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1.- Desarrolle las conclusiones a las que llega Moisei Ostrogorski acerca del conformismo en las democracias de masas y el predominio de los afectos y los sentimientos sobre la razón de los electores:

Ostrogorski advierte tendencias hacia el conformismo en las democracias de masas. Este formalismo se traduce, en el plano de la política, en una pérdida de sustancia y un predominio de los sentimientos y afectos sobre la razón.

Los partidos que suelen operar a manera de empresarios o agencias electorales tienen una importante responsabilidad en ello. Dan forma a la oferta política al mismo tiempo la vuelven trivial. Sus exigencias de disciplina y cooperación pasiva dentro de la organización así como el ejercicio de presiones morales sobre sus afiliados incrementa la apatía en lugar de estimular la imaginación y participación de los ciudadanos. Pero, sobre todo, terminan negando la democracia en su funcionamiento interno, Para Ostrogorski debido a los objetivos de consecución y conservación del poder, la permanencia de la organización pasa de ser un medio a un fin y la unidad del partido se vuelve la preocupación suprema, de tal suerte que los ideales que llevaron inicialmente a los individuos a asociarse son sustituidos por motivos más pragmáticos. Los principios que cimentaban la organización pierden vigor poco a poco para dar paso a un tipo de cohesión mecánica mientras que los cuadros profesionales llegan a dominar la organización, lo que a su vez favorece la corrupción de la vida pública.

Los principios o el programa del partido constituían una fe investida, como la de la iglesia, de la sanción de ortodoxia y heterodoxia. La adhesión debía ser integral: nadie podía separarse del credo del partido en punto alguno más de lo que se puede elegir entre los

dogmas de una religión. La conformity al credo del perdió era la única regla de conducta política y confería, como la fe religiosa, la gracia suficiente a todos los miembros presentes

y por venir. Ningún acto, ningún error cometido por el partido podrían destruí o mermar

una virtud tan eficaz ni comunicarla al partido heterodoxo, según el principio teológico del mérito o el demerito hereditarios.

Las divergencias irreductibles que dividían la sociedad en dos campos enemigos habían quedado borradas con la conquista definitiva de las libertades fundamentales… esta contradicción no podía resolverse mediante la teoría del dualismo natural del espíritu que

a los defensores del sistema les gustaría aducir, según la cual la especie humana se divide de modo natural en dos tendencias: la tendencia de mantener las cosas como están y la tendencia a cambiarlas, donde se sigue siempre que habrá dos partidos permanentes.

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Esta división contribuía a justificar el hecho de que la irreductible variedad de individuos optara por limitarse a conservadores o progresistas, perdiendo su subjetividad en una masa o una

mayoría de militantes cuya fe ciega en el partido moldeaba cualquier intento individual por ampliar la visión de estos partidos.

Quizás otra de las proposiciones principales de Ostrogorski es la mención de la inferioridad de la democracia ante el reino de la moral, el cómo los sentimientos enraizados en opiniones vagas de las mayorías se interponen entre el ejercicio de la democracia. Ostrogorski habla sobre Montesquieu y la noción de cierta virtud publica encaminada al progreso e igualdad de lso hombres dentro de la sociedad sin embargo, la limitación de las libertades políticas de los individuos se limitaban por medio del culto a los partidos políticos y las emociones ciegas de quienes pertenecían a estas organizaciones.

El partido acumula militantes en torno a cultos y aureolas de fe y sumisión, la asociación de individuos en un partido limita la variedad de su pensamiento y la moldea en base a los principios limitados del partido.

Democratizado solo en apariencia, el sistema de partidos reduce las relaciones políticas a un conformismo meramente exterior. Este formalismo acentúa las debilidades inherentes al gobierno democrático y disminuye su fuerza.

El culto ritual que rodea a la mayoría, al partido da una forma casi concreta al poder indeterminado del número, que golpea la imaginación del individuo y subyuga su voluntad, Establece para su conducta política un criterio exterior.

Los miembros de una agrupación política que persiguen varios objetivos a la vez no son sino unidades yuxtapuestas, Reducidos a una cooperación pasiva, esos miembros no obtienen su fuerza del espíritu de asociación que eleva las almas hasta hacerlas una, sino del espíritu de cuerpo, una forma menor de solidaridad que une excluyendo, que tiene por cimiento no tanto el afecto mutuo cuanto el menosprecio o el odio a los demás o , al menos, la satisfacción farisaica de no parecérseles, que no fomenten una conciencia colectiva, sino el orgullo y el amor propio colectivo que solo inspira la conducta, anteponiendo cualquier otra cuestión a la verdad y la justicia.

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Para Ostrogorski Montesquieu habla de una virtud política en una función de amor a la patria o de amor a la vida pública, sin embargo para Ostrogorski la pasividad de las masas hacen imposible que estas se interesen por una virtud política o un amor por la vida pública a la cual destinan un tiempo y atención mínima y limitada, los partidos políticos y su homenaje formal a la democracia producen individuos los cuales tienen un práctica política basada en una especie de sentimiento deportivo, donde los objetivos es vencer al otro para ganar en función de un ritual de cuerpo asociado, de los varios , de nosotros contra ellos, en otras palabras para Ostrogrorski existe una limitación del espíritu cívico a causa del domino de los partidos políticos y sus dirigentes de la vida pública, donde este vigor por la vida pública se malgasta o se emplea en una política paralela infértil, toda esta energía que el individuo puede crear en su práctica de sus libertades políticas e

intelectuales se ve domada por una cultura partidista que lo envuelve en la lucha por objetivos ficticios, en otras palabras los partidos políticos y la práctica política que ostentan hace que se desperdicie todo este vigor democrático en un teatro de apariencias, en una falsa lucha, en un proceso democrático impostor como lo es el de los partidos políticos.

2.- Explique la propuesta de Moisei Ostrogorski para sustituir a los partidos políticos:

Propone la sustitución de los partidos políticos permanentes por organizaciones no permanentes o contingentes, constituidas en torno a la consecución de un solo objetivo y que funcionarían como grupos de presión

Esta propuesta rehabilitaría la vida democrática de una nación pues crearía ligas de individuos que podrían participar en una o varias organizaciones buscando resolver múltiples problemas o conseguir diferentes objetivos relacionados con la vida pública, se ampliarían las libertades políticas individuales en la práctica al no existir organizaciones a las cuales rendirles culto y fidelidad, eliminando el predominio de los sentimientos de pertenencia irracionales o arraigados mecánicamente hacia estos partidos, los militantes pasarían con esta ampliación de sus libertades, entendiendo libertades políticas también como la libertad de no estar comprometido con un solo partido a lo largo de la vida política de un individuo, a ser activos dentro de la democracia y los procesos deliberativos de la vida pública.

A nivel organizativo gubernamental, se reactivaría el parlamento y las cámaras comunes por medio de representantes que no tendrían que fungir como líderes, presidentes o miembros estratégicos de un partido permanente, eliminado las bases de posible corrupción, el que los diputados solo respondan a intereses de minorías identificadas y coercitivas, y a que tengan que defender posturas inamovibles según la tradición ideológica - histórica de determinado partido.

Para Ostrogorski queda claro que una sociedad con una democracia verdadera, actúan las cámaras representativas de diputados, senadores o notables, como una verdadera voz representativa del pueblo en contra de los poderes unipersonales o de minorías enraizadas en organizaciones como los partidos políticos permanentes.