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Clase 2. El Desarrollo Industrial Argentino Estructura y Per.

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Clase 2. El desarrollo industrial argentino. Estructura y perspectivas. M.Schorr
Clase a cargo del Lic. Martín Schorr.

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FLACSO Diploma Superior en Desarrollo Local y Economía Social 2007. Clase 2. El desarrollo industrial argentino. Estructura y perspectivas. M.Schorr María Guadalupe AGUIRRE miércoles, 23 de mayo de 2007, 11:23

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Tabla de contenidos
Presentación I. El ajuste estructural y el modelo de especulación financiera. 1976 - 2001 II. La consolidación estructural III. Situación industrial actual y perspectivas IV. Desafíos para el debate actual V. Conclusiones Bibliografía

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Presentación
En esta clase, Martín Schorr abordará la cuestión deldesarrollo industrial en Argentina, entendiéndola como una temática esencial para trabajar, en el territorio, los aspectos de desarrollo local. Generalmente, cuando se habla de estrategias de desarrollo productivo o de oportunidades productivas en los territorios o municipios, se habla del aumento del valor agregado en la producción. Esto tiene que ver con la primarización que tuvo nuestra economía y con el retroceso de los procesos industriales que se dieron en la última década. Es esperable que dicho análisis, de algún modo, permita pensar procesos productivos de mayor complejidad en el territorio. En ese sentido, esta clase se organiza en dos partes: en la primera se presentarán algunos elementos sobre las características de la crisis industrial o de la crisis que sufrió la industria argentina desde el año '76 hasta el año 2001 en lo que vamos a denominar "el modelo de ajuste estructural y financiero" o "modelo de especulación financiera y ajuste estructural". En la segunda, se plantearán algunos trabajos recientes que analizan cuál es la situación de la industria, cuál es el papel que está jugando y que está llamada a jugar la actividad industrial en este modelo de dólar alto, que vamos a llamar "modelo nacional industrial" o modelo de la producción que aparece después de la convertibilidad.

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I. El ajuste estructural y el modelo de especulación financiera. 1976 - 2001
Nos proponemos reflexionar sobre el proceso de "desarrollo" industrial, decimos desarrollo entre comillas porque en realidad, Argentina ha sufrido un proceso de deterioro industrial, fundamentalmente desde mediados de los años '70. Este es el primer argumento fuerte a destacar: la desindustrialización se da desde la dictadura militar 1976 en adelante. Lo primero que hay que decir es que en los años '90, en lo que respecta a la actividad industrial, se consolidaron determinadas tendencias cuyas génesis históricas se remontan al quiebre que supone la dictadura. Vale recordar muy rápidamente que en el año 1975 - 1976, se termina de desarticular -por cuestiones que veremos en seguida- el modelo de industrialización por sustitución de importaciones que había estado vigente desde mediados de los años ´20 hasta esa época, y en el cual la actividad industrial era ordenador de la vida económica y social. Modelo que se caracterizaba, más allá de las distintas etapas que tuvo, por que la industria era el eje ordenador de la actividad económica y social. Esto se reflejaba en un conjunto importante de elementos, pero básicamente, en lo que atañe a la economía, se reflejaba en que la industria siempre crecía por arriba de lo que era el conjunto de la actividad económica, siendo la industria el núcleo dinámico del proceso económico y a la vez el sector de mayor tasa de rentabilidad; pero a la vez, una parte muy importante de la dinámica del mercado de trabajo argentino, y una parte muy importante de la explicación de por qué casi no había o había muy poca desocupación y precarización laboral en aquella época, tiene que ver con que la industria también era el núcleo o factor dinámico del mercado de trabajo. En 1976 esto se rompe. A partir de allí se va consolidando un nuevo patrón de acumulación: la especulación financiera , en tanto el núcleo del proceso económico deja de ser la actividad industrial, y todo lo que la industria generaba a su alrededor, y el epicentro o el núcleo de acumulación, el desarrollo de la economía -lo cual no quiere decir "el desarrollo económico" sino la trayectoria de la economía- pasó a ser hegemonizada por la especulación financiera. Esto está estrechamente ligado a procesos como fuga de capitales, creciente endeudamiento externo, etc, pero el dato que ahora, en esta clase, más nos importa a nosotros es que a partir de ese momento la industria deja de ser el núcleo ordenador de la actividad económica en Argentina. Ello es lo que explica en buena medida por qué, a partir de 1976, hubo crecientes problemas en el mercado de trabajo y también explica -derivado de eso- por qué en Argentina cada vez hubo más problemas en la distribución del ingreso. Argentina post 1976, en términos de configuración económica, no tiene mucho que ver con la Argentina que había estado vigente -en términos económicos- entre los años '20 / '30 y mediados de los '70. A partir de ahí se abre una etapa en la cual se redefine el patrón de acumulación de capital en Argentina, en el cual la industria está llamada a ocupar un lugar nuevo y diferente al que había tenido hasta entonces: lo que vamos a ver ahora son procesos que empiezan en 1976, pero que van a pegar un salto importante en el gobierno de Alfonsín. Es importante destacar que el proceso de desindustrialización continúa durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín, porque generalmente, en economía y sociología, está presente la idea de que el gobierno de Menem cerró el círculo del modelo económico. Así, la década de los '80 parece un espacio no discutido o exento de elementos de continuidad del proceso. Y en realidad, en el plano industrial -como en tantos otros planos de la actividad económica y social- el primer gobierno de la democracia, supone el afianzamiento de procesos que se habían iniciado de la mano de la dictadura militar y se consolidan en los '90. El primer elemento a destacar, sobre los procesos que se consolidan en los '90 pero -insisto- vienen del '76 y se habían afianzado durante la etapa de Alfonsín, tiene que ver con lo que vamos a llamar el proceso de desindustrialización. Desde 1976, incluso en las etapas de crecimiento, la industria siempre crece por abajo de lo que es el conjunto del producto bruto de la economía, y en las fases de retracción de la actividad económica interna, la industria cae más. O sea, pierde el atributo de ser el sector de actividad que conduce el proceso de desarrollo de la economía local. Y este es un primer dato central: la industria de los '90 se consolida como un sector que lejos de ser la "locomotora del proceso económico" es "el vagón de cola del proceso económico". Son otras actividades: los servicios públicos, el sector agropecuario y la especulación financiera o el sector financiero, los que explican el "dinamismo" de la economía argentina del período. Si analizamos el año 1993 y el año 2001, el conjunto de la actividad económica representado por la variable PBI creció un 12% más o menos (11,6%) y en el mismo período, la industria declinó (o el producto bruto industrial) cayó más o menos un 6%. Esto es lo que explica por qué, si a comienzos de los '90 ó hasta1993, la industria daba cuenta de un 18% del conjunto de la actividad económica de nuestro país, a fines de la convertibilidad, la industria representa alrededor del 15%. Tomamos el año 1993 porque todo el período que va entre el '90 y el '92, es muy parecido a lo que nos está pasando hoy: estábamos saliendo del pozo de la crisis hiperinflacionaria, con lo cual no había crecimiento, o no se podía hablar de que estábamos ante un crecimiento genuino ni de la economía ni del sector industrial. A partir de 1993 estamos en el mismo nivel que teníamos en la pre-crisis, y antes de la interrupción del modelo de sustitución de importaciones, la industria representaba aproximadamente un 30% del producto bruto. O sea, estamos hablando de un proceso de desindustrialización muy marcado, muy intenso, que se dio en muy poco tiempo. De la mano de este proceso de desindustrialización, en los '90 se consolida otro proceso que se había iniciado con la dictadura y que se refuerza con Alfonsín y que tiene que ver con lo que llamamos una fuerte reestructuración regresiva del sector industrial; este es un buen indicador para ver el tamaño de la industria del país. A fines de la convertibilidad, el PBI industrial per cápita era

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un 14% más bajo que a principios de los '90. O sea, estamos hablando de un deterioro muy marcado en la capacidad de generar riqueza por habitante del sector industrial en nuestro país. Para que nos demos una idea de la magnitud de la crisis, el PBI industrial per cápita es de un 14% en el año '93 y el año '93 es equivalente al del año '74. O sea que en 20 años la industria argentina tenía el mismo tamaño que tenía 20 años atrás, por lo cual podemos afirmar que a fines de la convertibilidad, la industria tenía más o menos un 14% menos de tamaño que el que tenía en 1974. Estamos hablando de un proceso de deterioro industrial y de deterioro del tejido industrial de nuestro país muy importante. No sólo nos desindustrializamos, no sólo nos achicamos, no sólo consolidamos una industria que tiene menos tamaño que lo que tenía hace 25 años, sino que hubo un proceso muy marcado -y esta es la segunda pata de la reestructuración regresiva- un proceso de desintegración de la producción local. Esto quiere decir que, a mediados de los años '70, habíamos construido -con enormes dificultades políticas, económicas y sociales- una estructura industrial que tenía la ventaja (corriendo riesgo de excesiva simplificación de lo que es la industria) de mostrar un alto grado de integración. Esto es, por ejemplo, que no sólo producíamos un automóvil sino que producíamos también las autopartes y todos los insumos intermedios involucrados en la industria automotriz, y además hacíamos buena parte de los bienes de capital que usábamos para producir los autos. O sea, con enormes dificultades y con una economía tremendamente cerrada que fomentó empresarios ineficientes -aceptemos que lo que dice el neoliberalismo es cierto-; habíamos logrado configurar una estructura industrial de alta integración. Esto es muy importante porque el proceso que se abre a partir de 1976 y que en los '90 va a pegar un salto notable, tiene que ver con la ruptura del encadenamiento productivo, desestructurándose la matriz industrial, perdiendo o debilitando considerablemente núcleos estratégicos de las distintas cadenas productivas. Hay autores que, para justificar este proceso argumentan que en los países centrales se observa el mismo proceso. Efectivamente, en los países centrales, se ve que la industria cada vez representa menos del conjunto de la actividad económica, lo cual es muy cierto. Pero no menos cierto es que eso se debe a una conjunción de factores que hablan del avance y el poderío industrial de estas naciones. De la mano del creciente desarrollo industrial y de la creciente complejización de los procesos productivos en los países centrales, se registraron incrementos muy altos en la productividad del trabajo en el ámbito industrial, con lo cual, el valor unitario de los productos industriales cada vez es menor. Entonces, en términos de valor agregado, es natural que la industria, por efecto de esta caída en los precios, vaya disminuyendo su incidencia en el conjunto de la economía. Lo que muestra la experiencia de los países centrales es que el propio desarrollo industrial genera a su alrededor un núcleo importante y creciente de actividades ligadas a los servicios. Con lo cual encontramos otro elemento para explicar la desindustrialización de estos países. Pero la desindustrialización argentina de los últimos 25 ó 30 años tiene que ver con una profunda crisis y no con un proceso de modernización industrial como efectivamente es, está siendo y ha sido el de los países centrales. Ahora bien ¿cuáles son los factores que concurren en la explicación de esos procesos de desindustrialización? Planteamos al respecto cuatro cuestiones a mi entender decisivas: * PRIMERO: Primarización: de la mano del neoliberalismo -como era absolutamente esperable a pesar de que se decía lo contrario- la estructura industrial argentina se fue consolidando como una estructura muy ligada al aprovechamiento de la dotación local de recursos naturales, consolidando una estructura industrial de alta primarización (en el año 2001, un conjunto muy pequeño de actividades explica más o menos un 70% de la producción, dichas actividades son agroindustriales, producción de petróleo y sus derivados, algunas actividades del complejo químico; algunas actividades importantes de lo que es la industria siderúrgica y la "industria" (armaduría) automotriz; con muy escasas inversiones en bienes de capital o bienes de alta tecnología). Todas las actividades implicadas en estos procesos productivos son de escaso encadenamiento y generan muy poco empleo, tienen muy débiles articulaciones con el resto del tejido productivo. Otro elemento común es que son casi todas actividades que tienen como característica lo que los economistas llaman "funciones de producción intensivas en capital". En términos "más pedestres" es que generan muy poco empleo por unidad de producto; con el agravante de que además generan muy poco empleo indirecto, porque no tienen encadenamiento. * SEGUNDO: Apertura Asimétrica de la economía, muy parecida a la apertura que había aplicado José Alfredo Martínez de Hoz. Básicamente es una apertura que se hace muy rápido, una apertura de tipo shock. Esta característica es muy importante porque hace que sólo puedan sobrevivir a esa apertura o posicionarse fuertemente los que venían con una trayectoria de fortaleza. Es una apertura asimétrica, que quiere decir que discrimina o perjudica a algunos sectores por otros. En ese sentido, lo que muestran los estudios que se pueden consultar es que cuando uno ve cuáles son los sectores más perjudicados por la apertura, lo que se ve es que son intensivos en empleo ; son sectores con importante generación de conocimiento científico tecnológico y en los que las pequeñas y medianas empresas tenían un papel central. Y todo esto se vio agravado fuertemente por las cuestiones de la trama institucional de nuestro país de los '90. Un ejemplo del perjuicio de la apertura asimétrica, es la industria textil y la de bienes de capital. En estos procesos inciden además la apreciación cambiaria. De esta manera, muchas grandes empresas, vía poder de lobby sobre el Estado, levantaran cláusulas anti- dumping para frenar el ingreso de productos importados. El caso emblemático es Techint con la siderurgia. Volviendo al ejemplo de la industria textil, obviamente, la capacidad de lobby de ese sector ante todo este complejo de apertura, apreciación cambiaria y las importaciones de países como China que vienen a precios realmente de dumping, generó una situación muy desfavorable. Quiero destacar que ahí también hay asimetrías que están ligadas estrechamente a la capacidad

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de lobby de los distintos sectores. Otra importante asimetría es la del crédito. En la Argentina se consolida desde el '76 en adelante un sistema financiero que tiene un rasgo bastante anti-desarrollo económico que es el costo del crédito y que éste no tiene que ver con el uso del dinero sino con el tamaño patrimonial. Pero además, de la mano de un proceso de apertura que obliga a ser competitivo, se dieron otros procesos que tienen que ver con políticas públicas (y que no tienen que ver con mercados). El primero es la privatización de empresas públicas que me parece muy importante destacar porque lo que hubo de la mano de la privatización fue un encarecimiento en términos relativos muy importante de los servicios públicos para los pequeños y medianos industriales, vis-a-vis las grandes industrias (de hecho, a las grandes industrias se les abarataron bastante los insumos). En un contexto de brusca apertura, de apreciación cambiaria, de discrecional política anti dumping, se consolidaron procesos que dejaron sectores que no podían tener rentabilidad por el límite que les fijaba la apertura, o sea no podían aumentar los precios ni ningún tipo de esas políticas porque "se los comían" los productos importados, pero a su vez eran sectores que tenían costos crecientes por otras asimetrías, tanto por el lado de los servicios públicos como por los costos del crédito. * TERCERO: Crisis de las pequeñas y medianas industrias. En el contexto descrito, las pequeñas y medianas empresas tuvieron que enfrentar costos cada vez más altos, reduciendo seriamente las posibilidades de reconversión al nuevo escenario macro que se configura en los '90. Este es el tercer elemento que quiero destacar: la desindustrialización está muy ligada en los '90 a la desaparición de un montón de empresas pequeñas y medianas. Que no es necesariamente desaparición como razón social; muchas o algunas empresas logran sobrevivir; el problema es que muchas abandonan la actividad industrial porque era imposible y se dedican a comercialización. * CUARTO: Desincentivo a la inversión industrial. Este elemento viene de la mano de la privatización de las empresas públicas (Profundización: proceso de reestructuración y venta de diversas empresas de propiedad estatal durante el gobierno de Carlos Menem), ya que en los '90 se consolida en el nivel de la economía en general, una estructura de precios y rentabilidades relativas que favorece mucho a los sectores de servicios (sobre todo a los sectores privatizados y al sector financiero) y discrimina mucho -por el grado de apertura y demás elementos- a la actividad industrial. En otras palabras: la tasa de ganancia que un capitalista cualquiera obtenía por invertir su dinero en fondos financieros vinculados al proceso privatizador era muchísimo más alta que esa misma suma invertida en el sector industrial con lo cual, en los '90, el grueso de la inversión no lo dirigía a la industria ni a las actividades productivas sino fundamentalmente a los servicios públicos y a la actividad financiera que era el otro gran núcleo de elevadas tasas de ganancia. Con lo cual hubo un desincentivo muy fuerte a invertir en el sector industrial y éste es el cuarto gran elemento -me parece- que da cuenta acerca de por qué la Argentina de los '90 se desindustrializó. Sería un error pensar que la desindustrialización impactó de la misma manera sobre todos los actores involucrados en el sector industrial. Como había sucedido con Alfonsín y como había sucedido con la dictadura, es una crisis que es, a la vez, desigual y heterogénea. Desigual en el sentido que genera o se sostiene sobre una fuerte transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia los capitalistas (medido por la relación productividad/ salario, que es un indicador de distribución de ingresos entre trabajo y capital; si este índice aumenta mucho quiere decir que ha habido una fuerte transferencia de ingresos desde los asalariados hacia los capitalistas porque la productividad creció mucho más que el salario en términos relativos, hubo un aumento de la tasa bruta de ganancia por efecto de la relación productividad /salario); o sea, que supone una alta desigualdad distributiva. Es heterogénea porque a la vez hay un proceso fuerte de transferencia de ingresos hacia arriba, en los sectores capitalistas de la industria, un proceso de transferencia desde las pequeñas y medianas empresas hacia las grandes empresas y grupos económicos de la industria en Argentina. Vamos a ver ahora con detalle las características de esta desigualdad y heterogeneidad de la crisis: Lo que se ve entre los años 1993 y 2001 (no nos olvidemos que el año 2001 es un año de mucha crisis pero como tendencia se ve permanentemente), es que la producción industrial -antes era valor agregado, ahora es la producción- cae, producto de la crisis, un 7% aproximadamente. En el mismo período, el nivel de ocupación cae un 30%. Tengamos en cuenta que, cuando se trabaja con este tipo de información -que es la encuesta industrial- está trabajando con lo que es el empleo formal. O sea, que esta caída es, en términos reales, mucho peor, teniendo en cuenta el empleo informal o en negro, que por supuesto crece considerablemente. Estamos hablando de una caída del 30% en menos de 10 años y del sector formal de la industria de la Argentina, lo cual es una caída realmente muy importante y se dió prácticamente de manera ininterrumpida. Ahora, la conjunción de una producción que cae un 7% (tomando las puntas: ´93 -2001) y una ocupación que cae un 30%, redunda en un incremento muy importante en la productividad del trabajo: cada vez hay menos obreros industriales y eran -en términos relativos- mucho más productivos, rendían mucho más. En este período, los obreros ocupados caen prácticamente a la misma intensidad que las horas trabajadas. ¿Qué está sugiriendo esto? Que aumentó la productividad pero no varió la jornada de trabajo -prácticamente- porque los obreros ocupados cayeron más o menos lo mismo y siguiendo una tendencia parecida a las horas trabajadas por esos obreros. En los '90 hubo un incremento muy importante en la intensidad del proceso de trabajo. Esto es un incremento en la tasa de

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explotación, en la tasa de plusvalía -para buscar términos marxistas- en el ámbito industrial, que no estuvo ligado tanto a procesos de extensión de la jornada de trabajo sino claramente a una creciente intensificación del proceso productivo. Pero además, de la mano del incremento de la productividad ligada a este proceso de explotación creciente de los trabajadores industriales, se observa que baja el salario real. Aquí aparece un dato que me gustaría marcar: estamos hablando de una caída de salarios que se da en un período de ausencia de inflación. Con lo cual, lo que está sugiriendo esto es que acá hubo caída del salario nominal. O sea, no sólo los obreros industriales sufrieron un deterioro en términos de poder adquisitivo sino que también, digamos, metían menos billetes en sus billeteras. La conjunción de aumento de productividad del orden del 30% y una caída del salario del 8% en el período analizado, significa un incremento notable en la relación productividad /salario medio que no es ni más ni menos que un indicador de que de la mano del deterioro laboral, de la creciente explotación de los obreros industriales, se registró una fenomenal transferencia de ingresos desde los trabajadores hacia el conjunto del capital industrial. Se podría decir: pero entonces, éste es un modelo que debería haber estimulado la inversión en la industria porque lo que está diciendo esto es que aumentó la rentabilidad del capital. El problema es que buena parte de este incremento en la rentabilidad terminó en los servicios públicos, terminó en el sistema financiero y terminó también en el exterior. Entonces, éste es el dato importante me parece, que si me lo permiten, mostraría el carácter clasista de la crisis industrial de los '90 que fue tan clasista (en términos de distribución de arriba hacia abajo), como en la etapa de Alfonsín, como durante la dictadura militar; pero con un agregado: la transferencia de ingresos trabajo - capital que se da en los '90 más que duplica latransferencia de ingresos que se había dado entre el '76 y el '83. También es una discusión importante si puede entenderse la productividad como modernización del proceso productivo. Pero los datos arrojan que sólo en algunas ramas muy focalizadas, sobre todo en las más ligadas a lo que son las exportaciones podría considerarse de esa manera. Sin embargo, en términos generales, ésta es una discusión importante porque eso también hace que la rentabilidad sea mayor, pero el argumento muchas veces es: "bueno, pero eso es desempleo tecnológico" porque lo que pasó es que esa caída de la ocupación se debe a la modernización industrial y por esa vía El problema que yo veo a esa interpretación es: primero, que lo que muestran las evidencias que hay, es que eso en todo caso, se focalizó en algunas industrias y en algunas empresas, sobre todo en las más grandes que podían fondearse afuera para traer tecnología extranjera. Pero el problema es que hace ruido, en términos generales, si decimos que es un sector que se está modernizando cada vez más ¿cómo se explica la crisis industrial? E incluso, podemos agregar tantos empresarios que dejaron de producir algunas líneas y hacían compra que se llama en términos de la moderna teoría del marketing y el "outsourcing"" que no es ni más ni menos que la terciarización. Con lo cual, la caída del empleo industrial también está ligada a eso: que muchos de los obreros que antes trabajaban adentro de la fábrica, ahora son obreros de otro sector. El ejemplo típico es "limpieza y seguridad": los que antes eran obreros industriales ligados al sector industrial, ahora están ligados pero cuando vas a"marcar", no marcás en "industria" sino marcás en "servicios". Ahora, en la industria, la contracara de la evolución de los trabajadores durante la convertibilidad y más en general, durante este modelo de largo plazo, es cómo le fue a las grandes empresas. Vale destacar que muchas de las grandes empresas industriales de nuestro país no son unidades económicas independientes sino que se integran a lo que se llaman "grupos económicos", con lo cual puede pasar, y de hecho pasa, que un mismo grupo económico controle varias empresas. En los datos que se analizan del período, hay que tener en cuenta que están en buena medida subestimadas la desigualdad y la heterogeneidad, porque no reflejan este concepto de creciente centralización del capital. Si comparando los procesos nacionales con otros países en distintas situaciones de desarrollo, encontramos condiciones particulares. Desde mi opinión, importa cómo mide uno el éxito o el fracaso de una política pública. Poco importa en el análisis objetivo de las ciencias sociales si Martínez de Hoz "quiso hacerlo"; si Cavallo "quiso hacerlo". Lo que importa son los resultados estructurales. En ese sentido no sólo se observa una cuestión de complejidad tecnológica, no sólo es que esto se está dando en todos los países, porque es cierto que en todos lados hay "campeones nacionales" o concentración. Pero hay que tener en cuenta que en todos los países no es lo mismo el campeón nacional en términos de su vinculación con el Estado. Más allá de que es obvio que el aparato del Estado es una cristalización de relación de fuerzas en la cual los grupos económicos están, si se quiere, sobrerrepresentados en todo el aparato del Estado, ¿cómo puede ser que en un período de tremendo deterioro productivo industrial como vimos, para estas 100 grandes empresas o estos menos de 100 grandes agentes económicos creció tanto su incidencia en la actividad económica? En otras palabras: ¿cómo puede ser que se concentró tanto en un período de crisis el poder económico de nuestro país en el plano industrial?

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II. La consolidación estructural
Veamos, en relación a este tema, una serie de cuestiones: A) Buena parte de las grandes empresas argentinas tienen una importante vinculación con el exterior; son grandes exportadoras. Tienen una alta proporción de exportaciones, dentro del producto general, aún en la convertibilidad, cuando exportar no generaba alta rentabilidad. Eso les permitió, incluso en un contexto de crisis como el del año 1995, encontrar en las exportaciones una salida. Lo que quiere decir, es que ante la retracción de la actividad económica interna, ellos logran mantener e incrementar sus niveles productivos por efecto de las posibilidades de vender en el exterior. B) De la mano de la redistribución regresiva del ingreso (otro gran rasgo de continuidad con la dictadura y Alfonsín), una parte creciente e importante -cada vez más importante- de la producción de estos oligopolios industriales se vincula con el consumo de los sectores de alto poder adquisitivo. Todos sabemos que lo que se llama la elasticidad del consumo de los sectores ricos no se ve muy afectada por la evolución del ciclo económico; el rico consume y consume siempre. C) El tercer elemento que permite explicar la consolidación estructural sería la posibilidad de financiarse a tasas muy bajas afuera y adentro, en un contexto de desfinanciación del Estado. El Estado se estaba desfinanciando cada vez más de la mano de la creciente necesidad de endeudarse. Por otro lado, el Estado se había desfinanciado porque había privatizado buena parte de sus ingresos, vendiendo empresas que generaban una renta. Ya sea bajo la forma de lo que es la reforma previsional, o el desguace del Estado en el plano de previsión social. Es decir, todo lo que se llamó la política de devaluaciones fiscales. En ese contexto de fuerte transferencia hacia lo local pero también hacia afuera por el tema del pago de la deuda, etc., el Estado se desfinancia. Si el Estado se desfinancia tiene dos posibilidades: o endeudarse afuera (tomando empréstitos) o endeudarse en el mercado financiero local. Endeudarse afuera era relativamente barato hasta 1997, y había muchos recursos disponibles. El Estado se endeudó muchísimo, no hace falta que hablemos de eso. Pero también, a partir de 1997-98, la cosa se va complicando. El Estado tiene que endeudarse cada vez más en el mercado financiero local. Si el Estado es un tomador fuertísimo de crédito, si demanda crédito fuerte en el mercado local esto provoca una tasa de interés local en un nivel muy alto. Este es el mecanismo que permitió que la tasa de interés local fuera muy superior a la tasa de interés vigente en el mercado financiero internacional, convirtiéndose el Estado paulatinamente en tomador de crédito en el mercado local; y entonces, ¿cuál era el circuito de negocio para estos grupos?: se endeudaban a una tasa baja y reinvertían en el circuito productivo local. Esto afectó no sólo a los bancos, muchas empresas industriales, empresas privatizadas hicieron esto. Esto muestra que el esquema de acumulación se estructura alrededor de la especulación financieray no alrededor de la actividad industrial. Entonces, una parte importante del proceso de acumulación de los grandes grupos industriales de la industria argentina, su posibilidad de crecer por encima del producto, y de crecer vis-a-vis el resto de los sectores empresarios de la industria, tuvo que ver con esto: con la importancia de la especulación financiera en su circuito y en su dinámica de acumulación capitalista en el mercado local. D) El cuarto elemento que permite explicar por qué les va bien en un contexto de retracción y achicamiento: la mayoría de estas grandes empresas son propiedad de grupos económicos, cuya característica es ser propiedad de un dueño local o extranjero. Este conjunto de empresas responde a una estrategia determinada de acumulación y en esa estrategia, hay un relativo grado de integración vertical de la producción que a la vez está diversificado. Están en la industria, están en el comercio, están en los servicios públicos, están en el sector financiero. Entonces, la ventaja de ser un grupo es que, en un contexto en el cual -supongamos- a esta empresa le va mal, existen otras empresas en el grupo que pueden estar yendo bien. Por ejemplo en una privatizada, manteniendo el nivel de tasa de ganancia del conjunto de la unidad económica. En otras palabras: el grupo puede, en una de las empresas, "ir a pérdida", además, con la expectativa de acaparar el mercado, y luego, por efecto de la centralización del capital, tener grandes ganancias en otros negocios. O puede mantener el nivel de actividad del conjunto del grupo económico comprándole a empresas relacionadas, etc. Entonces, de la mano de esta lógica de grupo económico, está la posibilidad de redireccionar el excedente al interior del grupo. La redireccionalización se define por mantener una tasa de ganancia o incrementarla, pero obviamente, eso puede significar ir a pérdida en un sector en particular. De hecho, la tasa de ganancia industrial en los '90 es muy baja, pero la tasa de los servicios públicos es de las más altas de la economía argentina. En términos productivos, porque muchos ya son inversores extranjeros directos en otros países. Podemos dar como ejemplos Techint, Arcor, Bagó . En términos financieros tienen una parte muy importante de sus activos líquidos depositados en el exterior. A fines de este período, por cada dólar del fugado o por cada dólar de un residente argentino en el exterior, había casi un dólar de deuda externa. En términos comerciales, son el núcleo de la cúpula exportadora de la Argentina. Por lo tanto, estamos hablando de un actor social cuya dinámica de acumulación está cada vez más disociada del ciclo interno, pero con un aditamento que tiene que ver con lo que decíamos de los campeones nacionales. No es malo que Techint exporte, no es malo que Techint tenga una dinámica de acumulación transnacional, por el contrario, es bueno. ¿Cuál es el problema, cuál es el efecto hacia adentro? El problema es que, en su crecimiento y en su dinámica de acumulación, no tracciona al conjunto del país. Por el contrario,

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III. Situación industrial actual y perspectivas
La reflexión de esta segunda parte presenta los siguientes interrogantes: algunos de los grandes "campeones nacionales" han planteado recientemente que no tienen otra opción que vender las empresas, ante el avance penetrante del capital extranjero, en un escenario de apertura, de un Estado que no apoya al sector, que aplica medidas antiindustriales. Ahora, es cierto que tenían un escenario de apertura y dada su debilidad relativa vis-à-vis, los grandes campeones en serio los iban a devorar. Pero no menos cierto es que estos actores venden, por un lado, su participación en las empresas más rentables de la economía argentina, como son las empresas privatizadas. Y lo hacen a precios muy altos, en un contexto de apreciación cambiaria. Por otro lado, venden el ámbito industrial. Por ejemplo, cuando Terrabusi vende, cuando Macri vende Sevel ¿qué están vendiendo? No sólo están vendiendo el nombre, la marca; están vendiendo poder de mercado. Y por ello, sacan precios altísimos. Entonces, lo que ahí uno ve y que va a ser clave para entender el nuevo modelo económico post convertibilidad, es que estos actores protagonizan una fuga de capitales. Lo otro que hacen es consolidarse en el nivel productivo industrial en actividades exportadoras. Querría terminar la exposición de hoy con algunas ideas para pensar la reindustrialización de la Argentina en este contexto. Sobre la base de ese legado tremendamente crítico de los '90 en materia industrial, y fuertemente -como vimos- desigual y heterogéneo, y asociado a ello, todo un proceso de construcción ideológica de este nuevo modelo, desde principios del 2002 (concretamente a partir del 6 de enero del 2002 con la sanción de la ley de emergencia económica) se da el fin formal de la convertibilidad. Más allá de que la convertibilidad había muerto de hecho con el corralito -porque el supuesto era que el que depositó pesos va a recibir pesos y el que depositó dólares va a recibir dólares, cosa que luego no sucedió- se configura un nuevo contexto macro. Características del nuevo régimen macroeconómico Llamaremos a este modelo "modelo nacional industrial" o modelo de dólar alto, y ahora vamos a discutir por qué. El argumento de fondo, en términos estilizados, dice lo siguiente: el sostenimiento y el mantenimiento de un tipo de cambio alto (en realidad, más que tipo de cambio alto prefiero llamarlo de un peso devaluado, de una moneda nacional devaluada), el sostenimiento o la vigencia de un tipo de cambio real, competitivo y estable y de una macroeconomía sana, funcionando bien: que no haya inflación, o que no sea demasiado alta; que la política fiscal arroje superávit, que la política del sector externo permita negociar la deuda y que eso esté ligado a crecientes superávits comerciales, etc) son condiciones necesarias y suficientes para que la Argentina ingrese en un sendero sostenido de crecimiento, que permita revertir los tremendos legados críticos de los '90 sobre el aparato productivo, el deterioro del mercado de trabajo y por lo tanto, la inequidad distributiva. El argumento sería: gracias al dólar alto y a la macroeconomía estable (que Lavagna se vanagloria de haber logrado, y que sin duda es algo muy positivo) entramos a un escenario donde la actividad económica va a crecer de la mano -sobre todo- de las actividades productivas, especialmente la actividad industrial, y de la mano de los empresarios nacionales. Por esto la definición de "modelo nacional industrial", entre comillas, para dejar establecido claramente que yo no creo que este es el modelo nacional y mucho menos el modelo industrial. Pero la idea es esa: son la industria y la burguesía nacional (las llamaremos también empresariado nacional, o las fracciones nacionales de la clase capitalista) los agentes que van a conducir el proceso de reconstrucción industrial y de reconstrucción económica en la Argentina. Por esa vía, van a permitir avanzar sobre el deterioro del mercado de trabajo y resolver la inequidad distributiva. Siendo esto posible por dos factores (dicen los apologistas del nuevo modelo): · Dólar alto, en tanto estimula las exportaciones, sobre todo de productos no tradicionales (en contexto de devaluación del peso y dólar alto las exportaciones ganan competitividad). · Reindustrialización, y por esa vía, el sendero virtuoso de crecimiento económico- generará crecimiento del empleo y mejora en la distribución del ingreso. Por lo tanto, es un sendero de desarrollo, se dice. La otra vía es la substitución de importaciones, favorecida por el encarecimiento de los productos importados, de la mano de un tipo de cambio alto. En definitiva, el argumento de fondo es: tipo de cambio alto y políticas macro consistentes que configuren una macro estable, como condiciones necesarias y suficientes. De todas formas -y esto seguro genera debate- creo que hoy, en la Argentina, no hay una estrategia nacional de desarrollo industrial, porque se está, al menos hasta ahora, en la apuesta de reindustrializar a la Argentina y de volver a colocar a la industria en lo que era allá por la sustitución de importaciones, en términos de ser el sector más dinámico, ligada al tipo de cambio alto y la macro estable. El argumento del tipo de cambio alto y la macro estable como núcleos ordenadores excluyentes de la política industrial de la Argentina llevan a la ausencia de una política industrial, y mucho más en general de una estrategia nacional de desarrollo. Cuando se establece el paso a paso y las prioridades, se están poniendo prioridades políticas. En esa discusión, resolver la deuda es un tema central pero para mí es un tema más importante resolver el tema de la inequidad distributiva. Es tan válido un argumento como el otro.

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IV. Desafíos para el debate actual
Destacamos tres elementos que parecen importantes y que -no casualmente- no están presentes en la discusión actual: El primero es que, de la mano del fuerte crecimiento de la industria en los últimos años, ha habido una fenomenal transferencia de ingresos del trabajo al capital. Señalar esto es esencial pues el modelo actual se está presentando como un modelo que se encuentra en las antípodas del modelo financiero y de ajuste estructural; cuando en realidad se sostiene en pilares que marcan, mas bien, una línea de continuidad, como es una redistribución del ingreso del trabajo al capital. Primer elemento que me parece que -como mínimo- genera preguntas. Por un lado, en cuanto a las virtudes del nuevo modelo para resolver algunos de los legados de los '90. Por otro lado, fundamentalmente mete bastante ruido entre los diagnósticos de las propuestas más político- ideológicas de la burguesía nacional en su momento y de buena parte del espectro político y la realidad. Segundo elemento -empezando con el tema de la pobreza y la distribución del ingreso- cuando se analiza el comportamiento del sector industrial y cuando se analiza el conjunto de las actividades productivas, se observa una cuestión hasta ahora inédit9el empleo (o el crecimiento del empleo) ha dado lugar a un incremento muy importante en el empleo no registrado. O sea, del empleo informal. Esto es muy importante por dos cuestiones: una económica y otra política. La económica es que muchos de los nuevos puestos de trabajo que se han generado en el marco de este nuevo esquema de funcionamiento, estos nuevos trabajadores en el sector industrial perciben un ingreso que es inferior a la línea de pobreza, así, esta figura del trabajador pobre por ingresos es una figura lamentablemente bastante novedosa en la historia argentina. Antes, la pobreza estaba ligada a la inflación, como fue en los años '80 y después estuvo ligada al desempleo, como fue durante el gobierno de Menem y la Alianza. Lo terrible o lo paradójico del nuevo modelo es que supone un empleo de baja calidad (informal, de bajos salarios), y por lo tanto no garantiza que el que lo percibe no sea pobre. Esto es muy importante porque indica que se está conformando una situación estructural en la cual, si bien hay crecimiento económico, si bien hay generación de empleo, la inequidad distributiva y la tasa de pobreza pueden variar pero estructuralmente están enfrentando un límite. No sólo es que hay un problema ligado a la inequidad distributiva por la desocupación y por la propia inflación que genera que mucha gente en términos de poder adquisitivo gane un ingreso que no sea superior a la línea de pobreza, sino que también hay un aditamento nuevo que son estos trabajadores que tienen trabajo pero que su ingreso está por debajo de la línea de pobreza. Aquí hay un problema muy claro: la distribución del ingreso no mejoró mucho, porque el empleo que se generó no permite que estos trabajadores salgan de la situación de pobreza. Cuando permite que estos trabajadores salgan, se ubican en un umbral. Entonces hay otro fenómeno que es lo que podríamos llamar una zona de vulnerabilidad donde hoy no soy pobre pero mañana, si hay un 5% de inflación, caigo del otro lado. Este es otro elemento muy importante a tener en cuenta: que; muchos de los nuevos trabajos generados por la industria, y una parte importante de los viejos, perciben un ingreso que se ubica en niveles inferiores al que define la canasta básica de bienes y servicios que define la pobreza. Ahí es donde encontramos límites del modelo, los límites de cómo está planteada la cosa en términos de mejoras en la situación de los trabajadores y del conjunto de los asalariados. Además, los estudios que han circulado últimamente muestran. Según el Banco Central, el 80% del crecimiento del salario nominal del sector formal, o sea de los trabajadores en blanco, está ligado a los aumentos que se dieron por por decreto del gobierno. Por otra parte, un crecimiento muy importante del empleo no registrado impacta políticamente por la creciente fragmentación de la clase trabajadora argentina (Hoy, cuando la CGT se sienta a discutir salarios con el gobierno o con la UIA , en realidad se están discutiendo sobre las condiciones de trabajo de un universo que es la mitad de la clase trabajadora argentina. Pero hay un conjunto importantísimo y creciente de trabajadores que no están representados en la discusión, los informales, que no están representados. Ahí hay tercer elemento: cuando se habla de redistribuir el ingreso, un tema clave es el combate al empleo en negro o informal. Eso está ligado estrechamente a la reforma impositiva y sobre todo en las pequeñas y medianas empresas porque el grueso del empleo informal en Argentina no está en grandes empresas. Sobre todo está muy de la mano de las pequeñas y medianas. Uno puede criticar el empleo en negro, pero por otro lado es como bastante entendible que un pequeño y mediano empresario emplee en negro porque por el tipo de configuración impositiva que hay en Argentina es muy difícil registrar a los empleados. Entonces se da circuito sumamente perverso: en términos de lo que es la estructura económica y política en nuestro país, se están generando condiciones de creciente fragmentación de la clase trabajadora en términos de su inserción en la actividad económica, pero también en términos de su participación y representación en el plano político. Sin duda éste es un análisis de coyuntura. Innegablemente, criticar a la convertibilidad cuando cayó es muy fácil; ya sabemos que falló. En realidad, yo creo que la discusión hoy es puramente ideológica. No importa si hay crecimiento o no hay crecimiento. Hay que dar una discusión porque lo que se está definiendo ahí es un proyecto de país. Entonces es una cuestión de honestidad intelectual, pero también de honestidad política decir plantear los ejes del modelo que, a mi entender, no cierran, no encuentran un camino que parezca satisfactorio. Cada vez se me hace más evidente que acá hace falta una política global de largo plazo pero también en lo específico industrial, que falta una política industrial para poder revertir todas las cosas que fuimos viendo de 30 años de neoliberalismo. Está claro que este modelo, o que el tipo de cambio alto, puede ser una condición necesaria para el desarrollo; el tema es si es

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V. Conclusiones
Hemos podido analizar la estructura industrial argentina, sus debilidades y problemas, las causales, en tanto continuidades de diversos procesos de desindustrialización desde 1976 hasta 2001 y las dificultades que sus consecuencias plantean a un posible modelo actual que sostenga cambio alto y estable como condición necesaria y suficiente para el desarrollo argentino. En ese sentido, el interrogante central que se plantea cuestiona ese supuesto y propone discutir las condiciones necesarias y la suficiencia de las variables cambiarias, promoviendo profundizar la reflexión acerca del proyecto de país y la política industrial que este requeriría.

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Bibliografía
Obligatoria: Schorr, Martín, La industria que el neoliberalismo nos legó, SSDD, Buenos Aires, 2005 Descargar Sugerida: Schorr, Martín y WAINER, Andrés. Argentina: ¿muerte y resurrección? Notas sobre la relación entre economía y política en la transición del "modelo de los noventa" al del "dólar alto SSDD, Buenos Aires, 2005 Descargar Archivos de bibliografía: MOD. 1 NOMBRE DE ARCHIVO REF BIBLIOGRAFICA M1-C2-DLyES-Schorr-Bibliografia Schorr, Martín, La industria que el obligatoria.pdf neoliberalismo nos legó, en SSDD, Buenos Aires, 2005 Descargar M1-C2-DLyES-Schorr-Bibliografia SCHORR, Martín y WAINER, Andrés. complementaria.pdf Argentina: ¿muerte y resurrección? Notas sobre la relación entre economía y política en la transición del "modelo de los noventa" al del "dólar alto SSDD, Buenos Aires, 2005 Descargar

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