Está en la página 1de 1

¿Oímos o escuchamos?

Bienaventurado el hombre que me escucha velando ante mis entradas cada día,
guardando los postes de mis puertas. (Proverbios 8:34)

El español posee dos verbos (procedentes de los latinos audire y auscultare) con
significados diferentes: oír y escuchar. Según indica el Diccionario de la lengua
española de la Real Academia oír significa “percibir con el oído los sonidos” y
escuchar “aplicar el oído para oír, prestar atención a lo que se oye”.

Para oír no se requiere la voluntad, para escuchar sí. Para no oír hay que taparse
las orejas, para no escuchar basta no prestar atención, pensar en otra cosa. Para oír es
suficiente un oído sano y un sonido perceptible, para escuchar se necesita
premeditación. En muchas ocasiones se dice con la más inocente intención: “No te
escucho”. Cuando, probablemente, lo que se pretende decir es que no se percibe bien el
sonido, sin tener en cuenta que “no te escucho” significa: “no quiero oír lo que dices”,
“no me interesa saber qué quieres comunicarme”, “no deseo poner atención en tus
palabras... no existes para mí”.

“Saber escuchar” no es lo mismo que escuchar. Es un arte que no lo alcanza


cualquiera ni se logra sin esfuerzo. Saber escuchar es escuchar empapados de silencio y
de sosiego interno. Precisamente así hemos de recibir la Palabra de Dios para que,
haciéndola nuestra, alcancemos la bendición de hallar la verdadera Vida (v.35).

Con amor,

Jesús Polaino