P. 1
JESÚS DIJO QUE NO LLAMEMOS PADRE A NADIE

JESÚS DIJO QUE NO LLAMEMOS PADRE A NADIE

4.67

|Views: 433|Likes:
Publicado porapi-3755336
El Señor Jesucristo dijo que no llamemos padre a nadie en la tierra. Sin embargo, también dijo: Honra a tu padre y a tu madre. ¿Puede un hijo entonces llamar "padre" a su progenitor"?
El Señor Jesucristo dijo que no llamemos padre a nadie en la tierra. Sin embargo, también dijo: Honra a tu padre y a tu madre. ¿Puede un hijo entonces llamar "padre" a su progenitor"?

More info:

Published by: api-3755336 on Oct 15, 2008
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/18/2014

pdf

text

original

JESÚS DIJO: “NO LLAMÉIS PADRE VUESTRO A NADIE EN LA TIERRA”…Y TAMBIÉN: “HONRA A TU PADRE Y A TU MADRE”

¿PODEMOS LLAMAR PADRE A NUESTRO PROGENITOR O AL PAPA?
Por Ing° Mario A. Olcese

Mario Olcese
La Soberbia de los Escribas y Fariseos

Digitally signed by Mario Olcese DN: cn=Mario Olcese, o, ou, email=molceses@hotmail.com, c=US Date: 2007.08.14 20:27:38 -05'00'

Resulta interesante lo que nuestro Señor dijo Entonces habló Jesús a la gente y a sus discípulos, diciendo: “En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mateo 23:1-11). Aquí Jesús se estaba refiriendo a los escribas y fariseos quienes se creían muy importantes y extremadamente doctos en la ley, y que disfrutaban en ser llamados Rabí (maestro), y padre (doctor) de parte de la feligresía porque se sentían superiores, y sumamente educados, y los depositarios de la verdad revelada (la cátedra de Moisés). En este capítulo 23: 1-11 Jesús enseña que entre los creyentes no deben existir diferencias por títulos o jerarquías, y que más bien todos deben tratarse como hermanos. Así que en lo que se refiere a la iglesia, los títulos pomposos están prohibidos y están de más. ¿Podemos llamar padre a nuestro progenitor?
1   

Todos hemos leído que en el Nuevo Testamento Jesús nos manda a “honrar a padre y madre” (Mat. 19:19). Lo extraño del caso es que él mismo, que dijo que no llamemos padre a nadie, ahora llama a cualquier progenitor como “padre”. Me pregunto: ¿Cómo se explica esto? ¿Cómo se explica que Pablo escriba a los progenitores cristianos de la ciudad de Colosas, aparentemente desatendiendo la advertencia de su maestro: “Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten” (Col. 3:21). Nos preguntamos, ¿estaba errado Pablo al llamar padres a los progenitores humanos? ¡No lo creo! A los Hebreos Pablo les dice: “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?” (Hebreos 12:9). Aquí Pablo vuelve a llamar padres a los progenitores que disciplinan y son venerados. Obviamente aquí la obediencia a los padres humanos se compara con la obediencia que le debemos al Padre celestial. Los creyentes tenemos dos padres, el celestial y el terrenal. Al primero se le adora, y al segundo se le venera. Los fariseos y escribas querían usar títulos honoríficos, especialmente el de Padre, no sólo para ser reverenciados como progenitores, sino para destacarse y colocarse como cabeza de los demás como si fueran cuasi deidades. Da la impresión que el Señor estuviera viendo el futuro distante, a la aparición de una iglesia con obispos arrogantes, creedores de una elección suprema, y arrogándose títulos y honores que no les corresponden. Pareciera que el Señor vislumbró la venida de líderes religiosos legalistas que se harían llamar padres, o Santos Padres, para ser vistos como si fueran cuasi dioses con autoridad y poder para asegurar la vida o la condenación eternas de sus devotos. Es obvio que el Papa de Roma no se hace llamar Santo Padre porque sea nuestro progenitor, sino porque toma en cierto modo el lugar del Padre celestial, haciéndose pasar por infalible cuando de doctrina y enseñanza se trata, y cuando afirma que tiene el poder temporal de absolver pecados en las confesiones, y otras pretensiones como éstas. Recordemos que en la época de Cristo los emperadoresdioses romanos usaban el título de Pontifex maximus, el cual varió con el tiempo por el de Sumo Pontífice usado por el papado. Evidentemente el Papa de turno aún usa un título pagano que estaba asociado con la falsa deidad romana. Padre y Dios van de la mano El problema de que un hombre se haga llamar Padre por aquellos que no son sus verdaderos hijos, es que le arrebata la divinidad al Padre celestial para arrogársela a sí mismo. Y es que tanto el título Padre como Dios están íntimamente ligados. El Apóstol Pablo dice que hay UN DIOS Y PADRE DE TODOS (Ver Efesios 4:6). Así que el problema de usar el título Padre (con “P” mayúscula) cuando no se trata de
2   

un progenitor, es que uno se arroga también el título ‘Dios’. Y esta es la herejía y la blasfemia que comete el supuesto “Vicario” de Cristo en Roma. Él no sólo toma un título que no le corresponde, sino que también toma facultades de “Dios”. Sólo el único Padre celestial puede ser llamado Padre por aquellos que él ha adoptado como Sus hijos por la fe. Dice Pablo a los Romanos: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios” (8:14-17). ¿Y qué hay del padre Abraham? El cristiano puede muy bien llamar a Abraham padre porque según la Biblia él es nuestro padre por la fe (Gálatas 3:7). Bajo la óptica divina, nosotros, los gentiles, somos llamados “descendencia o simiente de Abraham” (Gál. 3:16,29) y con el justo derecho de llamarlo a él padre. ……………………………….

3   

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->