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¿Se ha convertido tu cartera?

Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o
estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.(Lucas 16:13)

El dinero es necesario y sirve para muchas cosas. En sí mismo no es bueno ni


malo, depende del uso que le demos. El dinero sirve para alimentar a nuestra familia y
proveerles de todo lo necesario (y a veces incluso lo superfluo), o para llevar adelante
los proyectos de la iglesia. Y, evidentemente, auque el dinero puede servir también a
malos propósitos, el cristiano no lo hace de una forma deliberada.

Lo que es muy interesante del pasaje de Lucas, es que establece por una parte
que todos somos siervos (o mayordomos) y que haciendo un mal uso del dinero lo que
realmente estamos haciendo es servir al dinero y no servirnos de él. En ocasiones
trabajamos horas extras para conseguir un dinero que gastaremos en cosas no
necesarias. El dinero es una de esas cosas que por mucho que tengas, nunca es
suficiente. Así, el dinero puede convertirse en un “agujero negro” que fagocita todo lo
que hay a su alrededor: nuestro tiempo, nuestra familia, nuestros sueños... y hasta
nuestra fe porque el Señor dijo que “donde esté vuestro tesoro, allí estará también
vuestro corazón” (Mateo 6:21).

Mi pastor, como buen catalán, decía que uno no se ha convertido hasta que se ha
convertido su cartera. Y la primera aplicación que pensamos es que debemos ofrendar
más. Y eso siempre está bien. Pero la segunda y quizás más importante es que la
tentación de servir al dinero en vez de al Señor es muy real en nuestro mundo tan
consumista y falto de valores. Sí, es posible que no tengamos tiempo para disfrutar de la
comunión de los hermanos y la búsqueda del Señor juntos mientras estamos destinando
muchas horas a conseguir más dinero. Hermano, ¿se ha convertido tu cartera?

Con amor,

Jesús Polaino