P. 1
CONTEXTO HISTÓRICO LITERARIO

CONTEXTO HISTÓRICO LITERARIO

|Views: 11.096|Likes:
Publicado porpauta7

More info:

Published by: pauta7 on Oct 23, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

10/07/2015

pdf

text

original

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (1836 - 1870): RIMAS CONTEXTO HISTÓRICO – LITERARIO

1.- Contexto Histórico: el siglo XIX
Introducción Época de graves tensiones sociales, de agitación política y de grandes transformaciones en todos los ámbitos. La Revolución francesa (1789), su derivación hacia el gobierno del Terror y la posterior política imperialista de Napoleón Bonaparte, provocan una profunda crisis que supone la paulatina liquidación del Antiguo Régimen. Sociedad de clases Los avances científicos y técnicos que habían venido produciéndose desde el XVIII, posibilitan un desarrollo importantísimo de la Industria y la aparición del capitalismo. Se origina una importante expansión demográfica en las ciudades, que es donde se instalan las grandes industrias. Las condiciones ínfimas de trabajo de los obreros, dan lugar a grandes conflictos sociales y a la aparición de una nueva clase social: el proletariado, que se enfrentará a la burguesía para defender sus derechos. Surgen así nuevas teorías políticas: el liberalismo, que defiende los gobiernos constitucionales parlamentarios y la soberanía popular, que se ejerce por sufragio universal. Defienden las libertades individuales, de pensamiento y expresión.  El socialismo, sobre todo a partir del Manifiesto Comunista de Marx y Engels, en 1848, que condena los abusos del capitalismo y propone un modelo de sociedad igualitaria. Las ideas socialistas se difunden sobre todo a partir de la organización del movimiento obrero, que se hace posible gracias a los avances en materia de alfabetización y al auge del periodismo. Los partidos conservadores, que defienden la sociedad establecida, surgen como rechazo a las convulsiones sociales provocadas por el avance en las libertades y la lucha de clases. Filosofía Tras la crisis del racionalismo ilustrado, se abren nuevos caminos: el idealismo y el positivismo El idealismo, defendido por Schelling (1775-1854) y Hegel (1770-1831), valora la fuerza del espíritu como motor de la Humanidad. Este enfoque supone la exaltación del “yo” que rechaza sus límites y lucha por su liberación. Esta corriente será la base ideológica del Romanticismo, al reclamar como fuerza creadora la de la imaginación el sentimiento y la pasión. Por otra parte, la preocupación por la Historia del las corrientes idealistas, influyen en el desarrollo de la vertiente nacionalista e historicista del Romanticismo. El positivismo de Augusto Comte (1775-1854), se centra en el estudio de lo material, en aquellas realidades que pueden observarse científicamente , además. Será la base ideológica del movimiento literario posterior: el Realismo.

2.- Contexto literario
La obra poética de Gustavo Adolfo Bécquer debe situarse dentro del movimiento romántico. Sin embargo, cuando el poeta escribe sus Rimas (años 50 - 60), el Romanticismo, vigente durante la primera mitad del siglo, ya se considera acabado y comienza a desarrollarse un nuevo movimiento literario de naturaleza radicalmente opuesta: el Realismo. En consecuencia, puede decirse que Bécquer (como otros poetas contemporáneos: es también el caso de Rosalía de Castro) pertenece a una corriente poética posromántica dentro de la literatura española de la segunda mitad del siglo XIX.

+ 1

El Romanticismo no es sólo un movimiento artístico y literario, es toda una forma de entender el mundo que se impuso en la cultura europea durante la primera mitad del siglo XIX (aunque tiene sus orígenes ya en el siglo anterior en el movimiento alemán conocido como Sturm und Drang (“tormenta y pasión”), que protagonizan figuras como Goethe o Schiller). Es un momento de gran inestabilidad política: tras la Revolución Francesa, se enfrentan la aristocracia tradicionalista defensora del Antiguo Régimen y la burguesía liberal; al mismo tiempo, el desarrollo progresivo de la sociedad industrial capitalista acarrea grandes tensiones y transformaciones sociales, como la aparición del movimiento obrero. En este periodo de crisis surge el Romanticismo, que supone una reacción contra el pensamiento ilustrado dominante durante el siglo XVIII. Puede considerarse un movimiento de origen burgués, relacionado con el liberalismo por su exaltación absoluta de la libertad individual (si bien junto al romanticismo liberal existe un romanticismo conservador, que defiende los valores tradicionales del pasado para manifestar su rechazo frente al mundo moderno). El Romanticismo surge del conflicto del individuo con la realidad que lo rodea. El hombre romántico niega toda realidad ajena al propio yo, defiende el valor sagrado de su libertad individual y manifiesta su rebeldía frente a las normas establecidas; interesan, por encima de todo, los individuos concretos, pues cada hombre es único e irrepetible. Al mismo tiempo, se exaltan con pasión los sentimientos individuales y se desprecia la razón, incapaz de comprender un mundo misterioso y en constante cambio; se persiguen ideales absolutos (libertad, justicia, amor) para superar el conflicto con el mundo. El idealismo romántico conduce necesariamente, cuando el ideal se revela imposible, a la frustración y el desengaño: el tedio, el escepticismo, la amarga ironía o el nihilismo son actitudes habituales. En ocasiones, se opta por la huida de la realidad, en forma de evasión temporal (idealización del pasado, por ejemplo de la época medieval) o espacial (búsqueda del exotismo: es frecuente el interés por la cultura oriental o, incluso, por la cultura española entre los románticos europeos). En fin, la muerte, concebida como suprema liberación, es contemplada con temor y fascinación (el suicidio, por ejemplo, es una forma de evasión que algunos románticos adoptan: en literatura, Werther; en la vida real, Larra). Como consecuencia de estos planteamientos, el artista romántico (defiende su libertad absoluta). Su obra es fruto de la inspiración, del genio individual que no puede someterse a norma alguna. La creación artística es una especie de confesión: el artista es un individuo singular que exhibe su intimidad y muestra su alma al mundo; además, no se trata tanto de buscar la belleza como de conmover al público. En literatura, el desprecio de las reglas impulsa a buscar una expresión propia, natural y libre; así, se mezclan géneros (lírico y narrativo, trágico y cómico) y estilos (prosa y verso, noble y vulgar) en la misma obra. Los temas de la literatura romántica acabarán convirtiéndose en tópicos que se repiten una y otra vez: el héroe romántico, siempre en conflicto con las normas generales (jóvenes atormentados y soñadores; individuos solitarios, rebeldes, marginales: pirata, verdugo, don Juan); los ideales románticos (la libertad, la justicia y, sobre todo, el amor romántico, un amor apasionado que entra en conflicto con el orden establecido y finaliza trágicamente); la muerte y el destino trágico del hombre; la naturaleza, de carácter simbólico, pues se concibe como la proyección de la subjetividad del artista (se insiste en escenarios característicos: la tormenta, el mar tempestuoso, las ruinas, los cementerios, la niebla, los paisajes nocturnos); lo misterioso, lo sobrenatural, lo fantástico, lo terrorífico (de acuerdo con el irracionalismo propio de la mentalidad romántica). Como dijimos, en la primera mitad del siglo XIX el movimiento romántico alcanza su apogeo en toda Europa: Alemania, Inglaterra (Byron, Keats, Shelley), Francia (Victor Hugo). Sin embargo, en España las circunstancias históricas y sociales provocan que este movimiento sea tardío y débil. Por una parte, la represión ejercida por el régimen absolutista de Fernando VII (que provocó el exilio de numerosos intelectuales liberales) no permitió la implantación de las nuevas ideas en España hasta la muerte del rey (1833). Por otra parte, el retraso de la sociedad española con respecto a las sociedades europeas (la burguesía española aún era muy débil porque la industrialización todavía era escasa, de manera que la economía seguía siendo agraria con una mayoría de población rural) dio origen a un romanticismo superficial e inconsistente. En cualquier caso, el movimiento romántico alcanza su máxima expresión en España entre 1835 y 1840, durante la regencia de María Cristina: tras la muerte de Fernando VII, triunfa el liberalismo (los absolutistas acabarán siendo derrotados en la primera guerra carlista) y retornan los exiliados (Espronceda, duque de Rivas, Martínez de la Rosa), que han tenido un conocimiento directo del romanticismo europeo. Es en estos años cuando podemos hablar en España de una auténtica literatura romántica.

+ 1

Dentro de la poesía lírica, sobresale la figura de José de Espronceda, cuyos versos recogen todos los motivos propios de la sensibilidad romántica con un estilo grandilocuente y efectista (Canción del pirata), del todo opuesto al estilo sencillo y natural que, años más tarde, utilizará Gustavo Adolfo Bécquer. Por otro lado, se cultiva una poesía narrativa que relata sucesos históricos o legendarios y también acontecimientos inventados: El estudiante de Salamanca (sobre el mito de don Juan), de Espronceda; Romances históricos, de Ángel de Saavedra, duque de Rivas; leyendas, de José Zorrilla. En cuanto al teatro, el drama romántico, que abandona todas las reglas del teatro clásico, insiste en los temas, personajes y ambientes característicos del romanticismo; destacan obras como Don Álvaro o la fuerza del sino, del duque de Rivas, y la célebre Don Juan Tenorio, de Zorrilla. Por último, las formas representativas de la literatura en prosa son la novela histórica (El señor de Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco; El doncel de don Enrique el Doliente, de Mariano José de Larra) y el costumbrismo, conservador (exaltación de la cultura tradicional y énfasis en lo más pintoresco: Ramón Mesonero Romanos) o progresista (crítica de la sociedad española, atrasada e inculta, y defensa de la modernización del país: artículos de costumbres de Larra). El reinado de Isabel II (desde 1843) se caracteriza por una gran inestabilidad política, debida a la constante lucha por el poder que mantienen liberales progresistas y moderados y a la permanente intervención de los militares en la vida pública. Durante estos años predomina el moderantismo en la vida política española, lo que supone un retroceso en las libertades. En este periodo histórico, en el que vive Bécquer, se impone la llamada forma moderada de existencia y el romanticismo en España puede considerarse ya en decadencia. La literatura romántica, cada vez más tópica y convencional, se agota y va tomando forma un nuevo movimiento literario: el realismo (la publicación en 1849 de La gaviota, de Fernán Caballero, puede considerarse un anticipo de la novela realista). La creciente insatisfacción con el régimen político establecido acabará provocando, dos años antes de la muerte de Bécquer, la revolución de septiembre de 1868 (“la Gloriosa”), en la que la unión de liberales progresistas, demócratas y republicanos (con el apoyo de las clases populares y de un incipiente movimiento obrero) pone fin al reinado de Isabel II. Siguen a la revolución el breve reinado de Amadeo de Saboya y la Primera República, antes de la restauración de la monarquía en 1874. En estos años puede decirse que el Realismo ya se ha establecido plenamente en la literatura española. En la segunda mitad del siglo, la poesía española supera definitivamente el romanticismo retórico y superficial y evoluciona por caminos diversos. Por una parte, puede hablarse de una poesía realista, de carácter conceptual (frente al sentimentalismo romántico, la poesía se considera un vehículo adecuado para la expresión de ideas); a esta corriente pertenecen tanto la poesía antirretórica de Ramón de Campoamor, caracterizada por el prosaísmo y la naturalidad de su lenguaje, como la poesía grandilocuente de Gaspar Núñez de Arce, de mayor preocupación formal y tono declamatorio. Por otra parte, aparece una poesía que puede considerarse posromántica por su carácter intimista y sentimental; no obstante, estos poetas pretenden renovar el lenguaje característico del Romanticismo: frente al efectismo, buscan sencillez y naturalidad, una poesía breve y sustancial que sirva para sugerir lo inefable. En el desarrollo de este movimiento poético intervienen tanto la recuperación de la poesía popular, modelo de poesía breve y natural (por ejemplo, en la obra de Antonio de Trueba), como la influencia de la poesía germánica, apreciable en los intentos de adaptar al español la balada -breve poema narrativo y lírico-. En estos años se traduce repetidamente la obra del poeta romántico alemán Heinrich Heine: su tono melancólico y su lenguaje conciso sirven de modelo a numerosos poetas españoles de la época (la influencia de Heine es muy notable en las Rimas). Este ambiente poético (con autores como Augusto Ferrán, José Selgas o Eulogio Florentino Sanz) es el contexto inmediato para la obra de Gustavo Adolfo Bécquer.

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (1836-1870) BIOGRAFÍA
Fue hijo del pintor José Domínguez Insausti, que se firmaba Bécquer por unos antepasados suyos llegados a Sevilla desde Flandes. Nació en esta ciudad, quinto hermano de una familia de ocho varones y, siendo aún muy niño, quedó huérfano de padre y, poco después, también de madre. Fue recogido por su madrina, doña

+ 1

Manuela Monahay, una mujer muy culta. Después de tener que abandonar los estudios de Náutica que había iniciado en Sevilla, se trasladó a Madrid. Allí colaboró en diversas revistas literarias y pasó muchas penurias económicas y de salud. Se enamoró de Julia Espín y Colbrandt, el gran amor de su vida, pero sin ser correspondido. Se casó con Casta Esteban, con la que tuvo tres hijos, pero el matrimonio fracasó y se separaron, aunque se reconciliarían antes de la muerte del poeta. Bécquer consiguió algún trabajo estable, pero pronto fue cesado y continuaron sus muchos problemas. La muerte de su hermano Valeriano, con el que siempre estuvo muy unido, fue otro duro golpe para él. Murió prematuramente, rodeado de muy pocos, pero fieles amigos. Bécquer parece un hombre que hubiera nacido marcado por un destino adverso, bajo el signo de la carencia; por no tener, no tuvo ni tiempo de ver publicadas sus obras, ya que se editaron después de su muerte. LAS RIMAS 1. Historia de las Rimas Al morir Bécquer, no había publicado más que un pequeño número de rimas en la prensa de la época. Al año de su muerte, 1871, sus amigos recopilaron y publicaron sus obras en dos tomos, prosa y verso, respectivamente. Ésta es la edición princeps o la primera que salvó del olvido la voz de Gustavo Adolfo Bécquer. Los poemas incluidos en esta primera edición son, en general, los mismos que aparecen escritos de propia mano del poeta en un grueso cuaderno, tipo libro de actas. Este manuscrito autógrafo se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Sobre la cubierta de tela negra hay pegada una etiqueta en la que Bécquer escribió: Libro de los Gorriones. Gustavo Adolfo D. Bécquer. Junio de 1868. En este libro, además de otros trabajos literarios, reconstruyó las Rimas que había entregado en otro manuscrito a su amigo y protector el ministro González Bravo, para su publicación. Este primer manuscrito había desaparecido al asaltar las turbas la casa del ministro cuando cayó su gobierno. En la edición de los amigos del poeta, éstos alteraron por completo el orden en que aparecen las Rimas en el Libro de los Gorriones y las numeraron en romanos, que es la disposición y numeración que se ha hecho tradicional. 2. Características poéticas Las Rimas de Bécquer son - las fijadas hasta hoy, ochenta y siete -, en su mayoría, breves poemas de una, dos o tres estrofas, en los que predominan los de cuatro versos, endecasílabos y heptasílabos combinados, en asonancia alternante en los pares y de "pie quebrado". La característica más destacada en cuanto a la métrica es que tienen un carácter indiscutible de poesía culta, pero siguen los cauces de las formas líricas tradicionales en cuanto a rima y brevedad. Bécquer había distinguido dos tipos de poesía en su época:  Hay una poesía magnífica y sonora; una poesía hija de la meditación y del arte, que se engalana con todas las pompas de la lengua, que se mueve con una cadenciosa majestad, habla a la imaginación, completa sus cuadros y la conduce a su antojo por un sendero desconocido, seduciéndola con su armonía y su hermosura.  Hay otra natural, breve, seca, que brota del alma como una chispa eléctrica, que hiere el sentimiento con una palabra y huye, y desnuda de artificio, desembarazada dentro de una forma libre, despierta, con una que las toca, las mil ideas que duermen en el océano sin fondo de la fantasía. (Esta última es la poesía de Bécquer)

+ 1

Lo primero que destaca en el lenguaje de las Rimas es su escasez de adjetivos. También fue parco en el uso de metáforas y otros tropos. No hay oscuridad en su poesía. Sí utiliza, en cambio, con frecuencia la anáfora y, en general, muy ricas y diversas estructuras paralelísticas, tanto sintácticas como semánticas. También aparece con frecuencia el hipérbaton. Bécquer huye de la poesía narrativa y retórica tan frecuente en su tiempo. No hay narración en las Rimas, aunque sí descripción. Lo que constituye el centro lírico de sus poemas es su sentimiento; lo demás es lo circunstancialmente mínimo para que se comprenda la expresión de su sentir. El secreto de la profunda impresión que ha causado la poesía de Bécquer es ese saber decir, íntimo y confidencial, sin retóricas huecas ni pretensiones de brillantez, intentando expresar su sentir clara y exactamente, con los mínimos elementos necesarios. Siguiendo el orden de las Rimas, tal como lo establecieron sus amigos en la primera edición, se han establecido cuatro series temáticas sucesivas y fundamentales: Primera serie: rimas I-XI, tema dominante, la poesía misma. Segunda serie: rimas XII-XXIX. El tema del amor. Tercera serie: rimas XXX.LI, el tema del desengaño. Rimas LII.LXXVI, domina un sentimiento de dolor insondable, de angustia desesperanzada y solitaria, y da hastío. Se ha dicho que las Rimas son la historia de un amor desgraciado. En efecto, los temas dominantes son la búsqueda del tú amoroso y la confrontación y el antagonismo entre el tú de la amada y el yo del poeta. Como aspectos parciales, el tú de la amada se concreta en poemas en los que se canta su belleza, dormida o despierta, aunque también en otros, la mujer fatal, engañadora, cínica o estúpida. El yo del poeta se concreta en poemas en los que aparece ilusionado y enamorado o dolorido, hastiado y decepcionado. 3. Importancia en palabras de Vicente Gaos Bécquer es uno de los grandes, auténticos poetas de nuestra historia literaria y como tal no puede dejar de estar vigente hoy día. [...] La poesía española del siglo XX tiene su punto de partida en el autor de las Rimas. [...] Bécquer se hace patente, y su huella es profunda, en los autores del 27, como antes en Unamuno, Machado y Juan Ramón Jiménez. [...] El significado de su vigencia es más amplio e importante. La sensibilidad que inaugura Bécquer, en su forma expresiva, no ha caducado. Existe un vínculo vivo que sigue religando la lírica de hoy a la de Gustavo Adolfo. [...] Su vigencia es la de un poético escalofrío, la de una temperatura, la de una atmósfera que todavía estremece, enciende y envuelve la poesía española, pasados cien años desde la muerte de Bécquer.

+ 1

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->