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El Psicologo en La Institucion Educativa

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EL PSICÓLOGO EN LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA1 (PONENCIA)

ALVARO RAMÍREZ BOTERO

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Quiero iniciar expresando el interés que en mi despierta que en la Universidad donde obtuve el título de psicólogo se quiera abrir el debate frente a un asunto que ocupa mis reflexiones y mi desempeño desde hace varios años, inclusive en los inicios de mi carrera. El discurso que voy a exponer, debe responder a una pregunta: ¿Que hace un psicólogo en la educación?. Esto, para que ustedes puedan observar en que medida el programa actual –de psicología-- responde a esta área de desempeño profesional. Esta idea no me desconsuela por el contrario me hace ver que el departamento donde recibí algunos trazos de formación, aunque a veces huela a cadáver, no está muerto. Para ingresar a este tema los invito a que entendamos por escuela a todos aquellos espacios que son instituciones educativas, alguien podría objetar que desde esta perspectiva todo los espacios de desempeño del humano serían escuela, cosa que no es tan absurda. Sin embargo, limitemos el campo a lo que tiene que ver con lo que la Ley General de Educación en el capítulo I llama educación formal. Aquella que se imparte en una secuencia regular de ciclos lectivos en establecimientos aprobados. Vamos a hablar entonces de escuela al referirnos a la educación preescolar, a la educación básica, que comprende la educación básica primaria (5 grados) y la educación básica secundaria de (4 grados). Y a la educación media (2 grados).

El presente constituye el texto base para la ponencia sobre la labor del psicólogo en la institución educativa, ponencia presentada en la Universidad de Antioquia el 26 de octubre de 1997 como aporte a las discusiones para la reforma curricular de la carrera. El texto puede presentar las limitaciones propias de ser escrito como texto guía para la ponencia, sin embargo creo que logra contener las ideas fuerza que se deben tener en cuenta para esta práctica profesional. N. del A.
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Psicólogo egresado de la U. de A. y estudiante de maestría en educación U. de M. y P.U.J.

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De seguro algunos de ustedes conocían esto que acabo de mencionar, es posible que muchos no. Conocer algo de la Ley general es pues una primera necesidad. Las disyuntivas son constantes en la vida, nuestra existencia es un continuo devenir de elecciones y renuncias. Ustedes han elegido la psicología, las disyuntivas no han terminado, a grandes rasgos y se que con cierto atrevimiento, voy a plantear otra: ubicar el quehacer como profesionales en el marco de disciplina (decir ciencia sería demasiado pretencioso) del área de la salud hacia un perfil netamente clínico, opción totalmente válida y pertinente a la formación; o dentro del marco de una disciplina social y humana, como se ha hecho sin que ello sea un problema, simplemente otra opción. El ubicar nuestro desempeño en la escuela responde a esa segunda opción. Es posible que aparezca un tanto confuso lo que planteo, por ello les pido bajar la guardia y ser pacientes. Esto lo digo porque para todos nosotros la formación obtenida a partir de la clínica individual, del uno a uno, es supremamente valorada, no sin justificación, es más, yo lo incluyo en la categoría de lo obligatorio para la formación del psicólogo ya sea para desempeñarse allí o no. Tenemos entonces, a un psicólogo que se considera un profesional de una disciplina social y humana. Recordemos que va a trabajar en una escuela, no en un hospital o en un consultorio particular. Quienes escuchen este cuento posiblemente se pregunten por que planteo lo anterior con ciertos aires de orgullo que solo dan las certezas. Al respecto les expongo una posición ética que nace de la constante autocrítica al desempeño en este rol profesional. Hay cosas que pertenecen al terreno del saber, digamos pues que hay saberes. No todo saber funciona para todo humano, viene como la otra cara de la moneda lo que se halla en el lugar del creer. Todo profesional elige un saber en el que de alguna manera va creyendo, o al menos es el saber al que le apuesta. El problema con lo que se instala como creencia, es que fácilmente pasa a ser dogma, y recordemos que los dogmas no se critican simplemente se cree en ellos o no. Hoy le apuesto, frente a un auditorio, al saber que sobre psicología y sobre educación puedo tener, si yo no le apostara a eso de seguro no estaría aquí hablándoles. No se traguen mi cuento, critíquenlo allá en ese dialogo interior que hacen con mis palabras, pero no olviden que saber que no genera una práxis es mera llenura intelectual. Y aquí, de lo que precisamente queremos hablar es de una práxis, siendo mas radical como dirían algunos, mas

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expresivo como diría yo, no es de mucha importancia desde donde se hace pero si las cobra todas lo que se hace. Ese hacer se desarrolla en un espacio que no es natural, la escuela es un espacio creado por el hombre y de la misma manera como surgió podría morir, personalmente creo que todavía no nos vamos a quedar sin empleo aquellos que trabajamos en educación. De seguro la escuela tendrá que durar mucho tiempo, eso sí con grandes transformaciones, que en algún 3 momento van a hacer de ella un espacio netamente de comunicación , hipótesis que no voy a desarrollar por no ser pertinente, pero que estoy dispuesto a discutir con quien le interese en alguna otra ocasión. Me imagino que todos ustedes conocen a Samuel Langhorne Clemens (Mark Twain), autor de Las aventura de Tom Sawyer, y por ende a este personaje. Este pequeño aventurero me remite a lo orígenes de la escuela, no porque ella halla surgido en la época de sus aventuras, sino porque él es el prototipo de niño que en Europa hizo ver la necesidad de crear aquel artificio social llamado escuela. Con el Principe de Maquiavelo se plantea un problema para el capitalismo naciente: el de la gubernabilidad. En el siglo XVI aparece lo que sería el estado de la modernidad caracterizado por el aparato jurídico, estrategia del estado contra la iglesia como la posibilidad de dividir poderes, tengamos en cuenta que los primeros agentes educativos fueron la familia y la iglesia. Estos primeros entes educadores, no alcanzan a cumplir la función a cabalidad, se da un problema que podemos llamar social, así como Tom Sawyer hay cientos de niños vagando por las nacientes ciudades y por el campo, si bien algunos años atrás la cosa no era muy preocupante ya que el niño no ocupaba un lugar privilegiado, y muchos niños nacían y muchos morían, las cosas sucedían tal como se describe en El Perfume de Suskin, para confirmarlo podemos ver como en la literatura de antes de la modernidad el único niño que aparece es el niño Jesús. Pero Maquiavelo ya hacia conscientes a los gobernantes que se debían preocupar de los individuos que forman la población del estado para que estos no lleguen a la barbarie, en términos actuales, para que los estados no se llenen de gamines. Lo que no alcanzaba a controlar la Iglesia o la familia lo tiene que controlar el estado, en la actualidad funciona de la misma manera. La preocupación del estado es controlar la educación de los individuos de tal manera que lleguen a formarse como ciudadanos.
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A quien le interese este aspecto puede remitirse a: QUICENO C, Humberto. Tendencias Pedagógicas Contemporáneas en América Latina. Documento Santiago de Cali. Junio 15 de 1995. Pp. 1-16

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En esa preocupación por controlar surgen tres instituciones muy particulares: La escuela, el manicomio y la cárcel. La escuela como tal, nace pública. Si bien ya existían practicas educativas, la educación permanece a pesar de la escuela. Esta es solo el organismo que crea el estado para ese fin: educar. Y las escuelas que no son del estado pasan a ser controladas por él a través del aparato jurídico, en pocas palabras las reglamenta, igualmente sucede en la actualidad. En el siglo XVIII comienzan lo censos, hechos por el estado, se inaugura la estadística, todo sigue apuntando al control de la población. Por esta misma época surge la policia. También aparece, en la modernidad, el primer texto que rescata la infancia, curiosamente en relación a la educación: El Emilio de Rosseau. Creo que esto es suficiente para contextualizar el surgimiento de la escuela y para apoyar la concepción de ella como un logro social a partir de una necesidad. Tal vez su surgimiento huele mal, pero no olvidemos todo lo que rodea el suceso. Creo que es posible pensar que sin estado no hubiese surgido la escuela. Recordemos que mencione que de hecho ya existía la educación, que estaba a cargo de la familia y la iglesia, no se entienda pues que sin estado no habría educación, lo que digo es que no habría escuela. Pienso que es claro que la escuela no surge a partir de una lesión cerebral, de una vivencia traumática infantil, de la hiperactividad o de cualquier otra circunstancia particular sino de un evento netamente social. Si observamos las instituciones educativas encontraremos que aunque sean privadas están reguladas por el estado, la Ley General es tanto para las instituciones públicas como para las privadas. Para las generaciones nuevas es necesario recibir algo de las generaciones pasadas a esta necesidad es a la que pretende responder la educación, de esta forma la escuela responde por un lado a eso y, por otro al control de los individuos en la sociedad. Atiende a formar ciudadanos, es decir humanos que vivan en sociedad. Históricamente esto es sumamente representativo, en tanto produce la separación de funciones del estado y de la iglesia. El problema de la educación pasa a ser del Estado y el de la religión de la Iglesia.

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Que la iglesia para continuar ejerciendo su papel de adoctrinamiento utilice la escuela, en lo que conocemos como educación privada, eso es otro cuento. Es pertinente traer a colación el como la escuela se viene utilizado como ente instructor y promotor de alguna ideología, de allí que se considere como un aparato ideológico. Esto no es ni bueno ni malo, simplemente es así y el entenderlo permite entablar una relación adecuada con la escuela. Ahora bien, la escuela fue y es un dispositivo para el poder. Veamos: La escuela permite formar nación porque en primer lugar, ella unifica de un lado la lengua y de otro la racionalidad con la enseñanza de la matemática. Recordemos que para que halla nación se supone que tiene que haber un solo ejercito, una sola moneda y una sola lengua. --Creo que Colombia no es nación--. Pero la cosa no termina allí. En un momento dado el estado descubre la desnutrición de los niños y es a la escuela a la que encomienda ocuparse también del cuerpo, en la actualidad esta practica es evidente, sobretodo en la forma más pura de escuela: la pública. En la misma línea, desde la escuela se combate el consumo de chicha, el andar descalzo, el desaseo. La escuela pasa a ser también higienizadora. Después de la segunda guerra mundial se reestructura el orden del planeta desde estrategias políticas de desarrollo. El modelo pretende estructurar una forma de vida urbana, un ejercito democrático, racionalizar la acción humana, desarrollar la ciencia y la tecnología; en pocas palabras incluir en la lógica del desarrollo a todas las naciones y para 1961 la UNESCO declara la educación como piedra angular del desarrollo y se reconoce a la población como recurso humano, claro esta explotable. El objetivo de este recorrido histórico por lo que es la escuela solo pretende demostrar porque la elección del psicólogo que decida desempeñarse en ella, esta de lado de lo social. En la escuela se educa. El papel del psicólogo en ella también es educador. Tratemos de ver el asunto desde otro ángulo. En la escuela se hace cultura, dicho en términos que de seguro ustedes conocen, es posible decir que en la escuela se sublima, allí el deseo encuentra vías de circulación socialmente válidas, todos sabemos que el control viene del Otro introyectado, un otro cultural, una cultura que materializa su brazo en la escuela para intentar perpetuarse o al menos mantenerse aunque transformada.

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Exponiéndolo de manera muy radical. En la escuela no se subvierten sujetos, se educan. El desempeño profesional en esta área esta permeado, como es apenas lógico, por lo educativo, ya vimos que ésta, la educación, se da inclusive fuera de la escuela. Las practicas educativas reclaman una acción pedagógica. Otro saber –el pedagógico-- del cual hay que tener alguna noción para ejercer en este tipo de instituciones. Todas las escuelas tienen un P.E.I. (Proyecto Educativo Institucional) en el que se delimita un modelo pedagógico que hará posible el proceso educativo. Pero... ¿Que sabe un psicólogo de pedagogía o de modelos pedagógicos?. O haciendo una pregunta mas pertinente para lo que nos ocupa hoy: ¿Qué debe saber de pedagogía un psicólogo que trabaje en la escuela? Para hacer un estado del arte es necesario mencionar algunas cosas. En primer lugar de pedagogía sabemos muy poco, lo peor es que los maestros también. En segundo lugar las relaciones entre pedagogía y psicología han sido bastante malas. El problema surge desde lo que he venido tratando de enunciar y que espero ya haya hecho entender, obligación que tengo hoy —la de hacerme entender--. El asunto comienza con el siglo que esta terminando, cuando se pretendió hacer de la educación una ciencia, en ese momento varias disciplinas se proyectan como “ciencias de la educación” entre ellas esta la pedagogía, la didáctica, la filosofía, la psicología, la antropología, la administración, las teorías de programación la planeación etc.. Todas con un apellido que las vinculaba con la educación y lo peor: todas convencidas de tener la verdad. Con esta pretensión científica el concepto de enseñanza, primordial para el saber pedagógico, se sustituye por el de educación, Si ustedes han llevado el hilo de lo expuesto estarán de acuerdo en que la educación no es propia de la escuela y que mas bien se da a pesar de ella, a grandes rasgos el problema es el mismo que aqueja a las denominadas ciencias sociales y humanas: su objeto. Un problema enunciado desde el contenido que implica hablar de sujeto o de individuo.

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La escuela es un lugar de encuentro de lo social y lo individual, por eso desde el materialismo histórico se enuncia una contradicción interna en la educación: Tratar como sujetos a individuos. Las ciencias de la educación, en particular la psicología, presentan en su interior divisiones al respecto. Pienso que para superar esto se pueden encontrar opciones (y es nuestro compromiso ético buscarlas), desde la concepción de que en la escuela se hace cultura –lo digo en el sentido freudiano- por ende el psicólogo en la institución educativa se constituye en un agente de culturalización. Es posible que a alguien se le pase por la cabeza la pregunta por el deseo. Discusión bastante interesante cuyo lugar no es este, pido pues pensar el asunto a partir de El Malestar en la Cultura y Los Dos Principios del Acaecer Psiquico de Freud. Y a quienes no les interese esta vertiente teórica los invito mirar A Donde va La Educación de Piaget, la Ley General de la Educación, o la revista de FECODE Educación y cultura # 14 en su articulo Pedagogía y educación. Pienso que con el recorrido por estos textos es posible entender el papel de la educación, darle un lugar a la pedagogía como vehículo para la interiorización de la cultura y por ende revalorar la función social de la escuela. No gratuitamente las divisiones de la psicología se evidencian desde los modelos pedagógicos adoptados por las escuelas. En algún momento se hablo de la psicologización de la educación, cosa que atribuyo mas a los maestros que a los mismos psicólogos, sin absolver a los últimos. La operacionalización de conceptos y nociones provenientes de otros lugares diferentes a la escuela, inclusive a lo social, lleva a lo enunciado, lo peor es la incorporación de métodos propios de disciplinas o hasta ciencias en la educación. Al principio mencionaba que el psicólogo inmiscuido en la practica educativa, desde la escuela, no está ni en un hospital ni en un consultorio particular, la superestructura que contiene su discurso no es la salud, es la educación, se que con muchas consecuencias enuncio esto, pero no es nada para lo que continua: el discurso que contiene el quehacer psicológico en la escuela es el PEDAGÓGICO. Las acciones realizadas por el psicólogo no estarán en la categoría de lo terapéutico, no por capricho, sino por cuestiones estructurales de la institución donde la relación nunca se planteará en términos de pacienteterapeuta, imposibilidad que hace que toda relación de este tipo que se intente se verá pervertida en sus términos. Lo contundente es que en la institución educativa no se hace clínica.

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Voy a suponer claro que el psicólogo que se desempeña en educación, debe conocer algo de pedagogía, este punto no es muy problemático puesto que la escuela viene teñida de varias maneras por la psicología. A vuelo de pájaro podemos enunciar algunos modelos pedagógicos y veremos como desde la formación como psicólogos algo sabemos de ellos: Todos hemos oído hablar del Modelo Tradicional, todos lo hemos criticado, llegando al punto de ignorarlo para desecharlo y por tal motivo repetimos sus errores. Este modelo es básicamente transmisionista de contenidos, buscando unas metas de desarrollo del humano y lo metafísico, las relaciones dentro de él son verticales. El maestro sabe y el alumno no. También está el Transmisionismo Conductista, con un psicólogo a la cabeza: Watson. Se programan objetivos operativos y se usan técnicas de modificación de conducta, se estimula un organismo y se obtiene una respuesta, el aprendizaje. Del lado de lo utópico está el Romanticismo Pedagógico. Plagado de ideas de liberación de las masas y disolución de las clases sociales, se ubica en la antiescuela donde no importan los contenidos solo las formas de desarrollo particular. Existe El Desarrollismo Pedagógico como producto del capitalismo desarrollista, donde el alumno está claramente ubicado en el lugar de niño y el maestro en el de facilitador de experiencias que permitan obtener los logros que luego de la segunda guerra mundial, se suponía harían viable una reorganización del mundo a partir del desarrollo en la ciencia y la tecnología. Por último tenemos la llamada Pedagogía Socialista. Como su nombre nos lo hace intuir se deriva del modelo político socialista, su expresión la pudimos ver en lo que fuera la Unión De Repúblicas Socialistas y en Cuba. Pretende formar ciudadanos para el país y el mundo donde siendo adoctrinados en el partido se inserten a un sistema de vida socialista donde la equidad, lo público y el trabajo comunitario, se instalen como categorías de orden social sin incluir concepciones metafísicas del mundo, es decir una educación sin religión. Aquí, la sociedad es la que proporciona al hombre sus posibilidades de realización individual y de trascendencia. En la actualidad vivimos un auge de modelos pedagógicos que van desde las prácticas educativas mas románticas hasta las más arbitrarias e impositivas. De manera mucho mas general Díez y Pérez en Curriculum y Aprendizaje, nos hablan de tres paradigmas básicos que influyen el proceso enseñanza-

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aprendizaje: El paradigma conductual, el paradigma cognitivo y el paradigma ecológico; anotando que en la actualidad priman los dos últimos. Realmente un psicólogo al oír mencionar lo anterior tiene elementos para pensar de que se trata. Para una labor pedagógica desde la psicología podemos hablar de tres funciones del profesional en esta área: - Orientación - Apoyo y - Asesoría Cada acto llevado a cabo en la escuela debe ser un acto pedagógico, al menos esa es mi propuesta.

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BIBLIOGRAFÍA RECOMENDADA Y DE REFERENCIA

ACEVEDO, Jairo. Educación y Contradicción. Ediciones hombre nuevo. Medellín.1981 _________________. Educación y Alienación. Ediciones hombre nuevo. Medellín. 1980 ALTHUSSER, Louis. Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado. Fondo editorial progreso. DÍEZ Y PÉREZ, Curriculum y Aprendizaje. Navarra, 1990 DURKHEIM, Emilio. Educación y Socilogía. Editorial Linotipo. Bogotá. FLORES, Rafael. Pedagogía y Verdad. Medellín. Secretaría de Educación y Cultura. 1989. LEY GENERAL DE LA EDUCACIÓN MAKARENKO, A. Conferencias Sobre Educación Infantil. Ediciones Pepe. Medellín. MILLOT, Catherine. Freud Anti-pedagógo. Ediciones Paidos. Barcelona. 1982 NIETZSCHE, Friedrich. Sobre el Porvenir de Nuestras Escuelas. Tusquets editores. Marginales. Segunda Edición. Barcelona, 1980. PIAGET, J. Adonde Va la Educación. Editorial Teide, S.A.España. 1974 ZULUAGA, Olga L y otros. Educación y Pedagogía. Una diferencia Necesaria. FECODE: Educación Y Cultura No. 14. 1988, pag. 4 - 9.

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