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CUENTOS MUNDIALES LISTA DE LOS PRIMEROS CINCUENTA RECOPILADOS POR DR ROQUE DEL ALCAZAR LEON 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 29 30 31 32 33 34 35 36 37 38 39 40 41 42 SARAMAGO JOSE AMBROSE BIERCE DURAS MARGUERITE TABUCHI ANTONIO MAHFUZ NAGUIB STERNBERG JACQUES XINGJIAN GAO ASKILDSEN KJELL BLAISTEN ISIDORO CALVINO ITALO CARVER RAYMOND CHACEL ROSA CORTAZAR JULIO FONSECA RUBEN SALINGER JEROME DAVID ZAMBRANO MARIA DIOP BIRAGO PAZ SOLDAN EDMUNDO SCIASCIA LEONARDO YOURCENAR MARGUERITE BORTAGARAY INES GIRONDO OLIVERIO SERRANO LOPEZ ENRIQUE ROZEWICZ TADEUSZ BABEL ISAAC PAPINI GEOVANNI DAUMAL RENE CHIMAL ALBERTO BRADBURY RAY ARREOLA JUAN JOSE DIESTE RAFAEL SAER JUAN JOSE CARVER RAYMOND PONIATOWSKA ELENA VAZQUEZ MONTALBAN MANUEL ALTMAN PHYLLIS BORGES JORGE LUIS YU JAE YONG SARAMAGO JOSE HEMINGWAY ERNEST ESPINOLA FRANCISCO MORAVIA ALBERTO DESQUITE ACEITE DE PERRO EL TREN A BURDEOS LOS MUERTOS A LA MESA JARDIN DE INFANCIA EL EMPLEADO DE CORREO EL TEMPLO COMODIN HISTORIA DE SENCILLO EL PECHO DESNUDO INTIMIDAD FUERON TESTIGOS TORITO CORAZONES SOLITARIOS EL HOMBRE QUE RIE ANTES DE LA OCULTACION FARI LA BURRA LA ESPERA UN CASO DE CONCIENCIA ASI FUE SALVADO WANG A LA MESA MILONGA EL DIA DE LA PARTIDA EL PECADO MAMA,RIMMA Y ALA EL DIA NO RESTITUIDO HECHOS MEMORABLES EL JUEGO MAS ANTIGUO YLIA DE BALISTICA EL REGRESO CON EL DESAYUNO TRES ROSAS AMARILLAS EL INVENTARIO DESDE UN ALFILER A UN ELEFANTE PAPELES EL FIN EL VINCULO EMBARGO UN LIGAR LIMPIO Y BIEN ILUMINADO LOS CINCO EL AMANTE RECHASADO

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43 44 45 46 47 48 49 50 ALLENDE ISABEL MACLAREN-ROSS JULIAN BARON DVORA LANGE NORAH ASKILDSEN KJELL ROA BASTOS AUGUSTO CALVINO ITALO MONTERROSO AUGUSTO EL HUESPED DE LA MAESTRA ATADURA MORTAL PARTICULAS CUADERNOS DE LA INFANCIA COLISION CONTAR UN CUENTO EL OJO DEL AMO LA RANA QUE QUERIA SER UNA RANA AUTENTICA

Desquite
José Saramago (Portugal) El muchacho venía del río. Descalzo, con los pantalones arremangados por encima de las rodillas, las piernas sucias de lodo. Vestía una camisa roja, abierta en el pecho, donde los primeros vellos de la pubertad empezaban a ennegrecer. Tenía el pelo oscuro, mojado por el sudor que le escurría por el cuello delgado. Se inclinaba un poco hacia delante, bajo el peso de los largos remos, de los que pendían hilos verdes de limos aún goteantes. El barco quedó balanceándose en el agua turbia y, allí cerca, como si lo espiasen, afloraron de repente los ojos globulosos de una rana. El muchacho la miró, y ella le miró. Después la rana hizo un movimiento brusco y desapareció. Un minuto más y la superficie del río quedó lisa y tranquila, y brillante como los ojos del muchacho. La respiración del limo desprendía lentas y muelles burbujas de gas que la corriente arrastraba. En el calor espeso de la tarde los chopos altos vibraban silenciosamente y, de golpe, flor rápida que naciese del aire, un ave azul pasó rasando el agua. El muchacho levantó la cabeza. Desde el otro lado del río una muchacha le miraba, inmóvil. El muchacho levantó la mano libre y todo su cuerpo dibujó el gesto de una palabra que no se oyó. El río fluía, lento. El muchacho subió la ladera, sin mirar atrás. La hierba se acababa allí mismo. Hacia arriba, hacia allá, el sol calcinaba los terrones de los barbechos y los olivares cenicientos. Metálica, durísima, una cigarra roía el silencio. En la distancia la atmósfera temblaba.

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La casa era baja, achaparrada, bruñida de cal, con una franja de ocre violento. Un lienzo de pared ciega, sin ventanas, una puerta en la que se abría un postigo. En el interior el suelo de barro refrescaba los pies. El muchacho apoyó los remos, se limpió el sudor con el antebrazo. Se quedó quieto, escuchando los golpes del corazón, el pausado brotar del sudor que se renovaba en la piel. Estuvo así unos minutos, sin conciencia de los rumores que venían de la parte de detrás de la casa y que se transformaron, de súbito, en gañidos lancinantes y gratuitos: la protesta de un cerdo atado. Cuando, por fin, empezó a moverse, el grito del animal, esta vez herido e insultado, le golpeó en los oídos. Y en seguida oyó otros gritos, agudos, rabiosos, una súplica desesperada, una llamada que no espera socorro. Corrió hacia el patio, pero no pasó del umbral de la puerta,. Dos hombres y una mujer sujetaban al cerdo. Otro hombre, con un cuchillo ensangrentado, le abría un tajo vertical en el escroto. En la paja brillaba ya un óvalo achatado, rojo. El cerdo temblaba entero, lanzaba gritos entre las quijadas que apretaba una cuerda. La herida se alargó, el testículo apareció, lechoso y rayado de sangre, los dedos del hombre se introdujeron en la abertura, tiraron, retorcieron, arrancaron. La mujer tenía el rostro pálido y crispado. Desataron al cerdo, le liberaron el hocico y uno de los hombres se agachó y cogió las dos piezas, gruesas y suaves. El animal dio una vuelta, perplejo, y se quedó con la cabeza baja, respirando con dificultad. Entonces el hombre se los tiró. El cerdo los mordió, masticó ansioso, tragó. La mujer dijo algunas palabras y los hombres se encogieron de hombros. Uno de ellos se rió. Fue en ese momento cuando vieron al muchacho en el umbral de la puerta. Se quedaron todos callados y, como si fuese la única cosa que pudiesen hacer en aquel momento, se pusieron a mirar al animal, que se había echado en la paja, suspirando, con el hocico sucio de su propia sangre. El muchacho volvió al interior. Llenó un puchero y bebió, dejando que el agua le corriese por las comisuras de la boca, por el cuello, hasta el vello del pecho que se volvió más oscuro. Mientras bebía miraba fuera las dos manchas rojas sobre la paja. Después, con un movimiento de cansancio, volvió a salir de la casa, atravesó el olivar otra vez bajo el bochorno del sol. El polvo le quemaba los pies y él, sin darse cuenta, los encogía para huir del contacto escaldante. La misma cigarra rechinaba en tono más sordo. Después la ladera, la hierba con su olor a savia caliente, la frescura atontadora debajo de las ramas, el lodo que se insinúa entre los dedos de los pies e irrumpe por arriba. El muchacho se quedó quieto, mirando el río. Sobre un afloramiento de limo, una rana, parda como la primera, con los ojos redondos bajo las arcadas salientes, parecía estar esperando. La piel blanca del buche palpitaba. La boca cerrada formaba un pliegue de escarnio. Pasó un tiempo y ni la rana ni el muchacho se movían. Entonces él, desviando con dificultad los ojos, como para huir de un maleficio, vio al otro lado del río, entre las ramas bajas de los salgueros, aparecer una vez más a la muchacha. Y nuevamente, silencioso e inesperado, pasó sobre el agua el relámpago azul. El muchacho se quitó la camisa despacio. Despacio se acabó de desvestir, y sólo cuando ya no tenía ropa ninguna sobre el cuerpo, su desnudez, lentamente, se reveló. Así como si se estuviese curando una ceguera de sí misma. La muchacha miraba de lejos. Después, con los mismos gestos lentos, se liberó del vestido y de todo cuanto la cubría. Desnuda sobre el fondo verde de los árboles.

) Me llamo Boffer Bings. la pieza teatral La segunda vida de Francisco de Asís (1987). poeta. en el año 1974. mostraban el lugar donde por fin la rana se había sumergido. equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa y. el Premio obel de Literatura. y El año de 1993. Sevilla. estudió hasta los 12 años pues pagar una escuela era un lujo que no estaba al alcance de su familia. siendo el primer escritor portugués en conseguirlo.4 El muchacho miró una vez más el río. novela con la que obtuvo gran popularidad. En sus últimos años de vida. En 1947 publicó su primera novela Tierra de pecado. donde se ocupaba de los no deseados. Castilla-La Mancha y Brasilia. Hijo de campesinos pobres. Ha sido merecedor de numerosos doctorados honoris causa por las Universidades de Turín.UU. El silencio se asentaba sobre la líquida piel de aquel interminable cuerpo. Luego se sucedieron La balsa de piedra (1986). Aceite de Perro Ambrose Bierce (EE. En 1982 publicó Memorial del convento. Manchester. Poemas posibles. Entonces el muchacho se metió en el agua y nadó hacia la otra orilla. Entre 1966 y 1975 publicó los libros de poemas Probablemente alegría. Círculos que se alargaban y perdían en la superficie tranquila. novelista y dramaturgo portugués nacido en Azinhaga en 1922. A partir de 1995 comenzó la publicación de la trilogía formada por Ensayo sobre la ceguera. a la sombra de la iglesia del pueblo. Fue miembro del Partido Comunista Portugués y participó en la Revolución de los Claveles que llevó la democracia a Portugal. mientras el bulto blanco y desnudo de la muchacha se recogía hacia la penumbra de las ramas. Ha recibido el Premio Camoes. José Saramago (Portugal) Breve reseña sobre su obra Escritor. Todos los nombres y Ensayo sobre la lucidez. Desquite pertenece al libro Casi un objeto editado por Alfaguara. Falleció el 18 de junio de 2010. publicó La caverna (2000) y Caín (2009). periodista. En la . Nací de padres honestos en uno de los más humildes caminos de la vida: mi padre era fabricante de aceite de perro y mi madre poseía un pequeño estudio. en 1998. Historia del Cerco de Lisboa (1989) y en 1991 El Evangelio según Jesucristo.

Mi padre nunca distinguiría sus huesos de los de un cachorro. son provocados por los motivos más reprensibles. ¡Ah. que ardía con un rojo rico y profundo bajo uno de los calderos. mi padre. cualquiera sea su carácter aparente. Dentro del caldero el aceite giraba todavía en indolente ebullición y empujaba ocasionalmente a la superficie un trozo de perro. No eran elegidos con el mandato de oposición. di el primer paso en el crimen y atraje sobre mí indecibles penurias arrojando el niño al caldero. vi a un policía que parecía vigilar atentamente mis movimientos. al pasar por la fábrica de aceite de mi padre con el cuerpo de un niño rumbo al estudio de mi madre. que rara vez escribían una receta sin agregar lo que les gustaba designar Lata de Óleo. y era evidente que muchos de los perros más gordos del pueblo tenían prohibido jugar conmigo. sino que con frecuencia era empleado por mi madre para eliminar los restos de su trabajo en el estudio. qué guapo era! Ya a esa temprana edad me gustaban apasionadamente los niños. y mientras miraba al querubín. en mí. a dos de los médicos del pueblo. como socios silenciosos. yo había aprendido que los actos de un policía. porque todos los agentes de ley de los alrededores se oponían al negocio de mi madre. aunque mi lengua se habría paralizado si hubiera previsto las consecuencias. Mi padre ya se había retirado. pero la mayoría de las personas es reacia a realizar sacrificios personales para los que sufren. Consideré mi obligación explicarlo.no hubiese sido mortal. un poco para mi sorpresa. Joven como era. no puedo sino lamentar que. al evocar aquellos días. "no puede importar mucho que lo ponga en el caldero. y eran de razas ordinarias. Es realmente la medicina más valiosa que se conoce. me dije. Era mi costumbre arrojar los niños al río que la naturaleza había provisto sabiamente para ese fin. Me senté a esperar que el policía se fuera. Mi padre tenía. Cerré en seguida y quedé a solas con mi muerto. aunque los dueños de perros desaparecidos lo miraban a veces con sospechas que se reflejaban. no solamente ayudaba a mi padre a procurar perros para sus cubas. arrojando rubicundos reflejos sobre las paredes. Para cumplir este deber necesitaba a veces toda mi natural inteligencia. al conducir indirectamente a mis queridos padres a su muerte. Lamentando su antigua ignorancia sobre las ventajas de una fusión de . pero esa noche no me atreví a salir de la aceitería por temor al agente. y le acaricié tiernamente el pelo corto y sedoso. ni el asunto había sido debatido nunca políticamente: simplemente era así. hecho que afligió mi joven sensibilidad y en una ocasión estuvo a punto de hacer de mí un pirata. el cuerpo desnudo del niño en mis rodillas.era naturalmente menos impopular. En resumen. La ocupación de mi padre -hacer aceite de perro. hasta cierto punto. fui el autor de desgracias que afectaron profundamente mi futuro. casi deseaba en mi corazón que la pequeña herida roja de su pecho -la obra de mi querida madre. A veces. "Después de todo". nos informó a mí y a mi madre que había obtenido un aceite de una calidad nunca vista por los médicos a quienes había llevado muestras. Al día siguiente. y lo eludí metiéndome en la aceitería por una puerta lateral casualmente entreabierta. Una noche. y las pocas muertes que pudiera causar el reemplazo de la incomparable Lata de Óleo por otra especie de aceite no tendrán mayor incidencia en una población que crece tan rápidamente". frotándose las manos con satisfacción.5 infancia me inculcaron hábitos industriosos. y lo hice. Agregó que no tenía conocimiento de cómo se había logrado ese resultado: los perros habían sido tratados en forma absolutamente usual. La única luz del lugar venía de la hornalla.

Uno de los enormes calderos burbujeaba lentamente. Una ambición absorbente y arrolladora se apoderó de sus almas y reemplazó en parte la esperanza en el Cielo que también los inspiraba. Por un instante se miraron con furia a los ojos y luego saltaron juntos con ira indescriptible. pero por fin. se enfrentaron. Por las miradas que echaba a la puerta del dormitorio de mi madre. donde sabía que mi padre pasaba la noche. ni había por qué conducir perros a su destino: mi padre los desechó por completo. maldiciendo el hombre. mis padres tomaron de inmediato medidas para reparar el error. ella para herirlo con la aguja. mi pobre padre. Tan emprendedores eran ahora. como tomándose su tiempo para dejar suelta toda su energía. pero no fue así. Luchaban alrededor de la habitación. él para ahorcarla con sus grandes manos desnudas. Su presidente manifestó que todo nuevo ataque contra la población sería enfrentado con espíritu hostil. No se limitó a suprimir a pedido niños inoportunos: salía a las calles y a los caminos a recoger niños más crecidos y hasta aquellos adultos que podía atraer a la aceitería. sintiendo . se podría haber esperado naturalmente que me volviera ocioso y disoluto. una aguja de hoja alargada. y mi padre era diácono de la iglesia. De pronto se abrió la puerta del cuarto de mi madre. deduje con sobrado acierto sus propósitos. algún impulso misterioso me hizo levantar y atisbar por una ventana de la habitación del horno. Mi padre. que se realizó una asamblea pública en la que se aprobaron resoluciones que los censuraban severamente. Inmóvil y sin habla por el terror. con un misterioso aire contenido.6 sus industrias. silenciosamente. los combatientes se separaron repentinamente. Por un momento se contemplaron con hostilidad. la conversión de sus vecinos en aceite de perro llegó a convertirse en la única pasión de sus vidas. aunque conservaron un lugar destacado en el nombre del aceite. También ella estaba en ropas de noche. aparentemente sorprendidos. El fuego ardía tan vivamente como si se esperara una abundante cosecha para mañana. llenaba sus cubas con celo y diligencia. Mis pobres padres salieron de la reunión desanimados. En pocas palabras. enamorado también de la calidad superior del producto. De cualquier manera. ¡Ay. ambos peleando como demonios. Tampoco ella había sido capaz de negarse el último lucro que le permitían la poca amistosa actitud de los vecinos y mi ausencia. No sé cuánto tiempo tuve la desgracia de observar ese desagradable ejemplo de infelicidad doméstica. La sagrada influencia de mi querida madre siempre me protegió de las tentaciones que acechan a la juventud. luego. El pecho de mi padre y el arma de mi madre mostraban pruebas de contacto. después de un forcejeo particularmente vigoroso. con el corazón destrozado y creo que no del todo cuerdos. Tan bruscamente impulsado al ocio. malherido. que personas tan estimables llegaran por mi culpa a tan desgraciado fin! Al encontrar un doble provecho para su negocio. A eso de la medianoche. consideré prudente no ir con ellos a la aceitería esa noche y me fui a dormir al establo. y tenía en la mano derecha la herramienta de su oficio. y los dos. Mi madre trasladó su estudio a un ala del edificio de la fábrica y cesaron mis deberes en relación con sus negocios: ya no me necesitaban para eliminar los cuerpos de los pequeños superfluos. mi madre se dedicó a él con renovada asiduidad. Mi padre no estaba acostado: se había levantado en ropas de dormir y estaba haciendo un nudo en una fuerte soga. nada pude hacer para evitar o advertir. la mujer chillando.

Realizó sus estudios en la Escuela Militar de Kentucky y en 1861. Aceite de Perro pertenece al volumen Aceite de perro y otros cuentos macabros. A esa edad todavía tenía aspecto de niña. para participar de la revolución mexicana. tomó a mi querida madre en los brazos desdeñando su resistencia. Yo estaba allí con mi familia. El tren a Burdeos Marguerite Duras (Francia) Una vez tuve dieciséis años. mis dos hermanos y mi madre. fechada el 26 de diciembre de 1913. Los títulos más importantes de su bibliografía son Cuentos de soldados y civiles (1892). Era al volver de Saigón. Libro de las palabras cínicas (1906) rebautizado luego como Diccionario del diablo y El clan de los parricidas. Convencido de que estos infortunados acontecimientos me cerraban todas las vías hacia una carrera honorable en ese pueblo. Esta experiencia marcará para siempre su misantropía. en un tren nocturno. editado por Áncora. Debía de tener treinta años. escepticismo. sumándose a las filas de Pancho Villa como observador. después del amante chino.UU. A los 71 años cruzó la frontera de EE. donde se han escrito estas memorias. La última noticia cierta fue una carta que escribió a un amigo íntimo. Fábulas fantásticas (1899).7 la mano de la muerte. expresada en relatos breves llenos de ironía. con el corazón lleno de remordimiento por el acto de insensatez que provocó un desastre comercial tan terrible. licenciado en periodismo y editorialista estadounidense nacido en 1842. Ambrose Bierce (EE. avanzó. y cinismo. el tren de Burdeos. me trasladé a la famosa ciudad de Otumwee. Debía de ser verano. sumando su aceite al de la comisión de ciudadanos que había traído el día anterior la invitación para la asamblea pública. la arrastró junto al caldero hirviente. y también había un hombre joven enfrente mío que me miraba.UU. reunió todas sus últimas energías ¡y saltó adentro con ella! En un instante ambos desaparecieron.) Breve reseña sobre su obra Escritor. hacia 1930. participando de múltiples batallas durante la Guerra Civil Estadounidense. Yo siempre llevaba estos vestidos claros de las colonias y los pies desnudos en unas . Creo que había dos o tres personas más en el vagón de tercera clase con ocho asientos.

las verandas. en una especie de humor. fulminados. ardiente de nuevo. Era salvaje. Alrededor de la mano. y de ese modo empezó todo en el mismo momento. el calor. con el hombre a solas. el vientre. y el bachillerato que iba a pasar aquel año. apagó la luz. Hubo un largo momento en que no ocurrió nada. Y luego. Si me hubieran oído contar las historias de la familia. el ruido del tren. de dulzura a veces exasperada por el deseo que vuelve. Volvió. y yo le contaba cómo se vivía en las colonias. contenidos hasta el final. cuando abrí los ojos. al llegar a París. Él los cogió. Acaricia el cuerpo entero y luego acaricia los senos. sienta la cabeza. La guardé en la mía. Al principio eran lentos.8 sandalias. de conversación habitual en un tren. y la dejé hacer. Abrí los ojos apenas. Luego la solté. Abrí los ojos para sonreírle y darle las gracias. No tenía sueño. De repente. En aquella época. Soy yo la que dije que debíamos dormir para no estar demasiado cansados a la mañana siguiente. no se decía nada de estas cosas. Razona. mirarnos más. las caderas. que la vigilaba. estaba todavía caliente. las lluvias. luego empezaron a ser cada vez más retardados. Mi madre y mis hermanos se habían dormido muy deprisa tras salir de Burdeos. tampoco. Él estaba junto a la puerta. cosas así. exacta y brutalmente de una sola mirada. El silencio de los pasillos en el ruido del tren. doblé las piernas y cerré los ojos. nos dimos cuenta de que todo el mundo dormía. no pudimos hablarnos más. su asiento estaba vacío. En un movimiento muy lento. había adormecido a los otros tres o cuatro pasajeros del vagón. de nuevo. Me quedé dormida. Entre él y yo había un asiento vacío. Se puso a ir más deprisa y el ruido se hizo ensordecedor. salió y volvió con una manta de tren que extendió encima mío. en los trenes. de golpe. temblorosa. La mano se retiró. que tenía miedo. Yo hablaba bajo para no despertarlos. Luego. se quedó lejos de mí durante un largo rato. En París. Está sobre el sexo. Alrededor del tren. tenía miedo. Y luego se va. apagan la calefacción y de madrugada hace frío". sobre todo en tales circunstancias. avancé mi cuerpo hacia él. resultó soportable. Me desperté por su mano dulce y cálida sobre mis piernas. Oí que abrían la puerta. nos quedamos sin fuerzas. Hablar así bajo. Con los ojos cerrados seguía todos sus movimientos. salvo el ruido del tren. Se detiene a saltos. el abandono al goce. Él dijo: "Por la noche. ya no me acuerdo. Marguerite Duras (Francia) . las estiraba muy lentamente y trataba de subir hacia mi cuerpo. Me estiré sobre la banqueta. amenazas y chillidos. Se los di. me habrían prohibido hacerlo con gritos. Puse mis pies contra él. dispuesta a morder. Las paradas que despiertan. la noche. Bajó durante la noche. Vi que miraba a la gente del vagón. Con lo cual este hombre y yo éramos los únicos que quedábamos despiertos. cuando uno desembucha toda su historia y la de su familia. No pudimos. las caminatas por los bosques. Este hombre me hacía preguntas sobre mi familia. tan difícil de soportar como si hubiera gritado. se pone amable para decir adiós a la niña. El ruido del tren volvió. la diferencia con Francia. debí caer dormida. Su mano llegó sobre mí.

changer de corps. changer de lit. si eres tú. mon amour (1958). una chaqueta elegante. En 1983 la Academia Francesa le entregó el Gran Premio del Teatro. porque eso le hacía sentirse aún como en casa. El tranvía se detuvo y abrió sus puertas. el pelo blanco. On avait mis les morts à table. De eso sí que entendía.Louis Aragón En primer lugar le diría que de la nueva casa le gustaban sobre todo las vistas a Unter den Linden. LOS MUERTOS A LA MESA Antonio Tabucchi (Italia) Para la Ze. el teatro y el cine. la novela. Encuadrada inicialmente en los moldes del neorrealismo de posguerra y afín al movimiento existencialista. era una casa que le hacía sentirse como en casa. editada en 1984 y ganadora. mocasines italianos comprados en el centro. se había pasado la vida haciéndolo. entre otros. dice y dos años después El amor. Es decir. como si dentro hubiera una persona a la que dijera adiós. siempre partido en dos. Su obra más celebrada será El amante. donde residió hasta 1932. hace un día demasiado bueno para desaprovechar la ocasión. prefiero ir andando. se acercó después a los postulados del nouveau roman. En 1969 apareció Destruir. ¿Lo había tenido? Claro que lo había tenido. partido en dos. Canturreó: tout est affaire de décor. porque ése también era un nombre que tenía sentido. El tren a Burdeos pertenece al libro La vida material. como cuando su vida tenía sentido. y escribió y dirigió varias películas y obras teatrales. no: era un apuesto hombre entrado en años. ¿Quién era esa persona que iba en tranvía al Pergamon? Se dio un cachete afectuoso. Escribió el guión de la célebre película Hiroshima. El tranvía arrancó. O que lo había tenido. Esperó a que se cerraran. La gente entró. así me doy un sano paseo. querido mío. aunque sus novelas no se limitan nunca al mero experimentalismo. vete. aunque una tira de goma lo dividiera en dos. sobre todo la Gran Estructura. Y que le gustaba haber escogido la Karl Liebknechtsrasse. editado por Plaza y Janés. así es la vida. inició su intensa actividad en los campos del periodismo. Pero bueno. Durante la Segunda Guerra Mundial participó de la Resistencia Francesa por lo que fue deportada a Alemania. Una vez terminada la contienda. sino que dejan traslucir un aliento intensamente personal y vivido. dirigida por Alain Resnais con gran éxito y dirigió ella misma varias películas como India Song y Los niños. Se despidió con la mano. el aire de bienestar de una persona de posibles: las ventajas del capitalismo. No estaba mal. una mitad aquí y otra allí. es la vida. Vete. . . Estás bien así. On prenait les loups pour des chiens.9 Breve reseña sobre su obra Escritora francesa nacida en Vietnam en 1914. Tras varias publicaciones. El semáforo estaba en rojo. On faisait des châteaux de sable. del Premio Goncourt. obtuvo su primer éxito con una novela de inspiración autobiográfica titulada Un dique contra el Pacífico (1950). Murió en 1996. que allí estaba C'était un temps déraisonnable. Se reflejó en el cristal de la puerta cerrada.

Ya le he dicho que se ha equivocado. gracias. con una buena cuenta corriente. declaró el médico. Cuando trabajaba en la Gran Estructura había gente que por un paquete de cigarrillos americanos hubiera denunciado a sus propios padres. Claro que estaba bien. ¿duerme o no duerme? Doctor. hacía algo de calor para su gusto. a la altura de la Humboldt . sufre de insomnio? Qué preguntas. pero es que la vida es larga. buenas noches. había sentenciado el médico. Cruzó Unter den Linden. ¿pretende que siga durmiendo tranquilo? Y en cambio contestó: duermo bien cuando duermo. et à quoi bon. El taxi arrancó. una casita de vacaciones en el Wannsee. un estupendo cigarrillo americano de sabor dulce. me estaba despidiendo de una persona. circulen. contestó secamente. el gesto no era para usted. Esta ciudad está llena de turcos. no hay nada que ver. estaba despidiéndome de una persona. para mendigar. era un magnífico día de verano. jovenzuelo. ¿a usted qué le parece. ¿por qué habría de dormir mal un viejo señor tranquilo. pero ¿qué más se me puede pedir?. ojos de Elsa. él también se ha ido. dificultad para conciliar el sueño. Se encendió un cigarrillo. nos vamos todos. jovenzuelo. este emigrante. un magnífico apartamento en el centro. Si no estuviera usted jubilado le diagnosticaría una forma de estrés. ¿y para qué?.10 querido mío. Eso es. doctor. se preguntó. por lo tanto su tensión alta tiene que deberse a la ansiedad. para mendigar. Canturreó el final de la estrofa con voz profunda y ligeramente dramática. ¿hay algo que le preocupa. Miró el tranvía que giraba hacia la Friedrichstrasse y dijo adiós a los ojos de Elsa. las redes rotas de los que pescaban. Debía de ser turco. un hijo abogado en Hamburgo y una hija casada con el dueño de una cadena de supermercados?. doctor. Nada de platos salados y nada de esfuerzos. cómico. despertares bruscos. Circulen. ¿necesita algo? ¿Qué si necesito algo? No. duerme bien. señor. Menudo gilipollas ese médico vendido a los americanos. y ahora los americanos. es usted quien lo ha entendido mal. de turcos y gitanos. ¿no? Venga. consigue descansar. replicó con una voz que se iba alterando. fiel compañero de los buenos tiempos ya idos. en conclusión. nos han tocado a nosotros todos esos vagabundos. después de haber conquistado el mundo. si acaso hacía algo de calor. Estás bien?. su tensión ha alcanzado el nivel de alarma. Sólo le he preguntado si necesitaba algo. precisamente tú. a cierta edad vuelve uno a pensar en las personas que ya no están. y también su Elsa tiene los ojos opacos. hacia las redes que nos han envuelto. ¿sabe?. dijo con la mano invitándolo a marcharse. qué cara más dura. pero probablemente sea a causa de la ansiedad. nada de sal en las comidas y a dejar de fumar. perdone. El taxista sacudió la cabeza en señal de desaprobación. El taxista lo miró desconcertado. y con el calor la tensión tiende a subir. decía el médico. porque ahora son todos pescados. como raramente se dan en Berlín. doctor? Pero el médico insistía. ¿sube usted o no sube? Se disculpó: mire. lleva tu repugnante pizza a su destino. de vez en cuando. El chico de la motocicleta de Pizza Hut que esperaba a que se pusiera verde lo miró con estupor: un anciano señor elegante que canta como un pinzón en una parada de tranvía. explicó el chico en un mal alemán. soy sólo un anciano señor que canturrea las poesías de Aragón. ¿me entiende? No le entiendo. estoy perfectamente. dos de estas pastillas antes de acostarse. como lo hacía Léo Ferré. es un equívoco. Pues no protesta encima. ¿pesadillas. sobresaltos? Sí. puisque c'est encore moi qui moi-même me trahis. gracias. A ver. pobre Alemania. pero francamente no es posible. Pues claro que dormía bien. eso es. he hecho todos los solitarios. y cuando no duermo procuro dormir. antes o después. decidían que el humo era dañino. he amontonado todos los libros en la estufa. se mira hacia atrás. hubiera querido decirle a esa buena persona. he vomitado todo el Kirsch posible. es usted una persona ansiosa aunque aparentemente tranquila. que ya se ha puesto verde.

Entonces sí que era un gusto: tu Objetivo que te caminaba delante. Llevaba una faldita que arrastraba por el suelo y los pies descalzos. Es como si trajera recuerdos. Él iba por su camino. Ay. frases perdidas. sabes dónde estás. de ti no sabía nada. así domino mejor la situación. ¿adónde podía ir. bastaba seguirlo. tranquilo. Una niña se le paró delante. cretino. pero ¿qué situación?. era una indiecita de mirada oblicua que hablaba un pésimo alemán y que repetía continuamente yes. a la francesa. se sentía perdido. se dijo. a este lado está el norte. De los del Partido nunca quisiste saber nada. a ese otro el sur. pero de qué fidelidad hablas. le dijo sonriendo. Cuando salía de casa siempre necesitaba encontrarse un Objetivo. de qué principios presumes. perdía la orientación. Quién sabe por qué se sentía tan cansado. a tu mujer la cubriste de traiciones. has sido el hombre más infiel del mundo. de la mujer que venía algunas horas no se fiaba.11 Universität. Se levantó de repente una ráfaga fresca que levantó del suelo servilletas y paquetes de cigarrillos vacíos. Él era un buen ciudadano. en cambio. la verdad. Estaban indecisos sobre cómo se pronunciaba el plato. está a este lado o al otro. pero cuáles. Sucede a menudo en Berlín: un día de bochorno y de repente llega un viento fresco que hace que las cosas revoloteen y el humor cambie. por lo menos sabía a dónde ir. te dedicabas a lo tuyo. todo lo contrario. Escogió un Objetivo. Los periódicos cansan. Sir. claro que sí. ¿La situación?. Se dirigió a la papelera metálica y tiró un paquete de cigarrillos vacío y después el periódico de la mañana. Del tipo de la que se le vino a la cabeza: las inclemencias del tiempo y la fidelidad a mis principios. marcaba la vida. el mundo cansa. en caso contrario. También la niña sonrió y se alejó. Cuando Renate aún vivía. ay. Porque el Objetivo sabía bien a donde ir. subrayaba una frontera. pues la situación que estaba acostumbrado a dominar en otros tiempos. . concreto. no quería ensuciar la ciudad. Él hizo como si no pasara nada. observaba el marido. porque debías seguirlo. como eran fritas había que pedir Pommes. De tu Objetivo conocías a la perfección los rasgos somáticos por las fotografías que te habían obligado a estudiar. Kartoffeln. La mujer se dio la vuelta y lo miró casi alarmada. Estaba allí. Vete al infierno. y yendo por su camino te guiaba. y él en cambio no. yo de ti lo sé todo. Sintió un arrebato de cólera. Y tú también. con la bandeja en la mano. ignaro. principios. aunque ya no existiera el Muro. ¿Eran unos nostálgicos o votaban a los socialistas? Vaya usted a saber. Gracias a un muro uno pertenece a algo. y se sentó bajo las sombrillas cuadradas del quiosco que vendía salchichas. se había pasado la mañana sin hacer nada. nostalgias. Pero la ciudad estaba ya sucia. Le metió bajo los ojos un pedazo de cartón donde estaba escrito: vengo de Bosnia. el Muro. pero no ignaro en absoluto. la madre y dos hijos adolescentes. Muy bien el español con sus bigotitos. sólido. no tenía ganas de llevarlo en el bolsillo. Él. porque todas las tareas de casa debía hacerlas él. bueno. zanganeando y leyendo el periódico. Había turistas por todas partes. qué nostalgia del Muro. No. dedicado a lo suyo. sostenía la mujer. ¿Fidelidad?. Carmela. me voy andando. Carmela. El mundo cansa porque está cansado. no. el muro es como un punto cardinal. había una familia de españoles. Tal vez lo mejor fuera coger un taxi. el padre. hubieras podido reconocerlo incluso en el patio de butacas de un teatro. tú eras para él un rostro anónimo como millones de otros rostros anónimos en el mundo. las noticias cansan. En fila ante el quiosco. Todo estaba sucio. dijo en voz alta. daba la seguridad de una pertenencia. Se dijo: no. Al pasar a su lado se puso a silbar Los cuatro generales. ahora que el trabajo de siempre había acabado y que Renate estaba muerta? Ah. Él representaba la brújula de tu recorrido. ahora se sentía cansado. aparentemente.

¿Lo prefiere normal o con curry?. no tanto. amarillo y muy dulce. Vete al infierno. siempre leyendo el mismo periódico. Miró a su alrededor. a pesar de la edad. de sitios así. no puedes imaginarte lo que hay en ese supermercado. un auténtico asco. albaricoques?. Se volvía a mirarla en el sendero del jardín mientras ella le hacía un gesto con la mano desde detrás del ventanal de la terraza. gordos por dentro. pobre Renate. por ejemplo. horrenda negrita estúpida: yes. días de paciencia. El borde de la terraza tapaba las ruedas de la silla. Compró Die Zeit en el quiosco de al lado. era una buena manera de pasar el tiempo. Gorda. con atención. con discreción. un chico y una chica que iban cogidos de la mano. Se lo dejó prácticamente entero en la bandejita de papel. de esos que tan bien van con el oporto y con el jamón italiano? Te lo traigo también. quién sabe por qué estaban tan de moda. eso pretendía el Americano. mucha paciencia. Aunque debería decirte una cosa. no puedes ni imaginarte cuánto. cuidarte como si fueras una niña. ¿contra nosotros. mira. Renate parecía sentada en un sillón. detrás de un periódico. ¿o prefieres peras. viajar. como si se hubieran rociado de aceite solar. veamos cómo va el mundo. y en el fondo no eres tan mayor. eso es. ¿Contra quién?. Renate. y en cambio. este vasto mundo que baila tan alegre. La gente le pareció fea. De él bajaron una señora madura con la bolsa de la compra. Incluso los delgados le parecieron gordos. de verdad. dispuesto a pasarse allí una buena mañana. quisiera que sonrieras. ¿sabes?. eso era. ¿es que te has olvidado de tu oficio?. En primer lugar. Renate le sonreía cansinamente. Doblaba por el sendero de casa y entraba bajo los árboles de la gran avenida. La vida está desfasada. ¿Qué te apetece esta mañana. Qué se le va a hacer. preguntó el hombrecillo del delantal blanco. ¿contra quién?. seguía siendo guapa. no tiene nada que ver con las tiendas de nuestros tiempos. parecía una persona normal. pero podía tomarse una buena salchicha con patatas. iré a la sección de fruta y verdura. para saber cómo va el mundo. hace falta paciencia. Renate. según los deseos de Renate. horas y horas sentado en un café. pensaba. Optó por el curry. Y se dirigía hacia el supermercado. iba al supermercado. e hizo que añadieran ketchup. Al otro lado de la calle se detuvo otro tranvía. como si les viera por dentro. porque no le gustaba hacer compras grandes. cerezas. un señor anciano vestido de azul. Renate. ¿Quieres un melón. Sir. que siempre había sido su semanario. que estamos todos . tenía todavía el rostro liso y el pelo rubio. te los traigo. en los días de Objetivos verdaderos. Le pareció incluso como si relucieran. que era una palabra que se oía por todas partes. hoy quisiera hacerte feliz. en el coche. nada llega a su hora. realmente posmoderno. no seas chiquillo. Miró a su alrededor. ¿o es que ya no te acuerdas?. desde que Renate ya no estaba. Cada día. vienen de Chile. sólo pequeñas compras cotidianas. una novedad absoluta. Renate mía. de todo de verdad. Abrió Die Zeit. qué lástima todo. El escudo estelar con armas nucleares.12 incluso cuando la mandaba al infierno. más que a mi propia vida. Por qué no esperar un buen Objetivo leyendo el periódico. Después se sentó en la terraza del quiosco de las salchichas. te gustarían por ejemplo esas chocolatinas belgas rellenas de licor o prefieres praliné con avellanas? O mejor. y te sigo amando. el destino ha sido cruel contigo. mira en lo que te has convertido. Le parecieron Objetivos ridículos. qué sé yo. untuosos. aquí se encuentra de todo. Todavía no era la hora de comer. Eran untuosos. Bueno. Renate. meses de paciencia. podríamos disfrutar aún de la vida. cuánto te he amado. tengo que encargarme de ti. Renate. en el fondo no somos tan mayores. sonrió. bajo los tilos. seguías siendo guapa. pero ahora. pero ahora ¿qué sentido tendría decírtelo?. te los traigo. o de la Argentina. días enteros. verás. era difícil pasar el tiempo. ¿te apetecerían unos hermosos melocotones jugosos en este gris día de diciembre?.

En efecto. y él lo había sido. mi querido infeliz. Qué Objetivo más simpático. si estás aquí en una misión con la apariencia de un profesor universitario. era realmente un infeliz. elegante. no se puede ser más amable. pero había conseguido acumular unos buenos ahorrillos. la de mayor éxito de taquilla. Mientras esperaba. Como lo había sido él. Era demasiado banal. en la escuela especial. Es decir. Debía de tener un cerebro no mayor que un dedal. un precioso domingo de finales de junio. A diferencia de muchos otros colegas suyos. eso era asunto suyo. Tiró la colilla al canal y se metió las manos en los bolsillos. casi. Siempre era mejor estar en la otra acera. París había sido la misión más bonita de su vida. La Schausseestrasse le pareció desolada. Cruzó la calle. Le entraron ganas de marcharse a donde había decidido ir y de no perder más tiempo con ese estúpido profesorucho con el que se estaba entreteniendo. Años lejanos. Un infeliz. Eso sí que le gustaba: fingir que perdía el tiempo. había sido previsor. Se encendió un cigarrillo. casi sí. a la página de espectáculos. y esos cinco debían ser perfectos. así.13 muertos? Había una fotografía del Americano encima de un podio. porque eso le hacía sentirse como en casa. nada de tonterías. jamás descuidar las viejas reglas. incluso de los de su nivel. Pero no estaba perdiendo el tiempo. esa noche. sin inflexiones. despedidos de un día para otro. odiaba la burguesía. Qué listillo. además. debía de haber un concierto importante. Su francés seguía siendo perfecto. une jolie vache déguisée en fleur. con una carpeta debajo del brazo. demasiado previsible. Lo primero que le diría es que se las había apañado bien. Los berlineses estaban en el . Une jolie fleur déguisée en vache. dos después de comer y dos después de cenar. Apenas pasaba algún coche de vez en cuando. ése era el Objetivo ideal. tenía que hacer una visita. ¿o es que pensabas tal vez que uno con mi experiencia se dejaría engañar por un truquillo de tres al cuarto así? Se sentó en el pedestal de una estatua y lo esperó con calma. de cien se seleccionaba a cinco. Dejó que recorriera un centenar de metros y después se levantó. El hombre parecía dirigirse hacia el Pergamon. era una casa que le hacía sentirse como en casa. en aquellos tiempos se estudiaba de verdad. Había una película americana que estaba suscitando el entusiasmo del público. sustancialmente insomne. Recordó la canción que tanto le gustaba. Era una película de espionaje ambientado en el Berlín de los años sesenta. Y en efecto entró en él. El médico ya no le toleraba más que cuatro cigarrillos al día. lo lógico es que entres en el Pergamon. siempre es necesario ser previsor. ese Brassens sí que era un tipo curioso. se lo había prometido la noche anterior. una noche algo agitada. él se las había apañado a la perfección. como si estuviera zanganeando. él no. echó una ojeada al periódico. a dos pasos de la Unter den Linden. Ahí estaba. El hombre se encaminó hacia Scheuneviertel. ¿Y si fuera? ¿Por qué no?. Un señor estaba bajando por las escalinatas de la Biblioteca. Pero el Objetivo se merecía un cigarrillo. era la vieja regla. lo vio salir con una bolsa de plástico transparente repleta de catálogos que debían de pesar una tonelada. y en Suiza. El hombre pasó por delante de él sin hacerle caso. había acumulado unos buenos ahorrillos. y cuando todo se había ido al garete. Pero ¿lo había tenido? Claro que lo había tenido. él se había hecho con un precioso chalet independiente en la Karl Liebknechtsrasse. Tenía varias cosas que decirle a ese tipo. Fingió estar inmerso en la lectura del periódico. y en dólares. iba en su misma dirección. Era domingo. neutro como esas voces que resuenan en los altavoces de los aeropuertos. como cuando su vida tenía sentido. que era un nombre que tenía sentido. como si él no lo hubiera comprendido. Sonrió para sí mismo: disculpa. ¿cómo?. sin acentos. así era como lo había aprendido. calvo. junto a una bandera. Sintió una fuerte conmoción. Había una fila ante la taquilla de la Staatsoper. como decía la cancioncita francesa. que habían acabado de taxistas.

Quizá en sus orígenes fuera realmente un sótano. La mujer le sonrió: portuguesa. Cuando salió de nuevo al patio le asaltó la tentación de visitar la casa. mi querida primadonna. tú te comportaste como un franciscano durante toda la vida. morena. Pasó por delante de ellos con un pretexto y dijo: buenos días. dijo. sí. Muy pesado. Aguzó los oídos. del tipo María Carrer y esas cosas tardo-expresionistas. Gracias. El hombre abrió los brazos con aire divertido: cambiábamos de país más que de zapatos. como ostras todas las noches. pero tal vez no fuera buena idea la sopa de patatas. El hombre tendría unos cincuenta años. Las mesas eran de madera sin desbastar. ¿Italianos?. se llamaba Ce qui convient y aparentemente hablaba de teatro. Las conocía casi todas. con algunas frases en una lengua desconocida. áspero. ¿Me has entendido. metálicas. Hablaban en italiano. Putañero. un moralista sin moral. Es que la Wiener Schnitzel hecha a la austriaca puede ser algo sublime y además con ese pastel de patatas crujientes que hacen ellos. era el sótano. El cabezota había colocado en el sótano un sofá y un abat-jour. y ¿sabes por qué? Porque no somos eternos. a menudo el cabezota recibía allí a una actriz fracasada. De entradas mejor nada. por la mañana se había tomado un capuchino a la italiana. Había que bajar al sótano. con entradas y una calvicie en la coronilla. Sección sopas. Y alguna hasta había ordenado que la sacaran sus ayudantes. los adornos graciosos. venga. ¿Español? Le pareció español. más joven que él. bienvenidos a Berlín. Decidió comer en el interior. y el restaurante respetaba sus gustos. pero al menos en la comida lo había conseguido. tumbados bajo ese sol tempranero en los balnearios Martin Wagner. donde una pareja de turistas extranjeros estaban bebiendo una cerveza. que sea una Wiener Schnitzel. con gafitas de intelectual como su querido cabezota. contestó el hombre. Para acabar. Pero sí. Por lo demás nunca había sido un admirador de la cocina alemana. Se puso a reflexionar. contestó. así que más vale comer ostras. ahora se acordaba. guapa. murmuró. Sí. claro. El restaurante era bastante oscuro. Constató que tenía hambre. Era sobrio. felicitaciones. que durante su vida había engullido más malos tragos que bocanadas de aire. quizá porque la noche precedente había exagerado un poco.14 Wannsee. una cabrona más vieja que Helene que después había revelado todo en un libro publicado en Francia que se llamaba. ya no se acordaba cómo se llamaba. como él lo había sido. querido mío. un poco portugués soy yo también. dijo en italiano. aunque los vinos aromatizados no le gustaban. pero en realidad era una filosofía de vida: el cotilleo. yo en cambio me divierto en restaurantes chic. Pero mira que listo mi intelectualillo. tomándose un aperitivo mientras esperaban una buena comidita. con unas mesitas bajo los árboles. ahora era una . habían pasado muchas veces ante sus ojos en los dossieres de su oficina. Se había comido un plato de ostras en el Café de Paris. aunque con cierto aire de cabaret. era un auténtico putañero.. Le gustaba el patio. Estudió la carta. Se entretuvo en mirarlas. se parecía a él. si lo pensaba tenía hambre. para evitar las extrasístoles nocturnas. las paredes estaban llenas de fotografías. un descafeinado. se ve que lo has leído. redondas. y mentalmente hizo un brindis a la memoria de Helene. con un rostro decidido y franco. Pero ¿qué año era? Ya no se acordaba. y todo ante los ojos de Helene. y mira que había seguido él todo el asunto. ya iba al Café de Paris casi todas las noches. Había una de patatas que le gustaba incluso más que la alemana. Ella. pero estaban demasiado distantes.. Por tu piel dura. grandes ojos oscuros. los austriacos son más finos. el médico no estaría de acuerdo. y él cogió al vuelo la cita. preguntó él. hacía calor ¿Cabrito? ¿Y por qué no cabrito?. Durante toda su vida había impuesto la cocina austriaca. cuando no variaba con otros restaurantes chic. dijo para sí. Se decidió por un simple Wiener Schnitzel. ah. cabezota?. los austriacos son insuperables cocinando cabrito. Bebió vino blanco austriaco. Vaya: la señora no había sabido imponerse sobre las amantes. en sus años parisienses. demasiada grasa.

las levantó en perpendicular como si estuviera a punto de levantar el vuelo. Se le vino a la cabeza uno que un actor judío. La mariposa se alzó en vuelo. duermen ellos también. es urgente. La verdad es que tenías una buena nariz. es mi nombre de bautismo. dijo. Estaba desierto. adaptado a los turistas inteligentes. tus amigos. Salió a la calle y recorrió unos cuantos metros. yo lloré. objetivo. Era una ficha completa. necesito decirte una cosa. Era un poema terrible y desgarrador. no hay que hacer nunca epitafios anticipados. como todos.. lo siento de verdad. Yo lo sé todo de ti. Qué divertido. me llamo Karl. y no tuvo valor para repetirlo ni siquiera mentalmente. pintado. Era una mariposilla común de alas blancas. la verdad. Lo siento. Cementerio pequeño pero racé. Al pequeño cementerio que daba a la calle. Vaciló y después dijo solamente: tú no me conoces. te apreciaba. ¿sabes?. Lo siento. Que Renate me traicionó durante toda la vida no lo descubrí hasta hace dos años. Karl lloró poco cuando estaba a tiempo. aquel agosto de 1956. La mariposa emprendió un breve vuelo para posarse otra vez en el mismo sitio. pero no te han puesto el epitafio que habías dictado en vida: aquí yace B. Quién sabe por qué se me ocurrió que yo también podía estar fichado. pensó. siempre fuiste un cabezota. dijo a toda prisa como si estuviera hablándole a la mariposa. incluso los más minúsculos: todo. Deambulando sin rumbo vio la lápida de Anne Seghers. De mí. Tomó aliento. no sabía nada. dijo. limpiado de la vida. ¿te sorprende que te apreciara?. día por día. B. De joven había admirado mucho sus poemas. Pero no tenía deseos que expresar. Lo siento por ti. mira que es mi auténtico nombre. protegido por una reja. he venido a verte. pero no se movió. y un pelo híspido como un cepillo. lo sé todo de tu vida. eras un cabezota. La voz "Familiares" era un dossier entero. Necesito decirte una cosa. se accedía por un callejón lateral. médicos. escritores: happy few.15 casa-museo. pero eran órdenes. cajón por cajón. y de mí no sabía nada. y en cambio por ti lloré. tus ideas. malvado. lloré. Debajo estaba . una mariposa de la col vagabunda que vagaba por el cementerio. dio dos vueltas alrededor de la cabeza de la estatua y se alejó. La eternidad es horizontal. quién sabe. descansaban todos a la sombra. En ese momento llegó una mariposa. pero no te lo han puesto. dijo. con fotografías tomadas con teleobjetivo. dijo despacio. cuando abrieron los archivos. La conocía como nadie: la había violado. todo: tus mujeres. en cambio. yo era tu amigo. no es que haya llorado mucho en mi vida. La mariposilla sacudió las alas. Hizo una pausa y se encendió un cigarrillo. Cretino. Creía que lo sabía todo. total los que te sobreviven no te obedecen. La recordaba en una noche de 1954 mientras aquel cretino estaba entre las bambalinas del Berliner Ensemble y miraba el carro de su madre coraje. tus viajes. a orillas de un río. hacía muchos años. Él se inmovilizó y cerró los ojos como si expresara un deseo. Abrió de nuevo los ojos y vio que la mariposa se había posado sobre la punta de la nariz del busto de bronce que se erguía delante de la lápida. me diste un montón de problemas. recitaba todas la noches en un teatrillo del Marais. y menudos nombres: filósofos. tal vez la hubieran restaurado. hasta tus noches y todos tus pequeños secretos. detallada. carta por carta. cuando te estallaron las coronarias. Cuando llegó delante de la tumba dijo: hola. al igual que los que no fueron importantes. Hacían nudismo. limpio. de alguien que había sido espiado cada día. Había pasado revista habitación por habitación. Aunque. ¿Qué hacen las personas importantes en un cementerio? Duermen. Se veía a Renate y al jefe del Departamento de Asuntos Internos desnudos bajo el sol. Había muchos árboles. La mariposa desapareció por detrás de los árboles y él bajó la voz. Y todos en la misma posición: horizontal. Se dio cuenta de que estaba sudando. Le hacía falta un cigarrillo. De repente ya no tenía ganas de hablarle de la casa y de lo bien que le iban las cosas en su vejez. pues entonces escucha.

Los muertos a la mesa pertenece al libro El tiempo envejece de prisa. Por la noche voy a cenar a restaurantes chic. hubiera querido decirle que lo sabía todo. está Salvatore que me atiende muy bien. no tuve valor. Renate tuvo un ictus. hacia el parque. Le saltaron las coronarias como a ti. Réquiem (1993). en 1969 en una playa del Mar Negro. y en efecto. Scanno y Jean Monnet. tal vez cogiera un taxi. incluso con fisioterapia. es un restaurante italiano. Sostiene Pereira (1994) que obtuvo los premios Campiello. sabe que me gustan los espaguetis con langostinos. que lo había descubierto todo. Cerró la verja con delicadeza. era viejo. Se secó la frente con un pañuelo y retrocedió. evitando hacer ruido. No hay otro restaurante en todo Berlín donde se coman langostinos así. había esperanzas de que se recuperara. Hasta 1982. dijo. sus últimos años se los pasó en una silla de ruedas y tampoco la parálisis facial desapareció.16 escrito: Praga. la verdad. tenía veinte años más que Renate. octurno hindú (1984) merecedora del premio Médicis Étranger. hubiera querido decírselo a Renate. Quizá fuera hora de irse. Dijo: de mi nueva casa me gustan sobre todo las vistas a Unter den Linden. Se sentía cansado. la atendieron muy bien. María José de Lancastre. La cabeza perdida de Damasteno Monteiro (1997) y La gastritis de Platón (1999). cuando él murió. dijo para sus adentros. no tuve valor. no puedes imaginarte cuánto._._. pero en cambio no se recuperó. Empezó a recorrer el sendero hasta la verja de entrada. pero la vida tiene esas cosas. esta noche pienso ir al Sale e Tabacchi. al otro lado del sendero. Sabes. Hizo un gesto de saludo con la mano. Después había muchas otras: en 1962 mientras salen de un hotel de Budapest. Actualmente vive en Portugal. por ejemplo. Yo entonces estaba en París. es una casa preciosa con todas las comodidades modernas. pero ¿cómo puedes decirle que has descubierto todo a una persona que tiene la cara torcida y las piernas contraídas?.___ Antonio Tabucchi (Italia) Breve reseña sobre su obra Escritor italiano nacido en Pisa en 1943. Entre sus obras destacan La mujer de Porto Pim (1983). 1952. Vaciló un instante y se volvió. todo lo que fue necesario. Se sentó en el banco de madera. Miró el reloj. cada noche yo me decía: mañana se lo digo. editado por Anagrama Jardín de infancia . Los volátiles del beato angélico (1987). estudiando no sólo su idioma sino también su cultura y la realidad de su país. Tiene un doctorado honoris causa por la Universidad de Liège. En 2004 recibió en España el Premio Francisco Cerecedo de periodismo. Junto a su esposa. __. en 1974 en Sofía. Es profesor de Lengua y Literatura Portuguesas en la Universidad de Siena. dijo otra vez. Pequeños equívocos sin importancia (1985). ha traducido casi todas las obras de Fernando Pessoa al italiano. En 2009 fue finalista del Premio Príncipe de Asturias de Literatura en el año 2009. la verdad es concreta. Berlín ha cambiado mucho. Estaba empapado en sudor.

-¿Y por qué.... papá? -Eres aún muy pequeña.. -Pero en la hora de religión yo voy a una clase y ella a otra.. -Estupendo. Contestó: -Porque papá es musulmán. en el recreo. sonriendo también: -Sí. cariñito. papá? -Porque tú eres musulmana y ella cristiana. ¡soy mayor! -No... -Claro..17 Naguib Mahfuz (Egipto) -Papá.. porque es tu amiga.. -Pero.. a la hora de comer. ya lo comprenderás.. Miró a la madre y vio que sonreía... ¿por qué. -¿Porque su papá lleva gafas? ... ocupada en bordar un mantel. papá? -Porque tú eres de una religión y ella de otra.. mamá es musulmana. mujer.... Y dijo. es una niña buena y juiciosa. eres pequeña. pero sólo en la clase de religión. -En clase.. -¿Y Nadia? -Porque su papá es cristiano y su mamá también.. -No.. -¿Qué? -Yo y mi amiga Nadia siempre estamos juntas. -¿Y por qué soy musulmana? Debía ser comprensivo y delicado: no faltar a los preceptos de la pedagogía moderna a la primera dificultad. -¿Y por qué..

.. -¿Puedo decirle que ella tiene mal gusto y yo no? Salió al paso: -Las dos son buenas: tanto el Islam como el Cristianismo adoran a Dios.. -Sobre gustos no hay nada escrito. Digamos que por gusto.. -¿Y cuál es la diferencia. -¿Por qué no esperas a ser mayor? -No ¡Ahora! -Bien. -¿Y por qué yo lo adoro en una habitación y ella en otra? -Porque ella lo adora de una manera y tú de otra. A ella le gusta más una y tú prefieres la otra.18 -No.. -¿Y por qué no me hago cristiana para estar siempre con Nadia? -No. Había metido la pata a pesar de las precauciones. Es porque su abuelo también era cristiano y. -¿Nadia tiene mal gusto? Dios confunda a ti y a Nadia. Por eso tienes que seguir siendo musulmana... papá? . Lo único imprescindible es seguir siendo como papá y mamá. Hay que ser lo mismo que papá y que mamá. Se lanzó sin piedad al cuello de una botella. Tú eres musulmana y ella tiene otro gusto.. cariñito. Las gafas no tienen nada que ver... -¡Pero yo quiero saber cuál es mejor! -Es que las dos lo son. Siguió con la cadena de antepasados hasta aburrirse. es mejor que no. -¿Y por qué? Francamente: la pedagogía moderna es tiránica. Trató de cambiar el tema pero la niña preguntó: -¿Cuál es mejor? Dudó un momento antes de contestar: -Las dos.

papá? -Quiere decir que lo ha hecho todo. papá? -Con su Sumo poder. . papá? Se detuvo. -¿En el cielo? -Sí. pero yo no sé..19 -Ya lo estudiarás el año que viene o el otro. -¿Y antes del mundo? -Arriba. Luego: -Es el Creador del mundo.. -¿De todo? -De todo.. -¿Y no lo ha visto nadie? -Nadie. -¿Y dónde vive? -En todo el mundo. papá? Se quedó pensando con sonrisa torcida. Por el momento confórmate con saber que Islam y Cristianismo adoran a Dios. -No se puede. -¿Cómo. extremando las precauciones: -¿Qué les ha dicho Abla? -Lee la azora y nos enseña a rezar. reflexionó un segundo y preguntó. ¿Quién es Dios. -¿Ni en la televisión? -No. -Quiero verlo. -¿Qué quiere decir Creador. -¿Y quién es Dios..

muy fuerte.. -¿Y por qué vive arriba? -Porque en la tierra no cabe. pero lo ve todo.. -¿Los profetas? -Sí. papá? -Por una gracia especial. -No es eso. papá? -Porque Dios lo creó así. -¿Y cómo dices que es? -Muy grande.. Se distrajo un momento. es que lo ve todo como si viviese en todas partes. .20 -¿Y por qué sabes que está arriba? -Porque sí. -¿Y por qué. papá? Contestó disimulando una sonrisa: -Es incomparable. -¿Como tú. papá? Contestó tratando de no perder la paciencia: -Porque puede hacer lo que quiere. todo lo puede. -¿Y por qué. -¿Y cómo. -¿Tenía los ojos muy grandes? -Sí.. pero volvió: -Pues Nadia me ha dicho que vivió en la tierra. como nuestro señor Mahoma. -¿Quién adivinó que estaba arriba? -Los profetas.

. -¿Lo han matado? -No. -Pero tú acabas de decir que no lo es. -¿El abuelo también está vivo? -No. -Entonces ¿mi hermana va a morirse? Frunció las cejas y contestó advirtiendo un movimiento de reproche del lado de la madre: -Ni mucho menos. Luego pasó la vista de uno a otro azorada. -¿Es bonito morirse? -Qué va. -¿Y por qué Dios quiere una cosa que no es bonita? -Todo lo que Dios quiere para nosotros es bueno. el abuelo murió. -¿Por qué se murió entonces el abuelo? -Porque cuando se puso enfermo era ya mayor. creyeron que lo habían matado pero estaba vivo. no ha muerto. ella se curará si Dios quiere. -¿Y por qué dispone Dios que nos muramos? -Porque es libre de hacer lo que quiere. cariñito. has estado enfermo y no te has muerto! La madre lo miró regañona. -Qué va. se murió. -Pues Nadia me ha dicho que lo mataron. -No. -¡Pues tú eres mayor.. está vivo. mi vida. . Él dijo: -Nos morimos cuando Dios lo dispone. -¿Cómo? -Se puso enfermo y se murió.21 -Y también me ha dicho que la gente lo mató.

-¿Cuáles? -Construir una casa. ¡vámonos! -Pero aún no hemos hecho cosas buenas. -¿Y eso es bonito? -Claro. -¿Y por qué no. papá? -Para que hagamos cosas buenas aquí antes de irnos. -¿Dónde están? -Arriba.. -¿Y lo veremos? -Sí.. -Entonces. -¿Con Dios? -Sí. . -¿Y dejamos las cosas buenas? -Sí. -¿Y por qué. plantar un jardín. querida. -¿Y por qué mamá se ha enfadado cuando he dicho que por qué no te habías muerto? -Porque todavía no es la voluntad de Dios que yo muera. -¿El abuelo las había hecho? -Sí. -¿Y por qué no nos quedamos siempre? -Porque si nos quedásemos no habría sitio para todos en la tierra. por otras mucho mejores.22 -Me he equivocado. papá? -Porque Él nos ha puesto aquí y Él nos lleva.

aunque pequeña. él dijo bostezando: -Nunca imaginé que fuera posible discutir estas cuestiones a semejante nivel. -Pues Lulú el vecino me pega y nunca hace cosas buenas.. Habló la mujer: -Llegará el día en que la niña crezca y puedas razonarle las verdades. Los que hacen cosas buenas se van con Dios y los que hacen cosas malas se van al infierno. antes de irse. Se volvió para comprobar si aquellas palabras eran sinceras o irónicas y la encontró enfrascada en el bordado. aguib Mahfuz (Egipto) Breve reseña sobre su obra . -¿Aunque no haga cosas buenas? -Todos tenemos que morir. la madre también rió. Marcelino Villegas y María J.. Pero la incansable criatura gritó: -¡Yo quiero estar siempre con Nadia! La miró inquisitivo y ella declaró: -¡En la clase de religión también! Se rió estrepitosamente. © Naguib Mahfuz (Egipto).. El padre se sintió materialmente aliviado. Aquel torrente de preguntas había removido interrogaciones sedimentadas en lo más hondo de sí. No sabía si lo había hecho bien o si se había equivocado. luego contestó: -Él también había construido una casa.. Suspiró y se quedó callada. trad.. Viguera. -Es que él ha nacido anormal..23 -¿Y qué había hecho el primo Totó? Por un momento se puso sombrío. Echó a la madre furtivamente una mirada desvalida. -¿Y cuándo va a morirse? -Cuando Dios quiera.

Recibía. pero soportaba gracias a una pequeña obsesión estrictamente personal. El empleado de correo Jacques Sternberg (Bélgica) En los diez años que había vivido enjaulado detrás de la ventanilla. que el empleado juzgaba una tarea muy fastidiosa. canjeaba. Palacio del deseo (1957) y La azucarera (1957). a todas las cosas. las abre con ansiedad y cada noche.. sin olvidarse de una sola. antes de irse. que le valió el Premio acional de las Letras Egipcias (1957). En esa época escribió su afamada trilogía compuesta por Entre dos palacios (1956). fue militante del partido nacionalista antibritánico y se desempeñó como funcionario de la administración de su país y presidente del Instituto acional de Cine. Murió en 2006 en un hospital de su ciudad natal. el empleado no había recibido una sola queja. sonriendo sin pausa a vecinos. Luego vendrán Chicos de Gebelawi (1959). Jardín de infancia pertenece a La taberna del gato negro. las responde. lo que se llama un delito cotidiano: un gesto que se ha vuelto obligatorio. El ladrón y los perros (1961) y Miramar (1967). desde las nueve hasta el amanecer. Con Jan al-Jalilí (1946) y El callejón de los milagros (1947). Ante todo. Caprichos del destino (1939) o Lucha de Tebas (1943). dio un salto hacia el realismo y luego viró haca la novela psicológica con El espejismo (1948) y Principio y fin (1949). una razón de vivir.24 Novelista y periodista egipcio. a vigilantes. una por una. cortés. estampillaba. anotaba. a él mismo. al fondo de la vasta oficina de correo. editado por Martínez Roca. en efecto. En 1988 se convirtió en el primer escritor árabe en recibir el Premio obel de Literatura. Todo lo hacía con una calma perfecta. Se las lleva. nacido en El Cairo en 1911. entregaba. firmaba. abordó la novela histórica. Porque el empleado. su trabajo. sin el menor nerviosismo y siempre afable. contaba y devolvía. hace diez años que comete cada noche. A su día de trabajo. Todas las noches introduce en su valija un fajo de cartas escogidas al azar. sin escribir una palabra a la ligera. al mundo entero. arroja las cartas sobre la mesa.. . Con sus primeros escritos. Licenciado en Filosofía por la Universidad Rey Faruk I (hoy Universidad de El Cairo). vuelve cuanto antes a su hogar. a clientes. sellaba.

El empleado de correo pertenece al libro Cuentos Glaciales. y el ensayo Une succursale du fantastique nommée science-fiction. el cariño y la dulzura del viaje de bodas que había seguido a nuestro casamiento. publicista y detective. Entre deux mondes incertains. era angustioso. pero también de los Hermanos Marx. Durante la segunda guerra mundial. regateaba hasta el último centavo cada vez que alguien pedía vacaciones. titulada Le petit silence illustré y del famoso Grupo Pánico integrado por Jodorowsky. Su obra recibe influencias de autores como Kafka. a los 83 años. El matrimonio es cosa de toda una vida. aunque sólo tuvimos un par de semanas de vacaciones: diez días concedidos por la ocasión y una semana de vacaciones normales. las novelas Le délit (1954). Cioran o Bierce. Sophie. Al principio habían anotado dos semanas de vacaciones en la autorización.25 Jacques Sternberg (Bélgica) Breve reseña sobre su obra Escritor belga de origen judío nacido en Amberes en 1923. Luego me dijo. El templo Gao Xingjian (China) Nadábamos en una felicidad perfecta. Entre sus libros publicados se cuenta un relato de su cautiverio. L'employé con la que ganó el Prix de l'Humour Noir 1961. incluido el domingo. trabajó como embalador. la pasión. La boîte à guenilles. editado por Tusquets. ¿cómo hubiera sido posible no pedir unos días de más? Pero mi jefe. dactilógrafo. estuvo detenido en un campo de concentración junto a toda su familia. mortel. Arrabal y Topor. titulada Profession. los libros de cuentos Angles morts. Habiendo logrado escapar. falleció por un cáncer de pulmón. Al año siguiente editó el que sería su último libro: 300 contes pour solde de tout compte. En 2001 publicó su autobiografía. y finalizada la guerra. El 11 de octubre de 2006. la mer et la nuit (1975). vendedor. donde fue muerto su padre. tan avaro. pero mi jefe las convirtió en una. nada es más importante para nosotros. Fue fundador de la primera revista underground de Francia. el deseo. un tanto cohibido: . La sortie est au fond de l'espace.

ya no podría ir al restaurante al recibir mi salario a principios de mes. Frente a él aún se levantaba una gran puerta de piedra. pero no volvió a salir a la hora prevista. La gente que subía o bajaba del tren ya no se apresuraba. La gente de por allí lo conocía simplemente como el Gran Templo. donde nadie reza ni quema incienso. realmente no era un rival de peso. la felicidad es de hecho bastante rara. Sin embargo. Lo encontramos por casualidad. Decía que éramos felices. -Claro que sí -le respondí-.26 -Espero que pueda usted regresar en el tiempo requerido. De hecho este viaje lo había preparado con Fangfang desde hacía mucho. De hecho no era más que un viejo edificio con doble alero. En adelante ya no era soltero. de todas formas. es un templo derruido del que nadie se ocupa. El tren se había detenido en la estación. Acabó firmando con un gran trazo de la pluma. el Yuan'ensi. pues es un templo desierto. de pie a la entrada del vagón. todos ustedes son gente que ha vivido. el andén estaba desierto y el empleado charlaba. Las vacaciones habían sido otorgadas. situado en una elevación cercana a una capital de distrito. comparado con el Templo de las Ánimas Ocultas de Hangzhou. El muro que rodeaba el patio se había derrumbado. los techos grises de las casas yacían en un pequeño valle. Fue por casualidad que llegamos a esta capital de distrito. esta felicidad nos pertenece solamente a nosotros. Teníamos dos semanas enteras de vacaciones. Y aun entre los lugareños son raros los que conocen su nombre. Pero mejor ni hablar de eso. o con el Templo de las Nubes Azules de Pekín. gastar a mi antojo y a finales de mes encontrarme sin un clavo. En nuestra vida tan corta. Tampoco hablaré de esta dulzura. lo importante es que en el presente por fin conocíamos la felicidad. tal vez estaba esperando que pasara un tren rápido con un leve retraso. Pero no queríamos hablar más de esto. A lo lejos. Esta capital parecía emanar calma y serenidad. al punto de no poderme comprar un paquete de cigarrillos y verme obligado a hurgar en los bolsillos o a voltear las gavetas para desenterrar algunas monedas. Tanto Fangfang como yo habíamos conocido una época en la que tuvimos que arrostrar las tempestades y hacer frente al mundo. y un poco más lejos se veían las cadenas de exuberantes montañas. realmente teníamos de qué quejarnos. Tenía una familia. nuestro pequeño salario no nos permitiría entretenernos en el camino. El nombre de este templo carece de importancia. habíamos soportado no pocos infortunios. Tenían algo muy seductor. En cuanto a la suerte de nuestra generación. y lo único que quedaba era el basamento circular invadido de hierbas silvestres. a nuestros ojos no había perdido en nada la dulzura de la miel. No. Nunca hubiéramos sabido que el templo tenía un nombre si no hubiéramos tratado de descifrar los caracteres borrados en una estela que servía de fondo a un estanque. la han conocido y. Durante el periodo de gran catástrofe nacional. me miraba con dulzura. invitar amigos. los campesinos de los alrededores habían ido llevándose los ladrillos y las piedras que se utilizaron en la construcción para hacer sus casas o el cerco de sus pocilgas. Inclinó levemente la . más allá de la estación. no es de ninguna manera un lugar famoso ni muy visitado. desde la calle de la capital. nadie sabe de su existencia. En pocas palabras. Al correr del tiempo. Se veía de lejos. en ruinas. De repente me pasó una idea por la cabeza: -¿Y si vamos a dar una vuelta? Fangfang estaba sentada frente a mí. Aparte de la gente del lugar. y aunque esta luna de miel se había reducido a la mitad. Ahora formábamos una familia. nuestras familias y nosotros mismos habíamos sufrido bastante. bajo una bomba. de lo que les quiero hablar es del Templo de la Perfecta Benevolencia. Las tejas laqueadas de amarillo dorado relumbraban al sol atrayendo la mirada.

era nuestro viaje de bodas. perfectamente libres. pero a nuestras espaldas no se trababa ninguna discusión. los chasquidos de látigo y los gritos resonaban sin cesar en medio del ruido incesante del agudo claxon de los camiones. las gallinas que los compradores esgrimían cabeza abajo. En realidad. Y así llegamos hasta el final de la calle. Todavía era temprano. Apenas eran las nueve de la mañana. ¿qué tiene de incorrecto? Así llegamos a esta pequeña capital de distrito. Ya no tendríamos que buscar relaciones para lograr cambiar de puesto en la ciudad. no éramos gente de aquí. ya los hemos importunado bastante. ya no tendríamos que pedir auxilio a Juan ni a Pedro y ya no tendríamos que pasar apuros para conseguir autorización de residencia ni de trabajo. habíamos salido de otro mundo. Pero el ambiente de esta pequeña ciudad. Fangfang se apretaba contra mí cogiéndome del brazo y yo me estrechaba contra ella. bajamos súbitamente nuestro equipaje de la rejilla y corrimos a la salida del vagón. En ese instante. Teníamos la impresión de que todos nos miraban. Se veía por sus gestos y su forma de caminar. Fangfang: ¡Basta! Pero ¿qué importa? Precisamente queremos que todos compartan nuestra felicidad. pero parecía decepcionada. las cáscaras de sandía que cubrían el suelo. . -También podríamos no partir -añadió Fangfang. Hablaba con los ojos. yo cogí las bolsas de viaje. la felicidad de estar recién casados nos acompañaba a dondequiera. Pasábamos junto a ellos. Todo lo que experimentábamos en relación con los habitantes de este lugar era una sensación de lujo. y también ustedes ya se tomaron muchas molestias por nosotros. ¿cómo darles las gracias? ¿Acaso con estos pocos dulces y unos cuantos vasos de alcohol en la boda? Les damos las gracias con nuestra felicidad. el polvo que los camiones levantaban a su paso. Considerábamos que teníamos nuestro propio hogar. tranquilamente recogida en este pequeño valle. Claro. manzanas recién cortadas y peras que también acababan de llegar al mercado. con las alas desplegadas. Sin decir ni una palabra más. pequeño. sandías. los callejones llenos de animación hervían de gente. Vi mi reloj: nos había bastado media hora para recorrer la calle desde la estación. Ya no había puestos de legumbres. los tormentos internos y las penas de la gente ya no eran de nuestra incumbencia. Fangfang me dio el brazo. tú me tienes. En la calle principal las carretas de mulas y los camiones formaban embotellamientos. los cacareos. pero muy bien puesto. Por eso no podíamos evitar el sentimiento de superioridad propio de los habitantes de la ciudad que van al campo. el agua sucia que aventaban junto a los puestos de legumbres. Éramos los más felices del mundo. Una vez en el andén. la algarabía del mercado había quedado detrás de nosotros. vendían legumbres. los transeúntes eran cada vez más raros. Nuestros nervios simpáticos vibraban al unísono. mientras Fangfang se preparaba para pasar la noche aquí. Sin embargo. melones. Íbamos adonde se nos antojaba. yo te tengo. cierto. Tenemos bastantes preocupaciones. Hoy éramos visitantes de paso. Hacia nosotros venía un hombre con aspecto de funcionario. todo esto nos era perfectamente familiar. las personas de las que hablaban sólo podían ser gente que les era cercana. ya no teníamos en absoluto el mismo sentimiento que nos embargaba al penetrar en este tipo de capital en la época en que nos enviaron al campo. Ya sé lo que vas a decir. Nos aburriríamos esperando el próximo tren. esta pequeña y vieja capital de distrito. Bajo los techos grises. También teníamos un cuarto para nosotros solos. nos echamos a reír: -Tomaremos el próximo tren. viajeros. De hecho queríamos provocar la envidia de los empleados del andén y de los innumerables ojos detrás de las ventanillas. No había dicho nada. las plumas revoloteando. distaba mucho de ser tan apacible como nos pareció desde la ventana del tren.27 cabeza.

-¡Perfecto! -exclamé-. El agua del río era cristalina. si me permiten la indicación. yo mantenía su mano en la mía y. a veces. -Sí. Entre las tejas de color amarillo dorado crecían matas de hierbas silvestres que se distinguían perfectamente. no pude dejar de volver la vista a los zapatos nuevos de tacón alto y correas finas que llevaba Fangfang. cómo dar vuelta hacia el este por la izquierda. Hacía mucho que no caminaba así. De lado y lado crecía maíz en los campos.28 -Perdone -le dije-. Avanzábamos a tientas. -Me gusta -respondiste en voz baja. precisamente venimos a andar en las colinas. Abracé a Fangfang y la besé dulcemente. Llevaba la falda arremangada. Fangfang saltaba de una piedra a otra. nos dijo: -Aquí no hay nada interesante que ver. Miré a Fangfang. ella no quiere que hable de eso. descalzos como niños que juegan en el agua. Se pegó con la mano en la frente. Luego de reflexionar un poco. como si lo hubiéramos puesto en aprietos. Parecía que hubiéramos regresado a la infancia. Una vez que cruzamos el río. Me preguntó a quién íbamos a ver. Un pequeño sendero se perdía entre las hojas verdes. Entonces nos llevó a la vuelta de la esquina y nos enseñó el viejo templo en la punta de la colina de enfrente. Cogí en una mano los zapatos de tacón alto de Fangfang y mis sandalias de cuero. Hay que escalar un poco y el camino no es bueno. -¿Te duelen? -le pregunté a Fangfang. está en la colina hacia el oeste. -No importa. Fangfang se lastimó un pie y yo estaba terriblemente preocupado. no pasa nada. Fangfang? Lo dijiste apretándote contra mí. Le di la otra. Me arrepentí un tanto. Pero ella caminaba derechamente y con decisión. tarareaba una canción. Y todas las desgracias del mundo parecían escurrirse entre los dedos de los pies. descalzos en el agua. Pero él veía los zapatos de tacón alto que Fangfang llevaba puestos. ¿Eh?. -¡De verdad estás loca! -le dije. Dijo: -¡Van a tener que meterse al agua para cruzar el río! -¿Está hondo? -pregunté. Lo único que hay. -Ah. -Ha de llegar como a la rodilla. y luego. es verdad -añadió Fangfang en seguida-. Hasta las piedras resbalosas del río se me clavaban en los pies. luego me indicó la dirección con entusiasmo. como si quisiera mostrarnos el camino. en la orilla opuesta. ese sería el centro de recepción del comité del distrito. muchas gracias. Le explicamos que estábamos de paso. Durante nuestra luna de miel hasta tener los pies doloridos era una sensación de felicidad. qué bien. regresemos al Templo de la Perfecta Benevolencia. Se encontraba en una ladera de la colina. cuando viéramos un edificio de dos pisos de ladrillo rojo. -Me basta con estar contigo. ¿qué pasa? Bueno. ¿Te acuerdas. cómo ir de acá para allá. no nos da miedo escalar. Le dimos las gracias y nos echamos a andar en la dirección que nos había indicado. cuando me ponga los zapatos voy a sentirme bien. Entonces caminamos hacia la orilla del río. es un gran templo. más alto que un hombre. ¿dónde se encuentra el centro de recepción del distrito? Nos echó un vistazo. que andábamos de viaje y le preguntamos qué podríamos ir a ver. el viejo templo cuyas tejas amarillas relumbraban al sol. Cuando ya habíamos tomado el camino polvoroso. sí puedo. No había rastro de nadie ni delante ni detrás de nosotros. Fangfang no quería decepcionarme. Yo dije . riendo y gritando. pero ella me tranquilizó. corrimos hacia la colina.

en el campo. Sentíamos una felicidad indescriptible. pero ella dijo que si yo estaba contento. El viento de la montaña ahuyentaba el calor del verano y traía bocanadas de frescura. pero se oyó el ruido de un andar pesado. Llevaba unos zapatos de cuero descosidos de algunas partes. el rostro sombrío. nos acostamos en la hierba. evidentemente había atravesado el . Se puso a mirarnos nuevamente. a la sombra de los árboles. Detrás del muro derruido. Los pasos resonaban en las baldosas de piedra. De inmediato se elevó una vibración sorda. una pila de excrementos. Fangfang se sentó a su vez. Fangfang se había acurrucado en mi pecho y mirábamos una nubecilla deshilacharse en el cielo azul. Luego. con suelas recortadas de una llanta. estaba un canal por donde corría un agua cristalina conducida en un tubo desde una estación de bombeo. había un jardín de hortalizas y. Parecía un buen hombre. una mirada glacial nos contemplaba. Paso a paso. Ahora esos tiempos difíciles se los había llevado el viento. se puso a contemplar las hierbas silvestres que se mecían al viento entre las tejas laqueadas del techo relumbrantes bajo el cielo azul. Me incorporé y volví la vista hacia ellos. Era de mediana edad. Pasando el muro del patio. En la otra mano llevaba una vieja bolsa raída de lona negra y brillante. pero también muy dulces. Seguramente vio nuestras miradas inquisitivas y alzó ligeramente la cabeza hacia el templo. Hubiéramos podido seguir embriagándonos en esa calma. Ahora el templo debía hacer las veces de granero para el equipo de producción. entrecerrando los párpados. Sus dedos de grandes articulaciones nudosas parecían tan duros como el metal. -Hace buen tiempo. Bajo el poblado entrecejo. muy cerca. ¿no creen? -tenía ganas de trabar conversación. Se detuvo ante el brasero y le pegó con la mano. Fangfang se puso los zapatos inmediatamente. Así que se había quedado frente al templo en ruinas. Bajo ese sol brillante teníamos la certeza de que nadie podría interferir en nuestro amor. con el pelo revuelto. seguía avanzando hacia nosotros. Bajo el poblado entrecejo. En los alrededores ni un alma. debemos hacer que compartan nuestra felicidad. teníamos un poco de frío. corpulento. Está bien. las mejillas invadidas por la barba. Seguramente era demasiado pesado. El enrejado de la ventana estaba completamente podrido. así como nuestras bolsas de viaje. Nos tomó por sorpresa cuando nos saludó con un: -¿Andan de viaje? Asentí con la cabeza. Como ustedes son nuestros mejores amigos. un hombre había flanqueado la puerta del templo y se dirigía hacia el sitio donde nos habíamos acostado. Esto nos recordó la época en que recogíamos los excrementos. Sólo quedaban algunos recuerdos tristes. como ustedes se han tomado molestias por nosotros. Así escalamos la colina hasta la puerta de piedra situada frente al templo.29 que era mi culpa. El viento gemía entre los viejos pinos ante el templo. Todo estaba en paz.. los ojos habían perdido su frialdad. no importa. Frente al gran templo aún se encontraba un brasero de metal. imposible de mover. ella estaba satisfecha y que entonces quería lastimarse el pie. El viento gemía entre los pinos. ya no voy a decir nada. cuya entrada resguardaba. La puerta estaba cerrada con un candado. en el gran patio del templo. El hombre avanzaba en medio del camino de piedra. El ruedo de los pantalones estaba mojado. que ya nadie podría molestarnos. escudriñando los zapatos de tacón alto que Fangfang había arrojado a la hierba. Como no había nadie que nos perturbara. Y era tan macizo que no podía romperse. que se había derrumbado. Efectivamente. y también quedaba nuestro amor.. No tenía en modo alguno el aspecto de un miembro de la comuna popular que hubiera venido a trabajar en la hortaliza. una felicidad perfectamente serena.

No me respondió. Quería decirme que debíamos hacer algo bueno por alguien. voy a atraparlo -respondió el hombre. si es que él quiere vivir conmigo. Cogió un pedazo de un bollo y lo puso encima de su bolsa. gracias. El niñito se dirigió hacia nosotros brincando y retozando. -No es mi hijo -dijo. El hombre se quedó viendo la figura del niño. Parecía disculparse. los lavé en el río. Absortos en nuestro festejo. -Hoy es domingo. apretando entre sus grandes manos el melón que en seguida se abrió con un crujido. En el mundo los hombres buenos siguen siendo los más numerosos. Evidentemente el niño. Lo encendió y aspiró una larga bocanada. te lo regalan estos señores -dijo al niño que miraba el bollo de huevos y leche colocado encima de la bolsa. -Están limpios. -Aquí hay un grillo. yo ya me voy. No respondió. cerca del camino de piedra. -No. Fangfang me sonrió mordiendo el melón que yo había partido. cinco.30 río viniendo de la capital. coman -dijo. Lo tomé y le hice señas de que se lo devolvería. imitándolo. sino que siguió aspirando profundamente el humo de su cigarrillo antes de levantarse y alejarse. ven a comer melón. En el techo de tejas laqueadas . -¡Quiero cinco! -dijo el niño cogiendo el melón. con la jaula en la mano. -Está bien. Sentimos la frescura del viento. El niño se fue corriendo. De inmediato comprendimos que debían ser muchos los sentimientos que se arremolinaban en el corazón de este hombre rudo. así que saqué de la mía un paquete de bollos y se los ofrecí: -Pruebe usted también nuestros bollos. veía por primera vez este tipo de bollo. Luego él también se sentó en la hierba. en las comisuras de los ojos se le formaron unas profundas arrugas. -Aquí está fresco y muy bonito -dije poniéndome de pie. Abrió su bolsa y nos preguntó: -¿Comen melón? -y sacó uno de la bolsa. Comprendiendo nuestro asombro. -Con eso me basta. Bajo su apariencia severa se ocultaba la ternura de un padre. que seguramente había crecido en esta capital. traigo la bolsa llena de melones -dijo sopesando la bolsa de la que sacó otro melón. No podía seguir rechazándolo. Pero él nos arrojó el melón. -Luego dejó caer de la mano las semillas del melón y gritó en dirección a la puerta del templo-: Ven a descansar. -La voz de un niño nos llegó de más allá de la puerta. En seguida te atraparé un grillo. bajando la cabeza y sacando un cigarrillo. Quisiera adoptarlo. Un niñito con una jaula de malla de alambre en la mano apareció en la cuesta de la colina. -¿Y su esposa? -preguntó Fangfang sin poder evitarlo. habíamos olvidado en qué día estábamos. sino que le dijo al niño: -Coge tu melón y vete a jugar. -No es nada. lo traje a pasear -respondió. -Bueno. -¿Es su hijo? -le pregunté. prosiguió-: Es el hijo de mi primo. -No se levante. -Come. -¿De vacaciones? Yo también -averigüé acerca de ellos y partí el melón con las manos. -Yo me apresuré a rechazarlo. De inmediato se apoderó de él.

se agitaban al viento. Fangfang. Murmuró-: Sería lo mejor. -¡Aquí hay un grillo! -La voz del niño nos llegaba desde la colina. -Se soltó. columpiando su jaula de malla de alambre en dirección al hombre. A lo lejos se veían las ondulaciones de una colina. inmóvil. dando la impresión de que el universo se ladeaba. También ella se había fijado en la teja rota de color amarillo dorado que iba a desprenderse. Bajó la cuesta. El hombre se fue en esa dirección. . esto es lo que yo quería decirles sobre el Templo de la Perfecta Benevolencia adonde fuimos de viaje para nuestra luna de miel. en un rellano. En la ladera no se veían ni campos en terrazas ni casas. Llevando al niño de la mano. Fuimos al terraplén donde se había detenido el hombre. -Esa teja se va a caer -dijo Fangfang. Quizá llevaba años ahí. se instala en París como refugiado político. A nuestros pies. el muchacho se puso a caracolear como un caballo al que le hubieran soltado la brida. Parecía estar muy lejos. Estudió en escuelas de la República Popular China y se graduó en francés en el Departamento de Lenguas Extranjeras de Pekín en 1962. más alta aún que la colina donde estábamos y más escarpada también. En la punta del alero una teja estaba a punto de caerse. la atraje hacia mí. Esto. -Déjame. se apretujaban algunas casas de adobe con las paredes encaladas hasta la mitad. lugar en el que residirá hasta la actualidad.31 de amarillo dorado. no vaya a ser que lastime a alguien. columpiando en el extremo del brazo la pesada bolsa de los melones. -¿Crees que vaya a atraparle grillos? Te acuerdas. Gao Xingjian (China) Breve reseña sobre su obra Escritor chino de nacionalidad francesa nacido en 1940. -Ya no hablemos de ello. una nube blanca pasaba. -Todavía puede tardar mucho -le dije. de un verde intenso. -Fangfang parecía molesta. De repente. -Claro. quitándole una aguja de pino enredada en sus cabellos. Los aleros del techo se dibujaban contra el cielo azul. -No debiste de haberle hecho esa pregunta -le dije. que me hiciste esta pregunta. claro -te dije. se daba la vuelta y luego regresaba hacia atrás. En 1992. los brotes nuevos de hierba que habían salido con la primavera. -¡Quiero cinco! -dijiste con tono malicioso. que esperaban la cosecha de otoño. El pequeño valle estaba cubierto de campos con densos sembrados de maíz y mijo. con los ojos fijos en el valle que se abría detrás de nosotros. -Tienes pasto en el pelo -le expliqué. Tomando a Fangfang del brazo. En 1988. tan altos como las viejas espigas secas. El hombre estaba de pie en el basamento del muro en ruinas. el hombre caminaba por la vereda que serpenteaba entre los plantíos. El sendero que descendía por el valle pasaba cerca de las casas. Se echaba hacia adelante. censurado por el gobierno chino. pero lo oíamos perfectamente.

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Francia le otorga el título de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras. Ha sido galardonado con el Premio de la Comunidad Francesa de Bélgica en 1994 y el Premio del Año uevo Chino en 1997. En 2000 gana el Premio obel de Literatura. Su carrera literaria se inicia con la publicación de historias cortas, ensayos y dramas en revistas literarias chinas. Entre sus obras se cuentan: Primer ensayo sobre las técnicas de la novela moderna (1981), Señal de alarma (1982), Parada de autobús (1983), El hombre salvaje (1985), Un pichón llamado Pico Rojo (1985), La otra orilla (1986). El templo pertenece al libro Una caña de pescar para el abuelo, publicado por Ediciones del Bronce.

TORITO Julio Cortázar (Argentina) A la memoria de don Jacinto Cúcaro, que en las clases de pedagogía del normal "Mariano Acosta", allá por el año 30, nos contaba las peleas de Suárez. Qué le vas a hacer, ñato, cuando estás abajo todos te fajan. Todos, che, hasta el más maula. Te sacuden contra las sogas, te encajan la biaba. Andá, andá, qué venís con consuelos vos. Te conozco, mascarita. Cada vez que pienso en eso, salí de ahí, salí. Vos te creés que yo me desespero, lo que pasa es que no doy más aquí tumbado todo el día. Pucha que son largas las noches de invierno, te acordás del pibe del almacén cómo lo cantaba. Pucha que son largas... Y es así, ñato. Más largas que esperanza'e pobre. Fijáte que yo a la noche casi no la conozco, y venir a encontrarla ahora... Siempre a la cama temprano, a las nueve o a las diez. El patrón me decía: "Pibe, andáte al sobre, mañana hay que meterle duro y parejo". Una noche que me le escapaba era una casualidad. El patrón... Y ahora todo el tiempo así, mirando el techo. Ahí tenés otra cosa que no sé hacer, mirar p'arriba. Todos dijeron que me hubiera convenido, que hice la gran macana de levantarme a los dos segundos, cabrero como la gran flauta. Tienen razón, si me quedo hasta los ocho no me agarra tan mal el rubio. Y bueno, es así. Pa peor la tos. Después te vienen con el jarabe y los pinchazos. Pobre la hermanita, el trabajo que le doy. Ni mear solo puedo. Es buena la hermanita, me da leche caliente y me cuenta cosas. Quién te iba a decir, pibe. El patrón me llamaba siempre pibe. Dale áperca, pibe. A la cocina, pibe. Cuando pelié con el negro en Nueva York el patrón andaba preocupado. Yo lo juné en el hotel antes de salir. "Lo fajás en seis rounds, pibe", pero fumaba como loco. El negro, cómo se llamaba el negrito, Flores o algo así. Duro de pelar, che. Un estilo lindo, me sacaba distancia vuelta a vuelta. Áperca, pibe, metele áperca. Tenía razón el trompa. Al tercero se me vino abajo como un trapo. Amarillo, el negro. Flores, creo, algo así. Mirá como uno se ensarta, al principio me pareció que el rubio iba a ser más fácil. Lo que es la confianza, ñato. Me barajó de una piña que te la debo. Me agarró en frío el maula. Pobre patrón, no quería creer. Con qué bronca me levanté. Ni sentía las piernas, me lo quería comer ahí nomás. Mala suerte, pibe. Todo el mundo cobra al final. La noche del Tani, te acordás pobre Tani, qué biaba. Se veía que el Tani estaba de vuelta. Guapo el indio, me sacudía con todo, dale que va, arriba, abajo. No me hacía nada, pobre Tani. Y eso que cuando lo fui a saludar al rincón me dolía bastante la cara, al fin y al cabo me arrimó una buena leñada. Pobre Tani, vos sabés que me miró, yo le puse el guante en la cabeza y me reía

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de contento, no me quería reír, te imaginás que no era de él, pobre pibe. Me miró apenas, pero me hizo no sé qué. Todos me agarraban, pibe lindo, pibe macho, ah criollo, y el Tani quieto entre los de él, más chatos que cinco e'queso. Pobre Tani. Por qué me acuerdo de él, decime un poco. A lo mejor yo lo miré así al rubio esa noche. Qué sé yo, para acordarme estaba. Qué biaba, hermano. Ahora no vas a andar disimulando. Te fajó y se acabó. Lo malo que yo no quería creer. Estaba acostado en el hotel, y el patrón fumaba y fumaba, casi no había luz. Me acuerdo que hacía calor. Después me pusieron hielo, fijáte un poco yo con hielo. El trompa no decía nada, lo malo que no decía nada. Te juro que tenía ganas de llorar, como cuando ella... Pero para qué te vas a hacer mala sangre. Si llego a estar solo, te juro que moqueo. "Mala pata, patrón", le dije. Qué más le iba a decir. Él dale que dale al tabaco. Fue suerte dormirme. Como ahora, cada vez que agarro el sueño me saco la lotería. De día tenés la radio que trajo la hermanita, la radio que... Parece mentira, ñato. Bueno, te oís unos tanguitos y las transmisiones de los teatros. ¿Te gusta Canaro a vos? A mí Fresedo, che, y Pedro Maffia. Si los habré visto en el ringside, me iban a ver todas las veces. Podés pensar en eso, y se te acortan las horas. Pero a la noche qué lata, viejo. Ni la radio, ni la hermanita, y en una de esas te agarra la tos, y dale que dale, y por ahí uno de otra cama se rechifla y te pega un grito. Pensar que antes... Fijáte que ahora me cabreo más que antes. En los diarios salía que de pibe los peleaba a los carreros en la Quema. Puras macanas, che, nunca me agarré a trompadas en la calle. Una o dos veces, y no por mi culpa, te juro. Me podés creer. Cosas que pasan, estás con la barra, caen otros y en una de esas se arma. No me gustaba, pero cuando me metí la primera vez me di cuenta que era lindo. Claro, cómo no va a ser lindo si el que cobraba era el otro. De pibe yo peleaba de zurda, no sabés lo que me gustaba fajar de zurda. Mi vieja se descompuso la primera vez que me vio pelearme con uno que tenía como treinta años. Se creía que me iba a matar, pobre vieja. Cuando el tipo se vino al suelo no lo podía creer. Te voy a decir que yo tampoco, creéme que las primeras veces me parecía cosa de suerte. Hasta que el amigo del trompa me fue a ver al club y me dijo que había que seguir. Te acordás de esos tiempos, pibe. Qué pestos. Había cada pesado que te la voglio dire. "Vos metele nomás", decía el amigo del patrón. Después hablaba de profesionales, del Parque Romano, de River. Yo qué sabía, si nunca tenía cincuenta guitas para ir a ver nada. También la noche que me dio veinte pesos, qué alegrón. Fue con Tala, o con aquel flaco zurdo, ya ni me acuerdo. Lo saqué en dos vueltas, ni me tocó. Vos sabés que siempre mezquiné la cara. Si me llego a sospechar lo del rubio... Vos creés que tenés la pera de fierro, y en eso te la hacen sonar de una piña. Qué fierro ni que ocho cuartos. Veinte pesos, pibe, imagínate un poco. Le di cinco a la vieja, te juro que de compadre, pa mostrarle. La pobre me quería poner agua de azahar en la muñeca resentida. Cosas de la vieja, pobre. Si te fijás, fue la única que tenía esas atenciones, porque la otra... Ahí tenés, apenas pienso en la otra, ya estoy de vuelta en Nueva York. De Lanús casi no me acuerdo, se me borra todo. Un vestido a cuadritos, sí, ahora veo, y el zaguán de Don Furcio, y también las mateadas. Cómo me tenían en esa casa, los pibes se juntaban a mirarme por la reja, y ella siempre pegando algún recorte de Crítica o de Última Hora en el álbum que había empezado, o me mostraba las fotos del Gráfico. ¿Vos nunca te viste en foto? Te hace impresión la primera vez, vos pensás pero ése soy yo, con esa cara. Después te das cuenta que la foto es linda, casi siempre sos vos que estás fajando, o al final con el brazo levantado. Yo venía con mi Graham Paige, imaginate, me empilchaba para ir a verla, y el barrio se alborotaba. Era lindo matear en el patio, y todos me preguntaban qué sé yo cuánta cosa. Yo a veces no podía creer que era cierto, de noche antes de dormirme me decía que estaba soñando. Cuando le

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compré el terreno a la vieja, qué barullo que hacían todos. El trompa era el único que se quedaba tranquilo. "Hacés bien, pibe", decía, y dale al tabaco. Me parece estarlo viendo la primera vez, en el club de la calle Lima. No, era en Chacabuco, esperá que no me acuerdo, pero si era en Lima, infeliz, no te acordás del vestuario todo de verde, con más mugre... Esa noche el entrenador me presentó al patrón, resultaba que eran amigos, cuando me dijo el nombre casi me agarro de las sogas, apenas lo vi que me miraba yo pensé: "Vino para verme pelear", y cuando el entrenador me lo presentó me quería morir. Él no me había dicho nunca nada, de puro rana, pero hizo bien, así yo iba subiendo despacio, sin engolosinarme. Como el pobre zurdito, que lo llevaron a River en un año, y en dos meses se vino abajo que daba miedo. En ese entonces no era macana, pibe. Te venía cada tano de Italia, cada gallego que te daba miedo, y no te digo nada de los rubios. Claro que a veces la gozabas, como la vez del príncipe. Eso fue un plato, te juro, el príncipe en el ringside y el patrón que me dice en el camarín: " No te andés con vueltas, no te vayas a dejar vistear que para eso los yonis son una luz", y te acordás que decían que era el campeón de Inglaterra, o qué sé yo qué cosa. Pobre rubio, lindo pibe. Me daba no sé qué cuando nos saludamos, el tipo chamuyó una cosa que andá a entendele, y parecía que te iba a salir a pelear con galera. El patrón no te vayas a creer que estaba muy tranquilo, te puedo decir que él nunca se daba cuenta de cómo yo lo palpitaba. Pobre trompa, se creía que no me daba cuenta. Che, y el príncipe ahí abajo, eso fue grande, a la primera finta que me hace el rubio le largo la derecha en gancho y se la meto justo justo. Te juro que me quedé frío cuando lo vi patas arriba. Qué manera de dormir, pobre tipo. Esa vez no me dio gusto ganar, más lindo hubiera sido una linda agarrada, cuatro o cinco vueltas como con el Tani o con el yoni aquél, Herman se llamaba, uno que venía con un auto colorado y una pinta bárbara... Cobró, pero fue lindo. Qué leñada, mama mía. No quería aflojar y tenía más mañas que... Ahora que para mañas el Brujo, che. De donde me lo fueron a sacar a ése. Era uruguayo, sabés, ya estaba acabado pero era peor que los otros, se te pegaba como sanguijuela y andá sacátelo de encima. Meta forcejeo, y el tipo con el guante por los ojos, pucha me daba una bronca. Al final lo fajé feo, me dejó un claro y le entré con unas ganas... Muñeco al suelo, pibe. Muñeco al suelo fastrás... Vos sabés que me habían hecho un tango y todo. Todavía me acuerdo un cacho, de Mataderos al centro, y del centro a Nueva York... Me lo cantaban por todos lados, en los asados, por la radio... Era lindo oírse en la radio, che, la vieja me escuchaba todas las peleas. Y vos sabés que ella también me escuchaba, un día me dijo que me había conocido por la radio, porque el hermano puso la pelea con uno de los tanos... ¿Vos te acordás de los tanos? Yo no sé de dónde los iba a sacar el trompa, me los traía fresquitos de Italia, y se armaban unas leñadas en River... Hasta me hizo pelear con dos hermanos, con el primero fue colosal, al cuarto round se pone a llover, ñato, y nosotros con ganas de seguirla porque el tanito era de ley y nos fajábamos que era un contento, y en eso empezamos a refalar y dale al suelo yo, y al suelo él... Era una pantomima, hermano... La suspendieron, que macana. A la otra vez el tano cobró por las dos, y el patrón me puso con el hermano, y otro pesto... Qué tiempos, pibe, aquí sí era lindo pelear, con toda la barra que venía, te acordás de los carteles y las bocinas de auto, che, qué lío que armaban en la popular... Una vez leí que el boxeador no oye nada cuando está peleando, qué macana, pibe. Claro que oye, vos te creés que yo no oía distinto entre los gringos, menos mal que lo tenía al trompa en el rincón, áperca, pibe, dale áperca. Y en el hotel, y los cafés, qué cosa tan rara, che, no te hallabas ahí. Después el gimnasio, con esos tipos que te hablaban y no les pescabas ni medio. Meta señas, pibe, como los mudos. Menos mal que estaba ella y el patrón para chamuyar, y podíamos matear en el hotel y de cuando en

che. y me daban unas ganas de salir atropellando y no parar hasta el campeón. y yo le dije te gané pero para mí que la empatamos. mirá que el coso no es macana. guarda la derecha. no se achicaba nunca. tené cuidado con la derecha. con los gringos. pero no te vas a creer que no me daba cuenta. y a ver si me lo fajás bien a ese gringo pa que aprendan cómo somos los argentinos. no como esos que la empiezan a zapallazo limpio.. Por qué justo tengo que venir a embocarla en esa pelea.. todo de nuevo como antes. arriba abajo los tres minutos. che. Una cosa que me duele es que no te dejan levantar. che. No te creas que podía divertirme mucho. y unas ganas de ganar para que vieran que. No tenía ánimo. Esa vez no sentí nada. y siempre lo malo. y Mocoroa lo mismo. no te parece. fue algo grande. pero a la vuelta era distinto.. Son cosas que para qué. Lástima esta tos. ya sé. eso era para ir a verlo. la otra noche. no te puedo explicar.. que no dejés entrar así. Mejor no acordarse. no te parece. Y vuelta a empezar todos los días. y un estilo. pibe.. y me dijo qué fenómeno. El patrón pensaba que le podía ganar por puntos. Y la barra del ringside. No le voy a disparar. qué querés. y todos brindaban y era un lío que no te puedo contar. Y bueno. el patrón me agarraba la cabeza y decía pibe no te abrás tanto. Yo qué te voy a decir. Como modorra. y después que yo no estaba bien. Pensás y pensás. no como en Nueva York. y me cambiaba los sparrings y meta salto a la soga y bife jugoso. Y a Mocoroa igual.. Y bueno. total aunque soñés con las peleas a veces le acertás una . Me quisiera olvidar de todo. no te abrás mucho y no te cansés de entrada. después no me acuerdo mucho. fue macanudo. el patrón menos todavía. Y yo meta a la cara. te juro que a la mitad ya estábamos con bronca y dale nomás. Vos sabés lo que es toda la barra ahí. Otra que ganar..35 cuando caía un criollo y dale con los autógrafos. ahora hay que cuidarse. mejor no acordarse. qué te vas a entrenar bien si estás triste. Flor de leñada. Y una vez me acuerdo que fuimos con ella y el patrón a una playa. y el tango que me hicieron. A la mitad de la pelea la empecé a pasar mal. dale abajo. yo le ganaba con una mano. y nada que hacerle. pensá lo que fue. me tenían fe. claro. No hablaban más que del campeonato. si no me salía nada. Ya sé. pibe. solamente que me salía y si me salía bien para qué te vas a afligir. con la barra ahí y todo te juro que tenía un cansancio en el cuerpo. pero siempre me quedaba con sed de verde. al rato de empezar ya veía todo colorado y le metía nomás. Y los sueños igual. Te creés que yo no lo sabía. Vos sabés lo que es el estilo. qué le vas a hacer. Una vez en El Gráfico un coso escribió que yo no tenía estilo. estaba toda la barra y fue lindo verlo al pibe que se reía. la tirás muy abierta. yo aquí era el campeón y él me desafió. No te voy a decir que yo era como Rayito. me decía el trompa. yo no sé si sabés que me habían hecho un tango. tenía derecho. dale que va.. qué le vas a hacer. y vos sabés cómo pegaba Víctor. mucha leche y estar quieto. Pero lo mismo pensaba todo el tiempo en Buenos Aires. che.. se me agachaba hasta el suelo y de abajo me zampaba cada piña que te la debo. el trompa no me sacaba los ojos. Y claro. siempre con el entrenamiento y la comida cuidada. esa fue pelea. y hasta el final que no podíamos más. toda la hinchada. te juro. igualito.. pibe. estás ahí y cuando hay que hacer una cosa vas y la hacés sobre el pucho. todo el día en el agua. Yo le oía todo pero después salíamos y meta biaba los dos. "Ya te vas a dar el gusto. Como a Legui. mirá que aquél te va a boxear todo el tiempo. a las cinco estoy despierto y meta mirar p'arriba. pibe". Vos sabés que esa noche después de la pelea nos juntamos en un bodegón. y el patrón ponía los discos de Carlitos y los de Pedro Maffia. Me dio una bronca. más de una vez lo fui a ver y me gustaba el pibe. cómo fajás. se me iba para todos lados. Mejor dormirse. está bien que no lo saqué pero lo pude. viejo. entendés. Me acuerdo cuando la pelea con Mocoroa. Vos ves cómo fue con Rayito. Menos mal que me dejaba matear un poco. te agarra descuidado y te dobla. estaba peleando de nuevo con Peralta. Vos sabés que dos meses antes ya lo tenía al patrón dale que esa izquierda va mal.

Querida Elisa Gabriela. como reportero de la sección Policiales. no es un nombre como cualquier otro. -Mujer no es una de esas publicaciones acarameladas para burguesas que hacen régimen. meta dormir nomás toda la noche dale que dale. ¿Qué nombre quieres usar? Pensé un poco. CORAZONES SOLITARIOS Rubem Fonseca (Brasil) Trabajaba yo en un diario popular.. ni yo mismo. y estás durmiendo que es un gusto y no tosés ni nada. Cosas pequeñas -le dije a Oswaldo Peçanha. Antes del estallido me despidieron.. -¿Qué tiene? Es un nombre como cualquier otro. -Primero. -Crímenes así. Y estoy rindiendo dos homenajes. mi marido llega todas las noches borracho y. no es nombre de Clase C. Admití que no. -Hay también meningitis.aquí nadie.36 linda y la gozás de nuevo. nombres lindos. como si estuviese sacando un cierto provecho de ella. finalmente -la irritación de Peçanha había ido aumentando gradualmente.. a punto. -¿Nathanael Lessa? -dijo Peçanha. sorprendido y chocado. el diario sólo homenajea a quien yo quiero y no conozco a ningún Nathanael Lessa y. qué plato. que come arroz con porotos. Pero mejor cuando no soñás. ambición. entrevistas con artistas de televisión. Encendimos los habanos. Aquí sólo usamos nombres del agrado de la Clase C. mal de Chagas -dijo Peçanha. Formato tabloide. estamos en una mala época.. Peçanha me tiró un ejemplar del diario. escándalo. Hacía mucho tiempo que no sucedía en la ciudad un crimen interesante. Segundo. cuando menos se lo espera. Pero ya vendrán. -Pero fuera de mi área -le dije. pibe. Peçanha pitó el habano. esquistosomosis. Me gusta más leer libros. -Creo que puedo -dije. muertes. La cosa es cíclica. corte y confección. fotonovelas. dinero. desapariciones. violencia. policías que matan a pequeños bandidos. horóscopo. corrupción. algunas fotos fuera de foco. con las ventanas cerradas y el aparato de aire acondicionado que no funcionaba bien. ni en Roma. editor-jefe y propietario del diario Mujer. mentiras. pequeños bandidos que matan a pequeños comerciantes. involucrando a una rica y linda joven de la sociedad. -Bárbaro. el ambiente se volvió irrespirable. Como cuando el príncipe. Peçanha sacó una caja de habanos de dentro del cajón y me ofreció uno. y a la que no le importa engordar. sexo. -Nathanael Lessa. -¿Sería capaz de hacer la sección De Mujer a Mujer. estábamos en verano. Está hecha para la mujer de Clase C. usa seudónimo masculino. ¡Mi . estalla uno de aquellos escándalos que dan material para un año. De Mujer a Mujer era firmada por una tal Elisa Gabriela. nuestro consultorio sentimental? El tipo que la hacía se fue. Tercero. Está todo podrido. -¿Ya leíste Mujer? -preguntó Peçanha. París o Nueva York -decía el editor del diario-.. irritado. En poco tiempo. titulares en azul. Comienzas hoy.. Sólo hay que saber esperar. Dale un vistazo. Los habanos eran ordinarios. como si hubiese dicho una mala palabra u ofendido a su madre. -Sólo hay pequeños comerciantes que matan al socio.

después cerró la boca. Me engañan en el peso.37 nombre es María de Lourdes! Miré otra vez el diario. Era un muchacho pálido. Aquí ellas se sienten dueñas de su nariz. se burlan de mí. en el Banco del Brasil. la harina de maíz mohosa. la hija de nadie. Mi mesa quedaba cerca de la mesa de Sandra Marina. confían en uno. Estimado Dr. en el vuelto. a la frutería. al almacén. Estoy hace veinticinco años en este negocio. Estaba tan irritado que no le pregunté qué se proponía Mujer. mi marido es chofer de ómnibus de la línea Jacaré-Caju. marido. Había egresado hacía poco tiempo de la escuela de comunicaciones y vivía lamentándose. que también tiene veinticinco años de experiencia. Dio un mordisco en el habano para controlarse. ¿por qué no estudié odontología. Nathanael Lessa: Soy bajita. por lo menos una vez por semana. sólo hay hombres diciendo lo que ellas deben hacer. al hacer entrevistas. Agarre el dinero de las extras y compre alguna cosa más útil: comida. Peçanha empalideció. Dr. en una escuela superfina del barrio norte. también conocido como Joáo Albergaría Duval. ¿Las cartas? No hay ninguna carta. de largos y ralos bigotes. Sugiero que grites. a mi nombre. pero dice que va a trabajar extra para mandar a Tania Sandra. Tú misma eres quien tiene que defenderse. que firmaba la sección Horóscopo. ¿No tienes ningún pa- . -¡Cuernos!. cosas así. por qué? Le pregunté si alguien traía las cartas de los lectores a mi mesa. comienzas hoy. Villa Kennedy. -¿No crees que un nombre masculino da más credibilidad a las respuestas? Padre. Todas sus compañeritas van a la peluquería. ¿Usted no cree que los hijos merecen todos los sacrificios? Madre Diligente. Doméstica Resignada. Fue así como pasé a formar parte del equipo de Mujer. gordita y tímida. Yo solía sufrir mucho pero ahora estoy resignada. sacerdote. en expedición. Respuesta: Lave la cabeza de su hijita con jabón de coco y rícele el pelo con pedacitos de papel. patrón. al peluquero. Yo sólo quería el empleo. acostumbra decir que está siempre abierto a teorías no comprobadas. Me dijo que hablase con Jacqueline. Jacqueline era un negro grande de dientes muy blancos. Estimado Dr. nuestra hijita. Y encima de la mesa de Peçanha había una carta de recomendación de mi primo. está bien. Yo sabía que Mujer debía dinero al banco. Queda mal ser el único aquí dentro que no tiene nombre de mujer. Mujer está revolucionando la prensa brasileña. Mi primo. mientras me miraba de una manera que debía considerar cargada de significados. Al oír el nombre de mi primo. Dios está con los ojos puestos en ellos y en el juicio final las van a pagar. Sandra era también conocida como Marlene Katia. el poroto está podrido. Respuesta: Dios no está con los ojos puestos en nadie. pareciendo que iba a silbar. incluso el equipo editorial. es un diario diferente que no da noticias viejas que pasaron ayer por la televisión. está bien -masculló Peçanha entre dientes-. Siempre que voy a la feria. su hija no nació para ser una muñequita. Más tarde o más temprano me lo diría. A decir verdad. Machado Figueiredo. Penha. haz escándalo. y sus labios gordos temblaron como si tuviese un grano de pimienta en la lengua. médico. De cualquier manera. -Es eso mismo lo que no quiero. Nathanael Lessa: Conseguí una beca de estudios para mi hija de diez años. Sólo había nombres de mujer. hagas oír tu voz. No me vengas con teorías no comprobadas. Queda como de peluquería. Nathanael Lessa. Nathanael Lessa pega más que Elisa Gabriela. Enseguida apretó los dientes y golpeó con la uña del pulgar en la dentadura sucia de nicotina. Van a pensar que soy marica. como si fuésemos todas comadres. ¿Crees que la mujer de Clase C escribe cartas? Elisa las inventaba todas. por ejemplo. Nosotros no tenemos dinero para eso. -Podría agregar dr.

Fe y mantente firme. Estimado Dr. Solitaria de Santa Cruz. -¡Ah. además. Dios mío. pregúntale qué es lo que va a hacer si no le gusta la experiencia. escribir la fotonovela. -¿Qué? -pregunté. cuando vaya a cobrar su pensión. ¿cómo debo tratar a nuestras lectoras? -No me vengas con dialéctica. a los cincuenta y cinco años de edad. Norma Virginia escribía la novela en quince minutos. -Yo también tengo una fórmula. -¿Dónde está la gracia? -pregunté.38 riente en la policía? O si no un bandido amigo. -¿Días? Ja. Pobre. Encontré a este muchacho que dice que me ama mucho. esperanza. Respuesta: Fíjate bien. Nathanael Lessa: Mi marido murió y me dejó una pensión muy pequeña. Peçanha me llamó y me preguntó si podía. pero que primero quiere probar. en nuestros corazones. Virgen Loca. yo también lo haría. pues es un hombre sincero. Respuesta: Grabe esto en su corazón. Elegí Clarice Simone. fea. vieja y viviendo lejos. No eres grosella ni sopa de verdura para que tengas que ser probada. Si dice que te deja. Fui a almorzar. Entonces. la idea que la gente se hace de la Clase C! -exclamó Peçanha. ¿Cuántos jóvenes ricos y bellos se matan o se pierden en los horrores del vicio? La felicidad está dentro de nosotros. ni la juventud. tengo miedo de lo que me espera. ¿Qué piensa? Virgen Loca. Olvida al lord inglés. Sea buena. Al regreso Peçanha me mandó llamar. pero lo que me preocupa es estar sola. Él tenía una fórmula. entrégate. Si somos justos y buenos. Búscale la vuelta. mientras miraba el techo y fruncía la boca-. El fotógrafo de las novelas vino a hablar conmigo. Elige un nombre. No quiero que las trates como putas. Trabaja en el Ministerio de Transportes y dice que quiere casarse conmigo. -Hay algo aquí que no me gusta -dijo. escribía una novela en quince minutos. pero no dije nada de eso a Peçanha. Pon alegría. Parada de Lucas. balanceando la cabeza pensativamente. Le expliqué que Peçanha acababa de comunicarme eso y que necesitaba por lo menos dos días para escribir. no es fumeti italiano traducido. ¿Qué es lo que pensaba de mí ese fotógrafo idiota? El hecho de haber sido reportero de policiales no significaba que yo fuese una bestia. -Mi nombre es Mónica Tutsi -dijo-. Solitaria de Santa Cruz: ni el dinero. Si Norma Virginia o cualquiera fuese su nombre. Nathanael Lessa: Tengo veinticinco años. Al día siguiente. regresa en quince minutos y tendrás tu novela lista. eran otros dos homenajes. ni la belleza. ame al prójimo como a sí misma. sea justa. Recuerda a aquel lord inglés que dijo que su éxito con las mujeres se debía a que él trataba a las señoras como putas y a las putas como señoras. vale la pena intentar. eso es lo que quiero. ni un barrio fino dan la felicidad. pero. sonríale al tesorero del Instituto Nacional de Previsión Social. también sirve. ja -se rió. encontraremos la felicidad. Date una vuelta. -Está bien. haciendo un ruido de perro grande. gordita. . soy dactilógrafa y virgen. -Nosotros producimos nuestras propias fotonovelas. tranquilidad y seguridad en las cartas. pero puedes llamarme Agnaldo. Estaba con mis trabajos en la mano. ronco y domesticado. ¿Estás con la papa lista? Papa era la novela. Quienes gustan ser tratadas con malas palabras y puntapiés son las mujeres de la Clase A. que le ladra al dueño. Dr. hombres sinceros quedan pocos.

Tijuca. tostadora. Tiago lleva entonces a Roberto a la casa de la Superputa Betatrón. ¿el convento pintoresco?. Roberto. una cucharadita de Edipo Rey -dije modestamente. -Una palabra vale por mil fotografías -dijo Mónica Tutsi-. los chejovs. ¡cielos!. su noviecita. ¿Estoy equivocado? Pedro Redgrave. muchacho. economizó dinero para comprar un departamento y amueblarlo. Dr. la joven salta por la ventana del convento. Vuelvo en quince minutos. romper con sus familias. los ibsens. pintoresco y romántico convento en medio de un bosque florido. que es muy trabajador. Surgen conflictos. Pero por sobre todo me gusta colocarme un vestido largo de baile. En la fuga encuentran a un monje piadoso y sabio que consagra la unión de los dos en un antiguo. pasarme rimmel en los ojos. ¡Oh!. Ambos son castos. Respuesta: ¿Equivocado. con televisión en colores. ¿Dónde voy a conseguir la carreta? Haz otra. Pero el amor de los dos jóvenes enamorados es mayor que todas esas vicisitudes. ¿Y qué es eso de sofocleano? Roberto y Betty están comprometidos y van a casarse. licuadora. Un niño rico es robado por los gitanos y lo dan por muerto. Me gusta mucho también bordar y hacer crochet. ¡Oh! -dice la chica-. Son lindos. Las dos familias no quieren que se casen. Los dos se abrazan. máquina de lavar platos. ¡qué sensación! Es una pena que tenga que quedarme encerrado en mi cuarto. (Atención Mónica Tutsi. Uno de los gitanos es baleado por la policía. Resuelven huir. desesperada. El chico crece pensando que es un gitano verdadero. ponerme bastante colorete. pintar mis labios con rouge carmesí. Ya vuelvo. Un día encuentra a una muchacha riquísima y los dos se enamoran. Los dos jóvenes se retiran para la cámara nupcial. Ah. ¿Dónde voy a conseguir la mansión rica?. Un primo rico de la muchacha es asesinado por los gitanos. Los millonarios mandan a la policía a apresar a los gitanos.los dos jóvenes rubios esbeltos de ojos azules? Nuestros artistas son todos medio mulatos. y listo. rubios de ojos azules. La fecha de casamiento ha sido fijada. ¿los automóviles?. enceradora. los beckets. las four hundred best televisión plays. ¿qué es esa cadena de oro con medalla salpicada de brillantes que tienes en el pecho? -¡Ella tiene una medalla igual! ¡Son hermanos!.) -Me gustó tu historia -dijo Mónica Tutsi. muchacho. batidora. a mí me toca siempre la peor parte. Se sacan la ropa. (Atención Mónica Tutsi: ¿qué tal un final ambiguo haciendo aparecer en la cara de los dos un éxtasis no fraternal? ¿Eh? Puedo también modificar el final y volverlo más sofocleano: los dos sólo descubren que son hermanos después del hecho consumado. lavarropas. le pregunta: ¿Vas a casarte virgen? Precisas iniciarte en los misterios del sexo.39 Había leído todos los trágicos griegos. ¿el bosque florido? -¿Dónde voy a conseguir -continuó Mónica Tutsi como si no me hubiese oído. por qué? ¿Estás haciendo mal a alguien con eso? Tuve ya otro consultante al que le gustaba vestirse de mujer. estrellándose allá abajo. el nombre tiene una pizca de ficción científica. combinado. El gitanillo vive en una carreta. Llevaba una vida normal. heladera. sorpresa terrible. los o'neills. productiva y . esbeltos. -Una pizca de Romeo y Julieta. Ella vive en una fastuosa mansión y tiene muchos automóviles. Alguien dirá. Nadie sabe que me gusta hacer esas cosas. los shakespeares. No tenía más que tomar una idea aquí.¡Tú eres mi hermano desaparecido! -grita la joven. tal vez el portero: ¡Crecer es sufrir! Fin de la novela. -Pero no sirve para fotografiar. Tengo que hacer todo en dos horas. otra allí. Betty también trabaja. Un amigo de Roberto. Tiago.) Cuando Roberto llega verifica que la Superputa es Betty. plancha automática y secador de cabellos. Nathanael: Me gusta cocinar.

el impudor. era hasta hermana de caridad. la estupidez. pero quiero que mantengas el mayor secreto sobre mi confesión. Me hizo preguntas sobre la fotonovela sin interesarse. pecosa. Continúa así. -Está bien muchacho. Dame tiempo. Nathanael Lessa. Mi sensible Nathanael. Comprensivo Nathanael Lessa: He usado gloriosamente mis vestidos largos. -¡Diablos! Ese es un nombre de puta -dijo Mónica Tutsi con admiración. .40 útil a la sociedad. Oh. Respuesta: Pedro. tanto que llegó a ser obrero modelo. fui a hacer tu dramón y me dijeron que está calcado en un film italiano. La perfidia. Toda mi vida he sufrido las mayores desilusiones por creer en los otros. ¿Qué cosa más idiota es esa de pensar que sólo las novias de los italianos son putas? Pues mira. -¿Crees que sea una broma? -preguntó Peçanha. Estoy pensando en usar un vestido de satén e ir al Teatro Municipal. Virginia. -No lo creo. Pedro. sólo porque fui reportero de policiales me llaman plagiario. muy extraño -dijo Peçanha golpeando con las uñas en los dientes-. cuenta conmigo. Aguardo tu carta con tus secretos. todo. retirándose. escribe siempre. ¿La Betatrón puede ser mulata? ¿Qué es Betatrón? -Tiene que ser pelirroja. -Diablos -dijo Mónica Tutsi-. Peçanha puso cara de reflexión. ¿Qué piensas? Ahora voy a hacerte una maravillosa y gran confidencia. La miró poniendo cara de tira que examina un billete groseramente falsificado. por las respuestas. Le entregué la carta a Peçanha. . Adorna tu cuerpo sediento de sensualidad. pinta tu boca de escarlata. -Todas las cartas deben ser de mujeres -advirtió Peçanha. ¿qué es lo que crees? -No creo nada -dije. Después añadió: -Agrega en tu carta una frase animadora. Pedro Redgrave. sucios babosos. como por ejemplo. En la próxima carta te contaré más. pero no importa. -Pero ésa es verdadera -dije. El parecía estar preocupado por algo. básicamente. Me senté a la máquina. Soy. Y mi boca ha estado roja como la sangre de un tigre y el despertar de la aurora. dotado de gran potencial energético y alta velocidad. -Canallas. sé que ese no es tu nombre. tal vez. -Extraño. me chocan mucho. -¿Virginia? Mi nombre es Clarice Simone -dije-. -Puede ser -dije-. Peçanha preguntó: -¿Estas cartas también son verdaderas? -Las de Pedro Redgrave lo son. pon color en tu vida. Betatrón es un aparato para la producción de electrones. Escribe siempre. cómo me gustaría vivir aislada en un mundo utópico hecho de amor y bondad. voy a fotografiar la historia. ya tuve oportunidad de conocer una novia de esas bien serias. y fueron a ver: resultó que también era puta. no obstante. activado por la sección de un campo magnético que varía rápidamente -dije. una persona que no perdió su inocencia. Viste tus vestidos largos. escribe siempre. ejerciendo los desafíos de tu corajuda mente. las canalladas. enfrentando altanero la envidia y la insidiosa alevosía de los pobres de espíritu. ¿Lo juras? No sé si decirlo o no. déjame pensar.Calma. que prometo guardar en las arcas inviolables de mi recóndita conciencia. Y puede no ser.

como los otros. Frederica se enamora de Hipólito. pero las palabras son mías. Pero Tesio e Hipólito tienen que ser blancos. fue desmoralizado. Para un hombre de mi inteligencia y sensibilidad basta con mirar a su alrededor. -Eurípides. no te desanimes. Aprende. Pedro Redgrave. Pero no podemos andar por la calle tomados de las manos. Peçanha me devolvió los papeles. que sufren tanto con pequeñas desgracias. Mi abuelita adorada me lee todo. aprende. ¿Has visto ya alguna persona más alerta. Peçanha agarró la carta de la cieguita y mi respuesta y leyó en voz alta: Querido Nathanael: No puedo leer lo que tú escribes. un haz de luz en las noches de tormenta. condenado. y juntos enfrentar la vejez. Respuesta: ¡Vamos. Frederica se ahorca en el árbol de la quinta de la casa. Y él también me ama. como los otros. pero Camino del Unicornio suena a falso. un amor secreto. Como fui reportero de policiales. Cieguita Feliz. por tu fe inquebrantable en la felicidad. se miren en mi espejo. besarnos en los jardines y en los cines. Esta es mi última carta. Continué: -Cito los clásicos apenas para mostrar mi conocimiento. Nueva Iguazú. Soy ciega pero feliz. felicitaciones por tu fuerza moral. huye de su casa y vaga desesperado por las calles de la ciudad cruel hasta ser atropellado y muerto en la Avenida Brasil. Pedro! ¿Vas a renunciar ahora que encontraste el amor? Oscar Wilde sufrió como el diablo. como los otros. Esto es de gran escuela. procesado. Voy a contarte una cosa: conozco el alma humana y no preciso a ningún griego viejo para inspirarme. humillado. con Dios y con mis semejantes. Las almas de aquellos que se desesperan en la adversidad deberían nutrirse de tu edificante ejemplo. No podemos casarnos. tiene un hijo. Quiero enviar una palabra de consuelo a tus lectores. un amor prohibido. ridiculizado. Me senté a la máquina: Tesio. ¿Frederica puede ser negra? -Buena idea. . Hipólito pide perdón a su padre. Cieguita Feliz. Quedaría mejor que colocaras Camino del Catavento. dedícate. Si no puedes casarte. bancario.41 -¿Qué tal la carta de la cieguita? -pregunté. como los otros. uno en favor . casado en segundas nupcias con Frederica. para que ellos. en Lins de Vasconcelos. Haz rezar una misa en mi memoria. acostarnos abrazados en las arenas de las playas. Tesio descubre el amor pecaminoso de los dos. en el pueblo y en el Brasil. un amor escondido. Mi querida abuelita está escribiendo la carta por mí. un amor interdicto.Conmovedor. en el bien. como los otros. Pero no pienses que soy analfabeta. Mírame bien a los ojos. del primer matrimonio. Leí millares de libros. o algo así. Es mejor morir. -¿Cuál es el condimento aquí? -preguntó Mónica Tutsi. si no hago eso los cretinos no me respetan. Hagan testamento. pero aguantó. -Tu futuro está en la literatura. ¿Cuántos libros crees que leyó Peçanha? -Ninguno. Camino del Unicornio. Postdata: Olvidé decir que también soy paralítica. Veamos ahora tu respuesta. Hipólito. Felicidades para todos. Nathanael: Amo. la enfermedad y la muerte. Amo a otro hombre. Viva el Brasil y su Pueblo. como los otros. pecado y muerte. vive en la Boca do Mato. suda tu camisa. Peçanha encendió un habano. No tengo fuerzas para resistir y luchar. estoy en paz. júntate. más despierta? Mónica Tutsi me miró bien a los ojos y dijo: -Creo que estás loco. bailar en boites. Adiós. Soy cieguita.

yo y María. Si fueras jorobada. obstinada. era también el rubí. Club el "Vasco da Gama". poroto. coliflor. se colocó el vestido y dijo: voy a comprar cigarrillos. por favor. míseros pedacitos de marfil. me decía ella. sin entender nada. Despojen. -Cuando me case. imaginativa. ¿valen tanto? Odontos Silva. resplandeciente. -Esta es Mónica -dijo Mónica Tutsi. ¿También eres Tutsi? -No. Hasta hoy no volvió. mi hijo o mi hija se va a llamar Hei Psiu -dije. harina de mandioca y longaniza frita. -Afuera soy Agnaldo. Si fueras bizca no dejaría de amarte. explícame lo que sucedió. Nos quedamos los dos mirando la dentadura. -Que tengan el mismo nombre -dije. Pero no era sólo eso lo que nos unía. -Mónica Tutsi. Exploten. no es por ufanarme. Sean. respondía yo. poroto. nos volvíamos ricos. Mónica Tutsi apareció con una muchacha. ¿Imagina cuál era el de María? Arroz. si no tuvieses dientes continuaría amándote. Mi piedra preciosa preferida es el rubí. disimulados. continuaría amándote. Mónica Amelia nos observó atentamente. música el samba. continuaría amándote. bebida chop. Y estábamos intercambiando esos juramentos cuando una voluntad de ser verdadero me golpeó hondo como una puñalada y le pregunté: ¿si no tuviese dientes. Las cartas sólo eran publicadas con su visto. pasatiempo el Amor.42 del otro. yo y María. demasiado cansadas para bromas. egoístas. no hagas ningún gesto alocado. retirándose con la otra Mónica. intolerantes e hipócritas. original. decía ella. Hice llegar a Peçanha la carta y la respuesta. Entonces me saqué la dentadura y la puse encima de la cama. Usen la Ley y el Sistema en vuestro beneficio. no dejaría de amarte. hasta que María se levantó. La de María. film de far-west. esplendorosa y gratificante como la nuestra. como los otros. Nathanael: ¿Sabes lo que es que dos personas se gusten? Eso éramos nosotros dos. -¿Él se llama Mónica? -preguntó Mónica. lo debes imaginar. -¿Es un nombre chino? -preguntó Mónica. respondía yo. Defiéndanse. Número de la suerte 7. Pero. implacables. decía ella. Lo que nosotros hacíamos en la cama. encima de la sábana. Mi plato preferido es arroz. . señalando al fotógrafo. ¿El amor acaba de repente? Algunos dientes. capaz de desempeño tan hábil. Es en legítima defensa. Si fueses sordomudo. respondía yo. Si estuvieses toda marcada de viruela. Si te faltara una pierna. Aquí dentro soy Mónica Tutsi. en un gesto grave. En la cama ninguna pareja fue presa de tamaña locura. decía ella. me amarías? y ella respondió. señalando al fotógrafo. ¿qué cosa? -preguntó Mónica. pero si hubiésemos estado en un circo y cobrado entrada. coliflor. Si fueses viejo e impotente. día lunes. todo igual entre yo y ella. muchacho. Si fueses barrigón y feo. Nathanael. -Te estás volviendo nihilista -dijo Mónica Tutsi. desinteresadas por el propio nombre. religioso y metafísico. colchón el Anatom. una maravilla. Y lo repetíamos varias veces por día. harina de mandioca y longaniza frita. -Coincidencia. -Qué coincidencia -dije. -Mi nombre es Clarice Simone -dije. Mónica Amelia. -Me dijiste que tu nombre era Agnaldo -dijo. color el azul. -O Fiu Fiu -silbé. Veía a dos personas circunspectas. continuaría amándote. Mónica Amelia se quedó mordiéndose una uña y mirando a Mónica Tutsi. ¿Sabes lo que son dos personas perfectamente sincronizadas? Esas éramos nosotros dos. libro El Principito. continuaría amándote. no dejaría de amarte.

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Cuando iba a responder, apareció Jacqueline y dijo que Peçanha me estaba llamando. En la sala de Peçanha había un hombre de anteojos y barba. -Este aquí es el Dr. Pontecorvo, que se dedica a... ¿a qué se dedica usted? -preguntó Peçanha. -Investigación motivacional -dijo Pontecorvo-. Como le iba contando, nosotros hacemos un relevamiento de las características del universo que estamos investigando. Por ejemplo, ¿quién es el lector de Mujer? Vamos a suponer que es la mujer de Clase C. En nuestras pesquisas anteriores ya investigamos todo sobre la mujer de Clase C, dónde compra sus alimentos, cuántas bombachitas tiene, a qué hora hace el amor, a qué hora ve televisión, los programas de televisión que prefiere, en fin, un perfil completo. -¿Cuántas bombachitas tiene? -preguntó Peçanha. -Tres -respondió Pontecorvo sin vacilar. -¿A qué hora hacer el amor? -A las 21.30 -respondió Pontecorvo rápidamente. -Y, ¿cómo hacen ustedes para descubrir todo eso? ¿Llaman a la puerta de Doña Aurora, entran en los monobloques del Instituto Nacional de Previsión Social; ella abre la puerta y ustedes dicen, buenos días Doña Aurora, a qué hora se pega su encamada? Oiga, amigo, estoy hace veinticinco años en este negocio y no preciso que nadie venga a decirme cuál es el perfil de la mujer de Clase C. Lo sé por experiencia propia. Ellas compran mi diario, ¿entiende? Tres bombachitas... ¡Ja! -Usamos métodos científicos de investigación. Tenemos sociólogos, psicólogos, antropólogos, estadígrafos y matemáticos en nuestro staff -dijo Pontecorvo, imperturbable. -Todo para sacarles dinero a los ingenuos -dijo Peçanha con mal disimulado desprecio. -Además, antes de venir para acá, reuní algunas informaciones sobre su diario, que supongo serán de su interés -dijo Pontecorvo. -¿Cuánto cuesta? -preguntó Peçanha con sarcasmo. -Esta información se la doy gratis -dijo Pontecorvo. El hombre parecía de hielo-. Nosotros hicimos una minipesquisa sobre sus lectores y, a pesar del tamaño reducido del muestreo, puedo asegurarle, sin lugar a dudas, que la gran mayoría, la casi totalidad de sus lectores, está compuesta por hombres de la Clase B. -¿Qué? -gritó Peçanha. -Eso mismo, hombres de la Clase B. Primero, Peçanha empalideció. Después fue enrojeciendo hasta quedar morado como si lo estuviesen estrangulando, la boca abierta y los ojos desencajados; se levantó de su silla, caminó tambaleante, los brazos abiertos como un gorila enfurecido en dirección a Pontecorvo. Una visión chocante, aun para un hombre de acero, como Pontecorvo, o para un ex reportero de policiales. Pontecorvo retrocedió ante el avance de Peçanha hasta que, de espaldas en la pared, dijo, intentando mantener la calma y la compostura: -Tal vez nuestros técnicos se hayan equivocado. Peçanha, que estaba a un centímetro de Pontecorvo, tuvo un violento temblor y, al contrario de lo que yo esperaba, no se tiró sobre el otro como un perro enloquecido. Agarró sus propios cabellos con fuerza y comenzó a arrancarlos, mientras gritaba farsantes, tunantes, ladrones, aprovechadores, mentirosos, canallas. Pontecorvo se escabulló ágilmente en dirección a la puerta, en tanto Peçanha corría detrás de él tirándole los mechones de cabellos que había arrancado de su propia cabeza. -¡Hombres! ¡Hombres! ¡Clase B! -gruñía Peçanha con aires de loco. Después, ya serenado, creo que Pontecorvo huyó por las escaleras, Peçanha volvió a sentarse detrás de su escritorio y me dijo: -Es a ese tipo de gente a la cual el Brasil está entregado; manipuladores de estadísticas,

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falsificadores de informaciones, bromistas con sus computadoras, todos creando la Gran Mentira. Pero conmigo no la van. Coloqué al hipócrita en su lugar, ¿no es cierto? Dije cualquier cosa, concordando. Peçanha sacó la caja de matarratones de su cajón y me ofreció uno. Nos quedamos fumando y conversando sobre la Gran Mentira. Después me dio la carta de Pedro Redgrave y mi respuesta, con su visto bueno, para que la llevase a composición. A mitad de camino, verifiqué que la carta de Pedro Redgrave no era la que yo le había entregado. El texto era otro: Estimado Nathanael, tu carta fue un bálsamo para mi corazón afligido. Me dio fuerzas para resistir. No cometeré ningún acto enloquecido, prometo que... La carta terminaba ahí. Había sido interrumpida en el medio. Extraño. No lo entendí. Algo andaba mal. Me dirigí a mi mesa, me senté y comencé a escribir la respuesta a Odontos Silva: Quien no tiene dientes tampoco tiene dolor de dientes. Y, como dijo el héroe de la conocida pieza Papo Furado, no hubo nunca un filósofo que pudiese aguantar con paciencia un dolor de dientes. Además, los dientes son también instrumentos de venganza, como dice el Deuteronomio: ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Los dientes son despreciados por los dictadores. Recuerda lo que Hitler le dijo a Mussolini sobre un nuevo encuentro con Franco: Prefiero arrancarme cuatro dientes. Temes estar en la situación del héroe de aquella pieza Judo legal se no Fim Ninguem se Ferro sin dientes, sin gusto, sin nada. Consejo: ponte los dientes nuevamente y muerde. Si la dentellada no es buena, da gritos y puntapiés. Estaba ya en la mitad de la carta de Odontos Silva cuando entendí todo. Peçanha era Pedro Redgrave. En vez de devolverme la carta en que Pedro me pedía que le mandase rezar una misa y que yo le había entregado junto con mi respuesta en la que hablaba sobre Oscar Wilde, Peçanha me había entregado una nueva carta, incompleta, ciertamente por error, y que debería llegar a mis manos por correo. Tomé la carta de Pedro Redgrave y fui hasta la sala de Peçanha. -¿Puedo entrar? -pregunté. -¿Qué pasa? Entra -dijo Peçanha. Le entregué la carta de Pedro Redgrave. Peçanha leyó la carta y percibiendo el error que había cometido empalideció, como era su costumbre. Nervioso, revolvió los papeles sobre su mesa. -Todo era una broma -dijo después, intentando encender un habano-. ¿Estás enojado? -En serio o en broma, me da lo mismo -dije. -Mi vida serviría para escribir una novela... -dijo Peçanha-. Esto queda entre nosotros dos. ¿Está claro? No sabía bien lo que él quería que quedase entre nosotros dos, si el que su vida sirviera para escribir una novela o el hecho de ser Pedro Redgrave. Pero respondí: -Claro, entre nosotros dos. -Gracias -dijo Peçanha. Y soltó un suspiro que cortaría el corazón de cualquiera que no fuese un ex reportero de policiales. FUERON TESTIGOS Rosa Chacel (España) Había ya pasado un cierto tiempo después del mediodía, en realidad un tiempo enteramente incierto, más difícil de precisar que el que tarda una manzana en bajar de la rama a la tierra, pues en éste eran impalpables bloquecillos de piedra los que estaban bajando lentamente y asentándose en la calle.

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Las máquinas que trabajaban en la demolición de una casa acababan de pararse. Los hombres habían caído rápidamente en el descanso, así como los cierres metálicos de almacenes y depósitos, y sólo habían quedado en el aire, fluctuantes y reacias a sedimentarse, las partículas de diferentes géneros y estructuras que componen el polvo. Entre éstas, de opaca y material pesantez, el incógnito tráfico de los olores: aceites, frutas mustias, cueros. No había un alma viva en toda la calle. Sólo, a veces, dejaba asomar en el quicio de una puerta la mitad de su figura un joven sirio que vendía botones y cintas, ocupando media entrada de una casa con sus mercancías. La otra mitad del portal era oscura, la otra mitad del muchacho quedaba en la sombra. La que se asomaba al quicio de la puerta, afrontaba el tiempo sin oasis del mediodía. A lo lejos, en la calle apareció un hombre. Venía por la acera de enfrente a la puerta del sirio. No había nada de notable ni en su aspecto ni en sus ademanes: era, simplemente, un hombre que venía por la acera de enfrente. Sin embargo, al ir aproximándose, su modo de andar fue dejando de ser natural, fue acortando gradualmente el paso o, más bien, su paso fue haciéndose lento, cada vez más lento a medida que avanzaba, y al mismo tiempo fue inclinándose y tendiendo a caer hacia adelante como una vela reblandecida. Al fin, dos casas antes de llegar enfrente, cayó. El muchacho no reaccionó en el primer momento. Esperó a ver si se levantaba. Pero viendo que no, fue a auxiliarle. Cruzó la calle, y a menos de un metro de distancia alargó la mano con intención de levantarle y tirar de él por debajo del brazo. No llegó a tocarle. Detuvo la mano a un palmo de él, quedó un instante paralizado de terror, y al fin echó a correr hasta el almacén que estaba entreabierto. Había algunos obreros comiendo en las mesas y no quisieron hacerle caso. Le decían: "¿Quién es el que está borracho, él o tú?" Pero el sirio insistía, hasta que uno de ellos miró por la ventana y vio el bulto del hombre caído en el suelo. Entonces fueron detrás del muchacho. Suponían que era un accidentado. Cuando estaban ya cerca, el sirio les retuvo diciéndoles: "¡Fíjense bien en lo que le pasa!" El hombre no estaba enteramente inerte, no parecía tampoco que hiciera por levantarse, pero se removía, agitado por una especie de lucha, en la que se veía bien claro que no podía ganar. Porque al empezarse a ver bien claro lo que estaba pasándole, por esto mismo empezaba a ser totalmente incomprensible, humanamente inadmisible. El terror había paralizado a los cuatro hombres, hasta que uno de ellos logró soltarse de la repugnante fascinación rompiendo la cadena que inmovilizaba sus nervios y que estaba tramada por sus nervios mismos, contraídos, rígidos. Con movimientos convulsos como los de un cable que ha llegado a saltar por excesiva tensión, el obrero que se había destacado del grupo dirigió sus pasos otra vez hacia el almacén, y, una vez allí, hasta el teléfono. Le preguntaron qué pasaba, y respondió, pero su voz no era inteligible. Abrió la guía telefónica. Sus manos hacían temblar las hojas, impidiéndole ver los números. Alguien, una mujer, vino en su ayuda y adivinó, sin comprender sus palabras, lo que quería. Pasó atolondradamente las hojas, no encontró nada. Gritó para que viniese el almacenero a ayudarla y, entre los dos, arrebatando el teléfono de las manos del que estaba aferrado a él, pidieron la información de la central. Pero ninguno pudo retener en la memoria el número de la Asistencia Pública que la central había dado. Así, tuvieron que volver a llamar. Al fin, lograron la comunicación y pidieron una ambulancia, dando torpemente las señas del lugar donde se encontraban. Entonces, todos los que estaban en el almacén fueron a comprobar aquello que se obstinaban en no entender. Fueron todos, y el hombre que había ido al teléfono volvió con ellos. Fueron el almacenero y los mozos, otros obreros con dos mujeres que al principio no habían atendido, y la que había acudido al teléfono que era la que trabajaba

Tenía un sombrío matiz. Ya en el primer contacto con aquellas gentes que habían presenciado el prodigio hubo una ruda extrañeza por parte de unos y otros. no se había aplacado enteramente. se había ido ablandando. Se había ido sumiendo en sí mismo. separados por el terror. ya no era más que esto: una masa sin contornos. que no lograban entrar en la comprensión total del hecho. y por eso parecen llenos de una sabiduría o de una voluntad que los conduce. Ya no conservaba relieve alguno que correspondiese a la forma que había tenido. vino a pararse junto al grupo de gente. Pero antes de llegar a la boca de la alcantarilla. este conjunto. Todo ello se unía e iba afectando un carácter de material homogéneo.46 en la cocina. se iba aplanando contra las losas. doblando la esquina. Pero los enfermeros exigían explicaciones. Pues el hombre. iba pasando del estado sólido. pues traje y calzado sufrían idéntica transformación que el hombre mismo. en suma. de un ser vivo que aún alienta. Miraban aquella mancha que se consumía por sí misma y no la reconocían como mancha de sangre. pasase una sola palabra. si se vierten en el suelo. Los que llegaban. y las preguntas de aquellos hombres. hasta que. Los dos camilleros saltaron al suelo y empezaron a abrirse paso. cubriendo un espacio cada vez más grande. filtrarse por las junturas de las losas. empleaban el lenguaje usual. al fin. pero se había ido convirtiendo en un temblor semejante al que agita a una masa espesa cuando comienza la ebullición. se perdían sin respuesta. primero. de modo que los dedos de sus manos ya no eran independientes entre sí. esa vida con que los líquidos corren apresurados a ganar las parte más bajas. . Rodearon al hombre caído que ya no era un hombre caído: ya no era un hombre. Parecía. Aquella forma quedaba aún acusada sólo por una especie de vetas que tardaban en borrarse del conjunto total. que acabó por romperse en aquellos puntos en que el nivel del suelo descendía. Su ligereza llegó a ser entonces como la de esos líquidos muy volátiles cuya mancha. empieza a mermar rápidamente por los bordes y desaparece sin dejar huella. Estaban acostumbrados a encontrar en el sitio donde un hombre había caído la mancha que se vierte de las venas rotas. si estaba aún vivo. a una viscosidad que retemblaba y delataba algún vapor encerrado en ella pugnando por escapar en una burbuja. Los que formaban el corro. Preguntaban dónde estaba el hombre enfermo. al abandonar la solidez. complejo como la angustia o el poder sin límites. y se escurrió por entre las losas de la acera. se le vio detenerse y empezar a empaparse en la tierra. envuelto en el traje. y poco a poco empezaba a tomar la turbia transparencia de un ágata. obedeciendo a una ley que el ojo humano no registra. se oyó la campanilla de la Ambulancia y el coche. y aquella materia que estaban considerando no tenía el irrevocable carmesí que grita la piedad como razón última. Aquel removerse que en un principio pudo parecer la lucha contra algún mal espasmódico que le sacudía. quién se lo había llevado. como un suspiro lento. buscando la cuneta. sino que la mano era una masa de color más claro que se fundía con la masa de color oscuro que era todo el cuerpo. y naturalmente. tendiendo a volverse líquido. como meros ademanes de una realidad ineficiente. En aquel momento parecía que volvía a cobrar vida. no contestaban nada. su falta de densidad fue haciéndole irregular el contorno. Llevaban largo rato sin que entre sus labios. la primera porción que quedaba sobre las planchas de granito empezó a reducirse como sumiéndose por los poros de la piedra. y después. Antes de que hubiese llegado a desaparecer. y lo único que hicieron fue apartarse un poco para que llegasen y viesen. como las gotas de cera que se mantienen redondas porque el aire las comprime alrededor y les crea una película capaz de contener largó rato su masa sin dejarla extender.

era. combatiendo unos el recuerdo hasta lograr lavarse de él. Sólo éste. pues su voz era como un soplo lejanísimo: "¡No lo toquen!". e intentaron acercarse para tomar un poco. más bien. trataban de armonizar lo que sabían cierto e increíble con las leyes de la razón ordinaria y decían que en el porvenir se progresaría lo suficiente como para encontrarle una explicación. exhaló. el hombre que creyendo nada más ver gritó para despertarse. volvieron a sus vidas y faenas habituales. y perezosamente querían no creer que habían visto. los hombres últimamente llegados. a fermentos. semejante a la de un alambre que salta por excesiva tensión. y de su garganta parecía a veces partir el mortuorio lamento de la hiena. una de las mujeres se interpuso y gritó o. recobraría su color. Y al fin llegó a no haberlo. el silencio era una guardia sobre las armas que no podía deponerlas antes de la total consumación. porque sólo obedecían a reacciones químicas. Querían palpar con la mirada el suelo después que no hubiese en él ni un solo testimonio de la existencia que había embebido. Su sonido no era articulado. Los hombres del socorro retrocedieron. Era como una campana que moviese el viento. el joven sirio vigilaba el lugar sin perder la certeza de los . amenazando con investigaciones judiciales. Entonces comprendieron que tenían que dispersarse. menos éste. en cambio. Desde su puerta. Efectos ilógicos. a veces la azarosa armonía de las arpas colgadas al viento. enajenó su vida al injertarla en la rama de aquella creencia en cuyo sentido. hostil a la mente. y al fin. El hombre de la voz que no podía reposar seguía delirando los gritos de su mudez. No querían perder aquel instante en que el último matiz se borraría. Los que tenían los ojos fijos en la pálida sombra que apenas se distinguía ya en las losas. Nadie les escuchaba. en que el último punto en que el grano de la piedra fuese aún afectado por un tinte extraño. y el final. a veces el acento de los profetas. había quedado sin poder volver a entrar en él y sin poder volver tampoco a ser libre. viendo que de un momento a otro desaparecería el último resto material del fenómeno. una especie de rugido rechazando amenazadoramente aquella intrusión que turbaba los últimos momentos en que el prodigio iba a desaparecer sin dejar rastros. rompió su orden cotidiano. no porque las contestase. Todos se dispersaron por la ciudad y todos. se nutría una savia de locura. y con lo poco que habían visto empezaron a gritar su convencimiento. como ya quedó dicho. que no tenían valor para juzgar ni para negar.47 Entre los que habían asistido desde el principio. aquellos hombres curtidos en el servicio de socorro temían el engaño. habían agotado sus fuerzas soportando el proceso desde el principio al fin y. Los del grupo dejaron escapar un rumor. Otros. al comprobarlo totalmente extinguido. al parecer. sin saber cómo. Así. exento de toda ejemplaridad. sino porque no podía callar. a resistencias o repulsiones. imprevisibles desde cualquier punto de vista exterior. el definitivo y total término del hecho empezó a conformarse a las distintas almas como a recipientes de formas diversas. se sentían liberados de su inhumana opresión. Querían asegurarse de que no habían sufrido una burla. esperando verles ceder en su desconfianza. lo más que hicieron fue alzarlos alguna vez hasta sus rostros. hablaban de una mentira acordada entre aquel grupo de gentes para encubrir el delito de alguno de ellos. Sin querer ceder a la estupefacción. No quedó sobre las losas ni un aura que advirtiese a los pasajeros dónde ponían la planta. Pero los hombres se resistían. Entonces. hablaron de llevar algo de aquello para analizarlo. que habían asistido apenas al desarrollo del fenómeno y que por tanto carecían de datos para dar fe de él. empezaron a anhelar aquella fe. Sólo el hombre que había logrado romper la cárcel de aquel pasmo y había establecido el contacto con los de fuera. conservándole otros con gratitud y temor. La voz de aquel hombre sonaba entre las preguntas. o bien que había que aceptar las cosas vedadas al entendimiento que caían del cielo o de donde fuese. una vibración convulsa. Otros.

UU. como el hombre necesita mirar para ver. cuando los hombres hablaban en latín. No llegó nunca a sorprender en el animal un movimiento de retroceso o titubeo que le hiciera decir claramente: al llegar aquí no pasa. Jafetillo quería ahorcar a Sencillo. Nunca logró observar más. se desviaba sin mirar. mientras Sencillo iba colgando los recuerdos. Tofillo trataba a toda costa de agarrarlo distraído para echarle un recuerdo venenoso en el café con leche. Pero cuando veía venir un perro. Esa respuesta que se tiene al interpelar a aquello que sobrepasa las medidas humanas. Un día. Distraído. parecía atraído de pronto por cualquier desperdicio que iba a revolver y olfatear frívolamente. Y siguió atendiendo a sus mercancías sin que nadie notase el misterio que acechaba. INTIMIDAD Raymond Carver (EE.) . Sólo logró sorprender en algunos una ligera crispación de la oreja o bien ese curvamiento rápido del lomo con el cual parece que hacen escurrir el miedo hasta la cola. Venía un poderoso y les decía: . constituían una respuesta muda. porque todos creían que lo que brillaba en su mirada oriental era esa oscura lámpara de fe que arde en los ojos negros que bebieron la luz en sus fuentes. a mirar derecho. Siempre. Sabía que la pureza irracional tenía que ser sensible al magnetismo que se desprendiese de aquel trozo de suelo. al llegar ya al límite justo. aunque nunca llegó a dudar. en algunos momentos su certeza era más firme porque la corroboraban ciertos hechos que. HISTORIA DE SENCILLO Isidoro Blaisten (Argentina) Tiempo ha. más que muda vaga o ambigua. Pero esto siguió observándolo indefinidamente sin que sus ojos errasen en una pulgada. siempre en otra cosa. Jafetillo y Tofillo se ponían uno de cada lado. aguardaba ansiosamente. nunca estaba cuando ellos tenían que matarlo. el sastre viudo murió. Y sin embargo era el caso que no pasaba. repetidamente observados. como unos metros antes. No tuvo tiempo de nombrar al primogénito. ninguno llegó a pararse en seco. Sencillo. La lucha entre los hermanos no tardó en desencadenarse. Jafetillo y Sencillo. existía en el reino de Ovillar un sastre viudo que tenía tres hijos: Tofillo. nunca tampoco fue claramente defraudado en su suposición. Jafetillo y Tofillo no daban pie con bola. tomaban el hilo del tiempo y lo estiraban cuan largo era. El lugar donde el prodigio se había logrado estaba tan bien delimitado en su memoria como la planta de un templo cuyos cimientos no pudieran ser gastados por los siglos. se había clavado la aguja en la vena cava. Los tres se dedicaban a hilvanar recuerdos. apretándole el cordel del tiempo alrededor de la garganta como lo hacen los tugs. Y aunque nunca obtuvo una confirmación contundente.Quiero que me hilvanen estos recuerdos para mañana. o bien.48 palmos de tierra donde todo había acontecido y. El muchacho veía a diario pasar sobre aquellas losas a los transeúntes ocupados en sus quehaceres y no esperaba de ellos ninguna señal. Nunca.

Te despachaste a gusto. los malos tiempos al hablar de aquella época. dice. no sé cuándo exactamente. Pero ella nunca me contesta. porque si no . hecho está. Todas esas viejas heridas. ¿no te creerás todas esas cosas que dicen de ti? No te las creas ni en broma. Oye. Párate a pensar también en los buenos. Así que déjame en paz. y mejor persona. Dice: A veces tengo ganas de gritar. ¡Mírame! Échame un buen vistazo. sin duda. Tenías que ser mejor persona. Todo era distinto entonces. Debes de sentirte muy orgulloso de ti mismo. Lo que quiero es que me dejes en paz. por el amor de Dios. No. Quiero que me dejes en paz. Cuarenta y cinco. Déjame hablar con ellos. Deberías olvidar los días duros. Lo hecho. Mejor persona. yo sí que podría contarles algo bueno. Dice: Piensa que estoy muerta. ¿quieres? Dice: ¿Por qué no borras toda la pizarra y miras luego lo que queda? ¿Por qué no empiezas de nuevo otra pizarra? Hazlo. imagino. siempre que se publica algo mío o escriben sobre mí en revistas y periódicos -una semblanza. grandísimo hijo de perra. ahora que puedes. Lo eras. que he hecho que se sienta desnuda y humillada. Son las nueve de la mañana. o treinta y seis. No sé por qué lo hago. la dejé pasar. por esa época. Pero ¿a qué viene volver sobre ello? ¿Es que no te cansas nunca de desenterrar la vieja historia? Dice: Deja a un lado el pasado. una entrevista-. Pero también yo era distinta. fue después de que cumplieras los treinta y cinco. Mira. me dice. sí. ¿O es que no los hubo? Le gustaría que dejase a un lado los otros. Dice: En aquel tiempo yo era más joven. Pero de cuando en cuando. Seguro que en tu carcaj han de quedarte otras flechas. no es cierto. Bien sabe Dios que fue una tragedia. señor mío! Y además. Pero ahora mírame. digo. que me olvides. le envío los recortes. o sesenta y cinco. Hastiada de oír hablar de ello. No creo habértelo contado nunca. No nos damos la mano. Apareces y entras. Está harta del dichoso tema. ¿quién te ha pedido que vengas a verme? Yo no. Pero me deja pasar. Entonces eras diferente. Dice: ¿Sabes una cosa? También yo tuve mi oportunidad. tengo cuarenta y cinco años. Ni que decir tiene que no nos besamos. Dice que soy el culpable de su angustia. a lo mejor llegas lejos. Luego empieza a decirme lo que piensa. Me dejaste tirada como un trapo. Soy todo oídos. Entonces empezaste. Te volviste contra mí. Me hace pasar a la sala. Yo río también. Dice: Y entonces te metiste de lleno en el engaño. Siempre te has sentido bien en el engaño. Dice: ¡Lo que he tenido que aguantar. Creo que estás como una cabra. desde luego. No la he llamado por teléfono. Dice: ¿Sabes una cosa? Creo que estás enfermo. tal vez porque pienso que puede interesarle. pero en mi caso son los nervios. y la verdad es que no sé cómo va a recibirme. Al principio al menos no era así. digo. No parece sorprendida. yo podría contarles un par de cosas. mediada la treintena. más que una tragedia. No. me refiero. ¿Qué diablos quieres de mí? ¿Sangre? ¿Más sangre? Pensaba que tenías ya la panza llena. Esto último le hace reír. Tu cantinela preferida. y tengo la impresión de tener cincuenta y cinco. Tan pronto. No nos hemos visto en cuatro años. Una tragedia. los malos. Mira. me dice. Quizá tú también lo eras. Vaya si empezaste.49 Tengo unas gestiones que hacer al oeste del estado. Llevo apenas unos segundos sentado cuando me trae café. Que quede claro: me suena tan familiar que no me siento en absoluto incómodo. así que aprovecho para pararme en la pequeña población donde vive mi ex mujer. Dice: ¿Me estás escuchando? Te estoy escuchando. y el pasado nadie puede cambiarlo. pero la dejé pasar. Sí.

adelante. ¿Te das cuenta? Es para morirse de risa. No tienes principios. Y al punto me arrepiento de haberlo dicho. Ni las botas de Dios ni las de nadie. Aunque eso no viene a cuento. Al menos eso. Has salido de pesca. Creo que eso es precisamente lo que más extraño se me hace ahora.50 nunca habría tenido nada que ver contigo. Pero ¿qué puedo saber yo? Ya ni siquiera sé qué es lo que sé. Seguramente me lo merecía. Pero debería haberlo utilizado. Sí. Vagamente. hermano. Lo he pensado una y mil veces. así te quise. vergonzosas. Por si no te has dado cuenta. como dijo alguien. Eres capaz de cualquier cosa con tal de escurrir el bulto al menor conflicto. la verdad. Dice: Amén. Vamos. Dudé y la oportunidad se perdió. Nunca he vuelto a tenerla. Dice: Sinceramente. Te quise con locura. digo. Al menos sé eso. No me interesa gran cosa. como ya te he dicho. como si se tratara de algo sin importancia. y al diablo con todo. No me cabe en la cabeza una intimidad así con otra persona. supongo que en general no siento nada parecido. Pero sé que no me gusta lo que has ido repartiendo a manos llenas.. Aunque tú deberías ser ya un especialista en el tema. Me lo quitaste y me diste una bofetada. El recuerdo de haber tenido tal intimidad con alguien. Pero en mi opinión. quiero que me dejes al margen de todo de ahora en adelante. Recuerdas las cosas bajas. Pero vacilé. Tuve ocasión de hacerlo. digo. digo. a veces. Una intimidad tan grande que me dan ganas de vomitar. Arrepentimiento. ¿quién te has creído que eres? ¿Te crees Dios o algo parecido? Tú no eres digno ni de lamerle las botas. Hasta un pequeño corte habría bastado para dejarte un buen recuerdo mío. Tengo montones de recuerdos. digo. Ya sabes a lo que me refiero. aunque quizá tú no lo sepas. Miles de veces. Ahí reside todo el problema. al menos. ¿Te lo han dicho alguna vez? Sí. creo que no. Creí que ibas a darme una cuchillada. No es un vocablo que utilice muy a menudo. Creo que sé a qué has venido. ¿Me acerco? ¿He dado en el clavo? Cuéntame lo del cuchillo. . Dice: ¿Te acuerdas de aquella vez que te amenacé con un cuchillo? Lo dice como de pasada. En absoluto. pero no lo hiciste. Debería haberte dado un tajo en el brazo. ni uno solo. ha estado usted frecuentando gente que no le conviene. ahí está la manzana de la discordia. Dice: Te quise tanto. Pero eres un viejo zorro. Más que a nada en el mundo. recuerdas lo que no deberías recordar. Dice: Siempre has tenido suerte. Dice: Creo que ahora empiezo a entender. cuéntamelo.. En busca de material. Admito que tengo tendencia a recrearme en el lado oscuro de las cosas. ¿no? Te das por vencido muy fácilmente. Siempre has sido igual. al menos. Pero no lo hiciste. me temo. Lo digo con el corazón en la mano. No. Dice: Vas a darme la razón en todo. De veras. ¿Te imaginas? Estábamos tan íntimamente unidos en aquella época que apenas puedo creerlo. ¿no? ¿Me equivoco? No. Un pequeño corte. Lo digo en serio. Dice: Si te interesa saberlo. lamento no haber llegado a utilizarlo. si vamos al caso. Dice: Me pregunto si alguna vez te arrepientes de algo. Bueno. Sabes por qué estás aquí. No mucho. Señor mío. digo. tú. Por eso te has interesado tanto cuando he sacado a relucir lo del cuchillo. y siento mucho no haberlo utilizado. Además. ¿lo sabías? Un despiadado e insensible hijo de perra. Luego te quité el cuchillo. Si es que ese sentimiento vale algo hoy día. Arrepentimiento. Sé por qué estás aquí. Siento mucho no haber utilizado aquel cuchillo. Pero ¿arrepentimiento? No. Dice: Eres un grandísimo hijo de perra. digo. digo. Sí. pero no lo recuerdo bien.

Esa es la pura verdad. ya nada me importaba. Yo tengo derecho. digo? Se me había roto.» ¿Sabes? ¡Leí todo lo que me mandaste! ¿Pensabas que no iba a hacerlo? Escuche.. En primera línea. ¿eh? Dice (y son palabras literales): Ni siquiera eres capaz de mirarme a los ojos cuando te hablo. Siempre te he conocido bien. sino con un chirrido horrible. y de pronto la vida cesaba. Nunca podrás cogerme en una mentira. Por favor. en pocas palabras. tampoco valgo nada para mí misma. pregúntamelo. sin más. Tengo ganas de llorar a mares. Yo estaba allí. si te interesa saberlo. Había ido viviendo año tras año. Para que todo el mundo me compadeciera o se permitiera juzgarme. Tú deja que vengan por aquí: se enterarán de un buen puñado de cosas. Ríe ante lo que acaba de decir. ¿no es eso? No te llevó mucho tiempo. «Ahora es feliz. ¿Cómo se explica eso? ¿A qué vienen todos estos cambios? Pues bien. Vamos. escucha. Entonces y ahora. ¡Ya ni siquiera tengo el mismo nombre! Ni el que me pusieron cuando nací. señor. Me gané ese derecho. Perfecto. Pero ¿qué puedo saber yo? Eso es lo que dirán en los cien próximos años. digo. Eso es lo que hice. ni el que llevé cuando vivía contigo. Tuve mi oportunidad. Durante un tiempo llegué incluso a pensar que volverías. continúa. camarada. Dice: Encontraste a otra. pero no voy a darte ese placer. Si la miras a los ojos. la miro a los ojos. Al ver que no respondo. no quiero ofenderte. Eso fue lo peor. No lo olvides nunca. Puede que así podamos llegar a alguna parte. Aunque duela. Todos sus recovecos. no correría a echarte encima un cubo de agua. Pero ¿sabes otra cosa? Nadie en todo el planeta se atrevería a decírtela. ni nada. puedes saber mucho de la persona con quien hablas. No voy a preguntártelo. Claro que se me rompió. No. No se detenía sin más. pero quiero que seas tú quien me lo diga. Dice: A partir de entonces. Eso es lo que dicen de ti. ¿Cómo pude imaginar algo semejante? Debía de estar muy desquiciada. diles que vengan a hablar conmigo. Y sigue roto. Pero su semblante vuelve a ponerse grave en seguida. Dice: No puedes mirarme a los ojos. Dice: ¿Qué diablos haces aquí? ¿Quieres seguir oyendo cosas? Podría seguir así días y días. Lo sabe todo el mundo. Sentía que se me iba a romper el corazón. Dice: ¿Sabes? Si te estuvieras quemando vivo ahora mismo. Luego me exhibiste y ridiculizaste en tu. le conozco muy bien. escucha: quiero que me dejes vivir en paz. Ni los niños. Creo que sé por qué has venido. Pregúntame si pasé vergüenza. Bien. «literatura». Lo puse todo en ti: todos los huevos en la misma cesta. ni el que tenía hace un par de años. Era como si no supiera qué cataclismo me había fulminado. de lo que no hay duda es de que tú sí me has tomado a mí por otra persona. Muy bien. ni Dios. una selva oscura. Tu corazón es una jungla. te crees alguien que no eres. Así.51 Dice: Yo siempre digo la verdad. Pensé: si para él no valgo nada. ¿Qué. digo. pero la dejé escapar entre los dedos. Así está mucho mejor. para nadie. Dice: Se me cayó la venda de los ojos hace mucho tiempo. por si quieres saberlo. Un cubo de la basura. que sigo allí sentado y quieto. Pregúntame si me importaba. pero ya era tarde. Si quieren preguntar a alguien. Nadie más que yo. Todos los huevos podridos en la misma cesta. Y ahora eres feliz. al fin y al cabo?» Dice: En cualquier caso. al menos. Dirán: «¿Quién era ella. a partir del día en que te fuiste. ¡Pues claro que no quieres! ¡Y también sabes por qué! Dice: Querido. querido. Dice: Así. No creo que sea un crimen. de acuerdo. . si de pronto tu cuerpo se pusiera a arder en este mismo instante. pero a veces creo que sería capaz de pegarte un tiro y quedarme mirando cómo estiras la pata.. Conozco el fondo de tu corazón. Era como si de pronto hubiera dejado de vivir. Esa es la verdad. Yo sé muy bien cómo funcionas. No quiero entrar en eso.

hazme caso. ¿Qué estoy haciendo en el suelo? Me gustaría saberlo. Dice: ¿Satisfecho? ¿Mejor así? ¿Te sientes feliz? Sí. Pero ahí estaba yo para recordártelo. pero no te rías. Inconsolable. Era una broma. ¿no es cierto? Al menos piensas que lo eres.. Lo del cuchillo parece que te ha reanimado un poco. Y he aquí lo que hago luego: me pongo de rodillas. Se acerca. y sigo de rodillas aferrado al bajo de su vestido. ahora se siente feliz.52 Dice: ¿No deberías estar en otra parte? ¿No tienes que coger ningún avión? ¿No tendrías que estar en algún sitio a doscientos kilómetros de aquí en este preciso instante? No. bobo. Como siempre has hecho. pero supongo que no debemos compararlas. cariño. muy bien. quizá tampoco pase nada porque te sientas un poco mal. Una vida diferente de la tuya. pequeño. arrodillado. O alguna mujer vieja y cansada. No habíamos estado tan cerca en mucho tiempo. Antes nunca llevabas sombrero. Me llevó bastante tiempo. Dice: Bien. Sigues siendo un hombre grande.. No te morirás. Es mi vida. Así estaba yo. Levántate. ¿Qué creías? ¿Qué me iba a ser fácil? Luego apareces en mi puerta y toda la vieja historia se me viene de nuevo encima. Tengo la impresión de que el corazón me late más despacio. Así. Dice: Te perdono. Soy como un terrier. Pero no te sientas demasiado mal. Dice: Escucha. pero logré superarlo. Tienes que irte. Ya lo he superado. ¿Qué pasa? ¿Quieres algo más de mí? ¿Qué es lo que quieres? ¿Que te perdone? ¿Por eso haces todo esto? Es por eso. Hasta te he recordado lo del cuchillo. No hago más que tocarla así. si te vas ahora mismo te diré algo. Mi marido está a punto de llegar para el almuerzo. Vamos. Dice: Levántate ahora mismo. Necesitaba airearla. y después retiro la mano.. levántate. Dice: Cuéntalo como crees que debes. y eso es lo importante. Escucha atentamente lo que voy a decirte. dijo un sabio. ¿no crees? Me acompaña por el pasillo. Dice: Vamos. Te digo que te levantes. bobo? Querido. date prisa. El tiempo es un caballero. ¿Eh. Y eso es todo. Ella no se aparta. y cojo el dobladillo de su vestido. Aspiro el aire entrecortado y quedamente para que no me oiga. No se mueve. Como si no pudiera moverme. Y lo repito: No. quién sabe. Venga. Ya está hecho. Pero sabes y sé que todo aquello es agua pasada. Mírame. Bien. . Eres libre. No tengo que estar en ninguna parte. Pero yo sigo allí. pero sigo de rodillas aferrado al bajo de su vestido.. ¿Cómo podría explicarle todo esto? Es absurdo. ¿no es cierto? Por eso te desviaste para venir a verme. pero al momento siguiente dice: Está bien. y espero. es de eso de lo que tengo que ser más y más consciente a medida que envejezco. Dice: Durante mucho tiempo mi desconsuelo fue total. Bien. un tipo grande como yo. No quiero soltarlo. Alargo la mano y le cojo la manga de la blusa entre el pulgar y el índice. Bueno. Levántate. Se queda inmóvil un instante. No te olvides el sombrero. ¿Qué más puedo hacer? Has salido bien parado. tienes que irte. y olvida lo demás. Eres tan tonto a veces. y es lo menos que puede esperarse de alguien que no es capaz de arrepentirse. y es como si estuviera pegado al suelo. Creí que lo habías olvidado. Llevas tanto tiempo haciéndolo que no te será muy difícil. digo. Dice: Ahora tengo una vida. De todas formas te sientes mejor. Dice: ¿Has oído lo que he dicho? Tienes que irte. te he dicho que te perdono. pero al final pude superarlo. Anota esa palabra en tu pequeña libreta. Su cara está apenas a un palmo de la mía. Y entonces hago algo. Pero sé que estoy donde debo estar. ¿eh? Aquí tienes tu sombrero. Libre al fin. Puedo decir por experiencia que es la palabra más triste de todo el diccionario. Nunca en la vida te había visto con sombrero.

Me acompaña hasta la puerta. a la salida de la escuela número 165. a los nueve años. Me alejo por la acera. Dios. abrí mi fiambrera por hacer algo. El Jefe siempre nos encontraba. de . nuestro Jefe nos recogía. Lo de hoy no tardará en borrarse. Los sábados y la mayoría de las fiestas nacionales. Miro hacia el exterior y veo. y esta vez cierra la puerta. aunque lagrimeando. Sí. A propósito. Deberían tomarse la molestia de coger un rastrillo y dejar esto como es debido. me da miedo. oh. hoy día a nadie le importa un comino nada. Unos niños se pasan un balón de fútbol al otro extremo de la calle.53 Dice: No sé cómo podría explicarle esto a mi marido si apareciera en este momento. Es un buen hombre. Si nos ponemos a pensarlo. Deberían hacer algo al respecto. A lo mejor consigues una buena historia de todo esto. El resto del día. a las tres de la tarde. lo dedicábamos a jugar al rugby. Todos los días de clase. con todo el espíritu de cuerpo posible. íbamos a Palisades y nos hacíamos los robinsones. A empujones y golpes entrábamos en el viejo autobús comercial que el Jefe había transformado. Vuelve a entrar en casa. el Jefe nos recogía por la mañana temprano en nuestras respectivas viviendas y en su destartalado autobús nos sacaba de Manhattan hacia los espacios comparativamente abiertos del Van Cortlandt Park o de Palisades. una luna blanca suspendida en el cielo de la mañana. Simplemente me senté a la sombra majestuosa de un gigantesco anuncio publicitario y. Hay hojas secas por todas partes. Pronto volverás a sentirte mal. según la temporada. Hasta podría echarme a llorar.) En 1928. Siempre nos conducía (según los acuerdos económicos establecidos con nuestros padres) al Central Park. Pero si es así. si el tiempo lo permitía. incluso en las cunetas. yo formaba parte. No puedo avanzar sin que mis pies tropiecen con ellas. Si nuestros corazones de comanches se sentían inclinados a acampar. las veo a montones. Dice: Puede que algún día vuelvas a verme o puede que no. Trabaja duro para ganarse la vida. Durante toda la mañana han estado entrando la luz y el aire fresco y los ruidos de la calle. No sé lo que podría pasar. a los veinticinco comanches. Le digo adiós. EL HOMBRE QUE RÍE Jerome David Salinger (EE. confiando a medias en que el Jefe me encontraría. el Jefe nos llevaba invariablemente al Museo de Historia Natural o al Museo Metropolitano de Arte. Ella no dice nada. pero no nos hemos dado cuenta. no quiero saberlo. Pero qué importa. O no entender en absoluto mis propias palabras. íbamos a Van Cortlandt donde los campos de juego eran de tamaño reglamentario y el equipo contrario no incluía ni un cochecito de niño ni una indignada viejecita con bastón. lo sabes. Y se preocupa por mí. Recuerdo haberme perdido un sábado en alguna parte de la escabrosa zona de terreno que se extiende entre el cartel de Linit y el extremo oeste del puente George Washington. al fútbol o al béisbol. Pero me da miedo comentarlo. Caen de los árboles a mi paso. Pero no son hijos míos. Si teníamos propósitos decididamente atléticos. de una organización conocida como el Club de los Comanches. No creo haber visto jamás nada tan extraordinario. Cuando llovía. mi marido se llama Fred. Pero no por eso perdí la cabeza. en la calle 109. UU. Además. que ha estado abierta todo el rato. Se mira las manos. cerca de Amsterdam Avenue. creo que todo lo que podía pasar ya ha pasado. Sacude la cabeza. luego se las mete en los bolsillos del vestido. Ni hijos de ella. cuando se veía libre de los comanches el Jefe era John Gedsudski. Mire donde mire. El resto de la tarde.

sus hombros parecían poderosos. y nos peleábamos en el autobús -a puñetazos o a gritos estridentes. Hasta había alcanzado dimensiones clásicas. exhibía una enorme cavidad ovalada debajo de la nariz. La misma nariz se limitaba a dos fosas nasales obstruidas por la carne. Si los deseos hubieran sido centímetros. cuando oscurecía lo suficiente como para que el equipo perdedor tuviera una excusa para justificar sus malas jugadas. entre todos los comanches lo hubiéramos convertido rápidamente en gigante. No intentaré exponer aquí sus múltiples virtudes y méritos. Tenía el pelo renegrido. (El Jefe no explicaba el sistema de respiración del "hombre que ríe" sino que lo demostraba prácticamente. era un tipo bajito y fornido que mediría entre uno cincuenta y siete y uno sesenta. pusieron la cabecita del niño en un torno de carpintero y dieron varias vueltas hacia la derecha a la manivela correspondiente. Uno siempre podía llevárselo a casa y meditar sobre él mientras estaba sentado. Cuando el acaudalado matrimonio se negó (debido a sus convicciones religiosas) a pagar el rescate para la liberación de su hijo. en vez de boca. de veintidós o veintitrés años. La . los comanches nos refugiábamos egoístamente en el talento del Jefe para contar cuentos. el "hombre que ríe" había sido raptado en su infancia por unos bandidos chinos. Sólo diré de paso que era un scout aventajado. Era un joven tranquilo. en el agua de la bañera que se iba escurriendo. considerablemente agraviados. En la fila de la izquierda había tres asientos adicionales -los mejores de todos.54 Staten Island. Una vez que empezaba su relato. casi había formado parte de la selección nacional de rugby de 1926. aunque seguía siendo esencialmente portátil.) Los que lo veían por primera vez se desmayaban instantáneamente ante el aspecto de su horrible rostro. por ejemplo. lo quería y respetaba. como máximo. "El hombre que ríe" era la historia adecuada para un comanche. Ken Maynard y Tom Mix. Único hijo de un acaudalado matrimonio de misioneros. Pero. y con su voz de tenor atiplada pero melodiosa nos contaba un nuevo episodio de "El hombre que ríe". sin embargo. Era un cuento que tendía a desparramarse por todos lados. A esa hora formábamos generalmente un grupo acalorado e irritable. Cada uno de nosotros. los bandidos. cuando el "hombre que ríe" respiraba. la frente muy estrecha. y el torso casi tan largo como las piernas. nuestro interés jamás decaía. Con la chaqueta de cuero. Todas las tardes. en forma de nuez (pacana) y con una cara donde. y una persona memorable desde cualquier punto de vista. La víctima de este singular experimento llegó a la mayoría de edad con una cabeza pelada. sumamente tímido.que llegaban hasta la altura del conductor. la nariz grande y carnosa. En aquel tiempo. para mí se combinaban en el Jefe todas las características más fotogénicas de Buck Jones. estudiante de derecho de la Universidad de Nueva York. un maestro en encender y apagar hogueras. Aún está patente en mi memoria la imagen del Jefe en 1928.por los asientos más cercanos al Jefe. (El autobús tenía dos filas paralelas de asientos de esterilla. Los conocidos le daban la espalda. Era un árbitro imparcial e imperturbable en todos nuestros ruidosos encuentros deportivos. siendo como son las cosas. desde el pillo más pequeño hasta el más grande. En consecuencia. y un experto en primeros auxilios muy digno de consideración. la abominable siniestra abertura debajo de la nariz se dilataba y contraía (yo la veía así) como una monstruosa ventosa. aunque eran estrechos y caídos. los bandidos le permitían estar en su cuartel general siempre que se tapara la cara con una máscara roja hecha de pétalos de amapola. A continuación se sentaba a horcajadas en su asiento de conductor. Curiosamente. perfectamente amalgamadas.) El Jefe sólo subía al autobús cuando nos habíamos acomodado. y era público y notorio que lo habían invitado muy cordialmente a presentarse como candidato para el equipo de béisbol de los New York Giants.

donde se divertía ostentando su genio conspicuo pero modesto frente a Marcel Dufarge. y con sus machetes apuñalaron repetidas veces el cuerpo que yacía bajo las mantas. y en muy poco tiempo pudo conocer los secretos profesionales más importantes de los bandidos. (El "hombre que ríe" tenía una faceta compasiva que a mí me enloquecía. pero luego desaparecía de pronto. Se alimentaba únicamente de arroz y sangre de águila. Muy pronto el "hombre que ríe" consiguió reunir la fortuna personal más grande del mundo. En pequeña escala. Sus necesidades personales eran pocas. El "hombre que ríe" era muy hábil para informarse de lo que pasaba a su alrededor. Nada más que por amor al riesgo.) Poco después el "hombre que ríe" empezaba a cruzar regularmente la frontera china para ir a París. Al Jefe le llevó un par de meses llegar a este punto de la historia. Dufarge y su hija (una chica exquisita. Muy pronto sus ingeniosos procedimientos criminales. pero agradablemente decorado. cuya lengua había sido quemada por hombres . se pusieron tremendamente celosos. Empezó a trabajar por su cuenta. Los Dufarge se pasaban gran parte del tiempo chapoteando en las alcantarillas de París. y finalmente el "hombre que ríe" se vio obligado a encerrar a toda la banda en un mausoleo profundo. Cuando se enteraron. Uno a uno desfilaron una noche ante la cama del "hombre que ríe". el "hombre que ríe" se iba sigilosamente (su andar era suave como el de un gato) al tupido bosque que rodeaba el escondite de los bandidos. El "hombre que ríe" convertía el resto de su fortuna en brillantes que bajaba despreocupadamente a cavernas de esmeralda. no los tenía en demasiada estima y no tardó mucho en crear un sistema propio más eficaz. al principio el "hombre que ríe" muchas veces simulaba dejarse engañar. pero tísico. en su extrema soledad. pero él no se avenía a matarlos. Además. que llegaba sin tardanza a manos de Dufarge. a tono con el gusto de los comanches. De cuando en cuando se escapaban y le causaban algunas molestias. Curiosamente. junto con su especial afición al juego limpio. lobos. sin dejar ni el mínimo rastro de su método para escapar. Sin embargo. De ahí en adelante los episodios se hicieron cada vez más exóticos. al principio -robando. secuestrando. sus padres adoptivos (los bandidos que originalmente lo habían empujado al crimen) fueron los últimos en tener conocimiento de sus hazañas. El suceso no hizo más que aumentar la sed de venganza de los bandidos. aunque con algo de travesti) se convirtieron en los enemigos más encarnizados del "hombre que ríe". detective internacionalmente famoso y considerablemente inteligente. De vez en cuando enviaba una breve e incisiva nota de despedida por la red de alcantarillas de París. Gran parte de esa fortuna era donada en forma anónima a los monjes de un monasterio local. en las tormentosas costas del Tíbet. un enano adorable llamado Omba. melodiosamente. boas constrictor. Todas las mañanas. Ellos no lo consideraban feo. creyendo que habían podido dormirlo profundamente con algunas drogas que le habían dado. un gigante mongol llamado Hong.55 máscara no solamente eximía a los bandidos de contemplar la cara de su hijo adoptivo. asesinando sólo cuando era absolutamente necesariose dedicó a devastar la campiña china. se quitaba la máscara y les hablaba dulcemente. sino que además los mantenía al tanto de sus andanzas. en las profundidades del mar Negro. una de esas personas desagradables y pendencieras. Con él vivían cuatro compañeros que le eran fieles hasta la muerte: un lobo furtivo llamado Ala Negra. ratones blancos. en una pequeña casita con un gimnasio y campo de tiro subterráneos. le valieron un lugar especialmente destacado en el corazón de los hombres. además. Pero la víctima resultó ser la madre del jefe de los bandidos. águilas. leones. en su propia lengua. apestaba a opio. Allí se hizo amigo de muchísimos animales: perros. Una y otra vez trataron de atraparlo mediante ardides. humildes ascetas que habían dedicado sus vidas a la cría de perros de policía alemanes.

Pero lo más importante para mí en 1928 era andar con pies de plomo. pensaba emplearla en alguna de mis actividades subrepticias. pero el Jefe se hizo el sordo. apuntando con el dedo índice. solía tener una actitud bastante rígida respecto al crimen. aunque podía ser de otro modo. digamos. sino un impostor de astucia diabólica. Su contestación. casi un kilómetro más allá de nuestro campo de béisbol. por qué tenía su foto en el autobús. Le pregunté si trabajaba en el cine o en alguna cosa así. Una tarde de febrero. Y esta ilusión resulta verdaderamente moderada si se la compara con la que abrigaba hacia 1928. se limitó a adoptar su posición habitual de . sino además su único heredero viviente. si fuere necesario. le pregunté al Jefe quién era. entonces. observé un detalle nuevo en el autobús del Jefe. cuando me sentía. Agregó. Le pregunté cómo se llamaba. pero de verdadera responsabilidad. en algún puesto indefinido. Me dijo que no. y una espléndida chica euroasiática que. Para no matar de pena a mi supuesta madre. Me pareció que la foto de una chica desentonaba con la exclusiva decoración para hombres del autobús y. En el club había veinticinco comanches -veinticinco legítimos herederos del "hombre que ríe"todos circulando amenazadoramente.mi verdadera identidad. sin titubear. a la espera de que cometieran el mínimo error para descubrir preferentemente de modo pacífico. que iba al Wellesley College. la foto -le hubiera sido impuesta al Jefe por la fuerza o no.que la foto había sido más o menos impuesta por otros. En cambio. sobre el parabrisas. a la cabeza de los profesores de matemáticas. Peinarme. siempre esperando el momento para suscitar el terror y la admiración en el corazón del ciudadano común. Fue adquiriendo gradualmente la personalidad poco inquietante de un velocímetro. con todas las virtudes del caso. En 1928 ni siquiera era hijo de mis padres. pero al final reconoció que era una muchacha. No digo que lo vaya a hacer. enmarcada. pero podría pasarme horas llevando al lector -a la fuerza. yo era el único descendiente legítimo del "hombre que ríe". Lavarme los dientes. una especie de Robert E. lo bastante como para sugerir -me pareció. No desapareció con los paquetes vacíos de chicles ni con los palitos de caramelos.56 blancos. Pero los comanches nos fuimos acostumbrando a ella. de incógnito por la ciudad. no solamente descendiente directo del "hombre que ríe". apenas iniciada la temporada de béisbol de los comanches. Lee. El "hombre que ríe" emitía sus órdenes a sus subordinados a través de una máscara de seda negra. En realidad.continuó sobre el parabrisas. había podido ver su cara. mascullando complejas pero precisas instrucciones en la oreja de los cocker spaniel. Disimular a toda costa mi risa realmente aterradora. que el Wellesley era una universidad de alta categoría. Y esperando. fue "Mary Hudson". debido a su intenso amor por el "hombre que ríe" y a su honda preocupación por su seguridad personal.de un lado a otro de la frontera entre París y China. todavía un poco reticente. Al principio fue evasivo. Seguir la farsa. Veinte pasajeros solicitaron inmediatamente una explicación. Pero un día que íbamos camino del parque el Jefe detuvo el autobús junto al bordillo de la acera de la Quinta Avenida a la altura de la calle 60. el enano adorable. de una chica con toga y birrete académicos. como un fusil. Durante las dos semanas siguientes. Encogió levemente los hombros. Ni siquiera Omba. Yo acostumbro a considerar al "hombre que ríe" algo así como a un superdistinguido antepasado mío. Encima del espejo retrovisor. había una foto pequeña. tras larga reflexión. elevando a los ascensoristas a la categoría de enemigos potenciales. Le pregunté.

Evidentemente. La respuesta no pudo ser más cortante. accionó la manecilla de la puerta y en seguida subió al autobús una chica con un abrigo de castor. -¿He tardado mucho? -le preguntó. pero abandonó la batalla. sonriendo. Long Island. con toda claridad-. El Jefe dijo que qué mierda era eso de que no necesitaba a nadie que hiciera de centro. y los comanches pudieron oír perfectamente su voz. miró a los comanches situados cerca de su asiento y les hizo una seña para que le hicieran sitio. Dije que no necesitaba un jugador para el centro del campo. La segunda. Yo era el capitán de los Guerreros. que estaba enfermo en su casa. Así como antes los comanches nos habíamos limitado a mirar fijamente su feminidad. guardaban silencio. Era algo desconcertante. la chica del Jefe. Mary Hudson se inclinó hacia delante en su asiento e hizo al Jefe un colorido relato de los trenes que había perdido y del tren que no había perdido. y sugirió que Mary Hudson ocupara su lugar. Mary Hudson declaró con entusiasmo que deseaba jugar. ahora la contemplábamos con irritación. ese día los reflejos del Jefe estaban en buena forma. Era como si hubiera preguntado "¿Soy fea?". Le cedimos todo el espacio del mundo. Cuando bajamos del autobús. una belleza difícil de clasificar. No sólo no lograba participar en la conversación. Mary Hudson se quedó muy cerca de nosotros. Ella nos sonrió. Así. Mary Hudson. Se aproximó cautelosamente al campo donde estaban esperando los dos equipos comanches. Me . -¡No! -dijo el Jefe. Por fin. yo también quiero jugar! El Jefe meneó la cabeza y volvió a la carga. Con cierta vehemencia. para colmo de males. y fijó su mirada en mí. Recuerdo que el pomo de la palanca de cambios se le quedó en la mano. lo suficiente como para que los comanches no pudieran oír.dijo-. los Bravos y los Guerreros. Estoy seguro de que cuando llegamos al campo de béisbol cada rostro de los comanches llevaba una expresión del tipo "hay-chicas-que-no-saben-cuándo-irse-a-casa". sino que apenas oía lo que le decía la chica. que forcejeaba terriblemente para clavar en la arena una sombrilla en Jones Beach. de pronto. Pero apenas había empezado cuando alguien golpeó suavemente en la portezuela del autobús. Entonces el autobús se puso en marcha con un acelerón poco hábil. hasta el último hombre. y voy a jugar. Tomó un bate de tamaño reglamentario y le mostró su peso. Y.57 narrador y dio comienzo anticipadamente a un nuevo episodio del "hombre que ríe". esa chica que hacía un viaje de placer por el Caribe. Mencionó el nombre de mi centro. alrededor de 1936. Vivía en Douglaston. hacia 1939. Mary Hudson lo interrumpió. He venido hasta Nueva York para ver al dentista y todo eso. -No me importa -dijo Mary Hudson. Una fue una chica delgada en un traje de baño negro. -¡Yo también. Y la tercera. revelando su genio para complicar las cosas. Los comanches. Llevó aparte a Mary Hudson. Se levantó de un salto. sólo recuerdo haber visto en mi vida a tres muchachas que me impresionaron a primera vista por su gran belleza. hasta entonces oculto. Señaló hacia el campo. Mary Hudson se sentó entre yo y un chico que se llamaba Edgar "no-sé-qué" y que tenía un tío cuyo mejor amigo era contrabandista de bebidas alcohólicas. El Jefe estaba muy nervioso. y que arrojó su encendedor a un delfín. Luego el Jefe se hizo cargo de la situación. cuando otro comanche y yo lanzábamos al aire una moneda para determinar qué equipo batearía primero. que se veía desigual y borroso. Mientras volvíamos a nuestro lugar de estacionamiento habitual. y pareció dirigirse a ella en forma solemne y racional. El Jefe sacudió la cabeza.

"Ya está". el Jefe dobló por la calle 110 y tomó como siempre por la Quinta Avenida. dijo ella. se acomodó a horcajadas en su asiento y procedió a narrar otro episodio de "El hombre que ríe". Durante un mes. Durante el resto del partido. Le dijo que no sujetara el bate con demasiada fuerza. y la mandó lejos por encima de la cabeza del fielder izquierdo. a sus pasajeros en las calles 109 y Amsterdam. Era la primera vez que le oía decir una palabrota. "No lo haré". Estaba bien para un doble corriente. Cuando le di un bate. Unas tardes llegaba a tiempo al autobús y otras no. Y. jugó al béisbol con los comanches un par de veces por semana (cada vez que tenía una cita con el dentista. Se quitó el abrigo de castor y el guante de catcher para la ocasión y avanzó hacia su puesto con un vestido marrón oscuro. "Apártate. cogí una piedra y la arrojé contra un árbol. Esa presunción se convirtió en certeza cuando pasamos de largo por nuestra entrada habitual al Central Park. después de mi incredulidad.. como de costumbre.58 quedé estupefacto. El Jefe estacionó el autobús en la esquina a la altura de la calle 60. No parecía estar de pie detrás del pitcher. Cada vez que lo hacía. Era un hombre totalmente feliz. Decía que le quedaba mono. pero íbamos ganando tantas carreras que no nos importaba. pero ella logró tres sin apresurarse. para matar el tiempo en una forma entretenida para los comanches. "No lo hago" contestó ella. Cuando me repuse primero de mi sorpresa.y la verdad es que efectivamente apreciamos darnos prisa. Creo que hubiera sido mejor si hubiese intentado atrapar las pelotas con cualquier otra cosa que no fuera un guante de catcher. Por algún motivo parecía odiar la primera base. Le dijo a Mary Hudson que apoyara la punta del bate en el hombro derecho. Pero se negaba a sacárselo. El Jefe abandonó su puesto de árbitro detrás del pitcher y se adelantó con impaciencia. dijo ella. llevaba un abrigo en lugar de la chaqueta de cuero y yo supuse lógicamente que Mary Hudson estaba incluida en el programa. Le tocó batear en la primera tanda. Nosotros entramos primero. Envolvía en un maravilloso perfume al que estaba junto a ella en el autobús. más o menos. A veces en el autobús hablaba hasta por los codos. Su fielding no podía ser peor. miraba furtivamente de vez en cuando por encima de mi hombro. por propia iniciativa. ¿quieres?" Con un potente golpe. Por lo menos tres veces logró robar la segunda base al otro equipo. fumando sus cigarrillos Herbert Tareyton (boquilla de corcho). Además de su maestría con el bate. Un día ventoso de abril. otras veces se limitaba a quedarse sentada. aunque hubiese querido. Desde su tercera base. acertó en la primera pelota que le lanzaron. era una chica que sabía cómo saludar a alguien desde la tercera base. Contesté a su saludo.. entonces. No habría podido evitarlo. Para dominarme. Desde mi posición en la primera base. Cuando se lo dije. Lo recuerdo con todo detalle y voy a resumirlo. Le dijo que no perdiera de vista la pelota. hizo una pequeña mueca y dijo: -Bueno. y por último de mi alegría. Llevaba puesto el guante de catcher. llegaba a la base cada vez que salía a batear. lo que aún era peor. miré hacia donde se encontraba el Jefe. no había forma de retenerla. Una adversa serie de circunstancias había hecho que el mejor amigo del "hombre que . después de recoger. Después. al parecer). Pero tenía el pelo peinado y reluciente. sino flotando por encima de él. Mary Hudson debía ser la novena en batear en el equipo de los Guerreros. Mary Hudson me saludaba alegremente con la cabeza. observé que Mary Hudson me estaba sonriendo. daos prisa. La entrometida fue al centro para la primera tanda. Mary Hudson me saludaba agitando la mano.. Era un espectáculo verdaderamente horrible. preguntó por qué pesaba tanto.

quedó impresionado por el dominio de su idioma que poseía ese desconocido. Eran casi las cuatro y media. Miré mi reloj. Estaba sentada en un banco a unos setenta metros a mi izquierda. inclinó su cabeza para atrás y. Con la mejor buena fe del mundo. le ofrecieron la libertad de Ala Negra a cambio de la suya propia. En cuanto la hija de Dufarge pudo atarlo a un árbol con alambre de espino. cayera en una trampa física e intelectual tendida por los Dufarge. del "hombre que ríe". El Jefe se sacó del bolsillo el reloj Ingersoll de un dólar lo miró y después dio vuelta en su asiento y puso en marcha el motor. conociendo los elevados sentimientos de lealtad del "hombre que ríe". pero nunca habíamos llegado a tomar con calma sus momentos de peligro. silbante. Llevaba su abrigo de castor. Los Dufarge. fumaba un cigarrillo y daba la impresión de estar mirando en dirección a nuestro campo.59 ríe". dirigiéndose a todos nosotros. que se hallaba . Pero los Dufarge no tenían la menor intención de liberar a Ala Negra. Casi todos pensábamos en la situación en que había quedado el "hombre que ríe". Lo menos que podía decirse era que la orden resultaba totalmente ilógica. tiñéndole primero la pata trasera derecha de blanco níveo. para que se le pareciera. sino Armand. Ala Negra sería puesto en libertad. Me emocioné con mi descubrimiento y le grité la información al Jefe. a la luz de la luna. Al principio escuchó cortésmente los consejos de último momento personales y profesionales. No me contestó. Bruscamente y con cierta rudeza. Pero a la larga el lobo sustituto comenzó a impacientarse y a cargar su peso primero sobre una pata y después sobre la otra. Quedó convenido que el "hombre que ríe" debía encontrarse con los Dufarge a medianoche en un sector determinado del denso bosque que rodea París. del "hombre que ríe". y estaba. hecha un sandwich entre dos niñeras con cochecitos de niño. había dos cosas con las que los Dufarge no habían contado: el sentimentalismo del "hombre que ríe" y su dominio del idioma de los lobos. y en segundo lugar que en su vida había estado en China ni tenía la menor intención de ir allí. Mademoiselle Dufarge se desmayó. No es que nos preocupáramos por él (le teníamos demasiada confianza como para eso). interrumpió al "hombre que ríe" informándole en primer lugar de que no se llamaba Ala Oscura. a quien temían y detestaban. No obstante. el "hombre que ríe" aceptó dicha proposición (a veces su genio estaba sujeto a pequeños y misteriosos desfallecimientos). le pregunté al Jefe si no iba a esperar a Mary Hudson. Así terminaba el episodio. El lobo sustituto. ni Patas Grises ni nada por el estilo. Se tapó los ojos con la mano y descargó su pistola hacia donde se oía la respiración pesada. el "hombre que ríe" sintió la necesidad de elevar su bella y melodiosa voz en unas palabras de despedida a su presunto viejo amigo. casualmente en ese momento le dio un ataque de tos y así se libró del mortífero descubrimiento. bajo la luz de la luna. El autobús había estado. La noche de la transacción ataron a otro lobo en lugar de Ala Negra. el "hombre que ríe" se quitó la máscara con la lengua y se enfrentó a los Dufarge con la cara desnuda a la luz de la luna. a unos pocos metros de distancia. y antes de que pudiera repetir la pregunta. Cuando el autobús se puso en marcha. y allí. completamente silencioso. dijo: -A ver si hay más silencio en este maldito autobús. ni Ala Negra. Su padre tuvo más suerte. vi a Mary Hudson desde la primera base. En la tercera o cuarta entrada de nuestro partido de esa tarde. Dufarge ató cabos. Lógicamente enfurecido. el lobo Ala Negra. Cuando se le pasó el ataque y vio a su hija tendida en el suelo iluminado por la luna.

Le pregunté si estaba resfriada. Me dijo que cerrara el pico. la luz era mala para jugar. Cuando los Guerreros estaban bateando. Dijo que no con la cabeza. que cruzaba la Quinta Avenida. El Jefe . por independiente que fuera de la suma de sus factores. Me callé la boca y contemplé a Mary Hudson. Después de una entrada más. y de pronto choqué de lleno con un cochecito de niño. Llegué al autobús cuando ya estaban ocupados los mejores asientos y tuve que sentarme en el centro. con las manos en los bolsillos de su abrigo de castor. el Jefe ocupó su posición detrás del pitcher. Como siempre. alguien dejó caer un jersey y yo tropecé con él y me caí de bruces. No tenía idea de lo que pasaba entre el Jefe y Mary Hudson (y aún no la tengo. Abandonó el campo y empezó a correr por el caminito de cemento y siguió corriendo hasta que se perdió de vista. sacando entretanto una mandarina del bolsillo y arrojándola al aire. sin llegar a correr. Estuvo de pie frente a ella unos cinco minutos. abriéndose el abrigo y metiendo las manos en los bolsillos del pantalón. Se alejó lentamente. intuitiva). Arrojé mi guante al aire. El Jefe la había tomado de la manga de su abrigo de castor. Luego se volvió caminó hasta la base y recogió los dos bates. Que tenía al mismo muchacho jugando en el centro y en el ala izquierda. mirándola mientras desaparecía. que hacía especialmente arriesgado caminar hacia atrás. Cuando el Jefe alcanzó a Mary Hudson. No hablaron ni se miraron. Después Mary Hudson se incorporó y los dos caminaron hacia el campo de béisbol. Encendió otro cigarrillo y cruzó las piernas. al parecer hablándole. todos los comanches corrimos los últimos metros hasta el autobús estacionado gritando. luego me fui caminando hacia el banco de los Guerreros. pero no podía ser mayor mi certeza de que Mary Hudson había abandonado el equipo comanche para siempre. probando llaves de lucha libre. Por favor. tratando de que aterrizara sobre mi cabeza. La última vez que vi con claridad a Mary Hudson estaba llorando cerca de la tercera base. Más o menos a la mitad de la línea de foul de la tercera base. Caminó lentamente por detrás de la base. Se me acercó apresuradamente. Me senté en la primera base y observé. pero había esa penumbra de las cinco y cuarto. pero ella lo esquivaba. contemplando a Mary Hudson y atrapando la mandarina. Era el tipo de certeza total. aunque todos muy conscientes de que había llegado la hora de otro capítulo de "El hombre que ríe". me acerqué a su asiento y le pregunté si le gustaría jugar en el ala izquierda. Suspendimos el partido y empezamos a recoger todos nuestros bártulos. empujándonos. y por último se sentó en un banquillo mal situado cerca de la tercera base. Cruzando la Quinta Avenida a la carrera. La miré sorprendido. Se limitó a permanecer de pie. -Déjame. déjame. salvo de una manera muy somera. Lo limpié en los pantalones y le pregunté a Mary Hudson si quería venir a mi casa a comer alguna vez. su abrigo estaba abrochado nuevamente y las manos colgaban a los lados.60 detrás del pitcher. Otra vez negó con la cabeza.dijo-. Todavía no había oscurecido. después dijo que volvía en seguida y salió del campo. Me dijo que me metiera la camisa dentro del pantalón. Me acerqué y le pregunté si él y Mary Hudson se habían peleado. siempre dejábamos que él llevara las bates. giré en redondo y empecé a caminar hacia atrás. Cuando estuvieron en el campo. El Jefe no intentó seguirla. Fastidiado. Miró un segundo en esa dirección. -¿Ella no va a jugar?-le grité. le di al chico que estaba a mi derecha un codazo en las costillas y luego me volví para ver al Jefe. Le dije que no tenía a nadie que jugara en el ala izquierda. -¿Dónde?-preguntó. pero cayó en un charco de barro. Le dije que el Jefe iba con frecuencia. Volví a señalar con el dedo. Toda esta información no encontró eco.

Un último suspiro de pena. Su cabeza estaba caída como la de un muerto. Omba inclinó su cabeza levemente contorsionada y reveló a su amo que los Dufarge habían matado a Ala Negra. alzó de pronto la cabeza. Su pelo negro peinado con agua al comienzo del día. por lo menos relativamente silencioso. Los dos. Entonces sacó un pañuelo y se sonó la nariz. La poca sangre que le quedaba corrió por su muñeca. partió del pecho del "hombre que ríe". se atrevieron entonces a contemplar el rostro del "hombre que ríe". Cuando los Dufarge se acercaron lo suficiente. que aún se tapaba los ojos con la mano para no verle la cara. Cuando al fin se abrieron los pequeños ojos del "hombre que ríe". Dufarge. como un teatro cuando van apagándose las luces de la sala. Pero no terminó ahí. Instantáneamente. dos de ellas en el corazón. lejos de estar muerto. se alegró mucho cuando oyó un extraño gemido agónico que salía de su víctima. con limpieza y hasta con minucia. Hasta que un día. tomó el vaso de sangre de águila y lo hizo añicos en su puño. que había ido a parar sobre el torso cubierto de gusanos de Mademoiselle Dufarge. Lo observamos con paciencia y hasta con cierto interés de espectador. con avidez. El primer gesto piadoso de Omba fue recuperar la máscara de su amo. Cuatro de las balas de Dufarge alcanzaron al "hombre que ríe". padre e hija avanzaron para inspeccionar su obra. o no hay cuento. obedeció. el autobús fue invadido por un silencio incondicional. Después nos contó el nuevo episodio de "El hombre que ríe". Ordenó a Omba que mirara hacia otro lado y Omba. Pero el viaje de ida y vuelta por la frontera entre París y la China era largo. El autobús. metódicamente. El . Sangrando profusamente y sin su dosis de sangre de águila. Y así lo hicieron. llenos de regocijo y con el coraje de los cobardes. sólo duró cinco minutos.61 atravesó la calle con el cuello del abrigo levantado y los bates debajo del brazo izquierdo. como de costumbre. (De todos modos. ahora se había secado y el viento lo arremolinaba. En cambio. lanzó una carcajada terrible. Con el maligno corazón latiéndole fuerte corrió junto a su hija y la reanimó. Omba acercó afanosamente el vaso de sangre de águila hasta la máscara. pidió ayuda a los animales del bosque. un lado cada vez. lo plegó cuidadosamente en cuatro y volvió a guardarlo en el bolsillo. extraño y desgarrador. el enano amoroso. basta de ruido. La colocó respetuosamente sobre las horribles facciones y procedió a curar las heridas. Pero el "hombre que ríe" no quiso beberla. y. concentrado en el cruce de la calle. pero elocuente. Los comanches se las podían haber ingeniado para racionalizar la muerte de los Dufarge. lo primero que nos dijo el Jefe fue: -Bueno. inclinada sobre su pecho ensangrentado. Les ordenó que trajeran a Omba. Lentamente. que no le dejó otra alternativa que ocupar su acostumbrada posición de narrador. si el capítulo iba a ser corto. sollozando. Las conversaciones se extinguieron en un rápido susurro o se cortaron de raíz. El efecto de esta hazaña sobre los Dufarge fue tan grande que sus corazones estallaron. con voz ronca. En total. Extendió débilmente la mano. podría haber terminado ahí. contraía de un modo secreto los músculos de su abdomen.) Pasaban los días y el "hombre que ríe" seguía atado al árbol con el alambre de espinos mientras a sus pies los Dufarge se descomponían lentamente. regurgitó las cuatro balas. estaba silencioso cuando él subió. y cayeron muertos a los pies del "hombre que ríe". pronunció débilmente el nombre de su querido Ala Negra. Sin embargo. nunca se había visto tan cerca de la muerte. y cuando Omba llegó con un equipo médico y una provisión de sangre de águila el "hombre que ríe" ya había entrado en coma. Pero los esperaba una sorpresa enorme. Cuando terminó con el pañuelo. El "hombre que ríe". Recuerdo haber deseado que el Jefe tuviera guantes.

Han sido por ella primero poseídos. Nadie le dijo que se callara. porque nunca nada era mío del todo. Alguien me había enamorado allá en la noche. En esta soledad nadie aparece. Por eso. Una joven tendida en la arena toma el sol con el pecho descubierto. Yo no sabía que una persona pudiera ser así. porque las convenciones respetadas a medias propagan la inseguridad e incoherencia en el comportamiento.yo. Billy Walsh. termino también por reforzar la convención que considera ilícita la vista de los senos. se siente desfallecer sin dueño. manifiesto una negativa a ver. recuperando el libre movimiento del globo ocular. y eso no le parece bien: porque es molesto para la bañista que tomaba el sol tranquila. Sabe que en circunstancias análogas. En cuanto a mí. confundida con el gemido de la que nace. en una única noche hasta el alba. porque el tabú de la desnudez queda implícitamente confirmado.62 último gesto del "hombre que ríe". después iniciados. Llegué a casa con los dientes castañeteándome convulsivamente. en vez de libertad y franqueza. las mujeres se apresuran a cubrirse. apenas ve perfilarse desde lejos la nube rosa-bronceado de un torso desnudo de mujer. Encuentra unos pocos bañistas. apenas el horizonte se despeja. hombre discreto. la vida parturiente. Nunca más apareció. se apresura a orientar la cabeza de modo que la trayectoria de la mirada quede suspendida en el vacío y garantice su cortés respeto por la frontera invisible que circunda las personas. la vieja canción del agua todavía no nacida. lo primero que vi fue un trozo de papel rojo que el viento agitaba contra la base de un farol de la calle. nadie aparecía cuando me asenté en mi soledad última. recuerdo que me temblaban las rodillas. Parecía una máscara de pétalos de amapola. Pero -piensa mientras sigue andando y. instituyo una especie de corpiño mental suspendido entre mis ojos y ese pecho que. ¿No tendría yo dueño tampoco? La música no tiene dueño. Palomar. fue el de arrancarse la máscara. al modo de la música. cuando errante el alma sola. Unos minutos más tarde. antes de hundir su cara en el suelo ensangrentado. Ya nadie más pudo encontrarme. que posee porque penetra mientras se desprende de su fuente. Ahí terminó el cuento. __. Me sentí acunada por este lloro que era también canto tan de lejos y en mí._. porque el hombre que pasa se siente inoportuno. entremezclado con el vagido de lo que nace. me parece . o sea. se echó a llorar.) El Jefe puso en marcha el autobús. también en una herida. en una noche sola. cuando bajé del autobús del Jefe._ EL PECHO DESNUDO Italo Calvino (Italia) El señor Palomar camina por una playa solitaria. el gemido de la madre que da a luz una y otra vez para acabar de nacer ella misma. al acercarse un desconocido._. Frente a mí al otro lado del pasillo. por supuesto. (Nunca habría de repetirse. ANTES DE LA OCULTACIÓN María Zambrano (España) Comencé a cantar entre dientes por obedecer en la oscuridad absoluta que no había hasta entonces conocido. pues los que van a ella no la poseen nunca. Se abre la música sólo en algunos lugares inesperadamente. vuelve la mirada hacia el horizonte marino. por el vislumbre que de él me ha llegado desde los límites de mi campo visual. el más pequeño de los comanches. el amado sin nombre siquiera. al proceder así. y me dijeron que me fuera derecho a la cama. es decir.

casi un brinco. el perfil de la costa en la calina. Sí -reflexiona. pero también protectora. perpetuando la vieja costumbre de la supremacía masculina. se note una discontinuidad. prosiguiendo el camino-. resopla. ¿No es aplastar la persona humana al nivel de las cosas. sin malentendidos posibles. acoge sin embargo favorablemente este cambio en las costumbres. y que mi mirada no pesara más que la mirada de una gaviota o de una merluza. un ponerlos en cierto modo aparte.. una depreciación de lo que los senos son y significan. gris contra el cielo. pero se apresurará a integrarlos en un impulso de benevolencia y de gratitud por todo. encallecida con los años en insolencia rutinaria? Gira y vuelve sobre sus pasos. quizá. ¿Pero será justo proceder así? -sigue reflexionando-. Creo que así mi posición resulta bastante clara -piensa Palomar-. Este estímulo desinteresado es lo que desearía llegar a expresar con su mirada. satisfecho de sí mismo. considerar objeto aquello que en la persona es específico del sexo femenino? ¿No estoy. al margen o entre paréntesis? Resulta que ahora vuelvo a relegar los senos a la penumbra donde los han mantenido siglos de pudibundez sexomaníaca y de concupiscencia como pecado. concluye amargamente Palomar. Esto tendría que bastar para tranquilizar definitivamente a la bañista solitaria y para despejar el terreno de inferencias desviantes. Da media vuelta. describiendo una curva que acompaña el relieve de los senos desde cierta distancia. de modo de rozar con ecuánime uniformidad la espuma de las olas que se retraen. Ahora. por el sol y el cielo. elusiva. pese a pertenecer a la generación madura para la cual la desnudez del pecho femenino iba asociada a la idea de intimidad amorosa. En una palabra. la henchida luna de piel más clara con el halo moreno del pezón. considerarla un objeto. se cubre. Ahora su mirada. para reanudar después su curso como si no hubiera pasado nada. La mirada avanza hasta rozar la piel tensa. mi no mirar presupone que estoy pensando en esa desnudez que me preocupa. la toalla extendida en la arena. por los pinos encorvados y la duna y la arena y los escollos y las nubes y las algas. y por un momento se mantiene en mitad del aire. rozando volublemente el paisaje. Pero apenas vuelve a acercarse. y esta vez mantiene la mirada fija adelante. se aleja encogiéndose de hombros con fastidio como si huyese de la insistencia molesta de un sátiro. he conseguido que los senos quedaran absorbidos completamente por el paisaje. una desviación.63 fresco y agradable de ver. hace de modo que. Con paso resuelto avanza una vez más hacia la mujer tendida al sol. como apreciando con un leve sobresalto la diversa consistencia de la visión y el valor especial que adquiere. por el cosmos que gira en torno a esas cúspides nimbadas. ella se incorpora de golpe. y lo que es peor. Tal interpretación va contra las mejores intenciones de Palomar que. El comodín . sea por lo que ello significa como reflejo de una mentalidad más abierta de la sociedad. se detendrá en los senos con cuidado especial. se retrae. El peso muerto de una tradición de prejuicios impide apreciar en su justo mérito las intenciones más esclarecidas. ¿Pero este sobrevolar de la mirada no podría al fin de cuentas entenderse como una actitud de superioridad. apenas el pecho de la mujer entra en su campo visual. sea porque esa visión en particular le resulta agradable. ésta sigue siendo en el fondo una actitud indiscreta y retrógrada. los cascos de las barcas varadas. desliza su mirada por la playa con objetividad imparcial. Palomar vuelve a pasar delante de la bañista. De regreso..

incluso me pregunté de dónde procedía el verbo «encandilar». dijo ella. Ella continuó con su solitario. y entonces vi la sombra de Lucy en la pared interior y un trozo del techo. la lluvia suave y el silencio. Voy a dar un paseo. pero me . Una leve pendiente del jardín me impedía ver a Lucy. y ella estaba sentada junto a la mesa del comedor haciendo un solitario. pensaba que quizá tenía miedo de algo. ¿Ahora?. y además. preguntó. Sí. Le di la razón en que hacía algo de calor. Al cabo de un rato hacía demasiado frío para permanecer sentado. dije. quería trepar la valla y cruzar el bosquecillo hasta la carretera. De alguna manera me sentía encandilado. ¿Bueno?. Luego la llama desapareció y Lucy se levantó. Me preguntaba cómo podía ser. En la entrada me puse el impermeable y el gorro de lluvia que sólo utilizo para trabajar en el jardín cuando hace mal tiempo. Me subí a la valla por donde podía agarrarme a la rama inferior de un gran roble. sin levantar la vista de los naipes y con una voz completamente cotidiana. Lucy había desaparecido de mi campo de visión. Cerré la ventana. Pero al llegar a la valla me volví. y si yo la tomé como una acusación. Hace mucho calor. me hallaba solo en casa con Lucy. Me quedé un rato de pie escuchando el suave rumor de la lluvia. pero resultaba imposible ver de qué se trataba. lo cierto es que sucedió lo que sucede de vez en cuando: se te viene encima un gran vacío. sé que era justamente lo que sentía porque la idea me dejó algo perplejo. Me levanté. donde solíamos cultivar col y había un pequeño banco. contesté. hacia finales de noviembre. no era muy largo. Tal vez fuera esa la razón. Incluso para ser Lucy era una afirmación muy puntual. llevaba algún tiempo haciendo solitarios. a la altura de la oficina de correos. cuál era la fuente de luz que hacía que la sombra cayera justamente allí. y en una mano llevaba algo que también ardía. Bajé de la valla de un salto por el lado exterior y me interné en el bosquecillo. Estuve a punto de contestarle irónicamente. en ese momento tuve la sensación de que toda la habitación se quedaba en penumbra. aunque yo seguía mirando por la ventana. Me senté junto a la ventana. Me quedé un buen rato en la entrada y cuando llegué al cuarto de estar. Lucy estaba haciendo un solitario.64 Kjell Askildsen (Noruega) Una noche de sábado. sólo unos doscientos metros. Al instante. pero ella no volvió. Daba al jardín de la parte posterior de la casa y a un bosquecillo. Ya lo sabías. Tal vez por eso bajé al jardín en lugar de salir a la carretera. contesté. Esperé un rato. y el de Lucy. Fui hasta el fondo. y sólo me permitía contemplar el techo y la parte superior de las paredes. Ya puedes cerrar si quieres. dijo ella. Seguí el sendero y salí al aparcamiento de gravilla que había detrás de la oficina de correos. desde allí podía ver a Lucy sentada junto a la mesa. dijo Lucy. podrías abrir un poco la ventana. Delante de ella ardía una vela. Miré hacia el jardín. dijo: Sólo tengo que pellizcarme el brazo para saber que existo. y luego volví por el mismo camino. una sensación que no se había esfumado al volver a casa y comprobar que todas las huellas de lo que había visto desde la valla habían sido borradas. dijo Lucy. allí me paré a sopesar los pros y los contras. pero sólo me encontré con el reflejo de la habitación. se debía a esa sensación que tenía de haber sido engañado. preguntándome qué era lo que había quemado. Levantó la vista de los naipes y me dirigió una sonrisa. Llueve. fuera no hacía nada de frío. de manera que abrí la ventana. y yo no sabía la causa. sin levantar la vista. Yo estaba sentado en un sillón junto a la ventana. y enseguida me encontraba otra vez junto a la valla. Sólo un pequeño paseo. No había rastro de velas sobre la mesa ni restos de papel quemado en el cenicero. que databa de antes de que Lucy heredara la casa. es como si lo absurdo de la existencia se te deslizara hacia el interior y se extendiera como un inmenso y desnudo paisaje. Me senté bajo la lluvia en la oscuridad y me puse a mirar las ventanas iluminadas. dije. Un rato después.

Abrí la puerta del armario de debajo del fregadero. Era incapaz de volverme. Así salió de mi vida. Lucy ya estaba dormida. Cuando una hora más tarde fui a acostarme. ¿había cogido una vela con el fin de quemar un naipe? ¿Uno de esos naipes con los que hacía solitarios? ¿Por qué una vela? ¿Por qué quemar un naipe? ¿Por qué había vuelto a dejar la vela en su sitio? ¿Qué naipe? A la última pregunta tal vez pudiera encontrar la respuesta. Quise ir a la cocina y mirar el cubo de la basura. luego sonó la puerta del dormitorio. y a la mañana siguiente me acordaba de todo. Había pensado decirle que lamentaba el no haber sido capaz de controlarme. tal vez varios minutos. Empezó a recoger los naipes. Había quemado un comodín. Y se fue. Yo tenía una fuerte sensación de rigidez en el rostro. Desayunamos en silencio. Me miró. Lucy. Me levanté y me acerqué a la chimenea. Dijo: Pobre Joachim. Pero no se dio cuenta. y golpeé el mango con tanta fuerza contra el plato que estalló. y a continuación se hizo el silencio. estaba seguro de que al cabo de un tiempo se daría cuenta de que me necesitaba tanto como yo a ella. pero vacilé por miedo a que Lucy me sorprendiera. Lo cogí y me puse a darle vueltas. Kjell Askildsen ( oruega) Breve reseña sobre su obra . no sabe que la he visto. pobre Joachim! Unas horas más tarde volví a casa. Lucy guardó la baraja en el estuche y se levantó lentamente.65 controlé. No dije nada. Miré el que aún estaba intacto: un bufón guiñando un ojo mientras se sacaba un as de corazones de la manga. Había un solo comodín. ¿Y qué? me dije. es decir. estaba totalmente encerrado en la sensación de haber sido ultrajado. no era la que yo pensaba que era. La baraja aún estaba en la mesa. A continuación me levanté y salí de la habitación gritando: ¡pobre Joachim. Encendí las luces. y en el cubo de la basura podía verse la esquina de un naipe quemado. Dejé caer el naipe quemado al cubo de la basura y volví al cuarto de estar. Estaba tan limpia de cenizas como lo había estado todo el día. todavía sin levantar la vista. indeciso y confuso. Te llamaré mañana u otro día. En la mesa de la cocina había una nota en la que ponía: Sí. todo se volvió negro en mi interior. Entonces dijo: «no hace falta que te calles por mí». La casa estaba oscura. Tenía el cuchillo en la mano. sino que continué mirando su reflejo en el cristal de la ventana. Después de ocho años. Intentaba imaginarme que era una mañana de domingo cualquiera. tengo que admitirlo. En ese instante. ahora ya lo sé. ni siquiera me volví hacia ella. Lucy mencionó un par de asuntos triviales. Llovía. Me metí el naipe en el bolsillo con un confuso sentimiento de venganza y luego volví a colocar la baraja en el estuche. pero no lo conseguía. Permanecí mucho tiempo despierto. Al principio me negué a creerlo. pero finalmente mis pensamientos tomaron otra dirección. Las preguntas se enmarañaban en mi interior. Oí que abría el grifo de la cocina. No sé cuánto tiempo permanecí desmenuzando con amargura sus últimas palabras. pero yo no contesté. saqué los naipes y los conté: cincuenta y tres.

publicado por Ediciones de la Torre.. Yo había dicho: "¡Pobres asnos! Lo que tienen que sobrellevar". una gran sequía asoló el país sobre el cual recayó la hambruna. En los tiempos antiguos. ¿Qué primer error cometieron? Nadie lo ha sabido nunca y tal vez nadie lo sabrá jamás. Un día. . A la mujer. -¿Los compadeces tú también? -había contestado Amadou Koumba-. desde que se tiene memoria.. Cadáveres y osamentas de asnos que llevaban a Sudán el cargamento de árboles de colas de la Costa. los mojones que jamás existieran habían sido reemplazados por osamentas dejadas relucientes por los depredadores.. Después de consejos y palabras interminables. de los cuales no han perdido como nosotros la memoria.66 Escritor noruego nacido en Mandal en 1929.recaen. quizá. ¿Pero el hombre cede a su semejante de buena gana lo que le pertenece. si son los esclavos de los esclavos. Fari decidió entonces permanecer hembra y metamorfosearse en mujer.. vivían libres en un país donde nada faltaba. los burros. de los campesinos a los esclavos de los esclavos. Fari la burra Birago Diop (Senegal) A lo largo de la ruta del Sur que habíamos recorrido durante todo el día. de los Diambours a los campesinos de baja condición. y por Un vasto y desierto paisaje y el Premio Riksmål 1987 por Un súbito pensamiento liberador. muy antiguos. es porque se lo buscaron. del Comandante de Círculo al Jefe del Condado (sin olvidar al intérprete). después de haber pasado del Gobernador al Comandante de Círculo. pues. del Jefe del Condado al Jefe del Pueblo. del Jefe de Familia sobre su lomo a golpes de palo. de regiones más hospitalarias. En el reino de N'Guer donde vivían los hombres. Si los burros están hoy donde están. y cadáveres en todos los estadios de putrefacción. Es sin embargo su culpa si hoy están como están. 1983 por Últimas notas de Thomas F. Tanto estas obras. como Los perros de Tesalónica han sido traducidas al español y publicadas por la editorial española Lengua de Trapo. se decidió que la reina Fari y algunas de sus cortesanas partirían en busca de tierras menos devastadas. como todos los seres sobre la tierra. Como antaño (ya que no creo que algo haya cambiado). Ha recibido el Premio de la Crítica en Noruega. así como toda su corle. Su primer libro se tituló Desde ahora seré yo quien te lleve a casa (1953). lo que ha obtenido con el sudor de su frente? Fari nunca escuchó tal cosa. de Damel el Rey a los Lamanes virreyes. las cosechas parecían más bellas que en cualquier otro país. Fari quiso detenerse allí. nunca se había visto a un macho negarle algo a una hembra o pegarle -a menos que el hombre fuera loco como un perro loco-. para la humanidad. el hombre no debía rehusarle nada. ¿Pero de qué forma disponer sin riesgos de todas esas cosas buenas que pertenecían a los hombres? Un solo medio tal vez: hacerse hombre. de países más abundantes. del Jefe del Pueblo al Jefe de Familia. El comodín pertenece a El Vikingo afeitado: relatos de escritores nórdicos. Si las órdenes de Dakar -impuestos y prestaciones.

rodeada por todas las demás. al crepúsculo. Bour acompañó a su moro al lago y trajo consigo a la bella y a su corte. Cuando el hombre dice a su carácter: "Espérame aquí". tirando túnicas y paños. ¡Encontré en el lago una mujer cuya belleza no puede ser descripta! ¡Ven al lago. Bour! ¡Ven! Es solo digna de ti. Les faltaba todo aquello que hace a la felicidad y la alegría de la naturaleza de los burros: rebuznar y tirarse pedos. con el pretexto de los grandes calores. Cansadas y felices. El único que hubiese podido hacerlo. -¡Bour! ¡Bilahi! ¡Walahi! (¡En verdad! ¡En nombre de Dios!) Si miento. que les fue concedida. de ir a bañarse al lago todos los días. Fari y su corte retomaban sus cuerpos de mujer y regresaban a casa de Bour. apenas se dio vuelta que el carácter camina detrás suyo. era tal vez el único sujeto del reino en practicar sinceramente la religión del Corán. penetraban en el agua cantando: ¡Fari hi! ¡Han! ¡Fari! ¡hi! ¡Han! Fari es una burra. Qué sorpresa se llevó cuando. iban. Fari y sus cortesanas. el moro del rey de N'Guer. E hizo de ella su esposa favorita. se convertían en burras. Narr olvidó abluciones y oraciones y fue corriendo a despertar a Bour. el único del pueblo que salía al crepúsculo para sus abluciones y la plegaria de Timiss. dando coces y vueltas y tirándose pedos. Narr el Moro. una mañana. Pero Narr se distinguía además de los otros por su color blanco en primer lugar. encontró a mujeres bañándose.. El hombre no es el único que sufre por esta desdicha. con las cacerolas y marmitas impecables. Narr era entonces prácticamente ferviente y nunca fallaba a ninguna de las cinco plegarias del día. Por esta razón. se aburrían cada día más. . corriendo. marmitas y todos los utensilios sucios. dar vueltas en la tierra y dar coces. Nadie las molestaba. dirigiéndose a sus abluciones en el lago de N'Guer. como las otras criaturas. Llevando cacerolas. Los burros. aún se dice de un alcahuete '"que se tragó un moro".67 Narr. cada atardecer al lago donde. ¿Dónde está Fari la reina de los burros que emigró y no volvió? A medida que cantaban. que deberían haber vivido felices y sin preocupaciones en la corle del rey de N'Guer. La belleza de una de ellas. Y en nuestros días. había partido en peregrinaje a La Meca. Salían luego del agua. el rey de N'Guer. ya que debía mostrarse digno de sus antepasados que habían introducido por la fuerza el Islam en el país. que me corten el cuello. y luego porque no sabía guardar el más mínimo secreto.. No tenía ningún mérito en ello. Así pidieron un día a Bour la autorización. era tal que el sol naciente se veía opacado. la comparten con él.

-¡No! Pero luego verás el poder de mi canción -respondió Narr el Moro. hacia el lago. Llegó a casa de Bour. aunque no pudo decir una palabra de lo que había visto. si Narr hubiera muerto en el camino. el griot-músico del rey. . Pero. las cosas hubiesen durado para siempre. Bour. Fue a despertar al rey: -¡Bour! ¡Bilahi! ¡Walahi! Si miento. curioso como todo griot que se respeta. Narr llamó a Diali. cerca de la Kaaba. Pero un buen día Narr volvió. peul o hausa y mantenido como esclavo. querida? Me parece muy linda a mí-dijo el rey. Se dirigió. Diali. Bour abrió los ojos. ¡inch allah! Te lo probaré. que hasta entonces cantaba dulcemente rozando su guitarra. escondido tras un árbol. en medio de la noche. al caer la noche. cuando. ¡tu mujer más querida no es un ser humano. mientras Narr contaba nuevamente su peregrinaje. Después del almuerzo. y le enseñó la canción de Fari. Bour estaba somnioliento. le dijo: -Cuando nuestra reina favorita acaricie la cabeza de Bour sobre su muslo para adormecerlo. o si él hubiese preferido permanecer. se puso a cantar: ¡Fari hi! ¡Han! ¡Fari hi! ¡Han! La reina se estremeció. en un reino bambara. A la mañana siguiente. mañana. viéndolas transformarse en burras. si hubiese sido capturado en el Este. impide a Diali cantar esa canción. la cabeza apoyada en el muslo de su favorita. que me corten la cabeza. su secreto lo ahogaba. y justamente. escuchó su canción. tocarás con tu guitarra y cantarás la canción que te acabo de enseñar. ya que fue festejado e interrogado sobre su peregrinaje. atravesado entre el couscous y el cordero con los que se había atiborrado. -Bour-dijo la reina llorando-. Vio mujeres y.68 Tal vez. Diali continuó: ¡Fari hi! ¡Han! Fari es una burra. Su sorpresa fue mayor a la del día en que las había encontrado. por el resto de sus días. -¿Aprendiste esta canción en La Meca? -preguntó Diali. antes de ir a saludar al rey. es una burra! -¿Qué estás diciendo. para estar más cerca del paraíso. Narr? ¿Los genios te dieron vuelta la cabeza en el camino de la salvación? -Mañana. -¿Por qué razón. en vez de cantar la gloria de los reyes difuntos.

su hermoso rostro también. Sin embargo. ellas también.. Francia. Detenlo.69 -Es una canción que Narr aprendió en La Meca -explicó el griot. Cuentos y Lavanes (1963) y Contes d´Awa (1977). inquietos por la suerte de su reina y de sus esposas. La otra pata se transformó. y así dio un golpe en la mandíbula de Narr. Su producción literaria se vio interrumpida.. sus orejas se alargaron. Y es desde N'Guer y desde Fari que los burros penan bajo los golpes y trotan. convertida en burra. Me duele. Esos cuentos darían forma a sus libros más conocidos: Cuentos de Amadou Koumba (1947) y Les uevos Cuentos de Amadou Koumba (1957). Nacido en Ouacam en 1906. cargados. porque en mi país se la canta durante los entierros. corrido la misma suerte que su reina. En las chozas vecinas. en el patio. el Moro. Se recibió de veterinario en la Universidad de Toulouse. -¡Te lo suplico. Allí conoció los trabajos de los africanistas y se unió a finales de los años 1930 al movimiento impulsado por Léopold Sédar Senghor. editada por el mismo Senghor. tras la independencia de Senegal. Sus primeros poemas fueron publicados en la Anthologie de la nouvelle poésie nègre et malgache. en el seno de una influyente familia de la etnia Wolof. los golpes de cascos y los ¡ni! ¡han! indicaban que las sujetas de Fari habían. Luego se dedicó a realizar adaptaciones de los relatos tradicionales del narrador oral Amadou Koumba. Empujando a su esposo real. Birago Diop (Senegal) Breve reseña sobre su obra Cuentista y poeta senegalés en lengua francesa. la pierna de la reina que soportaba la cabeza de Bour se puso tiesa y bajo la tela apareció un casco y luego una pata. Recibió una formación coránica y estudió paralelamente en la escuela francesa. por su desempeño como diplomático de su país y su vuelta a la profesión de veterinario. bajo el sol y bajo la luna. en las cocinas. como todos los burros que. mi amo! -gimió la favorita-. salieron en su busca y pasaron por el reino de N'Guer. continuó investigando sobe literatura tradicional africana y entre 1978 y 1989 . por todos los senderos. En 1960 publicó una colección de poemas titulada Leurres et Lueurs. Fari. daba coces en el medio de la choza. -¡Pero no es una razón para hacer callar a Diali! Y Diali cantaba: Fari es una burra ¿Dónde está Fari la reina de los burros que emigró y no volvió? De pronto. fueron reducidas a golpes y encadenadas. Como su reina.

mi padre me dijo que iría a pescar y regresaría al atardecer y yo le creí. Así que me dedico a esperar sin hacer nada de la mejor manera posible. Senegal. donde dicta el curso de literatura latinoamericana. La materia del deseo (2001). Ciencias Políticas en la Universidad de Alabama y obtuvo un doctorado en Lenguas y Literatura Hispana por la Universidad de Berkeley. Actualmente es columnista de temas de cultura y política en el diario chileno La Tercera y docente de la Universidad de Cornell. Un caso de conciencia Leonardo Sciascia (Italia) . editado por Nuevo Milenio. Alrededor de la torre (1997). The ew York Times. en el Suplemento Correo del periódico Los Tiempos. Estudió Relaciones Internacionales en Buenos Aires. orte (2011). imagino que por falta de pago. Mis provisiones se han agotado y cada vez me es más difícil encontrar ratones o gusanos.70 publicó Plume raboutée y otros cuatro volúmenes de memorias. el Premio Juan Rulfo por el cuento Dochera. y no me gusta leer. Sus primeras publicaciones aparecieron en Bolivia. el Premio acional de ovela de Bolivia 2002 por El delirio de Turing y la Beca Guggenheim en el año 2006. La espera se incluye en el libro Las máscaras de la nada. Han pasado cuatro años y empiezo a sospechar que no volverán. La espera Edmundo Paz Soldán (Bolivia) Como todos los domingos. Sueños digitales (2000). Falleció en Dakar. En 2003 publicó el libro de crítica literaria. en 1997. Río fugitivo (1998). En 2011 presidió la primera edición del Premio de las Américas. mi madre me dijo que iría a visitar a mi abuela y yo le creí. en 1990. Sus obras han sido traducidas a varios idiomas y han aparecido en antologías en diferentes países de Europa y América. Publicó los libros de cuentos Las máscaras de la nada (1990). Buenos Aires. Desapariciones (1994). Amores imperfectos (1998). Time y Etiqueta egra. Me he quedado sin teléfono y sin electricidad. Los vivos y los muertos (2009). El delirio de Turing (2003). En 1992 recibió el Premio Erich Guttentag por Días de papel. Ha escrito para medios como El País. Edmundo Paz Soldán (Bolivia) Breve reseña sobre su obra Escritor boliviano nacido en Cochabamba en 1967. Palacio quemado (2006). mi hermana habló de una excursión al Tunari con su novio y tampoco dudé. Fari la burra pertenece a Los cuentos de Amadou Koumba. Alcides Arguedas y la narrativa de la nación enferma. Stipe (2010) y las novelas Días de papel (1992). Y tampoco puedo salir de esta casa: me es intolerable la idea de que en el momento en que lo haga ellos regresen y volvamos a desencontrarnos. publicado por Ediciones del Sol.

de modas o humorístico. el abogado se dispuso a leerlo con calma. Padre. los tres rotograbados y una novela se habían convertido para él en una especie de medida correspondiente a la de un viaje realizado sin retardo. Abundaban los anuncios publicitarios. Al llegar a la última página. de regreso se entretenía con las lecturas ya mencionadas. del cual he estado un poco enamorada desde que yo era muy joven. en un momento de debilidad. la otra en el transbordador. pero me detiene el miedo de perderlo. pero hubiera sido una indecencia vestir así a una esposa. Pero sufro por haber engañado a un hombre tan bueno. Para fortuna suya. apoyó las piernas en el asiento de enfrente y empezó a leer. a una hermana. entre los socios del círculo y todos los demás. a la estación terminal. llegaba a Maddá siete minutos después de medianoche. ciertamente era vivaz y graciosa. desde las ocho hasta la medianoche. Y no es que el abogado fuese. y ahora lo amo más que antes. Luego encontró la sección titulada "La conciencia. Pero yo sigo sufriendo. De ida estudiaba y reordenaba los documentos que eran la razón de su viaje. Hay momentos en que siento el impulso de decirle todo. como ya le había pasado en una ocasión. aunque fuera fascista. Por eso. tan enamorado de mí. Un detalle lo hizo sobresaltarse un poco: "Una lectora de Maddá expone un caso muy delicado y complejo. El fugaz interés que tenía por mi pariente ya no existe en absoluto. Todos. no pudiendo siquiera dedicarse a ver el campo o el mar. tan leal y fiel. me han dicho que mi remordimiento es sincero y que está intacto el amor que le profeso a mi marido. capaces de admirar las gracias femeninas desde un punto de vista solamente estético. Soy muy religiosa. por cuanto podía descubrir en el cuerpo de las modelos. El lío era cuando el tren acumulaba el tiempo de retrasos: al acumular el papel impreso. ¿qué consejo me da?'" . casa. una salva de gritos y de consideraciones obscenas que habrían de obligar al marido. si se quedaba dormido. Todo ese tiempo lo empleaba siempre en la lectura de un diario. que debo callar. el sueño comenzaba a rondarlo. el diario. con el intervalo de dos comidas. Y fue así que una noche de verano. o a comprometerse en una acción arrebatada." El abogado se quitó los zapatos. deteniéndose a contemplar las imágenes de una moda que. al padre o al hermano de la mujer a sufrir esa afrenta. cuando el tren iba retrasado y casi vacío. a una hija. Nuestra relación duró cerca de seis meses. una en el carro comedor. el abogado se hundió en la lectura del semanario Usted: modas. un mojigato que se opusiera al curso de la moda incluso en Maddá. Primeramente lo hojeó de cabo a rabo. tres rotograbados y una novela policiaca. excepto uno (pero éste era un continental). Responde el Padre Lucchesini. por lo menos. y corría el riesgo de ir a parar. y a varios sacerdotes les he confesado mi remordimiento. Ese viaje lo efectuaba una vez al mes. 'Años atrás. sólo que ahí no todos eran como él. el alma.71 El abogado Vaccagnino acostumbraba hacer el viaje de Roma a Maddá en el tren que. con el tren que ya llevaba cuarenta minutos de retraso al llegar a Catania y era previsible que acumulase las dos horas antes de arribar a Maddá. Usted. Con el paso del tiempo. y se sentía a salvo cuando encontraba alguno. pero yo seguía amando a mi marido mientras tanto. partiendo de Roma a las ocho de la mañana. el semanario era voluminoso. un pariente mío. que pasaban entonces en la noche amorfa. actualidades. ¡nada de eso!. traicioné a mi marido con un hombre que frecuentaba nuestra casa. y el paso de una mujer vestida de ese modo (amplio escote y falda cortísima) provocaría. el abogado se dedicaba a buscar periódicos abandonados por los viajeros.

suavemente. Rece. Considerando en abstracto su caso. y no al hecho de ser. Por lo tanto. fiel y enamorado?" Luego. La había recortado y guardado en la billetera. pues. a la adúltera.que tenían que pasar por el harnero de la perspicaz curiosidad. Indignación. como la suya. "Buena. que el sueño también empezó a insinuarse deliciosamente. con su culpa? ¿Cómo es posible que considere usted como un momento de debilidad una traición que duró SEIS MESES. aun a sabiendas de que su mujer estaba suscrita a Usted. levantó la cabeza hacia la lámpara. justamente la han aconsejado esos sacerdotes que la exhortaron a no revelar su traición. una traición cuyo conocimiento le provocaría un mal tal vez irremediable. se zambulló en una especie de gineceo en el que todas las jóvenes y gentiles señoras de Maddá. leal. Es un hombre de primer orden este Padre Lucchesini. de maridos. pienso que su incauto consejo se debe más bien a su escaso conocimiento del corazón humano. en el círculo. pendiente de un "pero". en los corredores del tribunal. seguía un racimo dulce y caritativo: "Pero si su arrepentimiento es sincero. se preguntó a sí mismo. pero si esta persona nada sabe de ello y la revelación no puede acarrearle sino dolor e inquietud. por medio de los datos que la carta ofrecía." Y después de un largo bostezo. Esa carta sería la comidilla de todo un mes. lentamente. "¿Quién puede ser. iniciaba su respuesta en un tono candente: "¿Un momento de debilidad? ¿Un momento que duró seis meses? ¿Por qué es tan indulgente consigo misma.72 El estado de ánimo que se apoderó del abogado tenía que ver con una satisfacción rayana en el alborozo." "Qué buena respuesta" -pensó el abogado-. a un hombre que confía en usted y que la ama. encendiendo un cigarrillo. Tal vez el punto de partida para la investigación debía ser éste: hacer una lista de las señoras del pueblo . de parientes de las mujeres. mientras se vestía. pero titubeando. que le aconsejó lo contrario.? Pero ¿quién puede ser?". casi literaria. al recordar que aún no había leído la respuesta del Padre Lucchesini. la de los demás. o maligna. se delineara inmediatamente en la memoria. temerosas. caridad. de que unos cincuenta ejemplares debían circular en el pueblo. descubriera entre ellas a la culpable. El Padre. por lo menos. pero el abogado se despabiló de repente. Entrecerró los ojos. es loable el impulso de la conciencia que la ha hecho pensar en confesarle su traición a la víctima. Callar y sufrir. era obvio. y que el silencio sea para usted un sacrificio más grande que una confesión al hombre que usted ha traicionado. como buscando una luz que le ayudara en esa búsqueda que. En cuanto al otro. pero no puede ni debe confesarle a un hombre bueno e ignaro cual es su marido. comenzaba a ser como una rosa que había que deshojar pétalo a pétalo. como usted misma dice. buen sentido: ahí está todo. el abogado Vaccagnino pensó de nuevo en la carta de la señora de Maddá. por temor a que la identidad de la señora. en las reuniones familiares. tantas existencias -de mujeres. si su remordimiento sigue vivo y tenaz el propósito de no recaer en el pecado. ofendiendo a un hombre que. es bueno. como usted dice. de verdad. rece. Y el titubeo era tan delicioso. Centenares de hipótesis por hacer. de rigurosos principios y aguda inteligencia. esperaban que un hombre como él. se impone el deber de callar. sólo inspirada por el chisme y la maledicencia." Finalmente decía: "Usted ha pagado y paga todavía su culpa con la pena del remordimiento. Restaurado por ocho horas de sueño y por una gran taza de café. un continental. una curiosidad pura.

no la he leído. con un impaciente "¿Qué quieres?". -No es verdad. -Y las otras las compras en el puesto de periódicos. sin embargo. -¿Lees todas las revistas que compras? -¿Qué revistas? -Las de moda. -Sólo estoy abonada a Usted. se sentiría encantado de poder abrir los bolsones postales durante la noche. un tono despectivo e inquisitorio. su mujer podía proporcionarle una buena pista. -¿Leíste la del último número? ¿La leíste? -No. pero no quiso darle al marido la satisfacción de mostrar asombro o interés por lo que había leído. y el jefe de correos. según el marido.73 que estaban abonadas al semanario. Pero el abogado no quería empantanarse en una discusión de economía doméstica. La señora pensó que estaba a punto de desencadenarse otra de las acostumbradas discusiones acerca de sus dispendios. Al llegar la señora. Por lo cual el . de sus prodigalidades. dudando entre preguntar qué cosa había ahí de interesante e irse sin decir nada. -¿También la sección del Padre Lucchesini? -A veces. ¿Por qué? -Léela. La señora se quedó embarullada. las otras me las prestan mis amigas. naturalmente. erizada de papillotes y brillante de crema. Ya verás. ya que éste era su cliente. -¿Por qué? -Te digo que la leas. tarde o temprano serían la gota que derramara el vaso. la curiosidad. dándole a entender que no tenía ningún deseo de leer esa sección. Prevaleció. puesto al corriente de la cosa. de sus gastos locos que. Además. Operación muy fácil. Y la llamó. o que habitualmente se lo compraban al vendedor de periódicos. el abogado adoptó. desquitándose así del despectivo tono del marido. a pesar de que ya la corroía la curiosidad. -¿Lees Usted? ¿La lees? -Claro que la leo.

El abogado se la dio. alguna sospecha. que ambos tenían de qué preocuparse. los viudos. Entre éstos. Porque los solteros. sentándose en un sillón. cosa que no debía trascender del grupo de amigos y conocidos. le rogara al presidente posponer el juicio que se estaba ventilando. con un marido de buen carácter. cosa que evidenciaba la carta. la llamó de nuevo después de esperar un cuarto de hora. Pero sólo acudió la voz de la señora. que frecuentaba o hubiese frecuentado la casa. todos convinieron. el hecho de que el abogado Lanzarotta cincuenta años bien llevados pero con una mujer de veinticinco. Y don Luigi las estableció de la siguiente manera: esa mujer tenía entre los veinte y los treinta y cinco años. En el círculo se comentaron las reacciones del abogado Lanzarotta y del juez Rivera. se estaban . no fea. con un pariente de unos cuarenta años. y todo un buen éxito realmente clamoroso en el círculo. puesto que nadie dudaba de la propia. A la unánime aprobación del esquema siguió inmediatamente una difusa consternación: excluyendo la parte dedicada a la inteligencia. aguda y exasperada: -¿Qué quieres? Tras la puerta cerrada. En el tribunal. más o menos fascinante. que estaba en el baño. debía haber por lo menos una veintena de ellas. fue juzgado por todos en el sentido justo. no muy inteligente. sombría y amenazadoramente. con la seguridad de que ya la había leído y de que no quería dar su brazo a torcer. pacífico. criptogramas y crucigramas. Pero don Luigi Amarú. -Permítame ver de nuevo la carta -le dijo. de entre los que ahí estaban había nueve (alguien los había contado ya) en esas condiciones. que era soltero.dejase la toga diez minutos después de haber leído la carta y. hacia su bufete. con maligna compasión. Pero tuvo mejor fortuna en los corredores del tribunal. y Favara. el primero en tener conciencia de ello fue el geómetra Favara. declaró sin piedad que en las condiciones de Lanzarotta y de Rivera. preguntó más de uno. no se daba cuenta del silencio que lo acechaba. asimismo aquella especie de rigor mortis que invadió la cara del juez Rivera conforme iba leyendo la carta. misma que devolvió sin decir siquiera una palabra y encaminándose. -Pero qué cretina eres -dijo el abogado. "¿Qué condiciones?". los ancianos y los que tenían la suerte de estar casados con una mujer sin parientes. al abogado Vaccagnino. como sonámbulo. de la atención entre divertida y ansiosa de la cual era objeto. mostrando un malestar repentino. que quería observar sus reacciones y arrancarle alguna información. de buen aspecto.74 abogado. con buena instrucción. se hundió en la lectura con la misma concentración que a menudo le dedicaba a los acertijos. el abogado preguntó: -¿Ya la leíste? -No -respondió secamente la señora. por uno de esos caprichos que eran la salsa de su felicidad conyugal.

? ¿Quién soy yo? -agregó. son invenciones de ellos. por así decirlo. Y efectivamente. de los periodistas. -¿Usted la rechaza? -dijo Favara con una ironía que dejaba traslucir la rabia que le ardía por dentro. . agitando las manos como si buscara una identidad que le diera el derecho de refutar la duda de Favara. tiene razón!". presidente de la asociación de profesores católicos. provocatorias. voló en auxilio del doctor: -Es un católico. quien respetuosamente les hizo notar la hora: las dos de la tarde. Jamás he creído en las cartas que publican las revistas. . ¿Que quién soy yo. pero ligero. Se hizo un gran silencio.Y usted ¿quién es? -¿Cómo? ¿Que quién soy yo? -dijo el doctor. pudiera restituirles la seguridad perdida. Podrá ser cierto que los periodistas inventen cartas. estupideces. Luego dijo el doctor Militello: -Yo no sabía que la mujer de Favara tuviese parientes -iniciando así una conversación tan placentera que sólo pudo interrumpir la intervención del camarero. un hombre con más de tres años de viudez y con fama de ser muy devoto. de las que se ven en el Castel Sant'Angelo. -¡Sepulcros blanqueados! Gritó Favara poniéndose en pie de un salto. con una rabia y un esfuerzo como si se tratara de una antigua bala de cañón. La mayor parte de ellos dijo "¡Es verdad. y antes de que los ofendidos tuvieran tiempo de reaccionar. como si el comportamiento de Favara fuera una especie de sacrificio que. hizo una bola con el recorte de la revista y la lanzó contra el piano. por irreverente e injuriosa. el doctor Militello. pero una auténtica ansiedad era manifiesta en la mirada de aquellos que se encontraban en las condiciones establecidas por don Luigi. apartando del pedazo de papel una mirada de náufrago. Y salió precipitadamente. En cambio. Favara reaccionó tal y como lo deseaban sus compañeros de pena y aun los que se sentían libres de sospecha: -¿Pero qué es esto? Cosas inventadas.? ¿Me lo pregunta. es una sospecha que yo debo rechazar totalmente. pero sonriendo maliciosa y compasivamente. sobre todo tratándose de un caso de conciencia. y en cuanto tal tiene el derecho. trémulo de hilaridad.75 divirtiendo. El maestro Nicasio. preguntándoles con la mirada a los ahí presentes. y que un sacerdote pueda inventar algo. se rebeló: -Eso sí que no. querido amigo. una vez consumado. pero aquí nos hallamos ante una sección a cargo de un sacerdote.

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El abogado Vaccagnino halló los spaghetti demasiado blandos y a la mujer enfurruñada. Y comió sin hacerle ningún reproche, pues él tenía la culpa, intentando alegrarla con la anécdota, debidamente aderezada, de lo que había ocurrido entre Lanzarotta, Rivera y dulcis in fundo- Favara. Pero a la señora no le cayó muy en gracia el episodio. -Cuánta inconsciencia. ¿Y si ocurre una tragedia? -¡Qué tragedia ni qué nada! -contestó el abogado. Y aunque así ocurriera, yo me siento con la conciencia tranquila. En primer lugar, porque se trata de una carta publicada en una revista que lee cualquier pelagatos. -Tú también la leíste -constató la señora. -Por pura casualidad -precisó el marido. -Eso quiere decir que yo soy una pelagatos cualquiera, puesto que también la leo aclaró, la señora que, quien sabe por qué, tenía ganas de reñir. El abogado, en cambio, que no tenía ganas de hacerlo, se disculpó con ella y prosiguió: -En segundo lugar, porque nadie, absolutamente nadie, hizo la más mínima alusión a los asuntos personales de ninguno de los tres: a) porque jamás ha circulado, que yo sepa, ninguna maledicencia acerca de las esposas de Lanzarotta, Rivera y Favara; b) porque aun habiéndose dado semejante caso, todos somos caballeros, y yo lo soy hasta el exceso; c) porque si alguien tiene ganas de ser cornudo, es libre de hacerlo como yo soy libre de divertirme con eso. -Ahí está el problema -dijo la señora-: tú quieres divertirte con eso. Irritado por verse interrumpido en pleno despliegue de subdistinciones, en lo que era un maestro, el abogado alzó la voz: -Sí, eso es. Quiero divertirme. Y si tú piensas que no tengo derecho a divertirme con el desarrollo de este asunto, no tienes más que decírmelo -y su tono era ya feroz. -¡Sinvergüenza! -dijo la señora, y corrió a encerrarse en la recámara. El abogado se arrepintió inmediatamente de haber dicho la última frase, más por haber enturbiado la propia tranquilidad que por haber ofendido a su mujer, pues de esa frase brotaba ahora un antiguo episodio, un episodio que resucitaba la inquietud, la duda, la aprensión. El episodio se refería al edicto de Guillermo el normando, que ordenaba a todos los cornudos ponerse un capuchón con encajes, para distinguirse de los que no lo eran, so pena de pagar cien onzas de multa; y un marido particularmente respetuoso de las leyes le preguntó a su mujer si, en conciencia, le convenía o no portar el capuchón con encajes, suscitando con ello las fieras protestas de la esposa, que declaró ser la más fiel defensora del honor del marido. Pero cuando el buen hombre, ya tranquilizado, se disponía a salir con la cabeza descubierta, la mujer lo hizo volver sobre sus pasos y le aconsejó que, por si las moscas, lo mejor era que se pusiera el capuchón.

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"¿Qué puede saber un marido?", pensó el abogado. Y toda una literatura acerca de engaños femeninos, de traiciones consumadas por ellas con diabólica sagacidad, alimentó su instinto de autoconmiseración, abandonándose a ésta con la desesperación de un ciego (el símil relampagueó en su mente) que reflexiona acerca de su propia desventura. Y realmente experimentó una especie de ceguera física, el asedio de la compacta oscuridad que ocultaba los años que su mujer había vivido antes de que él la conociera, el tiempo que la dejaba sola, la libertad de que gozaba, los sentimientos que realmente abrigaba, lo que pensaba en realidad. "Hay que tener filosofía", se dijo. Y la halló en la imagen de Marco Aurelio, alta e inmóvil sobre la fluente y lúbrica desnudez de Mesalina, puesto que, quién sabe cómo, tenía la firme convicción de que Mesalina había sido esposa de Marco Aurelio, y de que éste se había hecho filósofo para librarse de sus desgracias conyugales. La filosofía revoloteó en el círculo durante toda la velada. Ahí estaban el juez Rivera y el abogado Lanzarotta que, era obvio -y era visible en el color de la cara y la mirada dispersa, intranquila-, simulaban serena indiferencia; muchos de ellos hacían lo imposible para ocultar su molestia, su aprensión, su miedo. Muy parecido era el estado de ánimo del abogado Vaccagnino, a pesar de que éste se hallara, a los ojos de los demás, en la feliz condición de tener en la lista de los parientes de su mujer solamente a un primo que vivía en Detroit, que nunca se había parado en el pueblo, y a una tía que era monja. El geómetra Favara lo había hecho todo para librarlos de cualquier preocupación: tan pronto como salió del círculo corrió a su casa para someter a su esposa a un estricto interrogatorio, llegando incluso (se murmuraba) a las manos; y en vista de que la señora negó, desesperadamente negó haber cometido una falta semejante y haber escrito la carta, Favara decidió que sólo quedaba una cosa por hacer, que no era otra sino ir inmediatamente a Milán, hablar con el Padre Lucchesini y pedir que le mostrara la carta. En dado caso de que el Padre Lucchesini no se dejara convencer por las buenas, ya lo convencería él con la pistola que llevaba en un bolsillo. Por tal razón la señora, al ver que se había marchado su marido, le telefoneó inmediatamente al ingeniero Básico, a fin de que salvara de una catástrofe a su socio y amigo; y el ingeniero, se dirigió al aeropuerto de Catania, calculando que Favara, que ya había tomado el tren, como lo constatara el jefe de la estación, llegaría a Milán al día siguiente. Sin embargo, a pesar de la amistad, antes de partir quiso informarle al doctor Militello, es decir: a todos los socios del círculo, de la delicada y secreta misión que se disponía a cumplir. Por tal motivo ahora todos veían con filosofía el caso de Favara, considerando infundadas las sospechas que lo habían trastornado, pero con el intenso deseo de que se revelaran fundadísimas. Llegaron incluso a proclamar que dicha carta la había mandado un bromista de Maddá, para que sucediera lo que había sucedido, que era impensable tal desfachatez por parte de una señora. -Si llego a encontrar al bromista de marras -dijo el profesor Cozzo- le retuerzo el pescuezo, tan cierto como que existe Dios. Puesto que Cozzo era soltero, todos se asombraron. -Y tú ¿qué interés puedes tener en esto?

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-Claro que me interesa -respondió Cozzo, golpeando nerviosamente el puño cerrado de la derecha contra la palma de la mano izquierda. Y le interesaba, desde luego: tenía una cita, la primera, con la señora Nicasio, en un hotel de la capital; pero la señora la había pospuesto, diciéndole que era preferible esperar un poco, que no podía decirle al marido que se iba sola a la ciudad a hacer las compras de costumbre, ya que ese día el profesor había estado intratable durante la comida, lleno de malhumor y sospechas. La actitud de Cozzo suscitó una nueva oleada de sospechas, pero siempre contenidas, siempre ocultas; y también al profesor Nicasio, que estaba presente, le hizo reaflorar el recuerdo de aquel baile de carnaval, en el que casi toda la noche su mujer estuvo bailando con Cozzo, razón por la cual tuvo un pleito con ella al volver a casa. En resumidas cuentas, esa fue una noche muy larga para algunos; para otros, demasiado corta. Como todas las noches, el abogado Zarbo se metió en la cama antes que su mujer. Había tenido un pésimo día a causa de la carta. En el tribunal, en el círculo y, sobre todo, en su fuero interno, azotado por el resentimiento y la piedad, por el amor y el rencor. No como los otros. Él sabía, él ya lo sabía. Tomó un libro y lo abrió en la página doblada. Estuvo leyendo un buen rato, pero entre la mirada y la mente se interponía una especie de catarata. Sus pensamientos andaban en otra parte. Cuando levantó los ojos del libro tuvo un ligero sobresalto: su esposa estaba frente a él, desnuda, con los brazos levantados y la cabeza velada por el camisón que se estaba poniendo. Y le pareció que era el mejor momento para preguntarle, con voz incolora, con toda calma: -¿Para qué le escribiste al Padre Lucchesini? La cara de ella apareció de sopetón, congelada en una mueca de desconcierto, de alarma. Y preguntó, casi gritando: -¿Quién te lo dijo? -Nadie. Desde un principio supe que la carta era tuya. -¿Por qué? ¿Cómo? -Porque lo sabía. La mujer cayó de rodillas, hundiendo la cara en el borde del lecho, como queriendo ahogar un grito. -¡Conque lo sabías! ¡Lo sabías! Y se quedó como estaba, sacudida por los gimoteos casi inaudibles. Él empezó a hablarle del amor que le tenía, de su pena, mirándola con tierno desprecio, con piedad entreverada de deseo y de vergüenza. Y cuando las cosas que decía llegaron al llanto, a las lágrimas, se acercó a ella, para abrazarla.

migas de pan. Cubre todas las esquinas de esta larga mesa de madera puesta a lo largo del jardín. botellas. Tendió hacia él un puño cerrado. una narración autobiográfica y ensayística ambientada en un pueblo siciliano. del otro. beeeeee. Estudió magisterio en Sicilia y dedicó parte de su vida a la enseñanza. Su primer libro. Simpatizó con el Partido Comunista Italiano del que acabaría apartándose para adoptar una posición independiente. Un caso de conciencia pertenece a El mal color del vino. La pequeña esposa de mi primo alto. A la mesa Inés Bortagaray (Uruguay) El mantel es blanco. y de su boca salió el balido histérico y lamentoso del cabrón: -Beeeeee. Todos tomamos vino. apareció en 1956. No somos tan ruidosos como una familia italiana ni se hace el gran escándalo ni el borracho da la nota. Las parroquias de Regalpetra. inmóvil. cucharones. Todos sentados a lo largo de esta gran mesa que ocupa dos parcelas de quinta. entre otras publicaciones. Sobre el mantel hay platos. El consejo de Egipto (1963). En el medio la mesa se corta y unas astillas sobresalen del mantel. jarras. periodista y político italiano nacido en Agrigento el 8 de enero de 1921. La mesa se corta en dos entre las dos parcelas. la familia unida. el de boca mojada como un pez y orejas de cera rebosante. viene hacia mí desde la otra mesa con gesto de arrojo (tras los cristales . Como periodista trabajo. cucharas. como si quisiera arrancarle los ojos. Como político se desempeñó en los cargos de concejal de la ciudad de Palermo. pero nadie parece notarlo. En 1961 publicó El día de la lechuza. una novela policiaca sobre la mafia.79 Pero ella se levantó de golpe al sentir que la tocaba. a la que le siguieron Los tíos de Sicilia (1958 y 1961). editado por Tusquets. A cada cual lo suyo (1966) y un libro de relatos ensayísticos titulado La cuerda de los locos (1970). De un lado quedamos nosotros. y llega a rozar el suelo. los parientes. flores. fuentes. emergen como púas. Alrededor estamos nosotros. diputado europeo y diputado del congreso italiano. para Corriere della Sera. pero igual somos borrachos. cuchillos. tenedores. la nuestra y la de los otros. servilletas. los parientes. por ejemplo. La mesa está rota. lo rasgan antes del ruedo. Falleció en 1989. Leonardo Sciascia (Italia) Breve reseña sobre su obra Narrador. En sus ojos y en la boca había una risa maligna. fría. Muerte del inquisidor (1964). cortada en dos. levantando luego el índice y el meñique.

de momento previo al desencanto) y atraigo a Olinka contra mi pecho como quien aprieta a un niño durante el estallido de una bomba. aquella está llena de amargura. y yo pienso que ya no son de ira esos ojos que ella tiene sino de tormento. momentito. en el borde de piel que queda libre entre las medias caladas y el organdí del traje. Se lo huele y me lo da para que yo también lo huela. Después vamos a los pies de la familia y los olemos a todos. Aunque sí. la de la lengua ácida). Hace veintisiete años dije algo. Las mueve como si bailara. cuando bien se sabe que son víboras. como si mordiera: Porque vos y tu madre y tu abuela tienen que tener un merecido. oh. de decir: este es un vanidoso. Parece haber encontrado el lugar exacto para ella. Entonces me arrodillo y ella salta de la silla y nos ponemos a jugar bajo la mesa. Yo había aprendido la palabra puta y la usaba por vanidad. Tiene sandalias color café con tiras de cuero que se cruzan adelante. Mi hermana se rasca el empeine con la punta del zapato.80 gruesos de sus lentes aparecen los ojos de indignación de muchacha provinciana que aún a pesar del encierro se hace temer. Dice que se llama Olinka y que su nombre es ruso como el de algunas princesas. mirando la foto de la boda de la tía de la actual esposa de mi primo. Jugamos a hacer caras de las feas y yo le gano. Momentito: estoy recordando. Esta es puta esta no es puta esta es puta. que justo está oliendo. Es por eso que lo hago más conmigo que con el resto y entonces me digo: qué vanidosos que estamos hoy. cuando ya pasó tanto tiempo? No demora. yo pienso. cóncavos. La discusión entre las mesas da comienzo entonces. Se para frente a mí y me increpa: ¿por qué dijiste que mi tía es puta? Yo le digo: yo no dije nada. ¿Por qué me lo decís ahora. dije: esta es una puta. Yo no soy puta. Afuera sigue el barullo. y esos ojos de ausencia dichosa. qué grandes esos ojos que me miran detrás de los cristales engordados. Los pies de mamá huelen rico. puede ser que lo haya dicho. en esta mesa. ¿Un merecido por qué? Vuelve a morderme. No nos pelea ni tampoco está jugando. Las piernitas le oscilan sin llegar al piso. Algunos nos gustan y otros no. mil perdones. cuánta amargura me vino encima. Dejo de prestarle atención a la esposa de mi primo el de la saliva y miro a una niña de rizos rojos que se ha venido a sentar a mi lado. de qué pariente es hija. Me acurruco entre las piernas estiradas de mi padre (sé que ahora yace satisfecho con la boca casi sonriente. y dice. Ella me mira y los ojos que veo son tan grandes. qué pie más asqueroso. No estar tan campantes. Rozo con mi dedo sus rodillas y ella se estremece y se ríe. A ella le gustan más que a mí los pies de la familia. La miro y no sé quién es. . y noto unos minúsculos pelos rosados en las rodillas. Alguien ahoga una exclamación y se oye un zumbido. Me cuido mucho de hacerlas. Afuera alguien dice: nuestra ensalada es por lejos la mejor. Yo sí demoro. Por qué esperar tanto tiempo para vengar a la tía puta. amarillentos. Mi vanidad se debía a haber aprendido a usar con ligereza algo que no parecía tan liviano. Me molesta más lo de campantes que lo de víboras. Olinka se saca los zapatos y las medias caladas y me muestra su pie. En la mesa se hace silencio. Cuando acercamos las narices hace un movimiento brusco y le golpea el mentón a Olinka. las dos la miramos con sorpresa. Dije. pero se oye apagado por el peso del mantel. La palabra. Yo no soy una cualquiera. Lo huelo y le digo: ay. Yo no siempre salí ilesa de las críticas ajenas. Olinka comienza a lloriquear y yo le tapo la boca con mi mano. plácida. Se sienta como señorita entre mi hermana y yo.

A la mesa aparece publicado en la antología El futuro no es nuestro. Hembras con las ancas nerviosas. ya. se reeditó en marzo de 2007. En 2001 publicó su libro de relatos Ahora tendré que matarte en la colección Flexes Terpines. un poquitito de espuma en las axilas. dirigida por Mario Levrero. Machos que se quiebran en un corte ritual. listos. Junto con el vigilante. Las mesas dan un corcovo y pegan cuatro patadas en el aire. editado por Eterna Cadencia Milonga Oliverio Girondo (Argentina) Sobre las mesas. . como una rueda de cohetes de bengala. contradice el pelo rojo de la alfombra. botellas decapitadas de "champagne" con corbatas blancas de payaso. imanta los pezones. De pronto se oye un fracaso de cristales. entra la aurora vestida de violeta. Trabajó como cronista en Posdata (revista de publicación semanal). la jeta hinchada de palabras soeces. publicación del Instituto del Tercer Mundo. la serie de televisión El fin del mundo y la filmación de varias películas de la productora uruguaya ControlZ Films. Prontos. licenciada en Ciencias de la Comunicación. la cabeza hundida entre los hombros.81 Inés Bortagaray (Uruguay) Breve reseña sobre su obra Escritora y periodista uruguaya. los pubis y la punta de los zapatos. baldes de níquel que trasuntan enflaquecidos brazos y espaldas de "cocottes". y los ojos demasiado aceitados. y como editora e investigadora en La Guía del Mundo. El bandoneón canta con esperezos de gusano baboso. Como guionista. Su segundo libro. mientras entre un oleaje de brazos y de espaldas estallan las trompadas. trabajó en el largometraje argentino Una novia errante. Un enorme espejo se derrumba con las columnas y la gente que tenía dentro.

Sus palabras pueden parecer contradictorias a los oídos de los demás y escuchará a su paso a los pedantes tildarlo de loco. Junto a Enrique Molina tradujo también el libro de Arthur Rimbaud Una temporada en el infierno.82 Oliverio Girondo (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1881 en el seno de una familia adinerada. Milonga pertenece a Veinte poemas para leer en el tranvía. se diría que la certidumbre de la partida exalta el valor de la vida y produce en el alma de los que aún no mueren un impacto profundo. Su cabello ha encanecido. sus viajes frecuentes le permitieron establecer vínculo con las producciones del cubismo y el dadaísmo.. la marca de un sello indeleble que dice: «Yo también seré aquel que hoy muere. Entre sus obras se cuentan: Veinte poemas para leer en el tranvía (1922). Persuasión de los días (1942). la primera vanguardia argentina. Espantapájaros (1932). El día de la partida Enrique Serrano López (Colombia) El sabio jamás renuncia a su independencia.. una palabra. Además. estudió en París y en Inglaterra y se graduó como abogado. sólido y tenaz en sus propósitos. Prisma y Martín Fierro. y su valerosa esposa Pompea Paulina lee en voz alta un trozo de un escrito que su marido ha terminado tiempo atrás. Fue uno de los jóvenes miembros del ultraísmo. pues conservan la intensidad de esos últimos momentos en los que todo se hace por vez final. Campo nuestro (1946) y En la masmédula (1953). Y lo son porque recuerdan a los demás hombres su propia muerte y adelantan algunos trazos generales de lo que será nuestro futuro común. SÉ ECA Los detalles de la muerte de un hombre siempre son enojosos. Falleció el 24 de enero de 1967. sin perder por ello la tranquilidad de su ánimo. una mirada. participando en las revistas Proa. Calcomanías (1925). salvo un ligero temblor en los labios del filósofo. editado por Tajamar. Pero estos detalles son útiles. pero su vigor está . yo también seré Séneca». Desde niño viajo asiduamente a Europa. en medio de la suprema tempestad. Todo. El día transcurre normalmente y todo respira una luminosa serenidad. I Séneca ha recibido en la mañana la orden de suicidarse. se comporta como un vir fortis. Interlunio (1937). En 1943 contrajo matrimonio con la escritora Norah Lange. Un gesto. Aun.

¡Las más grandes hazañas de la tozudez humana han sido realizadas por mujeres! Es el día de la partida. tan hondamente como sólo lo hace quien va a perder lo más querido en el mundo. Y el mundo no marchará bien mientras los sabios se encuentren al servicio de imbéciles. en medio de la desdicha abrumadora. Es hora de bañarse en las termas y de probar manjares sutiles y desconocidos. para notificarle la inminencia de su propia muerte. y en su alma navega todavía la Dama de la inteligencia. Un tribuno llegó hasta la quinta. Pompea Paulina amaba a Séneca. Quizá se una al Tíber y llegue al mar. atormentará a otros. Más tarde. Es hora de masticar el opio. venido de misteriosas montañas perdidas en Oriente. y es la hora del tributo de sangre. Su pecho sabe lo que es el exilio. Lucano. siente miedo. Lucio Anneo ha podido aguantar una andanada de reproches motivados por su riqueza excesiva.» El ventanal de la cámara de estudio de la quinta deja pasar un viento leve hasta la cara de este hombre de sesenta años. los preceptos de la sabiduría. como corresponde a un hijo de la soleada Hispania. no habría ninguno que no fuese sabio. es la hora de respirar libremente el aire de la campiña y de despedirse de los placeres que brindan a raudales las anchas fuentes del mundo. «Si todos los hombres tuvieran la oportunidad de morir a menudo. y el amor se resiente siempre por una ausencia inevitable. distante cuatro millas de la ciudad. Todos saben que el sabio cordobés no es un conspirador. La . fue capaz de soportar el tormento sin denunciar a los otros: no es raro. Quinciano y Seneción.83 intacto. pero no pueden sentirlo. el escarnio y la soledad. ha resistido la tentación de muchas conspiraciones -salvo esta-. De una manera o de otra. Sólo la mujer libertina. Cuando la vida está perdida. «¿Cómo debo matarme?» Su esposa le contesta: «Derrama el vaso de tu sangre para que fecunde la tierra. El recuerdo de su riqueza. donada a Nerón para alegar una fidelidad en la que ya nadie puede creer. el miedo se transforma en tristeza. pero también saben que el César lo odia desde hace años y que ha decidido deshacerse de él. ha soportado la prepotencia de los consejeros griegos y de los innumerables oradores romanos. El valor es únicamente para los vivos. Y luego lloró. Pero siempre es tarde cuando se es un vasallo. Natal y Escevino confesaron. arrastrándolo todo consigo. la angustia en desencanto y el dolor se aleja probablemente para siempre. II El agua que corre por el patio calma la inquietud de Séneca. la increíble Epicarnis. Todos los demás fueron descubiertos. Unas horas más y todo habrá pasado. producto de la impotencia. Sin embargo. Cuánto le habría gustado tener tiempo para decidirlo por sí mismo. todos los hombres son iguales: pueden fingir valor. «¿Dónde quedan. No ha perdido el coraje. dónde la disposición preparada con el discurso de tantos años para oponerse a cualquier accidente y peligro inminente?». Todo el lujo sensual y el colorido de los techos artesonados tiene sentido tan sólo para el hombre que no conoce la fecha y la hora exacta de su muerte. El miedo es poderoso y se mueve solo. La conspiración de Pisón fracasó. pregunta una vez más aquel que ya no requiere de ninguna respuesta. pues. Puede ser que algunas gotas vayan a dar a Hispania».

Cada golpe ha venido acompañado de otro golpe. Séneca baja los ojos hacia la afilada cuchilla que sin perturbarse en absoluto vaciará su . IV Pompea Paulina quiere matarse con su esposo. un ejército de envidiosos y mezquinos se abate sobre él. La vanidad propia del mundo y la falta de razón que lo rige demuestran una vez más que el filósofo tiene razón cuando desprecia a la lógica como «no procedente para la sabiduría» y la somete a frecuentes y punzantes burlas. que quiere inventar proyectos y que anoche mismo soñaba con convencer a Estacio Anneo de sembrar uno de sus campos con delicadas frutas de estación. Todo hombre ruin busca afanosamente una víctima en la cual desahogar sus culpas. Así como este Acrato. un día de despedida. el trozo de cielo que quedaba a Séneca se vuelve un jirón de tinieblas. cada flecha de otra flecha. queriendo acelerar su muerte. otros más torcidos. Muchos años hace que Séneca vive en Roma. pero no puede gobernar las fuerzas que lo arrastran a la muerte. en donde no bien la fortuna ha sonreído a alguno. Si el hombre sensato no se dedica a esperar cualquier cosa de manos de la suerte. no hay intelecto que los comprenda ni mente que los abarque. Séneca se da cuenta de todo cuanto sucede. saqueador de templos y ladrón de imágenes sagradas. Y no se rebela. III Roma es un nido de víboras. no lo pregunta porque vea correr las lágrimas de su esposa ni porque pretenda enseñar algo a sus discípulos más fieles.84 serenidad sincera es el fruto de un desapego que él estaba lejos de poseer. Está sorprendido de la fuerza de su insensata esperanza. Los que sufren por detestarlo podrán por fin descansar mañana y él también descansará. esta vez será la última. es un día último. han ido a buscarlo a su lugar de retiro para hacerle saber que están allí y que no lo dejarán en paz. Hoy. y su origen provinciano no ha sido un obstáculo para que su fama crezca y su fortuna aumente. después de años enteros de aguardarlo. entonces irá perdiendo sin remedio la sensatez. todo quiere persistir. Lo pregunta a Séneca. De nada ha valido ocultarse. el único día abrumadoramente real en la vida de todos los hombres. porque en él todo se resiste a morir. Cuando todo se ha dispuesto. muchos otros enemigos gratuitos le acechan desde hace tiempo. Uno de ellos. Por fortuna. Lentamente. Se lo ha dicho y él no se lo ha impedido. los esclavos preparan un baño caliente para su señor. Unos más rectos. La desdicha no ha caído de repente sobre el hombre que tanto ha escrito respecto de la firmeza del ánimo. esperando en la sombra para clavar sus garras en la carne del cordobés. y cuya sacrílega mirada se ha posado sin recato en los cuerpos de las vestales. liberto del César. lo único que puede hacer es no pretender rebelarse en vano. Nada de esto turbará la Historia. y hay muchos que le odian y que se alegran de su desgracia. La vida es el conjunto informe de impulsos y arrebatos del destino. el fantasma de los celos de César ha rondado su cabeza. Con la solemnidad que tienen las cosas de todos los días cuando se hacen por última vez. No obstante. se ha dedicado a desacreditarle públicamente. Acrato.

La misma que perpetuamente ha hecho. su espíritu ha abundado en contradicciones. Pese a ello. En tardes así era un placer caminar por las arboledas floridas. igual que él. y en sus ojos apagados se percibe esa dureza que caracteriza a los crueles y esa blandura que pone en evidencia a los pusilánimes. Pero Nerón tiene las espadas. V César es un hombre doble. Sus muchos crímenes obedecen por igual a la desidia que a la perversidad. Séneca empuña el arma y observa que su esposa lo hace también. no es mucho peor que cualquiera de sus soldados. la autoridad moral o la lucidez. como se atisba una nave en la distancia. Tras un instante de vacilación. las demás las beberá la tierra con la misma avidez con la que absorbe las lluvias torrenciales de primavera. El sol busca ocultarse y sopla un viento fresco venido del mar. de cada impulso del aliento.85 cuerpo de sangre. hacer proyectos y abrigar esperanzas. y no hay pequeño rincón del mundo que esas cosas no conquisten. Lucio Anneo convence a su esposa para que se retire a una habitación contigua. Desde niño. Abraza y besa a quien ha mandado a apuñalar. son . no es un buen hijo ni un buen hermano. se ha granjeado el desprecio de su pueblo. Si Nerón conserva el poder es porque los dioses así lo quieren. de cada movimiento. a decir verdad. El dolor es inútil cuando es definitivo. así vemos abrirse y cerrarse la boca de una serpiente decapitada o vemos temblar la pierna cortada en la batalla. Las venas tienden a cerrarse y la sangre que contienen no acierta a desviarse de su rumbo. Pero. necesaria al cuerpo y a la mente para recibir la llegada de lo inevitable. lo que no podemos ser. Mirándose las venas con calma se hace una incisión profunda en la muñeca izquierda. las legiones. Como hombre es mucho menos que un Catón o que un Pompeyo. La angustia de no querer morir da paso a la impaciencia por morir pronto. El duelo ha comenzado desde mucho antes de la hora definitiva. El origen de su alma es oscuro. Su inquina contra Séneca se debe a la furia que le produce la sabiduría de los demás y al desprecio que su espíritu siente por sí mismo. La virtud representada en un hombre. La inercia de la vida aspira a retar a la muerte. Nadie emite un sonido. La máscara trágica ha caído y sólo resta tener paciencia. Otros ha habido en el pasado bastante peores que él. Ha escogido esta forma de matarse. se trata tan sólo de un hombre ordinario colocado en un lugar extraordinario. pero no han durado tanto en el mando. Vanidoso y vulgar. Séneca pide ayuda a uno de sus amigos para apresurar la obra de la muerte. No es un mal poeta ni un mal gobernante. Séneca siente que su cuerpo delgado y viejo se demora en responder al último llamado. La visión se hace turbia como para poder describir lo que se ve. No obstante. La muerte hace su obra simple y eterna. La primera gota de sangre es para el arma. la cuestión es saber la magnitud del plazo. Una pesadez lánguida se va apoderando de cada músculo. No hay nada que no llegue. porque asegura que podrá contemplar su propia muerte y la verá venir despacio. Pompea Paulina sangra. Cuestionar los motivos que puedan tener para hacerlo así es una tarea inservible. la riqueza y la estupidez de su parte. Sólo se puede odiar al que representa lo que no somos.

¡Qué candidez hay en sus ojos. atractiva e inalcanzable como la de una fiera. torpemente. de gimnasia y de filosofía. Desde su entrañable probidad. antes bien. fue en otro tiempo la gran ventana por la que se asomaba el joven Nerón a un mundo complejo y avaro. Su mente trabaja ardorosamente para encontrar una solución. porque su alma ya no quiere percibir nada. aunque agotado. debió servir de pedestal a una familia entera de canallas. No se resigna a los arrebatos de la inconsciencia y no quiere cerrarse todas las puertas. el deleite y la desgracia de haber sido Séneca. precisamente Séneca y no algún otro. como arrastrado por una rápida embarcación de vela bellamente calafateada que gozara de viento favorable. mientras se contempla en su recuerdo como si mirara a otro! Ve a su madre. desea la muerte lúcido y con el talante en alto. un cartaginés moreno que hacía muchos . Hace olvidar al grasiento César que su ayo y maestro dedicó años para sentar las bases de su espíritu y que lo vio sonreír cuando era un niño ante el descubrimiento de las primeras letras y la irrupción temprana de la sabiduría. VI El anciano de hoy fue el hombre maduro de ayer y el joven de unos días antes. Será la última. parecido a la ilustre cicuta de Sócrates. Produce. Ve a su padre. Mañana brillarán los astros en el cielo y correrá alegremente el agua por las fuentes. cavila dulcemente sobre los errores y torpezas del pasado. y bañado en un sudor frío. gran médico. se imagina atravesar un océano de bruma y de silencio. Recuerda antiguas pasiones y amores desgastados por el tiempo. Se ve a sí mismo y tiene ocasión de volver a amarse intensamente. le convence de que apresure su agonía ingiriendo veneno seco. uno de esos mares que se llevan dentro durante años y que se vacían abruptamente en el momento de la muerte. El corazón avanza en su pecho como si hubiera adquirido pies. La bañera ensangrentada se disuelve en sus ojos como se alejan las pesadillas. tan sólo para sus ojos. Recuerda los lejanos misterios. el ayo de Nerón. La ignorancia es asesina y mata ingenuamente. Lo traga difícilmente. Su amigo. Séneca. Ve a sus hermanos y a sus primos. el estricto rétor Marco Anneo Séneca. en los que creyó ver el alma misma del mundo. Estacio Anneo. solemnemente dedicado a sus libros. la vulgaridad y la intolerancia. pero terminan por llegar suavemente a su espíritu. Nada ha cambiado: hoy lo hará una vez más. Delira magníficamente. y la suya es pequeña: ha comprendido que hasta el miedo puede esfumarse cuando ya no tiene sentido tenerlo. Todo esto no ha sido suficiente para arrancar el aliento de su ser y desprender el alma de su cuerpo. Este cordobés. aun la cobardía tiene grados. profesor de retórica y de leyes. por intervalos más o menos regulares. Los momentos vividos se le arremolinan en la cabeza. Sus manos trepidan. Séneca tuvo que sufrir la persecución de Agripina y bajar la cabeza ante el arribo de la fuerza bruta. reclinada en la vieja silla en su casa cordobesa. el trágico y el orador. vomitarlo todo.86 escudos muy frágiles para protegerse del yugo de la ignorancia. observa los hermosos caballos de la infancia y la espada cartaginesa que poseyó alguna vez. el sabio y rico comerciante. Resignado a merecer el poder por su virtud. Uno de sus esclavos. puede comprobar que se encuentra a medio camino del mundo de los muertos. quiere. Todavía sumido en la ensoñación.

permaneció siempre sobre la mesa. mientras se oye decir a Séneca: «Consagro este licor a Júpiter librador». Era el casquillo de una bala de artillería utilizada en la primera Guerra Mundial.. como él lo había dispuesto en su codicilo. En nuestra casa no eran muchos los objetos bellos. Tenía entonces ocho años. Ha publicado las colecciones de relatos La marca de España (1997) y De parte de Dios (2000) y las novela Tamerlán (2003) y Donde no te conozcan (2007). tal pavor. -¿De mí? Muy bien. El pecado Tadeusz Rozewicz (Polonia) -Somos un solo cuerpo. y su alma inicia el tránsito al Tártaro profundo y obscuro. Voy a contarte la cosa más terrible que me ha ocurrido. pues aquel vapor suspende su aliento. Es ganador de la XII edcion del Concurso Juan Rulfo de Cuento. Los soldados del tribuno impiden la muerte de Pompea Paulina. El cuerpo del cordobés es quemado sin rituales. -Nada sabemos el uno del otro. El líquido hirviente y vaporoso salta sobre la piel de sus criados. Sale para un banquete en las afueras de Roma... -Yo te lo he dicho todo. Era de cobre. Entra al baño y ya no vuelve a salir. Esa fue la única cosa hermosa que tuvimos. editado por Seix Barral. tus ojos. era la cubierta o funda de un proyectil de obús. los consejeros griegos sonríen y el Emperador hace una mueca de espanto que termina en una carcajada. La llamábamos la bomba. todos los reflejos de luz. mis ojos. la verdad es que no son muy interesantes. Cuando la noticia llega a oídos de Nerón. -Háblame de ti. La vida no es ese conjunto de sucesos extraordinarios. El día de la partida aparece publicado en La marca de España. sin excepción ni perdón. Recuerdo cada una de las palabras. al cual todos estamos destinados. las partículas de polvo. brillantemente pulido. En la segunda ya no se fabricaron estas balas hechas con metales no . Enrique Serrano López (Colombia) Breve reseña sobre su obra Escritor colombiano nacido en Barrancabermeja en 1960. Jamás desde entonces he vuelto a sentir tal terror. En un extremo tenía una abolladura producida por el disparo. -¿Un casco de obús? -Ni siquiera sé cuál es el nombre apropiado. Había un casco de obús en la mesa de la sala.87 años preparaba sus abluciones con hierbas y esencias españolas. ¿No lo sientes también así? Empiezo a creer que marido y mujer son una persona. Durante muchos años. únicamente de ti. No te aburriré con mis recuerdos de guerra... De cualquier modo.. lo transporta a un aposento donde hay un baño de agua caliente. Mi mano es tu mano. tal tentación. y lleva bajo su brazo algunos libros escritos por su maestro.

Era blanco. supongo que ya lo había olvidado. Aun el casco de obús había sido en otra época un proyectil. no vayas a moverlo. entonces? -Para nada. Casi todos los objetos de nuestra casa eran cuadrados. Un día. Antes habíamos tenido sólo uno cuadrado. Naturalmente había sillas.. Era como si estuviese modelando una bella forma. mi madre adornaba aquel casco de obús con flores de papel rizado. Palpé delicadamente su fría superficie. que no teníamos suficiente dinero por el momento y cosas por ese estilo. Muy caro. y salió. de vez en cuando. por favor. Era bello por sí mismo. de cuerpo abultado y brillante. cumplían una función determinada. Sencillamente es hermoso. La superficie era fría. Enormes manos. su redondez. Como si el agua fluyera a través de los muros. Siempre hemos dicho moneditas de cobre. En cambio. Pero nuestro cuarto se ve ahora mucho mejor. Puse la mano en él y sentí en la palma su convexidad. Mortecina. a pesar de que hacía calor. al abrir la puerta. Mi madre jamás había hablado de que deseara comprar un vaso. angulares. un reloj. Mi madre me preguntó con una sonrisa: -¿No es verdad que es muy hermoso? Pero no lo toques. de cualquier manera no se había inventado aún una aleación más barata para sustituir el cobre. Sé que había árboles frente a la casa. Luego extendí la mano y lo acaricié. La mesa quedaba iluminada. La vida era difícil después de la primera guerra. Cabezas. utensilios. La luz en la habitación era semejante a la que existe bajo la fronda de un gran árbol. Es un vaso de porcelana. En ocasiones. El vaso permanecía en medio de este mundo. Continué observando el jarrón de porcelana un buen rato. que no tenía una función especial y que se resumía en su propia forma. Un día me encontraba solo en el apartamiento. Sirve sólo de adorno. Tu padre seguramente va a enojarse conmigo por haberlo comprado. En realidad no era propiamente un vaso. No me fijé en el obús. mesas. advertí un objeto en la mesa. aunque no los recuerdo.88 ferrosos. Lo que mejor recuerdo es la luz del vaso. cucharas. Pero el vaso apareció como por arte de magia. Siempre he confundido el cobre con el bronce. huidiza. pero al escuchar los pasos de mi madre. Había aparecido en nuestra casa de repente. -¿Por qué? -Porque las cosas hermosas no se tocan -dijo mi madre. Era la primera cosa hermosa que había en nuestra casa. En invierno. Nunca había sido otra cosa. una estufa. platos. como reflejada en un pozo. Lo acaricié suavemente con los dedos. luminoso y casi transparente. -¿Para qué es? ¿Es un florero? -No -dijo mi madre-. Era parecido a un gran huevo. tiene una forma preciosa. la retiré inmediatamente. Mantuve la mano sobre el vaso. y comencé a mirar aquel vaso. Sin flores. Pero todos aquellos objetos servían. Retiré la mano y me dirigí a la cocina donde guardaba mis soldados de plomo en un . Nosotros éramos pobres. En la habitación siempre sombría. jamás daba el sol. Fría. Como un huevo puesto por un ave gigantesca y desconocida. aunque seguramente eran de latón o de estaño. Había una lámpara de aceite en la mesa. una cubeta. Fueron necesarios casi diez años para que mi padre pudiera comprar un gran espejo ovalado. pero todos los rincones de la habitación se sumergían en la penumbra. no es para flores. En la anterior se podían dar el lujo de balas costosas. mi padre leía el periódico. y después de un buen rato sentí cómo se calentaba la superficie. En las paredes se deslizaban las sombras.. un molino de carne. pero no lo toques. Por las noches. que colgaba en la pared de la cocina. un espejo. Me acerqué a la mesa y contemplé el vaso. Me acerqué a la mesa. Extendí la mano. una plancha. verdosa. aquel hermoso vaso no tenía ninguna utilidad. No se podía llenar de agua y poner flores en él. mi madre se sentaba en la sala y zurcía. El espejo y la nueva mesa fueron discutidos durante meses: decían que había que comprarlos. -¿Para qué.

Adornaba la sala sin servir para ningún propósito especial. Pero el demonio me sujetó las manos. Como venas que conducen la sangre. Ampollas de aire fluían en las ventanas como en los tubos de cristal de un alambique. El calor llegaba de la estufa de carbón. Era misterioso. Mi sentimiento hacia él era igual al del salvaje que adora un ídolo. Entre sus obras más destacadas se cuentan los libros de poesía Angustia (1947) y Formas (1958). Desde su interior brillaba el azul. en cambio era algo único. Antes había estado solo. Permanecí en cama. era intocable.. Al margen de todo lo existente. pues giró sobre su eje y muy lentamente cayó al suelo.. Los rompíamos con piedras o con los clavos de nuestras botas. Irrumpí en el silencio en que el vaso se envolvía como entre algodones. cayó muy lentamente. mi dulce compañía. Pasaron varias semanas. Puse el oído sobre el vaso y lo golpeé delicadamente. pero con los ojos de la imaginación contemplaba el vaso en la mesa. El vaso rodó unos cuantos centímetros y se detuvo en el borde. Una figura milagrosa llegada del cielo.89 cajón bajo la mesa. Ahora ya no creo en él. detener el vaso. pues recuerdo la cara de mi madre cuando dijo: -¿No es verdad que es muy hermoso? Y hablando con mi padre. fue el demonio quien movió mi mano y me hizo tirar del mantel. Ya no me sentía solo en el cuarto. Sí. Permanecía allí extraño. Pero ni siquiera entonces me parecía bello. Pero debe haber sido bello. Era ya invierno. pero algo me impulsaba. encendida de la mañana a la noche. El vaso. Los espaguetis y la espada (1967) y El matrimonio blanco (1975) y el libro de relatos La muerte en los viejos decorados (1970). Comencé entonces a rezar: "Ángel Santo de mi guarda. cuadros. se relacionaban con nosotros y entre sí por lazos invisibles. siempre que he pecado lo he hecho por mi cuenta. El hielo se quebraba. Algo no de nuestra casa. le había dicho ese mismo día: -Adorna la sala mejor que el mueble más fino. Tiré del mantel y el vaso se tambaleó. Yo realmente no quería hacerlo. Todos los objetos. Aunque no había nadie en casa. Había algunos periódicos en la mesa. pero de un tono bastante parecido. no me desampares ni de noche ni de día". Tadeusz Rozewicz (Polonia) Breve reseña sobre su obra Escritor polaco nacido en Radomsk en 1921. perfecto e intocable. y volví a tirar del mantel. muebles. las obras de teatro El informe (1959). . Esa vez fue la única que el "demonio" logró tentarme. Y sobre todo.. y blancas líneas como cabellos aparecían en la superficie. dos veces. pero entonces fue el demonio quien se me apareció. ajeno.. de puntillas. Pero el juego no logró entretenerme. leyendo una historieta ilustrada en papel color de rosa. Una. A partir de entonces. Los volví a meter en la caja y regresé a la sala. asustado. pero ahora estaba con el vaso. Los charcos estaban cubiertos con capas de hielo. aquel objeto extraño en nuestra casa. Sabía lo que iba a suceder. me acerqué sigilosamente. Un día se me inflamó una amígdala y no fui a la escuela. pude haberlo detenido en el aire. en el último momento. Los coloqué en columnas. Bueno. ¿Era realmente bello? Ahora ya no lo sé. Ahora puedo ya reírme. Pude aún. Seguía yo con la mirada las peripecias de La mosca.. Estaba terriblemente. Tiré más fuerte. no del todo rosa. El vaso cayó de lado..

y de tu primera mentira cuyo indiscreto olor se arrastra por tu memoria. te tapabas ambos ojos para ver. repetido. Acuérdate de las magias. Acuérdate de la noche de liberación en la que. Acuérdate de que el amor triunfó cuando ella y tú supisteis someteros a su fuego ansioso. cogido siempre por el mismo instante inmóvil. acuérdate también de las mañanas de sol en el cuarto. . pero no sabías abrir el otro. te hizo recoger tus andrajos. Acuérdate del amigo que te tendía su razón para recoger tus lágrimas brotadas de la fuente helada que violaba el sol de primavera. Y acuérdate de los días que siguieron. de los venenos y de los sueños tenaces -querías ver. Acuérdate de tus cómplices y de los fraudes en común y de ese gran deseo de salir de la jaula. te hizo tocar tu propia carne. el sí. por el cual cree morir lo que nunca fue. te hizo recordar a los tuyos. acuérdate también de los animales pegajosos que te han vuelto a aprisionar. te arrancó de tus sueños y te obligó a sentarte sobre las espinas del pleno día. con la certidumbre de ser devorado por el infinito. pero cuando te trituraron el corazón. de ser aniquilado por la existencia única de lo Absurdo. Acuérdate de los anocheceres de terror en los que el pensamiento de la nada te arañaba el vientre. Acuérdate del hermoso espejismo de los conceptos. todo giraba en tres sentidos innumerables. de cualquier modo. todo pureza. y volvía sin cesar para picotearte como un buitre. respiraste un poco del aire incorruptible. Pero un guardián vigilaba en tu noche. el grito silencioso "Yo soy" que el hueso oye. repetido. el no. Acuérdate del día en que desgarraste la tela y te apresaron vivo. acuérdate de tu felicidad. el tiempo se cerraba al revés ( y los ojos de carne sólo veían un sueño. por el cual muere la piedra. vigilaba mientras dormías. rogando morir en la misma llama. resplandeció la fisura quebrando la unidad de la noche. Y acuérdate de que no sabes recordar. te tomó con su tosca mano. Y tú no renacías a cada instante sino para ser negado por el gran círculo sin límites. Acuérdate de que todo se paga. al caer tu cuerpo suelto como un velamen. el alarido visible y negro de la máquina te negaba). y de las palabras conmovedoras. publicado por Ediciones Era. Hechos memorables René Daumal (Francia) Acuérdate de tu padre y de tu madre. palacio de espejos construido en un sótano. Acuérdate de tu primer insulto a los que te engendraron: la semilla del orgullo quedó sembrada. y el tiempo no daba sino una vuelta. cuando marchabas como un cadáver hechizado. contigo adentro. las palabras eran pieles secas. Y acuérdate del hombre que vino y lo rompió todo. el ruido. Y acuérdate sobre todo del día en que querías arrojarlo todo. todo pureza salvo tú mismo. todo centro. inmovilizado ahí mismo en la batahola de bataholas de las ruedas que giran sin girar.90 El Pecado aparece recopilado en Antología del cuento polaco contemporáneo. era ya demasiado tarde para pagar por adelantado. Acuérdate de tu guardián. y el ruido. sólo existía el silencio devorador.

filósofo y poeta francés nacido en Boulzicourt en 1908. de las dos caras de la medalla. Acuérdate de la voz que te decía: no caigas. de que el sol no pertenece a nadie. galardonado con el Premio Jacques Doucet. la música y la poesía en la India (1970). Acuérdate de las mañanas en que la gracia era como una vara amenazadora que te conducía. La montaña análoga. sumiso. Hechos memorables aparece recopilado en Antología de la poesía surrealista. Entre sus ensayos publicados citamos Bharata.91 Pero acuérdate de que el amor no es de nadie. poesía blanca (1945). Aprendió sánscrito de forma autodidacta y tradujo al francés algunos escritos budistas. de que en tu corazón de carne no hay nadie. ruborízate al contemplar el cenegal de tu corazón. Te estás siempre engañando (1970). Le siguieron El gran festín (1936). Y acuérdate del placer equívoco de la caída. así como la obra del maestro zen japonés Daisetz Teitaro Suzuki. Acuérdate. y la recopilación póstuma Poesía negra. La evidencia absurda (1972) y Los poderes de la palabra (1972). . Y de su metal único. publicado por la Editorial Argonauta. El Contracielo. Su interés por la espiritualidad lo acercaron al tradicionalismo de René Guénon y las enseñanzas de George Gurdjieff. Daumal murió sin haber concluido su obra más conocida. El origen del teatro. ¡bienaventurado el ganado bajo el yugo! Y acuérdate de que entre sus dedos entumecidos tu pobre memoria dejó escapar el pez de oro. René Daumal (Francia) Breve reseña sobre su obra Escritor. En 1928 fundó. junto al poeta Roger Gilbert-Lecomte. a través de tus jornadas. Murió de tuberculosis en 1944. En 1936 publicó su primer poemario. el grupo surrealista Le Grand Jeu y la revista homónima donde publicó sus primeros poemas. pobre memoria mía. Acuérdate de los que te dicen: acuérdate. publicada en 1952.

que permite a sus adeptos mudar de apariencia y de naturaleza. Cuando estuvieron cerca. por más que ellos se empeñen en pintarlos dignos de más atención. Venían de lugares lejanos. se encontraron dos brujas. y decidido: que ninguna podía tolerar más la existencia de la otra. de arrastrar pueblos y naciones. La causa no es tan importante: los conflictos de los poderosos son los nuestros. de horror o maravilla. igual de terribles o de mezquinos. Se miraron. Eran expertas en sus artes y sobre todo en el de la transformación. Una llegó por el norte._._.92 __. .___ El juego más antiguo Alberto Chimal (México) Y pasó que en la tierra de Mundarna.___ __. caminando. la otra Bondur._. lejos de miradas indiscretas. Básteme decir que habían conversado.___ __ __. lejos de cualquiera que pudiese sufrir daño._. a unos palmos de tierra fría la una de la otra. en un cruce de caminos. se detuvieron. Una se llamaba Antazil._. y se odiaban. igualmente distantes. resolverían sus diferencias de una vez. y que allí._. por medios mágicos. una tarde de invierno. y no dijeron nada. La otra por el sur.

el que Yuma de Haydayn mandó hacer cuando fue rey y en el que estaba. ideas. en magia pura de muerte y ruina. la que corta la piedra y seca la carne y es amiga de la desolación. para su goce y el espanto de su pueblo. en efecto. y el que juega pierde cuando no atina a repeler un ataque. todas las cosas que tienen nombre. al Eterno. se transformó en Bondur. Bondur apenas pudo transformarse de nuevo. que se volvió hacha para cortar el mango del pico. y se enroscó en el águila para estrangularla. Así combatieron durante mucho tiempo. Pensó que Bondur vacilaría. que cura o que mata. y vaciló. la de la Gesta de Alabul. que se volvió tiempo. y en cambio la lombriz se transformó en gato y atacó al pájaro. Era el juego más antiguo. pero se convirtió en la espada Finor. pues Finor. cuando demora demasiado. no exagero. comenzó a disolver el hechizo. Antazil asumió su verdadera forma y. en verdad o en imagen. como a veces lo llaman. La rabia se convirtió en clepsidra para aprisionar al tiempo. como bruja.93 Pero Antazil se convirtió en águila. Ninguna bruja superaba a la otra. y así Bondur y Antazil fueron animales. categorías. Y Antazil se volvió agua para escapar de la serpiente. la que en la Gesta mató sin piedad al mismo Endhra. y se arrojó sobre Bondur para sacarle los ojos. que se volvió perro y persiguió al gato. y cada vez más rápido. grande y majestuosa. pues no cambiaba con sus formas. ninguna estratagema servía. de piel gruesa y verde. furiosa más allá de toda prudencia. Y hasta que Bondur. y se arrojó sobre su enemiga. objetos. Luego Bondur se volvió pájaro para comerse a la lombriz. y Antazil se volvió lombriz para devorar la tierra. de garras y pico de acero. cuando la hoja estaba por atravesarla. que se volvió rabia e hizo enfermar al perro. hasta que los caminos que se cruzaban bajo la batalla. cuando no puede hallar una nueva forma. pudieron confundirse con los que llevaban al Templo de las Maravillas. Pero quien juega casi nunca lo hace más que con palabras. la hoja terrible. todo: lo creado y no creado. . plantas. el tiempo se convirtió en piedra para romper la clepsidra. y Bondur se volvió tierra para absorber el agua. con la imaginación. con furor cada vez más grande. Y Bondur se volvió una serpiente constrictora. lo inconcebible. se convirtió en hechizo. Y he aquí que Antazil. al mirarse fuera de su cuerpo. se detuvo. porque en verdad se disipaba en el poder de Antazil. que se convirtió en pico para romper la piedra.

Y entonces se vieron. Éstos son los días (2004). sus motivos para la vida y el arte y el combate. pero también con los pensamientos de la otra. Ha sido merecedor de la beca para jóvenes creadores del Fondo acional para la Cultura y las Artes. Grey (2006). Se graduó como Ingeniero en Sistemas Computacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y como Maestro en Literatura Comparada por la Facultad de la Filosofía y Letras de la U AM. . desde afuera. Antazil con la carne de Bondur. sus recuerdos. Bondur se transformó. Ha publicado los libros de cuentos YYZ (1991). Vecinos de la tierra (1996). En 2009 publicó la novela Los esclavos. también se conoció. el Premio de Cuento Benemérito de América y el Premio acional de Cuento del Instituto acional de Bellas Artes. Y cada una comprendió a la otra. La ciudad imaginada y otras historias (2009).94 Pero luego. publicado por el Fondo de Cultura Económica. El ejército de la luna (1998). imparte cursos en la Universidad Iberoamericana y la Escuela de Escritores de la SOGEM y es coordinador del Taller de Narrativa Virtual de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Fue columnista del suplemento dominical del diario Excélsior y ha colaborado con diversas publicaciones. En 2002 su libro Éstos son los días fue ganador del Premio acional de Cuento San Luis Potosí. organizado por la Universidad acional Autónoma de México. para estrangularla con sus propias manos. Actualmente se desempeña como maestro en Literatura Comparada por la Universidad acional Autónoma de México. en aquel instante. a su vez. y cuando se miró desde esos otros ojos. en Antazil. Alberto Chimal (México) Breve reseña sobre su obra Escritor mexicano nacido en Toluca en 1970. Bondur con la de Antazil. para hacerla pagar por el horror de verse a sí misma. como nunca había comprendido nada en la existencia. Sí. El juego más antiguo pertenece a El país de los hablistas. Gente del mundo (1998). Desde 2007 participa como jurado del concurso literario Caza de letras. El rey bajo el árbol florido (1997).

Un momento después se incorporó. que se curvó para recibirla. El señor K y su mujer no eran viejos.95 Yllia Ray Bradbury (EE. Los dedos morenos temblaron y se alzaron. los ojos amarillos y rasgados.) Tenía en el planeta Marte. pensó. A lo lejos oía a su marido que tocaba el libro. y arrojar sobre la arena algo resplandeciente y maravilloso. y que giraba y seguía el curso del sol. las voces suaves y musicales. Algo iba a suceder. Cansada de esperar. que se fundían en una cera amarilla. crispándose en el aire. Los párpados se le cerraron suavemente sobre los ojos amarillos. a orillas de un mar seco. Miraba el cielo azul de Marte. y parecían fluir hacia el horizonte. de pie entre las columnas. Unos frescos hilos de agua brillaban sobre los pisos de la casa. al contacto de los dedos. Y tuvo el sueño. o mientras limpiaba la casa con puñados de un polvo magnético que recogía la suciedad y luego se dispersaba en el viento cálido. una voz antigua y suave que hablaba del tiempo en que el mar bañaba las costas con vapores rojos y los hombres lanzaban al combate nubes de insectos metálicos y arañas eléctricas. surgía un canto. Meneó la cabeza y se encogió imperceptiblemente de hombros. la señora K. caía suavemente sobre ella y refrescaba el aire abrasador. como a una arpa pequeña. nos hace rutinarios. una casa de columnas de cristal. como si en cualquier momento pudiera encogerse. cuando el mar fósil yacía inmóvil y tibio. incesantemente. sin que los dedos se le cansaran jamás de las antiguas canciones. Ahora no eran felices. avanzó entre las húmedas columnas. escuchaba el hervor de las arenas del desierto. bajo los azules retratos fosforescentes. El señor K y su mujer vivían desde hacía ya veinte años a orillas del mar muerto. contraerse. se podía ver al señor K en su cuarto.UU. sobresaltada. como una flor. cuando corría por ellos el licor verde de las viñas y habían hablado hasta el amanecer. La señora K esperaba. y cerró fuerte y nerviosamente los ojos. En estos días calurosos. Se dejó caer en una silla. pasear entre las columnas era como pasear por un arroyo. desde hacía diez siglos. Y del libro. Y deseó en silencio que él volviera a abrazarla y a tocarla. Aquella mañana. y las viñas se erguían tiesamente en los patios. Una lluvia suave brotaba de los acanalados capiteles. Miró vivamente a su . habían nadado en los canales. pasando tanto tiempo junto a ella como el que ahora dedicaba a sus increíbles libros. de casi todos los marcianos. Pero no. que leía un libro de metal con jeroglíficos en relieve. un poco parda. El matrimonio nos avejenta. sobre los que pasaba suavemente la mano como quien toca el arpa. Tenían la tez clara. y en el distante y recogido pueblito marciano nadie salía a la calle. en la misma casa en que habían vivido sus antepasados. en su silla. Nada ocurría. En otro tiempo habían pintado cuadros con fuego químico. A la tarde. y todas las mañanas se podía ver a la señora K mientras comía la fruta dorada que brotaba de las paredes de cristal. en la sala de las conversaciones.

. Vestía un uniforme raro. y pareció decepcionada.. como si esperara ver a alguien. irritado. inmóvil. Y en un costado de ese objeto de plata se abrió una puerta y apareció el hombre alto. de un metro ochenta de estatura -Qué absurdo. ¡tenía los ojos azules! -¿Ojos azules? ¡Dioses! -exclamó el señor K. Además me dijo: "Este es el primer viaje por el espacio. llamándolo con una voz muy suave. -No -dijo la señora K. ¡Cabello negro. -¿Cómo lo adivinaste? -preguntó la señora K excitada. Evidentemente. Y." -Un nombre estúpido. y cerró los ojos evocando la escena-. muy extraño -murmuró. ya sé que creerás que soy una tonta. -Un sueño extraño. como si el sueño. tan distinto. Me llamo Nathaniel York. Bajó del cielo y me habló amablemente. -replicó la señora K buscando las palabras-. -Ah. -Si trabajaras un poco más no tendrías esos sueños tan tontos. -Seguramente tú ideal. -Naturalmente. No es un nombre. -¿Yll? ¿Te has preguntado alguna vez." Eso dijo. se me apareció mientras dormitaba. ojos azules y tez blanca! Un hombre extraño.. pero. Telepatía. No había nadie entre las columnas." -Otro nombre estúpido. El señor K apareció en una puerta triangular.. Nunca creí tener tanta imaginación.. -¿Grité? Descansaba y tuve un sueño.96 alrededor. -Y luego dijo: "Venimos de una ciudad de la Tierra. -Pues a mí me gustó -dijo la señora K reclinándose en su silla-. -Creí oírte gritar. es estúpido porque es un sueño -explicó la mujer suavemente-. -¿Bajó del cielo? ¡Qué disparate! -Vino en una cosa de metal que relucía a la luz del sol -recordó la señora K. La señora K seguía sentada. si vivirá alguien en el tercer planeta? . la Tierra. -Sin embargo. yo y mi amigo Bart.¿Qué soñarás la próxima vez? Supongo que los cabellos eran negros. fue algo tan inesperado. Sin embargo yo lo entendía con la mente.. ¡blanquísima! Era muy extraño. -Soñé con un hombre -dijo su mujer -¿Con un hombre? -Un hombre alto. -¡Pues eran negros! -exclamó su mujer-. Y la piel. pero muy hermoso. largo y extraño. El señor K se volvió para alejarse. Yo miraba el cielo y algo brilló como una moneda que se tira al aire y de pronto creció y descendió lentamente. -¿Descansabas a esta hora? No es tu costumbre.. así se llama nuestro planeta. Y hablaba en otro idioma. el señor K quería volver a su libro. Era un aparato plateado.. supongo. pero su mujer lo detuvo.. -¿Llamaste? -preguntó.. Pero no fue un sueño.. El señor K respondió fríamente: -Elegí el color más inverosímil. Somos dos en mi nave. No me lo imaginé deliberadamente. bueno. Un gigante. -Eres antipático. le hubiese golpeado el rostro. un gigante deforme. El hombre me miró y me dijo: "Vengo del tercer planeta..

y se la sirvió a su marido. Más tarde. La casa se cerraba. el radiante pozo de lava plateada se cubrió de burbujas. Un momento después sacó la carne. como una flor gigantesca. las melliza lunas blancas subían en la noche. Un viento sopló entre las columnas de cristal. inundando a la pareja y las columnas. -¿Qué idioma? La señora K dejó caer. interrumpiéndola.. mientras se acercaba para sentarse a la mesa de fuego. distraídamente. el señor K terminó de cenar. Nuestros hombres de ciencia han descubierto que en su atmósfera hay demasiado oxígeno. No sé por qué. -Pero. El viento movió el pelo rojizo de la señora K y le murmuró suavemente en los oídos. . Vamos. y mientras se paseaba por entre las susurrantes columnas de lluvia. miró a su mujer y dijo bostezando: -Tomemos los pájaros de fuego y vayamos a entretenernos a la ciudad. La señora K tarareó otra vez aquella canción extraña. -De pronto eres muy atento. llegó la noche y llenó la habitación. como si recordara algo. húmedos y dulces al lejano y pálido fondo del mar. unos trozos de carne en el pozo de lava. -Nunca oí esa canción. Quería quedarse sentada. supongo. La canción le rozó la mente. ya sabes que detesto los desvaríos sentimentales.. muy lentamente. la señora K se puso a cantar. en voz baja y en otro idioma-. pero tal vez ocurriera. Lenta. Se estremeció levemente. -Te hará bien -insistió su marido. Son de otro idioma. como una ráfaga. Cerró los ojos y susurró moviendo muy levemente las manos. -Brinda por mí con tus ojos y yo te prometeré con los míos -cantó lenta y suavemente. una y otra vez. con ojos amarillos. ¿Te sientes bien? -¿Por qué te sorprendes? -No vamos a ninguna parte desde hace seis meses. -No lo sé. Se levantó de la mesa. Sólo la encendida lava de plata iluminaba los rostros. La señora K se quedó mirando en silencio. -No sé. En la mesa de fuego. El señor K se incorporó bruscamente y salió irritado de la habitación. -Yo. El sol se había ido. el agua fresca y silenciosa le corría alrededor de los pies.. Repitió la canción.. lo que no podía ocurrir. Observó cómo su mujer echaba unos trozos de carne en el pozo de fuego siseante. El sol se ponía. -No. ¿no sería fascinante que estuviera habitado? ¿Y que sus gentes viajaran por el espacio en algo similar a una nave? -Bueno. La mujer alzó los ojos y sorprendida se llevó una mano a la boca. se desperezó. El señor K no replicó. ¿Quieres ir o no? La señora K miró el pálido desierto. -No digas esas cosas -replicó el señor K disgustado-. -¿Qué canción es ésa? -le preguntó su marido. -¿Hablas seriamente? -le preguntó su mujer-. -Es una tontería que he inventado. O deja un beso en tu copa y no pediré vino. Era una canción muy hermosa. ya cocida. No sé -titubeó la mujer-. -Creo que es una buena idea. hasta que ocurriera lo que había estado esperando todo el día. Ylla. como un vino oscuro que subiera hasta el techo. sin moverse.97 -En el tercer planeta no puede haber vida -explicó pacientemente el señor K-. Ni siquiera comprendo las palabras. solo. Sí. en silencio. ¿Es tuya? -le preguntó el señor K mirándola fijamente. Sigamos trabajando. Caía la tarde.

-Tú has ido dos veces por semana a la ciudad de Xi -afirmó. las húmedas columnas. las flores enjauladas. Nos levantaríamos temprano. Ylla miraba el cielo. Su marido le habló. esperó. una semana. y la casa. se movía suavemente en el viento de la noche. no más. en las montañas Azules. Nos hará bien. y a una palabra de su marido. Ylla no miraba a su marido. como fuegos artificiales en el cielo. los libros sonoros y los susurrantes arroyuelos del piso quedaron atrás. -Podías prestar atención. -Es hermosísimo. y dijo: -No. Oía sus órdenes mientras los pájaros en llamas ascendían ardiendo en el viento. que crujieron suavemente. -¡Pero nunca hemos salido en esta época! -Sólo por esta vez. -Aquí tienes tu bufanda -insistió el señor K alcanzándole un frasco-. ni los viejos canales de sueño y soledad.. -Me gustaría llamar a Hulle -dijo el marido lentamente-. la barquilla se elevó deslizándose sobre las arenas. como una antorcha encendida.98 -Estoy cansada. sobre la fresca y tersa arena.. Su mujer no lo miraba. Las cintas se estiraron. -¡En las montañas Azules! Gritó Ylla tomándose con una mano del borde de la barquilla y volviéndose rápidamente hacia él. desfilaron. los pájaros de fuego se lanzaron ardiendo. que arrastraban el pétalo de flor de la barquilla. La flotante barquilla blanca. como diez mil chispas calientes. Del frasco brotó un líquido que se convirtió en un neblina azul y envolvió en sus ondas el cuello de señora K. Los pájaros de fuego esperaban. -Oh. hacia el cielo oscuro. Ylla sólo miraba el cielo. amarillos y rojos.. -¿Cuándo quieres ir? -He pensado que podríamos salir mañana por la mañana -respondió el señor K negligentemente-. Es sólo una idea. Ylla se tendió de espaldas en la barquilla. Como una sombra de luna. Otra noche. -Ah -murmuró la señora K para sí misma. Las colinas azules desfilaron. volaban sobre ríos secos y lagos secos. Quisiera preguntarle si podemos pasar unos días.. Ylla se estremeció. -El señor K sonrió-. ¿Acaso has proyectado alguna otra cosa? Iremos. es sólo una idea. como brillantes brasas de carbón. -No sabía que fueras amante de la naturaleza. -¿No me oíste? -¿Qué? El señor K suspiró. -Estaba pensando. -¿Qué? .. pero indudablemente el cielo te interesa mucho esta noche. Tendremos paz y tranquilidad. unida a los pájaros por mil cintas verdes. No salimos desde hace meses. Ylla no miraba las antiguas y ajedrezadas ciudades muertas.. -Negocios. ¿no es cierto? Ylla tomó aliento.

sorprendida e interesada a la vez-.que la nave descendía en el valle Verde? ¡Contesta! -Pero. de pie. Nathaniel York. inmóvil. Ylla había pasado la noche suspendida entre el techo y el piso. me dijo que me llevaría en la nave. Realmente es ridículo. Está decidido. y me besó. el sol que atravesaba las columnas de cristal disolvió la niebla que había sostenido a Ylla mientras dormía. -¡Dímelo! -exigió el señor K inclinándose hacia ella con una expresión sombría y dura-. ¿no es cierto? -Sí. qué es? -Tienes muy mal carácter.. la barquilla se sacudió. flotando suavemente en la blanda alfombra de bruma que brotaba de las paredes cuando ella se abandonaba al sueño. tocó una columna. El señor K la miró y no hablaron más.99 El grito sobresaltó a los pájaros. El frío del amanecer entraba en la habitación. Abrió los ojos. pero fue sólo un sueño.. -La nave. ese hombre de nombre tan raro. -Luego -dijo Ylla-. El señor K. Ahora el calor disipaba la niebla. divertida. me dijo que yo era hermosa y. -Has soñado otra vez -dijo el señor K-. como diez mil teas al viento. -No será nada. -No -dijo Ylla firmemente-.. Fuentes de vapor y agua caliente brotaron del cristal. hablándole. incorporándose. -¿Sí? -dijo Ylla. Había dormido toda la noche en ese río callado. Descendía otra vez. -¡Guárdate entonces esos estúpidos sueños de mujer! -No seas niño -replicó Ylla reclinándose en los últimos restos de bruma química.. Hablabas en voz alta y me desvelaste. halagándolo. y la bruma descendió hasta depositar a Ylla en la costa del despertar. -¿Qué soñaste? Ylla reflexionó unos instantes y luego recordó. Ylla le volvió la espalda. -Y descendía esta tarde. Una luz gris le bañaba el cuerpo. creo que sí. El frío desapareció de la habitación. como un bote en una corriente silenciosa. de vuelta a su planeta. ¿qué es. -Hablaste mucho mientras dormías. Al amanecer. -¡Ah! -exclamó su marido. No iré. -Recuerdo algo más -confesó. ¡Oh. Bueno. se posaba en el suelo y el hombre salía y me hablaba. Ylla apartó los ojos. Un momento después se echó a reír. dioses! ¡Si te hubieras oído. . -¡Qué importa la voz! ¿No soñaste -dijo el señor K inclinándose rígidamente hacia ella y tomándola de un brazo. Sin saber por qué. -Sólo fue un sueño -dijo Ylla. Los pájaros volaban. Creo realmente que debes ver a un médico.. dándole la espalda. -¡Sí! ¡Ridículo! -gritó el señor K-. -Bueno. durante horas y horas.. la observaba como si hubiera estado junto a ella. El señor K. Ese Nathaniel York me dijo. no alces la voz. bromeando. riéndose. impasible. y yo estaba contenta. cantando con él toda la noche! ¡Si te hubieras oído! -¡Yll! -¿Cuándo va a venir? ¿Dónde va a descender su maldita nave? -Yll. si. ¡No debes ocultarme nada! -Nunca te vi así -dijo Ylla.

querida.. por lo menos eres sincera. Quería gritar. nada más. -Sí -respondió su marido. Voy a acostarme un rato. Al mediodía. -Espera un momento. -¿No? El señor K sacudió la cabeza. Tenemos que obsequiar al doctor Nlle. ¿qué dices? Ylla no contestó. Las flores se agitaron abriendo las hambrientas bocas amarillas. y tomándola de un brazo la arrastró hacia adentro. Me ha invitado -contestó Ylla. volvió lentamente las manos. -¿Al pueblo? -Pensé que irías hoy. -Por supuesto -dijo el señor K. Pero se sentó. -Un momento nada más. Nada más que un sueño. Poco a poco recuperó el aliento. Su mujer lo observaba como si se hubiera vuelto loco. como preocupado por un olvido. -No. Terminó de acomodar las flores y fue hacia la puerta-. preparas el desayuno. y después el canal y descender una colina. Ylla. Ayer me dijeron algo de Uel que quiero contarte. -¿Al doctor Nlle? -dijo Ylla volviéndose. -Pao puede esperar. -Lo siento.. -No fue más que un sueño.. y además es tarde. ya casi fuera de la habitación. muy bien -suspiró-. En seguida vuelvo -añadió. -No -dijo el señor K con una sonrisa débil y forzada-. y la besó mecánicamente en la mejilla-. No vive lejos. Si te parece. Además la casa de Pao está muy lejos. Olvidemos esto. y el doctor Nlle estará encantado de verte. Mencionaste el valle y la hora. -¿Hoy? -Hace mucho que no la veo. dio unos pasos entre las columnas.100 -Bueno -dijo el señor K soltándola-. ¿no es así? Además hará mucho. Bueno. Perdóname. y se las miró inexpresivamente. Jadeante. -¿En el valle Verde. correr. las colinas resplandecían bajo el sol abrasador. -¡Te excitaste de una manera! -Ahora me siento bien. . Hay que cruzar el valle Verde. lo siento mucho. El señor K cerró su libro. -No. como cegado por un rayo.He trabajado demasiado en estos días. -Estás enfermo. Ylla acomodó una jaula de flores en su pedestal. -¿No vas al pueblo? -preguntó Ylla. -No -dijo-. Quería escaparse. Oí todo lo que dijiste mientras dormías. Hace demasiado calor.. -El señor K corrió detrás de su mujer. Lo lamento. no es así? -Sí. -Ah -exclamó Ylla. El señor K arqueó ligeramente las cejas. ¿A dónde vas? -A casa de Pao. es sólo un paseo -respondió Ylla alejándose de prisa. -La acarició torpemente. te cuento lo de Uel y olvidamos este asunto. Le dije al doctor Nlle que viniera esta tarde.No sé cómo he podido olvidarlo. Al fin se levantó y se acercó a él. -Pero Pao. -Ylla -susurró: -No me pasa nada. mucho calor. Soy un niño.

El marido de Ylla no parecía muy sorprendido. Ylla observó cómo se alejaba bajo la luz del sol y luego volvió a sus tareas.. con una voz muy débil. como semillas en la arena. cascadas de agua oscura y truenos negros. Pasaba el tiempo y el doctor Nlle no había aparecido aún.101 -Ylla -dijo el señor K en voz baja-. Era como esos días en que se espera en silencio la llegada de una tormenta. El cielo se cubre de manchas y cambia de color. y ella correría a la puerta. atención. Iba ya a correr colina abajo cuando se contuvo. Así era ahora. y el cielo se transforma en ráfagas. Ocurriría en cualquier momento. Luego se puso una máscara. pasos en el sendero. empieza uno a temblar. -Dile al doctor Nlle que volveré pronto. Los pasos de Yll se apagaron en la colina. El rayo caería en cualquier instante. un tubo largo y amarillento que terminaba en un gatillo y unos fuelles. Las flores enjauladas emiten débiles suspiros de advertencia. y la presión de la atmósfera cambia imperceptiblemente. Corrió entre las columnas y abriendo las puertas de par en par. y caían sin vida. cuando de pronto una especie de sopor se apoderó de ella y se encontró otra vez cantando la rara y memorable canción. ¿no es cierto? La máscara de plata brillaba intensamente. -No. la barbilla y la frente. habría un trueno. para siempre. Limpió las habitaciones con el polvo magnético y arrancó los nuevos frutos de las paredes de cristal. ¿Por qué te permites estos desvaríos? Y entonces ocurrió. como si un incendio atravesara el aire. miró hacia las montañas. Doradas. esperando. Examinó el arma amenazadora que tenía en las manos. Ylla caminó por la casa silenciosa y sofocante. Calor. las montañas parecen de hierro.. las nubes se oscurecen. Me quedaré aquí. burlándose de sí misma-. Uno siente un leve estremecimiento en los cabellos. Contuvo el aliento. Voy a cazar un rato. con los ojos fijos en el cielo. Y luego. La puerta triangular se cerró. El arma disparaba hordas de chillonas abejas doradas. pero el cielo estaba claro. como gotas que caen sobre terciopelo. Resplandores eléctricos. En algún lugar de la casa el reloj parlante dice: "Atención. Se acercaba. pero no había una nube. El doctor Nlle se ha retrasado y no tengo ganas de seguir esperándolo. .el señor K escuchaba el terrible zumbido del fuelle-. -¿Qué dices?. -Loca Ylla -dijo. un resplandor metálico en el cielo. la tormenta. la máscara flexible que se ceñía de un modo tan perfecto a las delgadas mejillas. con energía y rapidez.". más allá de las columnas de cristal. no es cierto? -Sí -dijo Ylla al cabo de un momento-. horribles abejas que clavaban su aguijón envenenado. Los fuelles zumbaban constantemente con un zumbido de insecto. una máscara de plata. atención. Estaba trabajando. un golpe en los cristales. y luego silencio. Los oídos zumban. Ylla dio un grito. la máscara con que ocultaba sus sentimientos.. Amenazaba. que sólo he ido a cazar. Se esperaban rayos. fue hacia un armario y sacó de él un arma de aspecto siniestro. inexpresiva. un poco de humo. atención. Tú no saldrás. sombras y vapores. ¿Te quedarás aquí. Cuando ya caía el sol. murmuró algo. Todo había pasado.. cerrándose. -¿Toda la tarde? -Toda la tarde. -¿A dónde vas?-preguntó Ylla. Un zumbido penetrante. En seguida vuelvo. inmóvil.

Claro. Una mano hizo girar el picaporte. El sol se puso. el viento o un pez en el canal. Mientras. ahora recuerdo. No tengo apetito. Ylla trataba inútilmente de recoger los trozos del vaso. Los ecos morían a los lejos. Se apagaron. Ylla se estremeció. eso es todo. -Pero. No quisiera olvidarla. anhelante. cinco minutos. Luego un segundo disparo. de mirada amarilla. pensó mientras se volvía hacia la puerta. sin moverse. De vez en cuando me gusta cazar. preciso y frío. se oyó un ruido de pasos en la grava. Ylla esperó en el jardín. frío. cabizbaja. Trató inútilmente de alcanzar con la vista el valle Verde. La máscara de plata tenía un brillo opaco. sino mañana.102 Debía quedarse allí. Un disparo. inmóvil. a lo lejos. -¿Qué quisieras recordar? -preguntó el señor K bebiendo un poco de vino. una hoja. mientras sumergía en la lava unos trozos de carne. más allá de la figura de su marido. intenso. en cuclillas. Era su marido. -La he olvidado y no sé por qué. El viento se levantó en las alturas. Alguien subía por la rampa. Corrió apresuradamente por la casa y abrió otra vez la puerta. Los pasos titubearon ante la puerta. como si no fuera a callarse nunca. ¿Vino el doctor Nlle? -No. ¿Hablaría? ¿Gritaría: "¡Entre. -Nada -respondió él. No podía salir. se preguntó. -¿Por qué? -No sé. con las manos inmóviles. y lejano. en el centro de la habitación silenciosa. El zumbido de las abejas distantes. -Aquella canción -respondió Ylla-. quitándose la máscara. Ylla dejó de sonreír. -Déjame pensar -el señor K castañeteó fastidiado los dedos-. de espaldas... Descansa. el ruido de la terrible arma de insectos. . Qué tonta soy. Un disparo. -Quisiera recordar -dijo Ylla rompiendo el silencio y mirando a lo lejos. y se sentó a esperar en el ya oscuro cuarto del vino. Se incorporó y aguardó. Con un borde de su chal se puso a frotar un vaso de ámbar. erguido. -¿Qué estuviste haciendo? -preguntó. Sacó luego del arma dos fuelles vacíos y los puso en un rincón. Siéntate. Ylla miraba la comida. El señor K entró y miró a su mujer sólo un instante. Luego. Oí dos disparos. vagó por las habitaciones adornadas de columnas. -¿Qué te pasa? -le preguntó su marido sin mirarla. entre!"?. lentamente. Qué tonto soy. gritando. -Estaba cazando. No iba a venir hoy. aquella dulce y hermosa canción. La puerta se abrió. Claro. No sé por qué. Cerró los ojos y tarareó algo. con la mano extendida. Se oyó un disparo. Se estremeció nuevamente y sin haber por qué se incorporó gritando. Se sentó. Se adelantó. Esperó en el umbral. Se sentaron a la mesa. y la habitación pareció de pronto más fría y pequeña. Su marido se enojaría muchísimo si se iba mientras aguardaban al doctor. Sonrió a la puerta. pero no la canción. el arma. -No sé. El vaso se le cayó de los dedos y se hizo trizas contra el piso. Y entonces. Venía de muy lejos. acariciando los objetos. con los labios temblorosos. No ha sido más que un pájaro. muy pálida.

Cementerio para lunáticos (1990). La muerte es un asunto solitario (1985). Yllia pertenece al volumen Crónicas Marcianas. los hombros sacudidos por los sollozos. El ruido de un Trueno (1990). al salir de la escuela secundaria no pudo asistir a la universidad por razones económicas. Ha recibido los premios Benjamin Franklin a la excelencia en la publicación independiente. Le siguieron El vino del estío (1957). Premio Gandalf de Fantasía. como el de la película Moby Dick. Premio Jules Verne. Premio Reino de Redonda para autores no españoles y una Mención Especial del Premio Pulitzer. Publicó su primera historia en 1938. La bruja de abril y otros cuentos (1994). estremeciéndose. Fahrenheit 451. -¿Por qué lloras? -le preguntó su marido. en una revista de aficionados. no puedo contenerme. Remedio para melancólicos (1960). Algo más en el equipaje (2003) y El signo del gato (2005). Premio Mundial de Fantasía. Ylla no lo miró. Icarus Montgolfier Wright (1956). Cerró los ojos. Premio Seiun. De formación autodidacta.UU. Luego se recostó en su silla. Estoy triste y no sé por qué. De balística Juan José Arreola (México) . no sé.103 Quisiera recordarla siempre. Miró únicamente el desierto vacío y las brillantísimas estrellas que aparecían ahora en el cielo negro. Entre sus libros de relatos figuran Crónicas marcianas (1950). En 1953 publicó su primera novela.) Breve reseña sobre su obra Escritor estadounidense nacido en Illinois en 1920. El verano de la despedida (2006) y Ahora y siempre (2009). Lloraba con el rostro entre las manos. -Mañana te sentirás mejor -le dijo su marido. un Emmy por el guion televisivo de El árbol de las brujas. mañana me sentiré mejor. llevada al cine por François Truffaut. y a lo lejos se oyó el ruido creciente del viento y de las aguas frías que se agitaban en los largos canales. Premio Balrog. y se echó a llorar. Escribió también guiones de cine. de John Huston y guiones para series televisivas como Alfred Hitchcock presenta y La dimensión desconocida. Movió las manos. por lo que comenzó a trabajar como vendedor de periódicos. -No puedo acordarme -dijo. El árbol de las brujas (1972). -Sí -dijo-. reunidas bajo el título The Anthem Sprinters. -No sé. Ray Bradbury (EE. Lloro y no sé por qué. En 1963 se publicaron sus obras teatrales. El hombre ilustrado (1951). Vive actualmente en California. Las maquinarias de la alegría (1964). publicado por Editorial Planeta. como si el ritmo pudiera ayudarle a recordar la canción.

. pero en materia de balística es incapaz de calcular una parábola sencilla. de Renieblas y de Peña Redonda. son las ruinas del campamento de Nobílior. Pero el desencanto no tarda en abrirse paso a través de sus intransitables descripciones y errores. por favor. Lo que hace es trasmitirnos valiosísimos textos griegos que van de Eneas el Táctico a Herón de Alejandría. atarjeas y cloacas. De la remota ciudad sólo ha quedado una colina cargada de silencio. -Ignoro la opinión que usted y su profesor Burns tengan de este hombre nocivo. Déjese ya de frases y dígame qué. Ante un público numeroso. pero usted. El malogrado Ottokar von Soden consumió los mejores años de su vida frente al rompecabezas de una ctesibia machina que funcionaba a base de aire comprimido. Frontino sabía mucho de acueductos. Unos cuatro siglos antes. según las extraviadas indicaciones del célebre amateur Marco Vitruvio Polión.104 Esas que allí se ven. Más allá se alzan los emplazamientos militares de Castillejo. -Pero usted es reconocido como una autoridad universal en antiguas máquinas de guerra. perdió el tiempo. Yo no . el profesor Burns prometió volarse la barda del estadio de Minnesota.. -Es la primera vez que oigo tal desacato. -Dé usted al profesor. -No olvide usted. Es la quinta vez que le hacen quedar mal sus catapultas. llamado Leonardo da Vinci. A primera vista se tiene la impresión de haber dado en el clavo. en cuanto devoto de la mecánica. construyendo unas ballestas enormes. fracaso en 1915 con una máquina estupenda. que a mi regreso debo preparar una tesis doctoral de doscientas cuartillas sobre balística romana. ¿qué ha pasado con sus experimentos en materia de balística romana? -Un completo fracaso. Y Gatteloni. y redactar algunas conferencias. Vitruvio es un simple aficionado. cómo y a cuál distancia disparaban las balistas.. -¡Por favor! No olvide usted que yo he venido desde Minnesota. a quien estimo mucho por carta. Mi profesor Burns. ¿En quién puede uno entonces depositar sus esperanzas? ¿Acaso en Sexto Julio Frontino? -Lea usted su Stratagematon con la mayor cautela. y probablemente que yo. Para mí. basada en las descripciones de Ammiano Marcelino. A propósito. no vaciló en darme su nombre y su dirección como un norte seguro.. y se halla bastante decaído. de Minnesota. -Dígale que no se desanime. Espera que yo le lleve algunos datos que lo pongan en el buen camino. Lea usted por favor sus libri decem con algún detenimiento: a cada paso se dará cuenta de que Vitruvio está hablando de cosas que no entiende. las gracias de mi parte y un sincero pésame por su optimismo. -Pide usted un imposible. que sabía más que el profesor Burns. vagas cicatrices entre los campos de labor. y le falló el jonrón. sin orden ni concierto. otro mecánico florentino. -Me extraña y ofende. el lenguaje que usted emplea para referirse a Vitruvio. uno de los genios primordiales de nuestra ciencia.

-Empiece usted. -Concluya usted su anécdota.. El profesor Burns ha llenado mi mente de confusión con sus relatos. pero estamos hablando de balistas. litóbola. -Permítame felicitar desde aquí al profesor Burns por su gran fidelidad. Cíteme usted. Aquí tiene usted estos títulos para un mismo aparato: petróbola. -Se refiere a la toma de Segida. punto clave en la marcha sobre Numancia. que era un hombre espectacular. Nobílior tomó Segida en 153. ni la ortografía es fija ni la explicación satisfactoria. Josefo. -¡Qué respiro! Una balista eficaz. Usted recuerda naturalmente que esta ciudad fue ocupada por el cónsul Nobílior en 153. Las pseudobalistas de Justo Lipsio y de Andrea Palladio son puras invenciones sobre papel. -Permítame. por favor. acrobalista. llenos de repeticiones y de salidas por la tangente.. se lo ruego. algunas autoridades antiguas sobre el tema. -Dispénseme. quiso abrir el ataque con un gran disparo de catapulta. Arriano.. -Entonces ¿qué hacer? Piense usted. y su famoso profesor de Minnesota. Le voy a hablar claro. No poseemos ni un dibujo contemporáneo. Vegecio y Procopio. -Bueno. se debió a una balista. Polibio. ni un solo dato concreto. Veo que no ha hecho otra cosa sino transmitir a usted la visión caótica que de la balística antigua nos dan hombres como Marcelino. -Le voy a contar una anécdota que lo pondrá en vías de comprensión. pedrera o petraria. Diodoro. Lo que usted ignora con toda seguridad es que la pérdida de la ciudad. ya lo ha dicho don José Almirante.. más bien dicho. -¿Antes de Cristo? -Me parece innecesario. me parecía innecesario hacer a usted semejantes precisiones. -Usted perdone. monancona. Y también puede llamar usted onagro. una doríbola y una palintona? En materia de máquinas antiguas. ¿pueden decirme acaso cuál es la diferencia que hay entre una balista y una catapulta? ¿Y entre una fundibula. Sólo en sentido figurado. -Y usted... políbola. carentes en absoluto de realidad. En las dos mil palabras de cada conferencia en Minnesota. . en las doscientas cuartillas de mi tesis.105 quiero sufrir una vergüenza como la de mi maestro en el estadio de Minnesota. Estoy seguro de que volveré a Minnesota sin poder decir nada positivo. -El cónsul Nobílior.

-Nobílior. soltando el canto de su puño. -Qué. Acabo de hacer una variante significativa. -¿Cómo así? . antes de que yo decida cambiar el asunto de mi tesis doctoral. torsión o contrapesación. es el disparo de Nobílior. plegadas todas sus palancas. Nadie sabe cómo se templaba la madera. le falla la memoria. que era un hombre espectacular. desgajado. quedó en tierra exánime. -Lo cierto es que el secreto que animaba a estos iguanodontes de la guerra se ha perdido.... les corresponde con justicia el título general de carrobalistas.106 quirobalista. enviaron mensajeros y pactaron. cómo se adobaban las cuerdas de esparto. las cuerdas se rompieron. generalmente locomóviles. incluso los artilleros. ante el regocijo de tan módica victoria. Todos se olvidaron de ella. C. y expulse a mis imaginarios oyentes de la sala de conferencias. Se les perdonó la vida. -. La repetición ha sido literal. Y como todos estos aparatos eran desde el siglo IV a.. Mientras los habitantes de Segida firmaban su derrota. estallaron los arcos de madera. ¿no acabará usted de contarme su anécdota? -Sí. retorcidas las cuerdas elásticas y colmadas las plataformas de contrapeso. Veo que el tiro me ha salido por la culata. y el brazo poderoso que debía lanzar la descomunal pedrada. -¿De veras? -He dicho balista en vez de catapulta. se aprestaba a lanzarles un bloque de granito. toxobalista y neurobalista a cualquier máquina que funcione por tensión. cómo funcionaba el sistema de contrapesos. quiso abrir el ataque con un gran disparo de balista.. -Siga usted con su anécdota. -No saldrá. -¿Y la balista? -Se estropeó por completo. -Veo que tiene usted sus anécdotas perfectamente memorizadas. Hicieron señales desde las murallas. -Lo que yo quiero que salga. -A usted. Los habitantes de Segida se rindieron en el preciso instante en que la balista. pero a condición de que evacuaran la ciudad para que Nobílior se diera el imperial capricho de incendiarla. para evitar una nueva interrupción por parte de usted. pero no hay disparo. de crin o de tripa.. en cambio. por donde sea.

y por el otro la silueta de una balista y esta palabra: Segisa. tal vez se debe al tipo de proyectiles que los artilleros tenían a la mano. Casi poética. dardos enormes. pero también haces de flechas. las litóbolas o petrarias. ¿a qué se debe la diferencia de los nombres si se alude siempre al mismo aparato? -Tal vez se trata de diferencias de tamaño. Vea usted. etimológicamente. -Veo que me he equivocado de arqueólogo y de guía. Se lo prometo. pues arrojaban piedras. Se conservan algunas de esas monedas. que pedían catapultas por docenas. -¿No podría usted conseguirme una de ellas como recuerdo? -No me haga reír. nubes de guijarros. la fama de la balista. . Las políbolas. pero en forma de metralla. y cada vez más grandes. Los comentaristas van desde las veinte o treinta libras hasta los ocho o doce quintales. adivinando bajo los surcos del sembrado la huella de los emplazamientos militares. -Nobílior supo sacarle mucho partido a la toma de Segida. Y las neurobalistas. Una errata del que hizo los cuños.. -Sigamos adelante. como su nombre lo indica. cadáveres y grandes sacos de inmundicias para hacer más grueso el aire inficionado que respiraban los infelices sitiados. Y mientras más complicadas. mejor. -¿Grajos? -Déjeme contarle otra anécdota. permítame que dude mucho de su competencia. parece que también arrojaban piedras. haces de leña ardiendo. Según usted. es muy bonita. Pero volvamos a Segida. que inmediatamente hizo moneda para conjurar el inminente motín de los soldados sin paga. que se pasó la vida escarbando en los escombros de Numancia. y las monedas que acuñó llevan por un lado su perfil. Los talleres del imperio no se daban abasto para satisfacer las demandas de los jefes militares. pues vaya usted a saberlo. Y todavía más. Seré breve. Las doríbolas enviaban. esto es. bueno. levantando planos. Piedras de todos tamaños.. Nobílior recibió además mil ochocientas libras de plata como rescate de la gente principal. Esas monedas sonaron muchísimo en Roma. yo sé de una balista que arrojaba grajos. -Pero dígame algo positivo. -Por favor. En fin. Lo que sí puedo conseguirle es una tarjeta postal con el anverso y reverso de la susodicha moneda. barriles con mixtos incendiarios. -¿Y por qué Segisa y no Segida? -Averígüelo usted.107 -¿Pero no sabe usted acaso que una catapulta que no dispara inmediatamente se echa a perder? Si no le enseñó esto el profesor Burns. Mañana podrá usted verlas en el Museo de Numancia. El único particular que posee monedas de la época es el profesor Adolfo Schulten.

que se quitaban fuerza unas a otras. El sol cae ya sobre Numancia. -Un cuerpo de artillería abandonó una noche la balista más grande de su legión. Como usted comprende. ¿Esto es lo que yo voy a contar en Minnesota? -Diga usted que las catapultas se empleaban para la guerra de nervios. una enorme máquina de guerra complicada y estorbosa. Otra que mata un pastorcillo con un puñado de volátiles. Discúlpese usted diciendo que fue un arma de la decadencia. Los chicos de la escuela infligían a sus maestros verdaderas lapidaciones. que se dio por condenado a muerte. me remonto otra vez al siglo II a. -¿Volvió con vida el jovenzuelo? -No. llena de palancas antagónicas. Refiera el conmovedor episodio del sitio de Cartago en 146 a. atacándolos con aparatos de bolsillo que eran una derivación infantil de las manubalistas guerreras. en la ruta de Centóbriga. Deténgase a considerar sus dos mil carruajes y bestias de carga. con las doncellas que ceden sus cabelleras para suplir las crines en la elaboración de cuerdas balísticas. -¿Tendré éxito con eso? -Sea imponente. Añada que todo el Imperio Romano no era más que eso. Antes de salir el sol en la mañana invernal..C. No sabían nada de catapultas. pero el muchacho temblaba de miedo. sobre una eminencia del terreno que resguardaba la aldehuela de Bures. Sea pintoresco. Tocó la suerte a un jovenzuelo tímido y apocado. Cuente que el oficio de magíster llegó a ser en las ciudades romanas sumamente peligroso. bajo una descarga de grajos que habían pernoctado sobre la máquina de guerra y que se fueron volando asustados. Como no podían seguir así indefinidamente. durante tres días. echaron suertes para saber quién iría en la mañana siguiente a inspeccionar el misterioso armatoste. Se encerraron a piedra y cal en sus cabañas. pero sin salirme de la región. La población pasó la noche despidiéndolo y dándole fortaleza. -¿Tendré éxito con eso? -Describa usted con amplitud el fatal apogeo de las balistas. un centenar de pastores inocentes. la balista debió de tener un tenebroso aspecto de patíbulo. pero husmearon el peligro. las municiones.. -¡Santo Dios! Una balista que rinde la ciudad de Segida sin arrojar un solo disparo. Hable con detalle acerca de la formación de un tren legionario. A la mañana siguiente. Cayó muerto al pie de la balista. -¿Tendré éxito con eso? -Sea poético. se encontraron frente a aquella amenaza que había brotado del suelo. C. . los habitantes de Bures.108 -Cuente usted y vámonos..

Hable sin cesar de las grandes concentraciones de balistas. Desenterrándolo con grandes muestras de entusiasmo. yo le proporciono las fuentes. -¿Tendré éxito con eso? (En este momento. -¿Pero qué es esto? -Un valioso proyectil de la época romana. el peculado y el venéreo ofrecerán a usted sus generosos temas. una metáfora aplastante. una idea de fuerza.109 utensilios de fortificación y de asedio. está usted seguro? -Llévese esta piedra a Minnesota. disparado sin duda alguna por una de esas máquinas que tanto le preocupan.. a razón de mil piezas por kilómetro. (El estudiante recibió el regalo. haga hincapié en las prostitutas. grueso y redondeado. -¡Qué portento! -Tome usted en cuenta que el horno pesaba dieciocho toneladas. Describa también el gran horno portátil de piedra hasta las ruedas. lo puso en brazos del alumno.) -¡Tiene usted suerte! Quería llevarse una moneda de recuerdo. debido al talento del ingeniero Cayo Licinio Lícito. Sea generoso en las cifras. Causará una fuerte impresión en el auditorio.. copado entre el denso maderamen de sus agobiantes máquinas guerreras.. critique el auge de comerciantes y cantineros. Hable de los innumerables mozos y esclavos. incapaz de evolucionar. y he aquí lo que el destino le ofrece. -¡Qué atrocidad! -Sea pertinaz. que iba cociendo el pan por el camino..) -¿Pero. -¿Usted cree? . de unos veinte kilos de peso. El ejército romano. un tanto confuso. Diga que en tiempos de Demetrio Poliorcetes llegaron a acumularse ochocientas máquinas contra una sola ciudad. Era un guijarro basáltico. y que no hacía más de tres kilómetros diarios. La corrupción moral. el arqueólogo vio en el suelo una piedra que le pareció muy apropiada para poner punto final a su enseñanza. -¿Tendré éxito con eso? -Concluya usted diciendo que la balista era un arma psicológica. sufría retardos desastrosos. y póngala sobre su mesa de conferenciante.

Soltando por un momento uno de sus brazos. editado por Planeta. Allí debutó en el escenario de la Comedia Francesa. De balística aparece en Confabulario. de una vez por todas. en vez de venir ahora. (Ante aquella respuesta contundente. Los serafines del Ángelus volaban a lo lejos. Publicó sus primeros cuentos en las revistas Eos y Pan de Guadalajara y en los periódicos El Occidental y El Vigía. como dos bloques erráticos bajo el crepúsculo grisáceo. en 1918. a los 83 años de edad. arrojado de un posible paraíso. adonde viajó en 1945. que si usted. En su farsa teatral La hora de todos (1954). anticipa unos dos mil años su viaje a Numancia. donde un pequeño fuego todavía se esfuerza en hacerle compañía. como queriendo borrar. Juan José Arreola (México) Breve reseña sobre su obra Nacido en Zapotlán (hoy Ciudad Guzmán).) -Tan seguro estoy de que lo es. le habría aplastado la cabeza. Y maestro y discípulo se quedaron inmóviles. se pasó la mano por la frente. México. Varia invención en 1949 y en 1952 el segundo. . el estudiante de Minnesota se quedó pensativo. Murió el 3 de diciembre de 2001 en su casa de Jalisco.110 -Yo mismo le obsequiaré una documentación en regla. Fue autor de la novela La Feria (1964) en la que intenta enlazar con la corriente indigenista tradicional de la narrativa mexicana. México. El regreso Rafael Dieste (España) Sentada al amor de la lumbre. la vieja Resenda tiene fijo el pensamiento en lejanos recuerdos. Realizó estudios de teatro en México y en París. el fantasma de la balística romana. En el cauce seco del Merdancho brillaba una nostalgia de río. en la que satiriza la vida de un potentado.) El sol se había puesto ya sobre el árido paisaje numantino. Confabulario. Arreola refleja su imagen del hombre moderno como un extranjero perdido en el caos existencial. Publicó su primer libro de cuentos. para que las autoridades le permitan sacarla de España. eternizados por un instantáneo recogimiento. -¿Pero está usted seguro de que esta piedra es un proyectil romano? (La voz del arqueólogo tuvo un exasperado acento sombrío. y estrechó afectuosamente la piedra contra su pecho. sobre invisibles aldeas. disparada por uno de los artilleros de Escipión. esta piedra. que lo consagró definitivamente y cuyo título repetirá en sucesivas recopilaciones.

mordiendo un clavel. Y venía entonces el tejer y destejer sospechas. para ver dónde escondía la vieja unas onzas de oro que. lo habían visto por allá. Era el de siempre. Los sueños de la anciana huyeron. Un día sintió frío y se encogió en el lecho con el deseo de un largo. -¿Quién anda ahí? -gritó. Estuvo encamado una temporada.111 y puede que en algún presagio que esa noche le espantó el sueño. se deslizó por el piso de arriba. Un andar suave. Otros (tiempo después) que un mendigo forastero. perezoso. una romería impresionante.. Para una corteza de pan que ha de encontrar en el horno es capaz de estrangularme. murmuró: o vuelve. Sí. de aquella soledad. Chirriaron de improviso los goznes. ¿Quién habla de muerte? Se sabría.... de cautivos. debéis tener en cuenta. otros aguantando la sed en la cumbre de un cerro. regalo de la casa. Alguna mujer que pasó volando junto a la casa. escucha. el rostro perdido en no se sabe qué lejano amanecer.. Pero en su espíritu una palabra única se levantó para nunca más ser derribada. Le quedó el nombre de Resenda porque su difunto marido era el señor Resende. o transportando los víveres. a tierras de Morería. Aquella noche el viejo moría. Pero el tiempo corría.. con un lamento de pereza importunada. y como pasmada. silencioso y cauto.. Se sintió sola por vez primera. Pero de repente se cerró y batió violentamente en el marco de perpiaño. El resplandor del pequeño fuego. relampagueó en su rostro. su Andresiño. y la puerta quedó franca. el hijo de la vieja Resenda. encima de un emparrado. Pero.. que anda gente por la casa! Coge esa hacha y corre a ese lobicán que viene a robar a los pobres... hijo . erguido y alegre. Después el portón de la cocina se abrió un poco. con la mira de espantar al ladrón. El viejo agonizante había dicho: o vuelve. que en aquel instante se avivó de súbito. con una seguridad hecha de anhelos y presentimientos.. Poco supieron decir de él los otros. había estado espiando un ventanuco de la casa. conjeturas: casos de los que se pierden. Un día llamó a la compañera a su lado. tenía costumbre de contar diciendo: Las guardé para ti. mordían todavía el clavel. se dejó de hablar del asunto. leves. muy bajo. Ella.. o duró mucho. Unos yendo hacia adelante. mozos. La vieja Resenda quedó sola. infinito reposo. Allí. y pronto el viejo perdió los ánimos y aquel amor a la tierra que levanta a los labradores. Alguien parecía ahora empujar la puerta desde fuera con esa lentitud astuta de los gatos o del viento tramposo. deteniendo el paso. y en seguida retorna a su embeleso. sospechoso. Todo enmudece en la casa a no ser las pisadas blandas. según rumor corrido por la aldea. Millares y millares de hombres. de los que andan en secretas encomiendas. pero también para sentirse menos desamparada: -¡Despierta. Entonces comenzó a llamar al hijo como si estuviera allí adormilado. Los dientes. A veces se mueve un poco. dijo: ¡Vuelve! Y esperó a lo largo de muchos inviernos. todavía más que atemorizada. Aún trabajaba el viejo cuando el mozo gallardo. Con aquellas historias la ansiedad de los viejos se entretenía. La voz se le ovilló. Otros dicen que la sintieron hablar a deshora. y hasta canturrear mientras iba y venía. se fue en grey con otros.. sin ningún deseo de hablar. le apretó la mano y. amortiguado. En fin. sintió gritar a la vieja el nombre de su hijo.. sola. Allá no es como aquí. como para dar tiempo a la madre para serenarse. estaba. Con los ojos encendidos levantó la cabeza y se puso a escuchar... y también como un modo de guardarle respeto. Y su propia voz sin respuesta la llenó de extrañeza.

Muy pronto dieron con la vieja Resenda. De Andrés nunca se supo. prácticamente desconocida en España. pero aquí están. Emprendió su labor como periodista en Vigo en la redacción de El pueblo gallego. Destacan en teatro la trilogía dramática Viaje. En 1938 fundó la revista Hora de España. En 1935. De su producción. Luchas con el desconfiado (1948). puesto que se inicia en vísperas de la guerra civil para ser continuada en el exilio. enviado por la Junta de Ampliación de Estudios. fue nombrado director literario del departamento editorial de Atlántida. viajó a Francia y Bélgica. Con el desayuno Juan José Saer (Argentina) Goldstein tenía 21 años en 1943. Todos dicen que fue comido por los cuervos en tierras de Morería. Por el hueco que abrieron los empujones del más corpulento se colaron todos. En 1940. por el triple motivo de ser judío. editado por Espasa Calpe. y los alemanes pretendían ganar la guerra gracias al trabajo de los más vigorosos de sus . cuando lo deportaron a un campo de concentración. empezó a trabajar en las Misiones Pedagógicas de la República. con los ojos tan abiertos que no parecía que estuviese muerta. donde se dedicó a estudiar problemas literarios y técnicos inherentes al teatro. cabe mencionar las novelas De los archivos del diablo. residiendo ya en Buenos Aires. Y se dice que ese mendigo nada pudo decir de semejante oro.. Pasé malos años. Galicia. Tras una breve estancia en Londres y París. duelo y perdición y los ensayos La vieja piel del mundo (1936). La ventana vacía e Historias e Invenciones de Félix Muriel. De 1950 a 1952 fue lector de Lengua y Literatura Española en Cambridge University. y Rojo farol amante (1933) en poesía. ¿Qué es un axioma? (1967) y Testamento geométrico (1975). Posteriormente se trasladó a México donde se desempeñó como profesor en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.los vecinos llamaron hasta hartarse en la puerta de la casa silenciosa. Al día siguiente -ya no calentaba el sol. publicada durante la Guerra Civil. porque es sabido que los campos nazis eran en principio campos de trabajo.. en 1899 y muerto en 1981. Finalmente decidieron. A poco trecho del hogar la encontraron tendida en el suelo. cargo que desempeñó hasta 1948.112 mío. Sí del terrible acontecimiento. escribiendo cotidianamente tanto en español como en gallego. Rafael Dieste (España) Breve reseña sobre su obra Escritor español nacido en Rianxo. No lo mataron. comunista y miembro de la Resistencia. echar la puerta abajo. después de hablar en grupo con la alegría inconfesada de las alarmas insólitas. El regreso integra el volumen De los archivos del trasgo. y que fue a confesarse muy arrepentido.

saluda al dueño que está detrás de la caja y se encamina a su sitio. acompañado por el vaso de agua. don Goldstein? -le dice el mozo catamarqueño. como incluye la lectura del diario. Negro. lo más difícil de llenar. Los jueves a la noche tiene una reunión en la Mesa de Derechos Humanos. se casó con un catalán y se quedó a vivir en Barcelona. desde hace unos doce años más o menos. Goldstein está convencido de que fue su condición de mano de obra barata lo que le salvó la vida. chicos. se concentran con mayor facilidad y acogen con nitidez imágenes y pensamientos. El jugo fresco. tiene poco tiempo libre los días de semana. pero de todos modos. ancianos. dura un buen rato. pero a los más jóvenes los hacían trabajar. tiene setenta y seis años y todavía sigue yendo a la librería. es un momento de actividad. depositando las medialunas y el jugo amarillo sobre la mesa. Por lo tanto. más para distraerse que otra cosa. En cierto sentido los campos nazis. y un rato más tarde. y un vaso de agua. entrando. le responde al mozo con jovialidad distraída y con el ligerísimo acento de los viejos judíos aporteñados del Once y de Balvanera. bajo el televisor apagado. absorbiéndolo poco a poco. desde la mañana bien temprano cuando se despierta hasta que anochece. El desayuno es. aterrice sobre la mesa. que tuvo que irse del país con el golpe de estado del 76. desplegando el diario. sobre todo interior. Por fin las domina y se concentra en las noticias políticas nacionales e internacionales. . mientras desayuna en el bar Tobas. recién exprimido. en Córdoba y Pueyrredón. le da una pequeña sacudida de optimismo cuando toma el primer trago. a causa de algunas diferencias políticas. el desayuno que. que le pasan una renta mensual. Después de la vacilación matinal. Sopar las medialunas en el café. jugo de naranja. así que únicamente ciertas noches y a veces ciertos domingos pueden verse para comer juntos. sin esperar el pedido mientras el dueño. siempre el mismo: café con leche azucarado. Por ahora. A los que no les servían. ya que cinco años atrás le dejó el negocio a sus dos empleados. Su mujer murió hace tres años. indóciles y ruidosas. le dificulta la lectura del diario. la última junto al ventanal que da a Pueyrredón. Media hora más tarde más o menos. lo que podría probar. representan un ejemplo avant la lettre de lo que podría llegar a ser la última etapa de la llamada desregulación del mercado laboral. ante las interminables horas que se avecinan. La mesa es casi siempre la misma. sentándose en el rincón de cara a la entrada. por la manera en que se había organizado el trabajo de los prisioneros. bastará una seña casi imperceptible de Goldstein en dirección a la caja para que el cafecito cuidadosamente preparado. menos por avidez que porque quiere tener las manos libres para poder manipular con más facilidad las grandes hojas de papel impreso que se pliegan y se despliegan. y los viernes. a la derecha. ya que la memoria y la inteligencia. sus relaciones con ella son un poco más difíciles que con la mayor. cuando justo llegaron los aliados (que no encontraron ni un solo soldado alemán en todo el campo). ácido y dulce a la vez. -Qué querés. Es por lo tanto el día. Su hija mayor. que el placer en sí mismo es un estímulo en la vida. enfermos. al entrar en el local. que es psicoanalista. dos medialunas. piensa Goldstein. me opio si no en la cama. lo que lo incita a engullirlas rápido. puesto que el efecto energético de las vitaminas no ha tenido tiempo de actuar todavía. ha empezado a prepararle el café. detrás del mostrador. La menor. su partida de poker semanal. Cada mañana. -¿Siempre apechugando a la matina.113 enemigos. de modo que esta mañana. un cafecito solo. los asesinaban inmediatamente. reverdecidas por las horas de sueño y por la ducha tibia que relaja el cuerpo atenuando los pequeños dolores óseos y musculares que lo tironearán durante el resto del día. concentrado y amargo. Los nazis estaban a punto de fusilarlo por tentativa de evasión. después de haber leído buena parte del diario.

Él las contabiliza y a medida que se producen otras nuevas las va agregando a la lista. en una semana. en los que ningún interés razonable entraba en juego. puesto que las víctimas siempre tenían algo en común para los asesinos. en la zona clara de su mente. y únicamente porque eran rubias las . varios millones de los espectros que. ch'i' non averei credutto que morte tanta n'avesse disfatta. de tal manera que cuando las evoca y las enumera. No: contabilizaba únicamente todos aquellos que habían sido exterminados no por su peligrosidad. o centenas o miles de personas morían en manos de sus verdugos quienes. todas rubias. mujeres (un asesino en serie había matado cerca de sesenta en Estados Unidos. se instalan en su interior. musulmanes. lo acechaban en ella. en las que. Pero tal vez es una licencia poética llamar a ese estado una meditación. que percibía la totalidad de lo Exterior como una amenaza. casi mecánicos que. o se habían suicidado. o incluso habían sido ejecutados por los crímenes que habían cometido. que nunca hubiese creído que la muerte deshiciera a tantos: y de esa muchedumbre de fantasmas. En Rwanda.000). o de enfermedad. los habitantes de Hiroshima y Nagasaki (300. echa una ojeada a las novedades deportivas y al estado del tiempo. los gitanos (600. los tutsis (800. y por último. los opositores de Suharto en Indonesia (500. Por dentro. sus asesinos decidieron que no debían vivir: los armenios para los turcos por ejemplo (1. Visto desde fuera. entre veinte y treinta años de edad). cierto peinado. y lo ocupan por completo durante un rato. sino porque.000). por alguna razón que ellos solos consideraban legítima. o por accidente. sin embargo. o los judíos (6. a causa de esa asociación inconsciente a cuya repetición puntual ya se ha resignado después de tantos años. y en su caso sólo se trata de mecanismos asociativos autónomos.000) y los enfermos mentales (cifra desconocida) para los nazis. según en él. bosnios. es un anciano apacible y limpio. y era por eso que las mataban: para los turcos.venía si lunga tratta di gente. no los toleraban en este mundo: indios. en una tarde. toma su desayuno en un café de Buenos Aires. para terminar con las historietas y los programas de televisión. todos eran crímenes en serie. Y después esas masacres locales. negros.. viejos. todas las masacres del siglo. Para Stalin. hace una seña para que le traigan el cafecito y el vaso de agua. del mismo modo que el asesino en serie norteamericano mataba rubias y únicamente rubias. vestido con sencillez y que. de cierto peso. Esa ceremonia que se repite todas las mañanas desde hace tantos años es en realidad el preámbulo a los minutos de meditación que le suceden. todas las mañanas. cuando ya no le quedan más que unos pocos minutos de lectura. real o imaginaria.000) o los irakíes durante la guerra del Golfo (170.. estaban excluidos los que habían muerto en los campos de batalla.000. varias decenas.114 en las páginas de economía y en las de cultura. porque una meditación presupone cierta voluntad consciente de pensar sobre temas precisos. por razones inexplicables. como tantos otros habitantes de la ciudad. las cartas de los lectores y los editoriales.000). los armenios eran todos armenios y sólo armenios. cada mañana. Para los norteamericanos. Tal cantidad de gente. hasta terminarlos. cierta silueta. serbios. después del desayuno.000). Bien mirado. no puede evitar que le vengan a la memoria los versos de Dante: . durante unos pocos minutos. se dan cita.000) para los hutus. Después vuelve atrás y lee con atención los artículos de fondo de los columnistas. a algunos de los cuales conoce personalmente porque son clientes de la librería. De tanto en tanto ha ido tomando un trago de café con leche o de jugo.300. y sólo porque eran armenios los exterminaban. cristianos.

Pero tantos meses. durante una fracción de segundo. también volvían ridículos a sus dioses. En otros casos. duró esa posesión obstinada. definían mejor a la especie humana que el arte. al poco tiempo de salir. y consideraba todos esos crímenes no desde el punto de vista de la compasión o de la ética. hasta gastar la angustia que la acompañaba. en los primeros meses en los que esa asociación inconsciente y autónoma. por esa misma razón. fragilísimo. Por otra parte. Los cálculos más absurdos agitaban sus pensamientos. con cada serie que desaparecía -tal tribu del Matto Grosso por ejemplo. A la angustia de los primeros tiempos. que se fue acostumbrando a su presencia. en tanto que hombre. porque la indiferencia con la que abandonaban sus creyentes a la crueldad de sus verdugos. en manos de los grandes propietarios-. cuya causa precisa (el primer término de la asociación) no podía descubrir. El hecho le parece improbable. y otros revelaban aspectos ocultos en los que hasta ese momento nadie había reparado. y en la mayoría de los casos. La asociación mental como infierno: para Goldstein. lo que hubiese sido casi deseable. las instituciones. ante el interminable desfile de fantasmas. que habían concebido. la suplantó una impresión extraña. al menos. o bien los tergiversaban o bien los desenmascaraban: no había otra explicación posible. Si al final de la guerra se hubiese encontrado sin esa experiencia. era a decir verdad abominable. Aunque se definía a sí mismo como ateo y materialista. que muchas veces cambiaban de papel según las circunstancias. se apoderaba de él todas las mañanas. ese odioso teatro matinal. seguían adorando a los dioses que habían permitido que tales cosas sucedieran. que persiste todavía y cierra el episodio cada mañana: la increíble sensación de estar vivo. resignado: "el primer término de la asociación es mi vida". tantos años. como si se tratara de un problema de álgebra. y no lo abandonaba hasta que salía a la calle y. mezclándose al tumulto del presente. la ciencia. montones de dioses. "¡Que no haya eternidad. si bien fueron en su momento una intolerable pesadilla. aunque parezca mentira. Era probable que muchas veces hayan huido aterrados. después de lo que le había sucedido a la inmensa mayoría de la serie a la que pertenecían. su . en esos primeros meses. Ante sus interlocutores perplejos. tenía una visión demasiado optimista del mundo. cambiaban de signo. ficticio. cuando los asesinos los invocaban como pretexto para sus masacres. engendrado y organizado el universo para ofrecérselo como regalo a los hombres. Y si los sobrevivientes. y se jactaba con frecuencia de serlo. Goldstein. la tortura. sus prejuicios optimistas hubiesen seguido distorsionando su percepción de la realidad. las masacres. perdiendo su identidad o sus atributos más importantes. se dejaba envolver por el rumor de las cosas. empezó a repetirse en secreto Goldstein. ya sea que sus fieles estuviesen en el campo de las víctimas o de los verdugos. sino que se ridiculizaban y. y su precariedad misma hace bailar. Los dos años que pasó en el campo de concentración. El crimen. con el desayuno. por no decir ligeramente chiflado) afirmaba que. Goldstein (que algunos consideraban un poco excéntrico en sus opiniones. se borraban para siempre con el universo que habían creado y con las criaturas que lo habitaban. esa expresión hubiese debido ser el título de un imprescindible tratado. en ella. y una buena mañana terminó por comprender. no solamente profanaban la memoria de los que habían desaparecido. asociaciones!". empezó a considerarlos como un azar favorable en su vida. y si hay. Goldstein pensaba también que los dioses no salían indemnes de ese carnaval que desfilaba en su mente todas las mañanas. con el desayuno.115 mataba. Muchos desaparecían o. sino en cuanto a la cantidad de víctimas en relación con la extensión en el tiempo de las masacres. los dioses sufrían los efectos perversos de esa carnicería. con los cambios de sus adoradores. Su argumento es el siguiente: a los 21 años. al universo entero en el filo del abismo. que no haya.

La ocasión (1987). los ensayos El río sin orillas: tratado imaginario (1991) y El concepto de ficción (1997).116 cuerpo y su mente habían sufrido en el campo de concentración pero que. representando probablemente menos de los que tiene. y a quien a juzgar por su aire enérgico y satisfecho. yo creo que estos muebles son del tiempo de don Porfirio. En 1968 viajó a Francia con una beca. publicó los libros de relatos Unidad de lugar (1967). publicado por Editorial Planeta El inventario Elena Poniatowska (México) -Esta mesa es Chippendale. bien conservado a pesar de los años. que lo observan con curiosidad fugaz. Con el desayuno pertenece a Cuentos Completos. al camión! Vocea: "¡Una mesa con las patas flojas. adie nada nunca (1980). y lanzando un "¡Hasta mañana!" afable y general. El entenado (1982). Goldstein deja sobre la mesa dinero suficiente para el desayuno y la propina. Juan José Saer (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritor argentino nacido en Serodino. el libro de poemas El arte de narrar (1977) y las novelas Cicatrices (1969). La mayor (1976) y Lugar (2000). La pesquisa (1994) y La grande (2005). muchachos. provincia de Santa Fe. una! -Una consola Louis Philippe. en tanto que pensador. porque mire nomás el polillero. no parece haberle ido tan mal en la vida. Cuando termina el café y pliega el diario. -¡Una tela grande rayada. . Entre otras obras. -Un cuadro de la escuela de Greuze. -Oiga. El limonero real (1974). esos dos años representaban para él su diploma "con felicitaciones del jurado" en antropología. país en el que residió hasta la fecha de su muerte en 2005. En 1962 abandonó sus estudios de derecho y comenzó a enseñar Historia del Cine y Crítica y Estética Cinematográfica en el Instituto de Cinematografía de la Universidad acional del Litoral. -¡A ver. es un viejo limpio y jovial. en 1937. una!". sale al sol de la esquina y al estruendo de las dos avenidas que se cruzan: para los clientes de paso.

-Por Dios. -¿Cómo dice usted? -Wedgewood. -¡Salen dos vitrinas! ¡Mira ésta no cierra. a la altura de mi cabeza sobre la almohada y desperté con el rostro de la cocinera esperándome. ¿también nos las llevamos? -Sí. grueso. -¡Ya me voy señorita! -¿Qué te pasa Ausencia? -Es que me voy antes de que se me haga tarde. -Pues también se le van a apolillar. Ése me lo regaló su abuelita. ¿por qué mejor no las vende? -Son de mis tías.) . ¿qué haces? -Es que las cosas ya no son como antes. Me llevo el ajuarcito de bejuco. -Una mañana subió Ausencia. -¿No quiere usted revisar lo que me llevo? Allá abajo está la camioneta. (En la calle estaba la camioneta muy pequeña con todos los pobres muebles apilados. Mire este cajón. cosas de familia. -Es que nosotros tenemos la obligación de poner cómo están. dos! -No está percudida.! ¡Dos sillones con la tapicería percudida. viejo.117 -Dos vitrinas de Wedgewood. estilo Regency. patas para arriba. Allí amarraron al perro. ¿Cómo las voy a vender? Nosotros no vendemos. Todo de puros cachitos. así es. Se arrodilló junto a la cama. Voy a deletreárselo. si no luego nos reclaman. -No entiendo. -Y si no es indiscreción. Y todas esas mesitas redondas. son de mi familia. Mire nomás cuánto tiempo gastaban los antiguos en estas ocurrencias. Ausencia. mandamos restaurar. ese rostro gris. ¡ya está todo agujereado! Y está chistoso el cajoncito. también son para la bodega.

) -Por favor. a mi ajuarcito de bejuco. y herederos de a poquito. a la Blanquita. -Como usted mande. No es cosa nuestra. sales ganando. caen las escamas." -Una luna sin espejo. Allí está Ausencia implacable.. Son de adorno. A pesar de que todos éramos herederos. No son para verse. tan implacable como los muebles. pues? Ausencia con su suéter y su chal cruzado sobre los hombros. las mejillas azules por ese vello negro. Parecen momias y se nos desbaratan en las manos. el arbolito chino ¿no me lo cambiarías por aquella bicoca de Chelsea que tanto me gusta?. . Hablar de ellos era ya poseerlos. no podemos ni tocarlos. pongan más cuidado. Vale más el arbolito. y la de mis nueve primas a la deriva. -¿Cómo que sin espejo? -Es que está empañado. al Rigoletto. -Oye ¿a quién le tocó el esquinero de marquetería poblana? -A tía Pilar. el aire estaba lleno de residuos que nos unían y había la posibilidad de que el día menos pensado nos dijéramos: "Oye. la de mis siete tías infinitamente distraídas y desplazadas. el frío de toda esa vida con nosotros. Me llevo a la Dickie. ya no sanan. a pesar de que nos espiábamos con envidia. un plato codiciado de Meissen. Son para borrar los recuerdos. ¡Sale una luna rajada. una! (Me están despojando de algo. pero en compensación le daremos a Inés las dos sillas de pera y manzana. -Así son esas lunas venecianas. monjil como el plumón de los pollitos. Toda mi vida he estado prendida en estos muebles. marco dorado. -Es que el mal ya está en los muebles. al Chocolate y. Mire. Siempre hubo muebles. En el fondo de cada uno de nosotros había una taza rencorosa. la nariz amoratada en la mañana fría. un pastorcito de Niderwiller "que yo quería y estaba en otro lote". parecían confesionarios en donde nos vaciábamos de piedritas el alma. Era bueno hablar de los muebles. su chal para taparla del frío de todos estos años no vividos. siempre extranjeras. siempre en las lunas del espejo. Se están llevando la primera capa de mi piel. Ausencia con su boca muy cerca: -Me voy para San Martín Texmelucan. ¿Cómo le hacemos.118 En el principio fueron los muebles. señorita. ¡Cómo me miran! Invadieron mi alma como antes invadieron la de mi abuela y la de mis tías.

con todo el pelo gris destrenzado sobre los hombros. empapaba la alfombra con lágrimas que le salían de todas partes. Ni te diste cuenta. Ninguno podía subir a ver a mi abuelita a su recámara.) -Ausencia. ¡Qué tranquilidad! ¡Qué paz!" Yo le hablaba bajito: "Abuelita: ¿corremos a esta visita que no te cae bien? Es la que te copió tu par de silloncitos Directorio ¿te acuerdas? Tomó las medidas mientras le servías el té y el pastel de mil hojas. "¡Por favor no me saquen de aquí!" Pero ella se va porque ya acabó de estar. Cuando el censo le preguntaron a Ausencia: -¿Casada señora? -¡No he conocido hombre! Y no quiso contestar ya nada. como la virgen. Otro mueble viejo que sacamos a empujones. a la Blanquita. ¡No te hinques. Impedía el paso. plañidera muda. Se la fastidiaron de plano. que la señora la mandaba llamar. a ver lo bella que había quedado acostada sobre su blanca cama. plomiza. Vamos a llorar. mire qué clavote tan burdo. Esto parece telenovela con lanzamiento. Se me hinca encima para que yo sienta toda la vida el peso de sus rodillas de mujer que trapea el piso. secreta. La tía Veronique no quiso que la metieran en la caja y la velamos en su cama toda una noche y media mañana. así es la vida. ¿La corro abuelita? Trae su cinta metro. Pero no. volvía a moquear. Hasta abrimos las cortinas en la madrugada porque a ella le gusta ver el sabino. ¿Qué no se dio cuenta? ¿O es que usted no está al pendiente? Se la voy a embodegar pero fíjese bien que todo está chimuelo. al Seco. Hubo que inventarlo todo. a todos mis buenos perros callejeros. hasta el nombre de sus padres. Al contrario. Maximina se tiró en la escalera y se acostó a lo largo de seis peldaños. No lloró. no es silla. con las puntas de sus pies vueltas hacia dentro y su viejo pelo canoso cayéndole como cortina sobre la cara y los hombros. los que entraban a verla hacían el mismo comentario: "Parece que está dormida. Ausencia. ¿o será un banquito al que le añadieron el respaldo? Pero le rompieron el brazo y allí mal que bien se lo pegaron con resistol. también con los años se va agrietando el carácter. A esa silla le clavaron el brazo. es como sillón ¿verdad? Más bien parece mecedora. -Levántate Ausencia. a la Violeta. a todos mis pobres animalitos. subió a verla una sola vez. por favor.119 -Qué quiere usted. ¡Que no se vayan a meter a la basura! ¡Que no les vuelva a dar roña! Ausencia asintió con su nariz esponjosa de poros muy abiertos. Hágase a un lado que todo esto no es para usted". las cosas se van deteriorando. Lo contaste durante más de una semana. le encargo a mis perros. Cueva cerrada." Maximina se pasó toda la noche en la escalera zangoloteándose porque Ausencia le había ordenado: "Hágase a un lado. cuando mi abuelita estaba para morir. Dios mío! (Lo ha hecho a propósito. sus hermosas manos cruzadas sobre el camisón bordado y amplio que había sido de su madre. porque le dijeron que ya no había tiempo. Bueno. sorbía sus lágrimas. todo cojo todo medio dado al cuas. Moqueaba. de quién sabe dónde. Después te dio mucho coraje ver los sillones en su casa igualitos a los tuyos. . Ella sonreía. arrodillada. Véalo todo bien para que luego no diga. mujer. al menos no hizo aspavientos como las otras. ella nunca llora.

nada pierdes con pasarte el día en la cama. Pero como son muy antiguas y no resisten las lavadas. túneles de sombra. Miento abuelita. no tenían depositario. corrigiendo las faltas de ortografía. Nos hacíamos recomendaciones. astillas de luz. la cara de mi abuelita. astillas de piel blanca. que nada sea único e irremplazable. porcelanas de Sajonia y de Worcester." Dos sillas. -Detrás de este enrejado se ven puros cristales rotos. de callejón del crimen. Y yo también me estoy yendo. grabados de rosas de Redouté. volvían como la marea a humedecernos los ojos. aparecería la firma de la más tenebrosa escuela holandesa del señor Van Gouda. Si los hubiéramos limpiado. Todos discurrían acerca de ellos con ahínco. sólo las ponemos cuando nacen niños. Y hay lavanda entre las sábanas. Eran una constante. cuadros. Siempre se habló de los muebles. "Hablábamos de los muebles y. cuadros. abuelita. con encajes. de ronda nocturna. Me volteaba hacia el bastidor. una frente a otra. que haya dos de cada uno. nuestros hijos. también de la salud. Por la ventana entran unas estrellas que se equivocaron de puerta. La detentadora de los inventarios era la tía Veronique. contéstame. nada más con el plumero ¿entiendes? Hasta una franela resulta demasiado tosca. bordadas a mano. Podría herirlos. Estás pálida. Podrías volver a acostarte. Las cosas no siguen igual. Que no les dé el sol. ¿En qué estás pensando? Siempre pones esa cara de distracción cuando te estoy hablando. Los revisaba con su lápiz en la mano. como una menina verdaderamente descongraciada. muebles cuello de cisne. La penumbra con estas caras de conspiradores. eran mis preferidas por su alto respaldo. astillas de abuelita. quizá a la tiznada. Quítales el polvo con el plumero. ¿Cómo amaneciste? Te veo mala cara. estatuillas de Bow análogas a las que pueden verse en el "Victoria and Albert Museum". ¿O de veras quieres romperla? Tal parece que sí. poniendo crucecitas. encaje de a medio metro. de nuestra conversación. Todo está en su lugar y nosotros posamos como en una fotografía antigua. teteras de plata firmadas por el orfebre escocés William Aytoun. Repasábamos los muebles una vez al día. hacia el tejido de paja y espiaba a través de los agujeritos. ni una cucharita de sal. miento. encajes de Brujas para brujas desencajadas. etapas superpuestas de oscuridad. Los jóvenes de ahora son tan irrespetuosos. bastidor de nuestras entretelas: "Estás ojerosa. A cada uno nos tocaron dos pares. y cuadros. ¡No te mezcas en la silla! La vas a romper. todo era mil pedacitos. No falta una sola pieza en los inventarios. el de los quesos. Sucios parecían de Rembrandt. hexágonos de panal que podía mover a mi antojo. todo ha quedado igual como tú lo querías. . Las cosas perdían peso. edelweis de los Alpes. Tus retratos amarillentos de Wagner y de Goethe se encuentran en el librero de siempre. no sé a dónde.120 -Abuelita. Me gusta que todo se divida en dos. Sólo entonces. chiquita. Son unos vándalos. creo. Los libros tienen tus flores prendidas. relojes de Audemars Piguet. nada era de nadie. lo son aún. hay que reconocerlo. tachando y añadiendo. "es bonito el encaje pero no tan ancho" reía Maximina. nada tenía dueño. "Cierra bien las persianas. en ese momento. astillas de muebles. Los hacía danzar y todo lo descomponía. la consola. Ausencia se fue. Pareces un Greco. El cuarto se veía entonces fragmentado. entre más negros y menos se veían decían que eran mejores.

su dominio era tan evidente. -¡Uy. ¡ah!. esta cómoda aunque no tenga jaladeras. ella los repartió. sabía ordenarlas. Todos callaban cuando ella hablaba. sí. Después se fríen a la hora de comer y quedan muy ricas. Pero nos han durado mucho tiempo. ¿O es que a usted no le gustan las antigüedades? Cuando se cuidan las cosas el tiempo no transcurre. Entonces surgen detalles que hacen batir palmas. ¡papas a la francesa! Hay que tallar toda la tela hasta el más recóndito rincón. su tía. "Esta polilla es del siglo XVII. -Sabe usted. que le conferíamos todos los derechos. a lo de antes? ¿No sabe que uno siempre llama a su mamá a la hora de la muerte? ¿No sabe usted que los círculos se cierran en el punto mismo en el que se iniciaron? Se da toda la vuelta y se regresa al punto de partida. no puedo estar encerrada con ellos toda la vida. siempre supo ensartarlas en el hilo lógico e irrompible. el de las máquinas de coser. Aquí todo dura demasiado. Claro. Y entonces verá el consuelo que le proporcionan estas sillas. cómo amaban los muebles. buena conocedora podía distinguirlos. usted que es un experto. La tía Veronique expresaba tan bien sus exigencias. sabe usted. cómo cuidaban sus cosas. un fatal agorero. aunque el proceso sea lento y apenas perceptible. yo en su lugar qué más quisiera que estar aquí viendo estas piezas de época! ¿Qué va usted a hacer afuera? Lo único que va a sacar es que algún día le den un mal golpe. En esta casa no pasa nada. Además si tanto le gusta salir ¿por qué no cabalga en el brazo de este sillón? ¿Acaso no sabe usted que uno siempre regresa a lo mismo. a usted ¿no le gustan los muebles? Y el restaurador se ponía y se quitaba un monóculo invisible. ni siquiera un ratón del comedor a la cocina. las domó. también. apenas se despostillaba alguna de sus pertenencias! "Maestro. Ella bautizó los muebles. sí. todo entra en descomposición. otra son los muebles." Con las palabras ganó. junto a su cama con una taza de infusión tiempo perdido. "¿Te acuerdas de aquel biombo de dieciocho hojas de la época de Kien-Long" De su boca surgían las palabras como un collar de perlas amarillas. Renacimiento en plena decadencia. -Es que yo no puedo con tantos cachivaches. nada. Ojalá y siempre pueda encontrar a su regreso esta preciosa mesita. Su abuelita. sus cuadros. ¡Cómo venían a verme apenas había alguna congoja en un mueble. con aceite Singer. Estos muebles debió usted lubricarlos. -Y eso qué tiene. . algunas amas de casa prefieren limpiarlos con una papa partida por la mitad y luego. -Sí. Y el anticuario restaurador se puso por última vez su monóculo y se me quedó viendo con la ceja levantada para siempre." Ah. Además. Hacen mucha compañía. Una cosa es la vida. que se desparramaban y se iban rodando por todos los rincones y que nosotros recogíamos con prontitud y reverencia para que las criadas no fueran a barrerlas por la mañana. sus veredictos eran inapelables.121 reconstruyendo en la memoria viejos muebles inexistentes. Con eso no se oscurecen. como un inmortal. estilo por estilo y época por época. Tres generaciones. luego la papa se ennegrece de la pura mugre. la señora grande.

no eran muebles vírgenes o primerizos. algo que nunca se iba a consumir y que subía con ella a medida que su respiración se hacía más anhelante. esas fotos café con leche de sus tíos y sus tías yodados. de remotos abolengos. Percibía por vez primera algo desconocido y misterioso. sus ansias. hambrientos de amor. no sé. amor-olor a ácido fénico. llena de barnices corrosivos. Todos estaban cubiertos de miradas. Entonces daba indicaciones con una morbidez vaga. se sumergían el uno en el otro. ¡Que no me hicieran entrar al amo ató matarile rile ro de los que juegan a no irse! Más tarde a la tía Veronique le dio por examinarme genealógicamente: -Oye y ¿cómo se llamaba la mamá de tu bisabuela rusa? -No sé. los muebles. sus jardines sin gente. y sin saber cómo ni por qué. no en balde eran tan anchos los respaldos. Entonces me di cuenta de que los muebles están hechos para recibir nuestros cuerpos o para que los toquemos amorosamente. de cristales apagados. la vista baja. . no sé. ¡Que no me llegaran todos sus recuerdos! ¡Que no me pasaran su costal de palabras muertas." Yo no quería concretar sus memorias ni vivir de esas cosas a las que se aferraban en su naufragio. al contrario. Recorría las esquinas de una mesa despacio. La tía Veronique respiraba fuerte como si su cuerpo rozara algo vivo y demandante. tan mullidos los asientos. metía sus dedos muy finos en algún intersticio y abandonaba uno de ellos allí con indefinible placer. No en balde tenían regazo. había rincones llenos de una luz secreta y una fuerza animal surgía inconfundible de la madera. a todos los bosques del mundo. sabes. a todas las maderas. tránsfugas. de ancestros que jamás conocí y llevo a todas partes con tierna cautela a pesar de mí misma. hasta creo que olvidaba a lo que había ido. de pétalos marchitos. tablas de perdición. uní por primera vez los muebles con los árboles. Los muebles eran la materialización de todos sus recuerdos: "Este taburetito. sus bordados que llevan de una pieza a otra. algo que no eran sus palabras habituales. guardados en formol. sus vidas inconclusas. de resquicios. En cambio la tía Veronique dejaba de dar órdenes. prensados para siempre con su amor. delatada por sus labios hinchados. parecía envuelto en esa emanación de olores y su cara y sus manos tenían la textura de sus tablones. de costados esculpidos. sus actos fallidos. con los ojos saciados y de ella salía no sé qué. sus agujas sin hilo. enfermos de esperanza. pesaban sobre la conciencia. sus letanías inhábiles! Que no me hicieran voltear las hojas de álbumes de fotos ya viejas. y a cada hoja le dejé algo de mi sangre y ahora la tengo espesa. Pero él no se daba cuenta. Husmeaba agitada y se escondía tras el rumor del serrucho. en su banquito. también añorantes.122 Cuando acompañé a la tía Veronique a ver al señor Pinto en su taller oloroso a aguarrás. como tablas de salvación. El dedo y la hendidura se correspondían suavemente. despacito. con sus lentes de arillo redondo. la tía me comunicaba su propia excitación. manchadas de humedad. lo tuvimos en el departamento de la Rue de Presbourg. Pero volteaba las hojas de los álbumes porque soy morbosa y me detenía en algún rostro. lomos y brazos acojinados para hacer caballito. El señor Pinto. de comisuras resbaladizas. Lo único que sé es que ellos están muertos y yo estoy viva.

Huele feo. Le sentaría. tú sabrás. conocer otro ambiente. "Rápido muchachos. -Podrías ver el cambio de guardia ante el Palacio de Buckingham. insegura y nerviosa. Eso es. como que regresaba de quién sabe dónde y su voz era la voz de todos los regresos. -Tía. sus amistades la han trastornado.) -Un viaje a Europa. ir a la montaña para la tuberculosis del espíritu y de la voluntad. como árabes sin turbante. sus perillas de bronce." a la hora del té. Mil veces África con sus gorilas evangélicos. ¡No quiero! Prefiero África. -¿Qué dices? -Sí. La tía Veronique tenía su mirada perdida.) -Bueno. borrosa. Nunca he tenido la certeza de nada. Yo no sabía que habíamos acumulado tanto trique pero fueron necesarios dos camiones. -No quiero.123 Una tarde le dije: "tía. sus asientos de peluche color vino. Podrías entrar a Buckingham. -¡Déjala! Eso no es ella. sus cordeles raídos. hay que aprovechar el tiempo" y en la puerta se paró el señor Madrigal con su tablero para apoyar el papel en que iba aumentando la lista y el lápiz para apuntar que se llevaba a la . el aire puro de las alturas. Los mexicanos nunca son puntuales. dejarle una tarjeta con la esquina doblada a la Duquesa Marina de Kent. En realidad. -No quiero ver a esos imbéciles de plomo con sus borregos en la cabeza rellena de tradición. Llegaron tarde. -A esta niña le haría bien un viaje a Europa. irme a evangelizar gorilas. la cara enharinada sobre la mugre. ver otras caras. oxigenar el alma. un pullman viejo con sus cortinas polvosas. (Mi familia ha resuelto siempre los problemas con viajes a Europa. No quiero ver viejas señoritas con sombreros atravesados con un alfiler de oreja a oreja para que no se les vuele. sus cuerdas y sus hombres que se tapan la cabeza con un costal abierto a la mitad. Lo único que puedo decirte es que ese señor no hace juego con nuestros muebles. (Le expliqué. Se estacionaron frente a la puerta dos camiones de mudanza "Madrigal" con sus colchonetas. No quiero ver viejas pelucas rizadas de viejos jueces. cambiar de aire. eso es. Europa es como un pullman viejo. sus flecos desdentados. me quiero casar. su deshilacherío. ¡Ya se le pasará! ¡Ya no regresará! Ya decía yo que no debía salir tanto de la casa. Era una hora propicia. Hoy a las diez de la mañana vinieron por los muebles. Una luz difusa entraba. se derretía blanda por la recámara.

cansada. para pegárseme como lapas. Ahora ustedes se van ¡y muy bien. Elena Poniatowska (México) Breve reseña sobre su obra Esta singular narradora mexicana nacida en París en 1933. con más de una veintena de ediciones en México. Ebanista" y de su cuello colgaba la misma etiqueta. Los habían sorprendido de pronto en las posturas más infortunadas y dislocadas. Ahí acabó el pobre. El libro refleja vicios y virtudes de todo un pueblo. donde el testimonio colectivo reconstruye la masacre del 2 de octubre de 1968 en la plaza de las Tres Culturas. A diario hace lo mismo. Siempre a propósito". todavía se debatieron con sus patas sueltas. Jesús mío. Se dejaban.124 boca y se la pintaba de violeta." De pronto ya no eran muebles sino seres cálidos y vivientes y agradecidos y yo los estaba apuñalando por el respaldo. los culimpinaban. ¿Ya qué más daba? Ya ni vergüenza. Yo ya no sentí nada. donde la larga narración de la india Jesusa Palancares es pretexto para la evocación de todo un período atormentado de la historia mexicana. o en ada. Su labor como periodista orienta en algunos casos su producción narrativa hacia relatos próximos al reportaje. permitiendo alcanzar dimensiones inexploradas del alma mexicana. Recuerdo que a su lado un viejecito se tapaba con las cobijas todo equivocado y dejaba tristemente al descubierto sus ijares resecos y enjutos. siempre he sido precipitada. se impuso en 1969 con la novela Hasta no verte. Siempre he tenido miedo a equivocarme. deténganse. como se observa en la novela La noche de Tlatelolco (1970). Ha publicado los libros de relatos Querido Diego. ¡No protesten contra lo irreversible! Me dejé impresionar sólo un momento. muy largo. Allá fue a dar el señor Pinto. los hacían grotescos. De pronto sentí que estaba arriesgando mucho más de lo que había supuesto. Una enfermera me explicó enojada. la Revolución. sus ojos ya velados. La novela fue traducida a numerosas lenguas. Los subieron penosamente al camión. sobre los terremotos que asolaron la ciudad de México en 1985. como una forma de protesta. También ahora los muebles lo hacían a propósito. en que se sometía a los inválidos a toda clase de vejaciones a las que no podían oponerse. a mis tías. y me quedé parada en la acera un largo rato. Puse mi nombre con firmeza en cada uno de los recibos extendidos sobre el tablero. Hubiera querido que se rompiera la realidad pero la realidad jamás se rompe. idos!". A los pies de su cama de fierro pusieron una plaquita: "José Pinto. Después arrancaron como dos paquidermos. Los cargadores los vejaban al empujarlos en esa forma irreverente. Moletíques y pasiones (1987) y La flor . hueca. ¡Tontos! ¡Ridículos! Éste es sólo un desfallecimiento pasajero. No quieran asaltarme. hice mal (las consecuencias vendrán más tarde). completamente vacía. Quise gritar: "¡No. "Lo hace a propósito. Nunca agradeció nuestras visitas ni levantó la vista. ¡Qué torpes son los camiones de mudanza. "¡Tontos! ¡Inútiles! Ya perdieron. no se los lleven! ¡No toquen nada!. para mortificarme. Recordé aquel asilo de ancianos: Tepexpan. nadie (1987). nunca prudente. Siempre enseñando su carajadita. los ofendían. Dios mío! En su interior asomaban los objetos. Les vi la cara. No podían ni con su alma. Ellos no se dejaban. no. te abraza Quiela (1979) y De noche vienes y las novelas Gaby Brimmer (1979). como se le pegaron a mi abuelita.

No es éste el momento de explicar por qué vacilo. en donde rezaba la leyenda: Desde un alfiler a un elefante.. Vacilé.. El inventario pertenece a De noche vienes. comedor living. apareció la máquina de afeitar.¿Su nombre? Le dije mi nombre espontáneamente. En el escaparate. una audaz y sólida conexión entre Tradición y Revolución. de nariz aplastada como la de un boxeador. entre columnas metálicas.. dos mil ochocientos ochenta de alquiler. cuando ya estaba instalado en mi piso de renta limitada (cuatro habitaciones. contra lo que prometía su aspecto. señor Millares. En el departamento de electrónica exhibían un analizador... da gusto besar. un precioso surtido de máquinas de afeitar. cortinas de arpillera. se me impuso y penetré en el establecimiento. yo soy el señor Montesinos. Desde un alfiler a un elefante Manuel Vázquez Montalbán (España) Todo empezó porque quise comprarme una máquina de afeitar o. -¿Quiere usted una lancha motora?. Montesinos hundió en mis ojos una preciosa estampa de Portofino: el Aga Khan felizmente reinante tripulaba una motora de fabricación alemana. cincuenta mil de entrada a descontar cada mes del alquiler. . escopetas de caza. plenamente reconfortante. me entregó a la solicitud de un hombre de aspecto atlético e importante. Un burócrata de ojo fijo me miró con insolencia y. ni creo que exista una motivación correcta de mis vacilaciones.Bien. haciendo un gesto con la cabeza. baño y aseo. no advertí que alguien dejaba en mi mano un prospecto de propaganda. da gusto besar. y. provista de .. porque asistí a una Feria Internacional de Muestras. Yo tenía una imagen ensoñada de un bazar. La misma firma que exhibía el analizador electrónico sugería que compraras máquinas de afeitar de su fabricación. ollas a presión. porque siempre vacilo. Columnas y estucados liberty. sin extrañarme lo insólito del método. que podríamos compartir. y evocaba imágenes cinematográficas de policrómicos bazares orientales. Archivé la imagen en algún rincón de mí mismo y meses después. se esparcían unas cuantas mesas donde los burócratas perseguían los rectángulos de las cuartillas. El "Bazar Millet" era un bazar a nivel europeo. En todo caso. quizás? Lamenté no haberle dicho a Juliana que me planchara mejor los pantalones para estar a la altura del ofrecimiento de Montesinos y traté de recordar si me había peinado con cuidado. pregonaba: Afeitado con. . vuelta hacia mí. Recordaba una película vista cuando niño: El bazar de las sorpresas. entre el montón de necesidades que se nos plantearon a Juliana y a mí. y lo sugería una mujer a punto de ser besada por un hombre. Al fondo. cortinas de tergal. mientras. Montesinos me estrechó la mano y no me hizo daño. Jesucristos portabolígrafos. la contundencia del slogan Afeitado con. las letras y el papel moneda. ¿un yate.125 de lis (1988). Me empujó amablemente hacia una habitación acristalada y derramó sobre una mesa centenares de catálogos. publicado por Ediciones Era. una motora y un cartelón con hermosa bañista practicando el esquí acuático. Y un buen día pasé ante "Establecimientos Millet". portera incluida). embobado en la contemplación de la larga lengua blanca que salía de la boquita del monstruo. a partir de este momento su guía y servidor. mejor dicho. muebles nórdicos y funcionales.

¡oh maravilla!. Un barbero electrónico que. y en seguida pensé en la necesidad de una jaula para el barbero mientras yo no estuviera en casa y Juliana se quedara sola. En su lugar penetró un trovador cuya ideología me fascinó inmediatamente: ¿Qué se hizo de Chevalier y de John Fitzgerald Kennedy? Muerte y desolación. Rechacé la imagen con una sonrisa universitaria. pero no lo exterioricé. sonriendo. Usted es el hombre adecuado para este producto y usted lo necesita. Me indignó. Inmediatamente después compré un batiscafo y unas zapatillas árabes. que queda ferozmente semidesnuda en la selva. Fin. Sentí entre mis dedos la consistencia de un bolígrafo y Montesinos empujó cincuenta letras de cambio hacia mí. Firmé dos o tres e intente decir algo. En aquel momento. un elefante de carne ante mí. Yo también callé abarcando con mi mirada todo lo que había adquirido. además. Una bella inglesa llega a África en busca de su marido. -¡Suyo es! -gritó Montesinos. de hombre con cultura que conoce las asechanzas de una ideología dominante neocapitalista e incapaz de hozar en la charca de la socialdemocracia.126 mechero. Aseguró que. aparte del piso de renta limitada. Pero Montesinos había configurado en su rostro una mueca siniestra y abrió una portezuela por la que se metió en el despacho una mujer desnuda. Lo peor es que alcé la voz y entonces Montesinos empezó a pegarme . en paz descanse. hasta entonces. Montesinos habló: -Tengo una oferta especial para usted. aparece un elefante vestido con una fajita con la bandera americana. rey prehistórico de España. mientras pensaba en la máquina de afeitar. Para mayor seguridad me enseñó la urna. pero la muchacha se me sentó en las rodillas y acompañó mi mano en las restantes firmas. una caja de latas de espárragos y una suscripción al París-Hollywood. apenas si era propietario de unos cuantos muebles. Yo. condena humana es la vida. Cuando ya estaba recordando mi necesidad de comprar una máquina de afeitar y de acostarme con la muchacha. Montesinos cesó unos instantes en su actividad y se quedó silencioso. y me levanté indignado. nada. en previsión de las necesidades del español medio. catre con vibraciones electrónicas para suscitar cachondez a asépticos sexuales y bañera de color rosa con un mosaico de Chagall y un autógrafo del general De Gaulle. Me sentó cariñosamente en una silla y se apagaron las luces. ella desapareció por la portezuela y Montesinos. En el estómago Ilevaba un tatuaje con la lancha de Karim. tocadiscos. Le pedí la jaula y Montesinos. No tuve valor para rechazar la oferta de un lote compuesto por un gato persa. que me dejó mi abuela materna. entusiasmado. Cuando el Primer Ministro está a punto de fecundar un mulato. Algo más fuerte que mi educación y mi castración cultural se reveló dentro de mí. y mata a patadas y trompazos a los congoleños. unos cuantos libros (la mayoría prohibidos por la censura) y un duro de plata con la efigie de Alfonso XII. Se encienden las luces y. me enfrentó a un televisor.. Pero Montesinos ya volvía con un muñeco metálico cuyos ojos luminosos me sonreían. Amancio había conseguido el segundo tanto de la selección española ante Checoslovaquia y Montesinos y yo gritamos y bailamos alborozados. los americanos habían fabricado una urna de plástico para el barbero. se lo conté todo y él se marchó unos instantes. me tranquilizó. agarrándome por un brazo. Antes de que Montesinos tomase la iniciativa.. Después firmé las letras del televisor. en caso de cansancio podía sustituirme en las obligaciones sexuales para con mi mujer. médico misionero al que se han comido en un consejo de ministros congoleños. Firmé y me besó con limpieza de enfermera especializada en microbiología. En una pantalla imprevista empezó a proyectarse un film sobre un safari. pero no me dejó solo. El consejo de ministros pretende violar a la inglesa.

donde Montesinos ya tenía preparado el saludo de despedida. iniciada en 1970 con Yo maté a Kennedy. La motora languidece en la calle. Desde un alfiler a un elefante pertenece a Recordando a Dardé. Firmé las letras y entonces me introdujeron en una lavadora gigante. me abandonó y vivo en un cuartucho de las afueras. el libro de relatos Recordando a Dardé (1969). Editó los poemarios Una educación sentimental (1967) y A la sombra de las muchachas en flor (1973). a un gusanillo. que me pagan poco y tarde. Juliana. después. Planeta 1979 y Prix International de Littérature Policiere 1981 por la novela Los mares del sur. Los burócratas se movilizaron. El elefante lo ocupa todo y para ver la televisión debo subirme a su lomo. y el Premio de ovela Policíaca por El balneario. penetraron en la cabina rompiendo los cristales y me pegaron con vergajos. Me estrechó la mano y me aseguró que a partir del dia quince empezarían a pasar las letras. Manuel Vázquez Montalbán (España) Breve reseña sobre su obra Escritor periodista y analista político español nacido en Barcelona en 1939. un poder oculto me agitó como. Y para pagarlas debo traducir libros sobre ardillas y flores del inglés. Desde entonces mi historia es muy simple. corregir galeradas y compaginadas y escribir. Un aire cálido me secó y chorrillos de alcohol cerraron mis heridas. a la que le siguieron. editado por Seix Barral. En 1962 fue condenado a tres años de prisión como militante del Partido Unificado de Cataluña. Hube de dejar mi piso de renta limitada. En el transcurso de su condena se dio a conocer con un estudio sobre los medios masivos titulado Informe sobre la información. los ensayos Manifiesto subnormal y El libro gris de la TVE (1973) y la colección de novelas policiales cuyo protagonista es el detective Pepe Carvalho. La única visita que recibo es la del cobrador de las letras. . a donde nunca salgo. La soledad del manager y Asesinato en el Comité Central. Tatuaje. Todo se llenó de agua y. en parte por sus principios anticonsumistas y en parte por una elemental prudencia alimenticia. Obtuvo los premios Vizcaya por Movimiento sin éxito. que me las pasa por entre las patas traseras del elefante.127 puñetazos y a dar voces. acional de Literatura 1983 por Los pájaros de Bangkok. de vez en cuando. Uno de ellos me introdujo los dedos en un enchufe eléctrico. cuentos como éste. entre otras. Es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Barcelona y graduado en Periodismo por la Escuela Oficial de Madrid. Fue colaborador de las publicaciones Siglo XX. Entonces una catapulta me arrojó sonriente fuera de la máquina y fui a parar a la puerta de la calle. La Calle y Triunfo. Un peine y unas varillas de aluminio me hicieron cosquillas. expresando abiertamente su oposición al franquismo.

El ojo lo había visto a él." -"Todo esto es charla inútil. viene del Este portugués y no puede quedarse aquí en Sudáfrica. -" ingún pase suyo puede estar en orden ahora. como un chico.. Habían usado su fuerza para cavar la negrura de la tierra. guardaba sus zapatos y las escasas pertenencias. hormiga en una comunidad congestionada y turbulenta. Los pies desnudos hacían extraño contraste con el traje oscuro y la blanca camisa. adie le había dicho que no tenía derecho a venir. para sembrar. esperanzado. conferían a su rostro una severa dignidad. El empleado hizo a un lado el pase." La indignación del empleado crecía. Sudáfrica. viviendo tan tranquilo en su casita de dos cuartos y un taller. su don y alegría. cuando vino a este lugar a construir su vida. Ignoraba cómo. " o puede quedarse aquí. para apacentar.128 Papeles Phyllis Altman (Sudáfrica) Ransouli partió al amanecer.. Luego giró y anduvo por el camino que no había transitado desde su juventud. Había caminado muchos amaneceres hasta este país. Un lío envuelto en tela roja. en letras grandes y desmañadas. Pero su nariz aguileña y la barba. los dos hijos de la hija muerta. que portaba en un palo sobre el hombro derecho. La contempló largo rato como si de ella estuviera extrayendo una renovada seguridad. sastre autodidacta que ya había hecho su vida. Tiene que irse. -"Usted tiene que irse" -decía el empleado con una indignación extraña y torcida. Ahora sus ojos. en este vasto país." -"Pero mi pase está en orden". Ransouli tenía pocos conocimientos del mundo. desprenderlo de su mujer y de Sipho y Thabo. casi ciegos a causa del trabajo. vio su sombra -alargada y grotesca. Un hombre viejo y simple. Por un papel que él escasamente podía leer. para guiar los bueyes." -"¿Por qué?" -"Porque ésta es la ley. La barba y el cabello estaban salpicados de gris. lo hacían parecer más viejo que sus reales 60 años. recortada en un pequeño "imperial". Debe volverse a donde nació. era un negro frágil." -"¿Qué es la ley? ¿Puede hacer que un niño retorne al vientre de la madre? ¿Es un remedio que pueda tomar para que mi cara vuelva a ser lisa y mis piernas jóvenes para que pueda volver a pararme a las puertas de la vida? Este es mi hogar. rodeados por arrugas. Usted viene de afuera y allá se tiene que ir. Por plena majestad de la ley.estirada en el sendero. y contra el arrebol no parecía mucho más que una araña o una cucaracha. ada se escribió cuando . Una ley nueva. Ahora estaba deshecha. y menos aún entender. y al verlo le resultó tan odioso que era necesario sacarlo de escena. ¿Qué puede hacer un hombre cuando renglones escritos en el papel rompen el esquema del mundo? Había sostenido el papel con manos temblorosas mientras el empleado de la Oficina de Pases le explicaba. Cuando miró hacia atrás. Le infundía gran pavor la palabra escrita por que sólo sabía firmar su nombre. Era incapaz de entender el poder de la autoridad. De vuestro pueblo tomé mi mujer. su ojo lo había descubierto. Lo pronunció vacilando. Ese papelito decretaba que él debía irse al lugar de donde había venido. El Este portugués.

cuando sus telas. sus tizas. -"Vayan. Pero el abuelo sonreía como siempre había sonreído. Los hombres desaparecían. Se miraron y supieron que no podrían hablar. ya que a su edad. De pie. -"Sí. interrogó travieso. te tienen miedo . Estaba listo cuando Foulane volvió. el rostro inmóvil. -"Y. el vecino. había desafiado a la ley. con manos carentes de amor tocaban las cosas que él amaba.129 enderezó la espalda. viejo y agobiado. murmuró. erguido." Ransouli lo miró con asombrada incredulidad. cuñado de Majunga. se dio vuelta para mirar al abuelo. Ellos. entonces". fue a hablar con Mokele. se echó el delantal sobre la cabeza y lloró el llanto de la muerte. sus dioses y sus fusiles. Se le acercaron suavemente. hasta que Sipho. ¿cómo podría organizar una nueva vida para ella y los muchachos? El rostro de la mujer estaba tenso de dolor mientras le acomodaba el cuello -su último . y ella le llevó la mitad a la esposa de Majunga para el recién nacido. su mujer? Se lo dijo con la cabeza baja. un sastre analfabeto. apretándose contra su pecho. Los delgados billetes representaban cuarenta años. igual que el enojo del empleado. Majunga. parecían golpeadas como por una epidemia. sus carreteles de hilo. padre mío. les haces aflojar el vientre" Fueron estas palabras las que dieron una corteza a su pena. ¿Cómo podía él lograr que ella aceptara que bastaban unas palabras sobre un papel para despojarlo de su hombría. al tiempo que Sipho y Thabo se aferraban gimiendo a su vestido. ¿qué tienen ustedes para mí?". Las familias. Ahora había terminado. dejándolo impotente? Cuando ella se dio cuenta que no había esperanza. Mokele rió y esa risa. Le dio todo menos uno a Foulane. escupo sobre ellos. se convirtieron en una magra pila de billetes. La mordió con fuerza para que lo mantuviera durante la venta de su taller. sus edificios. casi ciego. Por lo que Ransouli sabía que no había escapatoria. Los dos quedaron apabullados -" o tenemos nada" contestaron. la totalidad de su vida adulta. agilizó sus dedos. mi esposo". su vara de medir. muy cohibidos. un viejo. sus mujeres e hijos envejecían de hambre.a ti. " o me dejes". -"Te tienes que ir porque te tienen miedo. ¿Cómo podía explicarle a Foulane. miró en derredor. su anticuada máquina de coser. porque ignoraba qué mal había hecho. los haces temblar. Bah. en la casa vecina. sólo para ser atrapado como un perro y llevado en un furgón policial en momentos en que su mujer yacía en el lecho de parto. al tiempo que otros. esforzán-dose por atajar las lágrimas que con tanta facilidad podían haberse deslizado por las profundas líneas de su cara. Ransouli llamó a Sipho y a Thabo. Ransouli saludó con la mano al muchacho que ahora sería el hombre de la casa. repentinamente preocupado. porque había una gran tristeza en la casa que ellos no entendían. nadie sabía dónde. " o te vayas. Los empujó ligeramente y ellos volaron a la calle. aquí y allá. Él la había amparado y protegido siempre desde que estaban juntos. a dos cuadras. hombre valiente y orgulloso. Estaba claro para los dos que no se volverían a ver más. Dio una codiciada moneda a cada uno. no le estaba dirigida. tomó mujer y engendró un hijo. hasta tú. y rieron con la idea de que todo marchaba bien. Ransouli no era el único al que el ojo había encontrado. y ellos la recibieron gozosos poniendo las manos en forma de cuenco. que también había hecho enojar a los que escribían los papeles. Abrumado. Tal es su miedo que tú. Mientras ella estaba ausente. con su educación. Mokele volvió a reír ásperamente.

. En 1964 tuvo que exiliarse en Inglaterra donde se desempeñó como secretaria del International Defence and Aid Fund (IDAF). Recobró poco a poco la realidad. se dilataban la llanura y la tarde. Miró sin lástima su gran cuerpo inútil. ¿Qué podían temer de su frágil cuerpo. El fin Jorge Luis Borges (Argentina) Recabarren. en busca de aliento. Afuera. una suerte de pobrísimo laberinto que se enredaba y desataba infinitamente. De la otra pieza le llegaba un rasgueo de guitarra. El ejecutor era un negro que había aparecido una noche con pretensiones de cantor y que había desafiado a otro forastero a una larga . entreabrió los ojos y vio el oblicuo cielo raso de junco.atal en Sudáfrica. ella miró a otro lado. A mediodía se recostó en un árbol. El susurró: -"Foulane" y echó a caminar. pues el chacal siniestro del dolor estaba ahí para devorarle el corazón. Con la abolición del apartheid. y que la oscuridad se había cernido sobre el país que iba dejando atrás. organismo recaudador de fondos para la defensa de las actividades políticas víctimas del régimen del apartheid. que los grandiosos blancos le temían tanto que lo habían hecho marcharse? Quiso descartar el pensamiento con un encogimiento de hombros. Tomó rumbo hacia el norte para ir a vivir entre extraños. publicada por Editorial Convergencia. de sus ojos casi ciegos? Pero le bailaba en la cabeza. Falleció en Londres en 1999. Con el brazo izquierdo tanteó. pero aún quedaba mucha luz en el cielo. lleva el título The Law of the Vultures y fue censurada poco tiempo después de ser editada. la novela volvió a publicarse en 1987 cuando uno de los volúmenes originales fue hallado en la biblioteca de la Universidad de KwaZulu. Cuando se detuvo para tomar el hatillo. el poncho de lana ordinaria que le envolvía las piernas. Su novela más conocida. cuya lengua ya no sabía hablar. había dormido. del otro lado de la puerta seguían llegándole los modestos acordes.. ¿Era verdad lo que había dicho Mokele. no quería disiparse. activista y sindicalista sudafricana nacida en 1919.130 gesto de esposa-. él la tomó y la retuvo por una fracción de segundo. Luego acercó su mano a la mejilla de él. escrita en 1952. Papeles forma parte de la antología Sudáfrica en el cuento. rápidamente. un interrogante persistente turbaba su mente preocupada. Por fin miró hacia atrás y le pareció que el cielo y la tierra se esfumaban juntos. Phyllis Altman (Sudáfrica) Breve reseña sobre su obra Escritora. tendido. Una o dos veces lo agitó. más allá de los barrotes de la ventana. las cosas cotidianas que ya no cambiaría nunca por otras. Andando. hasta dar con un cencerro de bronce que había al pie del catre. Se desempeñó como Directora Ejecutiva del South African Congress of Trade Unions (SACTU) en Johannesburgo.

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payada de contrapunto. Vencido, seguía frecuentando la pulpería, como a la espera de alguien. Se pasaba las horas con la guitarra, pero no había vuelto a cantar; acaso la derrota lo había amargado. La gente ya se había acostumbrado a ese hombre inofensivo. Recabarren, patrón de la pulpería, no olvidaría ese contrapunto; al día siguiente, al acomodar unos tercios de yerba, se le había muerto bruscamente el lado derecho y había perdido el habla. A fuerza de apiadarnos de las desdichas de los héroes de las novelas concluimos apiadándonos con exceso de las desdichas propias; no así el sufrido Recabarren, que aceptó la parálisis como antes había aceptado el rigor y las soledades de América. Habituado a vivir en el presente, como los animales, ahora miraba el cielo y pensaba que el cerco rojo de la luna era señal de lluvia. Un chico de rasgos aindiados (hijo suyo, tal vez) entreabrió la puerta. Recabarren le preguntó con los ojos si había algún parroquiano. El chico, taciturno, le dijo por señas que no; el negro no contaba. El hombre postrado se quedó solo; su mano izquierda jugó un rato con el cencerro, como si ejerciera un poder. La llanura, bajo el último sol, era casi abstracta, como vista en un sueño. Un punto se agitó en el horizonte y creció hasta ser un jinete, que venía, o parecía venir, a la casa. Recabarren vio el chambergo, el largo poncho oscuro, el caballo moro, pero no la cara del hombre, que, por fin, sujetó el galope y vino acercándose al trotecito. A unas doscientas varas dobló. Recabarren no lo vio más, pero lo oyó chistar, apearse, atar el caballo al palenque y entrar con paso firme en la pulpería. Sin alzar los ojos del instrumento, donde parecía buscar algo, el negro dijo con dulzura: -Ya sabía yo señor, que podía contar con usted. El otro, con voz áspera, replicó: -Y yo con vos, moreno. Una porción de días te hice esperar, pero aquí he venido. Hubo un silencio. Al fin, el negro respondió: -Me estoy acostumbrando a esperar. He esperado siete años. El otro explicó sin apuro: -Más de siete años pasé yo sin ver a mis hijos. Los encontré ese día y no quise mostrarme como un hombre que anda a las puñaladas. -Ya me hice cargo -dijo el negro-. Espero que los dejó con salud. El forastero, que se había sentado en el mostrador, se rió de buena gana. Pidió una caña y la paladeó sin concluirla. -Les di buenos consejos -declaró-, que nunca están de más y no cuestan nada. Les dije, entre otras cosas, que el hombre no debe derramar la sangre del hombre. Un lento acorde precedió la respuesta del negro:

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-Hizo bien. Así no se parecerán a nosotros. -Por lo menos a mí -dijo el forastero y añadió como si pensara en voz alta-: Mi destino ha querido que yo matara y ahora, otra vez, me pone el cuchillo en la mano. El negro, como si no lo oyera, observó: -Con el otoño se van acortando los días. -Con la luz que queda me basta -replicó el otro, poniéndose de pie. Se cuadró ante el negro, y le dijo como cansado: -Deja en paz la guitarra, que hoy te espera otra clase de contrapunto. Los dos se encaminaron a la puerta. El negro, al salir, murmuró: -Tal vez en éste me vaya tan mal como en el primero. El otro contestó con seriedad: -En el primero no te fue mal. Lo que pasó es que andabas ganoso de llegar al segundo. Se alejaron un trecho de las casas, caminando a la par. Un lugar de la llanura era igual a otro y la luna resplandecía. De pronto se miraron, se detuvieron y el forastero se quitó las espuelas. Ya estaban con el poncho en el antebrazo, cuando el negro dijo: -Una cosa quiero pedirle antes que nos trabemos. Que en este encuentro ponga todo su coraje y toda su maña, como en aquel otro de hace siete años, cuando mató a mi hermano. Acaso por primera vez en su diálogo, Martín Fierro oyó el odio. Su sangre lo sintió como un acicate. Se entreveraron y el acero filoso rayó y marcó la cara del negro. Hayuna hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música... Desde su catre, Recabarren vio el fin. Una embestida y el negro reculó, perdió pie, amagó un hachazo a la cara y se tendió en una puñalada profunda, que penetró en el vientre. Después vino otra que el pulpero no alcanzó a precisar y Fierro no se levantó. Inmóvil, el negro parecía vigilar su agonía laboriosa. Limpió el facón ensangrentado en el pasto y volvió a las casas con lentitud, sin mirar para atrás. Cumplida su tarea de justiciero, ahora era nadie. Mejor dicho era el otro: no tenía destino sobre la tierra y había matado a un hombre.

Jorge Luis Borges (Argentina) Breve reseña sobre su obra

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Nacido en Buenos Aires en 1899, estudió en su ciudad natal y también en Suiza, donde obtuvo el título de Bachiller por el Collége de Calvin de Ginebra. Permaneció con su familia en Ginebra hasta 1919, año en que se trasladaron a España. En Madrid, Borges asistió a las tertulias del grupo ultraísta, del que se convirtió en emisario y adalid a su regreso a Buenos Aires, en 1921. Con un grupo de amigos poetas publicó las revistas vanguardistas Prisma y Proa que, con otros artículos y manifiestos aparecidos también en otras revistas como Martín Fierro, definieron y propagaron el nuevo credo poético. Alternó sus actividades literarias con un empleo en el Municipio; al caer el gobierno peronista, fue nombrado director de la Biblioteca Nacional. Ejerció también la cátedra de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires, literatura que dominaba a la perfección. Fue merecedor de honores, reconocimientos académicos e importantes premios nacionales e internacionales como el Premio acional de Literatura en 1957, el Premio Internacional de Editores en 1961 y el Premio Cervantes en 1979. Hacia 1955 fue quedándose ciego, por lo que se vio obligado a dictar relatos, poemas y ensayos. Falleció en Ginebra en 1986. Si bien su obra poética es de un valor inestimable, con libros como Fervor de Buenos Aires (1923), Luna de enfrente (1926), El otro, el mismo (1969), Elogio de la sombra (1969), La rosa profunda (1975) y Los conjurados (1985), han sido sus cuentos y ensayos los que lo han consagrado. Entre estos últimos, destacamos Inquisiciones (1925), El idioma de los argentinos (1928), Evaristo Carriego (1930), Historia de la eternidad (1936), Antiguas literaturas germánicas (1951), Leopoldo Lugones (1955), Introducción a la literatura inglesa (1965), etc. Los relatos de Jorge Luis Borges están recogidos en los siguientes volúmenes: Historia universal de la infamia (1935), Ficciones (1944), El Aleph (1949), El informe de Brodie (1970) y El libro de arena (1975). El fin pertenece a El informe de Brodie, editado por Emecé.

El vínculo
Yu Jae-yong (Corea del Sur) No creo que sean muchos los que hayan cambiado de trabajo tanto como yo. No me alcanzan los dedos de las manos y de los pies para contarlos. Y, claro está, en todos esos lugares me han pasado infinidad de cosas -cosas extrañas, cosas absurdas, cosas increíbles. Lo que me ocurrió en la casa del señor Chang Hyeon-sam es una de ellas. Estaba de nuevo sin trabajo ese verano y como al viejo de la inmobiliaria le dio lástima verme holgazaneando y dando vueltas por allí me hizo señas para que me acercara. -Oye, Man-bok, ya que estás sin hacer nada, ¿no te gustaría entrar a trabajar en una casa, aunque sea por algunos días? Al menos, te darán de comer. -¿Se trata de cuidar una casa yacía mientras están de vacaciones? -No te pases de listo. No intentes juzgar por ti mismo; sólo di si quieres trabajar o no. Contesté que aceptaría el trabajo con tal de que me dieran de comer por algunos días.

¿acaso no eres de esos que abandonan el trabajo fácilmente? Decía eso porque no estaba bien informado. Si llegas a complacer los gustos del dueño. no tuve la impresión de que fuera él la persona para la que tenía que trabajar. la emigración. que estaban al descubierto por el calor. Se veían tan frágiles que causaba la impresión de que incluso le costaba trabajo estar sentado cómodamente en el sillón. como por ejemplo la muerte del patrón. A los pocos días de haber enviado a alguien ya le pedían de nuevo que les consiguiera otra persona. ya fuera en fábricas o en construcciones. -Yo también soy malísimo en eso de complacer a alguien. Todo lo que tienes que hacer es obedecer dócilmente sus órdenes y. Pero el asunto era que todo el que entraba a trabajar en esa casa no aguantaba mucho tiempo y salía corriendo. Mi única fortuna era mi cuerpo fuerte y la paciencia que tenía. y estaba sentado. Tampoco se ha dado el caso de que me echaran los jefes porque se hubieran disgustado por mi causa. aunque te fastidie o te irrite alguna cosa. te aguantas con mucha paciencia. Supuse que podría ser porque se podían conseguir fácilmente trabajillos por ahí.134 -Ya que dices que vas a aceptar el trabajo. totalmente sumergido en su sillón. Su cuello. porque el anterior ya se había marchado. pero ninguna de las veces fui yo el que lo abandonó. Si era eso lo que había que hacer. Cuando vi por primera vez al señor Chang Hyeon-sam. El señor Chang Hyeon-sam era pequeño y delgado. me sentía más capaz que nadie de lograrlo. sino que además te proporcionan un buen sueldo. y también porque trabajar de mozo en una casa ajena no les agradaba para nada. la bancarrota o que el trabajo en sí tuviera una fecha límite de duración. vete a trabajar a esa casa y si no resistes. La verdad es que no sé por qué no se quedan más tiempo tratando de complacer al dueño y se precipitan a salir de allí. Al fin y al cabo. eran tan pálidos y delgados que daba lástima verlos. Siempre fue por algo irremediable. -Eso de complacer a alguien no es gran cosa. te podrás quedar varios años. Añadió que el trabajo consistía en atender a alguien con las dos piernas paralizadas. . Es cierto eso de que anduve cambiando de trabajo sin cesar. te sales así no más. -No sólo te dan de comer y donde dormir. Yo no tenía talento alguno para percibir los dolores de los demás y satisfacer sus necesidades. te adelanto que todavía no están determinados con precisión los días que vas a trabajar. -De cualquier manera. Me parecía que el verdadero jefe iba a aparecer por alguna parte y me diría algo así como: -Hyeon-sam es mi hijo y te pido que lo atiendas bien. brazos y piernas.

estoy seguro. Me enderecé en el asiento. una empleada de hogar de unos cincuenta años. En los extremos de sus ojos. Lo que en realidad tenía inutilizado era únicamente las dos piernas. como si quisiera penetrar en el fondo de mi corazón. se traslucía una mirada gélida como el hielo. tal como me lo habían explicado. pero sus dos manos y brazos sanos también estaban como si permanecieran atados. Al desaparecer la sonrisa.. dice. -¡Salario. no se sentirá decepcionado. Es preferible que un jefe inspire respeto antes que menosprecio. hablaba con firmeza y en tono solemne. unos ojos fríos e incisivos. se movía silenciosamente como si fuera una sombra y no hablaba mucho. Tenía. de donde se había borrado la sonrisa. me pareció que el señor Chang Hyeon-sam podría desempeñar muy bien su papel de jefe. Además del señor Chang Hyeon-sam y yo. que sólo se ocupaba de los quehaceres de la cocina. se reflejó en sus ojos por unos momentos y desapareció. como la sombra de una ondulación. con la cabeza inclinada. se vislumbró en las comisuras de sus labios. Volvió de nuevo a las comisuras de sus labios y a sus ojos esa sonrisa parecida a la sombra de una ondulación. Como estamos a quince de julio. estaba la señora Park. y desapareció al momento. además de una voz firme y solemne. le aumentaban las de los brazos. Pero. Había oído decir que cuando a alguien le faltaban fuerzas en las piernas. Pensé en las personas que. -Me quedaré hasta que me diga que me vaya porque ya no me necesita. Lo dije muy respetuosamente.. antes que yo. Quizá por la frialdad en el resplandor de sus ojos. -Si me considera de alguna utilidad.135 -Señor Lee Man-bok. Una ligera sonrisa. habían estado aquí algunos días y se habían ido. El señor Chang Hyeon-sam me preguntó de paso: -¿Cuánto le dio al de la inmobiliaria de comisión por conseguirle el trabajo? -Quedé en invitarle a unas copas cuando recibiera el primer salario. ¿Se habrían ido por voluntad propia o los habría echado? -Vamos a ver si el señor Lee Man-bok llega a tener en sus manos el primer salario. ¡quién sabe si el señor Lee Man-bok aguantará hasta tener en sus manos el primer salario! El resplandor de los ojos del señor Chang Hyeon-sam era muy agudo. Téngalo en cuenta. le daré el primer salario el quince de agosto.. La señora Park no molestaba a nadie. era servir de manos y pies. Desde que se despertaba por la ... El trabajo que yo hacía.! Claro que le pagaré su salario.. surgió de sus ojos una luz fría como el hielo. Será una suma con la que. ¿cuánto tiempo permanecerá en nuestra casa? A diferencia de su apariencia física. pero el señor Chang Hyeon-sam tampoco tenía mucha fuerza en los brazos. Al escuchar su voz. Pero me pregunto. de brazos y piernas al señor Chang Hyeon-sam. Tiene usted un nombre muy fácil de memorizar. No sé por qué pero dejé inconclusa la frase.

El día empezaba a aclarar. como siempre había vivido trabajando en casas ajenas. Levantaba la tapa del orinal. se levantara tan temprano. Levantaba con fuerza la silla de ruedas en la que el señor Chang Hyeon-sam estaba sentado y la trasladaba escaleras abajo. rodando como un escarabajo. Era la hora de dar un paseo por el jardín. La puerta de la habitación del señor Chang Hyeon-sam había que abrirla siempre con llave. le bajaba el pantalón del pijama. asustado por el sonido estruendoso del timbre instalado en mi habitación. Su cuerpo era tan ligero como una sábana. Me vestía apresurado y salía de mi pieza con la llave de la habitación contigua que tenía guardada debajo de la manta sobre la que dormía. Cada vez que levantaba ese cuerpo tan liviano sentía que disminuían dentro de mí el miedo y el respeto que me producían el tono de su voz y su fría mirada. yo esperaba de pie la orden siguiente. Sin embargo. Yo sabía lo que debía hacer. esperaba hasta que terminara de hacer sus necesidades para llevarlo de nuevo a acostar en la cama. Era muy extraño que. La silla de ruedas se paraba antes de llegar a la puerta principal. colocada al lado de la puerta. lo llevaba en brazos para sentarlo sobre el orinal. dos pastores . después de quitarle el pijama y vestirlo con el traje de diario. como si quisiera penetrar en el fondo de mi corazón. Cuando me despertaba. desde la habitación hasta el salón. Entre la puerta y el jardín había unas escaleras. Las plantas y árboles del jardín parecían despertarse y bostezar. La luz de la habitación estaba encendida.136 mañana hasta que se dormía por la noche tenía que estar a su lado. lo senté en la silla de ruedas. Un día el señor Chang Hyeon-sam dijo con fastidio: -El orden ya está casi establecido. me había acostumbrado a salir de la cama a las seis de la mañana. y se dejaban ver como irguiéndose. Me ponía al lado de su cama y esperaba de pie. me parece estupendo. al lado de la cama. Le respondí parado. -Parece usted un autómata. como estaba. Con sus propias manos movía las ruedas de la silla e iba. El señor Chang Hyeon-sam se levantaba de madrugada. sin haber cumplido los treinta años. en el mismo sitio. No más escuchar la orden. Si está dispuesto a servirme como una máquina. Sus riñones debían estar inflamados. El señor Chang Hyeon-sam hacía girar las ruedas y se movía lentamente por el jardín. Yo. eran entre las cinco menos veinte y las cinco de la mañana. El señor Chang Hyeon-sam decía: -Orinal. pero esperaba las órdenes. Habló mirándome con dureza. pero el señor Chang Hyeon-sam se levantaba una hora antes que yo. ¿Es necesario que se lo repita para que se mueva? -Disculpe. sirviéndole de piernas y brazos. tapaba el orinal y regresaba para estar parado. le cogía entre mis brazos para trasladarlo a otra silla de ruedas que solía usar al aire libre. pacientemente. Es la hora de tomar el aire fresco de la mañana en el jardín. me acerqué y.

Después de cenar. como cuando uno va al barbero. no le gustaba porque era dura. Parecía un gato cuando estaba comiendo. A pesar del calor que hacía. Todo estaba arreglado para que el señor Chang Hyeon-sam. La silla de mimbre. Yo traía la medicina del armario. yo esperaba a que me ordenaran algún trabajo o un mandado. Al rato. Era una silla que tenía una traviesa de madera a la altura del pecho para que le sirviera de apoyo cuando inclinaba el cuerpo hacia adelante para comer y también para que se pudiera sostener con las manos. penetraba en la profundidad de la tarde que pasaba lentamente. la revolvía y la comía sin ganas. Era como si se comiera el cuenco de arroz a la fuerza. brazos y lo sentaba encima del retrete. Metía el cuerpo desnudo en la bañera llena de agua tibia. Después yo lo llevaba en brazos para ponerlo en la silla del comedor. pudiera moverse con facilidad. lo trasladaba entre mis. sentado. Por su garganta pasaba sin cesar todo tipo de líquidos. al cuarto de baño. permanecía como una hora en el jardín y se iba .137 alemanes marchaban junto a él mientras yo regaba las plantas y empezaba a hacer la limpieza. La empleada de hogar Park me ponía a trabajar sin cesar. Permanecía recostado. Llegaba la hora de la comida. aunque era fresca. Nunca se lo había visto erecto. regresaba de nuevo a la mecedora al lado de la ventana y. También era uno de mis quehaceres mirarle el ano para limpiarle con papel higiénico cuando terminaba de hacer sus necesidades. completamente sumergido en ella. pero lo hacía amablemente. cuando había pasado alrededor de una hora. sumergido totalmente en la mecedora que tenía encima un cojín y un respaldo de verano. -Joven Lee. Me daba lástima ver ese cuerpo todo huesudo sin carne en ninguna parte. El señor Chang Hyeon-sam se despertaba de madrugada y se iba a la cama muy temprano. a veces. Después de comer. fresa. ¿podría ayudarme un poco? La señora Park. y acercaba la silla hasta el borde del lavabo. Luego lo llevaba al interior de la casa. de esa manera. Luego trasladaba al señor Chang Hyeon-sam desde el retrete a la mecedora junto a la ventana. La altura del lavabo era la adecuada para usarlo sentado en su silla de ruedas. Me daba tareas. Le introducía la cánula en el ano. para cumplir una responsabilidad impuesta. Yo la ayudaba con gusto. tomate y. el señor Chang Hyeon-sam se daba un baño. su rostro se veía en paz. pero su órgano sexual era diminuto. se aprovechaba de mí. A pesar de la cantidad de líquido que tomaba defecaba con dificultad. Junto al señor Chang Hyeon-sam. Tenía vello esparcido por el pubis como un joven adolescente. que a ratos leía y a ratos pensaba. Al terminar de comer sentía ganas de ir al servicio y decía: -Ahora me toca el enema. Picaba la comida. la toalla se empapaba totalmente cuando se lavaba la cara. Se ponía una toalla grande en el cuello. La batidora zumbaba dando vueltas para hacer zumo de zanahoria. Al terminar de bañarse. El tiempo que el señor Chang Hyeon-sam pasaba en el jardín antes del desayuno era como una hora y media. Aun así. se ponía el sol y la brisa de la noche acariciaba las hojas de los árboles del jardín. que no podía valerse por sí mismo. como el de un niño. le fastidiaba el agua fría. el líquido ya estaba diluido en el recipiente. Como había defecado hacía unos momentos. le pasaba el líquido muy despacio. de ginseng. La empleada de hogar aprovechaba estos momentos para darme alguna tarea o para enviarme a un mandado.

Sacaba la botella de zumo del frigorífico. Cogía el vaso y pasaba el zumo por la garganta. tenía que ingerir líquido. Transpiraba mucho mientras dormía. Cuando el señor Chang Hyeon-sam. acostado. reteniendo entre dientes el bostezo que estaba por salir. y al deshidratarse. -¿Se ha lavado las manos?-. En mi habitación habían instalado un timbre que sonaba estrepitosamente. Me llevaba el orinal. llenaba el vaso hasta el borde y lo ayudaba a sentarse. hacía que se le hinchara la vejiga. Para dormir yo ocupaba una habitación diferente. lo cogía en brazos y lo acostaba en la cama. me decía el señor Chang Hyeon-sam. por favor. el chorro de orina que caía dentro del orinal. Me ponía detrás como respaldo para que no se cayera y escuchaba. sin tener todavía un descendiente que le heredara. El señor Chang Hyeon-sam alzaba su cabecita para apretar el botón y entonces el timbre de mi habitación empezaba a sonar ruidosamente como si tuviera una pesadilla. Abría con llave la puerta de su habitación y entraba. me lavaba las manos con jabón desinfectante y regresaba. . Lo levantaba en brazos y lo sentaba en el orinal. cuyo motor producía un gran ruido. agregaba echando un vistazo a mis manos. apretaba el botón situado en la pared. de los grandes de cerveza. Tenía la costumbre de beber agua antes de dormir. recobraba el sueño inmediatamente. aunque en dos o tres horas lo eliminaba parcialmente con el sudor. vertía el contenido en el retrete y lo enjuagaba. llenos de zumo hecho en la batidora. Regresaba al servicio. al regresar a mi habitación a acostarme. cambiando constantemente de patrón.138 directamente a dormir. Esa cantidad de líquido que ingería. Por suerte. Cuando alguien tan delgado como él suda mucho puede deshidratarse. Cierre la puerta con llave al salir. Si entrara en coma durante la noche. se cercioraba el señor Chang Hyeon-sam. -Agua-. tenía que reponerlo de nuevo. eso podría significar su muerte. decía. a la cabecera de su cama. No podía morir así no más. Cuando el sonido se detenía y sentía que había derramado hasta la última gota. Me llamaba varias veces en la profundidad de la noche. -Enjuague. Me despertaba asustado. puede caer en estado de coma. Podría decir que era la capacidad de adaptación que se había establecido en mi cuerpo mientras vivía de un lado para otro. -Orinal-. no podría hacerlo. buscaba las llaves debajo de las mantas y salía de mi cuarto. pero no por eso se me otorgaba libertad. cuando el mundo entero estaba sumergido en un pacífico sueño. Iba a la cama después de tomar dos vasos. mientras dormía solo. me dejaba tranquilo diciéndome: -Vaya a dormir ya. Como había expulsado líquido del cuerpo sudando y orinando. el orinal-. Una persona que al despertar a media noche necesita estar una o dos horas dando vueltas y vueltas para dormirse de nuevo o alguien que no puede del todo conciliar el sueño de nuevo. Para prevenir ése desastre. el timbre de mi habitación sonaba con tanto estruendo que me rompía el sueño por completo. Cuando sentía que había ingerido suficiente líquido.

mis fuertes piernas abrió de nuevo la boca: . me preguntó como para verificar mi parecer. me lavaría las manos con jabón desinfectante. -Señor Man-bok. -¿No he cometido errores que le hayan molestado?-. ¿podrá permanecer para recibir el segundo salario?-. Me despertaba dos o tres veces por noche con el sonido del timbre y repetía la faena.139 En dos o tres horas volvería a hincharse la vejiga del señor Chang Hyeon-sam. Un día me dijo lo siguiente: -Considerando el hecho de que estamos viviendo así. pregunté humildemente. -Claro que no. ¿qué le parece si. habría algunos que lo hicieron por no soportar el timbre por la noche. al entregarme el sobre con el salario del primer mes. sacaría la botella de zumo para llenar el vaso. le bajaría los pantalones. Pero. en vez de darle el salario mensual-mente. -Mi determinación es la misma que cuando le dije que no me iría de aquí hasta que me dijera usted mismo que me fuera porque ya no me necesitaba. Podría ser que en nuestra vida anterior el señor Man-bok no pudiera usar las dos piernas y yo recibiera de él un salario a cambio de ayudarle en sus necesidades. sin poder aguantar. aprovechándose del tiempo libre. no hay duda de que tuvimos alguna relación en la vida anterior. -Si es así. Podría también haber algunos que no soportaron el trabajo de meterle en el ano la jeringa para el enema. le respondí devolviéndole sin más el sobre del salario. Acariciando. Pienso que entre los que habían pasado antes que yo por esta casa y se habían marchado a los pocos días. enjuagaría el orinal. usted merece una reconsideración-. me hablaba de diferentes cosas y hasta bromeaba conmigo. -Me parece muy bien-. Ha llevado bastante bien el trabajo de servirme de brazos y piernas. Además de las órdenes que me daba. no apareció aquella mirada gélida como el hielo. presenciaría que el zumo le atravesara la garganta y regresaría a mi habitación para recuperar el sueño por tercera vez. parecida a una ondulación. apretaría el botón de su cabecera y haría que el timbre se espantara de la pesadilla y sonara estrepitosamente como si estuviera dando alaridos. lo acostaría de nuevo en la cama. El señor Chang Hyeon-sam se mostraba mucho más afectuoso. se lo voy ingresando en una cuenta bancaria a su nombre? Creo que no le vendrá mal por ser todavía soltero-. lo sentaría en el orinal para que hiciera sus necesidades. incluso después de que se le hubiera borrado la sonrisa. Me despertaría asustado. Habría otros que se habrán enfadado por los trabajos que les daba la empleada de hogar Park. iría corriendo a la habitación contigua. En las comisuras de los labios y en los ojos del señor Chang Hyeon-sam se vislumbró una sonrisa tenue. Sin embargo. Lo dijo con cierto recelo. el señor Man-bok y yo bajo el mismo techo. dijo.

no es gran cosa-. ¿es usted capaz de comerse el pollo entero de una sola vez? -Un pollo. ¿no le parece. a una sola vez. al verme devorar ruidosamente la comida.140 -Podría ser que en la vida anterior el señor Man-bok envidiara mis fuertes y enérgicas piernas y¡ con frecuencia las acariciara así con las manos. murmuró para sí: -En mis tiempos. el sonido del timbre a medianoche se redujo de dos o tres veces a una o dos. señor Man-bok? Yo no le hice mucho caso. -Hacía mucho que no comía un pollo tan sabroso-. preguntó: . le cobro el precio del pollo. cuando la empleada de hogar Park cocinó el pollo y se lo puso entero en la mesa. Lo dijo como dándome ánimo. Para cuando llegó la fecha de ingresar en la cuenta el segundo salario. que nunca tenía ganas de comer y apenas probaba la comida. cómaselo. y en octubre. Seguía transpirando un. ¿No sería así? Los ojos del señor Chang Hyeon-sam parecían adormecidos. dijo el señor Chang Hyeon-sam chasqueando la lengua. si apenas lo ha probado?-. -¿Cómo dice que se lo ha comido. comenté como respondiendo a su broma. Pienso que realmente podría haber sido así. las noches comenzaron a refrescar bastante. después de quitarle los huesos. Para mí. El pollo se derretía en mi boca. Un día.Señor Man-bok. al llegar el otoño habría recobrado el apetito. en la vida anterior éramos una misma persona. En un abrir y cerrar de ojos. dos almas que habitaban en un mismo cuerpo. -No. . probó sólo unos bocados y dejó los palillos. Pensé que hasta el señor Chang Hyeon-sam. y puede que hayan reencarnado en dos personas diferentes. sudor frío y por eso tocaba el timbre al menos una vez. Sin embargo. A lo mejor. le respondí muy decididamente. y yo le cambiaba la ropa interior empapada de sudor y le suministraba el líquido que había perdido. Tal vez porque el señor Chang Hyeon-sam sudaba ¡menos. no era gran cosa acabármelo. no. ese pollo grande desapareció. Si no lo hace. Desde entonces. como si estuviera soñando. yo comía en la misma mesa que el señor Chang Hyeon-sam. -Pues entonces. -Puede que haya sido así. deslizándose dentro de mi estómago. Luego. Al día siguiente dijo que tenía ganas de comer pollo por lo que envió a comprar uno y ordenó que lo cocieran en su caldo. yo también gozaba de gran apetito.

Un día. hacía que se lo prepararan en casa u ordenaba que se lo trajeran de algún restaurante. si sólo ha estado viéndome comer. el señor Chang Hyeon-sam. -A mí también me parece extraño. como si ya todo estuviera acordado. pero apenas lo probaba y después de dejar los palillos. siempre de la mejor calidad. . No hice más que sonreír. empecemos a hacer los preparativos. después de pasar por una tienda en la que compramos una camisa. Otro día dijo que quería aprender a conducir y por esa razón. decía que comiéramos del mismo plato y entonces fingía que lo comía con la cuchara y los palillos y. Se quedaba observando. una corbata. -Si insiste en que yo vaya en su lugar podría hacerlo. un día. Siento el sabor y siento también que se me llena el estómago. El señor Chang Hyeon-sam y yo montamos la silla de ruedas en un taxi y nos fuimos al centro. un cinturón y otros accesorios. No que lo sirvieran en un plato aparte. Dejé la frase en suspenso porque a diferencia de otros asuntos. el deleite y la satisfacción con que yo comía. me mandé hacer un traje de primera calidad. -Me van a presentar a la que será mi esposa y quisiera que el señor Man-bok fuera en mi lugar. y cuando la comida estaba ya dentro de mi estómago decía como si eructase: -¡Qué bien he comido! ¡Me siento tan lleno! -Pero. dejaba que me lo comiera yo solo. que me observaba sentado en su silla de ruedas. siento como si lo estuviera haciendo yo.141 -No es broma. Visitamos una zapatería para encargar unos zapatos de primera clase y regresamos a casa. Lo dijo muy decididamente. al momento. Entonces. No sólo era con la comida. -Pues bien. pero. pregunté sorprendido. fui con él a la autoescuela y aprendí a conducir. no sabía lo que debía hacer en este caso. Cuando veo comer al señor Man-bok. Cuando veo al señor Man-bok comer con tantas ganas. el señor Chang Hyeon-sam decía que tenía ganas de comer algo especial. hizo que me compraran una bicicleta y que yo anduviera en ella. Siento que formamos un solo cuerpo y que la comida entra por mi boca.. me decía que me lo comiera. después de ver una competición de ciclismo. De esa manera pasó un año y volvió la primavera y. Entré en una sastrería de alta categoría del centro y en presencia del señor Chang Hyeon-sam. el señor Chang Hyeon-sam me dijo. Desde entonces. me da la impresión de que mi cuerpo penetra sin darme cuenta en el cuerpo del señor Man-bok y que su cuerpo y el mío se convierten en uno solo. no. tragando saliva. repentinamente: -Señor Man-bok ¿podría ir usted en mi lugar a encontrarse con una mujer?' -¿Que qué?-. en realidad..

sino Chang Hyeon-sam. En realidad. con unos ojos penetrantes. -¿Qué hacemos si se descubre? Mi voz temblaba. -No. no me preocupaba pensando en lo que haría si se descubría la verdad o si se complicaba el asunto. Si el señor Man-bok no va de novio. desde donde observaba el encuentro que yo sostenía. -Si hasta en la ceremonia de compromiso voy yo de novio. era Chang y el nombre también se lo puso él. repitiéndome constantemente: soy Chang Hyeon-sam. Cerré los ojos. y el sonido que producía la cámara al tomarnos fotos cuando el novio y la novia intercambiamos los regalos. no Lee Man-bok. Al regresar de la ceremonia puse delante del señor Chang Hyeon-sam el reloj de pulsera que había recibido como regalo de compromiso. hacía que me diera la impresión de que estaba sumergiéndome en un profundo pozo. acudí a la cita. -Como lo ha recibido el señor Man-bok. Tuve la impresión de que. Sin embargo. un mes después de que me presentaran a la novia.. En el registro . no pude evitar ser el novio en la ceremonia de compromiso. Hablaba mirándome fijamente. entonces sí que puede complicarse. puede usted ponérselo-. El apellido del niño. mi cuerpo era absorbido por sus ojos y que se unía en uno solo con el cuerpo del señor Chang Hyeon-sam. sino Chang Hyeon-sam dentro del cuerpo de Lee Man-bok. Tuve un hijo. Aunque fui presentado ante la familia de la novia con el nombre. sentado cerca de nosotros. míreme. estrenando aquel atuendo de la mejor calidad.. Por lo tanto. El señor Chang Hyeon-sam participó en aquella formalidad como miembro de la familia del novio. piense que no es Lee Man-bok quien lo hace. nada de eso. La mujer era bastante bonita y atractiva. comentó devolviéndomelo. Un mes después me casé con aquella mujer. siguiendo al señor Chang. Le miré también con la misma intensidad. abracé su cuerpo desnudo y juntamos nuestras carnes. sino al señor Chang Hyeon-sam. Fuimos de luna de miel y la primera noche. Piense que ya no es usted Lee Man-bok sino Chang Hyeon-sam. ¿no se complicaría el asunto?-. no. El señor Chang Hyeon-sam vino detrás y se sentó un tanto alejado. si era bonita o fea no me concernía a mí. Ahora. la edad y la posición del señor Chang Hyeon-sam. en la boda o haciendo algo más importante. Esa extraña vida matrimonial se extendió por un año. empezó a entrarme miedo cuando se celebró la ceremonia de compromiso. -No hay de qué preocuparse. Esa fue su respuesta. de pronto. Ya sea en la ceremonia de compromiso. pregunté preocupado.142 Por fin.

después de haber superado la tristeza por su muerte. . junto a la ventana en la que el señor Chang Hyeon-sam solía sentarse para ver el jardín.143 civil. Repentinamente me asaltó la soledad. el señor Chang Hyeon-sam y mi mujer eran cónyuges. Cuando regresé al cabo del mes. Bajo aquella soledad todo mi cuerpo quedó invadido por la dolorosa añoranza de mi hijo. Me dio un mes de vacaciones para que al regreso hiciera un viaje turístico. Su debut en la literatura se produjo en 1965 con el cuento El globo del gigante. Sin embargo. De haberlo querido. incluido en la publicación Chosun Ilbo. Fue merecedor del Premio a los uevos Artistas del Ministerio de Información 1968 en la categoría de ficción. en 1980 recibió el Premio Literario Hyundai Munhak y el Premio Yi Sang y en 1982 el Premio Literario de la República de Corea. Me esperaba la libreta de ahorros que marcaba los ingresos mensuales de mi salario de todo ese tiempo y una carta en la que me decía que la casa la había registrado a mi nombre. editado por Verbum. la familia del señor Chang Hyeon-sam se había mudado. dejó a medias sus estudios de bachillerato y decidió dedicarse a escribir. A mi hijo lo cuidaría una niñera y ya tenían a la persona que ayudaría al señor Chang Hyeon-sam en mi ausencia. Un día. por lo que mi hijo lo era de Chang Hyeon-sam y de mi mujer. Emprendí el viaje alegremente. contuve el impulso de salir en busca de ellos. Sentía que la muerte de la mujer me había salvado de la oscura cárcel en la que me encontraba. fácilmente podría conseguir su nueva dirección. el señor Chang Hyeon-sam me dijo: -Deseo que vaya a mi pueblo natal y se ocupe de los sepulcros de mis antepasados. Yu Jae-yong (Corea del Sur) Breve reseña sobre su obra Escritor surcoreano nacido en 1936. El vínculo aparece recopilado en Cuentos coreanos del siglo XX. Terminada la Guerra de Corea abandonó su pueblo natal y se dirigió a Seúl. Aunque no hubiera sido nada grato para la fallecida. empecé a recuperar mi propia persona. El verano comenzaba a madurar en el jardín. sumergiendo mi cuerpo en la silla mecedora. Interesado en la literatura. Dos de sus novelas han sido traducidas al inglés bajo los títulos Sanctuary (1980) y Gone into the Wind and Rain (1982). Tres meses después del nacimiento del niño murió la madre por complicaciones posteriores al parto.

con gorra. sin encender la luz de la habitación. Habría niebla. refugiarse en su calor y en el olor de su pelo suelto. tan cerca. Estuvo todavía unos minutos esperando. El ojo ceniciento del cristal se fue azulando poco a poco. lívido. Y mientras encendía el tercer cigarrillo. Si no hiciera tanto frío.144 Embargo José Saramago (Portugal) Se despertó con la sensación aguda de un sueño degollado y vio delante de sí la superficie cenicienta y helada del cristal. En el bordillo de la acera. Cuando el despertador sonó. inquieto. detenido en la puerta. para cubrir la ventana: prefirió cubrirse la cara con la sábana y volverse hacia la mujer que dormía. Dijo a su mujer que no se levantase. el ojo encuadrado de la madrugada que entraba. hacia la humedad indefinible de las paredes. que escupió por encima del animal. Sin haberlo dicho nunca en voz alta. Una gran suerte haber podido dejarlo allí. Al final había una luz aún grisácea. Pero después le vino la idea del capullo tibio que era la cama y la presencia laberíntica del cuerpo al que se aproximaba y. de cuarzo. una gran rata muerta. haciendo de ellos lo que hacía con las imágenes. temiendo el insomnio matinal. Fumó el primer cigarrillo mientras se afeitaba y el segundo con el café. Le faltó sin embargo el ánimo para levantarse. Pensó que habría sido mejor dejar el coche en un sitio desde el cual pudiese hacerlo deslizarse para arrancar más fácilmente. pero dura y brillante. estaba convencido de que no volvería a ver el coche si lo dejase en cualquier extremo de la ciudad. como le habían enseñado y siempre veía hacer. La finca parecía más silenciosa que de costumbre. Cerró la puerta y bajó rápidamente la escalera. volvió a caer en el sueño. El automóvil estaba cinco casas más abajo. los cristales cubiertos de humedad. de las toallas del cuarto de baño. Encendió el coche y en el mismo instante el . y se escurrió hacia el aire frío. verificó de paso que la antena no estuviese partida y abrió la puerta. No quería despertar a su mujer. de los picaportes de las puertas. que entretanto se había enfriado. acabaría por tener un día fastidiado. pasó un chico embozado. El automóvil aparecía cubierto de gotitas. Tosió como todas las mañanas. Tal vez por la niebla. la habitación estaba clara. El interior del coche estaba helado. Con los cristales empañados era una caverna translúcida hundida bajo un diluvio de agua. pasadas dos horas. y eso hizo que la mujer suspirase de placer cuando el marido se inclinó sobre la cama para besarle los ojos cerrados. podría decirse que transpiraba como un cuerpo vivo. Allí. Había adquirido la superstición de que el peligro de que lo robasen sería tanto mayor cuanto más lejos lo hubiese dejado por la noche. Y susurró que no volvería a comer a casa. pensó. como restos olvidados de una mudanza a otra casa o a otro mundo. disolviéndolos. casi deslizándose en un círculo lento de imágenes sensuales. Después se vistió a oscuras. cortado en cruz y escurriendo una transpiración condensada. Miró los neumáticos según su costumbre. Pensó que su mujer se había olvidado de correr las cortinas al acostarse y se enfadó: si no consiguiese volver a dormirse ya. Se había dado cuenta de que la niebla era como una campana que ahogaba los sonidos y los transformaba. En el último tramo de la escalera ya podría ver la calle y saber si había acertado. mirando fijamente las dos cabezas posadas en la almohada. que aprovechase un poco más de la mañana. tenía confianza. Un olor fresco a agua de colonia avivó la penumbra.

El tiempo había enfriado mucho. Buena idea. No era ninguna exageración. el coche se insinuó entre el tráfico. Debían de estar por delante unos veinte coches. estirarse como un fluido para sobrepasar a los que estaban delante. con todas las vueltas que tenía que dar ese día antes de ir a la oficina. de lo malo malo. en verdad. Con la luz verde el automóvil pareció serpentear. Bajó el cristal para llamar a un vendedor de periódicos que pasaba. Pisó con cuidado el acelerador y dominó el coche. las horas de espera. Es fácil. Basta que el tacón del zapato no asiente en el lugar habitual para que se altere el movimiento y la presión. con una sacudida profunda e impaciente. El cuentakilómetros dio un salto repentino a noventa. con el periódico abierto sobre el volante. El día empezaba bien. Casi diría que le habían cambiado el motor por otro mucho más potente. El automóvil de delante avanzó un poco. ¿La habrían robado durante la noche. quizá excepcional. Por seguridad. con una torsión de gato voluptuoso. Cuestión de buena disposición esta agilidad de reflejos de hoy. Paró en un semáforo rojo. dentro del automóvil. rozando el asfalto como un animal de cascos. ¿Qué sería? Retiró el pie del acelerador. Pero él aún disponía de medio depósito y no tardaría en tenerlo lleno. sintiendo el coche vibrante y tenso en sus manos. Pero allí. sin preocupaciones. siempre se había considerado mucho mejor conductor que los demás. se lanzó por una subida empinada sin esfuerzo. pero si fuese posible llenarlo. Si encontrase una gasolinera funcionando. a ver si le daban el pedido? Escogió el cliente. mejor de más que de menos.. En el asiento. como el de las sábanas. Medio depósito. Era preferible justificar el retraso con la visita que tener que decir que había pasado hora y media en la . que no habría allí gasolina antes de quince días. Sonrió. Bien. El puntero indicaba precisamente medio depósito. El periódico no prometía nada bueno. aún no había mirado el contador de la gasolina. Curioso. Como un perdiguero que acude al olor. Pero pensó que lo mejor sería ir primero a la oficina y dejar las vueltas para la tarde. Una navidad oscura y fría. satisfecho de gusto. inquieto. Nada de importancia. Este estúpido embargo. Hizo que se movieran los músculos de la espalda. Otros andan a esta hora con mucho menos. triturando la basura esparcida. el periódico anunciaba restricciones rigurosas.145 motor roncó fuerte. el depósito estaba lleno. decía uno de los titulares. en colas de decenas y decenas de coches. Calle arriba el automóvil arrancó. Curioso. como no sería la primera vez? No. con el mismo movimiento. ¿Qué haría? ¿Ir directamente a la oficina o pasar primero por casa de un cliente. Miró el reloj. hacía un calor agradable. Allí cerca había un surtidor poco conocido. El coche tomó una curva balanceándose y. A veces no se controla bien el balanceo del pie. El embargo se mantenía. al acordarse de su mujer aún enroscada en la cama a aquella hora y se recostó mejor en el asiento. Medio depósito. ya lleno el depósito. Se dice que la industria va a sufrir las consecuencias. Pero.. aprovecharía. Hora y media más tarde estaba llenándolo y tres minutos después arrancaba. sin ninguna expresión particular en la voz. Un poco preocupado porque el empleado le había dicho. tal vez tuviese suerte. de tan repetida la información. fumando mientras esperaba. Nunca había reparado en esta especie de palpitación animal que recorría en olas las láminas de la carrocería y le hacía estremecer el vientre. dobló dos esquinas y fue a ocupar un lugar en la cola que esperaba. Distraído con el incidente. velocidad de suicidio en la calle estrecha y bordeada de coches aparcados. En fin. El pánico. al lado.

incluso faltando la gasolina. o será una mañana perdida. Giró el volante hacia la izquierda. Gasolina quemada sin provecho. Ahora al cliente. Sonrió de gozo y aceleró. El coche estaba espléndido. Una gran camioneta averiada tapaba todo el centro de la calle. ¿Qué tendría el coche? Necesitaba llevarlo al taller. Preocupado con la idea de quedarse allí inmovilizado. Ahora una avería. Pero el coche. . Una marcha atrás que funciona ahora sí y ahora no es un peligro. Recelosamente. Respondía a sus movimientos como si fuese una prolongación mecánica de su propio cuerpo. pero los engranajes parecían bloqueados. Y he aquí que tuvo realmente que pensarlo. Otra vez por el retrovisor distinguió un automóvil que bajaba la calle. Nunca se había sentido tan bien conduciéndolo. Miró el reloj. los servicios desorganizados hubiesen hecho meter en los surtidores gasolina de mucha mayor potencia. Pero el tránsito no ayudó. Y al ver una transversal descongestionada desistió de visitar al cliente. y se detuvo. No se acordaba de que la caja de cambios hubiese reaccionado de esa manera antes. costándole reconocer el coche. Un segundo después se encontraba aprisionado entre sus dos vecinos. Tal vez por causa de toda esa confusión del embargo. vio otra cola de automóviles esperando su turno. Intentó forzarla. Encendió la radio y se oyó un diario hablado. y salió por el otro lado. pero la caja de cambios no le obedeció. En fin. movió rápidamente la palanca para dar marcha atrás. a veinte metros. si no había decidido poner más gasolina? ¿Qué diantre era. ¿Valdría la pena visitar al cliente? Con suerte encontraría el establecimiento aún abierto. El coche resistió y la palanca le huyó de las manos. no había tenido tiempo. Estos árabes. Dio una propina absurdamente alta y arrancó con un gran ruido de neumáticos y aceleramientos. Perfecto todo.146 cola de la gasolina cuando le quedaba medio depósito. Suspiró de alivio. y en esta sucesión de gestos movió el retrovisor y se miró en el espejo. En época navideña. Qué demonio de idea. contando con lo peor. Vio que estaba perplejo y consideró que tenía razón. estaba pegado a ella. por qué este demonio de idea. si el tránsito ayudase. En una plaza. Movió la palanca de las velocidades para poner marcha atrás. Mejor sería dar cualquier explicación en la oficina y dejarlo para la tarde. ¿Qué diablos había sido aquello. decidido a pasar resoplando contra los ateridos automovilistas que esperaban. sí. metió la primera. Noticias cada vez peores. se había desviado mucho del centro. Diablos. todo el mundo sale a la calle. Otra vez con miedo movió la palanca y la marcha atrás entró con un ruido suave de succión. Pero el caso de la marcha atrás daba que pensar. pegado a la camioneta. cuando tenía el depósito lleno. para estorbar a quien necesita trabajar. El demonio de coche tenía siete vidas. suavemente. por sí mismo. Si el tránsito ayudase. tendría tiempo. al fondo de la calle por la que bajaba. aceleró y con un solo movimiento el automóvil subió a la acera. No podía contornearla. con todo el aire de ir a colocarse en la fila. suelto. El coche estaba mejor que nunca. sí. el depósito estaba lleno. Con tantas dudas. De repente el coche dio una cabezada y se dirigió a la calle de la derecha hasta parar en una cola de automóviles más pequeña que la primera. todo ese pánico. Qué disparate. prácticamente lleno. palpando el volante. Este estúpido embargo. si tenía el depósito lleno? Se quedó mirando los diversos contadores. ¿Qué había sido eso? Tenía el depósito lleno. Pero ¿cómo estaría la marcha atrás cuando volviese a necesitarla? Cerca de media hora después ponía medio litro de gasolina en el depósito. tiró hacia la izquierda. con una agilidad de animal. El automóvil de delante avanzó. Tendría gracia. como si suspirase. al final de la cola. sintiéndose ridículo bajo la mirada desdeñosa del empleado de la gasolinera.

sino en el interior del acero.147 Habían pasado más de veinte minutos cuando hizo avanzar el coche hasta el surtidor. sino como un miembro se adhiere al cuerpo. y el coche siguió. hasta que llegó delante de la oficina. Incluso buscó el cinturón de seguridad. Vio acercarse al empleado y la voz se le estranguló al pedir que llenase el depósito. hacia la acera. dentro del coche. Cuando el otro coche pasó. pasados pocos segundos. El cinturón estaba colgando a un lado. Tenía un designio. gente que le conocía. de repente. Estaba saliendo de la ciudad. un objetivo muy definido que ya le tranquilizaba. no en la superficie. sin saber por qué. Si no consigo salir es porque estoy enfermo. Al principio. Fue dando vueltas. Sólo reparó en la gasolinera cuando casi iba a pasar por delante. A su alrededor las estructuras del coche vibraban profundamente. dio en trazar mentalmente un itinerario que le apartase de otras gasolineras. En ese mismo instante hizo una tentativa para huir de la vergüenza. el diablo sabrá. Un toque violento de claxon le hizo cerrar la puerta. violento. Alguna cosa no iría bien en el automóvil. estaba cerca el sitio que buscaba. en los cambios. No rígidamente. agarrándose con ambas manos al volante. flexionar ligeramente el tronco de acuerdo con las maniobras. Empezaba a llover cuando detuvo el automóvil. en cualquier sitio. sacó la llave y abrió la puerta. El coche no se movió. Apagó el motor. la primera entraba sin ninguna dificultad y el coche avanzaba. metió una rápida primera y arrancó. y bajó la calle lo más deprisa que podía. para ver si se lo había puesto sin darse cuenta. sin dejar de mirar. llenándose y vaciándose. Y las dos se alejaron. no tenía más preocupaciones que en cualquier otro día de su vida. Había personas mirando. abrió el depósito y. que la niña se puso. alargando y acortando camino. No fue capaz de salir. El respaldo del asiento le sujetó dulcemente y le mantuvo preso. . Volvió a mirar el espejo y adivinó lo que debía hacer. hizo un movimiento brusco. rápidamente. al mismo tiempo intrigada y divertida. fue a pedirle el dinero de un litro que guardó refunfuñando. y tanto que se dejó ir con una sonrisa que a poco le suavizó la aflicción. A continuación surgió una mujer con un abrigo de invierno en las manos. que había abierto hacia la calle. tripa negra y blanda. Ni siquiera sintió dolores. ¿O estaría perdiendo sus cualidades de conductor? ¿O estaría enfermo? Había dormido bien a pesar de todo. sin una mínima desviación. Acto seguido. se preocupó por lo que diría el jefe si se asomase a una ventana y le viese allí instalado. elástico. Ninguna diferencia en la cara. No. Pudo aparcar el coche y suspiró de alivio. sin disminuir la velocidad. entre vallas. y cuando notó lo que hacía se asustó. dejó lentamente abrirse la puerta otra vez. temió no estar bien de la cabeza. vio a una niñita mirándolo. y el motor trabajaba con aquel rumor inaudible de pulmones llenándose y vaciándose. mirar hacia atrás. hasta un sendero desierto. Qué disparate. pensó. e hizo otro movimiento. El hombre de la gasolinera le miró desconfiado. Se metió por una calle en construcción. pero la espalda se adhería al respaldo del asiento. en el motor. ¿Qué era lo que estaba sucediendo? Movió hacia abajo el retrovisor y se miró. fumando. sin ninguna prisa por salir. Se sentía inquieto. Maniobró para separarse de la acera. Al volver la cara hacia la derecha. Inútil. Encendió un cigarrillo y. giró a la izquierda y a la derecha. no pensar en ellos durante el resto del día y quedarse en la oficina. Pero no allí. En vano. echando mano a la puerta para cerrarla. Tan sólo una aflicción imprecisa que apenas se dominaba. mientras la mujer arreglaba el cuello y el pelo de la niña. que la pierna había quedado sujeta por el eje del volante. eran ya los suburbios. hacia la guantera. Creyó que el faldón de la gabardina se había enganchado. tiró el cigarrillo fuera y. Sonrió más. Tenía un letrero que decía «agotada». Lo mejor sería desistir por ahora de clientes. Podía mover libremente los brazos y las piernas. Debo estar enfermo. respirando pausadamente. inclinarse un poco hacia la derecha. No quiso pensar en el coche.

quizá decepcionado o intrigado al ver a un hombre solo y no la pareja que de lejos le había parecido. Desesperado. Era como si quisiese levantar el mundo.148 Su idea era sencilla. como quien ataca por sorpresa. Volvió a entrar en la ciudad. a los huesos. de la misma manera que a la chaqueta. y avanzó por el sendero. cubierto con un gran pedazo de plástico negro por el cual la lluvia escurría como sobre la piel de una foca. Por más que girase el cuerpo hacia fuera. Ante sus ojos los limpiaparabrisas. Ningún resultado. pero allí. pero el coche no reaccionó. por más que afirmase los pies en el saliente de la caja de cambios. lleno de vergüenza como un animal trasquilado. Apagó el motor y sin interrumpir el gesto se lanzó violentamente hacia fuera. De lejos le llegó el pitido de una fábrica. Nunca nadie se había quedado preso de esta manera en su propio coche. Estaba preso en el coche. De un modo vago sabía que tendría que buscar a alguien que le ayudase. hacia la abertura de la puerta por donde la lluvia entraba empujada por ráfagas súbitas y frías. como si quisiese apaciguar los poderes que le sujetaban. La gabardina se adhería al respaldo del asiento. sin embargo. sin movimientos bruscos en el asiento. a los músculos. Lo que estaba pasando era absurdo. solo. todos mirando. Tenía que haber un procedimiento cualquiera para salir de ahí. y el dolor le causó un vértigo que se prolongó. en no dejar que la situación se le representase en el entendimiento. iba viendo automóviles abandonados en posiciones anormales. A medida que penetraba en la ciudad. Pero ¿quién podría ser? No quería asustar a su mujer. de metrónomo. con los movimientos pesados de un sueño de las cavernas. fue a ladrarle. E irían los periodistas. a la chaqueta de punto. los fotógrafos y sería exhibido dentro de su coche en todos los periódicos del día siguiente. mientras una súbita e irreprimible gana de orinar se expandía. Quizá ella consiguiese descubrir la solución. Al menos no se sentiría tan desgraciadamente solo. A la fuerza no podía ser. a la camiseta interior. con un desierto alrededor. llorando. Eran más de las dos y el día había oscurecido mucho. Tenía que buscarse otra forma. con los triángulos rojos colocados . Se había equivocado. Cuando sintió todo esto empezó a llorar bajito. Vio tres gasolineras. y sería inútil. Se echó encima del volante. porque el respaldo del asiento dulcemente lo sujetaría. aterrorizado. tal como hace la culebra cuando abandona la piel. a la puerta del coche. no conseguía arrancarse del asiento. a la piel. en la lluvia. ¿Tal vez en un taller? No. Con las dos manos se cogió al techo e intentó levantarse. con un gañido. mientras la autoridad evidentemente tiraría de él por un brazo y pediría ayuda a los presentes. que sin querer había puesto en movimiento en medio de la agitación. Consistía en salir de dentro de la gabardina. nada más fácil. gimiendo. esforzándose en no pensar. Se hirió en la frente y en la mano izquierda. Y a continuación. a la camisa. por su propio coche. deslizándose fuera de ella. atento a los semáforos. pero no quedaba otro remedio. Delante de la gente no se habría atrevido. en la curva del camino. Embragó despacio. lejos la ciudad que se escondía por detrás de la lluvia. sin convicción. El hombre que pedaleaba miró con curiosidad dentro del coche y siguió. ¿Cómo lo explicaría? ¿Llamar a la policía? ¿Y después? Se juntaría gente. apareció un hombre pedaleando una bicicleta. liberando interminable el líquido caliente que se vertía y escurría entre las piernas al suelo del coche. oscilaban con un ruido seco. sacandolos brazos y el cuerpo. llegado de la lluvia. y así estuvo hasta que un perro escuálido. miserablemente. Todas tenían el letrero de «agotada». Fue esto lo que pensó sin pensarlo cuando diez minutos después se retorcía dentro del coche gritando.

Cuando la mujer volvió a bajar. con el pelo erizado. pero él le gritó que no. Pero el marido llamaba con gestos desde dentro del coche y ella se asustó y corrió. arrastrada por el agua que corría delos desagües. Puso la mano en el picaporte. falta de gasolina. pero las personas tardaron en aparecer y fue muy difícil de explicar. hasta que un niño curioso de la vecindad se aproximó y pudo pedirle. en aquel capullo caliente y empañado que lo aislaba del mundo. precipitándose para huir de la lluvia. retorcerse entero en el asiento para salir del coche sin conseguirlo. casi siempre. Tenía que ir a llamar a alguien para que lo examinase. la vergüenza de haberse orinado por las piernas abajo. Pero. señal que en otras ocasiones sería de avería. y le contó lo que sucedía. y así incluso podían comer juntos y ella llamaría a la oficina diciendo que estaba acatarrado. desviando sin querer los ojos hacia una rata muerta en el bordillo de la acera. el caso no tenía importancia. Porfió y quiso entrar. desorientado. Y no iría a trabajar por la tarde. con muchas palabras. Y vio al marido. y tampoco pudo moverlo de allí. Cautelosamente. habiendo hecho el día. y la matrícula. el automóvil ya había desaparecido y la rata se había escurrido del bordillo de la acera. que subiese al tercer piso y dijese a la señora que allí vivía que su marido estaba abajo esperándola. El niño subió y bajó. que era muy urgente. y el color del coche. luchando para que creyesen en ella y no en su voz. Detuvo el coche enfrente del portal. La mujer bajó como siempre andaba en casa. y esperó todavía unos minutos. con grandes gestos de irritación. pero que significaba. Esperó muchos minutos. ahora. cuando ella desapareció en la escalera. al hospital. para llevarlo a donde se tratan las locuras. Esperó que sucediese el milagro de que su mujer bajase por obra y merecimiento de su silenciosa llamada de socorro. bajo la lluvia que no había parado todavía. con el argumento de na moneda. le dijo a su marido que esperase un poquito. indecisa. Y mientras arriba su mujer hacía llamadas telefónicas a todas partes. Que acudiese deprisa. dijo que la señora ya venía y se apartó corriendo. hasta que ella pensó que su marido estaba loco y fingía no poder salir. se quedaron callados mirándose. cuando podía muy bien haber subido a decirle lo que quería. a la policía. Como aquello era demasiado horrible para ser creído. pasando ante gasolineras sin existencias. Se atrevió a cogerlo por un brazo y tiró. que era peligroso. casi al borde de otra crisis nerviosa. dudando en cruzar la acera bajo la lluvia. un poco irritada contra el marido que la había hecho bajar sin motivo. Cuando finalmente llegó a la calle donde vivía. iba a buscar ayuda para que saliese.149 en la ventanilla de atrás. volvió a imaginarse rodeado de gente. y la marca. la fotografía en los periódicos. por fin. que no tardaría. él no pudo aguantar la espera y las imaginaciones. mientras ella. Dos veces vio grupos de hombres empujando automóviles encima de las aceras. en el coche. recibía en la espalda toda la lluvia que caía y el pelo se le desarreglaba y el horror le crispaba toda la cara. hacia la rata blanda. empujándola sin tocarla. ansioso porque el . incrédula. Hasta el anochecer el hombre circuló por la ciudad. y rodaba por la calle inclinada. que no tardaba nada. Que se tranquilizase. poniéndose en colas de espera sin haberlo decidido. y ahora estaba en el umbral. La mujer gritó. y encendió el motor. dando su nombre y el de su marido. inclinada. tuvo que imaginarse cómo iba a llamar a su mujer. y cuando por fin abrió la puerta vio delante de su rostro la mano del marido abierta. ni siquiera se había acordado de coger un paraguas.

dio un ronquido. simplemente. Dejándose conducir. Eso no sucedió. un coche de la policía aceleró y le adelantó y. parecía perderse entre piedras. un motociclista uniformado casi alcanzándolo. Un lugar limpio y bien iluminado . para no tener que parar. cuando le adelantaba. La mañana abrió por completo. en aullidos. hacia delante. Iba declinando sucesivamente. Toda la noche viajó. arrancando las ruedas al lodo. hacia el acceso a una autopista. su coche. Pero tuvo otra vez miedo y no paró. de madrugada. con un sonido inquietante. Pero el coche. gimiendo como un animal aterrorizado. dos veces en el descampado nocturno y helado. pero la lluvia se detuvo de repente. Dos veces habló bajito cuando el asiento le sujetó. Y deliraba un poco: humillado. aproximó el coche al bordillo e intentó salir despacito. y cuando la mañana empezó a nacer estaba en cualquier parte. un arranque poderoso. Sentía hambre. porque todas las gasolineras empezaron a cerrar y las colas de espera que aún se veían tan sólo aguardaban al día siguiente. con ese movimiento. y entonces lo mejor era huir para no encontrar gasolineras aún abiertas. casi sin otro tránsito. sin que el sol llegara a mostrarse. La carretera aparecía otra vez más allá. La policía le seguía de lejos. en una carretera arruinada. hizo y deshizo lazos y desenlazos de curvas.150 dinero se le acababa y no sabía lo que podría suceder cuando no tuviese más dinero y el automóvil parase al lado de un surtidor para recibir más gasolina. cada vez más lejos. Atientas. abrió la puerta para liberarse de la sofocación que le llegaba y. subió y bajó montes. llegado de no sabía dónde. Dio un grito y golpeó con los puños cerrados el volante. un velo le cubrió tres veces los ojos. La carretera se transformaba en un simple camino que adelante. donde la lluvia no paraba. sofocado. por dos veces. a cada momento. Atravesó poblaciones de las que no vio el nombre. en un ejercicio inconsciente y obsesivo que le defendía de la realidad. ¿Dónde estaba el mundo? Ante los ojos estaba la sierra y un cielo asombrosamente bajo. Se había orinado otra vez. recorrió largas rectas. demasiado humillado para avergonzarse. en ciega desesperación. donde el agua de la lluvia se juntaba en charcos erizados en la superficie. porque fuese a morir o porque el motor se había muerto. pero la gasolina se había acabado. y cuando la noche cerró no había señales de ellos y el automóvil rodaba por otra carretera. sin saber por dónde. No se detenía porque no sabía para qué iba a parar. El motor roncaba poderosamente. explotó en gritos. y toda la estructura del coche vibraba. El motor pareció arrancarse a sí mismo y arrastró el coche veinte metros más. Se escurrió un poco más y quedó echado sobre las piedras. La lluvia había empezado a caer de nuevo. himollado. Una náusea se apoderó de él y le sacudió de la cabeza a los pies. continuó conduciendo el coche. La frente se le cubrió de sudor frío. en lágrimas. el cuerpo colgó hacia el lado izquierdo y se escurrió del coche. y salió. Pero. un guardia le hizo señas para que se detuviese. Oyó detrás de sí la sirena de la policía y vio también. dos veces intentó convencer al automóvil para que le dejase salir por las buenas. Fue en ese momento cuando vio que el puntero del depósito de gasolina estaba encima del cero. Las heridas de la cabeza y de la mano volvieron a sangrar. Y sollozando. alternando las consonantes y las vocales. de un salto. En una avenida muy larga y ancha. como si mientras tanto el coche y él hubiesen llegado a un acuerdo de paces y fuese el momento de dar la prueba de buena fe de cada uno.

Estaban sentados uno al lado del otro en una mesa próxima a la pared. El viejo sentado a la sombra golpeó su platillo con el vaso. El viejo lo miró.) Era tarde y todos habían salido del café con excepción de un anciano que estaba sentado a la sombra que hacían las hojas del árbol. -Se emborrachará usted -dijo el camarero.151 Ernest Hemingway (EE. porque aunque era sordo y por la noche reinaba la quietud. -Otro coñac -dijo. -¿Cómo sabes que era por nada? -Porque tiene muchísimo dinero. y miraban hacia la terraza donde las mesas estaban vacías. cerca de la puerta del café. La muchacha iba descubierta y caminaba apresuradamente a su lado. que el viento movía ligeramente. -La semana pasada trató de suicidarse -dijo uno de ellos. iluminado por la luz eléctrica. -¿Y qué importa si consigue lo que busca? -Sería mejor que se fuera ahora. de modo que lo vigilaban. aunque era un buen cliente sabían que si tomaba demasiado se iría sin pagar. excepto la del viejo sentado a la sombra de las hojas. El camarero se fue. tarde. El camarero joven se le acercó. -¿Qué desea? El viejo lo miró. De día la calle estaba polvorienta.UU. Los guardias han pasado hace cinco minutos y volverán. pero por la noche el rocío asentaba el polvo y al viejo le gustaba sentarse allí. Una muchacha y un soldado pasaron por la calle. . La luz del farol brilló sobre el número de cobre que llevaba el hombre en el cuello de la chaqueta. -¿Por qué? -Estaba desesperado. -¿Por qué? -Por nada. -Los guardias civiles lo recogerán -dijo uno de los camareros. él notaba la diferencia. Los dos camareros del café notaban que el anciano estaba un poco ebrio.

-Ya está borracho -dijo. -Debía haberse suicidado usted la semana pasada -dijo al viejo sordo. -¿Por qué quería suicidarse? -¿Cómo puedo saberlo? -¿Cómo lo hizo? -Se colgó de una cuerda. -¿Cuánto dinero tiene? -Muchísimo. Tengo sueño y nunca puedo irme a la cama antes de las tres de la mañana. ¿Qué hora es ésa para irse a la cama? . El camarero terminó de llenar la copa hasta que el coñac desbordó y se deslizó por el pie de la copa hasta llegar al primer platillo. -Gracias -dijo el viejo. -Debe tener ochenta años. -¿Por qué lo hizo? -Por temor de que se condenara su alma. El camarero tomó la botella de coñac y otro platillo del mostrador que se hallaba en la parte interior del café y se encaminó a la mesa del viejo. -Me gustaría que se fuera a su casa. -Se emborracha todas las noches.152 -Se quedará toda la noche -dijo a su colega-. Puso el platillo sobre la mesa y llenó la copa de coñac. Nunca puedo acostarme antes de las tres. -Un poco más -murmuró. El anciano hizo un movimiento con el dedo. El camarero volvió con la botella al interior del café y se sentó nuevamente a la mesa con su colega. -¿Quién lo bajó? -Su sobrina. -Sí. Debería haberse suicidado la semana pasada. yo también diría que tiene ochenta.

dejando media peseta de propina. -¡No! ¡Terminó! -limpió el borde de la mesa con su servilleta y meneó la cabeza. sacó del bolsillo un monedero de cuero y pagó las bebidas. míralo. El viejo caminaba un poco tambaleante. -Ahora una mujer no le serviría de nada. aunque con dignidad. Cerramos. Todavía no son las dos y media. -Él también tuvo una mujer. El viejo miró desde su copa hacia la calle y luego a los camareros. No tiene ninguna consideración con los que trabajan. Yo no. Se le acercó el camarero que tenía prisa por irse. hablando con esa omisión de la sintaxis que la gente estúpida emplea al hablar con los beodos o los extranjeros-. . -Otro coñac -dijo. Este hombre es limpio. Estaban bajando las puertas metálicas-.153 -Se queda porque le gusta. contó lentamente los platillos. -Su sobrina lo cuida. Dijiste que le había cortado la soga. -Él está solo. -No siempre. Quisiera que se fuera a su casa. -Quiero irme a casa. -Otro -dijo el viejo. -¿Por qué no lo dejaste que se quedara a beber? -preguntó el camarero que no tenía prisa. -No me gustaría ser tan viejo. -No puedes asegurarlo. No más esta noche. -¿Qué significa una hora? -Mucho más para mí que para él. El camarero lo miraba mientras salía a la calle. Tengo una mujer que me espera en la cama. Podría estar mejor si tuviera una mujer. -Una hora no tiene importancia. -Lo sé. -¡Terminó! -dijo. Un viejo es una cosa asquerosa. Bebe sin derramarse el líquido encima. -No quiero mirarlo. Aun ahora que está borracho. El viejo se puso de pie. señalando su copa.

La luz es muy buena y también. aunque esas cosas son muy hermosas. Es la luz por supuesto. las hojas hacen sombra. -¿Y tú? ¿No tienes miedo de llegar a tu casa antes de la hora de costumbre? -¿Estás tratando de insultarme? -No. Tampoco puedes estar frente a una barra con dignidad aunque eso sea todo lo que proveemos a estas . menos el trabajo. No quieres música. -No. Nunca he tenido confianza y ya no soy joven. -No -el camarero que tenía prisa se irguió después de haber asegurado la puerta metálica-. -No es lo mismo. hombre*. pero es necesario que el lugar esté limpio y sea agradable. con todos los que necesitan luz por la noche. qué te falta? -Todo. -¿Y a ti. sólo quería hacerte una broma. -Buenas noches -dijo el camarero más joven. -Tienes juventud. no lo es -admitió el camarero que tenía esposa-. No quería ser injusto. -No. ahora.154 -Hablas como un viejo. -Yo quiero irme a casa y a la cama. con todos aquellos que no desean irse a la cama. Este es un café limpio y agradable. -Buenas noches -dijo el otro. -Soy de aquellos a quienes les gusta quedarse hasta tarde en el café -dijo el camarero de más edad-. -Vamos. Deja de decir tonterías y cierra. -Somos muy diferentes -dijo el camarero de más edad. Continuó la conversación consigo mismo mientras apagaba las luces. No es sólo una cuestión de juventud y confianza. -Tienes todo lo que tengo yo. confianza y un trabajo -dijo el camarero de más edad-. Todas las noches me resisto a cerrar porque puede haber alguien que necesite el café. Definitivamente no quieres música. Se estaba vistiendo para irse a su casa-. Sólo tenía prisa. -Tú no entiendes. Tengo confianza. Lo tienes todo. Soy todo confianza. Bien puede comprar una botella y bebérsela en su casa. -¡Hombre! Hay bodegas abiertas toda la noche. Está bien iluminado.

finalmente. Muchos deben sufrir de lo mismo.155 horas. Era sólo eso y todo lo que se necesitaba era luz y una cierta limpieza y orden. volvería a su cuarto.dijo el camarero. Ernest Hemingway (EE. -La luz es bien brillante y agradable pero la barra está opaca -dijo el camarero. Sonrió y estaba frente a una barra con una cafetera a presión brillante. . Yacería en la cama y.ada. Verdes colinas de África (1935). Algunos vivieron en eso y nunca lo sintieron pero él sabía que todo eso era nada y pues nada y nada y pues nada. Tener y no tener (1937). Después de todo. con la luz del día. -¿Qué le sirvo?. La quinta columna y los primeros cuarenta y nueve relatos (1938) y las novelas Fiesta (1926). gracias -dijo el camarero.UU. pues nada. nada está contigo. Al otro lado del río y entre los árboles (1950) y El viejo y el mar (1952). -Otro loco más -dijo el barman y le dio la espalda. Adiós a las armas (1929). El cantinero lo miró fijamente pero no respondió. era algo muy distinto.UU. Ahora. se dijo. ¿Qué temía? No era temor. Por quién doblan las campanas (1940). Era demasiado tarde para comenzar una conversación. Entre sus obras se cuentan las colecciones de relatos En nuestro tiempo (1925). Era una nada que conocía demasiado bien. Danos este nada nuestro pan de cada nada y nada nuestros nada como también nosotros nada a nuestros nada y no nos nada en la nada mas líbranos de nada. Recibió el Premio Pulitzer por El viejo y el mar y el Premio obel de Literatura. -¿Quiere otra copita*? -preguntó el barman. El barman se la sirvió. se dormiría. Era una completa nada y un hombre también era nada. Ave nada llena de nada. . Un lugar limpio y bien iluminado aparece recopilado en Cuentos editado por Lumen. no era miedo. Un café limpio. nada sea tu nombre nada tu reino nada tu voluntad así en nada como en nada. -No. sin pensar más. y en 1958 volvió a los EE. El ganador no se lleva nada (1933). y salió. Falleció en 1961. Le disgustaban los bares y las bodegas. bien iluminado. -Una copita.preguntó el barman. ada nuestra que estás en nada. Hombres sin mujeres (1927).) Breve reseña sobre su obra Escritor y periodista estadounidense nacido en Oak Park en 1899. probablemente sólo sea insomnio. Trabajó como reportero de diversos diarios en su país y fue conductor de ambulancias en Italia durante la I Guerra Mundial. Finalizada la contienda vivió en París y en Cuba.

eso sí. caballos. mantiene una tela de arpillera que llega hasta el suelo y oculta los pies. punitivos. Espantadizas hasta de la sombra.aunque permitiendo ciertos recelos a las bestias.patrón o jefe . Así vienen. Con crin y todo. Y al airoso galopito avanzan hacia las canteras que bordean el camino. con brincos. que se echan atrás por cualquier cosa levantando nubes de polvo. los brazos armados de rebenque se alzan y se abaten.parece que ya lo va a tirar su parejero. cruzan. que el flete ya se va a precipitar con él en las aguas de la cantera. . Y otra vez hay que recurrir al rebenque. el armatoste por la mitad del cuerpo. De trapo bien forrados son el cuello y la cabeza. abajo. gente. -¡Flor de jinete! -¡A qué no lo voltea! Y al que marcha adelante . ¡Caballo!. inesperados. A los otros cuatro también los traen mal. llenas de agua. profundas.las cosas allí no son juguete .. A su vez. Entonces. porque los fletes se asustan. En la puerta de la taberna azuzan con gritos. Allí. El polvo arde en las narices. sale la gente por ver. ¡Bah!.. los de estas bestias de cola casi dura y completamente rígidos cogote y testa. aviesamente. A fuerza de "¡Bah!. En seguida aflojan riendas. los cinco." El caballo lo constituye una tramoya de alambres en forma de sección horizontal de equino. pues. el armazón.. que insinúa las formas del animal. del boliche de Pantaleón. en vano hacen por librarse de los crueles emponchados... O. de lado a lado del camino. hasta cuyos bordes llegan en brincos. Caballos más bien ariscos. Y los jinetes también rabian. Queda. en ocasiones. copiosas. serias las caras. Los corcovos. que caracolean al llegar y sólo a fuerza de "chupadas" pacientes.muy ansiosos después de largo aguardar ya prontos aparecen los cinco jinetes por el camino del pueblo. Porque son botes arteros. abajo es una cosa tremenda. ya agotada la paciencia. exactamente a la hora desde la que se permite el disfraz doce de la mañana . Las colas. entre ellas.. Y los parejeros saltan locos de furia. que se sujeta con un cordón desde los hombros y pende al nivel de la cintura. camino del pueblo. Arriba. Pasan el camposanto. sombreros en mano . redomones. Y a golpe y grito obligan a adelantar a sus pingos que.. dejan ver alpargatas y piernas.156 Los cinco Francisco Espínola (Uruguay) El primer sábado de Carnaval. a veces sólo con paciencia consiguen que sus cabalgaduras avancen. Y si bien los pescuezos y las cabezas permanecen tiesos. peor. El poncho del hombre cae alrededor y oculta los alambres y sostenes.. Como de bestia estimada.

-¡Sí. flota el caballero y emergen la cabeza y el cogote de su indesprendible cabalgadura. -Bueno. aquél. dejando el inquirir y la venganza para después. -¡Eso está mal! ¡Eso está mal! . -¡Hepe! ¡Hepe! ¡Hepe! ¡Hepe! .. imposibilitados de apearse. pero lo cierto es que. que somos los compañeros de él.protestan. pues! -¡Pero mire qué cosa! Para ver. corre entre llamaradas hacia la cantera. pero qué cosa! ¡Pero.y se precipita en el agua. don! -¿Para dónde? ¿Para allí? -Síiii. con la cara trágica. al galope hacia la profunda cantera y dejando lo otro también para después.157 Nadie vio quién fue. sacan la cabeza. hace pie. bien echados a un costado. ¡Pero mire qué cosa! . Y mientras los otros cuatro se paran en seco. ¿y van a traer piola? -¡Síiii! ¡Pantaleón fue a traer la del pózoo! -¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Déjennos pasar a nosotros.. Cuando sube un "¡Pero qué cosa!". los compañeros deben asomarse de lado. Y hace pie.hace descender uno. los compañeros del accidentado. un fósforo arrojado con malhadada puntería enciende el poncho y el arnés del que va adelante. -¡Consigan una piola!.grita con voz lastimera. Abajo. Con engorro acomodan sus caballos paralelamente al borde de la cantera y. sujetando el sombrero que se le cae por un costado. Del despacho de bebidas salen todos. Se corona de gente el ancho pozo. ellos sueltan. pero qué cosa! -¿Se mojó el caballo? . también. a cinco metros. está empapado! -¡Pero mire qué cosa! . -¡Bueno! Y se corre. hacia abajo: -¡Pero. de pronto. -¡Si se corre más acá.

. Clava espuelas. don!. lo estorba.. volviendo a atender a la piola. mientras al frente los otros cuatro jinetes se arremolinan sin saber dónde meterse. a chorros. sin sombrero y hecho sopa.. Pantaleón. . ya cerca. La bestia... Es que se oye ruido de cascos a todo lo que dan. -¿Cómo? ¿Así? Nadie responde.. Son brasas los ojos del caballo policial. Aquélla. rígidos cuello y cabeza. -¿Y para dónde? -¡Retirensén para atrás del montecito! A extraño. En eso asoma el jinete. se hace un arco. vuelve a atender al foso porque hacen fuerza en la piola. El caballo del sargento se para de manos. Abre la boca con horror.. que pesa una barbaridá por el agua!. Y suelta la piola.sube del fondo. Pantaleón. éste. ¡Y con los pies vaya ayudándoo! -Sí. -¡Ayude uno. grita a los amigos del caído: -¡Retirensén para que se acerque el señor!. En seguida. -¡Ladéelo para el costado! Échele el cogote para el costado y usted córrase para el otro costado!. -¡Agárrese. Es que ya vienen subiendo cabalgadura y jinete. el caballo del sargento se asusta de los otros cuatro caballos y se sienta en los garrones. Castiga el policía. bufando. bien sujeto a los hombros. Los dos. corcovea. Y chasquea abajo un violento chapoteo. Porque.. como cabalgando a lo mujer. Y por la boca le asoma como una espuma. el sargento llega al borde de la cantera. Todavía con dificultades. de costado.158 -¡Guarda! ¡Den paso! ¡Guarda! Son Pantaleón y su cuerda. pero. que ha tornado la cabeza. provocando otra sentada y nuevos bufidos. largo tranco desgarbado. los cuatro atraviesan media cuadra y se ocultan entre unos sauces... la cabeza y el cogote de su martirio. Revuelve los ojos. -¡Viene el sargento! ¡Ahí viene Mansilla! En efecto: ya pasa frente al camposanto un indiazo uniformado. ¡y no ve! . dándose vuelta para atender a sus espaldas. El caballo.

amigo! -Bueno. Y dispone el poncho en torno al armazón en cuyo medio está. Le resuena el sable. el sargento pudo acercarse casi sin dificultades. ¡a mí que no hice nada!. ¡por Dios bendito! Sus movimientos. toca llamada de auxilio. tienen que llevarnos a todos nosotros! Y salen del sauzal a galope tendido.. bajo bufidos. no. vamos a entregarnos. no! ¡Para ahí. Tiembla y se arquea como si le sangrasen los ijares. Se arremolina la gente. ahora tiene que acompañarme hasta la comisaría. Va a dar el policía. porque esto ya se aleja demasiado de la forma equina. el sargento talonea hacia el montecito de sauces.159 -¡Pero retíresé. El sargento descabalga en este momento para poner las riendas en manos de un negro cuya marcha detiene con imperio. surge un clamor.. -¡A mí. Se acerca a pie. fatalmente acompañados por el armatoste que pende de sus hombros. hasta que este otro acabe de salir! Ante lo imperioso del tono. Y allá. Su cabalgadura apenas si resopla entre un brillar de ojos siempre desconfiados. contra su voluntad. -Sí. los otros cinco de a caballo conferencian en voz baja. -¡Pero qué cosa. -¡Para llevarlo a él. Se le ven las piernas casi hasta las corvas. El incendio ha sido abajo. amigo! Ya ha pisado en firme el emponchado. Se escurre el agua. -¡Pero qué cosa. Junto a la cantera. -Yo creo que si no nos entregamos va a ser peor. mientras el sargento se afirma en las crines para contrarrestar nuevas costaladas y saltos. pues. -¡Para ahí. Y desde allí. otra vez al camposanto. Cada aguda pitada produce a su bestia el efecto de un espolazo. que están los otros! Desvía el policiano y va a apostarse junto al cementerio. usté también. Por eso. sacando el silbato. cuyo caballo vuelve a dar miedo con esos ojos y boca. del monte donde echando sus pingos para un costado conseguían los cuatro amigos asomar medio cuerpo. . hacen retroceder entre grandes botes al sargento.

A trechos se detienen y afirman el pie en el suelo. no más! Se asoma gente a la calle. advirtiendo el abandono de la alpargata. Sin entender la causa. Uno de los compañeros se aparea al del engorro. -¡Vamos! ¡Vamos! ¿Ahora se van a quedar toda la tarde? ¡Si se cae que se caiga. Dan la sensación de que se reaniman. casi cojeando. consigue tocarla. Pero de un despacho parten pullas. llegan. Es que se les ha aflojado una alpargata. Un niño. El sargento decide emprender la marcha. mira y la apoya sobre el duro cuello de trapos retorcidos de su parejero. Al accidentado se le ven claramente los pantalones y las alpargatas. contra una casa. costalando. corre solícito y la entrega al de pie en el suelo. la piola de rastras. A los otros. mudos. los señores. abrumado. con los párpados entornados. Este saca el pie hacia atrás. sudorosos. el sargento. acentuándolos. Nadie reconocería en éste al mismo grupo que. Por conservar la distancia. Los caballeros se enardecen. el sargento grita. Los armatostes siguen sus movimientos. cuando el jinete delantero. En la puerta está un soldado de guardia. Este la agarra. restregándolo. Nadie ha acudido a las pitadas. Y como de la otra acera también los befan. la falta de equilibrio lleva al descalzado. detrás. estorbado por su propio caballo. De estatura tan pequeña que el más pequeño traje policial de todo el Departamento le quedó grandísimo. ratos antes. con ojos de brasa. Ya entran en el pueblo. Pero cuando el otro. a la distancia: -¡Oh! ¿Y ahora vuelven a creerse que están de fiesta? ¿Se creen que esto es chacota? Los arreados. por el medio de la calle. con tanta fogosidad se aproximaba al cementerio. empiezan a caminar con dificultad. como marchan al tranco. ellos. él y su caballo. de que retornan por sus arisqueces.160 -Tienen que marchar a prestar declaración. de ya más tranquilizada cabalgadura. Pantaleón. el sargento también se detiene. Hasta que se halló otro más chico que también le quedó grande. no se les ve nada. Y llama alborozada para que acuda más. Los cinco han perdido bríos. con la alpargata que cuelga ya casi suelta. . se aleja corriendo al recordar que dejó el despacho a solas y con parroquianos. -¡Pero mire qué cosa! Delante. es decir. ellos dan el frente a un lado y a otro. gracias a la cual mantiene tranquila a su cabalgadura. Se echa atrás el casco para observar a los cinco.

Se descubren los jinetes y entran circundados por el suave rumor de las zapatillas. hacia la calle. el arrobado soldadito pasa sin detenerse frente a las pequeñas puertas y sigue hasta llegar al fondo. inexorablemente. En 1950 apareció El rapto y otros cuentos. escribió historias rurales. retomaron y revitalizaron al tradicional cuento oral. Fue autor también de un cuento infantil Saltoncito (1930) que han leído generaciones en el Uruguay.se dice tornando la cabeza de vez en cuando. Delante de los cinco. despavoridos. Francisco Espínola. están los calabozos. -¡Qué colosales! . Porque derribándolos entre un brusco estrépito. provincianas pero tamizadas por su formación clásica.. nacido en San José en 1901 y muerto en Montevideo en 1963. su profundo conocimiento de Homero. También póstumamente apareció Veladas de fogón (1985). un tío suyo se disfrazó así. La novela Don Juan el Zorro fue publicada íntegramente en forma póstuma en 1984. editado por el Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social de la República Oriental del Uruguay. cierta vez. apenas. Recuerda al instante que. . que a la vez. Raza ciega. van detrás de un cogote y de una cabeza rígidos. Esquilo y Hesíodo. E indicando. Sus relatos.. Espínola los narraba una y otra vez hasta llegar a gastarlos es decir que en muchos casos no llegaban ni siquiera a ser trasladados al papel. por lo tanto. como en los libros siguientes. Se asoman. tan igualito. En 1926 publicó su primer libro. En ellos. -¡Páselos! . Francisco Espínola (Uruguay) Breve reseña sobre su obra Aunque casi desconocido en el exterior. derribando también al embelesado. Conocido entre sus amigos y alumnos como un notable contador de cuentos. los demás están insuperables. publicado en 1954. no hacia los calabozos sino hacia el portón de las caballerizas. Escribió también el ensayo sobre estética Milón o el ser del circo.161 Salvo uno. fue el creador de una de las obras narrativas más estimables de la literatura uruguaya. Pero no tan. De 1933 es la novela Sombras sobre la tierra que causó escándalo por situar la acción en un burdel pueblerino. saltan sobre ellos tres caballos. deteniendo su caballo a quince metros. Es un corredor largo.grita el sargento. con encanto. Los cinco aparece en Raza ciega y otros cuentos. A la izquierda. dice: -¡Adentro! Se asoman los caballeros.

Dulcemente le contesté.. una persona muy simple. ja. como todo detalle de excesiva evidencia al que una sensibilidad herida atribuye inmediatamente un significado.. sí. constructor de vestidos. A continuación.. y después prosiguió: -La verdad. Innumerables hojas verdes y amarillas derribadas por el agua sobre el pellejo negro y graso del asfalto habían quedado adheridas haciéndolo parecer manchado como la piel de la pantera. eso es lo que es. Livio dijo: -Ella es una boba. paciencia. y ella. tú un destructor. zapatos. le hice notar a Livio el color de esas hojas y de esos troncos. esos ojos redondos. si me hubiese dicho: amo a Roberto y a ti ya no te amo. pero ¿por qué inventar todas esas mentiras? Roberto es un constructor. mejor dicho. ja. en cuanto salimos de la casa. futuro constructor de su desprovisto guardarropa. precisamente. y era una extraña visión...... cuando la he interrumpido y . Un bruto... -En fin -dijo Livio con un furor contenido-. con la punta del paraguas yo restregaba la tierra entre la hojarasca. observando el bordado elegante de las hojas que sobre las aceras se aglomeraban alrededor de los árboles hasta formar una alfombra. en cambio.... son de Roberto. Pero él meneó la cabeza y contestó que no tenía la mente como para eso. claro que lo es. un constructor. Diciendo esto. constructor. me pidió que no lo dejara: quería estar conmigo algo más. en mi ausencia.. esa frente estrecha.. como un papagayo. con esa cara de buey. con esos discursos. la ha fascinado. Pero ¿qué le iba a hacer? Se había ilusionado acerca de esa mujer. que Silvia era una de esas mujeres que no saben reconocer la verdad y necesitan siempre creer que están justificadas por razones de orden moral..... mezclándose y reluciendo por el agua. porque él de veras cree ser un hombre positivo por los cuatro costados. pero sabía que si hubiese tenido un dolor aquellos colores tan fuertes me habrían hecho sufrir. que se acumulaba ante la punta en un montón resistente que yo sentía adherido al asfalto por una película adhesiva de agua de lluvia.. es que él es rico y yo soy pobre. Así.. tanto es así que. Por lo menos ésta sería una razón clara. daban la ilusión de un oro copioso vomitado por la rotura de un cofre.. Roberto un constructor. Empezamos a caminar delante y atrás sobre aquellas hojas. o. Yo no padecía. a lo largo de aquellos troncos en el aire ahumado y azulado del crepúsculo otoñal.. joyas. Me miró como si no hubiese entendido..... me los ha ofrecido tal cual. ¿Has oído con qué tono ha dicho: estoy cansada de vivir entre estrecheces? Dije que lo había notado todo.. eso era todo. con un tono suplicante. Sostenían esta nube de hojas otoñales determinados árboles cuyos troncos eran de una negrura violenta y como carbonizada...162 El amante rechazado Alberto Moravia (Italia) La calle se mostraba como una especie de túnel bajo una bóveda de diminuto y plumoso follaje verde y amarillo.. casi digna de ser deplorada como una gran riqueza inexplicablemente abandonada y despreciada.. el verde y el amarillo. que parecían empapados por toda la lluvia de los días anteriores... esos discursos sobre la construcción y destrucción no son cosa suya. En un sitio se había formado un gran montón de esas hojas. en su pérfida ingenuidad.

y entonces.. y para lograrlo le dije que ante todo tenía que reconocer la verdad de sus propias condiciones.. no era cosa de ella. se ha quedado con la boca abierta y no ha sabido decir nada... Por encima de las defensas del río. de excursiones. de vestidos.163 le he preguntado qué entendía por constructor... como hoy. la verdad es que ella andaba a cuatro patas.. más que dolerse por la forzada separación de la amante. hasta reunirse con sus compañeras esparcidas en abundancia sobre las aceras. Contesté a Livio que él no podía juzgar sobre cuántas patas había de caminar la hermosa mujer que no quería tener más nada que ver con él.. verdaderas tribus que murmuraban y bullían según el viento.. -Tal vez no la halagabas lo suficiente -dije. al principio me amó precisamente porque le decía esas verdades.. En determinados puntos las hojas muertas formaban altos montones. -Ah. malcriada. me agradecía que lo hiciese. de automóviles.. para abandonarlo le habrá repetido punto por punto las mismas frases que tú en aquel momento le ibas propinando... Livio me indicó que nos acercásemos al parapeto y después prosiguió: -¿Yo destructor?. hubiese de tener para ella más valor que los halagos que le prodigaban Roberto y sus demás pretendientes.. después le habían fallado las fuerzas y había vuelto a su vieja vida..... habrá hecho con aquel pobre Santoro lo que ha hecho hoy conmigo.. que yo la hacía volverse fea. tendida y mortecina. ¿y qué destruía. Cuando la conocí ella creía que la vida fuese una cuestión de dinero. allí donde desemboca en la avenida a lo largo del río. con las ramas elevadas hacia lo alto.. de cenitas y diversiones. Probablemente le había pedido demasiado. en cambio ya has oído lo que ha dicho... A lo largo del parapeto se alineaban unos plátanos que habían crecido hasta gran altura.. lo creía con ingenuidad.... Yo volví a reír:-Probablemente.. y para siempre... y yo. ella se había esforzado por seguirlo.. yo pensaba que la verdad. Pero desde la cima de las copas el viento arrancaba a puñados grandes hojas muertas que caían. ¿no crees que habrá sido . ¿no se debería pedir nada a la gente? Yo sólo le había pedido que fuese una persona decente.. habíamos llegado al final de la calle. pero ahora ha vuelto a caer en cuatro patas.. tenía que darse cuenta de que era pobre. aunque amarga. con la cabeza a pájaros. la ciudad nos miraba desde detrás de la barrera de sus puentes. desagradables y duras... la he hecho caminar erguida. una tras otra. parecido a una frente pensativa y fruncida. se descubría el cielo pesado de nubes oscuras e inmóviles. que mentía constantemente ante sí misma y ante los demás. por favor? Tal vez sus malas costumbres. diantre.. y ¿te acuerdas? Al principio conseguí que abandonase a ese Santoro. Me eché a reír y le dije que las mujeres querían dulces frases y no sermones. eso es todo.. le habrá dicho que tú eras un constructor y él un destructor.. ¿has oído con qué tono de obstinada desolación lo ha dicho? Nadie pasaba por la avenida junto al río. Livio repuso: -¿Para qué sirven los halagos? Yo quería que se convirtiese en una persona.. -Sin embargo -dijo Livio como acordándose-.... Mientras tanto.. aun discurriendo. Como un rostro detrás de un brazo. no podía contestarme que por constructor entendía un hombre rico y nada más.... de manera que al pasear no se veía otra cosa que troncos y más troncos... le importase demostrar su propia superioridad y la poquedad de esos dos.... inclinados o erguidos. en el gran espacio entre ambas orillas. a menos que. la cara en el comedero. me explicaba que nadie la había hablado jamás de esa manera.. Le dije que razonar de esa manera era en vano. ignorante. como si no hubiese ni pudiese haber en el mundo nada más.. por algún tiempo.

pasando y desapareciendo por una calle transversal.. .. ella te ha inspirado la voluntad de cambiarla. como si todo se hubiese producido según un orden preestablecido y superior. -Eso. pero lo que hace que yo sea distinto de los demás es que durante todo el tiempo... Yo había entrado en un gran montón de hojas... lo hizo hundirse con toda su bruma. Contestó: -Eso es verdad.. se comprende que termine por creerle sucesivamente a cada uno de ellos. y se hizo la noche... Meneó la cabeza y contestó: -Será como dices tú.. y ella lo sabe.. tal vez tú nunca hayas experimentado esa sensación.. Más aún. pero esa sensación de fundamental vanidad era justamente lo que me hacía persistir y me hacía amar a Silvia.. contesté: -Entonces no te quejes. no menos querida. De ella. experimentaba una especie de sentimiento de hilaridad. ¿qué te ha dado? Yo tenía las hojas hasta la mitad de la espinilla de tan altas y tupidas. y casi experimentaba placer moviendo los pies y haciendo el mayor ruido posible. La masa gris de un autobús de rojos faroles encendidos.... has obtenido lo que deseabas.164 así? Él dijo con estupor: -Así ha sido. Las hojas se elevaban del suelo girando hacia lo alto. mientras hacía toda clase de esfuerzos de cambiarla. que anhelabas de corazón.. de constructor.. sentía que era en vano. Livio añadió: -Así que se acabó.. había que hacerlo... Caminando en la oscuridad. y por eso está tan empecinada contra mí... Tenías que pensar que nada es más fácil que un moralista revele después ser inmoral.. ¿Qué frenesí es el vuestro? Esta Silvia me parece una mujer a la que no se acercan sino hombres que la quieren salvar.. pero no quita que perderla sea muy amargo.. me parecía estar entregado a una empresa que no tenía ninguna posibilidad de éxito.. la sensación de la imposibilidad de dicho cambio. y... El crepúsculo se había ya convertido en una penumbra casi nocturna... se acabó -dije como un eco arrastrando los pies entre las hojas. más no podías esperar. Dije: -Tu error ha sido tomarte demasiado en serio tu papel de moralista.. y que pese a todo... al mismo tiempo. sin verlas. Me reí: -Cuántas cosas querrías -dije. pero era la verdad. yo era el único que podía hacerle bien. Me sentía incapaz de tomarme en serio el disgusto de mi amigo. precisamente por eso.. De pronto nos encontramos en un remolino de viento. y que el constructor de ayer se vuelva el destructor de mañana. -Acaba con eso -dijo Livio-.. en una explanada de la cual bajaban dos escalinatas hacia el río.. como dice Silvia... la sensación de hacer algo sin esperanza..

se dirigió al mostrador donde Riad Halabí enrollaba una tela de flores multicolores y anunció que acababa de cercenarle el cuello a un huésped de su pensión. que a esa hora estaba sin clientes. En 1930 inicia su colaboración con La Stampa y Gazzetta del Popolo. La romana (1947). las revistas Caratteri y luego Oggi. En 1953 funda la revista literaria uovi Argomenti. aprendió francés y alemán y comenzó a escribir. uevos cuentos romanos (1960) y la novela El aburrimiento (1960) El amante rechazado aparece publicado en Relatos II. Enfermo de tuberculosis ósea y obligado a guardar cama durante cinco años. L´Europeo e Il corriere della será. -¿Cómo dices. -¿Está muerto? -Por supuesto. no pudo cursar estudios regulares y apenas obtuvo título secundario. Su primera y gran novela fue escrita durante la larga convalecencia de sus años de adolescencia y publicada en 1929 bajo el título Los indiferentes. turco. Su lucha contra el fascismo lo obliga a refugiarse en el interior de su país. Cuentos romanos (1954). El desprecio (1954). reflexiones. Desde 1927 publica sus primeros cuentos en la revista 900. Editorial Alianza.165 Alberto Moravia (Italia) Breve reseña sobre su obra Escritor y periodista italiano nacido en Roma en 1907 en el seno de una familia burguesa acaudalada. críticas de cine y relatos en los periódicos Il Mondo. Vuelve a Roma con el anuncio de la Resistencia italiana. El comerciante sacó su pañuelo blanco y se tapó la boca. Durante ese período se instruyó con numerosas lecturas. -¿Y ahora qué vas a hacer? . Le seguirán La mascarada (1941). Desde 1984 hasta su muerte en 1990 fue representante de Italia ante el Parlamento Europeo. desde donde publica reportajes. I Racconti (1952) por el que obtuvo el Premio Strega. El conformista (1951). La mujer de Ciociara (1959). El huésped de la maestra Isabel Allende (Chile) La Maestra Inés entró en La Perla de Oriente. En 1933 funda junto a Mario Pannunzio. Sus obras han sido adaptadas al cine y traducidas a varios idiomas. Inés? -Lo que oíste.

desde el suelo hasta el techo. Se casó.166 -Eso mismo vengo a preguntarte -dijo ella acomodándose un mechón de cabello. marcándole la mitad de la frente con un círculo negro por donde se le escapó la vida. organizando el funeral como si fuera un miembro de la familia y sujetando a la gente para evitar que despedazara al responsable. Olvidó su ancestro de nómada y se quedó en la aldea. cansado. En ese momento el comerciante descubrió su vocación de jefe y sin saber cómo. en cambio. consolando a la madre. se encontró en el centro del suceso. formándolo. mientras crecía su prestigio de hombre justo. volvió a casarse y siguió vendiendo. con el paladar partido como un conejo y unas ganas insoportables de sentarse a la sombra. hasta que la venció la fatiga. Por su parte Inés educó a varias generaciones de criaturas con el mismo cariño tenaz que le hubiera dado a su hijo. una enorme bestia en proceso de podredumbre. el papel que le tocó jugar en esos días y la acogida que tuvo en Agua Santa determinaron la existencia de Riad Halabí. Él era entonces uno de esos vendedores viajeros que van por los caminos ofreciendo sus mercaderías. impregnando las paredes de una sangre dorada de un pus dulzón. solitario. sin brújula ni rumbo fijo. Me estoy muriendo sin darme cuenta -comentó. que ninguno podía recordar el número de años. le disparó un tiro de fusil con intención de asustarlo. que transformó la vivienda en un fósil de dimensiones prehistóricas. atormentada por la infinita diligencia de las larvas y los mosquitos de la descomposición. Al dejar las aulas sintió que envejecía de súbito y que el tiempo se aceleraba. un inmigrante árabe con un falso pasaporte turco. turco. para que nadie pudiera comentar que lo malcriaba y para anular la herencia díscola del padre. por el otro un grupo de muchachos trajo el cuerpo del hijo de la Maestra Inés en una improvisada angarilla. Allí instaló su almacén. lo cuidaba con una dedicación inflexible y apenas lograba disimular su tendencia a mimarlo. aunque ambos guardaban en la memoria cada detalle de ese primer día en que iniciaron la amistad. En pocas semanas el sol fermentó la fruta. . El hijo era el centro de la vida de la maestra. Todos los habitantes de Agua Santa pasaron ese día acarreando mangos. entonces cedió el paso a otras maestras llegadas de la ciudad con nuevos silabarios y ella se retiró. -Será mejor que cierre la tienda -suspiró Riad Halabí. aplicándole las mismas normas de disciplina que a los otros niños de la escuela. peregrino del comercio. que lanzaron por las ventanas hasta llenarla casa por completo. el asesino comprendió que le sería muy difícil salvar la vida si se quedaba allí y escapó del pueblo dispuesto a no regresar jamás. un afuerino a quien nadie conocía por esos lados. los días pasaban demasiado rápido sin que ella pudiera recordar en qué se le habían ido las horas. y ella era una mujer todavía joven. La Perla de Oriente. de pensamiento claro y corazón bondadoso. de grupa firme y hombros recios. Se conocían desde hacía tanto. que reventó en un jugo espeso. nacido de un amor fugaz. Entretanto. enviudó. A Riad Halabí le tocó a la mañana siguiente encabezar a la multitud que marchó del cementerio hacia el sitio donde había caído el niño. Se había metido en un terreno ajeno a recoger un mango y el propietario. La muerte del niño. madre de un niño de doce años. la única maestra de la aldea. -Ando aturdida. La misma tarde en que Riad Halabí entró en Agua Santa por un extremo.

principalmente para los camioneros de la Compañía de Petróleos. su autoridad era más sólida que la del cura. -Una cama limpia y un desayuno caliente son bendiciones para los viajeros de paso. con trinitarias moradas trepando por las columnas y maceteros de helechos colgando de las vigas. un forastero decrépito. los esposos la consultaban en sus peleas. La Maestra Inés era la matrona más respetada de Agua Santa. El día en que Inés fue a anunciarle que había matado a un cliente. A esa hora parecía vacía. -En una de las piezas de atrás -respondió ella sin bajar la voz. lo cual le daba autoridad para intervenir en las vidas de cada uno y tirarles las orejas cuando lo consideraba necesario. -Tampoco hay turistas -alegó ella. árbitro y juez en todos los problemas. porque la conocía demasiado. no debes estar ociosa -replicó Riad Halabí y le dio la idea de agregar unos cuartos en su casa y convertirla en pensión. la cabeza colgando de una tira de piel lívida y una terrible expresión de desconsuelo. alrededor de un patio donde crecían nísperos y plátanos. Inés se quedó de pie. sólo descansaba en la sala un huésped bebiendo cerveza con la vista perdida en la televisión. era consejera. pasó por delante del Teniente sin saludarlo. calculando que necesitaría dos días para lavar las manchas y por lo menos otros dos para ventilar el olor a mierda y a espanto. Había educado a todos los niños del lugar durante varias décadas. Lo condujo a la hilera de cuartos de alquiler. la del médico o la de la policía. Las muchachas le llevaban sus novios para que los aprobara. El oficial trató de impedírselo. baños con agua corriente y ventiladores en todos los cuartos. como si estuviera pidiendo disculpas por tanto alboroto y sangre y por el lío tremendo de haberse dejado asesinar. . Era una de las mejores construcciones del pueblo. Así fue. La tomó del brazo y caminó con ella las dos cuadras que separaban La Perla de Oriente de la casa de ella. Lo que pasa es que te aburres. En una ocasión se metió en el retén. con los pantalones manchados de excrementos. cogió las llaves que colgaban de un clavo en la pared y sacó de la celda a uno de sus alumnos. Riad Halabí se sentó en la única silla del cuarto. nadando en el charco de su propia muerte. Las persianas estaban corridas y necesitó unos instantes para acomodar los ojos y ver sobre la cama el cuerpo de un anciano de aspecto inofensivo. Inés abrió la última puerta y Riad Halabí entró en la habitación en sombras. que se quedaban a pasar la noche en la pensión cuando el cansancio y el tedio de la carretera les llenaban el cerebro de alucinaciones. con la vista fija en el suelo. con un porche amplio donde se colgaban hamacas en las siestas más calurosas. Riad Halabí no tuvo ni la menor duda de que hablaba en serio. pero ella le dio un empujón y se llevó al muchacho cogido por el cuello. preso a causa de una borrachera. Una vez en la calle le propinó un par de bofetones y le anunció que la próxima vez ella misma le bajaría los pantalones para darle una zurra memorable. todos unidos por un largo corredor techado. tratando de controlar el sobresalto de su estómago. Inés. de adobe y madera. -¿Dónde está? -susurró el comerciante árabe. Nada la detenía en el ejercicio de ese poder.-En este pueblo no hay hotel.167 -Estás tan sana como siempre. con los brazos cruzados sobre el pecho.

Lo esperé muchos años.168 -¿Cómo lo hiciste? -preguntó por fin Riad Halabí secándose el sudor. diente por diente. -Bien. Inés. todos hemos envejecido. -¿Qué vas a hacer? -Voy a arreglar esto a mi manera. -Bueno. Vino a pasar unas horas aquí mientras el italiano del garaje le conseguía otro de repuesto. pobre diablo. Ni cuenta se dio. pero aún conservaba el mismo vigor de la juventud y el mismo espíritu que lo colocó a la cabeza de la muchedumbre el día que llegó a Agua Santa. -¿Te parece que debemos llamar al Teniente? -Ni de vaina. Salió de la casa de la Maestra Inés y se encaminó con paso rápido a la primera de varias visitas que debió hacer esa tarde. Me vine por detrás y le di un solo golpe. En las horas siguientes un cuchicheo persistente recorrió al pueblo. según parece. Antes de la puesta del sol ya se sentía en el aire esa alborozada inquietud que en los años . Mira qué mala suerte. -Alá nos ampare -murmuró Riad Halabí. ¿No dice así tu religión? -La ley no funciona de ese modo. tiene que manejar hasta la capital. así es la vida. tarde o temprano. él mató a mi niño. pero lo reconocí al punto. -Estoy en mi derecho. una noticia que pujaba por estallar en gritos y a la cual la misma necesidad de mantenerla en un murmullo le confería un valor especial. cuyos habitantes se sacudieron el sopor de años. cómo se te ocurre. -Ojo por ojo. -No lo toques. entonces podemos acomodarlo un poco y decir que se suicidó. que fueron repitiendo de casa en casa como un incontenible rumor. ¿Cuántos huéspedes hay en la casa? -Sólo un camionero. Se irá apenas refresque. segura de que vendría. -Con el machete de picar cocos. -¿Por qué? -Tenía que hacerlo. -No lo entendería. Ha cambiado mucho. excitados por la más fantástica noticia. iba cruzando el pueblo y una piedra le rompió el vidrio del carro. Riad Halabí tenía sesenta y cinco años. Cierra con llave la puerta de esta pieza y espérame. no recibas a nadie más. vuelvo en la noche. Es el hombre de los mangos. turco. este viejo no pensaba detenerse en Agua Santa. Inés.

el sendero y hasta los despojos de la casa. se sentía viejo. A las nueve y media se reunieron en la casa de la Maestra Inés el árabe. Esa noche. ventilado la casa y esperaba a sus amigos con la cena preparada y una jarra de ron con jugo de piña. donde encontraron el cadáver cubierto de insectos. unos jugando dominó. La camioneta se dirigió al lugar donde muchos años antes el hijo de la Maestra Inés se inclinó por última vez a coger una fruta. En el resplandor de la luna vieron la propiedad invadida por la hierba maligna del abandono. las abuelas husmeando por las puertas abiertas. la Maestra Inés le tomó las manos y las retuvo un instante entre las suyas. a los pies de un gigantesco árbol abrumado de fruta. por primera vez en su vida. Desde temprano empezaron a llegar los hombres a la taberna. que no podían ver en ese lugar nada extraordinario. de la cual sólo quedaba un rastro casi imperceptible de olor a mermelada. Algunos les devolvieron el saludo con exagerado entusiasmo. El Teniente y sus hombres dieron un par de vueltas de rutina y después aceptaron la invitación de las muchachas del burdel. cada uno ocupado en lo suyo con tan aparatosa diligencia que parecían estar posando para una película. Entretanto la Maestra Inés había lavado con agua y jabón las paredes y los muebles del cuarto. La comida transcurrió con alegría comentando las últimas riñas de gallos. Riad Halabí los condujo hasta el último cuarto. según la Maestra. Atravesaron todo el pueblo por la calle principal. algunas parejas paseando de la mano. mientras otros fingieron no verlos. Riad Halabí dijo una breve oración musulmana. al borde de la selva. según dijeron. abriéndose paso a machetazos. porque no conocía otras. como niños sorprendidos en alguna travesura. donde un matador colombiano acababa de perder el hígado. sino sólo un villorrio insignificante. En la puerta. las luces continuaban encendidas en todas las ventanas y por las calles transitaba la gente. deteriorada por la decrepitud y los malos recuerdos. Regresaron al pueblo a medianoche y vieron que todavía nadie se había retirado. alegaron los hombres. había quemado la ropa de cama. riéndose con disimulo. porque se había quedado la ventana abierta y era la hora de los mosquitos. saludando como era la costumbre a las personas que se les cruzaron por delante. Cuando consideraron que ya habían avanzado bastante. las madres correteando a sus hijos. uno de ellos señaló el suelo y allí. Los hombres encendieron sus lámparas de queroseno y echaron a andar bosque adentro. las frutas se caían de las ramas y se pudrían en el suelo. Antes de cubrirlo de tierra. Metieron al infeliz en un saco de lona. cavaron un hoyo profundo. las mujeres salieron a las aceras con sus sillas de cocina y se instalaron a tomar aire. que celebraban un cumpleaños. bárbaro deporte. Riad Halabí fue el último en despedirse. incomprensible para los forasteros de paso. una colina enmarañada donde los mangos crecían salvajes. el médico del pueblo y cuatro jóvenes que ella había educado desde las primeras letras y eran ya unos hombronazos de regreso del servicio militar. . los jóvenes acudieron en masa a la plaza como si fuera domingo. pero menos bárbaro que las corridas de toros. pero nadie andaba con ánimo para ese tipo de devociones.169 siguientes sería una característica de la aldea. lo sacaron en vilo hasta la calle y lo echaron sin mayores ceremonias en la parte de atrás del vehículo de Riad Halabí. Al anochecer había más gente en la calle que un día de Todos los Santos. otros bebiendo ron y fumando en las esquinas. como tantos otros. dando nacimiento a otras matas que a su vez engendraban otras y así hasta crear una selva hermética que se había tragado los cercos. El cura encendió los faroles de la parroquia y echó a volar las campanas llamando a rezar el novenario de San Isidoro Mártir. donde depositaron el saco de lona.

publicados por Ediciones De Bolsillo. Hispanic Heritage Award for Literature 1996 en EE. los libros de relatos La gorda no es de porcelana (1984) y Cuentos de Eva Luna (1989). Perú. Pasó largas temporadas en Europa. El plan infinito (1991). tomó parte en la redacción de la revista Paula. Columbia College Chicago y Università di Trento. pasándoselo unos a otros por muchos años como una leyenda de justicia. -¿Por qué me llamaste a mí.. turco -le dijo. que habrían de guardar con el mayor celo. hasta que la muerte de la Maestra Inés nos liberó a todos y puedo yo ahora contarlo. Entre sus publicaciones se cuentan las novelas La casa de los espíritus (1982). residiendo especialmente en Bruselas y Suiza. Independent Foreign Fiction Award 1993 en Inglaterra. Al día siguiente los habitantes de Agua Santa volvieron a sus quehaceres de siempre engrandecidos por una complicidad magnífica. En 1975 y a raíz del golpe de estado encabezado por el general Pinochet. De amor y de sombra (1984). Florida Atlantic University. Retrato en sepia (2000). el Grand Prix de la Radio Television Belge en 1985. En 1989 fue designada miembro de la Academia de la Lengua Chilena. el Premio acional de Literatura de Chile 2010 y el Premio Hans Christian Andersen de Literatura 2010 en Dinamarca.170 -Gracias. Isabel Allende (Chile) Breve reseña sobre su obra Escritora chilena nacida en Lima. ew York State University. Inés del alma mía (2006) y La isla bajo el mar (2009). el XV Premio Internazionale I Migliori Dell'Anno en Italia en 1987. el Grand Prix d'Evasion. Ha sido nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Chile. y diversas publicaciones autobiográficas y obras teatrales. Trabajó para la Organización de las aciones Unidas. Inés? -Porque tú eres la persona que más quiero en este mundo y porque tú debiste ser el padre de mi hijo. realizó colaboraciones para la revista infantil Mampato y trabajó en la televisión chilena. se autoexilia con su familia en Venezuela donde trabajará para el diario El acional. La ciudad de las bestias (2002). Premio Iberoamericano de Letras José Donoso 2003 en Chile. en 1942. por un secreto de buenos vecinos. en Francia en 1984. Eva Luna (1987). El huésped de la maestra pertenece a Cuentos de Eva Luna. el Premio Literario Colima en México en 1986. .UU. Ha recibido los premios Mejor Autor y ovela del Año en Alemania en 1984.

-No. -Empieza -dijeron-. esperaba encontrarlos a todos dormidos como troncos. sentado arriba de la misma mesa. hacia aquello que yo había interpretado como una pila de mantas tiradas. ¡A la derecha! -Pero ¿está dormido? -dije. Caga a gritos a esos maricones. algunos sentados en los bancos junto a la mesa y el cabo Weemes. Todos tenían un aspecto de tanta expectativa que dije: -¿Qué pasa?. recién había dejado el puesto. Pero era evidente que estas ocultaban algún tipo de hombre. algunos de pie por ahí. retorciéndose de risa. algunos aplaudieron con alegría. Eran cerca de las diez y. se convirtieron en un claro grito: "¡Malditos hijos de puta!". cuando entré en el cuarto de guardia. El aullido se apagó y se transformó en palabras. Es Kelly. -Las diez -dijo-. no -dijeron-. aterrador. Los compañeros saltaron en el banco.171 Atadura mortal Julian Maclaren-Ross (Inglaterra) Esa noche yo estaba de guardia. avance. -¡Malditos hijos de puta! -llegó el grito-. Espera que entre en acción. los bomberos y todo. -¿Qué le pasa? -dije-. -¡Compañía. porque mientras las miraba comenzaron a moverse y retorcerse: al mismo tiempo salieron una serie de gruñidos por debajo de ellas. ¿Está enfermo? -¡Shh! -dijeron-. el jefe de guardia. junto a la mesa con el teléfono. -Todo un circo -dijo el cabo Weemes. ¡Presenten armas! ¡Descansen! -De algún modo. ¡Les enseñaré. En punto. atención! -surgió de debajo de las mantas-. a medida que estas se caían y surgía una cabeza. Ininteligibles al principio. Siempre comienza a las diez.. Compañía. . Pero estaban levantados. tenía buena voz para el mando-. El cabo Weemes miró su reloj. llenó el cuarto por entero con su volumen. Al principio estaba amortiguado por las mantas pero. malditos! ¡Maricones de mierda! -Está bien. Está por empezar. como el aullido de un lobo.. Algún plan. A los gruñidos les sucedió un sonido espantoso. -¿Kelly? Señalaron un rincón del cuarto. Kelly -gritó alguien desde el banco-. -Empezó -dijeron.

evidentemente le devolvió el golpe: se balanceó a un lado y a otro y se cayó. La transición de la revista de tropas a una chica era demasiado para que contestara de inmediato. -¡Vamos. ¡Levanten los pies. ¿no? -dijeron con admiración. . Joan! -gritaron. el suboficial a cargo de los bomberos. y quedó al descubierto que era un joven pequeño. Estaba confundido. La metáfora del boxeo está justificada porque la mochila. -¿Me he perdido algo? -preguntó-. Kelly! -gritaron-. ¡Te busca. entró apurado. -Está bien entonces. Kelly. amigo! Kelly hizo todo lo que pudo. Te está buscando. Abandonó el boxeo por la lucha libre y le dio un mordisco a la pomada para los zapatos que estaba en el bolsillo de la mochila. moreno. Se cayó y rodó. ¿ves? -¡Peguen la vuelta! -gritó Kelly en sueños-. Se incorporó. -Y besó la mochila. Así es. se subió a ella. Hasta ahora sólo llegó a Joan. musitando "¡Desgraciado hijo de puta!". Kelly! -gritó alguien-. -Joan -susurró-. cabo. ¡Vamos. de alrededor de veinte años. Junto al cuadrilátero. -El cabo interino Staines se sentó junto a la mesa con el teléfono.172 -Seguro --dijo el cabo Weemes-. Kelly! -gritaron los jóvenes-. Aquí viene el sargento mayor del Regimiento. muchacho Kelly -gritaron-. El cabo interino Staines. Pero el golpe no lo hizo volver en sí. que antes había representado a su chica. -¿Joan? -masculló Kelly. dando saltos con un pie y con el otro-. -¡Sí. con todo el equipo puesto. Lo tienes entre las cuerdas. ¡Lo calaste bien! -¿Dónde está Joan? -le preguntaron luego-. amigo! Kelly tiró de una patada todas las mantas. -¡Cuidado. ¡Joan! ¡Despierta! -Joan es su chica -me explicaron. Kelly. se había transformado aparentemente en un enemigo mortal. Los compañeros estaban encantados-. -Al carajo el sargento mayor del Regimiento -respondió Kelly. pero por fin logró sacársela de encima. se quedó boca arriba murmurando "Querido corazón" y buscando la mochila a ciegas. bien cerca de Kelly. todavía dormido. uno casi se cae del banco-. Una se quedó enganchada con sus botas. Pero la idea de Joan evidentemente predominaba en su cabeza. en el sueño de Kelly. ahora. y al mismo tiempo susurró "Querida". Abrazó la mochila y. ¿Hace cuánto que empezó? -Está a tiempo. Lo dejaste "grogui". Los compañeros se desternillaron de risa. desgraciados! -Un sargento mayor con todas las letras. mi corazón. ¡Dale y noquéalo. ¡Dile todo! Esto alentó a Kelly a volverse apasionado. Luchó cuerpo a cuerpo con ella y lanzó un puñetazo corto a las correas. golpeándose ruidosamente la cabeza contra la puerta. La mochila -en su cabeza. Está soñando. apretándola fuerte. Kelly.

recién salió del calabozo. ¡Al carajo la policía militar! ¡Al carajo con todos ellos! Denme mi ropa de ciudadano. Tampoco putea a menos que esté soñando. Algo escurridizo a su manera. A veces tenemos que apurarlo un poco. -Y los compañeros se palmearon las rodillas y comenzaron a bailar encantados a su alrededor. Uno de los tipos comenzó a contar en voz alta:-Uno. No siente nada. y lo soltó. aturdido por los golpes. Ya es suficiente.. Kelly se cayó de cara al piso y quedó tendido.. O sentía que su apreciación de la disciplina se veía ultrajada o bien temía que el oficial de turno escuchara. Pronto quedó claro que sus insultos no estaban dirigidos a nadie en particular sino al ejército en general. un chorro de obscenidades salió de la boca de Kelly. dos. Luego volvió a decir-: ¡A la mierda con el ejército! -En un tono tan estridente que el cabo interino Staines se levantó de un salto de la silla. experto en lucha libre. pero al mismo tiempo desenvainó la bayoneta de la funda y la arrojó sobre la mesa del teléfono. una de sus botas pateó a Staines en la rótula. -¿La bayoneta? . Staines. Nada lo despierta cuando empieza con el show. -Seguro que se despertará -dije. que se balanceó con suavidad. cuatro. -Ya está -dijo Staines. -No puedo levantarme -susurró Kelly con voz perpleja. -No lo creas -dijo uno de los tipos-. Pero los ojos de Kelly permanecían obstinadamente cerrados y. como si fuera un acto reflejo. Anoche. y estaba parado sobre la cabeza con las rodillas dobladas.. -¡Al carajo con el ejército! -gritaba Kelly en sueños-. Pero Kelly continuó lanzando palabrotas. Hammond le pegó con una pala en el coco y no lo despertó. -¿Qué hace cuando no duerme? ¿Es boxeador? -Al contrario. -No sé -dijo el cabo Weemes-. De hecho. sacudía la cabeza. fue bastante fuerte como para que la cabeza de Kelly se estremeciera sobre sus hombros. En esta postura tenía un aspecto tan raro que todo el mundo explotó de nuevo en una carcajada. Denme mi ropa. no es un mal tipo.. esquivándolo ágilmente. Si lo miras durante el día pensarías que es incapaz de matar una mosca. -¿Alguna vez lo metieron tras las rejas? -Muchas. Comenzó a cantar con una voz espantosamente desentonada-. sabes. En su lugar le dio a la puerta y se lastimó la mano. despierta! Tomó a Kelly. Como liberado por estas palabras. Kelly! -dijo con voz de mando-. -¡Vamos. como si estuviera a punto de hacer una vuelta carnero. Una vez. -¿No le gusta el ejército? -pregunté. la sangre que le salía de la mano herida chorreaba sobre las mantas. Con la otra mano le propinó una linda bofetada en la oreja. Lanzó un golpe al aire y no dio en el blanco. tres. retrocedió. de los tiradores del pantalón y lo colocó vertical. no de verdad. Lo habían declarado vencido. con la cara pegada a los tablones del piso. ¡Vamos.173 deslizándose junto a la pared. muchacho. Aunque no fue violenta. Sin embargo. Vago.

Dos compañeros se adelantaron y lo cubrieron con las mantas. piensa que estamos bromeando. Joan. -Se casa la semana que viene -dijo otro hombre-.174 -Sí. Está bien. El espectáculo. tendido en el piso. Después de cerca de un cuarto de hora. -¡Nah. déjalo tranquilo! ¡Baja esa escoba! -No es justo fastidiarlo así. Esta cómica escena originó un mar de protestas por parte de los demás. Mientras tanto uno de los compañeros había tomado una escoba y bailaba alrededor de Kelly y lo golpeaba en las costillas con la punta. Así que la escoba quedó abandonada. -¿Crees que al viejo Kelly también le darán la baja? -No. Ha visto al cura. -Está bien. Caramba. No cree que lo hace. ¡Me acusan y no he hecho nada! ¡No le he hecho nada a nadie! -Su cuerpo se estremecía por los sollozos. Luego volvió a la carga. amigo. esa vez que caminó dormido? En la Compañía DON. realizaba débiles esfuerzos para quitarle la escoba. Los sollozos se acallaron y fugazmente recorrió su entero repertorio: "Querido corazón". La sorpresa que le espera la primera noche.? -le pregunté al cabo Weemes. Kelly se convenció. la bayoneta de vuelta en la funda. A veces. No te hagas problema. -¡Qué te parece! -dijo Williams-. -Y poco a poco. miramos y allí estaba. Williams. -¿Qué hicieron? -pregunté. Luego dejó caer la cabeza pacíficamente hacia atrás y de inmediato comenzó a roncar. no hay duda. Todos estábamos muertos de miedo.. ¿sabes? Cuando le contamos. No me olvidaré mientras viva. -¿Psiquiatra? ¿No es ese el tipo que cuando llevaron a Wiggs dijo que estaba loco? -Ajá. Le dieron de baja y todo a Wiggs. ¿no te parece? -¿Se casa? -dije. dormido como una piedra. No con la escoba. . Hoy pidió licencia.. todo mientras dormía. -Salimos corriendo y cerramos la puerta. no está loco. se pone complicado. No te acusan de nada. finalizando con el decisivo "¡A la mierda con el ejército!". -Pero no debería casarse si sufre estos ataques. Su noviecita. Un tipo singular este condenado Kelly. y empezó a correr por la barraca. -¿Por qué no lo licencian por enfermedad. Debería ver al doctor o al psiquiatra. Kelly. "¡Malditos hijos de puta!". era evidente. Armó el fusil con la bayoneta. amigo Kelly. -Ajá. había concluido. No recordará nada cuando se despierte. ¿Recuerdas. "Atención Compañía". De inmediato los compañeros se reunieron a su alrededor. -Me agarraron de nuevo -sollozaba-. -Lanzó una risita ahogada-. Pero ahora Kelly comenzó a llorar. -No serviría de nada -dijo Weemes-. El pase firmado y todo.

El cabo interino Staines se puso de pie y dijo con su voz de revista de tropas: -Vamos. Atadura mortal pertenece a Tostadas de Jabón y otros cuentos. -Bien. Sólo el cabo Weemes se quedó despierto. novelista. la puerta se cerró detrás de ellos. Tranquilo como una seda. Educado en el Sur de Francia. Falleció en 1964. El aldeano que la trajo se la entregó a unas mujeres en el vecindario del valle. roncaba feliz para sus adentros. editado por La Bestia Equilátera. . Ya basta. Diez y cuarenta y cinco. volvió a Inglaterra para alistarse en el ejército aunque fue expulsado al poco tiempo. porque un jefe de guardia no debe dormir cuando está de servicio. The Funny Bone (1956) y Until the Day She Dies (1960). Al catre. Julian Maclaren-Ross (Inglaterra) Breve reseña sobre su obra Escritor inglés nacido en Londres en 1912. sin sueños ahora. vigoroso. un casco de acero. Bitten by the Tarantula (1946). que se esfumaron rápidamente en medio del frío de ese lugar que le era ajeno. muchachos. como un objeto indeseado. El bombero de guardia de turno. No se despertará hasta la diana. -Bien. y en el transcurso de pocos días fue pasando de mano en mano. Fue vendedor de aspiradoras a domicilio. ¡marche rápido! Sonó. guionista de cine y de documentales para la BBC. cuentista. A menos que suene la alarma. El cabo Weemes miró su reloj. acurrucado entre las mantas con la sangre que se secaba en la mano herida. Su única posesión era un atado que contenía alguna ropa de cama y los resabios del calor de la mano materna. sentado en el banco con una novelucha de suspenso. Entre sus trabajos se cuentan The Stuff to Give the Troops (1944).175 -¿Estará bien ahora? -pregunté. Todos nos dirigimos a la cama y bien pronto estábamos dormidos por completo: incluso Kelly. Partículas Dvora Barón (Israel) Cuando murieron sus padres la trajeron al pueblo desde la aldea de Bijov. un rifle al hombro. The ine Men of Soho (1946).

Jaie Frume. después que la restregaba enérgicamente en la tina. fracturándose una pierna. pero ahora lo hacía con menos presteza.176 Aquellos que le permitían pernoctar en su casa le asignaban de mala gana un lugar encima de un banco o un rincón junto al hogar. bajo la fría luz del alba. desnudándolas y golpeándolas sin consideración. como la niña siempre tenía hambre. En su orfandad se sentía como una planta que. encender el hogar y acarrear agua del pozo. pero sus músculos habían ganado vigor. había quedado expuesta al embate de los vientos. Jaie Frume volvió pues a andar por ahí. debido a su pierna resentida y a su pesadez. Sus movimientos habían perdido agilidad. Rentaron para ella una habitación en una hostería y le traían sopa y pan. encandilaba con su blancura. la envió nuevamente al valle. Y la ropa. todos desaparecieron y ella volvió a ser una "niña de la calle". ya que su cuerpo había engordado por la abundante alimentación que había recibido durante su convalecencia. La trasladaron a una casa e incluso llamaron a un médico. Los vidrios de las ventanas que lavaba reflejaban la luz del mundo. mientras en un frío amanecer caminaba hacia la casa en la cual le habían prometido el desayuno. Su llanto sobre el suelo cubierto de hielo. resbaló y cayó. era tan aterrador que atrajo a los fieles que se congregaban a esa hora para rezar en la sinagoga cercana. A la edad de ocho años. A los doce años ya sabía pulir un samovar. con su vestido de aldeana. pero finalmente. Muchos se ocuparon de ella durante un tiempo con la diligencia característica de los benefactores. Una anciana que vivía en la comarca de la montaña la recogió en su casa por compasión. En las viviendas modestas la sala era utilizada también frecuentemente como taller o como tienda para la venta de diferentes artículos. Pero no bien estuvo en condiciones de levantarse y de sostenerse sobre sus piernas. observaba con ojos muy abiertos cómo manos extrañas retiraban las fundas de sus almohadas. y los dueños de casa no pisaban el suelo que ella lustraba sin antes quitarse los zapatos1. Y esa apariencia suya hacía que se viera privada aun de esas pequeñas muestras de simpatía que la gente está dispuesta a brindar a cualquier criatura que deleite sus ojos. que entonces tenía cinco años. con su cabello ralo y desteñido en desorden y con su cara poco agraciada. pero previamente se aseguraban de que no padecía ninguna enfermedad de la piel y revisaban las cosas que traía en el atado para constatar su higiene. de modo que generalmente lograba satisfacer a los que requerían sus servicios. . una vez tronchado el árbol a cuyo abrigo crecía. pero cuando llegaba la víspera del sábado Jaie Frume se encargaba de que volvieran a reinar allí el orden y la limpieza. ayudando en sus quehaceres a las mujeres del valle. Continuó ganándose la vida igual que antes.

A veces su propia vitalidad. Sacudía los almohadones de pluma hasta que éstos se hinchaban y se erguían como capiteles en la cabecera de la cama. A veces trabajaba en lo del bedel de la sinagoga. Prefería aislarse en el fondo del patio o en un rincón de la cocina. Su piel era muy blanca. la alegraban con sus llamas juguetonas. al igual que todos aquellos a quienes a veces dirigía una mirada implorante o expectante. con la mirada gacha. a partir de entonces. Y en todas las otras anduvo. como en busca de ayuda. y cuando sonreía sus ojos se llenaban de reflejos cálidos como el sol.177 Bastaban unos pocos movimientos de sus manos para que los bancos de madera recuperaran su color original. Pero no bien finalizaba las tareas que le habían encomendado le entregaban su paga. Ella se alejaba entonces. tomaba la cesta y se retiraba. Pero su madre. se hubiera topado con una pared. ya que la fuente que lustraba le devolvía su brillo amistoso. Fue como si en lugar de hallar un espejo en el cual esperaba reflejarse. no reaccionó. mezquinándole incluso el saludo que la gente intercambia entre sí espontáneamente. desparramó en la penumbra de la cocina la mata de su cabello rubio y sedoso. que se encontraba junto al horno. como ante algo sagrado. amarillo brillante como la yema de huevo. La niña recogió su cabello y sólo atinó a retroceder sorprendida. mientras se lavaba la cabeza. y entonces ella componía su ropa. que suelen rechazar a todo aquel cuyo aspecto no les resulta placentero. el cálido vapor de los manjares sabáticos y la buena disposición de la dueña de casa junto a la cual trabajaba despertaban en su interior la ilusión de sentirse protegida y de formar parte del ambiente de placidez que la rodeaba. Y los adultos. Este tenía una hija cuya presencia despertaba en Jaie Frume sentimientos que hasta entonces sólo el recuerdo de su madre le había inspirado. . Pero la mujer. se abalanzó iracunda sobre Jaie Frume blandiendo el palo de amasar. Era una niña afable. y los leños del fogón. renqueando en medio del vacío que percibía a su alrededor. Entonces Jaie Frume extendió hacia ella sus dedos temblorosos. Se marchó entonces y ya no volvió a esa casa. simulaban no verla. cuando los encendía. -¡¿Cómo te atreves a acercarte a ella con tus patas de palo?! Por un momento miró con tristeza sus manos empapadas con el agua del fregadero y buscó con la vista los ojos de la vecina que en ese momento se encontraba allí. Un viernes por la tarde. tratando de hacer su trabajo alejada de todos. entre los objetos inanimados. y para que los candelabros volvieran a refulgir como el oro. -¡Ahí va la renga Jaie Frume! -exclamaban a su paso los niños que jugaban en la calle.

toda ella pareció ir cubriéndose de moho. con un pañuelo en la cabeza4. Pero la ceremonia se llevó a cabo con toda solemnidad y en medio de un clima festivo. en lo del panadero que la había contratado últimamente. mientras ella trabajaba la masa en la artesa. vestida de blanco y exhausta por el ayuno. Trajeron a la novia. como esos compartimientos abandonados y cerrados que se van llenando de sombras y de desolación. Se quitó los zapatos acordonados. . de tanto callar. -Podrás hornear tu propio pan -la alentó. Y en todo le parecía oír el eco de la voz de su madre. Un granjero de la aldea de Kaminka la vio una vez. en la casa del panadero. El día de la boda. vistió su ropa de trabajo y puso manos a la obra. bajo la cúpula del cielo. responsabilizándolos por la incomodidad que sentía. La mujer lo consideró una buena idea y accedió. por pedido de los familiares. Y de tanta agua y jabón. Con los escasos ahorros que le había permitido reunir su trabajo le hicieron un vestido de lana y un delantal de colores vivos. A la mañana siguiente Jaie Frume. Sus ojos vagaban por la extensa planicie. Pero el sábado al mediodía. y en las habitaciones reinaba el abandono. En el patio. ya se bamboleaba en lo alto del carro atestado. en la casa. que esta vez eran más significativos que nunca. se emplazó la "jupa"2 de raso. Y las mujeres del valle apoyaron sus palabras: -Seguramente no desearás continuar hurgando por siempre en los desperdicios de los demás -dijeron. El hombre. Para que su empleada no descuidara sus tareas se abstuvo de hablarle del asunto durante toda la semana. como era habitual. anduvo de acá para allá sin poder encontrar un lugar adecuado para su baúl. Y como aún faltaban varias horas para que concluyera el día. La fiesta se llevaría a cabo.le comentó la propuesta. mientras estaban sentadas afuera -esto sucedía en primavera. donde le parecía descubrir cierto reflejo de su aldea natal: el mismo verde luminoso derramándose por los campos y el mismo canto melodioso de los pájaros elevándose en el silencio azul. y con retazos confeccionaron fundas para los almohadones que había traído de la casa de su madre. que era viudo y tenía hijos casados. el hombre sorprendió a sus parientes llegando en su carro cargado de verduras. su habla se volvió con el tiempo lenta y dificultosa.178 Y así. en dirección a Kaminka. En uno de los días de feria se presentó el granjero para fijar la fecha del casamiento.que hiciera la presentación. con sus gritos de "¡Hurra!". le pidió a la dueña de casa -parienta suya. Habría bebidas y manjares que se hornearían especialmente para la ocasión.3 Después de la ceremonia los chicos de la calle la escoltaron. Luego.

después de la cena. Salía por la mañana. mientras discutía con los verduleros de las aldeas. Le trajo paja fresca para su lecho y luego la llevó a pastar afuera. El viejo la ató a uno de los postes del establo y ordenó a su mujer que no se le acercara. igual que cuando concluía sus tareas en el valle. Pulía nuevamente las cafeteras de cobre y volvía a frotar los bancos de madera. después de rezar apresuradamente. estaba siempre ocupado con sus asuntos. Cuando él se marchaba y ella salía de la casa. igual que cuando la recogían por caridad. Y no era porque el hombre con quien había venido a vivir le faltara el respeto. ya que la bestia estaba nerviosa e irritable. Entonces entraba a la casa y buscaba entre los utensilios hasta encontrar alguno que todavía no reluciera lo suficiente. como dispuesta a tomar su cesta para retirarse. desenrollaba sus mangas y extendía su mano. Pero el hombre. La vaca forcejeaba con los que intentaban sujetarla. simplemente. sintiéndose también ahora. sólo contemplaba los campos a través de la ventana. se acostaba en un extremo del banco o en un rincón junto al hogar. y sus moradores le volvían la espalda. Los edificios a lo largo de la calle la enfrentaban con sus paredes ciegas. Al poco tiempo trajeron a un animal joven. junto a la casa. Al mediodía engullía su almuerzo rápidamente. tratando de liberarse. Así transcurrió un año. Pero más tarde. . no pudo contenerse y se acercó para observarla. No le pareció nerviosa ni irritable. alzaba su mirada hacia la mesa. cuyos vidrios ahora brillaban.179 La oscuridad y la desolación continuaron extendiéndose en su interior como en un compartimiento que nadie abre y al cual nadie accede. sino que. el viejo le anunció un día que había comprado una vaca lechera. para poder vigilarla desde la cocina. y cuando entró al establo el animal la miró como en busca de comprensión. y por la noche. sin ventanas. Cuando llegó nuevamente la primavera. Y finalmente. sin apoyo ni sostén. sentía que también en ese lugar todo le era extraño. Cuando Jaie Frume emergía desde la cocina trayendo la comida. después de trajinar todo el día. encendía su pipa y abría los libros de contabilidad. hacia los campos. como suspendida de un hilo apenas perceptible. Y ella. cuando Jaie Frume oyó desde la casa la voz de la vaca -un mugido que más bien parecía un gemido-. Entonces Jaie Frume apoyó una mano sobre su lomo y musitó algunas palabras cariñosas que recordó de su infancia. esperando algún gesto amable. mientras emitía voces volviendo su cabeza en dirección a su granja natal. Recién había parido y el ternero había quedado con el dueño anterior. para calmarla. sentado en su silla.

Al final de la calle del puente. Se retiraba cuando surgía alguna discusión. enfermó y murió. Los clientes venían con sus recipientes. sentada a la entrada del establo. sobre todo por su actitud correcta respecto de la herencia. Ese era para ambas un momento de intimidad que les permitía compartir el placer de dar y de recibir. preguntó si en lugar de dinero podía conservar a "Rishke". Jaie Frume les vendía la leche fresca y luego salía a dar un paseo con Rishke. mientras ella salía a trabajar. en su casa entreveraba todo eso con sal y agua caliente y. Limpiaba pisos. La presentó y. mientras ella se sentaba en su escabel. cuando llegaba la vaca. y simulaba no ver cuando alguno introducía a escondidas algún objeto en su bolso. junto al molino. se recostó y ya no volvió a levantarse. Cuando finalmente llegó su turno. Sus tres hijos vivían en los alrededores y su hija en el pueblo vecino. Jaie Frume se desplazaba silenciosamente. que no sabía lo que era reír. Despertó sentimientos de gratitud en el corazón de los hijos. Todos se reunieron para la semana de "Shivá"6. le ofrecía la aromática mezcla. Bajaba hasta la orilla del río o se encaminaba hacia los . Después envió sus pertenencias al pueblo con uno de los granjeros y se dirigió hacia allí. mientras estaba sola. El molinero que vivía cruzando el río venía todos los días con sus hijos para completar el "Minian"7. Y a Jaie Frume le pareció que se aliviaba el peso que la oprimía y que el enmohecimiento de tantos años desaparecía bajo el influjo del sol y de la brisa primaveral. descalza también ella por el duelo y entre plegaria y plegaria servía algún refrigerio. con el cubo listo para ordeñarla. donde los pastos eran tiernos. La vaca -que era roja y se llamaba Rishke5.fue perdiendo su mirada mustia y se hizo evidente que su pena se había apaciguado. caminando junto a su vaca. Uno de esos días el granjero. ella. pidieron ver la Ketuvá8.180 Durante los primeros días temía llevarla a campo abierto. al hacerlo. Experimentó una especie de fatiga. había una barraca que nadie habitaba por temor a las inundaciones. y entretanto juntaba en su canasta restos de pan y de vegetales. Jaie Frume la rentó y transformó una mitad en vivienda y la otra mitad en establo. Se quedó en la casa hasta que llegaron los nuevos dueños. que era robusto a pesar de sus años. Y su corazón desolado se llenó de infinitas partículas de luz. Un sábado por la noche. layaba platos o amasaba. Por la mañana dejaba la vaca con el pastor. Accedieron. Luego. La mujer sintió en ese momento que su interior se distendía en una blanda sonrisa. la vaca se volvió hacia ella y le lamió la mano con su lengua áspera. Ocurrió un día en que la lluvia lo había forzado a quedarse en casa. y por eso caminaba con ella hasta el terreno baldío que se extendía detrás del puente.

de modo que además de la leche vendía también quesos y mantequilla. Los sábados el aroma se mezclaba con las melodías de las "zemirot"10. enmarcada por el pañuelo de colores. resplandecía como el candil vacío en el cual finalmente se ha colocado una vela encendida. Bajo los rayos del sol poniente. -De la aldea -respondía ella-. se admiraban: ¿ésa es Jaie Frume? Ignoraban que también la tierra árida y salobre. Era un día de fiesta y el hombre sólo se había detenido aquí camino de la sinagoga. como las madres de familia. la amenaza de las inundaciones cuando el río crecía. Éstas agradaban mucho a los niños de los "jadarim"9 y también a los campesinos que llegaban para las ferias. Una vez salió y encontró a Moti el carnicero parado. para que los criaran. -¿La has traído de Kaminka? -le preguntaban a Jaie Frume los que pasaban. Pero de todos modos sintió un escalofrío al verlo. ya que ese día solía comer en casa de Jaie Frume el ciego piadoso. y el temor ante las epidemias que se declaraban a veces entre los rebaños de la zona. gran conocedor de la Tora". es un bello animal! -decían con esa simpatía que ella había añorado toda su vida. En los almácigos. con muchos pliegues. y su corazón se paralizó. Aquellos que la veían descendiendo al valle para realizar sus obras de bien. Naturalmente. su piel relucía con matices dorados. ya que en el establo no había lugar para dos. Con lo que fue obteniendo por la venta de los terneros compró los elementos necesarios para elaborar productos lácteos. y un fresco aroma de granja envolvía todo el lugar. envuelta en su chal y casi sin rastros de renquera en su andar. había también preocupaciones. sino a los tamberos. Para ese entonces también construyó un horno. donde la vaca lamía su postre -el pasto que crecía junto a las verjas. se vuelve finalmente fértil. mientras el ganado se encontraba en el campo. Gracias a él Jaie Frume comenzó a frecuentar la sinagoga y a ayudar a los pobres del lugar. pero proviene de la granja de la condesa. Y su cara. si se le deparan cuidados y se la riega con agua de manantial. ya despuntaban en verano las hojas de las cebollas y de los rábanos. Las tormentas de verano. junto a la barraca. midiendo la vaca con su mirada. No le vendía los terneros al matarife. el temor al final de la preñez -generalmente en primavera.y la tristeza por el ternero que se iba. y en lugar de trabajar afuera horneaba en su casa pan y masitas. -¡Ah. que siendo un hombre sabio podía percibir lo que se ocultaba en el alma de esa mujer. Vestía un delantal amplio. . Y estaban también los días de "la espera".181 terrenos en las afueras del pueblo.

Supo entonces que esa claridad era la que le había descripto el sabio ciego. llegó con la vaca hasta la entrada trasera de la finca del arrendatario. 2 Palio nupcial. cuando la barraca y el terreno ya eran de su propiedad y la vaca había dado a luz el séptimo ternero. -Les va a dar satisfacciones -atinó a murmurar débilmente Jaie Frume. pues. debe cubrir su cabeza. comprendió que se trataba de un mal serio. El dolor se agudizaba en su interior y la laceraba como la sierra que penetra el tronco del árbol. Se volvió después para contemplar el sendero en el que habían quedado impresas las huellas de ambas -su último paseo compartido. quita el calzado de tus pies. planificaba todo con la debida anticipación. y el tiempo que ahora le quedaba libre lo destinaba a obras de bien y a escuchar al anciano erudito. Pidió que le transmitieran a la familia del arrendatario. 5 Significa "roja" en ruso. Por esos días donó una balaustrada para las escaleras en la sinagoga del valle. Apoyó la mano con su anillo de brillantes sobre el lomo dorado de la vaca. los sedantes que le había recetado el médico. Al día siguiente ya no tuvo que levantarse para el ordeñe. bordeando los campos de pastoreo. y por eso. en un primer momento no le prestó atención. Pero cuando el dolor se repitió. Los compradores habían oído elogiar al animal y aceptaron de buen grado la propuesta. 3 De acuerdo con la tradición judía la novia debe ayunar el día de sus esponsales. El dolor cedió rápidamente. Sólo vendía la leche. cuyas palabras le revelaban mundos nuevos. 3). Allí ya las esperaba una muchacha aldeana. Luego cruzó el patio y salió por la entrada principal. cuyo establo -según ella sabía. Transfirió a un vecino el negocio de la panadería y dejó de preparar los productos lácteos. la luz maravillosa que les está reservada a aquellos que en este mundo se han templado en el sufrimiento. Ese mismo día Jaie Frume se puso su mejor vestido y. Así pues decidió un día revisar y ordenar sus asuntos. 1 En el original hebreo la expresión alude a la escena bíblica que describe a Moisés frente a la zarza ardiente. 4 La mujer. cuando oye la voz de Dios diciendo: "No te acerques aquí. y además perdió el apetito y adelgazó. Como buena administradora que era. porque el lugar en el que estás parado es tierra sagrada" (Éxodo 3. Tomó. una vez casada. le pareció oír un llamado o un aviso. Jaie Frume se acercó para observar el establo. Hizo entonces lo que sabía que no debía posponer más. Cuando llegó el mes de Elul13. que estaba dispuesta a venderles la vaca. Nunca había sabido de enfermedades. También hizo instalar una lámpara de varios brazos en el sector de las mujeres12. para que ellas disfrutaran de su propia luz y no sólo del reflejo proveniente del sector de los hombres. que la contempló y mugió como asintiendo.era una sólida construcción.182 Al cumplirse ocho años desde que se mudara a la comarca del puente. robusta y jovial. y el eco del "shofar"14 comenzó a resonar en el aire. Juntamente con el sueño la envolvió una gran claridad que parecía provenir de algún sol invisible. . la aquejó súbitamente un dolor. La arrendataria vino y concluyó la transacción personalmente y sin regateos. algo así como un gusano que se aposenta en el corazón de una manzana y la carcome lentamente.

7 Diez personas que conforman el número mínimo imprescindible para la oración en grupo. Estimulada por su padre rabino. El "Jeder" funcionaba casi siempre en casa del maestro o adjunto a la sinagoga. sin embargo. inopinadamente. debido a que la gente más extraña penetraba en nuestra casa. sin que se enterasen las demás. los cinco primeros libros de la Biblia.183 6 Los siete días de duelo de acuerdo al ritual judío. 12 En la sinagoga tradicional los hombres y las mujeres se ubican en sectores separados. o que una voz hosca irrumpiera en los cuartos. nos brindábamos a transmitir un mensaje. a partir del siglo XVII aproximadamente. Llegó un momento. pero sólo acudían a mi memoria sus gestos más . al pedido de algún desconocido. con frecuencia. permanecí junto al teléfono. Al enterarme de que había fallecido. 13 Último mes del año según el calendario judío. personalmente. que al cruzar la sala tropezáramos. en que decidimos negarnos a ello. pero esto siempre nos desagradó porque temíamos que llegase el momento de comunicar algo grave y no supiésemos hacerlo. Una tarde me pidieron que llamase al Hospital Español para averiguar cómo seguía el hijo de un vecino. que le brindó acceso a la Biblia y a las fuentes talmúdicas que en esa época estaban vedadas a las mujeres. 14 Cuerno de carnero que se hace sonar en ciertas fechas conmemorativas o festivas para llamar al recogimiento y a la reflexión. 11 El Pentateuco. la noticia o enviar a otro que lo hiciera con mayor habilidad. 10 Cánticos sabáticos. En 1911 emigró a Israel. Tradujo al hebreo las obras de Flaubert. por tal motivo. Dvora Barón (Israel) Breve reseña sobre su obra Escritora israelí nacida en Lituania en 1887. alguna frase rodeada de tristeza. como si premeditara un asalto.Relato LX Norah Lange (Argentina) Durante mucho tiempo fuimos la única familia que poseía teléfono en la calle Tronador. intenté rememorar algo de su vida. despertándonos sobresaltadas. comenzó a escribir cuentos en hebreo a los doce años y a los dieciséis ya era requerida por editores de libros y revistas. donde durante muchos años se desempeñó como editora de la sección literaria en el semanario Hapoel Hatzair que dirigía su esposo. Partículas forma parte de la antología Lengua de Tierra publicada por Adriana Hidalgo. Si alguno del barrio lo necesitaba. 8 Contrato matrimonial. Chejov y Jack London y en 1933 recibió el Premio Bialik por su obra literaria. Cuadernos de infancia . alguna de nosotras accedía. 9 Nombre que se le daba al lugar en el cual se impartía la enseñanza de nivel primario. Otras. Con el propósito de sugestionarme. Falleció en 1950. de reojo. con un sujeto que observaba las habitaciones. sin decidirme a comunicar. Pero. Muchas veces ocurría. algún ademán. debía recurrir al almacén o pedir permiso para utilizar el nuestro. en Europa oriental.

45 días y 30 marineros (1933). y también él se sentía vacío por dentro. Entonces se percató del calor y de la intensa luz solar. pero me convencí de que aunque mi pesadumbre fuese auténtica. El presente relato forma parte de Cuadernos de Infancia. Bastó ese detalle para que me sintiera segura de mí misma y me decidiese a comunicar la noticia. Los días y las noches (1926) y El rumbo de la rosa (1930) en poesía. Traté de ensayar un aire acongojado. Antes que mueran (1944). Retardé en lo posible la noticia. Me he marchado. No contestó. y cuando su mujer. y decidí ir en busca de Susana. Proa y Martín Fierro de las que participaban autores como Jorge Luis Borges y Leopoldo Marechal. bajó los cuarenta y ocho desgastados escalones de la escalera y se adentró en el terrible domingo. él mismo era una acera completamente vacía. ¿qué te pasa?». Cuadernos de infancia (1937). que compartíamos las cinco. Personas en la sala (1950). publicado por Editorial Losada. pensó. y al cerrar la puerta le oyó decir: «Anton. él no contestó. sin embargo. Cruzó la calle en busca de la sombra de la acera de .184 risibles. de no saber expresarnos en los momentos graves -que habría de perseguirnos hasta en las ocasiones en que el dolor actuaba en nosotras con una fuerza profunda y verdadera. permanecía largo rato calentando el vaso entre las manos. El salió a la entrada. Los dos retratos (1956) y Estimados congéneres (1968). Fue esposa del escritor argentino Oliverio Girondo. como si lo desierto de la acera hubiese penetrado en él. los contornos de su figura desgarbada y torpe. inmediatamente: -"¿Te acuerdas cuando bebía agua? ¡Te exasperaba tanto!" En el acto lo vi sentado a la mesa. Anton. Su obra se compone de los libros La calle de la tarde (1925). En 1958 recibió el Gran Premio de Honor y Medalla de Oro otorgado por la Sociedad Argentina de Escritores (SADE). La colisión Kjell Askildsen (Noruega) Llevaba un rato junto a la ventana abierta mirando la acera. y recordé que. Al enterarla de la muerte. con un vaso de agua frente a él. Susana adivinó. y en prosa: Voz de la vida (1927). lo que yo pensaba y me dijo.me impedía abrigar muchas esperanzas sobre la ayuda que ella me brindaría. como he visto hacer después con el cognac. Salió de la habitación sin mirarla. le preguntó algo que sólo requería un sí o un no por respuesta. Discursos (1942). la expresión de mi rostro jamás alcanzaría a traducirla. El miedo. Colaboró con las revistas de tendencia ultraísta Prisma. orah Lange (Argentina) Breve reseña sobre su obra Escritora argentina nacida en Buenos Aires en 1905. debido a que le desagradaba el agua fría. era domingo a primera hora de la tarde. Murió en 1972. así de fácil. Estaba vacía. desde el sillón al fondo de la habitación.

Tendré que darme una ducha. joder. y el blanco. Dime lo que pasa. Voy a darme una ducha. no la vio. Reconozco que soy culpable. te marchaste sin más. hombre! ¿No sabes mirar o qué. La pobre no puede remediarlo. al girar hacia la izquierda. pensó. joder. algo tiene que pasar. . Allí se detuvo. ¿crees que soy tan idiota como tú o qué? -Te he dicho que no te he visto. apenas había tráfico. Voy a ducharme. Hizo como si no la viera. golpeó la puerta trasera izquierda del coche gris. -Sí. Pero que no grite. Sudaba. Le parecía que tenía polvo en la cara. No me he fijado. -Pues no pienses nada. pero no he podido remediarlo. -No es nada. Ella estaba en la entrada. -Por favor. se detuvo en un cruce para dejar pasar un coche blanco. No hay rastro de huellas de frenos. Echó a andar. -¿Qué pasa. joder? -No te he visto. Fue a contemplar los desperfectos. No me ha hecho nada. Se puso a desandar el camino por el que había venido. Ni siquiera he frenado. por lo demás. Al llegar los dos coches al cruce. Antón. por favor. Levantó la vista y miró hacia las ventanas. pensó. Sal y compruébalo. -Inténtalo con la otra. chocaron. a la sombra de los edificios de cuatro plantas. por Dios. El otro conductor se le acercó. Tras unos cien metros. Será porque es domingo. El conductor del coche gris empezó a soltar improperios por la ventanilla bajada. ¿No puedes abrir la puerta? -No. se ha bloqueado. Resultó cómico. No me contestaste cuando te hablé antes.185 enfrente. Me preocupas. Pero que no diga nada hasta que me haya duchado. luego subió por la escalera. Vio a su mujer asomada a la ventana mirando. -Pero. no sé qué pensar. Se desplazó al otro asiento y logró salir del coche. En dirección contraria se acercaba un coche gris. -¡Me cago en Dios. Los dos coches iban muy despacio. El coche gris giró hacia la derecha. Anton? -Nada. Anton. Cruzó la calle y se metió en el portal. Y porque hace mucho calor. -¡No he podido remediarlo! ¿No has podido remediarlo? Pues no estarás bien de la cabeza. Se golpeó la cabeza con el puño. Antón Hellmann ya no podía oír lo que decían. Miró la acera bajo sus pies. -¿Que no me has visto? ¿Pero cómo cono has hecho para no verme? -No lo sé. pensó.

y se sentó. -¿Hay otra? -No. . No tiene nada que ver contigo. luego se secó el pelo y se vistió. no seas infantil. -Pero si no te lo has tomado. ella no lo entendería. Su mujer había hecho café y se había puesto pinzas en el pelo. Sí. -No sirve de nada. qué susceptible eres. Se desnudó. Permaneció sentado inmóvil durante unos minutos. -Sabes muy bien cómo me siento algunos domingos. Ella lo miró a él. no tiene ningún abismo dentro. Luego ya no pudo aguantar más. Abrió los grifos y los reguló hasta que el agua salió casi fría. -Sólo tiene que ver conmigo. pensó. Él recapacitó. lo he hecho -dijo él. -Sí que me lo he tomado. Y se levantó. Gracias por el café. Ella echaba el café en las tazas mientras decía: -¿Te has cansado de mí? -Pero. No te lo has tomado. conmigo y con estos jodidos domingos. pensó. en ese caso sí tendría que ver contigo. -Son los únicos días en que estamos solos. -Me ha venido bien -dijo. Puedo poner como pretexto que es domingo. -Sí. Él no contestó. Lo miró y le sonrió infeliz. Se quedó de pie bajo el chorro hasta que tuvo tanto frío que fue incapaz de pensar en otra cosa que en aguantar un poco más. por favor. -Pero Anton. y de mí te marchaste sin una palabra. Vera. Cerró los grifos y se sentó sobre la tapa del váter.186 Se metió en el baño. pensó. -No contestas -dijo ella. Fue a mí a quien no contestaste dos veces. No hay nada que decir. -No digas palabrotas. La miró. -Tiene que ver conmigo.

pinchar la burbuja de su soledad.187 Kjell Askildsen ( oruega) Breve reseña sobre su obra Escritor noruego nacido en Mandal en 1929. desde luego. como Los perros de Tesalónica han sido traducidas al español y publicadas por la editorial española Lengua de Trapo. -¿Cómo? -se hizo repetir la frase apantallándose la oreja con la mano. eso que la gente satisfecha llama la verdad de las cosas. Ha recibido en dos ocasiones el Premio de la Crítica en oruega (Últimas notas de Thomas F. publicado por Ediciones Lengua de Trapo. con su habitual tono entre sarcástico y circunspecto. Sólo podemos aludirla vagamente. La colisión pertenece a Cuentos reunidos. Su primer libro se tituló Desde ahora seré yo quien te lleve a casa (1953). Para mí la verdad es la que queda cuando ha desaparecido toda la realidad. El de ese hombre de barrio de emergencia que comienza a devorar a su mujer a dentelladas ante un centenar de vecinos aterrorizados a los que amenaza con un revólver. adelantándose a una improbable objeción sobre lo que acababa de decir y que resultaba increíble aun contado por él. Claro. de incertidumbre. ¿Quién puede adivinar los móviles de los actos más simples o más complicados y desesperados? El que estemos aquí como moscas friolentas esperando algo que no se produce. reunidos nada más que por la fuerza de la costumbre. o soñarla. despectivamente-. ¿Locura de amor. el bosque que nos impide ver el árbol. de celos? ¿Aberraciones de un paladar cansado del guisote casero? Ahora está de moda hablar de la realidad.. Una cebolla. Tanto estas obras. oler. para la humanidad y Un vasto y desierto paisaje) y el Premio Riksmål 1987 por Un súbito pensamiento liberador. cuando se ha quemado la memoria de la costumbre. -Pero hay una realidad que no se puede falsear impunemente -apuntó alguien no con ánimo de rebatirle. Típico reflejo de inseguridad. Usted le . o imaginarla. tocar. ¿Pero qué es la realidad? Porque hay lo real de lo que no se ve y hasta de lo que no existe todavía. sino de aguijonearlo un poco. La gente quiere ver. Contar un cuento Augusto Roa Bastos (Paraguay) a Olga Blinder -¿Quién me puede decir que eso no sea cierto? -farfulló pausadamente.. ¡Ahí los quiero ver! ¿Alguien ha vivido demasiado para saber todo lo que hay que saber? ¿Y qué es lo que al final le queda al que más sabe? Esto. -dijo haciendo sonar las uñas con el gesto irrisorio de matar una pulga-.

. El mundo está envenenado por las palabras. ¿Para qué? Para sacar nuevas capas a la cebolla. Por ahí no se va a ningún lado. hinchándolo y deshinchándolo desde adentro en la respiración. un viejo alcahuete que supo andar en la lluvia sin mojarse... -se puso los dedos sobre los labios para desinflar despacito la pompa de un eructo-.. de nuestras frustraciones. Es muy cierto eso de que empezamos a morir por la boca como los peces. y ya ninguno de los dos tenía remedio. En esta carrera nadie tiene la precisa. Cervantes. Shakespeare. por igual. La ronca y monótona voz servía sin embargo a uno y otro. se interrumpió como si de pronto se le hubiese escapado la idea que quería expresar. Los gestos más largos expresarían los hechos más simples: el hambre. Ahora mismo sus ojillos semicerrados desmentían. todo Dante. Pónganle la firma. un hombre y una mujer desnudos. de nuestros reflejos. por qué no se lo preguntan a Mongo? El mismo tenía un aire de apacible. Obeso y enorme. y tras una pausa. que ese sonido que vibra un momento y se apaga?.. y ¿qué es lo que queda? Nada. Yo mismo hablo y hablo. desnudos de veras. pero aún trataban de contradecirse. inerte. -el picor de la acidez se le demoró un instante en el fruncimiento del ceño. la indiferencia. que no había perdido del todo su bello dibujo. Si en el país de los ciegos te falta un ojo... en la comisura de los labios. quítate el otro. fofa irrealidad... solía decir mi abuelo. ¡Qué sé yo! No se sabe nada de nada. Encerrados en la masa de tejido adiposo parecía haber dos hombres que no querían saber nada entre sí. como los animales -¿no se dan cuenta qué libres son ellos?-. el odio. neutra-. sus palabras. y mejor todavía un lenguaje de silencio en el que nos podamos comunicar por levísimos estremecimientos. sardónicos. ¿Hay algo más fantástico que el tacto de la madera en la yema de un dedo. pero conservando todo su misterio. al menos el uno en el otro. sin favoritismos. Y tenía razón. o una tecla en el piano. semblanteándonos fijamente uno por uno-: Ya Séneca decía hace dos mil años: "¿Con quién podríamos comunicar?" ¿Y qué corno sé yo. incluso los que se perdieron.188 saca una capa tras otra. -¿Saben lo que pasa? Se habla demasiado.. Un pestañeo apenas visible resumiría todos los cantos de la Ilíada. Un pliegue de labios. tan aburridos e ilegibles ya. La palabra es la gran trampa. Habría que encontrar un nuevo lenguaje. El mismo aire que se cernía sobre él parecía aplastarlo. Nos miramos disimuladamente: era muy raro que el gordo se pusiera patético o sentimental. Goethe. Lo que no quiere decir que un ciego sea precisamente el testigo de lo invisible. de ignorarse. o por lo menos un tufo picante que nos hace lagrimear los ojos. se habían fundido finalmente. deformarlo. Aun en el momento de hablar y mover unas manos pálidas y blanduzcas de pianista en relâche. desbordaba el sillón en que se había arrellanado. El amor sería aún más simple: una mirada y en esa mirada. por dentro y por fuera. ¿Y la vida de un hombre? ¿Pero es que alguien sabe de ese condenado a muerte algo más que los garabatos que deja arañados en las paredes de su celda? Y a veces esos borrones despistan todavía más porque los cargamos con nuestra propia agonía o indiferencia. Toquen la punta de esta mesa. aunque a veces. Su cuerpo estaba anclado en algo más que en el peso de la carne y su invencible molicie. Son la fuente de la mayor parte de nuestros actos fallidos. -su expresión volvía a ser apacible. Habían crecido juntos. por leves alteraciones de esta acumulación de ondas congestionadas que hay en nosotros como un forúnculo a punto de reventar. En el semblante apoplético la boca.. era lo único que resistía la devastación. pero esa nada es todo.

Y ese león. . entre las páginas de un diccionario de música. Nosotros traficábamos con su desmemoriada prodigalidad. No era quizás egoísmo o infatuación. eso era seguro. y en su lugar el gordo colocó una obscena viñeta recortada de cualquier revista de pornografía barata. que parecían no tener iris. Leonardo hizo un león. se quedaba callado. una indiferencia parecida a la desesperanza. casi indescifrable manera de contar. El gordo se reiría en sus adentros de nosotros. explicar nada -agregó tras una pausa en la que estuvo mordisqueando la despachurrada punta del cigarro-. y se quedaban amodorrados un largo rato. según el relato del gordo. era casi seguro que a él no le cupo otra culpabilidad que la que la confabulación de las circunstancias pudieron atribuirle. Pero nunca conseguimos hacerle contar por qué había dejado su carrera de concertista de piano. El gordo sostenía que el ciego había apuñalado al militarote. Era un desinterés. Creo que los inventaba y olvidaba adrede. No porque fuera incapaz de escuchar a su vez sino porque uno lo sentía impermeable a las opiniones. ya olvidados del cuento que había comenzado a relatar a propósito de unos emigrados que consiguen asesinar al embajador de su país con la ayuda de un ciego. esos silencios cargados de astuta intención. Daba algunos pasos. "despellejando la cebolla". Más de una vez sospeché que era un poco sordo y que se defendía de esa manera de la humillación de admitirlo. a la incredulidad de los demás. que él trataba de disimular con el humor de un sarcasmo vuelto otra vez inocente.189 -Para qué entonces preguntar. Nunca se sabía cuándo decía un chiste o recordaba una anécdota. pero el irregular balanceo de su abdomen lo disimulaba muy bien. de largos e impenetrables silencios. luego de aquella gira por las ciudades del interior en la que se vio envuelto en un absurdo lío con la esposa de un gobernador. y a pesar del escandalete que adobaron en su momento algunos diaruchos de provincia. luego se abría el pecho y lo mostraba lleno de libros. Había que oírlo simplemente.. Creo que ninguno de nosotros pensaba en alguna objeción en ese instante. Su repertorio era inagotable. Un tiempo después la fotografía desapareció también. Cuando alguien insinuaba la cosa. Sobre la cara abotagada jugaba una sonrisa muerta. tras los cuales hacía girar la copa con una especie de rítmico tecleo de sus uñas en el vidrio. no tenía ninguna relación con lo que anteriormente estaba diciendo. Los ojillos enrojecidos. renuentes. Pero uno de nosotros descubrió una vez. Habían pasado muchos años. -pero volvió a callarse. Él nunca quiso hablar de eso. Lo que se sabía era vago e incierto. No teníamos más remedio que aguantarlo. Pero él saltaba así de un tema a otro sin transición. completando esas frases que se comía. esas palabras que eran inentendibles gorgoteos. parpadeaban lacrimosos. sentenciado desde hacía mucho tiempo por sus actos de sevicia y por haber organizado y dirigido el aparato de represión del régimen. en la que llegó a alcanzar cierto renombre. voluble.. la fotografía de una hermosa mujer con una dedicatoria un poco cursi e ingenua que delataba a la dama provinciana de la historia. abiertos a toda clase de pistas falsas y contradictorias alusiones. entre sorbo y sorbo de ginebra. para irrisión de futuras indiscreciones. Pero a él no se le podían refutar sus ocurrencias. por ejemplo. o buscándonos el "palpito" en medio de bruscas interrupciones. Jamás repetía sus cuentos. atormentándonos con su endiablada. Lo que acababa de decir. si bien casi siempre teníamos que imaginar y reinventar lo que él imaginaba e inventaba. El atentado y el crimen eran absurdos e increíbles. El se divertía a nuestra costa. Lo escuchábamos impacientes y ávidos porque siempre podíamos aprovechar algo en nuestras colaboraciones para las revistas. ni en qué momento concluía un cuento y empezaba otro sacándolo del anterior.

Quizá fueran uno solo. borroneaba la floja piel. Hablaba. desdoblado en hechos contradictorios. Contó que el hombre vivió después temblando de encontrarse en la realidad con el sitio predestinado y fatal. exiliado en Argentina. Dieciocho años después aparece El naranjal ardiente. Los pies sobre el agua (1967). y Alias Gardelito. se explayó al final en una prolija descripción. durante muchos años. A partir de 1947 vivió. El hombre vio en sueños el lugar donde había de morir. empezó a relatarnos la historia del hombre que había soñado el lugar de su muerte. bebía y callaba. En el año 1989 recibió el Premio Cervantes de Literatura. Sólo cuando nos volvimos hacia él comprendimos de golpe: lo que el gordo había descrito punto por punto era el cuarto en que estábamos. Hacía calor. pero por un instante yo sentí en la nuca una ráfaga fría. Señaló algo con la mano. sin comprender todavía. Era su propio cuarto en su casa. Cabe destacar también su trabajo como guionista de cine por el que obtuvo sendos premios para Shunko en 1960. desgajado capa tras capa y emitiendo su picante y fantástico sabor. Lucha hasta el alba (1979). donde vivió en contacto con la naturaleza y la vida campesina. Tenía la cara pálida. Contó varios cuentos. Contravida (1994) y Madame Sui (1996). Los ojillos vidriosos se hallaban clavados en nosotros con una burlona sonrisa. Me parece estar viéndolo todavía. Pensamos en alguna nueva ocurrencia del gordo. Entre sus novelas se cuentan Hijo de hombre (1960) y Yo el Supremo (1974). Acudió a un psicoanalista que sólo consiguió aterrarlo aún más. Augusto Roa Bastos (Paraguay) Breve reseña sobre su obra Augusto Roa Bastos nació en el pueblo de Iturbe. contra su costumbre. Giramos la mirada siguiendo el gesto torpe y pesado. Madera Quemada (1968). Estaba más lúcido e inerte que de costumbre. En 1942 publicó El ruiseñor de la aurora y otros poemas. La contó de un tirón. No había nadie en el hueco de la puerta. Acabó encerrándose en su casa. Roa Bastos inició su actividad literaria como poeta. Participó en la Guerra del Chaco y fue corresponsal en Europa y África durante la Segunda Guerra Mundial. La voz del gordo se quebró en un ronquido. en 1917. . Paraguay. Vigilia del Almirante (1992). Pero su reconocimiento vendra a través de sus cuentos: en 1953 apareció publicado El trueno entre las hojas al que le seguirán El baldío (1966). Al principio no se entendía muy bien dónde era. como siempre. Tres o cuatro a lo sumo. Sólo hizo estudios primarios. El húmedo cigarro se le había caído sobre el pecho que ahora ya no se hamacaba en el blando jadeo. Una noche recordó bruscamente el sitio del sueño. pero las puntitas volvían a brotar en seguida. Contó el sueño a varios amigos. ganador del Festival de Santa Margarita en Italia (1961). Moriencia (1969).190 Esa noche no éramos muchos. La gruesa nariz y la frente que se extendía hacia la calva orlada de ralos cabellos grises estaban punteadas de incontables gotitas. Luego de la alusión a la realidad insondable y al león lleno de lirios de Leonardo Da Vinci. Se pasaba la mano. viscosa. Pero el gordo. Falleció el 26 de abril de 2005. sin más interrupciones ni digresiones. delante de sí. Todos coincidieron en que no debía darse importancia a los sueños.

un soplo de viento le agitaba la espalda de la camisa de mangas cortas. Cada vez que venía a su tierra se quedaba como en espera de un milagro: volveré y esta vez todo tendrá un sentido. amenazaba al perro encadenado que gañía bajo una nube de moscas. asestaba órdenes e imprecaciones a los hombres agachados. Cada vez que regresaba a sus pagos. -Voy -respondió el hijo y se alejó sin prisa. después de languidecer seis meses en ciudades lejanas. señalándose un ojo. que parecían montar guardia. ve a los trigales y vigila la siega. -Voy -decía. las grandes manos anudadas a la espalda: varias veces estuvo a punto de gritarle algo. editado por Losada. el verde que se va atenuando en franjas por el valle de mis tierras. y no se movía. el viejo sentía que su furia iba multiplicándose: sacaba a rastras unos sacos del depósito. El hijo del patrón. El ojo del amo Italo Calvino (Italia) -El ojo del amo -le dijo su padre. con una brizna de hierba entre los dientes. el crecimiento de cada planta. el ojo del amo engorda el caballo.191 Contar un cuento aparece en El Baldío. En algunos bancales el trigo crecía a duras penas en la pendiente pedregosa. como se adueñó de mi padre. y abajo reaparecía el gris. las manos en los bolsillos. sin levantar demasiado los tacones. Sabía lo que los hombres pensaban de él: el viejo será loco pero su hijo es tonto. a la sombra de la gran higuera. los gestos siempre iguales de los hombres que trabajan. hasta no poder despegarme de aquí. plantado debajo de la higuera con las piernas separadas. redescubría el aire y el alto silencio de su tierra como en un recuerdo de infancia olvidado y al mismo tiempo con remordimiento. El hijo tenía las manos hundidas en los bolsillos. la pasión de esta tierra se adueñará de mí. pero se quedó callado y se puso a mezclar de nuevo puñados de abono. mezclaba abonos. Las gallinas picoteaban los restos de un higo aplastado en el suelo. . El padre se quedó mirándolo un momento. subía por atajos la pendiente desnuda: desde los trigales los hombres ya lo habían visto subir y comentaban su llegada. el amarillo iba desapareciendo poco a poco como borrado. El hijo del patrón no se movía ni sacaba las manos de los bolsillos. sin pestañas. redondo como el ojo de un pájaro-. -Sí -dijo el hijo y siguió sentado en el borde de la mesa tosca. En el trigal estaban los hombres y las hoces moviéndose. y dos cipreses negros. Viendo a su hijo abandonado a la indolencia como una caña al viento. seguía con la mirada clavada en el suelo y los labios como silbando. -El ojo del amo -dijo el viejo. Una vez más el hijo iba viendo los colores del valle. de cada rama. uno arriba y otro abajo. -Entonces -dijo el padre. un ojo viejo entre los párpados ajados. Caminaba por el sendero de la viña. siempre con el dedo debajo del ojo-. rectángulo amarillo en medio del gris de las tierras yermas. como desaprobando semejante despilfarro de fuerzas. escuchando el zumbido de los abejorros en los árboles frutales.

él era un extraño que comía gracias al trabajo de ellos. tal vez lo odiaban. «digo que me den un momento una hoz y pruebo un poco. -Buenas -dijo una voz desde el bancal de más arriba: era Franceschina que estaba espigando. sobre una mujer del valle. ocioso en medio de los que trabajaban. separado de las vicisitudes de la tierra. las arrojó en el mandil negro de la vieja Girumina. un trabajo de mujeres. -¿Más que el año pasado. El hijo del patrón se sentó en el borde de un bancal.dijo U Pé. acuclillada en el suelo como una gran gallina negra. con el párroco. Al hijo del patrón le daba vergüenza estar allí haciendo de vigilante. -Para mí -dijo Nanín. sí -dijo U Pé-. Claro que si su padre hubiera estado allí habría cubierto a los hombres de insultos. la cosecha arruinada. y los hombres lo sabían. las manos en los bolsillos. Él no les gritaría nunca a los hombres.el granizo de marzo. Él no.la helada de febrero.192 -Buenas -le dijo U Pé al verlo llegar. Él era sólo un ojo. El ojo del amo. Nanín era joven. Sin embargo era seguro que preferían a su padre. ¿para qué sirve un ojo. -Sí. Él dijo una vez más: -Buenas. Bien: todo lo que tenían que decirse estaba dicho. ¿se acuerda? -Cayó granizo -dijo el hijo del patrón. Pero no se acordaba. -Eso decían -dijo la vieja Girumina-. -Buenas -dijo el hijo del patrón. su padre que hacía plantar y recoger el grano en aquellas cuestas para cabras. este año? -preguntó. un pelirrojo desgarbado: el sudor le pegaba la camiseta y una parte de la espalda desnuda aparecía y desaparecía con cada movimiento de la hoz.fue la sequía de abril. como cuando se ve a alguien que dispara y se siente la necesidad del estallido en los tímpanos. erguido como un ciprés. -Cuidado con pisotear donde todavía no he espigado -dijo la vieja. La vieja Girumina espigaba. -Buenas -dijeron los otros. No se acordaba de nada. En marzo. Espigar: eso sí podía hacerlo. mordisqueando una brizna de paja. Casi se sentía la necesidad de los gritos de su padre por aquellos bancales. ¿Se acuerda de la helada de febrero? -Sí -dijo el hijo del patrón. De todos modos no sería capaz de manejar la hoz y haría un triste papel. mintiendo siempre. -Fue -dijo la vieja Girumina. Franceschina estaba en el bancal más alto y cantaba una canción de la radio. Los hombres segaban en silencio. El párroco le dijo: Si vienes te doy dos liras. un ojo solo. U Qué era de edad mediana. El hijo del patrón se sentó de nuevo en el borde. recogió dos espigas.» Pero seguía callado y quieto mirando el terreno erizado de tallos amarillos y duros de espigas cortadas. pensaba. -Fue. su padre que los hacía sudar. . «Ahora». ¿Recuerda qué sequía? -Todo abril -dijo el hijo del patrón. Cada vez que se agachaba se le descubrían las piernas hasta las corvas. velludo y achaparrado. -Menos -dijo U Qué-. Se agachó. Ahora los hombres reanudaban una conversación iniciada antes de que él llegara. por eso seguían trabajando sin darse prisa. separado de todo? Ni siquiera ve. habría encontrado el trabajo mal hecho. Ahora los hombres habían empezado a discutir de la lluvia y el hielo y la sequía: el hijo del patrón estaba fuera de todo ello. cada año menos. sabía que lo despreciaban. Pero. su padre que era uno de ellos. U Pé era un viejo de piel amarilla que le caía arrugada sobre los huesos. lento. Y el hijo del patrón respondió: -Buenas.

dijo y se calló. -Buenas y rectas -dijeron. mirándoselas. -Caray -dijo Nanín. -No poco -dijo U Qué.yo digo que nosotros también terminaremos metidos en las cuevas. dice dos mi l-dijo Nanín a los otros. Pero sabía que no eran bonitas. -Tiene buenas piernas la Franceschina -dijo Nanín. ¿sí? -gritó U Qué. cantando una canción de la radio. Nanín? -dijo Girumina. -Al que le toca le toca -repitieron los otros. -Todas las guerras terminan así: al que le toca. -Con militares. pero no entendía bien el sentido de esas historias. Una guerra larga. ¿irías con un cura por dos liras? Franceschina estaba de pie en el bancal.193 -¿Dos liras? -preguntó Nanín. -¿Alemania? -Alemania también. -¿Es fuerte Inglaterra? -Eh. Ahora espigaba en el bancal más alto. sí. -Bah -dijo U Qué-. El hijo del patrón empezó a subir por los bancales mordisqueando la brizna de paja . Si la guerra no termina. -¿Es cierto que Norteamérica ha entrado en la guerra? -preguntó U Qué al hijo del patrón. -¿Cuándo haces el servicio militar. descubriendo la piel blanca de las corvas. -Dos liras -dijo U Pé. con sus músculos duros y velludos. con el manojo de espigas apretado contra el pecho. Todos reían de la historia de la mujer. amores de mujeres huesudas y bigotudas y vestidas de negro. depende de que quieran examinar otra vez a los eximidos -dijo Nanín-. -Yo no voy ni con curas ni con «civiles» -gritó Franceschina. y cada vez que se agachaba la falda se le subía más. -¿Cuánto serían hoy dos liras de entonces? -preguntó Nanín. -Hostia. quién sabe cómo irá a terminar. -¿Y nosotros? -Será una guerra larga -dijo el hijo del patrón-. -¿Y Rusia? -Rusia también es fuerte. El hijo del patrón las miró como si no las hubiera visto antes e hizo un gesto de asentimiento. -¿Dos mil? -gritó. perplejo. -Norteamérica -dijo el hijo del patrón. Norteamérica y Japón. Y señaló arriba. -Si dura un poco más -dijo Nanín. -Cuando la otra guerra -dijo U Pé-. en dirección de los pinos. Los otros las miraron y estuvieron de acuerdo. Tal vez ahora podría decir algo-. -De las de entonces -dijo U Qué. había en el bosque una cueva con diez desertores-. también es fuerte. Franceschina también llegaría a ser así. con mi insuficiencia torácica. me llamarán a mí también. ¿Qué más podía decir? -¿Quién es más fuerte: Norteamérica o Japón? -Los dos son fuertes -dijo el hijo del patrón. -Franceschina -le gritó Nanín-. -Caray. le toca. el hijo del patrón también sonrió. -Ni con militares -contestó y se puso a recoger espigas de nuevo.

-Claro -dijo él mordiendo la brizna. de manera que se dedicó a hacer sentadillas y a saltar para tener unas ancas cada vez mejores. y sentía que todos la aplaudían. Y así seguía haciendo esfuerzos hasta que. Pero en el fondo. si no. Le miraba la piel blanca de las corvas cuando se inclinaba a recoger las espigas. y comprendía que él le sería siempre desesperadamente ajeno. El mar altísimo con respecto a las colinas empezaba a teñirse de violeta del lado del ocaso. Falleció en México en . me gusta. Ahora había que dejarla en paz. qué te ha quedado. Era un modo estúpido de iniciar una conversación. Desde 1944 residió exiliado en México. pura piedra y paja dura. vamos a la feria. dispuesta a cualquier cosa para lograr que la consideraran una Rana auténtica. no volvería a trabajar. se imaginaría que le hacía la corte. -A veces bajo los domingos por la tarde. Por fin pensó que la única forma de conocer su propio valor estaba en la opinión de la gente. Unas veces parecía encontrarla y otras no. hacía hablar a las mujeres que trabajaban. Había dejado de trabajar. El hijo del patrón miraba su tierra. De 1954 hasta 1956 vivió en Chile. El lunes. si no. El origen modesto de su familia y el "miedo a los exámenes". Augusto Monterroso (México) Breve reseña sobre su obra Nació en Guatemala en 1921. alternaba sus visitas a la Biblioteca Nacional con el trabajo en una carnicería. Al principio se compró un espejo en el que se miraba largamente buscando su ansiada autenticidad. como él dice. -¿Te gusta ir a la ciudad? -Sí. y comenzó a peinarse y a vestirse y a desvestirse (cuando no le quedaba otro recurso) para saber si los demás la aprobaban y reconocían que era una Rana auténtica. Si hay feria. que parecía Pollo. y los otros se las comían. donde trabajó como secretario de Pablo Neruda. Dio media vuelta y bajó. hasta que se cansó de esto y guardó el espejo en un baúl. por la noche. Franceschina? -le preguntó. La rana que quería ser una rana auténtica Augusto Monterroso (México) Había una vez una Rana que quería ser una Rana auténtica. En los bancales de abajo los hombres casi habían terminado y Nanín envolvía las gavillas en lonas para bajarlas cargadas sobre las espaldas. según el humor de ese día o de la hora. Hacia los 15 años inició su formación autodidacta. se dejaba arrancar las ancas. En 1988 recibió la condecoración del Aguila Azteca de México por su aporte a la cultura de este país. No era eso lo que él quería. Tal vez con ella sería más fácil. Un día observó que lo que más admiraban de ella era su cuerpo. y ella todavía alcanzaba a oír con amargura cuando decían que qué buena Rana. le hicieron abandonar los estudios. -¿Vas alguna vez a la ciudad.194 hasta llegar a Franceschina. y te fue como te fue. al cine. y todos los días se esforzaba en ello. cuando vuelves. ¡si su padre lo viera! En vez de montar la guardia. especialmente sus piernas. vuelta a empezar.

La palabra mágica (1983). La rana que quería ser una rana auténtica aparece publicado en La oveja negra y demás fábulas. El reconocido escritor italiano Italo Calvino. editado por Punto de Lectura. La letra e (1987). Obras completas (y otros cuentos) es el irónico título con el que se dio a conocer en 1959. Lo demás es silencio (1978). . Movimiento perpetuo (1972).195 febrero de 2003. alabó la brevedad de sus cuentos en su obra Seis propuestas para el próximo milenio. Sus obras han sido traducidas a numerosos idiomas. Es autor también de La oveja negra y demás fábulas (1969).

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