres y fuerzas sobrenaturales, cuyos concepto de control vertical desarrollado por
poderes siguen actuando en tanto se crea en Murra (op.cit.) para el tipo de control
ellos. La dimensión temporal carece de económico que existe entre los planos
importancia pues el hecho pudo suceder ayer, ecológicos de montaña, valle y llanura. A
sucede hoy y ocurrirá tal vez mañana. Es partir de estos conceptos Risco Fernández
decir que el poder sobrenatural es activo y (op.cit.), estudia la dinámica del pensamiento
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del habitante del Valle Calchaquí en un los «espacios de resistencia» de Moser (1992)
relato de vida de Jerónima Sequeira, una de a la hora de caracterizar los mecanismos
las voces más destacadas del canto vallisto, culturales implícitos. La lectura del material
desgraciadamente hoy desaparecida. La narrativo oral documtado en la comunidad
lectura e interpretación de este material ha de Amaicha del Valle entre 1984 y 1990, y
permitido al citado filósofo tucumano editado en 1994 y 1995, me ha llevado a
elaborar la teoría de la verticalidad ecológico- postular la existencia de un discurso
cultural. narrativo oral simbólico que tiende a
A partir de este punto me dediqué a encubrir realidades particulares en beneficio
estudiar las Crónicas del primer período de de la producción de sentido colectivo. La
la conquista, especialmente las redactadas relación de contradicción que se establece
por mestizos, como la de Pachacuti (1968). entre lo particular y lo colectivo habría dado
Estas lecturas más otras complementarias, como resultado un discurso propenso a
como la obra de Szemínski (1987) me superar el conflicto entre ambos mediante la
abrieron los ojos hacia aspectos fundamen- liberación pasajera de una de estas fuerzas
tales presentes en el material relevado. Es antagónicas. Esta tendencia se exterioriza
así como comencé a ubicar las diferentes incorporando secuencias narrativas, a
representaciones mitológicas en un deter- manera de bloques insertos en el discurso
minado espacio andino, según el lugar donde narrativo global. Las mismas evidencian un
aparecían y las características geográficas marcado predominio de operaciones de
del mismo. Al mismo tiempo observé el tipo reversión.
de relación que se establecía entre ambas En tal sentido, he sostenido en trabajos
dimensiones y los seres humanos. El anteriores (Villagra op.cit.) que narrar es
resultado de esta etapa es la propuesta de ordenar el mundo conforme a cómo se
una base para la agrupación y ordenamiento perciben, representan y relacionan entre sí
de los relatos (Villagra 1995). los seres, cosas o hechos de la realidad. Sin
La etapa de análisis presenta una base embargo, en coincidencia con otros autores
teórica más compleja en cuanto a la pregunta (Gerassi-Navarro 1995:95-105; Hill 1988:1-
de investigación que ha dado origen a este 17; Vansina 1985:27-29, Monticone y otros
estudio en relación con las estrategias [1980]), reconozco que la narración oral
culturales, implicadas en ciertos mecanismos conlleva, además, otras particularidades.
de transmisión verbal que determinados Como todo acto de lengua puesto en práctica
grupos sociales emplean para construir y por hablantes concretos, participa de un
transmitir su identidad. En la búsqueda de espacio y tiempo específicos, cuya concepción
aportes me enfrenté con diversas líneas de varía de acuerdo con la cultura de cada
investigación de diferentes disciplinas que grupo. Pero en la medida que se relatan,
se perfilan como el resultado de posiciones describen y nombran personas, acon-
extremas. Ante esta situación, opté por una tecimientos o lugares pretéritos evocados en
búsqueda interdisciplinaria basada en un relación con un presente común, la narración
enfoque regional y en el rastreo de las adquiere un nivel de proyección más
distintas influencias culturales mediante la abstracto, donde se exponen relaciones con
examinación conjunta de factores objetivos un orden social, político y económico
y subjetivos, y finalmente, de la dimensión singular. Estos recuerdos, al transmitirse por
individual y colectiva. Es así como el estudio repetición a través de la memoria de
quedó planteado como un diálogo entre el generaciones sucesivas, sufren una serie de
presente y el pasado, la conciencia y la transformaciones que a veces vuelven
memoria, el yo y el nosotros, teniendo en irreconocible el modelo original, aunque no
cuenta las nociones de yuxtaposición y se altera su estructura básica (Lévi-Strauss
oposición complementaria aludidas por op.cit.197). Por ello planteé, al igual que
González (1974) y desarrolladas por Ålund Monticone y otros (op.cit.101-110), no sólo
(1994,1991), Randall (1987), Nash (op.cit.) investigar la interacción de las creencias,
y Bastide (1960). También recurrí a las leyendas y cultos autóctonos con los
«regiones de refugio» de Aubague (1986) y foráneos, sino también observar cómo se ha
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llevado a cabo en cada caso la combinación primera instancia su lugar en la orga-


de las representaciones espaciotemporales de nización del discurso (Greimas-Courtés
los mismos, o más bien, como puntualiza op.cit.:77, 342-343).
Gerassi-Navarro (op.cit.:95), las reflexiones
acerca del proceso temporal (pasado versus 1.1. Primera aproximación (A.1)
presente) dentro de un orden social
particular. En este sentido cuento, además, Para la observación y marcación de
con la contribución de Landowski (1988:29- diferentes unidades textuales o narrativas
45;1989:30-46), quien, desde el campo de la se han tenido en cuenta los hechos que se
sociología semiótica desarrolla las nociones narran y los personajes que participan de
de continuidad-discontinuidad en la arti- ellos. En su conjunto el material presenta
culación de diferentes discursos. A la hora una multiplicidad de rasgos culturales. De
de caracterizar los mecanismos culturales primera instancia se observa la afluencia de
implícitos, tuve en cuenta, además, las narraciones individuales, contadas por
nociones de yuxtaposición y oposición diecinueve informantes, en combinación con
complementaria aludidas por González veintiseis versiones de relatos en torno a diez
(op.cit.) y desarrolladas por Ålund (1994, complejas figuras de rasgos antropomorfos
1991) Randall (1987), Nash (op:cit.) y y zoomfos. Las mismas aparecen bajo
Bastide (1960); las «regiones de refugio» de diferentes formas, mezclándose con la
Aubague (1986) más los «espacios de narración de acontecimientos a los que los
resistencia» de Moser (1992). Es así como el seres humanos concretos se enfrentan.
presente estudio quedó adosado al plan-
teamiento de la Tesis de Doctorado que 1.2. Segunda aproximación (A.2).
naturalmente prosigue, como un diálogo Distribución de referentes en las uni-
entre el presente y el pasado, la conciencia dades narrativas diferenciadas
y la memoria, el «yo» y el «nosotros». La
lectura del material seleccionado para ser La distribución de los referentes que
analizado próximamente, me ha llevado a aparecen en las unidades narrativas
postular la existencia de un discurso narra- diferenciadas corresponde a la identificación
tivo oral simbólico que tiende a encubrir de las cualidades, acciones, eventos reales e
realidades particulares en beneficio de la imaginarios, y los elementos particulares del
producción de sentido colectivo. La relación contexto. Los referentes culturales colectivos
de contradicción que se establece entre lo vienen a ser las representaciones que son
particular y lo colectivo habría dado como comunes a los sujetos pertenecientes a una
resultado un discurso propenso a superar el comunidad de representaciones y signi-
conflicto entre ambos mediante la liberación ficaciones.
pasajera de una de estas fuerzas antagó- Partiendo de la consideración del material
nicas. Esta tendencia se exterioriza incorpo- narrativo como un universo discursivo, se
rando secuencias narrativas, a manera de distingue la existencia de dos mundos: uno
bloques insertos en el discurso narrativo individual (MI) que se inscribe en un espacio
global. Las mismas evidencian un marcado y un tiempo en base a las coordenadas
predominio de operaciones de reversión. constatables de hombre y naturaleza. El
Este modo de exploración en el curso del segundo, de carácter colectivo (MC), se
análisis semiótico, permite la reconstrucción manifiesta en la memoria del grupo cam-
sintáctica y semántica del material narrativo pesino-indígena a través del saber empírico,
en una «vuelta hacia atrás», operando compuesto por la magia y los mitos heredados
secuencia tras secuencia en función de la de sus antepasados.
identificación y análisis de conectores
discursivos polisémicos en unidades textuales 1.3. Tercera aproximación (A.3).
obtenidas por procedimientos de segmen- Delimitación de diferentes configu-
tación. Los conectores introducen una o raciones textuales. Clasificación
varias lecturas diferentes. Esta ambigüedad
marca la necesidad de colocarlos entre Esta aproximación busca diferenciar
paréntesis pues no parecen encontrar de configuraciones textuales teniendo en cuenta
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cómo se reflejan en cada mundo las nociones comunidad y fuera de la misma, y la ciudad
de tiempo y de espacio. Por lo pronto, se de Tucumán y de Salta como límites
distinguen en el plano de la narración dos extremos de este recorrido.
tipos de representaciones: las historias de En cuanto a la temporalidad, las HV
vida (HV) y las leyendas memorat (LM) Las plantean una linealidad de secuencias en los
HV toman como referentes a la naturaleza y acontecimientos individuales narrados. Se
hechos que suceden a determinados observa, en cambio, que tal cronología en las
individuos en un momento dado de su leyendas carece de importancia porque la
desplazamiento por el mundo andino. La creencia en las fuerzas y poderes sobre-
influencia de la vida urbana actual se refleja naturales es activa, presentándose los
recurrentemente a manera de interferencias hechos, por tal motivo, de forma recurrente.
sin que por ello aparezcan afectados los El desarrollo temporal de estas leyendas
aspectos esenciales de la vida campesino- implica, en consecuencia, quiebres y co-
indígena. Las LM relatan incidentes nexiones discontinuas, inversiones causales
insólitos, aunque supuestamente verídicos y temporales e incorporación de voces que
debido a que provienen de boca de un testigo, colaboran a modo de fuentes y referencias
de un participante de la acción o de un en este proceso de evocación de escenarios
allegado. Los incidentes que se atestiguan subjetivos, alejados tanto del tiempo en que
en LM se presentan como visiones se relata la acción evocada (el tiempo de
desencadenadas a causa del sueño o del entonces) como del espacio donde tiene lugar
alcohol, o bien como efecto de viajes o la acción de la misma (un más allá de lo
alejamientos. Debido a que los oyentes constatable).
también suelen intervenir con comentarios Con respecto a la clasificación que
pertinentes, es evidente que a través de estas proponemos de las LM en base a la estra-
leyendas se pone de manifiesto la memoria tificación del espacio andino en cuatro
del grupo campesino-indígena. En esta niveles o pisos ecológicos y a la ubicación de
memoria colectiva predomina el saber las diferentes representaciones mitológicas
empírico heredado de sus antepasados, en el mismo, en relación con los lugares
integrado por las creencias en seres y fuerzas donde dichos complejos suelen aparecer (cfr.
míticas (Pachamama y Llastay), lugares Villagra 1995), hemos contado con las ideas
encantados o dedicados al culto del demonio de Eliade (op.cit.). Este autor propone la
y fuerzas que lo habitan o visitan (la noción de una geografía mítica estratificada
Salamanca, el Malo, las Brujas y el en tres regiones cósmicas (Cielo, Tierra e
Uturungo), personas metamorfoseadas en Infierno) enlazadas con un «Centro». Hemos
animales a causa de incumplimientos de usado como complemento los análisis de
pactos con las fuerzas demoníacas (trans- Baudin (1953:201), que plantean que en esta
formados), y personas transformadas en visión indígena global del mundo, el cielo,
animales a causa de relaciones incestuosas la tierra y su parte inferior forman un
o sacrílegas (el Kakuy, el Duende y la conjunto fluido, continuo, homogéneo, sin
Mulánima). límites o fronteras entre los reinos, espacios
En el caso de las HV, los seres humanos y tiempos. También lo que Topic sostiene (en
se mueven por el espacio andino conformado fray de San Pedro 1992 [1560]:41) en
por un horizonte de diferentes capas relación con la cosmología o visión del mundo
ecológicas superpuestas, compuestas por la indígena como una síntesis transcendental
alta montaña, quebrada, selva, monte, pie de las fuerzas que unen naturaleza y
de monte y llanura. En este espacio, el sociedad, a la vez que su pasado, presente y
desplazamiento vertical y horizontal de los futuro. En cuanto a la religión andina,
seres humanos, mediante subidas o bajadas destaca este investigador (ibid.) que en la
y entradas o salidas a diferentes territorios, misma predomina el carácter sagrado de
pone de manifiesto la existencia de límites ciertos lugares naturales por lo que, de
débilmente marcados entre una y otra zona acuerdo con otros autores, el patrón de los
de influencia. Así se detectan los lugares que lugares sagrados es un reflejo del modelo
quedan arriba y abajo, dentro de la religioso o doctrina y, por lo tanto, su estudio
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y el de la mitología asociada a los mismos, de las LM a romper la continuidad del relato


constituye un punto importante de análisis. histórico insertándose a manera de bloques
Es así como aparecen propuestas que aluden en cuyo interior las proyecciones de tiempo
al enfoque de los micro-universos, complejos y de espacio no son periodizables ni
de significación o figuras correlativas que delimitables como las HV.
asumen determinados temas vinculados al Las figuras que aparecen en el espacio de
sistema de valores de la cultura en las LM presentan una alteración a la
particular. Asimismo, las interpretaciones de linealidad y continuidad histórica y a las
Szemínski acerca de la doctrina incaica; las relaciones de contigüidad y distancia
investigaciones de Murra (op.cit.), Nash espaciales que se pueden establecer en las
(op.cit.) y Randall (op.cit.) en torno al HV. Al mismo tiempo las personas de las LM
sistema de ideas, valores y creencias de los también presentan una alteración a los
habitantes de la zona andina, más los modos de actuación de las que aparecen en
estudios de Risco Fernández (1987) sobre los las HV.
rasgos culturales concernientes a los Valles Todo parece, entonces, apuntar a que la
Calchaquíes. De las relaciones que se categoría de tiempo (ahora) integra el
pudieron establecer se han detectado cuatro término contrario de no-ahora (entonces).
complejos mitológicos que han sido colocados Asimismo la categoría de espacio (aquí)
en pisos denominamos eco-culturales, que integra el término contrario de no-aquí (del
primero fueron tres (cfr. Villagra 1995:41- allá), la categoría de persona integra el
42), pero que han sido revisados y ampliados término contrario de no-persona y la
actualmente a cuatro. En consecuencia categoría topológica integra una poste-
contamos con el complejo Pachamama- rioridad y anterioridad.
Llastay, que está situado arriba, en la cima Estas observaciones han permitido
de la montaña, equivalente al piso superior. identificar operaciones lógicas que aparecen
El complejo Malo-Salamanca-Transformados conectadas con un espacio perturbador de las
corresponde al piso intermedio, próximo a las reglas gramaticales, lógicas y sintácticas de
quebradas y barrancos. En el piso medio, en la lengua en que se dice el discurso. Este uso
el corazón de la montaña, se ha ubicado el del lenguaje se puede apreciar concre-
complejo Brujas-Uturungo, cuyos inte- tamente en expresiones verbales parti-
grantes se desplazan tanto vertical como culares mencionadas anteriormente o bien
horizontalmente a través de la Salamanca. en el lenguaje poético, de los sueños o de «los
En el plano inferior, se ha colocado el locos» (cfr. Kristeva, op.cit.:55).
complejo de almas condenadas, Duende-
Mulánima-Kakuy, quienes se desplazan por 1.5. Quinta aproximación (A.5).
el eje horizontal, de Este a Oeste y aparecen Búsqueda de relaciones entre las
respectivamente en lugares cercanos a los diferentes unidades semánticas
ríos, caminos y bosques del pie de monte. detectadas en material

1.4. Cuarta aproximación (A.4). Las observaciones que anteceden plan-


Búsqueda de unidades semánticas en tean relaciones dialécticas entre pares de
las configuraciones textuales conceptos irreductibles. El hecho de trans-
formar las relaciones contradictorias en
Este trabajo es más abstracto porque trata dicotomías, implica una manera de pensar
de captar los conceptos elementales por los definible como la del «tercero excluido». Por
cuales los objetos del mundo son cognos- medio de este mecanismo se reduce «todo lo
cibles. Por medio de estas propiedades se que no es esto, a la negación de esto».
formulan y establecen relaciones de dife- Estudios del campo de la filosofía y de la
rencia o de semejanza entre los objetos sociosemiótica (Trías 1970, 1985, 1991, 1994;
otorgándose como consecuencia valores a los Risco Fernández, op.cit.; Landowski, op.cit.)
objetos comparados. plantean que este pensar dicotómico
La primera diferencia que surge en las corresponde a procesos de contradicciones
narraciones orales en cuestión es la tendencia que utilizan la síntesis como tercer paso
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superador de negaciones marcadas, de invención basada en datos reales y su


diferencias vistas como tal desde el lado del verosimilitud consecuente, es central a la
límite, que corresponde a lo positivo. Desde hora de discutir la validez del relato de
esta perspectiva se espera que la contra- producción oral como hecho literario o bien
dicción dicotómica se supere finalmente como fuente oral histórica. Por otro lado, hay
mediante la obtención de un producto que tener en cuenta que en ciertas culturas
síntesis. De ahí la idea de sincretismo o de se producen discursos donde no hay una
integración de diferentes lenguajes de marcada divisoria entre la verdad y la
manifestación. Dicha integración se esta- mentira, y más aún, que expresiones y
blecería mediante una relación entre dos figuras presentes en forma recurrente en los
términos o categorías heterogéneas, inte- relatos orales de Amaicha del Valle muestran
grándose con ayuda de una magnitud un espíritu de revaloración del invento y de
semiótica que las reúna (Greimas-Courtes, la recreación de la realidad en base a los
op.cit.:380). ingredientes propios del lugar. Este interés
Vista así la esencia del «logos dicotómico», por la recreación, la redefinición de la
desarrollada con algunas variantes en los mentira, la preocupación por la negación de
trabajos arriba mencionados, me planteé si lo que se ha sido frente a la burla de los otros
en el discurso narrativo oral de Amaicha se en relación con las creencias propias,
observa tal marcada divisoria; si de un lado reflejaría, según nuestro modo de ver, lo que
de la frontera se instala el reino de lo Trías (op.cit.) denomina la articulación
idéntico y, del otro, su contraste negativo, el «paradójica». Para el mencionado filósofo
enemigo de esta identidad. Expresiones y esta operación lógica se produce entre las
figuras que aparecen en forma recurrente dimensiones de la creencia y de la existencia,
en el discurso narrativo oral manifiestan una la que suponemos puede ser analizada
preocupación por contar historias del lugar teniendo en cuenta el mecanismo de la
con su «coreografía» correspondiente. Al reversibilidad como procedimiento ligado a
mismo tiempo se evidencia un espíritu de la denegación de un término, o doble
revaloración del invento y de la recreación negación, lo que según Kristeva (1981 II:
en base a los ingredientes propios del lugar 55-93), como ya se dijo, se expresaría
y no de la ciudad. A propósito de esta cuestión mediante estrategias de simulación.
introducimos las palabras de un comunero Para Greimas-Courtés (op.cit.: 49, 106 y
de Amaicha (Villagra 1995:6): «Yo les cuento 379-380) la simulación está relacionada con
a los chicos míos historias que yo te he el camuflaje, al que equipara a una
contado y que a mí también me han contado. operación lógica de negación, la que negando
Si no me acuerdo, invento; pero en mi lo verdadero produce un estado de ocul-
memoria no hay historias de rascacielos./Si tamiento o secreto, que desde una perspectiva
me dicen que esto es mentira, si llegan a sintagmática actualiza la relación de
negar, es negarse a uno mismo, a todo lo que implicación, de tal forma que a lo bello no se
uno ha sido” (Luis Segura 1989). opone lo feo, sino lo peor, lo monstruoso. En
Este párrafo muestra que los hábitos cuanto a dichas estrategias, Randall (1987)
mentales de un individuo como emergente destaca que una de las fuentes para la
de un pueblo, pueden estar muy alejados de comprensión de las ideas y conceptos andinos
los criterios de verdad y razón a los que es el estudio de la lengua desde el punto de
estamos acostumbrados en nuestra cultura vista de sus usuarios en lo que tiene que ver
y sociedad. En la visión del comunero citado, con los juegos de palabras. La conclusión
en cambio, la memoria y los hechos de la vida fundamental de dicho trabajo (op.cit.:271-
común juegan un importante papel como 272) es que el punto de vista andino conlleva
instrumento tanto recreador de la realidad la idea de atar juntos los dispares elementos
como reafirmador de su identidad. Al mismo del universo para comprender su inter-
tiempo, el tema de la mentira y la negación relación. El acertijo, las parábolas y las
aparecen conectados con la búsqueda o adivinanzas serían una de las formas de
descubrimiento a fuerza de ingenio, lo que poner en práctica tal capacidad. Para
nos permite advertir que la mentira como Randall este ejercicio lleva al hablante a
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unir elementos que aparentemente no están que, sin embargo, tienen un significado
relacionados, en base a afinidades que preciso. Al aplicar esta noción al estudio del
exceden los límites del lenguaje lógico. Este lenguaje simbólico iconográfico de la
investigador, tras analizar los diferentes cerámica del N.O. argentino, González
contextos rituales y los juegos de palabras (op.cit.:51-68, 83) individualiza las «figuras
relacionados con ellos, llega a la conclusión anatrópicas», a las que caracteriza como
de que la lógica andina no es lineal en el imágenes reversibles o dobles, cuya segunda
sentido de la lógica occidental y que, por lo significación se evidencia de acuerdo con la
contrario, se desenvuelve en varios niveles posición del receptor. El «depende de cómo
y se extiende en varias direcciones mediante se lo mire» de la sabiduría popular.
asociaciones y conexiones de índole ser- Estas apreciaciones resultan bastante
penteante, llevadas a cabo por caminos sugerentes. ¿Estaríamos, entonces, ante otro
secundarios. Desde esta perspectiva coin- tipo de relación, la de oposición comple-
cidimos con Randall (op.cit.:291) en que el mentaria, señalada por Nash para los
quichua se presenta como un lenguaje trabajadores de las minas de Bolivia?
repleto de significados múltiples, que operan Pareciera que en este tipo de oposición es
en niveles variables y que pueden proyec- posible la permanencia de ambas dimen-
tarse en varias direcciones, y que, por esta siones sin que una anule a la otra, sin que
razón, resulta coherente que en dicha la paradoja se resuelva, manteniéndose
cultura se haya empleado el kipu/khipu, ambas dimensiones en forma paralela y
cuya lógica está basada en la interconexión apareciendo en la superficie según como se
de todos los elementos del universo y en la da el juego de fuerzas en relación al
acumulación de conceptos concatenados que contexto. En lo que se refiere especí-
se reafirman mutuamente en términos de ficamente a los pueblos andinos, la mayor
compatibilidad. Estas relaciones verbales y parte de las investigaciones que se han
cosmológicas existen en otras culturas. generado en torno a este tema, plantean la
Randall (op.cit.:288) menciona los estudios existencia de mecanismos culturales de
de Reichel-Dolmatoff (1971) acerca de la oposición complementaria, en consonancia
tribu Desana de la selva venezolana. A ello con una situación de pluralismo cultural. La
agregamos que también en la época de polémica prosigue sin que se hayan logrado
Homero, antes de que surgiera la filosofía conclusiones definitivas, por lo que conti-
como actualmente es entendida, se usaban núan estudiándose los mecanismos de la
los acertijos bajo la forma de enigmas como cultura andina en cuestión, enfocándola
una vía de acceso a la verdad. Posterior- desde la historia, arqueología, filosofía, arte
mente los sofistas, un tanto alejados de este y literatura. Al parecer, no se trata de una
camino, partían asimismo de un uso oscuro búsqueda peregrina, sobretodo si tenemos en
del lenguaje y recurrían al argumento cuenta que en países con un alto porcentaje
aparente con el fin de defender o persuadir de migración, como es el caso de Argentina,
lo que era falso a los ojos de los otros. Este se han producido fenómenos culturales de
procedimiento cayó en desgracia desde los tipo popular como el circo criollo, el sainete o
tiempos de Sócrates, manteniendo hasta hoy el teatro grotesco, equiparables a un en-
el tinte despectivo de «sofisticado» como cuentro de culturas, donde las diferencias se
equivalente a todo acto de adulterar lo que mantienen sin resolver en una zona
se considera el modelo original y presentarlo fronteriza, al borde de la ironía, la parodia,
bajo una forma falsa, cuando en realidad se la policromía, el juego del doble código, el
trata de un dicho o conjunto de palabras de lenguaje desestructurado y el vaivén entre
sentido artificiosamente encubierto para que la conciencia y la ensoñación (Villagra 1995).
sea difícil interpretarlo (Arriaga 1979). En el campo de la literatura de ficción,
González (op.cit.:14), se refiere a los también se habla de un discurso desde el
keennings del lenguaje metafórico de la margen. Sarlo (1995), por ejemplo, al
antigua poesía nórdica, los que remitirían, analizar la obra de Borges, plantea la
según ambos autores, a un complejo «estética del margen» refiriéndose a la
simbolismo que se expresa en frases construcción consciente que este escritor
consideradas metáforas de metáforas, pero realiza de un imaginario compuesto por
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elementos pertenecientes a mundos y tiempos esta línea de investigación indagando en la


distintos. Según Sarlo (op.cit.) la ironía y el realidad dividida el juego de los espejos de
desvío del saber popular, que podía verse en la memoria de un pueblo que pudo mantener
los filigramas de los carros porteños, con su su identidad cultural a pesar de los procesos
significado huidizo y discontinuo, inspiraron de modernización que se introdujeron en su
a Borges para adoptarlos y reimplantarlos vida cotidiana, y que hoy, más que nunca,
en un discurso de cruce de cosmopolitismo y su joven generación defiende los ancestrales
criollismo. En este llamado «ideologema del principios y conceptos acerca de la verdad y
doble», la traducción y la versión ocupan un la mentira, la realidad y la fantasía, la
lugar preponderante. ciencia, religión y creencia, la libertad y la
Los antecedentes hasta aquí enunciados, justicia, la sociedad, sexo y familia y la
nos llevan a considerar lícito proseguir en continuidad y el cambio.

Notas
1
El trabajo de investigación se ha publicado y defen- de las técnicas particulares y las prácticas metodológicas
dido en el año 1995 con el título: Ronda de voces. Edi- que permitirán las enmarcaciones específicas (1983:39-
ción comentada de relatos orales documentados en 40).
Amaicha del Valle, Noroeste Argentino, 1995,
5
Estocolmo, Ed. Universidad de Estocolmo. Esto responde a la intención de evitar cualquier
tipo de enfrentamiento que pudiera surgir entre los
2
Los relatos son tratados en este estudio como un miembros de la comunidad de Amaicha del Valle en
discurso narrativo, resultado de la interacción entre los relación con los comentarios vertidos en los relatos.
participantes de la situación de narración (narrador,
auditorio e investigador) en un contexto determinado, 6
Estos seres o, llamados también “figuras mitoló-
integrado por planteamientos enunciativos de carácter gicas”, han sido denominados “figuras transfor-
colectio y múltiples secuencias narrativas entrelazadas, macionales” por Alberto Rex González (1974) quien es-
las que, no obstante, forman un conjunto consistente. tudió las figuras duales de las cerámicas realizadas por
El término relato también se utiliza en esta oportuni- los antiguos pobladores de los Valles Calchaquíes. Se
dad para designar el discurso narrativo de tipo figurati- entiende por “figuras transformacionales” las imáge-
vo constituído por figuras, también denominadas figu- nes antropomorfas y zoomorfas que aparecen y desapa-
ras mitológicas, que cumplen determinadas acciones en recen en forma recurrente bajo diferentes aspectos,
un universo cultural propio (Greimas-Courtes, 1982). debido a las necesidades específicas de producción de
3
El primero abarcó de diciembre de 1984 a abril de sentido. Las mismas implicarían, según González, un
1985; el segundo, de octubre de 1989 a enero de 1990. modo de operar que pone en marcha otro nivel de signi-
ficación, basado en la representación de estrategias de
4
Según Patton, la estrategia es un plan de acción preservación y transmisión de la identidad socio-cultu-
que permite una dirección básica; guía para la selección ral, frente al avance de culturas extrañas.

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Página 92 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:92-96 (2004)

La incidencia del contexto en la práctica


del payador rioplatense
Ercilia Moreno Chá *

La tradición poética-musical mantenida por los payadores en el Río de la Plata


a lo largo de más de dos siglos, ha conocido diferentes situaciones de contexto a
las que ellos debieron adecuar su modalidad de expresión y su mensaje. En los
momentos precisos y de la forma adecuada, ellos salieron a la conquista de
nuevos escenarios y accedieron al campo de la literatura y de los medios de
comunicación masiva. Esa versatilidad y la capacidad de transmisión de su
quehacer a las nuevas generaciones posibilitaron que esta tradición se haya
mantenido vigente hasta el presente.

Palabras clave: payador, contexto, oralidad, improvisación, auditorio.

En los países del Plata, el antiguo y Desde esa fecha de comienzos del siglo
universal fenómeno de la improvisación XIX, este trabajo intentará seguir el
poética cantada está representado en la quehacer del payador hasta nuestros días a
figura del payador, cuya práctica podemos partir de diversas fuentes escritas y la propia
rastrear tanto en Uruguay como en vertiente de los payadores con los que
Argentina a partir de las citas del cronista venimos trabajando, examinando cómo este
Concolorcorvo (1773). Claro es que aquellos género se fue adaptando a los diversos
gauderios que sacaban coplas “de su cabeza”, contextos de cultura y situación.
no eran todavía mencionados como pa- Sabido es que la actividad del gaucho
yadores. Años más tarde, en 1821 el término cantor era frecuente en boliches rurales y
“payador” con el mismo sentido de cantor que pulperías, frente a un público familiarizado
improvisa sus versos aparece en la poesía con su presencia, que buscaba las noticias
de Bartolomé Hidalgo. Y es justamente del momento y también el esparcimiento a
Hidalgo -poeta, político y militar que se través de su canto descriptivo y lírico. El
autodenominara payador y desarrollara su payador era un gaucho más, que desa-
vida entre Montevideo y Buenos Aires- quien rrollaba las tareas rurales propias de su
adopta temática, vocabulario y estructura de zona, pero que se distinguía por su capacidad
los cantores anónimos que poblaban nuestros de improvisación a pedido de temas re-
campos. Gran difusión adquiere este tipo de queridos por los parroquianos, a la vez que
poesía por su impresión en hojas sueltas y la entonaba canciones y danzas de su
conmoción que significó la gesta eman- conocimiento. Cada tanto se producía el
cipadora de los jóvenes países del Plata. encuentro de dos de ellos, lo que daba ocasión
Aparecen en su producción los temas de la a la payada de contrapunto con la con-
libertad, la justicia social, y la unidad siguiente confrontación de méritos y
latinoamericana que se mantienen vivos acrecentamiento o disminución de su
entre los payadores hasta la actualidad. prestigio como payador, lo que también

* Instituto Nacional de Antropología. Correo electrónico: moreno.cha@sion.com


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continúa hasta hoy. No cobraba por su namientos que son expresados en el canto
actividad sino que recibía como paga del payador casi hasta fines del siglo XX
alojamiento y comida. (Moreno Chá 2002).
Pero su canto de esparcimiento se volvió Pero la que colocaría la figura del payador
filosa arma política ya desde 1807, fecha en en un grado de visibilidad mayor a nivel
que Montevideo y Buenos Aires sufren las nacional e incluso internacional sería la
primeras invasiones inglesas. Más tarde, la literatura, a través de las figuras emble-
gesta emancipadora rescata algunos de los máticas de Santos Vega y Martín Fierro que
muchos nombres de payadores que azu- fueran seguidas por otras de menor peso.
zaban el ideario de lo pueblos del Plata. Ambos payadores toman diferente perfil, y
Es éste el payador militante, cuyo canto son ubicados por sus autores en momentos
resuena en vivacs, campamentos y boliches, históricos distintos. Vega es tomado por vez
dando cuentas de las actividades del día. Su primera por los versos de Bartolomé Mitre
canto continúa siendo descriptivo, pero ahora (1838) y de ahí en más por numerosos
está imbuído de un carácter épico en el que autores que lo presentan -en verso o prosa-
se ensalzan los triunfos obtenidos y las como un personaje romántico que describe
figuras de quienes se destacan en el mando minuciosamente el ambiente pampeano que
o la lucha. Del mismo modo, ellos acompañan lo rodea.
todas las luchas por la Organización Martín Fierro (1872) en cambio, es el
Nacional. La prensa se hace eco de este canto payador que denuncia y que resiste; encarna
que va llegando de la mano de las luchas al gaucho que es objeto del relato y sujeto
entre unitarios y federales y comienzan a del canto. Posee una clara linea de
aparecer en la década del 30 una notable ascendencia con el canto payadoresco, lo que
cantidad de periódicos, a veces tan sólo de queda expresado por el propio autor en su
una hoja, que se conocen como “de estilo “Carta a los lectores” de la 8va. edición:
payadoresco”. En ellos tienen lugar, además “Martín Fierro no sigue ni podía seguir otra
de una ideología muy marcada, una muestra escuela que la que es tradicional al inculto
de lo que es la poesía de ese momento, a payador” (Cortazar 1969:80).
veces en estrofas rudimentarias y otras La tremenda acogida que esta obra tuvo
veces -en la pluma de poetas con experiencia en el medio rural hace pensar que con ella
literaria como Hilario Ascassubi- de una se identificó el grueso de la población rural
mejor factura. de entonces, que se veía así incorporada a la
Fundamentalmente estos periódicos se cultura letrada.
editan en Montevideo y Buenos Aires y El país se hallaba totalmente orientado
toman su mayor auge en la época del hacia su organización tras el proyecto de la
gobierno de Juan Manuel de Rosas. Deci- generación del 80, en la que el gaucho y todo
didamente este tipo de poesía popular ha lo asociado a su cultura era mirado como un
entrado en las ciudades y está siendo escrita resquicio del pasado que había que superar
por gente letrada que en algunos casos o erradicar. Es justamente en este período
remite a la poesía payadoresca no sólo en su que el payador -que seguía moviéndose en
vocabulario rural sino también en cuanto a el ámbito rural-, comienza a integrarse
que ella adquiere la forma de verdaderos paulatinamente en el circuito de la cultura
contrapuntos en los que se confrontan ideas letrada, gracias a las campañas de alfa-
opuestas. Es lo que los mismos payadores de betización que se habían ido desarrollado en
hoy denominan “payadas literarias”. nuestro país a partir de la Constitución. Así
Es en esta etapa que podemos decir que lo documentan los cuatro folletos de
el payador ha dejado el canto heroico para canciones y payadas de contrapunto
pasar a ensayar la protesta, la denuncia y recogidas en el valioso Anuario Bibliográfico
también a posicionarse ideológicamente a de la República Argentina dirigido por
nivel internacional. La llegada de las ideas Alberto Navarro Viola, correspondiente al
anarquistas y socialistas al Rio de la Plata, año 1886. Quince años más tarde, la
que acompaña el advenimiento de la gran inserción del payador en el mundo letrado
masa de inmigrantes provoca posicio- era tan notable, que el payador Higinio
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Cazón prologa la cuarta edición de sus que es rentado de muy diversas maneras. Y
Poesías inéditas en 1903, agradeciendo a sus es en este carácter que comienza a hacer su
admiradores la aceptación de los 55.000 entrada en los cafés de los suburbios y luego
ejemplares de las ediciones anteriores (Prieto en confiterías y glorietas acercándose
1988:68). paulatinamente a los públicos más ilustrados
Debemos agregar aquí, que no sólo se y de mayor prestigio social y político a los
produce en esta segunda mitad del siglo XIX que había que aprender a llegar. Es por esta
la llegada del payador rural a los circuitos época, entre 1880 y 1915, considerada la
de la literatura sino que también se produce época de oro del payador, que éste hace gala
el fenómeno inverso, cual es el acercamiento del dominio de varios géneros musicales
al fenómeno payadoresco, de escritores como (vals, estilo, habanera y comienza a
Nemerio Trejo (1862-1916), por ejemplo, imponerse la milonga). De igual modo su
quien fuera escribano, diputado y exitoso verso se muestra en una gran riqueza, lo que
autor teatral de varios sainetes que vieran queda demostrado en los numerosos desafíos
la luz en escenarios porteños. que los mismos payadores de prestigio se
El payador se ha incorporado a la cultura hacían para lograr el encuentro con el
letrada y aprovecha del nuevo circuito de contrincante deseado.
lectura que se viene abriendo paso con el Durante la década del 80 del siglo XIX
criollismo. Sin embargo, toda esta producción comienzan a aparecer en los principales
no es considerada parte de la Historia de la diarios de Buenos Aires y Montevideo los
Literatura argentina ni uruguaya. Es comentarios a las payadas más famosas y
omitida y lamentablemente no se cuenta con tenemos recién información escrita sobre la
colecciones particulares, salvo la de modalidad del tipo de espectáculo que el
Lehmann-Nitsche realizada en La Plata payador desarrollaba. Es de 1894 el primer
(Buenos Aires), depositada en el Instituto documento conocido hasta ahora que nos
Iberoamericano de Berlín, y que ha sido permite conocer de la forma más completa,
motivo de estudios valiosos por parte de todos los pormenores y circunstancias que
algunos investigadores como Olga Fernán- rodeaban a esos encuentros memorables que
dez Latour (1964-1965), Adolfo Prieto (1988) quedaban registrados en la prensa de su
y el binomio Walter Guido-Clara Rey (1989). tiempo y grabados en la memoria de los
Hacia fines del siglo XIX, el payador se afectos al mundo del payador hasta hoy.
encuentra en un momento crucial de su Supimos así de la formación de un jurado
historia. Persiste en el ambiente rural, que pactaba condiciones y temática a tratar,
comienza a ser considerado como artista declaraba al vencedor a posteriori de una
circense, se acerca a los suburbios de las evaluación, conocimos las condiciones de esa
grandes ciudades donde convive con el evaluación, la modalidad de la improvisación
repertorio suburbano que desembocaría en y el canto, y un sinnúmero de detalles que
el tango, se instala como figura central en hasta entonces sólo se podían deducir de
los centros criollos que comenzaban a surgir comentarios aislados o de los contrapuntos
y comienza a avizorar un camino de que los mismos payadores publicaban para
profesionalización dentro de los nuevos su venta en folletos. La gran importancia de
lugares de espectáculo que la ciudad ofrecía. este documento publicado en “La Prensa”
Era un largo camino de etapas diversas y radica en que toda la payada es recogida en
escenarios novedosos. Es sin duda, el versión taquigráfica. El cronista enviado al
momento en que el payador debía encontrar encuentro, que tiene lugar en el Teatro
su nuevo camino y esa tarea le cupo al gran Florida de la ciudad bonaerense de
Gabino Ezeiza, cuyo fuerte estaba en los Pergamino, es el escritor Joaquín V.
temas de historia, astronomía y teología. González.
La tremenda inserción del payador en el La actividad del payador accede a los
circo criollo que comienza a partir de 1888 y medios de comunicación masiva tempra-
en los nacientes centros o círculos criollos -temas namente, ya que la grabación comercial
vastamente estudiados por el payador Víctor comienza con los cilindros de cera del sello
Di Santo- lo coloca en su condición de artista Prinis en 1902, y continuaría a partir de
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1905 con el sello Zonophone que los registra Julio Márbiz dan espacio al payador desde
en discos de pasta de 10'’. Los primeros sus respectivos programas: “Raíz y canto” y
payadores que confían en el nuevo medio son “La pulpería de Mandinga”. En ellas se abre
Gabino Ezeiza, Higinio Cazón y José camino la pareja de Roberto Ayrala y José
Madriaga (Lucci 1997). Curbelo, que tendría una larga y fructífera
La llegada de la radio fue para el payador trayectoria en diferentes ámbitos.
un gran aliado en la difusión de su arte, Los festivales y jineteadas abren también
dándole cabida en las audiciones dedicadas sus puertas al payador, aunque en diferente
a lo que entonces se denominaba “arte medida pues fue más franco el acceso a las
nativo”, las que hacia fines de la década del jineteadas que a los festivales. Mientras que
20 iban tomando mayor incremento, pro- el Festival de Cosquín dio escasas opor-
yectándose con fuerza sobre la década tunidades al payador, el encuentro de Jesús
siguiente. Este tipo de audición daba espacio María continúa hasta hoy, contando con la
a recitadores criollos, a cantores, a grupos animación del payador Gustavo Guichón.
de danza, a payadores, y los estudios de las Toda esta segunda mitad del siglo XX está
emisoras de entonces solían transformarse en signada por una búsqueda de nuevos
verdaderas muestras de cultura rural dentro escenarios y públicos y también la conquista
de las ciudades. de una mayor visibilidad del payador. Se
Entre los primeros payadores que organizan certámenes para competir y dar
incursionan en la radio en los años 20 se lugar a las nuevas generaciones, muchos
encuentran Victor Galieri y Evaristo Barrios payadores logran tener sus propios pro-
(Moreno Chá 1998), mientras que en la gramas de radio, establecen el Día del
siguiente década se destaca la figura de Payador tanto en Argentina como en el
Antonio Caggiano. Uruguay, lograron introducir el tema del
Entre 1930 y 1955 los payadores viven payador en los programas de enseñanza
una etapa de escasa actividad en la que sin media de la provincia de Buenos Aires,
embargo, hay que señalar que la cine- obtuvieron el reconocimiento de la Asociación
matografía nacional realiza tres películas de Artistas de Varieté y el de SADAIC, y el
sobre el tema: “Santos Vega”, “Santos Vega de su similar en Uruguay, denominado
vuelve” y “El último payador”. AGADU.
A partir de 1955 se producen a ambos Entre los escenarios no tradicionales del
lados del Rio de la Plata, sendos resur- payador, debemos destacar que en nuestros
gimientos de la actividad payadoril. En el días se ha agregado su actividad como
vecino Uruguay surge lo que se dio en llamar artista invitado en congresos académicos y
La Gran Cruzada Gaucha, un movimiento reuniones sociales, en presentaciones de
tradicionalista que se organiza desde libros, en homenajes, en la Feria Inter-
Montevideo y en el que se incluyen los nacional del Libro que se celebra anualmente
mejores payadores de entonces. Adquieren en Buenos Aires, y un variado número de
mayor visibilidad, ocupan amplios espacios otros escenarios que omitimos.
en las radios orientales y desarrollan Hacia fines del siglo XX encontramos al
numerosas visitas a nuestro país para payar payador ya completamente definido y
con sus pares argentinos en encuentros que perfilado respecto de otras figuras de artistas
convocan públicos muy numerosos. populares como las del cantor criollo o
Por su parte, el denominado “boom” del nacional, el recitador criollo, el floreador, el
folclore acaecido en nuestro país, continúa animador de jineteadas o el folclorista con
ampliando al payador su espacio radial sobre los que comparte espacios. Este proceso lo
la siguiente década en la que ocupa lugar transitó durante más de doscientos años
destacado en audiciones como “Amanecer logrando una resignificación constante de su
argentino” y “Un alto en la huella”. La figura, perfilando su propio género, con-
década del 60 le brinda la oportunidad de solidando su lenguaje expresivo y adap-
retomar la grabación comercial a la que tándose a nuevos contenidos. La clave de su
antaño accediera, y también la llegada a la vigencia reside justamente en este proceso y
TV. Conductores como Antonio Carrizo y en la capacidad que el payador tuvo para
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transmitir su quehacer a las nuevas mística que los aglutina en torno a su arte,
generaciones que comenzaban el camino. La hizo el resto...

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Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:97-113 (2004) Página 97

Los “cuentos del zorro” en la contienda


por la representación legítima del folclore:
las transcripciones de Bernardo Canal Feijóo
y Orestes Di Lullo
Diego J. Chein *

Proponemos un enfoque sociológico de las transcripciones de los “cuentos del


zorro” como prácticas discursivas cuyas condiciones históricas de producción y
recepción se inscriben en los circuitos letrados y académicos en los que han sido
generadas. En el contexto de las relaciones sociales en las que son producidas y
difundidas, estas prácticas discursivas se constituyen en representaciones
culturales específicas de estos relatos orales, en particular, y del folclore como
expresión del espíritu del pueblo, en general. Las características particulares
que exhiben las transcripciones de Canal Feijóo y las de Orestes Di Lullo (tanto
las que las aproximan y las contraponen entre sí, como las que las asimilan y las
diferencian de las tradiciones de transcriptores que les preceden) son analizadas
como opciones estratégicas que se definen y se realizan en el marco de las
estructuras de posiciones y las formas de competencia generadas hacia 1940 en
el proceso de emergencia del campo de la folclorística como disciplina científica
autónoma.
Palabras clave: cuentos del zorro, transcripciones, campo de la folclorística.

Muchos de nosotros hemos tomado transcripciones de los cuentos del zorro como
conocimiento del género discursivo oral de prácticas discursivas específicas (y no sólo en
los “cuentos del zorro”, al menos en primera relación con los relatos orales que cons-
instancia, por la mediación de las trans- tituyen su fuente), en función de las
cripciones a través de las cuales han sido condiciones sociales y culturales concretas en
introducidas en el circuito letrado 1 . En el las que se desarrolla su producción y
ámbito nacional, desde los primeros registros reproducción en los circuitos letrados y
de Adán Quiroga, Roberto J. Payró, Joaquín académicos. Se trata de iniciar un estudio
B. González y Ricardo Rojas, entre otros, histórico de ciertas prácticas de la folclo-
hasta las más recientes, publicadas en los rística misma desde un punto de vista
últimos años, es notoria la variedad de sociológico.
formas que han adoptado las transcripciones, El presente trabajo plantea puntualmente
a punto tal que a veces pareciera que se una comparación entre las transcripciones de
tratara de representaciones de objetos cuentos del zorro de dos estudiosos santia-
culturales por completo diferentes. Nuestra gueños, publicadas a comienzos de la década
intención al volver sobre ellas no es la de de 1940. Una es la de Bernardo Canal Feijóo
encarar un problema metodológico (1897-1982), Los casos de “Juan”. El ciclo
relacionado con el registro más adecuado de popular de la picardía criolla (1940), y la
estas prácticas discursivas orales, sino otra de Orestes Di Lullo (1898-1983),
indagar en una problemática relacionada, introducida en la sección “Fábulas” de su
pero diferente: la de las formas carac- libro El folklore de Santiago del Estero
terísticas que, en diversas épocas y por parte (material para su estudio y ensayos de
de diferentes autores, han adoptado las interpretación) (1943).

*Docente en las cátedras de “Teoría y análisis literario” de la Fac. de Filosofía y Letras y de “Problemas
Sociológicos en Psicología” de la Fac. de Psicología, Universidad Nacional de Tucumán. Becario posdoctoral
del CONICET, dirigido por el Dr. Ricardo L. Costa. Miembro del proyecto “Identidad y reproducción cultural
en los andes centromeridionales” del Instituto de Historia y Pensamiento Argentinos (Fac. de Fil. y Letras,
U.N.T.). Correo electrónico: cheines@sinectis.com.ar
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Partimos de un enfoque de estas trans- inseparables de la literatura, la historia, el


cripciones no como reflejos más o menos periodismo, etc.
fidedignos de un género discursivo oral, sino Nuestro propósito es el de echar luz sobre
como prácticas discursivas y sociales que las relaciones sociales específicas en las que
cobran sentido en los contextos específicos de estas transcripciones fueron producidas y
los circuitos letrados y académicos donde son puestas en circulación. Nuestro análisis
producidas y leídas. Entre las condiciones apunta a poner de manifiesto los aspectos de
culturales de producción y recepción en las estas transcripciones que, por un lado,
que se enmarcan estas transcripciones como revelan la intención de presentar estas
prácticas discursivas, constituye, desde prácticas como auténticos exponentes de una
luego, una característica importante el hecho labor científica en el marco de una disciplina
de que sean concebidas por los productores autónoma y, por otro, el objetivo de cons-
mismos como representaciones fidedignas de tituirse en medios adecuados para aportar
los relatos orales que constituyen su fuente, la mayor proporción de capital simbólico
aunque la concepción acerca de la naturaleza posible a quienes las producen, en com-
de estas prácticas discursivas orales y del petencia con otros folclorólogos contem-
modo adecuado de representarlas varíen poráneos en el campo. La lucha por obtener
históricamente y de un caso a otro. En el estas formas de reconocimiento se desarrolla
análisis de algunas de estas variaciones a través de dos orientaciones estratégicas
vamos a concentrarnos en la comparación complementarias, una de ellas, en relación
que desarrollamos a continuación, enten- con las transcripciones (y sus productores)
diendo que estas concepciones diferentes del que ya han alcanzado cierto nivel de
folclore y las variaciones discursivas de las reconocimiento generalizado en un período
transcripciones en las que se manifiestan no anterior a la constitución del campo, y la
constituyen un objeto ideal con una lógica otra, en relación con las de los pares
propia y autónoma, sino que se definen y disciplinarios que contemporáneamente
adoptan, se producen y reproducen en el compiten por la obtención de este capital
marco de relaciones sociales específicas. Los simbólico específico. En cuanto a la primera
casos que aquí nos ocupan son, en efecto, de de estas orientaciones, podemos reconocer
acuerdo con la hipótesis que estamos estrategias en la elaboración de las trans-
trabajando en un proyecto de investigación cripciones que intentan trazar una frontera
más amplio, prácticas discursivas generadas nítida con las labores precedentes, des-
en el contexto histórico de la constitución del tacando la cientificidad como valor distintivo
campo de la folclorística como disciplina de sus producciones. En este sentido,
científica que reclama el reconocimiento de permiten al folclorólogo señalar el hecho de
su autonomía 2 . que su labor no es la de un escritor de
Como apuntábamos, no se trata de las literatura, sino la de un científico en el marco
primeras transcripciones de cuentos del zorro de los cánones de una disciplina específica,
publicadas en el ámbito nacional. Preceden- la folclorología. Al mismo tiempo, algunas de
tes muy reconocidos y difundidos como las las estrategias que se orientan hacia la
transcripciones de Ricardo Rojas (incluidas producción de estos antecesores cobran una
en el capítulo “La Fábula” de El país de la clara función en relación con la segunda
selva, publicado en 1907) o de Juan Carlos orientación estratégica que destacamos: la de
Dávalos (Los casos del zorro. Fábulas la competencia con los pares generacionales.
campesinas de Salta, del año 1925) no En efecto, además de este distanciamiento
habían sido elaboradas con las pretensiones que procura trazar en bloque una frontera
científicas que caracterizarían las pro- con la tradición de las transcripciones de
ducciones de esta nueva etapa, aproxi- cuentos del zorro, estos autores desarrollan
madamente iniciada en la década de 1940, estrategias que les permiten asimilarse como
sino en un período en el que lo folclórico no continuadores de ciertos desarrollos
era claramente concebido como objeto puntuales de sus antecesores (los de Rojas o
específico de un campo disciplinario los de Dávalos, por ejemplo) y simul-
autónomo, sino en relación con prácticas táneamente distinguirse de la labor de sus
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pares generacionales (Canal Feijóo en ambos casos, se concibe que la tradición


contraposición con Di Lullo, y viceversa). popular que están rescatando es expresión
Estas estrategias de adscripción a unas del espíritu nacional: los “cuentos del zorro”,
tradiciones diferenciales le permiten tanto generalmente recortados de un género
sacar provecho personal de los beneficios de discursivo oral que involucra un corpus más
un valor ya establecido y reconocido, como amplio, son concebidos como manifestaciones
marcar la brecha del enfrentamiento con sus primarias del alma del pueblo. Es conocido
pares generacionales. Por último, exclu- el hecho de que Ricardo Rojas proyectó casi
sivamente en función de esta segunda la totalidad de su obra en función de
orientación estratégica consignada, cabe capturar la especificidad del espíritu
destacar la adscripción explícita (y con- nacional. En consonancia con las nociones
secuente) a diferentes modelos científicos de románticas del espíritu nacional, Rojas
la folclorística de la época, de la que se identifica al personaje del zorro con un
deriva significativas diferencias en la “numen antiguo” (Rojas 1925:178) y lo
elaboración y presentación de las trans- caracteriza como una manifestación de la
cripciones. picardía criolla, rasgo asociado con el gaucho
En el marco de los postulados generales como figura que se pretende paradigmática
del marco teórico que proponemos, estas de la identidad nacional. Para Dávalos,
orientaciones estratégicas, inscriptas en las “estas fábulas reflejan singulares aspectos
necesidades e intereses que objetivamente se de la naturaleza y del espíritu americanos”
generan para los actores según su posición y constituyen auténticas “manifestaciones
en un campo disciplinario en proceso de del alma nativa” (Dávalos 1925:8). Canal
constitución, implican toda una serie de Feijóo se pregunta “¿qué es lo genuinamente
decisiones que en la práctica se manifiestan argentino de ella?” (Canal Feijóo 1940:34) y
y son puestas en juego en sus producciones responde: “el Zorro de la fábula argentina
discursivas. En este sentido, entendemos que tiene la medida del hombre que la ha urdido”
las elecciones adoptadas en relación con estos (Canal Feijóo:38), en tanto que sus relatos
objetivos estratégicos pueden explicar constituirían el “el ciclo popular de la
muchos de los caracteres específicos que picardía criolla” (expresión con que subtitula
adoptaron las transcripciones de cuentos del su libro de 1940). También para Di Lullo “el
zorro que aquí nos ocupan. Don Juan de la fábula santiagueña [...] es
Comencemos con el análisis de la primera sin duda, el intérprete prototipo del alma
de las orientaciones estratégicas, la que se popular” (Di Lullo 1943:249-250).
desarrolla en relación con las transcripciones Sobre el fondo de esta coincidencia
(y sus productores) previas al período de fundamental, la de interpretar a estos relatos
emergencia del campo de la folclorística. como expresiones de una esencia del alma
Como adelantábamos, uno de los propósitos del pueblo argentino, el modo en que
comunes de esta nueva generación de conciben su labor los transcriptores de estos
estudiosos del folclore es el de subrayar la períodos sucesivos se articula con formas
cientificidad de su labor, trazando una distintas de las praxis del trabajo intelectual,
frontera con los desarrollos anteriores en en un marco de relaciones (y definiciones)
esta temática. Por cierto, la distinción que sociales divergentes. En el primer caso, el de
intentan poner de manifiesto mediante su Rojas y Dávalos, encontramos que ambos
discurso arraiga en diferencias obje- conciben su práctica como la de un escritor
tivamente comprobables. En efecto, el tipo literario comprometido con el rescate del
de praxis social del que resultan las trans- auténtico espíritu de lo nacional que aún se
cripciones de Rojas y Dávalos involucra, como conservaría en las regiones del interior del
veremos, características muy diversas a la país. En efecto, Ricardo Rojas es uno de los
que enmarca las de Di Lullo y Canal Feijóo. autores que con mayor tenacidad y eficacia
Existe, no obstante, una base ideológica ha contribuido a construir y legitimar la
común que subyace a la producción (y la noción misma de una literatura argentina,
legitimación social) de estas prácticas de una literatura específica y esencialmente
discursivas en estas etapas diferentes. En nacional. En el marco de este proyecto
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cultural, la transcripción de los cuentos del obra que acucia a todo escritor, la curiosi-
zorro cobra el sentido de un reconocimiento dad intelectual y el placer de rastrear pen-
y de una incorporación. La preocupación samientos y confirmar atisbos, me indu-
manifestada por Dávalos es también la de cen a buscar en viejos libros aquellos orí-
elevar estas fábulas “a la categoría literaria” genes (Dávalos 1941:172).
(Dávalos 1941:161). Ya en la presentación
de su publicación de las transcripciones de La certera expresión “piezas de museo”
1925, expresaba: pone de manifiesto la distancia que media
entre esta práctica característica de un es-
basta el hecho de hallar en nuestras cam- critor regional con cierta vocación naciona-
pañas tales manifestaciones del alma na- lista de “anticuario” y las tareas que comien-
tiva, para que los escritores las recojamos zan a concebirse como parte de una metodo-
con amor y procuremos incorporarlas a la logía científica de la ciencia del folclore.
literatura argentina (Dávalos 1925:8). En definitiva, tanto en el caso de Dávalos
como en el de Rojas, las transcripciones de
Y, años más tarde, manifestaba:
los cuentos del zorro que publican son el pro-
El escritor de imaginación, el poeta, que ducto de una praxis históricamente específi-
crea por el mero placer de engendrar be- ca del trabajo intelectual asociada con lo que
lleza, si quiere hacer obra duradera, no en la época se concebía como la labor propia
podrá desentenderse de su tierra, ni de su de un “hombre de letras”. Desde su posición
medio social, ni de su corazón, ni de su en el campo de las letras como escritores con
persona viviente y actuante (Dávalos un origen provinciano, tanto la escritura de
1941:170). ficciones propias, como la elaboración estéti-
ca de formas de la cultura popular regional
La transcripción de estos relatos y el desarrollo de discursos que reflexionan
representó para Dávalos uno de los medios acerca de la esencia del espíritu nacional,
por los cuales ha podido conseguir y reforzar constituyen una unidad indisociable, ya que
una posición reconocida en el campo literario no son percibidas como producciones
nacional como autor regional. Ya hacia 1941, disciplinariamente diferenciadas. Los
cuando, en torno a ciertas formaciones folclorólogos de la nueva generación que co-
culturales regionales con las que Dávalos mienza a publicar nuevas transcripciones
mantenía una estrecha vinculación, co- hacia 1940, entre los que se hallan Canal
menzaban a difundirse las representaciones Feijóo y Di Lullo, no sólo elaborarán sus
que tendían hacia la autonomización y el transcripciones desde un rol que conciben y
reconocimiento de la cientificidad de la presentan como el de una praxis científica y
disciplina del folclore, el mismo escritor disciplinariamente específica, sino que, para
cobraba conciencia de algunos aspectos lograr el reconocimiento generalizado de este
diferenciales de su praxis: nuevo rol, se ven impelidos tanto a repre-
sentarlo del modo más explícito posible como
Entre la época de aquellas pláticas junto a diferenciarlo claramente de la contribución
al fuego y la presente, media una vasta literaria de sus predecesores.
zona de olvido que comprende más de La distancia social que media entre la
treinta años; pues si bien siempre praxis del escritor literario y la del “auténti-
habíanme interesado los relatos de las per- co” folclorólogo, tanto en el plano objetivo de
sonas humildes, -arrieros, peones, labra- las prácticas y relaciones sociales como en el
dores-, no había pensado en el sentido de plano subjetivo de las representaciones, per-
esas fábulas, en su origen milenario, en mite explicar toda una serie de diferencias
la poesía que suelen contener, en sus va- concretas entre las transcripciones de cuen-
riantes y en su evolución lógica y ética. tos del zorro producidas antes y después de
Limitábame, pues, a dar forma, con cui- 1940. Como veremos con más detalle a con-
dadosa prolijidad a esas piezas de museo; tinuación, las transcripciones de Rojas y
pero en estos días, -fines de 1940-, obede- Dávalos, por un lado, y las de Canal Feijóo
ciendo a la necesidad de revisión de su y Di Lullo, por el otro, se distinguen no sólo
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por el modo en que se concibe la naturaleza material que elabora representa la vida del
de lo que se está representando (las fuen- personaje del zorro, los “profusos episodios
tes), sino también por la forma en que intro- de esta vida accidentada y fecunda” (Rojas
ducen, presentan y capitalizan ciertos 1925:178), “su existencia toda, narrada en
saberes culturales vinculados tanto con la muchas fábulas de la región” (p.156). La
práctica discursiva oral que transcriben como concepción de las fuentes como argumentos
con la tarea misma de su representación y que constituyen el material de su presen-
presentación. tación se pone de manifiesto desde una de
En cuanto escritores de literatura, los las primeras expresiones con que abre su
transcriptores anteriores a la emergencia del relato: “Le llamaban Don Juan, y era tan
campo de la folclorística pretenden estar proverbial su nombre como su fama para las
representando, no ciertos textos orales gentes del país” (p.155). No se trata de la
concretos recogidos de boca de un informante transcripción de textos orales concretos,
identificable, sino unas historias que han narrados por determinados informantes, sino
escuchado “una y mil veces”. Ya en su de historias, de argumentos, conocidos y
primera edición, Dávalos presentaba sus manifestados por un sujeto colectivo: “las
transcripciones como: gentes del país”, “los fabulistas del bosque”
(p.178).
estas historietas que oí contar en mi ni- El hecho es que en el marco de esta
ñez a los muchachos del campo y a las cria- concepción de las fuentes, no sólo no se
das indígenas de mi casa. Y creo que en contempla la posibilidad de que cada
la edad madura las hubiese olvidado, si actualización concreta de un relato oral
en mis continuas incursiones por las mon- pueda producir un texto diferente, sino que
tañas y las selvas de Salta, no las hubie- ni siquiera tienen lugar las nociones de
se oído contar de nuevo, muchas veces versión y/o variante. Lo que está allí antes
andando de caza, en rueda nocturna de de la escritura es una historia, un argu-
conversaciones, junto al fuego, por boca mento que no tiene autor (ni emisor, en
de gauchos barbudos, ingenuos como ni- sentido estricto) y al cual el escritor dará
ños (Dávalos 1925:7) 3 . forma artística. Esto permite explicar el
hecho de que sus transcripciones, en
La elaboración de las transcripciones no contraste con las de Canal Feijóo y Di Lullo,
parte de un relato oral particular contado por no incluyan referencias precisas de las
un narrador concreto, sino del relato con- fuentes.
cebido como un argumento, una materia que Di Lullo y Canal Feijóo efectivamente
se transmutará artísticamente mediante la consignan unas fuentes específicas,
creación formal. Así representaba Dávalos su atribuyen el relato transcripto a ciertas
propia práctica: personas concretas, espacial y temporalmente
situadas, que se constituyen como in-
Es que en la sabiduría del pueblo abreva- formantes. Esta mención de la fuente no sólo
ron siempre los ingenios. La multitud en- contribuye a legitimar de un modo verosímil
gendra el asunto, cómico o dramático, fija la procedencia del relato transcripto y a
en la tradición verbal sus contornos esen- reforzar la imagen de una práctica
ciales, le da un sentido ético y un desa- científicamente fundada en una base
rrollo lógico; y el escritor no suele ser sino empírica identificable, sino que adquiere una
uno de tantos narradores felices, un co- significación precisa en relación con las
mentador y un innovador del argumento; nociones de versión y variante. Pero, la
con lo que el asunto, -por obra del poeta-, noción misma de variante, presente en
pasa de la tradición inestable a la forma ambos casos, cobra sentidos divergentes en
escrita que concreta, así, el sentir de las relación con los marcos científicos diferentes
multitudes (Dávalos 1941:171). de los que parte cada uno de estos autores.
Como veremos más adelante, resultará
También Ricardo Rojas destaca perma- fundamental tomar en cuenta en función de
nentemente en sus transcripciones que el qué criterios se concibe la existencia de las
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variantes de los textos orales para aprehen- “universal”, que se constituyen en mani-
der y explicar las diferencias que, a su vez, festaciones de un saber letrado y erudito, son
oponen las transcripciones de Di Lullo y las incluidas en el cuerpo de las transcripciones
de Canal Feijóo. mismas, como en los siguientes ejemplos:
En el marco de lo que era entendido como
una escritura literaria, resultan admisibles Ya sabría surgir de sus adversidades, sin
(e incluso, a veces, deseables) ciertas embargo, su astucia más fecunda en
operaciones discursivas que incluyen embelecos y mañas, que la de ese Buscón
diversos tipos de referencia ajenas a los don Pablos, o la de cualesquier Rinconete
relatos orales que representan, mediante las de la hampa... (Rojas 1925:171).
cuales se ponen de manifiesto los saberes En efecto, era no sólo recurso muy común
propios del transcriptor y se tiende a entre los hombres, sino que, en el país ma-
reproducir y acumular especies de capital ravilloso de las antiguas fábulas, usáronlo
simbólico específicamente vinculadas a su también los animales. Ya en la Batra-
posición como escritores en el campo literario. khomyomakía un ratón cabalgó sobre una
Dávalos, por ejemplo, incorpora en el cuerpo rana [...] Y la verdad que no debía recha-
mismo de los relatos transcriptos, sin solución zarlo el rústico suri, si no lo desdeñaron
de continuidad, aserciones que apuntan, en
los héroes atribuidos a Homero... (p.169
un plano de referencias metadiscursivas, a
y 170).
la función de los cuentos en su ámbito de
origen. Así, en el texto mismo del caso de “La
En las publicaciones de Di Lullo y Canal
Chuña y el Zorro zambullidor”, se introduce
Feijóo, las referencias literarias eruditas
una intervención autorial que manifiesta:
(tanto en el caso de la literatura culta como
“Este caso lo aplican los gauchos a los
en el de la literatura folclórica) son separadas
malandrines que valiéndose de torcidas
del cuerpo de las transcripciones e incor-
mañas resultan defraudados con sus propias
poradas en los ensayos de interpretación
armas” (Dávalos 1925:72). Y en “El convite
de la Chuña”: “Desde entonces al anfitrión introductorios y en las notas al pie de las
mezquino se le cuenta el convite de la chuña” transcripciones. Di Lullo, por ejemplo,
(p.86). Las manifestaciones de este tipo de compara el personaje del zorro con el “Don
saber, relacionado con los contextos socio- Juan” de la literatura occidental (Di Lullo
culturales en los que estos relatos orales se 1943:245), e insinúa el carácter quijotesco
reproducían, son también incorporados en del personaje en contraste con la naturaleza
las producciones disciplinarias de Canal “sanchesca” de los animales con que se
Feijóo y Di Lullo, pero de un modo muy enfrenta (p.248), como parte de una
diferente y en función de unas formas de estrategia expositiva que cobra valor de un
capital simbólico definidas en el marco de saber erudito en el marco de un ensayo con
otro campo cultural: el campo científico de pretensiones científicas. Canal Feijóo, hace
la folclorología. Así, mientras en el caso de lo propio en la sección “Literatura comparada
Dávalos estas referencias son incorporadas del zorro” de su ensayo introductorio, e
sin más al cuerpo de los relatos y le permiten incluye en las notas al pie de sus trans-
reforzar su capital simbólico como escritor cripciones referencias como las siguientes:
regional, en tanto suponen un contacto
directo y vivencial con estas formas El sentido de esta larga fábula puede re-
culturales regionales, en el caso de Di Lullo lacionarse en cierto modo con el de la de
y Canal Feijóo, en cuanto folcloristas, son Lafontaine titulada “L’huître et ses
separadas de las transcripciones e incluidas plaideurs”. [...] La fábula de “la gineta,
en sus ensayos de interpretación, y se espera la liebre y el gato religioso”, que encon-
de ellas que contribuyan a acrecentar su tramos en “Calila e Dimma”, puede tam-
capital científico (sobre todo, una de sus bién relacionarse con la nuestra (Canal
especies, la que se relaciona con el valor de Feijóo 1940:125).
la “labor de campo”). Esta divertida fábula no tiene –no he po-
Del mismo modo, las profusas referencias dido comprobar que lo tenga al menos-,
de Rojas a la literatura occidental y equivalente en los folclores del resto de
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América. Yo me atrevo a vincularla al clá- En líneas generales, podemos afirmar que


sico mito de Orfeo, en cuyo ciclo, como es mientras las transcripciones de Di Lullo se
sabido, se nos muestra a este mítico per- vinculan directamente con la labor folclórica
sonaje cumpliendo singulares hazañas por de Juan Alfonso Carrizo e indirectamente
simple milagro de la música que arranca (por una vinculación formal e ideológica
a su lira (p.97). sobre la que volveremos) con las trans-
cripciones de Dávalos, las de Canal Feijóo
A diferencia de la referencia al Ba- reconocen un antecedente explícito en las de
trakhomyomakía de Rojas, las comparacio- Rojas (y también presentan una continuidad
nes de Canal Feijóo ponen de manifiesto la básica en ciertos aspectos formales e
intención de representar la propia práctica ideológicos). Estas marcas de continuidad con
de un modo completamente diferente y de tradiciones que se construyen de un modo
otorgar a la erudición que expresan un va- diferente en el campo de la producción
lor distinto: pretenden ser capitalizados como intelectual los enfrentan 5 . Analizaremos a
erudición científica, indispensable para el continuación cómo estas adscripciones a
análisis, según las exigencias propias de los tradiciones contrapuestas, cada una con una
modelos comparatistas de la folclorística vi- concepción ideológica distinta acerca de la
gentes en la época (esto es, espera contri- e s e n c i a d e l e s p í r i t u n a c i o n a l 6, p e r m i t e
buir al capital científico propio del explicar las interpretaciones contrastantes
folclorólogo en otra de sus especies: la de la que Di Lullo y Canal Feijóo proponen en
“labor de gabinete” o “labor comparativa”) 4. relación con los relatos transcriptos, así como
En definitiva, mientras en el caso de los es- las divergencias en la delimitación del corpus
critores provincianos, en el marco del campo y la caracterización del personaje del zorro,
literario, la manifestación de esta erudición que se ajustan en cada caso a las inter-
letrada contribuye a elevar la “literatura pretaciones propuestas. Luego, señalaremos
regional” (y su propia producción) al plano la continuidad formal con el modo en que se
de lo que se concibe como “literatura univer- disponen y presentan los relatos en cada
sal”, en los escritos de estos jóvenes tradición, pero indicando también los nuevos
folclorólogos permite dar cuenta de la pose- fundamentos que en cada una de las
sión de la competencia imprescindible para producciones de estos folclorólogos marcan
el análisis requerido por los métodos una distancia con sus respectivos an-
comparatistas. tecedentes, más allá de sus visibles coin-
Pero la relación de la producción de las cidencias.
transcripciones de estos jóvenes folclorólogos El extenso trabajo de Carrizo, volcado en
con la de sus predecesores no sólo se plantea sus conocidos cancioneros populares, fue
en términos de oposición y contraste, sino patrocinado y orientado por dos importantes
que se define en términos de continuidad en figuras de la oligarquía tucumana: Alberto
ciertos aspectos fundamentales. En efecto, Rougès y Ernesto Padilla. Su trabajo formó
tanto Canal Feijóo como Di Lullo se inscriben parte del desarrollo de un proyecto que partía
en ciertas tradiciones que, al mismo tiempo, de una visión ideológica específica acerca de
los vinculan con antecedentes diferentes y la nacionalidad y la historia argentinas. La
los posiciona en términos de oposición. Las inmigración era percibida como un factor
estrategias orientadas a introducir una pernicioso que destruía los valores y el
continuidad, diferente en cada caso, con espíritu nacional, cuyas auténticas raíces
aproximaciones al folclore, en general, y a serían esencialmente coloniales e hispánicas.
los cuentos del zorro, en particular, que les Para Rougès y Padilla, las formas de la
preceden (lo cual les permite introducir y cultura popular y tradicional del NOA
aprovechar un capital ya acumulado por mantenían vigente la herencia colonial y
otros), constituyen a la vez efectivos medios debían ser rescatadas y promulgadas antes
en relación con la segunda de las orien- de que desaparecieran por completo 7. En el
taciones estratégicas que consignamos: la de marco de este proyecto, Carrizo va a
la diferenciación y la competencia con sus presentar sus cancioneros populares de las
pares generacionales. provincias del NOA como una derivación
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histórica de la cultura hispánica que fue la discriminación de ciertos rasgos indí-


introducida por el conquistador, y que genas del carácter del pueblo argentino
encontraría sus orígenes en el siglo de oro (Canal Feijóo 1940:13).
español. Di Lullo fue otro de los estudiosos El alma criolla ha delegado la represen-
del folclore patrocinados por Rougès y tación de algunas de sus primarias pasio-
Padilla, y su trabajo fue explícitamente nes de espíritu al zorro. No sería posible
elaborado siguiendo el modelo de Carrizo. saber qué fuerza de necesidad lo ha lle-
En su artículo “El espíritu cristiano en el vado a esta designación. Habría tal vez
folklore de Santiago”, publicado en 1939 en que buscar las raíces en el subsuelo indí-
la revista tucumana Sustancia, Di Lullo gena. El conquistador español le traía en
afirmaba: su grave refranero una denigración de-
masiado sistemática del personaje para
Toda su fuerza [la del pueblo de Santia- que pudiera presumirse que de ahí le fue-
go], desde la Conquista Cristiana, ha sido ra inspirada la elección. Más bien podría
fuerza espiritual. El alma del pueblo na- suponerse que, preexistiendo la razón que
tivo, al igual que el indígena, poseyó para lo condujo a ella, se potenció por contras-
siempre la cruz como un bien de sí mis- te ante él (p.31).
ma. De la propiedad y firmeza con que
quedó sellada sobre el fondo religioso o En efecto, el nacionalismo “americanista”
mágico del espíritu popular nos hablan de Rojas y Canal Feijóo involucra una
sus fiestas, sus costumbres, sus creencias, valoración mucho más favorable del aporte
sus mitos, sus canciones... (Di Lullo cultural indígena en la constitución del
1939:351). espíritu nacional 10 .
Habría que escribir un grueso volumen En ambos casos, la interpretación
para fijar los derroteros de su espíritu, propuesta en relación con los relatos
para explicar el ascetismo de un pueblo transcriptos se ajusta a las contrastantes
en función del paisaje, para comprender nociones ideológicas de la nacionalidad que
la profundidad y extensión del sentimien- defienden, y de ello se derivan modos
to cristiano, que fue obra de la Conquis- contrapuestos de delimitar el corpus y de
ta, pero no de la espada, sino de los místi- contribuir a la caracterización del personaje
cos que hicieron posible la supervivencia del zorro.
del espíritu en un éxtasis puramente in- Orestes Di Lullo, quien adhiere explí-
terior aún después de la emancipación, citamente a un nacionalismo hispanista y
conquista verdadera que ha de forjar la articula su investigación en esa dirección,
cultura de este pueblo (p.355) 8 . presenta sus “fábulas” del zorro como una
de las tantas expresiones de la profunda reli-
En el caso de Canal Feijóo, su afiliación a giosidad católica del pueblo santiagueño. Su
las concepciones ideológicas de Ricardo Rojas hipótesis interpretativa apunta a que estos
acerca de la nacionalidad es también relatos constituirían una clara manifestación
explícita. Ambos se enfrentan al nacio- del espíritu ascético y fatalista del cris-
nalismo hispanista en el modo de concebir la tianismo legado por España.
argentinidad y el folclore mismo como su En la mayor parte de los cuentos del zorro
e x p r e s i ó n 9. E n a b i e r t o c o n t r a s t e c o n l a que Di Lullo transcribe, este personaje es
posición hispanista, Canal Feijóo atribuye un engañado y ve frustradas sus intenciones.
origen indígena a los cuentos del zorro: Al respecto, señala:

Estos datos colocan a esta subespecie lite- [El personaje del zorro no presenta] las
raria popular [la narrativa folclórica] características pintorescas y triunfales
medularmente en la línea de los bienes he- que tiene en otras partes, en la fábula
redados, o captados a favor del alma del santiagueña [...] encuentra siempre la
progenitor indígena [...] Por el estudio de valla del destino contra el cual se estre-
esta subespecie, me parece que puede re- lla. Sale por lo tanto de la narración un
sultar bastante facilitado el problema de poco aminorado en sus condiciones y vir-
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tudes esenciales: astucia, sagacidad e in- (Tucumán, 1939-1946). Y puede encontrarse


teligencia (Di Lullo 1943:162). también una relación de coincidencia
indirecta, pero no menos significativa, dada
Di Lullo entiende que el zorro, como por el hecho de que Dávalos pertenecía a una
expresión de la psicología del hombre extracción social oligárquica provinciana
santiagueño, encarna la representación de como la de Rougès y Padilla, los patro-
un idealista (ascético) al cual su inteligencia cinadores de Di Lullo, y compartía en buena
y perspectiva superior lo impulsan a ir más medida sus puntos de vista ideológicos y
allá de su naturaleza animal, pero ve políticos 11.
siempre sus intenciones malogradas por la En su artículo sobre los orígenes del
fatalidad del destino: cuento popular de 1941, Dávalos manifiesta
un punto de vista coincidente con la
De ella [de la inclusión de este animal en tendencia hispanista en relación con la
la fábula] sale el zorro mejorado en pers- interpretación del folclore. El autor
picacia, malicia y astucia, pero también presupone “la reaparición, en la tradición
sale humanizado con el dolor del hombre, oral de nuestros campesinos, de antiguas
con la carga de la fatalidad aciaga e im- fábulas españolas escritas en prosa o en
placable que se cierne sobre la naturale- verso” (Dávalos 1941:164), y, en general, de
za humana del que lo crea, de ese pobre cada relato folclórico salteño que menciona,
paria siempre perseguido por el destino, propone un antecedente en la literatura
burlado y escamoteado en sus mejores pro- española.
pósitos, anulado en sus posibilidades, El personaje del zorro que representa
cuando más seguro se creía de sus fuer- Dávalos en sus transcripciones, además de
zas, de su inteligencia y voluntad. presentarse como “taimado” y de actuar
El zorro de la fábula, hecho a imagen del siempre demasiado “confiado en sus mañas”,
hombre, no podía eludir el zarpazo de la es explícitamente calificado como “botarate”
tragedia que amenaza a éste. Termina, y “mentecato” (Dávalos 1925:76). El rasgo de
por lo general, como él, siendo juguete de la astucia atribuido por Rojas (y luego por
la fatalidad (Di Lullo 1943:248). Canal Feijóo) al zorro, recae sobre los
Es sin duda, el intérprete prototipo del animales que se le enfrentan, como el “astuto
alma popular: maliciosa, vivaz, pero ago- quirquincho” y la “lista Marrana”.
biada al fin por el paso del infortunio En contraste con Di Lullo, Canal Feijóo
(p.250). va a oponerse abiertamente a la recopilación
elaborada por Dávalos:
De los dieciséis relatos del zorro que
transcribe, sólo en cinco el personaje del zorro En 1925, Juan Carlos Dávalos publicó en
consigue algún resultado relativamente un pequeño y pulcro volumen titulado
favorable. Más allá de la cuestión de si se “Los Casos del Zorro”, una transcripción
ha operado o no una deliberada selección personal, es decir, hecha a su modo lite-
conducente a ello, es un hecho que el corpus rario, de las principales “fábulas campe-
así definido resulta propicio para reforzar el sinas de Salta”, cuyo personaje principal
valor persuasivo de su interpretación. es el Zorro. Todos los casos transcriptos en
Entendemos que no es casual que esta esa obra exhiben un Zorro torpe, desdi-
presentación del corpus se aparte consi- chado, desconocedor perfecto del medio en
derablemente de la que realiza Rojas y que actúa, y tan “opa” que hasta ignora
coincida estrechamente con la de Dávalos, las leyes elementales del instinto de con-
en cuyas transcripciones el zorro también servación. Es el mismo Zorro apócrifo y de
resulta ingenuamente engañado en la mayor mala moraleja que también encontramos
parte de los casos. Con Dávalos, existía una en las más balbucientes fábulas santia-
relación directa por haber participado en gueñas (Canal Feijóo 1940:42).
conjunto de una misma formación cultural
de la región: fueron “miembros corres- Canal Feijóo considera que estos relatos
pondientes” de la revista Sustancia en los que el zorro es sistemáticamente
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derrotado son el producto de una moral Otra coincidencia formal que aproxima las
dogmática dominante que se solaza en publicaciones de Canal Feijóo y Rojas (en
castigar al personaje por sus transgresiones contraste con las de Di Lullo y Dávalos) es
al orden establecido e impuesto. Afirma que el estricto encadenamiento temporal conti-
en “esta segunda parte ejemplarizadora y nuo al que someten los relatos al trans-
punitiva” de la fábula (Canal Feijóo cribirlos, engarce que se produce sobre la
1940:35) “encontramos un Zorro ‘desco- base de una noción, involucrada en la pro-
nocido’, que padece ignorancias increíbles en ducción y recepción de toda una serie de gé-
personaje de su experiencia selvática, o neros narrativos literarios (como la épica y
incurre en torpezas impropias de su probada la novela), que en otros trabajos hemos ana-
agudeza intelectual” (p.35). lizado bajo la designación de “lógica biográ-
El autor reconoce como “auténticos” (en fica” (Chein 1997 y 2001). El supuesto a
oposición al “zorro apócrifo” de las trans- partir del cual son transformados y encade-
cripciones de Dávalos) los relatos en los que nados estos relatos orales es el de una con-
el zorro engaña al tigre y consigue sus cepción realista del personaje según la cual
propósitos. En relación con este grupo de cada uno de los cuentos del zorro constitui-
relatos, que exclusivamente compone el ría un “episodio” cronológicamente ordena-
corpus de sus transcripciones, afirma: do en su “existencia”. En ambos casos, la ac-
tualización de esta lógica, que, por ejemplo,
Se llega a la conclusión de que el ciclo del vuelve incongruente la coexistencia de “epi-
zorro es el verdadero ciclo popular de la sodios” en los que un mismo personaje mue-
picardía criolla. Ricardo Rojas fue quizás re, exige la aplicación de toda una serie de
el primero en atisbar, muy tangencial- operaciones de exclusión y transformación de
mente, esta correspondencia (Canal Feijóo los mismos 12.
1940:37). En las transcripciones de Dávalos pueden
encontrarse algunas operaciones a las que
subyace la aplicación de una lógica biográ-
Al mismo tiempo, el autor propone una
fica, pero de un modo mucho menos sistemá-
continuidad fundamental con las trans-
tico y consecuente que en las de Rojas y Ca-
cripciones e interpretaciones de Rojas y, en
nal Feijóo. Los casos de la publicación de
función de mantener la frontera que separa
Dávalos son presentados, en general, por
en bloque su producción de la labor literaria
separado y sin intentar una correlación tem-
y acientífica de sus predecesores, señala una
poral precisa entre los mismos. Esta forma
diferencia significativa, ya que si bien Rojas
de presentación y disposición de los relatos
habría sido quien “atisbó” esta hipótesis
como unidades narrativas independientes se
interpretativa, sería él mismo quien le aportó
vuelve aún más estricta en el caso de las
un fundamento y una argumentación
transcripciones de Di Lullo.
científicas. No sólo coincide con Rojas en el
Pero estas correspondencias formales en
recorte operado en la presentación de los
el modo de presentar y disponer los relatos,
cuentos del zorro, seleccionando sólo
entre Rojas y Canal Feijóo, por un lado, y
aquellos en los que este personaje triunfa,
entre Dávalos y Di Lullo, por el otro, apare-
sino también en la caracterización explícita
cen como vacías de contenido o incluso pue-
que del mismo desarrollan. En las trans-
den sugerir correlaciones erróneas, si no se
cripciones de Rojas, se dice:
toma en cuenta un factor crucial en el posi-
cionamiento respectivo de estos folclorólogos
el único que no se rindió ni a él [al hom- en el emergente campo disciplinario, del que
bre] ni a los otros animales del bosque, eran ajenos Rojas y Dávalos: los modelos
fue el zorro travieso, invencible de picar- científicos de la folclorística reconocidos en
día, incomparable de habilidad (Rojas la época. Al analizar los fundamentos espe-
1925:156). cíficos de estas operaciones de presentación
Toda la estirpe se rebullía en su risa, vien- y disposición de los relatos en las transcrip-
do cómo la astucia era más eficaz que la ciones de Canal Feijóo y Di Lullo, respecti-
fuerza... (p.161). vamente, ingresamos de lleno en el terreno
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de las estrategias orientadas hacia la com- encuentre frecuentemente en ellos, por


petencia entre pares por la obtención de un absurda que nos parezca, debió ser algu-
capital simbólico específico en el campo de la na vez artículo de fe corriente (Frazer
disciplina. 1951:722).
Mientras en el caso de Rojas estas Una forma especial y muy importante que
operaciones mediante las cuales se produce reviste el animismo es, la zoolatría, culto
un encadenamiento continuo de los relatos de los dioses y demonios de forma animal.
no exigen una justificación en el marco de Es imposible en la práctica separar estos
una práctica de la escritura que se concibe animales divinos de los animales que ha-
como recreación literaria, en el de Canal blan, piensan, en una palabra, obran
Feijóo requieren y reciben una funda- como humanos, tal como se los encuentra
mentación explícita. El autor convalida esta en los cuentos de animales y fábulas de
disposición de los relatos ajustada a una La Fontaine. Hase reconocido hace mu-
lógica biográfica recurriendo a los principios cho tiempo que la base común de todos es-
del modelo científico de la folclorística al que tos fenómenos es el animismo: la tenden-
adhiere. cia del hombre a prestar a los animales
En efecto, el modelo teórico adoptado por sus propias pasiones y sus propios sufri-
Canal Feijóo es el que ha predominado en la mientos, sus propias virtudes y sus pro-
aproximación antropológica de la tradición pios vicios, en una palabra, prestarles un
anglosajona desde las propuestas de Morgan alma humana (Krappe 1938:35. La tra-
y Tylor hasta las de Frazer y Krappe (y Van ducción es del mismo Canal Feijóo).
Gennep, en el contexto francés). Se trata de
una concepción universalista del folclore Sobre la base de estas ideas, Canal Feijóo
como supervivencia en las sociedades propone y desarrolla la siguiente hipótesis:
civilizadas y modernas (y sobre todo en los
estratos menos “civilizados” y “modernos” de Quién sabe si, de este modo, buena parte
éstas) de formas culturales que tendrían su de los actuales “Casos del Zorro” no fue-
origen en etapas históricas primigenias en ron originalmente la gesta real o imagi-
la evolución de la humanidad, en una naria de “los Zorros” o de “un Zorro”, es
supuesta mentalidad primitiva. decir, de un miembro de la tribu del tó-
Tanto en los escritos de Frazer como en tem “Zorro” (Canal Feijóo 1940:27).
los de Krappe, a quienes Canal Feijóo cita
con frecuencia, se desarrolla la idea de que De allí que el encadenamiento continuo
las fábulas y cuentos de animales modernos con que articula los relatos se constituya,
representan la supervivencia de una desde su punto de vista, en una tarea que
mentalidad primitiva animista, sobre la base tiende a restituir el ciclo original supuesta-
de la cual se habrían desarrollado las mente disgregado con la disolución del esta-
religiones y creencias zoolátricas y toté- dio religioso totémico de los pueblos aboríge-
micas: nes de la región.
También en la publicación de Orestes Di
[Hablando de la creencia en el alma Lullo, el modo de disposición y presentación
externada] Fábulas de esta clase están di- de los relatos, en este caso, como unidades
fundidas extensamente en el mundo, y del narrativas independientes, se apoya en un
número y la variedad de incidentes y de- fundamento teórico y metodológico específi-
talles de que está revestida la idea princi- co en el marco de la folclorística, y no en las
pal podemos deducir que la idea de un licencias propias de una libertad creativa
alma externada es una de las que han artística como la que puede invocar Dávalos.
tenido más fuerte arraigo en la mentali- Inscribiéndose, sobre todo desde el desempe-
dad de los hombres en una etapa históri- ño de la práctica misma, en la línea de la
ca primitiva. Los cuentos populares son folclorología asumida por Carrizo, Di Lullo
un fidedigno reflejo del mundo tal como desarrolla unas transcripciones que se ajus-
apareció ante la mente primitiva y pode- tan a los principios del método de la geogra-
mos estar seguros de que una idea que se fía folclórica, cuya fuente inmediata fueron
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los estudios de Ramón Menéndez Pidal. So- cripciones que examinamos, en el caso de la
bre la base de este método, basado en los de Di Lullo cobra sentido el registro de rela-
principios de las propuestas de los folclo- tos en los que se repite algún motivo. De allí
rólogos finlandeses, el investigador busca también que, en general, por contraste con
deslindar los procesos espacio-temporales de las otras transcripciones que circulan en la
difusión de los textos folclóricos e identificar época, la de este autor exhiba un carácter
o reconstruir, en la medida de lo posible, el mucho más literal en relación con los textos
texto original del que derivaron, así como su orales que constituyen su fuente 13 .
datación y localización. La indicación de los datos de localización
De allí que cobren una importancia fun- de las fuentes alcanza en Di Lullo una ex-
damental las nociones de versión y variante haustividad y precisión mucho mayor que en
en relación con los textos folclóricos. En re- la de los otros transcriptores. No se trata del
lación con el género de los romances, hecho de que el autor mismo extraiga de ello
Menéndez Pidal las definía del siguiente alguna generalización o consecuencia, ya
modo: que Di Lullo no desarrolla la labor erudita y
comparativa prevista por el método, sino de
En mis estudios llamaré versión a la re- que la elaboración de las transcripciones
dacción completa o fragmentaria de un ro- mismas pretende ajustarse a los reque-
mance tomada en conjunto y en cuanto rimientos de esta futura tarea:
difiere de las demás redacciones totales
del mismo; llamaré variante a cada uno Como el folklore recoge las características
de los pormenores de que se compone una que tipifican una cultura y un ambiente,
versión, en cuanto ese pormenor difiere es posible encontrar en él, no sólo los ras-
de los análogos contenidos en las demás tros psicológicos que los diferencian, sino
versiones (Menéndez Pidal 1954:109). también las derivaciones que esta cultu-
ra haya podido tener en la de otros pue-
Esta concepción del folclore y la metodo- blos y los posibles entronques con anti-
logía que sustenta exige unos procedimien- guas civilizaciones ya desaparecidas, de
tos específicos, diferentes de los que con an- las que a su vez derivan como un efecto
terioridad se venían desarrollando, en las de la causa (Di Lullo 1943:15).
tareas de recolección, registro y publicación
del material folclórico, como claramente lo La noción de variante, ausente en el caso
señalaba Menéndez Pidal: de Rojas y el de Dávalos, asume en la
presentación de Canal Feijóo un sentido
La única diferencia entre la recolección de diferente al que cobra en el marco del método
romances antigua y la moderna está en geográfico. En cuanto supervivencias de una
que aquella, guiada por un espíritu artís- mentalidad primitiva universal, la presencia
tico, se solía contentar con una muestra de relatos similares en espacios distantes no
de cada poesía, mientras que moderna- necesariamente implica, en el marco del
mente se recogen los romances con un pro- modelo anglosajón adoptado por el autor, un
pósito, a la vez que artístico, científico, y origen común y un proceso de difusión. Las
se acumulan versiones y variantes variantes pueden constituir expresiones
(Menéndez Pidal 1954:133). localizadas particulares y con una génesis
independiente de un mismo conjunto de
En el caso de Di Lullo, concebidos los cuen- nociones características de la mentalidad
tos recogidos como textos orales concretos que primitiva. La comparación como método
constituirían una versión contrastable con asume en este modelo un carácter muy
otras a partir de sus variantes, el encadena- diferente a la que implica el método
miento continuo de los relatos resulta inad- geográfico, pues el objetivo primero es el de
misible. Cada texto constituye una muestra, identificar esa supuesta matriz antropológica
una unidad pertinente para el tipo de inves- común de la mentalidad primitiva 14 . Es esto,
tigación que propicia el método. Es por ello precisamente, lo que asume Canal Feijóo
también que, a diferencia de las otras trans- cuando afirma:
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Sea lo que fuere esta cuestión de los orí- Feijóo y Di Lullo no fueron ajenos a este
genes, o de la razón suficiente, siquiera, enfrentamiento de posiciones. Como señala
de esta unidad universal [del folclore], Beatriz Ocampo:
está ya ahí, y hasta el presente el mayor
orgullo de la ciencia del folklore reside en Canal Feijóo, poseedor de una amplia cul-
poder llegar a establecer, primero, la exis- tura universal, nacional y local, vivió la
tencia de esa universalidad, y segundo, mayor parte de su vida en Buenos Aires.
la existencia de las conformaciones loca- Sin embargo, siempre permaneció fiel a su
les de lo mismo (Canal Feijóo 1940:14). terruño y toda su posición intelectual
muestra a un pensador situado en su pro-
En este sentido, las transcripciones de vincia natal y comprometido con ella
Canal Feijóo no pretenden representar (Ocampo 2003:104).
versiones a las que los diversos narradores
orales introducirían variantes en su El caso de Orestes Di Lullo contrasta
extensión y difusión espacio-temporal, sino claramente con esta situación:
muestras regionales, nacional o étnicamente
localizadas, de ciertas formas universales. En Un rasgo distintivo y significativo de este
este sentido, lo que debe ser capturado como intelectual santiagueño es que su vida
relevante en estas transcripciones son los transcurrió casi totalmente en la provin-
rasgos que, por contraste, se revelan como cia, salvo un breve período en que visitó
representativos de esta regionalidad, y no España y parte de Europa, en el año 1955,
todas las características que podrían cuando tenía sesenta y seis años. Nunca,
distinguir una realización oral particular del antes ni después, exceptuando sus
texto de otras presentes en la misma región 15. estadías en Buenos Aires para estudiar
En relación con el objetivo de acumular medicina, salió de su Santiago natal. Re-
la mayor proporción posible de capital corrió la provincia palmo a palmo, curan-
específico en el campo de la folclorística, Di do enfermos y rescatando, recopilando y
Lullo y Canal Feijóo también desarrollan registrando todas las manifestaciones
ciertas estrategias orientadas en cada caso folclóricas que encontraba a su paso
a la obtención de formas distintas de este (Ocampo 2003:107).
capital, vinculadas respectivamente con dos
órdenes diferenciados y complementarios de En correlación con estas posiciones
la actividad del folclorista: el trabajo de ocupadas hacia el interior del emergente
campo y el trabajo comparativo erudito. Los campo de la folclorística, podemos explicar
primeros desarrollos de nuestras hipótesis en el hecho de que, mientras Di Lullo enfatiza
torno a la constitución del campo de la el valor de su labor de recolección, apoyado
folclorística en este período nos llevan a en su contacto directo y “natural” con las
identificar estas formas de capital (que los fuentes 16, Canal Feijóo despliega con mayor
mismos actores distinguen claramente en extensión y audacia su labor analítica y
términos de “labor de campo” y “labor de ofrece muestras constantes de su solvencia
gabinete”) como dos extremos en los que teórica. Así, por ejemplo, mientras las
progresivamente se polariza una lucha entre publicaciones del primero exhiben una
los folcloristas del interior (los provincianos enorme cantidad de material (y se pone
con un contacto directo y “vivencial” con las permanentemente en evidencia en las
fuentes) y los folcloristas de la Capital transcripciones las competencias que
Federal (con un acceso mayor y más resultan más productivas para la labor de
inmediato a las novedades teóricas). En recolección y registro, como el conocimiento
efecto, la competencia entre los folclorólogos de la lengua quechua), las de Canal Feijóo
que vivían y producían en el interior con presentan una proporción mucho mayor de
aquellos que vivían y producían en Buenos notas que revelan su erudición etnográfica
Aires constituye uno de los frentes de lucha y folclórica.
más significativos en esta etapa de cons- Los fragmentos citados de Ocampo (2003)
titución del campo de la folclorística. Canal consignados más arriba, además de señalar
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la posición social y espacial desde la que exclusivamente resultantes de unas historias


producen estos folclorólogos santiagueños, personales y académicas particulares, son en
correlativamente pone de manifiesto el tipo buena medida el resultado y la expresión de
de propiedades del capital específico dis- unas posiciones y unas tomas de posiciones
ciplinario que cada uno de estos autores que se generan y desarrollan en el marco de
detentaba y exhibía, propiedades a partir de la dinámica estructural específica del
las cuales efectivamente lograron ser emergente campo de la folclorología.
conocidos y reconocidos en el campo. En
efecto, mientras las condiciones “distintivas” Sin pretender agotar en este primer
que sitúan a Orestes Di Lullo como un trabajo las posibilidades del análisis que nos
auténtico folclorólogo provinciano se asocian hemos propuesto desarrollar, creemos que los
con los valores relacionados con la especie aspectos aquí señalados ponen claramente
de capital disciplinario específico de la “labor de manifiesto el hecho de que estas
de campo” (“Recorrió la provincia palmo a transcripciones de cuentos del zorro no
palmo, [...] recopilando y registrando todas representan sencillamente un material
las manifestaciones folclóricas que encon- disponible para el estudio del folclore desde
traba a su paso”), la posición en la que se diferentes modelos posibles, sino que se
inscribe objetivamente Canal Feijóo por su constituyen ante todo como prácticas
articulación con las formaciones culturales discursivas con una forma y un sentido
de Buenos Aires guarda una correspon- específico, tanto en relación con concepciones
dencia con los valores relacionados con la ideológicas mediadas por las condiciones
especie de capital disciplinario específico de históricas objetivas del campo de la folclo-
la “labor de gabinete” (“poseedor de una rística en su proceso de constitución, como
amplia cultura universal, nacional y local”) 17. con modelos disciplinarios y posiciones
Lejos de constituir sencillamente unas adoptadas, definidas y enfrentadas en su
propiedades y valores individuales y seno.

Notas
1
El uso de los términos “cuentos del zorro” para a las propuestas del sociólogo francés Pierre Bourdieu
hacer referencia a esta práctica discursiva oral, que en (1995, 2000).
diversas localidades de nuestro país recibe desig-
naciones diferentes por parte de sus practicantes, 3
En el período de constitución del campo de la
constituye en el contexto de este artículo una opción folclorística en la región, Alfredo Coviello, director de
arbitraria y meramente operativa. No pretende la revista Sustancia, órgano cultural regional que desde
involucrar la adhesión a ninguna de las delimitaciones la provincia de Tucumán nucleó entre 1939 y 1946 a un
y taxonomías en el marco de las cuales desde larga data significativo número de intelectuales interesados en el
se ha intentado identificar el género (ni siquiera es folclore, entre los que se encontraban Rojas, Dávalos, y
seguro que efectivamente exista un único género bajo Di Lullo, desarrolla explícitamente una clasificación
el rótulo de estas designaciones con grandes pre- para distinguir a los “folcloristas” de los “escritores”
tensiones abarcativas). Si utilizamos los términos interesados en el folclore y hace referencia a la labor
“cuentos del zorro” para analizar las prácticas discursivas de estos autores según esos criterios: “Hay otro modo
de las transcripciones que circulan en el ámbito letrado de recoger el elemento folclórico [diferente del modo
nacional desde principios del siglo XX, es sencillamente del folclorista]. Tomaremos el ejemplo del conocido
por el hecho de que ha sido ésta la designación a través escritor regionalista Juan Carlos Dávalos. [...] oye de
de la cual han tendido a identificar y presentar con boca de unos arrieros un relato de viva fantasía. Toma
mayor frecuencia estos relatos los transcriptores que este argumento embrionario y somete el elemento
aquí nos ocupan. Ello no implica avalar la validez de los folclórico al proceso de su creación artística. Lo que era
recortes y concepciones sobre la base de los cuales se llamativo por su característica imaginativa se convierte,
introdujo y reprodujo este rótulo en el circuito letrado
a través de su elaboración intelectual, en una magnífica
nacional. En Chein 1997 y 2001, puede encontrarse un
pieza de arte literario [...] No se trata, como se ve, del
análisis crítico de los fundamentos ideológicos generales
criterio documental y simplemente comparativo.”
de este modo recortar y definir estas prácticas
(Coviello 1941a: 579-580); “Ricardo Rojas [...] publicó a
discursivas orales. En el resto del artículo continua-
principios de 1905 El país de la selva, volumen rico en
remos utilizando esta designación sin entrecomillado.
leyendas fantásticas y episodios vividos en la intimidad
2
El concepto de campo adoptado, que en este estudio con el alma del hombre de nuestra campaña. [...] hace
particular aplicamos al caso de la folclorística, responde treinta y cinco años, su pluma maestra incorporó a la
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literatura argentina estas piezas de origen incon- dos elementos que integran la cultura argentina en las
fundiblemente folklórico” (Coviello 1941a:580). manifestaciones folclóricas maximizan el aporte español
en desmedro del indígena. Considera el aporte de este
4
La identificación y la distinción de estas dos especies último como pobre y deficiente” (Ocampo 2003:111).
de capital específico relacionadas con la labor del
9
folclorólogo (el capital vinculado con la “labor de campo” Para un análisis más detallado y completo de las
y el vinculado con la “labor de gabinete”) se fundamenta fuentes del pensamiento de Canal Feijóo, veáse Ocampo
en los resultados arrojados por la investigación en curso (2003). De acuerdo con los objetivos de nuestra
acerca del proceso de constitución del campo de la investigación, nos concentramos en su vinculación con
folclorística entre 1940 y 1955. Se trata, en efecto, como Rojas, en quien reconocía a su maestro, no sólo por el
intentaremos mostrar posteriormente en trabajos hecho de que es la obra de este autor la que constituye
actualmente en elaboración, de una clasificación que se el antecedente más claro (y explícito) de las trans-
constituirá en una matriz crucial de oposición y cripciones de los cuentos del zorro de Canal Feijóo, sino
confrontación en buena parte de las luchas que se fundamentalmente porque Rojas se constituyó
generan hacia el interior del campo. Hacia el final de efectivamente en una figura que articuló en la práctica
este trabajo, retomaremos la oposición para contrastar la labor de todo un conjunto de folcloristas argentinos
las producciones de Di Lullo y Canal Feijóo en función y, en el contexto del emergente campo disciplinario, su
de la competencia inherente al campo. nombre llegó a volverse representativo de una línea de
trabajo con una definida posición ideológica, enfrentada
5
En la investigación en curso acerca del proceso de al nacionalismo hispanista defendido por otros
emergencia del campo de la folclorística, se manifiesta folclorólogos de la época. Sin la consideración de su
como un hito altamente significativo el enfrentamiento significación e influencia, no podrían comprenderse
que hacia mediados de la década de 1930 hace eclosión adecuadamente muchas de las problemáticas y
entre los folclorólogos agrupados en torno a Ricardo enfrentamientos que se tornaron centrales en el campo
Rojas y los que se articularon con las figuras de Alberto en los años de su constitución.
Rougès y Ernesto Padilla. La ocasión del intento de
10
organización conjunta de un primer congreso nacional Como observa Ocampo, “Rojas introdujo en el
de folclore, en la que se pusieron en juego no sólo unas discurso histórico de la época al indígena e incitó a una
concepciones diferentes de la nacionalidad sino también introspección de la cultura nacional para que lo
la cuestión misma de la autoridad para definir el valor y incorporara” (Ocampo 2003:104).Véase también “El
la legitimidad de los estudios del folclore, catalizó el problema indígena” de Ricardo Rojas (1943) y “Sobre el
enfrentamiento entre los grupos y puso de manifiesto americanismo de Ricardo Rojas” de Bernardo Canal
unas diferencias que llegarían a ser cruciales para la Feijóo (1958). En éste último, Canal Feijóo al mismo
definición de la estructura de posiciones en el proceso tiempo rescata la visión relativamente favorable de Rojas
de emergencia del campo de la folclorística. Ya en esta acerca del sustrato cultural indígena y le recrimina no
ocasión, participaron activamente Canal Feijóo y Di haber llegado a una incorporación más radical del mismo
Lullo en relación con los bandos opuestos de la contienda. en su concepción del espíritu nacional y americano.
Cfr. Perilli de Colombres Garmendia 1997.
11
Pero probablemente el hecho más significativo que
6
Ocampo (2003) señala con claridad la oposición ha marcado la alineación de Di Lullo en la tradición de
ideológica fundamental que, desde nuestro marco transcripción de estos relatos iniciada por Dávalos haya
conceptual, se revela como una de las oposiciones sido su participación activa y concurrente en el fallido
estructurales más significativas en el campo de la intento de organización del primer congreso nacional
folclorística en el período de su constitución: “Los de folclore en el que abiertamente se enfrentó el grupo
estudios sobre el folclore, en este tiempo, se articularon de Rougès, Padilla y Carrizo, en el que estos autores se
alrededor de los consensos o disensos sobre el papel encontraban, con el de Ricardo Rojas, en el que
asignado al indígena en la formación de la cultura participaba Canal Feijóo.
argentina. Una propuesta basada en la «Tradición», ligada
12
a la Iglesia Católica y al Hispanismo, reivindicaba la Cfr. Chein 1997.
primacía del aporte español. La otra, representada por
13
los ideales de la Ilustración, el positivismo y el Cabe señalar que, al hablar del “texto oral”, estamos
liberalismo, anglófilo o francófilo, valorizaba la haciendo referencia a un modo histórico y culturalmente
contribución indígena. Los representantes más específico de concebir las fuentes, y no a una realidad
conspicuos de la primera posición fueron Juan Alfonso totalmente objetiva e independiente de las operaciones
Carrizo, Bruno Jacovella y Orestes Di Lullo, entre otros. del transcriptor. Es así que, por ejemplo, debemos
Entre los defensores de la segunda propuesta que considerar que, incluso en el caso de Di Lullo, la fuente
incluye, además, una valoración del indio, se oral es concebida como un “texto” concreto, pero en un
encuentran Ricardo Rojas, Adán Quiroga y Bernardo sentido muy próximo a lo que se concibe como un texto
Canal Feijóo” (Ocampo 2003:109). “escrito”. Se trata, en todo caso, de una cadena de signos
lingüísticos aislada de su contexto y arreglada para
7
Para mayor detalle acerca del proyecto cultural de funcionar como un enunciado monológico dentro de las
Rougès y Padilla en el que se inscribe la obra de Carrizo, convenciones de la comunicación escrita.
consultar Perilli de Colombres Garmendia (1997) y
14
Alderete (1997). “El método comparativo consiste, es sabido, en
explicar ciertas tradiciones civilizadas devenidas
8
“A pesar de que Di Lullo reconoce un continum incomprensibles a través de la comparación con otras
indígenahispánico en la formación de la cultura tradiciones más ‘salvajes’, por lo tanto más claras, no
nacional, sus apreciaciones en cuanto al legado de estos habiendo perdido todavía, en el curso de su evolución,
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los rasgos primitivos que proporcionan la clave. Ocurre Introduciremos aquí dos de los ejemplos más signi-
también por consiguiente, que cierto cuento del folklore ficativos, por el hecho de que simultáneamente consig-
moderno puede echar luz sobre cierta tradición de los nan una representación y una valoración de la obra de
incivilizados” (Krappe 1938:320). ambos autores. Alfredo Coviello, señala acerca de “un
investigador de espíritu tan tesonero, de tal honestidad,
15
Como señala Ocampo: “Para Canal Feijóo, el como Di Lullo” (Coviello 1941a:585): “Orestes Di Lullo
folclore es la manifestación del espíritu del pueblo y la ha otorgado jerarquía integral a la literatura folklórica
tradición y, no obstante, tener un carácter universalista, versificada de Santiago del Estero, documentalmente
ya que es patrimonio de todos los pueblos, refleja la hablando, con su magnífico ‘Cancionero Popular’,
singularidad de los localismos” (Ocampo 2003:107). preformado conforme a la sistematización de Juan
Alfonso Carrizo” (Coviello 1941a:584). Y en relación con
16
Tanto la monumentalidad de los registros Canal Feijóo: “Aunque no se trate de un folklorista nato
publicados como el carácter sacrificado del trabajo de como Carrizo, Bernardo Canal Feijóo concilia en su
campo mismo constituyen aspectos a través de los cuales producción la tarea del cosechador con la del obrero
se pretende elevar el valor de la especie de capital intelectual que labora sobre el material existente.”
específico relacionada con la “labor de campo” que se (Coviello 1941a:584). Asimismo, en una reseña
intenta ostentar: “Concluida la ardua labor de bibliográfica del Cancionero Popular de Santiago del
compilación de los cantares populares de Santiago del Estero de Di Lullo, Coviello pone énfasis en el sacrificio
Estero echamos una mirada hacia atrás, en el largo que involucraron estas “pacientísimas investigaciones”
camino recorrido, y advertimos con legítimo orgullo que de labor de campo, cuando afirma: “En su largo y penoso
el esfuerzo puesto en la obra –rudo, hipertenso, agudo- itinerario a través de las antiguas poblaciones ubicadas
es digno de la obra realizada. Hemos debido recorrer a orillas del Dulce y del Salado, con una persistencia
las viejas poblaciones ribereñas del Dulce y del Salado, encomiable y un espíritu de sacrificio que la intemperie
los caminos polvorientos de la llanura, penetrar en los y extensos parajes desolados pusieron a prueba más de
bosques, visitar los aledaños de ciudades y de centros, una vez, el Dr. Di Lullo escribió esta magnífica página
viajar siempre a través de largas y desoladas rutas, sin de arqueología cultural que viene a enriquecer
sosiego, y a veces, sin amparo, para recoger tan proficua notablemente el folklore argentino y americano”
cosecha, para arrancarla de la vida misma que es el (Coviello 1941b:707). Por su parte, una década después,
alma de los pobladores de esta extensa provincia, y fijarla el folclorólogo tucumano Tobías Rosemberg reproduce
definitivamente en una obra que ha de perdurar porque unos juicios valorativos similares. De Orestes Di Lullo
la dictó el amor que tenemos a este pueblo” (Di Lullo “cuya labor de campo es de extraordinaria significación”
1940). destaca la importancia de sus “gruesos y valiosos
volúmenes”, fruto de “una labor en el terreno de
17
Numerosos testimonios constatan el hecho de que magníficas proyecciones” (Rosemberg 1951:202). Y, en
estos folclorólogos santiagueños eran conocidos y contraste con esta caracterización, señala: “Jacovella,
reconocidos hacia el interior del emergente campo en Vivante, Canal y muchos otros efectúan junto a la labor
relación con las propiedades de estas dos especies de de campo, la extraordinaria tarea que impone el gabinete
capital, las asociadas con la “labor de campo” y las y de la cual ningún auténtico folklorista puede
vinculadas con la “labor de gabinete”, respectivamente. sustraerse” (Rosemberg 1951:205).

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Página 114 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:114-127 (2004)

Vida cotidiana en archivos


de narrativa tradicional argentina
María Inés Palleiro *

En este trabajo, proponemos un acercamiento a los procesos de construcción


poética de la vida cotidiana en archivos de narrativa tradicional argentina
(Jakobson 1964). Este acercamiento está orientado a estudiar la incidencia de
la categoría de lo cotidiano en la génesis de dichos archivos. Con tal objeto,
examinaremos los recursos retóricos de invención de lo cotidiano (Certeau 1987)
y su influencia en la modalidad de organización de colecciones de narrativa tra-
dicional. Consideramos la narración en su dimensión cognitiva (Bruner 1999 y
2000). Realizamos un rastreo diacrónico de las colecciones generales, desde la
Encuesta de 1921 hasta las de Chertudi y Vidal de Battini. Entre las colecciones
regionales, consideramos los trabajos de Blache, Villagra, y Rolandi y García,
además de nuestros propios archivos. En este rastreo, intentamos poner de ma-
nifiesto la dimensión constructiva de la tradición en su dinámica de actualiza-
ción del pasado (Handler and Linnekin 1984; Hobsbawn 1983) y la incidencia de
lo cotidiano en el proceso de formación del archivo.
Palabras clave: narrativa, archivos, génesis.

A modo de introducción Delimitaciones conceptuales

En este trabajo, proponemos un acer- Consideramos el archivo en su acepción


camiento a los procesos de construcción etimológica de arkhé o principio de orga-
poética de la vida cotidiana en archivos de nización del recuerdo (Derrida 1997) y la
narrativa tradicional argentina. Este narración como modalidad cognitiva de
acercamiento está orientado a estudiar la articulación secuencial de la experiencia
incidencia de la categoría de lo cotidiano en (Bruner 2002). Entendemos la tradición en
la génesis de dichos archivos. Con tal objeto, su dimesión de proceso de resemantización
examinaremos los recursos retóricos de del pasado a la luz de la cotidianeidad del
invención de lo cotidiano y su influencia en presente (Handler y Linnekin 1984).
la modalidad de organización de colecciones Abordamos la narrativa tradicional desde
de narrativa tradicional. Realizamos un una perspectiva comunicativa, que pone el
rastreo diacrónico de las colecciones gene- acento en el trabajo poético sobre el mensaje.
rales, desde la Encuesta de 1921 hasta las Relacionamos la función poética con el juego
de Susana Chertudi y Berta E. Vidal de de selecciones y equivalencias combinatorias
Battini. Entre las colecciones regionales, (Jakobson 1964) utilizadas en la orga-
consideramos los trabajos de Martha Blache, nización de cada archivo, y prestamos
Marisa Villagra, y Diana Rolandi y Silvia P. atención a las estrategias de construcción
García, además de nuestros propios archivos. retórica de la tradición. Nos basamos en el
En este rastreo, intentamos poner de ma- concepto de “invención de la tradición” puesto
nifiesto la dimensión constructiva de la de relieve por Eric Hobsbawm (1983), que
tradición, en su dinámica de actualización guarda correspondencia con el concepto de
del pasado, y la incidencia de lo cotidiano en invención de lo cotidiano trabajado por
el proceso de formación del archivo. Michel de Certeau (1987). Destacamos la

* Sección Folklore, Instituto de Ciencias Antropológicas, Universidad de Buenos Aires/ CONICET.


Correo electrónico: sapitos@uolsinectis.com.ar
R.I.F. 19, 2004 Página 115

eficacia de la narración como instrumento genética textual, funcionó como pretexto de


para la configuración del espacio y del tiempo los archivos manuscritos 1 , que recogieron
en una sintaxis narrativa de lo cotidiano, materiales de fuentes orales, normalizados
que sirve para el trazado de recorridos del de acuerdo con las exigencias del código
sentido (Certeau, ibidem: 205-207). Rela- escritural. Como modalidad de archivación,
cionamos estos conceptos con los procesos de la categoría de lo cotidiano está ligada en la
formación de archivos, en tanto soportes Encuesta con el concepto de “comunidad
materiales y simbólicos de domiciliación de folk”, circunscripta a las áreas rurales. Hay
la memoria colectiva (Derrida op. cit.; en el Instructivo una distinción polarizante
Halbwachs 1965). entre cultura oral y cultura letrada, que
Para este acercamiento a los archivos en separa las “clases obreras”, asimilables a la
su dimensión procesual, privilegiamos el “gente rústica”, de quienes poseen el “hábito
enfoque genético, enriquecido por los aportes de las letras y la crítica”. Incluye los
de la teoría informática del hipertexto portadores del Folclore dentro de la primera
(Palleiro 1994, 1997, 2000 y 2004). El objeto categoría, y caracteriza el Folclore como el
de la crítica genética es la reconstrucción de conjunto de “todos los productos culturales
las operaciones de formación de un texto, sin excepción /que/ supone la intervención
entendido como espacio de transformaciones creadora o transformadora del hombre...
del sentido (Bellëmin-Noël 1972). Esta adoptando técnicas y formas... asequibles a
orientación crítica considera todo texto como todo el grupo social 2.” Lo que en principio se
documento de proceso, que conserva en su presenta como una caracterización gene-
textura indicios de su trabajo de construcción ralizadora, que extiende su dominio a “todos
o génesis. Desde la teoría informática, los productos culturales sin excepción”, se
Theodor Nelson (1992) define el hipertexto resuelve luego, de manera un tanto pa-
como un conjunto de bloques textuales radójica, en una contraposición entre la
unidos entre sí por nexos electrónicos cultura de los sectores “populares” y los “no
libremente elegidos por el receptor o usuario, populares” que están implícitamente
para su bifurcación en itinerarios múltiples, excluidos de la categoría de “grupo folk”.
en un trabajo poético de configuración Esta contradicción interna del Instructivo
textual que lo convierte en un constructor o gravita en la génesis de los legajos reunidos
creador virtual de nuevos itinerarios de por los recolectores, que intentan ajustarse
discurso. Nuestro enfoque propone un acer- a los parámetros de este Instructivo generado
camiento a los archivos desde esta óptica, por una instancia institucional. Las
centrada en el rastreo de indicios de su manifestaciones narrativas en prosa,
proceso de construcción o génesis, y de sus incluidas dentro de las “especies literarias”
múltiples itinerarios de producción del del “Folclore espiritual”, están subca-
sentido en los diversos contextos inter- tegorizadas a su vez en a) cuentos, b)
pretativos, en relación con las distintas leyendas, c) casos y sucedidos, d) tradiciones
modalidades de actualización de la tradición y e) relatos explicativos o mitos. Dentro de
desde la dimensión cotidiana del presente. los cuentos, el Instructivo distingue entre
“maravillosos”, “religiosos y morales”,
La vida cotidiana y sus modalidades “animistas o de espanto”, “humanos”,
de archivo en la Encuesta Folclórica “animalísticos” y “diversos gracejos ver-
de 1921 bales”, en una remisión intertextual a los
Índices Generales de Tipos y Motivos
La Encuesta Folclórica de 1921, enviada Narrativos de Aarne-Thompson y Stith
a los maestros de las Escuelas “ley Láinez” Thompson, respectivamente, que sirven
por las autoridades del Consejo Nacional de como pretextos para tal clasificación. Los
Educación de la Nación, fue la primera “cuentos”, caracterizados como “ficciones”, se
iniciativa sistemática de recolección de distinguen de las demás especies narrativas
material folclórico en la Argentina. Para su en prosa, que incorporan en mayor o menor
realización, el Consejo envió a los docentes medida elementos de la vida cotidiana en su
un instructivo que, en términos de la textura narrativa. Tal distinción no tiene en
Página 116 R.I.F. 19, 2004

cuenta la elaboración poética de la historia pautas, las particularidades contextuales son


(White 1987) ni los procesos de ficcio- presentadas como rasgos de “color local”
nalización de lo real que están presentes en cercano a un exotismo romántico, y desta-
toda construcción narrativa. Tampoco tiene cados como elementos culturales propios del
en cuenta los entrecruzamientos categoriales folk que se contrapone a la cultura urbana 3.
entre distintas especies. Es oportuno recor-
dar al respecto la relevancia de la categoría Vida cotidiana y archivo en los
de lo cotidiano en la organización de Cuentos folklóricos de la Argentina
narraciones de experiencia personal (Labov de Susana Chertudi y en los Cuentos
y Waletzky 1987) que ingresa en mayor o y leyendas populares de la Argentina
menor medida en todo relato. Un parámetro de Berta Elena Vidal de Battini
fundamental, relacionado con la dimensión
de lo cotidiano, es la incorporación de la Estos dos archivos, creados por inves-
oralidad en la textura del discurso. En este tigadoras con estudios superiores en Folclore
sentido, la Encuesta maximiza la brecha y en Letras, recurren a los Índices Temáticos
intertextual con respecto a la escritura, al de Tipos y Motivos de Aarne-Thompson,
asignar una importancia decisiva al criterio Thompson, Terence Hansen y Ralph S.
de “corrección” de los registros del habla, con Boggs, como modalidades de archivación.
las inflexiones propias de la conversación Ambas colecciones fueron encaradas con un
c o t i d i a n a , p a r a a d e c u a r l o s a l canon e s - criterio predominantemente antológico, que
critural propio de la “cultura letrada”, privilegia la fase heurística del registro
asociada con la institución escolar. Esta textual por sobre la tarea hermenéutica de
“corrección” se extiende a la reconstrucción interpretación y análisis.
de la coherencia narrativa, que sustituye la La colección de Chertudi está dividida en
fluidez del coloquio por las pautas de dos Series de cien relatos cada una, cuyos
coherencia y cohesión propias de las criterios de ordenamiento se ajustan a los de
conexiones estructurales lógicas de la los mencionados Índices, que responden a la
narración escrita. Este criterio incide en la normativa internacional vigente en el
génesis de los legajos, en los que puede contexto de la época 4. El trabajo de selección
identificarse una cadena polifónica de poética limita la colección a una especie
enunciadores. Confluyen en esta cadena las particular, el cuento. De acuerdo con estos
voces de los “informantes” –cuya deno- criterios, el registro de la vida cotidiana tiene
minación lleva implicado el predominio de la que ver estrictamente con la trama na-
función referencial sobre el trabajo poético rrativa. La modalidad de clasificación apunta
del mensaje-, las de los maestros que corrigen a subrayar el ajuste de los relatos a
los relatos orales para adecuarlos al canon estereotipos temáticos de alcance trans-
escritural, y la voz institucional de los nacional, cuya localización en un contexto
funcionarios encargados de la redacción del cotidiano funciona como estrategia de
Instructivo que funciona como pretexto de localización regional de tipos universales. La
los legajos. La dimensión de la oralidad está convención de registro tiende a normalizar
sujeta de este modo a sucesivas reescrituras la grafía y sintaxis de acuerdo con el canon
que inciden en la articulación del mensaje. escriturario, manteniendo sin embargo giros
Tales reescrituras revelan un trabajo de léxicos y sintácticos propios del habla
selección y combinación de registros cotidiana, que dan lugar a aclaraciones
narrativos adecuado a las pautas del paratextuales en notas y tablas adjuntas.
Instructivo, en el que el recolector intenta El archivo de Vidal de Battini, por su
ajustarse a las prescripciones de la parte, incorpora, además de los cuentos, la
normativa emitida por el emisor insti- especie de las “leyendas”, que da un margen
tucional. Esto evidencia la incidencia del más flexible para el ingreso de lo cotidiano
discurso directivo institucional del Consejo en la textura narrativa. Por sus criterios de
Nacional de Educación, que actúa como registro y archivo, constituye un eslabón de
instancia evaluadora, en la génesis de los avance hacia el registro de la oralidad, ya
legajos de la Encuesta. De acuerdo con tales que incorpora con un grado de amplitud
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mucho mayor que Chertudi elementos del investigaciones lingüísticas sobre el habla
habla regional que minimizan la brecha regional. Tal énfasis en el habla revela una
intertextual con respecto al canon escri- apertura hacia el estudio de las variaciones
turario. Los parámetros de archivación de los contextuales que tiene precisamente, como
cuentos se ajustan, al igual que en Chertudi, textos fundacionales, los estudios de Dell
a los criterios de los mencionados Índices Hymes sobre etnografía del habla. En su
Generales 5 . Para las leyendas, por el con- confrontación con el archivo de Chertudi,
trario, la creadora del archivo adopta una este es mucho más amplio y presenta una
modalidad de clasificación de su autoría, laxitud mucho mayor en la aplicación de
diseñada de acuerdo con los rasgos distin- parámetros clasificatorios similares. Dentro
tivos del corpus, y no sobre la base de de la red de archivos de narrativa tradicional
criterios de clasificación a priori. Subca- argentina, constituye un importante eslabón
tegoriza de este modo las manifestaciones de hacia la apertura de una brecha entre
esta especie narrativa en 1) leyendas oralidad y escritura. Esta brecha pone al
referidas a lugares, 2) de piedras y cerros, descubierto la fisura entre parámetros de
3) de lagos y ríos, 4) de la Ciudad Perdida, clasificación universales y las particula-
5) de tapados, entierros o tesoros, 6) de ridades del contexto de actuación, estre-
plantas, 7) de animales y 8) del cielo. Todas chamente ligado con la dimensión de lo
estas subcategorías se relacionan con las cotidiano. Tal fisura da pie para el avance
características del contexto cotidiano de hacia criterios de registro más afinados y
recolección de un modo mucho más nítido modalidades de archivo más flexibles,
que los parámetros generales de la capaces de reflejar la estructura conectiva
clasificación de Budapest, mencionada por la esencialmente lábil del recuerdo y la
creadora del archivo bajo la forma de una memoria.
remisión intertextual 6 . La modalidad de
archivación de las leyendas incorpora de este Archivos y procesos de ordenamiento
modo la dimensión de lo cotidiano en las en contextos específicos
categorías de ordenamiento taxonómico, y
agrega referencias cruzadas al sistema de Para un primer acercamiento al problema
clasificación de Budapest mediante el de los procedimientos de contextualización
agregado paratextual de notas con comen- en colecciones regionales, efectuamos un
tarios generales de cada subcategoría. En salto cronológico en el rastreo diacrónico de
estos comentarios pone de manifiesto la archivos, y remitimos para el llenado de este
incidencia del contexto en el diseño de sus hiato a un trabajo anterior (Palleiro, en
propios parámetros, en la medida en que prensa) en el que consideramos colecciones
alude al vínculo de los relatos con rasgos tales como las de J. Carrizo y G. Perkins
específicos del contexto tales como las Hidalgo (1948), Juan Agüero Vera (1965) y
características de lugares, accidentes Nélida Giovannoni y María Inés Poduje
geográficos o creencias de cada zona, que (1988), en las que predomina el criterio
configuran el contexto cultural de los antológico por sobre la dimensión analítica.
distintos grupos. Otro aspecto comentado en En esta sección del trabajo, nos centraremos
estas notas es la habilidad de los narradores en aquellos archivos que privilegian la tarea
para la performance o actuación narrativa, analítica, para examinar la metodología
aludida también en las “Observaciones adoptada por diversos investigadores para el
generales” que preceden al archivo de examen de sus archivos, y la incidencia de
Chertudi. Esta alusión destaca la relevancia la categoría de lo cotidiano en dicho examen.
del estilo y la memoria de los narradores, que
lleva implicada una apertura del paradigma Vida cotidiana y archivo en su
de Folclore hacia aspectos comunicacionales. dimensión analítica: la Estructura del
La colección de Vidal de Battini, por su miedo de Martha Blache
parte, incorpora también en el Prólogo
referencias explícitas al vínculo de la tarea Este archivo, reunido por Martha Blache
de recopilación de relatos con sus propias a partir de material trabajado en su Tesis de
Página 118 R.I.F. 19, 2004

Doctorado en Folclore presentada ante la análisis subraya con particular énfasis la


Indiana University, comprende un corpus de interrelación de los aspectos estructurales de
leyendas recogidas en el seno de un grupo los relatos con la vida cotidiana del grupo,
de migrantes paraguayos en Buenos Aires, al punto que relatos tales como los de la
entre 1972 y 1974. Este material le sirve, en “Pora” o el “Luisón” son considerados como
términos de la crítica genética (Grésillon signos configuradores de la identidad
1994), como pretexto para el estudio de las cultural del grupo. Como hipótesis de tra-
representaciones culturales del grupo en un bajo, la investigadora sostiene que el grupo
contexto social, con un enfoque estructural recurre a los relatos tradicionales para hallar
abierto a los planteos de las Nuevas solución a ciertos aspectos de la vida cotidiana
Perspectivas del Folclore. De acuerdo con de la comunidad, cuando la organización
esta finalidad, la organización del archivo cultural no brinda una respuesta adecuada 7.
tiende a presentar un dossier de versiones El énfasis en el acercamiento analítico con
como material instrumental para el estudio un enfoque estructural, que pone el acento
analítico de un grupo en el contexto de su en la articulación del mensaje, desplaza el
vida cotidiana. El trabajo está dividido en eje de interés de lo referencial a lo comu-
dos partes. La primera incluye una síntesis nicativo 8. El análisis está focalizado en ejes
de la historia y geografía del Paraguay, con de articulación de modelos de mundo
datos generales sobre los migrantes vinculados con el contexto de la vida
paraguayos en la Argentina y específicos cotidiana y expresados mediante el canal de
sobre los “informantes”, y una explicación la oralidad, entendida como dimensión
precisa de la metodología utilizada. El cultural que coexiste con la cultura escrita y
contexto cotidiano de la comunidad es tenido con la presencia de los medios, en un marco
en cuenta en el desarrollo analítico, al punto social heterogéneo, marcado por la copre-
de ser propuesto en el cuadro general de sencia interactiva de distintos grupos, en
“Conclusiones” como parámetro clasificatorio donde se inserta esta comunidad migrante.
de los relatos. Esto pone de manifiesto su Puede identificarse en este archivo una
relevancia como categoría instrumental para conexión intertextual con el de Chertudi, en
la construcción o génesis del archivo. Como la exactitud y prolijidad del ajuste a una
fundamento teórico, la investigadora metodología de registro y formación del
menciona en este sentido los “estudios archivo, que tiene en cuenta en ambos casos
contextuales” de Roger Abrahams, Alan aportes teóricos tales como los del formalismo
Dundes y Dan Ben-Amos, entre otros, como ruso y las corrientes estructurales men-
aportes metodológicos eficaces para el cionadas por Chertudi en el paratexto del
análisis de las manifestaciones narrativas en Prólogo a la Segunda Serie. Del mismo modo
la cotidianeidad del contexto. El archivo de que Vidal de Battini, incluye cartografía de
relatos está incluido en la segunda parte, y la zona de procedencia de los relatos, bajo la
comprende narraciones sobre el “Pombero”, forma de agregados paratextuales.
el “Yasy Yateré”, el “Curupí”, la “Pora”, la Esta recopilación, que privilegia el estudio
“Mala Visión”, el “Tesoro escondido”, el analítico de las representaciones culturales
“Luisón”, el “Payé”, y el “Mbopipucu”, de un grupo articuladas en mensajes
clasificadas en el paratexto de la Intro- narrativos, marca un viraje en la orientación
ducción, de acuerdo con los parámetros de los archivos de narrativa tradicional ar-
propuestos por el Comité Internacional de gentina existentes hasta el momento, que
Folklore de 1963, como “leyendas míticas”, privilegiaban la fase heurística de registro
con el agregado de una “pequeña colección textual, manifiesta en el criterio antológico,
de casos burlescos”. Todo este material sirve por sobre la interpretación y el análisis. Esta
a la investigadora para un análisis de las orientación abre el espectro de los estudios
representaciones culturales del grupo, de narrativa tradicional hacia los enfoques
dividido, según las categorías de Charles S. contextualistas de las Nuevas Perspectivas
Peirce, en los niveles “icónico”, “indicial” y del Folklore, y hacia el abordaje semiótico
“simbólico”, que toma en cuenta además las de la narrativa tradicional, entendida como
categorías actanciales de A. J. Greimas. Este vía de acceso al universo de comportamientos,
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valores y situaciones de un grupo migrante forma de agregado paratextual que adquirió,


en su entorno cotidiano. en la primera, la forma de un “Estudio
postliminar” y, en la segunda y tercera, de
Lo cotidiano y sus procesos de presentación introductoria. La dimensión del
ficcionalización en nuestros propios análisis fue incluida además bajo la forma
archivos de agregado paratextual de notas, tablas de
narradores y de clasificación. En estos
En un acercamiento a nuestros propios paratextos, enfatizamos la relevancia de los
archivos, resulta pertinente considerar la recursos retóricos de inclusión del contexto
diversidad de criterios adoptados, de acuerdo en la construcción de cada texto narrativo,
con la tensión entre las exigencias de la tarea y destacamos la incidencia de aspectos de
de investigación y los condicionamientos composición y estilo en la génesis del archivo,
editoriales. Por razones de espacio, nos en relación con la performance de los
limitaremos a los archivos éditos, dejando el narradores, denominados como tales y no
estudio de los inéditos para un trabajo como “informantes”.
siguiente. Por otra parte, hemos publicado los
La totalidad de nuestros archivos éditos Estudios de Narrativa Folklórica (1990), los
está compuesta, por una parte, por tres Nuevos Estudios de Narrativa Folklórica
antologías de narrativa folklórica: 1) “El (1992), y la obra Fue una historia real.
escondite mágico” y otros cuentos folklóricos Itinerarios de un archivo (2004). En todos
riojanos (1990), 2) “Los tres pelos del diablo”. ellos, privilegiamos la dimensión analítica,
Cuentos maravillosos de la cultura popular con especial énfasis en los procedimientos de
argentina (1992) y “La fiesta en el cielo”. ficcionalización del contexto, que fue el eje
Cuentos populares de animales (1998). de interés de nuestra Tesis de Doctorado.
Inscribimos estos trabajos en la serie textual Adoptamos una orientación relacionada con
que guarda conexión con los archivos de el análisis del discurso, centrado en su
Chertudi y Vidal de Battini, tanto en la aspecto comunicativo, y recurrimos a los
modalidad de archivación como en las pautas aportes de la narratología, los estudios
de registro adecuadas al canon escritural, culturales, la teoría de la recepción y los
como en las de selección y ordenamiento del planteos de la folclorística, vinculados con los
material con un criterio antológico ajustado enfoques contextualistas y la performance
a la organización de los Índices Temáticos que pone el acento en la elaboración estética
Generales de Aarne-Thompson, Thompson, del mensaje. En los últimos trabajos,
Boggs y Hansen. Este criterio estuvo incorporamos además los aportes de la
condicionado por exigencias editoriales, que genética textual, la teoría del archivo y la
nos llevaron también a normalizar la grafía teoría informática del hipertexto, para el
de los relatos y a realizar un trabajo poético diseño de una metodología original de
de selección y combinación de versiones aproximación a la narrativa oral y sus
orientado a poner de manifiesto la diversidad eventuales fijaciones escriturarias. En todos
temática de las distintas especies de la estos estudios, prestamos especial atención
cuentística tradicional –en particular, de los a la inserción del contexto en la textura de
“cuentos de animales” y los “cuentos los relatos, en relación con los procedimientos
maravillosos”, que fueron los parámetros de de invención poética de lo cotidiano
clasificación propuestos por el director (Certeau, op. cit.) y con la construcción dis-
editorial-. El mismo director fue el que cursiva de la tradición en el enunciado
privilegió la selección antológica, con un narrativo (Hobsbawn, op. cit.). Consideramos
margen para un comentario analítico general la narración como principio cognitivo de
introductorio de las versiones. Nuestra organización secuencial de la experiencia en
experiencia testimonia la convergencia de un mundo posible ficcional (Bruner op. cit.),
una pluralidad de emisores en la cons- que tiene como contrapartida su potencial
trucción de un archivo. Si bien privilegiamos deconstrucción en un sistema de itinerarios
el criterio antológico, incluimos en los tres múltiples semejantes a la estructura
casos un breve comentario analítico bajo la diseminativa del recuerdo y la memoria
Página 120 R.I.F. 19, 2004

(Derrida op. cit.). Utilizamos en este caso los también versiones escritas, versiones
archivos como pretexto para la reflexión versificadas del Romancero Tradicional;
teórica, que inscribe este segundo conjunto recreaciones literarias, fílmicas y reelabo-
de trabajos dentro de la serie textual cuyo raciones mediáticas, y versiones procedentes
eslabón inicial situamos en la obra de de colecciones éditas españolas e hispa-
Blache 9 . Nuestros Estudios de Narrativa noamericanas. Este archivo nos sirvió como
Folklórica incluyeron también tres trabajos, pretexto para una propuesta teórica y
focalizados en distintas posibilidades de metodológica original de aproximación a la
abordaje metodológico de la narración fol- narrativa tradicional desde una perspectiva
clórica desde la perspectiva del análisis del genética, centrada en una aproximación a
discurso –no utilizada hasta ese momento en los textos escriturales en su dimensión de
la Argentina para el estudio específico de proceso (Hay 1993; Grésillon 1994) enri-
material narrativo folclórico-, abierta a los quecida por los aportes de la teoría
aportes de la Semiótica y a los estudios informática del hipertexto, que focaliza su
contextualistas de las Nuevas Perspectivas interés en las posibilidades de libre
del Folklore. En nuestros Nuevos Estudios combinación de bloques textuales en un
de Narrativa Folklórica, adoptamos un sistema de recorridos múltiples, unidos
criterio similar, con una profundización de mediante nexos elegidos por el usuario
la reflexión teórica sobre las interrelaciones (Nelson 1992; Landow 1994) 13 . Diseñamos
entre “ficción”, “historia” y “creencia” en el un sistema de transcripción y análisis en
relato folclórico y sus recreaciones lite- distintos niveles, capaz de poner de
r a r i a s 10. E s t a o b r a i n c l u y ó a d e m á s u n manifiesto las distintas fases de construcción
Apéndice con los planteos fundamentales de de un archivo, y recurrimos a los aportes de
nuestra Tesis de Doctorado, dedicada al la Teoría Literaria, el Análisis del Discurso,
estudio de los procedimientos de ficcio- la Semiótica y la Teoría de la Comunicación,
nalización del contexto cotidiano en la la Folclorística y los Estudios Culturales,
n a r r a c i ó n f o l c l ó r i c a 11. E n t o d o s e s t o s para examinar la incidencia de la cotidia-
trabajos, privilegiamos la reflexión teórica y neidad del contexto en el proceso de trans-
metodológica a partir del estudio discursivo formación de patrones narrativos. Enfa-
de un archivo de relatos recogidos en una tizamos la relevancia de tales trans-
fase previa de investigación de campo, y formaciones como resortes básicos para la
registrados con una grafía dialectal, construcción o génesis de mensajes capaces
intermedia entre la oralidad y la escritura. de reflejar la diversidad cultural de cada
Los archivos sirvieron como pretextos para grupo. Conjugamos en esta publicación el
el estudio textual de relatos, y para la interés heurístico por un registro textual de
presentación de paratextos con información versiones, encaminado a destacar su carácter
bibligráfica sobre el state of art de los de discurso en proceso, y el interés her-
estudios sobre narrativa folclórica a nivel menéutico por el abordaje analítico de sus
internacional. Iniciamos luego una fase de transformaciones contextuales, en el que
investigación postdoctoral que llegó a enfatizamos la relevancia de lo cotidiano
adquirir forma sistemática en nuestra como recurso retórico para la articulación de
reciente publicación Fue una historia real. un verosímil narrativo y como signo de
Itinerarios de un archivo. Presentamos aquí identificación cultural.
un archivo de versiones reunido en torno a
la matriz “El encuentro con la Muerte” 12 , que Lo cotidiano en la configuración del
comprende un corpus de base integrado por archivo: Ronda de voces de Marisa
versiones orales reunidas en el área Villagra
específica de la provincia de La Rioja, y un
corpus de contraste formado por relatos Este archivo de Marisa Villagra consiste
recogidos en otros contextos provinciales de en una “Edición comentada de relatos orales”
la Argentina y en el contexto urbano de la documentados en el contexto específico de
ciudad de Buenos Aires, como así también Amaicha del Valle, Noroeste Argentino, que
en contextos transnacionales. Incluye fue presentada como Tesis de Licenciatura
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en la Stockholms Universitet en 1995 14 . El centrado sin embargo en la tarea de registro


objetivo del trabajo, enunciado por su autora, textual, que se inscribe en la serie textual
es “describir… el trabajo… realizado desde iniciada por Chertudi. La orientación
la documentación del material hasta la metodológica apunta a destacar el carácter
edición de los relatos”. Esta “descripción” polifónico del archivo y su vinculación con
pone especial énfasis en la dimensión el contexto cotidiano de la comunidad de
procesual del archivo, en sus distintos Amaicha del Valle.
estados de formación. La investigadora
dedica un capítulo específico a la explicación La dimensión de lo cotidiano y la
de la metodología y de las características de ficción escritural: los Cuentos de las
los materiales, en el que destaca la tres abuelas de Rolandi y García
gravitación de aspectos de la vida cotidiana
del contexto de recolección en la estructura Este archivo de narrativa tradicional,
del archivo, desde las “ceremonias y rituales” creado por dos investigadoras del Instituto
hasta las modalidades de interacción Nacional de Antropología y Pensamiento
conversacional. Focaliza su interés en los Latinoamericano, incluye material proce-
criterios de registro, y pone de relieve el dente de una investigación de campo de las
espesor de los canales y los códigos, y su autoras en el contexto específico de
influencia en la configuración del archivo. Antofagasta de la Sierra, Catamarca, en el
Se centra luego en el análisis de los rasgos año 1995. Encaramos ya un estudio de este
fónicos, morfosintácticos y léxicos, y en las archivo en un trabajo anterior (Palleiro, en
características discursivas generales de los prensa), a cuya lectura remitimos para el
relatos. Este análisis le sirve para delimitar examen de sus características específicas.
los criterios de la edición, considerada por la Sólo nos limitaremos aquí considerar la
misma autora como una “reconstrucción” incidencia de la dimensión de lo cotidiano
escritural del material narrativo, de acuerdo en la génesis del archivo.
con ciertas pautas de ordenamiento. La El ordenamiento del material narrativo
adopción de tales pautas la lleva a abordar constituye una puesta en discurso de las
el problema de las interconexiones y distintas fases de producción de un archivo.
deslindes entre especies narrativas, tales Las mismas autoras hacen referencia al
como “el cuento”, “el mito” y “la leyenda”, y proceso poético de reescrituras progresivas
a revisar luego el state of art de la en clave de género, en el que la categoría
bibliografía existente sobre el tema. Esta del contexto cotidiano adquiere especial
revisión está incorporada, al igual que la relevancia. Aluden de este modo en el
cartografía de la zona relevada, como un paratexto de la Introducción al “corpus
paratexto agregado al archivo. Todos estos principal del libro” como “un relato dividido
elementos le sirven como base para la en capítulos en los cuales diversos
presentación de la “edición comentada de personajes ficticios, afincados en
relatos”, en un cotexto de interacción Antofagasta, narran cuentos” (el énfasis
conversacional entre narradores de una es nuestro). Reconocen de este modo el
comunidad del Noroeste argentino. trabajo de reconstrucción secuencial del
Este trabajo apunta a destacar la material recopilado sobre la base de
incidencia del contexto cotidiano y la de los categorías fictivas como la de “personaje”
canales y los códigos en la génesis del ar- (que remite a las dramatis personae d e
chivo, que se refleja en su modalidad de Propp) en un marco cotidiano que propor-
ordenamiento, realizado con rigurosidad ciona la orientación espaciotemporal del
metodológica, que privilegia el enfoque lin- relato. Cabe recordar aquí una vez más las
güístico. El agregado paratextual de mapas, consideraciones de Hayden White (1987)
que sigue la línea de Vidal de Battini, pone sobre la reescritura poética de la materia
de manifiesto la relevancia de la localización histórica, y las de W. Labov y J. Waletzky
en un contexto. La adición de comentarios a (1967) sobre la relevancia de la orientación
pie de página da lugar a la incorporación de espaciotemporal en la organización
la dimensión analítica, en un archivo narrativa. Abre la obra una “historia”
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pretextual de las tres abuelas, de existencia desarrollo social relacionado con la pro-
real en la comunidad, situada en el entorno moción del “patrimonio intangible” de cul-
cotidiano de Antofagasta de la Sierra. Sigue tura oral en el contexto específico de la vida
una “primera parte” con distintas instancias diaria de una comunidad rural de la
anecdóticas, en la que se ubica a estos Argentina. En una suerte de dinámica
personajes en una temporalidad ritual, en parabólica, los parámetros universales de
correspondencia con el devenir cíclico de las ordenamiento de los Índices Temáticos de
estaciones, en donde lo cotidiano se convierte Tipos y Motivos, que sirvieron en la Encuesta
en principio de ordenamiento secuencial de del 21 y de los demás archivos que se
la materia narrativa. (“Primavera, día de los inscriben en esta serie como pretextos para
fieles difuntos”, “Ollas, ollitas, tinajas y poner de relieve la dimensión transnacional
tinajones. Otoño”, “Tejer y contar. Invierno”, de las manifestaciones narrativas, son
“Verano. Señalada”). Esta primera parte es utilizados en este caso como instrumentos
luego objeto de una reelaboración escritural para la reescritura ficcional de narraciones
en segundo grado, en una colección de en el contexto situado de una comunidad
cuentos ordenada de acuerdo con los particular, en una dimensión cotidiana.
parámetros temáticos de los Tipos y Motivos
Narrativos, tales como “cuentos mara- A modo de conclusión
villosos”, “de animales” y “humanos”, entre
otros, con el agregado de algunas categorías Este acercamiento a colecciones de
contextuales como “la Pacha”. Las categorías narrativa tradicional nos ha permitido
de los Índices Temáticos, privilegiadas como comprobar la productividad de lo cotidiano
parámetros de archivación de la Encuesta de como vía de acceso a la génesis de los
1921, y de las colecciones de Chertudi y Vidal archivos. Vimos de este modo que, en la
de Battini, sirven aquí como recursos de Encuesta folclórica de 1921, lo cotidiano es
reelaboración ficcional del material narra- objeto de un trabajo de reconstrucción
tivo, en una puesta en texto de operaciones escritural de acuerdo con cánones insti-
de reescritura. En este trabajo de rees- tucionales proporcionados por el pretexto del
critura, la secuencialidad ritual de la primera Instructivo dirigido a los recolectores. De
parte, anclada en el contexto de la vida acuerdo con este canon, los elementos
diaria de Antofagasta de la Sierra, es contextuales son presentados como elementos
deconstruida en esta segunda en un constitutivos de un “color local” cercano a un
itinerario alternativo de escritura, que da exotismo romántico, acorde con la deli-
muestra de “las ficciones de la escritura mitación de un “grupo folk” tradicional y
antropológica” con un entramado polifónico anónimo con un patrimonio de “cultura
de las voces femeninas de narradoras e popular” contrapuesto a la “cultura letrada”.
investigadoras, en la estructura reticular de En los archivos de Chertudi y Vidal de
un archivo presentado en clave de género. Battini, la incorporación del contexto
Este entramado polifónico da cuenta de la cotidiano se encuentra en una tensión
brecha intertextual (Bauman y Briggs 1992) dinámica con la adecuación a los parámetros
entre oralidad y escritura, que pone al de los Índices Universales de Tipos y Motivos
descubierto las distintas fases de cons- Narrativos, que gravitan también en la
trucción de un archivo, para adecuarlo en génesis de los legajos manuscritos de la
este caso a un receptor infantil, con la Encuesta de 1921. Esta tensión da lugar a
finalidad de “facilitar a maestros o padres un trabajo de reconstrucción de las
su lectura a los niños”. Las clasificaciones particularidades del contexto, para ajus-
universales sirven de este modo como tarlas a los parámetros de una clasificación
recursos de desdoblamiento ficcional de la general. En su confrontación con el de
narrativa en contexto 15 . Chertudi, el archivo de Vidal de Battini
Este archivo constituye un aporte original presenta una mayor laxitud en la aplicación
a la escritura polifónica de relatos orales, que de parámetros clasificatorios similares,
combina el documento antropológico con la relacionado que abre una brecha inter-
escritura literaria, en un propósito de textual hacia la incorporación de la espe-
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cificidad del contexto en las modalidades de archivo. Señalamos también el énfasis en la


archivación. consideración de la influencia de la vida
De las colecciones regionales, consi- cotidiana del contexto en la génesis de los
deramos en primer lugar la Estructura del relatos, desde las “ceremonias y rituales”,
miedo de Martha Blache, que marca un hasta las modalidades de interacción
viraje de los criterios de archivación conversacional puestas de relieve en la
antológica hacia el predominio de la elección del título, que apunta a subrayar
dimensión analítica. Este archivo consta de su carácter polifónico. Consideramos por
un corpus de leyendas de migrantes último los Cuentos de las tres abuelas de
paraguayos en Buenos Aires que sirve como Rolandi y García, que dan lugar a una
pretexto para el estudio de las repre- puesta en discurso de las distintas fases de
sentaciones culturales de este grupo, en el elaboración de un archivo en clave de
que la categoría de lo cotidiano se convierte género, y recurren a lo cotidiano como
en uno de los ejes del análisis, con un estrategia de construcción ficcional de la
enfoque estructural abierto a los planteos “escritura antropológica” y de sus múltiples
contextualistas de las Nuevas Perspectivas posibilidades de deconstrucción en itinerarios
del Folclore. Nos referimos luego a nuestros alternativos de lectura. En una suerte de
propios archivos de narrativa tradicional movimiento parabólico, las categorías de
argentina, centrándonos en aquellos éditos. clasificación temática de los Índices
Destacamos la orientación alternativa hacia Generales, utilizadas en los primeros
un doble criterio predominantemente archivos de narrativa tradicional argentina
antológico y analítico, de acuerdo con las para remarcar su dimensión universal,
características de cada publicación. Tanto en sirven en este caso para el reordenamiento
las antologías como en los estudios críticos, deconstructivo de un archivo anclado en un
consideramos el contexto cotidiano como contexto específico, en una colección de
factor relevante en la construcción ficcional cuentos dirigida al público infantil, con un
de los relatos, cuyos recursos de textua- claro predominio de la función poética.
lización constituyeron el eje de interés de Este recorrido por los distintos archivos a
nuestra Tesis de Doctorado (1992). Más tarde partir del eje de la vida cotidiana nos ha
extendimos esta consideración a la génesis permitido efectuar una revisión crítica de los
de archivos. Elaboramos de este modo, en criterios de archivación. Advertimos la
una investigación posdoctoral, una pro- tensión dinámica entre el ajuste a pará-
puesta teórica y metodológica original para metros de clasificación general, y sus
el archivo de material narrativo folclórico, bifurcaciones de acuerdo con las carac-
basada en el examen de la incidencia de la terísticas particulares del contexto, que
dimensión cotidiana en la construcción de un reflejan las conexiones dispersivas del
archivo de relatos tradicionales, y en sus recuerdo. Tal dispersión tiene que ver con la
itinerarios de bifurcación en los distintos estructura esencialmente lábil de la memoria
contextos, canales y códigos. Examinamos cultural de los distintos grupos humanos en
luego el archivo Ronda de voces de Marisa la diversidad de contextos de actuación y en
Villagra, presentado como una edición las distintas modalidades de vida cotidiana.
comentada de relatos orales documentados Esta diversidad imprime un sello propio a
en el contexto regional de una comunidad cada nuevo itinerario de las matrices
del Noroeste Argentino. Destacamos en este narrativas, que sirven como vehículo de
trabajo la precisión metodológica, que da expresión de la identidad diferencial del
cuenta de la dimensión procesual del grupo.

Notas
1
Se entiende por “pretextos” el conjunto de que inciden en su proceso de construcción o génesis
materiales que preceden a la realización de un texto, y (Grésillon 1994).
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2
Para una consideración específica del paradigma de agrega además la “narrativa indígena” como categoría
Folclore en la Encuesta de 1921 y otros archivos de superpuesta a las distintas especies narrativas.
narrativa tradicional, véase Palleiro (en prensa). Merece
recordarse al respecto la subcategorización del Folclore 6
La Clasificación de Budapest subdivide las leyendas
que hace la Encuesta en I. “Espiritual o animológico” en I.Etiológicas y escatológicas, II. Histórico-culturales,
(que incluye las “especies literarias en prosa y en verso”), III. Míticas y de seres y fuerzas sobrenaturales y IV.
II. “Social o sociológico” y III. “Material o ergológico”, Religiosas.
que comprende los diversos oficios.
7
Así, por ejemplo, el Pombero que asusta a los niños
3
Así, por ejemplo, el legajo No. 57 procedente de la intenta controlar comportamientos tales como el que
localidad de Tello de la provincia de La Rioja registra las estos salgan a horas no deseadas que los ponen en
narraciones en prosa de “El zorro y el avestruz” recogida peligro. En el Luisón o séptimo hijo varón que se
de boca del “informante” Agapito Flores; el “cuento de convierte en hombre lobo, el valor remarcado es el temor
adivinanzas” “Dios protege la inocencia” de Juan a la desviación de las normas de comportamiento, y las
Cáceres, en el que un tonto resuelve una adivinanza instituciones involucradas son la religiosa, social y
que le permite casarse con la hija del rey, “Las astucias política. De modo similar, en el Yasí-Yateré -especie de
de Juancito” de Ramón Arce y “El ciego de las chimbas” duende que se lleva a los niños, en especial a los no
de Ismael Veiga. Se intercalan luego dos narraciones bautizados- gravita la obediencia impuesta por los
de tratos con el diablo, una de Sinforoso Quevedo de 76 mayores a los niños hacia las normas comunitarias, con
años, otra de una mujer cuyo nombre el recolector omite un refuerzo de la institución religiosa.
para resguardar su identidad, por considerarla como
una “historia” real, y el relato “Voces de ultratumba” de 8
En cuanto a la modalidad de registro y su posible
Nazario Hernández. Como criterio de archivación, se
incidencia en la génesis del archivo, Blache hace
entremezclan cuentos, casos, anécdotas e historias de
referencia en el prólogo a la procedencia oral de los
episodios salientes de la vida cotidiana, narrados por
relatos, “transmitidos verbalmente de una generación
narradores adultos y ancianos de una comunidad rural.
a otra” y reconoce la incidencia de algunos medios
El legajo incluye de este modo dos cuentos de animales
masivos de comunicación como “los libros y la radio”
protagonizados por el zorro, un cuento maravilloso
Las narraciones están presentadas en el cotexto de la
clasificable según Aarne-Thompson (parámetro utilizado
situación comunicativa de la entrevista, y normaliza-
como pretexto del Instructivo, que funciona a su vez
das de acuerdo con las pautas del código escriturario, si
como pretexto del legajo, pero no mencionado en este
bien se conservan algunas marcas de oralidad como los
último de manera explícita) como “del tonto”, una
puntos suspensivos y la laxitud de la sintaxis propia del
anécdota con matices ‘picarescos de un lazarillo que
coloquio, que no se ajusta a las pautas de coherencia y
burla a su amo, dos casos de tratos con el diablo y uno
cohesión propias del canon escritural.
de contactos con el mundo sobrenatural. Como
modalidad de registro, se incorporan algunos dialec- 9
talismos y regionalismos como “chimbas”, lexemas La obra consta de tres trabajos, “Estereotipo y
referidos a elementos del contexto como “rancho” y “peo- actualización en el relato folklórico”, “El problema de la
nes”. Se reproducen algunos modismos propios del variación en el relato folklórico” y “Aportes de la
registro coloquial como “Che, Nazario, decíles que no pragmática al estudio del relato folklórico”, elaborados
me entierren”. Los elementos de la vida cotidiana a partir del examen de un archivo de versiones incluido
seleccionados tienen que ver con aspectos salientes, en la obra. La modalidad de transcripción de estas
extraños o “exóticos” dentro del contexto de una comu- versiones corresponde a una “grafía dialectal”, que
nidad rural. Se registra la utilización de recursos registra algunos rasgos de oralidad. Incluimos versiones
argumentativos orientados a dar verosimilitud al relato, recogidas en el contexto específico de la provincia
como la primera persona testimonial del narrador en el argentina de La Rioja, y consignamos sus similitudes
relato de Sinforoso Quevedo (“Yo lo comprobé”). Se ad- temáticas con los Ïndices de Tipos y Motivos de Aarne-
vierte la incidencia del Instructivo en el criterio de selec- Thompson y Thompson, con un rastreo diacrónico de su
ción temática de los relatos, y en el criterio de “correc- presencia en archivos generales anteriores de narrativa
ción” y reposición de conectores para el logro de la cohe- tradicional argentina, de la Encuesta folklórica de 1921,
rencia y cohesión narrativas, así como la incorporación Chertudi y Vidal de Battini, y en otras coleccciones de
de modismos del habla regional como elementos material narrativo tradicional hispánico e hispanoa-
localistas dentro de un discurso articulado de acuerdo mericano. Centramos la reflexión analítica en los
con el canon escriturario. aportes de la pragmática, la lingüística y el análisis del
discurso para el estudio de los recursos de trans-
4
Los relatos están divididos de este modo en I: formación de patrones narrativos generales de acuerdo
Cuentos de animales, II: Cuentos maravillosos, III. con las particularidades del contexto cotidiano.
Cuentos religiosos, IV. Cuentos humanos y V. Cuentos I n c l u i m o s c o m o p a r a t e x t o u n a Bibliografía sobre
de fórmula. colecciones de narrativa tradicional, estudios de
lingüística y análisis del discurso, teoría literaria y
5
Se dividen de este modo en 1) Cuentos de animales folklorística, vinculados específicamente con el discurso
(volúmenes I, II y III), 2) Cuentos maravillosos “o de narrativo folklórico.
magia” (volúmenes IV, V y VI), 3) Cuentos humanos,
10
morales y otros (volumen IX), 4) “Cuentos de personajes Es así como el primer trabajo, titulado “Un espacio
populares como Pedro de Urdemales” (volumen X), 5) textual de convergencia”: acerca de las categorías de
Cuentos acumulativos y encadenados (volumen X), 6) ´ficción´, ´historia´ y ´creencia´ en el relato folklórico”
“Cuentecillos y chistes” (volumen X), 7) “Cuentos de giró en torno a la reflexión teórica de las inter-
adivinanzas” y 8) Varios (volumen X). Este último tomo conexiones y deslindes entre estos conceptos, a partir
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del estudio discursivo de un segmento del archivo de de manifiesto de tal modo el mecanismo de sustitución
versiones. El segundo trabajo, “La seducción de la de detalles contextuales en apariencia irrelevantes,
Muerte: un modelo de actuación” constituyó una primera propios de la cotidianeidad del entorno, tales como “la
aproximación al estudio de las regularidades temáticas, campera” del protagonista masculino en una versión
compositivas y estilísticas que en trabajos posteriores urbana, reemplazada en otras versiones por “una
consideraremos una “matriz narrativa”, y sus varia- manta” y la incorporación aditiva de personajes de
ciones en contextos rurales y urbanos, que reflejan existencia real en cada comunidad, como signos de
aspectos de la vida cotidiana de cada comunidad (como, identificación grupal. Destacamos también las adiciones
por ejemplo, un baile de pueblo “con empanadas y vino”, de elementos vinculados con el entorno paisajístico o
en el que aparece la Muerte en la versión del adolescente edilicio local, como recursos argumentativos orientados
Italo Herrera, recogida en una zona rural de la provincia a producir un efecto de realidad del relato, tales como
de La Rioja, o un albergue transitorio urbano en el que “el cementerio de La Tierrita... allá, en la otra calle”, en
se encuentran un chico y una “mina” que lo seduce y las afueras de la ciudad de La Rioja; “del otro lado de la
conduce a los umbrales de la muerte. Los dos últimos balsa... entre las chacras... en el río” en el Alto Valle del
trabajos, “Dicen que murió de frío. Una lectura de ´La Río Negro, en las versiones neuquinas; “en el esta-
niña de Guatemala´ de José Martí desde la perspectiva cionamiento... frente a una estación de servicio” en las
del folklore” y “Ficción, historia y creencia en el Libro versiones urbanas recogidas en Buenos Aires, o “en el
de Compañía de Jorge Furt”, giraron en torno a la camino de Oxford a Witney” en una versión inglesa.
reflexión sobre estos deslindes categoriales en obras
14
literarias en prosa y en verso, que incorporan elementos Una copia de este archivo puede consultarse en la
folklóricos. La segunda parte de esta obra corresponde Biblioteca del Instituto Nacional de Antropología y
al archivo de relatos, que comprende versiones rurales Pensamiento Latinoamericano.
riojanas y otras recogidas en el contexto urbano de la
15
ciudad de Buenos Aires. Agregamos como paratexto una En este juego polifónico de desdoblamientos
bibliografía referida a estudios de Lingüísitica, ficcionales, adquiere especial relevancia el diálogo en-
Semiótica y Filosofía del Lenguaje relacionados tre pretextos, paratextos y postextos. Es así como el
específicamenente con la consideración de las categorías archivo está precedido por materiales pretextuales tales
de “ficción”, “historia” y “creencia” desde la perspectiva como una “Tabla de narradores”, y seguido por una
de sus modalidades de construcción discursiva. Introducción en la que se alude, entre los objetivos, al
“desarrollo de potencialidades de la mujer”, que propone
11
En dicha Tesis, trabajamos con un archivo de diez un protocolo de lectura desde una perspectiva de
versiones de “El trato con el diablo” (que comprenden género, relacionada con la performance estética de las
“cuentos”, “leyendas”, “casos”, “sucedidos” e “historias”) narradoras – que son presentadas como tales, y no como
reunidas en el contexto cotidiano de comunidades “informantes”. Incluye también como paratextos un
rurales y urbanas de la provincia de La Rioja. Este “glosario” de regionalismos y una “Bibliografía” con
archivo nos sirvió como pretexto para la propuesta de títulos de colecciones de cuentos del país y otros
una metodología original para el estudio de la incidencia limítrofes del área de la Puna. Las mismas creadoras
en la construcción ficcional del discurso narrativo, a del archivo aclaran que en dicha “Bibliografía” “no
partir de los desdoblamientos entre texto y contexto figuran estudios”, ya que el objeto del libro es dar a
en las instancias básicas del acto comunicativo: el conocer, y no analizar la producción narrativa de las
emisor, el receptor y el referente. Efectuamos además mujeres antofagasteñas. De este modo, inscriben el
el examen de una entrevista con el ceramista local archivo en la línea de la Encuesta de 1921, y las
Marino Córdoba, sobre creencias locales de tratos con colecciones de Chertudi y Vidal de Battini, que
el diablo ritualizados en la ceremonia de la Salamanca, privilegian el criterio antológico por sobre la dimensión
y la recreación icónica de estos “pasos” rituales en analítica. Por su trabajo de reescritura textual, este
estatuillas cerámicas de su autoría. En este análisis, archivo puede conectarse también con la serie textual
prestamos especial atención al posicionamiento de recreaciones literarias de narrativa tradicional tales
discursivo del artista como narrador individual, que como Las mil y una noches argentinas de Draghi Lucero
actúa como portavoz de las creencias del grupo. o Los casos del zorro de Canal Feijoo. Estas últimas
presentan sin embargo un mayor grado de artificiosidad
12
Esta matriz presenta elementos comunes con el retórica, mientras que la obra de Rolandi y García, al
tipo 332 de Aarne-Thompson, “Godfather Death” y con situarse en un punto intermedio entre los archivos de
los motivos de Thompson E 322.3.3.1, “The vanishing narrativa oral y las reelaboraciones literarias, da cuenta
hitchhiker” y Z 111, “Death personified”. de la dimensión procesual del trabajo de reescritura de
archivos. Merece tenerse en cuenta además que la obra
13
En esta publicación, intentamos poner de relieve fue editada con el auspicio de la UNESCO, en el marco
el carácter rizomático de las “matrices” folklóricas, y del Proyecto de las Américas de Educación para los
sus transformaciones en los distintos contextos, canales Derechos Humanos y Cultura de Paz, para el rescate
y códigos. Acuñamos el concepto de “matriz genética”, del patrimonio de cultura oral. Este encuadre
entendida como un conjunto de elementos temáticos, proporciona al texto un framing o marco interpretativo
compositivos y estilísticos comunes a distintas particular (Goffman 1970) relacionado con el acceso al
realizaciones narrativas, almacenado en la memoria del conjunto de saberes narrativos de una comunidad con
narrador como núcleo germinal para su actualización un enfoque de género. Otra clase de paratextos de esta
en distintas situaciones comunicativas, mediante obra está constituida por el material icónico de las
operaciones de adición, supresión, sustitución y ilustraciones a color realizadas por los niños, que
desplazamiento, análogas a las identificadas por los contribuye a la construcción de la figura del receptor
genetistas para el análisis de la dimensión procesual de infantil y favorece el diálogo entre emisores y
la escritura (Lebrave 1990; Grésillon op. cit.). Ponemos receptores.
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Página 128 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:128-139 (2004)

La deuda con la voz, o los avatares


de la oralidad en la cultura moderna
José Manuel Pedrosa *

En un mundo cada vez más dominado por las formas de cultura de masas escrita,
audiovisual e informática, la oralidad sigue desempeñando algún papel en la
transmisión de la cultura. Y no sólo en el terreno de la literatura, sino también
del cine, la música, las artes figurativas, la crítica literaria y hasta la política.

Palabras clave: oralidad, escritura, literatura, antropología, cine, música, pin-


tura.

Mi verdadera estirpe
es la voz, que aún escucho, de mi padre,
conmemorando música de Swinburne,
y los grandes volúmenes que he hojeado,
hojeado y no leído, y que me bastan.

Así «suenan» unos cuantos versos del poema Pero él las acogió así, tal cual, en su propio
Yesterdays, agrupado por Jorge Luis Borges libro -refugio de citas escritas y de voces dis-
con otros poemas en su libro La cifra 1. En es- pares de muchos otros autores, célebres o anó-
tos versos se reconoce la deuda del gran au- nimos-, con lo que estrechó una vez más el
tor argentino con la voz, en este caso concre- círculo en que se enfrentan y se replican la
to con la de su padre, que él consideraba el voz y la letra, la oralidad y la escritura.
primer hilo -anterior a cualquier libro impre- De otros grandes literatos de Hispanoamé-
so- que ligó su vida a la literatura. rica no sólo puede decirse que han recibido
Otro gran escritor argentino, Adolfo Bioy influencias continuas y fecundas de la voz,
Casares, escribió lo siguiente en su libro De sino incluso que ellos mismos se constituye-
jardines abiertos: ron a menudo en puras voces al servicio de la
fábula. Como un infatiglable conversador,
Oí esta historia de uno que no tenía otra como un artesano permanente de la voz coti-
cosa que hacer que contarla, a mí o a cual- diana, ha recordado recientemente Mario
quier otro. Vargas Llosa a Pablo Neruda:

No era una confesión personal. A conti- Era gordo, simpático, chismoso, engreído,
nuación, reconocía Bioy que estas palabras, goloso («Matilde, precipítese hacia esa
que tanto le llamaron la atención, eran la fuente, resérveme la mejor presa»), con-
«frase inicial de un libro de Edgard Rice versador y hacía esfuerzos desmedidos
Burroughs», el célebre creador de Tarzán 2 . para romper el hielo y hacer sentir al in-

*Universidad de Alcalá (Madrid). Correo electrónico: jmpedrosa2000@yahoo.es


R.I.F. 19, 2004 Página 129

terlocutor abrumado por su imponente pre- caba Gabriel García Márquez a Julio
sencia. Cortázar como un fascinante «escritor oral»:
Aunque llegamos a ser bastante amigos,
creo que es el único escritor con el que Lo recordó [García Márquez] en la tarima
nunca me sentí de igual a igual, frente al de un parque sandinista, en Managua,
cual, pese a su actitud cariñosa y a su ge- hipnotizando con un cuento sobre las des-
nerosidad para conmigo, siempre termina- venturas del boxeador Mantequilla
ba adoptando una actitud entre intimida- Nápoles: «La muchedumbre sentada en la
da y reverencial. El personaje me intriga- hierba parecía levitar en estado de gracia
ba y fascinaba casi tanto como su poesía. por el hechizo de una voz que no parecía
Posaba de ser un anti-intelectual, desde- de este mundo» 4.
ñoso de las teorías y de las complicadas in-
Eduardo Galeano, otro enorme escritor,
terpretaciones de los críticos. Cuando, de-
esta vez de Uruguay, ha reconocido así su
lante de él, alguien suscitaba un tema abs-
deuda personal con los sonidos de la voz:
tracto, general, un diálogo de ideas -asun-
tos en los que un Octavio Paz fosforescía y La tierra, la infancia, el amor, la lluvia o
deslumbraba-, la cara de Neruda se entris- la guerra. Todo está ahí. Salgo a la calle
tecía y de inmediato se las arreglaba para cada día con mis oídos y ojos bien limpios
que la conversación descendiera a ras de para oír las voces secretas y descubrir los
suelo, a la anécdota y al comentario pro- colores escondidos. Soy un cazador de his-
saicos. Se empeñaba en mostrarse senci- torias, un escuchador de voces... Persigo
llo, directo, terrenal a más no poder y las palabras que merecen existir. Hay pa-
furiosamente alejado de esos escritores labras que resplandecen con luz propia en
librescos que preferían los libros a la vida medio del silencio y que iluminan el miste-
y podían decir, como Borges, «Muchas co- rio de lo que se cuenta. Nunca me han
sas he leído y pocas he vivido». Él quería gustado las etiquetas. Por eso, practico to-
hacer creer a todo el mundo que había vi- dos los géneros y ninguno. Busco siempre
vido mucho y leído poco, pues era rarísimo la síntesis, ejerciendo el arte del contra-
que en su conversación asomaran referen- bando en la frontera de los géneros... La
cias o entusiasmos literarios. Incluso cuan- poeta neoyorquina Muriel Rukeyser escri-
do mostraba, y con qué satisfacción lo ha- bió algo que me gusta mucho. Ella decía
cía, las primeras ediciones y los maravillo- que el mundo está hecho de historias, no
sos manuscritos que llegó a colecciónar en de átomos. Así, son las historias las que
su formidabla biblioteca, evitaba las valo- dicen el mundo, y éste nace del tiempo...
raciones literarias y se concentraba en el Mis amigos de la Teología de la Liberación
aspecto puramente material de aquellos están equivocados en una cosa. Ellos di-
preciosos objetos llenos de palabras. Su cen que son la voz de los que no tienen
anti intelectualismo era una pose, desde voz. Eso es un error, todos tenemos voz.
luego, porque nadie que no hubiera leído Lo que ocurre es que la gran mayoría de
mucho y asimilado muy bien la mejor lite- personas está silenciada. No pueden expre-
ratura, y reflexionado intensamente, hu- sarse porque los poderosos ejercen un mo-
biera revolucionado la palabra poética en nopolio sobre la palabra. Me da mucho pla-
lengua española como él lo hizo, ni hubie- cer recuperar las voces que son desprecia-
ra escrito una poesía tan diversa y esen- das 5.
cial como la suya. Parecía considerar el
mayor riesgo para un poeta el confinarse En los dos pensamientos que reproduzco a
en un mundo de abstracciones y de ideas, continuación, el cubano Guillermo Cabrera
como si esto pudiera cegar la vitalidad de Infante ha reflexionado sobre las fronteras
la palabra y apartar a la poesía de la pla- sutiles que separan la voz sonora de la letra
za pública y condenarla a la catacumba 3. escrita:

Y también hace muy poco, en un homena- La historia, después de todo, no es más que
je público al artista y al amigo muerto, evo- el nombre que damos a una crónica de des-
Página 130 R.I.F. 19, 2004

atinos, afortunados o adversos, cometidos viento- sabe que su deliberado hermetis-


por unos hombres, que otros hombres ni mo, su propensión a sombrear la realidad
más ni menos atinados tratan luego de ex- con sus más enigmáticas equivalencias, ese
plicar, de desmentir o de afirmar -o, sim- silencio que intercepta a veces el flujo na-
plemente, de contar. rrativo, también constituye un fiel trasun-
¿Quién escribe? to de los edificantes mutismos del autor 8.
¿Quién habla en un poema? ¿Quién narra
en una novela? ¿Quién es ese yo de las au- Otro tanto se podría decir de Gabriel García
tobiografías? ¿Quién cuenta un cuento? Márquez, que tantas veces ha confesado su
¿Quienes conversan en esa imaginada pie- deuda con las voces de los mayores que le ino-
za de sólo tres paredes? ¿Qué voz, activa o cularon el virus de la literatura. Su amigo
pasiva, habla, narra, cuenta, charla, ins- Dasso Saldívar, en un artículo emotivo pu-
truye -se deja ver escrita? ¿Quién es ese blicado al hilo de la muerte de la madre del
ventrílocuo oculto que habla en este mis- gran escritor colombiano, escribió esta perfec-
mo momento por mi boca -o más bien por ta síntesis de las dos grandes influencias -las
mis dedos? mujeres y sus voces- que se conjugaron en el
La pluma, por supuesto, a primera vista o alumbramiento del García Márquez hombre
de primera mano anoche. O la máquina de y escritor:
escribir ahora en la mañana. Una segun-
da mirada sonora, escuchar otra vez ese Son ocho las mujeres que han tenido un
silencio nos revelará -a mí en este instan- papel decisivo en la vida y obra de Gabriel
te; a ti, lector, enseguida- que esa voz in- García Márquez: Luisa Santiaga Márquez
audita, ese escribano invisible es el len- Iguarán, la madre que se convirtió en per-
guaje. sonaje central de El amor en los tiempos
Pero la última duda es también la primera del cólera; Tranquilina Iguarán Cotes, la
-¿de qué voz original es el lenguaje el eco 6? abuela que le contó historias fantásticas y
le prestó su «cara de palo» para narrar;
Otro autor de América, el chileno Luis Francisca Simodosea Mejía, la tía que prác-
Sepúlveda, escribió una Dedicatoria absolu- ticamente lo crió y le dio ojos para ver en
tamente explícita al frente de su célebre no- la cultura popular; Juana de Freytes, la
vela Un viejo que leía novelas de amor: caraqueña que le salvó al vida al nacer y
lo contaminó de cuentos de hadas; Rosa
A mi lejano amigo Miguel Tzenke, síndico Elena Ferguson, la maestra guajira que le
shuar de Sumbi en el alto Nangaritza y enseñó a leer y a amar la poesía; Virginia
gran defensor de la Amazonía. En una no- Woolf, la dama inglesa que le dio claves
che de narraciones desbordantes de magia esenciales para su arte de narrar; Merce-
me entregó algunos detalles de su desco- des Barcha Pardo, la magangueña que le
nocido mundo verde, los que más tarde, en dio a Rodrigo y a Gonzalo y le ayudó a sa-
otros confines alejados del Edén ecuatorial, car adelante la mayoría de sus libros, y
me servirían para construir esta historia 7 . Carmen Balcells, la catalana que se la jugó
a fondo por sus libros cuando el escritor era
Y de otro gran escritor americano, Juan todavía una gloria de ámbito doméstico 9.
Carlos Onetti, un colega suyo no menos céle-
bre, el español José Manuel Caballero Algunos escritores hispanoamericanos no
Bonald, ha escrito que su aparente hermetis- sólo han estado fecunda y decisivamente in-
mo no era sino otro modo de expresar lo oral: fluidos por las voces y por las historias que
escucharon desde niños. Augusto Monterroso
Pienso que si Onetti hablaba poco era por- afirmó alguna vez que su ideal como escritor
que su presunto repertorio oral estaba era alcanzar la pureza y la fluidez de la len-
trasvasándose a los diálogos de los perso- gua y del estilo orales:
najes de ficción. Todo el que haya leído sus
novelas mayores -La vida breve, El asti- Uno llega con el tiempo a adquirir un rit-
llero, Juntacadáveres, Dejemos hablar al mo y una cadencia propios, aunque por lo
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general el ritmo y las cadencias son ya los El escritor español Arturo Pérez-Reverte
del idioma hablado. El trabajo cuando se publicó en 2002 una novela, La reina del sur,
escribe consiste en adaptar esa respiración ambientada en los estados norteños de Méxi-
hablada, lo que por cierto no es fácil por- co, que fue directamente inspirada en la tra-
que se necesita tener el oído, aparte de que dición oral de la zona y que, además, se vio
si uno se descuida puede llegar a adquirir precedida de una labor minuciosa de docu-
el vicio de escribir en prosa «rítmica». De mentación de ese magma lingüístico-cultural
la misma manera se adquiere el sentido de que pretende evocar:
la entonación. El oído da también el buen
sentido del uso de las vocales, que es el del Yo he viajado mucho a México y lo conoz-
lenguaje común y corriente (o sea, el más co muy bien. Por mi trabajo de reportero
difícil de escribir). Pero todas estas cosas había tratado con gente que se dedica al
tienen un valor relativo. Lo importante si- narcotráfico y que está conectada con la
gue siendo lo que se dice. Todas tus voca- zona del Estrecho. Un día escuché los
les y comitas se van al diablo cuando pa- narco-corridos, ese tipo de canción que es
sas a otro idioma, y esto no importa si en la épica de la delincuencia. Recuerdo que
el tuyo has dicho algo 10 . estaba en una cantina tomando tequila con
unos amigos y oí una de esas canciones:
Uno de los libros más importantes de Camelia la Tejana. Era la historia de un
Monterroso es, curiosamente, el Viaje al cen- narcotraficante de Sinaloa, un Estado del
tro de la fábula, que pasa revista a todos los noroeste, junto al golfo de California, en
ingredientes de su personal poética según el que mucha gente vive del narcotráfico:
fueron expresados en diversas entrevistas cultivo de marihuana, importación de co-
orales. Sobre el género, se pronunció cauta- caína para pasarla a Estados Unidos. Re-
mente el propio Monterroso: sulta que la droga es allí una forma de vida
porque está en su economía, en su música,
La entrevista es el único género literario en su cultura en general. Cada persona
que nuestra época ha inventado. Visto así, que matan, cada cosa que ocurre, se hace
como género, lo mejor sería, bueno, lo me- folclore y leyenda viva a través del corri-
jor sería no ser entrevistado 11. do. En su origen, el corrido era la épica de
la revolución, pero ahora es una épica de
Y Jorge von Ziegler, el autor de la Presen- la droga. Es un mundo durísimo, muy di-
tación del libro de Monterroso, afirmó lo que fícil de entrar, que me sedujo mucho. Hay
sigue: grupos como Los Tigres del Norte o los
Tulcanes de Tijuna que son como Cama-
No pocos críticos y lectores dudan de las rón de la Isla para nosotros. Hay una for-
entrevistas como recurso para adentrarse ma de vestir, de hablar, de disfrutar. Ese
en el mundo de un escritor; otros les con- mundo me fascinó, pero yo no tengo la ca-
fieren un valor más alto que a la mejor crí- pacidad de hacer un corrido de tres minu-
tica. Los primeros piensan que la palabra tos. No tengo ese talento. Entonces decidí
oral obliga al escritor a ser superficial, a hacer un corrido de 500 páginas... La no-
improvisar, a responder sin meditar, o que vela tiene estructura de corrido. Cada ca-
esa palabra pudo pasar al papel por mano pítulo lleva un título de canción. Dentro
poco escrupulosa; los otros, que el más do- de ese mundo tan especial quise contar la
tado para hablar de una obra es su au- historia de Teresa Mendoza. Fui a Sinaloa,
tor12. me instalé con ellos, tomé mis copas con la
gente de allí y recorrí cada uno de los lu-
No cabe duda de que, en el caso de gares que describo para conseguir la pre-
Monterroso, el resultado no pudo ser más fe- cisión geográfica que tienen todas mis no-
liz. La summa poetica que quedó reflejada en velas...
sus entrevistas se nos muestra como un cor- -¿Cómo se ha asesorado?
pus compacto y unitario que resulta impres- -Hablando con la gente en las cantinas. He
cindible para comprender su praxis literaria. hecho pruebas de lenguaje y de sintaxis.
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Hice una lista de 7.000 palabras que han obras como La ciudad del sol (1998) o Al ca-
leído amigos mexicanos y españoles. Al fi- lor del día (2001), se ha referido de este modo
nal encontré una forma de contar que hace a la influencia de la voz en la primera de es-
que el lector pueda leer sin atrancarse. El tas novelas:
lenguaje es para mí lo mejor del mundo,
pero siempre tiene que estar al servicio de Allí está también la ausencia de mi padre,
la trama 13. que acababa de morir. El libro empecé a
redactarlo poco después de su muerte y re-
El mundo no es sólo América, y en muchos coge las experiencias y las largas conver-
otros horizontes y latitudes es posible sorpren- saciones sobre la república y la guerra ci-
der juicios sobre la vida y sobre la literatura vil que escuché tantas veces en casa de mi
similares a éstos. El inmenso escritor padre...
nigeriano Chinua Achebe, autor de obras La ciudad del sol es una novela en la que
maestras como Todo se desmorona, afirmó pienso desde que tenía diecisiete años. Te-
mientras recibía el Premio por la Paz que le nía claro que no podía ser una novela de-
concedieron los libreros alemanes: masiado simple, desmasiado tradicional.
Quería que hubiera diferentes voces y que
El África sobre la que escribo no está ha- cada una aportara su propia interpreta-
bitada por gente sin voz. Crecí escuchan- ción. Por ese motivo cada personaje tiene
do en mi comunidad un lenguaje que a su parcela narrativa. Los tres más impor-
veces era maravilloso, y siempre eficiente. tantes cuentan así con un soporte oral y
Nunca escuché los gruñidos y los brami- otro escrito. Los personajes secundarios con
dos que se supone que los salvajes usan uno solo, oral o escrito.
como lenguaje. Así que escribí lo que escu- Para darle una cierta variedad, se alter-
chaba 14 . nan los ejes, las voces. Al mismo tiempo
procuro que se vayan manteniendo algu-
De África son también las historias que nos elementos. Por ejemplo, cada capítulo
maravillan a Henning Mankell, escritor sue- lo cierra una sola voz, un solo personaje 16.
co (aunque vive en Mozambique) universal-
mente conocido por sus novelas policíacas. En El escritor inglés Bruce Chatwin fue un
un reciente encuentro entre escritores y pú- infatigable oyente y perseguidor de voces,
blico celebrado en Barcelona, Mankell ha afir- sobre todo de voces anónimas del pueblo, que
mado lo siguiente: dejó realistamente reflejadas en sus celebé-
rrimos libros de viajes por países de varios
Somos contadores de cuentos, el homo continentes. Pero a él mismo se le ha recor-
narrans, y en eso todos somos artistas: es dado, tras su muerte, como un insuperable
lo que sobre todo nos distingue de los ani- narrador oral. En palabras de Antonio Gnoli,
males... que le hizo una extraordinaria entrevista que
acabó convirtiéndose en libro,
El periodista que dio cuenta de la inter-
vención del escritor sueco añadió que así, de boca en boca, su nombre pasó rápi-
do e intenso. Se evocaron sus gestos, sus
Mankell acabó contanto tres o cuatro pe- tics, las historias que narraba. A menudo
queñas y deliciosas historias africanas. graciosas y en ocasiones inimitables.
Una terminaba con la frase de un sabio Swinging Chatwin 17 .
sentado a la somba del trópico: «No es bue-
no morirse antes de haber terminado de Donna Leon, novelista norteamericana
contar historias». O, traducido al sueco: que vive en Italia y que se ha hecho célebre
«Necesitamos la amalgama imaginativa con sus novelas policíacas, ha reconocido tam-
para hacer avanzar la sociedad» 15 . bién, de este modo, su dependencia de las
fuentes orales:
En las tierras del norte, las cosas no son
demasiado distintas de como son en el sur. El En realidad, la idea de Malas artes me la
novelista español Miguel Naveros, autor de dio una conversación con un amigo
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veneciano, un hombre de otra generación, ne como protagonista a la voz de mi hija.


mayor que yo. Por alguna razón, acaba- Cuando lo escribí, Nory tenía nueve años.
mos charlando sobre la invasión italiana Lo que hice fue entrevistarla, porque se iba
de Abisinia... a transformar en otra persona y quería
-Sí, pero entonces, ¿es cierto que obtiene preservar para siempre su manera de pen-
las ideas de sus novelas de la vida real, de sar en aquel momento. Y en Vox los prota-
los titulares de periódicos y de sus ami- gonistas son las voces sin cuerpo de un
gos...? hombre y una mujer que se convierten en
-Por supuesto, muchos de los temas de mis novelistas el uno para el otro. Toda su exis-
libros vienen de los periódicos, pero la ma- tencia narrativa consiste en hablar, inter-
yoría proceden de cosas que he escuchado minablemente. La novela entera es una
a mis amigos. Malas artes es un buen ejem- conversación que los protagonistas no se
plo de eso, porque la idea original vino de atreven a interrumpir, porque equivaldría
una conversación casual, seguida de una a la muerte 20.
considerable investigación posterior 18 .
En la Historia del lápiz, un grueso trata-
La misma escritora se ha expresado así en do de reflexiones y de aforismos muy perso-
otra entrevista: nales, el escritor austríaco Peter Handke ha
diseminado unos cuantos pensamientos, des-
-¿Dónde se documenta para sus libros? ordenados, sumamente originales y a veces
-Leo dos periódicos al día. hasta herméticos, acerca de la oralidad y de
-Il Gazzetino, ese diario escandaloso, sus relaciones con su vida y con su escritura.
¿existe? He aquí algunos de ellos:
-¡Ah, sí! ¡Il Gazzetino es estupendo! ¡Es-
cupo sobre The New York Times y toda la La mayoría de las historias, tanto orales
prensa importante! Para mí no hay nada como escritas, podrían perder su forma, su
más que Il Gazzetino. Y claro, tengo ami- movimiento, con tan sólo una frase de re-
gos, en Venecia la gente habla. Hay siem- serva. Pero por lo general sólo existen ser-
pre ese runrún cuando algo pasa, esas vo- viles camaradas, oyentes o lectores. «Me he
ces. Y así se aprende. Porque el periódico divertido muchísimo»: y de hecho sólo se
te dice una cosa, pero las voces cuentan narraban historias aparentemente análo-
otra muy distinta 19 . gas, a modo de una reacción en cadena.

Nicholson Baker es otro escritor norteame- Ella quería ayudarlo con sus relatos. Pero
ricano, autor de novelas como Una caja de de ese modo éstos resultaban poco acerta-
cerillas, La Fermata, o Vox, cuya técnica na- dos. Moraleja: relata sin pretender con ello
rrativa se basa en experimentos muy suges- ayudar a nadie.
tivos con la voz:
En aquello que he escrito estoy yo, pero
-¿Diría que, técnicamente, todos sus libros falta mi voz. Así debe ser.
se reducen a un solo elemento: la voz?
-Al principio de mi carrera probé a escribir Como si traducir todo lo escrito a oral fue-
en tercera persona y el resultado fue pe- ra una redención. Yo sólo hablaría de vez
noso; me salía una prosa acalambrada, en cuando, no volvería a escribir.
como si fuera un Hemingway de tercera.
En primera persona, sin embargo, me sen- Un escritor también debería escribir como
tía como un bailarín de claqué: hacía pi- un buen orador.
ruetas sin el menor esfuerzo. Sólo soy ca-
paz de escribir en primera persona, expre- Un así llamado «narrador»: en su narra-
sándome directamente a través de la voz ción oral, todos los que no son él mismo ha-
de los personajes. De una manera u otra, blan, por así decirlo, con voces «de marica»
todos mis libros responden a ese imperati- o infantiles. Y luego se dice de alguien así
vo: La interminable historia de Nory tie- que «cuenta muy bien las historias». (Tam-
Página 134 R.I.F. 19, 2004

bién la mayoría de los que narran por es- nes saquearon lo que pudieron en el lu-
crito son tales «charlatanes de la mesa de gar, pero pronto sus perros de policía se
al lado»). hicieron peligrosos, debido al hambre. Des-
pués de algunos titubeos, los alemanes les
Tras haber oído de todos los paseantes sólo soltaron los perros a los prisioneros y, en-
secuencias de historias de enfermos, hos- loquecidos de hambre, los animales comie-
pitales, muerte, dinero y enemistades, volví ron vivos a varios de ellos. Cuando la guar-
a oír en la soledad los bellos y secretos rui- nición huyó, dejaron a los sobrevivientes
dos de la naturaleza (los árboles del atar- encerrados en el sótano. Dos de ellos, para
decer bajo la nevada). Sucede que sólo en mantenerse con vida, dieron muerte y co-
la naturaleza distingo (y sobre todo escu- mieron a sus compañeros. Por último, en
cho) el Gran Universo, ¿y debo imitarlo? su avance, el ejército soviético los encon-
No, debo llegar a ser idéntico a él. tró. A los dos hombres se les dio una bue-
na comida y luego se les mató a tiros para
Yo dije algo, y tú sentiste curiosidad y ex- que los soldados no supieran a qué esta-
clamaste: «¡Cuéntamelo!». -Y yo ya lo ha- do de abyección habían quedado redu-
bía contado 21 . cidos sus antiguos oficiales. Tras esto se
prendió fuego al monasterio para arrasar-
Otro gran escritor austríaco actual, Josef
lo.
Winkler, ve de este modo su modelo artístico
Los otros viajeros que había en nuestro
ideal:
compartimento escucharon el relato y aho-
Lo hermoso sería volver a la comunicación ra cada uno, a su vez, narró un episodio
oral. Dejar atrás las manifestaciones y de- comparable o aún más atroz. Una mujer
seos abstractos y redescubrir la vida con contó lo que habían hecho a su hermana
cada uno de los sentidos. Dejar que la vida en el campo de exterminio de Matthausen.
llegue a cada uno de ellos. Lo único claro No he de consignarlo aquí porque es de ese
es que se está atrofiando el alma. Los sen- género de cosas que derrotan el lenguaje.
timientos y los deseos se enmascaran. No Durante cierto tiempo todos nos quedamos
sabemos adónde nos van a conducir 22 . en silencio, pero luego un hombre más vie-
jo dijo que conocía una parábola medieval
Los críticos literarios actuales, no por el que podría ayudarnos a comprender cómo
hecho de haberse especializado, sobre todo, habían sido posibles semejantes horrores.
en la reflexión sobre los discursos escritos, En una insignificante aldea de la Polonia
han dejado de sentirse influidos y deudores, central había una pequeña sinagoga. Una
a su vez, de la voz oral. Casi al final de su noche, cuando hacía la ronda, el rabino
extraordinario tratado sobre La muerte de la entró y vio a Dios asentado en un rincón
tragedia, George Steiner rememoró un en- oscuro. Cayó de bruces y exclamó: «Señor
cuentro oral que le sirvió, más acaso que nin- Dios, ¿qué haces Tú aquí?». Dios no le res-
guna fuente escrita, para interpretar el os- pondió atronadoramente ni desde un re-
curo devenir de la historia y de la cultura del molino, sino que le dijo con voz suave: «Es-
siglo XX: toy cansado, rabino, estoy muerto de can-
sancio».
No hace mucho iba viajando en tren por el La relación de esta parábola con nuestro
sur de Polonia. Pasamos unas ruinas des- tema es, según interpreto, la siguiente:
tripadas en la cresta de una colina. Uno Dios se fatigó del salvajismo del hombre 23.
de los polacos que viajaba en mi comparti-
mento me contó lo que había ocurrido allí. En el ámbito español, el gran erudito
Había sido un monasterio y los alemanes Francisco Márquez Villanueva ha escrito tam-
lo aprovecharon como prisión para oficia- bién hermosas páginas sobre el modo en que
les rusos capturados. En el último año de desde la crítica literaria pueden abrirse los
la guerra, cuando los ejércitos alemanes oídos a las voces que llegan desde fuera, y
empezaron a retirarse del este, dejaron de sobre cómo esas voces pueden dar pie a re-
llegar alimentos a la prisión. Los guardia- flexiones esenciales sobre los conceptos de
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mentira y de ficción, auténticas piedras an- casi igual porque la gente había perdido
gulares de los estudios literarios: la costumbre, y aunque nos daban todo lo
que quisiéramos, al principio sólo se podía
Un profesional curtido en los estudios his- comer muy poquito. ¡Jamones de búfalo!».
tóricos experimenta vivo placer al trope- Increíbles jamones de búfalo, de que no he
zar con el pálpito del pasado en el testimo- hallado noticia de ninguna otra fuente. Sin
nio de la traducción [sic] oral, en cuanto duda, un condumio poco católico (segura-
eco diferido, pero más que nunca veraz, mente presbiteriano), pero que en aque-
de una experiencia colectiva. Así, por ejem- llas circunstancias era como decir las ollas
plo, los beduinos del desierto de Sinaí in- de Egipto. Mi desdichado pariente no te-
forman con orgullo y casi piedra por pie- nía queja alguna contra los que le habían
dra acerca de las tradiciones bíblicas de la dicho que llamara insurrectos, ni enten-
tierra, y en este caso hasta reinventadas, día una jota de todo aquel lío de Cuba, y
porque sus antecesores no se establecieron menos aún sabía quiénes eran ni por qué
en ella hasta el siglo VII. Su protagonista estaban allí aquellos extraños yanquis. Su
favorito ha de ser, por supuesto, Moisés: querella, elemental pero certera, miraba
«Por allí se acercó Moisés...», «...junto a sólo al régimen político que con tan inhu-
estas piedras encontró a la que iba a ser mana frialdad había sacrificado una ge-
su esposa...». Todo adornado con escolios neración de inocentes en las aras de una
de propia cosecha, pero sin duda eminen- guerra tan imposible y que no guardaba
temente plausibles: «Como en aquella épo- para sus pocos supervivientes otra condi-
ca no había mapas y Moisés no era de aquí, ción que la de tristes «repatriados». Repa-
pues ocurrió que anduvo perdido, dando triados, pero ¿para qué y a qué clase de
vueltas con toda su gente por cuarenta patria 24?
años».
En mi propia niñez tuve ocasión de escu- Las producciones cinematográficas se han
char de boca de un anciano del barrio se- inspirado también, más de una vez, en el
villano de San Bernardo (el muy popular mundo de la oralidad. El director norteame-
de los toreros), alejado en dos o lo más tres ricano Martin Scorsese ha explicado así la
generaciones, las tradiciones de la ocupa- génesis de su monumental película Gangs of
ción napoleónica y no por cierto en cali- New York:
dad de oídas ni de testigo, sino hasta de
protagonista: «Cuando un francés se Crecí en el Bajo Manhattan a pocas calles
adentraba por el barrio, lo agarrábamos de aquellos Five Points de 1860 donde se
entre tres o cuatro y lo tirábamos a un desarrolla Gangs of New York, aunque más
pozo. No había ninguno en San Bernardo tarde quedó establecida como una colonia
que no tuviera en su fondo media docena de emigrantes italianos. Fue mi padre
de franceses». Charles el que me habló desde pequeño de
No en la niñez, sino en mi primera adoles- una idea mítica del antiguo Nueva York
cencia, pude escuchar a un pariente leja- que quedó marcada para siempre en mi
no sus recuerdos de la guerra de Cuba y mente. Recuerdo que me hablaba de aque-
sus sufrimientos de pobre quinto enviado llas bandas legendarias, los Plug Uglies y
al tropical matadero: «Estábamos en las los Dead Rabbits, y me hablaba mucho de
maniguas, unos sitios encharcados de su favorita, que era la llamada de Los Cua-
agua, y rara vez veíamos a los insurrectos, renta Ladrones. He hecho esta película en
pero la tropa se moría de las fiebres de las su memoria porque me inculcó todo lo que
que yo por suerte me escapé. Además, no Nueva York significa para mí 25 .
podíamos tenernos en pie, porque la única
comida que teníamos era un puñado de Y de algunas de las grandes obras cine-
arroz, que nos ponían en la mano, tal como matográficas de Pier Paolo Pasolini ha habi-
venía del saco. Después caímos prisione- do quien ha dicho -por ejemplo, Antonio
ros de los yanquis, que nos daban jamo- Muñoz Molina- que tienen un estilo autén-
nes de búfalo, pero la mortandad seguía ticamente «oral»:
Página 136 R.I.F. 19, 2004

También Pasolini se asomó a otros mun- pescan en el río, se convierte en el subur-


dos lejanos, buscando quizás lugares y bio de una gran ciudad. El mundo rural
tiempos en los que el paraíso de los deseos poco a poco desaparece.
no hubiera sido proscrito de la existencia -Cuando llegaron la televisión, y la coca-
humana: la Edad Media de Chaucer y cola, y la nevera, todo empezó a cambiar.
Boccaccio, la Grecia de los mitos, el Orien- Con la llegada de la energía eléctrica des-
te cándido, imaginario y sensual de Las cubrí la noción de equipo, escuchando los
Mil y Una Noches. Pero la manera de con- cantos de los hombres que instalaban los
tar tan libre y como azarosa de estas pelí- postes para el tendido eléctrico. Yo estaba
culas -películas de algún modo itinerantes acostumbrado a registrar en mi memoria
y orales, en las que las historias van de canciones populares; las cosas viejas me
unas a otras sin un propósito fijo, sin una gustaban, tenían fuerza, y mi contacto con
estructura lineal- Pasolini ya la había los viejos era muy fuerte. La oralidad de
enunciado en este Evangelio según San esa gente me hacía mucho mejor 28 .
Mateo, donde encontró un equivalente na-
rrativo y visual exacto para la poesía pla- Y Bob Dylan, el ya mítico cantautor norte-
na y austera del texto sagrado 26 . americano, ha reconocido en alguna entre-
vista lo que le influyó la poesía callejera y las
El gran pintor español Antonio López es lecturas poéticas orales. E, incluso, cómo lo
también un gran maestro oral, que suele im- que le atrajo de un poeta francés del siglo XV,
partir lecciones y cursos en que siempre está François Villon, cuya inspiración e influen-
muy presente el concepto y la reflexión sobre cia reconoce, fue precisamente su tono de voz
la voz: llanamente callejera:

A cada uno [de mis alumnos les digo] una Se encontró al lado de los poetas beat. «No
cosa distinta. A algunos, que salgan de sí podías evitar entusiasmarte ante la idea
mismos, y a otros, al revés, que traten más de una poesía dicha en las calles, pública-
sobre ellos. Lo que sí hago es insistir en mente», dice. «Siempre había un poeta en
que pinten tal y como sienten las cosas, que los clubes y tú escuchabas los versos y
escuchen la voz de su interior y no lo que Ginsberg y Corso eran tíos que tenían mu-
les digan los demás... cha influencia».
Todos los artistas que han hecho grandes Dylan dijo una vez que en los años sesen-
obras han oído cosas que en un momento ta escribía canciones tan deprisa que no
determinado les han podido perjudicar. Es quería irse a dormir porque le daba miedo
interminable la lista de comentarios adver- perderse alguna. Y también se empapaba
sos que pueden ir en tu contra. Por eso, la de influencias con tanta rapidez que le cos-
última decisión la debe tomar cada uno, taba mucho apagar la luz por la noche.
porque si no confías en ese, en qué puedes ¿Por qué no leer un poco más? «Alguien me
confiar 27. dejó un libro de poemas de François Villon
y él escribía de cosas de la misma calle y
La música es, por razones obvias, el arte las convertía en verso», dice Dylan, trans-
que más cerca ha vivido hasta hoy del mun- mitiendo aún el entusiasmo por utilizar la
do de la oralidad. El célebre músico brasileño Francia del siglo XV como fuente de inspi-
Carlinhos Brown ha explicado de este modo ración. «Te dejaba pasmado y te hacía
tan revelador sus primeras fuentes de inspi- plantearte por qué no podías hacer lo mis-
ración: mo en una canción» 29 .

-En esos años, la transformación del [ba- Por su parte, el cantautor uruguayo Jorge
rrio] Candeal es total. El paraíso donde ha Drexler, joven pero gran poeta y músico afin-
crecido Carlinhos, donde el hambre no cado en España, ha definido así su actitud
existe porque uno se alimenta de las fru- personal hacia la voz y su opinión sobre el
tas de los árboles o de las traíras [tipo de modo en que interactúa con el texto y con la
pez muy común en los ríos brasileños] que música de sus poemas-canciones:
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Una canción, según la definición de los presidentes, y está restableciendo el pri-


Drexler, es un texto asociado a la música migenio islam oral... Lo que está pasando,
y, además, uno de los medios más impor- y esto es de mucha mayor importancia para
tantes para la transmisión de datos, «in- el futuro que cualquier fiebre terrorista co-
cluso los textos que se transmiten por tra- yuntural, es que los ciudadanos marro-
dición oral se les busca una melodía para quíes y árabes están empezando a tener
memorizarlos», cuenta. Él mismo, cuando poder porque pueden comunicarse a tra-
estudiaba Medicina y tenía que memori- vés de los móviles, Internet y las televisio-
zar los apuntes, trataba de buscar simili- nes por satélite. Pueden comunicarse en-
tudes fonéticas o acordarse de la métrica tre sí y con los extranjeros. Es lo que yo
que tenían las palabras para no olvidar- llamo ciber-umma: la comunidad virtual
las, y ése sigue siendo uno de los secretos árabe, unida por una vieja lengua común,
de sus canciones. «La melodía es como un que hablan más de doscientos millones de
fijador que se añade para dejar claro lo que personas, y por estas nuevas tecnologías
queremos transmitir» 30 . liberadoras 32.

El mundo de los nuevos medios de comu- El informativo de la CBS Sixty Minutes es,
nicación informática no es nada ajeno a la cada temporada, de los programas más vistos
galaxia de la oralidad. Jeremy Rifkin, un cé- en los Estados Unidos. Su creador, Don Ewitt,
lebre sociólogo norteamericano, autor de li- tiene una sección, de enorme aceptación po-
bros como El fin del trabajo, El siglo de la pular, en la que el «texto periodístico» es sus-
biotecnología o La era del acceso, ha escrito tituido por un texto auténticamente «oral»
lo siguiente: que tiene incontables seguidores:

-El objetivo es lo que yo llamo mi lema:


Linux es el sistema bueno; Microsoft es un
«Cuéntame una historia», que es lo que al
mal sistema. Linux es una cultura abierta
público realmente le gusta. Así, gente de
y compartida, como era Internet en sus
todo tipo cuenta su historia con sus pro-
inicios. En el caso de la biotecnología, ¿de-
pias palabras y a su manera. Lo único que
bería ser un bien público o privado? La
hacemos es darles un poco de ayuda para
cuestión es si la información debe ser de
que la cuenten lo mejor posible.
libre acceso. La gente conectada en la web
-¿Y es difícil encontrar gente que engan-
¿por qué no debería compartir música,
che al público?
ideas, pensamientos, su actividad? La idea
-La verdad es que no es nada fácil. Busca-
detrás de Internet es más parecida a la de
mos personas que expresen sus emociones
la cultura oral que a la cultura impresa,
porque al final todos somos un poco acto-
compartir entre pares. Los derechos de
res en nuestras propias vidas. Por eso, el
autor, las marcas registradas, etc., impi-
reto es dar con un buen actor que trans-
den que el sistema funcione en todas sus
mita. Nos interesa esa gente que es capaz
posibilidades, que es compartir cualquier
de salirse de la pantalla y meterse en el
cosa con cualquiera, como la cultura oral.
salón de tu casa. Y en eso las lágrimas ayu-
En el caso de la biología la cuestión es si el
dan, desde luego. Cuando conseguimos que
acervo genético debería ser un bien públi-
lloren, nos decimos: «Ya hemos ganado el
co 31.
juego» 33.
También Fátima Mernissi, una extraordi- Que en el mundo de los valores y las accio-
naria narradora marroquí muy influida por nes políticas ha tenido también gran influen-
la literatura oral de las mujeres de su país, cia la oralidad nos lo muestran las palabras
se muestra muy optimista sobre los cauces de de Kenneth Roth, director ejecutivo de la
expresión oral que abren las nuevas tecnolo- ONG Human Rights Watch, una de las más
gías: poderosas e influyentes del mundo:

La televisión por satélite está destruyen- Mi padre escapó del terror de la Alemania
do el monopolio del saber que detentaban nazi en 1938, siendo un niño de 12 años.
las mezquitas y los palacios de los reyes y Emigró a Nueva York. Cuando yo era pe-
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queño oía terribles historias de qué signi- abanico muy variado de artistas modernos, e
ficaba y cómo era ser un niño judío en la incluso contemporáneos (escritores, cineastas,
Alemania nazi. Quiero contarle que yo es- músicos, pintores, críticos, hasta políticos),
cuchaba estas historias cuando mi padre han expresado acerca del papel que juega o
me cortaba el pelo. Era la única manera que puede jugar la transmisión oral de la cul-
en la que nos manteníamos quietos y ca- tura en el mundo de hoy. En una época en la
llados. Nos contaba aquellas dolorosas y que muchos ven cercano el final de la pala-
trágicas historias que todos conocemos. bra viva, de la variante oral, de la creativi-
Luego, para rebajar la tensión, nos rela- dad instantánea y exuberante de la voz, y el
taba anécdotas sobre el caballo de la fami- advenimiento de una cultura de eslóganes
lia. Así que una parte eran historias gra- clónicos, de mensajes que degradan la comu-
ciosas sobre su caballo, pero cuando nos hi- nicación personal e interactiva del arte a la
cimos más mayores empezó a contarnos categoría de publicidad ciega y automática,
historias más serias, y eso de alguna for- en un mundo en que los grandes espectácu-
ma me sensibilizó sobre el mal que pueden los audiovisuales convierten al receptor en
hacer los Gobiernos. Pero también hizo que paciente silencioso e inactivo de paquetes cul-
me importaran las dictaduras y los Gobier- turales manufacturados, es reconfortante ver
nos malignos, y supongo que me hizo sim- que sobreviven todavía islas de voz, palabras
patizar con las víctimas. Identificarme con diferentes, hilos de discurso sonoro, y que con
las víctimas 34. ellos siguen tejiéndose ideas, pensamientos,
obras de arte que todavía encuentran algún
En unas cuantas apretadas páginas hemos público, y que incluso, pasan a veces a figu-
pasado revista a un curioso conjunto de opi- rar entre las más hermosas y perdurables de
niones, de reflexiones, de confesiones, que un las que crea el ser humano.

Notas
1 11
Borges, Jorge Luis 1997. Yesterdays, Obras com- Monterroso, Viaje al centro de la fábula p. 147.
pletas III. Barcelona, p. 312.
12
Monterroso, Viaje al centro de la fábula p. 11.
2
Bioy Casares, Adolfo 1997. De jardines ajenos. Li-
13
bro abierto, ed. D. Martino, Barcelona, Tusquets, p. 132. Entrevista de Arturo Pérez-Reverte con Ángeles
García, 28 de abril de 2002. He escrito un corrido mexi-
3
Vargas Llosa, Mario 27 de junio de 2004. Neruda cano de 500 páginas. El País, p. 36.
cumple cien años. El País, p. 13. 14
Moreno, Javier 14 de octubre de 2002. Chinua
4
Aznárez, Juan Jesús, 15 de febrero de 2004. El he- Achebe recibe el Premio de la Paz con un discurso crítico
chizo de Cortázar sigue vivo. El País, p. 31. sobre Occidente. El País, p. 34.
15
5
Entrevista de Eduardo Galeano con Israel Punzano Mora, M. 15 de septiembre de 2004. Las cosas no
30 de mayo de 2004. Soy un cazador de historias. El País, son como son, sino como se contaron. El País, p. 33.
p. 44. 16
Entrevista de Javier Fornieles a Miguel Naveros
6 abril 2003. Quimera 228-229, pp. 97-101, p. 98.
Cabrera Infante, Guillermo 2002. Exorcismos de
esti(l)o. Madrid, Suma de letras, pp. 142 y 147. 17
Chatwin, Bruce y Antonio Gnoli 2002. La nostalgia
7
del espacio, trad. J. C. Gentile Vitale, Barcelona, Seix
Sepúlveda, Luis 2001. Un viejo que leía novelas de Barral, p. 9.
amor. Barcelona, Tusquets.
18
Leon, Donna, 18-26 de diciembre de 2003. La tele-
8
Caballero Bonald, José Manuel, 8 de agosto de 2003. visión es el mayor crimen, crea estúpidos. El Cultural,
Juan Carlos Onetti: iluminaciones en la sombra. El País pp. 16-18, p. 17.
Revista, pp. 40-41, p. 40.
19
Entrevista de Donna Leon con Maruja Torres 6 de
9
Saldívar, Dasso, 13 de junio de 2002. La niña bonita julio de 2003. Donna Leon: novela negra y buena vida,
de Aracataca: en la muerte de Luisa Santiaga Márquez El País Semanal. pp. 14-20, p. 20.
Iguarán, madre de García Márquez. El País, p. 36.
20
Entrevista de Nicholson Baker con Eduardo Lago
10
Monterroso, Augusto, 1999. Viaje al centro de la 12 de junio de 2004. El mapa del arte narrativo tiene
fábula. Madrid, Alfaguara, p. 115. muchos espacios en blanco. Babelia, pp. 8-9, p. 9.
R.I.F. 19, 2004 Página 139

21 28
Handke, Peter 2003. Historia del lápiz. Vida y es- Entrevista de Carlinhos Brown con Fernando
critura. Barcelona, Península, pp. 23, 211, 216, 256, 310, Trueba 27 de julio de 2003. El mundo de Carlinhos
314, 315, 343. Brown. El País Semanal, pp. 46-51, p. 48.
29
22
Entrevista de Josef Winkler con Winston Manrique Entrevista de Bob Dylan con Robert Hilburn 1º de
mayo de 2004. Leí mucha poesía antes de escribir mis
Sabogal 3 de mayo de 2003, La erótica descarnada de hoy
primeras canciones. Babelia, pp. 22-23.
es la erótica de la muerte. Babelia, pp. 2-3, p. 8.
30
Castilla, Amelia, 18 de marzo de 2004. Jorge Drexler
23
Steiner, George 2001. La muerte de la tragedia, rinde culto a las palabras en su nuevo disco, Eco. El País,
trad. E. L. Revol. Barcelona, Azul, pp. 187-188. p. 58.
31
24
Márquez Villanueva, Francisco 13 de julio de 2004. Rifkin, Jeremy, 20 de agosto de 2002. La privacidad
Jamones de búfalo. El ayer y el hoy. El País, p. 14. se puede convertir en una reliquia en el mundo en red.
Ciberp@í, p. 8.
25
Entrevista de Martin Scorsese con Beatrice Sartori 32
Entrevista de Fátima Mernissi con Javier
6 de febrero de 2003. Gangs of New York es mi gran Valenzuela 5 de octubre de 2003. Fátima en Fez. El País
ambición como cineasta. El Cultural, pp. 38-40, p. 39. Semanal, pp. 42-54, p. 50.
33
26
Muñoz Molina, Antonio, 18-26 de diciembre de 2003. Entrevista de Don Ewitt con Marta Aguirre -
El Evangelio según Pasolini. El Cultural, p. 59. gomezcorta 24 de julio de 2003. Me pregunto qué hace
España en la guerra de Irak. El País, p. 53.
27
Aguirre Gómez Corta, Marta 3 de julio de 2003. 34
Entrevista de Kenneth Roth con Yolanda Monge
Antonio López y Julio Hernández ahondan en su com- 29 de febrero de 2004. La voz de las víctimas. El País
promiso con el realismo. El País, p. 28. Semanal, pp. 10-17, p. 12.


Página 140 Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:140-150 (2004)

La ira del dios Sol en Tocas-Colcabamba:


Sol, Amarus y hombres
Néstor Godofredo Taipe Campos *

Este artículo analiza el mito andino sobre el dios Sol y las serpientes míticas.
Los relatos despliegan las oposiciones de lealtad y deslealtad religiosa de los
hombres, que provocan la transformación de la bondad en rencor divino y lleva al
intento de la deidad de destruir a la población mediante las fieras míticas. El
análisis reconstruye el simbolismo implícito en el mito, proyectando el papel del
agua como operador simbólico del proceso social.

Palabras clave: mito y símbolo, sol y serpientes míticas.

Los mitos han sido y son estudiados desde La exposición presenta el texto de un relato
diversas perspectivas. Se han ocupado de de referencia, desarrolla la estructura y
ellos las disciplinas como el folclore, la función del mito, configura el simbolismo
lingüística, la etnolingüística, la filología, la solar y de la serpiente mítica. En la
psicología, la filosofía, la epistemología, la interpretación del mito intervienen relatos
sociología, la etnología, la historia de las prehispánicos de la etnia Wanka y algunas
religiones comparadas, la semiótica de la creencias míticas contemporáneas del centro
cultura, la semántica estructural y el análisis sur andino 1.
del discurso, entre otros. Este artículo, desde
una perspectiva interdisciplinaria, desarrolla 1. El mito de referencia
el análisis de tres relatos míticos sobre el dios
Inti (Sol) y los amarus (serpientes míticas), M1: «Fraile Huayjo» (en Estampas
mitos que se producen, circulan y consumen huancavelicanas de Sergio Quijada Jara):
en el valle de Tocas, en el distrito de «En el centro del valle de Tocas, entre los
Colcabamba, provincia de Tayacaja, en el riachuelos de ‘Pojiaj’ y ‘Ninabamba’ existía
departamento de Huancavelica, en los Andes en tiempo de los Incas, una próspera pobla-
Centrales del Perú. Los relatos despliegan ción edificada sobre una extensa meseta des-
las oposiciones dominantes de la lealtad y de cuya altura dominaba el valle. El padre
deslealtad religiosa de los hombres, que Sol había dotado a la zona de sus mejores
provocan la transformación de la bondad en dones: clima templado, fructíferas tierras, y,
rencor divino (solar) y lleva al intento de la para asegurarles riqueza permanente man-
deidad de destruir a la población mediante dó brotar abundante agua de regadío
dos fieras míticas. El análisis ejecutado calcáreo de modo que, dejándoles en cada
permite reconstruir el simbolismo implícito riego su sedimento de cal, las fortifica lejos
en el mito, proyectando el papel del agua de esquilmarlas. El pueblo agradecido por
como operador simbólico del proceso social. tanta bondad edificó un templo al dios Inti.

*Chemonics Internacional Inc. Correo electrónico: ngtaipe@yahoo.com


R.I.F. 19, 2004 Página 141

A la llegada de los españoles este templo coroso Sol. La deslealtad pone a la población
se convirtió en iglesia de la religión y fe ante una eminente situación de amenaza de
cristianas y los indígenas olvidaron sus destrucción por dos amarus (enormes fieras
antiguas creencias panteístas. ofidias) enviadas por el Sol. Es pertinente
El padre Sol indignado por tanta in- señalar que el tiempo mítico subsume al
gratitud, condenó a la población a ser tiempo histórico (al período inca y de la do-
destruida y sus habitantes devorados por dos minación española).
«Amarus» (fieras míticas), macho y hembra, Los relatos son mitos de origen, cuya
habituales ejecutores de sus terribles etiología, de una parte, da cuenta del origen
sentencias. Las enormes fieras bajaron al de las riquezas en forma de tierras fértiles,
valle para exterminar a los pobladores, pero de las formaciones naturales y abundancia
éstos acudieron al “taita cura” para que de agua en el valle Tocas y, de otra, explica
conjurara el peligro. Revistióse el fraile con las modificaciones de las relaciones entre los
sus sagradas vestiduras y portando su Cáliz hombres y la deidad solar y revela algún
y Hostia salió al encuentro de las fieras, las grado de evangelización de la población
exorcizó y las convirtió en piedras que hoy aborigen en el contexto de la dominación co-
yerguen sus terroríficas y enormes figuras a lonial española.
un kilómetro escaso del pueblo amenazado El modelo que el mito revela es que la
el que agregó, después a su nombre español prosperidad del pueblo está en corres-
de San Pedro, el de “Huanacusja” (el pondencia directa con una relación de
arrepentido), con el que hoy se conocen sus reciprocidad causal entre la deidad y los
ruinas provocadas por el rencoroso Sol que hombres, cuya ruptura de las reglas de
secó con sus ardientes rayos las vertientes lealtad cultural conlleva a la pérdida del
de agua que vivificaban la meseta y convirtió bienestar y pone a los hombres al borde de
a su vez, al fraile, en piedra, cuando éste, la ruina, ya sea porque la deidad les priva
ante la disolución de la grey que tuvo que de algunos dones naturales o porque intenta
emigrar, iba a Pampas a dar cuenta a su su- la destrucción por medio de las fieras míticas.
perior. La maldición del Sol alcanzó al fraile
a 15 kilómetros de “San Pedro de Hua- 3. El simbolismo solar
nacusja”.
Existen en efecto a cinco kilómetros de El valle de Tocas está ubicado a diez kiló-
Colcabamba, en el camino a Pampas, en la metros al este del pueblo de Colcabamba en
quebrada de “Fraile Huayjo” (Quebrada del la provincia de Tayacaja. Actualmente es un
Fraile), una figura de sacerdote en actitud valle muy rico, su clima templado condicio-
de bendecir. Fenómeno de visión a la na la productividad de cereales, tubérculos
distancia y que, de cerca, no son sino y leguminosas en abundancia. Hasta ahora
manchas de musgos en una roca» (1985: es una despensa importante de la ciudad de
225). (ver lámina 1) Huancayo (ciudad más importante de la re-
gión central del Perú). Casi el total del valle
2. Estructura y función del mito tiene agua de riego, por lo que los agriculto-
res logran varias cosechas al año, a la que
La estructura del mito, mediante el códi- se suma la calidad pródiga de sus tierras
go astronómico, presenta una interrelación agrícolas, humosas, suaves y profundas.
opositiva entre lealtad y deslealtad religio- Temporalmente, el mito refiere a dos épo-
sa. La lealtad en el mito se ubica en el con- cas históricas sucesivas diferentes pero am-
texto temporal correspondiente al período de bas subsumidas en el mito, la inca y la do-
los Incas, y se asocia con la prosperidad de minación española (M1, 2). «... Existía en
la población del valle de Tocas como conse- tiempo de los Incas, una próspera población
cuencia de la bondad del dios Sol. En cam- edificada sobre una extensa meseta desde
bio la deslealtad se ubica en el contexto tem- cuya altura dominaba el valle» (M1). La
poral de la dominación colonial española, y prosperidad de los aborígenes tiene su ori-
se asocia con la pérdida de la prosperidad de gen mítico en la bondad del dios Sol que
los tocasinos por acción del indignado y ren- «...había dotado a la zona de sus mejores do-
Página 142 R.I.F. 19, 2004

nes: clima templado, fructíferas tierras, y, go su sedimento de cal, las fortifica lejos de
para asegurarles riqueza permanente man- esquilmarlas» (M1).
dó brotar abundante agua de regadío El mito proyecta el funcionamiento de las
calcáreo de modo que, dejándoles en cada rie- relaciones de reciprocidad entre la deidad so-

Lámina 1. Indignación y rencor del dios Sol


R.I.F. 19, 2004 Página 143

lar y la población, y perfila una actitud de cho, arriba, calor, sequedad y el día; en con-
solidaridad y lealtad religiosa de los aborí- secuencia, el Sol está investido de cualida-
genes. Los hombres reciben dones en forma des positivas. Si se considera que los símbo-
de riquezas naturales, en correspondencia, los opuestos como la Luna y sus asociaciones
el pueblo agradecido por tanta bondad edifi- con lo femenino, el lado izquierdo, abajo, frío,
ca un templo al Sol y le rinden culto (M1, 2). humedad y la noche, y estos son reconocidos
No obstante, el tiempo de los Incas es su- como cualidades negativas, entonces los as-
cedido por el tiempo del período colonial. «Du- tros aparecen como símbolos portadores de
rante la dominación española los pobladores cualidades dicotómicas: Sol=positivo/
abrazaron la religión cristiana y se olvida- Luna=negativa.
ron del todo poderoso Inti [Sol]» (M2). A la Sin embargo, la teoría axiológica permite
llegada de los españoles, el templo del Sol se replantear que un portador, en este caso el
convirtió en templo de la religión y fe cris- Sol como deidad, no sólo tiene la cualidad de
tiana (M1). Esta conversión religiosa y el ol- la bondad que explica la prosperidad de los
vido a la deidad solar, proyecta una actitud aborígenes a los que refieren los relatos
de insolidaridad y deslealtad religiosa con re- míticos. La bondad está sujeta a transforma-
lación al Sol que era el origen de la prospe- ción porque una cualidad axiológica nunca
ridad de los aborígenes. Entonces, las rela- es inmutable. En este caso surge un contex-
ciones de reciprocidad se truecan en relacio- to de colonización del imaginario (Gruzinski
nes unilaterales entre la deidad y los hom- 1995), caracterizado por deslealtad, la ingra-
bres. titud y la unilateralidad de los hombres con
La deslealtad y la unilateralidad de los relación a la deidad solar, a la que se impo-
hombres provocan la indignación y el ren- ne el nuevo culto cristiano. El contexto con-
cor del Sol. Ante tal ingratitud, el Sol con- diciona la transformación de la bondad en
denó a la población a ser destruida (M1, 2). rencor. Esta última cualidad solar explica la
Los ejecutores de la terrible sentencia serían amenaza de destrucción de la población del
una pareja de amarus. Los monstruos apa- valle.
recieron en la cumbre del cerro «Poccyac», y El Sol aparece como portador de doble na-
se dirigieron rápidamente a las alturas del turaleza axiológica, tanto de la bondad como
cerro «Toro Rumi» con el fin de bajar sobre del rencor; es decir, es al mismo tiempo una
el pueblo de Tocas y hacer desaparecer a toda deidad positiva y negativa. En otros contex-
la gente (M2), que ante eminente amenaza tos míticos, como en los relatos de los “genti-
acudieron ante el cura para que conjurara les”, el Sol está asociado causalmente con la
el peligro. El fraile, revestido con sus sagra- sequía y ésta es exceso de calor y ausencia
das vestiduras y portando su cáliz y hostia, de lluvia que se asocia con escasez, y puede
salió al encuentro de las fieras, las exorcizó entrañar fuerzas destructoras (como el in-
y las convirtió en piedras que hoy yerguen cendio por ejemplo). Sin embargo, la luz y el
sus terroríficas y enormes figuras a un kiló- calor son positivos en tanto que son fuente
metro escaso de Tocas. de vida, además está el hecho que la presen-
El rencoroso Sol secó con sus ardientes cia abundante de agua para riego es un don
rayos las vertientes de agua que vivificaban otorgado por el Sol que más tarde la seca
la meseta y convirtió, a su vez, al fraile en como represalia. Tolstoj (1979), al desarro-
piedra, cuando éste, ante la disolución de la llar la semántica de los lados izquierdo y de-
grey que tuvo que emigrar, iba a Pampas a recho en sus relaciones con otros elementos
dar cuenta a su superior. La maldición del simbólicos, ya puso en alerta para no caer
Sol alcanzó al fraile a quince kilómetros del en una polarización absoluta en la interpre-
lugar donde fueron petrificadas las fieras. tación de los símbolos.
Existen en efecto a cinco kilómetros de Colca- Los hombres a los que aluden los relatos
bamba, en el camino a Pampas, en la que- míticos muestran también una doble cuali-
brada de «Fraile Huayjo», una figura de pie- dad axiológica, son portadores de lealtad/
dra de sacerdote en actitud de bendecir (M1). deslealtad. De una parte, la lealtad se
Por regla general, el Sol está asociado sim- correlaciona con la gratitud y la reciproci-
bólicamente con lo masculino, el lado dere- dad; por otra, la deslealtad se correlaciona
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con la ingratitud y la unilateralidad. La Wallallo, Pariaqaqa, Rasuwillka y otros; y


transformación de la lealtad en deslealtad y c) dioses locales: wamanis, illas y mallkis (Mi-
sus correlaciones positivas en negativas, llones 1981).
también, están condicionadas por un contex- Durante el contexto de la dominación co-
to temporal y socio-cultural determinado. lonial, la religión ha sido uno de los medios
Dos son los contextos referido por los mi- utilizados por los conquistadores españoles
tos: la lealtad, la gratitud y la reciprocidad para someter a los aborígenes. La conversión
pertenecen al contexto incaico; mientras que a los indios en cristianos fue la justificación
la deslealtad, la ingratitud y la unilaterali- moral de la conquista. Mas la imposición del
dad pertenecen al contexto de la dominación catolicismo no pudo ser de manera total. Si
colonial española. hay evidencias indiscutibles de la subsisten-
El culto imperial solar pertenece al con- cia de formas de religión andina, también
texto incaico. Se trata de un culto que con la debo señalar que ésta no fue «impermeable»
expansión inca fue imponiéndose en las a la única religión desplegada por los con-
etnias a los que iban sometiendo a su domi- quistadores. Elementos del catolicismo em-
nio. En este sometimiento se hallaban los pezaron a ser vigentes en la religión andina,
pueblos a los que el mito refiere. A la aseve- pues había una larga tradición de acepta-
ración anterior la puede apoyar la hipótesis ción de los símbolos de la autoridad domi-
que Colcabamba fuera un pueblo de mitmas nante. Signos como la cruz, oraciones y par-
cusqueños. No es objeto de esta investiga- te del ceremonial, tuvieron sentido en el con-
ción, pero la perspectiva anterior debe con- texto religioso andino, que, sin embargo,
ducir al análisis futuro de algunos indicios mantuvo su identidad a lo largo de la colo-
como la nominación de Maras y Sanco, mi- nia (Millones 1981).
tades que seccionan y organizan el espacio Hay estudiosos que sostienen que los hom-
colcabambino; la presencia del camino real bres andinos tuvieron que aceptar al cris-
de los incas en forma longitudinal y trans- tianismo como culto oficial que desplazó al
versal en áreas de Tocas y Colcabamba y culto solar del Cusco, reemplazo que no in-
otros. cluyó a las demás divinidades distintas al Sol
No obstante la política religiosa de los (Pease 1973). El Sol no fue en ningún mo-
Incas no era la extirpación de los cultos re- mento una divinidad integrada a la religión
gionales ni locales, al contrario los respeta- popular andina. Fue venerado sólo en parte
ron y preservaron, manteniéndolos vigente; por la clase dirigente cusqueña y no tuvo in-
y, a ellos sumaron la introducción del culto cidencia efectiva en la vida religiosa de las
solar imperial. etnias. Desaparecido el imperio de los Incas,
Como fuere, el panteón andino prehis- los nativos se dirigieron en busca de la sal-
pánico fue muy complejo. Al respecto exis- vación a las wakas (deidades regionales, lo-
ten contradicciones y desacuerdos entre los cales y familiares), a las que estaban rela-
diversos estudiosos de la materia. Pero, sea cionados directamente con los ayllus (comu-
cuales fueran sus puntos de vista, cuando la nidades). Las wakas eran los dioses de siem-
Iglesia Católica entró en contacto con las po- pre, aquellos a los cuales el hombre hacía
blaciones andinas que conformaron el impe- remontar su origen, aquellos que protegían
rio de los Incas, no llegó a un mundo vacío sus ganados, que fecundaban la tierra, que
sobre el que pudiera establecer a voluntad presidían el bienestar de la colectividad
su propia utopía cristiana. Existía una so- (Curatola 1985).
ciedad sólidamente constituida desde tiem- Tal vez la interpretación anterior deba ser
pos atrás, con sus propias instituciones so- tomada con cierta cautela, porque hay evi-
ciales, económicas y políticas; con su propia dencias de procesos de sustitución; así, en-
síntesis cultural, su sistema de valores, su tre la etnia Aymara, el Sol fue sustituido por
ética, su religión (Albo 1984). Cristo (Bouysse-Cassagne y Harris 1987); en
La llegada de los españoles sorprendió tres la costa peruana, Pachacamac fue sustitui-
niveles de reverencia religiosa en el Tawan- do por el Cristo Morado; en el valle del
tinsuyo, a) dioses imperiales: culto solar; b) Mantaro, el culto al agua fue sustituido por
dioses regionales: Pachacamac, Warivilca, la Virgen de Cocharcas, e Illapa (Rayo, True-
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no y Relámpago) fue reemplazado por San- Condorcanqui; y, la resistencia popular que


tiago. También hay noticias que la Iglesia se ha desarrollado desde los ayllus, luego de
aprobó la incorporación subordinada de los las reducciones, hasta alcanzar proporciones
iconos del Sol, la Luna y las Estrellas entre regionales: el muru onqoy (1590) y el taki
los símbolos cristianos. En consecuencia, hay onqoy (1565-1571) son sus expresiones más
cruces en cuyo lado derecho incorpora al Sol resaltantes 3.
y en el lado izquierdo a la Luna y una Es- Después del impacto de la conquista y
trella. Además, a los vestigios del culto solar hasta principios del siglo XVII, la religión
popular hay que hacerlos «visibles» desde andina gozaba de cierta impunidad, actuan-
otros símbolos. Así, el águila, el cóndor, el do más o menos de manera descubierta, pero
puma y la serpiente evocan lo uránico o en adelante la «caza de brujas» estalla con
helíaco. Existen mitos actuales que atribu- todo rigor. Es a partir de entonces cuando
yen al Sol el origen del maíz (el maíz son las los pueblos andinos comienzan a inventar sus
lágrimas de alegría del Sol) 2; sin embargo, mecanismos de subsistencia para conservar
tal vez el Sol es ya un deus otiosus, una di- su cultura material y espiritual; se refuer-
vinidad remota que ya no interviene en los zan instrumentos de transmisión oral que se
quehaceres de los mortales, o con más preci- practican en la clandestinidad: las historias
sión, ya no interviene de la misma manera étnicas, las historias sagradas y los cultos.
que en tiempos antiguos (Bouysse-Cassagne Los dioses y hombres andinos eligieron la
y Harris 1987). precaria libertad de una existencia silencio-
En el terreno de la imposición religiosa sa en un mundo gobernado por normas occi-
descrita, hubo lucha y resistencia por parte dentales (Burga y Flores 1982). Ante el des-
de los nativos. Con las encomiendas se die- pliegue de la Extirpación (institución que
ron los primeros pasos a la catequización. incluye a la extirpación de idolatrías, los pro-
Las reducciones aceleraron este proceso, por- cesos, la Casa de Santa Cruz y visitas), los
que significaron un triple control hacia la elementos de la religión andina se refuer-
población andina: fiscal, militar y religioso, zan y sobreviven: los sacerdotes y santua-
creando en cada pueblo reducido una doc- rios se refugian en la clandestinidad, en la
trina eclesiástica. Román Robles diría: «las vastedad y en el mejor conocimiento de su
conciencias nativas no se dejaron cristiani- territorio, en la apariencia de sus imágenes
zar fácilmente. La fuerza de la coerción co- sagradas (en muchos casos piedras, cerros,
lonial y las persecuciones obligaron a los lagunas y manantiales a los ojos de sus per-
nativos a la aparente adopción de los dog- seguidores) y en la reserva de sus fieles (Mi-
mas y rituales del evangelio, en un primer llones 1981).
instante, y a la dualidad de representacio-
nes, luego. La dualidad consiste en que los 4. El simbolismo del amaru
nativos aceptan el cristianismo, pero, a su El medio a través del cual el Sol rencoro-
vez, continúan practicando su propia reli- so pretende destruir a la población desleal
gión. Frente a esta conducta “desleal” del son una pareja de amarus, situación ante la
nativo americano, los españoles instituyeron cual, los indígenas acuden ante el cura y este
rigurosas normas impositivas (1978: 226- logra «exorcizarlos» petrificándolos.
227). «La destrucción de idolatrías» cumple Los relatos analizados contienen muchos
un papel bastante ya conocido para erradi- aspectos oscuros que se hacen necesarios in-
car de las mentes del dominado las represen- tentar esclarecerlos. ¿Qué es el amaru? ¿Qué
taciones de creencias ancestrales y sustituir- representa el amaru? ¿Por qué aparece como
las por las representaciones del vencedor. medio de destrucción?
Frente a la conquista española se han Si consideramos que las etnias Chanka,
planteado dos modalidades de resistencia: la «Pokra» y Wanka están articuladas en el mito
resistencia imperial, de los Incas refugiados de Choclococha: Lugar del origen de la civi-
en Vilcabamba, que acaba con la muerte de lización centro-sur andina (ver Taipe 2003),
Tupac Amaru I (Burga y Flores 1982), a la será la mitología Wanka la que otorgará ayu-
cual debe sumarse los levantamientos de da en la búsqueda de respuesta a las interro-
Juan Santos Atahualpa y los de José Gabriel gantes formuladas.
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El amaru, según los relatos contenidos en de Tayacaja, el arco iris es la cabellera de


Los dioses tutelares de los Wankas de Carlos los gentiles, que también son considerados
Villanes (1978), es una gran serpiente ala- como segundos dioses, con cierto dominio so-
da, de color plateado u oscuro (Gutiérrez, s/ bre el tiempo (Taipe 2001). Lo que no en-
f). Sus alas membranosas están junto a la cuentro en la mitología tayacajeña es el ori-
cabeza y son puntiagudas como las del mur- gen del amaru en el arco iris presente en la
ciélago, tiene el pico achatado similar al de mitología Wanka. Este es un aspecto que
algunas aves de los lagos, el resto de su cuer- demanda de mayor investigación que por
po es de serpiente, cubierto con grandes y ahora escapa a mis posibilidades.
relucientes escamas. En cambio se encuen- No obstante, si se considera que el arco
tra descrito en Arguedas e Izquierdo que el iris es un articulador de los tres ámbitos cós-
amaru es como un «monstruo horrible con micos (el mundo de arriba, el de aquí y el
cabeza de llama, dos pequeñas alas y cuer- inframundo), el amaru de la mitología
po de batracio que terminaba en una gran Wanka nació de arriba hacia abajo (del cielo
cola de serpiente» (1947:65). a tierra). Este aspecto lo emparienta al ori-
De acuerdo con la mitología Wanka, el gen de los amarus de la mitología tayacajeña
amaru es hijo del dios Arco Iris (Tulu- en los M1 y 2, que son enviados por el Sol
manya), de cuyo pecho nació con gran rui- (del mundo de arriba) para destruir a la po-
do, como cuando se abren las rocas. En cam- blación desleal (del mundo de aquí); además,
bio, en la mitología de los pueblos quechuas el M2 es explícito en señalar que las fieras

Lámina 2. El Sol en la cultura Wari (Cortesía de los arqueólogos José Ochatoma y Martha Cabrera)
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«aparecieron en la cumbre del cerro le, quien a su vez será petrificado por el ren-
‘Poccyac’, pasando rápidamente a las altu- coroso Sol. Recuérdese que el amaru es pla-
ras del cerro ‘Toro Rumi’ con el fin de bajar teado u oscuro. El amaru que se convirtió en
sobre el pueblo de Tocas y hacer desapare- la cadena de montañas del saliente del valle
cer a toda la gente»; es decir, la dirección de es la fiera plateada (con nieve perpetua), y
su desplazamiento fue de arriba hacia aba- el amaru de la otra cadena de montañas del
jo. Es más, en un hallazgo de los arqueólogos lado poniente es la fiera obscura, carece de
José Ochatoma y Martha Cabrera (2000) en nevados.
Conchopata-Ayacucho (antiguo poblado Hasta ahora el amaru se va perfilando
Wari), la serpiente (junto con el halcón y el como símbolo de la destrucción, paradóji-
puma) aparece como un icono que represen- camente también como símbolo de la protec-
tan al rayo solar, lo que demuestra de modo ción. Los amarus que por su afinidad icónica
irrefutable su característica uránica. De ahí representan a las cordilleras, por algunas
que resulte explicable la correlación mítica cualidades análogas también representan a
entre el Sol y el amaru (ver lámina 2). la vida permanente. Al convertirse en las dos
En la mitología Wanka, el amaru nació cordilleras que flanquean al valle de los
del arco iris por orden del dios Viracocha, Wanka se tornan en custodios de esta área.
para exterminar a los monstruos que habi- La cordillera del saliente con el nevado de
taban el gran lago que tenía en zozobra per- Waytapallana, se asocia con la abundancia,
manente a los hombres de esa época mítica. puesto que las aguas del deshielo irrigan
Pero después de exterminar a los monstruos áreas considerables de tierras, al mismo
empezó a devorar a los hombres. Los Wanka tiempo que provee el líquido para consumo
invocaron nuevamente a Viracocha y este humano. Pero la cordillera del poniente tam-
ordenó que naciera del Arco Iris otro amaru. bién otorga tierras de cultivo y áreas de
«Ambos monstruos vivían en permanente pasturas. Estas cualidades proyectan lo po-
batalla. Sus cuerpos renovaban y sus heri- sitivo del simbolismo de los amarus.
das cambiaban rápidamente de escamas y Se dice que los amarus no murieron en
sanaban. Las aflicciones de los pobres forma absoluta, después de su transforma-
wankas se duplicaron. Los animales al no sa- ción en cordilleras, también habrían reduci-
ciar su creciente voracidad comenzaron a de- do su tamaño y habitan las profundidades
vorar a los hombres y una vez más cundió la de las cuevas convirtiéndose así en seres
desesperación general» (Villanes 1978:53). ctónicos). Cuando las muchachas abortan y
En los M1 y 2 también los amarus preten- entierran el feto en la cueva o cerca de ella,
den desaparecer a toda la gente: esa inten- el amaru se enfurece y sale de su morada
ción es un elemento común de la mitología ctónica. En este sentido también el amaru
de los Wanka y los Tocas. evoca la protección a una vida (el ser abor-
Enterado Viracocha creó a dos nuevos dio- tado). Por otra parte, por ser monstruo ofidio,
ses: Rayo y Viento, quienes desencadenaron el amaru muda de piel; por tanto, represen-
una feroz batalla contra los amarus. Éstos ta la vida eterna, a la que se suma su
se sumergieron en el agua, pero Rayo que- iconicidad y analogía con la piedra: el amaru
bró una orilla del lago y Viento empujó a las es indestructible, invulnerable y eterno como
aguas que se desbordaron, haciendo que el la cordillera y como la roca.
lago se secara y los cuerpos de los amarus Sin embargo, el amaru es también porta-
quedaran al descubierto. Los engendros tra- dor de cualidades negativas, en este caso
taron de huir al cielo, pero Viento les hizo destructivas; en este sentido, el amaru sim-
volver y Rayo les dio el combate definitivo. boliza por su iconicidad al granizo. Hay que
Poco antes de morir los amarus se estiraron recordar que se trata de una fiera mítica que
y crecieron más todavía convirtiéndose en viene de arriba hacia abajo para destruir a
piedra y se transformaron en las dos cade- la población. El análisis de los relatos míticos
nas que amurallan al valle de los Wanka. proyectan la imagen de un castigo de orden
En los M1 y 2 los amarus también son petri- metafórico, porque el granizo también viene
ficados, pero los oponentes (los dioses Rayo de arriba hacia abajo, además, viene en for-
y Viento) aparecen reemplazados por un frai- ma zigzagueante y ondeante y blancuzco
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como el amaru de escamas plateadas. A esta lodo, piedras, troncos, destruyendo como una
afirmación apoya el hecho que los indígenas fuerza ciega todo lo que a su paso encuen-
quechuas cuya mitología estudiamos, atri- tra.
buyen el origen del granizo al quebranto de En suma: el análisis de los M1-3 proyecta
los lazos de respeto entre los miembros de el papel del agua como operador simbólico
una familia (cuando un hijo se porta mal con del proceso social, puesto que su presencia
sus padres) (ver Taipe 1996), que en la mi- es causa de riquezas agrícolas, su ausencia
tología Wanka se invierte: una madre da tiene origen en el rencor de la deidad solar y
muerte al hijo que concibió. Asimismo, ac- es causa de escasez agropecuaria en la me-
tualmente he escuchado en varios pueblos seta que ocupa parte del valle de Tocas, cas-
de Tayacaja que hay granizo porque están tigando así a la población que quebró los la-
aumentado la conversión de indígenas en zos de reciprocidad entre la deidad y el hom-
evangelistas pentecosteces (Taipe 1996), que bre. Al mismo tiempo, el granizo (agua
al fin y al cabo es una religión cristiana. Me- solidificada) que destruye los cultivos es el
tafóricamente, ¡el granizo sigue intentando mismo amaru que al igual que los aluviones
eliminar a los desleales! Así el simbolismo del tienen efectos destructores aunque en dife-
amaru atraviesa por un continuum que rentes grados, los aluviones son devoradores
abarca diferentes épocas culturales. de hombres. No obstante, el amaru es tam-
Cuando el amaru, a causa de un entierro bién portador de cualidades positivas. Es un
clandestino de algún feto sale de su cueva, símbolo de la destrucción pero también de la
intenta subir al cielo, trata de ganar alguna protección.
nube para ocultarse y desde allí lanzar el La lealtad religiosa es respuesta a la bon-
granizo para destruir los cultivos que se ha- dad solar que otorga abundancia a los hom-
llan en plena floración, y retornará luego, bres, simétricamente invertido, el rencor so-
en un descuido, a alguna cueva donde espe- lar es la respuesta a la deslealtad religiosa
rará pacientemente la negra acción de otra de los hombres. La lealtad/deslealtad se en-
mala madre para volver a salir. Pero siem- cuentran interconectados sistémicamente con
pre es visto por alguna campesina que agita otros valores/desvalores jerárquicamente in-
su sombrero y su manta y llaman al Viento feriores como la gratitud/ingratitud, prospe-
y al Rayo que se encargan de devolverlo ridad/ruina y reciprocidad/unilateralidad.
hacia su hábitat ctónico. Tanta es la furia Asimismo se ha podido hacer emerger las
que siente el amaru, que de la piel de su cola formas de temporalidad, fue posible
empieza a desgajarse el granizo. En todo auxiliarse de otros relatos y mito-creencias
caso, su aparición es cíclica. para interpretar al mito analizado, y se ha
Por otra parte, el amaru también se re- estudiado las implicaciones complejas del
laciona por su iconicidad con el aluvión que simbolismo del Sol, amaru, portadores de
en los inviernos se desplaza por las quebra- cualidades que van en tensión entre positi-
das, como una gran serpiente, arrastrando vas y negativas.

Anexo

M2: «Los Amarus de Tocas» en Hombres do de rendirle culto. Durante la dominación


del Perú profundo: Los Amarus-Tocas, Visi- española los pobladores abrazaron la religión
tación, Lima, 1995 (Mesías Arias Segovia). cristiana y se olvidaron del todo poderoso
«Más debajo de Pocyac y Tranca Pampa “inti”. Este, indignado por el proceder de los
se puede ver los majestuosos e imponentes creyentes, los condenó a ser destruidos por
Amarus. Según la leyenda, Tocas estuvo en una pareja de “Amarus”, monstruos que apa-
peligro de desaparecer por el castigo del dios recieron en la cumbre del cerro Poccyac, pa-
“Inti”. Se cuenta que hace muchísimos años sando rápidamente a las alturas del cerro
se construyó un templo al dios mencionado “Toro Rumi” con el fin de bajar sobre Tocas
porque sus habitantes ya se habían olvida- y hacer desaparecer a toda la gente de la
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quebrada. Los pobladores, al enterarse de «Pueden ver ustedes allí [en un mate
este peligro, inmediatamente pidieron la in- burilado] al Amaru que está subiendo al cie-
tervención del cura para que detuviera ese lo. Cuando solea mucho, los abuelos ya sa-
castigo inminente. El sacerdote salió al en- bían que el Amaru iba subir al cielo. Cuan-
cuentro con el cáliz en la mano, con el fin de do esto pasa va haber buena producción, va
sofocar a las fieras que venían destrozando haber comida. Pero dicen que Tayta Santia-
todo a su paso y las exorcizó, consiguiendo go que cuida a las cosas en el cielo no lo con-
paralizarlas y convertirlas en rocas que se siente, lo impide con su caballo y su vara,
ven todavía en la parte alta de Tocas» (p.10). por eso dicen ¡PUN-RU-RUN!, cuando cae las
centellas, es cuando está alzando su vara y
M3: Relato de Angélica Canchumani (re- está matando a los fenómenos que sube al
gistrado en la ciudad de Lima). cielo».

Notas
1
Expreso mis agradecimientos a Josué Sánchez por pañol, no entraban a la iglesia, al pasar delante de una
haber trabajado la parte cromática del mito, a José cruz se volteaban. Este culto se propagó desde la región
Ochatoma y Martha Cabrera por el hallazgo del icono de Apurímac hasta la región de Ayacucho. El taki onqoy
del Sol Wari. (1565-1571), «enfermedad del baile» o «canto y baile de
2 la enfermedad», fue un movimiento nativista, respues-
El Sol veía que un hombre iba por un camino. Cuan-
ta a la catástrofe social-demográfica, a la invasión y
do el hombre tropezó, el Sol echó a reír y soltó algunas
evangelización. Los sacerdotes (takionqos) predicaron
lágrimas. Estas lágrimas se transformaron en maíz
la destrucción del mundo y la resurrección de las wakas
(Taipe 1986).
andinas. Que había olvido a estos dioses ancestrales y
3
El muru onqoy (1590), «enfermedad de las man- para evitar su cólera era necesario recuperar el favor
chas», era un movimiento nativista que consideró que de ellos. No debían cooperar con los europeos ni con la
la epidemia que diezmó a la población (rubéola, varice- iglesia, debían regresar a la reciprocidad y a los valores
la, sarampión, escarlinata o viruela) era por el olvido a andinos, no debían adorar las cruces ni imágenes, ni
las wakas. Los profetas pregonaron el regreso a la reli- entrar a las iglesias, ni confesarse con los clérigos, sino
gión nativa y el abandono al culto católico junto con los hacerlos con los takionqos. Las wakas evocadas eran
objetos de origen español. Declararon nulo todos los Pachacamac, Titicaca, Tiawanaku, Ciemborazu,
matrimonios católicos y ordenaron tomar por mujeres Tambocota, Caruailla, Carhuarazu, etc. El taki onqoy
a las muchachas adictas al servicio de sus deidades. Los se propagó desde Ayacucho, Huancavelica, Arequipa,
indígenas aterrados arrojaban los objetos de origen es- hasta algunas regiones bolivianas.

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de Granada, España. tura oral). Huancayo, San Fernando.


Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 19:151-168 (2004) Página 151

Un concepto de realidad en el análisis de


las narrativas sobre el pasado *
Sergio E. Visacovsky **

Mi propósito en este artículo consiste en mostrar que un enfoque narrativo para


abordar las experiencias y elaboraciones del pasado no necesita caer en los de-
bates “objetivistas” versus “relativistas”, caros a muchos de los investigadores
sobre memoria colectiva en la Argentina. Por el contrario, tenemos el desafío
sociológico de entender los relatos sobre el pasado como dimensiones de una
realidad social que los produce y, a la vez, es constituida por estos. Mi intención
será mostrar un camino que considero más fructífero, explorando algunos desa-
rrollos antropológicos en torno a la cualidad socio-cultural de la producción de
relatos sobre el pasado, en combinación con los aportes de Mikhail Bakhtin.
Finalmente, examinaré el modo en que funciona este enfoque en el análisis de
dos modelos narrativos que organizaron la construcción de tradiciones psiquiá-
tricas y psicoanalíticas en la Argentina durante la segunda mitad del siglo XX.

Palabras clave: narrativa, experiencia del pasado, realidad-ficción.

Espontáneamente nos referimos al resulta- dos como sinónimos). Por extensión, diver-
do de poner en acto el discurso sobre el pa- sas formas orales también son comprendidas
sado como una forma narrativa. Hablamos en sus límites: los relatos habitualmente lla-
de contar historias, de recordar el pasado me- mados mitos, leyendas y cuentos folclóricos,
diante su narración, de relatar nuestras vi- que a menudo reciben la denominación de
das o las de otros. Toda narrativa refiere a “literatura oral”. Pero este tipo de asociación
eventos a los que se supone sucedidos, los se transforma en incierta cuando de lo que
cuales presentan un cierto orden en su de- se trata es de pensar la historia desde un
sarrollo; esto es, la conexión entre los even- punto de vista narrativo. Esta empresa, por
tos constituye la narrativa misma, y su de- cierto, no es nueva. Diversos trabajos se han
sarrollo representa su temporalidad históri- ocupado, precisamente, de pensar la natu-
ca interna. Desde este punto de vista, cual- raleza narrativa de la historia y sus
quier relato es “histórico”, pues conecta even- implicancias (Gee 1991; Ricoeur 1987; White
tos que se suceden a lo largo de una línea de 1992). Por otra parte, y de modo convergen-
tiempo. te, estudios procedentes de la literatura han
Sin embargo, resulta más sencillo pensar confirmado la existencia de propiedades co-
lo narrativo asociado a la literatura, espe- munes entre cuentos y novelas, por un lado,
cialmente a la novela (de hecho, son trata- y la historia, por el otro. Ciertamente, esta

* La primera versión de este trabajo fue realizada durante mi estancia en el Departamento de Antropología
Cultural en la Universidad de Utrecht, Holanda, a principios de 1998, cuando cursaba el doctorado en la
mencionada Universidad merced a una beca concedida por la Netherlands Foundation for the Advancement
of Tropical Research (WOTRO). Deseo agradecer a quien fuera por entonces mi director, Antonius Robben, a
Francisco Ferrandiz (Universidad de Deusto, Bilbao, España) y a Rosana Guber (CONICET; Maestría en
Antropología Social, IDES-IDAES/UNSAM), por sus lúcidas críticas y sugerencias.

** Profesor Adjunto, Departamento e Instituto de Ciencias Antropológicas, Universidad de Buenos Aires.


Profesor en la Maestría en Antropología Social, Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES)-Instituto
de Altos Estudios Sociales (IDAES)/Universidad de General San Martín (UNSAM). Correo electrónico:
seredvisac@fibertel.com.ar
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convergencia torna inquietante nuestra idea ciales, por tanto, en eventos narrados? Como
acostumbrada de la historia como “eventos intentaré mostrar durante el desarrollo del
reales pasados”. presente trabajo, no es indispensable aban-
La tarea de construcción de relatos sobre donar nuestra confianza en la existencia de
el pasado es, entre nosotros, un asunto que un “pasado real” para admitir la existencia
parece sólo confinado al campo de la histo- de un pasado como “elaboración inter-
riografía. Esta ha generado una concepción pretativa”. La existencia de la historiografía
dominante del pasado, que responde a la idea y su pretensión constatativa sometida al ve-
de que su objeto lo componen eventos real- redicto de fuentes confiables en nada con-
mente sucedidos, los cuales están ubicados tradice a los modos diversos en que los even-
en líneas a la vez secuenciales y cronológicas. tos son interpretados. Nada dice acerca de
Esta concepción nos obliga a pensar el pasa- la manera en que habitualmente las perso-
do, pues, en términos de temporalidades li- nas narran el pasado fuera del contexto
neales que unen los eventos, desde los más historiográfico, sea propio o ajeno, individual
remotos a los más recientes (Leach 1978; o colectivo.
Munn 1992; Rutz 1992). Mi propósito consistirá en señalar que un
La narrativa literaria, sin embargo, fun- enfoque narrativo para abordar las expe-
ciona de un modo diferente. No pretende que riencias y elaboraciones del pasado no nece-
lo narrado sea “verdadero” (aunque puede sita caer en los debates “objetivistas” versus
serlo, o puede estar presentado como tal), ni “relativistas”, tan caros a muchos de los in-
su idea de secuencialidad está asociada vestigadores sobre memoria colectiva en la
unilateralmente a la concepción cronológica; Argentina. Por el contrario, frente a noso-
en todo caso, ésta es una de las tempora- tros tenemos el desafío sociológico de enten-
lidades alternativas posibles que pueden der los relatos sobre el pasado como dimen-
enlazar los eventos. Si en principio estos as- siones de una realidad social que los produ-
pectos pueden parecer suficientes como para ce y, a la vez, es constituida por estos. Mi
trazar una clara distinción entre narrativa intención será mostrar un camino que con-
histórica y literaria, una mirada más atenta sidero más fructífero, explorando algunas
puede descubrir que, precisamente, es la discusiones antropológicas en torno a la cua-
naturaleza de la narrativa literaria la que lidad socio-cultural de la producción de re-
directamente interroga al corazón de la na- latos sobre el pasado en combinación con los
turaleza de la historia, en tanto narrativa aportes capitales de Mikhail Bakhtin. Final-
sobre el pasado. mente, examinaré el modo en que funciona
El presunto desinterés que puede tener la este enfoque en el análisis de dos modelos
narrativa literaria con respecto a la adecua- narrativos estudiados en mi investigación
ción a los “hechos” tal como sucedieron (aún sobre la memoria social y el proceso político
las novelas históricas o biográficas pueden nacional en la producción de tradiciones psi-
permitirse esas licencias) conlleva una pre- quiátricas y psicoanalíticas en la Argentina
gunta sobre la relación entre realidad y dis- durante la segunda mitad del siglo XX.
curso. Aún cuando se acepte la existencia
real de los eventos, ¿es igualmente real la I. Narrativización del pasado
asociación entre ellos que las narrativas his-
tóricas predican? Y si se responde afirmati- Pareciera que reconocer las propiedades
vamente este interrogante: ¿pueden existir narrativas de la historiografía atentase con-
otras conexiones posibles entre los eventos, tra sus pretensiones disciplinarias. Si los
incluso no estructuradas a través de concep- productos historiográficos son tratados
ciones de temporalidad cronológicas? Estas narrativamente, entonces la historiografía
preguntas que estamos formulando se resu- constituiría sólo un “género”, al mismo nivel
men en la fórmula siguiente: la identidad y de la novela o el cuento. Este movimiento
secuencialidad de los eventos pasados, ¿re- podría ser acusado de “relativista”, ya que
side en la naturaleza de los eventos mismos, la pluralidad de géneros narrativos prima-
o es la tarea activa de un sujeto o conjunto ría sobre cualquier pretensión científica. En
de sujetos lo que los convierte en secuen- general, acostumbrado a la crítica de sus
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fuentes, el historiador puede concluir que comprometida con la “facticidad” desdeñaría


ciertos relatos sobre el pasado pueden consi- es, precisamente, tomar en serio esta incer-
derarse “narrativas” (por ejemplo, las memo- tidumbre sobre la validez. A juicio de Gee,
rias personales), ya que su grado de fiabili- la cuestión no consiste en saber si las cruza-
dad histórica es dudosa y, en tal caso, su valor das “efectivamente ocurrieron” (es decir, un
es básicamente literario o testimonial. Aún evento tipificado y con las implicancias sim-
más, es posible que acepte la proposición del bólicas que le confiere la historia occiden-
pasado como narrativa a condición de que tal). En ninguno de los relatos se pone en
esto no agote todo su contenido. Sin embar- duda la existencia de guerras entre el Islam
go, oponer “ciencia histórica” a “ficción na- y sus enemigos, sino que lo que está en duda
rrativa” representa una incomprensión de las es el significado de esas luchas. La catego-
implicancias conceptuales de dicha relación. ría “Cruzadas” cobró realidad para los his-
Tal vez, lo que por un lado constituye el toriadores musulmanes sólo cuando ciertos
movimiento necesario de una disciplina por eventos de los contextos presentes sugirie-
imponer sus reglas (dirigidas a iluminar el ron que existía una conexión particular en-
pasado de un modo rigurosamente empíri- tre ellos. No se trata, concluye Gee, de saber
co), por otro lado oscurece el parentesco que qué relato es más auténtico, sino de concen-
vincula no sólo a la historiografía con las trarse en lo que tenemos: narrativas. Ahora
formas profanas de historizar, sino el que bien, ¿qué implica esto?
relaciona a todas ellas con la narrativa en Si ponemos atención a los relatos, vere-
general como forma de habla. mos que nos encontramos con un número de
Basándose en un caso proporcionado por categorías que designan eventos particula-
Paul Connerton (1989), James Paul Gee res (“cruzadas”, “guerras contra los infieles”;
(1991) analizó la visión musulmana de las “ataques sionistas”), y otras a grupos o na-
Cruzadas. Gee señaló que los historiadores ciones (“Islam”, “franco”, “infiel”, “Occiden-
musulmanes medievales no usaban las pa- te”, “Israel”). Estas categorías, lejos de ser
labras “cruzada” y “cruzado”, así como care- transparentes, poseen dimensiones signifi-
cían de un concepto de “lucha por la conquis- cativas ajustadas a contextos sociales, his-
ta de la Tierra Santa” entre el Islam y la tóricos y culturales particulares. Preguntas
Cristiandad, pues para ellos un “cruzado” no tales como: ¿a quiénes se aplican y por qué
era algo diferente de un “infiel” o un “fran- dichas categorías?, o ¿en qué contextos han
co”, ni aquellas guerras diferentes a las que surgido y a través de cuáles se han trans-
llevaban contra los infieles en general. Sin formado?, se imponen. Resulta crucial el he-
embargo, después de 1945, esto cambió. Los cho de que la apropiación de la categoría de
historiadores musulmanes establecieron un “cruzada” por la perspectiva musulmana res-
paralelismo entre las Cruzadas y los últimos ponda a una necesidad temporalmente pos-
cien años, interpretando que en ambos mo- terior al contexto en el que tales eventos
mentos históricos el mundo islámico había acontecieron, convirtiéndose en eslabón de
sido atacado por fuerzas europeas. En la in- la secuencia de la agresión occidental al Is-
terpretación histórica musulmana de pos- lam. Con lo cual, el segundo relato modifica
guerra, las Cruzadas se transformaron en las categorías de clasificación de eventos y
la fase primera de la colonización europea, grupos o naciones, y establece una nueva
cuya culminación fue la creación del Estado secuencia significativa temporalmente
de Israel en 1948. Y el Estado medieval cronológica y teleológica a la vez.
Palestino Cristiano, creado por los cruzados, Clasificaciones de eventos, sujetos (indi-
fue visto como un estado proto-sionista. Una viduales o colectivos) y establecimiento de
preocupación historiográfica sólo interesada una secuencia temporal, pues, resumen el
en verificar lo sucedido se dirigiría a discri- número básico de operaciones constitutivas
minar el relato falso del verdadero; por su- de cualquier narrativa. El pasar de una
puesto, ningún historiador occidental perspectiva centrada sólo en la facticidad a
medievalista aceptaría la posibilidad de que otra centrada en la narrativa implica impo-
las “Cruzadas”, como evento, no hayan exis- nerse la tarea de entender la significación
tido jamás. Pero lo que la perspectiva sólo de los eventos como clasificaciones cultura-
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les, y de pensar que las secuencias pueden parables (Valeri 1990:160-161). Las inves-
ser establecidas a través de concepciones de tigaciones posteriores proveyeron nuevas
temporalidad no necesariamente lineales o evidencias de los modos de pensar el pasado
cronológicas. Esto fue puesto de manifiesto por las sociedades “tradicionales”, así como
desde muy temprano por la tradición marcos analíticos que acentuaron los aspec-
antropológica, en particular las relaciones tos propiamente históricos en detrimento de
del pasado con el presente de una sociedad. los unilateralmente sistémicos. En particu-
Tempranamente se hizo hincapié en cómo el lar, se llevó a cabo una reconceptualización
acto de recordar el pasado posee carácter co- de la naturaleza de la relación entre pasado
lectivo, que sirve a los fines de reafirmar las y presente. El pasado seguía siendo un asun-
identidades sociales en el presente 1 . Si bien to del presente, pero ese pasado era concebi-
la antropología clásica dibujó una falsa ima- do ahora como constitutivo y obligatorio para
gen de los grupos sociales pre-capitalistas el presente (Valeri 1990:157). De tal modo,
como carentes de una concepción de tiempo el pasado podía ser concebido como un re-
lineal y, por tanto, de una historia en el sen- curso manipulable: la justificación del pre-
tido estricto de la palabra (lo cual reforzaba sente en el pasado demandaba una interpre-
el carácter de las monografías etnográficas tación activa del pasado desde el presente.
que expresaban el transcurrir de sociedades Esto suponía un pasado flexible, maleable,
en un “eterno presente”), al mismo tiempo pero también selectivo: diferentes partes del
abrieron las puertas a la comprensión de di- pasado podían ser tomadas para construir in-
versos modos categoriales de la temporalidad, terpretaciones históricas, así como otras po-
así como diversas formas en que los grupos dían ser conciente o inconcientemente deja-
sociales podían pensar u ordenar su pasado das de lado 3.
(Munn 1992; Rutz 1992). El tema de la selectividad dio paso a dos
El pasado como una cuestión del presente cuestiones: por un lado, al papel activo de
constituye una afirmación medular en el de- los sujetos sociales en su tarea de construir
sarrollo de la disciplina antropológica. Em- relatos sobre el pasado; por el otro, al reco-
pero, esta relación era pensada sólo como el nocimiento de que el conocimiento del pasa-
modo que encontraban las sociedades para do necesita imperiosamente tanto del recuer-
justificar su presente. El pasado constituía do como del olvido (Evans Pritchard 1977;
la fuente de legitimación moral, política y Halbwachs 1992; Douglas 1986) 4. La inves-
social de las sociedades, o en términos más tigación empírica etnográfica confrontó a la
precisos, del statu quo de las sociedades, por antropología con el problema de la selectivi-
lo cual representaba un recurso a ser defen- dad de la memoria, por ende, con su
dido. Si no se defendía ese pasado, emergía estructuración narrativa, mucho antes de
la amenaza a la disolución del orden social. que narrativa, memoria e historia se vincu-
Por lo tanto, un presente inmutable necesi- lasen para producir un nuevo campo de co-
taba de un pasado inmutable. Y en su conti- nocimiento.
nuidad, un pasado inmutable en un presen-
te inmutable aparecía temporalmente II. La producción narrativa en la
indiferenciados: el pasado mítico podía “ac- cotidianeidad
tualizarse” a través de la acción ritual y, en
cierto modo, al hacerse presente, desapare- Una de las definiciones más invocadas
cía2. considera a la narrativa “un método para re-
La concepción anteriormente desarrolla- capitular la experiencia pasada, ligando una
da es deudora en gran medida del estructu- secuencia verbal de oraciones a la secuencia
ral-funcionalismo: éste suponía que el pasa- de eventos realmente acaecidos” (Labov &
do cumplía una función paradigmática com- Waletzky, 1998:12) 5 . Con mayores o meno-
prometida con la reproducción social. Por el res diferencias, esta noción es aceptada sin
contrario, dicho papel paradigmático puede demasiadas variantes 6. Sin embargo, aquí mi
ser entendido mejor como una conexión de interés es de un tipo diferente al camino que
orden analógica por la cual todos las accio- propone la socio-lingüística de William Labov
nes humanas pasadas y presentes son com- y Joshua Waletzky. Mi pretensión es explo-
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rar, en primera instancia, el sentido de la es sólo narrable sino que ya se encuentra


expresión “recapitulación de la experiencia pre-estructurado narrativamente (Bauman
pasada”. 1986:113; Bruner 1990:35-36; Habermas
Planteada en términos de un asunto 1990; Ochs & Capps 1996:21; Peacock 1969;
cognitivo, la narrativización del pasado su- Schutz y Luckmann 1977). Si la experiencia
pone, como hemos visto, una experiencia de cotidiana del transcurrir provee al Self la
sucesos codificados culturalmente que reci- matriz de la estructuración narrativa, es
ben un ordenamiento secuencial. Herrstein decir, la narrativa constituye una organiza-
Smith (1991) ha insistido que nuestro cono- ción discursiva sustentada en la experiencia
cimiento del pasado no es usualmente na- cotidiana de la temporalidad (Young 1987),
rrativo, sino que el mismo existe como reco- esa misma realidad constitutivamente
lecciones globales e imprecisas de informa- narrativa construye los Selves (Bruner
ción a las que un interés particular de cono- 1990:108; Ochs & Capps 1996:22).
cimiento las transforma en narrativas 7. En La atención puesta en la cotidianeidad
la misma dirección, Richard Bauman señala estructurada colectivamente abre una gran
que en la visión tradicional, las narrativas cantidad de caminos. En primer lugar, la
son vistas como íconos de eventos, es decir, preestructuración simbólica del mundo de la
las narrativas son tratadas como signos cu- vida cotidiana provee categorías y formas de
yos referentes externos son los eventos 8; por clasificación del tiempo, el espacio, la perso-
el contrario, él propone invertir los términos na y la causalidad, diversos social, histórica
de la ecuación, es decir, ver a los eventos y culturalmente 9 . Pero plantea una impor-
como abstracciones de la narrativa que, a tante cuestión: ¿cómo la cotidianeidad,
través de sus estructuras de significación, vivenciada como un “presente”, puede ser
sería un instrumento cognitivo que daría matriz de historicidades?
coherencia a los eventos (Bauman 1986:5). Encontrar en la vida cotidiana la matriz
Estas perspectivas enfatizan en el carácter narrativa no equivale a explicar cómo la coti-
esencialmente cognoscitivo de la narrativa dianeidad puede proveer la matriz de rela-
y, por lo tanto, en la intervención de un su- tos profundos que trascienden la temporali-
jeto o sujetos de conocimiento produciendo, dad diaria. Esta inquietud va en una direc-
creando, ordenando las experiencias en una ción más profunda que el simple y decisivo
secuencia; como Scholes lo destaca sin renun- reconocimiento del almacenamiento de infor-
ciar a su concepción referencial, una narra- mación a través de la escritura y otras técni-
tiva es una secuencia de “algo” para “al- cas de registro. La antropología ha estudia-
guien” (Scholes 1981). do diferentes instrumentos a través de los
Ahora bien, en las perspectivas vistas cuales se piensa el pasado en el día a día;
hasta aquí, la narrativa es vista exclusi- basta recordar la filiación y la genealogía,
vamente como un instrumento cognitivo que las diferenciaciones generacionales, o la ape-
se desliza fácilmente a lo individual. La lación a los nombres de los antecesores para
formulación metodológica de Labov y Wa- nominar a los descendientes (Errington 1989;
letzky (1998), por ejemplo, se basa en el su- Geertz 1997b; Valeri 1990). Estos operan
puesto de que las estructuras fundamentales como auténticos “órganos de memoria” –en
de las narrativas escritas están en las el sentido que le da Mikhail Bakhtin–, en
narrativas orales de experiencia personal tanto vehiculizan las experiencias de una
cotidiana. El acento puesto en la cotidia- generación a otra.
neidad es de suma relevancia; pero es la Bakhtin introdujo el concepto de género
condición misma de la cotidianeidad la que para pensar la relación entre memoria,
debe ser examinada más atentamente. Si el historicidad y cotidianeidad. Por género,
mundo social, en tanto producto colectivo, se Bakhtin entiende de un modo más estricto
constituye en una realidad ontológica que géneros de habla 10 . Para Bakhtin, el lenguaje
conforma nuestra experiencia del mismo, no integra dos ideas: concepciones del mundo 11
puede existir una experiencia “por afuera” o y prácticas sociales (Bakhtin 1981). Saber
“a través” de ese mundo simbólicamente pre- un “lenguaje” es mucho más que conocer un
constituido (Geertz 1997a; Bruner 1990); no idioma; es “comandar un repertorio de sus
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géneros de habla” (Morson y Emerson gráficas y relaciones sociales” (Morson y


1990:291). Cada género implica valores, Emerson 1990:371) 13 .
modos de pensamiento sobre clases de expe- Si los géneros se fragmentan en una di-
riencias 12 , y un saber tácito acerca de cómo versidad, consecuentemente lo harán los cro-
los géneros deben ser aplicados contex- notopos: existen una multiplicidad de con-
tualmente. Una cultura posee numerosos cepciones de tiempo-espacio posibles, una
géneros, vinculados a actividades sociales heterocronía (Morson y Emerson 1990:368).
específicas o grupos sociales. Son estos gé- Esta fragmentación se corresponde con la
neros los que constituyen la memoria en tan- diversidad de actividades, grupos, clases y
to sabiduría cotidiana, un presente que re- culturas. Como ya hemos señalado, los mis-
cuerda su pasado. mos cronotopos son productos históricos.
Siguiendo a Bakhtin, sólo a través de la Como ocurre con la relación entre palabras
existencia de los órganos de memoria puede y géneros, el desplazamiento de cronotopos
entenderse cómo los seres humanos, en tan- de un género a otro siempre recuerda su pa-
to autores en la cotidianeidad, explotan re- sado, esto es, el tipo de práctica contextual
cursos generados durante centurias, produ- en el que emergieron y operaron. El conoci-
ciendo nuevos recursos que, a su vez, son miento de la lógica de la dimensión de la
potencialmente explotables en el futuro. práctica social en la que las narrativas se
Siendo precipitados de conductas pasadas, constituyen y operan resulta, entonces,
los géneros forman, guían y a la vez constri- crucial.
ñen la conducta futura (Morson y Emerson Una concepción de la narrativa que en-
1990:290). Una palabra siempre “arrastra” cuentra su matriz experiencial en la intera-
significados anteriores provenientes de otros cción cotidiana conduce necesariamente a un
usos en otros contextos; dichos significados concepto práctico-social. Contribuye a ello
no desaparecen en su uso presente, como pre- una noción del lenguaje en tanto acto, lo cual
tendería un contextualismo vulgar, pues no lo aleja de la narratología que enfatiza en
tendría sentido pensar en términos de crea- la textualidad 14 . Las narrativas deben ser
tividad. Cada acto creativo, esto es, un uso vistas, mejor, como prácticas sociales que
lingüístico novedoso en nuevas circunstan- siempre tienen una fuente productiva dialó-
cias supone un desplazamiento de significa- gica y contextual (Bakhtin 1981; Bauman
dos anteriores con los que guarda, sin em- 1986; Degh 1995; Herrstein Smith 1981;
bargo, una relación de parentesco. Young 1987). La noción de diálogo alude si-
Los géneros organizan la experiencia me- multáneamente a la interacción verbal coti-
diante categorías temporo-espaciales que diana y al supuesto comunicativo que rige
Bakhtin denominó cronotopos, literalmente, la vida social misma (Schutz y Luckman
tiempo-espacio. Bakhtin desarrolló este con- 1977; Bakhtin 1981; Garfinkel 1967; Haber-
cepto en dos direcciones; en primer lugar, con mas 1990; Giddens 1979). La noción de con-
un sentido teórico que alude a formas expe- texto, siempre errática en ciencias sociales,
rienciales básicas, causa esencial para la indica, primariamente, el hecho de que toda
representatividad de los eventos (Bakhtin narrativa posee situacionalidad temporo-es-
1981:250; Morson y Emerson 1990:369); en pacial. Esta situacionalidad se refiere a la
un segundo, con un propósito metodológico producción misma de una narrativa, sea esta
a los fines del análisis narrativo. Aunque el oral o escrita; pero incluye procesos mayo-
espíritu de este concepto no parece revestir res, que abarcan la constitución de audien-
mayor avance que el proporcionado por la cias diversas, espacial y temporalmente, que
antropología ya a comienzos de las investi- van resignificando el sentido narrativo en
gaciones etnográficas entre las décadas de reinterpretaciones sucesivas. A la vez, los au-
1920 a 1940, su novedad para el campo del tores poseen situacionalidad biográfica y, en
análisis narrativo consistió en pensar que los un plano mayor, autores, audiencias, rela-
recursos lingüísticos y cognitivos de la no- tos adquieren entidad en específicos encla-
vela debían buscarse en las formas en que ves de carácter histórico, político y social.
era experimentada la realidad social cotidia- El diálogo refiere, entonces, a algo más
na, “un campo de relaciones históricas, bio- que los intercambios cotidianos 15: las relacio-
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nes internas de cualquier discurso son pen- idiomas) se encuentra fragmentado y


sadas por Bakhtin como dialógicas, debido a estratificado en dialectos sociales. Los dia-
que los usos lingüísticos genérico contex- lectos sociales refieren, en primer lugar, a
tuales siempre están refiriéndose e influyén- los usos dialectales, locales, regionales, de un
dose mutuamente. Se “dialoga” con la histo- idioma; pero Bakhtin incluía, además, toda
ria y las tradiciones, con otras formas de con- la gama potencial de diversificación del len-
cebir el mundo, con las audiencia de oyen- guaje: así, las jergas profesionales, o aque-
tes o lectores en forma inmediata o mediata. llos estilos que se recortan por su uso
Al respecto, Bakhtin ha insistido en la im- diversificado por géneros o edades, e inclu-
portancia de recuperar la dimensión produc- so, en otro nivel, el lenguaje político mismo.
tiva del texto a los fines de acrecentar su com- Sin embargo, a esta diversidad constitutiva,
prensión. Él mantiene la diferenciación en- Bakhtin añadía una fuerza en dirección con-
tre un mundo real y un mundo representa- traria, una fuerza que tiende a la unifica-
do en el texto, pero sostuvo que entre ambos ción y que, claro está, se expresa ante todo
existe una interacción. ¿Qué sentido tendría en los idiomas en tanto lenguajes naciona-
afirmar que el lenguaje es acto e ideología les (como unificación de formas dialectales
si no se pudiesen ver las implicancias prác- bajo una forma dominante). Pero, también,
tico-ideológicas de los textos? Bakhtin sos- los mismos procesos se desarrollan en rela-
tiene que los mundos representados ingre- ción a la diversidad de estilos lingüísticos y
san al mundo real para enriquecerlo, y el concepciones estético-literarias, como puede
mundo real ingresa en el representado tan- verse en la constitución de literaturas oficia-
to como parte de su creación, como por cir- les. Estas fuerzas expresan procesos socia-
cular por audiencias que lo renuevan en les, políticos y culturales de unificación y
cada acto interpretativo. Las relaciones en- centralización; el lenguaje, entonces, como
tre texto y realidad deben ser pensadas, fenómeno socio-ideológico, es objeto de una
pues, como un continuo proceso a través del lucha entre las fuerzas de unificación y cen-
cual diversos lenguajes, géneros, cronotopos, tralización y aquellas que pugnan por con-
son unificados bajo la forma de un texto uni- servar la diversidad 17 . Toda tarea de análi-
tario; y a la vez, éste enfrenta la posibilidad sis narrativo debe, ante todo, reconocer su
de fragmentarse nuevamente a través de su heteroglosia y, simultáneamente, las fuerzas
lectura y apropiación. A este proceso lingüísticas que operan internamente para
Bakhtin lo denominó acción de fuerzas cen- transformar los “lenguajes” en un lenguaje
trífugas y centrípetas. Así, la particularidad unitario.
de las narrativas sobre el pasado es dar por Las prácticas narrativas, pues, reflexio-
supuesto un mundo existente con antelación nan y al mismo tiempo establecen relaciones
al relato mismo. Poco importa que el relato de poder, constituyendo asimetrías narrati-
carezca de fuerza empírica, o que se trate vas que a su vez dan lugar a las resistencias
de invenciones o tergiversaciones. Lo impor- narrativas (Ochs & Capps 1996). A través
tante es que se da como dado un mundo real de los relatos, se implementan diferentes for-
pasado al cual la narrativa refiere. Este su- mas de poder y resistencia. Los relatos do-
puesto no escapa a las novelas ficcionales, minantes institucionalizados sostienen las
pero en ellas hay una labor conciente para asimetrías a través del silenciamiento de re-
desafiarlo. Por el contrario, en los relatos latos alternativos, o su demanda continua
sobre el pasado (entre ellos, los llamados acerca de los derechos legítimos de los na-
mitos o historias sagradas), ese supuesto es rradores (quién puede narrar, en qué cir-
condición de existencia del relato mismo 16. De cunstancias, etc.). La resistencia narrativa
ahí que la historia y todo relato sobre el pa- puede expresarse a través de la ridiculiza-
sado insista en una relación homológica en- ción, la ironía, la negativa o, directamente,
tre mundo y discurso (Holquist 1981). mediante la génesis de contraversiones (Ochs
Bakhtin sostiene que el lenguaje es por y Capps 1990:33).
naturaleza heterógloto: todo lenguaje nacio- Quiero ilustrar este enfoque mediante las
nal (es decir, las unidades lingüísticas ho- elaboraciones de los recuerdos de un conjunto
mogéneas habitualmente reconocibles como de profesionales de la psiquiatría y/o psi-
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coanálisis y/o salud mental, en torno a sus Policlínico “Dr. Gregorio Aráoz Alfaro” entre
actividades cotidianas en un servicio psi- 1956-1973 y 1976-1987; o, en otras circuns-
quiátrico en un hospital general. Como se tancias –como en la actualidad– el Hospital
verá, dichas elaboraciones están ligadas a Interzonal de Agudos “Evita”, entre 1952-
experiencias espaciales expresadas en un len- 1955, 1973-1976 y 1987 al presente. Para
guaje espacial. Los recuerdos fueron el fru- una gran parte del mundo “psi” en la
to de experiencias cotidianas forjadas duran- Argentina, el Lanús –a partir de su funda-
te largos años de trabajo dentro de las pare- ción en 1956 por el eminente psiquiatra
des hospitalarias, las que operaron en sus Mauricio Goldenberg 18– constituye un caso
relatos como cronotopos organizadores. Mi ejemplar para América Latina y el mundo,
intención, pues, es abordar al servicio hos- basándose en auténticos logros y en un
pitalario narrado como un cronotopo, a fin prestigio nacional e internacional basado en
de mostrar cómo la conformación de catego- los notables avances terapéuticos e insti-
rías identificatorias de estilos psiquiátrico- tucionales 19 .
psicoanalíticos estuvieron indisolublemente El hospital en el que se había creado el
ligadas a la producción de sentidos espacia- servicio databa de 1952, y era fruto de la
les. En otros términos, pretendo mostrar política social peronista. Pensados como una
cómo las prácticas psiquiátricas y ciudad en pequeño, ocupaban aproxi-
psicoanalíticas en una localización geográ- madamente una manzana; desde afuera
fica y edilicia particular proporcionaron ex- semejaban versiones gigantescas de los
periencias y sentidos que, a su turno, fue- chalets construidos por el peronismo para las
ron precondiciones materiales y simbólicas familias obreras, las mismas que serían
para la interpretación no sólo de dicho espa- usuarias de esos hospitales, de modo que
cio, sino para pensar las relaciones entre me- fuesen percibidos como espacios familiares.
dicina, psiquiatría y psicoanálisis. El servicio no se inauguraba en un hospital
o una colonia psiquiátrica, sino en un
III. Realidad, narrativa y poder en hospital general que hacía cuatro años se
dos versiones de la organización y el encontraba en funcionamiento, y en el cual
desarrollo de un servicio psiquiátri- la psiquiatría no había tenido cabida origi-
co nalmente. La organización del servicio, pues,
implicaba su instalación en una zona
Quiero ahora ofrecer un ejemplo de cómo específica del hospital general que debía ser
puede entenderse, por un lado, la relación redefinida en términos psiquiátricos. La
entre realidad y producción narrativa en la redefinición de parte del espacio hospitalario
elaboración de experiencias sobre el pasado; como espacio psiquiátrico involucraba dos
y, por otro, cómo las versiones producidas tareas, una en relación con el sentido
expresan tensiones que obedecen a la lógica dominante del espacio hospitalario, otra con
de la organización social, en este caso, de un relación al sentido dominante del espacio
servicio psiquiátrico en un hospital general, psiquiátrico. Por un lado, debía transfor-
el Lanús. Ésta ha sido la denominación con- marse el espacio hospitalario en tanto espacio
suetudinaria empleada para designar a un médico; por otro, debía producir un espacio
servicio “de Psiquiatría”, “de Psicopatología psiquiátrico diferenciado del espacio psi-
y Neurología” o “Salud Mental” –de acuerdo quiátrico asilar, que respondía a la imagen
a diferentes épocas y circunstancias– por más que probable que los médicos del
parte de diferentes generaciones de profe- hospital tenían de la nueva unidad de
sionales autodefinidos como “médicos”, atención.
“psiquiatras”, “psicoanalistas” o “psicólogos”, La primera tarea consistió en la obtención
que refería metonímicamente a la zona de una zona dentro del hospital a partir de
geográfica en la que ha estado ubicado, el la cual se organizó el servicio. El cuerpo
partido de Lanús, en el sur del Gran Buenos principal del hospital poseía una planta cua-
Aires. Difería, así, de los nombres recono- drangular en la que se levantaban cinco pi-
cidos por el estado para designar al hospital, sos. Al momento de llegar Goldenberg en
y sujetos a las oscilaciones políticas: 1956, el hospital constituía un “policlínico”
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porque reunía todas las especialidades mé- albergaba ocho camas, distribuyéndose dos
dicas, con atención ambulatoria e interna- salas para hombres y dos para mujeres. En
ción, y presuponía la interacción entre las esta expansión/apropiación del espacio
mismas. Esto lo diferenciaba de la organiza- hospitalario, se renombraron zonas o regio-
ción en “pabellones”, cada uno dedicado a nes al tiempo que se las producía: por caso,
una especialidad pero sin comunicación en- la Sala de Mujeres había sido previamente
tre sí, como era el caso de los clásicos el Servicio de Cardiología y Gastroen-
neuropsiquiátricos de Buenos Aires. Cuatro terología, y la futura Sala de Residentes
de los cinco pisos del hospital estaban dedi- psiquiátricos (después de 1966), Dermato-
cados a internación y tratamientos ambu- logía. Este espacio que constituyó el territorio
latorios, mientras que el quinto había sido del Servicio entre 1956 y 1958, empezó a ser
reservado para los quirófanos 20. En el segun- denominado posteriormente como “Depar-
do piso funcionaba el servicio de Clínica Mé- tamento o Sector de Internación”, o, sim-
dica, con dos salas de internación para hom- plemente, “la Sala”, en singular.
bres y para mujeres de seis camas cada una. En el proceso práctico de nominación, el
Allí fue donde Goldenberg organizó el servi- espacio se transformaba en un territorio psi-
cio; había solicitado una sala para internar quiátrico. A la delimitación oficial con el ser-
pacientes agudos, y las autoridades del hos- vicio de Clínica Médica, se le agregaba una
pital le cedieron una de esas salas de seis delimitación fundada en el uso de un len-
camas del sector de clínica de mujeres. El guaje local especial que lo separaba no sólo
servicio comenzaba, así, a existir en tanto del servicio lindante, sino de todos los demás
un territorio 21 . servicios del hospital. En la organización del
La primera de las operaciones consistió en nuevo servicio, las redefiniciones prácticas
diseñar dicho territorio. En la apropiación del espacio interno plasmaban, simultánea-
del espacio médico-hospitalario fueron mente, lecturas globales acerca de la rela-
diferenciándose zonas específicas, las cuales ción del servicio con el todo hospitalario 24 . El
fueron bautizadas con nuevos nombres que relato cotidiano adopta dos formas posibles;
definían y acompañaban actividades parti- o bien proporciona un conocimiento directo
culares. Al ser renombrado, el espacio se de los desplazamientos que los agentes rea-
recreaba y reordenaba (de Certeau 1994:177- lizan para llegar a determinado punto, o bien
178) 22 . En el acto de nombrar se definía el provee un conocimiento del orden de los lu-
sentido del nuevo espacio al mismo tiempo gares, es decir, adecuado para establecer las
que se establecían sus límites; al igual que posiciones relativas entre cada punto que
ocurre con el establecimiento de una lengua permite ubicarse sin necesidad de moverse.
oficial vinculada a un territorio nacional Mientras que el primero asume el carácter
particular (Borneman 1999:93-95), así el de un itinerario narrado, el segundo toma
ejercicio del lenguaje psiquiátrico recreó el la forma del mapa (de Certeau 1994:203-
espacio, lo dotó de identidad y fijó sus límites, 204). El primero, necesariamente, implica
más allá de los cuales dicha lengua ya no se una apropiación del espacio. El segundo,
hablaba 23 . antes que nada, constituye la consagración
El nuevo territorio psiquiátrico fue de la posición del observador. A continua-
constituyéndose entre 1956 y 1958. La ción mostraré cómo estas dos modalidades de
estructura ideada por Goldenberg en 1956 interpretación espacial fueron producidas en
tenía por finalidad básica incorporar una el contexto del servicio, como respuesta a la
sección de internación, de la que carecían elaboración de las relaciones con el exterior,
otros hospitales generales con servicios mas expresando dos puntos de vista distin-
psiquiátricos en la Argentina. En poco tiempo tos acerca del lugar de una práctica de aten-
fue indispensable incorporar un lateral del ción del padecimiento psíquico en el imperio
mismo segundo piso con dos salas para 16 del mundo médico.
pacientes. Más tarde, en 1958, Goldenberg Volvamos por un momento a la arqui-
consiguió que se le cedieran cuatro salas del tectura del hospital. El cuerpo principal
sector de clínica de hombres, aumentando la estaba rodeado por un espacio a cielo abierto
dotación total de camas a 32. Cada sala empleado en gran parte como playa de
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estacionamiento. Allí se levantaban dos chos colaboradores se trató de una unidad


construcciones rectangulares: la Morgue y el en expansión . Según él, por un lado, la
pabellón de Anatomía Patológica. Estos dos adquisición del nuevo sector (dotado de diez
ámbitos físicos distinguibles en la estructura consultorios) se debió al aumento de la
hospitalaria son fundamentales para enten- demanda por la atención (Goldenberg et.al.
der la organización del servicio en dos partes 1966:80-81). A juzgar por los datos ofrecidos
o secciones: “Internación” y “Consultorios por el mismo Goldenberg, el número de
Externos”. Cualquier visitante desprevenido consultas fue creciendo en forma sig-
que se dirigiese “al servicio” no tiene modo nificativa entre 1957 y 1964, tanto las
de saber que no se trata de una sola unidad destinadas a la admisión de los pacientes o
ambiental, sino de dos. Luego, enterado, primeras consultas como las prestaciones
puede no percatarse de que existe un acceso ulteriores 25 . Además, Goldenberg planteaba
diferente para cada uno. Casi con seguridad, la gran incidencia dentro del porcentual de
encontrará sin problemas el sector de casos llegados al servicio de patologías que
“Internación”: ingresará por la puerta no necesitaban internación, sino trata-
principal, ascenderá por una escalera central mientos ambulatorios como la psicoterapia
(o por alguno de los ascensores) y caminará orientada psicoanalíticamente 26 .
hacia la derecha, en dirección opuesta a la La interpretación de la aparición de una
de una capilla ubicada en una de las alas. unidad arquitectónica diferenciada como
Pero se sorprenderá de no poder encontrar fruto de la “expansión” sostenía sin dudar la
allí a los “Consultorios Externos”. Lo primero unidad administrativa del servicio indepen-
que hará es preguntar en qué piso están. La dientemente de las separaciones físicas.
respuesta pondrá en evidencia la futilidad Mediante el uso del concepto de “expansión”
de su consulta: no están dentro del edificio se promovió la producción de una narrativa
principal, sino fuera del mismo. Entonces, sobre el desarrollo histórico del servicio, que
bajará nuevamente, saldrá a la playa de ofrecía una imagen del mismo muy diferente
estacionamiento, pasará delante de los al esfuerzo por establecer límites y fronteras,
pequeños edificios de la Morgue y de por generar y legitimar diferencias, por
Anatomía Patológica y, finalmente, los acentuar cualidades internas en oposición a
ubicará junto a estos. Pronto advertirá que las externas. La “expansión” planteaba la
para llegar a ellos no necesitaba ingresar por ruptura de los límites originales y la extensión
la puerta principal y atravesar toda la planta de las fronteras del servicio. Este paso
baja del edificio, sino simplemente ingresar constituía algo sumamente especial, porque
por la puerta de entrada de vehículos. el crecimiento se hizo añadiendo una zona del
También notará que su estilo es algo hospital no adyacente al territorio original;
diferente al de la Morgue y Anatomía el territorio del servicio formaba, así, un
Patológica; estas son construcciones que espacio discontinuo que exigía más que nunca
reproducen en un tamaño más reducido el un concepto de unidad política.
estilo del edificio hospitalario. “Consultorios Una de las exigencias del servicio al
Externos”, por el contrario, en su inclasi- conformarse en 1956 fue enfrentar la
ficable aspecto pareciera combinar diferentes perspectiva que el resto del mundo médico
modificaciones realizadas a lo largo del tenía acerca de la psiquiatría. Pues bien, las
tiempo. Están situados en una construcción narrativas de expansión no sólo comunicaban
rectangular separada del resto del hospital, la respuesta ante una demanda por atención
con una antesala, una sala de espera para en aumento, sino un traspaso de las fronteras
los pacientes, varios consultorios, una habi- originales dentro del hospital. Y este cruce, a
tación para los profesionales, una oficina su vez, confirmaba una inversión de la
generalmente ocupada por la jefatura, y otra situación original de marginación, trocada por
muy pequeña para la secretaria que registra la integración al mundo médico-hospitalario,
el ingreso de los pacientes. esto es, una superación de los prejuicios que
Lo que el visitante pudo percibir como despertaba entre el resto de la población
escisión, desde el punto de vista del fundador médica del hospital la convivencia con la
y jefe del servicio y su grupo de más estre- locura (Goldenberg 1983:165) 27 . El concepto
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de integración aludía, ante todo, a una en el segundo piso del hospital. Pero a
cohabitación legítima de la psiquiatría en el diferencia de la narrativa de la expansión y
hospital, a una aceptación de su lugar y a un la integración, que situaba la marginación en
intercambio fluido con el resto de las las interacciones con los actores de los
especialidades médicas. Con esto se procuraba servicios médicos vecinos, el modelo dualista
resolver de modo conjunto el sufrimiento la constataba al nivel de las relaciones
humano en su doble carácter físico y mental 28. espaciales entre el cuerpo principal del
Mediante esta estrategia narrativa, se pasó hospital –donde estaba la Sala de Inter-
de las referencias a actividades situadas nación–, los Consultorios Externos.
dentro de límites fijos a las modificaciones Ante todo, la situación alejada y externa
sucesivas de límites transitorios. De tal modo, del cuerpo principal del hospital era entendida
los espacios del servicio se transformaban, se como una expresión de los prejuicios de la
historizaban o, dicho en otros términos, la medicina hacia la psiquiatría, y por ende un
historia del servicio se narró como una modo de mantenerlos alejados. Luego, esta
historia de sus desplazamientos espaciales. marginalidad y estigmatización eran confir-
Lo significativo es que esta concepción ya madas por las relaciones de contigüidad con
estaba establecida a mediados de la década sectores de la jurisdicción del hospital también
de 1960, a poco menos de diez años de su separados espacialmente. El principal de
creación (Goldenberg et.al. 1966:80-81). estos sitios era la Morgue, que llevaba a que
He anticipado la existencia de un segundo las relaciones de contigüidad espacial se
modelo de representación del servicio, no ya tradujesen en relaciones de contigüidad
un relato de los itinerarios sino un mapa que semántica. La homología entre Consultorios
acreditaba el punto de vista del observador u Externos y la Morgue era efecto de su
observadores. Este modelo adoptó una forma segregación del cuerpo principal del hospital
dualista, es decir, se basó en un principio de e, inversamente, de la proximidad entre
clasificación social mediante el cual un ambos, tal como me lo confiara Vicente Galli
determinado campo de significación era (médico psicoanalista de los principales
dividido en dos clases exhaustivas (Durkheim discípulos y colaboradores de Goldenberg en
& Mauss 1969; Hertz 1990:113; Lévi-Strauss los años 1960, Director Nacional de Salud
1977:119-148). Partiendo de la misma opo- Mental durante la gestión radical entre 1983-
sición afuera/adentro que había organizado 1988) en el curso de una entrevista que
el relato de la expansión e integración, este mantuvimos en octubre de 1992. Galli oponía
modelo se construyó sobre la base de una la morgue (y las salas para velar a los
imagen bipolar del servicio, el cual resaltaba muertos adyacentes) con “el mundo de los
que la mentada unificación entre psiquiatría vivos” que transcurría dentro del edificio
y medicina nunca se había llevado a cabo. principal del hospital, una vida bajo su forma
También, esta representación estaba vincu- degradada, la enfermedad29 .
lada a los prejuicios y/o resistencias de la Esta interpretación de Galli fue fortalecida
medicina con respecto a la psiquiatría, pero y enriquecida por otra análoga, que me aportó
su negación de cualquier forma de integración el médico psicoanalista Raúl Levín (por
se traducía no en un fracaso de la misma, sino entonces, presidente de la Asociación Psico-
en la afirmación de un espacio propio: los analítica de Buenos Aires; miembro de la
Consultorios Externos. primera camada de residentes en psiquiatría
Para comprender la lógica de este modelo, en 1967, permaneciendo hasta 1972, cuando
es indispensable volver por un instante a la acompañó a Goldenberg junto a otros profe-
ya mencionada separación física entre el sionales al porteño Hospital Italiano) una
sector de internación (arquitectónicamente mañana de abril de 1999. En ocasión de la
integrado al cuerpo del hospital) y los entrevista, Levín había realizado un dibujo
Consultorios Externos. Esta disociación, donde representaba la distribución espacial
interpretada como expansión e integración en del servicio en relación al Hospital. Una línea
el modelo anterior, fue interpretada aquí diagonal dividía al papel de 30 x 21,5 cm en
como marginación o segregación, al igual que dos partes desiguales, la mayor reteniendo
había sucedido cuando el servicio se estableció más del 70% de la superficie. En esta última
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aparecían los Consultorios Externos, mientras importantes que el Hospital. Así, lograba
que en la porción pequeña se ubicaba ¡el resto invertir la marginalidad espacial, susti-
del edificio del Hospital! Aquí, podía leerse tuyéndola por una oposición jerárquica 31 . En
por encima del mismo el nombre “Aráoz segundo lugar, la relación de contacto con la
Alfaro” (es decir, conservaba la denominación Morgue se traducía en una oposición entre
que tenía el hospital cuando él trabajaba allí), vida y muerte, que resignificaba la que Galli
y en el segundo piso del edificio, “Sala había ubicado a escala de la oposición general
Internación Psicopatología”. La asimetría que entre Consultorios Externos y Hospital. En
guardaban las dos partes del plano no se la versión de Levín, eran los Consultorios
condecía, por supuesto, con la realidad: era Externos los que daban vida a todo el
el edificio del hospital el que, si hubiese Hospital. Esta apreciación es coincidente con
respetado las proporciones reales, debió haber la de numerosos profesionales que me habían
sido representado de mayor tamaño. Sin señalado frecuentemente la importancia
embargo, él expresaba así la importancia que, mayor que, de acuerdo a ellos, tenían los
desde su perspectiva, tuvieron los Consul- Consultorios Externos por sobre el resto del
torios Externos. Sólo la pertenencia a un servicio. Incluso, hacia fines de los años 1980,
mismo soporte material –la hoja de papel– cuando comencé a realizar trabajo de campo
hacía del dibujo una unidad. En verdad, se en el servicio, la enorme masa de psicólogos y
trataba de dos imágenes. Los Consultorios psiquiatras visitantes optaba por trabajar en
Externos aparecían desplazados hacia la los Consultorios Externos, y entendían que
izquierda y ligeramente hacia arriba, eran estos los que conferían prestigio al
rodeados por un inmenso espacio vacío que servicio. En suma, el modelo dualista
representaba la playa de estacionamiento. La aprehendía dos temas constitutivos de la
pequeña porción restante era ocupada por el narrativa de la expansión: la marginalidad y
edificio principal del hospital, “arrinconado” la integración. Sin embargo, su lectura era
al ángulo inferior derecho. El efecto era no bien diferente. Por un lado, la marginalidad
sólo de oposición, sino de lejanía y desco- postulada ya no refería al conjunto del
nexión entre ambos predios. En su explicación servicio, sino sólo a los Consultorios Externos;
del dibujo, Levín ubicó a los Consultorios por otro, la aceptación de la integración de la
Externos “en el último confín”, teniendo por psiquiatría en la medicina (en la narrativa
referencia el edificio del hospital. Un ortoedro de la expansión, inversión de la marginalidad
cortado exactamente a la mitad por una línea inicial) era complementaria de una falta de
que lo dividía en dos partes simétricas, integración del psicoanálisis en la psiquiatría.
representaba a los Consultorios Externos por A un momento inicial de marginalidad y
un lado, a la Morgue por el otro. Esto valoración negativa le seguía otro de cen-
expresaba una unidad y una escisión a la vez: tralidad y valoración positiva producto no de
la misma instalación se desdoblaba en la integración, sino de la afirmación de la
“cuerpos anatómicos” (Morgue) y “cuerpos separación. Comparadas ambas perspectivas,
patógenos” (Consultorios) 30 . la integracionista ponderaba el cambio
Levín insistía con la misma oposición entre dinámico de las formas, mientras que la
Consultorios Externos y Hospital tal como lo dualista focalizaba en las relaciones
había hecho Galli: su ubicación externa resultantes de las posiciones ocupadas en el
marginal y su adyacencia a la Morgue. Como espacio del servicio, proporcionando una
Galli, también atribuía el lugar físico que pintura más estática. Tomando las mismas
ocupaban los Consultorios Externos a la oposiciones fundamentales, los dos modelos se
resistencia que despertaba la psiquiatría y el situaron en diferentes niveles: el integra-
psicoanálisis entre los médicos. Pero la cionista, al nivel de los desplazamientos y los
interpretación de Levín traía algo nuevo. En acontecimientos; el dualista, en el ámbito de
primer lugar, mediante la asimetría entre las posiciones relativas y sus relaciones 32 .
Consultorios Externos y Hospital, donde los La narrativa de la expansión y la
primeros aparecían ostensiblemente más integración fue generada “desde arriba”,
grandes que los segundos, Levín postulaba ratificando el crecimiento territorial, los
que los Consultorios Externos eran más límites legítimos y el establecimiento de un
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marco de relaciones de intercambio recíprocas tizado en un aspecto singular de las narrati-


con el resto de las jurisdicciones hospitalarias: vas sobre el pasado: su pretensión homológica
se trataba de un relato victorioso. Un novel y con el mundo que describe, que funciona
reducido servicio de una disciplina marginal como un supuesto necesario para la existen-
dentro de la medicina, debía buscar su legi- cia de las narrativas. La importancia de este
timidad mostrando su pertenencia autorizada punto radica en que la pretensión de conoci-
a la disciplina médica y a la institución miento del pasado tiene por objeto justificar
hospitalaria. Por el contrario, el esquema el presente, y para ello se hace indispensa-
dualista profundizó una doble separación; en ble la producción de relatos cuya verosimili-
primer término, del servicio con respecto al tud aliente mayores adhesiones.
hospital, y en segundo término, de los La maleabilidad del pasado como un tiem-
Consultorios Externos con relación a la Sala po siempre modificable explica la existencia
de Internación. Sala y Hospital se homo- de diferentes versiones, a menudo contra-
logaron como un único espacio médico (del puestas. La interpretación del pasado des-
cual la psiquiatría participaba). Mientras cansa en categorías estructurantes de la ex-
tanto, los Consultorios Externos se afian- periencia presente, como tiempo, espacio y
zaban en una visión más sustentada en la causa, además de valores: interpretar el pa-
atención ambulatoria de pacientes, o como un sado es a la vez un acto de evaluación, justi-
ámbito espacial connotado por la práctica ficación o rechazo, y esto implica una acción
psicoanalítica. Si bien las prácticas psico- de la misma índole sobre el presente del que
terapéuticas en el Lanús se desarrollaron, en la interpretación procede.
principio, sobre la base de una relación Al mismo tiempo y siguiendo a Bakhtin,
conflictiva entre el hospital público y el estimé relevante considerar que la elabora-
psicoanálisis, este último culminó convir- ción de la experiencia pasada encuentra su
tiéndose en el marco dominante que matriz temporal en la cotidianeidad y, a la
transformó las prácticas hospitalarias en vez, se concretiza en unidades espacio-tem-
“psicoanalíticamente aceptables”. La “psico- porales de naturaleza variable. Esta perspec-
analización” del escenario hospitalario llevó tiva introduce criterios de base experiencial
a la autonomización del Lanús como un socio-cultural, que permiten analizar las
ámbito de profesionalización alternativo narrativas como estructuras sin separarlas
transitorio –primordialmente para los de sus condiciones sociales de producción.
psicólogos–, debido a las restricciones para Históricamente, los enfoques narrativos
acceder a la Asociación Psicoanalítica han permitido importantes avances en los
Argentina. La imagen dualista del servicio estudios sobre diversas formas de narrativa
expresaba, pues, la escisión entre dos oral (como los mitos, cuentos y leyendas), al
dominios profesionales, la psiquiatría y el mostrar cómo las perspectivas centradas en
psicoanálisis. la evaluación fáctica de dichos productos en
De modo que las prácticas situadas en un relación con la historiografía o la ciencia
mismo espacio físico fueron dando lugar a impedía capturar su naturaleza interpre-
experiencias y elaboraciones narrativas muy
tativa. Los enfoques narrativos de la
diferentes, las cuales no sólo reflejaron
memoria constituyeron, pues, un notable
versiones distintas del servicio, sino que se
esfuerzo por cambiar la visión sobre la
constituyeron en precondiciones indispen-
memoria colectiva, vista no ya como el
sables para que los diferentes participantes
resultado de un gigantesco depósito de
de dichos espacios los experimentasen de
experiencias, sino como un producto inter-
algún modo.
pretativo que exigía reglas propias de
Cierre: lo real en la narrativa análisis, tales como el sentido de un de-
terminado orden secuencial, el tipo de
Mi intención ha sido discutir la naturale- recursos lingüísticos o las peculiares
za narrativa del pasado, poniendo de mani- categorías de clasificación de los eventos.
fiesto sus propiedades comunes con el resto Esta perspectiva ha resultado productiva en
de los géneros narrativos y, simultáneamen- el caso de los relatos señalados, debido a que
te, destacando su especificidad. He enfa- los mismos poco tenían que decir respecto a
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la realidad –en particular, a la realidad de narrativas no son meras ilustraciones de


los investigadores–, pero ¿podría este enfoque procesos generales, ni textos analizados sólo
tolerar su aplicación a la experiencia de en función de sus propiedades gramaticales
eventos efectivamente sucedidos 3 3 ? Si el y semióticas: es indispensable centrarse en
conocimiento del pasado es necesariamente sus formas de producción histórico-social
interpretativo y actual, expresado en una (Trouillot 1995). Dirigir la atención a los
serie de versiones narrativas, ¿cómo podría contextos sociales en los que el pasado es
ser recuperada una idea de realidad pasada generado mediante su interpretación, implica
que no fuese ella misma una versión conectar el estudio de las narrativas con sus
narrativa? Aún más, ¿qué sentido tendría formas de producción y uso por agentes en
entonces la idea de “experiencia del pasado” circunstancias específicas (Hill 1988; Sahlins
y, en definitiva, el conocimiento del mismo 1988; Trouillot 1995). Desde este punto de
bajo cualquier forma? Y al ser la memoria vista, las interpretaciones del pasado son
desplazada de una matriz cognitiva a otra inseparables de las prácticas y los procesos
lingüística, la problemática del olvido sociales reales (Trouillot 1995). Acaso el hiato
necesariamente desaparecería, porque ¿cómo entre historia real y narrativa sobre el
podría sostenerse su existencia si no fuese pasado –como intenté mostrarlo mediante mi
mediante la atribución de realidad y verdad ejemplo de cómo fue experimentada la
a una serie que, por definición, no es menos organización arquitectónica del servicio del
discurso narrativo que otros? Lanús– no pueda saldarse negando la
Lo que resulta crucial es una teoría que existencia objetiva de los acontecimientos;
permita explicar cómo se produce el pasado mas tampoco si no se incluye en el análisis
en su doble dimensión de prácticas en el específico modo en que las narrativas
proceso e interpretaciones narrativas sobre participan de la producción de lo social bajo
el mismo (Trouillot 1995). Ciertamente, las un orden de realidad específica.

Notas
1
Durkheim (1995) se refería al conjunto de tradicio- una regla social demuestra “perpetuación” exitosa, está
nes y normas morales inscriptas en la mitología, ésta demostrando al mismo tiempo validez, y en especial,
última homologable a las historias nacionales de nues- capacidad persuasiva (Valeri 1990:161-162).
tras sociedades.
4
Errington, por ejemplo, mostró cómo las genealo-
2
Esta es, precisamente, la concepción de los ritos y gías de los nobles en el Sudeste Asiático, si bien apare-
mitos como máquinas de suprimir el tiempo en Lévi- cían como resultado de una minuciosa tarea de registro
Strauss (1964). y, por ende, preservación de los lazos con los antepasa-
dos, constituían en verdad relatos producidos en el pre-
3
Pero no sólo el pasado podía ser modificado de sente, en donde muchos antepasados eran olvidados; lo
acuerdo a los intereses del presente: si el pasado podía crucial para la nobleza era poder trazar una secuencia
ser modificado, esta modificación podía proveer bases genealógica en relación con el espacio mítico donde re-
argumentales para la transformación social en el pre- sidían los antepasados, a los fines de legitimar, precisa-
sente (Valeri 1990). Esto implicaba que en toda socie- mente, su status social (Errington 1989).
dad podían coexistir en relaciones de desigualdad y dis-
puta varias versiones del pasado, sea para modificar o 5
Mc Cabe (1991) amplía esta definición a la secuen-
mantener las condiciones presentes. Esta relación en- cia oral de eventos reales o imaginarios temporalmente
tre pasado y presente es explicada por Valeri en fun- consecutivos, abriendo las puertas a la ficción.
ción de dos dimensiones estructurantes de los eventos
que componen los relatos; en primer término, las rela- 6
Sin embargo, hay controversias al respecto.
ciones sintagmáticas que establecen las conexiones li- Herrstein Smith (1981) sostiene que la narrativa como
neales entre los eventos; en segundo, las paradig- género es inespecífico, y que no existe forma de dife-
máticas, que ordenan los eventos de acuerdo a tipos de renciarla de simples descripciones. Pero por su parte,
acciones comparables. El pasado se conoce y se movili- Scholes (1981:205) sostiene que “enumerar las partes
za por el presente, pues, porque es a partir del presente de un automóvil no es narrarlas”, puesto que sólo se
donde se establece la relación analógica con el pasado. puede narrar un evento, es decir, la relación entre una
Esto quiere decir que cada proposición sobre el pasado cosa y el tiempo.
es una proposición sobre el presente, aunque ideológi-
7
camente pareciera que es el pasado el que justifica el Lowenthal (1985) diferencia entre la experiencia
presente. La razón, siguiendo a Valeri, radica en que si de flujos de tiempo y la mera sucesión de situaciones y
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eventos. Sostiene que es lo segundo lo que caracteriza se cierra definitivamente, circunscribiendo sus propios
a la memoria, y la segunda a la historia: “la capacidad y horizontes.
propensión a ordenar los eventos en secuencias datables
16
es una realización cultural relativamente reciente” En términos semejantes se expresa Scholes (1981).
(Lowenthal 1985:219). Sin embargo, lo que en realidad
17
está diferenciando Lowenthal son dos sentidos posibles Morson y Emerson (1990) destacan que esta lucha
de temporalidad. entre fuerzas diversas no debe ser vista en términos de
enfrentamientos entre un poder central y las fuerzas
8
Un representante de esta posición es Scholes (1981). subordinadas unificadas. De acuerdo a Bakhtin, esas
fuerzas pueden unirse, pero la mayoría de las veces son
9
Recordar, por ejemplo, el célebre trabajo de Leach divergentes, contrapuestas, y actúan en un “desorden”.
(1971) acerca de la emergencia y diversidad de las cate-
18
gorías temporales. Nacido en Buenos Aires en 1916, Goldenberg, es-
tudió medicina a comienzos de los de los años 1940 (Uni-
10
El concepto de utterance, que emplean los diver- versidad de Buenos Aires), especializándose en psiquia-
sos traductores al inglés de la obra de Bakhtin, refiere tría. Sus prácticas médicas las llevó a cabo en el Hospi-
primariamente al hablar o expresarse como un acto. cio de las Mercedes (actualmente el Hospital Neuropsi-
Esta concepción del lenguaje ha sido a menudo compa- quiátrico Borda), formándose al lado de figuras como
rada con los desarrollos de Wittgenstein, los teóricos de Gonzalo Bosh, un influyente psiquiatra en los años 1930
los actos de habla (Austin y Searle) y la etnometodología y 1940; Carlos Pereyra, jefe del servicio, quien lo inició
de Garfinkel. en la psiquiatría fenomenológica francesa; Eduardo
Krapf, psiquiatra alemán discípulo de Oswald Bumke
11
También Ochs & Capps (1996:21). en Berlín, y que había terminado su formación de
didacta en la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA),
12
Participan creencias elementales o premisas acer- y que lo introdujo en el psicoanálisis; y Enrique Pichon
ca de las condiciones humanas tales como creencias y Riviére, uno de los miembros fundadores de la APA en
deseos sobre el presente, el pasado y el futuro asenta- 1942. Hasta su llegada a la jefatura del servicio del
das en una noción de temporalidad (Bakhtin 1981; Lanús, Goldenberg había publicado libros y artículos
Bruner 1990; Ochs & Capps 1996). sobre temáticas diversas, tales como la inmigración, el
alcoholismo, la epilepsia y la técnica de la lobotomía. En
13
El lenguaje es, de acuerdo a Bakhtin, consti- las décadas de 1950 y 1960 fue varias veces convocado
tutivamente cronotópico. El tiempo de la vida humana, como funcionario en el área de salud mental. Permane-
el tiempo histórico, sucede dentro de límites espaciales. ció en la jefatura del Servicio por él creado hasta 1972,
La estructuración cronotópica del mundo supone que cuando se marchó junto a algunos colaboradores a un
los flujos de vida, que las acciones humanas, son hospital privado, el Hospital Italiano, para dirigir un
comprensibles en tanto segmentos espacio-temporales. nuevo Servicio de Psiquiatría hasta 1976, cuando se
Por ejemplo, una forma cualquiera de tránsito o despla- exilió en Caracas (Venezuela) luego del golpe militar.
zamiento (un viaje, por caso) supone una temporalidad Con posterioridad, Goldenberg se desempeñó como co-
respecto de la cual se pueden delimitar un principio y laborador de la Organización Mundial de la Salud
un final; el transcurso del viaje mismo puede ser orga- (OMS), y asesoró en su especialidad al presidente Raúl
nizado experiencialmente en términos de segmentos Alfonsín en 1983, con el retorno democrático. Actual-
temporales menores. Pero, a la vez, el viaje se realiza mente, reside en Washington.
entre dos puntos espaciales, la partida y la llegada, los
19
que también son subdivisibles en pequeños segmentos Entre ellos: la implementación de psicoterapias
significativos. Del mismo modo pueden conceptualizarse inspiradas en el psicoanálisis, el desarrollo de las tera-
el transcurrir de vidas en espacios físicos institucio- pias grupales y breves, la aplicación de los últimos des-
nalizados, las biografías y los encuentros. Ellos son, cubrimientos psicofarmacológicos, la realización de fuer-
como sostienen Morson y Emerson (1990:369) los que tes programas de actualización profesional, la forma-
producen las secuencias narrativas. ción de postgrado en psiquiatría e investigación en dife-
rentes áreas, y el desarrollo pionero en América Latina
14
Una concepción textualista puede verse, por ejem- de modelos alternativos como el Hospital de Día y la
plo, en Virtanen (1992). psiquiatría comunitaria.

15 20
Hemos comentado ya el hecho de que las narrati- El hospital contaba con cerca de 500 o 600 camas
vas tengan por particularidad narrar eventos y ser ellas (Goldenberg 1983:161; Goldenberg et.al. 1966:80).
mismas eventos. Esta diferenciación fue conceptua-
21
lizada por Young (1987) como storyrealm (la adscrip- Es decir, un espacio de ejercicio de una autoridad
ción del relato en los contextos conversacionales) por política (Evans-Pritchard 1977) que, más tarde, se legi-
oposición al taleworld (el dominio propio del relato). La timará a través de la invocación de sus ancestros fun-
diferenciación es problemática en el caso de la conver- dadores y defensores (Memel-Fôte 1980, citado en Augé
sación cotidiana, debido al hecho que allí el acto verbal 1985:1252).
es inseparable del no-verbal. De ahí las limitaciones de
22
aquellos estudios de la cotidianeidad que se basan ex- En su interpretación en términos prácticos de la
clusivamente en protocolos discursivos, prescindiendo producción del espacio social, Michel de Certeau equi-
de aspectos significativos como la gestualidad. En el para el acto de caminar con el acto de habla; como éste,
caso de la narrativa textualizada (escrita), esta se el acto de caminar posee funciones enunciativas (apro-
independiza del autor y el contexto que la produjo. piación del sistema topográfico, realización espacial, y
Young señala, precisamente, que la narrativa escrita establecimiento de relaciones entre posiciones diferen-
Página 166 R.I.F. 19, 2004

ciadas), que actualizan el espacio al realizarse el des- plimiento de los horarios pautados por la institución,
plazamiento (de Certeau 1994:177). participación en actividades científicas conjuntas del
hospital, uso del guardapolvo blanco como forma apro-
23
Toda frontera constituye un límite (Paul-Lévy y bada de presentación de la persona profesional. Esto
Segaud 1983), pero mientras este concepto designa toda condujo a la indiferenciación de los profesionales del
interrupción de la continuidad espacial (Leach 1978:46), servicio dentro del restante mundo hospitalario, a su
la frontera es el límite de un territorio, es decir, el pro- mezcla y confusión, de modo de asegurar un tránsito no
ducto de acciones de apropiación política del espacio conflictivo. Mas la integración necesitaba, además, de
(Foucault 1985:149). Si la determinación de fronteras una tarea de seducción de los propios médicos. Al mis-
es constitutiva de la producción de espacio social (de mo tiempo, la psiquiatría también albergaba un extra-
Certeau 1994:209), el análisis debe interrogarse por ñamiento con respecto a la medicina, radicado en un
cómo las separaciones son construidas, legitimadas y lenguaje no compartido con ella y en el que campeaban
aceptadas socialmente (Da Matta 1987). términos provenientes del campo de la filosofía y de las
disciplinas humanas, lo que expresaba una disímil con-
24
Existen tantos espacios como experiencias espa- cepción profesional del mundo. Relatos de aquella épo-
ciales diferentes, sostenía de Certeau (de Certeau ca señalan que la marginación inicial pudo revertirse
1994:202). Experiencias prácticas generadas a partir de merced a la participación del servicio en diferentes ac-
la acción en un espacio ya experimentado, o, mejor, tividades del hospital, como ateneos, cursillos, investi-
pre-interpretado. gaciones e interconsultas, amén de empezar a demos-
trar eficacia en el tratamiento de enfermedades
25 psicosomáticas (Goldenberg et.al. 1966:80).
Dentro de estas últimas se clasificaban aquellos
pacientes admitidos a los que se les habían confeccio- 29
Adela Duarte, psicóloga que trabajara en el Servi-
nado historias clínicas, realizado tests, exámenes com-
cio entre 1959 y 1965, evocaba en una entrevista que le
plementarios o alguna forma de terapia. El número de
realizara el olor a “fiambre” (en lenguaje popular,
prestaciones llevadas a cabo entre 1960 y 1964 fue el
“muerto”) y el frío de las cámaras conservadoras de la
siguiente: 1960, 6.767; 1961, 8.442; 1962, 11.601; 1963,
Morgue que se filtraba por las paredes; esto obligaba a
13.050; 1964, 14.222 (Goldenberg et.al. 1966:83). Asi-
que cierto consultorio especialmente perjudicado fuese
mismo, este aumento se verificaba en la participación
sorteado, pues nadie quería ocuparlo, y a que quien lo
porcentual del número de prestaciones anuales brinda-
usase se abrigase como en invierno. Así, sugería que la
das por el servicio comparadas con el hospital en su
morgue no era sólo una cercanía molesta, sino una pre-
conjunto. El número de prestaciones brindadas por el
sencia real que traspasaba los límites materiales de los
hospital entre 1960 y 1964 fue el siguiente: 1960, 85.712;
muros.
1961, 110.666; 1962, 106.472; 1963, 96.442; 1964,
100.268. Las prestaciones brindadas por el Servicio en 30
El dibujo podía ser dividido en dos zonas, la supe-
1960 representaron un 7,9% respecto del total del hos-
rior o cielo y la inferior o tierra. En la primera, se ob-
pital; 1961, el 7,6%; 1962, 10,9%; 1963, 13,5%; 1964,
serva el nombre de Dios en la cúspide, y por abajo ape-
14,1%. Aunque tomo como base para la evaluación de
nas el “chief Mauricio Goldenberg”. Debajo suyo, se
estos datos Goldenberg et.al. (1966:83), modifico las ci-
ubicaba la cohorte de discípulos directos: Barenblit,
fras, debido a que las prestaciones del Servicio fueron
Sluzki, Kesselman, Ricón, Aurora Pérez, Stein,
erróneamente contadas dos veces (como prestaciones
Fernández Mouján y Galli. De la zona inferior surge su
del Servicio y como prestaciones del hospital).
generación, la “primera residencia en la tierra”, con los
26
nombres identificatorios y el destino posterior de algu-
Según datos oficiales del Servicio para comienzos nos de ellos. El dibujo posee, además, marcas que iden-
de la década de 1960, el porcentaje de enfermos con tifican al autor con una generación intelectual y litera-
diagnóstico de neurosis era en 1961 del 41,90%, y en ria: José Bleger, Liberman, José Luis Romero, Borges,
1962 del 36,45%. Las “personalidades anormales” Arminda Aberasturi, Lacan, Camus y Neruda. También,
(caracteropatías y sociopatías) alcanzaban el 14,40% en la referencia a la psicóloga secuestrada en el Servicio y
1961 y el 13,73% en 1962; las enfermedades psico- desaparecida en 1976, Marta Brea.
somáticas, el 5,00% y el 4,60%; las psicosis, 16,70% y
21,29%; las oligofrenias, 3,00% y 2,68%; las epilepsias, 31
Es decir, una relación donde un elemento contra-
4,50% y 3,58%; y el alcoholismo y otras toxicomanías, rio, opuesto a un conjunto, está incluido como un ele-
6,90% y 13,67% (Goldenberg 1964:121). mento de este último (Dumont 1985:225).
27
Este ha sido el relato al cual ha adherido la mayo- 32
Las fuentes sobre las cuales reconstruyo el mode-
ría de quienes se propusieron llevar a cabo una historia lo dualista no son contemporáneas de la narrativa de la
del Servicio del Lanús. Baste unos pocos ejemplos: los expansión y la integración; dichas fuentes son poste-
brevísimos párrafos que le dedica Balán (1981:153-155); riores a los años 1980. Pese a que no cuento con fuen-
en la publicación Testimonios, dirigida por Ana Diamant tes confirmatorias, es probable que las reelaboraciones
(1996:77-81); y en Feldman (1991-1992), quien le con- de Galli (quien, por otra parte, al dar su interpretación
sagra un capítulo completo (106-142). de los Consultorios Externos no estaba rechazando ne-
cesariamente la narrativa de la expansión y la integra-
28
El acto de instalar un servicio psiquiátrico en un ción) y Levín se sustentasen más en las experiencia de
hospital general sólo era posible como producto de una su práctica en el servicio que en la presente. En otros
concepción que confiaba en la integración de la psiquia- términos, sus interpretaciones procedían de las condi-
tría al conjunto de la medicina. Para llegar a la integra- ciones en las que se habían forjado sus experiencias
ción era menester la aceptación lisa y llana del conjun- pasadas. A estas experiencias pasadas las dotaban de
to de reglas que definían la práctica hospitalaria: cum- sentido dos esquemas interpretativos alternativos, los
R.I.F. 19, 2004 Página 167

cuales prolongaban su existencia en el presente aún aludir con ella a la posibilidad cognitiva en torno a as-
cuando las condiciones prácticas que les dieron origen pectos básicos de los fenómenos experimentados que,
habían sido modificadas. bajo ciertas condiciones, no admitirían controversias
(por ejemplo, desplazamientos individuales o colectivos
33
Soy conciente de la problematicidad de la expre- desde un lugar a otro), independientemente de su sen-
sión “auténticamente sucedido”; en todo caso, quiero tido.

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R.I.F. 19, 2004 Página 169

Memoria

Julio Camarena Laucirica


(1949-2004)

El fallecimiento, en los últimos días de no- Civil había compilado en España el investi-
viembre, de Julio Camarena Laucirica, ha gador norteamericano Aurelio M. Espinosa
dejado a la cultura española e hispánica sin (hijo). Algún tiempo antes había publicado el
su más importante y reconocido especialista propio Camarena una colección riquísima de
en el estudio de la narrativa tradicional, es- Cuentos tradicionales recopilados en la pro-
pecialmente del cuento folclórico. vincia de Ciudad Real (1984), cuyo segundo
Nacido en Ciudad Real en 1949, con raí- volumen dejó preparado y está todavía inédito.
ces familiares en La Mancha y en el País Vas- De 1991 son los dos excepcionales volúme-
co, Julio Camarena Laucirica vivió y estudió nes de los Cuentos tradicionales de León. En-
en Bilbao durante buena parte de su infan- tre 1995 y 2003 publicó, en colaboración con
cia y de su juventud. Aunque realizó estu- Maxime Chevalier, el sabio decano del hispa-
dios de Ciencias Económicas, y trabajó duran- nismo francés, los cuatro primeros volúmenes
te muchos años como funcionario de la admi- del Catálogo tipolótico del cuento folklórico
nistración (igual que, en el siglo XIX, había español, obra de referencia absoluta de los
hecho el eximio folclorista A. N. Afanásiev, estudios sobre el cuento español e hispano-
que trabajó siempre en un ministerio ruso), americano, y, sin duda, una de las más im-
desde muy joven empezó Julio Camarena a portantes (acaso la que más) que en su géne-
interesarse por los cuentos tradicionales, a re- ro existen en el mundo.
gistrarlos, estudiarlos y editarlos. Autodidacta Durante su última y fatal enfermedad,
en sus primeros años, su incorporación a un Julio Camarena logró terminar no sólo el
grupo de investigación que dirigió Julio Caro quinto volumen de su Catálogo (y dejar sen-
Baroja en el CSIC de Madrid le dio la posibi- tados los cimientos del sexto), sino también
lidad de perfeccionar sus métodos y técnicas finalizar algunos artículos y trabajos cientí-
científicos. En aquella época, él fue el promo- ficos (especialmente sobre la relación entre los
tor de la recuperación y publicación de la mo- relatos bíblicos y los cuentos tradicionales)
numental colección de Cuentos populares de que constituyen la aportación más relevante
Castilla y León (1988), en dos volúmenes, que que se ha hecho nunca a los estudios sobre el
en la época de la República y de la Guerra cuento hispánico de tradición oral.

José Manuel Pedrosa


Universidad de Alcalá, España

María Teresa Melfi


(1930-2002)

A dos años del fallecimiento de la musicóloga diciembre de 2002, deseamos rendirle


María Teresa Melfi, acaecido el 8 de homenaje a través de unas sucintas líneas,
Página 170 R.I.F. 19, 2004

a quien fuera ferviente defensora tanto de periódica Música e Investigación, entre otras
los estudios como de la conformación de labores. Tareas que desarrollaba con un
archivos documentales de músicas folcló- ahínco y una fuerza de espíritu loables. En
ricas, en el ámbito de la musicología. María 1999 recibió el Diploma al Mérito, en la
Teresa nació en Buenos Aires, el 28 de enero disciplina Musicólogo, otorgado por la
de 1930. Inició sus estudios musicales en el Fundación Konex.
Conservatorio de Música de Buenos Aires, Entre sus escritos podemos citar: “Las
d e l q u e e g r e s ó e n 1 9 5 0 co n e l t í t ulo d e fiestas tradicionales de San Nicolás de Bari
Profesora Superior de Piano. En la década y el Niño Alcalde en la ciudad de La Rioja.
del ´60 ingresó a la carrera de Música, espe- La música del cantar”, Cuadernos del
cialidad Musicología y Crítica, de la Facultad Instituto Nacional de Antropología 1966-67;
de Artes de la Universidad Católica “Santa “Tradiciones de Guatemala”, Revista
María de los Buenos Aires”, definiendo allí INIDEF 5, 1980; “Proyección de la etno-
su vocación por los estudios musicológicos. música en el arte”, Revista INIDEF 6, 1983;
En esa misma casa de estudios se desempeñó Instrumentos Musicales de América Latina
como docente de las cátedras Teoría de la y el Caribe, CONAC-CCPYT-OEA, Caracas
Armonia I, Contrapunto y Folklore Musical. 1988; “Propuestas metodológicas para la
Se inició en la investigación bajo la dirección investigación de la música popular tra-
de Augusto R. Cortazar, realizando trabajos dicional”, Memorias. Encuentro andino sobre
de campo en la Provincia de Jujuy, con el etnomusicología, Pasto, Colombia, AIDAP,
auspicio del Fondo Nacional de las Artes. 1990; Tesauro de Folklore, culturas popu-
Entre 1971 y 1977 se desempeñó como lares y culturas indígenas, FUNDEF-OEA,
Investigadora de la sección Música Folkló- Caracas, 1997; Informatización del patri-
rica, en el Instituto Nacional de Musicología, monio musical del Instituto Nacional de
realizando relevamientos etnomusicológicos Musicología “Carlos Vega”, Música e
en las provincias de Salta, Jujuy, Misiones, Investigación 2, 1998 (en col. con Oscar
Corrientes, Buenos Aires y Neuquén. Entre Olmello); Manifestaciones religiosas en
1978 y 1995 residió en Caracas, ciudad a la República Dominicana, CD-ROM, FUNDEF-
que llegó becada por la Organización de los OEA-CONAC, 1999.
Estados Americanos para cumplimentar el A dos años del súbito fallecimiento de
Curso de Folklorología en el Instituto María Teresa, quienes tuvimos la opor-
Interamericano de Etnomusicología y tunidad de compartir espacios laborales con
Folklore (INIDEF). En dicho instituto realizó ella, la recordamos no solamente por su
tareas de investigación bajo la dirección de trayectoria profesional o el ímpetu puesto en
Isabel Aretz, concretando trabajos de campo sus tareas, sino también, y principalmente,
en Venezuela, Nicaragua, Brasil, Argentina por su calidad humana. Una marcada soli-
y República Dominicana. Con su vuelta a daridad hacia los allegados junto a una gran
Buenos Aires, regresó -en 1997-, al Instituto capacidad de escucha y de mediación en
Nacional de Musicología, donde tuvo a su torno a las problemáticas cotidianas de sus
cargo la actualización del Fondo Documental compañeros de trabajo, le valió el afecto de
de Música Académica Argentina, así como sus colegas y amigos. Desde aquí nuestro
también, la coedición de la publicación homenaje a quien siempre rememoraremos.

Alejandra Cragnolini
Instituto Nacional de Musicología
“Carlos Vega”


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Información bibliográfica

José Elá. El joven que atrapó al El prologuista, a pesar de la brevedad de


puercoespín blanco y otros cuentos de sus palabras preliminares, exalta el mérito
los fang de Guinea Ecuatorial. Edición de la obra de José Elá y la ubica en una
al cuidado de José Manuel Pedrosa y Antonio tradición de escasas recopilaciones rea-
Enrique Ruiz Palomar. Barcelona, CEIBA. lizadas por misioneros franceses o alemanes
Laboratorio de recursos orales: literatura y filólogos españoles. Además, estas breves
oral breve, 1, 2004, 75 pp. palabras introductorias trazan una serie de
relaciones de comparación entre estos
Este libro es muy interesante en la medida cuentos africanos y versiones de diversos
en que permite leer especies narrativas poco orígenes, algunas europeas y otras asiáticas,
conocidas como las que se relatan habi- y su clasificación, apelando al índice de Anti
tualmente en diversas regiones de Africa. En Aarne y Stith Thompson. Luego de este
este caso, el prólogo demuestra cuál es la brevísimo pero inteligente prólogo, lo más
génesis de esta pequeña obra pero que relevante es la transcripción de estas
revela un gran trabajo de elaboración y una narraciones, con algunos datos de contexto
profunda inquietud intelectual para que describen al narrador y, especialmente,
preservar la tradición oral que, de otro de quién escuchó el relato.
modo, se perdería. De esta manera, José Como producción de un alumno joven, es
Manuel Pedrosa, autor de dicho prólogo, sumamente valiosa tanto por el esfuerzo del
refiere la actividad de José Elá, joven alumno docente para promoverlo, como por la
de la carrera de Filología, en la Universidad magnitud de su respuesta, comprometiéndose
Nacional de Guinea Ecuatorial, y del curso con la cultura de su pueblo.
de Lengua Española y Cultura Hispánica Sería deseable que, en un futuro cercano,
que ofrecieron esa Universidad y la de Alcalá este joven investigador pueda realizar un
de Henares. Como profesor de ese curso, José estudio filológico, literario y antropológico de
Manuel Pedrosa motivó a sus alumnos para estas y de otras narraciones orales, ya que
que recopilaran textos de sus lugares de la posibilidad de analizar un contexto de
procedencia. Quien mejor cumplió con estas enunciación de tan difícil acceso es suma-
consignas fue José Elá ya que pudo recopilar mente necesaria. Asimismo, la posibilidad de
y publicar, con todo el trabajo que esto observar la presencia de ese contexto en el
supone, treinta y nueve narraciones orales, texto de los relatos sería sumamente
con las más diversas temáticas, desde el iluminadora y revelaría los cambios y trans-
mundo de los animales hasta cuentos formaciones que este pueblo vive y que,
maravillosos. Cada texto presenta también obviamente deja rastros en su cultura.
una serie de notas para aclaración de
vocabulario muy específico de la cultura de
los fang. Patricia Coto de Attilio
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Luis Estepa y José Manuel Pedrosa. Mitos de Alcalá, la asociación Médicos Sin
y cuentos del exilio de Ruanda. Oiartzum Fronteras-España, y a la Cruz Roja (Ale-
(Gipuzkoa), Editorial Sendoa, 2001, 221 pp. mania), entre otras, haciendo también
mención a muchas colaboraciones indivi-
Se trata de un interesante libro, uno de duales.
cuyos autores es Luis Estepa, colaborador de Desde la perspectiva de otra cultura,
Diario 16 en temas de política sahariana, resulta un material muy interesante para la
autor de varios libros y guía en Uganda, realización de estudios comparativos, entre
Kenia, Tanzania y Sudáfrica. otros.
Esta obra nos introduce en el contexto
geográfico, social y político de los enfren- Noemí Elena Hourquebie
tamientos étnicos en Africa, especialmente
en lo que hoy es la República Democrática
del Congo, escenario de este trabajo de Alexandr Nikoláievich Afanásiev. El
campo. Imprime el autor sus motivaciones pájaro de fuego y otros cuentos
personales para realizar el trabajo, sus populares rusos. Traducción, edición y
experiencias de acercamiento a la cultura estudio preliminar de E. Boulatova, E. de
ruandesa y las características de los campos Beaumont Alcalde y J. M. Pedrosa.
de refugiados. Guipuzkoa, Sendoa Editorial, 2000, 202 pp.
Continúa José Manuel Pedrosa, profesor
de Teoría de la Literatura y Literatura Este libro es una recopilación de cuentos
Comparada de la Universidad de Alcalá, con tradicionales rusos, realizada por el
el estudio de los cuentos, desde una pers- intelectual Alexandr Nikoláievich Afanásiev
pectiva antropológica, destacando el prota- y, por lo tanto, implica recuperar un patri-
gonismo que cobra en ellos el hambre y las monio doblemente importante. Por un lado,
ganas de comer, contenido que se verifica en se recupera la figura de un estudioso del
algunos títulos como El hambre y la barba, siglo XIX y, por el otro, se preserva una
Los dos hermanos y el monstruo caníbal, El tradición oral y se la torna más accesible
padre ausente y el monstruo caníbal, La para los lectores hispanohablantes. La
madrastra que comió la carne de su marido introducción, a cargo de José Manuel
y La mujer glotona. Pedrosa, ubica a Afanásiev en su contexto
La última mitad del libro, bajo el título de intelectual. Especialmente, se lo coloca en
Mitos y Cuentos reúne la recopilación una tradición de investigación deudora de
llevada a cabo por Estepa en el campo de los hermanos Grimm, con todas las limi-
refugiados de Tanzania, con mención a la taciones que esto conlleva. Por ejemplo, se
edad del narrador, región de procedencia y destaca que Afanásiev no trabajó direc-
fecha de registro (julio y agosto de 1994). tamente con narradores populares, sino que
Cuarenta cuentos tradicionales, contados por elaboró versiones depositadas en la Sociedad
niños de entre seis y dieciséis años, de la Geográfica Rusa. Obviamente, esta tarea de
etnia hutu constituyen la parte editada del fuente indirecta no es la ideal para un
material obtenido y que los autores orga- estudio etnográfico, pero resguarda, de todos
nizan en torno a los títulos: Adán y Eva en modos, narraciones que habrían quedado
Africa, Mitos de orígenes, El destino del ser condenadas al olvido o a su pérdida.
humano, Los burladores y los estúpidos, El Asimismo, José Manuel Pedrosa analiza las
ejemplo moral, Los monstruos caníbales, Los relaciones intelectuales que pueden
monstruos comidos, La madrastra cruel, La establecerse entre Afanásiev y Propp y,
muchacha mágica, La búsqueda en el otro finalmente, realiza un interesante estudio de
mundo y El ansia de comer. cotejo entre cuentos rusos y de otras
Los autores agradecen la colaboración de procedencias, con lo cual aplica la meto-
instituciones como la Universidad Nacional dología de la literatura comparada. Esta
de Guinea Ecuatorial, de la Catedra metodología, eficazmente aplicada por
UNESCO y el Centro e Iniciativas de Pedrosa, despierta muchas inquietudes e
Cooperación al Desarrollo de la Universidad intrigas en cuanto a los «viajes» que estas
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versiones han realizado desde un extremo a previamente, es el término más utilizado en


otro del mundo y a través del tiempo. catalán para el ‘cuento maravilloso’, pero
De este modo, el prólogo, breve y claro, suele hacerse extensivo a todo tipo de cuento
funciona como un estudio sobre la narrativa tradicional, aunque exista también el
tradicional rusa y, fundamentalmente, como término ‘conte’). Milá y Fontanals, formado
un ejemplo de las posibilidades que despierta en las teorías románticas del poeta = pueblo
la literatura comparada, en la medida en que = nación, fue, sin embargo, tal vez el primer
las relaciones intertextuales permiten filólogo positivista español (cambió radi-
descubrir significaciones que, de otro modo, calmente sus propias ideas iniciales); padre
se perderían. del tradicionalismo y abuelo del neo-
Luego del prólogo, se suceden las versiones tradicionalismo que hoy muchos defendemos.
que abarcan las más variadas temáticas: Pues bien, esta arraigada tradición posi-
desde las historias de animales con actitudes tivista y una abierta concepción del folklore
humanas, los cuentos de problemática caminan a la par detrás de este trabajo
profundamente humana y los de procedencia monumental y absolutamente necesario para
maravillosa. entender el mundo de la compleja narrativa
Sin duda, todo este material puede ser de tradición oral. Abierta concepción, digo,
muy útil para quien desee analizar estos y también modernísima, como se podrá
cuentos en su relación con versiones comprobar igualmente a través de la lectura
similares; aunque, puede ser muy útil de los otros dos títulos más recientes —muy
también una reconstrucción del contexto de diferentes, aparentemente, del que rese-
enunciación de estos textos de tal manera ñamos, pero que gozan de la misma
que, además de la comparación que es muy coherencia metodológica— de los dos
útil, se pueda trazar una hipótesis de profesores de la Universitat Rovira i Virgili
interpretación que tenga al emisor y a sus (Tarragona) que firman el volumen. Me
circunstancias como factor fundamental de refiero a la clara, didáctica y reveladora
comprensión. Se siente en los cuentos, la Introducció a l’etnopoètica: Teoria i formes
falta de la voz individual o, por lo menos, su del folklore en la cultura catalana
posible vida cotidiana. (‘Col.lecció Antines’, 3, Valls, Cossetània,
De todos modos, este libro, muy correcta 2002), de Carme Oriol, y a la igualmente
y cuidadosamente editado, es una fuente imprescindible —en tiempos de móviles e
invalorable para estudios futuros, con la Internet— colección (y estudio) de historias
aplicación de otras metodologías o para su y leyendas urbanas, que coordina Josep M.
cotejo con versiones de la misma o de otras Pujol y publica el ‘Grup de Recerca Folklòrica
épocas. d’Osona’: “Benvingut/da al club de la SIDA”
i altres rumors d’actualitat (Barcelona,
Patricia Coto de Attilio Departament de Cultura de la Generalitat
Catalana, 2002).
Pero volvamos al cuento clásico, a las
Carme Oriol y Josep M. Pujol. Índex ‘rondallas’ o ‘rondalles’ contadas al calor del
tipològic de la rondalla catalana. hogar, que cautivaron a los hermanos Grimm
Barcelona, Departament de Cultura de la y podrían parecer ahora —en gran parte, de
Generalitat Catalana, 2003, 405 pp. hecho, lo son— reliquias de un pasado
irremediablemente perdido. El Índex de Oriol
Cuando se publica este libro, como recuerdan y Pujol establece, por primera vez con
sus autores, se cumple siglo y medio de voluntad de exhaustividad, un catálogo
recogida cuentística en las tierras del ámbito tipológico (es decir, de tipos o patrones de
lingüístico del catalán (1853-2003). En 1853, argumentos) de los cuentos folklóricos o
Manuel Milá y Fontanals publicaba en La populares que han llegado por tradición oral
Gaceta de Barcelona dieciocho resúmenes en catalán (en sus distintas modalidades
argumentales, en castellano, de cuentos lingüísticas, que abarcan el valenciano,
catalanes: “Cuentos infantiles (rondallas) en mallorquín, etc.) hasta los siglos XIX, XX y
Cataluña” (‘rondalla’, hay que aclarar XXI.
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Aquí encontramos los cuentos de animales, comparativo o simplemente formalista. Es,


como “La guineu i la cigonya es conviden” además, un diccionario vivo y abierto, en
[‘La zorra y la cigüeña se invitan’]; los constante revisión; un work in progress, que
maravillosos, como “El sarró que canta” [‘El acepta, como hacen los glosarios con el léxico
saco cantarín’], “En Pere sense por” [Pedro… o con las acepciones nuevas, aportaciones
o ‘Juan Sin Miedo’], “La caseta de sucre i que vienen periódicamente de la cuentística
xocalata” [‘La casita de azúcar y chocolate’], que pervive por todo el mundo.
“El ferrer i el Diable” [‘El herrero y el Siguiendo este modelo, por tanto, el Índex
Diablo’], “La princesa granota” [‘La princesa de Oriol y Pujol se organiza con más de 530
rana’], “L’amor de les tres taronges” [‘Las artículos (sobre los más de 2500 que contiene
tres naranjas del amor’], “La bella i la el índice maior, como hemos dicho), que
bèstia”, “Els tres pèls de la barba del Diable”, presentan: (1) un encabezamiento con el
“Ventafocs” [‘Cenicienta’], “Cigronet” número del índice de Aarne y Thompson, y
[‘Pulgarcito’] o “Ma mare m’ha matat…” [‘Mi el título, (2) un resumen breve del
madre me ha matado…’]; los religiosos; los argumento del cuento-tipo, y (3) las fichas
de ingenio, como “La princesa que no sap bibliográficas de cada versión publicada del
l’endivinalla” [‘La princesa que no sabe la cuento, ordenadas éstas por regiones de
adivinanza’], “Les fulles de l’alfabegueta” procedencia: Cataluña, Franja aragonesa
[‘Las hojas de la albahaca’] o “Els quaranta (de habla catalana), Cataluña del Norte,
lladres” [‘Los cuarenta ladrones’]; los del Andorra, las cuatro Islas, País Valenciano,
gigante estúpido; los formulísticos, como “La El Carche (región de Murcia, al sur de
rateta que escombrava l’escaleta” [‘La ratita Alicante, donde también se habla catalán) y
presumida’ o ‘La ratita que barría la L’Alguer (pueblo de Cerdeña, que mantiene
escalera’]. En suma, más de 500 argumentos igualmente el catalán). El anterior catálogo
o tipos de cuentos de la tradición catalana. de “rondalles” catalanas, del mismo Josep M.
Por supuesto que un índice no es una Pujol (1982), no había tenido difusión
antología. Será, en todo caso, la presentación editorial, aunque sí había sido conocido y
o la base para una buena y completa utilizado —fotocopias de fotocopias, tradición
antología de cuentos folklóricos en catalán, académica de los años 80— por los estudiosos.
que como tal todavía no existe. Un índice es, Valiéndose de la guía y del alud de valiosa
de hecho, algo mucho más laborioso y difícil información de The Types of Folktale, se ha
(y menos agradecido): un trabajo científico, trabajado y se trabaja igualmente en el
previo o paralelo al divulgativo, pero sin el campo de los cuentos folklóricos catalanes
cual éste caminará siempre con pies de barro durante los últimos años: Grimalt con la
(recordemos los orígenes estrictamente reedición de la obra de Antoni Alcover, Oriol
folklóricos de las colecciones de los más con la obra de Joan Amades. The Types… es
adelante, a tenor de su éxito, adaptados y también el modelo inicial del magnífico
popularizados cuentos de los hermanos Catálogo Tipológico del Cuento Folklórico
Grimm). El método clasificatorio del índice Español, que publican Julio Camarena y
de Oriol y Pujol se basa, por supuesto, en el Maxime Chevalier, y que ha visto incre-
conocido de tipos de cuentos folklóricos de mentados recientemente sus dos volúmenes
Antti Aarne y Stith Thompson, The Types of iniciales (cuentos maravillosos y de animales,
Folktale (2ª ed., 1961), homologado y seguido 1995, 1997) en otros dos (novelescos y
por todos los folkloristas y estudiosos de la religiosos, 2003). Este Catálogo incluye el
tradición narrativa oral. Este índice maior catálogo y ejemplos, a modo de antología o
clasifica más de 2500 cuentos-tipo o crestomatía, de la tradición cuentística en
argumentos de cuentos de todo el mundo, castellano, pero también en catalán (y así,
desde China hasta Sudamérica, desde la de alguna manera se complementa con el de
Antigüedad clásica hasta nuestros días, y es Oriol y Pujol, aunque no puede ser tan
aceptado hoy internacionalmente y aplicado exhaustivo, ni utilizar, claro está, tantas
por cualquier trabajo mínimamente riguroso fuentes como hacen los folkloristas cata-
que afronte el problema del cuento tradi- lanes), en gallego-portugués, en vasco, así
cional desde un punto de vista temático, como también de la tradición hispano-
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americana. Y, desde luego, las últimas y pero que habrán de ser corregidos al alza
mejores colecciones castellanas que confrontando con el Índice de Oriol y Pujol,
conocemos siguen siempre el índice de Aarne quienes incluyen también versiones valen-
y Thompson; son modélicas las que llevan a cianas hasta ahora totalmente desconocidas
cabo el propio Camarena, León (1991), por mí), sobre un corpus de poco más de 500
Suárez, Asturianos (1998), Agúndez, versiones de cuentos folklóricos valencianos
Sevillanos (1999) y Asensio, Riojanos (2002). (compárese con los más de 2000 registros de
Y en el completísimo Catálogo de cuentos Oriol y Pujol), la mayor parte publicadas en
aragoneses de González Sanz (1996; revi- los últimos veinte años, ofrecen un resultado,
sado en 1998), que aporta información muy igualmente provisional de alrededor de 200
útil para Oriol y Pujol, se encontraban ya cuentos-tipo (es decir —repetimos—, patro-
catalogados testimonios de comarcas ara- nes o argumentos básicos conocidos en el
gonesas de habla catalana (la Llitera, folklore universal). ¿Quiere ello decir que la
Ribagorça y el Baix Cinca). Por su parte, la tradición valenciana es más pobre que la del
magnífica colección recogida en la comarca resto de comarcas de la misma área lingüís-
murciana del Carxe, por Limorti y Quintana tica? No. Quiere decir, probablemente, que
(1998), había ordenado igualmente los nos falta toda la gran tradición escrita —de
materiales con este método. casi un siglo— de catalanes y mallorquines:
El Índex de Oriol y Pujol cuenta con el Maspons i Labrós (1871-1874), Verdaguer
corpus más completo posible de fuentes (1905), Bertran (1909), Alcover (1896-1931),
primarias de cuentos folklóricos catalanes: Serra i Boldú (1922-1936), Amades (1950),
casi 70 autores de más de 100 volúmenes de por mencionar solamente los principales
colecciones de “rondalles”, publicadas a lo folkloristas. De hecho, la primera posición en
largo de los últimos 150 años (1953-2001). cantidad de registros, dentro del Índex de
El escrutinio del corpus —indican los Oriol y Pujol, la ocupa Cataluña (879),
autores— ofrece un conjunto de 4819 seguida de Mallorca (415), País Valenciano
registros, un 42,2% de los cuales (2049) (291) y la Franja (265) (p. 14). Estas cifras
corresponden a argumentos incluidos en el no se corresponden con las proporciones de
índice internacional de Aarne y Thompson. catalanohablantes de cada zona. El País
Los 2770 restantes —señalan— requerirían Valenciano tiene muchos más habitantes que
un trato diferente que hace recomendable Mallorca y tendrá veinte veces más que la
dejarlos para una publicación aparte (p. 13). suma de pequeños pueblos de la Franja. Por
La cifra de 530 tipos de “rondalles” cata- supuesto, tampoco es que la Franja sea
logadas, da idea de la riqueza y variedad de intrínsecamente veinte veces más rica en
argumentos narrativos que se tradiciona- tradición oral. Lo que ocurre, sencillamente,
lizan en zonas catalanohablantes. Quedan es que en la Franja se han realizado en los
pendientes, no cabe duda, muchos análisis, últimos años tal vez los más completos y
de tipo comparativo, literario, formalista, mejores trabajos de investigación folklórica
socio-lingüístico, dialectológico y de contacto de toda España, y prácticamente todo lo que
de lenguas, pero se podrán emprender ahora hay ha sido no sólo recogido, sino bien
mucho más cabalmente gracias a la ayuda catalogado y bien editado.
de este precioso instrumento. Todas las versiones que conozco —y creo
Por lo que respecta a la distribución conocerlas bien, por las razones explicadas—
comarcal de argumentos, querría incidir en del País Valenciano, las encuentro incluidas
algún punto, desde un prisma mucho más y metódicamente clasificadas en el Índex. Me
reducido del ámbito lingüístico del catalán, refiero, sobre todo, a las de Enric Valor,
puesto que me había preocupado desde hacía maestro de todos los valencianos, recogidas
años de recoger y catalogar colecciones en las comarcas de El Comtat y L’Alcoià
específicamente valencianas (sin despreciar (1950-1958); a las de Josep Bataller,
las de Cataluña, las Islas u otras regiones, recogidas en La Safor y comarcas centrales;
sino con el simple propósito de acotar algo a a las de Joaquim Gonzàlez i Caturla, en
un campo tan inmenso). Mis cálculos provi- L’Alacantí (1998) y Baix Vinalopó (1998); a
sionales (adelantados en alguna publicación, las de Ester Limorti y Artur Quintana, en El
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Carxe (1998); a las de Francesc Gascón, procedencia aragonesa?) y podrían, por


entre Albaida y L’Alcoià (1999); a las de tanto, tener cabida en el catálogo. También
Rosabel y Mari Roig Vila, en Les Valls de en el caso de “El matrimoni molt unit”
Guadalest i l’Algar (1999); etc. Si faltaba (1409), “El pare sent per casualitat” (1418*)
alguna, ha sido porque se ha publicado en —cuentos que se recogen en Albaida (los
edición muy restringida o ya en 2001, fecha recoge F. Gascón), pero en ningún otro lugar,
límite fijada por el Índex. Pero las menciono que conozcamos, de habla catalana—, nos
por ser también valiosísimas: Josep V. encontramos tal vez con cuentos de proce-
Martínez, et altri, Conte contat. Rondalles dencia castellana (en castellano sí hay
populars de la Costera (Col.lecció «Conéixer versiones).
la Costera», 2, Xàtiva, Associació d’Amics de Para Aa-Th, 920 A (The Daughter of the
la Costera, 1999), Josep Bataller, Rondalles King and the Son of the Peasant), muy raro
de les comarques centrals valencianes en catalán, se podría añadir la versión de
(Ontinyent, Caixa d’Estalvis d’Ontinyent, La Costera, 19, y la de Lo Molinar, 182. El
2001) y Jordi Raül Verdú, A la vora de la tema tan popular del hijo desagradecido (Aa-
llar (Alcoi, Marfil, 2001). Th, 980) cuenta con más versiones que las
Mis discrepancias con la catalogación son anotadas (Gascón, 5 y 8; Carxe, 47) y el
mínimas o ridículas, teniendo en cuenta la derivado de éste, “La roca de la paciencia”
magnitud del Índex y lo menguado de mis (Aa-Th, 980 C) está vivo en el País
notas. Señalo unas pocas, simplemente como Valenciano (lo tengo recogido, pero inédito,
muestra del interés que para el reseñista ha en la comarca de L’Horta). Death for the Old
suscitado la obra. Así, creo que no se encuen- Couple (Aa-Th, 1354) tiene una versión en
tra en el catálogo un cuento como el de el Carxe, 36. 1381 B (The Sausage Rain) se
“L’avia estalviadora” [La vieja ahorradora] cuenta en Alicante, en el Baix Vinalopó, pero
(Aa-Th, 1791: The Sexton Carries the que yo conozca en castellano (y con lluvia
Parson), que cuenta con al menos tres versio- de buñuelos, en vez de longanizas). Aa-Th,
nes (recogidas por Gascón, Verdú y Limorti); 1617 (Unjust Banker Deceived into
parece efectivamente muy raro, y de hecho Delivering Deposits ), que también tiene
tiene un argumento que se puede relacionar antigua tradición literaria (lo cuenta Joan
con el de un fabliau medieval francés, De Timoneda y lo menciona Gracián) tiene al
segretaine moine, que recoge luego el menos una versión valenciana (Gascón, 5).
Novellino (1475) de Masuccio Salernitano. Aunque sí se cataloga Aa-Th, 1685, no se
Tampoco encuentro (pero puede estar incluye la variante 1685 A (The Stupid Son-
catalogado en otra entrada) “Les bacores del in-Law), que tiene un argumento sustan-
rei” [Los higos del rey] (Aa-Th, 1309: cialmente diferente; este segundo argumento
Choosing the Clean Figs), que sin embargo es común a las versiones de Gascón, 11,
cuenta con versiones de Martínez (La Bataller, Rondalles, 16 y Roig, Guadalest,
Marina), L’Alacantí, Baix Vinalopó y J. V. pp. 172-74 (esta última creo que errónea-
Martínez (La Costera), y también con mente catalogada como Aa-Th, 1691). Tal vez
versiones aragonesas, castellanas y litera- a las versiones procedentes de la Franja
rias. Por otra parte, “La xica que portava aragonesa, las únicas de Aa-Th, 1699
menjar al seu pare” (que no catalogan Aa- (Misunderstanding because of Ignorance of
Th, pero sí, entre los aragoneses, González a Foreign Language) se les pudieran
Sanz, 1333 A; recogida por Gascón, 10), incorporar las de Baix Vinalopó, 20, 21 y 22.
“Vàter per al bisbe” (González Sanz, 1338 No me cabe duda del origen castellano de Aa-
B; Gascón, 29 y versiones valencianas en Th, 1730 ( The Entrapped Suitors), y yo
castellano), “El pare s’alegra de tindre una mismo lo he escuchado en un pueblo
filla” (González Sanz, 1503B; Carxe, 48) o castellanohablante de Valencia, pero
“Tu xiularàs” (González Sanz, 1595; Carxe, también hay versiones en valenciano:
51) no tienen, en efecto, catalogación L’Alacantí, 18, Carxe, 113, A la vora, 12.
internacional ni se dan en catalán, pero se También muy conocido en castellano es el
encuentran al menos en las versiones cuento del gato que roba la comida de la
valencianas apuntadas (¿podrían ser de viuda, “¡Ay, Mundo, Mundo!” (Aa-Th,
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1530*): está recogido (A la vora, 18), y se Josep M. Pujol (coord.). «Benvingut / da


contaba y recuerda todavía bien en la al club de la sida» i altres rumors
Marina Alta. El cuento formulístico del piojo d’actualitat. Barcelona, Departament de
y la pulga que se quieren casar (Aa-Th, Cultura de la Generalitat de Catalunya,
2019*: Loose and Flee Wish to Marry) tiene 2002, 293 pp.
una versión en el Carxe, 52, aunque tanto
el editor, Quintana, como el Índex la Este libro, coordinado por el profesor Josep
catalogan (creo que desplazándolo) como Maria Pujol, de la Universidad Rovira i
2022. El mucho más popular de “La ratita Virgili, puede decirse que inaugura en
que barría la escalera” (Aa-Th, 2023) puede España el estudio en profundidad de las
incorporar versiones de Valor (“Joan-Ratot”), llamadas «leyendas urbanas» (que otros
Baix Vinalopó (“El pipiritxó”) y Verdú, A la preferimos llamar «leyendas modernas»). En
vora (“El pollet de la beata”). Los cuentos el subtítulo de la obra se destaca el término
formulísticos son difíciles de encontrar, y yo «rumor», que sin duda describe con precisión
mismo me sentí muy contento al recoger hace la naturaleza de buena parte de estos
unos meses en el pueblo de Suera (Plana relatos, en los que a menudo observamos una
Baixa) unas bonitas retahílas de enca- mezcla fascinante del memorat, la leyenda
denados (coinciden con la secuencia que da perfectamente elaborada y, eso mismo: el
Aa-Th, 2034) que, gracias al catálogo de rumor puro y simple, ora referido de forma
González Sanz, supe que se cuentan en deslavazada y entre cuchicheos, ora narrado
Aragón (en catalán) y gracias al Índex de como una historia estructurada y pulida por
Oriol y Pujol, que se cuentan o contaban un proceso más o menos prolongado de
asimismo en Ibiza (Eivissa). Pero no hay por transmisión.
el momento localizadas más versiones de esta La leyenda se diferencia de otros géneros
serie, que dentro de unos años probablemen- narrativos porque quienes la cuentan y
te habrá desaparecido de la tradición oral. escuchan suelen estar convencidos de la
Las apuntadas son, evidentemente, notas verdad del relato y porque, lejos de narrarse
insignificantes, gotas que se pierden en la en recitales formales, a menudo está
inmensidad del lago de tradición oral que integrada en la conversación cotidiana.
exploran a fondo los autores del trabajo. Pero Todos los que hemos estudiado y recogido
tal vez estas mías, humildemente, junto con leyendas modernas somos conscientes de esto
las de otros interesados en el tema (empe- pero, que yo sepa, nadie hasta ahora había
zando por ellos mismos), podrán ir actua- abordado en profundidad el papel que la
lizando y manteniendo vivo el catálogo. Creo conversación desempeña en la formación y
que el trabajo de índice invita a esa transmisión de este tipo de relato. Pujol y
participación. Tras su aparente frialdad, las sus colaboradores lo hacen en «L’art de la
fichas, plenas de vida, nos convidan, con sus conversa», una de las