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Economía en la Edad Media

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Edad Media es el término utilizado para referirse a un

período de la historia europea que transcurrió desde la desintegración del Imperio Romano de Occidente, en el año 476 d.C, siglo V, hasta el siglo XV con la caída de Constantinopla en 1453. También se señala como fecha de término la de la invención de la imprenta, en 1455 o el descubrimiento de América, en 1492. La Edad Media suele dividirse convencionalmente en dos periodos, llamados Alta Edad Media y Baja Edad Media, ambas expresiones surgidas de una mala traducción del idioma alemán, y que significan "temprana" y "tardía", respectivamente. Se ha propuesto también llamar a los primeros siglos de la Alta Edad Media como Antigüedad Tardía u otras denominaciones similares como Edad Oscura, pero dicha terminología no es universalmente aceptada. (Ver División del Tiempo Histórico

Economía en la Edad Media
Inicialmente se puede observar algunos comportamientos parecidos, por los cuales llamarlos mercantilistas, pero no era una escuela económica. Básicamente eran mercaderes, de allí deriva su nombre, tenían algunos consejos e ideas básicas. Si ellos económicamente estaban bien, si un país seguía los mismos pasos, también lo estaría. Los pasos eran mantener una balanza comercial positiva, esto es vender más de lo que se compra. Otro paso era la acumulación de oro y plata. Ésta se desarrolló en Francia antes de la Revolución Francesa. Solo duró algunas décadas (más o menos 30 años). Quesnay fue uno de los pensadores más importantes. Ellos definían las actividades estériles y las no estériles. Las estériles eran aquéllas que no producían riqueza a partir del agro. Le daban total importancia a la actividad agropecuaria. La Edad Media: ética, pobreza y teoría del valor trabajo Estructura socio-económica Las relaciones personales se basan en dos figuras típicas: 1. Las relaciones feudo-vasallaticas entre individuos, que tiene que ver más con el mundo de la agricultura. En el campo predomina la agricultura de subsistencia. El producto se obtenía en pequeña escala, utilizando técnicas

agrícolas relativamente primitivas. El objetivo del feudo era la autosuficiencia. 2. Las relaciones gremiales. En las ciudades los gremios (agrupaciones de artesanos) potencian la economía local e impiden la expansión de la producción y el mercado: las actividades comerciales entre regiones o países estaban severamente limitadas, poco desarrollo tecnológico, escasez de capital, no hay facilidades para la movilidad de los individuos. En suma, el marco económico y social del feudo era análogo en muchos aspectos al de la polis o ciudad estado griega. El principio de organización en ambos era el rango y no el contrato. Todo ello se reduce en que estamos en una situación de Economía de pre-mercado. Para dar el paso hacia una economía de mercado era necesaria la aparición de relaciones impersonales, libre movilidad, expansión económica … Enfoque Ético Autoridad Intelectual. La Iglesia recoge parte del saber clásico personalizado en Aristóteles, pero luego lo llevan a su moral religiosa (punto de vista escolástico). Bases de la actividad económica 1. La justicia debe de presidir toda la actividad económica:
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En los procesos de intercambio: justicia conmutativa (intercambio de equivalentes), y en los de distribución: justicia distributiva –distribución de la renta- (mérito).

1. La doctrina del precio justo. 2. La dignificación del trabajo. Frente a los griegos, el enfoque cristiano dignifica el trabajo. El trabajo es considerado como la principal fuente de riqueza. El trabajo justifica los ingresos y la propiedad. Organización Social La sociedad, muy jerarquizada, se organizó sobre la comunidad, de forma estratificada, (nobleza, clero, y pueblo llano) no sobre el individuo, (los individuos solo son iguales ante Dios), de

acuerdo a un plan divino. Sobre la base de estos principios se comprende la desigualdad social en capacidad, riqueza y libertad. La sociedad se estructura en estratos sociales rígidos (como una pirámide) dentro de un marco de desigualdad, concibiendo a la comunidad como un cuerpo con varias partes, cada una con su función, y su condición, que en general pasaban de padres a hijos, con escasas posibilidades de cambio, pero que habían de funcionar como un cuerpo único, como un solo organismo (cada una de las partes de las que se compone había de cumplir con su función pero en única unidad). Teorías del interés y la usura Todo esto lleva, en el estudio del pensamiento económico a buscar el precio justo (de los bienes) -la doctrina del precio justo- dentro de esta ética. Ello se observa con claridad cuando se estudia la teoría del interés y la usura. Para el pensamiento medieval usura suponía el cobro, al hacer un préstamo, de cualquier tipo de interés, lo que provocaba su rechazo, considerándolo éticamente reprobable porque el interés no modifica la naturaleza de las cosas (el dinero es estéril: no crea nada) y no procede del trabajo. Para esta ética el interés es equiparable al beneficio. El beneficio encuentra su justificación en la actividad comercial como fruto del trabajo de transporte o almacenamiento de los bienes. El beneficio solamente es legítimo si procede del trabajo, no del capital. Este pensamiento fue poco a poco evolucionando hasta llegar al siguiente razonamiento: el interés solo encuentra justificación en las siguientes razones:
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Como sanción por retraso Sanción por daño Como indemnización por el lucro cesante (coste de oportunidad): el dueño no dispone del bien en un determinado tiempo). Esta justificación del interés como indemnización fue primeramente rechazada, pero finalmente terminó siendo aceptada.

Teoría del valor-trabajo

Se podría definir conceptualmente la teoría del valor argumentando que es la determinación del precio relativo de un bien (cuanto vale una cosa respecto a otra, explicar el precio relativo, el valor de las cosas). Para determinar el valor de un bien se habrá de tener en cuenta que el valor de las cosas depende de dos variables:
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La utilidad del bien (más la escasez) determina la demanda El costo (Oferta)

Los bienes que cuestan mucho es debido a la escasez y los bienes que cuestan poco es que hay mucha oferta. Históricamente, la utilidad y el coste, iban separados: unos decían que era solo el coste el que determinaba el valor y otros decían que era su utilidad solamente. Con Marshall se llegará a la conclusión de que es la suma de los dos lo que influye en el precio de las cosas. La Teoría del valor-trabajo, orientándose hacia el lado de la oferta, explica el precio (valor) de los bienes en función de la cantidad de trabajo utilizada en su producción. La posición de los pensadores medievales Ejemplos de las dos corrientes: 1. Coste (S. Alberto Magno) si el precio de mercado no cubre los costes de producción ésta con el tiempo cesara 2. Demanda (Sto. Tomás de Aquino) introduce la necesidad en la fórmula del precio: el precio variaba con la necesidad.
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No usan el trabajo como medida del valor. El trabajo es el instrumento para legitimar la actividad económica y los ingresos, incluidos los beneficios e intereses. No hay una teoría del salario:

- No hay un grupo suficiente amplio de asalariados - No se preguntan cómo se forma el salario, sino cuál debe ser para ser justo. Pobreza y Caridad

La pobreza durante la edad media fue un problema ético que se tenía que corregir, empezando por la caridad. El planteamiento doctrinal desde el punto de vista económico fue que la caridad es perjudicial porque cualquier tipo de medida de caridad impide que los individuos asuman sus responsabilidades y provoca la ociosidad, con lo que, finalmente, lo que ocurre es que se acentúa e incrementa la pobreza: La pobreza en la Edad Media

La pobreza fue esencialmente un problema moral. Objetivo: aliviar la pobreza. Lo que hay que hacer es eliminar este problema mediante la caridad que es moralmente positiva. La pobreza no generaba una gran presión social: las relaciones feudales garantizaban el sustento de los vasallos y siervos, los vínculos a la tierra o a los gremios generan ingresos de subsistencia, por ello La pobreza no es un problema de desempleo, sino que es fruto de desgracias personales (vejez, orfandad, enfermedad), antes que de causas económicas, que el individuo no controla y provocan desempleo involuntario Cuando se rompe el modo de producción feudal (cercado de fincas, desplazamiento de mano de obra a la ciudad, etc.) empieza a tener más sentido la critica clásica a la caridad.

Economía feudal

Las invasiones que sufre Europa durante más de cien años (normandos, musulmanes, eslavos) con la caída del Imperio romano y el posterior debilitamiento del Imperio Carolingio frenarán la actividad económica hasta las puertas del año 1000. Las mejoras técnicas Es en este momento cuando se extienden modernas técnicas agrícolas que, aún existiendo anteriormente, habían quedado reducidas a escasos espacios territoriales. Este proceso fue extraordinariamente lento, pero se intensificó a partir del siglo XII con la mejora de las comunicaciones y los intercambios.

Entre los avances cabe destacar el aumento en el uso de los molinos de agua como fuerza motriz para el trigo y el aceite, que por una parte se extiende desde el norte de Europa hacia la zona central, y por otra con las aportaciones de los musulmanes en España desde el sur hasta Francia y de las acequias para riego, extendiendo los cultivos y liberando mano de obra que podía dedicarse a otras tareas más productivas. Además, mejoran los métodos de enganche de los animales, especialmente el caballo y el buey, introduciendo la collera rígida y el yugo sobre los cuernos. La cría del ganado de tiro aumenta de manera notable y permitirá disponer de animales en abundancia. También se cría el caballo de combate que cambiará las prácticas de la guerra en detrimento de la infantería tradicional. Los instrumentos de uso agrícola, como el arado o la azada, generalmente de madera, son sustituidos por otros de hierro. Esto es especialmente útil en el centro y norte de Europa, entre el Loira y el Rhin, donde la tierra turbosa y muy húmeda era de difícil trabajo. Ahora el arado penetra más, airea la tierra con mayor facilidad y permite la obtención de cosechas en espacios antes baldíos. Además desde el norte de la actual Francia y sur de Alemania se extiende un sistema de barbecho distinto que permite la rotación de suelos cada dos años de tres mediante la quema de rastrojos, en vez de uno de cada dos, y se abandona la práctica del cultivo itinerante. Al mismo tiempo, las canalizaciones de agua permiten el riego en zonas como la Lombardía y en el sur de Europa garantizan sacar adelante cosechas en terrenos de clima mediterráneo seco. Entre los alimentos, además de las habas y el trigo, se incorpora a la dieta la avena, tanto para personas como para los animales, cuyo engorde es más rápido y garantiza la alimentación en periodos de sequía y en los duros inviernos. A más producción, más población El aumento de la producción como consecuencia de las innovaciones supone ya en el siglo XI una reducción de las prestaciones personales de los siervos a sus señores en cuanto a horas de trabajo, sustituyéndose por el pago de una cuantía económica o en especie. Se reducen las tierras del señor y se extienden los arrendamientos. Al mismo tiempo los campesinos, disponiendo de más tiempo para procurarse sus ingresos,

aumentan sus rentas y ganan en independencia. En algunos lugares, sólo son convocados a trabajar para el señor en los periodos de laboreo con gran necesidad de mano de obra como la siega. El señor pasa de obtener trabajo gratuito, a recibir retribuciones en especie que él muchas veces elige, y oro o plata. Esto provoca una mayor acuñación de moneda y el fluir del comercio. Aparecen las primeras grandes fortunas y los señores hacen ostentación de sus bienes, muchos de ellos traídos de Oriente, (entre otras, a través de la "ruta de la seda"). El Alto Clero comienza a disponer a partir del siglo XI de recursos con los que engalanar las iglesias, catedrales y palacios episcopales. Aumenta el número de tierras roturadas y comienza el periodo de eliminación de los bosques europeos, drenaje de las tierras empantanadas, extensión de los terrenos arados lejos de las aldeas y la construcción dispersa de casas campesinas. Aunque no sea rápidamente, el tiempo va cambiando el paisaje y las costumbres. Las tierras de pastos en las laderas más difíciles de arar y los terrenos de labranza en el resto se hacen comunes en muchas zonas. Es el tiempo en el que se extiende el cultivo de la vid, poco exigente con las tierras que han sido ganadas al bosque. Las mejores zonas atraen a una mayor masa de población y se producen migraciones en todo el centro de Europa. El crecimiento poblacional es notable a partir del 1050, llegándose a duplicar la población de Inglaterra en 150 años y triplicándose hacia el final de la Edad Media. En el siglo XI las hambrunas han desaparecido. Este incremento se realiza a costa de una mayor tasa de natalidad, si bien la de mortalidad se mantendrá más estable. El crecimiento de las tierras labradas es obra en su mayor parte de los campesinos y no tanto de los señores. Conforme éstos se habitúan a recibir las retribuciones en moneda o especie, van abandonando el deseo de acrecentar los latifundios en beneficio de cederlos en arriendo. El señor controla muchas veces la venta de materiales y aperos de labranza a sus campesinos, lo que le garantiza un control importante sobre los siervos. Los campesinos exigirán, y obtendrán muchas veces, la fijación de una retribución no arbitraria al señor, que consistirá en una aportación fija y otras variables en función de los resultados de las cosechas del año.TK EDITH

El comercio A partir del siglo XII los excedentes facilitan el comercio más allá de las fronteras del señorío. Las actividades comerciales permiten que surja una incipiente burguesía, los mercaderes, que en su origen eran campesinos que aprovechaban los tiempos en los que no era necesario el trabajo de la tierra para comerciar, y que deberán realizar su trabajo pagando igualmente una parte de sus beneficios en forma de tributos a los señores. El lujo al que aspiran los señores con el incremento de las rentas, favorece la aparición cada vez más frecuente de artesanos. Las rutas de peregrinaje son los nuevos caminos por donde se abre el comercio. Roma, Jerusalén o Santiago de Compostela son los destinos pero las comunidades situadas en sus vías de acceso florecen ofreciendo hospedaje, comida y ropa. La venta directa al consumidor permite a muchos campesinos aportaciones extras a sus arcas. Las tasas de tránsito, peaje y mercados se incrementan. Las ciudades, burgos, son al mismo tiempo espacios de defensa y de comercio conforme avanza el tiempo y se va gestando una nueva sociedad que despegará en los siglos XIII y XIV. Renta feudal La renta feudal, en terminología del materialismo histórico, es el mecanismo de coerción extraeconómica por el que los estamentos o clases privilegiadas (nobleza y clero) obtienen el excedente de la producción del campesinado en el modo de producción feudal. La renta feudal puede obtenerse en forma de prestaciones de trabajo (corveas francesas o sernas) castellanas, que el siervo tiene que cumplir en la reserva señorial) , en especie (porcentajes sobre la cosecha, como el diezmo a pagar a la Iglesia) o dinero (de muy escasa circulación durante la Alta Edad Media). En cualquier caso, la justificación para el cobro no es tanto la propiedad de la tierra, que es un término muy confuso, en un mundo como el feudal en que todos los agentes disponen de algún derecho sobre ella, sino de la posición social predominante de nobleza y clero, justificada ideológicamente (orden social perfecto de oratores, bellatores y laboratores) y mantenida por la violencia constante de las invasiones, guerras y situación de frontera.

Mientras que el interés económico del siervo (o cualquier forma jurídica de campesino sometido a régimen señorial) es aumentar la producción en su propio beneficio, el interés del señor es intentar impedir la existencia de ese beneficio, localizando cualquier forma de excedente productivo para situar un impuesto, carga feudal o derecho señorial de cualquier tipo sobre él, (bien sea por derecho de paso, pontazgo, portazgo, monopolio señorial de molino, tienda, taberna, roturación, utilización de bosques, montes, prados, dehesas, ríos, caza...) en un etcétera que no tiene más límite que la imaginación y la capacidad de ejercer la coerción extraeconómica, puesto que no se basa en ningún tipo de mercado libre que recompense a cada factor de la producción como en el capitalismo. La renta feudal no se acumula en forma de capital, sino que se atesora o se consume. Cualquiera de los dos usos que se de, contribuye al mantenimiento del predominio social de los detentores de la renta, y dificulta la acumulación originaria de capital que necesita el capitalismo. No obstante, la redistribución de la renta feudal, mediante el consumo suntuario, hacia la burguesía urbana de artesanos o mercaderes, permite que en ese espacio urbano y en las rutas del comercio a larga distancia nazca un capitalismo incipiente durante la Baja Edad Media. Feudo

Feudo (posiblemente del latín feodum, en latín vulgar feudum), que en Alemania se le denominaba Lehen, en Francia Fief y en los Países Bajos Leen, es el nombre con el que se designa a la tierra que el señor otorga al vasallo en el contrato de vasallaje, como parte del beneficium (beneficio) que le debe a éste por el cumplimiento de sus obligaciones: auxilium et consilim (auxilio, o servicio militar y consejo o apoyo político). Feudo y señorío En España puede considerarse como equivalente al señorío. No obstante, hay un debate historiográfico sobre las diferencias entre el régimen señorial en España y el modelo europeo, ligado a la descomposición del Imperio Carolingio.1

El feudo se vincula a la nobleza Aunque en origen el señor (por ejemplo, el rey) retenía la capacidad de retirar el feudo a su vasallo (por ejemplo, un conde), el feudo en la práctica se fue haciendo vitalicio y hereditario, pasando a convertirse en el patrimonio de una familia noble. No conviene utilizar el término propiedad para esta relación, más propiamente vinculación. Los derechos plenos de propiedad no son propios de la Edad Media (ni siquiera del Antiguo Régimen), sino del Derecho Romano o del Estado Liberal. El señor que lo da, y su vasallo noble que lo recibe, comparten de alguna manera algún tipo de derecho de dominio sobre el feudo (que podría llegar hasta la teórica reversión al señor en caso de felonía o incumplimiento de la fidelidad debida, o de la liberación de toda obligación para el vasallo en felonía por parte del señor), del mismo modo que el señor y su siervo campesino también comparten el dominio sobre la tierra (dominio útil y dominio eminente). El feudo, unidad económica La manera de explotar económicamente el feudo, en su manera "clásica", en los siglos de la Alta Edad Media, en que no había casi circulación monetaria y muy escasa comercialización de los excedentes, consistía en repartir la tierra en dos porciones: la reserva señorial y los mansos. Cada manso era entregado a un campesino, que se encomendaba (commendatio) al señor (bien libremente o bien forzosamente), pasando a convertirse en su siervo. En latín servum podría traducirse por esclavo (ancilla), pero en realidad en la época feudal la utilización de mano de obra esclava en la agricultura no era dominante. La condición jurídica del siervo tampoco era de libertad, puesto que estaba ligado a la tierra que trabajaba. Eso sí, disponía del producto de su manso, que cultivaba a su criterio y del que obtenía lo necesario para su subsistencia (en términos del materialismo histórico, la reproducción de su fuerza de trabajo). Los días que fijara la costumbre (corvea en Francia, serna en Castilla) debía trabajar obligatoriamente en la reserva señorial. Ese trabajo excedente es la forma de obtener el excedente por parte del señor, que se beneficiará del producto de esa reserva (apropiación del excedente por coerción extraeconómica, en esos mismos términos, que define el modo de producción feudal).

La activación de la economía a lo largo de los siglos, sobre todo después del año 1000, que permiten que haya circulación monetaria y el surgimiento de mercados, comarcales, urbanos y luego a larga distancia, harán que el modelo se altere, y se conviertan los pagos en trabajo en pagos en especie (fijos o porcentajes, como en la aparcería) o en dinero (renta feudal). Para el señor también eran multitud de derechos feudales que garantizaban que todo tipo de excedente le sea entregado (portazgos, peajes, derecho de molino, de taberna, de tienda, de explotación de bosques, caza y ríos...) incluyendo los pagos más polémicos (ius primae noctis o derecho de pernada, habitualmente redimible con un pago). La apropiación de impuestos teóricamente del rey (como la alcabala en Castilla) era también muy común de los señores, en la Baja Edad Media. Referencias Bibliografía

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DUBY, Georges (1976), Guerreros y Campesinos. Desarrollo inicial de la economía europea (500-1200), Madrid: Siglo XXI. ISBN 8432302295. FOURQUIN, Guy (1977), Señorío y feudalismo en la edad media, Madrid: EDAF. ISBN 8471663473. VALDEÓN, Julio, SALRACH, José María y ZABALO, Javier (1987), Feudalismo y consolidación de los pueblos hispánicos, Barcelona: Labor. ISBN 8433594249.

Economía feudal
Las invasiones que sufre Europa durante más de cien años (normandos, musulmanes, eslavos) con la caída del Imperio romano y el posterior debilitamiento del Imperio Carolingio frenarán la actividad económica hasta las puertas del año 1000.

Las mejoras técnicas
Es en este momento cuando se extienden modernas técnicas agrícolas que, aún existiendo anteriormente, habían quedado reducidas a escasos espacios territoriales. Este proceso fue extraordinariamente lento, pero se intensificó a partir del siglo XII con la mejora de las comunicaciones y los intercambios. Entre los avances cabe destacar el aumento en el uso de los molinos de agua como fuerza motriz para el trigo y el aceite, que por una parte se extiende desde el norte de Europa

hacia la zona central, y por otra con las aportaciones de los musulmanes en España desde el sur hasta Francia y de las acequias para riego, extendiendo los cultivos y liberando mano de obra que podía dedicarse a otras tareas más productivas. Además, mejoran los métodos de enganche de los animales, especialmente el caballo y el buey, introduciendo la collera rígida y el yugo sobre los cuernos. La cría del ganado de tiro aumenta de manera notable y permitirá disponer de animales en abundancia. También se cría el caballo de combate que cambiará las prácticas de la guerra en detrimento de la infantería tradicional. Los instrumentos de uso agrícola, como el arado o la azada, generalmente de madera, son sustituidos por otros de hierro. Esto es especialmente útil en el centro y norte de Europa, entre el Loira y el Rhin, donde la tierra turbosa y muy húmeda era de difícil trabajo. Ahora el arado penetra más, airea la tierra con mayor facilidad y permite la obtención de cosechas en espacios antes baldíos. Además desde el norte de la actual Francia y sur de Alemania se extiende un sistema de barbecho distinto que permite la rotación de suelos cada dos años de tres mediante la quema de rastrojos, en vez de uno de cada dos, y se abandona la práctica del cultivo itinerante. Al mismo tiempo, las canalizaciones de agua permiten el riego en zonas como la Lombardía y en el sur de Europa garantizan sacar adelante cosechas en terrenos de clima mediterráneo seco. Entre los alimentos, además de las habas y el trigo, se incorpora a la dieta la avena, tanto para personas como para los animales, cuyo engorde es más rápido y garantiza la alimentación en periodos de sequía y en los duros inviernos.

A más producción, más población
El aumento de la producción como consecuencia de las innovaciones supone ya en el siglo XI una reducción de las prestaciones personales de los siervos a sus señores en cuanto a horas de trabajo, sustituyéndose por el pago de una cuantía económica o en especie. Se reducen las tierras del señor y se extienden los arrendamientos. Al mismo tiempo los campesinos, disponiendo de más tiempo para procurarse sus ingresos, aumentan sus rentas y ganan en independencia. En algunos lugares, sólo son convocados a trabajar para el señor en los periodos de laboreo con gran necesidad de mano de obra como la siega. El señor pasa de obtener trabajo gratuito, a recibir retribuciones en especie que él muchas veces elige, y oro o plata. Esto provoca una mayor acuñación de moneda y el fluir del comercio. Aparecen las primeras grandes fortunas y los señores hacen ostentación de sus bienes, muchos de ellos traídos de Oriente, (entre otras, a través de la "ruta de la seda"). El Alto Clero comienza a disponer a partir del siglo XI de recursos con los que engalanar las iglesias, catedrales y palacios episcopales. Aumenta el número de tierras roturadas y comienza el periodo de eliminación de los bosques europeos, drenaje de las tierras empantanadas, extensión de los terrenos arados lejos de las aldeas y la construcción dispersa de casas campesinas. Aunque no sea rápidamente, el tiempo va cambiando el paisaje y las costumbres. Las tierras de pastos en

las laderas más difíciles de arar y los terrenos de labranza en el resto se hacen comunes en muchas zonas. Es el tiempo en el que se extiende el cultivo de la vid, poco exigente con las tierras que han sido ganadas al bosque. Las mejores zonas atraen a una mayor masa de población y se producen migraciones en todo el centro de Europa. El crecimiento poblacional es notable a partir del 1050, llegándose a duplicar la población de Inglaterra en 150 años y triplicándose hacia el final de la Edad Media. En el siglo XI las hambrunas han desaparecido. Este incremento se realiza a costa de una mayor tasa de natalidad, si bien la de mortalidad se mantendrá más estable. El crecimiento de las tierras labradas es obra en su mayor parte de los campesinos y no tanto de los señores. Conforme éstos se habitúan a recibir las retribuciones en moneda o especie, van abandonando el deseo de acrecentar los latifundios en beneficio de cederlos en arriendo. El señor controla muchas veces la venta de materiales y aperos de labranza a sus campesinos, lo que le garantiza un control importante sobre los siervos. Los campesinos exigirán, y obtendrán muchas veces, la fijación de una retribución no arbitraria al señor, que consistirá en una aportación fija y otras variables en función de los resultados de las cosechas del año.TK EDITH

El comercio
A partir del siglo XII los excedentes facilitan el comercio más allá de las fronteras del señorío. Las actividades comerciales permiten que surja una incipiente burguesía, los mercaderes, que en su origen eran campesinos que aprovechaban los tiempos en los que no era necesario el trabajo de la tierra para comerciar, y que deberán realizar su trabajo pagando igualmente una parte de sus beneficios en forma de tributos a los señores. El lujo al que aspiran los señores con el incremento de las rentas, favorece la aparición cada vez más frecuente de artesanos. Las rutas de peregrinaje son los nuevos caminos por donde se abre el comercio. Roma, Jerusalén o Santiago de Compostela son los destinos pero las comunidades situadas en sus vías de acceso florecen ofreciendo hospedaje, comida y ropa. La venta directa al consumidor permite a muchos campesinos aportaciones extras a sus arcas. Las tasas de tránsito, peaje y mercados se incrementan. Las ciudades, burgos, son al mismo tiempo espacios de defensa y de comercio conforme avanza el tiempo y se va gestando una nueva sociedad que despegará en los siglos XIII y XIV. Véase también:
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Economía en la Edad Media Feudalismo Renta feudal Señorío

Bibliografía
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Bloch, Marc. (1961) 1987. La sociedad feudal. Editorial Akal, Madrid. Ganshof, François-Lois. (1964) 1985. Feudalismo. Ariel, Barcelona.

Guerreau, Alain. (2001) 2002. El futuro de un passado. Critíca, Barcelona.

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