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Siguiendo a Cristo

. . . Jesús . . . le dijo: Sígueme. (Lucas 5:27)

Un amigo cercano preguntó a Gandhi: “Si admiras tanto a Cristo, ¿por qué no te
haces cristiano?” Se dice que Gandhi contestó: “Cuando conozca a un cristiano que siga
a Cristo, tal vez lo considere.” Pero, ¿no es eso lo que se supone que sea un cristiano, un
seguidor de Cristo. Alguien escribió: “Muchos vivimos nuestra fe como si Cristo
existiera para seguirnos a nosotros. Llegamos a creer que Cristo existe para satisfacer
nuestras exigencias. . . . Esa forma disfrazada de una religión que sirve al yo pone a
Cristo en una posición en la que es solamente una mercancía más en la vida que va a
mejorar y a dar poder a nuestros sueños.”

Cuando Jesús llamó a sus lo que quiso decir es que Él iba a dirigir y ellos habían
de seguirle. Igual que los discípulos, nosotros debemos dejar de lado nuestra voluntad,
obedecerle y optar por “perder” nuestra vida por causa de Él. Si uno no lo piensa
demasiado, esto podría sonar simple. Pero en realidad, es imposible hacer nada por
cuenta propia. Es sólo cuando escogemos cada día dejar de lado nuestros planes y
cuando confiamos en la guía del Espíritu Santo que podemos cooperar con Su obra en
nosotros. (Tomado de Nuestro Pan Diario).

Con amor,

Jesús Polaino