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Demetrio Roca Wallparimachi

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Demetrio Roca Wallparimachi y las clasificaciones étnicas

“…decía Durkheim que los tótem simbolizaban y de hecho eran el grupo social y la religión y por lo tanto, era la sociedad la que se adoraba a si misma a través del tótem tangible y visible”.
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En abril de 2010 se llevó a cabo un concurso de recopilación de mitos y relatos tradicionales entre los estudiantes de secundaria de la provincia de Anta, el concurso fue convocado por la Municipalidad Provincial en coordinación con la UGEL Anta. El más importante de los jurados convocados para evaluar los textos y escoger los que serian publicados por la municipalidad fue el Doctor Demetrio Roca Wallparimachi, personaje muy conocido en la ciudad de Cusco pero más y por mucho en la provincia de Anta. Otro de los jurados, editor del periódico Lucha Indígena que dirige en la actualidad Hugo Blanco, oyó cómo un estudiante de antropología anteño exclamó al ver al doctor entrar a la ceremonia de premiación: “Él sí que es un tótem”.

Demetrio Roca es un personaje célebre en la ciudad de Cusco por una larga carrera académica como antropólogo investigador, como docente universitario y como personaje público por haber sido autoridad universitaria, y es reconocido por haber hecho y sido todo lo anterior poseyendo un origen indígena. Nace en Anta el 22 de diciembre de 1928. Estudia la primaria en el Centro Educativo de Varones Nro 751 de Anta y la secundaria en el Glorioso Colegio Nacional de Ciencias. En 1953 egresa de la facultad de Educación de la Universidad Nacional San Antonio Abad de Cusco (UNSAAC). Ese mismo año empieza a publicar artículos en medios locales, los cuales constituyen a la fecha un corpus de decenas de textos etnográficos que cubren medio siglo de la dinámica social regional, rural y urbana, a través de una descripción
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Barfield, Thomas. Diccionario de antropología. S. XXI Edit. 2000. P.514

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minuciosa y detallada de fiestas, rituales y otros aspectos de la cultura popular cusqueña.

Inicia su carrera en la docencia universitaria en 1954, como Ayudante de las Cátedras de Folklore General e Investigaciones del Folklore en la Universidad San Antonio Abad de Cusco, la cual fue la primera entre las universidades del país en abrir una Cátedra de “Folklore General”, que se crea en 1943, bajo la dirección del Dr. Víctor Navarro del Águila. En 1957 es bachiller por la Facultad de Letras de la UNSAAC. Demetrio Roca es ayudante de las cátedras de Folklore General e Investigación del Folklore entre los años 1954 a 1959. A partir de 1959 es nombrado Catedrático en la UNSAAC y asume el puesto ocupado por Navarro del Águila primero y Morote Best luego. En 1967 obtiene el grado de Doctor en Historia y Antropología en la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UNSAAC. Es docente universitario hasta el año de 1990.

En primer lugar vale destacar su carrera como docente universitario. Por ejemplo en 1963, la Facultad de Letras y Ciencias Humanas crea la Cátedra de “Folklore del Perú y América”, orientada a estudiantes del Departamento de Antropología y también de la Sección de Turismo e Idiomas. Demetrio Roca participa activamente en el diseño de este nuevo curso. En 1966 publica en el primer número de la Revista Folklore, fundada y dirigida por él, un texto titulado “Señalamiento de los objetivos del curso, el programa y la bibliografía de la cátedra de folklore de Perú y América”. En 1969 es Profesor de Idioma Quechua en el Departamento Académico de Lingüística en Cornell University, Ithaca N.Y. en Estados Unidos. Respecto a ese viaje publica luego un artículo escrito enteramente en quechua titulado “Estados Unidos Risqay Willakuy”, que aparece en el primer número de la Revista Wayka en 1971.

Entre 1971 y 1973 es Director del Programa Académico de Antropología, entre 1979 y 1981 es Vicerrector de la UNSAAC, entre 1986 y 1988 es Jefe de Departamento de
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Antropología, Arqueología y Sociología, y de 1989 a 1990 es Rector de la UNSAAC. Se jubila como Rector de la Universidad San Antonio dos años antes que esta casa de estudios cumpliera tres siglos de creación. Desde sus inicios como ayudante de

cátedra hasta la actualidad, participa en numerosos congresos y eventos académicos, como en los Congresos de Folklore, en los Congresos de Hombre Peruano y Cultura Andina, y en el Congreso Internacional de Americanistas.

Su carrera académica, y su éxito profesional destacan aún más por las características de la época en las que tiene que ser estudiante y formarse como profesional. Habiendo nacido a fines de la segunda década del siglo pasado, su paso por las instituciones educativas en la ciudad de Cusco tuvo que estar fuertemente marcado por el tipo de sociedad que era la cusqueña de aquellos años, altamente discriminadora y racista. Basta ver las fotos de Martín Chambi para ver ese mundo tan radicalmente signado por las diferencias entre grupos sociales. Esos años, antes de la década del sesenta y los levantamientos campesinos quedan en la memoria de los cusqueños como otro tiempo, ahora inconcebible, en el que la gente indígena que llegaba a la ciudad no podía caminar por las veredas, “porque no les correspondía”, ya que se hubiese arriesgado uno al hecho de ser reprendido por cualquier peatón vecino de la ciudad de haber osado andar por las aceras y no por el llano de la calle.

La imagen de profesional exitoso de Roca Wallparimachi y de figura conocida y respetada del mundo cusqueño parece tener también una relación con el hecho de que “se impuso en un ambiente negativo”.2 En el colegio Ciencias de los años 40, el porcentaje de alumnos con apellidos quechuas era muy bajo, y el hecho de tener apellidos quechuas era un estigma negativo, estaban de moda frases como “no seas Huamán”, o el sólo hecho de llamar al alumno por su apellido quechua era motivo de burla. La universidad y la ciudad no podían ser distintas. Por ello, el carácter y la

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Estas percepciones y valoraciones a continuación provienen de una conversación sobre el medio cultural cusqueño de mediados del siglo XX con un escritor de la misma generación que el doctor Roca.

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personalidad del doctor fueron motivo de respeto y reconocimiento. Ya que “demostró firmeza de personalidad, de identidad”. Este ambiente prejuicioso, que subsiste hoy, era tal que como ejemplo citaremos la historia del profesor Ccuno, quien se desempeñaba como docente en la facultad de Ingeniería Civil de la UNSAAC a mediados de los años 50. Este profesor era muy marginado por alumnos y por el medio y sometido a burlas, más aún, por su mala dicción del castellano. Dejó la universidad y años después fue visto en su pueblo natal donde andaba alcoholizado, y “se había vuelto a vestir de indio”.

Para la época de la Asamblea Constituyente de 1979 y las elecciones presidenciales de 1980, en la que por primera vez vota la población analfabeta, el Doctor Demetrio Roca es nombrado Vicerrector de la UNSAAC, una de las más altas posiciones jerárquicas del mundo letrado cusqueño. Y en el ambiente de la época y el de ahora, donde se valora negativamente la influencia del quechua en el castellano local, a él se le reconoce una prosa sobria y elegante en quechua y castellano. Sus publicaciones más conocidas, aquellas hechas en revistas de especialidad, suman 24 citas bibliográficas. Aparte, sus publicaciones en periódicos y revistas de circulación local sobrepasan esta cifra, citamos en la bibliografía trece artículos publicados entre los años 1953 y 1976 en medios de Cusco, Arequipa, Tacna y Sicuani.

Podemos hacer una división de sus textos en dos momentos, una primera etapa desde 1953, hasta 1971 en que se avoca a la recopilación etnográfica de fiestas y ritos tradicionales fundamentalmente en la zona rural de Cusco. Y a partir de la década de los 70, en que alterna sus trabajos sobre el mundo rural cusqueño con temas de folklore urbano del Cusco y en el que ensaya también análisis de tradiciones populares.

En 1953 aparece una primera publicación suya, “Apuntes sobre la chicha”, en el Semanario La Verdad de Sicuani. En 1954 publica “Historia tradicional de una
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comunidad india”, en los diarios El Comercio de Cusco y La Voz de Tacna. En 1955 publica “Ceremonias de velorios fúnebres” en el primer número de la Revista Archivos Peruanos de Folklore. En la década del 60 encontramos sus trabajos sobre las festividades de la Virgen de la Natividad en Santo Tomas capital de la provincia de Chumbivilcas, sobre la participación del distrito de San Jerónimo en el Corpus Christi de Cusco, y el estudio de los carnavales en el distrito de Pisac en la provincia Calca. En 1966 publica “El Torito de Pucará (cerámica tradicional de Ch´ecca Pupuja”, en la Revista Folklore. En 1967 publica “Tres ritos tradicionales: El folklore como medio de estudio de la estructura social”. Que es un antecedente de sus trabajos posteriores más interesantes, correspondientes a su segunda etapa como investigador a partir de la década del 70.

En 1971 publica un relato escrito enteramente en quechua sobre su viaje y sus vivencias en Estados Unidos, mencionado anteriormente. Este relato, es en sí un texto muy a su manera irónico, en el sentido de transmitir lo novedoso, “lo moderno” de su experiencia en el primer mundo, en quechua, el idioma asociado al pasado y al atraso. En los textos de Roca Wallparimachi, si el folklore es un medio de estudio de la estructura social de la región cusqueña lo es en la medida en que deja traslucir una estructura de explotación y sometimiento de los sectores populares por los grupos de poder (Ugarte 2005).

En su ensayo sobre el huayno cusqueño “Análisis del Wayno”, publicado en 1976 en la Revista del Museo Antropológico y Arqueológico del Centro Educativo Base Uriel García, apunta el igual valor y riqueza expresiva del huayno cusqueño, que además es la música que nutre la creación de la obra de los grandes maestros de la música cusqueña de ópera. Pero son dos sus textos emblemáticos, que analizan cómo la población indígena campesina se vale del mito o el cuento para enfrentarse a los sectores de poder, los patrones y gamonales, en una suerte de combate ideológico, en el cual por un lado los grupos de poder tejen argumentos para demostrar la naturaleza
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burda de los indígenas, y por su parte estos encuentran un mecanismo de resistencia y respuesta en sanciones ideológicas tramadas por la población campesina donde se castiga a este grupo social, exponiéndolos como llenos de maldad. En 1979 publica “El Hacendado condenado: las sanciones ideológicas de un pueblo”, en la Revista de Crítica Andina, y en 1993 la “Imagen del abogado en el folklore”, en la Revista Qollana.

Es posible afirmar que esta posición es un matiz transversal a toda su obra, y es otro de los motivos por los cuales es un personaje apreciado en el Cusco. En 2005, el Instituto Nacional de Cultura Cusco publica una compilación de artículos del doctor Roca, dieciocho textos, de los cuales uno es inédito, bajo el título “Cultura Andina”. Que está dividido en cinco capítulos; Artesanía; Tradiciones, Mitos y Ritos; Ciclo Vital del Hombre; Danzas; Fiestas Religiosas Populares Católicas. En la presentación del libro, el Director del INC Cusco a esa fecha, David Ugarte, apunta:
“Los Temas tratados por el Dr. Demetrio Roca Wallparimachi son la valoración y la lucha constante de esos hombres y mujeres por el reconocimiento y el respeto de sus expresiones y manifestaciones populares, por reconocerse como parte de ellas, campesino originario de estas tierras, heredero étnico de la gran cultura inca. A propósito, él con sus propias palabras expresa: ´desde que tengo uso de razón recuerdo y soy testigo de la pobreza y la marginación en el que viven los que son como yo, ellos han sido obligados a permanecer donde están´, Esta identificación, como consta a muchos, estuvo acompañada de actos concretos como su lucha conjunta con el campesino en las tomas de tierras, es decir es una actitud de vida, de praxis y de teoría”.

Jorge Flores Ochoa en el prólogo al mismo libro se refiere al trabajo del Dr. Roca como a la documentación y estudio de expresiones populares de la región, y al estudio de la “tradición” como proceso creador, donde “tradición y cambio son completamente compatibles”. Concibiendo la tradición como “el impulso que permite a la sociedad avanzar siendo la misma”. Esto en un contexto de “…continuidad cultural, que nos

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sumerge en el tiempo por lo menos hasta hace más de diez [mil] años. La actual cultura es la continuidad contemporánea, que se ha transmitido por la tradición”.

Imelda Vega Centeno tiene una severa apreciación, no directamente sobre la obra de Roca W., pero sobre su contexto:
Desde los inicios de la producción etnográfica de la UNSAAC, los rituales y ceremoniales andinos fueron un tema de especial interés, los cuales por su importancia en la vida de las comunidades tuvieron un lugar preponderante en la indagación antropológica, en la recolección etnográfica y de tradición oral, desarrollada entre otros por: Luis Navarro del Águila, Julián Santisteban, Efraín Morote Best, Oscar Núñez del Prado, entre los más notables, revistas hoy desaparecidas como los Archivos Peruanos de Folklore, o la Revista del Museo de Historia del Cuzco, difundieron estos trabajos, así como revistas universitarias argentinas y norteamericanas. Estos trabajos consiguieron reunir un importante tesauro etnográfico que aún no ha sido ni analizado ni actualizado. Pero, insistimos, se trataba de etnografías, minuciosas y pacientes recolecciones de datos descriptivos de las costumbres y tradiciones andinas, transcritos con gran fidelidad (en la mayoría de los casos), pero que no tenían ni la pretensión, ni las posibilidades de ser trabajos analíticos de los fenómenos que estaban documentando. (…) una segunda fase de nuestra crítica a los trabajos sobre “rituales campesinos” y es la que se refiere a la capacidad de producción cultural de aquello que Gramsci llamaría las clases subalternas.3

Al respecto, consideramos muy oportuno analizar y cuestionar el tema de la producción de clases subalternas en dichos trabajos. En 1966 Demetrio Roca publica “San Jerónimo y su participación en el Corpus Christi del Cusco” en el primer número de la Revista Folklore. El texto hace una descripción minuciosa y detallada de la
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Vega Ceneno, Imelda. “Vitalidad de los dioses andinos. Virtualidades del ethos andino en las religiones originarias. Ponencia a ser presentada en el Panel: “Lo religioso en y de sectores populares: ética, pluralidad y empoderamiento”, dentro del Congreso de Desarrollo Humano y Capacidades HDCA: Participación, pobreza y poder, Pontificia Universidad Católica del Perú, Lima, septiembre del 2009.

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organización de la fiesta, de sus etapas, desde el sistema de cargos hasta la procesión del patrón desde el distrito de San Jerónimo a la plaza de armas de Cusco. El texto es interesante por la densidad de la descripción etnográfica. Pero ese acto de describir, implica claro está el de interpretación e inscripción de los hechos. En los años 60 y 70 se hicieron ensayos de clasificación de los distintos estamentos de la sociedad cusqueña, Oscar Nuñez del Prado en su libro “Kuyo Chico applied anthropology in an indian community”, publicado por la universidad de Chicago en 1973, hace una clasificación de indios, cholos, mozos, mestizos y mistis. Similarmente Manuel Marzal en “El mundo religioso de Urcos: un estudio de antropología religiosa y de pastoral campesina de los Andes” publicado por el Instituto de Pastoral Andina en 1971, consigna los mismos estratos, ambas taxonomías describen las dinámicas de movilidad social e interrelación entre las partes pero al estar formuladas desde fuera, desde un lugar de enunciación distante del mundo indígena, pierden matiz. En su etnografía de la fiesta de San Jerónimo, en un párrafo sobre la organización de la fiesta y en referencia a las personas que asumen los cargos, Roca W. ensaya una clasificación distinta:
“En la celebración de la fiesta, los cargos son cumplidos solamente por indígenas y mestizos. Los señores hacendados o los caballeros vecinos y las personas que merecen distinción de wiraqucha o papay no desempeñan, sino, más bien, obsequian al Doctor”.4

Tenemos en el párrafo cuatro grupos: 1. Indígenas 2. Mestizos 3. Señores hacendados o caballeros vecinos 4. Personas que merecen distinción de wiraqucha o papay

El cuarto grupo resulta interesante porque no aparece como tal en otros estudios sobre el Cusco de la época. No parece tratarse de una posición de tránsito desde los primeros estancos al tercer grupo, sino de un compartimento aparte. Además se trata
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Roca Wallparimachi, Demetrio. Cultura Andina. Cusco 2005. P. 402

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de una posición de mérito, de merecimiento. Y no parece tener relación con las connotaciones peyorativas del término Tayta Llakta, cuando se aplica a alguien de origen misti. Pero si comparte con éste otro término la connotación de una posición de Padre para con la comunidad, de poder y autoridad, y de respeto.5

Consideramos que este tema puede servir de referente a la hora de tratar temas relativos a liderazgo y etnicidad. Gisela Cánepa en un texto sobre los sucesos de Ilave el año 2004 hizo un apunte sobre los retos de la antropología en el Perú en tanto disciplina académica:
[…] inscrita al mismo tiempo en un orden político geográfico y étnico coloniales y post coloniales, [que] continúa sosteniendo y recreando, en el contexto nacional contemporáneo, dicotomías entre tradicional y moderno, civilizado y salvaje, rural y urbano, local y global, así como racional y cultural, individual y masivo, que en vez de explicar la naturaleza fragmentaria y conflictiva de la nación peruana, en realidad contribuyen a reproducirla.
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Y es que en los últimos sucesos de conflicto social intenso en Puno en 2011, específicamente en el momento en que el líder aymara Walter Aduviri se ve obligado a refugiarse en un canal de televisión ante lo que era una orden de arresto irregular, no sólo los niveles de violencia física eran altos sino también lo de violencia simbólica, se podría decir. Rodeaban a Aduviri un grupo de personas entre varones y mujeres que eran autoridades tradicionales en sus comunidades, cuando se les pidió no estorbar a la justicia, respondieron: “No lo vamos a dejar ni muertos, tendrán que matarnos, da lo mismo, si dejamos que se lo lleven preso igual nos matan en Puno”.

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En las Elecciones Municipales del 2010 fue electo en Cusco el candidato de la Agrupación PAPA (Patria Arriba Perú Adelante), claro está que el acrónimo es solo un pretexto para poner en grande la palabra. Esto a raíz de que gusto a la mayoría de la población que el candidato use como estribillo en el habla el modismo cusqueño de conversar dirigiéndose a su interlocutor como “papá lindo” o “mamá linda”. 6 Cánepa K., Gisela: “Los antropólogos y los sucesos de Ilave”. Rev. Quehacer 148, Fondo Edit. Desco Lima, mayo-junio 2004.

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En aquellos momentos, al difundirse estas imágenes y exclamaciones en cadena nacional, la opinión pública convocó la opinión de los antropólogos. Era necesaria una explicación, una traducción del conflicto para hacerlo comprensible a la sociedad mayor. Desde la opinión pública se acusó a los dirigentes aymaras de estar haciendo un uso instrumental de su condición étnica para burlarse del estado de derecho. Frente a ello, el tema de las percepciones de posiciones de liderazgo y poder al interior de poblaciones como las quechuas o aymaras puede nutrirse de ensayos como los de Demetrio Roca Wallparimachi, en tanto constituyen una fuente de conocimiento sobre la sociedad andina, vistas a través del cambio en fiestas y rituales, durante los últimos cincuenta años, producida por un intelectual andino.

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Bibliografía

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1964 “El niño en la muerte. Velorio del angelito”. El Comercio. Cusco 1 y 3 /1/ 69 1963 “El torito de Ch´ecca Pupuja”. El Sol. Cusco. 1/1/63 1962 “Artesanías modernas”. El Comercio. Cusco. 28/7/62 1962 “San Jerónimo en la entrada de corpus”. El Sol. Edición Extraordinaria. Cusco 28/7/62 1962 “Las corridas de toros en la fiesta de la virgen del Carmen en la natividad en Santo Tomás. El Sol. Cusco 1/7/1962 1960 “Folklore Anteño”. El Comercio. Cusco 14/11/60 1957 “Ceremonias de velorios fúnebres”. El Pueblo Diario Independiente. Arequipa. 24/6/1957 1954 “Historia tradicional de una comunidad india”. El Comercio. Cusco. 30/12/54 1954 “Historia tradicional de una comunidad india”. La Voz de Tacna. Tacna 28/8/54 1953 “Apuntes sobre la chicha”. Semanario La Verdad. Edición Extraordinaria. Sicuani 4/XI/53

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