El Azaroso Origen del Ser Humano

Capítulo 7. Achelense. La industria del bifaz. RESUMEN DE LOS CAPÍTULOS ANTERIORES
El Oligoceno fue una época fría. Los primates, adaptados a climas cálidos, fueron quedando constreñidos a las zonas ecuatoriales. Pero en el intervalo 24-15 Ma (Mioceno Inferior), aumentaron las temperaturas y la humedad y las selvas se extendieron. Fueron las condiciones propicias para la aparición de los primeros miembros de la superfamilia Hominoidea. En el Mioceno Medio las condiciones climáticas fueron favorables a la expansión de los Hominoideos por Eurasia, mientras que en África parece que pasaron por dificultades. Esta situación se revierte con la crisis climática del Vallesiense, al comienzo de Mioceno Superior. Desaparecen los bosques subtropicales en el sur de Europa, sustituidos por bosques caducifolios. Los hominoideos se extinguen en esta zona, pero en África y Sureste de Asia sobreviven y al final del Mioceno están ya presentes las líneas evolutivas actuales: homínidos, chimpancés, gorilas, orangutanes y gibones. Según las evidencias moleculares, la separación de los homínidos y los chimpancés se produjo hace 6 Ma. El cómo y el porqué están oscurecidos por la ausencia de fósiles. Lo único que sabemos con certeza, es que una bipedia cada vez más acusada fue la característica que distinguió a los homínidos junto con una notable reducción en el tamaño de los caninos, que además pasaron de ser cónicos a tener forma de pala. Hace 4 Ma los australopitcos presentan ya claros signos de bipedación y se inicia la separación entre linajes gráciles y robustos, que se acentúa a medida que se van imponiendo los ambientes de sabana. Aunque las especies robustas perduran durante cientos de miles de años, acaban extinguiéndose. Será un australopitecino grácil el que dé origen, hace 2,5 Ma al Homo habilis. Se datan en esta época las primeras herramientas líticas. Hasta este momento, la principal diferencia entre los homínidos y el resto de los simios antropomorfos la constituyen las adaptaciones para la locomoción bípeda. El enfriamiento, incremento de aridez y pérdida de vegetación que empezaron hace 2,5 Ma se acentuaron hace 1,8 Ma. Esta fecha marca el inicio de la era glacial y del Pleistoceno. Se registra una expansión de varias especies de norte a sur. En África ecuatorial se observa la extinción de numerosas especies y sustitución por otras nuevas, entre ellas el Homo ergaster/erectus cuyos primeros restos datan de 1,8 Ma. Una nueva estrategia conductual lleva a este homínido fuera de África y al desarrollo de la tecnología Achelense.

Ver capítulo 1 en: http://es.scribd.com/doc/57314965/El-AzarosoOrigen-Del-Ser-Humano-Intoduccion-y-Capitulo-1-Mioceno Ver capítulo 2 en: http://es.scribd.com/doc/57922382/El-AzarosoOrigen-Del-Ser-Humano-Capitulo-2-Los-primeros-hominidos-7-4-Ma Ver capítulo 3 en: http://es.scribd.com/doc/61299231/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-3-Los-hominidos-de-cerebropequeno-5Ma-12ka Ver capítulo 4 en: http://es.scribd.com/doc/61951348/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-4-El-asombroso-caso-de-losprimates-bipedos

Ver capítulo 5 en: http://es.scribd.com/doc/62768548/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-5-Olduvaiense-Las-primerasevidencias-de-una-cultura-humana Ver capítulo 6 en: http://es.scribd.com/doc/63515634/El-AzarosoOrigen-del-Ser-Humano-Capitulo-6-El-grado-erectus-Los-primeroshominidos-de-cerebro-grande-1-9-0-3-Ma

LA TRANSICIÓN OLDUVAIENSE (MODO 1) ACHELENSE (MODO 2).
La idea de un paso gradual de la cultura olduvaiense a la achelense tuvo su justificación primera por la secuencia que se halla en los lechos I y II de Olduvai. No obstante, Isaac (1969) sostiene que la mejora de las técnicas necesarias para pasar de una tradición a otra no podría haberse obtenido de una forma gradual; se trata de una manipulación completamente distinta. El Modo 1 y el Modo 2 son dos tradiciones técnicas diferenciadas. A menudo se ha planteado la aparición del Modo 2 como una respuesta a los cambios ecológicos, pero el Modo 1 va más allá de estas crisis y se observa en regiones ecológicas muy diversas. Es importante averiguar cuándo pudo llevarse a cabo ese salto adelante en el uso de herramientas y cuál es la distribución temporal de las diferentes tradiciones. YACIMIENTOS DE OLDUVAI, SEGÚN MARY LEAKEY (1971). BK Olduvaiense Desarrollado B. Miembro Achelense Inicial (LF) y Olduvaiense superior TK Desarrollado B (UF) SHK Olduvaiense Desarrollado B. MNK Main Site Achelense Inicial FC West Olduvaiense Desarrollado B. CK Achelense Inicial Elephant K Achelense Inicial Miembro EF-HR Achelense Inicial medio Lecho II MNK Skull Site Olduvaiense FLK North Sandy Olduvaiense Desarrollado A Conglomerate HWK East Sandy Olduvaiense Desarrollado A Conglomerate FLK North Dinotherium Indeterminado. Level Miembro FLK North clay with Indeterminado. inferior root casts HWK East, Level 2 Indeterminado. Superior FLK North, Levels 6-1 Olduvaiense FLK upper levels Indeterminado. FLK Zinjanthropus Olduvaiense Lecho I Medio Floor Miembro superior FLK NN Levels 1,2,3 Olduvaiense DK Levels 1,2,3 Olduvaiense Inferior FLK NN Level 4 Indeterminado. Berthelet, Chavaillon y Picq (2001) distinguen tres posibles esquemas de paso: 1. Continuidad local. El paso del olduvaiense al achelense es progresivo e irreversible. Ejemplo: Melka-Kunturé. 2. Alternancias culturales. En un mismo yacimiento se observa una alternancia de niveles. Dos grandes tradiciones técnicas habrían evolucionado. ¿Formaban parte de la misma cultura? 3. Discontinuidad local. Variabilidad en la adaptación ecológica de los humanos.

La ampliación del territorio bajo control por parte de los grupos con Modo 2 en África Oriental pudo presionar a los grupos que mantenían el Modo 1 hasta el punto de que se vieran obligados a buscar nuevos espacios.

2,6-1,7 Ma

1,76 Ma
Grupos olduvaienses Subsistencia de grupos olduvaienses, aunque presionados por los grupos achelenses.

Olduvaiense Grupos olduvaienses evolucionados. Nuevas estrategias sociales. Achelense

EL OLDUVAIENSE EVOLUCIONADO Es una tecnología de transición en la que comienzan a desarrollarse caracteres técnicos modernos: - Diversificación de útiles y métodos de talla: esferoides, poliedros y primeros grandes instrumentos sobre lasca. - Mayor grado de configuración de los instrumentos. Presencia de útiles bifaciales. Los primeros artefactos achelenses, no son bifaces, sino grandes retocados con poca modificación secundaria. Al existir una continuidad evolutiva, se ha recurrido frecuentemente a fórmulas porcentuales para determinar si un yacimiento corresponde al olduvaiense evolucionado o al achelense. El Modo 1 siguió practicándose por muchos grupos del grado erectus, e incluso resurgió con carácter oportunista. Fueron estos grupos los primeros pobladores humanos de Eurasia, quizá en busca de nuevos espacios libres de la competencia con grupos achelenses. DIFERENCIAS ENTRE LAS SERIES TECNOLÓGICAS.
OLDUVAIENSE Yacimientos Tamaño de los útiles Olduvai, Bed I Koobi Fora Pequeño Preferentemente unifacial Bajo Baja. Producción de tamaños y formas diversas y no controlables Escaso Necesidad → producción → uso → abandono OLDUVAIENSE EVOLUCIONADO Olduvai Bed II Koobi Fora Comienzan a elaborarse útiles de grandes dimensiones Mayor grado de configuración y primeros instrumentos bifaciales Creciente ACHELENSE Konso-Gardula Olduvai Bed II, III y IV Grandes instrumentos producidos sobre lasca Configuración intensa y bifacial. División en fases Alto Métodos de explotación recurrentes. Producción altamente controlable en cuanto al tamaño y la forma Alto. Producción más numerosa de lascas Programación → producción → transporte → uso → reparación → abandono

Configuración Grado de modificación de la pieza original

Sistematización

Primeras sistematizaciones

Aprovechamiento de materias primas Ciclo de los instrumentos

Creciente

Complejidad progresiva

PRIMEROS YACIMIENTOS ACHELENSES Los restos achelenses más antiguos fueron datados en 1,76 Ma, localizados en Kokiselei-4, Nachukui (West Turkana, Kenia) por Christopher Lepre y su equipo (2011) coexistiendo con restos olduvaienses. Los comienzos del achelense pueden rastrearse en Koobi Fora, con lo que se llamó Industria Karari (1,7 Ma), en más de 50 yacimientos. El morfotipo está constituido por los hallazgos del complejo FxJj18. Ludwig y Harris (1998) conciben esta industria como una variente local contemporánea de las industrias olduvaienses de la parte inferior del Lecho II en Olduvai. Lo más distintivo de esta industria es la aparición de los raspadores Karari, núcleos estandarizados sobre grandes lascas cuyas caras ventrales son usadas como plataforma para realizar secuencias largas de producción de lascas. Se disponía por tanto de la capacidad técnica para obtener lascas de gran tamaño si bien no se usaban aún como soportes para útiles formales. YACIMIENTOS MÁS RELEVANTES DEL ACHELENSE INICIAL EN ÁFRICA ÁREA YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICA Melka Kunturé Gomboré I y Garba IV (Etiopía) West Turkana Kokiselei 4 (Kenya) Gona (Etiopía) BSN-12, OGS-5, OGS-12 Nyabusosi NY 18 (lascas de reducido tamaño) (Uganda) Sterkfontein Miembro 5 (Sudáfrica) Peninj (Tanzania) Mugulud (grandes soportes retocados), Bayasi, Maritanane (núcleos y lascas de pequeño tamaño con pocos retocados) Olduvai (Tanzania) EF-HR (extracción de soportes y manufactura de artefactos), FCWest (obtención de lascas de pequeño tamaño y objetos de percusión; gran variabilidad técnica y enorme diversidad de materias primas), TK (explotación del cuarzo para yunques de percusión, con materias primas procedente de 2-10 km), BK Konso-Gardula KGA 4 (Etiopía) Gadeb (Etiopía) 2B, 2C y 2E Chesowanja GnJi 1/6E (Kenia)

CRONOLOGIA MDA <1,7 1,65 >1,6 1,5 1,5-1 1,5-1,1

1,5-1,4

1,5 <1,5 1,4

Parece observarse un patrón general de cambio en la gestión del entorno desde una utilización generalista de los asentamientos a una especialización funcional de los mismos: 1. En unos lugares se obtienen los grandes soportes, grandes lascas. 2. Posteriormente, en otros lugares, estas lascas serán transformadas a. En matrices para obtener productos cortantes más pequeños. b. En objetos estandarizados de grandes dimensiones como los bifaces y los hendedores. 3. En otros lugares se procesan carcasas, etc. Esto implica que el entorno pasa a ser vivido como territorio con una ocupación continua de los asentamientos y una tendencia hacia el rendimiento diferido. A su vez, indica una mayor movilidad de los grupos humanos, para la que ergaster/erectus estaba especialmente adaptado. Los asentamientos se localizan preferentemente en los lechos arenosos de los pequeños afluentes, al resguardo del viento y fuera del alcance de las crecidas rápidas. Los refugios están mejor estructurados, con distintas áreas de actividad bien organizadas.

Aparecen nuevos modelos de recolección y caza, con mayor diversidad de especies como recurso alimenticio. Todo ello implica una nueva estrategia de subsistencia, con planes conceptuales muy complejos.

ACHELENSE O MODO 2.

CARACTERÍSTICAS. - Se tiende al abandono de las secuencias operativas ortogonales y multidireccionales, de modo que la producción se concentra sobre las formas centrípetas bifaciales. - La nómina de instrumentos achelenses es muy variada: cuchillos, martillos, raederas, buriles, perforadores, hachas y raspadores con una clara funcionalidad. - Materiales más variados. - El elemento central de la cultura achelense es el hacha de mano o bifaz asociada al homínido erectus. La obtención de bifaces implica una tecnología por completo nueva. o Muestra sin la menor duda la presencia de un diseño. o Precisa numerosos golpes. - El hendedor es un útil africano tallado sobre lasca cuyo filo, transversal, no está retocado. Servía para cortar o cavar. En Europa es más escaso pero frecuente. - La diferencia clave es la obtención de lascas ovales muy largas, de más de 10 cm. Hay que partir de núcleos muy grandes, por lo que la disponibilidad de canteras puede marcar diferencias importantes. - La etapa achelense más avanzada, obligaría a utilizar la técnica del soft-hammer. o El núcleo de piedra se trabajaba con un martillo de menor dureza, de madera o hueso, golpeando la piedra con un ángulo muy específico. o Para preparar el núcleo era necesario extraer pequeñas lascas. o Obtenida la forma aproximada, se iban eliminando esquirlas para adelgazar la pieza. o A lo largo de todo el proceso, los cantos más agudos debían pulirse para eliminar regularidades que pudieran desviar la fuerza del golpe de la maza. o Los golpes dados con una herramienta así permiten un control más preciso si bien obligan a un trabajo mucho más largo (Schick y Coth, 1993). - En periodos recientes (0,3 mda), aparece la talla Levallois. Se desbasta un riñón de sílex en toda su circunferencia; se levantan lascas, pelando la superficie superior; se prepara un plano de golpeo en uno de los extremos del núcleo; se hace salta la lasca Levallois, que tendrá la misma forma que el núcleo (Bordes, 1988). Esta técnica se utilizó hasta hace 40.000 años. ¿Qué distingue un objeto simbólico? Los objetos que no tienen utilidad directa alguna pueden ser considerados como simbólicos. Pero esta definición tiene puntos débiles. A menudo no resulta fácil saber cuál es la función de un objeto.

Los bifaces achelenses introducen un elemento que debemos examinar con mucha atención: se trata de objetos de una belleza indudable. Son hachas de mano de una simetría sorprendente si atendemos a su edad y cuya elaboración cuidadosa parece reflejar un propósito estético, sin dejar de mantener su filo y su eficacia para cortar. - Enquist y Arak (1994) sostienen que la preferencia por la simetría aparece, en términos filogenéticos, como un subproducto de la necesidad de reconocer objetos al margen de su posición respecto del campo visual; existe una tendencia, fijada durante el proceso evolutivo, hacia la elección de formas simétricas. Los bifaces podrían ser una primera manifestación de esa tendencia hacia la simetría lateral. o Esta tesis explicaría por qué nosotros encontramos bellas las hachas de mano achelenses, pero podría ser muy bien que el motivo de su forma no fuera la voluntad de crear una obra de arte. - Para Washburn y Lancaster (1968) un mejor comportamiento aerodinámico que permitiese alcanzar a distancia las presas explicaría por sí sola la forma simétrica. Añaden que la capacidad de apreciar el producto debió evolucionar junto con la competencia en la manufactura y el uso, hasta que el útil simétrico se convierte en un símbolo, más allá de la simple herramienta. Esta hipótesis es completamente especulativa y sin el menor soporte empírico. Según la hiótesis del bifaz sexy (Kohn y Mithen, 1999) dedicar tiempo y energía a un utensilio delicadamente simétrico supuso un hándicap para su creador. Siguiendo el principio del hándicap (Zahavi, 1997) su producción habría sido un indicio claro de que el macho poseía buena salud genética y fisica, cualidades que cualquier madre desearía para sus hijos. Por otra parte, los machos estarían aprovechando una preferencia de las hembras por la simetría. Si esta hipótesis es correcta, la mayoría de los bifaces serían construidos por machos. Esta hipótesis explica la abundancia de bifaces en el registro arqueológico, muchos de ellos sin rastros de haber sido utilizados y algunos de un gran tamaño, demasiado grande para su uso real. EVOLUCIÓN TIPOLÓGICA: 1. Los primeros conjuntos achelenses están formados por grandes cantos retocados poco trabajados con formas apuntadas. 2. Van apareciendo piezas con simetría bifacial y complejas cadenas operativas de fabricación (Roche y Texier, 1996) 3. En la última fase del achelense africano, los bifaces responden a formas perfectamente simétricas y estandarizadas. Para Wynn (1989) esto supone manejar conceptos espaciales (tridimensionales) idénticos a los que utilizamos los humanos modernos. Según Edwards (2001) requieren varias horas de trabajo especializado. ETIMOLOGÍA. Toma el nombre del lugar donde se encontraron los primeros utensilios (St Acheul en Francia). LOCALIZACIÓN:  Este de África o Olduvai, Olorgesailie, Middle Awash, Kiriandusi, Kilombe, Isenya, Nadung’a, Melka Kunturé, Isimila, Kalambo Falls, Kapthurin  Europa o St Acheul, Torralba y Hambrona.  Oriente Próximo  Norte de África o Sidi Abderrahman (varios yacimientos), Sidi Zin, Tachenghit, Anchal, El Kebira, Tihodaine. o Thomas Quarry 1-Unidad L (Casablanca) 1 Ma. o Tighenif (o Ternifine), asociados a grado erectus. 0,7 Ma. o Grotte des Rihinocéros (o Oulad Hamida 1 o Thomas Quarry III) 0,7-0,6 Ma. Asociados a Homo erectus.

o Grotte à Hominidés, Thomas Quarry 1. 0,7-0,6 Ma. Asociados a Homo erectus. Sur de África o Victoria West, Amanzi Springs, Doorlaagte, Cave of Hearths, Montagu Cave, Swartkrans, Sterkfontein, Wonderboompoort, Pietersburg, Cibitoke, Isimila, Kalambo Falls. La secuencia mejor conocida es la de Olorgesailie (Kenia), excavada por los Leakey en los cuarenta y por Isaac en 1977. Se identificaron 14 estratos distintos que abarcan desde los 0,99 mda. En los estratos más antiguos, los restos arqueológicos están más concentrados mientras que los más modernos presentan una continuidad. La zona disponía de un lago de agua fresca que debió atraer a los homínidos. Isaac la describió como una llanura herbácea con algún arbolado, regada por arroyos estacionales. Todos los conjuntos líticos se hallaron en medios arenosos, lo que indica una ocupación sistemática de los mismos lugares en los arroyos. Además de las herramientas líticas, se encontraron huesos muy fragmentados, que Isaac atribuyó a la extracción de la médula, correspondientes a una fauna muy variada. En un yacimiento se asociaba claramente la industria lítica al esqueleto de un hipopótamo y en otro había evidencias de la caza de babuinos por los Homo, aunque sigue abierto el debate sobre la posible acumulación de restos por los flujos hidráulicos. En el Site 15 parece clara la relación entre un esqueleto de Elephas recki y herramientas líticas, incluyendo dos bifaces (Potts, 1989). La densidad de bifaces es más alta en los yacimientos de los cursos fluviales y las raederas dominan en los yacimientos cercanos al lago. En Kilombe apareció una abundante concentración de piezas líticas sin restos óseos. Igualmente, en Isimila (Tanzania) se halló una concentración insólita de bifaces sin apariencia de haber sido usados.  LOS AUTORES. Grado erectus africano y europeo. En Asia no se han encontrado bifaces elaboradas y se ha establecido una línea de separación de cultura del grado erectus (la Línea Movius). Pudiera decirse que los erectus asiáticos desarrollaron una cultura achelense más primitiva. DATACIÓN 1,76-0,3 Ma para África. En Europa se han hallado restos fósiles de Homo erectus no asociados a industria achelense de más de 0,8 mda, lo que indica que pudiera haber habido una segunda oleada desde África de erectus con una tecnología más avanzada hacia unos 0,5 mda.

LA CULTURA EN ASIA
Tres acontecimientos suelen darse por coincidentes en las interpretaciones más generales de la evolución de nuestros antepasados durante el Pleistoceno Inferior y Medio:  la aparición del Homo erectus  la cultura achelense  la primera salida de los homínidos fuera del continente africano. Esos tres episodios estarían relacionados entre sí, de tal suerte que el abandono de África enfrenta a los seres del grado erectus con climas fríos a los que se adapta gracias a las novedades culturales ligadas a la tradición achelense o a otros hallazgos realizados en la misma época como el control del fuego. Pero ese esquema elegante tropieza, a poco que se profundice en él, con numerosos baches. El primero de ellos tiene que ver con la imposibilidad de relacionar de forma biunívoca tradiciones culturales y especies de homínidos. La coincidencia común de útiles olduvaienses y achelenses durante un largo período de tiempo obliga a pensar que las industrias no son pautas fijas que una población en concreto deba seguir de manera obligada. Existen bastantes ejemplos de una especie de “marcha atrás” mediante la aparición de tallas simples en épocas y lugares que corresponden a una industria mucho más avanzada, dando lugar a un anacronismo que intriga siempre a los arqueólogos. En varias islas del Mediterráneo hay presencia de tallas de piedra cuya morfología corresponde a la antiquísima tradición olduvaiense. Como sostiene Roebroecks (1994), las herramientas de piedra carecen de valor cronológico. Baste con recordar que en Europa la tradición clactoniense de lascas y hachas primitivas guarda una semejanza estrecha con los útiles olduvaienses pero corresponde a una época mucho más tardía. Por lo que hace al oriente asiático, la forma tradicional de ver las cosas apuntaba a la existencia allí de una industria semejante a la clactoniense, sin bifaces achelenses, durante todo el desarrollo de los homínidos del grado erectus en Java y China. Esa idea condujo a Hallam Movius a establecer una frontera ideal, la “línea de Movius”, que separaría a guisa de barrera tecnológica a los erectus asiáticos. No se trata de una barrera absoluta. Se han encontrado bifaces en distintos lugares de Asia, pero siempre con unas fechas imprecisas. El hallazgo en el yacimiento de Bose (China, 2000) de hachas de mano muy antiguas semejantes a las primitivas achelenses y el hallazgo de útiles acheleses datados en más de 1 Ma en Attirampakkam (India, 2011) obligan a revisar una idea simple de la evolución tecnológica. Puestas así las cosas, identificar al Homo erectus con la industria achelense es sólo aceptable si estamos hablando en términos muy generales. Como ya hemos visto, incluso cabe dudar de lo que se está diciendo cuando se habla del Homo erectus. Ya tengan razón quienes creen que la salida de África fue muy temprana y existen homínidos en Java con una edad de unos 1,8 Ma, como sostiene Swisher y colaboradores (1994), o si es más tardía, lo cierto es que la morfología de los homínidos del grado erectus procedentes de los continentes africano y asiático es distinta. Su industria, salvando excepciones como la de Bose, también lo es. De hecho los yacimientos de Java han dado lugar a poquísimos instrumentos líticos. Un motivo puede ser el uso de herramientas talladas en otros materiales, como madera, bambú o hueso. Los homínidos pudieron llegar a estos lugares antes de que se hubiese desarrollado el achelense africano, o Por alguna razón desconocida, se perdió la habilidad de tallar bifaces. o Toth y Schick (1993) han aventurado que al atravesar zonas extensas sin materiales aptos para hacer bifaces, los homínidos habrían podido perder la posibilidad de construirlos. De ser así, sus capacidades cognitivas y comunicativas no debieron ser lo bastante fuertes como para mantener la tradición achelense avanzada.

Dado que los hallazgos de Georgia indican una salida temprana de África, la interpretación de unos homínidos que abandonan el continente antes de haber logrado técnicas avanzadas de manipulación parece la más parsimoniosa.

LA CULTURA EN EUROPA
La huella que han dejado las tradiciones líticas en Europa sigue de cerca los pasos de una cuestión muy debatida como es la de la propia presencia de homínidos en el continente. Los problemas que existen a menudo para datar los yacimientos de los que proceden las herramientas y las dudas acerca de si existió o no una colonización temprana de Europa por parte de homínidos del grado erectus, añadidas a la controversia acerca de si la península ibérica fue abordada a través del estrecho de Gibraltar o como etapa final después de haber recorrido los homínidos toda la orilla norte del Mediterráneo, hacen que los argumentos se repitan cuando se trata la cuestión cultural. Nos limitaremos a indicar la paradoja que supone el que el elemento central de la cultura achelense, el hacha de mano o bifaz, se encuentra ausente en muchos lugares antiguos con presencia de homínidos en Europa (en Italia, Checoslovaquia, Francia, Alemania y España). Hay que esperar a algo parecido a una segunda oleada de colonización, en el entorno del medio millón de años atrás, para que los bifaces abunden: Torralba y Hambrón (España) y otros muchos. ¿Qué pudo suceder para que se diese esa secuencia cultural? - Para Roebroecks, Van Kolfschoten y Dennell hubo unos intentos esporádicos que dejaron el continente europeo deshabitado hasta la ocupación definitiva (0,5 mda). Ponen en duda las dataciones de Atapuerca y Orce. - Para Toth y Schick hubo una ocupación continua, pero con lagunas culturales. Los yacimientos europeos más antiguos con presencia de homínidos se encuentran, de manera un tanto extrema, en Levante en Ubeidiya (Israel), con una edad de 1,4 millones de años (Tchernov 1989) y en Poniente en Atapuerca, en el límite del Pleistoceno Inferior, es decir, con unos 0,8 mda. De confirmarse la datación paleomagnética de Orce para la industria de Fuentenueva 3, los restos españoles serían tan antiguos como los de la otra orilla del Mediterráneo, apoyando una entrada casi simultánea a través del estrecho de Gibraltar. La salida de África de los homínidos enfrenta por primera vez a los miembros de nuestra familia con temperaturas extremas como las del interior de China y Europa central, zonas a las que los vaivenes climáticos convirtieron en ocasiones en subglaciares. Y la explicación acerca de cómo lograron la supervivencia en medios tan apartados de los tropicales de origen suele darse en términos del aumento de su capacidad cultural. Las alternativas a las que conocemos con el nombre de glaciaciones, ciclos en los que el clima del planeta se enfría hasta llegar a la acumulación de grandes masas de hielo en los continentes –del hemisferio norte sobre todo- tuvieron una importancia grande para la evolución temprana de los homínidos. Aun cuando África quedase fuera del avance de los glaciares (excepto por lo que hace a sus cumbres más altas), el enfriamiento supuso un fenómeno global a escala planetaria. Una gran glaciación contribuyó a hacer extensas las sabanas en el Rift, y tuvo mucho que ver con la aparición del género Homo. Pero con la salida de África los homínidos se ven enfrentados de manera directa a los climas glaciares, no en Java, por supuesto, pero sí en Europa y en la China continental. Decir que los glaciares dejaron libre a África no significa que el clima de los lugares altos se mantuviese al margen del frío. La colonización durante el Pleistoceno inferior de zonas altas, como es la meseta de Gadeb (Etiopía), ha sido también interpretada como el resultado del desarrollo cultural que permitió resistir a un clima riguroso. En Sudáfrica se han encontrado restos con apariencia de haber sido quemados de entre 1 y 1,5 mda en un yacimiento en que sólo se encontraron parántropos, pero no está del todo claro porque en un nivel superior del mismo yacimiento se han encontrado restos Homo. Brain y

Sillen consideran insuficientes los indicios disponibles para poder asignar el control del fuego a una especie u otra. No es el fuego el único recurso de los homínidos ya avanzados que se enfrenta con climas rigurosos. Durante el grado erectus y después de éste concurren circunstancias que nos hacen preguntarnos hasta qué punto no habían aparecido ya en el Pleistoceno Medio algunos de los rasgos –como el lenguaje o el simbolismo- que se nos antojan hoy humanos y permiten la organización social compleja. En 1995 Hartmut Thieme excavó el yacimiento de Schöningen (sur de Alemania) hallando restos de utilización de fuego, más de 10.000 huesos de animales, varias piezas de madera con muescas y tres lanzas de madera, semejantes a las actuales jabalinas, de 0,4 mda. Cada lanza había sido tallada del tronco de una pícea de 30 años, se les había dado forma con cuidado, tallando las puntas en la madera de la base del tronco, particularmente dura. El centro de gravedad estaba situado en tercio anterior del arma. El hallazgo demuestra la dedicación a la caza mayor (caballos). Muchos huesos correspondieron a grandes mamíferos y exhibían huellas de corte de instrumentos líticos. Para Robin Dennell estas lanzas indican un grado muy notable de planificación, complejidad de diseño y paciencia.

EL DOMINIO DEL FUEGO
Los hogares más antiguos en los que no cabe duda datan de 0,55 Ma (Chu-ku-tien, China). En 1988, C. K. Brain y Andrew Sillen descubrieron en Swartkrans (Sudáfrica) fragmentos de huesos de antílope, jabalí, cebra y mandril aparentemente quemados que fueron datados en 1,5 Ma. En 2011, Michael Walker presentó los resultados del estudio de los restos de cenizas y huesos calcinados y sílex moldeado por el calor de la Cueva Negra (Río Quípar, Caravaca de la Cruz, Murcia, España) datados en 0,85 Ma.

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