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La última lección

ENRIQUE GÓMEZ

¿Qué herencia moral le gustaría dejar a sus hijos? ¿Cuáles serían los
mejores consejos que daría si tuviera poco más de una hora para
explicarlos a manera de lección?

Las universidades norteamericanas practican un ensayo extremo del


pensamiento. Invitan a los mejores profesores a dar una conferencia o
última clase. La idea es sencilla: si tuvieran que dar una última lección de
vida, ¿cuál sería?

Varios periódicos y cadenas de televisión reportaron hace unos días lo que


fue la verdadera “última clase” del profesor Randy Pausch, de la
Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh. Pausch, un doctor en
computación y experto en animación virtual, tiene pocas semanas o meses
de vida. Afectado por cáncer de páncreas, sabe que será la cátedra del
adiós.

La resonancia de esa lección fue tal que el profesor pidió a su universidad


no ejercer los derechos sobre el video y dejar que todo el que quiera verla
pueda hacerlo en el sitio Youtube.com.

El asombro va de principio a fin. Pausch no parece enfermo. Hace


lagartijas para demostrar que tiene condición, ríe de continuo. A los 46
años está en el verano de la vida y alcanza la cima intelectual en una de
las universidades más reconocidas. Pero no está triste ni se acongoja. Dice
que quiere dejar esa última presentación como un testimonio para sus hijos
–tres pequeños- que lo recordarán más por ese video que por las memoria
fugaz de la infancia.

Llamó a su clase: “Cómo alcanzar tus sueños de niño”. Pausch lista una
serie de sus sueños, como el que concibió cuando primero fue a
Disneylandia, donde decidió que lo importante no era disfrutar el parque de
diversiones, sino imaginar cómo haría para construirlos. Después de un
rechazo temprano en su carrera, Disney lo contrata para diseñar parques y
contribuye con su conocimiento experto a compañía de animación Pixar.
Quiso ser astronauta y, aunque no lo logró, pudo volar en un avión especial
para experimentar gravedad cero. Uno de sus principales logros fue la
creación de un programa llamado “Alice” que ayuda a personas inexpertas
a crear animaciones en forma fácil. Quiso, como todos quisimos, cosas
inalcanzables, pero lo medular fue su descubrimiento principal: si bien es
maravilloso conquistar nuestros sueños de infancia, más gratificante es
ayudar a otros a lograrlos.

Luego explica la teoría de las bardas. Sencilla pero poderosa. En la vida


hay múltiples bardas que nos separan de lo que deseamos. Las bardas
están ahí para saber qué tanto deseamos algo y para dejar afuera a
quienes no tienen la tenacidad para lograrlo.

Luego acuña una frase que es toda una lección de vida: “La experiencia es

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