Está en la página 1de 27

RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LA ESCUELA

APORTES DE LA MEDIACIÓN

Conflictos escolares

Por: Ana Prawda

En el III Foro Mundial de Mediación realizado en Italia (2000), y en el Primer


Congreso Nacional de Mediación vía una Cultura de la Paz, en Hermosillo, México
(2001), fue posible observar, en diferentes ponencias, el interés por encontrar
procedimientos eficientes para resolver los conflictos que se presentan
cotidianamente en la institución escolar entre alumnos, y entre alumnos y docentes.
La mayoría de los ejemplos estaban signados por la agresión y por la violencia, y
enmarcados en la llamada "indisciplina escolar". En aquellos eventos, hacia la
búsqueda de soluciones, también se debatió acerca de los aportes la Mediación .

En ese marco, nosotros expusimos que los problemas de conducta que pueden
observarse en las diversas situaciones son tan sistemáticas, que ya no aparecen
como simples anomalías esporádicas. Su incremento, y en algunos casos la
gravedad, hacen que no podamos seguir hablando solamente de " las
características del desarrollo evolutivo o espontáneo del niño y de sus posibles
alteraciones", etc., sino que debemos ir a las causas, al origen de los conflictos.

Quienes trabajamos en instituciones educativas estamos obligados a resolver un


número creciente de situaciones de disputa entre alumnos. Algunas de ellas, por lo
reiteradas, parecen imposibles de resolver. Las estrategias que se utilizan para
solucionarlas, muchas veces se relacionan con medidas drásticas y autoritarias que
no mejoran la comunicación entre los protagonistas, sino que dan como resultado
tan solo “la tranquilidad aparente y necesaria” para continuar la tarea.

También observamos, que los conflictos entre alumnos considerados “socialmente


graves”, que exceden el marco escolar, generalmente denuncian a quienes
anteriormente se acercaron, y a pesar de sus esfuerzos, muchas veces fracasaron
en su intento de “ayudar”.

Se requiere, por lo tanto, conocer técnicas adecuadas y entrenarse para aplicarlas


correctamente, de manera de mejorar la comunicación, la comprensión del
problema del otro y el propio, procurar la reflexión, la tolerancia, el diálogo, con el
objetivo claro de atenuar y/o resolver el conflicto que se presente. En ese camino,
también prevenir la violencia.

La Mediación Escolar aporta una serie de estrategias y técnicas adecuadas para la


resolución de los conflictos en la escuela, puestas en práctica por cada vez más
docentes en el país con resultados satisfactorios.

Conflictos del docente

Es importante recordar la situación económica, social y profesional en que muchos


de los docentes, de todos los niveles, se encuentran actualmente.

Entre otros problemas, podemos destacar el de su rol. Los docentes sienten que, en
la realidad, no está delimitado. ¿Su función es la de enseñar? ¿Es la de asistir a sus
alumnos que enfrentan problemas socio-económicos acuciantes? ¿Es la de ayudar a
madres golpeadas, a padres sin empleo? En ocasiones, ni se los hace partícipes de
muchas de las deliberaciones que sobre su tarea realizan las autoridades
educativas, y que se supone deben aceptar y llevar a cabo. Se formaron para
educar, pero son permanentemente presionados por padres y vecinos para que los
ayuden en sus demandas de trabajo, vivienda, salud, etcétera. Problemas cuya
solución no está en sus manos, sino que forman parte del campo de acción de los
gobernantes.

Por otra parte, los valores fundamentales que hacen a la convivencia democrática
como la tolerancia, el respeto por el otro, la justicia, la solidaridad y el ejercicio de
una libertad responsable se expresan en normas, algunas de las cuales no se han
actualizado. Es necesario revisarlas, particularmente las concebidas a mediados del
siglo pasado.

Ante esta realidad, se debaten entre la cantidad de funciones que les exige el
medio social ( comunitarias, sanitarias, legales, familiares, etc.) y que no pueden
abarcar, y su función específica como docentes. Es así como aparece la confusión y
no pueden discernir con claridad entre aquello de lo que pueden hacerse cargo, y
las tareas o problemas que deberían delegar.

En relación con los conflictos en la escuela, el nivel y cantidad que se presentan


pone a los docentes no formados en las nuevas técnicas en clara desventaja pues
les faltan las herramientas necesarias para resolverlos y/o para enseñarles a sus
alumnos a ser los protagonistas en la búsqueda de la solución.

Se necesita que los educadores promuevan en el aula un clima adecuado para la


enseñanza-aprendizaje y no se limiten al uso coercitivo, impositivo o represivo de su
autoridad, ni recurran a la amenaza del castigo o de las sanciones. Un docente
democrático buscará el pasaje de la necesidad de "mantener la disciplina en el
aula" a la de lograr un adecuado clima de trabajo. Y esto se consigue capacitándose
para eso.

A pesar de los problemas que los aquejan y el estrés que les produce, los
docentes, lejos de negarse o de cerrarse, solicitan recursos que les sirvan como
herramientas didáctico-pedagógicas para actuar con mayor eficacia en la resolución
de conflictos en la escuela.

Nuestra propuesta de mediación escolar

Nuestra propuesta consiste en un sistema de Mediación Escolar sin mediadores


externos y específicos. Dicha propuesta es el resultado de estudios exploratorios
acerca de:

- “la incidencia de la capacitación en mediación escolar, tanto en la


disminución de los conflictos que generan violencia en la escuela,
como en la formación de redes comunitarias” .

Del análisis de la información obtenida surge que, como consecuencia del trabajo
de los mediadores escolares ( docentes, alumnos, miembros de la comunidad, etc.)
adecuadamente entrenados, se han producido cambios positivos que persisten a lo
largo del tiempo:

- la disminución en el tipo y frecuencia de los conflictos que se


generan en la escuela
- la manera de enfrentarlos y de resolverlos
- la incorporación de nuevos modelos de comunicación desarrollados
en ámbitos escolares y en la comunidad de pertenencia.
Este sistema de mediación se estructura en torno a un programa de formación
sobre “Nuevos modelos de comunicación y resolución alternativa de conflictos”.

En un principio se capacita a los docentes quienes transmiten ese conocimiento a


los alumnos, y estos a su vez, a otros actores escolares, proyectándose al medio
social en el que viven. Se construye así una amplia red comunicacional que incluye
al conjunto de la comunidad educativa y vecinal de pertenencia.

Desde esta perspectiva, se destaca:

• un proyecto de capacitación sobre nuevos modelos de comunicación y


resolución de conflictos, que permite crear un espacio de encuentro entre el
docente y el alumno.
• un modelo de mediación escolar que puede ser extendido a la comunidad.

un eje conductor de la tarea docente en el que se ubique a la escuela con el


prestigio y reconocimiento social del rol que históricamente le fuera asignado: la
educación de los futuros ciudadanos.

LOS CONFLICTOS EN LA ESCUELA

¿Cómo resolverlos?
La educación puede constituirse en un factor para facilitar en la
construcción de una sociedad más justa, menos violenta, más
participativa, con mejores posibilidades de crecimiento. Es imprescindible
proponer actividades que tiendan a mejorar el tratamiento de los
conflictos. Mediación y negociación colaboran para una buena
convivencia...

La escuela actúa como caja de resonancia de procesos y cambios


producidos en un campo más abarcativo de lo social. Un ámbito donde se
generan problemas por la diversidad de actores que lo integran.

Los problemas vividos a diario en cada uno de los hogares influyen en los
integrantes de la familia de tal forma que se reflejan en la escuela, a través
de las conductas de los niños, dificultando el proceso de enseñanza-
aprendizaje, obstaculizando la comunicación y reemplazándola muchas
veces por conductas agresivas y violentas.

La educación no puede ser una práctica sin vinculación con la realidad, y


debe contemplar las demandas concretas de la sociedad, pero ésta no debe
ser la única condición, sino que no debe perder de vista las dimensiones
éticas y psicológicas del sujeto a educar.

Por otra parte, existen también conflictos entre pares -docentes y


directivos, padres y docentes y otros.

La educación puede constituirse en un factor facilitador en la construcción


de una sociedad más justa, menos violenta, más participativa, con más
posibilidades de crecimiento.

Es imprescindible proponer actividades que tiendan a mejorar el


tratamiento de los conflictos.
Mediación y negociación colaboran para una buena convivencia, siempre
que su ejercicio sea sensato y con criterio.

NEGOCIACIÓN

Manera sistemática de resolver conflictos. Deben poseerse algunas


condiciones personales y formación específica para negociar y enseñar a
hacerlo. (Educación para la Paz).

¿Qué presupone el desafío de la aplicación sistemática de la negociación?

• Desafíos cognitivos:
o Funciones de análisis y síntesis.
o Funciones clasificatorias o de categorización.
o Funciones selectivas.
• Debilidades comunicacionales:
o Expresivas.
o Receptivas.
o Saber escuchar.
o Saber cómo enseñar a escuchar.

MEDIACIÓN
La mediación es un proceso de resolución de conflictos donde el tercero
neutral no tiene poder sobre los disputantes.
El mediador ayuda a éstos en forma cooperativa para que se encuentre una
solución al conflicto.
Propone un recorrido de compromiso:

• Escuchar en lugar de confrontar.


• Hablar en lugar de actuar.

Conforma una transformación cultural.


El contenido en el proceso es el mediador, que maneja las técnicas de este
método alternativo para la resolución de conflictos con el objetivo de
ayudar a las partes a elaborar un acuerdo que responda a sus respectivas
necesidades e intereses.
La mediación tiene en su proceso un pilar imprescindible en la
comunicación.
Las partes se pueden comunicar, aclarar situaciones, entender lo que su
actitud o conducta genera, ponerse "en los zapatos del otro", y
fundamentalmente determinar si existe la posibilidad de un acuerdo.
ALGUNOS OBJETIVOS DE LA MEDIACIÓN ESCOLAR:

• Construir un sentido más fuerte de cooperación entre la comunidad


y la escuela.
• Mejorar el ambiente en el aula al disminuir la tensión y la hostilidad.
• Desarrollar el pensamiento crítico y habilidades para la solución de
problemas.
• Mejorar las relaciones entre alumno y maestro.
• Incrementar la participación de los alumnos y desarrollar las
habilidades de liderazgo.
• Resolver disputas menores entre iguales que interfieran en el
proceso educativo.
• Favorecer el incremento de la autoestima de cada uno de los
integrantes del grupo.
• Facilitar la comunicación y mejorar los vínculos en la vida cotidiana.

Implementar en las escuelas la mediación a cargo de un grupo de


mediadores especializados es de suma importancia, dadas las
circunstancias que en ellas se viven.
La mediación es un proceso basado en el consenso, la colaboración y una
actitud constructiva frente al conflicto.
Este cambio generará otro clima en la escuela y una mejor actitud frente al
aprendizaje.
La comunidad educativa aprenderá a tener una actitud constructiva frente
al conflicto, tan necesaria para una sociedad democrática y pacífica.
Marta E. Blanco Directora Escuela N° 23 D.E.6
Profesional Docente N° 30 - Buenos Aires
Bibliografía:
*Lungman, Silvia, "La mediación escolar".
Corbo Zabatel, Eduardo, "Mediación" : ¿Cambio social o más de lo mismo?"

"Conceptos y técnicas para la resolución


de conflictos en las escuelas"
INTRODUCCIÓN

Para la resolución de conflictos es importante tener una orientación hacia la tolerancia, la cooperación y
colaboración junto con técnicas de comunicación y de pensamiento que faciliten y no impidan éste
proceso.

El objetivo es ayudar a los educadores en la resolución de conflictos a examinar, esclarecer y enriquecer


orientaciones y técnicas básicas en el contexto de su práctica profesional y la de sus estudiantes.

La verdadera prueba para manejar conflictos se da cuando interactuamos con los demás. A menudo
nuestras acciones son menos nobles que nuestras palabras o nuestras ideas acerca de cómo somos o cómo
creemos que debemos ser. Comenzamos a salirnos no solo cuando se ensancha la grieta entre nuestros
objetivos y nuestra conducta, sino también cuando nos aferramos a metas ficticias.

Pero para reducir esta grieta hay que evaluarnos y reflexionar acerca de nuestras conductas, así como
hacer que los objetivos sean de mayor realismo.

Es importante mencionar que el ser humano tiene la capacidad de resolver conflictos, más no de que los
seres humanos puedan vivir juntos sin que éstos se produzcan.

Uno puede elegir las conductas y la actitud que utiliza frente al conflicto en cada evento. Para eso
tenemos que mirarnos y poder elegir las conductas más efectivas en una situación dada y evitar aquellas
que hemos visto que no nos favorece.

El conflicto puede ser productivo y beneficioso s, ya que si estos se resulten satisfactoriamente el


problema, tendrá un consecuencia efectivo. Es importante tener una participación activa y ser conscientes
de nosotros mismos y reflexivos para que el conflicto resulte fructífero.

Si se emplea la auto evaluación puede ser muy valiosa, gracias a la información que aporta y ésta puede
convertirse en un catalizador de la autorreflexión y un estímulo para aprender mas acerca del conflicto.
Tomas y Killmann proponen que hay que analiza las conductas en el conflicto usando parámetros de
acertividad y cooperación, la acertividad es la medida en la que los individuos intentan satisfacer sus
propias preocupaciones, y la cooperación es la medida en que los individuos buscan satisfacer las
preocupaciones de los demás.

BASES, VALORES, CREENCIAS Y ACTITUDES DE AUTOEVALUACIÓN

Según Kreidler, quien se enfoca al aula pacífica, presenta las siguientes cualidades:

• Cooperación, los alumnos aprenden a trabajar juntos y a confiar el uno al otro, ayudándose
y compartiendo.
• Comunicación, los alumnos aprender a observar atentamente, comunicar con precisión y
escuchar con sensibilidad.
• Tolerancia, los alumnos aprenden a respetar ya valorar las diferencias entre la gente y a
comprender el prejuicio y cómo funciona.
• Expresión emotiva y positiva, los alumnos aprenden autocontrol y expresar sus
sentimientos, particularmente la ira y la frustración de manera que no sean agresivas o
destructivas.
• Resolución de conflictos, los alumnos adquieren la capacidad necesaria para responder de
forma creativa al conflicto en el contexto de una comunidad que les da apoyo y cariño.

Describiendo la visión de una escuela pacífica propuesta por Kreidler se presentan dos objetivos
importantes:

• La escuela se convierte en un medio más pacífico y productivo en el que los estudiantes y


los docentes juntos pueden centrar su atención venla cuestión real de aprender y divertirse.
• Los estudiantes y los alumnos adquieren capacidades vitales esenciales que los
beneficiarán no solo en la escuela, sino también en el hogar, en su barrio y sus roles actuales y
futuros como ciudadanos.

El medio pacífico de una escuela se basa en una filosofía que enseña a la no violencia, la compasión, la
confianza, la equidad, la cooperación, el respeto y la tolerancia.

El eje dominante en una escuela pacífica, que abarca la interacción entre los niños, entre los niños y los
adultos, y los adultos, es valorar la dignidad humana y la autoestima. Para construir tales cimientos en las
escuelas todos los individuos deben comprender sus derechos humanos, respetarlos para sí y para los
otros y aprender a ejercitarlos sin pasar sobre los derechos de los demás.

Una orientación amplia hacia la resolución de conflictos en las escuelas debe incluir una programación
que afecte a los miembros de la familia escolar.

• • EJERCICIO DE CLARIFICACIÓN DE ORIENTACIONES HACIA LA


RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

Objetivos:

Identificar valores, creencias y actitudes asociadas con la resolución de conflictos.

Examinar las propias orientaciones hacia la resolución de conflictos, identificando actitudes y creencias
que puedan favorecer o desfavorecer su efectividad futura como profesional de la resolución de
conflictos.
Procedimiento:

1. 1. Conduzca a toda la clase a una discusión acerca de la manera en que los valores, las
creencias y las actitudes puedan influir en la resolución de conflictos. Pida a los participantes
que aporten definiciones informales de lo que son los valores, las creencias y las actitudes.
2. 2. Haga esta pregunta a la clase: ¿los valores, creencias y actitudes específicas son esenciales
para la disciplina de la resolución de conflictos?.
3. 3. Pida a cada participante que se tome unos minutos para escribir en una tarjeta los valores,
creencias y actitudes que considere esenciales.
4. 4. Indique a los participantes que se junten por parejas entre personas que no se conozcan, y
comparen sus listas. Diga a los integrantes de las parejas que identifiquen similitudes y
diferencias en sus listas. Por cada diferencia, cada integrante de una pareja debe explicar por qué
esa cuestión particular parece esencial.
5. 5. Haga entonces que las parejas compilen listas conjuntas que incluyan los ítems nombrados.
Los ítems comunes a las dos listas debieran estar subrayados en la nueva lista.
6. 6. Haga que las parejas se unan en grupos de a cuatro. Pida a cada pareja que de a conocer su
lista conjunta con la otra pareja. Indique que analicen nuevamente las similitudes y diferencias
entre las listas.
7. 7. Haga que los grupos de cuatro redacten una lista compuesta en un papel grande en el que
indiquen a la izquierda de cada ítem el número de participantes (de uno a cuatro) que incluyeron
ese ítem en particular.
8. 8. Reúna nuevamente a la clase. Haga que los grupos de cuatro den a conocer al conjunto sus
listas, señalando las similitudes y diferencias de las listas individuales. Puede ser útil compilar
una lista conjunta en papel grande y ponerla a la vista para tenerla como referencia en el futuro.
Se pueden usar las siguientes preguntas de procedimientos para enriquecer la discusión general:

a. a. ¿Hay valores, creencias y actitudes que una debe tener para poder ser auténtico
enseñando resolución de conflictos?
b. b. Si es así, ¿Cuáles son esos valores, actitudes y creencias?
c. c. ¿Qué actitudes, creencias y conductas podrían favorecer o desfavorecer la
efectividad de alguien que enseña resolución de conflictos, en la enseñanza,
investigación y aporte a la disciplina? (el instructor podría sugerir que los estudiantes
piensen en la equidad, el respeto por los demás, la valoración de las diferencias y la
tolerancia.)
d. d. ¿Cómo profesional de resolución de conflicto es necesario actuar fuera del
contexto del aula de acuerdo con valores, creencias y actitudes particulares? ¿Qué
importancia tiene eso?
e. e. ¿Hasta qué punto debe ser un activista un profesional de la resolución de
conflictos? (activista como alguien que trabaja en pro de causas sociales como por
ejemplo la paz y la no violencia, o la libertad de expresión.)
f. f. ¿Los valores, creencias y actitudes que son subyacentes a la disciplina de la
resolución de conflictos trascienden las diferencias culturales?

Procedimiento alternativo

1. 1. Reúna a toda la clase y haga todas la preguntas a, d, e y f del paso 8.


2. 2. Por cada pregunta invite a los participante a ponerse de pie y ubicarse en una línea continúa
que se extienda por el frente de la sala. Explique que en un extremo representa un fuerte acuerdo
y el otro un a posición de fuerte desacuerdo (nótese que las preguntas b y c quedan eliminadas de
este ejercicio alternativo. Pueden ser usadas como la base para una discusión más detallada de
los puntos del ejercicio de un balance.)
3. 3. Una vez que todos los participantes hayan asumido una posición en relación a alguna
pregunta, interrogue individuos al azar sobre por qué han decidido ubicarse en ese punto en el
continúo.

Asignatura (opcional)
Pida a los participantes que evalúen sus propios valores, creencias y actitudes con relación al conflicto y
la resolución de conflicto y que piensen como pueden influir esos factores en su efectividad en el manejo
de conflictos. Sugiera o solicite que los participantes escriban sus conclusiones con relación a su auto
evaluación y los pasos que podrían darse para hacer cambios, si ello parece lo indicado. Los participantes
pueden quedarse con los papeles, como una medida de su abordaje de su resolución de conflictos en este
punto de su formación o pueden entregarlos para que usted sepa en que punto se encuentran. Si lee esos
papeles no de a conocer su contenido, para permitir que los participantes expresen o no, sus puntos de
vista de acuerdo a su propio criterio.

TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN

Existen diversos problemas en la comunicación como los que se presentan a continuación:

• Las partes pueden no estar hablándose un modo comprensible. Frecuentemente, al menos


uno de los participantes abandona el intento de aclarar las cosas y en cambio adopta posturas:
hablar para impresiona, o convencer a otros para consolidar su posición.
• El problema de atención, aunque las partes se hablen, puede ser que ninguna escuche a la
otra. Es obvia la necesidad de escuchar cuidadosa y atentamente, pero resulta difícil cuando está
presente la presión de una negociación en curso.
• La mal interpretación es tanto un problema de transmisión como de recepción. Lo que uno
quiere comunicar, raramente es exactamente lo que se comunica, y lo que se dice a menudo es
malinterpretado.

Algunas técnicas esenciales que contribuyen a una buena comunicación y que resuelven los problemas
comunes de la misma, son las siguientes:

• Escuchar activamente, no solo para entender lo que se dice, sino también para entender las
percepciones, emociones y el contexto del que se habla y para comunicar que uno ha entendido
lo que él o ella dicho.
• Hablar con la intención de hacerse entender en vez de con la intención de debatir o
impresionar.
• Hablar de uno mismo en vez del otro.
• Hablar con un objetivo.
• Hacer ajustes que tengan en cuenta diferencias tales como de personalidad, sexo y cultura.

Los inhibidores de la comunicación incluyen interrumpir, juzgar, burlarse, criticar, dar consejos, cambiar
de tema, dominar la discusión, utilizar el engaño deliberadamente y negarse a negociar.

Actitudes como la competitividad innecesaria de amenaza y violencia empeoran los conflictos,


ya que eliminan cualquier posibilidad de resolución y por que dañan las relaciones presentas y la
posibilidad de interacciones positivas en el futuro.

Los conflictos comunicativos productivos se caracterizan por la cooperación entre las partes,
intercambios más satisfactorios y concepciones positivas de la personalidad del otro. Los conflictos
productivos, dejan a los participantes satisfechos y sintiendo que han ganado algo.

El manejo de las emociones

En casi cualquier interacción humana es probable que estén presentes las emociones y que influyan en el
curso de los eventos, por lo que reconocer y comprender el rol de las emociones en la resolución de
conflictos es esencial.
Las emociones informan a los participantes en una disputa la importancia de una cuestión para cada uno.

Los componentes emocionales del conflicto incluyen ira, desconfianza, suspicacia, desprecio,
resentimiento, temor y rechazo.

No basta con escuchar las emociones del otro, sino que deben ser entendidas y aceptadas.

Pasos para manejar las emociones en el contexto de situaciones de conflicto uno debe:

• Reconocer y entender las emociones de todos los involucrados incluyendo las suyas.
• Hacer explícitas sus emociones, y reconocerlas como legítimas.
• Permitir que el otro bando se descargue.
• No reaccionar ante estallidos emocionales.

• • EJERCICIO DE ANÁLISIS DE LA IRA

La manera en que manejamos nuestra ira y la ira de los demás a menudo determina si un conflicto se
resuelve exitosamente o si agrava. Es importante advertir que la ira es una emoción secundaria. De toda
ira hay temor. La progresión de temor ira significa que se percibe una amenaza, se estimula el temor y se
expresa ira. Un primer paso en la expresión responsable de la ira es identificar el temor subyacente. El
anterior temor es la causa de la emoción. Comprender la causa del temor da la posibilidad de reducir el
temor y permite una comunicación y colaboración más positivas.

Objetivo:

Identificar y reforzar aptitudes de comunicación que mejorarán los procedimientos de resolución de


conflictos.

Procedimientos:

1. 1. Invite a varios docentes u otros individuos a participar de esta clase y a


actuar como facilitadores (trate de conseguir un facilitador por cada ocho
participantes en la clase). Informe a cada uno por anticipado del contenido
del ejercicio y el rol del facilitador. Es preferible, pero no imprescindible, que
los facilitadores tengan formación en la resolución de conflictos. Los
facilitadores deben poder conducir el debate y tener algo de práctica con
este ejercicio y el siguiente antes de desarrollarlos.
2. 2. Indique a la clase que forme grupos de ocho participantes y un
facilitador. Haga que cada grupo se siente en círculo con un atril y hojas
grandes de papel disponibles. Usted puede elegir entregar instrucciones
escritas para los pasos 3 al 5.
3. 3. Pida a los participantes que generen una lista de entre ocho y veinte
situaciones en las que han experimentado ira. El facilitador del grupo
enumera las situaciones en la forma de frases en el papel.
4. 4. Indique a los grupos que vuelvan al comienzo de sus listas e intente
como grupo identificar temores que podrían ser subyacentes a la ira en cada
situación. Alerte a los participantes que tengan presente que cada situación
es real para un miembro del grupo. Luego de analizar las posibilidades el
facilitador debe preguntar al autor de la situación cuál podría ser el temor
subyacente.
5. 5. Luego de que se discutan varias situaciones de ira, pida a los miembros
de los grupos que busquen temas o temores comunes. Asegúrese de que los
facilitadores subrayen la idea de que el primer paso en el manejo de la ira es
entender los propios temores y los de los demás.
• • EJERCICIO DEL MANEJO DE LA IRA

La ira es una emoción particularmente emocionante en situaciones de conflicto.


Aprender a controlar la ira es un paso esencial para el manejo de conflictos. Los
instructores deben tener confianza en su propia capacidad para controlar este
ejercicio antes de intentarlo o debieran obtener la ayuda de un profesional que
tenga esa confianza en su propia capacidad.

Objetivo:

Identificar o reforzar actitudes de comunicación que mejoraran los procedimientos


de resolución de conflictos.

Procedimiento:

1. 1. Pida a los participantes que formen parejas, que se sienten frente a


frente y deciden quien hablará y quién escuchará primero.
2. 2. Indique a los que escuchen que practiquen técnicas de escucha activa
estando lo más presentes y atentos posible.
3. 3. Pida a los que hablan que piensen una situación que les provocó ira.
Indíqueles que describan la situación sintiéndolo lo más posible y
premitiendo que los sentimientos de ira salgan a la superficie.
4. 4. De a los que hablan uno o dos minutos para hacer sus descripciones y
luego diga: "¡Basta! ¡Respiren lentamente por unos minutos!"
5. 5. Dé otro minuto o dos para que se tranquilice el grupo y luego indique a
los participantes que cambien de roles, debiendo el que ahora escucha dejar
de lado la ira que acaba de sentir para concentrarse completamente en la
situación que está describiendo.
6. 6. Luego de uno o dos minutos diga: "¡Basta! ¡Respiren lentamente!" y
haga que los participantes cambien roles nuevamente. Indique al que habló
primero que continúe con la nueva descripción del conflicto, volviendo a
recordar y expresar la ira que le evocó.
7. 7. Repita los pasos 3 a 6 varias veces, haciendo que el que habló en
segundo lugar también continúe con la escena que eligió originariamente.
Este procedimiento le permite a cada participante acostumbrarse a tomar la
ira y dejarla del lado. Haga todo el procedimiento por lo menos dos veces
(cuatro veces si lo permite el tiempo).
8. 8. Reúna a la clase e invite a los participantes a hablar del ejercicio. Utilice
las siguientes preguntas de procedimiento para enriquecer la discusión:

a. a. ¿Qué fue fácil / difícil de este ejercicio?


b. b. ¿Qué le enseñó este ejercicio sobre el control de la ira?

Asegúrese de que en la discusión quede claro que la ira puede controlarse, que
determinadas acciones ayudan a aliviar respuestas de ira y que la ira produce
síntomas físicas.

pensamiento lateral

Consiste en estar abierto y a considerar una amplia variedad de opciones y


soluciones potenciales, es una técnica básica para la resolución de conflictos. El
pensamiento lateral es una actividad cooperativa en la que intervienen todos los
participantes en un conflicto que involucra considerar muchas opciones, generación
creativa de ideas, imaginar consecuencias y resultados potenciales, y la creación
conjunta de una solución única que respeta las necesidades de todas las partes.

Crear nuevas opciones:

• • Separar el acto de inventar opciones, del acto de juzgarlas.


• • Ampliar las opciones en vez de buscar una sola respuesta.
• • Buscar el beneficio mutuo.
• • Inventar maneras de hacer más fáciles las decisiones.

Buscar beneficios para todas las partes reconoce la posibilidad de una solución en
la que todos ganan, la posibilidad de ganancias compartidas. Los beneficios
compartidos, a menudo surgen de identificar intereses comunes o combinar en
forma creativa intereses divergentes.

LA DINÁMICA DE GRUPOS Y EL INDIVIDUO

Los grupos existen son inevitables y ubicuos; movilizan poderosas fuerzas con
efectos profundos sobre los individuos, y que dichos efectos pueden ser buenos o
malos. Mediante el conocimiento de la dinámica de grupos, existe la probabilidad de
aprovechar al máximo valores positivos.

Casi todo el mundo está convencido de que los individuos no deben conformarse
ciegamente a las normas de grupo, de que cada miembro del grupo no necesita ser
una copia idéntica de todos los demás, pero, ¿cuál es la otra cara de la moneda? Al
preguntarse porque se conforman los miembros de los grupos, tal vez se deba
considerar también las consecuencias del hecho de ser excluido de un grupo o el
conflicto de la persona que no pertenezca en realidad a un grupo con normas y
valores definidos.

El individuo necesita un apoyo social para sus valores y creencias; necesita ser
aceptado como miembro valioso de algún grupo que él aprecia; el no mantener
semejante pertenencia a un grupo produce ansiedad y desintegración de la
personalidad; por otro lado, la pertenencia a un grupo y la participación en el
mismo tienden a cortarle al individuo su propia individualidad.

Cualquier individuo pertenece a la vez a varios grupos y puede ser un desviado


aceptado en uno de ellos y al mismo tiempo conformista en otro.

Para evitar la desintegración completa de su personalidad, el hombre necesita


conformarse por lo menos a una serie mínima de valores que requiere su
participación en los grupos a los cuales pertenece.

La orientación de la dinámica de grupos hacia la conformidad destaca una gama


más amplia de determinantes.

La relación del individuo con determinados grupos con características


particulares

Festinger y sus colaboradores dicen que al proponer que cuando surgen diferencias
de opinión dentro de u grupo, se generan presiones hacia la uniformidad.

• • Si la validez o "realidad" de la opinión de pende de su coincidencia con


la del grupo.
• • S i la uniformidad del grupo ha de facilitar la progresión hacia una meta
colectiva.

Esté énfasis sobre el grupo, y no simplemente con el individuo, hace que se espere
una serie más amplia de consecuencias que se puede originar por presiones hacia
la inconformidad. Se considera que las presiones hacia la uniformidad establecen:

• • Una tendencia por parte de cada miembro del grupo a modificar su


propia opinión en conformidad con la de los demás miembros del grupo.
• • Una propensión a modificar las opiniones ajenas.
• • Una tendencia a volver a definir fronteras del grupo, con el fin de excluir
del mismo a quienes sustentan opiniones derivadas de la norma.

Normas colectivas de uniformidad

Son la conformidad y la uniformidad. Un grupo pude tener por norma el que todo el
mundo fuera lo más distinto posible de todos los demás.

A mayor cohesión del grupo, mayor será la conformidad con dicho valor y su
reconocida relevancia con respecto a las metas colectivas.

Posiciones y roles

A través del proceso de diferenciación de roles parece haber una heterogeneización


más integral. Los grupos establecidos suelen diferenciarse en base a "posiciones"
con funciones especiales inherentes a cada una de ellas.

Quién ocupa una posición debe desempeñar ciertas actividades que le son
asignadas por otros miembros del grupo. Estás asignaciones de roles difieren de
una posición a otra, a fin de que la conformidad con dichos roles produzca
heterogeneidad dentro del grupo. Cierta función de grupo, que de otra manera
podría suprimirse por presiones hacia la uniformidad, se puede preservar mediante
el establecimiento de una posición cuya responsabilidad sea la de desempeñar
dicha función.

A continuación mencionaremos unas dinámicas que nos parecen aptas para los
manejos de conflictos en un grupo

FORO

El grupo en su totalidad discute informalmente un tema, hecho o problema,


conducido por un coordinador.

En el foro nombre que recuerda las grandes asambleas romanas tienen oportunidad
de participar todos los presentes en una reunión, organizada para tratar o debatir
un tema o problema determinado. Suele realizarse el Foro a continuación de una
actividad de interés general, observada por el auditorio: la proyección de una
película, una exposición teatral, una conferencia clase o experimento, etc. También
puede constituir la parte final de una mesa redonda, Simposio, Panel, "Role-
playing", y otras técnicas grupales.

La finalidad del Foro es permitir la libre expresión de ideas y opiniones a todos los
integrantes de un grupo, en un clima informal de mínimas limitaciones. En razón de
esta circunstancia, el coordinador o el moderador debe controlar la participación
espontánea, imprevisible, heterogénea, de un público a veces numero y
desconocido. Un secretario o ayudante puede colaborar con el moderador, y
observar y anotar por orden a quienes solicitan la palabra.

Dentro de su manifiesta informalidad, el Foro exige un mínimo de previsiones o


normas a las cuales debe ajustarse todo el grupo: tiempo limitado para cada
expositor de uno a tres minutos ; no apartarse del tema y exponer con la mayor
objetividad posible; levantar la mano para pedir la palabra; centrarse en el
problema y evitar toda referencia personal.

El Foro permite obtener las opiniones de un grupo más o menos numeroso acerca
de un tema, hecho, problema o actividad; llegar a ciertas conclusiones generales y
establecer los diversos enfoques que pueden darse a un mismo hecho o tema;
incrementar la información de los participantes a través de aportes múltiples;
desarrollar el espíritu participativo de los miembros, etc.

Preparación

Cuándo se trata de debatir un tema, cuestión o problema determinado en forma


directa y sin actividades previas, el mismo será dado a conocer a los participantes
del Foro con cierta anticipación para que puedan informarse, reflexionar y participar
luego con ideas más o menos estructuradas. Cuándo se trate de un Foro
programado para después de una actividad y como corolario de la misma, (película,
teatro, simposio, clase, mesa redonda etc.)deberá preverse la realización de dicha
actividad de modo que todo auditorio pueda observarla debidamente, distribuyendo
el tiempo de manera que sea suficiente para el intercambio deseado, etc.

La elección del coordinador o moderador debe hacerse cuidadosamente, pues su


desempeño, influirá en forma decisiva sobre el éxito del Foro. Aparte poseer una
buena voz y correcta dicción, ha de ser hábil y rápido en su acción, prudente en sus
expresiones, porque la experiencia demuestra que en el foro, sobre todo en un
grupo que es heterogéneo o desconocido, pueden eventualmente aparecer
expositores verborrágicos, tendenciosos, divagadores, catequizadores, discutidores.
Enervantes de una actividad que debe ser fluida, dinámica, tolerante y respetuosa
del derecho de los demás. Ante esos casos el moderador debe tener la palabra
oportuna y la actitud justa para solucionar la situación sin provocar resentimientos o
intimidación. Su ingenio y sentido del humor facilitarán mucho el mantenimiento del
clima apropiado.

Desarrollo

1. 1. El coordinador o moderador inicia el foro explicando con precisión cuál


es el tema o problema que se ha de debatir, o los aspectos de la actividad
observada que se han de tomar en cuenta. Señala las formalidades a que
habrá de ajustarse los participantes (brevedad, objetividad, voz alta, etc.
Formula una pregunta concreta y estimulante referida al tema, elaborada de
antemano, e invita al auditorio a exponer sus opiniones.
2. 2. En el caso, poco frecuente, de que no haya quien inicie la participación,
el coordinador puede utilizar el recurso de las "respuestas anticipadas".
3. 3. El coordinador distribuirá el uso de la palabra por orden de pedido
(levantar la mano) con ayuda del secretario si cuenta con él, limitará el
tiempo de las exposiciones, y formulará nuevas preguntas sobre el tema en
el caso de que se agotara la consideración de un aspecto.
4. 4. Será siempre un estimulador cordial de las participaciones del grupo,
pero no intervendrá con sus opiniones en el debate.
5. 5. Vencido el tiempo o agotado el tema, el coordinador hace una síntesis o
resumen de las opiniones expuestas, y agradece la participación de los
asistentes. (Cuándo el grupo es muy numeroso y se prevén participaciones
muy activas y variadas, la tarea de realizar el resumen puede estar a cargo
de otra persona que, como observador o registrador, vaya siguiendo el hilo
del debate y tomando notas).

Sugerencias prácticas

Por su propia naturaleza "libre discusión informal", es aconsejable que el grupo sea
homogéneo en cuanto a intereses, edad, instrucción, etc. Esto puede restarle
matices al debate, pero en cambio favorecerá la marcha del proceso colocándolo en
un nivel más o menos estable facilitando la intercomunicación y la mutua
comprensión.

ES conveniente que la técnica del foro sea utilizada con grupos que posean ya
experiencia en otras técnicas más formales, como la mesa redonda, simposio,
panel.

Cuándo el grupo es muy numeroso suelen presentarse dificultades para oír con
claridad a los expositores. Para evitar esto es importante limitar el número de
asistentes o utilizar micrófono, amplificadores, o solicitar a los expositores que
hablen en voz alta.

Posibles acciones en la escuela

No ha de presentar mayores dificultades para organizar un foro en el cuál


intervengan estudiantes. La exhibición de una película, una conferencia dedicada
por un experto, una mesa redonda, un Simposio, un Role- Playing puden ser motivos
para realizar un Foro, un libro cuyo tema haya sido indicado con anterioridad, una
obra teatral, un problema de interés

Muchas personas se sienten intimidadas para expresar sus opiniones en público. La


intimidación para expresarse en público es aun mayor en jóvenes. La inseguridad
en sí mismos, el temor al ridículo frente a sus compañeros es un factor importante
para que los alumno no den su punto de vista, es por eso importante la intervención
del moderador.

COMISIÓN

Un grupo reducido discute un tema o problema específico para presentar luego las
conclusiones a un grupo mayor al cual representa.

Cuándo un grupo numeroso decide hacer una distribución de tareas, o cuando se


considera que un tema o problema requiere un estudio más detenido a cargo de
personas especialmente capacitadas, se utiliza la técnica de la comisión.

La comisión es un grupo pequeño por lo común tarea a cinco miembros que actúa
por delegación del grupo grande (clase, escuela, club) su objetivo es debatir un
tema, proyecto o problema con el objeto de elevar las conclusiones o sugerencias
del grupo que la ha designado.

En otros casos tiene carácter previamente para ocuparse y proponer decisiones


acerca de cuestiones de determinada índole. Así puede haber en un club comisión
de deportes, de cultura, de administración, de relaciones públicas, etc.

Los integrantes de una comisión se eligen tomando en cuenta sus dotes para tratar
los problemas correspondientes. Suelen ser propuestos por el director del grupo o
bien por los miembros, y aceptados o no por el grupo total. La comisión se reúne
fuera del grupo total, con horarios según su conveniencia, y posteriormente pasa
sus conclusiones al grupo grande.

¿Cómo se realiza?

El trabajo de la comisión admite gran flexibilidad, pero en líneas generales se


realiza del siguiente modo:

1. 1. En la primera reunión de la comisión de los miembros designan un


presidente o coordinador y un secretario. El primero dirige las reuniones, el
segundo toma notan de lo tratado y prepara el informe que se elevará al
grupo grande.
2. 2. El número de reuniones dependerá del plazo acordado por rl grupo
grande para expedirse sobre el tema asignado. La duración de cada reunión
será decidida por los miembros.
3. 3. El resultado de las reuniones sigue el estilo de los "pequeños grupos de
discusión": ambiente informal, amplio debate, búsqueda de acuerdo,
resumen, redacción del problema con las conclusiones, sugerencias o
proyectos.
4. 4. Como representante de grupo grande, cuya delegación ejerce, la
comisión debe actuar y expedirse con el mismo espíritu sobre los mismos
principios que sustenta el grupo grande.

Sugerencias prácticas

• • El grupo grande debe saber elegir con habilidad a los integrantes de una
comisión, tanto por su capacidad en la materia que deben tratar, como en
sus posibilidades de integración personal (la comisión no podrá realizar un
trabajo eficiente si sus miembros no se llevan bien por motivos personales u
otros).
• • Conviene designar comisiones con numero impar de miembros para el
caso de que deben llegar a una votación.
• • Una comisión puede tener carácter transitorio, y hasta reunirse una sola
vez, como en el caso de una sola asamblea, conferencia o seminario que
designa una comisión fuera de las permanentes, se le denomina "comisión
ad-hoc", es decir "para esto"

Posibles aplicaciones en la escuela

De hecho, no es novedad el uso de las comisiones en el ambiente escolar. En


muchos establecimientos secundarios se designan comisiones de alumnos para
ocuparse de periodismo, teatro, excursiones, fiestas, actos conmemorativos,
material ilustrativo, deporte etc. Por lo común estas comisiones funcionan bajo una
estrecha supervisión de autoridades o profesores.

BIBLIOGRAFÍA

• • GIRARD, Kathryn. KOCH,Susan. "RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS


EN LAS ESCUELAS" Editorial Granica, Barcelona España 1997, P.P.
331.
• • KISSEN, Morton. "DINÄNAMICA DE GRUPO Y PSICOANÁLISIS DE
GRUPO" Editorial Limusa, México 1994, P.P. 408.
• • CIRILIANO, VILLAVERDE. "DINÁMICAS DE GRUPOS Y EDUCACIÓN"
Editorial Humanitas, Buenos Aires 1996, P.P. 238.
• • ANDUEZA, María. "DINÁMICA DE GRUPOS EN EDUCACIÓN"
Editorial ANUIES, México D.F. 1979, P.P.131.
3. Cultura de paz y resolución no violenta de los conflictos

La definición de la educación comprometida con el progreso social y confiada


en las posibilidades transformadoras de la escuela no es ajena a los retos que
la sociedad deberá superar en el actual milenio, sometida de manera acelerada
a numerosos cambios. Entre estos retos se encuentra, sin lugar a dudas, la
construcción de la paz, anhelo (universalmente reconocido actualmente como
derecho humano) que ha sido expresado e ilustrado a lo largo de la historia, en
los documentos de más hondo contenido de la cultura humana. La paz como
aspiración y necesidad humana significa no sólo una disminución de todo tipo
de violencia (directa, estructural o cultural), sino condición indispensable para
que los conflictos puedan ser transformados creativamente y de forma no
violenta.
Una de las finalidades que los sistemas educativos contemporáneos asignan a
la educación- refrendada en numerosos instrumentos internacionales y en las
actuales reformas educativas- es la formación de una ciudadanía responsable
en los valores de la paz, la solidaridad, la cooperación, la tolerancia y el respeto
de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Es decir en los
elementos básicos que conforman la definición de Cultura de paz acuñada por
Naciones Unidas. En este contexto podemos definir la pedagogía de la paz
como el conjunto de teorías y prácticas educativas orientadas a la construcción
de la paz a través de un modelo concreto de educación.
La formación de una ciudadanía democrática y participativa es uno de los
elementos básicos de la Cultura de Paz que consiste en un conjunto de ideas
(derechos humanos y libertades fundamentales, democracia, ciudadanía y
sociedad civil, Globalización y desarrollo) y de valores fundamentales (justicia
social, igualdad, pluralismo, cohesión social, integración, protección de las
minorías, solidaridad, paz y seguridad) que son comunes al conjunto de las
democracias modernas. Una buena comprensión de estas ideas y valores y de
sus relaciones recíprocas es, en un contexto de acelerados cambios donde se
incrementan los desafíos, condición indispensable para una participación
positiva y responsable en los procesos de construcción social de la Paz. Las
instituciones educativas es obvio que no pueden quedar al margen de esta
finalidad general y deben interrogarse sobre cómo estas ideas y valores se
hacen efectivos e impregnan la cultura escolar, así como de saber cuál es el
mejor método para que los sujetos en formación (todos los miembros de la
comunidad educativa) aprendan y construyan colectivamente el conjunto de
competencias necesarias que hacen posible esas ideas y valores.

COMPETENCIAS ACTITUDES
Fundamentales Necesarias para vivir en • Convicción de los
sociedad principios de la
Cultura de Paz en
Razonamiento y reflexión Participación en ámbitos las instituciones
crítica. sociales diferentes. educativas, así
Creatividad. Comunicación. como en la acción
Aptitud para resolver Cooperación y trabajo en social.
problemas. equipo. • Convicción de la
Capacidad de Discusión, consenso y importancia de la
participación y consenso. compromiso social. responsabilidad
Aptitud para la reflexión Aptitud para la individual y
moral. comunicación intercultural. colectiva.
Capacidad de evaluación. Capacidades para la
prevención y la resolución no • Reconocimiento del
violenta de los conflictos.
principio de
Responsabilidad
desarrollo humano
democrática.
sostenible.

La Cultura de Paz, en el ámbito escolar, está estrechamente unida a la


Educación para la Paz, los derechos humanos, la democracia y la tolerancia
que constituye en la actualidad el hilo conductor de muchas de las reformas
educativas actuales. Este tipo de educación está respaldado a nivel
internacional por la Declaración y Plan de Acción, surgida de la Conferencia
Internacional de Educación celebrada en 1994 y aprobada por UNESCO en su
conferencia general celebrada un año más tarde. En dicho Plan se señalan las
finalidades de dicha educación, las estrategias de acción y las políticas y
orientaciones en los planos institucional, nacional e internacional. Y representa
un nuevo intento de garantizar -a través de la educación- las libertades
fundamentales, la paz, los derechos humanos y la democracia, y de fomentar al
mismo tiempo el desarrollo económico y social sostenible y equitativo ya que se
trata de componentes esenciales de la construcción de una cultura de paz.
Dicho Plan, después de justificar en su introducción la necesidad de este tipo
de educación, establece las siguientes finalidades

• La finalidad principal de una educación para la paz, los derechos humanos y la


democracia ha de ser el fomento en todos los individuos, del sentido de los valores
universales y los tipos de comportamiento en que se basa una cultura de paz. Incluso
en contextos socioculturales diferentes es posible identificar valores que puedan ser
reconocidos universalmente.
• La educación ha de fomentar la capacidad de apreciar el valor de la libertad y las
aptitudes que permitan responder a sus retos. Ello supone que se prepare a los
ciudadanos para que sepan manejar situaciones difíciles e inciertas, prepararlos para la
autonomía y la responsabilidad individuales. Esta última ha de estar ligada al
reconocimiento del valor del compromiso cívico, de la asociación con los demás para
resolver los problemas y trabajar por una comunidad justa, pacífica y democrática.
• La educación debe desarrollar la capacidad de reconocer y aceptar los valores que
existen en la diversidad de los individuos, los sexos, los pueblos y las culturas, y
desarrollar la capacidad de comunicar, compartir y cooperar con los demás. Los
ciudadanos de una sociedad pluralista y de un mundo multicultural deben ser capaces
de admitir que su interpretación de las situaciones y de los problemas se desprende de
su propia vida, de la historia de su sociedad y de sus tradiciones culturales y que, por
consiguiente, no hay un solo grupo que tenga la única respuesta a los problemas, y
puede haber más de una solución para cada problema. Por tanto, las personas
deberían comprenderse y respetarse mutuamente y negociar en pie de igualdad con
miras a buscar un terreno común. Así, la educación deberá fortalecer la identidad
personal y favorecer la convergencia de ideas y soluciones que refuercen la paz, la
amistad y la fraternidad entre los individuos y los pueblos.
• La educación debe desarrollar la capacidad de resolver los conflictos con métodos no
violentos. Por consiguiente, debe promover también el desarrollo de la paz interior en la
mente de los estudiantes para que puedan asentar con mayor firmeza las dotes de
tolerancia, solidaridad, voluntad de compartir y atención hacia los demás.
• La educación ha de cultivar en el ciudadano la capacidad de hacer elecciones con
conocimiento, basando sus juicios y sus actos no sólo en el análisis de las situaciones
actuales, sino también en la visión de un futuro al que aspira.
• La educación debe enseñar a los ciudadanos a respetar el patrimonio cultural, a
proteger el medio ambiente y a adoptar métodos de producción y pautas de consumo
que conduzcan al desarrollo sostenible. También es indispensable la armonía entre los
valores individuales y los colectivos y entre las necesidades básicas inmediatas y los
intereses a largo plazo.
• La educación ha de nutrir sentimientos de solidaridad y equidad en los planos nacional
e internacional en la perspectiva de un desarrollo equilibrado y a largo plazo.

Es evidente que dicho texto asume las tendencias y propuestas actuales


relativas a este tipo de educación. Y nos lleva a determinar un conjunto de
finalidades educativas que se concretan en los siguientes objetivos interactivos:

Preparación para la no violencia: Preparar a nuestros jóvenes en el


pensamiento y prácticas de la no violencia es uno de los objetivos básicos de
una educación basada en la búsqueda de nuevas formas de resolver los
conflictos y de construir una paz basada en la justicia. Y esto es obvio pues ni
los contenidos, los objetivos y las formas de educar para la paz pueden ser
contrarias a la finalidad última que este tipo de educación persigue.
Responsabilidad de los ciudadanos del mundo: En todos los procesos de
interrelación social se precisa un mínimo de responsabilidad. La
responsabilidad no consiste sólo en cumplir las obligaciones y deberes, sino
que además supone captar los rasgos morales de esta interrelación, actuar
conforme a ellos. Situarse en el mundo, conocer sus problemas y tomar
conciencia de la necesidad de cambio; es decir, adoptar un comportamiento
ético ante las cosas que pasan ante nuestras miradas, en nuestra proximidad
más cercana, como individuos y seres sociales, y, también, en esa aldea global
en la que todos vivimos. Ubicarse en el mundo significa dar respuesta a sus
interrogantes, una respuesta que debe comenzar por ser individual, pero que
también ha de ser compartida colectivamente. La responsabilidad es un rasgo
esencial de la experiencia moral de los individuos y de la comunidad, del
desarrollo de un aprendizaje que permite la consolidación autónoma de una
actitud ética frente al mundo y de una conciencia planetaria.
Igualdad de actitudes: La Educación para la paz es una forma particular de
educación en valores que persigue el desarrollo de actitudes iguales en todos
los jóvenes del mundo, de ahí su vocación internacional, para ante valores
antitéticos a la cultura de la paz como la obediencia ciega, el conformismo y
consumismo, la indiferencia e insolidaridad, la intolerancia o la discriminación
se cuestionen sus consecuencias y actúen guiados por la justicia, la tolerancia y
la solidaridad. De aquí la necesidad de que los temas controvertidos como la
violencia, la desigualdad, los conflictos armados, la discriminación y tantos
otros reciban una atención especial en las instituciones educativas con el fin de
adecuar el currículo a las exigencias de nuestro tiempo.
La educación para la paz como educación que es moral no defiende valores
absolutos, pero tampoco es relativista. El aprendizaje de la autonomía personal
y de actitudes favorecedoras de una verdadera solidaridad internacional sólo
puede llevarse a cabo, en el seno de las instituciones educativas, únicamente
considerándolas como un verdadero lugar de aprendizaje democrático y en
democracia. Y esto significa criticar la institución escolar misma, su cultura, su
propia organización, sus relaciones con el entorno donde se ubica y los
espacios limitados de poder que, muchas veces, se dan en las tomas de
decisiones entre los miembros de la comunidad educativa. La paradoja de la
escuela reside muchas veces en poseer un currículo que toma en cuenta los
temas controvertidos de nuestra época, pero que sigue manteniendo una
relación asimétrica entre alumnado/ profesorado lo que conlleva un déficit en
esa educación para la autonomía y la cooperación a la que aspira.
La educación para la paz como educación en valores debe vertebrarse
alrededor de dos ejes complementarios: a) El respeto mutuo y el
reconocimiento recíproco y; b) El aprendizaje en la escucha mutua y el diálogo.
Ejes que por otra parte derivan en la cooperación que constituye tanto un
"saber hacer" y "un saber estar" como una competencia social, que como la
autonomía, contiene elementos morales y políticos enlazados con el concepto
de solidaridad.
Investigación crítica de alternativas: La educación tiene como misión hacer que
los jóvenes examinen los obstáculos que a menudo nos impiden experimentar
un progreso hacia la paz; familiarizarles con destrezas específicas que venzan
esas dificultades y brindarles modelos de personas y de grupos cuyas acciones
se encaminan en pro de una paz realizable. La educación para la paz está
reñida con la retórica , con una concepción mecanicista de la ciencia y con el
modelo de escuela reproductora; pues responde a un paradigma holístico,
ecológico y crítico. A un modelo de persona que participa en un proceso de
emancipación cuya razón está en la comunicación y en un concepto de paz
que rebasa la contemplación crítica del mundo y que investiga y ejecuta
alternativas.
Cualquier acción que se emprende ha introducido antes una amplia gama de
opciones. Construir la paz positiva conlleva determinar la sociedad deseada. La
educación para la paz trata de dotar al alumnado de aquellas estrategias que le
permitan investigar críticamente diferentes alternativas a la problemática
mundial. Es decir: educar en futuros. Como ha escrito Slaughter: "Las visiones
y las imágenes de futuro deseables llegan siempre antes que su realización. El
estudio de los futuros contribuye por eso directamente al proyecto central de
todo trabajo sobre la paz. Explora y define el contexto más amplio, proporciona
conceptos, métodos, perspectivas y propuestas que complementen la atención
más minuciosa del agente de la paz hacia cuestiones específicas. De ahí que
cualquier currículo que opere en pro de un mundo mejor y más pacífico tendrá
siempre un componente intenso y explícito de futuros".
De lo expuesto anteriormente se deduce que cualquier proyecto educativo de
carácter global debe considerar, desde la perspectiva ecológica y sistémica de
la prevención de la violencia, cuatro ámbitos generales de actuación : el
aprendizaje de la ciudadanía democrática de toda la sociedad, la
implementación en el currículo de programas específicos a través de los
llamados ejes transversales de educación para la paz, los derechos humanos,
la democracia y la tolerancia, la mejora de la convivencia escolar y el desarrollo
de planes específicos de prevención de la violencia dirigidos a toda la
comunidad educativa.

La educación que inspira la Cultura de Paz dirigida al proceso de


reglamentación de los conflictos interpersonales se fundamenta, como ya
hemos señalado, en los principios de la no violencia, respecto de uno mismo y
de los otros, así como en la voluntad de encontrar soluciones mutuamente
aceptadas. La no violencia es concebida como un principio en virtud del cual se
regula toda forma de violencia, sea personal, social o política para buscar
soluciones positivas. Esta formación pasa por la convicción de cambiar las
estructuras que conducen a la violencia como el sexismo, la discriminación
contra las minorías raciales y étnicas, así como el reparto desigual de la
riqueza. El objetivo a largo plazo es reducir la dependencia de cada persona en
relación con cualquier tipo de uso de la violencia como medio de resolver los
problemas. Y constituye un conjunto de aptitudes y habilidades enormemente
necesarias para comprender y apoyar los derechos de las personas.
Para muchos autores esta educación es simplemente un "instrumento" valioso
que permite resolver los conflictos a través de la utilización de diversas técnicas
que plantean los problemas contenidos en la Educación para la Paz en su
dimensión relacional y prosocial. Otros sin embargo, estiman que debe
considerarse un elemento autónomo de esta educación con dimensión
internacional que permite la confrontación crítica de los conflictos posibilitando
que la Educación para la Paz alcance su último y principal objetivo: transformar
la realidad.
El conflicto, de forma esquemática, puede definirse como "una situación en la
que un actor (una persona, una comunidad, un Estado, etc.) se encuentra en
oposición consciente con otro actor (del mismo o diferente rango), a partir del
momento en que persiguen objetivos incompatibles (o éstos son percibidos
como tales), lo que les conduce a una oposición enfrentamiento o lucha".
También puede caracterizarse como "un proceso natural a toda sociedad y un
fenómeno necesario para la vida humana, que puede ser un factor positivo en
el cambio y en las relaciones, o destructivo, según la manera de regularlo".
Existen diferentes definiciones de conflicto dependiendo de la variedad de
escuelas actuales de investigación. No es nuestra intención el análisis de estas
corrientes, por lo que trazaremos escuetamente la descripción de los
componentes que permiten una aproximación al estudio de la paz. El conflicto
pertenece a la naturaleza humana, indispensable para el desarrollo y
crecimiento de las personas y las sociedades. Debe ser considerado como un
instrumento que posibilita la transformación social. La praxis de la educación
para la paz es precisamente aprender a descubrir y a enfrentar conflictos, para
aprender a resolverlos de manera no violenta.
La cultura para la paz se basa en el equilibrio o armonía de los seres humanos
en tres niveles (personal, nacional e internacional) en su relación tanto con el
resto de miembros que forman un grupo o sociedad como con la naturaleza.
Este mínimo esquema de interpretación ha dado lugar a diferentes enfoques
que van desde los que consideran que la resolución no violenta de los
conflictos en la escuela sólo debe tener como contenido específico temas como
el maltrato y el fenómeno de violencia escolar; hasta aquellos que, desde una
visión menos restringida, consideran necesario el estudio y tratamiento de la
gestión del conflicto y la negociación como contenidos de gran utilidad para la
vida tanto de los ciudadanos como de cualquier organización.
El conflicto, desde un punto de vista positivo, es el motor de cambio social y
sus efectos siempre que sepamos gestionarlo bien permiten establecer
relaciones cada vez más cooperativas. De ahí que la negociación resulte
imprescindible. Tanto el conflicto como la negociación constituyen un modo de
relación rica y permanente de la vida cotidiana: personal, grupal y
organizacional. Impulsar por tanto, desde la educación, la cooperación frente a
la competición y la concertación frente al conflicto, subrayará el aspecto más
enriquecedor y satisfactorio de las relaciones interpersonales. El estudio de los
conflictos y las formas de gestionarlos hacia la cooperación son, sin lugar a
dudas, el elemento principal de cualquier educación que pretenda construir o
fabricar la paz. Es por lo que la resolución no violenta de los conflictos ha
constituido uno de los campos de investigación y de acción tanto de la
Investigación sobre la paz como de los movimientos alternativos. Y es un
elemento primordial de cualquier plan de intervención preventiva de la violencia
escolar.
Los jóvenes deben saber que el conflicto es un aspecto más o menos
permanente de sus vidas y un proceso interactivo que se da en un contexto
determinado. Como todo proceso de construcción social, el conflicto,
diferenciado de los distintos tipos de violencia, puede ser positivo o negativo
con posibilidades de ser conducido, transformado y superado. Es esencial que
los educadores apliquen técnicas que permitan al alumnado comprender
aquellos conflictos más inmediatos, en los que están implicados directa o
indirectamente, al objeto de sistematizar su estudio y resolución a los
problemas de la comunidad internacional.
El origen de un conflicto puede deberse a diversas causas como la escasez de
recursos, el uso de poder, la posición social o predominio cultural de los
actores. Y produce una situación real generadora de acciones conflictivas. Las
personas se enfrentan diariamente a múltiples problemas que han de solucionar
a través de la fuerza vital inherente, condicionadas por el contexto o medio en
el que se desenvuelven. Esa fuerza vital o agresividad necesaria para superar
los obstáculos y limitaciones que se les presentan a los individuos provoca
comportamientos positivos o negativos. Un conflicto es resuelto violentamente
cuando se ponen en acción comportamientos (de personas o instituciones) que
constituyen una violación o arrebato de algo esencial a la persona (integridad
física, derechos, satisfacción de necesidades...). Estos conflictos que pueden
estudiarse en clase desde lo afectivo a lo racional pertenecen a los niveles:
individual (familia, escuela, vida social), nacional (tensiones entre diversos
grupos de población) y mundial (conflictos de baja intensidad, litigios
fronterizos,...).
¿Cómo gestionar un conflicto? Existen dos condiciones de fundamental
importancia que se producen entre dos partes en conflicto, o en el interior de
cada una, que influyen en la manera de afrontar dicha situación: el grado de
confianza o desconfianza; y el grado de comunicabilidad o distancia. Es obvio
que para mantener un conflicto en los límites de lo positivo, es necesario un
mínimo de confianza por lo que se necesita tener en cuenta tanto el mundo de
las percepciones como los estereotipos. Facilitar espacios de comunicación
entre los adversarios es esencial para buscar soluciones a sus controversias.
En algunas circunstancias puede ser útil para las partes "contendientes" reducir
o interrumpir completamente los contactos.
La resolución no violenta de los conflictos persigue la cooperación como forma
de resolver las disputas y representa el modo más ventajoso para ambas
partes, pues cada una cede una porción de sus intereses en beneficio de una
colaboración que satisface tanto las necesidades como los intereses
recíprocos. No siempre, los conflictos se resuelven gracias a la voluntad de las
partes en litigio y necesitan la intervención de terceros: de un intermediario
(proporciona una canal de comunicación entre partes contrarias), de un
mediador (facilita el diálogo y la negociación de las partes) o el arbitraje
(intervención de un agente neutral, aceptado por ambas partes ayuda a
encontrar soluciones o arbitra una solución aceptable que las partes se han
comprometido previamente a aceptar).
Los conflictos tienen un carácter cíclico, con una determinada estructura y una
dinámica singular. Necesitan en primer lugar su comprensión: actores que
participan, proceso que siguen en su evolución, las diferencias esenciales de
incompatibilidad (intereses, deseos, objetivos, valores,...) y los elementos
distorsionadores (mala comunicación, estereotipos, desinformación, mal
entendimiento del proceso). A veces, se dan conflictos de gran violencia, de
duración prolongada y de carácter interno y extensivos a los que no es fácil
llegar a una solución: son los conflictos intratables. Christopher R. Mitchell
apunta para ellos algunas claves: 1/ Aceptar que la " resolución de conflictos"
es un proceso a largo plazo que requiere paciencia, tenacidad y aplicación; 2/
Implicar a todas las partes en las discusiones y decisiones relevantes para el
proceso de tratamiento y resolución del conflicto; 3/ Realizar en varios niveles
sociales el proceso de resolución; 4/ Aprovechar cambios estructurales del
entorno del conflicto; 5/ Considerar la resolución de conflictos como un proceso
interactivo; 6/ Tomar en cuenta los daños psicológicos sufridos durante el
conflicto; 7/ Realizar esfuerzos serios para sustituir una "cultura de venganza"
suele ser especialmente duro; 8/ Tener en cuenta los miedos y los intereses de
la parte dominante en el conflicto; 9/ No pensar en la resolución de conflictos
como un estadio final sino como un proceso que continúa.
Para intervenir y resolver un conflicto con éxito hace falta, según Lederach, un
proceso que cumpla los siguientes requisitos:
• Clarificar el origen, la estructura y la magnitud del problema: establecer quién está
involucrado, y quién puede influenciar el resultado del proceso; concretar los asuntos
más importantes a tratar; distinguir y separar los intereses y las necesidades de cada
uno.
• Facilitar y mejorar la comunicación: controlar la dinámica destructiva de hacer
generalizaciones, proliferar los problemas, y estereotipar a las personas; proveer un
ambiente de diálogo para buscar soluciones verdaderas y constructivas.
• Trabajar sobre los problemas concretos que tienen las personas en oposición: separar
las personas de los problemas e impedir la personalización; centrarse, primero, sobre
los intereses y necesidades de cada uno, no sobre sus posturas; establecer un
ambiente de negociación, y así evaluar las bases de mutua influencia y, en lo posible,
igualarlas; así como ayudar a cada uno a reflexionar sobre la situación y el alcance del
poder propio.

Esta educación no olvida que las técnicas aplicadas no pueden desligarse de


otros contenidos propios de la cooperación en la escuela como las aptitudes
para la comunicación (escuchar y dialogar); la cooperación y la instauración de
la confianza en el seno del grupo; el respeto de uno mismo y de los otros, la
tolerancia y el respeto hacia las opiniones diferentes; la toma de decisiones
democráticas en asamblea; la aceptación de las responsabilidades propias y
ajenas; la solución de problemas en las relaciones interpersonales; y el control
de las emociones.
El problema de la violencia escolar y del carácter conflictivo de la sociedad ha
dado lugar a una preocupación creciente de parte de psicólogos, sociólogos,
antropólogos, economistas, etc., ampliando la visión de los conflictos y creando
áreas de investigación interdisciplinaria. La violencia y la resolución de los
conflictos en la escuela tienen una gran tradición pedagógica y evolución sobre
todo en la segunda mitad de nuestro siglo, aunque su implantación y
reconocimiento en los sistemas educativos ha sido reciente. Desde hace casi
veinte años el Consejo de Europa se comprometió con firmeza en este tipo de
educación, ha organizado diversos foros de estudio o publicado los resultados
de diversas investigaciones sobre la enseñanza de las aptitudes para resolver
los problemas interpersonales en las escuelas europeas. UNESCO, por su
parte, dentro del programa de "Cultura de paz" desarrolla iniciativas centradas
sobre la prevención de los conflictos como la consolidación de la paz después
de los conflictos que contienen actividades educativas. Por otro lado, en los
últimos años han venido publicándose una interesante bibliografía con
programas concretos para ayudar a educadores y alumnado a manejar el
conflicto de manera positiva, transformando la clase en una comunidad basada
en el respeto mutuo, la cooperación y el diálogo.
4. Escuelas pacíficas, resolución de conflictos y mediación escolar
De algún modo el lector podrá deducir de lo ya expuesto algunas de las
características que tienen las llamadas escuelas pacíficas. Escuelas que
inspiran sus proyectos globales de centro desde la perspectiva o mirada que
sugiere la Cultura de Paz; implican en sus procesos participativos a toda la
comunidad escolar en sentido amplio reforzando los procesos de democracia
igualitaria y constituyen verdaderas comunidades de aprendizaje; y aplican
estrategias curriculares de resolución no violenta de los conflictos interviniendo
eficazmente en la prevención de la violencia escolar.
El enfoque aplicado por estas escuelas se basa en la consideración de la
organización escolar desde un paradigma humanista y comunicativo, lejos de
los modelos industriales, economicistas o de clientela. Y esto en dos sentidos
estrechamente interrelacionados: la gestión y organización escolar favorece los
espacios de convivencia y esta a su vez incide en la organización al estar
basada en la mejora de las relaciones interpersonales de sus miembros,
considerar al centro como un sistema abierto de aprendizaje y orientarse
constantemente a la eficacia a través de una autoevaluación continua que
desde su autonomía busca respuestas alternativas a los conflictos que en toda
organización se producen. La convivencia escolar como interrelación es un
elemento que forma parte del mismo proceso de enseñanza aprendizaje en el
cual la participación del alumnado es esencial. Por otro lado, la resolución no
violenta de los conflictos es un elemento esencial de la convivencia que supera
el concepto de disciplina igualando los poderes reales y simbólicos de todos los
miembros de la comunidad educativa sin olvidar que no todos tienen en el seno
de la organización escolar los mismos niveles de información, participación y
decisión.
Partiendo de un análisis crítico de la violencia estructural o institucional que se
genera en los centros escolares, las escuelas pacíficas implicadas en los
procesos de humanización tienen en cuenta que los conflictos no sólo se
originan por la existencia de objetivos e intereses diferentes sino también tratan
de modificar las estructuras y los espacios físicos que junto con la presión de
un currículo meramente academicista incita a la competitividad. Por otro lado,
también son conscientes de la necesidad de distribuir los recursos humanos y
materiales siempre escasos y aprovechar para mejorar su eficiencia la
diversidad de opiniones, culturas y valores presentes siempre en las
organizaciones escolares.
Abordar la resolución de los conflictos desde un proyecto de "escuela pacífica"
implica en primer lugar la consideración de los tipos de conflictos escolares
existentes: curricular (referido a las diferentes formas de conocer, de construir
conocimientos, de producir y legitimar saberes), relacional (atiende los
comportamientos que alteran la neutralidad de las interacciones quebrando los
dispositivos de control y desequilibrando las relaciones de fuerza y de poder del
centro docente), cultural (se da a nivel de las representaciones o constructos
simbólicos desvelando las contradicciones entre la cultura escolar formal y la
cultura escolar invisible) y social (se da en el ámbito de relación entre el centro
docente y el entorno inmediato, entre la cultura escolar y la cultura social
dominante). Y, por otro lado, trata de favorecer los factores de protección a
través de procesos de creación de grupos de cooperación.
Las escuelas pacíficas pueden definirse, por tanto, como aquellos centros
docentes- tendentes a convertirse en verdaderas comunidades de aprendizaje-
que desarrollan proyectos integradores orientados por la sinergia de cinco
principios: cooperación, comunicación, tolerancia, expresión positiva de las
emociones y resolución de conflictos. Dentro de estos proyectos ocupan un
gran papel tanto el aprendizaje de las habilidades sociales y comunicativas
como el desarrollo de la inteligencia emocional lo que Goleman llama "la
escolarización de las emociones".
En la actualidad son muchos los centros educativos en todo el mundo que
incorporan en sus proyectos modelos de prevención de la violencia escolar
basados en los principios generales que hemos venido presentando en este
artículo, introduciendo, especialmente en el campo de la resolución de
conflictos, la intervención a través de programas específicos de mediación. La
mediación como explica John Paul Lederach es "una técnica muy amplia, que
consiste en la intervención de un tercero (un individuo, un equipo, etc.) que
facilita el logro de acuerdos en torno a un conflicto". Son muchos los niveles y
los enfoques utilizados en los programas de mediación que va desde aquellos
orientados a la eliminación de conductas violentas sólo del alumnado con
actuaciones como la organización de espacios individuales para realizar el
seguimiento de los alumnos más difíciles, el trabajo a nivel del grupo clase,
recogida de información por parte del profesorado sobre los conflictos más
frecuentes y significativos y la celebración de reuniones de profesores que
atienden una misma aula, hasta propuestas más integradoras que aúnan
programas curriculares de mediación en el centro educativo (aprendizaje y
comprensión teórica del conflicto y su gestión), junto con programas de
mediación entre compañeros, sumados ambos a programas con implicación
directa de familias y profesorado y programas de resolución de conflictos para
otras personas del entorno más cercano al centro.
En resumen, la mediación es una de las alternativas a la violencia escolar que
tiene como objetivos: Promover la gestión positiva de los conflictos, facilitar
acuerdos constructivos, pacificar las partes y reducir tensiones y crear un clima
escolar pacífico y constructivo donde se pueda desarrollar: la afirmación
personal y la autoestima, la confianza mutua, la capacidad de compartir
sentimientos, información y experiencias y una actitud positiva y optimista ante
la vida.
5. Conclusión
La educación para la paz, los derechos humanos, la democracia y la tolerancia,
es considerada en la actualidad tanto a escala regional como internacional no
sólo como una necesidad de las sociedades para hacer frente a los cambios y
buscar alternativas a los problemas mundiales, sino como la finalidad esencial
del derecho a la educación. Educación que por otra parte cuenta con directivas
y leyes en muchos países y con el respaldo y la acción unánime de la sociedad
civil. Frente a la pregunta que un día se hiciera García Márquez de si nuestro
Planeta es una aldea sin memoria y ante las líneas que marcan el futuro, esta
educación es la mejor de las propuestas posibles para construir esa cultura de
la conciencia basada en un modelo de justicia llamada paz. La Cultura de Paz
supone pues todo un reto para los sistemas educativos y orienta tanto el
currículo como la organización de los centros educativos. El derecho humano a
la paz lejos de ser una utopía cuenta en la actualidad con numerosas
experiencias e innovaciones educativas que desde los modelos de las llamadas
escuelas pacíficas constituyen una alternativa a la violencia escolar a través de
la realización de proyectos integrales de prevención donde la resolución no
violenta de los conflictos es uno de sus ejes principales. Y aspiran al ideal de
alcanzar la paz a través de la escuela tal como pretendían los padres de la
Escuela Nueva, devolviendo así a la práctica educativa una función social
transformadora y comprometida.
Trabajo enviado por:
José Tuvilla Rayo
tuvilla@larural.es