Romanticismo pedagógico Este modelo pedagógico sostiene que el contenido más importante del desarrollo del niño es lo que

procede de su interior, y por consiguiente el centro, el eje de la educación es ese interior del niño, el ambiente pedagógico debe ser el más flexible posible para que el niño despliegue su interioridad, sus cualidades y habilidades naturales en maduración, y se proteja de lo inhibidor e inauténtico que proviene del exterior, cuando se le inculcan o transmiten conocimientos, ideas y valores estructurados por los demás, a través de presiones programadas que violarían su espontaneidad. El desarrollo natural del niño se convierte en la meta y a la vez en el método de la educación. El maestro debe liberarse, él mismo, de los fetiches del alfabeto, de las tablas de multiplicar y de la disciplina y ser sólo un auxiliar o un amigo de la expresión libre, original y espontánea de los niños. El ideólogo de este modelo es Rousseau, y en el siglo XX se destacan Illich y A-S. Neil, el pedagogo de Summerhill.

Modelo: romanticismo Metas: máxima autenticidad, espontaneidad y libertad Relación maestro alumno: maestro auxiliar Método: suprimir obstáculos he interferencia que inhiba la libre expresión Contenidos: ninguna programación solo la que el alumno solicite Desarrollo: natural y espontáneo

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