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alimentación en el embarazo

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Como controlar la alimentación duarnte el embarazo
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De todos los resultados obtenidos en el estudio, algunos de ellos resultan llamativos
e incluso paradójicos.

A pesar del papel relevante del Nutricionista, según lo avalado por la bibliografía y
los estudios consultados, en el seguimiento nutricional para la prevención y el
control de las complicaciones asociadas tanto al bajo peso como al sobrepeso y la
obesidad durante el embarazo, estos datos parecerían resultar insuficientes para la
toma de una mayor conciencia a los fines de asegurar la asistencia de la gestante al
consultorio de nutrición.

Aunque se conoce que el seguimiento nutricional ocupa un lugar relevante en el
control de la embarazada, por el impacto que el mismo produce sobre el resultado
final, cuando dicha tarea no es asumida por nutricionistas, este pilar tan elemental
del control gestacional puede ser relegado a lugares secundarios.

Como se mostró, los datos obtenidos reflejan que sólo el 17.2% de las puérperas
encuestadas en el presente trabajo pudieron acceder al control prenatal nutricional
durante el periodo gestacional. Si se toma en consideración que había embarazadas
adolescentes que padecían bajo peso, esto adquiere mayor trascendencia.

Del mismo modo, resulta llamativo el hecho de que a pesar de la falta de control
nutricional materno, y de los altos índices de bajo peso obtenidos al finalizar el
periodo gestacional, no exista relación significativa ni con el grado de madurez ni
con el estado nutricional del recién nacido.

Igual importancia adquiere aún el hecho de que un porcentaje considerable de
embarazadas que iniciaron su embarazo eutróficas lo finalizaran con bajo peso o
bien con sobrepeso, cifras que en ambos casos se agravaron al finalizar el periodo
gestacional. Tal vez, esto esté reflejando que sólo el 33% del total de embarazadas
presentó un incremento de peso adecuado.

Nuevamente, si se considera que sólo el 17.2% tuvo controles prenatales
nutricionales, queda en evidencia que en estos casos de empeoraron el estado
nutricional al finalizar el embarazo, tampoco hubo oportunidad por parte del equipo
de nutrición de trabajar en las sucesivas consultas en un intento por prevenir o
revertir, en el mejor de los casos, esta situación. Asimismo, de las embarazadas que
llegaron al consultorio de nutrición, la mayoría tenía registros de diagnóstico inicial

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adecuado. Sin embargo, al haber comenzado este control nutricional tardíamente,
ya habían cambiado su diagnóstico en forma desfavorable.

Esto demuestra que, de haber intervenido tempranamente con un seguimiento
conveniente, se podría haber procedido en forma preventiva mejorando los
resultados obtenidos.

Del mismo modo, se contempló que un grupo significativo de embarazadas inició en
forma tardía sus controles prenatales por venir de su país de origen cercano a la
feche de parto, para parir en Argentina, por razones económicas o de otra índole.

Como se dijo, de la investigación surge también inesperadamente que, a pesar de la
inasistencia al control nutricional, del bajo peso materno inicial, del inadecuado
incremento de peso o del empeoramiento del estado nutricional materno durante el
transcurso del embarazo, en este trabajo, la mayor parte de los nacidos tuvieron
tanto un peso como un grado de madurez adecuado.

Tal vez entonces, habría que pensar entre otras cosas que, hasta el momento del
nacimiento, los bebés se encuentran protegidos por un estado de adaptación o
resiliencia materna.

Por lo tanto, habría que focalizarse en la educación materna, pero no sólo
priorizándola durante el embarazo sino también a partir del periodo puerperal,
enfatizando cuál es la alimentación ideal para el recién nacido. Esto surge de que en
esta investigación, las madres manifestaron conocer que su leche era lo mejor que
podían recibir sus recién nacidos, pero sólo se la darían en forma exclusiva hasta los
6 meses la mitad de ellas.

De la misma manera, solamente un poco más de la cuarta parte de las puérperas
conocía cuál es el alimento ideal para el inicio de la alimentación complementaria
del bebé, al igual que la edad de introducción que no resulta en su mayoría
satisfactoria.

Por todos estos datos, no quedan dudas de que la misión más importante del equipo
de Nutrición no sólo es asesorar a las mujeres gestantes sobre los requerimientos
alimentarios que deben satisfacerse durante el embarazo, sino, concientizar al
equipo de salud sobre lo imprescindible que resulta efectuar la derivación de todas
las embarazadas al consultorio del nutricionista, en forma sistemática y
oportunamente.

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Por lo tanto, se propone mejorar la red de derivación a la consulta nutricional
dentro del hospital, así como afianzarla dentro de los CeSACs, priorizando los casos
de mayor riesgo aunque sin desatender los menos comprometidos en los que se
puede actuar con un real sentido de prevención.

Se debe destacar la insistencia en la implementación de medidas para optimizar la
captación de mujeres desde una etapa temprana de su embarazo, tal vez desde la
consulta pediátrica de sus niños, en las campañas de vacunación o en las reuniones
barriales de otras injerencias.

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VI- BIBLIOGRAFÍA

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