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¿CUÁNTOS ESPÍRITUS SANTOS HAY?

¿CUÁNTOS ESPÍRITUS SANTOS HAY?

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La fórmula de la Trinidad nos presenta sólo a la Tercera Persona como Espíritu Santo. ¿Pero acaso no es el Padre mismo un Espíritu Santo? ¿No dice Jesús en Juan 4:23-24 que Su Padre es Espíritu? ¿No dice Yahweh mismo que Él es Santo (Lev. 20:26)?¿Y qué hay del Hijo mismo?¿Es Él Espíritu Santo también? ¿Cómo se explica este enigma?¿O es que no tiene explicación?
La fórmula de la Trinidad nos presenta sólo a la Tercera Persona como Espíritu Santo. ¿Pero acaso no es el Padre mismo un Espíritu Santo? ¿No dice Jesús en Juan 4:23-24 que Su Padre es Espíritu? ¿No dice Yahweh mismo que Él es Santo (Lev. 20:26)?¿Y qué hay del Hijo mismo?¿Es Él Espíritu Santo también? ¿Cómo se explica este enigma?¿O es que no tiene explicación?

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¿ES EL PADRE EL ESPÍRITU SANTO?

Por Mario A Olcese
Introducción La Doctrina Trinitaria sostiene, como todos sabemos, que Dios está compuesto por Tres Personas distintas que son co-substanciales: el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Nótese que sólo a la “Tercera Persona” se le llama “Espíritu Santo” y no así al Padre y al Hijo. Nos preguntamos, ¿es sólo la llamada Tercera Persona de la Trinidad un Espíritu Santo y no así el Padre y el Hijo? Y es que nos resulta curioso que siendo el Padre un Espíritu puro y Santo, sólo a la Tercera Persona se la llame “Espíritu Santo”. Recordemos que Jesús mismo afirmó que Dios, el Padre, es un Espíritu (Juan 4:23,24), y Pedro dice, citando un verso del AT, que Dios es Santo (1 Pedro 1:16). ¡De modo que El Padre es también un Espíritu Santo! ¿Es Jesús un Espíritu? Por otro lado, Jesús mismo se presentó resucitado como un Ser Humano inmortal, y él mismo dijo que NO era un espíritu, porque un espíritu NO tiene un cuerpo de carne y huesos como él claramente lo tenía. Incluso Tomás fue invitado por el Señor a tocarlo y a meter su mano en sus heridas (Lc. 24:37-39, Juan 20:27). Además, Jesús ascendió al Padre con ese mismo cuerpo glorificado (sin sangre) y está a Su diestra en el templo y santuario celestial; salvo claro, que nuestro Señor haya cambiado su naturaleza física en su trayecto de retorno al cielo por uno de espíritu santo. En todo caso los ángeles revelaron que “ESTE MISMO JESÚS” que había sido tomado de entre los hombres, así volvería a la tierra (Heb. 1:11). Es decir, el mismo Jesús hombre glorificado volvería a la tierra para inaugurar su reino. Así que Dios Padre es de hecho un Espíritu Santo, y también la supuesta Tercera Persona de la Trinidad llamada “el Espíritu Santo” y probablemente el Hijo mismo igualmente! ¿Pero pueden existir al menos dos Personas en la Deidad que son “Espíritus Santos”? Esto ciertamente se vuelve más enrevesado se seguimos investigando más a fondo el asunto. Si hay dos o Tres Personas que son Espíritus Santos, ¿por qué sólo a una de ellas se le llama “el Espíritu Santo”? El Hijo y el Espíritu Santo son de Dios Si uno lee las Escrituras, verá que al Hijo (la supuesta Segunda Persona de la Trinidad) se le llama “el Hijo de Dios” (Mateo 16:16) y también al Espíritu Santo
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(“El Espíritu Santo de Dios”) (1 Cor. 2:11). Es decir, ambos, Padre Y Espíritu Santo son del Padre o pertenecen al Padre, pero jamás leeremos en la Biblia que al Padre se le llame: “El Padre de Dios”, sino solamente el Hijo y el Espíritu Santo. Esto es importante, porque de alguna manera ambos, Hijo y Espíritu Santo, se originan de Dios el Padre. Así que cuando la Biblia habla del Espíritu Santo de Dios, quiere decir que Dios el Padre manda sobre Su Espíritu, y es Su poder mismo manifestándose a través de ello. No es que sea una Tercera Persona Divina, sino que es el Poder del Padre en acción: en la creación, en el engendramiento de Su Hijo, y ciertamente en la adopción y en la regeneración de los conversos, en las dádivas o dones para la iglesia, y en la victoria diaria de los creyentes (Rom. 8:14; 15:13; Ef. 1:13; Tito 3:5; 2 Cor. 12:9). Si el Espíritu Santo fuera una Tercera Persona, éste debería aparecer entronizado con Cristo, o dialogando con el Padre y el Hijo. Pero nada de esto se ve en Las Escrituras. Además, si fuera una Tercera Persona Divina, ¿por qué nadie conoce su nombre propio? ¿No se supone que toda persona tenga su nombre personal? ¿Por qué el Espíritu Santo no se le percibe siendo adorado? ¿Por qué no se le ora o es el segundo intermediario en nuestras plegarias? Y finalmente, si el Espíritu Santo es una Tercera Persona distinta del Padre y del Hijo, entonces Jesús tendría que ser el Hijo del Espíritu Santo y no del Padre. Recordemos que Jesús fue engendrado por el Espíritu Santo (Lucas 1:34,35). Pero si el Espíritu Santo es el mismo Padre, entonces Jesús es el Hijo de Dios Padre, engendrado por su Santo Espíritu. Espíritu y Poder En Lucas 1:17 se dice que Juan, el precursor del Mesías, vendría “en el espíritu y poder de Elías”. En la concepción del Hijo de Dios María dijo que “espíritu santo (no hay artículo en el Griego) vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá” (Lucas 1:35). Y cuando Jesús anuncia la venida del Espíritu Santo él dice: “enviaré la promesa de mi Padre sobre ustedes; pero deben permanecer en la ciudad hasta que seáis revestidos con poder de lo alto” (Lc. 24:49). La locución “Espíritu Santo” en un pasaje es sustituido por “el dedo de Dios” en el texto paralelo (Mat. 12:28; Lc. 11:20). El “dedo de Dios” difícilmente describe a una persona completa. Mentir al Espíritu Santo es Mentir a Dios—¿cómo? Muchos Trinitarios sostienen que el Espíritu Santo es Dios basándose en Hechos 5:3,4 que iguala “mentir al Espíritu Santo” con “mentir a Dios”. ¿Pero es válida tal conclusión? He aquí el comentario que hace el erudito teólogo Inglés, Sir Anthony Buzzard sobre este punto: “En primer lugar, el Espíritu Santo aquí significa el poder y la autoridad investida por Dios en la persona de Pedro.
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Aquellos que mienten a los Apóstoles que hablan en el nombre de Dios y por Su Espíritu se dice correctamente que mienten al Espíritu y a Dios. Pablo confirma el punto comentando lo siguiente: “Así que, el que desecha esto, no desecha al hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”. (1 Tes. 4:8).” (1) También Buzzard agrega: “Hay un paralelo sugestivo paralelo en el Antiguo Testamento cuando los Israelitas se rebelaron contra Moisés y Aarón. Moisés les dijo que su rebelión no era “contra nosotros, sino contra Dios cuyos mensajeros somos nosotros”. La “ecuación” de Moisés y Aarón con Dios no los hace a éstos parte de la Deidad, por supuesto. Dios da Una Porción de Su Espíritu En 1 Juan 4:13 Leemos: “En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado (una porción) de su espíritu” (ek tou pneumatos autou). Sin duda Dios no nos da una porción de su persona, y ciertamente Él no se divide entre millones de creyentes. Lo que dice el pasaje con más propiedad es que Dios da por medida de su poder y de Su mente (propósito, voluntad, conocimiento, sabiduría). Sin duda Juan está pensando en algo que puede ser cuantificado, como hace Pedro cuando cita un pasaje en relación al derramamiento “de Mi Espíritu”. Ciertamente que las personas no son “derramadas”. Tales formas de hablar del Espíritu no encajan con una supuesta Tercera Persona de la Trinidad. Dios es Uno, no Tres Muchos aún no parecen comprender que Dios es UNO, no TRES PERSONAS (Dt. 6:4), como propone la doctrina Católica de la Trinidad. También los cristianos Trinitarios parecen olvidar lo que Pablo les dijo a los corintios: “Dios no es un Dios de confusión sino de orden” (1 Cor. 14:33). Si los cristianos que creen en la Trinidad tomaran en cuenta esta declaración paulina, inmediatamente tendrían que abandonar esta doctrina supuestamente “ortodoxa”, ya que ni ellos mismos saben definirla o explicarla con coherencia y uniformidad de criterio. Realmente es una de las doctrinas más confusas y uno de los misterios más significativos sin resolver. Es triste que a los cristianos se les haga difícil entender lo que significan los vocablos UNO, SOLO, y ÚNICO que se aplican a Yahweh, el Dios de los Hebreos. En diferentes pasajes de la Biblia el Dios bíblico es único y singular, y no un Dios “único compuesto”. Si Yahweh dice en Isaías 44, 45, y 46 que Él es único y que no hay ningún otro Dios como Él y con Él, ¿por qué los Trinitarios y binitarios dicen lo diametralmente opuesto? ¿Por qué les resulta difícil aceptar o entender esta simple verdad que hasta un niño de 3 años lo puede entender? Y
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cuando Jesús dice del Padre: “Y esta es la vida eterna, que te conozcan A TI, UNICO DIOS VERDADERO…” (Juan 17:3) ¿por qué los Trinitarios se empecinan en sostener lo contrario diciendo que el UNICO DIOS VERDADERO está compuesto por más de una Persona? Y cuando Jesús dice que “El Padre mayor es que yo” (Juan 14:28), ¿por qué los Trinitarios y binitarios se resisten a creerle a su Maestro y replican diciendo que él en esa ocasión en particular hablaba “como hombre”? ¿No es esta explicación totalmente ridícula?¿No se supone que todo hombre sea menos o menor que Dios? ¿Qué de nuevo nos estaría diciendo nuestro Señor en realidad? ¡Nada! La Trinidad nos aparta del Reino de los Cielos Jesús le dio mucha importancia a la creencia de UN solo Dios verdadero. De hecho, el primer mandamiento nos dice que debemos amar a Dios con todo nuestro ser. Pero amar a un Dios que no es el verdadero nos puede traer consecuencias fatales. En una ocasión Jesús le había dicho a un Escriba que él no estaba lejos del reino de Dios porque había acertado en su confesión de que “Dios es UNO y no hay otro fuera de Él” (Mr. 12:32-34). ¿Se imagina usted si el Escriba le hubiera confesado a Jesús algo así como: Dios es UNO pero está compuesto por otras dos Deidades co-substanciales que conforman la Trinidad? Seguramente nuestro Señor no le hubiera dicho lo que le dijo, sino que más bien lo hubiera alejado de su reino. Jesús no es un Segundo Dios Verdadero Si Jesús afirmó que Su Padre es el único Dios verdadero en Juan 17:3, ¿por qué se dice que Jesús es también Dios verdadero en 1 Juan 5:20? ¿O es que acaso no lo dice, y más bien lo que ha ocurrido es que se le ha malentendido a Juan? El Pasaje en cuestión dice así: ““También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con su Hijo Jesucristo. Éste es el Dios verdadero y la vida eterna”. Muchos de los que erradamente creen que el Mesías es el Dios verdadero sostienen que la oración final en este verso: “Este es el verdadero Dios y la vida eterna”, se refiere a Jesús el Mesías, puesto que el sustantivo más cercano a “Este” es “Jesucristo”. Sin embargo, puesto que Dios y el Mesías son ambos referidos en la primera oración del verso, la oración final puede referirse a cualquiera de ellos. La palabra (pronombre) “Este”, que inicia la oración final,
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es houtos, y un estudio de él mostrará que el contexto, no el sustantivo o pronombre más cercano, debe determinar a cuál “Este” se está refiriendo. La Biblia provee ejemplos de esto, y uno bueno está en Hechos 7:18 y 19: “Hasta que se levantó otro rey en Egipto que no conocía á José. Este [houtos], usando de astucia con nuestro linaje, maltrató á nuestros padres, á fin de que pusiesen á peligro de muerte sus niños, para que cesase la generación”. Es claro de este ejemplo que “este” [houtos] no puede referirse a José, aunque José es el sustantivo más próximo. Se refiere al otro rey, el primero, en el verso, aunque ese rey malvado no es el sustantivo más cercano. Si fuera verdad de que los pronombres siempre se refieren al sustantivo más próximo, resultarían en serios problemas teológicos. Un ejemplo es Hechos 4:10, 11: “Sea notorio á todos vosotros, y á todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesús el Mesías de Nazaret, al que vosotros crucificasteis y Dios le resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. Este [Houtos] es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es puesta por cabeza del ángulo”. Si “Este” en la última oración se refiere al sustantivo o pronombre más próximo, entonces el hombre que fue sanado es realmente la piedra rechazada por los constructores y que ha venido a ser cabeza del ángulo, es decir, el Mesías. Por supuesto que esto no es verdad. Un aun más problemático ejemplo para aquellos que no reconocen que el contexto, no la colocación del sustantivo o pronombre, es la clave más vital para el significado adecuado de 1 Juan 5:20, donde se lee: “También sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento para que conozcamos al Dios verdadero. Y estamos con el Verdadero, con* su Hijo Jesús el Mesías. Éste [Houtos] es el Dios verdadero y la vida eterna”. Como en los dos ejemplos anteriores, el pronombre “Este” en este versículo no se relaciona con el sustantivo más próximo, sino que se refiere al Padre, una de las dos personas que se mencionan en todo el versículo. Un último ejemplo: 1 Juan 2:22. Este interesante texto dice: “¿Quién es mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Mesías? Este es el anticristo,, que niega al Padre y al Hijo”. Si nos atenemos a que “Este es anticristo” es el Mesías mismo, el sujeto
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inmediato que antecede a esta frase, tendríamos que concluir que el Mesías es el anticristo…¡Y esto sería una blasfemia de marca mayor! De modo que vemos que no podemos concluir que la frase “este es el verdadero Dios y la vida eterna” se está refiriendo al sujeto antecedente de esta expresión, pues si lo hacemos así, tendríamos que hacer lo propio con 1 Juan 2:22 y entonces estaríamos blasfemando contra la persona del Hijo. Finalmente, es el propio Maestro Jesús el Mesías quien nos reveló al Padre diciendo: “Y esta es la vida eterna: que te conozcan (no dice: “nos conozcan a ti y a mi, el único Dios verdadero, y a Jesús el Mesías, a quien has enviado”. Aquí claramente nuestro amado Maestro nos enseña una verdad que pocos quieren aceptar por culpa de la tradición Católica y Protestante. Y esta verdad es que el Mesías mismo enseñó que sólo Su Padre es el único Dios verdadero y nadie más. Incluso, ya en el cielo, Jesús sigue llamando a Su Padre como “MI DIOS” 4 veces en Apo. 3:12: “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá fuera; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo de con mi Dios, y mi nombre nuevo”. Nos preguntamos, ¿puede un Dios verdadero tener su propio Dios verdadero? Creo que aquí hay un punto que merece seria consideración.

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