Está en la página 1de 1

Lección de humildad

Unánimes entre vosotros; no seáis altivos, sino asociaos con los humildes. No seáis
sabios en vuestra propia opinión. (Romanos 12:16)

Todos aprendemos los unos de los otros ( y los otros de los unos como le gustaba
decir a una “ovejuela” madrileña). Y eso incluye también aprender de los niños.
Posiblemente la mayor lección de teología que yo he recibido fue, precisamente, de la
mano de unos niños. Resulta que como práctica durante mis estudios teológicos tuve
que visitar una iglesia y colaborar como maestro de la escuela dominical con niños entre
5 y 8 años. Durante mi primer día, uno de ellos se dirigió al pastor y le hizo la siguiente
pregunta: “Pastor, ¿por qué hay un solo Dios?” El pastor, un gran teólogo por cierto, se
quedó blanco como la nieve sin saber qué responder. Pero otro niño vino en su ayuda y
contestó al niño que había hecho la pregunta: “Hombre, hay un solo Dios porque es tan
grande, tan grande, que lo llena todo.”

Comparto esto con vosotros por dos motivos. Primero, tal como nos exhorta el
texto de Romanos, para que no os avergoncéis al asociaros con otros creyentes que son
personas sencillas. Recordad que no vamos a la iglesia para incrementar nuestro
conocimiento, sino para escuchar la voz de Dios durante el culto y, al ver cómo Dios
actúa en y a través de nuestros hermanos, le adoremos humildemente. La segunda razón
es animaros para que, a pesar de vuestras respuestas sencillas, no dudéis en compartir
vuestra fe con los que se creen más sabios que vosotros. Seguro que algo podéis
enseñarles.

Con amor,

Jesús Polaino