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Iglesia Adventistas del Séptimo Día

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IGLESIA ADVENTISTA DEL SEPTIMO DÍA.

1. Nombre oficial: Iglesia Adventista del Séptimo Día, A.R. (IASD) 2. Registro oficial como A.R.: SGAR / 92 / 93, con fecha de 19 de mayo de 1993. 3. Dirección oficial en el estado de Chihuahua: IGLESIA ADVENTISTA DEL SÉPTIMO DÍA Vicente Riva Palacio # 3303, Col. Santo Niño. 31200 Chihuahua, Chih. Tel. (614) 413 82 83. 4. Antecedentes históricos: Adventistas, porque conforme a la doctrina que profesan, esperan el Segundo Advenimiento del Señor Jesucristo, tal como lo registran las Sagradas Escrituras. Del Séptimo Día, porque conforme a lo especificado en los Mandamientos de la Ley de Dios, observan como día de descanso el Séptimo Día de la semana, o sea el Sábado. La IASD nació en Estados Unidos a partir del Movimiento Millerita de las década de 1840. William Miller (1782-1849) era un predicador laico bautista que, en su estudio personal de la Biblia, se convenció de que los acontecimientos narrados en los capítulos 2 y 7 del libro de Daniel, correspondían a eventos históricos. Partiendo de Daniel 8, 14, se convenció de que la “purificación” de que habla el profeta se refería al regreso de Cristo para purificar la Iglesia y, aplicando una interpretación
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literal a los 2300 días de que habla Daniel (tomando cada día por un año), llegó a la conclusión de que la segunda venida de Cristo para “purificar el Santuario”, ocurriría en 1843, después del comienzo de las 70 semanas de Daniel (Dan. 9:24-27), que él interpretó como el espacio de tiempo transcurrido desde el año 457 a. C. hasta el año 1843 d. C. Como no sucedió lo esperado, hizo un pequeño ajuste de cálculo y fijó una nueva fecha para el 22 de octubre de 1844. Al ver que tampoco sucedió nada, muchos seguidores lo abandonaron. Es lo que se conoce en la historia del adventismo como la “Gran Decepción” o el “Gran Chasco”. Fue entonces cuando uno de los discípulos de Miller, Iram Edson, volvió a examinar la profecía de Daniel 8:14, después de tener una visión sobre este asunto. Edson llegó a la conclusión de que el error de Miller consistía en la naturaleza del evento, más bien que en el cálculo del tiempo. Miller había interpretado "la purificación del santuario" como una profecía de que Cristo Jesús regresaría al "santuario terrenal", esto es, a la tierra misma. A la luz de esta visión, Edson llegó a creer que Cristo, en vez de regresar a la tierra en 1844, en realidad entró por primera vez en el segundo compartimiento del santuario celestial. Edson creía que había un santuario celestial que había sido el modelo para el santuario terrenal del Antiguo Testamento, con los compartimientos dobles conocidos como el Lugar Santo y el Lugar Santísimo. Según Edson, 1844 marcaba el comienzo de la segunda fase de la obra expiatoria de Cristo. Lo que pasó realmente en esa fecha, decían, fue que Jesús entró al “Lugar santísimo” del Santuario celestial y comenzó un “juicio investigador” del mundo, para “determinar quiénes, a través del arrepentimiento de sus pecados y la fe en Cristo, están en condiciones de recibir los beneficios de la expiación”. Después de ese juicio, Jesús regresará a la tierra. De acuerdo con la enseñanza de los adventistas, el retorno de Cristo puede ocurrir muy pronto, aunque han renunciado a fijar una fecha para el
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mismo, según el dicho de Mateo: “El día y la hora nadie los sabe” (24:36). Al mismo tiempo que los seguidores del movimiento ponían su atención en la segunda venida de Cristo, surgió la problemática del día bíblico de descanso y adoración. El primer defensor de guardar el sábado como día de reposo entre los primeros adventistas fue el capitán Joseph Bates. Bates llegó a conocer la doctrina del sábado gracias a un folleto escrito por un predicador millerita llamado Thomas M. Preble, quien a su vez había sido influenciado por una joven bautista del Séptimo Día, Rachel Oakes Preston. Durante unos 20 años, el movimiento adventista no pasó de ser un grupo disgregado de personas que se adherían al mensaje. Entre sus principales partidarios se encontraban James White, su esposa Ellen G. White y Joseph Bates. Luego de intensas discusiones se estableció en Battle Creek, Michigan una iglesia organizada formalmente, a la que se llamó Iglesia Adventista del Séptimo Día. En el momento de su organización, es decir, en mayo de 1863, contaba con 3500 miembros. A través de grandes esfuerzos evangelísticos por parte de sus ministros y miembros laicos, y gracias a la dirección de Ellen White, la iglesia creció rápidamente y estableció su presencia fuera de América del Norte durante la última parte del siglo XIX. En 1903, la sede denominacional se mudó de Battle Creek a una sede provisional en Washington D.C., y poco después se estableció en una localidad cercana de Takoma Park, Maryland. En 1989 la sede fue cambiada de lugar nuevamente, esta vez a Silver Springs, Maryland. Los adventistas en el mundo pasan actualmente (2007) de 14 millones. Elena G. de White y el espíritu de profecía Dado que la personalidad de la Sra. Ellen G. White (en español se ha traducido por Elena) domina en buena medida la historia y la doctrina de la IASD, pues se le reconoce un papel
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preponderante en el don de profecía, es importante abundar un poco más sobre su biografía. Ellen Gould Harmon nació, junto con su hermana gemela Elisabeth, el 26 de noviembre de 1827 en una granja cerca de Gorham, Maine, en el estado de Oregon. Sus padres, Robert y Eunice, eran metodistas y tuvieron ocho hijos. Ellen tuvo una infancia activa, alegre y saludable, pero a los nueve años, de regreso de la escuela, una piedra arrojada por una compañera de escuela le pegó en la cara, fracturándole la nariz. Por tres semanas estuvo inconsciente en el hospital en estado de coma. Se restableció, pero su salud de ahí en adelante fue tan precaria que le impidió continuar en la escuela y ayudar en el hogar. Entre 1840 y 1842, Ellen, con otros miembros de su familia, asistió en Portland a las reuniones adventistas en las que predicaba William Miller y aceptó su mensaje de que Jesucristo volvería a la tierra en 1843 y luego en 1844. Esta adhesión de los Harmon a las tesis de Miller hizo que la familia fuera expulsada de la Iglesia Metodista. El 22 de octubre de 1844, Ellen, al igual que otros seguidores de Miller, sufrió el “Gran chasco”, de ver fallidos los vaticinios del predicador. Pero en diciembre de ese año, Ellen afirmó haber tenido una visión, que le devolvió a ella y a otros creyentes, la confianza en las tesis fundamentales de Miller. En esa visión contempló el viaje simbólico de los miembros del pueblo de Dios a la Ciudad Celestial, con Cristo a la cabeza. El significado de esta visión de Ellen se aclaró con la visión que tuvo Iram Edson, en la que vio a Jesús en el Santuario Celestial pasando del Lugar Santo al Lugar Santísimo. Estas visiones confirmaron a muchos adventistas en la certeza del cumplimiento de la profecía de Daniel (8:14) el 22 de octubre de 1844. El relato de la visión de Ellen formó después formó parte de su libro A Sketch of the Christian Exerience and Views of Ellen G. White, que apareció en 1851 y posteriormente este libro llegó a ser la primera parte de Early Writtings.
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En 1846, Ellen se casó con un joven ministro adventista llamado James Springer White, con quien tuvo cuatro hijos. La pareja aceptó las explicaciones de Joseph Bates sobre el sábado como día de reposo bíblico con validez permanente. En 1863, Ellen y su esposo participaron activamente en la fundación de la IASD en Battle Creek. Después de la muerte de su esposo, acaecida en 1881 a los 60 años, Ellen se entregó con más ahínco a consolidar y promover la IASD, no solo en Estados Unidos sino en el extranjero. Entre 1885 y 1887, visitó varios países de Europa: Inglaterra, Suiza, Francia, Italia, Alemania, Dinamarca, Noruega y Suecia. Entre 1891 y 1900 viajó a Australia y Nueva Zelanda. Ellen fue una escritora muy fecunda, a pesar de su poca educación formal. Ya antes de la fundación de la IASD había escrito A Sketch of Christian Experience (1851) y el primer volumen de Spiritual Gifts (1858). Después, en 1888, publicó la primera versión de su famosa obra The Great Controversy (El Conflicto de los Siglos). El 1892 publicó Steps to Christ (El Camino a Cristo), en 1896 Thoughts from the Mount of Blessing, En 1898 The Desired of Ages (El Deseado de Todas las Gentes), en 1903 Education, en 1905 The Ministry of Healing (El Ministerio de Curación), en 1911 The Acts of the Apostles (Hechos de los Apóstoles), puesta al día y corrección de The Great Controversy. De 1855 a 1909 fue escribiendo una serie de Testimonies for the Church. Ellen escribió unos 64 libros, que abordan virtualmente cada una de las creencias y prácticas adventistas. La IASD cree que el don de profecía que se menciona en 1 Corintios 12 y 14 se manifestó de manera singular en la vida y los escritos de Ellen G. White. Sus visiones fueron interpretadas como una característica identificadora y calificadora de la iglesia remanente de Dios. A menudo, como ella misma dijo, sus escritos han sido calificados como una luz menor que apunta a la luz mayor de las Escrituras. Sin embargo, hace años que la originalidad de sus escritos se ha visto fuertemente cuestionada,
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incluso por eruditos Adventistas del Séptimo Día, lo cual ha repercutido también en su autoridad como profetisa dentro de la IASD, de manera que hoy fuentes autorizadas de la IASD no consideran los escritos de Ellen G. White como una adición al canon de las Sagradas Escrituras, es decir, con el mismo valor inspirado que estas. Tampoco consideran sus enseñanzas de aplicación universal, sino solo para la IASD. Ellen murió el 16 de julio de 1915 a los 88 años. 5. Derivación o relación histórica o doctrinal con otros grupos: Anabaptismo > Bautistas > Movimiento Millerita o Adventismo > ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA A lo largo de su historia, los adventistas se han dividido varios grupos. Casi contemporánea a la IASD, se fue formando la Iglesia de Dios Séptimo Día, como fruto del mismo movimiento millerita. Otro grupo surgió durante la Primera Guerra Mundial, por la decisión que tomó la IASD de que sus miembros podían tomar parte en la guerra, lo cual llevó a que los inconformes se separaran. Después de la guerra hubo fallidos reconciliación y los disidentes se organizaron en una iglesia separada que se llamó Iglesia Adventista del Séptimo Día Movimiento de Reforma, constituida en una conferencia que se llevó a cabo del 14 al 20 de julio de 1925. Este movimiento se fraccionó posteriormente dando lugar a dos grupos: los Adventistas del Séptimo Día Movimiento de Reforma, y la Sociedad Misionera Internacional, registrada oficialmente en 1952. Otro grupo que se formó en 1929 fue la Rama de los Davidianos (Branch Davidians).

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Hay también una gran semejanza doctrinal entre los adventistas y los Testigos de Jehová, dado que estos proceden también de la corriente adventista. 6. Llegada a México: La IASD es una de las primeras asociaciones cristianas no católicas que se establecieron en México. Fue en el verano de 1891 cuando llegó a la ciudad de México el misionero laico Salvador Marchisio, italiano residente en Estados Unidos, como mensajero de las doctrinas adventistas. En ese mismo año, el pastor L. C. Chadwick, sin saber de la presencia de Marchisio, visitó el territorio mexicano en un viaje de reconocimiento por toda América Latina, enviado por la Asociación General y la Junta de Misiones Extranjeras de la IASD, con el propósito de explorar estos países y ver la posibilidad de establecer en ellos una misión permanente. Dos años más tarde, en 1893, llegó el pastor D. T. Jones con los mismos fines y ver cuál ciudad era la más apropiada para comenzar la obra organizada. Finalmente, a principios de 1894 llegó un equipo misionero encabezado por el mismo Jones, más una médica, dos enfermeras y una maestra. El grupo fue enviado y apoyado por la Asociación General para establecer una estación misionera en Guadalajara. Ahí se inició un consultorio médico y un jardín de niños, y se comenzó a preparar material en español para difundir el mensaje de la IASD. Dos años después, el 1 de enero de 1896, lograron iniciar la publicación de El Amigo de la Verdad, la primera revista adventista publicada en español en México. La obra médica en Guadalajara prosperó de tal manera que el 1° de enero de 1899 se inauguró el hospital adventista en un flamante edificio construido para ese fin con ayuda de los adventistas norteamericanos. La vida de este hospital fue efímera ya que se cerró 1907, pues repercutieron en él los conflictos que se suscitaron en Estados Unidos entre la Iglesia y el Dr, Kellog (el
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creador del Corn Flakes), quien pretendía controlar el hospital de Guadalajara como lo hacía con el de Battle Creek, del que aquel dependía en lo económico. Ese mismo año, salió de Guadalajara rumbo a la ciudad de México un grupo de misioneros encabezados por el pastor George W. Caviness y compuesto por los esposos Marchisio y los esposos Cooper, para iniciar ahí su programa misionero. Caviness y su equipo trasladaron a México la imprenta donde se imprimía la revista El amigo de la verdad, a la que cambiaron el nombre por El Mensajero de la Verdad y abrieron el templo de Tacubaya, primer templo adventista de la capital y de México, ubicado en la calle Agricultura 75, Colonia Escandón. La ciudad de México se convirtió en el centro de la obra adventista en la República Mexicana. Caviness, un hombre muy culto, permaneció en México 25 años, de 1897 a 1922, siendo dirigente de la Misión Mexicana, como se le llamaba, en los años difíciles de 1911 a 1920. Gracias a la difusión que tuvo la revista El Mensajero de la Verdad, que se enviaba a muchas partes de la República, la gente comenzó a interesarse en el mensaje adventista y muchos fueron atendidos y bautizados más tarde. Entre los nuevos adeptos figuraban muchos protestantes. De la ciudad de México la obra se fue extendiendo, a partir de 1900, por los estados de Puebla, Oaxaca y Chiapas, por obra de los colportores y utilizando la revista. En 1903 la obra misionera se extendió por los estados de San Luis Potosí, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Puebla, Veracruz, Tabasco y otros más. La tercera ciudad, después de Guadalajara y México, que contó con una congregación adventista fue San Luis Potosí, que pasó a ser un importante centro de difusión de la doctrina adventista hacia los estados del centro del país. Ahí también desarrolló Marchisio una importante labor misionera.
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Fue en 1903 cuando se tomó la decisión de cambiar definitivamente la sede de la Iglesia Adventista de Guadalajara a la ciudad de México, por el éxito que había tenido en ese lugar, y se estableció en la Avenida 20 N° 1420, en Tacubaya. En esta ocasión la obra adventista en México recibió el nombre de Misión Mexicana, siendo su primer presidente el pastor George M. Brown. En 1904 se tradujo y se publicó en español el libro de Ellen G. White, El Camino a Cristo, que los colportores se encargaron de vender en sus correrías por todo el país. En ese año estableció la Iglesia en Tacubaya, D. F., la primera imprenta que tuvo en México y Latinoamérica, imprenta indispensable para su obra misionera, y se creó la Compañía de Publicaciones La Verdad. Para este año la obra adventista había crecido tanto, que fue posible celebrar el primer congreso administrativo adventista en México, del 14 al 19 de septiembre en la capital nacional, con representantes de los grupos establecidos en las diferentes partes del país. En 1905 se comenzó a publicar la segunda revista adventista: La esperanza del cristiano. En 1907, en una población mexicana de 13,697,259 habitantes, los adventistas eran 55 bautizados, más otros 55 que se preparaban para el bautismo. En julio de 1908 se llevó a cabo el primer congreso de colportores de la historia de las publicaciones en México. El 21 de septiembre de 1910 se abrió el primer seminario o escuela para preparar los agentes que necesitaba la IASD en el país, pero no pudo funcionar mucho tiempo por los disturbios de la Revolución. Durante esos años difíciles se tuvo que cerrar también la Compañía de Publicaciones La Verdad y los libros y revistas en español se imprimieron en Panamá. Allá, la revista El Mensajero de la Verdad se convirtió en Señales de los tiempos y

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después pasó a ser El Centinela y Heraldo de la Salud, la actual revista El Centinela. En 1921, la Misión Mexicana se organizó en tres distritos: Noreste, Central y Sur, con cinco iglesias organizadas y varios grupos cada una. En total, había 278 miembros en una población de 15.501.684 mexicanos. Al año siguiente se aumentaron otros tres distritos: Occidente, Central Norte y Suroeste. En 1923 la Misión Mexicana deja de depender de la Asociación General de Estados Unidos y pasa a la categoría de unión. En la ciudad de México quedaron ubicadas las sedes de tres uniones: la Unión Centroamericana, la Unión Azteca, que se organizó con cuatro misiones en cinco países, y la Misión Mexicana, para toda la República. El año de 1925 fue trágico para la Misión Adventista, pues la única iglesia organizada que había en la ciudad de México se tuvo que desorganizar debido a la rebeldía de algunos miembros que dividieron a la feligresía. En 1926 se crea una sola unión para la República Mexicana con el nombre de Unión Mexicana, que comprendía seis misiones: Central, Golfo, Lago, Sonora, Tehuantepec y Yucatán. Desaparecido el seminario adventista de 1910, se inicia en 1931, en Tacubaya, el Colegio Adventista Mexicano para preparar pastores. En 1933 se ordenaron los primeros siete pastores mexicanos. En estos años, la IASD todavía seguía dependiendo fuertemente del extranjero, pues tanto el presidente de la Unión Mexicana como los dirigentes de las seis misiones eran norteamericanos. Los primeros tres pastores mexicanos en puestos de responsabilidad fueron nombrados en 1937. El primer mexicano que ocupó la presidencia de una misión, la Misión Central, fue el pastor Emiliano Ponce, en 1935. El Colegio Adventista Mexicano cambió después su nombre por el de
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Escuela Agrícola y de Salud. En 1935 la trasladaron a Laredo, Texas, y en 1936 a McAllen. En la década de 1941 a 1950, la IASD experimentó un avance significativo, sobre todo en lo que respecta a sus labores educativas y sanitarias. En 1942 había en el país 104 iglesias con 5342 miembros bautizados en las cuatro misiones que existían entonces: Central, Golfo, Pacífico y Tehuantepec. En este mismo año se fundó en Montemorelos, N. L., la Escuela Agrícola e Industrial Mexicana, que después se transformaría en universidad. En 1946 se fundó el Hospital y Sanatorio Montemorelos. En 1948 se inició la Escuela Agrícola e Industrial del Pacífico, hoy Colegio del Pacífico; y la Escuela Agrícola e Industrial del Sureste, hoy Colegio Linda Vista. En 1948 se reorganizaron los territorios de las seis misiones, organización que permaneció hasta 1974. En 1960, para una población total en el país de 30’593,660, los adventistas del Séptimo Día eran ya 21,750, repartidos en 185 iglesias. La proporción era de un adventista por cada 1406 habitantes. Las misiones eran seis: Central, organizada en 1924; Interoceánica, organizada en 1948; Norte, organizada en 1924; Pacífico, organizada en 1924; Sur, organizada en 1944; y Sureste, organizada en 1948. Al terminar esa década, los miembros bautizados alcanzaron la cifra de 42,656, distribuidos en 249 iglesias. La Iglesia tenía en el país 37 escuelas primarias y tres colegios superiores con un total de 3,567 alumnos. Había 77 pastores ordenados y 2,735 predicadores laicos. En 1970 fue elegido el primer presidente nacional de la Unión Mexicana, pues hasta entonces todos los presidentes habían sido norteamericanos, ya que México era considerado una misión de la División Interamericana, que dependía a su vez de la Asociación General con sede en Estados Unidos. El primer
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presidente mexicano fue el pastor Velino Salazar Escarpulli, de 42 años. En 1973 se construyó en la ciudad de México el Centro de Evangelismo, que comenzó a funcional como el templo adventista más grande del país, ubicado en la calle de Sadi Carnot N° 12, Colonia San Rafael, el centro de la ciudad. En 1973 se fundó la Universidad Adventista de Montemorelos, N. L., en el lugar donde funcionaba desde 1942 la Escuela Agrícola e Industrial. En 1974 los miembros de la IASD en México sumaban 72,807. En 1975, México fue la nación que alcanzó la cifra más alta de bautismos en la IASD: 10,931. En 1977, debido al avance y consolidación alcanzados por la Unión Mexicana, esta fue elevada por la División Interamericana Adventista, de la categoría de Misión a la de Unión Asociación, quedando como presidente el pastor Samuel Guízar. Para ese año, la membresía de la IASD sumaba ya 100,451 bautizados. En 1985 la Unión Mexicana se dividió en dos uniones: la Unión Mexicana del Norte y la Unión Mexicana del Sur. En 1991, al cumplir la IASD cien años en México, sus estadísticas eran las siguientes: para una población total de 85’699,987, había 355,274 miembros de la Iglesia, 1,101 iglesias, 4,526 escuelas sabáticas con 457,567 miembros, 211 pastores ordenados y 1667 obreros activos. La obra educativa comprendía 66 jardines de niños, 111 escuelas primarias, 52 secundarias y 30 preparatorias, dos colegios y una universidad. La Escuela Agrícola e Industrial del Pacífico, fundada en 1948 en Navojoa, Sonora, que en 1967 se llamó Colegio del Pacífico, en 1995 se convirtió en la Universidad de Navojoa, y en 2001, el Colegio adventista Linda Vista, ubicado en Pueblo Nuevo, Solistahuacan, Chiapas, se convirtió en Universidad Linda Vista.
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7. Llegada y desarrollo en Chihuahua: La IASD se estableció en Chihuahua en 1904, por obra del hermano J. A. Leland, uno de los más famosos misioneros de la IASD, quien se trasladó al estado para establecer un centro de trabajo misionero en el norte de la República. En un informe del tercer director general de la Misión Mexicana, G. W. Reaser, de 1909, se habla del interés que la revista El Mensajero ha despertado en la población de Santa Bárbara, aunque parece que no llegó a formarse una congregación, pues en un informe de 1914, en el que se mencionan los grupos que se reúnen semanalmente en diversos lugares de la República, no aparece ninguno de Chihuahua. En 1928, la Misión de Sonora, de la que dependía el estado de Chihuahua, pasó a llamarse Misión de la Sierra Madre, cambiando también de sede: de Navojoa a Ciudad Juárez, Chihuahua, y en 1930 se estableció en la ciudad de Chihuahua, siendo su superintendente el misionero E. E. Pohle y su esposa la secretaria-tesorera. En 1931 se hace un nuevo ajuste de la Misión de la Sierra Madre, a la que se le asignan los estados de Chihuahua, Durango, Zacatecas y Aguascalientes y la sede pasa de la ciudad de Chihuahua a Torreón, Coahuila, pero al año siguiente esta Misión de la Sierra Madre se desorganizó y sus estados pasaron a formar parte de la Misión del Golfo. Esto da una idea de las dificultades a las que se enfrentaba la Iglesia. En 1977, Chihuahua pertenecía a la Asociación Adventista del Norte, junto con los estados de Durango, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y San Luis Potosí. Todos en conjunto tenían 37 iglesias, 169 escuelas sabáticas y 7,121 miembros bautizados. La sede de la Asociación estaba en Monterrey. En 1987, la Asociación del Norte se dividió en la Asociación del Noroeste y la
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Misión del Norte, formada esta última por los estados de Chihuahua, Durango y la región de La Laguna, con sede en la ciudad de Chihuahua. 8. Organización interna: La IASD es administrada por medio de una representación democrática que combina elementos jerárquicos y presbiterianos. La iglesia local es el nivel fundamental de la estructura de la organización, y es la cara pública de la Iglesia. Cada adventista bautizado es miembro de una iglesia local y tiene poder de voto dentro de esa iglesia. Hay varios cargos eclesiásticos dentro de una iglesia local, incluyendo los cargos ordenados de pastor, anciano y diácono, al igual que secretario y tesorero. Por encima de la iglesia local se encuentra la asociación, misión o campo local. La asociación es la dueña de los terrenos y propiedades de la Iglesia y organiza la distribución de ofrendas y el pago de los pastores. Es también la responsable de la elección y ordenación del personal ministerial y la que los distribuye en sus puestos de trabajo. Por encima de la asociación local se encuentra la unión de asociaciones, que involucra varias asociaciones dentro de un área establecida. El nivel más alto de gobierno dentro de la estructura eclesiástica es la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día (General Conference of Seventh-day Adventists), que consiste de 13 divisiones, cada una de las cuales está asignada a varias regiones geográficas. La Asociación General es la autoridad de la iglesia y tiene la palabra final en temas de conjetura y de administración. La Asociación General es encabezada por un Presidente, cargo ocupado actualmente (2007) por Jan Paulsen. Las oficinas centrales de la Asociación General se encuentran en Silver Springs, Maryland, EE. UU.
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La estructura organizacional de la IASD en la República Mexicana, es la siguiente: Se divide en cuatro entidades, “Unión del Norte”, “Unión del Sur”, “Unión Interoceánica” y “Ediciones Enfoque”. Estas, a su vez, se dividen en “Secciones” o “Misiones”. 1. “Unión del Norte” de divide así: - Sección Metropolitana: que comprende el Distrito Federal y el Estado de México. - Sección del Noreste: que comprende los estados de Nuevo León y Coahuila al oriente del meridiano 102. - Sección del Noroeste: con el estado de Sonora, excepto San Luis Río Colorado. - Sección de Baja California: que comprende los estados de Baja California Norte y Baja California Sur y San Luis Río Colorado, Sonora. - Sección del Golfo: comprende los estados de Tamaulipas y San Luis Potosí. - Misión del Norte: con los estados de Chihuahua, Durango y Coahuila al poniente del meridiano 102. - Misión de Occidente: con los estados de Jalisco, Colima, Nayarit, Zacatecas. - Misión de Sinaloa: con el estado de Sinaloa. - Misión del Bajío: que comprende los estados de Guanajuato, Michoacán, Querétaro y Aguascalientes. 2. “Unión Interoceánica” se divide así: - Sección del Pacífico Sur. - Sección Hidalgo Veracruzana. - Sección Veracruzana del Sur. - Misión de Oaxaca. - Misión Central. - Misión Olmeca.
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3. “Unión del Sur” se divide así: - Sección de Tabasco. - Sección del norte de Chiapas. - Sección del centro de Chiapas. - Sección del Soconusco. - Sección de Mayab. 4. “Ediciones de Enfoque” se divide así: - Comprende toda la República Mexicana.

9. Fuentes de financiamiento: - Tienen imprentas, en las que se hacen todo el material requerido por la iglesia. - Diezmo, donativos, ofrendas o limosnas. - Ministerio de publicaciones. - Depósito de publicaciones. - Sus propias fábricas de alimentos, sus marcas son: Colpac y Palacasa. 10. Número de miembros y ubicación en el estado: La Misión del Norte tiene a los estados de Chihuahua, Durango y parte de Coahuila, entre estos tres estados suman una población aproximada de 5,617,665 habitantes, distribuidos en 111 municipios. Los siguientes datos son el número de adventistas en relación con el número de habitantes: ESTADO Chihuahua Durango Región Lagunera HABITANTES 3,241,444 1,509,117 867,104 FELIGRESIA 11,073 1,080 2,053 ADV x HAB 1 x 293 1 x 1,397 1 x 422

11. Nivel socioeconómico de la membresía:

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Hay muy poca gente adinerada. 12. Personalidades destacadas en el estado: 13. Instituciones de carácter religioso y social que tiene en el estado: 1. Asociación Civil Filantrópica y Educativa (A.C.F.E. A.C.), que atiende a damnificados de los estados de Chihuahua, Durango y Coahuila, con sede en Puebla. 2. De las 250 escuelas con que la IASD cuenta en México, las que se encuentran en el estado de Chihuahua son las siguientes: 1) Colegio Juan de la Barrera en Cd. Juárez, es Kinder, primaria, secundaria y preparatoria. 2) Colegio Manuel Bernardo Aguirre en la ciudad de Chihuahua, es kinder, primaria, secundaria y preparatoria. 3) Colegio Miguel Hidalgo en Namiquipa, tiene jardín de niños y primaria. 4) Colegio Justo Sierra en Gómez Farías, solo primaria. 14. Doctrinas Asociación: fundamentales que caracterizan a la

La doctrina adventista del Séptimo Día se basa en la tradición protestante anabaptista. La doctrina protestante del "sacerdocio de todos los creyentes" es tan central en el pensamiento de los Adventistas del Séptimo Día que los miembros siempre han sido animados a estudiar la Biblia para descubrir la verdad por sí mismos, guiados por el Espíritu Santo. Esto puede llegar a explicar su renuencia para establecer un credo. La doctrina
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Adventista se asemeja a la corriente ortodoxa principal de la teología protestante trinitaria, con algunas excepciones. Pero aunque no tiene propiamente un credo, la IASDL ha formulado un grupo de creencias fundamentales. Hasta 2005 esa formulación constaba de 27 creencias. Durante la sesión de la Asociación General de la Iglesia de ese año, se agregó una creencia más, por lo que hoy tienen 28 creencias fundamentales, que son las siguientes: 1. Las Sagradas Escrituras. El Antiguo y el Nuevo Testamento son la Palabra de Dios escrita, dada por inspiración divina por intermedio de santos hombres de Dios que hablaron y escribieron al ser movidos por el Espíritu Santo. (2Pedro 1:20,21; 2Timoteo 3:16,17; Salmos 119:105; Proverbios 30:5,6; Isaías 8:20; S. Juan 17:17; 1Tesalonicenses 2:13; Hebreos 4:12). 2. La Trinidad. Hay un sólo Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, una unidad de tres Personas coeternas. Dios es inmortal, omnipotente, omnisciente, encima de todo, y siempre presente. (Deuteronomio 6:4; Mateo 28:19; 2Corintios 13:14; Efesios 4:46; 1Pedro 1:2; 1Timoteo 1:17; Apocalipsis 14:7). 3. Dios Padre. Dios, el Eterno Padre, es el Creador, el Originador, el Mantenedor y el Soberano de toda la creación. Él es justo y santo, compasivo y clemente, tardo en airarse, y grande en constante amor y fidelidad. (Génesis 1:1; Apocalipsis 4:11; 1Corintios 15:28; S. Juan 3:16; 1Juan 4:8; 1Timoteo 1:17; Éxodo 34:6,7; S. Juan 14:9). 4. Dios Hijo. Dios, el Hijo Eterno, se encarnó en Jesucristo. Por medio de Él se crearon todas las cosas, se reveló el carácter de Dios, se efectuó la salvación de la humanidad y se juzga el mundo. Jesús sufrió y murió en la cruz por nuestros pecados y en nuestro lugar, fue resucitado entre los muertos y ascendió para administrar en el santuario celestial a nuestro favor. Vendrá otra vez para la liberación final de su pueblo y la restauración de todas las cosas. (S. Juan 1:1-3 & S. Juan 1:14; Colosenses 1:15-19; S.
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Juan 10:30; S. Juan 14:9; Romanos 6:23; 2Corintios 5:17-19; S. Juan 5:22; Lucas 1:35; Filipenses 2:5-11; Hebreos 2:9-18; 1Corintios 15:3,4; Hebreos 8:1,2; S. Juan 14:1-3). 5. Dios Espíritu Santo. Dios, el Espíritu Santo, desempeñó una parte activa con el Padre y el Hijo en la Creación, Encarnación y Redención. Inspiró a los escritores de las Escrituras. Llenó de poder la vida de Cristo. Atrae y convence a los seres humanos; y los que se muestran sensibles, son renovados y transformados por Él, a imagen de Dios. Concede dones espirituales a la Iglesia. (Génesis 1:1,2; Lucas 1:35; Lucas 4:18; Hechos 10:38; 2Pedro 1:21; 2Corintios 3:18; Efesios 4:11,12, Hechos 1:8; S. Juan 14:1618 & S. Juan 14:26; S. Juan 15:26,27; S. Juan 16:7-13). 6. Dios es el Creador. Dios es el Creador de todas las cosas y reveló en las Escrituras el relato auténtico de Su actividad creadora. En seis días hizo el Señor los Cielos y la Tierra y todo lo que tiene vida sobre la Tierra, y descansó el séptimo día de esa primera semana. (Génesis 1 & 2; Éxodo 20:8-11; Salmos 19:1-6; Salmos 33:6 & Salmos 33:9; Salmos 104; Hebreos 11:3). 7. La naturaleza del hombre. El hombre y la mujer fueron formados a imagen de Dios con individualidad y con el poder y la libertad de pensar y actuar. Como han sido creados como seres libres, cada uno es una unidad indivisible de cuerpo, mente y alma, y dependiente de Dios en cuanto a la vida, respiración y todo lo demás. Cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios, negaron su dependencia de Él y cayeron de su elevada posición abajo de Dios. La imagen de Dios en ellos fue desfigurada, se volvieron mortales. Sus descendientes comparten esa naturaleza caída y de sus consecuencias. (Génesis 1:26-28; Génesis 2:7; Salmos 8:4-8; Hechos 17:24-28; Génesis 3; Salmos 51:5; Romanos 5:12-17; 2Corintios 5:19,20; Salmos 51:10; 1Juan 4:7,8 & 1Juan 4:11 & 1Juan 4:20; Génesis 2:15). 8. El Gran Conflicto. Toda la humanidad está involucrada en un gran conflicto entre Cristo y Satanás, en cuanto al carácter de
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Dios, su Ley y su soberanía sobre el Universo. Ese conflicto se originó en el Cielo, cuando un ser creado, dotado de libertad de elección, por exaltación propia, se convirtió en Satanás, el adversario de Dios, y condujo la rebelión de una parte de los ángeles. Él introdujo el espíritu de rebelión en este mundo. Observado por toda la Creación, este mundo se convirtió en el palco del conflicto universal, dentro del cual será finalmente reivindicado el Dios de amor. (Apocalipsis 12:4-9; Isaías 14:1214; Ezequiel 28:12-18; Génesis 3; Romanos 1:19-32; Romanos 5:12-21; Romanos 8:19-22; Génesis 6:8; 2Pedro 3:6; 1Corintios 4:9; Hebreos 1:14). 9. Vida, muerte y resurrección de Cristo. En la vida de Cristo, de perfecta obediencia a la voluntad de Dios, y en su sufrimiento, muerte y resurrección, Dios proveyó el único medio de expiación del pecado humano, de modo que los que aceptan esa expiación por fe, puedan tener vida eterna, y toda la Creación comprenda mejor el infinito y santo amor del Creador. (S. Juan 3:16; Isaías 53; 1Pedro 2:21,22; 1Corintios 15:3,4 & 1Corintios 15:20-22; 2Corintios 5:14,15 & 2Corinthios 5:19-21; Romanos 1:4; Romanos 3:25; Romanos 4:25; Romanos 8:3,4 1Juan 2:2; 1Juan 4:10; Colosenses 2:15; Filipenses. 2:6-11). 10. La experiencia de la salvación. En infinito amor y misericordia, Dios permitió que Cristo se convirtiese en pecado por nosotros, para que en Él fuésemos hechos justicia de Dios. Guiados por el Espíritu Santo reconocemos nuestra pecaminosidad, nos arrepentimos de nuestras transgresiones y tenemos fe en Jesús como Señor y Cristo, como Sustituto y Ejemplo. Esta fe que acepta la salvación, viene del poder de la Palabra y es el don de la gracia de Dios. Por medio de Cristo somos justificados y libertados del dominio del pecado. Por medio del Espíritu, nacemos de nuevo y somos justificados. Permaneciendo en Él, participamos de la naturaleza divina y tenemos la seguridad de la salvación, ahora y en el Juicio. (2Corintios 5:17-21; S. Juan 3:16; Gálatas 1:4; Gálatas 4:4-7; Tito 3:3-7; S. Juan 16:8; Gálatas 3:13,14; 1Pedro 2:21,22; Romanos
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10:17; Lucas 17:5; Marcos 9:23,24; Efesios 2:5-10; Romanos 3:21-26; Colosenses 1:13,14; Romanos 8:14-17; Gálatas 3:26; S. Juan 3:3-8; 1Pedro 1:23; Romanos 12:2; Hebreos 8:7-12; Ezequiel 36:25-27; 2Pedro 1:3,4; Romanos 8:1-4; Romanos 5:610). 11. Crecimiento en Cristo. (Nueva creencia fundamental aprobada el 4 de julio de 2005, en la 58ª Asamblea de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día). Por su muerte en la cruz Jesús triunfó sobre las fuerzas del mal. El subyugó los espíritus de demonios durante su ministerio terrestre y quebró su poder y tornó cierto su destino final. La victoria de Jesús nos da victoria sobre las fuerzas del mal que continúan procurando controlarnos, mientras caminamos con Él en paz, alegría, y con la certeza de su amor. Ahora el Espíritu Santo vive con nosotros y nos da poder. Continuamente comprometidos con Jesús como nuestro Salvador y Señor, somos libres del fardo de nuestros hechos pasados. No más viviremos en la oscuridad, con miedo de los poderes del mal, ignorancia, y la falta de sentido de nuestro antiguo modo de vida. En esa nueva libertad en Jesús, somos llamados a creces en semejanza a su carácter, comulgando con Él diariamente en oración, alimentándonos de su Palabra, meditando en eso y en su providencia, cantando sus alabanzas, reuniéndonos juntos en adoración, y participando en la misión de la Iglesia. A medida que nos entreguemos al servicio de amor a aquellos a nuestro alrededor y al testimonio de su salvación, su constante presencia con nosotros a través del Espíritu transforma cada momento y toda tarea en una experiencia espiritual. (Ps 1:1, 2; 23:4; 77:11, 12; Col 1:13, 14; 2:6, 14, 15; Lc 10:17-20; Ef 5:19, 20; 6:12-18; 1 Tes 5:23; 2 Pe 2:9; 3:18; 2 Cor. 3:17, 18; Fil 3:7-14; 1 Tes 5:16-18; Mat 20:25-28; Jn 20:21; Gal 5:22-25; Rom 8:38, 39; 1 Jn 4:4; Heb 10:25). 12. La Iglesia. La Iglesia es la comunidad de creyentes que confiesan a Jesucristo como Señor y Salvador. Nos unimos para adorar, para comunión, para instrucción en la Palabra, para celebrar la Cena del Señor, para el servicio a toda la humanidad y
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para la proclamación mundial del Evangelio. La Iglesia es la Familia de Dios. La Iglesia es el cuerpo de Cristo. (Génesis 12:3; Hechos 7:38; Efesios 4:11-15; Efesios 3:8-11; Mateo 28:19,20; Mateo 16:13-20; Mateo 18:18; Efesios 2:19-22; Efesios 1:22,23; Efesios 5:23-27; Colosenses 1:17,18). 13. El Remaneciente 1 y su misión. La Iglesia universal se compone de todos los que verdaderamente creen en Cristo; pero, en los últimos días, un remaneciente ha sido llamado, a fin de guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús. Este remaneciente anuncia la llegada de la hora del Juicio, proclama la salvación por medio de Cristo y predice la aproximación de su segundo advenimiento. (Apocalipsis 12:17; Apocalipsis14:6-12; Apocalipsis 18:1-4; 2Corintios 5:10; Judas 3 & Judas 14; 1Pedro 1:16-19; 2Pedro 3:10-14; Apocalipsis 21:1-14). 14. Unidad en el Cuerpo de Cristo. La Iglesia es un cuerpo con muchos miembros, llamados de toda nación, tribu, lengua y pueblo. Todos somos iguales en Cristo. Mediante la revelación de Jesucristo en las Escrituras, compartimos la misma fe y esperanza y extendemos un solo testimonio para todos. Esta unidad encuentra su fuente en la unidad del Dios triuno, que nos adoptó como sus hijos. (Romanos 12:4,5; 1Corintios 12:12-14; Mateo 28:19,20; Salmos 133:1,2; 2Corintios 5:16,17; Hechos17:26,27; Gálatas 3:27,29; Colosenses 3:10-15; Efesios 4:14-16; 4:1-6; S. Juan 17:20-23). 15. El Bautismo. Por el bautismo confesamos nuestra fe en la muerte y en la resurrección de Jesucristo y testimoniamos nuestra muerte al pecado y nuestro propósito de andar en novedad de vida, siendo aceptados como miembros por su Iglesia. Y por inmersión en el agua se sigue la instrucción en las Escrituras Sagradas y la aceptación de sus enseñanzas. (Romanos 6:1-6; Colosenses 2:12,13; Hechos 16:30-33; Hechos 22:16; Hechos 2:38; Mateo 28:19,20).
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Ver Glosario, al final.

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16. La Cena del Señor. La Cena del Señor es una participación en los emblemas del cuerpo y de la sangre de Jesús, como expresión de fe en Él, nuestro Señor y Salvador. La preparación incluye el examen de conciencia, el arrepentimiento y la confesión. El Maestro instituyó la Ceremonia del lavamiento de pies para representar renovada purificación, para expresar la disposición de servir uno al otro en humildad semejante a la de Cristo, y para unir nuestros corazones en amor. (1Corintios 10:16,17; 1Corintios 11:23-30; Mateo 26:17-30; Apocalipsis 3:20; S. Juan 6:48-63; S. Juan 13:1-17). 17. Dones y ministerios espirituales. Dios concede a todos los miembros de Su Iglesia, en todas las épocas, dones espirituales. Siendo otorgados por la actuación del Espíritu Santo, el cual distribuye a cada miembro como le place, los dones proveen todas las aptitudes y ministerios que la Iglesia necesita para cumplir sus funciones divinamente ordenadas. Algunos miembros son llamados por Dios y dotados por el Espíritu para funciones reconocidas por la Iglesia en ministerios pastorales, evangélicos, apostólicos y de enseñanza. (1Corintios 10:16,17; 1Corintios 11:23-30; Mateo 26:17-30; Apocalipsis 3:20; S. Juan 6:48-63; S. Juan 13:1-17). 18. El don de profecía. Uno de los dones del Espíritu Santo es la profecía. Este don es una característica de la Iglesia remaneciente y fue manifestado en el ministerio de Ellen G. White. Como mensajera del Señor, sus escritos son una continua y autorizada fuente de verdad y proporcionan consuelo, orientación, instrucción y corrección a la Iglesia. (Joel 2:28,29; Hechos 2:14-21; Hebreos 1:1-3; Apocalipsis 12:17; Apocalipsis 19:10). 19. La Ley de Dios. Los grandes principios de la Ley de Dios son incorporados en los Diez Mandamientos y ejemplificados en la vida de Cristo. Expresan el amor, la voluntad y los propósitos de Dios acerca de la conducta y de las relaciones humanas, y son obligatorios a todas las personas, en todas las épocas. Esos
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preceptos constituyen la base del concierto de Dios con su pueblo y la norma del juicio de Dios. (Éxodo 20:1-17; Salmos 40:7,8; Mateo 22:36-40; Deuteronomio 28:1-14; Mateo 5:17-20; Hebreos 8:8-10; S. Juan 16:7-10; Efesios 2:8-10; 1Juan 5:3; Romanos 8:3,4; Salmos 19:7-14). 20. El Sábado. El bondadoso Creador, después de los seis días de la Creación, descansó el séptimo día e instituyó el Sábado para todas las personas, como recordativo de la Creación. El cuarto mandamiento de la inmutable Ley de Dios requiere la observancia de este sábado del séptimo día como día de descanso, adoración y ministerio, en armonía con la enseñanza y práctica de Jesús, el Señor del Sábado. (Génesis 2:1-3; Éxodo 20:8-11; Lucas 4:16; Isaías 56:5,6; Isaías 58:13,14; Mateo 12:112; Éxodo 31:13-17; Ezequiel 20:12 & 20:20; Deuteronomio 5:1215; Hebreos 4:1-11; Levítico 23:32; Marcos 1:32). 21. Mayordomía. Somos mayordomos de Dios, responsables por el uso apropiado del tiempo y de las oportunidades, capacidades y posesiones, y de las bendiciones de la Tierra y sus recursos que Él colocó bajo nuestro cuidado. Reconocemos el derecho de propiedad de parte de Dios, por medio del fiel servicio a Él y a nuestros semejantes, y devolviendo los diezmos y dando ofrendas para la proclamación de su Evangelio y para la manutención y el crecimiento de su iglesia. (Génesis 1:26-28; Génesis 2:15; 1Crónicas 29:14; Hageo 1:3-11; Malaquías 3:8-12; 1Corintios 9:9-14; Mateo 23:23; Romanos 15:26,27; 2Corintios 8:1-15). 22. Conducta cristiana. Somos llamados para ser un pueblo piadoso, que piensa, siente y actúa de acuerdo con los principios del Cielo. Para que el Espíritu recree en nosotros el carácter de nuestro Señor, solo nos involucramos con aquellas cosas que producirán en nuestra vida, pureza, salud y alegría semejantes a las de Cristo. (I Juan 2:6; Efes. 5:1-13; Rom. 12:1 y 2; I Cor. 6:19 y 20; 10:31; I Tim. 2:9 y 10; Lev. 11:1-47; II Cor. 7:1; I Pedro 3:14; II Cor. 10:5; Filip. 4:8).
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23. Matrimonio y familia. El casamiento fue divinamente establecido en el Edén y confirmado por Jesús como unión vitalicia entre un hombre y una mujer, en amoroso compañerismo. Para el cristiano, el compromiso matrimonial es con Dios, y con el cónyuge, y solamente debe ser asumido entre parejas que comparten la misma fe. Referente al divorcio, Jesús enseñó que la persona que se divorcia del cónyuge, a no ser por causa de fornicación, y se casa con otro, comete adulterio. Dios bendice a la familia y quiere que sus miembros se ayuden uno al otro a alcanzar completa madurez. Los padres deben educar sus hijos a amar al Señor y a obedecerle. (Gén. 2:18-25; Deut. 6:5-9; Juan 2:1-11; Efes. 5:21-33; Mat. 5:31 y 32; 19:3-9; Prov. 22:6; Efes. 6:1-4; Mal. 4:5 y 6; Mar. 10:11 y 12; Lucas 16:18; I Cor. 7:10 y 11). 24. El ministerio de Cristo en el Santuario Celestial. Hay un santuario en el Cielo. En él, Cristo intercede en nuestro favor, haciendo accesibles a los creyentes los beneficios de su sacrificio expiatorio ofrecido una vez por todas, en la cruz. Él es nuestro gran Sumo Sacerdote y comenzó su ministerio intercesor en ocasión de su ascensión. En 1844, a final del período profético de los 2.300 días, inició la segunda y última etapa de su ministerio expiatorio. El juicio investigador revela a los seres celestiales quién entre los muertos será digno de formar parte en la primera resurrección. También se hace manifiesto quién, entre los vivos, está preparado para la traslación a su reino eterno. La terminación del ministerio de Cristo señalará el fin del tiempo de gracia para los seres humanos, antes del Segundo Advenimiento. (Heb. 1:3; 8:1-5; 9:11-28; Dan. 7:9-27; 8:13 y 14; 9:24-27; Núm. 14:34; Ezeq. 4:6; Mal. 3:1; Lev. 16; Apoc. 14:12; 20:12; 22:12). 25. La Segunda Venida de Cristo. La segunda venida de Cristo es la bendita esperanza de la Iglesia. La venida del Salvador será literal, personal, visible y universal. (Tito 2:13; Juan 14:1-3; Hechos 1:9-11; I Tes. 4:16 y 17; I Cor. 15:51-54; II Tes. 2:8; Mat. 24; Mar. 13; Lucas 21; II Tim. 3:1-5; Joel 3:9-16; Heb. 9:28).
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26. Muerte y Resurrección. El salario del pecado es la muerte. Pero Dios, el único que es inmortal, concederá vida eterna a sus redimidos. Hasta aquel día, la muerte es un estado inconsciente para todas las personas. (I Tim. 6:15 y 16; Rom. 6:23; I Cor. 15:51-54; Ecles. 9:5 y 6; Sal. 146:4; I Tes. 4:13-17; Rom. 8:35-39; Juan 5:28 y 29; Apoc. 20:1-10; Juan 5:24). 27. El Milenio y el fin del pecado. El milenio es el reinado de mil años de Cristo con sus santos, en el Cielo, entre la primera y la segunda resurrección. Durante este tiempo serán juzgados los impíos muertos. Al fin de ese período, Cristo con sus Santos y la Ciudad Santa descenderán del Cielo a la Tierra. Los impíos muertos serán entonces resucitados y, con Satanás y sus ángeles, cercarán la ciudad; pero el fuego de Dios los consumirá y purificará la Tierra. El Universo quedará eternamente libre del pecado y de los pecadores. (Apoc. 20; Zac. 14:1-4; Mal. 4:1; Jer. 4:23-26; I Cor. 6; II Pedro 2:4; Ezeq. 28:18; II Tes. 1:7-9; Apoc. 19:17, 18 y 21). 28. La Nueva Tierra. En la Nueva Tierra, en que habita la justicia, Dios proveerá un hogar eterno para los redimidos y un ambiente perfecto para vida, amor, alegría y aprendizaje eternos, en su presencia. (II Pedro 3:13; Gén. 17:1-8; Isa. 35; 65:17-25; Mat. 5:5; Apoc. 21:1-7; 22:1-5; 11:15). 15. Escrituras sagradas y otros textos fundamentales: La Sagrada Biblia y los textos de Elena G. de White. La Sra. White, entre ellos: El Camino a Cristo, Palabras de Vida del Gran Maestro, Seguridad y Paz en el Conflicto de los Siglos, El Discurso Maestro de Jesús y El Deseado de Todas las Gentes. 16. Celebraciones de culto, fiestas, fechas especiales: El bautismo, la confesión, el matrimonio, servicios fúnebres, los sábados como monumento a la creación lo dedican a la familia, ir
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al templo, descansar, visitan asilos y orfanatos, festejan la Navidad y la Semana Santa. 17. Espiritualidad y concepción de la vida: Aceptamos que las Sagradas Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, fueron dadas por inspiración de Dios y que contienen una revelación plena y suficiente de su voluntad para con los hombres, constituyendo la única regla infalible de fe y práctica. Aceptamos guardar en todos sus puntos los Mandamientos de Dios, los cuales nos enseñan nuestras relaciones y deberes para con Dios y nuestros semejantes. 18. otros datos y comentarios: Una creencia y práctica que caracteriza a la IASD es la importancia que dan a la salud física y a todo lo que hacen para promoverla. Propugnan el vegetarianismo, aunque moderado por el uso de huevos y leche. Consideran la obra médica y de salud como el “brazo derecho” de la Iglesia y mantienen facultades de enfermería y de medicina en algunos países, clínicas, dispensarios, leproserías, centros de educación para la salud en todo el mundo. Deben abstenerse de alimentos impuros, identificados como tales en la Biblia, de bebidas alcohólicas, del tabaco, del empleo irresponsable de drogas y narcóticos. En esta orientación hacia el cuidado de la salud se percibe la influencia de la Sra. White, que apoyaba sus enseñanzas sobre temas de salud y alimentación en sus visiones proféticas. 19. Bibliografía básica: Creencias de los Adventistas del Séptimo Día. Preparado por la Asociación Ministerial de la Asociación General de los

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Adventistas del Séptimo Interamericana, 1989.

Día.

Asociación

Publicadora

SALAZAR ESCARPULLI, VELINO, 100 años de Adventismo en México. Centro de producción . Unión Mexicana del Norte, Montemorelos, N. L. 1997. WHITE, ELENA G. DE, (Sus 64 libros publicados). www.adventistas.com.mx/ (Sitio oficial). 20. Mapas y gráficos (opcional): 21. Glosario (opcional): COLPORTOR. Persona que se dedica a vender, casa por casa o en espacios públicos, biblias, revistas y libros de la Iglesia. REMANECIENTE: que aparece de nuevo. Otras presentaciones dicen Remanente: el resto, lo que queda.

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