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Todos Cuentos Mundiales 1 a 50

Todos Cuentos Mundiales 1 a 50

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Sections

  • Desquite
  • José Saramago (Portugal)
  • Breve reseña sobre su obra
  • Aceite de Perro
  • Ambrose Bierce (EE.UU.)
  • El tren a Burdeos
  • Antonio Tabucchi (Italia)
  • Jardín de infancia
  • aguib Mahfuz (Egipto)
  • El empleado de correo
  • Jacques Sternberg (Bélgica)
  • El templo
  • Gao Xingjian (China)
  • El comodín
  • Kjell Askildsen ( oruega)
  • Fari la burra
  • Birago Diop (Senegal)
  • La espera
  • Edmundo Paz Soldán (Bolivia)
  • Un caso de conciencia
  • Leonardo Sciascia (Italia)
  • A la mesa
  • Inés Bortagaray (Uruguay)
  • Milonga
  • Oliverio Girondo (Argentina)
  • El día de la partida
  • Enrique Serrano López (Colombia)
  • El pecado
  • Tadeusz Rozewicz (Polonia)
  • Hechos memorables
  • René Daumal (Francia)
  • El juego más antiguo
  • Alberto Chimal (México)
  • Yllia
  • Ray Bradbury (EE.UU.)
  • De balística
  • Juan José Arreola (México)
  • El regreso
  • Rafael Dieste (España)
  • Con el desayuno
  • Juan José Saer (Argentina)
  • El inventario
  • Elena Poniatowska (México)
  • Desde un alfiler a un elefante
  • Manuel Vázquez Montalbán (España)
  • Papeles
  • Phyllis Altman (Sudáfrica)
  • El fin
  • Jorge Luis Borges (Argentina)
  • El vínculo
  • Yu Jae-yong (Corea del Sur)
  • Embargo
  • Un lugar limpio y bien iluminado
  • Ernest Hemingway (EE.UU.)
  • Los cinco
  • Francisco Espínola (Uruguay)
  • El amante rechazado
  • Alberto Moravia (Italia)
  • El huésped de la maestra
  • Isabel Allende (Chile)
  • Atadura mortal
  • Julian Maclaren-Ross (Inglaterra)
  • Partículas
  • Dvora Barón (Israel)
  • Cuadernos de infancia - Relato LX
  • orah Lange (Argentina)
  • La colisión
  • Contar un cuento
  • Augusto Roa Bastos (Paraguay)
  • El ojo del amo
  • La rana que quería ser una rana auténtica
  • Augusto Monterroso (México)

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CUENTOS MUNDIALES LISTA DE LOS PRIMEROS CINCUENTA RECOPILADOS POR DR ROQUE DEL ALCAZAR LEON 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 SARAMAGO JOSE AMBROSE BIERCE DURAS MARGUERITE TABUCHI ANTONIO MAHFUZ NAGUIB STERNBERG JACQUES XINGJIAN GAO ASKILDSEN KJELL BLAISTEN ISIDORO CALVINO ITALO CARVER RAYMOND CHACEL ROSA CORTAZAR JULIO FONSECA RUBEN SALINGER JEROME DAVID ZAMBRANO MARIA DIOP BIRAGO PAZ SOLDAN EDMUNDO SCIASCIA LEONARDO YOURCENAR MARGUERITE BORTAGARAY INES GIRONDO OLIVERIO SERRANO LOPEZ ENRIQUE ROZEWICZ TADEUSZ BABEL ISAAC PAPINI GEOVANNI DAUMAL RENE CHIMAL ALBERTO BRADBURY RAY ARREOLA JUAN JOSE DIESTE RAFAEL SAER JUAN JOSE CARVER RAYMOND PONIATOWSKA ELENA VAZQUEZ MONTALBAN MANUEL ALTMAN PHYLLIS BORGES JORGE LUIS YU JAE YONG SARAMAGO JOSE HEMINGWAY ERNEST ESPINOLA FRANCISCO MORAVIA ALBERTO DESQUITE ACEITE DE PERRO EL TREN A BURDEOS LOS MUERTOS A LA MESA JARDIN DE INFANCIA EL EMPLEADO DE CORREO EL TEMPLO COMODIN HISTORIA DE SENCILLO EL PECHO DESNUDO INTIMIDAD FUERON TESTIGOS TORITO CORAZONES SOLITARIOS EL HOMBRE QUE RIE ANTES DE LA OCULTACION FARI LA BURRA LA ESPERA UN CASO DE CONCIENCIA ASI FUE SALVADO WANG A LA MESA MILONGA EL DIA DE LA PARTIDA EL PECADO MAMA,RIMMA Y ALA EL DIA NO RESTITUIDO HECHOS MEMORABLES EL JUEGO MAS ANTIGUO YLIA DE BALISTICA EL REGRESO CON EL DESAYUNO TRES ROSAS AMARILLAS EL INVENTARIO DESDE UN ALFILER A UN ELEFANTE PAPELES EL FIN EL VINCULO EMBARGO UN LIGAR LIMPIO Y BIEN ILUMINADO LOS CINCO EL AMANTE RECHASADO

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43 44 45 46 47 48 49 50 ALLENDE ISABEL MACLAREN-ROSS JULIAN BARON DVORA LANGE NORAH ASKILDSEN KJELL ROA BASTOS AUGUSTO CALVINO ITALO MONTERROSO AUGUSTO EL HUESPED DE LA MAESTRA ATADURA MORTAL PARTICULAS CUADERNOS DE LA INFANCIA COLISION CONTAR UN CUENTO EL OJO DEL AMO LA RANA QUE QUERIA SER UNA RANA AUTENTICA

Desquite
José Saramago (Portugal) El muchacho venía del río. Descalzo, con los pantalones arremangados por encima de las rodillas, las piernas sucias de lodo. Vestía una camisa roja, abierta en el pecho, donde los primeros vellos de la pubertad empezaban a ennegrecer. Tenía el pelo oscuro, mojado por el sudor que le escurría por el cuello delgado. Se inclinaba un poco hacia delante, bajo el peso de los largos remos, de los que pendían hilos verdes de limos aún goteantes. El barco quedó balanceándose en el agua turbia y, allí cerca, como si lo espiasen, afloraron de repente los ojos globulosos de una rana. El muchacho la miró, y ella le miró. Después la rana hizo un movimiento brusco y desapareció. Un minuto más y la superficie del río quedó lisa y tranquila, y brillante como los ojos del muchacho. La respiración del limo desprendía lentas y muelles burbujas de gas que la corriente arrastraba. En el calor espeso de la tarde los chopos altos vibraban silenciosamente y, de golpe, flor rápida que naciese del aire, un ave azul pasó rasando el agua. El muchacho levantó la cabeza. Desde el otro lado del río una muchacha le miraba, inmóvil. El muchacho levantó la mano libre y todo su cuerpo dibujó el gesto de una palabra que no se oyó. El río fluía, lento. El muchacho subió la ladera, sin mirar atrás. La hierba se acababa allí mismo. Hacia arriba, hacia allá, el sol calcinaba los terrones de los barbechos y los olivares cenicientos. Metálica, durísima, una cigarra roía el silencio. En la distancia la atmósfera temblaba.

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La casa era baja, achaparrada, bruñida de cal, con una franja de ocre violento. Un lienzo de pared ciega, sin ventanas, una puerta en la que se abría un postigo. En el interior el suelo de barro refrescaba los pies. El muchacho apoyó los remos, se limpió el sudor con el antebrazo. Se quedó quieto, escuchando los golpes del corazón, el pausado brotar del sudor que se renovaba en la piel. Estuvo así unos minutos, sin conciencia de los rumores que venían de la parte de detrás de la casa y que se transformaron, de súbito, en gañidos lancinantes y gratuitos: la protesta de un cerdo atado. Cuando, por fin, empezó a moverse, el grito del animal, esta vez herido e insultado, le golpeó en los oídos. Y en seguida oyó otros gritos, agudos, rabiosos, una súplica desesperada, una llamada que no espera socorro. Corrió hacia el patio, pero no pasó del umbral de la puerta,. Dos hombres y una mujer sujetaban al cerdo. Otro hombre, con un cuchillo ensangrentado, le abría un tajo vertical en el escroto. En la paja brillaba ya un óvalo achatado, rojo. El cerdo temblaba entero, lanzaba gritos entre las quijadas que apretaba una cuerda. La herida se alargó, el testículo apareció, lechoso y rayado de sangre, los dedos del hombre se introdujeron en la abertura, tiraron, retorcieron, arrancaron. La mujer tenía el rostro pálido y crispado. Desataron al cerdo, le liberaron el hocico y uno de los hombres se agachó y cogió las dos piezas, gruesas y suaves. El animal dio una vuelta, perplejo, y se quedó con la cabeza baja, respirando con dificultad. Entonces el hombre se los tiró. El cerdo los mordió, masticó ansioso, tragó. La mujer dijo algunas palabras y los hombres se encogieron de hombros. Uno de ellos se rió. Fue en ese momento cuando vieron al muchacho en el umbral de la puerta. Se quedaron todos callados y, como si fuese la única cosa que pudiesen hacer en aquel momento, se pusieron a mirar al animal, que se había echado en la paja, suspirando, con el hocico sucio de su propia sangre. El muchacho volvió al interior. Llenó un puchero y bebió, dejando que el agua le corriese por las comisuras de la boca, por el cuello, hasta el vello del pecho que se volvió más oscuro. Mientras bebía miraba fuera las dos manchas rojas sobre la paja. Después, con un movimiento de cansancio, volvió a salir de la casa, atravesó el olivar otra vez bajo el bochorno del sol. El polvo le quemaba los pies y él, sin darse cuenta, los encogía para huir del contacto escaldante. La misma cigarra rechinaba en tono más sordo. Después la ladera, la hierba con su olor a savia caliente, la frescura atontadora debajo de las ramas, el lodo que se insinúa entre los dedos de los pies e irrumpe por arriba. El muchacho se quedó quieto, mirando el río. Sobre un afloramiento de limo, una rana, parda como la primera, con los ojos redondos bajo las arcadas salientes, parecía estar esperando. La piel blanca del buche palpitaba. La boca cerrada formaba un pliegue de escarnio. Pasó un tiempo y ni la rana ni el muchacho se movían. Entonces él, desviando con dificultad los ojos, como para huir de un maleficio, vio al otro lado del río, entre las ramas bajas de los salgueros, aparecer una vez más a la muchacha. Y nuevamente, silencioso e inesperado, pasó sobre el agua el relámpago azul. El muchacho se quitó la camisa despacio. Despacio se acabó de desvestir, y sólo cuando ya no tenía ropa ninguna sobre el cuerpo, su desnudez, lentamente, se reveló. Así como si se estuviese curando una ceguera de sí misma. La muchacha miraba de lejos. Después, con los mismos gestos lentos, se liberó del vestido y de todo cuanto la cubría. Desnuda sobre el fondo verde de los árboles.

estudió hasta los 12 años pues pagar una escuela era un lujo que no estaba al alcance de su familia. Poemas posibles. novelista y dramaturgo portugués nacido en Azinhaga en 1922. Historia del Cerco de Lisboa (1989) y en 1991 El Evangelio según Jesucristo. Desquite pertenece al libro Casi un objeto editado por Alfaguara. mostraban el lugar donde por fin la rana se había sumergido. Fue miembro del Partido Comunista Portugués y participó en la Revolución de los Claveles que llevó la democracia a Portugal. novela con la que obtuvo gran popularidad. Castilla-La Mancha y Brasilia. en el año 1974. Falleció el 18 de junio de 2010. El silencio se asentaba sobre la líquida piel de aquel interminable cuerpo. equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa y. en 1998. publicó La caverna (2000) y Caín (2009). periodista. Ha recibido el Premio Camoes. Manchester. Sevilla. a la sombra de la iglesia del pueblo. siendo el primer escritor portugués en conseguirlo. José Saramago (Portugal) Breve reseña sobre su obra Escritor.) Me llamo Boffer Bings. la pieza teatral La segunda vida de Francisco de Asís (1987). En la . Entonces el muchacho se metió en el agua y nadó hacia la otra orilla. Luego se sucedieron La balsa de piedra (1986). donde se ocupaba de los no deseados. A partir de 1995 comenzó la publicación de la trilogía formada por Ensayo sobre la ceguera. Hijo de campesinos pobres. En 1982 publicó Memorial del convento. Círculos que se alargaban y perdían en la superficie tranquila. poeta. mientras el bulto blanco y desnudo de la muchacha se recogía hacia la penumbra de las ramas. Todos los nombres y Ensayo sobre la lucidez. el Premio obel de Literatura. En sus últimos años de vida.UU. Ha sido merecedor de numerosos doctorados honoris causa por las Universidades de Turín. Aceite de Perro Ambrose Bierce (EE. Nací de padres honestos en uno de los más humildes caminos de la vida: mi padre era fabricante de aceite de perro y mi madre poseía un pequeño estudio. En 1947 publicó su primera novela Tierra de pecado.4 El muchacho miró una vez más el río. y El año de 1993. Entre 1966 y 1975 publicó los libros de poemas Probablemente alegría.

pero esa noche no me atreví a salir de la aceitería por temor al agente. al conducir indirectamente a mis queridos padres a su muerte. nos informó a mí y a mi madre que había obtenido un aceite de una calidad nunca vista por los médicos a quienes había llevado muestras. Mi padre nunca distinguiría sus huesos de los de un cachorro. hecho que afligió mi joven sensibilidad y en una ocasión estuvo a punto de hacer de mí un pirata.5 infancia me inculcaron hábitos industriosos. yo había aprendido que los actos de un policía. en mí. No eran elegidos con el mandato de oposición. ¡Ah. no solamente ayudaba a mi padre a procurar perros para sus cubas. Mi padre ya se había retirado. Consideré mi obligación explicarlo. Agregó que no tenía conocimiento de cómo se había logrado ese resultado: los perros habían sido tratados en forma absolutamente usual. hasta cierto punto. que rara vez escribían una receta sin agregar lo que les gustaba designar Lata de Óleo. La ocupación de mi padre -hacer aceite de perro. Joven como era. casi deseaba en mi corazón que la pequeña herida roja de su pecho -la obra de mi querida madre. a dos de los médicos del pueblo. un poco para mi sorpresa. Una noche. aunque mi lengua se habría paralizado si hubiera previsto las consecuencias. Lamentando su antigua ignorancia sobre las ventajas de una fusión de . Al día siguiente. porque todos los agentes de ley de los alrededores se oponían al negocio de mi madre. cualquiera sea su carácter aparente. Cerré en seguida y quedé a solas con mi muerto. "no puede importar mucho que lo ponga en el caldero.era naturalmente menos impopular. que ardía con un rojo rico y profundo bajo uno de los calderos. "Después de todo". al evocar aquellos días. y las pocas muertes que pudiera causar el reemplazo de la incomparable Lata de Óleo por otra especie de aceite no tendrán mayor incidencia en una población que crece tan rápidamente". me dije. y lo eludí metiéndome en la aceitería por una puerta lateral casualmente entreabierta. Es realmente la medicina más valiosa que se conoce. La única luz del lugar venía de la hornalla. ni el asunto había sido debatido nunca políticamente: simplemente era así. como socios silenciosos.no hubiese sido mortal. y lo hice. En resumen. Me senté a esperar que el policía se fuera. aunque los dueños de perros desaparecidos lo miraban a veces con sospechas que se reflejaban. y le acaricié tiernamente el pelo corto y sedoso. A veces. arrojando rubicundos reflejos sobre las paredes. sino que con frecuencia era empleado por mi madre para eliminar los restos de su trabajo en el estudio. frotándose las manos con satisfacción. fui el autor de desgracias que afectaron profundamente mi futuro. di el primer paso en el crimen y atraje sobre mí indecibles penurias arrojando el niño al caldero. son provocados por los motivos más reprensibles. pero la mayoría de las personas es reacia a realizar sacrificios personales para los que sufren. Dentro del caldero el aceite giraba todavía en indolente ebullición y empujaba ocasionalmente a la superficie un trozo de perro. y era evidente que muchos de los perros más gordos del pueblo tenían prohibido jugar conmigo. y eran de razas ordinarias. y mientras miraba al querubín. Para cumplir este deber necesitaba a veces toda mi natural inteligencia. mi padre. Era mi costumbre arrojar los niños al río que la naturaleza había provisto sabiamente para ese fin. no puedo sino lamentar que. el cuerpo desnudo del niño en mis rodillas. qué guapo era! Ya a esa temprana edad me gustaban apasionadamente los niños. Mi padre tenía. vi a un policía que parecía vigilar atentamente mis movimientos. al pasar por la fábrica de aceite de mi padre con el cuerpo de un niño rumbo al estudio de mi madre.

A eso de la medianoche. se podría haber esperado naturalmente que me volviera ocioso y disoluto. De pronto se abrió la puerta del cuarto de mi madre. El pecho de mi padre y el arma de mi madre mostraban pruebas de contacto. Inmóvil y sin habla por el terror. él para ahorcarla con sus grandes manos desnudas. Luchaban alrededor de la habitación. No se limitó a suprimir a pedido niños inoportunos: salía a las calles y a los caminos a recoger niños más crecidos y hasta aquellos adultos que podía atraer a la aceitería. algún impulso misterioso me hizo levantar y atisbar por una ventana de la habitación del horno. Mis pobres padres salieron de la reunión desanimados. Su presidente manifestó que todo nuevo ataque contra la población sería enfrentado con espíritu hostil. ni había por qué conducir perros a su destino: mi padre los desechó por completo. como tomándose su tiempo para dejar suelta toda su energía. después de un forcejeo particularmente vigoroso. La sagrada influencia de mi querida madre siempre me protegió de las tentaciones que acechan a la juventud. Tan bruscamente impulsado al ocio. pero no fue así. Mi padre. Por un instante se miraron con furia a los ojos y luego saltaron juntos con ira indescriptible. se enfrentaron. que se realizó una asamblea pública en la que se aprobaron resoluciones que los censuraban severamente. silenciosamente. Uno de los enormes calderos burbujeaba lentamente. con un misterioso aire contenido. la mujer chillando. ella para herirlo con la aguja. que personas tan estimables llegaran por mi culpa a tan desgraciado fin! Al encontrar un doble provecho para su negocio.6 sus industrias. sintiendo . pero por fin. Por las miradas que echaba a la puerta del dormitorio de mi madre. la conversión de sus vecinos en aceite de perro llegó a convertirse en la única pasión de sus vidas. aunque conservaron un lugar destacado en el nombre del aceite. Mi madre trasladó su estudio a un ala del edificio de la fábrica y cesaron mis deberes en relación con sus negocios: ya no me necesitaban para eliminar los cuerpos de los pequeños superfluos. llenaba sus cubas con celo y diligencia. consideré prudente no ir con ellos a la aceitería esa noche y me fui a dormir al establo. mi madre se dedicó a él con renovada asiduidad. y tenía en la mano derecha la herramienta de su oficio. y los dos. Tampoco ella había sido capaz de negarse el último lucro que le permitían la poca amistosa actitud de los vecinos y mi ausencia. una aguja de hoja alargada. De cualquier manera. donde sabía que mi padre pasaba la noche. aparentemente sorprendidos. mi pobre padre. maldiciendo el hombre. deduje con sobrado acierto sus propósitos. El fuego ardía tan vivamente como si se esperara una abundante cosecha para mañana. luego. enamorado también de la calidad superior del producto. ¡Ay. Por un momento se contemplaron con hostilidad. malherido. Tan emprendedores eran ahora. mis padres tomaron de inmediato medidas para reparar el error. con el corazón destrozado y creo que no del todo cuerdos. Mi padre no estaba acostado: se había levantado en ropas de dormir y estaba haciendo un nudo en una fuerte soga. ambos peleando como demonios. En pocas palabras. También ella estaba en ropas de noche. No sé cuánto tiempo tuve la desgracia de observar ese desagradable ejemplo de infelicidad doméstica. nada pude hacer para evitar o advertir. los combatientes se separaron repentinamente. y mi padre era diácono de la iglesia. Una ambición absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y reemplazó en parte la esperanza en el Cielo que también los inspiraba.

en un tren nocturno. Esta experiencia marcará para siempre su misantropía. A los 71 años cruzó la frontera de EE. para participar de la revolución mexicana. La última noticia cierta fue una carta que escribió a un amigo íntimo. Yo estaba allí con mi familia. mis dos hermanos y mi madre. Libro de las palabras cínicas (1906) rebautizado luego como Diccionario del diablo y El clan de los parricidas. Fábulas fantásticas (1899). me trasladé a la famosa ciudad de Otumwee. reunió todas sus últimas energías ¡y saltó adentro con ella! En un instante ambos desaparecieron. con el corazón lleno de remordimiento por el acto de insensatez que provocó un desastre comercial tan terrible. hacia 1930. Aceite de Perro pertenece al volumen Aceite de perro y otros cuentos macabros. Era al volver de Saigón. Debía de tener treinta años. Convencido de que estos infortunados acontecimientos me cerraban todas las vías hacia una carrera honorable en ese pueblo. y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba.7 la mano de la muerte. escepticismo.UU. Debía de ser verano. el tren de Burdeos. Ambrose Bierce (EE. avanzó.UU. expresada en relatos breves llenos de ironía. la arrastró junto al caldero hirviente. fechada el 26 de diciembre de 1913. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas . sumando su aceite al de la comisión de ciudadanos que había traído el día anterior la invitación para la asamblea pública. y cinismo. sumándose a las filas de Pancho Villa como observador. editado por Áncora. licenciado en periodismo y editorialista estadounidense nacido en 1842. tomó a mi querida madre en los brazos desdeñando su resistencia.) Breve reseña sobre su obra Escritor. Realizó sus estudios en la Escuela Militar de Kentucky y en 1861. después del amante chino. El tren a Burdeos Marguerite Duras (Francia) Una vez tuve dieciséis años. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. Los títulos más importantes de su bibliografía son Cuentos de soldados y civiles (1892). participando de múltiples batallas durante la Guerra Civil Estadounidense. donde se han escrito estas memorias. Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos.

Me estiré sobre la banqueta. las caminatas por los bosques. ya no me acuerdo. No tenía sueño. exacta y brutalmente de una sola mirada. no se decía nada de estas cosas. su asiento estaba vacío. la noche. de conversación habitual en un tren. amenazas y chillidos. la diferencia con Francia. nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. En aquella época. no pudimos hablarnos más. La mano se retiró. Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos. luego empezaron a ser cada vez más retardados. Él estaba junto a la puerta. sobre todo en tales circunstancias. y yo le contaba cómo se vivía en las colonias. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente. en los trenes. Bajó durante la noche. que tenía miedo. al llegar a París. Si me hubieran oído contar las historias de la familia. Se detiene a saltos. Él los cogió.8 sandalias. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. Vi que miraba a la gente del vagón. y el bachillerato que iba a pasar aquel año. Se los di. Oí que abrían la puerta. En un movimiento muy lento. salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia. Marguerite Duras (Francia) . Era salvaje. las lluvias. Abrí los ojos apenas. fulminados. Las paradas que despiertan. sienta la cabeza. La guardé en la mía. En París. Está sobre el sexo. apagan la calefacción y de madrugada hace frío". el vientre. tampoco. cosas así. las caderas. que la vigilaba. resultó soportable. el calor. de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. tan difícil de soportar como si hubiera gritado. Su mano llegó sobre mí. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Entre él y yo había un asiento vacío. El ruido del tren volvió. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas. había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. Y luego. No pudimos. Alrededor del tren. De repente. doblé las piernas y cerré los ojos. cuando abrí los ojos. y de ese modo empezó todo en el mismo momento. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. el abandono al goce. dispuesta a morder. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. tenía miedo. mirarnos más. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. Hablar así bajo. las verandas. contenidos hasta el final. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos. Razona. con el hombre a solas. y la dejé hacer. avancé mi cuerpo hacia él. ardiente de nuevo. Luego la solté. Y luego se va. apagó la luz. se pone amable para decir adiós a la niña. Me quedé dormida. de nuevo. Él dijo: "Por la noche. Volvió. Hubo un largo momento en que no ocurrió nada. me habrían prohibido hacerlo con gritos. debí caer dormida. nos quedamos sin fuerzas. temblorosa. Al principio eran lentos. Puse mis pies contra él. Alrededor de la mano. se quedó lejos de mí durante un largo rato. estaba todavía caliente. salvo el ruido del tren. Luego. en una especie de humor. cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. de golpe. el ruido del tren.

No estaba mal. Se despidió con la mano. partido en dos. mocasines italianos comprados en el centro. Es decir. así es la vida. prefiero ir andando. Escribió el guión de la célebre película Hiroshima. sobre todo la Gran Estructura. ¿Lo había tenido? Claro que lo había tenido. una chaqueta elegante. Se reflejó en el cristal de la puerta cerrada. se había pasado la vida haciéndolo. LOS MUERTOS A LA MESA Antonio Tabucchi (Italia) Para la Ze. Murió en 1996. Su obra más celebrada será El amante. El tranvía arrancó. porque eso le hacía sentirse aún como en casa. Pero bueno. una mitad aquí y otra allí. . siempre partido en dos. dice y dos años después El amor. es la vida. En 1969 apareció Destruir. el teatro y el cine. obtuvo su primer éxito con una novela de inspiración autobiográfica titulada Un dique contra el Pacífico (1950). editado por Plaza y Janés. editada en 1984 y ganadora. donde residió hasta 1932. hace un día demasiado bueno para desaprovechar la ocasión. y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales.Louis Aragón En primer lugar le diría que de la nueva casa le gustaban sobre todo las vistas a Unter den Linden. querido mío. En 1983 la Academia Francesa le entregó el Gran Premio del Teatro.9 Breve reseña sobre su obra Escritora francesa nacida en Vietnam en 1914. El semáforo estaba en rojo. aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo. Estás bien así. así me doy un sano paseo. Vete. . inició su intensa actividad en los campos del periodismo. el pelo blanco. changer de corps. entre otros. ¿Quién era esa persona que iba en tranvía al Pergamon? Se dio un cachete afectuoso. On prenait les loups pour des chiens. Canturreó: tout est affaire de décor. El tranvía se detuvo y abrió sus puertas. como si dentro hubiera una persona a la que dijera adiós. aunque una tira de goma lo dividiera en dos. sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vivido. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra y afín al movimiento existencialista. El tren a Burdeos pertenece al libro La vida material. vete. dirigida por Alain Resnais con gran éxito y dirigió ella misma varias películas como India Song y Los niños. On avait mis les morts à table. O que lo había tenido. como cuando su vida tenía sentido. no: era un apuesto hombre entrado en años. era una casa que le hacía sentirse como en casa. Durante la Segunda Guerra Mundial participó de la Resistencia Francesa por lo que fue deportada a Alemania. Una vez terminada la contienda. porque ése también era un nombre que tenía sentido. Y que le gustaba haber escogido la Karl Liebknechtsrasse. Tras varias publicaciones. la novela. La gente entró. se acercó después a los postulados del nouveau roman. mon amour (1958). Esperó a que se cerraran. que allí estaba C'était un temps déraisonnable. el aire de bienestar de una persona de posibles: las ventajas del capitalismo. si eres tú. changer de lit. del Premio Goncourt. De eso sí que entendía. On faisait des châteaux de sable.

dificultad para conciliar el sueño. dos de estas pastillas antes de acostarse. gracias. doctor? Pero el médico insistía. Claro que estaba bien. no hay nada que ver. Estás bien?. Circulen. ojos de Elsa. El taxi arrancó. he amontonado todos los libros en la estufa. Se encendió un cigarrillo. es un equívoco. decía el médico. El taxista lo miró desconcertado. es usted una persona ansiosa aunque aparentemente tranquila. hubiera querido decirle a esa buena persona. ¿pesadillas. he hecho todos los solitarios. antes o después. Si no estuviera usted jubilado le diagnosticaría una forma de estrés. el gesto no era para usted. circulen. replicó con una voz que se iba alterando. ¿necesita algo? ¿Qué si necesito algo? No. a la altura de la Humboldt . ¿sube usted o no sube? Se disculpó: mire. jovenzuelo. sobresaltos? Sí. lleva tu repugnante pizza a su destino. Miró el tranvía que giraba hacia la Friedrichstrasse y dijo adiós a los ojos de Elsa. como lo hacía Léo Ferré. Cruzó Unter den Linden. hacia las redes que nos han envuelto. ¿no? Venga. doctor. decidían que el humo era dañino. explicó el chico en un mal alemán. pero francamente no es posible. su tensión ha alcanzado el nivel de alarma. pero probablemente sea a causa de la ansiedad. doctor. un magnífico apartamento en el centro. eso es. era un magnífico día de verano. ¿pretende que siga durmiendo tranquilo? Y en cambio contestó: duermo bien cuando duermo. me estaba despidiendo de una persona. las redes rotas de los que pescaban. A ver. Canturreó el final de la estrofa con voz profunda y ligeramente dramática. nada de sal en las comidas y a dejar de fumar. buenas noches. se mira hacia atrás. se preguntó. qué cara más dura. Eso es. ¿duerme o no duerme? Doctor. este emigrante. un hijo abogado en Hamburgo y una hija casada con el dueño de una cadena de supermercados?. hacía algo de calor para su gusto. pobre Alemania. él también se ha ido. perdone. y cuando no duermo procuro dormir. y también su Elsa tiene los ojos opacos. Pues claro que dormía bien. porque ahora son todos pescados. estaba despidiéndome de una persona. pero ¿qué más se me puede pedir?. puisque c'est encore moi qui moi-même me trahis. fiel compañero de los buenos tiempos ya idos. nos han tocado a nosotros todos esos vagabundos. Ya le he dicho que se ha equivocado. declaró el médico. duerme bien. precisamente tú. para mendigar. Nada de platos salados y nada de esfuerzos. sufre de insomnio? Qué preguntas. ¿a usted qué le parece. ¿y para qué?. cómico. por lo tanto su tensión alta tiene que deberse a la ansiedad. Cuando trabajaba en la Gran Estructura había gente que por un paquete de cigarrillos americanos hubiera denunciado a sus propios padres. señor. de turcos y gitanos. pero es que la vida es larga. Menudo gilipollas ese médico vendido a los americanos. que ya se ha puesto verde.10 querido mío. si acaso hacía algo de calor. contestó secamente. una casita de vacaciones en el Wannsee. El chico de la motocicleta de Pizza Hut que esperaba a que se pusiera verde lo miró con estupor: un anciano señor elegante que canta como un pinzón en una parada de tranvía. en conclusión. había sentenciado el médico. ¿me entiende? No le entiendo. a cierta edad vuelve uno a pensar en las personas que ya no están. de vez en cuando. despertares bruscos. ¿sabe?. ¿por qué habría de dormir mal un viejo señor tranquilo. ¿hay algo que le preocupa. he vomitado todo el Kirsch posible. Debía de ser turco. soy sólo un anciano señor que canturrea las poesías de Aragón. Sólo le he preguntado si necesitaba algo. dijo con la mano invitándolo a marcharse. Esta ciudad está llena de turcos. es usted quien lo ha entendido mal. Pues no protesta encima. estoy perfectamente. nos vamos todos. un estupendo cigarrillo americano de sabor dulce. jovenzuelo. consigue descansar. para mendigar. El taxista sacudió la cabeza en señal de desaprobación. después de haber conquistado el mundo. et à quoi bon. como raramente se dan en Berlín. con una buena cuenta corriente. y con el calor la tensión tiende a subir. gracias. y ahora los americanos.

Todo estaba sucio. Cuando Renate aún vivía. . ¿Eran unos nostálgicos o votaban a los socialistas? Vaya usted a saber. sostenía la mujer. Se levantó de repente una ráfaga fresca que levantó del suelo servilletas y paquetes de cigarrillos vacíos. Él hizo como si no pasara nada. porque todas las tareas de casa debía hacerlas él. Se dijo: no. no tenía ganas de llevarlo en el bolsillo. Del tipo de la que se le vino a la cabeza: las inclemencias del tiempo y la fidelidad a mis principios. bastaba seguirlo. aunque ya no existiera el Muro. el Muro. se había pasado la mañana sin hacer nada. en cambio. Una niña se le paró delante. Tal vez lo mejor fuera coger un taxi. ahora que el trabajo de siempre había acabado y que Renate estaba muerta? Ah. de ti no sabía nada. yo de ti lo sé todo. aparentemente. claro que sí. pero no ignaro en absoluto. Carmela. y se sentó bajo las sombrillas cuadradas del quiosco que vendía salchichas. Le metió bajo los ojos un pedazo de cartón donde estaba escrito: vengo de Bosnia. Estaban indecisos sobre cómo se pronunciaba el plato. Porque el Objetivo sabía bien a donde ir. Él iba por su camino. como eran fritas había que pedir Pommes. nostalgias. Sucede a menudo en Berlín: un día de bochorno y de repente llega un viento fresco que hace que las cosas revoloteen y el humor cambie. En fila ante el quiosco.11 Universität. porque debías seguirlo. ignaro. tú eras para él un rostro anónimo como millones de otros rostros anónimos en el mundo. me voy andando. Carmela. se dijo. Llevaba una faldita que arrastraba por el suelo y los pies descalzos. No. zanganeando y leyendo el periódico. Gracias a un muro uno pertenece a algo. se sentía perdido. Había turistas por todas partes. Y tú también. Sintió un arrebato de cólera. Estaba allí. todo lo contrario. dijo en voz alta. Cuando salía de casa siempre necesitaba encontrarse un Objetivo. concreto. le dijo sonriendo. sólido. y él en cambio no. principios. había una familia de españoles. no quería ensuciar la ciudad. sabes dónde estás. el padre. era una indiecita de mirada oblicua que hablaba un pésimo alemán y que repetía continuamente yes. frases perdidas. así domino mejor la situación. el muro es como un punto cardinal. Es como si trajera recuerdos. Muy bien el español con sus bigotitos. Él. Ay. qué nostalgia del Muro. hubieras podido reconocerlo incluso en el patio de butacas de un teatro. tranquilo. Escogió un Objetivo. Al pasar a su lado se puso a silbar Los cuatro generales. Sir. Quién sabe por qué se sentía tan cansado. Entonces sí que era un gusto: tu Objetivo que te caminaba delante. está a este lado o al otro. ¿adónde podía ir. pero de qué fidelidad hablas. Vete al infierno. De tu Objetivo conocías a la perfección los rasgos somáticos por las fotografías que te habían obligado a estudiar. perdía la orientación. También la niña sonrió y se alejó. marcaba la vida. y yendo por su camino te guiaba. en caso contrario. pero ¿qué situación?. a ese otro el sur. de qué principios presumes. pues la situación que estaba acostumbrado a dominar en otros tiempos. Se dirigió a la papelera metálica y tiró un paquete de cigarrillos vacío y después el periódico de la mañana. la verdad. La mujer se dio la vuelta y lo miró casi alarmada. a la francesa. ahora se sentía cansado. ¿Fidelidad?. la madre y dos hijos adolescentes. Él representaba la brújula de tu recorrido. subrayaba una frontera. Él era un buen ciudadano. a este lado está el norte. daba la seguridad de una pertenencia. Los periódicos cansan. por lo menos sabía a dónde ir. con la bandeja en la mano. observaba el marido. Kartoffeln. ¿La situación?. no. cretino. de la mujer que venía algunas horas no se fiaba. ay. a tu mujer la cubriste de traiciones. las noticias cansan. bueno. pero cuáles. De los del Partido nunca quisiste saber nada. dedicado a lo suyo. has sido el hombre más infiel del mundo. el mundo cansa. Pero la ciudad estaba ya sucia. El mundo cansa porque está cansado. te dedicabas a lo tuyo.

según los deseos de Renate. ¿es que te has olvidado de tu oficio?. era difícil pasar el tiempo. Sir. parecía una persona normal. te los traigo. ¿contra nosotros. hace falta paciencia. en el fondo no somos tan mayores. mira. vienen de Chile. este vasto mundo que baila tan alegre. iba al supermercado. Renate. veamos cómo va el mundo. tenía todavía el rostro liso y el pelo rubio. meses de paciencia. Renate mía. ¿te apetecerían unos hermosos melocotones jugosos en este gris día de diciembre?. Bueno. pobre Renate. Renate. aquí se encuentra de todo. Doblaba por el sendero de casa y entraba bajo los árboles de la gran avenida. bajo los tilos. El escudo estelar con armas nucleares. como si les viera por dentro. sólo pequeñas compras cotidianas. viajar. eso era. Todavía no era la hora de comer. en el coche. Después se sentó en la terraza del quiosco de las salchichas. mira en lo que te has convertido. que era una palabra que se oía por todas partes. por ejemplo. De él bajaron una señora madura con la bolsa de la compra. e hizo que añadieran ketchup. Renate parecía sentada en un sillón. para saber cómo va el mundo. pero podía tomarse una buena salchicha con patatas. En primer lugar. Renate. cerezas. porque no le gustaba hacer compras grandes. ¿sabes?. una novedad absoluta. pero ahora. seguías siendo guapa. era una buena manera de pasar el tiempo. Se volvía a mirarla en el sendero del jardín mientras ella le hacía un gesto con la mano desde detrás del ventanal de la terraza. verás. La vida está desfasada. que siempre había sido su semanario. y te sigo amando. ¿Quieres un melón. en los días de Objetivos verdaderos. Qué se le va a hacer. te los traigo. más que a mi propia vida. un auténtico asco. ¿Contra quién?. mucha paciencia. Al otro lado de la calle se detuvo otro tranvía. te gustarían por ejemplo esas chocolatinas belgas rellenas de licor o prefieres praliné con avellanas? O mejor. Miró a su alrededor. de todo de verdad. Incluso los delgados le parecieron gordos. Le pareció incluso como si relucieran. hoy quisiera hacerte feliz. no seas chiquillo. de sitios así. nada llega a su hora. podríamos disfrutar aún de la vida. el destino ha sido cruel contigo. un chico y una chica que iban cogidos de la mano. gordos por dentro. y en el fondo no eres tan mayor. pero ahora ¿qué sentido tendría decírtelo?. horas y horas sentado en un café. con discreción. Compró Die Zeit en el quiosco de al lado. con atención. ¿Lo prefiere normal o con curry?. de verdad. cuánto te he amado. ¿o prefieres peras. Renate. pensaba. detrás de un periódico. Miró a su alrededor. preguntó el hombrecillo del delantal blanco. La gente le pareció fea. ¿o es que ya no te acuerdas?. amarillo y muy dulce. ¿Qué te apetece esta mañana. Vete al infierno. no tanto. Gorda. horrenda negrita estúpida: yes. que estamos todos . Y se dirigía hacia el supermercado. Cada día. iré a la sección de fruta y verdura. realmente posmoderno. sonrió. seguía siendo guapa. El borde de la terraza tapaba las ruedas de la silla. Se lo dejó prácticamente entero en la bandejita de papel. a pesar de la edad. Renate. desde que Renate ya no estaba. siempre leyendo el mismo periódico. quisiera que sonrieras. como si se hubieran rociado de aceite solar. días de paciencia. eso pretendía el Americano. no puedes ni imaginarte cuánto. albaricoques?. un señor anciano vestido de azul. Le parecieron Objetivos ridículos.12 incluso cuando la mandaba al infierno. no tiene nada que ver con las tiendas de nuestros tiempos. no puedes imaginarte lo que hay en ese supermercado. eso es. Por qué no esperar un buen Objetivo leyendo el periódico. Optó por el curry. ¿contra quién?. días enteros. tengo que encargarme de ti. untuosos. Aunque debería decirte una cosa. de esos que tan bien van con el oporto y con el jamón italiano? Te lo traigo también. qué lástima todo. cuidarte como si fueras una niña. Abrió Die Zeit. y en cambio. Eran untuosos. dispuesto a pasarse allí una buena mañana. quién sabe por qué estaban tan de moda. o de la Argentina. Renate le sonreía cansinamente. qué sé yo.

13 muertos? Había una fotografía del Americano encima de un podio. París había sido la misión más bonita de su vida. tenía que hacer una visita. Pero no estaba perdiendo el tiempo. ese Brassens sí que era un tipo curioso. un precioso domingo de finales de junio. sustancialmente insomne. siempre es necesario ser previsor. él se había hecho con un precioso chalet independiente en la Karl Liebknechtsrasse. esa noche. con una carpeta debajo del brazo. Había una fila ante la taquilla de la Staatsoper. ¿cómo?. no se puede ser más amable. si estás aquí en una misión con la apariencia de un profesor universitario. era la vieja regla. eso era asunto suyo. El hombre pasó por delante de él sin hacerle caso. como decía la cancioncita francesa. que era un nombre que tenía sentido. Ahí estaba. se lo había prometido la noche anterior. Qué listillo. Une jolie fleur déguisée en vache. Cruzó la calle. Recordó la canción que tanto le gustaba. era realmente un infeliz. odiaba la burguesía. despedidos de un día para otro. Apenas pasaba algún coche de vez en cuando. Como lo había sido él. une jolie vache déguisée en fleur. en aquellos tiempos se estudiaba de verdad. Tiró la colilla al canal y se metió las manos en los bolsillos. lo vio salir con una bolsa de plástico transparente repleta de catálogos que debían de pesar una tonelada. y esos cinco debían ser perfectos. junto a una bandera. Fingió estar inmerso en la lectura del periódico. Mientras esperaba. como si él no lo hubiera comprendido. además. Un infeliz. Y en efecto entró en él. así era como lo había aprendido. de cien se seleccionaba a cinco. Era domingo. calvo. casi sí. Era demasiado banal. había acumulado unos buenos ahorrillos. ése era el Objetivo ideal. Era una película de espionaje ambientado en el Berlín de los años sesenta. iba en su misma dirección. y cuando todo se había ido al garete. El hombre se encaminó hacia Scheuneviertel. La Schausseestrasse le pareció desolada. Tenía varias cosas que decirle a ese tipo. Siempre era mejor estar en la otra acera. dos después de comer y dos después de cenar. Pero el Objetivo se merecía un cigarrillo. Su francés seguía siendo perfecto. como si estuviera zanganeando. Se encendió un cigarrillo. una noche algo agitada. El médico ya no le toleraba más que cuatro cigarrillos al día. era una casa que le hacía sentirse como en casa. y en dólares. Le entraron ganas de marcharse a donde había decidido ir y de no perder más tiempo con ese estúpido profesorucho con el que se estaba entreteniendo. El hombre parecía dirigirse hacia el Pergamon. porque eso le hacía sentirse como en casa. A diferencia de muchos otros colegas suyos. a la página de espectáculos. demasiado previsible. Los berlineses estaban en el . pero había conseguido acumular unos buenos ahorrillos. Pero ¿lo había tenido? Claro que lo había tenido. Debía de tener un cerebro no mayor que un dedal. ¿o es que pensabas tal vez que uno con mi experiencia se dejaría engañar por un truquillo de tres al cuarto así? Se sentó en el pedestal de una estatua y lo esperó con calma. Dejó que recorriera un centenar de metros y después se levantó. a dos pasos de la Unter den Linden. neutro como esas voces que resuenan en los altavoces de los aeropuertos. Había una película americana que estaba suscitando el entusiasmo del público. jamás descuidar las viejas reglas. elegante. incluso de los de su nivel. así. Un señor estaba bajando por las escalinatas de la Biblioteca. Sonrió para sí mismo: disculpa. debía de haber un concierto importante. mi querido infeliz. había sido previsor. Qué Objetivo más simpático. Lo primero que le diría es que se las había apañado bien. como cuando su vida tenía sentido. Eso sí que le gustaba: fingir que perdía el tiempo. sin acentos. Es decir. y él lo había sido. lo lógico es que entres en el Pergamon. la de mayor éxito de taquilla. En efecto. sin inflexiones. él no. Sintió una fuerte conmoción. echó una ojeada al periódico. nada de tonterías. en la escuela especial. ¿Y si fuera? ¿Por qué no?. él se las había apañado a la perfección. que habían acabado de taxistas. y en Suiza. casi. Años lejanos.

Las conocía casi todas. los austriacos son más finos. Estudió la carta. por la mañana se había tomado un capuchino a la italiana. una cabrona más vieja que Helene que después había revelado todo en un libro publicado en Francia que se llamaba. ya iba al Café de Paris casi todas las noches. cabezota?.14 Wannsee. Aguzó los oídos. en sus años parisienses. y mentalmente hizo un brindis a la memoria de Helene. guapa. el médico no estaría de acuerdo. Había una de patatas que le gustaba incluso más que la alemana. Es que la Wiener Schnitzel hecha a la austriaca puede ser algo sublime y además con ese pastel de patatas crujientes que hacen ellos. así que más vale comer ostras. áspero. era un auténtico putañero. que sea una Wiener Schnitzel. pero al menos en la comida lo había conseguido. pero en realidad era una filosofía de vida: el cotilleo. Vaya: la señora no había sabido imponerse sobre las amantes. donde una pareja de turistas extranjeros estaban bebiendo una cerveza. Ella. con algunas frases en una lengua desconocida. si lo pensaba tenía hambre. metálicas. Pasó por delante de ellos con un pretexto y dijo: buenos días. un moralista sin moral. ¿Español? Le pareció español. ¿Me has entendido. claro. mi querida primadonna. contestó el hombre. con unas mesitas bajo los árboles. Putañero. Pero ¿qué año era? Ya no se acordaba. era el sótano. Se puso a reflexionar. habían pasado muchas veces ante sus ojos en los dossieres de su oficina. El hombre tendría unos cincuenta años. como ostras todas las noches. un descafeinado. pero tal vez no fuera buena idea la sopa de patatas. y el restaurante respetaba sus gustos. Había que bajar al sótano. tomándose un aperitivo mientras esperaban una buena comidita. y mira que había seguido él todo el asunto. Sección sopas. redondas. las paredes estaban llenas de fotografías. Constató que tenía hambre. Para acabar. Le gustaba el patio. más joven que él. venga. Hablaban en italiano. ah. que durante su vida había engullido más malos tragos que bocanadas de aire. Por lo demás nunca había sido un admirador de la cocina alemana. grandes ojos oscuros. los adornos graciosos. Se había comido un plato de ostras en el Café de Paris. ahora se acordaba. ¿Italianos?. tú te comportaste como un franciscano durante toda la vida. a menudo el cabezota recibía allí a una actriz fracasada. dijo. morena. yo en cambio me divierto en restaurantes chic. demasiada grasa. un poco portugués soy yo también. ya no se acordaba cómo se llamaba. Quizá en sus orígenes fuera realmente un sótano. hacía calor ¿Cabrito? ¿Y por qué no cabrito?. bienvenidos a Berlín. dijo para sí. Durante toda su vida había impuesto la cocina austriaca. se llamaba Ce qui convient y aparentemente hablaba de teatro. tumbados bajo ese sol tempranero en los balnearios Martin Wagner. los austriacos son insuperables cocinando cabrito. La mujer le sonrió: portuguesa. como él lo había sido. sí. Cuando salió de nuevo al patio le asaltó la tentación de visitar la casa. quizá porque la noche precedente había exagerado un poco. Decidió comer en el interior. dijo en italiano. felicitaciones. ahora era una . se parecía a él. El restaurante era bastante oscuro. para evitar las extrasístoles nocturnas. Bebió vino blanco austriaco. Por tu piel dura. Se decidió por un simple Wiener Schnitzel. De entradas mejor nada. y él cogió al vuelo la cita. Pero mira que listo mi intelectualillo. pero estaban demasiado distantes. con entradas y una calvicie en la coronilla. Era sobrio. y ¿sabes por qué? Porque no somos eternos. con gafitas de intelectual como su querido cabezota. Pero sí. y todo ante los ojos de Helene.. Y alguna hasta había ordenado que la sacaran sus ayudantes. El cabezota había colocado en el sótano un sofá y un abat-jour.. se ve que lo has leído. cuando no variaba con otros restaurantes chic. querido mío. Muy pesado. contestó. aunque con cierto aire de cabaret. El hombre abrió los brazos con aire divertido: cambiábamos de país más que de zapatos. Gracias. murmuró. con un rostro decidido y franco. Sí. aunque los vinos aromatizados no le gustaban. preguntó él. Se entretuvo en mirarlas. Las mesas eran de madera sin desbastar. del tipo María Carrer y esas cosas tardo-expresionistas.

Era una ficha completa. La mariposilla sacudió las alas. me llamo Karl. de alguien que había sido espiado cada día. es urgente. pero eran órdenes. dijo. Lo siento. limpio. lloré. Vaciló y después dijo solamente: tú no me conoces. Tomó aliento. La mariposa emprendió un breve vuelo para posarse otra vez en el mismo sitio. Salió a la calle y recorrió unos cuantos metros. lo siento de verdad. he venido a verte. carta por carta. y menudos nombres: filósofos. y un pelo híspido como un cepillo. Y todos en la misma posición: horizontal. Cementerio pequeño pero racé. Se le vino a la cabeza uno que un actor judío. cajón por cajón. Le hacía falta un cigarrillo. De joven había admirado mucho sus poemas. una mariposa de la col vagabunda que vagaba por el cementerio. pero no te han puesto el epitafio que habías dictado en vida: aquí yace B. Hizo una pausa y se encendió un cigarrillo. La mariposa se alzó en vuelo. tus ideas. Al pequeño cementerio que daba a la calle. pero no se movió. como todos. La mariposa desapareció por detrás de los árboles y él bajó la voz.. Estaba desierto. siempre fuiste un cabezota. necesito decirte una cosa. escritores: happy few. Se dio cuenta de que estaba sudando. yo lloré. ¿Qué hacen las personas importantes en un cementerio? Duermen. las levantó en perpendicular como si estuviera a punto de levantar el vuelo. total los que te sobreviven no te obedecen. Había pasado revista habitación por habitación. tus viajes. hasta tus noches y todos tus pequeños secretos. Lo siento por ti. hacía muchos años. La eternidad es horizontal. descansaban todos a la sombra. recitaba todas la noches en un teatrillo del Marais. aquel agosto de 1956. Se veía a Renate y al jefe del Departamento de Asuntos Internos desnudos bajo el sol. dijo a toda prisa como si estuviera hablándole a la mariposa. pensó. Abrió de nuevo los ojos y vio que la mariposa se había posado sobre la punta de la nariz del busto de bronce que se erguía delante de la lápida. ¿sabes?. no sabía nada. cuando abrieron los archivos. y no tuvo valor para repetirlo ni siquiera mentalmente. De mí. Cuando llegó delante de la tumba dijo: hola. objetivo. no es que haya llorado mucho en mi vida. La verdad es que tenías una buena nariz. dio dos vueltas alrededor de la cabeza de la estatua y se alejó. mira que es mi auténtico nombre. médicos. dijo despacio. La recordaba en una noche de 1954 mientras aquel cretino estaba entre las bambalinas del Berliner Ensemble y miraba el carro de su madre coraje. pero no te lo han puesto. al igual que los que no fueron importantes. pues entonces escucha. De repente ya no tenía ganas de hablarle de la casa y de lo bien que le iban las cosas en su vejez. detallada. dijo. Pero no tenía deseos que expresar. Deambulando sin rumbo vio la lápida de Anne Seghers. Él se inmovilizó y cerró los ojos como si expresara un deseo. la verdad. se accedía por un callejón lateral. Era una mariposilla común de alas blancas. Que Renate me traicionó durante toda la vida no lo descubrí hasta hace dos años. Cretino. te apreciaba. Aunque. Necesito decirte una cosa. Karl lloró poco cuando estaba a tiempo. eras un cabezota. cuando te estallaron las coronarias. tus amigos. Qué divertido. malvado. Debajo estaba . limpiado de la vida. Creía que lo sabía todo. no hay que hacer nunca epitafios anticipados. Quién sabe por qué se me ocurrió que yo también podía estar fichado. duermen ellos también. yo era tu amigo. con fotografías tomadas con teleobjetivo. Había muchos árboles. En ese momento llegó una mariposa. tal vez la hubieran restaurado. es mi nombre de bautismo. La conocía como nadie: la había violado. Era un poema terrible y desgarrador. día por día. adaptado a los turistas inteligentes. protegido por una reja. Yo lo sé todo de ti. Hacían nudismo. ¿te sorprende que te apreciara?. La voz "Familiares" era un dossier entero. y en cambio por ti lloré. a orillas de un río. me diste un montón de problemas. en cambio. quién sabe. todo: tus mujeres. pintado. B. dijo. incluso los más minúsculos: todo. Lo siento.15 casa-museo. lo sé todo de tu vida. y de mí no sabía nada.

sabe que me gustan los espaguetis con langostinos. dijo otra vez. está Salvatore que me atiende muy bien. Entre sus obras destacan La mujer de Porto Pim (1983). cada noche yo me decía: mañana se lo digo. no tuve valor. La cabeza perdida de Damasteno Monteiro (1997) y La gastritis de Platón (1999). es una casa preciosa con todas las comodidades modernas. En 2009 fue finalista del Premio Príncipe de Asturias de Literatura en el año 2009. tal vez cogiera un taxi. editado por Anagrama Jardín de infancia . __. En 2004 recibió en España el Premio Francisco Cerecedo de periodismo. Junto a su esposa. Por la noche voy a cenar a restaurantes chic._. Pequeños equívocos sin importancia (1985). en 1969 en una playa del Mar Negro. no puedes imaginarte cuánto. Vaciló un instante y se volvió. Se sentía cansado. Yo entonces estaba en París. que lo había descubierto todo. y en efecto. por ejemplo. No hay otro restaurante en todo Berlín donde se coman langostinos así. Renate tuvo un ictus. la verdad. hubiera querido decírselo a Renate. cuando él murió. al otro lado del sendero. Es profesor de Lengua y Literatura Portuguesas en la Universidad de Siena. todo lo que fue necesario. sus últimos años se los pasó en una silla de ruedas y tampoco la parálisis facial desapareció. Tiene un doctorado honoris causa por la Universidad de Liège. dijo para sus adentros. Le saltaron las coronarias como a ti. la verdad es concreta. Estaba empapado en sudor. Hasta 1982. Sostiene Pereira (1994) que obtuvo los premios Campiello. esta noche pienso ir al Sale e Tabacchi. tenía veinte años más que Renate. Scanno y Jean Monnet. Cerró la verja con delicadeza. dijo. Berlín ha cambiado mucho. estudiando no sólo su idioma sino también su cultura y la realidad de su país. Sabes.___ Antonio Tabucchi (Italia) Breve reseña sobre su obra Escritor italiano nacido en Pisa en 1943. la atendieron muy bien. es un restaurante italiano. evitando hacer ruido. Se secó la frente con un pañuelo y retrocedió. hacia el parque. Hizo un gesto de saludo con la mano. ha traducido casi todas las obras de Fernando Pessoa al italiano. Miró el reloj. Dijo: de mi nueva casa me gustan sobre todo las vistas a Unter den Linden. Después había muchas otras: en 1962 mientras salen de un hotel de Budapest._. en 1974 en Sofía. había esperanzas de que se recuperara. era viejo. Actualmente vive en Portugal. incluso con fisioterapia. pero en cambio no se recuperó. Quizá fuera hora de irse. Se sentó en el banco de madera. 1952. Réquiem (1993). Empezó a recorrer el sendero hasta la verja de entrada. pero ¿cómo puedes decirle que has descubierto todo a una persona que tiene la cara torcida y las piernas contraídas?. hubiera querido decirle que lo sabía todo. María José de Lancastre. octurno hindú (1984) merecedora del premio Médicis Étranger. Los muertos a la mesa pertenece al libro El tiempo envejece de prisa. Los volátiles del beato angélico (1987). pero la vida tiene esas cosas.16 escrito: Praga. no tuve valor.

. mujer. -Pero. -¿Y por qué. papá? -Eres aún muy pequeña. eres pequeña... Y dijo. ya lo comprenderás. porque es tu amiga. -No. ocupada en bordar un mantel. ¿por qué.. -¿Porque su papá lleva gafas? .. en el recreo. sonriendo también: -Sí. a la hora de comer. papá? -Porque tú eres de una religión y ella de otra. -¿Y Nadia? -Porque su papá es cristiano y su mamá también....... mamá es musulmana. es una niña buena y juiciosa.. pero sólo en la clase de religión. -¿Y por qué. -¿Qué? -Yo y mi amiga Nadia siempre estamos juntas... -¿Y por qué soy musulmana? Debía ser comprensivo y delicado: no faltar a los preceptos de la pedagogía moderna a la primera dificultad. -En clase... -Pero en la hora de religión yo voy a una clase y ella a otra... Contestó: -Porque papá es musulmán. -Claro... ¡soy mayor! -No.. cariñito... Miró a la madre y vio que sonreía. papá? -Porque tú eres musulmana y ella cristiana.17 Naguib Mahfuz (Egipto) -Papá. -Estupendo..

-¿Y por qué yo lo adoro en una habitación y ella en otra? -Porque ella lo adora de una manera y tú de otra. Hay que ser lo mismo que papá y que mamá. -Sobre gustos no hay nada escrito. Había metido la pata a pesar de las precauciones. Se lanzó sin piedad al cuello de una botella.. -¡Pero yo quiero saber cuál es mejor! -Es que las dos lo son.. Es porque su abuelo también era cristiano y. -¿Y por qué no me hago cristiana para estar siempre con Nadia? -No.. Siguió con la cadena de antepasados hasta aburrirse.. Por eso tienes que seguir siendo musulmana. -¿Nadia tiene mal gusto? Dios confunda a ti y a Nadia. -¿Y cuál es la diferencia... Las gafas no tienen nada que ver. A ella le gusta más una y tú prefieres la otra. Tú eres musulmana y ella tiene otro gusto. papá? . es mejor que no. -¿Y por qué? Francamente: la pedagogía moderna es tiránica. Lo único imprescindible es seguir siendo como papá y mamá.. -¿Por qué no esperas a ser mayor? -No ¡Ahora! -Bien..18 -No. Trató de cambiar el tema pero la niña preguntó: -¿Cuál es mejor? Dudó un momento antes de contestar: -Las dos.. -¿Puedo decirle que ella tiene mal gusto y yo no? Salió al paso: -Las dos son buenas: tanto el Islam como el Cristianismo adoran a Dios.. Digamos que por gusto. cariñito.

-¿Y quién es Dios. Luego: -Es el Creador del mundo. -¿Ni en la televisión? -No. -Quiero verlo. extremando las precauciones: -¿Qué les ha dicho Abla? -Lee la azora y nos enseña a rezar. -¿Y no lo ha visto nadie? -Nadie. papá? Se quedó pensando con sonrisa torcida. pero yo no sé.. ¿Quién es Dios. . Por el momento confórmate con saber que Islam y Cristianismo adoran a Dios.. papá? -Quiere decir que lo ha hecho todo. papá? -Con su Sumo poder... -¿Cómo. -No se puede. papá? Se detuvo. -¿Y antes del mundo? -Arriba. -¿De todo? -De todo. -¿En el cielo? -Sí. -¿Y dónde vive? -En todo el mundo.19 -Ya lo estudiarás el año que viene o el otro. -¿Qué quiere decir Creador. reflexionó un segundo y preguntó.

-¿Y cómo dices que es? -Muy grande. Se distrajo un momento. papá? -Porque Dios lo creó así. -No es eso. papá? Contestó disimulando una sonrisa: -Es incomparable. como nuestro señor Mahoma. -¿Y por qué vive arriba? -Porque en la tierra no cabe. pero lo ve todo. -¿Tenía los ojos muy grandes? -Sí..20 -¿Y por qué sabes que está arriba? -Porque sí. -¿Y cómo.. -¿Y por qué. papá? Contestó tratando de no perder la paciencia: -Porque puede hacer lo que quiere.. muy fuerte. . todo lo puede. papá? -Por una gracia especial. -¿Los profetas? -Sí. -¿Como tú. -¿Quién adivinó que estaba arriba? -Los profetas. pero volvió: -Pues Nadia me ha dicho que vivió en la tierra. es que lo ve todo como si viviese en todas partes. -¿Y por qué..

Él dijo: -Nos morimos cuando Dios lo dispone. el abuelo murió. -¿Y por qué Dios quiere una cosa que no es bonita? -Todo lo que Dios quiere para nosotros es bueno. -¿Y por qué dispone Dios que nos muramos? -Porque es libre de hacer lo que quiere. -¿El abuelo también está vivo? -No. -Pues Nadia me ha dicho que lo mataron. . -¿Cómo? -Se puso enfermo y se murió. -¿Por qué se murió entonces el abuelo? -Porque cuando se puso enfermo era ya mayor. se murió. -¡Pues tú eres mayor. no ha muerto. está vivo. -No. -Pero tú acabas de decir que no lo es. -Qué va.21 -Y también me ha dicho que la gente lo mató. Luego pasó la vista de uno a otro azorada. -¿Lo han matado? -No. has estado enfermo y no te has muerto! La madre lo miró regañona. creyeron que lo habían matado pero estaba vivo. -¿Es bonito morirse? -Qué va.. mi vida. -Entonces ¿mi hermana va a morirse? Frunció las cejas y contestó advirtiendo un movimiento de reproche del lado de la madre: -Ni mucho menos. ella se curará si Dios quiere. cariñito..

. -¿Y por qué no. -¿Y por qué. -¿Y eso es bonito? -Claro. -¿Con Dios? -Sí. -Entonces. papá? -Porque Él nos ha puesto aquí y Él nos lleva. papá? -Para que hagamos cosas buenas aquí antes de irnos. plantar un jardín.. querida. -¿Cuáles? -Construir una casa. -¿Y por qué no nos quedamos siempre? -Porque si nos quedásemos no habría sitio para todos en la tierra. ¡vámonos! -Pero aún no hemos hecho cosas buenas. -¿Y lo veremos? -Sí. por otras mucho mejores. . -¿El abuelo las había hecho? -Sí. -¿Y dejamos las cosas buenas? -Sí.22 -Me he equivocado. -¿Y por qué mamá se ha enfadado cuando he dicho que por qué no te habías muerto? -Porque todavía no es la voluntad de Dios que yo muera. -¿Dónde están? -Arriba.

Pero la incansable criatura gritó: -¡Yo quiero estar siempre con Nadia! La miró inquisitivo y ella declaró: -¡En la clase de religión también! Se rió estrepitosamente. -¿Aunque no haga cosas buenas? -Todos tenemos que morir.... antes de irse. -Es que él ha nacido anormal. trad. -Pues Lulú el vecino me pega y nunca hace cosas buenas.. Habló la mujer: -Llegará el día en que la niña crezca y puedas razonarle las verdades... -¿Y cuándo va a morirse? -Cuando Dios quiera.23 -¿Y qué había hecho el primo Totó? Por un momento se puso sombrío. El padre se sintió materialmente aliviado. luego contestó: -Él también había construido una casa. Se volvió para comprobar si aquellas palabras eran sinceras o irónicas y la encontró enfrascada en el bordado. aunque pequeña. aguib Mahfuz (Egipto) Breve reseña sobre su obra . No sabía si lo había hecho bien o si se había equivocado. la madre también rió. Aquel torrente de preguntas había removido interrogaciones sedimentadas en lo más hondo de sí. Marcelino Villegas y María J. © Naguib Mahfuz (Egipto). Suspiró y se quedó callada. Echó a la madre furtivamente una mirada desvalida. él dijo bostezando: -Nunca imaginé que fuera posible discutir estas cuestiones a semejante nivel. Los que hacen cosas buenas se van con Dios y los que hacen cosas malas se van al infierno. Viguera.

. En 1988 se convirtió en el primer escritor árabe en recibir el Premio obel de Literatura. Licenciado en Filosofía por la Universidad Rey Faruk I (hoy Universidad de El Cairo). una razón de vivir. El ladrón y los perros (1961) y Miramar (1967). . Luego vendrán Chicos de Gebelawi (1959). vuelve cuanto antes a su hogar. a vigilantes. contaba y devolvía. sellaba. a él mismo. Caprichos del destino (1939) o Lucha de Tebas (1943). hace diez años que comete cada noche. entregaba. cortés. sin escribir una palabra a la ligera. Todas las noches introduce en su valija un fajo de cartas escogidas al azar. al mundo entero. las abre con ansiedad y cada noche. Porque el empleado. en efecto. desde las nueve hasta el amanecer. nacido en El Cairo en 1911. firmaba. su trabajo. Con sus primeros escritos. las responde. que el empleado juzgaba una tarea muy fastidiosa. antes de irse.24 Novelista y periodista egipcio. canjeaba. estampillaba. Murió en 2006 en un hospital de su ciudad natal. sin el menor nerviosismo y siempre afable. sonriendo sin pausa a vecinos. fue militante del partido nacionalista antibritánico y se desempeñó como funcionario de la administración de su país y presidente del Instituto acional de Cine. Palacio del deseo (1957) y La azucarera (1957).. editado por Martínez Roca. Con Jan al-Jalilí (1946) y El callejón de los milagros (1947). A su día de trabajo. Recibía. pero soportaba gracias a una pequeña obsesión estrictamente personal. Se las lleva. arroja las cartas sobre la mesa. una por una. Jardín de infancia pertenece a La taberna del gato negro. lo que se llama un delito cotidiano: un gesto que se ha vuelto obligatorio. Ante todo. Todo lo hacía con una calma perfecta. anotaba. dio un salto hacia el realismo y luego viró haca la novela psicológica con El espejismo (1948) y Principio y fin (1949). abordó la novela histórica. En esa época escribió su afamada trilogía compuesta por Entre dos palacios (1956). a clientes. El empleado de correo Jacques Sternberg (Bélgica) En los diez años que había vivido enjaulado detrás de la ventanilla. a todas las cosas. el empleado no había recibido una sola queja. al fondo de la vasta oficina de correo. sin olvidarse de una sola. que le valió el Premio acional de las Letras Egipcias (1957).

El matrimonio es cosa de toda una vida. incluido el domingo. un tanto cohibido: . la pasión. y el ensayo Une succursale du fantastique nommée science-fiction. Sophie. El 11 de octubre de 2006. El templo Gao Xingjian (China) Nadábamos en una felicidad perfecta. el cariño y la dulzura del viaje de bodas que había seguido a nuestro casamiento. titulada Profession. trabajó como embalador. aunque sólo tuvimos un par de semanas de vacaciones: diez días concedidos por la ocasión y una semana de vacaciones normales. En 2001 publicó su autobiografía. Durante la segunda guerra mundial. pero mi jefe las convirtió en una. Al año siguiente editó el que sería su último libro: 300 contes pour solde de tout compte. ¿cómo hubiera sido posible no pedir unos días de más? Pero mi jefe. la mer et la nuit (1975). El empleado de correo pertenece al libro Cuentos Glaciales. publicista y detective. nada es más importante para nosotros. Su obra recibe influencias de autores como Kafka. Entre deux mondes incertains.25 Jacques Sternberg (Bélgica) Breve reseña sobre su obra Escritor belga de origen judío nacido en Amberes en 1923. las novelas Le délit (1954). titulada Le petit silence illustré y del famoso Grupo Pánico integrado por Jodorowsky. el deseo. tan avaro. mortel. vendedor. Luego me dijo. La sortie est au fond de l'espace. a los 83 años. regateaba hasta el último centavo cada vez que alguien pedía vacaciones. L'employé con la que ganó el Prix de l'Humour Noir 1961. Entre sus libros publicados se cuenta un relato de su cautiverio. Arrabal y Topor. pero también de los Hermanos Marx. editado por Tusquets. falleció por un cáncer de pulmón. los libros de cuentos Angles morts. dactilógrafo. Fue fundador de la primera revista underground de Francia. Cioran o Bierce. era angustioso. La boîte à guenilles. donde fue muerto su padre. Al principio habían anotado dos semanas de vacaciones en la autorización. estuvo detenido en un campo de concentración junto a toda su familia. Habiendo logrado escapar. y finalizada la guerra.

me miraba con dulzura. No. El tren se había detenido en la estación. A lo lejos. El muro que rodeaba el patio se había derrumbado. al punto de no poderme comprar un paquete de cigarrillos y verme obligado a hurgar en los bolsillos o a voltear las gavetas para desenterrar algunas monedas. Esta capital parecía emanar calma y serenidad. Pero mejor ni hablar de eso. es un templo derruido del que nadie se ocupa. La gente de por allí lo conocía simplemente como el Gran Templo. los techos grises de las casas yacían en un pequeño valle. más allá de la estación. De hecho este viaje lo había preparado con Fangfang desde hacía mucho. Se veía de lejos. y un poco más lejos se veían las cadenas de exuberantes montañas. Pero no queríamos hablar más de esto. el Yuan'ensi. y aunque esta luna de miel se había reducido a la mitad. la han conocido y. Lo encontramos por casualidad. comparado con el Templo de las Ánimas Ocultas de Hangzhou. Tenían algo muy seductor. de lo que les quiero hablar es del Templo de la Perfecta Benevolencia. a nuestros ojos no había perdido en nada la dulzura de la miel. nadie sabe de su existencia. Acabó firmando con un gran trazo de la pluma. la felicidad es de hecho bastante rara. De repente me pasó una idea por la cabeza: -¿Y si vamos a dar una vuelta? Fangfang estaba sentada frente a mí. Inclinó levemente la . Tenía una familia. Durante el periodo de gran catástrofe nacional. los campesinos de los alrededores habían ido llevándose los ladrillos y las piedras que se utilizaron en la construcción para hacer sus casas o el cerco de sus pocilgas. Fue por casualidad que llegamos a esta capital de distrito. Ahora formábamos una familia. ya no podría ir al restaurante al recibir mi salario a principios de mes. Teníamos dos semanas enteras de vacaciones. de todas formas. no es de ninguna manera un lugar famoso ni muy visitado. En cuanto a la suerte de nuestra generación. Las tejas laqueadas de amarillo dorado relumbraban al sol atrayendo la mirada. En nuestra vida tan corta. gastar a mi antojo y a finales de mes encontrarme sin un clavo.26 -Espero que pueda usted regresar en el tiempo requerido. desde la calle de la capital. La gente que subía o bajaba del tren ya no se apresuraba. esta felicidad nos pertenece solamente a nosotros. Tanto Fangfang como yo habíamos conocido una época en la que tuvimos que arrostrar las tempestades y hacer frente al mundo. En pocas palabras. en ruinas. lo importante es que en el presente por fin conocíamos la felicidad. situado en una elevación cercana a una capital de distrito. Y aun entre los lugareños son raros los que conocen su nombre. Aparte de la gente del lugar. Sin embargo. habíamos soportado no pocos infortunios. pero no volvió a salir a la hora prevista. Las vacaciones habían sido otorgadas. bajo una bomba. En adelante ya no era soltero. todos ustedes son gente que ha vivido. o con el Templo de las Nubes Azules de Pekín. El nombre de este templo carece de importancia. Frente a él aún se levantaba una gran puerta de piedra. -Claro que sí -le respondí-. nuestro pequeño salario no nos permitiría entretenernos en el camino. De hecho no era más que un viejo edificio con doble alero. tal vez estaba esperando que pasara un tren rápido con un leve retraso. Tampoco hablaré de esta dulzura. Al correr del tiempo. nuestras familias y nosotros mismos habíamos sufrido bastante. realmente teníamos de qué quejarnos. de pie a la entrada del vagón. pues es un templo desierto. Decía que éramos felices. invitar amigos. donde nadie reza ni quema incienso. y lo único que quedaba era el basamento circular invadido de hierbas silvestres. el andén estaba desierto y el empleado charlaba. realmente no era un rival de peso. Nunca hubiéramos sabido que el templo tenía un nombre si no hubiéramos tratado de descifrar los caracteres borrados en una estela que servía de fondo a un estanque.

pero parecía decepcionada. melones. Teníamos la impresión de que todos nos miraban. pero muy bien puesto. nos echamos a reír: -Tomaremos el próximo tren. sandías. yo te tengo. no éramos gente de aquí. Todavía era temprano. Bajo los techos grises. ¿qué tiene de incorrecto? Así llegamos a esta pequeña capital de distrito. No había dicho nada. viajeros. y también ustedes ya se tomaron muchas molestias por nosotros. el agua sucia que aventaban junto a los puestos de legumbres. bajamos súbitamente nuestro equipaje de la rejilla y corrimos a la salida del vagón. Hacia nosotros venía un hombre con aspecto de funcionario. Sin embargo. era nuestro viaje de bodas. Una vez en el andén. Fangfang me dio el brazo. Nuestros nervios simpáticos vibraban al unísono. Pasábamos junto a ellos. perfectamente libres. los cacareos. esta pequeña y vieja capital de distrito. los callejones llenos de animación hervían de gente. distaba mucho de ser tan apacible como nos pareció desde la ventana del tren.27 cabeza. yo cogí las bolsas de viaje. -También podríamos no partir -añadió Fangfang. De hecho queríamos provocar la envidia de los empleados del andén y de los innumerables ojos detrás de las ventanillas. Hoy éramos visitantes de paso. . Y así llegamos hasta el final de la calle. ¿cómo darles las gracias? ¿Acaso con estos pocos dulces y unos cuantos vasos de alcohol en la boda? Les damos las gracias con nuestra felicidad. vendían legumbres. Hablaba con los ojos. las personas de las que hablaban sólo podían ser gente que les era cercana. Tenemos bastantes preocupaciones. Fangfang: ¡Basta! Pero ¿qué importa? Precisamente queremos que todos compartan nuestra felicidad. Se veía por sus gestos y su forma de caminar. todo esto nos era perfectamente familiar. con las alas desplegadas. mientras Fangfang se preparaba para pasar la noche aquí. tranquilamente recogida en este pequeño valle. Nos aburriríamos esperando el próximo tren. la algarabía del mercado había quedado detrás de nosotros. habíamos salido de otro mundo. En realidad. En la calle principal las carretas de mulas y los camiones formaban embotellamientos. Éramos los más felices del mundo. ya no tendríamos que pedir auxilio a Juan ni a Pedro y ya no tendríamos que pasar apuros para conseguir autorización de residencia ni de trabajo. Vi mi reloj: nos había bastado media hora para recorrer la calle desde la estación. ya los hemos importunado bastante. Ya no tendríamos que buscar relaciones para lograr cambiar de puesto en la ciudad. cierto. ya no teníamos en absoluto el mismo sentimiento que nos embargaba al penetrar en este tipo de capital en la época en que nos enviaron al campo. Todo lo que experimentábamos en relación con los habitantes de este lugar era una sensación de lujo. Apenas eran las nueve de la mañana. los transeúntes eran cada vez más raros. los chasquidos de látigo y los gritos resonaban sin cesar en medio del ruido incesante del agudo claxon de los camiones. Ya no había puestos de legumbres. manzanas recién cortadas y peras que también acababan de llegar al mercado. Sin decir ni una palabra más. Considerábamos que teníamos nuestro propio hogar. pequeño. las plumas revoloteando. las cáscaras de sandía que cubrían el suelo. la felicidad de estar recién casados nos acompañaba a dondequiera. tú me tienes. los tormentos internos y las penas de la gente ya no eran de nuestra incumbencia. En ese instante. el polvo que los camiones levantaban a su paso. las gallinas que los compradores esgrimían cabeza abajo. Fangfang se apretaba contra mí cogiéndome del brazo y yo me estrechaba contra ella. Íbamos adonde se nos antojaba. pero a nuestras espaldas no se trababa ninguna discusión. Pero el ambiente de esta pequeña ciudad. Ya sé lo que vas a decir. También teníamos un cuarto para nosotros solos. Por eso no podíamos evitar el sentimiento de superioridad propio de los habitantes de la ciudad que van al campo. Claro.

Lo único que hay. Pero ella caminaba derechamente y con decisión. en la orilla opuesta. más alto que un hombre. como si lo hubiéramos puesto en aprietos. -Me basta con estar contigo. Fangfang se lastimó un pie y yo estaba terriblemente preocupado. cómo ir de acá para allá. Hacía mucho que no caminaba así. Abracé a Fangfang y la besé dulcemente. Pero él veía los zapatos de tacón alto que Fangfang llevaba puestos. no pude dejar de volver la vista a los zapatos nuevos de tacón alto y correas finas que llevaba Fangfang. Una vez que cruzamos el río. está en la colina hacia el oeste. ese sería el centro de recepción del comité del distrito. sí puedo. Un pequeño sendero se perdía entre las hojas verdes. tarareaba una canción. y luego. Hasta las piedras resbalosas del río se me clavaban en los pies. muchas gracias. -¿Te duelen? -le pregunté a Fangfang. es un gran templo. corrimos hacia la colina. No había rastro de nadie ni delante ni detrás de nosotros. -Me gusta -respondiste en voz baja. luego me indicó la dirección con entusiasmo. -¡Perfecto! -exclamé-. Llevaba la falda arremangada. Parecía que hubiéramos regresado a la infancia. Fangfang saltaba de una piedra a otra. qué bien. Me preguntó a quién íbamos a ver. -Ha de llegar como a la rodilla. como si quisiera mostrarnos el camino. descalzos en el agua. cuando viéramos un edificio de dos pisos de ladrillo rojo. ¿dónde se encuentra el centro de recepción del distrito? Nos echó un vistazo. Luego de reflexionar un poco. el viejo templo cuyas tejas amarillas relumbraban al sol. El agua del río era cristalina. ¿Te acuerdas. Se pegó con la mano en la frente. riendo y gritando. Entonces nos llevó a la vuelta de la esquina y nos enseñó el viejo templo en la punta de la colina de enfrente. Le di la otra. Cuando ya habíamos tomado el camino polvoroso. Miré a Fangfang. Entonces caminamos hacia la orilla del río. Fangfang? Lo dijiste apretándote contra mí.28 -Perdone -le dije-. no pasa nada. regresemos al Templo de la Perfecta Benevolencia. -Ah. a veces. -No importa. -¡De verdad estás loca! -le dije. si me permiten la indicación. Fangfang no quería decepcionarme. ¿qué pasa? Bueno. Entre las tejas de color amarillo dorado crecían matas de hierbas silvestres que se distinguían perfectamente. cuando me ponga los zapatos voy a sentirme bien. Le explicamos que estábamos de paso. Me arrepentí un tanto. ella no quiere que hable de eso. que andábamos de viaje y le preguntamos qué podríamos ir a ver. Avanzábamos a tientas. Y todas las desgracias del mundo parecían escurrirse entre los dedos de los pies. Hay que escalar un poco y el camino no es bueno. -Sí. Se encontraba en una ladera de la colina. Dijo: -¡Van a tener que meterse al agua para cruzar el río! -¿Está hondo? -pregunté. Le dimos las gracias y nos echamos a andar en la dirección que nos había indicado. descalzos como niños que juegan en el agua. pero ella me tranquilizó. nos dijo: -Aquí no hay nada interesante que ver. precisamente venimos a andar en las colinas. cómo dar vuelta hacia el este por la izquierda. no nos da miedo escalar. yo mantenía su mano en la mía y. es verdad -añadió Fangfang en seguida-. Yo dije . De lado y lado crecía maíz en los campos. Cogí en una mano los zapatos de tacón alto de Fangfang y mis sandalias de cuero. ¿Eh?. Durante nuestra luna de miel hasta tener los pies doloridos era una sensación de felicidad.

pero ella dijo que si yo estaba contento. Como ustedes son nuestros mejores amigos. La puerta estaba cerrada con un candado. En la otra mano llevaba una vieja bolsa raída de lona negra y brillante. seguía avanzando hacia nosotros. Ahora el templo debía hacer las veces de granero para el equipo de producción. que ya nadie podría molestarnos. Bajo el poblado entrecejo. Fangfang se había acurrucado en mi pecho y mirábamos una nubecilla deshilacharse en el cielo azul. así como nuestras bolsas de viaje. Así que se había quedado frente al templo en ruinas. una pila de excrementos. Todo estaba en paz. Así escalamos la colina hasta la puerta de piedra situada frente al templo. y también quedaba nuestro amor. En los alrededores ni un alma. Pasando el muro del patio. una felicidad perfectamente serena. un hombre había flanqueado la puerta del templo y se dirigía hacia el sitio donde nos habíamos acostado. teníamos un poco de frío. El viento gemía entre los pinos. pero también muy dulces. los ojos habían perdido su frialdad. debemos hacer que compartan nuestra felicidad.29 que era mi culpa. escudriñando los zapatos de tacón alto que Fangfang había arrojado a la hierba. De inmediato se elevó una vibración sorda. El hombre avanzaba en medio del camino de piedra. Y era tan macizo que no podía romperse. Esto nos recordó la época en que recogíamos los excrementos. ella estaba satisfecha y que entonces quería lastimarse el pie. Fangfang se sentó a su vez. evidentemente había atravesado el . Se puso a mirarnos nuevamente. pero se oyó el ruido de un andar pesado. Como no había nadie que nos perturbara. había un jardín de hortalizas y. El viento gemía entre los viejos pinos ante el templo. corpulento. Me incorporé y volví la vista hacia ellos. Seguramente vio nuestras miradas inquisitivas y alzó ligeramente la cabeza hacia el templo. con el pelo revuelto. Sentíamos una felicidad indescriptible. una mirada glacial nos contemplaba. Efectivamente. No tenía en modo alguno el aspecto de un miembro de la comuna popular que hubiera venido a trabajar en la hortaliza. Bajo ese sol brillante teníamos la certeza de que nadie podría interferir en nuestro amor. en el campo. Hubiéramos podido seguir embriagándonos en esa calma. imposible de mover. Fangfang se puso los zapatos inmediatamente. que se había derrumbado. El viento de la montaña ahuyentaba el calor del verano y traía bocanadas de frescura. ya no voy a decir nada. las mejillas invadidas por la barba. con suelas recortadas de una llanta. Los pasos resonaban en las baldosas de piedra. Sus dedos de grandes articulaciones nudosas parecían tan duros como el metal. cuya entrada resguardaba. a la sombra de los árboles. El ruedo de los pantalones estaba mojado.. se puso a contemplar las hierbas silvestres que se mecían al viento entre las tejas laqueadas del techo relumbrantes bajo el cielo azul.. en el gran patio del templo. el rostro sombrío. Se detuvo ante el brasero y le pegó con la mano. Nos tomó por sorpresa cuando nos saludó con un: -¿Andan de viaje? Asentí con la cabeza. Está bien. El enrejado de la ventana estaba completamente podrido. nos acostamos en la hierba. Bajo el poblado entrecejo. Sólo quedaban algunos recuerdos tristes. Llevaba unos zapatos de cuero descosidos de algunas partes. Luego. como ustedes se han tomado molestias por nosotros. Seguramente era demasiado pesado. Paso a paso. Frente al gran templo aún se encontraba un brasero de metal. entrecerrando los párpados. no importa. ¿no creen? -tenía ganas de trabar conversación. Parecía un buen hombre. -Hace buen tiempo. Ahora esos tiempos difíciles se los había llevado el viento. Detrás del muro derruido. muy cerca. estaba un canal por donde corría un agua cristalina conducida en un tubo desde una estación de bombeo. Era de mediana edad.

Lo encendió y aspiró una larga bocanada. gracias. sino que le dijo al niño: -Coge tu melón y vete a jugar. -¿Es su hijo? -le pregunté. -Está bien. Fangfang me sonrió mordiendo el melón que yo había partido. cinco. que seguramente había crecido en esta capital. -No. Pero él nos arrojó el melón. Comprendiendo nuestro asombro. -Bueno. No respondió. -Come. voy a atraparlo -respondió el hombre. -No es nada. Sentimos la frescura del viento. bajando la cabeza y sacando un cigarrillo. -Yo me apresuré a rechazarlo. Abrió su bolsa y nos preguntó: -¿Comen melón? -y sacó uno de la bolsa. Luego él también se sentó en la hierba. No me respondió. coman -dijo. -La voz de un niño nos llegó de más allá de la puerta. Parecía disculparse. sino que siguió aspirando profundamente el humo de su cigarrillo antes de levantarse y alejarse. En seguida te atraparé un grillo.30 río viniendo de la capital. ven a comer melón. El niño se fue corriendo. En el techo de tejas laqueadas . -No se levante. prosiguió-: Es el hijo de mi primo. -¿De vacaciones? Yo también -averigüé acerca de ellos y partí el melón con las manos. Evidentemente el niño. Quería decirme que debíamos hacer algo bueno por alguien. -¡Quiero cinco! -dijo el niño cogiendo el melón. yo ya me voy. -No es mi hijo -dijo. Lo tomé y le hice señas de que se lo devolvería. los lavé en el río. si es que él quiere vivir conmigo. lo traje a pasear -respondió. -Con eso me basta. te lo regalan estos señores -dijo al niño que miraba el bollo de huevos y leche colocado encima de la bolsa. De inmediato se apoderó de él. En el mundo los hombres buenos siguen siendo los más numerosos. cerca del camino de piedra. El niñito se dirigió hacia nosotros brincando y retozando. -Aquí está fresco y muy bonito -dije poniéndome de pie. en las comisuras de los ojos se le formaron unas profundas arrugas. -Están limpios. imitándolo. veía por primera vez este tipo de bollo. Un niñito con una jaula de malla de alambre en la mano apareció en la cuesta de la colina. -Luego dejó caer de la mano las semillas del melón y gritó en dirección a la puerta del templo-: Ven a descansar. -Aquí hay un grillo. así que saqué de la mía un paquete de bollos y se los ofrecí: -Pruebe usted también nuestros bollos. apretando entre sus grandes manos el melón que en seguida se abrió con un crujido. El hombre se quedó viendo la figura del niño. No podía seguir rechazándolo. Absortos en nuestro festejo. De inmediato comprendimos que debían ser muchos los sentimientos que se arremolinaban en el corazón de este hombre rudo. Quisiera adoptarlo. Bajo su apariencia severa se ocultaba la ternura de un padre. traigo la bolsa llena de melones -dijo sopesando la bolsa de la que sacó otro melón. -¿Y su esposa? -preguntó Fangfang sin poder evitarlo. Cogió un pedazo de un bollo y lo puso encima de su bolsa. con la jaula en la mano. -Hoy es domingo. habíamos olvidado en qué día estábamos.

En la punta del alero una teja estaba a punto de caerse. censurado por el gobierno chino. El sendero que descendía por el valle pasaba cerca de las casas. -¡Quiero cinco! -dijiste con tono malicioso. esto es lo que yo quería decirles sobre el Templo de la Perfecta Benevolencia adonde fuimos de viaje para nuestra luna de miel. en un rellano. Estudió en escuelas de la República Popular China y se graduó en francés en el Departamento de Lenguas Extranjeras de Pekín en 1962. Gao Xingjian (China) Breve reseña sobre su obra Escritor chino de nacionalidad francesa nacido en 1940. -Tienes pasto en el pelo -le expliqué. En 1992. no vaya a ser que lastime a alguien. los brotes nuevos de hierba que habían salido con la primavera. Parecía estar muy lejos. -Esa teja se va a caer -dijo Fangfang. A lo lejos se veían las ondulaciones de una colina. -¿Crees que vaya a atraparle grillos? Te acuerdas. que me hiciste esta pregunta. -Se soltó. lugar en el que residirá hasta la actualidad. se agitaban al viento. dando la impresión de que el universo se ladeaba. se apretujaban algunas casas de adobe con las paredes encaladas hasta la mitad. -Déjame.31 de amarillo dorado. . Fuimos al terraplén donde se había detenido el hombre. -Ya no hablemos de ello. quitándole una aguja de pino enredada en sus cabellos. columpiando en el extremo del brazo la pesada bolsa de los melones. Llevando al niño de la mano. Los aleros del techo se dibujaban contra el cielo azul. Tomando a Fangfang del brazo. Bajó la cuesta. A nuestros pies. -Fangfang parecía molesta. de un verde intenso. Fangfang. más alta aún que la colina donde estábamos y más escarpada también. el hombre caminaba por la vereda que serpenteaba entre los plantíos. -Claro. Quizá llevaba años ahí. se daba la vuelta y luego regresaba hacia atrás. El hombre se fue en esa dirección. columpiando su jaula de malla de alambre en dirección al hombre. -Todavía puede tardar mucho -le dije. -¡Aquí hay un grillo! -La voz del niño nos llegaba desde la colina. Esto. De repente. tan altos como las viejas espigas secas. También ella se había fijado en la teja rota de color amarillo dorado que iba a desprenderse. Murmuró-: Sería lo mejor. inmóvil. claro -te dije. En la ladera no se veían ni campos en terrazas ni casas. la atraje hacia mí. El pequeño valle estaba cubierto de campos con densos sembrados de maíz y mijo. Se echaba hacia adelante. -No debiste de haberle hecho esa pregunta -le dije. una nube blanca pasaba. se instala en París como refugiado político. El hombre estaba de pie en el basamento del muro en ruinas. En 1988. el muchacho se puso a caracolear como un caballo al que le hubieran soltado la brida. con los ojos fijos en el valle que se abría detrás de nosotros. pero lo oíamos perfectamente. que esperaban la cosecha de otoño.

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Francia le otorga el título de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Ha sido galardonado con el Premio de la Comunidad Francesa de Bélgica en 1994 y el Premio del Año uevo Chino en 1997. En 2000 gana el Premio obel de Literatura. Su carrera literaria se inicia con la publicación de historias cortas, ensayos y dramas en revistas literarias chinas. Entre sus obras se cuentan: Primer ensayo sobre las técnicas de la novela moderna (1981), Señal de alarma (1982), Parada de autobús (1983), El hombre salvaje (1985), Un pichón llamado Pico Rojo (1985), La otra orilla (1986). El templo pertenece al libro Una caña de pescar para el abuelo, publicado por Ediciones del Bronce.

TORITO Julio Cortázar (Argentina) A la memoria de don Jacinto Cúcaro, que en las clases de pedagogía del normal "Mariano Acosta", allá por el año 30, nos contaba las peleas de Suárez. Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba. Andá, andá, qué venís con consuelos vos. Te conozco, mascarita. Cada vez que pienso en eso, salí de ahí, salí. Vos te creés que yo me desespero, lo que pasa es que no doy más aquí tumbado todo el día. Pucha que son largas las noches de invierno, te acordás del pibe del almacén cómo lo cantaba. Pucha que son largas... Y es así, ñato. Más largas que esperanza'e pobre. Fijáte que yo a la noche casi no la conozco, y venir a encontrarla ahora... Siempre a la cama temprano, a las nueve o a las diez. El patrón me decía: "Pibe, andáte al sobre, mañana hay que meterle duro y parejo". Una noche que me le escapaba era una casualidad. El patrón... Y ahora todo el tiempo así, mirando el techo. Ahí tenés otra cosa que no sé hacer, mirar p'arriba. Todos dijeron que me hubiera convenido, que hice la gran macana de levantarme a los dos segundos, cabrero como la gran flauta. Tienen razón, si me quedo hasta los ocho no me agarra tan mal el rubio. Y bueno, es así. Pa peor la tos. Después te vienen con el jarabe y los pinchazos. Pobre la hermanita, el trabajo que le doy. Ni mear solo puedo. Es buena la hermanita, me da leche caliente y me cuenta cosas. Quién te iba a decir, pibe. El patrón me llamaba siempre pibe. Dale áperca, pibe. A la cocina, pibe. Cuando pelié con el negro en Nueva York el patrón andaba preocupado. Yo lo juné en el hotel antes de salir. "Lo fajás en seis rounds, pibe", pero fumaba como loco. El negro, cómo se llamaba el negrito, Flores o algo así. Duro de pelar, che. Un estilo lindo, me sacaba distancia vuelta a vuelta. Áperca, pibe, metele áperca. Tenía razón el trompa. Al tercero se me vino abajo como un trapo. Amarillo, el negro. Flores, creo, algo así. Mirá como uno se ensarta, al principio me pareció que el rubio iba a ser más fácil. Lo que es la confianza, ñato. Me barajó de una piña que te la debo. Me agarró en frío el maula. Pobre patrón, no quería creer. Con qué bronca me levanté. Ni sentía las piernas, me lo quería comer ahí nomás. Mala suerte, pibe. Todo el mundo cobra al final. La noche del Tani, te acordás pobre Tani, qué biaba. Se veía que el Tani estaba de vuelta. Guapo el indio, me sacudía con todo, dale que va, arriba, abajo. No me hacía nada, pobre Tani. Y eso que cuando lo fui a saludar al rincón me dolía bastante la cara, al fin y al cabo me arrimó una buena leñada. Pobre Tani, vos sabés que me miró, yo le puse el guante en la cabeza y me reía

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de contento, no me quería reír, te imaginás que no era de él, pobre pibe. Me miró apenas, pero me hizo no sé qué. Todos me agarraban, pibe lindo, pibe macho, ah criollo, y el Tani quieto entre los de él, más chatos que cinco e'queso. Pobre Tani. Por qué me acuerdo de él, decime un poco. A lo mejor yo lo miré así al rubio esa noche. Qué sé yo, para acordarme estaba. Qué biaba, hermano. Ahora no vas a andar disimulando. Te fajó y se acabó. Lo malo que yo no quería creer. Estaba acostado en el hotel, y el patrón fumaba y fumaba, casi no había luz. Me acuerdo que hacía calor. Después me pusieron hielo, fijáte un poco yo con hielo. El trompa no decía nada, lo malo que no decía nada. Te juro que tenía ganas de llorar, como cuando ella... Pero para qué te vas a hacer mala sangre. Si llego a estar solo, te juro que moqueo. "Mala pata, patrón", le dije. Qué más le iba a decir. Él dale que dale al tabaco. Fue suerte dormirme. Como ahora, cada vez que agarro el sueño me saco la lotería. De día tenés la radio que trajo la hermanita, la radio que... Parece mentira, ñato. Bueno, te oís unos tanguitos y las transmisiones de los teatros. ¿Te gusta Canaro a vos? A mí Fresedo, che, y Pedro Maffia. Si los habré visto en el ringside, me iban a ver todas las veces. Podés pensar en eso, y se te acortan las horas. Pero a la noche qué lata, viejo. Ni la radio, ni la hermanita, y en una de esas te agarra la tos, y dale que dale, y por ahí uno de otra cama se rechifla y te pega un grito. Pensar que antes... Fijáte que ahora me cabreo más que antes. En los diarios salía que de pibe los peleaba a los carreros en la Quema. Puras macanas, che, nunca me agarré a trompadas en la calle. Una o dos veces, y no por mi culpa, te juro. Me podés creer. Cosas que pasan, estás con la barra, caen otros y en una de esas se arma. No me gustaba, pero cuando me metí la primera vez me di cuenta que era lindo. Claro, cómo no va a ser lindo si el que cobraba era el otro. De pibe yo peleaba de zurda, no sabés lo que me gustaba fajar de zurda. Mi vieja se descompuso la primera vez que me vio pelearme con uno que tenía como treinta años. Se creía que me iba a matar, pobre vieja. Cuando el tipo se vino al suelo no lo podía creer. Te voy a decir que yo tampoco, creéme que las primeras veces me parecía cosa de suerte. Hasta que el amigo del trompa me fue a ver al club y me dijo que había que seguir. Te acordás de esos tiempos, pibe. Qué pestos. Había cada pesado que te la voglio dire. "Vos metele nomás", decía el amigo del patrón. Después hablaba de profesionales, del Parque Romano, de River. Yo qué sabía, si nunca tenía cincuenta guitas para ir a ver nada. También la noche que me dio veinte pesos, qué alegrón. Fue con Tala, o con aquel flaco zurdo, ya ni me acuerdo. Lo saqué en dos vueltas, ni me tocó. Vos sabés que siempre mezquiné la cara. Si me llego a sospechar lo del rubio... Vos creés que tenés la pera de fierro, y en eso te la hacen sonar de una piña. Qué fierro ni que ocho cuartos. Veinte pesos, pibe, imagínate un poco. Le di cinco a la vieja, te juro que de compadre, pa mostrarle. La pobre me quería poner agua de azahar en la muñeca resentida. Cosas de la vieja, pobre. Si te fijás, fue la única que tenía esas atenciones, porque la otra... Ahí tenés, apenas pienso en la otra, ya estoy de vuelta en Nueva York. De Lanús casi no me acuerdo, se me borra todo. Un vestido a cuadritos, sí, ahora veo, y el zaguán de Don Furcio, y también las mateadas. Cómo me tenían en esa casa, los pibes se juntaban a mirarme por la reja, y ella siempre pegando algún recorte de Crítica o de Última Hora en el álbum que había empezado, o me mostraba las fotos del Gráfico. ¿Vos nunca te viste en foto? Te hace impresión la primera vez, vos pensás pero ése soy yo, con esa cara. Después te das cuenta que la foto es linda, casi siempre sos vos que estás fajando, o al final con el brazo levantado. Yo venía con mi Graham Paige, imaginate, me empilchaba para ir a verla, y el barrio se alborotaba. Era lindo matear en el patio, y todos me preguntaban qué sé yo cuánta cosa. Yo a veces no podía creer que era cierto, de noche antes de dormirme me decía que estaba soñando. Cuando le

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compré el terreno a la vieja, qué barullo que hacían todos. El trompa era el único que se quedaba tranquilo. "Hacés bien, pibe", decía, y dale al tabaco. Me parece estarlo viendo la primera vez, en el club de la calle Lima. No, era en Chacabuco, esperá que no me acuerdo, pero si era en Lima, infeliz, no te acordás del vestuario todo de verde, con más mugre... Esa noche el entrenador me presentó al patrón, resultaba que eran amigos, cuando me dijo el nombre casi me agarro de las sogas, apenas lo vi que me miraba yo pensé: "Vino para verme pelear", y cuando el entrenador me lo presentó me quería morir. Él no me había dicho nunca nada, de puro rana, pero hizo bien, así yo iba subiendo despacio, sin engolosinarme. Como el pobre zurdito, que lo llevaron a River en un año, y en dos meses se vino abajo que daba miedo. En ese entonces no era macana, pibe. Te venía cada tano de Italia, cada gallego que te daba miedo, y no te digo nada de los rubios. Claro que a veces la gozabas, como la vez del príncipe. Eso fue un plato, te juro, el príncipe en el ringside y el patrón que me dice en el camarín: " No te andés con vueltas, no te vayas a dejar vistear que para eso los yonis son una luz", y te acordás que decían que era el campeón de Inglaterra, o qué sé yo qué cosa. Pobre rubio, lindo pibe. Me daba no sé qué cuando nos saludamos, el tipo chamuyó una cosa que andá a entendele, y parecía que te iba a salir a pelear con galera. El patrón no te vayas a creer que estaba muy tranquilo, te puedo decir que él nunca se daba cuenta de cómo yo lo palpitaba. Pobre trompa, se creía que no me daba cuenta. Che, y el príncipe ahí abajo, eso fue grande, a la primera finta que me hace el rubio le largo la derecha en gancho y se la meto justo justo. Te juro que me quedé frío cuando lo vi patas arriba. Qué manera de dormir, pobre tipo. Esa vez no me dio gusto ganar, más lindo hubiera sido una linda agarrada, cuatro o cinco vueltas como con el Tani o con el yoni aquél, Herman se llamaba, uno que venía con un auto colorado y una pinta bárbara... Cobró, pero fue lindo. Qué leñada, mama mía. No quería aflojar y tenía más mañas que... Ahora que para mañas el Brujo, che. De donde me lo fueron a sacar a ése. Era uruguayo, sabés, ya estaba acabado pero era peor que los otros, se te pegaba como sanguijuela y andá sacátelo de encima. Meta forcejeo, y el tipo con el guante por los ojos, pucha me daba una bronca. Al final lo fajé feo, me dejó un claro y le entré con unas ganas... Muñeco al suelo, pibe. Muñeco al suelo fastrás... Vos sabés que me habían hecho un tango y todo. Todavía me acuerdo un cacho, de Mataderos al centro, y del centro a Nueva York... Me lo cantaban por todos lados, en los asados, por la radio... Era lindo oírse en la radio, che, la vieja me escuchaba todas las peleas. Y vos sabés que ella también me escuchaba, un día me dijo que me había conocido por la radio, porque el hermano puso la pelea con uno de los tanos... ¿Vos te acordás de los tanos? Yo no sé de dónde los iba a sacar el trompa, me los traía fresquitos de Italia, y se armaban unas leñadas en River... Hasta me hizo pelear con dos hermanos, con el primero fue colosal, al cuarto round se pone a llover, ñato, y nosotros con ganas de seguirla porque el tanito era de ley y nos fajábamos que era un contento, y en eso empezamos a refalar y dale al suelo yo, y al suelo él... Era una pantomima, hermano... La suspendieron, que macana. A la otra vez el tano cobró por las dos, y el patrón me puso con el hermano, y otro pesto... Qué tiempos, pibe, aquí sí era lindo pelear, con toda la barra que venía, te acordás de los carteles y las bocinas de auto, che, qué lío que armaban en la popular... Una vez leí que el boxeador no oye nada cuando está peleando, qué macana, pibe. Claro que oye, vos te creés que yo no oía distinto entre los gringos, menos mal que lo tenía al trompa en el rincón, áperca, pibe, dale áperca. Y en el hotel, y los cafés, qué cosa tan rara, che, no te hallabas ahí. Después el gimnasio, con esos tipos que te hablaban y no les pescabas ni medio. Meta señas, pibe, como los mudos. Menos mal que estaba ella y el patrón para chamuyar, y podíamos matear en el hotel y de cuando en

. pibe". El patrón pensaba que le podía ganar por puntos.. qué le vas a hacer. "Ya te vas a dar el gusto. Y bueno. y todos brindaban y era un lío que no te puedo contar. todo el día en el agua. con los gringos. qué le vas a hacer. Me acuerdo cuando la pelea con Mocoroa. estaba peleando de nuevo con Peralta. A la mitad de la pelea la empecé a pasar mal.35 cuando caía un criollo y dale con los autógrafos. no se achicaba nunca. la otra noche. Vos sabés lo que es el estilo. ya sé.. más de una vez lo fui a ver y me gustaba el pibe. tené cuidado con la derecha. al rato de empezar ya veía todo colorado y le metía nomás. no te parece. yo aquí era el campeón y él me desafió. Como modorra. y Mocoroa lo mismo. mirá que el coso no es macana. pensá lo que fue. esa fue pelea. pibe. Esa vez no sentí nada. después no me acuerdo mucho. Te creés que yo no lo sabía. fue macanudo. y nada que hacerle. che. y me cambiaba los sparrings y meta salto a la soga y bife jugoso. viejo. Vos ves cómo fue con Rayito. si no me salía nada. pero siempre me quedaba con sed de verde. estás ahí y cuando hay que hacer una cosa vas y la hacés sobre el pucho.. el patrón menos todavía. y vos sabés cómo pegaba Víctor. se me agachaba hasta el suelo y de abajo me zampaba cada piña que te la debo. pero no te vas a creer que no me daba cuenta. Vos sabés lo que es toda la barra ahí. estaba toda la barra y fue lindo verlo al pibe que se reía. No le voy a disparar. Una vez en El Gráfico un coso escribió que yo no tenía estilo. Y bueno. me tenían fe. el patrón me agarraba la cabeza y decía pibe no te abrás tanto. Y la barra del ringside. solamente que me salía y si me salía bien para qué te vas a afligir. dale que va. mirá que aquél te va a boxear todo el tiempo. No hablaban más que del campeonato. guarda la derecha.. no te puedo explicar. che. te agarra descuidado y te dobla. yo no sé si sabés que me habían hecho un tango. se me iba para todos lados. está bien que no lo saqué pero lo pude. siempre con el entrenamiento y la comida cuidada. Y claro. yo le ganaba con una mano. y siempre lo malo. y un estilo. te juro que a la mitad ya estábamos con bronca y dale nomás. toda la hinchada. Vos sabés que esa noche después de la pelea nos juntamos en un bodegón. Vos sabés que dos meses antes ya lo tenía al patrón dale que esa izquierda va mal. Y los sueños igual. Yo le oía todo pero después salíamos y meta biaba los dos. a las cinco estoy despierto y meta mirar p'arriba. y hasta el final que no podíamos más. Son cosas que para qué. Como a Legui. Una cosa que me duele es que no te dejan levantar. che. mucha leche y estar quieto.. Y una vez me acuerdo que fuimos con ella y el patrón a una playa. Me dio una bronca. claro. todo de nuevo como antes. mejor no acordarse. arriba abajo los tres minutos. Menos mal que me dejaba matear un poco. cómo fajás. y me daban unas ganas de salir atropellando y no parar hasta el campeón. y a ver si me lo fajás bien a ese gringo pa que aprendan cómo somos los argentinos. Mejor dormirse. el trompa no me sacaba los ojos. Mejor no acordarse. pero a la vuelta era distinto. Y a Mocoroa igual. te juro.. y unas ganas de ganar para que vieran que. Pero lo mismo pensaba todo el tiempo en Buenos Aires. y yo le dije te gané pero para mí que la empatamos. pibe. ahora hay que cuidarse. Otra que ganar. qué querés. tenía derecho.. No te creas que podía divertirme mucho. Pensás y pensás. Flor de leñada. no como en Nueva York. Me quisiera olvidar de todo. y después que yo no estaba bien. no te abrás mucho y no te cansés de entrada. total aunque soñés con las peleas a veces le acertás una . y el tango que me hicieron. Lástima esta tos. entendés. fue algo grande. Yo qué te voy a decir. Y vuelta a empezar todos los días. me decía el trompa. qué te vas a entrenar bien si estás triste. dale abajo. la tirás muy abierta. con la barra ahí y todo te juro que tenía un cansancio en el cuerpo. pibe. Por qué justo tengo que venir a embocarla en esa pelea. y me dijo qué fenómeno. No tenía ánimo. que no dejés entrar así. no como esos que la empiezan a zapallazo limpio. Y yo meta a la cara.. No te voy a decir que yo era como Rayito. eso era para ir a verlo. igualito.. che. no te parece. y el patrón ponía los discos de Carlitos y los de Pedro Maffia. Ya sé.

nuestro consultorio sentimental? El tipo que la hacía se fue. Aquí sólo usamos nombres del agrado de la Clase C. Comienzas hoy. Cosas pequeñas -le dije a Oswaldo Peçanha. -Bárbaro. corrupción. Sólo hay que saber esperar. -Mujer no es una de esas publicaciones acarameladas para burguesas que hacen régimen. algunas fotos fuera de foco. qué plato. Encendimos los habanos. La cosa es cíclica.. -Crímenes así. que come arroz con porotos. Pero mejor cuando no soñás. sorprendido y chocado. -¿Qué tiene? Es un nombre como cualquier otro. -Sólo hay pequeños comerciantes que matan al socio. ¿Qué nombre quieres usar? Pensé un poco. titulares en azul. fotonovelas. Pero ya vendrán. París o Nueva York -decía el editor del diario-. Y estoy rindiendo dos homenajes.. Segundo. violencia. estalla uno de aquellos escándalos que dan material para un año. -¿Nathanael Lessa? -dijo Peçanha. Admití que no. Formato tabloide. En poco tiempo. -¿Ya leíste Mujer? -preguntó Peçanha. -Hay también meningitis. Peçanha pitó el habano.. Como cuando el príncipe. horóscopo. y a la que no le importa engordar. y estás durmiendo que es un gusto y no tosés ni nada. -Primero. Dale un vistazo. Tercero. -¿Sería capaz de hacer la sección De Mujer a Mujer. De Mujer a Mujer era firmada por una tal Elisa Gabriela. mal de Chagas -dijo Peçanha. -Nathanael Lessa.. no es un nombre como cualquier otro.. como si hubiese dicho una mala palabra u ofendido a su madre. Querida Elisa Gabriela. el ambiente se volvió irrespirable. Me gusta más leer libros. a punto. Los habanos eran ordinarios.. corte y confección. meta dormir nomás toda la noche dale que dale. -Creo que puedo -dije. ni yo mismo. irritado. dinero. escándalo. mentiras. como reportero de la sección Policiales. policías que matan a pequeños bandidos. editor-jefe y propietario del diario Mujer. con las ventanas cerradas y el aparato de aire acondicionado que no funcionaba bien. el diario sólo homenajea a quien yo quiero y no conozco a ningún Nathanael Lessa y. muertes. pequeños bandidos que matan a pequeños comerciantes. cuando menos se lo espera. ambición. Hacía mucho tiempo que no sucedía en la ciudad un crimen interesante. involucrando a una rica y linda joven de la sociedad. estamos en una mala época. esquistosomosis.36 linda y la gozás de nuevo. Peçanha sacó una caja de habanos de dentro del cajón y me ofreció uno. finalmente -la irritación de Peçanha había ido aumentando gradualmente. ni en Roma. como si estuviese sacando un cierto provecho de ella. estábamos en verano. sexo.aquí nadie. entrevistas con artistas de televisión. Está todo podrido. ¡Mi . Antes del estallido me despidieron. Peçanha me tiró un ejemplar del diario. CORAZONES SOLITARIOS Rubem Fonseca (Brasil) Trabajaba yo en un diario popular. usa seudónimo masculino. desapariciones. no es nombre de Clase C. Está hecha para la mujer de Clase C. nombres lindos. -Pero fuera de mi área -le dije. mi marido llega todas las noches borracho y. pibe.

pareciendo que iba a silbar. Queda mal ser el único aquí dentro que no tiene nombre de mujer. Mi mesa quedaba cerca de la mesa de Sandra Marina. en una escuela superfina del barrio norte. por ejemplo. sólo hay hombres diciendo lo que ellas deben hacer. de largos y ralos bigotes. No me vengas con teorías no comprobadas. ¿Usted no cree que los hijos merecen todos los sacrificios? Madre Diligente. Había egresado hacía poco tiempo de la escuela de comunicaciones y vivía lamentándose. Dr. Yo sólo quería el empleo. al almacén. Estimado Dr. Agarre el dinero de las extras y compre alguna cosa más útil: comida. en el vuelto. -Podría agregar dr. haz escándalo. Sugiero que grites. Dio un mordisco en el habano para controlarse. a la frutería. está bien. patrón.37 nombre es María de Lourdes! Miré otra vez el diario. marido. Sandra era también conocida como Marlene Katia. en expedición. Todas sus compañeritas van a la peluquería. incluso el equipo editorial. ¿Crees que la mujer de Clase C escribe cartas? Elisa las inventaba todas. que también tiene veinticinco años de experiencia. sacerdote. Mujer está revolucionando la prensa brasileña. Tú misma eres quien tiene que defenderse. es un diario diferente que no da noticias viejas que pasaron ayer por la televisión. Villa Kennedy. Aquí ellas se sienten dueñas de su nariz. Yo sabía que Mujer debía dinero al banco. al hacer entrevistas. Y encima de la mesa de Peçanha había una carta de recomendación de mi primo. Me engañan en el peso. también conocido como Joáo Albergaría Duval. A decir verdad. después cerró la boca. Queda como de peluquería. Enseguida apretó los dientes y golpeó con la uña del pulgar en la dentadura sucia de nicotina. acostumbra decir que está siempre abierto a teorías no comprobadas. su hija no nació para ser una muñequita. gordita y tímida. Más tarde o más temprano me lo diría. Machado Figueiredo. por lo menos una vez por semana. Nosotros no tenemos dinero para eso. Me dijo que hablase con Jacqueline. comienzas hoy. Penha. Nathanael Lessa pega más que Elisa Gabriela. ¿por qué no estudié odontología. Era un muchacho pálido. está bien -masculló Peçanha entre dientes-. ¿No tienes ningún pa- . Peçanha empalideció. Respuesta: Lave la cabeza de su hijita con jabón de coco y rícele el pelo con pedacitos de papel. a mi nombre. -¿No crees que un nombre masculino da más credibilidad a las respuestas? Padre. Nathanael Lessa: Conseguí una beca de estudios para mi hija de diez años. médico. la harina de maíz mohosa. De cualquier manera. que firmaba la sección Horóscopo. Mi primo. Al oír el nombre de mi primo. hagas oír tu voz. Dios está con los ojos puestos en ellos y en el juicio final las van a pagar. Van a pensar que soy marica. confían en uno. Doméstica Resignada. -¡Cuernos!. en el Banco del Brasil. Sólo había nombres de mujer. Estaba tan irritado que no le pregunté qué se proponía Mujer. el poroto está podrido. por qué? Le pregunté si alguien traía las cartas de los lectores a mi mesa. cosas así. ¿Las cartas? No hay ninguna carta. Respuesta: Dios no está con los ojos puestos en nadie. Siempre que voy a la feria. mientras me miraba de una manera que debía considerar cargada de significados. Nathanael Lessa: Soy bajita. Estimado Dr. Nathanael Lessa. Estoy hace veinticinco años en este negocio. -Es eso mismo lo que no quiero. mi marido es chofer de ómnibus de la línea Jacaré-Caju. la hija de nadie. y sus labios gordos temblaron como si tuviese un grano de pimienta en la lengua. Jacqueline era un negro grande de dientes muy blancos. como si fuésemos todas comadres. Yo solía sufrir mucho pero ahora estoy resignada. nuestra hijita. Fue así como pasé a formar parte del equipo de Mujer. pero dice que va a trabajar extra para mandar a Tania Sandra. al peluquero. se burlan de mí.

Fe y mantente firme. Sea buena. Respuesta: Fíjate bien. -Nosotros producimos nuestras propias fotonovelas. -Yo también tengo una fórmula. Nathanael Lessa: Tengo veinticinco años. -Está bien.38 riente en la policía? O si no un bandido amigo. tranquilidad y seguridad en las cartas. no es fumeti italiano traducido. No quiero que las trates como putas. Parada de Lucas. ame al prójimo como a sí misma. a los cincuenta y cinco años de edad. Pon alegría. ¿cómo debo tratar a nuestras lectoras? -No me vengas con dialéctica. entrégate. Elige un nombre. Recuerda a aquel lord inglés que dijo que su éxito con las mujeres se debía a que él trataba a las señoras como putas y a las putas como señoras. también sirve. . vieja y viviendo lejos. regresa en quince minutos y tendrás tu novela lista. Respuesta: Grabe esto en su corazón. ni la juventud. haciendo un ruido de perro grande. Si dice que te deja. pero puedes llamarme Agnaldo. -¡Ah. eso es lo que quiero. Estaba con mis trabajos en la mano. ¿Qué es lo que pensaba de mí ese fotógrafo idiota? El hecho de haber sido reportero de policiales no significaba que yo fuese una bestia. soy dactilógrafa y virgen. -¿Dónde está la gracia? -pregunté. Olvida al lord inglés. Trabaja en el Ministerio de Transportes y dice que quiere casarse conmigo. Peçanha me llamó y me preguntó si podía. ¿Qué piensa? Virgen Loca. que le ladra al dueño. mientras miraba el techo y fruncía la boca-. cuando vaya a cobrar su pensión. la idea que la gente se hace de la Clase C! -exclamó Peçanha. Si Norma Virginia o cualquiera fuese su nombre. ¿Estás con la papa lista? Papa era la novela. Date una vuelta. sea justa. pero no dije nada de eso a Peçanha. Estimado Dr. Búscale la vuelta. eran otros dos homenajes. esperanza. ja -se rió. pregúntale qué es lo que va a hacer si no le gusta la experiencia. tengo miedo de lo que me espera. Encontré a este muchacho que dice que me ama mucho. -¿Qué? -pregunté. pero lo que me preocupa es estar sola. pues es un hombre sincero. ni la belleza. pero que primero quiere probar. gordita. Si somos justos y buenos. No eres grosella ni sopa de verdura para que tengas que ser probada. Elegí Clarice Simone. El fotógrafo de las novelas vino a hablar conmigo. yo también lo haría. -Mi nombre es Mónica Tutsi -dijo-. Le expliqué que Peçanha acababa de comunicarme eso y que necesitaba por lo menos dos días para escribir. además. en nuestros corazones. Pobre. hombres sinceros quedan pocos. Nathanael Lessa: Mi marido murió y me dejó una pensión muy pequeña. vale la pena intentar. sonríale al tesorero del Instituto Nacional de Previsión Social. pero. ni un barrio fino dan la felicidad. Quienes gustan ser tratadas con malas palabras y puntapiés son las mujeres de la Clase A. escribía una novela en quince minutos. Virgen Loca. Norma Virginia escribía la novela en quince minutos. ¿Cuántos jóvenes ricos y bellos se matan o se pierden en los horrores del vicio? La felicidad está dentro de nosotros. Al día siguiente. -Hay algo aquí que no me gusta -dijo. balanceando la cabeza pensativamente. escribir la fotonovela. ronco y domesticado. Al regreso Peçanha me mandó llamar. Él tenía una fórmula. Fui a almorzar. Dr. Solitaria de Santa Cruz: ni el dinero. Entonces. Solitaria de Santa Cruz. -¿Días? Ja. Dios mío. fea. encontraremos la felicidad.

Me gusta mucho también bordar y hacer crochet. rubios de ojos azules. desesperada. ¡Oh! -dice la chica-. Tijuca. (Atención Mónica Tutsi: ¿qué tal un final ambiguo haciendo aparecer en la cara de los dos un éxtasis no fraternal? ¿Eh? Puedo también modificar el final y volverlo más sofocleano: los dos sólo descubren que son hermanos después del hecho consumado. sorpresa terrible. enceradora. ponerme bastante colorete. Uno de los gitanos es baleado por la policía. Un niño rico es robado por los gitanos y lo dan por muerto. ¿Y qué es eso de sofocleano? Roberto y Betty están comprometidos y van a casarse. Los dos jóvenes se retiran para la cámara nupcial. plancha automática y secador de cabellos. otra allí. su noviecita. una cucharadita de Edipo Rey -dije modestamente. el nombre tiene una pizca de ficción científica. Tiago lleva entonces a Roberto a la casa de la Superputa Betatrón. Los dos se abrazan. batidora. Tengo que hacer todo en dos horas. Betty también trabaja. -Una pizca de Romeo y Julieta. Nathanael: Me gusta cocinar. estrellándose allá abajo. esbeltos. tostadora. Dr. En la fuga encuentran a un monje piadoso y sabio que consagra la unión de los dos en un antiguo. Vuelvo en quince minutos. Ella vive en una fastuosa mansión y tiene muchos automóviles. heladera. con televisión en colores. pintoresco y romántico convento en medio de un bosque florido. El gitanillo vive en una carreta. -Pero no sirve para fotografiar. ¡Oh!. las four hundred best televisión plays. Ah. Un primo rico de la muchacha es asesinado por los gitanos. los ibsens. No tenía más que tomar una idea aquí.¡Tú eres mi hermano desaparecido! -grita la joven. Llevaba una vida normal. los chejovs. economizó dinero para comprar un departamento y amueblarlo. muchacho. por qué? ¿Estás haciendo mal a alguien con eso? Tuve ya otro consultante al que le gustaba vestirse de mujer. máquina de lavar platos. Un día encuentra a una muchacha riquísima y los dos se enamoran. pintar mis labios con rouge carmesí. que es muy trabajador. romper con sus familias. Surgen conflictos. ¿el bosque florido? -¿Dónde voy a conseguir -continuó Mónica Tutsi como si no me hubiese oído. los o'neills.) Cuando Roberto llega verifica que la Superputa es Betty. licuadora. ¿Dónde voy a conseguir la carreta? Haz otra. pasarme rimmel en los ojos. muchacho. Un amigo de Roberto. Ya vuelvo. la joven salta por la ventana del convento. ¿el convento pintoresco?. a mí me toca siempre la peor parte. lavarropas. Ambos son castos. El chico crece pensando que es un gitano verdadero. Los millonarios mandan a la policía a apresar a los gitanos. ¿Dónde voy a conseguir la mansión rica?. (Atención Mónica Tutsi. Resuelven huir.39 Había leído todos los trágicos griegos. ¿los automóviles?. le pregunta: ¿Vas a casarte virgen? Precisas iniciarte en los misterios del sexo. Nadie sabe que me gusta hacer esas cosas. Pero por sobre todo me gusta colocarme un vestido largo de baile. Respuesta: ¿Equivocado. Se sacan la ropa. Alguien dirá. La fecha de casamiento ha sido fijada. Pero el amor de los dos jóvenes enamorados es mayor que todas esas vicisitudes. ¡qué sensación! Es una pena que tenga que quedarme encerrado en mi cuarto.los dos jóvenes rubios esbeltos de ojos azules? Nuestros artistas son todos medio mulatos. Tiago. y listo. combinado. ¿qué es esa cadena de oro con medalla salpicada de brillantes que tienes en el pecho? -¡Ella tiene una medalla igual! ¡Son hermanos!. ¡cielos!. productiva y . ¿Estoy equivocado? Pedro Redgrave. tal vez el portero: ¡Crecer es sufrir! Fin de la novela. los shakespeares. los beckets. -Una palabra vale por mil fotografías -dijo Mónica Tutsi-. Las dos familias no quieren que se casen. Roberto. Son lindos.) -Me gustó tu historia -dijo Mónica Tutsi.

Pedro. cómo me gustaría vivir aislada en un mundo utópico hecho de amor y bondad. Me senté a la máquina. La perfidia. Comprensivo Nathanael Lessa: He usado gloriosamente mis vestidos largos. me chocan mucho. Y mi boca ha estado roja como la sangre de un tigre y el despertar de la aurora. -Pero ésa es verdadera -dije. las canalladas. Después añadió: -Agrega en tu carta una frase animadora. Dame tiempo. Continúa así. el impudor. Adorna tu cuerpo sediento de sensualidad. -Puede ser -dije-. . cuenta conmigo. no obstante. ¿Lo juras? No sé si decirlo o no. Estoy pensando en usar un vestido de satén e ir al Teatro Municipal. -¿Virginia? Mi nombre es Clarice Simone -dije-. sé que ese no es tu nombre. como por ejemplo. -Todas las cartas deben ser de mujeres -advirtió Peçanha. activado por la sección de un campo magnético que varía rápidamente -dije. sucios babosos. -Diablos -dijo Mónica Tutsi-. Escribe siempre. tal vez. Respuesta: Pedro. pero no importa. Peçanha puso cara de reflexión. una persona que no perdió su inocencia. ya tuve oportunidad de conocer una novia de esas bien serias. muy extraño -dijo Peçanha golpeando con las uñas en los dientes-. voy a fotografiar la historia. -¡Diablos! Ese es un nombre de puta -dijo Mónica Tutsi con admiración. Toda mi vida he sufrido las mayores desilusiones por creer en los otros. escribe siempre. ¿Qué piensas? Ahora voy a hacerte una maravillosa y gran confidencia. y fueron a ver: resultó que también era puta. Virginia. Y puede no ser. Nathanael Lessa. . por las respuestas. la estupidez. Mi sensible Nathanael. escribe siempre. Betatrón es un aparato para la producción de electrones.40 útil a la sociedad. -Extraño. El parecía estar preocupado por algo. pinta tu boca de escarlata. Oh. dotado de gran potencial energético y alta velocidad. todo. En la próxima carta te contaré más. pon color en tu vida. que prometo guardar en las arcas inviolables de mi recóndita conciencia. ¿Qué cosa más idiota es esa de pensar que sólo las novias de los italianos son putas? Pues mira. déjame pensar. fui a hacer tu dramón y me dijeron que está calcado en un film italiano. Me hizo preguntas sobre la fotonovela sin interesarse. sólo porque fui reportero de policiales me llaman plagiario. retirándose. tanto que llegó a ser obrero modelo. La miró poniendo cara de tira que examina un billete groseramente falsificado. ¿La Betatrón puede ser mulata? ¿Qué es Betatrón? -Tiene que ser pelirroja. Soy. pero quiero que mantengas el mayor secreto sobre mi confesión. Viste tus vestidos largos. básicamente. era hasta hermana de caridad. ejerciendo los desafíos de tu corajuda mente. Pedro Redgrave. ¿qué es lo que crees? -No creo nada -dije. Peçanha preguntó: -¿Estas cartas también son verdaderas? -Las de Pedro Redgrave lo son. pecosa. enfrentando altanero la envidia y la insidiosa alevosía de los pobres de espíritu. -Está bien muchacho.Calma. -No lo creo. Le entregué la carta a Peçanha. -¿Crees que sea una broma? -preguntó Peçanha. -Canallas. Aguardo tu carta con tus secretos.

Esta es mi última carta. condenado. Como fui reportero de policiales. No podemos casarnos. Leí millares de libros. o algo así.41 -¿Qué tal la carta de la cieguita? -pregunté. Esto es de gran escuela. como los otros. si no hago eso los cretinos no me respetan. para que ellos. humillado. Las almas de aquellos que se desesperan en la adversidad deberían nutrirse de tu edificante ejemplo. Continué: -Cito los clásicos apenas para mostrar mi conocimiento. ¿Has visto ya alguna persona más alerta. Camino del Unicornio. procesado.Conmovedor. pero aguantó. Felicidades para todos. tiene un hijo. Soy cieguita. -¿Cuál es el condimento aquí? -preguntó Mónica Tutsi. No tengo fuerzas para resistir y luchar. Pero Tesio e Hipólito tienen que ser blancos. Tesio descubre el amor pecaminoso de los dos. Quiero enviar una palabra de consuelo a tus lectores. del primer matrimonio. con Dios y con mis semejantes. Adiós. ¿Cuántos libros crees que leyó Peçanha? -Ninguno. pero Camino del Unicornio suena a falso. Mírame bien a los ojos. la enfermedad y la muerte. Y él también me ama. Respuesta: ¡Vamos. Pedro Redgrave. Peçanha agarró la carta de la cieguita y mi respuesta y leyó en voz alta: Querido Nathanael: No puedo leer lo que tú escribes. júntate. Voy a contarte una cosa: conozco el alma humana y no preciso a ningún griego viejo para inspirarme. . Quedaría mejor que colocaras Camino del Catavento. Nathanael: Amo. dedícate. Pedro! ¿Vas a renunciar ahora que encontraste el amor? Oscar Wilde sufrió como el diablo. Viva el Brasil y su Pueblo. pero las palabras son mías. aprende. -Tu futuro está en la literatura. Cieguita Feliz. Peçanha encendió un habano. suda tu camisa. como los otros. como los otros. Nueva Iguazú. en Lins de Vasconcelos. Aprende. Es mejor morir. bancario. huye de su casa y vaga desesperado por las calles de la ciudad cruel hasta ser atropellado y muerto en la Avenida Brasil. Peçanha me devolvió los papeles. Pero no podemos andar por la calle tomados de las manos. se miren en mi espejo. Amo a otro hombre. Frederica se enamora de Hipólito. Si no puedes casarte. como los otros. un amor secreto. Hipólito pide perdón a su padre. Veamos ahora tu respuesta. Haz rezar una misa en mi memoria. pecado y muerte. un haz de luz en las noches de tormenta. felicitaciones por tu fuerza moral. Hipólito. besarnos en los jardines y en los cines. como los otros. en el bien. ridiculizado. no te desanimes. casado en segundas nupcias con Frederica. estoy en paz. un amor escondido. fue desmoralizado. bailar en boites. uno en favor . acostarnos abrazados en las arenas de las playas. Para un hombre de mi inteligencia y sensibilidad basta con mirar a su alrededor. Me senté a la máquina: Tesio. que sufren tanto con pequeñas desgracias. un amor interdicto. vive en la Boca do Mato. Mi querida abuelita está escribiendo la carta por mí. por tu fe inquebrantable en la felicidad. Soy ciega pero feliz. Mi abuelita adorada me lee todo. Postdata: Olvidé decir que también soy paralítica. ¿Frederica puede ser negra? -Buena idea. un amor prohibido. Cieguita Feliz. como los otros. -Eurípides. más despierta? Mónica Tutsi me miró bien a los ojos y dijo: -Creo que estás loco. y juntos enfrentar la vejez. Frederica se ahorca en el árbol de la quinta de la casa. en el pueblo y en el Brasil. Pero no pienses que soy analfabeta. Hagan testamento.

esplendorosa y gratificante como la nuestra. -Coincidencia. continuaría amándote. Si fueras jorobada. Pero. yo y María. obstinada. no es por ufanarme. coliflor. decía ella. -¿Es un nombre chino? -preguntó Mónica. harina de mandioca y longaniza frita. Es en legítima defensa. continuaría amándote. Hice llegar a Peçanha la carta y la respuesta. -Qué coincidencia -dije. Defiéndanse. Si estuvieses toda marcada de viruela. míseros pedacitos de marfil. en un gesto grave. ¿qué cosa? -preguntó Mónica. -Mónica Tutsi. Hasta hoy no volvió. Veía a dos personas circunspectas. respondía yo. ¿Imagina cuál era el de María? Arroz. era también el rubí. Aquí dentro soy Mónica Tutsi. Mónica Amelia. una maravilla. disimulados. explícame lo que sucedió. -Mi nombre es Clarice Simone -dije. yo y María. -Que tengan el mismo nombre -dije. si no tuvieses dientes continuaría amándote. La de María. Mi piedra preciosa preferida es el rubí. hasta que María se levantó. decía ella. no dejaría de amarte. -Afuera soy Agnaldo. ¿valen tanto? Odontos Silva. ¿El amor acaba de repente? Algunos dientes. pero si hubiésemos estado en un circo y cobrado entrada. Nathanael: ¿Sabes lo que es que dos personas se gusten? Eso éramos nosotros dos. En la cama ninguna pareja fue presa de tamaña locura. Las cartas sólo eran publicadas con su visto. Club el "Vasco da Gama". Si fueses sordomudo. Sean. colchón el Anatom. egoístas. demasiado cansadas para bromas. muchacho. retirándose con la otra Mónica. implacables. Nathanael. continuaría amándote. capaz de desempeño tan hábil.42 del otro. -Te estás volviendo nihilista -dijo Mónica Tutsi. encima de la sábana. sin entender nada. -O Fiu Fiu -silbé. ¿También eres Tutsi? -No. como los otros. Número de la suerte 7. bebida chop. respondía yo. -Me dijiste que tu nombre era Agnaldo -dijo. -¿Él se llama Mónica? -preguntó Mónica. Pero no era sólo eso lo que nos unía. libro El Principito. respondía yo. Si fueses barrigón y feo. Mónica Amelia se quedó mordiéndose una uña y mirando a Mónica Tutsi. Mi plato preferido es arroz. . decía ella. Si te faltara una pierna. día lunes. señalando al fotógrafo. me amarías? y ella respondió. poroto. ¿Sabes lo que son dos personas perfectamente sincronizadas? Esas éramos nosotros dos. Y lo repetíamos varias veces por día. harina de mandioca y longaniza frita. pasatiempo el Amor. Lo que nosotros hacíamos en la cama. Si fueses viejo e impotente. señalando al fotógrafo. todo igual entre yo y ella. Exploten. desinteresadas por el propio nombre. Usen la Ley y el Sistema en vuestro beneficio. nos volvíamos ricos. -Cuando me case. Entonces me saqué la dentadura y la puse encima de la cama. coliflor. religioso y metafísico. poroto. film de far-west. Y estábamos intercambiando esos juramentos cuando una voluntad de ser verdadero me golpeó hondo como una puñalada y le pregunté: ¿si no tuviese dientes. no dejaría de amarte. continuaría amándote. no hagas ningún gesto alocado. -Esta es Mónica -dijo Mónica Tutsi. Mónica Tutsi apareció con una muchacha. mi hijo o mi hija se va a llamar Hei Psiu -dije. color el azul. intolerantes e hipócritas. Si fueras bizca no dejaría de amarte. Mónica Amelia nos observó atentamente. música el samba. Nos quedamos los dos mirando la dentadura. por favor. original. me decía ella. se colocó el vestido y dijo: voy a comprar cigarrillos. lo debes imaginar. resplandeciente. Despojen. imaginativa.

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Cuando iba a responder, apareció Jacqueline y dijo que Peçanha me estaba llamando. En la sala de Peçanha había un hombre de anteojos y barba. -Este aquí es el Dr. Pontecorvo, que se dedica a... ¿a qué se dedica usted? -preguntó Peçanha. -Investigación motivacional -dijo Pontecorvo-. Como le iba contando, nosotros hacemos un relevamiento de las características del universo que estamos investigando. Por ejemplo, ¿quién es el lector de Mujer? Vamos a suponer que es la mujer de Clase C. En nuestras pesquisas anteriores ya investigamos todo sobre la mujer de Clase C, dónde compra sus alimentos, cuántas bombachitas tiene, a qué hora hace el amor, a qué hora ve televisión, los programas de televisión que prefiere, en fin, un perfil completo. -¿Cuántas bombachitas tiene? -preguntó Peçanha. -Tres -respondió Pontecorvo sin vacilar. -¿A qué hora hacer el amor? -A las 21.30 -respondió Pontecorvo rápidamente. -Y, ¿cómo hacen ustedes para descubrir todo eso? ¿Llaman a la puerta de Doña Aurora, entran en los monobloques del Instituto Nacional de Previsión Social; ella abre la puerta y ustedes dicen, buenos días Doña Aurora, a qué hora se pega su encamada? Oiga, amigo, estoy hace veinticinco años en este negocio y no preciso que nadie venga a decirme cuál es el perfil de la mujer de Clase C. Lo sé por experiencia propia. Ellas compran mi diario, ¿entiende? Tres bombachitas... ¡Ja! -Usamos métodos científicos de investigación. Tenemos sociólogos, psicólogos, antropólogos, estadígrafos y matemáticos en nuestro staff -dijo Pontecorvo, imperturbable. -Todo para sacarles dinero a los ingenuos -dijo Peçanha con mal disimulado desprecio. -Además, antes de venir para acá, reuní algunas informaciones sobre su diario, que supongo serán de su interés -dijo Pontecorvo. -¿Cuánto cuesta? -preguntó Peçanha con sarcasmo. -Esta información se la doy gratis -dijo Pontecorvo. El hombre parecía de hielo-. Nosotros hicimos una minipesquisa sobre sus lectores y, a pesar del tamaño reducido del muestreo, puedo asegurarle, sin lugar a dudas, que la gran mayoría, la casi totalidad de sus lectores, está compuesta por hombres de la Clase B. -¿Qué? -gritó Peçanha. -Eso mismo, hombres de la Clase B. Primero, Peçanha empalideció. Después fue enrojeciendo hasta quedar morado como si lo estuviesen estrangulando, la boca abierta y los ojos desencajados; se levantó de su silla, caminó tambaleante, los brazos abiertos como un gorila enfurecido en dirección a Pontecorvo. Una visión chocante, aun para un hombre de acero, como Pontecorvo, o para un ex reportero de policiales. Pontecorvo retrocedió ante el avance de Peçanha hasta que, de espaldas en la pared, dijo, intentando mantener la calma y la compostura: -Tal vez nuestros técnicos se hayan equivocado. Peçanha, que estaba a un centímetro de Pontecorvo, tuvo un violento temblor y, al contrario de lo que yo esperaba, no se tiró sobre el otro como un perro enloquecido. Agarró sus propios cabellos con fuerza y comenzó a arrancarlos, mientras gritaba farsantes, tunantes, ladrones, aprovechadores, mentirosos, canallas. Pontecorvo se escabulló ágilmente en dirección a la puerta, en tanto Peçanha corría detrás de él tirándole los mechones de cabellos que había arrancado de su propia cabeza. -¡Hombres! ¡Hombres! ¡Clase B! -gruñía Peçanha con aires de loco. Después, ya serenado, creo que Pontecorvo huyó por las escaleras, Peçanha volvió a sentarse detrás de su escritorio y me dijo: -Es a ese tipo de gente a la cual el Brasil está entregado; manipuladores de estadísticas,

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falsificadores de informaciones, bromistas con sus computadoras, todos creando la Gran Mentira. Pero conmigo no la van. Coloqué al hipócrita en su lugar, ¿no es cierto? Dije cualquier cosa, concordando. Peçanha sacó la caja de matarratones de su cajón y me ofreció uno. Nos quedamos fumando y conversando sobre la Gran Mentira. Después me dio la carta de Pedro Redgrave y mi respuesta, con su visto bueno, para que la llevase a composición. A mitad de camino, verifiqué que la carta de Pedro Redgrave no era la que yo le había entregado. El texto era otro: Estimado Nathanael, tu carta fue un bálsamo para mi corazón afligido. Me dio fuerzas para resistir. No cometeré ningún acto enloquecido, prometo que... La carta terminaba ahí. Había sido interrumpida en el medio. Extraño. No lo entendí. Algo andaba mal. Me dirigí a mi mesa, me senté y comencé a escribir la respuesta a Odontos Silva: Quien no tiene dientes tampoco tiene dolor de dientes. Y, como dijo el héroe de la conocida pieza Papo Furado, no hubo nunca un filósofo que pudiese aguantar con paciencia un dolor de dientes. Además, los dientes son también instrumentos de venganza, como dice el Deuteronomio: ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Los dientes son despreciados por los dictadores. Recuerda lo que Hitler le dijo a Mussolini sobre un nuevo encuentro con Franco: Prefiero arrancarme cuatro dientes. Temes estar en la situación del héroe de aquella pieza Judo legal se no Fim Ninguem se Ferro sin dientes, sin gusto, sin nada. Consejo: ponte los dientes nuevamente y muerde. Si la dentellada no es buena, da gritos y puntapiés. Estaba ya en la mitad de la carta de Odontos Silva cuando entendí todo. Peçanha era Pedro Redgrave. En vez de devolverme la carta en que Pedro me pedía que le mandase rezar una misa y que yo le había entregado junto con mi respuesta en la que hablaba sobre Oscar Wilde, Peçanha me había entregado una nueva carta, incompleta, ciertamente por error, y que debería llegar a mis manos por correo. Tomé la carta de Pedro Redgrave y fui hasta la sala de Peçanha. -¿Puedo entrar? -pregunté. -¿Qué pasa? Entra -dijo Peçanha. Le entregué la carta de Pedro Redgrave. Peçanha leyó la carta y percibiendo el error que había cometido empalideció, como era su costumbre. Nervioso, revolvió los papeles sobre su mesa. -Todo era una broma -dijo después, intentando encender un habano-. ¿Estás enojado? -En serio o en broma, me da lo mismo -dije. -Mi vida serviría para escribir una novela... -dijo Peçanha-. Esto queda entre nosotros dos. ¿Está claro? No sabía bien lo que él quería que quedase entre nosotros dos, si el que su vida sirviera para escribir una novela o el hecho de ser Pedro Redgrave. Pero respondí: -Claro, entre nosotros dos. -Gracias -dijo Peçanha. Y soltó un suspiro que cortaría el corazón de cualquiera que no fuese un ex reportero de policiales. FUERON TESTIGOS Rosa Chacel (España) Había ya pasado un cierto tiempo después del mediodía, en realidad un tiempo enteramente incierto, más difícil de precisar que el que tarda una manzana en bajar de la rama a la tierra, pues en éste eran impalpables bloquecillos de piedra los que estaban bajando lentamente y asentándose en la calle.

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Las máquinas que trabajaban en la demolición de una casa acababan de pararse. Los hombres habían caído rápidamente en el descanso, así como los cierres metálicos de almacenes y depósitos, y sólo habían quedado en el aire, fluctuantes y reacias a sedimentarse, las partículas de diferentes géneros y estructuras que componen el polvo. Entre éstas, de opaca y material pesantez, el incógnito tráfico de los olores: aceites, frutas mustias, cueros. No había un alma viva en toda la calle. Sólo, a veces, dejaba asomar en el quicio de una puerta la mitad de su figura un joven sirio que vendía botones y cintas, ocupando media entrada de una casa con sus mercancías. La otra mitad del portal era oscura, la otra mitad del muchacho quedaba en la sombra. La que se asomaba al quicio de la puerta, afrontaba el tiempo sin oasis del mediodía. A lo lejos, en la calle apareció un hombre. Venía por la acera de enfrente a la puerta del sirio. No había nada de notable ni en su aspecto ni en sus ademanes: era, simplemente, un hombre que venía por la acera de enfrente. Sin embargo, al ir aproximándose, su modo de andar fue dejando de ser natural, fue acortando gradualmente el paso o, más bien, su paso fue haciéndose lento, cada vez más lento a medida que avanzaba, y al mismo tiempo fue inclinándose y tendiendo a caer hacia adelante como una vela reblandecida. Al fin, dos casas antes de llegar enfrente, cayó. El muchacho no reaccionó en el primer momento. Esperó a ver si se levantaba. Pero viendo que no, fue a auxiliarle. Cruzó la calle, y a menos de un metro de distancia alargó la mano con intención de levantarle y tirar de él por debajo del brazo. No llegó a tocarle. Detuvo la mano a un palmo de él, quedó un instante paralizado de terror, y al fin echó a correr hasta el almacén que estaba entreabierto. Había algunos obreros comiendo en las mesas y no quisieron hacerle caso. Le decían: "¿Quién es el que está borracho, él o tú?" Pero el sirio insistía, hasta que uno de ellos miró por la ventana y vio el bulto del hombre caído en el suelo. Entonces fueron detrás del muchacho. Suponían que era un accidentado. Cuando estaban ya cerca, el sirio les retuvo diciéndoles: "¡Fíjense bien en lo que le pasa!" El hombre no estaba enteramente inerte, no parecía tampoco que hiciera por levantarse, pero se removía, agitado por una especie de lucha, en la que se veía bien claro que no podía ganar. Porque al empezarse a ver bien claro lo que estaba pasándole, por esto mismo empezaba a ser totalmente incomprensible, humanamente inadmisible. El terror había paralizado a los cuatro hombres, hasta que uno de ellos logró soltarse de la repugnante fascinación rompiendo la cadena que inmovilizaba sus nervios y que estaba tramada por sus nervios mismos, contraídos, rígidos. Con movimientos convulsos como los de un cable que ha llegado a saltar por excesiva tensión, el obrero que se había destacado del grupo dirigió sus pasos otra vez hacia el almacén, y, una vez allí, hasta el teléfono. Le preguntaron qué pasaba, y respondió, pero su voz no era inteligible. Abrió la guía telefónica. Sus manos hacían temblar las hojas, impidiéndole ver los números. Alguien, una mujer, vino en su ayuda y adivinó, sin comprender sus palabras, lo que quería. Pasó atolondradamente las hojas, no encontró nada. Gritó para que viniese el almacenero a ayudarla y, entre los dos, arrebatando el teléfono de las manos del que estaba aferrado a él, pidieron la información de la central. Pero ninguno pudo retener en la memoria el número de la Asistencia Pública que la central había dado. Así, tuvieron que volver a llamar. Al fin, lograron la comunicación y pidieron una ambulancia, dando torpemente las señas del lugar donde se encontraban. Entonces, todos los que estaban en el almacén fueron a comprobar aquello que se obstinaban en no entender. Fueron todos, y el hombre que había ido al teléfono volvió con ellos. Fueron el almacenero y los mozos, otros obreros con dos mujeres que al principio no habían atendido, y la que había acudido al teléfono que era la que trabajaba

obedeciendo a una ley que el ojo humano no registra. como un suspiro lento. su falta de densidad fue haciéndole irregular el contorno. envuelto en el traje. Aquel removerse que en un principio pudo parecer la lucha contra algún mal espasmódico que le sacudía. Ya en el primer contacto con aquellas gentes que habían presenciado el prodigio hubo una ruda extrañeza por parte de unos y otros. . y lo único que hicieron fue apartarse un poco para que llegasen y viesen. quién se lo había llevado. que no lograban entrar en la comprensión total del hecho. primero. al fin. Los que formaban el corro. Los que llegaban. como las gotas de cera que se mantienen redondas porque el aire las comprime alrededor y les crea una película capaz de contener largó rato su masa sin dejarla extender. se le vio detenerse y empezar a empaparse en la tierra. separados por el terror. se oyó la campanilla de la Ambulancia y el coche. Rodearon al hombre caído que ya no era un hombre caído: ya no era un hombre. Se había ido sumiendo en sí mismo. doblando la esquina. Miraban aquella mancha que se consumía por sí misma y no la reconocían como mancha de sangre. hasta que. filtrarse por las junturas de las losas. pues traje y calzado sufrían idéntica transformación que el hombre mismo. de modo que los dedos de sus manos ya no eran independientes entre sí. cubriendo un espacio cada vez más grande. Llevaban largo rato sin que entre sus labios. pasase una sola palabra. Tenía un sombrío matiz. esa vida con que los líquidos corren apresurados a ganar las parte más bajas. vino a pararse junto al grupo de gente. de un ser vivo que aún alienta. Preguntaban dónde estaba el hombre enfermo. Pero los enfermeros exigían explicaciones. se iba aplanando contra las losas. y se escurrió por entre las losas de la acera. se había ido ablandando. complejo como la angustia o el poder sin límites. se perdían sin respuesta. Todo ello se unía e iba afectando un carácter de material homogéneo. este conjunto. pero se había ido convirtiendo en un temblor semejante al que agita a una masa espesa cuando comienza la ebullición. tendiendo a volverse líquido. y después. si estaba aún vivo. y por eso parecen llenos de una sabiduría o de una voluntad que los conduce. al abandonar la solidez. Pues el hombre. como meros ademanes de una realidad ineficiente. a una viscosidad que retemblaba y delataba algún vapor encerrado en ella pugnando por escapar en una burbuja. Aquella forma quedaba aún acusada sólo por una especie de vetas que tardaban en borrarse del conjunto total. En aquel momento parecía que volvía a cobrar vida. empleaban el lenguaje usual. si se vierten en el suelo. no se había aplacado enteramente. Ya no conservaba relieve alguno que correspondiese a la forma que había tenido. Su ligereza llegó a ser entonces como la de esos líquidos muy volátiles cuya mancha. Estaban acostumbrados a encontrar en el sitio donde un hombre había caído la mancha que se vierte de las venas rotas. y aquella materia que estaban considerando no tenía el irrevocable carmesí que grita la piedad como razón última. que acabó por romperse en aquellos puntos en que el nivel del suelo descendía. buscando la cuneta.46 en la cocina. Los dos camilleros saltaron al suelo y empezaron a abrirse paso. y poco a poco empezaba a tomar la turbia transparencia de un ágata. en suma. empieza a mermar rápidamente por los bordes y desaparece sin dejar huella. y las preguntas de aquellos hombres. y naturalmente. la primera porción que quedaba sobre las planchas de granito empezó a reducirse como sumiéndose por los poros de la piedra. Parecía. Pero antes de llegar a la boca de la alcantarilla. sino que la mano era una masa de color más claro que se fundía con la masa de color oscuro que era todo el cuerpo. iba pasando del estado sólido. no contestaban nada. ya no era más que esto: una masa sin contornos. Antes de que hubiese llegado a desaparecer.

Así. El hombre de la voz que no podía reposar seguía delirando los gritos de su mudez. combatiendo unos el recuerdo hasta lograr lavarse de él. conservándole otros con gratitud y temor. Y al fin llegó a no haberlo. No quedó sobre las losas ni un aura que advirtiese a los pasajeros dónde ponían la planta. amenazando con investigaciones judiciales.47 Entre los que habían asistido desde el principio. La voz de aquel hombre sonaba entre las preguntas. a veces el acento de los profetas. el definitivo y total término del hecho empezó a conformarse a las distintas almas como a recipientes de formas diversas. y de su garganta parecía a veces partir el mortuorio lamento de la hiena. imprevisibles desde cualquier punto de vista exterior. los hombres últimamente llegados. a veces la azarosa armonía de las arpas colgadas al viento. enajenó su vida al injertarla en la rama de aquella creencia en cuyo sentido. Otros. pues su voz era como un soplo lejanísimo: "¡No lo toquen!". recobraría su color. sino porque no podía callar. Los del grupo dejaron escapar un rumor. Entonces comprendieron que tenían que dispersarse. lo más que hicieron fue alzarlos alguna vez hasta sus rostros. y el final. y al fin. esperando verles ceder en su desconfianza. una vibración convulsa. se sentían liberados de su inhumana opresión. Entonces. Querían palpar con la mirada el suelo después que no hubiese en él ni un solo testimonio de la existencia que había embebido. en cambio. a fermentos. Pero los hombres se resistían. Sin querer ceder a la estupefacción. hostil a la mente. menos éste. No querían perder aquel instante en que el último matiz se borraría. exento de toda ejemplaridad. trataban de armonizar lo que sabían cierto e increíble con las leyes de la razón ordinaria y decían que en el porvenir se progresaría lo suficiente como para encontrarle una explicación. en que el último punto en que el grano de la piedra fuese aún afectado por un tinte extraño. Los hombres del socorro retrocedieron. más bien. e intentaron acercarse para tomar un poco. semejante a la de un alambre que salta por excesiva tensión. sin saber cómo. al comprobarlo totalmente extinguido. no porque las contestase. y perezosamente querían no creer que habían visto. Efectos ilógicos. volvieron a sus vidas y faenas habituales. era. una de las mujeres se interpuso y gritó o. se nutría una savia de locura. Nadie les escuchaba. porque sólo obedecían a reacciones químicas. al parecer. Sólo el hombre que había logrado romper la cárcel de aquel pasmo y había establecido el contacto con los de fuera. Todos se dispersaron por la ciudad y todos. a resistencias o repulsiones. como ya quedó dicho. una especie de rugido rechazando amenazadoramente aquella intrusión que turbaba los últimos momentos en que el prodigio iba a desaparecer sin dejar rastros. el joven sirio vigilaba el lugar sin perder la certeza de los . hablaban de una mentira acordada entre aquel grupo de gentes para encubrir el delito de alguno de ellos. Otros. exhaló. rompió su orden cotidiano. hablaron de llevar algo de aquello para analizarlo. Su sonido no era articulado. o bien que había que aceptar las cosas vedadas al entendimiento que caían del cielo o de donde fuese. había quedado sin poder volver a entrar en él y sin poder volver tampoco a ser libre. viendo que de un momento a otro desaparecería el último resto material del fenómeno. Sólo éste. el hombre que creyendo nada más ver gritó para despertarse. Querían asegurarse de que no habían sufrido una burla. habían agotado sus fuerzas soportando el proceso desde el principio al fin y. Era como una campana que moviese el viento. y con lo poco que habían visto empezaron a gritar su convencimiento. que no tenían valor para juzgar ni para negar. empezaron a anhelar aquella fe. el silencio era una guardia sobre las armas que no podía deponerlas antes de la total consumación. aquellos hombres curtidos en el servicio de socorro temían el engaño. que habían asistido apenas al desarrollo del fenómeno y que por tanto carecían de datos para dar fe de él. Desde su puerta. Los que tenían los ojos fijos en la pálida sombra que apenas se distinguía ya en las losas.

cuando los hombres hablaban en latín. se había clavado la aguja en la vena cava.UU. como unos metros antes. HISTORIA DE SENCILLO Isidoro Blaisten (Argentina) Tiempo ha. Y siguió atendiendo a sus mercancías sin que nadie notase el misterio que acechaba. el sastre viudo murió. parecía atraído de pronto por cualquier desperdicio que iba a revolver y olfatear frívolamente. constituían una respuesta muda. INTIMIDAD Raymond Carver (EE. existía en el reino de Ovillar un sastre viudo que tenía tres hijos: Tofillo. No tuvo tiempo de nombrar al primogénito. Jafetillo quería ahorcar a Sencillo. apretándole el cordel del tiempo alrededor de la garganta como lo hacen los tugs. nunca estaba cuando ellos tenían que matarlo. Sabía que la pureza irracional tenía que ser sensible al magnetismo que se desprendiese de aquel trozo de suelo. más que muda vaga o ambigua. El muchacho veía a diario pasar sobre aquellas losas a los transeúntes ocupados en sus quehaceres y no esperaba de ellos ninguna señal. Distraído.48 palmos de tierra donde todo había acontecido y. nunca tampoco fue claramente defraudado en su suposición. Pero cuando veía venir un perro. Pero esto siguió observándolo indefinidamente sin que sus ojos errasen en una pulgada. Los tres se dedicaban a hilvanar recuerdos. El lugar donde el prodigio se había logrado estaba tan bien delimitado en su memoria como la planta de un templo cuyos cimientos no pudieran ser gastados por los siglos. repetidamente observados. No llegó nunca a sorprender en el animal un movimiento de retroceso o titubeo que le hiciera decir claramente: al llegar aquí no pasa. Sencillo. Tofillo trataba a toda costa de agarrarlo distraído para echarle un recuerdo venenoso en el café con leche. Nunca. se desviaba sin mirar. tomaban el hilo del tiempo y lo estiraban cuan largo era. Jafetillo y Tofillo se ponían uno de cada lado. Venía un poderoso y les decía: . siempre en otra cosa. Nunca logró observar más. Sólo logró sorprender en algunos una ligera crispación de la oreja o bien ese curvamiento rápido del lomo con el cual parece que hacen escurrir el miedo hasta la cola. Siempre. mientras Sencillo iba colgando los recuerdos. Un día. porque todos creían que lo que brillaba en su mirada oriental era esa oscura lámpara de fe que arde en los ojos negros que bebieron la luz en sus fuentes.Quiero que me hilvanen estos recuerdos para mañana. aunque nunca llegó a dudar. o bien. Esa respuesta que se tiene al interpelar a aquello que sobrepasa las medidas humanas. Y sin embargo era el caso que no pasaba. ninguno llegó a pararse en seco. a mirar derecho. en algunos momentos su certeza era más firme porque la corroboraban ciertos hechos que. Jafetillo y Sencillo. Jafetillo y Tofillo no daban pie con bola. aguardaba ansiosamente. Y aunque nunca obtuvo una confirmación contundente.) . como el hombre necesita mirar para ver. al llegar ya al límite justo. La lucha entre los hermanos no tardó en desencadenarse.

Dice: Piensa que estoy muerta. Así que déjame en paz. Debes de sentirte muy orgulloso de ti mismo. hecho está. Siempre te has sentido bien en el engaño. una entrevista-. Dice: ¿Me estás escuchando? Te estoy escuchando. y el pasado nadie puede cambiarlo. Apareces y entras. ¡Mírame! Échame un buen vistazo. por el amor de Dios. Hastiada de oír hablar de ello. No sé por qué lo hago. No nos hemos visto en cuatro años. Mira. Una tragedia. ¿no te creerás todas esas cosas que dicen de ti? No te las creas ni en broma. tal vez porque pienso que puede interesarle. Lo hecho. ¿O es que no los hubo? Le gustaría que dejase a un lado los otros. Me hace pasar a la sala. Deberías olvidar los días duros. Todas esas viejas heridas. Son las nueve de la mañana. Te volviste contra mí. Lo que quiero es que me dejes en paz. ¿quién te ha pedido que vengas a verme? Yo no. Pero me deja pasar. porque si no . Creo que estás como una cabra. No parece sorprendida. Me dejaste tirada como un trapo. mediada la treintena. pero la dejé pasar. Pero ella nunca me contesta. los malos tiempos al hablar de aquella época. Dice: En aquel tiempo yo era más joven. sin duda. Esto último le hace reír. la dejé pasar. imagino. yo sí que podría contarles algo bueno. Quizá tú también lo eras. Yo río también. le envío los recortes. Tan pronto. Al principio al menos no era así. me dice. Dice: A veces tengo ganas de gritar. Bien sabe Dios que fue una tragedia. Dice: Y entonces te metiste de lleno en el engaño. y tengo la impresión de tener cincuenta y cinco. No. digo. o sesenta y cinco. Tu cantinela preferida. por esa época. Tenías que ser mejor persona. Déjame hablar con ellos. Llevo apenas unos segundos sentado cuando me trae café. dice. más que una tragedia. Entonces eras diferente. fue después de que cumplieras los treinta y cinco. no sé cuándo exactamente. pero en mi caso son los nervios. No la he llamado por teléfono. tengo cuarenta y cinco años. me refiero. los malos. ahora que puedes. Pero ¿a qué viene volver sobre ello? ¿Es que no te cansas nunca de desenterrar la vieja historia? Dice: Deja a un lado el pasado. No. Está harta del dichoso tema. y la verdad es que no sé cómo va a recibirme. que he hecho que se sienta desnuda y humillada. Seguro que en tu carcaj han de quedarte otras flechas. Oye. Luego empieza a decirme lo que piensa. Pero de cuando en cuando. Todo era distinto entonces. Cuarenta y cinco. digo.49 Tengo unas gestiones que hacer al oeste del estado. Te despachaste a gusto. grandísimo hijo de perra. o treinta y seis. Sí. Dice: ¡Lo que he tenido que aguantar. Quiero que me dejes en paz. Pero también yo era distinta. me dice. Dice: ¿Sabes una cosa? También yo tuve mi oportunidad. Ni que decir tiene que no nos besamos. Que quede claro: me suena tan familiar que no me siento en absoluto incómodo. Dice que soy el culpable de su angustia. Dice: ¿Sabes una cosa? Creo que estás enfermo. Vaya si empezaste. Mejor persona. señor mío! Y además. yo podría contarles un par de cosas. Lo eras. Entonces empezaste. y mejor persona. Pero ahora mírame. siempre que se publica algo mío o escriben sobre mí en revistas y periódicos -una semblanza. Párate a pensar también en los buenos. No nos damos la mano. No creo habértelo contado nunca. a lo mejor llegas lejos. Soy todo oídos. ¿quieres? Dice: ¿Por qué no borras toda la pizarra y miras luego lo que queda? ¿Por qué no empiezas de nuevo otra pizarra? Hazlo. ¿Qué diablos quieres de mí? ¿Sangre? ¿Más sangre? Pensaba que tenías ya la panza llena. Mira. desde luego. que me olvides. no es cierto. así que aprovecho para pararme en la pequeña población donde vive mi ex mujer. sí.

Pero debería haberlo utilizado. Vagamente. Tengo montones de recuerdos. Sabes por qué estás aquí. Dice: Vas a darme la razón en todo. . No me interesa gran cosa. ha estado usted frecuentando gente que no le conviene. Seguramente me lo merecía. Dice: Creo que ahora empiezo a entender. hermano. Dice: Si te interesa saberlo. como ya te he dicho. En absoluto. Aunque eso no viene a cuento. al menos. Creí que ibas a darme una cuchillada. Arrepentimiento. Tuve ocasión de hacerlo. pero no lo recuerdo bien. Por eso te has interesado tanto cuando he sacado a relucir lo del cuchillo. No tienes principios. Pero no lo hiciste. supongo que en general no siento nada parecido. vergonzosas. Sí. digo. la verdad. Pero ¿arrepentimiento? No. ¿Me acerco? ¿He dado en el clavo? Cuéntame lo del cuchillo. Ni las botas de Dios ni las de nadie. Un pequeño corte. Dice: Siempre has tenido suerte. a veces. ¿Te lo han dicho alguna vez? Sí. Lo digo con el corazón en la mano. ¿lo sabías? Un despiadado e insensible hijo de perra. digo. Pero sé que no me gusta lo que has ido repartiendo a manos llenas. como dijo alguien. Además. Al menos eso. No mucho. Recuerdas las cosas bajas. Pero en mi opinión. adelante. Al menos sé eso. Dice: Eres un grandísimo hijo de perra. Admito que tengo tendencia a recrearme en el lado oscuro de las cosas. digo. Te quise con locura. Lo digo en serio. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. Nunca he vuelto a tenerla. Creo que eso es precisamente lo que más extraño se me hace ahora. ¿no? ¿Me equivoco? No. me temo. Y al punto me arrepiento de haberlo dicho. digo.50 nunca habría tenido nada que ver contigo. así te quise. Ya sabes a lo que me refiero. Dice: ¿Te acuerdas de aquella vez que te amenacé con un cuchillo? Lo dice como de pasada. En busca de material. como si se tratara de algo sin importancia. digo. De veras. Dice: Amén. tú. El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. recuerdas lo que no deberías recordar. digo. Lo he pensado una y mil veces. cuéntamelo. Dice: Sinceramente. Eres capaz de cualquier cosa con tal de escurrir el bulto al menor conflicto. Has salido de pesca. Miles de veces. Más que a nada en el mundo.. ni uno solo. Me lo quitaste y me diste una bofetada. lamento no haber llegado a utilizarlo. Bueno. Señor mío. Pero ¿qué puedo saber yo? Ya ni siquiera sé qué es lo que sé. Siento mucho no haber utilizado aquel cuchillo. pero no lo hiciste. Debería haberte dado un tajo en el brazo. Sé por qué estás aquí. ¿Te das cuenta? Es para morirse de risa. Aunque tú deberías ser ya un especialista en el tema. Dice: Te quise tanto. Pero eres un viejo zorro. Arrepentimiento. Vamos. al menos. Por si no te has dado cuenta. aunque quizá tú no lo sepas. creo que no. si vamos al caso. digo. y siento mucho no haberlo utilizado. ¿no? Te das por vencido muy fácilmente. Hasta un pequeño corte habría bastado para dejarte un buen recuerdo mío. No. Siempre has sido igual. ¿Te imaginas? Estábamos tan íntimamente unidos en aquella época que apenas puedo creerlo.. y al diablo con todo. Creo que sé a qué has venido. ¿quién te has creído que eres? ¿Te crees Dios o algo parecido? Tú no eres digno ni de lamerle las botas. Ahí reside todo el problema. Dudé y la oportunidad se perdió. Sí. Luego te quité el cuchillo. ahí está la manzana de la discordia. Pero vacilé. No es un vocablo que utilice muy a menudo. Dice: Me pregunto si alguna vez te arrepientes de algo. Si es que ese sentimiento vale algo hoy día. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. quiero que me dejes al margen de todo de ahora en adelante.

tampoco valgo nada para mí misma. una selva oscura. ¿no es eso? No te llevó mucho tiempo. Eso es lo que hice. Puede que así podamos llegar a alguna parte. ni Dios. pero ya era tarde. Yo sé muy bien cómo funcionas. Me gané ese derecho. Esa es la verdad. Era como si no supiera qué cataclismo me había fulminado. Al ver que no respondo. al fin y al cabo?» Dice: En cualquier caso. Vamos. Así está mucho mejor. pero la dejé escapar entre los dedos. en pocas palabras. Pregúntame si me importaba. te crees alguien que no eres. ¡Pues claro que no quieres! ¡Y también sabes por qué! Dice: Querido. querido. No lo olvides nunca. ni nada. Entonces y ahora. Era como si de pronto hubiera dejado de vivir. Pregúntame si pasé vergüenza. Dice: Se me cayó la venda de los ojos hace mucho tiempo. camarada. de acuerdo. Tengo ganas de llorar a mares. Así. Pero ¿qué puedo saber yo? Eso es lo que dirán en los cien próximos años. Nadie más que yo. al menos. Sentía que se me iba a romper el corazón. Si la miras a los ojos.. Muy bien. En primera línea. No quiero entrar en eso. Dice: Así. escucha: quiero que me dejes vivir en paz. Lo puse todo en ti: todos los huevos en la misma cesta. No se detenía sin más. digo. Eso es lo que dicen de ti. digo? Se me había roto. no quiero ofenderte. «literatura». Pero ¿sabes otra cosa? Nadie en todo el planeta se atrevería a decírtela. Tú deja que vengan por aquí: se enterarán de un buen puñado de cosas. sin más. Todos sus recovecos. continúa. Y ahora eres feliz. ni el que llevé cuando vivía contigo. Siempre te he conocido bien. pero quiero que seas tú quien me lo diga. señor. Un cubo de la basura. Dice: ¿Sabes? Si te estuvieras quemando vivo ahora mismo. Nunca podrás cogerme en una mentira. ¿eh? Dice (y son palabras literales): Ni siquiera eres capaz de mirarme a los ojos cuando te hablo. Eso fue lo peor. No creo que sea un crimen. digo. pregúntamelo. Conozco el fondo de tu corazón. Por favor. Pensé: si para él no valgo nada. Yo tengo derecho. a partir del día en que te fuiste. No voy a preguntártelo.» ¿Sabes? ¡Leí todo lo que me mandaste! ¿Pensabas que no iba a hacerlo? Escuche. ni el que tenía hace un par de años. escucha. Pero su semblante vuelve a ponerse grave en seguida. Para que todo el mundo me compadeciera o se permitiera juzgarme. Ni los niños. por si quieres saberlo. para nadie. si de pronto tu cuerpo se pusiera a arder en este mismo instante. Ríe ante lo que acaba de decir. no correría a echarte encima un cubo de agua. de lo que no hay duda es de que tú sí me has tomado a mí por otra persona. si te interesa saberlo. Tuve mi oportunidad. «Ahora es feliz. ¿Cómo se explica eso? ¿A qué vienen todos estos cambios? Pues bien. pero a veces creo que sería capaz de pegarte un tiro y quedarme mirando cómo estiras la pata. Dirán: «¿Quién era ella. diles que vengan a hablar conmigo. Dice: Encontraste a otra. ya nada me importaba. y de pronto la vida cesaba. Luego me exhibiste y ridiculizaste en tu. Todos los huevos podridos en la misma cesta. sino con un chirrido horrible. Tu corazón es una jungla. Creo que sé por qué has venido. ¿Qué. puedes saber mucho de la persona con quien hablas. Había ido viviendo año tras año. No. Yo estaba allí. Y sigue roto. Si quieren preguntar a alguien. pero no voy a darte ese placer. Lo sabe todo el mundo. Claro que se me rompió. que sigo allí sentado y quieto. Dice: ¿Qué diablos haces aquí? ¿Quieres seguir oyendo cosas? Podría seguir así días y días. ¿Cómo pude imaginar algo semejante? Debía de estar muy desquiciada. Dice: No puedes mirarme a los ojos. le conozco muy bien. . ¡Ya ni siquiera tengo el mismo nombre! Ni el que me pusieron cuando nací. la miro a los ojos. Aunque duela.51 Dice: Yo siempre digo la verdad. Esa es la pura verdad. Bien. Perfecto.. Durante un tiempo llegué incluso a pensar que volverías. Dice: A partir de entonces.

Aspiro el aire entrecortado y quedamente para que no me oiga. pero no te rías. ¿no crees? Me acompaña por el pasillo. Escucha atentamente lo que voy a decirte. Así. Dice: Ahora tengo una vida. Necesitaba airearla. Bien. Lo del cuchillo parece que te ha reanimado un poco. Tienes que irte. No habíamos estado tan cerca en mucho tiempo. Te digo que te levantes. Creí que lo habías olvidado. hazme caso. y cojo el dobladillo de su vestido.52 Dice: ¿No deberías estar en otra parte? ¿No tienes que coger ningún avión? ¿No tendrías que estar en algún sitio a doscientos kilómetros de aquí en este preciso instante? No. Puedo decir por experiencia que es la palabra más triste de todo el diccionario. No te morirás. ¿eh? Aquí tienes tu sombrero. Se queda inmóvil un instante. Eres tan tonto a veces. ¿Eh. Soy como un terrier. y olvida lo demás. y es como si estuviera pegado al suelo. date prisa. Dice: ¿Satisfecho? ¿Mejor así? ¿Te sientes feliz? Sí. Llevas tanto tiempo haciéndolo que no te será muy difícil. Y lo repito: No. ¿Qué más puedo hacer? Has salido bien parado. No te olvides el sombrero. No se mueve. y eso es lo importante. Mi marido está a punto de llegar para el almuerzo. Y entonces hago algo. Ella no se aparta. quién sabe. Dice: Bien. pequeño. Eres libre. Su cara está apenas a un palmo de la mía. es de eso de lo que tengo que ser más y más consciente a medida que envejezco. ¿Qué pasa? ¿Quieres algo más de mí? ¿Qué es lo que quieres? ¿Que te perdone? ¿Por eso haces todo esto? Es por eso. Venga. ¿Qué estoy haciendo en el suelo? Me gustaría saberlo. Bueno. Una vida diferente de la tuya.. Y he aquí lo que hago luego: me pongo de rodillas. Dice: ¿Has oído lo que he dicho? Tienes que irte. pero al momento siguiente dice: Está bien. Anota esa palabra en tu pequeña libreta. Levántate. y es lo menos que puede esperarse de alguien que no es capaz de arrepentirse.. pero sigo de rodillas aferrado al bajo de su vestido. Es mi vida. El tiempo es un caballero. bobo. un tipo grande como yo. Pero ahí estaba yo para recordártelo. ahora se siente feliz. y sigo de rodillas aferrado al bajo de su vestido. te he dicho que te perdono. Inconsolable. ¿Cómo podría explicarle todo esto? Es absurdo. digo. pero supongo que no debemos compararlas. pero logré superarlo.. Alargo la mano y le cojo la manga de la blusa entre el pulgar y el índice. Ya lo he superado. muy bien. Levántate. Se acerca. Vamos. Pero sabes y sé que todo aquello es agua pasada. Dice: Cuéntalo como crees que debes. Mírame. . Como siempre has hecho. dijo un sabio. Dice: Levántate ahora mismo. ¿Qué creías? ¿Qué me iba a ser fácil? Luego apareces en mi puerta y toda la vieja historia se me viene de nuevo encima. Sigues siendo un hombre grande. ¿no es cierto? Al menos piensas que lo eres. O alguna mujer vieja y cansada. Pero yo sigo allí. tienes que irte. Pero no te sientas demasiado mal. cariño. Dice: Te perdono. Tengo la impresión de que el corazón me late más despacio. Me llevó bastante tiempo. levántate. Dice: Durante mucho tiempo mi desconsuelo fue total. Bien. y después retiro la mano. No hago más que tocarla así. Como si no pudiera moverme. pero al final pude superarlo. Nunca en la vida te había visto con sombrero. Pero sé que estoy donde debo estar. ¿no es cierto? Por eso te desviaste para venir a verme. Dice: Vamos. No tengo que estar en ninguna parte. bobo? Querido. No quiero soltarlo. Antes nunca llevabas sombrero. Y eso es todo. De todas formas te sientes mejor. quizá tampoco pase nada porque te sientas un poco mal.. arrodillado. Ya está hecho. Hasta te he recordado lo del cuchillo. Así estaba yo. si te vas ahora mismo te diré algo. Era una broma. Libre al fin. y espero. Dice: Escucha.

Me acompaña hasta la puerta. oh. cerca de Amsterdam Avenue. Le digo adiós. incluso en las cunetas. abrí mi fiambrera por hacer algo. a las tres de la tarde. Si nuestros corazones de comanches se sentían inclinados a acampar.) En 1928. Ni hijos de ella. Cuando llovía. no quiero saberlo. a los veinticinco comanches. una luna blanca suspendida en el cielo de la mañana. a la salida de la escuela número 165. las veo a montones. según la temporada. Además. El Jefe siempre nos encontraba. Hay hojas secas por todas partes. Se mira las manos. Mire donde mire. a los nueve años. íbamos a Palisades y nos hacíamos los robinsones. Pero no son hijos míos. UU. Dice: Puede que algún día vuelvas a verme o puede que no. El resto de la tarde. con todo el espíritu de cuerpo posible. mi marido se llama Fred. Me alejo por la acera. A lo mejor consigues una buena historia de todo esto. Pero si es así. Pero qué importa. Y se preocupa por mí. que ha estado abierta todo el rato. O no entender en absoluto mis propias palabras. Pero me da miedo comentarlo. creo que todo lo que podía pasar ya ha pasado. Es un buen hombre. No creo haber visto jamás nada tan extraordinario. Pronto volverás a sentirte mal. Deberían tomarse la molestia de coger un rastrillo y dejar esto como es debido. pero no nos hemos dado cuenta. luego se las mete en los bolsillos del vestido. Durante toda la mañana han estado entrando la luz y el aire fresco y los ruidos de la calle. el Jefe nos llevaba invariablemente al Museo de Historia Natural o al Museo Metropolitano de Arte. No sé lo que podría pasar. al fútbol o al béisbol. Si teníamos propósitos decididamente atléticos. Si nos ponemos a pensarlo. Miro hacia el exterior y veo. Todos los días de clase. el Jefe nos recogía por la mañana temprano en nuestras respectivas viviendas y en su destartalado autobús nos sacaba de Manhattan hacia los espacios comparativamente abiertos del Van Cortlandt Park o de Palisades. Lo de hoy no tardará en borrarse. Pero no por eso perdí la cabeza. Recuerdo haberme perdido un sábado en alguna parte de la escabrosa zona de terreno que se extiende entre el cartel de Linit y el extremo oeste del puente George Washington. Simplemente me senté a la sombra majestuosa de un gigantesco anuncio publicitario y. Sacude la cabeza. Trabaja duro para ganarse la vida. Siempre nos conducía (según los acuerdos económicos establecidos con nuestros padres) al Central Park. Ella no dice nada. Vuelve a entrar en casa. en la calle 109. nuestro Jefe nos recogía. de una organización conocida como el Club de los Comanches. si el tiempo lo permitía. Deberían hacer algo al respecto. de . y esta vez cierra la puerta. El resto del día. No puedo avanzar sin que mis pies tropiecen con ellas. confiando a medias en que el Jefe me encontraría. A propósito. aunque lagrimeando. Caen de los árboles a mi paso. íbamos a Van Cortlandt donde los campos de juego eran de tamaño reglamentario y el equipo contrario no incluía ni un cochecito de niño ni una indignada viejecita con bastón. Hasta podría echarme a llorar. EL HOMBRE QUE RÍE Jerome David Salinger (EE. Sí. Dios. Unos niños se pasan un balón de fútbol al otro extremo de la calle. yo formaba parte. hoy día a nadie le importa un comino nada. cuando se veía libre de los comanches el Jefe era John Gedsudski.53 Dice: No sé cómo podría explicarle esto a mi marido si apareciera en este momento. Los sábados y la mayoría de las fiestas nacionales. lo dedicábamos a jugar al rugby. A empujones y golpes entrábamos en el viejo autobús comercial que el Jefe había transformado. me da miedo. lo sabes.

nuestro interés jamás decaía. Hasta había alcanzado dimensiones clásicas. y era público y notorio que lo habían invitado muy cordialmente a presentarse como candidato para el equipo de béisbol de los New York Giants. por ejemplo. Tenía el pelo renegrido. cuando el "hombre que ríe" respiraba. entre todos los comanches lo hubiéramos convertido rápidamente en gigante. A esa hora formábamos generalmente un grupo acalorado e irritable. la frente muy estrecha. un maestro en encender y apagar hogueras. los bandidos le permitían estar en su cuartel general siempre que se tapara la cara con una máscara roja hecha de pétalos de amapola. Ken Maynard y Tom Mix. y un experto en primeros auxilios muy digno de consideración. era un tipo bajito y fornido que mediría entre uno cincuenta y siete y uno sesenta. Sólo diré de paso que era un scout aventajado.) Los que lo veían por primera vez se desmayaban instantáneamente ante el aspecto de su horrible rostro. de veintidós o veintitrés años. La víctima de este singular experimento llegó a la mayoría de edad con una cabeza pelada. Era un árbitro imparcial e imperturbable en todos nuestros ruidosos encuentros deportivos. y el torso casi tan largo como las piernas. En consecuencia. (El Jefe no explicaba el sistema de respiración del "hombre que ríe" sino que lo demostraba prácticamente.por los asientos más cercanos al Jefe. sin embargo. En la fila de la izquierda había tres asientos adicionales -los mejores de todos. aunque eran estrechos y caídos. La misma nariz se limitaba a dos fosas nasales obstruidas por la carne. estudiante de derecho de la Universidad de Nueva York. la abominable siniestra abertura debajo de la nariz se dilataba y contraía (yo la veía así) como una monstruosa ventosa. como máximo. pusieron la cabecita del niño en un torno de carpintero y dieron varias vueltas hacia la derecha a la manivela correspondiente. en el agua de la bañera que se iba escurriendo. en forma de nuez (pacana) y con una cara donde. el "hombre que ríe" había sido raptado en su infancia por unos bandidos chinos. "El hombre que ríe" era la historia adecuada para un comanche.) El Jefe sólo subía al autobús cuando nos habíamos acomodado. en vez de boca. En aquel tiempo. Curiosamente. (El autobús tenía dos filas paralelas de asientos de esterilla. Aún está patente en mi memoria la imagen del Jefe en 1928. siendo como son las cosas. los bandidos. lo quería y respetaba. sumamente tímido. desde el pillo más pequeño hasta el más grande. para mí se combinaban en el Jefe todas las características más fotogénicas de Buck Jones.que llegaban hasta la altura del conductor. los comanches nos refugiábamos egoístamente en el talento del Jefe para contar cuentos. Una vez que empezaba su relato. Todas las tardes. Si los deseos hubieran sido centímetros. y nos peleábamos en el autobús -a puñetazos o a gritos estridentes. Cuando el acaudalado matrimonio se negó (debido a sus convicciones religiosas) a pagar el rescate para la liberación de su hijo. Era un joven tranquilo. Cada uno de nosotros. perfectamente amalgamadas. Único hijo de un acaudalado matrimonio de misioneros. Los conocidos le daban la espalda. casi había formado parte de la selección nacional de rugby de 1926. sus hombros parecían poderosos.54 Staten Island. Pero. exhibía una enorme cavidad ovalada debajo de la nariz. A continuación se sentaba a horcajadas en su asiento de conductor. considerablemente agraviados. Era un cuento que tendía a desparramarse por todos lados. la nariz grande y carnosa. aunque seguía siendo esencialmente portátil. y una persona memorable desde cualquier punto de vista. No intentaré exponer aquí sus múltiples virtudes y méritos. La . y con su voz de tenor atiplada pero melodiosa nos contaba un nuevo episodio de "El hombre que ríe". Con la chaqueta de cuero. Uno siempre podía llevárselo a casa y meditar sobre él mientras estaba sentado. cuando oscurecía lo suficiente como para que el equipo perdedor tuviera una excusa para justificar sus malas jugadas.

águilas. sino que además los mantenía al tanto de sus andanzas. leones. Cuando se enteraron. Con él vivían cuatro compañeros que le eran fieles hasta la muerte: un lobo furtivo llamado Ala Negra. El suceso no hizo más que aumentar la sed de venganza de los bandidos. un enano adorable llamado Omba. al principio -robando. cuya lengua había sido quemada por hombres . boas constrictor. Dufarge y su hija (una chica exquisita. creyendo que habían podido dormirlo profundamente con algunas drogas que le habían dado. secuestrando. en su extrema soledad. Sus necesidades personales eran pocas. Uno a uno desfilaron una noche ante la cama del "hombre que ríe". Empezó a trabajar por su cuenta. De ahí en adelante los episodios se hicieron cada vez más exóticos. Además. en las profundidades del mar Negro. Allí se hizo amigo de muchísimos animales: perros. sin dejar ni el mínimo rastro de su método para escapar. en las tormentosas costas del Tíbet. donde se divertía ostentando su genio conspicuo pero modesto frente a Marcel Dufarge. De cuando en cuando se escapaban y le causaban algunas molestias. asesinando sólo cuando era absolutamente necesariose dedicó a devastar la campiña china. Curiosamente. le valieron un lugar especialmente destacado en el corazón de los hombres. ratones blancos. Una y otra vez trataron de atraparlo mediante ardides. pero él no se avenía a matarlos. Ellos no lo consideraban feo. el "hombre que ríe" se iba sigilosamente (su andar era suave como el de un gato) al tupido bosque que rodeaba el escondite de los bandidos. El "hombre que ríe" convertía el resto de su fortuna en brillantes que bajaba despreocupadamente a cavernas de esmeralda. se pusieron tremendamente celosos. al principio el "hombre que ríe" muchas veces simulaba dejarse engañar. detective internacionalmente famoso y considerablemente inteligente. que llegaba sin tardanza a manos de Dufarge.) Poco después el "hombre que ríe" empezaba a cruzar regularmente la frontera china para ir a París. humildes ascetas que habían dedicado sus vidas a la cría de perros de policía alemanes. además. se quitaba la máscara y les hablaba dulcemente. pero luego desaparecía de pronto. pero agradablemente decorado. sus padres adoptivos (los bandidos que originalmente lo habían empujado al crimen) fueron los últimos en tener conocimiento de sus hazañas. (El "hombre que ríe" tenía una faceta compasiva que a mí me enloquecía. apestaba a opio. Muy pronto sus ingeniosos procedimientos criminales. Muy pronto el "hombre que ríe" consiguió reunir la fortuna personal más grande del mundo. lobos. Al Jefe le llevó un par de meses llegar a este punto de la historia. melodiosamente. En pequeña escala. en una pequeña casita con un gimnasio y campo de tiro subterráneos. Nada más que por amor al riesgo. un gigante mongol llamado Hong. Todas las mañanas. en su propia lengua. una de esas personas desagradables y pendencieras. De vez en cuando enviaba una breve e incisiva nota de despedida por la red de alcantarillas de París. Gran parte de esa fortuna era donada en forma anónima a los monjes de un monasterio local. Pero la víctima resultó ser la madre del jefe de los bandidos. El "hombre que ríe" era muy hábil para informarse de lo que pasaba a su alrededor.55 máscara no solamente eximía a los bandidos de contemplar la cara de su hijo adoptivo. Sin embargo. aunque con algo de travesti) se convirtieron en los enemigos más encarnizados del "hombre que ríe". y con sus machetes apuñalaron repetidas veces el cuerpo que yacía bajo las mantas. no los tenía en demasiada estima y no tardó mucho en crear un sistema propio más eficaz. junto con su especial afición al juego limpio. y finalmente el "hombre que ríe" se vio obligado a encerrar a toda la banda en un mausoleo profundo. a tono con el gusto de los comanches. y en muy poco tiempo pudo conocer los secretos profesionales más importantes de los bandidos. pero tísico. Se alimentaba únicamente de arroz y sangre de águila. Los Dufarge se pasaban gran parte del tiempo chapoteando en las alcantarillas de París.

en algún puesto indefinido. En cambio. fue "Mary Hudson". sobre el parabrisas. había una foto pequeña. Seguir la farsa. Pero lo más importante para mí en 1928 era andar con pies de plomo. Para no matar de pena a mi supuesta madre.de un lado a otro de la frontera entre París y China.mi verdadera identidad. entonces. apuntando con el dedo índice. si fuere necesario. En realidad. Le pregunté. había podido ver su cara. enmarcada.que la foto había sido más o menos impuesta por otros. Me pareció que la foto de una chica desentonaba con la exclusiva decoración para hombres del autobús y.continuó sobre el parabrisas. En el club había veinticinco comanches -veinticinco legítimos herederos del "hombre que ríe"todos circulando amenazadoramente. pero el Jefe se hizo el sordo. Veinte pasajeros solicitaron inmediatamente una explicación. digamos. le pregunté al Jefe quién era. mascullando complejas pero precisas instrucciones en la oreja de los cocker spaniel. a la cabeza de los profesores de matemáticas. a la espera de que cometieran el mínimo error para descubrir preferentemente de modo pacífico. no solamente descendiente directo del "hombre que ríe". debido a su intenso amor por el "hombre que ríe" y a su honda preocupación por su seguridad personal. El "hombre que ríe" emitía sus órdenes a sus subordinados a través de una máscara de seda negra. Durante las dos semanas siguientes. Ni siquiera Omba. y una espléndida chica euroasiática que. como un fusil. En 1928 ni siquiera era hijo de mis padres. Y esperando. una especie de Robert E. Y esta ilusión resulta verdaderamente moderada si se la compara con la que abrigaba hacia 1928. que el Wellesley era una universidad de alta categoría. No desapareció con los paquetes vacíos de chicles ni con los palitos de caramelos. Lee. yo era el único descendiente legítimo del "hombre que ríe". Yo acostumbro a considerar al "hombre que ríe" algo así como a un superdistinguido antepasado mío. No digo que lo vaya a hacer. solía tener una actitud bastante rígida respecto al crimen. Disimular a toda costa mi risa realmente aterradora. el enano adorable. Su contestación. cuando me sentía.56 blancos. elevando a los ascensoristas a la categoría de enemigos potenciales. Le pregunté cómo se llamaba. la foto -le hubiera sido impuesta al Jefe por la fuerza o no. de incógnito por la ciudad. Una tarde de febrero. por qué tenía su foto en el autobús. pero de verdadera responsabilidad. Fue adquiriendo gradualmente la personalidad poco inquietante de un velocímetro. se limitó a adoptar su posición habitual de . Pero los comanches nos fuimos acostumbrando a ella. casi un kilómetro más allá de nuestro campo de béisbol. apenas iniciada la temporada de béisbol de los comanches. lo bastante como para sugerir -me pareció. sino además su único heredero viviente. pensaba emplearla en alguna de mis actividades subrepticias. pero al final reconoció que era una muchacha. que iba al Wellesley College. Le pregunté si trabajaba en el cine o en alguna cosa así. observé un detalle nuevo en el autobús del Jefe. sino un impostor de astucia diabólica. Lavarme los dientes. Pero un día que íbamos camino del parque el Jefe detuvo el autobús junto al bordillo de la acera de la Quinta Avenida a la altura de la calle 60. con todas las virtudes del caso. sin titubear. Me dijo que no. tras larga reflexión. de una chica con toga y birrete académicos. aunque podía ser de otro modo. Agregó. Al principio fue evasivo. Encima del espejo retrovisor. siempre esperando el momento para suscitar el terror y la admiración en el corazón del ciudadano común. Encogió levemente los hombros. todavía un poco reticente. pero podría pasarme horas llevando al lector -a la fuerza. Peinarme.

Los comanches.dijo-. La segunda. esa chica que hacía un viaje de placer por el Caribe. pero abandonó la batalla. que estaba enfermo en su casa. El Jefe sacudió la cabeza. Y. sino que apenas oía lo que le decía la chica. Estoy seguro de que cuando llegamos al campo de béisbol cada rostro de los comanches llevaba una expresión del tipo "hay-chicas-que-no-saben-cuándo-irse-a-casa". Ella nos sonrió. Así.57 narrador y dio comienzo anticipadamente a un nuevo episodio del "hombre que ríe". sonriendo. ese día los reflejos del Jefe estaban en buena forma. Se aproximó cautelosamente al campo donde estaban esperando los dos equipos comanches. que se veía desigual y borroso. cuando otro comanche y yo lanzábamos al aire una moneda para determinar qué equipo batearía primero. Mary Hudson. alrededor de 1936. Era algo desconcertante. Mary Hudson se sentó entre yo y un chico que se llamaba Edgar "no-sé-qué" y que tenía un tío cuyo mejor amigo era contrabandista de bebidas alcohólicas. que forcejeaba terriblemente para clavar en la arena una sombrilla en Jones Beach. y que arrojó su encendedor a un delfín. y sugirió que Mary Hudson ocupara su lugar. Vivía en Douglaston. El Jefe estaba muy nervioso. Por fin. accionó la manecilla de la puerta y en seguida subió al autobús una chica con un abrigo de castor. No sólo no lograba participar en la conversación. Mary Hudson declaró con entusiasmo que deseaba jugar. lo suficiente como para que los comanches no pudieran oír. y voy a jugar. miró a los comanches situados cerca de su asiento y les hizo una seña para que le hicieran sitio. sólo recuerdo haber visto en mi vida a tres muchachas que me impresionaron a primera vista por su gran belleza. Con cierta vehemencia. Llevó aparte a Mary Hudson. para colmo de males. Mencionó el nombre de mi centro. -¡No! -dijo el Jefe. Recuerdo que el pomo de la palanca de cambios se le quedó en la mano. Mary Hudson se inclinó hacia delante en su asiento e hizo al Jefe un colorido relato de los trenes que había perdido y del tren que no había perdido. He venido hasta Nueva York para ver al dentista y todo eso. Una fue una chica delgada en un traje de baño negro. con toda claridad-. La respuesta no pudo ser más cortante. Cuando bajamos del autobús. -No me importa -dijo Mary Hudson. revelando su genio para complicar las cosas. Señaló hacia el campo. El Jefe dijo que qué mierda era eso de que no necesitaba a nadie que hiciera de centro. Mary Hudson se quedó muy cerca de nosotros. Y la tercera. Long Island. Mientras volvíamos a nuestro lugar de estacionamiento habitual. Mary Hudson lo interrumpió. Me . Entonces el autobús se puso en marcha con un acelerón poco hábil. Yo era el capitán de los Guerreros. la chica del Jefe. Así como antes los comanches nos habíamos limitado a mirar fijamente su feminidad. -¡Yo también. Dije que no necesitaba un jugador para el centro del campo. de pronto. hacia 1939. una belleza difícil de clasificar. -¿He tardado mucho? -le preguntó. ahora la contemplábamos con irritación. hasta entonces oculto. Se levantó de un salto. y los comanches pudieron oír perfectamente su voz. los Bravos y los Guerreros. y fijó su mirada en mí. Evidentemente. Le cedimos todo el espacio del mundo. Pero apenas había empezado cuando alguien golpeó suavemente en la portezuela del autobús. y pareció dirigirse a ella en forma solemne y racional. yo también quiero jugar! El Jefe meneó la cabeza y volvió a la carga. hasta el último hombre. guardaban silencio. Era como si hubiera preguntado "¿Soy fea?". Luego el Jefe se hizo cargo de la situación. Tomó un bate de tamaño reglamentario y le mostró su peso.

Le tocó batear en la primera tanda. Desde mi posición en la primera base. Llevaba puesto el guante de catcher. como de costumbre. cogí una piedra y la arrojé contra un árbol. Era un hombre totalmente feliz. Contesté a su saludo. Un día ventoso de abril. dijo ella. Mary Hudson debía ser la novena en batear en el equipo de los Guerreros.y la verdad es que efectivamente apreciamos darnos prisa. miré hacia donde se encontraba el Jefe. no había forma de retenerla.58 quedé estupefacto. Cuando le di un bate. Cada vez que lo hacía.. Nosotros entramos primero. Era un espectáculo verdaderamente horrible. jugó al béisbol con los comanches un par de veces por semana (cada vez que tenía una cita con el dentista. más o menos. Mary Hudson me saludaba alegremente con la cabeza. y por último de mi alegría. para matar el tiempo en una forma entretenida para los comanches. después de mi incredulidad. Una adversa serie de circunstancias había hecho que el mejor amigo del "hombre que . y la mandó lejos por encima de la cabeza del fielder izquierdo. daos prisa. Creo que hubiera sido mejor si hubiese intentado atrapar las pelotas con cualquier otra cosa que no fuera un guante de catcher. Pero se negaba a sacárselo. El Jefe estacionó el autobús en la esquina a la altura de la calle 60. Y. Unas tardes llegaba a tiempo al autobús y otras no. Envolvía en un maravilloso perfume al que estaba junto a ella en el autobús. acertó en la primera pelota que le lanzaron. Durante un mes. a sus pasajeros en las calles 109 y Amsterdam. Pero tenía el pelo peinado y reluciente. otras veces se limitaba a quedarse sentada. Esa presunción se convirtió en certeza cuando pasamos de largo por nuestra entrada habitual al Central Park. pero ella logró tres sin apresurarse. ¿quieres?" Con un potente golpe. Por lo menos tres veces logró robar la segunda base al otro equipo. miraba furtivamente de vez en cuando por encima de mi hombro. "No lo haré". llevaba un abrigo en lugar de la chaqueta de cuero y yo supuse lógicamente que Mary Hudson estaba incluida en el programa. entonces. Su fielding no podía ser peor. Después. Por algún motivo parecía odiar la primera base. pero íbamos ganando tantas carreras que no nos importaba. No parecía estar de pie detrás del pitcher. Cuando se lo dije. Le dijo que no perdiera de vista la pelota. Además de su maestría con el bate.. Desde su tercera base. Mary Hudson me saludaba agitando la mano. No habría podido evitarlo. aunque hubiese querido. por propia iniciativa. fumando sus cigarrillos Herbert Tareyton (boquilla de corcho). Cuando me repuse primero de mi sorpresa. llegaba a la base cada vez que salía a batear. Se quitó el abrigo de castor y el guante de catcher para la ocasión y avanzó hacia su puesto con un vestido marrón oscuro. lo que aún era peor. El Jefe abandonó su puesto de árbitro detrás del pitcher y se adelantó con impaciencia. al parecer). Le dijo a Mary Hudson que apoyara la punta del bate en el hombro derecho. Para dominarme. hizo una pequeña mueca y dijo: -Bueno. dijo ella. preguntó por qué pesaba tanto. Durante el resto del partido. A veces en el autobús hablaba hasta por los codos. La entrometida fue al centro para la primera tanda.. Le dijo que no sujetara el bate con demasiada fuerza. Lo recuerdo con todo detalle y voy a resumirlo. sino flotando por encima de él. "Apártate. "No lo hago" contestó ella. era una chica que sabía cómo saludar a alguien desde la tercera base. después de recoger. observé que Mary Hudson me estaba sonriendo. se acomodó a horcajadas en su asiento y procedió a narrar otro episodio de "El hombre que ríe". Estaba bien para un doble corriente. Decía que le quedaba mono. el Jefe dobló por la calle 110 y tomó como siempre por la Quinta Avenida. "Ya está". Era la primera vez que le oía decir una palabrota.

y allí. Llevaba su abrigo de castor. fumaba un cigarrillo y daba la impresión de estar mirando en dirección a nuestro campo. a unos pocos metros de distancia. No es que nos preocupáramos por él (le teníamos demasiada confianza como para eso). El autobús había estado. sino Armand. Bruscamente y con cierta rudeza. completamente silencioso. Me emocioné con mi descubrimiento y le grité la información al Jefe. bajo la luz de la luna. pero nunca habíamos llegado a tomar con calma sus momentos de peligro. El lobo sustituto. y en segundo lugar que en su vida había estado en China ni tenía la menor intención de ir allí. En la tercera o cuarta entrada de nuestro partido de esa tarde. No obstante. casualmente en ese momento le dio un ataque de tos y así se libró del mortífero descubrimiento. Con la mejor buena fe del mundo. para que se le pareciera. Su padre tuvo más suerte. vi a Mary Hudson desde la primera base. el "hombre que ríe" aceptó dicha proposición (a veces su genio estaba sujeto a pequeños y misteriosos desfallecimientos). Pero a la larga el lobo sustituto comenzó a impacientarse y a cargar su peso primero sobre una pata y después sobre la otra. quedó impresionado por el dominio de su idioma que poseía ese desconocido. tiñéndole primero la pata trasera derecha de blanco níveo. el lobo Ala Negra. Pero los Dufarge no tenían la menor intención de liberar a Ala Negra. ni Ala Negra. Cuando se le pasó el ataque y vio a su hija tendida en el suelo iluminado por la luna. interrumpió al "hombre que ríe" informándole en primer lugar de que no se llamaba Ala Oscura. Estaba sentada en un banco a unos setenta metros a mi izquierda. a la luz de la luna. el "hombre que ríe" se quitó la máscara con la lengua y se enfrentó a los Dufarge con la cara desnuda a la luz de la luna. Lo menos que podía decirse era que la orden resultaba totalmente ilógica. cayera en una trampa física e intelectual tendida por los Dufarge. que se hallaba . Lógicamente enfurecido. a quien temían y detestaban. ni Patas Grises ni nada por el estilo. Dufarge ató cabos.59 ríe". y antes de que pudiera repetir la pregunta. había dos cosas con las que los Dufarge no habían contado: el sentimentalismo del "hombre que ríe" y su dominio del idioma de los lobos. Se tapó los ojos con la mano y descargó su pistola hacia donde se oía la respiración pesada. Eran casi las cuatro y media. No me contestó. Al principio escuchó cortésmente los consejos de último momento personales y profesionales. Mademoiselle Dufarge se desmayó. dijo: -A ver si hay más silencio en este maldito autobús. Así terminaba el episodio. silbante. del "hombre que ríe". Los Dufarge. le ofrecieron la libertad de Ala Negra a cambio de la suya propia. dirigiéndose a todos nosotros. La noche de la transacción ataron a otro lobo en lugar de Ala Negra. el "hombre que ríe" sintió la necesidad de elevar su bella y melodiosa voz en unas palabras de despedida a su presunto viejo amigo. le pregunté al Jefe si no iba a esperar a Mary Hudson. Quedó convenido que el "hombre que ríe" debía encontrarse con los Dufarge a medianoche en un sector determinado del denso bosque que rodea París. Miré mi reloj. Casi todos pensábamos en la situación en que había quedado el "hombre que ríe". del "hombre que ríe". hecha un sandwich entre dos niñeras con cochecitos de niño. conociendo los elevados sentimientos de lealtad del "hombre que ríe". El Jefe se sacó del bolsillo el reloj Ingersoll de un dólar lo miró y después dio vuelta en su asiento y puso en marcha el motor. Ala Negra sería puesto en libertad. y estaba. Cuando el autobús se puso en marcha. inclinó su cabeza para atrás y. En cuanto la hija de Dufarge pudo atarlo a un árbol con alambre de espino.

al parecer hablándole. intuitiva). Me acerqué y le pregunté si él y Mary Hudson se habían peleado. me acerqué a su asiento y le pregunté si le gustaría jugar en el ala izquierda. empujándonos. Que tenía al mismo muchacho jugando en el centro y en el ala izquierda. pero cayó en un charco de barro. el Jefe ocupó su posición detrás del pitcher. Todavía no había oscurecido. La última vez que vi con claridad a Mary Hudson estaba llorando cerca de la tercera base. pero había esa penumbra de las cinco y cuarto. Me senté en la primera base y observé. Otra vez negó con la cabeza. déjame. No tenía idea de lo que pasaba entre el Jefe y Mary Hudson (y aún no la tengo. -¿Ella no va a jugar?-le grité. Después de una entrada más. con las manos en los bolsillos de su abrigo de castor. El Jefe la había tomado de la manga de su abrigo de castor. Suspendimos el partido y empezamos a recoger todos nuestros bártulos. Encendió otro cigarrillo y cruzó las piernas. mirándola mientras desaparecía. El Jefe no intentó seguirla. Caminó lentamente por detrás de la base. Más o menos a la mitad de la línea de foul de la tercera base. Cuando los Guerreros estaban bateando. El Jefe . Era el tipo de certeza total. probando llaves de lucha libre. luego me fui caminando hacia el banco de los Guerreros. Fastidiado. Le dije que el Jefe iba con frecuencia. -Déjame. Se limitó a permanecer de pie. le di al chico que estaba a mi derecha un codazo en las costillas y luego me volví para ver al Jefe. sin llegar a correr. siempre dejábamos que él llevara las bates. Como siempre. abriéndose el abrigo y metiendo las manos en los bolsillos del pantalón. Miró un segundo en esa dirección. todos los comanches corrimos los últimos metros hasta el autobús estacionado gritando. Cuando el Jefe alcanzó a Mary Hudson. Lo limpié en los pantalones y le pregunté a Mary Hudson si quería venir a mi casa a comer alguna vez. Llegué al autobús cuando ya estaban ocupados los mejores asientos y tuve que sentarme en el centro. Abandonó el campo y empezó a correr por el caminito de cemento y siguió corriendo hasta que se perdió de vista. Me callé la boca y contemplé a Mary Hudson. No hablaron ni se miraron. por independiente que fuera de la suma de sus factores. Volví a señalar con el dedo. Arrojé mi guante al aire. que cruzaba la Quinta Avenida. Le dije que no tenía a nadie que jugara en el ala izquierda. salvo de una manera muy somera. Me dijo que me metiera la camisa dentro del pantalón. tratando de que aterrizara sobre mi cabeza. Se me acercó apresuradamente. Cruzando la Quinta Avenida a la carrera.60 detrás del pitcher. giré en redondo y empecé a caminar hacia atrás. su abrigo estaba abrochado nuevamente y las manos colgaban a los lados. después dijo que volvía en seguida y salió del campo. pero no podía ser mayor mi certeza de que Mary Hudson había abandonado el equipo comanche para siempre. y de pronto choqué de lleno con un cochecito de niño. Luego se volvió caminó hasta la base y recogió los dos bates. y por último se sentó en un banquillo mal situado cerca de la tercera base. Toda esta información no encontró eco.dijo-. sacando entretanto una mandarina del bolsillo y arrojándola al aire. Cuando estuvieron en el campo. contemplando a Mary Hudson y atrapando la mandarina. Estuvo de pie frente a ella unos cinco minutos. -¿Dónde?-preguntó. Después Mary Hudson se incorporó y los dos caminaron hacia el campo de béisbol. La miré sorprendido. Le pregunté si estaba resfriada. Me dijo que cerrara el pico. alguien dejó caer un jersey y yo tropecé con él y me caí de bruces. Por favor. Se alejó lentamente. la luz era mala para jugar. aunque todos muy conscientes de que había llegado la hora de otro capítulo de "El hombre que ríe". que hacía especialmente arriesgado caminar hacia atrás. Dijo que no con la cabeza. pero ella lo esquivaba.

Los comanches se las podían haber ingeniado para racionalizar la muerte de los Dufarge. o no hay cuento. obedeció. Y así lo hicieron. contraía de un modo secreto los músculos de su abdomen. padre e hija avanzaron para inspeccionar su obra. Entonces sacó un pañuelo y se sonó la nariz. un lado cada vez. El . Después nos contó el nuevo episodio de "El hombre que ríe". pidió ayuda a los animales del bosque. Omba acercó afanosamente el vaso de sangre de águila hasta la máscara. Lo observamos con paciencia y hasta con cierto interés de espectador. lo plegó cuidadosamente en cuatro y volvió a guardarlo en el bolsillo. Les ordenó que trajeran a Omba. Cuando los Dufarge se acercaron lo suficiente. regurgitó las cuatro balas. Extendió débilmente la mano. se alegró mucho cuando oyó un extraño gemido agónico que salía de su víctima. (De todos modos. Un último suspiro de pena. La poca sangre que le quedaba corrió por su muñeca. alzó de pronto la cabeza. En total. pero elocuente. sólo duró cinco minutos. como de costumbre. por lo menos relativamente silencioso. Instantáneamente. si el capítulo iba a ser corto. El efecto de esta hazaña sobre los Dufarge fue tan grande que sus corazones estallaron.) Pasaban los días y el "hombre que ríe" seguía atado al árbol con el alambre de espinos mientras a sus pies los Dufarge se descomponían lentamente. que había ido a parar sobre el torso cubierto de gusanos de Mademoiselle Dufarge. Lentamente. Las conversaciones se extinguieron en un rápido susurro o se cortaron de raíz. con limpieza y hasta con minucia. estaba silencioso cuando él subió. Dufarge. lanzó una carcajada terrible. Pero no terminó ahí. Cuatro de las balas de Dufarge alcanzaron al "hombre que ríe". nunca se había visto tan cerca de la muerte. Pero el viaje de ida y vuelta por la frontera entre París y la China era largo. el autobús fue invadido por un silencio incondicional. Sin embargo. llenos de regocijo y con el coraje de los cobardes. y. El autobús. Omba inclinó su cabeza levemente contorsionada y reveló a su amo que los Dufarge habían matado a Ala Negra. extraño y desgarrador. con avidez. el enano amoroso. Recuerdo haber deseado que el Jefe tuviera guantes. Los dos. Pero los esperaba una sorpresa enorme. basta de ruido. podría haber terminado ahí. La colocó respetuosamente sobre las horribles facciones y procedió a curar las heridas. concentrado en el cruce de la calle.61 atravesó la calle con el cuello del abrigo levantado y los bates debajo del brazo izquierdo. lejos de estar muerto. partió del pecho del "hombre que ríe". metódicamente. como un teatro cuando van apagándose las luces de la sala. lo primero que nos dijo el Jefe fue: -Bueno. Su cabeza estaba caída como la de un muerto. inclinada sobre su pecho ensangrentado. sollozando. y cayeron muertos a los pies del "hombre que ríe". con voz ronca. Su pelo negro peinado con agua al comienzo del día. Ordenó a Omba que mirara hacia otro lado y Omba. Con el maligno corazón latiéndole fuerte corrió junto a su hija y la reanimó. Cuando terminó con el pañuelo. que no le dejó otra alternativa que ocupar su acostumbrada posición de narrador. El primer gesto piadoso de Omba fue recuperar la máscara de su amo. Pero el "hombre que ríe" no quiso beberla. El "hombre que ríe". En cambio. pronunció débilmente el nombre de su querido Ala Negra. ahora se había secado y el viento lo arremolinaba. que aún se tapaba los ojos con la mano para no verle la cara. Hasta que un día. y cuando Omba llegó con un equipo médico y una provisión de sangre de águila el "hombre que ríe" ya había entrado en coma. Sangrando profusamente y sin su dosis de sangre de águila. Cuando al fin se abrieron los pequeños ojos del "hombre que ríe". tomó el vaso de sangre de águila y lo hizo añicos en su puño. se atrevieron entonces a contemplar el rostro del "hombre que ríe". dos de ellas en el corazón.

que posee porque penetra mientras se desprende de su fuente. Me sentí acunada por este lloro que era también canto tan de lejos y en mí. es decir. hombre discreto.) El Jefe puso en marcha el autobús. Encuentra unos pocos bañistas. entremezclado con el vagido de lo que nace. lo primero que vi fue un trozo de papel rojo que el viento agitaba contra la base de un farol de la calle. Parecía una máscara de pétalos de amapola. ANTES DE LA OCULTACIÓN María Zambrano (España) Comencé a cantar entre dientes por obedecer en la oscuridad absoluta que no había hasta entonces conocido. __. en una noche sola. Pero -piensa mientras sigue andando y. antes de hundir su cara en el suelo ensangrentado. Llegué a casa con los dientes castañeteándome convulsivamente. el amado sin nombre siquiera. Nunca más apareció. En cuanto a mí. Se abre la música sólo en algunos lugares inesperadamente. y eso no le parece bien: porque es molesto para la bañista que tomaba el sol tranquila. en una única noche hasta el alba. Yo no sabía que una persona pudiera ser así. la vieja canción del agua todavía no nacida. Unos minutos más tarde. recuerdo que me temblaban las rodillas. por supuesto. después iniciados. manifiesto una negativa a ver._. Por eso.yo. el más pequeño de los comanches. Han sido por ella primero poseídos._ EL PECHO DESNUDO Italo Calvino (Italia) El señor Palomar camina por una playa solitaria.62 último gesto del "hombre que ríe"._. En esta soledad nadie aparece. por el vislumbre que de él me ha llegado desde los límites de mi campo visual. se siente desfallecer sin dueño. también en una herida. Frente a mí al otro lado del pasillo. Ahí terminó el cuento. Alguien me había enamorado allá en la noche. recuperando el libre movimiento del globo ocular. me parece . o sea. Nadie le dijo que se callara. porque nunca nada era mío del todo. Sabe que en circunstancias análogas. ¿No tendría yo dueño tampoco? La música no tiene dueño. el gemido de la madre que da a luz una y otra vez para acabar de nacer ella misma. se echó a llorar. al proceder así. apenas el horizonte se despeja. Billy Walsh. y me dijeron que me fuera derecho a la cama. nadie aparecía cuando me asenté en mi soledad última. confundida con el gemido de la que nace. Ya nadie más pudo encontrarme. porque las convenciones respetadas a medias propagan la inseguridad e incoherencia en el comportamiento. cuando errante el alma sola. Una joven tendida en la arena toma el sol con el pecho descubierto. al modo de la música. porque el tabú de la desnudez queda implícitamente confirmado. (Nunca habría de repetirse. fue el de arrancarse la máscara. las mujeres se apresuran a cubrirse. en vez de libertad y franqueza. al acercarse un desconocido. Palomar. la vida parturiente. pues los que van a ella no la poseen nunca. cuando bajé del autobús del Jefe. porque el hombre que pasa se siente inoportuno. instituyo una especie de corpiño mental suspendido entre mis ojos y ese pecho que. termino también por reforzar la convención que considera ilícita la vista de los senos. vuelve la mirada hacia el horizonte marino. se apresura a orientar la cabeza de modo que la trayectoria de la mirada quede suspendida en el vacío y garantice su cortés respeto por la frontera invisible que circunda las personas. apenas ve perfilarse desde lejos la nube rosa-bronceado de un torso desnudo de mujer.

sea porque esa visión en particular le resulta agradable. la toalla extendida en la arena. De regreso.. Sí -reflexiona. para reanudar después su curso como si no hubiera pasado nada. pese a pertenecer a la generación madura para la cual la desnudez del pecho femenino iba asociada a la idea de intimidad amorosa.63 fresco y agradable de ver. ¿Pero este sobrevolar de la mirada no podría al fin de cuentas entenderse como una actitud de superioridad. casi un brinco. pero se apresurará a integrarlos en un impulso de benevolencia y de gratitud por todo. Esto tendría que bastar para tranquilizar definitivamente a la bañista solitaria y para despejar el terreno de inferencias desviantes. y lo que es peor. una desviación. El peso muerto de una tradición de prejuicios impide apreciar en su justo mérito las intenciones más esclarecidas. describiendo una curva que acompaña el relieve de los senos desde cierta distancia. mi no mirar presupone que estoy pensando en esa desnudez que me preocupa. he conseguido que los senos quedaran absorbidos completamente por el paisaje. por el sol y el cielo. un ponerlos en cierto modo aparte. El comodín . encallecida con los años en insolencia rutinaria? Gira y vuelve sobre sus pasos. quizá. elusiva. ésta sigue siendo en el fondo una actitud indiscreta y retrógrada. ¿No es aplastar la persona humana al nivel de las cosas. gris contra el cielo. y por un momento se mantiene en mitad del aire. se cubre. En una palabra. considerarla un objeto. satisfecho de sí mismo. de modo de rozar con ecuánime uniformidad la espuma de las olas que se retraen. Creo que así mi posición resulta bastante clara -piensa Palomar-. ella se incorpora de golpe. sin malentendidos posibles. la henchida luna de piel más clara con el halo moreno del pezón. se aleja encogiéndose de hombros con fastidio como si huyese de la insistencia molesta de un sátiro. apenas el pecho de la mujer entra en su campo visual. prosiguiendo el camino-. desliza su mirada por la playa con objetividad imparcial. se detendrá en los senos con cuidado especial. acoge sin embargo favorablemente este cambio en las costumbres. los cascos de las barcas varadas. ¿Pero será justo proceder así? -sigue reflexionando-. hace de modo que. el perfil de la costa en la calina. Palomar vuelve a pasar delante de la bañista. Da media vuelta. rozando volublemente el paisaje. Pero apenas vuelve a acercarse. al margen o entre paréntesis? Resulta que ahora vuelvo a relegar los senos a la penumbra donde los han mantenido siglos de pudibundez sexomaníaca y de concupiscencia como pecado. Ahora su mirada. concluye amargamente Palomar. Con paso resuelto avanza una vez más hacia la mujer tendida al sol. como apreciando con un leve sobresalto la diversa consistencia de la visión y el valor especial que adquiere. considerar objeto aquello que en la persona es específico del sexo femenino? ¿No estoy. se retrae. pero también protectora. se note una discontinuidad. resopla. por los pinos encorvados y la duna y la arena y los escollos y las nubes y las algas. y esta vez mantiene la mirada fija adelante. La mirada avanza hasta rozar la piel tensa. Tal interpretación va contra las mejores intenciones de Palomar que. una depreciación de lo que los senos son y significan. Este estímulo desinteresado es lo que desearía llegar a expresar con su mirada. Ahora. por el cosmos que gira en torno a esas cúspides nimbadas. sea por lo que ello significa como reflejo de una mentalidad más abierta de la sociedad. perpetuando la vieja costumbre de la supremacía masculina. y que mi mirada no pesara más que la mirada de una gaviota o de una merluza..

llevaba algún tiempo haciendo solitarios. Sólo un pequeño paseo. Estuve a punto de contestarle irónicamente. Fui hasta el fondo. lo cierto es que sucedió lo que sucede de vez en cuando: se te viene encima un gran vacío. Hace mucho calor. Una leve pendiente del jardín me impedía ver a Lucy. Pero al llegar a la valla me volví. De alguna manera me sentía encandilado. y si yo la tomé como una acusación. Yo estaba sentado en un sillón junto a la ventana. Tal vez fuera esa la razón. Llueve. sin levantar la vista. aunque yo seguía mirando por la ventana. incluso me pregunté de dónde procedía el verbo «encandilar». Me levanté. donde solíamos cultivar col y había un pequeño banco. dijo Lucy. Esperé un rato. no era muy largo. hacia finales de noviembre. podrías abrir un poco la ventana. sé que era justamente lo que sentía porque la idea me dejó algo perplejo. Me quedé un buen rato en la entrada y cuando llegué al cuarto de estar. contesté. En la entrada me puse el impermeable y el gorro de lluvia que sólo utilizo para trabajar en el jardín cuando hace mal tiempo. Voy a dar un paseo. de manera que abrí la ventana. Delante de ella ardía una vela. y el de Lucy. una sensación que no se había esfumado al volver a casa y comprobar que todas las huellas de lo que había visto desde la valla habían sido borradas. pero ella no volvió. pero resultaba imposible ver de qué se trataba. dijo ella. dije. es como si lo absurdo de la existencia se te deslizara hacia el interior y se extendiera como un inmenso y desnudo paisaje. Al instante. a la altura de la oficina de correos. Me preguntaba cómo podía ser. sin levantar la vista de los naipes y con una voz completamente cotidiana. y en una mano llevaba algo que también ardía. contesté. Sí. Me senté bajo la lluvia en la oscuridad y me puse a mirar las ventanas iluminadas. Luego la llama desapareció y Lucy se levantó. quería trepar la valla y cruzar el bosquecillo hasta la carretera. Levantó la vista de los naipes y me dirigió una sonrisa. y entonces vi la sombra de Lucy en la pared interior y un trozo del techo. Lucy había desaparecido de mi campo de visión. Un rato después. Bajé de la valla de un salto por el lado exterior y me interné en el bosquecillo. Incluso para ser Lucy era una afirmación muy puntual. y yo no sabía la causa. Seguí el sendero y salí al aparcamiento de gravilla que había detrás de la oficina de correos. ¿Ahora?. se debía a esa sensación que tenía de haber sido engañado. en ese momento tuve la sensación de que toda la habitación se quedaba en penumbra. Le di la razón en que hacía algo de calor. ¿Bueno?. dijo: Sólo tengo que pellizcarme el brazo para saber que existo. preguntándome qué era lo que había quemado.64 Kjell Askildsen (Noruega) Una noche de sábado. Daba al jardín de la parte posterior de la casa y a un bosquecillo. me hallaba solo en casa con Lucy. y enseguida me encontraba otra vez junto a la valla. Me subí a la valla por donde podía agarrarme a la rama inferior de un gran roble. allí me paré a sopesar los pros y los contras. y además. la lluvia suave y el silencio. pero me . dijo ella. y sólo me permitía contemplar el techo y la parte superior de las paredes. preguntó. dije. fuera no hacía nada de frío. cuál era la fuente de luz que hacía que la sombra cayera justamente allí. Al cabo de un rato hacía demasiado frío para permanecer sentado. dijo Lucy. Miré hacia el jardín. Ya puedes cerrar si quieres. pensaba que quizá tenía miedo de algo. sólo unos doscientos metros. Lucy estaba haciendo un solitario. Me quedé un rato de pie escuchando el suave rumor de la lluvia. desde allí podía ver a Lucy sentada junto a la mesa. No había rastro de velas sobre la mesa ni restos de papel quemado en el cenicero. Me senté junto a la ventana. pero sólo me encontré con el reflejo de la habitación. que databa de antes de que Lucy heredara la casa. Ya lo sabías. y ella estaba sentada junto a la mesa del comedor haciendo un solitario. Ella continuó con su solitario. Cerré la ventana. Tal vez por eso bajé al jardín en lugar de salir a la carretera. y luego volví por el mismo camino.

pero vacilé por miedo a que Lucy me sorprendiera. Me levanté y me acerqué a la chimenea. indeciso y confuso. es decir. Entonces dijo: «no hace falta que te calles por mí». saqué los naipes y los conté: cincuenta y tres. pobre Joachim! Unas horas más tarde volví a casa. pero yo no contesté. Era incapaz de volverme. Pero no se dio cuenta. pero finalmente mis pensamientos tomaron otra dirección. Dejé caer el naipe quemado al cubo de la basura y volví al cuarto de estar. Permanecí mucho tiempo despierto. En ese instante. En la mesa de la cocina había una nota en la que ponía: Sí. Lucy. Así salió de mi vida. Había un solo comodín. y en el cubo de la basura podía verse la esquina de un naipe quemado. Me metí el naipe en el bolsillo con un confuso sentimiento de venganza y luego volví a colocar la baraja en el estuche.65 controlé. luego sonó la puerta del dormitorio. La casa estaba oscura. Lo cogí y me puse a darle vueltas. y a la mañana siguiente me acordaba de todo. y golpeé el mango con tanta fuerza contra el plato que estalló. Dijo: Pobre Joachim. no sabe que la he visto. Miré el que aún estaba intacto: un bufón guiñando un ojo mientras se sacaba un as de corazones de la manga. Las preguntas se enmarañaban en mi interior. tengo que admitirlo. y a continuación se hizo el silencio. ahora ya lo sé. no era la que yo pensaba que era. Lucy ya estaba dormida. Kjell Askildsen ( oruega) Breve reseña sobre su obra . estaba totalmente encerrado en la sensación de haber sido ultrajado. A continuación me levanté y salí de la habitación gritando: ¡pobre Joachim. pero no lo conseguía. todo se volvió negro en mi interior. Y se fue. Empezó a recoger los naipes. Intentaba imaginarme que era una mañana de domingo cualquiera. Había pensado decirle que lamentaba el no haber sido capaz de controlarme. tal vez varios minutos. Estaba tan limpia de cenizas como lo había estado todo el día. Me miró. Después de ocho años. Desayunamos en silencio. ¿Y qué? me dije. Oí que abría el grifo de la cocina. sino que continué mirando su reflejo en el cristal de la ventana. Abrí la puerta del armario de debajo del fregadero. Te llamaré mañana u otro día. Llovía. No sé cuánto tiempo permanecí desmenuzando con amargura sus últimas palabras. Lucy mencionó un par de asuntos triviales. Había quemado un comodín. Lucy guardó la baraja en el estuche y se levantó lentamente. estaba seguro de que al cabo de un tiempo se daría cuenta de que me necesitaba tanto como yo a ella. ni siquiera me volví hacia ella. No dije nada. Al principio me negué a creerlo. ¿había cogido una vela con el fin de quemar un naipe? ¿Uno de esos naipes con los que hacía solitarios? ¿Por qué una vela? ¿Por qué quemar un naipe? ¿Por qué había vuelto a dejar la vela en su sitio? ¿Qué naipe? A la última pregunta tal vez pudiera encontrar la respuesta. Yo tenía una fuerte sensación de rigidez en el rostro. La baraja aún estaba en la mesa. todavía sin levantar la vista. Quise ir a la cocina y mirar el cubo de la basura. Cuando una hora más tarde fui a acostarme. Encendí las luces. Tenía el cuchillo en la mano.

vivían libres en un país donde nada faltaba.recaen. del Jefe del Pueblo al Jefe de Familia. A la mujer. publicado por Ediciones de la Torre. es porque se lo buscaron. para la humanidad. desde que se tiene memoria. de Damel el Rey a los Lamanes virreyes. nunca se había visto a un macho negarle algo a una hembra o pegarle -a menos que el hombre fuera loco como un perro loco-. se decidió que la reina Fari y algunas de sus cortesanas partirían en busca de tierras menos devastadas. -¿Los compadeces tú también? -había contestado Amadou Koumba-. el hombre no debía rehusarle nada. los burros. quizá... En los tiempos antiguos. de países más abundantes. de regiones más hospitalarias. Fari la burra Birago Diop (Senegal) A lo largo de la ruta del Sur que habíamos recorrido durante todo el día. de los cuales no han perdido como nosotros la memoria. Cadáveres y osamentas de asnos que llevaban a Sudán el cargamento de árboles de colas de la Costa. las cosechas parecían más bellas que en cualquier otro país. Como antaño (ya que no creo que algo haya cambiado). del Comandante de Círculo al Jefe del Condado (sin olvidar al intérprete). 1983 por Últimas notas de Thomas F. El comodín pertenece a El Vikingo afeitado: relatos de escritores nórdicos. una gran sequía asoló el país sobre el cual recayó la hambruna. como todos los seres sobre la tierra. Su primer libro se tituló Desde ahora seré yo quien te lleve a casa (1953). pues. y cadáveres en todos los estadios de putrefacción. los mojones que jamás existieran habían sido reemplazados por osamentas dejadas relucientes por los depredadores. de los campesinos a los esclavos de los esclavos. de los Diambours a los campesinos de baja condición. Fari decidió entonces permanecer hembra y metamorfosearse en mujer. después de haber pasado del Gobernador al Comandante de Círculo. Fari quiso detenerse allí. Si las órdenes de Dakar -impuestos y prestaciones. si son los esclavos de los esclavos. Es sin embargo su culpa si hoy están como están. Un día. Tanto estas obras.. así como toda su corle. y por Un vasto y desierto paisaje y el Premio Riksmål 1987 por Un súbito pensamiento liberador. Si los burros están hoy donde están. ¿Qué primer error cometieron? Nadie lo ha sabido nunca y tal vez nadie lo sabrá jamás. lo que ha obtenido con el sudor de su frente? Fari nunca escuchó tal cosa. del Jefe de Familia sobre su lomo a golpes de palo. ..66 Escritor noruego nacido en Mandal en 1929. En el reino de N'Guer donde vivían los hombres. ¿Pero de qué forma disponer sin riesgos de todas esas cosas buenas que pertenecían a los hombres? Un solo medio tal vez: hacerse hombre. Ha recibido el Premio de la Crítica en Noruega. Después de consejos y palabras interminables. Yo había dicho: "¡Pobres asnos! Lo que tienen que sobrellevar". ¿Pero el hombre cede a su semejante de buena gana lo que le pertenece. como Los perros de Tesalónica han sido traducidas al español y publicadas por la editorial española Lengua de Trapo. del Jefe del Condado al Jefe del Pueblo. muy antiguos.

cada atardecer al lago donde. ¿Dónde está Fari la reina de los burros que emigró y no volvió? A medida que cantaban. Los burros. Cansadas y felices. Salían luego del agua. Nadie las molestaba. había partido en peregrinaje a La Meca. era tal vez el único sujeto del reino en practicar sinceramente la religión del Corán. ¡Encontré en el lago una mujer cuya belleza no puede ser descripta! ¡Ven al lago. una mañana. el único del pueblo que salía al crepúsculo para sus abluciones y la plegaria de Timiss. y luego porque no sabía guardar el más mínimo secreto. Llevando cacerolas. tirando túnicas y paños. la comparten con él. ya que debía mostrarse digno de sus antepasados que habían introducido por la fuerza el Islam en el país. Fari y su corte retomaban sus cuerpos de mujer y regresaban a casa de Bour. Narr era entonces prácticamente ferviente y nunca fallaba a ninguna de las cinco plegarias del día. Bour! ¡Ven! Es solo digna de ti. iban. apenas se dio vuelta que el carácter camina detrás suyo. encontró a mujeres bañándose. Narr el Moro. dando coces y vueltas y tirándose pedos. con las cacerolas y marmitas impecables. que les fue concedida. dar vueltas en la tierra y dar coces. al crepúsculo. Así pidieron un día a Bour la autorización. rodeada por todas las demás. No tenía ningún mérito en ello.. El único que hubiese podido hacerlo. dirigiéndose a sus abluciones en el lago de N'Guer. el rey de N'Guer. Pero Narr se distinguía además de los otros por su color blanco en primer lugar. marmitas y todos los utensilios sucios. Fari y sus cortesanas..67 Narr. se aburrían cada día más. Bour acompañó a su moro al lago y trajo consigo a la bella y a su corte. como las otras criaturas. de ir a bañarse al lago todos los días. . Les faltaba todo aquello que hace a la felicidad y la alegría de la naturaleza de los burros: rebuznar y tirarse pedos. que me corten el cuello. El hombre no es el único que sufre por esta desdicha. Por esta razón. Cuando el hombre dice a su carácter: "Espérame aquí". La belleza de una de ellas. se convertían en burras. aún se dice de un alcahuete '"que se tragó un moro". corriendo. con el pretexto de los grandes calores. penetraban en el agua cantando: ¡Fari hi! ¡Han! ¡Fari! ¡hi! ¡Han! Fari es una burra. era tal que el sol naciente se veía opacado. Qué sorpresa se llevó cuando. -¡Bour! ¡Bilahi! ¡Walahi! (¡En verdad! ¡En nombre de Dios!) Si miento. Narr olvidó abluciones y oraciones y fue corriendo a despertar a Bour. el moro del rey de N'Guer. que deberían haber vivido felices y sin preocupaciones en la corle del rey de N'Guer. E hizo de ella su esposa favorita. Y en nuestros días.

y le enseñó la canción de Fari. Diali. mientras Narr contaba nuevamente su peregrinaje.68 Tal vez. Diali continuó: ¡Fari hi! ¡Han! Fari es una burra. si Narr hubiera muerto en el camino. -Bour-dijo la reina llorando-. curioso como todo griot que se respeta. Pero un buen día Narr volvió. ¡inch allah! Te lo probaré. aunque no pudo decir una palabra de lo que había visto. Bour estaba somnioliento. . Llegó a casa de Bour. que me corten la cabeza. la cabeza apoyada en el muslo de su favorita. se puso a cantar: ¡Fari hi! ¡Han! ¡Fari hi! ¡Han! La reina se estremeció. las cosas hubiesen durado para siempre. Fue a despertar al rey: -¡Bour! ¡Bilahi! ¡Walahi! Si miento. antes de ir a saludar al rey. y justamente. escondido tras un árbol. en vez de cantar la gloria de los reyes difuntos. su secreto lo ahogaba. si hubiese sido capturado en el Este. por el resto de sus días. -¿Por qué razón. A la mañana siguiente. en medio de la noche. Narr llamó a Diali. Bour abrió los ojos. para estar más cerca del paraíso. es una burra! -¿Qué estás diciendo. ¡tu mujer más querida no es un ser humano. que hasta entonces cantaba dulcemente rozando su guitarra. mañana. Su sorpresa fue mayor a la del día en que las había encontrado. atravesado entre el couscous y el cordero con los que se había atiborrado. Pero. hacia el lago. Se dirigió. en un reino bambara. impide a Diali cantar esa canción. cuando. Después del almuerzo. el griot-músico del rey. -¿Aprendiste esta canción en La Meca? -preguntó Diali. ya que fue festejado e interrogado sobre su peregrinaje. cerca de la Kaaba. le dijo: -Cuando nuestra reina favorita acaricie la cabeza de Bour sobre su muslo para adormecerlo. o si él hubiese preferido permanecer. viéndolas transformarse en burras. al caer la noche. Narr? ¿Los genios te dieron vuelta la cabeza en el camino de la salvación? -Mañana. -¡No! Pero luego verás el poder de mi canción -respondió Narr el Moro. escuchó su canción. peul o hausa y mantenido como esclavo. querida? Me parece muy linda a mí-dijo el rey. tocarás con tu guitarra y cantarás la canción que te acabo de enseñar. Bour. Vio mujeres y.

Y es desde N'Guer y desde Fari que los burros penan bajo los golpes y trotan. como todos los burros que. Fari. la pierna de la reina que soportaba la cabeza de Bour se puso tiesa y bajo la tela apareció un casco y luego una pata. Empujando a su esposo real. fueron reducidas a golpes y encadenadas. La otra pata se transformó. mi amo! -gimió la favorita-. Francia. en el seno de una influyente familia de la etnia Wolof. ellas también. Sin embargo. por todos los senderos. tras la independencia de Senegal. Luego se dedicó a realizar adaptaciones de los relatos tradicionales del narrador oral Amadou Koumba. Recibió una formación coránica y estudió paralelamente en la escuela francesa. Birago Diop (Senegal) Breve reseña sobre su obra Cuentista y poeta senegalés en lengua francesa. Su producción literaria se vio interrumpida. En las chozas vecinas. salieron en su busca y pasaron por el reino de N'Guer. Sus primeros poemas fueron publicados en la Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache. corrido la misma suerte que su reina. Me duele. Esos cuentos darían forma a sus libros más conocidos: Cuentos de Amadou Koumba (1947) y Les uevos Cuentos de Amadou Koumba (1957). Se recibió de veterinario en la Universidad de Toulouse. convertida en burra. En 1960 publicó una colección de poemas titulada Leurres et Lueurs. y así dio un golpe en la mandíbula de Narr. -¡Pero no es una razón para hacer callar a Diali! Y Diali cantaba: Fari es una burra ¿Dónde está Fari la reina de los burros que emigró y no volvió? De pronto. editada por el mismo Senghor. cargados. el Moro. los golpes de cascos y los ¡ni! ¡han! indicaban que las sujetas de Fari habían. Allí conoció los trabajos de los africanistas y se unió a finales de los años 1930 al movimiento impulsado por Léopold Sédar Senghor. Detenlo. en las cocinas.. sus orejas se alargaron. inquietos por la suerte de su reina y de sus esposas. continuó investigando sobe literatura tradicional africana y entre 1978 y 1989 . daba coces en el medio de la choza. su hermoso rostro también. -¡Te lo suplico. Como su reina.69 -Es una canción que Narr aprendió en La Meca -explicó el griot. Cuentos y Lavanes (1963) y Contes d´Awa (1977). porque en mi país se la canta durante los entierros. bajo el sol y bajo la luna. en el patio.. Nacido en Ouacam en 1906. por su desempeño como diplomático de su país y su vuelta a la profesión de veterinario.

Han pasado cuatro años y empiezo a sospechar que no volverán. editado por Nuevo Milenio. Amores imperfectos (1998). y no me gusta leer. Río fugitivo (1998). el Premio Juan Rulfo por el cuento Dochera. En 1992 recibió el Premio Erich Guttentag por Días de papel. Stipe (2010) y las novelas Días de papel (1992). en 1997. Falleció en Dakar. Palacio quemado (2006). La materia del deseo (2001). mi padre me dijo que iría a pescar y regresaría al atardecer y yo le creí. Me he quedado sin teléfono y sin electricidad. Sueños digitales (2000). el Premio acional de ovela de Bolivia 2002 por El delirio de Turing y la Beca Guggenheim en el año 2006. Sus primeras publicaciones aparecieron en Bolivia. Publicó los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990). imagino que por falta de pago. Un caso de conciencia Leonardo Sciascia (Italia) . Alrededor de la torre (1997). La espera se incluye en el libro Las máscaras de la nada. Así que me dedico a esperar sin hacer nada de la mejor manera posible. The ew York Times. En 2011 presidió la primera edición del Premio de las Américas. orte (2011). Fari la burra pertenece a Los cuentos de Amadou Koumba. Senegal. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y han aparecido en antologías en diferentes países de Europa y América. donde dicta el curso de literatura latinoamericana. publicado por Ediciones del Sol. Desapariciones (1994). Estudió Relaciones Internacionales en Buenos Aires. Buenos Aires. Ciencias Políticas en la Universidad de Alabama y obtuvo un doctorado en Lenguas y Literatura Hispana por la Universidad de Berkeley. Y tampoco puedo salir de esta casa: me es intolerable la idea de que en el momento en que lo haga ellos regresen y volvamos a desencontrarnos. en el Suplemento Correo del periódico Los Tiempos. Los vivos y los muertos (2009). mi hermana habló de una excursión al Tunari con su novio y tampoco dudé.70 publicó Plume raboutée y otros cuatro volúmenes de memorias. La espera Edmundo Paz Soldán (Bolivia) Como todos los domingos. En 2003 publicó el libro de crítica literaria. mi madre me dijo que iría a visitar a mi abuela y yo le creí. Mis provisiones se han agotado y cada vez me es más difícil encontrar ratones o gusanos. Time y Etiqueta egra. Ha escrito para medios como El País. Edmundo Paz Soldán (Bolivia) Breve reseña sobre su obra Escritor boliviano nacido en Cochabamba en 1967. El delirio de Turing (2003). Alcides Arguedas y la narrativa de la nación enferma. Actualmente es columnista de temas de cultura y política en el diario chileno La Tercera y docente de la Universidad de Cornell. en 1990.

tres rotograbados y una novela policiaca. me han dicho que mi remordimiento es sincero y que está intacto el amor que le profeso a mi marido. Un detalle lo hizo sobresaltarse un poco: "Una lectora de Maddá expone un caso muy delicado y complejo. El lío era cuando el tren acumulaba el tiempo de retrasos: al acumular el papel impreso. Soy muy religiosa. Padre. como ya le había pasado en una ocasión. si se quedaba dormido. apoyó las piernas en el asiento de enfrente y empezó a leer. Ese viaje lo efectuaba una vez al mes. una salva de gritos y de consideraciones obscenas que habrían de obligar al marido. a la estación terminal. 'Años atrás. excepto uno (pero éste era un continental). El fugaz interés que tenía por mi pariente ya no existe en absoluto. pero yo seguía amando a mi marido mientras tanto. de regreso se entretenía con las lecturas ya mencionadas. entre los socios del círculo y todos los demás. el diario. Primeramente lo hojeó de cabo a rabo. el abogado se hundió en la lectura del semanario Usted: modas. el abogado se dispuso a leerlo con calma. capaces de admirar las gracias femeninas desde un punto de vista solamente estético. un mojigato que se opusiera al curso de la moda incluso en Maddá. Todos. tan enamorado de mí. ciertamente era vivaz y graciosa. Abundaban los anuncios publicitarios. por cuanto podía descubrir en el cuerpo de las modelos. De ida estudiaba y reordenaba los documentos que eran la razón de su viaje. partiendo de Roma a las ocho de la mañana. ¿qué consejo me da?'" . el abogado se dedicaba a buscar periódicos abandonados por los viajeros. y a varios sacerdotes les he confesado mi remordimiento. Pero yo sigo sufriendo. no pudiendo siquiera dedicarse a ver el campo o el mar. y corría el riesgo de ir a parar. ¡nada de eso!. Al llegar a la última página. y se sentía a salvo cuando encontraba alguno. con el intervalo de dos comidas. desde las ocho hasta la medianoche. con el tren que ya llevaba cuarenta minutos de retraso al llegar a Catania y era previsible que acumulase las dos horas antes de arribar a Maddá. Con el paso del tiempo. casa. por lo menos. actualidades. una en el carro comedor. a una hermana. de modas o humorístico. Responde el Padre Lucchesini. cuando el tren iba retrasado y casi vacío. que debo callar. llegaba a Maddá siete minutos después de medianoche. Luego encontró la sección titulada "La conciencia. Y no es que el abogado fuese. pero hubiera sido una indecencia vestir así a una esposa. el semanario era voluminoso. Para fortuna suya." El abogado se quitó los zapatos. la otra en el transbordador. Usted. del cual he estado un poco enamorada desde que yo era muy joven. deteniéndose a contemplar las imágenes de una moda que. en un momento de debilidad. el alma. aunque fuera fascista. un pariente mío. y ahora lo amo más que antes. Todo ese tiempo lo empleaba siempre en la lectura de un diario. o a comprometerse en una acción arrebatada. Y fue así que una noche de verano. Pero sufro por haber engañado a un hombre tan bueno. que pasaban entonces en la noche amorfa. sólo que ahí no todos eran como él. al padre o al hermano de la mujer a sufrir esa afrenta. los tres rotograbados y una novela se habían convertido para él en una especie de medida correspondiente a la de un viaje realizado sin retardo. a una hija. pero me detiene el miedo de perderlo. tan leal y fiel. Hay momentos en que siento el impulso de decirle todo. y el paso de una mujer vestida de ese modo (amplio escote y falda cortísima) provocaría. traicioné a mi marido con un hombre que frecuentaba nuestra casa. Nuestra relación duró cerca de seis meses. Por eso. el sueño comenzaba a rondarlo.71 El abogado Vaccagnino acostumbraba hacer el viaje de Roma a Maddá en el tren que.

Indignación. buen sentido: ahí está todo. una curiosidad pura. a la adúltera. casi literaria. Restaurado por ocho horas de sueño y por una gran taza de café. justamente la han aconsejado esos sacerdotes que la exhortaron a no revelar su traición. de maridos. se zambulló en una especie de gineceo en el que todas las jóvenes y gentiles señoras de Maddá.que tenían que pasar por el harnero de la perspicaz curiosidad. encendiendo un cigarrillo.72 El estado de ánimo que se apoderó del abogado tenía que ver con una satisfacción rayana en el alborozo. Es un hombre de primer orden este Padre Lucchesini. pendiente de un "pero". pero si esta persona nada sabe de ello y la revelación no puede acarrearle sino dolor e inquietud. como la suya. pero titubeando. como usted misma dice. Por lo tanto. si su remordimiento sigue vivo y tenaz el propósito de no recaer en el pecado. en el círculo." Y después de un largo bostezo. seguía un racimo dulce y caritativo: "Pero si su arrepentimiento es sincero. es bueno. como buscando una luz que le ayudara en esa búsqueda que. suavemente. se preguntó a sí mismo. por medio de los datos que la carta ofrecía. o maligna. mientras se vestía. Centenares de hipótesis por hacer. Y el titubeo era tan delicioso. aun a sabiendas de que su mujer estaba suscrita a Usted. a un hombre que confía en usted y que la ama. por lo menos. Entrecerró los ojos. un continental. es loable el impulso de la conciencia que la ha hecho pensar en confesarle su traición a la víctima. de verdad." "Qué buena respuesta" -pensó el abogado-. se delineara inmediatamente en la memoria. "¿Quién puede ser. tantas existencias -de mujeres." Finalmente decía: "Usted ha pagado y paga todavía su culpa con la pena del remordimiento. el abogado Vaccagnino pensó de nuevo en la carta de la señora de Maddá. pues. leal. caridad. que le aconsejó lo contrario. Callar y sufrir. El Padre.? Pero ¿quién puede ser?". Tal vez el punto de partida para la investigación debía ser éste: hacer una lista de las señoras del pueblo . y que el silencio sea para usted un sacrificio más grande que una confesión al hombre que usted ha traicionado. al recordar que aún no había leído la respuesta del Padre Lucchesini. por temor a que la identidad de la señora. de parientes de las mujeres. de que unos cincuenta ejemplares debían circular en el pueblo. era obvio. una traición cuyo conocimiento le provocaría un mal tal vez irremediable. iniciaba su respuesta en un tono candente: "¿Un momento de debilidad? ¿Un momento que duró seis meses? ¿Por qué es tan indulgente consigo misma. temerosas. la de los demás. se impone el deber de callar. ofendiendo a un hombre que. Rece. en los corredores del tribunal. "Buena. sólo inspirada por el chisme y la maledicencia. pero el abogado se despabiló de repente. que el sueño también empezó a insinuarse deliciosamente. como usted dice. En cuanto al otro. pienso que su incauto consejo se debe más bien a su escaso conocimiento del corazón humano. fiel y enamorado?" Luego. pero no puede ni debe confesarle a un hombre bueno e ignaro cual es su marido. Esa carta sería la comidilla de todo un mes. con su culpa? ¿Cómo es posible que considere usted como un momento de debilidad una traición que duró SEIS MESES. rece. La había recortado y guardado en la billetera. Considerando en abstracto su caso. levantó la cabeza hacia la lámpara. en las reuniones familiares. y no al hecho de ser. esperaban que un hombre como él. comenzaba a ser como una rosa que había que deshojar pétalo a pétalo. de rigurosos principios y aguda inteligencia. descubriera entre ellas a la culpable. lentamente.

tarde o temprano serían la gota que derramara el vaso. -No es verdad. Al llegar la señora. o que habitualmente se lo compraban al vendedor de periódicos. pero no quiso darle al marido la satisfacción de mostrar asombro o interés por lo que había leído. ¿Por qué? -Léela. naturalmente. -Sólo estoy abonada a Usted. -¿Lees todas las revistas que compras? -¿Qué revistas? -Las de moda. erizada de papillotes y brillante de crema. Por lo cual el . dudando entre preguntar qué cosa había ahí de interesante e irse sin decir nada. a pesar de que ya la corroía la curiosidad. puesto al corriente de la cosa. y el jefe de correos. las otras me las prestan mis amigas. Pero el abogado no quería empantanarse en una discusión de economía doméstica. según el marido. Además. su mujer podía proporcionarle una buena pista. La señora pensó que estaba a punto de desencadenarse otra de las acostumbradas discusiones acerca de sus dispendios. -¿Lees Usted? ¿La lees? -Claro que la leo. un tono despectivo e inquisitorio. -¿Leíste la del último número? ¿La leíste? -No. La señora se quedó embarullada.73 que estaban abonadas al semanario. de sus prodigalidades. la curiosidad. no la he leído. de sus gastos locos que. Y la llamó. -¿Por qué? -Te digo que la leas. se sentiría encantado de poder abrir los bolsones postales durante la noche. con un impaciente "¿Qué quieres?". Prevaleció. -¿También la sección del Padre Lucchesini? -A veces. dándole a entender que no tenía ningún deseo de leer esa sección. desquitándose así del despectivo tono del marido. -Y las otras las compras en el puesto de periódicos. sin embargo. el abogado adoptó. ya que éste era su cliente. Ya verás. Operación muy fácil.

A la unánime aprobación del esquema siguió inmediatamente una difusa consternación: excluyendo la parte dedicada a la inteligencia. sombría y amenazadoramente. el hecho de que el abogado Lanzarotta cincuenta años bien llevados pero con una mujer de veinticinco. que era soltero. de entre los que ahí estaban había nueve (alguien los había contado ya) en esas condiciones. como sonámbulo. alguna sospecha. que quería observar sus reacciones y arrancarle alguna información. los ancianos y los que tenían la suerte de estar casados con una mujer sin parientes. que estaba en el baño. que frecuentaba o hubiese frecuentado la casa. con la seguridad de que ya la había leído y de que no quería dar su brazo a torcer. criptogramas y crucigramas. y Favara. le rogara al presidente posponer el juicio que se estaba ventilando. más o menos fascinante. En el tribunal. Pero sólo acudió la voz de la señora.74 abogado. no muy inteligente.dejase la toga diez minutos después de haber leído la carta y. Entre éstos. asimismo aquella especie de rigor mortis que invadió la cara del juez Rivera conforme iba leyendo la carta. no fea. -Permítame ver de nuevo la carta -le dijo. se hundió en la lectura con la misma concentración que a menudo le dedicaba a los acertijos. se estaban . pacífico. sentándose en un sillón. que ambos tenían de qué preocuparse. hacia su bufete. debía haber por lo menos una veintena de ellas. mostrando un malestar repentino. misma que devolvió sin decir siquiera una palabra y encaminándose. "¿Qué condiciones?". aguda y exasperada: -¿Qué quieres? Tras la puerta cerrada. cosa que evidenciaba la carta. y todo un buen éxito realmente clamoroso en el círculo. de buen aspecto. todos convinieron. declaró sin piedad que en las condiciones de Lanzarotta y de Rivera. por uno de esos caprichos que eran la salsa de su felicidad conyugal. Porque los solteros. Y don Luigi las estableció de la siguiente manera: esa mujer tenía entre los veinte y los treinta y cinco años. no se daba cuenta del silencio que lo acechaba. preguntó más de uno. puesto que nadie dudaba de la propia. El abogado se la dio. Pero tuvo mejor fortuna en los corredores del tribunal. cosa que no debía trascender del grupo de amigos y conocidos. con buena instrucción. fue juzgado por todos en el sentido justo. de la atención entre divertida y ansiosa de la cual era objeto. En el círculo se comentaron las reacciones del abogado Lanzarotta y del juez Rivera. con un marido de buen carácter. -Pero qué cretina eres -dijo el abogado. Pero don Luigi Amarú. al abogado Vaccagnino. con un pariente de unos cuarenta años. el abogado preguntó: -¿Ya la leíste? -No -respondió secamente la señora. el primero en tener conciencia de ello fue el geómetra Favara. los viudos. con maligna compasión. la llamó de nuevo después de esperar un cuarto de hora.

Y salió precipitadamente. pero aquí nos hallamos ante una sección a cargo de un sacerdote. el doctor Militello. es una sospecha que yo debo rechazar totalmente. de las que se ven en el Castel Sant'Angelo. preguntándoles con la mirada a los ahí presentes. presidente de la asociación de profesores católicos.? ¿Me lo pregunta. -¿Usted la rechaza? -dijo Favara con una ironía que dejaba traslucir la rabia que le ardía por dentro. Jamás he creído en las cartas que publican las revistas. voló en auxilio del doctor: -Es un católico. pero ligero. y antes de que los ofendidos tuvieran tiempo de reaccionar. apartando del pedazo de papel una mirada de náufrago. y en cuanto tal tiene el derecho. tiene razón!".? ¿Quién soy yo? -agregó. sobre todo tratándose de un caso de conciencia. provocatorias. son invenciones de ellos. La mayor parte de ellos dijo "¡Es verdad.75 divirtiendo. Luego dijo el doctor Militello: -Yo no sabía que la mujer de Favara tuviese parientes -iniciando así una conversación tan placentera que sólo pudo interrumpir la intervención del camarero. querido amigo. -¡Sepulcros blanqueados! Gritó Favara poniéndose en pie de un salto. un hombre con más de tres años de viudez y con fama de ser muy devoto. de los periodistas. una vez consumado. . Favara reaccionó tal y como lo deseaban sus compañeros de pena y aun los que se sentían libres de sospecha: -¿Pero qué es esto? Cosas inventadas. El maestro Nicasio. por irreverente e injuriosa. se rebeló: -Eso sí que no. pudiera restituirles la seguridad perdida. pero una auténtica ansiedad era manifiesta en la mirada de aquellos que se encontraban en las condiciones establecidas por don Luigi.Y usted ¿quién es? -¿Cómo? ¿Que quién soy yo? -dijo el doctor. hizo una bola con el recorte de la revista y la lanzó contra el piano. quien respetuosamente les hizo notar la hora: las dos de la tarde. . trémulo de hilaridad. y que un sacerdote pueda inventar algo. por así decirlo. estupideces. con una rabia y un esfuerzo como si se tratara de una antigua bala de cañón. ¿Que quién soy yo. agitando las manos como si buscara una identidad que le diera el derecho de refutar la duda de Favara. como si el comportamiento de Favara fuera una especie de sacrificio que. En cambio. Podrá ser cierto que los periodistas inventen cartas. pero sonriendo maliciosa y compasivamente. Y efectivamente. Se hizo un gran silencio.

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El abogado Vaccagnino halló los spaghetti demasiado blandos y a la mujer enfurruñada. Y comió sin hacerle ningún reproche, pues él tenía la culpa, intentando alegrarla con la anécdota, debidamente aderezada, de lo que había ocurrido entre Lanzarotta, Rivera y dulcis in fundo- Favara. Pero a la señora no le cayó muy en gracia el episodio. -Cuánta inconsciencia. ¿Y si ocurre una tragedia? -¡Qué tragedia ni qué nada! -contestó el abogado. Y aunque así ocurriera, yo me siento con la conciencia tranquila. En primer lugar, porque se trata de una carta publicada en una revista que lee cualquier pelagatos. -Tú también la leíste -constató la señora. -Por pura casualidad -precisó el marido. -Eso quiere decir que yo soy una pelagatos cualquiera, puesto que también la leo aclaró, la señora que, quien sabe por qué, tenía ganas de reñir. El abogado, en cambio, que no tenía ganas de hacerlo, se disculpó con ella y prosiguió: -En segundo lugar, porque nadie, absolutamente nadie, hizo la más mínima alusión a los asuntos personales de ninguno de los tres: a) porque jamás ha circulado, que yo sepa, ninguna maledicencia acerca de las esposas de Lanzarotta, Rivera y Favara; b) porque aun habiéndose dado semejante caso, todos somos caballeros, y yo lo soy hasta el exceso; c) porque si alguien tiene ganas de ser cornudo, es libre de hacerlo como yo soy libre de divertirme con eso. -Ahí está el problema -dijo la señora-: tú quieres divertirte con eso. Irritado por verse interrumpido en pleno despliegue de subdistinciones, en lo que era un maestro, el abogado alzó la voz: -Sí, eso es. Quiero divertirme. Y si tú piensas que no tengo derecho a divertirme con el desarrollo de este asunto, no tienes más que decírmelo -y su tono era ya feroz. -¡Sinvergüenza! -dijo la señora, y corrió a encerrarse en la recámara. El abogado se arrepintió inmediatamente de haber dicho la última frase, más por haber enturbiado la propia tranquilidad que por haber ofendido a su mujer, pues de esa frase brotaba ahora un antiguo episodio, un episodio que resucitaba la inquietud, la duda, la aprensión. El episodio se refería al edicto de Guillermo el normando, que ordenaba a todos los cornudos ponerse un capuchón con encajes, para distinguirse de los que no lo eran, so pena de pagar cien onzas de multa; y un marido particularmente respetuoso de las leyes le preguntó a su mujer si, en conciencia, le convenía o no portar el capuchón con encajes, suscitando con ello las fieras protestas de la esposa, que declaró ser la más fiel defensora del honor del marido. Pero cuando el buen hombre, ya tranquilizado, se disponía a salir con la cabeza descubierta, la mujer lo hizo volver sobre sus pasos y le aconsejó que, por si las moscas, lo mejor era que se pusiera el capuchón.

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"¿Qué puede saber un marido?", pensó el abogado. Y toda una literatura acerca de engaños femeninos, de traiciones consumadas por ellas con diabólica sagacidad, alimentó su instinto de autoconmiseración, abandonándose a ésta con la desesperación de un ciego (el símil relampagueó en su mente) que reflexiona acerca de su propia desventura. Y realmente experimentó una especie de ceguera física, el asedio de la compacta oscuridad que ocultaba los años que su mujer había vivido antes de que él la conociera, el tiempo que la dejaba sola, la libertad de que gozaba, los sentimientos que realmente abrigaba, lo que pensaba en realidad. "Hay que tener filosofía", se dijo. Y la halló en la imagen de Marco Aurelio, alta e inmóvil sobre la fluente y lúbrica desnudez de Mesalina, puesto que, quién sabe cómo, tenía la firme convicción de que Mesalina había sido esposa de Marco Aurelio, y de que éste se había hecho filósofo para librarse de sus desgracias conyugales. La filosofía revoloteó en el círculo durante toda la velada. Ahí estaban el juez Rivera y el abogado Lanzarotta que, era obvio -y era visible en el color de la cara y la mirada dispersa, intranquila-, simulaban serena indiferencia; muchos de ellos hacían lo imposible para ocultar su molestia, su aprensión, su miedo. Muy parecido era el estado de ánimo del abogado Vaccagnino, a pesar de que éste se hallara, a los ojos de los demás, en la feliz condición de tener en la lista de los parientes de su mujer solamente a un primo que vivía en Detroit, que nunca se había parado en el pueblo, y a una tía que era monja. El geómetra Favara lo había hecho todo para librarlos de cualquier preocupación: tan pronto como salió del círculo corrió a su casa para someter a su esposa a un estricto interrogatorio, llegando incluso (se murmuraba) a las manos; y en vista de que la señora negó, desesperadamente negó haber cometido una falta semejante y haber escrito la carta, Favara decidió que sólo quedaba una cosa por hacer, que no era otra sino ir inmediatamente a Milán, hablar con el Padre Lucchesini y pedir que le mostrara la carta. En dado caso de que el Padre Lucchesini no se dejara convencer por las buenas, ya lo convencería él con la pistola que llevaba en un bolsillo. Por tal razón la señora, al ver que se había marchado su marido, le telefoneó inmediatamente al ingeniero Básico, a fin de que salvara de una catástrofe a su socio y amigo; y el ingeniero, se dirigió al aeropuerto de Catania, calculando que Favara, que ya había tomado el tren, como lo constatara el jefe de la estación, llegaría a Milán al día siguiente. Sin embargo, a pesar de la amistad, antes de partir quiso informarle al doctor Militello, es decir: a todos los socios del círculo, de la delicada y secreta misión que se disponía a cumplir. Por tal motivo ahora todos veían con filosofía el caso de Favara, considerando infundadas las sospechas que lo habían trastornado, pero con el intenso deseo de que se revelaran fundadísimas. Llegaron incluso a proclamar que dicha carta la había mandado un bromista de Maddá, para que sucediera lo que había sucedido, que era impensable tal desfachatez por parte de una señora. -Si llego a encontrar al bromista de marras -dijo el profesor Cozzo- le retuerzo el pescuezo, tan cierto como que existe Dios. Puesto que Cozzo era soltero, todos se asombraron. -Y tú ¿qué interés puedes tener en esto?

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-Claro que me interesa -respondió Cozzo, golpeando nerviosamente el puño cerrado de la derecha contra la palma de la mano izquierda. Y le interesaba, desde luego: tenía una cita, la primera, con la señora Nicasio, en un hotel de la capital; pero la señora la había pospuesto, diciéndole que era preferible esperar un poco, que no podía decirle al marido que se iba sola a la ciudad a hacer las compras de costumbre, ya que ese día el profesor había estado intratable durante la comida, lleno de malhumor y sospechas. La actitud de Cozzo suscitó una nueva oleada de sospechas, pero siempre contenidas, siempre ocultas; y también al profesor Nicasio, que estaba presente, le hizo reaflorar el recuerdo de aquel baile de carnaval, en el que casi toda la noche su mujer estuvo bailando con Cozzo, razón por la cual tuvo un pleito con ella al volver a casa. En resumidas cuentas, esa fue una noche muy larga para algunos; para otros, demasiado corta. Como todas las noches, el abogado Zarbo se metió en la cama antes que su mujer. Había tenido un pésimo día a causa de la carta. En el tribunal, en el círculo y, sobre todo, en su fuero interno, azotado por el resentimiento y la piedad, por el amor y el rencor. No como los otros. Él sabía, él ya lo sabía. Tomó un libro y lo abrió en la página doblada. Estuvo leyendo un buen rato, pero entre la mirada y la mente se interponía una especie de catarata. Sus pensamientos andaban en otra parte. Cuando levantó los ojos del libro tuvo un ligero sobresalto: su esposa estaba frente a él, desnuda, con los brazos levantados y la cabeza velada por el camisón que se estaba poniendo. Y le pareció que era el mejor momento para preguntarle, con voz incolora, con toda calma: -¿Para qué le escribiste al Padre Lucchesini? La cara de ella apareció de sopetón, congelada en una mueca de desconcierto, de alarma. Y preguntó, casi gritando: -¿Quién te lo dijo? -Nadie. Desde un principio supe que la carta era tuya. -¿Por qué? ¿Cómo? -Porque lo sabía. La mujer cayó de rodillas, hundiendo la cara en el borde del lecho, como queriendo ahogar un grito. -¡Conque lo sabías! ¡Lo sabías! Y se quedó como estaba, sacudida por los gimoteos casi inaudibles. Él empezó a hablarle del amor que le tenía, de su pena, mirándola con tierno desprecio, con piedad entreverada de deseo y de vergüenza. Y cuando las cosas que decía llegaron al llanto, a las lágrimas, se acercó a ella, para abrazarla.

La pequeña esposa de mi primo alto. una novela policiaca sobre la mafia. beeeeee. apareció en 1956. entre otras publicaciones. diputado europeo y diputado del congreso italiano. pero igual somos borrachos. viene hacia mí desde la otra mesa con gesto de arrojo (tras los cristales . Su primer libro. A la mesa Inés Bortagaray (Uruguay) El mantel es blanco. En 1961 publicó El día de la lechuza. jarras. la nuestra y la de los otros.79 Pero ella se levantó de golpe al sentir que la tocaba. y llega a rozar el suelo. Muerte del inquisidor (1964). Simpatizó con el Partido Comunista Italiano del que acabaría apartándose para adoptar una posición independiente. Leonardo Sciascia (Italia) Breve reseña sobre su obra Narrador. Sobre el mantel hay platos. No somos tan ruidosos como una familia italiana ni se hace el gran escándalo ni el borracho da la nota. Como periodista trabajo. una narración autobiográfica y ensayística ambientada en un pueblo siciliano. la familia unida. para Corriere della Sera. cucharones. Cubre todas las esquinas de esta larga mesa de madera puesta a lo largo del jardín. los parientes. servilletas. tenedores. Un caso de conciencia pertenece a El mal color del vino. los parientes. En el medio la mesa se corta y unas astillas sobresalen del mantel. el de boca mojada como un pez y orejas de cera rebosante. del otro. Como político se desempeñó en los cargos de concejal de la ciudad de Palermo. A cada cual lo suyo (1966) y un libro de relatos ensayísticos titulado La cuerda de los locos (1970). La mesa está rota. editado por Tusquets. De un lado quedamos nosotros. cucharas. como si quisiera arrancarle los ojos. Todos tomamos vino. En sus ojos y en la boca había una risa maligna. emergen como púas. cuchillos. Falleció en 1989. fría. pero nadie parece notarlo. Tendió hacia él un puño cerrado. botellas. cortada en dos. inmóvil. Estudió magisterio en Sicilia y dedicó parte de su vida a la enseñanza. flores. a la que le siguieron Los tíos de Sicilia (1958 y 1961). y de su boca salió el balido histérico y lamentoso del cabrón: -Beeeeee. Alrededor estamos nosotros. periodista y político italiano nacido en Agrigento el 8 de enero de 1921. Las parroquias de Regalpetra. Todos sentados a lo largo de esta gran mesa que ocupa dos parcelas de quinta. fuentes. El consejo de Egipto (1963). levantando luego el índice y el meñique. lo rasgan antes del ruedo. La mesa se corta en dos entre las dos parcelas. por ejemplo. migas de pan.

Se lo huele y me lo da para que yo también lo huela. cuánta amargura me vino encima. cuando ya pasó tanto tiempo? No demora. y esos ojos de ausencia dichosa. puede ser que lo haya dicho.80 gruesos de sus lentes aparecen los ojos de indignación de muchacha provinciana que aún a pesar del encierro se hace temer. momentito. La miro y no sé quién es. dije: esta es una puta. aquella está llena de amargura. Tiene sandalias color café con tiras de cuero que se cruzan adelante. La palabra. Jugamos a hacer caras de las feas y yo le gano. plácida. ¿Por qué me lo decís ahora. Alguien ahoga una exclamación y se oye un zumbido. A ella le gustan más que a mí los pies de la familia. Momentito: estoy recordando. Afuera sigue el barullo. No estar tan campantes. . Por qué esperar tanto tiempo para vengar a la tía puta. Me molesta más lo de campantes que lo de víboras. Parece haber encontrado el lugar exacto para ella. de qué pariente es hija. ¿Un merecido por qué? Vuelve a morderme. qué grandes esos ojos que me miran detrás de los cristales engordados. En la mesa se hace silencio. Entonces me arrodillo y ella salta de la silla y nos ponemos a jugar bajo la mesa. Yo sí demoro. y yo pienso que ya no son de ira esos ojos que ella tiene sino de tormento. Hace veintisiete años dije algo. Yo no soy una cualquiera. Se para frente a mí y me increpa: ¿por qué dijiste que mi tía es puta? Yo le digo: yo no dije nada. Se sienta como señorita entre mi hermana y yo. Dice que se llama Olinka y que su nombre es ruso como el de algunas princesas. y dice. cuando bien se sabe que son víboras. Algunos nos gustan y otros no. amarillentos. qué pie más asqueroso. Ella me mira y los ojos que veo son tan grandes. en esta mesa. Lo huelo y le digo: ay. Los pies de mamá huelen rico. Me cuido mucho de hacerlas. Rozo con mi dedo sus rodillas y ella se estremece y se ríe. Las piernitas le oscilan sin llegar al piso. las dos la miramos con sorpresa. Yo no soy puta. la de la lengua ácida). Después vamos a los pies de la familia y los olemos a todos. oh. en el borde de piel que queda libre entre las medias caladas y el organdí del traje. yo pienso. como si mordiera: Porque vos y tu madre y tu abuela tienen que tener un merecido. y noto unos minúsculos pelos rosados en las rodillas. Mi hermana se rasca el empeine con la punta del zapato. Mi vanidad se debía a haber aprendido a usar con ligereza algo que no parecía tan liviano. Es por eso que lo hago más conmigo que con el resto y entonces me digo: qué vanidosos que estamos hoy. No nos pelea ni tampoco está jugando. La discusión entre las mesas da comienzo entonces. Dejo de prestarle atención a la esposa de mi primo el de la saliva y miro a una niña de rizos rojos que se ha venido a sentar a mi lado. Me acurruco entre las piernas estiradas de mi padre (sé que ahora yace satisfecho con la boca casi sonriente. Las mueve como si bailara. Dije. de momento previo al desencanto) y atraigo a Olinka contra mi pecho como quien aprieta a un niño durante el estallido de una bomba. Cuando acercamos las narices hace un movimiento brusco y le golpea el mentón a Olinka. Olinka se saca los zapatos y las medias caladas y me muestra su pie. de decir: este es un vanidoso. Yo no siempre salí ilesa de las críticas ajenas. Yo había aprendido la palabra puta y la usaba por vanidad. mirando la foto de la boda de la tía de la actual esposa de mi primo. mil perdones. cóncavos. Afuera alguien dice: nuestra ensalada es por lejos la mejor. Olinka comienza a lloriquear y yo le tapo la boca con mi mano. Esta es puta esta no es puta esta es puta. Aunque sí. pero se oye apagado por el peso del mantel. que justo está oliendo.

y los ojos demasiado aceitados. como una rueda de cohetes de bengala. Trabajó como cronista en Posdata (revista de publicación semanal). ya. la serie de televisión El fin del mundo y la filmación de varias películas de la productora uruguaya ControlZ Films. y como editora e investigadora en La Guía del Mundo. Prontos. Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. se reeditó en marzo de 2007. De pronto se oye un fracaso de cristales. la jeta hinchada de palabras soeces. listos.81 Inés Bortagaray (Uruguay) Breve reseña sobre su obra Escritora y periodista uruguaya. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro. A la mesa aparece publicado en la antología El futuro no es nuestro. botellas decapitadas de "champagne" con corbatas blancas de payaso. . la cabeza hundida entre los hombros. licenciada en Ciencias de la Comunicación. baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de "cocottes". Machos que se quiebran en un corte ritual. Su segundo libro. trabajó en el largometraje argentino Una novia errante. En 2001 publicó su libro de relatos Ahora tendré que matarte en la colección Flexes Terpines. El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso. imanta los pezones. publicación del Instituto del Tercer Mundo. Hembras con las ancas nerviosas. Como guionista. dirigida por Mario Levrero. mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas. un poquitito de espuma en las axilas. editado por Eterna Cadencia Milonga Oliverio Girondo (Argentina) Sobre las mesas. contradice el pelo rojo de la alfombra. entra la aurora vestida de violeta. Junto con el vigilante. los pubis y la punta de los zapatos.

82 Oliverio Girondo (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1881 en el seno de una familia adinerada. salvo un ligero temblor en los labios del filósofo. Desde niño viajo asiduamente a Europa. se comporta como un vir fortis.. Calcomanías (1925). estudió en París y en Inglaterra y se graduó como abogado. Entre sus obras se cuentan: Veinte poemas para leer en el tranvía (1922). pues conservan la intensidad de esos últimos momentos en los que todo se hace por vez final. la primera vanguardia argentina. participando en las revistas Proa. Aun. El día transcurre normalmente y todo respira una luminosa serenidad. Pero estos detalles son útiles. Interlunio (1937). editado por Tajamar. Todo. Espantapájaros (1932). se diría que la certidumbre de la partida exalta el valor de la vida y produce en el alma de los que aún no mueren un impacto profundo. Un gesto. sus viajes frecuentes le permitieron establecer vínculo con las producciones del cubismo y el dadaísmo. yo también seré Séneca». Prisma y Martín Fierro. Y lo son porque recuerdan a los demás hombres su propia muerte y adelantan algunos trazos generales de lo que será nuestro futuro común. y su valerosa esposa Pompea Paulina lee en voz alta un trozo de un escrito que su marido ha terminado tiempo atrás. Fue uno de los jóvenes miembros del ultraísmo. la marca de un sello indeleble que dice: «Yo también seré aquel que hoy muere. En 1943 contrajo matrimonio con la escritora Norah Lange. El día de la partida Enrique Serrano López (Colombia) El sabio jamás renuncia a su independencia. SÉ ECA Los detalles de la muerte de un hombre siempre son enojosos. una mirada. una palabra. en medio de la suprema tempestad. Junto a Enrique Molina tradujo también el libro de Arthur Rimbaud Una temporada en el infierno. Sus palabras pueden parecer contradictorias a los oídos de los demás y escuchará a su paso a los pedantes tildarlo de loco. Falleció el 24 de enero de 1967. Su cabello ha encanecido. sin perder por ello la tranquilidad de su ánimo. I Séneca ha recibido en la mañana la orden de suicidarse. pero su vigor está . Además. Persuasión de los días (1942). Campo nuestro (1946) y En la masmédula (1953). Milonga pertenece a Veinte poemas para leer en el tranvía. sólido y tenaz en sus propósitos..

Es hora de bañarse en las termas y de probar manjares sutiles y desconocidos. producto de la impotencia. Lucio Anneo ha podido aguantar una andanada de reproches motivados por su riqueza excesiva. venido de misteriosas montañas perdidas en Oriente. tan hondamente como sólo lo hace quien va a perder lo más querido en el mundo. Sólo la mujer libertina. Y el mundo no marchará bien mientras los sabios se encuentren al servicio de imbéciles. Sin embargo. El miedo es poderoso y se mueve solo. De una manera o de otra. pues. ha resistido la tentación de muchas conspiraciones -salvo esta-. ha soportado la prepotencia de los consejeros griegos y de los innumerables oradores romanos. donada a Nerón para alegar una fidelidad en la que ya nadie puede creer.» El ventanal de la cámara de estudio de la quinta deja pasar un viento leve hasta la cara de este hombre de sesenta años. El recuerdo de su riqueza. pero no pueden sentirlo. Es hora de masticar el opio. ¡Las más grandes hazañas de la tozudez humana han sido realizadas por mujeres! Es el día de la partida. pregunta una vez más aquel que ya no requiere de ninguna respuesta. arrastrándolo todo consigo. Cuánto le habría gustado tener tiempo para decidirlo por sí mismo. la increíble Epicarnis. No ha perdido el coraje. es la hora de respirar libremente el aire de la campiña y de despedirse de los placeres que brindan a raudales las anchas fuentes del mundo. II El agua que corre por el patio calma la inquietud de Séneca. Pompea Paulina amaba a Séneca. pero también saben que el César lo odia desde hace años y que ha decidido deshacerse de él. como corresponde a un hijo de la soleada Hispania. Puede ser que algunas gotas vayan a dar a Hispania». Todo el lujo sensual y el colorido de los techos artesonados tiene sentido tan sólo para el hombre que no conoce la fecha y la hora exacta de su muerte. el miedo se transforma en tristeza. El valor es únicamente para los vivos. Un tribuno llegó hasta la quinta. La . fue capaz de soportar el tormento sin denunciar a los otros: no es raro. Su pecho sabe lo que es el exilio. Pero siempre es tarde cuando se es un vasallo. dónde la disposición preparada con el discurso de tantos años para oponerse a cualquier accidente y peligro inminente?». no habría ninguno que no fuese sabio. distante cuatro millas de la ciudad. y es la hora del tributo de sangre. Todos los demás fueron descubiertos. atormentará a otros. «¿Dónde quedan. y en su alma navega todavía la Dama de la inteligencia. Todos saben que el sabio cordobés no es un conspirador. Natal y Escevino confesaron. para notificarle la inminencia de su propia muerte. Y luego lloró. Quinciano y Seneción. «Si todos los hombres tuvieran la oportunidad de morir a menudo.83 intacto. «¿Cómo debo matarme?» Su esposa le contesta: «Derrama el vaso de tu sangre para que fecunde la tierra. siente miedo. La conspiración de Pisón fracasó. y el amor se resiente siempre por una ausencia inevitable. Quizá se una al Tíber y llegue al mar. en medio de la desdicha abrumadora. Lucano. Más tarde. la angustia en desencanto y el dolor se aleja probablemente para siempre. Unas horas más y todo habrá pasado. los preceptos de la sabiduría. el escarnio y la soledad. Cuando la vida está perdida. todos los hombres son iguales: pueden fingir valor.

esta vez será la última. Acrato. No obstante. Está sorprendido de la fuerza de su insensata esperanza. III Roma es un nido de víboras. Nada de esto turbará la Historia. no lo pregunta porque vea correr las lágrimas de su esposa ni porque pretenda enseñar algo a sus discípulos más fieles. en donde no bien la fortuna ha sonreído a alguno. Muchos años hace que Séneca vive en Roma. Con la solemnidad que tienen las cosas de todos los días cuando se hacen por última vez. y cuya sacrílega mirada se ha posado sin recato en los cuerpos de las vestales. Los que sufren por detestarlo podrán por fin descansar mañana y él también descansará. muchos otros enemigos gratuitos le acechan desde hace tiempo. Cuando todo se ha dispuesto. han ido a buscarlo a su lugar de retiro para hacerle saber que están allí y que no lo dejarán en paz. Unos más rectos. Así como este Acrato. queriendo acelerar su muerte. los esclavos preparan un baño caliente para su señor. porque en él todo se resiste a morir. un día de despedida. Lo pregunta a Séneca. pero no puede gobernar las fuerzas que lo arrastran a la muerte. Por fortuna. Cada golpe ha venido acompañado de otro golpe. el trozo de cielo que quedaba a Séneca se vuelve un jirón de tinieblas. Todo hombre ruin busca afanosamente una víctima en la cual desahogar sus culpas. liberto del César. todo quiere persistir. saqueador de templos y ladrón de imágenes sagradas. después de años enteros de aguardarlo. Y no se rebela. se ha dedicado a desacreditarle públicamente. La vida es el conjunto informe de impulsos y arrebatos del destino. Si el hombre sensato no se dedica a esperar cualquier cosa de manos de la suerte. y hay muchos que le odian y que se alegran de su desgracia. no hay intelecto que los comprenda ni mente que los abarque. y su origen provinciano no ha sido un obstáculo para que su fama crezca y su fortuna aumente. el único día abrumadoramente real en la vida de todos los hombres. esperando en la sombra para clavar sus garras en la carne del cordobés. Hoy. un ejército de envidiosos y mezquinos se abate sobre él. Uno de ellos. cada flecha de otra flecha. entonces irá perdiendo sin remedio la sensatez. otros más torcidos. Lentamente. Séneca se da cuenta de todo cuanto sucede. el fantasma de los celos de César ha rondado su cabeza. Se lo ha dicho y él no se lo ha impedido. IV Pompea Paulina quiere matarse con su esposo. Séneca baja los ojos hacia la afilada cuchilla que sin perturbarse en absoluto vaciará su . es un día último. La vanidad propia del mundo y la falta de razón que lo rige demuestran una vez más que el filósofo tiene razón cuando desprecia a la lógica como «no procedente para la sabiduría» y la somete a frecuentes y punzantes burlas.84 serenidad sincera es el fruto de un desapego que él estaba lejos de poseer. La desdicha no ha caído de repente sobre el hombre que tanto ha escrito respecto de la firmeza del ánimo. que quiere inventar proyectos y que anoche mismo soñaba con convencer a Estacio Anneo de sembrar uno de sus campos con delicadas frutas de estación. De nada ha valido ocultarse. lo único que puede hacer es no pretender rebelarse en vano.

su espíritu ha abundado en contradicciones. El sol busca ocultarse y sopla un viento fresco venido del mar. necesaria al cuerpo y a la mente para recibir la llegada de lo inevitable. así vemos abrirse y cerrarse la boca de una serpiente decapitada o vemos temblar la pierna cortada en la batalla. La angustia de no querer morir da paso a la impaciencia por morir pronto. no es un buen hijo ni un buen hermano. Vanidoso y vulgar. V César es un hombre doble. La máscara trágica ha caído y sólo resta tener paciencia. y en sus ojos apagados se percibe esa dureza que caracteriza a los crueles y esa blandura que pone en evidencia a los pusilánimes. El origen de su alma es oscuro. Mirándose las venas con calma se hace una incisión profunda en la muñeca izquierda. la autoridad moral o la lucidez. La inercia de la vida aspira a retar a la muerte. la riqueza y la estupidez de su parte. Tras un instante de vacilación. El dolor es inútil cuando es definitivo. Las venas tienden a cerrarse y la sangre que contienen no acierta a desviarse de su rumbo. las demás las beberá la tierra con la misma avidez con la que absorbe las lluvias torrenciales de primavera. Séneca empuña el arma y observa que su esposa lo hace también. Cuestionar los motivos que puedan tener para hacerlo así es una tarea inservible. Sólo se puede odiar al que representa lo que no somos. a decir verdad. pero no han durado tanto en el mando. porque asegura que podrá contemplar su propia muerte y la verá venir despacio. Lucio Anneo convence a su esposa para que se retire a una habitación contigua. Abraza y besa a quien ha mandado a apuñalar. igual que él. las legiones. En tardes así era un placer caminar por las arboledas floridas. y no hay pequeño rincón del mundo que esas cosas no conquisten. lo que no podemos ser. No obstante. Pese a ello. se ha granjeado el desprecio de su pueblo. son . La virtud representada en un hombre. El duelo ha comenzado desde mucho antes de la hora definitiva. No es un mal poeta ni un mal gobernante. Ha escogido esta forma de matarse. Como hombre es mucho menos que un Catón o que un Pompeyo. Pero Nerón tiene las espadas. La muerte hace su obra simple y eterna.85 cuerpo de sangre. se trata tan sólo de un hombre ordinario colocado en un lugar extraordinario. La primera gota de sangre es para el arma. Sus muchos crímenes obedecen por igual a la desidia que a la perversidad. Nadie emite un sonido. No hay nada que no llegue. de cada movimiento. La misma que perpetuamente ha hecho. de cada impulso del aliento. hacer proyectos y abrigar esperanzas. Una pesadez lánguida se va apoderando de cada músculo. no es mucho peor que cualquiera de sus soldados. Otros ha habido en el pasado bastante peores que él. Si Nerón conserva el poder es porque los dioses así lo quieren. Séneca pide ayuda a uno de sus amigos para apresurar la obra de la muerte. la cuestión es saber la magnitud del plazo. Desde niño. como se atisba una nave en la distancia. Su inquina contra Séneca se debe a la furia que le produce la sabiduría de los demás y al desprecio que su espíritu siente por sí mismo. Pompea Paulina sangra. La visión se hace turbia como para poder describir lo que se ve. Pero. Séneca siente que su cuerpo delgado y viejo se demora en responder al último llamado.

86 escudos muy frágiles para protegerse del yugo de la ignorancia. Se ve a sí mismo y tiene ocasión de volver a amarse intensamente. Produce. aun la cobardía tiene grados. El corazón avanza en su pecho como si hubiera adquirido pies. el ayo de Nerón. Nada ha cambiado: hoy lo hará una vez más. el deleite y la desgracia de haber sido Séneca. Séneca. Todo esto no ha sido suficiente para arrancar el aliento de su ser y desprender el alma de su cuerpo. atractiva e inalcanzable como la de una fiera. Recuerda antiguas pasiones y amores desgastados por el tiempo. el sabio y rico comerciante. y la suya es pequeña: ha comprendido que hasta el miedo puede esfumarse cuando ya no tiene sentido tenerlo. Su mente trabaja ardorosamente para encontrar una solución. y bañado en un sudor frío. gran médico. profesor de retórica y de leyes. cavila dulcemente sobre los errores y torpezas del pasado. debió servir de pedestal a una familia entera de canallas. le convence de que apresure su agonía ingiriendo veneno seco. Recuerda los lejanos misterios. Hace olvidar al grasiento César que su ayo y maestro dedicó años para sentar las bases de su espíritu y que lo vio sonreír cuando era un niño ante el descubrimiento de las primeras letras y la irrupción temprana de la sabiduría. se imagina atravesar un océano de bruma y de silencio. vomitarlo todo. aunque agotado. de gimnasia y de filosofía. Lo traga difícilmente. ¡Qué candidez hay en sus ojos. Sus manos trepidan. tan sólo para sus ojos. Estacio Anneo. Delira magníficamente. Su amigo. observa los hermosos caballos de la infancia y la espada cartaginesa que poseyó alguna vez. mientras se contempla en su recuerdo como si mirara a otro! Ve a su madre. Mañana brillarán los astros en el cielo y correrá alegremente el agua por las fuentes. puede comprobar que se encuentra a medio camino del mundo de los muertos. Resignado a merecer el poder por su virtud. el trágico y el orador. pero terminan por llegar suavemente a su espíritu. como arrastrado por una rápida embarcación de vela bellamente calafateada que gozara de viento favorable. precisamente Séneca y no algún otro. Este cordobés. fue en otro tiempo la gran ventana por la que se asomaba el joven Nerón a un mundo complejo y avaro. VI El anciano de hoy fue el hombre maduro de ayer y el joven de unos días antes. en los que creyó ver el alma misma del mundo. desea la muerte lúcido y con el talante en alto. torpemente. parecido a la ilustre cicuta de Sócrates. antes bien. La ignorancia es asesina y mata ingenuamente. Ve a sus hermanos y a sus primos. Los momentos vividos se le arremolinan en la cabeza. solemnemente dedicado a sus libros. Todavía sumido en la ensoñación. Ve a su padre. Desde su entrañable probidad. reclinada en la vieja silla en su casa cordobesa. por intervalos más o menos regulares. Uno de sus esclavos. porque su alma ya no quiere percibir nada. No se resigna a los arrebatos de la inconsciencia y no quiere cerrarse todas las puertas. uno de esos mares que se llevan dentro durante años y que se vacían abruptamente en el momento de la muerte. un cartaginés moreno que hacía muchos . La bañera ensangrentada se disuelve en sus ojos como se alejan las pesadillas. quiere. el estricto rétor Marco Anneo Séneca. Será la última. la vulgaridad y la intolerancia. Séneca tuvo que sufrir la persecución de Agripina y bajar la cabeza ante el arribo de la fuerza bruta.

No te aburriré con mis recuerdos de guerra. únicamente de ti. La llamábamos la bomba. todos los reflejos de luz. -¿Un casco de obús? -Ni siquiera sé cuál es el nombre apropiado. Esa fue la única cosa hermosa que tuvimos. El día de la partida aparece publicado en La marca de España. permaneció siempre sobre la mesa. En nuestra casa no eran muchos los objetos bellos. brillantemente pulido. Era el casquillo de una bala de artillería utilizada en la primera Guerra Mundial. -Háblame de ti. la verdad es que no son muy interesantes.. Los soldados del tribuno impiden la muerte de Pompea Paulina. lo transporta a un aposento donde hay un baño de agua caliente. tal tentación. Es ganador de la XII edcion del Concurso Juan Rulfo de Cuento.. Voy a contarte la cosa más terrible que me ha ocurrido. mis ojos. La vida no es ese conjunto de sucesos extraordinarios. mientras se oye decir a Séneca: «Consagro este licor a Júpiter librador». como él lo había dispuesto en su codicilo. El cuerpo del cordobés es quemado sin rituales. Ha publicado las colecciones de relatos La marca de España (1997) y De parte de Dios (2000) y las novela Tamerlán (2003) y Donde no te conozcan (2007). al cual todos estamos destinados..87 años preparaba sus abluciones con hierbas y esencias españolas. y su alma inicia el tránsito al Tártaro profundo y obscuro.. tal pavor. los consejeros griegos sonríen y el Emperador hace una mueca de espanto que termina en una carcajada. El pecado Tadeusz Rozewicz (Polonia) -Somos un solo cuerpo. Tenía entonces ocho años. De cualquier modo. En la segunda ya no se fabricaron estas balas hechas con metales no . editado por Seix Barral.. Recuerdo cada una de las palabras. En un extremo tenía una abolladura producida por el disparo. y lleva bajo su brazo algunos libros escritos por su maestro. pues aquel vapor suspende su aliento. Entra al baño y ya no vuelve a salir. sin excepción ni perdón. -Nada sabemos el uno del otro. ¿No lo sientes también así? Empiezo a creer que marido y mujer son una persona. Mi mano es tu mano. era la cubierta o funda de un proyectil de obús. -¿De mí? Muy bien. Cuando la noticia llega a oídos de Nerón. El líquido hirviente y vaporoso salta sobre la piel de sus criados. Era de cobre. -Yo te lo he dicho todo. Había un casco de obús en la mesa de la sala. Sale para un banquete en las afueras de Roma. Jamás desde entonces he vuelto a sentir tal terror. Enrique Serrano López (Colombia) Breve reseña sobre su obra Escritor colombiano nacido en Barrancabermeja en 1960. las partículas de polvo. Durante muchos años.. tus ojos.

Un día me encontraba solo en el apartamiento. que colgaba en la pared de la cocina. El vaso permanecía en medio de este mundo. cumplían una función determinada. En ocasiones. Por las noches. Palpé delicadamente su fría superficie. No se podía llenar de agua y poner flores en él. Tu padre seguramente va a enojarse conmigo por haberlo comprado. una plancha. y comencé a mirar aquel vaso. al abrir la puerta. platos. Retiré la mano y me dirigí a la cocina donde guardaba mis soldados de plomo en un . luminoso y casi transparente. Cabezas. Muy caro. utensilios. Luego extendí la mano y lo acaricié.88 ferrosos. Enormes manos. En realidad no era propiamente un vaso. una cubeta. Como un huevo puesto por un ave gigantesca y desconocida. La mesa quedaba iluminada. advertí un objeto en la mesa. Era bello por sí mismo.. La vida era difícil después de la primera guerra. un molino de carne. Lo acaricié suavemente con los dedos. Como si el agua fluyera a través de los muros. mi madre se sentaba en la sala y zurcía. Puse la mano en él y sentí en la palma su convexidad. Sin flores. Pero el vaso apareció como por arte de magia. tiene una forma preciosa. supongo que ya lo había olvidado. Extendí la mano. a pesar de que hacía calor. En invierno. de vez en cuando. un espejo. Antes habíamos tenido sólo uno cuadrado. Sé que había árboles frente a la casa. El espejo y la nueva mesa fueron discutidos durante meses: decían que había que comprarlos. un reloj. Continué observando el jarrón de porcelana un buen rato. aunque seguramente eran de latón o de estaño. no vayas a moverlo. Lo que mejor recuerdo es la luz del vaso. que no tenía una función especial y que se resumía en su propia forma. La luz en la habitación era semejante a la que existe bajo la fronda de un gran árbol. Naturalmente había sillas. Es un vaso de porcelana. La superficie era fría. Era como si estuviese modelando una bella forma. pero al escuchar los pasos de mi madre. En las paredes se deslizaban las sombras. Aun el casco de obús había sido en otra época un proyectil. y salió. Era la primera cosa hermosa que había en nuestra casa. Fueron necesarios casi diez años para que mi padre pudiera comprar un gran espejo ovalado. no es para flores. angulares. Mi madre jamás había hablado de que deseara comprar un vaso. jamás daba el sol. Me acerqué a la mesa y contemplé el vaso. Fría. -¿Para qué es? ¿Es un florero? -No -dijo mi madre-. Sencillamente es hermoso. mi madre adornaba aquel casco de obús con flores de papel rizado. aunque no los recuerdo. Mantuve la mano sobre el vaso. su redondez. No me fijé en el obús. Casi todos los objetos de nuestra casa eran cuadrados. verdosa. Sirve sólo de adorno.. Pero todos aquellos objetos servían. como reflejada en un pozo. Siempre hemos dicho moneditas de cobre. Era blanco. por favor. Siempre he confundido el cobre con el bronce. Pero nuestro cuarto se ve ahora mucho mejor. En cambio. Mortecina. En la anterior se podían dar el lujo de balas costosas. de cualquier manera no se había inventado aún una aleación más barata para sustituir el cobre. mesas. huidiza. que no teníamos suficiente dinero por el momento y cosas por ese estilo. aquel hermoso vaso no tenía ninguna utilidad. Me acerqué a la mesa. -¿Por qué? -Porque las cosas hermosas no se tocan -dijo mi madre. una estufa. de cuerpo abultado y brillante. pero todos los rincones de la habitación se sumergían en la penumbra. Nosotros éramos pobres. Un día. Había una lámpara de aceite en la mesa. pero no lo toques. Era parecido a un gran huevo. Había aparecido en nuestra casa de repente. y después de un buen rato sentí cómo se calentaba la superficie. En la habitación siempre sombría. entonces? -Para nada. cucharas. -¿Para qué. la retiré inmediatamente. Mi madre me preguntó con una sonrisa: -¿No es verdad que es muy hermoso? Pero no lo toques. mi padre leía el periódico. Nunca había sido otra cosa.

Había algunos periódicos en la mesa. se relacionaban con nosotros y entre sí por lazos invisibles. Pero ni siquiera entonces me parecía bello. El vaso rodó unos cuantos centímetros y se detuvo en el borde. Ahora puedo ya reírme. no me desampares ni de noche ni de día". encendida de la mañana a la noche. Permanecía allí extraño. Esa vez fue la única que el "demonio" logró tentarme. muebles. Aunque no había nadie en casa. El vaso cayó de lado. Ahora ya no creo en él. Pero el juego no logró entretenerme.. las obras de teatro El informe (1959). Pero debe haber sido bello.. Los coloqué en columnas. . Los charcos estaban cubiertos con capas de hielo. El vaso. Seguía yo con la mirada las peripecias de La mosca. Tiré del mantel y el vaso se tambaleó.. siempre que he pecado lo he hecho por mi cuenta. pero algo me impulsaba. Como venas que conducen la sangre. pues giró sobre su eje y muy lentamente cayó al suelo. Ya no me sentía solo en el cuarto. Era ya invierno. cuadros. pero entonces fue el demonio quien se me apareció. Todos los objetos. perfecto e intocable. Sabía lo que iba a suceder. Los volví a meter en la caja y regresé a la sala. Y sobre todo. A partir de entonces. pero de un tono bastante parecido. ¿Era realmente bello? Ahora ya no lo sé. y blancas líneas como cabellos aparecían en la superficie. no del todo rosa. Sí. Pero el demonio me sujetó las manos. Tiré más fuerte. Desde su interior brillaba el azul. Comencé entonces a rezar: "Ángel Santo de mi guarda. asustado. Tadeusz Rozewicz (Polonia) Breve reseña sobre su obra Escritor polaco nacido en Radomsk en 1921. Un día se me inflamó una amígdala y no fui a la escuela. Antes había estado solo. Pasaron varias semanas. El calor llegaba de la estufa de carbón. Al margen de todo lo existente.. El hielo se quebraba. ajeno. pude haberlo detenido en el aire. pues recuerdo la cara de mi madre cuando dijo: -¿No es verdad que es muy hermoso? Y hablando con mi padre. Puse el oído sobre el vaso y lo golpeé delicadamente. Una figura milagrosa llegada del cielo. Era misterioso. pero ahora estaba con el vaso. Algo no de nuestra casa.. dos veces. mi dulce compañía. Yo realmente no quería hacerlo. Ampollas de aire fluían en las ventanas como en los tubos de cristal de un alambique. y volví a tirar del mantel. fue el demonio quien movió mi mano y me hizo tirar del mantel. Irrumpí en el silencio en que el vaso se envolvía como entre algodones. le había dicho ese mismo día: -Adorna la sala mejor que el mueble más fino. detener el vaso. cayó muy lentamente. en el último momento. Bueno.. Adornaba la sala sin servir para ningún propósito especial. era intocable. Los rompíamos con piedras o con los clavos de nuestras botas. Estaba terriblemente. Entre sus obras más destacadas se cuentan los libros de poesía Angustia (1947) y Formas (1958).89 cajón bajo la mesa. me acerqué sigilosamente. de puntillas. leyendo una historieta ilustrada en papel color de rosa. pero con los ojos de la imaginación contemplaba el vaso en la mesa. Mi sentimiento hacia él era igual al del salvaje que adora un ídolo. Permanecí en cama. Los espaguetis y la espada (1967) y El matrimonio blanco (1975) y el libro de relatos La muerte en los viejos decorados (1970). Pude aún. aquel objeto extraño en nuestra casa. en cambio era algo único. Una.

Acuérdate de los anocheceres de terror en los que el pensamiento de la nada te arañaba el vientre.90 El Pecado aparece recopilado en Antología del cuento polaco contemporáneo. todo pureza. Y tú no renacías a cada instante sino para ser negado por el gran círculo sin límites. Pero un guardián vigilaba en tu noche. pero cuando te trituraron el corazón. y volvía sin cesar para picotearte como un buitre. rogando morir en la misma llama. todo centro. vigilaba mientras dormías. te hizo tocar tu propia carne. te tapabas ambos ojos para ver. resplandeció la fisura quebrando la unidad de la noche. Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo. el tiempo se cerraba al revés ( y los ojos de carne sólo veían un sueño. el no. de cualquier modo. el alarido visible y negro de la máquina te negaba). Y acuérdate de que no sabes recordar. Y acuérdate de los días que siguieron. el grito silencioso "Yo soy" que el hueso oye. inmovilizado ahí mismo en la batahola de bataholas de las ruedas que giran sin girar. respiraste un poco del aire incorruptible. todo giraba en tres sentidos innumerables. palacio de espejos construido en un sótano. repetido. Y acuérdate del hombre que vino y lo rompió todo. Acuérdate de tu primer insulto a los que te engendraron: la semilla del orgullo quedó sembrada. cuando marchabas como un cadáver hechizado. pero no sabías abrir el otro. te arrancó de tus sueños y te obligó a sentarte sobre las espinas del pleno día. de ser aniquilado por la existencia única de lo Absurdo. te hizo recordar a los tuyos. Acuérdate de que todo se paga. contigo adentro. acuérdate también de las mañanas de sol en el cuarto. Acuérdate de tu guardián. publicado por Ediciones Era. y el tiempo no daba sino una vuelta. te hizo recoger tus andrajos. por el cual cree morir lo que nunca fue. el ruido. con la certidumbre de ser devorado por el infinito. el sí. Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común y de ese gran deseo de salir de la jaula. las palabras eran pieles secas. Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supisteis someteros a su fuego ansioso. Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger tus lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol de primavera. sólo existía el silencio devorador. Hechos memorables René Daumal (Francia) Acuérdate de tu padre y de tu madre. por el cual muere la piedra. acuérdate también de los animales pegajosos que te han vuelto a aprisionar. te tomó con su tosca mano. Acuérdate de la noche de liberación en la que. y de las palabras conmovedoras. al caer tu cuerpo suelto como un velamen. era ya demasiado tarde para pagar por adelantado. repetido. todo pureza salvo tú mismo. Acuérdate del día en que desgarraste la tela y te apresaron vivo. acuérdate de tu felicidad. . de los venenos y de los sueños tenaces -querías ver. cogido siempre por el mismo instante inmóvil. y el ruido. Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos. y de tu primera mentira cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria. Acuérdate de las magias.

Daumal murió sin haber concluido su obra más conocida. Murió de tuberculosis en 1944. y la recopilación póstuma Poesía negra. Y de su metal único. la música y la poesía en la India (1970). publicado por la Editorial Argonauta. así como la obra del maestro zen japonés Daisetz Teitaro Suzuki. filósofo y poeta francés nacido en Boulzicourt en 1908. El Contracielo. de las dos caras de la medalla. Acuérdate. Aprendió sánscrito de forma autodidacta y tradujo al francés algunos escritos budistas. el grupo surrealista Le Grand Jeu y la revista homónima donde publicó sus primeros poemas. ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo! Y acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre memoria dejó escapar el pez de oro. poesía blanca (1945). . sumiso. a través de tus jornadas. Su interés por la espiritualidad lo acercaron al tradicionalismo de René Guénon y las enseñanzas de George Gurdjieff. Acuérdate de las mañanas en que la gracia era como una vara amenazadora que te conducía. galardonado con el Premio Jacques Doucet. Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. La montaña análoga. junto al poeta Roger Gilbert-Lecomte. Y acuérdate del placer equívoco de la caída. de que en tu corazón de carne no hay nadie. de que el sol no pertenece a nadie. René Daumal (Francia) Breve reseña sobre su obra Escritor. Entre sus ensayos publicados citamos Bharata. Hechos memorables aparece recopilado en Antología de la poesía surrealista.91 Pero acuérdate de que el amor no es de nadie. Le siguieron El gran festín (1936). En 1936 publicó su primer poemario. En 1928 fundó. pobre memoria mía. Acuérdate de la voz que te decía: no caigas. La evidencia absurda (1972) y Los poderes de la palabra (1972). El origen del teatro. Te estás siempre engañando (1970). publicada en 1952. ruborízate al contemplar el cenegal de tu corazón.

___ __ __. igual de terribles o de mezquinos. lejos de miradas indiscretas. a unos palmos de tierra fría la una de la otra. Se miraron. Cuando estuvieron cerca. por medios mágicos. de horror o maravilla. la otra Bondur.___ __. una tarde de invierno. Básteme decir que habían conversado. igualmente distantes. caminando. resolverían sus diferencias de una vez. y que allí. Una se llamaba Antazil. y no dijeron nada._. que permite a sus adeptos mudar de apariencia y de naturaleza. en un cruce de caminos. de arrastrar pueblos y naciones.92 __. se encontraron dos brujas._. y decidido: que ninguna podía tolerar más la existencia de la otra. La causa no es tan importante: los conflictos de los poderosos son los nuestros. La otra por el sur. Venían de lugares lejanos. y se odiaban._. Eran expertas en sus artes y sobre todo en el de la transformación. . Una llegó por el norte._.___ El juego más antiguo Alberto Chimal (México) Y pasó que en la tierra de Mundarna._. se detuvieron._. lejos de cualquiera que pudiese sufrir daño. por más que ellos se empeñen en pintarlos dignos de más atención.

que se volvió rabia e hizo enfermar al perro. al Eterno. lo inconcebible. de garras y pico de acero. en efecto. la que en la Gesta mató sin piedad al mismo Endhra. Pensó que Bondur vacilaría. todas las cosas que tienen nombre. con la imaginación. y vaciló. grande y majestuosa. La rabia se convirtió en clepsidra para aprisionar al tiempo. Luego Bondur se volvió pájaro para comerse a la lombriz. y Bondur se volvió tierra para absorber el agua. Así combatieron durante mucho tiempo. que se volvió hacha para cortar el mango del pico. la hoja terrible. hasta que los caminos que se cruzaban bajo la batalla. al mirarse fuera de su cuerpo. ninguna estratagema servía. se transformó en Bondur. Y he aquí que Antazil. como a veces lo llaman. Y Antazil se volvió agua para escapar de la serpiente. Y Bondur se volvió una serpiente constrictora. y se arrojó sobre su enemiga. y en cambio la lombriz se transformó en gato y atacó al pájaro. con furor cada vez más grande. pudieron confundirse con los que llevaban al Templo de las Maravillas. Ninguna bruja superaba a la otra. objetos. furiosa más allá de toda prudencia. se detuvo. que se volvió tiempo. que se convirtió en pico para romper la piedra. de piel gruesa y verde. comenzó a disolver el hechizo. en verdad o en imagen. pues no cambiaba con sus formas. Bondur apenas pudo transformarse de nuevo. cuando no puede hallar una nueva forma. para su goce y el espanto de su pueblo. Antazil asumió su verdadera forma y. Era el juego más antiguo. pero se convirtió en la espada Finor. y se enroscó en el águila para estrangularla. plantas. que se volvió perro y persiguió al gato. el tiempo se convirtió en piedra para romper la clepsidra. cuando demora demasiado. Pero quien juega casi nunca lo hace más que con palabras. todo: lo creado y no creado. que cura o que mata. se convirtió en hechizo. categorías. y se arrojó sobre Bondur para sacarle los ojos. cuando la hoja estaba por atravesarla. no exagero. el que Yuma de Haydayn mandó hacer cuando fue rey y en el que estaba. en magia pura de muerte y ruina. Y hasta que Bondur. y así Bondur y Antazil fueron animales. porque en verdad se disipaba en el poder de Antazil. pues Finor. la de la Gesta de Alabul. . y Antazil se volvió lombriz para devorar la tierra. y el que juega pierde cuando no atina a repeler un ataque. y cada vez más rápido.93 Pero Antazil se convirtió en águila. ideas. la que corta la piedra y seca la carne y es amiga de la desolación. como bruja.

Fue columnista del suplemento dominical del diario Excélsior y ha colaborado con diversas publicaciones. Vecinos de la tierra (1996). Bondur con la de Antazil. para hacerla pagar por el horror de verse a sí misma. Actualmente se desempeña como maestro en Literatura Comparada por la Universidad acional Autónoma de México.94 Pero luego. En 2009 publicó la novela Los esclavos. El rey bajo el árbol florido (1997). Bondur se transformó. el Premio de Cuento Benemérito de América y el Premio acional de Cuento del Instituto acional de Bellas Artes. Grey (2006). Ha sido merecedor de la beca para jóvenes creadores del Fondo acional para la Cultura y las Artes. sus motivos para la vida y el arte y el combate. en Antazil. Ha publicado los libros de cuentos YYZ (1991). también se conoció. Se graduó como Ingeniero en Sistemas Computacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y como Maestro en Literatura Comparada por la Facultad de la Filosofía y Letras de la U AM. pero también con los pensamientos de la otra. desde afuera. Antazil con la carne de Bondur. para estrangularla con sus propias manos. Sí. La ciudad imaginada y otras historias (2009). Desde 2007 participa como jurado del concurso literario Caza de letras. publicado por el Fondo de Cultura Económica. El juego más antiguo pertenece a El país de los hablistas. Y cada una comprendió a la otra. imparte cursos en la Universidad Iberoamericana y la Escuela de Escritores de la SOGEM y es coordinador del Taller de Narrativa Virtual de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Éstos son los días (2004). como nunca había comprendido nada en la existencia. Alberto Chimal (México) Breve reseña sobre su obra Escritor mexicano nacido en Toluca en 1970. . y cuando se miró desde esos otros ojos. en aquel instante. a su vez. El ejército de la luna (1998). En 2002 su libro Éstos son los días fue ganador del Premio acional de Cuento San Luis Potosí. Y entonces se vieron. sus recuerdos. organizado por la Universidad acional Autónoma de México. Gente del mundo (1998).

Y deseó en silencio que él volviera a abrazarla y a tocarla. incesantemente. la señora K. en su silla. que se fundían en una cera amarilla. y parecían fluir hacia el horizonte. que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve. pasando tanto tiempo junto a ella como el que ahora dedicaba a sus increíbles libros. Algo iba a suceder. en la misma casa en que habían vivido sus antepasados. Se dejó caer en una silla. sin que los dedos se le cansaran jamás de las antiguas canciones. Tenían la tez clara. contraerse. En estos días calurosos. habían nadado en los canales.UU. Aquella mañana. que se curvó para recibirla. como a una arpa pequeña. surgía un canto. A la tarde. Unos frescos hilos de agua brillaban sobre los pisos de la casa. El señor K y su mujer no eran viejos. Cansada de esperar. al contacto de los dedos. pasear entre las columnas era como pasear por un arroyo.95 Yllia Ray Bradbury (EE. y que giraba y seguía el curso del sol. Meneó la cabeza y se encogió imperceptiblemente de hombros. En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico. Miraba el cielo azul de Marte. y cerró fuerte y nerviosamente los ojos. los ojos amarillos y rasgados. como una flor. El señor K y su mujer vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar muerto. Y tuvo el sueño. en la sala de las conversaciones. sobresaltada. nos hace rutinarios. como si en cualquier momento pudiera encogerse. o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. las voces suaves y musicales. a orillas de un mar seco. La señora K esperaba. una casa de columnas de cristal. Un momento después se incorporó. pensó. Miró vivamente a su . Pero no. escuchaba el hervor de las arenas del desierto. desde hacía diez siglos. Los párpados se le cerraron suavemente sobre los ojos amarillos. bajo los azules retratos fosforescentes. y las viñas se erguían tiesamente en los patios. sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. un poco parda. de pie entre las columnas. una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. caía suavemente sobre ella y refrescaba el aire abrasador. Los dedos morenos temblaron y se alzaron. Una lluvia suave brotaba de los acanalados capiteles. se podía ver al señor K en su cuarto. A lo lejos oía a su marido que tocaba el libro. de casi todos los marcianos. y arrojar sobre la arena algo resplandeciente y maravilloso.) Tenía en el planeta Marte. Y del libro. Nada ocurría. cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio. cuando corría por ellos el licor verde de las viñas y habían hablado hasta el amanecer. y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal. y en el distante y recogido pueblito marciano nadie salía a la calle. avanzó entre las húmedas columnas. crispándose en el aire. El matrimonio nos avejenta. Ahora no eran felices.

-Si trabajaras un poco más no tendrías esos sueños tan tontos. -Sin embargo.96 alrededor. ¡tenía los ojos azules! -¿Ojos azules? ¡Dioses! -exclamó el señor K. Pero no fue un sueño. El señor K respondió fríamente: -Elegí el color más inverosímil. Además me dijo: "Este es el primer viaje por el espacio. Un gigante. yo y mi amigo Bart.. y pareció decepcionada. -Y luego dijo: "Venimos de una ciudad de la Tierra. -Eres antipático. pero. supongo. -Seguramente tú ideal. -¿Bajó del cielo? ¡Qué disparate! -Vino en una cosa de metal que relucía a la luz del sol -recordó la señora K. como si el sueño. La señora K seguía sentada. Sin embargo yo lo entendía con la mente.. No es un nombre. -¿Yll? ¿Te has preguntado alguna vez." -Otro nombre estúpido.. Me llamo Nathaniel York. pero muy hermoso.¿Qué soñarás la próxima vez? Supongo que los cabellos eran negros. Y hablaba en otro idioma. ¡Cabello negro. Y la piel. Bajó del cielo y me habló amablemente." -Un nombre estúpido. es estúpido porque es un sueño -explicó la mujer suavemente-.." Eso dijo. -¿Cómo lo adivinaste? -preguntó la señora K excitada. se me apareció mientras dormitaba. -No -dijo la señora K. pero su mujer lo detuvo.. El señor K apareció en una puerta triangular. como si esperara ver a alguien. Evidentemente. ¡blanquísima! Era muy extraño. -Pues a mí me gustó -dijo la señora K reclinándose en su silla-. -Creí oírte gritar. Vestía un uniforme raro. ojos azules y tez blanca! Un hombre extraño. El señor K se volvió para alejarse. muy extraño -murmuró. -Soñé con un hombre -dijo su mujer -¿Con un hombre? -Un hombre alto. y cerró los ojos evocando la escena-.. No me lo imaginé deliberadamente. si vivirá alguien en el tercer planeta? . largo y extraño. Somos dos en mi nave. llamándolo con una voz muy suave. ya sé que creerás que soy una tonta. irritado. -replicó la señora K buscando las palabras-. de un metro ochenta de estatura -Qué absurdo.. No había nadie entre las columnas. un gigante deforme.. Era un aparato plateado.. Y en un costado de ese objeto de plata se abrió una puerta y apareció el hombre alto. -¿Llamaste? -preguntó. -Naturalmente. bueno. inmóvil. le hubiese golpeado el rostro. -¿Grité? Descansaba y tuve un sueño. Y. Telepatía. Nunca creí tener tanta imaginación. -¡Pues eran negros! -exclamó su mujer-. El hombre me miró y me dijo: "Vengo del tercer planeta. la Tierra. el señor K quería volver a su libro.. -Ah.. Yo miraba el cielo y algo brilló como una moneda que se tira al aire y de pronto creció y descendió lentamente. fue algo tan inesperado. -¿Descansabas a esta hora? No es tu costumbre. -Un sueño extraño. tan distinto. así se llama nuestro planeta..

Sólo la encendida lava de plata iluminaba los rostros. como una flor gigantesca. La señora K tarareó otra vez aquella canción extraña. Sí. La mujer alzó los ojos y sorprendida se llevó una mano a la boca. -De pronto eres muy atento. Se levantó de la mesa. hasta que ocurriera lo que había estado esperando todo el día. ya cocida. -Es una tontería que he inventado. el señor K terminó de cenar. en voz baja y en otro idioma-. solo. Ni siquiera comprendo las palabras.. El señor K se incorporó bruscamente y salió irritado de la habitación. La canción le rozó la mente. muy lentamente.. -Nunca oí esa canción. ¿Es tuya? -le preguntó el señor K mirándola fijamente. -¿Hablas seriamente? -le preguntó su mujer-. Quería quedarse sentada. ¿no sería fascinante que estuviera habitado? ¿Y que sus gentes viajaran por el espacio en algo similar a una nave? -Bueno. Sigamos trabajando. Nuestros hombres de ciencia han descubierto que en su atmósfera hay demasiado oxígeno. Un momento después sacó la carne. Más tarde. -Te hará bien -insistió su marido. -No. como un vino oscuro que subiera hasta el techo. Ylla. llegó la noche y llenó la habitación. miró a su mujer y dijo bostezando: -Tomemos los pájaros de fuego y vayamos a entretenernos a la ciudad. El viento movió el pelo rojizo de la señora K y le murmuró suavemente en los oídos. mientras se acercaba para sentarse a la mesa de fuego. se desperezó. unos trozos de carne en el pozo de lava. ¿Te sientes bien? -¿Por qué te sorprendes? -No vamos a ninguna parte desde hace seis meses. una y otra vez. Vamos. No sé -titubeó la mujer-. -¿Qué idioma? La señora K dejó caer. el agua fresca y silenciosa le corría alrededor de los pies. O deja un beso en tu copa y no pediré vino. el radiante pozo de lava plateada se cubrió de burbujas. lo que no podía ocurrir. Era una canción muy hermosa. El sol se ponía. distraídamente. No sé por qué.97 -En el tercer planeta no puede haber vida -explicó pacientemente el señor K-. húmedos y dulces al lejano y pálido fondo del mar.. -No lo sé. Se estremeció levemente. La casa se cerraba. ya sabes que detesto los desvaríos sentimentales. y mientras se paseaba por entre las susurrantes columnas de lluvia. con ojos amarillos. en silencio. interrumpiéndola. .. las melliza lunas blancas subían en la noche. Caía la tarde. pero tal vez ocurriera. El sol se había ido. como una ráfaga. como si recordara algo. y se la sirvió a su marido. Son de otro idioma. sin moverse. -Creo que es una buena idea. En la mesa de fuego. Observó cómo su mujer echaba unos trozos de carne en el pozo de fuego siseante. Lenta. -Yo. -No digas esas cosas -replicó el señor K disgustado-. -¿Qué canción es ésa? -le preguntó su marido. -Pero. ¿Quieres ir o no? La señora K miró el pálido desierto. inundando a la pareja y las columnas. -No sé. Repitió la canción. La señora K se quedó mirando en silencio. Un viento sopló entre las columnas de cristal. El señor K no replicó. supongo. Cerró los ojos y susurró moviendo muy levemente las manos. la señora K se puso a cantar. -Brinda por mí con tus ojos y yo te prometeré con los míos -cantó lenta y suavemente.

es sólo una idea. -Estaba pensando. -¿No me oíste? -¿Qué? El señor K suspiró. sobre la fresca y tersa arena. -Negocios. una semana. y dijo: -No. unida a los pájaros por mil cintas verdes. Ylla miraba el cielo. Tendremos paz y tranquilidad. -No sabía que fueras amante de la naturaleza. Es sólo una idea. Ylla no miraba a su marido. Su mujer no lo miraba. Oía sus órdenes mientras los pájaros en llamas ascendían ardiendo en el viento. Nos levantaríamos temprano. -Es hermosísimo. los pájaros de fuego se lanzaron ardiendo. Las cintas se estiraron. hacia el cielo oscuro. que arrastraban el pétalo de flor de la barquilla. -Tú has ido dos veces por semana a la ciudad de Xi -afirmó. como brillantes brasas de carbón. La flotante barquilla blanca. volaban sobre ríos secos y lagos secos. las flores enjauladas. No salimos desde hace meses.. Ylla sólo miraba el cielo. ¿Acaso has proyectado alguna otra cosa? Iremos. como fuegos artificiales en el cielo. ni los viejos canales de sueño y soledad. ¿no es cierto? Ylla tomó aliento. -El señor K sonrió-. como diez mil chispas calientes. amarillos y rojos. los libros sonoros y los susurrantes arroyuelos del piso quedaron atrás. Quisiera preguntarle si podemos pasar unos días. -¿Cuándo quieres ir? -He pensado que podríamos salir mañana por la mañana -respondió el señor K negligentemente-. Ylla se tendió de espaldas en la barquilla. pero indudablemente el cielo te interesa mucho esta noche. Como una sombra de luna. y la casa. -Ah -murmuró la señora K para sí misma. desfilaron.98 -Estoy cansada.. -¡Pero nunca hemos salido en esta época! -Sólo por esta vez. en las montañas Azules. -Podías prestar atención. Nos hará bien. como una antorcha encendida. -¿Qué? . y a una palabra de su marido. -Aquí tienes tu bufanda -insistió el señor K alcanzándole un frasco-. Del frasco brotó un líquido que se convirtió en un neblina azul y envolvió en sus ondas el cuello de señora K. Ylla se estremeció. -Me gustaría llamar a Hulle -dijo el marido lentamente-. se movía suavemente en el viento de la noche.. Los pájaros de fuego esperaban. -Oh. que crujieron suavemente.. no más.. -¡En las montañas Azules! Gritó Ylla tomándose con una mano del borde de la barquilla y volviéndose rápidamente hacia él. Las colinas azules desfilaron. Su marido le habló. Ylla no miraba las antiguas y ajedrezadas ciudades muertas.. Otra noche. las húmedas columnas. la barquilla se elevó deslizándose sobre las arenas. esperó.

Un momento después se echó a reír. Ylla apartó los ojos.. como diez mil teas al viento. no alces la voz. me dijo que yo era hermosa y.que la nave descendía en el valle Verde? ¡Contesta! -Pero. la barquilla se sacudió. -¡Guárdate entonces esos estúpidos sueños de mujer! -No seas niño -replicó Ylla reclinándose en los últimos restos de bruma química. cantando con él toda la noche! ¡Si te hubieras oído! -¡Yll! -¿Cuándo va a venir? ¿Dónde va a descender su maldita nave? -Yll. qué es? -Tienes muy mal carácter. si. -¿Sí? -dijo Ylla. Sin saber por qué. -Hablaste mucho mientras dormías. Una luz gris le bañaba el cuerpo. impasible. -No será nada. tocó una columna. El frío del amanecer entraba en la habitación. Fuentes de vapor y agua caliente brotaron del cristal. El señor K. Realmente es ridículo. Había dormido toda la noche en ese río callado. dioses! ¡Si te hubieras oído. Abrió los ojos. flotando suavemente en la blanda alfombra de bruma que brotaba de las paredes cuando ella se abandonaba al sueño. como un bote en una corriente silenciosa. el sol que atravesaba las columnas de cristal disolvió la niebla que había sostenido a Ylla mientras dormía. inmóvil. durante horas y horas. ese hombre de nombre tan raro. y me besó. -Sólo fue un sueño -dijo Ylla. ¿qué es. -Y descendía esta tarde. divertida. Los pájaros volaban. Descendía otra vez. -¡Dímelo! -exigió el señor K inclinándose hacia ella con una expresión sombría y dura-. -¡Sí! ¡Ridículo! -gritó el señor K-. -¿Qué soñaste? Ylla reflexionó unos instantes y luego recordó. -¡Ah! -exclamó su marido. halagándolo. y yo estaba contenta. me dijo que me llevaría en la nave. bromeando. creo que sí. riéndose. ¿no es cierto? -Sí.. pero fue sólo un sueño. hablándole. sorprendida e interesada a la vez-. El señor K. ¡Oh. Bueno. El frío desapareció de la habitación. y la bruma descendió hasta depositar a Ylla en la costa del despertar. ¡No debes ocultarme nada! -Nunca te vi así -dijo Ylla. -No -dijo Ylla firmemente-. dándole la espalda. Al amanecer. la observaba como si hubiera estado junto a ella. -Bueno. -Luego -dijo Ylla-. -La nave.. se posaba en el suelo y el hombre salía y me hablaba.99 El grito sobresaltó a los pájaros. Ahora el calor disipaba la niebla. Ese Nathaniel York me dijo.. Nathaniel York. .. Hablabas en voz alta y me desvelaste. Está decidido. de pie. -Recuerdo algo más -confesó. Ylla le volvió la espalda. Ylla había pasado la noche suspendida entre el techo y el piso. -Has soñado otra vez -dijo el señor K-. Creo realmente que debes ver a un médico. -¡Qué importa la voz! ¿No soñaste -dijo el señor K inclinándose rígidamente hacia ella y tomándola de un brazo.. El señor K la miró y no hablaron más. incorporándose. de vuelta a su planeta. No iré.

querida. Le dije al doctor Nlle que viniera esta tarde. las colinas resplandecían bajo el sol abrasador.. Si te parece. Jadeante. Me ha invitado -contestó Ylla. -No -dijo el señor K con una sonrisa débil y forzada-. correr. Lo lamento. -La acarició torpemente. Ylla acomodó una jaula de flores en su pedestal. -No -dijo-. -Ylla -susurró: -No me pasa nada. -¡Te excitaste de una manera! -Ahora me siento bien. ya casi fuera de la habitación.100 -Bueno -dijo el señor K soltándola-. Hay que cruzar el valle Verde. -Pero Pao. . y después el canal y descender una colina. No vive lejos. Oí todo lo que dijiste mientras dormías. -¿Hoy? -Hace mucho que no la veo. -¿No vas al pueblo? -preguntó Ylla. lo siento mucho. Al mediodía. Ylla. -Por supuesto -dijo el señor K. Poco a poco recuperó el aliento. Pero se sentó. -El señor K corrió detrás de su mujer. y la besó mecánicamente en la mejilla-. Quería gritar. -Un momento nada más. Ayer me dijeron algo de Uel que quiero contarte. volvió lentamente las manos. preparas el desayuno. Hace demasiado calor. y el doctor Nlle estará encantado de verte. -Ah -exclamó Ylla. te cuento lo de Uel y olvidamos este asunto.No sé cómo he podido olvidarlo. Olvidemos esto. Las flores se agitaron abriendo las hambrientas bocas amarillas. -No. Voy a acostarme un rato. Terminó de acomodar las flores y fue hacia la puerta-. -Sí -respondió su marido. Al fin se levantó y se acercó a él. -¿Al pueblo? -Pensé que irías hoy.. -No.. Perdóname. ¿no es así? Además hará mucho. muy bien -suspiró-. -No fue más que un sueño. como preocupado por un olvido. ¿A dónde vas? -A casa de Pao. -Pao puede esperar. Tenemos que obsequiar al doctor Nlle. Soy un niño. Nada más que un sueño. -¿Al doctor Nlle? -dijo Ylla volviéndose. por lo menos eres sincera. ¿qué dices? Ylla no contestó. como cegado por un rayo. En seguida vuelvo -añadió. Mencionaste el valle y la hora.He trabajado demasiado en estos días.. Quería escaparse. Bueno. -Lo siento. dio unos pasos entre las columnas. Su mujer lo observaba como si se hubiera vuelto loco. es sólo un paseo -respondió Ylla alejándose de prisa. -¿No? El señor K sacudió la cabeza. y tomándola de un brazo la arrastró hacia adentro. nada más. y además es tarde. El señor K cerró su libro. -¿En el valle Verde. no es así? -Sí. y se las miró inexpresivamente. -Estás enfermo. -Espera un momento. El señor K arqueó ligeramente las cejas. Además la casa de Pao está muy lejos. mucho calor.

miró hacia las montañas.". una máscara de plata. Voy a cazar un rato. Se acercaba. la máscara con que ocultaba sus sentimientos. inmóvil. Examinó el arma amenazadora que tenía en las manos. las montañas parecen de hierro. como semillas en la arena. El doctor Nlle se ha retrasado y no tengo ganas de seguir esperándolo. habría un trueno. pero no había una nube. El marido de Ylla no parecía muy sorprendido. no es cierto? -Sí -dijo Ylla al cabo de un momento-. El arma disparaba hordas de chillonas abejas doradas. La puerta triangular se cerró. y luego silencio. Todo había pasado. Se esperaban rayos. un poco de humo.el señor K escuchaba el terrible zumbido del fuelle-. -Dile al doctor Nlle que volveré pronto. Tú no saldrás. Limpió las habitaciones con el polvo magnético y arrancó los nuevos frutos de las paredes de cristal. con los ojos fijos en el cielo. fue hacia un armario y sacó de él un arma de aspecto siniestro. empieza uno a temblar. Pasaba el tiempo y el doctor Nlle no había aparecido aún. las nubes se oscurecen. En seguida vuelvo. Y luego. Los fuelles zumbaban constantemente con un zumbido de insecto. atención. un golpe en los cristales. Amenazaba. ¿Por qué te permites estos desvaríos? Y entonces ocurrió. Me quedaré aquí. con una voz muy débil. y la presión de la atmósfera cambia imperceptiblemente. Corrió entre las columnas y abriendo las puertas de par en par. atención. la barbilla y la frente. Contuvo el aliento. Calor. -No. sombras y vapores. un resplandor metálico en el cielo. Luego se puso una máscara. En algún lugar de la casa el reloj parlante dice: "Atención. Los oídos zumban. Cuando ya caía el sol. Ocurriría en cualquier momento. como si un incendio atravesara el aire. esperando.. más allá de las columnas de cristal. Ylla caminó por la casa silenciosa y sofocante. pero el cielo estaba claro. para siempre. y el cielo se transforma en ráfagas. pasos en el sendero. murmuró algo. Doradas. Un zumbido penetrante. que sólo he ido a cazar. Resplandores eléctricos. la tormenta. -¿Qué dices?. burlándose de sí misma-. Ylla observó cómo se alejaba bajo la luz del sol y luego volvió a sus tareas. un tubo largo y amarillento que terminaba en un gatillo y unos fuelles. atención. El cielo se cubre de manchas y cambia de color. ¿no es cierto? La máscara de plata brillaba intensamente. cascadas de agua oscura y truenos negros. como gotas que caen sobre terciopelo. Uno siente un leve estremecimiento en los cabellos. . y caían sin vida. con energía y rapidez. la máscara flexible que se ceñía de un modo tan perfecto a las delgadas mejillas. Era como esos días en que se espera en silencio la llegada de una tormenta. cuando de pronto una especie de sopor se apoderó de ella y se encontró otra vez cantando la rara y memorable canción. Iba ya a correr colina abajo cuando se contuvo. Las flores enjauladas emiten débiles suspiros de advertencia. Así era ahora. Estaba trabajando. -¿A dónde vas?-preguntó Ylla. El rayo caería en cualquier instante.. y ella correría a la puerta.. inexpresiva.101 -Ylla -dijo el señor K en voz baja-. ¿Te quedarás aquí. horribles abejas que clavaban su aguijón envenenado. -¿Toda la tarde? -Toda la tarde. Ylla dio un grito. -Loca Ylla -dijo.. cerrándose. Los pasos de Yll se apagaron en la colina.

Ylla trataba inútilmente de recoger los trozos del vaso. sino mañana. -Quisiera recordar -dijo Ylla rompiendo el silencio y mirando a lo lejos. de mirada amarilla. de espaldas. acariciando los objetos. ahora recuerdo. cinco minutos. quitándose la máscara. No iba a venir hoy. ¿Hablaría? ¿Gritaría: "¡Entre. Sonrió a la puerta. Un disparo. Se sentaron a la mesa. lentamente. más allá de la figura de su marido. Qué tonto soy. Claro. Ylla esperó en el jardín. anhelante. El viento se levantó en las alturas. La puerta se abrió. pensó mientras se volvía hacia la puerta. Se estremeció nuevamente y sin haber por qué se incorporó gritando. ¿Vino el doctor Nlle? -No. Luego un segundo disparo. sin moverse.102 Debía quedarse allí. Y entonces. No ha sido más que un pájaro. Una mano hizo girar el picaporte. No quisiera olvidarla. Alguien subía por la rampa. mientras sumergía en la lava unos trozos de carne. -Déjame pensar -el señor K castañeteó fastidiado los dedos-. El sol se puso. De vez en cuando me gusta cazar. Corrió apresuradamente por la casa y abrió otra vez la puerta. El zumbido de las abejas distantes. pero no la canción. en el centro de la habitación silenciosa. -Nada -respondió él.. -¿Qué te pasa? -le preguntó su marido sin mirarla. como si no fuera a callarse nunca. Descansa. Siéntate. Trató inútilmente de alcanzar con la vista el valle Verde. cabizbaja. a lo lejos. Se incorporó y aguardó.. entre!"?. -Aquella canción -respondió Ylla-. y la habitación pareció de pronto más fría y pequeña. una hoja. eso es todo. Con un borde de su chal se puso a frotar un vaso de ámbar. . El señor K entró y miró a su mujer sólo un instante. inmóvil. No tengo apetito. Claro. Se adelantó. Los ecos morían a los lejos. -¿Qué quisieras recordar? -preguntó el señor K bebiendo un poco de vino. -Pero. gritando. Sacó luego del arma dos fuelles vacíos y los puso en un rincón. y lejano. Esperó en el umbral. frío. en cuclillas. vagó por las habitaciones adornadas de columnas. muy pálida. La máscara de plata tenía un brillo opaco. Un disparo. No sé por qué. Su marido se enojaría muchísimo si se iba mientras aguardaban al doctor. Era su marido. Mientras. Qué tonta soy. -¿Qué estuviste haciendo? -preguntó. Los pasos titubearon ante la puerta. el ruido de la terrible arma de insectos. aquella dulce y hermosa canción. Ylla se estremeció. -¿Por qué? -No sé. No podía salir. y se sentó a esperar en el ya oscuro cuarto del vino. Oí dos disparos. Ylla dejó de sonreír. se preguntó. intenso. Ylla miraba la comida. Se oyó un disparo. preciso y frío. -La he olvidado y no sé por qué. con las manos inmóviles. Luego. -Estaba cazando. con los labios temblorosos. Cerró los ojos y tarareó algo. Venía de muy lejos. el viento o un pez en el canal. Se apagaron. -No sé. se oyó un ruido de pasos en la grava. con la mano extendida. El vaso se le cayó de los dedos y se hizo trizas contra el piso. erguido. Se sentó. el arma.

Escribió también guiones de cine. Premio Balrog. Premio Jules Verne. Le siguieron El vino del estío (1957). Icarus Montgolfier Wright (1956). y a lo lejos se oyó el ruido creciente del viento y de las aguas frías que se agitaban en los largos canales. En 1953 publicó su primera novela. estremeciéndose. -No sé. Movió las manos. como el de la película Moby Dick. -No puedo acordarme -dijo.) Breve reseña sobre su obra Escritor estadounidense nacido en Illinois en 1920. El verano de la despedida (2006) y Ahora y siempre (2009). Ha recibido los premios Benjamin Franklin a la excelencia en la publicación independiente. Algo más en el equipaje (2003) y El signo del gato (2005). de John Huston y guiones para series televisivas como Alfred Hitchcock presenta y La dimensión desconocida. Cerró los ojos. De formación autodidacta. reunidas bajo el título The Anthem Sprinters. En 1963 se publicaron sus obras teatrales. en una revista de aficionados. Premio Gandalf de Fantasía. -¿Por qué lloras? -le preguntó su marido. al salir de la escuela secundaria no pudo asistir a la universidad por razones económicas. Luego se recostó en su silla. como si el ritmo pudiera ayudarle a recordar la canción. El árbol de las brujas (1972). La bruja de abril y otros cuentos (1994). por lo que comenzó a trabajar como vendedor de periódicos. Las maquinarias de la alegría (1964). y se echó a llorar. Premio Seiun. El ruido de un Trueno (1990). publicado por Editorial Planeta. un Emmy por el guion televisivo de El árbol de las brujas.UU. Premio Mundial de Fantasía. Lloro y no sé por qué. no puedo contenerme. Cementerio para lunáticos (1990). Yllia pertenece al volumen Crónicas Marcianas. Remedio para melancólicos (1960). Ylla no lo miró. Premio Reino de Redonda para autores no españoles y una Mención Especial del Premio Pulitzer. De balística Juan José Arreola (México) . Vive actualmente en California. Estoy triste y no sé por qué. Ray Bradbury (EE. los hombros sacudidos por los sollozos. mañana me sentiré mejor. Miró únicamente el desierto vacío y las brillantísimas estrellas que aparecían ahora en el cielo negro. Entre sus libros de relatos figuran Crónicas marcianas (1950). -Mañana te sentirás mejor -le dijo su marido. Fahrenheit 451. no sé.103 Quisiera recordarla siempre. llevada al cine por François Truffaut. La muerte es un asunto solitario (1985). El hombre ilustrado (1951). Lloraba con el rostro entre las manos. Publicó su primera historia en 1938. -Sí -dijo-.

uno de los genios primordiales de nuestra ciencia. y redactar algunas conferencias. -Ignoro la opinión que usted y su profesor Burns tengan de este hombre nocivo. sin orden ni concierto. -¡Por favor! No olvide usted que yo he venido desde Minnesota. Lea usted por favor sus libri decem con algún detenimiento: a cada paso se dará cuenta de que Vitruvio está hablando de cosas que no entiende. y le falló el jonrón. el profesor Burns prometió volarse la barda del estadio de Minnesota. A primera vista se tiene la impresión de haber dado en el clavo. Lo que hace es trasmitirnos valiosísimos textos griegos que van de Eneas el Táctico a Herón de Alejandría. -Dígale que no se desanime. no vaciló en darme su nombre y su dirección como un norte seguro. Frontino sabía mucho de acueductos. vagas cicatrices entre los campos de labor. ¿En quién puede uno entonces depositar sus esperanzas? ¿Acaso en Sexto Julio Frontino? -Lea usted su Stratagematon con la mayor cautela. cómo y a cuál distancia disparaban las balistas.. Déjese ya de frases y dígame qué. construyendo unas ballestas enormes.. Más allá se alzan los emplazamientos militares de Castillejo. -Dé usted al profesor. son las ruinas del campamento de Nobílior. Espera que yo le lleve algunos datos que lo pongan en el buen camino.104 Esas que allí se ven. -No olvide usted. -Me extraña y ofende. a quien estimo mucho por carta. Para mí. por favor. que sabía más que el profesor Burns. perdió el tiempo. llamado Leonardo da Vinci. fracaso en 1915 con una máquina estupenda. A propósito. y se halla bastante decaído. otro mecánico florentino. pero usted. atarjeas y cloacas. El malogrado Ottokar von Soden consumió los mejores años de su vida frente al rompecabezas de una ctesibia machina que funcionaba a base de aire comprimido. -Pero usted es reconocido como una autoridad universal en antiguas máquinas de guerra. Pero el desencanto no tarda en abrirse paso a través de sus intransitables descripciones y errores. De la remota ciudad sólo ha quedado una colina cargada de silencio. de Renieblas y de Peña Redonda.. de Minnesota. -Pide usted un imposible. Es la quinta vez que le hacen quedar mal sus catapultas. que a mi regreso debo preparar una tesis doctoral de doscientas cuartillas sobre balística romana. y probablemente que yo. Yo no . según las extraviadas indicaciones del célebre amateur Marco Vitruvio Polión. basada en las descripciones de Ammiano Marcelino. las gracias de mi parte y un sincero pésame por su optimismo. ¿qué ha pasado con sus experimentos en materia de balística romana? -Un completo fracaso.. el lenguaje que usted emplea para referirse a Vitruvio. Y Gatteloni. pero en materia de balística es incapaz de calcular una parábola sencilla. Mi profesor Burns. Ante un público numeroso. -Es la primera vez que oigo tal desacato. Vitruvio es un simple aficionado. en cuanto devoto de la mecánica. Unos cuatro siglos antes.

Polibio. Usted recuerda naturalmente que esta ciudad fue ocupada por el cónsul Nobílior en 153. más bien dicho. y su famoso profesor de Minnesota. ni la ortografía es fija ni la explicación satisfactoria. Veo que no ha hecho otra cosa sino transmitir a usted la visión caótica que de la balística antigua nos dan hombres como Marcelino. -Bueno. Y también puede llamar usted onagro. -Concluya usted su anécdota. en las doscientas cuartillas de mi tesis. El profesor Burns ha llenado mi mente de confusión con sus relatos. carentes en absoluto de realidad. punto clave en la marcha sobre Numancia. Aquí tiene usted estos títulos para un mismo aparato: petróbola. Sólo en sentido figurado. algunas autoridades antiguas sobre el tema. -El cónsul Nobílior. -Dispénseme. -Se refiere a la toma de Segida. quiso abrir el ataque con un gran disparo de catapulta. Lo que usted ignora con toda seguridad es que la pérdida de la ciudad. No poseemos ni un dibujo contemporáneo. -Empiece usted. se lo ruego. que era un hombre espectacular.. -Permítame felicitar desde aquí al profesor Burns por su gran fidelidad.. se debió a una balista. una doríbola y una palintona? En materia de máquinas antiguas. pero estamos hablando de balistas. litóbola. En las dos mil palabras de cada conferencia en Minnesota. Nobílior tomó Segida en 153.. Le voy a hablar claro.. -Permítame. pedrera o petraria. -Le voy a contar una anécdota que lo pondrá en vías de comprensión. políbola. ¿pueden decirme acaso cuál es la diferencia que hay entre una balista y una catapulta? ¿Y entre una fundibula. Estoy seguro de que volveré a Minnesota sin poder decir nada positivo. por favor. -¡Qué respiro! Una balista eficaz.. -Entonces ¿qué hacer? Piense usted. acrobalista. Cíteme usted. Diodoro. -¿Antes de Cristo? -Me parece innecesario. Las pseudobalistas de Justo Lipsio y de Andrea Palladio son puras invenciones sobre papel. -Usted perdone. Josefo. monancona. me parecía innecesario hacer a usted semejantes precisiones. ya lo ha dicho don José Almirante. Vegecio y Procopio. ni un solo dato concreto. .105 quiero sufrir una vergüenza como la de mi maestro en el estadio de Minnesota. Arriano. -Y usted. llenos de repeticiones y de salidas por la tangente..

Mientras los habitantes de Segida firmaban su derrota.. en cambio. -A usted. -Lo cierto es que el secreto que animaba a estos iguanodontes de la guerra se ha perdido. -Qué. Y como todos estos aparatos eran desde el siglo IV a. plegadas todas sus palancas. Los habitantes de Segida se rindieron en el preciso instante en que la balista. quiso abrir el ataque con un gran disparo de balista.. que era un hombre espectacular. incluso los artilleros. quedó en tierra exánime.. antes de que yo decida cambiar el asunto de mi tesis doctoral. pero no hay disparo. por donde sea.. de crin o de tripa.. torsión o contrapesación. le falla la memoria. -¿Y la balista? -Se estropeó por completo. soltando el canto de su puño. generalmente locomóviles. toxobalista y neurobalista a cualquier máquina que funcione por tensión. -Nobílior. y expulse a mis imaginarios oyentes de la sala de conferencias.106 quirobalista. estallaron los arcos de madera. -Veo que tiene usted sus anécdotas perfectamente memorizadas. cómo se adobaban las cuerdas de esparto. -Siga usted con su anécdota. Veo que el tiro me ha salido por la culata. -Lo que yo quiero que salga. -. pero a condición de que evacuaran la ciudad para que Nobílior se diera el imperial capricho de incendiarla. es el disparo de Nobílior. Se les perdonó la vida. y el brazo poderoso que debía lanzar la descomunal pedrada. les corresponde con justicia el título general de carrobalistas. -No saldrá. las cuerdas se rompieron. ¿no acabará usted de contarme su anécdota? -Sí. desgajado. C. se aprestaba a lanzarles un bloque de granito. -¿Cómo así? . Todos se olvidaron de ella. cómo funcionaba el sistema de contrapesos. Acabo de hacer una variante significativa. retorcidas las cuerdas elásticas y colmadas las plataformas de contrapeso. enviaron mensajeros y pactaron. La repetición ha sido literal. -¿De veras? -He dicho balista en vez de catapulta. Nadie sabe cómo se templaba la madera. Hicieron señales desde las murallas. para evitar una nueva interrupción por parte de usted.. ante el regocijo de tan módica victoria.

. -Sigamos adelante. esto es. haces de leña ardiendo. pero en forma de metralla. Las políbolas. que inmediatamente hizo moneda para conjurar el inminente motín de los soldados sin paga. Mañana podrá usted verlas en el Museo de Numancia. Pero volvamos a Segida. -Nobílior supo sacarle mucho partido a la toma de Segida. mejor. -Veo que me he equivocado de arqueólogo y de guía. -¿No podría usted conseguirme una de ellas como recuerdo? -No me haga reír. yo sé de una balista que arrojaba grajos. Una errata del que hizo los cuños. pues vaya usted a saberlo. Y las neurobalistas. etimológicamente. pero también haces de flechas. Casi poética. -Pero dígame algo positivo. pues arrojaban piedras. y por el otro la silueta de una balista y esta palabra: Segisa.. es muy bonita. permítame que dude mucho de su competencia. que se pasó la vida escarbando en los escombros de Numancia. En fin. tal vez se debe al tipo de proyectiles que los artilleros tenían a la mano. Vea usted. parece que también arrojaban piedras. barriles con mixtos incendiarios. adivinando bajo los surcos del sembrado la huella de los emplazamientos militares. que pedían catapultas por docenas. Piedras de todos tamaños. -Por favor. Los comentaristas van desde las veinte o treinta libras hasta los ocho o doce quintales. bueno. Y todavía más. como su nombre lo indica. Y mientras más complicadas. ¿a qué se debe la diferencia de los nombres si se alude siempre al mismo aparato? -Tal vez se trata de diferencias de tamaño. levantando planos. Los talleres del imperio no se daban abasto para satisfacer las demandas de los jefes militares. Se conservan algunas de esas monedas. Las doríbolas enviaban. Seré breve. la fama de la balista. y cada vez más grandes. Lo que sí puedo conseguirle es una tarjeta postal con el anverso y reverso de la susodicha moneda. -¿Grajos? -Déjeme contarle otra anécdota. las litóbolas o petrarias.107 -¿Pero no sabe usted acaso que una catapulta que no dispara inmediatamente se echa a perder? Si no le enseñó esto el profesor Burns. El único particular que posee monedas de la época es el profesor Adolfo Schulten. cadáveres y grandes sacos de inmundicias para hacer más grueso el aire inficionado que respiraban los infelices sitiados. nubes de guijarros. Según usted. Nobílior recibió además mil ochocientas libras de plata como rescate de la gente principal. Esas monedas sonaron muchísimo en Roma. Se lo prometo. . dardos enormes. y las monedas que acuñó llevan por un lado su perfil. -¿Y por qué Segisa y no Segida? -Averígüelo usted.

pero husmearon el peligro. El sol cae ya sobre Numancia. Cuente que el oficio de magíster llegó a ser en las ciudades romanas sumamente peligroso. Añada que todo el Imperio Romano no era más que eso. C.C. pero el muchacho temblaba de miedo.. la balista debió de tener un tenebroso aspecto de patíbulo.108 -Cuente usted y vámonos. bajo una descarga de grajos que habían pernoctado sobre la máquina de guerra y que se fueron volando asustados. durante tres días.. La población pasó la noche despidiéndolo y dándole fortaleza. una enorme máquina de guerra complicada y estorbosa. No sabían nada de catapultas. -¡Santo Dios! Una balista que rinde la ciudad de Segida sin arrojar un solo disparo. me remonto otra vez al siglo II a. se encontraron frente a aquella amenaza que había brotado del suelo. Antes de salir el sol en la mañana invernal. sobre una eminencia del terreno que resguardaba la aldehuela de Bures. las municiones. llena de palancas antagónicas. Discúlpese usted diciendo que fue un arma de la decadencia. Como usted comprende. atacándolos con aparatos de bolsillo que eran una derivación infantil de las manubalistas guerreras. -Un cuerpo de artillería abandonó una noche la balista más grande de su legión. con las doncellas que ceden sus cabelleras para suplir las crines en la elaboración de cuerdas balísticas. que se quitaban fuerza unas a otras. A la mañana siguiente. ¿Esto es lo que yo voy a contar en Minnesota? -Diga usted que las catapultas se empleaban para la guerra de nervios. Deténgase a considerar sus dos mil carruajes y bestias de carga. Otra que mata un pastorcillo con un puñado de volátiles. un centenar de pastores inocentes. Refiera el conmovedor episodio del sitio de Cartago en 146 a. -¿Volvió con vida el jovenzuelo? -No. pero sin salirme de la región.. que se dio por condenado a muerte. Hable con detalle acerca de la formación de un tren legionario. echaron suertes para saber quién iría en la mañana siguiente a inspeccionar el misterioso armatoste. Cayó muerto al pie de la balista. Sea pintoresco. Los chicos de la escuela infligían a sus maestros verdaderas lapidaciones. Como no podían seguir así indefinidamente. los habitantes de Bures. Se encerraron a piedra y cal en sus cabañas. en la ruta de Centóbriga. -¿Tendré éxito con eso? -Sea imponente. -¿Tendré éxito con eso? -Describa usted con amplitud el fatal apogeo de las balistas. . -¿Tendré éxito con eso? -Sea poético. Tocó la suerte a un jovenzuelo tímido y apocado.

y que no hacía más de tres kilómetros diarios.. (El estudiante recibió el regalo. Hable de los innumerables mozos y esclavos. una idea de fuerza. -¿Usted cree? . y póngala sobre su mesa de conferenciante. Diga que en tiempos de Demetrio Poliorcetes llegaron a acumularse ochocientas máquinas contra una sola ciudad... -¿Tendré éxito con eso? -Concluya usted diciendo que la balista era un arma psicológica. haga hincapié en las prostitutas. Causará una fuerte impresión en el auditorio. copado entre el denso maderamen de sus agobiantes máquinas guerreras. disparado sin duda alguna por una de esas máquinas que tanto le preocupan. un tanto confuso. Hable sin cesar de las grandes concentraciones de balistas. Era un guijarro basáltico. incapaz de evolucionar. el peculado y el venéreo ofrecerán a usted sus generosos temas.) -¡Tiene usted suerte! Quería llevarse una moneda de recuerdo. una metáfora aplastante. está usted seguro? -Llévese esta piedra a Minnesota. Sea generoso en las cifras. de unos veinte kilos de peso. La corrupción moral. el arqueólogo vio en el suelo una piedra que le pareció muy apropiada para poner punto final a su enseñanza. -¡Qué atrocidad! -Sea pertinaz. Desenterrándolo con grandes muestras de entusiasmo. grueso y redondeado. critique el auge de comerciantes y cantineros. y he aquí lo que el destino le ofrece. debido al talento del ingeniero Cayo Licinio Lícito. yo le proporciono las fuentes. sufría retardos desastrosos. -¿Tendré éxito con eso? (En este momento. a razón de mil piezas por kilómetro.) -¿Pero. -¿Pero qué es esto? -Un valioso proyectil de la época romana. El ejército romano. que iba cociendo el pan por el camino. lo puso en brazos del alumno. -¡Qué portento! -Tome usted en cuenta que el horno pesaba dieciocho toneladas. Describa también el gran horno portátil de piedra hasta las ruedas..109 utensilios de fortificación y de asedio.

para que las autoridades le permitan sacarla de España. adonde viajó en 1945. editado por Planeta. en la que satiriza la vida de un potentado. El regreso Rafael Dieste (España) Sentada al amor de la lumbre. donde un pequeño fuego todavía se esfuerza en hacerle compañía. la vieja Resenda tiene fijo el pensamiento en lejanos recuerdos. Realizó estudios de teatro en México y en París. que lo consagró definitivamente y cuyo título repetirá en sucesivas recopilaciones. en vez de venir ahora. Los serafines del Ángelus volaban a lo lejos. en 1918. En el cauce seco del Merdancho brillaba una nostalgia de río. México. le habría aplastado la cabeza.) El sol se había puesto ya sobre el árido paisaje numantino. arrojado de un posible paraíso. En su farsa teatral La hora de todos (1954).110 -Yo mismo le obsequiaré una documentación en regla. Allí debutó en el escenario de la Comedia Francesa. como dos bloques erráticos bajo el crepúsculo grisáceo. Publicó su primer libro de cuentos. disparada por uno de los artilleros de Escipión. México. (Ante aquella respuesta contundente. y estrechó afectuosamente la piedra contra su pecho. el fantasma de la balística romana. Arreola refleja su imagen del hombre moderno como un extranjero perdido en el caos existencial. -¿Pero está usted seguro de que esta piedra es un proyectil romano? (La voz del arqueólogo tuvo un exasperado acento sombrío. Y maestro y discípulo se quedaron inmóviles. Murió el 3 de diciembre de 2001 en su casa de Jalisco. . que si usted. eternizados por un instantáneo recogimiento.) -Tan seguro estoy de que lo es. el estudiante de Minnesota se quedó pensativo. Confabulario. Juan José Arreola (México) Breve reseña sobre su obra Nacido en Zapotlán (hoy Ciudad Guzmán). Soltando por un momento uno de sus brazos. como queriendo borrar. De balística aparece en Confabulario. a los 83 años de edad. anticipa unos dos mil años su viaje a Numancia. Varia invención en 1949 y en 1952 el segundo. de una vez por todas. sobre invisibles aldeas. esta piedra. se pasó la mano por la frente. Publicó sus primeros cuentos en las revistas Eos y Pan de Guadalajara y en los periódicos El Occidental y El Vigía. Fue autor de la novela La Feria (1964) en la que intenta enlazar con la corriente indigenista tradicional de la narrativa mexicana.

con una seguridad hecha de anhelos y presentimientos. se fue en grey con otros.. Pero en su espíritu una palabra única se levantó para nunca más ser derribada. o duró mucho. Un día sintió frío y se encogió en el lecho con el deseo de un largo.. regalo de la casa. Se sintió sola por vez primera. que en aquel instante se avivó de súbito.. Pero de repente se cerró y batió violentamente en el marco de perpiaño. debéis tener en cuenta. el hijo de la vieja Resenda. otros aguantando la sed en la cumbre de un cerro. y en seguida retorna a su embeleso. muy bajo. Pero. según rumor corrido por la aldea.. leves.. dijo: ¡Vuelve! Y esperó a lo largo de muchos inviernos. Estuvo encamado una temporada. deteniendo el paso.. a tierras de Morería. y la puerta quedó franca. murmuró: o vuelve... Todo enmudece en la casa a no ser las pisadas blandas. y pronto el viejo perdió los ánimos y aquel amor a la tierra que levanta a los labradores. A veces se mueve un poco. Allí. Alguien parecía ahora empujar la puerta desde fuera con esa lentitud astuta de los gatos o del viento tramposo. una romería impresionante. hijo . La voz se le ovilló.. su Andresiño. se deslizó por el piso de arriba. de cautivos. lo habían visto por allá. de aquella soledad. Para una corteza de pan que ha de encontrar en el horno es capaz de estrangularme. que anda gente por la casa! Coge esa hacha y corre a ese lobicán que viene a robar a los pobres. perezoso. infinito reposo. estaba. Con los ojos encendidos levantó la cabeza y se puso a escuchar. Un andar suave. Los dientes. Sí. Le quedó el nombre de Resenda porque su difunto marido era el señor Resende. Chirriaron de improviso los goznes. silencioso y cauto. había estado espiando un ventanuco de la casa. y también como un modo de guardarle respeto. Aquella noche el viejo moría. El viejo agonizante había dicho: o vuelve. Allá no es como aquí. Otros (tiempo después) que un mendigo forastero. con la mira de espantar al ladrón. para ver dónde escondía la vieja unas onzas de oro que. Ella. Y su propia voz sin respuesta la llenó de extrañeza. mozos. Los sueños de la anciana huyeron. conjeturas: casos de los que se pierden. el rostro perdido en no se sabe qué lejano amanecer. encima de un emparrado. mordían todavía el clavel. mordiendo un clavel. erguido y alegre. escucha. Pero el tiempo corría. Un día llamó a la compañera a su lado. relampagueó en su rostro. tenía costumbre de contar diciendo: Las guardé para ti. En fin. o transportando los víveres. Otros dicen que la sintieron hablar a deshora. -¿Quién anda ahí? -gritó. amortiguado. y como pasmada. se dejó de hablar del asunto. le apretó la mano y. El resplandor del pequeño fuego. Era el de siempre..111 y puede que en algún presagio que esa noche le espantó el sueño. Poco supieron decir de él los otros. sospechoso. Alguna mujer que pasó volando junto a la casa.. ¿Quién habla de muerte? Se sabría. con un lamento de pereza importunada. La vieja Resenda quedó sola. y hasta canturrear mientras iba y venía. Aún trabajaba el viejo cuando el mozo gallardo. sola.. de los que andan en secretas encomiendas. Unos yendo hacia adelante. pero también para sentirse menos desamparada: -¡Despierta. Después el portón de la cocina se abrió un poco. sin ningún deseo de hablar. Con aquellas historias la ansiedad de los viejos se entretenía. sintió gritar a la vieja el nombre de su hijo.... como para dar tiempo a la madre para serenarse. Millares y millares de hombres. Entonces comenzó a llamar al hijo como si estuviera allí adormilado. todavía más que atemorizada.. Y venía entonces el tejer y destejer sospechas.

En 1940. echar la puerta abajo.los vecinos llamaron hasta hartarse en la puerta de la casa silenciosa. A poco trecho del hogar la encontraron tendida en el suelo. y que fue a confesarse muy arrepentido. duelo y perdición y los ensayos La vieja piel del mundo (1936). Galicia. Tras una breve estancia en Londres y París. editado por Espasa Calpe. En 1938 fundó la revista Hora de España. No lo mataron. puesto que se inicia en vísperas de la guerra civil para ser continuada en el exilio. pero aquí están. De su producción. Destacan en teatro la trilogía dramática Viaje. empezó a trabajar en las Misiones Pedagógicas de la República.. Finalmente decidieron. ¿Qué es un axioma? (1967) y Testamento geométrico (1975). viajó a Francia y Bélgica. Pasé malos años. porque es sabido que los campos nazis eran en principio campos de trabajo. y Rojo farol amante (1933) en poesía. por el triple motivo de ser judío. En 1935. Todos dicen que fue comido por los cuervos en tierras de Morería. Muy pronto dieron con la vieja Resenda. publicada durante la Guerra Civil. y los alemanes pretendían ganar la guerra gracias al trabajo de los más vigorosos de sus .. Emprendió su labor como periodista en Vigo en la redacción de El pueblo gallego. cabe mencionar las novelas De los archivos del diablo. Por el hueco que abrieron los empujones del más corpulento se colaron todos. La ventana vacía e Historias e Invenciones de Félix Muriel. fue nombrado director literario del departamento editorial de Atlántida. cuando lo deportaron a un campo de concentración. Rafael Dieste (España) Breve reseña sobre su obra Escritor español nacido en Rianxo. Al día siguiente -ya no calentaba el sol. El regreso integra el volumen De los archivos del trasgo. donde se dedicó a estudiar problemas literarios y técnicos inherentes al teatro. en 1899 y muerto en 1981. prácticamente desconocida en España.112 mío. después de hablar en grupo con la alegría inconfesada de las alarmas insólitas. con los ojos tan abiertos que no parecía que estuviese muerta. De 1950 a 1952 fue lector de Lengua y Literatura Española en Cambridge University. Con el desayuno Juan José Saer (Argentina) Goldstein tenía 21 años en 1943. cargo que desempeñó hasta 1948. Y se dice que ese mendigo nada pudo decir de semejante oro. escribiendo cotidianamente tanto en español como en gallego. comunista y miembro de la Resistencia. residiendo ya en Buenos Aires. Sí del terrible acontecimiento. enviado por la Junta de Ampliación de Estudios. Luchas con el desconfiado (1948). De Andrés nunca se supo. Posteriormente se trasladó a México donde se desempeñó como profesor en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

Media hora más tarde más o menos. pero de todos modos. Por fin las domina y se concentra en las noticias políticas nacionales e internacionales. Los jueves a la noche tiene una reunión en la Mesa de Derechos Humanos. La mesa es casi siempre la misma. . desde hace unos doce años más o menos. jugo de naranja. Por lo tanto. que tuvo que irse del país con el golpe de estado del 76. ha empezado a prepararle el café. indóciles y ruidosas. depositando las medialunas y el jugo amarillo sobre la mesa. a la derecha. a causa de algunas diferencias políticas. cuando justo llegaron los aliados (que no encontraron ni un solo soldado alemán en todo el campo). reverdecidas por las horas de sueño y por la ducha tibia que relaja el cuerpo atenuando los pequeños dolores óseos y musculares que lo tironearán durante el resto del día. pero a los más jóvenes los hacían trabajar. se concentran con mayor facilidad y acogen con nitidez imágenes y pensamientos. tiene setenta y seis años y todavía sigue yendo a la librería. el desayuno que. absorbiéndolo poco a poco. puesto que el efecto energético de las vitaminas no ha tenido tiempo de actuar todavía. lo que podría probar. aterrice sobre la mesa. Es por lo tanto el día. como incluye la lectura del diario. -¿Siempre apechugando a la matina. ante las interminables horas que se avecinan. Por ahora. acompañado por el vaso de agua. A los que no les servían. Sopar las medialunas en el café. ya que cinco años atrás le dejó el negocio a sus dos empleados. le da una pequeña sacudida de optimismo cuando toma el primer trago. Su mujer murió hace tres años. enfermos. Negro. chicos. la última junto al ventanal que da a Pueyrredón. representan un ejemplo avant la lettre de lo que podría llegar a ser la última etapa de la llamada desregulación del mercado laboral. siempre el mismo: café con leche azucarado. ácido y dulce a la vez. El jugo fresco. dos medialunas. entrando. desde la mañana bien temprano cuando se despierta hasta que anochece. sentándose en el rincón de cara a la entrada. mientras desayuna en el bar Tobas. desplegando el diario. más para distraerse que otra cosa. es un momento de actividad. menos por avidez que porque quiere tener las manos libres para poder manipular con más facilidad las grandes hojas de papel impreso que se pliegan y se despliegan. dura un buen rato. El desayuno es. por la manera en que se había organizado el trabajo de los prisioneros. La menor. los asesinaban inmediatamente. que es psicoanalista. sin esperar el pedido mientras el dueño. Los nazis estaban a punto de fusilarlo por tentativa de evasión. Después de la vacilación matinal. que el placer en sí mismo es un estímulo en la vida. Goldstein está convencido de que fue su condición de mano de obra barata lo que le salvó la vida. le responde al mozo con jovialidad distraída y con el ligerísimo acento de los viejos judíos aporteñados del Once y de Balvanera. y los viernes. un cafecito solo. que le pasan una renta mensual. al entrar en el local. me opio si no en la cama. En cierto sentido los campos nazis. de modo que esta mañana. y un rato más tarde. detrás del mostrador. Su hija mayor. así que únicamente ciertas noches y a veces ciertos domingos pueden verse para comer juntos. se casó con un catalán y se quedó a vivir en Barcelona. saluda al dueño que está detrás de la caja y se encamina a su sitio. le dificulta la lectura del diario. ancianos. concentrado y amargo. lo más difícil de llenar. don Goldstein? -le dice el mozo catamarqueño. recién exprimido. su partida de poker semanal. bajo el televisor apagado. -Qué querés. lo que lo incita a engullirlas rápido. y un vaso de agua. bastará una seña casi imperceptible de Goldstein en dirección a la caja para que el cafecito cuidadosamente preparado. sobre todo interior. piensa Goldstein. sus relaciones con ella son un poco más difíciles que con la mayor. después de haber leído buena parte del diario. en Córdoba y Pueyrredón. ya que la memoria y la inteligencia. Cada mañana. tiene poco tiempo libre los días de semana.113 enemigos.

los armenios eran todos armenios y sólo armenios. no puede evitar que le vengan a la memoria los versos de Dante: . todos eran crímenes en serie.venía si lunga tratta di gente. sino porque. lo acechaban en ella. hasta terminarlos. Y después esas masacres locales. echa una ojeada a las novedades deportivas y al estado del tiempo. cierto peinado. varios millones de los espectros que. que nunca hubiese creído que la muerte deshiciera a tantos: y de esa muchedumbre de fantasmas. y por último. o por accidente. durante unos pocos minutos. porque una meditación presupone cierta voluntad consciente de pensar sobre temas precisos. viejos. como tantos otros habitantes de la ciudad. las cartas de los lectores y los editoriales. en una tarde. Esa ceremonia que se repite todas las mañanas desde hace tantos años es en realidad el preámbulo a los minutos de meditación que le suceden. Tal cantidad de gente. de tal manera que cuando las evoca y las enumera.000) para los hutus. cristianos. cierta silueta. en la zona clara de su mente. Pero tal vez es una licencia poética llamar a ese estado una meditación. de cierto peso. varias decenas. puesto que las víctimas siempre tenían algo en común para los asesinos. y lo ocupan por completo durante un rato. los opositores de Suharto en Indonesia (500. negros.. o incluso habían sido ejecutados por los crímenes que habían cometido. serbios. Para Stalin.000). para terminar con las historietas y los programas de televisión.114 en las páginas de economía y en las de cultura. después del desayuno. De tanto en tanto ha ido tomando un trago de café con leche o de jugo. Para los norteamericanos. a algunos de los cuales conoce personalmente porque son clientes de la librería. entre veinte y treinta años de edad). Después vuelve atrás y lee con atención los artículos de fondo de los columnistas. todas las mañanas.. bosnios. los habitantes de Hiroshima y Nagasaki (300. sin embargo. en las que. no los toleraban en este mundo: indios. ch'i' non averei credutto que morte tanta n'avesse disfatta. Visto desde fuera. los gitanos (600. que percibía la totalidad de lo Exterior como una amenaza. a causa de esa asociación inconsciente a cuya repetición puntual ya se ha resignado después de tantos años. casi mecánicos que. o de enfermedad. y únicamente porque eran rubias las . todas las masacres del siglo. No: contabilizaba únicamente todos aquellos que habían sido exterminados no por su peligrosidad. musulmanes. o se habían suicidado. o los judíos (6. se instalan en su interior.300. Él las contabiliza y a medida que se producen otras nuevas las va agregando a la lista.000). Por dentro. en los que ningún interés razonable entraba en juego.000) o los irakíes durante la guerra del Golfo (170.000). y en su caso sólo se trata de mecanismos asociativos autónomos.000) y los enfermos mentales (cifra desconocida) para los nazis. En Rwanda. real o imaginaria. se dan cita. hace una seña para que le traigan el cafecito y el vaso de agua. cuando ya no le quedan más que unos pocos minutos de lectura. mujeres (un asesino en serie había matado cerca de sesenta en Estados Unidos. y sólo porque eran armenios los exterminaban. estaban excluidos los que habían muerto en los campos de batalla. todas rubias. es un anciano apacible y limpio. Bien mirado. por alguna razón que ellos solos consideraban legítima. vestido con sencillez y que. por razones inexplicables. del mismo modo que el asesino en serie norteamericano mataba rubias y únicamente rubias. según en él.000. los tutsis (800. cada mañana. en una semana.000). o centenas o miles de personas morían en manos de sus verdugos quienes. y era por eso que las mataban: para los turcos. sus asesinos decidieron que no debían vivir: los armenios para los turcos por ejemplo (1. toma su desayuno en un café de Buenos Aires.

sino que se ridiculizaban y. sus prejuicios optimistas hubiesen seguido distorsionando su percepción de la realidad. Los dos años que pasó en el campo de concentración. A la angustia de los primeros tiempos. como si se tratara de un problema de álgebra. en los primeros meses en los que esa asociación inconsciente y autónoma. La asociación mental como infierno: para Goldstein.115 mataba. los dioses sufrían los efectos perversos de esa carnicería. duró esa posesión obstinada. y consideraba todos esos crímenes no desde el punto de vista de la compasión o de la ética. la suplantó una impresión extraña. en tanto que hombre. también volvían ridículos a sus dioses. tenía una visión demasiado optimista del mundo. y una buena mañana terminó por comprender. que persiste todavía y cierra el episodio cada mañana: la increíble sensación de estar vivo. ya sea que sus fieles estuviesen en el campo de las víctimas o de los verdugos. era a decir verdad abominable. que habían concebido. porque la indiferencia con la que abandonaban sus creyentes a la crueldad de sus verdugos. y no lo abandonaba hasta que salía a la calle y. si bien fueron en su momento una intolerable pesadilla. las masacres. las instituciones. durante una fracción de segundo. resignado: "el primer término de la asociación es mi vida". definían mejor a la especie humana que el arte. ficticio. con el desayuno. Por otra parte. lo que hubiese sido casi deseable. en ella. montones de dioses. cambiaban de signo. Ante sus interlocutores perplejos. con el desayuno. En otros casos. fragilísimo. tantos años. y otros revelaban aspectos ocultos en los que hasta ese momento nadie había reparado. con cada serie que desaparecía -tal tribu del Matto Grosso por ejemplo. con los cambios de sus adoradores. o bien los tergiversaban o bien los desenmascaraban: no había otra explicación posible. engendrado y organizado el universo para ofrecérselo como regalo a los hombres. no solamente profanaban la memoria de los que habían desaparecido. ese odioso teatro matinal. que no haya. sino en cuanto a la cantidad de víctimas en relación con la extensión en el tiempo de las masacres. y se jactaba con frecuencia de serlo. su . ante el interminable desfile de fantasmas. hasta gastar la angustia que la acompañaba. al menos. que se fue acostumbrando a su presencia. empezó a repetirse en secreto Goldstein. "¡Que no haya eternidad. Pero tantos meses. se apoderaba de él todas las mañanas. Si al final de la guerra se hubiese encontrado sin esa experiencia. la tortura. El crimen. y en la mayoría de los casos. en manos de los grandes propietarios-. se dejaba envolver por el rumor de las cosas. se borraban para siempre con el universo que habían creado y con las criaturas que lo habitaban. empezó a considerarlos como un azar favorable en su vida. en esos primeros meses. mezclándose al tumulto del presente. aunque parezca mentira. asociaciones!". la ciencia. El hecho le parece improbable. esa expresión hubiese debido ser el título de un imprescindible tratado. Era probable que muchas veces hayan huido aterrados. cuya causa precisa (el primer término de la asociación) no podía descubrir. Goldstein (que algunos consideraban un poco excéntrico en sus opiniones. y si hay. al poco tiempo de salir. Y si los sobrevivientes. seguían adorando a los dioses que habían permitido que tales cosas sucedieran. Muchos desaparecían o. Los cálculos más absurdos agitaban sus pensamientos. Su argumento es el siguiente: a los 21 años. por no decir ligeramente chiflado) afirmaba que. después de lo que le había sucedido a la inmensa mayoría de la serie a la que pertenecían. por esa misma razón. y su precariedad misma hace bailar. cuando los asesinos los invocaban como pretexto para sus masacres. perdiendo su identidad o sus atributos más importantes. Aunque se definía a sí mismo como ateo y materialista. Goldstein. al universo entero en el filo del abismo. Goldstein pensaba también que los dioses no salían indemnes de ese carnaval que desfilaba en su mente todas las mañanas. que muchas veces cambiaban de papel según las circunstancias.

es un viejo limpio y jovial. El entenado (1982). La pesquisa (1994) y La grande (2005). Juan José Saer (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritor argentino nacido en Serodino. .116 cuerpo y su mente habían sufrido en el campo de concentración pero que. La mayor (1976) y Lugar (2000). que lo observan con curiosidad fugaz. bien conservado a pesar de los años. En 1962 abandonó sus estudios de derecho y comenzó a enseñar Historia del Cine y Crítica y Estética Cinematográfica en el Instituto de Cinematografía de la Universidad acional del Litoral. y lanzando un "¡Hasta mañana!" afable y general. el libro de poemas El arte de narrar (1977) y las novelas Cicatrices (1969). adie nada nunca (1980). porque mire nomás el polillero. Con el desayuno pertenece a Cuentos Completos. Entre otras obras. sale al sol de la esquina y al estruendo de las dos avenidas que se cruzan: para los clientes de paso. una! -Una consola Louis Philippe. en tanto que pensador. La ocasión (1987). publicado por Editorial Planeta El inventario Elena Poniatowska (México) -Esta mesa es Chippendale. Cuando termina el café y pliega el diario. esos dos años representaban para él su diploma "con felicitaciones del jurado" en antropología. En 1968 viajó a Francia con una beca. El limonero real (1974). en 1937. no parece haberle ido tan mal en la vida. muchachos. país en el que residió hasta la fecha de su muerte en 2005. -Un cuadro de la escuela de Greuze. -¡A ver. al camión! Vocea: "¡Una mesa con las patas flojas. yo creo que estos muebles son del tiempo de don Porfirio. publicó los libros de relatos Unidad de lugar (1967). los ensayos El río sin orillas: tratado imaginario (1991) y El concepto de ficción (1997). -¡Una tela grande rayada. provincia de Santa Fe. representando probablemente menos de los que tiene. una!". -Oiga. y a quien a juzgar por su aire enérgico y satisfecho. Goldstein deja sobre la mesa dinero suficiente para el desayuno y la propina.

cosas de familia.) . Ausencia. Mire nomás cuánto tiempo gastaban los antiguos en estas ocurrencias. si no luego nos reclaman. -Por Dios. así es. -Es que nosotros tenemos la obligación de poner cómo están. estilo Regency. Se arrodilló junto a la cama. -¿No quiere usted revisar lo que me llevo? Allá abajo está la camioneta. Me llevo el ajuarcito de bejuco. Mire este cajón. viejo. también son para la bodega. ¿también nos las llevamos? -Sí. Y todas esas mesitas redondas. ¿qué haces? -Es que las cosas ya no son como antes. Todo de puros cachitos. patas para arriba. -¡Salen dos vitrinas! ¡Mira ésta no cierra. mandamos restaurar. Ése me lo regaló su abuelita. Voy a deletreárselo.! ¡Dos sillones con la tapicería percudida. -¡Ya me voy señorita! -¿Qué te pasa Ausencia? -Es que me voy antes de que se me haga tarde. dos! -No está percudida. ¿por qué mejor no las vende? -Son de mis tías. ese rostro gris. -No entiendo. Allí amarraron al perro. (En la calle estaba la camioneta muy pequeña con todos los pobres muebles apilados. -Y si no es indiscreción. -Una mañana subió Ausencia. -¿Cómo dice usted? -Wedgewood. ¿Cómo las voy a vender? Nosotros no vendemos. ¡ya está todo agujereado! Y está chistoso el cajoncito. -Pues también se le van a apolillar. grueso.117 -Dos vitrinas de Wedgewood. son de mi familia. a la altura de mi cabeza sobre la almohada y desperté con el rostro de la cocinera esperándome.

Ausencia con su boca muy cerca: -Me voy para San Martín Texmelucan.118 En el principio fueron los muebles. Vale más el arbolito. -¿Cómo que sin espejo? -Es que está empañado. caen las escamas. la nariz amoratada en la mañana fría. No son para verse.) -Por favor. -Como usted mande. un pastorcito de Niderwiller "que yo quería y estaba en otro lote". Mire. ¡Cómo me miran! Invadieron mi alma como antes invadieron la de mi abuela y la de mis tías. una! (Me están despojando de algo. Parecen momias y se nos desbaratan en las manos. al Rigoletto. al Chocolate y. . a pesar de que nos espiábamos con envidia. no podemos ni tocarlos. Toda mi vida he estado prendida en estos muebles. -Es que el mal ya está en los muebles. a mi ajuarcito de bejuco. siempre extranjeras. -Así son esas lunas venecianas. marco dorado. Era bueno hablar de los muebles. -Oye ¿a quién le tocó el esquinero de marquetería poblana? -A tía Pilar. tan implacable como los muebles. parecían confesionarios en donde nos vaciábamos de piedritas el alma. pero en compensación le daremos a Inés las dos sillas de pera y manzana. ¿Cómo le hacemos. sales ganando. Hablar de ellos era ya poseerlos. pues? Ausencia con su suéter y su chal cruzado sobre los hombros. el aire estaba lleno de residuos que nos unían y había la posibilidad de que el día menos pensado nos dijéramos: "Oye. Son para borrar los recuerdos." -Una luna sin espejo. señorita. siempre en las lunas del espejo. y la de mis nueve primas a la deriva. monjil como el plumón de los pollitos. el arbolito chino ¿no me lo cambiarías por aquella bicoca de Chelsea que tanto me gusta?. A pesar de que todos éramos herederos.. Son de adorno. su chal para taparla del frío de todos estos años no vividos. Se están llevando la primera capa de mi piel. y herederos de a poquito. a la Blanquita. un plato codiciado de Meissen. ¡Sale una luna rajada. No es cosa nuestra. En el fondo de cada uno de nosotros había una taza rencorosa. las mejillas azules por ese vello negro. ya no sanan. Allí está Ausencia implacable. la de mis siete tías infinitamente distraídas y desplazadas. Me llevo a la Dickie. Siempre hubo muebles. pongan más cuidado. el frío de toda esa vida con nosotros.

por favor. Hasta abrimos las cortinas en la madrugada porque a ella le gusta ver el sabino. Véalo todo bien para que luego no diga. también con los años se va agrietando el carácter. ella nunca llora. con las puntas de sus pies vueltas hacia dentro y su viejo pelo canoso cayéndole como cortina sobre la cara y los hombros.) -Ausencia. arrodillada. sus hermosas manos cruzadas sobre el camisón bordado y amplio que había sido de su madre. plañidera muda. así es la vida. le encargo a mis perros. no es silla. porque le dijeron que ya no había tiempo. A esa silla le clavaron el brazo. con todo el pelo gris destrenzado sobre los hombros. todo cojo todo medio dado al cuas. Cuando el censo le preguntaron a Ausencia: -¿Casada señora? -¡No he conocido hombre! Y no quiso contestar ya nada. Pero no. Dios mío! (Lo ha hecho a propósito.119 -Qué quiere usted. ¡Que no se vayan a meter a la basura! ¡Que no les vuelva a dar roña! Ausencia asintió con su nariz esponjosa de poros muy abiertos. ¡No te hinques. Hágase a un lado que todo esto no es para usted". mujer. ¡Qué tranquilidad! ¡Qué paz!" Yo le hablaba bajito: "Abuelita: ¿corremos a esta visita que no te cae bien? Es la que te copió tu par de silloncitos Directorio ¿te acuerdas? Tomó las medidas mientras le servías el té y el pastel de mil hojas. Vamos a llorar. "¡Por favor no me saquen de aquí!" Pero ella se va porque ya acabó de estar. a la Blanquita. ¿o será un banquito al que le añadieron el respaldo? Pero le rompieron el brazo y allí mal que bien se lo pegaron con resistol. Maximina se tiró en la escalera y se acostó a lo largo de seis peldaños. Se la fastidiaron de plano. subió a verla una sola vez. -Levántate Ausencia. No lloró. ¿La corro abuelita? Trae su cinta metro. como la virgen. Lo contaste durante más de una semana. Esto parece telenovela con lanzamiento. secreta. Cueva cerrada. de quién sabe dónde. a todos mis pobres animalitos. Ella sonreía. a todos mis buenos perros callejeros. hasta el nombre de sus padres. Otro mueble viejo que sacamos a empujones. Se me hinca encima para que yo sienta toda la vida el peso de sus rodillas de mujer que trapea el piso. . Ninguno podía subir a ver a mi abuelita a su recámara. Ausencia. Bueno. cuando mi abuelita estaba para morir. plomiza. Hubo que inventarlo todo." Maximina se pasó toda la noche en la escalera zangoloteándose porque Ausencia le había ordenado: "Hágase a un lado. sorbía sus lágrimas. los que entraban a verla hacían el mismo comentario: "Parece que está dormida. Al contrario. Después te dio mucho coraje ver los sillones en su casa igualitos a los tuyos. volvía a moquear. mire qué clavote tan burdo. La tía Veronique no quiso que la metieran en la caja y la velamos en su cama toda una noche y media mañana. al Seco. Impedía el paso. a la Violeta. Moqueaba. ¿Qué no se dio cuenta? ¿O es que usted no está al pendiente? Se la voy a embodegar pero fíjese bien que todo está chimuelo. Ni te diste cuenta. las cosas se van deteriorando. empapaba la alfombra con lágrimas que le salían de todas partes. que la señora la mandaba llamar. al menos no hizo aspavientos como las otras. es como sillón ¿verdad? Más bien parece mecedora. a ver lo bella que había quedado acostada sobre su blanca cama.

todo era mil pedacitos. Las cosas no siguen igual. chiquita. ¿O de veras quieres romperla? Tal parece que sí. corrigiendo las faltas de ortografía. Me volteaba hacia el bastidor. y cuadros. todo ha quedado igual como tú lo querías. nada tenía dueño." Dos sillas. Y yo también me estoy yendo. también de la salud. "Hablábamos de los muebles y. que nada sea único e irremplazable. . Las cosas perdían peso. muebles cuello de cisne. en ese momento. Que no les dé el sol. Y hay lavanda entre las sábanas. Sólo entonces. tachando y añadiendo. Ausencia se fue. no tenían depositario. nada pierdes con pasarte el día en la cama. A cada uno nos tocaron dos pares. Todos discurrían acerca de ellos con ahínco. No falta una sola pieza en los inventarios. Los revisaba con su lápiz en la mano. nada más con el plumero ¿entiendes? Hasta una franela resulta demasiado tosca. Eran una constante. Me gusta que todo se divida en dos. "es bonito el encaje pero no tan ancho" reía Maximina. la cara de mi abuelita. de ronda nocturna. grabados de rosas de Redouté. quizá a la tiznada. ¡No te mezcas en la silla! La vas a romper. Por la ventana entran unas estrellas que se equivocaron de puerta. creo. el de los quesos. que haya dos de cada uno. Miento abuelita. Estás pálida. Siempre se habló de los muebles. encaje de a medio metro. de nuestra conversación. sólo las ponemos cuando nacen niños. etapas superpuestas de oscuridad. ¿Cómo amaneciste? Te veo mala cara. volvían como la marea a humedecernos los ojos. de callejón del crimen. astillas de muebles. edelweis de los Alpes. entre más negros y menos se veían decían que eran mejores. Los jóvenes de ahora son tan irrespetuosos. ¿En qué estás pensando? Siempre pones esa cara de distracción cuando te estoy hablando. eran mis preferidas por su alto respaldo. astillas de piel blanca. abuelita.120 -Abuelita. cuadros. astillas de abuelita. la consola. Repasábamos los muebles una vez al día. Sucios parecían de Rembrandt. no sé a dónde. bastidor de nuestras entretelas: "Estás ojerosa. hacia el tejido de paja y espiaba a través de los agujeritos. nuestros hijos. teteras de plata firmadas por el orfebre escocés William Aytoun. Tus retratos amarillentos de Wagner y de Goethe se encuentran en el librero de siempre. miento. Todo está en su lugar y nosotros posamos como en una fotografía antigua. "Cierra bien las persianas. La detentadora de los inventarios era la tía Veronique. hay que reconocerlo. una frente a otra. ni una cucharita de sal. con encajes. Los hacía danzar y todo lo descomponía. La penumbra con estas caras de conspiradores. Pero como son muy antiguas y no resisten las lavadas. encajes de Brujas para brujas desencajadas. Nos hacíamos recomendaciones. hexágonos de panal que podía mover a mi antojo. Son unos vándalos. aparecería la firma de la más tenebrosa escuela holandesa del señor Van Gouda. Pareces un Greco. -Detrás de este enrejado se ven puros cristales rotos. astillas de luz. bordadas a mano. nada era de nadie. Podría herirlos. El cuarto se veía entonces fragmentado. como una menina verdaderamente descongraciada. Quítales el polvo con el plumero. cuadros. porcelanas de Sajonia y de Worcester. poniendo crucecitas. túneles de sombra. relojes de Audemars Piguet. Podrías volver a acostarte. contéstame. estatuillas de Bow análogas a las que pueden verse en el "Victoria and Albert Museum". Los libros tienen tus flores prendidas. lo son aún. Si los hubiéramos limpiado.

Una cosa es la vida. -Sí. su tía. Su abuelita. Además. sí. sus veredictos eran inapelables. -¡Uy. con aceite Singer. algunas amas de casa prefieren limpiarlos con una papa partida por la mitad y luego. Renacimiento en plena decadencia. esta cómoda aunque no tenga jaladeras. luego la papa se ennegrece de la pura mugre. apenas se despostillaba alguna de sus pertenencias! "Maestro. ¿O es que a usted no le gustan las antigüedades? Cuando se cuidan las cosas el tiempo no transcurre. aunque el proceso sea lento y apenas perceptible. Entonces surgen detalles que hacen batir palmas. yo en su lugar qué más quisiera que estar aquí viendo estas piezas de época! ¿Qué va usted a hacer afuera? Lo único que va a sacar es que algún día le den un mal golpe. Después se fríen a la hora de comer y quedan muy ricas. Todos callaban cuando ella hablaba. Ojalá y siempre pueda encontrar a su regreso esta preciosa mesita. un fatal agorero. En esta casa no pasa nada. sabe usted. Y entonces verá el consuelo que le proporcionan estas sillas. -Sabe usted. sí. el de las máquinas de coser. ¡papas a la francesa! Hay que tallar toda la tela hasta el más recóndito rincón. otra son los muebles. ¡Cómo venían a verme apenas había alguna congoja en un mueble. todo entra en descomposición. sus cuadros. Claro." Ah. también. las domó. Además si tanto le gusta salir ¿por qué no cabalga en el brazo de este sillón? ¿Acaso no sabe usted que uno siempre regresa a lo mismo. -Y eso qué tiene. ¡ah!. cómo cuidaban sus cosas. -Es que yo no puedo con tantos cachivaches. La tía Veronique expresaba tan bien sus exigencias. Y el anticuario restaurador se puso por última vez su monóculo y se me quedó viendo con la ceja levantada para siempre. no puedo estar encerrada con ellos toda la vida. Aquí todo dura demasiado." Con las palabras ganó. . ni siquiera un ratón del comedor a la cocina. sabía ordenarlas. Ella bautizó los muebles. estilo por estilo y época por época. que le conferíamos todos los derechos. usted que es un experto.121 reconstruyendo en la memoria viejos muebles inexistentes. Estos muebles debió usted lubricarlos. "Esta polilla es del siglo XVII. siempre supo ensartarlas en el hilo lógico e irrompible. nada. Hacen mucha compañía. que se desparramaban y se iban rodando por todos los rincones y que nosotros recogíamos con prontitud y reverencia para que las criadas no fueran a barrerlas por la mañana. su dominio era tan evidente. la señora grande. a lo de antes? ¿No sabe que uno siempre llama a su mamá a la hora de la muerte? ¿No sabe usted que los círculos se cierran en el punto mismo en el que se iniciaron? Se da toda la vuelta y se regresa al punto de partida. Tres generaciones. "¿Te acuerdas de aquel biombo de dieciocho hojas de la época de Kien-Long" De su boca surgían las palabras como un collar de perlas amarillas. ella los repartió. junto a su cama con una taza de infusión tiempo perdido. buena conocedora podía distinguirlos. cómo amaban los muebles. Pero nos han durado mucho tiempo. a usted ¿no le gustan los muebles? Y el restaurador se ponía y se quitaba un monóculo invisible. como un inmortal. Con eso no se oscurecen.

hambrientos de amor. y sin saber cómo ni por qué. sus actos fallidos. al contrario. Pero volteaba las hojas de los álbumes porque soy morbosa y me detenía en algún rostro. pesaban sobre la conciencia. sus bordados que llevan de una pieza a otra. lomos y brazos acojinados para hacer caballito. tan mullidos los asientos. Los muebles eran la materialización de todos sus recuerdos: "Este taburetito. no sé. En cambio la tía Veronique dejaba de dar órdenes. sus jardines sin gente. con los ojos saciados y de ella salía no sé qué. de comisuras resbaladizas. no eran muebles vírgenes o primerizos. sus letanías inhábiles! Que no me hicieran voltear las hojas de álbumes de fotos ya viejas. no en balde eran tan anchos los respaldos. ." Yo no quería concretar sus memorias ni vivir de esas cosas a las que se aferraban en su naufragio. Entonces daba indicaciones con una morbidez vaga. y a cada hoja le dejé algo de mi sangre y ahora la tengo espesa. El dedo y la hendidura se correspondían suavemente. delatada por sus labios hinchados. ¡Que no me llegaran todos sus recuerdos! ¡Que no me pasaran su costal de palabras muertas. de costados esculpidos. amor-olor a ácido fénico. había rincones llenos de una luz secreta y una fuerza animal surgía inconfundible de la madera. sus vidas inconclusas. no sé. guardados en formol. metía sus dedos muy finos en algún intersticio y abandonaba uno de ellos allí con indefinible placer. en su banquito. prensados para siempre con su amor. algo que nunca se iba a consumir y que subía con ella a medida que su respiración se hacía más anhelante. ¡Que no me hicieran entrar al amo ató matarile rile ro de los que juegan a no irse! Más tarde a la tía Veronique le dio por examinarme genealógicamente: -Oye y ¿cómo se llamaba la mamá de tu bisabuela rusa? -No sé. algo que no eran sus palabras habituales. sabes. con sus lentes de arillo redondo. El señor Pinto. tablas de perdición. de pétalos marchitos. No en balde tenían regazo. como tablas de salvación. Pero él no se daba cuenta. a todas las maderas. Percibía por vez primera algo desconocido y misterioso. lo tuvimos en el departamento de la Rue de Presbourg.122 Cuando acompañé a la tía Veronique a ver al señor Pinto en su taller oloroso a aguarrás. Recorría las esquinas de una mesa despacio. hasta creo que olvidaba a lo que había ido. esas fotos café con leche de sus tíos y sus tías yodados. Todos estaban cubiertos de miradas. La tía Veronique respiraba fuerte como si su cuerpo rozara algo vivo y demandante. llena de barnices corrosivos. enfermos de esperanza. la tía me comunicaba su propia excitación. de cristales apagados. los muebles. Entonces me di cuenta de que los muebles están hechos para recibir nuestros cuerpos o para que los toquemos amorosamente. de resquicios. manchadas de humedad. Husmeaba agitada y se escondía tras el rumor del serrucho. despacito. se sumergían el uno en el otro. sus ansias. la vista baja. también añorantes. sus agujas sin hilo. Lo único que sé es que ellos están muertos y yo estoy viva. uní por primera vez los muebles con los árboles. de remotos abolengos. parecía envuelto en esa emanación de olores y su cara y sus manos tenían la textura de sus tablones. a todos los bosques del mundo. de ancestros que jamás conocí y llevo a todas partes con tierna cautela a pesar de mí misma. tránsfugas.

123 Una tarde le dije: "tía. -No quiero. (Le expliqué. la cara enharinada sobre la mugre. conocer otro ambiente. un pullman viejo con sus cortinas polvosas. sus cuerdas y sus hombres que se tapan la cabeza con un costal abierto a la mitad. Podrías entrar a Buckingham. oxigenar el alma. ¡No quiero! Prefiero África. -Podrías ver el cambio de guardia ante el Palacio de Buckingham. Los mexicanos nunca son puntuales. su deshilacherío. Huele feo. En realidad. sus asientos de peluche color vino. Una luz difusa entraba. Yo no sabía que habíamos acumulado tanto trique pero fueron necesarios dos camiones. como árabes sin turbante. ¡Ya se le pasará! ¡Ya no regresará! Ya decía yo que no debía salir tanto de la casa." a la hora del té. Se estacionaron frente a la puerta dos camiones de mudanza "Madrigal" con sus colchonetas. La tía Veronique tenía su mirada perdida. como que regresaba de quién sabe dónde y su voz era la voz de todos los regresos. -¡Déjala! Eso no es ella. sus cordeles raídos. insegura y nerviosa. tú sabrás. Llegaron tarde. se derretía blanda por la recámara. sus perillas de bronce. No quiero ver viejas señoritas con sombreros atravesados con un alfiler de oreja a oreja para que no se les vuele. el aire puro de las alturas. sus amistades la han trastornado. ir a la montaña para la tuberculosis del espíritu y de la voluntad. cambiar de aire. Hoy a las diez de la mañana vinieron por los muebles. Le sentaría. No quiero ver viejas pelucas rizadas de viejos jueces. "Rápido muchachos. eso es. hay que aprovechar el tiempo" y en la puerta se paró el señor Madrigal con su tablero para apoyar el papel en que iba aumentando la lista y el lápiz para apuntar que se llevaba a la .) -Un viaje a Europa. ver otras caras. Europa es como un pullman viejo. me quiero casar. -¿Qué dices? -Sí. (Mi familia ha resuelto siempre los problemas con viajes a Europa. Nunca he tenido la certeza de nada.) -Bueno. -A esta niña le haría bien un viaje a Europa. -Tía. -No quiero ver a esos imbéciles de plomo con sus borregos en la cabeza rellena de tradición. borrosa. Era una hora propicia. Lo único que puedo decirte es que ese señor no hace juego con nuestros muebles. Mil veces África con sus gorilas evangélicos. sus flecos desdentados. dejarle una tarjeta con la esquina doblada a la Duquesa Marina de Kent. irme a evangelizar gorilas. Eso es.

nunca prudente. para pegárseme como lapas. Hubiera querido que se rompiera la realidad pero la realidad jamás se rompe. Se dejaban. siempre he sido precipitada. Elena Poniatowska (México) Breve reseña sobre su obra Esta singular narradora mexicana nacida en París en 1933. se impuso en 1969 con la novela Hasta no verte. Recuerdo que a su lado un viejecito se tapaba con las cobijas todo equivocado y dejaba tristemente al descubierto sus ijares resecos y enjutos. Siempre enseñando su carajadita. Los habían sorprendido de pronto en las posturas más infortunadas y dislocadas. Los cargadores los vejaban al empujarlos en esa forma irreverente. Ellos no se dejaban. te abraza Quiela (1979) y De noche vienes y las novelas Gaby Brimmer (1979). De pronto sentí que estaba arriesgando mucho más de lo que había supuesto. nadie (1987). donde el testimonio colectivo reconstruye la masacre del 2 de octubre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas. a mis tías. A los pies de su cama de fierro pusieron una plaquita: "José Pinto. los culimpinaban. como se observa en la novela La noche de Tlatelolco (1970). La novela fue traducida a numerosas lenguas. Recordé aquel asilo de ancianos: Tepexpan. como una forma de protesta." De pronto ya no eran muebles sino seres cálidos y vivientes y agradecidos y yo los estaba apuñalando por el respaldo. Una enfermera me explicó enojada. "Lo hace a propósito. Nunca agradeció nuestras visitas ni levantó la vista.124 boca y se la pintaba de violeta. Siempre he tenido miedo a equivocarme. Siempre a propósito". cansada. los hacían grotescos. sus ojos ya velados. donde la larga narración de la india Jesusa Palancares es pretexto para la evocación de todo un período atormentado de la historia mexicana. Quise gritar: "¡No. No podían ni con su alma. todavía se debatieron con sus patas sueltas. ¡No protesten contra lo irreversible! Me dejé impresionar sólo un momento. hice mal (las consecuencias vendrán más tarde). no. ¿Ya qué más daba? Ya ni vergüenza. Los subieron penosamente al camión. en que se sometía a los inválidos a toda clase de vejaciones a las que no podían oponerse. Ahora ustedes se van ¡y muy bien. para mortificarme. la Revolución. ¡Tontos! ¡Ridículos! Éste es sólo un desfallecimiento pasajero. Moletíques y pasiones (1987) y La flor . completamente vacía. Después arrancaron como dos paquidermos. Yo ya no sentí nada. idos!". El libro refleja vicios y virtudes de todo un pueblo. Allá fue a dar el señor Pinto. No quieran asaltarme. También ahora los muebles lo hacían a propósito. sobre los terremotos que asolaron la ciudad de México en 1985. Jesús mío. Ha publicado los libros de relatos Querido Diego. Ahí acabó el pobre. ¡Qué torpes son los camiones de mudanza. Dios mío! En su interior asomaban los objetos. "¡Tontos! ¡Inútiles! Ya perdieron. Les vi la cara. con más de una veintena de ediciones en México. A diario hace lo mismo. y me quedé parada en la acera un largo rato. los ofendían. deténganse. hueca. muy largo. no se los lleven! ¡No toquen nada!. Ebanista" y de su cuello colgaba la misma etiqueta. o en ada. como se le pegaron a mi abuelita. permitiendo alcanzar dimensiones inexploradas del alma mexicana. Puse mi nombre con firmeza en cada uno de los recibos extendidos sobre el tablero. Su labor como periodista orienta en algunos casos su producción narrativa hacia relatos próximos al reportaje.

publicado por Ediciones Era. porque siempre vacilo. cincuenta mil de entrada a descontar cada mes del alquiler. un precioso surtido de máquinas de afeitar. . haciendo un gesto con la cabeza. entre columnas metálicas. Un burócrata de ojo fijo me miró con insolencia y. y. No es éste el momento de explicar por qué vacilo. La misma firma que exhibía el analizador electrónico sugería que compraras máquinas de afeitar de su fabricación. quizás? Lamenté no haberle dicho a Juliana que me planchara mejor los pantalones para estar a la altura del ofrecimiento de Montesinos y traté de recordar si me había peinado con cuidado. mientras. Vacilé. muebles nórdicos y funcionales. una audaz y sólida conexión entre Tradición y Revolución. señor Millares. y evocaba imágenes cinematográficas de policrómicos bazares orientales. contra lo que prometía su aspecto. entre el montón de necesidades que se nos plantearon a Juliana y a mí. Desde un alfiler a un elefante Manuel Vázquez Montalbán (España) Todo empezó porque quise comprarme una máquina de afeitar o.. ¿un yate. las letras y el papel moneda... se me impuso y penetré en el establecimiento. . vuelta hacia mí. da gusto besar. cuando ya estaba instalado en mi piso de renta limitada (cuatro habitaciones. Montesinos hundió en mis ojos una preciosa estampa de Portofino: el Aga Khan felizmente reinante tripulaba una motora de fabricación alemana. comedor living... Columnas y estucados liberty. da gusto besar. que podríamos compartir. cortinas de tergal. baño y aseo.¿Su nombre? Le dije mi nombre espontáneamente. embobado en la contemplación de la larga lengua blanca que salía de la boquita del monstruo. Me empujó amablemente hacia una habitación acristalada y derramó sobre una mesa centenares de catálogos. portera incluida). no advertí que alguien dejaba en mi mano un prospecto de propaganda. pregonaba: Afeitado con. apareció la máquina de afeitar. ni creo que exista una motivación correcta de mis vacilaciones. mejor dicho. Montesinos me estrechó la mano y no me hizo daño. -¿Quiere usted una lancha motora?. sin extrañarme lo insólito del método. El "Bazar Millet" era un bazar a nivel europeo. dos mil ochocientos ochenta de alquiler. Recordaba una película vista cuando niño: El bazar de las sorpresas. a partir de este momento su guía y servidor. se esparcían unas cuantas mesas donde los burócratas perseguían los rectángulos de las cuartillas. porque asistí a una Feria Internacional de Muestras. la contundencia del slogan Afeitado con. yo soy el señor Montesinos.125 de lis (1988).Bien. Archivé la imagen en algún rincón de mí mismo y meses después. En el escaparate. Al fondo. provista de .. en donde rezaba la leyenda: Desde un alfiler a un elefante. de nariz aplastada como la de un boxeador. me entregó a la solicitud de un hombre de aspecto atlético e importante. Jesucristos portabolígrafos. Y un buen día pasé ante "Establecimientos Millet". Yo tenía una imagen ensoñada de un bazar. ollas a presión. El inventario pertenece a De noche vienes. cortinas de arpillera. una motora y un cartelón con hermosa bañista practicando el esquí acuático. En el departamento de electrónica exhibían un analizador. escopetas de caza. En todo caso. y lo sugería una mujer a punto de ser besada por un hombre. plenamente reconfortante.

Para mayor seguridad me enseñó la urna. En el estómago Ilevaba un tatuaje con la lancha de Karim. En una pantalla imprevista empezó a proyectarse un film sobre un safari. hasta entonces. Yo. pero no lo exterioricé. médico misionero al que se han comido en un consejo de ministros congoleños. Le pedí la jaula y Montesinos. Inmediatamente después compré un batiscafo y unas zapatillas árabes. Me indignó. una caja de latas de espárragos y una suscripción al París-Hollywood. además. pero la muchacha se me sentó en las rodillas y acompañó mi mano en las restantes firmas. Cuando ya estaba recordando mi necesidad de comprar una máquina de afeitar y de acostarme con la muchacha. El consejo de ministros pretende violar a la inglesa. Pero Montesinos había configurado en su rostro una mueca siniestra y abrió una portezuela por la que se metió en el despacho una mujer desnuda. y mata a patadas y trompazos a los congoleños. Firmé y me besó con limpieza de enfermera especializada en microbiología. y me levanté indignado. en caso de cansancio podía sustituirme en las obligaciones sexuales para con mi mujer. entusiasmado. Sentí entre mis dedos la consistencia de un bolígrafo y Montesinos empujó cincuenta letras de cambio hacia mí. me tranquilizó. aparte del piso de renta limitada. los americanos habían fabricado una urna de plástico para el barbero. En aquel momento. de hombre con cultura que conoce las asechanzas de una ideología dominante neocapitalista e incapaz de hozar en la charca de la socialdemocracia. rey prehistórico de España. Me sentó cariñosamente en una silla y se apagaron las luces.. me enfrentó a un televisor. Una bella inglesa llega a África en busca de su marido. tocadiscos. en previsión de las necesidades del español medio. un elefante de carne ante mí. Algo más fuerte que mi educación y mi castración cultural se reveló dentro de mí. que queda ferozmente semidesnuda en la selva. Rechacé la imagen con una sonrisa universitaria. Antes de que Montesinos tomase la iniciativa. Montesinos cesó unos instantes en su actividad y se quedó silencioso. sonriendo. nada. Fin. Lo peor es que alcé la voz y entonces Montesinos empezó a pegarme . catre con vibraciones electrónicas para suscitar cachondez a asépticos sexuales y bañera de color rosa con un mosaico de Chagall y un autógrafo del general De Gaulle. apenas si era propietario de unos cuantos muebles. ¡oh maravilla!. Un barbero electrónico que. pero no me dejó solo. Amancio había conseguido el segundo tanto de la selección española ante Checoslovaquia y Montesinos y yo gritamos y bailamos alborozados. se lo conté todo y él se marchó unos instantes. En su lugar penetró un trovador cuya ideología me fascinó inmediatamente: ¿Qué se hizo de Chevalier y de John Fitzgerald Kennedy? Muerte y desolación. Firmé dos o tres e intente decir algo. Yo también callé abarcando con mi mirada todo lo que había adquirido. en paz descanse. Aseguró que. aparece un elefante vestido con una fajita con la bandera americana. que me dejó mi abuela materna. Montesinos habló: -Tengo una oferta especial para usted. y en seguida pensé en la necesidad de una jaula para el barbero mientras yo no estuviera en casa y Juliana se quedara sola. No tuve valor para rechazar la oferta de un lote compuesto por un gato persa. ella desapareció por la portezuela y Montesinos. Después firmé las letras del televisor.. Se encienden las luces y. Cuando el Primer Ministro está a punto de fecundar un mulato. condena humana es la vida. agarrándome por un brazo. -¡Suyo es! -gritó Montesinos. mientras pensaba en la máquina de afeitar. unos cuantos libros (la mayoría prohibidos por la censura) y un duro de plata con la efigie de Alfonso XII.126 mechero. Pero Montesinos ya volvía con un muñeco metálico cuyos ojos luminosos me sonreían. Usted es el hombre adecuado para este producto y usted lo necesita.

Planeta 1979 y Prix International de Littérature Policiere 1981 por la novela Los mares del sur. de vez en cuando. Obtuvo los premios Vizcaya por Movimiento sin éxito. Desde un alfiler a un elefante pertenece a Recordando a Dardé. Editó los poemarios Una educación sentimental (1967) y A la sombra de las muchachas en flor (1973). La Calle y Triunfo. Manuel Vázquez Montalbán (España) Breve reseña sobre su obra Escritor periodista y analista político español nacido en Barcelona en 1939. Hube de dejar mi piso de renta limitada. los ensayos Manifiesto subnormal y El libro gris de la TVE (1973) y la colección de novelas policiales cuyo protagonista es el detective Pepe Carvalho. La única visita que recibo es la del cobrador de las letras. y el Premio de ovela Policíaca por El balneario. Fue colaborador de las publicaciones Siglo XX. a donde nunca salgo. en parte por sus principios anticonsumistas y en parte por una elemental prudencia alimenticia. En el transcurso de su condena se dio a conocer con un estudio sobre los medios masivos titulado Informe sobre la información. me abandonó y vivo en un cuartucho de las afueras. Un peine y unas varillas de aluminio me hicieron cosquillas. editado por Seix Barral. entre otras. . El elefante lo ocupa todo y para ver la televisión debo subirme a su lomo. iniciada en 1970 con Yo maté a Kennedy. donde Montesinos ya tenía preparado el saludo de despedida. acional de Literatura 1983 por Los pájaros de Bangkok. Me estrechó la mano y me aseguró que a partir del dia quince empezarían a pasar las letras. que me las pasa por entre las patas traseras del elefante. Todo se llenó de agua y. después. corregir galeradas y compaginadas y escribir. La motora languidece en la calle. penetraron en la cabina rompiendo los cristales y me pegaron con vergajos. cuentos como éste. Desde entonces mi historia es muy simple. expresando abiertamente su oposición al franquismo. Tatuaje. Juliana. La soledad del manager y Asesinato en el Comité Central. Un aire cálido me secó y chorrillos de alcohol cerraron mis heridas. a la que le siguieron. el libro de relatos Recordando a Dardé (1969). Firmé las letras y entonces me introdujeron en una lavadora gigante. que me pagan poco y tarde. Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona y graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Madrid. Y para pagarlas debo traducir libros sobre ardillas y flores del inglés. un poder oculto me agitó como. a un gusanillo. En 1962 fue condenado a tres años de prisión como militante del Partido Unificado de Cataluña. Los burócratas se movilizaron. Uno de ellos me introdujo los dedos en un enchufe eléctrico.127 puñetazos y a dar voces. Entonces una catapulta me arrojó sonriente fuera de la máquina y fui a parar a la puerta de la calle.

Un hombre viejo y simple. Debe volverse a donde nació. rodeados por arrugas. viviendo tan tranquilo en su casita de dos cuartos y un taller. que portaba en un palo sobre el hombro derecho. cuando vino a este lugar a construir su vida. Por plena majestad de la ley. casi ciegos a causa del trabajo. Una ley nueva. sastre autodidacta que ya había hecho su vida. para guiar los bueyes. -"Usted tiene que irse" -decía el empleado con una indignación extraña y torcida. Usted viene de afuera y allá se tiene que ir. La contempló largo rato como si de ella estuviera extrayendo una renovada seguridad." -"¿Qué es la ley? ¿Puede hacer que un niño retorne al vientre de la madre? ¿Es un remedio que pueda tomar para que mi cara vuelva a ser lisa y mis piernas jóvenes para que pueda volver a pararme a las puertas de la vida? Este es mi hogar. Ese papelito decretaba que él debía irse al lugar de donde había venido. esperanzado. en letras grandes y desmañadas.. como un chico. ada se escribió cuando . La barba y el cabello estaban salpicados de gris. recortada en un pequeño "imperial". Luego giró y anduvo por el camino que no había transitado desde su juventud. desprenderlo de su mujer y de Sipho y Thabo. -" ingún pase suyo puede estar en orden ahora." -"Todo esto es charla inútil. lo hacían parecer más viejo que sus reales 60 años. Un lío envuelto en tela roja. conferían a su rostro una severa dignidad. vio su sombra -alargada y grotesca.. " o puede quedarse aquí. Lo pronunció vacilando. Era incapaz de entender el poder de la autoridad. Pero su nariz aguileña y la barba. y al verlo le resultó tan odioso que era necesario sacarlo de escena. para sembrar. para apacentar. los dos hijos de la hija muerta. en este vasto país. El empleado hizo a un lado el pase." La indignación del empleado crecía. Sudáfrica. Ahora sus ojos. Ahora estaba deshecha. Ignoraba cómo. Tiene que irse. hormiga en una comunidad congestionada y turbulenta.128 Papeles Phyllis Altman (Sudáfrica) Ransouli partió al amanecer. y contra el arrebol no parecía mucho más que una araña o una cucaracha. adie le había dicho que no tenía derecho a venir. Había caminado muchos amaneceres hasta este país. viene del Este portugués y no puede quedarse aquí en Sudáfrica. era un negro frágil. El Este portugués. Los pies desnudos hacían extraño contraste con el traje oscuro y la blanca camisa." -"Pero mi pase está en orden". y menos aún entender. Le infundía gran pavor la palabra escrita por que sólo sabía firmar su nombre. Habían usado su fuerza para cavar la negrura de la tierra. su ojo lo había descubierto. De vuestro pueblo tomé mi mujer. Cuando miró hacia atrás. guardaba sus zapatos y las escasas pertenencias. ¿Qué puede hacer un hombre cuando renglones escritos en el papel rompen el esquema del mundo? Había sostenido el papel con manos temblorosas mientras el empleado de la Oficina de Pases le explicaba. Ransouli tenía pocos conocimientos del mundo. Por un papel que él escasamente podía leer.estirada en el sendero. su don y alegría. El ojo lo había visto a él." -"¿Por qué?" -"Porque ésta es la ley.

-"Vayan. con su educación. dejándolo impotente? Cuando ella se dio cuenta que no había esperanza. su mujer? Se lo dijo con la cabeza baja. La mordió con fuerza para que lo mantuviera durante la venta de su taller. la totalidad de su vida adulta. Los delgados billetes representaban cuarenta años. y ella le llevó la mitad a la esposa de Majunga para el recién nacido. Mokele rió y esa risa. cuando sus telas. escupo sobre ellos. Majunga." Ransouli lo miró con asombrada incredulidad. con manos carentes de amor tocaban las cosas que él amaba. sus tizas. interrogó travieso. un viejo. al tiempo que otros. Ahora había terminado. Le dio todo menos uno a Foulane. sus edificios. Los hombres desaparecían. que también había hecho enojar a los que escribían los papeles. -"Sí. se echó el delantal sobre la cabeza y lloró el llanto de la muerte. Él la había amparado y protegido siempre desde que estaban juntos. erguido. Se le acercaron suavemente. aquí y allá. se convirtieron en una magra pila de billetes. cuñado de Majunga. porque había una gran tristeza en la casa que ellos no entendían. y rieron con la idea de que todo marchaba bien. " o te vayas. Los dos quedaron apabullados -" o tenemos nada" contestaron. Bah. no le estaba dirigida. el rostro inmóvil. ¿cómo podría organizar una nueva vida para ella y los muchachos? El rostro de la mujer estaba tenso de dolor mientras le acomodaba el cuello -su último . mi esposo". Ransouli saludó con la mano al muchacho que ahora sería el hombre de la casa. igual que el enojo del empleado. a dos cuadras. hasta tú. Ransouli no era el único al que el ojo había encontrado. Mientras ella estaba ausente. tomó mujer y engendró un hijo. sus carreteles de hilo. sus dioses y sus fusiles. los haces temblar. fue a hablar con Mokele. miró en derredor. -"Y. sólo para ser atrapado como un perro y llevado en un furgón policial en momentos en que su mujer yacía en el lecho de parto. Ransouli llamó a Sipho y a Thabo. Pero el abuelo sonreía como siempre había sonreído. sus mujeres e hijos envejecían de hambre. Los empujó ligeramente y ellos volaron a la calle. murmuró.a ti. agilizó sus dedos. hombre valiente y orgulloso. se dio vuelta para mirar al abuelo. repentinamente preocupado. Las familias. parecían golpeadas como por una epidemia. Por lo que Ransouli sabía que no había escapatoria. viejo y agobiado. Dio una codiciada moneda a cada uno. porque ignoraba qué mal había hecho. muy cohibidos. al tiempo que Sipho y Thabo se aferraban gimiendo a su vestido. Abrumado. ¿Cómo podía él lograr que ella aceptara que bastaban unas palabras sobre un papel para despojarlo de su hombría. padre mío. esforzán-dose por atajar las lágrimas que con tanta facilidad podían haberse deslizado por las profundas líneas de su cara. Tal es su miedo que tú. Estaba claro para los dos que no se volverían a ver más. un sastre analfabeto. te tienen miedo . ¿Cómo podía explicarle a Foulane. -"Te tienes que ir porque te tienen miedo. entonces". su anticuada máquina de coser. ¿qué tienen ustedes para mí?". ya que a su edad.129 enderezó la espalda. su vara de medir. Ellos. nadie sabía dónde. había desafiado a la ley. Se miraron y supieron que no podrían hablar. les haces aflojar el vientre" Fueron estas palabras las que dieron una corteza a su pena. Mokele volvió a reír ásperamente. casi ciego. apretándose contra su pecho. hasta que Sipho. el vecino. y ellos la recibieron gozosos poniendo las manos en forma de cuenco. De pie. " o me dejes". en la casa vecina. Estaba listo cuando Foulane volvió.

tendido. de sus ojos casi ciegos? Pero le bailaba en la cabeza. pero aún quedaba mucha luz en el cielo. Por fin miró hacia atrás y le pareció que el cielo y la tierra se esfumaban juntos. Luego acercó su mano a la mejilla de él. publicada por Editorial Convergencia. pues el chacal siniestro del dolor estaba ahí para devorarle el corazón. el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. A mediodía se recostó en un árbol. El ejecutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga . hasta dar con un cencerro de bronce que había al pie del catre. Papeles forma parte de la antología Sudáfrica en el cuento. más allá de los barrotes de la ventana. Con el brazo izquierdo tanteó.130 gesto de esposa-. Recobró poco a poco la realidad. en busca de aliento. Andando. del otro lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes. Afuera. El fin Jorge Luis Borges (Argentina) Recabarren. Phyllis Altman (Sudáfrica) Breve reseña sobre su obra Escritora. cuya lengua ya no sabía hablar. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra. Se desempeñó como Directora Ejecutiva del South African Congress of Trade Unions (SACTU) en Johannesburgo. él la tomó y la retuvo por una fracción de segundo. rápidamente. ¿Qué podían temer de su frágil cuerpo. entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco. había dormido. no quería disiparse. escrita en 1952. Con la abolición del apartheid. Miró sin lástima su gran cuerpo inútil. un interrogante persistente turbaba su mente preocupada. ella miró a otro lado. se dilataban la llanura y la tarde. activista y sindicalista sudafricana nacida en 1919. que los grandiosos blancos le temían tanto que lo habían hecho marcharse? Quiso descartar el pensamiento con un encogimiento de hombros. las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. organismo recaudador de fondos para la defensa de las actividades políticas víctimas del régimen del apartheid. Tomó rumbo hacia el norte para ir a vivir entre extraños. Una o dos veces lo agitó. lleva el título The Law of the Vultures y fue censurada poco tiempo después de ser editada. Cuando se detuvo para tomar el hatillo.. El susurró: -"Foulane" y echó a caminar. Su novela más conocida. En 1964 tuvo que exiliarse en Inglaterra donde se desempeñó como secretaria del International Defence and Aid Fund (IDAF).. Falleció en Londres en 1999. ¿Era verdad lo que había dicho Mokele. y que la oscuridad se había cernido sobre el país que iba dejando atrás. la novela volvió a publicarse en 1987 cuando uno de los volúmenes originales fue hallado en la biblioteca de la Universidad de KwaZulu.atal en Sudáfrica. una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente.

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payada de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, como a la espera de alguien. Se pasaba las horas con la guitarra, pero no había vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, patrón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al acomodar unos tercios de yerba, se le había muerto bruscamente el lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de las desdichas de los héroes de las novelas concluimos apiadándonos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente, como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco rojo de la luna era señal de lluvia. Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parroquiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no contaba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un rato con el cencerro, como si ejerciera un poder. La llanura, bajo el último sol, era casi abstracta, como vista en un sueño. Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete, que venía, o parecía venir, a la casa. Recabarren vio el chambergo, el largo poncho oscuro, el caballo moro, pero no la cara del hombre, que, por fin, sujetó el galope y vino acercándose al trotecito. A unas doscientas varas dobló. Recabarren no lo vio más, pero lo oyó chistar, apearse, atar el caballo al palenque y entrar con paso firme en la pulpería. Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el negro dijo con dulzura: -Ya sabía yo señor, que podía contar con usted. El otro, con voz áspera, replicó: -Y yo con vos, moreno. Una porción de días te hice esperar, pero aquí he venido. Hubo un silencio. Al fin, el negro respondió: -Me estoy acostumbrando a esperar. He esperado siete años. El otro explicó sin apuro: -Más de siete años pasé yo sin ver a mis hijos. Los encontré ese día y no quise mostrarme como un hombre que anda a las puñaladas. -Ya me hice cargo -dijo el negro-. Espero que los dejó con salud. El forastero, que se había sentado en el mostrador, se rió de buena gana. Pidió una caña y la paladeó sin concluirla. -Les di buenos consejos -declaró-, que nunca están de más y no cuestan nada. Les dije, entre otras cosas, que el hombre no debe derramar la sangre del hombre. Un lento acorde precedió la respuesta del negro:

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-Hizo bien. Así no se parecerán a nosotros. -Por lo menos a mí -dijo el forastero y añadió como si pensara en voz alta-: Mi destino ha querido que yo matara y ahora, otra vez, me pone el cuchillo en la mano. El negro, como si no lo oyera, observó: -Con el otoño se van acortando los días. -Con la luz que queda me basta -replicó el otro, poniéndose de pie. Se cuadró ante el negro, y le dijo como cansado: -Deja en paz la guitarra, que hoy te espera otra clase de contrapunto. Los dos se encaminaron a la puerta. El negro, al salir, murmuró: -Tal vez en éste me vaya tan mal como en el primero. El otro contestó con seriedad: -En el primero no te fue mal. Lo que pasó es que andabas ganoso de llegar al segundo. Se alejaron un trecho de las casas, caminando a la par. Un lugar de la llanura era igual a otro y la luna resplandecía. De pronto se miraron, se detuvieron y el forastero se quitó las espuelas. Ya estaban con el poncho en el antebrazo, cuando el negro dijo: -Una cosa quiero pedirle antes que nos trabemos. Que en este encuentro ponga todo su coraje y toda su maña, como en aquel otro de hace siete años, cuando mató a mi hermano. Acaso por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. Su sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filoso rayó y marcó la cara del negro. Hayuna hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música... Desde su catre, Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro reculó, perdió pie, amagó un hachazo a la cara y se tendió en una puñalada profunda, que penetró en el vientre. Después vino otra que el pulpero no alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil, el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre.

Jorge Luis Borges (Argentina) Breve reseña sobre su obra

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Nacido en Buenos Aires en 1899, estudió en su ciudad natal y también en Suiza, donde obtuvo el título de Bachiller por el Collége de Calvin de Ginebra. Permaneció con su familia en Ginebra hasta 1919, año en que se trasladaron a España. En Madrid, Borges asistió a las tertulias del grupo ultraísta, del que se convirtió en emisario y adalid a su regreso a Buenos Aires, en 1921. Con un grupo de amigos poetas publicó las revistas vanguardistas Prisma y Proa que, con otros artículos y manifiestos aparecidos también en otras revistas como Martín Fierro, definieron y propagaron el nuevo credo poético. Alternó sus actividades literarias con un empleo en el Municipio; al caer el gobierno peronista, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. Ejerció también la cátedra de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, literatura que dominaba a la perfección. Fue merecedor de honores, reconocimientos académicos e importantes premios nacionales e internacionales como el Premio acional de Literatura en 1957, el Premio Internacional de Editores en 1961 y el Premio Cervantes en 1979. Hacia 1955 fue quedándose ciego, por lo que se vio obligado a dictar relatos, poemas y ensayos. Falleció en Ginebra en 1986. Si bien su obra poética es de un valor inestimable, con libros como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1926), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), La rosa profunda (1975) y Los conjurados (1985), han sido sus cuentos y ensayos los que lo han consagrado. Entre estos últimos, destacamos Inquisiciones (1925), El idioma de los argentinos (1928), Evaristo Carriego (1930), Historia de la eternidad (1936), Antiguas literaturas germánicas (1951), Leopoldo Lugones (1955), Introducción a la literatura inglesa (1965), etc. Los relatos de Jorge Luis Borges están recogidos en los siguientes volúmenes: Historia universal de la infamia (1935), Ficciones (1944), El Aleph (1949), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975). El fin pertenece a El informe de Brodie, editado por Emecé.

El vínculo
Yu Jae-yong (Corea del Sur) No creo que sean muchos los que hayan cambiado de trabajo tanto como yo. No me alcanzan los dedos de las manos y de los pies para contarlos. Y, claro está, en todos esos lugares me han pasado infinidad de cosas -cosas extrañas, cosas absurdas, cosas increíbles. Lo que me ocurrió en la casa del señor Chang Hyeon-sam es una de ellas. Estaba de nuevo sin trabajo ese verano y como al viejo de la inmobiliaria le dio lástima verme holgazaneando y dando vueltas por allí me hizo señas para que me acercara. -Oye, Man-bok, ya que estás sin hacer nada, ¿no te gustaría entrar a trabajar en una casa, aunque sea por algunos días? Al menos, te darán de comer. -¿Se trata de cuidar una casa yacía mientras están de vacaciones? -No te pases de listo. No intentes juzgar por ti mismo; sólo di si quieres trabajar o no. Contesté que aceptaría el trabajo con tal de que me dieran de comer por algunos días.

Tampoco se ha dado el caso de que me echaran los jefes porque se hubieran disgustado por mi causa. la emigración. y estaba sentado. vete a trabajar a esa casa y si no resistes. Supuse que podría ser porque se podían conseguir fácilmente trabajillos por ahí. La verdad es que no sé por qué no se quedan más tiempo tratando de complacer al dueño y se precipitan a salir de allí. -De cualquier manera. Yo no tenía talento alguno para percibir los dolores de los demás y satisfacer sus necesidades. brazos y piernas. te aguantas con mucha paciencia. Su cuello. te adelanto que todavía no están determinados con precisión los días que vas a trabajar. Si llegas a complacer los gustos del dueño. A los pocos días de haber enviado a alguien ya le pedían de nuevo que les consiguiera otra persona. -Eso de complacer a alguien no es gran cosa. -Yo también soy malísimo en eso de complacer a alguien. te podrás quedar varios años. El señor Chang Hyeon-sam era pequeño y delgado. me sentía más capaz que nadie de lograrlo. ya fuera en fábricas o en construcciones. Pero el asunto era que todo el que entraba a trabajar en esa casa no aguantaba mucho tiempo y salía corriendo. Añadió que el trabajo consistía en atender a alguien con las dos piernas paralizadas. Es cierto eso de que anduve cambiando de trabajo sin cesar. no tuve la impresión de que fuera él la persona para la que tenía que trabajar. Me parecía que el verdadero jefe iba a aparecer por alguna parte y me diría algo así como: -Hyeon-sam es mi hijo y te pido que lo atiendas bien. totalmente sumergido en su sillón. aunque te fastidie o te irrite alguna cosa. Al fin y al cabo. Todo lo que tienes que hacer es obedecer dócilmente sus órdenes y. -No sólo te dan de comer y donde dormir. Se veían tan frágiles que causaba la impresión de que incluso le costaba trabajo estar sentado cómodamente en el sillón. y también porque trabajar de mozo en una casa ajena no les agradaba para nada. la bancarrota o que el trabajo en sí tuviera una fecha límite de duración. sino que además te proporcionan un buen sueldo. ¿acaso no eres de esos que abandonan el trabajo fácilmente? Decía eso porque no estaba bien informado. Mi única fortuna era mi cuerpo fuerte y la paciencia que tenía. Cuando vi por primera vez al señor Chang Hyeon-sam. porque el anterior ya se había marchado. pero ninguna de las veces fui yo el que lo abandonó. te sales así no más.134 -Ya que dices que vas a aceptar el trabajo. como por ejemplo la muerte del patrón. Si era eso lo que había que hacer. que estaban al descubierto por el calor. . eran tan pálidos y delgados que daba lástima verlos. Siempre fue por algo irremediable.

Había oído decir que cuando a alguien le faltaban fuerzas en las piernas. No sé por qué pero dejé inconclusa la frase. Quizá por la frialdad en el resplandor de sus ojos. hablaba con firmeza y en tono solemne.135 -Señor Lee Man-bok. de brazos y piernas al señor Chang Hyeon-sam. Es preferible que un jefe inspire respeto antes que menosprecio. estaba la señora Park. Al escuchar su voz.. pero el señor Chang Hyeon-sam tampoco tenía mucha fuerza en los brazos. le aumentaban las de los brazos.. Pero me pregunto. ¿cuánto tiempo permanecerá en nuestra casa? A diferencia de su apariencia física. -Si me considera de alguna utilidad. me pareció que el señor Chang Hyeon-sam podría desempeñar muy bien su papel de jefe. Una ligera sonrisa. -¡Salario. habían estado aquí algunos días y se habían ido. era servir de manos y pies. El trabajo que yo hacía. que sólo se ocupaba de los quehaceres de la cocina. y desapareció al momento.. una empleada de hogar de unos cincuenta años. Volvió de nuevo a las comisuras de sus labios y a sus ojos esa sonrisa parecida a la sombra de una ondulación. Al desaparecer la sonrisa..! Claro que le pagaré su salario. Será una suma con la que. Tenía. Además del señor Chang Hyeon-sam y yo. Pero. pero sus dos manos y brazos sanos también estaban como si permanecieran atados. Téngalo en cuenta. Lo dije muy respetuosamente. no se sentirá decepcionado. La señora Park no molestaba a nadie. -Me quedaré hasta que me diga que me vaya porque ya no me necesita. Tiene usted un nombre muy fácil de memorizar. tal como me lo habían explicado.. además de una voz firme y solemne. antes que yo. surgió de sus ojos una luz fría como el hielo. Desde que se despertaba por la . le daré el primer salario el quince de agosto. Pensé en las personas que. dice. Me enderecé en el asiento. ¿Se habrían ido por voluntad propia o los habría echado? -Vamos a ver si el señor Lee Man-bok llega a tener en sus manos el primer salario. En los extremos de sus ojos. de donde se había borrado la sonrisa. El señor Chang Hyeon-sam me preguntó de paso: -¿Cuánto le dio al de la inmobiliaria de comisión por conseguirle el trabajo? -Quedé en invitarle a unas copas cuando recibiera el primer salario. se movía silenciosamente como si fuera una sombra y no hablaba mucho. Lo que en realidad tenía inutilizado era únicamente las dos piernas. como si quisiera penetrar en el fondo de mi corazón. Como estamos a quince de julio. se vislumbró en las comisuras de sus labios. unos ojos fríos e incisivos.. se traslucía una mirada gélida como el hielo. estoy seguro. como la sombra de una ondulación. se reflejó en sus ojos por unos momentos y desapareció. con la cabeza inclinada. ¡quién sabe si el señor Lee Man-bok aguantará hasta tener en sus manos el primer salario! El resplandor de los ojos del señor Chang Hyeon-sam era muy agudo.

136 mañana hasta que se dormía por la noche tenía que estar a su lado. como siempre había vivido trabajando en casas ajenas. en el mismo sitio. Con sus propias manos movía las ruedas de la silla e iba. Sus riñones debían estar inflamados. -Parece usted un autómata. después de quitarle el pijama y vestirlo con el traje de diario. El señor Chang Hyeon-sam decía: -Orinal. me parece estupendo. Entre la puerta y el jardín había unas escaleras. esperaba hasta que terminara de hacer sus necesidades para llevarlo de nuevo a acostar en la cama. No más escuchar la orden. pero esperaba las órdenes. lo senté en la silla de ruedas. Cada vez que levantaba ese cuerpo tan liviano sentía que disminuían dentro de mí el miedo y el respeto que me producían el tono de su voz y su fría mirada. al lado de la cama. lo llevaba en brazos para sentarlo sobre el orinal. desde la habitación hasta el salón. Si está dispuesto a servirme como una máquina. como estaba. La puerta de la habitación del señor Chang Hyeon-sam había que abrirla siempre con llave. Habló mirándome con dureza. le bajaba el pantalón del pijama. El día empezaba a aclarar. pacientemente. Le respondí parado. Me vestía apresurado y salía de mi pieza con la llave de la habitación contigua que tenía guardada debajo de la manta sobre la que dormía. Yo. dos pastores . Yo sabía lo que debía hacer. le cogía entre mis brazos para trasladarlo a otra silla de ruedas que solía usar al aire libre. me había acostumbrado a salir de la cama a las seis de la mañana. asustado por el sonido estruendoso del timbre instalado en mi habitación. El señor Chang Hyeon-sam hacía girar las ruedas y se movía lentamente por el jardín. pero el señor Chang Hyeon-sam se levantaba una hora antes que yo. Levantaba con fuerza la silla de ruedas en la que el señor Chang Hyeon-sam estaba sentado y la trasladaba escaleras abajo. tapaba el orinal y regresaba para estar parado. Sin embargo. como si quisiera penetrar en el fondo de mi corazón. colocada al lado de la puerta. yo esperaba de pie la orden siguiente. rodando como un escarabajo. me acerqué y. eran entre las cinco menos veinte y las cinco de la mañana. se levantara tan temprano. Cuando me despertaba. Era la hora de dar un paseo por el jardín. El señor Chang Hyeon-sam se levantaba de madrugada. Levantaba la tapa del orinal. La luz de la habitación estaba encendida. sirviéndole de piernas y brazos. sin haber cumplido los treinta años. Es la hora de tomar el aire fresco de la mañana en el jardín. Era muy extraño que. Su cuerpo era tan ligero como una sábana. y se dejaban ver como irguiéndose. La silla de ruedas se paraba antes de llegar a la puerta principal. Las plantas y árboles del jardín parecían despertarse y bostezar. ¿Es necesario que se lo repita para que se mueva? -Disculpe. Un día el señor Chang Hyeon-sam dijo con fastidio: -El orden ya está casi establecido. Me ponía al lado de su cama y esperaba de pie.

fresa. pudiera moverse con facilidad. Después de cenar. Me daba tareas. La empleada de hogar Park me ponía a trabajar sin cesar. Era como si se comiera el cuenco de arroz a la fuerza. aunque era fresca. penetraba en la profundidad de la tarde que pasaba lentamente. permanecía como una hora en el jardín y se iba . Al terminar de bañarse. ¿podría ayudarme un poco? La señora Park. al cuarto de baño. Metía el cuerpo desnudo en la bañera llena de agua tibia. Al terminar de comer sentía ganas de ir al servicio y decía: -Ahora me toca el enema. completamente sumergido en ella. brazos y lo sentaba encima del retrete. pero su órgano sexual era diminuto. su rostro se veía en paz. sumergido totalmente en la mecedora que tenía encima un cojín y un respaldo de verano. el líquido ya estaba diluido en el recipiente. de esa manera. le pasaba el líquido muy despacio. Al rato. sentado. El señor Chang Hyeon-sam se despertaba de madrugada y se iba a la cama muy temprano. Después de comer. Nunca se lo había visto erecto. Junto al señor Chang Hyeon-sam. El tiempo que el señor Chang Hyeon-sam pasaba en el jardín antes del desayuno era como una hora y media. tomate y. La empleada de hogar aprovechaba estos momentos para darme alguna tarea o para enviarme a un mandado. Parecía un gato cuando estaba comiendo. La altura del lavabo era la adecuada para usarlo sentado en su silla de ruedas. Le introducía la cánula en el ano. Tenía vello esparcido por el pubis como un joven adolescente. Era una silla que tenía una traviesa de madera a la altura del pecho para que le sirviera de apoyo cuando inclinaba el cuerpo hacia adelante para comer y también para que se pudiera sostener con las manos. que no podía valerse por sí mismo. Aun así. se aprovechaba de mí. el señor Chang Hyeon-sam se daba un baño. pero lo hacía amablemente. como cuando uno va al barbero. como el de un niño. La silla de mimbre. la toalla se empapaba totalmente cuando se lavaba la cara. Me daba lástima ver ese cuerpo todo huesudo sin carne en ninguna parte. le fastidiaba el agua fría. Después yo lo llevaba en brazos para ponerlo en la silla del comedor. regresaba de nuevo a la mecedora al lado de la ventana y. no le gustaba porque era dura. La batidora zumbaba dando vueltas para hacer zumo de zanahoria. a veces. yo esperaba a que me ordenaran algún trabajo o un mandado. Llegaba la hora de la comida. Luego lo llevaba al interior de la casa. También era uno de mis quehaceres mirarle el ano para limpiarle con papel higiénico cuando terminaba de hacer sus necesidades. Como había defecado hacía unos momentos. que a ratos leía y a ratos pensaba. Por su garganta pasaba sin cesar todo tipo de líquidos.137 alemanes marchaban junto a él mientras yo regaba las plantas y empezaba a hacer la limpieza. lo trasladaba entre mis. Picaba la comida. -Joven Lee. A pesar del calor que hacía. A pesar de la cantidad de líquido que tomaba defecaba con dificultad. Yo la ayudaba con gusto. Todo estaba arreglado para que el señor Chang Hyeon-sam. Permanecía recostado. Luego trasladaba al señor Chang Hyeon-sam desde el retrete a la mecedora junto a la ventana. Se ponía una toalla grande en el cuello. Yo traía la medicina del armario. la revolvía y la comía sin ganas. y acercaba la silla hasta el borde del lavabo. cuando había pasado alrededor de una hora. para cumplir una responsabilidad impuesta. de ginseng. se ponía el sol y la brisa de la noche acariciaba las hojas de los árboles del jardín.

Cuando el sonido se detenía y sentía que había derramado hasta la última gota. sin tener todavía un descendiente que le heredara. puede caer en estado de coma. Como había expulsado líquido del cuerpo sudando y orinando. Una persona que al despertar a media noche necesita estar una o dos horas dando vueltas y vueltas para dormirse de nuevo o alguien que no puede del todo conciliar el sueño de nuevo. Podría decir que era la capacidad de adaptación que se había establecido en mi cuerpo mientras vivía de un lado para otro. me dejaba tranquilo diciéndome: -Vaya a dormir ya. llenos de zumo hecho en la batidora. vertía el contenido en el retrete y lo enjuagaba. cuyo motor producía un gran ruido. No podía morir así no más. al regresar a mi habitación a acostarme. Me ponía detrás como respaldo para que no se cayera y escuchaba. aunque en dos o tres horas lo eliminaba parcialmente con el sudor. hacía que se le hinchara la vejiga. Me llamaba varias veces en la profundidad de la noche. eso podría significar su muerte. Abría con llave la puerta de su habitación y entraba. apretaba el botón situado en la pared. no podría hacerlo. -¿Se ha lavado las manos?-. . Para prevenir ése desastre. me decía el señor Chang Hyeon-sam. el orinal-. Me despertaba asustado. mientras dormía solo. Cierre la puerta con llave al salir. recobraba el sueño inmediatamente. el chorro de orina que caía dentro del orinal. llenaba el vaso hasta el borde y lo ayudaba a sentarse. lo cogía en brazos y lo acostaba en la cama. Me llevaba el orinal. reteniendo entre dientes el bostezo que estaba por salir. Cuando el señor Chang Hyeon-sam. Iba a la cama después de tomar dos vasos. -Orinal-. Tenía la costumbre de beber agua antes de dormir. Regresaba al servicio. a la cabecera de su cama. tenía que reponerlo de nuevo. Esa cantidad de líquido que ingería. me lavaba las manos con jabón desinfectante y regresaba. El señor Chang Hyeon-sam alzaba su cabecita para apretar el botón y entonces el timbre de mi habitación empezaba a sonar ruidosamente como si tuviera una pesadilla. y al deshidratarse. -Enjuague. decía. tenía que ingerir líquido. acostado. Cuando alguien tan delgado como él suda mucho puede deshidratarse. por favor. Para dormir yo ocupaba una habitación diferente. Transpiraba mucho mientras dormía. Si entrara en coma durante la noche. Cuando sentía que había ingerido suficiente líquido. Por suerte. se cercioraba el señor Chang Hyeon-sam. cuando el mundo entero estaba sumergido en un pacífico sueño. En mi habitación habían instalado un timbre que sonaba estrepitosamente. cambiando constantemente de patrón. Lo levantaba en brazos y lo sentaba en el orinal. Sacaba la botella de zumo del frigorífico. agregaba echando un vistazo a mis manos. buscaba las llaves debajo de las mantas y salía de mi cuarto.138 directamente a dormir. -Agua-. Cogía el vaso y pasaba el zumo por la garganta. pero no por eso se me otorgaba libertad. el timbre de mi habitación sonaba con tanto estruendo que me rompía el sueño por completo. de los grandes de cerveza.

Podría también haber algunos que no soportaron el trabajo de meterle en el ano la jeringa para el enema. habría algunos que lo hicieron por no soportar el timbre por la noche. Me despertaba dos o tres veces por noche con el sonido del timbre y repetía la faena. Podría ser que en nuestra vida anterior el señor Man-bok no pudiera usar las dos piernas y yo recibiera de él un salario a cambio de ayudarle en sus necesidades. sin poder aguantar. Sin embargo. En las comisuras de los labios y en los ojos del señor Chang Hyeon-sam se vislumbró una sonrisa tenue. Me despertaría asustado. no hay duda de que tuvimos alguna relación en la vida anterior. -Claro que no. me preguntó como para verificar mi parecer. -¿No he cometido errores que le hayan molestado?-. Pienso que entre los que habían pasado antes que yo por esta casa y se habían marchado a los pocos días. ¿podrá permanecer para recibir el segundo salario?-. el señor Man-bok y yo bajo el mismo techo. se lo voy ingresando en una cuenta bancaria a su nombre? Creo que no le vendrá mal por ser todavía soltero-. lo acostaría de nuevo en la cama. lo sentaría en el orinal para que hiciera sus necesidades. incluso después de que se le hubiera borrado la sonrisa. parecida a una ondulación. no apareció aquella mirada gélida como el hielo. ¿qué le parece si. -Señor Man-bok. -Me parece muy bien-. me lavaría las manos con jabón desinfectante. en vez de darle el salario mensual-mente. -Mi determinación es la misma que cuando le dije que no me iría de aquí hasta que me dijera usted mismo que me fuera porque ya no me necesitaba. iría corriendo a la habitación contigua. El señor Chang Hyeon-sam se mostraba mucho más afectuoso. le respondí devolviéndole sin más el sobre del salario. me hablaba de diferentes cosas y hasta bromeaba conmigo. pregunté humildemente. apretaría el botón de su cabecera y haría que el timbre se espantara de la pesadilla y sonara estrepitosamente como si estuviera dando alaridos. -Si es así. Pero.139 En dos o tres horas volvería a hincharse la vejiga del señor Chang Hyeon-sam. enjuagaría el orinal. Lo dijo con cierto recelo. Un día me dijo lo siguiente: -Considerando el hecho de que estamos viviendo así. mis fuertes piernas abrió de nuevo la boca: . Además de las órdenes que me daba. Acariciando. dijo. Habría otros que se habrán enfadado por los trabajos que les daba la empleada de hogar Park. Ha llevado bastante bien el trabajo de servirme de brazos y piernas. le bajaría los pantalones. sacaría la botella de zumo para llenar el vaso. presenciaría que el zumo le atravesara la garganta y regresaría a mi habitación para recuperar el sueño por tercera vez. al entregarme el sobre con el salario del primer mes. aprovechándose del tiempo libre. usted merece una reconsideración-.

y puede que hayan reencarnado en dos personas diferentes. -¿Cómo dice que se lo ha comido. ¿es usted capaz de comerse el pollo entero de una sola vez? -Un pollo. Pensé que hasta el señor Chang Hyeon-sam. el sonido del timbre a medianoche se redujo de dos o tres veces a una o dos. preguntó: . En un abrir y cerrar de ojos. ese pollo grande desapareció. dijo el señor Chang Hyeon-sam chasqueando la lengua. El pollo se derretía en mi boca. Tal vez porque el señor Chang Hyeon-sam sudaba ¡menos. Lo dijo como dándome ánimo. Desde entonces. -No. después de quitarle los huesos. le respondí muy decididamente. ¿no le parece. al llegar el otoño habría recobrado el apetito. señor Man-bok? Yo no le hice mucho caso. -Hacía mucho que no comía un pollo tan sabroso-. no es gran cosa-. ¿No sería así? Los ojos del señor Chang Hyeon-sam parecían adormecidos. Un día. no era gran cosa acabármelo. . Seguía transpirando un. yo también gozaba de gran apetito. -Pues entonces. -Puede que haya sido así. Pienso que realmente podría haber sido así. Para mí. las noches comenzaron a refrescar bastante. cómaselo. comenté como respondiendo a su broma. que nunca tenía ganas de comer y apenas probaba la comida. dos almas que habitaban en un mismo cuerpo. Sin embargo. Al día siguiente dijo que tenía ganas de comer pollo por lo que envió a comprar uno y ordenó que lo cocieran en su caldo. a una sola vez. no.Señor Man-bok. en la vida anterior éramos una misma persona. al verme devorar ruidosamente la comida. yo comía en la misma mesa que el señor Chang Hyeon-sam.140 -Podría ser que en la vida anterior el señor Man-bok envidiara mis fuertes y enérgicas piernas y¡ con frecuencia las acariciara así con las manos. como si estuviera soñando. probó sólo unos bocados y dejó los palillos. le cobro el precio del pollo. murmuró para sí: -En mis tiempos. y yo le cambiaba la ropa interior empapada de sudor y le suministraba el líquido que había perdido. y en octubre. Luego. si apenas lo ha probado?-. Si no lo hace. cuando la empleada de hogar Park cocinó el pollo y se lo puso entero en la mesa. A lo mejor. sudor frío y por eso tocaba el timbre al menos una vez. deslizándose dentro de mi estómago. Para cuando llegó la fecha de ingresar en la cuenta el segundo salario.

Cuando veo comer al señor Man-bok. Otro día dijo que quería aprender a conducir y por esa razón. pero apenas lo probaba y después de dejar los palillos. Siento que formamos un solo cuerpo y que la comida entra por mi boca. Visitamos una zapatería para encargar unos zapatos de primera clase y regresamos a casa. y cuando la comida estaba ya dentro de mi estómago decía como si eructase: -¡Qué bien he comido! ¡Me siento tan lleno! -Pero. al momento. como si ya todo estuviera acordado. una corbata. si sólo ha estado viéndome comer. Se quedaba observando. -Pues bien. me mandé hacer un traje de primera calidad. -A mí también me parece extraño.. después de pasar por una tienda en la que compramos una camisa. no.141 -No es broma. me da la impresión de que mi cuerpo penetra sin darme cuenta en el cuerpo del señor Man-bok y que su cuerpo y el mío se convierten en uno solo. Dejé la frase en suspenso porque a diferencia de otros asuntos. dejaba que me lo comiera yo solo. hacía que se lo prepararan en casa u ordenaba que se lo trajeran de algún restaurante. Entré en una sastrería de alta categoría del centro y en presencia del señor Chang Hyeon-sam. un cinturón y otros accesorios. el señor Chang Hyeon-sam decía que tenía ganas de comer algo especial. pero. repentinamente: -Señor Man-bok ¿podría ir usted en mi lugar a encontrarse con una mujer?' -¿Que qué?-. el señor Chang Hyeon-sam me dijo. Lo dijo muy decididamente. siento como si lo estuviera haciendo yo. el señor Chang Hyeon-sam. Desde entonces. Entonces. Siento el sabor y siento también que se me llena el estómago. . el deleite y la satisfacción con que yo comía. De esa manera pasó un año y volvió la primavera y. Cuando veo al señor Man-bok comer con tantas ganas. un día. me decía que me lo comiera. que me observaba sentado en su silla de ruedas. en realidad. No hice más que sonreír. siempre de la mejor calidad. después de ver una competición de ciclismo. tragando saliva. fui con él a la autoescuela y aprendí a conducir. no sabía lo que debía hacer en este caso. No sólo era con la comida. -Si insiste en que yo vaya en su lugar podría hacerlo. Un día. pregunté sorprendido. El señor Chang Hyeon-sam y yo montamos la silla de ruedas en un taxi y nos fuimos al centro.. -Me van a presentar a la que será mi esposa y quisiera que el señor Man-bok fuera en mi lugar. empecemos a hacer los preparativos. decía que comiéramos del mismo plato y entonces fingía que lo comía con la cuchara y los palillos y. No que lo sirvieran en un plato aparte. hizo que me compraran una bicicleta y que yo anduviera en ella.

si era bonita o fea no me concernía a mí. En realidad. mi cuerpo era absorbido por sus ojos y que se unía en uno solo con el cuerpo del señor Chang Hyeon-sam. de pronto. y el sonido que producía la cámara al tomarnos fotos cuando el novio y la novia intercambiamos los regalos. -No. ¿no se complicaría el asunto?-. acudí a la cita. siguiendo al señor Chang. en la boda o haciendo algo más importante. -Si hasta en la ceremonia de compromiso voy yo de novio. Tuve la impresión de que. no Lee Man-bok. Tuve un hijo. Si el señor Man-bok no va de novio. Le miré también con la misma intensidad. Al regresar de la ceremonia puse delante del señor Chang Hyeon-sam el reloj de pulsera que había recibido como regalo de compromiso. puede usted ponérselo-. Hablaba mirándome fijamente. sino Chang Hyeon-sam dentro del cuerpo de Lee Man-bok. Ya sea en la ceremonia de compromiso.142 Por fin. no. nada de eso. Ahora. Esa extraña vida matrimonial se extendió por un año. Por lo tanto. El apellido del niño. -¿Qué hacemos si se descubre? Mi voz temblaba.. abracé su cuerpo desnudo y juntamos nuestras carnes. comentó devolviéndomelo. Esa fue su respuesta. -Como lo ha recibido el señor Man-bok. Cerré los ojos. Aunque fui presentado ante la familia de la novia con el nombre. sentado cerca de nosotros. estrenando aquel atuendo de la mejor calidad. La mujer era bastante bonita y atractiva. Un mes después me casé con aquella mujer. El señor Chang Hyeon-sam vino detrás y se sentó un tanto alejado. Sin embargo. sino Chang Hyeon-sam. no pude evitar ser el novio en la ceremonia de compromiso. piense que no es Lee Man-bok quien lo hace. míreme.. era Chang y el nombre también se lo puso él. con unos ojos penetrantes. Fuimos de luna de miel y la primera noche. En el registro . pregunté preocupado. El señor Chang Hyeon-sam participó en aquella formalidad como miembro de la familia del novio. un mes después de que me presentaran a la novia. hacía que me diera la impresión de que estaba sumergiéndome en un profundo pozo. no me preocupaba pensando en lo que haría si se descubría la verdad o si se complicaba el asunto. -No hay de qué preocuparse. repitiéndome constantemente: soy Chang Hyeon-sam. Piense que ya no es usted Lee Man-bok sino Chang Hyeon-sam. desde donde observaba el encuentro que yo sostenía. la edad y la posición del señor Chang Hyeon-sam. empezó a entrarme miedo cuando se celebró la ceremonia de compromiso. sino al señor Chang Hyeon-sam. entonces sí que puede complicarse.

Cuando regresé al cabo del mes. Un día. fácilmente podría conseguir su nueva dirección. Sin embargo. Su debut en la literatura se produjo en 1965 con el cuento El globo del gigante. después de haber superado la tristeza por su muerte. Tres meses después del nacimiento del niño murió la madre por complicaciones posteriores al parto. Me esperaba la libreta de ahorros que marcaba los ingresos mensuales de mi salario de todo ese tiempo y una carta en la que me decía que la casa la había registrado a mi nombre. De haberlo querido. Aunque no hubiera sido nada grato para la fallecida. empecé a recuperar mi propia persona. Dos de sus novelas han sido traducidas al inglés bajo los títulos Sanctuary (1980) y Gone into the Wind and Rain (1982). . Interesado en la literatura. sumergiendo mi cuerpo en la silla mecedora. El vínculo aparece recopilado en Cuentos coreanos del siglo XX. por lo que mi hijo lo era de Chang Hyeon-sam y de mi mujer. editado por Verbum. el señor Chang Hyeon-sam me dijo: -Deseo que vaya a mi pueblo natal y se ocupe de los sepulcros de mis antepasados. incluido en la publicación Chosun Ilbo. Bajo aquella soledad todo mi cuerpo quedó invadido por la dolorosa añoranza de mi hijo.143 civil. A mi hijo lo cuidaría una niñera y ya tenían a la persona que ayudaría al señor Chang Hyeon-sam en mi ausencia. Yu Jae-yong (Corea del Sur) Breve reseña sobre su obra Escritor surcoreano nacido en 1936. Repentinamente me asaltó la soledad. dejó a medias sus estudios de bachillerato y decidió dedicarse a escribir. en 1980 recibió el Premio Literario Hyundai Munhak y el Premio Yi Sang y en 1982 el Premio Literario de la República de Corea. contuve el impulso de salir en busca de ellos. Sentía que la muerte de la mujer me había salvado de la oscura cárcel en la que me encontraba. El verano comenzaba a madurar en el jardín. junto a la ventana en la que el señor Chang Hyeon-sam solía sentarse para ver el jardín. Me dio un mes de vacaciones para que al regreso hiciera un viaje turístico. el señor Chang Hyeon-sam y mi mujer eran cónyuges. Fue merecedor del Premio a los uevos Artistas del Ministerio de Información 1968 en la categoría de ficción. la familia del señor Chang Hyeon-sam se había mudado. Emprendí el viaje alegremente. Terminada la Guerra de Corea abandonó su pueblo natal y se dirigió a Seúl.

Pero después le vino la idea del capullo tibio que era la cama y la presencia laberíntica del cuerpo al que se aproximaba y. con gorra. de cuarzo. Al final había una luz aún grisácea. Se había dado cuenta de que la niebla era como una campana que ahogaba los sonidos y los transformaba. Pensó que su mujer se había olvidado de correr las cortinas al acostarse y se enfadó: si no consiguiese volver a dormirse ya. de los picaportes de las puertas. Había adquirido la superstición de que el peligro de que lo robasen sería tanto mayor cuanto más lejos lo hubiese dejado por la noche. Le faltó sin embargo el ánimo para levantarse. estaba convencido de que no volvería a ver el coche si lo dejase en cualquier extremo de la ciudad. Una gran suerte haber podido dejarlo allí. Estuvo todavía unos minutos esperando. El ojo ceniciento del cristal se fue azulando poco a poco. Allí. El interior del coche estaba helado. y eso hizo que la mujer suspirase de placer cuando el marido se inclinó sobre la cama para besarle los ojos cerrados. Cerró la puerta y bajó rápidamente la escalera. volvió a caer en el sueño. Y mientras encendía el tercer cigarrillo. sin encender la luz de la habitación. que escupió por encima del animal.144 Embargo José Saramago (Portugal) Se despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal. Fumó el primer cigarrillo mientras se afeitaba y el segundo con el café. podría decirse que transpiraba como un cuerpo vivo. cortado en cruz y escurriendo una transpiración condensada. Y susurró que no volvería a comer a casa. acabaría por tener un día fastidiado. haciendo de ellos lo que hacía con las imágenes. La finca parecía más silenciosa que de costumbre. mirando fijamente las dos cabezas posadas en la almohada. Con los cristales empañados era una caverna translúcida hundida bajo un diluvio de agua. como restos olvidados de una mudanza a otra casa o a otro mundo. Tal vez por la niebla. detenido en la puerta. los cristales cubiertos de humedad. la habitación estaba clara. para cubrir la ventana: prefirió cubrirse la cara con la sábana y volverse hacia la mujer que dormía. una gran rata muerta. No quería despertar a su mujer. refugiarse en su calor y en el olor de su pelo suelto. Cuando el despertador sonó. El automóvil estaba cinco casas más abajo. tenía confianza. Habría niebla. que entretanto se había enfriado. y se escurrió hacia el aire frío. el ojo encuadrado de la madrugada que entraba. Dijo a su mujer que no se levantase. En el bordillo de la acera. lívido. como le habían enseñado y siempre veía hacer. Si no hiciera tanto frío. pensó. El automóvil aparecía cubierto de gotitas. verificó de paso que la antena no estuviese partida y abrió la puerta. Tosió como todas las mañanas. pasadas dos horas. temiendo el insomnio matinal. Sin haberlo dicho nunca en voz alta. pasó un chico embozado. Pensó que habría sido mejor dejar el coche en un sitio desde el cual pudiese hacerlo deslizarse para arrancar más fácilmente. disolviéndolos. que aprovechase un poco más de la mañana. Miró los neumáticos según su costumbre. Un olor fresco a agua de colonia avivó la penumbra. casi deslizándose en un círculo lento de imágenes sensuales. Después se vistió a oscuras. inquieto. tan cerca. En el último tramo de la escalera ya podría ver la calle y saber si había acertado. Encendió el coche y en el mismo instante el . pero dura y brillante. hacia la humedad indefinible de las paredes. de las toallas del cuarto de baño.

Una navidad oscura y fría. Por seguridad. ¿La habrían robado durante la noche. sintiendo el coche vibrante y tenso en sus manos. El automóvil de delante avanzó un poco. ¿Qué haría? ¿Ir directamente a la oficina o pasar primero por casa de un cliente. Calle arriba el automóvil arrancó. quizá excepcional. aún no había mirado el contador de la gasolina. decía uno de los titulares. Un poco preocupado porque el empleado le había dicho. en verdad. El coche tomó una curva balanceándose y.. el periódico anunciaba restricciones rigurosas. las horas de espera. El cuentakilómetros dio un salto repentino a noventa. El pánico. Pero. ¿Qué sería? Retiró el pie del acelerador. Bien. Casi diría que le habían cambiado el motor por otro mucho más potente. dobló dos esquinas y fue a ocupar un lugar en la cola que esperaba. en colas de decenas y decenas de coches. Paró en un semáforo rojo. de tan repetida la información. Basta que el tacón del zapato no asiente en el lugar habitual para que se altere el movimiento y la presión. Hizo que se movieran los músculos de la espalda. Con la luz verde el automóvil pareció serpentear. Otros andan a esta hora con mucho menos. con una torsión de gato voluptuoso. siempre se había considerado mucho mejor conductor que los demás. Si encontrase una gasolinera funcionando. mejor de más que de menos. El embargo se mantenía. Medio depósito. Distraído con el incidente. Curioso. El tiempo había enfriado mucho. sin preocupaciones. Era preferible justificar el retraso con la visita que tener que decir que había pasado hora y media en la . inquieto. satisfecho de gusto. Bajó el cristal para llamar a un vendedor de periódicos que pasaba. triturando la basura esparcida. el depósito estaba lleno. Pisó con cuidado el acelerador y dominó el coche. Cuestión de buena disposición esta agilidad de reflejos de hoy. rozando el asfalto como un animal de cascos. como el de las sábanas. que no habría allí gasolina antes de quince días. fumando mientras esperaba. a ver si le daban el pedido? Escogió el cliente. Pero él aún disponía de medio depósito y no tardaría en tenerlo lleno. Hora y media más tarde estaba llenándolo y tres minutos después arrancaba. ya lleno el depósito. A veces no se controla bien el balanceo del pie. Nada de importancia. estirarse como un fluido para sobrepasar a los que estaban delante. Es fácil. como no sería la primera vez? No. Sonrió. de lo malo malo. El día empezaba bien. Como un perdiguero que acude al olor. al lado. al acordarse de su mujer aún enroscada en la cama a aquella hora y se recostó mejor en el asiento. El puntero indicaba precisamente medio depósito. Pero allí. Nunca había reparado en esta especie de palpitación animal que recorría en olas las láminas de la carrocería y le hacía estremecer el vientre. con todas las vueltas que tenía que dar ese día antes de ir a la oficina. El periódico no prometía nada bueno. hacía un calor agradable. con una sacudida profunda e impaciente. con el periódico abierto sobre el volante. se lanzó por una subida empinada sin esfuerzo. Pero pensó que lo mejor sería ir primero a la oficina y dejar las vueltas para la tarde. Este estúpido embargo.145 motor roncó fuerte. Buena idea. velocidad de suicidio en la calle estrecha y bordeada de coches aparcados. Miró el reloj. el coche se insinuó entre el tráfico. Curioso. dentro del automóvil. No era ninguna exageración. pero si fuese posible llenarlo. En fin. Allí cerca había un surtidor poco conocido. Medio depósito. con el mismo movimiento. En el asiento. Debían de estar por delante unos veinte coches. Se dice que la industria va a sufrir las consecuencias. aprovecharía. tal vez tuviese suerte. sin ninguna expresión particular en la voz..

Dio una propina absurdamente alta y arrancó con un gran ruido de neumáticos y aceleramientos. El coche estaba mejor que nunca. No se acordaba de que la caja de cambios hubiese reaccionado de esa manera antes. y se detuvo. Un segundo después se encontraba aprisionado entre sus dos vecinos. con todo el aire de ir a colocarse en la fila. pero la caja de cambios no le obedeció. tiró hacia la izquierda. Otra vez con miedo movió la palanca y la marcha atrás entró con un ruido suave de succión. metió la primera. Vio que estaba perplejo y consideró que tenía razón. palpando el volante. Qué disparate. El automóvil de delante avanzó. Ahora una avería. Respondía a sus movimientos como si fuese una prolongación mecánica de su propio cuerpo. . Pero el coche. decidido a pasar resoplando contra los ateridos automovilistas que esperaban. sí. todo ese pánico. todo el mundo sale a la calle. Tendría gracia. Preocupado con la idea de quedarse allí inmovilizado. ¿Qué diablos había sido aquello. aceleró y con un solo movimiento el automóvil subió a la acera. al fondo de la calle por la que bajaba. Gasolina quemada sin provecho. Recelosamente. movió rápidamente la palanca para dar marcha atrás. o será una mañana perdida. y en esta sucesión de gestos movió el retrovisor y se miró en el espejo. Y al ver una transversal descongestionada desistió de visitar al cliente. a veinte metros. Pero el caso de la marcha atrás daba que pensar. si tenía el depósito lleno? Se quedó mirando los diversos contadores. Noticias cada vez peores. ¿Qué había sido eso? Tenía el depósito lleno. si el tránsito ayudase. el depósito estaba lleno. los servicios desorganizados hubiesen hecho meter en los surtidores gasolina de mucha mayor potencia. En época navideña. Giró el volante hacia la izquierda.146 cola de la gasolina cuando le quedaba medio depósito. tendría tiempo. prácticamente lleno. pero los engranajes parecían bloqueados. Mejor sería dar cualquier explicación en la oficina y dejarlo para la tarde. No podía contornearla. En una plaza. vio otra cola de automóviles esperando su turno. Este estúpido embargo. contando con lo peor. Otra vez por el retrovisor distinguió un automóvil que bajaba la calle. Ahora al cliente. incluso faltando la gasolina. Movió la palanca de las velocidades para poner marcha atrás. ¿Valdría la pena visitar al cliente? Con suerte encontraría el establecimiento aún abierto. cuando tenía el depósito lleno. ¿Qué tendría el coche? Necesitaba llevarlo al taller. estaba pegado a ella. Pero ¿cómo estaría la marcha atrás cuando volviese a necesitarla? Cerca de media hora después ponía medio litro de gasolina en el depósito. El demonio de coche tenía siete vidas. De repente el coche dio una cabezada y se dirigió a la calle de la derecha hasta parar en una cola de automóviles más pequeña que la primera. Estos árabes. si no había decidido poner más gasolina? ¿Qué diantre era. Pero el tránsito no ayudó. Diablos. Sonrió de gozo y aceleró. se había desviado mucho del centro. El coche resistió y la palanca le huyó de las manos. Si el tránsito ayudase. y salió por el otro lado. Con tantas dudas. Intentó forzarla. Una marcha atrás que funciona ahora sí y ahora no es un peligro. por sí mismo. por qué este demonio de idea. sintiéndose ridículo bajo la mirada desdeñosa del empleado de la gasolinera. Tal vez por causa de toda esa confusión del embargo. En fin. no había tenido tiempo. Qué demonio de idea. con una agilidad de animal. El coche estaba espléndido. pegado a la camioneta. suelto. para estorbar a quien necesita trabajar. suavemente. Encendió la radio y se oyó un diario hablado. Suspiró de alivio. como si suspirase. Una gran camioneta averiada tapaba todo el centro de la calle. Nunca se había sentido tan bien conduciéndolo. Perfecto todo. sí. Y he aquí que tuvo realmente que pensarlo. costándole reconocer el coche. al final de la cola. Miró el reloj.

. A continuación surgió una mujer con un abrigo de invierno en las manos. Lo mejor sería desistir por ahora de clientes. vio a una niñita mirándolo. Podía mover libremente los brazos y las piernas. en los cambios. rápidamente. estaba cerca el sitio que buscaba. En vano. Alguna cosa no iría bien en el automóvil. Estaba saliendo de la ciudad. Un toque violento de claxon le hizo cerrar la puerta. Se metió por una calle en construcción. En ese mismo instante hizo una tentativa para huir de la vergüenza. sino como un miembro se adhiere al cuerpo. para ver si se lo había puesto sin darse cuenta. Y las dos se alejaron. en el motor. giró a la izquierda y a la derecha. sino en el interior del acero. Al volver la cara hacia la derecha. sin saber por qué. que había abierto hacia la calle. Inútil. Pudo aparcar el coche y suspiró de alivio. Vio acercarse al empleado y la voz se le estranguló al pedir que llenase el depósito. la primera entraba sin ninguna dificultad y el coche avanzaba. y el coche siguió. metió una rápida primera y arrancó. Maniobró para separarse de la acera. mirar hacia atrás. agarrándose con ambas manos al volante. pasados pocos segundos. mientras la mujer arreglaba el cuello y el pelo de la niña. sin disminuir la velocidad. alargando y acortando camino. Encendió un cigarrillo y. Empezaba a llover cuando detuvo el automóvil. Al principio. pensó. Qué disparate. hasta que llegó delante de la oficina. temió no estar bien de la cabeza. Debo estar enfermo. Sólo reparó en la gasolinera cuando casi iba a pasar por delante. dejó lentamente abrirse la puerta otra vez. hacia la acera. y cuando notó lo que hacía se asustó. no tenía más preocupaciones que en cualquier otro día de su vida. pero la espalda se adhería al respaldo del asiento. elástico. que la pierna había quedado sujeta por el eje del volante. Ni siquiera sintió dolores. A su alrededor las estructuras del coche vibraban profundamente. hizo un movimiento brusco. No rígidamente. un objetivo muy definido que ya le tranquilizaba. Si no consigo salir es porque estoy enfermo. Pero no allí. Había personas mirando. fumando. sin ninguna prisa por salir. El respaldo del asiento le sujetó dulcemente y le mantuvo preso. Tenía un designio. No quiso pensar en el coche. Incluso buscó el cinturón de seguridad. fue a pedirle el dinero de un litro que guardó refunfuñando. abrió el depósito y. Apagó el motor. llenándose y vaciándose. No fue capaz de salir.147 Habían pasado más de veinte minutos cuando hizo avanzar el coche hasta el surtidor. Fue dando vueltas. que la niña se puso. ¿Qué era lo que estaba sucediendo? Movió hacia abajo el retrovisor y se miró. tiró el cigarrillo fuera y. no pensar en ellos durante el resto del día y quedarse en la oficina. eran ya los suburbios. Cuando el otro coche pasó. y bajó la calle lo más deprisa que podía. tripa negra y blanda. y tanto que se dejó ir con una sonrisa que a poco le suavizó la aflicción. dentro del coche. Tan sólo una aflicción imprecisa que apenas se dominaba. e hizo otro movimiento. El coche no se movió. Se sentía inquieto. al mismo tiempo intrigada y divertida. Ninguna diferencia en la cara. Sonrió más. flexionar ligeramente el tronco de acuerdo con las maniobras. No. y el motor trabajaba con aquel rumor inaudible de pulmones llenándose y vaciándose. de repente. ¿O estaría perdiendo sus cualidades de conductor? ¿O estaría enfermo? Había dormido bien a pesar de todo. Acto seguido. Volvió a mirar el espejo y adivinó lo que debía hacer. no en la superficie. gente que le conocía. el diablo sabrá. El cinturón estaba colgando a un lado. violento. sin una mínima desviación. en cualquier sitio. sacó la llave y abrió la puerta. hasta un sendero desierto. Creyó que el faldón de la gabardina se había enganchado. entre vallas. hacia la guantera. inclinarse un poco hacia la derecha. El hombre de la gasolinera le miró desconfiado. echando mano a la puerta para cerrarla. respirando pausadamente. dio en trazar mentalmente un itinerario que le apartase de otras gasolineras. Tenía un letrero que decía «agotada». se preocupó por lo que diría el jefe si se asomase a una ventana y le viese allí instalado. sin dejar de mirar.

Pero ¿quién podría ser? No quería asustar a su mujer. esforzándose en no pensar. oscilaban con un ruido seco. pero no quedaba otro remedio. Al menos no se sentiría tan desgraciadamente solo. Apagó el motor y sin interrumpir el gesto se lanzó violentamente hacia fuera. Y a continuación. sin movimientos bruscos en el asiento. llegado de la lluvia. tal como hace la culebra cuando abandona la piel. Quizá ella consiguiese descubrir la solución. cubierto con un gran pedazo de plástico negro por el cual la lluvia escurría como sobre la piel de una foca. sin embargo. con los triángulos rojos colocados . iba viendo automóviles abandonados en posiciones anormales. Con las dos manos se cogió al techo e intentó levantarse. en no dejar que la situación se le representase en el entendimiento. Fue esto lo que pensó sin pensarlo cuando diez minutos después se retorcía dentro del coche gritando. a la puerta del coche. pero allí. Consistía en salir de dentro de la gabardina. a la chaqueta de punto. todos mirando. solo. a la camisa. no conseguía arrancarse del asiento. Tenía que buscarse otra forma. gimiendo. y sería inútil. Volvió a entrar en la ciudad. Se echó encima del volante. de metrónomo. y el dolor le causó un vértigo que se prolongó. liberando interminable el líquido caliente que se vertía y escurría entre las piernas al suelo del coche. quizá decepcionado o intrigado al ver a un hombre solo y no la pareja que de lejos le había parecido. y así estuvo hasta que un perro escuálido. con un desierto alrededor. atento a los semáforos. a la camiseta interior. pero el coche no reaccionó. Embragó despacio. Eran más de las dos y el día había oscurecido mucho. A la fuerza no podía ser. Se hirió en la frente y en la mano izquierda. en la lluvia. con un gañido. los fotógrafos y sería exhibido dentro de su coche en todos los periódicos del día siguiente. y avanzó por el sendero. E irían los periodistas. apareció un hombre pedaleando una bicicleta. de la misma manera que a la chaqueta. miserablemente. De lejos le llegó el pitido de una fábrica. hacia la abertura de la puerta por donde la lluvia entraba empujada por ráfagas súbitas y frías. Delante de la gente no se habría atrevido. Tenía que haber un procedimiento cualquiera para salir de ahí. De un modo vago sabía que tendría que buscar a alguien que le ayudase. mientras una súbita e irreprimible gana de orinar se expandía. Nunca nadie se había quedado preso de esta manera en su propio coche. Desesperado. Ningún resultado. A medida que penetraba en la ciudad. porque el respaldo del asiento dulcemente lo sujetaría. ¿Cómo lo explicaría? ¿Llamar a la policía? ¿Y después? Se juntaría gente. con los movimientos pesados de un sueño de las cavernas. Por más que girase el cuerpo hacia fuera. Cuando sintió todo esto empezó a llorar bajito. nada más fácil. Vio tres gasolineras. El hombre que pedaleaba miró con curiosidad dentro del coche y siguió. mientras la autoridad evidentemente tiraría de él por un brazo y pediría ayuda a los presentes. por su propio coche. Estaba preso en el coche. aterrorizado. a los huesos. deslizándose fuera de ella. sin convicción. Todas tenían el letrero de «agotada». lejos la ciudad que se escondía por detrás de la lluvia. Ante sus ojos los limpiaparabrisas. Era como si quisiese levantar el mundo. Se había equivocado. sacandolos brazos y el cuerpo. como si quisiese apaciguar los poderes que le sujetaban. a los músculos.148 Su idea era sencilla. Lo que estaba pasando era absurdo. lleno de vergüenza como un animal trasquilado. por más que afirmase los pies en el saliente de la caja de cambios. llorando. La gabardina se adhería al respaldo del asiento. como quien ataca por sorpresa. en la curva del camino. a la piel. ¿Tal vez en un taller? No. que sin querer había puesto en movimiento en medio de la agitación. fue a ladrarle.

y rodaba por la calle inclinada. y cuando por fin abrió la puerta vio delante de su rostro la mano del marido abierta. indecisa. pero él le gritó que no. pero que significaba. que era peligroso. ansioso porque el . inclinada. pero las personas tardaron en aparecer y fue muy difícil de explicar. hasta que ella pensó que su marido estaba loco y fingía no poder salir. ahora. tuvo que imaginarse cómo iba a llamar a su mujer. desviando sin querer los ojos hacia una rata muerta en el bordillo de la acera. Esperó que sucediese el milagro de que su mujer bajase por obra y merecimiento de su silenciosa llamada de socorro. el automóvil ya había desaparecido y la rata se había escurrido del bordillo de la acera. dijo que la señora ya venía y se apartó corriendo. iba a buscar ayuda para que saliese. precipitándose para huir de la lluvia. retorcerse entero en el asiento para salir del coche sin conseguirlo. La mujer gritó. desorientado. para llevarlo a donde se tratan las locuras. Cautelosamente. Se atrevió a cogerlo por un brazo y tiró. él no pudo aguantar la espera y las imaginaciones. que subiese al tercer piso y dijese a la señora que allí vivía que su marido estaba abajo esperándola. Y no iría a trabajar por la tarde. señal que en otras ocasiones sería de avería. con muchas palabras. y ahora estaba en el umbral. con el argumento de na moneda. hacia la rata blanda. arrastrada por el agua que corría delos desagües. se quedaron callados mirándose. con grandes gestos de irritación. La mujer bajó como siempre andaba en casa. poniéndose en colas de espera sin haberlo decidido. casi siempre. volvió a imaginarse rodeado de gente. el caso no tenía importancia. Que se tranquilizase. Pero. El niño subió y bajó. al hospital. bajo la lluvia que no había parado todavía. habiendo hecho el día. la vergüenza de haberse orinado por las piernas abajo. en el coche. Detuvo el coche enfrente del portal. por fin. con el pelo erizado. un poco irritada contra el marido que la había hecho bajar sin motivo. dudando en cruzar la acera bajo la lluvia. hasta que un niño curioso de la vecindad se aproximó y pudo pedirle. a la policía. falta de gasolina. Cuando la mujer volvió a bajar. y así incluso podían comer juntos y ella llamaría a la oficina diciendo que estaba acatarrado. incrédula. pasando ante gasolineras sin existencias. Y mientras arriba su mujer hacía llamadas telefónicas a todas partes.149 en la ventanilla de atrás. Pero el marido llamaba con gestos desde dentro del coche y ella se asustó y corrió. y el color del coche. ni siquiera se había acordado de coger un paraguas. Puso la mano en el picaporte. Esperó muchos minutos. y encendió el motor. Hasta el anochecer el hombre circuló por la ciudad. Porfió y quiso entrar. Que acudiese deprisa. y la marca. recibía en la espalda toda la lluvia que caía y el pelo se le desarreglaba y el horror le crispaba toda la cara. Y vio al marido. que no tardaría. y esperó todavía unos minutos. empujándola sin tocarla. mientras ella. la fotografía en los periódicos. casi al borde de otra crisis nerviosa. que no tardaba nada. en aquel capullo caliente y empañado que lo aislaba del mundo. Cuando finalmente llegó a la calle donde vivía. le dijo a su marido que esperase un poquito. cuando podía muy bien haber subido a decirle lo que quería. y tampoco pudo moverlo de allí. luchando para que creyesen en ella y no en su voz. y la matrícula. cuando ella desapareció en la escalera. Tenía que ir a llamar a alguien para que lo examinase. que era muy urgente. y le contó lo que sucedía. Dos veces vio grupos de hombres empujando automóviles encima de las aceras. dando su nombre y el de su marido. Como aquello era demasiado horrible para ser creído.

en ciega desesperación. Pero. un coche de la policía aceleró y le adelantó y. Dio un grito y golpeó con los puños cerrados el volante. Se escurrió un poco más y quedó echado sobre las piedras. hacia el acceso a una autopista. hacia delante. llegado de no sabía dónde. dos veces intentó convencer al automóvil para que le dejase salir por las buenas. en lágrimas. himollado. un velo le cubrió tres veces los ojos. cuando le adelantaba. Atientas. Iba declinando sucesivamente. sin saber por dónde. La frente se le cubrió de sudor frío. aproximó el coche al bordillo e intentó salir despacito. y entonces lo mejor era huir para no encontrar gasolineras aún abiertas. explotó en gritos. Y deliraba un poco: humillado. parecía perderse entre piedras. La policía le seguía de lejos. dos veces en el descampado nocturno y helado. recorrió largas rectas. La lluvia había empezado a caer de nuevo. en aullidos. arrancando las ruedas al lodo. La carretera se transformaba en un simple camino que adelante. demasiado humillado para avergonzarse. un arranque poderoso. Sentía hambre. por dos veces. pero la lluvia se detuvo de repente. sin que el sol llegara a mostrarse. cada vez más lejos. el cuerpo colgó hacia el lado izquierdo y se escurrió del coche. La mañana abrió por completo. simplemente. subió y bajó montes. y cuando la mañana empezó a nacer estaba en cualquier parte. dio un ronquido. El motor roncaba poderosamente. abrió la puerta para liberarse de la sofocación que le llegaba y. alternando las consonantes y las vocales. un motociclista uniformado casi alcanzándolo. Las heridas de la cabeza y de la mano volvieron a sangrar. La carretera aparecía otra vez más allá. a cada momento. y toda la estructura del coche vibraba. con ese movimiento. porque todas las gasolineras empezaron a cerrar y las colas de espera que aún se veían tan sólo aguardaban al día siguiente.150 dinero se le acababa y no sabía lo que podría suceder cuando no tuviese más dinero y el automóvil parase al lado de un surtidor para recibir más gasolina. como si mientras tanto el coche y él hubiesen llegado a un acuerdo de paces y fuese el momento de dar la prueba de buena fe de cada uno. Oyó detrás de sí la sirena de la policía y vio también. Pero tuvo otra vez miedo y no paró. Dos veces habló bajito cuando el asiento le sujetó. y salió. porque fuese a morir o porque el motor se había muerto. Atravesó poblaciones de las que no vio el nombre. su coche. El motor pareció arrancarse a sí mismo y arrastró el coche veinte metros más. Un lugar limpio y bien iluminado . sofocado. en un ejercicio inconsciente y obsesivo que le defendía de la realidad. de madrugada. donde el agua de la lluvia se juntaba en charcos erizados en la superficie. de un salto. continuó conduciendo el coche. No se detenía porque no sabía para qué iba a parar. donde la lluvia no paraba. Una náusea se apoderó de él y le sacudió de la cabeza a los pies. para no tener que parar. Dejándose conducir. En una avenida muy larga y ancha. gimiendo como un animal aterrorizado. casi sin otro tránsito. hizo y deshizo lazos y desenlazos de curvas. Eso no sucedió. pero la gasolina se había acabado. con un sonido inquietante. en una carretera arruinada. ¿Dónde estaba el mundo? Ante los ojos estaba la sierra y un cielo asombrosamente bajo. Pero el coche. Toda la noche viajó. Y sollozando. un guardia le hizo señas para que se detuviese. Fue en ese momento cuando vio que el puntero del depósito de gasolina estaba encima del cero. Se había orinado otra vez. y cuando la noche cerró no había señales de ellos y el automóvil rodaba por otra carretera.

-Los guardias civiles lo recogerán -dijo uno de los camareros. él notaba la diferencia. -La semana pasada trató de suicidarse -dijo uno de ellos. que el viento movía ligeramente. -¿Y qué importa si consigue lo que busca? -Sería mejor que se fuera ahora. -Otro coñac -dijo. de modo que lo vigilaban.151 Ernest Hemingway (EE. Una muchacha y un soldado pasaron por la calle. El viejo sentado a la sombra golpeó su platillo con el vaso.) Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían las hojas del árbol. y miraban hacia la terraza donde las mesas estaban vacías.UU. -¿Qué desea? El viejo lo miró. porque aunque era sordo y por la noche reinaba la quietud. excepto la del viejo sentado a la sombra de las hojas. El viejo lo miró. -¿Por qué? -Por nada. La muchacha iba descubierta y caminaba apresuradamente a su lado. El camarero se fue. -¿Por qué? -Estaba desesperado. . Estaban sentados uno al lado del otro en una mesa próxima a la pared. El camarero joven se le acercó. iluminado por la luz eléctrica. La luz del farol brilló sobre el número de cobre que llevaba el hombre en el cuello de la chaqueta. pero por la noche el rocío asentaba el polvo y al viejo le gustaba sentarse allí. cerca de la puerta del café. aunque era un buen cliente sabían que si tomaba demasiado se iría sin pagar. -Se emborrachará usted -dijo el camarero. Los guardias han pasado hace cinco minutos y volverán. tarde. De día la calle estaba polvorienta. -¿Cómo sabes que era por nada? -Porque tiene muchísimo dinero. Los dos camareros del café notaban que el anciano estaba un poco ebrio.

-Debía haberse suicidado usted la semana pasada -dijo al viejo sordo. -Se emborracha todas las noches. -¿Cuánto dinero tiene? -Muchísimo. -Ya está borracho -dijo. Nunca puedo acostarme antes de las tres. -Un poco más -murmuró. -Debe tener ochenta años. El camarero volvió con la botella al interior del café y se sentó nuevamente a la mesa con su colega. -¿Por qué lo hizo? -Por temor de que se condenara su alma. Debería haberse suicidado la semana pasada. Tengo sueño y nunca puedo irme a la cama antes de las tres de la mañana. -Me gustaría que se fuera a su casa. ¿Qué hora es ésa para irse a la cama? . yo también diría que tiene ochenta. -¿Quién lo bajó? -Su sobrina. -Gracias -dijo el viejo. El camarero tomó la botella de coñac y otro platillo del mostrador que se hallaba en la parte interior del café y se encaminó a la mesa del viejo. Puso el platillo sobre la mesa y llenó la copa de coñac. -Sí. El anciano hizo un movimiento con el dedo. El camarero terminó de llenar la copa hasta que el coñac desbordó y se deslizó por el pie de la copa hasta llegar al primer platillo. -¿Por qué quería suicidarse? -¿Cómo puedo saberlo? -¿Cómo lo hizo? -Se colgó de una cuerda.152 -Se quedará toda la noche -dijo a su colega-.

. Todavía no son las dos y media. -¿Qué significa una hora? -Mucho más para mí que para él. Este hombre es limpio. -Quiero irme a casa. -Otro -dijo el viejo. Quisiera que se fuera a su casa. Yo no.153 -Se queda porque le gusta. Aun ahora que está borracho. No más esta noche. míralo. -Su sobrina lo cuida. -No siempre. -No me gustaría ser tan viejo. Dijiste que le había cortado la soga. dejando media peseta de propina. -No puedes asegurarlo. aunque con dignidad. Un viejo es una cosa asquerosa. El viejo caminaba un poco tambaleante. -¡Terminó! -dijo. contó lentamente los platillos. -Él está solo. -Él también tuvo una mujer. -No quiero mirarlo. El camarero lo miraba mientras salía a la calle. El viejo miró desde su copa hacia la calle y luego a los camareros. -Ahora una mujer no le serviría de nada. Cerramos. No tiene ninguna consideración con los que trabajan. -Una hora no tiene importancia. -Lo sé. -¿Por qué no lo dejaste que se quedara a beber? -preguntó el camarero que no tenía prisa. -¡No! ¡Terminó! -limpió el borde de la mesa con su servilleta y meneó la cabeza. Podría estar mejor si tuviera una mujer. Tengo una mujer que me espera en la cama. señalando su copa. Bebe sin derramarse el líquido encima. hablando con esa omisión de la sintaxis que la gente estúpida emplea al hablar con los beodos o los extranjeros-. El viejo se puso de pie. sacó del bolsillo un monedero de cuero y pagó las bebidas. Se le acercó el camarero que tenía prisa por irse. Estaban bajando las puertas metálicas-. -Otro coñac -dijo.

confianza y un trabajo -dijo el camarero de más edad-. -Tú no entiendes. Nunca he tenido confianza y ya no soy joven.154 -Hablas como un viejo. Todas las noches me resisto a cerrar porque puede haber alguien que necesite el café. -Buenas noches -dijo el otro. -Soy de aquellos a quienes les gusta quedarse hasta tarde en el café -dijo el camarero de más edad-. -No -el camarero que tenía prisa se irguió después de haber asegurado la puerta metálica-. -Tienes todo lo que tengo yo. menos el trabajo. -¿Y a ti. Definitivamente no quieres música. no lo es -admitió el camarero que tenía esposa-. -¿Y tú? ¿No tienes miedo de llegar a tu casa antes de la hora de costumbre? -¿Estás tratando de insultarme? -No. Tampoco puedes estar frente a una barra con dignidad aunque eso sea todo lo que proveemos a estas . -¡Hombre! Hay bodegas abiertas toda la noche. Se estaba vistiendo para irse a su casa-. sólo quería hacerte una broma. No quería ser injusto. Lo tienes todo. Sólo tenía prisa. La luz es muy buena y también. qué te falta? -Todo. con todos los que necesitan luz por la noche. Es la luz por supuesto. las hojas hacen sombra. -Yo quiero irme a casa y a la cama. Está bien iluminado. -No. hombre*. pero es necesario que el lugar esté limpio y sea agradable. -Somos muy diferentes -dijo el camarero de más edad. Continuó la conversación consigo mismo mientras apagaba las luces. -Vamos. -Tienes juventud. con todos aquellos que no desean irse a la cama. -No es lo mismo. ahora. Tengo confianza. Deja de decir tonterías y cierra. Soy todo confianza. No quieres música. Bien puede comprar una botella y bebérsela en su casa. -Buenas noches -dijo el camarero más joven. No es sólo una cuestión de juventud y confianza. -No. Este es un café limpio y agradable. aunque esas cosas son muy hermosas.

Ave nada llena de nada.) Breve reseña sobre su obra Escritor y periodista estadounidense nacido en Oak Park en 1899. Después de todo. Sonrió y estaba frente a una barra con una cafetera a presión brillante. -Una copita. con la luz del día.155 horas. Falleció en 1961. . Por quién doblan las campanas (1940). Un café limpio. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada. Ernest Hemingway (EE. .UU. Al otro lado del río y entre los árboles (1950) y El viejo y el mar (1952). Recibió el Premio Pulitzer por El viejo y el mar y el Premio obel de Literatura. Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada.UU. bien iluminado. Era demasiado tarde para comenzar una conversación. probablemente sólo sea insomnio. El cantinero lo miró fijamente pero no respondió. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos (1938) y las novelas Fiesta (1926). Era una completa nada y un hombre también era nada. y salió. ada nuestra que estás en nada.preguntó el barman. Ahora. Era una nada que conocía demasiado bien. -Otro loco más -dijo el barman y le dio la espalda.dijo el camarero. -¿Qué le sirvo?. nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. Hombres sin mujeres (1927). Muchos deben sufrir de lo mismo. sin pensar más. Finalizada la contienda vivió en París y en Cuba. -La luz es bien brillante y agradable pero la barra está opaca -dijo el camarero. El ganador no se lleva nada (1933). Trabajó como reportero de diversos diarios en su país y fue conductor de ambulancias en Italia durante la I Guerra Mundial. se dijo. Le disgustaban los bares y las bodegas. se dormiría. volvería a su cuarto.ada. Adiós a las armas (1929). -No. Verdes colinas de África (1935). Un lugar limpio y bien iluminado aparece recopilado en Cuentos editado por Lumen. y en 1958 volvió a los EE. -¿Quiere otra copita*? -preguntó el barman. gracias -dijo el camarero. ¿Qué temía? No era temor. Yacería en la cama y. no era miedo. era algo muy distinto. finalmente. pues nada. Tener y no tener (1937). Entre sus obras se cuentan las colecciones de relatos En nuestro tiempo (1925). El barman se la sirvió. nada está contigo.

en vano hacen por librarse de los crueles emponchados. a veces sólo con paciencia consiguen que sus cabalgaduras avancen. ya agotada la paciencia. caballos. En seguida aflojan riendas. Y los parejeros saltan locos de furia.. los brazos armados de rebenque se alzan y se abaten. Arriba.patrón o jefe . ¡Caballo!. Así vienen. en ocasiones. camino del pueblo. hasta cuyos bordes llegan en brincos. de lado a lado del camino. En la puerta de la taberna azuzan con gritos. cruzan. que se sujeta con un cordón desde los hombros y pende al nivel de la cintura. que insinúa las formas del animal.muy ansiosos después de largo aguardar ya prontos aparecen los cinco jinetes por el camino del pueblo. redomones. Y al airoso galopito avanzan hacia las canteras que bordean el camino..las cosas allí no son juguete . que caracolean al llegar y sólo a fuerza de "chupadas" pacientes.. Allí. Y si bien los pescuezos y las cabezas permanecen tiesos. Caballos más bien ariscos. porque los fletes se asustan. inesperados. De trapo bien forrados son el cuello y la cabeza.. del boliche de Pantaleón. sombreros en mano . A fuerza de "¡Bah!. El polvo arde en las narices. pues. Entonces. llenas de agua. sale la gente por ver. Porque son botes arteros. Las colas. el armazón. copiosas. Y a golpe y grito obligan a adelantar a sus pingos que..aunque permitiendo ciertos recelos a las bestias. exactamente a la hora desde la que se permite el disfraz doce de la mañana . A los otros cuatro también los traen mal. Los corcovos. mantiene una tela de arpillera que llega hasta el suelo y oculta los pies." El caballo lo constituye una tramoya de alambres en forma de sección horizontal de equino. . Queda. entre ellas. punitivos. dejan ver alpargatas y piernas.. los cinco.156 Los cinco Francisco Espínola (Uruguay) El primer sábado de Carnaval. serias las caras. los de estas bestias de cola casi dura y completamente rígidos cogote y testa. -¡Flor de jinete! -¡A qué no lo voltea! Y al que marcha adelante . abajo. el armatoste por la mitad del cuerpo. aviesamente. profundas. Con crin y todo. abajo es una cosa tremenda. eso sí.parece que ya lo va a tirar su parejero.. A su vez. peor. que se echan atrás por cualquier cosa levantando nubes de polvo. ¡Bah!. Como de bestia estimada. con brincos. Y los jinetes también rabian. que el flete ya se va a precipitar con él en las aguas de la cantera. Y otra vez hay que recurrir al rebenque. Pasan el camposanto. Espantadizas hasta de la sombra. El poncho del hombre cae alrededor y oculta los alambres y sostenes. gente. O..

grita con voz lastimera. -¡Consigan una piola!. ¿y van a traer piola? -¡Síiii! ¡Pantaleón fue a traer la del pózoo! -¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Déjennos pasar a nosotros. al galope hacia la profunda cantera y dejando lo otro también para después. pues! -¡Pero mire qué cosa! Para ver. un fósforo arrojado con malhadada puntería enciende el poncho y el arnés del que va adelante. sujetando el sombrero que se le cae por un costado. flota el caballero y emergen la cabeza y el cogote de su indesprendible cabalgadura. -¡Si se corre más acá. que somos los compañeros de él. corre entre llamaradas hacia la cantera. pero lo cierto es que.. dejando el inquirir y la venganza para después. bien echados a un costado. hacia abajo: -¡Pero. Abajo. Y mientras los otros cuatro se paran en seco. sacan la cabeza. -Bueno. a cinco metros. Cuando sube un "¡Pero qué cosa!".hace descender uno. de pronto.. hace pie. -¡Hepe! ¡Hepe! ¡Hepe! ¡Hepe! . también. -¡Bueno! Y se corre. ellos sueltan. Del despacho de bebidas salen todos. Se corona de gente el ancho pozo. Con engorro acomodan sus caballos paralelamente al borde de la cantera y. -¡Sí. con la cara trágica. pero qué cosa! ¡Pero. imposibilitados de apearse. los compañeros del accidentado. ¡Pero mire qué cosa! . los compañeros deben asomarse de lado. Y hace pie.protestan. pero qué cosa! -¿Se mojó el caballo? .y se precipita en el agua.157 Nadie vio quién fue. está empapado! -¡Pero mire qué cosa! . -¡Eso está mal! ¡Eso está mal! . aquél. don! -¿Para dónde? ¿Para allí? -Síiii.

Revuelve los ojos. Y chasquea abajo un violento chapoteo. bufando. Todavía con dificultades. sin sombrero y hecho sopa. Son brasas los ojos del caballo policial. Pantaleón. El caballo del sargento se para de manos. En eso asoma el jinete. los cuatro atraviesan media cuadra y se ocultan entre unos sauces. el sargento llega al borde de la cantera. Clava espuelas. La bestia. -¡Ladéelo para el costado! Échele el cogote para el costado y usted córrase para el otro costado!. dándose vuelta para atender a sus espaldas. a chorros. ¡Y con los pies vaya ayudándoo! -Sí. grita a los amigos del caído: -¡Retirensén para que se acerque el señor!. rígidos cuello y cabeza. Pantaleón. Es que ya vienen subiendo cabalgadura y jinete. -¡Ayude uno. volviendo a atender a la piola. que ha tornado la cabeza.sube del fondo. Es que se oye ruido de cascos a todo lo que dan. largo tranco desgarbado. En seguida. El caballo. ¡y no ve! . -¡Viene el sargento! ¡Ahí viene Mansilla! En efecto: ya pasa frente al camposanto un indiazo uniformado. Aquélla. pero. de costado.. Castiga el policía... -¿Cómo? ¿Así? Nadie responde. Porque. Abre la boca con horror. -¿Y para dónde? -¡Retirensén para atrás del montecito! A extraño. como cabalgando a lo mujer. Y por la boca le asoma como una espuma.. Y suelta la piola. el caballo del sargento se asusta de los otros cuatro caballos y se sienta en los garrones. corcovea. que pesa una barbaridá por el agua!. lo estorba. Los dos. la cabeza y el cogote de su martirio. provocando otra sentada y nuevos bufidos. vuelve a atender al foso porque hacen fuerza en la piola. don!... bien sujeto a los hombros. ya cerca. mientras al frente los otros cuatro jinetes se arremolinan sin saber dónde meterse. se hace un arco. . -¡Agárrese...158 -¡Guarda! ¡Den paso! ¡Guarda! Son Pantaleón y su cuerda.. éste..

otra vez al camposanto.. Va a dar el policía. no. Se le ven las piernas casi hasta las corvas. Se escurre el agua. cuyo caballo vuelve a dar miedo con esos ojos y boca. Y dispone el poncho en torno al armazón en cuyo medio está. el sargento talonea hacia el montecito de sauces. vamos a entregarnos. el sargento pudo acercarse casi sin dificultades. usté también. tienen que llevarnos a todos nosotros! Y salen del sauzal a galope tendido. -Sí. Su cabalgadura apenas si resopla entre un brillar de ojos siempre desconfiados.. ahora tiene que acompañarme hasta la comisaría. Por eso. -¡Para ahí. fatalmente acompañados por el armatoste que pende de sus hombros. -¡Pero qué cosa. Cada aguda pitada produce a su bestia el efecto de un espolazo. sacando el silbato. hacen retroceder entre grandes botes al sargento. . porque esto ya se aleja demasiado de la forma equina. que están los otros! Desvía el policiano y va a apostarse junto al cementerio. los otros cinco de a caballo conferencian en voz baja. El incendio ha sido abajo. Junto a la cantera. -¡A mí. Y allá. amigo! -Bueno. contra su voluntad. ¡a mí que no hice nada!. no! ¡Para ahí. -¡Para llevarlo a él.159 -¡Pero retíresé. bajo bufidos. toca llamada de auxilio. -¡Pero qué cosa. Se arremolina la gente. -Yo creo que si no nos entregamos va a ser peor. pues. Se acerca a pie. ¡por Dios bendito! Sus movimientos. del monte donde echando sus pingos para un costado conseguían los cuatro amigos asomar medio cuerpo. El sargento descabalga en este momento para poner las riendas en manos de un negro cuya marcha detiene con imperio. Tiembla y se arquea como si le sangrasen los ijares. surge un clamor. hasta que este otro acabe de salir! Ante lo imperioso del tono. Y desde allí. mientras el sargento se afirma en las crines para contrarrestar nuevas costaladas y saltos. amigo! Ya ha pisado en firme el emponchado. Le resuena el sable.

estorbado por su propio caballo. Este la agarra. advirtiendo el abandono de la alpargata. consigue tocarla. Sin entender la causa. de ya más tranquilizada cabalgadura. es decir. De estatura tan pequeña que el más pequeño traje policial de todo el Departamento le quedó grandísimo. casi cojeando. Este saca el pie hacia atrás. detrás. como marchan al tranco. la piola de rastras. Y llama alborozada para que acuda más. ellos. ellos dan el frente a un lado y a otro. Dan la sensación de que se reaniman. Ya entran en el pueblo. Los armatostes siguen sus movimientos. con ojos de brasa. mira y la apoya sobre el duro cuello de trapos retorcidos de su parejero. El sargento decide emprender la marcha. Y como de la otra acera también los befan. Hasta que se halló otro más chico que también le quedó grande. los señores. Los cinco han perdido bríos. con los párpados entornados. -¡Pero mire qué cosa! Delante. A los otros. de que retornan por sus arisqueces. Es que se les ha aflojado una alpargata. abrumado. el sargento grita. Pantaleón. acentuándolos. A trechos se detienen y afirman el pie en el suelo. llegan. gracias a la cual mantiene tranquila a su cabalgadura. Al accidentado se le ven claramente los pantalones y las alpargatas. restregándolo. -¡Vamos! ¡Vamos! ¿Ahora se van a quedar toda la tarde? ¡Si se cae que se caiga. Por conservar la distancia. a la distancia: -¡Oh! ¿Y ahora vuelven a creerse que están de fiesta? ¿Se creen que esto es chacota? Los arreados. Uno de los compañeros se aparea al del engorro. Nadie ha acudido a las pitadas. costalando. ratos antes. Los caballeros se enardecen. él y su caballo. Un niño. cuando el jinete delantero. sudorosos. no más! Se asoma gente a la calle. Pero cuando el otro. con tanta fogosidad se aproximaba al cementerio. mudos. Nadie reconocería en éste al mismo grupo que.160 -Tienen que marchar a prestar declaración. por el medio de la calle. se aleja corriendo al recordar que dejó el despacho a solas y con parroquianos. no se les ve nada. con la alpargata que cuelga ya casi suelta. Pero de un despacho parten pullas. el sargento también se detiene. contra una casa. empiezan a caminar con dificultad. el sargento. Se echa atrás el casco para observar a los cinco. la falta de equilibrio lleva al descalzado. En la puerta está un soldado de guardia. corre solícito y la entrega al de pie en el suelo. .

grita el sargento. nacido en San José en 1901 y muerto en Montevideo en 1963. provincianas pero tamizadas por su formación clásica. van detrás de un cogote y de una cabeza rígidos. Recuerda al instante que. inexorablemente. derribando también al embelesado. como en los libros siguientes. dice: -¡Adentro! Se asoman los caballeros. cierta vez. Conocido entre sus amigos y alumnos como un notable contador de cuentos. A la izquierda. Es un corredor largo.161 Salvo uno. Escribió también el ensayo sobre estética Milón o el ser del circo. tan igualito. -¡Páselos! . -¡Qué colosales! . En 1926 publicó su primer libro. Espínola los narraba una y otra vez hasta llegar a gastarlos es decir que en muchos casos no llegaban ni siquiera a ser trasladados al papel. hacia la calle. Porque derribándolos entre un brusco estrépito. Se asoman. . están los calabozos. retomaron y revitalizaron al tradicional cuento oral. fue el creador de una de las obras narrativas más estimables de la literatura uruguaya. por lo tanto. apenas. De 1933 es la novela Sombras sobre la tierra que causó escándalo por situar la acción en un burdel pueblerino. En 1950 apareció El rapto y otros cuentos. Francisco Espínola (Uruguay) Breve reseña sobre su obra Aunque casi desconocido en el exterior.se dice tornando la cabeza de vez en cuando. el arrobado soldadito pasa sin detenerse frente a las pequeñas puertas y sigue hasta llegar al fondo. Raza ciega. saltan sobre ellos tres caballos. que a la vez. En ellos. su profundo conocimiento de Homero. También póstumamente apareció Veladas de fogón (1985).. los demás están insuperables. despavoridos. escribió historias rurales. E indicando. Esquilo y Hesíodo. La novela Don Juan el Zorro fue publicada íntegramente en forma póstuma en 1984. Pero no tan. editado por el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social de la República Oriental del Uruguay.. Los cinco aparece en Raza ciega y otros cuentos. no hacia los calabozos sino hacia el portón de las caballerizas. con encanto. Fue autor también de un cuento infantil Saltoncito (1930) que han leído generaciones en el Uruguay. deteniendo su caballo a quince metros. Francisco Espínola. un tío suyo se disfrazó así. Sus relatos. Se descubren los jinetes y entran circundados por el suave rumor de las zapatillas. publicado en 1954. Delante de los cinco.

si me hubiese dicho: amo a Roberto y a ti ya no te amo.. paciencia. le hice notar a Livio el color de esas hojas y de esos troncos.. Por lo menos ésta sería una razón clara. porque él de veras cree ser un hombre positivo por los cuatro costados. pero ¿por qué inventar todas esas mentiras? Roberto es un constructor. casi digna de ser deplorada como una gran riqueza inexplicablemente abandonada y despreciada. Empezamos a caminar delante y atrás sobre aquellas hojas. me pidió que no lo dejara: quería estar conmigo algo más. a lo largo de aquellos troncos en el aire ahumado y azulado del crepúsculo otoñal. mejor dicho. observando el bordado elegante de las hojas que sobre las aceras se aglomeraban alrededor de los árboles hasta formar una alfombra. Sostenían esta nube de hojas otoñales determinados árboles cuyos troncos eran de una negrura violenta y como carbonizada. esos ojos redondos... con la punta del paraguas yo restregaba la tierra entre la hojarasca. constructor. como un papagayo. claro que lo es. en cuanto salimos de la casa. Me miró como si no hubiese entendido.. es que él es rico y yo soy pobre... Pero ¿qué le iba a hacer? Se había ilusionado acerca de esa mujer... mezclándose y reluciendo por el agua. Yo no padecía.. que parecían empapados por toda la lluvia de los días anteriores. zapatos.. precisamente. Un bruto. A continuación. futuro constructor de su desprovisto guardarropa. esa frente estrecha. y era una extraña visión. son de Roberto... En un sitio se había formado un gran montón de esas hojas.. Pero él meneó la cabeza y contestó que no tenía la mente como para eso. Así.. el verde y el amarillo. ja.. eso era todo. Livio dijo: -Ella es una boba.. en su pérfida ingenuidad.162 El amante rechazado Alberto Moravia (Italia) La calle se mostraba como una especie de túnel bajo una bóveda de diminuto y plumoso follaje verde y amarillo.. que se acumulaba ante la punta en un montón resistente que yo sentía adherido al asfalto por una película adhesiva de agua de lluvia.. un constructor.. que Silvia era una de esas mujeres que no saben reconocer la verdad y necesitan siempre creer que están justificadas por razones de orden moral.. o. tú un destructor. una persona muy simple.. me los ha ofrecido tal cual. ¿Has oído con qué tono ha dicho: estoy cansada de vivir entre estrecheces? Dije que lo había notado todo.. daban la ilusión de un oro copioso vomitado por la rotura de un cofre. Diciendo esto. cuando la he interrumpido y . joyas. con esos discursos.. Roberto un constructor. como todo detalle de excesiva evidencia al que una sensibilidad herida atribuye inmediatamente un significado. esos discursos sobre la construcción y destrucción no son cosa suya. la ha fascinado. y después prosiguió: -La verdad.... constructor de vestidos. -En fin -dijo Livio con un furor contenido-. y ella. pero sabía que si hubiese tenido un dolor aquellos colores tan fuertes me habrían hecho sufrir. en cambio.. con esa cara de buey. ja.. con un tono suplicante... Dulcemente le contesté. en mi ausencia.. sí. Innumerables hojas verdes y amarillas derribadas por el agua sobre el pellejo negro y graso del asfalto habían quedado adheridas haciéndolo parecer manchado como la piel de la pantera. eso es lo que es... tanto es así que.

de manera que al pasear no se veía otra cosa que troncos y más troncos. Me eché a reír y le dije que las mujeres querían dulces frases y no sermones.. tendida y mortecina. y para siempre. ¿y qué destruía... se descubría el cielo pesado de nubes oscuras e inmóviles.. Cuando la conocí ella creía que la vida fuese una cuestión de dinero. ella se había esforzado por seguirlo.. allí donde desemboca en la avenida a lo largo del río.. le importase demostrar su propia superioridad y la poquedad de esos dos... desagradables y duras.. aunque amarga.. ¿no se debería pedir nada a la gente? Yo sólo le había pedido que fuese una persona decente. y yo... aun discurriendo.. lo creía con ingenuidad. después le habían fallado las fuerzas y había vuelto a su vieja vida. En determinados puntos las hojas muertas formaban altos montones.. con las ramas elevadas hacia lo alto.. tenía que darse cuenta de que era pobre. -Tal vez no la halagabas lo suficiente -dije. de cenitas y diversiones.. malcriada... Livio me indicó que nos acercásemos al parapeto y después prosiguió: -¿Yo destructor?. hubiese de tener para ella más valor que los halagos que le prodigaban Roberto y sus demás pretendientes. Livio repuso: -¿Para qué sirven los halagos? Yo quería que se convirtiese en una persona..... me agradecía que lo hiciese.. habíamos llegado al final de la calle.. de excursiones.. se ha quedado con la boca abierta y no ha sabido decir nada.. verdaderas tribus que murmuraban y bullían según el viento. parecido a una frente pensativa y fruncida... Como un rostro detrás de un brazo. Le dije que razonar de esa manera era en vano. la cara en el comedero. como hoy. habrá hecho con aquel pobre Santoro lo que ha hecho hoy conmigo. la ciudad nos miraba desde detrás de la barrera de sus puentes. le habrá dicho que tú eras un constructor y él un destructor. pero ahora ha vuelto a caer en cuatro patas.. en cambio ya has oído lo que ha dicho. y ¿te acuerdas? Al principio conseguí que abandonase a ese Santoro. hasta reunirse con sus compañeras esparcidas en abundancia sobre las aceras. ¿has oído con qué tono de obstinada desolación lo ha dicho? Nadie pasaba por la avenida junto al río.. y entonces. una tras otra. Contesté a Livio que él no podía juzgar sobre cuántas patas había de caminar la hermosa mujer que no quería tener más nada que ver con él. Probablemente le había pedido demasiado.. la verdad es que ella andaba a cuatro patas. a menos que. Yo volví a reír:-Probablemente. yo pensaba que la verdad.... me explicaba que nadie la había hablado jamás de esa manera. al principio me amó precisamente porque le decía esas verdades.... diantre. eso es todo. que yo la hacía volverse fea... de vestidos. A lo largo del parapeto se alineaban unos plátanos que habían crecido hasta gran altura. de automóviles.. -Sin embargo -dijo Livio como acordándose-. como si no hubiese ni pudiese haber en el mundo nada más.. y para lograrlo le dije que ante todo tenía que reconocer la verdad de sus propias condiciones. Mientras tanto.... la he hecho caminar erguida. inclinados o erguidos. más que dolerse por la forzada separación de la amante. por algún tiempo. -Ah. no podía contestarme que por constructor entendía un hombre rico y nada más.. para abandonarlo le habrá repetido punto por punto las mismas frases que tú en aquel momento le ibas propinando. ignorante. por favor? Tal vez sus malas costumbres.. ¿no crees que habrá sido .. no era cosa de ella.. que mentía constantemente ante sí misma y ante los demás... Por encima de las defensas del río.. con la cabeza a pájaros. Pero desde la cima de las copas el viento arrancaba a puñados grandes hojas muertas que caían. en el gran espacio entre ambas orillas.163 le he preguntado qué entendía por constructor..

Me sentía incapaz de tomarme en serio el disgusto de mi amigo. mientras hacía toda clase de esfuerzos de cambiarla. La masa gris de un autobús de rojos faroles encendidos.. De ella.. que anhelabas de corazón. El crepúsculo se había ya convertido en una penumbra casi nocturna... De pronto nos encontramos en un remolino de viento. precisamente por eso. lo hizo hundirse con toda su bruma. ¿Qué frenesí es el vuestro? Esta Silvia me parece una mujer a la que no se acercan sino hombres que la quieren salvar. ella te ha inspirado la voluntad de cambiarla. Las hojas se elevaban del suelo girando hacia lo alto... Livio añadió: -Así que se acabó. la sensación de hacer algo sin esperanza.. y por eso está tan empecinada contra mí.. tal vez tú nunca hayas experimentado esa sensación... y que el constructor de ayer se vuelva el destructor de mañana... Tenías que pensar que nada es más fácil que un moralista revele después ser inmoral.. Yo había entrado en un gran montón de hojas. en una explanada de la cual bajaban dos escalinatas hacia el río. sentía que era en vano. y casi experimentaba placer moviendo los pies y haciendo el mayor ruido posible. y se hizo la noche. -Acaba con eso -dijo Livio-.. se acabó -dije como un eco arrastrando los pies entre las hojas.. -Eso. pasando y desapareciendo por una calle transversal. Más aún... al mismo tiempo. has obtenido lo que deseabas. pero lo que hace que yo sea distinto de los demás es que durante todo el tiempo.... Caminando en la oscuridad. Me reí: -Cuántas cosas querrías -dije.... la sensación de la imposibilidad de dicho cambio.. yo era el único que podía hacerle bien. sin verlas. ¿qué te ha dado? Yo tenía las hojas hasta la mitad de la espinilla de tan altas y tupidas. y que pese a todo.. Dije: -Tu error ha sido tomarte demasiado en serio tu papel de moralista... me parecía estar entregado a una empresa que no tenía ninguna posibilidad de éxito...... Meneó la cabeza y contestó: -Será como dices tú. Contestó: -Eso es verdad. . y ella lo sabe.. pero no quita que perderla sea muy amargo. había que hacerlo.164 así? Él dijo con estupor: -Así ha sido. pero esa sensación de fundamental vanidad era justamente lo que me hacía persistir y me hacía amar a Silvia. contesté: -Entonces no te quejes.... de constructor. se comprende que termine por creerle sucesivamente a cada uno de ellos.. y. como dice Silvia.. más no podías esperar. pero era la verdad. como si todo se hubiese producido según un orden preestablecido y superior. experimentaba una especie de sentimiento de hilaridad.. no menos querida..

El comerciante sacó su pañuelo blanco y se tapó la boca. Vuelve a Roma con el anuncio de la Resistencia italiana. las revistas Caratteri y luego Oggi. Desde 1984 hasta su muerte en 1990 fue representante de Italia ante el Parlamento Europeo. El conformista (1951). I Racconti (1952) por el que obtuvo el Premio Strega. Inés? -Lo que oíste. uevos cuentos romanos (1960) y la novela El aburrimiento (1960) El amante rechazado aparece publicado en Relatos II. Durante ese período se instruyó con numerosas lecturas.165 Alberto Moravia (Italia) Breve reseña sobre su obra Escritor y periodista italiano nacido en Roma en 1907 en el seno de una familia burguesa acaudalada. L´Europeo e Il corriere della será. En 1933 funda junto a Mario Pannunzio. se dirigió al mostrador donde Riad Halabí enrollaba una tela de flores multicolores y anunció que acababa de cercenarle el cuello a un huésped de su pensión. -¿Cómo dices. Enfermo de tuberculosis ósea y obligado a guardar cama durante cinco años. -¿Y ahora qué vas a hacer? . Sus obras han sido adaptadas al cine y traducidas a varios idiomas. La mujer de Ciociara (1959). no pudo cursar estudios regulares y apenas obtuvo título secundario. Cuentos romanos (1954). El huésped de la maestra Isabel Allende (Chile) La Maestra Inés entró en La Perla de Oriente. -¿Está muerto? -Por supuesto. En 1953 funda la revista literaria uovi Argomenti. reflexiones. turco. Desde 1927 publica sus primeros cuentos en la revista 900. Su primera y gran novela fue escrita durante la larga convalecencia de sus años de adolescencia y publicada en 1929 bajo el título Los indiferentes. Su lucha contra el fascismo lo obliga a refugiarse en el interior de su país. En 1930 inicia su colaboración con La Stampa y Gazzetta del Popolo. La romana (1947). Le seguirán La mascarada (1941). desde donde publica reportajes. El desprecio (1954). aprendió francés y alemán y comenzó a escribir. críticas de cine y relatos en los periódicos Il Mondo. que a esa hora estaba sin clientes. Editorial Alianza.

para que nadie pudiera comentar que lo malcriaba y para anular la herencia díscola del padre. que lanzaron por las ventanas hasta llenarla casa por completo. En ese momento el comerciante descubrió su vocación de jefe y sin saber cómo. atormentada por la infinita diligencia de las larvas y los mosquitos de la descomposición. Me estoy muriendo sin darme cuenta -comentó. Él era entonces uno de esos vendedores viajeros que van por los caminos ofreciendo sus mercaderías. el asesino comprendió que le sería muy difícil salvar la vida si se quedaba allí y escapó del pueblo dispuesto a no regresar jamás. El hijo era el centro de la vida de la maestra. formándolo. la única maestra de la aldea. lo cuidaba con una dedicación inflexible y apenas lograba disimular su tendencia a mimarlo. Olvidó su ancestro de nómada y se quedó en la aldea. turco. A Riad Halabí le tocó a la mañana siguiente encabezar a la multitud que marchó del cementerio hacia el sitio donde había caído el niño. Se casó. volvió a casarse y siguió vendiendo. Entretanto. peregrino del comercio. Se había metido en un terreno ajeno a recoger un mango y el propietario. aunque ambos guardaban en la memoria cada detalle de ese primer día en que iniciaron la amistad. con el paladar partido como un conejo y unas ganas insoportables de sentarse a la sombra. en cambio. hasta que la venció la fatiga. solitario. La muerte del niño. se encontró en el centro del suceso. los días pasaban demasiado rápido sin que ella pudiera recordar en qué se le habían ido las horas. Todos los habitantes de Agua Santa pasaron ese día acarreando mangos.166 -Eso mismo vengo a preguntarte -dijo ella acomodándose un mechón de cabello. cansado. . que reventó en un jugo espeso. un inmigrante árabe con un falso pasaporte turco. que transformó la vivienda en un fósil de dimensiones prehistóricas. desde el suelo hasta el techo. La misma tarde en que Riad Halabí entró en Agua Santa por un extremo. de pensamiento claro y corazón bondadoso. mientras crecía su prestigio de hombre justo. -Ando aturdida. La Perla de Oriente. le disparó un tiro de fusil con intención de asustarlo. -Será mejor que cierre la tienda -suspiró Riad Halabí. el papel que le tocó jugar en esos días y la acogida que tuvo en Agua Santa determinaron la existencia de Riad Halabí. un afuerino a quien nadie conocía por esos lados. madre de un niño de doce años. consolando a la madre. sin brújula ni rumbo fijo. entonces cedió el paso a otras maestras llegadas de la ciudad con nuevos silabarios y ella se retiró. Allí instaló su almacén. Por su parte Inés educó a varias generaciones de criaturas con el mismo cariño tenaz que le hubiera dado a su hijo. organizando el funeral como si fuera un miembro de la familia y sujetando a la gente para evitar que despedazara al responsable. Se conocían desde hacía tanto. impregnando las paredes de una sangre dorada de un pus dulzón. nacido de un amor fugaz. marcándole la mitad de la frente con un círculo negro por donde se le escapó la vida. aplicándole las mismas normas de disciplina que a los otros niños de la escuela. una enorme bestia en proceso de podredumbre. Al dejar las aulas sintió que envejecía de súbito y que el tiempo se aceleraba. que ninguno podía recordar el número de años. por el otro un grupo de muchachos trajo el cuerpo del hijo de la Maestra Inés en una improvisada angarilla. En pocas semanas el sol fermentó la fruta. de grupa firme y hombros recios. y ella era una mujer todavía joven. enviudó.

con un porche amplio donde se colgaban hamacas en las siestas más calurosas.167 -Estás tan sana como siempre. como si estuviera pidiendo disculpas por tanto alboroto y sangre y por el lío tremendo de haberse dejado asesinar. pasó por delante del Teniente sin saludarlo. con los brazos cruzados sobre el pecho. En una ocasión se metió en el retén. principalmente para los camioneros de la Compañía de Petróleos. Inés. Era una de las mejores construcciones del pueblo. -Tampoco hay turistas -alegó ella. Había educado a todos los niños del lugar durante varias décadas. El oficial trató de impedírselo. cogió las llaves que colgaban de un clavo en la pared y sacó de la celda a uno de sus alumnos. la cabeza colgando de una tira de piel lívida y una terrible expresión de desconsuelo. Así fue. -Una cama limpia y un desayuno caliente son bendiciones para los viajeros de paso. La tomó del brazo y caminó con ella las dos cuadras que separaban La Perla de Oriente de la casa de ella. baños con agua corriente y ventiladores en todos los cuartos. un forastero decrépito. Riad Halabí se sentó en la única silla del cuarto. porque la conocía demasiado. Inés abrió la última puerta y Riad Halabí entró en la habitación en sombras. La Maestra Inés era la matrona más respetada de Agua Santa. que se quedaban a pasar la noche en la pensión cuando el cansancio y el tedio de la carretera les llenaban el cerebro de alucinaciones. con trinitarias moradas trepando por las columnas y maceteros de helechos colgando de las vigas. Lo que pasa es que te aburres. . sólo descansaba en la sala un huésped bebiendo cerveza con la vista perdida en la televisión. pero ella le dio un empujón y se llevó al muchacho cogido por el cuello. todos unidos por un largo corredor techado. calculando que necesitaría dos días para lavar las manchas y por lo menos otros dos para ventilar el olor a mierda y a espanto. la del médico o la de la policía. Las persianas estaban corridas y necesitó unos instantes para acomodar los ojos y ver sobre la cama el cuerpo de un anciano de aspecto inofensivo. -En una de las piezas de atrás -respondió ella sin bajar la voz.-En este pueblo no hay hotel. Nada la detenía en el ejercicio de ese poder. con la vista fija en el suelo. no debes estar ociosa -replicó Riad Halabí y le dio la idea de agregar unos cuartos en su casa y convertirla en pensión. árbitro y juez en todos los problemas. El día en que Inés fue a anunciarle que había matado a un cliente. preso a causa de una borrachera. era consejera. lo cual le daba autoridad para intervenir en las vidas de cada uno y tirarles las orejas cuando lo consideraba necesario. tratando de controlar el sobresalto de su estómago. los esposos la consultaban en sus peleas. Las muchachas le llevaban sus novios para que los aprobara. -¿Dónde está? -susurró el comerciante árabe. su autoridad era más sólida que la del cura. de adobe y madera. Inés se quedó de pie. Una vez en la calle le propinó un par de bofetones y le anunció que la próxima vez ella misma le bajaría los pantalones para darle una zurra memorable. alrededor de un patio donde crecían nísperos y plátanos. Lo condujo a la hilera de cuartos de alquiler. nadando en el charco de su propia muerte. Riad Halabí no tuvo ni la menor duda de que hablaba en serio. A esa hora parecía vacía. con los pantalones manchados de excrementos.

todos hemos envejecido. Es el hombre de los mangos. -Alá nos ampare -murmuró Riad Halabí. -¿Te parece que debemos llamar al Teniente? -Ni de vaina. -No lo toques. Cierra con llave la puerta de esta pieza y espérame. no recibas a nadie más. -Bien. Se irá apenas refresque. tarde o temprano. diente por diente. pero aún conservaba el mismo vigor de la juventud y el mismo espíritu que lo colocó a la cabeza de la muchedumbre el día que llegó a Agua Santa. Ha cambiado mucho. excitados por la más fantástica noticia. Vino a pasar unas horas aquí mientras el italiano del garaje le conseguía otro de repuesto. Lo esperé muchos años. ¿No dice así tu religión? -La ley no funciona de ese modo. pobre diablo. tiene que manejar hasta la capital. pero lo reconocí al punto. Inés. entonces podemos acomodarlo un poco y decir que se suicidó. así es la vida. cuyos habitantes se sacudieron el sopor de años. -¿Por qué? -Tenía que hacerlo. él mató a mi niño. En las horas siguientes un cuchicheo persistente recorrió al pueblo.168 -¿Cómo lo hiciste? -preguntó por fin Riad Halabí secándose el sudor. Me vine por detrás y le di un solo golpe. -¿Qué vas a hacer? -Voy a arreglar esto a mi manera. segura de que vendría. vuelvo en la noche. Salió de la casa de la Maestra Inés y se encaminó con paso rápido a la primera de varias visitas que debió hacer esa tarde. cómo se te ocurre. -Con el machete de picar cocos. Riad Halabí tenía sesenta y cinco años. -Estoy en mi derecho. Antes de la puesta del sol ya se sentía en el aire esa alborozada inquietud que en los años . Inés. que fueron repitiendo de casa en casa como un incontenible rumor. una noticia que pujaba por estallar en gritos y a la cual la misma necesidad de mantenerla en un murmullo le confería un valor especial. -Bueno. -Ojo por ojo. según parece. turco. ¿Cuántos huéspedes hay en la casa? -Sólo un camionero. este viejo no pensaba detenerse en Agua Santa. Ni cuenta se dio. -No lo entendería. iba cruzando el pueblo y una piedra le rompió el vidrio del carro. Mira qué mala suerte.

las abuelas husmeando por las puertas abiertas. deteriorada por la decrepitud y los malos recuerdos. algunas parejas paseando de la mano. pero menos bárbaro que las corridas de toros. de la cual sólo quedaba un rastro casi imperceptible de olor a mermelada. El cura encendió los faroles de la parroquia y echó a volar las campanas llamando a rezar el novenario de San Isidoro Mártir. En la puerta. según dijeron. por primera vez en su vida. el médico del pueblo y cuatro jóvenes que ella había educado desde las primeras letras y eran ya unos hombronazos de regreso del servicio militar. Regresaron al pueblo a medianoche y vieron que todavía nadie se había retirado. A las nueve y media se reunieron en la casa de la Maestra Inés el árabe. a los pies de un gigantesco árbol abrumado de fruta. según la Maestra.169 siguientes sería una característica de la aldea. sino sólo un villorrio insignificante. Esa noche. porque se había quedado la ventana abierta y era la hora de los mosquitos. las frutas se caían de las ramas y se pudrían en el suelo. incomprensible para los forasteros de paso. la Maestra Inés le tomó las manos y las retuvo un instante entre las suyas. La camioneta se dirigió al lugar donde muchos años antes el hijo de la Maestra Inés se inclinó por última vez a coger una fruta. Los hombres encendieron sus lámparas de queroseno y echaron a andar bosque adentro. unos jugando dominó. las mujeres salieron a las aceras con sus sillas de cocina y se instalaron a tomar aire. alegaron los hombres. Cuando consideraron que ya habían avanzado bastante. El Teniente y sus hombres dieron un par de vueltas de rutina y después aceptaron la invitación de las muchachas del burdel. Riad Halabí dijo una breve oración musulmana. el sendero y hasta los despojos de la casa. Atravesaron todo el pueblo por la calle principal. cada uno ocupado en lo suyo con tan aparatosa diligencia que parecían estar posando para una película. Antes de cubrirlo de tierra. Riad Halabí los condujo hasta el último cuarto. uno de ellos señaló el suelo y allí. pero nadie andaba con ánimo para ese tipo de devociones. dando nacimiento a otras matas que a su vez engendraban otras y así hasta crear una selva hermética que se había tragado los cercos. se sentía viejo. Entretanto la Maestra Inés había lavado con agua y jabón las paredes y los muebles del cuarto. Desde temprano empezaron a llegar los hombres a la taberna. porque no conocía otras. las luces continuaban encendidas en todas las ventanas y por las calles transitaba la gente. . lo sacaron en vilo hasta la calle y lo echaron sin mayores ceremonias en la parte de atrás del vehículo de Riad Halabí. Algunos les devolvieron el saludo con exagerado entusiasmo. bárbaro deporte. donde depositaron el saco de lona. que celebraban un cumpleaños. mientras otros fingieron no verlos. saludando como era la costumbre a las personas que se les cruzaron por delante. donde encontraron el cadáver cubierto de insectos. donde un matador colombiano acababa de perder el hígado. había quemado la ropa de cama. abriéndose paso a machetazos. otros bebiendo ron y fumando en las esquinas. que no podían ver en ese lugar nada extraordinario. Metieron al infeliz en un saco de lona. cavaron un hoyo profundo. los jóvenes acudieron en masa a la plaza como si fuera domingo. Riad Halabí fue el último en despedirse. Al anochecer había más gente en la calle que un día de Todos los Santos. como niños sorprendidos en alguna travesura. ventilado la casa y esperaba a sus amigos con la cena preparada y una jarra de ron con jugo de piña. como tantos otros. al borde de la selva. las madres correteando a sus hijos. La comida transcurrió con alegría comentando las últimas riñas de gallos. riéndose con disimulo. En el resplandor de la luna vieron la propiedad invadida por la hierba maligna del abandono. una colina enmarañada donde los mangos crecían salvajes.

170 -Gracias. Eva Luna (1987). . El plan infinito (1991). turco -le dijo. Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2003 en Chile. publicados por Ediciones De Bolsillo.. el Premio acional de Literatura de Chile 2010 y el Premio Hans Christian Andersen de Literatura 2010 en Dinamarca. Pasó largas temporadas en Europa. el Premio Literario Colima en México en 1986. Hispanic Heritage Award for Literature 1996 en EE. Columbia College Chicago y Università di Trento. en 1942. que habrían de guardar con el mayor celo. el Grand Prix de la Radio Television Belge en 1985. y diversas publicaciones autobiográficas y obras teatrales. De amor y de sombra (1984). ew York State University. residiendo especialmente en Bruselas y Suiza. pasándoselo unos a otros por muchos años como una leyenda de justicia. Retrato en sepia (2000). En 1975 y a raíz del golpe de estado encabezado por el general Pinochet. Perú. Florida Atlantic University. Ha sido nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Chile.UU. Inés? -Porque tú eres la persona que más quiero en este mundo y porque tú debiste ser el padre de mi hijo. Trabajó para la Organización de las aciones Unidas. Entre sus publicaciones se cuentan las novelas La casa de los espíritus (1982). se autoexilia con su familia en Venezuela donde trabajará para el diario El acional. el XV Premio Internazionale I Migliori Dell'Anno en Italia en 1987. Isabel Allende (Chile) Breve reseña sobre su obra Escritora chilena nacida en Lima. Inés del alma mía (2006) y La isla bajo el mar (2009). tomó parte en la redacción de la revista Paula. La ciudad de las bestias (2002). los libros de relatos La gorda no es de porcelana (1984) y Cuentos de Eva Luna (1989). por un secreto de buenos vecinos. hasta que la muerte de la Maestra Inés nos liberó a todos y puedo yo ahora contarlo. En 1989 fue designada miembro de la Academia de la Lengua Chilena. realizó colaboraciones para la revista infantil Mampato y trabajó en la televisión chilena. -¿Por qué me llamaste a mí. Ha recibido los premios Mejor Autor y ovela del Año en Alemania en 1984. Independent Foreign Fiction Award 1993 en Inglaterra. en Francia en 1984. El huésped de la maestra pertenece a Cuentos de Eva Luna. el Grand Prix d'Evasion. Al día siguiente los habitantes de Agua Santa volvieron a sus quehaceres de siempre engrandecidos por una complicidad magnífica.

-Empieza -dijeron-. Pero estaban levantados... A los gruñidos les sucedió un sonido espantoso. el jefe de guardia. esperaba encontrarlos a todos dormidos como troncos. En punto. -¿Kelly? Señalaron un rincón del cuarto. cuando entré en el cuarto de guardia. atención! -surgió de debajo de las mantas-. El aullido se apagó y se transformó en palabras. como el aullido de un lobo. llenó el cuarto por entero con su volumen. -¡Compañía. no -dijeron-. Compañía. a medida que estas se caían y surgía una cabeza. hacia aquello que yo había interpretado como una pila de mantas tiradas. -Empezó -dijeron. -Las diez -dijo-. recién había dejado el puesto. los bomberos y todo. algunos sentados en los bancos junto a la mesa y el cabo Weemes. -No. Todos tenían un aspecto de tanta expectativa que dije: -¿Qué pasa?. Siempre comienza a las diez. ¿Está enfermo? -¡Shh! -dijeron-. Kelly -gritó alguien desde el banco-. -¿Qué le pasa? -dije-. Es Kelly. El cabo Weemes miró su reloj. junto a la mesa con el teléfono. sentado arriba de la misma mesa. Espera que entre en acción. ¡Les enseñaré. tenía buena voz para el mando-. Eran cerca de las diez y. aterrador. algunos aplaudieron con alegría. Al principio estaba amortiguado por las mantas pero. porque mientras las miraba comenzaron a moverse y retorcerse: al mismo tiempo salieron una serie de gruñidos por debajo de ellas. ¡A la derecha! -Pero ¿está dormido? -dije. malditos! ¡Maricones de mierda! -Está bien. . -¡Malditos hijos de puta! -llegó el grito-. se convirtieron en un claro grito: "¡Malditos hijos de puta!". Pero era evidente que estas ocultaban algún tipo de hombre. -Todo un circo -dijo el cabo Weemes. Caga a gritos a esos maricones. Los compañeros saltaron en el banco. retorciéndose de risa. avance.171 Atadura mortal Julian Maclaren-Ross (Inglaterra) Esa noche yo estaba de guardia. Algún plan. algunos de pie por ahí. ¡Presenten armas! ¡Descansen! -De algún modo. Está por empezar. Ininteligibles al principio.

pero por fin logró sacársela de encima. muchacho Kelly -gritaron-. cabo. Kelly. El cabo interino Staines. y al mismo tiempo susurró "Querida". amigo! Kelly tiró de una patada todas las mantas. se quedó boca arriba murmurando "Querido corazón" y buscando la mochila a ciegas. ahora. La mochila -en su cabeza. -El cabo interino Staines se sentó junto a la mesa con el teléfono. -¡Sí. Joan! -gritaron. ¡Te busca. Pero el golpe no lo hizo volver en sí. de alrededor de veinte años. el suboficial a cargo de los bomberos. Abandonó el boxeo por la lucha libre y le dio un mordisco a la pomada para los zapatos que estaba en el bolsillo de la mochila. ¡Joan! ¡Despierta! -Joan es su chica -me explicaron. -¿Joan? -masculló Kelly. ¡Dale y noquéalo. Se incorporó. desgraciados! -Un sargento mayor con todas las letras. -Está bien entonces. Se cayó y rodó. -¡Vamos. Una se quedó enganchada con sus botas. apretándola fuerte. La metáfora del boxeo está justificada porque la mochila. Te está buscando. que antes había representado a su chica. Junto al cuadrilátero. Lo tienes entre las cuerdas. Está soñando. entró apurado. Luchó cuerpo a cuerpo con ella y lanzó un puñetazo corto a las correas. golpeándose ruidosamente la cabeza contra la puerta.172 -Seguro --dijo el cabo Weemes-. uno casi se cae del banco-. mi corazón. Hasta ahora sólo llegó a Joan. . Aquí viene el sargento mayor del Regimiento. -Al carajo el sargento mayor del Regimiento -respondió Kelly. ¡Lo calaste bien! -¿Dónde está Joan? -le preguntaron luego-. Abrazó la mochila y. Los compañeros se desternillaron de risa.evidentemente le devolvió el golpe: se balanceó a un lado y a otro y se cayó. ¡Levanten los pies. Pero la idea de Joan evidentemente predominaba en su cabeza. ¿no? -dijeron con admiración. se había transformado aparentemente en un enemigo mortal. -Y besó la mochila. amigo! Kelly hizo todo lo que pudo. La transición de la revista de tropas a una chica era demasiado para que contestara de inmediato. Así es. con todo el equipo puesto. ¡Dile todo! Esto alentó a Kelly a volverse apasionado. -¿Me he perdido algo? -preguntó-. bien cerca de Kelly. -¡Cuidado. Kelly. en el sueño de Kelly. ¡Vamos. musitando "¡Desgraciado hijo de puta!". Kelly! -gritó alguien-. Kelly! -gritaron los jóvenes-. se subió a ella. moreno. -Joan -susurró-. Los compañeros estaban encantados-. Estaba confundido. y quedó al descubierto que era un joven pequeño. Lo dejaste "grogui". dando saltos con un pie y con el otro-. ¿Hace cuánto que empezó? -Está a tiempo. todavía dormido. Kelly. Kelly! -gritaron-. ¿ves? -¡Peguen la vuelta! -gritó Kelly en sueños-.

retrocedió. Vago. Hammond le pegó con una pala en el coco y no lo despertó. y estaba parado sobre la cabeza con las rodillas dobladas. En esta postura tenía un aspecto tan raro que todo el mundo explotó de nuevo en una carcajada. No siente nada. Pero los ojos de Kelly permanecían obstinadamente cerrados y. dos. -Y los compañeros se palmearon las rodillas y comenzaron a bailar encantados a su alrededor.173 deslizándose junto a la pared. tres. -¿Qué hace cuando no duerme? ¿Es boxeador? -Al contrario. Si lo miras durante el día pensarías que es incapaz de matar una mosca. O sentía que su apreciación de la disciplina se veía ultrajada o bien temía que el oficial de turno escuchara. como si estuviera a punto de hacer una vuelta carnero. la sangre que le salía de la mano herida chorreaba sobre las mantas. -No lo creas -dijo uno de los tipos-. una de sus botas pateó a Staines en la rótula. y lo soltó. sabes.. Aunque no fue violenta.. Una vez. Sin embargo. despierta! Tomó a Kelly. -¿La bayoneta? .. Ya es suficiente. Uno de los tipos comenzó a contar en voz alta:-Uno. Lanzó un golpe al aire y no dio en el blanco. con la cara pegada a los tablones del piso. Algo escurridizo a su manera. En su lugar le dio a la puerta y se lastimó la mano. cuatro. ¡Al carajo la policía militar! ¡Al carajo con todos ellos! Denme mi ropa de ciudadano. sacudía la cabeza. no es un mal tipo. Kelly! -dijo con voz de mando-. no de verdad. -¿No le gusta el ejército? -pregunté. Como liberado por estas palabras. -No puedo levantarme -susurró Kelly con voz perpleja. de los tiradores del pantalón y lo colocó vertical. como si fuera un acto reflejo. recién salió del calabozo. Anoche. pero al mismo tiempo desenvainó la bayoneta de la funda y la arrojó sobre la mesa del teléfono.. que se balanceó con suavidad. -¡Vamos. Luego volvió a decir-: ¡A la mierda con el ejército! -En un tono tan estridente que el cabo interino Staines se levantó de un salto de la silla. aturdido por los golpes. fue bastante fuerte como para que la cabeza de Kelly se estremeciera sobre sus hombros. -No sé -dijo el cabo Weemes-. Nada lo despierta cuando empieza con el show. Lo habían declarado vencido. Tampoco putea a menos que esté soñando. -Seguro que se despertará -dije. Staines. -¿Alguna vez lo metieron tras las rejas? -Muchas. Kelly se cayó de cara al piso y quedó tendido. A veces tenemos que apurarlo un poco. Comenzó a cantar con una voz espantosamente desentonada-. Pero Kelly continuó lanzando palabrotas. Con la otra mano le propinó una linda bofetada en la oreja. ¡Vamos. experto en lucha libre. De hecho. esquivándolo ágilmente. un chorro de obscenidades salió de la boca de Kelly. Pronto quedó claro que sus insultos no estaban dirigidos a nadie en particular sino al ejército en general. Denme mi ropa. -Ya está -dijo Staines. -¡Al carajo con el ejército! -gritaba Kelly en sueños-. muchacho.

No recordará nada cuando se despierte. Kelly se convenció. -Me agarraron de nuevo -sollozaba-.174 -Sí. Armó el fusil con la bayoneta. Caramba. -¿Crees que al viejo Kelly también le darán la baja? -No. finalizando con el decisivo "¡A la mierda con el ejército!". ¿no te parece? -¿Se casa? -dije. Un tipo singular este condenado Kelly. Su noviecita. "Atención Compañía". -Ajá. Así que la escoba quedó abandonada. Luego volvió a la carga.. -¡Qué te parece! -dijo Williams-. -No serviría de nada -dijo Weemes-. Le dieron de baja y todo a Wiggs. Williams. amigo. y empezó a correr por la barraca. ¿sabes? Cuando le contamos. piensa que estamos bromeando. El pase firmado y todo. Los sollozos se acallaron y fugazmente recorrió su entero repertorio: "Querido corazón". . dormido como una piedra. miramos y allí estaba. Pero ahora Kelly comenzó a llorar. -Se casa la semana que viene -dijo otro hombre-. A veces. La sorpresa que le espera la primera noche. no está loco. Hoy pidió licencia. -Lanzó una risita ahogada-. -¿Qué hicieron? -pregunté. -Pero no debería casarse si sufre estos ataques. El espectáculo. realizaba débiles esfuerzos para quitarle la escoba. No te acusan de nada. Ha visto al cura. De inmediato los compañeros se reunieron a su alrededor. se pone complicado.. -Y poco a poco. Está bien. amigo Kelly. la bayoneta de vuelta en la funda. déjalo tranquilo! ¡Baja esa escoba! -No es justo fastidiarlo así. Mientras tanto uno de los compañeros había tomado una escoba y bailaba alrededor de Kelly y lo golpeaba en las costillas con la punta. esa vez que caminó dormido? En la Compañía DON. No con la escoba. Dos compañeros se adelantaron y lo cubrieron con las mantas. ¿Recuerdas. No cree que lo hace. Joan. no hay duda. Luego dejó caer la cabeza pacíficamente hacia atrás y de inmediato comenzó a roncar. -¿Por qué no lo licencian por enfermedad. todo mientras dormía. -¡Nah. Esta cómica escena originó un mar de protestas por parte de los demás. tendido en el piso. -Está bien. No te hagas problema. -¿Psiquiatra? ¿No es ese el tipo que cuando llevaron a Wiggs dijo que estaba loco? -Ajá. Kelly. No me olvidaré mientras viva. -Salimos corriendo y cerramos la puerta. ¡Me acusan y no he hecho nada! ¡No le he hecho nada a nadie! -Su cuerpo se estremecía por los sollozos. "¡Malditos hijos de puta!". Después de cerca de un cuarto de hora. Todos estábamos muertos de miedo.? -le pregunté al cabo Weemes. Debería ver al doctor o al psiquiatra. había concluido. era evidente.

Todos nos dirigimos a la cama y bien pronto estábamos dormidos por completo: incluso Kelly. Julian Maclaren-Ross (Inglaterra) Breve reseña sobre su obra Escritor inglés nacido en Londres en 1912. The Funny Bone (1956) y Until the Day She Dies (1960). acurrucado entre las mantas con la sangre que se secaba en la mano herida. porque un jefe de guardia no debe dormir cuando está de servicio. El cabo Weemes miró su reloj. Ya basta. Falleció en 1964. Su única posesión era un atado que contenía alguna ropa de cama y los resabios del calor de la mano materna. -Bien. The ine Men of Soho (1946). como un objeto indeseado. Atadura mortal pertenece a Tostadas de Jabón y otros cuentos. sentado en el banco con una novelucha de suspenso. A menos que suene la alarma. sin sueños ahora. No se despertará hasta la diana. volvió a Inglaterra para alistarse en el ejército aunque fue expulsado al poco tiempo. roncaba feliz para sus adentros. cuentista. Partículas Dvora Barón (Israel) Cuando murieron sus padres la trajeron al pueblo desde la aldea de Bijov. que se esfumaron rápidamente en medio del frío de ese lugar que le era ajeno. ¡marche rápido! Sonó. . Al catre. vigoroso. El aldeano que la trajo se la entregó a unas mujeres en el vecindario del valle. editado por La Bestia Equilátera. El cabo interino Staines se puso de pie y dijo con su voz de revista de tropas: -Vamos. muchachos. El bombero de guardia de turno. novelista. Sólo el cabo Weemes se quedó despierto. un casco de acero. Tranquilo como una seda. Diez y cuarenta y cinco. y en el transcurso de pocos días fue pasando de mano en mano. Bitten by the Tarantula (1946). un rifle al hombro. -Bien. Educado en el Sur de Francia. Fue vendedor de aspiradoras a domicilio. Entre sus trabajos se cuentan The Stuff to Give the Troops (1944).175 -¿Estará bien ahora? -pregunté. la puerta se cerró detrás de ellos. guionista de cine y de documentales para la BBC.

una vez tronchado el árbol a cuyo abrigo crecía. La trasladaron a una casa e incluso llamaron a un médico. resbaló y cayó. encandilaba con su blancura. mientras en un frío amanecer caminaba hacia la casa en la cual le habían prometido el desayuno. encender el hogar y acarrear agua del pozo.176 Aquellos que le permitían pernoctar en su casa le asignaban de mala gana un lugar encima de un banco o un rincón junto al hogar. Su llanto sobre el suelo cubierto de hielo. A la edad de ocho años. y los dueños de casa no pisaban el suelo que ella lustraba sin antes quitarse los zapatos1. que entonces tenía cinco años. Sus movimientos habían perdido agilidad. después que la restregaba enérgicamente en la tina. Jaie Frume volvió pues a andar por ahí. con su cabello ralo y desteñido en desorden y con su cara poco agraciada. Y esa apariencia suya hacía que se viera privada aun de esas pequeñas muestras de simpatía que la gente está dispuesta a brindar a cualquier criatura que deleite sus ojos. pero previamente se aseguraban de que no padecía ninguna enfermedad de la piel y revisaban las cosas que traía en el atado para constatar su higiene. debido a su pierna resentida y a su pesadez. pero sus músculos habían ganado vigor. Muchos se ocuparon de ella durante un tiempo con la diligencia característica de los benefactores. . pero cuando llegaba la víspera del sábado Jaie Frume se encargaba de que volvieran a reinar allí el orden y la limpieza. Una anciana que vivía en la comarca de la montaña la recogió en su casa por compasión. la envió nuevamente al valle. de modo que generalmente lograba satisfacer a los que requerían sus servicios. Continuó ganándose la vida igual que antes. bajo la fría luz del alba. Pero no bien estuvo en condiciones de levantarse y de sostenerse sobre sus piernas. Rentaron para ella una habitación en una hostería y le traían sopa y pan. A los doce años ya sabía pulir un samovar. En su orfandad se sentía como una planta que. ayudando en sus quehaceres a las mujeres del valle. fracturándose una pierna. ya que su cuerpo había engordado por la abundante alimentación que había recibido durante su convalecencia. En las viviendas modestas la sala era utilizada también frecuentemente como taller o como tienda para la venta de diferentes artículos. Jaie Frume. todos desaparecieron y ella volvió a ser una "niña de la calle". Los vidrios de las ventanas que lavaba reflejaban la luz del mundo. era tan aterrador que atrajo a los fieles que se congregaban a esa hora para rezar en la sinagoga cercana. con su vestido de aldeana. observaba con ojos muy abiertos cómo manos extrañas retiraban las fundas de sus almohadas. había quedado expuesta al embate de los vientos. como la niña siempre tenía hambre. Y la ropa. desnudándolas y golpeándolas sin consideración. pero finalmente. pero ahora lo hacía con menos presteza.

y los leños del fogón. mezquinándole incluso el saludo que la gente intercambia entre sí espontáneamente. tratando de hacer su trabajo alejada de todos. Ella se alejaba entonces. Entonces Jaie Frume extendió hacia ella sus dedos temblorosos. ya que la fuente que lustraba le devolvía su brillo amistoso. y entonces ella componía su ropa.177 Bastaban unos pocos movimientos de sus manos para que los bancos de madera recuperaran su color original. Pero no bien finalizaba las tareas que le habían encomendado le entregaban su paga. tomaba la cesta y se retiraba. A veces trabajaba en lo del bedel de la sinagoga. se abalanzó iracunda sobre Jaie Frume blandiendo el palo de amasar. Y los adultos. que suelen rechazar a todo aquel cuyo aspecto no les resulta placentero. Se marchó entonces y ya no volvió a esa casa. amarillo brillante como la yema de huevo. Este tenía una hija cuya presencia despertaba en Jaie Frume sentimientos que hasta entonces sólo el recuerdo de su madre le había inspirado. Pero su madre. y cuando sonreía sus ojos se llenaban de reflejos cálidos como el sol. Sacudía los almohadones de pluma hasta que éstos se hinchaban y se erguían como capiteles en la cabecera de la cama. no reaccionó. entre los objetos inanimados. el cálido vapor de los manjares sabáticos y la buena disposición de la dueña de casa junto a la cual trabajaba despertaban en su interior la ilusión de sentirse protegida y de formar parte del ambiente de placidez que la rodeaba. mientras se lavaba la cabeza. . desparramó en la penumbra de la cocina la mata de su cabello rubio y sedoso. Y en todas las otras anduvo. se hubiera topado con una pared. Pero la mujer. Un viernes por la tarde. La niña recogió su cabello y sólo atinó a retroceder sorprendida. -¡Ahí va la renga Jaie Frume! -exclamaban a su paso los niños que jugaban en la calle. renqueando en medio del vacío que percibía a su alrededor. a partir de entonces. que se encontraba junto al horno. -¡¿Cómo te atreves a acercarte a ella con tus patas de palo?! Por un momento miró con tristeza sus manos empapadas con el agua del fregadero y buscó con la vista los ojos de la vecina que en ese momento se encontraba allí. con la mirada gacha. como ante algo sagrado. y para que los candelabros volvieran a refulgir como el oro. cuando los encendía. A veces su propia vitalidad. Era una niña afable. Fue como si en lugar de hallar un espejo en el cual esperaba reflejarse. al igual que todos aquellos a quienes a veces dirigía una mirada implorante o expectante. como en busca de ayuda. la alegraban con sus llamas juguetonas. simulaban no verla. Su piel era muy blanca. Prefería aislarse en el fondo del patio o en un rincón de la cocina.

Habría bebidas y manjares que se hornearían especialmente para la ocasión. ya se bamboleaba en lo alto del carro atestado. donde le parecía descubrir cierto reflejo de su aldea natal: el mismo verde luminoso derramándose por los campos y el mismo canto melodioso de los pájaros elevándose en el silencio azul. Luego. bajo la cúpula del cielo. vistió su ropa de trabajo y puso manos a la obra. en lo del panadero que la había contratado últimamente.que hiciera la presentación. mientras estaban sentadas afuera -esto sucedía en primavera. . como era habitual. Y las mujeres del valle apoyaron sus palabras: -Seguramente no desearás continuar hurgando por siempre en los desperdicios de los demás -dijeron. su habla se volvió con el tiempo lenta y dificultosa. de tanto callar. en dirección a Kaminka.178 Y así. el hombre sorprendió a sus parientes llegando en su carro cargado de verduras. por pedido de los familiares. mientras ella trabajaba la masa en la artesa. con sus gritos de "¡Hurra!".3 Después de la ceremonia los chicos de la calle la escoltaron. Trajeron a la novia. Pero la ceremonia se llevó a cabo con toda solemnidad y en medio de un clima festivo. El hombre. Se quitó los zapatos acordonados. con un pañuelo en la cabeza4. anduvo de acá para allá sin poder encontrar un lugar adecuado para su baúl. A la mañana siguiente Jaie Frume. Y como aún faltaban varias horas para que concluyera el día. El día de la boda. Para que su empleada no descuidara sus tareas se abstuvo de hablarle del asunto durante toda la semana. -Podrás hornear tu propio pan -la alentó. toda ella pareció ir cubriéndose de moho. vestida de blanco y exhausta por el ayuno. La fiesta se llevaría a cabo. Sus ojos vagaban por la extensa planicie. le pidió a la dueña de casa -parienta suya. en la casa. Y en todo le parecía oír el eco de la voz de su madre. Un granjero de la aldea de Kaminka la vio una vez. Pero el sábado al mediodía. La mujer lo consideró una buena idea y accedió. Y de tanta agua y jabón. en la casa del panadero. y con retazos confeccionaron fundas para los almohadones que había traído de la casa de su madre.le comentó la propuesta. En uno de los días de feria se presentó el granjero para fijar la fecha del casamiento. se emplazó la "jupa"2 de raso. que era viudo y tenía hijos casados. que esta vez eran más significativos que nunca. como esos compartimientos abandonados y cerrados que se van llenando de sombras y de desolación. Con los escasos ahorros que le había permitido reunir su trabajo le hicieron un vestido de lana y un delantal de colores vivos. En el patio. y en las habitaciones reinaba el abandono. responsabilizándolos por la incomodidad que sentía.

Cuando él se marchaba y ella salía de la casa. igual que cuando la recogían por caridad. sin apoyo ni sostén. simplemente. Pero el hombre. cuando Jaie Frume oyó desde la casa la voz de la vaca -un mugido que más bien parecía un gemido-. Pulía nuevamente las cafeteras de cobre y volvía a frotar los bancos de madera. después de la cena. después de rezar apresuradamente. La vaca forcejeaba con los que intentaban sujetarla. no pudo contenerse y se acercó para observarla. desenrollaba sus mangas y extendía su mano. hacia los campos. alzaba su mirada hacia la mesa. cuyos vidrios ahora brillaban. Los edificios a lo largo de la calle la enfrentaban con sus paredes ciegas. Así transcurrió un año. encendía su pipa y abría los libros de contabilidad. el viejo le anunció un día que había comprado una vaca lechera.179 La oscuridad y la desolación continuaron extendiéndose en su interior como en un compartimiento que nadie abre y al cual nadie accede. sin ventanas. Cuando llegó nuevamente la primavera. estaba siempre ocupado con sus asuntos. después de trajinar todo el día. sentía que también en ese lugar todo le era extraño. Y finalmente. No le pareció nerviosa ni irritable. esperando algún gesto amable. igual que cuando concluía sus tareas en el valle. Entonces entraba a la casa y buscaba entre los utensilios hasta encontrar alguno que todavía no reluciera lo suficiente. mientras emitía voces volviendo su cabeza en dirección a su granja natal. ya que la bestia estaba nerviosa e irritable. como dispuesta a tomar su cesta para retirarse. y cuando entró al establo el animal la miró como en busca de comprensión. . Le trajo paja fresca para su lecho y luego la llevó a pastar afuera. se acostaba en un extremo del banco o en un rincón junto al hogar. y sus moradores le volvían la espalda. sintiéndose también ahora. Recién había parido y el ternero había quedado con el dueño anterior. sólo contemplaba los campos a través de la ventana. sentado en su silla. sino que. Pero más tarde. para calmarla. Cuando Jaie Frume emergía desde la cocina trayendo la comida. Al poco tiempo trajeron a un animal joven. Y no era porque el hombre con quien había venido a vivir le faltara el respeto. tratando de liberarse. Al mediodía engullía su almuerzo rápidamente. mientras discutía con los verduleros de las aldeas. para poder vigilarla desde la cocina. El viejo la ató a uno de los postes del establo y ordenó a su mujer que no se le acercara. como suspendida de un hilo apenas perceptible. y por la noche. junto a la casa. Salía por la mañana. Entonces Jaie Frume apoyó una mano sobre su lomo y musitó algunas palabras cariñosas que recordó de su infancia. Y ella.

la vaca se volvió hacia ella y le lamió la mano con su lengua áspera. en su casa entreveraba todo eso con sal y agua caliente y. junto al molino. que era robusto a pesar de sus años. Jaie Frume la rentó y transformó una mitad en vivienda y la otra mitad en establo. y entretanto juntaba en su canasta restos de pan y de vegetales. Por la mañana dejaba la vaca con el pastor. Accedieron. Todos se reunieron para la semana de "Shivá"6. Luego. que no sabía lo que era reír. sentada a la entrada del establo. La vaca -que era roja y se llamaba Rishke5. Los clientes venían con sus recipientes. Uno de esos días el granjero. Limpiaba pisos. La presentó y. al hacerlo. Despertó sentimientos de gratitud en el corazón de los hijos. Ese era para ambas un momento de intimidad que les permitía compartir el placer de dar y de recibir. había una barraca que nadie habitaba por temor a las inundaciones. layaba platos o amasaba. Jaie Frume se desplazaba silenciosamente. Bajaba hasta la orilla del río o se encaminaba hacia los .180 Durante los primeros días temía llevarla a campo abierto. mientras ella se sentaba en su escabel. caminando junto a su vaca. y por eso caminaba con ella hasta el terreno baldío que se extendía detrás del puente. Experimentó una especie de fatiga. mientras estaba sola. enfermó y murió.fue perdiendo su mirada mustia y se hizo evidente que su pena se había apaciguado. le ofrecía la aromática mezcla. se recostó y ya no volvió a levantarse. cuando llegaba la vaca. Al final de la calle del puente. Cuando finalmente llegó su turno. Se quedó en la casa hasta que llegaron los nuevos dueños. pidieron ver la Ketuvá8. Un sábado por la noche. Después envió sus pertenencias al pueblo con uno de los granjeros y se dirigió hacia allí. preguntó si en lugar de dinero podía conservar a "Rishke". sobre todo por su actitud correcta respecto de la herencia. donde los pastos eran tiernos. Y a Jaie Frume le pareció que se aliviaba el peso que la oprimía y que el enmohecimiento de tantos años desaparecía bajo el influjo del sol y de la brisa primaveral. Y su corazón desolado se llenó de infinitas partículas de luz. La mujer sintió en ese momento que su interior se distendía en una blanda sonrisa. Sus tres hijos vivían en los alrededores y su hija en el pueblo vecino. mientras ella salía a trabajar. Jaie Frume les vendía la leche fresca y luego salía a dar un paseo con Rishke. Ocurrió un día en que la lluvia lo había forzado a quedarse en casa. con el cubo listo para ordeñarla. y simulaba no ver cuando alguno introducía a escondidas algún objeto en su bolso. ella. Se retiraba cuando surgía alguna discusión. descalza también ella por el duelo y entre plegaria y plegaria servía algún refrigerio. El molinero que vivía cruzando el río venía todos los días con sus hijos para completar el "Minian"7.

es un bello animal! -decían con esa simpatía que ella había añorado toda su vida. y el temor ante las epidemias que se declaraban a veces entre los rebaños de la zona. En los almácigos. se admiraban: ¿ésa es Jaie Frume? Ignoraban que también la tierra árida y salobre. Pero de todos modos sintió un escalofrío al verlo. y su corazón se paralizó. había también preocupaciones. -¡Ah. pero proviene de la granja de la condesa.181 terrenos en las afueras del pueblo. con muchos pliegues. que siendo un hombre sabio podía percibir lo que se ocultaba en el alma de esa mujer. si se le deparan cuidados y se la riega con agua de manantial. Con lo que fue obteniendo por la venta de los terneros compró los elementos necesarios para elaborar productos lácteos. y en lugar de trabajar afuera horneaba en su casa pan y masitas. junto a la barraca. ya despuntaban en verano las hojas de las cebollas y de los rábanos. su piel relucía con matices dorados. -De la aldea -respondía ella-. y un fresco aroma de granja envolvía todo el lugar. Gracias a él Jaie Frume comenzó a frecuentar la sinagoga y a ayudar a los pobres del lugar. la amenaza de las inundaciones cuando el río crecía. donde la vaca lamía su postre -el pasto que crecía junto a las verjas. mientras el ganado se encontraba en el campo. envuelta en su chal y casi sin rastros de renquera en su andar. midiendo la vaca con su mirada. gran conocedor de la Tora".y la tristeza por el ternero que se iba. Aquellos que la veían descendiendo al valle para realizar sus obras de bien. el temor al final de la preñez -generalmente en primavera. . se vuelve finalmente fértil. Naturalmente. enmarcada por el pañuelo de colores. Bajo los rayos del sol poniente. Las tormentas de verano. Era un día de fiesta y el hombre sólo se había detenido aquí camino de la sinagoga. de modo que además de la leche vendía también quesos y mantequilla. No le vendía los terneros al matarife. Y su cara. ya que en el establo no había lugar para dos. sino a los tamberos. resplandecía como el candil vacío en el cual finalmente se ha colocado una vela encendida. Éstas agradaban mucho a los niños de los "jadarim"9 y también a los campesinos que llegaban para las ferias. Los sábados el aroma se mezclaba con las melodías de las "zemirot"10. como las madres de familia. Una vez salió y encontró a Moti el carnicero parado. Vestía un delantal amplio. -¿La has traído de Kaminka? -le preguntaban a Jaie Frume los que pasaban. para que los criaran. Para ese entonces también construyó un horno. Y estaban también los días de "la espera". ya que ese día solía comer en casa de Jaie Frume el ciego piadoso.

y además perdió el apetito y adelgazó. 3 De acuerdo con la tradición judía la novia debe ayunar el día de sus esponsales. 3). Apoyó la mano con su anillo de brillantes sobre el lomo dorado de la vaca. 5 Significa "roja" en ruso. que estaba dispuesta a venderles la vaca. Supo entonces que esa claridad era la que le había descripto el sabio ciego. Ese mismo día Jaie Frume se puso su mejor vestido y. 1 En el original hebreo la expresión alude a la escena bíblica que describe a Moisés frente a la zarza ardiente. cuyo establo -según ella sabía. Tomó. Pero cuando el dolor se repitió. comprendió que se trataba de un mal serio. cuando oye la voz de Dios diciendo: "No te acerques aquí. Por esos días donó una balaustrada para las escaleras en la sinagoga del valle. Hizo entonces lo que sabía que no debía posponer más. Jaie Frume se acercó para observar el establo. Se volvió después para contemplar el sendero en el que habían quedado impresas las huellas de ambas -su último paseo compartido. Los compradores habían oído elogiar al animal y aceptaron de buen grado la propuesta. una vez casada. Allí ya las esperaba una muchacha aldeana. Sólo vendía la leche. Nunca había sabido de enfermedades. para que ellas disfrutaran de su propia luz y no sólo del reflejo proveniente del sector de los hombres.182 Al cumplirse ocho años desde que se mudara a la comarca del puente. Pidió que le transmitieran a la familia del arrendatario. Luego cruzó el patio y salió por la entrada principal. llegó con la vaca hasta la entrada trasera de la finca del arrendatario. Como buena administradora que era. También hizo instalar una lámpara de varios brazos en el sector de las mujeres12. algo así como un gusano que se aposenta en el corazón de una manzana y la carcome lentamente.era una sólida construcción. en un primer momento no le prestó atención. porque el lugar en el que estás parado es tierra sagrada" (Éxodo 3. y el tiempo que ahora le quedaba libre lo destinaba a obras de bien y a escuchar al anciano erudito. Al día siguiente ya no tuvo que levantarse para el ordeñe. la aquejó súbitamente un dolor. cuyas palabras le revelaban mundos nuevos. -Les va a dar satisfacciones -atinó a murmurar débilmente Jaie Frume. Juntamente con el sueño la envolvió una gran claridad que parecía provenir de algún sol invisible. los sedantes que le había recetado el médico. robusta y jovial. bordeando los campos de pastoreo. Cuando llegó el mes de Elul13. cuando la barraca y el terreno ya eran de su propiedad y la vaca había dado a luz el séptimo ternero. la luz maravillosa que les está reservada a aquellos que en este mundo se han templado en el sufrimiento. y por eso. quita el calzado de tus pies. Así pues decidió un día revisar y ordenar sus asuntos. El dolor se agudizaba en su interior y la laceraba como la sierra que penetra el tronco del árbol. . 4 La mujer. debe cubrir su cabeza. Transfirió a un vecino el negocio de la panadería y dejó de preparar los productos lácteos. 2 Palio nupcial. que la contempló y mugió como asintiendo. planificaba todo con la debida anticipación. El dolor cedió rápidamente. le pareció oír un llamado o un aviso. La arrendataria vino y concluyó la transacción personalmente y sin regateos. pues. y el eco del "shofar"14 comenzó a resonar en el aire.

9 Nombre que se le daba al lugar en el cual se impartía la enseñanza de nivel primario. Cuadernos de infancia . permanecí junto al teléfono. pero esto siempre nos desagradó porque temíamos que llegase el momento de comunicar algo grave y no supiésemos hacerlo. Partículas forma parte de la antología Lengua de Tierra publicada por Adriana Hidalgo. de reojo. alguna de nosotras accedía. que al cruzar la sala tropezáramos. debía recurrir al almacén o pedir permiso para utilizar el nuestro. Otras. Una tarde me pidieron que llamase al Hospital Español para averiguar cómo seguía el hijo de un vecino. sin que se enterasen las demás. Tradujo al hebreo las obras de Flaubert. alguna frase rodeada de tristeza. Dvora Barón (Israel) Breve reseña sobre su obra Escritora israelí nacida en Lituania en 1887. con frecuencia. que le brindó acceso a la Biblia y a las fuentes talmúdicas que en esa época estaban vedadas a las mujeres. Pero. a partir del siglo XVII aproximadamente. o que una voz hosca irrumpiera en los cuartos. 11 El Pentateuco. Si alguno del barrio lo necesitaba. en Europa oriental. donde durante muchos años se desempeñó como editora de la sección literaria en el semanario Hapoel Hatzair que dirigía su esposo.Relato LX Norah Lange (Argentina) Durante mucho tiempo fuimos la única familia que poseía teléfono en la calle Tronador. como si premeditara un asalto. inopinadamente. 13 Último mes del año según el calendario judío. al pedido de algún desconocido. 10 Cánticos sabáticos. en que decidimos negarnos a ello. sin embargo. 14 Cuerno de carnero que se hace sonar en ciertas fechas conmemorativas o festivas para llamar al recogimiento y a la reflexión. 7 Diez personas que conforman el número mínimo imprescindible para la oración en grupo. Con el propósito de sugestionarme. despertándonos sobresaltadas. Llegó un momento. Estimulada por su padre rabino. comenzó a escribir cuentos en hebreo a los doce años y a los dieciséis ya era requerida por editores de libros y revistas. los cinco primeros libros de la Biblia. con un sujeto que observaba las habitaciones. sin decidirme a comunicar. la noticia o enviar a otro que lo hiciera con mayor habilidad. En 1911 emigró a Israel. Chejov y Jack London y en 1933 recibió el Premio Bialik por su obra literaria. pero sólo acudían a mi memoria sus gestos más .183 6 Los siete días de duelo de acuerdo al ritual judío. algún ademán. 12 En la sinagoga tradicional los hombres y las mujeres se ubican en sectores separados. nos brindábamos a transmitir un mensaje. Falleció en 1950. debido a que la gente más extraña penetraba en nuestra casa. El "Jeder" funcionaba casi siempre en casa del maestro o adjunto a la sinagoga. por tal motivo. personalmente. 8 Contrato matrimonial. intenté rememorar algo de su vida. Muchas veces ocurría. Al enterarme de que había fallecido.

y decidí ir en busca de Susana. desde el sillón al fondo de la habitación. Antes que mueran (1944). Salió de la habitación sin mirarla. Colaboró con las revistas de tendencia ultraísta Prisma. y en prosa: Voz de la vida (1927). así de fácil. que compartíamos las cinco. El miedo. No contestó. 45 días y 30 marineros (1933). lo que yo pensaba y me dijo. y también él se sentía vacío por dentro. era domingo a primera hora de la tarde. ¿qué te pasa?». como he visto hacer después con el cognac. Bastó ese detalle para que me sintiera segura de mí misma y me decidiese a comunicar la noticia. sin embargo. Murió en 1972. Al enterarla de la muerte. Susana adivinó. Retardé en lo posible la noticia. inmediatamente: -"¿Te acuerdas cuando bebía agua? ¡Te exasperaba tanto!" En el acto lo vi sentado a la mesa. pero me convencí de que aunque mi pesadumbre fuese auténtica. Los dos retratos (1956) y Estimados congéneres (1968). Entonces se percató del calor y de la intensa luz solar. como si lo desierto de la acera hubiese penetrado en él. y recordé que. pensó. En 1958 recibió el Gran Premio de Honor y Medalla de Oro otorgado por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). permanecía largo rato calentando el vaso entre las manos. Su obra se compone de los libros La calle de la tarde (1925). Cruzó la calle en busca de la sombra de la acera de . El presente relato forma parte de Cuadernos de Infancia. la expresión de mi rostro jamás alcanzaría a traducirla. orah Lange (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritora argentina nacida en Buenos Aires en 1905. él mismo era una acera completamente vacía. Anton. de no saber expresarnos en los momentos graves -que habría de perseguirnos hasta en las ocasiones en que el dolor actuaba en nosotras con una fuerza profunda y verdadera. Traté de ensayar un aire acongojado. Estaba vacía. Los días y las noches (1926) y El rumbo de la rosa (1930) en poesía. Me he marchado. Personas en la sala (1950). La colisión Kjell Askildsen (Noruega) Llevaba un rato junto a la ventana abierta mirando la acera. publicado por Editorial Losada. él no contestó. bajó los cuarenta y ocho desgastados escalones de la escalera y se adentró en el terrible domingo. debido a que le desagradaba el agua fría. con un vaso de agua frente a él. los contornos de su figura desgarbada y torpe.me impedía abrigar muchas esperanzas sobre la ayuda que ella me brindaría. y al cerrar la puerta le oyó decir: «Anton. y cuando su mujer. Proa y Martín Fierro de las que participaban autores como Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal. Cuadernos de infancia (1937). Fue esposa del escritor argentino Oliverio Girondo.184 risibles. Discursos (1942). El salió a la entrada. le preguntó algo que sólo requería un sí o un no por respuesta.

pensó. al girar hacia la izquierda. por favor. Sal y compruébalo. apenas había tráfico. En dirección contraria se acercaba un coche gris. se ha bloqueado. Antón. Antón Hellmann ya no podía oír lo que decían. Los dos coches iban muy despacio. ¿crees que soy tan idiota como tú o qué? -Te he dicho que no te he visto. Ella estaba en la entrada. -¿Qué pasa. por lo demás. Miró la acera bajo sus pies. Será porque es domingo. -¡Me cago en Dios. -No es nada. El conductor del coche gris empezó a soltar improperios por la ventanilla bajada. No me contestaste cuando te hablé antes. -Inténtalo con la otra. El coche gris giró hacia la derecha. pensó. No me he fijado. -¿Que no me has visto? ¿Pero cómo cono has hecho para no verme? -No lo sé. no sé qué pensar. No hay rastro de huellas de frenos. Ni siquiera he frenado. Se puso a desandar el camino por el que había venido. te marchaste sin más. Hizo como si no la viera. Al llegar los dos coches al cruce. pensó. Reconozco que soy culpable. Vio a su mujer asomada a la ventana mirando. Cruzó la calle y se metió en el portal. -Pero. El otro conductor se le acercó. joder. Resultó cómico. Echó a andar. Fue a contemplar los desperfectos. . La pobre no puede remediarlo. -¡No he podido remediarlo! ¿No has podido remediarlo? Pues no estarás bien de la cabeza. -Sí. hombre! ¿No sabes mirar o qué. ¿No puedes abrir la puerta? -No. No me ha hecho nada. Sudaba. Me preocupas. algo tiene que pasar. -Por favor. Tras unos cien metros. Dime lo que pasa. Se desplazó al otro asiento y logró salir del coche.185 enfrente. no la vio. Pero que no diga nada hasta que me haya duchado. chocaron. Tendré que darme una ducha. y el blanco. joder. por Dios. Se golpeó la cabeza con el puño. Voy a darme una ducha. pero no he podido remediarlo. Anton? -Nada. Y porque hace mucho calor. Voy a ducharme. joder? -No te he visto. Levantó la vista y miró hacia las ventanas. -Pues no pienses nada. Allí se detuvo. Anton. Le parecía que tenía polvo en la cara. golpeó la puerta trasera izquierda del coche gris. Pero que no grite. luego subió por la escalera. a la sombra de los edificios de cuatro plantas. se detuvo en un cruce para dejar pasar un coche blanco.

-No contestas -dijo ella. por favor. -Sí. ella no lo entendería. Él no contestó. -Sí que me lo he tomado. Puedo poner como pretexto que es domingo. no seas infantil. y de mí te marchaste sin una palabra. qué susceptible eres. -Son los únicos días en que estamos solos. -No sirve de nada. -No digas palabrotas. conmigo y con estos jodidos domingos. -Sabes muy bien cómo me siento algunos domingos. pensó. Fue a mí a quien no contestaste dos veces. luego se secó el pelo y se vistió. en ese caso sí tendría que ver contigo. -Me ha venido bien -dijo. -Tiene que ver conmigo. Cerró los grifos y se sentó sobre la tapa del váter. Y se levantó. No te lo has tomado. -Pero Anton. no tiene ningún abismo dentro. No tiene nada que ver contigo. Sí. Él recapacitó. . Se desnudó. -Pero si no te lo has tomado. Luego ya no pudo aguantar más. No hay nada que decir. Ella echaba el café en las tazas mientras decía: -¿Te has cansado de mí? -Pero. Permaneció sentado inmóvil durante unos minutos. Gracias por el café. -Sólo tiene que ver conmigo. pensó. Abrió los grifos y los reguló hasta que el agua salió casi fría. Vera. lo he hecho -dijo él.186 Se metió en el baño. Lo miró y le sonrió infeliz. Ella lo miró a él. Se quedó de pie bajo el chorro hasta que tuvo tanto frío que fue incapaz de pensar en otra cosa que en aguantar un poco más. -¿Hay otra? -No. La miró. pensó. y se sentó. Su mujer había hecho café y se había puesto pinzas en el pelo.

para la humanidad y Un vasto y desierto paisaje) y el Premio Riksmål 1987 por Un súbito pensamiento liberador. Tanto estas obras. Sólo podemos aludirla vagamente. publicado por Ediciones Lengua de Trapo. con su habitual tono entre sarcástico y circunspecto. o imaginarla. cuando se ha quemado la memoria de la costumbre. ¿Locura de amor. Típico reflejo de inseguridad. o soñarla. de celos? ¿Aberraciones de un paladar cansado del guisote casero? Ahora está de moda hablar de la realidad. de incertidumbre. Ha recibido en dos ocasiones el Premio de la Crítica en oruega (Últimas notas de Thomas F. Claro. ¿Pero qué es la realidad? Porque hay lo real de lo que no se ve y hasta de lo que no existe todavía. como Los perros de Tesalónica han sido traducidas al español y publicadas por la editorial española Lengua de Trapo. La gente quiere ver. Una cebolla. despectivamente-. La colisión pertenece a Cuentos reunidos. Usted le . sino de aguijonearlo un poco. desde luego. Para mí la verdad es la que queda cuando ha desaparecido toda la realidad. Contar un cuento Augusto Roa Bastos (Paraguay) a Olga Blinder -¿Quién me puede decir que eso no sea cierto? -farfulló pausadamente. tocar. -¿Cómo? -se hizo repetir la frase apantallándose la oreja con la mano. eso que la gente satisfecha llama la verdad de las cosas.. ¡Ahí los quiero ver! ¿Alguien ha vivido demasiado para saber todo lo que hay que saber? ¿Y qué es lo que al final le queda al que más sabe? Esto. el bosque que nos impide ver el árbol. adelantándose a una improbable objeción sobre lo que acababa de decir y que resultaba increíble aun contado por él. -Pero hay una realidad que no se puede falsear impunemente -apuntó alguien no con ánimo de rebatirle. Su primer libro se tituló Desde ahora seré yo quien te lleve a casa (1953). -dijo haciendo sonar las uñas con el gesto irrisorio de matar una pulga-. pinchar la burbuja de su soledad. oler. El de ese hombre de barrio de emergencia que comienza a devorar a su mujer a dentelladas ante un centenar de vecinos aterrorizados a los que amenaza con un revólver. reunidos nada más que por la fuerza de la costumbre. ¿Quién puede adivinar los móviles de los actos más simples o más complicados y desesperados? El que estemos aquí como moscas friolentas esperando algo que no se produce..187 Kjell Askildsen ( oruega) Breve reseña sobre su obra Escritor noruego nacido en Mandal en 1929.

en la comisura de los labios. hinchándolo y deshinchándolo desde adentro en la respiración. aunque a veces. Cervantes. Si en el país de los ciegos te falta un ojo. Ahora mismo sus ojillos semicerrados desmentían. fofa irrealidad. de nuestros reflejos. y ya ninguno de los dos tenía remedio. En el semblante apoplético la boca... Yo mismo hablo y hablo.. -¿Saben lo que pasa? Se habla demasiado. Habría que encontrar un nuevo lenguaje. un viejo alcahuete que supo andar en la lluvia sin mojarse. Goethe. Los gestos más largos expresarían los hechos más simples: el hambre. al menos el uno en el otro. neutra-. todo Dante. y mejor todavía un lenguaje de silencio en el que nos podamos comunicar por levísimos estremecimientos. Su cuerpo estaba anclado en algo más que en el peso de la carne y su invencible molicie. La palabra es la gran trampa. .. solía decir mi abuelo. incluso los que se perdieron. Shakespeare. La ronca y monótona voz servía sin embargo a uno y otro. sin favoritismos. quítate el otro. era lo único que resistía la devastación. y tras una pausa. ¿Hay algo más fantástico que el tacto de la madera en la yema de un dedo. como los animales -¿no se dan cuenta qué libres son ellos?-. se habían fundido finalmente. por igual. Nos miramos disimuladamente: era muy raro que el gordo se pusiera patético o sentimental. pero esa nada es todo. El amor sería aún más simple: una mirada y en esa mirada. Aun en el momento de hablar y mover unas manos pálidas y blanduzcas de pianista en relâche. Es muy cierto eso de que empezamos a morir por la boca como los peces. Por ahí no se va a ningún lado. de ignorarse. pero conservando todo su misterio. la indiferencia. Lo que no quiere decir que un ciego sea precisamente el testigo de lo invisible. se interrumpió como si de pronto se le hubiese escapado la idea que quería expresar. que ese sonido que vibra un momento y se apaga?. ¿Y la vida de un hombre? ¿Pero es que alguien sabe de ese condenado a muerte algo más que los garabatos que deja arañados en las paredes de su celda? Y a veces esos borrones despistan todavía más porque los cargamos con nuestra propia agonía o indiferencia. desnudos de veras. Toquen la punta de esta mesa.. -se puso los dedos sobre los labios para desinflar despacito la pompa de un eructo-. el odio. por leves alteraciones de esta acumulación de ondas congestionadas que hay en nosotros como un forúnculo a punto de reventar. que no había perdido del todo su bello dibujo. ¡Qué sé yo! No se sabe nada de nada. sardónicos.. -su expresión volvía a ser apacible. de nuestras frustraciones... y ¿qué es lo que queda? Nada. Habían crecido juntos. por dentro y por fuera. semblanteándonos fijamente uno por uno-: Ya Séneca decía hace dos mil años: "¿Con quién podríamos comunicar?" ¿Y qué corno sé yo. Obeso y enorme. inerte. pero aún trataban de contradecirse.. -el picor de la acidez se le demoró un instante en el fruncimiento del ceño. sus palabras. ¿Para qué? Para sacar nuevas capas a la cebolla. desbordaba el sillón en que se había arrellanado. Pónganle la firma. por qué no se lo preguntan a Mongo? El mismo tenía un aire de apacible. El mismo aire que se cernía sobre él parecía aplastarlo. Un pliegue de labios. o una tecla en el piano. deformarlo.188 saca una capa tras otra. o por lo menos un tufo picante que nos hace lagrimear los ojos. tan aburridos e ilegibles ya. un hombre y una mujer desnudos.. El mundo está envenenado por las palabras. Son la fuente de la mayor parte de nuestros actos fallidos. En esta carrera nadie tiene la precisa. Y tenía razón. Encerrados en la masa de tejido adiposo parecía haber dos hombres que no querían saber nada entre sí. Un pestañeo apenas visible resumiría todos los cantos de la Ilíada.

Pero él saltaba así de un tema a otro sin transición. renuentes. y a pesar del escandalete que adobaron en su momento algunos diaruchos de provincia. ni en qué momento concluía un cuento y empezaba otro sacándolo del anterior. esos silencios cargados de astuta intención. parpadeaban lacrimosos. Había que oírlo simplemente. voluble. Los ojillos enrojecidos. "despellejando la cebolla". Y ese león. según el relato del gordo.189 -Para qué entonces preguntar. Habían pasado muchos años. esas palabras que eran inentendibles gorgoteos. una indiferencia parecida a la desesperanza. tras los cuales hacía girar la copa con una especie de rítmico tecleo de sus uñas en el vidrio. se quedaba callado. Un tiempo después la fotografía desapareció también. sentenciado desde hacía mucho tiempo por sus actos de sevicia y por haber organizado y dirigido el aparato de represión del régimen. abiertos a toda clase de pistas falsas y contradictorias alusiones. Pero uno de nosotros descubrió una vez. Jamás repetía sus cuentos. Nosotros traficábamos con su desmemoriada prodigalidad. Leonardo hizo un león. Creo que ninguno de nosotros pensaba en alguna objeción en ese instante. eso era seguro. completando esas frases que se comía. casi indescifrable manera de contar. Cuando alguien insinuaba la cosa. Daba algunos pasos. explicar nada -agregó tras una pausa en la que estuvo mordisqueando la despachurrada punta del cigarro-. pero el irregular balanceo de su abdomen lo disimulaba muy bien. que parecían no tener iris. Él nunca quiso hablar de eso. entre las páginas de un diccionario de música. El gordo se reiría en sus adentros de nosotros. si bien casi siempre teníamos que imaginar y reinventar lo que él imaginaba e inventaba. atormentándonos con su endiablada. no tenía ninguna relación con lo que anteriormente estaba diciendo. la fotografía de una hermosa mujer con una dedicatoria un poco cursi e ingenua que delataba a la dama provinciana de la historia. Su repertorio era inagotable. Nunca se sabía cuándo decía un chiste o recordaba una anécdota. a la incredulidad de los demás. Creo que los inventaba y olvidaba adrede.. para irrisión de futuras indiscreciones. Era un desinterés. luego se abría el pecho y lo mostraba lleno de libros. Lo escuchábamos impacientes y ávidos porque siempre podíamos aprovechar algo en nuestras colaboraciones para las revistas. Pero nunca conseguimos hacerle contar por qué había dejado su carrera de concertista de piano. que él trataba de disimular con el humor de un sarcasmo vuelto otra vez inocente. El atentado y el crimen eran absurdos e increíbles. por ejemplo. o buscándonos el "palpito" en medio de bruscas interrupciones. de largos e impenetrables silencios. y en su lugar el gordo colocó una obscena viñeta recortada de cualquier revista de pornografía barata. -pero volvió a callarse.. No teníamos más remedio que aguantarlo. Lo que acababa de decir. y se quedaban amodorrados un largo rato. en la que llegó a alcanzar cierto renombre. El se divertía a nuestra costa. . Pero a él no se le podían refutar sus ocurrencias. entre sorbo y sorbo de ginebra. El gordo sostenía que el ciego había apuñalado al militarote. Sobre la cara abotagada jugaba una sonrisa muerta. Lo que se sabía era vago e incierto. Más de una vez sospeché que era un poco sordo y que se defendía de esa manera de la humillación de admitirlo. era casi seguro que a él no le cupo otra culpabilidad que la que la confabulación de las circunstancias pudieron atribuirle. No porque fuera incapaz de escuchar a su vez sino porque uno lo sentía impermeable a las opiniones. luego de aquella gira por las ciudades del interior en la que se vio envuelto en un absurdo lío con la esposa de un gobernador. ya olvidados del cuento que había comenzado a relatar a propósito de unos emigrados que consiguen asesinar al embajador de su país con la ayuda de un ciego. No era quizás egoísmo o infatuación.

Contó varios cuentos. Al principio no se entendía muy bien dónde era. Lucha hasta el alba (1979). empezó a relatarnos la historia del hombre que había soñado el lugar de su muerte. viscosa. Falleció el 26 de abril de 2005. Pensamos en alguna nueva ocurrencia del gordo. Una noche recordó bruscamente el sitio del sueño. durante muchos años. Sólo cuando nos volvimos hacia él comprendimos de golpe: lo que el gordo había descrito punto por punto era el cuarto en que estábamos. Estaba más lúcido e inerte que de costumbre. sin comprender todavía. exiliado en Argentina. El húmedo cigarro se le había caído sobre el pecho que ahora ya no se hamacaba en el blando jadeo. se explayó al final en una prolija descripción. Tenía la cara pálida. Dieciocho años después aparece El naranjal ardiente. pero las puntitas volvían a brotar en seguida. en 1917. Señaló algo con la mano. Cabe destacar también su trabajo como guionista de cine por el que obtuvo sendos premios para Shunko en 1960. Augusto Roa Bastos (Paraguay) Breve reseña sobre su obra Augusto Roa Bastos nació en el pueblo de Iturbe. Participó en la Guerra del Chaco y fue corresponsal en Europa y África durante la Segunda Guerra Mundial. Sólo hizo estudios primarios. . y Alias Gardelito. desdoblado en hechos contradictorios. pero por un instante yo sentí en la nuca una ráfaga fría. El hombre vio en sueños el lugar donde había de morir. Luego de la alusión a la realidad insondable y al león lleno de lirios de Leonardo Da Vinci. sin más interrupciones ni digresiones. La voz del gordo se quebró en un ronquido. Me parece estar viéndolo todavía. Acudió a un psicoanalista que sólo consiguió aterrarlo aún más. Todos coincidieron en que no debía darse importancia a los sueños. borroneaba la floja piel. Se pasaba la mano. Los ojillos vidriosos se hallaban clavados en nosotros con una burlona sonrisa. Madera Quemada (1968). bebía y callaba. Vigilia del Almirante (1992). Pero el gordo. como siempre. Moriencia (1969). Giramos la mirada siguiendo el gesto torpe y pesado. A partir de 1947 vivió. Acabó encerrándose en su casa. Hablaba. Quizá fueran uno solo. desgajado capa tras capa y emitiendo su picante y fantástico sabor. delante de sí. Entre sus novelas se cuentan Hijo de hombre (1960) y Yo el Supremo (1974). Hacía calor. La contó de un tirón. Contravida (1994) y Madame Sui (1996). En 1942 publicó El ruiseñor de la aurora y otros poemas. Contó que el hombre vivió después temblando de encontrarse en la realidad con el sitio predestinado y fatal. En el año 1989 recibió el Premio Cervantes de Literatura. donde vivió en contacto con la naturaleza y la vida campesina. La gruesa nariz y la frente que se extendía hacia la calva orlada de ralos cabellos grises estaban punteadas de incontables gotitas. Los pies sobre el agua (1967). Contó el sueño a varios amigos. Pero su reconocimiento vendra a través de sus cuentos: en 1953 apareció publicado El trueno entre las hojas al que le seguirán El baldío (1966).190 Esa noche no éramos muchos. Paraguay. ganador del Festival de Santa Margarita en Italia (1961). contra su costumbre. Era su propio cuarto en su casa. No había nadie en el hueco de la puerta. Roa Bastos inició su actividad literaria como poeta. Tres o cuatro a lo sumo.

sin levantar demasiado los tacones. los gestos siempre iguales de los hombres que trabajan. y dos cipreses negros. Viendo a su hijo abandonado a la indolencia como una caña al viento. las grandes manos anudadas a la espalda: varias veces estuvo a punto de gritarle algo. un soplo de viento le agitaba la espalda de la camisa de mangas cortas. la pasión de esta tierra se adueñará de mí. En el trigal estaban los hombres y las hoces moviéndose. el verde que se va atenuando en franjas por el valle de mis tierras. -El ojo del amo -dijo el viejo. El hijo del patrón. ve a los trigales y vigila la siega. -Voy -decía. asestaba órdenes e imprecaciones a los hombres agachados. Una vez más el hijo iba viendo los colores del valle. pero se quedó callado y se puso a mezclar de nuevo puñados de abono. Las gallinas picoteaban los restos de un higo aplastado en el suelo. El hijo tenía las manos hundidas en los bolsillos. El padre se quedó mirándolo un momento. las manos en los bolsillos. que parecían montar guardia. escuchando el zumbido de los abejorros en los árboles frutales. hasta no poder despegarme de aquí. subía por atajos la pendiente desnuda: desde los trigales los hombres ya lo habían visto subir y comentaban su llegada. mezclaba abonos. Cada vez que regresaba a sus pagos. sin pestañas. amenazaba al perro encadenado que gañía bajo una nube de moscas. y abajo reaparecía el gris. a la sombra de la gran higuera. con una brizna de hierba entre los dientes. como desaprobando semejante despilfarro de fuerzas. siempre con el dedo debajo del ojo-. . -Voy -respondió el hijo y se alejó sin prisa. editado por Losada. Sabía lo que los hombres pensaban de él: el viejo será loco pero su hijo es tonto. redescubría el aire y el alto silencio de su tierra como en un recuerdo de infancia olvidado y al mismo tiempo con remordimiento. rectángulo amarillo en medio del gris de las tierras yermas. El hijo del patrón no se movía ni sacaba las manos de los bolsillos. uno arriba y otro abajo. -Sí -dijo el hijo y siguió sentado en el borde de la mesa tosca. En algunos bancales el trigo crecía a duras penas en la pendiente pedregosa. el amarillo iba desapareciendo poco a poco como borrado. plantado debajo de la higuera con las piernas separadas. El ojo del amo Italo Calvino (Italia) -El ojo del amo -le dijo su padre. y no se movía.191 Contar un cuento aparece en El Baldío. seguía con la mirada clavada en el suelo y los labios como silbando. -Entonces -dijo el padre. el crecimiento de cada planta. Cada vez que venía a su tierra se quedaba como en espera de un milagro: volveré y esta vez todo tendrá un sentido. Caminaba por el sendero de la viña. como se adueñó de mi padre. de cada rama. después de languidecer seis meses en ciudades lejanas. redondo como el ojo de un pájaro-. el ojo del amo engorda el caballo. el viejo sentía que su furia iba multiplicándose: sacaba a rastras unos sacos del depósito. señalándose un ojo. un ojo viejo entre los párpados ajados.

dijo U Pé. Él dijo una vez más: -Buenas.la helada de febrero. ¿para qué sirve un ojo. -Para mí -dijo Nanín. -Cuidado con pisotear donde todavía no he espigado -dijo la vieja. y los hombres lo sabían. «Ahora». lento. su padre que hacía plantar y recoger el grano en aquellas cuestas para cabras. Ahora los hombres reanudaban una conversación iniciada antes de que él llegara. «digo que me den un momento una hoz y pruebo un poco. Cada vez que se agachaba se le descubrían las piernas hasta las corvas. su padre que los hacía sudar. Él era sólo un ojo. Él no les gritaría nunca a los hombres.fue la sequía de abril. Casi se sentía la necesidad de los gritos de su padre por aquellos bancales. recogió dos espigas. un pelirrojo desgarbado: el sudor le pegaba la camiseta y una parte de la espalda desnuda aparecía y desaparecía con cada movimiento de la hoz. -Buenas -dijo el hijo del patrón. su padre que era uno de ellos. U Qué era de edad mediana. mintiendo siempre. pensaba. un trabajo de mujeres. separado de las vicisitudes de la tierra. mordisqueando una brizna de paja. La vieja Girumina espigaba. Franceschina estaba en el bancal más alto y cantaba una canción de la radio. sabía que lo despreciaban. Ahora los hombres habían empezado a discutir de la lluvia y el hielo y la sequía: el hijo del patrón estaba fuera de todo ello. El hijo del patrón se sentó de nuevo en el borde. Él no. tal vez lo odiaban. acuclillada en el suelo como una gran gallina negra. De todos modos no sería capaz de manejar la hoz y haría un triste papel. Nanín era joven. separado de todo? Ni siquiera ve. ¿Se acuerda de la helada de febrero? -Sí -dijo el hijo del patrón. -Menos -dijo U Qué-. -¿Más que el año pasado. velludo y achaparrado. U Pé era un viejo de piel amarilla que le caía arrugada sobre los huesos. ocioso en medio de los que trabajaban. En marzo. Sin embargo era seguro que preferían a su padre. -Buenas -dijo una voz desde el bancal de más arriba: era Franceschina que estaba espigando. . No se acordaba de nada. Espigar: eso sí podía hacerlo. Se agachó. con el párroco. ¿se acuerda? -Cayó granizo -dijo el hijo del patrón. la cosecha arruinada. Pero no se acordaba. erguido como un ciprés. El párroco le dijo: Si vienes te doy dos liras. -Sí. -Fue -dijo la vieja Girumina. Y el hijo del patrón respondió: -Buenas. las manos en los bolsillos. sobre una mujer del valle. este año? -preguntó. como cuando se ve a alguien que dispara y se siente la necesidad del estallido en los tímpanos. -Fue. Los hombres segaban en silencio. Claro que si su padre hubiera estado allí habría cubierto a los hombres de insultos. habría encontrado el trabajo mal hecho. -Eso decían -dijo la vieja Girumina-. un ojo solo. ¿Recuerda qué sequía? -Todo abril -dijo el hijo del patrón. él era un extraño que comía gracias al trabajo de ellos.192 -Buenas -le dijo U Pé al verlo llegar.el granizo de marzo. por eso seguían trabajando sin darse prisa. Al hijo del patrón le daba vergüenza estar allí haciendo de vigilante. Pero. las arrojó en el mandil negro de la vieja Girumina. -Buenas -dijeron los otros. sí -dijo U Pé-. El ojo del amo.» Pero seguía callado y quieto mirando el terreno erizado de tallos amarillos y duros de espigas cortadas. Bien: todo lo que tenían que decirse estaba dicho. El hijo del patrón se sentó en el borde de un bancal. cada año menos.

Pero sabía que no eran bonitas. -¿Y nosotros? -Será una guerra larga -dijo el hijo del patrón-. -¿Y Rusia? -Rusia también es fuerte. Si la guerra no termina. -Buenas y rectas -dijeron. me llamarán a mí también. -¿Es fuerte Inglaterra? -Eh. amores de mujeres huesudas y bigotudas y vestidas de negro.yo digo que nosotros también terminaremos metidos en las cuevas. perplejo. con mi insuficiencia torácica. Tal vez ahora podría decir algo-. había en el bosque una cueva con diez desertores-.dijo y se calló. dice dos mi l-dijo Nanín a los otros. -Hostia. ¿Qué más podía decir? -¿Quién es más fuerte: Norteamérica o Japón? -Los dos son fuertes -dijo el hijo del patrón. Nanín? -dijo Girumina. -Bah -dijo U Qué-. el hijo del patrón también sonrió. Y señaló arriba. -Yo no voy ni con curas ni con «civiles» -gritó Franceschina. -Norteamérica -dijo el hijo del patrón. ¿irías con un cura por dos liras? Franceschina estaba de pie en el bancal. -Dos liras -dijo U Pé. con sus músculos duros y velludos. descubriendo la piel blanca de las corvas. -Al que le toca le toca -repitieron los otros. -Caray -dijo Nanín. también es fuerte. con el manojo de espigas apretado contra el pecho. -De las de entonces -dijo U Qué. ¿sí? -gritó U Qué. pero no entendía bien el sentido de esas historias. Una guerra larga. Franceschina también llegaría a ser así. depende de que quieran examinar otra vez a los eximidos -dijo Nanín-. Norteamérica y Japón.193 -¿Dos liras? -preguntó Nanín. Ahora espigaba en el bancal más alto. Todos reían de la historia de la mujer. -¿Es cierto que Norteamérica ha entrado en la guerra? -preguntó U Qué al hijo del patrón. -Franceschina -le gritó Nanín-. -¿Dos mil? -gritó. -¿Cuánto serían hoy dos liras de entonces? -preguntó Nanín. -¿Cuándo haces el servicio militar. -Con militares. sí. -Cuando la otra guerra -dijo U Pé-. Los otros las miraron y estuvieron de acuerdo. -Tiene buenas piernas la Franceschina -dijo Nanín. -Ni con militares -contestó y se puso a recoger espigas de nuevo. -Todas las guerras terminan así: al que le toca. El hijo del patrón empezó a subir por los bancales mordisqueando la brizna de paja . El hijo del patrón las miró como si no las hubiera visto antes e hizo un gesto de asentimiento. -Caray. mirándoselas. en dirección de los pinos. -Si dura un poco más -dijo Nanín. -¿Alemania? -Alemania también. -No poco -dijo U Qué. le toca. y cada vez que se agachaba la falda se le subía más. cantando una canción de la radio. quién sabe cómo irá a terminar.

Unas veces parecía encontrarla y otras no. -Claro -dijo él mordiendo la brizna. y los otros se las comían. hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl. En los bancales de abajo los hombres casi habían terminado y Nanín envolvía las gavillas en lonas para bajarlas cargadas sobre las espaldas. -¿Te gusta ir a la ciudad? -Sí. alternaba sus visitas a la Biblioteca Nacional con el trabajo en una carnicería. De 1954 hasta 1956 vivió en Chile. y sentía que todos la aplaudían. Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente. En 1988 recibió la condecoración del Aguila Azteca de México por su aporte a la cultura de este país. no volvería a trabajar. La rana que quería ser una rana auténtica Augusto Monterroso (México) Había una vez una Rana que quería ser una Rana auténtica. ¡si su padre lo viera! En vez de montar la guardia. al cine. -¿Vas alguna vez a la ciudad. -A veces bajo los domingos por la tarde. Era un modo estúpido de iniciar una conversación. vuelta a empezar. y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana. le hicieron abandonar los estudios. Si hay feria.194 hasta llegar a Franceschina. especialmente sus piernas. El lunes. dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica. qué te ha quedado. Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo. Desde 1944 residió exiliado en México. y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica. que parecía Pollo. y te fue como te fue. Augusto Monterroso (México) Breve reseña sobre su obra Nació en Guatemala en 1921. por la noche. cuando vuelves. como él dice. vamos a la feria. si no. Tal vez con ella sería más fácil. se dejaba arrancar las ancas. No era eso lo que él quería. y todos los días se esforzaba en ello. Dio media vuelta y bajó. si no. Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que. se imaginaría que le hacía la corte. El hijo del patrón miraba su tierra. donde trabajó como secretario de Pablo Neruda. Franceschina? -le preguntó. Pero en el fondo. Ahora había que dejarla en paz. El mar altísimo con respecto a las colinas empezaba a teñirse de violeta del lado del ocaso. El origen modesto de su familia y el "miedo a los exámenes". Había dejado de trabajar. Le miraba la piel blanca de las corvas cuando se inclinaba a recoger las espigas. me gusta. según el humor de ese día o de la hora. Hacia los 15 años inició su formación autodidacta. hacía hablar a las mujeres que trabajaban. pura piedra y paja dura. Falleció en México en . de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores. y comprendía que él le sería siempre desesperadamente ajeno.

. editado por Punto de Lectura. Lo demás es silencio (1978). Es autor también de La oveja negra y demás fábulas (1969). alabó la brevedad de sus cuentos en su obra Seis propuestas para el próximo milenio. La letra e (1987).195 febrero de 2003. La rana que quería ser una rana auténtica aparece publicado en La oveja negra y demás fábulas. La palabra mágica (1983). Sus obras han sido traducidas a numerosos idiomas. Obras completas (y otros cuentos) es el irónico título con el que se dio a conocer en 1959. El reconocido escritor italiano Italo Calvino. Movimiento perpetuo (1972).

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