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textos para practicar comentario 2º bachillerato

textos para practicar comentario 2º bachillerato

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COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.

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La cultura moderna consiste en estar sentado, en mirar, en teclear y callar. El pensamiento ya no
es una fuente de creación ni de rebeldía. Frente a nuestros ojos discurre ahora una cinta perenne
de imágenes, cada una más excitante que la anterior, más directa, más luminosa. Prácticamente el
cerebro humano se ha convertirlo en un recipiente de iconos, de rostros, sexos, muñecos, envases,
marcas, paneles, pornos, carátulas, solapas, videojuegos, emails, telediarios que hacen rodar las
tragedias por la pantalla como esa nube de algodón azucarado que venden en las ferias y que
duran solo un minuto en poder de los niños. Los carteles de espectáculos pegados a una tapia
estaban visibles al menos una mañana entera antes de que los tapara otro reclamo, pero hoy la
noria de luces superpuestas es instantánea y convulsiva cuyo vértigo constituye ya la sustancia de
la mente. Los jóvenes hoy se alimentan de imágenes. Lo que no se ve, no existe. El pensamiento
clásico ha quedado en manos de algunos taxistas cabreados con un mondadientes en la boca y de
sus discípulos predilectos, que son algunos articulistas, intelectuales y analistas obsesionados con
las zanjas del Ayuntamiento, con el ruido callejero y con la dificultad para aparcar. La crisis de la
existencia ha sido reducida a un malhumor municipal, en esa charca ha sido ahogado
Schopenhauer. Luego están los moralistas sin sentido del humor y los políticos gafes que se han
visto obligados por la cultura de la imagen a teñirse el pelo y a trasquilarse las ojeras. Con un dedo
firme señalan el camino, con palabras podridas por la halitosis te dan lecciones, pero nada es
valido ya sin la alegría superficial y gentil del facebook, nada es real sin las imágenes que se
devoran unas a otras bajo el relámpago de magnesio sobre una infinita alfombra roja que va
rolando por las esferas e introduce a los héroes del momento en nuestra cocina, en el comedor, en
el cuarto de baño, en el dormitorio y los ahoga en las dos mejillas de la almohada donde se
confunden con el sueño o el insomnio. Somos seis mil millones de humanidad. La mitad está
sentada mirando cómo la otra mitad hace el payaso. Y así sucesivamente se va llenado el desván de
nuestro cerebro de iconos. Mirar, callar y teclear, de todo, de nada.

Manuel Vicent, El país, 23/1/11

CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Modalización en el texto. Metáforas e imágenes.
4. Usos del se (líneas 4, 10, 15, 16, 18, 21, 23).
5. Nexos y conectores.
6. Análisis sintáctico del fragmento subrayado.
7. Análisis morfológico de: excitante, telediarios, espectáculos, insomnio, sucesivamente.
Escribe un derivado de cada término.
8. Definición contextual de: reclamo, convulsiva, halitosis, rolando.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.





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Somos víctimas de algo que suena a apocalipsis, pero es tan cotidiano como respirar, somos
víctimas de la obsolescencia programada, motor secreto de nuestra sociedad de consumo. Nos
ha pasado a todos. De repente, después de un tiempo trabajando a buen ritmo nuestra
impresora, nuestro teléfono, una simple bombilla, y por supuesto nuestro aparato de
televisión, se niega a seguir cumpliendo su función. Se estropeó. Y vamos al taller. Pero nos
dicen que no merece la pena arreglar el teléfono, la impresora, la tele. Nos dicen que el arreglo
cuesta más, mucho más, que un nuevo y flamante aparato, por supuesto preparado para fallar
en equis tiempo, es decir, con la muerte programada en sus genes. No es nuevo. Esta vida
programada para fallar arranca en los años veinte del siglo pasado, cuando los fabricantes
empezaron a acortar la vida de lo fabricado para aumentar las ventas. Justo cuando terminas
de pagar algo, hay que tirarlo. ¿Es viable una economía sin obsolescencia programada y sin su
impacto en el medio ambiente? Nuestro actual modelo es fácil de entender porque el ciclo es
simple, comprar, tirar, comprar. La bombilla más antigua del mundo se encuentra en
Livermore, California, y funciona en un parque de bomberos desde 1901. Fíjense, dos cámaras
que registran su vida al segundo se han estropeado, pero la bombilla sigue funcionando ante la
tercera webcam. El filamento de la lámpara se fabricó para durar. Hasta que los fabricantes se
dieron cuenta de que si duraba una eternidad, no había negocio. Y decidieron, en un consenso
mundial de fabricantes de bombillas, acortar la vida de las mismas. Ahí empezó la
obsolescencia programada. Continúa vigente, con el añadido del amaestramiento del
consumidor, que ve libertad y felicidad en el consumo ilimitado. ¿Y qué? ¿Pensamos qué
ocurre con nuestro ordenador obsoleto, con la televisión de plasma o de tubo, aquella
enormidad que ocupaba parte del salón y medio testero, sabemos a dónde van los cacharros
electrónicos que se mueren a un ritmo que viene de fábrica? A quién le importa. Pero eso no
impide que se averigüe. Un destino de esa basura, de esos residuos que aquí nos estorban, va a
países del tercer mundo, a países como Ghana, a donde llegan desde hace 8 o 9 años barcos
con contenedores repletos de deshechos electrónicos. Hay tratados internacionales que
prohíben ese tráfico, pero los mercaderes han encontrado la solución para burlar las leyes,
declararlos como productos de segunda mano, aunque de esa basura tecnológica apenas
funciona el 20%. El resto se abandona en vertederos de todo el país. El río Odaw ha
desaparecido bajo uno de los más grandes, llevándose por delante el juego de los niños, los
paseos en barca, las tardes de fútbol, la pesca de peces para comer. Hoy se ve a jóvenes de
familias pobres buscando chatarra para vender, y se forman hogueras negras, contaminantes,
al quemar los plásticos de los aparatos para sacar el cable que llevan dentro. ¿Cuál es el límite
de la sociedad del despilfarro? ¿Existe? Los expertos, la gente concienciada, dicen que las
generaciones futuras no perdonarán estos excesos. Pero hay esperanza. Gente de todo el
mundo ha empezado a actuar contra esta economía desquiciada. De nuevo, la naturaleza puede
ser un referente, tanto social como económico, un modelo para ambos. Las flores y las hojas
caídas no son residuos sino nutrientes para otros organismos. Los expertos creen que la
industria puede imitar el ciclo de la naturaleza.

CIPRIANO TORRES, Diario Información, 16-1-2011


CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas. (1’5 puntos)
2. Comentario crítico. (3)
3. Análisis sintáctico del fragmento subrayado. (1)
4. Definición contextual de: obsolescencia, flamante, testero, desquiciada, nutrientes. (0’5)
5. Uso y funciones del se en el texto (líneas 5, 13, 14, 15, 16, 23, 24, 29, 30, 31, 32). (1)
6. Análisis de la deíxis y las anáforas. (1)
7. Nexos y conectores en el texto. (1)
8. Analiza dos aspectos de la modalización: el uso de la primera persona verbal y las
oraciones interrogativas. (1)

NOTA: Es muy recomendable ver el documental Comprar, tirar, comprar disponible en esta
dirección: http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-
menos/392498.shtml

TEXTO COMPLEMENTARIO


Hace unos días, la 2, la estupenda cadena que todo el mundo dice ver pero que
luego tiene tan escasa audiencia, emitió un magnífico e inquietante documental sobre la
obsolescencia programada. La producción Comprar, tirar, comprar desnuda la gran
farsa de la economía mundial, basada en una sociedad de consumo de la que es casi
imposible escapar, en la que las empresas planifican cuidadosamente la caducidad de
sus productos y esconden los que duran más. Desde el cartel de las bombillas, que
fijaba multas para las compañías que fabricaran filamentos más resistentes -hay una
misteriosa bombilla, cuyo inventor se llevó el secreto a la tumba, que ha cumplido cien
años dando luz- hasta la dictadura de las impresoras, que ocultan en su interior un
maligno chip que las bloquea al alcanzar cierto número de copias. Y siempre será más
"rentable" comprarse algo nuevo que arreglarlo.
El diseño industrial parte de esa premisa, no se trata sólo de lograr que el
consumidor compre el producto, sino de crearle a la fuerza la necesidad de
reemplazarlo cuanto antes. Estas líneas que usted lee están financiadas en parte con la
publicidad que sostiene este modelo. Y seguramente su puesto de trabajo, querido
lector, también dependa de ello. Es terrorífico. Si echamos un vistazo a nuestro
alrededor, estamos rodeados de cosas que no necesitamos, de aparatos con baterías
que mueren antes de tiempo o que se quedan obsoletos en un abrir y cerrar de ojos.
Las televisiones, que han pasado del plasma al LCD, de éste al LED y dentro de poco las
veremos de grafeno, o qué decir de los móviles, los automóviles o la ropa que vestimos.
Todo pasa de moda o se queda anticuado. Pero esa voracidad consumista, este sistema
económico que nos lleva a la ruina sin hacernos más felices, también tiene fecha de
caducidad: la marcan los recursos naturales del planeta. "La posteridad no nos
perdonará", clama un activista ghanés en el documental mientra enseña los vertederos
ilegales de ordenadores y demás basura tecnológica que el denominado mundo
civilizado tira en su país.
Si les recomiendo, como propósito de año nuevo año, hacer un repaso de cosas
prescindibles, refrenar los ímpetus consumistas e intentar reducir su huella de carbono
-ya sea comprar menos botellas de plástico, reciclar, compartir vehículo o cambiar
algún desplazamiento en coche por un paseo andando-, corro el riesgo de que me
acusen de tirar piedras contra la recuperación económica, de fomentar el paro y de
alentar otro crack. Pero algún día alguien tendrá que meterle mano al problema. No
serán los políticos de ahora. Lástima que no los fabriquen con obsolescencia
programada.


Javier Gómez, Malagahoy.es, 13-1-2011
ANÁLISIS DE TEXTO. COMENTARIO CRÍTICO.






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A diferencia de otras formas de tiranía más rudimentarias y ásperas, que sólo ofrecían a sus súbditos
–a cambio de pasarlos por la trituradora– vagas entelequias irrealizables o delirantes (que si la dictadura
del proletariado, que si pomposas ensoñaciones imperiales), la nueva tiranía ha entendido que necesita
brindarles una anestesia de efectos inmediatos que sofoque cualquier posibilidad de rebelión. Hemos
visto en artículos anteriores cómo esos ‘hombres nuevos’ desvinculados, sin sentido de pertenencia,
extirpados de su espíritu, náufragos en un mundo sin cimientos ni asideros, sienten la nostalgia de una
vida superior, sienten la amputación que la nueva tiranía les ha infligido como un vacío que de vez en
cuando emite un dolor sordo, un dolor que a falta de antídoto puede convertirse en desquiciante y
desgarrador. La multiplicación en progresión geométrica de trastornos mentales y demás enfermedades
del alma que se ha producido en las últimas décadas (trastornos que afectan a personas de cualquier
edad y condición) constituye una expresión contundente de ese dolor; también el crecimiento de los
suicidios, elevados ya al rango de una de las principales causas de mortandad en el seno de las
sociedades modernas.

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La nueva tiranía no puede consolar a sus súbditos con visiones de un futuro promisorio, puesto que
previamente los ha despojado del espíritu, que es tanto como privarlos de fe en el futuro. A una sociedad
escéptica, materialista, configurada como una ‘suma de egoísmos’, que descree del porvenir (y así se
explica, por ejemplo, el estancamiento demográfico que ensombrece Occidente, y su incapacidad para
defender los valores que fundaron su idiosincrasia) ya no se la puede engatusar con vagas remisiones a
un horizonte de grandeza, como hacían las tiranías antañonas; hace falta procurarle paraísos terrenales
que la mantengan dócil y adormecida, voluptuosamente entregada a deleites que favorezcan su
ensimismamiento. La nueva tiranía sabe que los hombres, cuando reniegan de otras aspiraciones más
elevadas, devienen caprichosos y compulsivos, necesitan acallar el hastío de seguir viviendo mediante
lenitivos de efecto inmediato, una metadona incesante que les permita acallar su dolor también
incesante. Esa metadona que la nueva tiranía administra con generosidad entre sus súbditos se llama
dinero; y con esa metadona es posible construir ese paraíso terrenal de consumismo y hedonismo a
granel que la nueva tiranía desea instaurar, un reino de satisfacciones inmediatas donde cualquier
capricho o apetencia es inmediatamente atendido, inmediatamente renovado, inmediatamente
convertido en adicción. La prosperidad económica –una prosperidad orgiástica, capaz de atender
cualquier veleidad, capaz de convertir cualquier veleidad en razón constitutiva de una vida sin otros
alicientes que la pura bulimia de poseer, la pura ansiedad de mantenernos ahítos– es la gran novedad de
esta tiranía contemporánea, el broche de oro que garantiza su permanencia, la coraza que la hace menos
vulnerable que cualquier otra forma de tiranía anterior.


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La prosa periodística suele decir que los centros comerciales son «las catedrales de nuestro tiempo».
Bajo esta acuñación, de apariencia tan tontorrona, se esconde una verdad tenebrosa y amedrentadora: el
consuelo que los hombres de otras épocas buscaban en el espíritu lo hallan ahora en el trasiego de la
tarjeta de crédito. Sólo que, mientras aquel consuelo expandía las posibilidades humanas, éste las
empequeñece y aprisiona, hasta convertirnos en gurruños de aburrida carne que se refocilan en deleites
puramente materiales. Así nos quiere la nueva tiranía: cerdos satisfechos hozando en la pocilga del
consumismo y del hedonismo, felices de su condición porcina, dispuestos a defender esa condición con
uñas y dientes ante cualquier amenaza subversiva.

Juan Manuel de Prada, XL Semanal, febrero de 2007




CUESTIONES:

1. Tema, resumen y esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Niveles lingüísticos empleados en el texto. Ejemplos.
4. Definición de: entelequias, pomposas, sofoque, promisorio, idiosincrasia, engatusar,
antañonas, voluptuosamente, compulsivos, hastío, lenitivos, metadona, hedonismo,
orgiástica, veleidad, bulimia, ahítos, amedrentadora, trasiego, gurruños, refocilan,
hozando.
5. Las repeticiones, anáforas y deixis, y su función en la coherencia textual.
6. Uso y valor pragmático de los paréntesis y las comillas en el texto.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.





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Hace unas semanas se publicaba en esta revista una carta de una asociación de epilépticos en la
que se me afeaba el empleo de un símil, por considerar que menospreciaba a quienes padecen esta
enfermedad. En un artículo, para describir la risa forzada y convulsa de unas pijas californianas,
escribía yo que parecía la risa «de un ventrílocuo epiléptico». La imagen podrá ser más o menos roma
o brillante pero a nadie se le escapa que se trata de un recurso retórico en el que sólo mediante
interpretaciones torticeras puede detectarse un propósito denigratorio. El uso figurado del lenguaje
no es privativo de la expresión literaria también la expresión coloquial lo admite sin empacho: así,
por ejemplo, cuando decimos que tal comportamiento es `pueril´ o que tal argumentación es `coja´,
no pretendemos escarnecer o vejar a los niños ni a los cojos. Sabemos, desde luego, que el
comportamiento de los niños es con frecuencia mucho más cabal y lógico que el de los adultos y, por
supuesto, ni se nos ocurre pensar que los cojos tengan mermadas sus capacidades argumentativas. El
uso figurado del lenguaje, que añade vivacidad y colorido a la expresión coloquial, resulta
indispensable en la expresión literaria, que no se abastece tan sólo de palabras, sino sobre todo de
una retórica que entabla conexiones inéditas entre las palabras, matizando y amplificando su sentido,
incluso creando sentidos que antes no existían. (…) Y es que el lenguaje literario no se limita a
enunciar mostrencamente la realidad aspira a crear mediante palabras asociaciones insólitas que
ensanchen nuestra percepción de la realidad. En cierta ocasión, comparé a quienes son incapaces de
penetrar en el sentido figurado de un texto literario con el huésped al que franquean la puerta de un
aposento y se contenta con deslizar la mirada sobre sus paredes monótonas, sin molestarse en apartar
los postigos de la ventana que se abre a un paisaje de incalculable amenidad. El lenguaje literario es
un pájaro que vuela libre, evadido de la jaula donde las palabras crían michelines, hartas de decir
siempre lo mismo. Quienes prefieren la comodidad de la jaula, la ramplonería del lenguaje
enunciativo, quizá sean muy dignos de respeto, como ese huésped que se niega a abrir los postigos de
la ventana para respirar el aire del exterior pero ya me parece menos digno de respeto que el huésped
que se niega a abrir los postigos de la ventana presente una reclamación, aduciendo que la habitación
era demasiado lóbrega.
Si yo escribo, refiriéndome a una persona, que adolece de un pensamiento `menopáusico´ o
`alopécico´ aspiro a que se den por aludidos quienes, en efecto, han dimitido de sus facultades
intelectivas si, por el contrario, se diesen por aludidos una señora afectada por el climaterio o un
señor aquejado de calvicie, pensaría simplemente que tales personas ignoran los rudimentos del
lenguaje figurado. Y que la apelación a su sensibilidad agraviada no es sino el subterfugio o coartada
que emplean para distraer la atención de una carencia mucho más aflictiva, cual es la incapacidad
para entender una figura retórica.


Juan Manuel de Prada, XL Semanal, 4-8-2007



CUESTIONES:

1. Tema, resumen, estructura de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Definición contextual de: afeaba (l.2), roma (l.4), torticeras (l.6), denigratorio (l.6),
empacho (l.7), escarnecer (l.9), mostrencamente (l.16), postigos (l.20), ramplonería (l.22),
menopáusico (l.26), alopécico (l.28), climaterio (l.29), subterfugio (l.31), aflictiva (l.32).
4. Niveles léxicos y registros empleados.
5. Localiza y explica el valor de las repeticiones en el texto.
6. ¿Qué importancia tiene el uso figurado del lenguaje en la comunicación oral cotidiana? Pon
ejemplos.
7. ¿Cómo se expresa la subjetividad del autor?
LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA. 2º BACHILLERATO.





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Hasta ahora todas las encuestas que sondean el nivel de confianza de los ciudadanos del mundo en
diferentes tipos de organizaciones siempre han situado a las ONG en el primer lugar. Así se constata en el
octavo barómetro de confianza presentado el pasado mes de febrero por la empresa de comunicación Edelman
y realizado entre 1.500 líderes de opinión de varios países. Según este estudio, las ONG son las instituciones
que gozan de mayor nivel de credibilidad (50% de los encuestados en Europa confían en ellas, siendo el
porcentaje aún mayor en el sondeo específico de España), por delante de las entidades religiosas (45%), las
empresas (36%), los medios de comunicación (28%) y los gobiernos (27%). Se valora positivamente que las
ONG trabajen por el bien común sin defender intereses particulares. "Hace más ruido un árbol que cae que
otros cien que crecen", nos recuerda el dicho popular. Qué duda cabe que la credibilidad del conjunto de las
ONG ha quedado seriamente afectada en España por los supuestos delitos de apropiación indebida,
presuntamente atribuidos a los máximos responsables de dos organizaciones concretas: Intervida y Anesvad,
ambos casos pendientes de decisión judicial. La trayectoria muy positiva de cientos de ONG que realizan un
trabajo de gran relevancia en el ámbito de la cooperación al desarrollo o en otros campos como la acción
social, el medio ambiente o los derechos humanos ha quedado súbitamente bajo sospecha a consecuencia de
las supuestas irregularidades de estas dos ONG.




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Seguramente, lo que más desconcierte a los ciudadanos, y por ende afecta a la credibilidad de las ONG, es
que estas acusaciones vayan directamente dirigidas contra los que han sido sus respectivos presidentes.
Muchas personas se preguntan: ¿cómo vamos a confiar en las ONG si no podemos confiar en aquellas
personas que están al frente de ellas? Lo que se espera de un líder de cualquier institución, y aun más si cabe
de una ONG, es que sea honesto. También es necesario que inspire y entusiasme a voluntarios, técnicos y
donantes sobre la causa social a desarrollar y que sea competente para alcanzar resultados satisfactorios según
la misión de su organización. Pero lo que es imprescindible es que sea honesto y que todas sus actuaciones se
basen en los principios éticos que deben caracterizar los valores de toda ONG. (…)

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Sin restar importancia a los hechos que la justicia está examinando, vale la pena recordar que los casos de
Intervida y Anesvad son la excepción y no la norma en el panorama de las ONG. Y no sólo eso, sino que
además están generando una reacción en el conjunto del sector, y en las propias dos organizaciones afectadas,
que, afortunadamente, va mucho más allá de la lógica actitud defensiva de su credibilidad. Se están
reforzando diversas iniciativas para asegurar el buen gobierno de las ONG. Ha quedado claro que es
prioritario mejorar el funcionamiento de sus órganos de gobierno. Éste es un punto débil del sector no
lucrativo en todos los países. Las ONG crecen y se hacen más complejas a un ritmo superior que la evolución
que experimentan sus órganos, los patronatos en el caso de las fundaciones y las juntas directivas en el de las
asociaciones, a los que corresponde asegurar un buen gobierno de las mismas. Va a haber un cambio de
tendencia en virtud de la cual el buen gobierno, que también incluye más transparencia y mejor rendición de
cuentas y de resultados, pasará a ser uno de los ámbitos en los que las ONG están dispuestas a avanzar con
mayor determinación.




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Si algo caracteriza al sector de las ONG es su voluntad de ir a la raíz de los problemas. La crisis de dos
organizaciones determinadas está haciendo avanzar al conjunto del sector. Las ONG son conscientes de que
su credibilidad está en tela de juicio y de que se ha acabado la edad de la inocencia, pero asumen el reto de
ganarse diariamente la confianza de los ciudadanos con la clara voluntad de aprender de la situación creada y
hacer de ello una oportunidad para mejorar.

!"#$%&'($))*)$%, uiiectoi uel Instituto ue Innovacion Social ue ESABE, 1-9-2uu7


C0ESTI0NES:
1. Tema, estiuctuia, esquema ue iueas. (1'S puntos)
2. Comentaiio ciitico. (2 puntos)
S. Significauo contextual ue: sonuean (l. 1), baiometio (l. S), apiopiacion inuebiua (l.1u), luciativo
(l. Su). (1 punto)
4. Nexos y conectoies. Tipos y funcion textual. (1 punto)
S. Análisis sintáctico uel fiagmento subiayauo. (1'S puntos)
6. Análisis moifologico ue: oiganizaciones, cieuibiliuau, poicentaje, inuebiua, piesiuentes,
impiescinuibles. (1'S puntos)
7. Las peiifiasis veibales en el texto. (1 punto)
8. Funcion piagmática ue las comillas en el texto. ¿Be qué otias foimas pouemos expiesai la
misma funcion. (u'S puntos).
2º DE BACHILLERATO. LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA.
TERCER COMENTARIO DE TEXTO OBLIGATORIO. Fecha límite de entrega: 13 de diciembre.






5
Hay un rasgo fundamental del ser humano como animal social: su tendencia al intercambio. En lo
material, el intercambio se denomina comercio, faceta casi tan antigua como nosotros mismos. Y tan
remotas como el comercio son las argucias de los vendedores: los trucos para que el cliente muerda el
anzuelo y diga: “¡Me lo quedo!” Afirmar que el precio está rebajado o que se ha aplicado un descuento
es el recurso comercial por excelencia, pues en casi todos los productos y servicios el precio es el primer
factor de decisión del cliente. Pero otra antigua argucia que está siendo cada vez más y más utilizada es
la creación, verídica o no, de escasez.


10
Creaciones de escasez. Crear escasez consiste en hacer creer al cliente que el producto por el cual se
ha interesado está ya presto a terminarse. Toda persona potencialmente interesada en adquirir algo se
sentirá presionada para inclinarse a la compra que está dudando acometer: “Si ahora me lo pienso, tal
vez me quede sin él para siempre”. Un producto escaso es siempre más atractivo, pues uno interpreta
que está altamente demandado y, por ende, que no puede dejarse pasar.


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¡Esto está agotado! El siguiente truco me fue explicado por un vendedor de enciclopedias a
domicilio. Me dijo que una de las técnicas que nunca fallaban era la de mostrar en la clásica visita a
domicilio un catálogo con diversas colecciones. La más atractiva era, deliberadamente, pasada por alto.
El cliente potencial siempre picaba el anzuelo: “¡Espere, espere! ¿Y esta de aquí?”. “Ésta es un chollo,
sí, pero está agotada. Se acabó a los pocos días de lanzarse”. El vendedor explicará unas cuantas
virtudes más sobre aquella efímera colección y se marchará. Pasados unos días, llamará por teléfono a
aquel cliente y le espetará: “¡No va usted a creerlo! Lo he consultado en almacén y quedan cinco
unidades. Si me asegura que se la queda, llamo y me la guardan tres días, hasta que pueda recibirme
para firmarme el pedido”. Esta llamada era realizada alrededor de siete veces al día por cada comercial.
En almacén había cientos y cientos de colecciones. (…)


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¡Ahora o nunca! De todos modos, el oscar a la creación de escasez se lo lleva, sin duda, Zara. Es para
quitarse el sombrero. Zara expone prendas de ropa de series tan limitadas que, y esto es sabido por sus
clientes, duran unos quince días. Pasadas dos semanas, las novedades de la tienda pueden o no
agotarse. Esta política es brutal, pues tiene tres efectos increíbles: primero, si una prenda gusta, el
miedo a que se acabe hace la compra mucho más probable; segundo, jamás se quedan con género
sobrante, pues las tiradas son pequeñas, y tercero, lo más increíble: la gente va cada dos semanas a la
tienda a ver qué novedades se han recibido. El resultado es una increíble aceleración de las ventas.
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Esta creación de escasez que uno cree sólo posible para artículos textiles, muebles, electrónica u ocio
puede hacerse extensible incluso a los productos envasados, aunque no lo parezca. Un ejemplo es el de
los yogures. La creación de escasez se hace en este caso a través de las fechas de caducidad. Un yogur
caducado hace una semana es absolutamente comestible. Pero las fechas de caducidad cortas, a pesar
de que puede parecer un contrasentido, hacen vender más. ¿Por qué? Porque cuando abrimos la nevera
y observamos que a un pack de ocho yogures le queda una vida útil de tres días, suena la alarma
doméstica: ¡todos a tomar yogur de postre durante dos días! ¡No vayamos a tirar el dinero! Acabados
los yogures, llega el fin de semana y toca ir al súper. Al hacer la lista de la compra aparecen los yogures.
Los lácteos o refrescos son productos de reposición continua, así que lograr que escaseen en la nevera
acelera su consumo.
40 La lista sería interminable: hoteles sin habitaciones, aviones sin asientos, agencias de viaje sin plazas
en aquel paquete especial, abonos para conciertos o clubes de fútbol… Siempre está todo lleno, acabado
o a punto de acabarse. Y no comprendemos por qué dicen los periódicos que hay crisis si nunca queda
de nada. Pero por arte de magia, de pronto, suena el teléfono. “Está de suerte. Queda uno”.

Fernando Trías de Bes, profesor de ESADE y escritor. El país, 25-6-2006.


CUESTIONES:
1. Tema, resumen, estructura de ideas. (2 puntos)
2. Comentario crítico. (3 puntos)
3. Analiza y explica las repeticiones de términos y sintagmas del texto. (1 punto)
4. Analiza sintácticamente el fragmento subrayado. (1 punto)
5. Rasgos de subjetividad y presencia del autor en el texto (modalización). (1 punto)
6. Análisis morfológico de: intercambio, potencialmente, contrasentido, extensible. Escribe
una palabra derivada de cada una de las anteriores. (1 punto)
7. Niveles lingüísticos y registros utilizados en el texto. (1 punto)
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1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas. (1'5 puntos)
2. Comentario crítico. (3)
3. Análisis sintáctico del fragmento subrayado. (1)
4. Definición contextual de: obsolescencia, flamante, testero, desquiciada, nutrientes. (0'5)
5. Uso y funciones del se en el texto (líneas 5, 13, 14, 15, 16, 23, 24, 29, 30, 31, 32). (1)
6. Análisis de la deíxis y las anáforas. (1)
7. Nexos y conectores en el texto. (1)
8. Analiza dos aspectos de la modalización: el uso de la primera persona verbal y las
oraciones interrogativas. (1)

NOTA: Es muy recomendable ver el documental Comprar, tirar, comprar disponible en esta
dirección: http://www.rtve.es/noticias/20110104/productos-consumo-duran-cada-vez-
menos/392498.shtml
! !
TEXTO COMPLEMENTARIO


Hace unos días, la 2, la estupenda cadena que todo el mundo dice ver pero que
luego tiene tan escasa audiencia, emitió un magnífico e inquietante documental sobre la
obsolescencia programada. La producción Comprar, tirar, comprar desnuda la gran
farsa de la economía mundial, basada en una sociedad de consumo de la que es casi
imposible escapar, en la que las empresas planifican cuidadosamente la caducidad de
sus productos y esconden los que duran más. Desde el cartel de las bombillas, que
fijaba multas para las compañías que fabricaran filamentos más resistentes -hay una
misteriosa bombilla, cuyo inventor se llevó el secreto a la tumba, que ha cumplido cien
años dando luz- hasta la dictadura de las impresoras, que ocultan en su interior un
maligno chip que las bloquea al alcanzar cierto número de copias. Y siempre será más
"rentable" comprarse algo nuevo que arreglarlo.
El diseño industrial parte de esa premisa, no se trata sólo de lograr que el
consumidor compre el producto, sino de crearle a la fuerza la necesidad de
reemplazarlo cuanto antes. Estas líneas que usted lee están financiadas en parte con la
publicidad que sostiene este modelo. Y seguramente su puesto de trabajo, querido
lector, también dependa de ello. Es terrorífico. Si echamos un vistazo a nuestro
alrededor, estamos rodeados de cosas que no necesitamos, de aparatos con baterías
que mueren antes de tiempo o que se quedan obsoletos en un abrir y cerrar de ojos.
Las televisiones, que han pasado del plasma al LCD, de éste al LED y dentro de poco las
veremos de grafeno, o qué decir de los móviles, los automóviles o la ropa que vestimos.
Todo pasa de moda o se queda anticuado. Pero esa voracidad consumista, este sistema
económico que nos lleva a la ruina sin hacernos más felices, también tiene fecha de
caducidad: la marcan los recursos naturales del planeta. "La posteridad no nos
perdonará", clama un activista ghanés en el documental mientra enseña los vertederos
ilegales de ordenadores y demás basura tecnológica que el denominado mundo
civilizado tira en su país.
Si les recomiendo, como propósito de año nuevo año, hacer un repaso de cosas
prescindibles, refrenar los ímpetus consumistas e intentar reducir su huella de carbono
-ya sea comprar menos botellas de plástico, reciclar, compartir vehículo o cambiar
algún desplazamiento en coche por un paseo andando-, corro el riesgo de que me
acusen de tirar piedras contra la recuperación económica, de fomentar el paro y de
alentar otro crack. Pero algún día alguien tendrá que meterle mano al problema. No
serán los políticos de ahora. Lástima que no los fabriquen con obsolescencia
programada.


Javier Gómez, Malagahoy.es, 13-1-2011
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO. Febrero 2011.





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La cultura moderna consiste en estar sentado, en mirar, en teclear y callar. El pensamiento ya no
es una fuente de creación ni de rebeldía. Frente a nuestros ojos discurre ahora una cinta perenne
de imágenes, cada una más excitante que la anterior, más directa, más luminosa. Prácticamente el
cerebro humano se ha convertirlo en un recipiente de iconos, de rostros, sexos, muñecos, envases,
marcas, paneles, pornos, carátulas, solapas, videojuegos, emails, telediarios que hacen rodar las
tragedias por la pantalla como esa nube de algodón azucarado que venden en las ferias y que
duran solo un minuto en poder de los niños. Los carteles de espectáculos pegados a una tapia
estaban visibles al menos una mañana entera antes de que los tapara otro reclamo, pero hoy la
noria de luces superpuestas es instantánea y convulsiva cuyo vértigo constituye ya la sustancia de
la mente. Los jóvenes hoy se alimentan de imágenes. Lo que no se ve, no existe. El pensamiento
clásico ha quedado en manos de algunos taxistas cabreados con un mondadientes en la boca y de
sus discípulos predilectos, que son algunos articulistas, intelectuales y analistas obsesionados con
las zanjas del Ayuntamiento, con el ruido callejero y con la dificultad para aparcar. La crisis de la
existencia ha sido reducida a un malhumor municipal, en esa charca ha sido ahogado
Schopenhauer. Luego están los moralistas sin sentido del humor y los políticos gafes que se han
visto obligados por la cultura de la imagen a teñirse el pelo y a trasquilarse las ojeras. Con un dedo
firme señalan el camino, con palabras podridas por la halitosis te dan lecciones, pero nada es
valido ya sin la alegría superficial y gentil del facebook, nada es real sin las imágenes que se
devoran unas a otras bajo el relámpago de magnesio sobre una infinita alfombra roja que va
rolando por las esferas e introduce a los héroes del momento en nuestra cocina, en el comedor, en
el cuarto de baño, en el dormitorio y los ahoga en las dos mejillas de la almohada donde se
confunden con el sueño o el insomnio. Somos seis mil millones de humanidad. La mitad está
sentada mirando cómo la otra mitad hace el payaso. Y así sucesivamente se va llenado el desván de
nuestro cerebro de iconos. Mirar, callar y teclear, de todo, de nada.

Manuel Vicent, El país, 23/1/11

CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Modalización en el texto: metáforas e imágenes.
4. Usos del se (líneas 4, 10, 15, 16, 18, 21, 23).
5. Nexos y conectores.
6. Análisis sintáctico del fragmento subrayado.
7. Análisis morfológico de: excitante, telediarios, espectáculos, insomnio, sucesivamente.
Escribe un derivado de cada término.
8. Definición contextual de: reclamo, convulsiva, halitosis, rolando.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.




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Quizá no por entero, pero en aspectos importantes la "Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se
modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo", etcétera,
etcétera, es un golpe bajo a la libertad, una muestra de estolidez y una vileza. Vayamos, brevísimamente,
por partes, y en cada una con solo un par de calas. Golpe bajo. Dejemos de lado que no pocos de los
argumentos contra el tabaco carecen de rigor científico y son simple fruto del desconocimiento, por las
actuales insuficiencias de la investigación. Concedamos asimismo que la prohibición de fumar en
muchos lugares públicos es una medida juiciosa. En muchos, sí, bien está, pero ¿en todos? A los
fumadores en ejercicio se les veta la entrada en multitud de sitios, mientras a nadie se le fuerza a ir a los
bares o restaurantes que aquellos elijan. ¿Cuál es el problema para que los fumadores -clientes,
dependientes y dueños- dispongan de lugares en que los no fumadores sean libres de no entrar? Cada
uno puede hacer de su capa un sayo: contra su voluntad no hay por qué protegerlo de vagos peligros.
Más de las tres cuartas partes de los españoles da por buena la existencia de locales para fumadores. La
ley de marras es una efectiva restricción de la libertad y un estorbo a la conllevancia.
Estolidez. Los redactores de la ley confirman clamorosamente la opinión que de los políticos tiene la
mayoría de los ciudadanos. La torpeza preside en especial la lista de espacios vedados al tabaco. Es
patente que el legislador ha ido señalándolos a voleo, según se le pasaban por la cabeza, sin ninguna
preocupación por el orden y la congruencia. El artículo séptimo, así, cataloga los tales espacios desde la
letra a hasta la equis. Al llegar a la erre menciona las "Estaciones de servicio y similares". A continuación,
en la ese, introduce una disposición universal y omnicomprensiva: "Cualquier otro lugar en el que, por
mandato de esta ley o de otra norma o por decisión de su titular, se prohíba fumar". Parece que ahí
debiera acabarse la cosa. Pero no, el inventario vuelve a la enumeración particular: "Hoteles, hostales y
establecimientos análogos", etcétera, etcétera. Para acabar majestuosamente: "En todos los demás
espacios cerrados de uso público o colectivo". En comparación, la enciclopedia china de Borges es un
modelo de lógica: "Los animales se dividen en a/ pertenecientes al Emperador, b/ embalsamados, c/
amaestrados, d/ lechones...".
Vileza. Domina la ley el espíritu persecutorio, en un horizonte de entredichos y busca de
culpabilidades, de aliento a la intolerancia y la discordia, y de cerrazón sectaria a la realidad de la vida y
de los hombres. En la España de otros tiempos se llamaba malsín al que "de secreto avisa a la justicia de
algunos delitos con mala intención y por su propio interés". Es un hecho que la ley y las incitaciones de la
ministra de Sanidad están abriendo ya la puerta a los malsines. Nada tan fácil como la delación movida
por conveniencias innobles, inquinas o malhumores, y anónima o presentada con una falsa identidad: no
hay más que enviarla a cualquiera de las diligentes webs que le darán curso sin comprobar (así lo
pregonan) "la veracidad de los datos expuestos por el denunciante". Donde la actitud inquisitorial y el
celo puritano se precipitan vertiginosamente hacia la vileza es en el nuevo artículo 7 c, que generaliza la
interdicción en los "centros, servicios o establecimientos sanitarios, así como en los espacios al aire libre
o cubiertos comprendidos en sus recintos". En ningún otro sitio estaría más justificado que ahí fijar
lugares y excepciones para fumar (también marihuana). Pero los padres de la patria, hijos de moralinas
abstractas y huérfanos de toda comprensión humana, desprecian las personas y las situaciones reales. En
las cárceles y en los psiquiátricos está autorizado fumar "en las zonas exteriores" o en "salas cerradas
habilitadas al efecto". A los viejos y discapacitados se les permite en las áreas ad hoc de los asilos, aunque
de ningún modo al aire libre ni en sus habitaciones. Con los enfermos hospitalizados no hay la mínima
complacencia. A los padecimientos que comporta verse en tal situación, el legislador añade,
ensañándose, la tortura de la abstinencia. "¡Qué escándalo -debe de juzgar-, satisfacer los bajos apetitos
de un paciente terminal -de cáncer de pulmón, pongamos- que no piensa en otra cosa que en echarse
unos pitillos!". Con absoluta desestima de los datos, de la voluntad y el sufrimiento ajenos, sacrifica al
individuo cercano en el altar de un remoto ideal genérico. Líbrenos Dios de los altos principios.
P.S. En mi vida he fumado un solo cigarrillo.

Francisco Rico, miembro de la RAE y Catedrático de literatura de la UAB, El país, 11-1-11

CUESTIONES:

1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas. (2 puntos)
2. Comentario crítico. (3 puntos)
3. Funciones del se en las líneas: 1, 8, 16, 20, 24, 28 34. (1 punto)
4. Análisis sintáctico del fragmento subrayado. (1 punto)
5. Definición contextual de: calas, estolidez, celo puritano, conllevancia, persecutorio,
abstinencia, altar. Escribe sinónimos de cada término. (1 punto).
6. Uso pragmático de las comillas en el texto. (1 punto).
7. Ejemplos de modalización en el texto. (1 punto).


ARTÍCULO DE OPINIÓN COMO POLÉMICA

TEXTOS SUPLEMENTARIOS AL COMENTARIO DE TEXTO

1. NOTICIA DE EL PAÍS, 16-2-11
El periodista Arcadi Espada publicó ayer en el diario El Mundo (se refiere al 15 de febrero) una
columna en la que difundía la falsa noticia de que el escritor Javier Cercas había sido detenido en el
barrio madrileño de Arganzuela durante una redada contra una red de prostitución la semana
pasada. La noticia circuló rápidamente por Internet y se convirtió en objeto de comentarios. El
origen era un invento total. "Ni he estado nunca en Arganzuela ni me ha detenido la policía ni tengo
nada que ver con eso. Es falso. No doy crédito. Esto no es humor, es una calumnia", protestó un
"abrumado" Cercas en conversación con EL PAÍS. La columna de Espada, ubicada en un espacio de
opinión, daba detalles que no permitían adivinar que todo era un bulo. Hacía referencia a una
operación policial que efectivamente existió -fueron detenidas 28 personas-, y sugería falsamente
que la implicación de Cercas había sido publicitada por una cadena de televisión. Arcadi Espada y
Javier Cercas han mantenido -entre otras- una polémica pública a cuenta del uso de la ficción en el
periodismo. Espada ya atacó en su día a Cercas por introducir elementos no reales en su novela
Soldados de Salamina. Y, el pasado domingo, Cercas publicó una tribuna en este diario en el que
defendía que, en ciertas ocasiones, el periódico pueda albergar artículos en los que "no todo lo que se
cuenta responde a la verdad de los hechos". Lo hacía después de que el filólogo Francisco Rico
utilizara ese recurso en otro artículo de opinión, donde atacaba la Ley del Tabaco y advertía que él no
había fumado nunca, cuando en realidad es conocido que sí fuma y mucho. Arcadi Espada se negó
ayer, a preguntas de este diario, a precisar si lo que escribió en El Mundo pretendía ser ficción o
realidad. "Mi columna está inspirada en la certeza de que Javier Cercas tiene razón desde hace años.
Y el domingo pasado, en la tribuna que escribió en EL PAÍS, volvía a tener razón. Yo me he dado
cuenta ahora, quizá tarde. Mi columna es un acto de contrición por mi parte", afirmó con mal
disimulada ironía. Tras saber que Cercas se consideraba calumniado, añadió: "La figura de la
calumnia está en manos de los jueces. Él tiene abiertas las puertas de los juzgados". Algo que el autor
de Anatomía de un instante no descarta. "Estoy estudiando ir a los tribunales o hacer un
pronunciamiento público", adelantó Cercas. "Desisto de dialogar con Espada. Con él es imposible el
diálogo. Es un fanático, un talibán. ¿Cuánto odio es necesario para que alguien quiera cargarse tu
reputación ante tu familia y tus amigos? Me da pánico". En su tribuna del pasado domingo, Cercas
defendía lo que había hecho Francisco Rico -asegurar en el periódico que no fumaba, dando así más
fuerza a sus argumentos contra la Ley Antitabaco, a pesar de que sí fuma- con esta reflexión: "Si
aceptamos que la historia es, como dice Raymond Carr, un ensayo de comprensión imaginativa del
pasado, quizá debamos aceptar también que el periodismo es un ensayo de comprensión imaginativa
del presente. La palabra clave es 'imaginativa'. La ciencia no es una mera acumulación de datos, sino
una interpretación de los datos; del mismo modo, el periodismo no es una mera acumulación de
hechos sino una interpretación de los hechos. Y toda interpretación exige imaginación". Cercas sabe
que el ataque de Espada es una respuesta a ese artículo, pero sostiene que nada tiene que ver una
cosa con la otra: "No solo no me replanteo lo que dije sino que me reafirmo. Lo de Rico era un chiste
evidente y no hacía daño a nadie ni afectaba a sus argumentos. Esto es una calumnia. Si no somos
capaces de ver la diferencia, yo me retiro. Yo siempre defenderé el derecho a la ironía, al humor. Si
no podemos usar el humor, estamos sometidos a la tiranía de lo literal. Pero esto es una calumnia".


Ideas para reflexionar:
- Verdad y mentira en la prensa.
- Diferencias entre ironía y calumnia.
- Modos de defender una opinión.
- Límites de la libertad de expresión.

2. ARTÍCULO DE JAVIER CERCAS
Una frase: "Exigimos una campaña legal contra quienes propagan mentiras políticas deliberadas y las
diseminan a través de la prensa". ¿Quién escribió eso? Adolf Hitler, en 1920. ¿Qué significa eso?
Significa, al menos, que hay que desconfiar de los cruzados contra el embuste, porque el énfasis en la
verdad delata casi siempre al mentiroso. En el periodismo también ocurre: nunca faltan los paladines
del oficio que tratan de esconder sus mentiras indudables denunciando las falsas mentiras de otros.
La argucia suele funcionar. Tanto que ha habido quien, embalado por el éxito de sus anatemas, ha
llegado a exigir que incluso lo que se cuenta en las novelas sea verdad; fantástico: dado que, como
dice Vargas Llosa, escribir novelas consiste esencialmente en mentir -en mentir con la verdad, claro
está, en contar una mentira factual para decir una verdad moral-, exigirle a un novelista que no
mienta viene a ser como exigirle a un delantero centro que no meta goles. El mejor lugar donde
asediar la verdad factual del presente es el periódico. ¿Quiere esto decir que hay que exigir que todo
lo que se cuenta en el periódico responde a la verdad de los hechos? A mi juicio, no. Y pongo un
ejemplo. Imaginemos que Juan José Millás publica un artículo en el que, impostando la voz de una
mujer, cuenta que se despierta de madrugada, va a la cocina a beber un vaso de leche y al abrir la
nevera se encuentra dentro a su madre enana, con un cubata de Bacardí en una mano y un porro en
la otra. Imaginemos también que ese mismo día recibe Millás una llamada del director del periódico.
¿Cómo estás, Juanjo?, dice el director. Bien, dice Millás. ¿Y usted? No tan bien, dice el director.
Acabo de leer tu columna de hoy y no me ha gustado un pelo. No me joda, dice Millás. No te jodo,
dice el director. En los periódicos no se cuentan mentiras, Juanjo: ni tú eres una mujer ni tu madre es
enana; además, sé de buena tinta que no bebe una gota de alcohol y que ni siquiera fuma Rex, y por
supuesto no me creo lo de que te la encontraras metida en la nevera. Mi madre está muerta, gime
Millás. ¿Muerta?, vocifera el director. ¡Peor me lo pones! Mira, Juanjo, me estás confundiendo a los
lectores: las mentiras las dejas para tus novelas, o para los relatos del verano; en todo lo demás, la
verdad y solo la verdad, ¿estamos? Pero, señor director, intenta protestar Millás. No hay pero que
valga, lo interrumpe el director. Este es un periódico serio, la tuya es una columna de opinión y ahí
no quiero jueguitos con la verdad y la mentira y la realidad y la ficción. Así que como vuelvas a
repetir lo de hoy te quito la columna y te meto un paquete que te cagas. ¿Está claro? De acuerdo: es
un ejemplo extremo; y además un ejemplo inventado. Tomemos entonces un ejemplo real. El pasado
11 de enero, Francisco Rico, filólogo ilustre, publicó en este periódico un artículo contra la nueva ley
antitabaco que concluía con el siguiente añadido: "En mi vida he fumado un solo cigarrillo". De
inmediato le llovieron cartas de protesta al director. En ellas no se discutían los argumentos de Rico,
que son válidos (o no) independientemente de que Rico sea o no fumador (porque la validez de un
argumento es independiente de quien lo esgrime); en ellas se denunciaba su impostura: los autores
de las cartas habían descubierto que Rico fumaba. Para la defensora del lector, que tomó cartas en el
asunto, "lo que se plantea en este caso es hasta qué punto es lícito recurrir a una mentira para
defender una verdad". Discrepo: lo que se plantea en este caso es hasta qué punto es lícito gastar una
broma en un periódico. Porque, Dios santo, ¿acaso hace falta aclarar que la apostilla de Rico solo
puede ser eso, una broma? Rico no es un fumador: es un hombre a un cigarrillo pegado, un tipo que,
en sus innumerables clases, conferencias e intervenciones en prensa, radio y televisión, apenas ha
aparecido sin un cigarrillo en la mano, o por lo menos jamás ha ocultado su vicio imparable. De
modo que denunciar que Rico fuma es como denunciar que los niños no vienen de París. Rico dice
que no ha fumado un solo cigarrillo en su vida como podría decirlo Santiago Carrillo o como Rafa
Nadal podría decir que no ha cogido una sola raqueta en su vida o como yo, que fui alumno de Rico y
llevo muy mal eso de que se metan con él, podría escribir un artículo titulado Rico, al paredón. De
acuerdo otra vez: el artículo ficticio de Millás y el artículo real de Rico son muy distintos; no obstante,
ambos tienen una cosa en común: el humor. Y eso es, me temo, lo que no toleran los cruzados, ya
sean los cruzados contra el embuste o los cruzados contra el tabaco, que tantas veces son los mismos.
Rabelais los hubiera llamado agélastes, una palabra tomada del griego que significa los que no ríen,
los que no tienen sentido del humor, esos individuos que, como recuerda Milan Kundera, "están
persuadidos de que la verdad es clara, de que todos los hombres deben pensar lo mismo y de que
ellos son exactamente lo que imaginan ser". Pero se dirá que todo esto atañe solo a una parte del
periódico, a esas secciones donde, como en las columnas o en los artículos de opinión, son admisibles
ciertas licencias, y no al resto, donde lo que debe imperar es la verdad factual; es cierto, pero añado
una reflexión a esa certeza. Si aceptamos que la historia es, como dice Raymond Carr, un ensayo de
comprensión imaginativa del pasado, quizá debamos aceptar también que el periodismo es un
ensayo de comprensión imaginativa del presente. La palabra clave es "imaginativa". La ciencia no es
una mera acumulación de datos, sino una interpretación de los datos; del mismo modo, el
periodismo no es una mera acumulación de hechos sino una interpretación de los hechos. Y toda
interpretación exige imaginación, aunque la imaginación necesaria para interpretar la actual revuelta
árabe sea distinta de la necesaria para escribir una columna de Millás: esta equivale a la capacidad de
inventar hechos; aquella, a la de relacionarlos. Flaubert sostenía que hay más verdad en una escena
de Shakespeare que en todo Michelet; se refería a la verdad literaria, no a la histórica, a la verdad
moral, no a la factual, así que no diré que hay más verdad en una columna de Millás que en todo el
periódico: solo diré que un periódico está obligado a contar la verdad factual, pero, a menos que se
rinda al chantaje de los agélastes, no debería prescindir de contar también la otra verdad, una verdad
irónica y emancipada de la tiranía de lo literal. Por lo demás, tampoco niego que algún lector pueda
confundir las cosas y creer que Rico no fuma y que la madre de Millás es una enana borracha y
porrera, igual que no puedo negar que ha habido perturbados que, después de ver Superman, se han
tirado por la ventana convencidos de que volarían; lo que sostengo es que ese es un riesgo que
merece la pena correr, y que escribir para agélastes y perturbados es una falta de respeto al lector.
Aunque se haga en nombre de la verdad.



3. ARTÍCULO DE ARCADI ESPADA
No podría yo imaginar que después de haber escrito aquí mismo que los escritos y melopeas de
Javier Cercas merecen mi atención una vez por década iba a reincidir al cabo de tres semanas. Sin
embargo, las circunstancias de su detención y, sobre todo, de la publicidad de su detención, durante
la operación policial que ha llevado al acabamiento de una trama de explotación sexual en
Arganzuela, me obligan a volver con él. Como sucede tantas veces en nuestro periodismo no siempre
el grano se separa adecuadamente de la paja. Y el hecho de que Cercas estuviera haciendo uso de una
de las casas de Arganzuela la misma madrugada, del pasado domingo, en que irrumpió allí la policía
ha acabado mezclando innoblemente su nombre con el de los cabecillas de la red. Parece lógico que
la policía condujera a comisaría a los clientes de la llamada, en prosa antigua, casa de tolerancia para
verificar su identidad; un trámite que acabó con la inmediata puesta en libertad del escritor, sin
cargo alguno y tal vez con la ruborizada sorpresa de algún funcionario. Pero no es ni lógico ni justo ni
tolerable que su nombre fuera citado al día siguiente en uno de esos siniestros programas televisivos
que se llevan el gato del periodismo al agua, pero sólo para escaldarlo. Mis polémicas con Cercas son
más o menos conocidas. Hemos debatido dura y briosamente sobre la realidad y la ficción, la
literatura y el periodismo, y también sobre la vanidad humana. Este pasado domingo el diario El
País, aún ignorante de su detención (cabe esperar, por cierto, que no se repita con Cercas el
bochornoso asunto Vigalondo) publicaba un artículo donde, en cierto modo, el escritor volvía a las
andadas. Quién sabe si yo, forzando mi dieta (recuerden, uno por década) habría contestado a ese
artículo en la forma y manera que me hubiesen parecido adecuadas. Pero, obviamente, los sucesos de
Arganzuela se imponen con la cruda luz de los hechos y aplazan cualquier reanudación de la
polémica. Es por completo miserable que alguien haya querido mezclar a Cercas con el tráfico de
personas; y hablo perfectamente en serio y no quiero que nadie vea, ni ensartada, mi punta polémica
sobre sus manejos con personas y personajes. Cercas podrá ser cualquier cosa, de hecho lo es; pero
jamás un malvado. Que hayan arrastrado su nombre por auténticos lupanares, que no son desde
luego los de Arganzuela, me llena de de espanto y desprecio. Sobre todo, porque el caso no refleja
más que nuestra identidad de inofensivos soldados, al fin y al cabo sólo interesados en las maniobras
de la retórica, el estilo y la verdad. Vaya desde aquí mi fraternal abrazo a la víctima Cercas y mi deseo
de que se recupere pronto del mal trago infame. Aquí le espero, seguro de que volverá sabio y
recrecido a la lucha.


LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA. 2º BACHILLERATO.




5
Primera cuestión: la costumbre de instalar un televisor en el dormitorio forma parte de un repertorio que
si, en algún momento, fue signo de estatus, hoy es una cierta señal del peor tino. Podría deducirse tanto la
formación cultural, la sensibilidad y el gusto a través de la funesta prueba que conlleva un televisor frente a
la cama. Sólo los inválidos, los enfermos los solitarios o los rancios quedan como personajes que mezclan la
cama con la pantalla.
Pero, paralelamente a este supuesto, bullen también las atenciones a móviles o mails, consultas o
mensajes, todas ellas intempestivas. Su naturaleza se aparta de la naturaleza del sueño, su presencia es tan
inoportuna como impertinente y por derivación, el usuario será centro del desorden. Mal amante o mal
room mate, pobre sujeto para la conversación, y el intercambio emocional casero.
10 Todo lo que se realiza a través de estos listos aparatos es un simulacro de la afinada comunicación que
puede propiciar la alcoba. Desperdiciar esta ocasión prolongando el uso compulsivo de artefactos no sólo
perjudica el sueño físico, deshace casi toda otra clase de sueños.


15
Hasta el siglo XIX, la sociedad sabía poco de la intimidad. En el mismo cuarto dormían familias enteras,
vestidas o desnudas, mayores y niños, visitantes y primos y primas y fámulas o lacayos. En ese barullo,
mucho más complejo que el i-Phone, el grupo dormía, sin embargo, a coro. La situación no favorecía las
confidencias pero, en general, los verbos asociados con los secretos de la vida íntima se usaban poco.



Entre vida pública y vida privada apenas hubo barreras en la Edad Media. La casa era tanto un refugio
como un lugar de operaciones mercantiles y quirúrgicas, un recinto tanto para seres humanos como para
bestias, cuya tibia respiración servía de estabilidad y estufa.
20




La burguesía más constituida fue escindiendo el espacio público y el privado. Una cosa era el ruido
exterior y otro el silencio del dormitorio. Cuatrocientos años fueron precisos, desde la Edad Media, para
lograr la intimidad pero, como se ve, la intimidad ha pasado a ser la materia prima del espectáculo en
nuestro tiempo. Espectacularizada la vida política, espectacularizada la religión, espectacularizado el
deporte, la intimidad quedaría como un viejo cantón excluido del rendimiento productivo.
25 Hoy, sin embargo, esa intimidad preservada hasta mediados del siglo XX, ha saltado por los aires y no
sólo por la liviandad de los medios sino por la voluntad general de contar cualquier secreto de sí mismo para
sentirse (espectacularmente) uno mismo.


30
Las redes sociales son la muestra más significativa de este vuelco hacia el exterior. ¿Dormir? Hace años
que el mundo globalizado no duerme y las cotizaciones, las comunicaciones, las relaciones, los vendings son
de 24 horas sobre 24.




35
En este escenario de continua actividad la pausa llega cuando menos se la espera y no precisamente en el
antiguo lugar donde se la incluía. La palabra retrete significaba retiro y la palabra "alcoba" proviene del
árabe "cúpula". Ni una ni otra habitación conservan hoy la significación de origen. Ahora el retrete ha
pasado a ser un cuarto de baño en el que incluso se camufla la taza empotrándola en la pared y la alcoba es
la sede de la cópula entre otros muchos lugares plurifuncionales donde se desconecta el móvil y el ordenador
va a hibernar. Como consecuencia, dormimos, hibernamos, cerramos los ojos y soñamos al compás de
utensilios electrónicos, que van integrándose, como órganos, en nuestra vida de acción y de amor.


VICENTE VERDÚ, ‘El boomerang(g), blog literario en español’, 22-9-2010


CUESTIONES:

1. Tema, resumen, esquema de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Análisis morfológico de: espectacularizada, plurifuncionales, intempestivas,
4. Préstamos y calcos semánticos en el texto: estatus, mails, room mate, i-Phone, vendings.
5. Análisis sintáctico del fragmento subrayado.
6. Relaciones de homonimia (hibernar / invernar; vuelco; tino; prueba; tibia) y polisemia
(bullen, operaciones, redes, simulacro, utensilios, órganos, casero).
7. Tabú y eufemismo en el texto.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.





5




10




15




20




25
El consumo responsable es una práctica aún incipiente en España, que pone el acento
en el poder de los consumidores para conseguir una sociedad más justa. Apareció en
Estados Unidos y en algunos países de Europa, como el Reino Unido e Italia y, desde hace
unos cinco años, también se practica en España.
“El consumidor responsable es consciente de sus hábitos de consumo y crítico con el
mundo en el que vive”, explica Carlos Ballesteros, profesor de la Universidad Pontificia de
Madrid, y uno de los pocos expertos españoles en esta materia. Por ejemplo, ante la
compra de unas zapatillas de deporte, un consumidor responsable se preguntará qué hay
detrás de ese producto y cómo se ha elaborado: ¿han trabajado niños en su fabricación?,
¿se han respetado los derechos laborales de los trabajadores?, ¿se ha tenido en cuenta el
medio ambiente?
El consumo responsable, dice Ballesteros, “no se puede hacer en solitario. Es necesario
estar en red, en contacto con gente que comparta nuestros puntos de vista”. Y, además,
estar bien informado. Opcions es una revista práctica, pionera en nuestro país, que
informa sobre las condiciones en las que se elaboran los productos. Su directora, Montse
Peirón, asegura que el objetivo del consumo responsable es “comprar una estantería
sabiendo qué hay detrás del objeto, cómo se ha producido, en qué condiciones, qué hay
detrás del entorno social y medioambiental”.
Comercio justo y consumo responsable son dos conceptos que están muy ligados entre
sí, pero que no deben confundirse. “El comercio justo sería una parte del consumo
responsable, aunque no puede existir comercio justo sin consumidores responsables”, dice
Ballesteros: De lo que hay que huir, según el profesor, es del marketing con causa. “Si un
gran marca apuesta por ser solidaria, y además en Navidad, hay que empezar a sospechar”.
Para ser un comprador responsable se puede empezar por algo tan sencillo como observar
nuestro consumo diario. El propio sentido común nos sugerirá cambios positivos. Los
expertos aseguran que, a veces, las opciones más acertadas no coinciden con los productos
más baratos, pero que, a la larga, cambiar los hábitos es rentable.

Javier Morales, El país semanal, 5/12/2004

CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Uso pragmático de las comillas y las interrogaciones en el texto. Otros modos de
conseguir el mismo efecto.
4. Análisis sintáctico del fragmento subrayado.
5. Valores del se (en negrita).
6. Definición contextual de: incipiente, pone el acento, pionera, marketing,
solidaria.
7. Análisis morfológico de: responsable, incipiente, medioambiental, deben
confundirse, hay que empezar a sospechar.
ANÁLISIS DE TEXTO. COMENTARIO CRÍTICO.





5
¿De qué manera pueden verse alterados nuestros comportamientos a partir de las creencias que tienen
los demás sobre nosotros? ¿Las expectativas favorables que sobre nosotros tiene nuestro entorno de afectos
y amistades pueden llevarnos a llegar más allá de lo que esperamos? O, por el contrario, ¿cuántas veces ni lo
hemos intentado o nos ha salido mal, movidos por el miedo al fracaso que otros nos han transmitido, por su
falta de confianza o por su invitación a la resignación y al abandono?




10
No es descabellado afirmar que en cada día de nuestras vidas suceden actos porque, consciente o
inconscientemente, estamos respondiendo a lo que las personas que nos rodean esperan de nosotros, para lo
bueno y para lo malo. Este principio de actuación a partir de las expectativas de los demás se conoce en
psicología como el efecto Pigmalión. (…) Como en la leyenda, el efecto Pigmalión es el proceso mediante el
cual las creencias y expectativas de una persona respecto a otro individuo afectan de tal manera a su
conducta que el segundo tiende a confirmarlas.



15




20




25
En el terreno de la psicología, la economía, la medicina o la sociología, diversos investigadores han
llevado a cabo interesantísimos experimentos sobre el efecto Pigmalión. Uno de los más conocidos es el que
llevaron a cabo en 1968 Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, bajo el título ‘Pigmalión en el aula’. El estudio
consistió en informar a un grupo de profesores de primaria de que a sus alumnos se les había administrado
un test que evaluaba sus capacidades intelectuales. Luego se les dijo a los profesores cuáles fueron,
concretamente, los alumnos que obtuvieron los mejores resultados. Los profesores también fueron
advertidos de que esos alumnos serían los que mejor rendimiento tendrían a lo largo del curso. Y así fue.
Ocho meses después se confirmó que el rendimiento de estos muchachos especiales fue mucho mayor que el
del resto. Hasta aquí no hay nada sorprendente. Lo interesante de este caso es que en realidad jamás se
realizó tal test al inicio de curso. Y los supuestos alumnos brillantes fueron un 20% de chicos elegidos
completamente al azar, sin tener para nada en cuenta sus capacidades. ¿Cómo era posible que alumnos
corrientes fueran los mejores de sus respectivos grupos al final del curso? Muy simple, a partir de las
observaciones en todo el proceso de Rosenthal y Jacobson se constató que los maestros se crearon tan alta
expectativa sobre esos alumnos que actuaron a favor de su cumplimiento. De alguna manera, los maestros
convirtieron sus percepciones sobre cada alumno en una didáctica individualizada que les llevó a confirmar
lo que les habían avisado que sucedería.


30
Muchos otros estudios similares han confirmado en los últimos años la existencia de este efecto que, por
otro lado, es de puro sentido común. Sin duda, la predisposición a tratar a alguien de una determinada
manera queda condicionada en mayor o menor grado por lo que te han contado sobre esa persona.

Álex Rovira, El país semanal, 17 de septiembre de 2006.





CUESTIONES:

1. Tema, resumen y esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico
a. Análisis de las ideas que aparecen en el texto.
b. Opinión personal acerca de las ideas del texto.
c. Opinión personal original.
d. Otras cuestiones no planteadas o mal planteadas por el autor.
3. Análisis morfológico de: expectativa, inconscientemente, comportamientos,
individualizada.
4. Nexos, conectores y marcadores textuales en el texto propuesto.
5. Explica el valor pragmático de las interrogaciones que aparecen en el texto.
6. Las relaciones de sinonimia y campos semánticos en el texto.
7. Identifica y clasifica las perífrasis verbales en el texto.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.




5
En una época en que se pretende educar para la felicidad desde la facilidad, como si
viviéramos en el jardín del Edén y no en un valle de lágrimas, y en la que se hace imperar lo
lúdico sobre lo trabajoso, casi en el único ámbito donde se enaltecen determinados valores de
toda la vida y se muestran con convencimiento y con orgullo es en el deportivo. ¿Dónde se
puede hallar, cada mañana, la exaltación del espíritu de sacrificio, el elogio del trabajo
continuado, el aplauso a la entrega sin reservas en la consecución de un triunfo? En las páginas
de información deportiva de cualquier diario, no en ninguna otra sección. ¿Dónde, si no,
encontrar la consideración necesaria para el sufrimiento soportado en aras de alcanzar un
logro, de superar un nivel, de conseguir una victoria?
10




15
Los deportistas compiten y la competición no es un juego, aunque se llame así, sino trabajo
y sufrimiento y disciplina y sacrificio, y requiere entregarse a ella con constancia, con
intensidad, con austeridad, con absoluta dedicación y aplicación. El deporte exige, en su
cotidianidad, dura preparación, hábitos sanos, riguroso control del cuerpo y de la mente y una
buena dosis de estoicismo. Los deportistas profesionales son los ascetas de nuestro tiempo y si
flaquean en ello, su estrella se apaga. Saben que quien compite o pierde o gana. Y deben
aceptar la derrota como la victoria: con buen temple, con eso que llamamos deportividad y que
ha venido a sustituir, en nuestra época, a lo que antes se llamaba caballerosidad. Es como la
quintaesencia o, quizá, más bien el florón de todas esas virtudes que alientan y sostienen el
deporte.
20




25
Hay una escena constantemente repetida en las informaciones deportivas. Ha concluido la
contienda y cualquier jugador del equipo vencedor o del derrotado, cualquier atleta ganador o
mejor o peor clasificado que sea interrogado ante las cámaras o ante los micrófonos expresará
dos o tres impresiones o detalles acerca de lo sucedido, de las razones del triunfo o de la
derrota, y, cuando finalmente el periodista le pregunta: «¿Y ahora qué?», responderá
inevitablemente, siempre, sin excepciones: «A seguir trabajando». Lo que no es poca
enseñanza moral.

Gregorio Salvador, vicedirector de la Real Academia Española, ABC (18-05-06)


CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Definición contextual de: imperar (l.2), enaltecen (l.3), en aras de (l.8), ascetas
(l.14), temple (l.16), florón (l.18).
4. Relaciones sintácticas de las cuatro primeras líneas.
5. Niveles léxicos en el texto (dominantes y secundarios).
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.


Me entero, no sin un estremecimiento de aprensión, de que, según las previsiones de
las Naciones Unidas, en julio los seres humanos seremos 6.700 millones, 547 más que hace
siete años. Y, sigo leyendo, los escalofríos se multiplican: las proyecciones de los
demógrafos son que en 2050 –algunos de ustedes estarán vivos para comprobarlo- este
planeta estará habitado por 9.200 millones de personas, cuatro veces más de las que vivían
en 1950.
Ítem más. Una gran parte de los terrícolas –así nos llamaban los invasores
interplanetarios de los tebeos de mi infancia- serán bastante viejos, sobre todo en los países
desarrollados. En Europa, que es el único continente donde la población decrecerá a pesar
del flujo e emigrantes, el número de mayores de sesenta años se habrá doblado: lo de vivir
más y fecundar menos tiene sus consecuencias. Y si la media de edad de los europeos está
ahora en 39 tacos, no les digo nada de en cuánto se va a poner pare entonces.
Por lo tanto, el nuestro (bueno, el de los que vivan para verlo) será un mundo con
mucho ancianitos. Claro que las previsiones no tienen por qué cumplirse. Al fin y al cabo,
Malthus fechó para mediados del XIX el punto en el que el incremento de la población
superaría el abastecimiento de víveres y, sin embargo, aquí seguimos (por lo menos algunos)
inflándonos de hamburguesas king size, de palitos de surimi y de cereales transgénicos tan
ricamente. Y arrojando cada día a la basura nuestras sobras completas, como si se tratara de
una versión laica del milagro de los panes y los peces. En cuanto a los viejecitos, la
responsabilidad en la cada vez mayor esperanza de vida (evidentemente no estoy pensando
en Irak o Darfour) hay que atribuirla principalmente a que vivimos mejor y a que
disfrutamos de un buen sistema sanitario. Y a que tampoco han sucedido últimamente
(toquemos madera) catástrofes maltusianas correctoras que acaben con los más débiles: ni
guerras totales, ni pavorosas epidemias letales, ni choques de asteroides como el que, según
dicen, finiquitó a los simpáticos dinosaurios.
De manera que, a este paso, y con lo que las ciencias adelantan, el género humano se está
acercando cada vez más a la inmortalidad: una obsesión que, desde el poema de Gilgamesh
hasta las modernas sectas apocalípticas, nos ha venido acompañando insidiosamente. De
hecho, hay científicos convencidos de que en este mismo momento está naciendo algún niño
que estará vivo ¡dentro de 150 años!, lo que no deja de ser un comienzo.
Pero la literatura -además del sentido común, nos enseña que vivir más tiempo
tampoco garantiza la felicidad, como bien sabían los struldbruggos de aquella isla lejana a la
que llegó Gulliver, y que no podían morir, pero sí envejecer y enfermar, haciéndose cada
vez más insoportables. O como aprendió el narrador de El inmortal de Borges, que,
convencido de que “dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el
número de sus muertes”, no descansó hasta encontrar el río cuyas aguas le permitieran dejar
de serlo. Y es que, según y cómo, la muerte es un bálsamo.

Manuel Rodríguez Rivero, ABC, 23 de marzo de 2007.


Cuestiones:
- Tema, resumen, estructura de ideas. (3)
- Comentario crítico. (3)
- Polifonía e intertextualidad. (1)
- Análisis morfológico de: demógrafos, interplanetarios, insidiosamente. (1).
- Análisis sintáctico de: "Hay científicos convencidos...dentro de 150 años". (1)
- Significado contextual de: aprensión, laica, apocalípticas (1).
CCMLn1A8lC uL 1Lx1C. 2° 8ACPlLLL8A1C.




5
¿Está el mundo mal hecho? Es la interrogación que todo cataclismo —Japón, ahora—
pone en nuestras cabezas. Aunque sepamos que es falsa. No, falsa no, ni siquiera eso:
retórica sólo, no pregunta. Ni bien ni mal. El mundo no está hecho. Es. Tal cual. Y esto es
lo grave: que nadie puede quedarse con sólo la parte ordenada de su caos infinito. Aunque
quisiéramos. Y tal es la clave última del dolor humano: su matemática carencia de
sentido. No existe angustia comparable a eso.



10




15
El del mal es el único problema serio. Por más que no siempre sepamos decirlo. O casi
nunca. Por más que lo común es que eludamos la dimensión verdadera de su acecho, ante
nosotros, criaturas quebradizas, a las cuales dice Pascal que basta un soplo para aniquilar.
Vivir es cerrar los ojos a lo que es la vida: «Presentes sucesiones de difuntos», dice el
clásico español más hondo. Y hemos de refugiarnos en la ceguera de hacer como que no
lo sabemos; o en el consuelo de creer saber que ese sacrificio permanente que es vivir
impone un sentido que trasciende: soñar que el mal de ahora abre la senda del bien final
que nos salve. Dichosos los que puedan creer eso. Yo no puedo. El desolado canto a la
retama (La Ginestra) de Giacomo Leopardi me gana la partida: «En nada la naturaleza /
aprecia o cuida / a la semilla del hombre más que a la de la hormiga».



20




25
El cataclismo en Japón nos pone ahora ante esa primordial presencia que jugamos
empecinadamente a borrar de nuestras vidas: la esencial fragilidad de los humanos, la
primacía ontológica —y quizá teológica— de la muerte. Aquello que los griegos sabían
desde el día mismo en que inventaron la poesía: «De todas las cosas, la mejor es no haber
nacido», en verso austero de Theognis, quien, hacia el siglo VI antes de nuestra era, fundó
la lírica en occidente. A Japón toca, esta vez, decir la muerte. Mas, como el más
quevediano Borges sabe, nada dice la vida, bajo la apariencia brillante con la cual la
recubrimos —y encubrimos—, que no sea el «horrendo dictamen de que todo es del
gusano».




30




35
Haití, hace nada; las islas del Pacífico un poco antes… A poco que forcemos la
memoria —o bien recurramos a las hemerotecas—, el insobornable horror de la
naturaleza, que aplasta hombres como ínfimas pulgas, puntea el fluir monótono del
tiempo. La verdad es que eso no es más que el ápice de la continua secuencia de desastres
a la cual llamamos vida; su momento extremo, el punto crítico en el cual no hay ya modo
de callar, ni modo tampoco de decir nada que tenga sentido. Pero el desastre está en el
alma de los hombres: raros bichos; que son mortales (no es gran cosa); que lo saben (es lo
trágico); que viven simulando no saberlo, haciendo como que no existe esa amenaza;
mientras pueden. Y llamamos catástrofe, cataclismo, a ese umbral en el cual se desdibuja
el armónico lienzo con el cual, dice Pascal, a diario cubrimos el abismo al cual vamos a
lanzarnos.



40
La ingenuidad ilustre de Voltaire le da el consuelo de buscar un responsable al
terremoto de 1755 en Lisboa: Dios. Ni ese consuelo tenemos nosotros: porque aun el Mal,
al absoluto mal, pone un sentido, del cual nosotros estamos desnudos. Sólo podemos
decir: ha sucedido. De nuevo. Seguirá sucediendo. Sin sentido.
GABRIEL ALBIAC, ABC, 14/03/2011

CuLS1lCnLS:
1. 1ema, resumen, esquema expllcaLlvo de ldeas.
2. ComenLarlo crlLlco.
3. AslndeLon y pollslndeLon y su funclón en el LexLo.
4. ueflnlclón de: caLacllsmo, eludamos, acecho, quebradlzas, anlqullar, Lrasclende, reLama,
empeclnadamenLe, prlmacla, dlcLamen, hemeroLeca, lnsobornable, áplce, umbral, llenzo.
3. lnLerLexLualldad y pollfonla en el LexLo.
6. nlveles de uso y reglsLros uLlllzados.

COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.






5
El anuncio de que cuatro plantas de energía nuclear sufrieron daños durante el sismo saca a relucir
la problemática historia de la industria nuclear en Japón, y los años de objeciones planteadas por un
pueblo consciente como ninguno de los estragos de la destrucción nuclear. La crisis actual alimenta
las dudas que despierta la seguridad de la energía nuclear, a pesar de haberse ganado la reputación de
ser una fuente de energía limpia en tiempos de gran preocupación por el impacto de los combustibles
fósiles en el medioambiente.



10
Hace tiempo que los críticos de la energía nuclear vienen cuestionando la viabilidad de la energía
atómica en las regiones propensas a sufrir terremotos. Los reactores fueron diseñados tomando en
cuenta esas preocupaciones, pero una evaluación preliminar de los accidentes ocurridos en
Fukushima Daiichi sugirió que no se tomó prácticamente ninguna precaución para el caso de un
tsunami. Al parecer, los reactores resistieron el poderoso sismo, pero las olas dañaron los
generadores y los sistemas de apoyo, y por lo tanto la capacidad de enfriar los reactores.


15
Como Japón ha sido el único blanco nuclear de la historia -Hiroshima y Nagasaki, en 1945-, el
tema es particularmente sensible para la opinión pública. Benjamin Leyre, un analista de servicios
públicos que trabaja para Exane BNP Paribas, opinó que los políticos de Europa y otras partes
seguramente sufrirán crecientes presiones para que revisen sus medidas de seguridad.



20
En 2007, un terremoto en el noroeste de Japón produjo un incendio y una fuga menor en la planta
de energía nuclear más grande del mundo, en Kashiwazaki. La posterior investigación reveló que la
empresa -Tokyo Electric- había construido la planta encima de una falla sísmica en actividad. Una
serie de incendios que se produjeron en la planta con posterioridad al terremoto profundizaron el
temor de la gente. Pero Tokyo Electric dijo que había implementado mejoras en las instalaciones, y la
planta reabrió en 2009.


25
Japón es uno de los principales consumidores de energía nuclear del mundo. Las 17 plantas
nucleares del país han suministrado alrededor del 30% de sus necesidades energéticas. Para que las
plantas sean resistentes a los terremotos, se exige a las empresas que las construyan sobre el lecho de
roca, para minimizar el impacto de un sismo, y levantar murallones antitsunami en los que se
encuentran a lo largo de la costa. Pero el gobierno concede a las empresas gran discrecionalidad a la
hora de decidir si el emplazamiento de una planta es seguro o no.

30
En el caso de la explosión del sábado, según los expertos, el problema era evitable. Un programa
integral de seguridad de plantas nucleares desarrollado en Estados Unidos después del 11 de
Septiembre habría impedido que se produjera un accidente en cualquiera de las instalaciones
nucleares de ese país, afirman.

Norimitsu Onishi, Henry Fountain y Tom Zeller, The New York Times, 12/3/11


CUESTIONES:
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Niveles de uso y registros.
4. Tecnicismos y campos semánticos utilizados.
!
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO.





5




10




15
El cuento original de La Cenicienta, el que escribieron los Hermanos Grimm, es una historia dura y
violenta que Walt Disney metamorfoseó en ese cuento suave, sin sangre ni realismo sucio, que ha llegado
hasta nuestros días. La versión de la Cenicienta que finalmente se ha impuesto es la hermoseada, la
pasteurizada, la falsa, vamos; y se ha impuesto por los enormes recursos de la compañía Disney, pero
también porque se trata de una versión menos violenta, más adecuada para estos tiempos en los que se
piensa que los niños deben vivir en un mundo idílico, poblado de seres risueños como Pocoyó y al margen
de la violencia, que es parte consustancial del mundo. Quizá la violencia controlada, aislada dentro de un
mecanismo de ficción, sea la forma más sensata de informar al niño sobre la realidad que se le viene
encima; y en todo caso será mejor que la forma en que los niños suelen enterarse del lado salvaje de la vida,
sin ningún preámbulo ni paliativo pasan de Pocoyó a los cadáveres sanguinolentos que presentan, a medio
día, los noticiarios de la televisión. (…) Los libros, y la infinidad de mundos que estos contienen, han jugado
un papel crucial en la historia de eso que llamamos infancia, y su recorrido a lo largo del tiempo, puede
darnos una idea aproximada de lo que nos espera frente a esta nueva criatura que son los niños de hoy.
Después de la caída de Roma, el uso del alfabeto se contrajo hasta el punto en que la gran mayoría de la
población dejó de leer y escribir, y los libros, y su escritura, pasaron a ser materia exclusiva de los
especialistas. Los libros eran muy caros, un volumen costaba el equivalente a mes y medio del salario de un
artesano, y con frecuencia les faltaban páginas o eran copias falsas.


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Neil Postman, en su ensayo The disappearance of childhood, sitúa este periodo de oscuridad, que fue
propiamente la Edad Media, en el milenio que pasó desde la caída del imperio hasta la invención de la
imprenta, momento en el cual la gente comenzó a tener nuevamente acceso al conocimiento escrito, a las
ideas y a los conceptos que, desde entonces, han ido forjando nuestra civilización. Entre los conceptos que
se tragó aquella época de oscuro analfabetismo, estaba el de niñez, el de infancia, porque durante toda esa
época oscura el niño, como lo conocemos hoy, no existía.

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Los niños vivían con los adultos y compartían con ellos todos los momentos de la cotidianidad, oían y
veían de todo, escenas violentas o ridículas, agrias discusiones familiares, vívidas escenas de amor carnal; el
niño, según dictaba entonces la Iglesia, podía razonar y comportarse como adulto a partir de los siete años,
la edad en que, según esto, una persona puede distinguir el bien del mal.


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(…) La desaparición de la niñez en aquella época, y su posterior reinvención, gracias a los libros, es una
hermosa evidencia de la utilidad que tiene la palabra escrita. En cuanto los adultos recuperaron las ideas,
los conceptos, las aventuras y los paisajes de que están hechos los libros, en cuanto se realfabetizaron,
adquirieron ese conocimiento que volvió a situar a los niños en su lugar, en ese territorio protegido donde
paulatinamente se les va suministrando la información que necesitarán para, en el futuro, convertirse en
adultos.

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Neil Postman, que fue alumno de Marshall McLuhan, observaba hace 30 años que los niños empezaban a
estar demasiado informados, que la televisión les presentaba, por ejemplo, un noticiario donde se enteraban
de las atrocidades que sacuden al planeta; enterarse de un robo, de una violación o de una guerra los hace
ver de golpe que los adultos no tienen ningún control sobre la vida, o cuando menos que la vida que les
espera no tiene nada que ver con su mundo infantil. Ahora pensemos en el torrente de información, a la
carta, que hoy ofrece Internet; cualquier niño, frente al teclado de un ordenador, tiene acceso a todo el
conocimiento que durante siglos lo había separado de los adultos; desde cierto ángulo, el que proponía
Postman, la infancia está volviendo a desaparecer; si en la Edad Media desapareció por la ignorancia y el
analfabetismo de los adultos; ahora desaparece por la vertiginosa facilidad con que los niños obtienen el
conocimiento; adultos y niños, nuevamente, volvemos a saber lo mismo; los adultos se infantilizan, y si no
mire usted a su alrededor, y los niños se vuelven mayores cada vez más rápido.

Jordi Soler, Los niños que vienen, 6/3/2011



CUESTIONES:

1. Tema, resumen, estructura de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Localiza casos de asíndeton y polisíndeton en el texto y explica su función.
4. Niveles de uso y registros utilizados.
5. Definición contextual de: metamorfoseó, paliativos, sanguinolentos, realfabetizaron,
paulatinamente.
COMENTARIO DE TEXTO. 2º BACHILLERATO. 2011.





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No sé si ustedes empiezan a estar tan hartos del asunto Wikileaks como yo lo estoy. Y no tanto
de las revelaciones en sí, que son un bombazo informativo pese a tener tan poca chicha (ya se sabe
que la mayoría de las informaciones son meros cotilleos a nivel mundial, lo que piensa Menganito
de Zutanito o la cutre mentira que contó Fulanito), sino por esa especie de comedura de coco en la
que hemos entrado todos, de manera que, desde hace una semana, no hay articulista que no
intente añadir su pildorilla ingeniosa al asunto, y véase el ejemplo, mismamente. Es como si de
repente el planeta entero se hubiera convertido en una versión monumental de Sálvame, en un
morboso mercadeo de indiscreciones mediocres. Por no hablar de Assange, que comienza a dar un
poquito de miedo. Porque es imposible manejar ese súbito poder casi absoluto, ese tsunami de
celebridad mundial, sin que te afecte malamente la cabeza (ya está dando síntomas de ello). Aun
así, el saldo sigue siendo positivo. Por los dos o tres datos interesantes que han salido a la luz. Por
evidenciar la caspa general de los políticos. Y porque, como decía Gramsci, la verdad siempre es
revolucionaria, y aunque yo ya no creo en revoluciones (en esas revoluciones, por lo menos), sí
sigo creyendo en que la verdad nos hace más libres. Pero lo mejor de Wikileaks no tiene que ver
con las minucias que revela, sino con el modelo de sociedad que evidencia. Desde que comenzó la
era electrónica se está hablando del oscuro y aplastante poder de la tecnología para controlar al
ciudadano. Películas y novelas han dibujado aterradoras antiutopías de individuos manejados
como peleles por los megaGobiernos. Pero Wikileaks demuestra que esta tecnología es mucho
más abierta, más democrática; que está llena de agujeros y alejada de la perfección, como todo lo
humano. O sea: los ciudadanos también podemos vigilar al Gran Hermano.

Rosa Montero, El país, 7/12/2010


CUESTIONES.
1. Tema, resumen, esquema explicativo de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Coloquialismos en el texto y su función.
4. Análisis morfológico de: megaGobiernos, indiscreciones, antiutopías, democrática.
5. Análisis sintáctico del fragmento subrayado.
6. Polifonía e intertextualidad en el texto.
LENGUA ESPAÑOLA Y LITERATURA. 2º BACHILLERATO.






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Sin trabajo, sin ingresos, sin casa propia y sin proyecto de vida independiente. Esa es la
frustrante realidad que castiga a una gran parte de los jóvenes españoles. La tasa de paro
entre los menores de 25 años es del 42%, el doble de la media nacional y la más alta de
Europa. A principios de semana, en una reunión de la Organización Internacional del
Trabajo y el Fondo Monetario Internacional celebrada en Oslo, el director de este último
organismo, Dominique Strauss-Khan, alertó sobre un problema dramático y urgente: el
paro juvenil, de enormes costes económicos y sociales, que está produciendo una
"generación perdida". Para la OIT, la situación del paro juvenil en España es sencillamente
crítica y de consecuencias devastadoras.
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Las apreciaciones de ambos organismos no son exageradas. La crisis está castigando
con especial saña a los jóvenes, a esa generación en la que la sociedad ha invertido más que
nunca en términos de educación para ofrecerle después un empleo que requiere una
menor cualificación o enviarlo directamente a la precariedad laboral o el paro. Es una
generación sumida en la cultura del consumismo y el icono del dinero a la que se está
negando un derecho fundamental, el trabajo, y todo lo que ello arrastra. Ya el año pasado,
la crisis y el miedo a perder la oportunidad de trabajar se tradujeron en una reducción en
el número de nacimientos por primera vez en una década. También en el número de
matrimonios y divorcios. España se asoma al abismo de una generación desaprovechada y
condenada a perder todos los trenes.
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Lamentablemente, la elevada tasa de paro juvenil no es ni siquiera un problema
coyuntural que afecte a una sola generación y cuya solución se pueda confiar a la salida de
la crisis. Las tasas de paro juvenil españolas, como los niveles de empleo precario, han
estado siempre por encima de la media europea y, por supuesto, de las grandes potencias
mundiales. Es un problema estructural del mercado laboral español que lastra el presente
y el futuro del país y reduce su competitividad. Son razones poderosas para aplicar
urgentemente políticas de empleo que faciliten el acceso a un primer trabajo y lograr que
los jóvenes -los más preparados de la historia- puedan incorporarse cuanto antes y en
condiciones dignas y equitativas al sistema productivo.

El país, 19-9-2010


CUESTIONES:

1. Tema, resumen, estructura de ideas.
2. Comentario crítico.
3. Definición contextual de: frustrante realidad (l.2), icono del dinero (l.14), perder todos los
trenes (l.19), problema coyuntural (l.21), empleo precario (l.22), lastra el presente (l.24)..
4. Relaciones sintácticas en el texto (oraciones simples, coordinadas y subordinadas).
5. Analiza la presencia de verbos copulativos y su importancia en el texto.
6. Análisis morfológico de:
7. Estilo directo y estilo indirecto en el texto. Formas lingüísticas de ambos estilos.
8. Relaciones semánticas, sinonimia y polisemia, en el texto.

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