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Huevo o pájaro

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguien quiere venir en pos de mí, niéguese
a sí mismo, tome su cruz y sígame (Mateo 16:24)

Volvemos de un período de vacaciones que, además de servirnos para que nuestros
cuerpos descansen, han servido también para reflexionar acerca de nuestra vida
cristiana. Es en esos momentos más relajados cuando podemos escuchar la voz del
Señor con más claridad porque nos hemos alejado de nuestra rutina diaria… Y es
bastante comprometido escuchar esa voz porque constantemente nos recuerda lo
mismo: que el Señor quiere toda nuestra vida, quiere tomarla para destrozarla,
eliminarla por completo para volver a rehacerla completamente nueva, a su imagen y
semejanza. Es un tratamiento completo y profundo que va más allá de un mero
bronceado.

Someternos a ese tratamiento profundo de renovación es difícil, pero el tipo de
acomodo que siempre estamos buscando es aún más difícil, imposible diría yo. Para un
huevo puede que sea difícil convertirse en pájaro, pero sería mucho más difícil aprender
a volar siendo un huevo. Ahora somos como huevos. Pero no podemos permanecer
siendo huevos decentes y ordinarios de forma indefinida. O salimos del cascarón o nos
pudrimos. La pregunta que cada uno de nosotros debemos responder es: ¿queremos
vivir la vida cristiana encerrados en nuestro cascarón o elevarnos en las alturas para
llegar hasta otras personas que necesitan a Cristo?

Con amor,

Jesús Polaino