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Más sobre la oración

Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. (Mateo 7:7)

Quisiera compartir con todos vosotros algo que compartí con los hermanos que
asistieron al culto de oración durante mi última visita. Y lo hago porque creo que todos
tenemos necesidad de vivir una vida de oración diaria en la que compartimos nuestras
cargas con Dios.

Quisiera resaltar la creciente escalada de intensidad de los verbos de este


versículo: pedir, buscar, llamar. El pedir implica humildad y conciencia de necesidad.
El verbo se usa con respecto a una petición de un inferior a un superior. El fariseo de la
parábola nada pide; le cuenta al Señor que es muy bueno. El publicano, en cambio,
pide, es decir, ruega. Y cuando uno pide algo, espera respuesta. Buscar es pedir +
actuar. Incluye la petición ferviente, pero no sólo eso. Una persona debe ser activa y
esforzarse por obtener la satisfacción de sus necesidades. Por ejemplo, no sólo se debe
orar por obtener un profundo conocimiento de la Biblia, sino que también se debe ser
diligente en escudriñar y examinar las Escrituras, asistir a los cultos y buscar la
voluntad de Dios para toda nuestra vida. Llamar es pedir + actuar + perseverar. Uno
llama repetidamente a la puerta hasta que le abren. De nada sirve llamar una sola vez y
después marcharse inmediatamente sin volver a llamar más. De la misma forma, de
poco sirve nuestro servicio intermitente, sin una continuidad.

Creo que no he descubierto nada nuevo para vosotros, pero con estas palabras
quiero animaros a que sigáis perseverando en lo que ya estáis haciendo.

Con amor,

Jesús Polaino