Está en la página 1de 1

Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.

(Mateo 5:9)

La palabra que más suena estos días en España tras el anuncio del “alto el fuego
permanente” declarado por ETA es, obviamente, paz. Sí, no os equivocáis, quiero hablar
de política. Pero no de la política española sino de la política del Reino. En el Reino de
Dios, que se ha hecho presente entre nosotros a través de Jesús, las exigencias son
incluso mayores de lo que son en un Estado democrático. En esta bienaventuranza, es el
mismo Jesús el que nos llama la atención sobre que no es suficiente con ser pacífico,
esto es, una persona “buena” que no se mete con nadie, sino un pacificador, o sea, una
persona que trabaja activamente por la paz estableciendo lazos de amistad con los otros.
Desgraciadamente, en mi opinión, los políticos han robado a los creyentes españoles el
protagonismo en la paz tan necesaria. Posiblemente los cristianos podríamos haber
hecho más a favor de la paz a pesar de nuestro número tan escaso (eso es lo que hace la
sal, ¿no?). Lo que está claro es que nosotros al menos sí hemos de ser protagonistas de
esa paz en los ámbitos donde nos movemos. Solamente así podremos ser doblemente
felices al ser llamados, y reconocidos, como hijos de Dios.

Con amor,

Jesús Polaino