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VISITA A LOS MUSEOS DE ARTE POPULAR Y FRANZ MAYER

El Museo de Arte Popular es un recinto que alberga a varias formas del arte popular, que

significa la expresión de las tradiciones de un pueblo. En este caso, llegué al MAP para poder

contemplar la colorida expresión artistica de los 31 estados de la República Mexicana y del

Distrito Federal.

El museo está instalado en un edificio que representa el Art Déco, y fue remodelado en el año

2003 gracias a la Asociación de Amigos del MAP, y quedó a cargo del arquitecto Teodoro

González de León. La exposición permanente de las obras maestras del arte popular se divide en

3 pisos. De entre las 3000 obras que alberga el museo, se pueden apreciar tales como alfarería,

orfebrería, vidrio, vestidos, esculturas, juguetes, alebrijes, entre otras cosas más.

El recorrido comienza en el tercer piso, en donde se encuentran los objetos distribuidos en dos

salas. El nombre de la primera sala es “Raíces del Arte Popular Mexicano”. Aquí se exhiben

objetos de representaciones de personas en barro, así como objetos de uso cotidiano, como

molcajetes y vasijas. Los objetos son de distintas regiones del país y de diferentes épocas. En

la vitrina que sigue, se pueden apreciar los objetos que introdujeron los españoles a México,

la mayoría de tema religioso, como Cristos y cruces. De inmediato se nota la transición de la

cultura prehispánica a la cultura española.

La segunda sala se llama “El Arte Popular y la Vida Cotidiana”. Allí se pueden apreciar

numerosos objetos de la vida diaria, como grandes ollas de barro, palas de madera,y escobetas

bellamente decoradas con bordados multicolores. Además, hay objetos de charrería que

sobresalen en una enorme vitrina al centro de la sala. También lo componen una hamaca y

un antiguo lavadero. Más al fondo de la sala están ordenados por estado de la República las

máscaras que se utilizan en sus bailes, carnavales y eventos religiosos. Abundan las imágenes del

diablo, tanto en máscaras como en esculturas. En esta sala también se encuentran los vestidos

que identifican a cada región del país, así como su respectiva joyería. Son hermosos vestidos que

al ser diferentes en sus colores, telas y formas se puede identificar la cultura a la que pertenece.

En el segundo piso del museo, se encuentra la sala “ El Arte Popular y lo Sagrado”. Vistosos

juguetes adornan esta sala , siendo la principal atracción 3 enormes alebrijes, como piñatas

colgadas al centro de la sala, dan un adelanto visual de lo que se verá en la sala.

Aquí sobresalen las miniaturas de incontables objetos y personas, tan variados como guitarras,

máquinas de coser, coches, ferias, animalitos, calacas, y hasta pequeñas figuras de todos los

hombres que han sido presidentes de México, iniciando con la figurilla del libertador Miguel

Hidalgo.

En la última sala llamada “El Arte Popular y lo Fantástico”, fue en donde tuve mi primer

encuentro con el “Árbol de la vida”, que es una bellísima escultura de arte contemporáneo que

representa varios aspectos del mundo, religión y cotidianidad. Sin duda la qué más llamó mi

atención fue el árbol de los nahuales, que representa la mitología y creencias sobrenaturales en

nuestra cultura. Aquí también son protagonistas de la exhibición los Alebrijes, míticas figuras

variopintas, increíbles, como quimeras.

Y junto a ellos están las Sirenas, seres mitológicos de una cultura ajena, pero que es tomada

por los artesanos para hacer esculturas de ellas. Esta exposición de seres fantásticos se extiende

hasta el patio central del museo, en donde están los Alebrijes que serían exhibidos en Francia,

pero que ya no pudo ser por los problemas diplomáticos que se suscitaron.

Sin duda el MAP es un lugar lleno de color, tradición y un ambiente amigable. El museo en

sus 5 años de existencia ha hecho un trabajo relevante al promover e impulsar el trabajo de los

artesanos mexicanos , fomentando el conocimiento de la sociedad, en un espacio dinámico y

único en la ciudad. Es maravilloso conocer el legado de los pueblos a través de la historia , y

que la mayoría de los articulos exhibidos todavía se les dé un uso cotidiano, además de tener la

posibilidad de adquirirlos en la tienda del museo, en donde se le dá cabida al trabajo de nuestros

artesanos. Es un museo con un acervo importantísimo que no se puede dejar de admirar en toda

ocasión.

Después de salir del MAP, me dirigí hacia el Museo Franz Mayer, que está situado frente a

la Álameda de la Ciudad de México. Desde que ví al edificio desde fuera, supe que sería una

experiencia totalmente distinta a la del MAP. Franz Mayer fue un alemán que se naturalizó

mexicano en 1933. Fue un ávido coleccionista de piezas decorativas, entre las que destacan

cerámicas, mobiliario, esculturas, relojes, objetos de plata, textiles y pinturas, además de contar

con un acervo literario de más de 10,000 libros, entre los que sobresalen libros antiguos y raros,

documentos históricos y 739 ediciones de “El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha”, la

mayor parte anteriores a 1905, en 13 idiomas. Destacan en la colección la segunda valenciana,

publicada en 1605; la primera publicada fuera de la península ibérica, en Bruselas en 1607; la

primera edición en inglés de 1612 y la primera, segunda, tercera y cuarta ediciones de la Real

Academia Española. Además, la colección cuenta con ejemplares de gran valor iconográfico,

ilustrados por relevantes artistas de diversas nacionalidades, como Gustave Doré, Fred Bouttats,

Antonio Carnicero y Joseph del Castillo.

El museo está dividido en salas en donde se pueden apreciar diversos objetos que datan de los

siglos XVI al XIX, y los materiales son diversos. Se puede incluso apreciar hilos de oro y plata

en un tapiz del siglo XVIII. Cada uno de estos antiguos objetos provienen de distintas partes del

mundo, como Filipinas, China, Italia, Francia, Estados Unidos, y México. También destaca la

colección de pinturas, en donde se aprecia una de Diego Rivera. La mayoría de las pinturas son

de carácter religioso, asi como la variedad de esculturas de Cristo y de la Virgen María.

Los biombos, bellas piezas de arte pintadas a mano, y que muestran dibujos que relatan historias,

como la de la Conquista de México. También varias piezas de cerámica,como un jarrón poblano

de cerámica esmaltada del siglo XVIII.

Esta excepcional muestra de objetos clásicos, nos demuestra el amor que Franz Mayer tenía por

la cultura y el arte de éste y otros continentes. Él mismo fue un hombre que se dedicó a plasmar

momentos e imágenes en la lente de su cámara por alrededor de 20 años, en donde destacan

fotografías de poblaciones cercanas a la ciudad de México como Taxco y Cholula, entre otras.

Gracias a su vocación de coleccionista y su mentalidad filantrópica, nos dejó como herencia su

colección, la cual se ha podido apreciar desde la apertura del museo, el 15 de julio de 1986.

La magia del museo Franz Mayer radica en su intemporalidad, es un lugar que nos remonta

a distintas épocas a través de sus objetos, de modo que podemos apreciar el modo de vivir de

aquellos lejanos siglos, y además son piezas que por su belleza e historia, no perderán interés de

la sociedad que está y la venidera. El museo Franz Mayer es una parada imperdible para aquellos

que gustan del arte, y para aquellos que les interese la historia del arte y la literatura.

Ambos museos son un contraste maravilloso, que por sus diferencias nos hacen notar la

importancia de nuestra cultura, la cual ha trascendido por los siglos, y aún hoy sigue siendo ésa

que nos muestran en las vidrieras del MAP. Es una cultura arraigada a sus raices prehispánicas,

y que se mezcló con la nueva cultura Española, que llegó a imponerse, pero no logró erradicar

totalmente la cultura nativa.

Dejar pasar la oporunidad de tener de cerca tantos siglos de historia, cultura y arte, sería un error

imperdonable.