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Libro de Actas III Jornadas de Antropología del Centro 2011

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III Jornadas Antropología Social del Centro bonaerense

“Redefiniciones y continuidades: debates desde la antropología” E-Book isbn 978-950-658-276-0

Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. NuRES - Núcleo Regional de Estudios Socioculturales .

Coordinado por Ludmila Adad y Alicia Villafañe; edición literaria a cargo de Carolina Ferrer. 1a ed. - Tandil: Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, 2011. 1. Antropología. 2. Actas de Congresos. I. Adad, Ludmila, coord. II. Villafañe, Alicia, coord. III. Ferrer, Carolina. ed. lit. CDD 306

Olavarría, 5, 6 y 7 de Octubre de 2011

Leer Actas presentadas.

actas

III Jornadas de antropología socIal del centro Bonaerense

GT 1. Políticas públicas dirigidas a poblaciones vulnerables. La mirada de la Antropología
La asistencia alimentaria en la CABA: La cuestión social en contradicción. Rodrigo Clacheo. Procesos políticos en la conformación organizativa y técnica del desarrollo rural en Misiones. Carla De Micco. Políticas indigenistas y Estado Provincial. Leticia Katzer. “Soy un factor de riesgo”. Un estudio desde la antropología de la niñez sobre la implementación de políticas públicas sociosanitarias en el Departamento de Orán, Salta. M. Pía Leavy. Hacia el análisis de las perspectivas de resocialización tras una experiencia carcelaria. Débora A. Rodríguez y Patricia Silvia Urtizberea. Poder, acción pública y territorialidad en la cuenca Matanza Riachuelo. Santiago Ojeda.

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GT 2. Antropología Económica. Problematizando sus fronteras
“Devolvés porque querés” Pablo Alderete et al. Dinámica de transformación del capital en su relación con las políticas sociales de desarrollo. Consideraciones acerca del microcrédito. Daiana Ciancio. Asociaciones de Colaboración Empresaria: entre lo local y lo global. Un caso olavarriense. Esteban N Medici y María Lucía Pereira Guardia. Múltiples Conexiones: Mercados Mayoristas en Mar del Plata. María Laura Viteri.

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GT 3. Migraciones y procesos interculturales: enfoques antropológicos
La migración laboral hacia la actividad forestal: Una mirada desde las unidades domesticas de procedencia de los trabajadores misioneros. Alfonsina Verónica Albertí. Ciudadanía en contextos de interculturalidad. Lucrecia Ametrano. Notas y reflexiones sobre asociaciones de inmigrantes en la región de La Plata. Configuraciones, relaciones y estrategias. Adriana Archenti y Orlando Gabriel Morales. Migración e Identidad: las estrategias de un grupo de estudiantes para responder a la migración desde sus localidades natales a las de su formación académica. Melisa Borra et al. Mujeres Migrantes paraguayas en la CABA. Procesos y estrategias de inserción sociolaboral. Eugenia Brage. Formas asociativas peruanas: acción y reacción. María Valeria Carruitero y Valeria Kustich. Procesos de “nueva nacionalización” en migrantes bolivianos en La Plata. Dulce Daniela Chaves y Christian Daniel Pozo. “Aventureros” e “internacionales”: dos figuras representacionales de los migrantes africanos en Argentina.Gabriel Morales. Interculturalidad en la escuela: participación de asociaciones de inmigrantes en La Plata. Gimena Palermo. Estudio de caso de la trayectoria de una mujer correntina en el proceso migratorio interno. Dolores Rodríguez. Políticas Sociales e intervención sobre la Cuestión Social. Encuentros y desencuentros entre la asistencia alimentaria y hábitos alimentarios de mujeres inmigrantes. Luciana Ruiz y Liliana Madrid. Consideraciones sobre el conflicto entre la “comunidad PAICHIL ANTRIAO” y el señor William Fischer en Cerro Belvedere, Villa La Angostura, Neuquén. Horacio Sampayo. “Crearte tu mundo”. Aproximaciones sobre la migración estudiantil en la ciudad de Olavarría. Nicolás Wiggenhauser.

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GT 4 Cuestiones de Antropología Rural
Comunicación: “Una aproximación acerca de la percepción que los productores familiares tienen sobre sus ingresos y egresos. Estudio de Caso en dos productores familiares pertenecientes al Banco Social”. Mariana Barros et al. Rituales de la vida cotidiana. Resistencias y negociaciones en la producción social del tiempo, en una población rural, posindustrial, Montesquiu, Catalunya. Victoria Corte Oliver. Procesos de invisibilización y reemergencia indígena. Malena Castilla. Las paradojas de los pueblos fumigados. El caso de 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen. Rosario Iturralde. Los procesos de acceso y control del agua por parte de los agricultores familiares periurbanos de la región pampeana. Alejandra Moreyra et al. Creación de una cuenca lechera en un área de pequeños productores del departamento Río Seco, provincia de Córdoba .Un estudio de casos desde la mirada de género. Cecilia Pen et al. ¿Esencialismo o interculturalidad? Repensando el desarrollo desde la participación y el saber tradicional. Ludmila Quiroga et al.

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GT 5. Trabajo, familia e identidad, en los actuales contextos de interacción social
“Familias por la diversidad sexual”: la seguridad de lo privado vs. la salida del closet. Rosario Castelli. Los jóvenes del campo: prácticas productivas y representaciones sociales. Valeria Gili Diez. Trabajo familiar, distribución de roles y vinculación con los agrotóxicos. Javier Souza Casadinho. Trayectorias socio-productivas en el cordón hortícola platense: desafíos en la continuidad intergeneracional del oficio. María Alejandra Waisman.

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GT 6. Antropología y Patrimonio
Proyecto de Ley Zonas Arqueológicas del Tango de La Boca y Barracas. Mónica Capano et al. Museos de ciencias: un análisis sobre el coleccionismo, el patrimonio y la profesionalización de la práctica antropológica. Lena Dávila da Rosa. Inmigración y trabajo fabril: El caso de los obreros italianos en las industrias cementeras y ceramistas del partido de Olavarría. Agustina Girado y Romina D. Rodríguez. Entre lo proclamado y lo puesto en práctica: contradicciones e incoherencias acerca del patrimonio cultural. El papel de las Ciencias Sociales. Nora Marcela Guerci y Miguel Ángel Mugueta. Identidad, simbología y representaciones en la industria del cemento: Calera Avellaneda S.A., Olavarría, 1940-1970. Griselda Lemiez. La construcción de la imagen de la “Gran familia industrial” desde los archivos fotográficos de empresas. María Marta Lupano y Mariano Roselli. La Antropología Industrial y el Rescate de la Memoria de los Lugares: el caso de las microsociedades mineras olavarrienses como relicto de técnicas y tecnologías cuasi extintas. Carlos A. Paz. Conocer y preservar: progresos y desafíos en la investigación de las construcciones de piedra del sistema de Tandilia. Victoria Pedrotta. Turismo rural e identidad fabril en Pipinas, Buenos Aires. Hugo Enrique Ratier. La vida cotidiana de las familias obreras en una empresa paternalista. Loma Negra, Olavarría. (1930-1976). Romina D. Rodríguez. Matanza – Riachuelo bajo las baldosas. Conocimiento y gestión. Marcelo N. Weissel.

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GT 7. Antropología y Educación
Formación y trabajo docente: reflexiones en torno a una experiencia de tutoría académica en un Centro Universitario en contexto de privación de libertad. Walter Omar Álvarez. El lugar de los niños en las relaciones entre las familias y las escuelas. Laura Beatriz Cerletti. Vivir con la musik…Un estudio de las representaciones en torno de la música y la docencia entre los y las estudiantes del profesorado de música Neuquén, 2011. Marta Flores. Etnografía y educación: procesos de socialización en los espacios rurales. María Juliana Gainza y Silvina Laboratto. “Nacer con entramado”: educación, familia y reproducción social en las experiencias formativas de “la clase alta” argentina. Victoria Gessaghi. Entre cocina y biblioteca. Espacios y recorridos de una escuela albergue rural. María Belén Guirado. “Con las manos en la masa” Talleres de reflexión sobre los pueblos indígenas en el pasado. Daniela Iarritu et al. El PENE y la VAGINA la/os conciben, y ¿la/los separan?. Francisco Pérez.

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GT 8. Antropología y Proceso de Salud – Enfermedad – Atención
“Ser enfermero/a”. Representaciones sociales de la carrera de enfermería. Viviana Aguilar. De la desviación como enfermedad a la desviación como crimen. Un análisis de caso. Lena Dávila da Rosa.

Terapia grupal y rol profesional. Un análisis de la dimensión sociocultural de la práctica terapéutica. Bárbara Galarza. Colonia Hinojo: representaciones y prácticas de vecinos en relación a una fábrica de agroisumos. Agustina Girado et al.

Las políticas de desarrollo en el campo de la salud en América Latina. María Alejandra Dellacasa.
La participación social en debate. Análisis de experiencias de educación alimentaria en APS. Liliana Madrid y Gustavo Alonzo Prejuicio, segregación e iatrogenia en la práctica enfermero-médica. Horacio Sampayo.

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GT. 9. Antropología Urbana. Imaginarios, imágenes y prácticas de presencias y olvidos en la ciudad vivida
Conflictos interurbanos. Un análisis etnográfico sobre la tensión histórica entre la ciudad de Olavarría y las localidades serranas: el caso de Sie rras Bayas. Ma. Agustina Briguez. Apropiación del espacio público e intervenciones artísticas: prácticas entorno a la desaparición de Julio López. Verónica Capasso y Melina Jean Jean. No es tan fácil ser grafitero. Benjamín Juárez. Pereira, más allá de una fiesta, el inicio de un ritual y sus emergencias de sentido. Juan Manuel Martínez Herrera. La ciudad de Olavarría y los barrios de viviendas económicas. Néstor Mineo et al. Imaginarios sociales locales, procesos de entramado y trayectorias escolares en una ciudad de rango medio de la Provincia de Buenos Aires. Analía Umpierrez.

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GT. 10. Movimientos Sociales y Género “Detrás de un gran hombre, siempre hay una gran mujer…” Etnografía acerca de las relaciones de género y poder, en una iglesia evangélica de la ciudad de Olavarría. María Laura Casamayou. Entre el movimiento social, la cooperativa y el trabajo en obra. Etnografía sobre el ingreso a una cooperativa de vivienda en el Movimiento de Ocupantes e Inquilinos. Tamara Damonte. Mujeres migrantes y Música en Neuquén. Marta Flores. Sindicatos magisteriales en el período kirchnerista. Nuevas relaciones entre sindicalismo, educación y regímenes populares. Gastón Marmissolle.

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GT.11. Antropología y Tecnologías de la Información y la Comunicación
Tecnologías de la información y la comunicación: problemas y desafíos ante la brecha digital. María Belén Fernández. Los textos académicos en la era digital. María Eugenia Iturralde. Nuevas tecnologías y sistemas complejos. Pensamientos hacia emergentes culturales en la información. Diego Gabriel Lingeri.

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GT. 12. Metodologías y desafíos del quehacer antropológico
Estudios de caso localizados. Una reflexión crítica sobre los modos de abordaje, construcción y recorte en los fenómenos políticos a través del enfoque etnográfico. María Eray Arce. Liminalidad y quehacer antropológico: una reflexión sobre la propia experiencia. Laureano Borton. Un abordaje antropológico de la participación de “los expertos” en conflictos socioambientales. Suyai Compagnon. Experiencias y reflexiones teórico-metodológicas de acercamiento al ámbito carcelario desde una perspectiva antropológica.Magdalena Iriberry. Hacia una antropología rizomática. Carla Serafini. Replanteos metodológicos desde la posciencia: Los trayectos de vida poblacional y la epistemología ampliada. Julieta Angélica Soncini.

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SECCION POSTERS

III Jornadas de antropología socIal del centro Bonaerense

¿Qué es la economía? Barbara Galarza y Juan Pablo Matta. Arqueologia de la arquitectura en piedra: corrales, recintos, muros y “malales” indigenas en las sierras de Tandilia. Victoria. Pedrotta et al.

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III Jornadas de antropología socIal del centro Bonaerense

COMITÉ ACADÉMICO/COMISIÓN ORGANIZADORA
COMITÉ ACADÉMICO
Prof. Hugo Ratier. Dr. Rafael Curtoni. Prof. Carlos Herrán. Dra. Alicia G. Villafañe. Mag. Roberto Ringuelet. Dr. Ariel Gravano. Dr. Horacio Sabarots. Ms. Liliana Raggio. Prof. María Rosa Neufeld. Prof. Adriana Archenti. Prof. Silvia Attademo. Dr. Marcelo Sarlingo. Mag. Carlos Paz. Dr. Alejandro Balazote.

COMISIÓN ORGANIZADORA
Alicia G. Villafañe. Ludmila Adad. Carlos Paz. Juan Pablo Matta. Emilio Tévez. M del C. Valerio. Betiana Pintado. Elina Rosso. Alvaro Flores. Jonatan Pinelli. Agustina Girado. Rosario Iturralde. Romina Rodríguez. Agustina Briguez. Silvina Laboratto. M.Inés del Aguila. Romina Hegoburu. Eugenia Lezica. Stefania Toledo. Leandro Lora. Miguel García Sofía Dueñas y Fanny Sabatini.

Este material ha sido realizado por el Área Editorial de la Facultad de Ciencias Sociales-UNCPBA, en el mes de agosto de 2011.

III Jornadas Antropología Social del Centro Olavarría, 5, 6 y 7 de Octubre de 2011 "Redefiniciones y continuidades: debates desde la antropología"

La asistencia alimentaria en la CABA: La cuestión social en contradicción Rodrigo Clacheo. Licenciado en Nutrición. E-mail: rodrigo.clacheo@gmail.com. UBA La Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) se conforma como el distrito más rico a nivel nacional. A pesar de ello, en la actualidad, las intervenciones que giran en el marco de lo social (educación, salud y desarrollo social) se plantean como restrictivas y han sufrido recortes. En este contexto, existen en cuanto a la problemática alimentaria, una serie de Programas asistenciales. El objetivo del presente trabajo consta en describir las intervenciones en cuanto a lo asistencial - nutricional desde una perspectiva técnica y desde el punto de vista de actores implicados en ellas. Así mismo, se pretende discutir la asistencia alimentaria implementada en la CABA en el contexto de la cuestión social y en el nuevo escenario de la Asignación Universal por Hijo. El estudio es de carácter descriptivo y exploratorio, combinando enfoques de índole cuantitativos y cualitativos. Palabras clave: Políticas públicas - cuestión social - asistencia alimentaria - Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La CABA es el distrito más rico del país, considerando su Producto Bruto Interno, el consumo pér cápita y el ingreso de sus habitantes (GCBA, 2011a; GCBA, 2010a). En términos demográficos, cuenta prácticamente con un crecimiento vegetativo, por lo que se asimila a una ciudad relativamente rica. Es, a su vez, una de las 15 ciudades más ricas del mundo (Diario La Nación, 2007). En el contexto de crecimiento económico que viene atravesando el país en general desde el año 2003, con el aumento del empleo, la mejora en la situación laboral, la reducción de la pobreza, y recientemente con la incorporación de más de 4 millones de niñas y niños menores de 18 años en la Asignación Universal por Hijo, la CABA aparece como un ejemplo un tanto paradigmático puesto que no puede resolver diferentes problemáticas que aquejan a la población más desfavorecida que reside en su territorio. El ejemplo de ello lo constituye el retraso en términos de políticas de salud, educación y desarrollo social, tanto en la orientación de las acciones, en términos presupuestarios y en los resultados que demuestran los indicadores en cuestión. Una situación paradigmática en la CABA la constituyen las diferentes orientaciones que adquiere la política alimentaria, ya que coexisten dos lógicas de intervención diferentes: un programa tradicional y otro más novedoso. Es por ello, que el presente trabajo tiene por objetivos: 1. Describir la política asistencial – nutricional que desarrolla la CABA, considerando el contexto social y haciendo referencia a diferentes aspectos, ya sea técnicos como la perspectiva de los actores involucrados, y
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2. Discutir las acciones nutricionales en el marco del nuevo contexto de protección social implementado con la AUH. Metodológicamente el trabajo tiene carácter descriptivo y exploratorio, con un abordaje de técnicas mixtas, tanto cualitativas como cuantitativas. Temporalmente, toma análisis de campo, entrevistas semiestructuradas y recolección de información secundaria entre el período de 2007 y 2011. El trabajo es un extracto, con nuevos desarrollos teóricos, de mi tesis de la Maestría en Salud Pública de la UBA, que se encuentra en el proceso final de redacción.

El contexto de lo social en la CABA Las políticas estatales pueden definirse como el “conjunto de acciones y omisiones que manifiestan una determinada modalidad de intervención del Estado en relación con una cuestión que concita la atención, interés o movilización de otros actores de la sociedad civil” (Ozslak, O´Donnell, 1976). Relacionado con ello, la cuestión social da cuenta de los modos en que una sociedad, define y prioriza los problemas sociales, y actúa en pos de paliar o resolverlos. Castel (1997) definió el término como “una teoría fundamental en la cual una sociedad experimenta el enigma de su cohesión y trata de conjurar el riesgo de su fractura”. La cuestión social no se presenta como tal, sino que, en cada época, se particulariza en problemas sociales que son, a la vez, la expresión hegemónica del modo como se interroga, interpreta, resuelve, ordena y canaliza la misma […]. En síntesis, la definición del problema social es objeto de disputas simbólicas y teóricas que enmascaran intereses que orientan la acción en lo atinente a la solución del mismo; esto es, los planes y programas de los diversos sectores de la política social del estado (Grassi, 2003). Mediante la concepción característica con que el Estado entiende la cuestión social y particulariza los problemas, define ideológica y pragmáticamente las políticas sociales a implementar. Fundamentalmente a partir de la década de los 90, las políticas sociales asumen capítulos de asistencia y prácticamente dejan de ser consideradas como una herramienta de inclusión social, concibiéndose como una acción específicamente dirigida a un conjunto acotado de población sin posibilidad de acceder al mercado (Golbert, Tenti, Lumi, 1992). A partir de la reforma del Estado en los 90, este va restringiendo su rol central en cuanto a las cuestiones sociales e implementa como paliativo, programas asistenciales
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con lógicas de focalización, que fragmentan la realidad y suponen al individuo como “beneficiario”, necesitado de alguna “necesidad” en particular, aisladas del resto, para suplir, en cierta medida, la mala distribución de la riqueza (Grassi, Hintze S, Neufeld, 1994). Es por ello que al disociar la política social de la económica, esta última deviene en compensatoria de las inequidades sociales para asistir a los nuevos pobres que el sistema deja de lado (Grassi, Hintze, Neufeld, 1994). Según Castel (1997) es el estado social el encargado de mantener la cohesión social, promoviendo la integración a través de regulaciones y acciones sociales concretas. En ese sentido, toda política social necesita integrar un capítulo destinado a programas de asistencia, los que debido a su propia lógica, muchas veces son cuestionados por su supuesto carácter de asistencialista, aunque en los hechos, esto solo sucede cuando aparecen características similares a vicios, desvíos, manipulación, prácticas clientelares, paternalismo, corrupción, pasividad o desmovilización (Golbert, Tenti Fanfani, Lumi, 1992). Alayon (2008) sostiene que la diferencia entre un programa asistencial y asistencialista es “la orientación ideológico-política de la práctica social”. Para diferenciar ambos tipos de prácticas, el autor indica que se habla de asistencialismo cuando “se implementan algunas actividades de bienestar social, sin apuntar a la erradicación de las causas […]” y a su vez, se habla de práctica asistencial “cuando esta es asumida como un derecho inalienable e interpretada en la perspectiva de la igualdad y justicia social y a la par se articula con reivindicaciones mayores…” (Alayon, 2008) En base a los postulados planteados, la cuestión social queda defina desde la perspectiva de este trabajo, resumidamente, como el conjunto de acciones (motivadas ideológicamente) destinadas a resolver o a apoyar a los ciudadanos a resolver o garantizar aspectos tales como la salud, educación y los que giran en el marco del desarrollo social. El acercamiento a la cuestión social en la CABA desde los indicadores

Como se adelantó en la introducción, a pesar que la CABA se conforma en el distrito más rico del país, subyacen notables inequidades, no solo en la utilización y distribución del presupuesto, sino también en cuanto a los resultados e impacto de las políticas establecidas. Ya definidos los postulados teóricos, todo lo vinculado con lo social en la CABA aparece relegado a aspectos vinculados con el uso del espacio público, el arreglo de plazas, la conformación de la Policía Metropolitana, un pseudo sistema de transportes
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llamado Metrobús y demás cuestiones que escapan a cualquier política de inclusión y emergen como aspectos más elitistas.

En ese sentido, vale la pena señalar que a pesar del incremento del presupuesto general del 68% entre el período 2009-2011, los presupuestos de áreas sensibles como la de Educación, Salud y Desarrollo Social vieron reducidos en términos porcentuales su asignación. Es así que entre ese período, Salud paso a tener de 21,1% a 18,5% del total, Educación paso de 25,2% a 24% y Desarrollo Social, de 5,9% a 4,4%. A pesar de la reducción presupuestaria de las áreas señaladas, resulta importante establecer, a modo de ejemplo, que, en cuanto al ámbito del desarrollo social y la política habitacional, se han profundizado las dificultades para que las familias vulnerables accedan a los programas sociales compensatorios, ya sean estos subsidios monetarios, recursos alimentarios u otros (Diario Página 12, 2010a). A pesar de que no hayan sido documentados, durante los últimos años han existido, implícita o explícitamente importantes recortes a programas de asistencia1. Vinculado a ello, el déficit habitacional en la CABA es tan abrumador, que existen más de 400.000 personas viviendo en situación de precariedad o de déficit habitacional (GCBA, 2007) y entre fines de 2008 y 2009, la cantidad de personas que viven en situación de calle aumento de 10.000 a más de 15.000 (diario Página 12, 2010b) y durante 2008, se desalojaron a 9 familias por día (Ministerio Público Tutelar, 2010; Defensoría GCBA, 2011)2. Finalmente, entre los años 2009 y 2010, el presupuesto destinado a viviendas se redujo 37,5% y el destinado a Villas se redujo entre 2005 y 2010, alrededor de 56% (ACIJ, 2010a). La problemática en cuanto al área de educación ha sido probablemente la más conocida debido al conflicto que existió en el 2010 por el déficit en la infraestructura escolar. Más allá de las cuestiones mediáticas que provocó el conflicto entre la actual gestión y los estudiantes de escuelas secundarias, entre el período de 2008 y 2010, el presupuesto para infraestructura escolar se redujo 59%, y en 2010 se subejecutó al 41%. En contraposición a ello, el presupuesto destinado a la Educación privada creció 88% y prácticamente no hubo subejecutación (ACIJ, 2010b). Para el segundo semestre de 2010, se había ejecutado solamente 4,5% del presupuesto disponible para obras en educación y 7% para mantenimiento y
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Este es un hecho observable a diario en diferentes sectores de la Ciudad, fundamentalmente en las familias que viven en situación de vulnerabilidad y precariedad en villas 2 A su vez, se restringió la entrega de subsidios habitacionales y se vetó la ley de emergencia habitacional (Defensoría del Pueblo de la CABA, 2011)
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reparación de edificios escolares, cuando lo esperable, por la altura del año, hubiese sido un 50%, o al menos, 35%. Sumado a ello, el ejercicio presupuestario de 2009 para construcciones fue ejecutado solamente en un 35% (Diario Página 12, 2010c). Finalmente, un reciente informe declara que “existe un problema extendido de deficiencia en el acceso a la educación, especialmente identificado en el nivel inicial. Al año 2008 se identificaron más de 7.900 niños y niñas sin vacante para cursar el nivel inicial que es obligatorio para el Estado” (Ministerio Público Tutelar, 2010). Respecto a la salud y nutrición, se subejecutó en un 17% la partida presupuestaria 2009 destinada al sector, en el marco de un déficit de camas, falta de personal en Hospitales y defectos edilicios de suma gravedad (Diario Página 12, 2010d). En algunos sectores, la falta de insumos es tan grave que la carencia repercute en insumos tan básicos y esenciales como los suplementos de hierro y ácido fólico para embarazadas. En la CABA no existe información sistematizada respecto al estado nutricional de la población infantil residente, que permita una adecuada valoración y monitoreo, como lo refleja un informe del Ministerio Público Tutelar de la CABA (2010): “La Ciudad carece de un registro acabado sobre la situación alimentaria y nutricional en su territorio. La ausencia de esos datos dificulta la evaluación de los alcances del derecho a la salud en la Ciudad y del cumplimiento de las obligaciones y ha originado incluso acciones judiciales por parte de organizaciones de la sociedad civil”. Como corolario de los recortes y problemáticas que se han expresado en el marco de lo social en la CABA, la mayor muestra de la desigualdad existente queda expresada territorialmente, en las diferencias en cuanto a las condiciones de vida y la Mortalidad. 24% de los hogares residentes evidencian insuficiencia en el nivel de ingresos ya que no alcanzan a cubrir la canasta total (CT)3/4. La cantidad de hogares que no alcanzan a cubrir dicha CT se duplica en barrios de la zona sur (comunas 4 y 8) donde se encuentran las villas 21-24 y 20 entre otras, alcanzando valores del 42% y 53% y es de alrededor del 30% en la comuna 7 (donde se ubica la villa 1-11-14).

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Incluye el valor de los alimentos y bebidas que un hogar requiere para satisfacer sus necesidades básicas alimentarias, gastos en alquiler, expensas, electricidad, gas, agua, comunicaciones (telefonía fija, celular e internet) y transporte público, gastos en servicios para la educación, útiles escolares, artículos de limpieza, servicios de esparcimiento y bienes para el cuidado personal, gastos en indumentaria para niños y adultos, gastos en salud y bienes durables para el equipamiento y mantenimiento del hogar. 4 Dicho valor difiere con la línea de pobreza porque considera más ítems que el propuesto por el Instituto Nacional De Estadísticas y Censos (INDEC), con lo cual no es comparable y sirve exclusivamente para la CABA.
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En la comuna 1 (donde están las villas 31, 31bis y el asentamiento Rodrigo Bueno junto con Puerto Madero, San Nicolás, Monserrat, San Telmo y Constitución) el valor es similar a la media de la Ciudad (GCBA, 2010b), mientras que en la comuna 2 (Recoleta) la cantidad de hogares en dicha situación asciende a 12%. 9,8% de hogares viven en condición de hacinamiento. A igual que con los ingresos, las comunas más ricas (como la 2) tienen un nivel de hacinamiento casi marginal (3,9%) mientras que la comuna 1 cuenta con valores de 18,3% y la comuna 8, con 23,3% de hogares hacinados (GCBA, 2010c). Según la última información disponible, el GCBA anunció (fundamentalmente en términos mediáticos, con spots publicitarios) una disminución histórica en la TMI, alcanzando el valor de 6,6‰ en 2010 (GCBA, 2011b). Contradictoriamente a ese anuncio, durante el período anterior, la CABA había expresado un aumento verdaderamente histórico, de 7,3‰ a 8,3‰ entre 2008 y 2009 (GCBA, 2010d). Sin embargo, a pesar que la CABA cuenta con una de las TMI más bajas del país, al analizar los valores en términos territoriales, se observa que los barrios más pobres, de la zona sur y del centro de la CABA, junto con las peores condiciones de vida, cuentan con las más altas TMI. Al analizar los datos desagregados de 2010 (GCBA, 2010d), en las comunas de la zona sur (4 y 8), donde se localizan barrios como Villa Soldati, Nueva Pompeya y diferentes villas, la TMI alcanza valores de entre 10 y 13 por mil, cercanos a los valores de provincias como Tucumán o Santiago del Estero y similares a los valores medios del país, cuando por ejemplo, en el barrio de Belgrano, la misma es de 4,9 por mil. La comuna 1, a pesar de encontrarse en el centro de la CABA, cuenta con una TMI de las más altas: 9,9 por mil, ya que en ella se encuentran las Villas 31 y 31bis y el barrio Rodrigo Bueno. Como se observa en la tabla 1, la TMI también expresó un aumento en los barrios del sur (comunas 7, 8 y 9), entre 2007 y 2009 en contraposición a los que sucede en los barrios más acomodados de la zona norte. Como se dijo anteriormente, 2010 pareció ser un año “histórico” ya que el descenso ocurrió en casi todas las comunas más pobres.

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Tabla 1: TMI según comuna, períodos 2007-2010 Comuna 1 - Constitución - Monserrat - Puerto Madero - Retiro San Nicolás - San Telmo 7 - Flores - Parque Chacabuco 8 - Villa Lugano - Villa Riachuelo - Villa Soldati 9 - Liniers - Mataderos - Parque Avellaneda 6 7,7 TMI (por mil) 2007 2008 2009 2010 8 6,2 8,3 4,6 5 4,3 8,9 7,4 9,9 7,8

10,7 11,9 12,8 7,8 11,3 8,1 8,5 5,1 5,9 5,4 6,7 2,3

15 - Agronomía, Chacarita, Parque Chas, Paternal, Villa 6,1 Crespo y Villa Ortúzar 2 – Recoleta 13 - Belgrano - Colegiales - Nuñez Fuente: GCBA, 2011b; 2010d 6,6 4,6

Todas estas cuestiones que se expresan en el empeoramiento de los indicadores sociales en la CABA, repercuten en las condiciones de vida y en las perspectivas a futuro de las familias más vulnerables. A sí mismo, conforman un modo particular de concebir las políticas públicas vinculadas a la cuestión social de parte de la actual gestión del GCABA, tal como lo refleja una reciente nota, “la CABA es un caso testigo para constatar cómo las políticas sociales expresan el modo en que un gobierno entiende la integración de su sociedad” (Diario Página 12, 2011).

Las intervenciones nutricionales en la CABA: dos programas en cuestión

Actualmente, la CABA desarrolla diferentes intervenciones en el plano de lo nutricional, tanto con los programas alimentarios y otros programas que tienen algún componente nutricional como los comedores escolares. Sin embargo, los programas alimentarios más ampliamente difundidos son dos: el Programa de Apoyo a Grupos Comunitarios (PAGC), constituido como un programa clásico, que se sustenta en Grupos Comunitarios (GC) que intermedian con la población destinataria y el
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Programa Ciudadanía Porteña (CP), definido como un programa de transferencia condicionada de ingresos. Aunque casi marginalmente, también existe el Programa de Seguridad Alimentaria o Ticket Social5, con requisitos menos exigentes que el anterior, que asigna tickets por un monto de $120 por familia por mes, con un agregado de $50 si hay algún niño con riesgo nutricional. Ambos programas, PAGC y CP, aunque no son antagónicos, podrían ser considerados como fieles reflejos de lógicas diferentes, que subyacen a la planificación de una intervención. Mientras CP basa su accionar en una serie de requisitos tecnocrático-burocráticos, que muchas veces se transforman en barreras de acceso y reduce a la máxima expresión el contacto de los destinatarios con agentes e intervenciones estatales, el PAGC tiene como fundamental ventaja que los GC se convierten en mediadores privilegiados entre los destinatarios y diferentes recursos materiales, no solo estatales. Invocando a la ampliación de la ciudadanía, CP otorga un beneficio económico a las familias que cumplen una serie de requisitos para ser incluidas (fundamentalmente económicos, pero también burocráticos) y que realizan la contraprestación necesaria (asistencia escolar, control de salud y vacunas), pero no amplia la definición de ciudadanía a la consecución de otros derechos. A su vez, no tiene vínculo alguno con el sistema público de salud ni el escolar, por lo que más que facilitar la educación y la salud, solamente las considera como un requisito. Sin embargo, CP resulto un apoyo importante para alrededor de 60.000 familias, permitiendo la compra de alimentos y productos de limpieza. Con menos pretensiones, el PAGC tiene más de 20 años de antigüedad y surgió por la necesidad que el Estado tenía de llegar con sus intervenciones a sectores relegados de la sociedad (Bonaldi, 2006). Posteriormente, debido a la presión de sectores populares (donde se encontraban ollas populares) en épocas de crisis (1989), el PAGC se amplió: “Vos date cuenta que nosotros tratamos de armar las ollas populares por los estallidos sociales en la época de Alfonsín. La gente iba, no tenía alimentos e iban a reventar los supermercados, ¿no? [...] En ese momento lo que nosotros
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Este se destaca por dos cuestiones importantes; es el programa que reemplaza a las tradicionales cajas de alimentos, que eran cuestionadas por ser el clásico ejemplo de una política clientelar y a su vez, llama la atención el nombre que recibe el programa, ya que se pretende que las familias que reciben a lo sumo $150, alcancen un estado de seguridad alimentaria.
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logramos fue querer hacer un dique de contención. Por eso surgen las ollas populares…” (Referente de un GC de la Villa 31 de Retiro)

Luego de la crisis de 2001, el PAGC se amplió notablemente, y a pesar de que los GC en general centran sus actividades en lo alimentario, son en muchas ocasiones la puerta de entrada a diferentes recursos para familias vulnerables. A su vez, los GC desarrollan, a pesar de las dificultades, falta de apoyo y precariedad en la que se inscriben, diferentes acciones más allá de lo alimentario: “Los comedores trabajan con distintos talleres digamos. Acá se da apoyo escolar, están los adolescentes con otros programas, deportes, computación, la escuela primaria del adulto y adolescente, están las chicas que trabajan con el programa zona de acción prioritaria con los chicos que no consiguieron vacantes, empezamos un emprendimiento de tejido y hacemos chales y en nuestro tiempo libre vivimos…” (Referente de un grupo comunitario de la Villa 111-14)

En cuanto a lo estrictamente nutricional, CP se comporta como una acción más eficaz que la prestación alimentaria del PAGC, que sobrepasa los requerimientos de energía y no alcanza a cubrir los de algunos nutrientes claves, ya que permite diversificar la alimentación familiar, y con ello, alcanzar dietas de mejor calidad, que se relacionan más positivamente con la problemática de la mal alimentación actual (obesidad y déficit de nutrientes claves) que existe en la población destinataria de los programas sociales. En cuanto al contexto antes descripto, y a pesar de diferentes problemáticas por las que ha atravesado el PAGC, este no ha sufrido recortes. CP tampoco los ha sufrido explícitamente, aunque no alcanza a cubrir los objetivos planteados de cobertura y no actualiza los montos de los beneficios a los destinatarios desde hace más de dos años. Los programas alimentarios de la CABA en el marco del nuevo escenario social

En base a las cuestiones principales que asumen los programas descriptos, surge pregunta necesaria, que no parece ocupar un lugar importante en la agenda política de la Ciudad: ¿Cuál de ellos, o que factores de cada uno se adapta o adecua mejor al nuevo escenario de protecciones sociales?
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La aparición de la AUH, que ha incluido a 4,6 millones de niños y adolescentes (Bertranou, 2010), promoviendo la inclusión social, generando un piso de protección social mediante el acceso a un ingreso por hijo para familias que no lo tenían, igualando en este punto la situación de las familias desocupadas u ocupadas no registradas con las que sí lo están y perciben el salario familiar (Danani; Hintze,

2011), en el plano de lo social, ha marcado un hecho histórico, que junto con la disminución de la pobreza, la creación de numerosos puestos de trabajo y otras cuestiones en el plano de lo económico y social han determinado un nuevo escenario. Este nuevo contexto pone en discusión la efectividad y la modalidad de intervención en el plano de lo social de los programas nutricionales de la CABA, que parecieran no poder adaptarse. En base a ello, vale la pena recordar algunos postulados teóricos. Castel (1997) definió el vínculo existente entre la inscripción en redes de sostén y la situación laboral de las personas, configurando diferentes zonas, de integración, de vulnerabilidad y de desafiliación. Más recientemente, Bayón (2006) plantea la cuestión de la precariedad social, combinando la precariedad en las condiciones de trabajo y en las condiciones de vida. Dentro de ese universo se incluye la combinación entre la calidad del empleo, las perspectivas de desarrollo personal, la permanencia en el tiempo de niveles inadecuados de los ingresos y sus efectos sobre la continuidad de las redes sociales, familiares y conyugales. En este mismo sentido, Le Blanc (2007) habla acerca de la precaridad vital y social y define al proceso de precarización de la vida como nueva cuestión social. En este contexto en el cual podrían analizarse los programas alimentarios de la CABA, y considerando el nuevo marco de protecciones sociales mediante el cual, gran cantidad de familias han comenzado a percibir un ingreso, pero que además intenta resolver algunos aspectos de inclusión social, pareciera necesario, al menos discutir la asistencia y los programas en la CABA. CP tiene la ventaja de que la transferencia a las familias hace que estas puedan elegir los alimentos más adecuados para su familia, lo que se traduce en una mejor selección nutricional. Sin embargo, como se dijo anteriormente, lejos está el programa de fomentar la ciudadanía integral, la educación y la salud, puesto que utiliza a estas dos últimas solamente como contraprestación y requisitos de acceso. En cambio, el PAGC no resulta tan eficiente en términos nutricionales, más allá del apoyo alimentario que brinda a las familias en situación de vulnerabilidad, pero lo es mediante el rol que cumplen los GC respecto a la resolución material de problemas, la consecución de recursos y la formación de redes de apoyo territorial.
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A su vez, a pesar de la precariedad en la que conviven, funcionan acercando otras actividades, ya sean educativas, de salud, de recreación y deportivas, culturales y laborales a las familias. Las perspectivas a futuro de los programas alimentarios en la CABA

Bajo las cualidades descriptas que asumen los programas alimentarios en la CABA, y tomando como referencia el nuevo escenario social existente, enfocado en la AUH, pareciera razonable, cuanto menos, la necesidad de replanteo de las intervenciones nutricionales. En ese sentido, podría pensarse, por un lado, que a largo plazo, se inicie un proceso a través del cual pueda modificarse el rol de los GC, y que la asistencia alimentaria se canalice por otras vías. Es allí donde los GC podrían adquirir un gran valor social, ya que en dichos espacios podrían articularse las intervenciones sociales, de inclusión y de protección. Sin embargo, para que ello ocurra, es necesaria una firme decisión política, que al menos hoy, no existe. La asistencia, o el apoyo alimentaria podría ser vehiculizado con mecanismos de transferencia directa de ingresos, sin las cualidades restrictivas de CP. Estos esquemas de transferencia debieran articularse con la AUH y basarse en una perspectiva de derechos (más que ser un “beneficio”, tal como está planteado CP) y de inclusión, que se articulen fuertemente con los sistemas de educación y salud. Por último, estos esquemas de transferencia debieran también contar con un anclaje territorial, que se vincule con las redes barriales de resolución material de problemas (como lo son los GC) y de apoyo a proyectos colectivos, que permitan ampliar los horizontes de las familias que subsisten en situación de precariedad en la CABA, que como se dijo, siendo la Ciudad más rica del país, cuenta con un escenario matizado por diferentes situaciones de inequidad.

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Políticas indigenistas y Estado Provincial Leticia Katzer. Lic. en Antropología. UNLP-CONICET. E- mail: lkatzer@yahoo.com.ar A partir de la reforma constitucional del año 1994 y en un cuadro nacional de afirmación de los derechos indígenas, la normativa vigente reconoce la existencia de etnias indígenas en el territorio nacional y al referirse a la importancia de la incorporación de sus culturas y tradiciones a los proyectos de desarrollo de la nación, aparece una reclasificación y revalorización de la población indígena. Resultado de un proceso político, en el que se articulan demandas en cuanto a tierra y asistencia al aparato estatal, cada vez más el componente étnico ha sido incorporado como objeto administrativo, reconfigurándose la gubernamentalidad hacia la definición de políticas indigenistas. Frente a tal proceso la provincia de Mendoza no es una excepción. Así, el Gobierno provincial y el Municipio de Lavalle se han visto obligados a redefinir sus disposiciones legislativas y administrativas. Mediante un estudio de caso etnográfico -los Huarpeseste trabajo se propone analizar las reelaboraciones jurídico-administrativas en materia de políticas interculturales en escala provincial. Palabras clave: Huarpes - Indígenas - Gubernamentalidad - Políticas indigenistas.

Presentación

A partir de la reforma constitucional del año 1994, la normativa vigente reconoce la existencia de etnias indígenas en el territorio nacional y al referirse a la importancia de la incorporación de sus culturas y tradiciones a los proyectos de desarrollo de la nación, aparece una reclasificación y revalorización de la población indígena. En este contexto, la multiplicación de las identificaciones públicas y el nucleamiento jurídico en “comunidades indígenas” de poblaciones consideradas “desaparecidas” es cada vez más pronunciada. Tal es el caso de las familias

indígenas residentes en el secano del departamento de Lavalle de la provincia de Mendoza, adscritas como Huarpes. Si bien la toma de estado público de las adscripciones se inicia en el año 1994, con la participación de líderes Huarpes de procedencia sanjuanina en la elaboración del artículo 75 inciso 17 de la reforma constitucional nacional (Escolar., 2007), la inscripción de adscriptos Huarpes lavallinos al RENACI se realiza entre los años 1998 y 1999, nucleándose en once comunidades. Frente a la situación de despojo territorial (que incluye la pérdida de tierras y de ganado, el despojo hidráulico y la disminución de aguadas y pasturas), articulado con un escenario político de legitimación formal, la identificación étnica Huarpe ha resultado ser socialmente efectiva, por cuanto en la comunalización jurídica, la población adscripta pasó a convertirse en objeto de mayor atención e intervención estatal. Por “comunalización jurídica” entendemos al proceso de inscripción de los adscriptos indígenas al Registro Nacional de Comunidades Indígenas (RENACI) por el
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cual pasan a ser reconocidos como asociación portadora de derechos diferenciados en función del grupo. Este contexto situacional específico gesta un proceso de reestructuración social en el que se articulan iniciativas indígenas con la coparticipación de nuevos actores (profesionales académicos de la Universidad Nacional de Cuyo, funcionarios políticos, EDIPAM, Fundación Tamarí1 y de organizaciones de la sociedad civil) que empujan al aparato estatal provincial a diseñar reestructuraciones jurídico-administrativas. El siguiente trabajo constituye un esfuerzo por analizar los procedimientos, narrativas y objetos propios de las modificaciones del régimen gubernamental2 en la provincia de Mendoza, caracterizadas por la incorporación del componente étnico al régimen de poder y por el re-reconocimiento de las identificaciones Huarpes como constitutivas de la ciudadanía local. Referente analítico.

La perspectiva de análisis que adoptamos para abordar el universo político configurado a partir de la corporalización pública de los Huarpes en “comunidades indígenas”, es decir, del nucleamiento de adscriptos indígenas en la forma admisible y autorizada por la Ley3, es aquella para la cual el estudio del contacto interétnico debe ser analizado como situación de interacción, envolviendo conflictos e

interdependencias y procesos de aceptación/rechazo (Pacheco de Oliveira, 1999, 2006; Tamagno, 2001). Se trata de relevar y analizar prácticas, representaciones y situaciones en las cuales alianzas, oposiciones e interdependencias se articulan dentro de un campo intersocietario de relaciones interétnicas. En este marco, realizamos una lectura del proceso de nucleamiento jurídico de los Huarpes en “comunidades indígenas” y de la reestructuración social endógena resultante como proceso de territorialización, noción definida como conjunto de actos y saberes a través de los cuales un aparato de poder instituye una relación necesaria entre una población y cierto espacio geográfico, lo que implica en consecuencia un proceso general de organización social de la población (Ibid, 1999). La asociación jurídica entre una población indígena y un espacio determinado constituye un acto por el cual el
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Fundación que lleva adelante el Equipo Diocesano de Pastoral Aborigen de Mendoza, quienes junto a algunos líderes indígenas crearon la “Casa Huarpe”, ubicada en el departamento de Guaymallén. 2 Nos basamos en el concepto de gubernamentalidad elaborado por Foucault ([1977-1978] 2006). Para más detalles, véase Katzer (2009) 3 “Comunidad indígena” constituye la forma autorizada de aparición en el espacio público, entendido como el espacio delimitado por la Ley
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Estado, articulando discursos y acciones, pasa a regular sus formas de sociabilidad, trabajo y residencia. En este sentido, los saberes y disposiciones jurídicoadministrativas que guían las acciones políticas son concebidos aquí como narrativas, un sistema subyacente donde representaciones, valores y estrategias específicas, diagraman la fisonomía política indígena, produciendo específicos modelos de circulación de poder (Katzer, 2009). Las reestructuraciones jurídico-administrativas constitutivas del proceso de reconfiguración intercultural del régimen de poder, no remiten sólo al ámbito nacional, afectando por igual al aparato estatal provincial y municipal. Nuestro trabajo etnográfico y enfoque regional nos permite sostener que las condiciones y parámetros jurídico-administrativos por los cuales se articula a los indígenas a la “sociedad” se hallan diversificados y presentan especificidades en los distintos niveles estatales – municipal, provincial, nacional-, delimitando campos intersocietarios singulares. Si bien las jurisdicciones provinciales dependen y son manifestación de los sistemas de representación administrativos, y de normalización social nacional, los procesos jurídicola modalidad de incorporación de la población indígena

estratégicamente admisible y/o efectiva según intereses y coyunturas y por ende, las formas de reorganización indígena son específicos a cada provincia. Reconocimiento estatal de la diversidad cultural: reestructuraciones jurídicoadministrativas y registro de “comunidades indígenas”.

Las

reestructuraciones

jurídico-administrativas

y

la

multiplicación

de

corporalizaciones públicas de indígenas en “comunidades”, es decir, del nucleamiento de adscriptos indígenas en la forma admisible y autorizada por la Ley4 propiciados por la reforma de la constitución de 1994, ha dado por resultado la construcción de la diversidad cultural como objeto de política pública. Propio de este proceso es la multiplicación progresiva de comunalizaciones jurídicas, que definimos como el proceso de producción y legitimación jurídica de sentidos de pertenencia sobre la base del reconocimiento de derechos diferenciados en función del grupo y sobre la base de la filiación y orientación cultural. Dicho proceso circunscribe un campo político intersocietario en el que se alinea un patrón de interdependencia entre actores indígenas y no indígenas, siendo el

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“Comunidad indígena” constituye la forma autorizada de aparición en el espacio público, entendido como el espacio delimitado por la Ley
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Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) la principal agencia5, dado que es la institución estatal que produce y legitima un determinado esquema de distribución de poder y autoridad entre aquéllos. Este esquema incluye la figura de “comunidad indígena” (bajo representación de un “presidente”) y la designación de un Consejo de Coordinación y un Consejo de Participación Indígena Provincial (bajo representación de un “delegado”). Podemos registrar un creciente reconocimiento público y legitimación del potencial teórico y de la agentividad política de quienes se adscriben como indígenas, para instalar su propio sentido y versión del presente y del pasado indígena y mendocino. Es a partir de hechos de naturaleza política, como demandas en cuanto a tierra y asistencia formulada al aparato estatal, que los Huarpes son incorporados en la agenda estatal. Desde su inscripción en el Registro Nacional de Comunidades Indígenas (RENACI) del INAI, las familias autoadscriptas como Huarpes han pasado a ser objeto de diversas políticas y programas gubernamentales (en el área ambiental, sanitaria, educativa, etc.). Temas como demarcación de tierras, derechos indígenas, conservación ambiental y turismo cultural, han sido incorporados a la agenda estatal provincial y municipal como así también a las disputas locales cotidianas. Resultado de este proceso, y en un cuadro nacional de afirmación de los derechos indígenas, el Gobierno provincial y el Municipio de Lavalle se han visto obligados a redefinir sus disposiciones legislativas, entre las que se incluyen la resolución del municipio nº 157/99 de reconocimiento de la “comunidad huarpe”, la sanción de la ley provincial n° 6920 de reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural del pueblo Huarpe Milcallac de la provincia de Mendoza (2001), la sanción de la ley provincial de educación intercultural bilingüe (2003), la presentación del proyecto de ley en la Legislatura mendocina para que se cree un "Consejo indígena" (2008), la presentación del proyecto de ley para la creación de un “area intercultural de pueblos originarios”, en el ámbito del Ministerio de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos Provincial (2009) y legalización por decreto nº 633 de 70.000 has de tierras “fiscales” (2010) y su escrituración (2011) correspondientes al distrito de Lagunas del Rosario y la aprobación y difusión del proyecto educativo (cartillas para EGB 1, 2 y 3) para la modalidad educación intercultural y bilingüe elaborado por la población indígena (2011). Dichas decisiones políticas ponen de manifiesto simultáneamente como los

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El INAI se constituyó como organismo encargado de promover la inscripción al “Registro Nacional de Comunidades Indígenas” (RENACI) por disposición jurídica, a través del decreto nº 155/89 de la ley 23302 sobre política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes.
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indígenas vienen movilizando y empujando al Estado en sus diferentes escalas, a reconfigurar sus normativas y políticas públicas. Entre los programas y proyectos gubernamentales en desarrollo de la provincia de Mendoza dirigidos a Lavalle tales como la instalación de un Area de Zoonosis, el programa de prevención de brucelosis, chagas e hidatidosis, capacitación respecto a vacunación y desparasitamiento de animales y a procedimientos de elaboración de embutidos, el plan de ambientalización en el marco del proyecto “Ordenamiento del territorio, turismo y educación desde el paradigma del desarrollo sostenible” de la Universidad Nacional de Cuyo, el campo dirigido a lo que se define como política cultural y de turismo es el que más se destaca. En la nueva legislación y en el campo de las políticas públicas, hoy aparece una revalorización del patrimonio cultural indígena; una revalorización por la que el secano del departamento de Lavalle, y la población indígena que abriga, son en conjunto recategorizados. El capital cultural huarpe – “Puestos”, artesanías en cuero, cestería, tejidos, comidas “tradicionales”, historias y leyendas- es convertido paulatinamente en vitrina de contemplación y hospedaje de turistas como así también la producción artesanal es incorporada a las redes de mercado. Por su accesibilidad vial el paraje de Asunción y la Reserva Telteca son los lugares en los que la actividad turística se halla cada vez más desarrollada y

transformada en una de las actividades económicas centrales. Varios de nuestros interlocutores nos han señalado el hecho de que los extranjeros "vienen para compartir las tareas diarias, las comidas, darles de comer a los animales, dormir en las casas de barro" como así también "para aprender a trenzar el cuero" y "ofrecen pagar para que se los acompañe a caminar por el monte" (HG). A nivel local, es cada vez mayor el espacio simbólico y material de producción y difusión de personajes, prácticas y acontecimientos indígenas locales. Sin embargo, las más de las veces se insertan en narrativas que perpetúan representaciones estereotipadas de la población indígena, caracterizándola, representándola desde la exoticidad, terminando por recortar como cuadro las “marcas” históricamente asociadas a la indianidad ancestral: fenotipo, organización social, tradiciones, hábitat, vivienda, artesanía. Por medio de la circulación de fotografías, la prensa local actúa como soporte de producción y difusión de una memoria indígena esencializadora y naturalizadora por la que la población indígena, pasa a ser descrita a partir de la presencia de rasgos genéricos - y desde la vinculación con el medio natural circundante. Así, reproduce y hace circular en la esfera pública imágenes asociadas a este contenido de exoticidad; coloca en circulación marcas de indianidad, como

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instrumentos de registro de lo que se define como su “estado cultural”, como su “tradición cultural esencial” El reconocimiento de la preexistencia de los pueblos indígenas en la actual normativa, arrastra la idea de que éstos poseen en sus comunidades, una herencia acumulable en el tiempo, que es necesario que sea promovida (Anexo 1, resolución 4811/96). De tal conceptualización se desprenden dos efectos de sentido. En primera instancia, la producción indígena es reconocida e incorporada como potencial de riqueza pública, y en segundo lugar, dicho capital tiene replicabilidad, puede y es deber del Estado que se maximice, que se potencie. El turismo cultural aparece como el soporte de mayor capitalización de la

herencia cultural indígena instrumentalizado por el aparato estatal. Como parte de su incorporación a la maximización del capital de la provincia, se inscribe lo que se denomina el proceso de clusterización del Turismo Rural, el cual fue lanzado en octubre de 2006, aspirando al “desarrollo cultural” e incremento de la productividad. Esta actividad se desarrolla en el marco del Programa de Desarrollo Productivo y Competitividad para la Provincia de Mendoza, cuyo objetivo es precisamente “contribuir al desarrollo de una estructura económica provincial competitiva6. Con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo, el programa es ejecutado por el ministerio de Hacienda de la provincia, a través de “Unidades Técnicas Ejecutoras (UTEs)”, dentro del Subprograma de promoción de clusters, Cluster de Turismo rural. Los clusters son concentraciones geográficas de compañías interconectadas, suministradores especializados, proveedores de servicios, empresas de sectores afines e instituciones conexas en campos particulares, que compiten y cooperan” 7. En el marco de lo que se denomina como agroturismo, ecoturismo y turismo cultural, el programa se propone consolidar los productos turísticos rurales “que muestren la identidad y cultura distintiva de Mendoza”, por medio del diseño de iniciativas de acción orientadas a la edificación de un circuito turístico, ecológico y cultural, y correlativamente, al rescate y jerarquización de Puestos. Los puntos clave son: Vieja ruta 40, Asunción, Puesto La Majada, Puesto San Roque, “Bosques Telteca” y Posta comercial del Mercado artesanal. La propuesta, desde esta perspectiva, es la de un emprendimiento ecológico, cultural y gastronómico con desarrollo de capacidad interna (desarrollo de cursos de capacitación a indígenas)

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http:/www. Clusters.mendoza.gov.ar. Considerado en proceso de clusterización, el Turismo Rural local es definido como Cluster “semilla” o “emergente”. 7 Para detalles sobre concepto de cluster ver http:/www. Clusters.mendoza.gov.ar
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cuyas iniciativas pilares son el “fortalecimiento de las raíces”, la “revalorización de la cultura huarpe y los recursos naturales del desierto” y la “historia de pioneros”. Bajo nomenclaturas como las expuestas, la Dirección de Turismo y Cultura de Lavalle, expone como "atractivos", las "Capillas, Cementerios y Museos", los "Usos y costumbres de las comunidades lugareñas", los "Puestos tradicionales" y como "actividades y servicios" la "elaboración y venta de artesanías", "guías lugareños", "cabalgatas" y "comidas típicas", difundiendo una imagen del secano completamente exotizada y primitivizada, como la que citamos a continuación: Parece una incansable aventura que nos transporta a un escenario en el cual el tiempo se quedó dormido. Nos llevan arenosas huellas a tradicionales puestos aislados donde el lugareño se entremezcla con la flora y la fauna, las leyendas y costumbres (...) Descansa después de la laboriosa jornada y entre sus manos, curtidas, se entrelazan figuras geométricas, cueros y lanas, culminando en hermosas artesanías de creación divina8 El capital turístico incluye: a) venta de artesanías en cuero, cestería y tejidos (mantas, peleros, ponchos y tapices)9 y comidas “tradicionales”; b) servicio de guía para la realización de un circuito por el monte, incluyendo la visita a puesteros ancianos “narradores de historias”; y c) proyecto de edificación de cabañas con material autóctono, reproduciendo la arquitectura de los Puestos. La incorporación de la cultura como objeto administrativo y la multiplicación de comunalizaciones jurídicas son procesos que hemos registrado también en la provincia de San Luis, recientemente incorporada a nuestra investigación con fines comparativos. Entre los años 2007 y 2010, el estado provincial ha ido delimitando un corpus legislativo en materia de interculturalidad de manera acentuada: Ley Nº V0600-2007 y su decreto reglamentario Nº344-MlyDH-2007 de reconocimiento de la preexistencia étnica y cultural de todas las comunidades indígenas que han habitado y habitan el territorio de San Luis; Ley Nº 11-0611-2008 y decreto reglamentario Nº 2983-SGLyT-2008 con la que se declara el año 2008 como año de las culturas originarias de San Luis”; Ley Nº V-060072-2009- y decreto reglamentario Nº 3408MGJyC-2009 con al que se adhiere a la declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas; Ley Nº V-0677-2009 y su correspondiente decreto Nº 3889-MGJyC-2009 con la que se amplía la restitución en propiedad de tierras efectuada al pueblo Ranquel y se crea el municipio de la “comunidad Ranquel”; Ley Nº V-0639-2008 y su decreto reglamentario Nº 6109-MGJyC-2008, con la que la provincia
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Folleto de la Dirección de Turismo de la Municipalidad de Lavalle Las artesanías también son ofrecidas a la venta en el Mercado Artesanal de Mendoza, institución dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, y ubicado en el subsuelo de la Secretaría de Turismo de la Provincia en la Ciudad de Mendoza.
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fija al 11 de octubre como fecha de conmemoración del derecho a la libertad de los pueblos originarios; Ley Nº V-0613-2008 y su decreto reglamentario Nº 2989-MGJyC2008 con la que se ordena la creación del Registro de Comunidades Originarias en la provincia, a través del cual fueron nucleadas 30 familias Huarpes, y 16 familias

Ranqueles. En correlación a tal corpus, el gobierno de la provincia ha creado el Programa Culturas Originarias, dependiente del Ministerio de Turismo, las culturas y el deporte, y liderado por una representante indígena, Paula Carrizo Guaquinchay. Dicho programa funciona como una institución de articulación entre las “comunidades” y el gobierno de San Luis, y se halla centrado fundamentalmente en la capacitación y el desarrollo de proyectos productivos como en el asesoramiento para la formación de nuevas comunidades. El hecho de registrar- a partir de la relación establecida con líderes indígenas Huarpes y funcionarios de instituciones indigenistas localesformas organizativas

indígenas e instituciones estatales indigenistas diferenciadas, nos condujo a reflexionar y profundizar el análisis sobre dos realidades respecto a la etnopolítica contemporánea: 1) la especificidad de la dinámica gubernamental a escala provincial respecto al aparato estatal nacional y 2) la diversidad de la etnopolítica respecto a cada jurisdicción provincial Cultura como objeto de política pública: la etnogubernamentalización del Estado.

El actual contexto situacional delineado por la comunalización jurídica de los Huarpes y su incorporación en programas gubernamentales y proyectos de desarrollo turístico, involucra un proceso de reestructuración social, un proceso de

territorialización por el cual el Estado, a través de un

conjunto de narrativas y

procedimientos jurídico-administrativos específicos, delinea nuevas formas de incorporación, control y reordenamiento político de la población indígena. Con la instalación progresiva de un régimen de poder en el que la filiación étnico/cultural tiene un lugar dentro de los sistemas de clasificación social y de la legalidad y en el que se incorporan las culturas y tradiciones indígenas a los proyectos de desarrollo a nivel nacional/provincial, el modelo de ciudadano común, de ciudadano indiferenciado en la figura de trabajador –entendido como forma universal de clasificación social y único marco legítimo de integración social- se desestabiliza. Sin embargo, existen ciertos indicadores que dan cuenta que la racionalidad

gubernamental lejos de desaparecer, es recreada bajo nuevas figuraciones.
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Lejos de ser simples operadores técnicos e ideológicamente neutrales, los dispositivos jurídico-administrativos vigentes constituyen mecanismos políticos por los cuales el Estado busca fiscalizar y regular la dinámica social indígena. Según la legislación, el Estado debe tener bajo conocimiento el número y distribución de la población indígena, su ocupación, sus necesidades vitales, su salud y su circulación. En la inscripción al Registro Nacional de Comunidades Indígenas (RENACI), además de verificarse que “hayan conservado sus tradiciones esenciales y que convivan o hayan convivido en un hábitat común” (artículo 2 de la ley 23.302), el Estado requiere del conocimiento del domicilio de residencia, los miembros, las actividades realizadas y las pautas de organización de la “comunidad” solicitante” (artículo 3).

Simultáneamente, se regla que las relaciones entre los miembros de las comunidades con personería jurídica „deben regirse de acuerdo a las disposiciones de las leyes de cooperativas‟ (artículo 4) asintiendo como un deber estatal el garantizar que el conjunto de tierras otorgadas sean suficientes y fundamentalmente que sean explotadas mediante „técnicas modernas‟ (artículo 15), ya sea agropecuaria, forestal, minera, industrial o artesanalmente. En lo referente a medicina social, se efectivizan planes para prevención y recuperación de la salud, que incluyen controles periódicos y saneamiento ambiental, fundamentalmente para la provisión de agua potable y „vivienda digna‟, y “todo lo necesario para „asegurar condiciones higiénicas‟ en los lugares de emplazamiento de las comunidades indígenas” (artículos 18, 19, 20 y 21). Finalmente, se disciplina la circulación y movilidad indígena, reglamentando que “los adjudicatarios están obligados a radicarse en las tierras asignadas” (artículo 12). Es decir que, identificados los indígenas como población o subpoblación, el Estado, a través de la creación de un aparato específico, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI), pasa a inspeccionar y regular sus mecanismos internos de sociabilidad en un espacio que se entiende de desarrollo competitivo, y que se traduce en un conjunto de saberes e intervenciones precisas. Dicha institución aparece como el principal agente histórico, dado que es el que produce, reproduce y legitima el esquema de poder y autoridad tejido en las figuras de „comunidad indígena‟ (bajo representación de un „presidente‟), „Consejo de Coordinación‟ y „Consejo de Participación Indígena Provincial‟ (bajo representación de un „delegado‟). En esta nueva forma de territorialización que incluye una legislación específica, „comunidad indígena‟ constituye la figura jurídica y la única figura admisible de corporatividad en el espacio público, a través de la cual los indígenas se relacionan con el Estado y éste les reconoce derechos específicos por su condición de descendencia de la población autóctona. El aparato jurídico-administrativo pretende
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„asociarlos‟, reunirlos bajo una „propiedad común‟, „hacerlos pertenecer‟ a un conjunto definido, cerrado, e incorporarlos, de manera aparentemente „equilibrada‟ y „armoniosa‟, a la red de relaciones sociales y de mercados como nicho de bienes exóticos. Las disposiciones jurídico-administrativas que reglamentan la obligación de „conservar sus tradiciones ancestrales‟, de radicarse en las tierras otorgadas, y de regirse en formas asociativas terminan por constituirse en mecanismos de capitalización de la población indígena, dado que garantizan su reagrupamiento en un territorio fijo, rigurosamentemente delimitado y bajo control del Estado, la domesticación de la política indígena -a través de procedimientos de burocratización y capturación en redes sociales paternalistas y clientelares- y la productividad cultural „ancestral‟ a los fines de explotación turística. En este sentido, la representación anacrónica del indígena como primitivo explícita en la legislación vigente y en los discursos administrativos resulta ser operativa, puesto que la ancestralidad/primitividad por la que se los reconoce, se presentan como reales potenciales turísticos. Así, las políticas se hallan dirigidas a preservar, proteger y explotar esa ancestralidad, ese “acervo cultural tradicional”, pasando a reconocerse e incorporarse a la riqueza pública. En estas acciones diagramadas por una razón económica, el hábitat indígena es instrumentalmente valorado por su potencial productivo. Ayer, el otorgamiento de tierras a los Huarpes se fundamentó en la „inacción‟ y en la „improductividad‟ en la que aquellos se suponía estaban inmersos. Hoy, reconocida nuevamente la posesión de estas mismas tierras, debe garantizarse que sean explotadas, valorándose fundamentalmente su potencial turístico. Así, el secano y sus „ranchos‟, como capital exótico, es convertido paulatinamente en vitrina de contemplación y hospedaje de turistas como así también la producción artesanal es incorporada a las redes de mercado, cuya mayor o menor cotización aparece como proporcional al grado de participación indígena en el proceso de elaboración, desde que la „india‟ da de comer a la oveja, pasando por el hilado, hasta la confección definitiva del producto, que lo convierte en una artesanía pura, auténticamente india10. Y es ligado a este proceso, que vienen articulados los proyectos de prevención de salud y saneamiento ambiental, dado que, para capitalizar su productividad, es necesario que la población indígena sea una población sana.

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Una de nuestras interlocutoras nos ha señalado que el Mercado Artesanal les exige la utilización de lana y tintes naturales
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El reconocimiento de la población indígena bajo la forma de „asociaciones civiles‟ y la intervención estatal respecto a producción /turismo, salud, y circulación son hechos que nos indican que estamos ante un proceso de reconfiguración de la razón gubernamental por el cual se tiende a ordenar y capitalizar los territorios y actividad indígena (pecuaria-artesanal). Un régimen de poder y una forma de racionalidad que debe asegurar la vida de la población indígena, debe garantizar que se halle orgánicamente distribuida y que sea una población sana y productiva. En conjunto, es esta forma de territorialización que ha convertido a los Huarpes en objeto de conocimiento e intervención. Localizados como asociaciones civiles, el Estado, a través de procedimientos específicos, pasa a regular sus formas de sociabilidad, trabajo, y residencia, teniendo bajo conocimiento su ubicación geográfica, número de miembros y pautas de organización, rigiendo sus mecanismos de socialización en la forma de cooperativa e incorporando sus „productos‟ en las redes de mercado. Frente al régimen de „comunidades indígenas‟ y a los planes de salud, saneamiento

ambiental y desarrollo turístico, las familias adscriptas como Huarpes se ven obligadas a redefinir los patrones de interacción social y producción económica, los mecanismos de utilización de los recursos y los regímenes de autoridad, incorporando a su praxis cotidiana pautas de interacción con los turistas, pautas de vacunación y desparasitamiento de animales, pautas „higiénicas‟ de elaboración de embutidos (incorporación del hábito de entierro de vísceras de animales) como así también el reconocimiento de la figura del „presidente‟ de la „comunidad‟ como una figura de autoridad legítima. Procesos como los señalados, sumado al desarrollo de proyectos de prevención de salud y saneamiento ambiental, a la multiplicación de postas sanitarias y de cursos orientados a higiene social en la última década, nos están indicando la paulatina penetración de la dinámica biopolítica. En tal dinámica, el INAI es el agente estatal que desempeña la función de gestión y control de los vivientes indígenas. En la medida en que las enfermedades que más afectan a la población indígena son precisamente las transmitidas por los animales, garantizar la salubridad indígena requiere delinear en principio y fundamentalmente planes de prevención y erradicación de zoonosis, en cuyo desarrollo dicha agencia estatal pasa a controlar la relación entre los indígenas y los animales. Es decir, en función de reestablecer la salud y maximizar la vida indígena, el paradigma de la bioseguridad, la racionalidad del riesgo y el principio de la prevención vertebran las políticas indigenistas. Sobre la base de encuestas realizadas por técnicos de la Fundación Coprosamen, de la Dirección de Ganadería de la Provincia y del Grupo Salud Animal
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del INTA Bariloche que han confirmado que la mitad de los puestos de Lavalle tienen brucelosis, con una proporción media-alta de animales infectados, el Ministerio de Economía de la Provincia -a través de su Dirección de Ganadería- se propuso “activar un conjunto de medidas destinadas a preservar la salud humana y la sanidad animal en los establecimientos cabriteros” (Diario Los Andes, 2006). Así es como La Dirección de Ganadería dependiente del Ministerio de Economía de la Provincia, puso en marcha a partir del año 2006 un plan de vacunación. Según el discurso oficial, “la población criadora de caprinos en muchos casos lleva adelante emprendimientos de subsistencia, con sistemas muy precarios de manejo. Por eso, los responsables técnicos de la iniciativa recomiendan realizar aportes destinados a capacitación, asistencia técnica, fomento y apoyo al criancero” (idem). En este esquema conceptual construido desde un paradigma del riesgo, los animales son concebidos como agentes transmisores de enfermedades, como fuente de peligro, siendo representada la relación que mantienen los crianceros indígenas con los animales, como una relación antihigiénica, insalubre que requiere por tanto ser modificada por medio de la asistencia y capacitación técnica. El proceso de anexión de la cultura como objeto de la política social ha sido descripto por Boccara (2007) como constitutivo de una etnogubernamentalidad. Entendemos que este régimen de poder incluye tanto la penetración en los espacios de socialización indígena como también la capitalización de sus actividades y por ende, el cuidado de su salubridad. Es decir, implica el ejercicio de una bio-política sobre los indígenas, ya no en términos de dejar morir sino en términos de „hacer vivir‟. En este sentido, podemos definir como razón etnogubernamental a aquella que delimita por objeto de administración a la población indígena, y cuya actividad,

productividad, salud y circulación, es regulada, inspeccionada y maximizada a través de un aparato administrativo específico, el INAI. Lejos de ser un mero organismo de asistencia técnica (tal como es definido en la legislación), el INAI, es la principal institución que produce y legitima el esquema de poder etnogubernamental. Conclusión.

Ante lo expuesto, podemos sostener que la inscripción de los Huarpes al RENACI y el consecuente reconocimiento de la posesión del territorio por ellos ocupado, constituye un proceso de territorialización etnogubernamental, es decir un proceso textual y organizativo que articula un conjunto de instituciones, procedimientos y saberes a través de los cuales el aparato estatal instituye una relación necesaria
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entre la población indígena y cierto espacio geográfico, regulando sus mecanismos de utilización de los recursos y formas de sociabilidad, residencia y trabajo en función de maximizar la productividad. El proyecto de creación e incorporación en el gobierno de Mendoza de una institución como la de un „área intercultural‟ en el ámbito de la Dirección de Derechos Humanos, cuyo objeto de administración es la población indígena local y cuyas funciones concretas refieren a políticas educativas y culturales, relevamiento territorial, elaboración y presentación de proyectos, constitución de nuevas comunidades y otorgamiento de personerías jurídicas constituye el inicio, a nuestro entender, del proceso de etnogubernamentalización estatal provincial. La etnogubernamentalidad construye como principio administrativo „hacer vivir‟ al indígena, garantizar la maximización de su productividad „ancestral‟ y por ende garantizar su salubridad. Es decir, la biopolítica incluye ahora al secano y la población indígena. En esta inversión de la razón económica, la representación anacrónica del indígena como primitivo y el „reagrupamiento‟ en un territorio específico regulado por el Estado son expresiones de un patrón narrativo/organizacional que resulta ser contiguo. Así, ni la normativa vigente no puede pensarse como un conjunto de códigos neutrales y objetivos ni el INAI como un mero organismo de asistencia técnica sino más bien como reales potenciales políticos propios del régimen etnogubernamental que tienden a capitalizar la producción cultural indígena. Bibliografía. Boccara, G. (2007) “Chile y „sus‟ pueblos indígenas. De la invisibilizaciónsubalternización del indígena a la nueva conquista espiritual de las fronteras del capitalismo globalizado (siglos XIX-XXI)”. Sociedades en movimiento. Los Pueblos indígenas de América Latina en el siglo XIX. IEHS 261-273. Escolar, D. 2007. Los dones étnicos de la nación: identidades huarpe y modos de producción de soberanía en Argentina. Prometeo. Bs. As. Foucault, M. ([1977-1978] 2006) Seguridad, territorio, población. México: Fondo de Cultura Económica.

Katzer,

L.

(2009)

“Tierras

indígenas,

demarcaciones

territoriales

y

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gubernamentalización. El caso Huarpe, Pcia de Mendoza”. Revista Avá 16. Pacheco de Oliveira, J. (1998) (org.). Indigenismo e territorializacao. Poderes, rotinas e saberes coloniais no Brasil contemporáneo. Rio de Janeiro: Contra Capa. ___________________(2006) Hacia una Antropología del indigenismo. Janeiro: Contracapa. Tamagno, L. 2001. Los Tobas en la casa del hombre blanco. Ed. Al margen. La Plata. Río de

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Procesos políticos en la conformación organizativa y técnica del desarrollo rural en Misiones Carla De Micco. Becaria Doctoral de CONICET. Universidad Nacional de Misiones. E-mail: cardemicco@yahoo.com.ar Esta investigación apunta a analizar los procesos políticos en la conformación organizativa y técnica del desarrollo rural en Misiones, en un contexto particular de reestructuración institucional. La incorporación de las agriculturas misioneras a mercados globales dominados por capitales agro-industriales desde la década del `70 en Argentina, donde la reproducción de los pequeños productores quedó librada a la integración a los complejos agro-industriales y a los planes compensatorios, se contrapone a actuales procesos de institucionalización estatal. Para el análisis, pensaremos el desarrollo rural como resultado de disputas políticas en el espacio social, donde están involucrados actores como empresas, instituciones del desarrollo, gremios y organizaciones rurales, en un proceso de construcción de hegemonía. Palabras Clave: Política - Desarrollo Rural - Organizaciones Sociales.

Introducción.

Esta investigación apunta a analizar los procesos políticos en la conformación organizativa y técnica del desarrollo rural en Misiones, en un contexto particular de reestructuración institucional. La pérdida de coherencia de las agriculturas nacionales por la incorporación a mercados globales dominados por capitales agro—industriales desde la década del 70 en Argentina, limitó las posibilidades de regulación intersectorial en un marco estatal. La reproducción de los pequeños productores quedó librada a la integración a los complejos agro—industriales y a los planes compensatorios (Programas Nacionales, ONGs), que atenuaron en parte, los efectos expulsores de los procesos de diferenciación agraria (Schiavoni, 2008). Actualmente, los programas y ONGs que proliferaron en la década del 90´, se encuentran en un proceso de centralización, a través de la administración de muchos de los programas nacionales por parte de una sola secretaría, el paulatino pase a planta del estado de técnicos que se encontraban contratados, y la administración de los proyectos ya no en manos de técnicos sino de organizaciones que participan en espacios institucionalizados (Foro de la Agricultura Familiar). Misiones es la provincia con mayor porcentaje de agricultores familiares, y receptora de la mayor parte del financiamiento para el sector, donde a lo largo de las últimas décadas se han conformado gran cantidad de organizaciones de agricultores familiares y gremios de técnicos asociados a los planes de desarrollo (Schiavoni,
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2008; Otero, 2008; Manzanal, 2001). Sin embargo, estas organizaciones presentan particularidades especiales que las distinguen del carácter ―campesino‖ de las de otras provincias, dadas por la capacidad de capitalización los agricultores familiares en Misiones (Bartolomé, 1982; Baranger, 2008). A pesar de las diferencias, existen vinculaciones interprovinciales entre ellas conformando movimientos o gremios nacionales. Es decir, nos proponemos dar cuenta de procesos políticos en el nordeste misionero que se encuentran generalmente invisibilizados en los estudios del desarrollo. Para ello, pensaremos el desarrollo rural como resultado de disputas políticas en el espacio social, donde están involucrados actores que van desde empresas forestales, empresas tabacaleras, instituciones del desarrollo provinciales y nacionales, gremios y organizaciones rurales, en un proceso de construcción de hegemonía. En particular, en este trabajo nos centraremos en describir las dinámicas al interior de las organizaciones rurales como actores de disputa política, y su vinculación con empresas, instituciones, otras organizaciones, partidos, etc. También, describiremos la conformación y dinámica de espacios donde los actores del desarrollo estructuran su accionar alrededor de grupos políticos. Desarrollo Rural en Misiones.

El desarrollo es pensado como una forma exclusivamente técnica, es decir a-política, de mejorar las condiciones de vida de una población que tiene asignada una cierta función en la comunidad nacional. Como argumenta Ferguson (2003), la traducción de realidades políticas de pobreza y subordinación en problemas ―técnicos‖ es propio del desarrollo, donde se espera una solución sólo por parte de agencias de desarrollo y expertos. De esta manera, se ignoran las realidades históricas y políticas particulares sobre las que buscan intervenir. El aparato del desarrollo actúa como una ―máquina anti política‖ llevando las realidades políticas fuera de la vista, postulando la posibilidad de un consenso entre el libre mercado con las políticas sociales, o en otro plano, el consenso entre un modelo basado en el agronegocio y un modelo basado en las reivindicaciones de los movimientos sociales campesinos. A fin de esta última década en Argentina, el desarrollo rural presenta más complejidades. Ante un estado que comienza a posicionarse en un contexto de conflicto de intereses entre grupos de poder, las instituciones del desarrollo son redefinidas. A diferencia de los noventa, donde dichas instituciones aparecían descentralizadas – bajo la forma de programas nacionales, provinciales y ONGs - y
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desfinanciadas, ahora se encuentran en proceso de fortalecimiento y reestructuración, trabajando con actores que se espera jueguen un papel político en dicho contexto. De esta manera la dimensión política del desarrollo se hace visible. Evans (1996) analiza la relación estado-sociedad civil en el contexto del capitalismo actual. Postula que el estado sólo en circunstancias excepcionales actúa monolíticamente, por lo que alianzas con sectores reformistas en el estado puede ofrecer recursos para las organizaciones populares. También distingue, dentro de las relaciones reforzadas mutuamente entre gobiernos y grupos de ciudadanos, las de complementariedad – división de trabajo entre lo público y privado- y las de ―incrustación‖ - ataduras que conectan ciudadanos y agentes públicos a lo largo de la división publico privado-, conceptos que tienen implicancias sobre teorías previas de relaciones entre instituciones públicas y privadas. Es bajo esta mirada que pueden analizarse los fenómenos asociados al desarrollo rural en la población de agricultores familiares del nordeste misionero. Los actores clave pasan a ser las organizaciones rurales, donde se conjugan accionar e intereses de productores rurales, técnicos de las distintas agencias de desarrollo, y funcionarios políticos. De esta manera, la supuesta apoliticidad del desarrollo puede pensarse como asociada a procesos hegemónicos de acumulación de poder, que sigue actuando asociada a formas ―políticamente independientes‖ de organización, y encarnada en la dicotomía protesta-clientelismo. Esta perspectiva comienza a ser estudiada por la antropología en la Argentina con los estudios de las organizaciones piqueteras en los 90. La relación entre protesta y gestión aparece como un eje central de las discusiones (Ferraudi, 2006). Mientras unas miradas tienden a subsumir la protesta a la búsqueda descarnada de recursos – usualmente descalificada en términos de ―clientelismo‖–, otros enfoques enfatizan el aspecto contencioso de las acciones, oscureciendo las formas de gestión que tienen lugar en las organizaciones. Auyero (2002), señala que hay una doble vida en el clientelismo, hay una dimensión material y otra subjetiva: la gente no participa sólo por un cálculo racional sino que tiene una dimensión simbólica, dada en la lealtad en identificaciones grupales, en sociabilidades. Para Semán (2006) los análisis políticos dividen entre las realidades clientelares y las luchas populares como si unas y otras no estuviesen interpenetradas y recíprocamente alimentadas o no naciesen de los mismos tipos de sujetos, de trayectorias en las que emergen configuraciones morales que ponen a la política en una perspectiva tal que esa dicotomía resulta secundaria e, incluso, improductiva.

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Las políticas que se implementan en la primera década del 2000 en la Argentina retoman parcialmente la idea del Estado como figura central en la regulación económica, y de las organizaciones de desocupados como nuevos actores políticos sustentando un modelo de país. Estas particularidades se introducen en el contexto específico del desarrollo rural. Ahora son las organizaciones y partidos políticos quienes aparecen como encargados de conformar la nueva institucionalidad del desarrollo, y no sólo grupos nacionales y trasnacionales de poder actuando a través de ONGs y programas nacionales y provinciales. Sin embargo, los procesos históricos siguen actuando recreando realidades y delimitando formas posibles de actuar y de intervenir en el desarrollo. En lo que respecta a los nuevos actores políticos, Svampa y Pereyra (2003) distinguen tres líneas de organizaciones: la sindical, la política y la territorial, de acuerdo a las tradiciones políticas, a las experiencias organizativas y a las alianzas que las diferentes organizaciones elaboran en su historia. El alineamiento sindical es caracterizado como una actualización de ―la interpelación nacional-popular‖ con una fuerte ―tendencia a la institucionalización‖. En esta línea se encuadran las dos organizaciones más masivas, ambas con núcleo en La Matanza: la FTV (Federación de Tierra y Vivienda), encabezada por D’Elia; y, más

complicadamente, la CCC (Corriente Clasista y Combativa), donde el liderazgo de Alderete y el ―legado populista‖ conviven en tensión con la ―perspectiva revolucionaria‖ vinculada al PCR (Partido Comunista Revolucionario). El alineamiento político remitiría a la tradición de los partidos de izquierda ―radical‖ y comprendería no sólo a las organizaciones partidarias –PO (Polo Obrero) y MST-TV (Movimiento Sin Trabajo - Teresa Vive), principalmente– sino también a otras vertientes ―autónomas‖ que, como la CTD (Coordinadora de Trabajadores

Desocupados) y el MTR (Movimiento Teresa Rodríguez), se reconocen como herederas de la izquierda de los ’70. Dentro de esta perspectiva, no sólo encontramos una estructura centralizada sino también una radicalidad que se orienta a un horizonte revolucionario y que tiende a proyectarse en un desarrollo organizacional que gira en torno de ―la movilización constante y del rol vanguardista del partido‖. Más allá de la perspectiva de ―confrontación abierta con el gobierno‖ por todas compartida, las diferencias entre los proyectos de estas organizaciones son muy profundas. El alineamiento territorial, desarrollado fuertemente por los MTD (Movimiento de Trabajadores Desocupados - Aníbal Verón), remitiría a diferentes tradiciones: desde el autonomismo de Negri y Holloway (retomado aquí por el colectivo Situaciones) a una izquierda nacional no partidaria, pasando por el Zapatismo mexicano y el Movimiento
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Sin Tierra brasileño. Dentro de esta línea, los autores reconocen un privilegio por lo territorial como posibilidad de una construcción política localizada alternativa a la hegemónica. Estas líneas de organizaciones de alcance nacional actualmente conforman grupos políticos al interior de la provincia. Antes se encontraban en un papel secundario o como condimento del accionar de técnicos y dirigentes de las organizaciones rurales de la provincia, sin embargo ahora afloran como elemento fundamental de construcción en un contexto en el que pueden adquirir poder. En este escenario, la militancia que se daba a nivel de técnicos y dirigentes, comienza a ser tomada por los productores como vía de adquisición de visibilidad y de disputa a un nivel más macro-político. Tal como muestran Palmeira y Heredia, la política usualmente tiene un carácter ―externo‖ para los productores. Por un lado, Palmeira (1971), postula que hay un tiempo de la política en que la sociedad se transforma, y se generan nuevos conflictos, divisiones y alianzas. Las facciones buscan adherentes y el voto está asociado a una adhesión más que a una elección. Beatriz Heredia (2003) estudia la forma en que opera el clientelismo al interior de los grupos domésticos, donde la familia funciona como una unidad en tanto producción, reproducción y decisión del voto. La autoridad es paterna o del jefe de familia, donde la legitimidad se construye conjuntamente con la masculinidad: ser hombre se relaciona con el tipo de relaciones que se establezcan hacia dentro y fuera de la familia. ―La política‖ también es algo externo a la comunidad, lo que posibilita también participar de sistemas clientelares donde no sólo circulan bienes materiales y servicios sino también ―prestigio‖, dado en cuantos candidatos visitan a una familia, o cuánto los vecinos consultan a su jefe. Sin embargo, los productores que se encuentran participando de organizaciones, comienzan a ver ―otra política‖ que no tiene que ver con los tiempos de la política local municipal, sino con articulaciones con otras organizaciones nacionales, con mesas de discusión en instituciones. Esta forma de concebir lo político se enmarca con el proceso de poblamiento reciente sin intervención estatal que se dio en el nordeste provincial, donde el ―progreso‖ estuvo a cargo de las voluntades de los mismos productores. Son las comisiones vecinales las que construyeron la iglesia, las escuelas del paraje, las que componen las comisiones de la escuela y para la mensura de tierras. Los vecinos más activos en estas comisiones son los que comienzan a participar en las organizaciones promovidas por los técnicos, al concebirlas como alternativa para un desarrollo en las chacras. No es sólo la posibilidad de acceso a créditos y subsidios, sino participan en la organización y en el grupo con la lógica de
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ser parte de una comisión que pueda ser capaz de producir competitivamente y comercializar la producción, constituyéndose de esta manera como actores políticos. En la medida en que los productores van resignificando las organizaciones, van surgiendo líderes capaces de administrar las relaciones con instituciones y organizaciones nacionales, posicionándose y consolidándose como dirigentes. El proceso muchas veces implica conflictos y rupturas con lo previo. De lo anterior surgen entonces dos cuestiones como centrales: La dinámica de construcción institucional –y disputa como forma de construcción - en este espacio, que conforma un repertorio de formas de intervención y tecnologías, y la vinculación de lo local con procesos políticos a nivel nacional y provincial. Con respecto al primer punto, en trabajos anteriores describí cómo, al ser la operatoria de la intervención mediante proyectos, muchas veces sus objetivos trascienden las pautas prescriptas por los entes financiadores (BM, Agencias de ayuda internacionales), y quedan vinculados al repertorio de representaciones sobre el cambio social que aparecen en los distintos equipos técnicos, dirigentes y funcionarios (De Micco, 2008). Estas representaciones se encuentran asociadas con contextos diferenciados de socialización que determinan diferentes formas de interpretación de la realidad, y que tienen la característica de actuar estereotipándola en sus dimensiones social y cultural. Sin embargo, la conexión entre estas representaciones y grupos o programas políticos específicos de alcance nacional queda aún por ser analizado. Al ser ―lo político‖ constituido singular e históricamente, más acá de las idealizaciones a las que esa historia da lugar, porta una inquietante ambigüedad frente a las descripciones apoyadas en términos analíticos que expresan en qué grado participan los analistas de las perspectivas dominantes sobre la política (Semán, 2006). En esta constitución de ―lo político‖ se torna necesario analizar al actor intermitentemente inserto en redes clientelares, religiosas y políticas de manera de investigar el plano de articulación contingente de reglas, discursos y objetos en el que las ideologías son derivadas (y no condiciones previas) y se tornan eficaces. En los trabajos de Semán, la recuperación de la noción de persona permite captar la positividad de las experiencias políticas que se desarrollan por fuera de marcos normativos que igualan el agente y el ciudadano. La historia no resulta como un contexto, conjunto de fuerzas que modelan, sino, más radicalmente, un plano de constitución de formas del agente, de nociones de persona singulares que dan lugar a politicidades singulares. Ahora bien, para tener una dimensión cabal de las particularidades históricas en juego en estos procesos, podemos retomar los estudios
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sobre el sector de agricultores familiares en Argentina en contextos de intervención, que fueron ampliamente estudiadas por antropólogos sociales desde la década del 70. Los autores se focalizan en las relaciones sociales y también en los factores de conciencia o ideológicos que hacen posibles la reproducción – empobrecida - de las condiciones de producción, la expansión de los sectores subalternos, la articulación subordinada con el centro económico y político del país, y la adhesión al peronismo. Critican la importación desde otros contextos latinoamericanos de la noción de ―campesinado‖ que no permite visualizar la peculiaridad de las relaciones sociales de producción en el campo argentino. La explicación de la persistencia de la combinatoria de formas productivas no radica en un acendrado tradicionalismo ni en que la

argentina integra un área cultural dada sino más bien en su efectiva articulación con los polos más avanzados (netamente capitalistas). Para Bartolomé (1982), el surgimiento y evolución del Movimiento Agrario Misionero pone en relieve el papel articulador que desempeña una ideología de contornos indefinidos, como es el populismo, donde es precisamente esta abundancia de ―zonas grises‖ semánticas en la ideología populista lo que posibilita su asunción por parte de actores cuyos intereses objetivos pueden estar en contradicción estructural, haciendo posible una política flexible de alianzas coyunturales. Las expresiones ideológicas no pueden ser analíticamente segregadas de los procesos de diferenciación social que tienen lugar entre los productores agrarios. La segmentación política refleja fundamentalmente una diferenciación socioeconómica que la ideología populista intenta negar. En el mismo sentido, para entender la dinámica hacia adentro de las organizaciones rurales en Misiones, es necesario analizar la posición de los políticos, funcionarios y dirigentes, quienes encarnan al Estado, y el modo en que esta posición resulta de variaciones de relaciones de poder entre sectores diferenciales de pequeños productores de la provincia, creando también una dinámica particular hacia adentro de las organizaciones constituidas por estos sectores. Es sobre esta dinámica que, al tiempo que adquieren poder grupos políticos, se redefinen sutil pero significativamente las categorías políticas (Frederic, 2006). Procesos históricos de diferenciación social.

Para entender los procesos históricos de diferenciación social, Vessuri y Hermitte (1977) destacan el vínculo social patrono cliente como la trama reproductiva de la desigualdad local y de la desigualdad regional. Para Archetti (1977), el algodón, por su
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cosecha manual, requiere del trabajo asalariado y por lo tanto, de la articulación de dos grupos en relaciones interétnicas que reforzaría la diferencia social. En particular, en Misiones, Bartolomé (2000) muestra que la etnicidad es un factor destacado en la configuración de estrategias adaptativas de los inmigrantes europeos, y que aquella no sólo define la frontera europeo-criollo, sino que es ratificado por los grupos de origen europeo para actuar entre sí. En líneas generales, estos autores retoman los trabajos de Wolf (1992), que desplazaron el interés por los contenidos culturales hacia la consideración de las relaciones estructurales entre campesino y sistema social, estudiando la sociedad nacional como un todo y no como comunidades aisladas, donde los distintos tipos de campesinos corresponden a un modo de inserción en la sociedad mayor. Palerm (en Schiavoni, 2002) sostiene que el mantenimiento del campesino en el sistema capitalista depende de: el acceso a la tierra, el control sobre la mano de obra familiar y producciones con algún tipo de ventaja comparativa con respecto a las formas capitalistas de producción. El concepto de articulación utilizado por estos autores permite matizar el supuesto de que el contacto lleva a la aculturación y a la indiferenciación cultural, y que la diversidad está garantizada por el aislamiento; en este sentido, permite visualizar a los pueblos no como entidades aisladas y homogéneas, sino en relaciones de clase, políticas, étnicas, regionales y nacionales. Identifican entonces a individuos y a sectores que servían de articuladores (brokers) con otras entidades sociales, políticas y geográficas (Hermitte y Bartolomé, 1977). La preocupación por los procesos de articulación tiene su objetivo en el tejido conectivo de la sociedad antes que en sus unidades conectivas (Bartolomé, 1977). Este enfoque permite analizar el papel de técnicos y dirigentes en las organizaciones sociales misioneras. En los estudios antropológicos brasileros sobre la agricultura familiar, Neves (1985) introduce un concepto analítico de pertinente en estos problemas, que es el de ―mediación‖, que permite un abordaje dinámico de los espacios sociales. Según Neves (2008), ―la valorización del análisis de los fenómenos sociales por la perspectiva de las mediaciones, que les son inherentes, presupone una opción por la demostración de procesos dinámicos, por las condiciones de posibilidad de coexistencia de órdenes sociales diferenciales‖. En este proceso dinámico los agentes locales pasan a actuar como conectores entre el mundo de los programas gubernamentales y el mundo de los grupos sociales con los cuales se desarrollan las acciones. Los mediadores ocupan posiciones específicas en las trayectorias diferenciadas en una oferta de prácticas y bienes posibles igualmente distintos.
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Siendo el espacio específico de la mediación que esos agentes movilizan, reproducen, condenan o legitiman signos simbólicos de distintos universos de significación puestos en conexión, y, es en ese mismo ejercicio que estos construyen y reafirman su propia legitimidad en cuanto mediador. Los mediadores actúan colocando explícitamente en relación dos ―seres sociales‖ (instituciones que objetivan políticas y programas públicos, por un lado, y, por otro, reales o potenciales beneficiarios, construidos para esa interdependencia), por intermedio de un tercero, el mismo considerado como un otro, que intercede así para permanecer y reproducir su posición-función. (Neves, 2008. pp.31) Bibliografía. ABÍNZANO, R., 2004, ―El frente extractivista: una formación socioeconómica y espacial transfronteriza (Argentina, Brasil y Paraguay. 1865-1930)‖. En: Cuadernos de la Frontera, Año I, Num. II. Sec. de Inv. y Postgrado, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNAM, Posadas. Archetti , E. et al., 1977, ―La herencia entre los colonos del norte de Santa Fe‖, Procesos de articulación social, en Bartolome y Hermitte (comp.), Buenos Aires, Amorrortu. AUYERO J., 2002, ―Clientelismo político en Argentina. Doble vida y negación colectiva‖. Perfiles Latinoamericanos Nº 20, Buenos Aires. Baranger, ―La construcción del campesinado en Misiones: de las Ligas Agrarias a los Sin Tierra‖,en Schiavoni (comp.), Campesinos y agricultores familiares. La cuestión agraria a fines del siglo XX, CICCUS, Buenos Aires. BARTOLOME, L., 1975, ―Colonos plantadores y Agroindustrias. La explotación agrícola familiar en el sudeste de Misiones‖. En: Desarrollo Económico, Nro. 58, Vol. 15. Bs. As. 1982, ―Base Social e Ideología en las Movilizaciones Agraristas en Misiones entre 1971 y 1975‖, Desarrollo Económico. Vol 22 N° 85. 2000, Los colonos de Apóstoles. Estrategias adaptativas y etnicidad en una colonia eslava en Misiones. Editorial Universitaria Misiones, Serie CAEDRA, Posadas. BARTOLOME, L., RODRIGUEZ, F. y otros, 2005, ―Análisis participativo del proceso de transformación productiva e institucional en San Antonio – Bernardo de Irigoyen, Provincia de Misiones‖. Informe Final para la Secretaría de Agricultura, Pesca, Ganadería y Alimentos / RIMISP.

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“Soy un factor de riesgo”. Un estudio desde la antropología de la niñez sobre la implementación de políticas públicas sociosanitarias en el Departamento de Orán, Salta. M. Pía Leavy. Graduada en Antropología (UBA). Equipo de Etnografía y Niñez, Instituto de Antropología Social, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires. E-mail: pialeavy@gmail.com La provincia de Salta ha sido la primera en el país incorporar las estrategias de la Atención Primaria de la Salud en su sistema sanitario priorizando sus acciones sobre la población materno infantil de los sectores sociales cuyas necesidades básicas se encuentren insatisfechas. Tomando en cuenta el marco teórico de estudios de gobernabilidad neoliberal, se analizarán los modos en que las acciones implementadas hacia la población infantil en el plan de emergencia sanitario para prevenir y tratar la desnutrición son recepcionadas por los sujetos destinatarios. Considerando la niñez como una construcción histórica, diversa y desigual, se indagarán y problematizarán las concepciones de niñez que entran en juego en la implementación de dichas políticas. Palabras clave: Políticas públicas - niñez - salud - Salta. Introducción.

La provincia de Salta presenta una trayectoria especial en salud pública, por haber sido la primera en adherir a los postulados de la conferencia de Alma Ata1 e incorporar las estrategias de la Atención Primaria de la Salud (APS) en su sistema sanitario (Morales Peña,2009). Desde los inicios de su implementación, las estrategias de APS en Salta han promocionado lineamientos de la medicina preventiva a través de la labor de agentes sanitarios y una organización que reorientara el financiamiento en función de las necesidades mayoritarias de la población2. De este modo el PROAPS – Programa de Atención Primaria de la Salud- se desarrolla en la provincia desde hace más de treinta años, bajo direcciones del Estado nacional, con financiación de distintos organismos internacionales3, priorizando sus acciones sobre la población materno infantil de los sectores sociales cuyas necesidades básicas se encuentren insatisfechas4.

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Conferencia de Alma Ata (1978) donde se conceptualizan los postulados de la Atención Primaria de la Salud: trabajar principalmente con las causas y no las consecuencias de las enfermedades incluyendo como fundamentos contribuir al desarrollo local, la participación comunitaria y el trabajo intersectorial. (Torres, 2003) 2 Ministerio de Bienestar Social, Salta, Manual del Agente Sanitario,1984) 3 Desde los años 80 los programas de Atención Primaria de la Salud reciben financiación de entidades como el PNUD, el Banco Mundial. 4 Según datos del INDEC, en el 2001, el 31,6% de los salteños poseía necesidades básicas insatisfechas, lo que representa a 338.484 personas y 66.434 hogares.
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Entendemos que la implementación de políticas públicas constituye una interacción entre instituciones, acciones y actores que contribuye al “desarrollo de la gobernabilidad de las vidas en las sociedades contemporáneas” (Herkovits,2007:204). En relación a las políticas sociosanitarias, partimos de la premisa de que la niñez configura la piedra angular a partir de la cual se indican los modos en que los sujetos deben ser conducidos y (auto) gobernados. Las representaciones sobre la niñez integran procesos biológicos y culturales, constituyendo un nexo primario entre lo público y lo privado y creando espacios susceptibles de ser intervenidos por actores y saberes, que por ejemplo, transmiten determinados modos de criar a un niño y no otros (Scheperd-Hughes y Sargent, 1998). La infancia contiene nociones de moralidad y orden social, los indicadores construidos sobre ella a nivel país caracterizan las condiciones en que vive una población nacional a los ojos del resto del mundo. Ahora bien, desde la perspectiva de la gubernamentabilidad contemporánea (Gordon,1991; Rose,2002) configurar una dimensión analítica de las políticas públicas no implica atender al control que ejerce el Estado sobre la población infantil, sino a indagar sobre el proceso de construcción de la (auto)conducción de los sujetos (Grinberg, 2005) y dilucidar cuál es el rol que juega la salud y la construcción de la niñez en la implementación de estas políticas. La serie de procesos de la macroeconómicos sociales, neoliberal políticos se y económicos con una

constituyentes

gubernamentabilidad

articulan

profundización de las fracturas sociales (de clase, etnia, edad, género, territorio) por las que determinados sectores sociales se enferman más que otros (Burgois y Bruneau,2000; Brown, 1980). Sin embargo las características y las consecuencias son distintas según las modalidades que adoptaron las reformas y crisis estructurales de las distintas regiones y de las políticas de salud que se han implementado (Witheford, 1998; Epele, 2007). En este sentido, la desnutrición infantil, definida como “un estado clínico, asociado la una carencia nutritiva” (Mastrángelo, 1997:42) afecta a diferentes sectores de la población mundial5. La disciplina antropológica ha contribuido al estudio de esta problemática de salud (Scheperd-Huges, 1992;Lerer, 1998) al concebir las enfermedades como un fenómeno

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En términos nutricionales, las políticas implementadas en algunos países como Cuba, han logrado importantes reducciones en la desnutrición infantil aguda (Witheford, 1998). Esta problemática resulta paradojal en nuestro país, productor de excedentes de alimentos y exportador de cereales y es vinculada a la inaccesibilidad al consumo de alimentos (Teubal,1989; Aguirre, 2003; Hintze, 1997).
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complejo, a partir del cual se generan una multiplicidad de representaciones y prácticas (Menéndez, 1990,1994,2003; Friedson,1978; Brown,1980). Esto ha llevado a identificar los padecimientos y sus tratamientos en un marco procesual, que permite problematizar las tecnologías y técnicas para curar, las formas de atención, las prácticas y las representaciones y prácticas de los sujetos involucrados. El proceso de salud/enfermedad/atención es el área humana donde se estructura “la mayor cantidad de simbolizaciones y representaciones colectivas” de las sociedades, a través del cual los sujetos generan prácticas y creencias para “enfrentar, convivir y si es posible, erradicar los padecimientos”(Menéndez, 1990 en Ceriani Cernadas, 2006:2). La relación entre modos de vida y de trabajo y la salud/enfermedad/atención de los conjuntos sociales ha sido abordada por diversos autores, tanto de aquellos provenientes de la epidemiología social (Almeida Filho, 1992; Breilh, 2003) como otros de la antropología médica cuyas producciones han señalado como características del saber y las prácticas de la medicina hegemónica la negación o subordinación de las dimensiones sociales como constitutivas o constituyentes de la morbimortalidad (Menéndez, 1990; Grimberg, 1997; Frankemberg, 2003). El campo de la Atención Primaria de la Salud (APS) constituye un caso paradigmático porque desde sus desarrollos conceptuales considera las condiciones sociales de sus destinatarios (Lorenzetti, 2006; Torres y Aliaga, 2010) e incorpora profesionales no médicos en sus equipos (Hercovits, 2007). Algunos autores sostienen que en varias de las formas de intervención de APS, aparecen sobredimensionados los aportes de los recursos humanos -brindados por los agentes sanitarios – “por encima de las condiciones sociales de existencia” de la población destinataria (Lorenzetti, 2006:9). En este sentido, las tareas de los agentes, apuntan a prescribir pautas de planificación de la vida y conducta personal “correctas” para que las personas que viven en contextos de pobreza estructural “puedan arreglárselas como sujetos autosuficientes y autónomos” (Rose, 2003, en Lorenzetti, 2006:8). En esta línea de análisis se inscriben una serie de producciones científicas que nutren el marco teórico de esta investigación, que trabajan las vinculaciones entre la pobreza estructural, desigualdad de género, estigma, discriminación y vulnerabilidad en relación a los sistemas médicos (Epele, 2007,2009; Epele y Pecheny, 2007,Scheperd-Hughes,1993,1998; Lerer,1998). Este trabajo pretende contribuir a dichos estudios, analizando los modos en que la niñez constituye un campo privilegiado donde se disputan las diversas formas de intervenir y delinear la (auto)conducta de las personas, todo ello fundamentado en una determinada concepción de salud.

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Estrategia metodológica.

El trabajo etnográfico se realizó en diversas zonas del Departamento de Orán, entre los meses de noviembre de 2010 y mayo de 2011, con los objetivos de colaborar con una investigación para la el Instituto de Enfermedades Tropicales de la Universidad Nacional de Salta. Dicha investigación interdisciplinar tuvo por finalidad conocer los aspectos socioculturales que permitían la infestación de estrongiliodiasis6 en la población atendida por el PROAPS. La experiencia etnográfica supone una experiencia prolongada y directa en el campo (Rockwell, 2009) y una actitud reflexiva que somete los conceptos supuestamente universales, –como el de niñez y salud- a la diversidad de la experiencia humana (Guber,2001). Esta metodología posibilita dar cuenta del nivel de las prácticas cotidianas y de cómo los sujetos resignifican continuamente su mundo, entendiendo a los agentes sociales como actores reflexivos, productores de saberes previos al encuentro con el investigador social (Guidens,1995). Con el objetivo de conocer las prácticas del PROAPS en relación al cuidado de la salud infantil, se acompañó a los agentes sanitarios en sus visitas a los hogares que conforman su “sector de salud” en diversas zonas del Departamento de Orán. Esto permitió trabar vínculos con varios agentes sanitarios, así como también con los habitantes de los hogares, a los que se visitó sin compañía del agente en otros momentos. En este sentido, es relevante reflexionar en torno a nuestro rol como antropólogos del campo de la salud y las prácticas que deben realizarse para evitar la identificación con agentes médicos y/o sanitarios. Es muy común que en las primeras visitas, las personas nos identifiquen como médicos o agentes sanitarios, sólo la permanencia y constancia en el campo permite entablar vínculos e indagar sobre las representaciones de los sujetos, tanto médicos como pacientes, sobre los cuidados de la salud. Además de estas visitas a los hogares, se realizó observación participante en dos Centros de Atención Primaria de la Salud (CAPS) que son llamados comúnmente “salitas” y se realizaron entrevistas a médicos y agentes sanitarios. En este trabajo se analizarán entrevistas a agentes sanitarios y observaciones realizadas en salas de salud.
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El trabajo antropológico dentro del proyecto “Tratamiento de Estrongiloidiasis en zonas de alta prevalencia” tuvo por objetivos conocer los aspectos socioculturales que posibilitan y propician la infestación parasitaria de S. stercolaris y las relaciones entre los sujetos destinatarios y el sistema médico público.
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La Atención Primaria de la Salud en Salta.

La organización del PROAPS en dicha provincia se basa en el proceso de regionalización, que implica la definición de un sector, una población destinataria determinada en un territorio delimitado, una carga de trabajo, metas predeterminadas y evaluación permanentes (Torres Aliaga y Torres Secchi,2010). Cada sector de trabajo está compuesto por 150 a 200 familias y está bajo la supervisión de un agente sanitario. Ellos son los que conforman el equipo de APS y tienen a su cargo la implementación de las tareas de “promoción de la salud y prevención” mediante las visitas domiciliarias que realizan a cada una de las familias que conforman su sector. El período durante el cual los agentes sanitarios deben visitar la totalidad de sus familias se llama ronda sanitaria y en ellas se deben llevar a cabo todas las acciones planificadas. El período en el que se evalúan las acciones y se deciden los pasos a seguir se llama pre-ronda y ocurre cuatro veces al año. El departamento de Orán ha sido el número nueve en adaptar las estrategias de APS dentro de la provincia. Ubicado en la zona conocida como el alto Bermejo y con indicadores sociales más negativos que el resto de la provincia como el 43,2% de la población con necesidades básicas insatisfechas, las acciones del PROAPS en este contexto se articulan desde las diversas instituciones de salud pública, hospitales regionales y CAPS. Estos últimos funcionan como bases operativas para los agentes, allí se guardan sus herramientas de trabajo: formularios, medicamentos, bolsones de comida y vacunas. En estos lugares suele atender en distintos horarios algún médico o enfermera/o, que no pertenece al PROAPS y comparte el espacio de trabajo con los agentes sanitarios. Cabe mencionar que el alto Bermejo, zona de yungas con temperaturas diarias que rondan los 30 grados entre octubre y marzo, es considerado históricamente como un espacio de frontera por estar conformado por terrenos argentinos y bolivianos, y de contacto entre las poblaciones andinas y del chaco salteño. El constante y no planificado crecimiento poblacional enfrentado a la ausencia de regulación estatal de tierras fiscales (García Rodríguez,2009), genera un panorama problemático en términos habitacionales. El crecimiento poblacional del centro urbano sólo tiene posibilidades de asentarse en la franja oriental de la ciudad, mientras que en el sector occidental la ciudad se encuentra encajonada por las tierras pertenecientes al Ingenio San Martín de Tabacal,
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instalado en la zona desde 1920 (García Rodríguez,2009). Se estima que más del 90% de la selva pedemontana, original de suelos profundos donde se asienta la ciudad, desapareció al ser transformada en extensos cultivos de caña a principios de siglo XX, a las que actualmente se suman plantaciones de trigo-soja, citrus, bananas y hortalizas de primicias en distintas fincas de grandes y medianos productores7. La producción industrial de azúcar en manos del Ingenio transformó la ciudad en un polo económico agrícola, receptor de mano de obra de poblaciones aborígenes locales y extranjeras, de distintas etnias8. Los pobladores del área rural y periurbana deben realizar distintas estrategias para “conseguir” tierras para vivir. En los sectores rurales, las opciones son o bien vivir dentro de las fincas donde se trabaja –durante el período de tiempo en que se trabajao asentarse en los espacios entre los límites de las fincas y las rutas nacionales y provinciales. El PROAPS atiende al 60% de esta población rural, que en épocas de cosecha llega a ser de 5000 habitantes. Las rondas en la zona rural. Para cumplir con las visitas domiciliarias que constituyen la ronda en la zona “del campo” como se dice localmente, los agentes deben caminar grandes distancias, que muchas veces no pueden realizarse sin algún vehículo, porque las viviendas al interior de las fincas, suelen estar a varios kilómetros de distancia de la ruta. Por otro lado las condiciones habitacionales suelen ser precarias, ninguno de los habitantes de la zona posee conexiones a redes de agua corriente o cloacas y los sistemas de evacuación de excretas son a pozo ciego o a cielo abierto. Estas características habitacionales no constituyen ninguno de los “factores de riesgo” preestablecidos en un formulario9, que
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Fuente: Fundación ProYungas.www.proyungas.org.ar, acceso el 29/09/2010. La presencia de población Avá Guaraní en la zona se debe a las grandes demandas de mano de obra de la industria azucarera, que atrajo a importantes contingentes de esta etnia ubicada en Bolivia (Rabey y Jerez, 2000) y a la guerra boliviano-paraguaya del Chaco, en la década de 1930, que impulsó a muchos ava guaraníes bolivianos a instalarse definitivamente en el territorio argentino. Finalmente, la tecnologización del Ingenio San Martín de Tabacal, y su posterior venta a la multinacional Seaborg, provocó la expulsión de grandes cantidades de mano de obra que acostumbraban a vivir dentro del Ingenio. Estas poblaciones, de origen kolla y guaraníes en su mayoría, migraron a los cordones periurbanos de ciudad de Orán (Barrio Estación o Caballito principalmente) o a zonas rurales como en la que se realizó la investigación. 9 Los factores de riesgo son: “Grupo integrado por menores de 6 años”; “Desempleo y/o ingreso económico inestable (trabajo irregular, jornalero)”; “Ausencia de Padre o Madre (Padre o Madre soltero/a- Viudo/a)”; “Carencia de Obra Social”; “Enfermedades crónicas en la familia”; “Enfermedades Sociales”; “Niños menores de 6 años con déficit nutricional”; “Embarazada”; “Tratamiento Inadecuado de Agua, Residuos”; “Analfabetismo de la persona a cargo de los menores”; “Mortalidad Infantil/ Materna”; “Recién nacido/Puerpera” (Formulario N°1).
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los agentes van “llenando” para clasificar, determinar el nivel de “criticidad” e ir definiendo las estrategias y los aspectos en los que centrará sus “consejos” y “recomendaciones para promocionar la salud” (Lorenzetti, 2009). Este formulario se completa al comienzo de cada ronda, en una instancia llamada censo: “Ahora estamos con los censos para saber cómo están los hogares y en cual hay que trabajar más. También estamos con la campaña de vacunación antigripal y la fiebre tifoidea también porque hay mucha. […] Por ejemplo en esta zona también hay mucha tuberculosis, entonces también estamos largando ese programa. Nosotros nunca paramos, siempre hay más y más actividades, además tuvimos que hacer un curso de nivelación en Tartagal, para ver qué es lo que estamos sabiendo” (Registro de campo, 16/05/2011). Este fragmento pertenece a una charla con un agente de la zona rural, que explica en que consisten sus actividades. Para los agentes, las actividades de monitoreo y evaluación son permanentes, no sólo sobre las personas que reciben atención, sino también sobre sus conocimientos. Una de las criticas más relevantes de la sociología y la antropología a las actividades asistenciales de prevención de la salud es su potencialidad para desarrollar actividades de control social y cultural (Menéndez,1998). Desde los trabajos de Foucault pasando por toda una serie de investigaciones sociológicas que nos hablan del proceso de medicalización de la sociedad, todos ellos nos refieren a esta potencialidad (Conrad y Schneider, 1980; Fox, 1977; Menéndez, 1990; Strong, 1977 y 1979). Coincidimos con Menéndez que “todo sistema médico cumple potencialmente funciones de control social y cultural, incluido el control político”(1998:121). En relación a los trabajos de Foucault, las temáticas de soberanía, disciplina y biopoder, emergidas en el siglo XIX, (Foucault,2002a,2002b) se ubican ahora en el campo de la gubernamentabilidad, donde cada una de ellas es reorganizada en torno al ejercicio del poder sobre la conducta individual de los sujetos (Rose, 1999). Las formas de gobierno adquieren distintas técnicas, saberes y significados que se emplean para gobernar a la población. Desde el enfoque etnográfico, analizar los discursos que sostienen los agentes del PROAPS, para indagar las representaciones sobre la población destinataria y la concepción de salud que construyen desde sus prácticas. En este sentido, ciertas prácticas del PROAPS, que se observan en el discurso del agente al describir la actividad de censo que sirve para saber cómo están los hogares y en cuáles hay que trabajar más, nos hablan de la focalización en que se

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basa dicha política sanitaria. Si bien conceptualmente los cuidados preventivos de la salud favorecen la utilización de tecnologías prácticas, científicamente fundadas favoreciendo a la participación comunitaria, la diversidad de modos en que se aplicaron y utilizaron las estrategias de APS en toda Latinoamérica “marca el fin de la época del estado de bienestar, o el comienzo de otra, la de las políticas neoliberales”(Torres Aliaga y Torres Secchi,2010:14). Así como hubo lugares donde la implementación de dichas estrategias resultó positiva y sirvió para extender coberturas universales (Witheford,1998) en lugares como nuestro país, las estrategias de APS pueden funcionar para asistir focalizadamente a las víctimas de las políticas de ajuste, que son aquellas que hoy poseen altos niveles de necesidades básicas insatisfechas (Torres Aliaga y Torres Secchi,2010). “Soy factor de riesgo”.

Si bien los agentes sanitarios atienden a todos los hogares de su sector de trabajo, “trabajan más” en los hogares que tienen mayores factores de riesgo. Si observamos el listado de factores, aquellos que remiten al contexto material en que viven los sujetos, aluden a la conducta de la persona en relación a él, como “Tratamiento inadecuado de agua y residuos”. El tratamiento, está expresando una responsabilidad de los sujetos ante el agua. El resto de factores nos habla de características de las personas atendidas, como “analfabetismo”, “desocupación y/o trabajo inestable”, o “carencia de obra social”. Considerando que en dicha zona no hay conexiones a agua corriente ni cloacas y el clima es subtropical, los factores de riesgo se enfocan más sobre la persona que sobre sus condiciones materiales de existencia. Es decir, el apartado del formulario donde figuran las condiciones de los pisos, las paredes y los sistemas de evacuación de excretas, tiene fines descriptivos, y no aporta a la descripción de la “criticidad” del hogar. Para los agentes, los factores también sólo se utilizan “para conocer el hogar y la familia”. Encontramos necesario reflexionar sobre estas descripciones, indagar sobre su origen y los efectos de sus utilizaciones. La vinculación entre riesgos y aparición de enfermedades proviene del campo de la epidemiología. En un primer momento, el concepto de estilo de vida se elaboró con finalidades integrales para comprender el padecimiento de un sujeto en relación al mundo social en el cual vive (Menéndez,1998). Pero con el correr de las décadas, el estilo de vida, se fue desintegrando en conductas de riesgo que, en teoría, permitían
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explicar la aparición del padecimiento. De modo que ciertas características de la vida de las personas adquieren sentidos de “riesgo” para su salud y pasan a entenderse como conductas de riesgo para el saber epidemiológico. Ahora bien, ¿puede el sujeto que padece cambiar esos riesgos? ¿Por qué se describen los riesgos del contexto social como conductas?. Siguiendo el análisis de Eduardo Menéndez (1998), cuando se le quita el componente holístico a las categorías de entendimiento de las causas que enferman un grupo social se explican las enfermedades o las propensiones a contraer un padecimiento a través de las conductas de las personas. El concepto de conductas de riesgo “no incluye la articulación entre las condiciones materiales e ideológicas […] el riesgo colocado exclusivamente en lo que hace un sujeto supone explícitamente o implícitamente que dicho sujeto es `libre´ con capacidad y posibilidad de elegir[…] ¿Quién puede ser libre de elegir un trabajo en Latinoamérica?” (Menéndez,1998:39). Si bien los agentes sanitarios hablan de factores de riesgo y no de conductas, hablar de conductas individuales en relación a la salud ¿nos está diciendo que el sujeto es responsable de su salud? Las clasificaciones de los formularios tienen fines descriptivos de la población destinataria, que llevan a definir las acciones correctas a seguir para su atención. Además de realizar censos, los agentes realizan una multiplicidad de actividades, entre las cuales se encuentra el seguimiento de los recién nacidos, a través de medidas antropométricas durante los primeros meses de vida. Estas medidas llevan a definir los niveles de nutrición del bebé, que pueden ser sobrepeso, normal o déficit moderado o grave. Este último caso lleva a la derivación con un médico. En los últimos meses, a partir de la difusión en los medios de comunicación masiva de casos de niños fallecidos por desnutrición aguda10 se han implementado políticas sanitarias de emergencia para la población infantil, dirigidas desde los ministerios nacionales de Salud y Desarrollo Social. Además del envío de equipos móviles de médicos del país hacia esta zona, se planificó la entrega de bolsones de comida a las familias cuyos niños poseen déficit nutricional, moderado o grave y se aumentó las cantidades de leche en polvo entregadas a las madres de recién nacidos como medida de prevención de déficit nutricional.

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Diario El Tribuno de Salta 9/01/2011, acceso el 15/06/2011en http://190.224.160.132:8080/salta/Salta/diario/2011/01/09/salta/detectan-losdostipos-de-desnutricion-en-el-norte y Diario El Intransigente 7/02/2011, acceso 15/06/2011 en http://www.elintransigente.com/notas/2011/2/7/murio-desnutricion-norte-provincial-69962.asp.
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En una visita a un centro de salud rural, yo me encontraba haciendo una entrevista a uno de los agentes sanitarios de la zona, cuando una madre de dos hijos tocó la puerta para entrar: “Una mujer se acerca a la entrada de la sala, golpea la puerta entreabierta. Mujer: Hola, vengo a buscar el bolsón. Agente: ¿De qué finca viene? ¿No se lo llevó su agente? Mujer:- […] Vinieron pero yo no estaba en la casa, pero yo necesito el bolsón soy factor de riesgo porque mi marido no tiene trabajo y mi hijo está en déficit. Agente:- Bueno, aquí tiene señora, espéreme que me firma una nota.” (Registro de campo 19/05/2011) La mujer se acerca al centro de salud y para pedir un bolsón se apropia del lenguaje del agente sanitario. Soy factor de riesgo expresa cuando cuenta que su marido no tiene trabajo y su hijo tiene déficit nutricional. Soy. ¿Qué nos dice esta autodefinición? Más allá de la estrategia de que el agente identifique más rápidamente que ella necesita dicho bolsón, en su apropiación del discurso de APS nos habla de las representaciones que se construyen sobre las poblaciones destinatarias, donde se suele culpabilizar al sujeto por la situación que atraviesa. Esta frase además, nos habla de que la mujer toma este discurso culpabilizador. De todos modos, consideramos que las representaciones sociales no son simplemente un reflejo o una reproducción de la realidad, sino que producen y dan entidad a esa realidad. Esta dimensión simbólica-cultural, es un espacio donde conviven aspectos contradictorios (Gramsci,1970) suceptibles de ser analizados. Este discurso culpabilizador, define a la salud como un estado que se autogestiona. Pensando en lo que define a esta mujer en un factor de riesgo, ¿puede ella cambiar alguno de esos factores para promocionar su salud?. Nos preguntamos también, ¿ha indagado algún agente estatal sobre las propias percepciones de riesgo de las poblaciones destinatarias?. Todas los grupos sociales identifican conductas o situaciones que deben prevenirse y planifican sus vidas en base a ellos (Guiddens,1995) sería interesante saber cuáles son para ella los factores de riesgo para su salud con los que tiene que convivir cotidianamente y saber cómo organiza su cotidianeidad en base a ellos.

“Los chicos son el futuro”.

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Seguiremos entonces, indagando sobre las representaciones que se construyen sobre las poblaciones destinatarias. A continuación, la charla siguiente a la salida de la mujer con el bolsón de comida: “PL:-¿qué trae el bolsón? Agente: - Esta bolsa trae maizena, aceite, sémola, leche en polvo y además yo cuando se las llevo les enseño a prepararla. Porque hay madres que descuidan a los chiquitos, porque se ponen a trabajar y el chiquito no come, y el bolsón a veces tiene potes que las madres no saben cocinar. Cuidan poco a chicos de un año, no hacen las cuatro comidas, la leche la hacen durar un mes por ejemplo. Uno les da indicaciones, pero ellos parece que no saben escuchar…pasa que no saben utilizar bien los alimentos por más que los tengan. Y los chicos son el futuro, son los que después deben ir la escuela, y si no comen bien no pueden pensar”(Registro de campo, 19/05/2011). En primer lugar el agente identifica el trabajo de la madre, con el descuido de los hijos y su posterior déficit nutricional. Si tomamos en cuenta que la mujer “del bolsón”, como tantas otras en ese contexto, se pone a trabajar porque son las únicas responsables del ingreso económico del hogar, ¿tienen opción de no trabajar?. Los hijos son descuidados porque ellas se ponen a trabajar como si existiría opción de elección entre trabajar o no para una mujer que se autodefine como factor de riesgo porque su marido tiene una condición laboral inestable. Se conforma un laberinto donde siempre los mismos terminan siendo culpabilizados de sus padecimientos. Por otro lado se asiste a una relación asimétrica, donde es el agente el que enseña el hábito de salud, hay un solo emisor en esta relación, que puede observarse también en las visitas domiciliarias cuando los agentes dan sus charlas de promoción de la salud. Este agente dice que las madres no poseen conocimientos sobre cocinar y que no saben escuchar. Entrevistando madres y conociendo familias que trabajan en las fincas, varias de ellas comentaron que necesitan trabajar para poder mantener a sus hijos, o que muchas veces ellas están a cargo de los ingresos del hogar. Por otro lado, hacer durar la leche un mes, es una estrategia para que esta alcance para más de un hijo y repetimos, es una zona donde no hay agua potable, por lo tanto la leche en polvo no siempre representa un hábito saludable para los niños11.

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Esto se agrava cuando conocemos más a fondo las tensiones entre los discursos de agentes sanitarios y médicos del Hospital provincial, donde muchos han explicado en entrevistas que se recomienda que los bebés tomen leche de fórmula en lugar de que sean amamantados.
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En relación a la desnutrición, hay estudios que la definen como un emergente de las condiciones de vida de la población infantil (Ortale, 2003) que se constituye como “la población de riesgo por excelencia, por la demanda de nutrientes que necesita para su correcto crecimiento” (Mastrángelo, 1997:36). Desde la antropología, entendemos que la niñez ha sido entendida como una etapa inevitable en los seres humanos, sobre la cual se instrumentaron principios de demarcación y clasificación centrados en nociones de crecimiento y desarrollo, como las técnicas que los agentes sanitarios utilizan para conocer el estado nutricional de los niños y niñas por medio de medidas antropométricas que operan sobre el cuerpo configurando un marco referencial sustentado en los criterios epistemológicos sobre los que se fundamenta el saber biomédico (Colángelo, 2008; Good, 1994). El PROAPS focaliza sus acciones en los niños, porque son una metáfora del futuro (Colangelo,2008) y deben recibir mayor atención. Ahora bien, desde la antropología sostenemos que es necesario problematizar los sentidos que encierra la categoría de niñez, para entender las representaciones que se hacen sobre ella y sobre los modos de crianza “correctos”. En tanto la infancia se asume como inherentemente frágil, dando lugar a una esencialización de la idea de niñez y vulnerabilidad, se están negando los procesos conformadores de la vulnerabilidad de ciertos sectores sociales (Frankerberg, Robinson & Delahooke,2000) como los atendidos por los agentes sanitarios.

Consideraciones finales.

Consideramos que las prácticas de clasificación y descripción que realiza el PROAPS sobre su población destinataria, se sustentan en una concepción autogestiva de la salud que culpabiliza a los sujetos de su propios padecimientos, generando una representación estigmatizante de ellos mismos. Esto guarda relación con los conceptos explicativos de los problemas de salud, como los factores de riesgo que hablan de los hábitos de los sujetos y “separan las dimensiones materiales de las ideológicas mientras sostienen que la realidad se puede explicar con variables individuales”(Menéndez, 1998:36). Así pues, un agente sanitario explica el déficit nutricional de un niño porque su madre sale a trabajar como si ella tuviera la opción de no hacerlo. Las acciones y elecciones individuales “no pueden ser separadas de las condiciones estructurales que las posibilitan” (Menéndez,1998:42). Por otro lado, no se encontraron instancias donde desde el PROAPS intente acercarse a la perspectiva de
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las personas que atiende y a sus propios conocimientos sobre los riesgos y los cuidados de la salud. Además se asiste a una determinada representación sobre la población destinataria: no saben escuchar, salen a trabajar y descuidan a sus hijos. Se realiza una explicación de la desnutrición donde su causa está ligada a las acciones individuales de los padres más que a las condiciones del contexto social en que viven. Esto lleva a que ciertas prácticas de los padres se estigmaticen como perjudiciales, cuando en realidad son estrategias para vivir y criar hijos en lugares donde la única salida laboral está constituida por el trabajo rural de largas jornadas laborales que se pagan a 50 pesos argentinos el día, sin cobertura de obra social, viviendo en casas sin agua corriente o cloacas, con clima subtropical en los márgenes de la ruta, ¿pueden desagregarse los “riesgos para la salud” en variables disociables de la vida de estas personas? Este trabajo ha sido sólo un análisis introductorio y exploratorio sobre una investigación que propone indagar sobre las representaciones sobre las poblaciones destinatarias, especialmente los niños. Sostenemos que en el plano simbólico, ellos parecen como los “más vulnerables”, pero que dicha vulnerabilidad corresponde a un contexto y a un proceso social productor del mismo. Explicar problemáticas de salud como la desnutrición contabilizando aspectos de la realidad como si fueran abstractas y ubicar el riesgo en el plano individual, no permite comprender correctamente los procesos de salud/enfermedad y atención tal como lo hacen los grupos sociales y genera procesos de estigmatización para la población destinataria.

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de Licenciatura en Ciencias Antropológicas, facultad de Filosofía y letras, Universidad de Buenos Aires (UBA). Lorenzetti, M. (2007): “Políticas de reconocimiento, políticas sociales y ciudadanía: el Programa Equipos Comunitarios para Pueblos Originarios. Ponencia presentada en las Jornadas Internacionales “Del tercero ausente al tercero excluido. En torno a la invisivilidad social y política”. Instituto de Investigaciones Gino Germani, UBA y Centre de Sociologie des Practiques et des Représentations Politiques, Université Paris, VII Denis Diderot. Buenos Aires 9, 11 y 13 de Abril. Lupton, D. 1995 The Imperative of Health. Public Health an the Regulated Body. Londres: Sage. Mastrángelo, A., (1997), “Nutrición, crecimiento y desarrollo, breve caracterización y herramientas para un diagnóstico del estado nutricional de la infancia”. En : Alvarez, M,Pinotti, L.V., Procesos socioculturales y alimentación, ISBN 950-9413-78-X ,pp-3560. Menéndez, E. “Modelos de atención de los padecimientos: de exclusiones teóricas y articulaciones prácticas”, Ciencia y Saude Colectiva, vol. 8, nro. 1. Río de Janeiro, 2003. Menéndez, E. “La enfermedad y la curación. ¿Qué es medicina tradicional?”, Alteridades, 4; 7: 71-83, 1994. Menéndez, Eduardo (1990). Morir de alcohol. Saber y hegemonía médica. Ediciones de la Casa Chata. Alianza Editorial Mexicana, México. Menéndez E.,Técnicas cualitativas, problemátización de la realidad y mercado de saberes. Cuadernos de Antropología Social. 2001;(13):9-51. Menéndez, E. L. 1998 “Estilos de vida, riesgos y construcción social. Conceptos similares y significados diferentes”. Estudios Sociológicos, 46:37-67. Menéndez, E. L. 2000 “Factores culturales: de las definiciones a los usos específicos”. En: Perdiguero y Comelles, 2000. Morales Peña, C.,(2009) Diálogos sobre salud en idiomas aborígenes, 1ed. Buenos Aires: Organización Mundial de la Salud. ISBN978-950-710-117-5. Ortale, S., “Saber médico y desnutrición en el Gran La Plata”, En: Barone, M. y Shiavoni, L. (comp):La Argentina de los .90: trabajo, salud y género. Estudios en sectores medios y pobres. Ed. de la Univ. Nac. de Misiones/Secretaría de Cultura de la Pcia. de Misiones, 2003.

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Hacia el análisis de las perspectivas de resocialización tras una experiencia carcelaria Débora A. Rodríguez. Estudiante de Ciencias Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires. E-mail: deanrodriguez81@yahoo.com.ar Patricia Silvia Urtizberea. Estudiante de Ciencias Antropológicas. Facultad de Filosofía y Letras - Universidad de Buenos Aires. E-mail: psurtizberea@yahoo.com.au En el presente trabajo se abordará la temática de la resocialización, entendida como el objetivo -teóricamente planteado- que lleva a justificar la experiencia carcelaria/punitiva, y cuyo análisis estará centrado en el desfasaje entre las representaciones acerca de esta concepción y las prácticas que realmente atraviesan la realidad de los sujetos involucrados. Este análisis se realizará a partir de un trabajo de campo llevado a cabo a comienzos de 2010, con un grupo de individuos que han cometido diversos delitos y están o han estado detenidos por alguna causa. Partimos de la premisa de que las instituciones carcelarias no cuentan con un sistema en el que, quienes hayan delinquido, puedan encontrar la contención y las herramientas necesarias para poder afrontar posteriormente un proceso de resocialización global, real y efectivo. Como instancia mediática, introduciremos las premisas de una nueva modalidad de abordaje: la Clínica de la Vulnerabilidad. Palabras clave: resocialización - instituciones carcelarias - estigmatización - Clínica de la Vulnerabilidad.

Introducción. En el presente trabajo se abordará la temática de la resocialización (entendida como objetivo de la experiencia punitiva), en términos del desfasaje entre las

representaciones acerca de esta concepción y las prácticas que realmente atraviesan la realidad de los sujetos involucrados. Este abordaje se realizará a partir de la interacción, y desde la perspectiva emic1, con un grupo de individuos que han cometido diversos delitos y están o han estado detenidos por alguna causa. Uno de los cuestionamientos más renombrados en relación a la institución carcelaria es si realmente es un espacio en el cual, además del cumplimiento de la pena, quienes han delinquido pueden encontrar la oportunidad de rehabilitarse de su accionar. Mucho se ha dicho y se dice al respecto. Pero la realidad, no sólo en nuestro país, sino en casi todo el mundo, es que si bien el “objetivo” de encerrar al individuo criminalizado, es poder devolverlo a la sociedad (después de haber cumplido el “castigo” correspondiente), para que se inserte en ella a partir de darle ciertas herramientas para su “resocialización”, ha fracasado. Partimos de la premisa de que las instituciones carcelarias no cuentan con un sistema que contenga a las personas que se encuentran cumpliendo una condena, sino que se caracterizan por presentar situaciones edilicias más que deplorables y, la mayoría, se
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Emerson, R. et al (1995): “Writing ethnographic fieldnotes”.
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encuentran superpobladas, con lo cual la atención sanitaria y alimenticia también devienen deficientes. Por otra parte, las herramientas intelectuales que pueden ofrecerles están limitadas o no son reconocidas, cuando no es el caso de ofrecer cursos que no tienen utilidad más allá del espacio carcelario. En la actualidad se encuentran en conflicto los centros de estudio universitario de algunas cárceles por falta de apoyo político que los priva de personal o condiciones mínimas de ejecución. Nos preguntamos entonces de qué manera, esta agencia de control institucional que opera mediante la lógica de la violencia institucional, incide en las expectativas personales de los sujetos afectados. Breve relevamiento histórico del sistema carcelario.

Las prisiones pueden ser definidas como instituciones que forman parte del sistema judicial de un país y su existencia está autorizada por los gobiernos que los rigen. De esta forma el sistema penitenciario está conformado por el conjunto de prisiones y la organización respectiva que las administra. El objetivo de estas instituciones ha variado de acuerdo a cada época histórica pero, de modo general, consiste en segregar2 de la sociedad a aquéllos individuos que se consideran peligrosos por causa de cometer actos contrarios a las leyes vigentes.3 Michel Foucault, en su obra "Vigilar y castigar” señala que la utilización de la prisión como pena sancionadora de la delincuencia, es un fenómeno reciente que fue instituido durante el siglo XIX. Antes, la cárcel, sólo se utilizaba para retener a los prisioneros que estaban a la espera de ser condenados de una manera efectiva (castigo, ejecución o desestimación). Los prisioneros permanecían retenidos en un mismo espacio, sin consideración a su delito y tenían que pagar su manutención. La aplicación de la justicia de la época era de dominio público, por lo que se mostraban los suplicios a los que eran sometidos los acusados así como sus ejecuciones.4 Las prisiones de la época servían como un medio de exclusión explícita para todo tipo de personas marginales (delincuentes, locos, enfermos, huérfanos, vagabundos, prostitutas, etc.).5

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Optamos por la utilización de este término, entendiéndolo en el sentido de separar o apartar algo de otra u otras cosas, específicamente en nuestro caso, la separación y marginación de una persona o grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales. 3 Elbert, C. A. (2007): “Manual Básico de Criminología” – Cap. 9 4 Foucault, M. (2006): "Vigilar y castigar” 5 Id. 6.
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La creación de las cárceles surgió ante la necesidad de mantener de manera oculta, para el resto de la población, la forma de tratar a la delincuencia. Las ejecuciones, llevadas a cabo en público, fueron cada vez más discretas hasta desaparecer por completo de la vista de la gente. Foucault señala que la elección de la prisión se debió a una elección “por defecto”, en una época en la que la problemática era, mayoritariamente, la de castigar al delincuente, con lo cual la privación de la libertad se revelaba como la técnica coercitiva más adecuada y menos atroz, en comparación con la tortura y afirma que, desde sus principios, la eficacia de las prisiones fue motivo de importantes debates.6 La prisión evolucionó rápidamente y se convirtió en lo que Foucault denominó una “institución disciplinaria”. Su organización, consistía en el control total del prisionero que estaba vigilado constantemente por los carceleros. En la filosofía del “Panopticón” de J. Bentham se encontró la perfecta ilustración de la nueva técnica carcelaria. 7 Los objetivos de la cárcel fueron evolucionando con el transcurso del tiempo. Poco a poco, la idea de que el prisionero tenía que reparar el daño que había causado a la sociedad, fue tomando conciencia en ésta. El encarcelamiento tenía que ir acompañado del trabajo, con lo cual el delincuente pagaba una deuda a través de la experiencia de la prisión, no directamente a sus víctimas, pero sí al daño que su comportamiento había causado a toda la sociedad. Tras haber cumplido su condena y pagado su deuda, el delincuente quedaba exento de toda culpa y podía reemprender una nueva vida; aunque la aplicación de esta utopía todavía no se ha hecho realidad. El hecho de considerar a la prisión como un lugar de reeducación del delincuente, se contempló tiempo después. La prisión pretendió fijarse otros objetivos, como el de cambiar a los delincuentes y adaptarlos para una vida “normal” en la sociedad. Su principal idea era la de reeducar y reformar a los delincuentes que habían tomado un camino equivocado. Consideramos que las cárceles actuales son las herederas de estos ideales que realmente no se cumplen, aunque el sistema carcelario se justifique, de forma relativa, de acuerdo con los lugares y con los períodos, y en función de estos ideales con los que fueron creadas.8 Las condiciones de vida en las cárceles están muy lejos de ser ideales. La privación de libertad afecta, de manera indiscutible, a los prisioneros y, en algunos casos, la cárcel puede resultar incluso perniciosa para el objetivo de reinserción. Debido a ello,

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I Foucault, M. (2006): "Vigilar y castigar” Foucault, M. (1992) “Microfísica del poder” 8 Martínez Cordero, M. (2003) “El Penal de El Puerto de Santa María 1886-1981”.
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la mayoría de las democracias contemplan la posibilidad de cambiar las penas de cárcel por penas sustitutivas como: trabajos de interés general (llamados trabajos comunitarios); un brazalete electrónico de vigilancia, fijo o móvil; una multa (que puede añadirse al encarcelamiento); permisos condicionales (trabajo, formación, con obligación de ir a dormir a la cárcel). El incumplimiento de alguna de ellas conlleva una revocación de estos permisos y una revisión de la condena, aplazamiento de la condena o confiscación de los bienes que permitan el pago de la infracción cometida..9 Tanto por sus condiciones de vida excesivamente duras (incluso inhumanas en ocasiones), como por la falta de medios de las instituciones penitenciarias, en lo que concierne al personal como al económico, existen asociaciones en la actualidad que luchan por la humanización de las condiciones de vida de los detenidos. En la actualidad, estas instituciones se hallan insertas en el contexto mundial de la globalización, lo cual puede ser considerado como un factor agravante. A nivel local, de acuerdo a lo expuesto por Sousa Santos (2003), la débil presencia del Estado deviene funcional a las exigencias de funcionamiento en un contexto de neoliberalismo económico. Relacionado al análisis de Sennet (2006), esta época se corresponde con la etapa del capitalismo flexibilizado centrado en sostener y reproducir un mundo laboral flexible, desde el punto de vista de los empleos temporarios, cuyos contratos son definidos por un corto período; en este aspecto ya no existe el sentido de pertenencia ni la construcción de subjetividad desde lo laboral, como sí constituyó un pilar importante en la era del Estado de Bienestar, siendo el trabajo, en ese entonces, un ordenador de la vida social. ¿Qué se entiende por “resocialización”? Partiendo de la definición semántica del concepto “socializar”, el mismo significa “Promover las condiciones sociales que, independientemente de las relaciones con el Estado, favorezcan en los seres humanos el desarrollo integral de su persona.10”. Puede decirse entonces que está directamente relacionado a la incorporación de las normas, pautas y valores de una sociedad en particular, que le permiten a un individuo integrarse a ella e interactuar con sus pares. Pero también, la noción de resocialización puede ser abordada desde otros enfoques analíticos:

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Elbert, C. A. (2007): “Manual Básico de Criminología” – Cap. 2 y 3. Diccionario de la Real Academia Española – 22ª Edición.
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- la psicología: desde donde se entiende como un proceso evolutivo por medio del cual un individuo se reintegra a la sociedad; desde la ciencias sociales: siguiendo a Berger y Luckmann (1994), la realidad

objetiva se impone inicialmente sobre el sujeto en la socialización primaria, la cual opera en la infancia a partir de las enseñanzas y vivencias de los progenitores, no teniendo el niño una capacidad crítica respecto de ellas; concomitantemente de una segunda fase de socialización secundaria, a la cual ellos definen como la “internalización de submundos institucionalizados o basados sobre instituciones”. desde la perspectiva legal, Silva García (2003) sostiene que la resocialización

implica una nueva socialización de los sujetos por medio de la enseñanza y aprendizaje con carácter forzoso de las normas, valores y roles del sistema social que impera. - siguiendo el mismo enfoque disciplinar, Rotman (1990) considera que la historia de la resocialización puede ser representada por cuatro modelos sucesivos: el terapéutico o médico (sobre el que gira la mayor parte del debate actual sobre la resocialización); el modelo de aprendizaje social; el modelo penitenciario (que tendría por elementos básicos el trabajo, la disciplina y la educación moral) y una concepción de la resocialización orientado por los derechos de los presos. Por esta razón, afirma que términos como reforma, regeneración, y corrección, tanto como expresiones más modernas como reentradas, reintegración social, reeducación y resocialización, fueron usados para referirse a la misma idea. Para el positivismo criminológico, el correccionalismo penal europeo y al

penitenciarismo estadounidense, movimientos que se desarrollaron, básicamente, en la segunda parte del siglo XIX, la pena se justifica en pos de la resocialización. En el caso de nuestro país “la resocialización fue muchas veces extraída de las referencias del artículo 18 de la Constitución Nacional que expresaba el mandato de 1853 en favor de “cárceles sanas y limpias”. Pero existen buenas razones históricas y semánticas para comprender que la cárcel a la que se referían es la cárcel utilizada como custodia preventiva, para asegurar la posible imposición de cualquier clase de pena”. Recién a partir de la integración de nuestro país al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, al bloque de constitucionalidad, en 1994, surge el mandato constitucional sobre la justificación de la pena.11 “Sin embargo, en países como el nuestro, se mantienen los mismos institutos que habían nacido en derredor de la resocialización y la cárcel correctiva, desde fines del siglo XIX. Así pues, la condena y la libertad condicional, el sistema de ejecución
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Zysman Quirós, D. (2010): “Justificación de la pena e inflación penal”
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progresivo, la detención domiciliaria, la reincidencia y un proceso penal con disposiciones específicas relacionadas con el conocimiento e individualización del sujeto delincuente.”12 La noción de resocialización queda finalmente reducida a constituir el basamento de las argumentaciones en las instancias de apelación, más allá de la plena conciencia de las partes, en tanto la cárcel como depósito.

Objetivo.

Basándonos en el análisis cualitativo, tanto de entrevistas como de observaciones de campo, nuestro objetivo general se centra en intentar abordar, desde una mirada antropológica, las dicotomías entre la finalidad teóricamente planteada de las instituciones carcelarias como ente resocializador, por un lado, y la caracterización de la cárcel como institución y aparato represor, que produce la estigmatización de los sujetos que son obligados a atravesar esa experiencia y obstaculiza una reinserción efectiva. Asimismo, es interesante indagar en determinadas construcciones sociales de categorías puntuales (“marginalización”; “estigmatización”; discriminación”), que dominan la perspectiva del sentido común y devienen normativas en la construcción de juzgamientos, coadyuvando a la discriminación y segregación de estos sujetos e imposibilitando, de esta manera, una plausible reinserción social integral, en el sentido pleno del término. Contexto de análisis, metodología y marco teórico. El desarrollo del presente trabajo está basado en el análisis de observaciones de campo y entrevistas realizadas en dos espacios institucionales diferentes, entre los meses de octubre y diciembre del año 2009: Los espacios referidos son: Dependencia de “Cáritas”, Vicaria Devoto, sito en la calle Melincué 5031, Devoto; a cargo de la Licenciada Ana María Carballo, “Responsable de Aprobation”. Juzgado de Ejecución Penal Nº 1, sito en calle Alsina 1418, 1º piso, CABA; a cargo del Doctor Sergio Delgado. En relación a las estrategias metodológicas, y considerando la línea de las estrategias intensivas siguiendo a Achilli (2005), los procedimientos de relevamiento de los datos en el campo, han sido:
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- Entrevistas, del tipo de “preguntas abiertas” y considerando la perspectiva “emic”. La entrevista etnográfica, como encuentro comunicacional y técnica para acceder al mundo de significados de los sujetos, nos ayuda a poder captar la comprensión de los mismos acerca de sus propias acciones tal cual lo anuncian en sus propios términos y, como toda interacción, la entrevista tiene lugar en situaciones sociales, históricas e institucionales determinadas que la influyen y estructuran13. Teniendo en cuenta que la entrevista antropológica es no dirigida e informal y que los temas que se abordan son relacionados a la cotidianeidad del entrevistado, y quizás muchas veces nunca haya reflexionado sobre ellos14, no se han utilizado preguntas previamente armadas para realizarla, aunque sí hemos respetado fielmente la traducibilidad del relato de cada uno. La no directividad de la entrevista y las preguntas abiertas utilizadas, pusieron el foco en el interlocutor, en lo que relataba y en lo que sentía (de aquí, el concepto de “emic”). En relación a la identidad de los informantes, la misma se ha preservado indicando sólo las iniciales del mismo (que se corresponden con los nombres reales). - Observaciones, en forma pasiva, no invasiva / sin intervención en el diálogo entre los actores en interacción; tomando notas y estableciendo conexiones teóricas en el proceso de análisis de los diferentes discursos. El análisis consiste en desentrañar las estructuras de significación y en determinar su campo social y alcance. Siguiendo la línea teórica de Geertz (1986) la etnografía es descripción densa. Lo que encara el etnógrafo luego de la recolección de datos primarios, es una multiplicidad de estructuras conceptuales complejas las cuáles deben ser imaginadas para captarlas primero y explicarlas después. - El referente empírico, se ha construido desde el abordaje a: los internos que cumplen condena en el espacio habitacional de “Cáritas”, los ex-reclusos que asisten periódicamente al Juzgado de Ejecución Penal Nº 1, sección de Auditoría Psicológica, para ser entrevistados por profesionales de la salud, quienes realizan un seguimiento de su contexto actual, ligado a su reciente libertad. - profesionales que realizaban las entrevistas en el marco del Proyecto “Clínica de la Vulnerabilidad”. Consideramos válido explicitar nuestro posicionamiento disciplinar, punto de partida de nuestro abordaje al campo, y a partir del cual realizamos nuestro recorte analítico.

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Mannheim, B. y Tedlock, D. (1995): “The dialogic emergence of culture”. Introducción. Guber, R. (1991): “El salvaje metropolitano. A la vuelta de la antropología posmoderna”.

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Nuestro eje metodológico en este trabajo de campo, se ha basado en el de una antropología dialógica, en términos de Kalinsky y Carrasco15, según la cual, durante la interacción entre el antropólogo y el informante, se produce una ficcionalización de roles de ambos, en el sentido de que el antropólogo construye a su “otro” etnográfico, mientras que el entrevistado también construye al antropólogo como un otro exterior. “Finalmente también el antropólogo se construye a si mismo como tal para presentarse ante su “otro” etnográfico y ante los colegas y potenciales lectores de su etnografía16”. De esta manera quedan establecidos una relación y diálogo entre los autores, que son simultáneamente sujetos y objetos de la investigación. Desarrollo analítico. Dinámica institucional.

En el planteo de este trabajo, consideramos válido, por un lado, la vinculación del análisis de las estructuras macro (referido a las instituciones, ligadas a las políticas estatales aplicadas y legitimadas) con el punto de vista de los actores particulares involucrados, por el otro. Particularmente, es necesario considerar al sistema carcelario, el cual es plausible de ser definido desde la categoría de “aparatos represores del Estado” (ARE) de Althusser (2005); comprendiendo entre éstos al gobierno, la administración, el ejército, la policía, los tribunales, las prisiones, etc. El rol del ARE, con su organización centralizada y unificada bajo la dirección de representantes de las clases en el poder, consiste esencialmente en asegurar por la fuerza las condiciones políticas de reproducción de las relaciones de producción que son, en última instancia, relaciones de explotación. El aparato de Estado no solamente contribuye en gran medida a su propia reproducción sino también, y sobre todo, asegura mediante la represión (desde la fuerza física más brutal hasta las más simples ordenanzas y prohibiciones administrativas, la censura abierta o tácita, etc.) las condiciones políticas de la actuación de los aparatos ideológicos del Estado. Además, se debe tener presente que el Estado no sólo está fundado en la violencia física organizada, sino también en la manipulación simbólica, como es el caso de las leyes, las cuales forman parte integrante del orden represivo y constituye un medio de ejercicio de la violencia estatal (Vacani, P: 2007). La noción de ley, tanto como la de lo simbólico tienden a borrar a la sociedad instituyente, dejando solo a la vista a la instituida. (Castoriadis, C, 1993)

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Kalinsky, B. y Carrasco, M. (1998): “¿Qué hace el antropólogo en el campo? Problemas conceptuales, metodológicos y éticos.” 16 Kalinsky, B. y Pérez, G. (1993): “De aquí y de allá: la ambigüedad etnográfica de la otredad”. Pág. 95.

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Por otra parte, Foucault (2006) sostiene que el éxito del poder disciplinario institucional se debe sin duda al uso de instrumentos simples: la inspección jerárquica, la sanción normalizadora y su combinación en un procedimiento que le es específico. Las instituciones disciplinarias han ideado una maquinaria de control que ha funcionado como un microscopio de la conducta; las divisiones tenues y analíticas que han realizado han llegado a formar, en torno de los hombres, un aparato de observación, de registro y de encauzamiento de la conducta.

Construcciones sociales.

En relación a la validación por parte del poder, muchas veces nos encontramos con que una parcialidad de conocimientos y prácticas son validados, mientras que muchos “otros” de determinados sectores de la sociedad (clases populares, indígenas, presos, homosexuales, etc.) son relegados, omitiendo que también son conformadores de ésta. Siguiendo a Keesing (1982), este fenómeno se da en todas las sociedades en las que se pormenoriza a quienes no concentran el poder político ni económico, invisibilizando así su existencia y trayendo como consecuencia la formación y estereotipo de una versión de historia oficial y legítima versus aquéllas desvalorizadas y no escuchadas. Dentro de estos sectores relegados de la sociedad, nos encontramos con los presos, tanto durante como a posteriori de su experiencia carcelaria que, como dice L (33 años- Entrevista I): “después de acá, ya sos el raro”, pasan a formar parte de los grupos segregados y marginalizados, padeciendo el estigma de su condición. De acuerdo con Waquant (2007), la marginalización en este aspecto estaría reforzada por la introyección en el sentido común, en relación a que la causa del delito es adjudicada al mal comportamiento de los individuos mismos, sin considerar otro tipo de condiciones, como ser las no desdeñables condiciones sociales, por ejemplo, producto de las características ya apuntadas, acerca de la sociedad actual. Aparejado a la segregación social, se halla la fuerte y determinante estigmatización que condiciona significativamente a estas personas en sus posibilidades de resocialización. Goffman define al estigma como “la situación del individuo inhabilitado para una plena aceptación social”17; como lo describe J.A. (72 años – Entrevista II): “siempre se queda marcado [...] cuando ya se estuvo preso” y también cuando concluye la entrevista diciendo “es difícil cualquier oportunidad de volver a vivir la vida como antes [...] es tal como una cicatriz que queda
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Goffman, E. (1963): “Estigma. La identidad deteriorada”. Pág. 7.
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marcado”. Lo que se produce, a la percepción de los otros, es un corrimiento de la percepción de la imagen de la persona en tanto tal, para pasar a enjuiciar el mal que en sí misma ésta engendra. Es el medio social el que establece las categorías de personas que en él se pueden encontrar; y es este mismo medio el que recibe a quienes estuvieron presos, delimitando, según sus atributos y “marcas”, una particular identidad social, cuyas características pasan a constituir un estigma “cuando él produce en los demás [...] un descrédito amplio”18, es decir, la estigmatización es un proceso relacional, tanto entre el sujeto cuestionado y el que acusa, así como entre la “anormalidad” (el atributo) y lo estandarizado como normal (el estereotipo –dominante); tal como L. lo expone (33 años - Entrevista I): “es un antes y un después de la cárcel”. En el caso de nuestro referente empírico, serían individuos cuya condición es la de “desacreditados”, siguiendo la clasificación de Goffman, ya que ellos son conscientes y conocen que su calidad de diferentes los determina como tales ante la sociedad (conocimiento de su situación de por medio). El mecanismo bisagra entre esta situación y la resocialización está representado en la aceptación y el reconocimiento de los otros no “contaminados”; como expresa D (27 años - Entrevista IV): “no tengo...laburo, si estuviste “adentro”, la gente no te da...bah, si no es conocido, ni ahí”. La discriminación padecida por estas personas podría ser descrita en términos de “infrarracismo”, según la concepción de Wieviorka (1992), instancia en la cual se observa segregación y discriminación, motivada muchas veces desde las instituciones, aunque no siempre de forma directa, pero sí con claras repercusiones de orden práctico. Esta modalidad es considerada por el autor como una forma de violencia. Asimismo, consideramos relevante retomar la cuestión de la producción de los “delincuentes” por la sociedad misma. Podemos ejemplificar esta aseveración con lo dicho por R.D.C. (41 años - Observación III): “la situación económica que es lo que te lleva a robar, matar, verte de frente con la policía. Ojo, no es sólo a mi, sino que otras familias están en la misma también eh...muchas familias”. Entonces, podemos inferir que es la misma sociedad que los expulsa en una instancia –con el concomitante ejercicio del delito-, los condena como delincuentes en otra y los reincorpora como “rehabilitados” más tarde, pero aún, y más que nunca, sin ofrecerles ninguna opción mejor. En este sentido, F. (38 años - Observación 5) aseguraba con la convicción que da el haber vivido un proceso desde su interior, que la cárcel no da herramientas para salir y tener un trabajo legal en blanco. Basaldúa nos dice que “La sociedad es la que define al criminal y no el criminal quien se define a sí mismo. [...] la sociedad es la que
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Bourdieu, P. (1990): “El Racismo de la Inteligencia”. Pág. 13.
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hace al criminal porque los criminales, en realidad, se vuelven tales, no nacen así”19. Entonces, sería plausible afirmar que “la causa misma que cegaría las fuentes de la criminalidad abriría inmediatamente otras nuevas20”. Como en el caso de D. (27 años Entrevista IV), quien expresa su deseo de poder “estudiar...algo. Encontrar un trabajo, para poder alquilar algo y ver qué hago”, aunque también concientiza la dificultad de las circunstancias “porque si no consigo “laburo” y no llego a estudiar, no voy a tener muchas otras chances que no sea volver a robar”. Por nuestra parte, reflexionamos sobre cuán válido es que quiera poder trabajar y estudiar, aunque la pregunta es si tiene real noción del valor de un alquiler y de lo que cuesta conseguir un trabajo, en este contexto, en donde paguen lo suficiente como para poder afrontar todos los gastos básicos y sumándole el de un alquiler. El cuestionamiento pasa por preguntarse si alguien al interior de la institución los pone al tanto de las exigencias de la realidad socio-económica actual; menos aún imaginar que les otorguen herramientas para afrontarla. Retomamos una de las críticas que se enunciaran en relación a la prisión, apuntada en el trabajo de Vacani, en relación a que en las cárceles se produce la conformación de un espacio homogéneo de criminales que establecen relaciones de solidaridad que continuarán fuera del marco del encierro21. En este sentido, pudimos observar que esto sucede en gran parte por el cambio brusco que viven los sujetos al “chocarse” con su nueva realidad social y sufrir la segregación. Así como R.L. (32 años Observación I) lo manifiesta “Yo sentí una gran diferencia entre estar adentro y la sociedad de afuera...y no lo estoy pudiendo superar muy bien...” [..] “Acá, la gente te choca y pasa. Allá no. La gente se comunica más, es más unida...se defiende. Y si hay peleas, es por cosas básicas. No es como se dice afuera eh”. También L.R.T. (35 años - Observación II) “manifiesta que algo que realmente desea es poder volver al Penal para llevarle regalos a sus amigos de allí, como pelotas, zapatillas y dulces. Dice extrañar el ambiente porque se sentía protegido”. Podríamos aquí señalar que, desde la perspectiva de Waquant, “el aislamiento impuesto desde el exterior lleva a la intensificación del contacto social y a compartir la cultura al interior”22. En este sentido, el autor realiza un paralelismo entre lo que él caracteriza como su objetivo de estudio los guetos de las ciudades periféricas- y estas otras instituciones de confinamiento forzado, de grupos desposeídos y deshonrados, como es el caso de la reservación, el
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Basaldúa, M.J. (1998): “Relaciones entre la Antropología y la Criminología”. Durkheim, E. (1895): “Las Reglas del Método Sociológico”. Pág 93. 21 Vacani, P. (2006): “Análisis sobre el campo penitenciario. Algo más que una apariencia legal”. 22 Waquant, L. (2007): “Los condenados de la ciudad. Gueto, periferia y Estado”.
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campo de refugiados y la prisión. Al exterior de estos “reservorios”, lo que los sujetos experimentan es la sensación de invisibilidad dentro de la sociedad “normalizada”. Las características distintivas que tienen en común con el gueto, son el estigma, la restricción, el confinamiento espacial y el encasillamiento institucional. Estos grupos de sujetos no sólo son social y culturalmente marginados, sino estigmatizados y excluidos de un sistema de clases cerrado.23

Clínica de la Vulnerabilidad.

Resulta importante explicitar, en principio, que este proyecto surge dentro del marco teórico de la criminología crítica. El Dr. Eugenio R. Zaffaroni plantea en el Capítulo 1 de su obra “Criminología. Aproximación desde el margen” que “la criminología es el saber que nos permite explicar cómo operan los controles sociales punitivos en nuestro margen periférico, qué conductas y actitudes promueven, qué efectos provocan y cómo los encubre, en tanto todo esto sea útil para proyectar soluciones alternativas menos violentas que las existentes y más adecuadas al progreso social… Es necesario un saber que permite ayudar a las personas criminalizadas a reducir sus niveles de vulnerabilidad al sistema penal.” (Zaffaroni, E: 1988). Baratta señala que: “la criminalidad no es una realidad ontológica de determinados comportamientos y de determinados individuos, sino que se revela más bien como un status asignado a determinados individuos por medio de una doble selección: en primer lugar, la selección de los bienes protegidos penalmente, y de los comportamientos ofensivos a estos bienes considerados en las figuras penales; en segundo lugar, la selección de los bienes estigmatizados entre todos los individuos que cometen infracciones a normas penalmente sancionadas” (Baratta, A:1982). Plantea así que la “criminología crítica” surge dentro del pensamiento criminológico contemporáneo, como una sociología jurídico-penal que permite el análisis del funcionamiento efectivo del sistema penal en la sociedad capitalista avanzada. Esta nueva criminología adopta una posición diferente frente a la tradición oficial de la criminología positivista y el derecho penal y pone de relieve “la prospectiva macrosociológica como factor central “para el estudio y la interpretación de la conducta desviada”. Es por esto que se debe analizar en primer lugar “la formación y aplicación del sistema penal; en segundo lugar, el sistema como momento "institucional" de la

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Goffman, E. (1963): “Estigma. La identidad deteriorada”. Pág. 45.
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reacción al comportamiento desviado y del control social relativo y, finalmente, la conexión del sistema penal con la estructura económica relativa.” (Baratta, A.:1982). Puede decirse entonces que la “criminología crítica” presenta una nueva mirada macrosociológica frente a la mirada biopsicológica que se tenía del comportamiento desviado de aquél que cometía un delito, poniendo en relieve su relación funcional o disfuncional con la estructura social. De esta manera supera el paradigma de la vieja criminología. Dentro de este marco teórico referencial y a partir de la búsqueda de una ciencia criminológica que opere como “un saber que nos permita explicar: qué son nuestros sistemas penales, cómo operan, qué efectos producen, por qué y cómo se ocultan estos efectos, qué vínculo mantienen con el resto del control social y del poder, qué alternativas existen a esta realidad y cómo se pueden instrumentar” y que actúe de manera interdisciplinar para cambiar la realidad de los sistemas penales y mejorar su existencia promoviendo un nivel menor de violencia; para el autor la criminología es “para nosotros […] el saber que nos permite explicar cómo operan los controles sociales punitivos en nuestro margen periférico, qué conductas y actitudes promueven, qué efectos provocan y cómo los encubre, en tanto todo esto sea útil para proyectar soluciones alternativas menos violentas que las existentes y más adecuadas al progreso social” (Zaffaroni, E.:1988). En este contexto, Zaffaroni plantea que la criminología, debe ayudar a “las personas criminalizadas a reducir sus niveles de vulnerabilidad al sistema penal”. Entonces se refiere a la criminología clínica y plantea cambiar el nombre y reemplazarlo por “clínica de la vulnerabilidad”, ya que “se trata de una inversión del planteo etiológico “biopsico-social” de la conducta criminal a nivel individual, por un planteo etiológico “sociopsico-biológico” de la vulnerabilidad individual al sistema penal.” (Zaffaroni, E.:1988). Surge así la “clínica de la vulnerabilidad”, que debe encargarse no ya de la etiología de la conducta criminal sino de la etiología de la vulnerabilidad (que puede ser revertida a partir de este proyecto). Así, un grupo de profesionales comienza a llevar adelante la tarea de concretar el proyecto dentro del espacio del Juzgado Penal Nº 1, con la anuencia de su responsable el Dr. Delgado24. De acuerdo a lo expuesto, observamos que la posición o estado de vulnerabilidad, es elevadamente social (condicionada por el entorno) y consiste en el grado de riesgo
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Dado el impedimento impuesto por la nueva autoridad del Juzgado Nº 1, de continuar con el trabajo realizado durante siete años en la Clínica de la Vulnerabilidad, con efectos sustanciales y comprobables, ésta se sigue realizando a través de un Taller de Reflexión y Creación con Liberados y sus Familias”, en la sede de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), con frecuencia quincenal.
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o peligro que la persona corre por su sola pertenencia a una clase, grupo, estrato social, minoría, etc., así como también por encajar en un estereotipo en función de características sociales históricas. La función de la Criminología Clínica desde la perspectiva crítica es la de construir un saber que permita ayudar a las personas criminalizadas a reducir sus niveles de vulnerabilidad al régimen penal, al deterioro causado por el mismo encierro, y de las condiciones previas que lo han hecho "candidato bueno" para el esquema judicial. “Cuando una persona se coloca en situación de vulnerabilidad, es cuando el sistema penal la selecciona y la instrumenta para justificar su propio ejercicio de poder". (Zaffaroni, E.:1998:276/280) De acuerdo a lo manifestado por los mismos profesionales en las instancias de las entrevistas, si bien funcionaba en un marco institucional estatal, este espacio no sólo constituía un requisito de tipo formal, en el sentido de cumplimentar con el seguimiento de los liberados en relación a su situación laboral, familiar, etc., sino además un espacio en el cual podían ser contenidos y, sobretodo, sentirse escuchados, sin que se sintieran censurados en todo lo que quisieran expresar. Esta “clínica” intenta reconstruir la subjetividad del individuo que ha cumplido una condena, a partir de generar cambios en él que le permitan reinsertarse socialmente. En este camino de reconstrucción, los profesionales involucrados trabajan para que el proceso de reinserción no devenga en un proceso violento. A partir del análisis de las observaciones y las entrevistas, se puede inferir que la resocialización como proceso post-detención es muy compleja. Algunos lo ven como una tarea muy difícil ya que en la cárcel no fueron provistos de herramientas para poder afrontar el afuera. Las políticas carcelarias y su utilización como medio de resocialización no han generado mayores resultados positivos. Si bien el Dr. Delgado plantea que la existencia de espacios que permiten que los sujetos penalizados tengan acceso a la educación, ya sea intelectual como de oficios, o la aplicación de las “salidas temporales”, ayudan a que estas personas puedan en un futuro insertarse mejor socialmente, puede observarse que el sistema no llega a cumplir ese objetivo. Probablemente, debido a las transformaciones producidas en la misma burocracia de la institución carcelaria y en la sociedad en los años sucesivos, como así también en la estructura del sistema, es que puede argüirse que el fracaso de la resocialización va junto a la reafirmación de la función que la cárcel siempre ha ejercido y continúa ejerciendo: la de depósito de individuos aislados del resto de la sociedad y por esto neutralizados. Zaffaroni nos dice al respecto son los criminalizados quienes pueden percibir sus carencias, pero los policizados y los burocratizados “no toman conciencia de las mismas, porque toda la
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estructura ideológica se las puede mostrar como méritos profesionales” (Zaffaroni, E: 1988), por este motivo la única clínica que puede aplicarse y puede ser practicable es la “clínica de la vulnerabilidad”. Conclusiones.

Dada la metodología y el campo empírico abordado, fue posible obtener una muestra de las proyecciones de los sujetos durante el estadio de cumplimiento de su condena (desde las entrevistas) y las percepciones durante y después de la experiencia carcelaria (desde las observaciones). Las políticas carcelarias y su utilización como medio de resocialización no son efectivas. Esto se debe en parte a los resultados de investigaciones empíricas que identifican las dificultades estructurales y los escasos resultados que la institución carcelaria presenta respecto a dicho objetivo, pero es debido también a transformaciones producidas en la misma burocracia de la institución carcelaria y en la sociedad en los años sucesivos. Por lo tanto puede argüirse que el fracaso de resocialización va junto a la reafirmación de la función que la cárcel siempre ha ejercido y continúa ejerciendo: la de depósito de individuos aislados del resto de la sociedad y por esto neutralizados, en el pleno sentido de la expresión. A partir del análisis de las observaciones y las entrevistas, se puede inferir que en relación a la resocialización en sí (en todas sus acepciones), desde la mirada de los sujetos mismos la consideran muy compleja, poco plausible de ser concretizada, tanto de quienes aún están cumpliendo una condena como desde quienes han iniciado ya el proceso de reinserción: Todos lo ven muy difícil ya que en la cárcel no provee de herramientas para poder afrontar la reinserción una vez afuera (Ej.: Observación V: F (38 años): “la cárcel no da herramientas para salir y tener un trabajo legal en blanco”; y Observación VI: W (25 años): “hay una especie de cursos u oficios, pero no sirven para después...en serio te digo, no te enseñan, es sólo para cumplimentar ellos”. “No hacía nada dentro de la cárcel porque notaba que no era serio y eso te desmotiva”.). Lo expuesto valida la reflexión acerca del sistema penal, sus objetivos y su funcionamiento. Debemos plantearnos seria y críticamente sobre si el sistema carcelario, de acuerdo a la autofundamentación que él mismo históricamente ha hecho acerca de su existencia, rehabilita a aquellos/as que pasan una importante parte de su vida hacinados entre sus paredes. A su vez, nos lleva a pensar si la educación y el

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trabajo previstos como pilares para realizar la transición hacia la resocialización, son hoy opciones reales o ficticias tanto en el mundo carcelario25 como en el real.26 También le adjudican interferencia a lo burocrático, lo cual les dificulta aún más viabilizar la resocialización, es decir, la intervención negativa del sistema (como en el caso de la Observación III con el tema del DNI: R.D.C. (41 años): “como que me dan vueltas para tramitarlo. Y sin documentos no puedo hacer nada...lo único que puedo hacer es robar”), e inclusive la añoranza de la encarcelación, dado que se sentían protegidos (como en los casos de las Observaciones I: R.L. (32 años): “Acá, la gente te choca y pasa. Allá no. La gente se comunica más, es más unida...se defiende. Y si hay peleas, es por cosas básicas. No es como se dice afuera, eh”; y II: L.R.T. (35 años): “En la observación manifiesta que algo que realmente desea es “poder volver al Penal para llevarle regalos a sus amigos de allí, como pelotas, zapatillas y dulces”. Dice “extrañar el ambiente porque se sentía protegido”). Los discursos de los actores particulares, confluyen en las pocas expectativas de resocialización/reinserción, también considerando un contexto témporo-espacial particular de escasas oportunidades, que a su vez produce y reproduce la ejecución del delito (ya que sin trabajo ni oportunidades concretas, la primera “salida” que consideran es la de reincidir en él), tal como lo expresa D (27 años - Entrevista IV): “porque si no consigo “laburo” y no llego a estudiar, no voy a tener muchas otras chances que no sea volver a robar” y R.D.C. (41 años) en la Observación III: “como que me dan vueltas para tramitarlo (El DNI). Y sin documentos no puedo hacer nada...lo único que puedo hacer es robar”; Por otra parte, la dificultad de la reinserción social se potencia por el escaso nivel de solidaridad que genera este modelo social: a nadie le interesa, en suma, lo que le pasa a los demás. Entonces, los excluidos son derivados al sistema penal y de allí al servicio penitenciario. Debe tenerse en cuenta que no se remiten a la cárcel sólo delincuentes peligrosos, convictos confesos y condenados; se remiten, además, masas de procesados, por hechos que muchas veces no tienen suficiente prueba o por hechos que, sin revestir mayor gravedad, exponen a desmedidas escalas penales, que impiden sus excarcelaciones. Si históricamente el sistema penitenciario ha sido insuficiente, hoy contamos con uno que adolece de las mismas insuficiencias pero influenciado por un universo muchísimo
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Según observación X: (W) [...] afirma que en la cárcel no hacen nada productivo y “eso es peor para después”; “hay una especie de cursos u oficios, pero no sirven para después...en serio te digo, no te enseñan, es sólo para cumplimentar ellos”. “No hacía nada dentro de la cárcel porque notaba que no era serio y eso te desmotiva”. 26 De acuerdo a lo descrito acerca de las vicisitudes de la Globalización y el Capitalismo Neoliberal (Sennet y Sousa Santos).
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más complicado que el de antes: la desmembrada sociedad globalizada (Ej: L (33 años - Entrevista I), (aludiendo a las oportunidades) “Ni de trabajo ni de estudio...ni de salud...porque cuando salís, no tenés ninguna obra social ni nada”. Este complejo escenario provoca una nueva distribución del trabajo, que conforma sociedades pobladas de desocupados, marginados y, sobre todo, de excluidos de la posibilidad de acceso a un sistema social básico. No tienen salud, educación, trabajo, vivienda ni buena alimentación, y, en consecuencia, seguramente una parcialidad se verá obligada a recurrir a actos delictivos para poder sobrevivir. En la mayoría de los casos, no creen en una posibilidad de reinserción social efectiva, sobretodo en cuanto a lo laboral se refiere, aunque también aluden a la dificultad de la aceptación del resto de la sociedad, por fuera de sus vínculos familiares (salvo en un par de casos puntuales, en los que han perdido total contacto con ellos, dados sus delitos específicos, como el del caso de L.R.T. 35 años – Observación II: “Considera que buena parte de su vida ya no es la misma, sobre todo por el hecho de que parte de su familia ya no le habla ni tiene relación con ella”.). En este sentido, muchos otros refieren que ya no tienen una familia que los espere, por ejemplo J.A.(72 años – Entrevista II): “Y… tiene familia que lo visite?-JA: No, acá no tengo a nadie.[…] En España sí...tengo hijos, nietos...; o C. (73 años – Entrevista III): “Yo afuera no tengo familia que me espere cuando salga”; y son los menos, los que mencionan que pudieron contar con sus familiares y amigos, quienes inclusive les ayudaron a conseguir un trabajo. Como ejemplos se mencionan: F. (38 años - Observación V): “me despierto y tengo a mi mujer al lado, antes me despertaba y estaba allá”; W. (25 años – Observación VI): “…vive con su abuela y se muestra muy conmocionado ya que su abuelo falleció hace poco.” y C. (47 años – Observación IV): “…bien con mi pareja…” […] “Tiene dos hijos y pese a que ninguno vive con él, tiene “buena relación con los dos…”. Es muy fuerte la cuestión de la estigmatización; el “estar marcado” por haber estado preso, obstaculiza aún más el proceso de reinserción laboral y muchas veces personal, y se hace inteligible en la interrelación con los diversos ámbitos sociales. Esquemáticamente expuesto: Existe una disociación entre las representaciones, tanto legal como de sentido común, de la institución carcelaria como ente resocializador, que permitiría a los individuos corregir los delitos cometidos, es decir, poder rehabilitarse y posteriormente reinsertarse “normalmente” a la sociedad, y la práctica en sí, ya que la alienación que atraviesa el condenado dentro de la institución, no se corresponde con ninguna de las diferentes acepciones disciplinares.
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Independientemente de las edades de los actores entrevistados y en situación de observación, podemos inferir determinados ejes en común, que constituyen una continuidad en sus discursos la escasez de oportunidades que les espera: existen hoy falta de espacios laborales y de realización, por lo cual cada vez más las exigencias de todo orden se incrementan, dejando en la periferia a aquellos que no reúnen las condiciones exigidas. la desconfianza profesada por la sociedad con la que deben interactuar: desde el prejuicio, la discriminación, la sanción social, el estigma y la marginalización. Lo relevante es que la introyección de estas categorías, no sólo impone violentamente su representación a los sujetos, produciendo su reificación, sino que además sirven de fundamento a políticas de violencia física sobre sus cuerpos materiales,

despersonalizándolos doblemente. el fracaso del “papel resocializador” de la cárcel como institución. Enmarcada como aparato represor del Estado (ARE), la cárcel no brinda herramientas eficaces ni prevé espacios de reinserción efectivos. Ya lo afirmaba Pedro Kropotkin, en 1877, “La cárcel no impide que se produzcan actos antisociales. Multiplica su número. No mejora a los que pasan tras sus muros. Por mucho que se reforme, las cárceles seguirán siendo siempre lugares de represión, medios artificiales, como los monasterios, que harán al preso cada vez menos apto para vivir en comunidad. No logran sus fines27”. Partiendo de nuestro campo empírico de análisis, hemos expuesto los alcances de las perspectivas de resocialización tras una experiencia carcelaria. Desde nuestro recorte de campo y analítico, creemos poder deducir que en nuestra sociedad, “a pesar que se juzga y penaliza al delincuente, una vez cumplida su pena, éste sigue siendo considerado un criminal, tratándoselo de acuerdo a su rótulo permanente de delincuente28”. Lo expuesto permite corroborar lo afirmado por C. “No existe la resocialización. Yo he leído muchos libros e informaciones hablando del tema...No existe...” (Entrevista III). Consideramos que la reinserción de las personas con status de “ex-convicto” puede revertirse en tanto exista la voluntad política de ofrecerles mínimas garantías para que, al volver a la sociedad, no se encuentren con que lo único que les queda es volver a delinquir. Asimismo, consideramos también que es sumamente importante trabajar en este tema, a fin de poder sentar las bases para deconstruir este “terror del criminal [y]

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Kropotkin, P (1877): “Las cárceles y su influencia moral sobre los presos”. Basaldúa, M.J. (1998): “Relaciones entre la Antropología y la Criminología”.
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la amenaza de lo monstruoso para reforzar esta ideología del bien y del mal29” ya que “al fin y al cabo “un condenado es un hombre como los otros y la sociedad debe respetar lo que hay en él de humano30”.

Bibliografía. Achilli, E. (2005): “Investigar en antropología social: los desafíos de transmitir un oficio”. 1º ed. Rosario, Laborde Libros Editor. Althusser, L. (2005): “Ideología y aparatos ideológicos del Estado”. Nueva Visión. Buenos Aires. Baratta, Alessandro. (1990): “Resocialización o control social: por un concepto crítico de reintegración social del condenado”. Ponencia presentada en el Seminario "Criminología Crítica y Sistema Penal", organizado por Comisión Andina Juristas y la Comisión Episcopal de Acción Social, en Lima, Perú. Baratta, Alessandro (1982): “Criminología crítica y crítica del derecho penal: introducción a la sociología jurídico penal”. Ed. Siglo XXI Editores – Buenos Aires – Argentina. Basaldúa, M.J. (1998): “Relaciones entre la Antropología y la Criminología”. Universidad de La Plata (UNPL). Buenos Aires. Berger, y Luckmann, T (1979): La construcción social de la realidad. Buenos Aires, Amorrortu. Bourdieu, P. (1990): “El Racismo de la Inteligencia”. En Sociología y Cultura. Grijalbo, México. Castoriadis, Cornelius (1993): “La institución imaginaria de la sociedad”. Vol. I. Marxismo y teoría revolucionaria, Ed. Tus Quests. Buenos Aires - Argentina. Durkheim, E. (1895): “Las Reglas del Método Sociológico”. Ediciones Morata, Tercera Edición sobre la 18va. Francesa (1982). España. Elbert, C. A. (2007): “Manual Básico de Criminología” 4º Edición – Editoral Universitaria de Bs. As. (EUDEBA), Argentina. Emerson, R. et al (1995): “Writing ethnographic fieldnotes”. Chicago, University of Chicago Press. Foucault, M. (1992): “Microfísica del poder”. Ed. La Piqueta, Madrid, España. Foucault, M. (2006): “Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión”. Siglo XXI Editores. Buenos Aires, Argentina. Geertz, C. (1986): “La interpretación de las culturas”. Editorial Gedisa. Barcelona. Goffman, E. (1963): “Estigma. La identidad deteriorada”. Amorrortu Editores. Buenos Aires. Guber, R. (1991): “El salvaje metropolitano. A la vuelta de la antropología posmoderna”. Legasa. Buenos Aires. Kalinsky, B. y Carrasco, M. (1998). ¿Qué hace el antropólogo en el campo? Problemas conceptuales, metodológicos y éticos. En Cuadernos de Epistemología de las Ciencias Sociales. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras. UBA. Ficha de la cátedra. Kalinsky, B. y Pérez, G. (1993): “De aquí y de allá: la ambigüedad etnográfica de la otredad”, Revista Iztapalapa Nº 30, UNAM, México. Keesing, R. (1987): Anthropology as interpretive quest. Current Anthropology, Vol. 28, Nº 2.

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Poder, acción pública y territorialidad en la cuenca Matanza Riachuelo Santiago Ojeda. Lic. en Antropología Social. Doctorando FFyL-UBA. UBACYT-FFyL, UBA. E-mail: santiagoaojeda@hotmail.com El presente trabajo, que continúa la línea de investigación en curso de mi trabajo de tesis doctoral, aborda en esta oportunidad la vinculación entre la territorialidad y las políticas públicas de saneamiento y recuperación del medio ambiente en situación de vulnerabilidad ambiental de la cuenca Matanza Riachuelo, haciendo especial análisis a los procesos de construcción de “gobernanza” por parte de los diferentes niveles de gobierno implicados, tanto el Estado Nación, la Provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires como así también los estados municipales, entre los cuales se configuran especiales condiciones de regulación, traspaso y asignación de responsabilidades en relación a los programas y acciones de gobierno generadas para garantizar el acceso a un espacio urbano saludable. Palabras clave: Territorio - gobernanza - políticas públicas - vulnerabilidad.

Introducción. La cuenca del río Matanza Riachuelo es una amplia región de 2.200 Km2, diversa física, natural y socioculturalmente; que atraviesa desde espacios rurales del la Provincia de Buenos Aires en su naciente, hasta su desembocadura dónde encuentra espacios urbanos con las máximas densidades de población del país, y que concentra las áreas de contaminación ambiental acuciantes. A su vez también es un espacio de gran complejidad socio-política, ya que en él intervienen los gobiernos de la Nación Argentina, de la Provincia de Buenos Aires, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y 14 municipios de la Provincia de Buenos Aires, por lo que el tratamiento de la problemática ambiental de la cuenca se dirime entre la gestión de varios niveles de Estado. El presente trabajo ha surgido como parte de mi proyecto de doctoral para la Universidad Nacional de Buenos Aires, en el área de Antropología Social, el que indaga sobre acerca de los procesos de construcción social de la dimensión de “riesgo”, en residentes de la Cuenca Matanza Riachuelo, principalmente en barrios carenciados, “villas miseria” y asentamientos, a partir de la implementación de políticas públicas de recuperación del medio ambiente y mejora de la calidad de vida que se están implementando al presente bajo en Plan Integral de Saneamiento (PISA), que conduce la Autoridad de la cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR) y que involucra a diferentes niveles y organismos de gobierno estatales, como así también a múltiples sectores de la sociedad. En esta oportunidad se realiza un abordaje de los procesos de construcción de “gobernanza” por parte de los diferentes gobiernos implicados en las políticas públicas
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de saneamiento y recuperación del medio ambiente de la cuenca, analizando los fenómenos de traspaso y toma de responsabilidades, configurando especiales condiciones de regulación, fomento y desarrollo de las acciones a implementar para garantizar el acceso a un espacio urbano saludable. El proceso de saneamiento del Matanza-Riachuelo.

La situación de contaminación ambiental en la cuenca Matanza Riachuelo posee amplios antecedentes de denuncias y evaluaciones por organismos estatales, de organizaciones civiles nacionales e internacionales, las que se han encargado de denunciar los elevados niveles de vulnerabilidad ambiental de la región. Al presente, los principales factores que alteran el curso del río Matanza Riachuelo consisten en residuos sólidos y líquidos de origen industrial y domiciliario, que el cauce recibe habitualmente, con el agravante de dos siglos de continuidad como antecedente. Actualmente el río recibe diariamente unos 500.000 m3 de efluentes, de los cuales un 25% (125.000 m3) tiene su origen de industrias a través de conductos cloacales, pluviales o de vertido directo (regulados y clandestinos) a los cursos de agua (tanto sobre el curso principal del Matanza-Riachuelo, como también a los cursos secundarios que le sirven de afluentes).1 Por tanto, las aguas se encuentran contaminadas y no son aptas para el contacto humano, directo e indirecto, ni para el desarrollo de la vida acuática. Los bajos caudales y escasas pendientes, resultan un factor acuciante ya que dificultan su escurrimiento y aumentan los niveles de concentración de contaminantes, evitando la capacidad de autodepuración o autolimpieza del curso. Desde el punto de vista ambiental, las áreas críticas de la cuenca son principalmente la zona portuaria de la boca del Riachuelo, la zona industrializada a lo largo del Riachuelo desde su desembocadura hasta aproximadamente Villa Diamante y Fiorito, y las áreas ocupadas por villas de emergencia o asentamientos precarios, en gran medida radicados en las márgenes del río; por lo que todas las poblaciones asentadas en cercanías de las aguas se encuentran en situación de vulnerabilidad ambiental grave. El organismo estatal encargado de realizar las acciones de saneamiento y recuperación del medio ambiente de la cuenca es la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), la que se creó como respuesta a la sanción de la Corte
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Di Pace, 1994.
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suprema de justicia de la Nación sobre la causa caratulada: “MENDOZA, Beatriz Silvia y otros. c/ESTADO NACIONAL y otros. s/Daños y Perjuicios; daños derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza-Riachuelo)”, mediante el fallo dictado el día 08-07-2008, en los autos principales, en cuyo considerando 17, apartado III), punto 9), resolvió que la ACUMAR deberá realizar “… la presentación en forma pública, detallada y fundada del proyecto de reconversión industrial y relocalización en el marco del Acta Acuerdo del Plan de acción conjunta para la adecuación ambiental del polo petroquímico de Dock Sud, las empresas involucradas, población afectada, convenios firmados, etapas y plazos de cumplimiento…” En tal sentido, la ACUMAR es un organismo interjurisdiccional representado por un Consejo Directivo de 8 miembros compuesto por 4 miembros del Gobierno de la Nación, 2 por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y 2 por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires; el que colabora con un Consejo Municipal integrado por representantes de los 14 municipios que conforman la cuenca2. A su vez la estructura organizativa de ACUMAR cuenta con una Comisión de Participación Social, de que participan organizaciones civiles; un Foro de Universidades de la Cuenca Matanza Riachuelo (FUCUMAR) como ámbito de interacción entre las universidades vinculadas territorialmente a la cuenca y que poseen diversas líneas de investigación afines; y un Cuerpo Colegiado para la supervisión del desarrollo e instrumentación de las acciones a implementar, compuesto por diferentes ONGs referentes del área medioambiental. El conjunto de acciones planificadas por la ACUMAR se ordenan dentro del Plan Integral de Saneamiento Ambiental3 (PISA), que tienen por finalidad primera preservar y recomponer la cuenca “Hídrica Matanza Riachuelo”, y contempla como sus objetivos estratégicos: 1) Mejorar la calidad de vida de la población. 2) Recomponer el ambiente (agua, aire, suelo). 3) Prevenir el daño futuro con suficiente y razonable grado de predicción. El PISA comprende un territorio de acción aproximado de 2.200 Km2, por donde discurren los 64 km de extensión de sistemas hídricos integrados por los ríos Matanza y Riachuelo, un espacio natural y antrópico de gran complejidad y extensión, por lo que el PISA se ha ordena do en base a tres ejes de trabajo de gestión, de prevención
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Los Partidos de la Provincia de Buenos Aires que integran la cuenca Matanza Riachuelo son:

Almirante Brown, Avellaneda, Cañuelas, Esteban Echeverría, Ezeiza, General Las Heras, La Matanza, Lanús, Lomas de Zamora, Marcos Paz, Merlo, Morón, Presidente Perón y San Vicente.
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Aprobado por la Resolución ACUMAR Nº8/2007.
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y de control, para lo cual se convoca y articula esfuerzos con los diferentes niveles de gobierno implicados en la cuenca. Las acciones que contempla el PISA se organizan en relación a cuatro ejes centrales: Institucional, Saneamiento, Industria y Control, Ordenamiento Territorial e

Infraestructura. Estos cuatro ejes de nuclean a los diez (10) componentes o programas que conforman la estrategia lanzada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. Dichos programas son Institucional-Secretaría General, Cuerpo de Agua, Ordenamiento Ambiental del Territorio, Salud, Residuos Sólidos Urbanos, Control, Industria, Infraestructura, Participación Social y Educación, respectivamente. Dichos Componentes o Programas de desarrollan en base a tres formas de acción diferentes4, que son: Gestión: Consiste en acciones concretas para la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la cuenca. Control: Se centra en el seguimiento del tratamiento de la contaminación de origen industrial Prevención: Se impulsan acciones en materia de educación ambiental y participación social, promoviendo proyectos y actividades vinculadas a la salud que minimicen el impacto de los factores adversos, priorizando las poblaciones de mayor vulnerabilidad de la cuenca. En este sentido, el análisis que se realiza en el presente trabajo indaga sobre la Gestión que realiza el ACUMAR, y en especial, hace énfasis en la articulación con el municipio de Avellaneda en la realización de las acciones concretas de: En el marco del Plan Integral de Saneamiento Ambiental, se articuló con las jurisdicciones acciones concretas, entre las que se cuentan las siguientes: Limpieza de márgenes y curso de agua: recolección de residuos y traslado para su disposición final. Liberación del camino de la ribera: eliminación de obstáculos que ocupan el espacio público.

Limpieza Márgenes-Camino de Sirga.

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www.acumar.gov.ar/PISA_elPlan.php

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El "Proyecto Limpieza de Márgenes Plan Integral de la Cuenca Matanza Riachuelo" tuvo su inicio durante el mes de abril de 2010, cuando la ACUMAR puso en marcha una serie de planes con el objetivo de limpiar los márgenes de la Cuenca Matanza Riachuelo, así como también, la gestión de diversos convenios para dicho fin. El proyecto tuvo como objetivos principales:

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La limpieza de Arroyos. La conservación y mantenimiento de las márgenes. Posibilitar el acceso y libre circulación por el espacio público del Camino de Sirga (delimitado por 35m desde el espejo de agua del río Matanza-Riachuelo)

Las acciones a llevar a cabo para la limpieza de márgenes y liberación del camino de sirga incluyen la extracción de los materiales u obstáculos y la limpieza de los cursos de agua diferenciando los residuos de tipo domiciliario de ramas y vegetación para su posterior tratamiento y/o disposición final. El proyecto de “Limpieza Márgenes-Camino de Sirga” se instrumento a través de la realización de un Convenio Marco, en el que la ACUMAR, el gobierno nacional y los municipios pertenecientes a la cuenca Matanza Riachuelo acuerdan las acciones a concretar. Mediante éstos convenios de colaboración se destinó 40 millones de pesos a los trabajos de limpieza de las márgenes y posterior mantenimiento de las mismas con el objetivo de establecer un corredor ambiental, con limpieza y recolección de residuos en áreas con deficiente prestación de dichos servicios y limpieza del espejo de agua en áreas del Río Matanza Riachuelo y sus afluentes. En este sentido, los trabajos que a realizarse para el establecimiento del corredor ambiental, se cargaron a Cooperativas de Trabajo conformadas en el marco del Programa de Inclusión Social "Argentina Trabaja". En el caso del Partido de Avellaneda, se firmó un convenio entre Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y el Municipio, representados por la Ministra Alicia Kirchner y Intendente Jorge Ferraresi.56
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Durante el año 2009, la colaboración del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de

la Nación, conducido por Alicia Kirchner, no solo concretó el convenio con el municipio de Avellaneda para el desarrollo del Plan “Argentina Trabaja”, sino que también concretó un convenio por una inversión de 1 millón 260 mil pesos, en el marco del “Plan Ahí”, destinado a transferir recursos y materiales para la reparación de viviendas en situación de vulnerabilidad, con lo que se amplió aún más la colaboración entre los diferentes niveles de gobierno. (www.agendadelsurdigital.com.ar)
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A su vez el municipio de Avellaneda firmó un convenio con el Presidente de la empresa Agua y Saneamientos Argentinos Sociedad Anónima (AySA S.A.), Carlos Ben, mediante el cual ambas partes se comprometen a trabajar en la limpieza de las márgenes del Riachuelo7. AySa constituye un actor de relevancia por ser uno de los encargados de cumplimentar uno de los componentes principales del PISA, que constituye la “Expansión de la red de agua potable y saneamiento cloacal”, por lo que posee una amplia injerencia en el saneamiento de la cuenca, ya que la cantidad, densidad y localización como así también su nivel socioeconómico y el nivel de vulnerabilidad sanitaria de la población resultan significativos para la implementación de su plan de expansión de servicios. Esta particular organización del proyecto de “Limpieza Márgenes-Camino de Sirga”, configura una distribución particular de la responsabilidad, recursos y competencias de cada uno de los actores implicados, de tal forma que la ACUMAR es el organismo encargado de delimitar y precisar las acciones y tareas necesarias para satisfacer los objetivos establecidos, también convoca a otras organizaciones e instituciones gubernamentales y no-gubernamentales, a través de convenios de colaboración, y también posee la capacidad de contratar servicios a terceros, técnicos y de construcción. El Estado Nacional es el encargado de financiar las obras emprendimiento y trabajos. El Municipio de Avellaneda se ocupa de organizar y contratar a las cooperativas de trabajo. AySA se es la entidad encargada de la capacitación de los cooperativistas, certificación y control de la calidad del trabajo, de suministrar los insumos y artículos necesarios para la realización de las tareas, y de brindar asesoramiento técnico.

Coparticipación y gobernanza en Avellaneda.

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El "Proyecto Limpieza de Márgenes Plan Integral de la Cuenca Matanza Riachuelo", en el

Partido de Avellaneda incluyó la rehabilitación del camino de costanera y desagües en la zona del Riachuelo. Por lo que se ejecutaron obras en el camino de la rivera en zona delimitada entre el Puente Nicolás Avellaneda hasta la calle Dean Funes. En una segunda fase del proyecto, se continuarán las obras hasta el Puente Pueyrredón. (http://www.acumar.gov.ar/Informes/Gestion/margenesabrilmayo.pdf)
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El convenio de colaboración ACUMAR - AYSA, involucró a su vez a los municipios de Lomas

de Zamora, Lanús, Esteban Echeverría, Ezeiza y Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
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Como se puede observar, la acción pública en el área de la cuenca Matanza riachuelo, por su carácter interjurisdiccional, en el desarrollo e implementación del PISA, y especialmente en desarrollo del "Proyecto Limpieza de Márgenes Plan Integral de la Cuenca Matanza Riachuelo", está signada por un proceso de coparticipación de los diferentes gobiernos implicados (Gobierno Nacional, Gobierno de la Pcia. de Buenos Aires, y gobiernos municipales, en el caso particular analizado, el Gobierno de Avellaneda) basado en particulares condiciones de negociación y disputa por dirimir responsabilidades y/o competencias sobre la orientación de las acciones a desarrollar. Pero esta colaboración y participación de los múltiples niveles de Estado se organiza en base a una organización especial del poder, en base a las capacidades de gobernanza que cada uno de los actores posee. El fenómeno de la gobernanza se puede entender como “… una forma y una modalidad especifica de la organización y acción colectiva que se basa en la construcción de asociaciones y coaliciones de actores públicos y privados orientados a resolver un objetivo específico.”8 Por tanto, resultaría en la capacidad de un gobierno de realizar acuerdo y convenios con otros gobiernos o actores, de tal forma de poder asociar los recursos y posibilidades de cada uno para el cumplimiento de sus propios fines u objetivos. Que en el caso puntual del Municipio de Avellaneda, estarían dados por realizar las acciones necesarias para elevar el nivel de vida de su población, para garantizar el acceso a un ambiente sano y a un espacio sin peligro, sin por ello resignar si capacidad de decisión y criterio sobre formas, prioridades y tiempos de ejecución. Como bien destaca Danani “El desarrollo de políticas públicas es un proceso sociopolítico, institucional, económico y cultural, en el que se construyen el trabajo y la política y en el que una sociedad define los objetivos, objetos y medios legítimos de satisfacción de las necesidades.”9 Existe un grado de correlación efectiva entre el nivel de desarrollo económico y el grado de urbanización10. En la presente situación, las políticas de saneamiento y recuperación del espacio público y del ambiente natural son producto de una desigualdad en la distribución de los recursos y capitales. En este sentido, el Gobierno de Avellaneda solo es poseedor de una necesidad y de la posibilidad de realizar acuerdos, pero en los que puede participar sin aportar mayores recursos técnicos ni económicos, su capacidad de negociación se ve reducida en tanto

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Catenazi; 2007: 16. Danani; 2009: 36. 10 Castells, Manuel; 1974: 50.
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su capacidad de erigirse como coordinador del proyecto, el que como proceso de transformación urbana modifica la estructura socioeconómica y física del territorio, y por ende puede implicar como fenómeno de “renovación”11 la dinamización del mercado de la vivienda, el precio de la propiedad de la zona, las tasas y densidad de ocupación de las viviendas; de forma tal que altere su planificación y proyección.12 Por ende, la ocupación legítima del espacio se establece en función de la posesión de ciertos capitales, ya sean estos culturales, simbólicos, políticos o económicos.13 A su vez, Subitars coloca a las “… políticas públicas en un entramado de intereses que permite reformular su concepción procesual tradicional y postular en cambio un continuum planificación-implementación que es permanentemente redefinido en función de las acciones de los actores involucrados.”14 Lo que en término políticos significó replantear la acción estatal cuestionando los modos “tradicionales” de forma verticalista15; en el presente caso de estudio se puede contemplar cómo se manifestó éste fenómeno de políticas públicas focalizadas. Estas nuevas políticas implicaron necesariamente la participación de las

organizaciones de gobierno de niveles inferiores, tales como los municipios, con la colaboración de organizaciones sociales barriales, que son los que poseen mayores capacidades de acción en el territorio gracias a sus sabes y por lo que pueden garantizar una mayor efectividad de los proyectos en su implantación directa en el espacio.16 El modelo participativo de gestión en el que se basó la instrumentación del proyecto de “Limpieza Márgenes-Camino de Sirga” expresa la continuidad de prácticas ya existentes del Estado en el marco de la focalización e las políticas sociales. Así el diseño como una metodología de acción conjunta con los municipios trasladó la responsabilidad (sin el dominio y control de los recursos, pero con el compromiso de alcanzar las metas y objetivos del PISA) a los municipios, los que seleccionan y lideran los proyectos, acompañan a las cooperativas en el proceso de trabajo e integran a la comunidad en el desarrollo del proyecto.

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Asociado a éste proceso de reestructuración urbana, la densidad habitacional pueden variar en relación a dos fenómenos: por un lado se puede concentrar en función del desarrollo de edificaciones en propiedad vertical lo que produce un aumento de la densidad poblacional; o bien pueden generarse viviendas unifamiliares de una o dos plantas que produce una desconcentración de la densidad poblacional. (Herzer; Hilda; : 21) 12 Herzer; Hilda; 2010: 26. 13 Bourdieu, Pierre; 1997:123. 14 Cravino; 2004: 4. 15 Wacquant; 2007: 291. 16 Cravino; 2004: 10.
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Por tanto, la descentralización y la focalización de las políticas establecieron al territorio como ámbito privilegiado de la acción estatal. Una convergencia compleja de la cual interesa resaltar el doble proceso de retirada y penetración del Estado. La penetración del Estado mediante la focalización de las políticas asistenciales contribuyó al asilamiento de aquellos barrios en los que el mercado no entraba, y la focalización de la acción estatal permitió el traspaso de responsabilidades y riesgos a los que menos recursos poseen. Pensar en el proceso gobernanza implica entonces comprender la articulación de los diferentes modos de regulación de un territorio, a la vez en términos de integración política y social y en términos de capacidad de acción. En ésta división competencias y responsabilidades, el trabajo de las cooperativas de dividió en módulos que abarcan ciertas secciones de la rivera del Riachuelo, cada cooperativa poseía un supervisor del municipio encargado de coordinar las tareas y se asegurar de la calidad del trabajo realizado y de la seguridad de los cooperativistas. El trabajo de limpieza de las márgenes fue realizado por cooperativas de trabajo “Pueblo Unido”, “Vencer o Morir”, “Honor y Libertad”, “Trabajos Dignos” y “Trabajo y Dignidad”, formadas con el impulso del Plan Argentina Trabaja integradas a su vez por residentes de barrios carenciados del partido tuvieron la tarea de limpiar los residuos generados por procesos industriales sin control y los desechos urbanos no recolectados por el municipio. A su vez, AySA asumió el seguimiento, con personal propio, certificando el cumplimiento de los objetivos propuestos en tiempo y forma; también poseyó la

responsabilidad de comprobar que a las cooperativas no les falten insumos ni herramientas, en caso contrario, también gestionaba la orden de pedido para reemplazar artículos faltantes o desgastados. Este fenómeno que se puede mencionar como la “La institucionalización política de la desigualdad17” un elemento clave para comprender el déficit de ciudadanía democrática. Las instituciones expresan las condiciones de desigualdad existentes (en la medida que plasman los intereses de determinada coalición de las élites) y al mismo tiempo, contribuyen a legitimar y perpetuar tales condiciones de desigualdad. De este modo los más vulnerables y desprotegidos de la cuenca Matanza Riachuelo resultaron ser los encargados de recuperar un área relegada de la agenda pública, de sanear las irresponsabilidades históricas de la gestión pública, con recursos escasos y sin poder de decisión ni opinión sobre los objetivos y alcances del proyecto.

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Adelantado; 2009: 10.
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Conclusiones.

Si bien la ACUMAR ha definido su necesidad y la importancia de establecer una agenda de acción estatal coordinada con los municipios implicados en la cuenca Matanza Riachuelo para la exitosa aplicación del Plan Integral de saneamiento Ambiental18, en base a los siguientes criterios básicos: La instancia política otorga jerarquización del rol de los municipios en el ámbito de la ACUMAR, confiriéndoles nivel político institucional de articulación con la presidencia de la Autoridad de cuenca Matanza Riachuelo. La ACUMAR pone a consideración de los jefes comunales la modificación del reglamento de funcionamiento del Consejo Municipal de la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo (ACUMAR), que posibilita la integración de dos nuevas instancias: una técnica, a la que se incorporan los especialistas que cada municipio designa; y una política, de la que participan los intendentes. La instrumentación efectiva de ésta coparticipación e integración de los niveles de estado inferiores, no se ha concretado efectivamente, sino que por el contrario, los programas y planes hasta ahora desarrollados bajo el PISA, sólo ha considerado a los Municipios como colaboradores en menor condición de recursos y oportunidades para imponer sus necesidades, requerimientos y objetivos dentro de la agenda pública, como así tampoco de establecer criterios de prioridad y plazos de realización de las acciones ya planificadas Por tanto, se entiende que la diferencia en la asignación de recursos en la sociedad en base a una desigualdad estructural supone que el principio de igualdad no se cumple, y que el Estado es deficiente en la aplicación de la justicia, y así, su autoridad justifica un orden diferente de los derechos que el marco normativo de la ley presupone. A su vez, en términos generales, las propuestas actuales de las políticas sociales presentan dos lógicas. Por un lado se propone una creciente individualización de las ayudas a partir de la utilización de toda una serie de instrumentos burocráticos que permite la transferencia de recursos; y por el otro, se propugna la creación de espacios de “coparticipación”, donde se pueda transferir parte de la gestión de ciertos programas como asignación de responsabilidades.
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Del informe “Estado de avance” de las acciones pautadas para la Cuenca MatanzaRiachuelo durante el 2009, presentado el 6/2/2009 a la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, en lo referido a compromisos establecidos por la ACUMAR (Autoridad de Cuenca Matanza-Riachuelo).
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Bibliografía. ADELANTADO, José. Prologo: “Por un gestión “inclusiva” de la política social”. En: CHIARA, Magdalena; DI VIRGILIO, María Mercedes. (Comp.). “Gestión de la política social. Conceptos y herramientas”. Universidad Nacional de General Sarmiento. Prometeo Libros. Buenos Aires. 2009. BOURDIEU, Pierre. “Efectos de lugar”. 1997. CASTELLS, Manuel. “La cuestión urbana”. Editorial Siglo XXI. 1974. CATENAZI, Andrea (y otros). “El retorno de lo político a la cuestión urbana. Territorialidad y acción pública en el Área metropolitana de Buenos Aires”. Prometeo. Universidad Nacional de General Sarmiento. 2007. CRAVINO, María Cristina. “El barrio concebido como comunidad. Reflexiones acerca de algunos supuestos presentes en la focalización territorial de políticas asistenciales”. Revista Cuaderno Urbano, N°4. Resistencia. 2004. DANANI, Claudia. “La gestión de la política social: Un intento de aportar a su problematización”. En: CHIARA, Magdalena; DI VIRGILIO, María Mercedes. (Comp.). “Gestión de la política social. Conceptos y herramientas”. Universidad Nacional de General Sarmiento. Prometeo Libros. Buenos Aires. 2009. GIDDENS, Anthony. "Consecuencias de la Modernidad". Alianza. Barcelona. 1990. HERZER; Hilda. “Acerca de la gentrificación”. En: HERZER; Hilda (Organizadora). “Con el corazón mirando al sur. Transformaciones en el sur de la ciudad de Buenos Aires”. 2010. ROSATO, Ana. Introducción: “El “hacer” política: cotidianidad y delimitación del dominio político”. En: BOIVIN, Mauricio; HEREDIA, Beatriz; ROSATO, Ana (Comp). “Política, instituciones y gobierno: abordajes y perspectivas antropológicas sobre el hacer política”. Serie Antropología Política y Economía. GIAPER. 2009.

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WACQUANT, Loïc. “Los condenados de la ciudad. Gueto, periferias y Estado”. Siglo XXI Editores. 2007.

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“Devolvés porque querés” Pablo Alderete. Estudiante. Licenciatura en Antropología con orientación Social. Email: pabloaldg@hotmail.com Matías Alí. Estudiante. Licenciatura en Antropología con orientación Social. E-mail: matias_ali77@hotmail.com Matías Bugliese. Estudiante. Licenciatura en Antropología con orientación Social. Email: matias_bugliese6@hotmail.com Tamara Oró. Estudiante. Licenciatura en Antropología con orientación Social. E-mail: tamaraoro@hotmail.com José Rodríguez Wilkinson. Estudiante. Licenciatura en Antropología con orientación Arqueológica. E-mail: joserwilkinson@gmail.com El presente trabajo de carácter exploratorio fue realizado en el marco de un ejercicio práctico propuesto por la cátedra Taller I correspondiente al segundo año de la Licenciatura en Antropología Social de la FACSO-UNICEN. En el mismo se problematizan etnográficamente algunas de las formas en que la noción de deuda interviene en los procesos de migración estudiantil de la Ciudad de Olavarría. Particularmente el trabajo se enfoca en cómo la noción de deuda, identificada en los estudiantes, se vincula con temas tales como los lazos de parentesco, desempeño académico y dinámica de relacionamiento con otras personas. El trabajo propone que la noción de deuda, lejos de reducirse a su expresión económica, opera en múltiples niveles de la experiencia de la migración estudiantil. Palabras clave: Deuda - Migración - Parentesco.

Introducción Este trabajo realiza una aproximación etnográfica sobre una de las problemáticas dentro de la temática de La Migración Estudiantil en Olavarría. La misma se enfoca en como la noción de deuda/reciprocidad originada por la ayuda que los padres dan a los estudiantes migrantes hacia sus padres operan en el desarrollo de la vida de los mismos. El desarrollo de esta investigación se orientó específicamente a la población de estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de Olavarría, Provincia de Buenos Aires, Argentina. En la que se dictan las carreras de Comunicación Social (con orientación mediática, institucional y de investigación), Antropología con orientación Social y Antropología con orientación Arqueológica. Se trabajó con cinco estudiantes de distinto grado académico (primer año, segundo, tercero y quinto). Los encuentros fueron en su mayoría dentro del contexto de la misma facultad y en algunas oportunidades se pudo hacer contacto con los actores en lugares diferentes. Luego de analizar la información elaborada a partir de las entrevistas, surgió como interés grupal abordar como problemática del tema, la reciprocidad vinculada a
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la noción de deuda hacia los padres por parte de los estudiantes, y como ésta puede llegar a afectar en la vida del estudiante migrante. Se tomó en cuenta para la investigación aquella persona que sea migrante por adscripción, es decir, que se considerase migrante. Se entrevistó a estudiantes avanzados en las carreras y a estudiantes de los primeros años con el objetivo de comparar información en diferentes niveles académicos. A partir de los resultados etnográficos se hallaron aspectos significativos, pero uno de los que más llamativos fue la situación económica y la relación que ésta genera con los padres. Al explorar esta problemática, quedó en evidencia que no aportaba datos significativos para el trabajo; es decir, la noción de deuda que puede generarse a partir de una relación de dependencia de este tipo, puede darse con cualquier migrante que estuviese o no en una situación de estudiante. Entonces, ¿qué puede tener de especial este problema en un estudiante migrante?, ¿cuál es la diferencia que se puede llegar a encontrar entre un migrante estudiante y un migrante por distinto motivo en esta relación de dependencia económica? Fue entonces a partir de estas preguntas, y repasando nuevamente las entrevistas, que surgió la idea de orientar la investigación hacia la noción de deuda. Si existe la noción de deuda en el estudiante migrante hacia sus padres, ¿Cómo puede llegar a afectar su experiencia de migración? Primeras aproximaciones a los datos etnográficos En una de las primeras entrevistas a un estudiante avanzado de la carrera de Antropología Social destacaron frases como: “Es una presión en el hecho de decir, que los padres te dan una oportunidad y hay que aprovecharla. Porque ellos no la tuvieron por determinadas cuestiones.”…“La presión me la ejercía yo a mi mismo, por el hecho de pensar que ellos (los padres) están poniendo todo para que yo este acá, yo voy a poner todo para que me vaya bien”. En una segunda instancia las entrevistas fueron realizadas con el objetivo de indagar en profundidad sobre la problemática, para lo cual se utilizaron preguntas y “núcleos disparadores”1 más directos para poder orientar la investigación.
1Cuando

hacemos referencia a núcleos disparadores nos referimos a preguntas, aspectos o palabras que puedan guiar la entrevista hacia los puntos de interés de la investigación.

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A partir de la utilización de estos “disparadores”, surgieron respuestas aún más significativas, que ponían en evidencia las formas en que la noción de deuda podía vincularse o no a ciertos ámbitos de la vida del estudiante migrante; por ejemplo, el mismo estudiante respondió con frases como: “Te obligaba a decir: si mi viejo se rompe el culo yo también”, “Uno no se puede cagar en ese esfuerzo”, “ya que estaban haciendo el esfuerzo de mandarme acá…”, “el loco se rompe el orto para darme una oportunidad…” Una estudiante de Arqueología de tercer año, remarcó en una entrevista que no se siente presionada por los padres por el momento, pero cree que cuando puedan haber pasado cinco o seis años la sensación de presión puede llegar a existir. También comentó que a sus padres “algo” les tiene que devolver por el esfuerzo, se trata de una “devolución moral”, como ella expresó, y dijo que “devolvés porque querés”. Al afrontar la investigación teniendo en cuenta la problemática, dirigimos nuestra atención a la identificación de los diferentes aspectos expresados por los entrevistados, que permitirían aproximarnos al concepto de “deuda” y de “reciprocidad” en un sentido implícito en primera instancia, para luego identificarlo de manera explícita, al momento de comparar las entrevistas. Para continuar deberíamos aclarar lo que este grupo entiende por “noción de deuda”. Consideramos que la noción de deuda se da por la necesidad de reciprocidad generada en el migrante. Es decir, el estudiante cree necesario de alguna manera, devolver o retribuir aquel esfuerzo que reconoce, y cree presente, en la familia. Esto se refleja en uno de los entrevistados cuando expresa: “Es una presión en el hecho de decir, que los padres te dan una oportunidad y hay que aprovecharla.” (Estudiante avanzado del Profesorado en Antropología con orientación Social).

Exploración de los planos de la vida del estudiante sobre los cuales opera la noción de deuda A partir del análisis del material etnográfico se pueden identificar al menos tres planos influenciados por la “noción de deuda”. Cabe destacar que dichos planos o aspectos de la vida de un estudiante migrante se encuentran estrechamente vinculados. El primer plano de la vida del estudiante migrante influenciado por dicha noción de deuda es el plano académico²: Aquí se puede observar la importancia que le brinda

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² Al abordar el concepto de plano académico, hacemos referencia al desempeño del estudiante en términos de una regular asistencia a la facultad, la obtención de buenos resultados a lo largo de las diferentes instancias de evaluación necesarias en el avance el avance de la carrera.

el estudiante a su desempeño académico, sujeto a la necesidad de alcanzar ciertos objetivos que considera de vital importancia a la hora de dar una respuesta satisfactoria a la deuda moral que éste reconoce en la relación con su familia. “Y de hecho así fue, los primeros años curse bastante y me esmeré para que me vaya bien. Para rendir bien”…“contaba con mi viejo que todavía podía me podía bancar, entonces bueno, mientras esto dure yo le meto a la facu. Le saqué la mayor cantidad posible al tiempo”. (Estudiante avanzado del Profesorado en Antropología con orientación Social) En lo referente al plano económico3 creemos que es de significativa importancia la manera en que este condiciona el desarrollo tanto académico como social de la vida del estudiante migrante con relación a la noción de deuda. Es

relevante entender que los aspectos más importantes del plano económico tienen que ver con la dependencia del estudiante a la hora de instalarse en Olavarría y cómo considera éste el esfuerzo económico que le permite ser un estudiante migrante; como se observa en los datos etnográficos donde resalta el “esfuerzo” realizado por los padres y la a adopción de ciertas conductas con el fin de justificar el gasto y también atenuarlo. Podemos observar una relación entre los aspectos académicos y los económicos cuando, como ya mencionamos, una estudiante de Arqueología de tercer año comentó que todavía no siente la presión pero que después de cinco o seis años puede llegar a surgir, si bien ella dice: “devolvés porque querés” también remarca “es distinto cuando laburas, tu carrera la haces vos” o cuando Lucas dice: “no es guita tuya. Te pesa gastar la plata de tu viejo…” A partir de estos datos etnográficos se puede observar como estos estudiantes se moderan económicamente, y ponen énfasis en afirmar que al valerse por si mismos podrían poner fin a la idea de retribuir a sus padres el esfuerzo que realizan para que ellos puedan estudiar en otra ciudad La dependencia económica del estudiante migrante parece ser vital cuando se trata de la noción de deuda hacia los padres, tanto en un plano obviamente económico como en el plano social (de relaciones y actividades sociales) de los estudiantes. Aquí se encuentra una estrecha relación entre estos planos y el plano académico; como dijo un estudiante avanzado de la carrera del Profesorado de Antropología “los primeros años era tratar de cumplir en la facu con lo que pueda”. El estudiante migrante en
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Cuando se habla de plano económico, se hace referencia a todo tipo de gasto que pueda tener un estudiante

migrante durante su estadía en la ciudad; ya sean alquiler, alimentos, ocio o materiales académicos.

varias ocasiones deja de lado muchas otras actividades o relaciones sociales que no tengan relación con lo académico, para justamente destacarse lo mejor posible en la carrera como una forma de retribución a los padres por el esfuerzo económico que realizan al darle esta posibilidad.

Consideraciones finales Tomando en cuenta el trabajo de Marcel Mauss “Sobre los dones y sobre la obligación de hacer regalos”, se puede ver cómo opera la triple obligación (dar, recibir y devolver) en la relación entre el estudiante migrante y sus padres. Este tipo de relación trasciende al plano de la economía formal. El estudiante migrante recibe de sus padres los medios materiales para la permanencia o posibilidad de estudiar en otra ciudad. Ante esta acción, aparentemente libre y gratuita, el estudiante se ve obligado a recibir este “don” y a devolverlo de alguna manera; en este caso particular se retribuye a partir de resultados académicos. Esta forma de retribución implica que el estudiante modifique su forma de vida en función de un mayor rendimiento académico relegando aspectos sociales y económicos.

Bibliografía: MAUSS, M. (1979) “Sobre los dones y sobre la obligación de hacer regalos”. Sociología y Antropología. Tecnos. Madrid.

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Dinámica de transformación del capital en su relación con las políticas sociales de desarrollo. Consideraciones acerca del microcrédito Daiana Ciancio. Estudiante avanzada. Ciencias Antropológicas. Departamento de Antropología. Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires. E-mail: daiana.ciancio@hotmail.com

En este trabajo propongo problematizar desde una perspectiva antropológica la forma en la cual las políticas de desarrollo socioeconómico son significadas y re-significadas por los actores sociales que las reciben, diferenciando su experiencia del discurso sostenido desde el ámbito estatal. Para abordar la temática, retomo resultados preliminares de una investigación en curso acerca de un programa de microcréditos implementado desde el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. El grupo seleccionado para el estudio propuesto, es una Asociación Civil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Pretendo indagar la relación capital/trabajo a la luz de formas de asalariamiento características de las últimas décadas, que implican una particular configuración de las economías domésticas. Palabras clave: microcréditos - relación capital/trabajo - economías domésticas.

Introducción Como consecuencia de la crisis del Estado de Bienestar hacia la mitad del siglo XX, se generaron amplios debates acerca de cómo resolver la perdida de confianza en el modelo neoliberal, que mostraba signos de debilitamiento imposibles de soslayar. Hacia los años ´70, y ante una nueva oleada de crisis del capitalismo que se hizo sentir en diversas partes del mundo, surgió la Economía Social y Solidaria. La confianza depositada en el Estado comenzó a ser canalizada hacia la Sociedad Civil, adquiriendo una presencia importante ciertas formas cooperativas de producción, y pretendidas alternativas al comercio tradicional como lo son el Comercio Justo, los Bancos de horas, los Clubes de trueque, etc.

En la mayoría de los casos, la denuncia de una ausencia total o parcial del Estado respecto de la implementación de medidas para contrarrestar la pobreza y la marginación que significa una realidad de desempleo, es sostenida por algunas instituciones de la sociedad civil, como por ejemplo las ONG´S. Éstas, estimulan la Economía Social mediante un sustento económico que normalmente proviene de

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fondos donados por entes multilaterales internacionales (los cuales donan fondos a fundaciones, instituciones religiosas, etc).

En Argentina, la Economía Social se aplica mediante toda una serie de políticas públicas que diseña el Gobierno desde el año 2003, entre las cuales el microcrédito merece una consideración especial. En la presente ponencia, se espera poder dar cuenta de algunas implicancias del Programa de Microcréditos “Padre Cajade” a partir del trabajo de campo en una institución receptora de microcréditos de la Ciudad de Buenos Aires (de ahora en adelante, “SCA”), pero no sólo en su faceta económica sino también respecto de sus implicancias políticas. Asimismo, se pretende exponer algunas consideraciones acerca de las unidades domésticas en tanto sostenedoras de mano de obra que ha sido excluida del mercado de trabajo formal.

I- Economía Social, microcréditos e inclusión social. Perspectivas

Si bien no existe una definición unánime acerca de lo que es la Economía Social o Solidaria, sí existen algunos elementos constantes en las diversas perspectivas que definen a este gran campo. Se alude a su carácter alternativo planteándola como “otra economía”, aludiendo al componente humano del trabajo, a formas de cooperación, solidaridad, igualdad, también se habla de trabajo autogestionado o autoempleo, entre otras nociones. Hay básicamente dos tendencias -que discuten entre sí-, desde las que se piensa la Economía Social: una consiste en entenderla como un conjunto de políticas sociales o proyectos que contando con el respaldo de la sociedad civil, funcionan cubriendo (de alguna manera) lo que se creen son falencias en el rol que corresponde desempeñar al Estado. Esta perspectiva confía en que la solidaridad, la voluntad y el amor por el prójimo pueden constituir el punto de partida para un mundo distinto, sin injusticia, pobreza y exclusión. Ejemplos de estos postulados son las teorías de J. L. Coraggio (1992), H. Primavera (2004) y Holloway (2006).

La otra perspectiva desde la cual se analiza a la Economía Social, tiene que ver en principio con considerar central el carácter histórico de los procesos económicos y sociales inherentes al desarrollo capitalista, así como también las transformaciones ocurridas desde los años ´70 en sus patrones de acumulación y sus consecuencias a nivel global. Desde allí se entienden los límites de la Economía Social en tanto alternativa a la economía formal. Por su parte, el hecho de que coexista con el

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capitalismo es comprendido como una cuestión nodal, ya que se parte de la consideración de que para sostenerse a sí mismo, el capitalismo reconfigura (incorporando a su lógica) el funcionamiento de las unidades domésticas, recreando así modalidades preexistentes de comercio, de racionalidad, y también de subjetividad. Ejemplos de estos postulados son las teorías de Presta (2009), Trinchero (1995), Gutierrez Pérez y Trápaga Delfín (1986).

Los distintos proyectos de Economía Social han surgido alineados con políticas de organismos multilaterales de crédito (FMI, BID, CEPAL); los cuales, ante la crisis del empleo a escala mundial, han planteado un modelo teórico que pretendió fundamentar una salida a dicha crisis descomprometiendo al capital de la misma, y básicamente no cuestionando el hecho de que el desarrollo de la acumulación capitalista, implica como contrapartida a su expansión un creciente proceso de exclusión y empobrecimiento de sectores sociales en todas partes del mundo. De allí surge la premisa de que el compromiso de la sociedad civil con los “sectores excluidos” podrá combatir la pobreza en donde sea que esta exista.

Históricamente, los microcréditos surgen como un modo de lograr -mediante políticas públicas- que los sectores más empobrecidos de las sociedades obtengan ingresos monetarios insertos en una finalidad productiva, y no meramente asistencialista. Conocido es el caso de Muhammad Yunus (2000), quien en la India implementó un sistema de pequeños créditos para los sectores más empobrecidos, el cual benefició a unos doce millones de personas (un sexto del país).

Pensando en el microcrédito como una herramienta de la Economía Social, éste es postulado como la vía para lograr que los sectores excluidos del sistema financiero formal puedan acceder a un crédito, como se supone pueden acceder el resto de los trabajadores. Debe tenerse en cuenta en este punto, que en su mayoría los denominados “sectores excluidos” están desempleados, dado que su exclusión del circuito financiero de crédito formal se deriva de no tener un empleo en el mercado de trabajo formal. En contraposición a esta realidad, se postula que la Economía Social lucha por una sociedad más inclusiva, es decir, por una sociedad diferente donde el componente humano del trabajo sea realmente valorizado, dejando de lado la lógica competitiva del mercado. Por su parte, el acceso al microcrédito se presenta como una fuente de trabajo, generada por la propia persona.

Un aspecto muy particular del caso argentino, es que aquí es el mismo Estado quien desde los primeros años de la década del 2000 ha impulsado distintos proyectos englobados en lo que se define como “Economía Social”. Se destaca lo distintivo de
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esta situación, dado que, como se mencionara más arriba, en general la Economía Social es promovida desde la sociedad civil, en contra de las políticas injustas del Estado.

II- SCA y la dinámica de funcionamiento de los microcréditos

SCA funciona en un barrio del sur de la Ciudad de Buenos Aires, como sede del Banco de la Buena Fe1, en el marco del Programa de Microcréditos “Padre Cajade”, implementado por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. La institución es una Asociación Civil que se formó hace 28 años, pero en los últimos 4 funciona como un “banquito”, es decir, una sede del Banco de la Buena Fe2.

El programa “Padre Cajade” es el que promueve y financia el acceso al crédito para aquellos sectores que están excluidos del sistema bancario. Lo hace a través de sus dos instrumentos: los Consorcios de Gestión, que tienen un trato indirecto con las organizaciones beneficiarias del microcrédito; el más importante es CONAMI 3. Por otro lado, están las Redes de Gestión, que tienen un trato directo con las organizaciones beneficiarias, las cuales se nuclean principalmente en el “Banco de la Buena Fe”.

En SCA se reúnen actualmente unos 600 emprendedores, que son las personas que llevan adelante los proyectos productivos sostenidos por el Programa de Microcréditos en cuestión. Realizan trabajos en los más variados rubros: producción de miel, cueros, costurería, telar, bijouterie, cocina, entre otros. En todos los casos la condición del Programa es que el emprendimiento se trate de proyectos productivos, de servicios o reventa. En segundo lugar, se encuentra la gente que coordina los proyectos de microcrédito, quienes son denominados “promotores”. Por último, también participan de SCA los promotores territoriales4, encargados de llevar adelante la “parte política”, fundamental en las actividades de la institución. Sobre éste último rol se considerarán algunas cuestiones más adelante.

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El “Banco de la Buena Fe”, es el gestor y coordinador del Programa de Microcréditos Padre Cajade a nivel nacional. Funciona como un órgano descentrado del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. 3 Comisión Nacional de Microcréditos 4 Las expresiones subrayadas figuran con esa identificación en el relato, debido a que son categorías propias de SCA, y fueron detectadas a partir del discurso de los integrantes del lugar. Para conservar su significación en la mayor medida posible, se las destaca en la presente ponencia. Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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Respecto de quiénes pueden beneficiarse con la política del Microcrédito, el Ministerio de Desarrollo Social sostiene que “El programa está destinado a emprendedores individuales o asociados, que necesitan dinero para adquirir insumos, maquinaria o para hacer crecer sus emprendimientos productivos pero que, debido a su situación patrimonial, no reúnen las condiciones para acceder a créditos bancarios tradicionales”5. Por su parte, se explicita reiteradamente que el Microcrédito no es ni un subsidio ni un pequeño crédito, sino que es definido como “una herramienta más de la Economía Social y Solidaria implementada a partir de la última década, y no un fin en sí mismo”6.

Los integrantes de SCA tienen acceso al Microcrédito gracias a una metodología de “garantías solidarias” y también por el “seguimiento-acompañamiento continuo al emprendedor por parte de promotores o asesores de crédito”. Desde el Gobierno, se sostiene que “(…) el acceso al microcrédito es respaldado por el valor de la palabra, la confianza mutua, la solidaridad entre los emprendedores y los resultados del proyecto. Así, funciona como un instrumento de inclusión activa de personas y familias en situación de vulnerabilidad al desarrollo económico”7.

El formato de entrega de los microcréditos consiste en un monto inicial -pequeño, entre $700 y $1000- que se devuelve semanalmente, implicando desde el 0% de interés hasta un máximo del 6% anual, en función del monto recibido. A medida que se efectúan las devoluciones en tiempo y forma, los solicitantes pueden llegar a recibir otro crédito de mayor monto, siempre de modo escalonado. Respecto de las ganancias que genera un emprendimiento de microcrédito, las personas de SCA referían en las conversaciones que teníamos a la potencialidad de incrementarlas en función del trabajo y tiempo que cada emprendedor le dedique a la comercialización de su producto.

Quienes reciben un microcrédito no obtienen un salario a cambio de su trabajo, sino que al postularse su emprendimiento como una forma de autoempleo, lo que cada cual gane depende de sí mismo. Ganan según lo que vendan. En el caso de SCA, las ventas de todos los emprendedores se realizan en ferias que tienen lugar una vez a la semana en la institución. Una situación frecuente, es que los emprendedores vendan
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Extraído de www.desarrollosocial.gov.ar Extraído del Cuaderno de Trabajo Nº1 de CO.NA.MI (Comisión Nacional de Microcrédito): “Delimitación de la Población Meta del Programa Nacional de Microcrédito” 7 Fragmentos de la presentación del Programa “Padre Cajade” en la página web del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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sus productos también de modo particular, a clientes conocidos o familiares, en contextos que trascienden la formalidad de la feria semanal, como modo de poder obtener una ganancia complementaria a la feria.

III- Destinatarios del microcrédito en el marco de las unidades domésticas

Si bien el microcrédito se recibe individualmente (respaldado por la garantía solidaria grupal antes mencionada), según el discurso estatal se espera que sea una manera de inclusión de familias enteras en situación de vulnerabilidad social. Quiénes son dichas familias y por qué se encuentran en esa situación, no es algo que se explicite desde el Estado. La condición de vulnerabilidad y exclusión de los sectores empobrecidos no es historizada, sino que aparece como un elemento dado dentro de la realidad social en la que viven los potenciales destinatarios del microcrédito. El Estado se posiciona como externo a la situación de pobreza que se quiere erradicar, culpabilizando al Mercado Económico como si fuera un ente abstracto que excluye continuamente a las personas de su círculo productivo -sin que el Estado tenga injerencia alguna en el proceso-. A partir de estos postulados se erige el microcrédito como respuesta, como salida ante la condición de vulnerabilidad social de las familias.

Respecto de este punto, la antropología económica se ha servido históricamente de la noción de unidad doméstica para teorizar en diversos sentidos cómo la familia en tanto núcleo social y primordial, constituye por lo menos un importante punto de apoyo o sustento para la actividad económica y social de los individuos que la conforman. Qué ocurre con las unidades domésticas cuando algunos de sus integrantes reciben un microcrédito que “beneficia a todos”? Dado que el microcrédito se presenta como un préstamo solidario, qué es lo que las unidades domésticas devuelven a cambio de lo recibido? Algunas consideraciones teóricas nos servirán para aclarar este punto.

Tal como sostienen Presta y Landaburu (2008), el hecho de que sea justamente el Gobierno quien impulse la Economía Social, debe entenderse en el marco de los procesos económicos actuales. Las autoras plantean que no es casual que en estas políticas públicas la escisión entre lo productivo y lo reproductivo al nivel de la unidad doméstica, tienda a desaparecer. Un aspecto recurrente, es que el financiamiento de los microcréditos mantiene los procesos de trabajo de la economía doméstica (por ejemplo trabajar desde la casa, como hacen muchas personas que concurren a SCA), porque aquellos son capaces de solventar la reproducción de sus miembros. Por el contrario, cuando se trata de un empleo en el mercado formal, los trabajadores
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perciben lo que se denomina “salario indirecto”, que es la proporción del salario en la cual el empleador costea los gastos de restitución, manutención y reproducción de la mano de obra [(Meillasoux, 1987 y Trinchero (1995)]. Al ser el monto de los microcréditos tan bajo, no cubrir cargas sociales, seguro de vida del trabajador, ni nada de lo que se contempla en un salario convencional, para que un microcrédito resulte viable, es necesario que éste sea parte de un conjunto de ingresos que perciba la familia o entorno doméstico de quien lo solicita, complemento sin el cual se vuelve muy difícil que el microcrédito alcance para reemplazar el salario de un trabajador formal. La mayoría de los emprendedores que gestionaron su microcrédito a través de SCA, aludieron a que si recibieran el monto del Programa “Padre Cajade” como único ingreso, no podrían sostener ni el emprendimiento ni la devolución monetaria que se pide semanalmente. “A algunos no les funciona, no les sirve (el microcrédito), pero a mi sí me funciona porque tengo la ayuda de mi marido, si yo tuviera que mantenerme sola y…. no, no me alcanzaría la plata. Todo suma”. (Elsa, 56 años, emprendedora de SCA).

Comentarios como el anterior, eran una constante en los relatos que hacían los emprendedores sobre su experiencia con el microcrédito. Y ocurre que no sólo el monto de los créditos es muy pequeño, sino que en el mejor de los casos las ganancias recibidas por el proyecto (a las que se les deben descontar los gastos de materias primas, de terceros que intervengan en la producción del servicio, etc) no exceden demasiado el monto que se tiene que devolver. Además, el microcrédito se constituye como viable, como se refirió anteriormente, sólo en los casos en los cuales las personas que lo solicitan cuenten con algún tipo de proyecto productivo en marcha. Si quieren empezar un emprendimiento sin base material alguna, les resulta muy difícil hacer rendir el monto recibido como microcrédito para la inversión que implica cualquier compra de cantidades iniciales de insumos, materias primas, máquinas, etc.

La noción “pluralidad de bases económicas” propuesta por Comas D´Argemir (1998), es empleada para definir la articulación en una misma persona, o grupo doméstico, de diferentes tipos de actividades económicas fundadas en relaciones de producción de distinta naturaleza. Ello se debe a que en el proceso de desarrollo y expansión del capitalismo, éste ha subsumido a su propia lógica otras formas sociales y económicas anteriores, integrándolas a sus parámetros de acumulación.

En el caso de SCA es posible observar no sólo la diversificación de actividades en pos de la subsistencia del grupo doméstico sino especialmente la coexistencia de relaciones de producción que pertenecen a lógicas aparentemente contradictorias: la
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de la solidaridad por un lado, y la de la competencia capitalista por otro. En este sentido, la principal condición para posibilitar la situación anterior, es la pluralidad de bases económicas como el pilar de organización sociocultural y al mismo término económica que hallamos al interior de las familias de los emprendedores del microcrédito. De hecho, los integrantes de SCA entrevistados referían a muchos casos en los cuales las personas toman el microcrédito y lo sostienen hasta tanto consiguen un trabajo formal o bien alguno de sus familiares lo hace. Un ejemplo, es el de Betina, quien renovó el microcrédito un par de años, pero luego consiguió un empleo en el servicio doméstico con cama adentro,

“(…) y pidió disculpas a su grupo pero dijo que se retiraba del microcrédito porque le rendía más el otro trabajo de empleada doméstica”. (Comentario de María, promotora de SCA).

En el Programa “Padre Cajade”8, que se postula como inclusivo y el cual se ofrece a todos aquellos que tengan la voluntad de generar autoempleo9, se observan algunas contradicciones dignas de ser consideradas. Por ejemplo, en la “Carpeta de Proyecto”10 en la cual los aspirantes al microcrédito piden su aprobación se advierte el comportamiento que el emprendedor debe tener, y los antecedentes con los que debe contar, con el objeto de que luego no se desilusione. Existe el supuesto de que llevar a cabo un emprendimiento de manera exitosa, requiere que el sujeto que lo solicita posea no sólo un conocimiento previo suficiente para llevar adelante el proyecto, sino además, y fundamentalmente, una base económica que le permita tomar al microcrédito como un aporte complementario a sus ingresos. Ningún emprendedor de SCA se sustenta exclusivamente con el microcrédito que recibe.

En contraposición a las condiciones, ideales, que se postulan en los lineamientos del Programa de microcréditos, la situación más común por la que las personas que llegan a SCA llegan a convertirse en emprendedores, es que se acercan al lugar a pedir un microcrédito con una intención que no es la que el Programa “Padre Cajade” propone como finalidad. Por ejemplo, para pagar sus impuestos, o para conseguir cierto monto de dinero en efectivo, sin querer continuar el emprendimiento por el que lo reciben.

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www.microcredito.org.ar Extraído del folleto de promoción del Programa “Padre Cajade” 10 Material que me fue cedido en SCA, el cual es parte de las formalidades con las cuales los potenciales beneficiarios del microcrédito se inscriben en el “Banco de la Buena Fe”. Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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IV- La lógica del don y la participación política como contraprestación.

Al postularse la Economía Social, e inserto en ella al microcrédito, se propone una alternativa a la lógica del mercado, que deshumaniza a los individuos, que los hace competir, que los condena a la exclusión. La solidaridad y la buena voluntad del gobierno a la hora de diseñar políticas públicas para todos (para todos los que puedan sostener un emprendimiento productivo y su devolución complementándolo con otros ingresos), se proponen como contrapartida del acto meramente económico del intercambio.

Sin embargo, no todo es pura solidaridad: la devolución del dinero no es lo único que se pide a cambio del financiamiento de un proyecto productivo. Esa solidaridad desde la cual se proclama el microcrédito como herramienta social de inclusión, implica como contraprestación nada más ni nada menos que la participación política de los emprendedores. Cuando desde la antropología económica se habla de intercambio y de contraprestación, se hace referencia al don. Godelier (1996) propone que considerar el acto del don en su faceta de dar-donar algo, conduce a una comprensión incompleta de las implicancias del don, ya que todo acto de dar conlleva una contraprestación. Es decir, en tanto constitutivo de los lazos sociales, el don debe ser devuelto.

Sn embargo, para los posicionamientos teóricos que avalan la Economía Social y Solidaria, la peculiaridad del don radica en que “A diferencia del intercambio, en que los sujetos participantes son movidos por el propio interés, la motivación del donante es en muchos casos altruista, manifestándose en ella gratuidad y generosidad. Ambas persiguen maximizar la utilidad y beneficio con recursos escasos, pero mientras en una se trata de utilidad para sí mismo, en la otra se busca la utilidad para terceros. (…) A su vez, las donaciones refuerzan los vínculos de pertenencia y los lazos comunitarios, (…) promueven al beneficiario y favorecen la expansión de sus propias capacidades para satisfacer en el futuro de manera crecientemente autónoma sus necesidades.” (Razeto, 2004:3).

Si retomando la perspectiva de Godelier, pensamos en el microcrédito como donación solidaria, debemos entonces preguntarnos por aquello que se espera a cambio en el comportamiento de los emprendedores. En el caso de SCA, la devolución del don trasciende la esfera económica (es decir, no basta con devolver el monto prestado en

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tiempo y forma); se trata también de una contraprestación de tinte político, que compromete a los individuos con la actual gestión gubernamental.

Al principio de esta ponencia, se destacaban las particularidades del caso argentino, en el cual es el propio Estado quien gestiona políticas públicas con la Economía Social como principio. Pues bien, la inclusión social ha sido una de las premisas con las cuales desde el año 2003 el kirchnerismo ha enarbolado su proyecto “Nacional y Popular”. En SCA, hay un tercer rol que ocupan algunas personas, sobre el cual es momento de destacar algunas cuestiones. Se trata de los promotores territoriales (que a veces también desarrollan las funciones de promotores, y otras no, dedicándose exclusivamente a la parte política). Su tarea, es distribuirse dos o tres barrios por persona, y el promotor territorial se compromete a recorrerlos cotidianamente, con el propósito de hacerle comprender a la gente por qué tiene que apoyar el modelo económico de la gestión actual, y lograr

“(…) que los vecinos hagan su aporte entre su gente, que le pongan el alma, (…) no sólo que den su voto y nada más…que le pongan el cuerpo al proyecto de Cristina, como hacemos nosotros con nuestra militancia”

Estas palabras en boca de una promotora territoral, Ana M., describieron el rol de los promotores territoriales en el contexto de una reunión que se organiza mensualmente en SCA, para evaluar cómo se están desarrollando sus objetivos. A cambio de esta tarea, quienes la llevan adelante reciben “una ayuda” (así le llaman ellos mismos) que es monetariamente aproximadamente equivalente al microcrédito. Algunas personas en SCA, me comentaron que es muy frecuente que se empiece como emprendedor del microcrédito, y luego terminen dedicándose de lleno a las actividades de compromiso, de ponerle el cuerpo al proyecto nacional y popular11, dejando de pedir los microcréditos, cediéndoles su lugar a otros. Casualmente las personas que dentro de SCA dejaron de renovar sus microcréditos, son las que más ganancias obtenían de ellos. Claro que la participación política no es una obligación dentro de la institución, pero resulta paradójico que quienes se abren camino mediante la participación política, puedan sostener su emprendimiento por los contactos que el Ministerio de Desarrollo Social puede generarles para percibir montos de crédito más altos, por ejemplo, para destinarlos a la compra de maquinarias. Consideraciones finales

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Expresión de María, Promotora Territorial de SCA.
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A partir de la experiencia de distintas personas que son parte de SCA, hemos visto que en general el microcrédito no es para ellos -como apunta el discurso sostenido por el Estado- un ingreso económico estable, ni principal. En la mayoría de los casos, las personas sostienen sus emprendimientos temporalmente hasta tanto consigan un empleo en el mercado formal, o bien como un ingreso complementario. Esta situación no se condice con las expectativas que el Gobierno tiene sobre la implementación del Programa de Microcréditos “Padre Cajade”, al sostener que

“Con el acceso al microcrédito, el sujeto de la Economía Social se posesiona como una fuerza social amplia, heterogénea, diversa, que debe agruparse para consolidar y profundizar el proyecto nacional y popular que lo reconoce como sujeto de cambio”.

Podemos leer entrelíneas este fragmento, y ver cómo se devela el secreto que el gobierno propone a los sectores excluidos para salir de su condición. Los sujetos de cambio son compelidos a militar, a participar del proyecto nacional y popular, para expandir un modelo económico que se supone que los salvará.

El microcrédito en este punto se vuelve una más de las tantas políticas sociales que benefician ciertamente a muchos sectores, aunque su implementación dista, según la perspectiva que se ha sostenido en la presente ponencia, de ser una fuente de autoempleo para dichos sectores. El problema estructural de la relación explotadora entre capital y trabajo continúa siendo una cuestión a resolver.

Por último, si bien no se pretende desarrollar el debate aquí, es oportuno repensar la idea de los microcréditos como fuente de trabajo y su relación con la precarización laboral característica del último siglo12. Al respecto, Eskenazi y Marticorena (2010) proponen un análisis de las transformaciones en el mundo del trabajo en tanto éste es una relación social de producción. Retomando esta perspectiva junto a la de Presta y Landaburu (2007), podemos afirmar que en las últimas décadas la dirección que siguieron los procesos de subsunción del trabajo en el capital, ha derivado en que cada vez sean más frecuentes ciertas formas de trabajo que antes eran consideradas “informales” o “precarias”. Cuando se estimula, y no por casualidad desde el Estado, la idea de empleos alternativos que benefician grupos domésticos enteros -como es el caso del autoemplearse pidiendo un microcrédito del que se beneficia toda la familia del solicitante-,

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Para un análisis histórico de esta cuestión, ver Presta (2009). Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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estamos ni más ni menos que ante formas emergentes de asalariamiento del trabajo antes consideradas como trabajo “en negro” o incluso ilegal.

A lo largo de la presente ponencia, se trató de demostrar a partir de un caso concreto (SCA), cómo es que la idea del microcrédito como sinónimo de empleo está en estrecha conexión con la participación política de los sectores económicamente vulnerables en el modelo de la actual gestión gubernamental, considerando críticamente el carácter solidario y desinteresado que se plantea tienen las políticas de desarrollo como solución de la pobreza y exclusión social.

BIBLIOGRAFÍA

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Asociaciones de Colaboración Empresaria: entre lo local y lo global. Un caso olavarriense Esteban N Medici. Estudiante de la Licenciatura en Antropología con Orientación Social. E-mail: nicomedici@hotmail.com María Lucía Pereira Guardia. Estudiante de la Licenciatura en Antropología con Orientación Social. E-mail: lucia_pereira_4@hotmail.com El presente trabajo pretende abordar el análisis de los procesos que dieron lugar a la formación de una Asociación de Colaboración Empresaria de la ciudad de Olavarría, Provincia de Buenos Aires; así como también indagar en los elementos que han hecho a su dinámica de funcionamiento a lo largo del tiempo. Se desarrollarán cuestiones referentes a los contextos socio-económicos (tanto el general como el local), una breve reseña del marco jurídico que da lugar a este tipo de agrupamientos de colaboración y la estructura y el funcionamiento del caso estudiado. Asimismo, se plantea la discusión acerca de la constitución de las Asociaciones de colaboración empresaria en términos de tensiones entre procesos locales y globales. Palabras clave: A. C. E. - Procesos globales - Procesos locales. “Te da el veneno y después te genera el antídoto para que no te mueras” Dichos del presidente de la ACE durante la entrevista refiriéndose al rol del Estado

Introducción Esta ponencia se desprende de una investigación exploratoria realizada en 2010 que aborda la conformación de una Asociación de Colaboración Empresaria1 local como encuentro de fuerzas entre lo global y lo local. Se pretende indagar acerca de la conformación de dicho agrupamiento y su dinámica a través del tiempo; así como también explorar el marco normativo que le da entidad. La investigación fue realizada con una estrategia de abordaje cualitativa centrada en la realización de entrevistas en profundidad a socios de la ACE seleccionada.

Marco Teórico La hegemonía actual del capitalismo se conjuga con los avances en materia de comunicación, nuevas tecnologías y medios de transporte para generar procesos cuya extensión alcanza a todas las sociedades. En este sentido, Comas d’argemir (1998:13) sostiene que “es común hoy en día utilizar términos como ‘globalización’ o ‘mundialización’, que pueden referirse tanto a las dimensiones económicas de este proceso como a las culturales”. La autora remarca que estos términos suelen aludir a la unidad del sistema y no dan cuenta de las formas de poder y desigualdad del mismo, las cuales se dan también a escala global. Desde su perspectiva, el
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También denominadas Agrupamientos de Cooperación Empresarial. A partir de aquí, ACE.
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capitalismo, no sólo es un sistema jerarquizado, sino que se basa en la desigualdad. Asimismo, estas desigualdades no son solamente económicas, sino que sus causas son a la vez políticas. En palabras de la autora: “no se trata sólo de producir más o menos cantidades, sino de cómo se distribuyen el trabajo y la riqueza” (Comas D’argemir; 1998:14). A su vez, la autora sostiene que, gracias a los medios de

transporte y comunicación, es que se ha adquirido conciencia la globalidad del sistema.

Los estudios sobre la globalización comienzan en la década del sesenta, dado el interés por el desarrollo del llamado “Tercer Mundo”. La base de estos estudios estaba constituida por la “teoría de la modernización. Muchos de los supuestos y los lineamientos de esta teoría se rompen ante la obra de Wallerstein, quien “(…) propone que existe un patrón sistemático de relaciones entre sociedades, y, en lugar de analizar a los países del Tercer Mundo como marginales y recién llegados a la modernidad (…), los considera parte sustancial en la formación de la economíamundo” (Comas D’argemir; 1998:59).

Para Wallerstein, esta economía-mundo solamente puede ser capitalista. Esto se debe a que el capitalismo es capaz de integrar a diferentes sistemas políticos en una misma unidad económica. Además, el sistema capitalista está en una continua expansión y posee una tendencia a mercantilizar todas las cosas, procesos y relaciones sociales. En dicho sistema, la división del trabajo, no es simplemente funcional, sino también geográfica; dando lugar a una jerarquización del espacio. Esto es, una distribución desigual de las tareas económicas y un intercambio diferencial signado por las fuerzas que se imponen desde los centros hacia las periferias. Esta expansión geográfica no sería posible sin la coerción política y la búsqueda de mercados y mano de obra baratos. De esta manera, la “lógica del capital” se impone a distintas sociedades del mundo, sin modificar necesariamente sus formas de organización y trabajo. Lo que es fundamental en Wallerstein es que “(…) el capitalismo conforma para él un sistema único que se impone sobre todos los demás” (Comas D’argemir; 1998:59); a diferencia de otros autores, los cuales hablan de articulación y subsunción de un modo de producción a otro (Gordillo; 1992).

Por otro lado, Wolf podría considerarse un punto intermedio entre Wallerstein y los materialistas franceses. Este autor “(…) no considera al capitalismo como un único

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sistema que se impone de forma unilateral y anula a todos los demás y, a diferencia de los marxistas-estructuralistas, utiliza el concepto de modo de producción como instrumento analítico sin pretender teorizar acerca de su articulación” (Comas D’argemir; 1998:71).

Para Wolf, lo que define el sistema son las relaciones de producción, y no las formas de intercambio. Un punto de diferenciación fundamental con Wallerstein, es que Wolf sostiene que, si bien la expansión del mercado es elemental para la acumulación de riqueza2, el capitalismo debe estar presente en la producción. Esto sucede a partir del Siglo XVIII, y no del XV (como afirmaba Wallerstein). El proceso de desarrollo capitalista se daría, entonces, a partir de una serie de crisis y diferenciaciones, donde se jerarquiza el territorio, se impone el intercambio desigual y se generan periferias (incluso en los centros). Dichas periferias son necesarias para el mantenimiento de los centros, por lo que cualquier estudio debe considerar su contribución a la conformación de estos (y no solamente prestar atención a las áreas centrales).

Ahora bien, un punto que es particularmente interesante en el análisis de Wolf es que, si bien “(…) ningún pueblo del mundo pasa a ser ajeno al nuevo sistema de producción de mercado”, “en cada lugar se produce una síntesis peculiar y distintiva entre las antiguas formas culturales y las que surgen a partir de los nuevos requerimientos del mercado” (Comas D’argemir; 1998:74). En un sentido similar, Comas d’Argemier afirma que “la mundialización de la economía es resultado de la expansión de la economía de mercado, pero se trata de un proceso heterogéneo y diverso, que implica muchas variaciones locales, por la síntesis particular que se produce en cada lugar” (Comas D’argemir; 1998:23). Tal es así que es posible afirmar con la autora que no existe adaptación pasiva ni homogeneidad. En este sentido es que consideramos que “lo global” no puede ser comprendido de manera adecuada si no se tiene en cuenta “lo local”. Por lo tanto, se puede decir que la “globalización” es una parte o, más bien, una dimensión del proceso de constitución de los lugares. La otra dimensión fundamental estaría dada por los procesos locales. A continuación, se desarrollarán los aportes de Santos, quien contribuye a explicar mejor estos procesos.

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Recordemos que la riqueza se considera capital solamente cuando es capaz de comprar fuerza de trabajo y medios de producción.
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Este autor considera que la globalización es un estadio de la internacionalización. Se trataría de una nueva fase de la historia humana que “como toda totalidad, (…) no se expresa sino a través de sus funcionalizaciones. Una de ellas es el espacio geográfico” (Santos; 1996:132). Para Santos, el espacio se caracteriza por ser dinámico y unitario, a la vez que reúne tanto materialidad como acción humana. En este sentido, “el espacio sería el conjunto indisociable de sistemas de objetos naturales o fabricados y sistemas de acciones, deliberadas o no” (Santos; 1996:132133). A lo largo del tiempo, el “todo” es modificado a partir de la adición de nuevos objetos y nuevas acciones. Santos denomina “medio técnico-científico-informacional” a los espacios de la globalización. Los mismos “presentan diferentes cargas de contenido técnico, contenido informacional y contenido comunicacional. Los lugares se definen, pues, por su densidad técnica, por su densidad informacional y por su densidad comunicacional (…)” (Santos; 1996:145). La densidad técnica está dada por el grado de artificialidad. La densidad informacional deviene de la técnica y se completa con la acción. “La densidad informacional nos informa sobre los grados de exterioridad del lugar, su propensión a entrar en relación con otros lugares y la efectivización de esa propensión, privilegiando sectores y actores” (Santos; 1996:146). La densidad comunicacional se refiere a la solidaridad y la interdependencia que se generan en las situaciones de co-presencia. “Las relaciones comunicacionales (…) se generan en el lugar y solamente en el lugar, a pesar del origen, por si acaso distante, de los objetos, de los hombres y de las órdenes que los mueven” (Santos; 1996:147). En definitiva, estas relaciones son producto del medio ambiente social y son horizontales; mientras que las relaciones informacionales son verticales.

Uno de los aspectos esenciales de la constitución del espacio, para Santos, es su constitución como redes, las cuales son al unísono globales y locales. A la vez que las redes presiden el trabajo y el capital, determinando su naturaleza, también presiden la división internacional del trabajo y la naturaleza de la cooperación. Asimismo, mientras que dichas redes remiten a la producción propiamente dicha, también refieren a la circulación, la distribución y el consumo. De este modo, el “conflicto entre el trabajo particular y local, y el general y global, es la base de un enfrentamiento entre la cultura objetiva, impuesta desde fuera y obediente a los constreñimientos de la producción directa, sus técnicas y normas, y la cultura subjetiva, inspirada desde el interior de

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cada uno por consideraciones más amplias” (Santos; 1996:148). Es en este sentido que puede decirse que el lugar no es pasivo, sino “globalmente activo”. Si bien, dada la relativa desaparición de las distancias y un creciente aumento del movimiento, se ha llegado a creer que el espacio se homogeniza; éste se diversifica y se vuelve heterogéneo. Aquí entran a jugar lo que puede denominarse como nuevos “recortes” del espacio: las horizontalidades y las verticalidades. Todo espacio geográfico muestra la presencia de ambos recortes. Por un lado, la horizontalidad es la base de la producción, de la división territorial del trabajo. Por otra parte, la verticalidad se relaciona con los procesos de cooperación que, frecuentemente, superan la escala de la producción (local). Debido a que en cada lugar están presentes estos dos conjuntos de fuerzas, es imposible que regulación y tensión no sean parte del mismo. Al mismo tiempo, los espacios de la globalización requieren de una adaptación permanente de formas y normas. Las formas se refieren a los objetos técnicos necesarios para hacer más eficaz la producción. Para que esto suceda, dichas normas se establecen y aplican en distintos niveles, siendo las normas globales las que tienden a configurar todas las demás.

Marco Jurídico Las ACEs constituyen una de las formas en que las empresas pueden organizarse de manera conjunta. La ley que da el marco formativo a este tipo de agrupamiento es la Nº 19.550, sancionada en el año 19723. Según ésta, “Las sociedades constituidas en la República y los empresarios individuales domiciliados en ella pueden, mediante un contrato de agrupación, establecer una organización común con la finalidad de facilitar o desarrollar determinadas fases de la actividad empresarial de sus miembros o de perfeccionar o incrementar el resultado de tales actividades”. De este modo, las ACEs “permiten organizarse de forma común para realizar de forma ‘consorciada’ (…) alguna o varias actividades de sus integrantes. Sus fines son internos. Son, entonces, una forma jurídica que permite desarrollar actividades conjuntas para mejorar los resultados de sus integrantes” (Rodríguez; 2003:4).

Las ACEs se tratan de una manera de organización común entre dos o más personas y sirve de marco para el modo de funcionamiento entre las mismas. Una de sus principales características es que no son sujetos de derecho. Esto significa que “si
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Cabe aclarar que, para que varios de los artículos que integran esta ley fueran plausibles de ser puestos “en práctica” sin más obstáculos, se promulgaron otras leyes (que, sin embargo, no la modificaron significativamente a los fines de este informe).
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bien poseen un nombre e inscripciones en organismos de contralor (…), no son capaces de adquirir derechos y contraer obligaciones. Y es por ello que la responsabilidad por las actividades que desarrolla el agrupamiento recae en sus integrantes, quienes responden ilimitada y solidariamente respecto de terceros, por las obligaciones que sus representantes asumen en nombre de la agrupación” (Rodríguez; 2003:4). Por otro lado, la ley deja en claro que las ACEs no pueden perseguir fines de lucro. Por el contrario, y dado el artículo 367 antes citado, “las ventajas económicas que genere su actividad (la de la ACE) deben recaer directamente en el patrimonio de las empresas agrupadas o consorciadas” (Ley 19.550:Art. 368). Además, el agrupamiento no tiene capacidad para ejercer la dirección sobre las actividades de ninguno de sus miembros. En otras palabras, las empresas afectadas por el contrato de colaboración no pierden su individualidad. Como señala Rodríguez (2003:5), el objetivo de la ACE es “facilitar o desarrollar determinadas fases (etapas) de la actividad de sus miembros”. El autor hace hincapié en que la organización común no desarrollara todas las actividades; puesto que, si esto sucediera, “estaríamos en presencia de una sociedad y no de un contrato de colaboración empresaria” (Rodríguez; 2003:5). Otra de las características de las ACEs es que poseen un “fondo común operativo”. Es decir que “los bienes que se adquieren se registran a nombre de los participantes” (Rodríguez; 2003:5). Además, “este patrimonio se mantiene indiviso por el término que dure el ACE, y los acreedores particulares de los integrantes no pueden ejercer sus derechos sobre el mismo” (Rodríguez; 2003:5). Contexto general Para reconstruir el contexto socio-económico general en el cual se conforma la ACE abordada, nos remitiremos a una elemental explicación de las crisis cíclicas del modo de producción capitalista. Esto ayudará a entender “de dónde” “aparecen” las políticas neoliberales que marcaron a nuestra país durante varias décadas y se intensificaron en los años noventa. En “El Capital”, Marx explica que las crisis que padece el modo de producción capitalista se explican a partir de la tendencia a la caída de la tasa de ganancia. La cuota de ganancia es tanto mayor cuanto menor es la proporción de lo desembolsado

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en capital constante respecto de lo desembolsado en capital variable (Guiddens; 1992). Como explica Castillo (2007:4), “cuando se produce un descenso de la tasa de ganancia, a los capitalistas ya no les convendrá invertir (o reinvertir) productivamente su capital. Lo ‘invertirán’ pero en sitios que generan ganancias ‘ficticias’ (en el sentido que no se generan a partir del capital productivo)”. Esto nos sirve para explicar que, al quedar un gran volumen de capital disponible (puesto que al capitalista no le conviene invertir en capital productivo), el mismo es invertido especulativamente. Así se generan las ganancias ficticias y se producen las llamadas “burbujas especulativas”, las cuales terminan por estallar4.

Este mismo fenómeno (el hecho que los capitalistas inviertan en ramas no productivas del capital) lo explica la teoría keynesiana. Según Keynes, aquel que tiene capital buscará la inversión que más beneficio le reditúe. Cuando el inversor gana más (o lo mismo) poniendo su dinero a interés (prestándolo), deja de invertir en las ramas productivas del capital. Esto trae como corolario toda una serie de consecuencias: si no hay inversión, no hay empleo, lo que genera una baja en la demanda efectiva, lo cual hará decaer más la ganancia del capitalista y reiniciará el círculo5.

De esta forma, el capitalista invierte en capital no productivo y obtiene de ello una ganancia. Sin embargo, ésta no está dada por la producción de más bienes, sino que será producto de “cambiar dinero por dinero”, de la especulación. Así, la economía capitalista entrará en crisis6. De una manera similar, como hemos visto antes, lo explica Keynes (aunque desde una escuela diametralmente diferente).

Los términos antes trabajados son los que nos permitirán hacer una lectura del concepto de “crisis crónica de la economía mundial” y la “continuidad” de la misma. Según Castillo, dicha crisis tuvo una primera fase a principios de 1966 – 67, cuando se dio su primera expresión “aguda”. La misma se caracterizó por una caída de la tasa de
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El Nasdaq es un ejemplo preciso de esto. Claro está, explicado de manera muy sintética y reducida. 6 Por la matriz de su lógica de funcionamiento, antes descrita. Es decir, el capitalismo se basa en la acumulación y en la ganancia y la reinversión para seguir acumulando. Con las ganancias obtenidas en las ramas no productivas del capital, no se producen más bienes; ergo, se “rompe la cadena”.
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ganancia de las “Big Three”, tras las cuales cayó el resto de la industria norteamericana “alineada” bajo el régimen de acumulación fordista. Esta primera fase, a su vez, tuvo dos episodios más de suma importancia: la inconvertibilidad del dólar respecto al oro, en el 71, y la libre flotación de las monedas, en el 73: ambos hechos hicieron que se devaluara la moneda estadounidense.7

Una segunda fase de la crisis tuvo, esta vez, alcance mundial. Se desarrolló en el 1973 – 75 y su génesis se encuentra en la suba de precios del petróleo (fundamental para el funcionamiento de la cadena de producción fordista) declarada por la OPEP8. Lo que esto produjo fue la llamada “estanflación”, término que remite a la existencia de desempleo e inflación a la vez.9

La segunda suba en los precios del petróleo, en 1979, generó una tercera fase de esta crisis. Sin embargo, la economía yanqui vio una recuperación hacia finales del 82 y principios del 83. ¿Gracias a qué? La respuesta es la deuda externa de los países latinoamericanos.

Todo esto decantó en la implementación de una serie de mecanismos de recuperación del sistema capitalista. Según Castillo (2007:6) “a comienzos de los 80, liderado por los gobiernos de Reagan en Estados Unidos y Tatcher en Gran Bretaña, se lanzó una ofensiva global contra los trabajadores y pueblos explotados del mundo, buscando ‘resolver’ el problema del descenso de la tasa de ganancia vía un aumento brutal de la tasa de explotación y del saqueo de los pueblos.”.

A pesar de este programa, la economía siguió padeciendo de agudos episodios de crisis. En el 87, Wall Street calló; y, en el 89, Japón entró en recesión por la ruptura de su “burbuja inmobiliaria”. Y, debido al capital especulativo, las crisis continuaron sucediéndose en toda la década del noventa. En 1994 – 95, se produjo el llamado “efecto tequila”. En el 97, se dio la denominada “crisis del sudeste asiático”. En el 98, Rusia declaró la cesación de pagos. En 2001, finalmente, se produjo el estallido argentino, el principal episodio de la crisis en Latinoamérica.

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Véase aquí como se redefinen las “reglas de juego” de la economía mundial. Organización de Países Exportadores de Petróleo. 9 Recordemos que, según el “paradigma” keynesiano (si se admite el término), esto sería virtualmente imposible; puesto que inflación y desempleo constituyen polos opuestos regulados por un mismo “factor”: la demanda efectiva.
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De este modo, con el ascenso del mercado de valores en los 90, las empresas y los hogares mejores posicionados vieron expandida su riqueza en dinero. Esto provocó que se endeudaran, en base a la expansión de la inversión y el consumo. Esto fue lo que se denominó el “boom” de la “New Economic”.

Finalmente, como los precios de las acciones continuaron en alza a pesar de la caída de la tasa de ganancia y al exacerbarse la sobrecapacidad industrial, la bolsa volvió a caer en el 2000 – 2001 y la rentabilidad del sector no financiero se vio nuevamente deprimida. Contexto local Como se vio anteriormente, durante la década del noventa se intensificó la implementación de políticas neoliberales en nuestro país. Se considera que, entre ellas, se encuentran las que dieron pie a la instalación de grandes superficies comerciales, como los hipermercados.

Olavarría no se vio exenta de esta situación y recibió en el año 1994 a la primera de ellas: Casa Tía, empresa que prometía 140 puestos de trabajo en una época en la cual el país se encontraba en una recesión económica que se manifestaba en el sector comercial y en la que despidos masivos pasaron a convertirse en moneda corriente.

Esta instalación trajo aparejada una gran controversia ya que el destino de la misma era el edificio que estaba ubicado en la calle Rivadavia, entre Belgrano y San Martín, sede de la que había sido históricamente la Escuela Normal Mixta, entre otras instituciones. Este edificio pertenecía a la Municipalidad. Lo que mas incomodó y despertó el reclamo de los comerciantes fue que estos argumentaban que se generaba un comercio desleal y esgrimían que no puede haber un hipermercado en el medio de la ciudad y menos frente al municipio ya que le saca el cliente al minorista. En palabra del presidente de la ACE: “(…) en cualquier lugar de Europa, los hipermercados están afuera de la ciudad. El público va en auto. Si quiere ir en taxi, en remís, que vaya; pero está fuera de la ciudad. Eso permite que la compra diaria, del litrito de leche, el pancito, la galletita para el nene para la escuela lo vayas a hacer al comercio de barrio para que pueda seguir subsistiendo”.

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Luego de la instalación de Casa Tía, quizá la más “controversial”, se fueron dando otras: por ejemplo, la de Supermercados NORTE, en el mismo lugar que había ocupado Casa Tía. Más tarde se ubicó la cadena de supermercados Toledo, cuya instalación también tuvo varios puntos interesantes, ya que ocupó un predio que fue cedido por el municipio, de tres o cuatro manzanas, de las cuales se anularon calles y se cambió el sentido de otras.

Un tiempo después fue el turno de Carrefour, que se ubicó en dos puntos diferentes de la ciudad, generando el rechazo de los comerciantes del rubro minorista. El último y más reciente es el caso del multinacional Walmart, que adquirió los supermercados Toledo y llegó para acrecentar la competencia en una localidad donde esas reglas ya estaban dadas hace tiempo. Formación: cambios y continuidades Para desarrollar el proceso de formación de la ACE en cuestión y su dinámica a lo largo del tiempo, se ha elaborado una tipología útil al análisis. La misma estaría constituida por las siguientes fases10: De gestación y estructuración. De gestión. De declinación.

Etapa de gestación y estructuración Durante la primera etapa, “se despierta el interés de los participantes al iniciarse un proceso de acercamiento” (Liendo et al; 2001:314). Según el relato del presidente de la ACE, su interés por la asociación surge de una charla en las oficinas del IDEB 11. El entrevistado cuenta que, finalizada la conversación, se acercó al disertante para profundizar más sobre el tema: “Estuvimos conversando bastante y me dice ‘mira, en La Plata ya hay siete, ocho grupos que se están formando. Se reúnen periódicamente y, si vos querés, yo te hago el contacto para que concurras y presenciás una reunión de ellos y puedas evaluar’”.

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Se toma como base la tipología elaborada por Liendo y Martínez. Estas autoras proponen fases generalizadas aplicables a distintas formas de agrupaciones asociativas. Sin embargo, se ha optado por adaptarlas a los datos construidos a partir del trabajo de campo realizado a fin de hacer más fiel y útil al análisis de los mismos. 11 Instituto de Desarrollo Empresarial Bonaerense.
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El informante relata de su viaje a la ciudad de La Plata y el contacto realizado con comerciantes de dicha localidad. A partir de allí, se da la posibilidad de una reunión en Olavarría, para lo cual el entrevistado convoca a otros almaceneros. En octubre de 1998, alrededor de 18 comerciantes firman el contrato de colaboración. La ACE es habilitada en mayo de 1999. Sin embargo, según cuenta el entrevistado, dichos comerciantes comenzaron a trabajar juntos después de la firma.

Durante esta fase de la formación de la red, los comerciantes tuvieron el asesoramiento técnico del IDEB12. Además, el informante comenta que, en ese momento se daban charlas, conferencias y otros eventos similares; y afirma que recibieron subsidios para viajes y capacitaciones.

Por otro lado, los entrevistados cuentan que, al principio, se reunían semanalmente. Esta frecuencia responde a una etapa de estructuración. Al comienzo de la agrupación, los comerciantes se reunían para hacer lo que, según cuentan los informantes, hoy hace el presidente de la ACE. Pasado el tiempo (aproximadamente diez años), las reuniones son mensuales y, en la actualidad, un informante sostiene que dichas reuniones ya no son “tan necesarias” y que las decisiones, en última instancia, las toma un grupo reducido (tres personas, según él). En palabras del entrevistado: “De determinada cosa, de determinado problema que se plantee, somos tres que nos reunimos ahí un ratito y tomamos la determinación que haya que tomar. Porque hay una estructura”. Esta estructura de la que habla el informante está dada por cuatro personas: un presidente, un tesorero y dos administradores. El establecimiento de los cargos se ocupa por elección. Hoy día existen, en paralelo, dos categorías más: Socios: son aquellos que firmaron originalmente el contrato de colaboración. Socios adherentes: son aquellos que se incorporaron al agrupamiento ya constituido formalmente.13

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Muestra de ello es el uso de términos específicos del campo jurídico por parte de quien preside el agrupamiento. 13 La diferencia entre los socios y los socios adherentes radica en que, para estos últimos, la cuota fija es más alta (aunque tienen el beneficio de no pagarla durante los primeros tres meses dentro del agrupamiento). Cabe destacar que esta distinción es posible gracias a que las ACEs tienen un amplio margen de decisión a la hora de redactar su reglamento interno (a pesar de que, como vimos, dicho reglamento debe respetar los contenidos mínimos exigidos por la ley).
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Etapa de gestión Como antes se ha mencionado, a partir del análisis de las entrevistadas realizadas, se puede afirmar que la principal actividad que facilita el agrupamiento, en el caso estudiado, es la reducción de costos. Dicha reducción es posible gracias a un aumento del volumen de compra, lo cual hace factible la negociación con las empresas proveedoras a fin obtener mejores precios.

Sin embargo, resulta importante destacar el énfasis con el que el presidente de la ACE afirma que comprar más barato no es lo fundamental. Es posible que, durante esta etapa de gestión14, se haya dado importancia a esta clase de actividades. A pesar de ello, se observa que el eje de las acciones está puesto en la compra de bienes a menor costo. Esto se hace mucho más inteligible a partir de la etapa de declinación. De un modo u otro, lo más importante para resaltar es la centralidad que adquiere constantemente la asociación como herramienta facilitadora15.

Por otro lado, una parte del fondo común operativo de la ACE está conformada por el depósito (que posee la agrupación en la actualidad), situado en el PIO16. La locación fue adquirida hacia el año 2008, aproximadamente. Anteriormente, en el año 2002, el actual presidente y socio fundador de la ACE vende su comercio y, ante su obvia salida del agrupamiento, es convocado por los socios para coordinar las actividades de la asociación17. En ese año, el agrupamiento comienza por alquilar un depósito. A la vez, toma a los primeros empleados. Asimismo, este fondo común se integra por los aportes de los socios: una cuota fija y una variable (según el porcentaje de compra). Cabe aclarar que la “variable” tiene un piso. Es decir, el socio está comprometido a comprar una determinada suma a través de la red. De lo contrario, se paga el porcentaje por el mínimo establecido18.

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Cuando se utiliza el término gestión, no se está queriendo significar el mero acto de llevar adelante una serie de actividades administrativas y laborales, sino que se pretende hacer hincapié en la puesta en marcha de mecanismos de extensión y difusión dispuestos al fin de concretar el objetivo último de toda asociación de colaboración: el beneficio de sus integrantes. 15 Se dice que es una mención constante puesto que los entrevistados hacen referencia a ello permanentemente. 16 Parque Industrial de Olavarría. 17 Anteriormente, estas actividades estaban en manos de un tercero. 18 Ej.: si el mínimo de compra por la red establecido es de $12.000 y el socio compra por valor de $5.000; tendrá que pagar el porcentaje sobre los $5.000 que compró y el porcentaje sobre los $7.000 que tendría que haber comprado para llegar a dicho mínimo. Por eso es que se puede decir que la “variable” no es tan “variable”. Aunque, como es evidente, sí deja cierto margen de flexibilidad.
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Etapa de declinación Cuando se dice aquí “declinación” se quiere significar una disminución significativa en los márgenes de gestión y en las posibilidades de negociación directa con las empresas que proveen a la red. Consideramos que la misma continúa siendo “útil” a su fin elemental19: disminuir los costos de compra. Según cuenta nuestro “informante clave”, se da el caso de socios que utilizan las listas de precio conseguidas por medio de la red para negociar con los proveedores por fuera de ella. De esta manera, dicho socio consigue un menor precio o un precio igual (con lo cual se ahorra el porcentaje que debería pagar sobre el monto total que compra a través de la red y los gastos de transporte20). Esto afecta, en consecuencia, al resto de los socios que compran (mediante la agrupación) el mismo producto; debido a que se disminuye el volumen de compra y, por lo tanto, la posibilidad de obtener un mejor precio en conjunto.

Por otro lado, el presidente se refiere a la pérdida de promociones, por ejemplo, a modo de autocrítica: “hemos perdido presencia en la comunidad a través de no estar haciendo nada. (…) Los últimos tres años nos hemos achatado, no quieren invertir, es la realidad. ‘Los socios vamos a sacar una página en el diario’, ‘vamos a hacer esto y lo otro’, y no quieren, no quieren gastar”. Una de las causas de este hecho, según el entrevistado, fue la amortización de la que tuvieron que encargarse todos los socios luego de la quiebra de dos de ellos21. También menciona una rotunda baja en la posibilidad de negociaciones con las empresas para conseguir que inviertan en promociones, por ejemplo. Por otra parte, el informante hace referencia a que hubo varios comercios que cerraron y otros que se vendieron, lo cual también afecto a la red.

Otra señal de declinación, en el sentido en el que venimos tomando la palabra, se evidencia con la disminución de horas trabajadas por los empleados y administradores

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Su “fin elemental” desde la perspectiva de los actores. Esto se debe a que cada socio debe ir a buscar al depósito de la ACE las mercancías que compra a través de ella. Comprando directamente al proveedor, el mismo es quien le trae la mercadería su local. 21 Como vimos en el análisis del marco jurídico, esto responde a al hecho de que son “sociosfiadores” y deben responder de manera ilimitada por las deudas que cualquiera de ellos contraiga teniendo de por medio una transacción mediada por la red.
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de la red. Lo cual, se interpreta de las entrevistas, también tiene que ver con una retracción de los comercios adheridos.

Por último, se pretende destacar dos puntos centrales en el actual funcionamiento de la ACE estudiada: El carácter nodal y coordinador que adquiere la figura de su presidente. El esfuerzo por mantener la “estructura” de socios actual, sin pensar en ampliar la red.

Consideraciones Finales En este trabajo hemos intentado explorar los diferentes procesos que dieron lugar a la conformación de una Asociación de Colaboración Empresaria. Para ello, revisamos algunos de los procesos globales que consideramos más relevantes a los fines del presente y la manera en la que los mismos están en relación con la dinámica de los procesos locales.

La idea que atraviesa esta presentación se refiere a que las ACEs, o más bien los procesos a través de los cuales se configuran estos agrupamientos, se encuentran entre la tensión global – local. Es decir, la construcción de dichas asociaciones responde a la conjunción de procesos globales y locales, de un conjunto de fuerzas que devienen de las verticalidades y las horizontalidades. No se trata ni de una expresión concreta de lo local ni de un reflejo o reacción ante lo global. “Local” y “global” son aspectos, dimensiones, expresiones o, mejor, dinámicas inseparables e indivisibles. Cada lugar es único por el encuentro particular que allí se da entre fuerzas “verticales” y “horizontales”; no son ajenos a lo global, pero tampoco existe homogeneización lineal ni simple.

El agrupamiento abordado, si bien comparte con otros de su mismo tipo un marco jurídico que le da entidad y que surge de un Estado “recortado” y en sintonía con la “embestida neoliberal”, se encuentra en este punto de conjunción; utiliza herramientas que no están específicamente “pensadas para” su lugar, proyectando y gestionando “a pesar de” las grandes superficies comerciales, las normas que las respaldan y un contexto de crisis económica; “aprovechando” las facilidades de la contigüidad, la cercanía; haciendo hincapié en la importancia de la confianza, la solidaridad y la horizontalidad entre pares.

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Queda abierto un abanico de interrogantes útiles a los fines de pensar próximas exploraciones. Sin embargo, creemos que continúa siendo importante la continua reflexión acerca de lo que se ha dado en llamar “globalización”, los modos de abordaje desde las distintas disciplinas y los marcos conceptuales con los que poder comprender de manera más sistemática esta cuestión. Bibliografía citada y consultada Brenner, R. (2008) “Una crisis devastadora”. Publicado en la Revista Against the Current Nº 132. Castillo, J. (2008) “Crisis de la economía mundial”. En el marco de los 40 años de crisis crónica del capitalismo. Inédito. Comas D’argemir, D. (1998) Antropología Económica. Ariel. Barcelona. Giddens, A. (1992) El capitalismo y la moderna teoría social. Labor. Barcelona. Liendo, M. Martínez, A. (2001) “Asociatividad. Una alternativa para el desarrollo y crecimiento de las PYMES”. VI Jornadas “Investigaciones en la Facultad” de Ciencias Económicas y Estadística. Universidad Nacional de Rosario. Noviembre de 2001. Rodríguez; G. (2003) “Los agrupamientos de colaboración empresaria como herramienta de integración”. X Jornadas Nacionales de la Empresa Agropecuaria. 29, 30 y 31 de octubre de 2003. Tandil. Santos, M. (1996) De la totalidad al lugar. Cincel. Barcelona. Wolf, E. (1993) Europa y le gente sin historia. Fondo de Cultura Económico. Buenos Aires. Ley 19.550.

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Múltiples Conexiones: Mercados Mayoristas en Mar del Plata María Laura Viteri. Investigadora Área de Economía y Sociología Rural de INTA – Balcarce desde 1997. E-mail: lviteri@balcarce.inta.gov.ar

Este trabajo explora etnográficamente diferentes interacciones entre los ―usuarios‖ (operadores mayoristas, empleados, changarines, productores, transportistas, comerciantes minoristas y mayoristas) de los tres mercados mayoristas de frutas y hortalizas frescas de la ciudad de Mar del Plata. Los ―usuarios‖ son los que construyen estos espacios a través de sus prácticas diarias de interacción e intercambio de productos, información, conocimiento e ideas. Esta trama compleja de relaciones sociales parecería dificultar la toma de decisiones políticas relacionadas con la búsqueda de una formación de precios más transparente a través de la consolidación de un único espacio físico de comercialización. Palabras clave: Mercados Mayoristas - Tramas Sociales - Frutas y Hortalizas.

1. INTRODUCCION La ciudad de Mar del Plata cuenta con tres mercados mayoristas de frutas y hortalizas. El más antiguo es el Mercado de la Cooperativa de Horticultores (1953) y dos más recientes (diciembre 1997): el mercado de la sociedad anónima de Productores y Consignatarios del Sudeste (Pro.Co.Sud.) en ruta 226 y el mercado de Abasto Central en ruta 88. Los tres mercados están administrados de manera privada. Abasto Central bajo las órdenes de un único propietario, mientras que el resto es resultado de la toma de decisiones de un grupo de actores sociales (Cooperativa, Sociedad Anónima). Este trabajo estudia las redes sociales que se construyen entre los ―usuarios‖ comerciales de cada uno de estos mercados (operadores mayoristas y minoristas, empleados, administrativos, productores), así como entre otros usuarios relacionados con organizaciones sociales que se gestan a partir de la crisis económica de 2001 en Argentina. Teniendo en cuenta el análisis de redes de Barnes (1968), que se basa en las prácticas sociales de los actores en un contexto situacional determinado (Gluckman 1958, Turner 1974, Turner 1975), esta investigación muestra la complejidad de relaciones que se gestan a partir de la comercialización de frutas y hortalizas en Mar del Plata. Cada uno de los mercados estudiados es de por sí un ensamble de personas, objetos, ideas, y conocimientos que va más allá del intercambio de bienes materiales (De Landa 1998). A su vez, estas redes interactúan con los actores de los otros mercados. Algunos operadores buscan, a través de redes familiares o de empleados de suma 1
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confianza, estar en los tres mercados para absorber la mayor cantidad de clientes posibles. Los compradores eligen uno u otro mercado por las redes ya establecidas históricamente, así como por su conveniencia en cuanto a distancia geográfica, precios, variedad y calidad de productos. Al igual que en el bazar de Marruecos, analizado por Clifford Geertz (1978), los actores crean lazos más allá de la operatoria comercial para facilitar su búsqueda de información confiable. Un análisis situacional (cf. Gluckman 1958) de las prácticas sociales dentro de los mercados permite focalizar en otras redes sociales generadas alrededor de lo comercial. En Abasto Central funciona la Cooperativa ―Mujeres del Abasto‖ y en los otros dos mercados, la organización no gubernamental (ONG) ―Manos Solidarias‖. Estas múltiples interrelaciones demuestran que estos espacios sociales no pueden analizarse únicamente como espacios planos o lineales (cf. Busch 2007, Murdoch 1998). Por eso esta investigación considera tanto el escenario (redes comerciales) como el detrás de las escenas (redes solidarias) de los tres mercados (cf. Goffman 1963). En dichas redes predominan intercambios de elementos materiales y no materiales (Ekeh 1974, Heath 1976). 2. ANÁLISIS DE REDES EN MERCADOS Considerando que la realidad es producida a través de las diversas y múltiples relaciones de los actores y objetos involucrados, es necesario estudiarla a través de la observación de las prácticas sociales, y el contexto en donde estas prácticas se llevan a cabo (Arce and Long 2000, Arce and Long 2010). Los espacios sociales generados en los tres mercados analizados son expresión de complejas heterogeneidades que no admiten clasificaciones estrictas (cf. Murdoch 1998). Por ello, un marco teórico que permite seguir a los actores en sus prácticas diarias es el elegido para entender el proceso de conformación de las redes sociales que van más allá del intercambio de bienes materiales (cf. Barnes 1968, Gluckman 1958, Turner 1975). La metáfora del escenario teatral es particularmente útil para estudiar las diferentes prácticas de cada uno de los actores relacionados con las frutas y hortalizas en los tres mercados. Esto permite pasar de un análisis lineal a uno más complejo que considere otras redes sociales más allá de la compra y venta de productos (cf. Busch 2007, Murdoch 1998). Para poder conocer algunas de las redes sociales alrededor de los tres mercados mayoristas de Mar del Plata, entre mayo y julio de 2011 se efectuaron 169 entrevistas. Los 143 operadores mayoristas entrevistados cubrieron más del 50% del total de mayoristas en actividad en cada uno de los mercados. Fueron interrogados en relación a sus preferencias por uno u otro mercado y por sus relaciones con otros operadores, proveedores y clientes. Además fueron entrevistados autoridades (2), administrativos (3) y técnicos (2) de los mercados mayoristas, compradores (5), productores (4), municipales (1), informantes calificados (4) y actores vinculados con la Cooperativa denominada Mujeres del Abasto (2) y la ONG Manos Solidarias (3).

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La observación casi diaria de las prácticas sociales llevadas a cabo en los mercados mayoristas permitió conocer diversas situaciones sociales (Gluckman 1958). El origen de algunas de estas situaciones observadas en un tiempo y lugar específico, fueron reconstruidas a través de las entrevistas. La posibilidad de focalizar en los procesos más que en las estructuras sociales, significa una fluida comunicación entre el investigador y los datos recolectados. Esta interacción constante de ideas es una herramienta metodológica productiva que permite descifrar la realidad a través de la reflexión entre la práctica y las ideas o interpretaciones de esas prácticas. Esto permite focalizar en la acción social situada en un contexto determinado, superando el enfoque individualista (Knorr-Cetina 1981). 3. CONEXIONES COMERCIALES Esta sección focaliza en la construcción de redes sociales a través de las actividades comerciales. Estas prácticas llevan a los operadores mayoristas a entablar relaciones no sólo con sus proveedores y clientes sino también entre sus propios colegas. Para entender la conformación de las redes comerciales de los tres mercados de la ciudad de Mar del Plata es necesario recordar los inicios de la actividad. A mediados del siglo XX, la ciudad de Mar del Plata comenzaba a aumentar su afluencia turística en los meses de verano, generando una demanda alimentaria que coincidía con el período de mayor producción hortícola en manos de inmigrantes europeos. Al inicio, estos horticultores o quinteros entregaban su producción a las casas, y luego a hoteles y verdulerías. Con el tiempo organizaron y concentraron sus ventas en calles alejadas del centro. Ese lugar de encuentro conocido como la Parada de Jara (entre la Av. Jara y calle Juan José Paso) dio lugar a la Cooperativa de Horticultores de Mar del Plata que en 1953 construyó el primer mercado concentrador de la ciudad. En 1963, a sólo 1.500 metros, surge otro mercado mayorista administrado privadamente (Ghezán, Viteri, and Carrozzi 1999). Estos dos mercados eran los principales receptores de la producción local. Abastecían a compradores minoristas no sólo de la ciudad de Mar del Plata sino también de otras ciudades como Balcarce, Tandil, Olavarría, y partidos de la costa. La incorporación de nuevas tecnologías, consolidó la producción hortícola y se incrementaron las ventas hacia otros destinos extra regionales como la ciudad de Buenos Aires, y la provincia de Santa Fe. A su vez, la ciudad de Mar del Plata creció demográficamente quedando los dos mercados ubicados en el casco urbano. Para evitar congestión de tránsito, lentitud en las tareas de carga y descarga, olores y ruidos molestos, las autoridades municipales (a través de la ordenanza 11749/98) propusieron a los responsables de ambos mercados la construcción de un único edificio en las afueras del radio céntrico. Esta medida fue percibida por algunos operadores mayoristas como una amenaza a destruir sus redes comerciales ya establecidas. Por eso, algunos operadores se quedaron en la Cooperativa, mientras que el propietario de Abasto Mar del Plata proyectó su propio mercado (Abasto Central en ruta 88) y un grupo de productores y 3
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consignatarios conformaron una sociedad anónima (Pro.Co.Sud) para construir el mercado que hoy funciona en ruta 226. La elección por uno u otro mercado en sus inicios estuvo relacionada a las posibilidades de seguir vendiendo en la Cooperativa (con riesgo a un posible cierre), rentar/comprar un puesto de manera independiente en cualquiera de los dos mercados o comprar acciones en Pro.Co.Sud y participar en las decisiones de la sociedad anónima. Los operadores mayoristas que ya contaban con una infraestructura comercial adecuada para vender en más de un lugar, escogieron estar en dos o en los tres mercados. Además estos operadores utilizan sus redes familiares para controlar ventas. Un responsable de una firma de frutas de importancia local, explica: ―Estamos en los tres mercados. En la 226 [ProCoSud] mi prima se encarga de un puesto y mi tío de otro. En este mercado [Abasto Central] hay una gran diferencia: un solo dueño, una única voz. Y no nos vamos porque compramos puestos. Pero las expensas son muy caras y hasta te cobran para el mantenimiento del baño. En cambio, en el mercado de la 226 todos son socios, hay asambleas, los accionistas pueden opinar. Además ahora se invirtió en una estación de gas, gasoil y nafta.‖ (AC 23, 23/06/2011) Si bien los operadores grandes tienen sus preferencias por una u otra forma de administración, eligen estar al menos en dos de los tres para absorber los diferentes perfiles de compradores. Otros operadores comentan cómo se reorganizaron los mercados a partir de finales de 1997: ―La mayoría tenía sus puestos en Champagnat y Alberti [Abasto Mar del Plata]. Al trasladarse al mercado de ruta 88 [Abasto Central], el dueño les cobraba todo. Fue una desinteligencia de su parte, tenía que haber negociado un puesto gratis y los otros a pagar…Por eso, nosotros optamos por este mercado [ProCoSud] que al menos durante los primeros 10 años nos iba a cobrar sólo las expensas. Además nos daban la posibilidad de ser accionistas.‖ (Pro 12, 31/05/2011) ―Estuve 2 años en el mercado de la 226 [ProCoSud], vendía en verano, pero ¿después? Es difícil estar en los mercados grandes. Es muy caro. Para estar hay que vender mucho. Yo no sirvo para pagar con cheques…entrar en la trampa.‖ (Chi 13, 08/06/2011) La elección por un mercado mayorista es representada como un proceso complejo cargado de diferentes conflictos de interés de acuerdo a la perspectiva de cada uno de los actores. La inserción en la actividad comercial siempre estuvo altamente influenciada por el parentezco. En general, muchos operadores mayoristas son hijos o nietos de productores o consignatarios portugueses o españoles dedicados a la actividad desde los 1940/50’s. La nueva ola de inmigrantes bolivianos dedicados a la horticultura ha logrado posicionarse, a través de organización de trabajo familiar, pasando de medieros a propietarios de tierras hortícolas. En general, las familias con 4
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hijos mayores a los 18 años acceden al control de la comercialización de sus productos tanto en los mercados mayoristas, como en mercados minoristas en reparto y verdulerías (Benencia and Quaranta 2009, Lucifora 1997). Para estos pequeños operadores el mercado de la Cooperativa pareciera ser la mejor opción. Ellos prefieren pagar diariamente su piso1 y expensas, y comerciar con clientes que pagan en efectivo. En general, en los otros dos mercados (que comercializan el 82% del volumen total de los tres mercados) los alquileres son mensuales y los clientes compran volúmenes que les permiten negociar pagos diferidos en el tiempo. Otros factores que influyen en la elección de uno u otro mercado son las barreras de entrada (depósitos, garantías), costos variables (expensas, descarga de mercaderías, etc.) y prestigio del mercado (Viteri and Ghezán 2011). Algunos mayoristas explican: ―Elegí este mercado [Abasto Central] porque es más barato para entrar. No te piden garantía de terceros, ni depósito como en el otro. Pero a la larga es caro. Cobran por todo. En ningún mercado del país cobran por la entrada de un camión tan caro como acá [aproximadamente un 25% y 40% más que en ProCoSud y MCBA respectivamente].‖ (AC 3, 22/06/2011) Como señaláramos, para los ―nuevos‖ productores (principalmente bolivianos) que comenzaron a vender sus propias hortalizas en los mercados hace pocos años, la elección del mercado está asociada a sus redes sociales y a su capacidad de venta: ―Antes vendíamos para afuera (Santa Fe), pero había que cargar y descargar y mi marido ya no puede hacer fuerza y decidimos poner un puesto hace un año y medio. Mi hermano también está acá [ProCoSud] con otro puesto.‖ (Pro PL11, 10/06/2011) ―Cuando crecieron los hijos hice diferencia. Sólo no podía [su hijo que está en el puesto tiene 18 años]. Hace 10 años que estoy por mi cuenta Puse el puesto porque estaba cansado de trabajar para la gente. Trabajé 15 años para otros. No me dio ni para comprar una camioneta. Empecé como mediero. Todos te explotan. A fin de año recién te daban la ganancia. Antes no había teléfonos móviles como ahora, entonces era más difícil averiguar precios. Ahora se llama a Buenos Aires, se averigua y ya no se vende a consignación. Igual yo si veo que venden tomate a $40 o $45, yo lo vendo a $39.‖ (Pro PL10, 09/06/2011) ―Hace 30 años que somos productores, vinimos al mercado cuando en el campo pagaban miseria. Hace 8 años que tenemos puesto. Preferimos acá [Cooperativa] porque en los otros mercados hay muchas trabas, necesitas un garante y además son más caros.‖ (Chi PL 4, 08/06/2011) Si bien la mayor parte de los pequeños productores prefiere el mercado de la Cooperativa donde los quinteros grandes no comercializan, algunos prueban en otros mercados una vez que están más consolidados. Igualmente siempre hay intercambio
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Piso es el espacio físico que el operador puede comprar o alquilar para comercializar.

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de información y productos entre los parientes que tienen puestos en diferentes mercados (incluso en mercados mayoristas del conurbano bonaerense). En los mercados de mayor envergadura, los pequeños utilizan estrategias como bajar precios para acceder a una mayor cartera de clientes. Esta práctica algunas veces es señalada negativamente y con cierta xenofobia por parte de otros operadores criollos que están en el mismo proceso de consolidación dentro de los mercados. En los últimos años, las interacciones entre los operadores mayoristas y proveedores han cambiado. El incremento de la producción hortícola del cinturón verde del Partido de General Pueyrredón fortaleció el posicionamiento de los productores (Viteri and Ghezán 2011). La posibilidad de vender fuera del área a precios competitivos, llevó a los operadores a buscar acuerdos favorables para los productores. Uno de ellos que además es productor, muestra cómo los quinteros incrementaron su espacio de negociación: ―Hace 5 años que nadie manda a consignación. Nosotros retiramos el producto de las quintas. Hace 20 años atrás era mejor. Se mandaba a consignación. No me ponía nadie el precio. Claro, los productores estamos mejor ahora.‖ (Pro 20, 01/06/2011) El mejor posicionamiento de los productores se vincula con la facilidad de acceso a las cotizaciones en los diferentes mercados del país mediante llamadas telefónicas y comunicación entre vecinos. Es de destacar que para las frutas la modalidad más frecuente continúa siendo la consignación, donde el operador mayorista sólo cobra una comisión por realizar la venta. Otra interacción comercial de importancia es la venta a los minoristas (verdulerías, repartidores, supermercados) y en algunos casos a operadores mayoristas del mismo mercado o de otros. Los responsables de verdulerías y fruterías absorben el 61% del total de ventas, siguiendo en importancia los repartidores y distribuidores (22%). En tercer lugar se encuentran los supermercados (15%). Es de destacar que en los primeros años de actividad de los nuevos mercados, los supermercados representaban un 40% del volumen total de ventas (Ghezán et al. 1999). La discontinuidad de estas interrelaciones es explicada por uno de los operadores: ―Los supermercados no me interesan. El tema no es sólo la plata. Ellos te tratan mal. Ahora trabajo con supermercados chicos del interior. Los Hard Discount me compran todos los días. Igual no me representan más que el 4% o menos de mis ventas. Los supermercados no pudieron competir con las verdulerías, no saben trabajar esta mercadería. Además el responsable de sector de frutas y hortalizas, al otro día es responsable de las carnes y así…‖ (Pro 45-47, 07/06/2011) Las dificultades para negociar con los supermercados son frecuentemente señaladas por todos los operadores. Algunos siguen vendiéndoles, pero aseguran pactar precios personalmente, descartando la venta telefónica donde no encuentran espacio para la negociación. El encuentro entre este tipo de comprador y vendedor es conflictivo. 6
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Cada uno de ellos pone en juego su habilidad para realizar negocios, confrontándose constantemente en la negociación por calidad y precio. La relación de los operadores con otros minoristas (verduleros, repartidores), en cambio, se construye bajo otros códigos. Muchos de los minoristas entrevistados, manifiestan seleccionar su lugar de compras según costo y tiempo de traslado, precio, infraestructura, variedad de productos. Sin embargo, siguiendo a estos actores en sus prácticas cotidianas pareciera que otros factores inciden en su elección. Por ejemplo, algunos guardan relaciones históricas con operadores mayoristas ubicados en mercados que no reúnen las condiciones arriba señaladas. Estos vínculos formales e informales entre comprador y vendedor van desde el simple intercambio de información confiable hasta préstamos financieros tanto del comprador como del vendedor (entrevista 11). En síntesis, la conformación de las diferentes redes comerciales demuestra que los ―usuarios‖ de los tres mercados deciden racionalmente sus estrategias en un contexto de incertidumbres. Y es a través de sus múltiples interacciones que consiguen acceder a información, y negociar en mejores condiciones (Etzioni 1988, Geertz 1978, Granovetter 1985, Gudeman 2008, Heath 1976). Al analizar estos espacios comerciales como escenarios teatrales, las redes comerciales y administrativas descriptas anteriormente podrían ser la puesta en escena, mientras que las redes construidas a partir de la interacción con organizaciones no relacionadas directamente con la comercialización podrían considerarse como prácticas detrás de las escenas. El siguiente punto detallará estas prácticas a través de dos estudios de caso. 4. CONEXIONES SOLIDARIAS El desafío metodológico de analizar estos mercados mayorista como espacios no planos, donde coexisten diversas expresiones de heterogeneidad (cf. Busch 2007, Murdoch 1998), permite focalizar en otras redes sociales generadas desde diferentes espacios de comercialización. Los dos casos estudiados son apenas un ejemplo de las potencialidades de los mercados mayoristas para interactuar con las comunidades donde se insertan. Esto muestra una vez más que los mercados no se pueden estudiar como espacios abstractos (Garcia-Parpet 2007). Tanto la experiencia de las Mujeres del Abasto2 en el mercado de ruta 88, como Manos Solidarias3 surgen dentro de un contexto de crisis económica a nivel nacional. A fines de 2001, a partir de la instalación del ―corralito‖, que limitaba el retiro de efectivo y la disponibilidad de los depósitos bancarios, se comenzaron a suceder en todo el país una serie de hechos extraordinarios como la ola de saqueos, en la que Mar del Plata no estuvo exenta. El decreto del estado de sitio, los masivos
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http://www.abastocentralmdp.com.ar/actividades.html http://www.manos-solidarias.org.ar/

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―cacerolazos‖ en la ciudad de Buenos Aires, la represión abierta y brutal, provocaron la renuncia del entonces presidente de la Nación Fernando De la Rúa y la sucesión de cinco presidentes en sólo diez días (Svampa 2005). En ese contexto social, muchos eran los desocupados que se acercaban a los tres mercados de Mar del Plata en una desordenada búsqueda por frutas y hortalizas tiradas en los contenedores de la basura. Fue en esos días que el propietario del mercado de Abasto Central se contactó con un párroco del barrio Belgrano para pedir ayuda frente a los ―saqueos‖. Una de las catequistas, Marta Molina, cuenta: ―Al principio la gente tiraba los alambrados del mercado [Abasto Central] y entraban a buscar a los contenedores de basura. Por eso Pellegrino [propietario del mercado] fue a la parroquia Nuestra Señora de la Merced, donde yo estaba como catequista. Además yo trabajaba en el centro de fomento, en el centro cultural y en la biblioteca Ernesto Sábato. Había hecho junto con Norma Nuñez, un curso de animadora comunitaria en 1997/98.‖ ―Lo primero que hicimos al llegar al mercado fue pedir a los operadores que no mezclaran la basura, que trataran de tirar sólo lo comestible por un lado y el resto en otro contenedor de basura. Luego ordenábamos a la gente para que buscara en fila, anotábamos su nombre, edad, dirección. A la gente que veíamos ya más grande, le ofrecíamos un té o una leche y nosotras mismas le armábamos una bolsa de frutas y verduras. Había gente que se notaba había estado mejor económicamente. También nos pasaba que la gente iba a pedir para la agrupación a los mismos puesteros, y luego las salía a vender.‖ ―Mientras tanto en uno de los comedores de Cáritas del barrio Belgrano estaba Hilda Martín. Hilda era una voluntaria que quería que los chicos tuviesen una dieta balanceada. Entonces también daba charlas sobre nutrición [2002/03]. Ella se enteró de lo que estábamos haciendo acá en el mercado y nos aconsejó que nos conectáramos con la Universidad. Entonces fuimos a ver a Paula Mantero de la Universidad, ella vino con la gente del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos (IMFC) y comenzamos a conocer sobre cooperativismo. Como yo seguí en contacto con la Iglesia, pedimos un subsidio a un proyecto de Caritas que se llamaba ―Argentina nos duele‖ y recibimos un primer subsidio para organizarnos en cooperativa [Mujeres del Abasto] y producir mermeladas. La Universidad nos donó el material, y el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) nos capacitó. Al inicio éramos como 68 personas, pero para la capacitación sólo quedamos unas 30 y ya cuando armamos la cooperativa éramos sólo 10. Hasta el 28 de febrero de 2011 éramos seis‖ (AC, 26/07/2011) La experiencia del Abasto contada sintéticamente por una de sus promotoras muestra un interesante proceso de construcción de redes entre actores diversos. La necesidad por ordenar el mercado de los ―saqueos‖ generó una heterogénea red conformada por 8
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diversos actores como los encargados de comedores barriales, los desocupados y los técnicos de instituciones como la universidad, el INTA y el IMFC. La posibilidad de producir mermeladas y otros alimentos dentro del recinto del mercado de Abasto abrió una oportunidad laboral. A su vez, esta potencial fuente de trabajo implicaba superar ciertos retos. Por ejemplo, la preparación de mermeladas para venta en el mercado requería de una certificación sanitaria por parte de las autoridades municipales. Nuevas inversiones y búsqueda de nuevos mercados fueron los primeros pasos seguidos por las Mujeres del Abasto. Además de comercializar sus productos en el mercado Abasto Central y en las ferias municipales, comenzaron a vender en la Feria Verde (http://feriaverdemdp.blogspot.com/) y en otros espacios alternativos (Sierra de los Padres, casas de familia). De acuerdo a las Mujeres del Abasto estos canales de venta no fueron suficientes para incrementar su producción o invertir en infraestructura. Por eso, actualmente, las Mujeres del Abasto también colaboran con las actividades de promoción que se realizan en el mercado. Durante el ciclo lectivo y en forma diaria se reciben visitas escolares, donde los niños conocen el mercado y reciben información sobre las propiedades nutricionales de las frutas y hortalizas. Las Mujeres del Abasto son las encargadas de organizar y preparar la merienda que incluye sus mermeladas producidas naturalmente y sin aditivos. Esta actividad remunerada por el propietario del mercado, les ha permitido a algunas de las socias contar con un ingreso fijo, disminuyendo su actividad en la Cooperativa. De alguna manera, esta experiencia muestra cierta brecha entre los programas de intervención que impulsan el desarrollo de micro-emprendimientos y las posibilidades reales (certificado sanitario mediante) de inserción en el mercado de estas iniciativas. Mientras que la Cooperativa de Mujeres del Abasto nació desde una demanda puntual por parte del propietario del mercado, la constitución de la ONG Manos Solidarias surge entre amigos de clase media sensibilizados por la crisis económica y social que vivía el país, y particularmente la ciudad de Mar del Plata. Uno de los fundadores cuenta: ―La ONG nace en febrero de 2003. Su principal meta era proveer alimentos a comedores barriales que no contaban con subsidio estatal o con algún tipo de padrinazgo. En la misma Cooperativa surgió la idea de utilizar la mercadería de descarte técnico, que si bien no tiene valor comercial, puede ser consumida. Se limpian partes y se proveen a los comedores. La idea era no sólo alimentar a chicos y grandes sino también crear hábito de consumo sano.‖ ―Buscábamos crear conciencia de dieta equilibrada. Consumir más frutas y verduras. Fuimos unos de los primeros en trabajar con alimentos frescos dentro del Banco de

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Alimentos del país4. Esta provisión a los comedores fue pensada como una acción temporaria, considerando que las mejoras en las condiciones económicas harían disminuir el número de comedores.‖ Tanto en la experiencia de las Mujeres del Abasto como en Manos Solidarias se remarca la necesidad de construir hábitos de consumo sanos. En el caso particular de Manos Solidarias hay una búsqueda clara por disminuir la obesidad de la escasez (niños de baja estatura para su edad, sobrepeso y casos recurrentes de anemia causada por el exceso de ingesta de hidratos de carbono, azúcares y grasas) a través del incremento en el consumo de frutas y hortalizas frescas ricas en minerales y vitaminas (http://www.manos-solidarias.org.ar) (Borrás, Ochoa, and García 2011). Los voluntarios que participan en la ONG procuran mejorar la alimentación de los comedores comunitarios mediante la provisión de frutas y verduras generada como descarte en la primera venta mayorista. Los promotores consideran que esta actividad debería ser pública e impulsada desde las áreas gubernamentales. Uno de sus fundadores considera que debería ser penado por ley la eliminación de alimentos en condiciones de ser ingeridos. Es por ello, que la ONG utiliza múltiples estrategias para invitar a los operadores de los mercados mayoristas a colaborar en su meta. Nelly, la dirigente comunitaria que está desde sus inicios apoyando la iniciativa, comenta: ―Yo creo que no nos quieren [por los operadores mayoristas que no donan mercadería]. Como recibimos de los otros bancos alimentos secos, muchas veces paso por los puestos y les regalo galletitas, alfajores, aguas saborizadas. Les digo una mano es para dar y otra para recibir. Pocos entienden. Ahora tenemos la mesa para ordenar el descarte al lado del contenedor. Fernando [uno de los fundadores de la ONG] les dijo a los de la Cooperativa que dándonos a nosotros, ahorran gastos de manejo con la basura.‖ (Entrevista 7, 07/07/2011) Si bien el grado de desconfianza por parte de los operadores mayoristas es alto, la posibilidad de disminuir costos por el excesivo volumen de residuos orgánicos es un aspecto a tener en cuenta. Curiosamente, por problemas financieros, la ONG no operó en el mercado de la Cooperativa durante unos meses y los costos por la operatoria de residuos incrementaron. Esto les permitió a los voluntarios de Manos Solidarias conversar con los socios de la Cooperativa y acordar una donación mensual sistemática en manera de agradecimiento por la disminución del volumen de basura. Esta externalidad positiva que genera un banco de alimentos en los mercados de

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La ONG Manos Solidarias es parte de la Red Argentina de Bancos de Alimentos (www.redbea.org.ar) que realiza acuerdos con productores, empresas, industrias alimenticias con el fin de recibir mercaderías carentes de valor comercial que se encuentren en buenas condiciones sanitarias, aptas para el consumo humano y que los mismos descartan por diversas razones. Es de destacar que Manos Solidarias fue pionera en el rescate de frutas y hortalizas en los mercados mayoristas (http://www.manossolidarias.org.ar).

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distribución, debería ser tomadas en cuenta para futuras intervenciones políticas en estos espacios sociales. El proceso de conformación de redes a partir de la puesta en marcha del proyecto, revela la complejidad y dinámica de las prácticas sociales. Uno de los fundadores explica: ―Al inicio trabajábamos con el voluntariado de los Planes Jefes y Jefas5 que le exigían cierta prestación de servicios. Los padres de los chicos trabajaban en los comedores, otros nos daban una mano en la limpieza del producto en el mercado. Estos que procesaban mercadería se llevaban una bolsa a su hogar y nosotros repartíamos bolsas de comida a los comedores donde iban sus hijos. Cuando el sistema de planes cambió la modalidad (no se necesitaba la contra parte del servicio), los padres no fueron más.‖ (Entrevista 7, 07/07/2011) La buena voluntad de los ciudadanos que integran la ONG Manos Solidarias, unida a la falta de trabajo de muchos de los padres de los chicos que asistían a los comedores permitió, en un inicio, conformar una red amplia de actores. Sin embargo, cambios en la forma de otorgar subsidios para los desocupados y la escasa formalidad del trabajo en la ONG modificaron el funcionamiento. En todos estos casos se podría decir que los desocupados no son voluntarios por elección sino ―porque no hay otra…‖ (cf. Pintos et al. 2009: 20). La posibilidad de trabajar formalmente y/o el cambio de modalidad para recibir subsidios del estado, llevó a una disminución de personal interesado en efectuar tareas ―voluntarias‖. Así fue que la ONG regularizó a algunos de los voluntarios ofreciéndoles un empleo asalariado para seleccionar y limpiar los productos donados por los operadores mayoristas. Algunos de estos empleados han asistido al curso de manipulación de alimentos dictado por la Municipalidad de General Pueyrredón. En 2010, la ONG amplió su radio de acción, instalando un espacio de recolección en el mercado ProCoSud (ruta 226). De acuerdo al último balance (publicado en su página web), esto les permitió incrementar en forma significativa el rescate de frutas y verduras pudiendo distribuir cerca de 200.000 kilos a comedores e instituciones de Mar del Plata, Miramar y Batán. Ambos estudios de caso muestran una conformación de redes sociales complejas, ricas en heterogeneidad y voluntad por construir espacios alternativos dentro de un contexto de crisis socio-económica. Sin embargo, en ambos casos la presencia de políticas públicas no es sólida. Por un lado, la Municipalidad muestra interés y apoya puntualmente a las dos iniciativas y por otro, no se consolidan por ninguna instancia
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El Plan Jefes y Jefas fue un programa social establecido después del estallido social de diciembre de 2001. Ante el recrudecimiento del desempleo y de la precariedad laboral, se dicta un Decreto de Necesidad y Urgencia para brindar asistencia económica a desocupados con una carga familiar. A cambio del subsidio, los beneficiarios debían realizar una contraprestación cumpliendo actividades comunitarias, productivas o de infraestructura social.

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políticas que acompañen el proceso de crecimiento de ambas experiencias. En síntesis estas redes solidarias no dejan de ser expresiones de la pobreza y de la crisis. Por ello, cuando la situación de crisis extrema desaparece, las redes tienden a dilatarse. 5. REFLEXIONES FINALES Este trabajo pretende ser una contribución para observar y estudiar espacios comerciales desde las prácticas de los propios actores involucrados. Este enfoque permite entender a los mercado mayoristas como un ensamble de personas, objetos, ideas y conocimientos que van más allá del intercambio de bienes materiales (De Landa 1998). Los espacios sociales generados en los tres mercados son expresión de complejas heterogeneidades que no se rigen solamente por la ley de oferta y demanda. Los operadores mayoristas eligen trabajar en uno u otro mercado no solamente por sus capacidades financieras y económicas, sino por sus relaciones sociales previas. De la misma manera actúan tanto sus proveedores como compradores. La construcción de diferentes redes sociales les permite superar incertidumbres (Etzioni 1988). El seguimiento de los actores en sus prácticas cotidianas permitió mostrar otras redes sociales creadas alrededor de las frutas y hortalizas. Los estudios de caso presentados (Mujeres del Abasto y Manos Solidarias) demuestran que los mercados mayoristas están insertos en determinados contextos socio-culturales y que estos se construyen a través de las mismas acciones de los actores involucrados. Tener en cuenta tanto la puesta en escena (redes comerciales) como el detrás de las escenas (redes solidarias) permite describir la complejidad de estos espacios y sus potencialidades para construir una sociedad más solidaria y amigable al medio ambiente. 6. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Arce, A., and N. Long. 2000. "Reconfiguring modernity and development from an anthropological perspective," in Anthropology, Development and Modernities: Exploring discourses, counter-tendencies and violence. Edited by A. Arce and N. Long, pp. 1-31. London and New York: Routledge. — 2010. "The rise and challenge of an anthropology of development." Mimeo, Wageningen. Barnes, J. A. 1968. "Networks and Political Process," in Local-Level Politics: Social and Cultural Perspective. Edited by M. Swartz, pp. 107-130: University of London Press.

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Benencia, R., and G. Quaranta. 2009. "Familias Bolivianas en la actividad hortícola: transfromaciones en sus procesos de movilidad," in Cinturón Hortícola de la Ciudad de Buenos Aires: Cambios Sociales y Productivos pp. 111-126. Buenos Aires: Ciccus Editorial. Borrás, G., P. Ochoa, and J. García. 2011. Estudio de Caso: Hábitos Alimentarios y Estado Nutricional de las Familias que participan en los Talleres del Proyecto de Educación Alimentaria, Ambiental y Nutricional INTA PI 3 PE 3335. Busch, L. 2007. Performing the economy, performing science: from neoclassical to supply chain models in the agri-food sector. Economy and Society 36:437-466. De Landa, M. 1998. "Meshworks, Hierarchies and Interfaces," in The Virtual Dimension. Edited by J. Beckman: Princeton Architectural Press. Ekeh, P. 1974. Social exchange theory: the two traditions. London: [s.n.]. Etzioni, A. 1988. The moral dimension: toward a new economics. New York [etc.]: Free Press [etc.]. Garcia-Parpet, M.-F. 2007. "The social construction of a perfect market: the strawberry auction at Fontaines-en-Sologne," in Do economists make markets?: on the performativity of economics. Edited by D. MacKenzie and F. Muniesa, pp. 20-53. Princeton, NJ [etc.]: Princeton University Press. Geertz, C. 1978. The Bazaar Economy: Information and Search in Peasant Marketing. The American Economic Review 68:28-32. Ghezán, G., M. L. Viteri, and L. Carrozzi. 1999. Cambios en la distribución de frutas y hortalizas en la ciudad de Mar del Plata. Mercados Mayoristas, Operadores tradicionales y nuevos agentes. Boletín Técnico Nº151. Balcarce: INTA. Gluckman, M. 1958. Analysis of a social situation in modern Zululand. Manchester: Manchester University Press for Rhodes-Livingston Institute. Goffman, E. 1963. Encounters: two studies in the sociology of interaction, Third edition. Indianapolis: Bobbs-Merrill. Granovetter, M. 1985. Economic Action and Social Structure: The Problem of Embeddedness. The American Journal of Sociology 91:481-510. Gudeman, S. 2008. Economy's tension: the dialectics of community and market. New York [etc.]: Berghahn Books. Heath, A. F. 1976. "Decision making and transactional theory," in Transaction and trading: Directions in the Anthropology of exchange and symbolic behaviour. Edited by B. Kapferer, pp. 25-40. Philadelphia: Institute for the Study of Human Issues. 13
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Knorr-Cetina, K. 1981. "The micro-sociological challenge of macro-sociology: towards a reconstruction of social theory and methodology," in Advances in social theory and methodology: Towards an integration of micro- and macro -sociologies. Edited by K. Knorr-Cetina and A. V. Cicourel, pp. 1-47. London: Routledge & Kegan Paul Ltd. Lucifora, S. G. 1997. "Presencias Andinas en el Sudeste Bonaerense: Horticultores y Ladrilleros." V Congreso Argentino de Antropología Social, La Plata, 1997. Murdoch, J. 1998. The spaces of actor-network theory. Geoforum 29:357-374. Pintos, S., M. Amilkar, E. Andriotti, and D. Giardelli. 2009. Situaciones de Trabajo: Entre las resignación y la gestión solidaria. Mar del Plata: UNMdP-Martín. Svampa, M. 2005. La sociedad excluyente: La Argentina bajo el signo del neoliberalismo. Buenos Aires: Taurus. Turner, V. 1974. Dramas, fields, and metaphors: symbolic action in human society. London: Cornell University. —. 1975. Symbolic Studies. Annual Review of Anthropology 4:145-161. Viteri, M., and G. Ghezán. 2011. "Mercados Mayoristas de Frutas y Hortalizas Frescas en Mar del Plata: Dinámica y Evolución (1999-2011)." VII Jornadas Interdisciplinarias de Estudios Agrarios y Agroindustriales, Buenos Aires, 2011.

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La migración laboral hacia la actividad forestal: Una mirada desde las unidades domesticas de procedencia de los trabajadores misioneros. Alfonsina Verónica Alberti. Becaria Agencia (FONCYT), CEIL-PIETTE. E-mail: ava1903@hotmail.com Este trabajo ha sido elaborado sobre la base de los primeros desarrollos de una investigación en marcha, que tiene como objetivo general producir conocimiento en torno al papel que desempeñan las unidades domesticas de de procedencia de los trabajadores forestales en el proceso de la migración laboral. El trabajo de campo ha sido realizado en un paraje rural, ubicado en el departamento General Belgrano, a 10 Km. de la localidad cabecera municipio Bernardo de Irigoyen, el mismo se encuentra en la zona nordeste de la provincia de Misiones. Esta ponencia se centrará en la descripción de la combinación que presentan estas unidades domesticas entre la pequeña producción y la fuerza de trabajo migrante, con el fin de garantizar la reproducción de las mismas. Palabras clave: migración laboral - unidades domesticas - pequeña producción.

Introducción.

No es nada nuevo entender a la migración laboral como práctica importante para la reproducción de unidades domésticas rurales; en América Latina, las consecuencias de la llamada “revolución verde”1 sobre los sectores campesinos al incrementar la dependencia externa para su reproducción, llevó a que esas unidades domésticas debieran recurrir a fuentes alternativas de ingresos, entre las cuales el salario se convirtió en la más importante. En este sentido, se sostenía que a través de la migración permanente de algunos de sus miembros, pero sobre todo a través de la estacional y la temporal, la familia campesina capta recursos que le permiten continuar con su producción así como asegurar su reproducción”(Arizpe:1985) En la actualidad, las migraciones laborales siguen teniendo un papel central en la reproducción de las unidades domésticas rurales; a su vez, las mismas ocurren en un contexto de relaciones de trabajo cada vez más flexibilizadas; siguiendo a Lara Flores (2003), entendemos que los grupos domésticos también han adquirido una gran flexibilidad, convirtiéndose en puentes que aseguran la relación entre los que migran y los que no migran, así como entre los lugares de origen y los de destino.

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Hace referencia al aumento de los espacios cultivados en el planeta y el incremento sustantivo de la productividad en la producción de alimentos, a través del desarrollo tecnológico. Entre los años 1954 y 1974 la producción agrícola mundial aumento nada menos que un 360 %. Sin embargo la mayoría de la población mundial siguió alimentándose igual o peor que antes.
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Coincidimos con Bazalote y Radovich (1992) cuando expresan que “(.) Un doble proceso conjuga la conformación y el accionar doméstico. Las micro determinaciones de su estructura interna indudablemente se vinculan con las macro determinaciones político-económicas que se producen en la sociedad” Precisamente en relación, con la temática de la migración laboral, se comprenderá como las unidades domesticas2 analizadas, logran su reproducción3 a partir de la combinación de dos actividades desarrolladas en espacios geográficos diferentes: por un lado la venta de mano de obra de algunos de sus miembros hacia la actividad forestal de las provincias de Corrientes y Entre Ríos, y por otro, la actividad predial efectuada en el lugar de procedencia de estos trabajadores.

Metodología.

Esta ponencia surge del análisis de datos preliminares que forman parte de una investigación4 más amplia, cuyo objetivo general es producir conocimiento sobre un segmento particular de los mercados de trabajo rural y agrarios en determinadas áreas geográficas seleccionadas del país. En este trabajo nuestro referente empírico serán las unidades domésticas de procedencia de los trabajadores misioneros que se desplazan temporariamente hacia la forestación en las provincias de Corrientes y Entre Ríos. En este caso, nos referiremos a los integrantes de las unidades domesticas localizadas en la localidad “La Prima”, ubicada en el departamento de General Belgrano (Misiones).5 El abordaje metodológico, estuvo orientado a partir de la denominada “perspectiva del actor”, La perspectiva de los actores es una construcción orientada teóricamente por el investigador, quien busca dar cuenta de la realidad empírica tal como es vivida y experimentada por los actores. El investigador emplea sus propios marcos de referencia para interpretar, en un principio, que sucede en el
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Entenderemos a la unidad doméstica como una: “organización social cuyo propósito especifico es la realización de actividades ligadas al mantenimiento cotidiano y a la reproducción generacional de sus miembros. Jelin (1984) 3 El grupo domestico regula el proceso reproductivo, sea por que en su seno se produce la transmisión de normas, valores, conocimientos, o por que dentro de su estructura se efectúa la reproducción biológica. 4 PICT. ¨El trabajo migrante transitorio en el agro argentino.¨, director: Neiman, Guillermo, Centro de Estudios e Investigaciones Laborales. 5 Se han consignado nombres de fantasía para referirnos a las localidades sobre las cuales se ha elaborado este trabajo, con el objetivo de proteger la identidad de los habitantes de las mismas.
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sistema estudiado. Pero los irá modificando gradualmente en busca de un marco que de cuenta de la lógica de sus actores, es decir del contexto significativo de los sujetos sociales en cuestión (Guber: 1991)6 Las técnicas metodológicas utilizadas fueron las entrevistas en profundidad, efectuadas a distintos miembros de las unidades domésticas y la observación

participante. El trabajo de campo fue realizado durante el mes de enero del 2011. Para esta ponencia se ha procedido a ordenar la información en tres casos distintos, según el tipo de relación que mantengan los miembros que trabajan en la actividad predial; así ha sido necesario tomar en cuenta distintas unidades residenciales para comprender la combinación de trabajo en el predio y migración laboral, ya que la reproducción de estos grupos no puede ser comprendida al interior de las distintas unidades residenciales tomadas de forma aislada; de esta manera tendremos: predios trabajados por padres e hijos; predios trabajados por hermanos; y predios trabajados por padres en edad avanzada7. No obstante el sesgo cualitativo presente en este trabajo, se han utilizando también fuentes de información secundaria para conocer y describir algunas características socioeconómicas propias de la región NE de Misiones y más específicamente de la localidad a la que nos estamos refiriendo, con el fin de comprender cuál es el contexto en el que se generan este tipo de migraciones y a la luz del cuál cobran sentido las distintas prácticas y representaciones desplegadas por los actores.

Nuestro caso de estudio: Las unidades domésticas emplazadas en el paraje “La Prima”, Departamento General Belgrano.

El paraje rural en el cuál se asientan las unidades domésticas estudiadas, se ubica a 10 Km. de la localidad cabecera del municipio Bernardo de Irigoyen, el cuál forma parte del Departamento General Belgrano, emplazado en la zona nordeste de

Misiones; siendo esta la más desfavorecida en cuanto al desarrollo económico provincial, exhibiendo gran deficiencia en la infraestructura vial y de servicios y a su
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Los actores se conducen en su mundo social de acuerdo con las reglas y las opciones posibles (aunque esto no significa que respondan automáticamente a ellas). Es en el entramado significante de la vida social donde los sujetos tornan inteligible el mundo en que viven a partir de un saber compartido- aunque desigualmente distribuido y aplicado- que incluye experiencias, necesidades, posición social, valores y normas. 7 Lo que llamamos “edad avanzada” sería una persona de más de 50 años. A esta edad los hombres ya empiezan a tener problemas para poder emplearse en la migración laboral. Estos hogares coinciden con lo que se ha dado a llamar como “etapa de fisión”
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vez es la zona que posee el mayor porcentaje de población rural (62%). Posee el menor número de establecimientos educativos y de salud, los indicadores sociales muestran una situación crítica: el 69 % de la población no posee ningún tipo de cobertura de salud, la mortalidad infantil es del 20, 6 % y la tasa de analfabetismo alcanza al 12, 6 % de la población mayor de 10 años, siendo los más elevados de la provincia (comisión coordinadora de ordenamiento territorial, Gobierno de la Provincia de Misiones 2006). Es la zona donde en los últimos años se localizan los conflictos por la tierra. Así por ejemplo, datos del censo de ocupantes de tierras privadas realizado por la FHyCS de UNAM, en cuatro grandes propiedades, relevó a 1.267 familias, integradas por un total de 5.797 personas, quienes ocupaban 39.480 ha, divididas en 1.408 lotes (de 1 a 100 ha) localizadas en cuatro grandes propiedades privadas8 El Censo de ocupantes de tierras privadas en Misiones revela la siguiente información: la situación ocupacional del 21% de los ocupantes estaba definida por una combinación de explotación agrícola y venta de fuerza de trabajo (chacra y peón). Alrededor del 40 % y más de los ocupantes no dispone de equipamiento productivo. Estos elementos sugieren que se trata de una población dedicada sólo parcialmente a la agricultura, vinculada al trabajo forestal temporario extraprovincial. En torno a esta población, el mismo censo, nos ofrece la siguiente caracterización: “Se trata por lo general, de una población extremadamente pobre, cuyas condiciones de vida en lo educativo, sanitario y habitacional son de una precariedad extrema. Existe con todo algún grado de diferenciación interna, registrándose un sector muy reducido de productores capitalizados que plantan tabaco en escalas importantes. Pero, gruesamente, la población se divide en una amplía mayoría de pequeños agricultores que combinan la producción para la venta y para el autoconsumo, y un sector importante de peones rurales que llevan adelante una agricultura de subsistencia. En general, el nivel de capitalización de estas familias es bajísimo, cuando no es nulo. Si la regularización de sus tenencias es una condición necesaria para la viabilidad de explotaciones, no se puede esperar que sea una condición suficiente” (censo de ocupantes de tierras, 2005, p.7) Las unidades domesticas
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analizadas, en esta ponencia,

forman parte de esta

Colonizadora Misionera (de 27.000 ha), en el Departamento General Belgrano; EX Intercontinental, Puente Alto (35.156 ha) y propiedad Schmith (660 ha) en el Departamento de San Pedro y Agroforestal (3.800 ha) en el Departamento Guaraní. Baranger, D y Schiavoni, G (2003) “Censo de ocupantes de tierras privadas en Misiones”. (Informe final). FAC de H y CS de la UNAM Posadas, diciembre de 2003.
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población asentada en las grandes propiedades forestales del nordeste de Misiones, dedicadas a la explotación de monte nativo (Intercontinental Compañía Maderera S.A., 35.156 ha, Colonizadora S.A., 29.000 ha. , Compañía Maderera Industrial Comercial Financiera e Inmobiliaria S. A. perteneciente a Sofía, Carlos y Julio Joison, 30.000 ha). Durante la década de 1980 la actividad forestal misionera sufre una crisis de rentabilidad, lo que implica el quiebre de las grandes propiedades forestales del nordeste, los empleados quedan ocupando las tierras junto con sus familias y muchos de ellos comienzan a realizar una practica de agricultura orientada principalmente hacia la subsistencia. La tenencia precaria sujetó a los trabajadores a la tierra, convirtiendo la zona en un área de reserva de mano de obra, a la que acuden los contratistas para „llevar gente‟ (Schiavoni: 2010). De esta manera las unidades domésticas logran su reproducción combinando la producción predial con la venta de mano de obra extra-provincial de algunos de sus miembros. Muchos de los padres y abuelos de los trabajadores forestales entrevistados, han sido peones de la empresa Intercontinental y Colonizadora. Esta tenencia precaria de la tierra, se encuentra en vías de regularización en algunos casos, ya que a raíz del conflicto con los ocupantes, el gobierno provincial decretó una ley de expropiación.9 Las migraciones laborales, aquí estudiadas, estarán compuestas por varones, jóvenes que se dirigen hacia el nordeste de Entre Ríos y la provincia de Corrientes para emplearse en la actividad forestal. La actividad de extracción de la madera se encuentra tercerizada a través de empresas y contratistas de servicios forestales. Los contratistas se encargan de reclutar mano de obra fuera de la zona, actuando como intermediarios entre las empresas-productores y los trabajadores. Los trabajadores misioneros migran temporariamente para realizar tareas vinculadas con la cosecha (apeo y extracción), sin radicarse definitivamente en la región. Mientras tanto, las tareas relacionadas con la plantación y la post cosecha son realizadas principalmente por mano de obra local. Los productos elaborados son vigas, postes, tijeras, rodrigones. Las tareas realizadas son el pelado o raleo con machete, el corte de árboles con motosierra y la carga de madera con maquinas.

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La Ley provincial de Arraigo y Colonización sancionada en el 2004, establece la intervención del Estado provincial para regularizar la posesión en tierras privadas en el ámbito rural cuando la antigüedad de ocupación fuera por lo menos de ocho años. No obstante el problema de la tierra no se resolvió con la sanción de la ley, para la profundización de este tema ver Arzeno y Ponce (2010)
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El carácter temporario de la migración en forestación no está condicionado por una estacionalidad ligada a los ciclos naturales sino, al hecho de que las forestaciones son plantaciones manejadas y el momento de realización de estas prácticas depende en gran medida del plan de gestión (Bardomas, 2007). Por lo general los trabajadores suelen quedarse entre 35 y 40 días en sus lugares de trabajo y regresan a sus hogares durante períodos de no más de 10 días, con lo cuál pasan la mayor parte de su tiempo fuera de sus lugares de procedencia.

La reproducción de las unidades domésticas a partir de distintas prácticas en diferentes espacios geográficos.

Antes de comenzar a desarrollar cómo se produce la combinación de trabajo predial con la migración laboral, nos parece importante, señalar la expresión de deseo constante, por lograr prescindir de la migración laboral, de parte de los distintos miembros de las unidades domésticas. En relación con esto, la madre de un trabajador forestal, nos relata: “ (..) Cuándo mis hijos van allá yo siento miedo porque ellos sufren, la otra vez un remis que iba para Corrientes chocó y murieron todos los chicos, habrá pasado hace una semana eso (..) además es un trabajo muy pesado, cuando vienen para acá no tienen ganas de nada” (Mariana 45 años)

Un joven trabajador migrante refiriéndose a las condiciones laborales en los campamentos nos comenta: “Allá vivimos en casillas de madera, estamos siempre en el monte, alejados de todo.(..) a veces el celular no tiene señal y no podes ni hablar con tu familia. La comida la pone el patrón pero en la paga final el nos descuenta (..) paramos de trabajar para almorzar nomás, si hace mucho calor trabajamos 9 horas más o menos si el calor no es tanto por ahí trabajamos diez o un poco más, por eso queremos ver si ahora podemos empezar a hacer funcionar la chanchería, ya cansa ir siempre allá” (trabajador migrante 22 años)

Frente a la precarización que presentan estas migraciones, la actividad predial, aparece para estos actores, como un posibilidad, aunque no de prescindir del empleo
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en la actividad forestal, si al menos de lograr disminuir la frecuencia de los viajes hacia dicha actividad.

Así de acuerdo a cómo se configura la alternancia entre agricultura y trabajo forestal, se organiza el calendario de migración. Hay trabajadores que pasan casi todo el año en los lugares de trabajo (“el monte”) y otros que van dos o tres veces en el año. En aquellos casos que la producción predial está lo suficientemente capitalizada para colocar algunos productos en el mercado local, las migraciones extraprovinciales hacia la actividad forestal suelen ser más flexible en lo que respecta al calendario de trabajo, así en vez de pasar 10 días en sus hogares y 35 o 40 días en los campamentos forestales, las migraciones se pueden dar en espacios temporales más amplios. Los principales productos que generan estas unidades domesticas en sus chacras son el cultivo de maíz y mandioca, y la cría de cerdos, y en menor medida ganado vacuno. Algunos trabajadores forestales han sido productores tabacaleros, que abandonaron este cultivo por la escasa rentabilidad. Este abandono debido a la baja rentabilidad, se encuentra acompañado por la percepción de la alta toxicidad que implican los agroquímicos que son utilizados para este tipo de cultivo, uno de los trabajadores forestales, que se ha dedicado durante 5 años a plantar tabaco, comenta haberlo abandonado ya que el mismo no era redituable económicamente y agrega: “Antes plantábamos tabaco (…) el tabaco te aprieta mucho con el tema de la limpieza y pasarle veneno, y el veneno te perjudica la salud, yo tengo un poco en la sangre todavía” (trabajador forestal, 28 años) Se tomarán distintas unidades residenciales10 para poder visualizar la combinación de trabajo en el predio combinado con trabajo migrante, que se traduce en la reproducción de estos grupos. Sucede en varios casos que dicha combinación no puede ser entendida al interior de una única unidad residencial, por el contrario varias unidades residenciales cooperan de distinta forma para lograr su reproducción. Con el fin de lograr comprender de un modo esquemático la organización de las unidades domésticas y su reproducción, tomaremos tres casos distintos de organización que se desprenden del análisis del trabajo de campo La diferencia va a estar en que tipo de relación se da entre aquellos que trabajan en el predio. 1- El predio es trabajado por padre e hijo/s (en estos casos el padre ya no viaja o viaja menos)
10

Las unidades residenciales en todos los casos aparecen separadas del predio por distancias que van de los 4 a los 15 Km.
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2- El predio es trabajado por hermanos/as (migración por turnos) 3- El predio es trabajado por padres, en edad avanzada, en este caso el varón ya no se encuentra en condiciones de migrar; pero reciben aportes de hijos

migrantes. (todos los hijos se encuentra en edad de migrar y lo hacen con la misma frecuencia temporal)

Ahora pasaremos a realizar un a breve descripción de la manera en que estos tres tipos logran su reproducción:

Predio trabajado por padre e hijo/s.

Hemos podido observar, durante nuestra estancia en el campo, dos situaciones diferentes en las cuáles la chacra será trabajada por padres e hijos, en el primer caso tanto el padre como el hijo se emplean en la actividad forestal extraprovincial, aunque el padre migra con menor frecuencia temporal y dedica más tiempo al trabajo predial; en el segundo caso el padre ya no se emplea extra provincialmente y se dedica tiempo completo a la chacra. La esposa de uno de un trabajador migrante, que a su vez trabajaba en la chacra con su padre nos comenta: “El trabaja afuera, el papá también trabaja afuera, pero él papá sale menos, se queda en la chacra para trabajarla, ahora mi marido va a ir menos seguido a Entre Ríos, esta vez se va a quedar acá un tiempo más acá, para trabajar en la chacra del papá(..) No se cuántas hectáreas, tienen no esta mensurado, pero cálculo que serán unas 20 hectáreas. (..) Mi marido va a empezar a plantar más en la chacra para ver si se puede quedar acá en Misiones, no es vida estar trabajando todo el tiempo allá. Antes vendían chanchos y ahora quieren empezar de nuevo, para eso hay están plantando maíz(..) y la idea ahora es quedarse más o menos unos tres meses hasta llegar el invierno, para que sea más fácil trabajar allá, pero habrá que ver como anda la chacra, si se gana algo” (esposa de trabajador forestal, estudiante de magisterio, 21 años. Su esposo tiene 22 años y su yerno 48 años)

Otro ejemplo es el de un trabajador forestal que trabaja en la chacra de su padre, por cortos periodos de tiempo, cuando regresa de la actividad forestal extraprovincial: Aurelio, vive solo con su mujer en una residencia separada de la de sus padres, aún no tiene hijos, nos relata:
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“Mi papá cuando era joven salía a trabajar a Entre Ríos, ahora como está viejo queda trabajando en la chacra (..) la chacra tiene 40 hectáreas, plantamos maíz, poroto, mandioca, tenemos 10 vaquitas..(..) yo ayudo un poco nomás, porque paso casi todo el tiempo en Entre Ríos(..) en tu casa sos como una visita nomás, así poquitos días en la casa no sirven para un hombre”(28 años, su padre tiene 56 años)

Predio trabajado por hermanos.

En algunos casos varios hermanos, ya casados y con residencias separadas, trabajan un predio en común. Así por ejemplo tenemos el caso de tres hermanos que trabajan en una chacra de cinco hectáreas, los productos se reparten entre los miembros de las distintas unidades residenciales; a su vez estos hermanos viajan a Entre Ríos para emplearse como motosierristas en la actividad forestal: Uno de estos tres hermanos relata como organizan sus actividades: “La chacra es de los tres, pero es para el gasto nomás (…) Marcos va más seguido para Entre Ríos se queda 35, 40 días allá, todos trabajamos la chacra. Nosotros ahora nos quedamos un mes más acá”( trabajador forestal 28 años)

Marcos es de los tres hermanos es el menor y es también, el que posee una familia más numerosa, tiene cuatro hijos, su esposa trabaja como doméstica en casas de vecinos, realizando tareas como lavado de ropa, cocina y cuidado de niños. Otro caso es el de Celina, madre de un trabajador forestal de 17 años, ella trabaja junto con uno de sus tres hermanos la chacra (este hermano no se emplea en la actividad forestal), los restantes hermanos no trabajan en la chacra ya que cumplen de manera rígida con el calendario de viaje de 35 a 40 días en destino y 10 en origen, ella nos relata: “Yo trabajo la chacra, el que más trabaja es un hermano mío que vive ahí cerca, ese tiene bastantes plantas, y los demás no trabajan en la chacra, tienen la chacra pero no trabajan, trabajan para afuera.(…) Los de forestación solo trabajan allá en Entre Ríos, no es cierto, la chacra de él no trabajan, tienen la chacra si pero no plantan(refiriéndose a sus hermanos que trabajan en la forestación).Ellos no plantan por que de ahí trabajan para allá y llegan cansados, no quieren hacer nada, no es
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cierto. (…) La chacra es más que nada para el gasto, para la familia, no es cierto, gasto de la familia, por que la familia es grande, entonces planta para eso para el gasto de ellos. Es para la familia nomás porque el mercado no anda muy bien” (Celina 45 años)

El hijo de Celina también cumple de manera estricta con el calendario de trabajo forestal, por lo tanto no se ocupa del trabajo predial, ya que pasa la mayor parte del tiempo fuera de su hogar. Otro ejemplo de producción a cargo de hermanos es el caso de Mario, él trabaja junto con su hermano una chacra y algunas veces al año se emplea extra provincialmente como peón forestal: “Si ahora si, ahora me quedo más días por que tengo chacra y justo…, me quedo a trabajar un poco para mi hasta que pase el calor, allá aunque no es fácil ganar plata, es más rápido (…) Y vendemos chanchos y vacas lo que tenemos, lo que criamos en la chacra, entonces vaca cuando tenemos alguna para vender nosotros ahí buscamos alguno que compra y vendemos, de 3 a 4 a 5 lo que tenemos no. (…) la chacra es mía y es de mi hermano, pero acá no somos dueños de la tierra, somos dueños del lugar así, que se yo, la chacra no es mensurada no somos dueños de la tierra” (trabajador forestal 33 años) La hermana de Mario, Adriana, comenta los siguientes con respecto a la situación de la tenencia de Tierras: “Claro, por que es de un tipo grande que tiene propiedad esos son los dueños pero ya murieron todos, ahora tiene otros que están responsables por eso, pero entonces es una propiedad, los dueños son de Buenos Aires de otro lado, ellos son dueños por que si quieren sacar madera sacan no tienen por que pedir para un chacrero que está ahí trabajando, ellos son dueños, entonces sacan madera y hacen lo que quieren, pero nosotros estamos y laburamos “ (Adriana 22 años) Cuándo apago el grabador Adriana agrega: “Boyce no estoy segura si es un apellido o un nombre, pero ellos son los dueños de todo el lugar, es “el rey del lugar”. Predio trabajado por padres en edad avanzada.

Arturo cumple con el calendario de viaje de manera rígida, su madre se encarga de una chacra, ella suministra productos a Arturo para el consumo de su familia y el le
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paga el fiado de almacén con dinero proveniente de la migración laboral. La madre de Arturo tiene 52 años, tiene 4 hijos: “(..)Si mi mama, siempre trabajando en la chacra, y para los vecinos lavando ropa. La chacra es chica tiene 6 hectáreas más o menos. Ahora no estoy trabajando en la chacra, ahora tuve mi familia y tuve que salir afuera (.) estoy 45 días allá 15 acá, casi todo el tiempo en Entre Ríos. Lo que da la chacra de mi mamá sirve para la familia, para nuestro consumo” (trabajador forestal 32 años) Otro caso es el de Leontina de 45 años, ella tiene tres hijos varones, que están casados y residen en distintas casas, Leontina junto con su marido trabajan una chacra, que si bien no esta mensurada, ella opina que la misma debe tener unas 100 hectáreas, los productos de la chacra son principalmente para el autoconsumo de ella su marido , y los miembros que residen en las casas de sus hijos (aunque comenta que piensa intentar vender algunos productos en el mercado local, más adelante);los hijos de Leontina se emplean todos en la actividad forestal en la provincia de Corrientes. “Es bien linda mi chacra, allá plantamos poroto, tenemos maíz, tenemos vacas. Mi marido ya no sale más a Corrientes porque está enfermo, tiene 58 años, tiene problemas de riñón, ahora está conmigo trabajando la chacra(…)Mis hijos trabajan en Corrientes y algo me ayudan, me dejan para que pueda gastar en el almacén y cuándo viene para acá pagan” (Leontina 45 años)

Breves reflexiones Finales.

Alrededor de una chacra suelen organizarse varias unidades residenciales; en algunos casos varios hermanos, comparten el mismo predio productivo, aunque viven con sus familias en unidades residenciales distintas. En otros casos el padre de una unidad residencial trabaja con uno de sus hijos ya casado, constituyendo este, una unidad residencial separada. Por último, tomamos aquellos casos compuestos por matrimonios de edad avanzada (en los cuales el hombre ya no puede asalariarse mediante la actividad forestal) que trabajan el predio y comparten los productos entre sus hijos mayores, que ya casados tienen sus propias unidades residenciales, a su vez los hijos ayudan a sus padres en algunos casos enviando remesas y pagando la cuenta de fiado de mercados locales.

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Podríamos decir que existen dos formas de colaborar en la actividad predial: a- por medio del trabajo directo de algunos miembros en el cultivo o cría de animales o b- por medio del aporte monetario que se obtiene a través de la migración laboral. En aquellas unidades domésticas en la cuales la chacra, tiene la capacidad de

generar productos que logran algún excedente para colocar en el mercado local (principalmente se trata de chancherías), pudimos notar una mayor flexibilidad en el calendario laboral de migración extra provincial de sus miembros. En esto casos los ingresos obtenidos mediante la migración laboral se invierten en mejoras relacionadas a la actividad predial. Durante nuestro trabajo de campo, nos encontramos con la constante expresión de deseo, por parte de los trabajadores migrantes y de otros miembros de la unidad domestica, de prescindir de la necesidad del ingreso aportado por la actividad forestal extra provincial. Dicha expresión aparecía relacionada con características implicadas en este tipo de migración: los constantes viajes, las malas condiciones laborales en los campamentos forestales, la lejanía por largos periodos de parientes y amigos, la alta incidencia de accidentes laborales. Creemos que esta situación de precariedad que presenta la migración laboral, es importante a la hora de comprender las actividades de producción predial; ya que las mismas serán vistas por estos actores como una posibilidad, que si bien difícilmente podría hacerlos prescindir del trabajo en la forestación, al menos contribuiría a disminuir la frecuencia temporal de las migraciones. Todo esto debe comprenderse en un contexto socio económico que no presenta demasiadas alternativas, los pocos ingresos monetarios no relacionados con la migración provienen de “changas”; otra posibilidad de inserción laboral está dada por el empleo en pequeños comercios, que al solicitar determinados grados de escolarización son inaccesibles para muchos sujetos de la zona. También encontramos dos casos de ex trabajadores migrantes que habían conseguido trabajos de chofer de remis, pero en una localidad tan pequeña, este medio de transporte no es demasiado utilizado, por lo cuál este empleo no genera una absorción de mano de obra significativa. Bibliografía. Arizpe, L (1985) “Campesinado y Migración”. SEP, México

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Arzeno, M y Ponce, M (2010) “El conflicto sin fin: negociaciones y disputas en torno a la aplicación del plan de arraigo y colonización en tierras privadas del nordeste de Misiones” en Manzanal, M y Villareal, F (comp.) El desarrollo y sus lógicas en disputa en territorios del norte argentino. Ciccus, Buenos Aires Bardomas, S y Díaz, D (2007) “El trabajo en la actividad forestal en la provincia de Entre Ríos” Mimeo. Bazalote, A y Radovich (1992) J “El concepto de grupo doméstico” en Antropología económica, Trinchero, H (comp.) Centro Editor de América Latina. Buenos Aires. Baranger, D y Schiavoni, G (2003) “censo de ocupantes de tierras privadas en Misiones” (Informe final). FAC de H y CS de la UNAM, Posadas. Guber, R (1991).El salvaje metropolitano. Reconstrucción del conocimiento social en el trabajo de campo. Legasa. Buenos Aires Jelin, E (1984) “Familia y Unidad doméstica: mundo público y vida privada”. Estudios CEDES. Buenos Aires. Lara Flores, S. y Grammont, H. (2003). “Los efectos de las migraciones rurales internas en la conformación de los grupos domésticos”. En: “El campo en la sociología actual. Una perspectiva latinoamericana”. Bendini, M., Cavalcanti, M., Murmis, M. Y Tsakoumagkos, P. (compiladores). Editorial La Colmena. Buenos Aires. Schiavoni, G (2010), “Empresas y ocupantes: dificultades para la institucionalización de un mercado de tierras en el NE de Misiones” en Oscar Marí, Graciela Mateo y Cristina Valenzuela (comps.) Territorio, poder e identidad en el agro Argentino, Buenos Aires, Imago Mundi-Conicet-UNQ

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Ciudadanía en contextos de interculturalidad Lucrecia Ametrano. Lic. en Antropología. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. UNLP. E-mail: lu_2510@hotmail.com En el contexto de una investigación en curso1, nos proponemos en este trabajo reflexionar sobre la condición de ciudadano, entendiendo que la misma está estrechamente relacionada -desde la constitución de los Estados modernos- con las nociones de Estado, territorio y nacionalidad. Nos interesa plantear esta problemática en el contexto de la nueva LEY DE MIGRACIONES 25.871, promulgada en el 2004, y su establecimiento del derecho a la migración como esencial e inalienable de la persona, atendiendo a la construcción de ciudadanía en poblaciones migrantes bajo la concepción de que el sujeto que migra se enfrenta a un estado de liminalidad donde debe reconfigurar su subjetividad en procesos de interculturalidad. Palabras clave: Migración - ciudadanía - interculturalidad - identidad - liminalidad.

Desarrollo Las estrategias de integración regional que involucran a los países de América del Sur expresadas en la creación del Mercosur2 y de la más reciente Unasur3, reconfiguran los tradicionales espacios geográficos definidos por la noción de Nación, entendiendo a la misma a los efectos de la presente ponencia como espacios de referencia que hacen posible la emergencia de un nosotros en el que participan aquellos que legítimamente entran en los límites establecidos asociados ineludiblemente a la noción de estado. En la III Reunión Ordinaria del Consejo de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión de Naciones Suramericanas realizada en Quito en agosto del 2009, los estados miembros expresan en uno de los puntos del documento resultante que:

1

Proyecto de Investigación: “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata”. Acreditado UNLP. Director: Adriana Archenti. 2 El Mercado Común del Sur (Mercosur), es una unión subregional integrada por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela en proceso de incorporación. Tiene como países asociados a Bolivia, Chile, Colombia, Perú, Ecuador y México. Fue creado el 26 de marzo de 1991 con la firma del Tratado de Asunción. 3 La Unión de Naciones Suramericanas –UNASUR- es un organismo intergubernamental de ámbito regional, que integra a doce repúblicas independientes de Suramérica, “ tiene como objetivo construir, de manera participativa y consensuada, un espacio de integración y unión en lo cultural, social, económico y político entre sus integrantes, utilizando el diálogo político, las políticas sociales, la educación, la energía, la infraestructura, la financiación y el medio ambiente, entre otros, para eliminar la desigualdad socioeconómica, lograr la inclusión social, la participación ciudadana y fortalecer la democracia”. El tratado constitutivo se firmó el 23 de mayo de 2008 en la ciudad de Brasilia, donde se estructuró y oficializó la Organización.
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III Jornadas Antropología Social del Centro Olavarría, 5, 6 y 7 de Octubre de 2011 "Redefiniciones y continuidades: debates desde la antropología" Reafirman su compromiso de avanzar en la construcción de la ciudadanía suramericana, abordando el tema de la migración con un enfoque integral y comprensivo, bajo el respeto irrestricto de los Derechos Humanos de los migrantes y sus familias, conforme lo dispuesto en la Declaración de Cochabamba, de diciembre de 2006. Para ello, es necesario reforzar la cooperación y coordinación regional entre los estados miembros de la UNASUR y la Conferencia Sudamericana de Migraciones, a fin de construir un enfoque común regional que facilite la circulación de personas. Asimismo, reiteran la necesidad de alcanzar un diálogo comprehensivo y estructurado sobre la migración entre los países de América Latina, el Caribe y la Unión Europea, de conformidad con lo expresado en la Declaración de Lima, de mayo de 2008, reiterando la importancia de contar con una instancia política para dicho diálogo birregional (Declaración

Presidencial de Quito. El resaltado es nuestro).

El estado argentino había sancionado a fines del 2003 una nueva norma migratoria nacional, la Ley Nº 25.871, que preanunciaba los términos expresados por la declaración precedente. Esta ley de migraciones hace eje en los migrantes en tanto sujetos de derecho, tal como se verifica en los articulados de la ley: derecho a la inmigración; a la igualdad de trato; al acceso no discriminatorio -del inmigrante y su familia- a servicios sociales, bienes públicos, salud, educación, justicia, trabajo, empleo y seguridad social y derecho a la información. El espíritu de la misma radica en que “ningún ser humano es ilegal” y establece la migración dentro de las normas de derechos humanos. A pesar de ello -y sin minimizar la sanción de una norma pionera en el contexto de globalización- nos interesa aquí abordar algunos aspectos que intervienen para el acceso pleno a los derechos que la norma proclama por parte de los colectivos migrantes, entendiendo que en este proceso se ponen en interrelación sentidos diversos que nos remiten a esferas de lo normativo pero también a las esferas de la interrelación social. Nuestro análisis hace pie en la cuestión de la ciudadanía en el contexto de la movilidad migratoria y, de manera particular, en los mecanismos de homogenización que dicho significante conlleva, los que son interpelados a partir de los procesos derivados de la globalización de la economía y la mundialización de la cultura. Este contexto remite ineludiblemente a situaciones de contacto y de interacción con “otros culturales” que pueden provenir de “más allá de las fronteras” aunque también con aquellos que viniendo desde el “adentro” adquieren en el imaginario social del grupo
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receptor características de otredad. El reconocimiento del pluralismo cultural llevó, a partir de los años 70, a elaboraciones conceptuales “multiculturales”. Muchas de ellas -basadas en el axioma antropológico de la igualdad de las culturas en cuanto manifestaciones diversas de una misma naturaleza humana- conformaron parte del ideario de “celebración de las diferencias” que ocultaba muchas veces las condiciones de desigualdad en que dichas prácticas “diferentes” se ejecutan. Por el contrario, nos interesa rescatar aquí posiciones que –bajo el referente de la interculturalidad- permiten situar a los actores de la interacción social en tanto sujetos históricos/políticos /sociales. Definimos a la misma como “…un proceso de interrelación entre actores sociales

culturalmente distintos y en el proceso de constitución o consolidación de esos actores sociales como tales. Por este camino la comunicación intercultural tiene algo que decir de los procesos de negociación y lucha por el sentido de lo social, y de los mecanismos de configuración de las clasificaciones sociales” (Caggiano, 2005). Ampliando esta perspectiva, consideramos que esta categoría conceptual permite el análisis de la dinámica de los procesos sociales, en donde las estructuras de sentidos orientadoras de prácticas sociales- se renuevan, resisten, reproducen frente a otras diferentes. “…el prefijo inter no señala la relación entre dos culturas ya definidas, sino los efectos de frontera en esa relación. Indica la productividad más que la conectividad de una relación. Estudiar la comunicación intercultural, significa investigar dispositivos de producción (y reproducción) más que espacios de encuentros.” (Caggiano, 2005)

La ciudadanía y sus fronteras.

La ciudadanía, entendida como un conjunto de normas que regulan la pertenencia y la titularidad de derechos en una determinada sociedad que se concreta territorialmente en una “nación” ha sido -desde la Ilustración- el modelo dominante de gestión política así como de referencia de pertenencia identitaria. Desde el campo de la antropología, Marcel Mauss (1920) definía a la nación como una sociedad material y moralmente integrada a un poder central estable y permanente, con fronteras determinadas, regida por un sistema legislativo y administrativo, incorporando nociones de derechos y deberes del ciudadano y hacia la patria y una relativa unidad moral, mental y cultural de los habitantes.
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La noción de ciudadanía, junto a aquellas de integración, territorio compartido y unidad moral y cultural que incorpora la caracterización de Mauss, marcan la novedad histórica (la noción de ciudadanía no ha existido siempre en tanto categoría política), de un tipo enteramente nuevo de organización social ligado al afianzamiento de los estados nacionales y el desarrollo del capitalismo, en el cual la movilidad será un factor central (cfr. Ortiz, 1995). La sociedad industrial, a través de la nueva división del trabajo, dislocará las fronteras pre existentes promoviendo la circulación constante de individuos, cuyas regiones dejarán progresivamente de ser consideradas como base territorial de sus acciones. La nación genera un nuevo lugar simbólico, más amplio y “homogéneo” donde esos sujetos ya no aparecen ligados a un solo espacio social sino -interpelados como ciudadanos-, a una nueva totalidad expresada en su significante. Desde otra perspectiva, Benedict Anderson (1993) plantea la nación como una creación imaginaria, a partir de la cual sus miembros se perciben formando parte de una comunidad con valores que hermanan, creándose una idea de homogeneidad por encima de las diferencias. En este sentido rescatamos a Balibar (1988) quien nos habla de “etnicidad ficticia” refiriéndose al proceso mediante el cual los habitantes de una nación se “etnifican”, relativizando las diferencias y reforzando el imaginario de un origen común que funciona como marcador fundamental en la constitución de identidades desde las cuales nos reconocemos entre los miembros de la comunidad y nos diferenciamos de aquellos que están por fuera de las “fronteras” que delimitan la “Nación”. Estos limites, que representan mecanismos de inclusión-exclusión, actúan de un modo más tangible a través de las fronteras geopolíticas, aquellas líneas o zonas de separación y de confrontación que dividen a los territorios y establecen un reparto de la población bajo diversas jurisdicciones nacionales. Fronteras que por otra parte actúan desde lo cultural esencializándolo, en tanto límites que prefiguran una constitución del sí mismo y del otro como diferenciaciones naturales, inexorables. En un proceso de configuración socio/histórica se van elaborando criterios de categorización y diferenciación, asentados en una materialidad territorial que ordena y prefigura el lugar asignado a la otredad. Posteriormente, Balibar (2005), agrega a esta noción de frontera lo que él refiere como “fronteras internas”, invisibles, situadas “en todas partes y en ninguna”, haciendo

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referencia a la internalización por parte del ciudadano de ciertas normativas referentes a la nacionalidad y la ciudadanía. Es la función de “configurar el mundo” lo que define a una frontera según el filósofo francés, y esta función es la que ha operado históricamente, y lo sigue haciendo, cuando los medios masivos y los sectores de poder imaginan la ciudad y categorizan de determinada manera a ciertos ciudadanos que en ella habitan. Las mismas se insertan en relaciones sociales, creando categorías de personas, marcando cuerpos y orientando experiencias a partir de la apelación a un territorio y nación por un lado y de la adscripción a diferentes adscripciones nacionales, étnicas y culturales de las personas que comparten dicho territorio por el otro (cfr Mora y Montenegro, 2009) Esta identidad referida a “lo nacional” relativiza las diferencias entre los ciudadanos de la misma “comunidad” y acentúa la diferencia simbólica entre ella -a través del “nosotros”- y “los extranjeros”. En relación al impacto de la globalización en nuestra región, Segato (2007) marca para el caso de Argentina algunos rasgos particulares que consideramos pertinentes. El estado argentino, ante la división originaria de capital/interior y la llegada de contingentes inmigratorios europeos que se le agregaron, generó fuertes dispositivos institucionales (educativos, salud, entre otros) para construir una nación imaginada basada en una cultura singular propia homogénea y reconocible. “La recurrencia del tema del ser nacional, la obsesión por crear allí una ontología de la nación, y las tentativas de secuestrar ese “ser” así, discursivamente y bajo esas presiones formado constituye un capítulo específico de la literatura argentina (Segato 2007: 49) . Este rasgo impone un fuerte control sobre la diversidad, en un intento de apagar las huellas de origen. Comparando el tratamiento dado por otros países a la cuestión de la diferencia, la autora plantea: “….el estado argentino lo hizo a partir de un principio exactamente opuesto: todas las personas étnicamente marcadas, sea por la pertenencia a una etnia derrotada (los indios y los africanos) o a un pueblo inmigrante (italianos, judíos, españoles, polacos, rusos, sirios y libaneses, alemanes, ingleses o tantos más) fueron convocadas o presionadas para desplazarse de sus categorías de origen para, solamente entonces, poder ejercer confortablemente la ciudadanía plena. La ecualización cultural, a través de un proceso de
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producción de neutralidad étnica, fue percibida como una condición para el acceso a la ciudadanía” (Segato 2007: 51) Esta construcción, asentada en el sentido común -en tanto marco explicativo del orden del mundo que contiene las nociones de fronteras internas y externas- plasmada en simbolismos acerca de lo propio y lo ajeno, sirve de marco de referencia en la relación con aquellos que transitan y/o habitan el territorio referenciado como propio.

Las migraciones internacionales han ocupado desde el inicio un lugar central en la conformación y desarrollo de la Argentina, plasmado en diferentes etapas. A aquella correspondiente sobre todo a Europa mediterránea (Italia y España), de fines de siglo XIX y principios del XX, se le agrega la de posguerra, de menor magnitud. Mientras que durante la década de los noventa la migración de países limítrofes obtiene gran visibilidad -aún cuando su peso demográfico con respecto a los nacionales se mantiene en sus valores históricos-, cuestión para la cual se esgrime una combinación de diversos factores -contextualizados en la crisis argentina-, tal como el aumento de la proporción de inmigrantes limítrofes sobre la población total de extranjeros y su desplazamiento desde zonas fronterizas hacia los centros urbanos, especialmente Buenos Aires (capital y provincia), generando transformaciones socioculturales profundas, en el sentido de impactar en el imaginario de nación. Atendiendo a esta dinámica poblacional, Argentina ha generado regulaciones, que fueron asumiendo las características de restricción o permisividad de acuerdo a momentos políticos particulares, las primeras mas relacionadas con gobiernos de facto, en tanto las segundas referenciadas a gobiernos democráticos. Como señala Domenech (2008), a inicios de la presente década -después que se

desatara la crisis de diciembre de 2001-, se advierte un giro significativo en la retórica del Estado respecto a la inmigración. Comienzan a aparecer indicios de un viraje hacia discursos inclusivos, basado en la perspectiva de los derechos humanos, la ciudadanía comunitaria y el pluralismo cultural, enfocando la cuestión migratoria ya no como “problema” o “amenaza” sino como aporte, o resaltando la contribución que han hecho y hacen los inmigrantes, principalmente en el campo de la economía y la cultura. La actual ley de Migración indica -por parte del estado nacional- un reposicionamiento en el tratamiento de los procesos migratorios en el marco de estrategias regionales que -a

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nuestro entender- intentan responder a las características regionales que asume la circulación de personas en el contexto de los procesos transnacionales. Coincidiendo con Domenech, hay implícito en ella un corrimiento de la concepción tradicional de ciudadanía hacia otra que define al estado como responsable de todos los habitantes. Esta nueva retórica, sin embargo, no encuentra correlato uniforme en las normativas que se desprenden de ella, las cuales, a criterio de Domenech, marcan una tensión entre el reconocimiento del pluralismo y las concepciones arraigadas en el imaginario estatal asimilacionista: … “podríamos preguntarnos si determinados reconocimientos hechos en el ámbito de los derechos humanos y la ciudadanía no responden más bien a aquél “mínimo” que se le concede a los migrantes, traducido en políticas públicas, como retribución material y/o simbólica destinada a preservar aquello que el Estado y la sociedad creen que los migrantes le aportan a su reproducción los pluralismos” (Doménech, 2008:13) Sin embargo esto pone en tensión los parámetros “originarios” de nación sobre los cuales se conformó la Argentina, que consideramos es una de las cuestiones que interpelan en forma cotidiana a la relación social entre “los de adentro y los de afuera”.

La ciudadanía de los de “adentro y afuera” en acción. Focalizando en particular en el aspecto mencionado precedentemente, nos ubicamos en el plano de la interacción social a fin de analizar algunas aspectos de la misma que circulan en la experiencia de los sujetos que la protagonizan..

En este sentido, Ahmed (2000), llama la atención acerca de que en la interacción cotidiana el individuo se relaciona -en gran medida- con los otros a través de una nacionalidad, anclando la misma en símbolos y expresiones públicas que remitan a la misma. En los encuentros del día a día se recrean permanentemente la distinción entre aquellos considerados extraños y aquellos otros reconocidos como pertenecientes a un espacio territorial y social dado. La globalización ha generado un derrumbamiento de barreras que hace posible la circulación de mercancías y capitales pero que para el caso de las personas asume un
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tratamiento diferencial expresado en el emplazamiento de fronteras -externas pero sobre todo internas- que afectan la interacción de los de “adentro” y los de “afuera”. Toda situación de migración implica para el sujeto experimentar el desplazamiento, con sus marcos de referencia simbólica los cuales se dislocan en ese movimiento. Esta reflexión sitúa en muchos casos al migrante en situación de ambigüedad4, reforzada por los sentidos que encuentra en la sociedad de destino -presentes en las normativas estatales y en los miembros de la sociedad receptora con los cuales interactúa-. Nos interesa relacionar aquí esta característica de ambigüedad con un concepto, emanado de la Antropología en relación a los procesos rituales, cual es el de liminalidad, entendiendo que en cierto sentido el migrante realiza el paso de un mundo en el que se encuentra en calidad de “ciudadano”-en tanto referenciado a una nación particular y asumiendo su desigual participación como sujeto social- a otro que lo enfrenta con una “suspensión” de esa condición originaria5. El migrante enfrenta una situación en la sociedad de destino donde su condición de ciudadano es interpelada por el Estado (el cual establece los términos de su residencia por ejemplo) y por la sociedad (portadora de patrones constitutivos de nación etnificada). Aquí es donde asentamos esa liminalidad, en tanto se transita desde un estatus de ciudadano en la comunidad de origen a otro de “ciudadano en transición”. Turner (1995) caracteriza la liminalidad como un período de transición inter-estructural, en el que los seres “...no poseen nada. No tienen status, propiedades, insignias, ropas seglares, rango, posición de parentesco, nada que los delimite estructuralmente de sus congéneres. Los individuos en situación de liminalidad, son “hombres desnudos, desposeídos”, con realidad física pero no social “(Turner, 1995: 60). El desplazamiento -en similitud con el rito-, genera desajustes y reacomodación que se efectúan en un marco de transición. Cabe aclarar aquí que el rol de las múltiples redes sociales y/o asociaciones

étnico/nacionales y de diverso tipo que permiten establecer vínculos entre el lugar de partida y el de arribo y -como plantea Benza (2000)- son un elemento fundamental para
4

Leach hace referencia a la misma en relación a la confrontación con el Otro, que podemos visualizar como un "otro" ambiguo porque, aunque cercano, se desconoce, lo que puede generar una imposibilidad de comunicación, que a su vez conduzca a tratar a ese "otro" como "a un animal salvaje en lugar de como a un ser humano" (1967b: 51). 5 Entendiendo esta suspensión en forma amplia como privación de derechos que la condición de ciudadanía otorga y que refiere tanto a la situación de “regularidad documentaria” como a las prácticas asociativas que reclaman la restauración de derechos.
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recuperar la perspectiva local y valorar las estrategias que el propio migrante formula, No obstante ello se presenta un dislocamiento -que sin asumir las características extremas que plantea Turner para otro tipo de sociedades- provoca en el sujeto una instancia inicial de “estar aquí y allá”:
E: donde dirías que vivís, si uno te preguntara donde vivís F : ¿Yo? E: qué dirías, pensando en los dos países digamos F: pensando en los dos países si, en alguna oportunidad pienso ya hacer casa acá E: si pero por ejemplo (para los dos la pregunta) si alguien te dice ¿donde vivís, vivís en Argentina o vivís en Paraguay? F: y en las dos partes estoy viviendo.

( entrevista a F. migrante del Paraguay) Remarcamos por otra parte los planteos de Bourdieu (1982) quien caracteriza al rito de institución en el sentido activo de instituir a alguien en tanto que dotado de tal o cual estatus y de una u otra propiedad. La persona que migra, enfrenta un campo social preexistente que desde el momento que traspasa la frontera- asociado a los trámites de ingreso-, su inserción espacial e inserción laboral- va “comunicando” los nociones presentes en la sociedad receptora, que contribuyen a instituir el estatus del migrante. A modo de ejemplo reproducimos opiniones de lectores que se encuentran en medios gráficos- como ejemplo de sentidos presente en parte de la sociedad receptora,
-“No estoy en contra de la inmigración, pero sí de la calidad de los inmigrantes. Bajo ningún concepto voy a
aceptar que ingresen al país: Desocupados, Delincuentes, Estafadores, Analfabetos etc. que no posean conocimientos como para insertarse en los programas productivos de las Provincias del Interior del país que requieren mano de obra. No así que estas personas se asienten en los cordones poblacionales de las grandes ciudades. …... Argentina necesita mano de obra especializada porque la mayoría de los argentinos lo único que saben hacer es tocar el bombo y cortar calles. Esos tendrían que emigrar a los países que nos mandas sus desocupados. Seria equilibrio justo. (Opinión de lectores diario el Día La Plata, 2010 )

Subyace a esto la noción no de un ciudadano sujeto de derecho sino de un “visitante” al cual se le debe “restringir” –para evitar el peligro que acecha-el acceso favoreciendo la entrada a aquellos que presentan una cualidad que le sea “beneficiosa a los intereses de la Nación.” Como contraparte, reproducimos una nota elaborada por un residente peruano que residió en Argentina y que retrata desde el lugar asignado en el cotidiano a los “extrafronterizos”
-El delito de ser migrante Peruano en Argentina Por Luis Lagos Conozco Buenos Aires. Un francés me dijo que París era casi igual. Tan grande que te pierdes sin cruzar la avenida 9 de julio que pregonan es la más grande del mundo. Estuve en el barrio 11, la Plaza Miserere allá Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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por los noventas y sentía a los peruanos, los respiraba. Contemplé sus pupilas desempleadas y aprendí que los porteños tienen a tres sujetos que les joden la sociedad y las buenas costumbres: los “paraguas” (paraguayos), los “bolitas” (bolivianos) y los peruanos o peruchos. Que los “bolitas” son capaces de trabajar hasta por un peso. Que los paraguas, igual, pero que son muy violentos y a los peruanos nadie les quiere dar trabajo porque se aprovechan de tu nobleza. “Putamadre”, se lee en los labios de nuestros amigos, se huele su angustia y la palabra “trucho” (falso) brilla hasta en los zapatos de cuero, las hamburguesas o los “panchos” de los vendedores ( Publicado en blog de AMUMRA, Mujeres Unidas migrantes y refugiadas Nota completa en http://www.generaccion.com/magazine/articulos 22/10/2009)

G Halpern, llama la atención acerca de la

narrativa que

de las poblaciones

latinoamericanas hacen algunos medios de comunicación –asignándoles básicamente una particularidad cultural colorida en su “exoticidad” y por lo tanto “ no peligrosa” que
Reclamo en los pliegues Gerardo Halpern -Vivir un partido de fútbol de la selección nacional desde el lugar de destino de la migración no es lo mismo que hacerlo en el lugar de origen. Tampoco es lo mismo que la forma como lo viven los nacionales del país de llegada, obvio. Menos aún –y es lo que me interesa– lo es respecto del modo en que los ojos de los medios miran cómo miran los ojos de los migrantes. Hay una mirada folclorizante que, en clave de condescendencia, se acerca al ojo del migrante para describirlo como un sujeto cargado y atravesado por la nostalgia. Se trata de un sujeto que está en un lugar ajeno y que vive esa ajenidad acercándose –a través de la pantalla – a un recuerdo del pasado (y, ojalá, del futuro). Es decir, se trata de una mirada que refiere y construye en su referencia a un sujeto dislocado en espacio y tiempo. Un sujeto al que se le otorga un rato de palabra para que narre cómo es esa distancia espacio temporal….. ….El miércoles 20 de julio varios medios de comunicación que hace ocho meses acompañaban celebratoriamente al jefe de Gobierno de la Ciudad, Mauricio Macri, en su avanzada xenófoba, y que referían a los paraguayos –y a los bolivianos y peruanos, es cierto – como delincuentes, traficantes e incontrolables productores de anomia social, se acercaron al Club Atlético Deportivo Paraguayo para mostrar cómo viven la Copa América en Buenos Aires, “como si fuera Asunción”. Los medios filmaron, entrevistaron, tipearon, festejaron y sufrieron amablemente con la demagogia que puede denostar al mismo sujeto al que se invoca para colorear una página de la crónica diaria. Al mismo sujeto al que se le niega su palabra de protesta, de acceso a derechos, de reclamos y de resistencias. El Club Atlético Deportivo Paraguayo, además de ser un objeto de coloración mediático, es una institución por la que han pasado cientos de exiliados paraguayos en Argentina, cientos de experiencias políticas y culturales locales e internacionales y cientos de iniciativas por la igualdad de derechos de los migrantes en la Argentina. De hecho, producto de la presencia mediática del miércoles, el domingo se esperó a los medios con una bandera que decía “Voto sin fronteras. Ja’e Sí” (digamos sí, en guaraní), un slogan que sintetiza la lucha de los migrantes paraguayos por la restitución de sus derechos cívicos en el Paraguay, una bandera que reclama contra la desigualdad y que no ingresa en la agenda mediática. Pero los medios nunca llegaron. Los paraguayos perdieron. (Extracto nota Pag 12 : 27 julio 2011A propósito de la Copa América,:) Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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Los Migrantes como sujeto de derechos.

Recuperamos en esta sección el caso de un grupo de asociaciones que vienen realizando actividades en torno a la demanda de derechos que plantea otra perspectiva de la situación migrante a fin de remarcar la heterogeneidad que esta cuestión presenta en la interacción cotidiana. Estas consideraciones han sido relevadas a través de nuestra línea de investigación y relacionadas con diversas asociaciones de inmigrantes de origen latinoamericano en la ciudad de La Plata6. Dentro de ellas focalizamos en una Federación de Asociaciones que agrupa referentes de Uruguay, Paraguay, Chile, Perú y Bolivia y cuyo origen está ligado al reclamo del acceso al voto en el exterior. Esta Federación7 ha realizado tres foros a los que ha denominado de Migración y Derechos Ciudadanos; el primero de ellos en el año 2007 en Santiago de Chile, en conjunto con la Federación de Asociaciones Chilenas residentes en Argentina (FEDACh). El segundo en el año 2008 en la ciudad de La Plata, Argentina y el tercero en 2010 en Asunción del Paraguay. Analizando los debates y conclusiones de los tres Foros encontramos que en el primero – programado y realizado en coincidencia con la XVII Cumbre Iberoamericana-se parte de contextualizar desde la propia perspectiva la condición de migrantes como eje de las problemáticas, reclamos y reivindicaciones enunciados. Resaltamos a continuación algunos aspectos señalados por los participantes y que – entendemos- fungen en su contenido contextualizador como una carta fundacional que, en los Foros posteriores, va a ser tematizada, especificada y focalizada en la reivindicación de determinados derechos entre los cuales ocupan un lugar destacado aquellos asociados a la esfera de la ciudadanía política:
Los trabajadores migrantes no sólo contribuyen con el desarrollo económico de los países de acogida, sino que también permiten el "equilibrio" demográfico de la fuerza laboral en descenso (de los países receptores) y de aquellos de los que emigran. Los migrantes cumplen el doble papel de aportar con su trabajo al país de acogida y de remesar sus escuálidos ingresos a sus países de origen.

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Proyecto “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata”.Directora: Adriana Archenti. UNLP, Facultad de Periodismo y Comunicación Social. 7 A los fines de la presente nos referiremos a la misma como “federación”.
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-No obstante, estos mismos migrantes, carecen por lo general de derechos económicos, sociales, culturales y políticos, y pueden permanecer la mayor parte de su vida productiva, en calidad de "no ciudadanos", debido a las barreras culturales, el racismo y la xenofobia que ha recrudecido en los años recientes en distintos países del mundo. -A pesar del reconocimiento unánime de que la migración es un tema urgente a gestionar, tanto por los estados de origen, tránsito y destino, hasta ahora los gobiernos no han dado señales de voluntad política para hacerlo, limitándose a la simple tarea de "administrar" la migración.

En los Foros subsiguientes las reivindicaciones parten de la centralidad del derecho a voto en el extranjero, surgiendo además la cuestión de la participación en instancias electivas de la sociedad de destino. -La cuestión del derecho a voto en el extranjero para autoridades del país de origen y las situaciones
particulares de cada uno de los países de pertenencia con respecto a la implementación de ese derecho incluida aquella de los propios argentinos en el exterior-. -El derecho a voto de los migrantes en las elecciones argentinas.8 -Implementación de Consejos Consultivos Consulares, organizaciones propuestas como autónomas y representativas de los ciudadanos residentes en el exterior, que tienen como cometido la vinculación con el país de recepción en sus más diversas manifestaciones. -Trabajar en los países de recepción en los derechos de los migrantes, pero también busca de mejores condiciones en los países de origen. -Situaciones de discriminación que sufren los migrantes en el complejo panorama de las migraciones actuales…muchas veces las situaciones de xenofobia están atravesadas por otros causales de discriminación, como son las cuestiones de género, edad, lengua o clase social. -Políticas migratorias integrales (transversales) que incluyan los aspectos involucrados en todo el proceso migratorio… (Políticas laborales inclusivas, reunificación familiar, homologación de estudios, aspectos previsionales, ejercicio pleno de ciudadanía, infancia, género, derecho a retorno, etc.), -Desvincular la temática migratoria de la agenda de Seguridad Nacional, vigente en muchos Estados.

Cabe señalar aquí el carácter particular de esta Federación, cuyo cuerpo directivo esta conformado por personas asentadas en Argentina hace más de 10 años y por lo menos dos de sus integrantes han sido objeto de persecución política en sus países de origen o en la misma Argentina.

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Cabe aclarar aquí que en la provincia de Buenos Aires, a partir de la sanción de la Ley Electoral 14.086, de diciembre de 2009, todos los residentes extranjeros inscriptos en el registro previsto en la Ley Nº 11.700 tendrán que votar en forma obligatoria en las elecciones preliminares del 14 de agosto y en las generales del mes de octubre para gobernador y vicegobernador, legisladores provinciales, intendentes municipales, concejales, consejeros escolares y diputados. En los anteriores comicios, los legislativos de 2009, la participación de los extranjeros residentes era voluntaria a partir de los 21 años, pero desde el año 2011será obligatoria desde los 18.
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Lo aquí presentado nos habla de un tipo particular de sujeto migrante con historias de participación previa y de exilios, que se convierten en herramienta de acción política para la lucha por los derechos. No obstante ello deben luchar para que sus peticiones – muchas de ellas contenidas en la ley sean accesibles efectivamente. Si bien la nueva Ley migratoria inaugura una apertura a sentidos inclusivos que permite contener narrativas presentes en la diversidad – correlacionadas en el campo social con derechos ciudadanos –y que circulan en el contexto de transnacionalidad, quedan muchas “fronteras “ que redefinir que efectivice y formalice el corrimiento que la misma propone. Consideramos que siendo el Estado, en tanto noción heredada de la Modernidad, la institución que debe velar por el interés común, es necesario profundizar políticas que promuevan el traslocamiento de sentidos orientados a garantizar la participación plena de los habitantes – sean ellos “nacionales”, o no. Tal como la generación del 80 construyó un ideario de nación, los actuales requieren de procesos que plasmen las dinámicas sociales actuales incorporando aquello que en su origen “la ciudadanía” presentan. Pero también corresponde a la sociedad interpelar sus propios sentidos comunes para contribuir a ampliar la ciudadanía resituando en particular los imaginarios en relación a nosotros y los otros. excluyo y conteniendo significados que los contextos actuales

Bibliografía. AHMED, S (2000): Strange encounters.Embodied Others in Post-Coloniality. London: Routledge. ANDERSON, B.(1993): Comunidades imaginadas. Reflexiones sobre el origen y la difusión del nacionalismo. Fondo de Cultura Económica, México. BENZA S. (2000): Migración de ciudadanos peruanos hacia Argentina: cruces fronterizos, períodos intermedios, liminalidad y comunitas. Revista de Investigaciones Folclóricas. Vol. 15: 42-48
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BALIBAR, E., WALLERSTEIN,I (1988): Raza, nación y clase, Iepala, Madrid. BALIBAR,E. (2005) Violencia, identidades y civilidad.Editorial Gedisa. BOURDIEU, P(1982): Les rites d’ institution, en: "Actes de la Recherche en Sciences Sociales", vol. 43 CAGGIANO,S.(2005): “Lo que no entra en el crisol: inmigración boliviana, comunicación intercultural y procesos identitarios”. Bs As. Prometeo libros, DOMENECH, E.(2008): El discurso estatal sobre migraciones en la Argentina reciente. De la retórica de la exclusión a la retórica de la inclusión Trabajo presentado en el III Congreso de la Asociación Latinoamericana de Población, ALAP, Córdoba, Argentina MAUSS, M. (1920) (1969): La nation. Ouvres, t. 3, Minuit, París. MORA,B.; MONTENEGRO,M.(2009):Fronteras internas, cuerpos marcados y experiencia de fuera de lugar. Las migraciones internacionales bajo las actuales lógicas de explotación y exclusión del capitalismo global .Athenea Digital núm.15: 1-19 SEGATO, R.(2007): La Nacion y sus Otros. Ed Prometeo libros. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Notas y reflexiones sobre asociaciones de inmigrantes en la región de La Plata. Configuraciones, relaciones y estrategias Adriana Archenti. CEAMCRI. Fac. de Periodismo y Comunicación Social. UNLP. E-mail: archenti@perio.unlp.edu.ar Orlando Gabriel Morales. CEAMCRI. Fac. de Periodismo y Comunicación Social. UNLP. E-mail: moralesorlandogabriel@gmail.com En el marco de una investigación que indaga sobre procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración (CEAMCRI. UNLP) y a modo de avance de los resultados alcanzados, exponemos aquí algunas notas descriptivas de la densidad de las configuraciones, relaciones y estrategias desplegadas por formas asociativas de inmigrantes en el contexto local. Asimismo, presentamos una reflexión respecto de las articulaciones entre estos tres aspectos focalizados y las correlaciones respectivas en el espacio de interlocución que vincula a las asociaciones de inmigrantes con sus colectivos de referencia, el Estado y la sociedad local. Palabras clave: asociaciones de inmigrantes - relaciones - interculturales empoderamiento - espacio de interlocución.

Introducción.

La presencia de migrantes provenientes de países latinoamericanos y africanos en la región de La Plata, ciudad capital de la provincia de Buenos Aires, no es novedosa ni coyuntural. En el caso de los migrantes africanos1 se registran contingentes de sudafricanos y caboverdeanos a fines del siglo XIX y mediados del XX que se radicaron en zonas ribereñas del río de La Plata, entre ellas en Ensenada. Según antecedentes, ya en las primeras décadas del siglo XX, “siguiendo la tradición de otros inmigrantes arribados al país, se organizaron en asociaciones de socorros mutuos (la de Ensenada en 1927 y la de Dock Sud en 1932)” (Zubrzycki y Agnelli, 2009). En cuanto a migrantes provenientes de países fronterizos, forman parte del paisaje

urbano platense al menos desde los años 40. No obstante, en el caso de bolivianos, colectivo sobre el cual hemos focalizado en investigaciones anteriores- su presencia sistemática data de la década de 1960 (Archenti, 1997; entre otros). Mientras que en las décadas de 1980 y 1990 se produjo un aumento en el flujo de migrantes fronterizos bolivianos y paraguayos, a los que se agregan peruanos, que, aunque no limítrofes,
1

No aludimos aquí a la migración forzada de africanos en situación de esclavitud -que data de fines del siglo XVI-, y su descendencia en el contexto local, por tratarse de un fenómeno social de naturaleza diferente al que nos ocupa en esta investigación.
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incluimos en la categoría- a la ciudad, fenómeno que se replica en otras ciudades del país y particularmente en el AMBA, en consonancia con el desarrollo de procesos macroeconómicos y socio-políticos que -con características diferenciales- han afectado a los países de América Latina (Archenti y Tomás, 2001). Precisamente, es debido a la significativa extensión de estas poblaciones y su consolidación histórica en tanto colectivos de inmigración en el contexto local que se explica su grado de institucionalización y viceversa. En este marco, tampoco es nueva su constitución en objeto de estudio desde el ámbito de la investigación académica2. Sin embargo, a partir de la visibilidad pública adquirida por los colectivos de migrantes limítrofes y la migración de peruanos hacia fines de la década del noventa, en términos de problema social, así como por el registro de una nueva corriente de migrantes africanos en la región -y en concordancia con el afianzamiento de los estudios sobre migraciones e interculturalidad en el ámbito de las Ciencias Sociales- en los últimos años se han extendido las iniciativas académicas en este campo. Asimismo, la cuestión del asociacionismo, como una dimensión relevante del fenómeno de las migraciones y una problemática de análisis específica, viene a ocupar un lugar de interés para los investigadores locales. Por nuestra parte, venimos desarrollando un proceso de investigación sobre la problemática mencionada sustentado en sucesivos proyectos3 orientados a indagar las asociaciones de migrantes focalizando en su historicidad, dimensiones generales, características organizativas, criterios y estrategias de configuración identitaria, así como las redes inter organizativas entre diversas asociaciones y las relaciones con otras organizaciones de la sociedad local (gubernamentales, partidos políticos, sociales, culturales, entre otras). Asimismo y considerando los aspectos comunicacionales que venimos desarrollando en la línea de investigación, puntualizamos en las estrategias y
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De hecho, circunscribiendo el registro al ámbito de la Universidad Nacional de La Palta, el equipo de investigación que integramos, bajo la dirección de Adriana Archenti, viene trabajando sobre la cuestión inmigratoria y las relaciones interculturales en la región, asociadas a la presencia de migrantes de países latinoamericanos, desde la década de 1990. Asimismo, el inicio de las investigaciones locales sobre migrantes africanos, más específicamente sobre caboverdeanos -en el caso del trabajo académico que realiza Marta Maffia-, data de la década del ochenta. 3 Nos referimos aquí a los proyectos “Estrategias de visibilización, configuración identitaria y participación de migrantes” (CEAMCRI, FPyCS. UNLP. 2008-2009) y “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata” (CEAMCRI, FPyCS. UNLP. 2010-2011). Dirigidos por Adriana Archenti.
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dinámicas comunicacionales desplegadas por las asociaciones hacia el interior y exterior de las propias comunidades, buscando detectar su potencial intervención en la arena pública en tanto generadoras/fortalecedoras de lazos identitarios y/o canales de petición, reclamos, reivindicación de derechos que contribuyan a la promoción y defensa de los derechos de los inmigrantes y a la inserción (laboral, social, cultural, política) de los mismos en la sociedad local. En este contexto, en particular en esta ponencia nos interesa remitir a algunos resultados alcanzados hasta el momento -con especial referencia al trabajo realizado en el proyecto en curso (2010-2011)- a través de la exposición de algunas notas descriptivas de la densidad de las configuraciones, relaciones y estrategias desplegadas por asociaciones de inmigrantes -específicamente por las de latinoamericanos4- en el contexto local. Algunas consideraciones teórico-metodológicas.

Como señalamos anteriormente, la migración de países limítrofes y del Perú en la región y su progresiva institucionalización ha movilizado el interés de distintos investigadores. Respecto a esos antecedentes nos interesa retomar, en particular, algunas cuestiones que hacen a la concepción y definición de las asociaciones de inmigrantes. En este sentido, Pereyra (2005) explicita las dificultades para definir a lo que denomina como “organizaciones de extranjeros” aludiendo a que la complejidad está dada por la variabilidad en su conformación e inestabilidad institucional –“surgen y desaparecen con la misma rapidez”-. Así como por la imprecisión de la categoría “extranjeros”, en tanto los miembros, por lo general, son mayoritariamente nativos descendientes de inmigrantes; y porque no todos adscriben a un aludido “colectivo nacional” -sino que en cada comunidad se expresan alianzas, rivalidades, conflictos-. Por su parte, Caggiano (2005 a), que toma como referente al Centro de Estudiantes y Residentes Bolivianos en La Plata para indagar acerca de su papel en las dinámicas identitarias, utiliza la categoría “instituciones”. El autor sostiene que
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La selección se fundamenta, por una parte, en que en la etapa actual del proceso de investigación desarrollamos una aproximación cualitativa a algunas de las asociaciones de colectividades registradas -siendo que en la anterior focalizamos en un registro de las mismas, a modo de “mapeo” del campo asociativo, y de sus características organizacionales generales-. Por otra, en que nuestro proyecto, para el caso de los migrantes africanos, puntualiza en la nueva corriente migratoria de este origen, que hasta el momento presenta una institucionalización incipiente y exiguo desarrollo asociativo en términos formales, por lo que nuestro relevamiento es más significativo respecto a las asociaciones de latinoamericanos.
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“la conformación de instituciones produce la sedimentación y consolidación de determinadas dimensiones (nacional, regional, de clase, etc.), y de algunas relaciones entre ellas. Las instituciones ofrecen un marco y un código que ordenan el juego de variaciones contextuales. No obstante, toda institución se halla en medio de tensiones que otras instituciones, junto a ella, configuran” (2005 a: 20). Por nuestra parte, agregamos que las asociaciones de migrantes, entendidas en términos de reivindicación pública de una afiliación étnico-nacional-regional, entre otros parámetros de agrupamiento posibles, son únicamente una de las posibilidades de identificación y sólo en situaciones históricas, políticas, económicas y sociales particulares las personas con una misma adscripción se organizan y visibilizan públicamente. Esas situaciones contextuales inciden también en las características que adquieren los criterios de agrupamiento y las estrategias de comunicación y configuración identitaria de las asociaciones, entre otros aspectos. A los fines de nuestra investigación, las asociaciones son visualizadas como “espacios de concurrencia / competencia intra e intercultural y social, en tanto frentes en los que se presentan potencialmente situaciones de identificación/conflicto/negociación” (Archenti y Morales, 2009). Sostenemos, además, que se trata de pensar a estas como espacios -en una dimensión material y simbólica- no predominantemente estables, armónicos, homogéneos, cristalizados/esencializados, pero tampoco como su contrario absoluto. Considerando además que, en tanto son generadoras/fortalecedoras de lazos identitarios y/o canales de petición, promoción y defensa de los derechos de los inmigrantes, acervan un potencial para la intervención de los mismos en la arena pública. Partiendo de tal conceptualización, hay que aclarar que la terminología usada para referir a lo que hemos categorizado como “asociaciones civiles de migrantes” no es unívoca. En este sentido, aquí se recuperan las diversas formas de nominación -organizaciones, instituciones, asociaciones, colectividades, entidades- que registramos en el campo. En cuanto a las fuentes para el relevamiento de información sobre asociaciones civiles, recurrimos a indagar fuentes de información secundaria tales como estadísticas elaboradas por el INDEC, artículos periodísticos publicados en la prensa local, bibliografía específica y una base de datos de la Dirección de Colectividades de la Municipalidad de La Plata. Además, apelamos a información disponible por contactos con referentes de
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colectivos de migrantes, por trabajo de campo y por relevamiento y consulta de documentos institucionales de asociaciones de migrantes y entidades públicas. En relación al análisis propuesto, abordamos a las asociaciones de migrantes

latinoamericanos atendiendo a la particularidad de los colectivos específicos involucrados; a su contextualización en un proceso histórico, político, económico, cultural y social determinado; y considerando a éstas como insertas en un campo de interlocución (Grimson, 2000) donde se posicionan junto a otros agentes individuales e institucionales siendo el Estado un actor relevante-, interpelando y siendo interpeladas en una red de relaciones asimétricas.

Configuraciones: formalización, legitimidad y campo de acción.

Una buena parte de las asociaciones de migrantes formalizadas existentes en la región se encuentran empadronadas en el registro de la Dirección de Colectividades de la Municipalidad de La Plata. Este organismo registra a una gran variedad de entidades que no se circunscribe sólo a la categoría “colectividades” (por ejemplo: cooperativas, comedores, uniones y comisiones vecinales, copas de leche, etc.). Pero en cuanto a éstas, como señala Caggiano (2006), abarca entidades que difieren según el criterio de agrupamiento, el año de formación, el momento de afiliación a la Dirección y las actividades que realizan. Además, las actividades que organiza este organismo se enfocan fundamentalmente en la dimensión “cultural”. Una primera observación merece el uso por parte de la Dirección de la categoría clasificatoria “colectividades”. Entendemos que esta implica una homogeneización que se sustenta en el hecho de la procedencia extranjera de los integrantes de las asociaciones. Así, diferencias, semejanzas y desigualdades, que se potencian si se considera que la Dirección agrupa también bajo esta figura a las asociaciones de inmigrantes de procedencia europea, quedan asimiladas e invisibilizadas. Al respecto Caggiano (2006) alerta sobre una potencial correlación entre uniformización y deshistorización de procesos de migración singulares. Con la consecuencia de que “esta deshistorización puede llevar a perder de vista las especificidades de las reivindicaciones y demandas o, al menos, configurar un marco inapropiado para las mismas” (2006: 170). Por otra parte, el empadronamiento de esta Dirección incluye sólo a entidades formalizadas, es decir, que se inscribe únicamente a las que cuentan con personería
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jurídica. Condición que en muchos casos resulta restrictiva por cuanto implica un capital de recursos humanos, organizacionales y de gestión no siempre disponible en las instituciones de migrantes. Entre los más básicos podemos puntualizar: un grupo de doce personas que conformarán la Comisión Directiva; una base de acuerdos colectivos entre los miembros para la repartición de los cargos, responsabilidades institucionales y la elaboración de un Estatuto (en este caso, por ejemplo, la evaluación de los Objetivos, por el organismo público asignado a tal fin, suele implicar rechazos o el requerimiento de correcciones, que devienen en demoras y complejidades burocráticas); recursos materiales indispensables -financieros, de espacio físico, entre otros-. De hecho, durante el trabajo de campo hemos detectado y constatado casos en los que la formalización se ha demorado en forma considerable o directamente no ha llegado a concretarse por la imposibilidad de reunir tales recursos. Siendo que la obtención de personería jurídica es uno de los objetivos iniciales y más ponderados de las asociaciones en formación, debido a que su posesión implica la posibilidad de solicitar subsidios y otros recursos frente a distintas instituciones y organismos. En este marco, la distinción entre formalizadas y no formalizadas por parte del Estado aparece como una cuestión clave toda vez que éste considera como interlocutor legítimo sólo a las entidades formalmente constituidas y registradas como Personas Jurídicas. Tal situación se constató en el contexto de la implementación del “Plan Patria Grande”, en el marco del cual la Dirección Nacional de Migraciones convocó y registró para la ejecución a Instituciones Sociales Colaboradoras, entre ellas a asociaciones de inmigrantes considerando sólo a las constituidas como Personas Jurídicas5. A propósito de lo anterior, hay que decir que a partir de la convocatoria estatal en el marco del Programa en cuestión emergió una participación activa de estas organizaciones de la sociedad civil en la implementación de una política migratoria estatal. Pero la relevancia de este “hecho histórico”, según la percepción y valoración de algunos de nuestros interlocutores en el campo, no implica que éstas tengan una participación real en la planificación y elaboración de las políticas públicas de las que son objeto los migrantes (Morales, 2006, 2007). Además, bajo el criterio de legitimidad señalado, determinados núcleos asociativos de migrantes -tales como grupos que desde la sociedad civil surgen de forma más o menos
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Un análisis sobre la implementación de este Programa y la participación en el mismo de las asociaciones de inmigrantes latinoamericanos en La Plata y Gran La Plata hacen Rezzónico y Morencos (2009).
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espontánea frente a situaciones problemáticas específicas: ocupación/desalojo de tierras y/o viviendas; desalojo de puestos de vendedores ambulantes; entre otros-, que suelen tener un papel relevante en la contención, inserción y orientación de los mismos, quedan fuera del campo de los agentes institucionalmente reconocidos para la interlocución con el Estado. Por otra parte, regresando sobre la forma de actuación y vinculación de la Dirección de Colectividades del municipio, observamos que de forma paralela a los “caminos institucionales” se establecen otras vías de interlocución y mecanismos de legitimación de las instituciones. En este sentido es demostrativo el mecanismo pergeñado por el Director del organismo para realizar una convocatoria de asociaciones con un motivo particular, previendo que la inclusión/exclusión -intencional o no- de alguna institución provocaría malestar entre el conjunto de asociaciones. “Llamo por teléfono al Consulado (…) en La Plata, hablo con el Cónsul y le pregunto ¿cuáles son las asociaciones de su comunidad que hay acá?” (C. M.) Así el funcionario da cuenta de un criterio de ordenamiento y legitimación concreto y pragmático frente a una convocatoria potencialmente conflictiva. Una estrategia de interpelación que favorece la derivación de reclamos hacia otros agentes institucionales o la imputación de la exclusión a la propia institución relegada, por cuanto incapaz de ser reconocida por los organismos gubernamentales del colectivo de pertenencia. Lo anterior nos ubica frente a potenciales entradas para un análisis de mayor profundidad, por una parte, de la situación de lucha de las organizaciones por constituirse como actores legítimos en el campo de interlocución que interconecta a los migrantes en general, las asociaciones de migrantes, y los organismos del Estado receptor y de procedencia. Por otra, de lo que podríamos calificar como una competencia por la representatividad de las asociaciones respecto al colectivo de pertenencia. En referencia al Centro de Estudiantes y Residentes Bolivianos en La Plata, Caggiano señala que “hasta hace pocos años el Centro se mostraba como el representante de “la colectividad boliviana”. Más allá del alcance real de esta pretensión, ninguna otra institución o grupo disputaba ese espacio públicamente. Sin embargo, las señaladas modificaciones en los flujos migratorios, y los cambios propios en el asentamiento de los migrantes, impiden pensar actualmente –si es que alguna vez fue posible hacerlo- en una colectividad homogénea a la que el Centro represente
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(…) Explorar este espacio conllevaría atender la heterogeneidad social interna de la migración boliviana, y reparar en “las colectividades” dentro de “la colectividad”” (Caggiano, 2005 b). La creciente formación y extensión de las asociaciones de migrantes en la región es un hecho empírico que se puede constatar y que ha dado lugar al surgimiento de instancias de institucionalización en un nivel organizativo superior, el de las federaciones. Sin embargo, una cuestión a tener en cuenta en este campo, según nuestro acercamiento y el de otros investigadores, es la inestabilidad institucional y la fugacidad de muchas organizaciones. Esta situación es constatada por Pereyra, quien expresa que “un listado de organizaciones está por definición desactualizado y es incompleto. La gran mayoría de las instituciones no cuenta con un lugar de reuniones fijo. La dirección oficial es generalmente la casa de un líder, el cual puede cambiar con los vaivenes políticos y la mutabilidad que tiene la misma comunidad (…) hay líderes sin organización, lo cual parece un contrasentido” (2005: 65). Según nuestros relevamientos, considerando las entidades formalizadas e inscriptas por la Dirección de Colectividades, al momento del comienzo de nuestra investigación en el año 2008, registramos un total de veintinueve asociaciones de migrantes latinoamericanos6 presentes en La Plata y Gran La Plata. Pero desde aquel momento hasta la actualidad, aunque en términos generales ese número se mantiene estable, hemos constatado cese de actividades, reactivaciones y emergencia de nuevas organizaciones. Por otra parte, orientados a definir su campo de acción, registramos las actividades que realizan, entre ellas:
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Centro de Residentes Bolivianos Simón Bolivar, Colectividad Boliviana La Plata, Club Royal Palquiza, Centro de Estudiantes y Residentes Bolivianos (CERB), Centro Cultural y Deportivo Lima, Asociación de Folklore Perú Tusuy, Academia de Marinera Norteña, Círculo de Residentes Peruanos, Hermandad de la Virgen de La Puerta, Instituto Cultural Social Deportivo Chincha, Asociación Argentina Peruana Yunta, Asociación Civil Peruana 28 de Julio, Asociación Universitaria Peruana General San Martín, Centro Paraguayo La Plata, Centro Paraguayo de Los Hornos, Centro Paraguayo Platense, Centro Cultural y Deportivo Paraguayo Argentino, Centro Cultural Paraguayo Ña Ne Retá, Colectividad Paraguaya Platense, Asociación Argentino Brasilera de la Cultura y el Ambiente, Asociación Afrobrasilera Axe Bomboxe Do Xango, Centro Cultural Cubano Martí – San Martín, Centro de Residentes Uruguayos José Gervasio Artigas, Centro de Residentes Uruguayos del Gran La Plata y Buenos Aires “los 33 orientales”, Centro de Residentes Chilenos de Villa Elisa, Círculo de Integración Chileno Argentina CICHA, Federación de Asociaciones Chilenas Residentes en la República Argentina F.E.D.A.CH., Federación de Instituciones de Colectividades Extranjeras F.I.C.E., Comunidad Latinoamericana Platense (CLAP).
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- Proyectos de difusión y mantenimiento de “la cultura” -apelando a la tradición y las costumbres- de los países de origen; - Servicios de orientación, información y asesoramiento técnico y/o legal en cuestiones jurídico-administrativas; - Gestión y asesoramiento en cuestiones relativas a la regularización documentaria; - Actividades de recreación y deporte; - Organización de eventos religiosos; entre otras. Entre estas acciones se destaca la centralidad de lo “cultural”, cuestión que podría estar asociada, en parte, a la focalización en estas tareas por parte de la Dirección de

Colectividades -un agente interpelador central por su capacidad de organización y convocatoria interinstitucional-. Respecto a esto último, un discurso del representante de este organismo en el contexto de una ceremonia pública así lo expresa: “Deseamos que en el transcurso de este año se profundicen los vínculos fraternales y seguir brindando a la comunidad el testimonio de las costumbres y tradiciones que enriquecen el espíritu y nos permiten vivenciar historias que en parte explican el desarrollo humano, económico y político y cultural de nuestra sociedad. La intensidad del proceso inmigratorio en la ciudad ha marcado una identidad que merece reconocerse y valorarse, esto es posible gracias a la incesante actividad de las instituciones que nos acompañan” (Discurso enunciado en el marco de la “Apertura 2009 del Jardín de La Paz”). Consideramos que esta interpelación -entre otras del mismo tipo- enfocada hacia la puesta en escena de la “cultura” -en un sentido sustancialista- de los inmigrantes promueve la despolitización de las acciones y relaciones de las organizaciones en cuestión. Otros discursos refuerzan esta orientación: “Además sobre la calle principal, se armaron stands de exposición y venta de artesanías, comidas y bebidas típicas. El Intendente realizó el típico corte de cinta para así dar por reinaugurado el Jardín de la Paz; expresando que “se proyecta que este lugar funcione como centro de actividades conjuntas estrechando lazos de fraternidad y de celebración de fechas patrias de los distintos países” (“La reinauguración”. Disponible en:

http://colectividadeslaplata.blogspot.com/).

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También Recalde (2002) observa esta situación al analizar la relación entre las asociaciones de origen latinoamericano y la Dirección de Colectividades e hipotetiza que en la medida que el municipio platense trabaja sólo en la preservación y difusión de elementos culturales de los distintos grupos étnicos y no sobre la relación que establecen en el cotidiano con la sociedad de acogida -donde se manifiesta, por ejemplo, la discriminación- estaría concibiendo a éstos como con una presencia estática. En este contexto, si bien la difusión del aporte cultural de las distintas colectividades puede constituir una estrategia de las políticas gubernamentales para favorecer la integración y disminuir el prejuicio, tal como lo ha mostrado para el caso de la ciudad de Buenos Aires Pereyra (2001, citado en Caggiano, 2006); también es cierto que acción sobre “lo político”, “lo social” y “lo económico”” (Caggiano, 2005 b: 150). A propósito de lo anterior y para el ámbito nacional, Irazuzta sostiene que “históricamente el estado argentino operó sobre los grupos de inmigrantes relegando del ámbito de lo público la identidad étnica, casi al punto de vaciar su capacidad de crear un mundo de significados comunes” (Irazuzta, 2001: 50). Pero, más allá de las acciones del Estado receptor y de las propias asociaciones, hay que considerar, como señala Domenech (2005), que los inmigrantes encuentran diversas estrategias, ya sean individuales o colectivas y a través de distintos medios, en la construcción de sus propuestas de inserción a la sociedad mayor. Asimismo, hay que considerar que la gestión de recursos, con una dimensión material y simbólica, para los miembros del colectivo migrante -tales como la incorporación de infraestructura para el barrio y la regularización documentaria- son algunas de las acciones desarrolladas por parte de asociaciones que hemos registrado. En tal sentido podemos aludir, por una parte, al trabajo de asociaciones integradas a la Comunidad Latinoamericana Platense (en particular, nos consta el caso del Centro de Residentes Bolivianos de La Plata) para la urbanización del barrio donde está radicada buena parte de la población del colectivo de referencia. Por otra, a la labor de distintas asociaciones (Centro Cultural Paraguayo Ña Ne Retá, Centro de Residentes Uruguayos José Gervasio Artigas, entre otros) en vinculación con la Municipalidad de la Ciudad de La Plata y la Dirección Nacional de Migraciones, en carácter de Instituciones Colaboradoras, para la “un

privilegio excesivo del campo cultural así entendido podría limitar las posibilidades de una

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implementación del plan de regularización documentaria “Patria Grande”, que benefició a miles de migrantes de distintas nacionalidades radicados en la región7. Relaciones y estrategias8 comunicacionales Al indagar el espectro de relaciones interinstitucionales establecidas por las asociaciones de migrantes latinoamericanos registramos una multiplicidad de interlocutores: - Otras asociaciones de migrantes de primer y segundo grado; - Diversos niveles institucionales y de gobierno del Estado de procedencia, por ejemplo: Embajadas y Consulados en Argentina; - El Estado nacional, provincial, municipal en el país de destino, desde distintos niveles institucionales y de gobierno; - Partidos o facciones políticas, del ámbito oficialista y/o de la oposición en distintos niveles gubernamentales, del país de procedencia; - Partidos o facciones políticas, del ámbito oficialista y/o de la oposición en distintos niveles gubernamentales, en Argentina; - Organizaciones no gubernamentales y asociaciones de la sociedad civil local, entre otras. Destacándose, según nuestra perspectiva -en parte porque no lo preveíamos, al menos en los niveles o dimensiones detectados, y tampoco ha sido una cuestión problematizada en los antecedentes de investigación disponibles-, las relaciones políticas con distintos niveles institucionales y de gobierno del Municipio local y actores del campo de la política, fundamentalmente local aunque no en forma exclusiva. Por lo general, estas relaciones vinculan a miembros no jerarquizados, niveles directivos y/o presidentes de asociaciones de migrantes y actores individuales e institucionales externos del ámbito político y/o gubernamental local. Cuestión que encuentra parte de su explicación, interpretamos, en el hecho de que las asociaciones están compuestas por
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Si bien los datos sobre la cantidad de personas cuya situación documentaria ha sido regularizada son imprecisos y la cifra varía según la fuente consultada, a fines de 2006 ya se estimaba que en La Plata habían cumplimentado la primera parte del proceso unas 18.700 personas, siendo el distrito con más trámites iniciados en el país (Diario Hoy, 01/12/2006, La Plata). 8 El uso que hacemos de esta categoría responde a fines analíticos, advertimos que no necesariamente las relaciones y procesos comunicativos en que intervienen las asociaciones de inmigrantes y sus miembros en representación de la institución sean concebidos, planificados y ejecutados con fines estratégicos o que la comunicación -en sus diversas dimensiones y modalidades- sea reconocida por éstos como un recurso estratégico per se. Aunque tal concepción ha sido detectada en algunos integrantes y referentes de asociaciones a partir de las entrevistas y conversaciones mantenidas durante nuestro trabajo de campo.
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personas individuales con intereses particulares, no siempre armónicos con los de la institución -considerando los que conciernen a ésta como el producto de un consenso intersubjetivo que reelabora intereses individuales en colectivos-. En este sentido, podemos señalar que en el transcurso de nuestro trabajo de campo hemos tomado nota de acusaciones cruzadas, denuncias solapadas, tensiones y conflictos latentes y manifiestos que tienen su origen en la imputación por parte de los actores de relaciones, vínculos, alianzas y complicidades que siempre involucran a los que están “en la vereda de enfrente”, sea o no del mismo colectivo migrante. Aunque esta “dimensión” de las asociaciones requiere un análisis en profundidad que todavía está pendiente, resulta ser un campo de interés para poder comprender y explicar el complejo entramado de relaciones y estrategias comunicacionales y políticas que despliegan y en el que están insertas las mismas. En otro plano, entre los principales objetivos de las organizaciones se registran aspectos tendientes a la integración en la sociedad receptora (Domenech, 2005). En esta línea se enmarca el establecimiento de lazos de confraternidad y las manifestaciones de agradecimiento hacia la misma, por ejemplo, a través de la participación y los discursos enunciados por representantes de las asociaciones de migrantes en conmemoraciones públicas con motivo de fiestas patrias y otras organizadas por la Municipalidad de la ciudad de La Plata. En tanto que como una estrategia de intervención y un acto de empoderamiento, identificamos el trazado de un canal de reivindicación y petición por derechos civiles y políticos. Con lo anterior referimos puntualmente a la formación de un espacio de debate y puesta en común que convoca a distintos actores vinculados a las migraciones y las políticas públicas. Se trata de una intervención de las asociaciones en la arena pública para la reivindicación de derechos políticos y sociales de los extranjeros frente a los Estados de origen y de destino. “Un precepto parece aquí central: sólo se lucha por un derecho en la medida en que se lo conciba como derecho. La desnaturalización de ciertas relaciones desiguales basadas en la nacionalidad constituye un pre-requisito esencial e inicial para cualquier lucha por derechos ciudadanos” (Pereyra, 2005: 64).

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Precisamente, uno de los objetivos principales del Programa de actividades del II Foro sobre Migraciones y Derechos Ciudadanos9 organizado por la Comunidad Latinoamericana Platense, orienta y delimita las actividades a desarrollar: “Revisar el estado de situación de los derechos ciudadanos de los residentes sudamericanos en Argentina, países vecinos y entes regionales”. Asimismo, en la segunda edición del Foro10 las asociaciones organizadoras se propusieron tratar tres temas: 1. El sufragio de los extranjeros residentes en Argentina 2. El sufragio de los latinoamericanos desde el exterior 3. Las relaciones de los latinoamericanos residentes en Argentina con sus países de origen (Consejos Consultivos Consulares). Puede leerse aquí la intención de instalar en la arena pública un debate sobre los derechos ciudadanos de los migrantes. Es decir, una estrategia para visibilizar y desnaturalizar incorporando un “lenguaje de derechos” e involucrándose de manera activa en la defensa de los mismos. En una entrevista previa a la realización del II Foro, el Presidente de la Comunidad Latinoamericana Platense aludía a la relevancia del evento en dos niveles: “Considero que el Foro tiene una importancia política. Para ellos [en referencia al gobierno local] también es importante que los inmigrantes estemos juntos. Constituimos un sector con un caudal de votos, muy significativo en el caso de La Plata, si el Foro tiene buena repercusión creo que se van a establecer mayores contactos. Al mismo tiempo, para el gobierno es muy importante la temática del Foro porque también atañe a la relación con sus compatriotas que viven en el extranjero. Las reivindicaciones que ahora pedimos para nosotros, muy probablemente sean las que soliciten de aquí en adelante los argentinos. Por ejemplo, el Consejo de Consulta” (F. O. Z.). Estas apreciaciones dejan entrever, más allá de las intenciones que las motivan, el contexto que hace posible el establecimiento de relaciones y vínculos entre algunas

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El Foro, realizado en la ciudad de La Plata entre el 21 y 22 de noviembre del año 2008, contó con la adhesión y participación de 28 instituciones vinculadas a distintos colectivos de migrantes en Argentina. Fue declarado de Interés Legislativo por la Cámara de Diputados de La Provincia de Buenos Aires y de Interés Municipal por el Consejo Deliberante de la Municipalidad de La Plata. 10 La primera se realizó en Santiago de Chile, en el mes de noviembre del año 2007, y la tercera en Asunción del Paraguay, en diciembre de 2009.
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asociaciones, sin necesariamente involucrar a todos sus miembros, y el campo de la política local, en los términos que señaláramos anteriormente. Por otra parte, registramos una concepción sobre los derechos ciudadanos que en buena medida, aunque no en términos absolutos, termina por circunscribir a éstos a la posibilidad del sufragio. Cuestión que si bien es relevante presenta ciertas limitaciones. “Las colectividades hermanadas de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay residentes en Argentina, unidas y comprometidas en la búsqueda del ejercicio pleno de ciudadanía, exigimos a las autoridades de cada nación, el inmediato tratamiento e implementación del voto en el exterior” (Conclusiones del II Foro). Coincidimos con la distinción que realiza Pereyra respecto a la ciudadanía al sostener que “La ciudadanía nominal no garantiza el acceso igualitario al bienestar social, a la participación política activa y a la libertad. La ciudadanía substancial se refiere a la igualdad de hecho y al acceso equitativo de los bienes sociales, a que cada individuo de una comunidad socio-política sea sujeto de derechos” (2005: 62). Sin embargo, es preciso señalar que las Conclusiones alcanzadas por las asociaciones reunidas en el II Foro contemplan también otros aspectos, relacionados pero no homologables, que pueden aportar a construir un puente desde una concepción de ciudadanía nominal hacia otra de carácter substancial, donde los inmigrantes sean sujetos de derechos con intervención concreta en el proceso de construcción de la misma. Se destaca en tal sentido la “creación, en las respectivas circunscripciones de los consulados (…) de instancias reales de participación y comunicación entre el Estado Nacional de origen y la Comunidad Emigrante residente en Argentina”. Conclusiones.

El campo de las asociaciones civiles de inmigrantes se presenta como un espacio complejo para el análisis requiriendo de una mirada atenta a múltiples frentes y dimensiones desde criterios que articulen lo cultural, social, comunicacional, político, histórico. En este sentido, al menos en el ámbito local, identificamos un terreno fértil, aunque extenso y de acceso intrincado, para indagar las relaciones entre migración, constitución de identidades étnico-nacionales, participación y comunicación intercultural.

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En esta ponencia hemos presentado algunas notas descriptivas respecto a las condiciones de formalización, legitimidad y el campo de acción, que hacen a las configuraciones detectadas en nuestra aproximación al campo. Al respecto, retomando lo expuesto anteriormente, identificamos en el campo asociativo un escenario donde la formación, sostenibilidad y sustentabilidad de las organizaciones presenta limitaciones por la incidencia de factores internos y externos. Por una parte, por escasez de recursos de infraestructura, información, gestión y convocatoria, entre otros, de los migrantes. Por otra, por los requerimientos jurídico-administrativos y las “vallas burocráticas” que sostiene el Estado local –por ejemplo, la obtención de personería jurídica no depende sólo de requisitos “objetivos” (un mínimo de integrantes, la conformación de una comisión directiva) sino de evaluaciones más o menos “subjetivas” sobre la pertinencia de los objetivos institucionales-. Asimismo, para las asociaciones, las condiciones de legitimación que hacen a su reconocimiento y posicionamiento en el campo de interlocución que las vincula con agentes en situación de interdependencia representan un cerco de difícil acceso y en algunas circunstancias con parámetros institucionales difusos -en este sentido, la acción para lograr la personería jurídica puede resultar un intento frustrado y, una vez obtenida, la misma no garantiza ni convocatoria hacia el interior de los colectivos de referencia ni una relación con el Estado local o las instancias gubernamentales del país de origen que los posicione como copartícipes en actividades de su interés-. Pese a todo, el espectro de actividades que realizan las asociaciones civiles de inmigrantes es amplio y a través de las diversas acciones favorecen la organización y visibilización pública de los colectivos de referencia. En este sentido, la difusión y el mantenimiento de “la cultura” aparece como un eje aglutinador de experiencias, con sus correlaciones en situaciones de identificación y el forjamiento de un espacio de concurrencia que hace a una cohesión social no exenta de conflictos y negociaciones. Sin embargo, desde el inicio del proceso de investigación en desarrollo, observamos en la dimensión política de la vida institucional y de las actividades de las asociaciones un ámbito de productividad creciente para los mismos actores, en forma individual e institucional, y un fuerte atractivo para el análisis. De esta manera, que una asociación sea convocada por un organismo estatal para la coparticipación en una iniciativa cultural y/o social representa para la organización -y, en el caso de las de migrantes latinoamericanos, según observamos a partir de nuestro trabajo de campo,

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fundamentalmente para algunos miembros de comisiones directivas con aspiraciones políticas-, en un contexto donde la cuestión de las migraciones y la multiculturalidad han adquirido relevancia pública, una oportunidad para su empoderamiento. Es decir, para su visibilización y posicionamiento en la arena política. En este marco, la distinción que aquí realizamos entre legitimación, campo de acción y estrategias de comunicación, mediante una exposición en apartados diferentes, sólo tiene sentido si se hace con fines analíticos. Porque en la cotidianeidad de las organizaciones, las relaciones y estrategias comunicacionales hacen a la construcción de legitimidad y de un campo de acción. Empero, una especificación de las relaciones y estrategias comunicacionales, su densidad, extensión y diversificación, constituye una línea de análisis promisoria. Bibliografía. ARCHENTI, Adriana. “Identidades migrantes e inserción local en un contexto subrural”. UNQ, CEIL, CONICET, 1997. ARCHENTI, Adriana y MORALES, Orlando Gabriel. “Interculturalidad en acto: experiencias en investigación y extensión”. Segundas Jornadas de Antropología Social del Centro Bonaerense, UNICEN, 10 y 11 de septiembre, Olavarria, 2009. ARCHENTI, Adriana y TOMAS, Marcela. “Inmigrantes, trabajadores, bolivianos. Ámbitos de relación comunicativa y representación de la diferencia”. En: Oficios Terrestres. FP y CS. UNLP. 2001. CAGGIANO, Sergio. Lo que no entra en el crisol. Prometeo, Bs. As., 2005 a. CAGGIANO, Sergio. ““Lo nacional” y “lo cultural”. Centro de Estudiantes y Residentes Bolivianos: representación, identidad y hegemonía”. En: Domenech, Eduardo E. (comp.). Migraciones contemporáneas y diversidad cultural en la Argentina. Universidad Nacional de Córdoba, Centro de Estudios Avanzados, 2005 (b). CAGGIANO, Sergio. ““Hacer presente a Bolivia”. Centro de Estudiantes y Residentes Bolivianos, red institucional e “interconexiones””. Cuadernos de CLASPO – Argentina, Nº 14, Bs. As., julio de 2006. DOMENECH, Eduardo E. “Políticas migratorias y estrategias de integración en Argentina: nuevas respuestas a viejos interrogantes”. Unión Internacional para el Estudio Científico

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Migración e Identidad: las estrategias de un grupo de estudiantes para responder a la migración desde sus localidades natales a las de su formación académica Melisa Borra. Estudiante (UNCPBA). E-mail: melisa.y.cordoba@hotmail.com Pamela Degele. Estudiante (UNCPBA) E-mail: pameladegele@hotmail.com Rodrigo Pallicer. Estudiante (UNCPBA) E-mail: rodrigopallicer@hotmail.com En el presente trabajo exploratorio nos proponemos estudiar las estrategias para generar identidad propuestas por los estudiantes del el Instituto de Educación Física de Olavarría. Dichas estrategias aparecen en la escena etnográfica como respuesta a las tensiones que los actores identifican en relación a los procesos de migración. Particularmente se busca abordar esta problemática en relación a las personas que se encuentran en situación de movilidad vinculadas al curso de sus estudios terciarios y/o universitarios. Palabras clave: Migración - Identidad - Estrategias - Estudiantes - Adaptación.

Este trabajo comenzó con la elección de un tema general, que fue "Migraciones estudiantiles de nivel superior en Olavarría"; centrándonos en aquellos que se creían migrantes y que además decían venir a estudiar a Olavarría. Nuestro trabajo fue realizado en el Instituto Superior de Formación Docente N° 47, en el cual se desarrolla el profesorado de Educación Física. Ya con el tema orientativo planteado y elegido el lugar donde realizaríamos el trabajo de campo, optamos por realizar un acercamiento a la sede y conseguir las primeras entrevistas, las cuales nos servirían para problematizar aquellos asuntos que según los estudiantes migrantes son relevantes al concurrir al Instituto. Las técnicas que llevamos a cabo fueron la observación no participante y entrevistas con preguntas abiertas realizadas a estudiantes elegidos al azar; y a partir de allí nos centramos en la búsqueda de una problemática que surja de lo que los estudiantes nos contaron en las entrevistas, y lo visto en sus comportamientos. De este proceso nos surgieron diferentes ejes sobre los que podíamos llegar a basar el trabajo, lo que nos derivó en tratar diferentes conceptos como lo son, la I como símbolo de identidad y otras estrategias, la adaptación de los estudiantes en el Instituto, el contraste entre una ciudad y un pueblo; estos ejes serían una bajada para tratar nuestro tema principal: Migración e Identidad. Y nuestro problema quedó definido así: Estudiar las tensiones que provoca la migración en los estudiantes, que es reconocida por la Institución, y analizar las estrategias que la ésta implementa para resolverla observando que para ello toma como preocupación básica el generar la identidad de esos estudiantes con el instituto y el grupo humano que lo conforma.
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A partir de estas problemáticas nos hemos propuesto una serie de objetivos específicos: intentar una mejor comprensión de la dinámica de relaciones que se generan entre los estudiantes migrantes y los que no lo son a partir de su punto de vista, también el significado que los mismos estudiantes le atribuyen a la "I" y otras estrategias adaptativas y observar las tensiones y problemáticas que genera la migración en los estudiantes. “La carrera no estaba en Lamadrid. Venirme me costo, el año que pensaba venirme lo demore un año más. Vine este año y ahora vivo con mi hermano en un departamento; tenía algunos conocidos acá que estudian lo mismo que yo.” (Mujer, Estudiante de 1° año) “Vengo de un pueblo chico donde nos conocemos todos. Muy seguro. Acá me queda todo lejos. Extraño mi casa. El año pasado tenía un departamento y al momento de venir decidí que no quería. Esta ciudad es un horror, ¡ciudad de locos!” (Mujer, Estudiante de 1° año) Al dirigirse a sus lugares de origen, los estudiantes hablan de “Pueblo” o “Pueblo Chico” relacionando con ello un ámbito urbano de menor población que Olavarría con saludos, tranquilidad, familia, donde “todos se conocen”, donde “los lugares quedan cerca”, diferenciándolos de Olavarría como “Ciudad” que involucraría más movimiento (en cuánto mas clubes, más tránsito, boliches), inseguridad y distancias más grandes. Percibimos que la cuestión de la adaptación1 es fundamental y determinante a la hora de comenzar sus estudios y continuarlos. En nuestro caso, el tema se vuelve especialmente pertinente pues la mayoría de los migrantes proviene de localidades con menor cantidad de población en relación a Olavarría. El impacto con la realidad de un ámbito urbano mayor, Olavarría pareciera en una primera instancia una cuestión difícil de sobrellevar, donde recalcan cómo extrañan sus “pueblos”; ya sea por la sensación de inseguridad o por el hecho de venir a vivir solos; existiendo casos en donde la presión de esa situación ha sido tal, que ellos decidieron regresar a sus hogares o permanecer aquí sólo por el hecho de querer terminar la carrera que les gustaba. En vista de estos asuntos decidimos enfocar en el instituto en cuanto institución para descubrir si contaba con estrategias de integración, pues los chicos venían a la ciudad y
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Llamaremos “Adaptación” a la serie de tensiones que se generan en una persona cuando se traslada de una ciudad a otra y a la resolución de ello cuando se adecua al nuevo ámbito forjando lazos afectivos, entre otros.
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traspasaban esas tensiones de la adaptación para poder asistir al instituto, y en las primeras etapas es casi el único lugar donde concurren. Al preguntar sobre esto, nos encontramos con la interesante novedad de que las estrategias de integración eran impulsadas desde hacía varios años por los propios estudiantes. Para abordar este tema rescatamos los siguientes conceptos: bautismo, la “I”, el pitufo, el delegado, el padrino, centro de estudiantes., fiestas. “Todavía no tenemos la I que te pones en la mochila (primer año); ahí sos parte del instituto. Igual no hay una diferencia real entre los que tienen la i y los que no. Teniendo la i te sentís como en familia, nos identificamos con eso. Tenes que elegir un padrino y una madrina que te van ayudar en toda la carrera. Lo que nos reúnen son las fiestas, salen juntos todos los que quieran del instituto. El centro de estudiantes organizó las actividades para conocernos, y se unieron a nosotros, por ejemplo hicimos partidos de futbol. También tenemos un delegado de primero, que es un profe piola (que es buena onda, que nos re banca) que elegimos nosotros. Del bautismo algo nos dijeron, parece que antes era medio jodido, ahora no sé que nos harán, si son actividades recreativas no tengo problema, si no lo haces te ponen en la “lista negra” (te marcan, no les caes bien.)” (Mujer, estudiante de 1° año, de La Prida) “En el 2009 decidimos crear el centro de estudiantes, para poder expresar algunas posturas. Veíamos que estaba perdido un sentido de identidad con el instituto; se cursaba de lunes a jueves y después todos se iban a sus pueblos y así no nos podíamos reunir mas allá de las clases. Nosotros estamos encargados del bautismo, el último se había hecho en el 2007 y los chicos se excedieron con exigencias físicas cruzar el arroyo y se lo vio mal. Este año lo vamos a hacer de nuevo pero con actividades recreativos, con juegos que además unifiquen a todos los años.” (Estudiante de 4° año, Pdte. Del Centro de Estudiantes, de Gral. Alvear) El tema de la identidad que surge del discurso de los estudiantes se vuelve central, además como medio de adaptación. El centro de estudiantes nace en gran medida para afrontar una crisis de identidad de los alumnos con el instituto y sus compañeros reconocida hace unos años y provocado por dos circunstancias (según el presidente del Centro de Estudiantes): la falta de una sede fija ( el instituto aun no cuenta con un espacio material propio y las clases y practicas se dictan en espacios cedidos por distintas instituciones), y el tema horario de cursadas, que ante la vista de cuatro días libres los estudiantes de pueblos cercanos se volvían, lo que no propiciaba compromiso ni con la
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ciudad ni con el instituto, y tampoco encuentros extraacadémicos entre los estudiantes. Este último tema quiso ser resuelto por el centro, conviniendo con las autoridades cursadas de lunes a viernes, lo que igualmente según nos cuentan los estudiantes no impide que muchos de primero regresen a sus hogares todos los fines de semana omitiendo fiestas y actividades deportivas. El bautismo que funciona hace muchos más años, no pareció conseguir en ese momento suplir esos temas que decantaron en una crisis de identidad materializada en deserciones, descontentos, y falta de interés en la participación, por ejemplo, fiestas, Centro de Estudiantes y otras reuniones. Hoy en día el bautismo es organizado por el centro, en consenso con las autoridades y busca ser un evento recreativo, integrativo y que una a los estudiantes es sus metas y los relacione fuertemente con la institución. A fin de año si se bautizaron les dan la I, que los haría formar parte del instituto formalmente, cuando mencionamos estos temas los chicos se ríen y nos quieren explicar que igual sos parte del instituto antes, no son demasiados alumnos y estos problemas de sede y el hecho de que muchos sean de afuera hace que se junten y se lleven bien y por lo que vemos en los momentos de descanso haya mucha camaradería y relación entre los que tiene la i y los que no, los grupos de charla son grandes. Cuando hacen fiestas, las hacen entre todos los grados y divisiones (a y b). Comentan también un poco de los horarios de cursada que prácticamente los mantiene reunidos, y no les da espacio para poder realizar muchas otras actividades. Una estrategia pendiente a generar una buena relación entre los cursos superiores y los de primero especialmente, es la elección de un padrino de un año superior lo que creemos que genera una dosis de camaradería extra entre todo el alumnado, y esta situación de elección e intercambio necesario con “los padrinos” plantea que se generen lazos amistosos rápidamente entre los chicos que recién ingresan y el resto de los alumnos, “rompiendo el hielo” de la mano de alguien que ya está inserto en el sistema y grupo institucional. El tema de la vestimenta es otra cosa que ellos ven como distinción. A lo que un estudiante se refería con “Pitufo” es la ropa de jogging azul marino que usan para

eventos especiales. Además tienen el conjunto azul oscuro que es para uso cotidiano, y que por lo que observamos la mayoría lo viste a la hora de ir a cursar. Consideraciones finales:

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Las numerosas estrategias que ellos mismos idearon para sentirse afines a sus compañeros, el instituto y la ciudad nos hablan de una necesidad de sentirse cómodos en esos ámbitos cotidianos: desde la instalación en la ciudad, la integración al instituto en cuanto grupo humano y en cuando a unidad académica, la generación de esparcimientos colectivos y el sentido de grupo que se genera de todo ello siempre presente y redundante en todas sus actividades. Encontramos un grupo de estudiantes que halló la manera de superar las tensiones de la migración, es decir la variedad de situaciones que un traslado de una localidad de menor cantidad de habitantes a Olavarría puede generar afectando al migrante, que entre otras cosas tiene que adecuarse a un grupo humano desconocido. Este grupo que constituye el instituto se ha preocupado por varias generaciones de estudiantes en propiciar métodos que puedan identificar a un joven con el instituto y sus compañeros, distinguir también al grupo de Educación Física en general de otros estudiantes de la ciudad, y que observamos ha generado esta identificación como medio para reunir a los chicos y alejarlos de posibles descontentos en la migración, creando un puente ameno entre una situación de “pueblo chico” y familia, y otra de “ciudad” y compañeros terciarios. Lo que observamos finalmente es que una mayoría de ellos pretende regresar a sus pueblos, lo que podríamos interpretar como una manera de utilizar la intención de volver para sobrellevar los cambios y tensiones de haberse ido. Nos parece que ponen el mismo énfasis en las problemáticas de haberse ido que en sus expectativas de regresar, pero ya habiendo logrado un titulo que les permita ejercer la actividad deportiva en forma de oficio. Otros sin embargo, parecen no tener idea de regresar y sus aspiraciones se centran en otras ciudades, de lo que pensamos que esta primera (para algunos) experiencia de migración creo las bases para superar más fácil la inserción en otros ámbitos y ciudades. Además este caso, se trata de una carrera que pueden ejercerla en cualquier lugar, ya que “profesores de Educación Física se necesitan en todos lados”, según aclararon ellos. En adelante, para continuar el trabajo, nos gustaría poder participar del bautismo, entrega de la I, reuniones del Centro de Estudiantes, fiestas y actividades deportivas; también visitar los ámbitos cotidianos, ya que en ésta primera aproximación del trabajo sólo nos redujimos al espacio del Instituto. Además poder ahondar en las entrevistas ya realizadas, y agregar nuevos representantes. Este trabajo es muy escueto en cuanto a los problemas que trata. Esta en potencia de ser ampliado puesto que se trata de un primer trabajo exploratorio.
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Antropológicas, Facultad de Filosofía y Letras, UBA. P. 65-68

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Mujeres Migrantes paraguayas en la CABA. Procesos y estrategias de inserción sociolaboral Eugenia Brage. Profesora de Enseñanza Media y Superior en Ciencias Antropológicas. Estudiante de la Maestría en Antropología Social, FFyL, UBA. Área Migraciones (Grupo de Investigación e Intervención Sociocultural con Población Inmigrante), CIDAC-Barracas, FFyL, UBA. E-mail: eugebrage@gmail.com La ponencia aborda el fenómeno migratorio de mujeres paraguayas residentes en la Ciudad de Buenos Aires, pretendiendo poner en común los avances de una investigación más amplia desarrollada en el marco de la Maestría en Antropología Social y del trabajo en el Área Migraciones del CIDAC-Barracas. A partir de los datos obtenidos en un trabajo de campo etnográfico desarrollado en la Vila 21-24 de Barracas y entrevistas en profundidad se pretende indagar en las especificidades de esta migración femenina y los modos de inserción sociolaboral en el servicio doméstico dando cuenta de los diversos procesos de subalternización que experimenta este grupo de migrantes.

Introducción. Esta ponencia resulta de un análisis de entrevistas en profundidad y un trabajo de campo etnográfico realizado en la Villa 21-24 de Barracas en el marco de las actividades llevadas a cabo desde el Área Migraciones del CIDAC (FFyL-UBA). En esta oportunidad se espera poner en común los avances de una investigación más amplia centrada en el proceso de la feminización de la migración paraguaya al AMBA. En función a los datos obtenidos se procura presentar el fenómeno social en cuestión a partir de un análisis antropológico y desde una perspectiva de género que dé cuenta de las principales estrategias de acceso al empleo y los procesos de inclusión-exclusión socio-laboral que enfrentan las mujeres paraguayas en el contexto del país de destino. Para ello, el análisis se funda en relatos de historias de vida de mujeres paraguayas que se desempeñan como trabajadoras en el servicio doméstico remunerado (con y sin retiro) en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se parte de considerar que las mujeres migrantes paraguayas se encuentran atravesadas por múltiples procesos de opresión que vinculan lo etno/nacional, el género y la clase social, que inciden y se materializan en modos particulares de inserción al mercado laboral e integración social al país de destino, quedando frecuentemente expuestas a violaciones de sus derechos laborales y a sufrir la explotación. Desde este marco, se intenta recuperar las voces de estas mujeres dando cuenta de las estrategias que se ponen en marcha en los procesos de inserción laboral en el contexto migratorio.
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Aspectos metodológicos.

En términos generales, como técnicas de investigación y fuentes de obtención primaria de información para disponer de una base empírica relevante, esta investigación se desarrolla con el método de la observación participante y entrevistas en profundidad. La observación participante y registros de campo se llevaron a cabo en los ámbitos de la vida cotidiana de las mujeres paraguayas y a través de las diversas actividades de investigación-acción desarrolladas en el marco del Área Migraciones del CIDAC-SEUBE. Las entrevistas en profundidad se realizaron, por un lado, a mujeres migrantes provenientes del Paraguay, en los principales ámbitos laborales, privilegiando el trabajo con narrativas biográficas y focalizando en las "trayectorias migratorias" y las “condiciones de vida y de trabajo”; y, por otro lado se entrevistó a empleadoras de fuerza de trabajo migrante. Los principales ámbitos, instancias e indicadores para el registro y análisis de los datos han sido: el laboral en cuanto a la situación administrativa-migratoria; condiciones de trabajo y contratación y el de la unidad doméstica. Las fuentes secundarias se utilizaron para el análisis histórico, de caso y estadístico. Es decir, por un lado, material bibliográfico relativo al fenómeno de la migración paraguaya y por otro lado, datos estadísticos (oficiales y complementarios) sobre los aspectos referentes a la inmigración paraguaya al AMBA y la inserción laboral de las migrantes paraguayas. Concretamente, esta ponencia se inscribe dentro de un proyecto de investigación más amplio cuyo pilar es la investigación-acción que consiste principalmente en una forma particular de acercamiento al campo empírico, entendiendo al mismo como un espacio social de disputas y de relaciones de poder. Se entiende que el trabajo participativo no debe ser pensado exclusiva y excluyentemente en términos de acción y sobre todo de acciones aplicadas, sino también en términos teóricos e ideológicos entendidos como necesariamente complementarios y no como antagónicos1. De este modo, el trabajo que se viene llevando a cabo en el Área Migraciones del CIDAC, se encuentra directamente orientado a realizar acciones que tiendan a fortalecer los vínculos entre la universidad y
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(http://cidac-barracas.blogspot.com/2009/04/presentacion.html).

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quienes viven en el barrio, atendiendo a las principales demandas de las personas, no con el fin de asistir a sus problemáticas, sino intentando generar herramientas de cambio que apunten a la transformación autogestionada, en vías de lograr una “democratización epistemológica: la idea de que es necesario crear condiciones para la participación de la mayoría de la población en los procesos de generación y validación de conocimiento teórico y técnico-metodológico”2. En este sentido, la articulación con organizaciones sociales de migrantes paraguayos/as en el barrio ha sido central para el desarrollo de actividades con el colectivo de inmigrantes. Como ya se ha mencionado, el corpus de análisis incluye entrevistas y relatos de historias de vida así como también escritos y documentos referidos al fenómeno migratorio. Para la realización de esta ponencia, se ha optado por seleccionar ciertas entrevistas que forman parte del corpus de análisis general del proyecto de investigación en curso y que permiten indagar acerca de la problemática de la inserción laboral de las mujeres migrantes paraguayas. Antecedentes. Contexto Migratorio. La migración proveniente del Paraguay tiene sus raíces en hechos históricos específicos que se encuentran vinculados a guerras y dictaduras, a una estado ausente y a una enorme desigualdad social. Estos sucesos, tanto la guerra de la Triple Alianza (18651870), la Guerra del Chaco (1932-1935) y la Guerra Civil (1947), junto a las sucesivas dictaduras que gobernaron el País por más de 50 años, y principalmente la dictadura de Stroessner, han conducido al éxodo a miles de paraguayos y paraguayas quienes expulsados de su país y atraídos por las políticas argentinas, han encontrado en la migración la única alternativa posible. En este sentido, Cerruti y Parrado (2006), sostienen que a partir de 1960, Paraguay se vio implicado en una coyuntura dada por la creciente retracción del empleo agrícola y por indicadores de un alto crecimiento económico en Argentina producto del modelo de sustitución de importaciones (1960 -1975), caracterizado éste último por la escasez relativa de mano de obra2. Como mencionan varios autores (Marshall y Orlansky, 1983; Balán, 1990; Maguid, 2001), la migración paraguaya en Argentina inicialmente se estructuró sobre la demanda de mano de obra estacional para trabajos cercanos a la zona fronteriza. A partir de la década
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Ídem.
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1960, junto a la caída de las economías regionales, las migrantes comenzaron a desplazarse hacia los centros urbanos más importantes, uniéndose a la lógica de las migraciones internas y atendiendo a la creciente demanda de mano de obra no calificada que caracterizaba al mercado de trabajo argentino. Siguiendo estas lógicas, las migrantes paraguayas comenzaron a insertarse laboralmente en los ámbitos disponibles, complementándose a la mano de obra local (Mármora, 1994a). Desde entonces, el AMBA fue configurándose como destino privilegiado para los y las paraguayas. Según Bruno (2011), se observa un carácter preeminentemente femenino del 58,7 % en el aglomerado metropolitano. Asimismo, las estadísticas estiman que la inmigración proveniente del Paraguay constituye la corriente más numerosa de todas en la actualidad, registrando 325.046 paraguayas y paraguayos. Sin embargo, esta migración ha sido abordada en menor medida en comparación a las migraciones provenientes de otros países limítrofes. Hasta finales de la década de 1980, la migración de mujeres fue generalmente omitida o relegada a un plano secundario en la literatura especializada. Bajo la denominación de “migraciones asociativas” y vinculándolas generalmente con algún miembro masculino, las mujeres han sido frecuentemente consideradas “consecuencia” de la migración masculina, esposas o hijas que acompañan el traslado (Martínez Pizarro 2003). Como consecuencia, tanto en los estudios académicos como en la elaboración de políticas públicas, se ha ignorado a menudo la dimensión de género, eludiendo ya sea el tratamiento de situaciones agudas de vulnerabilidad que afectan a muchas migrantes o victimizando a las mujeres e impidiendo su reconocimiento como actores sociales” (Martínez Pizarro, 2003: 19). Sin embargo, a partir de la década de 1990, algunos estudios (Grieco y Boyd, 1998; Martínez Pizarro, 2003; Pacecca y Courtis, 2010; Rosas, 2006) han abordado la cuestión de la feminización de las migraciones intentando profundizar en esta temática que había sido relegada de las formulaciones teóricas sobre migración. Siguiendo a Bruno (2011) se entiende que las indagaciones sobre la vinculación entre origen nacional, género e inserción laboral en el caso concreto de las paraguayas que trabajan en el servicio doméstico han sido incipientes y en general se han efectuado referencias en análisis de escala agregada (migrantes limítrofes o de un conjunto de países). En este sentido, diversos/as autores/as (Martínez Pizarro, 2003; Bruno, 2008;
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Courtis, y Pacecca, 2010) coinciden en señalar que el servicio doméstico constituye una de las oportunidades más frecuentes de empleo para las migrantes. Este empleo particular combina factores de origen nacional, etnia, calificaciones y ocupación distinguiendo a las trabajadoras extranjeras de las nacionales y quedando las migrantes expuestas a “discriminaciones entrecruzadas” (Martínez Pizarro, 2005), en la mayoría de los casos, en el marco de puestos de trabajo inestables, precarios, mal pagos y al margen de las exigencias normativas (Courtis y Pacecca, 2010).

Mujeres Migrantes.

En acuerdo con Halpern, las decisiones y estrategias de las/los migrantes en estos procesos varían según los contextos sociales, políticos, económicos e ideológicos con lo cuál es necesario no esencializar la cuestión de los desplazamientos fronterizos y realizar una correcta contextualización histórica del proceso (Halpern, 2009). La migración como proceso social se enmarca en contextos históricos particulares y relaciones desiguales de poder que no pueden pasarse por alto. Como consecuencia directa y material de los procesos de opresión que enfrentan, las paraguayas acceden a trabajos mal pagos, informales y precarios al tiempo que se establecen como grupo en un marco de relaciones sociales de dominación. La vulnerabilización de este grupo de mujeres conlleva un proceso de subalternización femenina, social y racial que en el marco de las relaciones laborales frecuentemente deviene en explotación. Esta vulnerabilización y subalternización es resultado de un contexto particular: un sistema patriarcal sustentado sobre bases racistas, clasistas y sexistas. En este sentido, en el caso de las mujeres migrantes, siguiendo a Martínez Pizarro (2003), la confluencia del género, la etnia, y la nacionalidad puede conducir a violaciones de derechos humanos, incluyendo abusos sexuales, deterioro de la salud reproductiva y amenaza a la integridad física. Al respecto, el autor plantea que un porcentaje elevado de mujeres migrantes son víctimas de engaño por organizaciones dedicadas a la trata de personas con fines de explotación lo que hace necesario invocar las perspectivas de género en el estudio de la migración de mujeres, ya que, “el género recorre estructuralmente las decisiones, trayectorias y consecuencias de la migración” (Martínez Pizarro, 2003: 48). Por otro lado, Saskia Sassen (2000), señala que la migración de
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muchas mujeres se relacionaría cada vez más con el comercio sexual global al que las mujeres se ven obligadas a acceder para asegurar la supervivencia de los hogares en países en desarrollo. En acuerdo con Martínez Pizarro, esta visión es por demás cuestionable, pues implica la victimización de las mujeres haciéndolas parecer “incapaces de decidir y actuar independientemente, reduciéndolas a meras “mercancías”, fortaleciendo las prácticas sexistas y explotadoras” (Martínez Pizarro, 2003: 48). En cuanto a los procesos de subalternización que enfrentan las mujeres en el contexto migratorio, resulta necesario problematizar las categorías de vulnerabilidad y

subalternidad, en tanto estas se construyen de manera dialéctica en función de formas particulares de concebir la realidad social y adquieren significados disímiles según su contexto de aplicación. Resulta pues necesario desnaturalizar estas categorías para dar cuenta de las relaciones de poder y los procesos que subyacen a estas construcciones sociales. En Bourdieu (1992), se concibe a las y los sujetos sobre la base de una doble estructuración que se funda en la relación entre dos formas de existencia de lo social, por un lado, las estructuras sociales objetivas construidas en dinámicas históricas, y por otro lado, las estructuras sociales interiorizadas, incorporadas por los individuos en forma de esquemas de percepción, valoración, pensamiento y acción. En el marco de esta doble estructuración se concibe el concepto de habitus, que “producto de la historia, es un sistema abierto de disposiciones que se confronta permanentemente con experiencias nuevas, y por lo mismo, es afectado también permanentemente por ellas.” (Bourdieu, 1992: 109). De este modo se entiende que la migración, como fenómeno social, involucra agentes sociales que resignifican permanentemente sus identidades. En tal sentido, en el proceso migratorio las paraguayas autoadscriben como grupo étnico, lo que en términos de Díaz Polanco (1981) supone el desarrollo de una identidad étnica que le permite al grupo definirse como tal y establecer la diferencia respecto de otros grupos. Entendida de esta manera “la etnia no es depositaria exclusiva de la etnicidad, sino que es el conjunto social que ha desarrollado formas de identidad, que en un contexto inmigratorio y discriminatorio emerge como modo de “etnicización” sobre un sector específico de una clase social (Halpern, 2009: 189). Desde este enfoque, la etnia indica un territorio de pertenencia e identificación grupal, al mismo tiempo que fija la frontera que marca la no pertenencia y la exclusión. Esta clasificación se vincula directamente a los procesos identificatorios que, en términos de Brubaker y Cooper (2001), son procesos intrínsecos a la vida social, fundamentalmente situacionales y contextuales. En este
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sentido, los agentes y discursos que intervienen en los procesos de identificación, pueden llevar a procesos de exclusión mediante la construcción discursiva de un “nosotros” constitutivo y la producción de sujetos y grupos que quedan por fuera de nuestros marcos de referencia (Hall, Du Gay, 2003). Las construcciones sociales que operan sobre las migrantes paraguayas en tanto grupo étnico, han tenido históricamente consecuencias sociales, políticas e ideológicas fuertemente arraigadas y naturalizadas en el imaginario social. Como señala Grimson (2006), la construcción de un relato xenófobo se vincula a la búsqueda de un chivo expiatorio de la crisis económica y social que ha ido modificándose con los años: “de una invisibilización de la diversidad se pasó a una hipervisibilización de las diferencias” (Grimson, 2006). Estos procesos se enmarcan en un proyecto de país tendiente a la homogeneización y a la desetnicización en donde las personas étnicamente marcadas debían desplazarse de sus categorías de origen para convertirse en ciudadanos plenos (Segato, 1998:183; cfr. Briones 1998 en Grimson, 2006). Como señala Goldberg (2006), el racismo y la discriminación en Argentina, bajo el manto y la legitimación del sistema político democrático, han sido ejercidos contra inmigrantes provenientes de países limítrofes. Los discursos y prácticas derivadas del mismo continúan vigentes hasta nuestros días, como uno de los “males” que siguen “provocando” el profundo deterioro de la situación socioeconómica y política argentina. En este sentido, algunos autores argumentan que en nuestro país la tendencia a construir estigmas, mitos y políticas en torno a este fenómeno, ha permeado fuertemente el imaginario social de modo que si bien los porcentajes de paraguayos y paraguayas en Argentina sobre la población total han sido históricamente constantes, “se hallan operaciones – fundadas en una idea falsa de masividad- que favorecieron la suposición de su llegada en „oleadas‟ como „invasiones silenciosas‟ de generadores de crisis, etc.” (Halpern, 2009: 72).

Dinámicas y estrategias de acceso al empleo.

En trabajos anteriores, se ha hecho mención a las condiciones de vida y trabajo que se generan al interior del ámbito laboral, destacando que el servicio prestado a cambio de techo y comida esconde, en muchos casos, el trato abusivo por parte las patronas (Brage, 2011).

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En esta ponencia, se destacan las estrategias de las paraguayas para conseguir ese tipo de trabajo en tanto muchas de ellas lo consideran ventajoso. Este análisis se desprende directamente de las entrevistas realizadas y pretende ser lo más fiel posible a esas voces. La inserción laboral de las migrantes paraguayas da cuenta de una dinámica específica de reclutamiento y una conformación identitaria que vincula lo étnico/nacional con una inserción específica en el mercado de trabajo. Dicha inserción, ha ido creciendo enormemente de manera organizada y mediante un sistema de redes sociales constituidas y estructuradas en función del género (Courtis y Pacecca, 2010). Weber Soares (2002) plantea que el análisis de las redes sociales permite dar cuenta del aspecto social de la migración. El autor acuerda con Tilly (Tilly, 1990 en Weber Soares, 2002) al considerar que las unidades efectivas de la migración no son ni los individuos ni las familias sino más bien, los conjuntos de personas ligados por relaciones de amistad, parentesco, de trabajo, etc. Por eso mismo, los autores plantean que la migración debería ser pensada como estructura comunitaria que se traslada. La existencia de redes de apoyo transnacionales se considera central para el abordaje de la migración femenina. En este sentido, varios autores (Lim y Oishi, 1996; Pessar y Mahler, 2001; Greenlees y Sáenz, 1999; en: Martínez Pizarro, 2006:53) acuerdan en señalar que estas juegan un papel fundamental en la migración de mujeres en tanto activan relaciones sociales y contactos que mantienen unida a la comunidad emisora con la receptora, al tiempo que constituyen una estructura de mayor importancia en la dinámica de la migración femenina en comparación a la masculina. Los datos obtenidos en las entrevistas permiten dar cuenta de que la migración de las paraguayas funciona fundamentalmente mediante estos sistemas de redes de apoyo en el país de destino. Estos desplazamientos casi nunca se dan de manera asilada sino que las paraguayas siempre migran teniendo algún referente en el país de destino, principalmente amistades o familiares (Brage, 2011). Por lo general entran al país como turistas para luego conseguir un empleo y quedarse una vez vencida la visa. Otras mujeres han manifestado haber venido a la Argentina a visitar amistades o familiares sin intención de migrar y, tras haber conseguido un empleo, ya sea por sugerencia de alguien o por recomendación, han tomado la decisión de quedarse. Este aspecto de las redes sociales ha sido omitido en muchos estudios sobre migración femenina debido a que frecuentemente se ha puesto énfasis en que migrar supone un planeamiento y una proyección, omitiendo que en muchos casos la decisión se toma una
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vez en el país de destino. Estos casos son más frecuentes en Argentina ya que la cercanía entre ambos países facilita el traslado. Para los casos de aquellas mujeres que migran a España (segundo país privilegiado por este grupo de migrantes), esos desplazamientos sí requieren una planificación y muchas veces endeudamiento económico3. Las redes sociales no cumplen únicamente la función de apoyar a las migrantes en su traslado sino que además, cumplen un rol esencial en la integración social al país de destino en tanto facilitan el acceso a un hogar provisorio, a un empleo y a diferentes ámbitos de socialización. Las entrevistas evidencian un patrón común: Las paraguayas vinieron a Argentina respondiendo a la demanda de mano de obra en los grandes centros urbanos, a una edad relativamente temprana (entre 16 y 24 años) y la mayoría de ellas lo hizo de manera individual, muchas de ellas dejando a sus hijos en el Paraguay bajo el cuidado de sus abuelas o algún otro/a familiar. Estos traslados fueron sostenidos por redes y cadenas migratorias en el lugar de destino, que brindaron apoyo a las migrantes en el proceso de transición de un país a otro y en la integración al nuevo país, facilitándoles el acceso al empleo por medio de contactos o recomendaciones. En algunos casos, las paraguayas manifestaron haber llegado a la Argentina con un empleo preestablecido gracias a un previo contacto de alguna amiga o familiar. En otros casos, como ya se mencionó, y sobre todo en el caso de las mujeres más jóvenes y que no tienen hijos, la migración se asocia a un viaje de visita a sus familiares y/o amistades y una vez en Argentina, optan por quedarse aprovechando la oportunidad que se les presenta. La siguiente cita da cuenta de este aspecto: “Yo me iba a venir de visita y después me iba a ir pero después me gustó mucho y como allá no había trabajo, me quedé para trabajar”.4 En la mayoría de los casos las integrantes de la colectividad son quienes se encargan de proporcionar alojamiento a las migrantes hasta que logren establecerse. La mayoría de las entrevistadas, reside en casas de familiares, otras alquilan una habitación (generalmente compartida con algún familiar o amistad).
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suponen un

Estos datos se desprenden de las entrevistas ya que muchas de las paraguayas poseen parientes cercanas que han migrado a España.
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Fragmento de entrevista. Facultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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En cuanto a las causas de la migración, la mayoría de las entrevistadas provienen del campo o de pequeños pueblos aledaños a Asunción en donde debido a la falta de posibilidades económicas y de subsistencia encuentran en Argentina la esperanza de brindarle a sus hijos u otros familiares mejores posibilidades de vida. Como característica central de los modos de inserción laboral de estas mujeres, se observa que en su mayoría, se insertan laboralmente en casas particulares quedando exentas muchas veces de marcos regulatorios. En las entrevistas, aparece de manera recurrente que “para las mujeres es más sencillo migrar que para los hombres” ya que acceden más fácilmente a un empleo. Algunas de ellas han manifestado haber estado en riesgo de caer en redes de trata con fines de explotación sexual. Todos estos factores, tanto las escasas posibilidades de empleo en el Paraguay, sumado al peligro de caer en redes de trata bajo promesas de empleo tanto en Brasil como en Argentina y las condiciones de vida en el país de origen, dan lugar a una “valorización” del trabajo que obtienen en Argentina, a pesar de que el mismo suele estar mal pago y por fuera de las exigencias normativas.

Servicio doméstico.

Los derechos de las trabajadoras fueron y son violados con tal naturalidad que las mismas empleadas domésticas tienden a clasificar su relación con sus empleadoras según el vínculo que mantienen con ellas y no en función del mantenimiento del empleo irregular. Como aspecto central predomina el empleo inestable, las relaciones informales y los lazos laborales precarios siendo prácticamente las únicas formas de acceso al trabajo. La identidad de género y la nacionalidad actúan aquí como estructurantes en cuanto a las posibilidades de inserción laboral. Tal como se desprende de las entrevistas, las trabajadoras paraguayas en Buenos Aires se ven constreñidas a una rama específica de la producción: el servicio doméstico. En tanto trabajadoras, los relatos dan cuenta de una dinámica específica de reclutamiento y una conformación identitaria que vincula lo étnico/nacional con una inserción específica en el mercado de trabajo (Bruno, 2009: 16). Retomando la cuestión de género (como categoría muda) planteadas por Pacecca y Courtis, por un lado es notorio el grado de simetría/asimetría y desigualdad/reciprocidad que se genera entre trabajadoras y patronas en tanto las empleadas se encuentran en
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una situación de “inferioridad” vinculada a la dependencia se su empleadora (por lo menos hasta que logran asentarse e integrarse al país de destino). Como se ha mencionado en otros trabajos (Brage, 2011) el ámbito laboral en el cual se desenvuelven las migrantes, combina lógicas de relacionamiento, en donde las paraguayas pasan a formar parte de las familias para las cuales trabajan. Desde el punto de vista de las empleadoras, ellas se sienten “madrinas” de las mismas, encargándose de brindarles un hogar, protección, cariño, obsequios, pasajes al Paraguay, etc. Estos aspectos no pueden dejar de ser considerados ya que en muchas entrevistas se ha evidenciado una suerte de “agradecimiento” a la familia que les otorga trabajo, techo, comida, etc. Es posible vincular esta conformidad de las mujeres paraguayas a sus condiciones de vida en su país de origen y de los primeros meses de llegada a Argentina. En otros casos, a pesar de saber que su salario es bajo y que su relación laboral informal, optan por este tipo de vínculo en tanto el objetivo fundamental de muchas de ellas es juntar dinero para enviárselo a sus familiares (sobre todo a sus hijos), con lo cual, el hecho de tener ciertos aspectos garantizados como “techo y comida” y pasajes al Paraguay son percibidos como “beneficios”. Este aspecto puede explicitarse en la siguiente cita: “…me dijeron que necesitaban acá una empleada con cama, y yo prefería que sea con cama que por hora. Mejor para mí porque el pasaje y todo, prefiero con cama”.5 Plusvalía Étnica. Siguiendo a Bruno (2009), “en términos del concepto de plusvalía étnica, el trabajo doméstico no genera plusvalía de manera directa, pero al intervenir en las relaciones domésticas de reproducción reemplaza el trabajo (antes desmercantilizado) necesario para la reproducción de la fuerza de trabajo; liberando eventualmente a los integrantes del hogar de ese tiempo potencialmente dedicable al trabajo en el mercado” (Bruno 2009:22). Asimismo, la sobreextensión de la jornada laboral está naturalizada por la informalidad en los términos de contratación. Las trabajadoras son una “pieza” fundamental en el funcionamiento del hogar y de la familia: se hacen cargo del cuidado de los niños y niñas, se encargan de llevar la casa en cuanto al orden y horarios de manera tal que cuando una de ellas deja (por distintos motivos) de trabajar, la familia queda desestructurada. El rol
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que cumplen las paraguayas dentro de la estructura familiar, es de tal importancia que es notorio como a lo largo de los años, sobre todo aquellas que han permanecido por largos períodos dentro del mismo hogar, han adquirido un rol fundamental. Como ya se ha mencionado y siguiendo a Courtis y Pacecca (2010), las formas de contratación fueron siempre irregulares: En algunos casos, a pesar de ello, las mujeres cobraban vacaciones o aguinaldo, o ambos, a discreción del empleador. Como mencionan las autoras, estos gestos fueron percibidos como actos de generosidad de parte de sus patrones, en tanto que la contratación irregular no fue percibida como violación de sus derechos laborales. Más allá de situaciones abusivas, de explotación o de discriminación abierta, por lo general cuando las mujeres describían sus condiciones de trabajo el parámetro para tal calificación era su vínculo con la empleadora y con la familia para la que trabajan. En cuanto al envío de remesas a sus familiares, el mismo conforma un sistema sumamente importante para el sostenimiento de las familias en Paraguay. Todas las mujeres entrevistadas envían dinero a sus familias, en muchos casos el sueldo completo. Las migrantes, en la mayoría de los casos son el sostén económico de las familias que quedan en el Paraguay.

Consideraciones finales.

Hasta aquí se ha intentado reunir aquellas entrevistas que permitan abordar las trayectoria migratorias de estas mujeres intentando focalizar en las estrategias de acceso al empleo. Los procesos de feminización de las migraciones son por demás complejos y requieren variados abordajes desde las ciencias sociales. El análisis antropológico permite ahondar en ciertos aspectos que no aparecen reflejados en datos estadísticos, como ser las historias de vida y los relatos de estas mujeres. La mayoría de las entrevistas se han realizado en el lugar de trabajo, hecho favorable para observar las dinámicas que operan al interior de los hogares en los cuales las paraguayas se desempeñan. Al mismo tiempo, las diversas actividades desarrolladas en la Villa 21-24 y el intercambio con otros/as colegas, ha permitido enriquecer la investigación y focalizar en algunos aspectos centrales.

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La perspectiva de género para el abordaje de las migraciones, permite considerar el modo en que diversos factores (ser mujer, ser inmigrante y ser paraguaya) se combinan favoreciendo la exclusión, incrementando la desigualdad y generando condiciones de mayor vunerabilidad. No obstante, el abordaje desde una perspectiva de género, pretende indagar en aspectos que tiendan a recuperar el rol de la mujer migrante y los niveles de participación política.

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Formas asociativas peruanas: acción y reacción María Valeria Carruitero. Lic. en Comunicación Social. CEAMCRI. Facultad de Periodismo y Comunicación Social. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: valecarruitero@yahoo.com.ar Valeria Kustich. Estudiante avanzada de la carrera de Sociología. CEAMCRI. Facultad de Humanidades y Cs. de la Educación. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: vkustich@yahoo.com.ar En trabajos anteriores (Carruitero, Bretal: 2009) hemos evidenciado la presencia de al menos 11 asociaciones de migrantes peruanos en La Plata y Gran La Plata 1. Continuando con esa línea, en el presente trabajo focalizamos en el rol que asumen las asociaciones peruanas frente a procesos de discriminación de migrantes e hijos en el ámbito educativo, dando cuenta de su accionar frente a las denuncias que reciben y de las maneras en que dicha problemática es intersectada por la identificación étniconacional y la comunicación verbal. Además, ahondaremos en la relación entre la preferencia de instituciones educativas (públicas/ privadas) y las condiciones sociales y legislativas que intervienen en la producción de subjetividades acerca de esa elección. Retomaremos tres casos, el Centro “28 de julio” y el “José María Arguedas” en La Plata y la “Hermandad del Señor de los Milagros” en Berisso, indagando su accionar en el ámbito socio-territorial frente a las problemáticas planteadas. Palabras clave: migrantes peruanos - discriminación - inserción escolar - asociaciones peruanas - identidad étnico-nacional. Precisiones conceptuales. Tomaremos a las asociaciones civiles del colectivo migrante peruano como espacios de concurrencia / competencia intra e intercultural en tanto frentes en los que se presentan potencialmente situaciones de identificación/conflicto/negociación. Por lo tanto, vamos a analizar la interacción de dichas asociaciones en los diferentes ámbitos de la sociedad huésped centrándonos en el doble proceso de construcción identitario: es decir de los migrantes como actores étnicos a la vez que se insertan en la sociedad receptora. Esto nos lleva a conceptualizar la identidad étnica como una construcción social situada en un contexto particular históricamente determinado. En tal sentido los criterios de selección son los que convierten a determinados rasgos en étnicos. Por lo tanto, no sólo la categoría de etnicidad sino fundamentalmente la noción de identidad étnico nacional se vuelve central para nuestro análisis al definir un eje en torno al cual se construyen sistemas clasificatorios de integración/diferenciación.

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Proyecto de Investigación “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata”.Directora: Adriana Archenti. UNLP, Facultad de Periodismo y Comunicación Social.
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Indagaremos sobre las atribuciones de identidad que algunos agentes de la sociedad realizan sobre aquellos considerados diferentes en términos de orígenes

nacionales/étnicos/raciales. A partir de estas nociones mencionadas, nos referimos a procesos de producción cultural que recrean distintos “otros/nosotros”, en el establecimiento de fronteras intergrupales expresadas mediante la apelación a diferencias. Dichas diferencias no preexisten per se al encuentro, sino que resultan del mismo. En este sentido, la relación entre colectivos activa un mecanismo por el que se visibiliza lo distinto y se invisibiliza lo semejante, pudiendo operar conjuntamente en la visibilización/invisibilización una comparación valorativa -etnocéntrica-; proceso que no ocurre exclusivamente en las mentes de los sujetos, sino en ámbitos sociales de interacción entre individuos/grupos situados en lugares específicos de la estructura de posiciones sociales. A su vez, nos proponemos pensar la cuestión general de las migraciones como problema comunicacional, lo cual supone considerar el fenómeno migratorio como espacio de disputa por las significaciones de la realidad social. En este sentido, las migraciones como ámbito social, así como los agentes que participan de ellas y sus intereses respectivos son el producto de la dinámica particular de este espacio de producción de significaciones. Por lo tanto, el rasgo crítico aquí es la manera en que los grupos se reconocen a sí mismos y son reconocidos por otros en tanto constituyendo un grupo. En tal sentido los migrantes pueden manipular su identidad de origen, en una afirmación o una negación de la misma (Cardoso de Oliveira, 1992). Su identidad étnico - nacional sólo existe por la relación que los individuos mantienen, en términos reales o potenciales, con su grupo de origen. En la construcción “nosotros – otros”, surge la cuestión de la discriminación. Entendemos por discriminación al acto de hacer una distinción o segregación que atenta contra la igualdad. Por lo tanto, implica la falta de igualdad de oportunidades, la inequidad salarial, la selectividad de los grupos y otras cuestiones que afectan “la posibilidad de ser sujeto de derechos" (Moreno, 1991). La ciudadanía se convierte en un instrumento de discriminación cuando, a pesar de regularizar su situación, los migrantes no son considerados ciudadanos. De modo que no es posible hablar de integración a la sociedad mayor cuando se le niega una parte importante de sus derechos. Por tal motivo, el reconocimiento jurídico, legal,
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aparece mencionado por los referentes de las asociaciones como la base sobre la cual pueden superarse las situaciones de desigualdad. Procesos de discriminación en el colectivo peruano. Los referentes de las asociaciones con las cuales venimos trabajando asocian la problemática de la discriminación con rasgos fenotípicos y prácticas socioculturales características de los migrantes peruanos, que en situaciones de interacción dentro de la sociedad receptora se convierten en rasgos diferenciales En general este tema surge vinculado a aquellos ámbitos específicos de la sociedad mayor a los que el migrante y sus descendientes concurren con mayor asiduidad, ya sea para regularizar su situación documentaria, insertarse laboralmente, escolarizar a sus hijos o bien en las múltiples actividades de la interacción social cotidiana. La presidenta del Centro Cultural Peruano 28 de Julio sostuvo que hubo algunos casos de discriminación hacia jóvenes peruanos “por portación de rostro”. Vemos cómo la construcción de prejuicios se asocia con proceso de clasificación, categorización y generalizaciones. Los problemas derivados de la “tolerancia” a la diferencia se transmiten en las formas de nombrar dichas diferencias. En el mismo sentido, un miembro del Centro Cultural y Social Peruano “José María Arguedas”, dijo: “Mira, te cuento una experiencia cortita: el otro día, con mis hijos y hermanos nos juntamos a jugar un partido de fútbol y el menor de mis hijos decía “estos peruanitos nos quieren ganar a nosotros” y yo le dije “que hablas boludo ¡qué peruanito! (…) Los chicos aceptan que vos sos peruano pero no se identifican, se pelean con los compañeros de escuela porque le dicen que él es peruano y él dice “yo no soy peruano, no ves que soy argentino”.

Aquí, como en el testimonio anterior, los hijos de migrantes son discriminados a partir de expresiones verbales de sus compañeros de escuela. Y aparece la identificación étnico nacional de origen de los padres negada, en función de que el descendiente de peruanos reafirma su identidad en tanto argentino y –en ese acto- intenta sustraerse a la “portación de rostro”.

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Por su parte, otro miembro de la misma asociación afirmó que “el hecho de nacer es una cuestión circunstancial, los hijos te preguntan ¿qué nacionalidad soy: peruano o argentino?”. “Los chicos tienen una nacionalidad distinta, (a los padres)” lo cual implica una dificultad a la hora de hacerles comprender a los adultos que sus hijos se relacionan con la sociedad huésped desde su condición de “argentinos”. En estos dichos la nacionalidad es puesta en consideración por descendientes de peruanos que no adscriben a la identidad étnico-nacional peruana frente a los sujetos locales; y en este punto las divisiones generacionales entre padres e hijos se hacen evidentes en lo que se refiere a sus propias identificaciones. Los hijos de migrantes apelan al criterio de nacionalidad argentina como parámetro de pertenencia. En la comunidad peruana “hay un ascenso de naturalizados: existen entre catorce, quince a treinta y cuatro mil peruanos que están naturalizados”, se sostiene. Por su parte la presidenta del Centro Cultural Peruano 28 de Julio explicó que en el colectivo existen asociaciones en las que juegan al fútbol las terceras generaciones de peruanos, es decir las componen argentinos, nietos de migrantes, a los que se refirió como peruanos. En este caso, en la construcción de la referencia identitaria se relativiza la variable de nacionalidad (como lugar de nacimiento), para incluir a hijos de peruanos nacidos en el país dentro de la categoría de identificación nacional peruanos/as. En estas declaraciones vemos cómo actúan ciertos parámetros identitarios en la construcción de la identificación peruana. Identidad que es cuestionada, en el sentido que no surge como un hecho absoluto en el contexto social-cultural distintivo de la sociedad mayor. Y se apela o niega la misma frente a situaciones de discriminación que experimentan los migrantes de este grupo en situaciones de contacto con la sociedad local, ya sea en el ámbito educativo, deportivo o cuando los hijos de migrantes entran en contacto con otros peruanos. Asimismo los casos de discriminación aparecen intensificados por la situación migratoria de irregularidad documentaria en la que se encuentra todavía gran parte de la comunidad peruana, hecho que conlleva a una precarización del trabajo y de la vida del migrante en el nuevo contexto.

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En términos de los referentes de las asociaciones mencionadas, la falta de regularización documentaria trae como consecuencia la dificultad de inserción en el mercado laboral que experimentan los migrantes, específicamente en su etapa económicamente activa. El representante de la Hermandad del Señor de los Milagros identificó como problema dentro del grupo migrante que “en el barrio berissense hay jóvenes de treinta años que no consiguen trabajo”. Y agregó que hay incluso profesionales que no pueden ejercer su trabajo cuando llegan a Berisso. Generalmente estos profesionales son invitados por familias de peruanos que ya residen en Argentina. Estas familias los ayudan por un tiempo, con casa, pero como después no pueden insertarse en el mercado laboral, les prestan dinero para que puedan retornar a Perú. Sobre este tema la presidenta del Centro 28 de Julio sostuvo: “un 80 por ciento de las mujeres del grupo migrante se dedica a trabajar en hogares de familia, en el servicio doméstico, y el 90 por ciento de los hombres trabajan en la construcción. Pero su situación laboral es irregular, están en negro”. Por su parte el director del Centro Cultural Social Peruano José María Arguedas describió la misma situación, y afirmó que el motivo por el cual muchas mujeres se nacionalizan está directamente vinculado a la obtención de trabajo en el nuevo contexto: “Las mujeres trabajan en el servicio de salud, de porteras, por eso se nacionalizan para trabajar”. Esto confirma la tendencia que, en estas “nuevas migraciones” de peruanos venidos al país, ubica a la mujer dentro de los rubros servicio doméstico y salud y a los hombres en el rubro de la construcción. La necesidad de regularizar la situación migratoria surge en función de fortalecer las posibilidades de acceder en igualdad de condiciones laborales que los nativos. En ese sentido, el cambio en la política migratoria local en el último tiempo agiliza la obtención de documentos y puede ser motivo de solución de las problemáticas económicas, sociales y de inserción escolar que mencionamos vinculadas a su falta. El presidente del Centro “José María Arguedas”, sostuvo que “desde el 30 de diciembre (de 2010) se aprobó el tema de “ventanilla única”; es decir el trámite para obtener el DNI durará dos o tres horas y no meses como antes. Esta información la remarcó el director de la Dirección Nacional de Migraciones, Arias Duval”. No obstante, el mismo entrevistado continúa refiriéndose a las consecuencias que trae aparejada la no obtención del DNI: “La falta del mismo les impide ejercer el trabajo o
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profesión que tienen algunos peruanos que vienen con estudios de allá, y esto actúa en detrimento del bienestar del individuo”. Sobre el tema de la documentación, la presidenta del Centro 28 de Julio agregó que varios miembros de la comunidad continúan en esta situación irregular. La situación de irregularidad de los menores se evidenció cuando Argentina entró en crisis, en los años 2000 - 2001 y desde el gobierno peruano se impulsó una propuesta para que retornaran a Perú. “Fue durante el gobierno del Dr. Toledo, que ofrecía facilidades para que los migrantes puedan retornar con sus bienes personales como lavarropas y heladeras”. En términos de la entrevistada –con una mirada crítica sobre el gobierno de Toledo-, una parte importante del colectivo habría retornado por este motivo, “alrededor de diez mil peruanos”, entre ellos, el anterior presidente del Centro. Por otra parte “los que se quedaron empezaron a tramitar el DNI en Buenos Aires, es por ello que Migraciones (DNM) comenzó a impartir clases de capacitación”, a las que asistió la entrevistada “para estar al día con la nueva ley de Migración”. A partir de ese momento los migrantes comenzaron a traer a sus hijos, que habían dejado en el país de origen al cuidado de familiares. “Es por estos años cuando surge la necesidad de documentar a los menores para que puedan asistir a las escuelas”, explicó la referente de la asociación peruana. Y apuntó que “fue sobre todo en los colegios privados dónde los migrantes anotaban a sus hijos porque no les hacían tanto problema con la documentación, en cambio en los colegios públicos “tenían mayores dificultades para ser admitidos”. De modo que “en los privados cumplían con la ley que está en la Constitución que permite educar, transitar y vivir al migrante, y en los estatales no”. En este contexto, se resalta la importancia de regularizar la situación documentaria de los menores para que puedan acceder a la educación pública y gratuita. La misma entrevistada dijo que “el migrante peruano, con tal de que sus hijos estudien, trabaja largas horas y decide enviarlos a los colegios privados”, con el esfuerzo económico que ello implica. De este modo se ve restringida su elección respecto de las instituciones escolares. Concomitantemente, aparece la valoración positiva de la educación, uno de cuyos indicadores está constituido por las extensas jornadas laborales que realizan para solventar los estudios de sus hijos.

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En suma, los condicionamientos burocráticos legislativos propios del sistema educativo estatal y la propia cosmovisión sobre la educación intervienen en la producción de subjetividades acerca de esa elección. Por otra parte, esta situación de precariedad que vive el migrante también aparece intensificada –en el discurso de referentes locales de asociaciones- por “ciertas prácticas socio-culturales extrapoladas de su país de origen”. Así, el cura de la Hermandad del Señor de los Milagros de Berisso afirmó que en el barrio hay un gran porcentaje de matrimonios de jóvenes que “están en situaciones marginales porque viven de prestado, sin trabajo y atraviesan situaciones de violencia doméstica, con altos índices de alcoholismo igual que allá (Perú). Lo que sucede en estos casos es que falta un proyecto de vida para ellos”. En concordancia con el contexto socio histórico, los inmigrantes de países limítrofes son comúnmente usados como chivos expiatorios de los fracasos. En un contexto de desempleo y distribución regresiva del ingreso, bolivianos, paraguayos, chilenos y peruanos han sido erigidos en presentes culpables de situaciones de pobreza, inseguridad, desempleo y exclusión.

También sostuvo que la misma problemática se ve en la procesión del Señor de los Milagros, y que desde la asociación tratan de que quienes concurren “no desvirtúen el evento ingiriendo alcohol, porque para mucha gente esta ceremonia religiosa simboliza el encuentro”. “Es una costumbre habitual en los peruanos que los devotos del Señor de los Milagros coman y beban durante la procesión”. Sin embargo, dadas las clasificaciones jerarquizadas, enquistadas en las construcciones históricas de sentido, que descalifican a la población de origen mestizo, incluyendo al colectivo migrante ”en Berisso y en La Plata se intentó modificar este hábito y se logró”, afirmó la misma fuente. En el barrio hay jóvenes peruanos que realizan “barriadas, que son núcleos difícil de adaptar a la sociedad; ésta es otra de las prácticas socio-culturales que no contribuyen a la integración de la juventud” (misma cita). En suma, los niños y “jóvenes peruanos” de estas zonas marginales aparecen como sujetos factibles de ser discriminados por alguna de las variables referidas. De la misma manera, los alcances del discurso racista hacia este colectivo (como otros de origen latinoamericano) resurgieron a fines del año 2010 en el marco del conflicto de Villa Soldati por el desalojo de terrenos en manos de locales y migrantes. Este incidente
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tuvo grandes repercusiones en los medios de comunicación y en las autoridades del gobierno local. Fue notable cómo miembros de estas asociaciones se vieron influenciados por esta situación desfavorable e hicieron referencia a la magnitud que despertó el

discurso racista por parte de ciertos sectores. Así lo evidenciaron integrantes de la comisión directiva del Centro Cultural y Social Peruano José María Arguedas: - “Con lo de Soldati a veces los hijos adoptan una posición neutral, yo no sé si es porque están enfrente de un padre peruano o no (…) La otra vez mi hijo me dijo “¡Qué jodidos son estos compatriotas! (…) En la Argentina debería ser difícil que exista el racismo ya que es una nación que está hecha en base a tres o cuatro razas (…) El jefe de gobierno porteño no conoce su origen italiano. -“Hay racismo en sectores de barrios periféricos, lo de Soldati es una muestra cabal del racismo”.

Cabe destacar que la dimensión de la cuestión discriminatoria es de tal magnitud, que aparece en sus dichos como uno de los problemas primordiales que aquejan al colectivo. Otro problema que experimentan una buen parte de los migrantes peruanos identificado por los referentes en torno de las dificultades de inserción en la sociedad local es la falta de vivienda y su titularidad. La referente institucional del Centro 28 de Julio tuvo que intervenir, a principios del 2010, en un conflicto donde algunos peruanos habían sido amenazados de desalojo porque vivían en una casa “que no se sabía si tenía dueños”. De este modo, vemos cómo la falta de vivienda y titularidad de la misma, las dificultades de acceso a las instituciones educativas públicas, y los casos de discriminación en instituciones gubernamentales de la sociedad local denunciados a estas asociaciones, favorecen la marginalización y precariedad de la vida del migrante peruano en el contexto de La Plata y Gran La Plata. Al respecto, miembros del Centro Cultural y Social Peruano José María Arguedas sostuvieron que los problemas en ese colectivo “son comunes a todos los latinoamericanos. Uno de ellos es el DNI, que todos estén regularizados es elemental y el otro la vivienda. Algunos de los que tienen vivienda en la comunidad no cuentan con los contratos de propiedad del terreno ya que están en terrenos fiscales”.

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Un dirigente de la Hermandad de la Virgen de la Puerta2, (otra asociación religiosa peruana que actúa en La Plata) tuvo un proyecto para reunirse con la Hermandad de la Virgen de la Asunción de Chacas e invitar también a la Hermandad del Señor de los Milagros “para trabajar desde lo social”, es decir brindar asistencia médica u otro tipo de ayuda. Sin embargo, este proyecto no se llevó a cabo porque no lograron reunirse. El entrevistado explicó que al ser “migraciones nuevas tienen mala fama en la sociedad local y dejan mal a los peruanos que llegaron ya hace más de treinta años al país”. De modo que la imagen desfavorable que circula socialmente de las “migraciones nuevas” no sólo contribuye a generar discriminación por parte de la sociedad local sino que genera escisiones al interior del colectivo entre las generaciones de migrantes que llegaron al país por los años 60 y los que arribaron por los ’80 y ’90. Queda preguntarnos ¿cuáles serán las medidas de acción que tendrán que tomar las distintas formas asociativas sociales, culturales, religiosas, políticas, deportivas del colectivo peruano para disminuir los efectos de las propias divisiones internas y la discriminación por parte de la sociedad local?

Acciones de las Asociaciones frente a la discriminación. En los casos de discriminación hacia los jóvenes peruanos el Centro Cultural Peruano 28 de Julio realizó denuncias al INADI3, organismo del que obtuvo una respuesta favorable. Para promover que los migrantes regularicen su situación documentaria, el Centro se encarga de asesorar a los trabajadores que están “en negro, para que defiendan sus derechos”, recurriendo al Ministerio de Trabajo. De igual modo la presidenta de esta asociación se capacitó en torno de la nueva Ley de Migraciones. Como ya mencionamos la obtención del documento nacional de identidad es un factor legal que incide claramente en la inclusión de los niños en los establecimientos educativos estatales. Por ello, la presidenta afirmó que desde la asociación trabajan para que ésta situación se modifique, obteniendo “el DNI vía la Municipalidad de La Plata para que los menores
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El presidente de la Hermandad de la Virgen de la Puerta que actúa en La Plata fue entrevistado en 2008 durante su mandato. 3 Instituto Nacional Contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.
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puedan ser aceptados en colegios públicos”. Y agregó que está en continuo contacto con la Municipalidad de La Plata, la de Berisso y de Ensenada “actuando desde el aspecto social”. Asimismo el asesoramiento legal apunta a evitar el desalojo, posibilitar “la titularidad de la vivienda”, y regularizar la situación laboral. Además, realizan “distintos tipos de trámites que necesita el migrante a los que no puede ir él mismo, porque tiene que mantener su trabajo” con la sugerencia de asistentes sociales. Y cuentan con el apoyo de profesionales migrantes residentes tales como arquitectos, ingenieros y abogados “para ayudar a solucionar los diferentes conflictos que se nos presentan”. Sobre la existencia de programas institucionales de promoción a favor de la integración de los migrantes y la sociedad local, al momento de realizarse la entrevista (marzo 2010) en este Centro estaban estudiando qué podían aportar en la celebración del Bicentenario de Argentina “para dar algo, porque las instituciones quedan, son la fuerza viva, ya que nos sentimos identificados y agradecidos con la ciudad de La Plata por la posibilidad que nos da de vivir aquí”. A los estudiantes universitarios que vienen a cursar también se les presta asesoramiento gratuito para facilitar su incorporación al ámbito académico. Por otra parte, la presidenta del Centro tiene un espacio radial en FM Andina dónde difunde las actividades que realizan y presta otro tipo de servicios que resultan de interés para los migrantes. “Se les informa sobre las leyes, direcciones y teléfonos de Facultades o sobre dónde se hace la revalidación de títulos o de certificados escolares para que defiendan sus derechos y generar conciencia para que obtengan el Documento”. Entre sus objetivos, está además “difundir la cultura” conjuntamente con el gobierno platense y el de la provincia de Buenos Aires. “Pero de otra forma, es decir, no realizamos fiestas ni polladas que tergiversen la realidad para que el compatriota peruano tenga la presencia cultural, porque se tienen que adaptar respetando las leyes para que tengan todo en regla para vivir en el país”. Por su parte, la Hermandad del Señor de los Milagros desarrolla distintas acciones institucionales de promoción. Entre los servicios que prestan “ayudan a restablecer los vínculos entre las personas, la referencia en este punto es a nivel nacional, y a afianzar la identidad peruana”.

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En la misma línea, la Hermandad llevó a cabo un programa a favor de derechos sanitarios para la comunidad de referencia que “consistió en abrir junto con profesionales un centro de atención primaria de salud para toda la comunidad (religiosa)”. En el caso del Centro “José María Arguedas” los integrantes de la comisión directiva afirmaron que una de las tareas que desempeña el mismo consiste en llevar a cabo un trabajo social para terminar con la discriminación: “Hemos incorporado a las tres generaciones. Hacemos un trabajo social, cultural para desterrar los males como el racismo”. Luego, explicaron las diferencias que mantiene esta entidad con la CLAP (Comunidad Latinoamericana Platense que surgió en noviembre de 2008 con el fin de agrupar a comunidades de migrantes latinoamericanos); diferencias que motivaron la creación del Centro. Al hablar sobre los migrantes latinoamericanos en general y el proyecto específico para el grupo migrante peruano, un integrante de la comisión explicó: “La situación era avanzar en la creación de una institución latinoamericana, la CLAP. Y queríamos que un peruano la dirigiera. Convencimos a los bolivianos, luego a los paraguayos para que la persona más adecuada sea él (señala a un referente) Hay comidillas políticas; ellos armaron la CLAP pero su intención es darle otro matiz desde el punto de vista cultural, social”.

Hemos descripto la existencia de programas institucionales de promoción de derechos ciudadanos, tanto laborales, sociales, económicos, como culturales de los migrantes nucleados en las asociaciones referidas, que en muchos de los casos articulan sus actividades y esfuerzos con ONGS, el INADI, el Ministerio de Trabajo, la Dirección Nacional de Migraciones (DNM), y las Municipalidades de La Plata, Berisso y Ensenada. Ámbitos de actuación socio-territorial de las asociaciones peruanas. El Centro Cultural Peruano 28 de Julio tiene como ámbito de actuación socio-territorial los barrios periféricos de La Plata donde funciona la entidad. La referente del mismo afirmó: “desde ahí bajamos hasta los barrios para identificar las problemáticas”. Otro espacio de actuación es la localidad de Berisso, donde concurre su referente quincenalmente para solucionar los problemas asociados al tema de la vivienda.
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Según la informante del Centro los casos de discriminación más relevantes mencionados se habrían producido en diferentes ámbitos institucionales de la sociedad mayor. Entre ellos mencionó a Migraciones (DNM), al Ministerio de Justicia “dónde los jóvenes migrantes concurren para obtener la residencia” y al Ministerio de Educación Provincial, donde asisten para obtener certificados o realizar revalidación de títulos. En esta instancia sostuvo “con el Consulado no cuento, no aporta nada”. Por su parte, el ámbito de actuación socio-territorial específico del Centro “José María Arguedas” todavía es muy difícil de determinar puesto que se trata de una entidad que fue fundada recientemente. Sin embargo pudimos recabar datos sobre la configuración de “nuevos barrios” peruanos. El referente del mismo sostuvo que “la cadena de los que vienen se hace para no perder el vínculo, uno genera eso. Se ayuda al hermano que vela por sus hijos. Los bolivianos también traen a todo el círculo familiar para armar otro pequeño barrio. Siempre hay entre 10 o 8 familias peruanas juntas en un lugar”. En el barrio José Luis Cabezas hay 150 familias de peruanos, se formó por la cercanía con las Facultades de Ingeniería y Medicina. Y en los “barrios nuevos” de Berisso y Villa Elvira “hay nuevos asentamientos, que luego forman lo que en Perú se conoce como “el pueblo joven”. Así, describieron cómo en los sectores periféricos se van conformando nuevos tejidos sociales de entramados culturales, políticos, religiosos en los que se van “asentando” migrantes de distintas nacionalidades y locales. Consideraciones finales. En el presente trabajo nos centramos en el rol que asumen las asociaciones peruanas frente a procesos de discriminación de migrantes e hijos en el ámbito educativo y otros, vislumbrando las tareas de asistencia legal, contención social, religiosa y otras que al respecto realizan las mismas. En nuestro análisis -sustentado en la aplicación de una ficha cuestionario y entrevistas realizadas a distintos referentes de las asociaciones peruanas- se evidenció la opción por las instituciones educativas privadas, en consideración con los requisitos formales que se necesitan para acceder al sistema educativo estatal (documentación, revalidación de título, certificados escolares, etc.)

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Asimismo clarificamos los alcances perjudiciales que tienen los procesos discriminatorios para dicho colectivo, ya que operan en detrimento de la calidad de vida (mejor educación, integración social, acceso a la vivienda, condiciones dignas de trabajo, entre otros) y hasta en la producción de efectos de negación de filiaciones étnico-nacionales de origen de los padres que hacen los hijos de peruanos. Estas elecciones repercuten en la construcción de las subjetividades y la identidad. En consecuencia observamos que las asociaciones peruanas funcionan como canales de recepción de denuncias sobre discriminación, evidenciándose la falta de conocimiento y acceso por parte de los sujetos migrantes a los organismos estatales pertinentes (tales como el INADI, el Área de Defensa del Pueblo, Derechos Humanos, etc.) El desafío, no sólo para las asociaciones sino también para el colectivo peruano que representan, consiste entonces en promover el diálogo intercultural prestando especial atención al respeto por las particularidades de las prácticas y creencias propias, la protección y atención de las necesidades de la población vulnerable y el fortalecimiento de los ámbitos locales como creadores, promotores y defensores activos de la igualdad en todos los ámbitos de la vida social.

Bibliografía. Cardoso de Oliveira, Roberto (1976): Etnicidad y estructura social. Cap.1 Identidad

étnica, identificación y manipulación. Editorial Ciesas 1992. Colección Miguel Othon de Mendizábal. INADI (2008) Hacia una Argentina sin discriminación. Informe del Gobierno Nacional: septiembre 2005-diciembre 2007. Moya, José C., (2005) Los inmigrantes y sus asociaciones: Una perspectiva histórica y global, en Apuntes de investigación n 13. Moreno, Isidoro. (1991): “Identidades y rituales. Estudio introductorio". En: Prat, J. (eds.): Antropología de los pueblos de España. Taurus Universidad, Madrid. Proyecto de Investigación “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata”. Directora: Adriana Archenti. Período 01/01/2010 al 31/12/2011, UNLP, Facultad de Periodismo y Comunicación Social.

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Recalde, Aranzazu, (2000) ¿Por qué no participan los inmigrantes de origen latinoamericano en sus asociaciones?, VI Congreso de Antropología Social, Mar del Plata, Argentina. Santillo, Mario Miguel, (2001) Las organizaciones de inmigrantes y sus redes en Argentina, CELADE.

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Procesos de “nueva nacionalización” en migrantes bolivianos en La Plata Dulce Daniela Chaves. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: dulchaves@yahoo.com.ar Christian Daniel Pozo. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: chrpozo@hotmail.com Como consecuencia de problematizar la construcción de la bolivianidad en La Plata y Gran La Plata, enmarcada en un contexto socio-histórico particular, como es el que atraviesa Bolivia a partir de la gestión gubernamental de un primer mandatario aymara, nos hemos aproximado a posibles respuestas para entender el proceso que hemos denominado “nueva nacionalización”. Dicho concepto señala la interpelación que el Estado de origen realiza a sus ciudadanos residentes en el exterior, para de este modo intentar ubicarse como referente de identificación. Las explicaciones que se desprenden de nuestra investigación, surgen a partir de comprender a la migración como un fenómeno social y abarcativo, capaz de modificar o reafirmar las prácticas y experiencias de las personas; como así también la forma en que éstas se identifican con respecto a sus connacionales, a los integrantes de la sociedad receptora y a ellas mismas. Palabras clave: migración boliviana - procesos de identificaciones - nueva nacionalización - Evo Morales Ayma, bolivianidad.

Al comenzar nuestra investigación, hemos iniciado definiendo al contexto y/o la experiencia posmigratoria como “la lógica o situación que se expresa a partir de un tiempo de aclimatación y asentamiento de los migrantes bolivianos en la sociedad platense, y del despliegue de todo su bagaje sociocultural puesto en relación con la sociedad receptora”. Sin embargo, luego de un largo recorrido teórico y un dedicado trabajo de campo, nos encontramos en condiciones y en la necesidad de agregar a aquella definición algunas cuestiones adicionales. Pues el contexto posmigratorio no sólo queda expresado a partir de una línea temporal. Es decir, no sólo se basa en el tiempo de asentamiento que cuentan o experimentan los migrantes bolivianos en la ciudad de La Plata; sino que la situación nos remite a algo un tanto más complejo. Esta complejidad a la que nos referimos va a estar alimentada principalmente a partir de considerar también como características propias de este contexto a la pluralidad que presenta la migración boliviana y también a un perceptible cambio en las condiciones de recepción que despliega la sociedad platense como sociedad receptora. “Con mayor precisión, este „asentamiento‟ estaría dado por la combinación de varios elementos, entre los que destacan la posibilidad de un
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reagrupamiento social a partir de la llegada de paisanos de un mismo pueblo o región, y el mejoramiento relativo de las propias condiciones de vida” (Caggiano, 2006). En este sentido, la noción de identidad nacional se vuelve necesaria, ya que si consideramos lo característico del carácter relacional y dinámico de los procesos de identificaciones, necesariamente debemos sostener que ser boliviano en el extranjero -en este caso, en la ciudad de La Plata- es un proceso y el resultado de la construcción de una identidad colectiva. Relatos de estas dinámicas quedan expresados en los trabajos de Grimson (1999) y Caggiano (2006), los que (de) muestran cómo los migrantes bolivianos en Argentina, reconfiguran los modos de construir la nacionalidad, de acuerdo a la implementación de distintos dispositivos de interrelación con la sociedad receptora, y los marcos particulares que ésta les ofrece. En estos términos, Grimson entiende que los migrantes bolivianos construyen el ser nacional en el extranjero a partir de una etnificación en términos nacionales. Desde aquí, el proceso mencionado alude a la construcción de una identidad boliviana que tiende a aglutinar al conjunto de los inmigrantes de ese país, partiendo de unificar las diversas identidades bajo una sola identidad nacional. Pero esta vez no llevado a cabo desde el interior y como interpelación de aquél Estado, sino esencialmente en el contexto de otro Estado: el argentino. “La nueva bolivianidad subordina las identificaciones y distinciones de etnia, clase y región que existen en Bolivia a una etnicidad definida en términos nacionales, reuniendo un conjunto de elementos provenientes de distintos momentos históricos (…) y de diversas regiones geográficas y culturales” (Grimson, 1999). Por otra parte, Caggiano, ubicándose en un escenario posmigratorio donde los migrantes bolivianos experimentaron un proceso de afianzamiento en la sociedad platense, observa cómo a partir del reordenamiento de los ejes identitarios comienzan a producirse otros tipos de dinámicas, principalmente elaboradas a partir de la emergencia de los regionalismos. “La consolidación de esta diversidad en la reciente etapa nos lleva a reparar en „las colectividades‟ dentro de „la colectividad‟. La diversificación responde a un fuerte regionalismo que distingue y separa a los bolivianos en La Plata. Lo responde a la vez que lo re-crea, puesto que no se trata de la reproducción de un modelo regional anterior recuperado, sino de la producción de una nueva dinámica que pone en juego el recuerdo de aquel modelo en las nuevas condiciones de la situación posmigratoria” (Caggiano, 2006).

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Lo que Grimson y Caggiano están afirmando es que los bolivianos migrantes -en especial, los asentados en La Plata y en la ciudad de Buenos Aires- establecen el sentido de “la colectividad”, desde la cimentación de una gama de espacios comunicativos y de una serie de prácticas que se definen en fiestas patronales y religiosas, ferias, centros de residentes y eventos deportivos. Es decir, “la bolivianidad migrante (…), lejos de constituir una reproducción de prácticas ancestrales y de llevar una cultura esencial a los lugares de destino, es el modo de construcción de una nueva colectividad” (Grimson, 1997). En diálogo con estos dos autores, nuestro trabajo de investigación apunta a interpretar la actualidad migrante boliviana desde un proceso de nueva nacionalización, donde la dinámica de los ejes identitarios se halla en reconfiguración constante y en la búsqueda de nuevos límites que designan al interjuego del nosotros/otros. Hablamos de nueva nacionalización partiendo de interpretar que el proceso de elaboración del ser nacional en el extranjero en los últimos años, remite a una interpelación activada desde el propio Estado boliviano, a partir de condensar en la acción de gobierno de Evo Morales Ayma elementos provenientes de distintos momentos históricos; proceso que, a su vez, estará mediado por las eventuales condiciones del contexto y la experiencia posmigratoria. Es necesario resaltar que este avance de la dimensión política capitalizada por el Estado boliviano -en cuanto a ubicarse como un eje de identificación a través del cual los migrantes en el exterior elaboran el sentir nacional- no descarta ni desplaza la dimensión de la etnicidad en términos nacionales, confeccionada a partir de las prácticas culturales. Más bien, lo que se está dando en la actualidad es una dualidad, donde no se trata de ver cuál de los dos procesos –si el forjado „desde arriba‟ o el forjado „desde abajo‟prevalece sobre el otro, sino cómo hacen ambos para trabajar en la tensión que la situación propone. Sería provechoso pensar esta dinámica desde la idea de lo residual, tal como lo propone Williams, en tanto un espacio de acción abordado simultáneamente por lo de antes y por lo de ahora. A partir de estas formulaciones, introduzcámonos en el trabajo de campo para que sean los propios migrantes bolivianos los que nos allanen el camino hacia lo que teóricamente proponemos como nueva nacionalización: “Nosotros, una vez que cruzamos la frontera, seamos del departamento que seamos, somos bolivianos. Somos como si fuéramos, de una sola madre, de un solo padre; como
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carne y hueso. Nosotros somos como hermanos acá; entonces, quien nos pregunte, no preferimos decir de qué lugar. Preferimos decir ´somos bolivianos´ y nada más (…) más que nada nosotros manejamos la historia de los antepasados de los pueblos originarios o de los líderes originarios o indígenas. Hay muchos dirigentes que han dado su vida por defender sus ideales. (…) Pero el Evo ha sido muy consecuente con sus principios y su clase, la de los pobres.” (Don Valerio, 50 años, es de descendencia originaria, habla quechua, líder sindical y dirigente del Centro Cultural Boliviano de La Plata). “Hay unión, desde que llegué la vi. Ahora acá los cochabambinos hacen como la tradición de Cochabamba. La primera semana de agosto hacen la fiesta de la Virgen, hacen el recordatorio de la Virgen de Guadalupe, también de Urcupiña y la de Copacabana. Una familia nomás lo hace. Ponele que yo hago por la Virgen y es una devoción a la Virgen, agradecimiento. Se hace una challa, se hace comida, se hace chicha y se invita al que quiera venir, ahí se junta la gente y es todo gratis (…). El que es devoto a la virgen es el que lo hace (…), después vos pasás a otra persona el que quiere agarrar para el otro año, otra familia, y así van pasándose. Un año hace otra familia y el otro año otra familia. Me parece que los que lo van a hacer ahora son unos paceños.” (Juana, 31 años, proviene del departamento de Sucre, habla quechua, es empleada doméstica). “En las reuniones que vamos de pueblos originarios, somos la mayoría hermanos bolivianos; no importa de qué parte de Bolivia son. Nuestros lazos son de sangre y eso no lo puede separar nadie. También hay gente que es de Perú o de acá también, que son como nosotros1 (…) y si te ponés a ver, me parece que todos están con el Evo…hasta los que no son bolivianos. Si el Evo es el Presidente de todos los pueblos originarios, desde México hasta Argentina. Se ven cómo él…si acá somos todos humildes y con padecimientos. No vi a nadie que vaya a las reuniones que sea capitalista o adinerado.” (Carlos, 53 años, proviene de El Alto, es de descendencia originaria, habla aymara y es albañil).

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Cuando Carlos dice “…que son como nosotros”; se refiere a las personas que legalmente pueden pertenecer a distintas nacionalidades -como el caso de su esposa argentina- pero que, por distintos motivos (entre ellos, su etnicidad), se reconocen como integrantes de los pueblos originarios.
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El relato de los entrevistados nos sitúa en los modos de conformación del ser boliviano en La Plata, mediante el interjuego propuesto por el sentido étnico y el sentido nacional de la bolivianidad; donde ambos apuntan a construir propuestas „desde arriba‟ y „desde abajo‟ respectivamente, para la interacción tanto hacia el interior del grupo como hacia el exterior de éste cuando se relaciona con la sociedad receptora. Esto se expresa cuando Don Valerio, Juana o Carlos sostienen que hay una unión, una hermandad, que instituye un sentido étnico de la bolivianidad, atravesando uno a uno los otros ejes de identificación y, a la vez, articulándolos. Pero, acto seguido, a esto le agregan una serie de referencias mediante las cuales se deja entrever el sentido nacional de esa misma bolivianidad, a partir de dar paso a viejas diferencias que datan del contexto de premigración: “Ahora acá los cochabambinos hacen como la tradición de Cochabamba (…) los próximos son unos paceños” o “…acá somos todos humildes y con padecimientos. No vi a nadie que vaya a las reuniones que sea capitalista o adinerado.” Universos discursivos que recrean situaciones que se hallaban congeladas como consecuencia de un anterior marco convalidado

estratégicamente frente a la sociedad local. De modo tal que en el mismo acto demarcatorio de lo nacional en la cultura e identidad boliviana en La Plata, se activan simultáneamente procesos de alteridades históricas: regionalismos en la entrevista a Juana, étnicos en la entrevista a Don Valerio o de clase en la entrevista a Carlos. Disputas que con anterioridad se menguaban en momentos en que la bolivianidad lograba aunar a los paisanos bajo una pretendida unidad; ahora -este modo de construir lo boliviano- debe ceder terreno, como consecuencia del avance de la interpelación llevada a cabo por el Estado boliviano, resumido en la acción de gobierno de Juan Evo Morales Ayma. Esta particular lógica de construcción del “colectivo” boliviano, suministra a lo nacional y a lo étnico el protagonismo en el interior de la dinámica como instancias indefinidas aunque activas, donde al designarlas como partes componentes, también les asigna papeles y roles para que se constituyan como las legítimas. En este sentido, el compendio de aquellos mecanismos posibilita que los migrantes bolivianos se reconozcan tanto en anteriores espacios de identificaciones localizados en el contexto de origen (nueva nacionalización), como en prácticas y representaciones que remiten a una lógica a través de la cual se registren como miembros de una comunidad que posee una identidad cultural común (etnicización en clave étnica).
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En este sentido, la nueva nacionalización nos invita a presenciar cómo la dinámica actual de la construcción de la bolivianidad en el escenario platense, es significada a partir de asistir a una relación dialéctica entre una instancia signada por un proceso cultural que toma forma „desde abajo‟ y otra instancia signada por un proceso político que toma forma „desde arriba‟. Es decir, presenciamos la nueva nacionalización en base a imágenes que aluden a un supuesto estado de suspenso entre extremos en tensión; aunque bien podemos precisar que la nueva nacionalización no se debate en el medio de ambas instancias, sino que se expande en la extensión que éstas demarcan, abarcando a una y otra indistintamente, sin preferencias ni jerarquías. Esta falta de exclusividad hacia un proceso de construcción nacional boliviano en La Plata y Gran La Plata, desde las prácticas o desde la acción del Estado, no hace más que hablar de procesos móviles y dinámicos, donde lo que perdura está en grandes problemas al enfrentarse a lo que se redefine. Pues resulta evidente, además, que un gran número de migrantes bolivianos por estas y otras razones, lejos de haber abandonado paulatina o virulentamente algunas de las prácticas y costumbres que traían de su lugar de nacimiento, con este proceso de nueva nacionalización las han recuperado, actualizado y por último, resignificado al calor de las interrelaciones con la sociedad platense. Bibliografía. - CAGGIANO, S. (2006) “Fronteras de la ciudadanía. Inmigración y conflictos por derechos en Jujuy”. En Grimson, A. y Jelin, E. (comps.) Migraciones regionales hacia la Argentina. Diferencia, desigualdad y derechos. Buenos Aires: Prometeo. - GRIMSON, A. (1997) “Relatos de la diferencia y la igualdad. Los bolivianos en Buenos Aires” Nueva Sociedad nº 147 Enero-Febrero 1997, pp. 96-107

- GRIMSON, A. (1999) Relatos de la diferencia y la igualdad. Los bolivianos en Buenos Aires. Buenos Aires: Eudeba.

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“Aventureros” e “internacionales”: dos figuras representacionales de los migrantes africanos en Argentina Orlando Gabriel Morales. Universidad Nacional de La Plata. E-mail: moralesorlandogabriel@gmail.com En esta ponencia, por una parte, describimos trayectorias migratorias y representaciones respecto a las mismas de migrantes de origen africano en Argentina. Por otra, introducimos una reflexión sobre dos figuras representacionales que surgen de los discursos de algunos migrantes para distinguir trayectorias y condiciones sociales entre el colectivo “africanos”. Se trata así de socializar y poner en diálogo algunos resultados preliminares que surgen de procesar y sistematizar materiales reunidos en el marco de mi tesis doctoral, orientada a analizar los procesos de comunicación, representaciones y relaciones interculturales que se configuran a partir de la presencia de nuevos migrantes africanos en Argentina -en particular, de los migrados en la última década localizables en la Ciudad de Buenos Aires y La Plata-. Palabras clave: migración africana - migrante aventurero - migrante internacional representaciones sociales - relaciones interculturales. Introducción.

En el año 2008, frente a la creciente visibilidad de nuevas presencias de migrantes africanos y por un interés personal en indagar los procesos de interculturalidad en contextos de migración, comenzamos a producir un documental fotográfico, desde un enfoque antropológico, con -y sobre- migrantes de esa procedencia dedicados a la venta ambulante de bijouterie en distintas ciudades del país. El propósito del trabajo fue hacer visible problemáticas que atraviesan estos actores y promover el conocimiento de su realidad cotidiana para contribuir a la reflexión sobre los estereotipos y prejuicios que favorecen prácticas discriminatorias. Los resultados se plasmaron parcialmente en una muestra fotográfica compuesta denominada “Migrantes limítrofes e intercontinentales en Argentina. Bolivianos en el cortadero y Africanos del oro 14”1 y en una publicación que lleva el título Africanos del oro 14. La migración negra hacia Argentina en el siglo XXI (2009), donde a las fotografías se agregan relatos, información contextual y reflexiones sobre tal fenómeno. Dicho proceso de trabajo implicó, entre otras cuestiones, por una parte, una búsqueda de información que permitiera la contextualización y caracterización inicial de la migración

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Expuesta en el Centro Cultural Pasaje Dardo Rocha, de la ciudad de La Plata, del 18 al 30 de diciembre del año 2008.
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africana reciente. Por otra, el establecimiento de contactos, interacciones concretas y relaciones sostenidas en el tiempo con algunos actores de ese origen. Es decir, en un sentido amplio, involucró un proceso de comunicación con migrantes de origen africano, que vino a profundizar un interés académico personal respecto al campo de la comunicación intercultural. A partir de esa experiencia y ya en el marco del Programa de Doctorado en Comunicación (UNLP), diseñamos un Proyecto de Tesis con el objetivo de indagar los procesos de comunicación, representaciones y relaciones interculturales, más que la migración de africanos2 en sí misma. Se trata de abordar los procesos comunicativos y dinámicas relacionales que se configuran entre los propios migrantes -considerando la diversidad de procedencias- y entre estos y actores individuales e institucionales de la sociedad local3. En particular, uno de los objetivos específicos del Proyecto es determinar la presencia de africanos migrados en la última década a la Ciudad de Buenos Aires y La Plata, atendiendo a las características de ésta población. Esto considerando que se trata, en términos analíticos, de identificar las configuraciones que adquiere este colectivo en el contexto migratorio local, donde interactúa con otros grupos e instituciones en un “campo de interlocución” (Grimson 1999) configurado por relaciones asimétricas. En dicho marco se inscribe esta ponencia, donde expondremos respecto a trayectorias migratorias y representaciones sobre las mismas a partir del propio trabajo de campo y de algunos antecedentes disponibles. Nuevas presencias africanas en Argentina.

Los reportes más recientes de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indican que el número total de migrantes internacionales aumentó en los últimos diez años en algo más de 60 millones, contabilizando en la actualidad 214 millones de personas. Además, estos informes señalan que la migración está más ampliamente
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Aclaramos que la nominación “africana/no/s” se utiliza en este contexto para referir de forma genérica a las distintas procedencias étnico-nacionales de África. Tal categoría social se retoma aquí sólo para simplificar la alusión a individuos/colectivos migrantes originarios de ese continente, siendo que, en tanto conlleva una homogeneización y generalidad, queda pendiente la reflexión sobre las implicancias de su uso. Asimismo, respecto a la categoría “sociedad local” -de la misma forma que aquellas de “sociedad receptora” o “sociedad mayor”, que usaremos en el presente texto- reconocemos que adolecen de un nivel de generalidad y uniformización importantes, quedando subsumidas en ellas tanto la variabilidad al interior de la misma como la dinámica procesual de la interacción. 3 Se comprende dentro de ésta categoría, a los fines de esta investigación, a ciudadanos particulares, agentes de organismos de la administración pública y medios de comunicación.
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distribuida entre distintos países y cuentan a la población migrante en América Latina en 7, 5 millones de personas4. Vinculado a esto, otros registros revelan un incremento en el flujo de migrantes y refugiados extracontinentales provenientes principalmente de una diversidad de países africanos hacia las Américas5 y, en particular, la región de América Latina6. En Argentina, desde mediados de la década del noventa, se registra la presencia de una nueva corriente de migrantes provenientes de distintos países del África Subsahariana. Al respecto, los datos disponibles en distintas fuentes institucionales, tales como el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la Dirección Nacional de Migraciones (DNM) y asociaciones de migrantes africanos, entre otras, dan cuenta de la llegada de migrantes procedentes de Senegal, Nigeria, Gabón, Zambia, Sudáfrica, Camerún, Costa de Marfil, Mauritania y Malí, entre otros países. Aunque, por la especificidad de los datos producidos, las limitaciones en el trabajo desarrollado por los organismos estatales vinculados al registro poblacional y las características de esta corriente migratoria -en particular, su grado de dinamismo e irregularidad-, volumen de esta población es incompleta y relativa. En este sentido, aunque los datos correspondientes al Censo Oficial están desactualizados, para el año 2001 el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) refiere la presencia de 1883 extranjeros provenientes de África7; mientras que los resultados del empadronamiento realizado en el año 2010 aún no están disponibles. Por su parte, los registros de solicitudes de refugio procesadas por el Comité de Elegibilidad para los Refugiados (CEPARE) -un organismo de la DNM cuyo datos vienen siendo apelados como fuente de información por los investigadores académicos en tanto tal petición ha sido una práctica extendida entre estos migrantes- evidencian, en particular desde el año 2000, una presencia significativa de africanos entre los peticionantes; y específicamente una predominancia de los senegaleses. Aunque estas cifras, por su
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la información existente sobre el

Para más datos consultar A propósito de la migración, Hechos y cifras, Cifras por región y por país. Organización Internacional para las Migraciones. 5 Este dato corresponde a una encuesta realizada por la Organización de los Estados Americanos (OEA), cuyos resultados se exponen en el documento Flujos Migratorios Extra-Continentales en las Américas, del 6 de abril de 2010. 6 Se expresa en este sentido el documento Migración Extracontinental en América Latina: Algunas tendencias y consideraciones de protección internacional, Juan Carlos Murillo, Director de la Unidad Legal Regional para las Américas del ACNUR. 7 Según Maffia y Agnelli (2008), el 51 por ciento de esta población corresponde a personas llegadas del África Subsahariana y la provincia de Buenos Aires y Capital Federal son los lugares con mayor presencia, con un total de 1401 migrantes africanos.
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especificidad, si bien demuestran representación no necesariamente son un correlato de un mayor ingreso de migración africana. Mientras que otros datos de uso referencial, como las estadísticas de radicaciones por nacionalidad -de la base de datos de la DNM-, indican que en el año 2009 los africanos iniciaron 193 trámites de radicación en el país, cifra que corresponde a un 0,08 por ciento del total de gestiones (Estadísticas de radicaciones. Periodo: año 2009. DNM). Información que hay que relativizar considerando que aquí no queda comprendida la presencia de migrantes no regularizados que se han radicado de hecho. Sin embargo, pese a las limitaciones objetivas y en algún grado inevitable de los datos existentes, los nuevos migrantes africanos se han hecho visibles por su creciente presencia cotidiana en distintos espacios sociales, fundamentalmente a partir del ejercicio de la actividad comercial en la vía pública. También porque en los últimos años su arribo al país ha sido tópico de informes y noticias producidos por medios de comunicación locales y extranjeros. Incluso en el ámbito académico nacional han surgido diversos proyectos de investigación que toman por objeto de estudio a esta migración -y en particular a los senegaleses, quienes constituyen la mayoría dentro esta nueva población africana en Argentina-. Trayectorias8 migratorias.

Distintos autores intentan explicar el nuevo fenómeno migratorio de africanos remitiendo a transformaciones, crisis y potencialidades en distintos ámbitos -entre ellos el económico, jurídico, social- y regiones que en un contexto de interdependencia global incidirían en la configuración de este movimiento poblacional. En este contexto, el fenómeno local se ajustaría a las tendencias identificadas por algunos estudios demográficos sobre la migración africana, los cuales refieren que, en general, los emigrantes se dirigen hacia destinos no convencionales, con ausencia de vínculos lingüísticos, culturales o coloniales previos -como el caso de nuestro país-. En parte debido al acrecentamiento de la inestabilidad económica de África Occidental desde 1980 y a las políticas restrictivas de los países europeos (Zubrzycki y Agnelli, 2009).

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Con esta categoría referimos a experiencias con historicidad, construidas en el marco de relaciones sociales y con itinerarios definidos espacial y temporalmente.
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Las nuevas configuraciones en la migración africana se registran, por ejemplo, en la diversificación de los destinos, siendo que “tanto en el interior del continente como en el exterior, algunos países que no estaban en la mirada de los emigrantes africanos han aparecido como destinos importantes” (Sow, 2005). Pero este proceso suma complejidad porque a lo anterior se suma que “son más largas las trayectorias (que se componen de varias etapas), cada vez son más las mujeres que migran, [y] (…) comienza a tener importancia el número de trabajadores altamente cualificados que salen de los estratos medios de las ciudades” (Maffia, 2010). Cullenward (2009), por su parte, sostiene que en el mundo globalizado las migraciones internacionales no son sólo el producto de las desigualdades económicas entre países desarrollados y en vías de desarrollo, sino también de la legislación y las medidas gubernamentales respecto a las fronteras y los extranjeros. En consonancia con este planteo, la autora entiende que existe una conexión entre la trayectoria de los africanos en Argentina y la transformación de la legislación migratoria y la política de control de fronteras en España. En este marco, podemos suponer que la corriente de migrantes africanos en la región constituye un fenómeno emergente que se sostendrá en el tiempo a pesar de las dificultades de diverso tipo que atraviesan estos en el contexto local y del carácter impreciso de las estimaciones en cuanto a su volumen. Respecto a esto último, un integrante de la comisión directiva de la Asociación de Residentes Senegaleses en Argentina (ARSA) expresa en sus palabras la dificultad para obtener definiciones cuantitativas: “Hasta hoy estamos haciendo un censo que todavía no podemos terminar porque todos somos trabajadores y es difícil hacerlo de un día para el otro, es muy difícil. Sinceramente… podría decir que lo que veo, estoy seguro, cien personas. Pero estoy seguro que más de eso, seremos mil o más de mil, pero están por todos lados. Si terminamos de hacer lo que estamos haciendo te podría decir “somos quinientos, o mil”” (Abba). Paradójicamente, el carácter difuso de una imagen sobre la extensión cuantitativa del colectivo senegalés que manifiesta el entrevistado se corresponde con la imprecisión manifiesta -sostenida históricamente por el Estado nacional y otros actores localesrespecto a la presencia de afrodescendientes en Argentina.

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Sin embargo, esta corriente llega en un contexto histórico y político diferente para los colectivos “afro” en el país. En palabras de García (2009), “actualmente existe un reconocimiento estatal aunque posiblemente para muchos éste no se esté dando en los términos pretendidos”. Asimismo, la visibilidad pública de estos nuevos migrantes pone en cuestión, en el plano objetivo y simbólico, la afirmación de que en Argentina “no hay negros”9 -negación que, en general, está naturalizada-. Una contrastación de este tipo representó el arribo de un contingente de caboverdeanos que llegó de África a fines del siglo XIX y a mediados del XX, aunque éste fue partícipe de “un proceso de “argentinización”, al promover al interior del grupo una estrategia identitaria caracterizada principalmente por la “invisibilización” del componente africano” (Zubrzycki y Agnelli, 2008). Situación que, según las autoras antes citadas, se revertiría en la década del noventa. Pero, si como señalan algunos autores es necesario considerar la inmigración como un proceso que incluye también el momento de emigración -a los fines de evitar un enfoque reductor de la complejidad del fenómeno-, hay que hacer una referencia -que en este caso será breve- a los motivos que llevaron a la emigración a los africanos registrados en nuestro ámbito. Al respecto, las producciones resultantes de investigaciones en curso recogen motivaciones diferentes. Maffia y Agnelli (2008) 10, por su parte, señalan que las razones aducidas son de carácter económico-laboral y político. En este marco, para el caso de los senegaleses, algunos -en particular una minoría que tiene formación técnica o profesional- remiten a falta de empleo y otros -trabajadores no calificados- a una búsqueda para mejorar las condiciones de vida personales y/o familiares. “Los primeros, en general, migran ni bien terminan la universidad o los estudios superiores. Entre los segundos son pocos los que terminaron la escuela primaria y en su

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En un trabajo anterior (Morales 2010) he presentado resultados preliminares de un análisis respecto a los modos en que son percibidos y representados los nuevos migrantes africanos en la sociedad local -específicamente en un grupo singular de actores: agentes en formación de la Policía de la provincia de Buenos Aires-.
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Los trabajos de Maffia, Zubrzycki y Agnelli se enmarcan en el proyecto “Los nuevos inmigrantes africanos en la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”. Su trabajo de campo está siendo realizado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, La Plata y partidos de la costa bonaerense (provincia de Buenos Aires).
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mayoría se dedicaban al comercio (…) ambulante o en (…) ferias en Senegal” (Zubrzycki y Agnelli, 2009). En cambio, hay quienes teniendo empleo deciden migrar “para conocer el mundo, para hacer negocios y relaciones” (Zubrzycki, 2009). Asociado a esto último, trabajos académicos referenciados en otros contextos remiten a la existencia en los lugares de origen de un imaginario que sustenta el mito del “paraíso en el extranjero” y de que a los que han emigrado “les va todo muy bien” (Rodríguez García, 2002:264). En efecto, en mis conversaciones con migrantes en el contexto local he registrado tanto manifestaciones de reconocimiento de esas expectativas generadas en el entorno social de origen como una preocupación por no dejar de satisfacerlas. “Obvio, si vos vas con las manos vacía y dices “yo estoy acá… te ven, está bien, es lindo, pero….” No es que es obligación pero es bueno llevar para ayudar. Si vos venís [al país de destino] con un problema y te vas con el mismo problema que dejaste allá no tiene sentido” (Abba). M., un migrante senegalés radicado en el país desde principios de la década de 2000, viaja todos los años a su localidad natal y para esa ocasión procura juntar el dinero que sea posible. Porque, de hecho, “allá ningún joven puede ver que sus padres tengan necesidad y no hacer nada (…), emigramos para trabajar y ayudar a nuestra familia” (M.). Para I., su hermano, esta práctica es un hecho tan relevante como poder confiar en que el dinero enviado será utilizado con responsabilidad. A propósito, un día domingo, después de almorzar, me invitó a mirar una película senegalesa, Tass Ya Kar. El argumento versa sobre un joven que emigra hacia Italia y permanece allí durante siete años, mientras que su padre recibe el dinero que él envía, en parte, para la construcción de una casa propia. Pero al volver el joven a su lugar de origen se encuentra con una serie de problemas familiares: su padre tiene una nueva esposa que ha desplazado a sus hermanas por las propias y se ha instalado allí con ellas y la madre. Por si fuera poco, pretende ser la titular de la escritura del inmueble adquirido con el dinero enviado por el migrante. Después de estrategias familiares, mediaciones y consultas a referentes de sectas religiosas el asunto se resuelve a favor del joven, pero ¿por qué I. eligió hacerme ver esa película? El tema lo preocupaba. D., una joven senegalesa de Saint-Louis que llegó a la Argentina en el año 2008, me explicaba desde su perspectiva una situación asociada que registré en la película Mooladé. En este caso, un muchacho que ha emigrado a Francia vuelve a su aldea natal
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donde lo esperan con un gran recibimiento -aludiendo con frecuencia a que se “ha hecho rico”- y organizan su casamiento con una joven aldeana. Entre las acciones que realiza al llegar destaca, para mi mirada, que se acerca hasta el único mercader local y salda la deuda a nombre de su familia. “Es muy complicado”, afirma D., “más para ellos” -dice, aludiendo a los varones, mientras observa a Iatsu, un joven senegalés que ha instalado un puesto cerca de “la Facultad”, donde estamos conversando, quien está a pocos días de viajar y al escuchar la expresión de D. afirma con un gesto de preocupación-. “Ellos [por los que están en Senegal] no saben cómo es la situación acá, lo que cuesta ganar el dinero”. De esta manera, lo económico se constituye en una (pre)ocupación sustancial para los migrantes, sostenida, en parte, por las necesidades y expectativas en el contexto de origen. Aunque no todos se encuentran en la misma situación y tienen los mismos intereses. Por nuestra parte, encontramos en esta dimensión un parámetro de diferenciación. Por otra parte, el hecho de que el factor económico sea el motivo de emigración más aludido por nuestros interlocutores explica, en parte, según interpretamos, el rechazo sistemático por parte de las autoridades del CEPARE a las solicitudes de refugio presentadas por africanos en los últimos años. En efecto, si en un primer momento la solicitud de refugio representó para algunos migrantes africanos el acceso a algunos recursos materiales y simbólicos, el beneficio no se sostuvo en el tiempo porque pronto el sistema comenzó a rechazar solicitudes. Al respecto Cullenward sostiene que “se necesita demostrar una amenaza tan fuerte como que una persona no puede permanecer en su país porque necesita la ayuda internacional en un asunto que no puede ser resuelto por un gobierno nacional. Si los reclamos de los inmigrantes senegaleses que han venido por CAREF que experimentaron la violencia o la persecución son verdaderos o no, es aparente que el gobierno de Argentina no quiere poner un precedente permitiendo a inmigrantes senegaleses entrar como Refugiados” (Cullenward, 2009: 90). En el año 2008, en una conversación mantenida con un referente de la mencionada ARSA este reconocía que solicitar refugio era una estrategia de supervivencia. Pero ya en ese momento el CEPARE rechazaba casi la totalidad de las solicitudes. Sin embargo, a partir de realizar la gestión podían acceder a algunos recursos, por ejemplo a través de la Fundación Comisión Católica Argentina de Migraciones. De esta manera, los recién
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llegados apelaban a la protección, en parte, como un medio para obtener documentación provisoria -hasta que se resolviera la solicitud de refugio-, un subsidio, cursos del idioma local y asesoramiento. Una serie de recursos mínimos para una inserción inicial de los migrantes con menos recursos -entre ellos algunos que llegaron al país en situación de polizones-. Estas posibilidades estaban en conocimiento de todos mis interlocutores africanos en el campo y en la mayoría de los casos habían recurrido a este medio. Dos años después la situación había cambiado en detrimento de las condiciones de inserción, es decir, si en 2008 la potencialidad de lograr la condición de refugiado era ínfima y sólo representaba un medio de acceso a otros recursos en 2010 hasta esta posibilidad indirecta se había restringido. Así lo expresaba A. en una entrevista: “De eso [por las solicitudes de refugio] olvídate, olvídate. Va a servir nada más para que te miren pero no te van a solucionar ningún tema. [En un principio al solicitar refugio les daban una residencia precaria] Bueno ahora a esa precaria la están quitando. [Además el CEPARE les daba una ayuda económica] pero ahora, por lo que escuché hablar a los chicos [por los jóvenes migrantes del colectivo senegalés], para que te den una ayuda tenés que estar aceptado como refugiado” (Abba, referente de ARSA). Según la información recogida en nuestro trabajo de campo, quienes estarían “quitando” no necesariamente con justificación- las certificaciones de Residencia Precaria serían agentes de fuerzas de seguridad y control urbano -de distintas jurisdicciones federal, provincial y municipal-, que en los últimos años vienen protagonizando acciones de desalojo e intervención policial no exentas de arbitrariedades y violencia, algunas de las cuales han sido difundidas por la prensa local11. Precisamente, al menos para algunos de mis interlocutores, esta certificación -más allá de su carácter precario/transitorio-, así como otros documentos que hacen a la regularización de la situación migratoria (pasaporte, documento nacional de identidad), representa un recurso de legitimación frente a la sociedad local. Esto por su potencialidad para erigir a los extranjeros en interlocutores legitimados por el Estado dentro del espacio de interacción nacional. Lo que se hace tangible, en parte, por su valor como constancia de
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Véase por ejemplo: “Megaoperativo en Plaza Italia para sacar de la feria a los ilegales”, Diario El Día, domingo 26 de junio de 2011, La Plata. “Denuncian discriminación contra inmigrantes africanos”, Diario Hoy, miércoles 5 de agosto de 2009, La Plata. “¿Qué mirás, negro de mierda?”. Diario Página 12, miércoles 8 de julio de 2009, Buenos Aires.
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legalidad de la estadía en el país y medio para acceder a servicios públicos o establecer algún tipo de relación contractual. Pero también en la presentación personal en determinados contextos de interacción. En este sentido interpreto una acción recurrente entre la mayoría de mis interlocutores africanos: mostrar, en los primeros encuentros, el certificado -aún en los casos en que está vencido- y/o disponerse a una fotografía con el documento o el pasaporte en la mano. Sin embargo, obtener esa documentación no les ha costado a todos el mismo esfuerzo ni todos los tipos de documentos/certificaciones tienen el mismo valor simbólico. Estamos frente a un marcador de distinción social. Otro recurso que hace a las trayectorias y condiciones de inserción de los recientes migrantes africanos en la sociedad local es su participación “en cadenas migratorias, entendidas como la transferencia de información y apoyos materiales que familiares, amigos o paisanos ofrecen a los potenciales migrantes para decidir o concretar su viaje” (Agnelli y Zubrzycki, 2008). En este contexto, un interlocutor procedente de Togo me explicó su decisión de emigrar hacia la Argentina remitiendo a un contacto con un local y aludiendo -en otro momentodesconocer la existencia de redes migratorias que insertan a otros africanos en el país. “Si yo no conocía una persona acá yo no voy a estar acá. Por que acá vos vas a estar dentro de nada ¿entendés? Vos no tenés familiar, no tenés recurso, no tenés objetivo, vos no podes sobrevivir. Ok, yo salí acá de Ezeiza y mi novia [actualmente es su novia pero en el momento de su arribo era sólo la hija de su contacto -un amigo al que conoció en Holanda-] me busca con auto para traerme a casa. Sí, sí, entendés. Porque ya sabía que una persona me estaba esperando en el aeropuerto” (T. J). Una experiencia similar es la de Abdou, que mantiene una relación de amistad con un argentino que conoció en situación de migración en Europa y, después de una experiencia laboral conjunta en Senegal, se encargó de establecer contactos en Argentina para su traslado a partir de un contrato laboral. "Así fue que vinimos acá, [él] vino, preparó acá, llevó currículum y a la gente le gustó (…) Antes de venir viví en Francia, Alemania, Bélgica, Holanda. En Europa, ¿no? (…) Todo con trabajo musical. Fui para hacer búsquedas. Siempre con música y con contrato. Así fue que llegué. Entre 2000 y 2001, pasé el año nuevo aquí. Llegué con un contrato de seis meses a la Universidad de Córdoba, ellos me trajeron, se llama
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“ayuda al arte…”. Vine como [parte de un] intercambio cultural de parte de la cultura “afro”, porque soy profesor de música y de historia” [de la música tradicional africana] (Abdou). Abdou no desconoce la existencia de una red de migrantes senegaleses constituida en el contexto local, por el contrario, si bien su arribo no se debe a contactos con connacionales u africanos de otras nacionalidades, se lo nota complacido de afirmar que él ha contribuido con su trabajo a la conformación de una organización. Esto es: fomentó la realización de reuniones para conformar una asociación -ARSAy realizaba presentaciones musicales donde se “pasaba la gorra” para juntar dinero para los “hermanos” que frente a una situación extraordinaria pudieran necesitarlo, entre otras-. Ambos casos no constituyen un ejemplo de la mayoría de las formas de arribo registradas, me refiero a ingresos a través de la frontera con países limítrofes, de manera irregular y por contactos establecidos con connacionales en los países de origen, de tránsito y/o de destino. Pero, precisamente por su especificidad, convocan a estar atentos a las potenciales generalizaciones y homogenizaciones que pueden surgir al caracterizar al colectivo “africanos” en Argentina -aún siempre considerando que nos referimos a la migración más reciente-. Incluso para el caso de los migrantes africanos recientes que, por sus motivos de emigración y su condición de traslado y arribo (en barcos, como polizones), podríamos clasificar en la categoría de migración forzada12, las apreciaciones recogidas llevarían a plantear algunos reparos respecto a su concepción como personas que “solo viven la experiencia”. Es decir, introduzco aquí a la cuestión de la inserción en una red de contactos, información y apoyo organizada alrededor de un grupo de personas -de la misma nacionalidad o no- que, en definitiva, hacen a la planificación del viaje migratorio, la cuestión que definiré como “el cálculo de la contingencia”. A esto me remite la apreciación de Abba respecto a los africanos que llegan como polizones: “Los senegaleses llegan por Brasil, en barco no. [Pero] Bueno esos polizones no es que no saben dónde van, tampoco, ellos saben. Por ahí se meten en un barco pero saben que el barco va a Europa o América. Entonces, se meten ahí porque

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Aunque sin referir a esta categoría, Blanco (2007 y otros) analiza el caso de la experiencia migratoria de los polizones africanos que arriban a la Argentina.
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quieren ir allí, después hacen lo que tienen que hacer para llegar a dónde quieren, como no tengo medio de plata para hacerlo [por otra vía] lo hago así. Pero no es que cualquiera que hace las cosas le sale” (Abba). Efectivamente, la situación bajo análisis es compleja y salta a la vista la heterogeneidad del colectivo que pretendemos abarcar. Para los senegaleses, en general, las redes sociales establecidas en el país garantizan algunos meses de estadía y trabajo, “sabiendo ya antes de llegar que se van a dedicar a la venta ambulante, pudiendo comenzar a trabajar al día siguiente de su arribo” (Agnelli y Zubrzycki, 2008). Pero esta disponibilidad de recursos previo al arribo no es extensible a toda la población de los recientes extranjeros de origen africano en el país. Muestra de ello es uno de nuestros interlocutores en el campo, Chris, de origen nigeriano, quien llegó como polizón en el año 2004. Sin ningún contacto previo ni recursos que le posibilitaran una inserción inmediata, recibió asistencia médica y jurídica por organismo del Estado. En su caso el proceso de evaluación de solicitud de refugio le posibilitó acceder a una serie de recursos ofrecidos en aquel momento por algunas instituciones locales -constancia de residencia precaria, enseñanza del castellano y un subsidio de 400 pesos-, a partir de ese momento se insertó en el rubro de la “venta de anillos” y comercializa una variedad de productos. Contrastado este caso con los casos anteriores se puede verificar una “diferencia de partida” en cuanto a las condiciones de traslado y recursos básicos necesarios para una inserción inicial en el contexto de destino; sin embargo, cabe suponer que quienes se embarcan en condición de polizón tienen alguna noción de las disposiciones internacionales y procedimientos estandarizados que permitirán su asistencia al ser detectados por fuerzas de seguridad estatales en el lugar de desembarco. Es decir, habría que distinguir, agrandes rasgos, entre aquellos migrantes regulares y con recursos económicos que posibilitan su desenvolvimiento en condiciones habituales a su cotidianidad y aquellos migrantes irregulares -trasladados e ingresados al lugar de destino por grupos de traficantes, a través de organizaciones de funcionarios públicos con prácticas corruptas o a bordo de un barco en forma clandestina- y sin recursos disponibles. Pero considero que aquello que varía entre el viaje migratorio de unos y otros no es que en el caso de los más favorecidos no halla contingencia y en el de los polizones sólo pueda haber experiencia inmediata, desposesión absoluta, imprevisión. Aquello que diferencia a un viaje de otro es el grado de contingencia, su nivel de previsibilidad, los
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recursos para controlar situaciones contingentes y la disponibilidad previa de los actores para asumirlas. Aquí tenemos otro principio de distinción entre los migrantes inerpelados. En el plano de lo laboral, Maffia y Agnelli (2008) sostienen que además de la actividad comercial en la vía pública han registrado otras ocupaciones tales como la enseñanza de danzas africanas, elaboración de artesanías, ejecución de instrumentos musicales y empleos en restaurantes y hoteles; jugadores de fútbol y estudiantes. Al respecto, uno de nuestros entrevistados combina dos tipos de actividades en términos estratégicos. Al llegar decidió hacer una tecnicatura en sonido en una escuela local, él ya tenía conocimientos técnicos y en Togo posee un Estudio de Grabación, por lo que apelando a un amigo argentino que tiene algunos contactos locales encontró trabajo como disc-jockey, pero ese no es su objetivo principal. “¡No, mira vos! Esta cosa… en cualquier lugar vos tenés una ventaja ¿sí? Esto es para… Yo quiero hacer negocios pero cuando no hay… esto es para sobrevivir ¿entendés? Pero la gente [en referencia a otros africanos] que viene acá no tiene otra cosa, ¿entendés?, es sin nada. No tiene recursos, no tiene conocimientos, si vos tenés el conocimiento vos vas a sobrevivir. Yo hablo con el dueño, el me preguntar: “- ¿vos podés? - ¡sí! - vos tenés trabajo”” (T. J.). En el discurso de este migrante togolés aparece referenciado un africano de quien considera que se diferencia a partir de una disponibilidad particular de recursos, materiales y simbólicos: “Hay acá (estamos reunidos en un café, en La Plata) la gente que quiere hacer, pero no puede. No tiene para aprender, porque este negocio es caro. Mira este chico, el no tiene ningún plan (entra un africano vendiendo anillos al café) (…) ¿Cómo el va a estar acá? El pasaje ya le salió más de dos mil dólares. Sí cuesta mucho para hacer negocio acá. Pero él no entender” (T. J.) Tener un “plan” o no aparece en la perspectiva de este interlocutor como un marcador de posiciona a los migrantes en lugares sociales de poder -hacer- diferentes. De la misma manera, poseer o no educación define situaciones de inserción diferentes. En oportunidad de una entrevista, Abdou, que como señalé antes es un profesional de la música que llegó a la Argentina con un contrato de trabajo y que actualmente es director
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de una escuela de percusión, me manifestó una percepción que podríamos relacionar con la anterior. Según su interpretación, tener la oportunidad y la ventaja, como fue su caso, de comprender que en el contexto social local la palabra “negro” no necesariamente implicaba un adjetivo descalificador sino, por el contrario, una expresión cariñosa, está vinculado a la posibilidad -preferencial- de inserción e interacción en entornos sociales específicos. “Pero después, conociendo un par de amigos y hermanos míos la palabra era muy fuerte para ellos, va a tardar mucho tiempo para poder aceptarla. Pero como no tienen relación de amistad con gente de acá, ellos están en un hotel, va a la calle, en un hotel, va a la calle, entonces hay un poco más de diferencia de poder estar más abierto a entender profundamente que los códigos de la vida, entonces a mí lo que me ayudó gracias a Dios que estaba relacionado con mucho músicos (…) y así fue que pude entender un poco más y empezar a aprender” (Abdou). Hasta aquí, si bien el análisis deberá profundizarse a la par de la continuidad del trabajo de campo, podemos identificar que la presencia y el colectivo de migrantes africanos recientes en Argentina -en particular a la Ciudad de Buenos Aires y La Plata- presenta múltiples configuraciones que definen, en términos generales, la heterogeneidad de este colectivo en el contexto migratorio local. Una caracterización de la población remite a recorridos, expectativas y recursos materiales y simbólicos diversos. En este sentido, los antecedentes relevados ponen de manifiesto las distinciones al interior del colectivo “africanos” y nuestra aproximación al campo da cuenta del registro -desde los propios migrantes y desde una mirada externa- de problemáticas diferentes, específicas y vinculadas, entre los colectivos y entre sus miembros. “Aventureros” e “internacionales”13.

En conversaciones y entrevistas mantenidas con algunos migrantes hemos registrado la referencia a dos categorías clasificatorias aludidas, en algunos casos, para definir la condición de terceros y, en otros, la propia. Asimismo, algunos interlocutores, sin usar

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Usamos las comillas para indicar una apertura de sentido, puesto que en los discursos relevados los significados dados a estas categorías no aparecen como uniformes y nuestro trabajo debe profundizar sobre las perspectivas de los actores. En adelante prescindiremos de las comillas.
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tales categorías, realizan descripciones definitorias de sí mismo y de los Otros que -para quien ha aprehendido aquellas- remiten a esas clasificaciones. La figura del internacional, que en todos los casos es auto asignada, representa a un migrante internacional que ha recorrido distintos países en África, Europa y, ahora, América del Sur -en algunos casos también en Asia-. Es alguien que ha viajado, vivido y conocido mucho. Su itinerario vale por el conocimiento y la experiencia adquirida, que se concibe -según interpretamos- como un capital. Es un capital acumulativo de relaciones, contactos, emprendimientos económicos o profesionales y bagaje cultural. Se trata de un migrante que recorre el mundo en su provecho, porque, además, lo hace con un plan y para alcanzar un objetivo. Contrariamente, una de las figuras del aventurero representa a un migrante sin objetivos definidos y/o sin un plan preciso que oriente su acción, sin recursos, un errante. Mientras que otra representación, no necesariamente contrapuesta a la del internacional, define al aventurero como alguien que se larga a recorrer el mundo, un viajero, con cierta atracción por -o disposición a- la contingencia14. Es decir, en el primer caso hay un énfasis negativo, el migrante es calificado de aventurero por no evidenciar a la mirada exterior un camino y un horizonte. En el otro, hay una valoración positiva, el que emigra es definido por su audacia para emprender caminos y vislumbrar horizontes. En su segunda acepción, el aventurero se acerca al internacional y ambas clasificaciones podrían confluir en un mismo actor, pues en el hecho de lanzarse a recorrer distintos países del mundo se articula el desafío, la hazaña, la experiencia, el aprendizaje y el conocimiento. En este contexto, recurrimos a estas categorías para destacar las valoraciones que realizan nuestros interlocutores respecto a sí mismo y a los Otros con los que comparten la condición de ser migrantes de países africanos en Argentina. Para el contexto europeo, (Bredelup, 2008: 281) señala que “l’aventurier se pose en une figure récurrente, qui qualifie depuis longtemps déjà certaines formes migratoires, mais qui connaîtrait un regain de visibilité et peut-être d’activité”, situación que se asociaría a que la libre circulación de personas se ha vuelto más problemática, en el marco del endurecimiento de las políticas migratorias. En este sentido, desde la perspectiva de la autora:
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Entendida aquí como la experiencia del imprevisto, la vivencia de la eventualidad.
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“L’aventure migratoire s’identifie totalement aux risques encourus et à l’intensité de la vie vécue ; elle permet à l’homme d’advenir et de s’aguerrir. Si elle a un commencement, elle a aussi une fin : au temps des projets aventureux doit succéder la construction de sa carrière. L’aventure doit être aussi interrogée dans ses déterminations imaginaires. Pour les uns, c’est l’imaginaire de la prédation qui prime, pour d’autres encore c’est celui de la contestation, pour d’autres en fin l’aspiration à l’Ailleurs s’apparente à la geste épique” (Bredelup, 2008: 281). En nuestro contexto, durante una conversación, J. T. definía los atributos que desde su perspectiva lo distinguen como internacional: “conozco mucho. Soy joven y ya conozco un montón (…) ya conseguí mi empresa, auto, todo. Soy dueño. Soy liberal, puedo charlar con todo el mundo. Empresarial ¿entiendes? Charlar con todo el mundo para alcanzar algo” (J. T). Por otra parte, explicó la diferencia entre lo que en el momento pude diferenciar, racionalizando sus dichos desde mi propia lógica, como “el aventurero por desconocimiento y el aventurero con información”: “Vos tenés que saber, hay una técnica, si vos sabés… Yo estoy en la escuela, estamos haciendo mezcla. Yo tengo la ventaja, ¿entendés?” (T. J). Además, su condición, auto reconocida como favorable respecto a otros africanos en el país, está configurada por dos recursos: “Yo conocía un amigo acá, el me mando Visa, todo. ¡Venite! Sino qué voy a buscar acá” (T. J.). Por su parte, Abba considera que “cada uno que salió lo tiene planeado. Por ahí no llegó a su destino, donde él quería, pero lo tiene planificado. Sino es imposible, vos salís de acá de tu casa y decís “me voy, dónde voy, qué es lo que vas a hacer””. Este punto de partida, sumado a lograr un entorno de contención en tanto Otro, es reconocido por Abdou como una necesidad para los migrantes en el contexto local: “Un país tremendo, muy grande, muy rico (…) todo lo que te puedas imaginar hay y uno tiene que buscar tu camino, lo que querés lograr, y vas lográndolo con tranquilidad, con paz, con amor y es importante también la gente que te rodea para poder tener un poco más también de contención como inmigrante y como extranjero” (Abdou). Ese “camino” parecía recorrer Papis, un senegalés dedicado al comercio internacional, con quien me relacioné hace más o menos un año en la Ciudad de Buenos Aires y que ahora me hace llegar fotografías suyas “con la mujer del presidente”, desde Nueva Guinea, “en su negocio”, desde Senegal, y con un grupo de jóvenes, desde China.
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Durante su estadía en Argentina, por algo más cuatro meses, estableció algunos contactos y barajó diversos proyectos comerciales, concretando un micro

emprendimiento. Sin embargo, el motivo de su presencia aquí no era hacer negocios sino visitar a su esposa, una migrante senegalesa con pocos recursos económicos, a quien se mostraba dispuesto a “ayudar” con algo de dinero y estrategias e iniciativas comerciales invertidas en el puesto que ella arrendaba en una feria comercial. A partir de sus vínculos en el contexto local, él reconocía que “muchos senegaleses tienen una grande desilusión cuando llegan a Argentina, y también todo viene del campo sin educación” Pero “toda la culpa de lo que esta viviendo los Africanos tiene origen del desastre de la colonización francesa en África. Pero los Africanos han demostrado una grande capacidad de resistencia y de sobrevivir después de este grande crimen económico” (Papis). Considerando lo expuesto, estamos en condiciones de decir que las experiencias y apreciaciones relevadas en el trabajo de campo con nuestros interlocutores permiten identificar y contrastar realidades y representaciones diferentes que configuran un colectivo heterogéneo. Tal diversidad se expresa, entre otros aspectos, en los medios utilizados, modalidades adoptadas, fines propuestos, expectativas esbozadas y recursos disponibles para el viaje migratorio. En este contexto, las categorías de aventurero e internacional, esgrimidas por los actores en el campo, vienen a marcar distinciones y establecer valoraciones constituyendo una simplificación de la complejidad. Sin embargo, para el análisis, la representación de la migración o del viaje migratorio en términos de aventura, en su acepción positiva, ofrece una línea de trabajo estimulante. En tanto que si coincidimos con Jean Paul Sartre [1938] en que el sentimiento de aventura no procede de los acontecimientos sino que “para que el suceso más trivial se convierta en aventura es necesario y suficiente contarlo”, estamos frente a las historias que alimentan los mitos del “paraíso en el extranjero”, del “emigrante que se hace rico”, de las gestas épicas. A la vez que si damos lugar, con Georg Simmel [1911], a la idea de que es la intensidad radical con la que es vivido un evento lo que define su transformación en aventura, podemos plantear interrogantes respecto a su incidencia en la subjetividad de los migrantes africanos. A modo de cierre.

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En términos generales, considerando el panorama social heterogéneo que vienen registrando diversas investigaciones académicas que toman por objeto de estudio al colectivo de “migrantes africanos” recientes, se hace patente la necesidad de analizar en su complejidad y con mayor profundidad la configuración que adquiere este agrupamiento poblacional en el contexto local. Asimismo, sería importante indagar las formas actuales de visibilidad/visibilización del colectivo en cuestión, en el marco de los procesos históricos de representación de la población “afro” en Argentina. En particular, la aproximación etnográfica que venimos desarrollando, cuyos resultados expusimos aquí parcialmente, pretende indagar la heterogeneidad del colectivo en cuestión considerando la productividad de la diversidad y del conflicto en los procesos comunicacionales y representacionales desplegados hacia el interior del mismo y, por la dinámica relacional que estas presencias desencadenan, en el contexto local. En este orden de ideas y retomando lo expuesto en apartados anteriores, destacamos la presencia de algunos parámetros de diferenciación hacia el interior del colectivo de “migrantes africanos” en la región, tales como los intereses, recursos materiales e información disponible previos al arribo al contexto local; la vinculación con actores locales o la inserción en cadenas migratorias en el lugar de destino; el acceso a protección estatal y/o a prestaciones sociales de organismo públicos u otros; la condición jurídica; los entornos sociales de inserción local; la existencia de asociaciones de inmigrantes por colectividad étnico-nacional; la actividad laboral o inserción económica; la formación educativa; los itinerarios migratorios anteriores y el bagaje cultural adquirido. Precisamente, a partir de estos parámetros surgen marcadores de distinción que se manifiestan en categorías clasificatorias tales como la de aventurero e internacional, que hemos registrado en el campo y -a los fines de este trabajo- permiten reflexionar sobre las representaciones de las trayectorias y las características de esta población desde la perspectiva de los migrantes. Por otra parte, la concepción de la aventura y la figura del aventurero nos remiten potencialmente a un aspecto de la experiencia de migración cuyo análisis podría enriquecer nuestro estudio. Bibliografía.

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SIMMEL, Georg. “A aventura” [1911], (traducción de J. Souza y B. Öelze). En: SOUZA, Jessé y ÖELZE, Berthold (1998): Simmel e a modernidade. UnB, Brasília. P. 171-187. SOW, Papa (2005): “Migraciones y movimientos de personas en África: Circulación, Territorios y fronteras”. XIX edició. Africa: Camins per la pau. Sant Cugat del Vallès, Julio 2004. Recull de ponències, Nº 19, 2005, pp. 305-312. URIARTE BÁLSAMO, Pilar (2006): “Migraciones Costa de Marfil – Venezuela, local, global y transnacional desde una perspectiva etnográfica”. Ponencia presentada al Congreso Argentino de Estudios sobre Migraciones Internacionales, Políticas Migratorias y de Asilo, 25 al 27 de abril de 2006, Buenos Aires. ZUBRZYCKI, Bernarda (2009): “La migración senegalesa y la diáspora mouride en Argentina”. Ponencia presentada en la VIII Reunión de Antropología del MERCOSUR, Buenos Aires, Argentina. ZUBRZYCKI, Bernarda y AGNELLI, Silvina (2009): “Allá en África, en cada barrio por los menos hay un senegalés que sale de viaje”. La migración senegalesa en Buenos Aires. Cuadernos de Antropología Social, nº 29, pp. 135-152, 2009.

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Interculturalidad en la escuela: participación de asociaciones de inmigrantes en La Plata Gimena Palermo. Lic. en Antropología. CEAMCRI. Universidad Nacional de La Plata Facultad de Periodismo y Comunicación Social. E-mail: gimenapalermo@hotmail.com En este trabajo1 se indagan las formas de intervención de asociaciones de inmigrantes en casos de discriminación hacia alumnos de orígenes diversos en escuelas de La Plata. En el marco del registro (INADI) de un 11,5% de denuncias por discriminación situadas en el ámbito educativo, se torna relevante la indagación del grado de visibilidad/participación que adquieren estas organizaciones en ese tipo de conflictos. Entre las asociaciones a ser consideradas están la Colectividad Boliviana de La Plata y el Centro Cultural Paraguayo, ambas involucradas en el repudio por la agresión a una alumna de sexto grado de una escuela de La Plata por “ser paraguaya”, en junio del corriente año. Palabras clave: migrantes - discriminación - asociaciones de inmigrantes - escuela.

“…desgraciadamente ni el universalismo que señala „todos somos iguales‟ ni el relativismo que proclama „todos tenemos derecho a ser diferentes‟ evitan la realidad de la existencia de un mundo fuertemente jerarquizado, en que algunas sociedades dominan política y económicamente a otras. Encontrar las palabras exactas no cambia esta realidad, pero discursos mal construidos ayudan a legitimarla…” (Juliano, 1994: 43) En el marco del proyecto de investigación “Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata” el punto de partida de este trabajo fue una nota publicada en el diario El Día de La Plata en junio de este año que presentaba la agresión a una alumna de sexto grado de una escuela de dicha ciudad “por ser paraguaya” por parte de un grupo de compañeros. En la nota también se exponía la opinión sobre lo sucedido de los referentes de tres de las asociaciones de inmigrantes locales: dos paraguayas y una boliviana. Quienes se manifestaron en contra de la discriminación hacia inmigrantes. A partir de esto uno de los primeros interrogantes fue el grado de participación que tenían las asociaciones en este y otros casos de discriminación de alumnos inmigrantes paraguayos y bolivianos o hijos de inmigrantes, y la “visibilidad” que tenían como asociaciones en este y otros establecimientos escolares. Algunas de las preguntas que surgieron fueron ¿constituiría la prevención de la discriminación y la promoción de la integración uno de los ejes de trabajo de las asociaciones? ¿Intervienen como asociaciones en las escuelas? ¿de qué modo?. Para comenzar a responderlos se

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El presente trabajo forma parte del proyecto de Investigación (UNLP): Procesos de articulación social y empoderamiento en situación de migración: formas asociativas de latinoamericanos y africanos en La Plata y Gran La Plata, dirigido por Adriana Archenti.
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realizaron entrevistas a los representantes de las asociaciones involucradas en la nota del diario.

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A efectos de proteger la identidad de las personas y entidades involucradas se han omitido y cambiado algunos nombres. Uno de los primeros relatos de lo ocurrido fue publicado en el Diario Hoy de La Plata el 7 de junio de este año: “La protagonista de esta historia… es paraguaya, tiene 13 años y llegó a la Argentina a principios de 2011, para vivir con su abuela y sus tres tíos en Villa Ponsati. Consiguieron inscribirla en una escuela… y en una institución que le da clases de refuerzo por la tarde. Comenzó sexto grado y no tardaron en llegar los problemas. “Hay una chica en el aula que me insultó desde el principio. Me decía: Paraguaya sucia, volvé a tu país…, y cosas así. Me cortaba mechones de pelo con una tijerita, hasta que un día yo le dije que estaba orgullosa de ser paraguaya y que no le había pedido el pan a ella”, recordó la alumna. No está claro si fue a consecuencia de esta respuesta lo que sucedió el miércoles pasado, pero no hay dudas de que pudo terminar muy mal. “Cuando salí de la escuela, me fui a la parada para tomar el micro. Pero llegué después de las 12.05 y ya había pasado. En eso me rodearon cuatro chicos y esta chica de 14 años. Y alguien dijo: Andá a pegarle a la paraguaya”, contó la nena, aclarando que los cuatro varoncitos tienen entre 11 y 13 años y van a otros cursos de la misma escuela. A partir de ese momento sobrevino lo peor. Según la alumna agredida, “me empujaron a la calle y justo venía un micro, pero el chofer paró, yo volví a la vereda y el colectivo siguió. Ahí me empezaron a pegar, a tirarme del pelo y me caí al piso. Entonces me patearon”. Recuerda que al lado suyo había otros adolescentes, pero nadie intentó frenar la golpiza, que tuvo su punto final con la llegada de otro colectivo: “Ellos (por los agresores) se subieron y una amiga mía que estaba arriba los escuchó, se dio cuenta de lo que había pasado y bajó”, agregó la víctima. Esta vecina del barrio la asistió y la llevó a su casa, ubicada a pocos metros, desde donde llamaron a la abuela…. “Lo primero que hice fue llevarla a la escuela para que llamaran a una ambulancia -explicó la mujer-, pero la directora me dijo que fuera directamente a una salita del barrio”. Desde ese centro trasladaron a la menor al Hospital de Niños, donde le dieron varios puntos de sutura en la cara, le colocaron un cuello ortopédico y le hicieron distintos estudios para descartar lesiones internas. La familia radicó la denuncia en una comisaría.” A partir de esta y otras publicaciones en distintos medios puede decirse que muchos fueron los que denunciaron y desaprobaron la agresión e intervinieron en su resolución: la familia de la alumna; la delegación provincial del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), que abrió un expediente de oficio sobre el tema; las autoridades de la escuela, que solicitaron a la delegación provincial la realización de jornadas de sensibilización y capacitación con todos los alumnos y alumnas para concientizar sobre este tipo de hechos; el asesor de inspección de la Regional I de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense, que explicó que el 8 de junio por pedido expreso de la Jefatura Regional, empezarían a trabajar el EDIA (Equipo Distrital de Infanto Adolescencia) y el COF (Centro de Orientación Familiar) -el EDIA organizará talleres y espacios de reflexión con los docentes y los alumnos sobre el respeto por la diversidad y la no discriminación. En tanto, el COF se ocupará de ir a la casa de los familiares de los niños involucrados-; la inspectora de Primaria y de Psicología con el fin de armar un cronograma de acciones con los docentes y el equipo de orientación escolar (EOE) para trabajar contra la discriminación y prevenir estas situaciones. De todos modos, es importante señalar que el eje de este trabajo es establecer la relación que tienen las asociaciones con lo ocurrido.
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En principio puede decirse que la aparición de las asociaciones en la nota del diario se debió a que la familia de la niña agredida hizo la denuncia y el diario se acercó a algunos de los referentes paraguayos de la ciudad. Luego uno de ellos llamó a un integrante de la asociación boliviana para que también hablara sobre discriminación. Por otro lado las asociaciones no tuvieron contacto con el INADI. A partir de las entrevistas realizadas se trató de recuperar la posición de las asociaciones frente al caso. A continuación se transcriben algunos fragmentos que pretenden dar cuenta de ello. En palabras de uno de los representantes de una de las asociaciones paraguayas: “…En el diario se hablaba de discriminación y en realidad no fue una discriminación. Yo estuve con la directora de esa escuela, inclusive estuvimos viendo los trabajos que ella hace sobre discriminación... Y estos casos no pasan en cantidad relevante. Normalmente pasa con las nenas, de 13-14-15 años. Nosotros tenemos una colectividad, y sobre todo las mujeres con cruza de alemanes, y son muy lindas las nenas. Lo que ocurre a veces, como en este caso, es que las chicas es como si se pusieran celosas, todos los chicos le llevaban caramelos, le hacían regalos, es como que fue envidia y la agredieron fuera de la escuela, pero no fue un caso de discriminación… …No fue discriminación, fue una cosa aislada… Pasó esto y también pasó en Los Hornos hace dos años, pero son casos iguales… no son discriminación entre autoridad, son cosas entre chicos. En general los chicos extranjeros no son maltratados. Nosotros muchas cosas no podemos hacer como colectividad porque es un tema de alumnos. Normalmente se trabaja a partir de la dirección de las escuelas y ese tipo de cosas. Nosotros entendemos que es así: no es una discriminación, es un celo entre chicos normalmente lo que pasa. No hay que institucionalizar estos temas. Nosotros estamos focalizados en discriminación fundamentalmente en el tema de la trata de personas. El foco del problema es esto.” En tanto uno de los referentes de la asociación boliviana dijo: “En otros casos hubo discriminación de compatriotas, pero entre chicos, no entre directores o profesores… Y los chicos no quieren ir más al colegio… Lo soluciona la familia, no la asociación. …El problema más grande es que hay discriminación en la calle… Hasta en la policía hay discriminación.” Por otro lado el representante de una de las asociaciones paraguayas se entrevistó con los directivos de la escuela y acordaron que no fue un caso de discriminación institucional, ni de discriminación por origen. Por todo esto entiendo que intentaban remarcar que no se trató de un acto de discriminación de parte de una institución, en este caso la escuela, sino que fue una cuestión de actitudes personales de alumnos. Esto, entre otras cosas, porque la escuela da cuenta de trabajos a favor de integración intercultural (por ejemplo un mural con texto en diversos lenguajes). Pienso que sostener que no fue un acto de discriminación puede encubrir apreciaciones xenofóbicas presentes en dichos como “paraguaya sucia, volvé a tu país”. Además, negar o subestimar la representación social instalada sobre ciertos migrantes no permite un análisis sociohistórico del conflicto. Considero importante decir que de ningún modo se trata de “demonizar” a los compañeros agresores, lo que se pretende es reflexionar sobre nuestro sentido común, que es el que se manifestó en los chicos. Reducir la cuestión a “una cosa entre chicos” es minimizar el problema y desestimar el peso de las representaciones en la interacción social. Que un chico –en un ataque a otroFacultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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esgrima argumentos o acusaciones que refieran a su nacionalidad, no es sólo una cuestión individual, es la manifestación de una idea instalada socialmente, evidencia de ciertos discursos y prácticas en los que todos estamos involucrados. La subjetividad de los chicos se construye mediante la intervención de los adultos (Berger y Luckman, 1979). Más allá de que la pelea se haya dado eventualmente por otras cuestiones; debe remarcarse que estos discursos aparecieron, y que por lo tanto dan cuenta de un sentido común basado en ciertos estereotipos que obstaculizan la conformación de una sociedad más inclusiva. Por otra parte, y aunque por el momento no se dispone de información suficiente a partir de la cual responderlos, esta posición de las asociaciones plantea nuevos interrogantes ¿Por qué las asociaciones y la escuela no definieron lo sucedido como xenofobia? ¿Las asociaciones minimizaron la cuestión para evitar conflictos con la sociedad receptora? ¿La escuela teme acusaciones? ¿Por qué en vez de aferrarse de la versión del diario para denunciar discriminación se enojaron con lo exagerado de esta versión? ¿Por considerar que en la lucha o erradicación de la xenofobia, el llamado de atención de la discriminación la refuerza más que combatirla? “La escuela es uno de los ámbitos productores de subjetividades e identidades por excelencia y las formas en que se piense y actué en relación a la diversidad cultural influirán en la dirección que tomará esa producción” (Pallma, Montesinos y Sinisi, 1999) Si bien desde los propósitos planteados en los documentos educativos, la escuela se presenta como un bastión en la lucha contra la discriminación y, muchos discursos oficiales se han reformulado y en muchos sentidos los mismos representan un quiebre con las posiciones abiertamente xenófobas, como señala Novaro (1999) a partir del análisis de los contenidos escolares vinculados a las ciencias sociales y su implementación en diversas clases, se advierte que “se pierde la posibilidad de desarrollar contenidos cuestionadores vinculados a una visión compleja de la diversidad. La naturalización de identidades propias y ajenas impide cuestionar la universalización de lo propio, la vigencia del etnocentrismo no permite enriquecer las valoraciones y analizar críticamente situaciones de discriminación, la moral de la tolerancia encubre las relaciones efectivas de intolerancia y la posibilidad de reflexionar sobre los complejos condicionantes de las mismas” (Novaro, 1999: 25) Así, como reconoce Lipszyc (2006), uno de los mecanismos más profundos que opera para la existencia de la discriminación es la invisibilidad, la naturalización de las conductas discriminatorias; y entre los mecanismos que operan para el ejercicio de la discriminación dos son poderosísimos: el aparato educacional y el lenguaje. Existe un enorme vocabulario despectivo que estigmatiza a los grupos diferentes. De aquí la importancia de luchar para que el lenguaje, cuyo uso es casi inconsciente para las personas, se visibilice, se vuelva consciente y logremos así modificarlo. Entonces un primer paso en la desnaturalización de los prejuicios es reconocer que estos, como toda representación social, son construcciones sociohistóricas que describen y dan cuenta de cierto orden social. Aquí se retoma el concepto de representación social propuesto por E. Durkheim, para referirse a las categorías de pensamiento a través de las cuales determinada sociedad elabora y expresa su realidad (Durkheim, 1938). En este sentido Neufeld y Thisted reconocen que “su funcionalidad en la creación y mantenimiento de un orden social se vincula con el hecho de que orientan las conductas y las comunicaciones; legitiman las identidades sociales, familiarizan con la novedad al tiempo que anclan lo desconocido en representaciones ya existentes; operan formando imágenes que transforman las nociones abstractas en casi tangibles... Las representaciones sociales acerca de los “diferentes” son producciones que se forjan de
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manera contradictoria, vinculadas con prácticas también complejas… Así, la categoría de representación social acerca de los otros se utiliza como las visiones estereotipadas, estigmatizantes o ponderativas de los otros que circulan en multiplicidad de ámbitos públicos o privados, entre ellos las escuelas, dando sentido a procederes diversos y poco reflexivos o no necesariamente conscientes de sujetos o conjuntos sociales. A la par de estas representaciones, que sirven de base a procesos de estigmatización, surgen formas complementarias: mientras que hay sectores que son alojados a un polo “negativo”, otros son colocados o se colocan en lugares privilegiados. Estas representaciones funcionan, dentro del ámbito escolar y fuera del mismo como polos de relaciones, que obedecen a maniobras de acercamiento y apartamiento”. (Neufeld y Thisted, 1999: 39) La escuela pública se ha conformado en un “auténtico laboratorio socioantropológico para analizar las conductas, pensamientos y sentimientos mutuos, en los que intervienen también los valores del personal de la escuela, destacado en tanto discurso con poder legitimado desde el Estado” (Sabarots: 102). Por otro lado, como lo muestran diversos trabajos son muy claras las continuidades entre el pensamiento cotidiano, el discurso de los medios de comunicación y lo que sucede en las escuelas. Entre las principales ideas que tienden a la xenofobia encontramos aquella que afirma –paradigmática pero no exclusivamente en el contexto de la crisis del 2001- que la Argentina sufre (o sufrirá en un futuro cercano) una invasión foránea que pondrá en peligro los ya escasos puestos de trabajo, así se convierte a los inmigrantes en claros chivos expiatorios del malestar social (principalmente desempleo y el empobrecimiento). Siguiendo a Margulis (1999), quien señala que el racismo consiste en adjudicar a las diferencias (generalmente a priori) una carga negativa, en asociar características grupales de tipo corporal, cultural, nacional o de clase, con valoraciones negativas que se suelen acompañar con actitudes de desprecio o rechazo, agresiones físicas o limitación de derechos; el racismo y la discriminación no residen en el señalamiento o en la clasificación de las diferencias sino en la negación del derecho a ser diferente y, además, en colocar la diversidad, que se observa en los grupos humanos, dentro de escalas sociales jerarquizadas que se estructuran sobre lo legítimo/ilegítimo, bueno/malo, igualdad/desigualdad. Considero que en el ataque a la alumna hay elementos xenófobos, y que negarlos sólo contribuye a naturalizar un orden social desigual. En concordancia con Novaro (2000) pienso que el desentendimiento de las relaciones entre situaciones particulares –en este caso la compañera agredida- y procesos generales, entre conductas individuales y el contexto en que se dan, puede llevar a explicar estas situaciones con nociones culturales naturalizadas. Retomando a Borton “la pregunta que se impone… es si será posible construir otra presencia de la diversidad y las múltiples identidades en la escuela, que no implique ni su negación ni su consideración desde una perspectiva ingenua, deshistorizante y posiblemente opuesta a los objetivos de inclusión que se predican”. (Borton, y otros, 2009: 23) . Bibliografía.

Berger, P. y Luckman, R. (1979): La construcción social de la realidad. Amorrortu, Buenos Aires.

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Borton, Laureano, et. al. (2009): Experiencias formativas en contextos de interculturalidad. Un abordaje comparativo de prácticas protagonizadas por niños tobas, mbyá y migrantes bolivianos. En: Reunión de Antropología del MERCOSUR. Buenos Aires, Argentina Durkheim, E. (1938): Sociología y Filosofía. Zig Zag. Juliano, Dolores (1994): Migración extracomunitaria y sistema educativo: el caso latinoamericano. En: Contreras, J. (comp.) Los retos de la inmigración. Racismo y pluriculturalidad. Editorial Talasa, Madrid. Lipszyc, Cecilia (2006): Discriminación en la escuela: los iguales y los otros. Publicado en Revista Futuros Nº 14, Vol. IV. Margulis, Mario (1999): La “racialización” de las relaciones de clase. En: Mario Margulis, Marcelo Urresti y otros: La segregación negada: cultura y discriminación social. Editorial Biblos. Neufeld, María Rosa y Jens Ariel Thisted (1999): El “crisol de razas” hecho trizas: ciudadanía, exclusión y sufrimiento. En: M.R. Neufeld y J.A. Thisted (comps.), De eso no se habla... Los usos de la diversidad sociocultural en la escuela. Buenos Aires, Eudeba Novaro Gabriela (2005): Representaciones docentes sobre las “formas de socialización” y las posibilidades de aprendizaje de los alumnos indígenas. En: Campos Revista de Antropología Social. Curitiva-Parana: Universidad Federal do Parana. Novaro, Gabriela (2000): Conocimiento social y formación moral. El tratamiento de la discriminación en la escuela. En: Cuadernos De Antropología Social, v.12, Nº 1. Instituto de Antropología de la Facultad de Filosofía y Letras. Buenos Aires. Novaro, Gabriela (1999): El tratamiento de la migración en los contenidos escolares. Nacionalismo, integración y marginación. En: M.R. Neufeld y J.A. Thisted (comps.), De eso no se habla... Los usos de la diversidad sociocultural en la escuela. Buenos Aires, Eudeba Pallma, S.; M. P. Montesinos y L. Sinisi: La diversidad cultural en la mira. Un análisis desde la antropología y la educación. En: Publicar Año VII Nº VIII, noviembre de 1999 Sabarots, Horacio (2002): La construcción de estereotipos en base a inmigrantes “legales” e “ilegales” en Argentina. En: Intersecciones en Antropología 3. UNCPBA. Argentina.

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Estudio de caso de la trayectoria de una mujer correntina en el proceso migratorio interno Dolores Rodríguez. Tesista en Trabajo Social FCH (FCH-UNCPBA). Desarrolla su trabajo de tesis bajo la dirección de docentes del CEIPIL –FCH- FCE –UNCPBA. E-mail: dolotapalque@yahoo.com.ar El presente trabajo intenta analizar los procesos migratorios internos desde la perspectiva de género. Se propone un abordaje cualitativo analizando la trayectoria de una mujer migrante, proveniente de la Provincia de Corrientes hacia Tapalqué, ciudad del centro de la Provincia de Buenos Aires. Los ejes que se abordan procuran indagar y reflexionar sobre las distintas estrategias en el proceso migratorio, prestando especial atención a sus vivencias cotidianas, con sus límites y posibilidades, inscribiéndolas dentro de un contexto, el cual es sensible a diversas problemáticas sociales que se vinculan. Palabras clave: Migraciones internas - Genero - Vida Cotidiana - Relaciones familiares.

Introducción.

El presente trabajo intenta analizar los procesos migratorios internos desde la perspectiva de género. Se propone un abordaje cualitativo analizando la trayectoria de una mujer migrante, proveniente de la Provincia de Corrientes hacia Tapalqué, ciudad del centro de la Provincia de Buenos Aires. El mismo se presenta en el marco del desarrollo de la tesis de grado. La estructura de la ponencia se desarrollará teniendo en cuenta el siguiente orden; en primer lugar se definen a los procesos migratorios internos en nuestro país con sus características. En segundo lugar, la relación que se establece entre el contexto actual de Argentina y la Región del Noroeste Argentino (NEA) y por último, se identifica la cultura migratoria familiar. La investigación se desarrolla a partir del vínculo que se crea con una mujer correntina y su familia, en el área de Acción Social de la Municipalidad de Tapalqué. Ese vínculo permitió la observación de las diferentes problemáticas en que la mujer era la protagonista. Cabe mencionar que se destaca la presencia de numerosas familias correntinas que eligieron como destino la ciudad. El contacto cotidiano que se establece con el referente empírico, las entrevistas en

profundidad realizadas y su posterior análisis brindaron la información necesaria para poder llevar a cabo este estudio.

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En la exposición de los resultados de la entrevista, para reservar la identidad de la entrevistada, se ha optado por poner un nombre ficticio, tal como corresponde en las presentaciones de este tipo. Una de las características fundamentales que definen a las nuevas sociedades es su dinámica, en cuanto a la presencia de cambios de diversa índole (tecnológicos, sociales, políticos, económicos, culturales, demográficos, entre otros). Dichos cambios van produciendo la aparición de nuevos fenómenos y problemas sociales que requieren un riguroso análisis y una adecuada comprensión. Sin duda, uno de estos fenómenos que adquiere gran significación en el desarrollo histórico de nuestro país son los procesos migratorios internos. Entendiendo por ello, el cambio de residencia de una persona dentro de un país, implicando esto el cruce de un límite político-administrativo oficial. A partir de 1930, en Argentina comenzó una etapa de cambios demográficos producto de las transformaciones que tuvieron lugar en el contexto internacional a raíz del aislamiento generado por los conflictos a nivel mundial que “promovió el desarrollo de un nuevo modelo productivo que trata de aprovechar las potencialidades del mercado interno sobre la base de un desarrollo industrial sustitutivo de importaciones y con alta utilización de mano de obra” (Velázquez, 2001: Pág. 27). La redistribución espacial en el territorio de nuestro país es un fenómeno que se desarrolló paralelamente al proceso de industrialización, lo cual se caracterizó por el marcado despoblamiento de los campos, dado que la reorganización de la estructura económica provocó la expulsión de los pobladores de la zona rural y los condujo hacia los grandes centros urbanos. Allí se concentraron las nuevas actividades industriales y servicios, lo que produjo un aumento en la mano de obra. Las migraciones internas han contribuido a dicho desarrollo, provocando la concentración de la población y el impulso de las actividades económicas en la región pampeana principalmente. Las causas que determinaron los despoblamientos de la zona rural son múltiples y complejas, y responden a factores de orden social, económico, laboral y cultural. Entre ellas se puede destacar la búsqueda de nuevas oportunidades que incrementen la calidad de vida familiar. Argentina: contexto actual y su vinculación con la región del NEA.
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Nuestra sociedad proclama principios que tienden a la igualdad de oportunidades para todas las personas, a las que considera nacidas libres e iguales, sin embargo al mismo tiempo va generando desigualdades cada vez mayores. En Argentina, los niveles de pobreza alcanzados, pueden ser caracterizados como producto de la agudización y concentración de una serie de problemas sociales que se vinieron manifestando, hace ya algunos años, con diversa intensidad; y que sin duda han tendido a afectar la calidad de vida de los sectores mas vulnerables, como así también su condición de ciudadanos como sujetos de derechos, ubicándolos en una posición desigual dentro de la estructura social de nuestro país. En tales circunstancias, dicho sector de la población acarrea consigo el agravamiento de las distintas variables sociales como son la desocupación, la pobreza, indigencia, analfabetismo, violación de los derechos humanos, violencia de género, entre otras. La fragmentación de la estructura social argentina es acompañada por el fenómeno de la territorialidad de la pobreza, lo cual hace referencia a aquellos sectores de la población que se encuentran identificados como sectores que no poseen el acceso a las condiciones mínimas necesarias para un pleno desarrollo, como así también a regiones enteras del país que se encuentran en situación de vulnerabilidad, y que por el solo hecho de pertenecer a la misma se ve impedido su desarrollo. En estas regiones se evidencian factores influyentes tales como el desempleo, las condiciones precarias de vida y de trabajo, la ausencia de cobertura social en salud, educación y seguridad social, y una exclusión cada vez mayor de sectores de jóvenes y de mujeres que sufren serias violaciones a sus derechos humanos y no tienen el acceso a la satisfacción de sus necesidades más básicas. La situación del Noreste Argentino (NEA) no se encuentra ajeno a dichas circunstancias, ya que ésta ha sido unas de las regiones más castigadas del país en torno a su deterioro de las condiciones mínimas de vida ofrecidas a su población residente. La Provincia de Corrientes, en particular, presenta una serie de limitaciones que obstaculizan el pleno desarrollo de una parte importante de sus pobladores, en cuanto al acceso de oportunidades que mejoren la calidad de vida de aquellos correntinos que se encuentran en situación de riesgo. Por otro lado, tampoco se encuentran dadas las condiciones para que éstos logren desarrollarse como ciudadanos plenos, transformando

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su vida cotidiana apuntando a la centralidad de los derechos como componente fundamental de las personas. Asimismo, existe una disparidad entre las zonas urbanas y las rurales en la Provincia, ya que en estas últimas no se generan las mismas condiciones que se presentan en lo grandes centros urbanos, en cuanto a la escasa o inexistencia de bienes y servicios que hay en estas zonas debido a la distancia en la que se encuentran. De esta forma, los pobladores residentes de zonas rurales se encuentran en situación de desventaja, lo cual implica una conjunción de factores que inciden en las condiciones precarias en las cuales se encuentran insertos. Estas tendencias generales adquieren un significado particular en la trayectoria de las distintas personas que cotidianamente ven interpelada su vida cotidiana por la presencia de distintos problemas sociales. La pobreza, la dificultad de acceso a bienes y servicios básicos y fundamentales objetivamente dificultan la vida cotidiana de las personas involucradas y se constituyen en elementos que son considerados para la toma de decisiones con respecto a la partida de sus lugares de residencia. Recuperando las palabras de Sonia podemos reconstruir los factores que en su vida cotidiana dieron cuenta de estas dificultades, como, por ejemplo, en el acceso a servicios básicos, como la ecuación y la salud, y la inserción en el mundo del trabajo. Conocer como Sonia recuerda y significa ese pasado nos sirve, en el proceso de nuestra investigación, para comprender el significado que le otorgó al proceso migratorio, como así también las valoraciones que presenta hoy en cuanto al desarrollo de su vida cotidiana en la ciudad de Tapalqué.

Difícil acceso a la educación: “Nosotros íbamos todos a la escuela, no en Yapeyú, sino en el pueblito… en El Remanso. A parte nos costaba para ir a la escuela porque era difícil. Íbamos caminando todos los días. Tardábamos mucho por eso salimos muy temprano. Cuando llovía, a veces íbamos en algún caballo que nos prestaba algún vecino, cuando llovía nosotros lo que hacíamos, nos sacábamos los zapatos y nos íbamos en pata hasta en frente de la escuela nos llevábamos una toalla. Nos secábamos los pies y nos poníamos los zapatos.
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Todos terminamos la escuela, terminamos 7 mo, porque esa escuela tenia hasta ahí…”

En las palabras de Sonia se evidencia su propia trayectoria y la de sus hermanos en un nosotros que puede hacer referencia a niños y niñas en igual situación. En sus palabras se evidencia que los niños de estas comunidades rurales encuentran obstáculos para su alfabetización, sin embargo la mujer correntina expresa claramente que estas limitaciones que se generan debido a la distancia no fueron razones para provocar el abandono de la escuela ya que tanto ella como sus hermanos completaron su formación primaria. Por otro lado, la mujer correntina hace referencia a la trayectoria escolar de sus padres, presentando las condiciones en las cuales se enfrentaron para acceder a su formación. En la siguiente cita, se destaca la desventaja en la que se encuentra la madre de Sonia, en torno a su proceso educativo producto de la carencia de recursos. “…mi mamá no fue a la escuela porque no tenía recursos para ir a la escuela. Mi papa si fue, pero ella no. Ella vivía con mi abuela. Y mi abuela no tenía recursos para mandarla. Le quedaba muy lejos. Mi mama prácticamente no sabe leer, no aprendió nada. Mi papa si fue, a la escuela esa era completa dice que fue hasta 7 mo. grado…”

Difícil acceso a la salud:

Con relación a la salud, estas comunidades presentan dificultades para acceder a las prestaciones de la salud pública en todos sus beneficios, ya que su cobertura no logra abastecer la demanda que se genera, poniendo en riesgo a la población más vulnerable. “…Íbamos al hospital que era público, teníamos medico allá que atendía para gente que el sabia que no le iban a poder pagar (…). Iba el médico de Yapeyú, se iban en ambulancia nosotros como no teníamos recursos para ir, ellos se iban hasta allá. Pero no lo hacían todos los días…”

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Por otro lado, tampoco se generan espacios orientados a la realización de acciones vinculadas a la educación sexual y reproductiva de la mujer. En palabras de Sonia, cuando se le interroga acerca de los métodos anticonceptivos, expresa: “…a eso te daban… te daban la pastilla y vos arreglate (…)Y yo cuando me vine de ese pueblito no pensaba tener hijos y no sabia nada, nos vinimos al pueblo y ahí ya me quede embarazada con 15 años…”

Bajo niveles de ingreso. Precarización laboral. Desocupación Subocupación.

La situación de pobreza esta íntimamente ligado a las condiciones laborales. La falta de trabajo o la precariedad laboral se presentan como una de las principales causas que determinan el cambio de estrategias utilizadas por las familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad e influyen directamente en el nivel de vida de los pobladores, quienes intentan satisfacer las necesidades básicas para subsistir, obteniendo un ingreso mínimo por su actividad. Sonia lo expresa de esta manera: “…no allá era así todo, en negro. (…) es muy raro que el patrón sea bueno sino el que tenia que aguantar era mi papá…”

Aquí, Sonia plantea que las condiciones laborales en la que se encontraban sus hermanos eran precarias, no gozaban de ningún beneficio. Se destaca que ante la eventualidad de un accidente laboral, la responsabilidad y la cobertura del mismo no cuenta por parte del empleador. En estas comunidades se presenta a la actividad agrícola-ganadera como la principal fuente de empleo, sin embargo las condiciones en la que se encuentran los empleados son mínimas y precarias, las cuales inciden en la escasa participación que estos poseen en el mercado de trabajo. Otra característica que se manifiesta en esta zona es la explotación de la mano de obra familiar, lo cual se vincula a las redes establecidas por las familias para lograr cumplir con las expectativas de mejorar la calidad de vida de toda la unidad. Ante lo cual, la mujer relata como fue su experiencia:
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“…yo trabaje cuando estaba junto con él, ahí cuando me junté con él. Y me fui a la casa de la madre. La madre de él tenia plantaciones de mandioca de batata, todas esas cosas. Trabajaba cuando era tiempo de verano. Trabajábamos las dos. Pero la madre de el siempre decía la voy a probar a mis nueras a ver si sirven para el trabajo…”

En cuanto al tipo de actividad que desarrollaban en estas plantaciones, Sonia cuenta que: “…con la mandioca hay que carpir todo, tenés que limpiar toda la plantación. y a veces toda la mañana desde temprano y toda la tarde. A veces comíamos y descansábamos. Pero pocas veces. En el tiempo de verano es impresionante el sol pero igual nos poníamos una gorra y salíamos. Era una sacrificio”.

Estos factores, por nombrar solo algunos, influyen directamente en el bienestar de la población en general, y con mayor claridad, se reconoce al colectivo femenino como uno de los sectores mas desfavorecidos ya que su condición de mujer las posiciona ante situaciones de exclusión, discriminación y marginación con respecto a la ubicación del hombre en la sociedad actual. Existe una multiplicidad de factores que inciden en las estrategias utilizadas por los individuos para mejorar su posición social y económica frente al contexto que genera inestabilidad por la falta de oportunidades que este entorno ofrece a sus pobladores residentes para la satisfacción de necesidades y expectativas Es en este marco interpretativo de la situación actual de la Provincia de Corrientes donde se ubica el fenómeno migratorio que se genera desde esta región hasta la ciudad de Tapalqué, centro de la Provincia de Buenos Aires. Proceso migratorio: cultura migratoria familiar.

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Los flujos migratorios afectan tanto a hombres y mujeres, sin embargo la tendencia femenina de la migración es más pronunciada debido a que este sector siempre ha sido considerado como dependiente del hombre en cuanto al aspecto económico principalmente, incluso la decisión de migrar de la mujer, no surge siempre como una iniciativa individual sino que es acompañada y refuerza la estrategia familiar para mantener un proyecto unificado de familia. Lo cual se evidencia en la trayectoria de la vida familiar de Sonia, la mujer correntina, en cuanto a la cultura migratoria que desarrollan los miembros de dicha unidad. Cabe destacar que la misma presenta comportamientos migratorios que determinaron las estrategias seguidas por las generaciones pasadas, de modo que fueron los abuelos quienes iniciaron este proceso estableciéndose, en primer lugar en un país limítrofe para luego desplazarse hacia la Provincia de Corrientes, en Argentina. Lo cual se evidencia en lo expresado por la mujer de la siguiente manera: “… mi abuelo llegó de Alemania, en un barco y se quedó en un pueblito chiquito de Brasil, no por mucho tiempo. Porque allá no tenía trabajo. Se vino a Corrientes, a un pueblo que se llama El Remanso donde nació mi papá. Ahí el tenía su casa…”

Este desplazamiento causado por la búsqueda de nuevas oportunidades para la satisfacción de las necesidades básicas e incrementar la calidad de vida se reiteró en las generaciones posteriores. Esta característica determinó el proceso migratorio desarrollado por la familia. Existe una multiplicidad de causas que impulsan la migración, como aquellas que hacen referencia a las condiciones de inestabilidad que ofrece el lugar de origen, lo cual se encuentra en estrecha vinculación con la situación de pobreza, en cuanto a la falta de oportunidades que este contexto les ofrece para la satisfacción de las expectativas. Lo anterior nos permite comprender como el aspecto estructural se presenta como el principal responsable de la movilización de estos pobladores hacia otros destinos en busca de mejoras de su posición a nivel económico y social. En relación a lo expresado aquí, Sonia relata: “…Yo vivía con mi familia con mi mamá, mi papá y mis hermanos. Nosotros trabajábamos desde chiquitos. Pero nosotros no vivíamos
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en ese pueblo Yapeyú, vivíamos en otro pueblo que se llama El Remanso, que ahí mi papa pescaba. Nosotros teníamos la casa al lado de un río. Bueno mi papa ahí pescaba y después salía él a vender los pescados al pueblo, a Yapeyú. Nosotros lo ayudábamos a pescar, nos subíamos arriba del bote, tirábamos las redes. Vivíamos de eso, no teníamos ninguna otra entrada. Mi mamá se ocupaba de la cocina, de la limpieza. Hasta que nos vinimos al pueblo… a Yapeyú”.

De acuerdo a lo planteado en esta cita, se puede analizar cómo esta familia, en particular, despliega estrategias de supervivencia en torno a las condiciones que el medio les ofrecía para subsistir. Por otro lado, la experiencia migratoria desarrollada representa una transformación de la vida cotidiana de esta familia, en cuanto a que se percibe a la misma como el único camino disponible para paliar los efectos producidos por la situación de pobreza. Incluso, llevar a cabo esta acción puede implicar el riesgo de producir el desmembramiento de la unidad familiar, tal como se manifiesta en la entrevista realizada: “…Mis hermanos varones se empezaron a repartir, uno cuando tenia 13 años ya se vino a Buenos Aires y de ahí ya no se fue mas, se quedó y empezó a trabajar. Ahora está con 30 años y sigue allá. Un hermano varón tengo que esta en Rosario, Santa Fe. El es repostero, que hace tortas. Pero él desde que se fue de Yapeyú, nosotros nunca mas tuvimos noticias de él, mi mama ahora hace poco tuvo noticias de él…”

De este modo, se observa como el vínculo asociativo de los individuos va disminuyéndose a medida que avanza el proceso migratorio. Es decir, se van provocando cambios a nivel familiar que tienden a producir una desocialización del individuo, producto de la distancia con su medio social. Como dice Gloria Camacho, la acción de migrar, “como proceso social, gira en torno al ser humano y a la familia”. (Camacho, 2008:14). Por lo tanto, el impacto causado sobre esta unidad representa la aceptación de una nueva realidad.

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Consideraciones finales.

Esta aproximación permitió el acercamiento al discurso y percepciones que la mujer correntina posee acerca de su proceso migratorio, el cual se desarrolló en base a la cultura migratoria que su familia posee. De esta forma, se considera repensar el análisis de los procesos migratorios internos desde la perspectiva de género, teniendo en cuenta que la mujer emplea la estrategia migratoria para mantener un proyecto unificado de familia. Si bien existen diversas causas que motivan la decisión de migrar, en este caso, se puede observar como las condiciones socioeconómicas del lugar de origen, inciden sobre el proceso y se transforman en factores de expulsión. Por otro lado, queda de manifiesto la contradicción que se produce, pues se migra para mantener un vinculo en las relaciones familiares en el lugar de destino, sin embargo “en el destino elegido” la situación de pobreza, la falta de acceso a bienes y servicios se repite como una constante realidad. En la continuidad del trabajo, enmarcado, como se dijo, en la realización de la tesis de licenciatura en Trabajo Social, se buscará profundizar la perspectiva de género en los procesos migratorios internos como así también el análisis de las distintas problemáticas a las que se encuentra expuesta la mujer que decide migrar.

Bibliografía.

ZARCO, Victoria; DIAZ, Pilar; MARTÍN, María; ARDID, Carmen; RODRÍGUEZ, Nuria. “Aproximación psicosocial y de género al proyecto migratorio de las mujeres”. Universidad de Chile. 2002. Santiago de Chile CAMACHO, Gloria. “Mujeres Migrantes: trayectoria laboral, pérdida de capital humano y perspectivas de desarrollo para el Ecuador”. 2008. Quito.

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FRUTTERO, Anna, WENNERHOLM, Carolina. “Migración Nicaragüense: Un análisis con perspectiva de género”. En: “Serie de Cuadernos de Género para Nicaragua” Banco Mundial. Banco Interamericano de Desarrollo. 2008. Nicaragua. BEALS, Ralph; HOIJER, Harry. “La familia y el parentesco” Cap. XI. En “Introducción a la antropología”. Ed. Aguilar. 1981. España. ONREAL, Pilar. “La cultura y la pobreza”. CapIII. En “Antropología y pobreza urbana”. RAMOS, Silvia. “Las relaciones de parentesco y ayuda mutua en los sectores populares urbanos: Un estudio de caso”. Cedes. 1981. Buenos Aires. AGUILAR MONTALVAN, Gladys. “El hogar en las comunidades rurales”.1954. México. NOVACOVSKY, Irene; BUSTOS, Juan M. “Estudio de base. Provincia de Corrientes. Informe final”. 2005. Buenos Aires. Pachano, Simón. "Se fue a volver". En: Seminario sobre migraciones temporales en América Latina. PISPAL/CIUDAD/CENEP.1986 Pizzolitto, Georgina. “Distribución de la población y migraciones internas en Argentina: sus determinantes individuales y regionales”. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Ciencias Económicas. 2006. La Plata. Velázquez, Guillermo Angel. “Geografía, calidad de vida y fragmentación en la Argentina de los noventa. Análisis regional y departamental utilizando sig´s”. Centro de investigaciones geográficas. Argentina. 2001. Tandil. Torrado, Susana. “Historia de la familia en la Argentina moderna. Cap. 11 Ediciones de la Flor. 2003. Buenos Aires

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Políticas Sociales e intervención sobre la Cuestión Social. Encuentros y desencuentros entre la asistencia alimentaria y hábitos alimentarios de mujeres inmigrantes Luciana Ruiz. Licenciada en Trabajo Social (UNCPBA, Argentina). Docente de la Carrera de Trabajo Social (UNCPBA). Investigadora participante de Proyecto de Investigación acreditado Programa de Incentivos CONEAU. E-mail: lucianaruiz77@yahoo.com Liliana Madrid. Magíster en Trabajo Social (UNLP, Argentina). Licenciada en Trabajo Social (UNCPBA, Argentina). Becaria Doctoral CONICET. Docente de la Carrera de Trabajo Social (UNCPBA). Investigador Categoría V Programa Incentivos CONEAU. Email: lilianabmadrid@yahoo.com.ar Entendemos que el tipo de alimentos que consumen las familias depende, en buena medida, del acceso al mercado, lo cual implica suponer que los ingresos económicos y los precios de los alimentos son responsables del consumo de determinado alimentos y la proscripción de otros. Sin embargo, también es posible acceder a un conjunto de alimentos por una vía no mercantilizada, es decir, los programas de asistencia alimentaria (estatales o no), aunque estas Políticas Sociales asumen formas selectivas y focalizadas reservándose para la población por debajo de la línea de pobreza. Nuestra ponencia propone observar, a través de las narraciones de las mujeres inmigrantes de países limítrofes (Paraguay y Bolivia), las prácticas alimentarias actuales, vale decir, su vinculación a los accesos actuales y la cercanía o lejanía con prácticas alimentarias que desarrollaban en su país de origen, previo a la inmigración. Palabras clave: Políticas Sociales - Cuestión Social - Prácticas alimentarias - inmigrantes - acceso.

Introducción.

Consideramos la posibilidad de que las prácticas alimentarias se alteren en virtud de los procesos migratorios. En este sentido, prácticas de resistencia, adaptación o fusión de las culturas gastronómicas de países de origen y país de llegada de los inmigrantes parecen ser el resultado del encuentro de culturas alimentarias diversas1. Iniciamos la tarea de conocer a través de la voz de las mujeres inmigrantes las rupturas y/o continuidades en las prácticas alimentarias dada la decisión de migrar. Asimismo, abordaremos el análisis de las rupturas y continuidades teniendo en cuenta aspectos donde podamos identificar la elección genuina como así también situaciones donde no ha
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Vidal Bussi (1999) nos advierte que encarar esta propuesta de conocimiento nos presenta la dificultad de escasos investigadores que abordan el tema como así también la carencia de documentos, ya que lo único escrito -en relación a la inmigración europea que recibió Argentina durante fines del siglo XIX y principios del XX- son pinceladas, recuerdos familiares, anotaciones contables, menúes de banquetes o hábitos transmitidos por tradición oral.
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existido la opción de la ruptura o continuidad, sino que circunstancias o factores externos lo han definido. Tal como explicitaremos a lo largo de la ponencia, el perfil migratorio ha cambiado y la mayor cantidad de migrantes provienen de los países limítrofes, aspecto sustancialmente diferente a la inmigración europea que llegó a la Argentina hacia fines del siglo XIX y principios del XX. Entendemos que el tipo de alimentos que consumen las familias una vez llegadas al nuevo destino depende, en buena medida, del acceso al mercado, lo cual implica suponer que los ingresos económicos y los precios de los alimentos son responsables del consumo de determinado alimentos y la proscripción de otros. Postulamos que también es posible acceder a un conjunto de alimentos por una vía no mercantilizada, es decir, los programas de asistencia alimentaria (estatales o no), aunque estas políticas sociales asumen formas selectivas y focalizadas reservándose –casi exclusivamente- para la población por debajo de la línea de indigencia y/o pobreza. A lo largo de la ponencia identificaremos algunos aspectos que nos permiten contextualizar la situación de los inmigrantes de países limítrofes de modo de incluirnos en el análisis de la ruptura y continuidad de prácticas alimentarias y la vinculación con los programas de asistencia social estatal. Perfil del inmigrante actual.

La Argentina, receptor histórico de migraciones internacionales, experimentó en las últimas décadas del siglo XX modificaciones notables en su perfil migratorio. Los movimientos migratorios, contrariamente a lo que las teorías tradicionales del pushpull nos llevarían a pensar rápidamente, no se producen sólo y necesariamente hacia las regiones más desarrolladas sino que muchos migrantes cruzan las fronteras hacia países limítrofes en el intento de mejorar sus condiciones de vida (Caggiano, 2001). Para el caso argentino, la inmigración proveniente de países limítrofes nunca había sido muy numerosa y su volumen se había limitado a representar históricamente entre el dos y tres por ciento del total de población. Sin embargo, Benencia (2007) afirma que la población conformada por los inmigrantes de países limítrofes fue adquiriendo más importancia respecto de la población inmigrante no limítrofe, hasta llegar a representar, a inicios de la década de 1990, más del 50% del total de la población inmigrante en la
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Argentina, y a inicios del nuevo siglo, el 62% de dicha población. Este mismo autor, agrega que, dada la información disponible, es necesario reconocer que siempre ha habido una migración registrada o reconocida pero también una no registrada o indocumentada. Es interesante resaltar que ha variado la inmigración según países. En este sentido, entre 1869 y 1914 se observaba el predomino de migración limítrofe uruguaya y a partir de 1947, y hasta la actualidad, es la inmigración paraguaya la que presenta mayores volúmenes. Asimismo, vale señalar que, de acuerdo a datos del Censo de Población y Vivienda 2001 (INDEC), se observa un incremento de inmigrantes bolivianos alcanzando el segundo lugar, dejando tercero a la población chilena. La inmigración brasileña ha tenido poco peso, salvo por los registros de fines del siglo XIX donde se ubicaba en segundo lugar. El incremento y las variaciones del total de inmigrantes provenientes de países vecinos resulta de comportamientos notoriamente diferenciales según los distintos países de origen. Estos inmigrantes no se han trasladado a la Argentina de manera constante a lo largo del tiempo, mas bien es posible detectar, para cada país, momentos de alta emigración en los que se combinan las causas económicas y políticas en las regiones de origen con las posibilidades en el lugar de destino (Pacecca y Coutis, 2008). A su vez, desde 1960 en adelante se verifica la feminización paulatina y sostenida de la población limítrofe residente en Argentina. Sin embargo, el descenso del índice de masculinidad total resulta de comportamientos bien diversos según país de origen. Quienes más modificaron su patrón fueron chilenos y bolivianos, que en 30 años pasaron de ser corrientes altamente masculinizadas a feminizarse (los chilenos), y a lograr una participación más pareja de varones y mujeres (los bolivianos). La migración paraguaya es también una de las que más tempranamente comienza a concentrarse en la Ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del Conurbano Bonaerense. Es decir, que la feminización de la migración boliviana, paraguaya y peruana (si bien Perú no limita con Argentina su inclusión se encuentra vinculada a la cercanía y a patrones de comportamiento similares a los países limítrofes) es paralela al incremento de su concentración residencial en esta región, que en principio ofrece oportunidades de trabajo desestacionalizadas y combinadas para varones y mujeres. La feminización, visible como cambio en el patrón migratorio, implica también modificaciones en la estructura de roles y en los procesos de decisiones de los hogares de origen de las mujeres migrantes, y abre por su propio derecho toda una línea de
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discusión. Diversos estudios cualitativos han señalado que, en el caso de Argentina, las mujeres migran de manera individual, sin estar asociadas a un varón migrante previo, especialmente en lo que respecta a mujeres peruanas y paraguayas (Pacecca y Coutis, 2008). La bibliografía (Benencia, 2007; Calvelo, 2007) permite observar que a partir de 1930 los inmigrantes de países limítrofes estuvieron atraídos por la necesidad de mano de obra en el sector primario de las economías fronterizas argentinas. El principal foco de atracción para los migrantes limítrofes eran las economías regionales de Argentina, parcialmente desprovistas de mano de obra debido a los procesos de migración interna hacia las grandes ciudades. Estas economías, de base predominantemente agrícola, debían resolver demandas estacionalizadas de mano de obra. Por proximidad esas actividades rurales transitorias convocaron mano de obra de sus países limítrofes: bolivianos en las provincias del noroeste, paraguayos en las del noreste y el litoral, chilenos en el sur (Pacecca y Coutis, 2008). En cambio, a partir de la década de 1950 los inmigrantes fueron atraídos por la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano de la Provincia de Buenos Aires, donde los empleos en la construcción, la industria manufacturera y los servicios eran mejor remunerados que en sus países de origen o que en los mercados de trabajo de las provincias linderas (Benencia, 2007). Norma, Santusa, Isabela y Cristina -inmigrantes bolivianas residentes en la Ciudad de Tandil- recuerdan que antes de instalarse en la ciudad vivieron en la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) donde trabajaron en talleres textiles. Expresan que cuando sus esposos consiguieron trabajo en los hornos de ladrillos en Tandil se trasladaron con la familia. Interesante resulta señalar que los inmigrantes de países limítrofes se ubican en los sectores más desfavorecidos del mercado, dado los salarios que perciben pero sobre todo por la precariedad de la relación laboral, las condiciones contractuales adversas, menos saludables y la peligrosidad (Benencia, 2007). La situación de los actuales inmigrantes indocumentados es aun mas compleja, donde entran a escena patrones inescrupulosos, que lo emplean con la seguridad de que el trabajador no podrá hacer la denuncia sobe su situación ni exigir que se respeten sus derechos laborales, ya que implicaría poner en evidencia la situación de ilegalidad.

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Es interesante marcar que a pesar de los cambios de localización geográfica, la inmigración de países limítrofes sigue siendo un desplazamiento no planificado por el Estado, sino „incentivado‟ por las economías de los hogares pobres. Invisibilización de la vulneración de derechos.

Observamos en el relato de las mujeres entrevistadas la referencia a ciertas cuestiones que podríamos conceptualizarlas como una “sobreadpatación” a las condiciones de la vida cotidiana en la Argentina, esto referido a ciertos aspectos investigados anteriormente como lo son el acceso a prestaciones sociales, servicios de salud y educación públicas2. De lo mencionado por las entrevistadas podríamos decir que prevalecía una sobrevaloración del acceso a bienes y servicios, esto contrapuesto con las condiciones en sus países de origen. Silvia llegó de Bolivia hace aproximadamente 8 años, es oriunda de Potosí, específicamente de una zona rural. Accede a la entrevista que fue gestionada por trabajadora social del barrio donde reside actualmente. Observamos que la vivienda es precaria y cuenta con una cocina pequeña que hace a la vez de comedor y otro ambiente, también pequeño, destinado a habitación del matrimonio y los 5 niños y no cuentan con baño en el interior de la casa. Silvia y su familia viven en el mismo terreno del horno de ladrillos donde trabaja su esposo, las condiciones generales de vida son precarias dado por el hacinamiento habitacional, la falta de servicios de luz y gas en el interior de la vivienda y los escasos ingresos provenientes del empleo de su esposo. Pero de esto Silvia no habla en la entrevista. Mientras no deja de lavar platos en una palangana apoyada sobre una improvisada mesada, y nos ofrece las únicas dos sillas con que
2 Véase Madrid L. y Ruiz L. 2010. Procesos migratorios y ciudadanía: Contrastes entre la legislación migratoria y la política social argentina. Revista de Trabajo Social. Universidad Nacional de Colombia (en prensa) /// Madrid, L., Ruiz, L. y Mallardi, M. 2011. Ponencia Políticas sociales, inmigración y construcción de ciudadanía. Revisión de programas sanitarios en una ciudad media (Tandil, Argentina). IX Encuentro Centroamericano y del Caribe Políticas Sociales y Trabajo Social. Política e Intervención Social: Multiculturalismo y Derechos Humanos Cartagena de Indias, Marzo 30-Abril 1º de 2011 /// Madrid L., Ruiz L. y Esains A. 2011. Mujeres inmigrantes e intervención profesional. Observaciones sobre la implementación de políticas públicas. IV Encuentro Internacional Trabajo Social de la Universidad de Buenos Aires Políticas publicas y trabajo social. Aportes para la reconstrucción de lo público. Facultad de Ciencias Sociales – UBA. Buenos Aires /// Madrid L., Ruiz L. y Esainz A. 2011. Políticas públicas, ciudadanía y atención de la salud de las mujeres inmigrantes en Argentina. IX Jornadas de Sociología Capitalismo del siglo XXI, crisis y reconfiguraciones Luces y sombras en América Latina 8 al 12 de agosto de 2011. Facultad de Ciencias Sociales - UBA, Buenos Aires.
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cuenta, dice no haber tenido nunca un problema para atender su salud en la Argentina. Expresa que lo hace en el Centro de salud de su barrio y de esta forma aclara que en muy pocas ocasiones ha concurrido al Hospital Municipal. Explica que nadie de su familia tiene problemas crónicos de salud, aunque posteriormente aclara que su hijo mayor tiene problemas para hablar3 -concurre a una escuela de educación especial- pero dice que no consume ninguna medicación ni requiere de atención de especialistas, excepto los controles anuales con los que no ha tenido ningún problema. Enfatiza que nunca ha tenido dificultades para acceder a medicación cuando sus hijos se han enfermado (antifebriles, antibióticos). Comparte con nosotros: “En Bolivia si te enfermas, pones a hervir algo (hace referencia a hierbas) y eso te tomas... porque los remedios los tenés que comprar y son caros, también tenés que pagarle al médico… acá te dan los remedios en la salita”. Silvia vivió siempre en el campo en Bolivia y los lugares de atención de la salud no eran cercanos según refiere. Las mujeres entrevistadas comparan constantemente la situación actual con las dificultades que encontraban en sus países de origen para educar a sus hijos e hijas dado por las distancias, la calidad de la formación o el costo monetario. También incluyen en sus análisis los problemas para atender su salud dada la inaccesibilidad territorial o los aranceles, entre otras cuestiones que contribuyen a invisibilizar la vulneración de sus derechos en la Argentina. La situación expuesta, asociada a una serie de estrategias que observamos al entrevistar a trabajadoras sociales que, desde distintos servicios sociales, „habilitan‟ la atención a pesar de los limites señalados por normas menores a ley de migraciones o prácticas de agentes institucionales que obturan la posibilidad del pleno ejercicio de derechos, contribuyen a una sobrevaloración de la atención de la salud en la Argentina, limitando la posibilidad de hacer visibles un conjunto de límites existentes para la población inmigrante.

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Como sabemos, no siempre que padecemos algún desequilibrio consideramos que nos hallamos enfermos. En el caso de la malnutrición en los niños, los adultos suelen ver en ellos modos particulares de crecer, condiciones transitorias o deficiencias coyunturales que luego podrán serán superadas con el transcurrir de los años. “Los especialistas refieren al encubrimiento de la desnutrición cuando la población afectada no problematiza su existencia sino sus consecuencias sólo cuando estas se manifiestan con síntomas somáticos agudos (fiebre, vómitos, diarreas), a la vez que se oculta el problema bajo un criterio de normalidad, que en el discurso social se refleja con expresiones del tipo “son flaquitos”, “son menuditos”, “comen poco” (Madrid, 2004: 72).
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Desde la modificación de la Ley de Migraciones se han generado una serie de facilidades en cuanto al acceso a la residencia temporal o permanente, en este sentido, una de las cuestiones que observamos es la posibilidad de eximir del pago de las tazas migratorias mediante un Informe Socio Ambiental (denominado en la reglamentación como certificado de indigencia). Las profesionales entrevistadas desconocían esta posibilidad, por lo tanto, la mayoría había realizado otro tipo de gestiones, específicamente de subsidios, a los fines de facilitar a las mujeres migrantes el acceso a la regularización de sus residencias. Diversos programas, planes y otras prestaciones sociales expresamente restringen el acceso de migrantes. Tal el caso de la medicación por HIV, el Plan Nacer, el Servicio Alimentario Escolar, por mencionar algunos. Sin embargo, es posible advertir que los niños y las niñas migrantes asisten a comedores escolares (SAE) pero su ración no se registra en las planillas; también es viable observar que las hijas de mujeres entrevistadas que han solicitado el tratamiento por HIV lo han recibido a partir de la existencia de excedentes, vale decir, porque otros pacientes no han concurrido dado que no es posibles darlas de „alta en el programa ante la inexistencia de documentación. Observamos que la práctica de exclusión hacia las personas migrantes se hace visible frente a aquellas prestaciones que se encuentran tarjetizadas o bancarizadas (Plan Vida, Programa Alimentos para Celiacos, Asignación Universal por Hijo, CONECTAR igualdad). Estas cuestiones nos hicieron considerar la importancia de iniciar un nuevo camino en este proceso de investigación, orientado a profundizar la palabra de estas mujeres, de internarnos en sus relatos pero esta vez en la profundidad de sus vidas cotidianas. Ingresar a sus cocinas, a las cacerolas a las recetas que den cuenta de ese lugar donde vivir en otro país para estas mujeres a implicado re- aprender a alimentar y alimentarse. Convencidas de la necesidad de abordar el estudio desde una perspectiva cualitativa, seleccionamos una nueva estrategia de acceso a la información: el grupo focal. Optamos por un cambio de técnica de acceso a la información en virtud de dificultades observadas en diálogos individuales sobre todo con inmigrantes bolivianas. Consideramos que la convocatoria al grupo de pertenencia de estas mujeres fortalecería la posibilidad de intercambian anécdotas y comentarios acerca de sus experiencias y puntos de vista respecto de las continuidades y rupturas del consumo alimentario en virtud de la migración hacia la Argentina. Prácticas alimentarias e inmigración.
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Entendemos que los alimentos que ingerimos nos proporcionan la energía y los nutrientes que el organismo humano necesita para vivir. No obstante, no todos los alimentos que están a nuestro alcance son considerados comestibles: la primera observación que hacen los estudiosos de la alimentación humana es que, en cualquier lugar, los individuos eligen dentro de la variedad de recursos disponibles atendiendo a criterios culturales, sociales y psicológicos. Las diferentes elecciones alimentarias humanas dependen en gran parte de la diversidad de sistemas culturales. “Si no consumimos todo lo que biológicamente es comestible, es porque todo lo que es biológicamente comible no es culturalmente comestible” (Contreras y Arnaiz, 2005: 38). Así, el acto de alimentarse nunca es

meramente alimentario, además sirve para expresar múltiples significados pues no se trata solo de nutrir el cuerpo, ni de una técnica para la preparación de los alimentos. Las personas muestran actitudes hacia la comida que han sido aprendidas de otras personas, dentro de sus redes sociales, ya sea en la familia, entre iguales, en el grupo étnico, en el estrato social, en la comunidad local, o en la región. Tales comportamientos forman la base de la cultura alimentaria, a la que Contreras y Arnaiz (2005) definen como conjunto de prácticas asociadas a la alimentación y que son compartidas por los individuos de una cultura dada o de un grupo social determinado dentro de una cultura. Las prácticas alimentarias4 se alteran con los procesos migratorios ya que la posibilidad de mantener sus dietas tradicionales estará ligada al acceso a los ingredientes necesarios

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Las condiciones objetivas por si solas no bastan para explicar el condicionamiento social de las prácticas, en este sentido, se plantea la necesidad de rescatar a quien produce dichas prácticas, pero se trata de rescatarlo socialmente, es decir, no en cuanto individuo sino en cuanto agente socializado. En este sentido, recuperamos los aportes teóricos de Bourdieu quien señala que esto demanda sustituir la relación ingenua entre individuo y sociedad, por la relación construida entre los dos modos de existencia de lo social: las estructuras sociales externas (condiciones objetivas, posiciones sociales históricamente constituidas) y las estructuras sociales internalizadas (habitus). Ante lo expuesto es posible advertir que no solo es importante considerar las estructuras sociales externas de los agentes, sino que es necesario rescatar las estructuras sociales incorporadas por el agente que produce las prácticas, es decir, los habitus, en tanto principios de generación y restructuración, de percepción y apreciación de dichas prácticas. El habitus es el proceso que da cuenta de la interiorización de lo social en los individuos y logra que las estructuras objetivas concuerden con las subjetivas. La homología que puede observarse entre el orden social y las prácticas de los sujetos da cuenta de la inserción de estas últimas en el sistema de hábitos constituidos en su mayoría desde la infancia. El habitus programa el consumo de los individuos y las clases, aquello que van a sentir como necesario. El concepto de habitus explica como prácticas consideradas individuales en realidad no lo son y expresan la incorporación de las condiciones sociales de vida.
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para desarrollar las mismas preparaciones, como así también al „encuentro‟ con nuevos alimentos lo cual „habilita‟ la posibilidad de incluir nuevas prácticas. Dada la característica actual de la feminización de la inmigración advertimos la pertinencia de establecer diálogos con las mujeres en virtud de mandatos sociales e históricos respecto de quién elabora los alimentos. Es decir, se ha presentado como un desafío concreto para estas mujeres alimentar a sus hijos y esposos en un país que nos las provee, inicialmente, de los recursos que les eran habituales o cotidianos en sus países de origen. Según Saskia Sassen (2003) en las producciones sociodemográficas ha prevalecido una perspectiva neutral respecto a la especificidad del género pero en algunos estudios sobre mujeres en las últimas décadas ha quedado expresa la particularidad de la movilidad femenina, en cuanto reflejo de las diferencias de género y del rol esperado de la mujer prevaleciente en cada sociedad. Esto ha estimulado el desarrollo de marcos conceptuales destinados a examinar el papel de las construcciones de género como puentes entre los cambios macroestructurales y las migraciones. Se observa una notable feminización del fenómeno migratorio, relacionado con la promoción de la igualdad de género y con el hecho de que las mujeres son responsables del grupo familiar y enfrentan la migración como estrategia de sobrevivencia. Natividad es paraguaya y cuando hablamos de porqué vino a la Argentina dice: “me arrastro la vida…un día trabajando con mi hermana. Y mi hermana me pregunta que estas pensando y le dije como puedo hacer yo? porque lo que yo ganaba no me alcanzaba para nada y vos te crees que el padre me pasaba algo? Nada de nada. Entonces tomando mate con mi mama le digo yo me voy a ir a la Argentina…y ella me dice “pero si no conoces a nadie” y le dije me voy a la casa del tío (Natividad explica que ese tío materno se había venido hace unos 45 años y estaba trabajando con buenos ingresos) y le llame a mi tío y él me dijo que ya me había dicho que me fuera hacia rato …ellos tienen un supermercado. Y lo pensé… pensé casi 8 días para dejar a los chicos. Y mi mama me dijo “si vos estas decidida yo te cuido los chicos, si vos queresa irte”. Los chicos eran chiquitos la Natalia tenia 1 años y 8 meses. Me vine en la casa de mi tío…hay dios! Me dio la plata para que me viniera mi tío, trabaje como 8 meses con ellos en capital…” En los últimos veinte años el aumento del número de mujeres en las migraciones ha sido señalado por varias autoras. Saskia Sassen (2003) ha mostrado las relaciones entre globalización y migraciones, poniendo en evidencia los mecanismos que, por un lado, generan demandas de una fuerza de trabajo de alta calificación, y por el otro, necesitan

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trabajadores y trabajadoras sin calificación para un número muy grande de servicios, abastecidos en gran parte por mujeres migrantes. Ahora bien, si entendemos la situación de estas mujeres migrantes literalmente atravesadas por distintas condiciones de vulnerabilidad: por mujeres, por pobres y por migrantes, resulta necesario considerar en nuestro análisis que las mujeres entrevistadas se encuentran -de una u otra forma- condicionadas por estas tres cuestiones señaladas. Llegaron a la Argentina a trabajar en casas de familia, talleres clandestinos de costura o en la prostitución -todos trabajos „femeninos‟- y la mayoría debió dejar sus hijos e hijas al cuidado de otras mujeres de la familia al menos durante el primer periodo de la migración hasta la reunificación. Estas cuestiones se explican por lo mandatos de género, vale decir, aquellas cuestiones que de una u otra manera, de forma más o menos sutil, la sociedad empuja a hacer por el hecho de ser mujeres o varones. Encontramos entonces relatos como los de Alicia, quien nos explica que extraña el sabor de la comida en Paraguay, aún después de 14 años de residir en Argentina: “yo no sé si es que allá usaba leña en vez de gas…si es el aceite o el agua…pero los chipa acá tienen otro sabor”. Alicia explica que ella intenta cocinar las mismas comidas, las que aprendió en Paraguay, pero no consigue algunos ingredientes como por ejemplo la mandioca. Además, sus hijas se fueron acostumbrando al pan de trigo, a las milanesas de carne vacuna, a diversos alimentos que tienen un costo muy alto en su país de origen. Norma es boliviana, y tiene una huerta en su casa donde cultiva locoto con el cual condimenta la mayor parte de sus comidas. Aunque reconoce que en Potosí ella criaba animales y que ahora ya no lo hace: “allá (en Bolivia) las cosas con más baratas…la papa es distintas hay muchas papas distintas y se compran por docena…es más barato pero no hay trabajo acá es más caro pero hay trabajo”. Mujeres inmigrantes señalan que al llegar a la Argentina observaron que muchas frutas y verduras que consumían en su país de origen no se encontraban a la venta. Elvira comparte: “yo buscaba y buscaba en el mercado y no encontraba…ya me habían dicho en mi país que la comida era diferente”.

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Relatan que en su país de origen compraban todo tipo de fruta y verdura aunque en circunstancias en que éstas se encontraban „de oferta‟, vale decir, a precios más bajos en virtud de la maduración. Elvira opina al respecto: “Yo eso lo veo mal de la Argentina, aquí lo tiran si esta muy maduro, no lo ponen de oferta…me da tanta pena ver que lo tiran al tacho de la basura…Ahora han aprendido a embolsarla, la ponen en bolsas y te la venden más barato”. Asimismo, cuentan que también advirtieron al momento de su llegada que en Argentina se denominaba de modo diferente a las mismas frutas y verduras: “A la remolacha le decimos beterraga y a la batata le llamamos camote. A la mandioca le decimos yuca y a la soja: soya. A las bananas le decimos plátanos, pero eso a veces ustedes también le llaman así”. Durante las narraciones de las mujeres inmigrantes es posible visualizar una variedad de los distintos tipos de frutas y verduras que localmente no se observan a la venta: algunas de ellas son inexistentes y otras se pueden ubicar en determinados comercios, lo cual implica que la mayoría de las veces se hallan a precios elevados. Llama la atención la diversidad de bananas (bizcocho, isla, naranjo, de selva, morado) y las diversas preparaciones que cada tipo implica como así también las circunstancias en las que se consumen (si el niño está enfermo, o si recién comienza a consumir alimentos, etc.). También llaman la atención respecto de la diferencia de piel, color, tamaño o cantidad comestible de las frutas, según han expresado las mujeres, señalando que inicialmente las desconocían por el diferente aspecto que poseían al verlas en los comercios de ventas de frutas y verduras. Mujeres inmigrantes de diversos países limítrofes manifiestan que el consumo de carnes en su país de origen estaba vinculado a la cría de estos animales para consumo familiar. Si bien se observan diferencias según el país de origen en cuanto al tipo de animal que se criaba, es posible advertir esta práctica de producción de alimentos en las narraciones de las mujeres entrevistadas. La referencia al consumo de carnes de pollo, pato, pava, conejo o cobayo permite visualizar que estos animales se pueden criar en pequeños espacios, con lo cual, era viable el consumo de este tipo de carne ya que se criaban en los patios de las casas o en jaulas, lo cual demandaba aún menos espacio. Las mujeres entrevistadas provenientes de Bolivia –zona rural en el Departamento de Potosí- explicaban que habían intentado continuar en Tandil con la cría de algunos animales, tales como corderos y gallinas, pero se habían presentado dificultades por
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robos y, sin profundizar en detalles, simplemente decían “no es lo mismo acá no se puede”. Actualmente consumen carne de vaca que, dado el valor económico que tenía en sus países de origen, prácticamente no la conocían al llegar a la Argentina. Manifiestan que su consumo era prácticamente nulo, tal vez reservado para alguna festividad que reuniera a todos los miembros de la familia. Si bien expresan que la carne de vaca tiene un valor elevado dado sus ingresos económicos, cuando se dispone de dinero es mas accesible que la carne de otros animales, incluso aquella que comían con mayor frecuencia en sus países de origen. La adaptación de la alimentación de origen al nuevo espacio y, por tanto, la inclusión de procedimientos, ingredientes o platos de la sociedad de recepción, sirve para reflejar el grado de integración social del inmigrante en el nuevo contexto. Sin embargo, también puede reflejar las escasas posibilidades de otorgar continuidad a un conjunto de practicas alimentarias dados los límites establecidos por el mercado, ya sea por la ausencia de productos que no son rentables o por su presencia a costos elevadísimos en virtud de lo “exótico”. Por una u otra razón, los inmigrantes encuentran límites para otorgar continuidad a sus prácticas alimentarias: “Yo me he adaptado a lo que sea lo mas económico”. Norma, inmigrante boliviana, nos explica que en su país las verduras, frutas y tubérculos se comercializan por unidad o por docenas. Comparte que significó toda una adaptación cambiar la unidad de medida. Asimismo, asocia que, si bien aquí cuentan con trabajo -su esposo trabaja en un Horno de ladrillos-, los alimentos son más caros pero analiza que en Bolivia los alimentos pueden ser más baratos pero no tenían trabajo. Las mujeres entrevistadas reciben asistencia alimentaria por parte del estado municipal y provincial. En este sentido, llamamos la atención sobre los programas de asistencia alimentaria estatal ya que al entregar alimentos definidos en los módulos de alimentos limitan la posibilidad de elección alimentaria. Entendemos valido señalar que históricamente en Argentina los programas han repartido cereales y con menor cobertura leche en polvo, pero para el caso, siempre han contribuido con energía y carbohidratos. Las razones de elección de este tipo de alimento radican en los menores costos de traslado dado que no tienen que garantizar cadena de frío, como también asegurar mayor saciedad y aceptación. Probablemente el cambio hacia la tarjetización de programas

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alimentarios, vale decir, un sistema de tarjeta de debito donde las personas puedan elegir sus alimentos en comercios adheridos contribuya a modificar esta situación señalada. Lejanías y cercanías entre las prácticas alimentarias de mujeres inmigrantes y la asistencia alimentaria estatal: algunas consideraciones finales.

Dada la característica actual de la feminización de la inmigración advertimos la pertinencia de establecer diálogos con las mujeres en virtud de mandatos sociales e históricos respecto de quién elabora los alimentos. Hemos podido observar a lo largo de esta ponencia que se ha presentado como un desafío concreto para estas mujeres alimentar a sus hijos y esposos en un país que nos las provee, inicialmente, de los recursos que les eran habituales o cotidianos en sus países de origen. Por lo tanto, advertimos que efectivamente las prácticas alimentarias se alteran con los procesos migratorios ya que la posibilidad de mantener sus dietas tradicionales se vincula a las posibilidades de acceso a los ingredientes necesarios para desarrollar las mismas preparaciones. Entendemos que la adaptación de la alimentación de origen al nuevo espacio y, por tanto, la inclusión de procedimientos, ingredientes o platos de la sociedad de recepción, no solo refleja el grado de integración social del inmigrante en el nuevo contexto sino que manifiesta, en simultáneo, las escasas posibilidades de otorgar continuidad a un conjunto de prácticas alimentarias dados los límites establecidos por el mercado o por la asistencia alimentaria estatal. Las mujeres entrevistadas han manifestado problemas para la autoproducción de alimentos, aspecto escasamente incentivado desde los programas de asistencia social alimentaria en Argentina, excepto el Prohuerta. En países limítrofes como Bolivia, el estimulo estatal a la producción de alimentos con fines de consumo y comercialización del excedente se encuentra mucho más extendido. A su vez, aquellos programas de entregas de módulos o bolsones predefinidos a nivel local no contemplan la posibilidad de incluir alimentos de consumo regular por parte de los inmigrantes en función de su cultura alimentaria. Esto implica una homogenización del consumo alimentario dado que no existe la posibilidad de elección alimentaria al predefinir la composición de los módulos o bolsones alimentarios. En este sentido, advertimos cierta contribución de los programas alimentarios estatales a la adaptación por parte de los inmigrantes de pautas de consumo
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alimentario que no son elecciones genuinas sino la posibilidad de sobrevivencia en contextos de pobreza o indigencia. Llamamos la atención sobre la necesidad de adecuar planes y programas alimentarios de modo de respetar elecciones alimentarias de las minorías. En este sentido, la tarjetización de los programas alimentarios contribuye a la elección alimentaria y podría atribuirse la posibilidad de acceder a alimentos consumidos en país de origen, sin embargo, los altos precios y la ausencia de frutas, verduras, condimentos o carnes, limitan el consumo y relegan la alimentación de los inmigrantes a prácticas de adaptación en función del acceso (precios e ingresos) y disponibilidad (variedad de productos). En virtud del objetivo de esta ponencia también consideramos valido señalar no sólo que son desconsideradas las prácticas alimentarias de los inmigrantes en la definición de los módulos alimentarios de los programa sociales (donde básicamente se reparten cereales y leche en polvo, algo alejados de los alimentos de consumo regular en su país de origen) sino que vuelve a ser „desoído‟ el discurso de las mujeres inmigrantes en los espacios de educación alimentaria. La desconsideración de la voz de los sujetos se visualiza cuando las actividades de educación alimentaria anulan al hombre como ser histórico, social y cultural, lo cual quiere decir, que limita su criticidad, autonomía y libertad. Insistimos en la observación de una visión que considera al problema alimentario como una condición homogénea excluyendo el punto de vista histórico o procesual. El menosprecio por las vivencias de los sujetos aumentan las condiciones estigmatizantes y obstaculizan las posibilidades integración. Bibliografía. Benencia, Roberto. “La inmigración limítrofe”, En Susana Torrado (comp.), Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX, (Serie Estudios del Bicentenario, Tomo I). Buenos Aires, Editorial EDHASA. 2007, pp. 571-599. Caggiano, Sergio. “Bolivianos? En dos ciudades ¿argentinas?. Identidades sociales en procesos migratorios contemporáneos” En Informe final del concurso: Culturas e identidades en América Latina y el Caribe. Programa Regional de Becas CLACSO Programa Regional de Becas CLACSO. Buenos Aires. 2001, 1-29.
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Calvelo Laura. “La inmigración limítrofe”, En Susana Torrado (comp.), Población y bienestar en la Argentina del primero al segundo Centenario. Una historia social del siglo XX, (Serie Estudios del Bicentenario, Tomo I). Buenos Aires, Editorial EDHASA. 2007, pp. 601-635. Contreras Hernández, J. Y Arnaiz, M. (2005). “Alimentación y Cultura. Perspectivas Antropológicas”. Ed. Ariel. Madrid L. y Ruiz L. 2010. Procesos migratorios y ciudadanía: Contrastes entre la legislación migratoria y la política social argentina. Revista de Trabajo Social. Universidad Nacional de Colombia (en prensa) Madrid L., Ruiz L. y Esains A. 2011. Mujeres inmigrantes e intervención profesional. Observaciones sobre la implementación de políticas públicas. IV Encuentro Internacional Trabajo Social de la Universidad de Buenos Aires Políticas publicas y trabajo social. Aportes para la reconstrucción de lo público. Facultad de Ciencias Sociales – UBA. Buenos Aires Madrid L., Ruiz L. y Esainz A. 2011. Políticas públicas, ciudadanía y atención de la salud de las mujeres inmigrantes en Argentina. IX Jornadas de Sociología Capitalismo del siglo XXI, crisis y reconfiguraciones Luces y sombras en América Latina 8 al 12 de agosto de 2011. Facultad de Ciencias Sociales - UBA, Buenos Aires. Madrid, L., Ruiz, L. y Mallardi, M. 2011. Ponencia Políticas sociales, inmigración y construcción de ciudadanía. Revisión de programas sanitarios en una ciudad media (Tandil, Argentina). IX Encuentro Centroamericano y del Caribe Políticas Sociales y Trabajo Social. Política e Intervención Social: Multiculturalismo y Derechos Humanos Cartagena de Indias, Marzo 30-Abril 1º de 2011 Pacecca, María Inés y Courtis, Corina, 2008, “Inmigración contemporánea en Argentina: dinámicas y políticas”, en Serie Población y Desarrollo, núm. 84, Celade/Cepal, También en www.eclac.org Santiago de Chile. Sassen Saskia (2003). Contra geografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. Queimada Gráficas. Madrid, España. Vidal Bussi F (1999). Aportes culinarios de los inmigrantes. La rebelión del ajo. Revista Todo es Historia Nro. 380. Marzo de 1999. Buenos Aires, Argentina.

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Consideraciones sobre el conflicto entre la “comunidad PAICHIL ANTRIAO” y el señor William Fischer en Cerro Belvedere, Villa La Angostura, Neuquén Horacio Sampayo. Licenciado en ciencias Antropológicas UBA y Magíster en filosofía e historia de las ciencias. UNCo. Profesor Adjunto encargado de cátedra en las carreras de Psicología y Enfermería: Universidad Nacional del Comahue. Neuquén. E-mail: sampayo51@yahoo.com.ar Por un lado la comunidad mapuche PAICHIL ANTRIAO reclama la posesión de un terreno y por otro lado el Señor Fischer es propietario del mismo desde 1983, por habérselo comprado a otro propietario privado quien lo poseía desde la década del ´50. La modificación de la Constitución Nacional en el año 1994 junto con otros convenios internacionales da lugar a la conformación en el 2005 de la citada comunidad, la que se pretende como preexistente; y eso justifica la ocupación por la vía de hecho. La existencia de normas legales contradictorias da lugar a hechos de violencia sumamente peligrosos y con finales imprevisibles. La metodología de investigación es historiográfica, documental y monumental, y etnográfica, con entrevistas a las partes y observación sobre el terreno.

En la República Argentina conviven numerosas comunidades diferentes, conformando un Estado Pluricultural. Algunas de estas comunidades se pretenden originarias, mientras que otras mantienen su condición de migrantes. Entre estas comunidades existen claramente diferencias culturales, de la cual forman parte las normas que rigen obligaciones y derechos de sus integrantes. Estas normas fueron subordinadas durante mucho tiempo a las normas legales, constitucionales, impuestas por el poder dominante, es decir la oligarquía agroganadera de la Pampa Húmeda. La generación de ´80 y sus sucesores, pretendieron una nación moderna, y en ese momento debía ser culturalmente homogénea. Para ello utilizaron numerosas estrategias, principalmente la educación pública –ley 1420 – y el servicio militar obligatorio – ley Ricchieri – . Se trataba de dominar los territorios para su explotación económica, pero también de someter a la población a una sola ley, de esta forma, las poblaciones originarias o inmigrantes culturalmente diferentes debían ser integradas, en calidad de subordinadas y por lo tanto como trabajadores, al proceso capitalista. No obstante, en los Territorios Nacionales del Neuquén y del Río Negro, la necesidad de asentar población, especialmente frente a quien se veía como el posible rival en la
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dominación de estas tierras, Chile, el Estado, representado muchas veces por el ejército, debió negociar con los habitantes del lugar, generalmente mapuche, para los que no existía diferencia entre Argentina y Chile. Durante estas negociaciones, por sus servicios como baqueanos o como soldados, por sus caballos, por sus conocimientos de la zona, se les asignó la propiedad de tierras de acuerdo a leyes dictadas en diferentes oportunidades por el Congreso. Estas

propiedades, donde no se distinguía si era privada o comunitaria, le fueron asignadas a individuos, pero en su calidad de representantes de grupos familiares o comunitarios. De registros documentales históricos, se desprende que los primeros Antriao y Paisil vinieron con sus familias y se afincaron en el lugar. Fallecieron y le sucedieron sus hijos e hijas. El condominio entre Paisil y Antriao fue luego disuelto por voluntad de los condóminos el día 8 de Mayo de 1950, según sentencia dictada en los autos “Paisil José María, Francisco y otros c/ Ignacio Antriao s/sucesión s/división de condominio”(Expte. Nº 869 – Fº 914 –Año 1948) tramitado ante el mismo Juzgado. Las subdivisión del condominio formado sobre el lote 9 dio lugar a una mensura realizada por el Agrimensor Lorenzo Gadano dos fracciones del original Lote que se adjudicaron del siguiente modo: La fracción II de 272 has. 10 as. y 06 ca. a la sucesión de Ignacio Antriao y las fracciones I y III a la Sucesión de José María Pasil, es decir, a José María Paisil (y Raileo) Francisco Paisil y Transito Paisil Durante un siglo, estas tierras fueron sufriendo las alternativas de todas las tierras del país: fueron heredadas, divididas, vendidas, usurpadas, y en algunos casos

abandonadas. En el caso que estamos observando, lote III en Cerro Belvedere, Villa La Angostura, Neuquén, uno de los lotes fue vendido en la década de 1950 a un propietario privado, Carlos Alberto Facio, quien se la vendió en 1983 al actual ocupante, Sr. William Fischer. Durante más de 50 años, el Sr. Facio primero y el Sr. Fischer después, ocuparon pacíficamente esos terrenos, hasta que en el año 2005 el Sr. Fischer fue expulsado por la fuerza de su propiedad, e incendiada la casilla dónde vivía. Transcribo parte del relato que figura en el expediente judicial: “Habiendo ascendido los efectivos policiales y la Dra. Neira al lugar, el Dr. Matías Pintos solicitó la presencia del escribano Baltanas para que tambien subiera al lugar para
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constatar lo que estaba aconteciendo y en el mismo instante la Dra. Alejandra Neira recibió un llamado urgente del señor Gonzalo Alcaide para que ella subiera al lugar para contener a estas personas, atento que eran un número considerable de casi 15 o veinte, varios de ellos se encontraban encapuchados. La Policía no quería acercarse al lugar para defender al señor Fisher, atento la desproporción numérica y el hecho de estar los atacantes armados. El Sr. Fisher había quedado acorralado, el señor José Orellana había logrado salir del lugar porque Fisher solicitó que no le hicieran daño, y que hablaran con él. Al llegar al lugar la Dra. Neira, el Dr. Pintos y el Escribano Baltanas pudieron observar un de mucha tensión y violencia ya que, por un lado, el Sr. Fisher se mantenía al lado del obrador, y los atacantes habiendo prendido un fuego no dejaban de andar alrededor de él y el obrador con el claro propósito de espantar al Sr. Fisher. Debe tenerse en cuenta especialmente su situación de extranjero su gran dificultad para comunicarse en nuestro idioma y la extrema vulnerabilidad de hallarse solo y en el medio de lugar despoblado frente a un importante número de personas que denotaban actitudes agresivas hacia su persona y proferían gritos e insultos pidiendole que se fuera. El Sr. Alcaide y la Policía se encontraban distante a unos 20 mts. sin poder acercarse por temor a algún ataque. Ante este cuadro el Dr. Matías Pintos y el Escribano Baltanas se quedaron junto a Alcaide y la Policía, mientras la Dra.Neira avanzaba hacia la multitud”. Vemos cómo, la recuperación o intento de recuperación de terrenos que habían sido cedidos hace más de 50 años, se produce dentro de las nuevas condiciones legales imperantes en Argentina, a raíz del convenio 169 de la O.I.T. y el Pacto de San José de Costa Rica, incorporado in totum a la modificación de la Constitución de 1994. Cuando se hizo esta modificación, como consecuencia del “pacto de Olivos” no se tuvieron en cuenta las consecuencias que para las comunidades en convivencia tenían estas nuevas condiciones legales. Si bien esta nueva constitución rige ya desde hace más de 15 años, no se ha producido legislación que aclare estas situaciones conflictivas, que llevan a infinidad de enfrentamientos entre mapuche y winkas. Más allá de que parte tenga los derechos, que en este caso están muy confusos, aunque en otros existe claramente usurpación por parte de ocupantes winka o del gobierno Nacional o Provincial, como hemos observado en Cerro Chapelco en terrenos de las comunidades Vera y Curruhuinca, y en otros por parte de ocupantes mapuche, lo que
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estoy observando, es la peligrosidad de la situación. (Sampayo -2005-) Este tipo de conflictos, planteados desde la violencia, van a tener, más tarde o más temprano, una respuesta también violenta. La idea de Bateson sobre el proceso de esquismogénesis puede ser aplicada perfectamente a estas situaciones. (Bateson - 1991) Frente a una situación donde no existía equidad, pero tampoco conflicto explícito, la legislación que impuso el Pacto de Olivos da lugar a que se desaten procesos de

diferenciación progresiva, que en definitiva enfrenta vecinos en una lucha violenta. Observando esta situación, me pregunto: ¿Quién podría beneficiarse de este proceso? ¿A qué intereses conviene la atomización de la sociedad? O, si se quiere, ¿Quién podrá

luego disponer de la fuerza necesaria para imponerse frente a estos conflictos? No tengo respuestas, solo algunas conjeturas. Pero no me caben dudas que no es en la población mapuche o winka en quien pensaban los convencionales del ´94. Neuquén, agosto de 2011.

Bibliografía. Bateson, Gregoy, 1991 “Pasos hacia una ecología de la mente” Planeta – Carlos Lohle. Buenos Aires. Sampayo, Horacio, en Ponti, Federico compilador. 2005 Scoping de alternativas para la instalación de equipos generadores de nieve en Cerro Chapelco. Municipalidad de San Martín de los Andes.

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“Crearte tu mundo”. Aproximaciones sobre la migración estudiantil en la ciudad de Olavarría Nicolás Wiggenhauser. Estudiante. (U.N.C.P.B.A. - F.A.C.S.O.). E-mail: nwiggenhauser@gmail.com El presente trabajo corresponde a una aproximación etnográfica efectuada durante el primer semestre del año 2011 en la Escuela Superior de Salud, correspondiente a La Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, con sede en la ciudad de Olavarría. La temática abordada es el proceso de la migración estudiantil orientada a estudios superiores. Los ejes temáticos comprenden la construcción de identidad del migrante, el entorno social receptor y el aspecto económico involucrado. Palabras Clave: Migración - Estudiantes - Identidad - Olavarría - Medicina.

“Es un error pensar que el emigrante es portador y protagonista de una cultura integrada homogéneamente que o retiene todo o cede como un todo. Hemos aprendido ya lo suficiente sobre pautas culturales para saber que con frecuencia se contradicen internamente y también que al mismo tiempo se combinan con pautas tomadas de otras culturas. (…) Para el emigrante lo significativo es la posición en que está colocado en relación con otros grupos al momento de su llegada. Esta posición determina cuál de sus anteriores recursos podrá aplicar y cuáles deberá adquirir entre los nuevos. Es evidente que la posición del emigrante está determinada no tanto por él mismo o su cultura como por la estructura de la situación en que se encuentra.” Eric Wolf, Europa y la gente sin historia, 1993

Introducción.

El fenómeno de la migración y los procesos interculturales asociados a la movilidad de personas y sus consecuentes relocalizaciones, adquieren en la actualidad gran relevancia social, política, económica y cultural. El papel que cumple esta obra es efectuar una aproximación en torno a la migración estudiantil, temática abordada desde una perspectiva antropológica. Puntualmente, el trabajo de campo se efectuó en la Escuela Superior de Salud, institución universitaria creada en el año 2002

correspondiente a la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, ubicada en la ciudad de Olavarría. La presente elaboración se compone por cuatro ejes analíticos que se han abordado con respecto al trabajo de campo realizado en la primera mitad del año 2011.
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Asimismo, dentro de cada segmento se han utilizado observaciones empíricas a modo de ilustrar y resaltar las ideas delineadas. En primer lugar, se reflexionará sobre el entorno de recepción que se le presenta al migrante. A continuación, se encuentra el análisis antropológico de su identidad en continua reconfiguración y adaptabilidad.

Conjuntamente, el aspecto económico conforma el tercer eje. Por último y coronando la enumeración, se esbozará una distinción socioeconómica entre Olavarría y las grandes ciudades de la Argentina, clara diferenciación observada y descripta entre todos los estudiantes migrantes entrevistados durante la instancia de campo.

El entorno de recepción del migrante.

La emigración es un proceso dinámico que se compone de tres aspectos acordes a las caracterizaciones de tiempo y espacio. En primera instancia, se encuentra el sujeto migrante; en segundo término, el lugar de origen desde el cual el individuo parte; y por último, su entorno de recepción, su destino (Grinberg y Grinberg, 1985). Tomando como punto de referencia a Eric Wolf (1993), es preciso destacar que la posición del migrante se encuentra establecida por la estructura de la situación en que se ubica al arribar a un nuevo contexto, determinando cuáles de sus anteriores recursos el individuo podrá aplicar a su nueva situación y cuáles deberá aprender o crear. Por consiguiente, “las reacciones de los grupos receptores son consideradas teniendo en cuenta la participación o ausencia de ella de la comunidad autóctona en la llegada de los inmigrantes” (Grinberg y Grinberg, 1985: 131). Vinculando lo previamente descripto con la esfera de lo empírico, al preguntar a una estudiante de Medicina de 23 años, migrante de la ciudad de Junín de los Andes, cuál fue su situación con respecto a nuevas amistades, ella respondió que fue su tarea más costosa: “Al principio me costó, cuando llegué, porque como era de muy lejos y eran todos de afuera me costó. Porque por ahí cuando llegué, algunos compañeros que se hacen los graciosos viste, hombres sobre todo, me cargaban: ¡La neuquina!... Y me costó, no sé, pero ya después sí, me aceptaron y entré en el grupito…”. Esta límpida afirmación refiere a la dificultad inicial que se le presenta al migrante a la hora de insertarse en determinados grupos sociales, debido principalmente al desconocimiento que el entorno receptor presenta hacia el sujeto.

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Sin embargo, un migrante no arriba al nuevo contexto como un universo absolutamente desconocido. Ellos se integran a redes de contactos ya existentes que le permiten sobrevivir y emprender los primeros vínculos sociales (Prietto Castillo, 1984). Estas redes de existencia previa son fundamentales para los estudiantes a la hora de pedir ayuda, bienes prestados, sugerencias y opiniones, entre otros aspectos. La identidad del migrante.

El concepto de percepción se define como la manera que presenta un individuo de discriminar y evaluar su realidad para orientar su conducta, siendo en definitiva el proceso de extracción de información del entorno. Es una actividad selectiva que se desenvuelve en determinadas situaciones y, por lo tanto, tiene una historia. De esta manera, la forma de categorizar y de relacionarse con el mundo es influida por la experiencia cultural (Prietto Castillo, 1984). La relación perpetua, directa y permanente entre el desarrollo de la percepción y el de la personalidad de un individuo es un factor determinante en la consideración de los migrantes al momento de enfrentarse a un nuevo entorno que les es desconocido. Cuando un sujeto vive en su “nicho ecológico” original, manteniendo a lo largo de toda su existencia los puntos de referencia de sus mayores, los espacios y los objetos de su niñez, las personas que viven en la misma comunidad, las costumbres y hasta los mismos estereotipos, “la capacidad perceptual no se desarrolla de manera significativa, ya que no es necesario un esfuerzo demasiado grande para resolver situaciones similares a las que se vienen viviendo desde hace ya mucho tiempo” (Prietto Castillo, 1984: 42; subrayado del autor). En consecuencia, cuando se produce la migración, la partida es analizada tanto en sus motivaciones internas como en sus condicionantes externos. Este hecho canaliza y confluye en “una clara diferenciación entre „ser‟ un emigrante y „saber‟ que se emigra. La responsabilidad y las situaciones emocionales que implican „ser‟ un inmigrante hacen que se recurran a múltiples operaciones defensivas para quedarse tan sólo con el „saber” (Grinberg y Grinberg, 1985: 130; subrayado del autor). Por lo tanto, cuando se producen las migraciones y el sujeto preserva su marco referencial, sus experiencias, sus costumbres perceptuales, sobreviene indefectiblemente una crisis de identidad cultural. Edificando una relación de estas nociones con la experiencia de campo, es primordial la respuesta de una estudiante migrante de 23 años, mencionando el hecho de
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que irse a estudiar significó un cambio profundo en su identidad y su percepción hacia los demás, como asimismo, la que los demás elaboraban de ella. En efecto, nos cuenta que sus padres pasaron de considerarla una “nenita” a “no mandarla tanto”. Luego prosigue diciendo: “Fue un cambio terrible porque uno llega acá y tenés que „crearte tu mundo‟: tus horarios, todo, tenés que organizarte vos.” Estas palabras claramente reflejan el hecho que separarse de sus padres, como así tener que “buscar” o “crear” un nuevo espacio donde desarrollar su vida, cultivar sus gustos personales y divertirse, llevan al migrante a construir para sí espacios donde sentirse identificado, lo conducen a “crearse su mundo”. Es un intento de encontrar en el nuevo lugar actividades que vayan de acuerdo a su experiencia e historia acumulada, en otras palabras, a lo que vive en el ámbito local de origen (Prietto Castillo, 1984). El aspecto económico de la vida del migrante.

El condicionante económico fue crucial para todos los migrantes entrevistados al momento de la elección de Olavarría para efectuar estudios universitarios. Es notorio el hecho de que un gran porcentaje de los estudiantes migrantes presentan una dependencia económica con respecto a su entorno familiar. Nuestra anterior entrevistada, que cursa cuarto año de Medicina y es proveniente de la ciudad neuquina de Junín de los Andes, hacía referencia a los problemas económicos que padece ya que, si bien la ayudan sus padres, no le alcanza para llegar a fin de mes: “No trabajo porque no podría, por los horarios. Me bancan mis viejos (…) voy „zafando‟…” Del mismo modo, otra estudiante de 23 años de la ciudad bonaerense de Azul nos comenta que siempre deseó estudiar Medicina, pero su idea inicial había sido mudarse a La Plata: “Mis viejos me dijeron que no, acá es más cerca, más barato, es obvio eso. Mi idea no era venir para acá.” Este factor implica un problema no solo con respecto a la elección de la ciudad de destino sino también en el desarrollo de una nueva forma de vida. Esta última característica hace referencia a la movilidad, vivienda, alimentación, obtención de bienes y servicios, entre otros aspectos (Prietto Castillo, 1984). En relación a otras ciudades, para todos los entrevistados, Olavarría no implica demasiados costos económicos para desarrollar “la vida de estudiante”. En su mayoría son personas que entre los dieciocho y veinte años migran en busca de nuevos horizontes y enfrentan la tarea de la educación universitaria para cultivar una formación profesional.
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Diferencias de percepción: olavarría y las grandes ciudades.

Esta clara demarcación toma entidad al ser estampada por la totalidad de nuestros migrantes entrevistados. Es representativo el hecho que expresan de sentir a Olavarría como una ciudad más tranquila, cómoda y sin excesivos gastos económicos en comparación con ciudades más populosas como La Plata y Buenos Aires a la hora de estudiar y vivir. Al respecto de este tema, una entrevistada de 23 años de la ciudad bonaerense de Necochea nos comentaba que su elección de estudiar en Olavarría se debe a que las ciudades de Buenos Aires y La Plata, “centros de prestigio académico”, no le agradaban, haciendo énfasis en su modo de vida: “No me gusta, no me gusta la gente, no me gusta nada el movimiento. Horrible la gente, camina y camina, ni siquiera mira al de al lado. Te están robando y no te das cuenta. Horrible.” Por el contrario, mencionaba la tranquilidad de Olavarría a la hora de vivir y estudiar: “No me gustan las ciudades grandes. No me gusta el amontonamiento de la gente. En Olavarría al contrario, la gente perfecto, muy buena gente. Muy tranquilo, la gente ayudándote, son muy amables.” De la misma manera, nuestra mencionada estudiante de Neuquén explicaba: “Para estudiar, es „tranqui‟, no es mi lugar favorito. No es gran cosa tampoco. Para mí es como que falta más cultura, más shows, bandas que toquen buena música, teatro, cosas „copadas‟, no sé… Fui a ver Spinetta. Me compré la entrada y me quedé „cortada‟ todo el mes (…) es lo único, no me entero de nada”. En suma, es representativo el hecho que expresan los entrevistados de sentir a Olavarría como una ciudad más pequeña y accesible económicamente en comparación con grandes conglomerados urbanos, los “centros tradicionales de prestigio académico” como La Plata y Buenos Aires.

Consideraciones finales.

El estudiante migrante, producto de un complejo proceso socioeconómico de movilidad temporal y espacial, se inserta en un nuevo contexto de recepción con identidad cultural propia. En consecuencia, el individuo debe buscar y construir en su nuevo entorno, actividades, relaciones y lazos, en concordancia con su lugar de origen, elaborando un fino entramado entre su pasado, su presente y su futuro. Por consiguiente, la frase “crearte tu mundo” es la que mejor condensa y agrupa la noción de construcción
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de identidad que debe efectuar el estudiante migrante al arribar a un nuevo contexto social que lo recibe. Asimismo, es notoria la demarcación existente entre los grandes centros urbanos y Olavarría, haciendo de esta última un destino accesible y más compatible para la vida económica del estudiante que migra. En definitiva, “crearte tu mundo” ilustra el pasaje hacia una nueva forma de vida, de la separación del entorno cotidiano, es decir la familia, los amigos, el paisaje; de nuevos desafíos y aprendizajes. El migrante debe elaborar un nuevo espacio donde desarrollar su vida personal y sentirse identificado. El análisis de campo centrado en la Escuela Superior de Salud de la ciudad de Olavarría nos permitió una rica y amplia variedad de interrogantes y respuestas, haciendo de este trabajo una potencial piedra fundacional para futuras aproximaciones en torno a la temática.

Bibliografía.

Combetto, Roberto (1968) Las migraciones internas en la Argentina. Publicación del Instituto de investigaciones geográficas Romualdo Arisone. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras. Boletín serie A N° 26: 5- 18. Grinberg, León; Grinberg, Rebeca (1985) Psicoanálisis de la migración y del exilio. Estudios migratorios latinoamericanos. Revista cuatrimestral N° 1. Publicada por Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos (CEMLA): 129- 132. Oteiza, Enrique; Novick, Susana; Aruj, Roberto (1997) Inmigración y discriminación: Políticas y discursos. Parte II: “Políticas migratorias en la Argentina”. Editorial Grupo Editor Universitario. Prietto Castillo, Daniel (1984) Comunicación y percepción en las migraciones. Cap. II, III, IV, V y VI. Ediciones del Serbal. Tasso, Alberto (1987) Migración e identidad social. Una comunidad de inmigrante en Santiago del Estero. Estudios migratorios latinoamericanos. Revista

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cuatrimestral N° 6/7 Publicada por Centro de Estudios Migratorios Latino Americanos (CEMLA): 321- 326. Wolf, Eric (1993) Europa y la gente sin historia. Fondo de Cultura Económico. Buenos Aires.
Mi agradecimiento a Florencia Fernández Bertolini, coautora en la fase inicial de este trabajo; al Dr. Carlos Campittelli, por su ayuda; y al Dr. Horacio Sabarots, por sus correcciones y opiniones.

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Comunicación: “Una aproximación acerca de la percepción que los productores familiares tienen sobre sus ingresos y egresos. Estudio de Caso en dos productores familiares pertenecientes al Banco Social” Mariana Barros. Medica Veterinaria. Docente Cátedra de Economía Agraria-Facultad de Ciencias Veterinarias- Universidad Nacional de La Plata. Tesista. E-mail: mbarros@fcv.unlp.edu.ar Daniel E. Scatturice. Ingeniero Agrónomo. Profesor Adjunto Cátedra de Economía Agraria-Facultad de Ciencias Veterinarias- Universidad Nacional de La Plata. Director. Email: dscatturice@agro.unlp.edu.ar Sergio Dumrauf. Médico Veterinario y Licenciado en Trabajo Social. Investigador Instituto de investigación y desarrollo tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar de la Región Pampeana-Profesor Adjunto Cátedra de Economía Agraria-Facultad de Ciencias VeterinariasUniversidad Nacional de La Plata. Co-director. E-mail: sdumrauf@correo.inta.gov.ar La presente comunicación se enmarca en el trabajo final de la Especialización en Economía Agroalimentaria con orientación en Desarrollo Rural de la Facultad de Ciencias Agrarias (UNLP). El mismo tiene por objetivo indagar, en un principio, acerca de cómo los productores de la Agricultura Familiar, perciben los ingresos y egresos de la Unidad Domestico-Productiva. Se persigue, a partir de trabajos futuros y bajo una metodología participativa, poder construir una metodología apropiable por los productores familiares, generada por los mismos protagonistas. Esto se fundamenta en que los métodos convencionales de cálculo de costos agropecuarios no contemplan la especificidad de los productores familiares en tanto que se limitan solo a la cuestión productiva sin tener en cuenta la unidad domestica. Palabras clave: Agricultura Familiar - Unidad Domestica - Unidad Productiva - Ingresos y Egresos. Introducción.

La Agricultura Familiar (AF) se constituyo de un tiempo a esta parte en un actor relevante para distintas instituciones y programas estatales. Se han creado espacios en el seno del Estado destinados a trabajar para y junto al sector. Producto de esto han surgido investigaciones y políticas específicas para el sector de la AF. Entre las distintas instituciones del Estado se encuentra la universidad, quien a un paso muy lento, comienza a visualizar un actor más del escenario agropecuario; hasta entonces solo era una parte ínfima de los contenidos dictados o directamente no se contemplaba. Ahora bien, reconocerlo no implica actuar en consecuencia. Queda muchísimo por hacer, máxime si se considera el sentido y los conocimientos hasta ahora impartidos desde las distintas unidades académicas, para ello solo basta con hacer un

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repaso por los planes de estudio ya sea que hablemos de carreras de grado o de postgrado. Bajo este desafío, es entonces que en el marco del trabajo final de la Especialización en Economía Agroalimentaria con orientación en Desarrollo Rural, y como producto del trabajo diario con agricultores familiares, pertenecientes al proyecto de extensión “Banco Social” (proyecto acreditado y subsidiado por la Universidad Nacional de La Plata), surge la necesidad de realizar un trabajo de investigación que pueda ser apropiado por los productores familiares, y al mismo tiempo realizar una contribución al sector.

Antecedentes e Hipótesis de trabajo.

En base a las inquietudes registradas de los productores familiares y producto de una primera revisión bibliográfica, se plantea la posibilidad de realizar una investigación cuyos resultados, aporten en la construcción de un método apropiado para el análisis económico de las Unidades Domestico-Productivas de agricultores familiares. Consideramos que en principio, para la realización de esta metodología se debe comprender cómo los productores familiares perciben sus ingresos y egresos y cuáles son los recursos con que cuentan los productores y su implicancia en el proceso productivo. Además de cuestiones no contempladas, tales como el tiempo de inmovilización del capital, el cual se convierte en resguardo económico ante variaciones y distintas situaciones del núcleo familiar1. Existen varias clasificaciones en cuanto a las categorías nombradas más arriba2, que son tomadas para la elaboración de la metodología de análisis económico convencional. Sin embargo, tanto el sentido con el que los productores perciben de sus ingresos y egresos, como el análisis económico del proceso productivo, y de la reproducción familiar, no son analizados desde la lógica de dichos sujetos, sino desde las categorías convencionales. Por lo tanto las hipótesis que guían la investigación son las siguientes:

1

Para Torrado, A. la unidad domestica o familiar es definida como un “grupo de personas que interactúan en forma cotidiana, regular y permanentemente, a fin de asegurar mancomunadamente el logro de los siguientes objetivos: su reproducción biológica, la preservación de su vida, el cumplimiento de todas aquellas prácticas económicas y no económicas, indispensables para la optimización de sus condiciones materiales y no materiales de existencia”. En GUTIERREZ, Alicia.2004. 2 algunas más reconocidas que otras, reconocimiento que se da en la frecuencia de uso.
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-Los productores familiares perciben en forma distinta al pensamiento académico sus ingresos y egresos. Por lo tanto, los métodos vigentes para el análisis económico de su Unidad Domestico-Productiva no serian de utilidad para conocer, planificar y decidir sobre la misma. -los métodos convencionales de análisis económico: cálculo de costos agropecuarios, no son aplicables a los productores familiares en tanto que se limitan solo a la cuestión productiva sin tener en cuenta la unidad domestica.

Marco conceptual.

Agricultura Familiar.

Siendo un termino de reciente apropiación por investigadores, extensionistas y hasta por los mismos productores entendemos que la definición del mismo no está totalmente consensuada pero si hay coincidencias. A continuación tomamos la definición del Foro Nacional de Agricultura Familiar3 En nuestro concepto, la agricultura familiar es una “forma de vida” y “una cuestión cultural”, que tiene como principal objetivo la “reproducción social de la familia en condiciones dignas”, donde la gestión de la unidad productiva y las inversiones en ella realizadas es hecha por individuos que mantienen entre sí lazos de familia, la mayor parte del trabajo es aportada por los miembros de la familia, la propiedad de los medios de producción (aunque no siempre de la tierra) pertenece a la familia, y es en su interior que se realiza la transmisión de valores, prácticas y experiencias. Incluimos en esta definición genérica y heterogénea distintos conceptos que se han

usado o se usan en diferentes momentos, como son: Pequeño Productor, Minifundista, Campesino, Chacarero, Colono, Mediero, Productor pueblos originarios4. familiar y, en nuestro caso,

también los campesinos y productores rurales sin tierra y las comunidades de

3

El FoNAF está conformado por más de 900 organizaciones que asocian a unas 180 mil familias de productores en todo el país, reunidos para consensuar y proponer alternativas de desarrollo rural con equidad e inclusión. Es además un espacio legitimado por la SAGPyA a través de la resolución 132/06.
4

FoNAF. DOCUMENTO BASE. 2008
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Análisis económico. En relación a la caracterización y a la diferenciación de racionalidad económica5 entre los productores familiares y los productores empresarios existirían dos tipos bien diferenciadas: la empresarial tiene por objetivo maximizar sus beneficios, en cambio la racionalidad del productor familiar pasaría por maximizar un ingreso global, a pesar de no retribuir todos los factores dado que en ello va la subsistencia de su familia. (Basco, M. Pág. 106) En el Manual de evaluación económico financiera de proyectos para pequeños productores6 se toma a la familia campesina en su rol de TRABAJADORACONSUMIDORA-PRODUCTORA integrada para luego realizar una evaluación económico financiera que …”consistirá en determinar los ingresos, los gastos y las inversiones para cada año de la vida útil de las mismas; con estos datos posteriormente se elaborara el flujo de ingresos netos sobre el cual se calculara una serie de indicadores útiles para evaluar y seleccionar cada tipo de proyecto” o sea servir de herramientas para la toma de decisiones. El manual plantea un paso adelante en relación a lo identificado por Hamdan, V. en cuanto que la misma propone considerar al…”trabajo extrapredial (remunerados o no en efectivo), consumo familiar de la producción y egresos no efectivos (insumos y trabajo pago en especies).”7 Con estas variantes se introduce luego en un análisis convencional para la comparación entre proyectos al que incorpora la racionalidad del productor familiar en tanto que el mismo busca maximizar un ingreso global. El desafío de esta investigación es poniendo en juego este marco conceptual, a través del estudio de caso poder compatibilizar estas categorías con la forma en que los productores perciben los mismos, y aproximar una categorización que sirva de insumo para el armado de una metodología de análisis económico apropiada. Metodología del trabajo.
5

Racionalidad económica definida como el objetivo que persigue cada tipo social agrario en su unidad de producción y su relación con los medios más conducentes para alcanzar dicho objetivo. (M, Basco.1981) 6 ARAOZ; SCATURICCE y CARACCIOLO BASCO. 1998.
7

Hamdan, Virginia. 1994
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La metodología a seguir es el estudio de casos, técnica de investigación cualitativa, la cual resulta ser amplia e incluir técnicas tales como: la observación, las entrevistas, los cuestionarios, el análisis de documentos, etc. (Eisenhardt, 1989), pudiendo ser los datos tanto cualitativos como cuantitativos. El propósito de esta herramienta de investigación es comprender la interacción entre las distintas partes de un sistema y de las características importantes del mismo, de manera que este análisis pueda ser aplicado de manera genérica (Hartley, 1994), incluso a partir de un único caso, en cuanto que se logra una comprensión de la estructura, los procesos y las fuerzas impulsoras, más que un establecimiento de correlaciones o relaciones de causa y efecto. Discusión.

Esta tesina es un aporte que busca tener un sentido práctico concreto, retomando la idea de que la universidad, como parte de la sociedad, debe fundar sus investigaciones en demandas sociales concretas. Por lo tanto, esta investigación busca poner en tensión el alcance del conocimiento académico, en tiempos en que la universidad como institución formativa debe replantearse su rol.

Bibliografía. -ARAOZ, Luis; SCATURICCE, Daniel y CARACCIOLO BASCO, Mercedes “Manual de evaluación económico financiera de proyectos para pequeños productores agropecuarios. PRODERNEA-SAGPyA. Bs. As. 1998. ISBN. 987-9184-05-X - BOURDIEU, Pierre. “El sentido práctico” - 1ª ed. - Buenos Aires: Siglo XXI Editores Argentina, 2007. / / 456 p. ; 23x16 cm. Traducido por: Ariel Dilon / / ISBN 978-9871220-84-7 1. Sociologia. I. Ariel Dilon, trad. II. Título. CDD 301 -CARACCIOLO BASCO, Mercedes y otros. 1981. Esquema conceptual y metodológico para el estudio de tipos de establecimientos agropecuarios con énfasis en el Minifundio. El Minifundio en la Argentina. Segunda Parte. Grupo Sociología Rural. Buenos Aires: Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería.
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-CHAYANOV, Alexander V. Cuadernos Políticos, número 5, México D.F. Julio-septiembre de 1975, pp. 15-31.

-FORO NACIONAL DE AGRICULTURA FAMILIAR PROPUESTAS PARA UN PLAN ESTRATÉGICO DE DESARROLLO RURAL. DOCUMENTO BASE. Mayo 2006 – Febrero 2008. -GUTIERREZ, Alicia. “Pobre´, como siempre…” Estrategias de reproducción social en la pobreza. Cap. I. Córdoba, Argentina. 2004. Ferreira Editor. -HAMDAN, Virginia. “Análisis microeconómico de explotaciones familiares: Un aporte metodológico” Ing. Agr.. Resultados Enfoques Sistémicos de la Diversidad Agropecuaria. Seminario INTA-INRA. Mar del Plata, marzo 1994. -YACUZZI, Enrique. “El estudio de caso como metodología de investigación: teoría, mecanismos causales, validación.” Nª296

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Rituales de la vida cotidiana. Resistencias y negociaciones en la producción social del tiempo, en una población rural, posindustrial, Montesquiu, Catalunya Victoria Corte Oliver. Lic. en Antropología Social, (UNCPBA-FACSO). Mag. en “Investigación etnográfica, teoría antropológica y relaciones interculturales”(UAB). E-mail: victoriacorte@gmail.com El presente resumen es parte de una investigación (2008-2011), centrada en el pueblo de Montesquiu (España), a partir de los cambios político-económicos que constituyeron una nueva dinámica social: Montesquiu pasó de ser un foco industrial, de ritmo veloz y a pleno crecimiento a un “pueblo dormitorio”, de ritmo lento y posindustrial, propio de las “nuevas ruralidades” que se desplegaron por el mundo a partir de la década del '80. Desarrollando una nueva noción de comarca, como el sistema social que brinda los comercios, trabajos, servicios, distracciones, entre otros, nos encontramos ante una juventud rural, que resiste y negocia las transformaciones en la vida social del pueblo. Construyendo una identidad que irrumpe el binarismo “eterno”/“efímero”, utilizado por la política oficial local, para desprestigiar la participación de los “recién llegados”. Palabras clave: nuevas ruralidades, juventudes, rituales, resistencias, temporalidades.

Introducción.

Contrariamente al paradigma del progreso que guío la modernidad, nos encontramos, en el pueblo de Montesquiu, ante una secuencia temporal histórica que va de lo veloz a lo lento, del apogeo industrial a los “pueblos dormitorio”, de las grandes fiestas a la inexistencia de ellas. Esto nos lleva a reflexionar sobre el clásico debate en antropología del tiempo; las concepciones cíclica y lineal del tiempo, que se complementan (siempre en tensión) para asimilar la propia historia y actuar en el contexto social actual. Esta presentación se centra en el análisis de los rituales políticos individuales y colectivos, para comprender “no sólo cómo las políticas impactan en los sujetos sociales, sino cómo éstos pueden impactar sobre las políticas” (Freindenberg, 2000: 272). Y agregamos, como los sujetos pueden impactar en la producción social del tiempo; alterando los paradigmas locales en cuanto a las permisiones de participación de las forasteras en las arenas políticas, a través de la disputa en la imposición de órdenes sociales con “orientación al pasado” u “orientación al presente”, por una cotidianeidad local dirigida a la tercer edad, a la juventud o a ambos grupos. A partir del trabajo etnográfico, contamos con una serie de relatos orales; por un lado los recuerdos de los abuelos del pueblo, con sus ideales frustrados y alcanzados, y la
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situación actual de sus nietas en un contexto rural urbanizado y desindustrializado. El contexto de ambas generaciones se diferencian claramente en 1) el aspecto político: jóvenes que vivían bajo un totalitarismo a jóvenes que viven bajo un contexto político democrático, y 2) en términos económicos: a través del paso de una situación de pleno empleo y a largo plazo, a la actual situación cotidiana de “estar en paro”, y de ocupación a corto plazo, aumentando de esta forma la extensión del periodo educativo-formacional. Ante éstas diferencias nos sumergimos en el pueblo para registrar las percepciones sobre el pasado, presente y futuro.

Textos epistemológicos.

El primer acercamiento al campo, tuvo lugar en diciembre de 2008, a partir del encuentro de 180 folletos católicos, que tenían como fin la propaganda del teatro amateur y cine en Montesquiu. Así comenzó el estudio del teatro en Montesquiu entorno a esa fecha (desde mediados de la década del '40 al '60), los que una vez compartidos con la población, trajeron a la memoria cantidad de anécdotas y relatos, que nos abrieron perspectivas de investigación. Al comienzo develaron una doble identidad del teatro realizado por jóvenes y adultos de la época y que hoy conforman la “tercera generación”, ya que este teatro aparentemente “católico” se apropiaba del teatro obrero que pre-existía a las instituciones dominantes durante el régimen franquista; “Educación y Descanso”, “Acción Católica” y “la Falange". Así, la experiencia actoral de los años '40 al '60, concluía para las mujeres a los 14 años, edad en que entraban a trabajar y dejaban de asistir a los ensayos, mientras que para los hombres, se extendía unos años más, hasta el matrimonio. Es necesario aclarar que tanto la noción de infancia como de juventud han variado considerablemente desde aquel momento a hoy, es decir que las actuales mujeres jóvenes entrevistadas tienen entre 24 y 28 años, y serán comparadas con las juventudes de mujeres que hacían teatro entre los 12 y 17 años. Sí bien las edades son otras, el período vital y las características del grupo social al que hacemos referencias es el mismo. El trabajo de campo se realizó entre distintas estadías diarias, semanales y mensuales en el pueblo de Montesquiu, a lo largo del 2008 y 2009. En estos períodos recopilé una veintena de entrevistas focalizadas, abiertas y en profundidad, con relevamiento de datos a través de la observación y observación participante, generadores de un diario de campo
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que describe el trascurso de los días en el pueblo. Renunciando al intento de “pasar inadvertida”; ya que una antropóloga en el pueblo, no sólo despertaba curiosidad, sino que en algunos casos alimentaba la desconfianza en un pueblo donde “te conoces con todos”. Éstos “indiscutibles” de la antropología social, sufren transformación en el contexto actual, donde las históricas relaciones de poder entre “profesional”/“entrevistado” se vuelven prácticamente irrisorias; quien detenta el poder, es una mujer, joven y forastera. Por ello, comparto las propuestas de llegada “en grupo” a los pueblos pequeños, como la mejor forma de desarrollar el trabajo etnográfico. (Ratier, 2004) Estas particularidades, me permitieron entablar mayor interacción con mujeres jóvenes y adultas y así prestar atención a las relaciones de género, las cuales muestran un profundo paternalismo: las mujeres continúan encontrando el espacio doméstico como el más adecuado para distenderse y socializar, mientras que el espacio público (encontramos sólo bares) son de cierta exclusividad masculina. Jerarquizando y distinguiendo los grupos sociales que habitan el pueblo, identifico a “jóvenes”; la mayoría son mujeres, solteras, que habitan en casa de sus padres, estudian, buscan trabajo o trabajan y tienen una edad de entre 24 a 28 años. Otro grupo de población es definida como “adultos jóvenes” e implican a aquellos padres y madres que rondan entre los 30 y 45 años, llegaron hace unos pocos años al pueblo, son catalanes de la zona y tienen otra implicancia socio-política que los jóvenes. Y por último, tenemos relatos de una población de “tercera edad”, jubilados, trabajaron (al menos una temporada) en la Farga de Bebié, hicieron teatro, vivieron el franquismo, tienen de 70 años a más. Nuevas ruralidades. Montesquiu es un claro ejemplo atravesado por el paradigma de las “nuevas ruralidades”, sí bien esta categoría presenta claras diferencias en distintos países y regiones del mundo, la década del '80 se caracteriza a nivel mundial, por una nueva forma de expansión del capitalismo que, como escribe Borón (1999); “ha sido definida como globalización, en tanto se presentan procesos novedosos como la vertiginosa mundialización de los flujos financieros, la cobertura mundial sin precedentes que ha alcanzado el capitalismo y la universalización de una uniformización cultural” (Trpin,
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2005:2-3). Compartimos las definiciones de “nuevas ruralidades” que las caracterizan como paisajes rurales donde lo agrícola ya no es la actividad dominante, por la alta migración de éstas áreas a la ciudad, el envejecimiento de su población, y en Europa, encontramos su utilización como segunda residencia y turismo. Mientras que los grupos poblacionales que hacen al proceso de “nuevas ruralidades”, como en Montesquiu, visualizamos a familias que llegaron al pueblo prefiriendo la vida rural antes que la urbana por los valores (como la tranquilidad y solidaridad) que se creen perdidos en la ciudad, viven en el pueblo y trabajan en la comarca, en actividades no agrícolas, les interesa preservar el patrimonio cultural, revigorizando los elementos campesinos en el contexto actual. Considerado un “pueblo dormitorio”, en Montesquiu viven hoy unas 930 personas, la mayoría de tercera edad -jubilada y/o indemnizada por la Farga-. En la década del '60, cuando la Farga funcionaba a pleno empleo, se obtuvo el mayor registro poblacional; 1,338 personas. A pesar de que actualmente esa cifra ha disminuido, hace años que se mantiene estable alrededor de los 1,000 habitantes. Se dice que los pobladores “cambiaron”; que alguna gente mayor marcha cuándo queda sola, pero se compensa con la llegada de familias jóvenes de la zona y un pequeño número de inmigrantes extranjeros. Será justamente a fines de los '80 cuando comienza el proceso de despido de personal. Se recuerda que a partir de esos años, también comienza la disminución de las tiendas del “carrer major”, la popularidad de las fiestas mayores -tanto de la Farga como la fiesta mayor del pueblo- “se hacían dos fiestas mayores: una en invierno y otra en verano” (Helena, 25 años). Sin duda este proceso de “deslocalización de los procesos productivos” (Polanyi, 1944) modificaba la dinámica social a nivel regional, nacional y global. A partir de un capitalismo que disgrega al trabajador de la calidad del tiempo de ocio que lo acompañaba hasta el momento; el derecho a espacios de recreación, de reunión, la constitución de los clubs, de fiestas populares, entre otras1. Para el año 2007,
1 Paquita Viñeta i Ortigués, relata en su libro, “Història d'una colònia tèxtil: la Farga de Bebié”, que hacia 1924 se fundó -con la ayuda económica de la empresa-, la “Cooperativa de Consum la Familiar de la Farga de Bebié”, cuya finalidad era que “els associats es beneficiessin del seu propi consum i s'estalviessin les comissions d'intermediaris i comerciants.” (2002; 79). Esta cooperativa, acuñó una moneda propia, de uso interno entre los socios y la entidad. Existió también un “café de la cooperativa”, muy concurrido por los habitantes de la colonia. Según la documentación que encontró la autora, los socios abonaron la última cuota de la cooperativa en diciembre de 1937. Y dice más adelante; “La botiga de queviures (…) va ocupar el lloc que havia deixat l'antiga Cooperativa de Consum Familiar després de la Guerra Civil, ja que amb el nou régim polític
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la Farga cierra completamente, abandonando sus instalaciones. Es a partir de los '80 cuando comienza a producirse un éxodo de aquellos inmigrantes españoles que habían llegado a Montesquiu y a la colonia de la Farga de Bebié a trabajar de obreras. Se trasladan a Barcelona y alrededores, donde las fábricas aún contrataban gente. Así describe Pierre Bourdieu (1993), en “La miseria del mundo”, el proceso de cierre de las fábricas producido en Francia:
Lo que desapareció con las fábricas fue su razón de ser: ingresaban en ellas con toda naturalidad -a menudo muy pronto, desde los 14 años, una vez terminada la escuela primaria y sin solución de continuidad con sus padres- y también con toda naturalidad destinaban a ellas a sus hijos. Mal que bien, también es su pasado […] Pero sobre todo es su futuro, continuación y justificación de su pasado, el de sus hijos e hijas, hoy condenados a una estada prolongada en la escuela secundaria (Bourdieu, [1993] 2010: 11-12)

Cómo Montesquiu ha sido tradicionalmente una población rural, el trabajo en la Farga al que se ingresaba con toda naturalidad a los 14 años, se hacía en combinación al trabajo rural. De esta forma, y sólo para la gente del lugar, su “razón de ser” se modificó a medias, contando aún con sus casas, familias, amigos y arraigo al lugar. Reinsertándose laboralmente en la zona, en otras fabricas de menor envergadura, en el área de servicios, educación, etc. En la actualidad se produce un repoblamiento de familias jóvenes provenientes de pueblos o ciudades cercanas. Montesquiu ubicado a media hora de Vic (capital de la comarca), o de ciudades como Torello o Ripoll, permite trabajar en la zona y vivir en el pueblo. Así lo define Martí, un joven del lugar:
Porque a ver, si te plantas en Vic, en 20, 25 minutos, yo creo que no es disparatada la idea de quedarse en el pueblo. Y también porque se está intentando fomentar concesiones de pisos, alquileres medianamente asequibles, (...) hay una buena idea de quedarse en el pueblo. A trabajar no, porque a ver, grandes negocios no... Si no es la hostelería ¿cuántas tiendas hay? No hay frutos de trabajo, ahora como residencia si, el lugar es muy tranquilo, aquí se está muy bien. (Martí, 27 años, entrevista en su lugar de trabajo, junio de 2010).

Decostrucción del presente. Escenarios políticos de la actualidad – La Flama del Canigó La alta presencia obrera en el pueblo hizo que éste sea identificado como un “pueblo
aquestes cooperativas quedaren abolides.” (2002; 91)
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rojo”, “de obreros y campesinos pobres”, caracterizado por la humildad de los habitantes, que pretende una no diferenciación a su interior. Sin embargo se produce una significación y distinción de los lugares según la clase social, como sucede en las reuniones del pueblo, en esta ocasión, en el bingo de navidad; “yo no sabía ni dónde ponerme y ella tampoco [su esposa] (...) pero la gente sabe, la gente te indica, por allí no, por allí tampoco, sí eres currante ven por aquí, esto es como un rebaño.” (Pere, 40 años, panadero del pueblo, conversación en la panadería, julio 2010). De la misma forma, durante una de las fiestas que celebran en el pueblo, vemos como se distinguen los grupos sociales y los grados de pertenencia, dados por las distintas dimensiones que atraviesan la dinámica social del pueblo; como ser ”local/inmigrante”, “joven/anciana”, sumándoles las diferencias entre militantes de distintas agrupaciones políticas. En este sentido, en la actualidad, la principal fuerza del Ayuntamiento es la Ezquerra Republicana de Catalunya (ERC) con cuatro regidores, dividiéndose el resto de los regidores entre la Candidatura d'Unitat Popular (CUP), con dos regidores y el Partido Socialista de Catalunya (PSC), con un regidor2. Sí observamos el calendario oficial de las festividades de Montesquiu, aparecen dos fechas festivas; Reys (5 de enero) y la Festa Major (8 de diciembre) -ambas en invierno. Sin embargo, se festejan otras fechas como es la Flama del Canigó, el 23 de Junio. La participación en este acto ritual, tradicional catalán y de importancia política, se celebra desde los años '70, recuerda la unidad de los Paises Catalanes y es celebrado por los “catalanistas” como expresión de sus deseos de independencia. Sin embargo, como es celebrada por las distintas fracciones políticas, se produce una disputa simbólica ante la mayor demostración de catalanidad. Desde la tarde anterior, la calle principal (carrer major) y la plaza del Ayuntamiento, se van a decorar con banderas catalanas, para que el 23 a la tarde ingresen por esta calle, los gigantes, niñas, padres y madres, vestidos de rojo y amarillo, entonando canciones de resistencia catalana. En la plaza, esperábamos nosotras, mientras escuchábamos sardanas de la orquesta ubicada en un extremo de la plaza. Una vez que los gigantes y la gente que venía bajando por la calle mayor, se situaron en el centro de la plaza, se abrieron las ventanas del ayuntamiento y salieron al balcón representantes del gobierno
2 Según las elecciones municipales de mayo de 2011. En las cuales, la CUP incrementó sus votos al doble (de 83 votos a 170) respecto a las elecciones de cuatro años atrás. De forma que fue la única fuerza que aumentó en votantes, mientras que la ERC se mantiene (por una diferencia de dos votos) con cuatro regidores y el PSC, disminuyó en un regidor.
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dando un discurso. Cada frase terminaba con un “viva Cataluña” (Visca Catalunya) y aplausos de la gente. Después de esto, la orquesta va a continuar con las sardanas, y va a comenzar una nueva participación de personas del público, que comienzan a bailar. Bailaba gente grande y algunos jóvenes (no menores a 30 años), unas cinco sardanas, hasta que, desde la puerta del Ayuntamiento, nos convidaron refresco y coca. Se va a escuchar algún comentario como “tal vez ni repartan coca, con esto de la crisis...” Más tarde nos dirigimos, hacía un terreno baldío donde se hizo la clásica fogata. Desde la perspectiva antropológica es muy significativa como la organización “espontánea” del espacio, nos habla de un “nosotros” que se diferencia de un “otros” y en este caso visualizamos al menos tres grupos sociales. Por un lado vemos a las mujeres marroquíes con sus velos y coches de bebé que conversaban en un costado. También resaltaba un grupo de gente negra que conversaba por otro rincón. Junto a los inmigrantes, podemos agregar a los jóvenes que mantenían una “postura de turistas” como va a señalarme un poblador días más tarde, utilizando una metáfora que hace referencia a las personas que están de paso (a pesar de que muchos de los inmigrantes no piensan retornar a sus países de origen). Y que hace referencia también a la creencia por parte de la gente de tercera edad de que las jóvenes “no hacen vida de pueblo, viven en el pueblo pero no saben lo que es el pueblo”. Esta representación se confirma aún más cuando el baile de las sardanas incorporó a otro sector de gente que aún no había participado (ni desde el gobierno, ni desde la oposición). Vemos entonces, la presencia de las nociones de “eterno” y “efímero”, para construir la pertenencia al pueblo. Entre los actores sociales con mayor conciencia sobre su agencia, encontramos a los catalanes de fuera (“de fora”) con participación política en la oposición. Ellas, de corte “independentista”, son quienes ingresaron al pueblo con los gigantes, las banderas, las camisetas rojas y amarillas. “Aquí la política es muy festiva, se organizan actos o es por temporadas, cuando llega la época de votar...” (Martí, 27 años, conversación en su lugar de trabajo). Refiriéndose al acto del 23 de Junio, la Flama del Canigó. Y agrega más adelante: “antes no tenía el carácter que le quieren dar ahora”, este “antes”, nos marca un “cambio” en la vida social. Siguiendo a Norbert Elias (1984), los cambios no marcan rupturas, sino que muestran la existencia de nexos dentro de una serie de

acontecimientos. Nos encontramos entonces, ante un sector que utiliza los escenarios públicos como el espacio para hacer política, bajo una ideología que propone, “recuperar las expresiones culturales en las calles” (Video de la campaña electoral “Alternativa per
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Montesquiu 2011” en la web; http://www.youtube.com/watch?v=UAJBe8T-8jI) Por último encontramos a los catalanes del pueblo, que ocupan puestos en el ayuntamiento, y se apropian del “baile de las sardanas” como la mayor expresión de catalanidad, ya que más tarde y dentro del juego de las chicanas políticas será reprochado en el bar: “y tú cuándo vas a aprender a bailar sardanas”, refiriéndose a aquella gente de la Flama.

El juego de las arenas políticas nos lleva a visualizar y centrarnos en este sector de la población, identificado como “los mismos de siempre”, constituida por una juventud adulta que llegó hace pocos años al pueblo, ya siendo padres y madres, teniendo conciencia de su propia agencia, y muchos de ellos organizados dentro de la CUP, intentan modificar su presente, su “aquí y ahora”, resistiéndose a aceptar el lugar “de residencia”, que otorgó la binomia local/global para su poblado. Encuentran espacio para su agencia en las fiestas populares, a partir de los límites desde el Ayuntamiento, cuya “orientación al pasado”, hace preponderar la “estaticidad del devenir” como política cotidiana. Donde el sonido de las campanas de la iglesia, que se escuchan inexorablemente cada “quart d'hora”, ubican a Montesquiu en ese tiempo que hubiera descrito Platón; cómo la “imagen móvil de la eternidad”. Lo mismo sucede con la radio; “pasan la misma música, todos los días a la misma hora (...) en este pueblo el tiempo se ha estancado” (Albert, conversación en los fuegos del 23 de junio de 2010). Así, surgen conflictos en torno a la inexistencia de un casal de abuelos, la inutilización de los escenarios que en otra época sirvieron para las obras de teatro, la negativa ante propuestas como proyectar cine, etc. Es interesante la existencia de un discurso temporal que tiene peso para la dimensión cotidiana de la política, frases como “no eres de aquí, no sabes lo que pasa en el pueblo”, son utilizadas para invalidar a aquellos nuevos (y no tan nuevos) pobladores que intentan participar de la política local. Así puede escucharse la referencia temporal “esta hace unos días” para quienes habitan el pueblo hace unos años. Lo que también produce “elecciones” de completa sumisión, cómo es el caso del panadero del pueblo, también llegado hace unos años y con una alta necesidad de aceptación, definió al pueblo como un rebaño, y dice cuándo le pregunto por sus momentos de ocio:
Sabes, yo estoy tan consciente con mis cosas que no me permito la libertad de explayarme y decir, vamos a cenar, vamos a estar tranquilos... ¡no! Yo estoy siempre pensando en el tiempo que pasa y lo que no hago, en lo que debería hacer, en lo que hace falta (...) soy muy responsable, soy como una maquina en eso, soy muy máquina.” (Pere, 40 años, entrevista en su casa, 29 de Junio de 2010)
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Así, vemos como en un trabajador “de fuera”, la responsabilidad cae más sobre la autodisciplina orientada hacia un futuro, que en su capacidad de cambio del tiempo presente. (Elias, 1984) “Un buen futuro”, ciclos y muerte. El caso de los jóvenes inmigrantes africanos.

Desde hace años que la inmigración en Montesquiu no es muy frecuente, ya que no existen fuentes de trabajo que permita la asimilación de extranjeros. Sin embargo, hay un pequeño índice de familias inmigrantes de distintas generaciones que actualmente se vinculan con la comarca para sobrevivir. Así es interesante ver, como a diferencia de los jóvenes nativos, los jóvenes inmigrantes construyen un presente sobre la base de la movilidad, cambiando de sitio según las posibilidades laborales; “El futuro, yo digo: depende, porque ahora no hay faena, pero me gusta mucho Montesquiu y Cataluña. Ahora pienso en ir a Córcega, una isla francesa, que hay faena y tengo amigos que me ayudaran… y después, sí las cosas se arreglan en Cataluña me quedo aquí, porque tengo familia, amigos...” (Mohamed, Marroquí, 34 años, entrevista en el Parque de Montesquiu, 4 de julio de 2009). Cuándo pregunto a otro/as inmigrantes, ¿por qué llegaste a Montesquiu?, me responden; “para buscar algo, un futuro. Siempre pensando en volver allá, no pensamos quedarnos aquí, volvemos mañana mismo si me toca una lotería gorda, mañana nos volvemos... no me quedo aquí con mi familia.” (Modou, 30 años, junio de 2010). Claramente, para ambos grupos sociales, inmigrantes o nativos, es la familia y su continuidad quien emerge ante la pregunta del futuro. De la misma forma, cuándo les pregunto que es un buen futuro, ambos grupos coinciden en un futuro sedentario, viviendo en un mismo sitio; “estar en tu casa, tener todo lo que necesitas, con tu familia, eso es un buen futuro, [me imagino] estoy en mi casa, comemos, hacemos lo que tenemos que hacer, tenemos todo lo que tiene la otra gente y ya está, esperamos la muerte...” (Modou en su casa, conversación 24 de junio de 2010). Así aparece la muerte como aquel evento que nos brinda la consciencia de la propia finitud y con gran acierto, las palabras de John Berger en “El único acto sincrónico”;
“Todas las concepciones cíclicas del tiempo reunieron éstos dos elementos: la rueda que gira y el suelo en el que rueda.
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El pensamiento moderno ha extraído al tiempo de esta unidad y lo ha transformado en una fuerza única, poderosa y activa. El pensamiento moderno ha transferido ese carácter espectral de la Muerte a la noción misma de Tiempo. El Tiempo se ha convertido en la Muerte triunfante por sobre todas las cosas” (Berger, 1997: 44)

Más adelante, cuándo les pregunto por su vida en Senegal, me cuentan que provienen de un área rural, en la cual trabajan por temporadas, siendo muy diferente el verano “que la gente tiene dinero”, al invierno u otras épocas de año, en el que no hay dinero; “allá sin dinero puedes vivir (...) aquí la vida vale dinero”. (Modou en su casa, conversación 24 de Junio de 2010). La presencia del “tiempo ecológico” como lo llamaba Evans-Pritchard (1978), para referirse a la percepción del tiempo local en “relación a sus actividades cotidianas y a la distribución de éstas dentro de los ciclos anuales” (Vargas Cetina, 2007:44), es expresada en la vida social del pueblo, con una dinámica altamente sincronizada a las estaciones del año; “en verano te ves todas las noches con la gente. Pero en todo el invierno como la gente no sale... pueden pasar hasta tres meses que no ves a una persona, e incluso si es una persona mayor, después te enteras que está muerto... Está enterrada hace un mes o dos (risas)”. (Martí, 27 años, entrevista en su lugar de trabajo, 20 de junio de 2009) Nuevamente son apropiadas las reflexiones de John Berger, esta vez en “Puerca Tierra”3, que se refieren al paso del tiempo para un campesino:
La inmensa variedad de las rutinas y los rituales vinculados al trabajo y a las diferentes fases de la vida (nacimiento, matrimonio, muerte) constituye la protección del campesino frente a un estado de fluir incesante. Las rutinas del trabajo son tradicionales y cíclicas: se repiten todos los años y, en ocasiones, todos los días. No sólo mantiene la tradición porque parece ser la mejor garantía de éxito con el trabajo, sino también porque, al repetir la misma rutina, al hacer la misma cosa de la misma manera que su padre o el padre de su vecino, el campesino se otorga una continuidad y, por tanto, experimenta conscientemente su propia supervivencia. (Berger, 1989: 271)

Otras explicaciones sobre la muerte Otro de los rituales que echan luz sobre las temporalidades de Montesquiu, es la “fiesta mayor”, que es en invierno y a pesar de lo cual, “la gente participa”, porque al invierno se lo clasifica como “muy largo”, “solitario” y “triste”, “en invierno, no tienes tiempo” para la vida social4.
3 Específicamente en el Epílogo de “Puerca tierra”, el primer libro de una trilogía basada en diez años de trabajo de campo, entre una población rural francesa. 4 Esta es la única expresión de “escases del tiempo” que encontré en la población de Montesquiu, a diferencia de un trabajo anterior, realizado por mí, en Argentina, entre trabajadores originarios, donde la escases de tiempo era la principal forma de representación del mismo.
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Durante 2008 y 2009, la Fiesta Mayor se festejó con gente que tiraba las cartas, le pregunto a mi informante, ¿Se practica esoterismo en el pueblo?;
¿Sí que hay? ¡Es la única cosa donde yo he visto cola! Yo fui por que a mí me llaman la atención esas cosas. Bajé dos veces, una a las once y treinta de la noche, la segunda me fui a la una y media, vi que seguía habiendo cola en la calle y digo bueno ¡esto que es! En el ayuntamiento. Y fue tal el éxito que al otro año lo volvieron a repetir. Se hizo por dos años. Saben que lo practicas... Y aunque a ellos les llame, igual te ponen el cartel. Quiere decir que hay un curandero, o unas cartas de tarot te pueden decir algo que no es más que un movimiento de energía. Igual que un curandero y eso es ¡uh aquelarre bruja! Les llama la atención pero si lo prácticas lo asocian a brujas, al término feo de brujería. (Laia, 33 años, entrevista en su casa)

Las conversaciones sobre esoterismo se dan bajo un “dialogo silenciado”, repleto de precauciones sobre lo que se dice y lo que me permiten grabar. Así también van a hablarme de las “zonas de brujas” que hay en Cataluña, mientras que otras entrevistadas, también van a asociar el tarot y las cartas, a la brujería. Van a nombrarme al menos dos personas que trabajan con energías, cartas, espíritus, como por ejemplo Antonia, que tiene “el presentimiento de que morirá alguno y ella lo sabe” (Lluísa, junio 2010, entrevista en casa de Mónica). Así vuelve a aparecer la muerte, pero esta vez desde las creencias más ocultas. Así lo analiza Berger;
Incansablemente consagrado a arrebatar la vida de la tierra, el campesinado ve, no obstante, la vida como un interludio. Esto queda confirmado en su familiaridad cotidiana con el ciclo del nacimiento, vida y muerte. Esa visión podría llevarle a ser religioso; sin embargo, la religión no se encuentra en los orígenes de su actitud y, en cualquier caso, la religión de los campesinos nunca se ha correspondido plenamente con la de los gobernantes y los curas. (Berger 1989: 261-262)

El tiempo cíclico se expresa claramente, siguiendo a Berger, entre la difusión del catolicismo en el pueblo y los períodos de ateísmo o creencias silenciadas, así por ejemplo lo expresaba María, una señora que hacia teatro hasta que a los 14 años entró a trabajar en la Farga de Bebié y su madre le prohibió continuar con los ensayos, aquí reflexiona respecto a la época franquista:
En el teatro no se metían para nada… pero claro entonces hasta ibas más a misa… también te tenían un poco acobardado… si porque mi padre y mi madre no habían ido nunca a misa y decía mi madre: “…ve a misa mientras tu padre esté en la prisión no vayan a hacerle alguna cosa…” y mira nos acostumbramos a ir a misa. Mi abuela sí que era de ir a misa… !Uy! ¡No había rezado Padres Nuestros ni nada, yo!, al ir a dormir en la cama ¿eh? No me dejaba dormir. Sí. Sí, es verdad. Mis padres eran buenas personas pero no eran religiosas. Mi abuela sí que lo era...” (María, entrevista en su casa, 24 de enero de 2009)

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Las jóvenes de Montesquiu han participado de chicas en la Iglesia, pero les gustan más los santos o las brujas; “tengo una colección de brujas”, y así salta a la luz las diferencias entre sus vidas y las de sus abuelas -actualmente la única generación que va a misa. “Mi abuela entró a trabajar a los 16 a la Farga y lo hizo durante toda su vida, ahora tú entras a una feina y dices ¿Cuánto duraré? ¿Un mes, dos?” (Lluísa, 24 años, entrevista en casa de Mónica, junio 2010) Y agrega más adelante, “es más cómodo mirar TV, vida en el pueblo no tienes”. Expresando de esta forma, la decadencia de la individualidad que acompaña la decadencia de lo colectivo en el capitalismo. Escribe García Canclini, en Culturas Híbridas:
En esta época en que dudamos de los beneficios de la modernidad, se multiplican las tentaciones de retornar a algún pasado que imaginamos más tolerable (...) La conmemoración se vuelve una práctica compensatoria: si no podemos competir con las tecnologías avanzadas, celebremos nuestras artesanías y técnicas antiguas; si los paradigmas ideológicos modernos parecen inútiles para dar cuenta del presente y no surgen nuevos, reconsagremos los dogmas religiosos o los cultos esotéricos que fundamentaron la vida antes de la modernidad (García Canclini, 1989: 156)

Conclusiones.

Dado que esta es una investigación incipiente, las conclusiones son parciales e imprecisas, sin embargo, me gustaría hacer énfasis en el conflicto que provoca la alteración de la temporalidad dominante en el pueblo. La tensión se establece a partir de la irrupción de “familias forasteras” que quieren decidir sobre la dinámica social del pueblo, la cual hace al menos dos décadas ha quedado enajenada de su tiempo presente y reconfigurada al ritmo del devenir, casi sin interrupciones respecto a los cambios externos que la han ido situando en un espacio temporal marcado por la pérdida, así Montesquiu se entrega al espacio de las “nuevas ruralidades”, a través de un tiempo presente “vacío”. El sentimiento de pérdida se expresa en una dinámica con “orientación hacia el pasado”, donde se mantiene firme la creencia en el “progreso” y por tanto en el tiempo lineal. Ésta perspectiva choca con la “orientación hacía el aquí y ahora” que las nuevas familias quieren para Montesquiu. Articulando las nociones de pasado, en tanto lo rural es un patrimonio a conservar (sus edificios, su tranquilidad, solidaridad) y de futuro, ya que son sus hijas en nombre de quien se cambia el tiempo presente. También encontramos, en un nivel de “diálogo silenciado”, respuestas esotéricas para
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comprender las “sincronicidades del devenir”. Y en este sentido se leen ciclos históricos del mundo rural, dado que el pensamiento mágico y “las brujas” fueron perseguidas, para que siglos más tarde, los totalitarismos, la ciencia y técnica las sepulte en el olvido. Tras la desaceleración de la vida industrial, estas representaciones metafísicas encuentran nuevamente espacio para resignificar su contexto, reinterpretando las sincronicidades, las cuales ya no son propiedad del tiempo lineal. Vemos como se complementa la noción de tiempo cíclico respecto a la vida social en el pueblo, con el tiempo lineal expresado en relación a la vida laboral, en el vínculo con la comarca; dada por la imagen de las carreteras que suplantaron al tren, irrumpida por los nuevos vínculos laborales, fragmentados y discontinuos. Sin repetición eterna.

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Procesos de invisibilización y reemergencia indígena Malena Castilla. Estudiante. Facultad de filosofía y Letras- Universidad de Buenos Aires. E-mail: malenacastilla@gmail.com Este trabajo busca iniciar una línea de investigación acerca de la reemergencia en Santiago del Estero de miembros indígenas, analizando así la situación en el país respecto a este tema. Analizaremos la situación de invisibilización y aboriginalización que se llevó a cabo desde la conquista hasta la consolidación del estado nación como también el momento en que ciertos determinantes generan la reemergencia de las identidades, hasta ahora, negadas. Pretendemos en este trabajo contextualizar teóricamente este proceso de invisibilización y realizar una analogía con la situación social, cultural e ideológica que se vivió en Santiago del Estero, para conocer luego ese espacio de acción colectiva como es el MOCASE, que permitió el resurgimiento de esta población. Palabras clave: invisibilización - homogeneidad - estado nación - diversidad reemergencia.

El principio de la negación.

La llegada de la conquista a nuestra región significo un cambio sin precedentes en lo que atañe a una población. Cambios tanto demográficos, culturales, sociales, políticos, económicos, religiosos, ideológicos, etc. Retomaremos el trabajo de Fernando Santos Granero (1996) que define tres momentos claves de cambio a partir de la colonización en amazonas y que nos servirán para poder entender el proceso que también tuvimos en nuestro país a partir de este momento. La conquista, establece granero, genero tres grandes olas de cambio; la

primer ola. Fue el cambio que afecto directamente en la densidad poblacional, grandes epidemias, la resistencia de los indígenas ante el contacto, la ocupación española en el territorio y el nucleamiento indígena provocaron bajas demográficas. En nuestro país, sobre todo en la región de Santiago del estero, según el análisis que realizo Grosso (2008), podemos notar que las poblaciones indígenas fueron la principal mano de obra que trabajaba para la corona, por lo tanto, su participación fue necesaria en todo momento. Ahora bien, este nuevo régimen que los españoles pensaban para los indígenas y sus actividades productivas modificaron sensiblemente su autonomía económica y política – pasaron de una economía y un sistema político incaico a un modelo que gestaba al sistema capitalista-. Esta modificación genero procesos de

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desarticulación y rearticulación con las otras comunidades étnicas. Todo esto sumado al cambio lingüístico, generaba cada vez más la desaparición de “rasgos culturales” de la propia comunidad. La segunda ola, a fines del siglo XIX, agrega Graneros (1996) fue el inicio de la explotación económica para el mercado internacional, la implementación de actividades económicas a gran escala. Este ingreso al mercado, produjo que las poblaciones indígenas habiten aquellas zonas que eran propicias para la explotación, dando lugar a las zonas marginales. Teniendo en cuenta esta movilidad interétnico se desestabilizaban. Ya la tercer ola, refiere al proceso de globalización en si mismo y su consecuente transnacionalización de la sociedad. El mundo actual se había convertido en una aldea global como un lugar que abarca todo el planeta. La sociedad invisible. las redes de intercambio

Ahora bien, veremos en el artículo de Briones y Delrio (2002) sobre la conquista de Norpatagonia que la homogeneización de las diversidades era un hecho, los estados nación se establecieron sobre la idea de la nación unificada. La conquista del desierto (esta idea del espacio vacío que había que ocupar), llevada a cabo por el entonces presidente Julio Argentino Roca fue el hecho más notable en estos mecanismos de incorporación y asimilación de los “otros internos” (Ramos: 2004) que tenía el estado. Más allá de las conquistas y campañas que se desataron desde la consolidación del estado nación en la región, hubo mecanismos legales y jurídicos que acompañaron estos enfrentamientos bajo el velo de una política de destrucción de la diferencia. Tal como rescata Grosso en su libro (2008), en el primer censo ya se observa este proceso de invisibilización a las comunidades bajo las categorías amplias y generalizadoras de “ciudadanos”, “mestizos” y “criollos”. Briones y Delrio, afirman, que es en el segundo censo nacional de la población, en 1895 que los agentes censales no llegan a cubrir todo el territorio nacional. Además es en este censo que no siempre se constato el “origen” de los encuestados. Las leyes establecidas en el marco jurídico, quitaban el derecho de propiedad de las tierras a los indígenas. Leyes reconocidas como la Ley 817 de “inmigración y
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colonización” o más conocida como la “ley de Avellaneda” en el año1876, o la ley 1265 de “ventas de tierras fiscales” del año 1882, son armas que permiten al estado, apropiarse, subdividir y repartir las tierras a otros “ciudadanos” que no sean los indios. (2002: 07). Briones y Delrio (2002) afirma, “la invisibilización de marcas indígenas asociada a la idea de formar colonias pastoriles en Patagonia puede considerarse más exitosa en lo que hace a borrar con el tipo la transcurrencia de prácticas comunitarias que la de colocar contingentes en tierras fiscales con tenencia precaria” (2002: 22). Con la población araucana la situación fue similar. Diana Lenton (1994), analiza los discursos en torno a estos mecanismos de homogenización implementados por el estado nación. En este articulo, Lenton afirma que la araucanización, sirvió como discurso etnológico y nacionalista, imprimiéndole a esta población el carácter de extranjeridad, frente a la “argentinidad” y de los indios pampa- Norpatagonia. Estos son procesos de formación de nación, en tanto estado que implica la creación de representaciones simbólicas que buscan homogeneizar la cultura. En este sentido, “las características asignadas a los pobladores de la pampa/Norpatagonia en momentos de la construcción del estado nacional corresponden menos a una representación de las características de la sociedad indígena, que a una configuración discursiva del colectivo de identificación nacional” (1994: 06). La misma situación se dio entre los Reche, los Mapuches y los Tehuelches. Las construcciones hegemónicas de aboriginalidad son causadas por experiencias afectivas y practicas conjuntas. La aboriginalidad, es un concepto que Briones (1998) retoma del antropólogo Beckett. Este concepto en antropología es de suma relevancia ya que da cuenta de un proceso de marcación y auto marcación que busca como fin ultimo la unificación de grupos diferentes en torno a demandas que comparten que tiende a generar una identidad común a todos los indígenas. Este procesos de aboriginalidad, se funda sobre la “comunidad imaginada” de Anderson (1993) ya que genera un sentimiento de unicidad, de totalidad y debe saberse que leste proceso siempre actúa bajo circunstancias políticas y económicas dentro de una tradición cultural especifica. Es decir, son procesos de marcación que delimitan la frontera entre el “aborigen” y el “no aborigen” de acuerdo a un contexto histórico particular.

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En la investigación que Delrio y Ramos (2005) realizan, podemos ver como las fuentes oficiales de la provincia de Chubut forman parte de este proceso de aboriginalización, donde, los mapuches son una comunidad que posee rasgos negativos y de barbarie (tal como alguna vez definió Sarmiento) y los tehuelches fueron un pueblo dominado por los primeros pero que siempre fueron pacíficos y estuvieron dispuestos a ser civilizados. Los mapuches, comienzan así a formar parte de un nuevo grupo, “los otros internos” según establecen los autores.

Dos casos de reemergencia indígena, la recuperación de las raíces.

En la actualidad las comunidades estudiadas por Delrio y Ramos (2005), luchan por el derecho a la propiedad de las tierras que les pertenecen despegándose de esta cuestión “oficial” que ofrecen publicaciones de la provincia y auto identificándose según sus criterios. Ambos pueblos continúan reconstruyendo su pasado historia hasta ahora silenciada. Vemos entonces que existe un proceso de deconstrucción de la realidad y de la historia. Tomare dos ejemplos, la tribu Nahuelpan y los Huarpe, donde son las comunidades las que reemergen a través de un proceso de deconstrucción junto a la ayuda de otros actores involucrados en este proceso. En primer lugar veremos el caso de la tribu de la reserva de Nahuelpan de la mano de Walter Delrio (2005). En este caso esta población había sido desalojada de sus tierras en 1937 por ser consideradas una tribu chilena, es decir su pertenencia era extranjera y por falta de civilización entre sus miembros. Estos son los motivos por los cuales se decide excluirlos del territorio nacional Argentino. A asimismo esta comunidad era definida como “tribu”, siendo este concepto utilizado como un mecanismo de marcación. Es el proceso de tribalización el que organiza las diferencias en términos culturales ya que son los indios los únicos que forman tribus, obedecen al mandato de un cacique y tienen una organización política solo ante un fin predatorio. Esta situación se revierte años más tarde con el “defensor de los humildes”. Como los nombra Delrio. La llegada a la presidencia de Juan Domingo Perón, genero cambios en estos procesos de marcación. En 1943 se decreta la caducidad de la entrega de tierras y reviviendo una

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de la reserva de Nahuelpan, sumado a la entrega de documentación civil, el derecho a voto, y el cambio de categoría de tribu a “clase humilde argentina”. Si bien, ciertos mecanismos de homogenización siguieron presentes se genero un cambio para las comunidades, en palabras del autor el gobierno de perón, marco un antes y un después en la “visibilización” de esta población, “la noción de previsión y justicia social posibilitaba, aunque solo en parte la idea de reconocimiento y reparación histórica” (2005:239). El otro caso que retomaremos es el de los Huarpes de la región de Cuyo, analizado por Diego Escolar (2003) quien explica que en el siglo XVII desaparecieron alrededor de diez mil indígenas. Esta variación poblacional tan drástica se observa en la documentación perteneciente a la colonia española que mostraría la baja demográfica causada por la migración obligada de la población Huarpe a destinos chilenos por orden de sus encomenderos. Es decir, aquí notamos esta disminución por causas relacionadas con el cambio en la organización económica y política que produjo la conquista española en sus primeros años. También se cree que muchos de sus miembros comenzaron a auto identificarse como “mestizos” para evadir el pago del tributo. Estos procesos son llamados en este análisis realizado por Escolar como etnogenesis, y dan cuenta del establecimiento de la distintividad grupal a través de un proceso amplio de transformaciones étnicas durante largos periodos históricos. En fin, Escolar demuestra en este trabajo que la historia de la comunidad Huarpe es mas larga que la propia existencia de este pueblo. El resurgimiento de este pueblo, durante el periodo del estado de bienestar, fue llevado a cabo por campesinos y capas medias quienes buscaron reconocer la existencia de los Huarpes y reivindicar derechos relacionados con el acceso a la tierra y la cultura. Los indígenas fueron un símbolo que representó social y culturalmente a los habitantes de la región de cuyana a través de un sustrato histórico, primero y distintivo logrado a partir de la visibilización de esta comunidad. Comunidades, pasados y presentes cambiantes.

La construcción identitaria parte de un concepto básico que ya Brow (1990) y Anderson (1993) identificaron. Este concepto es el de comunidad. La comunidad es vivida y asimilada por todos, en un sentido de pertenecería, y que involucra tanto aspectos
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cognitivos como afectivos, es decir, un sentimiento en común. Muchas veces, la comunidad contiene aspectos imaginativos, por ejemplo un pasado común. Como vimos antes, en repetidas situaciones el pasado es construido segunda política, el momento económico o la coyuntura que se vive en un momento en un lugar y de una forma determinada. En este sentido, esta construcción “común”, como el pasado, la tradición o el parentesco, es generada e inventada. A pesar de esto, estas últimas tres componentes son fuertes y legitiman a una comunidad y son el sustento ideológico que la población tiene-. Pero en contra parte al tener aspectos que pertenecen a lo imaginario y al tener tanta influencia sobre los “usos y costumbres” de los diferentes ámbitos que la población suele vivir, este pasado y esta tradición suelen convertirse en componentes importantes, aunque necesarios de un proceso hegemónico que implican tanto a nivel ideológico como de sentido común. Es decir, la comunalización es tanto unos procesos de exclusión como inclusión. Algunas veces estos procesos dan lugar a desaparición o negación de algún sector de la población, mientras que otras pueden posibilitar su permanencia o reemergencia. En la actualidad los procesos de “reindianizacion” (Jackson 2005) o de reemergencia a partir de estrategias de autorepresentación son notables. Esto sumado a los cambios discursivos en el ámbito de lo estatal donde se les abrió las puertas a los indígenas para participar en las agendas legislativas nacionales y en varias ONG’s (La creación del instituto de Asuntos Indígenas por ejemplo). Asimismo, el vínculo de estas comunidades con profesionales tanto de las ciencias humanas como sociales, que están comprometidos con las luchas y pedidos de estas poblaciones genera poco a poco la visibilización de aquel pasado negado. Hay cambios discursivos pero también hay cambios en las practicas permiten entender a la identidad como un proceso fluido, mutable y dinámico que posibilita un posicionamiento frente a un viejo modelo que se unificaba a partir de la negación de las diferencias. Me parece interesante hablar del Movimiento Campesino de Santiago del Estero que durante esta época logra un espacio de debate y acción política en el ámbito de la cuestión rural. Por un lado, acerca de la formación del Movimiento Campesino de Santiago del Estero, Patricia Durand (2005) realiza una detallada descripción acerca de los cambios y transformaciones que tuvo el MOCASE desde sus orígenes. En este sentido, la autora,
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muestra las diferentes divisiones, alianzas y trayectos organización hasta el 2002.

que se produjeron en la

Por otro lado, la compilación de Giarracca y Teubal (2009) donde, los autores, no solo realizan un análisis de la situación en alguno de los países de Latinoamérica, sino también, y los más significativo para nuestra investigación, es que cuando describe el problema de los campesinos en Argentina, hacen una recopilación histórica desde el periodo colonial, pasando también por la consolidación del Estado Nación hasta llegar a la actualidad. En un capitulo, que llamaron “Argentina”, hacen una análisis de las luchas rurales de la Unión de Trabajadores Rurales Sin Tierra (UST) en Mendoza, Del

Movimiento Campesino de Santiago del Estero Vía- Campesina (MOCASE- VC) y del pueblo Mapuche, donde describen el comienzo y las reivindicaciones de cada uno de estos espacios hasta la actualidad. Un el apartado que le dedican al MOCASE, los autores comienzan una descripción desde el origen del movimiento, donde explica como los campesinos al comienzo reivindicaron solo algunos aspectos referidos a lo económico y a partir de un análisis critico, se dieron cuenta que también eran indígenas, generándose la reivindicación de otras cosas referidas a lo social y a lo cultural. “En realidad, como lo dijimos siempre, empezamos por algo y después vamos viendo que nosotros campesinos somos indígenas. Y el campesino, o sea, las tierras han sido siempre de los indígenas. Y esa cultura es lo que nos vinieron sacando desde este modelo” (2009:178). A continuación sigue su relato explicando la dificultad que le genera ser indígena en la provincia, ya que el lugar del indio no es parte de la política provincial ni nacional. Es decir, este último texto que dejé para el cierre es de suma importancia ya que me permite repensar mi problema. A partir de este análisis, debo tener en cuenta que existió un proceso en el cual se produjo una “re-etnización” (vs. La categoría de “desetnización) y analizar que estrategias, debates, propuestas y objetivos fueron claves para que estos miembros del movimiento reconfiguraran su identidad.

Consideraciones finales y propuesta de investigación. Para concluir, luego de esta exposición acerca de la cuestión indígena en la provincia de Santiago del Estero desde el periodo colonial hasta la actualidad, realizaré una propuesta metodológica acerca del análisis de la reconfiguración identitaria y la autoFacultad de Ciencias Sociales - UNCPBA. Departamento de Antropología Social. Núcleo Regional de Estudios Socioculturales - NuRES.

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identificación indígena entre algunos miembros del MOCASE generados a partir de la formación del movimiento y que aún hoy siguen produciendo diferentes miradas e interpretaciones acerca de aquella historia que invisibilizó durante muchos años su identidad. A partir del marco propuesto por el interaccionismo simbólico, corriente que tiene origen en la Escuela de Chicago, busco comprender el proceso de creación y asignación de significados que dan los actores al mundo de la realidad vivida, esto es, a la comprensión de actores particulares, en lugares particulares, en situaciones particulares y en tiempos particulares ya que, afirmaré en esta investigación, que la propia identificación que realice un grupo no es natural, ni una situación inventada, sino que es más que nada, un posicionamiento conformado sobre prácticas históricamente cohesionadas y sobre significados que surgen a lo largo del tiempo. Es decir, el interaccionismo simbólico, me ayudará a ver la identidad como un proceso fluido y dinámico que se declara en un tiempo y un lugar determinado. En este sentido y “puesto que la acción es elaborada por el actor con lo que el percibe, interpreta y juzga, uno tiene que ver la situación concreta como el actor la ve, percibir los objetos como el actor los percibe, averiguar sus significados en términos del significado que tienen para el actor, y seguir la línea de conducta del actor como el actor la organiza” (Williams 1999:p33). En este sentido deberé analizar las interpretaciones y sentidos que dan los actores al proceso de transformación identitaria que se produce a partir de la acción colectiva que llevan a cabo los miembros del MOCASE, sobre la historia. Ante nuestro propósito de analizar las interpretaciones de los actores e interpretar nosotros a partir de ellas, otro autor que será de gran ayuda para la realización de la metodología en esta investigación es Clifford Geertz (2006) quien ve a la cultura como una red de significaciones donde el hombre es un animal que se encuentra atrapado en esta trama que el mismo construyó. El análisis de la cultura, en este sentido, debe ser una ciencia interpretativa en busca de significaciones, a partir de lo que el autor llamó descripción densa. Esta investigación pretende ser una etnografía acerca de los procesos de identificación y una etnografía, en palabras de Geertz, es una descripción densa (24: 2006) y que es producto de un análisis revisionista

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Los significados que dan los miembros del MOCASE a un proceso, deriva de la misma interacción social producida a través de la comunicación, ósea de la creación de símbolos. Es decir, retomando a Blúmer, podemos agregar que “el actor selecciona, modera, suspende, reagrupa y transforma los significados a la luz de la situación en que se encuentra y la dirección de su acción…; los significados son usados y revisados como instrumentos para la guía y formación de la acción” (pp. 2,5). Es ante esta situación, que me propongo realizar mi investigación desde una perspectiva que busque reconstruir la experiencia de un grupo perteneciente al MOCASE y analizar la interacción social, que no es otra cosa que la fuente de creación de

significados y la base para la acción colectiva que dio origen a un proceso de transformación.

Bibliografía: ANDERSON, Benedict (1993). Comunidades imaginadas: reflexiones sobre el origen y difusión del nacionalismo. México: Editorial FCE BLUMER, H. (1966) Social implications of the thought of G.M Mead, American Journal of Sociology n°71 BLUMER, H. (1969)Symbolic interctionism: Perspective and method, Nueva Jersey; Prentice Hall. BRIONES, Claudia. (1998). La alteridad en el cuarto mundo. Una construcción antropológica de la diferencia. Buenos Aires: Ediciones del Sol. BRIONES, Claudia y DELRIO, Walter (2002) “Patria sí, colonias también. Estrategias diferenciales de radicación de indígenas en Pampa y Patagonia (1885-1900)” en Fronteras, Ciudades y Estados. Córdoba: Alción Editora. BROW, James. (1990). Notes on community, Hegemony and Uses of the past. Antropological Quartely, 63:1 (pp.1-7) DELRIO, Walter. (2005). Mecanismos de tribalizacion en la Patagonia. Desde la gran crisis al primer gobierno peronista. Memoria Americana 13-. (Pp. 209:242).

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DELRIO, Walter y RAMOS, Ana (2005) “Oposición mapuche y tehuelche en la Provincia de Chubut” en Cartografías Argentinas. Políticas indigenistas y formaciones provinciales de alteridad. Buenos Aires: Antropofagia. DURAND, Patricia. (2005). “Trayectoria del Movimiento Campesino de Santiago del Estero: desde sus inicios hasta el 2002”. BENENCIA ROBERTO y. FLOOD, C (comps.). Trayectoria y contextos: Organizaciones rurales en la Argentina de los noventa. Buenos Aires: CEDERU; La Colmena. ESCOLAR Diego, (2003). Identidades emergentes y modos de producción de soberanía estatal en Cuyo: El debate huarpe en la actualidad. Tesis doctoral. Buenos Aires: Facultad de Filosofía y Letras- UBA. ESCOLAR, Diego (2007): Los dones éticos de la Nación. Identidad huarpe y modos de producción de soberanía argentina. Buenos Aires-Argentina: Prometeo Libros. GEERTZ, C. (2006). La Interpretación de las Culturas. Barcelona: Editorial Gedisa. GIARRACA, Norma y TEUBAL, Miguel. (Comp.) (2009). La tierra es nuestra, tuya y de aquel: la disputa por el territorio en América Latina. Buenos Aires: Antropofagia. GROSSO, José Luís. (2008). Indios muertos, negros invisibles: Hegemonía, identidad añoranza. Córdoba: Encuentro Grupo editor. JACKSON, J y WARREN, K. (2005). Indigenous Movements in Latín America, 1992-2004: Controversies, Ironies, New Directions. Annual Review of Anthropology 34: 549-573. LENTON, Diana. (1994). La imagen en el discurso oficial sobre el indígena de Pampa y Patagonia y sus variaciones a lo largo del proceso histórico de relacionamiento: 18801930. Buenos Aires: Facultad de filosofía y letras- UBA. RAMOS, Ana (2004). 'Otros internos', historias y liderazgos. Los usos de la marcación cultural entre los mapuches de Colonia Cushamen. Buenos Aires: Revista Nuevo Mundo, Mundo. Número 4. SANTOS GRANERO, Fernando (comp.) (1996 ) “Globalización y cambio en la Amazonía indígena”, Quito;, Abya Yala, (Volumen I) SARMIENTO, Domingo F. (1967). Facundo. Buenos Aires: Centro Editor de America Latina. WILLIAMS, Raymond. (1997). Marxismo y literatura. Barcelona: Editorial Península. WILLIAMS, Raymond, (1999). Symbolic interactionism: The fusion of theory and y

research? En Bryman y Burgess

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Las paradojas de los pueblos fumigados. El caso de 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen Rosario Iturralde. Tesista. Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires. Facultad de Ciencias Sociales. E-mail: roiturralde@hotmail.com En los últimos años han tomado fuerza posturas que se alzan en contra del modelo rural actual, denunciando los graves efectos que los agrotóxicos ocasionan a la salud y el entorno. Si bien los pueblos rurales son víctimas directas de la agricultura química, se observa que, paradójicamente, a pesar de ser conscientes de las innumerables consecuencias negativas de este modelo, la mayor parte de la población afirma “vivir del campo”, lo cual influye directamente sobre las acciones y percepciones de los habitantes. Se pretende abordar tal paradoja en un poblado rural bonaerense: 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen. Para ello se analizan las representaciones que poseen los actores sociales, partiendo de los discursos provenientes de la municipalidad de Trenque Lauquen, de profesionales agropecuarios y vecinos de la localidad; intentando descifrar que lógicas subyacen a esta problemática, así como los intereses económicos y políticos que la atraviesan. Palabras clave: agroquímicos - representaciones sociales - pueblos fumigados. Introducción. En este trabajo se desarrollará una problemática concreta que deriva de la forma hegemónica desde la cual las sociedades occidentales interactúan con la naturaleza en lo que se refiere a la producción agropecuaria. En Argentina impera, desde las últimas décadas, un modelo de producción agropecuario que se caracteriza por la primacía de la agricultura, en particular los cultivos de soja transgénica, en detrimento de otras actividades; la adopción de tecnologías en maquinarias y en químicos que aseguran un mayor rendimiento de la producción (herbicidas, fertilizantes, insecticidas, fungicidas) combinados con la siembra directa. Este modelo fue adoptado exitosamente en toda la pampa húmeda e incluso en regiones que no se creían aptas para la agricultura1. Sin embargo, en los últimos años han tomado fuerza posturas que se alzan en contra del modelo rural actual, en el cual el avance tecnológico asegura por un lado el mayor rendimiento, pero en desmedro de una producción sustentable. Las denuncias hacia la fabricación y uso de agroquímicos por el aumento o la aparición de nuevas enfermedades en zonas rurales van en incremento. Si bien los pueblos rurales son víctimas directas de la agricultura química, se observa que, paradójicamente, a pesar de ser conscientes de las innumerables consecuencias negativas de este modelo, la mayor parte de la población

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Noroeste y Noreste Argentino.
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afirma “vivir del campo”, lo cual influye directamente sobre las acciones y percepciones de los habitantes. Tal paradoja será abordada en un poblado rural bonaerense: 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. A partir de analizar los discursos provenientes de la municipalidad de Trenque Lauquen, de profesionales agropecuarios y vecinos de la localidad; intentando descifrar que lógicas subyacen a esta problemática, así como los intereses económicos y políticos que la atraviesan.

Pueblo fumigado. La apuesta hacia un cultivo rentable y hegemónico en Argentina generó un incremento vertiginoso en las hectáreas sembradas con soja transgénica, lo que implica la utilización de glifosato (Roundup), herbicida que se usa junto al paquete tecnológico: semillas de soja RR (Roundup Ready) y monocultivo. Las consecuencias ambientales y en la salud que podemos apreciar hoy en nuestro país sin duda son consecuencia del modelo rural adoptado por la Argentina, en el cual la tecnología permite un mayor rendimiento pero sin tener en cuenta una producción sustentable. Según Ringuelet y Laguens (1994) la expansión del uso de agrotóxicos2 en la agricultura mundial comenzó en la década de 1940 como consecuencia del descubrimiento de productos orgánicos sintéticos (entre ellos el DDT, uno de los primeros pesticidas que se probaron masivamente en los ecosistemas rurales y que se encuentra relacionado con los xeno-estrógenos, hormonas proclives a generar cáncer); tal expansión se generó en el contexto de la llamada “revolución verde” la cual permitía incrementar la producción en base a un complejo de innovaciones. En Argentina este proceso comienza a gestarse en la década de 1970 aproximadamente, y a partir de este momento el uso de agrotóxicos no solo se instala firmemente sino que se acrecienta con el tiempo. En este sentido Alejandro Oliva explica que:“En los últimos 50 años, las actividades agroproductivas en América Latina se han incrementado debido a nuevas tecnologías, nuevos agroquímicos y nuevos cultivos, como los llamados transgénicos. Este proceso ha resultado en un significativo aumento en la productividad, así como en profundos cambios en los modos de producción,

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Tóxicos que se utilizan para la agricultura o la ganadería, comúnmente conocidos como agroquímicos: insecticidas, fungicidas, herbicidas, coadyuvantes e inoculantes, fertilizantes (fosfatados, azufrados, nitrogenados y aditivos para fertilizantes).
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particularmente para el hombre, con las modificaciones que esto significa para la salud, tanto favorables como desfavorables. (…) En Argentina, las particulares formas de la producción agropecuaria generalizada en la Pampa Húmeda han producido una severa exposición –durante varias décadas- a organiclorados, que han permanecido en el ambiente hasta la actualidad, como ha quedado demostrado en suelos, así como en productos de consumo diarios. Sin dejar de lado la utilización de otros agroquímicos (fosforados, etc.), que han sido utilizados en las décadas de los 70 y los 80; incluso actualmente existe un amplio uso de endosulfán y del 2,4-D.” (Oliva y otros: 2009:294). En los poblados rurales se plasman conflictos y contradicciones constantes por ser parte de este modelo que los empuja a vivir rodeados de sustancias peligrosas para la salud y el entorno. En 30 de Agosto los campos sembrados de soja rodean el pueblo, las máquinas fumigadoras duermen en los patios de las casas y se lavan en el predio urbano; granos, agroquímicos y fertilizantes se almacenas en grandes galpones y silos emplazados dentro de la zona urbana, las derivas y dispersiones son moneda corriente. Sin embargo, las acciones llevadas a cabo por los pobladores para frenar esta situación son prácticamente nulas; sumado a ello el discurso de profesionales agropecuarios y del Estado municipal minimizan la situación. Sin ánimo de generalizar, considero que la realidad que se vive en 30 de Agosto, partido de Trenque Lauquen, es una constante en los demás pueblos rurales del interior, siendo todos ellos víctimas del modelo agrícola hegemónico, siendo todos ellos pueblos fumigados. Ahora bien, en la actualidad los problemas en la salud ocasionados por los tóxicos aplicados al agro han cobrado visibilidad y se instala como una problemática actual y compleja. Para comprenderla es importante tener en cuenta cómo y porqué se produjo la introducción de tecnología agraria en Argentina desde mediados del siglo XX.

La incorporación de tecnología en el campo y los cambios sociales y culturales que la acompañaron. Alrededor de 1950, en Argentina, comenzó a gestarse un importante proceso de cambio tecnológico que incorporó los adelantos alcanzados en la agricultura de los países desarrollados. La introducción de nuevas tecnologías fue producto de un nuevo paradigma que se incorporó en la época, el cual incentivaba la producción agropecuaria en pos de su crecimiento y superación del “estancamiento” que primaba desde los años
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´40. La tecnificación transformó radicalmente al agro pampeano: en 1956 se creó el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) destinado a impulsar al máximo un mejoramiento tecnológico y posibilitando la incorporación de maquinarias tales como tractores y cosechadoras de mayor potencia y de variedades mejoradas de trigo e híbridos de maíz. En la década del ´60 aparece con fuerza el sorgo granífero y a mediados de la década del ´70 comienza a instalarse el cultivo de soja junto con la introducción del “germoplasma mexicano” en el trigo, que permite el desarrollo del doble cultivo trigo-soja sustituyendo explotaciones ganaderas y cultivos diversificados típicos de la región pampeana. La innovación tecnológica se fue sucediendo en 4 etapas (Craviotti, 2000), en primer lugar las técnicas agronómicas, luego la mecanización agrícola, en tercer lugar las semillas mejoradas (híbridos) y por último la incorporación de insumos químicos para incrementar el rendimiento de la producción (herbicidas, fungicidas, insecticidas y fertilizantes). Hacia mediados de los ´80 la suma de estas incorporaciones generó la expansión de la superficie dedicada a la agricultura y la concentración de la producción en cinco cultivos girasol y soja (oleaginosas), maíz, sorgo y trigo (cereales)- fenómeno denominado “agriculturización”. A la vez, la mecanización del sector generó que la figura del empleado “golondrina” o transitorio se viera disminuida, y permitió la emergencia de un nuevo actor social, el contratista de servicios3. A principios de la década del ´90, conocida como la década del insumo, se produce un cambio en el contexto macroeconómico signado por la política de ajuste de raíz neoliberal: el plan de Convertibilidad de 1991. Las medidas adoptadas bajo esta política económica tendieron a acercar el sector agropecuario al mercado generando una alteración abrupta al dejarlo casi completamente desregulado. Esta nueva política implementada por el gobierno menemista tendió a favorecer al sector de manera desigual, ya que la producción se concentró en unidades de mayor tamaño con capacidades de obtener mejor financiación y de incorporar tecnología. Aparecen los “pool de siembra” y nuevas articulaciones entre el agro y la industria, se observó mayor concentración económica y extranjerización en la producción y distribución de alimentos. En paralelo, especialmente en las economías regionales, desaparecieron y quebraron innumerables cooperativas, explotaciones y comercios vinculados al sector; las
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Productores capitalizados, con o sin tierra, que a partir de las políticas estatales de créditos subsidiados accedieron a la compra de tractores y cosechadoras, en su mayoría, y que ofrecen servicios de laboreo de tierra a quienes no poseen maquinaria agrícola.
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condiciones de vida de la familia rural empeoraron; y los medianos y pequeños productores fueron los más afectados perdiendo, incluso, autonomía en sus decisiones (Teubal y Rodríguez, 2001). Es en este período cuando las tecnologías aplicadas al agro adquieren mayor importancia: riego artificial, maquinaria de punta, siembra directa (técnica de labranza reducida), mayor uso de agrotóxicos, en especial herbicidas y fertilizantes sintéticos. En 1996 se incorpora a la Argentina la soja transgénica resistente al glifosato (soja RR4), luego llegaría el maíz RR, RRBt y Bt5 que permitieron disminuir los costos de producciónmenores gastos en insecticida, herbicida y menor utilización de mano de obra, combustibles y maquinaria- y aumentar los rindes por hectárea. La intensificación agrícola que se produjo a partir de los ´90 fue presentada como la única alternativa productiva. Ha generado transformaciones importantes tanto en la estructura agraria pampeana como extra pampeana, sustituyendo las producciones tradicionales por cultivos económicamente rentables, generando desmontes, expansión de la frontera agrícola, pérdida de la diversidad productiva, desarme de la producción destinada al mercado interno, empobrecimiento de la biodiversidad, de los ecosistemas y de los productores, alto grado de endeudamiento, concentración de las tierras y de las ganancias, pérdidas de información y formación en la labor agropecuaria, de saberes tradicionales, de autonomía y sobre todo de la calidad de vida (Pengue, 2000). En la Argentina la soja se ha convertido en uno de los cultivos más importantes a partir de la adopción de un modelo de desarrollo agroindustrial promovido desde compañías norteamericanas y europeas que hoy dominan la cadena del mercado agrario en todas sus etapas. Como consecuencia de la adopción de este modelo productivo en la actualidad percibimos infinidad de daños en el entorno y la salud. Si bien la producción ha aumentado exponencialmente desde la introducción de tecnologías, la disponibilidad y riqueza de alimentos en la Argentina disminuyó, lo cual pone en riesgo la soberanía alimentaria de nuestro país (Pengue, 2000). La biodiversidad está siendo seriamente amenazada, así como la salud de las poblaciones rurales que diariamente se encuentran
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Roundup Ready. La denominación Bt deriva de Bacillus thuringiensis. El maíz Bt es un maíz transgénico o genéticamente modificado que produce en sus flores proteínas Cry. Así, cuando las larvas de los insectos comúnmente denominados "barrenadores del tallo" intentan alimentarse de la hoja o del tallo del maíz Bt, mueren.
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expuestas a plaguicidas. En la actualidad la Argentina posee más de 18 millones de hectáreas sembradas con soja transgénica y se consumen entre 180 y 200 millones de litros de glifosato por año. “Las consecuencias del uso intensivo de agrotóxicos para los cultivos de soja transgénica han provocado innumerables problemas para el medio ambiente y la salud humana, al aumentar el número de enfermedades cancerígenas, malformaciones congénitas, lupus, artritis, púrpura, problemas renales, respiratorios y alergias varias.” (Rulli; 2009:18). Si bien la problemática está instalada desde hace tiempo, la exposición indeseada a los agrotóxicos de la población en general, y rural en particular, actualmente ha adquirido mayor importancia y visibilidad. Desde organismos estatales tales como el Ministerio de Salud y la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación se ha colaborado en investigaciones y publicaciones de libros guiados a informar sobre la problemática en el país y a capacitar sobre el manejo responsable de los agrotóxicos.6 Asimismo existen diversas ONGs ambientalistas; entre ellas RAPAL, CETAAR, Grupo de Reflexión Rural, GRAIN, RENACE y Greenpeace, que desde el año 1996 han desarrollado actividades de información, capacitación, denuncia e investigación en torno al impacto social, ambiental, cultural y económico de los transgénicos. Todas ellas se posicionan abiertamente en contra del modelo productivo hegemónico en el país. Sobre las acciones y percepciones de los actores. Como puede verse las investigaciones en referencia al tema se van delineando desde una perspectiva crítica hacia la agricultura química, tanto desde disciplinas proveniente de las ciencias naturales como de las ciencias sociales, contrarrestando opiniones ¿hegemónicas?, principalmente provenientes de la medicina, que desmienten o minimizan la toxicidad de las sustancias utilizadas en el agro.7

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Ver: CORRA, Lilian. Herramienta de capacitación para el manejo responsable de plaguicidas y sus envases. Efectos sobre la salud y prevención de la exposición. 2a ed. - Buenos Aires. Organización Panamericana de la Salud - OPS, 2009. Ministerio de Salud. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. La problemática de los agroquímicos y sus envases, su incidencia en la salud de los trabajadores, la población expuesta por el ambiente. - 1a ed. – Buenos Aires. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable: OPS: AAMMA, 2007. 7 Ver KACZEWER, Jorge. Glifocidios, glifocidas y glifotoxicidad. En: Pueblos Fumigados. Los efectos de los pulguicidas en las regiones sojeras. Comp: Jorge Eduardo Rulli, Del Nuevo Extremo, Bunos Aires, 2009.
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30 de Agosto es un pueblo rural, se ubica en la provincia de Buenos Aires, a 500 km. al Oeste de la Capital Federal; pertenece al partido de Trenque Lauquen y posee aproximadamente 7.000 habitantes. La principal actividad que se lleva a cabo en la zona es la lechería, seguida por la agricultura, la cual ha cobrado fuerza en los últimos años a causa de la gran cantidad de tambos que han cerrado para alquilar sus tierras a pools de siembra o a grandes capitales de la región. Como todos los pueblos rurales, 30 de Agosto es un pueblo fumigado, se encuentra rodeado de campos que son pulverizados todos los años con sustancias químicas. Además, al ser su principal actividad la agropecuaria, dentro del predio urbano se encuentran grandes silos para almacenar granos, hay agronomías en el centro del pueblo que almacenan los agrotóxicos sin tomar ninguna medida de precaución, a diario se ven pulverizadoras durmiendo en los patios de las casas, bidones vacíos tirados en los baldíos…escenarios “normales” para cualquier habitante de un pueblo de la pampa húmeda. Sin embargo, esta situación está siendo denunciada desde hace algunos años por distintos organismos. Ejemplo de las acciones llevadas a cabo es la campaña “Paren de fumigar” encabezada desde junio del 2006 por Grupo de Reflexión Rural junto con varias organizaciones de base. Esta campaña tiene como objetivo detener las fumigaciones con plaguicidas a causa de su impacto en la salud y el ambiente. En el marco de la misma es que se publicó el libro “Pueblos Fumigados” de Jorge Eduardo Rulli8. En él se recopilan testimonios de diversos pueblos rurales de la Argentina que han sido o son afectados por la acción de pulguicidas, herbicidas y agroquímicos. En el mismo se encuentra un informe realizado por el Grupo Interdisciplinario de Trabajo para la Salud Ambiental (GITSA), de Trenque Lauquen. En él se narra el surgimiento del mencionado grupo y las distintas acciones que han llevado a cabo para que Trenque Lauquen (ciudad y partido) deje de ser un pueblo fumigado. GITSA se conforma, en parte, por agricultores de producciones alternativas y trabajan sobre los problemas de la agricultura convencional. La existencia de una mirada crítica sobre la agricultura por parte de cierto sector de la comunidad de Trenque Lauquen ha generado diversas propuestas (incluidas dos ordenanzas para el control de las pulverizaciones) que afrontan al modelo agrícola hegemónico reinante en esta zona de la Pampa Húmeda.
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RULLI, Jorge E. Pueblos fumigados. Los efectos de los pulguicidas en las regiones sojeras. Del Nuevo Extremo, Buenos Aires, 2009.
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Acción e inacción vecinal. GITSA se creó hace 15 años y desde entonces vienen luchando por la salud y el medio ambiente, no sólo en la ciudad de Trenque Lauquen, sino que también en todo el partido, incluyendo a 30 de Agosto. En julio del año 2010 miembros de GITSA conformaron una Multisectorial por la Salud Ambiental (MUSA) para renovar la labor y permitir la adhesión de más vecinos interesados en la problemática. No obstante esta nueva tendencia que ha tomado fuerza en el último tiempo, en 30 de Agosto aún imperan posturas que minimizan el riesgo de los tóxicos. Lo fundamental en ello es que quienes apoyan la utilización de agrotóxicos relativizando su peligrosidad son poseedores de lo que denominé “conocimiento legitimado”, es decir, conocimiento que posee legitimidad porque la sociedad misma así lo establece, y no porque el portador de tal conocimiento posea un título que refuerce o corrobore sus palabras. Se diferencia del conocimiento experto, ya que este último exige el perfeccionamiento o capacitación, a partir de la escolarización, de un sujeto. Si bien quienes hoy forman parte de la Multisectorial por la Salud Ambiental (MUSA) son, en su mayoría, profesionales – ingenieros agrónomos, biólogos, antropólogos- no poseen por parte de la comunidad la legitimidad que sí tienen instituciones como la municipalidad o ingenieros agrónomos que trabajan reproduciendo el modelo agrícola hegemónico. Un ejemplo concreto de esto queda demostrado con la bicicleteada por la salud ambiental que realizó MUSA en 30 de Agosto el día 19 de diciembre del 2010; la misma tenía como objetivo vislumbrar los daños que el 2,4-D9 (herbicida altamente volátil)10 genera en las plantas del centro del pueblo. Las plantas son bioindicadores muy precisos en caso de presencia de 2,4-D en el ambiente, y en este caso demostraron que efectivamente las derivas llegan al centro del pueblo y que están causando daño en la

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Acido 2,4-dichlorofenoxiacético (2,4-D) es un herbicida que controla malezas de hoja ancha, el más utilizado en el mundo. Es un herbicida de segunda generación, es decir actúa en la descendencia de quien absorbe la sustancia a partir de generar un crecimiento acelerado y desmedido hasta que la planta se queda sin fuerza, se agota y muere. En primavera-verano cuando nacen los primeros brotes de las plantas puede observarse el efecto del 2,4-D en árboles dentro de los poblados, los cuales no han absorbido la cantidad del producto necesario para morir, pero sí para que sus brotes nazcan deformados, las hojas no terminan de formarse, los tallos se alargan y también se observa enroscamiento. Ver anexo. 10 Compuesto activo del Agente Naranja, el defoliante utilizado por el ejército estadounidense durante la guerra de Vietnam.
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flora local. Veamos una nota de campo que realicé, como integrante de la MUSA, en la cual se narra la difusión que tuvo el evento: “Hasta el día 19, que efectivamente se realizó la bicicleteada, me dediqué a repartir el petitorio11 por algunos negocios y también fui a la casita de la salud. A medida que repartía el petitorio iba notificando de la bicicleteada a la gente, todos me trataban muy bien y recalcaban lo importante que era nuestra labor, me sentí muy bien al escuchar esto en mi pueblo. Además hice carteles que pegué en diferentes lugares del pueblo. Karina (conductora de radio local, FM Sintonía, 96.5) me ofreció hacerme una nota por la radio, el jueves 16 cerca de las 10 de la mañana me acerqué a la radio y en vivo conté lo que se pretendía hacer, a la vez hubo una comunicación telefónica con Juan Carlos (Ingeniero agrónomo que pertenece a la MUSA) que explicó mejor que yo el pedido que se pretende elevar con el petitorio y sobre el 2,4-D y sus consecuencias. Esa misma noche fui invitada desde el canal local para comentar lo de la bicicleteada y explicar más o menos lo que íbamos a hacer, con qué fin, desde que organización y un poco sobre los daños ambientales y a la salud que generan los agrotóxicos.” (Nota de campo de Rosario Iturralde). Pese a esta difusión, el día de la bicicleteada asistieron principalmente amigos y familiares, fueron muy pocas las personas que por voluntad propia se acercaron para interiorizarse sobre el tema: “En total habremos tardado cerca de 2 hs. en recorrer todos los lugares pautados, pasamos por distintas partes del pueblo: el jardín de infantes, el hospital, el Parque Municipal, la plaza; en todos ellos había bioindicadores claros de las derivas de 2,4-D. La charla fue muy amena, le gente aprovechó para sacarse las dudas, preguntaron bastante y Juan Carlos respondió con amabilidad. La mayoría de la gente fue en auto, y otro tanto en bicicleta, seríamos cerca de 25 personas, la mayoría amigos y familiares.” (Nota de campo de Rosario Iturralde). En 2009 el pueblo fue sede de una protesta frente a una empresa almacenadora y comercializadora de agrotóxicos que se encuentra en una zona céntrica, existía cierta preocupación por el aumento de enfermedades tales como cáncer, alergias, rinitis, hipertiroidismo e hipotiroidismo en relación a los efectos indeseados de los químicos
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El petitorio era otra de las actividades que se estábamos realizando en ese momento desde la MUSA, el mismo fue elevado al defensor del pueblo de la Nación y de la Provincia, requiriendo que se prohíba la utilización del 2,4-D en su formulación Ester (la más volátil) por las graves consecuencias ambientales que el mismo está generando en la zona.
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aplicados al agro. Un grupo de vecinos se reunió con tambores y pancartas manifestando su descontento por la ubicación de la planta, reclamando la creación de un parque industrial. Pasadas varias reuniones se llegó a un acuerdo con la municipalidad de quitar los agroquímicos de la planta y llevarlos a Trenque Lauquen, no así el fertilizante. Luego de ese acuerdo la gente no volvió a protestar ni a manifestarse pese a que la preocupación está instalada: “Acá nadie se preocupa. Es como esas charlas de cocina viste, ahí todos te dicen que están preocupados pero después cuando hay que decir algo todos se callan la boca. A mí lo que más me preocupa es que uno ya tiene la vida hecha, pero yo no sé cómo va a terminar el planeta con tanto agroquímico y tanta cosa, viste.”(M, vecina del barrio 29 de 30 de Agosto). “Viste que en el pueblo se empieza a correr un rumor y todos empezamos a preocuparnos, bueno y en una época había mucho cáncer en 30 de Agosto, es en todos lados y ahora sigue habiendo muchos casos, pero en esa época se empezó a alarmar a la gente, además la cantidad de alergia es increíble. Yo trabajo en la Farmacia García, que está en frente de AA12 (empresa comercializadora de agroquímicos, semillas y fertilizantes), y sufro de alergia todo el año, Negrita, la vecina de la farmacia siempre dice que ella jamás tuvo alergia hasta que AA se instaló en frente de la casa. En el barrio 29 también es increíble.” (D, vecina de 30 de Agosto que participó de la protesta frente a la planta comercializadora de agroquímicos). “Acá ha habido un rebrote, pero todo está en que comemos, en que respiramos. Yo estoy en contra de los herbicidas, porque la gente no se cuida y afecta a toda la familia” (L, vecina de 30 de Agosto). La contrapartida de estos discursos es la no acción. Ahora bien, ¿Por qué si la gente considera que los agrotóxicos generan un riesgo real a la salud y el medio ambiente no ejercen ninguna acción destinada a erradicarlos o al menos controlarlos? Mary Douglas (1996) junto a Aaron Wildavsky, argumentaron que los individuos se encuentran expuestos a infinidad de riesgos, muchos de los cuales no tienen conocimiento. Puesto que la gente no conoce todos los riesgos que la acechan, la sociedad en general realiza un recorte, una selección de riesgos de los que debe preocuparse y de los que no. En este sentido, los autores cuestionaron las explicaciones

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Por razones de privacidad no se develarán los nombres reales de las empresas ni de los entrevistados.
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técnicas sobre los riesgos, más precisamente las provenientes de la psicología 13, argumentando que la elección de los riesgos relevantes tiene un origen social y cultural, y no natural. Es decir, la importancia que las personas le dan a ciertos riesgos en desmedro de otros es parte de un proceso sociocultural, que poco tiene que ver con el carácter objetivo de los riesgos. Esto se debe en parte a la incertidumbre que inherentemente poseen los riesgos. El desconocimiento del que somos sujetos frente a los procesos científico-técnicos actuales, nos lleva a desconocer gran parte de lo que sucede a nuestro alrededor y de lo que nos atraviesa. No sabemos, entonces, si los riesgos que evitamos son efectivamente los que mayor peligro acarrean. Por lo tanto, según los autores, el principio que regula la elección de los riesgos es la organización social. Para entender la elección de los riesgos, según Julia S. Guivant “(…) Douglas y Wildavsky la vinculan con la elección de nuestras instituciones y de cómo queremos vivir: valores comunes llevan a miedos comunes, así como a un acuerdo implícito sobre que no temer. Las personas seleccionarían determinados riesgos como relevantes (guerra, polución, cáncer, desempleo) según el papel que estos riesgos puedan tener en el refuerzo de la solidaridad social de las instituciones en las que ellos participan.14” (Guivant; 1998:5). ¿Podríamos decir entonces que acordamos, como un pacto social, no temerle demasiado a los agrotóxicos? ¿Por qué? “Porque la plata está de por medio. ¡La plata está de por medio! Y la gente, aunque sepa que está enfermando a otra, no le importa. Mientras tenga lleno el bolsillo, ¡vamos para adelante!” (M, vecina del barrio 29 de 30 de Agosto). Poner en cuestión la peligrosidad de los tóxicos utilizados en el agro, significaría poner en cuestión un modelo rural que posee una fuerte legitimación tanto a nivel nacional como local; significaría cuestionar al “campo” en un pueblo “que vive del campo”, significaría cuestionar la principal fuente de trabajo. “Yo creo que la cosa se cortó por el tema del trabajo viste, en realidad no hay mucha gente que trabaje ahí, pero desde AA dijeron que antes de mudarse al parque industrial

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Los estudios técnicos sobre el riesgo comienzan alrededor de los ´60 en Estados Unidos, ligados a la toxicología, epidemiología, psicología (behaviorista y cognitiva) e ingeniería. Utilizaban un abordaje técnico cuantitativo, y el riesgo era considerado como un evento adverso, una actividad o un atributo físico, que poseía determinadas probabilidades de provocar daño. Probabilidades posibles de ser medidas a través de cálculos cuantitativos (estadística, estimación, probabilística, etc.). (Guivant, 1998). 14 Traducción propia.
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se iban a Salliqueló que allá no los iban a joder viste, y ahí la gente se cago, porque quieras o no los que trabajan ahí se quedan sin trabajo. Eso afectó mucho, creo yo, el tema de la movilización. ” (D, vecina de 30 de Agosto que participó de la protesta frente a la planta comercializadora de agroquímicos). “Si pero no…este nosotros ya te digo estábamos a favor de que vengan a protestar, no para que la gente se quede sin trabajo te vuelvo a decir. Sino para que lo corran de lugar.”(M, vecina del barrio 29 de 30 de Agosto). Resguardar el trabajo es prioritario para la sociedad, sin importar que ese trabajo sea insalubre tanto para el trabajador como para la comunidad. No se cuestiona la peligrosidad que genera la labor agropecuaria actual porque hacerlo podría generar un riesgo “mayor”, la pérdida del trabajo. El “conocimiento legitimado”. En medio de esta problemática se encuentra el Estado municipal, que ejerce una función de mediador. A partir de que se generó la protesta en el 2009 el departamento de medio ambiente de la municipalidad de Trenque Lauquen creó una mesa consultiva para abordar la problemática que estaban generando los agrotóxicos dentro del partido de Trenque Lauquen. “Me pareció que lo mejor era trabajar con la concientización y con el resguardo de la gente que trabaja con agroquímicos. Para los que trabajan, para el aplicador, para el que recibe el agroquímico porque vive en el campo y para el que recibe la deriva por vivir cerca de donde se fumiga. Entonces me pareció necesario sentar a todos los actores involucrados en una mesa y trabajar de manera conjunta, que no sea solamente un municipio, y para que esto se transforme en una política de Estado teníamos que estar involucrados todos. (…)Mi primer paso fue llamar, entonces, a todos los actores: fumigadores, aplicadores, instituciones, organismos, empresas, la sociedad rural, escuelas agro técnicas, el municipio y delegaciones; todos los que pudieran estar, y de esa manera empezar a trabajar con el tema del acopio, la venta, la empresa vendedora, la productora (que no hay todavía), la acopiadora, el residuo, la concientización, la capacitación…” (Jefa del departamento de medio ambiente de Trenque Lauquen). A partir la mesa consultiva se intenta controlar las irregularidades desde la fabricación hasta el uso de los agrotóxicos, apuntando principalmente a la capacitación; pero sin hacer hincapié en las consecuencias que éstos acarrean en la salud y el medio ambiente.
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Los días 1, 2 y 3 de junio del 2011 se realizaron en Trenque Lauquen las 1º Jornadas Itinerantes de Sensibilización y Capacitación “A producir responsablemente con fitosanitarios”. En ellas se abordó ampliamente el tema de agrotóxicos, apuntando a la población en general, a aplicadores y usuarios finales, y por último a los médicos. La apertura de las jornadas estuvo a cargo de un ingeniero agrónomo perteneciente al INTA, que si bien reconoció que los agrotóxicos no son inocuos para la salud ni el medio ambiente, minimizó los efectos que ellos pueden ocasionar, dándole prioridad al hecho de que son la base de la producción rural actual. “(…) No hay pueblo en situación más de crisis que aquel que no está informado, por eso esta charla tiene que ver con esto, con que se informe, la gente sepa, conozca y se entere, y no se deje llevar por lo que se dice de un lado ni del otro, o sea acá no hay blanco sobre negro ni negro sobre blanco, acá nadie tiene la verdad absoluta de las cosas, sin embargo nosotros decimos el control químico racional es sin lugar a dudas la base de la producción actual, pero no es la base de la producción argentina, es la base de la producción mundial. Cuando nosotros acá criticamos y demonizamos todo tipo de productos y lo voy a decir con nombre y todo, glifosato, no hay país en el mundo que no use glifosato. Hasta países con un corte netamente ambientalista lo usan. (…)Acá nadie está diciendo que los agroquímicos son agua bendita, estamos diciendo que son productos peligrosos a la salud pero que manejados correctamente el riesgo es cada vez menor.”(Ingeniero agrónomo, miembro del INTA). Este punto de vista es compartido por quienes comercializan y almacenan los químicos en el pueblo: “Vos a un medicamento tómalo mal y te va a ir mal, esto es lo mismo, si vos al agroquímico lo usas mal te va a ir mal. Pero si vos al agroquímico lo usas bien, tiene menos riesgo de generar efecto adverso. Y eso convencido, hoy te lo digo desde un ingeniero agrónomo, desde la parte técnica. Un agroquímico bien usado… no tendría que tener riesgo. A ver…si vos lo aplicas un insecticida a las 2 de la tarde cuando todo el mundo anda tomando mate arriba del pueblo o en el patio te aseguro que va a andar mal. Pero bien usado es el mismo riesgo toxicológico que un fármaco de una farmacia. (…) Hay agroquímicos que se pueden usar cerca del pueblo, que no tienen demasiado riesgo, glifosato por ejemplo, salvo, de vuelta, salvo que te lo tomes, y si te lo tomas te va a ir mal. Si te querés suicidar el glifosato te puede ayudar, pero te ayuda el gas oíl y el medicamento de la farmacia. ¿Cómo lo usas? Y eso va a depender de cada uno. Vos
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también podes comprar un arma para matar un pajarito, o perdón, para matar un pajarito no, esto no, palomas seria o otra cosa… liebre, o te podes pegar un tiro y sí, ¿y vas a dejar de vender armas por eso?”(Ingeniero agrónomo a cargo de una empresa comercializadora y almacenadora de agrotóxicos). Ambos discursos hacen caso omiso a los vastos informes publicados por médicos y especialistas que indican que los químicos utilizados en el agro son perjudiciales a la salud, incluso en exposiciones crónicas mínimas. Uno de los informes más controversiales fue el del Dr. Andrés Carrazco quien dirige el Laboratorio de Embriología Molecular de CONICET-UBA, el mismo fue presentado en el Primer Encuentro Nacional de Medicxs de Pueblos Fumigados. El resultado de la investigación demostró los efectos teratogénicos15 del glifosato: “Los autores concluyen afirmando que el efecto directo del glifosato sobre los mecanismos iniciales de la morfogénesis en embriones de vertebrados, genera preocupación por los datos clínicos que se observan en la descendencia de las poblaciones expuestas a glifosato en los campos agrícolas, resultados clínicos que fueron testimoniados por los médicos de los pueblos fumigados presentes en este Encuentro Nacional.”(Informe del 1º Encuentro de Medicxs de Pueblos Fumigados; 2010:22). Las posturas expuestas anteriormente tienen una fuerte influencia en las

representaciones que los sujetos poseen sobre los agrotóxicos y las graves consecuencias que pueden acarrear en la salud y el medio ambiente. Estos discursos generan que la aceptación del riesgo tenga sustento a partir de poner en duda la peligrosidad de los químicos y recalcar que la base de la rentabilidad se encuentra en su utilización. Consideraciones finales. Las percepciones que poseen los habitantes de los pueblos rurales en cuanto a la peligrosidad de los químicos aplicados al agro y las graves consecuencias de este modelo rural tienen sólidos fundamentos, sin embargo se encuentran silenciadas. Este silencio proviene del miedo a que los efectos de enfrentar al modelo agroindustrial actual sean peores a los que se viven hoy en día por la contaminación que él mismo genera.

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En el sentido médico original de la palabra se refiere a malformaciones anatómicas macroscópicas, aunque los conceptos actuales se han extendido para incluir anomalías del desarrollo más sutiles, el retraso del desarrollo intrauterino, alteraciones conductuales, muerte intrauterina y otras deficiencias funcionales.
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El trabajo es un factor elemental en este análisis ya que es el argumento que justifica la no acción de los vecinos. Según los habitantes de 30 de Agosto arriesgar el trabajo en pos de una lucha sería aún más peligroso que la contaminación e incluso la pérdida de la salud. Esta percepción esconde un falso antagonismo entre el trabajo y el resguardo del medio ambiente; se cree que ambos términos son excluyentes, lo cual no permite visualizar alternativas tales como la producción orgánica, la diversidad productiva, la rotación de cultivos o técnicas agroecológicas que garanticen el cuidado del entorno, la soberanía alimentaria y la preservación de la salud. Asimismo los discursos que provienen desde dentro del modelo rural actual afianzan este antagonismo, y aunque ponen en cuestión las propias experiencias y percepciones de los pobladores, estos últimos los legitiman. Quizás resguardarse en estos discursos y legitimarlos forma parte también de la aceptación del riesgo. Bibliografía BARSKY, Osvaldo. Explotaciones familiares en el agro pampeano: Procesos, interpretaciones y políticas. En: Explotaciones familiares en el agro pampeano/1. Comp. Barsky, Lattuda, Mascali y otros. Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1992. CORRA, Lilian. Herramienta de capacitación para el manejo responsable de plaguicidas y sus envases. Efectos sobre la salud y prevención de la exposición. 2a ed. - Buenos Aires. Organización Panamericana de la Salud - OPS, 2009 CRAVIOTTI, Clara. Las estrategias de los productores familiares ante el cambio tecnológico en la región pampeana argentina. En: Realidad Económica. Buenos Aires, N º 174, 2000, Pp.154-171. DOUGLAS, Mary. La aceptabilidad del riesgo según las ciencias sociales. Paidós, Barcelona, 1996. GUIVANT, Julia S. A trajetória das análises de risco: da periferia ao centro da teoria social. En: ANPOCS. Nº 46, 1998, Pp. 3-38. Informe 1er Encuentro Nacional de Medicxs de Pueblos Fumigados. Facultad de Ciencias Médicas-Universidad Nacional de Córdoba. 27 y 28 de Agosto de 2010, Ciudad Universitaria, Córdoba. KACZEWER, Jorge. Glifocidios, glifocidas y glifotoxicidad. En: Pueblos Fumigados. Los efectos de los pulguicidas en las regiones sojeras. Comp: Jorge Eduardo Rulli, Del Nuevo Extremo, Bunos Aires, 2009 Ministerio de Salud. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable. La problemática de los agroquímicos y sus envases, su incidencia en la salud de los trabajadores, la población expuesta por el ambiente. - 1a ed. – Buenos Aires. Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable: OPS: AAMMA, 2007.
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Los procesos de acceso y control del agua por parte de los agricultores familiares periurbanos de la región pampeana1 Alejandra Moreyra. IPAF Región Pampeana, INTA. Inés Rey. Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, UNLP. Marino Puricelli. EEA Balcarce INTA. Amílcar Mercader. Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. En esta ponencia presentamos el proyecto de investigación acción participativa interdisciplinaria orientada a la agricultura familiar. Nuestro abordaje metodológico es cuanti-cualitativo. Las preguntas iniciales de investigación surgieron del campo de inflexión (desde las especificidades disciplinarias del equipo de investigación) y refieren a las diferentes dimensiones que condicionan el acceso al agua de los agricultores familiares. El campo de interacción construido con los actores involucrados nos posibilitó profundizar la problemática conjuntamente. Focalizamos al agua como mediatizadora de relaciones sociales de apropiación para la producción y consumo de diferentes actores sociales y el acceso al agua como multidimensional. Recurrimos a Interfaz como concepto nuclear que nos posibilita articular diferentes categorías conceptuales.

Introducción.

El problema central de investigación que nos convoca como equipo, ha sido definido por el INTA como Los procesos de acceso y control del agua en cantidad, calidad y tiempo por parte de los agricultores familiares de la región pampeana. El recorte que hacemos para este estudio, es el de los problemas de acceso al agua que emergen de las dinámicas sociales que se dan en las zonas periurbanas y de transición rural-periurbanas de la región, seleccionando diferentes sitios para la investigación. La selección de estos sitios se define a partir de demandas que presentan extensionistas que están trabajando junto con grupos de productores familiares. Esto nos facilita cuestiones de logística y factibilidad para el trabajo de campo. Hemos avanzado en dos estudios de caso, con los agricultores asentados en la zona alta de la cuenca del Arroyo Pereyra en pcia. de Buenos Aires y con los agricultores del paraje Paloma Pozo, al NO de Cruz del Eje, pcia. de Córdoba. Por otro lado, estamos planificando abordar la problemática de acceso al agua por parte de agricultores de los distritos Yesos y Yacaré del departamento La Paz, al NO de provincia de Entre Ríos y de las zonas periurbanas y rurales mixtas de Balcarce, pcia. de Buenos Aires.

1

IPAF Región Pampeana, INTA en el marco del Proyecto específico Nacional “Manejo Integral del Agua para la Agricultura Familiar y Productores de Secano-INTA”.
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Observamos que en espacios sociales complejos como los seleccionados, caracterizados por relaciones sociales asimétricas, el acceso y control del agua por parte de los agricultores familiares constituye un problema multidimensional. Nos centramos en dimensiones sociales, tecnológicas, políticas, biofísicas, y legales y de derecho ciudadano, tomando como instancia de análisis las relaciones sociales. Estas dimensiones emergen de, y a la vez dan forma a, la puja de poder por la apropiación de un recurso tan vital y necesario para cualquier proyecto de los grupos de actores sociales involucrados. En ello está en juego el ejercicio del control sobre el recurso hídrico, el cual se dirime en el campo político entre distintos sectores sociales, con diferentes intereses, posibilidades, proyectos y derechos. Nuestro enfoque requiere la construcción de un equipo interdisciplinario, que en este caso es posible a través de articulaciones intra e inter institucionales. A su vez, en los sitios que se seleccionan para el trabajo de campo, construimos un intercambio articulado con otros profesionales y técnicos locales, que comparten con nosotros sus espacios de interacción con los grupos de productores. En este campo de interacción se construye en conjunto el intercambio de conocimientos sobre los problemas particulares identificados y la búsqueda de posibles soluciones. En todos los casos, salvo el de la Cuenca del Arroyo Pereyra, en que el vínculo lo establecimos con la Escuela Agropecuaria, nos relacionamos con técnicos del INTA que trabajan con estos grupos de agricultores. Consideramos que este proceso es necesario para el desarrollo de la Investigación Acción Participativa.

La investigación entonces se articula por la concepción teórica definida en la dinámica del campo de inflexión, con la cual abordamos el acceso al agua por parte de los Agricultores Familiares y la delimitación del tema a investigar, consignando: 1) la formulación del problema (condicionantes del acceso al agua) a partir de la información obtenida de la bibliografía, del trabajo de campo e intercambio con otros investigadores; 2) los objetivos 1. Elaborar diagnósticos expeditivos con enfoque multidimensional sobre la problemática hídrica de la Pequeña Agricultura Familiar en zonas de periurbano y rurales mixtas de la región y analizar los factores condicionantes en el uso, acceso y control del agua en cantidad, calidad y oportunidad, desde la perspectiva de los distintos actores involucrados.
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2. Identificar procesos de desarrollo de tecnologías que busquen resolver problemas de acceso a y uso y control de agua de calidad y en cantidad suficiente para la producción y para el consumo humano. 3. Contribuir a fortalecer las redes entre capacidades técnicas hídricas locales y regionales, instituciones vinculadas al desarrollo rural y a los recursos hídricos, organizaciones y grupos de productores y otros actores relevantes, de manera que se puedan abordar las principales demandas hídricas de los productores familiares.

Marco conceptual – metodológico.

El campo de inflexión (Vazquez, 1994) constituye la modalidad de inserción de los miembros del equipo de trabajo. En nuestro caso, corresponde a un equipo de investigadores pertenecientes a distintas instituciones (INTA, UNLP, MAGyP) que reunimos diferentes disciplinas de las ciencias ambientales y sociales. Los principios mediadores que contribuyen a la construcción del campo de inflexión desde el cual se va desplegando la investigación se resumen como sigue: a) Conformación de un campo de interacción, donde además de interactuar con otros profesionales y disciplinas de mayor especificidad respecto del problema del sitio abordado, se desarrollan diferentes actividades para la interacción con los otros actores involucrados (agricultores, docentes, extensionistas, otros): talleres y grupos focales, visitas individuales para muestreos de aguas y censos de infraestructura, mapeos colectivos del uso del agua a escala de la trama de actores locales. b) Construcción de categorías clasificatorias y conceptos tales como periurbano, interfaz, participación, desarrollo, escasez, abundancia, calidad, acceso, disponibilidad, etc.

Las realidades rurales y periurbanas son complejas y perderíamos procesos sociales si pretendemos aprehenderlas como única realidad homogénea. Hay una diversidad de actores sociales ligados al agro y ampliamente al mundo rural y también hay una distinción del hecho rural en el conjunto del periurbano.

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Usamos el concepto de campo social rural periurbano manteniendo con la noción de campo social la delimitación metodológica de un conjunto de relaciones sociales con cierta especificidad (Ringuelet y Rey, 2010). En nuestro trabajo, la especificidad la otorga el analizar las relaciones sociales que se establecen en los procesos de apropiación de los recursos hídricos. El patrón de las relaciones sociales, la existencia y distribución de recursos que permiten ciertas posibilidades organizativas. Cualquier orden emerge de un campo social resultado de luchas, negociaciones y acomodamientos entre grupos en competencia. El concepto de interfaz, nos posibilita articular categorías para abordar el análisis de las múltiples dimensiones mencionadas, en contexto socio-histórico. Interfaz social, es un concepto que nos permite explorar las maneras en que las discrepancias de interés social, interpretación cultural, conocimiento y poder son mediadas y perpetuadas o transformadas en puntos críticos de interacción (Long, 2007). Desde el punto de vista técnico, y tomando al agua como un recurso fundamental para la supervivencia y proyectos de los agricultores familiares, la temática a investigar implica cuatro aspectos básicos: cantidad y calidad disponible (ya sea en forma superficial o subterránea), tipo y dimensiones de la demanda y la infraestructura disponible para su aprovechamiento (Custodio y Llamas, 1983).

El término calidad hace mención a la composición química y el contenido y composición de los materiales sólidos disueltos en el agua. En este sentido, su clasificación y nivel de aptitud es fundamentalmente función del uso que se le va a dar. La cantidad disponible depende, en principio, de las condiciones del medio físico donde se localice el recurso (profundidad, espesor y características litológicas del acuífero, o las dimensiones y

características hidráulicas de cursos y cuerpos de agua). A su vez, el recurso depende de la vigencia y dimensiones de proceso naturales hidrológicos que garantizan su renovación cíclica, vinculándose así las condiciones atmosféricas del entorno (lluvia, evaporación, evapotranspiración, etc.). La cantidad y calidad disponible del recurso la interpretamos como emergente de las interacciones entre diferentes actores sociales mediadas por el medio físico (curso de agua, acuífero, etc.), dando lugar a fuentes de contaminación puntuales o regionales y a la reducción o exceso en los niveles acuíferos, caudales de escurrimiento o niveles de cuerpos de agua superficiales.

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En cuanto a la demanda, se considera a la misma como la cantidad y calidad del agua necesaria para satisfacer de forma constante y oportuna las necesidades vitales y productivas de las familias. Se plantea la necesidad que el recurso cuente con la calidad necesaria para el consumo humano, la cual no necesariamente debe ser la misma que para las actividades productivas (agricultura, ganadería y otras), ni para las actividades de higiene y mantenimiento del entorno de las viviendas. En cuanto a la cantidad, la misma implica contar con los volúmenes de agua necesarios para realizar las actividades

familiares sin interrupciones ni restricciones a lo largo del año.

Finalmente, la infraestructura disponible hace referencia a los medios con los que se cuenta para captar, conducir y almacenar adecuada y eficientemente el recurso, de forma tal de garantizar técnicamente el acceso al agua demandada por los agricultores familiares. Surgen así diferentes campos de trabajo: desde las técnicas y medios para la captación del agua (perforaciones, excavaciones, captaciones de agua superficial, drenes, etc), hasta las formas de reserva (tanques, represas, tajamares, etc), pasando por la conducción (bombas, canales, tuberías). La dimensión y complejidad de la infraestructura depende tanto de la demanda como de la disponibilidad del recurso y de los medios con que las familias cuentan para acceder a los materiales y herramientas necesarias para construir y mantener a la misma (ejemplos en Cáceres, 2007).

Intentamos un análisis de los procesos de conocimiento involucrados en el acceso y uso del agua por parte de los agricultores familiares, entendiendo que constituyen una preocupación central en los campos del desarrollo y del cambio social. La perspectiva centrada en el actor sobre el conocimiento y los encuentros de conocimiento entre productores, extensionistas, investigadores, funcionarios de instituciones vinculadas al sector hídrico y profesionales de las ciencias hídricas posibilita superar las representaciones dicotómicas de conocimiento (conocimiento “externo”/ conocimiento “local”; conocimiento moderno / conocimiento tradicional). A través del enfoque esbozado pretendemos enfatizar cómo las prácticas socioculturales son organizadas y llevadas a cabo en las actuaciones cotidianas. Para entender cómo el conocimiento incide en el ordenamiento y reordenamiento de los procesos de acceso y uso del agua en la vida cotidiana de los diferentes actores, nos aproximamos a los procesos de generación y/o transformación del conocimiento.
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Pensamos en una multiplicidad de redes de conocimiento, a través de los cuales ciertos tipos de información se comunican, legitiman, siendo frecuente la falta de comunicación. Estas diferencias constituyen condiciones sociales para el cambio y para la continuidad (Long, 2007; Isla y Colmegna, 2005) El concepto de agencia es central en la noción de actor social dado que atribuye al actor social la capacidad de procesar la experiencia social y diseñar maneras de enfrentar sus situaciones problemáticas. La agencia efectiva requiere generación y manipulación de una red de relaciones sociales y el entrecruzamiento de ítems específicos (información, demandas, tecnologías, bienes) a través de nodos de interacción. Los actores se enfrentan con la atribución de significados sociales específicos a ciertas acciones e ideas. Reglas, límites y procedimientos que gobiernan la negociación entre actores, implican negociación de conceptos, significados y proyectos. Los procesos de conocimiento encarnan en procesos sociales que implican aspectos del poder, autoridad y legitimación. El conocimiento es una construcción social, por lo tanto, lo vemos en términos relacionales. Tomando conceptos de Benda-Beckmann (1992) desde una perspectiva jurídica, consideramos que los ámbitos rural y periurbano y sus actividades específicas son campos ricos -y por lo tanto complejos- en cuanto a la regulación legal y las prácticas sociales. Las reglas, principios y procedimientos involucran a agricultores, comerciantes y grupos de interés agrario tanto como a políticos, legisladores, agentes administrativos y jueces. Todos estos componentes representan las estructuras generales para el legítimo control y el acceso a los medios de existencia y producción y establecen intereses

económicos y sociales en relación a los recursos naturales, tecnológicos y sociales, en lo que se refiere a la tierra, el agua, los cultivos, los animales y la gente. Instauran, asimismo, formas también legítimas para la transferencia de tales recursos, sea por asignación, intercambio, venta o herencia. También regulan el mercadeo y comercio de productos. Además, los sectores de poder a través de estas mismas reglas establecen las oficinas, organizaciones e instituciones por medio de las cuales pueden ejercitar autoridad y la toma de decisiones. Y es justamente la Ley la que provee los medios y establece los mecanismos a través de los cuales, reclamos y obligaciones pueden ser efectuados. Habida cuenta de que muchas leyes definen y asignan recursos, tanto económicos como políticos, y adquieren en sus definiciones y asignaciones una cierta legitimidad general, se infiere que el control sobre la interpretación de leyes existentes y sobre la formulación de
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nuevas leyes, debe considerarse como algo de fundamental importancia en la vida social, económica y política de cualquier organización. Es en este punto donde la ley entonces se transforma imperceptiblemente en un tema de lucha social. Luchas sobre la definición y control de recursos escasos -de tierra, agua, mano de obra, tecnología y poder políticoen gran medida son llevadas a cabo de manera legal, cuando actores sociales (legisladores, lobistas, grupos de interés, partidos políticos, agricultores) por cualquiera que sea la razón, tratan de insertar sus propios intereses sociales, políticos o económicos dentro de la legislación o la toma de decisiones reales. El poder de hacer reglas legales y de dar interpretaciones autorizadas a reglas existentes, entonces, constituye en sí mismo un recurso en las interacciones sociales. El concepto de ley implica una amplia gama de fenómenos sociales cuya legalidad, validez y legitimidad son públicamente asignadas en una formación social dada. Estas consideraciones se tornan más concretas, si tomamos ejemplos de la vida cotidiana, en los que se legitiman las desigualdades, a través de la implementación de diversos instrumentos legales. Por lo tanto, no deberíamos suponer, como muchos, que será únicamente la Ley, el factor que modifique la realidad. Consideramos que la transformación hacia un escenario más propicio y justo para todos es una trama más compleja y dinámica, compuesta por los derechos, obligaciones, intereses y acciones de todos los actores involucrados.

Si bien en nuestro trabajo nos centramos en procesos interactivos específicos, el balance del poder que se deriva de las transacciones y los recursos movilizados por los actores interesados y que repercute sobre los cambios sociales, requiere situarlos en campos institucionales y de poder más amplios porque tales campos constituyen la arena en la que se juegan las relaciones sociales de poder (Archetti, 2005). Intentamos una primera aproximación a la manera en que se accede, distribuye y controla el agua como recurso productivo y de consumo y los conocimientos involucrados; contrastamos valores y significados con acciones observadas y las correspondientes posiciones de los diferentes actores. Así, por ejemplo, la aceptación/rechazo de un cambio tecnológico es analizado en relación a los contextos que condicionan las preferencias de cada grupo. Desde una perspectiva socioantropológica la cultura no es un sistema fijo de clasificación ni una construcción atemporal externa y ajena al modo en que los actores toman parte en la resolución de sus problemas.
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En nuestra investigación enfatizamos los problemas definidos por los actores, observamos procesos organizativos, redes de relaciones sociales, nos acercamos a los significados de experiencias pasadas y nuevas; tratamos de abordar las interrelaciones de significados, prácticas y resultados. Los actores sociales asignan valor a la naturaleza; difieren en las representaciones de las relaciones naturaleza-hombre y el medio ambiente, en sus valoraciones y prioridades. A partir de una posición crítica respecto a la filosofía biologicista confrontamos con otras visiones de mundo o ideología. El biologismo impregna las relaciones de asimetría (Achard,1980) puestas de manifiesto en el acceso al agua para consumo humano y sistemas productivos. Su análisis nos ayuda a entender y visibilizar de qué manera los agricultores familiares de la Región Pampeana se encuentran involucrados en situaciones sociales de asimetría, en situaciones políticas de subordinación, con una cultura subvalorada y/o discriminada. Por ejemplo, los discursos institucionales y académicos dominantes o legitimados muchas veces presentan a la escasez de agua como “natural” y universal, un hecho dado de la vida humana y una realidad existencial (Mehta, 2003a). Coincidimos con Metha (2001) en que el acceso a y control sobre el agua no puede desvincularse de las relaciones sociales y de poder en juego que influyen en su uso y abuso. En este sentido, seguimos la conceptualización presentada por la autora (2001, 2003 a y b ) entendiendo que la escasez de agua puede ser construida diferentemente por diferentes actores sociales y políticos. La “escasez” como concepto esta constituida por componentes biofísicos ya mencionados. Pero otros componentes son construidos a través de procesos socio-económicos, políticos y de políticas como el agotamiento del acuífero, su salinización, la falta de recursos económicos para acceder a una extracción de agua adecuada a las necesidades de los actores, etc. En una misma localidad para algunos actores puede resultar escasa el agua mientras otros están bombeando las 24hs. Con lo cual, hablar de escasez ensombrece los componentes que explican inequidades en su acceso o aumento de demanda por entrada de nuevos actores que avanzan sobre nuevos territorios por la presencia de agua y no por su falta. Lo que nos lleva a emplear otro concepto relacional que nos resulta útil para el análisis: la abundancia. En su análisis de conflictos por el control sobre recursos naturales, Fairhead (2001) aborda críticamente la tendencia de científicos, tecnócratas y funcionarios públicos de vincular la pobreza con la degradación ambiental y los conflictos.

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Es el caso que vemos de las bombas de agua instaladas en los periurbanos para abastecer de agua a los cascos urbanos y nuevas urbanizaciones; o el avance de agronegocios que dependen del riego, sobre zonas antes ocupadas por campesinos y agricultores familiares que hoy no tienen agua. Aquí no solo la disputa es por las cantidades de agua apropiables y apropiadas sino por las condiciones en que se devuelve agua a los acuíferos y que son usados por otros sectores sociales de la agricultura (contaminación de napas con agrotóxicos). Por ello nos interesa entender qué significa la escasez para distintos actores y cómo ciertos actores construyen una noción naturalizada y esencializada de la escasez, y viendo su contracara, analizar a quienes beneficia esto.

La toma de decisiones de los agricultores familiares de las localidades en estudio, se relacionan con el sistema político-institucional y con el ejercicio y distribución del poder, es decir, de los liderazgos formales e informales, a los procedimientos manifiestos y a formas encubiertas del ejercicio del poder. Pensamos que la participación es un proceso co-producido para generar cambios hacia un mayor protagonismo de los agricultores familiares en los procesos de toma de decisión respecto a su propio bienestar. Una autodeterminación relativa (debido a las múltiples determinaciones que ejerce el sistema global sobre los menos influyentes) implica capacidad de decisión sobre aspectos estratégicos de la realidad social. Por lo dicho hasta aquí, concebimos al sujeto colectivo del proyecto como sujeto político y consideramos de importancia rescatar la perspectiva local en una situación en la que se discuta la propia orientación valorativa de los actores y la valoración asociada a soluciones propuestas. De esta manera, nos acercaríamos a una situación en la que el diagnóstico inicial y los objetivos propuestos puedan ser producto de una transacción entre el equipo de investigadores, técnicos y agricultores. Con la reflexividad que implica este enfoque, intentamos contribuir a fortalecer los procesos organizativos de los agricultores familiares en pos de solucionar problemas inmediatos de acceso al agua, posibilitando a su vez la reflexión y la elaboración de estrategias para la acción hacia su mayor control de los recursos hídricos.

Bibliografía.
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Creación de una cuenca lechera en un área de pequeños productores del departamento Río Seco, provincia de Córdoba .Un estudio de casos desde la mirada de género Cecilia Pen. Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: cecipen@ agro.unc.edu.ar Martha Villar. Biól. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: mavillar@agro.unc.edu.ar Patricia Durando. Dra. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: pdurando@agro.unc.edu.ar Cristina Deza. MSc. Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: cdeza@agro.unc.edu.ar Claudia Romero. Lic. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: cromero@agro.unc.edu.ar Carlos Barioglio. MSc.Ing. Agr. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: cbariogl@agro.unc.edu.ar Laura Varela. Méd. Vet. Facultad de Ciencias Agropecuarias. Universidad Nacional de Córdoba. E-mail: lvarela@agro.unc.edu.ar El presente trabajo tiene como finalidad realizar un análisis de la intervención técnicoproductiva de una mujer de procedencia urbana, en el ámbito rural; y el impacto que tuvo en los cambios económicos, culturales y sociales producidos entre los pequeños productores caprinos del paraje San Pedro, departamento Río Seco, provincia de Córdoba, Argentina. A partir de la creación de una planta lechera- objetivo logrado después que nuestra protagonista sorteara una serie de obstáculos de índole políticos, económicos y sociales- se fueron generando a partir de su liderazgo, estrategias técnicoproductivas y procesos identitarios que otorgaron al grupo de pequeños productores de la cuenca láctea “La Majadita” una autonomía relativa para la toma de decisiones referidas a la producción y comercialización de sus productos. Palabras clave: género - estrategias técnico-productivas - liderazgo - pequeños productores. Introducción.

La zona de San Pedro, Gütemberg, se ubica en el departamento de Villa de María del Río Seco, a 280 km de la ciudad de Córdoba Capital. Siendo esta una zona geográfica desfavorable, con altas temperaturas en verano, poca disponibilidad de forraje en invierno y claras dificultades para obtener agua tanto para consumo animal como humano. La escasa población local es principalmente de tipo rural dispersa, con claros rasgos de pobreza estructural, lo que sumado a otros elementos, genera migración hacia los centros urbanos en búsqueda de empleo y bienestar (Salguero, 2007).

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Al estar alejada de los centros poblados, los productores carecen de energía eléctrica y tienen dificultades para conseguir gas. Los medios de comunicación son escasos y los servicios poco regulares (Juárez et al. 2010). En cuanto a las actividades productivas predominantes, existe una alta proporción de productores vinculados a economías familiares. La actividad caprina se concentró en la zona este y noreste del Dpto. Río Seco, jugando un rol importante- mediante la producción y venta de cabritos-, mientras que la leche residual de verano, era utilizada para alimentar otros animales (Salguero, 2007). El avance de la agricultura en la región, estimulado por la aplicación del modelo neoliberal de carácter agroexportador imperante desde los años 80´, fue corriendo la frontera agropecuaria a zonas marginales, cerrando los campos y modificando la situación original de los pequeños productores. Por esta razón, la actividad caprina se ha visto muy perjudicada observándose la reducción del tamaño de los hatos y la pérdida de unidades productivas. Entre los años 1988 a 2002 - para paliar esta situación-, se aplicaron en la región y particularmente en el departamento de Río Seco, una serie de programas estatales o de otras instituciones que intentaron promover el desarrollo socioeconómico de los sectores excluidos del nuevo modelo, en especial los orientados hacia los capricultores, generando un repunte de la actividad en la zona (Salguero, 2007). A partir de estos programas, se asentaron distintas plantas lácteas y queseras caprinas, como la Planta Láctea Caprina de Rayo Cortado (apoyadas por la Agencia Córdoba Ciencia) y APRODEIN, Villa de María, en las instalaciones del colegio agrotécnico y apoyado por Banco Provincia de Córdoba. En la zona del presente estudio, existía una planta láctea en desuso en la población de San Pedro. La misma se creó por una iniciativa gubernamental de hace casi 25 años, tendiente a agregarle valor a la producción caprina local. Los conflictos de intereses, llevaron al fracaso del emprendimiento en pocos años, al vaciamiento del equipamiento original, al abandono y parcial destrucción de las instalaciones, dejando una escasa cohesión social, sin organización y con baja presencia de instituciones de desarrollo (Juárez et al. 2011). En el año 2006, la emprendedora Lidia J., inicia las siguientes gestiones: obtención del comodato, recuperación del servicio eléctrico y de agua potable, reconstrucción, ampliación y equipamiento de la planta. Esto implicó, tanto una inversión de capital propio
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(en dinero efectivo y en trabajo personal y familiar), como en una gran capacidad de gestión para conseguir apoyos institucionales y gubernamentales, lo que le permitió sortear los numerosos requisitos solicitados y poner en funcionamiento “el sueño de la planta de quesos con identidad local” (Juárez, et al. 2010). Estudios llevados a cabo por Pen et al. (2011), permiten inferir que las diferencias observadas entre la cuenca láctea La Majadita y otros sistemas productivos caprinos del norte de Córdoba, se vinculan a la capacidad de liderazgo y autogestión de alguno de sus agentes.

Objetivo.

El presente trabajo tiene como finalidad realizar un análisis, de la intervención técnicoproductiva de una mujer- productora- de origen urbano, en el ámbito rural y el impacto que tuvo dicha intervención en los cambios económicos, culturales y sociales entre los pequeños productores caprinos del paraje San Pedro.

Material y Método.

El estudio se realizó en la cuenca láctea del paraje San Pedro, comuna de Gütemberg, en el departamento Río Seco, provincia de Córdoba. La misma está constituida por 18 pequeños productores caprinos que antiguamente solo vendían cabritos de manera ocasional y utilizaban la leche para criar otros animales y hoy aportan mas de 30.000 litros de leche a la planta elaboradora de quesos “La Majadita”, en un proceso de crecimiento continuo que implica cambios a todo nivel. Se llevó a cabo un estudio de casos y se emplearon entrevistas en profundidad. Posteriormente, se trianguló la información de las entrevistas con resultados obtenidos por, Pen et al. (2010) y por Ferrer (2006) que permiten comparar la condición de los productores en la zona de estudio con otros emprendimientos similares del norte de Córdoba, a fin de verificar la consistencia de la información. Consideraciones Teóricas: sobre emprendedurismo.

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Si bien, desde sus inicios al

emprendedurismo se lo definía como un “buscador de

rentas”, hoy se lo refiere como aquella persona que ha convertido una idea en un proyecto concreto, ya sea una empresa con fines de lucro o una organización social que está generando algún tipo de innovación y empleo. Desde una mirada más simple, emprendedor es el que hace que las cosas sucedan, o aquel que se esfuerza por convertir sus sueños en realidad (Annelissie Arrázola M., s/f). El emprendedor con enfoque social, busca generar beneficios económicos y potenciar el bienestar humano, trascendiendo lo económico. Para Gil (2005), se debe trabajar en conjunto el concepto de emprendedor y emprendedurismo es decir, requiere enfocarlo desde “quien es” y desde “donde lo hace”.

¿Quién es nuestra emprendedora?

Lidia J. es una cordobesa, que ha sido maestra rural (54 años) y posteriormente directora de escuelas municipales en áreas marginales de la ciudad de Córdoba. Al jubilarse, decide continuar con su vocación de servicio y sus sueños de “cambiar la realidad”, construyendo oportunidades para las familias rurales empobrecidas. “Egresé del colegio Gabriel Taborin y de ahí me fui a Los Pozos. Trabajaba y vivía en la escuela rural (sin agua y sin luz). Me formé en medios audiovisuales y los chicos en la escuela calcaban en el vidrio. Del campo volví a trabajar a Córdoba a una villa de emergencia, donde fui directora 16 años”. Siendo hija única pasó sus veranos con sus abuelos maternos, que vivían en un campo en “Los Pozos”, Tulumba, donde conoció la realidad de los corrales y “aprendió a querer al campo y su gente”. Lidia, por tener numerosos desplazamientos migratorios, generó mayores redes sociales, y por tanto mayores posibilidades de crecimiento personal. Accedió a una mejor formación, desempeñó tareas socialmente relevantes y se jubiló joven y en una posición relativamente holgada. Durante su formación y a lo largo de su vida, adquirió saberes, pero también conoció y comprendió distintas lógicas y representaciones, en distintos estratos y grupos sociales. Valoró el aporte de los distintos saberes y disposiciones culturales de dichos grupos (clase media de la que provenía, el ámbito rural y las villas de emergencia con los que se había vinculado). Este trayecto, la proyecta hacia un futuro
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socialmente comprometido con el desarrollo de una comunidad, a la que considera injustamente marginada. “Quería generar una fuente de trabajo genuina, que respete la idiosincrasia del hombre de campo, tenía que ser algo que tuviera que ver con ellos, con los conocimientos previos de ellos, este… modificar… más que modificar, yo diría enriquecer esos conocimientos pero siempre cosas que partan de ellos”. A igual que otros autores anteriormente citados, Lidia, reconoce su capacidad para asumir riesgos en búsqueda de un proyecto productivo, apoyándose en la trama de relaciones sociales generadas a lo largo de su trayectoria y las posibilidades de cambio que ella puede proyectar. Así, decide continuar con su vocación de servicio y sus sueños de construir oportunidades para familias empobrecidas. “Creo que lo que más me decidió ir al campo es que yo matriculé muchos chicos estando en la villa, muchos chicos que vinieron del norte, muchas familias que dejaron el campo en busca de mejores oportunidades y venían a engrosar las villas muchas veces…, los valores, las pautas, los sobrevalores… ¿Cómo llega esta emprendedora al territorio? Para Fernández (2009) en el territorio se plantean relaciones de poder que generan tensiones por el acceso a recursos y formas dominantes que buscan ser legitimadas en los espacios de participación. En este espacio, se generaron conflictos de poder entre los jefes comunales de las localidades a las que acude Lidia inicialmente. “… yo quería poner en Puesto de Castro algo, porque la gente me conocía,… me parecía que ya no tenía que gastar energía en una carta de presentación, en demostrar lo que uno es”. “La gente estaba entusiasmada y el jefe comunal se mostró muy interesado conmigo, pero a la gente le decía otra cosa, a la gente la amenazaba que si iban a las reuniones que hacía yo les iban a sacar el bolsón”. “Y bueno, al final el hombre puso en palabras lo que le estaba pasando y dijo claro, es como que