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Amo, luego existo

...y no tengo amor, nada soy... de nada me sirve. (1co. 13:2-3)

“Fe sin amor es fanatismo”. Esta frase no tiene nada que ver con las desgraciada y
tristemente famosas viñetas de Mahoma, aunque bien se le puede aplicar también. Esta
es la frase favorita de mi suegro que la suele citar al hablar de los problemas internos de
la iglesia. Es cierto que vivimos en un mundo donde el amor está muy devaluado
excepto en su versión romanticona y peliculera que poco tiene que ver con el amor real.
Y desgraciadamente eso es cierto incluso en la iglesia del Señor donde el amor se ha
descafeinado enfatizando en demasía la ortodoxia y olvidando la ortopraxis, es decir, la
recta forma de vivir el evangelio. Pero eso no es nada nuevo, ya el apóstol Pablo dejó
muy claro que el evangelio sin amor no es nada y no sirve para nada. Por eso os animo a
que para hacer presente el amor de Dios en medio de vosotros, os améis los unos a los
otros (y los otros a los unos). Y por favor, hacedlo de una forma creativa, que al igual
que el amor carnal no se demuestra sólo con una flor, o fregando platos, el amor en
Cristo no sólo se demuestra sólo con una sonrisa de bienvenida o con una actitud atenta
hacia los demás, aunque sin embargo, es muy buen comienzo.

Con amor,

Jesús Polaino