BREVIARIOS

del
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
101
CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA
Traducción de
JESÚS BAL y GAY
Cómo escuchar la
~ .
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, t..; por AARON COPLAND
Introducci6n de
WILLIAM SCHlIMAN
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO
Primera edición en inglés,
Primera edición en español,
Decimotercera reimpresión,
Cuarta edición en inglés,
Segunda edición en español, aumentada,
1939
1955
1993
1988
con base en la cuarta en inglés, 1994
Octava reimpresión, 2006
Copland, Aaron
Cómo escuchar la música / Aaron Copland ; trad. de
Jesús Bal y Gay. - 2' ed. - México: FCE, 1994
219 p. ; 17 x 11 cm - (Colee. Breviarios; 101)
Título original What to Listen for in Music
ISBN
1. Música - Crítica e interpretación 2. Música - Apre-
ciación 1. Bay y Gay,Jesús, tr. 11. Ser III. t
LC MT6 C7818 Dewey082.1 B846V.lOl
Distribución mundial para lengua española
Sugerencias: editorial@fondodeculturaeconomica.com
www.fondodeculturaeconomica.com
Te!. (55)5227-4672 Fax (55)5227-4694
Empresa certificada ISO 9001: 2000
Título original: What to Listen far in Music
© 1985, Aaron Copland
© 1988, Introducción, William Schuman Associates, Inc.
Publicado por McGraw-Hill Book Company, EUA de América
0-07-013091-4
D. R. © 1955, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
Carretera Picacho-Ajusco 227; 14200 México, D. F.
Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra -incluido
el diseño tipográfico y de portada-, sea cual fuere el medio,
electrónico o mecánico, sin el consentimiento por escrito del editor.
ISBN 968-16-4151-5
Impreso en México • Printed in Mexico
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INTRODUCCIÓN
AL SIMPLE aficionado a la música debe parecerle
extraño un libro "técnico" sobre cómo escuchar la
música. ¿Desde cuándo hay dificultades para escu-
char la música? La música es para gozar de ella.
¿Por qué tendríamos que aprender o necesitar una
guía sobre cómo escucharla? ¿Y por qué uno de
nuestros grandes compositores habría de robar
tiempo a la composición para escribir una intro-
ducción a la música? La respuesta es sencilla. Es-
cuchar la música es una capacidad que se adquiere
por medio de experiencia y aprendizaje. El cono-
cimiento intensifica el goce.
Los músicos están acostumbrados a la prosa de
los compositores como críticos y como escritores
de doctas tesis sobre puntos técnicos (Berlioz,
Schoenberg, Strauss y, más cerca de nosotros,
Babbitt, Piston y Persichetti, sólo son algunos de
los muchos nombres que me vienen a la memoria),
pero antes de Copland ningún gran compositor
había intentado siquiera explicar la técnica de la
composición musical a los lectores legos. En reali-
dad, este libro es único en su género. El lector no
iniciado puede calcular su importancia imaginan-
do un libro de Rembrandt que se intitulara Cómo
ver la pintura.
Para empezar a apreciar Cómo escuchar la músi-
ca, conviene recordarnos quién es el autor del libro.
La música de Aaron Copland es reconocida como
parte de nuestra herencia. El sonido especial de
7
8 INTRODUCCIÓN
Copland nos ha enriquecido a todos. Es un sonido
que no había antes en la música, una expresión tan
personal que ninguno de sus muchos imitadores ha
logrado absorberlo en forma convincente. Y sin em-
bargo, Aaron Copland lleva tanto tiempo siendo
una figura familiar en nuestro panorama musical
que ya fácilmente lo pasamos por alto. Sin duda
nos ufanamos de sus realizaciones y nos felicitamos
de su presencia, pero ¿tenemos conciencia sufi-
ciente de sus cualidades singulares? ¿Qué hace tan
especial a Copland? Desde luego, todo gran artista
creador es especial, pero Copland ha creado un
cuerpo de obras que habla a sus conciudadanos en
términos identificables ... y esta identificación es
una propiedad nacional. Cualquiera que sea la des-
cripción que se haga del arte de Copland, éste evoca
una respuesta basada en nuestras experiencias
compartidas y nos da un sentido de identificación.
Pero Cómo escuchar la música es otro ejemplo más
del liderazgo que Copland ha ejercido durante estos
muchos años.
Varios de sus colegas, incluido yo mismo, han
tenido muchas oportunidades de escribir y de hablar
acerca de Aaron Copland. y al recordar declaracio-
nes anteriores, se repiten las mismas observaciones.
Para mí, lo principal es mi firme convicción de que
él representa los ideales para los artistas que ac-
túan en una sociedad democrática. Los roles de
Copland son muchos y variados: ciudadano, com-
positor, ejecutante, profesor, conferenciante, miem-
bro de comités, portavoz de su arte y, para que no
olvidemos uno de sus papeles favoritos, director.
Cómo escuchar la música representa a Copland en
su papel de maestro y nos da una indicación precisa
de su filosofía de la enseñanza.
INTRODUCCIÓN 9
Como maestros de composición, los composito-
res, las más de las veces, tienden a imponer sus
~ ; o p i a s opiniones a sus discípulos y a instilar una
adherencia a sus procedimientos técnicos. Copland
es el raro compositor que ayuda a sus estudiantes a
descubrir sus propios medios de expresarse, en lugar
de dominar las técnicas de él, que podrían ser, o no
ser, afines a sus talentos particulares. Copland com-
bina el conocimiento profundo de la música del
pasado con una comprensión enciclopédica de toda
la música contemporánea. Y como resultado de su
extraordinario conocimiento y de su clara filosofía
reflejados en su enfoque a la enseñanza, sus discípu-
los componen en toda una variedad de estilos. Sería
difícil imaginar una actitud menos doctrinaria. En
esencia, Copland está diciendo que un profesor efi-
ciente puede tener sus propias y arraigadas convic-
ciones y sin embargo sentir la obligación de poner
a sus discípulos en contacto con doctrinas estéticas
y procedimientos técnicos hacia los cuales puede
no sentir mayor simpatía, pero que le parecen ne-
cesarios para el discípulo. He aquí lo opuesto del
autoritarismo: una preocupación por el carácter
del individuo y no por la imposición de conclusio-
nes recibidas a priori.
Aun sabiendo que Copland es el artista quinta-
esenciado en una sociedad democrática, a menudo
he deseado, sin embargo, que pudiéramos darle un
título real. En Inglaterra, desde hace tiempo ya se
referirían a Sir Aaron y le habrían designado com-
positor nacional oficial. Pero los títulos no se avie-
nen con la sencillez y el carácter directo de Copland.
Recuerdo que hace más de 25 años me referí a él
como el decano de los compositores norteamerica-
nos, y esto lo dejó asombrado. Sin embargo, sigue
llevando valerosamente ese título.
10 INTRODUCCIÓN
Si carecemos de una entidad nacional debida-
mente constituida para conceder títulos honorífi-
cos, en cambio tenemos otro mecanismo que es
aún más significativo: el juicio de nuestros colegas.
Copland ocupa lugar preminente y es objeto de
nuestro afecto y nuestra estima. Nos encanta poder
decírselo. Él acepta el reconocimiento de sus cole-
gas y del público, con infalible elegancia y buen
humor. Cuando, hace largo tiempo, le pregunté si
no estaba aburrido de tantos honores, me dijo:
"¡Bill, subestimas mi capacidad!"
El contenido de Cómo escuchar la música lleva al
lector desde los más sencillos elementos de la músi-
ca hasta el gradual desenvolvimiento de sus aspectos
más complejos. En cierto modo, el libro es análogo
a la música del autor, pues el repertorio de Copland
va desde las obras más populares y accesibles, hasta
la música de cámara de la más destilada y esotérica
erudición.
En las obras populares, por ejemplo Primavera
en los Apalaches, Copland nos da una especial
visión musical de un sentimiento reconociblemente
indígena. En Retrato de Lincoln, el marco musical
encarna el texto y da una nueva dimensión a las
declaraciones humanas de Lincoln. En estas obras,
y en composiciones como Rodeo y Billy the Kid,
Copland transforma materiales folclóricos norte-
americanos en el arte más refinado, al discernir las
posibilidades de música sencilla que sólo podían
ser percibidas por un artista de extraordinaria ima-
ginación.
Al lego casi podría parecerle que el Copland de
estas obras populares y el Copland llamado "serio"
son dos compositores distintos. No es así, pues el
mismo sonido de Copland que imbuye la música
INTRODUCCIÓN 11
popular también está presente en las obras maestras
más complicadas. Y Copland nos ha dado creacio-
nes en todos los medios: desde canciones, música de
cámara y coros, hasta música para teatro, cine,
óperas y sinfonías.
Con el recordatorio de que Cómo escuchar la
música fue escrito por uno de los grandes composi-
tores de la historia, vuelva ahora el lector sus pági-
nas, sabiendo que es el privilegiado discípulo de un
gran maestro. Si el lector analiza el índice, observa-
rá el gradual desenvolvimiento de un tema compli-
cado, paso por paso. El libro se basa claramente en
la premisa de que cuanto más se conozca el tema
de la música, más grande será el goce al escuchar-
la. Y el primer requisito para escuchar la música es
tan obvio que casi parece ridículo mencionarlo, y
sin embargo, a menudo es el único elemento que
está ausente: prestar atención y dar a la música el
esfuerzo concentrado de un oyente activo.
Resulta revelador comparar las acciones del pú-
blico de teatro con las del público de las sinfonías:
en el teatro, el público presta toda su atención a
cada línea del diálogo, sabiendo que si pasa por alto
algún renglón importante no comprenderá la obra:
esta atención instintiva a menudo falta en la sala de
conciertos. Sólo tenemos que escuchar a quienes
asisten a un concierto para ver cómo se distraen,
hablan, leen o simplemente miran al espacio. Tan
sólo un pequeño porcentaje está vitalmente intere-
sado en el papel esencial de escuchar activamente.
Esta falla es grave porque el oyente es esencial para
el proceso de la música; después de todo, la música
consiste en el compositor, el ejecutante y el oyente.
y cada uno de estos elementos debe encontrarse
presente de la manera más ideal. Esperamos una
12 INTRODUCCIÓN
buena interpretación de una bella obra pero, ¿nos
acordamos a menudo de que también debe ser bri-
llantemente escuchada?
El destino de una pieza de música, aunque bási-
camente esté en manos del compositor y de los
ejecutantes, también depende de la actitud y de la
capacidad de los oyentes. En el sentido más alto, es
el oyente el que dicta la aceptación o rechazo últi-
mos de la composición y de los ejecutantes. Los mú-
sicos bien saben, por experiencia, que la misma
música con los mismos ejecutantes puede ser recibi-
da con enormes diferencias por distintos públicos.
En otras palabras, la calidad apreciada de la música
está, claramente, a merced de la calidad real de sus
oyentes. Por desgracia para la música, muchos oyen-
tes se contentan con meterse en un baño emocional
y limitar su reacción a la música al elemento sensual
de sentirse rodeados por sonidos. Pero estos sonidos
están organizados; los sonidos nos hacen un llama-
do intelectual así como otro emocional.
La aventura de aprender a escuchar la música es
uno de los grandes goces del contacto con este arte.
Escuchar es un tema que se puede enseñar, y este
libro organiza y aclara los enfoques a la materia.
Leer este libro sin ayuda no convertirá al lector,
súbitamente, en un oyente virtuoso, pero sí podrá
ponerlo en camino. Los esfuerzos que haga el lec-
tor por comprender más lo que está ocurriendo
serán recompensados, a mil por uno, en el intenso
placer y mayor interés que encontrará.
Desde luego, existe mucha música que no requie-
re una atención especial para gozarla. La música
satisface una vasta gama de apetitos, y una com-
paración con un menú bien planeado ilustrará
nuestro punto. Después de todo, un aperitivo pre-
INTRODUCCIÓN
13
tende estimular, y un plato fuerte aspira a alimen-
tar; el postre pretende ser como una grata refle-
xión, para despedir a los comensales. Si el lector
examina los programas de orquestas sinfónicas
descubrirá que, en general, este principio abunda,
es decir: la obertura, la sinfonía y el final, relativa-
mente más ligero. A veces, el banquete musical está
formado exclusivamente por platos fuertes. A veces,
como en los conciertos "populares", casi no hay más
que aperitivos y postres. Pero queda establecido el
punto de que la naturaleza de cada pieza de música
define su propósito, y la comprensión de este pro-
pósito indica el éxito o fracaso de la composición,
los ejecutantes y los oyentes.
Nuestros aperitivos y postres musicales no exigen
el entendimiento necesario para escuchar música
de gran peso y complicación. Esto en nada disminu-
ye el valor de la música "ligera". Después de todo,
no existe ningún tipo inaceptable de música: tan
sólo ejemplos, de muy diversas calidades, desde lo
bueno hasta lo malo, en cada género. Es importan-
te subrayar estas distinciones en un momento de la
historia en que se habla tanto del valor igual de
todas las clases de música.
La música popular tiene un propósito especial:
entretener mientras exige el menor esfuerzo de
parte del público. Tratar de comparar el valor de la
música popular con el de la música llamada seria
es absurdo. Volviendo a nuestra analogía alimenta-
ria, las materias básicas de nuestro alimento no
invalidan la "guarnición" que las rodea. Honrar
todas las clases de música sin falsas pretensiones
de comparaciones ilógicas es gozar conforme nues-
tra naturaleza dicta los diferentes atractivos de di-
versos esfuerzos. Encontramos placer e inspiración
14 INTRODUCCIÓN
leyendo novelas, poesía y filosofía del carácter más
profundo, mientras al mismo tiempo encontramos
placer relajándonos con una buena revista.
Lo anterior no implica que el equivalente musical
de unos malos alimentos es malo para la salud sino
en cambio, que una dieta restringida a una sola
pecie de arte resulta limitadora. Este libro debe ayu-
dar a los oyentes que sienten curiosidad por formas
más complicadas de música. Y no nos equivoque-
mos, la gran música ha nacido de grandes esfuerzos
de espíritus grandes y dedicados y de oyentes suma-
mente devotos. El número de personas que escucha
de música no es más que un porcentaje
de aquellos cuyas horas de vigilia
estan saturados de sonidos tan omnipresentes
como el aire que respiramos.
En último análisis, el libro de Copland es un libro
de propaganda: es un libro escrito por un hombre
comprometido con la difusión del Evangelio de lo
que en días de menor crítica llamábamos "buena
n:úsica". El libro es una invitación, y el lector hará
bIen en aceptarla.
WILLIAM SCHUMAN
Nueva York, 1988
NOTA DEL AUTOR PARA LA EDICIÓN
DE 1957
CASI han pasado veinte años desde la primera edi-
ción de este libro, en 1939. Es grato, naturalmente,
saber que sigue siendo útil para los melómanos
desde entonces, tanto en Estados Unidos como en
el extranjero.*
Durante las pasadas dos décadas fuimos testigos
de un florecimiento sin precedentes del interés por
todas las formas de música en el mundo entero.
Tanto la cantidad como la calidad de la música que
se escucha ha cambiado, pero, afortunadamente
para el autor, los problemas básicos de "cómo es-
cuchar" siguen siendo los mismos. Por esta razón,
sólo fue necesario hacer pequeñas correcciones al
texto.
Se han añadido dos nuevos capítulos: uno en
torno a la cuestión de cómo se debe escuchar la
música actual; en el otro consideramos el ámbito
relativamente nuevo de la música para películas y
su relación con el cinéfilo. La primera de esas sec-
ciones requiere una explicación, conforme a lo que
expuse en el prefacio a la primera edición, en el sen-
tido de que la música contemporánea no plantea
problemas especiales de audición en sí misma. Esto
sigue pareciéndome cierto. Sin embargo, es igual-
mente cierto que, después de cincuenta años de la
*Han aparecido traducciones en alemán, italiano, espa-
ñol, sueco, hebreo y persa.
15
16 NOTA DEL AUTOR PARA LA EDICIÓN DE 1957
llamada música moderna, hay miles de melómanos
de buena fe que siguen pensando que suena en
forma diferente. Me pareció que valdría la pena
hacer un esfuerzo adicional para elucidar algunas
facetas del nuevo modo de oír música que no enca-
jan en la panorámica de los demás capítulos. Ambas
secciones nuevas se basan en artículos originalmen-
te preparados para The New York Times Magazine.
Doy las gracias debidas a los directores por permi-
tirme reformar parte del material publicado allí.
Al final del libro se encontrará una lista de graba-
ciones de las obras mencionadas en el texto (con al-
gunas adiciones). Para los interesados en otras lec-
turas se ha incorporado una pequeña bibliografía,
que incluye una lista especial de libros escritos por
compositores. Esto se hizo con la idea de que los
aficionados a la música conozcan las opiniones de
los propios compositores.
AARON COPLAND
Crotonville, Nueva York
PREFACIO
ESTE libro tiene por objeto exponer con la mayor
claridad posible los fundamentos de la audición
inteligente de la música. El "explicar" la música no
es una tarea fácil, y no puedo hacerme la ilusión de
haberla realizado mejor que los demás. Pero la
mayoría de los que escriben sobre la comprensión
musical plantean el problema desde el punto de
vista del educador o del crítico, mientras que éste
es el libro de un compositor.
Para el compositor, escuchar la música es una
función perfectamente natural y simple. Y así de-
biera ser para los demás. De haber algo que necesi-
te explicación, el compositor cree, naturalmente,
puesto que sabe lo que hay en una composición
musical, que nadie con más derecho que él para
decirle al oyente qué es lo que puede sacar de ella.
Ouizá en eso se equivoque el compositor. Ouizá no
pueda ser el artista creador tan objetivo en su modo
de ver la música como lo es el educador. Pero me
parece que vale la pena correr ese riesgo, pues el
compositor tiene en juego algo que es vital para él.
Al ayudar a los demás a oír más inteligentemente la
música, labora por la difusión de la cultura musi-
cal, la cual en definitiva redundará en la mejor
comprensión de sus propias creaciones.
Pero queda en pie el problema de cómo intentar-
lo. ¿Cómo puede el compositor profesional derri-
bar la barrera que hay entre él y el oyente lego?
¿Qué puede decir el compositor para que la música
17
20 PREFACIO
Aun cuando este libro fue escrito originalmente
con destino allego en estas cuestiones, tengo espe-
ranza de que los estudiantes de música puedan
encontrar provecho en su lectura. En su concen-
tración para perfeccionarse en la determinada
pieza que están estudiando, los típicos estudiantes
de conservatorio tienden a perder de vista la músi-
ca como un todo. Este libro quizá pueda servir,
especialmente en los últimos capítulos sobre las
formas fundamentales, para hacer que cristalicen
los vagos conocimientos generales que suele ad-
quirir el estudiante.
No se ha encontrado solución al perenne proble-
ma de proporcionar ejemplos musicales satisfacto-
rios. Cada pieza de música mencionada en el texto
está grabada en disco y, por tanto, podrá oírla el
lector. (Unas cuantas excepciones llevan la indi-
cación de "no hay grabación en el comercio".)* En
beneficio de una referencia rápida para los lectores
que sepan música, se han impreso en el texto un
corto número de ilustraciones musicales. Puede
que algún día se descubra el método perfecto de
ilustrar lo que un libro diga sobre música. Hasta
entonces el pobre lego tendrá que aceptar de buena
fe algunas de mis observaciones.
* El número de obras mencionadas por el autor como no
grabadas ha disminuido en estos últimos tiempos. Así, pues,
esa indicación la conservaremos sólo para aquellas obras de
las que, a la hora de entrar en prensa esta traducción, no
tengamos noticia de que hayan sido grabadas. [T.]
TESTIMONIO DE GRATITUD
Cómo escuchar la música
fue el título de un curso de quince confe-
rencias dadas por el autor en la New
School for Social Research de Nueva York
durante los inviernos de 1936 y 1937. El
doctor Alvin Johnson, su director, merece
mi gratitud por haber proporcionado la
tribuna pública que me estimuló a escri-
bir este libro.
Las charlas estaban destinadas al pro-
fano y al estudiante de música, no al
músico profesional. Por tanto, el presente
volumen tiene también un alcance limita-
do. Mi propósito no era abarcarlo todo en
una materia que tan fácilmente se dilata,
sino limitar el examen a lo que me pareció
ser los problemas esenciales de la audi-
ción.
El manuscrito fue leído por Mr. Elliott
Carter, a quien debo importantes suges-
tiones y críticas amables.
1. PRELIMINARES
TODOS los libros que tratan de la comprensión de la
música están de acuerdo en un punto: no se llega a
apreciar mejor este arte sólo con leer un libro que
trate de ese asunto. Si se quiere entender mejor la
música, lo más importante que se puede hacer es
escucharla. Nada puede sustituir al escuchar músi-
ca. Todo lo que tengo que decir en este libro se dice
acerca de una experiencia que el lector sólo podrá
obtener fuera de este libro. Por tanto, el lector
probablemente perderá el tiempo al leerlo, a menos
que haga el propósito firme de oír una mucho
mayor cantidad de música que hasta ahora. Todos
nosotros, profesionales y no profesionales, estamos
tratando constantemente de hacer más profunda
nuestra comprensión de este arte. La lectura de un
libro puede a veces ayudarnos. Pero nada podrá
remplazar la condición principal: escuchar la músi-
ca misma.
Por suerte, las ocasiones de oír música son hoy
mucho más numerosas que nunca. Gracias a la cre-
ciente cantidad de buena música que la radio y el
fonógrafo -sin mencionar el cine y la televisión-
proporcionan, casi cualquiera puede escucharla. En
realidad, como dijo recientemente un amigo mío,
todo el mundo puede hoy día no entender la mú-
sica.
Muchas veces me ha parecido que hay tendencia
a exagerar la dificultad de entender correctamente
la música. Nosotros los músicos encontramos todos
23
24 PRELIMINARES
los días algún alma sincera que invariablemente, en
una forma u otra, nos dice: "Me gusta muchísimo la
música, pero no entiendo nada de ella." Mis amigos
dramaturgos y novelistas rara vez oyen a nadie decir
"no entiendo nada de teatro o de novela". Sin em-
bargo, mucho me temo que esas mismas personas,
tan modestas ante la música, tengan exactamente
tanto motivo para serlo ante las demás artes. O,
para decirlo de modo más cortés, tengan exacta-
mente tan poco motivo para ser modestas en cuan-
to a su comprensión de la música. Si se tiene algún
sentimiento de inferioridad en lo que se refiere a
las propias reacciones musicales, trátese de des-
echarlo: casi siempre es injustificado.
Sea como fuere, no hay razón para que estemos
alicaídos por lo que toca a nuestras capacidades mu-
sicales, mientras no tengamos alguna idea de lo que
significa "ser musical". Hay muchas y extrañas no-
ciones populares acerca de eso. Se nos dice siempre,
como prueba irrebatible de que una persona es mu-
sical, que "al llegar a casa puede tocar en el piano
todas las melodías que acaba de oír en el teatro". Ese
hecho demuestra sólo una cierta musicalidad de la
persona en cuestión, pero no indica la clase de sensi-
bilidad musical que aquí se examina. Que un cómico
sea buen mimo no quiere decir que sea un actor, y
así sucede también en música: el mimo musical no
es necesariamente un individuo profundamente
musical. Otro atributo que se encarece siempre que
se plantea la cuestión de si se es musical es el oído
absoluto. La capacidad de reconocer la nota la cuan-
do se oye puede ser útil a veces, pero por sí sola no
prueba que se sea una persona musical. No deberá
tomársela más que como indicación de una mu-
sicalidad fácil, de significación limitada en cuanto se
PRELIMINARES 25
relaciona con la verdadera comprensión musical,
que es lo que aquí nos importa.
Hay, sin embargo, un mínimo exigible al auditor
inteligente en potencia: que sea capaz de conocer
una melodía cada vez que la oiga. La sordera musi-
cal, si es que existe, consistirá en la incapacidad
para reconocer una melodía. Quien la padezca es
digno de lástima, pero nada se puede hacer por él:
es tan inútil para la música como el daltónico lo es
para la pintura. * Pero si se tiene la seguridad de
poder reconocer una melodía dada -no cantar una
melodía, sino reconocerla cuando se toque, aun
después de algunos minutos y de haberse tocado
otras diferentes-, entonces es que se tiene la llave
de una comprensión más honda de la música.
No basta sólo con oír la música en cada uno de
los momentos en que va existiendo. Hay que poder
relacionar lo que se oye en un momento dado con
lo que se ha oído en el momento inmediatamente
anterior y con lo que va a venir después. En otras
palabras: la música es un arte que existe en el tiem-
po. En tal sentido es como la novela, con la diferen-
cia de que es más fácil tener presente lo que sucede
en una novela, porque por una parte se narran en
ella hechos concretos y, por otra, uno puede volver
páginas atrás para refrescar su recuerdo. Los "suce-
didos" musicales son por naturaleza más abstractos,
de modo que resultan más difíciles de reunir en la
imaginación que los de una novela. Por eso es por lo
que se hace necesario poder reconocer una melodía.
Pues lo que en la música hace las veces de argumen-
*William Schuman rebate esta idea. Como resultado de su
trabajo práctico con aficionados, sostiene haber conseguido
buenos resultados ayudando a quienes tienen mal oído para
la música a reconocer materiales melódicos.
26 PRELIMINARES
to es, por regla general, la melodía. Generalmente la
melodía es aquello de que trata la pieza. Si no se
puede reconocer una melodía cuando aparece por
primera vez y no se pueden seguir fielmente todas
sus peregrinaciones hasta el final, no comprendo
para qué se ha de seguir escuchando. Eso es darse
cuenta sólo vagamente de la música. Pero el reco-
nocer una melodía quiere decir que se sabe dónde
se está y que se tienen muchas probabilidades de
saber adónde se va. Es la única condición sine qua
non para llegar a una comprensión más inteligente
de la música.
Hay ciertas escuelas que tienden a acentuar el
valor que la experiencia práctica de la música tiene
para el oyente. Y dicen, en efecto: tóquese en el piano
con un dedo Old Black loe yeso acercará más a los
misterios de la música que la lectura de una docena
de volúmenes. Ningún daño puede hacer, indudable-
mente, arañar un poco el piano y aun tocarlo media-
namente. Pero en cuanto introducción a la música,
desconfío de ello, aunque no sea más que por los
muchos pianistas que se pasan la vida tocando gran-
des obras y, sin embargo, su comprensión de la mú-
sica es, en general, bastante pobre. En cuanto a los
divulgadores que comenzaron por pegar a la música
floridas historias y títulos descriptivos y acabaron
por añadir coplas ramplonas a temas de composi-
ciones famosas, su "solución" a los problemas del
oyente merece el desprecio más absoluto.
Ningún compositor cree que haya atajos para lle-
gar a la mejor inteligencia de la música. Lo único
que se puede hacer en favor del oyente es señalar
lo que de veras existe en la música misma y explicar
razonablemente el cómo y el porqué de la cuestión.
El oyente deberá hacer lo demás.
Il. CÓMO ESCUCHAMOS
TODOS escuchamos la música según nuestras per-
sonales condiciones. Pero para poder analizar más
claramente el proceso auditivo completo lo dividire-
mos, por así decirlo, en sus partes constitutivas. En
cierto sentido, todos escuchamos la música en tres
planos distintos. A falta de mejor terminología, se
podrían denominar: 1) el plano sensual, 2) el plano
expresivo, 3) el plano puramente musical. La única
ventaja que se saca de desintegrar mecánicamente
en esos tres planos hipotéticos el proceso auditivo es
una visión más clara del modo como escuchamos.
El modo más sencillo de escuchar la música es
escuchar por el puro placer que produce el sonido
musical mismo. Ése es el plano sensual. Es el plano
en que oímos la música sin pensar en ella ni exami-
narla en modo alguno. Uno enciende la radio mien-
tras está haciendo cualquier cosa y, distraídamente,
se baña en el sonido. El mero atractivo sonoro de la
música engendra una especie de estado de ánimo
tonto pero placentero.
El lector puede estar sentado en su cuarto y leyen-
do este libro. Imagine que suena una nota del piano.
Esa sola nota es bastante para cambiar inmedia-
tamente la atmósfera del cuarto, demostrando así
que el sonido, elemento de la música, es un agente
poderoso y misterioso del que sería tonto burlarse o
hacer poco caso.
Lo sorprendente es que muchos que se conside-
ran aficionados competentes abusan de ese plano
27
28
CÓMO ESCUCHAMOS
de la audición musical. Van a los conciertos para
perderse. Usan la música como un consuelo o una
e.vasión. Entran en un mundo ideal en el que uno no
tIene que pensar en las realidades de la vida cotidia-
13a. Por supuesto que tampoco piensan en la música.
Esta les permite que la abandonen, y ellos se largan
a. un lugar donde soñar, soñando a causa y a propó-
SIto de la música, pero sin escucharla nunca verda-
deramente.
e.l del sonido es una fuerza poderosa
y pero no debemos permitirle que usurpe
una exagerada de nuestro interés. El plano
sensual es Importante en música, muy importante,
pero no constituye todo el asunto.
No hay necesidad de más digresiones acerca del
plano sensual. Su atracción para todo ser humano
normal es evidente por sí misma. Pero hay una
que es aguzar nuestra sensibilidad para las
dIstmtas clases de materia sonora que usan diver-
sos compositores. Porque no todos los composito-
res usan de una misma manera la materia sonora.
No vaya a creerse que el valor de la música está en
directa de su atractivo sonoro, ni que la
mUSlca de sonoridades más deliciosas sea la escrita
por el compositor más grande. Si ello fuera así
sería un creador más grande que Beethoven:
Lo Importante es que el elemento sonoro varía con
el compositor, que la manera de usarlo éste forma
parte integrante de su estilo y hemos de tenerla en
cuenta escuchemos. El lector verá, pues,
que es valIosa una actitud más consciente, aun en
ese plano primario de la audición musical.
El segundo plano en que existe la música es el
que llamé plano expresivo. Pero, al pasar a él, nos
metemos en plena controversia. Los compositores
CÓMO ESCUCHAMOS 29
tienen por costumbre rehuir toda discusión acerca
del lado expresivo de la música. ¿No proclamó el
mismo Stravinsky que su música era un "objeto",
una "cosa" con vida propia y sin otro significado
que su propia existencia puramente musical? Esa
actitud intransigente de Stravinsky puede que se
deba al hecho de que tanta gente haya tratado de
leer en muchas piezas significados diferentes. Bien
sabe Dios cuán difícil es precisar lo que quiere decir
una pieza de música, precisarlo de una manera ter-
minante, precisarlo, en fin, de modo que todos que-
den satisfechos de nuestra explicación. Mas eso no
debe llevarnos al otro extremo, al de negar a la
música el derecho a ser "expresiva".
Mi parecer es que toda música tiene poder de
expresión, una más, otra menos; siempre hay algún
significado detrás de las notas, y ese significado que
hay detrás de las notas constituye, después de todo,
lo que dice la pieza, aquello de que trata la pieza.
Todo este problema se puede plantear muy sencilla-
mente preguntando: "¿Ouiere decir algo la música?"
Mi respuesta a eso será: "Sí." Y "¿Se puede expresar
con palabras lo que dice la música?" Mi respuesta a
eso será: "No." En eso está la dificultad.
Las almas cándidas no se satisfarán nunca con la
respuesta a la segunda de esas preguntas. Necesi-
tan siempre que la música quiera decir algo, y cuan-
to más concreto sea ese algo, más les gustará. Cuanto
más les recuerde la música un tren, una tempestad,
un entierro o cualquier otro concepto familiar, más
expresiva les parecerá. Esa idea vulgar de lo que
quiere decir la música --estimulada y sostenida por
la usual actitud del comentarista musical- habrá
que reprimirla cuando y dondequiera que se la en-
cuentre. En una ocasión me confesó una dama pusi-
30
CÓMO ESCUCHAMOS
lánime s ~ sospecha de que debía de haber algún
grave d e ~ e c t o en su comprensión de la música, ya
que era Incapaz de asociar ésta con nada preciso.
Por supuesto que eso es poner la cosa al revés.
Pero continúa en pie la pregunta de ¿qué es -en
cuanto significado concreto- lo más que el aficio-
nado inteligente pueda atribuir a una obra determi-
nada? Yo diría que nada más que un concepto
general. La música expresa, en diversos momentos,
serenidad o exuberancia, pesar o triunfo, furor o
delicia. Expresa cada uno de esos estados de ánimo
y muchos otros, con una variedad innumerable d ~
sutiles matices y diferencias. Puede incluso expre-
sar alguno para el que no exista palabra adecuada
en ningún idioma. Yen ese caso los músicos gustan
de decir, casi siempre, que aquello no tiene más
significado que el puramente musical. A veces van
más lejos y dicen que ninguna música tiene más
significado que el puramente musical. Lo que en
realidad quieren decir es que no se pueden encon-
trar palabras apropiadas para expresar el significa-
do de la música y que, aunque se pudiera, ellos no
sienten necesidad de encontrarlas.
. Pero sea la que fuere la opinión del músico profe-
SIOnal, la mayoría de los novatos en música no
dejan de buscar palabras precisas con qué definir
sus reacciones musicales. Por eso encuentran siem-
pre que Tchaikovsky es más fácil de "entender" que
Beethoven. En primer lugar, es más fácil pegar una
palabra significativa a una pieza de Tchaikovsky
que a una de Beethoven. Mucho más fácil. Además,
por lo que se refiere al compositor ruso, cada vez
que volvemos a una pieza suya, casi siempre nos
dice lo mismo, mientras que con Beethoven es a
menudo toda una gran dificultad señalar lo que está
CÓMO ESCUCHAMOS 31
diciendo. Y cualquier músico nos dirá que por eso
es por lo que Beethoven es el más grande de los dos.
Porque la música que siempre nos dice lo mismo
acaba por embotarse pronto necesariamente, pero
la música cuyo significado varía un poco en cada
audición tiene mayores probabilidades de conser-
varse viva.
Escuche el lector, si puede, los cuarenta y ocho
temas de las fugas del Clave bien temperado de Bach.
Escuche cada tema, uno tras otro. Pronto percibirá
que cada tema refleja un diferente mundo de senti-
mientos. Percibirá también pronto que cuanto más
bello le parece un tema, más difícil le resulta encon-
trar palabras que lo describan a su entera satisfac-
ción. Sí, indudablemente sabrá si es un tema alegre
o triste, o en otras palabras, será capaz de trazar en
su mente un marco de emoción alrededor del tema.
Ahora estudie más de cerca el tema triste. Trate de
especificar exactamente la calidad de su tristeza.
¿Es una tristeza pesimista o una tristeza resignada,
una tristeza fatal o una tristeza sonriente?
Supongamos que el lector tiene suerte y puede
describir en unas cuantas palabras y a su satisfac-
ción el significado exacto del tema escogido. No hay
garantía de que los demás estén de acuerdo. Ni nece-
sitan estarlo. Lo importante es que cada cual sienta
por sí mismo la específica calidad expresiva de un
tema o, análogamente, de toda una pieza de música.
y si es una gran obra de arte, no espere que le diga
exactamente lo mismo cada vez que vuelva a ella.
Por supuesto que ni los temas ni las piezas nece-
sitan expresar una sola emoción. Tómese un tema
como el primero de la Novena Sinfonía, por ejem-
plo. Está indudablemente compuesto por diferentes
elementos. No dice sólo una cosa. Sin embargo,
32 CÓMO ESCUCHAMOS
cualquiera que lo oiga percibirá una sensación de
energía, una sensación de fuerza. No es una fuerza
que resulta simplemente de lo fuerte que es tocado
el tema. Es una fuerza inherente al tema mismo. La
extraordinaria energía y vigor del tema tiene por
resultado que el oyente reciba la impresión de que
se ha hecho una declaración violenta. Pero no debe-
mos nunca tratar de reducirlo a "el mazo fatal de la
vida", etc. Y ahí es donde comienza la disensión El
músico, exasperado, dice que aquello no significa
otra que las notas mismas, mientras que el no
profeSiOnal demasiado impaciente por aga-
rrarse a cualqUier explicación que le dé la ilusión
de acercarse al significado de la música.
sepa mejor el lector lo que quiero
deCIr cuando dIgo que la música tiene en verdad un
significado expresivo, pero que no podemos decir
en unas cuantas palabras lo que sea ese significado.
El tercer plano en que existe la música es el
plano puramente musical. Además del sonido delei-
toso música y el sentimiento expresivo por
ella emItIdo, la música existe verdaderamente en
cuanto las notas mismas y su manipulación. La
mayoría de los oyentes no tienen conciencia sufi-
cientemente de este tercer plano. Hacer que
se percaten mejor de la música en ese plano será en
gran parte la tarea de este libro.
Por otro lado, los músicos profesionales piensan
demasiado en las meras notas. A menudo caen en
el error de tanto en sus arpegios y stac-
catos, que olVIdan los aspectos más hondos de la mú-
sica que ejecutan. Pero desde el punto de vista del
profano, no es tanto cuestión de vencer malos hábi-
tos en el plano puramente musical corno de ente-
rarse mejor de lo que sucede en cuanto a las notas.
CÓMO ESCUCHAMOS
33
Cuando el hombre de la calle escucha "las notas"
con un poco de atención, es casi seguro que ha de
hacer alguna mención de la melodía. La melodía
que él oye o es bonita o no lo es, y generalmente ahí
deja la cosa. El ritmo será probablemente lo si-
guiente que le llame la atención, sobre todo si tiene
un aire incitante. Pero la armonía y el timbre los
dará por supuestos, eso si llega a pensar siquiera en
ellos. Yen cuanto a que la música tenga algún gé-
nero de forma definida, es una idea que no parece
habérsele ocurrido nunca.
Es muy importante para todos nosotros que nos
hagamos lClás sensibles a la música en su plano
puramente musical. Después de todo, es una mate-
ria verdaderamente musical lo que se está emplean-
do. El auditor inteligente debe estar dispuesto a
aumentar su percepción de la materia musical y de
lo que a ésta le ocurre. Debe oír las melodías, los
ritmos, las armonías y los timbres de un modo más
consciente. Pero sobre todo, a fin de seguir el pen-
samiento del compositor, debe saber algo acerca de
los principios formales de la música. Escuchar
todos esos elementos es escuchar en el plano pura-
mente musical.
Permítaseme repetir que sólo en obsequio a una
mayor claridad disocié mecánicamente los tres dis-
tintos planos en que escuchamos. En realidad,
nunca se escucha en este plano o en aquel otro. Lo
que se hace es relacionarlos entre sí y escuchar de
las tres maneras a la vez. Ello no exige ningún es-
fuerzo mental, ya que se hace instintivamente.
Esa correlación instintiva quizá se aclare si la
compararnos con lo que nos sucede cuando vamos al
teatro. En el teatro nos darnos cuenta de los actores
y las actrices, los vestidos y los decorados, los ruidos
34 CÓMO ESCUCHAMOS
y los movimientos. Todo eso le da a uno la sensación
de que el teatro es un lugar en el que es agradable
estar y ello constituye el plano sensual de nuestras
reacciones teatrales.
El plano expresivo del teatro se derivará del sen-
timiento que nos produzca lo que sucede en la esce-
na. Se nos mueve a lástima, se nos agita o se nos
alegra. Y es ese sentimiento genérico, engendrado
al margen de las determinadas palabras que allí se
dicen, un algo emocional que existe en la escena, lo
que es análogo a la cualidad expresiva de la música.
La trama y su desarrollo equivalen a nuestro
plano puramente musical. El dramaturgo crea y
desarrolla un personaje de la misma manera, exac-
tamente, que el compositor crea y desarrolla un
tema. Y según el mayor o menor grado en que nos
demos cuenta de cómo el artista en cualquiera de
ambos terrenos maneja su material, así seremos
unos auditores más o menos inteligentes.
Con facilidad se echa de ver que el espectador
teatral nunca percibe separadamente ninguno de
esos tres elementos. Los percibe todos al mismo
tiempo. Otro tanto sucede con la audición de la
música. Escuchamos en los tres planos simultánea-
mente y sin pensar.
En un cierto sentido, el oyente ideal está dentro y
fuera de la música al mismo tiempo, la juzga y la
goza, quiere que vaya por un lado y observa que se
va por otro; casi lo mismo que le sucede al compo-
sitor cuando compone, porque, para escribir su
música, el compositor tiene también que estar den-
tro y fuera de su música, ser llevado por ella, pero
también criticarla fríamente. Tanto la creación
como la audición musical implican una actitud que
es subjetiva y objetiva al mismo tiempo.
CÓMO ESCUCHAMOS 35
Lo que el lector debe procurar, pues, es una espe-
cie de audición más activa. Lo mismo si escuchamos
a Mozart que a Duke Ellington, podremos hacer más
honda nuestra comprensión de la música con sólo
ser unos oyentes más conscientes y enterados, no
alguien que se limita a escuchar, sino alguien que
escucha algo.
III. EL PROCESO CREADOR EN LA
MÚSICA
LA MAYORÍA de la gente quiere saber cómo se hacen
las cosas. No obstante, admite francamente sen-
tirse a ciegas cuando se trata de comprender cómo
se hace una pieza de música. Dónde comienza el
compositor, cómo se las arregla para seguir adelan-
te -en realidad, cómo y dónde aprende su oficio-,
todo eso está envuelto en impenetrables tinieblas.
El compositor es, en una palabra, un hombre miste-
rioso para la mayoría de la gente, y el taller del
compositor una torre de marfil inaccesible.
Una de las primeras cosas que la mayoría de la
gente quiere que le expliquen con respecto a la com-
posición es la cuestión de la inspiración. Les es difí-
cil creer que los compositores no se preocupan de
esa cuestión como ellos habían supuesto. Allego le
es siempre difícil comprender cuán natural es com-
poner para el compositor. Tiene tendencia a ponerse
en el lugar del compositor y representarse los pro-
blemas de éste -incluyendo el de la inspiración-
desde su punto de vista de profano. Olvida que para
un compositor el componer equivale a realizar una
función natural. Es como comer o dormir. Algo que
da la casualidad de ser aquello para lo que el com-
positor nació, y por eso a los ojos de éste pierde el
carácter de virtud especial.
Por eso el compositor ante la cuestión de la ins-
piración no se pregunta: "¿Me siento inspirado?"
36
EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 37
Se pregunta: "¿Estoy hoy como para componer?" Y
si está como para componer, compone. Es más o
menos como si se preguntase: "¿Tengo sueño?" Si se
tiene sueño, se va a dormir. Si no se tiene sueño,
se está levantado. Si el compositor no está como
para componer, no compone. Así es de sencilla la
cosa.
Por supuesto que cuando se ha acabado de com-
poner se tiene la esperanza de que todo el mundo,
incluso uno mismo, reconocerá como inspirado lo
que se ha escrito. Mas ésa es realmente una idea
añadida al final.
Alguien me preguntó una vez en una tribuna
pública si yo aguardaba la inspiración. Mi respues-
ta fue: "¡Todos los días!" Pero eso no implica en
modo alguno estarse en una pasiva espera del soplo
divino. Eso es exactamente lo que diferencia al pro-
fesional del diletante. El compositor profesional
puede sentarse día tras día y producir algo de músi-
ca. Unos días será, indudablemente, mejor que
otros; pero el hecho principal es la capacidad para
componer. La inspiración es a menudo sólo un pro-
ducto derivado.
La segunda cuestión que intriga a la mayoría de la
gente se plantea generalmente así: "¿Escribe usted
su música con ayuda del piano?" Es muy corriente la
idea de que hay algo vergonzoso en escribir una pie-
za de música con ayuda del piano. Junto con ella
corre la imagen mental de Beethoven componiendo
en medio del campo. Pero piénsese un momento y se
verá que el escribir lejos del piano no es hoy día un
asunto tan sencillo como en tiempos de Mozart o
Beethoven. Cuando menos porque la armonía es
hoy más compleja que entonces. Pocos composi-
tores son capaces de escribir toda una composición
38 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
sin hacer alguna comprobación en el piano. Stra-
vinsky, en su autobiografía, I va tan lejos que afirma
que es malo escribir música lejos del piano, pues el
compositor debe estar siempre en contacto con la
matiere sonare. Eso es tomar violentamente la acti-
tud contraria. Pero, en fin, la manera como escribe
un compositor es asunto personal. El método no
importa. El resultado es lo que cuenta.
La cuestión realmente importante es: "¿Con qué
comienza el compositor, cuál es su punto de parti-
da?" La respuesta a eso es: todo compositor co-
mienza con una idea musical, una idea musical,
entiéndase bien, no una idea mental, literaria o
extramusical. Un tema se le ocurre de pronto. (Te-
ma está empleado como sinónimo de idea musi-
cal.) El compositor parte de su tema; y el tema es un
don del cielo. El compositor no sabe de dónde le
viene, no tiene poder sobre él. Viene casi como la es-
critura automática. Por eso el compositor suele
tener un cuaderno donde va escribiendo temas
según se le ocurren. Colecciona ideas musicales.
No se puede hacer nada tocante a ese elemento de
la composición.
La idea misma puede venir en varias formas.
Puede venir como una melodía, exactamente como
una simple línea melódica que uno canturrea para
sÍ. O puede venirle al compositor como una melo-
día con acompañamiento. Puede que a veces el
compositor ni llegue a oír una melodía; quizá sim-
plemente conciba una figura de acompañamiento a
la que más tarde probablemente añada una melo-
día. 0, por otra parte, el tema puede tomar la
forma de una idea puramente rítmica. El composi-
t Chroniques de ma vie es el título original. [T.]
EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
39
tor oye una especie de tambarileo yeso le será sufi-
ciente para ponerse en marcha. Pronto comenzará
a oír por encima de eso un acompañamiento y una
melodía. Pero la concepción primera fue un mero
ritmo. También es posible que un diferente tipo de
compositor comience con un tejido de dos o tres
melodías oídas simultáneamente. Pero ésa es una
especie menos frecuente de inspiración temática.
Todas ésas son diferentes maneras en que puede·
presentarse al compositor la idea musical.
Ahora bien, el compositor tiene la idea. Tiene
varias en su cuaderno y las examina de la misma
manera, más o menos, que lo haría el oyente si las
contemplara. Quiere saber lo que tiene. Examina la
línea musical en cuanto belleza puramente formal.
Le gusta ver cómo se eleva y cae, como si fuese un
dibujo en lugar de una línea musical. Puede incluso
tratar de retocarla, exactamente como se podría
hacer al dibujar una línea, de modo que se mejore
la ondulación del contorno melódico.
Pero también necesita saber qué significado
emocional tiene su tema. Si toda música tiene un
valor expresivo, entonces el compositor debe tener
conciencia de los valores expresivos de su tema.
Puede que le sea imposible enunciarlo en unas
cuantas palabras, ¡pero lo siente! Instintivamente
sabe si tiene un tema alegre o triste, noble o dia-
bólico. Puede que a veces se confunda sobre su
cualidad exacta. Pero tarde o temprano y probable-
mente por instinto decidirá cuál es la naturaleza
emocional de su tema, ya que eso es con lo que
tiene que trabajar.
Recuérdese siempre que un tema, después de
todo, no es más que una sucesión de notas. Con sólo
cambiar la dinámica, es decir, con tocarla con fuerza
40 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
y decisión, o con suavidad y timidez, se puede hacer
que cambie la emoción de una misma sucesión de
notas. Con un cambio de armonía se le puede dar
una nueva mordacidad al tema y con un diferente
tratamiento rítmico unas mismas notas pueden
resultar una danza guerrera en vez de una canción
de cuna. Todo compositor tiene presentes las meta-
morfosis posibles de su sucesión de notas. Primero
trata de encontrar su naturaleza esencial y, des-
pués, qué es lo que se puede hacer con ella, cómo se
puede cambiar momentáneamente esa naturaleza
esencial.
Es un hecho que la mayoría de los compositores
saben que cuanto más completo es un tema menos
posibilidad hay de verlo bajo varios aspectos. Si el
tema en su primera forma es bastante largo y bas-
tante completo, puede que le sea difícil al compo-
sitor verlo de cualquier otro modo. El tema, en ese
caso, existe ya en su forma definitiva. Ése es el
porqué de que la gran música se pueda escribir con
temas insignificantes en sí mismos. Se podría muy
bien decir que cuanto menos completo y menos
importante es el tema, tantas más probabilidades
hay de que sea apto para recibir nuevas connota-
ciones. Algunas de las fugas para órgano más
grandes de Bach están construidas con temas que
relativamente no tienen en sí ningún interés.
La idea corriente de que toda música es bella o
no según lo sea o no el tema es errónea en muchos
casos. Ciertamente el compositor no tiene sólo ese
criterio para juzgar su tema.
Después de haber considerado su material temá-
tico, el compositor tiene que decidir a qué medio
sonoro conviene mejor. ¿Es un tema propio de una
sinfonía, o parece de carácter más íntimo, y será,
EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 41
por tanto, más adecuado para un cuarteto de cuer-
da? ¿Es un tema lírico cuyo máximo aprovecha-
miento estará en una canción, o será mejor, dada su
calidad dramática, reservarlo para un tratamiento
operístico? A veces el compositor tiene ya la mitad
de una obra y todavía no sabe para qué medio so-
noro será más conveniente.
Hasta aquí vine presuponiendo un compositor
abstracto ante un tema abstracto. Pero realmente
puedo distinguir en la historia de la música tres
tipos diversos de compositores, cada uno de los
cuales concibe la música de una manera un tanto
diferente.
El tipo que más ha inflamado la imaginación
pública es el del compositor de inspiración espon-
tánea; en otras palabras, el tipo Franz Schubert.
Todos los compositores tienen inspiración, por su-
puesto, pero los de ese tipo la tienen más espon-
táneamente. La música, sencillamente, brota de
ellos. Y no alcanzan a anotarla con la suficiente
rapidez. Casi siempre se puede descubrir ese tipo
de compositor por lo muy prolífico de su produc-
ción. Schubert, durante ciertos meses, escribió una
canción por día. Lo mismo hizo Hugo Wolf.
En cierto sentido, los hombres de esa especie
parten no tanto de un tema musical como de una
composición completa. Invariablemente trabajan
mejor en las formas pequeñas. Es más fácil impro-
visar una canción que improvisar una sinfonía. Y no
es fácil mantenerse inspirado de esa manera espon-
tánea durante mucho tiempo cada vez. El mismo
Schubert estuvo más afortunado al manejar las for-
mas pequeñas de la música. El hombre de inspira-
ción espontánea es sólo un tipo de compositor, con
sus propias limitaciones.
42 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
Beethoven simboliza el segundo tipo: el tipo cons-
tructivo, podríamos denominarlo. Ese tipo ilustra
mejor que ninguno otro mi teoría del proceso crea-
dor en la música, porque en ese caso el compositor
sí que parte de un tema musical. En el caso de
Beethoven no hay duda de ello, pues tenemos los
cuadernos de apuntes en que anotaba los temas. Por
sus cuadernos podemos ver cómo trabajaba sus
temas, cómo no los abandonaba sino hasta que los
había perfeccionado tanto como podía. Beethoven
no fue de ningún modo un compositor inspirado en
el sentido en que lo fue Schubert. Fue de los que
parten de un tema, lo hacen una idea germinativa y
sobre eso construyen una obra musical, día tras
día, laboriosamente. La mayoría de los composi-
tores desde los tiempos de Beethoven pertenecen a
ese segundo tipo.
Al tercer tipo de creador sólo puedo denominar-
lo, a falta de mejor nombre, el tipo tradicionalista.
Los hombres como Palestrina y Bach pertenecen a
esa categoría. Ambos son ejemplos de esa especie
de compositores que han nacido en un cierto pe-
riodo de la historia musical en que un determinado
estilo está a punto de alcanzar su máximo desarro-
llo. En tales momentos la cuestión es crear música
en un estilo conocido y aceptado y hacerlo mejor
que cualquiera de los que lo hicieron antes.
Beethoven y Schubert partieron de una premisa
diferente. ¡Ambos tenían serias pretensiones a la
originalidad! Y después de todo se puede decir que
Schubert creó él solo la forma canción y que la faz
entera de la música cambió después de Beethoven.
Pero Bach y Palestrina simplemente hicieron pro-
gresos sobre lo que se había hecho antes de ellos.
EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 43
El tipo tradicionalista de compositor parte de un
patrón más que de un tema. El acto creador en Pa-
lestrina no es tanto la concepción temática como el
tratamiento personal de un patrón perfectamente
fijado. Y el mismo Bach, que concibió en su Clave
bien temperado cuarenta y ocho temas de lo más
variado e inspirado, conocía de antemano el molde
formal general que iban a llenar. No hay para qué
decir que hoy día no vivimos en una época tradi-
cionalista.
Podríamos añadir, como complemento, un cuar-
to tipo de compositor, el del explorador: hombres
como Gesualdo en el siglo XVII, Mussorgsky y Ber-
lioz en el XIX, Debussy y Edgar Vares e en el xx. Es
difícil resumir los métodos de composición usados
por un grupo tan abigarrado. Lo que se puede decir
con seguridad es que su actitud como compositores
es la contraria de la del tipo tradicionalista. Son
opuestos claramente a las soluciones convencio-
nales de los problemas de la música. En muchos
sentidos su actitud es experimental: buscan aportar
nuevas armonías, nuevas sonoridades, nuevos prin-
cipios formales. El tipo del explorador es carac-
terístico del paso del siglo XVI al XVII, y también de
los comienzos del xx, pero es mucho menos patente
hoy.2
Mas volvamos a nuestro teórico compositor. Lo
tenemos con su idea -su idea musical-, con un
cierto concepto en cuanto a la naturaleza expresiva
de esa idea, con un sentido de lo que se puede
2 Experimentos recientes con música producida electrónica-
mente, sin embargo, apuntan hacia una nueva especie de com-
positor de formación científica como el tipo pionero de nuestro
tiempo.
44 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
hacer con ella y con una noción preconcebida acer-
ca de qué medio sonoro le conviene más. Pero aún
no tiene una pieza. Una idea musical no es lo mismo
que una pieza de música. Es solamente instigación de
una pieza de música. El compositor sabe muy bien
que es necesario algo más para crear la composi-
ción completa.
Primero que todo, trata de hallar otras ideas que
parezcan ir bien con la primera. Pueden ser ideas
de carácter análogo o pueden estar en contraste
con ella. Esas ideas adicionales no serán, probable-
mente, tan importantes como la que primero se le
ocurrió; tal vez desempeñarán un papel subsidia-
rio. Sin embargo, parecen francamente necesarias
como complemento de la primera. Pero eso aún no
es bastante. Hay que encontrar algún camino para
pasar de una idea a la siguiente y ello generalmente
se consigue por medio de! material llamado de
puente.
Hay todavía otras dos maneras para que e! com-
positor aumente su material original. Una es e! alar-
gamiento. Es frecuente que el compositor descubra
la necesidad de alargar un determinado tema de
suerte que su carácter se defina más claramente.
Wagner fue un maestro de! alargamiento. La otra
manera es a la que me refería cuando me imagi-
naba al compositor examinando las posibles meta-
morfosis de su tema. Es el desarrollo del material
-de! que tanto se ha escrito- y que constituye una
parte importantísima del trabajo de! compositor.
Todas estas cosas son necesarias para la creación
de una pieza hecha y derecha: la idea germen, la
adición de otras ideas menores, el alargamiento de
las ideas, e! material puente para el enlace de las
ideas y e! desarrollo completo de éstas.
EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 45
Viene ahora la tarea más difícil de todas: la sol-
dadura de todo ese material de modo que consti-
tuya un todo coherente. En el producto acabado,
todo debe estar en su sitio. Es preciso que e! oyente
pueda saber orientarse por la pieza. No deberá
haber posibilidad de que confunda e! tema princi-
pal con e! material puente o viceversa. La composi-
ción debe tener un principio, un medio y un fin, y al
compositor corresponde hacer que el oyente tenga
alguna idea de dónde está en relación con e! princi-
pio, el medio y el fin. Además la cosa toda ha de
manejarse diestramente, de suerte que nadie pueda
decir dónde comenzó la soldadura, dónde cesó la
invención espontánea y comenzó el trabajo penoso.
Por supuesto que no trato de sugerir que al reunir
sus materiales el compositor comience a la ventura.
Por el contrario, todo compositor bien preparado
tiene, a modo de mercancías en almacén, determi-
nados moldes estructurales normales en que apo-
yarse para construir la armazón de sus composi-
ciones. Esos moldes formales de que hablo se han
desarrollado todos gradualmente durante cientos
de años como producto de los esfuerzos combi-
nados de innumerables compositores que buscaban
la manera de asegurar la coherencia de sus com-
posiciones. Lo que son esas formas y en qué modo
depende de ellas el compositor lo veremos en capí-
tulos posteriores.
Pero sea la que fuere la forma que el compositor
decida adoptar, siempre hay un gran desiderátum:
la forma debe tener lo que en mis tiempos de estu-
diante solíamos denominar la grande ligne (la gran
línea). Es difícil explicar adecuadamente al profano
e! significado de esta frase. Para comprenderla jus-
tamente referida a una pieza de música, hay que
46 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
sentirla. En otras palabras, significa sencillamente
que toda buena pieza de música debe darnos una
sensación de fluidez, una sensación de continuidad
de la primera a la última nota. Ese principio lo
conoce todo estudiante elemental de música, ¡pero
su puesta en práctica ha sido una prueba para las
más grandes mentes musicales! Una gran sinfonía
es un Mississippi hecho por el hombre, a lo largo
del cual, desde el momento de la despedida, nos
deslizamos irresistiblemente hacia un destino pre-
visto mucho antes. La música debe fluir siempre,
pues eso es parte de su misma esencia, pero la
creación de esa continuidad y ese fluir -la gran
línea- constituye el alfa y omega de la existencia
de todo compositor.
IV. LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA
MÚSICA
1. EL RITMO
LA MÚSICA tiene cuatro elementos esenciales: el
ritmo, la melodía, la armonía y el timbre. Esos cua-
tro ingredientes constituyen los materiales del com-
positor. Trabaja con ellos de igual manera que
cualquier otro artesano con los suyos. Desde el
punto de vista del oyente lego, tienen sólo un valor
limitado, pues ese oyente rara vez se da cuenta de
cualquiera de ellos separadamente. Es su efecto
combinado -la red sonora, aparentemente inex-
tricable, que forman- lo que más importa a los
oyentes.
No obstante, el profano encontrará que es casi
imposible tener un concepto más pleno del con-
tenido musical si no se ahonda hasta cierto punto
en las dificultades y complicaciones del ritmo, la
melodía, la armonía y el timbre. Un conocimiento
completo de esos diferentes elementos pertenece a
las técnicas más profundas del arte. En un libro
como éste no se habrá de dar más información que
la necesaria para ayudar al oyente a comprender
más cabalmente el efecto del conjunto. Pero tam-
bién es necesario que el lector tenga algunos cono-
cimientos acerca del desarrollo histórico de esos
elementos fundamentales, si es que ha de alcanzar
un concepto más justo de la relación existente entre
la música contemporánea y la del pasado.
47
48 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
La mayoría de los historiadores están de acuer-
do en que la música, si comenzó de algún modo,
comenzó con la percusión de un ritmo. Un ritmo
puro tiene un efecto tan inmediato y directo sobre
nosotros que instintivamente percibimos sus oríge-
nes prístinos. Y si tenemos algún motivo para des-
confiar de nuestro instinto en esa materia, siempre
podremos recurrir a la música de los pueblos. pri-
mitivos para su comprobación. Hoy, como SIem-
pre, es ésa una música casi exclusivamente rítmi,ca
y a menudo de una complejidad ,solo
el testimonio de la música misma, SInO tamblen la
estrecha relación que hay entre ciertos moldes for-
males con otros rítmicos y los vínculos naturales del
movimiento corporal con los ritmos básicos, cons-
tituyen una prueba más, si alguna prueba se necesi-
tase, de que el ritmo es el primero de los elementos
musicales.
Muchos miles de años habían de pasar antes de
que el hombre aprendiese a escribir ritmos qU,e
primero tocó y luego, en edades postenores, .canto.
Aún hoy está lejos de ser perfecto nuestro sIstema
de notación rítmica. Todavía no podemos anotar
diferencias sutiles, como ésas que añade instintiva-
mente el ejecutante consumado. Pero nuestro sis-
tema, con su distribución regular de las unidades
rítmicas en compases separados por las barras de
compás, es suficiente en la mayoría de los casos. .
Cuando se anotó por primera vez el ritmo musI-
cal, no se medía distribuyendo uniformemente las
unidades métricas, como se hace ahora. Hasta 1150,
más o menos, no se comenzó a introducir lenta-
mente en la civilización occidental la "música me-
dida", como entonces se le llamó. De dos maneras
opuestas se podría considerar ese cambio revolu-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 49
cionario, pues tuvo el efecto de liberar y al mismo
tiempo refrenar la música.
Hasta aquel tiempo, mucha de la música de que
tenemos alguna noticia era música vocal; acom-
pañaba invariablemente a la poesía o la prosa
como una modesta asistenta. Desde el tiempo de
los griegos hasta el pleno florecimiento del canto
gregoriano, el ritmo de la música fue el ritmo natu-
ral, desmaneado del lenguaje hablado en prosa o en
verso. Nadie, ni entonces ni después, ha podido
jamás escribir con alguna exactitud clase de
ritmo. Monsieur Jourdain, el protagonIsta de la
comedia de Moliere, se habría asombrado doble-
mente de haber sabido no sólo que estaba hablan-
do en prosa, sino que el ritmo de su prosa era de
una sutileza tal que desafiaba la transcripción.
Los primeros ritmos que se transcribieron con
feliz éxito eran de un carácter mucho más regular.
Esa innovación tuvo gradualmente efectos numero-
sos y de largo alcance. Ayudó considerablemente a
independizar de la palabra a la música, suministró
música de estructura rítmica propia; hizo posible la
reproducción exacta, generación tras generación,
de los conceptos rítmicos del compositor; y, lo más
importante de todo, hizo posible la subsiguiente
música contrapuntística, o a varias voces, inimagi-
nable sin unidades métricas medidas. Sería difícil
exagerar el gcnio inventivo de los primeros en des-
arrollar la notación rítmica. Pero sería tonto no
reconocer toda la influencia \imitadora que ejerció
sobre nuestra imaginación rítmica, particularmen-
te en ciertas épocas de la historia musical. Cómo
aconteció eso, pronto lo veremos.
A estas alturas puede que el lector se esté pregun-
tando qué queremos decir, musicalmente hablando,
50 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
con "unidades métricas medidas". Casi todo el
mundo, en alguna época de su vida, tomó parte en
un desfile. Las pisadas mismas parecen gritar: IZ-
QUIERDO, derecho, IZQUIERDO, derecho; o UNO,
dos, UNO, dos; o, para decirlo con la terminología
musical más simple:
UNO - dos I
,1 J
>
UNO - dos
1 JI
>
Eso es una! unidad métrica medida de 2/4. Se podría
seguir marcando por algunos minutos esa misma
unidad métrica, como a veces hacen los niños, y en-
tonces tendríamos el patrón rítmico básico de cual-
quier marcha. Lo mismo es cierto para la unidad
métrica básica ternaria:
UNO - dos - tres
11 J J 1
>
que es compás de 3/
4
. Si doblamos el primero de
esos ritmos, tendremos un compás de 4/4, así: UNO-
dos-TRES-cuatro. Si se dobla el segundo, tendremos
el compás de 6/4: UNO-dos-tres-CUATRO-cinco-seis.
En esas unidades simples la fuerza -o acento, como
le llamamos en música (marcado así: »- cae nor-
malmente en el primer golpe o parte de cada com-
pás. Pero la nota acentuada no tiene por qué ser ne-
cesariamente la primera del compás. Como ejemplo,
tómese un compás de 3/
4
. Es posible acentuar no
sólo la primera parte, sino también la segunda o la
tercera, así:
1 En el ejemplo hay realmente dos. [T.]
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 51
UNO -
IJ
>
dos - tres, o
J JI
uno - DOS - tres,
I J 1 J
>
uno - dos - TRES
J -y
I J
>
El segundo y el tercero son ejemplos de acen-
tuación irregular o trastocada del compás de 3/
4
.
La fascinación e impacto emocional de ritmos
simples como ésos, cuando se repiten una y otra
vez, como a veces se hace con resultado elec-
trizante, es algo que no se puede analizar. Todo lo
más que podemos hacer es reconocer humilde-
mente su efecto poderoso y a menudo hipnótico
sobre nosotros y no sentirnos tan superiores a los
salvajes que primero los descubrieron.
Con todo, tales ritmos simples llevan consigo el
peligro de la monotonía, especialmente si son usa-
dos por los llamados compositores de música
"artística". Los compositores del siglo XIX, interesa-
dos principalmente por ampliar eUenguaje armó-
nico de la música, permitieron que se embotase su
sentido del ritmo con una dosis excesiva de acentos
colocados a intervalos regulares. Aun los más gran-
des de ellos están expuestos a esa acusación. Eso es
probablemente el origen del concepto del ritmo que
tenían los maestros de música corrientes de la ge-
neración anterior, los cuales enseñaban que la pri-
mera parte de toda unidad métrica es siempre
fuerte.
Pero hay, por supuesto, un concepto de la vida
rítmica más rico que ése, aun en el caso de los clá-
sicos del siglo XIX. Para explicar en qué consiste es
necesario aclarar la diferencia entre metro y ritmo.
Entendido rectamente, rara vez hay en la música
artística un esquema rítmico que no conste de estos
dos factores: metro y ritmo. El profano, poco fami-
liarizado con la terminología musical, puede evi-
52 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
tarse cualquier confusión entre los dos si tiene pre-
sente una situación análoga en poesía. Cuando es-
candimos un verso, estamos midiendo simplemente
sus unidades métricas, exactamente lo mismo que
hacemos en música cuando dividimos las notas en
valores distribuidos regularmente. En ninguno de
ambos casos tenemos el ritmo de la frase. Así, si
recitamos los dos versos siguientes acentuando las
pulsaciones regulares del metro, obtendremos:
En médio dél inviérno está templáda
el água dúlce désta c1ára fuénte.
2
Leyéndolos así, obtenemos sólo el sentido silábi-
co, no el sentido rítmico. El ritmo viene solamente
cuando lo leemos con la entonación debida al sen-
tido de la frase.
Así también en música, cuando acentuamos el
primer tiempo: UNO-dos-tres, UNO-dos-tres y así
sucesivamente, como a algunos nos enseñaron
nuestros maestros, obtenemos sólo el metro. El
ritmo verdadero lo obtendremos solamente cuando
acentuemos las notas de acuerdo con el sentido
musical de la frase. La diferencia entre música y
poesía está en que en música pueden presentarse al
mismo tiempo de manera más patente el sentido
del metro y el sentido del ritmo. Sin ir más lejos, en
una pieza para piano hay una mano izquierda y
2 Con estos versos de la Égloga Segunda de Garcilaso sus-
tituimos los dos de análoga estructura yámbica que, sin
declarar su procedencia -Soneto UII de Shakespeare-, cita
el autor:
What ís vour súbslance whéreofáre you máde,
That mdlions ófstrange shádows ón yOll ténd?
[T.]
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 53
una mano derecha que actúan al mismo tiempo. La
mano izquierda no hace a menudo, rítmicamente
hablando, más que tocar un acompañamiento en el
que metro y ritmo coinciden exactamente, mien-
tras la derecha se mueve con libertad por dentro y
por fuera de la unidad métrica sin jamás violentar-
la. Un ejemplo especialmente bello de eso es el tiem-
po lento del Concerto italiano de Bach. También
Schumann y Brahms ofrecen ejemplos de un sutil
juego entre el metro y el ritmo.
Hacia fines del siglo XIX comenzó a romperse la
cansada regularidad de las unidades métricas basa-
das en doses y treses y sus múltiplos. En vez de
escribir un ritmo invariable de UNO-dos, UNO-dos
o UNO-dos-tres, UNO-das-tres, encontramos que
Tchaikovsky aventura en el segundo tiempo de su
Sinfonía patética un ritmo compuesto de esos dos:
U N O-dos- U N O-dos- tres, U N O-dos- U N O-dos- tres.
O, para decirlo con más exactitud: UNO-dos-TRES-
cuatro-cinco, UNO-dos-TRES-cuatro-cinco. Sin du-
da que Tchaikovsky, al igual que otros compositores
msos de su tiempo, no hizo sino utilizar las fuentes
de la canción popular rusa al introducir ese metro
insólito. Pero cualquiera que sea su procedencia,
desde entonces nuestros esquemas rítmicos no han
vuelto a ser lo que eran.
El compositor mso, empero, no había dado más
que el primer paso. Si bien partió de un ritmo infor-
mal a cinco, no pasó de mantenerlo rigurosamente
durante todo el tiempo. A Stravinsky habría de co-
ITesponder el deducir la inevitable conclusión: escri-
bir metros cambiantes a cada compás. Semejante
procedimiento tiene un poco este aspecto: UNO-dos,
UNO-dos-tres, UNO-das-tres, UNO-dos, UNO-dos-
tres-cuatro, UNO-dos-tres, UNO-dos, etc. Ahora,
54 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
léase eso acompasadamente y tan de prisa como se
pueda: se verá entonces por qué los músicos encon-
traban difícil a Stravinsky cuando era una novedad,
y por qué también mucha gente encontraba descon-
certante la mera audición de esos ritmos nuevos. No
obstante, sin ellos resulta difícil ver cómo habría
podido lograr Stravinsky esos efectos rítmicos me-
llados y toscos que primero le dieron fama.
Al mismo tiempo una nueva libertad se desarro-
lló dentro de los confines de un solo compás. Habrá
que explicar que en nuestro sistema de notación
rítmica se usan las siguientes figuras arbitrarias:
redonda o, blanca J, negra J, corchea JI '
semicorchea o doble corchea ~ , fusa o trip'le
corchea Jl ' semifusa o cuádruple corchea .-.
En cuanto a duración, una redonda equivaldrá a
dos blancas o cuatro negras u ocho corcheas y así
sucesivamente:
o d d
o J J J J
o nnnn
El valor temporal de una redonda no es más que
relativo, es decir, que una redonda puede durar dos
segundos o veinte, según que el t empo3 sea rápido
o lento. Pero en todo caso los valores en que se
puede dividir son divisiones estrictas. En otras
palabras, si una redonda dura cuatro segundos, las
3 Velocidad a que se ejecuta la música. [T.]
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 55
cuatro negras en que se puede dividir durarán un
segundo cada una. En nuestro sistema es usual
reunir las figuras en compases. Cuando en cada
compás hay cuatro negras, como es frecuente-
mente el caso, se dice que la pieza está en compás
de cuatro por cuatro. Eso significa, por supuesto,
que cuatro negras o su equivalente -dos blancas o
una redonda- compondrán un compás. Cuando un
compás de cuatro por cuatro se divide en ocho
corcheas, la manera normal de distribuir éstas será
agruparlas de dos en dos: 2-2-2-2.
J J
nn
Los compositores modernos tuvieron la idea muy
natural de distribuir desigualmente las corcheas en
que se dividen las negras:
0:
4
El número de corcheas sigue siendo el mismo,
pero su distribución ya no es 2-2-2-2, sino 3-2-3 o
2-3-3 o 3-3-2. Prolongando ese principio, no tarda-
rán los compositores en ponerse a escribir ritmos
4 Véase el ejemplo de Roy Harris, p. 68. [T.]
56 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
similares fuera de las barras de compás, dando a sus
ritmos este aspecto gráfico: 2-3-3-2-4-3-2-etcétera.
InllTIlmlnl JJJJI
Iml n
Ése fue otro modo, en otras palabras, de lograr la
misma independencia rítmica que Stravinsky de-
dujo de la canción popular rusa, vía Tchaikovsky,
Mussorgsky y otros.
La mayoría de los músicos todavía encuentran
más fácil de tocar un ritmo de 6/
8
que uno de S/8'
sobre todo en tempo rápido. Y la mayoría de los
oyentes se sienten más "cómodos" con los ritmos
regulares y consagrados por el tiempo que oyeron
siempre. Pero tanto a los músicos como a los audi-
tores habría que advertirles que el final de los expe-
rimentos rítmicos aún no está a la vista.
El paso siguiente ya ha sido dado y es una etapa
aún más compleja del desarrollo rítmico. Se efec-
tuó por la combinación simultánea de dos o más
ritmos independientes y vino a dar en lo que se ha
denominado polirritmos .
La primera etapa polirrítmica es muy sencilla y
la utilizaron frecuentemente los compositores
"clásicos". Cuando aprendíamos a tocar dos contra
tres o tres contra cuatro o cinco contra tres, estába-
mos ya tocando polirritmos, con la significativa
limitación de que el primer tiempo de un ritmo
siempre coincidía con d primero del otro. En tales
casos tenemos:
Manodcrll-2 11---2 Manodcr.II-2.3 1--2.3
() Mano 12 .,-4
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 57
Pero son dos o más ritmos con primeros tiempos que
no coinciden lo que realmente produce ritmos in-
citantes y fascinadores.
No se imagine ni por un momento que tales com-
plejidades permanecieron ignoradas hasta nuestros
días. Por el contrario, en comparación con los tam-
borileros afTicanos y los percusionistas chinos o
hindúes y sus ritmos intrincados, nosotros somos
unos meros neófitos. Y para no alejarnos tanto de
casa, una auténtica orquesta cubana de rumba
puede enseñarnos algunas cosas en cuanto al uso
héctico de los polirritmos. Nuestras orquestas de
swing, inspiradas por los días oscuros dd hot jazz,
también sueltan a veces un torrente de polirritmos
que desafían el análisis.
En su forma más elemental, se pueden observar
polirritmos en cualquier simple arreglo de jazz.
Recuérdese que los polirritmos realmente indepen-
dientes se producen sólo cuando no coinciden los
primeros tiempos. En tales casos un ritmo de dos
contra tres tendrá este aspecto: 12-3-12-3 ,o, en tér-
minos musicales: 121 ·2-1-2
Todo jazz está cimentado en la roca de un ritmo
firme, invariable del bajo. Cuando el jaz.z- era sólo
"ragtime", d ritmo básico era simplemente el com-
pás de una marcha: UNO-dos-TRES-cuatro, UNO-
dos-TRES-cuatro. Ese mismo ritmo se hizo mucho
más interesante en el jaz-z- con sólo cambiar de
lugar los acentos, de modo que el ritmo básico se
58 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
convirtió en uno-DOS-tres-CUATRO, uno-DOS-
tres-CUATRO. Los sencillos ciudadanos que tildan
de "monótono" el ritmo del jazz admiten, sin darse
cuenta, que todo lo que oyen no es más que ese rit-
mo fundamental. Pero encima de éste hay otros
ritmos y más libres; y su combinación es lo que da
al jazz toda su vitalidad. No quiero decir con eso
que toda la música de jazz sea polirrítmica conti-
nuamente y en todas las piezas, sino que, en sus
mejores momentos, participa de una verdadera
independencia existente entre los diversos ritmos
que suenan simultáneamente. El siguiente ejemplo
es uno de los más tempranos de esos polirritmos
usados en el jazz, tomado del Ritmo fascinador
(Fascinating Rhythm)5 -apropiado título- del
desaparecido George Gershwin.
Sólo parcamente podía usar Gershwin ese recurso
en lo que era un producto comercial. Pero Stravinsky,
5 Citado con autorización de los editores. Copyright, 12 de
diciembre de 1924, por Harms, Inc.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 59
Bartók, Milhaud y demás compositores modernos
no tenían esas limitaciones. En obras como la His-
toria del soldado de Stravinsky o los últimos cuar-
tetos de cuerda de Bartók abundan los ejemplos de
ritmos múltiples tratados lógicamente que producen
combinaciones rítmicas inesperadas y nuevas.
Puede que algunos de mis lectores más enterados
se pregunten por qué en este esbozo del desarrollo
rítmico no hice mención de esa fenomenal escuela
de compositores ingleses que florecieron en tiempos
de Shakespeare y escribieron cientos de madrigales
rebosantes de polirritmos ingeniosísimos. Como la
música que compusieron era vocal, su uso del ritmo
tomó ser de la prosodia natural de las palabras. Y
como cada voz lleva su parte distinta, el resultado es
un inaudito entretejimiento de ritmos independien-
tes. El rasgo que caracteriza el ritmo de los madriga-
listas es la falta de todo sentido de primer tiempo
fuerte. 6 Por eso las generaciones posteriores, menos
sensibles a los ritmos sutiles, acusaron de arrítmica
a la escuela madrigalista. La falta de un primer tiem-
po fuerte común da a la música esta apariencia:
1-2-3-1-2-3-4
1-2-1-2-3-1-2
1-2-3-1-2-1
Su efecto es todo menos primitivo. Y ahí está su
principal diferencia con respecto a los polirritmos
6 Como se verá por el esquema que da el autor, primeros
tiempos fuertes los hay en cada voz. Lo que en realidad se
quiere decir es que no hay ninguna simultaneidad entre los
primeros tiempos de las diversas voces. Véase más adelante
la comparación de esta música con los polirritmos moder-
nos. [T.]
60 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
modernos, cuyo efecto depende de la insistencia en
la superposición de los primeros tiempos.
Nadie puede decir a dónde nos llevará esta nueva
libertad rítmica. Algunos teóricos han calculado ya
matemáticamente combinaciones rítmicas posibles
que ningún compositor oyó todavía. "Ritmos en el
papel" podría llamárseles.
Se ruega al oyente lego que recuerde que hasta
los ritmos más complicados han sido pensados
para sus oídos. Para gozarlos no necesita analizar-
los. Lo único que necesita es entregarse y dejar que
el ritmo haga de él lo que quiera. Eso ya se lo per-
mite a los ritmos sencillos y comunes. Más tarde,
cuando escuche más atentamente y no resista en
modo alguno al impulso del ritmo, las mayores
complejidades rítmicas modernas v los sutiles
entrelazamientos rítmicos de la eSCl;ela madriga-
lista añadirá, sin duda, un nuevo interés a su audi-
ción de la música.
2. LA MELODÍA
En el firmamento musical. la melodía sigue inme-
diatamente en importancia al ritmo. Como un co-
mentarista señaló, si la idea del ritmo va unida en
nuestra imaginación al movimiento físico, la idea
de la melodía va asociada a la emoción intelectual.
El efecto de esos dos elementos en nosotros es un
misterio. Hasta ahora no se ha podido analizar por
qué una buena melodía tiene el poder de conmo-
vernos. Ni siquiera podemos decir con alguna cer-
teza qué es lo que constituye una buena melodía.
Sin embargo, la mayor parte de la gente cree
saber si es bella la melodía que o ~ · e . Por tanto, debe
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 61
de tener algún criterio sobre eso, aunque sea in-
consciente. Pero si bien no podemos definir de
antemano lo que es una buena melodía, podemos
ciertamente generalizar acerca de las melodías que
ya sabemos que son buenas, yeso podrá ayudarnos
a clarificar las características de la buena escritura
melódica.
Al escribir música, el compositor está de continuo
aceptando y recha7.ando las melodías que espontá-
neamente se le ocurren. En ningún otro plano de la
composición está tan obligado a confiar en su ins-
tinto musical como guía. Y si tiene que trabajar
con una melodía, todas las probabilidades son de
que habrá de adoptar los mismos criterios que
aplicamos nosotros al juzgarla. ¿Cuáles son algu-
nos de los principios de la buena construcción
melódica?
Una melodía bella, como una pieza entera de mú-
sica, ha de ser de proporciones satisfactorias. Debe-
rá darnos la impresión de cosa consumada e inevi-
table. Para eso la línea melódica ha de ser en general
larga y fluida, con altibajos de interés y un momen-
to culminante, comúnmente hacia el fin. Es claro
que una tal melodía tenderá a moverse entre notas
diferentes y evitará repeticiones innecesarias. Tam-
bién es importante en la construcción melódica una
cierta sensibilidad para el fluir del ritmo. Muchas
bellas melodías se han logrado por medio de un lige-
ro cambio rítmico. Pero lo más importante de todo
está en que su cualidad expresiva sea tal que pro-
voque en el oyente una respuesta emocional. Ése es
el atributo menos pronosticable de todos y para el
cual no existen reglas. Por lo que toca a la mera
construcción, toda buena melodía se verá que posee
una armazón que podremos deducir por los puntos
62 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
esenciales de la línea melódica que queden después
de cercenar las notas "no esenciales". Sólo el músi-
co profesional es capaz de radiografiar el espinazo
de una melodía bien construida, pero podemos con-
fiar en que el profano desprovisto de conocimientos
técnicos podrá sentir inconscientemente la falta de
una verdadera columna vertebral melódica. Tal
análisis mostrará, por lo general, que las melodías,
al igual que las frases gramaticales, tienen a menu-
do en su curso puntos de reposo equivalentes a la
coma, al punto y coma y a los dos puntos de la escri-
tura. Esos puntos de reposo momentáneos, o caden-
cias, como a veces se les llama, ayudan a hacer más
inteligible la línea melódica, ál dividirla en frases
más fácilmente comprensibles.
Desde un punto de vista puramente técnico, todas
las melodías existen dentro de los límites de algún
sistema escalístico. Una escala no es más que una
cierta disposición de una determinada serie de
notas. La investigación ha demostrado que esas "dis-
posiciones", llamémoslas así, no son arbitrarias sino
que se justifican con hechos físicos. Los construc-
tores de escalas confiaron en su instinto y los hom-
bres de ciencia los apoyan ahora con sus cifras de
las vibraciones relativas por segundo.
Hubo cuatro sistemas principales de construc-
ción de escalas: el oriental, el griego, el eclesiástico
yel moderno. Con miras prácticas podemos decir
que la mayoría de los sistemas escalísticos se basan
en un cierto número de notas escogidas entre un
sonido dado y su octava. En nuestro sistema mo-
derno ese trecho de una octava está dividido en
doce intervalos "iguales" llamados semitonos, los
cuales en conjunto comprenden la escala cromáti-
ca. Empero, la mayor parte de nuestra música no se
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 63
basa en esa escala, sino en siete sonidos escogidos
entre los doce de la escala cromática, dispuestos en
el orden siguiente: dos tonos seguidos de un semi-
tono más tres tonos seguidos de un semitono. Si el
lector desea saber cómo suena eso, cante el do-re-
mi-fa-sol-la-si-do que le enseñaron en la escuela.
(Quizá ya lo olvidó, pero cuando cantaba mi-fa y si-
do estaba cantando semitonos.)
Esa disposición de siete sonidos se llama la esca-
la diatónica del modo mayor. Como dentro de la
octava hay doce sonidos, a partir de cada uno de los
cuales se puede formar la misma escala de siete so-
nidos, habrá, desde luego, doce escalas diatónicas
del modo mayor, diferentes, pero construidas de
manera semejante. Hay otras doce del modo me-
nor, con lo que entre todas hacen veinticuatro. (En
la exposición que sigue omitiremos toda otra refe-
rencia al modo menor, para mayor claridad.)
Como fácil método de referencia, llamemos a los
siete sonidos de la escala, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, sin tener
en cuenta si la distancia entre cada uno y el si-
guiente es de un tono entero o de medio. Como ya
dijimos, esa escala se puede formar a partir de una
cualquiera de las doce diferentes notas. La clave
que da la posición de la escala se encuentra viendo
la posición del sonido 1. Si el sonido 1 es la nota si,
entonces se dice que la escala está en la tonalidad
de si (mayor o menor, según el modo); si es do, en
do (mayor o menor). La modulación tiene lugar
cuando nos trasladamos de una tonalidad a otra.
Así podemos modular de la tonalidad de si mayor a
la de do mayor y viceversa.
Los siete grados de la escala tienen también
determinadas relaciones entre sí. Están gobernados
por el primer grado, el sonido 1, conocido como la
64 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
tónica. Por lo menos en la música anterior al siglo
xx, todas las melodías tienden a centrarse en la tóni-
ca. A pesar de los heroicos esfuerzos para quebran-
tar la hegemonía de la tónica, ésta es todavía hoy,
aunque menos claramente que antes, el punto cen-
tral en torno al cual tienden a agruparse las demás
notas.
El siguiente en cuanto a poder de atracción es el
quinto grado o dominante, que es como se llama, y
a éste le sigue en importancia el cuarto grado o
subdominante. El séptimo grado se llama sensible,
porque muestra una franca atracción por la tónica.
Aquí también esas relaciones aparentemente arbi-
trarias son confirmadas por lós datos referentes al
número de vibraciones.
Ámbito de la octava
~ do
~ I --------------------------------1
Escala cromática
do do# re re# mi fa fa# sol sol# la la# si do
1
Escala diatónica
do re mi fa sol la si do
r--
Resumamos el sistema escalístico tal como queda
expuesto, antes de entrar en el examen de su evolu-
ción posterior.
Hasta hace poco, todas las melodías occidentales
se escribían dentro de este sistema escalístico. Y de-
muestra un ingenio asombroso por la parte de los
compositores el que hayan sido capaces de una tan
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 65
amplia variedad de invención melódica dentro de
los límites estrechos de la escala diatónica. Siguen
aquí algunos ejemplos de melodías tomadas de
diferentes épocas musicales.
En cuanto a pureza de línea y de sentimiento,
difícilmente se podrá citar nada mejor que lo que
ofrecen las obras corales de Palestrina. Parte de la
cualidad ultra terrena de muchas melodías de Pales-
trina se debe a su movimiento por grados conjun-
tos, es decir, por el paso de una nota a la más próxi-
ma, superior o inferior, de la escala, con excepción
de un número mínimo de saltos. Esa disciplina res-
tringente, que da a tantas melodías de Palestrina un
aspecto de tersura y serenidad, tiene además la
ventaja de hacerlas fáciles de cantar. Obsérvese que
en esta bella melodía del motete para voces blancas
Ave regina coelorum no hay más salto que uno de
tercera.
El sujeto de la Fuga en mi bemol menor de Bach
(Clave bien temperado, libro 1) es un ejemplo nota-
ble de pensamiento completamente redondeado en
una simple y breve frase musical. Es importante
analizar por qué este tema, consistente en sólo unas
cuantas notas, es tan expresivo. Estructuralmente
se basa en las tres notas esenciales de la escala: los
sonidos 1, 5 y 4, mi bemol, si bemol y la bemol. Hay
algo en la manera como el tema se eleva valiente-
mente de 1 a 5 y luego, después de girar en torno a
5, se eleva de nuevo de 1 a 4 para replegarse lenta-
mente sobre 1 -y algo también en el acortamiento
del sentido rítmico en la segunda parte de la frase-
66
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
que crea un sentimiento de tranquila, pero honda
resignación.
Otro ejemplo, demasiado largo para que lo cite-
mos aquí, de un tipo completamente diferente de
melodía de Bach, es la dilatada frase instrumental
del tiempo lento del Concerto italiano, architípica de
una clase de melodía florida que el mismo Bach
trató muchas veces y con maestría consumada.
Sobre un bajo que se repite con regularidad, la me-
lodía alza el vuelo; construida sobre líneas amplias
y nobles, su belleza es más de proporción que de
detalle.
Un ejemplo admirable de pura invención meló-
dica, citado muchas veces, es el segundo tema del
primer tiempo de la Sinfonía "inconclusa" de Schu-
bert. Las "reglas" de la construcción melódica no
serán de utilidad para nadie que analice esta frase.
Tiene un modo curioso de, como si dijéramos, re-
plegarse sobre sí misma (o, más exactamente, sobre
el sol y el re), lo cual se hace más perceptible cuan-
do en el sexto compás llega momentáneamente a
una nota más alta. A pesar de su gran sencillez,
produce una impresión única y no nos recuerda
ningún otro tema de la literatura musical.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 67
No puedo resistir al deseo de citar de memoria
una tonada de los indios mexicanos, poco conocida,
utilizada por Carlos Chávez en su Sinfonía india. Usa
notas repetidas e intervalos nada convencionales
con un efecto enteramente reconfortante. '
Modcra::.;t:.::o_--__
-:l -- ---
P JIJ JIU
I
--
j I J J J J J J I S J J 11'
- ----- t Da!) I J. U. I r 11 j I r lJ ji J ltfi I
--.......
;¿& 13J§ípffl IfflJ)JIJTIQID,'
A partir de principios del siglo actual, los com-
positores ampliaron considerablemente su concep-
to de lo que constituye una buena melodía. Richard
Strauss, prolongando los principios wagnerianos,
produjo una línea melódica más libre y sinuosa, de
atrevidos saltos y en general más vasto alcance. De-
bussy creó su música a base de un material meló-
dico más huidero y fragmentario. Las melodías de
Stravinsky, en sí mismas, carecen relativamente
de importancia. En las primeras obras están dentro
del estilo de la canción popular rusa y en las últi-
mas imitan modelos clásicos y románticos.
Los verdaderos experimentadores melódicos del
siglo fueron Arnold Schoenberg y sus discípulos.
Son los únicos contemporáneos que escriben melo-
68 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
días sin centro tonal de ninguna especie. En su lu-
gar, prefieren dar iguales derechos a cada uno de los
doce sonidos de la escala cromática. Reglas que
ellos se imponen a sí mismos les impiden repetir
cualquiera de los doce sonidos mientras no hayan
sonado los otros once. Esa escala más amplia, ade-
más de un mayor uso de saltos más y más extensos
de nota a nota, ha desconcertado, si no exasperado,
a muchos oyentes. Las melodías de Schoenberg de-
muestran que cuanto más nos alejamos de la norma
ordinaria más voluntad y esfuerzo consciente son
necesarios para asimilar lo que es nuevo y poco
común.
El compositor norteamericano Roy Harris escri-
be melodías en un plano intermedio. Aunque es más
que probable que pasen por todos los sonidos de la
escala cromática, sus melodías casi siempre giran
en torno a un sonido tomado como centro, lo cual
da a su música un sentido tonal más normal. Harris
..-, .r:--
,. Uf, f i t r r ~ E t I {PO' 6-pTp.f Wclr,
mp molto cantando espr.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 69
posee un don melódico fino y robusto. En la página
anterior muestro un ejemplo tomado de la melodía
que toca el violonchelo al final del tiempo lento de su
Trío para violín, violonchelo y piano. 7
Probablemente el lector comprenderá ahora que
debe ampliar junto con los compositores sus ideas
en cuanto a lo que pueda ser una melodía. No debe
esperar de todos los compositores una misma clase
de melodía. Las melodías de Palestrina siguen con
más fidelidad los moldes conocidos de su época
que, por ejemplo, las de Carlos María van Weber.
Sería tonto esperar que en ambos hubiese una
inspiración melódica similar.
Además, los compositores están muy lejos de ser
todos igualmente dotados como melodistas. Ni se
debe evaluar su música según solamente la abun-
dancia de sus dotes melódicas. Sergio Prokofief
explotó una mina melódica que se diría inagotable
comparada con la de Stravinsky y, sin embargo,
pocos serán los que pretendan que Prokofief es el
creador musical más profundo de los dos.
Cualquiera que sea la calidad de la línea melódi-
ca, aisladamente considerada, el oyente no deberá
nunca perder de vista su función en una composi-
ción. Hay que seguirla como al hilo conductor que
guía al oyente a través de la pieza, desde el mismísi-
mo comienzo hasta el mismísimo final. Tengamos
presente siempre que al escuchar una pieza de mú-
sica debemos agarrarnos a la línea melódica. Puede
que ésta desaparezca momentáneamente, quitada
por el compositor a fin de que, al reaparecer, su
7 Citado, con autorización de Roy Harris, de New Music
(vol. 9, núm. 3. :lbril de 1936), publicación trimestral de la
New Music Society of California.
70 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
presencia sea sentida con más fuerza. Pero reapa-
recer, es seguro que reaparecerá, pues es imposible,
excepto en casos rarísimos, imaginar una música,
vieja o nueva, conservadora o moderna, que no ten-
ga alguna melodía.
La mayoría de las melodías van acompañadas de
un material, más o menos elaborado, de interés
secundario. No permitamos que la melodía se su-
merja bajo ese material acompañante. Separémosla
en nuestra mente de todo cuanto la rodea. Tenemos
que poder oírla. Y al compositor y al intérprete
corresponde el ayudarnos a oírla asÍ.
En cuanto a la capacidad para reconocer una
bella melodía cuando la oímos, o a distinguir entre
una línea trivial y una de inspiración lozana, eso
solamente nos lo podrá dar una creciente experien-
cia como oyentes, más la asimilación de cientos de
melodías de todas clases.
3. LA ARMONÍA
Comparada con el ritmo y la melodía, la armonía es
el más artificioso de esos tres elementos musicales.
Estamos tan habituados a pensar en la música en
términos de armonía, que es probable que olvide-
mos cuán reciente es esa innovación, comparada
con los demás elementos. El ritmo y la melodía se le
ocurrieron naturalmente al hombre, pero la armo-
nía brotó gradualmente de lo que fue en parte un
concepto intelectual, sin duda uno de los conceptos
más originales de la mente humana.
La armonía, en el sentido que tiene para noso-
tros, era completamente desconocida antes del siglo
IX, aproximadamente. Hasta entonces toda la músi-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 71
ca de que tenemos noticia había consistido en una
simple línea melódica. Y así es todavía entre los
pueblos orientales, si bien sus simples melodías se
combinan a menudo con ritmos complejos de los
instrumentos de percusión. Los compositores anóni-
mos que primero hicieron experimentos con los
efectos armónicos estaban destinados a cambiar
toda la música posterior a ellos, por lo menos en las
naciones occidentales. No es para extrañarse, pues,
que consideremos el desarrollo del sentido armóni-
co como uno de los fenómenos más notables de la
historia musical.
El nacimiento de la armonía se sitúa general-
mente en el siglo IX, pues en los tratados de aquella
época es cuando por primera vez se le menciona.
Como era de esperar, las primeras formas de la
armonía resultan de un crudo primitivismo para
nuestros oídos. Hay tres clases de escritura armóni-
ca primitiva. La más temprana se denominó "orga-
num". Comprenderemos fácilmente en qué consis-
te, pues siempre que "armonizamos" una melodía
agregándole por encima o por debajo intervalos de
tercera y sexta, estamos produciendo una especie
de organum. Yeso mismo era la idea del antiguo
organum, excepto que la armonización se hacía
con intervalos de cuarta inferior o quinta superior;
las terceras y las sextas estaban proscritas. Así,
pues, el organum es una melodía más ella misma
repetida simultáneamente a la cuarta inferior o a la
quinta superior. Como método de armonización
resulta rudimentario y francamente primitivo, en
particular si imaginamos a toda la música tratada
sólo de esa manera.
He aquí un ejemplo de organum:
72 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
Tu pa-tris sem - pi-ter-nus es fi - li us
1..
-
I ~ ~
4
.. .. .. .. ..
-41- 7f
:
I
-.
1
La segunda de esas formas primitivas no se des-
arrolló sino hasta unos dos o tres siglos más tarde.
Se la llamó "discanto" y se atribuye al ingenio de los
compositores franceses. En el discanto ya no había
sólo una melodía acompañada simultánea y parale-
lamente por ella misma, a un cierto intervalo de dis-
tancia, sino dos melodías independientes que se
movían en direcciones opuestas. Entonces se des-
cubrió uno de los principios básicos de la buena
conducción de las voces: cuando la voz superior
desciende, la inferior asciende, y viceversa. Esa in-
novación era doblemente ingeniosa, pues entre las
voces no se usaban más que las quintas, cuartas y
octavas permitidas originalmente en el organum. En
otras palabras, se observaban las reglas en cuanto a
los intervalos, pero se aplicaban de una mejor ma-
nera. (Para los que no saben lo que es un "intervalo",
diremos que ese término indica la distancia que hay
entre dos notas. Así, de la nota do a la nota sol hay
cinco sonidos, do-re-mi-fa-sol; por tanto, la relación
entre do y sol se denomina intervalo de quinta.) En
la página siguiente se ofrece un ejemplo de discanto.
La última forma del contrapunto primitivo se
denominó "faux-bourdon" (bajo falso) e introdujo
los intervalos de tercera y sexta prohibidos hasta
entonces y que habrían de constituir la base de
todos los desarrollos armónicos posteriores. Mien-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 73
Quem ae-the - ra et ter - rae at-que ma-re
~
J J 4 J
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('
3
I
tras los intervalos armónicos se limitaron a las
cuartas y las quintas, el efecto producido fue pobre
y crudo. Por eso la introducción de las terceras y
las sextas, más melifluas, aumentaron inmensa-
mente los recursos armónicos. Ese paso se atribuye
a los ingleses, los cuales se dice que "armonizaban
en terceras" sus cantos populares mucho antes de
que el fabordón8 hiciese su entrada formal en la
música artística. He aquí un ejemplo de melodía
armonizada en fabordón:
No es mi propósito trazar una perspectiva histó-
rica del desarrollo armónico, sino indicar solamente
los primeros tanteos de la armonía y subrayar su
naturaleza en constante evolución. Si el lector no
comprende la armonía como un crecimiento y un
cambio graduales a partir de sus comienzos primi-
tivos, no espere comprender lo que hay en la inno-
vación armónica del siglo xx.
8 Ésta es la forma que se le ha venido dando tradicional-
mente en castellano al término "faux-bourdon··. [T.1
74 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
La producción simultánea de varios sonidos en-
gendra los acordes. La armonía, considerada como
una ciencia, es el estudio de esos acordes y sus rela-
ciones mutuas. El estudio completo de los prin-
cipios fundamentales de la ciencia armónica le
lleva más de un año al estudiante de música. No
hay que decir que de un breve capítulo como éste el
oyente lego sólo podrá obtener un ligero barniz in-
formativo. Pero algún intento habrá que hacer para
relacionar el elemento armónico con el resto de la
música, sin que se confunda al lector con los deta-
lles. Para ello el lector deberá tener alguna idea, por
ligera que sea, de cómo están construidos los acor-
des y cuáles son sus relaciones mutuas; de lo que
significan tonalidad y modulación; de la importan-
cia que tiene en la estructura general el esqueleto
armónico básico; de la significación relativa de
consonancia y disonancia; y, en fin, del derrumba-
miento relativamente reciente de todo el sistema
armónico tal como se lo conocía en el siglo XIX, y de
algunos intentos, más recientes aún, de reinte-
gración.
La teoría armónica se basa en el supuesto de que
todos los acordes están formados por una serie de
intervalos de tercera, desde la nota más baja hasta
la más alta. Tómese, por ejemplo, la nota la como
sonido base, o fundamental, de un acorde que se va
a construir. Formando una serie de terceras sobre
esa fundamental, podremos obtener el acorde la-
do-mi-sol-si-re-fa. De continuar, no haríamos sino
repetir las notas que ya están incluidas en este
acorde. Si en vez de tomar la nota la, tomamos el
número 1 como símbolo de cualquier fundamental,
obtendremos la siguiente representación de cual-
quier serie de terceras: 1-3-5-7-9-11-13.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 75
Ese acorde de siete sonidos, 1-3-5-7-9-11-13, es
teóricamente posible, pero, en la práctica, la mayor
parte de la música conocida se basa sólo en 1-3-5,
que es el acorde corriente de tres sonidos conocido
como la tríada -o acorde perfecto-o (Un ver-
dadero acorde está siempre formado por tres o más
sonidos diferentes; los "acordes" de dos sonidos
son demasiado ambiguos para que se los pueda
considerar como algo más que intervalos.) Aparte
de la tríada o acorde perfecto, los demás acordes se
denominan como sigue:
13
11 11
9 9 9
7 7 7 7
5 5 5 5
3 3 3 3
acorde de acorde de acorde de acorde de
séptima novena oncena trecena
Esos cuatro acordes sólo gradualmente se abrie-
ron paso bajo el sol de la música, y cada vez fue ne-
cesaria una pequeña revolución para que se los acep-
tase. Puesto que es la tríada 1-3-5 lo que responde de
la mayor parte de la música que nos es familiar, con-
centremos sobre ella nuestra atención. Si se desea
saber cómo suena una tríada, cántese "do-mi-sol".
Ahora cántese "do-mi-sol-do", con el segundo do a
una octava arriba del primero. Eso es también una
tríada o acorde perfecto, aunque hay cuatro sonidos
en el acorde. En otras palabras, nada cambia, por lo
que hace a la teoría, si se duplica cualquier sonido
de cualquier acorde cualquier número de veces. En
realidad, la mayor parte de nuestra escritura armó-
76 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
nica se hace a cuatro voces, duplicando uno de los
sonidos de la tríada.
Además, los acordes no necesitan mantenerse en
su posición fundamental, es decir, con el sonido 1
como sonido base del acorde. Por ejemplo, 1-3-5 se
podrá invertir de modo que tengamos el 3 o el 5
como nota del bajo de la tríada. En ese caso el
acorde tendrá estos aspectos:
o ~ ~
3 ~
Lo mismo ocurre con los demás acordes arriba
mencionados. Ahora el lector ya puede comprender
que con la posibilidad de duplicar notas e invertir
acordes -para no mencionar todas las clases de al-
teraciones posibles, demasiado complicadas para
ponerlas aquí- los acordes básicos, aunque pocos
en número, son susceptibles de grandes variaciones.
Hasta aquí hemos estado considerando en abs-
tracto los acordes. Liguémoslos ahora a los siete
sonidos de una escala determinada, limitándonos
siempre a la tríada, en obsequio a la sencillez. Al
tomar la escala de do mayor, por ejemplo, y cons-
truir un acorde 1-3-5 sobre cada grado de ella,
obtenemos nuestra primera serie de acordes, los
cuales se relacionan no sólo entre sí, sino también
con acordes similares pertenecientes a tonalidades
que no son la de do mayor. Y éste es el momento de
revisar lo dicho acerca de la escala en el apartado
anterior. Pues todo lo que se afirmó de los siete
sonidos de la escala diatónica es cierto también de
los acordes formados sobre esos siete sonidos. En
otras palabras, es la fundamental del acorde lo que
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 77
constituye el factor determinante. Los acordes cons-
truidos sobre la tónica, la dominante y la subdomi-
nante poseen la misma atracción relativa de unos
por otros que la tónica, la dominante y la subdomi-
nante consideradas como sonidos solos. De igual
manera, basta con encontrar el acorde de la tónica
para determinar la tonalidad de una serie de acor-
des; y, al igual que de los simples sonidos, se dice
que los acordes modulan cuando pasan de una
tonalidad a otra.
En tanto son acordcs y no sonidos simples, tienen
entre sí una relación más. Si formamos tríadas sobre
los tres primeros grados de la escala, obtendremos:
Eso nos muestra que los acordes primero y terce-
ro tienen en común los sonidos 3 y 5. Ese factor, que
acordes de una misma tonalidad o de tonalidades
diferentes posean algunos sonidos en común, es un
motivo para que sintamos con fuerza la relación
existente entre los acordes.
Baste con este breve resumen de la formación de
los acordes. Veamos ahora cómo se aplican esos
hechos armónicos.
Exactamente lo mismo que un rascacielos tiene
una armazón de acero bajo la cubierta exterior de
piedra y ladrillo, así toda pieza de música bien
hecha tiene una armazón sólida que refuerza la
apariencia exterior de los materiales musicales.
Extraer y analizar ese esqueleto armónico es tarea
del técnico, pero el oyente de sensibilidad sabrá sin
duda cuándo hay alguna falla armónica, aun en el
78 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
caso de que no pueda dar las razones de ello. Quizá
le interese al lector ver cómo se puede aislar en un
pequeño ejemplo la armazón armónica de unos
cuantos compases. Tomemos, por ejemplo, los cua-
tro primeros compases de Ach! du lieber Augustin:
En esos cuatro compases no hay más que dos
acordes subyacentes, el 1 Y el V, el de la tónica y el
de la dominante. Por supuesto que ahí los acordes
básicos no se ven tan claramente como en un ejer-
cicio de armonía. La música sería realmente muy
insípida si los compositores no pudieran disfrazar,
variar y adornar la mera armazón armónica.
Pero tenga por cierto el lector que los composi-
tores aplican ese mismo principio no sólo a cuatro
compases, sino a los cuatro tiempos de una sin-
fonía. Eso puede que le proporcione algún atisbo
del problema en cuestión. En otros tiempos el des-
arrollo armónico de una pieza estaba determinado
de antemano merced a la práctica común. Pero aun
mucho después de haberse abolido aquellas con-
venciones, se conservó en vigor el principio, pues
sea el que fuere el estilo de la música, la estructura
subyacente formada por los acordes debe tener su
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 79
lógica propia. Sin eso, probablemente le falte a la
obra sentido de movimiento. Una armazón armóni-
ca bien trabada no deberá ser ni demasiado está-
tica ni excesivamente complicada; proporciona una
base estable que se mantiene firme en su sitio, sean
las que sean las complejidades decorativas.
Los principios armónicos arriba bosquejados son,
por supuesto, una versión sumamente simplificada
de los hechos armónicos existentes hasta fines del
siglo pasado. El derrumbamiento del viejo sistema,
ocurrido hacia 1900, no se debió a una repentina
decisión por parte de ciertos revolucionarios de la
música. Toda la historia del desarrollo armónico
nos muestra una imagen en continuo cambio. Muy
lenta, pero inevitablemente, nuestros oídos se han
ido capacitando para la asimilación de acordes cada
vez más complejos y modulaciones a tonalidades
más lejanas. Casi todas las épocas tienen sus explo-
radores de la armonía: en el siglo XVII Claudia
Monteverdi y Gesualdo introdujeron acordes que
escandalizaron a sus contemporáneos de un modo
muy semejante a como Mussorgsky y Wagner ha-
bían de escandalizar a los suyos. Es más, todos ellos
tuvieron esto en común: que a sus nuevos acordes y
modulaciones llegaron por medio de una ampliación
del concepto de la misma teoría armónica. La razón
por la que nuestra época se distinguió en la ex-
perimentación armónica es que la teoría anterior de
la armonía fue lanzada en su totalidad por la borda,
cuando menos por algún tiempo. Ya no se trataba
de ampliar un viejo sistema sino de crear algo ente-
ramente nuevo.
La línea de demarcación se establece en seguida
después de Wagner. Debussy, Schoenberg y Stra-
vinsky fueron los principales exploradores de ese
80 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
territorio armónico que no figuraba en ningún
mapa. Wagner, con su cromatismo, había comen-
zado a destruir el viejo lenguaje armónico. Ya ex-
pliqué que nuestro sistema, tal como se practicó sin
discusión hasta fines del siglo XIX, admitía la hege-
monía de una nota principal, la tónica, dentro de la
escala, y, por tanto, de una tonalidad principal den-
tro de una pieza de música. La modulación a otras
tonalidades se consideraba como temporal, sola-
mente, y ello implicaba de modo inevitable la vuelta
a la tonalidad de la tónica. Ya que hay doce escalas
diatónicas diferentes, se puede representar la mo-
dulación como la esfera de un reloj, con el XII como
símbolo de la tonalidad de la tónica. Los composi-
tores de los siglos XVII y XVIII no se aventuraron muy
lejos en sus esquemas modulatorios. Irían desde XII
a I, a XI y vuelta otra vez a XII. Los que les sucedie-
ron fueron más audaces, pero todavía siguió siendo
imperativo e! retorno a XII. Pero Wagner fue de tal
manera de una tonalidad a otra, que se comenzó a
perder el sentido de una tonalidad central. Modu-
laba audazmente de XII a VI, a IX, a 11, etc., y no se
estaba seguro de cuándo se efectuaría, si se llegaba
a efectuar, el regreso a la tonalidad central.
Schoenberg dedujo las consecuencias lógicas de
esa ambigüedad armónica y abandonó por comple-
to el principio de tonalidad. Su tipo de armonía
suele denominarse "atonalidad", para distinguirlo de
la música basada en la tonalidad.
9
Lo que quedaba
era la serie de los doce semitonos "iguales" de la es-
cala cromática. El mismo Schoenberg encontró años
9 Schoenberg rechazaba el término "atonalidad". No obstan-
te, la palabra sigue empleándose, más por conveniencia que por
su exactitud.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 81
más tarde que ese remanente era un tanto anárqui-
co, y comenzó la construcción de un nuevo sistema
para e! manejo de esos doce semitonos iguales, que
llamó sistema dodecafónico o de los doce sonidos.
No haré más que mencionarlo, pues su adecuada
explicación nos llevaría demasiado lejos.
Debussy, si bien, armónicamente hablando, me-
nos radical que Schoenberg, precedió a éste en la
iniciación de! derribo del viejo sistema. Debussy,
uno de los músicos más instintivos que hayan exis-
tido jamás, fue el primer compositor de nuestro
tiempo que haya osado hacer de su oído el único
juez de lo que estaba bien armónicamente. En De-
bussy los analistas encontraron acordes que ya no
se podían explicar según la vieja armonía. Si se le
hubiera preguntado a Debussy por qué usó seme-
jantes acordes, estoy seguro de que habría dado la
única respuesta posible: "¡Porque me gustó así!"
Como si por fin un compositor tuviese confianza en
su oído. Estoy exagerando un poco, pues, al fin y al
cabo, los compositores nunca esperaron a que los
teóricos les dijesen lo que podían hacer o no hacer.
Porque, al contrario, siempre acaeció de la otra ma-
nera: que los teóricos explicaron la lógica del pen-
samiento del compositor después de que éste lo
había escrito instintivamente.
Sea como fuere, lo que Debussy hizo fue barrer
con todas las teorías de la ciencia armónica profe-
sadas anteriormente. Su obra inauguró una era de
completa libertad armónica, libertad que ha venido
siendo desde entonces e! tropiezo de innumerables
oyentes. Se quejan éstos de que esa nueva música
esté llena de "disonancias", cuando toda la historia
musical anterior demuestra que debe haber siempre
una mezcla razonable de consonancia y disonancia.
82 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
Esta cuestión de consonancia y disonancia mere-
ce párrafo aparte, si es que hemos de quitar ese
tropiezo. Como ya se señaló muchas veces, ése es un
problema puramente relativo. Decir que una conso-
nancia es un acorde de sonido agradable es sim-
plificar demasiado la cuestión. Porque el acorde
seria más o menos disonante para nosotros según la
época en que vivamos, según nuestra experiencia de
oyentes y según se toque fortissimo en los metales o
se acaricie pianissimo en las cuerdas. De modo que
una disonancia es sólo relativa: relativa con respec-
to a nuestra época y al lugar que ocupa en el con-
junto de la pieza. Eso no niega la existencia de la
disonancia, como parecen negarla algunos comen-
taristas, sino que meramente indica que la mezcla
conveniente de consonancia y disonancia es asunto
que se ha de dejar a la discreción del compositor. Si
toda la música nueva nos parece continua e irreme-
diablemente disonante, eso es indicio seguro de que
nuestra experiencia de auditores es insuficiente en
cuanto a la música de nuestro tiempo, lo cual en la
mayoria de los casos no deberá extrañarnos habida
cuenta de la poca música nueva que oye el auditor
medio, si se la compara con la cantidad que oye de
música de tiempos anteriores.
Otra innovación armónica importante se introdu-
jo antes de la primera Guerra Mundial. Al principio
se la confundió con la atonalidad, debido a que so-
naba revolucionariamente como aquélla. Pero en
realidad era exactamente lo opuesto a la atonalidad,
en cuanto que reafirmaba el principio tonal y aun lo
reafirmaba por partida doble. Es decir que, no con-
tenta con una sola tonalidad, introducía la idea de
hacer sonar simultáneamente dos o más tonalida-
des distintas. Ese procedimiento, usado a veces por
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 83
Darius Milhaud con suma eficacia, fue conocido
como "politonalidad". Un claro ejemplo se encuen-
tra en Corcovado, una de las piezas de Milhaud sobre
temas brasileños tituladas Saudades do Brazil, en la
que la mano derecha toca en re mayor mientras la iz-
quierda anda por sol mayor. También en esto, si el
lector tiende a sentirse molesto con los politonalis-
mos de la música nueva, lo único que se puede hacer
es aconsejarle que los escuche reiteradamente hasta
que le resulten tan familiares como la música de
Schumann o Chopin. Si lo hace, puede que esa mú-
sica no llegue a gustarle (pues es ocioso añadir que
no toda la música poli tonal es buena música), pero
ya no serán las "disonancias" producidas por el cho-
que de las armonías lo que le desagrade.
La revolución armónica de la primera mitad del
siglo xx ha llegado definitivamente a su fin. Polito-
nalidad y atonalidad han pasado a formar parte de
las corrientes musicales en boga. Cabe señalar un
hecho inesperado: el recrudecimiento del interés, al
final de la segunda Guerra Mundial, por el método
de los doce tonos de Amold Schoenberg, en especial
en países como Italia, Francia y Suiza, donde antes
su influencia era escasa o poco importante. Compo-
sitores como el italiano Luigi Dallapiccola o el suizo
Frank Martin no dudaron en extraer implicaciones
tonales del método dodecafónico (doce tonos), su-
primiendo así parte de su vigor pancromático. Al-
gunos compositores más jóvenes, seguidores del
alumno más radical de Schoenberg, Anton Webem,
han persistido en escribir una música más rigurosa-
mente atemática y atonal que la del maestro vienés
mismo.
A pesar de las innovaciones armónicas, gran
parte de la música contemporánea permanece bási-
84 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
camente diatónica y tonal. Pero no es ya la armonía
diatónica y tonal del periodo anterior al cambio de
siglo. Como muchas revoluciones, ésta ha dejado
su marca en nuestro lenguaje armónico. A resultas
de ello, puede decirse que la música escrita en
nuestros días con frecuencia se enfoca hacia lo
tonal aunque pueda no tener ninguna tonalidad
analizable en el sentido antiguo. Esta tendencia
hacia el conservadurismo armónico contribuirá
seguramente a llenar un vacío entre el compositor
contemporáneo y su audiencia. Con la producción
regular de discos fonográficos, radio y "bandas
sonoras", y las audaces armonías recientemente
creadas se han asimilado, gradualmente y en forma
natural, al lenguaje musical de nuestros días.
4. EL TIMBRE
Después del ritmo, la melodía y la armonía, viene el
timbre o color del sonido. Así como es imposible oír
hablar sin oír algún timbre determinado, así tam-
bién la música sólo puede existir según algún deter-
minado color sonoro. El timbre en música es análo-
go al color en pintura. Es un elemento que fascina
no sólo por sus vastos recursos ya explorados, sino
también por sus ilimitadas posibilidades futuras.
El timbre musical es la cualidad del sonido pro-
ducido por un determinado agente sonoro. Ésa es
una definición formal de algo perfectamente fami-
liar para todo el mundo. De igual modo que la ma-
yoría de los mortales conocen la diferencia que hay
entre el blanco y el verde, así el distinguir las dife-
rencias de timbre es una facultad innata en casi
todos nosotros. Cuesta trabajo imaginar una per-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 85
sona tan "ciega para el sonido" que no pueda distin-
guir entre una voz de bajo y una de soprano o -para
ponerlo en el plano instrumental- entre una tuba y
un violonchelo. No es cuestión de saber los nom-
bres de las voces o de los instrumentos, sino senci-
llamente de reconocer por el oído las diferencias
cualitativas de su sonido, cuando, por ejemplo, los
oímos detrás de un biombo.
Así pues, todo el mundo tiene por instinto una
buena base para llegar a una comprensión más
cabal de los diferentes aspectos del timbre. Y no
permitamos que esa natural percepción limite
nuestro gusto a ciertos timbres favoritos, con exclu-
sión de todos los demás. Pienso al decir esto en el
hombre que adora el sonido del violín, pero siente
una extremada aversión por cualquier otro instru-
mento. Al contrario, el oyente experimentado debe-
rá ampliar su estimación hasta incluir en ella toda
especie conocida de timbre. Además, aunque dije
que todos pueden, en líneas generales, distinguir de
timbres, hay también diferencias sutiles que sólo la
experiencia auditiva puede aclarar. El mismo es-
tudiante de música tiene al principio dificultad
para distinguir el sonido de un clarinete del de su
hermano el clarinete bajo.
En relación con el timbre, el auditor inteligente
deberá tener dos objetivos principales: a) aguzar su
conciencia de los diversos instrumentos y de las
diferentes características sonoras de éstos, y b)
adquirir una mejor percepción de los propósitos
expresivos del compositor cuando usa algún instru-
mento o combinación de instrumentos.
Antes de explorar las cualidades sonoras de los
diversos instrumentos habrá que explicar más cabal-
mente la actitud del compositor ante las posibilida-
86 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
des instrumentales, porque es el caso que no todos
los temas musicales nacen envueltos por entero en
unos pañales sonoros. Muy a menudo se encuen-
tra el compositor con un tema que igual se puede
tocar en el violín, la flauta, el clarinete, la trompeta
o en media docena de otros instrumentos más.
¿Qué es, pues, lo que le decide a escoger uno y no
otro? Una cosa solamente: que aquel instrumento
tiene el timbre con que mejor se expresa el signifi-
cado de su idea. En otras palabras, su elección está
determinada por el valor expresivo de cada instru-
mento. Eso es cierto lo mismo en el caso de un
instrumento aislado que en el de una combinación
de instrumentos. El compositor que elige un fagot
y no un oboe también podrá tener que decidir en
ciertos casos si su idea musical es más propia de un
conjunto de cuerda que de una orquesta completa.
y será el sentido expresivo que pretende él comu-
nicar lo que le haga decidir en cada caso.
Por supuesto que hay ocasiones en que el com-
positor concibe instantáneamente el tema y su ropa-
je sonoro. De ello hay ejemplos notables. Uno, fre-
cuentemente citado, es el solo de flauta al comienzo
de L'apres-midi d'un faune (La siesta de un fauno).
Ese mismo tema, tocado por cualquier otro instru-
mento que no fuese la flauta, produciría una emo-
ción muy diferente. Es imposible imaginar que De-
bussy haya concebido primero el tema y después
decidiera que lo tocase la flauta. Ambas cosas han
debido de acaecer simultáneamente. Pero eso no
liquida la cuestión.
Pues aun en el caso de temas que se le ocurren al
compositor con toda su armadura orquestal, las
evoluciones musicales posteriores en el curso de
una determinada pieza pueden llevar consigo una
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 87
necesidad de tratar de varias maneras orquestales
el mismo tema. En un caso así el compositor es
como el dramaturgo que tiene que decidir el vesti-
do de una actriz para una determinada escena. En
la escena aparece la actriz sentada en un banco de
un parque. El dramaturgo pudo haber querido que
esté vestida de tal manera que el espectador sepa,
tan pronto como se levante el telón, en qué estado
de ánimo se encuentra. No es un vestido bonito.
precisamente; es un vestido especialmente diseña-
do para darnos una determinada impresión de ese
determinado personaje en esa determinada escena.
y así ocurre con el compositor que "viste" un tema
musical. La gama completa de los colores sonoros
que están a su disposición es tan rica que sólo un
claro concepto de la emoción que trata de comu-
nicar puede hacerle decidirse entre un instrumento
y otro o entre un grupo y otro de instrumentos.
La idea de relación inevitable entre un deter-
minado color y una música determinada es relati-
vamente moderna. Es muy probable que los com-
positores anteriores a Haendel no hayan tenido un
aguzado sentido del color instrumental. Por lo
menos la mayoría de ellos ni siquiera se molesta-
ban en aclarar por escrito qué instrumento querían
para una determinada parte. Por lo visto, para ellos
era una cues:ión indiferente que una partitura a
cuatro voces la ejecutaran cuatro instrumentos de
madera o cuatro de cuerda. Hoy día los composi-
tores insisten en que ciertos instrumentos se utili-
cen como vehículos de ciertas ideas, y han llegado
a escribir de un modo tan característico que una
parte de violín puede resultar intocable en el oboe,
aun en el caso de que esa parte se limite a registros
semejantes de ambos instrumentos.
88 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
Solamente de un modo gradual penetraron en la
música los timbres de que puede disponer el com-
positor. Y esa penetración abarcó tres etapas. Pri-
mero hubo que inventar el instrumento. Y puesto
que los instrumentos, como cualquier otro invento,
suelen comenzar bajo una forma rudimentaria, la
segunda etapa la constituyó el perfeccionamiento
del instrumento. Y en tercer lugar, los ejecutantes
tuvieron que alcanzar gradualmente el dominio
técnico del nuevo instrumento. Ésa es la historia
del piano, del violín y de la mayoría de los demás
instrumentos.
Desde luego, todo instrumento, por perfecto que
sea, tiene sus limitaciones. Hay limitaciones de ex-
tensión, de dinámica, de ejecución. Cada instru-
mento puede tocar así de grave, pero no más, así de
agudo, pero no más. El compositor puede desear a
veces que el oboe llegue hasta un semitono más
abajo de lo que llega; pero no hay nada que hacer-
le: ésos son límites prescritos. Así también las limi-
taciones dinámicas; la trompeta, aunque suena
fuerte en comparación con el violín, no puede sonar
más fuerte de lo que lo hace. Los compositores a
veces se resienten por ese hecho, pero así es y no
hay que darle vueltas.
El compositor también debe tener siempre pre-
sentes las dificultades de ejecución. Una idea meló-
dica que parece predestinada a ser cantada por el
clarinete puede resultar que hace uso de un cierto
grupo de notas que ofrece dificultades insupera-
bles para el clarinetista, debido a ciertas peculiari-
dades de construcción del instrumento. Esas mis-
mas notas pueden ser muy fáciles de tocar en el
oboe o en el fagot, pero da la casualidad de que son
muy difíciles para el clarinete. Por tanto, los com-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 89
positores no tienen libertad absoluta para elegir los
timbres.
Pero aun así, los de hoy se hallan en mucho mejor
posición que sus predecesores. Debido, precisamen-
te, a que los instrumentos son máquinas sujetas a
perfeccionamiento, como cualquiera otra máquina,
el compositor contemporáneo disfruta de ventajas,
en cuanto al timbre, que Beethoven no tuvo. El
compositor de hoy cuenta con materiales nuevos y
perfeccionados con que trabajar y además se apro-
vecha de la experiencia de sus predecesores. Eso es
cierto sobre todo en cuanto al uso que hace de la
orquesta. No tiene nada de extraño que críticos que
se enorgullecen de su severidad para con la música
contemporánea admitan de buen grado la brillantez
y la habilidad del compositor moderno en el mane-
jo de la orquesta.
Hoy día el tener sentido de la naturaleza esencial
de cada instrumento, de cómo hay que utilizarlo
para explotar sus características más individuales,
es cosa importante para el compositor. A fin de
mostrar lo que entiendo por usar característica-
mente un instrumento, tomaré como ejemplo un
instrumento perfectamente conocido de todos: el
piano. Eso mismo es lo que hacen, con respecto a
los demás instrumentos, los tratados de orques-
tación.
El piano es un instrumento muy socorrido, "una
criada para todo", como alguien lo denominó en
una ocasión. Puede sustituir a una gran variedad de
diversos instrumentos e incluso a la misma orques-
ta. Pero es también un ser por derecho propio -es
también un piano- y, como tal, tiene propiedades
y características que sólo a él pertenecen. El com-
positor que explota el piano por lo que hay de esen-
90 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
cial en su naturaleza será el que lo utilice con el
máximo rendimiento. Veamos lo que es esa natura-
leza esencial.
El piano se puede utilizar de una de estas dos
maneras: o como instrumento que vibra o como
instrumento que no vibra. Eso se debe a su cons-
trucción, consistente en una serie de cuerdas, ten-
didas sobre un marco de acero, y un apagador
sobre cada cuerda. Ese apagador es vital para la
naturaleza del instrumento y está gobernado por el
pedal. 10 Si no se toca al pedal, el sonido dura sola-
mente el tiempo que la tecla permanece oprimida
por el dedo del pianista. Pero si, oprimiendo el
pedal, se levanta el apagador, entonces el sonido se
sostiene más tiempo. En ambos casos el sonido
comienza a perder intensidad a partir del instante
en que se produce, pero el pedal reduce un tanto
esa debilidad y es, de consiguiente, la clave de la
buena escritura pianística.
Aunque el piano lo inventó hacia 1711 un tal Cris-
tofori, los compositores no supieron hasta mediados
del siglo XIX cómo aprovechar el pedal de una mane-
ra verdaderamente característica. Chopin, Schu-
mann y Liszt fueron unos maestros en escritura
pianística, porque tuvieron en cuenta plenamente
las peculiaridades del piano como instrumento que
vibra. Debussy y Ravel en Francia y Scriabin en
Rusia continuaron la tradición de Chopin y Liszt
en lo que respecta a la escritura pianística. Todos
ellos tuvieron muy presente el hecho de que el
piano, según un lado de su naturaleza, es una colec-
10 El autor se refiere aquí al pedal de la derecha. El de la
izquierda desempeña otra función, que es la de amortiguar o
velar la sonoridad del instrumento. [T.]
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 91
ción de cuerdas que vibran por simpatía y producen
una conglomeración de sonidos delicada y ater-
ciopelada o brillante y dura, sonidos que se pueden
extinguir inmediatamente con aflojar el pedal que
mueve los apagadores.
Otros compositores más recientes explotaron el
lado no vibrante de la naturaleza esencial del piano.
El piano no vibratorio es el piano en que se hace
poco o ningún uso del pedal. Tocándolo así, el
piano produce una sonoridad dura, seca, que tiene
su particular virtud. El gusto del compositor mo-
derno por los efectos sonoros ásperos y derivados
de la percusión halló amplia satisfacción en esa
nueva manera de utilizar el piano, que lo convierte
en una especie de gran xilófono. En las obras pia-
nísticas de contemporáneos como Bela Bartók,
Carlos Chávez o Arthur Honegger se encuentran
excelentes ejemplos de eso. El último de esos com-
positores tiene en su Concertino para piano y orques-
ta un atractivo último tiempo que crepita bellamente
con una sonoridad pianística seca, quebradiza.
Lo que afirmé con respecto al piano es válido
también para todos los demás instrumentos. Hay
ciertamente una manera característica de escribir
para cada uno de ellos. Los colores sonoros que
puede producir un instrumento, y que son exclusi-
vamente suyos, son los que el compositor busca.
Timbres simples
Ahora estamos en mejor posición para examinar los
timbres simples que se hallan en la orquesta sinfóni-
ca usual. Se toman generalmente como norma los
instrumentos de la orquesta, porque son los que con
92 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
mayores probabilidades hemos de encontrar en
cualquier partitura. Después necesitaremos saber
cómo se mezclan esos timbres simples para formar
los de las diversas combinaciones instrumentales.
Los instrumentos de la orquesta se dividen en
cuatro tipos o grupos principales. El primer grupo
es, por supuesto, el de la cuerda; el segundo, el de
las maderas; el tercero es el de los metales y el cuar-
to, la percusión. Cada uno de ellos está formado
por un conjunto homogéneo de instrumentos de un
tipo similar. Todos los compositores, al componer,
tienen muy presentes esos cuatro grupos.
El grupo de la cuerda, que es el más usado de
todos, está formado a su vez por cuatro tipos dife-
rentes de instrumentos de cuerda, que son: el vio-
lín, la viola, el violonchelo (o chelo, para abreviar)
y el contrabajo.
El instrumento más familiar para el lector es, por
supuesto, el violín. En la escritura orquestal, los
violines se dividen en dos grupos -denominados
primeros violines y segundos violines-, aunque
comprenden únicamente un solo tipo de instrumen-
to. De seguro que no hay necesidad de describir
aquí la cualidad lírica, cantante del violín: nos es
sumamente familiar a todos. Pero puede que el lec-
tor esté menos familiarizado con ciertos efectos
especiales que ayudan al instrumento a producir
una gran variedad de timbres.
El más importante de ellos es el pizzicato, que con-
siste en puntear las cuerdas con los dedos de la mano
derecha, en vez de tañerlas con el arco, lo cual pro-
duce un efecto un tanto semejante al de la guitarra.
Nos es también bastante familiar. Menos lo es, en
cambio, el efecto de lo que se llaman los armónicos,
los cuales se producen oprimiendo la cuerda con los
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 93
dedos de la mano izquierda, pero no de la manera
usual, sino ligeramente, con lo cual se crea una so-
noridad aflautada de un encanto especial. "Doble,
triple y cuádruple cuerda" quiere decir tañer simul-
táneamente dos, tres o cuatro cuerdas, de modo que
se obtenga un efecto de acorde. Finalmente, hay el
sonido velado y delicado que se obtiene por medio de
la sordina, pequeño adminículo que, colocado sobre
el puente del instrumento, amortigua la sonoridad.
Todos esos efectos diversos se pueden obtener
no sólo en el violín, sino también en los demás ins-
trumentos de cuerda.
La viola es un instrumento que se confunde a me-
nudo con el violín, pues no solamente se parece a
éste en su aspecto exterior, sino que también se ase
y tañe de la misma manera. Pero un examen atento
hará ver que es un instrumento ligeramente más
grande y pesado que produce un sonido más ponde-
roso y grave. No puede cantar notas tan altas como
las que canta el violín, pero eso lo compensa con
poder cantar notas más bajas. Hace el papel de con-
tralto en relación con el de soprano que hace el vio-
lín. Si le falta la leve calidad lírica de éste, posee, por
otra parte, una sonoridad seriamente expresiva que
se diría llena de emoción.
El violonchelo es un instrumento más fácil de
reconocer, ya que el ejecutante lo toca sentado y lo
sostiene apoyado firmemente entre las rodillas.
Hace de barítono y bajo con respecto al contralto,
que es la viola. Su extensión abarca una octava más
abajo que la viola, pero eso lo paga con no poder
subir tan alto como ella. La calidad sonora del vio-
lonchelo la conoce todo el mundo. Pero los compo-
sitores distinguen en ella tres registros diferentes.
En su registro agudo el violonchelo puede ser muy
94 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
penetrante y patético. Al otro extremo de su exten-
sión, su sonoridad tiene una profundidad serena.
El registro intermedio, que es el que se usa con más
frecuencia, produce el sonido que nos es más fami-
liar: una calidad sonora seria, suave, abaritonada y
que casi siempre expresa algo de emoción.
El último de la familia de la cuerda, el contraba-
jo, es el más grande de todos y hay que tocarlo de
pie. A causa de vérsele en las orquestas de jazz,
adquirió desde hace poco una importancia casi
proporcionada a su tamaño. Cuando se empezó a
utilizar en las orquestas desempeñó un papel muy
servil, no haciendo apenas otra cosa que lo que
hacía el violonchelo, pero a una octava baja de éste
(doblando el bajo, que es como se decía). Eso lo
hace muy bien. Después los compositores le dieron
a tocar una parte propia en las profundidades de la
orquesta. Casi nunca actúa como instrumento solis-
ta, y el lector comprenderá por qué, si alguna vez
oyó un contrabajo que tratara de cantar una me-
lodía.!! La función propia del contrabajo es sumi-
nistrar una base firme a toda la estructura que se
alza sobre él.
El segundo grupo de los instrumentos orques-
tales comprende aquellos que se conocen con la
denominación de maderas. Aquí también hay cua-
tro tipos diferentes, si bien en este caso cada tipo
tiene uno o varios instrumentos estrechamente
emparentados con el instrumento principal, una
especie de primos hermanos de éste. Las cuatro
maderas principales son la flauta, el oboe, el clari-
nete y el fagot. Los "primos hermanos" de la flauta
11 El lector podrá oír un contrabajo a solo en Pulcinella de
Stravinsky y en El teniente Kijé de Prokofief. [T.]
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 95
son el flautín o piccolo y la flauta en sol. El oboe está
emparentado con el corno inglés, el cual, como dice
un libro de orquestación, ni es inglés ni corno, pero
así se le llama a pesar de todo. El clarinete está
emparentado con el requinto o clarinete piccolo y el
clarinete bajo. Y el fagot, con el contrafagot.
Recientemente se ha añadido un nuevo instru-
mento que es en parte una madera, llamado saxo-
fón. ¡Probablemente el lector tiene noticia de él! Al
principio se le utilizó sólo parcamente en la orques-
ta sinfónica corriente. Luego, de pronto, la orquesta
de jazz comenzó a explotarlo, y ahora se está intro-
duciendo de nuevo en el terreno sinfónico para ser
utilizado más ampliamente.
Aun en los momentos en que todos los instru-
mentos de la orquesta suenan lo más fuerte que les
es posible, el flautín se puede oír, casi siempre, por
encima de ellos. En el fortissirno posee una sonori-
dad delgada pero penetrante y brillante y puede
dominar sobre cualquier otro instrumento al alcan-
ce de nuestros oídos. Los compositores lo utilizan
con cautela. A menudo no hace más que doblar a la
octava aguda lo que canta la flauta. Pero algunos
compositores recientes nos han descubierto que,
tocado apaciblemente en su registro más suave,
tiene una delgada voz cantante de no pequeño
encanto.
El timbre de la flauta es bastante bien conocido.
Es un timbre blando, frío, fluido, suave como la
pluma. A causa de su personalidad muy definida es
uno de los instrumentos más atractivos de la or-
questa. Es sumamente ágil; puede tocar más notas
por segundo que cualquier otro miembro de la fa-
milia de las maderas. El registro familiar para la
mayoría de los oyentes es el agudo. Del más grave
96 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
se hizo mucho uso en los últimos años, un registro
sombríamente expresivo, de la manera más par-
ticular.
El oboe es un instrumento de sonido nasal, com-
pletamente diferente de la flauta en cuanto a sonori-
dad. (El oboísta sostiene su instrumento en posición
vertical, en tanto que el flautista sostiene el suyo
horizontalmente.) El oboe es el más expresivo de
los instrumentos de madera, y lo es de una manera
muy subjetiva. En comparación con él, la flauta
parece impersonal. El oboe tiene una cierta calidad
pastoril de la que a menudo hacen buen uso los
compositores. Más que cualquiera otra madera, el
oboe hay que tocarlo bien para que su limitado
ámbito sonoro tenga suficiente variedad.
El corno inglés es una especie de oboe barítono
que los oyentes poco experimentados confunden a
menudo con el oboe, en cuanto al timbre. Sin em-
bargo, posee una calidad quejumbrosa muy suave
que Wagner explotó plenamente en la introducción
al tercer acto de Tristán e [seo.
El clarinete tiene un sonido liso, abierto, casi
hueco. Es un instrumento más frío y de sonoridad
más llana que el oboe, pero también más brillante.
Más próximo en calidad a la flauta que al oboe, es
casi tan ágil como la primera y canta con tanta gra-
cia como ella toda clase de melodías. En su octava
más grave posee un timbre único de un efecto hon-
damente obsesionante. Su ámbito dinámico es más
notable que el de cualquiera otra madera, pues va
desde un mero susurro al más brillante fortissimo.
El clarinete bajo apenas se diferencia del clari-
nete, a no ser porque su ámbito está una octava
más bajo. En su registro más grave tiene una cali-
dad espectral que no se olvida fácilmente.
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 97
El fagot es uno de los instrumentos que más cosas
diferentes puede hacer. En su registro más agudo
tiene un sonido quejumbroso muy especial. Stra-
vinsky hizo un uso excelente de ese timbre en el
mismísimo comienzo del Sacre du Printemps (Con-
sagración de la Primavera). Por otra parte, el fagot
puede producir en el registro más grave un staccato
seco, grotesco, de un efecto que se diría evocador de
algún duende travieso. Y constantemente s ~ le e s t ~
pidiendo que con el mero peso de su sonondad de
mayor resonancia a los bajos, que son opacos. Como
instrumento socorrido, ciertamente que lo es.
El contrafagot está con él en la misma relación
que el contrabajo con el violonchelo. Ravello utilizó
para representar a la bestia en La bella y la b.estl.a de
la suite Ma mere rOie (Mamá la Oca). PrInCIpal-
mente ayuda a suministrar el bajo de la orquesta allí
donde ~ á s se necesita, en lo más profundo de la
región grave.
El grupo de los metales, al igual de los otros, se
precia de cuatro tipos principales de instrumentos:
el corno (o trompa), la trompeta, el trombón y la
tuba. (La corneta es tan semejante a la trompeta
que no hay para qué mencionarla aquí.) .
El corno, o trompa, es un instrumento que tIene
un sonido amable, redondo; un sonido suave, agra-
dable, casi líquido. Si se toca fuerte, adquiere una
calidad majestuosa, metálica, que es todo lo contra-
rio de su sonido suave. Si existe algún sonido más
noble que el de ocho cornos que cantan al unísono y
fortissimo una melodía yo no lo he oído jamás. Hay
otra sonoridad sumamente impresionante que se
puede obtener del como interceptando el sonido ya
sea con una sordina, ya sea con la mano colocada en
el pabellón del instrumento. Si se fuerza entonces el
98 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
sonido, se produce una sonoridad ahogada, rasposa.
y si no se fuerza, el mismo procedimiento da un
sonido ultraterreno que parece emanar mágicamen-
te de algún lugar lejano.
La trompeta es ese instrumento brillante, pe-
netrante, imponente que todos conocemos. Es el
apoyo de todos los compositores en los momentos
culminantes. Pero también posee un sonido bello
cuando se toca suavemente. Al igual que el corno,
tiene sus sordinas especiales que producen en el
forte una sonoridad como de enfado, estridente,
que es indispensable en los momentos dramáticos,
y una voz suave, dulce, aflautada cuando se toca
piano. Recientemente los trompetistas de jazz han
hecho uso de un gran surtido de sordinas, cada una
de las cuales produce una sonoridad completamen-
te diferente. Es casi seguro que más adelante algu-
nas de ellas entrarán en la orquesta sinfónica.
El sonido del trombón se alía por su calidad con
el del como. Como éste, el trombón posee un soni-
do noble y majestuoso, aún más amplio y redondo
que el del como. Pero en parte también está cerca
de la trompeta por su timbre brillante en el fortissi-
mo. Los momentos de grandeza y solemnidad se
deben a menudo al uso juicioso del grupo de los
trombones de la orquesta.
La tuba es uno de los instrumentos más especta-
culares de la orquesta, puesto que llena los brazos
del que la toca. No es fácil de manejar. Para tocarla
se necesitan en todo caso buenos dientes y grandes
reservas de aliento. Es una especie de trombón,
pero más pesada, con más dignidad y más difícil de
mover. Rara vez se la usa melódicamente, si bien en
los últimos años los compositores han encomenda-
do temas a su osuna benignidad, con diversos resul-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 99
tados. (Un ejemplo particularmente feliz es el solo
de tuba en la versión orquestal de los Cuadros de
una exposición, de Mussorgsky, hecha por Rave!.)
Sin embargo, su función consiste principalmente
en dar realce al bajo, y como tal, presta un estima-
ble servicio.
El cuarto grupo de la orquesta está formado por
varias clases de instrumentos de percusión. Todo el
que asiste a un concierto repara en ese grupo, y
quizá demasiado. Con pocas excepciones, esos ins-
trumentos no tienen entonación definida. Por regla
general se usan de estas tres maneras: para intensi-
ficar los efectos rítmicos, para realzar dinámica-
mente el sentido de clímax o para añadir color a los
demás instrumentos. Su eficacia está en razón in-
versa del uso que se haga de ellos. En otras pala-
bras, cuanto más se economicen y reserven para los
momentos esenciales, más eficaces serán.
En el grupo de las percusiones, la familia más
imponente es la de los tambores. Todos ellos son
instrumentos rítmicos y productores de ruido, de
varias clases y tamaños, desde el pequeño tom-tom
hasta el corpulento bombo. El único instrumento
de esta familia que tiene entonación definida es el
timbal, de todos conocido, y que suele encontrarse
por grupos de dos o tres. Se toca con dos baquetas
y su extensión dinámica va desde un rumor espec-
tral, lejano, hasta una abrumadora sucesión de gol-
pes sordos. Otros instrumentos productores de
ruido, aunque no de la familia de los tambores, son
los platillos, el gongo o tantán, el wood block, el
triángulo, el látigo y muchos más.
Otros instrumentos del grupo de las percusiones
proporcionan color más bien que ritmo o ruido.
Son, entre otros, la celesta y el glockenspiel, el xiló-
100 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
fono, el vibráfono y las campanas tubulares. Los
dos primeros producen sonidos débiles y como de
campana, de gran valor para el colorista. El xiló-
fono es, posiblemente, el instrumento más conoci-
do de este grupo, y el vibráfono el más reciente. El
arpa, la guitarra y la mandolina, instrumentos bien
conocidos de todos, se catalogan generalmente
como instrumentos de percusión en razón de su
timbre de cuerdas punteadas. En los últimos años
se ha usado el piano como parte integral de la
orquesta.
Hay, desde luego, un cierto número de instru-
mentos que no pertenecen a la orquesta, tales como
el órgano, el armonio, el acordeón-sin mencionar
la voz humana-, respecto de los cuales no podemos
hacer más que enumerarlos. No hay para qué añadir
que todos ellos se usan a veces con la orquesta.
Timbres mixtos
Una de las ocupaciones más agradables para el
compositor es mezclar esos instrumentos en dife-
rentes combinaciones. Si bien hay, teóricamente,
un gran número de combinaciones posibles, los
compositores se limitan comúnmente a aquellos
grupos de instrumentos que el uso hizo familiares.
Ellos pueden ser agrupaciones de instrumentos que
pertenecen a una misma familia, tales como el cuar-
teto de cuerda, o a familias diferentes, como flauta,
violonchelo y arpa. No podemos hacer más que
mencionar unas cuantas combinaciones habituales:
el trío formado por el violín, el violonchelo y el
piano; el quinteto de viento, combinación de flauta,
oboe, clarinete, fagot y corno; el quinteto con cla-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 101
rinete (clarinete más cuarteto de cuerda); el trío de
flauta, clarinete y fagot. En los últimos años los
compositores hicieron una cantidad considerable de
experimentos -de resultado diverso- con combi-
naciones menos usuales. Uno de los más originales
y felices es la orquesta del ballet de Stravinsky Les
naces (Las bodas) que comprende cuatro pianos y
trece percusionistas.
12
En la música de cámara, la combinación más
usual es el cuarteto de cuerda, compuesto de dos
violines, viola y violonchelo. Para el compositor in-
clinado a lo subjetivo, no hay mejor medio de expre-
sión que el cuarteto de cuerda. Su timbre mismo
crea una sensación de intimidad y sentimiento per-
sonal, cuyo marco mejor es una sala en la que haya
un estrecho contacto con la sonoridad de los ins-
trumentos. No hay que perder de vista nunca las
limitaciones del medio expresivo; a menudo incu-
rren los compositores en la falta de pretender que
el cuarteto de cuerda suene como una pequeña
orquesta. Dentro de su propio marco, el cuarteto es
un admirable medio de expresión polifónico, con lo
cual quiero decir que existe en cuanto está forma-
do por las voces distintas de los cuatro instrumen-
tos. Para escuchar el cuarteto de cuerda tenemos
que estar dispuestos a escuchar contrapuntística-
mente. Lo que eso significa se aclarará más ade-
lante, cuando lleguemos al capítulo de la textura
musical.
La orquesta sinfónica es, sin duda, la combina-
ción instrumental más interesante que hasta ahora
12 Es decir, cuatro pianos más cuatro timbales, xilófono,
campanas, tambourin, triángulo, platillos, bombo, dos tam-
bores y un par de platillos pequeños. [T.]
102 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA
hayan desarrollado los compositores. Desde el pun-
to de vista del oyente, es igualmente fascinadora,
pues contiene en sí todas las combinaciones instru-
mentales, de una inagotable variedad.
Al escuchar la orquesta, será prudente no olvidar
los cuatro grupos principales y su importancia rela-
tiva. No dejemos que nos hipnoticen los movimien-
tos extravagantes del timbalero, por mucho que
atraigan nuestra atención. No concentremos ésta
exclusivamente en el grupo de la cuerda por la sola
razón de que esos músicos se encuentren sentados
más cerca de nosotros. Tratemos de librarnos de
los malos hábitos que se dan en el auditor de or-
questa. Lo más importante que podemos hacer al
escuchar la orquesta, aparte de disfrutar de la pura
belleza del sonido mismo, es desembarazar el ma-
terial melódico principal de los elementos que lo
rodean y soportan. Generalmente, la línea melódi-
ca pasa de un grupo a otro o de un instrumento a
otro, y habrá que estar siempre alerta si se espera
poder seguir sus peregrinaciones. El compositor
nos ayuda al equilibrar cuidadosamente sus sonori-
dades instrumentales; el director nos ayuda al rea-
lizar ese equilibrio y ajustar las condiciones indivi-
duales a la intención del compositor. Pero ninguno
nos podrá ayudar si no estamos preparados para
desenredar el material melódico de la malla sonora
que lo acompaña.
El director, si se le mira como es debido, puede
prestar alguna ayuda para eso. Por lo general, en-
contraremos que pone atención principal en los
instrumentos que llevan la melodía más impor-
tante. Si observamos atentamente lo que hace, po-
dremos adivinar, sin conocimiento previo de la
pieza, dónde deberá estar el centro de nuestra aten-
LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 103
ción. No hay que decir que un buen director se limi-
tará a los ademanes necesarios; de otro modo,
puede ser de lo más perturbador.
Escrito en Norteamérica, un capítulo sobre el
timbre resultaría incompleto si no hiciera mención
de la orquesta de jazz, original contribución nues-
tra a los nuevos timbres orquestales. La orquesta de
jazz es una verdadera creación de nuevos efectos
sonoros, nos gusten o no. La ausencia de la cuerda
y la resultante sujeción a los metales y maderas
como instrumentos melódicos son lo que hace que
la orquesta moderna de jazz suene tan diferente de
una orquesta de vals vienés. Si se escucha atenta-
mente una orquesta de jazz, se descubrirá que cier-
tos instrumentos proporcionan el fondo rítmico
(piano, banjo, contrabajo y percusión), otros, el
tejido armónico y, por regla general, un instrumen-
to a solo lleva la melodía. La trompeta, el clarinete,
el saxofón y el trombón se usan alternativamente
como instrumentos armónicos o melódicos. Lo ver-
daderamente divertido comienza cuando la melo-
día se contrapuntea con otra u otras subsidiarias,
tendiendo a un enredo de elementos melódicos y
rítmicos que sólo el oído más atento puede des-
hacer. No hay razón para no usar la orquesta de
jazz como instrumento en la práctica de separar los
diversos elementos musicales. Cuando la orquesta
de jaz'Z. alcanza sus mejores momentos, nos plantea
problemas en abundancia.
V. LA TEXTURA MUSICAL
A FIN de comprender mejor qué es lo que se ha de
escuchar en la música, el lego deberá poder distin-
guir, de un modo general, tres clases diferentes de
textura. Hay tres especies de textura musical: la
monofónica, la homofónica y la polifónica.
La música monofónica es, por supuesto, la más
simple de todas. Es la música consistente en una
línea melódica que no tiene acompañamiento. La
música china o hindú es de textura mono fónica. Nin-
guna armonía, en el sentido que esta palabra tiene
para nosotros, acompaña su línea melódica. La línea
misma, aparte de un acompañamiento de percusión
rítmicamente complicado, es de una extraordinaria
finura y sutileza y hace uso de cuartos de tono y
otros pequeños intervalos desconocidos de nuestro
sistema. No solamente todos los pueblos orientales,
sino también los griegos tuvieron música de textura
monofónica.
El fruto más hermoso que la monofonía dio en
nuestra música es el canto gregoriano. Después de
unos comienzos oscuros dentro de la música ecle-
siástica primitiva, su poder expresivo se vio acrecen-
tado grandemente por las generaciones de composi-
tores que trabajaron y trabajaron sobre el mismo
material. Es el mejor ejemplo que tenemos en la
música occidental de una línea melódica carente de
acompañamiento.
En tiempos más recientes, el empleo de la mono-
fonía ha tenido, por lo regular, carácter incidental.
104
LA TEXTURA MUSICAL 105
La música parece hacer una pausa momentánea al
concentrar la atención en una sola línea, por lo cual
produce un efecto semejante a un claro en un paisa-
je. Hay, desde luego, ejemplos de escritura monofó-
nica en sonatas para instrumentos a solo, tales co-
mo la flauta o el violonchelo, de compositores de los
siglos XVIII y xx. A causa de cientos de años de usar-
se armonías acompañantes, esas obras de una sola
línea sugieren a menudo una armonía implícita,
aunque ninguna armonía suene en realidad. Por lo
general, la monofonía es la textura más clara de
todas y no presenta mayores problemas de audi-
ción.
La segunda especie -la textura homofónica- es
apenas más difícil de escuchar que la monofonía.
Pero también es más importante para nosotros los
auditores, a causa de su uso constante en música.
Consiste en una línea melódica principal y un
acompañamiento de acordes. Mientras la música
se concibió vocal y contrapuntísticamente -esto
es, hasta finales del siglo XVI-, la textura homofó-
nica, en el sentido que tiene para nosotros, era des-
conocida. La homofonía fue "invento" de los pri-
meros compositores de ópera italianos, los cuales
buscaban una manera más directa de comunicar la
emoción dramática y una mayor claridad para el
texto literario cantado que las que permitían los
métodos contrapuntísticos.
Lo que sucedió es muy fácil de explicar. Hay dos
maneras de considerar una simple sucesión de
acordes. O la consideramos contrapuntísticamente,
esto es, que cada una de las voces de un acorde va a
su nota inmediata en el acorde siguiente, o la consi-
deramos armónicamente, en cuyo caso no se con-
serva ninguna idea de voces separadas. La cuestión
106 LA TEXTURA MUSICAL
es que los antecesores de los innovadores italianos
del siglo XVII nunca imaginaron sus armonías sino
de la primera de esas maneras, como resultado de
la combinación de voces melódicas separadas. El
paso revolucionario se dio al poner todo el énfasis
en una sola línea y reducir todos los demás elemen-
tos a la condición de meros acordes acompañantes.
He aquí un ejemplo temprano de música homofó-
nica, tomado de Caccini, y que muestra la "nueva",
más sencilla clase de acompañamiento con acordes.
Hace falta tener bastante perspectiva histórica para
comprender cuán original había de parecer esto a
sus primeros oyentes.
"
Iv
o cor' d'i don - na per al - !rui soc-
jtJ
"
LA TEXTURA MUSICAL 107
No pasó mucho tiempo sin que esos acordes se
partieran o "figuraran", que es como se dice. Nada
se cambia esencialmente al figurar o convertir esos
acordes en arpegios correntíos. Una vez descubier-
to, pronto se elaboró este recurso, y desde entonces
ha venido ejerciendo una extraordinaria fascina-
ción sobre los compositores. El ejemplo anterior, si
se hacen figurados sus acordes, tendrá el aspecto
que se muestra abajo.
La única textura musical que presenta verdade-
ros problemas para el oyente es la de la tercera
especie: la textura polifónica. La música escrita
o cor' di don - na per al - hui soc -
108 LA TEXTURA MUSICAL
polifónicamente exige mucho de la atención del
oyente, porque se mueve según hebras melódicas
separadas e independientes que, juntas, forman las
armonías. La dificultad nace de que nuestros há-
bitos auditivos se formaron en la música concebida
armónicamente, y la música polifónica exige que
escuchemos de una manera más lineal, sin hacer
caso, hasta cierto punto, de aquellas armonías re-
sultantes.
Ningún auditor puede permitirse ignorar este
punto, pues es fundamental para llegar a escuchar
la música de una manera más inteligente. Tenemos
que recordar siempre que toda la música escrita
antes del año de 1600, y mucha de la que se escri-
bió después, era música de textura polifónica, de
suerte que cuando escuchamos música de Palestri-
na u Orlando de Lasso hemos de escuchar de modo
diferente que cuando la escuchamos de Schubert o
Chopin. Eso es cierto no sólo desde el punto de vista
de su significado emocional, sino también técnica-
mente, porque la música fue concebida de un modo
en todo diferente. La textura polifónica implica un
auditor que pueda oír distintas hebras de melodía
cantadas por distintas voces, en lugar de oír sola-
mente el sonido de todas las voces, tal como pasan
de un momento al siguiente, que es escuchar verti-
calmente.
Ningún otro punto de este libro necesita más que
éste de ilustración musical directa. No espere el lec-
tor comprenderlo del todo si no escucha una y otra
vez la misma pieza de música y no hace un esfuer-
zo mental para desenredar las voces entretejidas.
Tenemos que limitarnos aquí a una sola ilustra-
ción: el conocido preludio de coral de Bach /eh ruf'
zu Dir, Herr Jesu Christ.
LA TEXTURA MUSICAL 109
Éste es un ejemplo de polifonía a tres voces.
Como una miaja de trabajo de laboratorio, el lector
deberá escuchar cuatro veces esta breve pieza,
oyendo primero la parte que es siempre más fácil
de oír: la parte superior o soprano. Ahora vuelva a
escuchar, pero esta vez la parte del bajo, que se
mueve con aplomo, a base de notas repetidas.
Luego escuche la parte del contralto o voz interme-
dia. Esa voz es una especie de melodía figurada y se
distingue de las demás por su movimiento (más
rápido) a base de semicorcheas. Ahora oiga las tres
voces juntas, pero manteniéndolas separadas men-
talmente: el soprano con su melodía sostenida, el
contralto con la melodía interior más correntía, y
el bajo con su línea llena de aplomo. Se puede
hacer un experimento suplementario consistente
en oír dos voces cada vez: soprano y bajo, contralto
y soprano, bajo y contralto, antes de oír las tres
voces juntas. (Para los fines de esta investigación se
recomienda el arreglo de Stokowski, disco RCA
Victor.)
1
La realización de este pequeño experimento será
una cosa de gran valor para el lector. Porque mien-
tras no se pueda oír de este modo toda la música
polifónica -es decir, como voz contra voz, línea
contra línea-, no se escuchará como es debido.
La textura polifónica lleva consigo la cuestión de
cuántas voces puede percibir simultáneamente el
oído humano. En esto las opiniones difieren. Hasta
los mismos compositores han atacado a veces la
polifonía, sosteniendo que se trata de una idea inte-
lectual -no natural- que se nos ha impuesto. Sea
como fuere, creo que se puede sostener con seguri-
1 Disponible sólo en discos de 78 rpm.
110
LA TEXTURA MUSiCAL
dad que, si se tiene bastante experiencia como oyen-
te, se puede oír música a dos y tres voces sin
demasiado esfuerzo mental. El verdadero engorro
comienza cuando la polifonía consiste en cuatro,
cinco, seis u ocho voces distintas e independientes.
Pero, por regla general, el compositor nos ayuda a
escuchar polifónicamente, pues rara vez hace que
canten todas las voces al mismo tiempo. Aun en la
polifonía a cuatro voces, los compositores se las
arreglan de modo que por lo regular calle una voz
mientras están en actividad las otras. Eso hace con-
siderablemente más ligera la carga.
También hay que decir esto de la música polifó-
nica: que las repetidas audiciones mantienen mejor
nuestro interés que si se trata de música y textura
homofónica. Aun suponiendo que no se oigan igual-
mente bien todas las diferentes voces, es muy pro-
bable que cuando se vuelva sobre ella habrá algo
nuevo que escuchar. Siempre se puede oírla desde
un punto de vista diferente.
Pero que se puedan oír o no varias voces al mis-
mo tiempo, eso es ahora simplemente una cuestión
académica, puesto que gran parte de la gran música
universal se escribió basándose en el principio de la
audición polifónica.
Además, los compositores contemporáneos han
mostrado una marcada inclinación por renovar el
interés de la escritura polifónica. Eso se produjo
como parte de la reacción general contra la música
del siglo XIX, que es básicamente de textura homo-
fónica. A causa de sentir los nuevos compositores
más simpatía por los ideales estéticos del siglo
XVIII, los compositores nuevos se apoderaron de la
textura contrapuntística de aquella época, aunque
con esta diferencia: que su escritura independiente
LA TEXTURA MUSICAL 111
a varias voces produce armonías que ya no son
convencionales. Esa nueva clase de escritura con-
trapuntística se la llamó a veces contrapunto lineal
o "disonante". Desde el punto de vista del auditor,
en el contrapunto moderno hay menos peligro de
perder el sentido de separación de cada voz, ya que
no hay ninguna melif1ua trama armónica a que aco-
gerse. En la reciente escritura contrapuntística las
voces "sobresalen", como si dijéramos, porque lo
que se acentúa es su independencia más bien que
su unión.
He aquí un ejemplo del nuevo contrapunto, to-
mado de Hindemith, que es uno de los que mejor
practican la moderna textura polifónica:
2
-
U &tace.
~ I ; .-.
l ~ - -
-
,
2 Dc Das Mariel1/eben (La vida de María) de Paul Hinde-
mith. Se cita con la autorización de Associated :\JIusic Publis-
hers, Inc.
112 LA TEXTURA MUSICAL
Recuérdese, pues, que la música de textura poli-
fónica, ya sea de Bach o de Hindemith, se escucha
de la misma manera exactamente.
Por supuesto que no todas las piezas de música
corresponden a una sola de esas tres diferentes
clases de textura. En una pieza cualquiera el com-
positor puede pasar sin transición de una clase a
otra. Y uno, en cuanto oyente, debe estar en dispo-
sición de seguir la especie de textura que el composi-
tor haya escogido para cada momento. Su elección
no carece en sí misma de significado emocional. Es
evidente que una línea melódica sin acompaña-
miento produce mayor impresión de libertad y
expresión personal directa que una complicada
trama de sonidos. La música homofónica, cuyo
efecto tanto depende del fondo armónico, tiene,
por lo general, más atractivo inmediato para el
oyente que la música polifónica. Pero la música
polifónica lleva consigo una mayor participación
intelectual. El mero hecho de que tengamos que es-
cuchar de un modo más activo para oír lo que está
ocurriendo provoca un mayor esfuerzo intelectual.
También los compositores, por regla general, hacen
mayor esfuerzo mental al escribir música polifóni-
ca. Con la utilización en una sola pieza de las tres
clases de textura, se obtiene una mayor variedad de
expresión.
El "Allegretto" de la Séptima Sinfonía de Beetho-
ven proporciona un ejemplo, tan bueno como cual-
quier otro, de la utilización de una textura variada en
una obra maestra de la música. (Se recomienda el
disco RCA Victor grabado por Toscanini.) El co-
mienzo consiste casi únicamente en acordes, con
sólo una sugestión de frase melódica en la voz supe-
rior. En todo caso, es de textura francamente homo-
LA TEXTURA MUSICAL
113
fónica. Después se añade en las violas y la mitad de
los violonchelos una nueva melodía. El efecto es
sólo en parte contrapuntístico, pues las voces acom-
pañantes superior e inferior no son apenas otra
cosa que un sugestivo recuerdo de la estructura por
acordes del comienzo. Pero mucho después (hacia
el final de la segunda cara del disco) se llega a una
parte puramente contrapuntística. Entre los pri-
meros y segundos violines comienza a tejerse una
textura polifónica en torno a un fragmento tomado
del un tanto inexpresivo primer tema. Si somos
capaces de percibir cómo esa parte contrapuntís-
tica, con su movimiento de semicorcheas, llega
paulatinamente a imponerse a un fortissimo de los
acordes que habíamos oído al comienzo, nos ha-
bremos acercado a la idea que realmente tuvo
Beethoven cuando concibió el clímax de ese tiem-
po. Aquí, como siempre, el escuchar atenta e inteli-
gentemente se recompensará con un contacto más
íntimo con el pensamiento del compositor, y no
sólo en el sentido técnico, pues es seguro que cuan-
to más sensibles seamos a la textura musical, tanto
más completamente percibiremos el sentido expre-
sivo de la música.
Es indudable que el lector alcanzará una com-
prensión más plena de la textura contrapuntística y
de su relación con la hamo fónica cuando haya
tenido ocasión de examinar el capítulo que trata de
las formas fundamentales. La discusión de las for-
mas fugadas facilitará particularmente la audición
de la textura polifónica.
VI. LA ESTRUCTURA MUSICAL
CASI todo el mundo distingue con más facilidad las
melodías y los ritmos, y aun las armonías, que el
fondo estructural de una pieza de música un tanto
larga. Por eso es por lo que de aquí en adelante
hemos de dar el mayor énfasis a la estructura de la
música, pues el lector debe comprender que una de
las cosas más importantes que hay que buscar cuan-
do se escucha conscientemente es el plan que liga
toda una composición. La estructura en música no
difiere de la estructura en otro arte cualquiera: es,
sencillamente, la organización coherente del mate-
rial utilizado por el artista. Pero en la música el
material tiene un carácter fluido y un tanto abstrac-
to; por tanto, la tarea estructuradora es doblemente
difícil para el compositor, a causa de la naturaleza
misma de la música.
Por lo general, al explicar la forma de la música
se ha tendido a simplificar demasiado. El método
usual consiste en tomar ciertos moldes formales
bien conocidos y demostrar cómo, en mayor o
menor medida, los compositores escriben sus obras
dentro de esos moldes. Sin embargo, un examen
detenido de la mayoría de las obras maestras mos-
trará que éstas rara vez se amoldan tan limpia-
mente como se supone a las formas expuestas en
los libros de texto. Y la conclusión que inevitable-
mente sacamos es que no basta con dar por senta-
do que la estructura en la música es simplemente
cuestión de escoger un molde formal y luego llenar-
114
LA ESTRUCTURA MUSICAL 115
lo de sonidos inspirados. Entendida como se debe,
la forma no puede ser más que el crecimiento gra-
dual de un organismo vivo a partir de cualquier
premisa que el compositor escoja. De esto se sigue
que "la forma de toda auténtica pieza de música es
única". El contenido musical es lo que determina la
forma.
Empero, los compositores no gozan de una inde-
pendencia absoluta con respecto a los moldes for-
males externos. Por eso el oyente necesita com-
prender esta relación que existe entre la forma
dada, o elegida, y la independencia del compositor
con respecto a esa forma. En esto se implican,
pues, dos cosas: la dependencia y la independencia
del compositor en relación con las formas musi-
cales históricas. En primer lugar, el lector puede
preguntar: "¿Qué son esas formas y por qué el com-
positor se ha de molestar poco o mucho por ellas?"
La respuesta a la primera parte de la pregunta es
fácil: El allegro de sonata, la variación, el passaca-
glia, la fuga son los nombres de algunas de las for-
mas más conocidas. Cada uno de esos moldes
formales se desarrolló lentamente mediante la ex-
periencia combinada de generaciones de composi-
tores que trabajaron en muchos países diferentes.
A los compositores de hoy día tendría que parecer-
les necedad el descartar toda esa experiencia y
comenzar a trabajar a la ventura en cada nueva
obra. Es natural y nada más -sobre todo porque la
organización del material es tan difícil por su
misma naturaleza- que los compositores, cada vez
que comienzan a escribir, tiendan a apoyarse en
esas formas bien probadas. En el fondo de su
ánimo, y antes de comenzar a componer, están
todos esos moldes musicales usados y conocidos,
116 LA ESTRUCTURA MUSICAL
los cuales obran como apoyo y, a veces, estímulo de
su imaginación.
De igual manera el dramaturgo de hoy, a pesar
de la variedad de material argumentístico que tiene
a su disposición, amolda, por lo general, su come-
dia a la forma de pieza en tres actos. Ésa ha venido
a ser la habitual, no la pieza en cinco actos. O puede
que prefiera la forma de pieza en un cierto número
de escenas breves, forma que encontró aceptación
recientemente; o la de un acto largo sin interrup-
ción. Pero sea lo que fuere lo que él escoja, se supo-
ne que parte de una forma dramática generalizada.
De igual manera el compositor parte cada vez de
una forma musical generalizada y bien conocida.
A Busoni eso le parecía una debilidad. Escribió
un folleto para demostrar que el futuro de la músi-
ca exigía que los compositores se liberasen de su
excesiva dependencia con respecto a las formas
preestablecidas. Pero los compositores han seguido
dependiendo de ellas como en el pasado, y la apari-
ción de un nuevo molde formal sigue siendo exac-
tamente tan rara como siempre.
Pero sea el que fuere el molde externo que se esco-
ja, hay ciertos principios estructurales básicos que es
preciso observar. En otras palabras, no importa lo
que sea nuestro esquema arquitectónico: siempre
tendrá que justificarse psicológicamente por la na-
turaleza del material mismo. Y es eso lo que obliga
al compositor a salirse del molde formal dado.
Tomemos, por ejemplo, el caso del compositor
que está trabajando en una forma que por lo gene-
ral presupone que haya de haber una coda, o parte
conclusiva, al final de su composición. Un día,
mientras está trabajando con su material, se en-
cuentra con una parte que sabe que estaba destina-
LA ESTRUCTURA MUSICAL 117
da a ser esa coda. Se da el caso también de que esa
determinada coda es de un carácter especialmente
tranquilo y reminiscente. Pero inmediatamente an-
tes de ella es necesario que se construya un largo
clímax. Entonces el compositor se pone a compo-
ner su clímax. Mas cuando llegue a terminar esa
larga parte, puede que se encuentre con que ella
hace superflua aquella conclusión tranquila. En ese
caso las exigencias del material desarrollado harán
que se trastorne el molde formal. Análogamente,
Beethoven, a pesar de lo que digan los libros de
texto acerca de "los temas en contraste" de la forma
de primer tiempo,' no tiene temas en contraste en el
primer tiempo de su Séptima Sinfonía -cuando
menos en el sentido usual- a causa del carácter es-
pecífico del material temático de que partió.
Ténganse presentes, pues, dos cosas. Recuérden-
se las líneas generales del molde formal y recuér-
dese que el contenido de su propio pensamiento
obliga al compositor a utilizar ese molde formal de
un modo particular y personal, de un modo que per-
tenece solamente a esa determinada pieza que está
escribiendo. Esto se aplica principalmente a la mú-
sica artística. Las simples canciones populares sue-
len ser de estructura exactamente similar dentro de
su pequeño marco. Pero nunca hubo dos sinfonías
exactamente iguales.
La condición principal de toda forma es la crea-
ción del sentido de la gran línea ya mencionada en
un capítulo anterior. Esa gran línea debe darnos
una sensación de dirección y debe hacérsenos sen-
tir que esa dirección es la inevitable. Cualesquiera
que sean los medios empleados, el resultado neto
I Es decir, forma "allegro de sonata", [T.]
118 LA ESTRUCTURA MUSICAL
deberá producir en el oyente una sensación satis-
factoria de coherencia producida por la necesidad
psicológica de las ideas musicales que sirvieron de
punto de partida al compositor.
Diferencias estructurales
Dos maneras hay de considerar la estructura musi-
cal: 1) la forma en relación con la pieza considera-
da como un todo y 2) la forma en relación con las
diferentes partes menores de la pieza. Las diferen-
cias formales más amplias se referirán a los tiem-
pos enteros de una sinfonía, una sonata o una
suite. Las unidades formales pequeñas compon-
drán juntas un tiempo entero.
Esas diferencias formales resultarán más claras
para el profano si se establece una comparación con
la construcción de una novela. Una novela de dimen-
siones normales puede estar dividida en cuatro li-
bros: I, n, III y IV. Eso será análogo a los cuatro
tiempos de una suite o de una sinfonía. El libro I, a
su vez, podrá dividirse en cinco capítulos. Análo-
gamente, el tiempo I podrá componerse de cinco
partes. Un capítulo contendrá tantos párrafos. En
música, cada parte se subdividirá también en par-
tes menores (desgraciadamente, no hay término
para denotar esas unidades menores). Los párrafos
se componen de oraciones. En música, lo análogo a
la oración es la idea musical. Y, por supuesto, la
palabra es análoga al sonido o nota musical. No hay
que decir que esta comparación sólo se ha de tomar
en un sentido general.
Al trazar el esquema de un tiempo aislado es cos-
tumbre representar las partes grandes po!' las letras
LA ESTRUCTURA MUSICAL 119
A, B, e, etc. Las partes menores se representan habi-
tualmente por a, b, c, etcétera.
Principios estructurales
Para crear la sensación de equilibrio formal se usa
en música un principio importantísimo. Y es tan
fundamental para nuestro arte que probablemente
no dejará de usarse, de un modo u otro, mientras se
siga escribiendo música. Ese principio es el muy
simple de la repetición. La mayor parte de la músi-
ca se basa estructuralmente en una amplia inter-
pretación de ese principio. A causa, probablemente,
de la naturaleza un tanto amorfa de la música, el
uso en ella de la repetición parece estar más justifi-
cado que en cualquiera de las demás artes. El único
principio formal que hay que mencionar además de
ése es el contrario de la repetición, esto es, el de la
no-repetición.
Hablando en general, la música cuya estructura
vertebral se basa en la repetición se puede dividir en
cinco categorías diferentes. La primera es la repe-
tición exacta; la segunda, la repetición por seccio-
nes, o simétrica; la tercera, la repetición por medio
de la variación; la cuarta, la repetición por medio del
tratamiento fugado; la quinta, la repetición por me-
dio del desarrollo. Cada una de esas categorías
(excepto la primera) será tratada por separado más
adelante. Se verá que cada categoría tiene dife-
rentes formas típicas que se agrupan bajo el título
de una determinada clase de repetición. La repe-
tición exacta (que es la primera categoría) es de-
masiado simple para que necesite demostración
especial. Las demás categorías se dividen según las
siguientes formas típicas:
120 LA ESTRUCTURA MUSICAL
1. Repetición por seccio-
nes, o simétrica
Il. Repetición por varia-
ción
IIl. Repetición por trata-
miento fugado
IV. Repetición por desarrollo
a. Forma en dos partes (bi-
naria)
b. Forma en tres partes (ter-
ciaria)
c. Rondó
d. Disposición libre de las
partes
{
a. Basso ostinato
b. Passacaglia
c. Chacona
d. Tema de variaciones
{
a. Fuga
b. Concerto grosso
c. Preludio de coral
d. Motetes y madrigales
(
a. Sonata (forma de primer
tiempo)
Las demás categorías formales fundamentales
son las que se basan en la no-repetición. y las lla-
madas formas "libres".
Antes de lanzarnos a la discusión de esas formas
típicas de la repetición. es prudente examinar el
principio de repetición aplicado en pequeña escala.
Ello es fácil. pues esos principios reiterativos se
aplican lo mismo a las grandes partes que abarcan
todo un tiempo que a las pequeñas unidades que
hay en cada parte. La forma musical se asemeja. por
tanto. a una serie de ruedas dentro de otras ruedas.
en la que la formación de la rueda más pequeña es
notablemente análoga a la de la más grande. La
canción popular suele estar construida según líneas
similares a una de esas unidades pequeñas y la uti-
lizaremos. siempre que nos sea posible. para ilus-
trar los principios más simples de la repetición.
LA ESTRUCTURA MUSICAL 121
El más elemental es el de la repetición exacta.
que puede representarse por a-a-a-a. etc. Tales sim-
ples repeticiones se encontrarán en muchas can-
ciones. en las que una misma música se repite para
cantar un cierto número de estrofas consecutivas.
La primera forma de la variación aparece cuando en
canciones análogas a ésas se alteran ligeramente las
repeticiones. a fin de permitir un mayor ajuste entre
el texto y la música. Esa clase de repetición se puede
representar por a-a·-a .. -a· ... etcétera.
Au clair de la tune
till
. tfh 11· J J J J I r
j
IJrJ Jlj·I2H1
IJJJJIJ.
Ach! du lieber Augustin
¿ ~ ! ,. D ~ P 1 J J J 1 J J J 1 ro J J I
[ID
r D ~ p l r o J JIJJ J 1:1 J
lliJ
J J J 1 ro J J
1 J J J 1 J 11
122 LA ESTRUCTURA MUSICAL
La siguiente forma de repetición es fundamental
no sólo para muchas canciones populares, sino
también para la música artística en sus partes más
pequeñas y más grandes. Es la repetición después
de una digresión. Esa repetición puede ser exacta,
en cuyo caso se representa por a-b-a, o puede ser
variada y, de consiguiente, representada por a-b-a'.
Es muy frecuente que la primera a se repita inme-
diatamente. Parece como si hubiese alguna nece-
sidad fundamental de grabar en la mente del audi-
tor la primera frase o parte antes de que venga la
digresión. La mayoría de los teóricos están de acuer-
do, sin embargo, en que la forma esencial a-b-a no
se altera con la repetición de la primera a. (En la
música se puede indicar la repetición por medio del
signo :11, dando lugar a la fórmula II:a:ll-b-a.) En la
página anterior mostramos esa repetición en dos
canciones populares, Au clair de la lune y Aeh! du
lieber Augustin.

¡, U¡ r r I tt r I r r I f; r I r r
,. C:;rlJr1r
lliJ
: 1I r F I J r I J J I
a tempo
'i J J I iau I a é±t Ir r I O" r
LA ESTRUCTURA MUSICAL 123
La mismísima fórmula se puede ver en la músi-
ca artística. La primera de las piezas para piano
Escenas de niños de Schumann es un buen ejemplo
de pieza breve compuesta de a-b-a, con repetición de
la primera a. En la página anterior se muestra la
línea melódica sin acompañamiento.
La misma fórmula, con ligeros cambios, la po-
demos encontrar formando parte de una pieza más
larga, en la primera página del seherzo de la Sonata
para piano, Op. 27, Núm. 2 de Beethoven. Aquí, aun
la primera a en su repetición inmediata se altera
ligeramente por una cierta dislocación del ritmo; y
la última repetición se diferencia al final por un
sentido cadencial más fuerte. (En música una
"cadencia" quiere decir una frase conclusiva.) En la
página siguiente, el contorno melódico.
Sería fácil multiplicar los ejemplos de la fórmula
a-b-a con pequeñas variaciones, pero no es mi
propósito incluirlo todo. Lo que hay que recordar,
en cuanto a esas unidades menores, es que cada vez
que se expone un tema es muy probable que se
repita inmediatamente; que una vez repetido, una
digresión es de precepto, y que después de la digre-
sión hay que contar con una vuelta al primer tema,
ya sea que se repita exactamente o con variantes.
En capítulos posteriores se demostrará cómo esa
misma fórm:.lla a-b-a es aplicable a la pieza consi-
derada como un todo, incluso a la forma sonata.
El único otro principio formal básico, el de la no-
repetición, se puede representar por la fórmula a-b-
e-d, etc. Puede ilustrarse en pequeña escala con The
Seeds ofLove, canción popular inglesa, cuyas cuatro
frases son todas diferentes entre sí (p. 125).
Este mismo principio se encontrará en muchos
de los preludios compuestos por Bach y algunos de
124 LA ESTRUCTURA MUSICAL
eme. if ) r ~
sus contemporáneos. Un breve ejemplo es el Prelu-
dio en si bemol mayor del Libro 1 del Clave bien
temperado. La unidad está lograda en él por la adop-
ción de un determinado diseño, dentro del cual se
LA ESTRUCTURA MUSICAL 125
ha escrito libremente, pero evitando cualquier repe-
tición de notas o frases. Sobre él hemos de volver en
el capítulo dedicado a las formas libres.
[ill
l' ~ ti J) J J I j' ~ ) I r ~ JI J J I M
Obtener análoga unidad en una pieza que dure
veinte minutos y sin usar forma alguna de repeti-
ción temática no es cosa fácil de lograr. Ésa es,
probablemente, la razón de que el principio de no-
repetición se aplique casi exclusivamente a com-
posiciones breves. El oyente encontrará que se usa
con mucha menos frecuencia que cualquiera de las
formas reiterativas, que son las que ahora habrá
que examinar detalladamente.
VII. LAS FORMAS FUNDAMENTALES
1. LA FORMA POR SECCIONES
Binaria, ternaria, rondó, disposición libre
de las secciones
LA FORMA que el auditor percibe más fácilmente es
la construida por secciones. La separación más o
menos definida de las partes afines es de pronta
asimilación. Desde un cierto punto de vista, toda la
música puede considerarse en realidad como cons-
truida por secciones, incluso los largos poemas sin-
fónicos de un Richard Strauss. Pero en este capítu-
lo hemos de limitarnos a las formas típicas que
claramente están compuestas de diferentes partes
combinadas de una cierta manera.
La forma binaria
La más sencilla de ellas es la forma en dos partes, o
binaria, que se representa por A-B. La forma bina-
ria se usa muy poco hoy día, pero desempeñó un
papel preponderante en la música escrita entre
1650 y 1750. La división en A y B se puede ver
en la página impresa, pues el final de la
parte A está casi siempre indicado por la doble
barra con el signo de repetición. A veces también el
signo de repetición sigue al final de la parte B, y en
este caso la fórmula será más exactamente A-A-B-B.
126
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 127
Pero, como ya he señalado, al analizar las formas
no se tienen en cuenta esas repeticiones exactas,
porque no afectan realmente a la traza general de
la música considerada como un todo. Es más, los
intérpretes se atienen a su propio albedrío en cuan-
to a ejecutar o no las repeticiones indicadas.
En todas las demás formas, una sección B indi-
cará una sección independiente, distinta, en cuanto
al material musical, de la sección A. Pero en la
forma binaria hay una general correspondencia
entre las partes primera y segunda. La A y la B pare-
cen equilibrarse la una con la otra; B suele no ser
casi otra cosa que una nueva versión de A. Cómo,
exactamente, se realiza esa "nueva versión", es cosa
que varía con cada pieza y en gran parte responde
de la gran variedad que hay dentro de la estructura
binaria. La sección B está a menudo formada, en
cierto modo, por una repetición de A y una especie
de desarrollo de algunas frases que se hallan en A.
Se podría decir, por tanto, que el principio de des-
arrollo, que luego llegó a ser tan importante, tuvo
ahí su origen. El profano podrá distinguir clara-
mente las dos partes de esa forma, si al escuchar
pone atención en el fuerte sentido cadencial que
hayal final de cada parte.
La forma binaria se utilizó en millares de piezas
breves para clavicímbalo escritas durante los siglos
XVII y XVIII. El tipo de suite del siglo XVII comprendía
cuatro o cinco o más de tales piezas, que estaban
dentro de algún tipo de forma de danza. Las danzas
más usualmente incluidas en la suite son la alle-
mande (alemana), la courante, la zarabanda y la
giga. Menos frecuentes son la gavota, la bourrée, el
passepied y elloure. (No hay que confundir este tipo
temprano de suite con la suite moderna, que no es
128 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
más que una colección de piezas más ligeras por su
carácter que los tiempos de una sonata o una sin-
fonía.)
Instamos al lector a que escuche, como ejemplos
de la forma binaria, las piezas de Fran¡;ois Couperin
o de Domenico Scarlatti. (Recomendamos los dis-
cos grabados con música de ambos por Wanda
Landowska.) Couperin, que vivió de 1668 a 1733,
publicó cuatro libros de piezas para clavicímbalo
en los que se contiene alguna de la mejor música
que jamás haya escrito un francés. Esas piezas lle-
van a menudo títulos caprichosos, como por ejem-
plo, Las barricadas misteriosas, o Mellizos, o El
mosquito. Esta última pieza (Le moucheron) es un
ejemplo excelente de la forma binaria. También lo
es La commere (La comadre), brillante ejemplo,
además del ingenio y esprit dieciochescos. Algo de
la sensualidad de la música francesa de hoy se en-
cuentra ya en Les langueurs tendres. Couperin creó
un mundo de refinada sensibilidad dentro de esa
forma en miniatura.
Domenico Scarlatti (1685-1757) es la réplica ita-
liana de Couperin. También él compuso cientos de
piezas de forma binaria, todas bajo el nombre
genérico de sonata, aunque no tienen nada en co-
mún, ni en forma ni en sentimiento, con la sonata
de épocas posteriores. La personalidad de Scarlatti
se manifiesta poderosamente en todo lo que él
escribió. Scarlatti era aficionado a la escritura
clavicimbalística brillante, suntuosa, en la que hay
grandes saltos y cruces de manos propios de u ~
estilo verdaderamente instrumental. No tuvo miedo
de usar armonías que debieron de sorprender por
su atrevimiento a sus contemporáneos. (Muchas de
esas armonías fueron "suavizadas" por los que, con
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 129
criterio académico, revisaron para su publicación
en el siglo XIX las obras de Scarlatti.) Es difícil
escoger algunos ejemplos entre tal profusión de ri-
quezas. Las Sonatas Núm. 413 (en re menor), Núm.
104 (en do mayor) y Núm. 338 (en sol menor) de la
edición de Longo figuran entre sus mejores obras.
El segundo tipo de la forma por secciones es la
forma ternaria, que se representa por la fórmula
A-B-A. Ya hemos visto cómo la unidad menor de
una pieza se puede construir según el esquema a-b-
a. Ahora es necesario examinar ese esquema en su
relación con la pieza considerada en su totalidad.
La forma ternaria
En el caso de la forma ternaria, estamos tratando de
un tipo de construcción que los composit( res usan
hoy constantemente. Entre los ejemplos tempranos
más claros figuran los minuetos de Haydn y Mozart.
En ellos la parte B -titulada, a veces: "tr{o"- está
en franco contraste con respecto a la parte A. A veces
es casi como una piececita independiente limitada
a ambos lados por la primera parte: minueto-trío-
minueto. Cuando la vuelta a la primera parte con-
sistía en su repetición exacta, los compositores no
se molestaban en escribirla de nuevo, sino que,
simplemente, indicaban "da capo" (quiere decir
"desde el comienzo"). Pero cuando esa vuelta tiene
variantes, la tercera parte hay que escribirla.
El minueta, y con él la forma ternaria, fue cam-
biando gradualmente de carácter, aun entre los
llamados compositores clásicos. El mismo Haydn
inició la transformación del minueto, desde una sen-
cilla forma de danza hasta lo que finalmente habría
130 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
de ser el scherzo de Beethoven. En realidad, hay
pocos ejemplos tan buenos de la expansión gradual
de un patrón formal como esta metamorfosis del mi-
nueto en scherzo. El esquema A-B-A continuó siendo
el mismo, pero el carácter se transformó por com-
pleto. En manos de Beethoven, el minueto gracioso
y digno se convirtió en el scherzo-allegro brusco y ca-
prichoso que tan bien contrasta con el tiempo lento
que le precede.
Una importante alteración de esa forma fue
introducida por el mismo Beethoven y adoptada
por los compositores que le siguieron. En los primi-
tivos minuetos y scherzos era costumbre que hu-
biese una sensación perfecta de conclusión al final
tanto de la primera como de la segunda parte. Pero
en los ejemplos posteriores de esa forma, la parte A
se une a la parte B por medio de un pasaje puente;
y, análogamente, en la vuelta, B se une así a A, con
lo cual se crea una mayor impresión de continui-
dad. Esa tendencia se encontrará en la mayoría de
las formas musicales; los puntos de demarcación
entre las diferentes partes tienden a borrarse ante
la necesidad de dar una mayor impresión de con-
tinuo fluir. Las divisiones claramente marcadas
tienen la ventaja para el oyente de ser más fáciles
de seguir, pero el más elevado desarrollo de la
forma lleva consigo la necesidad de trabajar con
una línea ininterrumpida y más larga.
En la página siguiente se muestra una ilustración
típica del minueto de Haydn, tomada del Cuarteto
de cuerda, Op. 17, Núm. 5. Las divisiones están
claramente marcadas.
Como ejemplo moderno de la forma minueto
puedo recomendar el Minueto de Le tombeau de
Coupenn, de Ravel, una colección de seis piezas para
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 131
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132 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
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piano, orquestadas más tarde por el propio compo-
sitor. Allí está presente la forma típica A-B-A, pero
con estas diferencias: que la vuelta a la sección A está
formada por una ingeniosa superposición de A sobre
B, y que al final se añade una coda primorosamente
elaborada. Pero lo esencial de la forma de minueto
no sufrió allí ningún cambio.
Veamos ahora lo que hizo Beethoven con esa
misma forma. Tomemos como ilustración el mismo
scherzo de la Sonata para piano, Op. 27, Núm. 2,
cuya primera página hemos analizado en el capítu-
lo "anterior. Si analizamos el Scherzo en conjunto,
aquella primera página que resultaba ser II:a:llb-a,
valdrá como A de la fórmula grande A-B-A. La parte
B -el Trío- es, por necesidades de contraste, de
índole más pareja. Es lo que ocurre casi siempre
con toda parte central de un scherzo y ello hace más
fácilmente perceptibles las divisiones. La vuelta a
A es repetición exacta de esa parte.
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
133
Ese determinado scherzo, si se tocara lentamen-
te, podría considerársele como un minueto. Pero no
así el scherzo de la Sonata, Op. 27, Núm. 1. A éste el
carácter bcethoveniano, tempestuoso, lo aparta por
completo del pomposo minueto que dio origen a esa
forma. De haberse escrito una parte B conforme al
tipo usual, de carácter parejo y en contraste con A, se
habría disipado el carácter de la parte A. Es intere-
sante ver cómo Beethoven se las arregla para es-
cribir una parte que contraste con la anterior y al
mismo tiempo conserve el carácter febril, hirviente
de la primera parte. La vuelta a A está variada por
una ligera sincopación del ritmo, lo cual sirve para
acentuar el carácter tormentoso.
La forma ternaria, con ligeras variantes, es la
forma típica genérica de innumerables piezas que
llevan nombres diversos. Algunos de los más comu-
nes son: nocturno, berceuse, reverie, balada, elegía,
vals, estudio, capricho, impromptu, intermedio, ma-
zurca, polonesa, etc. Por supuesto que no tienen
por qué estar necesariamente en forma ternaria,
pero es muy probable que lo estén. Búsquese siem-
pre una parte central, en contraste con las otras
dos, y alguna especie de vuelta a lo del comienzo:
ésas son las marcas inconfundibles de la forma
ternaria.
La limitación de espacio nos impide señalar más
de un ejemplo: el Preludio, Núm. 15 en re bemol, de
Chopin. Es un excelente ejemplo de "adaptación"
de la forma A-B-A. Después de una primera parte de
carácter reposado y parejo, viene la parte B, que, en
contraste, es más dramática y "amenazadora".
Muestra la tendencia, que después se había de hacer
más y más frecuente, a buscar la manera de unir la
B con la A por medio de algún elemento común a
134
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
ambas, tal como por ejemplo una figura rítmica o
melódica (en este caso, una nota que se repite).
Tratada así, la parte B parece nacer de la primera
parte, en vez de ser meramente una parte inde-
pendiente que está en contraste con ella y que muy
bien podríamos imaginar como perteneciente a otra
pieza cualquiera. La vuelta a A en ese Preludio está
muy abreviada. Es como si Chopin le dijese al
oyente: "Recuerdas el carácter de la primera parte.
Con volverte a ella durante unos cuantos compases
será bastante para darte una impresión de su to-
talidad, sin tener que molestarnos en tocarla del
principio al fin." Eso es un buen razonamiento psi-
cológico para esa determinada pieza y contribuye
tanto a la originalidad como a la concisión del
tratamiento formal.
El rondó
La tercera forma típica importante que se basa en
la división por secciones es la del rondó. Es fácil de
reducir a la fórmula A-B-A-C-A-D-A, etc. El rasgo
típico de cualquier rondó es, pues, la vuelta al tema
principal después de cada digresión. El tema prin-
cipal es lo importante; el número y longitud de las
digresiones es indiferente. Las digresiones propor-
cionan contraste y equilibrio: ésa es su principal
función. Hay diversos tipos de forma rondó, tanto
lentos como rápidos. Pero el más usual es el que fi-
gura como último tiempo de sonata, ligero, anima-
do y semejante a una canción.
El rondó es una forma musical muy vieja, pero
que ni con mucho ha perdido su utilidad. Se en-
cuentran ejemplos de ella lo mismo en la música de
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 135
Couperin que en la obra más reciente del nortea-
mericano Walter Piston. En los ejemplos primitivos
-hasta el tiempo de Haydn y Mozart inclusive-la
separación entre las secciones estaba claramente
marcada. Pero también aquí la evolución en el uso
de la forma tendió a destruir las líneas de demar-
cación, hasta el punto de poderse decir verdadera-
mente que la cualidad esencial del rondó es la
creación de una impresión constante de fluidez. Ese
estilo de fácil fluidez es cosa esencial del carácter del
rondó, lo mismo que la música sea vieja o nueva.
Una buena ilustración de lo que fue el rondó tem-
prano la tenemos en el último tiempo de la Sonata
Núm. 9 en re mayor para piano, de Haydn. (Véanse
las páginas 136 y 137.)
Obsérvese un rasgo muy importante: que cada
vez que vuelve la parte A, aparece variada, lo cual
contribuye a que tenga siempre nuevo interés a
pesar de las numerosas repeticiones. A partir de esa
época, el rondó contiene invariablemente diferen-
tes versiones de A cada vez que reaparece ésta.
Ejemplos numerosos de rondó moderno se en-
contrarán en las obras de Roussel, Milhaud, Hinde-
mith, Stravinsky, Schoenberg, etc. El famoso ejem-
plo de Strauss Las travesuras de Till Eulenspiegel es
demasiado complicado para poderlo comprender
sin un análisis especial.
Forma libre por secciones
El cuarto y último tipo de forma por secciones no
se puede reducir a una fórmula determinada,
puesto que permite cualquier disposición libre de
las partes, con tal de que éstas formen un todo co-
136 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
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LAS FORMAS FUNDAMENTALES 137
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SE REPITE A
138 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
herente. Cualquier disposición que tenga sentido
musical será posible, así por ejemplo, A-B-B o A-B-
C-A o A-B-A-C-A-B-A. La primera es la fórmula de!
Preludio Núm. 20 en do menor, de Chopin; la últi-
ma es la de la pieza titulada "Asustar" (Fürchten-
machen), de las Escenas de niños de Schumann. En
esa pieza de Schumann es muy fácil de ver, porque
cada sección es muy breve y característica.
Un buen ejemplo de disposición libre de varias
secciones usada por un compositor moderno lo
encontramos en los tiempos primero y segundo de
la &tite, Op. 14, de Béla Bartók.
2. LA VARIACIÓN
Basso ostinato, passacaglia, chacona,
tema con variaciones
Las formas de variación ejemplificarán lo que es de
esperar que oiga el auditor y lo que es de esperar que
no oiga, en cuanto a la forma musical. Es decir
que sería tonto imaginar que cualquiera que oiga
por primera vez una forma de variación la oiga con
un cierto grado de exactitud en lo que respecta a
cada una de las variaciones. Sin embargo, es de
considerable valor para él reconocer las líneas gene-
rales, aunque no pueda seguir en detalle el desarro-
llo de cada variación. Con un poco de preparación
es relativamente fácil oír las líneas generales de
cualquier forma de variación, lo mismo si la obra es
de un compositor clásico como si lo es de un
compositor moderno.
Antes de seguir adelante tenemos que advertir al
lector que la variación musical tiene dos aspectos
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 139
diferentes que no hay que confundir. El primer
aspecto es el de la variación que se usa como un arti-
ficio y de modo puramente incidental; esto es, se
puede variar cualquiera de los elementos musicales,
cualquier armonía, cualquier melodía, cualquier
ritmo. Asimismo, la variación en cuanto artificio se
puede aplicar momentáneamente a cualquier forma
-por secciones, sonata, fugada, etc.-. En realidad,
es un artificio tan fundamental que los compQsitores
recurren a él constantemente y lo aplican casi sin
pensar. Pero no hay que descuidar el segundo aspec-
to: e! de la variación tal como se usa en las formas de
variación propiamente dichas y en las cuales cons-
tituye e! único y exclusivo principio formal. Este se-
gundo aspecto es el que me propongo tratar aquí.
El principio de la variación musical es muy an-
tiguo. Pertenece al arte tan naturalmente que sería
difícil imaginar alguna época en que no se haya uti-
lizado. Ya en los días de Palestrina, V aun antes,
cuando la música vocal era la primera: el principio
de la variación melódica estaba firmemente esta-
blecido en la práctica musical. La misa de los maes-
tros del siglo XVI solía estar basada por entero en
una determinada melodía, la cual se utilizaba con
variantes en cada una de las diversas partes de la
obra. Aun cuando el principio de la variación se
aplicó primero me!ódicamente, pronto los virgina-
listas ingleses lo adaptaron al estilo instrumental,
variando la armazón armónica de una manera muy
semejante a la que hoy día se sigue. En realidad,
esos maestros primitivos ingleses utilizaron tanto
este nuevo artificio, que acabó por hacerse un poco
fastidioso; más que en un principio formal se con-
virtió en una mera fórmula. Cualquiera podía coger
un tema y escribir sobre él diez variaciones llenas
142
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Andante J = 96
3
versiones más sencillas son aquellas en las que el
basso ostinato no es casi otra cosa que una figura
acompañante, como en la Pastoral para piano de
Sibelius de la página anterior.'
Otro ejemplo, más reciente, es el Cortege del co-
nocido oratorio de Honegger El rey David (página
I De From ¡he Land ora Thollsaud Lakes, de Jan Sibelius.
Se cita con la autorización de The Boston Music (ompany.
LAS FORMAS FLJNDA'VIE"IT ALES 143
142).2 Aquí también el basso ostinato es una mera
figura que fácilmente se presta a los picantes cam-
bios de tonalidad de la parte superior.
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2 De Le Roi David de Honnl'gcr. Reservados todos los
derechos. Se reproduce con autorización de los editores MM.
Foetisch Frercs S. A., Lausana, Suiza.
144 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Obsérvese que una vez que el basso ostinato se
fija firmemente en nuestra conciencia ya podemos
hasta cierto punto darlo por supuesto y de ese modo
prestar mayor atención al resto del material.
Largo
11
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Muchos bellos ejemplos se podrían entresacar de
la música del siglo XVII. En la página anterior inser-
tamos uno tomado de una de las últimas obras de
Monteverdi, La coronación de Papea, escrita en
1642. En este caso el basso ostinato ya no es una
mera figura: es una verdadera melodía con todas
las de la ley.
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
145
Henry Purcell, uno de los más grandes composi-
tores que ha tenido Inglaterra, vivió a fines del siglo
XVII y sintió especial afición por el basso ostinato.
Sus obras ofrecen gran cantidad de ejemplos de un
uso sumamente variado de ese procedimiento. En la
página anterior mostramos uno tomado de su famo-
sa ópera Dido y Eneas, un solo llamado "El lamento
de Dido". El basso ostinato sorprende por su croma-
tismo y, por tanto, es fácil de recordar, y los acordes
que se le superponen tienen un resplandor románti-
co muy avanzado para la época de Purcel!.
Uno de los mejores ejemplos modernos es el se-
gundo número, titulado "El violín del soldado", de
la pantomima de Stravinsky La historia del soldado.
Con ayuda de cuatro notas pizzicato del contrabajo,
el compositor traza un cuadro, a medias lastimero
y a medias sarcástico, que constituye uno de los
más tempranos y mejores ejemplos de humor de la
música moderna. (Félix Petyrek usa eficazmente el
basso ostinato con fines humorísticos en sus Once
piezas para niños [de las cuales no hay grabación].)
El passacaglia
El passacaglia es el segundo tipo de la forma varia-
ción. Aquí también, al igual que en el basso os tina-
to, toda una composición se asienta sobre un bajo
que se repite. Pero esta vez el bajo que se repite es
invariablemente una frase melódica, no una mera
figura. Además, como pronto veremos, no se limita
a repetir literalmente el basso ostinato, sino que
admite un tratamiento variado de éste.
No se conoce muy bien el origen del passacaglia.
Se dice haber sido una danza lenta en compás de
146
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
tres por cuatro, originaria de España.
3
Sea como
fuere, el passacaglia de hoy, igual que el de otros
tiempos, es siempre de carácter lento y grave y C?r:-
serva el signo de compás de tres por cuatro ongI-
nal. Pero toda relación con la danza, en cuanto tal,
se ha perdido.
El passacaglia comienza invariablemente con el
enunciado o exposición del tema por el bajo, sin
acompañamiento. Puesto que es ese tema lo que ha
de constituir los cimientos de todas las variaciones
que vendrán después, es de capital importancia qu.e
el tema mismo se grabe bien en la mente del audI-
tor. Por tanto, es regla general que durante las
primeras variaciones se repita literalmente el tema
en el bajo, mientras la parte superior inicia mode-
radamente el avance.
Hablando en términos generales, dos son los ob-
jetivos del compositor al tratar esta forma. Primero,
que con la adición de cada nueva variación se vea el
tema como bajo una nueva luz. En otras palabras,
el interés por el basso ostinato que tanto se repite lo
ha de despertar, mantener y aumentar la imagi-
nación creadora del compositor. En segundo lugar,
aparte la belleza de cualquier variación aislada-
mente considerada, todas ellas han de ir acumulan-
do ímpetu, de modo que la forma en su conjunto
sea psicológicamente satisfactoria. Este segundo
objetivo ha sido particularmente efectivo desde el
tiempo de Bach.
Después de las primeras variaciones no hay para
qué seguir repitiendo literalmente el tema. El re-
3 Según eso, su nombre en castellano sería "pasacalle".
Pero como este término tiene hoy un significado mUSical
muv diferente, preferimos conservar aquí el nombre en ita-
l i a ~ o , que es lo que también hace el autor. [T.]
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 147
curso más sencillo es trasladar el tema a la voz
superior o a una intermedia, con lo cual se invierte
su posición natural. Otros recursos ocultan mo-
mentáneamente el tema, aunque de seguro que éste
ha de estar presente, ya sea en las notas más graves
de algunas figuras, ya en las de lo que puede pare-
cer meros acordes acompañantes.
4
El tocar el tema
al doble o a la mitad de su velocidad normal o el
combinarlo contrapuntísticamente con nuevo ma-
terial temático, son procedimientos legítimos para
obtener nuevas variaciones.
Al ligar las diferentes variaciones en un todo
coherente es costumbre que se las agrupe según su
analogía de diseño. Eso proporciona transiciones
más suaves de un tipo de variación al siguiente. El
efecto acumulativo se ha logrado a menudo, desde
el tiempo de Bach, por el sencillo procedimiento de
aumentar en cada compás el número de notas,
creándose así, por medio de un movimiento cada
vez más rápido, una sensación de clímax. De hecho,
una de las principales diferencias que hay entre el
uso que hizo Bach de esta forma y el que hicieron
sus predecesores es esa adopción de un movimien-
to cada vez más rápido con el fin de producir clí-
max, recurso que desde entonces se ha utilizado
reiteradamente y no sólo en el passacaglia.
Uno de los ejemplos más grandes de toda la lite-
ratura musical, y que indefectiblemente se cita
siempre que esta forma está en discusión, es el gran
Passacaglia en do menor para órgano, de Bach. Se
basa en el siguiente tema característico:
4 En tal caso, el tema se encuentra en el bajo, o sea en su
posición natural, salvo que esos acordes acompañantes estén
por encima de un nuevo contrapunto. lT.]
148 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
,: P'" i J 1 f' F I r r 1 r r 1 r r 1 r _ J 1 j J 1 J .1 Ji. I
Instamos al oyente lego a que estudie repetida-
mente la partitura o el disco, o ambos, pues pocas
composiciones recompensarán mejor que ésta el que
se les escuche con atención. Lo primero, es nece-
sario tener bien en la imaginación el tema. Y luego
no olvidar que cada vez que se acaba de tocar el
tema entero comienza una nueva variación. Eso
puede que cause confusión al principio, cuando,
como ocurre en las dos primeras variaciones, el di-
seño es casi idéntico, a no ser por un realce de las
armonías expresivas en la segunda. Obsérvese cómo
en la cuarta variación el movimiento comienza a
hacerse más rápido, cambiando las corcheas por
semicorcheas. Durante las cuatro primeras varia-
ciones el tema es exactamente el mismo; en la quin-
ta variación lo encontraremos bajo una forma disi-
mulada: sus notas constituyen la base de otros
tantos arpegios ascendentes. En la variación octa-
va se añade una nueva línea contrapuntística por
encima de los acordes cuyos respectivos bajos son
las notas del tema. En la variación siguiente, el
tema pasa a la parte del tiple, quedando por debajo
de él la línea contrapuntística. Merece especial
atención la acumulación de fuerza al final, inmedia-
tamente antes de comenzar la fuga. (Es frecuente
que se escriba una fuga como conclusión del pas-
sacaglia, pero la fuga no afecta en ningún sentido a
la forma misma.)
El passacaglia estuvo un tanto en olvido durante
el siglo XIX. En esa época los compositores que uti-
lizaron formas de variación parecen haber preferido
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 149
escribir temas con variaciones. Pero los composi-
tores modernos han escrito passacaglias. Un buen
ejemplo es el del tiempo central del Trío para violín,
violonchelo y piano, de Rave!. Tanto Alban Berg, en
su ópera Wozzeck, como Anton Webem (Passacaglia
para orquesta, Op. 1) muestran nuevos tratamientos
de esa forma.
La chacona
La chacona es el tercer tipo de la forma variación.
Está estrechamente emparentada con el passaca-
gUa. Las diferencias entre ambos son tan leves, en
realidad, que hubo en ocasiones gran discusión
entre los teóricos sobre si llamar passacaglia o cha-
cona a una pieza que el compositor había dejado
descuidadamente sin calificativo. El ejemplo clási-
co de esto es el último tiempo de la Cuarta Sinfonía
de Brahms. Algunos comentaristas aluden a él
como passacaglia y otros como chacona. Y puesto
que Brahms lo denominó solamente cuarto tiempo,
es probable que la discusión se prolongue larga-
mente en el futuro.
En todo caso, la chacona, como el passacaglia,
fue en sus orígenes, con toda probabilidad, una
forma de danza lenta en compás de tres por cuatro.
Todavía conserva su carácter majestuoso, grave.
Pero, a diferencia del passacaglia, no comienza con
un tema en el bajo sin acompañamiento. Por el
contrario, el tema del bajo se oye desde el comienzo
con armonías acompañantes. Eso quiere decir que al
tema del bajo no se le da el papel de exclusiva impor-
tancia que tiene en el passacaglia, pues las armonías
que lo acompañan también son objeto de variación
150 LASFORMASFGNDAMENTALES
en la chacona. De modo que la chacona es una es-
pecie de pasadera entre el passacagLia y el tema con
variaciones, como veremos dentro de poco.
He aquí un tema de chacona del gran precursor
de Sach, Dietrich Buxtehude:
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En este caso, como el lector verá, el tema del
bajo ya tiene sus armonías acompañantes, de tal
manera que su exposición suena como si fuese la
primera variación de un passacaglia. Ahí es donde
comienza la confusión.
El gran ejemplo moderno de la forma chacona es
el tiempo arriba mencionado de la Cuarta Sinfonía
LAS FORMAS FGNDAMENTALES 151
de Brahms, que en esta categoría es en la que yo
habré de incluirlo. Desgraciadamente, la falta de
espacio impide todo análisis detallado. Baste con
decir que el tema que más tarde ha de constituir el
hasso ostinato se oye por primera vez como ex-
tremo agudo de los acordes con que comienza el
trozo, los cuales en muchas ocasiones se conservan
Juntos con el tema. En otras palabras, la chacona,
a diferencia del passacaglia, tiene algo así como un
sesgo armónico junto con su hasso ostinato .
El tema con variaciones
El tema con variaciones es la última y la más impor-
tante de las formas de variación. Su fama se ha ex-
tendido allende los dominios de la música pura, un
poco al estilo de lo que ocurrió con la forma fuga, y
se la utilizó para dar título a poemas y novelas.
El tema que se adopta para someterlo a variación
lo mismo puede ser original del compositor que to-
mado de cualquier otra fuente. Por regla general es
sencillo y de carácter franco. Es mejor que sea así,
a fin de que el auditor pueda oírlo en su versión más
simple antes de que comiencen las operaciones que
lo han dt.: variar. Tenga presente el lector que el
tema con variaciones, como muchas otras formas,
se fue haciendo cada vez más complejo a medida
que pasó el tiempo. En los primeros ejemplos, el
tema solía estar en una pequeña forma bipartita o
tripartita cuyas líneas generales se conservaban en
cada una de las variaciones subsiguientes. Por otra
parte, las diferentes variaciones se ensartaban muy
flojamente, como si su único principio formal fuese
un sentido general de equilibrio y contraste.
152 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
La práctica moderna trastrueca eso. Las líneas
generales del tema de que parte el compositor se
pierden de vista en cada diferente variación, pero
hay un designio claro de construirlas todas dentro
de una apariencia de unidad estructural. Lo que
hemos dicho en este sentido acerca de la forma
passacaglia -la unión de las diversas partes con la
mira de su efecto acumulativo- es más cierto aún
en lo que respecta al tema con variaciones.
Hay diferentes tipos de variación que se pueden
aplicar virtualmente a cualquier tema. Se pueden dis-
tinguir con facilidad cinco tipos generales: 1) armó-
nico, 2) melódico, 3) rítmico, 4) contrapuntístico y
5) una combinación de los cuatro tipos anteriores.
Ninguna fórmula de los libros de texto podría pre-
ver todas las clases de planes de variación que un
compositor con inventiva puede descubrir. Hasta
es difícil ilustrar por medio de alguna pieza las
cinco divisiones que he señalado. Como ilustración,
me pareció mejor escribir el comienzo de cada fór-
mula típica de variación sobre alguna melodía muy
conocida, por ejemplo, Ach! du lieber Augustin
(véase el apéndice I).
Como ya dijimos, esto de ningún modo agota las
posibilidades de variación casi ilimitadas que hay
para cualquier tema. La mayoría de los compositores
suelen apegarse bastante al tema básico al comienzo
de la composición e ir tomándose cada vez más liber-
tades a medida que avanza la pieza. Es muy frecuen-
te que justo al final de ella se exponga otra vez el
tema en su forma original. Es como si el compositor
dijese: "Ven ustedes cuán lejos hemos podido ir; pues
bien, henos aquí de vuelta en el punto de partida."
La literatura musical se encuentra tan generosa-
mente provista de temas con variaciones, que la
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 153
mención de cualquier ejemplo en particular podría
parecer casi superflua. Sin embargo, aconsejo vehe-
mentemente al lector que escuche el primer tiempo
de la Sonata para piano en la mayor, de Mozart, que
está en forma de tema con seis variaciones. Obsér-
vese que la traza formal del tema se conserva en
cada una de las seis variaciones. La primera es un
buen ejemplo del tipo florido-melódico de variación;
la cuarta, de cómo se reduce la armonía a su esque-
leto. Un pequeño recurso, caro a los maestros clá-
sicos, se ejemplifica en la tercera variación, en la que
la armonía se convierte de mayor en menor. Desde el
punto de vista del oyente, es importante darse cuen-
ta del comienzo de cada nueva variación, de suerte
que la pieza se descomponga en nuestra mente de
manera igual a como estuvo dividida en la mente del
compositor mientras éste la componía. 5
Excelentes ejemplos del siglo xx, pero de una
complejidad mucho mayor que las mozartianas,
son los muy citados Études Symphoniques de Schu-
mann y el menos conocido, aunque admirable
Tema con variaciones de Gabriel Fauré.
Un interesante ejemplo moderno, que contiene
una ligera variación de la forma de variación misma,
es el tiempo central del Octeto de Stravinsky. Aquí,
en lugar del esquema usual: A-A'-A"-A"'-A"", etc.,
tenemos el plan siguiente: A-A '-A "-A '-A "'-A ""-A '-A. El
rasgo curioso aquí es que el compositor, después de
unas cuantas variaciones, no vuelve al tema pro-
piamente dicho (como en la forma rondó) sino a la
primera variación del tema.
Las Variaciones para piano (1930) del autor, ba-
sadas en un tema relativamente breve, trastruecan
5 Regla de oro aplicable a la audición de toda forma musi-
cal. [T.]
154 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
el procedimiento usual al poner en segundo lugar
la versión más simple del tema y denominar "tema"
a lo que es, propiamente hablando, una variación
primera. La idea fue ofrecer primero al oyente una
versión más sorprendente del tema, lo cual parecía
más de acuerdo con el carácter generalmente dra-
mático de toda la obra.
3. LA FORMA FUGADA
Fuga, concerto grosso, preludio de coral, motetes y
madrigales
El capítulo 1 partió de la premisa de que para apren-
der a escuchar inteligentemente era esencial oír la
música repetidas veces y en gran cantidad, y que
la lectura, por mucho que se lea, no podía remplazar
a la audición. Lo que allí se escribió es especialmen-
te cierto con respecto a las formas fugadas. Si el lec-
tor desea realmente oír lo que sucede en esas formas,
deberá estar dispuesto a seguirlas una y otra vez. Las
formas fugadas, más que cualquier otro molde for-
mal, si el profano las ha de oír plenamente, exigen
repetidas audiciones.
Todo lo que cae bajo la denominación de forma
fugada participa en algún modo de la naturaleza de
la fuga. El lector ya sabe, estoy seguro de ello, que,
en cuanto a textura, todas las fugas son polifónicas
o contrapuntísticas (estos dos términos tienen
idéntico significado). Por consiguiente, resulta que
todas las formas fugadas son de textura polifónica
o contrapuntística.
Al llegar aquí, haría bien el lector en repasar lo
que se dijo en el capítulo V acerca del escuchar poli-
LAS FORMAS FUNDA;I;1ENTALES 155
fónicamente. Se afirmó allí que el oír polifónica-
mente la música implica un oyente que pueda oír
simultáneamente varias líneas melódicas. Las voces
no tienen por qué ser de igual importancia, pero hay
que oírlas independientemente. Eso no constituye
una gran hazaña; cualquier persona medianamente
inteligente puede, con un poco de práctica, oír más
de una melodía a la vez. De todos modos, ello es la
condición sine qua non para oír inteligentemente las
formas fugadas.
Las cuatro principales formas fugadas son: pri-
mera, la fuga propiamente dicha; segunda, el can-
certa gros so; tercera, el preludio de coral; cuarta,
los motetes y los madrigales. No hay que decir que
la escritura contrapuntística no se limita a esas
solas formas. Así como hemos visto que el princi-
pio de variación es aplicable a cualquier forma, así
también la textura contrapuntística puede aparecer
sin preparación en casi todas las formas musicales.
En otras palabras, esté el lector dispuesto en todo
momento a escuchar polifónicamente.
Siempre que hay textura polifónica están en uso
un cierto número de procedimientos contrapuntís-
ticos conocidos. No es que estén invariablemente
presentes, sino que pueden aparecer en cualquier
momento, y por eso el auditor tiene que estar en
guardia. De esos procedimientos, los más sencillos
son: la imitación, el canon, la inversión, la aumen-
tación y la disminución. Procedimientos más recón-
ditos son el cancrizante (movimiento de cangrejo) y
el cancrizante invertido. Algunos de esos recursos
son muy difíciles de distinguir cuando están enre-
dados en la trama de la textura contrapuntística.
Los señalo ahora más por completar esta exposi-
ción que porque el lector con un solo ejemplo vaya
156 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
a aprender a reconocerlos cada vez que aparezcan
(véase el apéndice II).
La imitación es el procedimiento más simple de
todos. Cualquiera que haya cantado alguna vez en la
escuela un round,6 sabrá lo que quiere decir imi-
tación. Jugando a una especie de "follow-the-leader"
musical,7 una voz imita lo que otra hace. Cuando
ese procedimiento se usa incidentalmente en el
curso de una pieza, se le denomina "imitación". Esta
idea, perfectamente natural, se encuentra lo mismo
en la música muy antigua que en la contemporánea.
La más simple imitación suscita una ilusión de
música a varias voces, aunque en realidad no suena
más que una melodía. La imitación no tiene por qué
partir de la misma nota con que comienza la voz
original. En casos así hablamos de imitación "a la
cuarta" superior o "a la segunda" inferior, con lo
cual se indica a qué altura en relación con la voz
original entra la voz que hace la imitación. Paradó-
jicamente, tenemos que escuchar contrapuntística-
mente, aunque sólo se trata de una melodía.
El canon es simplemente una especie más elabo-
rada de imitación, en la cual la imitación se des-
arrolla lógicamente del principio al fin de la pieza.
En otras palabras, del canon se puede hablar como
de una verdadera forma, mientras que la imitación
no es más que un procedimiento. La música del
siglo XVIII nos proporciona muchísimos ejemplos;
de la música del siglo pasado, el más citado es el
6 Canción a varias voces en la que la segunda entra a poco
de haber comenzado la primera y con la misma melodía, y de
igual modo la tercera con respecto a la segunda, la cuarta
con respecto a la tercera, y así sucesivamente. [T.]
7 Juego en el que todos los participantes van imitando lo
que se le antoja hacer al "guía". [T.]
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 157
último tiempo de la Sonata para violín y piano de
César Franck. Recientemente, Hindemith escribió
cánones en forma de sonatas para dos flautas.
La inversión no es tan fácil de reconocer. Con-
siste en poner patas arriba, como si dijéramos, una
melodía. La melodía invertida se mueve siempre en
dirección contraria a la que sigue su versión origi-
nal. Es decir, si la original da un salto de octava
hacia arriba, la inversión salta una octava hacia
abajo, y así sucesivamente. Por supuesto que no
todas las melodías tienen sentido si se invierten.
Corresponde al compositor decidir si la inversión
de una melodía está o no justificada musicalmente.
La aumentación es fácil de explicar. Aumentar un
tema es duplicar la duración de las notas, con lo cual
hacemos el tema el doble de lento de lo que era ori-
ginalmente. (La negra se convierte en blanca; la blan-
ca, en redonda.) La disminución es lo contrrio de la
aumentación. Consiste en reducir a la mitad el valor
de las notas, de modo que el tema se mueve con el
doble de rapidez que originalmente. (La redonda se
convierte en blanca; la blanca, en negra, etcétera.)
Cancrizante, o movimiento de cangrejo, quiere de-
cir, como su nombre indica, que la melodía se lee de
atrás a delante. En otras palabras, la-si-do-re se con-
vierte en re-do-si-la. Aquí también la aplicación
meramente mecánica del procedimiento no siempre
produce resultados musicales. La imitación al can-
grejo se encuentra mucho menos frecuentemente
que los otros procedimientos contrapuntísticos, si
bien la moderna escuela vienesa, con Arnold Schoen-
berg a la cabeza, la usó con liberalidad. Todavía
más intrincada es la imitación cancrizante inverti-
da, en la cual el tema está invertido además de leído
hacia atrás.
158 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
La capacidad de escuchar contrapuntísticamente.
más la comprensión de los diversos procedimientos.
es todo lo que se necesita como preparación para oír
fugas inteligentemente. La mayoría de las fugas
están escritas a tres o a cuatro voces. Las fugas a
cinco voces son más raras y todavía más las a dos
voces. El número de voces. una vez adoptado. se
mantiene a todo lo largo de la fuga. Pero no todas las
voces están presentes de continuo en la fuga. pues
una fuga bien escrita entraña lugares de respiro en
cada línea melódica. De suerte que en una fuga a
cuatro voces pocas veces oye el auditor más de tres
voces a un tiempo.
Pero no importa cuántas voces puedan estar so-
nando a la vez: siempre hay una que predomina. Así
como el malabarista que está manejando tres obje-
tos atrae nuestra atención sobre el objeto que lanza
más alto. de igual manera e! compositor atrae nues-
tra atención sobre una de esas voces por igual in-
dependientes. Es el tema. o sujeto. de la fuga lo que
tiene preferencia cada vez que se presenta. El lector
podrá apreciar. por tanto. cuán importante es acor-
darse del sujeto de la fuga. A ello nos ayudan los
compositores con exponer invariablemente al co-
mienzo de la fuga el sujeto sin acompañamiento. Los
sujetos de las fugas son. por lo generaL más bien
breves -de dos a tres compases- y de carácter
bien definido. (Examine el lector. si le es posible.
los famosos cuarenta y ocho temas de fuga usados
por Bach en su Clave bien temperado.)
Antes de exponer todo lo que puede ser esquema-
tizado de la fuga considerada como un todo. habrá
que aclarar que las líneas generales de esta forma
no son tan definidas como las de otros moldes for-
males. Cada fuga difiere de las demás en cuanto a
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 159
la presentación de las voces. a la longitud y a los de-
talles interiores. Sus diversas partes no son tan fá-
ciles de distinguir como. digamos. las de las formas
por secciones. En un libro no técnico como éste es
imposible la explicación compás por compás que
cada fuga requiere para su completo análisis.
En todo caso. todas las fugas comienzan por lo
que se llama la "exposición". Antes de seguir con el
examen de! resto de la forma. veamos en qué con-
siste la exposición de la fuga. Toda fuga. como he
dicho. comienza por el enunciado del sujeto sin
adornos. Si tomamos como modelo una fuga a cua-
tro voces. el sujeto aparecerá por primera vez en
una de ellas: tiple. contralto. tenor o bajo. (Por
razones de conveniencia. llamémoslas V l. V 2. V 3 Y
V 4') Cualquiera de las cuatro voces puede hacer el
primer enunciado del sujeto de la fuga. Sea el que
fuere el orden seguido. el sujeto se oye en cada una
de las cuatro voces. una tras otra. así:
VI S ........ .
V
2
S ........ .
S ........ .
S ........ .
o en este otro orden de entrada:
S ........ .
S ........ .
V
3
s ........ .
V
4
s ........ .
(V 2 Y V 4 son conocidas más exactamente como
"respuestas" al sujeto. Pero en obsequio a la sen-
160 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
cillez, conservé la indicación de "sujeto" en todas
las cuatro voces.)8
Por sabido se calla que cuando la segunda voz
entra con el sujeto la primera voz no se detiene. Al
contrario, continúa para añadir al sujeto principal
una contramelodía, o contrasujeto, que es como
generalmente se le llama (CS). En esas condiciones,
el plano dice realmente así:
VI S ...... CS ..... .
V
2
S ...... CS ..... .
V
3
S ...... CS ..... .
V
4
S ...... CS ..... .
Cada voz, una vez que ha expuesto el sujeto y el
contrasujeto, queda en libertad de continuar sin res-
tricciones como una supuesta "voz libre". Con ese re-
lleno, nuestro plano de la exposición está completo:
VI S ...... CS ...... xxVL. .... xx .................. .
V
2
s ..... xxCS ...... xxVL. ............. .
V
3
S ...... xxCS ...... VL. ... .
V
4
S ...... CS ..... .
En algunas fugas no es factible pasar directamen-
te, sin un compás o dos de transición, de una entra-
da de una voz a la siguiente; eso es debido a rela-
ciones tonales de orden demasiado técnico para
exponerlas aquí. Esas transiciones son lo que indi-
can las equis minúsculas. La exposición se conside-
ra terminada cuando cada una de las voces de la
fuga ha cantado el tema una vez. (Ciertas fugas tie-
8 Esa advertencia acerca de las respuestas se rdiere al
primer esquema, evidentemente. En el segundo, las respues-
tas son V2 y VI' [T.]
LAS FOR,\I1AS FUNDAMENTALES 161
nen una sección de reexposición en la que se repite
la exposición, pero con diferente orden de entrada
para las voces.)
La exposición es la única parte de la forma fuga
que está definitivamente fijada. De ahí en adelante
no se puede resumir la forma con precisión. El plan
general podría reducirse a una fórmula por el esti-
lo de ésta: exposición -(reexposición)- episodio 1
-sujeto- episodio 2 -sujeto- episodio 3- su-
jeto- (etc.) -estrecho (para la explicación de este
término, véase la página siguiente)- cadencia.
En términos generales, una serie de episodios van
alternando con enunciados del sujeto, visto éste
cada vez bajo un nuevo aspecto. No hay reglas que
determinen el número de episodios ni las repeti-
ciones del tema. El episodio suele estar emparen-
tado con algún fragmento del sujeto o del contrasu-
jeto de la fuga. Es raro que esté construido con
materiales totalmente independientes. Su función
principal es divertir nuestra atención del tema de la
fuga, como para mejor prepararle a éste la escena
de su reaparición. El carácter general del episodio
es, por lo regular, el de una sección puente, de
índole más floja v mellos dialéctico que los desarro-
llos del sujeto.
A pesar de la apariencia de la fórmula anterior,
en la fuga no hav verdadera repetición, excepto
para el meollo del sujeto mismo y el contrasujeto
que frecuentemente acompaña a cada una de las
apariciones de aquél. Se nos escapará la mitad de lo
que es la forma fuga, si no comprendemos clara-
mente que con cada entrélda del sujeto se arroja una
luz diferente sobre el tema mismo. Éste se puede
aumentar o inver1ir, combinar consigo mismo o con
otros lemas nue\"os, abre\"Íar o alargar, cantar sose-
162
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
gadamente O con bravura. Cada r:ueva aparición
suya prueba el ingenio del composItor. En el grue-
so de la fuga -esto es, lo que hay después de la ex-
posición y antes del estrecho- se suele ad?ptar
severo plan modula torio, de orden demasiado tec-
nico para examinarlo aquí plenamente.
El estrecho de la fuga es voluntario, pero cuando
lo hay se encuentra de ordinario inmediatamente
antes de la cadencia final. Estrech0
9
es el nombre
que se da a una especie de imitación en la que las
diversas voces entran tan inmediatamente una tras
otra, que producen la impresión de tropezarse. No
todos los sujetos de fuga se prestan por igual a esta
clase de tratamiento, Y ello explica por qué no se
encuentran estrechos en todas las fugas. Cualquie-
ra que sea la naturaleza de la fuga, el final no es
nunca casual. Por regla general lleva consigo un
claro enunciado del sujeto y la insistencia por esta-
blecer sin lugar a dudas la tonalidad principal de la
fuga. "
La fuga pide que se la escuche con atenclOn y, por
tanto, no es larga, unas pocas páginas, nada más. Su
carácter no tiene más limitación que la imaginación
de su creador. Puede ser sombrío o gracioso, pero
nunca trata de ser ambas cosas en una misma fuga.
Por lo que se refiere a su carácter general, una fu-
ga dice una cosa y deriva su tónica de la naturaleza
del sujeto mismo. En otras palabras, su alcance emo-
cional está limitado por la clase de tema con que se
comienza.
El aspecto riguroso de la fuga desafió durante
siglos el ingenio de los y
desafiándolo. Pero en general se tiene la opmlOn de
9 Stretto en italiano. [T.)
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 163
que la fuga es, en esencia, una forma dieciochesca.
Eso se puede atribuir en parte a que los composito-
res del siglo XIX tendieron a abandonar una forma
que, indudablemente, se asociaba en sus espíritus
con el formalismo de una era pasada y también al
énfasis dado en la época romántica a la libertad de
expresión. Otras razones hubo también, pero ésas
bastan.
Sin embargo, los compositores recientes han
demostrado un renovado interés por la fuga. Si sus
logros en este terreno justifican o no su rehacer
una forma que el pasado ha hecho de manera tan
consumada, eso solamente el futuro podrá decirlo.
En todo caso, no hay nada esencialmente diferente
en una fuga moderna. Ésta, en lo que respecta a la
forma o al carácter emocional en general, sigue
siendo la fuga de una época disciplinada. El proble-
ma para el oyente es el mismo en ambos casos.
El concerto grosso
La segunda de las principales formas fugadas es la
del concerto grosso. Como todas esas formas fu-
gadas, también ella es esencialmente una forma
anterior al siglo XIX. No la confunda el lector con el
concerto, más tardío, escrito para un virtuoso solista
acompañado de orquesta. El origen del concerto
grosso es atribuible a la curiosidad que los composi-
tores de la segunda mitad del siglo XVII sintieron por
el efecto que se podía obtener oponiendo entre sí
dos gnlpos instrumentales, uno pequeño y otro
grande. El grupo pequeño. llamado concertino,
podía formarse con cualquier combinación de ins-
trumentos, a gusto del compositor. Sea el que fuere
164
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
el grupo instrumental pequeño, la forma se cons-
truye en tomo al intercambio dialéctico entre. el con-
certino y el grupo instrumental grande, o tuttl, como
se le suele llamar.
El concerto grosso es, pues, una especie de forma
fugada instrumental. Está formado generalmente
por tres o más tiempos. Los ejemplos clásicos de
esta forma son los de Haendel y Bach. Los ensayos
de este último dentro de tal forma -conocidos co-
mo los Conciertos de Brandeburgo y de los cuales hay
seis- usan de un concertino diferente para cada
uno. Es muy frecuente, al escuchar la textura con-
trapuntística de alguna de esas obras, que
la impresión de una salud y vitalidad maraVIllosas.
El movimiento interior de las diversas voces revela
un natural atlético, como si todas ellas estuviesen
en excelentes condiciones de funcionamiento.
Durante el siglo XIX, esta forma se vio abandona-
da en favor del concerto para solista y orquesta, el
cual se puede considerar con derecho como un
vástago del primitivo concerto grosso. Al igual que
otras formas del siglo XVIII, el concerto grosso ha go-
zado de un renovado interés por parte de los com-
positores recientes. Un conocido ejemplo moderno
es el Concerto grosso de Emest Bloch.
El preludio de coral
El preludio de coral, que es la tercera de las formas
fugadas, tiene una traza menos precisa que el con-
certo grosso y, por tanto, es más difícil definirlo con
cierta exactitud. Tuvo su origen en las melodías cora-
les que se cantaron en los templos protestantes a
partir del tiempo de Lutero. Los compositores ads-
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 165
critos a la iglesia ejercitaban su ingenio en hacer pri-
morosos arreglos de aquellas sencillas melodías. En
un sentido, esos arreglos son variaciones sobre la
melodía de un himno. Mencionaré tres de los tipos
más conocidos de tratamiento de esas melodías
corales.
El método más simple consiste en conservar in-
tacta la melodía dada y dar mayor interés a las ar-
monías que la acompañan, ya sea aumentando la
complejidad armónica, va haciendo más intrinca-
damente polifónicas las' voces acompañantes. Un
segundo tipo borda sobre el tema mismo, pres-
tando al más pobre diseño melódico una gracia y
t10ridez insospechadas. El tercer tipo, el más com-
plicado, es una especie de fuga que se teje alrede-
dor de la melodía del coral. Así, por ejemplo, un
fragmento de la melodía del coral sirve de sujeto de
fuga; se escribe una exposición de fuga exactamente
como si no fuera a haber coral. y luego, de pronto,
mientras la fuga continúa plácidamente, comienzan
a oírse, por encima o por debajo de ellas, las prolon-
gadas notas del coral.
Algunas de las creaciones más hermosas de Bach
fueron escritas en una u otra de esas formas de pre-
ludio de coral. Su Orgelbiichlein es una colección de
breves preludios de coral que contiene una abun-
dancia inagotable de riquezas musicales que nin-
gún amante de la música puede permitirse ignorar.
Profundamente emocionantes desde el punto de
vista expresivo, no dejan de ser, al mismo tiempo,
una maravilla de ingenio técnico, ejemplo magistral
de la estrecha unión de la emoción y el pensa-
miento.
166 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Motetes y madrigales
La cuarta y última de las formas fugada: es.la de
los motetes y madrigales. Me apresuro a anadIr
el motete o el madrigal no es una forma, propIa-
mente hablando; pero en vista de que se han de es-
cuchar cada vez más, y definitivamente pertenecen
a las formas contrapuntísticas, su lugar adecuado
es éste. No se puede generalizar en cuanto a su
forma, pues son composiciones corales que can-
tan sin acompañamiento y en cada caso particular
su traza formal depende de su letra. . .
Durante los siglos XV, XVI Y XVII se
profusión de motetes y La dIferencia
que hay entre ambos conSIste en que el es
una composición vocal breve con m.len-
tras que el madrigal es una composIclOn simIlar,
pero con letra profana. El madrigal es de carácter
menos severo, por lo general. Ambos son formas
fugadas vocales típicas de la era a,nterior al adve-
nimiento de Bach y sus contemporaneos.
Desde el punto de vista del oyente, es importante
distinguir la textura del motete o madrigal. Tampo-
co en esto prevalece una regla; los motetes y los. ma-
drigales pueden ser o bien de o bien a
base de acordes, o bien una combmaclOn de ambas
cosas. No concibo cómo esas formas vocales se pue-
dan oír inteligentemente sin tener una idea elemen-
tal acerca de sus diferentes texturas. En el motete o
madrigal de textura fugada o la
cunstancia de que las diversas voces melodlCas esten
unidas a la letra resultará de especial u tilidad para
ayudar al auditor a oír el contrapunto con más facili-
dad que en las formas puramente instrumentales. 10
10 C( lo dicho por el autor en la página 59. [T.]
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
167
La época del Renacimiento está repleta de maes-
tros que utilizaron esas formas vocales. Palestrina
en Italia, Orlando de Lasso en los Países Bajos, Vic-
toria en España, Byrd, Wilbye, Morley y Gibbons
en Inglaterra son unos cuantos de los nombres
prominentes de una de las eras más notables de la
música. La falta de familiaridad de la mayoría del
público de conciertos con esa época extraordinaria
es indicio de cuán relativamente estrechos son los
intereses musicales de nuestro tiempo.
4. LA FORMA SONATA
La sonata como un todo, la forma sonata
propiamente dicha, la sinfonía
La forma sonata, para el auditor de hoy, tiene algo
de la significación que las formas fugadas tuvieron
para los auditores del siglo XVIII. Pues no es exage-
rado decir que, a partir de aquellos tiempos, la
forma básica de casi todas las piezas extensas de
música ha estado ligada de algún modo a la sonata.
Es asombrosa la vitalidad de esta forma. Está exac-
tamente tan viva hoy como lo estaba en la época de
su primer desarrollo. La lógica de la forma, tal co-
mo se practicó en los primeros tiempos, más su ma-
leabilidad en manos de los compositores posterio-
res, explica, sin duda, su continuo dominio sobre la
imaginación de los creadores musicales durante los
últimos ciento cincuenta años por lo menos.
No se ha de olvidar, por supuesto, que cuando
hablamos de la forma sonata no estamos exami-
nando solamente la forma que se halla en las piezas
llamadas sonatas, pues el significado del término es
168 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
mucho más amplio que eso. Por ejemplo, toda
sinfonía es una sonata para orquesta; todo cuarteto
de cuerda es una sonata para cuatro instrumentos de
cuerda; toda concerto, una sonata para un instru-
mento solista y orquesta. También la mayoría de
las oberturas tienen la forma de un primer tiempo
de sonata. El uso del término sonata está general-
mente confinado a composiciones para un instru-
mento solista, con o sin acompañamiento de piano;
pero, como fácilmente se echa de ver, eso no es lo
bastante amplio para incluir las varias aplicaciones
de lo que, de hecho, es la forma sonata a los dife-
rentes vehículos sonoros.
Afortunadamente para el oyente lego, la forma
sonata en cualquiera de sus muchas manifestacio-
nes es más accesible, en suma, que algunas de las
otras formas que hemos venido estudiando. Eso se
debe a que e! problema que plantea al que escucha
no es el de atender al detalle en los diversos com-
pases, como en la fuga, sino el de seguir e! amplio
trazado de grandes secciones. Además, la textura
de la sonata no es, por lo general, tan contrapuntís-
tica como la de la fuga. En cuanto textura, la so-
nata incluye mucho más: dentro de los dilatados
límites de la forma sonata entra casi de todo.
Antes de aventurarnos más lejos, habrá que pre-
venir al lector contra otra confusión posible respec-
to al uso de! término "forma sonata". En realidad,
se aplica a dos cosas diferentes. En primer lugar,
hablamos de forma sonata cuando pensamos en una
obra entera consistente en tres o cuatro tiempos.
Por otra parte, también hablamos de forma sonata
cuando nos referimos a un tipo determinado de es-
tructura musical que se encuentra generalmente en
el primer tiempo, y a menudo también en el último,
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
169
de una sonata. Así pues, dos cosas hay que tener
presentes: 1) la sonata como un todo y 2) la forma
sonata propiamente dicha, llamada a forma de
allegro o de primer tiempo de sonata. Lo de allegro
de sonata se refiere al hecho de que casi todos los
primeros tiempos de las sonatas están en lempo alle-
gro (es decir, rápido).
Hay todavía otra distinción que hemos de tener
presente. Cuando vaya el lector a un concierto yen-
cuentre en el una sonata para violín y
piano de Haendel o Bach, no busque en ella la for-
ma que estamos examinando aquí. La palabra sona-
ta se usaba entonces en oposición a la palabra can-
tata: sonata era algo para ser sonado o tañido y
cantata, algo para ser cantado. Por lo demás, poco
o nada tiene que ver esa sonata con la posterior del
tiempo de Mozart y Haydn.
La sonata, tal como nosotros la entendemos, se
dice ser en gran parte creación de uno de los hijos
de Bach, Carlos Felipe Manuel Bach. Éste tiene
fama de haber sido uno de los primeros composi-
tores que hicieron experimentos con la nueva for-
ma de sonata, los pel'files clásicos de la cual fueron
definitivamente establecidos después por Haydn y
Mozart. Beethoven puso todo su genio en ampliar
el concepto que tenía su época de la forma sonata;
le siguieron Schumann y Brahms, los cuales, en
menor gr'ado, también extendieron la significación
de ese molde formal. En la actualidad, el trata-
miento de esa forma es tan libre, que, en ciertos
casos, casi no se la puede reconocer. A pesar de eso,
siguen, aun hoy, intactos el cascarón .Y mucho de lo
psicológico que hay en esa forma.
170 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
La sonata como un todo
La sonata como un todo comprende tres o cuatro
tiempos diferentes. Hay ejemplos de sonatas en dos
tiempos y, más recientemente, en un solo tiempo;
pero son excepcionales. La distinción más evidente
entre los tiempos es la de tempo: en la especie de so-
nata en tres tiempos, es rápido-lenta-rápido; en la
sonata en cuatro tiempos, es, por lo regular, rápido-
lento-moderadamente rápido-muy rápido.
La gente, por lo general, desea saber qué es lo que
hace que esos tres o cuatro tiempos se pertenezcan
mutuamente. Nadie ha surgido con una respuesta
satisfactoria a esa pregunta. El uso y la costumbre
hacen que esos tiempos parez.can pertenecerse mu-
tuamente, pero yo siempre sospeché que se podría
sustituir el Minueto de la Sinfonía número 98 de
Haydn por el Minueto de la Sinfonía número 99
de Haydn, sin que se notase en cualquiera de esas
obras ninguna falta seria de cohesión. Particular-
mente en esos ejemplos tempranos de la sonata, los
tiempos están ligados entre sí más por necesidades
de equilibrio y contraste y por ciertas relaciones to-
nales que por ninguna conexión intrínseca. Más
tarde, como veremos en la llamada forma cíclica de
la sonata, los compositores trataron de encadenar
sus tiempos por medio de la unidad temática, mien-
tras que conservaban las características generales
de los diversos tiempos.
Consideremos ahora, por un momento, la forma
de cada uno de los diferentes tiempos de la sonata.
Nuestras descripciones se han de tomar como ver-
daderas sólo en general. pues de las afirmaciones
que se pueden hacer sobre la forma sonata casi no
hay ninguna a la que no se oponga la excepción de
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
171
algún determinado ejemplo. Como ya se dijo, el pri-
mer tiempo de cualquier sonata -y uso esta pala-
bra genéricamente para denotar sinfonías, cuarte-
tos de cuerda y demás- tiene siempre la forma de
un allegro de sonata. Páginas adelante investigare-
mos a fondo esa forma.
El segundo tiempo suele ser tiempo lento, pero
no hay nada que se pueda llamar forma de tiempo
lento. Se puede escribir dentro pe alguno de varios
moldes. Por ejemplo, puede ser un tema con va-
riaciones semejante a los que ya hemos estudiado.
O puede ser la versión lenta de la forma rondó -ya
sea un rondó breve, ya un rondó extenso-o Y puede
ser algo todavía más sencillo que eso, perteneciente
a la forma tripartita ordinaria. Más raramente se
parece mucho a la forma de primer tiempo de so-
nata. Cualquiera de esas formas será de esperar
para el oyente que escuche el segundo tiempo de
una sonata.
El tercer tiempo suele ser un minueto o un scher-
zo. En las primeras obras, de Haydn y Mozart, es
un minueto; más tarde será un scherzo. En cual-
quiera de ambos casos será la forma tripartita A-B-A
que hemos examinado al tratar de las formas por
secciones. A veces los tiempos segundo y tercero se
permutan: en lugar de encontrarse el tiempo lento
como segundo y el scherloo como tercero, el scher-
loO puede estar como segundo y el tiempo lento como
tercero.
El cuarto tiempo, o finale, como frecuentemente
se le llama, tiene casi siempre o forma de rondó ex-
tenso o forma de allegro de sonata. Por tanto, es
solamente el primer tiempo de la sonata el que
ofrece una fisonomía completamente nueva para
nosotros.
172
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Las sonatas en un solo tiempo son por lo general
de dos tipos: o se limitan a un tratamiento extenso de
la forma de primer tiempo o tratan de incluir los
cuatro tiempos dentro de los límites de uno solo.
Las sonatas en dos tiempos son demasiado capri-
chosas para que podamos catalogarlas.
Forma de allegro o primer tiempo de sonata
Uno de los rasgos más notables de la forma de alle-
gro de sonata es que se pueda reducir tan fácil-
mente a la ordinaria fórmula tripartita: A-B-A. En
todo lo concerniente a sus líneas más generales, no
difiere de la pequeña sección analizada en el capí-
tulo "La estructura musical", o de las varias clases
de forma tripartita examinadas como Formas por
Secciones. Pero en este caso es preciso recordar
que cada una de las partes de A-B-A representa
extensos trozos de música, cada uno de los cuales
tiene de cinco a diez minutos de duración.
La explanación convencional de la forma allegro
de sonata es fácil de ver. Explica en su mayor parte
las formas más tempranas y menos complejas del
allegro de sonata. Un simple diagrama mostrará la
traza general de esa forma:
Exposición
Desarrollo Recapitulación
A : 11 B 11 A I
"'--a ....--\ -b ~ c l M ~ \ a -b --e I
tónica dominante dominante tonalidades tónica
tónica tónica
extrañas
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 173
Como puede verse, el A-B-A de la fórmula se
llama, en este caso, exposición-desarrollo-recapitu-
lación o reexposición. En la parte de la exposición
se expone el material temático; en la parte del des-
arrollo ese material temático es tratado de maneras
nuevas e insospechadas; en la recapitulación vuelve
a oírsele en su forma original.
La parte de la exposición contiene un primer
tema, un segundo tema y un tema conclusivo.
I I
El
carácter del primer tema es dramático, o "masculi-
no", y está siempre en la tonalidad de la tónica; 12 el
carácter del segundo tema es lírico, o "femenino", y
está siempre en la tonalidad de la dominante; el
tema conclusivo es menos importante que los dos
anteriores y está también en la tonalidad de la do-
minante. La sección del desarrollo es "libre", esto es,
combina libremente los materiales presentados en
la exposición y añade a veces nuevo material propio.
En esta sección la música pasa a tonalidades nuevas
y extrañas.
I3
La recapitulación o reexposición repite
más o menos literalmente lo que se encontró en la
exposición, con la diferencia de que ahora todos los
temas están en la tonalidad de la tónica.
He ahí lo que son las meras líneas generales de
esa forma. Examinémosla ahora más detenida-
mente y veamos si no podemos generalizar acerca
de ella de manera que la hagamos más aplicable a
ejemplos concretos de todas las épocas.
11 Esta esquemática descripción se propone indicar única-
mente la estructura convencional como se acostumbra hacer-
lo en los libros de texto.
12 Es decir, la tonalidad principal del tiempo. [T.]
13 El calificativo "extrañas" tiene el sentido estricto de "aje-
nas a la tonalidad principal". No se tome, pues, en el sentido
de "raras" o "singulares". [T.]
174 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Todos los allegros de sonata, cualquiera que sea
la época a que pertenezcan, conservan la forma tri-
partita de exposición-desarrolla-recapitulación. La
exposición contiene variedad de elementos musi-
cales. Ésa es su naturaleza esencial, pues si así no
fuere poco o nada habría que desarrollar. Esos va-
rios elementos suelen estar divididos en una a mi-
núscula, una b minúscula y una e minúscula que
representan lo que se solía llamar primer tema,
segundo tema y tema conclusivo. Digo "se solía lla-
mar", porque a los nuevos analistas acabó desagra-
dándoles la manifiesta disparidad que hay entre esa
nomenclatura y la evidencia mostrada por las obras
mismas. Es difícil decidir en términos generales qué
es exactamente lo que entra en una exposición. No
obstante, se puede decir con seguridad que los te-
mas se exponen, que hay contraste entre sus carac-
teres respectivos y que producen una sensación de
conclusión al final de la sección. Por razones de con-
veniencia, no habría inconveniente en llamar a al
primer tema, siempre y cuando se entendiese bien
que puede consistir en un conglomerado de varios
temas o fragmentos de tema, de carácter, por lo
general, dramático y afirmativo. Lo mismo se puede
decir de b, llamado segundo tema, el cual también
puede ser en realidad un tema o una serie de temas,
aunque de naturaleza más lírica y expresiva que a.
Esa yuxtaposición de dos grupos de temas, uno que
significa fuerza y agresividad y otro de carácter
blando y cantable, es la esencia de la exposición y
determina el carácter de toda la forma allegro de
sonata. En la mayoría de los primeros ejemplos de
esa forma se sigue más estrictamente la ordenación
del material en tema primero y tema segundo, pero
en los de más tarde sólo podemos estar seguros de
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
175
que en la exposición concurrirán dos elementos
opuestos, sin que podamos decir en qué orden exac-
tamente habrán de aparecer.
El último o últimos temas, correspondientes a la
e minúscula, constituyen una frase o frases finales.
Por tanto, pueden ser de cualquier naturaleza que
lleve a una sensación de conclusión. Eso es impor-
tante, pues el auditorio, si se supone que va a seguir
inteligentemente el desarrollo, deberá tener idea
clara de en qué lugar se produce el final de la ex-
posición. Si el lector sabe música, siempre podrá
encontrar de un modo mecánico el fin de la exposi-
ción de cualquiera de las sonatas v sinfonías clá-
sicas con buscar la doble barra ¿on el siano de
'"
repetición que indica la repetición de rigor en toda
la parte. Hoy día los intérpretes siguen su personal
criterio en cuanto a repetir o no la exposición. De
modo que una parte del problema de escuchar la
forma de primer tiempo consiste en observar si se
hace o no esa repetición. Las sonatas y sinfonías
más modernas no indican repetición alguna, de
suerte que, aunque sepamos leer música, no nos
será fácil encontrar el final de la sección.
Otro elemento importante hay en la exposición.
No se puede pasar con facilidad, sin alguna especie
de transición de un estado de ánimo fuertemente
dramático a otro líricamente expresivo. Esa transi-
ción, o puente, como a menudo se le llama, puede
ser breve y muy elaborada. Pero temáticamente
nunca deberá ser de tanta significación como los
elementos a y b, pues ello no t;aería sino confusión.
Los compositores, en tales momentos, recurren a
una especie de figuración musical que tiene impor-
tancia por su significado funcional más bien que
por su interés musical intrínseco. Esté, pues, aten-
176
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
to el lector a la aparición del puente entre a y b Y a
la posibilidad de un segundo puente entre b y c.
Es la sección del desarrollo lo que da al allegro de
sonata su carácter especial. En ninguna otra
hay una parte especial para la extenslOn
y desarrollo del material tematlco presentado en
una sección previa. Ese rasgo de la forma allegro de
sonata es lo que tanto ha fascinado a los
compositores: la oportunidad de trabajar
mente con materiales ya expuestos. El lector vera,
pues, que la forma sonata,
te es en esencia una forma pSlcolog
lca
Y dramat!-
c;. No podemos mezclar los dos, o más,
de la exposición, sin que se cree una sensaClOn de
lucha o drama. La parte del desarrollo es lo .que
pone a prueba la imaginación de todo composItOr.
Se podría llegar hasta decir que es una de las cosas
principales que separan al de.1 profano.
Porque cualquiera puede sIlbar tonadas, hay
que ser realmente un compositor, con el y la
técnica de un compositor, para poder escnblr un
desarrollo realmente bello de esas tonadas.
No hay reglas que rijan la sección de desarrollo.
El compositor tiene completa libertad en ,a
los tipos de desarrollo, en cuanto al mater.IaI tema-
tico que decida desarrollar, en cuanto a la
ción de nuevos materiales y en cuanto a la. longItud
de la sección. Solamente se puede generalIzar .acer-
ca de dos factores: 1) que el desarrollo
comúnmente por una repetición parcial del pnmer
tema a fin de recordar al oyente cuál fue el punto
de p;rtida, y 2) que durante el curso de.1
la música modula a lo largo de una sene de tonalI-
dades lejanas, lo cual sirve para preparar la sen-
sación de regreso al hogar que se produce cuando
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 177
se alcanza, al comienzo de la recapitulación, la to-
nalidad original. Por supuesto que todo eso varía
considerablemente según se trate de una forma
temprana de allegro de sonata o de una más tardía.
Así por ejemplo, en época aun tan temprana como
la de Beethoven, la sección de desarrollo se hizo
mucho más elaborada de lo que era antes. El plan
modula torio se siguió aceptando, aun en los últi-
mos tiempos en que la clásica relación de tónica-
dominante-dominante entre los temas primero,
segundo y tercero, respectivamente, se rompió por
completo. La tendencia a dar mayor importancia a
la sección de desarrollo ha ido en aumento, como
ya señalé, de suerte que esa sección se convirtió en
el eje de la forma allegro de sonata y en ella vierte el
compositor, hasta la última gota, toda la imagi-
nación e invención de que es capaz.
La recapitulación (o reexposición) 14 es, como su
nombre indica, una repetición de la exposición. En
el allegro de sonata clásico la repetición es, por lo
general. exacta, si bien aun ahí hay tendencia a
omitir lo que no es esencial y a descartar el material
ya suficientemente oído. Más tarde, la repetición se
fue haciendo más y más libre, hasta convertirse a
veces en un mero fantasma de su ser anterior. No es
muy difícil comprender por qué. El allegro de sona-
ta tuvo su origen en una época en que los compo-
sitores tenían una mentalidad "clásica", esto es,
partían de una estructura cuya traza era perfecta-
mente clara, y en ella metían una música bien con-
trolada y de carácter emocional objetivo. Entre el
14 El autor usa siempre el término "recapitulación". Aña-
dimos nosotros el de "reexposición", por ser más usual entre
los músicos de habla castellana. [T.]
178 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
esquema formal A-B-A y la naturaleza del conte-
nido musical no había contradicción. Pero con el
advenimiento de la era romántica la música se hizo
mucho más dramática y psicológica. Era inevitable
que el nuevo contenido romántico resultase difícil
de contener dentro del marco de un esquema for-
mal esencialmente clásico. Porque es simplemente
lógico que si el compositor expone su material en la
exposición y lo desarrolla luego de una manera
sumamente dramática y psicológica, al final haya
de llegar realmente a conclusiones diferentes. ¿Qué
sentido tiene pasar por toda la baraúnda y la lucha
de la sección de desarrollo si es sólo para llevarnos
a las mismas conclusiones de que habíamos par-
tido? Por eso parece justificada la tendencia de los
compositores modernos a abreviar la recapitu-
lación o a sustituirla con una conclusión nueva.
Una de las equivocaciones más extraordinarias
de la música es el caso de Scriabin, el compositor
ruso de dotes asombrosas, fallecido en 1915. El ca-
rácter de su material temático era realmente perso-
nal, realmente inspirado. Pero Scriabin, que escri-
bió diez sonatas para piano, tuvo la idea fantástica
de intentar ponerle a esa emoción realmente nueva
la camisa de fuerza de la vieja forma sonata clási-
ca, con recapitulación y todo. Pocos compositores
modernos cayeron después en ese error. En reali-
dad, se van a veces al extremo opuesto y dan una
interpretación tan liberal a la palabra sonata que le
quitan realmente todo significado. De suerte que
hoy día el oyente tiene que estar dispuesto a ver
aplicado ese término casi en cualquier sentido.
Dos importantes adiciones se hicieron a esa for-
ma cuando todavía se encontraba en las primeras
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
179
eJt
pas
de su desarrollo: una introducción antes del
a. egro y una .coda al final. La introducción es casi
de aIre lento, indicación segura de que la
A no ha comenzado aún. Puede consistir en
musi.cales independientes por completo
.e, a egro que sIgue o puede que contenga una ver-
SlOn lenta del tema principal de A a f' d .
b' d ' In e contn-
UIr sensación de unidad. La coda no se puede
descnbIr tan terminantemente. De Beethoven en
adelan.te ha un preponderante pa el
en la d¡]ataclOn de los límites de esa forma. Su
to crear una sensación de apoteosis: el material
es VISto por última vez y bajo una luz nueva A '
hay reglas que rijan el
tratamIento es a veces tan extenso que convierte la
en una de segunda sección de desarro-
; aunque sIempre conducente a una sensación de
epIlogo y conclusión.
Este resuI?en de la forma allegro de sonata sola-
,tendra valor para el lector si éste lo aplica a la
au IClOn de obras concretas. Como un ejemplo entre
muchos, escogí la Sonata "Waldstein" para .
O 53 d plano,
p. " e y cuyo análisis se encontrará
en el apendIce IU. que un análisis de esta clase
sea de necesario oír la obra una y otra
ver MI expenenCIa me ha enseñado que no conozco
a ondo una obra mientras no soy capaz de cantár-
de volverla a crear, por decirlo
en mI Imaginación. No hay mejor modo de apre-
CIar en diferencias entre el mero es-
(uema dI.agrama.tJco de una forma y el contacto con
os cambIOs de un organismo vivo.
la dIferencia que hay entre leer una des-
cnpclOn de la fisonomía de un ser humano y cono-
cer a un hombre o a una mujer de carne y hueso.
180 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
La sinfonía
Aunque no constituya una forma independien.te,
distinta de la sonata, la condición actual de la SIn-
fonía es tal que sería imposible pasarla por alto sin
más examen. No nos es posible, en realidad, oír un
programa orquestal, sea en la sala de conciertos,
sea por radio, sin que topemos con alguna de las
sinfonías del repertorio usual. Recordemos, empe-
ro, que esas obras no ofrecen problemas específicos
diferentes de los arriba bosquejados.
Al contrario de lo que sería de esperar, la sinfonía
tuvo su origen no en formas instrumentales como el
concerto grosso, sino en la obertura de la primitiva
ópera italiana. La obertura, o sinfonía, como se la
llamaba tal como la perfeccionó Alessandro Scar-
latti, constaba de tres partes: rápida-lenta-rápida,
presagiando así los tres tiempos de la sinfonía clási-
ca. Hacia 1750 la sinfonía acabó por desprenderse
de la ópera que le había dado el ser y llevar una vida
independiente en la sala de conciertos. Karl Nef, en
su Esquema de la historia de la música, describe así
lo sucedido: "Una vez que la sinfonía de teatro fue
trasladada a la sala de conciertos, se apoderó del
mundo musical una verdadera manía de tocar sin-
fonías. Los compositores nunca publicaban menos
de una docena cada vez. Muchos de ellos escribie-
ron cien y aun más; la suma total ascendió a
muchos miles. En tales circunstancias, sería vano
intentar descubrir al hombre que haya fundado el
nuevo estilo. Fueron muchos los compositores que
colaboraron en el nuevo movimiento; en la primera
época, italianos, franceses y alemanes." 15
15 Reproducido, con autorización, de Karl Esquema de
la historia de la música, trad. de Carl F. PfattelCher, ColumbIa
University Press, 1935.
LAS FORMAS FU:-.fDAMENTALES
181
La mejor orquesta de entonces fue la sostenida
en Mannheim de 1743 a 1777. Allí los precursores
de Haydn y Mozart inventaron muchos rasgos de la
si.nf?nía de más tarde, tales como el crescendo y el
dlmznuendo orquestales y una mayor flexibilidad
del tejido orquestal. La textura general fue más ho-
mofónica, sirviéndose del carácter ligero, cantable
del estilo operístico, más que de la grave manera
contrapuntística del concerto grosso.
Fue ésta la base sobre la que Haydn perfeccionó
gradualmente el estilo sinfónico. No debemos olvi-
dar que algunos de sus logros más importantes en
ese terreno fueron creados después de muerto
Mozart y tras un largo periodo de gestación y ma-
durez. La sinfonía la dejó redondeada como forma
artística, capaz de ulterior desarrollo, pero no de
ma.yor perfección dentro de los límites de su propio
estIlo.
El camino quedaba abierto para las famosas Nue-
ve de Beethoven. La sinfonía perdió toda conexión
sus operísticos. La forma se amplió, el
amblto emocIOnal se ensanchó, la orquesta piafó y
tronó en forma completamente nueva e
creó sin ayuda un coloso que sólo él pa-
recIO capaz de domeñar.
. Porque los compositores del siglo XIX que le suce-
dieron -Schumann y Mendelssohn- escribieron
u.na menos titánica. A mediados del siglo la
smfo,ma se encontró en peligro de perder su hege-
moma en el terreno orquestal. Aparentemente los
"modernistas" Liszt, Berlioz y Wagner consider;ban
la sinfonía como una "antigualla", a menos de com-
binarla con alguna idea programática o de incor-
porarla en esencia al drama musical. Fueron los
"conservadores" como Brahms, Bruckner y Tchai-
182
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
kovsky quienes defendieron lo que comenzaba a
parecerse mucho a una causa perdida.
Durante esa época se introdujo una innovación
importante en cuanto a la forma sinfónica, a saber,
la llamada forma cíclica de la sinfonía. César Franck
tuvo especial predilección por ese procedimiento.
Era un intento de ligar las diversas partes de la
obra por medio de la unificación del material
temático. Unas veces es un tema "mote" que se oye
cuando menos se espera en los diferentes tiempos
de la sinfonía, dando la impresión de un único pen-
samiento unificador. Otras veces -y esto es más
exactamente la forma cíclica- todo el material
temático de toda una sinfonía se puede derivar de
solos unos cuantos temas principales que se meta-
morfosean por completo a medida que avanza la
obra, de suerte que lo presentado primeramente
como un sobrio tema de introducción se transfor-
ma en la melodía principal del scherzo y, análoga-
mente, en tiempo lento y en finale.
El que la forma cíclica no haya tenido mayor
aceptación se debe, probablemente, a que no satis-
face la necesidad de una lógica musical dentro de
cada uno de los tiempos. Es decir, que la unifica-
ción de todo el material temático es sólo un expe-
diente, más o menos interesante según el ingenio
con que lo utilice el compositor; pero la sinfonía
¡todavía hay que escribirla! Los problemas de for-
ma y sustancia con que hay que luchar siguen sien-
do los mismos y, en comparación con ellos, el deri-
var de una sola fuente todo el material no es más
que un detalle. Después de Franck usó la forma
cíclica su alumno y discípulo Vicent d'Indy, y, más
recientemente, la utilizó Ernest Bloch en más de
una obra.
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 183
Hasta hace unos cuantos años prevaleció la im-
presión de que los compositores modernos habían
abandonado la forma sinfonía. No hay duda de que
el interés por esa forma se enfrió entre las figuras
más importantes de los 20 primeros años del pre-
sente siglo. Debussy, Ravel, Schoenberg y Béla
Bartók no escribieron sinfonías en sus años madu-
ros. Pero después la cosa cambió. Hoy se están es-
cribiendo otra vez sinfonías, a juzgar por las obras de
franceses como Roussel y Honegger, rusos como
Miaskovsky (con quince a su crédito), Prokofief y
Shostakovich, ingleses como Bax, Vaughan Williams
y Walton; norteamericanos como Harris, Sessions y
Piston.
16
No hay que olvidar un hecho más: que aun
durante el periodo de su supuesta decadencia, la
forma sinfónica siguió siendo usada por composi-
tores tan acérrimos como Mahler y Sibelius. El que
justamente ahora comiencen sus obras a encontrar
lugar en el repertorio usual de las entidades sinfóni-
cas puede ser indicio de un resurgimiento del interés
por esa forma.
Mahler y Sibelius han sido más intrépidos que al-
gunos de sus sucesores en su tratamiento de la sinfo-
nía. Mahler trató como un desesperado de hacer la
sinfonía más grande de lo que era. Agrandó las di-
mensiones de la orquesta en proporciones gigantes-
cas, aumentó el número de los tiempos, introdujo la
masa coral en la Segunda y la Octava y, en general,
tomó a su cargo el continuar las tradiciones de la
16 A los compositores citados por el autor hay que añadir
el Stravinsky de los últimos años, autor de la Sinfonía de
Salmos (1930), la Sin/ónía en do (1940) y la Sin/ónía en tres
tiempos (1945), y el propio Copland, autor de tres sinfonías,
que sepamos. [T.]
184 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
sinfonía beethoveniana. Se le acusó con acritud de
ser un poseur irremediablemente descarriado en sus
pretensiones. Pero el poder escoger algunos de los
diversos tiempos de sus nueve sinfonías, por mi par-
te estoy seguro de que su posición será algún día
equivalente a la de Berlioz. Sea como fuere, en su
obra podemos encontrar el origen de nuevas texturas
contrapuntísticas y nuevos colores orquestales sin
los cuales sería inconcebible la sinfonía moderna.
Sibelius manejó libremente la forma, en especial
en sus sinfonías Cuarta y Séptima. Esta última per-
tenece a la rara especie de las sinfonías en un solo
tiempo. Mucho se ha escrito sobre el magistral des-
arrollo dado por Sibelius a la forma sinfónica. Pero
habría que ver si su desviación de la norma usual no
habrá sido tan grande que casi haya roto con el
modelo del siglo XIX. Tengo la sospecha de que la
Séptima, a pesar de su nombre, está, en cuanto a for-
ma, más próxima al poema sinfónico que a la sin-
fonía. Sea como fuere, hay que recordar, desde el
punto de vista del oyente lego, que los tiempos de
Sibelius no están construidos convencionalmente y
dependen del crecimiento orgánico gradual de un
tema que da lugar a otro, más bien que del con-
traste entre dos temas. En sus mejores momentos,
la música parece como si floreciese partiendo a
menudo de un comienzo nada prometedor.
Si es posible alguna generalización acerca del
manejo de esa forma por los más nuevos composi-
tores, podrá afirmarse que la sinfonía, en cuanto
colección de tres o más tiempos distintos, tiene aún
una vigencia tan firme como siempre. Sigue sin
haber nada inferior o casual en cuanto a la forma.
Ésa es aún la forma en la que el compositor trata
de aprehender las grandes emociones. Si es que se
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
185
pueden columbrar algunos cambios fundamenta-
les, serán probablemente cambios en la disposición
estructural interna de los tiempos aisladamente
considerados. En ese sentido restringido, la forma
es más libre: los materiales se presentan de una ma-
nera menos rigurosa, la separación entre los grupos
primero, segundo y conclusivo es mucho menos
clara, si es que existe siquiera; nadie puede prede-
cir la naturaleza de la sección de desarrollo ni la
extensión de la recapitulación, si es que la hay. Por
eso la sinfonía moderna es más difícil de escuchar
que los ejemplos más antiguos de esa forma, más
plenamente digeridos para nosotros.
Está claro que la sinfonía, y con ella la forma
allegro de sonata, todavía no han muerto. A menos
que todos los signos sean engañosos, ambas ten-
drán una sana descendencia.
5. LAS FOR\1AS LIBRES
El preludio, el poema sinfónico
Para tener alguna idea de en qué consiste una forma
"libre" hemos de saber lo que es una forma rigurosa.
En los cuatro capítulos anteriores se resumieron las
formas fundamentales pertenecientes a la variedad
rigurosa. Descubrimos que la mera descripción de la
armazón estructural externa de una pieza no encie-
rra la verdadera forma interna de esa pieza; que el
compositor usa libremente de todos los moldes for-
males, de suerte que se puede decir que depende y al
mismo tiempo no depende de ellos.
Todas las formas que no tienen como punto de re-
ferencia uno de los moldes formales acostumbrados
186
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
son técnicamente formas "libres". Pero ponemos la
palabra "libre" entre comillas porque, hablando
propiedad, no hay lo que se llama una forma mUSi-
cal absolutamente libre. Por muy libre que sea una
pieza siempre será preciso que tenga como
forma. Todo eso es obvio; es cierto en cualqUier arte
y especialmente cierto en la música, en la tan
fácil es que se pierda la sensación de coherencia. Por
tanto, aun en las llamadas formas libres, ha de haber
ciertamente algún plan formal básico, aun cuando
éste puede no tener relación con ninguno de los mol-
des normales que hasta ahora hemos examinado.
Ciertos tipos de composición parecen avenirse
más naturalmente que otros con formas que son "li-
bres". Así, por ejemplo, las obras vocales suelen en-
trar en esa categoría a causa de la necesidad de se-
guir la letra. La Misa, por ejemplo, a pesar de
predeterminadas las líneas generales. de sus
sas partes, tiene posibilidades de van edad caSi ih-
mitadas. Un compositor puede escribir un Kyrie
muy breve, mientras que otro lo puede estirar
que dure quince minutos. En general, las compOSi-
ciones vocales son más "libres" de forma que las
obras instrumentales.
De las piezas instrumentales, hay más probabili-
dades de que las obras para piano y para orquesta
estén en formas "libres" que no la música de cáma-
ra. Eso puede ser debido a que las formas "libres" se
utilizan muy frecuentemente en conexión con ideas
extramusicales, y la música de cámara casi siempre
encaja en la categoría de la llamada "música absolu-
ta".l7 Es muy natural que, si el compositor parte de
17 Sobre el significado de "música absoluta", véase la pági-
na 192. [T.l
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 187
una idea extramusical, encuentre demasiado estre-
chos para sus propósitos los patrones estereotipados
de las formas usuales. A muchos ejemplos nuevos de
forma "libre" puede atribuírseles ese origen.
Evidentemente es imposible generalizar acerca
de las formas "libres". Sin embargo se puede decir
con seguridad que hemos de encontrarlas proba-
blemente en uno de estos dos tipos de composición:
el preludio y el poema sinfónico.
El preludio
Preludio es un término muy vago que designa una
gran variedad de piezas, generalmente escritas para
piano. Como título puede significar casi cualquier
cosa, desde una pieza tranquila, melancólica, hasta
una larga pieza virtuosística y aparatosa. Pero en
cuanto forma, encontraremos que pertenece, por lo
general, a la categoría de "libre". Preludio es el
nombre genérico de cualquier pieza de estructura
formal no demasiado precisa. Muchas otras piezas
que llevan otros nombres pertenecen a la misma ca-
tegoría, piezas llamadas fantasía, elegía, irnprornp-
tu, capricho, aria, estudio y demás. Las piezas tales
como ésas pueden tener la forma rigurosa A-B-A o
pueden estar tratadas "libremente". Por tanto, el
oyente tendrá que estar alerta si espera seguir la
idea estructural del compositor.
Bach escribió muchísimos preludios (muy a
menudo seguidos de una fuga como contrapeso),
muchos de los cuales tienen forma "libre". Ésos son
los que Busoni señaló como ejemplo del camino
que a su juicio debiera seguir la música. En esos
preludios "libres" consiguió Bach una unidad de
188
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
trazo, sea por la adopción de un patrón de carácter
bien definido, sea por una progresión clara de acor-
des que nos llevan del principio al fin de la pieza sin
utilizar ninguna repetición de los materiales temá-
ticos. Frecuentemente se combinan ambos métodos.
Con esos medios crea Bach una sensación de fan-
tasía libre y de resuelta libertad de trazo que sería
imposible de lograr dentro de una forma rigurosa.
Cuando se oyen esas piezas se tiene la convicción de
que Busoni estaba muy en lo cierto al decir que los
futuros problemas en el manejo de la forma musical
van ligados a esa bachiana libertad de forma.
Un ejemplo excelente es el Preludio en si bemol
mayor del Clave bien temperado, Libro 1, de Bach.
Aquí no se trata de temas y de su organización por
secciones. La música comienza como se muestra
en la página siguiente.
Al llegar a medio camino, Bach abandona su dibu-
jo por una serie de acordes resonantes entremezcla-
dos con roulades y pasajes escalísticos. Solamente en
el penúltimo compás hay una referencia al dibujo
del comienzo, y aun allí tampoco hay una verdadera
repetición de notas, sino simplemente de dibujo. El
único signo externo de un principio unificador en
una pieza de esa clase es la armazón formada por las
armonías. Otros ejemplos de especie mucho más
grande los encontraremos en las Fantasías de Bach,
por ejemplo, en la Fantasía cromática y Fuga o en la
famosa Fantasía y Fuga en sol menor para órgano.
Particularmente en sus grandes obras para órga-
no, Bach crea una sensación extraordinalia de magni-
ficencia valiéndose de ese tipo más libre de estlUctura.
Durante la mayor parte del siglo XIX, los compo-
sitores escribieron en forma de fácil identificación.
Eso se debió, sin duda, a la gran variedad que se
LAS FORMAS FUNDAME;-"¡TALES
Allcgro
,.
189
~ u d o lograr dentro de los límites de la forma tripar-
tlta y de la forma aZZegro de sonata. Pero aun des-
pués, dentro ya de este siglo, con el advenimiento de
Richard Strauss -el cual ciertamente se preocupó
en sus grandes obras orquestales de los problemas
de las formas "libres"- el énfasis sigue estando en
el enunciado y pleno desarrollo de los temas.
Creo que mucho del renacimiento del interés por
las formas "libres" se puede atribuir a la influencia
de Debussy. Tenía éste pocos antecedentes en la
música de su tiempo para la manera sumamente
personal con que trabajó las formas pequeñas. Sin
depender de ningún modelo conocido, compuso
190 LAS FOR:'v1AS FUNDAMENTALES
veinticuatro Preludios para piano, cada uno de los
cuales tiene su propio carácter formal. Cada nuevo
Preludio significó inventar una nueva forma, pues
la escritura de uno no ayudaba a la creación del
siguiente. No es de extrañar que la producción de
Debussy haya sido relativamente pequeña.
Exactamente igual que en el caso del dibujo-pa-
trón de Bach, Debussy usa a veces una menuda fi-
gura, o motivo, como ayuda para dar u n i ~ a d a la
pieza. Tomemos, por ejemplo, el preludIO para
piano titulado Pasos en la rlieve (Des pas s.ur la
neige). Aquí el menudo motivo se mantl.cne firme-
mente como fondo a lo largo de toda la pieza. Es un
ritmo único de dos notas, la segunda de las cuales
está situada melódicamente un grado por encima
de la primera, así: 18
Triste et lent cJ;; 44)
pp
-=::::. =-===-
-=--===--
~ ------- '--'" -...-"3 ----- ""'--- _ .7
Ce rythme doit avoir la valeur sono:e
d'un fond de paysage triste et glace
----- ........ ,
• I
p expresslf et dorloureux
~ I
18 Reproducción autorizada por Durand & Cie., París, v
Elkan-Vogel Company, Inc., Filadelfia, prOpletanos del copy-
nght.
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
191
Por encima de esa figura misteriosamente evoca-
dora se oye una melodía espectral y fragmentaria,
típicamente debussiana. Obsérvese que la melodía
no se repite nunca; en lugar de eso, parece surgir
espontáneamente a la vida, poco a poco, por una
serie de vacilaciones e impulsos secretos, hasta pro-
ducir, delicada pero seguramente, una sensación de
consumación. La pieza, ciertamente, tiene unidad,
pero los medios unificadores son completamente
distintos de los utilizados por los predecesores de
Debussy.
Desde el tiempo de Debussy la forma ha tendido
a una libertad cada vez mayor, hasta el punto de
presentar ahora serios obstáculos para el auditor
profano. Dos cosas hacen fácil de escuchar la músi-
ca: la melodía clara y la abundancia de repeticiones.
La música nueva contiene melodías más bien re-
cónditas y evita las repeticiones. Una tendencia se
ha afirmado opuesta a la repetición: el afán de con-
densación. Esa tendencia se la puede ver clarísima-
mente en las Piezas para piano, Op. 19, de Arnold
Schoenberg, obra perteneciente a la época media
del compositor. Es tan intensa la emoción en cada
una de esas piececitas para piano que toda repeti-
ción es inconcebible. Hay veces que no se puede
hablar de tema: un ritmo menudo en una pieza, un
solo acorde en otra, son suficientes para apoderar-
se del oyente. Cuando hay melodía, ni ésta es fácil
de comprender, ni se detiene nunca para volver
sobre lo andado. No es extraño, pues, que los audi-
tores encuentren que Schoenberg es difícil de tra-
gar. En general, yo diría que la mitad de la dificul-
tad de los aficionados para entender la llamada
música moderna proviene de no comprender cómo
está compuesta la música.
192 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
El poema sinfónico
Una de las razones de nuestra actual libertad de
forma muy bien puede haber sido la del
poema sinfónico. El poema sinfónico
19
susCita la
cuestión de la música de programa, la cual es lo
primero que hay que dilucidar. .'
El lector deberá tener idea clara de la diferencia
que hay entre la música de programa, que e.s la I?ú-
sica relacionada de algún modo hlstona ,?
una idea poética, y la llamada muslca absoluta,
que es la que no tiene
sicales.2o La idea de usar de la muslca como medIO
de describir algo ajeno a ella es na-
tural, casi pueril. En realidad es bastante ant.lgua,
pues hasta los compositores del siglo XVI! tuvieron
inclinación a describir cosas musicalmente.
21

batallas fueron un tema favorito; también la imita-
ción de animales gozó de gran favor, aun antes del
florecimiento de la música
un predecesor de Bach y Haendel, se hiZO Justa-
19 "Symphonic, or tone, poem" escribe el autor. Traduci-
remos siempre "sinfónico", que es lo en castellano,
Decir "poema tonal" es incurrir en por
traducir demasiado literalmente el tone Ingles o el
"tondichtung" alémán. En bUéna terminologIa lo
tonal es sólo lo relativo a la tonalidad. y ello nos eVItara tener
que decir, por ejemplo, que una obra de la escuda dode-
cafónica es "un poema atonal". [T.] .' .
20 En el castellano de nuestra mocedad. salia
"música pura", como también se decía "poesIa pura. Pero
supuesto que, por ejemplo, al alcohol. se le
"alcohol absoluto", ¿por qué no calificar de absoluta la
música sin aguar? [T.] . . .
21 Por el año 600 a.c., va Sakadas descnbIa en el alifo" la
lucha de Apolo con el dragón.IT.]
I
i
I
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 193
mente famoso por sus Sonatas bíblicas, en las que
se pintan "realistamente" historias bíblicas tales
como la muerte de Goliath por David. El notable
Chant des oiseaux (El canto de los pájaros) de Janne-
quin es un excelente ejemplo de lo que podía hacer
un compositor del siglo XVI en cuanto a imitar las
voces de los pájaros por medio de un coro de seres
humanos. El parloteo de las mujeres
22
fue otro de
los temas que ese compositor abordó. De modo que
el lector verá que la idea no es nueva.
Pero hasta el siglo XIX los compositores no fueron
realmente capaces de describir bien las cosas. La
música se hizo cada vez menos ingenua. Hoy día, si
se quiere reproducir musicalmente una batalla, con-
tando con la orquesta moderna, lo probable es que
se cree un cuadro realista bastante desagradable.
En otras palabras, el siglo XIX desarrolló los medios
para una descripción musical más exacta de los
sucesos extramusicales. Quizás el desarrollo de la
ópera haya sido también responsable del interés
que sintieron los músicos por el poder descriptivo
de la música. Tampoco debemos olvidar la influen-
cia del movimiento romántico. Para el compositor
romántico no bastaba con escribir una pieza triste;
necesitaba que supiésemos quién era el que estaba
triste y las circunstancias particulares de su tristeza.
Por eso es por lo que Tchaikovsky no se contentó
con escribir una obertura sin título en la que hubie-
se un bello segundo tema, sino que la llamó Romeo
y Julieta y de ese modo designó aquel tema como el
motivo del "amor de Romeo por Julieta".
Beethoven mismo, como lo atestigua la Sínfonía
pastoral, se sintió atraído por la idea de describir en
22 Título original: Le Caquel des f'emmes. [T.]
194
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
términos musicales acontecimientos extraños a la
música. El suyo fue uno de los primeros ejemplos
de música orquestal descriptiva. Lo que Beethoven
inició en su Sexta Sinfonía como obra excepcional,
lo hizo Berlioz base de toda una carrera. La Sin-
fonía fantástica es un ejemplo pasmoso del pro-
greso logrado en el siglo XIX por la habilidad de los
compositores para describir gráficamente no sólo
escenas guerreras o pastoriles, sino también cual-
quier otro suceso o idea que decidiesen repre-
sentar.
Hablando en términos generales, hay dos clases
de música descriptiva. La primera corresponde a la
calificación de descripción literal. El compositor
desea reproducir el sonido de las campanas en la
noche. Por tanto, escribe determinados acordes, para
orquesta o para piano o para cualquier otro medio
sonoro que esté utilizando, los cuales realmente sue-
nan como las campanas en la noche. En ese caso
tenemos una cosa real imitada realistamente. Un
ejemplo famoso de esa clase de descripción musical
es el pasaje de un poema sinfónico de Strauss, en el
que el compositor imita balidos de ovejas Y car-
neros.23 La música en ese caso no tiene otra raison
d'erre que la mera imitación.
El otro tipo de música descriptiva es menos literal
y más poético. No se trata de describir una determi-
nada escena o acontecimiento; lo que el compositor
desea es comunicar al oyente ciertas emociones sus-
citadas en él por alguna circunstancia externa. Pue-
den ser las nubes, o el mar, o una feria campesina,
o un aeroplano; pero el caso es que, en lugar de una
imitación literal, tenemos una transcripción músi-
23 El autor alude al DO/1 Quijote. n·]
LAS FORMAS FUNDAMENTALES 195
ca-poética del fenómeno tal como se refleja en el
espíritu del compositor. Eso constituye una forma
más elevada de la música de programa. El balido
de las ovejas siempre sonará al balido de las ovejas,
pero una nube representada musicalmente deja
más en libertad a la imaginación.
Un principio hay que tener muy presente: por
muy o descriptiva que sea la música,
ésta SIempre deberá existir solamente en términos
musicales. No permitamos nunca al compositor
que nos justifique su pieza con la historia en ella
contenida. Que la protagonista encuentre un fin
prematuro no es razón suficiente para dar un final
lento a la pieza. Ese final lento deberá estar justifi-
cado también por el contenido musical. En una pa-
labra, el interés de la historia no puede nunca ocu-
par el puesto del interés musical, ni puede nunca
convertirse en una excusa de los procedimientos
musicales. La música ha de ser capaz de mante-
nerse en pie por sí misma, de suerte que no sea
cercenado el goce de la persona que la oiga sin
conocer el argumento. En otras palabras, el argu-
mento no debe ser nunca otra cosa que un atracti-
vo que se añade. Romeo y Julieta es una de las
mejores piezas de Tchaikovsky, aunque no conoz-
camos cómo se titula. El primer tema es dramático
y conmovedor y está bien tejido. Si por casualidad
sabemos que simboliza la lucha entre las casas
rivales de Montesco y Capuleto, puede que el tema
nos parezca más pertinente, pero al mismo tiempo
eso limi!a su capacidad de herir nuestra imagi-
nación. Este es el peligro que corre toda música de
programa. Seguramente que, a causa de ello, los
compositores no escriben hoy día tanta música de
programa como se solía a fines del siglo pasado.
196 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
Es bastante sorprendente que una cantidad con-
siderable de la música de programa esté escrita en
una u otra de las formas fundamentales. Puesto que
el compositor describe alguna cosa, era de esperar
que la forma fuese necesariamente libre. Pero con
frecuencia no es ése el caso. Sobre todo al comien-
zo, el poder de la música absoluta y de sus moldes
formales era demasiado fuerte para que se hiciese
caso omiso de él. Así, la Sinfonía pastoral de Beetho-
ven es en primer lugar una sinfonía y sólo en senti-
do secundario una sinfonía pastoral. Análogamente,
el apasionado drama de Romeo se ajusta con sor-
prendente facilidad a la forma regular del allegro de
sonata, con su introducción, primer tema y segun-
do tema, desarrollo y recapitulación. No fue sino
hasta Strauss y Debussy cuando los compositores
tuvieron el valor de abandonar las formas rigurosas
en favor de una mayor fidelidad a sus intenciones
programáticas. El comienzo de esa mayor libertad
fue, por supuesto, la creación del poema sinfónico,
una de las pocas formas nuevas del siglo XIX.
Liszt es considerado generalmente como el crea-
dor del poema sinfónico. Escribió trece, algunos de
los cuales todavía se ejecutan. Liszt comprendió
que una idea poética, si había de ser expresada con
propiedad, no podía confinarse dentro de los lími-
tes de las formas rigurosas, ni aun aplicándolas del
modo en que lo hizo Berlioz en sus sinfonías pro-
gramáticas. La solución de Liszt fue el poema sin-
fónico en un solo tiempo, con una explicación pre-
via impresa en la partitura. Su ejemplo lo siguieron
otros compositores, especialmente Saint Saens,
César Franck, Paul Dukas, Tchaikovsky, Smetana,
Balakiref y multitud de músicos menores. No todos
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
197
sus poemas sinfónicos están en formas "libres".
Pero el principio quedaba establecido.
Entre 1890 y 1900 escribió Richard Strauss una
serie de poemas sinfónicos que por su libertad y
audacia asombraron al mundo musical. Eran los he-
rederos lógicos de la idea de Liszt, pero en un plano
mucho más grande y presuntuoso. El primitivo noe-
ma sinfónico era análogo a un tiempo suelto de 'una
sinfonía, pero el poema sinfónico straussiano es más
bien el equivalente de una sinfonía de cuerpo entero.
A pesar de evidentes debilidades -que pueden afec-
tar con el tiempo su posición actual, aparentemente
sólida dentro del repertorio sinfónico-, esas obras
constituyen notables hazañas. Como representación
pictórica, tienen pocos rivales y como tratamiento
de las formas libres fueron las primeras en su clase.
Incluso cuando se apoyan en alguna de las formas
rigurosas, tales como el rondó (Till Eulenspiegel) o la
variación (Don Quijote), el manejo de los materiales
es tan poco convencional que constituye en realidad
una forma "libre". En Ein Heldenleben (Una vida de
héroe) o Also sprach Zarathustra (Así hablaba Zara-
tustra), cuya forma se puede decir que está cons-
truida por secciones, el mero tamaño es tan grande
que hace peligrosamente inestable la composición.
Está por ver si la mente humana puede en realidad
relacionar entre sí los diversos momentos de una
forma libre que dura más de cuarenta minutos sin
interrupción. Como quiera que sea, eso es lo que
Strauss pide de nosotros. Para comprender como es
debido el contorno formal de una poema sinfónico
de Strauss serían necesarias más explicaciones de
las posibles dentro de los límites de este libro.
El poner al día la idea programática es un asun-
to muy sencillo. Todo lo que se necesita para ello es
198 LAS FORMAS FUNDAMENTALES
describir en términos musicales algún fenómeno
típicamente moderno, tal como una fábrica o una
lancha de carreras aerodinámica. Con eso es bas-
tante fácil dar a la vieja idea un especioso aire de
modernidad. Como ya dije, los nuevos compositores
no han escrito mucha música de programa. Hubo
excepciones, sin embargo. A Arthur Honegger le
correspondió una cantidad considerable de noto-
riedad por su breve pieza orquestal titulada Pacific
2-3-1. El título se refiere a un determinado tipo de
locomotora conocido por ese nombre en Europa.
Honegger se aprovechó de cierta analogía que hay
entre el lento arranque de un tren, su gradual
aumento de velocidad, su veloz carrera a través del
espacio, su aminorar la velocidad hasta pararse ... y
la música. El compositor se las arregla muy bien
para dar al oyente la impresión del silbido del vapor
y del chogchog de la máquina y, al mismo tiempo,
escribir una pieza sólidamente construida con me-
lodías y armonías como cualquier otra. Pacific 2-3-1
es un excelente ejemplo de la música de programa
moderna; si no es una gran pieza de música, ello se
debe más bien a la baja calidad de una parte del
material temático que al tratamiento de la idea pro-
gramática misma.
La música de programa, en ese sentido literal,
está aparentemente en decadencia. Honegger escri-
bió una segunda pieza programática titulada Rugby;
Mossolov escribió su Fundición de acero; otros com-
positores utilizaron como materia de descripción
musical campeonatos, pistas de patinar, estaciones
de radio, fábricas Ford, almacenes de a cinco y diez
centavos. Pero, por una parte, la tendencia a ale-
jarse de la música impresionista y, por otra, el im-
pulso hacia el neoclasicismo han dejado con pocos
LAS FORMAS FUNDAMENTALES
199
partidarios, relativamente, a la música de progra-
ma. Hoy días los compositores, o la mavoría de
ellos, prefieren no mezclar sus categorías; o escri-
ben sin rodeos obras teatrales o escriben música
absoluta. Pero nadie puede profetizar si podrá re-
crudecerse o no el interés por la música de progra-
ma. Los nuevos instrumentos eléctricos, cuando
estén suficientemente perfeccionados, abrirán, sin
duda, nuevas posibilidades al poder imitativo de la
música.
VIII. LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
HASTA aquí, la cuestión de escuchar de modo in-
teligente se consideró tan sólo en relación con la
música que corresponde a lo que se denomina mú-
sica de concierto. Por extraño que parezca, la músi-
ca, que es un fin en sí misma, que no tiene conexión
con ninguna idea extramusical, no es un fenómeno
natural como parece. Ciertamente, la música no
nació como música de concierto. Sólo después de
un desarrollo histórico que duró siglos fue cuando
la música escuchada por lo que ella es pudo pare-
cer bastarse a sí misma.
Por otra parte, la música teatral es, en compara-
ción, una cosa perfectamente natural. Sus orígenes
se remontan hasta la música ritual primitiva de la
tribu salvaje o el canto religioso del drama sacro
medieval. Aun hoy, la música escrita para acom-
pañar un drama, una película o un ballet parece
explicarse por sí misma. La única forma de música
teatral que en todo caso está sujeta a controversia,
y por tanto necesita alguna explicación, es la forma
operística.
La ópera es en nuestros días una forma artística
de reputación un tanto dudosa. Hablo, naturalmen-
te, de la opinión de la élite musical. Pero eso no
siempre fue asÍ. Hubo un tiempo en que a la ópera
se la consideró como la forma más avanzada de
todas. Pero luego, hasta hace muy poco, fue usual
entre la élite hablar de la forma operística con una
cierta condescendencia.
200
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 201
Hubo varias razones para el descrédito en que
cayó la ópera. Entre las principales figuraba la cir-
cunstancia de llevar la ópera consigo la "mácula"
de Wagner. Durante por lo menos treinta años des-
pués de su muerte, la totalidad del mundo musical
es,tuvo haciendo heroicos esfuerzos por arrojar de
sí el terrible impacto de Wagner. Esto no es un
baldón para su música. Quiere decir sencillamente
que cada generación debe crear su propia música,
yeso era cosa muy difícil de lograr, particularmen-
te en la ópera, inmediatamente después de Wagner.
Además, y aparte por completo el drama musical
wagneriano, se puede decir en rigor que el público
que rebañegamente se congregaba para oír ópera
poco favor le hacía a ésta. Por un lado, acabó aso-
ciado con lo que a veces se' denominó "público de
barberos", una fauna musical para la que el ver-
dadero arte de la música se suponía que era un
libro cerrado. Por otro lado, estaba el "público de la
buena sociedad", que convertía la ópera en un
lugar de recreo a la moda y la veía solamente bajo
su aspecto circense.
Además, el repertorio que generalmente se re-
presentaba estaba formado en su mayor parte por
"lo de siempre", piezas espectaculares pasadas de
moda, capaces de despertar asombro solamente en
el ánimo de un magnate del cine. ¿Cómo se habría
podido pensar en inyectarle a esa situación una
ópera nueva escrita en el estilo más moderno de los
años veinte, aun cuando esa música nueva, revolu-
cionaria, ya estuviese invadiendo las salas de con-
ciertos? Para la élite musical toda música de pre-
tensiones serias parecía automáticamente proscrita
de los teatros de ópera. Si por algún feliz accidente
llegaba una obra nueva a la escena, era más que
202 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
probable que se la encontrase demasiado esotérica
para el auditorio, eso si no se la había
previamente con los artificios del montaje openstl-
ca convencional.
Ésas son algunas de las razones de la poca esti-
ma en que tenían a la ópera, en cuanto forma, las
personas que tomaban la música e.n Per? al-
rededor de 1924 comenzó un renaCimiento del inte-
rés por la ópera, el cual tuvo su origen en
Todas las pequeñas ciudades de Alemama tienen
un teatro de ópera. Por aquel tiempo se dijo haber
no menos de diez escenarios de ópera de primera
clase y veinte de segunda, que funcionaban durante
la mayor parte del año. No hay que olvidar que en
Alemania la ópera ocupa el lugar que entre noso-
tros tienen la comedia musical, el cine y el teatro
juntos. Todo buen ciudadano tiene su sema-
nal a la ópera, de suerte que era casI un deber
social para la ópera el renovarse como forma. Ade-
más, los editores de música hicieron mucho para
alentar la composición de nuevas obras operísticas.
Una ópera de verdadero éxito producía grandes utili-
dades, tanto a los autores como a los editores. Los
compositores tenían, pues, mucho estímulo para
escribir óperas, y los editores para imprimirlas,
además de la ventaja de un público de posguerra
interesado por meterse en nuevas aventuras operís-
ticas fuera del sendero convencional. No tardó
mucho en propagarse el interés a otros países, y
hasta nuestro Metropolitan rindió pleitesía tibia-
mente a la nueva ópera con alguna que otra repre-
sentación de una obra moderna representativa.
Si se ha de convencer al lector de que hay alguna
justificación para la vida infundida nuevamente a
la ópera, será necesario que comprenda un poco la
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
203
ópera como forma. Estoy seguro de que muchos de
mis lectores tienen la convicción de que la ópera es
una forma estúpida, y por su gusto, y si pueden evi-
tarlo, jamás van a una representación operística.
Veamos lo que se puede decir para demoler ese pre-
juicio.
La primera consideración que se ha de hacer, y
en la que nunca se hará demasiado hincapié, es que
la ópera está atada de pies a cabeza por la conven-
ción. Por supuesto que la ópera no es la única for-
ma artística que está atada así. El teatro, por ejem-
plo, pretende que la cuarta pared de un aposento
está allí y que nosotros, de algún modo milagroso,
estamos contemplando escenas de la vida real. Los
niños que van por primera vez al teatro se imagi-
nan que todo lo que allí ocurre son sucesos reales;
pero nosotros, las personas mayores, no tenemos
inconveniente en aceptar como real la convención
escénica, aunque sabemos muy bien que los acto-
res no hacen más que fingir. La cuestión es que la
ópera también tiene sus convenciones, y aun mayo-
res que el teatro. Será importante para nosotros
comprender hasta qué punto aceptamos la conven-
ción en el teatro, si es que hemos de ceder en nues-
tra resistencia a aceptar la convención aún mayor
de la ópera.
En un sentido, una ópera es simplemente un
drama cantado en vez de un drama hablado. Ésa es
la primera convención, completamente en desacuer-
do con la realidad. Pero hay más, el drama no se
canta continuamente (por lo menos hasta el tiempo
de Wagner), sino que se divide en piezas musicales
dispuestas y contrastadas con regularidad, lo cual lo
aleja todavía más de toda conexión con la realidad
que se supone estar describiendo. Además, la histo-
204 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
ria que allí se narra suele ser de una simpleza tal
que difícilmente podría exagerarse. Nunca nada
sensato parece tener lugar en el escenario de ópera.
Ni la actuación de los cantantes concurre a hacer
un poco menos tonto el libreto, que es como se le
llama al libro de la ópera.
Finalmente, está la cuestión del recitativo -esa
parte de la ópera que no es ni hablada ni cantada,
sino más bien cantada a medias- que va narrando
el argumento (especialmente en las viejas óperas),
sin ningún esfuerzo por estimular el interés musi-
cal. Cuando la ópera se canta en un idioma desco-
nocido del auditor, como es el caso de la mayoría
de las óperas en los países de habla inglesa, esos
trozos de recitativo pueden ser sumamente fasti-
diosos. Esos hechos vienen a demostrar que la
ópera no es una forma realista de arte, y no se debe
exigir que lo sea. En realidad, no hay nadie más
molesto que esas personas que en arte solamente
pueden comprender el realismo. El no creer nunca
nada de lo que vemos, a menos que parezca real,
demuestra una mentalidad artística un tanto baja.
Debemos estar dispuestos a admitir que las cosas
simbólicas también reflejan realidades y proporcio-
nan a veces mayor placer estético que las mera-
mente realistas. El teatro de ópera es un buen lugar
donde poder hallar esos placeres de orden más sim-
bólico. En resumidas cuentas, lo que traté de expre-
sar es que, para disfrutar de lo que sucede en el
teatro de ópera se debe comenzar por aceptar sus
convenciones.
Es sorprendente que todavía algunas personas
consideren la ópera como una forma muerta. Lo
que la hace diferenciarse tanto de las demás formas
musicales es su condición de incluirlo todo. En sí
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
205
misma contiene casi todos los medios de expresión
musical: la orquesta sinfónica, la voz solista, el con-
junto vocal, el coro. El carácter de la música puede
ser ya serio, ya ligero, o ambas cosas dentro de la
misma obra. La ópera puede contener música de
naturaleza sinfónica o "absoluta" y puede ser pura-
mente descriptiva y programática. La ópera con-
tiene también ballet, pantomima y drama. Pasa
fácilmente de una cosa a otra. En otras palabras, es
casi imposible imaginar algún tipo de arte musical
o teatral que no se sienta en la ópera como en su
propia casa.
Pero a eso se añade el fausto espectacular que
sólo la ópera a su modo puede ofrecer. Es teatro en
gran escala: multitud de personas en la escena,
magnificencia de las luces, vestidos y decoraciones.
El compositor al que no atrae semejante medio
muy poco teatralismo tiene en el alma. Pero alguno
tienen la mayoría de los creadores, evidentemente,
pues la ópera ha fascinado a algunos de los com-
positores más grandes del mundo.
El problema, al escribir una ópera, es combinar
todos esos elementos dispares para que formen un
todo artístico. Es un problema que no tiene nada de
fácil. En,realidad es imposible escoger una ópera y
decir: "¡Esta es la ópera perfecta! Aquí está la solu-
ción para todos del problema de la forma." En un
sentido, el problema no tiene solución, pues es casi
imposible igualar y equilibrar los diferentes ele-
mentos de una ópera de tal manera que se logre un
todo completamente satisfactorio. La consecuencia
ha sido, en la práctica, que los compositores desta-
quen un elemento a expensas de otro.
Eso se aplica particularmente al texto literario
de la ópera, como el primero de los elementos con
206
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
que trabaja el compositor. Los compositores de
óperas han hecho en la práctica una de estas dos
cosas: o dieron a la letra un pape! preponderante y
usaron la música sólo como servidora de! drama, o
sacrificaron francamente la letra y la usaron tan
sólo como percha para colgar su música. De suerte
que todo el problema de la ópera se puede reducir
a la estrepada de la letra por un lado y de la música
por el opuesto. Es instructivo el contemplar desde
ese punto de vista la historia de la ópera y observar
cómo los compositores, cada uno por sí mismo,
resolvieron ese problema.
El año de 1600 proporciona un punto de partida
conveniente, pues fue por entonces cuando comen-
zó la historia de la ópera. Fue ésta el resultado -por
lo menos así lo dicen los historiadores- de las
reuniones de ciertos compositores y poetas en el
palacio de un tal Conde Bardi, en Florencia. Re-
cuérdese que hasta entonces la música seria había
sido casi por entero coral y de naturaleza suma-
mente contrapuntística e intrincada. De hecho, la
música había llegado a ser tan contrapuntística, tan
compleja, que era casi imposible entender una pala-
bra de lo que estaban diciendo los cantores. La
"nueva música" iba a cambiar todo eso. Nótense
inmediatamente dos cualidades fundamentales de
la ópera en sus mismos comienzos. Primera, la im-
portancia dada a la letra, haciendo que la música
narre una historia. Segunda, el aspecto "buena so-
ciedad" de la ópera desdc su mismo principio. (Cua-
renta años pasaron antes de que se abriese en
Venecia el primer teatro público de ópera.)
El propósito aparente de los hombres que se
reunían en casa del Conde Bardi era la restauración
del drama griego. Deseaban volver a crear lo que
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 207
creían que había sucedido en el teatro griego. Por
supuesto que lo que lograron fue una cosa comple-
tamente distinta: la creación de una forma nueva
que estaba destinada a inflamar la imaginación de
artistas y auditorios en las generaciones futuras.
El primer gran compositor de óperas fue el ita-
liano Claudio Monteverdi. Desgraciadamente rara
vez se dan hoy día sus obras, y, si se representaran,
sorprenderían a nuestros actuales aficionados a la
ópera como poco más que piezas de museo. Desde
el punto de vista ventajoso en que nos encon-
tramos, el estilo de Monteverdi resulta limitado de
recursos: consiste en su mayor parte en lo que lla-
maremos recitativo. Hoy día consideramos de poco
interés el recitativo de una ópera y aguardamos
siempre al aria que le sigue para despabilarnos.
Para nuestro modo de ver, las óperas de Monteverdi
están exentas de arias, de modo que parecen no ser
otra cosa que un largo recitativo con alguno que otro
interludio orquestal. Pero lo muy extraordinario
del recitativo de Monteverdi es su carácter. Suena
absolutamente a cosa verdadera, está sentido de
manera asombrosa. A pesar de que aparece casi en
los mismísimos momentos de nacer la nueva forma
nadie después de Montever"di fue capaz de pone;
palabras en música de un modo tan sencillo, con-
movedor y convincente. Al escuchar a Monteverdi
es necesario entender el significado de la letra,
pues es mucha la intención que e! compositor pone
en ella. Lo mismo sucede mucho después en la his-
toria de la ópera, cuando ciertos compositores vuel-
ven al ideal operístico de Monteverdi.
La nueva forma artística, que tan felizmente ha-
bía comenzado, se extendió gradualmente de Italia
a otros países. Primero pasó de Venecia a Viena y
208 LA ÓPERA y EL DRAMA MCSICAL
de Viena a París, Londres y Hamburgo. Ésos fueron
los grandes centros operísticos por los años de 1700.
Para entonces la ópera ya había virado con respecto
al prototipo monteverdiano. La letra se volvió me-
nos importante cada vez, mientras se ponía todo el
énfasis en el lado musical de la ópera. La nueva
forma condensó en lo que ahora consideramos
como arias la emoción despertada por la acción, y
esas arias se unieron por medio de pasajes de
recitativo. Pero no hay que confundir esos pasajes
con la especie monteverdiana de recitativo; eran
recitativos ordinarios, prosaicos, destinados mera-
mente a narrar la historia lo más rápidamente posi-
ble, para poder llegar al aria siguiente. El resultado
fue una forma de ópera consistente en una colec-
ción de arias entremezcladas con recitativos. No
había ningún intento de pintar con la música los
sucesos que acaecían en la escena. Eso había de
venir después.
El gran compositor de óperas en el siglo XVII fue
Alessandro Scarlatti, padre del clavecinista Dome-
nico, cuyas obras hemos comentado al examinar la
forma binaria. El modelo de ópera que Scarlatti el
viejo desarrolló lo enlazamos ahora con las óperas
de Haendel que habían de venir después. En este
tipo de ópera el argumento importa poco, el drama
es estático y la acción desdeñable. Todo el interés
se centra en el cantante y la parte vocal, y la ópera se
justifica solamente por su atractivo musical. Esa
evolución resultó ser peligrosa, pues no pasó mucho
tiempo sin que el natural deseo de los cantantes de
convertirse en el centro de la escena condujese a
serios abusos que hasta ahora no han sido de nin-
gún modo extirpados por completo. La rivalidad
entre los cantantes llevó a añadir a la línea melódi-
r
1,
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
209
ca toda clase de gorgoritos y perifollos con el único
de exhibir las proezas del intérprete en
cuestlOn.
L,o que era inevitable. Como la ópera se
habla convertido en una forma artística tan forma-
lista y antinatural, alguien tenía que surgir como
reformador. La historia de la ópera está salpicada
de reformadores. Siempre hay alguien que trata de
la ópera más real de lo que fue en la época
mmedlatamente anterior. El campeón de la refor-
ma que quería corregir los abusos de la ópera haen-
dehana fue, como se sabe, Christoph Willibald von
Gluck.
Gluck rr:isn:o había escrito muchísimas óperas
en el estIlo ItalIano convencional de su tiempo, antes
asumir ,el papel de reformador, de modo que sa-
bia. de que hablaba cuando dijo que la ópera ne-
ceSitaba que se la purificase. Gluck trató sobre todo
de hacer más racional la ópera, de que ésta tuviese
más sentido. En la vieja ópera, el cantante estaba
por encima de todo y la música era la servidora del
cantante; Gluck puso la idea dramática por encima
de todo y escribió una música que era la servidora de
las intenciones del texto literario. Cada acto había
de ser una entidad en sí mismo, no una colección
fantástica de arias más o menos impresionantes.
equilibrio y contraste y una fluidez y con-
tmUldad que le darían coherencia en cuanto forma
artística. Así, por ejemplo, el ballet no sería un mero
divertimiento introducido como tal, sino una parte
mtegrante de la idea dramática de la obra.
Las ideas de Gluck sobre la reforma operística
eran Justas. Y lo que es más, fue capaz de incorpo-
radas a obras prácticas. Orreo y Eurídice, Armida,
Alce.,·tes son los nombres de algunas de sus más fe-
210
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
lices hazañas. En esas óperas creó una especie
maciza, impasible, de música, que se ajustaba muy
bien al asunto grandioso de muchas de sus obras.
y concomitante con la impresión de monumenta-
lidad, hay la de una calma extraordinaria, una
de belleza tranquila que es única en la mÚSlCa y
enteramente aparte de las frivolidades del medio
operístico de su tiempo. No se han de clasificar
como piezas de museo las obras de Gluck.; son las
primeras óperas de las que se puede deClr que el
tiempo no ha disminuido su efectividad.
Esto no quiere decir que Gluck haya sido comple-
tamente afortunado en su reforma. Sus óperas son,
indudablemente, más racionales que las anteriores,
pero quedaba mucho por realizar a los habían
de venir después. Su reforma no fue mas que re-
lativa; en muchos casos no hizo otra cosa que poner
sus propias convenciones en lugar de las que es-
taban en curso antes de él. Pero, con todo eso, fue
un genio de primer orden y consigui.ó establecer un
ideal de ópera que señalase el camilla a los refor-
madores futuros.
Mozart, el siguiente nombre grande de la historia
operística, no fue, por naturaleza, un reformador.
Lo que se espera encontrar en Mozart es la perfec-
ción, sea el que fuere el medio que escoja para su
obra. Las óperas de Mozart no son excepción, pues
tienen en sí una abundancia de recursos mayor que
la que se pueda hallar en cualquier ópera anterior a
ellas. De La flauta mágica se habla a veces como de
la ópera más perfecta que jamás se
asunto se presta muy bien al tratamiento
ca, por su naturaleza fantástica. Es seria !
al mismo tiempo y combina un tesoro de Illventlva
musical con un estilo popular accesible a todos.
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 211
Una verdadera contribución de Mozart a esta
forma fue el flnale operístico. Es un efecto sola-
mente posible en la ópera, esa escena final de acto
en la que todas las principales figuras cantan al
mismo tiempo, cada una acerca de una cosa distin-
ta, y concluyen con un resonante fortissimo para
satisfacción de todos los interesados. Mozart reali-
zó ese truco típicamente musical de un modo tan
definitivo y perfecto que todos los que después lo
utilizaron -¿y quién no?- son deudores suyos.
Debe de ser un efecto fundamental de la escritura
operística, ya que hoy está exactamente tan vivo
como en tiempos de Mozart.
También en otro respecto se adelantó Mozart a
su época. Él fue el primer compositor que escribió
una comedia con texto en lengua alemana. El rapto
del serrallo, estrenada en 1782, es el primer hito en
el camino que conduce directamente a la futura
ópera alemana. Estableció el estilo para una larga
serie de imitadores, entre los cuales se puede con-
tar el Wagner de los Meistersinger (Los maestros
cantores).
Richard Wagner fue el siguiente gran reforma-
dor de la ópera. Su propósito era, como lo había
sido el de Gluck, racionalizar la forma operística.
Imaginaba esta forma como la unión de todas las
artes -que incluían la poesía, el drama, la música
y las artes escénicas-, en fin, todo lo relacionado
con la ópera espectacular bosquejada al comienzo
de este capítulo. Quiso dar nueva dignidad a la
forma operística y la llamó drama musical. El drama
musical iba a diferenciarse de la ópera en dos
respectos importantes. En primer lugar, el número
musical de rigor habría de abandonarse en favor de
un fluir musical continuo que siguiese su ininte-
212
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
rrumpido curso del principio a la conclusión del
acto. La ópera de arias diversas unidas entre sí por
el recitativo se abandonó en aras de un mayor rea-
lismo de la forma dramática. En segundo lugar, se
introdujo el famoso concepto del leitmotiv. Por
medio de la asociación de una determinada frase
musical, o motivo, con cada personaje o idea del
drama musical se aseguraría una mayor cohesión
de los elementos musicales.
Pero lo más significativo del drama musical wag-
neriano es el papel asignado a la orquesta. De ello
tuve una muy pronunciada impresión un invierno
en el Metropolitan, al oír una noche Manan; de Mass-
enet, y a la siguiente Die Walküre (La valquiria), ~ e
Wagner. Con la obra del francés un,? nunca I;'0ma
atención especial en la orquesta. Esta hacIa un
papel en nada diferente al de un grupo de músicos
de teatro en el foso de la orquesta; pero tan pronto
comenzó a sonar la orquesta de Wagner, se tuvo la
impresión de que la Philarmonic Symphony se
había trasladado al Metropolitan. Wagner llevó la
orquesta sinfónica al teatro de ópera, de tal mane-
ra que el interés principal no está a menudo en la
escena, sino en el foso de la orquesta. Con frecuen-
cia hay que escuchar a los cantantes como. ~ o s a ~ o ­
lamente secundaria, mientras que la atenclOn prIn-
cipal se pone en lo que "dice" la orquesta. Wagner
fue por naturaleza un sinfonista que aplicó sus
dotes sinfónicas a la forma de la ópera.
Queda la pregunta: "¿Logró Wagner la realidad
en el teatro de ópera?" La respuesta tiene que ser:
"No." No la logró mejor que Gluck. Una vez más,
convenciones diferentes reemplazaron a las que es-
taban en curso en tiempo del compositor. También
podemos preguntar con justicia: "¿Logró Wagner
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 213
aquella igualdad entre todas las artes que nunca se
cansó de proclamar?" Aquí la respuesta eS,otra vez:
"No." El honrado auditor que presencia una repre-
sentación wagneriana saldrá forzosamente con la
impresión de que aquello es más musical que dra-
mático. Imagínese un libreto de Wagner con una
música diferente: nadie demostraría el menor inte-
rés por él. Solamente porque es tan extraordinaria
la música, es por lo que Wagner mantiene su domi-
nio sobre el público. Lo supremo allí es la música;
comparados con ella, los demás elementos del
drama musical son endebles. El profesor Edward
Dent, de Cambridge, expresó exactamente mis sen-
timientos con respecto a los méritos extramusicales
del drama wagneriano. "Muchos disparates se han
escrito -dice-, algunos ciertamente por el propio
Wagner, sobre la significación filosófica y moral de
sus óperas." La prueba definitiva del drama musical,
así como de la ópera, deberá ser el teatro mismo.
y es solamente el subyugador dominio de los recur-
sos musicales manifestado por la obra de Wagner lo
que la hace soportable en el teatro.
Sólo dos o tres contemporáneos pudieron com-
petir con Wagner en su propio terreno. Verdi es el
principal de ellos. Como Gluck, escribió un gran
número de óperas italianas convencionales que el
público aclamó desenfrenadamente, pero que en-
contraron poco favor entre los contemporáneos
admiradores del drama musical. Mas en los últi-
mos años ha habido por parte de los conocedores
una tendencia a volver a estimar la contribución de
Verdi. Un tanto purificados, por no decir joroba-
dos, con la escena estática y "filosófica" del drama
musical, se encuentran ahora en posición de apre-
ciar mejor las virtuosísticas dotes teatrales de un
214
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
hombre como Verdi. Sus óperas eran, sin duda, de-
masiado tradicionales, demasiado fáciles y aun a
veces demasiado vulgares; pero conmovían. Verdi
fue un hombre nacido para el teatro; la pura efica-
cia de obras como Aída, Rigoletto, Traviata asegura
a éstas un puesto permanente en el repertorio ope-
rístico.
El ejemplo de Wagner influyó un tanto en el pro-
pio Verdi al componer sus dos últimas obras, Otello
y Falstaff, ambas escritas cuando el compositor
pasaba de los setenta. Desechó el aria operística
suelta, utilizó la orquesta de una manera menos in-
genua, concentró su atención más directamente en
los elementos dramáticos del enredo. Pero no aban-
donó su instintivo sentido de la escena. Por eso
esas dos obras -asombrosos ejemplos de las facul-
tades de un anciano- son en conjunto mejores
modelos para la edificación del joven compositor
de óperas que el drama musical -más teórico- de
Wagner.
Mussorgsky y Bizet fueron capaces ambos de
crear óperas dignas de comparación con las mejores
de Verdi o Wagner. De los dos, las óperas del ruso
son las que han tenido descendencia más copiosa.
Boris Godunof fue la primera ópera nacionalista,
escrita fuera de Alemania, que haya señalado un
modo de salir del atolladero wagneriano. El Boris es
operístico en el mejor sentido de la palabra. Su pro-
tagonista es el coro más bien que el individuo; su
color está tomado de lo local ruso; la utilización del
material folklórico típicamente ruso da frescura a
su fondo musical. La escena del segundo cuadro
que representa el atrio del Kremlin, con las habita-
ciones del Zar al fondo y la procesión de la coro-
nación que cruza el escenario, es una de las más
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 215
espectaculares que se hayan concebido jamás en el
medio operístico.
La influencia del· Boris ha sido lenta, porque la
obra no se representó en la Europa occidental hasta
el presente siglo. Pero Debussy debió de haber co-
nocido su existencia durante las visitas que hizo a
Rusia en su juventud.! En todo caso, la influencia
de Mussorgsky está patente en la única ópera de De-
bussy, Pelléas el Mélisande, que es el siguiente gran
hito en la historia operística. Dcbussy volvió en
Pelléas al ideal monteverdiano de la ópera; a las
palabras del drama poético de Maeterlinck se le
concedieron todos sus derechos. La música se des-
tinó solamente a servir como de marco a las pala-
bras, de modo que realzase su poético significado.
En cuanto a método y sentimiento, la ópera de
Debussy fue la antítesis del drama musical wagne-
riano. Eso se ve inmediatamente cuando se com-
para la gran escena de Tristán con su análoga de
Pelléas. En la ópera de Wagner, cuando los amantes
se declaran por primera vez su amor, se produce
una maravillosa efusión de emociones en términos
de música; pero cuando Pelléas y Mélisande se de-
claran por primera vez su amor, se produce un
silencio absoluto. Todo el mundo -cantantes, or-
questa y compositor- está rendido de emoción.
Esa escena es típica de la ópera entera: es el triun-
fo de la reticencia. Hay muy pocos pasajes (orte en
Pelléas; toda la obra está bañada por una atmósfera
de misterio y acerbidad. La música de Debussy
añadió una nueva dimensión a la piececita de Mae-
I En 1881, Y probablemente también en 1882, como músi·
co al servicio de la Sra. von Meck, la célebre amiga y protec·
tora de Tchaikoysky. IT.] .
216
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
terlinck. No se puede ya seguir imaginando la pieza
separada de la música.
Quizá se deba precisamente a esa completa iden-
tidad de drama y música el que Pelléas et Mélisande
haya quedado como un caso especial. No propor-
cionó ningún programa nuevo para la producción
de subsiguientes óperas dentro de la misma tradi-
ción. (Pocos dramas hay tan a propósito para ser
puestos en música.) Es más, el interés de Pelléas se
confió en gran parte a aquellos que entienden el
francés, pues mucha de la calidad de la obra depen-
de de la comprensión del texto literario. Como
Pelléas no tuvo casi descendencia, los rectores de la
opinión musical llegaron a desinteresarse comple-
tamente por la forma operística y se volvieron a la
sinfonía o el ballet como principales formas mu-
sicales.
Ya se han dado las razones que hubo para la re-
novación del interés por la ópera hacia el año de
1924. Todas las óperas escritas desde entonces
están en plena reacción contra los ideales wagne-
rianos. Los compositores de ópera de hoy están de
acuerdo por lo menos en un punto: la franca acep-
tación de las convenciones de la escena operística.
Puesto que no hay esperanza posible de hacer
"real" la ópera, han renunciado voluntariamente a
todo intento de reforma. Parten valientemente de la
premisa de que la ópera es una forma no-realista, y
en lugar de deplorar ese hecho están decididos a
utilizarlo. Tienen la convicción de que la ópera es,
antes que nada, teatro y, como tal, exige un com-
positor que sea capaz de escribir música para la
escena.
Después de Pelléas, la ópera más significativa es,
según opinión de la mayoría de los críticos, Woz-
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 217
zeck, de Alban Berg. La ópera de Berg es sorprenden-
te en varios aspectos. Berg, al igual que Debussy,
tomó una pieza teatral como punto de partida.
Wozzeck es la obra de un dramaturgo precoz del
siglo XIX, Georg Büchner. En veintiséis escenas
breves narra Büchner la historia de un pobre dia-
blo de soldado, de lo más bajo de la escala social, el
cual, sin culpa alguna por su parte, lleva una vida
de infortunio y no deja más que un rastro de infor-
tunio tras de sÍ. Es un tema realista con un sentido
social; pero, tal como lo trató Berg, se convirtió en
realismo de otro orden. La impresión que sacamos
es la de un realismo exaltado, lo que se llama a ve-
ces realismo expresionista. Todo en esa ópera está
extremadamente condensaqo. Las escenas se suce-
den velozmente, relatando cada una algún momen-
to dramático esencial y unidas y enfocadas todas
ellas por la música intensamente expresiva de Berg.
Una de las razones de que en los círculos musi-
cales se haya aceptado poco a poco esa original
obra es el lenguaje de la música misma. Berg, como
devoto discípulo de Arnold Schoenberg, utilizó el
sistema armónico atonal de su maestro. Wozzeck
fue la primera ópera atonal que subió a la escena.
Revelador de la fuerza dramática de la música es el
hecho de que, a pesar de ser difícil de ejecutar y
casi tan difícil de entender, se haya abierto camino
tanto en Europa como en América. Debe mencio-
narse otro rasgo curioso de Wozzeck y de la última
obra escrita por Berg antes de su muerte, su segun-
da ópera, Lulú. Berg tuvo la idea un tanto extraña
de introducir en el cuerpo de sus óperas formas ri-
gurosas de concierto, tales como el passacaglia y el
rondó. Esa innovación de la forma operística no
tiene más interés que el técnico, pues el público oye
218 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
la obra sin darse cuenta de la presencia de esas for-
mas subyacentes, lo cual fue exactamente la inten-
ción del compositor, según él mismo admitió. Como
cualquier otra ópera, la obra de Berg domina la esce-
na en virtud de su fuerza dramática.
Unas pocas óperas modernas se han apoderado
de la imaginación pública a causa de su tratamien-
to de algún asunto contemporáneo. La primera de
ellas fue Jonny spielt auf de Krenek,
2
que gozó de una
enorme boga durante algún tiempo. Resultaba muy
picante para el público provinciano de Alemania
que el héroe de una ópera fuese un negro director
de una orquesta de ¡azz y que el compositor se atre-
viese a meter unas cuantas melodías de ¡az? en su
partitura.
Kurt Weill desarrolló esa tendencia popularista
en una serie que hizo época en la Alemania prehi-
tleriana. Su obra más característica de aquel perio-
do fue la 6pera de tres peniques, con un eficaz libre-
to de Bert Brecht. 3 Weill sustituyó abiertamente las
arias por "canciones" y la orquesta usual de ópera
por una seudo-orquesta de ¡azz y escribió una músi-
ca tan ordinaria y trivial que no tardó en andar sil-
bándola todo vendedor de periódicos alemán. Pero
lo que da a su obra una distinción de la que Jonny
2 lonnv se da tO/1O. En Francia se tradujo este título: 101111y
mene la d ~ n s e (Imll1y guia la danza). [T.]
3 El autor da el título en inglés: Three Perll1v Opera. El títu-
lo alemán original es Drei Grosclze/1 Oper IGroschen es la
moneda que vale diez pfennigs), título Jespectivo cuya tra-
ducción justa -que no literal- variará para caJa país: en
Francia, L'opéra de qua!' .mus; en España, La ópera de cuatro
cuartos o de Ires al C¡¡arlO), etc. No hay que olvidar que la
idea Je Brecht y Weill está tomada de The Beggar's opera (l"a
ópera del I¡¡el/digo), obra de Gav v Pepusch estrenada en
Londres en 1728. [T.I
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 219
spielt auf carecía es que la música tiene verdadero
carácter. Es una cáustica expresión en música del
espíritu alemán de los años veinte, la Alemania des-
esperadamente desintegrada y degenerada de la
posguerra, que George Grosz pintó con brutal fran-
queza. No nos engañemos con la trivialidad de
Weill. Es una trivialidad intencionada y significati-
va para el que, como si dijéramos, sabe leer entre
líneas y percibir la honda tragedia oculta en su
carácter aparentemente despreocupado.
Una manifestación más de la ópera como comen-
tario de lo social fue The Consul, del compositor
italo-estadunidense Gian-Carlo Menotti. Es difícil
profetizar cuánto durará esa tendencia. Pero a me-
nos que los compositores sean capaces de univer-
salizar su comentario y presentarlo en términos de
drama escénico efectivo, ningún bien habrá traído el
acercarse más la ópera a la vida cotidiana.
Este examen de la ópera moderna estaría incom-
pleto si no hiciéramos mención de uno de los más
prolíficos compositores contemporáneos de ópera,
el francés Darius Milhaud. El empeño más ambi-
cioso de Milhaud en ese terreno ha sido su ópera
Cristóbal Colón, una cosa grandiosa y espectacular
que se ha representado algunas veces en el extran-
jero, pero nunca en este país. Milhaud puede ser
violento y lírico por turno, y ambas cualidades las
ha utilizado con buen resultado en El pobre marúle-
ra, Esther de Carpentras, Juárez y Maximiliano y otras
obras escénicas. Una idea justa de su fuerza dra-
mática la podremos tener si escuchamos el trozo de
sus Coéforas titulado Illvocación y del cual hay dis-
cos en el comercio. Cantante y coro declaman rÍt-
micamente, acompañados por toda una batería de
instrumentos de percusión. El efecto es absoluta-
220 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
mente irresistible y señala nuevas posibilidades,
aún no sondeadas, para la ópera del futuro.
Si algunos de mis lectores dudan todavía de la
viabilidad de la ópera moderna o de la música tea-
tral en general, les ruego que consideren este hecho
definitivo. Tres de las obras que resultaron ser
piedras miliares en el desarrollo de la música nueva
fueron obras destinadas a la escena. El Boris de
Mussorgsky, el Pelléas de Debussy y la Consagración
de la Primavera de Stravinsky, todas han contribuido
al progreso de la música. Muy bien pudiera ser que
el nuevo paso hacia delante se dé en el teatro más
bien que en la sala de conciertos.
Queda todavía la cuestión de la ópera en Norte-
américa o, para ser más exactos, de la ópera nor-
teamericana. Algunos de nuestros escritores han
expuesto, con mucha razón, la teoría de que las pe-
lículas ocupan legítimamente en la escena norte-
americana el puesto de la ópera. Para ellos la ópera
es una manifestación artística típicamente europea
que no se ha de trasplantar a suelo norteamericano.
Pero, desde el punto de vista del compositor, la
ópera no deja de ser una forma fascinante, como
quiera que se mire. Si se la ha de trasplantar con
ciertas probabilidades de éxito, dos cosas tendrán
que ocurrir: que los compositores sean capaces de
encajar el inglés en una línea melódica que no falsee
el ritmo natural de la lengua y que las representa-
ciones operísticas sean más frecuentes de lo que son
hoy en nuestro país. Es un hecho positivo que algu-
nas de las aventuras operísticas más sanas, tales
como Cuatro santos en tres actos, de Thomson y
Stein o La cuna se mecerá, de Marc Blitzstein, llega-
ron a la escena sin el apoyo de ninguna organización
operística establecida. Quizás el futuro de la ópera
LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 221
norteamericana esté fuera de los teatros de ópera. 4
Pero en cualquier caso, estoy seguro de que todavía
no hemos visto el final de esa forma, ni aquí ni en el
extranjero.
4 Lo sucedido, años después de escrito este libro, con las
óperas de Menotti vino a confirmar que el autor no andaba
descarriado cuando afirmó eso. lT.]
IX. LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
UNA y otra vez se plantea la pregunta de por qué
tantos melómanos se sienten desorientados cuando
escuchan la música contemporánea. Parecen acep-
tar con ecuanimidad la idea de que las obras de los
compositores de la actualidad no se hicieron para
ellos. ¿Por qué? Porque, sencillamente, "no la com-
prenden". Tal como recientemente dijo un no profe-
sional, "demasiados melómanos retroceden cuando
se les dice que una pieza de música es 'moderna"'.
Antes -hasta mediados de los años veinte, poco
más o menos- todavía la nueva música de tenden-
cia progresista fue agrupada, indiscriminadamente,
bajo el marbete "ultramoderna". Aún hoy persiste la
idea de que lo "clásico" y lo "moderno" representan
dos estilos musicales irreconciliables, el primero de
los cuales plantea problemas comprensibles, el otro
abunda en problemas insolubles.
Lo primero que debe recordarse es que los artis-
tas creadores, en general, constituyen un grupo
serio y profesional: su propósito no es desconcertar
a nadie. Esto, a su vez, presupone de parte del me-
lómano un criterio abierto, buena voluntad y cierta
confianza, a priori, en aquello que va a escuchar.
Los compositores varían enormemente en su ám-
bito y gama, en temperamento y expresión. Por
ello, la música contemporánea no constituye sólo
una índole, sino muchas clases distintas de expe-
riencia musical. También debemos tener eso pre-
sente. Algunos compositores de la actualidad son
222
LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 223
muy fáciles de comprender, en tanto que otros
pueden resultar difíciles, o bien, distintas piezas de
un mismo compositor pueden caber en la una o en
la otra categoría. En el medio se encuentran muchos
autores contemporáneos, que van desde totalmente
accesibles hasta bastante difíciles.
Colocar toda esta música bajo el marbete de "mo-
derna" resulta una injusticia patente y sólo puede
producir confusiones. Por tanto, acaso resulte útil
poner cierto orden en el aparente caos de las compo-
siciones contemporáneas, separando a algunos de
sus más destacados exponentes, según su grado re-
lativo de dificultad para la comprensión de sus idio-
mas respectivos:
Muy fáciles: Shostakovitch y Jachaturian, Francis
Poulenc y Erik Satie; en sus primeras obras, Stra-
vinsky y Schoenberg; Virgil Thomson.
Bastante accesibles: Prokofieff, Villa-Lobos, Er-
nest Bloch, Roy Harris, William Wa!ton, Malipiero,
Britten.
Considerablemente difíciles: El Stravinsky de sus
últimas obras, Béla Bartók, Milhaud, Chávez, Wi-
lliam Schuman, Honegger, Hindemith, Walter
Piston.
Mlly difíciles: Schoenberg, en las obras de su ma-
durez; Alban Berg, Anton Webern, Varese, Dallapic-
cola, Krenek, Roger Sessions y, a veces, Charles Ives.
No es esencial que esté usted de acuerdo con
estas apreciaciones comparativas. Simplemente
pretenden indicar al lector que no toda la música
nueva debe ser considerada como igualmente inac-
cesible. La escuela dodecafónica de Schoenberg es
la más peliaguda, aun para los músicos. Para apre-
ciar al Stravinsky de sus últimas obras se deben
amar el estilo, la precisión, la personalidad; para
224 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
gustar de Milhaud o de Chávez se precisa una afi-
ción a las sonoridades bien sazonadas. Hindemith
y Pisto n exigen un oído contrapuntístico; Poulenc y
Thomson, ingenio e inteligencia; Villa-Lobos, la
intuición de lo exuberante y pintoresco.
Después, el primer requisito es diferenciar a los
compositores, tratando de oír a cada uno por sepa-
rado, de acuerdo con lo que cada cual desea comu-
nicarnos. ¡Los compositores no son intercambia-
bles! Cada uno tiene su propio objetivo, y el auditor
inteligente hará bien en tener presente tal objetivo.
También debemos tener en cuenta esta clarifi-
cación de objetivo cuando distingamos los placeres
musicales que pueden derivarse de la música anti-
gua y de la nueva. El melómano no iniciado seguirá
considerando peculiar la música contemporánea
mientras persista en tratar de oír la misma clase de
sonidos u obtener la misma índole de deleite musi-
cal que obtiene de las grandes obras de los maes-
tros del pasado. Esto es esencial. Mi amor a la mú-
sica de Chopin y de Mozart es tan grande como el
de cualquiera; pero me sirve de poco cuando me
siento a escribir mi propia música, porque su mun-
do no es el mío, y su idioma musical me es ajeno.
Los principios subyacentes en su música son tan
válidos hoy como lo fueron en su propia época,
pero con aquellos mismos principios se puede obte-
ner, y se obtiene, un resultado totalmente distinto.
Al enfrentarnos a una obra actual de pretensiones
serias, debemos comprender, primero, cuál es el
objetivo del compositor, y luego disponernos a oír
una especie de tratamiento distinto del que fue ha-
bitual en el pasado.
Al tratar los elementos y las formas de la música,
hemos citado varios ejemplos para mostrar cómo
LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 225
los compositores recientes han adaptado y extendi-
do nuestros recursos técnicos para sus propios fines
de expresión. Estas extensiones de los procedimien-
tos habituales necesariamente exigen al auditor la
capacidad de prestarse, por instinto o por prepara-
ción, a escuchar un idioma no familiar. Por ejem-
plo, si usted es de los que rechazan una pieza por-
que le resulta muy disonante, ello probablemente
indica que su oído está insuficientemente acostum-
brado al vocabulario musical de nuestra época, y
necesita más práctica, es decir, más preparación
para escucharla. (Siempre existe la posibilidad de
que haya culpa de parte del compositor, por haber
escrito disonancias no inspiradas o simplemente
caprichosas.)
Al seguir una nueva obra, el contenido melódico
-o su ausencia aparente- puede ser causa de con-
fusión. El auditor acaso eche de menos la tonada
que puede tararearse. Es posible que las melodías de
hoy sean "incantables", especialmente en la escri-
tura instrumental, aun cuando sólo se deba ello a
que van mucho más allá de las limitaciones de la voz
humana. O acaso se deba a que son excesivamente
tortuosas, o sincopadas, o fragmentarias, para tener
un atractivo inmediato. Éstos son atributos expre-
sivos que, temporalmente, pueden dejar perplejo al
auditor; pero el compositor, dado el ámbito ensan-
chado de la invención melódica contemporánea, no
puede regresar a la escritura melódica, sencilla, a
veces obvia, de antaño. Si reconocemos talento a un
compositor, las repetidas audiciones de su obra
pondrán de manifiesto el atractivo, a largo plazo, de
su línea más intrincada.
Finalmente, hay un reproche que se repite más
que ningún otro; a saber, que la música de hoy pa-
226 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
rece evitar todo sentimiento, que es simplemente
cerebral e inteligente, no emocionalmente signi-
ficativa. En un breve párrafo no podemos tratar
adecuadamente este persistente error. Si la obra de
un compositor contemporáneo le parece al auditor
fría e intelectual, el auditor debe preguntarse si no
está aplicándole normas de comparación que real-
mente ya no proceden. La mayoría de los meló-
manos no sabe hasta qué grado se halla bajo el
influjo del enfoque romántico a la música. Nuestros
públicos han llegado a identificar el romanticismo
musical del siglo XIX con el propio arte de la música.
Como el romanticismo constituyó, y aún constituye,
una expresión tan poderosa, suelen olvidar que du-
rante cientos de años, antes de que floreciera el
romanticismo, se escribió gran música.
y sucede que una proporción considerable de la
música de hoy tiene nexos estéticos más íntimos
con aquella música anterior, que con la de los ro-
mánticos. El camino de los mejores románticos,
con su calor e ímpetu tan personal y sin inhibicio-
nes, no es nuestro camino. Aun aquel segmento de
la música contemporánea que claramente conserva
tonalidades románticas tiene buen cuidado de ex-
presarse más discretamente, sin ninguna exage-
ración. Y así debe ser, pues es una verdad evidente
que el movimiento romántico ya había llegado a su
clímax al terminar el siglo pasado, y que nada fres-
co podía sacarse de él.
La transición del romanticismo a un ideal musi-
cal más objetivo se realizó gradualmente. Como los
propios compositores encontraron difícil el rompi-
miento, no debemos asombrarnos de que el públi-
co en general sólo haya aceptado lentamente todo
aquello que implicaba lo que estaba ocurriendo. El
LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 227
siglo XIX fue el siglo romántico por excelencia, de
un romanticismo que encontró su expresión más
característica en el arte de la música. Ello acaso
explique la continua renuencia del público meló-
mano a reconocer que con el nuevo siglo había de
nacer una clase distinta de música. Y sin embargo,
sus colegas en el mundo de la literatura no esperan
que André Gide o Thomas Mann o T. S. Elio: nos
conmuevan con los acentos de Víctor Hugo o de
Walter Scott. Entonces, ¿por qué hemos de esperar
que Bartók o Sessions canten con la voz de Brahms
o de Tchaikovsky? Cuando una pieza contempo-
ránea le parezca seca y cerebral al lector, cuando
aparentemente exprese poco sentimiento, hay una
gran posibilidad de que el lector esté siendo insen-
sible al característico idioma musical de su propia
época.
Ese idioma musical -de ser realmente vital-
sin duda incluirá un lado experimental y contro-
vertible. Y, ¿por qué no? ¿Por qué ocurre que el
típico melómano de nuestra época sea al parecer
tan renuente a considerar una composición musi-
cal como, posiblemente, todo un desafío? Cuando
yo oigo una nueva pieza de música que no com-
prendo, quedo intrigado; deseo entrar en contacto
con ella nuevamente, a la primera oportunidad. Es
un desafío; mantiene vivo mi interés en el arte de la
música. Si después de repetidas audiciones una
obra no me dice nada, no por ello concluyo que los
compositores modernos se encuentran en una con-
dición lamentable. Simplemente, concluyo que esa
pieza no es para mÍ.
A pesar de todo, ya he observado, tristemente,
que mi propia reacción no es la típica. La mayoría
de la gente parece disgustarse por el lado contro-
228 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
vertible de la música; no desean ver perturbados
sus viejos hábitos. Se valen de la música como de
un diván; desean sentirse mecidos por ella, rela-
jados y consolados de las tensiones de la vida co-
tidiana. Pero la música seria nunca pretendió ser
un soporífero. La música contemporánea, espe-
cialmente, ha sido creada para despertar al audi-
tor, no para ponerlo a dormir. Pretende sacudir y
.excitar al auditor, conmoverlo, aun dejarlo exhaus-
to. Pero ¿no es esa clase de estímulo la que se
busca en el teatro, o por la que se compra un libro?
Entonces, ¿por qué hacer una excepción con la
música?
Bien puede ser que la nueva música suene como
algo peculiar, por la única razón de que, en el curso
de la audición ordinaria, se oye tan poco de ella en
comparación con la cantidad de la música tradi-
cional que se ejecuta año tras año. Los programas
de radio y de los conciertos, los anuncios de los fa-
de discos y de sus representantes, los
habituales programas escolares, todos ellos pare-
cen convenir, acaso inconscientemente, en la idea
de que la música "normal" es la música del pasado,
la música que ha demostrado su valía. Un cálculo
generoso indica que tan sólo una cuarta parte de la
música que escuchamos puede ser llamada con-
temporánea, y tal cálculo se aplica principalmente
a la música que se oye en los grandes centros musi-
cales. En tales circunstancias es probable que la
música contemporánea siga pareciendo "peculiar",
a menos que quien la escucha esté dispuesto a
hacer el esfuerzo extra necesario para romper la
barrera de la no familiaridad.
No sentir la necesidad de participar en la expre
sión musical de la propia época es cerrarse a una
LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 229
de las experiencias más emocionantes que puede
darnos el arte de la música. La música contempo-
ránea nos habla como ninguna otra música puede
hacerlo. Es la música antigua -la música de Bux-
tehude y de Cherubini-la que debiera parecernos
distante y ajena, no la de Milhaud y de William
Schuman. Pero, ¿no es universal la música? Acaso
el lector pregunte, ¿qué puede decirnos el composi-
tor vivo que no pueda encontrarse, en términos
bastante análogos, en la música anterior? Todo
depende del punto de visión: lo que vemos produce
mayores extremos de tensión y distensión, un opti-
mismo más vivo, un pesimismo más gris, clímax de
abandono y de histeria explosiva, variedad colorís-
tica, sutilezas de luz y sombra, un sentido relajador
del humor, que a veces llega a lo grotesco, texturas
apretadas, panoramas abiertos, "dolorosos" anhe-
los, una deslumbrante brillantez. Indudablemente,
varios matices y gradaciones de todo ello tienen su
equivalente en la música antigua; pero ningún
auditor sensitivo podría confundirlos jamás. Habi-
tualmente reconocemos el periodo al que pertenece
una composición en alguna parte esencial de su
fisonomía. Es lo único y exclusivo de toda auténti-
ca expresión artística la- que hace inconcebible toda
aproximada duplicación en cualquier otro periodo.
Ésta es la razón por la cual el melómano que des-
deña la música contemporánea está privándose a sí
mismo del goce de una experiencia estética imposi-
ble de obtener de otra manera.
La clave de nuestra comprensión de la nueva
música es: repetidas audiciones. POI- fortuna para
nosotros, la abundancia de los discos de larga dura-
ción nos facilita enormemente las cosas. Muchos
melómanos han atestiguado el hecho de que la in-
230 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA
comprensibilidad gradualmente cede ante la familia-
ridad que sólo pueden darnos repetidas audiciones.
Sea como fuere, no hay modo mejor de averiguar si
la música contemporánea habrá de tener significa-
ción para nosotros.
x. LA MÚSICA DE PELÍCULAS
LA M(;SICA de películas constituye un nuevo medio
musical que puede ejercer una fascinación propia.
En realidad, es una nueva forma de música dramá-
tica -relacionada con la ópera, el ballet, la música
incidental para el Leatro- en contradistinción con
la música de concierto, sinfónica o de cámara.
Como forma nueva, abre posibilidades inexplo-
radas para los compositores, y plantea algunas pre-
guntas interesantes al aficionado al cine.
Millones de cinéfilos consideran como algo na-
tural el acompañamiento musical de una película
dramática, hasta un grado injustificado. Cinco mi-
nutos después de terminada la película, no podrían
decir si han oído música o no. Preguntarles si con-
sideran que la música era interesante, o tan sólo
adecuada, o verdaderamente horrible, sería causar-
les un complejo de inferioridad. Pero después, posi-
blemente como auto-proyección, viene la pregunta:
"¿Verdad que no se supone que uno esté escuchan-
do la música? ¿O no se supone que trabaje en el
inconsciente, sin tener que escucharla directamen-
te, como si se estuviera en un concierto?"
Ninguna discusión de la música de una película
llega muy lejos sin que antes se plantee este proble-
ma: ¿Se debe escuchar la partitura de una película?
Si el lector es un músico, no hay problema, porque
lo más probable es que no pueda menos que escu-
char. Para mí, más de una buena película ha sido
arruinada por una partitura deficiente. ¿Ha pasado
231
232 LA MÚSICA DE PELÍCULAS
usted por la misma experiencia? ¿Sí? Entonces,
puede felicitarse a sí mismo: usted, definitivamen-
te, tiene oído musical.
Pero es el espectador medio, tan absorto en la
acción dramática que no se da cuenta de la música
de fondo, el que quiere saber si se está perdiendo
algo. La música depende de su grado de percepción
musical en general. El grado de orientación auditiva
es el que determinará el placer que pueda obtenerse
absorbiendo el acompañamiento musical como par-
te integral de la impresión combinada de la película.
Saber más de lo que ocurre en la partitura de
una película puede ayudar al auditor a obtener más
placer. Por fortuna, el proceso no es tan complejo
que no se le pueda bosquejar brevemente.
Al prepararse a componer la música, lo primero
que el compositor debe hacer, desde luego, es ver la
película. Casi todas las partituras musicales se es-
criben después de terminada la película. La única
excepción a esto ocurre cuando el guión pide una
música realista, es decir, música visualmente can-
tada o actuada o bailada en la pantalla. En tal caso,
la música debe componerse antes de fotografiar la
escena. Entonces, será grabada, y la escena en cues-
tión filmada contra la grabación. Así, cuando se ve
a un actor cantando, actuando, o danzando, tan sólo
está simulando, por lo que al sonido respecta, pues
la música ya ha sido registrada.
La primera proyección de la película es para el
compositor, habitualmente, un momento solemne.
Después de todo, tendrá que vivir con ella durante
varias semanas. La solemnidad de la ocasión es
realzada por el público exclusivo que ve la película
con él: el productor, el director, el jefe musical del
estudio, el editor de la película, el cortador de mú-
LA MÚSICA DE PELÍCULAS
233
sica, el director de la música, el orquestador. .. de
hecho, todos los que tienen que ver con la graba-
ción de la película.
El propósito de esta primera proyección es de-
cidir cuánta música se necesitará, y dónde deberá
entrar. (En la jerga técnica, esto se llama spotting.)
Como ninguna partitura de fondo es continua du-
rante toda la longitud de una película (ello consti-
tuiría una ópera filmada, forma cinematográfica,
casi no explotada), la partitura consistirá, normal-
mente, en secuencias separadas, cada una de las
cuales durará desde unos cuantos segundos hasta
varios minutos. Una secuencia de siete minutos de
duración sería ya excepcional. Pero la partitura,
integrada por, quizá, treinta o más de tales secuen-
cias, puede sumar de cuarenta a noventa minutos
de música.
Mucha discusión, mucho toma y daca serán ne-
cesarios antes de llegar a las decisiones finales
respecto al spotting de la película. Es prudente hacer
un uso moderado del poder de la música, ahorrán-
dola para los puntos absolutamente esenciales. Un
buen compositor sabe cómo jugar con los silencios,
sabe que suprimir la música a ratos puede ser más
efectivo que todo sonido que la banda musical
pueda producir.
Por otra parte, el productor-director se inclina
más a pensar en la música por su inmediato valor
funcional. A veces, tiene otros motivos: algo que
esté mal en una escena, como un trozo mal actua-
do, como un parlamento realmente malo, como
una pausa embarazosa; en secreto, espera que ello
quede compensado por un buen compositor. Se
han conocido productores que esperan que una
película sea salvada por una buena partitura. Pero
234 LA MÚSICA DE PELÍCULAS
el compositor no es un mago; sería injusto esperar
de él que hiciera más que dar mayor potencia, por
medio de su música, a los valores dramáticos y
emocionales de la película.
Cuando está bien hecha, es indudable que una
partitura musical puede ayudar enormemente a
una película. Se puede demostrar ello como en un
laboratorio, mostrando a un público una escena
culminante sin la música, y luego, nuevamente, con
banda de sonido. Brevemente enumeraremos así
ciertos modos en que la música sirve a la pantalla:
l. Crea una atmósfera más conveniente de tiempo
y lugar. No es que todos los compositores de Holly-
wood se preocupen por tal nimiedad. Demasiado a
menudo, sus partituras son intercambiables: un
drama medieval del siglo XIII y una moderna bata-
lla de sexos reciben un tratamiento similar. La rica
textura sinfónica de fines del siglo XIX sigue siendo
la influencia dominante. Pero hay excepciones. Re-
cientemente, la película de vaqueros ha empezado
a tener su propia atmósfera musical, generalmente
derivada de la canción folclórica.
2. Subrayar refinamientos psicológicos: los pensa-
mientos no expresados de un personaje o las repercu-
siones no vistas de una situación. La música puede
influir sobre las emociones del espectador, hacien-
do a veces de contrapunto a lo que ve, con una ima-
gen auditiva que indica lo contrario de las imágenes.
Esto no es tan sutil como puede parecer. Un acorde
disonante bien colocado puede modificar la actitud
del espectador en mitad de una escena sentimental,
o un pasaje de las maderas, bien colocado, puede
convertir el que parecía un momento solemne en
digno de carcajadas.
LA MÚSICA DE PELÍCULAS
235
3. Servir como una especie de fondo neutro. Ésta
es realmente la música que se supone que no oÍ-
mos, de esa clase que sirve para llenar los pasajes
vacíos, como las pausas en una conversación. Ésta
constituye la tarea más ingrata del compositor.
Pero a veces, aunque nadie más pueda notarlo,
obtendrá una satisfacción privada al pensar que
música de poco valor intrínseco, por medio de una
buena manipulación profesional, ha dado mayor
vida y humanidad a una sombra fantasmal proyec-
tada en una pantalla. Eso es lo más difícil de hacer,
como puede atestiguar cualquier compositor; este
tipo de música tendrá que entretejerse por debajo
del diálogo.
4. Dar un sentido de continuidad. El editor de pelí-
culas sabe mejor que nadie cuánta ayuda puede pres-
tarle la música para dar unidad a un medio visual
que, por su naturaleza misma, continuamente está
en peligro de desmembrarse. Donde más claramente
se ve esto es en las escenas de montaje, cuando el uso
de una idea musical unificadora puede salvar los
breves pasajes de escenas desconectadas, para que
no resulten caóticas.
5. Sostener la estructura teatral de una escena V
redondearla con un sentido de finalidad. El p r i ~ e ' r
ejemplo que se nos ocurre es la música que suena al
final de una película. Ciertos productores alardean
de la falta de una partitura musical de su película,
pero nunca he visto ni sabido de una película que
terminara en silencio.
Tan sólo hemos analizado la superficie, sin men-
cionar siquiera los innumerables ejemplos de músi-
ca utilitaria: bandas callejeras, pero que suenan
fuera de la escena, la danza campesina, la del tiovi-
236 LA MÚSICA DE PELÍCULAS
vo, la música del circo, la del café, la de la chica de
alIado que practica en el piano y similares. Todas
éstas, y muchas otras, introducidas con una inten-
ción aparentemente naturalista, sirven para hacer
variar sutilmente el interés auditivo de la banda de
sonido.
Pero volvamos ahora a nuestro hipotético com-
positor. Habiendo determinado dónde empezarán
y terminarán las diferentes secuencias musicales,
pasa la película al cortador, quien prepara la llama-
da clave. La clave da al compositor una descripción
detallada de la acción física de cada secuencia, más
la entrada exacta, en tercios de segundos de tal ac-
ción, haciendo así posible para un compositor
experimentado escribir toda una partitura sin vol-
ver a remitirse siquiera a la película.
El lego habitualmente cree que la parte más difí-
cil de la tarea de componer para la película se rela-
ciona con la "correspondencia" de la música v la
acción. ¿No es ello una camisa de fuerza el
compositor? La respuesta, por dos razones, es no: en
primer lugar, tener que componer música para
acompañar a una acción específica constituye una
ayuda, no un obstáculo, ya que la acción misma des-
pierta, en un compositor con imaginación teatral,
cierta música, en tanto que al escribir música abso-
luta carece de tal estímulo visual. En segundo lugar,
la correspondencia es, generalmente, cuestión de
adaptaciones menores, pues el tejido musical en
general ya habrá sido determinado.
Para el compositor de música de conciertos, el
cambiar al medio del celuloide le tiende ciertas
trampas especiales. Por ejemplo, la invención me-
lódica, tan apreciada en la sala de conciertos, a
veces puede constituir sólo una distracción en cier-
LA MÚSICA DE PELÍCULAS
237
tas situaciones cinematográficas. Aun frasear a la
manera del concierto, lo que normalmente subraya
la independencia de las distintas líneas contrapú-n-
ticas, puede ser toda una distracción si se aplica al
acompañamiento de la pantalla. En la orquestación
hay muchas sutilezas de timbre -distinciones que,
se espera, serán escuchadas por su propia cualidad
expresiva en una sala-, que resultan un desperdi-
cio en la banda de sonido.
Como compensación por estas pérdidas, el com-
positor tiene otras posibilidades, algunas de ellas
trucos, que no pueden obtenerse, por
ejemplo, en Carnegie Hall. Por ejemplo, al poner
música a una sección de La heredera, logré sobre-
poner dos orquestas, una encima de otra. Ambas
habían tocado la misma música en momentos dis-
tintos; una orquesta era sólo de cuerdas, la otra era
perfectamente normal. Más tarde, ambas fueron
combinadas, registrando simultáneamente las ban-
das adicionales y produciendo así una textura or-
questal sumamente expresiva. Bernard Herrmann,
uno de los más ingeniosos compositores para la
pantalla, pidió (y obtuvo) ocho celestas -inaudita
combinación en la Calle 57- para sugerir un trinco
de invierno; el uso hecho por Miklos Rozsa de la
"cámara de eco" -recurso para dar un aura fantas-
mal a tonalidades normales- fue muy celebrado, v
subsiguientemente utilizado hasta el cansancio. -
Efectos extraños pueden obtenerse haciendo que
traslapen dos bandas musicales, de entrada y de sa-
lida. Como dos trenes que se cruzan, es posible
pasar de entrada y de salida dos piezas diferentes.
El pOl1y colorado me dio una ocasión de valerme de
esa especialidad cinematográfica. Cuando los en-
sueños de un chico hacen que las gallinas blancas
238
LA MÚSICA DE PELÍCULAS
se conviertan en blancos caballos de circo, la ima-
gen visual se refleja en una imagen aural, haciendo
que la música de las gallinas se transforme, a su
vez, en música de circo, recurso que sólo podía lo-
grarse por medio del traslape.
Supongamos ahora que la partitura musical ya
está terminada, y lista para registrarse. La sala de
registro es el lugar de los sueños de cualquier com-
positor. Hollywood ha reunido algunos de los más
destacados ejecutantes del país; la música será be-
llamente tocada, y registrada con una perfección
técnica que no se encuentra en ninguna otra partc.
A la mayoría de los compositores les gusta invitar
a sus amigos a la sesión de grabado de las secuen-
cias importantes. La razón es que ni el compositor
ni sus amigos volverán a oír, probablemente, la
música como en un concierto, pues cuando se com-
bine con la película, se cambiará la mayor parte de
los niveles dinámicos. De otra manera, el producto
terminado podría sonar como un concierto con
imágenes. Al bajar los niveles dinámicos, algunos
matices, algunas voces internas y sonidos bajos
pueden perderse. Erich Korngold lo expresó bien:
"La inmortalidad de un compositor de música de
película dura desde la etapa de grabado hasta la
sala de sonido."
La sala de sonido es donde todas las bandas, con
sonidos de cualquier especie, incluso el diálogo, se
insertan en las máquinas para obtener una banda
de sonido definitiva. Por lo que hace a la música,
éste es un proceso delicado, pues tan sólo un cabe-
llo separa el "demasiado alto" del "demasiado bajo".
Los ingenieros de sonido, que manipulan los apa-
ratos de control de volumen, no siempre tienen la
sensibilidad musical que desearían los composi-
LA MÚSICA DE PELÍCULAS 239
tores. Lo que se necesita es una nueva especie, un
mezclador de sonido que sea mitad músico y mitad
ingeniero; y aun entonces siempre será problemáti-
ca la mezcla de diálogo, música y sonidos realistas
de todas clases.
En vista de estos inconvenientes para el perfecto
sonido de la música, tan sólo es natural que el com-
positor a menudo tenga esperanzas de lograr hacer
una suite de concierto a partir de la partitura de la
película. Hay una tendencia a creer que las partitu-
ras de películas no son un material apropiado para
música de concierto. La idea es que, apartada de su
justificación visual, tal música resulta insípida.
Personalmente, yo dudo mucho de que pueda
establecerse cualquier regla fija que cubra todos los
casos. Habrá que juzgar por sus propios méritos
cada partitura; indudablemente, los temas que
requieran un tipo más continuo de desarrollo musi-
cal en una atmósfera unificada se prestarán mejor
que otros a su readaptación para la sala de concier-
tos. Rara vez resulta concebible que la música de
una película pueda extraerse sin mucho retoque.
Pero si buenas suites, como la Peer Gynt, de Grieg,
pueden obtenerse a partir de música incidental del
siglo XIX, no veo por qué no ha de esperarse que un
compositor del siglo xx pueda lograrlo a partir de
una partitura de película.
En cuanto a la partitura, tan sólo es en la sala ci-
nematográfica donde el compositor, por vez prime-
ra, siente todo el efecto de lo que ha realizado, pone
a prueba el efecto dramático de sus partes favoritas,
aprecia la curiosa importancia o falta de impor-
tancia del detalle, es allí donde acaso desee haber
hecho ciertas cosas de otro modo, y donde se sor-
prende de que otras partes resulten mejor de lo que
240 LA MÚSICA DE PELÍCULAS
había creído. Pues, en suma, el arte de combinar
las imágenes cinematográficas con sonidos musi-
cales sigue siendo un arte misterioso. Y uno de los
elementos más misteriosos es la reacción del afi-
cionado al cine: millones estarán escuchando, pero
nunca puede saberse cuántos realmente estarán
percibiendo. La próxima vez que vaya usted al cine,
no deje de ponerse del lado del compositor.
XI. DEL COMPOSITOR AL
INTÉRPRETE Y DE ÉSTE AL OYENTE
HASTA aquí, este libro se interesó en su mayor parte
por la música en abstracto. Pero casi toda situación
musical, prácticamente considerada, implica tres
factores distintos: un compositor, un intérprete y
un oyente. Ellos forman un triunvirato, ningún
miembro del cual está completo sin los otros dos.
La música comienza por un compositor, pasa por
un intérprete como medio .Y termina por ti, el oyen-
te. En último análisis, se puede decir que en la
música todo va dirigido a ti, el oyente. Por tanto,
para escuchar inteligentemente tienes que entender
bien no sólo tu papel sino también los del composi-
tor y el intérprete y con qué contribuye cada uno a
la suma total de una experiencia musical.
Comencemos por el compositor, ya que la músi-
ca de nuestra civilización comienza por él. ¿Para
qué, después de todo, escuchamos cuando escu-
chamos a un compositor? No tiene que narrarnos
una historia, como el novelista; no tiene que "copiar"
la naturaleza, como el escultor; su obra no tiene
que desempeñar una función práctica inmediata,
como el d,bujo del arquitecto. ¿Qué es, pues, lo que
nos da? Una sola respuesta me parece posible: se nos
da a sí mismo. La obra de todo artista es, por su-
puesto, una expresión de sí mismo, pero ninguna tan
directa como la del músico creador. Él nos da, sin
relación con "acontecimientos" exteriores, la quin-
taesencia de sí mismo, esa porción que entraña la
241
242 COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y OYENTE
expresión más plena y profunda de sí mismo en
cuanto hombre y de su experiencia en cuanto se-
mejante nuestro.
Recuerde siempre el oyente que cuando escucha
la creación de un compositor está escuchando a un
hombre, a un determinado individuo con su parti-
cular personalidad. Porque el compositor, si ha de
ser de alguna valía, deberá tener personalidad pro-
pia. La música podrá ser de mayor o menor impor-
tancia, pero en caso de ser significativa siempre re-
flejará esa personalidad. Ningún compositor puede
poner en su música valores que no posea como
hombre. Su carácter podrá estar entreverado de hu-
manas flaquezas -como el de Lully o el de Wagner,
por ejemplo-, pero todo lo que haya de fino en su
música provendrá de todo lo que haya de fino en
él en cuanto hombre.
Si examinamos más atentamente esta cuestión
del carácter individual del compositor, descubrire-
mos que está formado en realidad por dos elemen-
tos distintos: la personalidad con que nació el com-
positor y el influjo de la época en que vive. Porque,
evidentemente, cada compositor vive en una cierta
época y cada época tiene también su carácter. Cual-
quiera que sea la personalidad del compositor, ella
se expresa dentro del marco de su época. Es la reac-
ción recíproca entre personalidad y época lo que da
por resultado la formación del estilo del compo-
sitor. [.os compositores de personalidades entera-
mente análogas que viviesen en épocas diferentes
producirán inevitablemente música de estilos di-
ferentes. Así pues, cuando hablamos del estilo de
un compositor nos estamos refiriendo al resultado
combinado de un carácter individual y una época
determinada.
COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y OYENTE 243
Quizá se aclare más esta importante cuestión del
estilo musical si la aplicamos a un caso concreto.
Tomemos a Beethoven, por ejemplo. Una de las ca-
racterísticas más evidentes de su estilo es la rudeza.
Beethoven, como hombre, tenía fama de ser un
individuo brusco y rudo. En todo caso, por el solo
testimonio de su música sabemos que es un com-
positor de carácter osado y tosco, una verdadera
antítesis de lo suave y lo melifluo. Pero además, ese
carácter rudo de Beethoven adoptó diferente expre-
sión en los diferentes periodos de la vida del com-
positor. La rudeza de la Primera Sinfonía es dife-
rente de la de la Novena. Es una diferencia de
épocas. El primer Beethoven era rudo dentro de los
límites de una manera clásica dieciochesca, mien-
tras que el Beethoven maduro experimentó la in-
fluencia de las tendencias liberadoras del siglo XIX.
Por eso es por lo que, al examinar el estilo de un
compositor, debemos tener en cuenta su personali-
dad tal como la refleja la época en que vivió. Hay
tantos estilos como compositores, y cada composi-
tor importante tiene varios estilos diferentes que
corresponden a las influencias de su tiempo y a la
maduración de su propia personalidad.
Si es esencial para el oyente comprender la cues-
tión del estilo musical aplicada a la obra de un com-
positor, aún lo es más para el intérprete. Porque el
intérprete es, musicalmente, una especie de agente
de negocios. Lo que oye el auditor no es tanto el
compositor como el concepto que del compositor
tiene el intérprete. El contacto del escritor con su
lector es directo; el cuadro del pintor no necesita
más, para que se vea, que colgarlo bien. Pero la mú-
sica, al igual que el teatro, es un arte que, para que
viva, necesita ser reinterpretado. El pobre composi-
244 COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y
tor, una vez que ha terminado su composición, tiene
que entregarla a las benignas mercedes de un artista
intérprete, el cual, no hay que olvidarlo nunca, es un
ser dotado de una naturaleza musical y una perso-
nalidad propias. Por tanto, el oyente lego sólo podrá
juzgar cabalmente una interpretación si es capaz de
distinguir entre el pensamiento del compositor,
idealmente hablando, y el grado de fidelidad con
que el intérprete reproduce ese pensamiento.
El papel del intérprete no deja lugar a discusio-
nes. Todos estamos de acuerdo en que el intérprete
existe para servir al compositor, para asimilar y
volver a crear el "mensaje" del compositor. La teoría
es bastante clara; lo que necesita elucidación es su
aplicación en la práctica.
La mayoría de los intérpretes de primer orden
están hoy equipados en cuanto a técnica en un grado
más que suficiente para todo lo que se les pueda exi-
gir. De suerte que, en la mayoría de lo:> caso.s, la
habilidad técnica se da por descontada. El pnmer
problema interpretativo real lo plantean las notas
mismas. La notación musical, en el estado en que
hoy se halla, no es una transcripción exacta del pen-
samiento del compositor. No puede serlo, porque es
demasiado vaga y permite desviaciones demasiado
amplias en las cuestiones individuales de gusto y
preferencia. A causa de eso, el intérprete siem-
pre ante el problema de qué grado de ftdehdad se
espera de él para con la música escrita. Los compo-
sitores son humanos y se sabe que han incurrido en
inexactitudes de notación y en omisiones impor-
tantes. También se sabe que han cambiado de opi-
nión en cuanto a sus propias indicaciones de tempo
v dinámica. Por tanto, los intérpretes tienen que ha-
uso de su inteligencia musical ante la música es-
COMPOSITOR, Y OYENTE 245
crita. Por supuesto que es posible la exageración en
los dos sentidos: apegarse demasiado estrictamente
a las notas o desviarse demasiado de ellas. Proba-
blemente se resolvería hasta cierto punto el proble-
ma si se dispusiera de una manera más exacta de
escribir una composición. Pero aun así, todavía
quedaría sujeta la música a una multitud de inter-
pretaciones diferentes.
Porque, después de todo, una composición es un
organismo. Es una cosa que vive, no una cosa está-
tica. Por eso es por lo que puede ser vista bajo dife-
rentes luces y desde diferentes puntos por los diver-
sos intérpretes v aun por un mismo intérprete en
diferentes momentos. La interpretación es en sumo
grado una cuestión de énfasis. Cada pieza tiene una
cualidad esencial que no debe ser traicionada por
la interpretación. Toma esa cualidad de la natura-
leza misma de la música, la cual se deriva de la per-
sonalidad del propio compositor y de la época en
que fue escrita. En otras palabras, cada composi-
ción tiene su propio estilo, al cual debe ser fiel el
intérprete. Pero cada intérprete tiene también su
personalidad propia, de modo que el estilo de una
pieza lo oímos tal como lo refracta la personalidad
del intérprete.
La relación entre el ejecutante v la composición
que él vuelve a crear es, por tanto, delicada. Cuando
el intérprete inyecta a un grado inexcusable su per-
sonalidad en una ejecución, surgen los equívocos.
En estos últimos años, la mera palabra "interpre-
tación" ha caído en descrédito. Desalentados v fas-
tidiados por las exageraciones v falsificaciones de los
intérpretes a lo "prima donna", un cierto número de
compositores, con Stravinskv como cabecilla, han
dicho, en efecto: "No queremos ninguna de esas lla-
246 COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y OYENTE
madas interpretaciones de nuestra música; no haga
más que tocar las notas; no añadan ni supriman
nada." Aunque es bien clara la razón de esa admo-
nición, me parece que representa una actitud nada
realista por parte de los compositores. Porque no es
posible que ningún cumplido intérprete toque una
pieza de música, ni aun siquiera una frase, sin
añadirle algo de su propia personalidad. Para decir-
lo de otro modo, los intérpretes tendrían que ser
autómatas. Es inevitable que cuando ejecutan mú-
sica la ejecutan a su manera. Y al hacerlo así no
tienen por qué falsificar las intenciones del com-
positor; no hacen más que "leer" la música con las
inflexiones de su propia voz.
Pero hay más razones, y más profundas, para las
diferencias de interpretación. Es indudable que una
sinfonía de Brahms, interpretada por dos directores
de primer orden, puede variar efectivamente sin ser
infiel a las intenciones de Brahms. Es interesante
que rumiemos el porqué eso ha de ser cierto.
Tomemos, por ejemplo, dos de los intérpretes
notables de nuestros días: Arturo Toscanini y Serge
Koussevitzky.\ Son dos personalidades totalmente
diferentes, hombres que piensan diferentemente,
que se emocionan de diferente manera con las co-
sas, cuya filosofía de la vida es diferente. Es de espe-
rar, pues, que cuando manejen las mismas notas
sus interpretaciones discrepen considerablemente.
El director italiano es un clásico por naturaleza.
Un cierto despego es parte esencial del carácter del
clásico. La primera impresión que nos produce es
curiosa: Toscanini parece no hacerle absolutamen-
1 Esta comparación de rasgos de personalidad fue escrita
durante sus años como intérpretes ~ c t i v o s de música sin-
fónica.
COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y OYENTE 247
te nada a la música. Sólo después de un rato de ha-
ber estado escuchando es cuando empieza a apode-
rarse de nosotros la sensación de que allí hay un
arte que oculta al arte. Toscanini trata la música
como si ésta fuese un objeto. La música parece
encontrarse al fondo del escenario, donde la po-
demos contemplar para deleite nuestro. En torno
de ella hay una maravillosa sensación de despego.
Y, sin embargo, es música todo el tiempo, la más
apasionada de las artes. Con Toscanini, el énfasis
está siempre en la línea, en la estructura como un
todo, nunca en el detalle o en el compás aislado. La
música se mueve y vive por sí y para sí, y nos
consideramos afortunados con poder contemplarla
vivir de ese modo.
Por el otro lado, el director ruso es un romántico
por naturaleza. Se mete en cuerpo y alma en la mú-
sica que interpreta. Hay poco de calculador en él.
Tiene el fuego, la pasión, la imaginación dramática
y la sensualidad del verdadero romántico. Para
Koussevitzky toda obra maestra es un campo de
batalla en el que él capitanea el gran combate y del
cual podemos estar seguros que el espíritu humano
surgirá triunfante. Cuando Koussevitzky "está de
vena", el efecto que produce es irresistible.
Si esas dos opuestas personalidades aplican sus
dotes a la misma sinfonía de Brahms, los resultados
tendrán que ser diferentes. Este caso de un com-
positor profundamente alemán interpretado por un
ruso y un italiano es típico. Ninguno de los dos
intérpretes es probable que saque a su orquesta la
sonoridad que un alemán reconocería como echt
deutsch.
2
En manos del ruso, la orquesta de Brahms
2 "Alemán genuino." [T.]
248 COMPOSITOR, INTÉRPRETE Y OYENTE
resplandecerá con un lustre insospechado, y allle-
gar al final se habrá extraído hasta la última gota el
drama romántico contenido en la sinfonía. En cam-
bio, con el italiano se acentuará el lado clásico-
estructural de Brahms y las líneas melódicas serán
buriladas con el estilo lírico más puro. Como verá
el lector, en ambos casos se trata simplemente de
una cuestión de énfasis. Puede ocurrir que ninguno
de esos hombres encarne nuestro concepto del in-
térprete perfecto de una sinfonía de Brahms. Pero
no es ésa la cuestión. La cuestión es que para es-
cuchar inteligentemente una interpretación hay que
poder reconocer qué es, exactamente, lo que el in-
térprete está haciendo con la composición en el
momento en que la vuelve a la vida.
En otras palabras, hay que percatarse mejor de
la parte que tiene el intérprete en la ejecución que
se está oyendo. Para eso son necesarias dos cosas:
tener como punto de referencia un concepto más o
menos ideal del estilo propio del compositor en
cuestión y poder percibir hasta qué punto el intér-
prete reproduce ese estilo, dentro de la esfera de su
propia personalidad. Por lejos que estemos de al-
canzar ese ideal de la audición, será bien que lo
tengamos presente como objetivo.
Al llegar aquí, la importancia del papel que tiene
el oyente en todo este proceso debe resultar evi-
dente por sí misma. Los empeños combinados del
compositor y el intérprete sólo tienen sentido si se
dirigen a un conjunto inteligente de auditores. Eso
revela una responsabilidad por parte del auditor.
Pero antes de que se pueda entender la música hay
que amarla de verdad. Los compositores y los intér-
pretes quieren sobre todo auditores que se entre-
guen plenamente a la música que están oyendo. Vir-
CO:\llPOSITOR, INTÉRPRETE Y O Y E ~ T E 249
gil Thomson describió una vez el ovente ideal como
"la persona que aplaude vigorosamente". Con ese
han mol quiso dar a entender, sin duda, que el audi-
tor que en realidad se mete en la música es el único
que tiene importancia para la música o los que ha-
cen música.
Entregarnos por completo significa inevitable-
mente una ampliación de nuestro gusto. No basta
con amar la música solamente en sus aspectos más
convencionales. El gusto, al igual que la sensibili-
dad, es hasta cierto punto una cualidad congénita,
pero ambos se pueden desarrollar de modo consi-
derable con una práctica inteligente. Eso quiere
decir escuchar música de todas las escuelas y de
todas las épocas, vieja y nueva, conservadora y mo-
derna. Quiere decir escuchar sin prejuicios, en el
mejor sentido del término.
Toma, lector, tu responsabilidad de oyente. To-
dos nosotros, profesionales y profanos por igual,
estamos esforzándonos siempre por hacer más pro-
funda nuestra comprensión de este arte. No tienes
por qué ser una excepción, por modestas que sean
tus pretensiones como oyente. Y puesto que nues-
tras reacciones juntas de auditores son lo que más
profundamente influye tanto en el arte de la com-
posición como en el de la interpretación, se puede
afirmar en verdad que el futuro de la música está
en nuestras manos.
La música sólo puede estar viva realmente si hay
auditores que estén realmente vivos. Escuchar aten-
tamente, escuchar conscientemente, escuchar con
toda nuestra inteligencia es lo menos que podernos
hacer en apoyo de un arte que es una de las glorias
de la humanidad.
TEMA
APÉNDICES
1. FÓRMULAS TÍPICAS DE VARIACIÓN
Ach! du lieber Augustin
~ I ! ~ : :' f D: 1: ~ ~ I ~ ~ ~ I : :J
ti!: :' t ~ : 1: ; ~ 1; ~ : I :.' I
L Variantes armónicas:
a. La melodía se conserva literalmente, pero las armonías
que la acompañan se transforman por completo:
250
APÉNDICES 251
b. La melodía V la armonía originales se conservan, pero
la textura se enriquece:
c. Todo vestigio de la melodía se ha perdido. Sólo se con-
serva el esqueleto armónico subyacente (en el caso de
Ach
'
du lieber Augustin, los únicos acordes en cuestión
son los de tónica y dominante):
252 APÉNDICES
d. El esqueleto armónico se ha variado. Esto ya no es
tanto una variación del tema como una variación de los
acordes que acompañan a! tema:
2. Val"iantes melódicas:
a. La melodía se ha variado. Su contorno se conserva,
pero la línea es más floreada. Este tipo se basa en el
concepto, fundamental en la música, de que lo mismo
que se va directamente de do a re, se puede ir pasando
por do sostenido (do-do#-re) sin que se camhie liada
esencial en la línea:

:'/:f;&ful: :-:t:J
APÉNDICES 253
b. El segundo tipo melódico es el opuesto al anterior: hacer
menos floreada la línea melódica origina!, reduciéndola
a sus notas esenciales más escuetas. En otras palabras,
si el tema original pasa de do a do sostenido y de éste a
re, entonces la línea puede ir directamente de do a re:
c. El tema se conserva, pero su posición cambia de la voz
superior a la inferior o a una intermedia, o viceversa:
254 APÉNDICES
3. Variante rítmica:
a. Todos los tipos de variación rítmica se pueden agrupar
en una categoría: e! cambio rítmico. Un ejemplo: si e!
aire de vals en tres por cuatro de Ach! du lieber Augustin
se cambia por un cuatro por cuatro en lempo muy rápi-
do, la naturaleza de! tema se transforma por completo:
etc.
4. Variantes contrapuntísticas:
a. Un tipo sencillo de variación contrapuntística consiste en
añadir un nuevo tema al original, destacando e! nuevo
mientras que e! otro se mantiene en segundo término:
etc.
APÉNDICES 255
b. Un segundo sistema, más sutil, consiste en extraer de!
tema original una sola frase y someterla a tratamiento
contrapuntístico. Este tipo es difícil de captar para e!
oyente, a menos que e! origen de! fragmento sea claro
desde e! comienzo:
fI. 11
It)
--.
-.r
11 11
-
rt)
<J
fI 11
t) <.1

• .o. '"' -d-
5. Cualquier combinación de los tipos anteriores.
11. RECURSOS CONTRAPUNTÍSTICOS
1. Imitación (Bach: Fuga en mi menor. Clave bien tempe-
rado, Libro I)
256 APÉNDICES
2. Canon (esquema) (Bach: Erschienen isl der herrliche
Tag)
11
'.
- ~ ... - = - ~
7,' __ rJ
1--. ------rl--
iJ
""'
u u
I
:
-------6
-d"-d-cf
3. Inversión (Beethoven: Sonata para piano. Op. 110)
,. ~ I I P F' Ir' r' I f' t' I f' f Y I r' etc.
4. Aumentación (Bach: Fuga en do menor. Clave bien tem-
perado, Libro 11)
APÉNDICES
257
5. Disminución (Vaughan-Williams: Sinfonía en Fa menor.
Scherzo)
El ejemplo 5 se reproduce con autorización de Oxford
University Press, Londres (Agentes norteamericanos:
Cad Fischer, Inc.).
6. Cancrizante (Copland: Passacaglia para piano)
J J I I
258 APÉNDICES
propietarios del copyright. Copyright asignado a Sala-
bert & Co., Nueva York.
7. Cancrizante invertido (Schoenberg: Cuarteto de cuerda
Número I1I)
SERIE DODECAFÓNICA
concrizonte' r d ~ r &r Q r # J ij J r
J J
,
III. ANÁLISIS DE LA SONATA OP. 53,
"WALDSTElN", DE BEETHOVEN
J J
Un análisis como el que intentaré aquí nunca podrá
ser satisfactorio, pues nos falta el sonido de las
notas. Procederé a él en el supuesto, posiblemente
aventurado, de que el lector puede obtener o la par-
titura o el disco.
Una de las ventajas de utilizar como ejemplo de
esa forma esta determinada sonata es que hay un
extremo contraste entre los grupos temáticos pri-
mero y segundo. Para el lector que piense solamente
en términos melódicos, el primer tema apenas ten-
drá nada de tema. Está formado por tres diferentes
partes muy pequeñas y crea una atmósfera de in-
certidumbre y misterio. Esto se debe al ritmo bási-
co de corcheas repetidas que podemos considerar
APÉNDICES 259
primer elemento. El segundo elemento es bastante
inocente:
Nadie seguramente podría sospechar el papel
que desempeñará más tarde en la sección de des-
arrollo. Lo mismo ocurre con el tercer pequeño
fragmento, que es como sigue:
Los cuatro primeros compases se repiten inme-
diatamente un tono más bajo y sin detenerse se lan-
zan hacia un calderón sobre la nota sol (compás
13). Ahora, otra vez, vuelve a repetirse todo desde el
principio, pero con la diferencia importante de que
las corcheas repetidas del comienzo están divididas
en semicorcheas (figuradas) y ligeramente cam-
biadas de tonalidad. Esas repeticiones cumplen el
propósito importante de fijar firmemente en la con-
ciencia del auditor el material temático esencial.
Esta vez no hay calderón; la música, por medio de
una serie de alargamientos, pasa imperceptiblemen-
te a la sección puente (compás 23; para la explica-
ción del término "puente", véase la página 173). Aquí
lo que uno encuentra no es melodía, sino pasajes
rápidos escalísticos y arpegios. Aunque no haya-
mos oído nunca esta sonata, sentiremos claramen-
te, dada la naturaleza del material, que la pieza ha
260 APÉNDICES
estado trasladándose de un grupo primero a un
grupo segundo de elementos.
¡Y qué brillantemente se realiza en este caso la
transición! La música parece aflojar e! paso para
dar comienzo a un segundo tema (compás 35) de
carácter completamente opuesto a lo anterior. Los
acordes lentos, sostenidos producen una sensación
de calma y alivio casi religiosos, como de un coral.
Esos acordes sostenidos se repiten inmediatamente
(compás 43) con adición de una floreada línea me-
lódica en la parte superior. (Es característico que a
pesar de tanta repetición, tan usual en toda la
música, rara vez hay repeticiones literales, sino sec-
ciones que se repiten con variantes.)
Esa floreada melodía adicional que se teje por
encima de los acordes sostenidos obra como una
"excusa" para volver al carácter más figurado de la
primera sección de transición (compás 50). Aquí
tenemos uno de esos momentos en que el analista
se siente atormentado a lo Tántalo ante diferentes
interpretaciones posibles de la forma. Evidente-
mente, este nuevo pasaje es, una de dos, o una se-
gunda parte de b, lo cual uno admite de mala gana,
pues su naturaleza es demasiado diferente de la
primera parte de b, o un segundo puente que nos
lleva a e, lo cual es muy poco probable a causa de
su índole demasiado elaborada. En esto es en lo
que el compositor tiene suerte: no necesita nunca
razonarse a sí mismo la forma que crea, si e! resul-
tado final es lógico. Pero al pobre de! teórico que
quiera explicar él la forma no le será muy fácil ha-
cerlo si no toma una decisión. Así, pues, yo me
decido por la primera de aquellas hipótesis y pre-
fiero considerar ese largo pasaje como una especie
de b
2
que conduce al tema conclusivo.
APÉNDICES 261
La sección e, o conclusiva (compás 74), más cor-
ta que las otras, tiene más afinidad con e! cantable
segundo tema que con el primero, que es de carác-
ter agitado. Sirve para volver a la sensación de so-
siego, acentuando con eso el sentido conclusivo y
preparando al mismo tiempo e! camino para la nue-
va entrada del primer material a la cabeza de la
sección de desarrollo.
Esto es exactamente lo que sucede. La primera
cosa que hace e! compositor es recordarnos dónde
comenzó, damos, como si dijéramos, un punto de re-
ferencia. Apenas hecho esto, ya está Beethoven en
camino. En realidad, esta determinada sección de
desarrollo no es ni muy larga ni muy elaborada.
Escoge para desarrollarlos solamente los dos frag-
mentos citados arriba y la sección que decidí de-
nominar b
2
• No se hace ninguna referencia al tema
que parece un coral ni al tema conclusivo ni a las
corcheas repetidas de! comienzo. Pero hay una
sensación general de movimiento y excitación inter-
na que penetra la mayor parte de todo el primer
tiempo.
La sección de desarrollo está dividida en dos par-
tes. Primero yuxtapone e! compositor los dos frag-
mentos del primer tema arriba citados (compás 92).
Luego concentra su atención en e! primero de los
dos fragmentos y desarrolla lo que en su origen era
solamente una frase diminuta, hasta convertirlo en
una pequeña parte ligeramente lírica. Esto conduce
directamente al desarrollo del material siguiente,
los primeros compases del pasaje b
2
• Sobre esa
base la música se desarrolla por medio de marchas
armónicas, de tal manera que pasa por muchas to-
nalidades extrañas antes de llegar a la nota sol, la
dominante. Sobre esa dominante (compás 142)
262 APÉNDICES
vuelve Beethoven a la sensación de misterio del mis-
mísimo comienzo, a fin de prepararnos psicológica-
mente para la vuelta del primer tema. Esta nueva
transición es sumamente notable, aunque no sea
más que por no poderse encontrar nada
en la música de Haydn o Mozart. El mlstenoso
redoble del bajo y la gradual acumulación de inten-
sidad son un rasgo típicamente beethoveniano.
Con una repentina vuelta al pianissimo se inicia
la recapitulación (compás 156). La repetición .es
casi literal en este caso, salvo unos cuantos cambIOs
de poca importancia, la mayoría de orden tonal.
Sigue una coda de dos páginas y media (compás
249). Después de comenzar casi como la primera
sección de desarrollo, prosigue con un nuevo des-
arrollo de los dos fragmentos usados allí, pero yux-
tapuestos ahora de una manera un tanto diferente.
Esto nos vuelve a conducir, tras dos acordes sos-
tenidos al tema de coral que ahora adquiere una
expresiÓn nueva por la adición de un nuevo bajo
(compás 284). La aparente desgana para abandonar
ese sosiego recién descubierto es rota por una impe-
tuosa carrera hacia el fin. El allegro de sonata está
completo.
LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
La lista consiste, en gran palte, en las obras citadas
como ejemplos en el texto, que hoy se encuentran en
discos de larga duración (1957). Se han mencionado
otras grabaciones, marcadas con un asterisco. No se
ha hecho ningún intento por recomendar ciertas
interpretaciones por encima de otras. Para ello exis-
ten varias obras escritas por autores competentes.
CAPÍTULO n. CÓMO ESCUCHAMOS
Bach- En la obra: Clave bien temperado. Libros 1 y
II (48 temas fugados)
Beethoven- Sinfonía No. 9 en re menor (primer
movimiento)
CAPÍTULO nI. EL PROCESO CREADOR DE LA MÚSICA
Música espontáneamente concebida:
Schubert- Ciclo de canciones: Die Sch6ne Müllerin
o Die Winterreise
Wolf- Canciones con textos de Mbrike, Eichen-
dorff, Goethe
Música cuidadosamente construida:
Beethoven- Sonata para piano en do mayor, Op.
53 ("Waldstein")
"Bartók- Música para cuerdas, percusión y celesta
"Hindemith- Mathis der Maler
263
264 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
Música de estructura tradicional:
Palestrina- Stabat Mater
Bach- Clave bien temperado, libro 11, preludio en
mi bemol mayor.
Música de intención innovadora:
Gesualdo- Madrigales
Berlioz- Haroldo en Italia ("Marcha de los peregri-
nos", "Orgía de los ladrones")
Mussorgsky- Cuadros de una exposición
Debussy- Preludios para piano, libros 1 y 11
Vares e- Ionisation
CAPíTULO IV. Los CUATRO ELEMENTOS
DE LA MÚSICA
Bach- Concierto italiano (movimiento lento)
Schumann- Danzas de Davidsbündler, Op. 6, Núm. 10
Brahms- Interrnezzi, Op. 118, Núm. 4; Op. 119,
Núm. 3
Tchaikovsky- Sinfonía Núm. 6 ("Patética") (segun-
do movimiento)
Stravinsky- La consagración de la Primavera (sec-
ción última)
Schubert- Sinfonía Núm. 8 en si menor ("Incon-
clusa")
Chávez- Sinfonía India
Strauss- Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel,
Op.28
Wagner- Tristán e Isolda (preludio y liebestod)
Harris- Trío para violín, chelo y piano
Prokofiev- Concierto para violín Núm. 2 en sol
menor (segundo movimiento)
LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 265
*Berg- Concierto para violín
"Schoenberg- El libro de los Jardines Colgantes
Obras maestras de la música antes de 1750 (orga-
num)
Monteverdi- Madrigales
Gesualdo- Madrigales
Mussorgsky- Canciones y danzas de la muerte
Debussy- Iberia
Schoenberg- Cinco piezas orquestales
Webem- Cinco movimientos para cuarteto de cuerdas
Milhaud- Saudades do Brazil (especialmente "Cor-
covado")
*Dallapiccola- Canti di Prigiona
*Martin- Petite Symphonie Concertante
Debussy- Siesta de un fauno
Honegger- Concertino para piano
Britten- Guía de los jóvenes para la orquesta, Op. 34
Ibert- Concierto para flauta
Cimarosa- Concierto para oboe
Nielsen- Concierto para clarinete
Vivaldi- Concierto para fagot
Mozart- Concierto para corno
Haydn- Concierto para trompeta
Hindemith- Sonata para trombón
Wagner- Tristán e Isolda, Preludio al Acto 111 (solo
para como inglés)
Ravel- Suite de Mamá la Oca (el contrabajo en "La
bella y la bestia")
Mussorgsky-Ravel- Cuadros de una exposición
(solo para tuba)
Ravel- Bolero (solos para varios instrumentos)
Percussion Music: Bell, Drum, and Cymbal (Saul
Goodman)
First Chair (orquesta de Filadelfia, solos para ma-
deras y metales)
266 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
Stan Kenton- A concert of Progressive Jazz
Duke Ellington- Duke Ellington Plays Duke Ellington
CAPÍTULO V. LA TEXTURA MUSICAL
La textura monofónica:
Canto gregoriano
Textura homofónica:
Monteverdi- Il Combattimento di Tancredi e Clo-
rinda
Textura polifónica:
*Bach- Ofrenda musical
Hindemith- Das marienleben
Textura variada:
Beethoven- Sinfonía Núm. 7 (movimiento allegre-
tto)
CAPíTULO VI. LA ESTRUCTURA MUSICAL
Schumann- Escenas infantiles (Kinderscenen), Op.
15
Beethoven- Sonata para piano, Op. 27, Núm. 2
(scherzo)
CAPÍTULO VII. LAS FORMAS FUNDAMENTALES
La forma binaria:
F. Couperin- Música para harpsicordio (Les Barri-
cades mystérieuses, Le Moucheron, La Co m mere,
Les Jumelles, Les Langueurs tendres)
LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 267
D. Scarlatti- Sonatas para el harpsicordio (Ralph
Kirkpatrick) (Longo, Núms. 104,338,413)
La forma ternaria:
Haydn- Cuarteto para cuerdas, Op. 17, Núm. V
(minueto)
Ravel- Le Tombeau de Couperin (minueto)
Beethoven- Sonata para piano, Op. 27, Núm.
(scherzo)
--Sonata para piano Op. 27, Núm. 2 (scherzo)
Chopin- Preludio, Op. 28, Núm. 15
El rondó:
Haydn- Sonata para piano Núm. 9 en re mayor.
Schubert- Sonata para piano, si bemol mayor, Op.
post. (último movimiento)
Strauss- Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel
Las formas libres:
Chopin- Preludio, Op. 28, Núm. 20 (A-B-B)
Schumann- "Asustar" (Escenas de niños) (A-B-A-
C-A-B-A)
Bartók- Suite, Op. 14 para piano (movimientos
primero y segundo)
El basso ostinato:
Honegger- El rey David
Monteverdi- L'Incoronazione di Poppea
Purcell- Dido y Eneas ("Lamento de Dido")
Stravinsky- L'Histoire du Soldat ("Violín del sol-
dado")
El passacaglia:
Bach- Passacaglia y fuga en do menor (órgano)
Ravel- Trío en la menor para violín, chelo y piano
268 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
Berg- Wozzeck (comienzo del lado 2)
Copland- Passacaglia (1922)
La chacona:
Buxtehude- Chaconas para órgano
Bach- Chacona en re menor (solo para violín)
Brahms- Sinfonía Núm. 4 en mi menor (cuarto
movimiento)
El tema con variaciones:
Early English Keyboard Music (Byrd- The Carman's
Whistle)
Mozart- Sonata para piano Núm. 11 en la mayor,
K. 331
Schumann- Estudios sinfónicos, Op. 13
Fauré- Tema con variaciones en do sostenido
menor, Op. 73
Elgar- Variaciones Enigma, Op. 36
d'Indy- Variaciones Istar
Strauss- Don Quijote
Stravinsky- Octeto para instrumentos de viento
(movimiento central)
Copland- Variaciones para piano (1930)
Recursos contrapuntísticos:
La imitación: Bach- Clave bien temperado, libro I,
fuga en mi bemol menor
Canon: Franck- Sonata en la mayor para violín y
piano (último movimiento)
La inversión: Beethoven- Sonata para piano, Op.
110 (final)
La aumentación: Bach- Clave bien temperado, libro
II, fuga en do menor
La disminución: Vaughan Williams- Sinfonía Núm. 4
(scherzo)
LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 269
El cancrizante: Copland- Passacaglia (1922) (cuar-
ta variación)
Los cancrizantes invertidos: Schoenberg- Cuarteto
para cuerdas Núm. '3
La fuga:
Bach- Clave bien temperado, libros 1 y II
El concerto grosso:
Bach- Conciertos de Brandenburgo Núms. 1-6
Handel- Concerto Grosso, Op. 5, Núms. 1-12
Bloch- Concerto Grosso
Martinu- Concerto Grosso
El preludio coral:
Bach- Preludios corales (Orgelbüchlein)
Motetes y madrigales:
Antología sonora- Vol. 2
The Triumphs of Oriana
Beethoven- Sonara para piano, Op. 53 ("Waldstein")
(véase Apéndice 1II)
Las sinfonías:
Haydn- Sinfonía Núm. 102 en la sostenido mayor
Mozart- Sinfonía Núm. 41 en do mayor (Júpiter)
Beethoven- Sinfonías Núms. 1-9
Schumann- Sinfonía Núm. 4 en re menor (forma
en un movimiento)
Mendelssohn- Sinfonía Núm. 4 en la mayor
Brahms- Sinfonías Núms. 1-4
Tchaikovsky- Sinfonía Núm. 6 en si menor (movi-
miento lento, al final)
Franck-- Sinfonía en re menor (forma cíclica)
Mahler- Sinfonía Núm. 2 en do menor (con coro)
270 LIST A DE OBRAS MENCIONADAS
Sinfonías contemporáneas:
Sibelius- Sinfonía Núm. 4 en la menor
Prokofiev- Sinfonía Núm. 5 Op. 100
Roussel- Sinfonía Núm. 3 en sol menor
Shostakovitch- Sinfonía Núm. 10 en mi menor
Honegger- Sinfonía Núm. 5
Vaughan Williams - Sinfonía Núm. 4 en fa menor
Harris- Sinfonía Núm. 3 (en un movimiento)
Piston- Sinfonía Núm. 4
Copland- Sinfonía Núm. 3
William Schuman- Sinfonía Núm. 6 (en un movi-
miento)
Bach- Clave bien temperado, libro 1, preludio en si
bemol mayor
Bach- Fantasía cromática y fuga en re menor
--Fantasía y fuga en sol menor (órgano)
Debussy- Preludios, libro II, (piano)
El poema sinfónico:
Jannequin- Chansons
Liszt- Les Préludes
Saint-Saens- La rueca de Onfalo
Tchaikovsky- Romeo y Julieta
Honegger- Pacific 231
Ives- The Unanswered Question
CAPÍTULO VIII. LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL
Monteverdi- Orfeo
Haendel- Julius Caesar
Gluck- Orfeo y Eurídice
Mozart- La flauta mágica
Wagner- Los maestros cantores
Verdi- Otelo
LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
--Falstaff
Mussorgsky- Bons Godunof
Bizet- Carmen
Debussy- Pelléas et Mélisande
Berg- Wozzeck
Weill- La ópera de tres centavos
Menotti- El Consul
Stravinsky- The Rake's Progress
CAPÍTULO IX. MÚSICA CONTEMPORÁNEA
Muy fácil:
Poulenc- Le Bal masqué
Stravinsky- Petrouchka
271
Shostakovitch- Sinfonía Núm. 1 en fa mayor, Op. 10
Thomson- Acadian Songs and Dances (tomado de
Louisiana Story J
Bastante fácil:
Bloch- Schelomo
Villa-Lobos- Coros Núms. 4-7
Walton- Concierto para viola
Prokofiev- Suite escita, Op. 20
Barber- Concierto para chelo
Bastante di,rícil:
Bartok- Sonata para dos pianos y percusión
Honegger- Sinfonía Núm. 2 (LiturgiqueJ
Stravinsky-- Sinfonía en do
Piston- Sinfonía Núm. 4
Muy diflcil:
Schoenberg- Suite, Op. 29 (septeto)
272 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS
Webern- Concierto para nueve instrumentos
Vares e- Ionisation
Ives- Sonata Núm. 2 para piano ("Concord, Mass.")
Sessions- Cuarteto para cuerdas Núm. 2
Carter- Cuarteto para cuerdas
BIBLIOGRAFÍA
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ÍNDICE ANALÍTICO
Ach! du lieber Augustin, 78,
121,122,152,250
acordes, 74-77
Aída (Verdi), 214
Alcestes (Gluck), 209
allegro de sonata, 115, 169,
171-180,260,261
Armida (Gluck), 209
armonía, 70-84
Así hablnba Zaratustra (Strauss),
197
"Asustar" (Escenas de niños,
Schumann), 138
atonalidad, 68, 217
Au clair de la lune, 121, 122
aumentación, 157,256
Autobiograjía (Stravinsky), 38
Ave regina coelorum (Palcs-
trina),65
Bach, J. S., 32, 53, 66, 112,
123, 147, 158, 164, 165,
187,188,255
Balakiref, 196
Bardi, conde, 206
Bar1ók, Béla, 59, 91, 138,
223
basso ostinato, 120, 138, 140-
145
Bax, Arnold, 183
Beethoven, L. van, 3D, 31,
37,42,117,123,130,132,
133, 140, 179, 181, 193,
194, 243, 256, 258, 261,
262
Berg, Alban, 149, 217, 218,
223
Berlioz, Hector, 181, 194
Bizet, Georges, 214
Blitzstein, Marc, 220
Bloch, Ernest, 164, 182, 223
Bons Godunoj (Mussorgsky),
214,215
Brahms, Johannes, 53, 140,
149, 181, 246-248
Breche Bertold, 218
Brillen, Benjamin, 223
Bruckner, Anton, 181
Büchner, George, 217
Busoni, Ferruccio, 116, 187,
188
Buxtehude, Dietrich, 150
Byrd, William, 140
Caccini, 106
cadencia, 123, 161
canon, 156, 157,256
canto gregoriano, 49
clarinete, 96
clarinete bajo, 95-97
clave, 63
Clave bien temperado (Bach),
31,65, 124, 158, 188,255
coda, 116, 117
276
ÍNDICE ANALÍTICO 277
Conciertos de Brandeburgu,
(Bach), 164
chacona, 120, 149-151
Chávez, Carlos, 67, 91, 223
Chopin, F. F., 83, 133, 134,
138
compositor, el, 40-43, 241-
243
Cristóbal Colón (Milhaud),
219
Concertino para piano v or-
questa (Honegger), 91
concerto grosso, 120, 163, 164,
180
Concerto grosso (Bloch),
164
Concerto italiano (Bach), 53,
66
consonancia, 81, 82
contrabajo, 94
contrafagot, 95, 97
contrapunto, 113, 154, 155
contrasujeto, 160
Copland, Aaron, 153,2.37
"Corcovado" (Saudades do
Brazil, Milhaud), 83
corno francés, 97, 98
corno inglés, 96
Cortege (El rey David, Honeg-
ger), 142
Couperin, Fram;ois, 128, 135
Cuarteto de cuerda (Haydn),
130, 131
Cuarteto de cuerda (Schoen-
bcrg), 258
Cuatro santos pn trps actos
(Thomson), 220
Dallapicola, Luigi, 83, 223
Debussy, Claude, 67, 79, 81,
183,189-191,196,215,217
Die Walküre (La valquiria,
Wagner), 212
Dido y Pomas (Pureell), 145
D'Indy, Vincent, 140, 182
director, el, 102, 103, 243,
246-248
discanto, 72, 73
disminución, 157,257
disonancia, 81, 82
Don Quijote (Strauss), 140,
197
Dukas, Paul, 196
Poin Heldenlehen (Una vida
de héroe, Strauss), 197
Elementos de la música, 47-
103; armonía, 70-84; me-
lodía, 60-70; ritmo, 47-60;
timbre, 84-103
Elgar, Edward, 140
Ellington, Duke, 35
Poi mosquito ([p Moucheron,
Couperin), 128
el papel del oyente, 23-35,
248, 249
Poi rey David (Honegger),
142
Esquema de la historia de la
música (NeO, 180
Esther de Carpen/ras (Mil-
haud),219
estructura musical, 114-125;
molde formal, 114, 115,
117; gral1 línea, 117; repe-
tición, 119-125
Études Symphoniques (Schu-
mann), 153
278 ÍNDICE ANALÍTICO
exposición, 159-161, 173, 175,
259
El canto de los pájaros (Chant
des oiseaux, Janncquin), 193
el proceso creador en la mú-
sica, 36-45
El rapto del serrallo (Mozart),
211
"El lamento de Dido" (Pur-
cell), 145
El parloteo de las mujeres
(Jannequin), 193
El pobre marinero (Milhaud),
219
El tema con variaciones,
151-154
"El violín del soldado" (La
historia del soldado, Stra-
vinsky), 145
escala cromática, 62, 63; dia-
tónica, 62
Escenas de niños (Schumann),
123,138
estrecho (strel/o), 161, 162
fabordón, 72, 73
fagot, 94, 95, 97
FalstafteVerdi), 214
Fantasía cromática y (uga
(Bach), 188
Fantasía y (uga (Bach), 188
Fauré, Gabriel, 153
figuras, 54
flauta, 94-96
flautín, 95
forma libre por secciones,
120,135,138
formas fugadas, 119, 120,
154-167
formas "libres", 120, 185-199;
preludio, 187-192; poema
sinfónico, 192-199
Franck, César, 157, 182, 196
From the Land o( a Thousand
Lakes (Sibelius), 142
Fuga en mi bemol menor
(Bach),65
fuga, la, 115, 119, 120, 158-163
Fundición de acero Mosso-
lov),198
Gershwin, George, 58
Gesualdo, 79
Gibbons, Orlando, 167
Gluck, Ch. W., 209, 210
grados de la escala, 63
grado dominante, 64, 78; sub-
dominante, 64
gran línea, la, 45, 117, 118
Grieg, 239
Grosz, George, 219
guitarra, 100
Handel, G. F., 164, 192, 208,
209
Harris, Roy, 68, 69,140,183,
223
Haydn, Franz Joseph, 129-
131,135,140,181
Herrrnann, Bernard, 237
Hindemith, Paul, 112, 135,
140, 157,223,224
homofonía, 105, 106
Honegger, Arthur, 91, 142,
143,183,198,223
leh ruf' zu Dir Herr JeSll
Christ (Bach), 108
ÍNDICE ANALÍTICO 279
idea musical. la, 38
imitación, 155, 1'i6, 25.'i
inspiración, la, 36, 37, 40-43
instrumentos de cuerda, 92-
95; de madera, 92, 94-97;
de metal, 92, 97, 98; de
percusión, 92, 99, 100
intérprete, el, 243-248
inversión, 155, 157,256
"Invocación" (Las coéjoras,
Milhaud),219
Ives, Charles, 223
Jachaturian, Aram, 223
Jannequin, Clement, 193
Jonnv spielt au{ (Krének),
218,219
Jlláre; v Maximiliano (Mil-
haud),219
Korngold, Erich, 238
Kousscvitzky, Serge, 246, 247
Kn"nek, Ernst, 218, 223
Kuhnau, Johann, 192
Las harrieadas misteriosas
(Couperin), 128
La comadre (La eommere,
Couperin), 128
La coronación de Papea (Mon-
teverdi), 144
Las coé!óras (Milhaud), 219
La cuna se mecerá (Blitzstein),
220
La flauta mágica (Mozart),
210
la música como evasión, 28
Landowska, Wanda, 128
Lasso, Orlando de, 167
lLiS IraveSliras de Till /-"uleil-
splegel (Strauss), 135, 197
les lallgueuYs lemires (Cou-
petin),128
l.es ¡¡oces í Las bodas, Stra·
vinskv),101
Le [o/tl!Jeau de COl/perill (Ra·
vel), 130
LiSl:t, Franz, 181, 196, 197
Lulzí (Berg), 217
madrigal. 58, 166, 167
Mahler, Gustav, 183
Malipiero, Francesco, 223
Mal1()// (Massenet), 2 I 2
Martin, Frank, 83
Massenet, Jules, 212
melodía, 60-70, 252, 253
misa, la, 139, 186
material puente, 44, 45, 130,
161,229
Meislersinger (Los maestros
cal/lores, Wagner), 21 I
Melliz.os (Couperin), 128
Mendelssohn, Félix, 18 I
Menotti, Gian-Carlo, 2 I 9
movimiento cancrizante (de
cangrejo), 157,257,258
Miaskovsky, Nicolai Y., 183
Milhaud, Darius, 59, 135, 183,
219,223,224
minueto, 130-133
modo mayor, 63; menor, 63
modulación, 63, 74
monofonía, 104, 105
Monteverdi, Claudio, 79, 144,
207, 208
Morley, Thomas, 167
Mossolov, Alexandcr Y., 198
280 ÍNDICE ANALÍTICO
motetes, 120, 166, 167
Mozart, Wolfgang A., 3S, 37,
135, 140, IS3, 210, 211
música de cámara, 101, 186
música de programa, 192
"música medida", 48
Mussorgsky, Modest, 79, 214,
215
Nef, Karl, 180
oboe, 94-96
octava, 62
Octeto (Stravinsky), 140-lS3
oído absoluto, 24
Old Black loe, 26
Once piezas para niños (Pe-
tyrek) , 145
ópera, 180, 200-221
6pera de tres peniques (Weill),
218
organum, 71, 72
Orgelbüchlein (Bach), 165
Orfeo y Eurídice (Gluck), 209
orquesta de jazz, 103
Otelo (Verdi), 214
Pacific 2-3-1 (Honnegger),
198
Palestrina, Giovanni, 6S, 69,
167
"Pastoral" (From the úmd of
a Thousand Lakes, Sibe-
lius), 142
passacaglia, liS, 14S-149, 2S7
Passacaglia en do menor
(Bach), 147
Passacaglia para orquesta
Op. 1 (Webern), 149
Pasos en la nieve (Des pas sur
la neige, Debussy), 190
Peer Gynt (Grieg), 239
Pelléas et Melisande (Debus-
sy), 21S, 216
Petyrek, Félix, 145
Philhannonic Symphony Or-
chestra, 212
piano, el, 89-91
Piezas para piano, Op. 19
(Schoenberg), 191
Piston, Walter, 135, 183, 223,
224
planos del oyente, 27-3S
platillos, 99
poema sinfónico, 192-199
polifonía, 107-113, IS4, IS5
polirritmo, 56-60
poli tonalidad, 83
Poulenc, Francis, 223, 224
preludio, 18S-191; de coral,
120,164,16S
Preludio en si bemol (Clave
bien temperado, Bach),
124
Preludio, Núm. IS, en re be-
mol (Chopin), 133, 134
procedimientos contrapuntís-
ticos, 155-160
Prokofief, Serge, 69, 183, 223
Purcell, Henry, 145
Ravel, Maurice, 149, 183
recapitulación del allegro de
sonata, 174, 177, 178
recitativo en ópera, 204
repetición, 119, 120
Rigoletto (Verdi), 214
ritmo, 47-60
ÍNDICE ANALÍTICO 281
Ritmo fascinador (Gersh-
win),58
"Ritmos en el papel", 60
Romeo y lulieta (Tchaikov-
sky), 193, 19S, 196
rondó, 120, 134, 135
Roussel, A. C. P., 135
Rozsa, Miklos, 237
Rugby (Honegger), 198
Sacre du Printemps (Consa-
gración de la Primavera,
Stravinsky), 97
Satie, Erik, 223
Saudades do Brazil (Mil-
haud),83
saxofón, 95
Scarlatti, Alessandro, 180,
208
Scarlatti, Domenico, 128, 129,
208
scherzo, 130, 132, 133, 171
Schocnbcrg, Arnold, 79-81,
83, 157, 183, 191, 217,
223
Schubert, Franz, 41, 66, 140
Schumann, Roben, 53, 83,
123,140,153,181
Schuman, William, 2S, 223
Schwanerldreher (Hindemith),
140
Scriabin, Alexander, 178
Sessions, Roger, 183, 223
Shostakovitch, Dimitri, 183,
223
Sibelius, lean, 142, 183, 184
sinfonía, 180- 1 85
Sinfonía en fa menor (Vaug-
han Williams), 257
Sinfonía fantástica (Berlioz),
194
Sinfémía "inconclusa" (Schu-
bert),66
Sinfonía india (Chávcz), 67
Sinfonía Núm. 2 (Mahler), 67
Sinfonía Núm. 4 (Brahms),
149
Sinfonía Núm. 4 (Sibelius),
184
Sinfonía Núm. 7 (Sibelius),
184
Sinfonía Núm. 7 (Beethoven),
112, 117
Sinfonía Núm. 8 (Mahlcr),
183
Sinfónía Núm. 9 (Beetho-
ven),31
Sinfonía pastoral (Beetho-
ven), 193, 196
Sinfónía patética (Tchaikov-
sky), 53
sonata, 120, 167-185
Sonata Núm. 9 (Haydn), 135
Sonata para piano en la ma-
yor (Mozart), 153
Sonata para piano, Op. 27,
Núm. 1 (Beethovcn), LB
Sonata para piano, Op. 27,
Núm. 2 (Beethovcn), 123,
132
Sonata para violín y piano
(Franck), 157
Sonata "Waldstein" (Beetho-
ven), 179, 258-262
Sonatas, Núms 104, 338 Y 413
(Scarlatti), 129
Sonatas bíblicas (Kuhnau),
193
282 ÍNDICE ANALÍTICO
sordera musical, 25
Stein, 220
Strauss, Richard, 67, 135, 140,
194,196
Stravinsky, Igor, 29, 38, 53,
54, 58, 59, 67, 69, 79, 97,
101, 135, 140, 153,223
Suite, Op. 14 (Bartók), 138
tambores, 99
Tchaikovsky, Pe ter Ilich, 30,
53,181,182,193,195
Tema cml variaciones (Fau-
ré), 153
teoría armónica, 74
textura musical, 104-113; ho-
mofónica, 105-107; mono-
fónica, 104, 105; polifóni-
ca, 107-112
The Carmans Whistle (Byrd),
140
The Consul (Menotti), 219
The Seeds o{Love, 123
Thomson, Virgil, 220, 223,
224,248,249
timbre, 84-103
tonalidad, 74, 75
tonos, 62, 63, 74, 75
Tres variaciones sobre un tema
(Harris), 140
Toscanini, Arturo nI, 246
Traviata (Verdi), 2 14
Trio (Harris), 69
Trio (Ravel), 149
Tristán e [soldo. (Wagner), 215
trombón, 98
trompeta, 98
tuba, 98
Varese, Edgar, 223
variación, cinco tipos genera-
les de, 152; la forma, 120,
138-154
Variaciones de lstar (D'Indy),
140
Variaciones enigmáticas (El-
gar), 140
Variaciones para pia/1O (Co-
pland),153
variante rítmica, 253
variantes armónicas, 250,
251; contrapuntísticas,
254, 255; melódicas, 252,
253
Vaughan Williams, Ralph,
183,257
Verdi, Giuseppe, 213, 214
Victoria, Tomás Luis de, 167
Villa-Lobos, Héctor, 223,
224
viola, 93
violín, 92, 93
violonchelo, 93, 94
"voz libre", 160
Wagner, Richard, 79, 80, 211-
214
Walton, William, 183, 223
Weber, Carlos María von, 69
Webern, Anton, 83, 149, 223
Weill, Kurt, 218, 219
Wilbye, John, 167
Wolf, Hugo, 41
Wosseck (Berg), 149,216,217
ÍNDICE
Introducción . . . . . . . . . . . . . .
Nota del autor para la edición de 1957.
Prefacio . ...... .
Testimonio de gratitud.
1. Preliminares. . . .
JI. Cómo escuchamos . . . . . .
III. El proceso creador en la música . .
IV. Los cuatro elementos de la música.
1. El ritmo ...
2. La melodía .
3. La armonía .
4. El timbre ..
Timbres simples, 91; Timbres mixtos, 100
V. La textura musical .......... .
VI. La estructura musical. . . . . . . . . .
Diferencias estructurales, 118; Principios
estructurales, 119
VII. Las formas fundamentales . . . . . . . .
1. La forma por secciones . . . . . . . .
La forma binaria, 126; La forma ternaria 129·
El rondó, 134; Forma libre por 135
2. La variación . . . . . . . . . . . . . .
El basso ostinato, 140; El passacaglia, 145; La
chacona, 149; El tema con variaciones, 151
3. La forma fugada ........... .
El concerto grosso, 163; El preludio de coral,
164; Motetes y madrigales, 166
283
7
15
17
21
23
27
36
47
47
60
70
84
104
114
126
126
138
154
284 ÍNDICE
4. La forma sonata ...
La sonata como un todo, 170; Forma de alle-
gro o primer tiempo de sonata, 172; La sin-
fonía, 180
167
5. Las formas libres . . . . . . . . .. 185
El preludio, 187; el poema sinfónico, 192
VIII. La ópera y el drama musical.
IX. La música contemporánea ...... .
X. La música de películas. . . . . . . . .
XI. Del compositor al intérprete y de éste al
oyente.
Apéndices.. . ......... .
I. Fórmulas típicas de variación.
II. Recursos contrapuntísticos
UI. Análisis de la Sonata Op. 53, "Wald-
stein", de Beethoven .
Lista de obras mencionadas
Bibliografía . . .
Índice analítico. . . . . . .
200
222
231
241
250
250
255
258
263
273
275
Este libro se terminó de imprimir y encuader-
nar en el mes de marzo de 2006 en Impreso-
ra y Encuadernadora Progreso, S. A. de C. V.
(IEPSA), Calzo de San Lorenzo, 244; 09830
México, D. F. Se tiraron 6 800 ejemplares.
bra única en su género, escrita por elgran compositor
que fue Aaron Copland, C6mo escuchar la música ayuda al
oyente a incrementar el disfrute de la música. Aparte de haliler
llevado placer a tanta gente, con este libro todo el mundo
puede aprender a apreciar las obras maestras de la música tal
corno sus autores quieren que se oigan.
Con base en un ciclo de 15 conferencias que Copland dio en
la Escuela Nueva de Investigación Social, de Nueva York, el
libro comienza con un animado debate sobre el método
creador y los elementos de la anatomía musical: ritmo, melodía,
armonía y tono. Le sigue una explicación clara de las principales
formas musicales: la fuga, la variación, la sonata, la sinfonía, el
poema sinfónico, la ópera y la danza.
El autor concluye con una consideración ilustrativa
del papel desempeñado por los actores en la comprensión del
auditorio. Los capítulos dedicados a la ópera, el drama musical,
la música contemporánea y la música para obras
cinematográficas demuestran la universalidad de los principios
de la apreciación musical, sin límites de género ni de tiempo.
Copland subraya la continuidad fundamental del desarrollo
de la música desde la antigua hasta la nueva, y
su exposición prepara al lector para que entienda la música
contemporánea en el mismo grado que la clásica. Una lista
de obras grabadas y sugerencias de lecturas adicionales
ayudarán a desarrollar los conocimientos básicos de todas
las formas y tipos de música. Autor de la célebre pieza SalOO
México, Copland murió en 1940 a los 90 años de edad.
111111111111111111111111
9 789681 641511

BREVIARIOS
del
FONDO DE CULTURA ECONÓMICA

101
CÓMO ESCUCHAR LA MÚSICA

Traducción de
JESÚS BAL y GAY

Cómo escuchar la
..

mUSlca
"

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por AARON COPLAND
Introducci6n de
WILLIAM SCHlIMAN

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO

Música . ¿Desde cuándo hay dificultades para escuchar la música? La música es para gozar de ella. Breviarios. William Schuman Associates. tr. Música .2' ed. sea cual fuere el medio. Aaron Copland © 1988. . En realidad. Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra -incluido el diseño tipográfico y de portada-.Apreciación 1. trad. EUA de América ISB~ 0-07-013091-4 D. El conocimiento intensifica el goce. El sonido especial de 7 Copland. Strauss y. Introducción. © 1955. ¿Por qué tendríamos que aprender o necesitar una guía sobre cómo escucharla? ¿Y por qué uno de nuestros grandes compositores habría de robar tiempo a la composición para escribir una introducción a la música? La respuesta es sencilla. Inc.Crítica e interpretación 2. . sin el consentimiento por escrito del editor. electrónico o mecánico. 11. sólo son algunos de los muchos nombres que me vienen a la memoria). pero antes de Copland ningún gran compositor había intentado siquiera explicar la técnica de la composición musical a los lectores legos. 1994 219 p. Para empezar a apreciar Cómo escuchar la música. El lector no iniciado puede calcular su importancia imaginando un libro de Rembrandt que se intitulara Cómo ver la pintura.1 B846V. Bay y Gay. Escuchar la música es una capacidad que se adquiere por medio de experiencia y aprendizaje. Octava reimpresión. 1939 1955 1993 1988 1994 2006 INTRODUCCIÓN AL SIMPLE aficionado a la música debe parecerle extraño un libro "técnico" sobre cómo escuchar la música.Jesús. Publicado por McGraw-Hill Book Company. (55)5227-4672 Fax (55)5227-4694 ~ Empresa certificada ISO 9001: 2000 Título original: What to Listen far in Music © 1985.México: FCE. F. conviene recordarnos quién es el autor del libro. t LC MT6 C7818 Dewey082. Schoenberg. más cerca de nosotros. Piston y Persichetti. Decimotercera reimpresión.com Te!. este libro es único en su género. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Carretera Picacho-Ajusco 227. .fondodeculturaeconomica.Primera edición en inglés. aumentada. Segunda edición en español. Aaron Cómo escuchar la música / Aaron Copland .(Colee. D.lOl Distribución mundial para lengua española Sugerencias: editorial@fondodeculturaeconomica. Cuarta edición en inglés. La música de Aaron Copland es reconocida como parte de nuestra herencia. 14200 México. con base en la cuarta en inglés. ISBN 968-16-4151-5 Impreso en México • Printed in Mexico n) :' . Primera edición en español. 101) Título original What to Listen for in Music ISBN 968-1~151-5 1. 17 x 11 cm . Los músicos están acostumbrados a la prosa de los compositores como críticos y como escritores de doctas tesis sobre puntos técnicos (Berlioz. Ser III.com www. R. Babbitt. de Jesús Bal y Gay. .

pero ¿tenemos conciencia suficiente de sus cualidades singulares? ¿Qué hace tan especial a Copland? Desde luego. o no ser. a menudo he deseado. compositor. . Copland combina el conocimiento profundo de la música del pasado con una comprensión enciclopédica de toda la música contemporánea.. Pero Cómo escuchar la música es otro ejemplo más del liderazgo que Copland ha ejercido durante estos muchos años. tienden a imponer sus ~. desde hace tiempo ya se referirían a Sir Aaron y le habrían designado compositor nacional oficial. Aun sabiendo que Copland es el artista quintaesenciado en una sociedad democrática. que pudiéramos darle un título real. Varios de sus colegas. Los roles de Copland son muchos y variados: ciudadano. Copland está diciendo que un profesor eficiente puede tener sus propias y arraigadas convicciones y sin embargo sentir la obligación de poner a sus discípulos en contacto con doctrinas estéticas y procedimientos técnicos hacia los cuales puede no sentir mayor simpatía. Es un sonido que no había antes en la música. las más de las veces. lo principal es mi firme convicción de que él representa los ideales para los artistas que actúan en una sociedad democrática. En esencia. Para mí. Cómo escuchar la música representa a Copland en su papel de maestro y nos da una indicación precisa de su filosofía de la enseñanza. éste evoca una respuesta basada en nuestras experiencias compartidas y nos da un sentido de identificación. director.opias opiniones a sus discípulos y a instilar una adherencia a sus procedimientos técnicos. han tenido muchas oportunidades de escribir y de hablar acerca de Aaron Copland. en lugar de dominar las técnicas de él. Sería difícil imaginar una actitud menos doctrinaria. ejecutante. afines a sus talentos particulares. sin embargo. una expresión tan personal que ninguno de sus muchos imitadores ha logrado absorberlo en forma convincente. Y como resultado de su extraordinario conocimiento y de su clara filosofía reflejados en su enfoque a la enseñanza. conferenciante. y al recordar declaraciones anteriores. para que no olvidemos uno de sus papeles favoritos. y esta identificación es una propiedad nacional. Copland es el raro compositor que ayuda a sus estudiantes a descubrir sus propios medios de expresarse. sigue llevando valerosamente ese título. sus discípulos componen en toda una variedad de estilos. los compositores. Cualquiera que sea la descripción que se haga del arte de Copland. portavoz de su arte y. Y sin embargo. En Inglaterra. incluido yo mismo. que podrían ser. se repiten las mismas observaciones.8 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 9 Copland nos ha enriquecido a todos. pero que le parecen necesarios para el discípulo. profesor. Aaron Copland lleva tanto tiempo siendo una figura familiar en nuestro panorama musical que ya fácilmente lo pasamos por alto. pero Copland ha creado un cuerpo de obras que habla a sus conciudadanos en términos identificables . Pero los títulos no se avienen con la sencillez y el carácter directo de Copland. miembro de comités. todo gran artista creador es especial. Sin duda nos ufanamos de sus realizaciones y nos felicitamos de su presencia. Recuerdo que hace más de 25 años me referí a él como el decano de los compositores norteamericanos. He aquí lo opuesto del autoritarismo: una preocupación por el carácter del individuo y no por la imposición de conclusiones recibidas a priori.. y esto lo dejó asombrado. Como maestros de composición. Sin embargo.

Resulta revelador comparar las acciones del público de teatro con las del público de las sinfonías: en el teatro. el marco musical encarna el texto y da una nueva dimensión a las declaraciones humanas de Lincoln.10 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 11 Si carecemos de una entidad nacional debidamente constituida para conceder títulos honoríficos. Si el lector analiza el índice. más grande será el goce al escucharla. le pregunté si no estaba aburrido de tantos honores. subestimas mi capacidad!" El contenido de Cómo escuchar la música lleva al lector desde los más sencillos elementos de la música hasta el gradual desenvolvimiento de sus aspectos más complejos. en cambio tenemos otro mecanismo que es aún más significativo: el juicio de nuestros colegas. hasta música para teatro. El libro se basa claramente en la premisa de que cuanto más se conozca el tema de la música. el ejecutante y el oyente. el libro es análogo a la música del autor. leen o simplemente miran al espacio. pues el repertorio de Copland va desde las obras más populares y accesibles. Nos encanta poder decírselo. Tan sólo un pequeño porcentaje está vitalmente interesado en el papel esencial de escuchar activamente. Copland ocupa lugar preminente y es objeto de nuestro afecto y nuestra estima. pues el mismo sonido de Copland que imbuye la música popular también está presente en las obras maestras más complicadas. sabiendo que si pasa por alto algún renglón importante no comprenderá la obra: esta atención instintiva a menudo falta en la sala de conciertos. óperas y sinfonías. Con el recordatorio de que Cómo escuchar la música fue escrito por uno de los grandes compositores de la historia. No es así. el público presta toda su atención a cada línea del diálogo. con infalible elegancia y buen humor. hablan. hasta la música de cámara de la más destilada y esotérica erudición. Al lego casi podría parecerle que el Copland de estas obras populares y el Copland llamado "serio" son dos compositores distintos. y cada uno de estos elementos debe encontrarse presente de la manera más ideal. Esperamos una . a menudo es el único elemento que está ausente: prestar atención y dar a la música el esfuerzo concentrado de un oyente activo. después de todo. paso por paso. música de cámara y coros. vuelva ahora el lector sus páginas. y sin embargo. la música consiste en el compositor. En Retrato de Lincoln. Cuando. En las obras populares. Copland nos da una especial visión musical de un sentimiento reconociblemente indígena. sabiendo que es el privilegiado discípulo de un gran maestro. En estas obras. Copland transforma materiales folclóricos norteamericanos en el arte más refinado. me dijo: "¡Bill. hace largo tiempo. y en composiciones como Rodeo y Billy the Kid. Esta falla es grave porque el oyente es esencial para el proceso de la música. observará el gradual desenvolvimiento de un tema complicado. En cierto modo. Y Copland nos ha dado creaciones en todos los medios: desde canciones. cine. por ejemplo Primavera en los Apalaches. Él acepta el reconocimiento de sus colegas y del público. Sólo tenemos que escuchar a quienes asisten a un concierto para ver cómo se distraen. al discernir las posibilidades de música sencilla que sólo podían ser percibidas por un artista de extraordinaria imaginación. Y el primer requisito para escuchar la música es tan obvio que casi parece ridículo mencionarlo.

12 INTRODUCCIÓN INTRODUCCIÓN 13 buena interpretación de una bella obra pero. relativamente más ligero. claramente. súbitamente. Si el lector examina los programas de orquestas sinfónicas descubrirá que. a merced de la calidad real de sus oyentes. A veces. Esto en nada disminuye el valor de la música "ligera". en cada género. por experiencia. Después de todo. y la comprensión de este propósito indica el éxito o fracaso de la composición. La música satisface una vasta gama de apetitos. Nuestros aperitivos y postres musicales no exigen el entendimiento necesario para escuchar música de gran peso y complicación. y una comparación con un menú bien planeado ilustrará nuestro punto. y un plato fuerte aspira a alimentar. Leer este libro sin ayuda no convertirá al lector. los ejecutantes y los oyentes. A veces. Volviendo a nuestra analogía alimentaria. Pero queda establecido el punto de que la naturaleza de cada pieza de música define su propósito. Escuchar es un tema que se puede enseñar. Después de todo. es decir: la obertura. que la misma música con los mismos ejecutantes puede ser recibida con enormes diferencias por distintos públicos. no existe ningún tipo inaceptable de música: tan sólo ejemplos. los sonidos nos hacen un llamado intelectual así como otro emocional. este principio abunda. Los esfuerzos que haga el lector por comprender más lo que está ocurriendo serán recompensados. Es importante subrayar estas distinciones en un momento de la historia en que se habla tanto del valor igual de todas las clases de música. Tratar de comparar el valor de la música popular con el de la música llamada seria es absurdo. y este libro organiza y aclara los enfoques a la materia. Los músicos bien saben. ¿nos acordamos a menudo de que también debe ser brillantemente escuchada? El destino de una pieza de música. en el intenso placer y mayor interés que encontrará. en un oyente virtuoso. pero sí podrá ponerlo en camino. Honrar todas las clases de música sin falsas pretensiones de comparaciones ilógicas es gozar conforme nuestra naturaleza dicta los diferentes atractivos de diversos esfuerzos. La música popular tiene un propósito especial: entretener mientras exige el menor esfuerzo de parte del público. Desde luego. muchos oyentes se contentan con meterse en un baño emocional y limitar su reacción a la música al elemento sensual de sentirse rodeados por sonidos. en general. la calidad apreciada de la música está. es el oyente el que dicta la aceptación o rechazo últimos de la composición y de los ejecutantes. Encontramos placer e inspiración . existe mucha música que no requiere una atención especial para gozarla. aunque básicamente esté en manos del compositor y de los ejecutantes. el postre pretende ser como una grata reflexión. la sinfonía y el final. Por desgracia para la música. para despedir a los comensales. también depende de la actitud y de la capacidad de los oyentes. a mil por uno. un aperitivo pre- tende estimular. En el sentido más alto. de muy diversas calidades. como en los conciertos "populares". La aventura de aprender a escuchar la música es uno de los grandes goces del contacto con este arte. casi no hay más que aperitivos y postres. el banquete musical está formado exclusivamente por platos fuertes. las materias básicas de nuestro alimento no invalidan la "guarnición" que las rodea. En otras palabras. Pero estos sonidos están organizados. desde lo bueno hasta lo malo.

en el otro consideramos el ámbito relativamente nuevo de la música para películas y su relación con el cinéfilo. italiano. que una dieta restringida a una sola es~ pecie de arte resulta limitadora. 1988 15 . afortunadamente para el autor. conforme a lo que expuse en el prefacio a la primera edición.14 INTRODUCCIÓN leyendo novelas. Es grato. Nueva York. mientras al mismo tiempo encontramos placer relajándonos con una buena revista. el libro de Copland es un libro de propaganda: es un libro escrito por un hombre comprometido con la difusión del Evangelio de lo que en días de menor crítica llamábamos "buena n:úsica". naturalmente. poesía y filosofía del carácter más profundo. Esto sigue pareciéndome cierto. la gran música ha nacido de grandes esfuerzos de espíritus grandes y dedicados y de oyentes sumamente devotos. en el sentido de que la música contemporánea no plantea problemas especiales de audición en sí misma. pero. sueco. La primera de esas secciones requiere una explicación. Y no nos equivoquemos. WILLIAM SCHUMAN NOTA DEL AUTOR PARA LA EDICIÓN DE 1957 CASI han pasado veinte años desde la primera edición de este libro. Tanto la cantidad como la calidad de la música que se escucha ha cambiado. saber que sigue siendo útil para los melómanos desde entonces. sólo fue necesario hacer pequeñas correcciones al texto. Lo anterior no implica que el equivalente musical de unos malos alimentos es malo para la salud sino en cambio. en 1939. y el lector hará bIen en aceptarla. Por esta razón. es igualmente cierto que. Se han añadido dos nuevos capítulos: uno en torno a la cuestión de cómo se debe escuchar la música actual. hebreo y persa. En último análisis.* Durante las pasadas dos décadas fuimos testigos de un florecimiento sin precedentes del interés por todas las formas de música en el mundo entero. Sin embargo. El libro es una invitación. los problemas básicos de "cómo escuchar" siguen siendo los mismos. español. El número de personas que escucha ~st~ ti~~ de música no es más que un porcentaje ms~glllhcante de aquellos cuyas horas de vigilia estan saturados de sonidos tan omnipresentes como el aire que respiramos. después de cincuenta años de la *Han aparecido traducciones en alemán. Este libro debe ayudar a los oyentes que sienten curiosidad por formas más complicadas de música. tanto en Estados Unidos como en el extranjero.

mientras que éste es el libro de un compositor. Pero queda en pie el problema de cómo intentarlo. Doy las gracias debidas a los directores por permitirme reformar parte del material publicado allí. AARON COPLAND PREFACIO ESTE libro tiene por objeto exponer con la mayor claridad posible los fundamentos de la audición inteligente de la música. Ouizá en eso se equivoque el compositor. Ambas secciones nuevas se basan en artículos originalmente preparados para The New York Times Magazine. Y así debiera ser para los demás. Para los interesados en otras lecturas se ha incorporado una pequeña bibliografía. El "explicar" la música no es una tarea fácil.16 NOTA DEL AUTOR PARA LA EDICIÓN DE 1957 llamada música moderna. Pero me parece que vale la pena correr ese riesgo. Nueva York . De haber algo que necesite explicación. pues el compositor tiene en juego algo que es vital para él. Al ayudar a los demás a oír más inteligentemente la música. labora por la difusión de la cultura musical. naturalmente. el compositor cree. que nadie con más derecho que él para decirle al oyente qué es lo que puede sacar de ella. Pero la mayoría de los que escriben sobre la comprensión musical plantean el problema desde el punto de vista del educador o del crítico. Ouizá no pueda ser el artista creador tan objetivo en su modo de ver la música como lo es el educador. escuchar la música es una función perfectamente natural y simple. y no puedo hacerme la ilusión de haberla realizado mejor que los demás. hay miles de melómanos de buena fe que siguen pensando que suena en forma diferente. Esto se hizo con la idea de que los aficionados a la música conozcan las opiniones de los propios compositores. que incluye una lista especial de libros escritos por compositores. Me pareció que valdría la pena hacer un esfuerzo adicional para elucidar algunas facetas del nuevo modo de oír música que no encajan en la panorámica de los demás capítulos. puesto que sabe lo que hay en una composición musical. Para el compositor. Al final del libro se encontrará una lista de grabaciones de las obras mencionadas en el texto (con algunas adiciones). ¿Cómo puede el compositor profesional derribar la barrera que hay entre él y el oyente lego? ¿Qué puede decir el compositor para que la música 17 Crotonville. la cual en definitiva redundará en la mejor comprensión de sus propias creaciones.

el presente volumen tiene también un alcance limitado.)* En beneficio de una referencia rápida para los lectores que sepan música. merece mi gratitud por haber proporcionado la tribuna pública que me estimuló a escribir este libro. Cada pieza de música mencionada en el texto está grabada en disco y. no al músico profesional. En su concentración para perfeccionarse en la determinada pieza que están estudiando. a la hora de entrar en prensa esta traducción. su director. Las charlas estaban destinadas al profano y al estudiante de música. Hasta entonces el pobre lego tendrá que aceptar de buena fe algunas de mis observaciones. para hacer que cristalicen los vagos conocimientos generales que suele adquirir el estudiante.] . Por tanto. podrá oírla el lector. El doctor Alvin Johnson. Mi propósito no era abarcarlo todo en una materia que tan fácilmente se dilata. tengo esperanza de que los estudiantes de música puedan encontrar provecho en su lectura. sino limitar el examen a lo que me pareció ser los problemas esenciales de la audición. pues. los típicos estudiantes de conservatorio tienden a perder de vista la música como un todo. por tanto. esa indicación la conservaremos sólo para aquellas obras de las que. Así. El manuscrito fue leído por Mr. No se ha encontrado solución al perenne problema de proporcionar ejemplos musicales satisfactorios. se han impreso en el texto un corto número de ilustraciones musicales. Elliott Carter. a quien debo importantes sugestiones y críticas amables. no tengamos noticia de que hayan sido grabadas.20 PREFACIO Aun cuando este libro fue escrito originalmente con destino allego en estas cuestiones. TESTIMONIO DE GRATITUD Cómo escuchar la música fue el título de un curso de quince conferencias dadas por el autor en la New School for Social Research de Nueva York durante los inviernos de 1936 y 1937. especialmente en los últimos capítulos sobre las formas fundamentales. * El número de obras mencionadas por el autor como no grabadas ha disminuido en estos últimos tiempos. [T. Puede que algún día se descubra el método perfecto de ilustrar lo que un libro diga sobre música. Este libro quizá pueda servir. (Unas cuantas excepciones llevan la indicación de "no hay grabación en el comercio".

Todos nosotros. estamos tratando constantemente de hacer más profunda nuestra comprensión de este arte. Nosotros los músicos encontramos todos 23 . Por tanto. Gracias a la creciente cantidad de buena música que la radio y el fonógrafo -sin mencionar el cine y la televisiónproporcionan. Por suerte. Todo lo que tengo que decir en este libro se dice acerca de una experiencia que el lector sólo podrá obtener fuera de este libro. como dijo recientemente un amigo mío. las ocasiones de oír música son hoy mucho más numerosas que nunca.1. La lectura de un libro puede a veces ayudarnos. profesionales y no profesionales. En realidad. el lector probablemente perderá el tiempo al leerlo. Muchas veces me ha parecido que hay tendencia a exagerar la dificultad de entender correctamente la música. Nada puede sustituir al escuchar música. todo el mundo puede hoy día no entender la música. a menos que haga el propósito firme de oír una mucho mayor cantidad de música que hasta ahora. Si se quiere entender mejor la música. PRELIMINARES TODOS los libros que tratan de la comprensión de la música están de acuerdo en un punto: no se llega a apreciar mejor este arte sólo con leer un libro que trate de ese asunto. casi cualquiera puede escucharla. lo más importante que se puede hacer es escucharla. Pero nada podrá remplazar la condición principal: escuchar la música misma.

Pues lo que en la música hace las veces de argumen*William Schuman rebate esta idea." Mis amigos dramaturgos y novelistas rara vez oyen a nadie decir "no entiendo nada de teatro o de novela". un mínimo exigible al auditor inteligente en potencia: que sea capaz de conocer una melodía cada vez que la oiga. que es lo que aquí nos importa. pero nada se puede hacer por él: es tan inútil para la música como el daltónico lo es para la pintura. Quien la padezca es digno de lástima. Hay que poder relacionar lo que se oye en un momento dado con lo que se ha oído en el momento inmediatamente anterior y con lo que va a venir después. . Sea como fuere. Sin embargo. Por eso es por lo que se hace necesario poder reconocer una melodía. de modo que resultan más difíciles de reunir en la imaginación que los de una novela. Otro atributo que se encarece siempre que se plantea la cuestión de si se es musical es el oído absoluto. pero no indica la clase de sensibilidad musical que aquí se examina. tengan exactamente tan poco motivo para ser modestas en cuanto a su comprensión de la música. Hay muchas y extrañas nociones populares acerca de eso. No basta sólo con oír la música en cada uno de los momentos en que va existiendo. Como resultado de su trabajo práctico con aficionados. sostiene haber conseguido buenos resultados ayudando a quienes tienen mal oído para la música a reconocer materiales melódicos. * Pero si se tiene la seguridad de poder reconocer una melodía dada -no cantar una melodía. si es que existe. O. nos dice: "Me gusta muchísimo la música. mucho me temo que esas mismas personas. sin embargo. trátese de desecharlo: casi siempre es injustificado. pero por sí sola no prueba que se sea una persona musical. con la diferencia de que es más fácil tener presente lo que sucede en una novela. Si se tiene algún sentimiento de inferioridad en lo que se refiere a las propias reacciones musicales. Los "sucedidos" musicales son por naturaleza más abstractos. entonces es que se tiene la llave de una comprensión más honda de la música. La capacidad de reconocer la nota la cuando se oye puede ser útil a veces. mientras no tengamos alguna idea de lo que significa "ser musical". Hay. Ese hecho demuestra sólo una cierta musicalidad de la persona en cuestión. tan modestas ante la música.24 PRELIMINARES PRELIMINARES 25 los días algún alma sincera que invariablemente. Que un cómico sea buen mimo no quiere decir que sea un actor. y así sucede también en música: el mimo musical no es necesariamente un individuo profundamente musical. consistirá en la incapacidad para reconocer una melodía. por otra. No deberá tomársela más que como indicación de una musicalidad fácil. de significación limitada en cuanto se relaciona con la verdadera comprensión musical. sino reconocerla cuando se toque. Se nos dice siempre. En otras palabras: la música es un arte que existe en el tiempo. tengan exactamente tanto motivo para serlo ante las demás artes. porque por una parte se narran en ella hechos concretos y. aun después de algunos minutos y de haberse tocado otras diferentes-. pero no entiendo nada de ella. que "al llegar a casa puede tocar en el piano todas las melodías que acaba de oír en el teatro". como prueba irrebatible de que una persona es musical. En tal sentido es como la novela. no hay razón para que estemos alicaídos por lo que toca a nuestras capacidades musicales. La sordera musical. en una forma u otra. para decirlo de modo más cortés. uno puede volver páginas atrás para refrescar su recuerdo.

en general. desconfío de ello. se podrían denominar: 1) el plano sensual. El oyente deberá hacer lo demás. Pero para poder analizar más claramente el proceso auditivo completo lo dividiremos. en sus partes constitutivas. El lector puede estar sentado en su cuarto y leyendo este libro. Pero el reconocer una melodía quiere decir que se sabe dónde se está y que se tienen muchas probabilidades de saber adónde se va. Ningún daño puede hacer.26 PRELIMINARES to es. en efecto: tóquese en el piano con un dedo Old Black loe yeso acercará más a los misterios de la música que la lectura de una docena de volúmenes. Eso es darse cuenta sólo vagamente de la música. distraídamente. Lo sorprendente es que muchos que se consideran aficionados competentes abusan de ese plano 27 . sin embargo. Il. Si no se puede reconocer una melodía cuando aparece por primera vez y no se pueden seguir fielmente todas sus peregrinaciones hasta el final. no comprendo para qué se ha de seguir escuchando. Es el plano en que oímos la música sin pensar en ella ni examinarla en modo alguno. En cierto sentido. bastante pobre. es un agente poderoso y misterioso del que sería tonto burlarse o hacer poco caso. Uno enciende la radio mientras está haciendo cualquier cosa y. Pero en cuanto introducción a la música. 3) el plano puramente musical. por regla general. indudablemente. su "solución" a los problemas del oyente merece el desprecio más absoluto. se baña en el sonido. A falta de mejor terminología. Imagine que suena una nota del piano. arañar un poco el piano y aun tocarlo medianamente. CÓMO ESCUCHAMOS TODOS escuchamos la música según nuestras personales condiciones. La única ventaja que se saca de desintegrar mecánicamente en esos tres planos hipotéticos el proceso auditivo es una visión más clara del modo como escuchamos. por así decirlo. aunque no sea más que por los muchos pianistas que se pasan la vida tocando grandes obras y. El modo más sencillo de escuchar la música es escuchar por el puro placer que produce el sonido musical mismo. Ése es el plano sensual. la melodía. En cuanto a los divulgadores que comenzaron por pegar a la música floridas historias y títulos descriptivos y acabaron por añadir coplas ramplonas a temas de composiciones famosas. El mero atractivo sonoro de la música engendra una especie de estado de ánimo tonto pero placentero. Esa sola nota es bastante para cambiar inmediatamente la atmósfera del cuarto. todos escuchamos la música en tres planos distintos. Lo único que se puede hacer en favor del oyente es señalar lo que de veras existe en la música misma y explicar razonablemente el cómo y el porqué de la cuestión. Y dicen. 2) el plano expresivo. Ningún compositor cree que haya atajos para llegar a la mejor inteligencia de la música. demostrando así que el sonido. elemento de la música. su comprensión de la música es. Es la única condición sine qua non para llegar a una comprensión más inteligente de la música. Hay ciertas escuelas que tienden a acentuar el valor que la experiencia práctica de la música tiene para el oyente. Generalmente la melodía es aquello de que trata la pieza.

l ~tractivo del sonido es una fuerza poderosa y pnmltI~~. que es aguzar nuestra sensibilidad para las dIstmtas clases de materia sonora que usan diversos compositores. que es valIosa una actitud más consciente. pero no debemos permitirle que usurpe una porClo~ exagerada de nuestro interés. Entran en un mundo ideal en el que uno no tIene que pensar en las realidades de la vida cotidia13 a .28 CÓMO ESCUCHAMOS CÓMO ESCUCHAMOS 29 de la audición musical. Mas eso no debe llevarnos al otro extremo. Su atracción para todo ser humano normal es evidente por sí misma. El lector verá. No hay necesidad de más digresiones acerca del plano sensual. más expresiva les parecerá. soñando a causa y a propóSIto de la música. una "cosa" con vida propia y sin otro significado que su propia existencia puramente musical? Esa actitud intransigente de Stravinsky puede que se deba al hecho de que tanta gente haya tratado de leer en muchas piezas significados diferentes. Cuanto más les recuerde la música un tren. Bien sabe Dios cuán difícil es precisar lo que quiere decir una pieza de música. Esa idea vulgar de lo que quiere decir la música --estimulada y sostenida por la usual actitud del comentarista musical. ni que la mUSlca de sonoridades más deliciosas sea la escrita por el compositor más grande. una tempestad. Usan la música como un consuelo o una e. muy importante. Las almas cándidas no se satisfarán nunca con la respuesta a la segunda de esas preguntas. Pero hay una c~s~. Van a los conciertos para perderse. al de negar a la música el derecho a ser "expresiva". de modo que todos queden satisfechos de nuestra explicación. un entierro o cualquier otro concepto familiar. después de todo. nos metemos en plena controversia. una más. El plano sensual es Importante en música. un lugar donde soñar. Si ello fuera así Ra~el sería un creador más grande que Beethoven: Lo Importante es que el elemento sonoro varía con el compositor. aun en ese plano primario de la audición musical. siempre hay algún significado detrás de las notas." En eso está la dificultad. y ese significado que hay detrás de las notas constituye. Esta les permite que la abandonen." Y "¿Se puede expresar con palabras lo que dice la música?" Mi respuesta a eso será: "No. aquello de que trata la pieza. Necesitan siempre que la música quiera decir algo. No vaya a creerse que el valor de la música está en ra~ó. en fin. pero sin escucharla nunca verdaderamente. El segundo plano en que existe la música es el que llamé plano expresivo. precisarlo. y cuanto más concreto sea ese algo.n directa de su atractivo sonoro. lo que dice la pieza. Mi parecer es que toda música tiene poder de expresión. Pero. Por supuesto que tampoco piensan en la música. más les gustará. y ellos se largan a.habrá que reprimirla cuando y dondequiera que se la encuentre. S~. ¿No proclamó el mismo Stravinsky que su música era un "objeto". otra menos. precisarlo de una manera terminante. e. que la manera de usarlo éste forma parte integrante de su estilo y hemos de tenerla en cuenta cu~ndo escuchemos. Porque no todos los compositores usan de una misma manera la materia sonora. Los compositores tienen por costumbre rehuir toda discusión acerca del lado expresivo de la música. pues. al pasar a él.vasión. Todo este problema se puede plantear muy sencillamente preguntando: "¿Ouiere decir algo la música?" Mi respuesta a eso será: "Sí. pero no constituye todo el asunto. En una ocasión me confesó una dama pusi- .

Porque la música que siempre nos dice lo mismo acaba por embotarse pronto necesariamente.lo más que el aficionado inteligente pueda atribuir a una obra determinada? Yo diría que nada más que un concepto general. en diversos momentos. que aquello no tiene más significado que el puramente musical. casi siempre. ya que era Incapaz de asociar ésta con nada preciso. Mucho más fácil. A veces van más lejos y dicen que ninguna música tiene más significado que el puramente musical. No dice sólo una cosa. Pero continúa en pie la pregunta de ¿qué es -en cuanto significado concreto. Lo que en realidad quieren decir es que no se pueden encontrar palabras apropiadas para expresar el significado de la música y que. Además. Por supuesto que ni los temas ni las piezas necesitan expresar una sola emoción. Ni necesitan estarlo. casi siempre nos dice lo mismo. Puede incluso expresar alguno para el que no exista palabra adecuada en ningún idioma. con una variedad innumerable d~ sutiles matices y diferencias. Por supuesto que eso es poner la cosa al revés. Está indudablemente compuesto por diferentes elementos. En primer lugar. los cuarenta y ocho temas de las fugas del Clave bien temperado de Bach. furor o delicia. Escuche cada tema. ellos no sienten necesidad de encontrarlas. o en otras palabras. Yen ese caso los músicos gustan de decir. y si es una gran obra de arte. la mayoría de los novatos en música no dejan de buscar palabras precisas con qué definir sus reacciones musicales. Expresa cada uno de esos estados de ánimo y muchos otros. serenidad o exuberancia. Pero sea la que fuere la opinión del músico profeSIOnal. Sí. . mientras que con Beethoven es a menudo toda una gran dificultad señalar lo que está diciendo. será capaz de trazar en su mente un marco de emoción alrededor del tema. uno tras otro. Tómese un tema como el primero de la Novena Sinfonía. pesar o triunfo. aunque se pudiera. La música expresa. Y cualquier músico nos dirá que por eso es por lo que Beethoven es el más grande de los dos. indudablemente sabrá si es un tema alegre o triste. Por eso encuentran siempre que Tchaikovsky es más fácil de "entender" que Beethoven. no espere que le diga exactamente lo mismo cada vez que vuelva a ella. Percibirá también pronto que cuanto más bello le parece un tema. Sin embargo. Lo importante es que cada cual sienta por sí mismo la específica calidad expresiva de un tema o. Ahora estudie más de cerca el tema triste. una tristeza fatal o una tristeza sonriente? Supongamos que el lector tiene suerte y puede describir en unas cuantas palabras y a su satisfacción el significado exacto del tema escogido. Trate de especificar exactamente la calidad de su tristeza. . si puede. Pronto percibirá que cada tema refleja un diferente mundo de sentimientos. es más fácil pegar una palabra significativa a una pieza de Tchaikovsky que a una de Beethoven. pero la música cuyo significado varía un poco en cada audición tiene mayores probabilidades de conservarse viva. de toda una pieza de música. más difícil le resulta encontrar palabras que lo describan a su entera satisfacción. cada vez que volvemos a una pieza suya. por lo que se refiere al compositor ruso. ¿Es una tristeza pesimista o una tristeza resignada.30 CÓMO ESCUCHAMOS CÓMO ESCUCHAMOS 31 lánime s~ sospecha de que debía de haber algún grave de~ecto en su comprensión de la música. No hay garantía de que los demás estén de acuerdo. Escuche el lector. análogamente. por ejemplo.

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cualquiera que lo oiga percibirá una sensación de energía, una sensación de fuerza. No es una fuerza que resulta simplemente de lo fuerte que es tocado el tema. Es una fuerza inherente al tema mismo. La extraordinaria energía y vigor del tema tiene por resultado que el oyente reciba la impresión de que se ha hecho una declaración violenta. Pero no debemos nunca tratar de reducirlo a "el mazo fatal de la vida", etc. Y ahí es donde comienza la disensión El músico, exasperado, dice que aquello no significa otra c~sa que las notas mismas, mientras que el no profeSiOnal est~ demasiado impaciente por agarrarse a cualqUier explicación que le dé la ilusión de acercarse al significado de la música. ~hora, quiz~ sepa mejor el lector lo que quiero deCIr cuando dIgo que la música tiene en verdad un significado expresivo, pero que no podemos decir en unas cuantas palabras lo que sea ese significado. El tercer plano en que existe la música es el plano puramente musical. Además del sonido deleitoso de.l~ música y el sentimiento expresivo por ella emItIdo, la música existe verdaderamente en cuanto las notas mismas y su manipulación. La mayoría de los oyentes no tienen conciencia suficientemente cl~ra de este tercer plano. Hacer que se percaten mejor de la música en ese plano será en gran parte la tarea de este libro. Por otro lado, los músicos profesionales piensan demasiado en las meras notas. A menudo caen en el error de a~straerse tanto en sus arpegios y staccatos, que olVIdan los aspectos más hondos de la música que ejecutan. Pero desde el punto de vista del profano, no es tanto cuestión de vencer malos hábitos en el plano puramente musical corno de enterarse mejor de lo que sucede en cuanto a las notas.

Cuando el hombre de la calle escucha "las notas" con un poco de atención, es casi seguro que ha de hacer alguna mención de la melodía. La melodía que él oye o es bonita o no lo es, y generalmente ahí deja la cosa. El ritmo será probablemente lo siguiente que le llame la atención, sobre todo si tiene un aire incitante. Pero la armonía y el timbre los dará por supuestos, eso si llega a pensar siquiera en ellos. Yen cuanto a que la música tenga algún género de forma definida, es una idea que no parece habérsele ocurrido nunca. Es muy importante para todos nosotros que nos hagamos lClás sensibles a la música en su plano puramente musical. Después de todo, es una materia verdaderamente musical lo que se está empleando. El auditor inteligente debe estar dispuesto a aumentar su percepción de la materia musical y de lo que a ésta le ocurre. Debe oír las melodías, los ritmos, las armonías y los timbres de un modo más consciente. Pero sobre todo, a fin de seguir el pensamiento del compositor, debe saber algo acerca de los principios formales de la música. Escuchar todos esos elementos es escuchar en el plano puramente musical. Permítaseme repetir que sólo en obsequio a una mayor claridad disocié mecánicamente los tres distintos planos en que escuchamos. En realidad, nunca se escucha en este plano o en aquel otro. Lo que se hace es relacionarlos entre sí y escuchar de las tres maneras a la vez. Ello no exige ningún esfuerzo mental, ya que se hace instintivamente. Esa correlación instintiva quizá se aclare si la compararnos con lo que nos sucede cuando vamos al teatro. En el teatro nos darnos cuenta de los actores y las actrices, los vestidos y los decorados, los ruidos

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y los movimientos. Todo eso le da a uno la sensación de que el teatro es un lugar en el que es agradable estar y ello constituye el plano sensual de nuestras reacciones teatrales. El plano expresivo del teatro se derivará del sentimiento que nos produzca lo que sucede en la escena. Se nos mueve a lástima, se nos agita o se nos alegra. Y es ese sentimiento genérico, engendrado al margen de las determinadas palabras que allí se dicen, un algo emocional que existe en la escena, lo que es análogo a la cualidad expresiva de la música. La trama y su desarrollo equivalen a nuestro plano puramente musical. El dramaturgo crea y desarrolla un personaje de la misma manera, exactamente, que el compositor crea y desarrolla un tema. Y según el mayor o menor grado en que nos demos cuenta de cómo el artista en cualquiera de ambos terrenos maneja su material, así seremos unos auditores más o menos inteligentes. Con facilidad se echa de ver que el espectador teatral nunca percibe separadamente ninguno de esos tres elementos. Los percibe todos al mismo tiempo. Otro tanto sucede con la audición de la música. Escuchamos en los tres planos simultáneamente y sin pensar. En un cierto sentido, el oyente ideal está dentro y fuera de la música al mismo tiempo, la juzga y la goza, quiere que vaya por un lado y observa que se va por otro; casi lo mismo que le sucede al compositor cuando compone, porque, para escribir su música, el compositor tiene también que estar dentro y fuera de su música, ser llevado por ella, pero también criticarla fríamente. Tanto la creación como la audición musical implican una actitud que es subjetiva y objetiva al mismo tiempo.

Lo que el lector debe procurar, pues, es una especie de audición más activa. Lo mismo si escuchamos a Mozart que a Duke Ellington, podremos hacer más honda nuestra comprensión de la música con sólo ser unos oyentes más conscientes y enterados, no alguien que se limita a escuchar, sino alguien que escucha algo.

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III. EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA
LA MAYORÍA de la gente quiere saber cómo se hacen las cosas. No obstante, admite francamente sentirse a ciegas cuando se trata de comprender cómo se hace una pieza de música. Dónde comienza el compositor, cómo se las arregla para seguir adelante -en realidad, cómo y dónde aprende su oficio-, todo eso está envuelto en impenetrables tinieblas. El compositor es, en una palabra, un hombre misterioso para la mayoría de la gente, y el taller del compositor una torre de marfil inaccesible. Una de las primeras cosas que la mayoría de la gente quiere que le expliquen con respecto a la composición es la cuestión de la inspiración. Les es difícil creer que los compositores no se preocupan de esa cuestión como ellos habían supuesto. Allego le es siempre difícil comprender cuán natural es componer para el compositor. Tiene tendencia a ponerse en el lugar del compositor y representarse los problemas de éste -incluyendo el de la inspiracióndesde su punto de vista de profano. Olvida que para un compositor el componer equivale a realizar una función natural. Es como comer o dormir. Algo que da la casualidad de ser aquello para lo que el compositor nació, y por eso a los ojos de éste pierde el carácter de virtud especial. Por eso el compositor ante la cuestión de la inspiración no se pregunta: "¿Me siento inspirado?"
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Se pregunta: "¿Estoy hoy como para componer?" Y si está como para componer, compone. Es más o menos como si se preguntase: "¿Tengo sueño?" Si se tiene sueño, se va a dormir. Si no se tiene sueño, se está levantado. Si el compositor no está como para componer, no compone. Así es de sencilla la cosa. Por supuesto que cuando se ha acabado de componer se tiene la esperanza de que todo el mundo, incluso uno mismo, reconocerá como inspirado lo que se ha escrito. Mas ésa es realmente una idea añadida al final. Alguien me preguntó una vez en una tribuna pública si yo aguardaba la inspiración. Mi respuesta fue: "¡Todos los días!" Pero eso no implica en modo alguno estarse en una pasiva espera del soplo divino. Eso es exactamente lo que diferencia al profesional del diletante. El compositor profesional puede sentarse día tras día y producir algo de música. Unos días será, indudablemente, mejor que otros; pero el hecho principal es la capacidad para componer. La inspiración es a menudo sólo un producto derivado. La segunda cuestión que intriga a la mayoría de la gente se plantea generalmente así: "¿Escribe usted su música con ayuda del piano?" Es muy corriente la idea de que hay algo vergonzoso en escribir una pieza de música con ayuda del piano. Junto con ella corre la imagen mental de Beethoven componiendo en medio del campo. Pero piénsese un momento y se verá que el escribir lejos del piano no es hoy día un asunto tan sencillo como en tiempos de Mozart o Beethoven. Cuando menos porque la armonía es hoy más compleja que entonces. Pocos compositores son capaces de escribir toda una composición

Recuérdese siempre que un tema. Puede que a veces se confunda sobre su cualidad exacta. 0. en su autobiografía. Pero ésa es una especie menos frecuente de inspiración temática. (Tema está empleado como sinónimo de idea musical. el tema puede tomar la forma de una idea puramente rítmica. El composit Chroniques de ma vie es el título original.) El compositor parte de su tema. literaria o extramusical. El método no importa. Viene casi como la escritura automática. entiéndase bien. No se puede hacer nada tocante a ese elemento de la composición. en fin. La idea misma puede venir en varias formas. Con sólo cambiar la dinámica.38 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 39 sin hacer alguna comprobación en el piano. Colecciona ideas musicales. es decir. ¡pero lo siente! Instintivamente sabe si tiene un tema alegre o triste. Examina la línea musical en cuanto belleza puramente formal. I va tan lejos que afirma que es malo escribir música lejos del piano. que lo haría el oyente si las contemplara. exactamente como se podría hacer al dibujar una línea. de modo que se mejore la ondulación del contorno melódico. con tocarla con fuerza . ya que eso es con lo que tiene que trabajar. Eso es tomar violentamente la actitud contraria. cuál es su punto de partida?" La respuesta a eso es: todo compositor comienza con una idea musical. Por eso el compositor suele tener un cuaderno donde va escribiendo temas según se le ocurren. después de todo. el compositor tiene la idea. Puede que a veces el compositor ni llegue a oír una melodía. como si fuese un dibujo en lugar de una línea musical. Ahora bien. quizá simplemente conciba una figura de acompañamiento a la que más tarde probablemente añada una melodía. Un tema se le ocurre de pronto. no tiene poder sobre él. Pronto comenzará a oír por encima de eso un acompañamiento y una melodía. una idea musical. Pero la concepción primera fue un mero ritmo. Tiene varias en su cuaderno y las examina de la misma manera. El resultado es lo que cuenta. O puede venirle al compositor como una melodía con acompañamiento. pues el compositor debe estar siempre en contacto con la matiere sonare. por otra parte.] tor oye una especie de tambarileo yeso le será suficiente para ponerse en marcha. Puede venir como una melodía. noble o diabólico. También es posible que un diferente tipo de compositor comience con un tejido de dos o tres melodías oídas simultáneamente. Stravinsky. Pero tarde o temprano y probablemente por instinto decidirá cuál es la naturaleza emocional de su tema. Puede que le sea imposible enunciarlo en unas cuantas palabras. Pero. más o menos. Todas ésas son diferentes maneras en que puede· presentarse al compositor la idea musical. El compositor no sabe de dónde le viene. no es más que una sucesión de notas. no una idea mental. Puede incluso tratar de retocarla. y el tema es un don del cielo. entonces el compositor debe tener conciencia de los valores expresivos de su tema. La cuestión realmente importante es: "¿Con qué comienza el compositor. [T. Quiere saber lo que tiene. exactamente como una simple línea melódica que uno canturrea para sÍ. la manera como escribe un compositor es asunto personal. Si toda música tiene un valor expresivo. Pero también necesita saber qué significado emocional tiene su tema. Le gusta ver cómo se eleva y cae.

cómo se puede cambiar momentáneamente esa naturaleza esencial. Todo compositor tiene presentes las metamorfosis posibles de su sucesión de notas. El mismo Schubert estuvo más afortunado al manejar las formas pequeñas de la música. El hombre de inspiración espontánea es sólo un tipo de compositor. Se podría muy bien decir que cuanto menos completo y menos importante es el tema. por supuesto. en ese caso. por tanto. Con un cambio de armonía se le puede dar una nueva mordacidad al tema y con un diferente tratamiento rítmico unas mismas notas pueden resultar una danza guerrera en vez de una canción de cuna. Y no alcanzan a anotarla con la suficiente rapidez. el tipo Franz Schubert.40 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 41 y decisión. Ciertamente el compositor no tiene sólo ese criterio para juzgar su tema. y será. Si el tema en su primera forma es bastante largo y bastante completo. dada su calidad dramática. Después de haber considerado su material temático. . tantas más probabilidades hay de que sea apto para recibir nuevas connotaciones. Es un hecho que la mayoría de los compositores saben que cuanto más completo es un tema menos posibilidad hay de verlo bajo varios aspectos. En cierto sentido. el compositor tiene que decidir a qué medio sonoro conviene mejor. Algunas de las fugas para órgano más grandes de Bach están construidas con temas que relativamente no tienen en sí ningún interés. existe ya en su forma definitiva. Pero realmente puedo distinguir en la historia de la música tres tipos diversos de compositores. Y no es fácil mantenerse inspirado de esa manera espontánea durante mucho tiempo cada vez. La música. Primero trata de encontrar su naturaleza esencial y. se puede hacer que cambie la emoción de una misma sucesión de notas. después. con sus propias limitaciones. escribió una canción por día. Ése es el porqué de que la gran música se pueda escribir con temas insignificantes en sí mismos. El tema. qué es lo que se puede hacer con ella. Invariablemente trabajan mejor en las formas pequeñas. Todos los compositores tienen inspiración. los hombres de esa especie parten no tanto de un tema musical como de una composición completa. Es más fácil improvisar una canción que improvisar una sinfonía. o será mejor. durante ciertos meses. sencillamente. pero los de ese tipo la tienen más espontáneamente. más adecuado para un cuarteto de cuerda? ¿Es un tema lírico cuyo máximo aprovechamiento estará en una canción. Casi siempre se puede descubrir ese tipo de compositor por lo muy prolífico de su producción. Lo mismo hizo Hugo Wolf. cada uno de los cuales concibe la música de una manera un tanto diferente. puede que le sea difícil al compositor verlo de cualquier otro modo. El tipo que más ha inflamado la imaginación pública es el del compositor de inspiración espontánea. o con suavidad y timidez. brota de ellos. reservarlo para un tratamiento operístico? A veces el compositor tiene ya la mitad de una obra y todavía no sabe para qué medio sonoro será más conveniente. en otras palabras. Hasta aquí vine presuponiendo un compositor abstracto ante un tema abstracto. ¿Es un tema propio de una sinfonía. o parece de carácter más íntimo. Schubert. La idea corriente de que toda música es bella o no según lo sea o no el tema es errónea en muchos casos.

día tras día. laboriosamente. nuevos principios formales. En el caso de Beethoven no hay duda de ello. como complemento. lo hacen una idea germinativa y sobre eso construyen una obra musical. El tipo del explorador es característico del paso del siglo XVI al XVII. Debussy y Edgar Vares e en el xx. un cuarto tipo de compositor. nuevas sonoridades. Lo tenemos con su idea -su idea musical-. El tipo tradicionalista de compositor parte de un patrón más que de un tema. ¡Ambos tenían serias pretensiones a la originalidad! Y después de todo se puede decir que Schubert creó él solo la forma canción y que la faz entera de la música cambió después de Beethoven. apuntan hacia una nueva especie de compositor de formación científica como el tipo pionero de nuestro tiempo. El acto creador en Palestrina no es tanto la concepción temática como el tratamiento personal de un patrón perfectamente fijado. conocía de antemano el molde formal general que iban a llenar. y también de los comienzos del xx. con un cierto concepto en cuanto a la naturaleza expresiva de esa idea. Por sus cuadernos podemos ver cómo trabajaba sus temas. Al tercer tipo de creador sólo puedo denominarlo. a falta de mejor nombre. Podríamos añadir. pues tenemos los cuadernos de apuntes en que anotaba los temas. Es difícil resumir los métodos de composición usados por un grupo tan abigarrado. En muchos sentidos su actitud es experimental: buscan aportar nuevas armonías. el tipo tradicionalista. con un sentido de lo que se puede 2 Experimentos recientes con música producida electrónicamente. Beethoven y Schubert partieron de una premisa diferente. Y el mismo Bach.42 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 43 Beethoven simboliza el segundo tipo: el tipo constructivo. pero es mucho menos patente hoy. Fue de los que parten de un tema. Ese tipo ilustra mejor que ninguno otro mi teoría del proceso creador en la música. Los hombres como Palestrina y Bach pertenecen a esa categoría. En tales momentos la cuestión es crear música en un estilo conocido y aceptado y hacerlo mejor que cualquiera de los que lo hicieron antes. Mussorgsky y Berlioz en el XIX. cómo no los abandonaba sino hasta que los había perfeccionado tanto como podía. sin embargo. Pero Bach y Palestrina simplemente hicieron progresos sobre lo que se había hecho antes de ellos. La mayoría de los compositores desde los tiempos de Beethoven pertenecen a ese segundo tipo. el del explorador: hombres como Gesualdo en el siglo XVII. No hay para qué decir que hoy día no vivimos en una época tradicionalista.2 Mas volvamos a nuestro teórico compositor. que concibió en su Clave bien temperado cuarenta y ocho temas de lo más variado e inspirado. Son opuestos claramente a las soluciones convencionales de los problemas de la música. Lo que se puede decir con seguridad es que su actitud como compositores es la contraria de la del tipo tradicionalista. podríamos denominarlo. Beethoven no fue de ningún modo un compositor inspirado en el sentido en que lo fue Schubert. . porque en ese caso el compositor sí que parte de un tema musical. Ambos son ejemplos de esa especie de compositores que han nacido en un cierto periodo de la historia musical en que un determinado estilo está a punto de alcanzar su máximo desarrollo.

probablemente. Pero aún no tiene una pieza. Pero eso aún no es bastante. Hay todavía otras dos maneras para que e! compositor aumente su material original. siempre hay un gran desiderátum: la forma debe tener lo que en mis tiempos de estudiante solíamos denominar la grande ligne (la gran línea). Es frecuente que el compositor descubra la necesidad de alargar un determinado tema de suerte que su carácter se defina más claramente. Para comprenderla justamente referida a una pieza de música. el medio y el fin.44 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA 45 hacer con ella y con una noción preconcebida acerca de qué medio sonoro le conviene más. Sin embargo. El compositor sabe muy bien que es necesario algo más para crear la composición completa. En el producto acabado. Esos moldes formales de que hablo se han desarrollado todos gradualmente durante cientos de años como producto de los esfuerzos combinados de innumerables compositores que buscaban la manera de asegurar la coherencia de sus composiciones. Todas estas cosas son necesarias para la creación de una pieza hecha y derecha: la idea germen. hay que . Hay que encontrar algún camino para pasar de una idea a la siguiente y ello generalmente se consigue por medio de! material llamado de puente. y al compositor corresponde hacer que el oyente tenga alguna idea de dónde está en relación con e! principio. Wagner fue un maestro de! alargamiento. La composición debe tener un principio.y que constituye una parte importantísima del trabajo de! compositor. tan importantes como la que primero se le ocurrió. todo debe estar en su sitio. Lo que son esas formas y en qué modo depende de ellas el compositor lo veremos en capítulos posteriores. tal vez desempeñarán un papel subsidiario. Pero sea la que fuere la forma que el compositor decida adoptar. Es preciso que e! oyente pueda saber orientarse por la pieza. Por supuesto que no trato de sugerir que al reunir sus materiales el compositor comience a la ventura. Esas ideas adicionales no serán. la adición de otras ideas menores. el alargamiento de las ideas. parecen francamente necesarias como complemento de la primera. de suerte que nadie pueda decir dónde comenzó la soldadura. Pueden ser ideas de carácter análogo o pueden estar en contraste con ella. Una es e! alargamiento. todo compositor bien preparado tiene. determinados moldes estructurales normales en que apoyarse para construir la armazón de sus composiciones. trata de hallar otras ideas que parezcan ir bien con la primera. a modo de mercancías en almacén. Primero que todo. Viene ahora la tarea más difícil de todas: la soldadura de todo ese material de modo que constituya un todo coherente. Es solamente instigación de una pieza de música. dónde cesó la invención espontánea y comenzó el trabajo penoso. La otra manera es a la que me refería cuando me imaginaba al compositor examinando las posibles metamorfosis de su tema. un medio y un fin. e! material puente para el enlace de las ideas y e! desarrollo completo de éstas. Es el desarrollo del material -de! que tanto se ha escrito. Una idea musical no es lo mismo que una pieza de música. Además la cosa toda ha de manejarse diestramente. No deberá haber posibilidad de que confunda e! tema principal con e! material puente o viceversa. Es difícil explicar adecuadamente al profano e! significado de esta frase. Por el contrario.

tienen sólo un valor limitado. Trabaja con ellos de igual manera que cualquier otro artesano con los suyos. pues eso es parte de su misma esencia. La música debe fluir siempre. IV. Esos cuatro ingredientes constituyen los materiales del compositor.46 EL PROCESO CREADOR EN LA MÚSICA sentirla. Ese principio lo conoce todo estudiante elemental de música. Desde el punto de vista del oyente lego. pues ese oyente rara vez se da cuenta de cualquiera de ellos separadamente. la melodía. En un libro como éste no se habrá de dar más información que la necesaria para ayudar al oyente a comprender más cabalmente el efecto del conjunto. una sensación de continuidad de la primera a la última nota. pero la creación de esa continuidad y ese fluir -la gran línea. la armonía y el timbre.lo que más importa a los oyentes. En otras palabras. significa sencillamente que toda buena pieza de música debe darnos una sensación de fluidez. desde el momento de la despedida.constituye el alfa y omega de la existencia de todo compositor. 47 . la armonía y el timbre. ¡pero su puesta en práctica ha sido una prueba para las más grandes mentes musicales! Una gran sinfonía es un Mississippi hecho por el hombre. Un conocimiento completo de esos diferentes elementos pertenece a las técnicas más profundas del arte. la melodía. el profano encontrará que es casi imposible tener un concepto más pleno del contenido musical si no se ahonda hasta cierto punto en las dificultades y complicaciones del ritmo. si es que ha de alcanzar un concepto más justo de la relación existente entre la música contemporánea y la del pasado. EL RITMO LA MÚSICA tiene cuatro elementos esenciales: el ritmo. aparentemente inextricable. Pero también es necesario que el lector tenga algunos conocimientos acerca del desarrollo histórico de esos elementos fundamentales. No obstante. Es su efecto combinado -la red sonora. que forman. LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 1. a lo largo del cual. nos deslizamos irresistiblemente hacia un destino previsto mucho antes.

en edades postenores. Los primeros ritmos que se transcribieron con feliz éxito eran de un carácter mucho más regular. Hasta aquel tiempo. .ca y a menudo de una complejidad aso~brosa.48 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 49 La mayoría de los historiadores están de acuerdo en que la música. . si comenzó de algún modo. Monsieur Jourdain. pronto lo veremos.solo el testimonio de la música misma. es ésa una música casi exclusivamente rítmi. Esa innovación tuvo gradualmente efectos numerosos y de largo alcance. Nadie. de que el ritmo es el primero de los elementos musicales. . N~ . como se hace ahora. se habría asombrado doblemente de haber sabido no sólo que estaba hablando en prosa. de los conceptos rítmicos del compositor. Cuando se anotó por primera vez el ritmo musIcal. lo más importante de todo. acompañaba invariablemente a la poesía o la prosa como una modesta asistenta.canto. Hasta 1150. Pero sería tonto no reconocer toda la influencia \imitadora que ejerció sobre nuestra imaginación rítmica. Todavía no podemos anotar diferencias sutiles. SInO tamblen la estrecha relación que hay entre ciertos moldes formales con otros rítmicos y los vínculos naturales del movimiento corporal con los ritmos básicos. el ritmo de la música fue el ritmo natural. inimaginable sin unidades métricas medidas. desmaneado del lenguaje hablado en prosa o en verso. Sería difícil exagerar el gcnio inventivo de los primeros en desarrollar la notación rítmica. constituyen una prueba más. como ésas que añade instintivamente el ejecutante consumado. pues tuvo el efecto de liberar y al mismo tiempo refrenar la música.e primero tocó y luego. como entonces se le llamó. Y si tenemos algún motivo para desconfiar de nuestro instinto en esa materia. como SIempre. Ayudó considerablemente a independizar de la palabra a la música. suministró música de estructura rítmica propia. ha podido jamás escribir con alguna exactitud es~ clase de ritmo. generación tras generación. Aún hoy está lejos de ser perfecto nuestro sIstema de notación rítmica. Un ritmo puro tiene un efecto tan inmediato y directo sobre nosotros que instintivamente percibimos sus orígenes prístinos. primitivos para su comprobación. Cómo aconteció eso. el protagonIsta de la comedia de Moliere. sino que el ritmo de su prosa era de una sutileza tal que desafiaba la transcripción. más o menos. no se medía distribuyendo uniformemente las unidades métricas. hizo posible la reproducción exacta. con su distribución regular de las unidades rítmicas en compases separados por las barras de compás. A estas alturas puede que el lector se esté preguntando qué queremos decir. no se comenzó a introducir lentamente en la civilización occidental la "música medida". comenzó con la percusión de un ritmo. Hoy. y. Desde el tiempo de los griegos hasta el pleno florecimiento del canto gregoriano. hizo posible la subsiguiente música contrapuntística. Muchos miles de años habían de pasar antes de que el hombre aprendiese a escribir lo~ ritmos qU. ni entonces ni después. Pero nuestro sistema. musicalmente hablando. o a varias voces. mucha de la música de que tenemos alguna noticia era música vocal. si alguna prueba se necesitase. siempre podremos recurrir a la música de los pueblos. De dos maneras opuestas se podría considerar ese cambio revolu- cionario. es suficiente en la mayoría de los casos. particularmente en ciertas épocas de la historia musical.

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UNO -

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dos -

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TRES

con "unidades métricas medidas". Casi todo el mundo, en alguna época de su vida, tomó parte en un desfile. Las pisadas mismas parecen gritar: IZQUIERDO, derecho, IZQUIERDO, derecho; o UNO, dos, UNO, dos; o, para decirlo con la terminología musical más simple:

tres,

o

uno -

DOS -

tres,

IJ
>

J JI

I

J 1 J >

uno -

I

J J -y >

dos -

,1
>

UNO -

dos

I

J

1
>

UNO -

dos

JI

Eso es una! unidad métrica medida de 2/4. Se podría seguir marcando por algunos minutos esa misma unidad métrica, como a veces hacen los niños, y entonces tendríamos el patrón rítmico básico de cualquier marcha. Lo mismo es cierto para la unidad métrica básica ternaria:
UNO -

dos -

tres

11 >

J

J 1

que es compás de 3/4 . Si doblamos el primero de esos ritmos, tendremos un compás de 4/4, así: UNOdos-TRES-cuatro. Si se dobla el segundo, tendremos el compás de 6/4 : UNO-dos-tres-CUATRO-cinco-seis. En esas unidades simples la fuerza -o acento, como le llamamos en música (marcado así: » - cae normalmente en el primer golpe o parte de cada compás. Pero la nota acentuada no tiene por qué ser necesariamente la primera del compás. Como ejemplo, tómese un compás de 3/4 . Es posible acentuar no sólo la primera parte, sino también la segunda o la tercera, así:
1

En el ejemplo hay realmente dos. [T.]

El segundo y el tercero son ejemplos de acentuación irregular o trastocada del compás de 3/4 . La fascinación e impacto emocional de ritmos simples como ésos, cuando se repiten una y otra vez, como a veces se hace con resultado electrizante, es algo que no se puede analizar. Todo lo más que podemos hacer es reconocer humildemente su efecto poderoso y a menudo hipnótico sobre nosotros y no sentirnos tan superiores a los salvajes que primero los descubrieron. Con todo, tales ritmos simples llevan consigo el peligro de la monotonía, especialmente si son usados por los llamados compositores de música "artística". Los compositores del siglo XIX, interesados principalmente por ampliar eUenguaje armónico de la música, permitieron que se embotase su sentido del ritmo con una dosis excesiva de acentos colocados a intervalos regulares. Aun los más grandes de ellos están expuestos a esa acusación. Eso es probablemente el origen del concepto del ritmo que tenían los maestros de música corrientes de la generación anterior, los cuales enseñaban que la primera parte de toda unidad métrica es siempre fuerte. Pero hay, por supuesto, un concepto de la vida rítmica más rico que ése, aun en el caso de los clásicos del siglo XIX. Para explicar en qué consiste es necesario aclarar la diferencia entre metro y ritmo. Entendido rectamente, rara vez hay en la música artística un esquema rítmico que no conste de estos dos factores: metro y ritmo. El profano, poco familiarizado con la terminología musical, puede evi-

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tarse cualquier confusión entre los dos si tiene presente una situación análoga en poesía. Cuando escandimos un verso, estamos midiendo simplemente sus unidades métricas, exactamente lo mismo que hacemos en música cuando dividimos las notas en valores distribuidos regularmente. En ninguno de ambos casos tenemos el ritmo de la frase. Así, si recitamos los dos versos siguientes acentuando las pulsaciones regulares del metro, obtendremos:
En médio dél inviérno está templáda el água dúlce désta c1ára fuénte. 2

Leyéndolos así, obtenemos sólo el sentido silábico, no el sentido rítmico. El ritmo viene solamente cuando lo leemos con la entonación debida al sentido de la frase. Así también en música, cuando acentuamos el primer tiempo: UNO-dos-tres, UNO-dos-tres y así sucesivamente, como a algunos nos enseñaron nuestros maestros, obtenemos sólo el metro. El ritmo verdadero lo obtendremos solamente cuando acentuemos las notas de acuerdo con el sentido musical de la frase. La diferencia entre música y poesía está en que en música pueden presentarse al mismo tiempo de manera más patente el sentido del metro y el sentido del ritmo. Sin ir más lejos, en una pieza para piano hay una mano izquierda y
2 Con estos versos de la Égloga Segunda de Garcilaso sustituimos los dos de análoga estructura yámbica que, sin declarar su procedencia -Soneto UII de Shakespeare-, cita el autor:

What ís vour súbslance whéreofáre you máde, That mdlions ófstrange shádows ón yOll ténd?
[T.]

una mano derecha que actúan al mismo tiempo. La mano izquierda no hace a menudo, rítmicamente hablando, más que tocar un acompañamiento en el que metro y ritmo coinciden exactamente, mientras la derecha se mueve con libertad por dentro y por fuera de la unidad métrica sin jamás violentarla. Un ejemplo especialmente bello de eso es el tiempo lento del Concerto italiano de Bach. También Schumann y Brahms ofrecen ejemplos de un sutil juego entre el metro y el ritmo. Hacia fines del siglo XIX comenzó a romperse la cansada regularidad de las unidades métricas basadas en doses y treses y sus múltiplos. En vez de escribir un ritmo invariable de UNO-dos, UNO-dos o UNO-dos-tres, UNO-das-tres, encontramos que Tchaikovsky aventura en el segundo tiempo de su Sinfonía patética un ritmo compuesto de esos dos: UN O-dos- U N O-dos- tres, U N O-dos- U N O-dos- tres. O, para decirlo con más exactitud: UNO-dos-TREScuatro-cinco, UNO-dos-TRES-cuatro-cinco. Sin duda que Tchaikovsky, al igual que otros compositores msos de su tiempo, no hizo sino utilizar las fuentes de la canción popular rusa al introducir ese metro insólito. Pero cualquiera que sea su procedencia, desde entonces nuestros esquemas rítmicos no han vuelto a ser lo que eran. El compositor mso, empero, no había dado más que el primer paso. Si bien partió de un ritmo informal a cinco, no pasó de mantenerlo rigurosamente durante todo el tiempo. A Stravinsky habría de coITesponder el deducir la inevitable conclusión: escribir metros cambiantes a cada compás. Semejante procedimiento tiene un poco este aspecto: UNO-dos, UNO-dos-tres, UNO-das-tres, UNO-dos, UNO-dostres-cuatro, UNO-dos-tres, UNO-dos, etc. Ahora,

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léase eso acompasadamente y tan de prisa como se pueda: se verá entonces por qué los músicos encontraban difícil a Stravinsky cuando era una novedad, y por qué también mucha gente encontraba desconcertante la mera audición de esos ritmos nuevos. No obstante, sin ellos resulta difícil ver cómo habría podido lograr Stravinsky esos efectos rítmicos mellados y toscos que primero le dieron fama. Al mismo tiempo una nueva libertad se desarrolló dentro de los confines de un solo compás. Habrá que explicar que en nuestro sistema de notación rítmica se usan las siguientes figuras arbitrarias: redonda o, blanca J, negra J, corchea semicorchea o doble corchea ~ , fusa o trip'le corchea semifusa o cuádruple corchea .-. En cuanto a duración, una redonda equivaldrá a dos blancas o cuatro negras u ocho corcheas y así sucesivamente:

cuatro negras en que se puede dividir durarán un segundo cada una. En nuestro sistema es usual reunir las figuras en compases. Cuando en cada compás hay cuatro negras, como es frecuentemente el caso, se dice que la pieza está en compás de cuatro por cuatro. Eso significa, por supuesto, que cuatro negras o su equivalente -dos blancas o una redonda- compondrán un compás. Cuando un compás de cuatro por cuatro se divide en ocho corcheas, la manera normal de distribuir éstas será agruparlas de dos en dos: 2-2-2-2.

JI '

Jl '

J

nn

J

o
o

d J

d
J

Los compositores modernos tuvieron la idea muy natural de distribuir desigualmente las corcheas en que se dividen las negras:

o

nnnn

J

J

0: 4

El valor temporal de una redonda no es más que relativo, es decir, que una redonda puede durar dos segundos o veinte, según que el t empo 3 sea rápido o lento. Pero en todo caso los valores en que se puede dividir son divisiones estrictas. En otras palabras, si una redonda dura cuatro segundos, las
3

El número de corcheas sigue siendo el mismo, pero su distribución ya no es 2-2-2-2, sino 3-2-3 o 2-3-3 o 3-3-2. Prolongando ese principio, no tardarán los compositores en ponerse a escribir ritmos
4

Velocidad a que se ejecuta la música. [T.]

Véase el ejemplo de Roy Harris, p. 68. [T.]

en otras palabras.~i. de modo que el ritmo básico se .z. en comparación con los tamborileros afTicanos y los percusionistas chinos o hindúes y sus ritmos intrincados..~ll--:-=--2~~31~2=-3 izq. invariable del bajo. inspiradas por los días oscuros dd hot jazz. Por el contrario. de lograr la misma independencia rítmica que Stravinsky dedujo de la canción popular rusa. La mayoría de los músicos todavía encuentran más fácil de tocar un ritmo de 6/ 8 que uno de S/8' sobre todo en tempo rápido. Ese mismo ritmo se hizo mucho más interesante en el jaz-z. Y la mayoría de los oyentes se sienten más "cómodos" con los ritmos regulares y consagrados por el tiempo que oyeron siempre. Mussorgsky y otros.. se pueden observar polirritmos en cualquier simple arreglo de jazz. Recuérdese que los polirritmos realmente independientes se producen sólo cuando no coinciden los primeros tiempos. vía Tchaikovsky..3 () Mano 1--2. No se imagine ni por un momento que tales complejidades permanecieron ignoradas hasta nuestros días. El paso siguiente ya ha sido dado y es una etapa aún más compleja del desarrollo rítmico. Nuestras orquestas de swing.-4 Pero son dos o más ritmos con primeros tiempos que no coinciden lo que realmente produce ritmos incitantes y fascinadores. con la significativa limitación de que el primer tiempo de un ritmo siempre coincidía con d primero del otro. Pero tanto a los músicos como a los auditores habría que advertirles que el final de los experimentos rítmicos aún no está a la vista. En tales casos un ritmo de dos contra tres tendrá este aspecto: 12-3-12-3 . estábamos ya tocando polirritmos. Y para no alejarnos tanto de casa.o. En su forma más elemental. Cuando aprendíamos a tocar dos contra tres o tres contra cuatro o cinco contra tres. una auténtica orquesta cubana de rumba puede enseñarnos algunas cosas en cuanto al uso héctico de los polirritmos.56 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 57 similares fuera de las barras de compás. Cuando el jaz.era sólo "ragtime". nosotros somos unos meros neófitos. Se efectuó por la combinación simultánea de dos o más ritmos independientes y vino a dar en lo que se ha denominado polirritmos . en términos musicales: 121 ·2-1-2 M~.3~4 Todo jazz está cimentado en la roca de un ritmo firme. En tales casos tenemos: Manodcrll-2 11---2 Manodcr.con sólo cambiar de lugar los acentos. InllTIlmlnl JJJJI Iml n Ése fue otro modo. también sueltan a veces un torrente de polirritmos que desafían el análisis.II~~i. d ritmo básico era simplemente el compás de una marcha: UNO-dos-TRES-cuatro. La primera etapa polirrítmica es muy sencilla y la utilizaron frecuentemente los compositores "clásicos". UNOdos-TRES-cuatro. dando a sus ritmos este aspecto gráfico: 2-3-3-2-4-3-2-etcétera.3 12 .II-2.

Los sencillos ciudadanos que tildan de "monótono" el ritmo del jazz admiten. [T. sin darse cuenta. Copyright. Bartók. 6 Por eso las generaciones posteriores. 12 de diciembre de 1924. Y ahí está su principal diferencia con respecto a los polirritmos Sólo parcamente podía usar Gershwin ese recurso en lo que era un producto comercial. Como la música que compusieron era vocal. menos sensibles a los ritmos sutiles. uno-DOStres-CUATRO.del desaparecido George Gershwin. Pero Stravinsky. Y como cada voz lleva su parte distinta. primeros tiempos fuertes los hay en cada voz. 5 Citado con autorización de los editores. La falta de un primer tiempo fuerte común da a la música esta apariencia: 1-2-3-1-2-3-4 1-2-1-2-3-1-2 1-2-3-1-2-1 Su efecto es todo menos primitivo.] . Pero encima de éste hay otros ritmos y más libres. su uso del ritmo tomó ser de la prosodia natural de las palabras. 6 Como se verá por el esquema que da el autor. en sus mejores momentos. y su combinación es lo que da al jazz toda su vitalidad. No quiero decir con eso que toda la música de jazz sea polirrítmica continuamente y en todas las piezas. Inc.58 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 59 convirtió en uno-DOS-tres-CUATRO. En obras como la Historia del soldado de Stravinsky o los últimos cuartetos de cuerda de Bartók abundan los ejemplos de ritmos múltiples tratados lógicamente que producen combinaciones rítmicas inesperadas y nuevas. El siguiente ejemplo es uno de los más tempranos de esos polirritmos usados en el jazz. participa de una verdadera independencia existente entre los diversos ritmos que suenan simultáneamente. Lo que en realidad se quiere decir es que no hay ninguna simultaneidad entre los primeros tiempos de las diversas voces. que todo lo que oyen no es más que ese ritmo fundamental. por Harms. Puede que algunos de mis lectores más enterados se pregunten por qué en este esbozo del desarrollo rítmico no hice mención de esa fenomenal escuela de compositores ingleses que florecieron en tiempos de Shakespeare y escribieron cientos de madrigales rebosantes de polirritmos ingeniosísimos. Véase más adelante la comparación de esta música con los polirritmos modernos. sino que. tomado del Ritmo fascinador (Fascinating Rhythm)5 -apropiado título. Milhaud y demás compositores modernos no tenían esas limitaciones. El rasgo que caracteriza el ritmo de los madrigalistas es la falta de todo sentido de primer tiempo fuerte. el resultado es un inaudito entretejimiento de ritmos independientes. acusaron de arrítmica a la escuela madrigalista.

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modernos, cuyo efecto depende de la insistencia en la superposición de los primeros tiempos. Nadie puede decir a dónde nos llevará esta nueva libertad rítmica. Algunos teóricos han calculado ya matemáticamente combinaciones rítmicas posibles que ningún compositor oyó todavía. "Ritmos en el papel" podría llamárseles. Se ruega al oyente lego que recuerde que hasta los ritmos más complicados han sido pensados para sus oídos. Para gozarlos no necesita analizarlos. Lo único que necesita es entregarse y dejar que el ritmo haga de él lo que quiera. Eso ya se lo permite a los ritmos sencillos y comunes. Más tarde, cuando escuche más atentamente y no resista en modo alguno al impulso del ritmo, las mayores complejidades rítmicas modernas v los sutiles entrelazamientos rítmicos de la eSCl;ela madrigalista añadirá, sin duda, un nuevo interés a su audición de la música.

2.

LA MELODÍA

En el firmamento musical. la melodía sigue inmediatamente en importancia al ritmo. Como un comentarista señaló, si la idea del ritmo va unida en nuestra imaginación al movimiento físico, la idea de la melodía va asociada a la emoción intelectual. El efecto de esos dos elementos en nosotros es un misterio. Hasta ahora no se ha podido analizar por qué una buena melodía tiene el poder de conmovernos. Ni siquiera podemos decir con alguna certeza qué es lo que constituye una buena melodía. Sin embargo, la mayor parte de la gente cree saber si es bella la melodía que o~·e. Por tanto, debe

de tener algún criterio sobre eso, aunque sea inconsciente. Pero si bien no podemos definir de antemano lo que es una buena melodía, podemos ciertamente generalizar acerca de las melodías que ya sabemos que son buenas, yeso podrá ayudarnos a clarificar las características de la buena escritura melódica. Al escribir música, el compositor está de continuo aceptando y recha7.ando las melodías que espontáneamente se le ocurren. En ningún otro plano de la composición está tan obligado a confiar en su instinto musical como guía. Y si tiene que trabajar con una melodía, todas las probabilidades son de que habrá de adoptar los mismos criterios que aplicamos nosotros al juzgarla. ¿Cuáles son algunos de los principios de la buena construcción melódica? Una melodía bella, como una pieza entera de música, ha de ser de proporciones satisfactorias. Deberá darnos la impresión de cosa consumada e inevitable. Para eso la línea melódica ha de ser en general larga y fluida, con altibajos de interés y un momento culminante, comúnmente hacia el fin. Es claro que una tal melodía tenderá a moverse entre notas diferentes y evitará repeticiones innecesarias. También es importante en la construcción melódica una cierta sensibilidad para el fluir del ritmo. Muchas bellas melodías se han logrado por medio de un ligero cambio rítmico. Pero lo más importante de todo está en que su cualidad expresiva sea tal que provoque en el oyente una respuesta emocional. Ése es el atributo menos pronosticable de todos y para el cual no existen reglas. Por lo que toca a la mera construcción, toda buena melodía se verá que posee una armazón que podremos deducir por los puntos

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esenciales de la línea melódica que queden después de cercenar las notas "no esenciales". Sólo el músico profesional es capaz de radiografiar el espinazo de una melodía bien construida, pero podemos confiar en que el profano desprovisto de conocimientos técnicos podrá sentir inconscientemente la falta de una verdadera columna vertebral melódica. Tal análisis mostrará, por lo general, que las melodías, al igual que las frases gramaticales, tienen a menudo en su curso puntos de reposo equivalentes a la coma, al punto y coma y a los dos puntos de la escritura. Esos puntos de reposo momentáneos, o cadencias, como a veces se les llama, ayudan a hacer más inteligible la línea melódica, ál dividirla en frases más fácilmente comprensibles. Desde un punto de vista puramente técnico, todas las melodías existen dentro de los límites de algún sistema escalístico. Una escala no es más que una cierta disposición de una determinada serie de notas. La investigación ha demostrado que esas "disposiciones", llamémoslas así, no son arbitrarias sino que se justifican con hechos físicos. Los constructores de escalas confiaron en su instinto y los hombres de ciencia los apoyan ahora con sus cifras de las vibraciones relativas por segundo. Hubo cuatro sistemas principales de construcción de escalas: el oriental, el griego, el eclesiástico yel moderno. Con miras prácticas podemos decir que la mayoría de los sistemas escalísticos se basan en un cierto número de notas escogidas entre un sonido dado y su octava. En nuestro sistema moderno ese trecho de una octava está dividido en doce intervalos "iguales" llamados semitonos, los cuales en conjunto comprenden la escala cromática. Empero, la mayor parte de nuestra música no se

basa en esa escala, sino en siete sonidos escogidos entre los doce de la escala cromática, dispuestos en el orden siguiente: dos tonos seguidos de un semitono más tres tonos seguidos de un semitono. Si el lector desea saber cómo suena eso, cante el do-remi-fa-sol-la-si-do que le enseñaron en la escuela. (Quizá ya lo olvidó, pero cuando cantaba mi-fa y sido estaba cantando semitonos.) Esa disposición de siete sonidos se llama la escala diatónica del modo mayor. Como dentro de la octava hay doce sonidos, a partir de cada uno de los cuales se puede formar la misma escala de siete sonidos, habrá, desde luego, doce escalas diatónicas del modo mayor, diferentes, pero construidas de manera semejante. Hay otras doce del modo menor, con lo que entre todas hacen veinticuatro. (En la exposición que sigue omitiremos toda otra referencia al modo menor, para mayor claridad.) Como fácil método de referencia, llamemos a los siete sonidos de la escala, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, sin tener en cuenta si la distancia entre cada uno y el siguiente es de un tono entero o de medio. Como ya dijimos, esa escala se puede formar a partir de una cualquiera de las doce diferentes notas. La clave que da la posición de la escala se encuentra viendo la posición del sonido 1. Si el sonido 1 es la nota si, entonces se dice que la escala está en la tonalidad de si (mayor o menor, según el modo); si es do, en do (mayor o menor). La modulación tiene lugar cuando nos trasladamos de una tonalidad a otra. Así podemos modular de la tonalidad de si mayor a la de do mayor y viceversa. Los siete grados de la escala tienen también determinadas relaciones entre sí. Están gobernados por el primer grado, el sonido 1, conocido como la

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tónica. Por lo menos en la música anterior al siglo xx, todas las melodías tienden a centrarse en la tónica. A pesar de los heroicos esfuerzos para quebrantar la hegemonía de la tónica, ésta es todavía hoy, aunque menos claramente que antes, el punto central en torno al cual tienden a agruparse las demás notas. El siguiente en cuanto a poder de atracción es el quinto grado o dominante, que es como se llama, y a éste le sigue en importancia el cuarto grado o subdominante. El séptimo grado se llama sensible, porque muestra una franca atracción por la tónica. Aquí también esas relaciones aparentemente arbitrarias son confirmadas por lós datos referentes al número de vibraciones.
Ámbito de la octava
~

~I

--------------------------------1
fa#

do

amplia variedad de invención melódica dentro de los límites estrechos de la escala diatónica. Siguen aquí algunos ejemplos de melodías tomadas de diferentes épocas musicales. En cuanto a pureza de línea y de sentimiento, difícilmente se podrá citar nada mejor que lo que ofrecen las obras corales de Palestrina. Parte de la cualidad ultra terrena de muchas melodías de Palestrina se debe a su movimiento por grados conjuntos, es decir, por el paso de una nota a la más próxima, superior o inferior, de la escala, con excepción de un número mínimo de saltos. Esa disciplina restringente, que da a tantas melodías de Palestrina un aspecto de tersura y serenidad, tiene además la ventaja de hacerlas fáciles de cantar. Obsérvese que en esta bella melodía del motete para voces blancas Ave regina coelorum no hay más salto que uno de tercera.

Escala cromática do# do re Escala diatónica do re

re#

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Resumamos el sistema escalístico tal como queda expuesto, antes de entrar en el examen de su evolución posterior. Hasta hace poco, todas las melodías occidentales se escribían dentro de este sistema escalístico. Y demuestra un ingenio asombroso por la parte de los compositores el que hayan sido capaces de una tan

El sujeto de la Fuga en mi bemol menor de Bach (Clave bien temperado, libro 1) es un ejemplo notable de pensamiento completamente redondeado en una simple y breve frase musical. Es importante analizar por qué este tema, consistente en sólo unas cuantas notas, es tan expresivo. Estructuralmente se basa en las tres notas esenciales de la escala: los sonidos 1, 5 y 4, mi bemol, si bemol y la bemol. Hay algo en la manera como el tema se eleva valientemente de 1 a 5 y luego, después de girar en torno a 5, se eleva de nuevo de 1 a 4 para replegarse lentamente sobre 1 -y algo también en el acortamiento del sentido rítmico en la segunda parte de la frase-

construida sobre líneas amplias y nobles.-JIU ~UP I P JIJ j -. .66 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 67 que crea un sentimiento de tranquila. No puedo resistir al deseo de citar de memoria una tonada de los indios mexicanos. replegarse sobre sí misma (o.. utilizada por Carlos Chávez en su Sinfonía india. poco conocida. demasiado largo para que lo citemos aquí.¿& 13J§ípffl IfflJ)JIJTIQID. Debussy creó su música a base de un material melódico más huidero y fragmentario. Las melodías de Stravinsky. pero honda resignación. En las primeras obras están dentro del estilo de la canción popular rusa y en las últimas imitan modelos clásicos y románticos.. más exactamente.. es el segundo tema del primer tiempo de la Sinfonía "inconclusa" de Schubert.t:. de atrevidos saltos y en general más vasto alcance. en sí mismas. la melodía alza el vuelo. Las "reglas" de la construcción melódica no serán de utilidad para nadie que analice esta frase. sobre el sol y el re). de un tipo completamente diferente de melodía de Bach. su belleza es más de proporción que de detalle. Sobre un bajo que se repite con regularidad. los compositores ampliaron considerablemente su concepto de lo que constituye una buena melodía. es la dilatada frase instrumental del tiempo lento del Concerto italiano. lo cual se hace más perceptible cuando en el sexto compás llega momentáneamente a una nota más alta. A pesar de su gran sencillez. Usa notas repetidas e intervalos nada convencionales con un efecto enteramente reconfortante.' A partir de principios del siglo actual. architípica de una clase de melodía florida que el mismo Bach trató muchas veces y con maestría consumada.. prolongando los principios wagnerianos..::o_--_ _ Otro ejemplo. carecen relativamente de importancia. Un ejemplo admirable de pura invención melódica. Richard Strauss..U. Ir ~ 11 j Ir lJ ji Jltfi I ~J J.~~ ~Ir . como si dijéramos. --. produjo una línea melódica más libre y sinuosa. Tiene un modo curioso de. Son los únicos contemporáneos que escriben melo- ----- 11' .Da!) I.J I J J J J J IS J J t~.. Los verdaderos experimentadores melódicos del siglo fueron Arnold Schoenberg y sus discípulos. produce una impresión única y no nos recuerda ningún otro tema de la literatura musical. ' Modcra::. -:l ~&'%J-. citado muchas veces.

:lbril de 1936). Uf. Ni se debe evaluar su música según solamente la abundancia de sus dotes melódicas. si no exasperado. Aunque es más que probable que pasen por todos los sonidos de la escala cromática. mp molto cantando espr.68 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 69 días sin centro tonal de ninguna especie.r:-- posee un don melódico fino y robusto. Puede que ésta desaparezca momentáneamente.. En la página anterior muestro un ejemplo tomado de la melodía que toca el violonchelo al final del tiempo lento de su Trío para violín. Las melodías de Schoenberg demuestran que cuanto más nos alejamos de la norma ordinaria más voluntad y esfuerzo consciente son necesarios para asimilar lo que es nuevo y poco común. Hay que seguirla como al hilo conductor que guía al oyente a través de la pieza. a muchos oyentes. f itrr~Et I {PO' 6. Esa escala más amplia. .pTp. núm. No debe esperar de todos los compositores una misma clase de melodía. con autorización de Roy Harris. su 7 Citado. . Cualquiera que sea la calidad de la línea melódica. El compositor norteamericano Roy Harris escribe melodías en un plano intermedio. quitada por el compositor a fin de que.f Wclr. Las melodías de Palestrina siguen con más fidelidad los moldes conocidos de su época que. aisladamente considerada. por ejemplo. 7 Probablemente el lector comprenderá ahora que debe ampliar junto con los compositores sus ideas en cuanto a lo que pueda ser una melodía. Sergio Prokofief explotó una mina melódica que se diría inagotable comparada con la de Stravinsky y. violonchelo y piano. sus melodías casi siempre giran en torno a un sonido tomado como centro. 3. 9.. sin embargo. . lo cual da a su música un sentido tonal más normal. Harris . publicación trimestral de la New Music Society of California. ha desconcertado. los compositores están muy lejos de ser todos igualmente dotados como melodistas. además de un mayor uso de saltos más y más extensos de nota a nota. Además. desde el mismísimo comienzo hasta el mismísimo final. el oyente no deberá nunca perder de vista su función en una composición. Tengamos presente siempre que al escuchar una pieza de música debemos agarrarnos a la línea melódica. prefieren dar iguales derechos a cada uno de los doce sonidos de la escala cromática. Reglas que ellos se imponen a sí mismos les impiden repetir cualquiera de los doce sonidos mientras no hayan sonado los otros once. las de Carlos María van Weber.-. pocos serán los que pretendan que Prokofief es el creador musical más profundo de los dos. Sería tonto esperar que en ambos hubiese una inspiración melódica similar. al reaparecer. En su lugar. de New Music (vol.

Yeso mismo era la idea del antiguo organum. La armonía. era completamente desconocida antes del siglo IX. la armonía es el más artificioso de esos tres elementos musicales. LA ARMONÍA Comparada con el ritmo y la melodía. pues siempre que "armonizamos" una melodía agregándole por encima o por debajo intervalos de tercera y sexta. pues. de interés secundario. No permitamos que la melodía se sumerja bajo ese material acompañante. es seguro que reaparecerá. excepto que la armonización se hacía con intervalos de cuarta inferior o quinta superior. sin duda uno de los conceptos más originales de la mente humana. vieja o nueva. imaginar una música. La más temprana se denominó "organum". pues. aproximadamente. Los compositores anónimos que primero hicieron experimentos con los efectos armónicos estaban destinados a cambiar toda la música posterior a ellos. Como era de esperar. que no tenga alguna melodía. el organum es una melodía más ella misma repetida simultáneamente a la cuarta inferior o a la quinta superior. Hay tres clases de escritura armónica primitiva. La mayoría de las melodías van acompañadas de un material. las primeras formas de la armonía resultan de un crudo primitivismo para nuestros oídos. El ritmo y la melodía se le ocurrieron naturalmente al hombre. en particular si imaginamos a toda la música tratada sólo de esa manera. Así. comparada con los demás elementos. Y así es todavía entre los pueblos orientales. Separémosla en nuestra mente de todo cuanto la rodea. Y al compositor y al intérprete corresponde el ayudarnos a oírla asÍ. en el sentido que tiene para nosotros. por lo menos en las naciones occidentales. que consideremos el desarrollo del sentido armónico como uno de los fenómenos más notables de la historia musical. Comprenderemos fácilmente en qué consiste. o a distinguir entre una línea trivial y una de inspiración lozana.70 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 71 presencia sea sentida con más fuerza. pues en los tratados de aquella época es cuando por primera vez se le menciona. que es probable que olvidemos cuán reciente es esa innovación. pues es imposible. He aquí un ejemplo de organum: . Como método de armonización resulta rudimentario y francamente primitivo. eso solamente nos lo podrá dar una creciente experiencia como oyentes. más la asimilación de cientos de melodías de todas clases. excepto en casos rarísimos. Hasta entonces toda la músi- ca de que tenemos noticia había consistido en una simple línea melódica. El nacimiento de la armonía se sitúa generalmente en el siglo IX. si bien sus simples melodías se combinan a menudo con ritmos complejos de los instrumentos de percusión. Pero reaparecer. Tenemos que poder oírla. No es para extrañarse. conservadora o moderna. 3. estamos produciendo una especie de organum. En cuanto a la capacidad para reconocer una bella melodía cuando la oímos. más o menos elaborado. las terceras y las sextas estaban proscritas. Estamos tan habituados a pensar en la música en términos de armonía. pero la armonía brotó gradualmente de lo que fue en parte un concepto intelectual.

va _Ient to . Tu ~ pa-tris sem . . pero se aplicaban de una mejor manera.rae at-que ma-re 7f ~ ? 1 - : I r ttr. . sino dos melodías independientes que se movían en direcciones opuestas. do-re-mi-fa-sol. En otras palabras. cuartas y octavas permitidas originalmente en el organum.-r r I r r J J J I J J 4J d d I J frfr ta . diremos que ese término indica la distancia que hay entre dos notas. la relación entre do y sol se denomina intervalo de quinta. Si el lector no comprende la armonía como un crecimiento y un cambio graduales a partir de sus comienzos primitivos. más melifluas.us Quem ae-the . En el discanto ya no había sólo una melodía acompañada simultánea y paralelamente por ella misma.72 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 73 1. Por eso la introducción de las terceras y las sextas... sino indicar solamente los primeros tanteos de la armonía y subrayar su naturaleza en constante evolución.tum cap La segunda de esas formas primitivas no se desarrolló sino hasta unos dos o tres siglos más tarde. Mien- t): armónicos se limitaron a las cuartas y las quintas. . aumentaron inmensamente los recursos armónicos. el efecto producido fue pobre y crudo. Así. Esa innovación era doblemente ingeniosa.J 1 -. de la nota do a la nota sol hay cinco sonidos. non pre ... y viceversa.. . a un cierto intervalo de distancia. (Para los que no saben lo que es un "intervalo". La última forma del contrapunto primitivo se denominó "faux-bourdon" (bajo falso) e introdujo los intervalos de tercera y sexta prohibidos hasta entonces y que habrían de constituir la base de todos los desarrollos armónicos posteriores. se observaban las reglas en cuanto a los intervalos.li -41- I~ . pues entre las voces no se usaban más que las quintas. la inferior asciende..) En la página siguiente se ofrece un ejemplo de discanto. por tanto.. no espere comprender lo que hay en la innovación armónica del siglo xx. He aquí un ejemplo de melodía armonizada en fabordón: = F E tras los intervalos r W r r dE :J J - re rl ~ - (' 3 No es mi propósito trazar una perspectiva histórica del desarrollo armónico. [T. Ese paso se atribuye a los ingleses. Entonces se descubrió uno de los principios básicos de la buena conducción de las voces: cuando la voz superior desciende. los cuales se dice que "armonizaban en terceras" sus cantos populares mucho antes de que el fabordón 8 hiciese su entrada formal en la música artística.ra et ter . Se la llamó "discanto" y se atribuye al ingenio de los compositores franceses.pi-ter-nus es 4 fi .1 .G. 8 Ésta es la forma que se le ha venido dando tradicionalmente en castellano al término "faux-bourdon··. .

En realidad. en la práctica. nada cambia. tomamos el número 1 como símbolo de cualquier fundamental. y de algunos intentos. de la significación relativa de consonancia y disonancia. La teoría armónica se basa en el supuesto de que todos los acordes están formados por una serie de intervalos de tercera. de la importancia que tiene en la estructura general el esqueleto armónico básico. o fundamental. De continuar. por ejemplo. podremos obtener el acorde lado-mi-sol-si-re-fa. de cómo están construidos los acordes y cuáles son sus relaciones mutuas. la mayor parte de la música conocida se basa sólo en 1-3-5. con el segundo do a una octava arriba del primero. Formando una serie de terceras sobre esa fundamental. y. No hay que decir que de un breve capítulo como éste el oyente lego sólo podrá obtener un ligero barniz informativo. 1-3-5-7-9-11-13. en fin. El estudio completo de los principios fundamentales de la ciencia armónica le lleva más de un año al estudiante de música. En otras palabras. por ligera que sea. Para ello el lector deberá tener alguna idea. desde la nota más baja hasta la más alta. obtendremos la siguiente representación de cualquier serie de terceras: 1-3-5-7-9-11-13. Tómese. cántese "do-mi-sol". Eso es también una tríada o acorde perfecto. Si en vez de tomar la nota la. Ahora cántese "do-mi-sol-do". por lo que hace a la teoría.74 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 75 La producción simultánea de varios sonidos engendra los acordes. los "acordes" de dos sonidos son demasiado ambiguos para que se los pueda considerar como algo más que intervalos. no haríamos sino repetir las notas que ya están incluidas en este acorde. del derrumbamiento relativamente reciente de todo el sistema armónico tal como se lo conocía en el siglo XIX. Ese acorde de siete sonidos. aunque hay cuatro sonidos en el acorde. Si se desea saber cómo suena una tríada. Pero algún intento habrá que hacer para relacionar el elemento armónico con el resto de la música. Puesto que es la tríada 1-3-5 lo que responde de la mayor parte de la música que nos es familiar. es teóricamente posible. sin que se confunda al lector con los detalles. que es el acorde corriente de tres sonidos conocido como la tríada -o acorde perfecto-o (Un verdadero acorde está siempre formado por tres o más sonidos diferentes. La armonía.) Aparte de la tríada o acorde perfecto. de un acorde que se va a construir. si se duplica cualquier sonido de cualquier acorde cualquier número de veces. de lo que significan tonalidad y modulación. más recientes aún. y cada vez fue necesaria una pequeña revolución para que se los aceptase. es el estudio de esos acordes y sus relaciones mutuas. la nota la como sonido base. pero. concentremos sobre ella nuestra atención. los demás acordes se denominan como sigue: 11 9 7 5 3 13 11 9 7 5 3 9 7 5 3 acorde de séptima 7 5 3 acorde de novena acorde de oncena acorde de trecena Esos cuatro acordes sólo gradualmente se abrieron paso bajo el sol de la música. considerada como una ciencia. de reintegración. la mayor parte de nuestra escritura armó- .

Si formamos tríadas sobre los tres primeros grados de la escala. y. con el sonido 1 como sonido base del acorde. la dominante y la subdominante consideradas como sonidos solos. duplicando uno de los sonidos de la tríada. En ese caso el acorde tendrá estos aspectos: o~~ 3~ Lo mismo ocurre con los demás acordes arriba mencionados. Baste con este breve resumen de la formación de los acordes. aunque pocos en número. y construir un acorde 1-3-5 sobre cada grado de ella. obtendremos: Eso nos muestra que los acordes primero y tercero tienen en común los sonidos 3 y 5.los acordes básicos. sino también con acordes similares pertenecientes a tonalidades que no son la de do mayor.76 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 77 nica se hace a cuatro voces. aun en el . Veamos ahora cómo se aplican esos hechos armónicos. Ese factor. Exactamente lo mismo que un rascacielos tiene una armazón de acero bajo la cubierta exterior de piedra y ladrillo. basta con encontrar el acorde de la tónica para determinar la tonalidad de una serie de acordes. Al tomar la escala de do mayor. al igual que de los simples sonidos. se dice que los acordes modulan cuando pasan de una tonalidad a otra. Pues todo lo que se afirmó de los siete sonidos de la escala diatónica es cierto también de los acordes formados sobre esos siete sonidos. los acordes no necesitan mantenerse en su posición fundamental. es un motivo para que sintamos con fuerza la relación existente entre los acordes. demasiado complicadas para ponerlas aquí. Liguémoslos ahora a los siete sonidos de una escala determinada. pero el oyente de sensibilidad sabrá sin duda cuándo hay alguna falla armónica. Ahora el lector ya puede comprender que con la posibilidad de duplicar notas e invertir acordes -para no mencionar todas las clases de alteraciones posibles. que acordes de una misma tonalidad o de tonalidades diferentes posean algunos sonidos en común. es decir. son susceptibles de grandes variaciones. En tanto son acordcs y no sonidos simples. Los acordes construidos sobre la tónica. así toda pieza de música bien hecha tiene una armazón sólida que refuerza la apariencia exterior de los materiales musicales. es la fundamental del acorde lo que constituye el factor determinante. En otras palabras. limitándonos siempre a la tríada. Extraer y analizar ese esqueleto armónico es tarea del técnico. Por ejemplo. la dominante y la subdominante poseen la misma atracción relativa de unos por otros que la tónica. obtenemos nuestra primera serie de acordes. tienen entre sí una relación más. los cuales se relacionan no sólo entre sí. De igual manera. Hasta aquí hemos estado considerando en abstracto los acordes. Y éste es el momento de revisar lo dicho acerca de la escala en el apartado anterior. Además. por ejemplo. en obsequio a la sencillez. 1-3-5 se podrá invertir de modo que tengamos el 3 o el 5 como nota del bajo de la tríada.

se conservó en vigor el principio. La razón por la que nuestra época se distinguió en la experimentación armónica es que la teoría anterior de la armonía fue lanzada en su totalidad por la borda. La música sería realmente muy insípida si los compositores no pudieran disfrazar. Sin eso. nuestros oídos se han ido capacitando para la asimilación de acordes cada vez más complejos y modulaciones a tonalidades más lejanas. sean las que sean las complejidades decorativas. La línea de demarcación se establece en seguida después de Wagner. probablemente le falte a la obra sentido de movimiento. El derrumbamiento del viejo sistema. variar y adornar la mera armazón armónica. sino a los cuatro tiempos de una sinfonía. Eso puede que le proporcione algún atisbo del problema en cuestión. pues sea el que fuere el estilo de la música. Casi todas las épocas tienen sus exploradores de la armonía: en el siglo XVII Claudia Monteverdi y Gesualdo introdujeron acordes que escandalizaron a sus contemporáneos de un modo muy semejante a como Mussorgsky y Wagner habían de escandalizar a los suyos. En otros tiempos el desarrollo armónico de una pieza estaba determinado de antemano merced a la práctica común. no se debió a una repentina decisión por parte de ciertos revolucionarios de la música. el 1 Y el V. Pero aun mucho después de haberse abolido aquellas convenciones. todos ellos tuvieron esto en común: que a sus nuevos acordes y modulaciones llegaron por medio de una ampliación del concepto de la misma teoría armónica. Quizá le interese al lector ver cómo se puede aislar en un pequeño ejemplo la armazón armónica de unos cuantos compases. por ejemplo. Toda la historia del desarrollo armónico nos muestra una imagen en continuo cambio. Pero tenga por cierto el lector que los compositores aplican ese mismo principio no sólo a cuatro compases. los cuatro primeros compases de Ach! du lieber Augustin: En esos cuatro compases no hay más que dos acordes subyacentes. el de la tónica y el de la dominante. Ya no se trataba de ampliar un viejo sistema sino de crear algo enteramente nuevo. pero inevitablemente. Muy lenta. cuando menos por algún tiempo. Una armazón armónica bien trabada no deberá ser ni demasiado estática ni excesivamente complicada. una versión sumamente simplificada de los hechos armónicos existentes hasta fines del siglo pasado. Tomemos. ocurrido hacia 1900. la estructura subyacente formada por los acordes debe tener su lógica propia. por supuesto. proporciona una base estable que se mantiene firme en su sitio. Schoenberg y Stravinsky fueron los principales exploradores de ese . Debussy. Por supuesto que ahí los acordes básicos no se ven tan claramente como en un ejercicio de armonía.78 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 79 caso de que no pueda dar las razones de ello. Es más. Los principios armónicos arriba bosquejados son.

dentro de la escala. . pues su adecuada explicación nos llevaría demasiado lejos. y comenzó la construcción de un nuevo sistema para e! manejo de esos doce semitonos iguales. a XI y vuelta otra vez a XII. Pero Wagner fue de tal manera de una tonalidad a otra. fue el primer compositor de nuestro tiempo que haya osado hacer de su oído el único juez de lo que estaba bien armónicamente. al fin y al cabo. había comenzado a destruir el viejo lenguaje armónico. Debussy. si bien. cuando toda la historia musical anterior demuestra que debe haber siempre una mezcla razonable de consonancia y disonancia. a 11. La modulación a otras tonalidades se consideraba como temporal. En Debussy los analistas encontraron acordes que ya no se podían explicar según la vieja armonía. Los compositores de los siglos XVII y XVIII no se aventuraron muy lejos en sus esquemas modulatorios. menos radical que Schoenberg. tal como se practicó sin discusión hasta fines del siglo XIX. siempre acaeció de la otra manera: que los teóricos explicaron la lógica del pensamiento del compositor después de que éste lo había escrito instintivamente. y no se estaba seguro de cuándo se efectuaría. se puede representar la modulación como la esfera de un reloj. uno de los músicos más instintivos que hayan existido jamás. con el XII como símbolo de la tonalidad de la tónica. pero todavía siguió siendo imperativo e! retorno a XII. Debussy. armónicamente hablando. Modulaba audazmente de XII a VI. Estoy exagerando un poco. lo que Debussy hizo fue barrer con todas las teorías de la ciencia armónica profesadas anteriormente. que se comenzó a perder el sentido de una tonalidad central. No obstante. Su tipo de armonía suele denominarse "atonalidad". No haré más que mencionarlo. Schoenberg dedujo las consecuencias lógicas de esa ambigüedad armónica y abandonó por completo el principio de tonalidad. por tanto. y ello implicaba de modo inevitable la vuelta a la tonalidad de la tónica. los compositores nunca esperaron a que los teóricos les dijesen lo que podían hacer o no hacer. estoy seguro de que habría dado la única respuesta posible: "¡Porque me gustó así!" Como si por fin un compositor tuviese confianza en su oído. y. precedió a éste en la iniciación de! derribo del viejo sistema. para distinguirlo de la música basada en la tonalidad.80 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 81 territorio armónico que no figuraba en ningún mapa. solamente. Su obra inauguró una era de completa libertad armónica. más por conveniencia que por su exactitud. con su cromatismo. la palabra sigue empleándose. etc. Si se le hubiera preguntado a Debussy por qué usó semejantes acordes. Irían desde XII a I. admitía la hegemonía de una nota principal. Porque. libertad que ha venido siendo desde entonces e! tropiezo de innumerables oyentes. el regreso a la tonalidad central. de una tonalidad principal dentro de una pieza de música. si se llegaba a efectuar. 9 Lo que quedaba era la serie de los doce semitonos "iguales" de la escala cromática. Ya expliqué que nuestro sistema. Se quejan éstos de que esa nueva música esté llena de "disonancias". Los que les sucedieron fueron más audaces. al contrario.. más tarde que ese remanente era un tanto anárquico. Sea como fuere. la tónica. Wagner. que llamó sistema dodecafónico o de los doce sonidos. a IX. Ya que hay doce escalas diatónicas diferentes. El mismo Schoenberg encontró años 9 Schoenberg rechazaba el término "atonalidad". pues.

Anton Webem. Ese procedimiento. no contenta con una sola tonalidad. Eso no niega la existencia de la disonancia. Como ya se señaló muchas veces. Pero en realidad era exactamente lo opuesto a la atonalidad. fue conocido como "politonalidad". en la que la mano derecha toca en re mayor mientras la izquierda anda por sol mayor. Algunos compositores más jóvenes. usado a veces por Darius Milhaud con suma eficacia. como parecen negarla algunos comentaristas. Otra innovación armónica importante se introdujo antes de la primera Guerra Mundial. lo único que se puede hacer es aconsejarle que los escuche reiteradamente hasta que le resulten tan familiares como la música de Schumann o Chopin. si se la compara con la cantidad que oye de música de tiempos anteriores. en cuanto que reafirmaba el principio tonal y aun lo reafirmaba por partida doble. si el lector tiende a sentirse molesto con los politonalismos de la música nueva. suprimiendo así parte de su vigor pancromático. Al principio se la confundió con la atonalidad. por el método de los doce tonos de Amold Schoenberg. introducía la idea de hacer sonar simultáneamente dos o más tonalidades distintas. Decir que una consonancia es un acorde de sonido agradable es simplificar demasiado la cuestión. ése es un problema puramente relativo. Francia y Suiza. De modo que una disonancia es sólo relativa: relativa con respecto a nuestra época y al lugar que ocupa en el conjunto de la pieza. Es decir que. eso es indicio seguro de que nuestra experiencia de auditores es insuficiente en cuanto a la música de nuestro tiempo. sino que meramente indica que la mezcla conveniente de consonancia y disonancia es asunto que se ha de dejar a la discreción del compositor. al final de la segunda Guerra Mundial. puede que esa música no llegue a gustarle (pues es ocioso añadir que no toda la música poli tonal es buena música). según nuestra experiencia de oyentes y según se toque fortissimo en los metales o se acaricie pianissimo en las cuerdas. debido a que sonaba revolucionariamente como aquélla. Compositores como el italiano Luigi Dallapiccola o el suizo Frank Martin no dudaron en extraer implicaciones tonales del método dodecafónico (doce tonos). Un claro ejemplo se encuentra en Corcovado. Si toda la música nueva nos parece continua e irremediablemente disonante. Porque el acorde seria más o menos disonante para nosotros según la época en que vivamos. en especial en países como Italia.82 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 83 Esta cuestión de consonancia y disonancia merece párrafo aparte. donde antes su influencia era escasa o poco importante. La revolución armónica de la primera mitad del siglo xx ha llegado definitivamente a su fin. Si lo hace. A pesar de las innovaciones armónicas. una de las piezas de Milhaud sobre temas brasileños tituladas Saudades do Brazil. También en esto. lo cual en la mayoria de los casos no deberá extrañarnos habida cuenta de la poca música nueva que oye el auditor medio. si es que hemos de quitar ese tropiezo. seguidores del alumno más radical de Schoenberg. han persistido en escribir una música más rigurosamente atemática y atonal que la del maestro vienés mismo. gran parte de la música contemporánea permanece bási- . pero ya no serán las "disonancias" producidas por el choque de las armonías lo que le desagrade. Cabe señalar un hecho inesperado: el recrudecimiento del interés. Politonalidad y atonalidad han pasado a formar parte de las corrientes musicales en boga.

entre una tuba y un violonchelo.84 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 85 camente diatónica y tonal. gradualmente y en forma natural. De igual modo que la mayoría de los mortales conocen la diferencia que hay entre el blanco y el verde. cuando. al lenguaje musical de nuestros días. en líneas generales. Antes de explorar las cualidades sonoras de los diversos instrumentos habrá que explicar más cabalmente la actitud del compositor ante las posibilida- . el oyente experimentado deberá ampliar su estimación hasta incluir en ella toda especie conocida de timbre. ésta ha dejado su marca en nuestro lenguaje armónico. y las audaces armonías recientemente creadas se han asimilado. Es un elemento que fascina no sólo por sus vastos recursos ya explorados. así también la música sólo puede existir según algún determinado color sonoro. A resultas de ello. Como muchas revoluciones. Pienso al decir esto en el hombre que adora el sonido del violín. Ésa es una definición formal de algo perfectamente familiar para todo el mundo. con exclusión de todos los demás. distinguir de timbres. sino también por sus ilimitadas posibilidades futuras. 4. hay también diferencias sutiles que sólo la experiencia auditiva puede aclarar. El timbre en música es análogo al color en pintura. pero siente una extremada aversión por cualquier otro instrumento. viene el timbre o color del sonido. Cuesta trabajo imaginar una per- sona tan "ciega para el sonido" que no pueda distinguir entre una voz de bajo y una de soprano o -para ponerlo en el plano instrumental. la melodía y la armonía. radio y "bandas sonoras". Así como es imposible oír hablar sin oír algún timbre determinado. el auditor inteligente deberá tener dos objetivos principales: a) aguzar su conciencia de los diversos instrumentos y de las diferentes características sonoras de éstos. Con la producción regular de discos fonográficos. por ejemplo. así el distinguir las diferencias de timbre es una facultad innata en casi todos nosotros. sino sencillamente de reconocer por el oído las diferencias cualitativas de su sonido. En relación con el timbre. aunque dije que todos pueden. Esta tendencia hacia el conservadurismo armónico contribuirá seguramente a llenar un vacío entre el compositor contemporáneo y su audiencia. y b) adquirir una mejor percepción de los propósitos expresivos del compositor cuando usa algún instrumento o combinación de instrumentos. Al contrario. El mismo estudiante de música tiene al principio dificultad para distinguir el sonido de un clarinete del de su hermano el clarinete bajo. los oímos detrás de un biombo. Así pues. EL TIMBRE Después del ritmo. Y no permitamos que esa natural percepción limite nuestro gusto a ciertos timbres favoritos. Pero no es ya la armonía diatónica y tonal del periodo anterior al cambio de siglo. El timbre musical es la cualidad del sonido producido por un determinado agente sonoro. No es cuestión de saber los nombres de las voces o de los instrumentos. todo el mundo tiene por instinto una buena base para llegar a una comprensión más cabal de los diferentes aspectos del timbre. puede decirse que la música escrita en nuestros días con frecuencia se enfoca hacia lo tonal aunque pueda no tener ninguna tonalidad analizable en el sentido antiguo. Además.

el clarinete. en qué estado de ánimo se encuentra. En un caso así el compositor es como el dramaturgo que tiene que decidir el vestido de una actriz para una determinada escena. precisamente. Es imposible imaginar que Debussy haya concebido primero el tema y después decidiera que lo tocase la flauta. El compositor que elige un fagot y no un oboe también podrá tener que decidir en ciertos casos si su idea musical es más propia de un conjunto de cuerda que de una orquesta completa. produciría una emoción muy diferente. la trompeta o en media docena de otros instrumentos más. Uno. Por lo menos la mayoría de ellos ni siquiera se molestaban en aclarar por escrito qué instrumento querían para una determinada parte. Pues aun en el caso de temas que se le ocurren al compositor con toda su armadura orquestal. Ese mismo tema. pues. La idea de relación inevitable entre un determinado color y una música determinada es relativamente moderna. No es un vestido bonito. su elección está determinada por el valor expresivo de cada instrumento. aun en el caso de que esa parte se limite a registros semejantes de ambos instrumentos. es el solo de flauta al comienzo de L'apres-midi d'un faune (La siesta de un fauno). ¿Qué es.86 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 87 des instrumentales. En la escena aparece la actriz sentada en un banco de un parque. . las evoluciones musicales posteriores en el curso de una determinada pieza pueden llevar consigo una necesidad de tratar de varias maneras orquestales el mismo tema. frecuentemente citado. tan pronto como se levante el telón. Por supuesto que hay ocasiones en que el compositor concibe instantáneamente el tema y su ropaje sonoro. De ello hay ejemplos notables. lo que le decide a escoger uno y no otro? Una cosa solamente: que aquel instrumento tiene el timbre con que mejor se expresa el significado de su idea. La gama completa de los colores sonoros que están a su disposición es tan rica que sólo un claro concepto de la emoción que trata de comunicar puede hacerle decidirse entre un instrumento y otro o entre un grupo y otro de instrumentos. Ambas cosas han debido de acaecer simultáneamente. es un vestido especialmente diseñado para darnos una determinada impresión de ese determinado personaje en esa determinada escena. Muy a menudo se encuentra el compositor con un tema que igual se puede tocar en el violín. El dramaturgo pudo haber querido que esté vestida de tal manera que el espectador sepa. Es muy probable que los compositores anteriores a Haendel no hayan tenido un aguzado sentido del color instrumental. y han llegado a escribir de un modo tan característico que una parte de violín puede resultar intocable en el oboe. tocado por cualquier otro instrumento que no fuese la flauta. Hoy día los compositores insisten en que ciertos instrumentos se utilicen como vehículos de ciertas ideas. y así ocurre con el compositor que "viste" un tema musical. y será el sentido expresivo que pretende él comunicar lo que le haga decidir en cada caso. porque es el caso que no todos los temas musicales nacen envueltos por entero en unos pañales sonoros. la flauta. para ellos era una cues:ión indiferente que una partitura a cuatro voces la ejecutaran cuatro instrumentos de madera o cuatro de cuerda. Pero eso no liquida la cuestión. Por lo visto. En otras palabras. Eso es cierto lo mismo en el caso de un instrumento aislado que en el de una combinación de instrumentos.

los ejecutantes tuvieron que alcanzar gradualmente el dominio técnico del nuevo instrumento. por perfecto que sea. Hoy día el tener sentido de la naturaleza esencial de cada instrumento. de dinámica.y. Ésa es la historia del piano. Y en tercer lugar. No tiene nada de extraño que críticos que se enorgullecen de su severidad para con la música contemporánea admitan de buen grado la brillantez y la habilidad del compositor moderno en el manejo de la orquesta. El compositor puede desear a veces que el oboe llegue hasta un semitono más abajo de lo que llega. Puede sustituir a una gran variedad de diversos instrumentos e incluso a la misma orquesta. los de hoy se hallan en mucho mejor posición que sus predecesores. no puede sonar más fuerte de lo que lo hace. El compositor de hoy cuenta con materiales nuevos y perfeccionados con que trabajar y además se aprovecha de la experiencia de sus predecesores. los tratados de orquestación. Y esa penetración abarcó tres etapas. pero no más. El piano es un instrumento muy socorrido. Esas mismas notas pueden ser muy fáciles de tocar en el oboe o en el fagot. el compositor contemporáneo disfruta de ventajas. Eso mismo es lo que hacen. Así también las limitaciones dinámicas. a que los instrumentos son máquinas sujetas a perfeccionamiento. pero da la casualidad de que son muy difíciles para el clarinete. Los compositores a veces se resienten por ese hecho. tiene propiedades y características que sólo a él pertenecen. tomaré como ejemplo un instrumento perfectamente conocido de todos: el piano. Pero es también un ser por derecho propio -es también un piano. El compositor también debe tener siempre presentes las dificultades de ejecución. Pero aun así. del violín y de la mayoría de los demás instrumentos. todo instrumento. la trompeta. suelen comenzar bajo una forma rudimentaria. es cosa importante para el compositor. como alguien lo denominó en una ocasión. Y puesto que los instrumentos. A fin de mostrar lo que entiendo por usar característicamente un instrumento. Debido. Una idea melódica que parece predestinada a ser cantada por el clarinete puede resultar que hace uso de un cierto grupo de notas que ofrece dificultades insuperables para el clarinetista. El compositor que explota el piano por lo que hay de esen- . que Beethoven no tuvo. Cada instrumento puede tocar así de grave.88 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 89 Solamente de un modo gradual penetraron en la música los timbres de que puede disponer el compositor. Por tanto. de ejecución. los com- positores no tienen libertad absoluta para elegir los timbres. Eso es cierto sobre todo en cuanto al uso que hace de la orquesta. pero así es y no hay que darle vueltas. Desde luego. la segunda etapa la constituyó el perfeccionamiento del instrumento. aunque suena fuerte en comparación con el violín. como tal. precisamente. Primero hubo que inventar el instrumento. debido a ciertas peculiaridades de construcción del instrumento. "una criada para todo". así de agudo. pero no hay nada que hacerle: ésos son límites prescritos. como cualquiera otra máquina. pero no más. como cualquier otro invento. tiene sus limitaciones. con respecto a los demás instrumentos. en cuanto al timbre. Hay limitaciones de extensión. de cómo hay que utilizarlo para explotar sus características más individuales.

Veamos lo que es esa naturaleza esencial. 10 Si no se toca al pedal. El último de esos compositores tiene en su Concertino para piano y orquesta un atractivo último tiempo que crepita bellamente con una sonoridad pianística seca. El gusto del compositor moderno por los efectos sonoros ásperos y derivados de la percusión halló amplia satisfacción en esa nueva manera de utilizar el piano. la clave de la buena escritura pianística. porque son los que con . Hay ciertamente una manera característica de escribir para cada uno de ellos. pero el pedal reduce un tanto esa debilidad y es. y que son exclusivamente suyos. sonidos que se pueden extinguir inmediatamente con aflojar el pedal que mueve los apagadores. que lo convierte en una especie de gran xilófono. Otros compositores más recientes explotaron el lado no vibrante de la naturaleza esencial del piano. según un lado de su naturaleza. es una colec10 El autor se refiere aquí al pedal de la derecha. [T. En ambos casos el sonido comienza a perder intensidad a partir del instante en que se produce. de consiguiente. oprimiendo el pedal. seca.] ción de cuerdas que vibran por simpatía y producen una conglomeración de sonidos delicada y aterciopelada o brillante y dura. Tocándolo así. Timbres simples Ahora estamos en mejor posición para examinar los timbres simples que se hallan en la orquesta sinfónica usual. quebradiza. En las obras pianísticas de contemporáneos como Bela Bartók. Schumann y Liszt fueron unos maestros en escritura pianística. Carlos Chávez o Arthur Honegger se encuentran excelentes ejemplos de eso. Chopin. los compositores no supieron hasta mediados del siglo XIX cómo aprovechar el pedal de una manera verdaderamente característica. El piano se puede utilizar de una de estas dos maneras: o como instrumento que vibra o como instrumento que no vibra. que es la de amortiguar o velar la sonoridad del instrumento. El piano no vibratorio es el piano en que se hace poco o ningún uso del pedal. Aunque el piano lo inventó hacia 1711 un tal Cristofori. Los colores sonoros que puede producir un instrumento. y un apagador sobre cada cuerda. Eso se debe a su construcción. Lo que afirmé con respecto al piano es válido también para todos los demás instrumentos. se levanta el apagador. son los que el compositor busca. el sonido dura solamente el tiempo que la tecla permanece oprimida por el dedo del pianista. Se toman generalmente como norma los instrumentos de la orquesta. consistente en una serie de cuerdas. Todos ellos tuvieron muy presente el hecho de que el piano. tendidas sobre un marco de acero. entonces el sonido se sostiene más tiempo. Pero si. el piano produce una sonoridad dura. Ese apagador es vital para la naturaleza del instrumento y está gobernado por el pedal. porque tuvieron en cuenta plenamente las peculiaridades del piano como instrumento que vibra. que tiene su particular virtud. El de la izquierda desempeña otra función.90 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 91 cial en su naturaleza será el que lo utilice con el máximo rendimiento. Debussy y Ravel en Francia y Scriabin en Rusia continuaron la tradición de Chopin y Liszt en lo que respecta a la escritura pianística.

sino ligeramente. el tercero es el de los metales y el cuarto. El más importante de ellos es el pizzicato. por supuesto. cantante del violín: nos es sumamente familiar a todos. Todos los compositores. de modo que se obtenga un efecto de acorde. al componer. Menos lo es. Pero puede que el lector esté menos familiarizado con ciertos efectos especiales que ayudan al instrumento a producir una gran variedad de timbres. tres o cuatro cuerdas. "Doble. está formado a su vez por cuatro tipos diferentes de instrumentos de cuerda. Todos esos efectos diversos se pueden obtener no sólo en el violín. que son: el violín. para abreviar) y el contrabajo. los cuales se producen oprimiendo la cuerda con los dedos de la mano izquierda. que consiste en puntear las cuerdas con los dedos de la mano derecha. por otra parte. El grupo de la cuerda. el violonchelo (o chelo. pero no de la manera usual. En la escritura orquestal. El violonchelo es un instrumento más fácil de reconocer. amortigua la sonoridad. hay el sonido velado y delicado que se obtiene por medio de la sordina. la percusión. En su registro agudo el violonchelo puede ser muy . Pero los compositores distinguen en ella tres registros diferentes. De seguro que no hay necesidad de describir aquí la cualidad lírica. Los instrumentos de la orquesta se dividen en cuatro tipos o grupos principales. el de la cuerda. la viola. pequeño adminículo que. en vez de tañerlas con el arco. La calidad sonora del violonchelo la conoce todo el mundo. pero eso lo compensa con poder cantar notas más bajas. sino también en los demás instrumentos de cuerda. colocado sobre el puente del instrumento. en cambio. que es la viola. El primer grupo es. posee. que es el más usado de todos. ya que el ejecutante lo toca sentado y lo sostiene apoyado firmemente entre las rodillas. una sonoridad seriamente expresiva que se diría llena de emoción. tienen muy presentes esos cuatro grupos.92 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 93 mayores probabilidades hemos de encontrar en cualquier partitura. el de las maderas. La viola es un instrumento que se confunde a menudo con el violín. Finalmente. triple y cuádruple cuerda" quiere decir tañer simultáneamente dos. lo cual produce un efecto un tanto semejante al de la guitarra. El instrumento más familiar para el lector es. Hace de barítono y bajo con respecto al contralto. los violines se dividen en dos grupos -denominados primeros violines y segundos violines-. el efecto de lo que se llaman los armónicos. aunque comprenden únicamente un solo tipo de instrumento. con lo cual se crea una sonoridad aflautada de un encanto especial. Cada uno de ellos está formado por un conjunto homogéneo de instrumentos de un tipo similar. Nos es también bastante familiar. el segundo. el violín. Si le falta la leve calidad lírica de éste. pues no solamente se parece a éste en su aspecto exterior. Hace el papel de contralto en relación con el de soprano que hace el violín. No puede cantar notas tan altas como las que canta el violín. pero eso lo paga con no poder subir tan alto como ella. sino que también se ase y tañe de la misma manera. Su extensión abarca una octava más abajo que la viola. Pero un examen atento hará ver que es un instrumento ligeramente más grande y pesado que produce un sonido más ponderoso y grave. Después necesitaremos saber cómo se mezclan esos timbres simples para formar los de las diversas combinaciones instrumentales. por supuesto.

94 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 95 penetrante y patético.!! La función propia del contrabajo es suministrar una base firme a toda la estructura que se alza sobre él. que es el que se usa con más frecuencia. El segundo grupo de los instrumentos orquestales comprende aquellos que se conocen con la denominación de maderas. El último de la familia de la cuerda. y ahora se está introduciendo de nuevo en el terreno sinfónico para ser utilizado más ampliamente. el cual. pero a una octava baja de éste (doblando el bajo. tiene una delgada voz cantante de no pequeño encanto. frío. por encima de ellos. una especie de primos hermanos de éste. Y el fagot. A menudo no hace más que doblar a la octava aguda lo que canta la flauta. A causa de vérsele en las orquestas de jazz. es el más grande de todos y hay que tocarlo de pie. Del más grave . El oboe está emparentado con el corno inglés. el contrabajo. El timbre de la flauta es bastante bien conocido. de pronto. Aquí también hay cuatro tipos diferentes. que es como se decía). el flautín se puede oír. El registro intermedio. como dice un libro de orquestación. su sonoridad tiene una profundidad serena. Aun en los momentos en que todos los instrumentos de la orquesta suenan lo más fuerte que les es posible. El registro familiar para la mayoría de los oyentes es el agudo. abaritonada y que casi siempre expresa algo de emoción. Es un timbre blando. Los compositores lo utilizan con cautela. Eso lo hace muy bien. el oboe. [T. produce el sonido que nos es más familiar: una calidad sonora seria. tocado apaciblemente en su registro más suave. la orquesta de jazz comenzó a explotarlo. fluido. casi siempre. Después los compositores le dieron a tocar una parte propia en las profundidades de la orquesta. Casi nunca actúa como instrumento solista. pero así se le llama a pesar de todo. Luego. En el fortissirno posee una sonoridad delgada pero penetrante y brillante y puede dominar sobre cualquier otro instrumento al alcance de nuestros oídos. puede tocar más notas por segundo que cualquier otro miembro de la familia de las maderas. el clarinete y el fagot. suave. con el contrafagot. y el lector comprenderá por qué. Pero algunos compositores recientes nos han descubierto que. si bien en este caso cada tipo tiene uno o varios instrumentos estrechamente emparentados con el instrumento principal. Las cuatro maderas principales son la flauta. El clarinete está emparentado con el requinto o clarinete piccolo y el clarinete bajo. suave como la pluma. Es sumamente ágil. adquirió desde hace poco una importancia casi proporcionada a su tamaño. Cuando se empezó a utilizar en las orquestas desempeñó un papel muy servil. Al otro extremo de su extensión. A causa de su personalidad muy definida es uno de los instrumentos más atractivos de la orquesta. Los "primos hermanos" de la flauta 11 El lector podrá oír un contrabajo a solo en Pulcinella de Stravinsky y en El teniente Kijé de Prokofief. si alguna vez oyó un contrabajo que tratara de cantar una melodía. no haciendo apenas otra cosa que lo que hacía el violonchelo. ¡Probablemente el lector tiene noticia de él! Al principio se le utilizó sólo parcamente en la orquesta sinfónica corriente. ni es inglés ni corno. Recientemente se ha añadido un nuevo instrumento que es en parte una madera. llamado saxofón.] son el flautín o piccolo y la flauta en sol.

que son opacos. pues va desde un mero susurro al más brillante fortissimo. posee una calidad quejumbrosa muy suave que Wagner explotó plenamente en la introducción al tercer acto de Tristán e [seo. el oboe hay que tocarlo bien para que su limitado ámbito sonoro tenga suficiente variedad. Y constantemente s~ le est~ pidiendo que con el mero peso de su sonondad de mayor resonancia a los bajos. Más próximo en calidad a la flauta que al oboe. grotesco. metálica. agradable. (La corneta es tan semejante a la trompeta que no hay para qué mencionarla aquí. a no ser porque su ámbito está una octava más bajo. El oboe tiene una cierta calidad pastoril de la que a menudo hacen buen uso los compositores. El contrafagot está con él en la misma relación que el contrabajo con el violonchelo. En su registro más grave tiene una calidad espectral que no se olvida fácilmente. adquiere una calidad majestuosa. la flauta parece impersonal. un registro sombríamente expresivo. Más que cualquiera otra madera. En comparación con él. el trombón y la tuba. Por otra parte. la trompeta. un sonido suave. Sin embargo. PrInCIpalmente ayuda a suministrar el bajo de la orquesta allí donde ~ás se necesita. En su octava más grave posee un timbre único de un efecto hondamente obsesionante. Hay otra sonoridad sumamente impresionante que se puede obtener del como interceptando el sonido ya sea con una sordina. ciertamente que lo es. Si se toca fuerte. El clarinete bajo apenas se diferencia del clarinete.estl. en cuanto al timbre. El clarinete tiene un sonido liso. Si se fuerza entonces el . de un efecto que se diría evocador de algún duende travieso.) El oboe es el más expresivo de los instrumentos de madera.a de la suite Ma mere rOie (Mamá la Oca). y lo es de una manera muy subjetiva. en lo más profundo de la región grave. el fagot puede producir en el registro más grave un staccato seco. pero también más brillante. El corno. que es todo lo contrario de su sonido suave. Su ámbito dinámico es más notable que el de cualquiera otra madera. abierto. se precia de cuatro tipos principales de instrumentos: el corno (o trompa). al igual de los otros. El grupo de los metales. es un instrumento que tIene un sonido amable. El fagot es uno de los instrumentos que más cosas diferentes puede hacer. El corno inglés es una especie de oboe barítono que los oyentes poco experimentados confunden a menudo con el oboe. (El oboísta sostiene su instrumento en posición vertical. Stravinsky hizo un uso excelente de ese timbre en el mismísimo comienzo del Sacre du Printemps (Consagración de la Primavera). Si existe algún sonido más noble que el de ocho cornos que cantan al unísono y fortissimo una melodía yo no lo he oído jamás. en tanto que el flautista sostiene el suyo horizontalmente. casi líquido. casi hueco. Ravello utilizó para representar a la bestia en La bella y la b. Es un instrumento más frío y de sonoridad más llana que el oboe.) . ya sea con la mano colocada en el pabellón del instrumento. El oboe es un instrumento de sonido nasal. de la manera más particular. En su registro más agudo tiene un sonido quejumbroso muy especial. Como instrumento socorrido. es casi tan ágil como la primera y canta con tanta gracia como ella toda clase de melodías. redondo.96 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 97 se hizo mucho uso en los últimos años. completamente diferente de la flauta en cuanto a sonoridad. o trompa.

cada una de las cuales produce una sonoridad completamente diferente. imponente que todos conocemos. Otros instrumentos productores de ruido. dulce. esos instrumentos no tienen entonación definida. Su eficacia está en razón inversa del uso que se haga de ellos. la celesta y el glockenspiel. pero más pesada. tiene sus sordinas especiales que producen en el forte una sonoridad como de enfado. de Mussorgsky. se produce una sonoridad ahogada. el mismo procedimiento da un sonido ultraterreno que parece emanar mágicamente de algún lugar lejano. En otras palabras. entre otros. El cuarto grupo de la orquesta está formado por varias clases de instrumentos de percusión. hasta una abrumadora sucesión de golpes sordos. Como éste. La trompeta es ese instrumento brillante. y como tal. y si no se fuerza. Es casi seguro que más adelante algunas de ellas entrarán en la orquesta sinfónica. Pero también posee un sonido bello cuando se toca suavemente. el wood block. No es fácil de manejar. penetrante. aunque no de la familia de los tambores. Todos ellos son instrumentos rítmicos y productores de ruido. de todos conocido. La tuba es uno de los instrumentos más espectaculares de la orquesta. rasposa. con más dignidad y más difícil de mover.) Sin embargo. Son.98 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 99 sonido. En el grupo de las percusiones. cuanto más se economicen y reserven para los momentos esenciales. y quizá demasiado. Todo el que asiste a un concierto repara en ese grupo. El sonido del trombón se alía por su calidad con el del como. Con pocas excepciones. (Un ejemplo particularmente feliz es el solo de tuba en la versión orquestal de los Cuadros de una exposición. el trombón posee un sonido noble y majestuoso. Por regla general se usan de estas tres maneras: para intensificar los efectos rítmicos. que es indispensable en los momentos dramáticos. Para tocarla se necesitan en todo caso buenos dientes y grandes reservas de aliento. puesto que llena los brazos del que la toca. aflautada cuando se toca piano. aún más amplio y redondo que el del como. Los momentos de grandeza y solemnidad se deben a menudo al uso juicioso del grupo de los trombones de la orquesta. El único instrumento de esta familia que tiene entonación definida es el timbal. la familia más imponente es la de los tambores. Recientemente los trompetistas de jazz han hecho uso de un gran surtido de sordinas. y que suele encontrarse por grupos de dos o tres. Es el apoyo de todos los compositores en los momentos culminantes. el látigo y muchos más. para realzar dinámicamente el sentido de clímax o para añadir color a los demás instrumentos. Otros instrumentos del grupo de las percusiones proporcionan color más bien que ritmo o ruido. si bien en los últimos años los compositores han encomendado temas a su osuna benignidad. lejano. Es una especie de trombón. hecha por Rave!. Rara vez se la usa melódicamente. estridente. y una voz suave. con diversos resul- tados. Pero en parte también está cerca de la trompeta por su timbre brillante en el fortissimo. desde el pequeño tom-tom hasta el corpulento bombo. el gongo o tantán. el triángulo. presta un estimable servicio. el xiló- . su función consiste principalmente en dar realce al bajo. más eficaces serán. son los platillos. Al igual que el corno. Se toca con dos baquetas y su extensión dinámica va desde un rumor espectral. de varias clases y tamaños.

cuatro pianos más cuatro timbales. el quinteto de viento. dos tambores y un par de platillos pequeños. cuando lleguemos al capítulo de la textura musical. se catalogan generalmente como instrumentos de percusión en razón de su timbre de cuerdas punteadas. el vibráfono y las campanas tubulares. de gran valor para el colorista. combinación de flauta. La orquesta sinfónica es. Lo que eso significa se aclarará más adelante. viola y violonchelo. o a familias diferentes. el instrumento más conocido de este grupo. Uno de los más originales y felices es la orquesta del ballet de Stravinsky Les naces (Las bodas) que comprende cuatro pianos y trece percusionistas. clarinete. No podemos hacer más que mencionar unas cuantas combinaciones habituales: el trío formado por el violín. fagot y corno.] . platillos. la guitarra y la mandolina. respecto de los cuales no podemos hacer más que enumerarlos. Ellos pueden ser agrupaciones de instrumentos que pertenecen a una misma familia. el violonchelo y el piano. desde luego. a menudo incurren los compositores en la falta de pretender que el cuarteto de cuerda suene como una pequeña orquesta. no hay mejor medio de expresión que el cuarteto de cuerda. No hay para qué añadir que todos ellos se usan a veces con la orquesta. El xilófono es. oboe. Para escuchar el cuarteto de cuerda tenemos que estar dispuestos a escuchar contrapuntísticamente. xilófono.con combinaciones menos usuales. Dentro de su propio marco. Su timbre mismo crea una sensación de intimidad y sentimiento personal. y el vibráfono el más reciente. clarinete y fagot.100 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 101 fono. 12 En la música de cámara. un cierto número de instrumentos que no pertenecen a la orquesta. [T. triángulo. el armonio. No hay que perder de vista nunca las limitaciones del medio expresivo. sin duda. bombo. El arpa. el cuarteto es un admirable medio de expresión polifónico. cuyo marco mejor es una sala en la que haya un estrecho contacto con la sonoridad de los instrumentos. como flauta. los compositores se limitan comúnmente a aquellos grupos de instrumentos que el uso hizo familiares. campanas. tales como el órgano. violonchelo y arpa. Los dos primeros producen sonidos débiles y como de campana. Para el compositor inclinado a lo subjetivo. con lo cual quiero decir que existe en cuanto está formado por las voces distintas de los cuatro instrumentos. la combinación más usual es el cuarteto de cuerda. tales como el cuarteto de cuerda. la combinación instrumental más interesante que hasta ahora 12 Es decir. compuesto de dos violines. Timbres mixtos Una de las ocupaciones más agradables para el compositor es mezclar esos instrumentos en diferentes combinaciones. Si bien hay. Hay. un gran número de combinaciones posibles. posiblemente. tambourin. En los últimos años los compositores hicieron una cantidad considerable de experimentos -de resultado diverso. En los últimos años se ha usado el piano como parte integral de la orquesta. el trío de flauta. el quinteto con cla- rinete (clarinete más cuarteto de cuerda). teóricamente. el acordeón-sin mencionar la voz humana-. instrumentos bien conocidos de todos.

Lo verdaderamente divertido comienza cuando la melodía se contrapuntea con otra u otras subsidiarias. No hay que decir que un buen director se limitará a los ademanes necesarios. un capítulo sobre el timbre resultaría incompleto si no hiciera mención de la orquesta de jazz. el clarinete. La trompeta. Generalmente. No concentremos ésta exclusivamente en el grupo de la cuerda por la sola razón de que esos músicos se encuentren sentados más cerca de nosotros. de una inagotable variedad. será prudente no olvidar los cuatro grupos principales y su importancia relativa. . el tejido armónico y. contrabajo y percusión). por mucho que atraigan nuestra atención. se descubrirá que ciertos instrumentos proporcionan el fondo rítmico (piano. otros. La ausencia de la cuerda y la resultante sujeción a los metales y maderas como instrumentos melódicos son lo que hace que la orquesta moderna de jazz suene tan diferente de una orquesta de vals vienés. si se le mira como es debido. encontraremos que pone atención principal en los instrumentos que llevan la melodía más importante. El director. Cuando la orquesta de jaz'Z. es desembarazar el material melódico principal de los elementos que lo rodean y soportan. Desde el punto de vista del oyente. La orquesta de jazz es una verdadera creación de nuevos efectos sonoros. alcanza sus mejores momentos. la línea melódica pasa de un grupo a otro o de un instrumento a otro.102 LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA LOS CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA 103 hayan desarrollado los compositores. dónde deberá estar el centro de nuestra aten- ción. el director nos ayuda al realizar ese equilibrio y ajustar las condiciones individuales a la intención del compositor. de otro modo. puede ser de lo más perturbador. nos gusten o no. es igualmente fascinadora. Si se escucha atentamente una orquesta de jazz. Si observamos atentamente lo que hace. puede prestar alguna ayuda para eso. aparte de disfrutar de la pura belleza del sonido mismo. No dejemos que nos hipnoticen los movimientos extravagantes del timbalero. Pero ninguno nos podrá ayudar si no estamos preparados para desenredar el material melódico de la malla sonora que lo acompaña. pues contiene en sí todas las combinaciones instrumentales. un instrumento a solo lleva la melodía. sin conocimiento previo de la pieza. podremos adivinar. No hay razón para no usar la orquesta de jazz como instrumento en la práctica de separar los diversos elementos musicales. Al escuchar la orquesta. original contribución nuestra a los nuevos timbres orquestales. Tratemos de librarnos de los malos hábitos que se dan en el auditor de orquesta. por regla general. El compositor nos ayuda al equilibrar cuidadosamente sus sonoridades instrumentales. nos plantea problemas en abundancia. el saxofón y el trombón se usan alternativamente como instrumentos armónicos o melódicos. Lo más importante que podemos hacer al escuchar la orquesta. banjo. tendiendo a un enredo de elementos melódicos y rítmicos que sólo el oído más atento puede deshacer. Por lo general. y habrá que estar siempre alerta si se espera poder seguir sus peregrinaciones. Escrito en Norteamérica.

Mientras la música se concibió vocal y contrapuntísticamente -esto es. que cada una de las voces de un acorde va a su nota inmediata en el acorde siguiente. tales como la flauta o el violonchelo.es apenas más difícil de escuchar que la monofonía. Después de unos comienzos oscuros dentro de la música eclesiástica primitiva. Es la música consistente en una línea melódica que no tiene acompañamiento. En tiempos más recientes. O la consideramos contrapuntísticamente. A causa de cientos de años de usarse armonías acompañantes. La cuestión . ejemplos de escritura monofónica en sonatas para instrumentos a solo. La homofonía fue "invento" de los primeros compositores de ópera italianos. El fruto más hermoso que la monofonía dio en nuestra música es el canto gregoriano. era desconocida. la monofonía es la textura más clara de todas y no presenta mayores problemas de audición. No solamente todos los pueblos orientales. desde luego. de compositores de los siglos XVIII y xx. tres clases diferentes de textura. en cuyo caso no se conserva ninguna idea de voces separadas. la homofónica y la polifónica. Es el mejor ejemplo que tenemos en la música occidental de una línea melódica carente de acompañamiento. Hay dos maneras de considerar una simple sucesión de acordes. acompaña su línea melódica. en el sentido que tiene para nosotros. Hay. Ninguna armonía. los cuales buscaban una manera más directa de comunicar la emoción dramática y una mayor claridad para el texto literario cantado que las que permitían los métodos contrapuntísticos. Lo que sucedió es muy fácil de explicar. Hay tres especies de textura musical: la monofónica. en el sentido que esta palabra tiene para nosotros. Consiste en una línea melódica principal y un acompañamiento de acordes. La segunda especie -la textura homofónica. por supuesto. es de una extraordinaria finura y sutileza y hace uso de cuartos de tono y otros pequeños intervalos desconocidos de nuestro sistema. o la consideramos armónicamente. LA TEXTURA MUSICAL A FIN de comprender mejor qué es lo que se ha de escuchar en la música. la más simple de todas. esas obras de una sola línea sugieren a menudo una armonía implícita. carácter incidental. sino también los griegos tuvieron música de textura monofónica. Por lo general. 104 La música parece hacer una pausa momentánea al concentrar la atención en una sola línea. por lo regular. de un modo general. Pero también es más importante para nosotros los auditores. a causa de su uso constante en música. esto es. La línea misma. La música monofónica es. La música china o hindú es de textura mono fónica. el lego deberá poder distinguir. el empleo de la monofonía ha tenido.LA TEXTURA MUSICAL 105 V. por lo cual produce un efecto semejante a un claro en un paisaje. aunque ninguna armonía suene en realidad. hasta finales del siglo XVI-. su poder expresivo se vio acrecentado grandemente por las generaciones de compositores que trabajaron y trabajaron sobre el mismo material. aparte de un acompañamiento de percusión rítmicamente complicado. la textura homofónica.

106 LA TEXTURA MUSICAL LA TEXTURA MUSICAL 107 es que los antecesores de los innovadores italianos del siglo XVII nunca imaginaron sus armonías sino de la primera de esas maneras. La música escrita " Iv o cor' d'i don . que es como se dice. He aquí un ejemplo temprano de música homofónica. No pasó mucho tiempo sin que esos acordes se partieran o "figuraran". como resultado de la combinación de voces melódicas separadas. El ejemplo anterior.na per al . El paso revolucionario se dio al poner todo el énfasis en una sola línea y reducir todos los demás elementos a la condición de meros acordes acompañantes. y que muestra la "nueva".na per al . más sencilla clase de acompañamiento con acordes. si se hacen figurados sus acordes. tomado de Caccini. Hace falta tener bastante perspectiva histórica para comprender cuán original había de parecer esto a sus primeros oyentes. tendrá el aspecto que se muestra abajo.!rui soc- o cor' di don . La única textura musical que presenta verdaderos problemas para el oyente es la de la tercera especie: la textura polifónica. Nada se cambia esencialmente al figurar o convertir esos acordes en arpegios correntíos. Una vez descubierto.hui soc - jtJ " . pronto se elaboró este recurso. y desde entonces ha venido ejerciendo una extraordinaria fascinación sobre los compositores.

era música de textura polifónica. en lugar de oír solamente el sonido de todas las voces. de suerte que cuando escuchamos música de Palestrina u Orlando de Lasso hemos de escuchar de modo diferente que cuando la escuchamos de Schubert o Chopin. que se mueve con aplomo. no se escuchará como es debido. Éste es un ejemplo de polifonía a tres voces. (Para los fines de esta investigación se recomienda el arreglo de Stokowski. No espere el lector comprenderlo del todo si no escucha una y otra vez la misma pieza de música y no hace un esfuerzo mental para desenredar las voces entretejidas. y la música polifónica exige que escuchemos de una manera más lineal. sin hacer caso. Hasta los mismos compositores han atacado a veces la polifonía. pero esta vez la parte del bajo. el contralto con la melodía interior más correntía. y mucha de la que se escribió después. Ahora vuelva a escuchar. como voz contra voz. porque la música fue concebida de un modo en todo diferente. disco RCA Victor. En esto las opiniones difieren. juntas. que es escuchar verticalmente. hasta cierto punto. . Se puede hacer un experimento suplementario consistente en oír dos voces cada vez: soprano y bajo. tal como pasan de un momento al siguiente. Esa voz es una especie de melodía figurada y se distingue de las demás por su movimiento (más rápido) a base de semicorcheas. La dificultad nace de que nuestros hábitos auditivos se formaron en la música concebida armónicamente. Como una miaja de trabajo de laboratorio. forman las armonías. línea contra línea-. bajo y contralto. Sea como fuere. oyendo primero la parte que es siempre más fácil de oír: la parte superior o soprano.108 LA TEXTURA MUSICAL LA TEXTURA MUSICAL 109 polifónicamente exige mucho de la atención del oyente. creo que se puede sostener con seguri1 Disponible sólo en discos de 78 rpm. el lector deberá escuchar cuatro veces esta breve pieza. Herr Jesu Christ. Ningún auditor puede permitirse ignorar este punto. Ahora oiga las tres voces juntas. Eso es cierto no sólo desde el punto de vista de su significado emocional. sosteniendo que se trata de una idea intelectual -no natural.que se nos ha impuesto. sino también técnicamente. La textura polifónica lleva consigo la cuestión de cuántas voces puede percibir simultáneamente el oído humano. a base de notas repetidas. pero manteniéndolas separadas mentalmente: el soprano con su melodía sostenida. pues es fundamental para llegar a escuchar la música de una manera más inteligente.) 1 La realización de este pequeño experimento será una cosa de gran valor para el lector. y el bajo con su línea llena de aplomo. La textura polifónica implica un auditor que pueda oír distintas hebras de melodía cantadas por distintas voces. antes de oír las tres voces juntas. Porque mientras no se pueda oír de este modo toda la música polifónica -es decir. Ningún otro punto de este libro necesita más que éste de ilustración musical directa. Tenemos que limitarnos aquí a una sola ilustración: el conocido preludio de coral de Bach /eh ruf' zu Dir. porque se mueve según hebras melódicas separadas e independientes que. Tenemos que recordar siempre que toda la música escrita antes del año de 1600. Luego escuche la parte del contralto o voz intermedia. de aquellas armonías resultantes. contralto y soprano.

. por regla general. tomado de Hindemith. 2 Dc Das Mariel1/eben (La vida de María) de Paul Hindemith. He aquí un ejemplo del nuevo contrapunto. Inc. los compositores contemporáneos han mostrado una marcada inclinación por renovar el interés de la escritura polifónica. A causa de sentir los nuevos compositores más simpatía por los ideales estéticos del siglo XVIII. . si se tiene bastante experiencia como oyente. El verdadero engorro comienza cuando la polifonía consiste en cuatro. Aun suponiendo que no se oigan igualmente bien todas las diferentes voces. Además. Desde el punto de vista del auditor. aunque con esta diferencia: que su escritura independiente a varias voces produce armonías que ya no son convencionales. Pero que se puedan oír o no varias voces al mismo tiempo. ya que no hay ninguna melif1ua trama armónica a que acogerse. puesto que gran parte de la gran música universal se escribió basándose en el principio de la audición polifónica. Se cita con la autorización de Associated :\JIusic Publishers. que es uno de los que mejor practican la moderna textura polifónica: 2 U &tace. Siempre se puede oírla desde un punto de vista diferente. los compositores se las arreglan de modo que por lo regular calle una voz mientras están en actividad las otras. cinco. En la reciente escritura contrapuntística las voces "sobresalen". en el contrapunto moderno hay menos peligro de perder el sentido de separación de cada voz. como si dijéramos. También hay que decir esto de la música polifónica: que las repetidas audiciones mantienen mejor nuestro interés que si se trata de música y textura homofónica.-. seis u ocho voces distintas e independientes. porque lo que se acentúa es su independencia más bien que su unión. que es básicamente de textura homofónica. pues rara vez hace que canten todas las voces al mismo tiempo. el compositor nos ayuda a escuchar polifónicamente. eso es ahora simplemente una cuestión académica. Eso hace considerablemente más ligera la carga. Aun en la polifonía a cuatro voces. Eso se produjo como parte de la reacción general contra la música del siglo XIX. Pero. Esa nueva clase de escritura contrapuntística se la llamó a veces contrapunto lineal o "disonante". los compositores nuevos se apoderaron de la textura contrapuntística de aquella época. l ~I. se puede oír música a dos y tres voces sin demasiado esfuerzo mental. es muy probable que cuando se vuelva sobre ella habrá algo nuevo que escuchar.110 LA TEXTURA MUSiCAL LA TEXTURA MUSICAL 111 dad que. ~- - .

Aquí. que la música de textura polifónica. de la utilización de una textura variada en una obra maestra de la música. hacen mayor esfuerzo mental al escribir música polifónica. con su movimiento de semicorcheas. pues. Por supuesto que no todas las piezas de música corresponden a una sola de esas tres diferentes clases de textura. tan bueno como cualquier otro. Pero mucho después (hacia el final de la segunda cara del disco) se llega a una parte puramente contrapuntística. por regla general. Su elección no carece en sí misma de significado emocional. el escuchar atenta e inteligentemente se recompensará con un contacto más íntimo con el pensamiento del compositor. tanto más completamente percibiremos el sentido expresivo de la música. por lo general. En una pieza cualquiera el compositor puede pasar sin transición de una clase a otra. También los compositores. pues es seguro que cuanto más sensibles seamos a la textura musical. El "Allegretto" de la Séptima Sinfonía de Beethoven proporciona un ejemplo. La discusión de las formas fugadas facilitará particularmente la audición de la textura polifónica. Pero la música polifónica lleva consigo una mayor participación intelectual. El mero hecho de que tengamos que escuchar de un modo más activo para oír lo que está ocurriendo provoca un mayor esfuerzo intelectual. se escucha de la misma manera exactamente. como siempre. En todo caso. y no sólo en el sentido técnico. Es evidente que una línea melódica sin acompañamiento produce mayor impresión de libertad y expresión personal directa que una complicada trama de sonidos. se obtiene una mayor variedad de expresión. en cuanto oyente. tiene.) El comienzo consiste casi únicamente en acordes. Entre los primeros y segundos violines comienza a tejerse una textura polifónica en torno a un fragmento tomado del un tanto inexpresivo primer tema. Con la utilización en una sola pieza de las tres clases de textura. El efecto es sólo en parte contrapuntístico. llega paulatinamente a imponerse a un fortissimo de los acordes que habíamos oído al comienzo. debe estar en disposición de seguir la especie de textura que el compositor haya escogido para cada momento. es de textura francamente homo- fónica. más atractivo inmediato para el oyente que la música polifónica. ya sea de Bach o de Hindemith. Si somos capaces de percibir cómo esa parte contrapuntística. (Se recomienda el disco RCA Victor grabado por Toscanini. La música homofónica. pues las voces acompañantes superior e inferior no son apenas otra cosa que un sugestivo recuerdo de la estructura por acordes del comienzo. Es indudable que el lector alcanzará una comprensión más plena de la textura contrapuntística y de su relación con la hamo fónica cuando haya tenido ocasión de examinar el capítulo que trata de las formas fundamentales. Y uno. Después se añade en las violas y la mitad de los violonchelos una nueva melodía. con sólo una sugestión de frase melódica en la voz superior. nos habremos acercado a la idea que realmente tuvo Beethoven cuando concibió el clímax de ese tiempo. .112 LA TEXTURA MUSICAL LA TEXTURA MUSICAL 113 Recuérdese. cuyo efecto tanto depende del fondo armónico.

De esto se sigue que "la forma de toda auténtica pieza de música es única". y antes de comenzar a componer. pues el lector debe comprender que una de las cosas más importantes que hay que buscar cuando se escucha conscientemente es el plan que liga toda una composición. o elegida. Entendida como se debe. El método usual consiste en tomar ciertos moldes formales bien conocidos y demostrar cómo. por tanto. sencillamente. dos cosas: la dependencia y la independencia del compositor en relación con las formas musicales históricas. la variación. La estructura en música no difiere de la estructura en otro arte cualquiera: es. Por lo general. Y la conclusión que inevitablemente sacamos es que no basta con dar por sentado que la estructura en la música es simplemente cuestión de escoger un molde formal y luego llenar114 lo de sonidos inspirados. y la independencia del compositor con respecto a esa forma. el lector puede preguntar: "¿Qué son esas formas y por qué el compositor se ha de molestar poco o mucho por ellas?" La respuesta a la primera parte de la pregunta es fácil: El allegro de sonata. Cada uno de esos moldes formales se desarrolló lentamente mediante la experiencia combinada de generaciones de compositores que trabajaron en muchos países diferentes. la forma no puede ser más que el crecimiento gradual de un organismo vivo a partir de cualquier premisa que el compositor escoja. . al explicar la forma de la música se ha tendido a simplificar demasiado. a causa de la naturaleza misma de la música. están todos esos moldes musicales usados y conocidos. Es natural y nada más -sobre todo porque la organización del material es tan difícil por su misma naturaleza.que los compositores. la organización coherente del material utilizado por el artista. que el fondo estructural de una pieza de música un tanto larga. Por eso el oyente necesita comprender esta relación que existe entre la forma dada. En el fondo de su ánimo. los compositores no gozan de una independencia absoluta con respecto a los moldes formales externos. un examen detenido de la mayoría de las obras maestras mostrará que éstas rara vez se amoldan tan limpiamente como se supone a las formas expuestas en los libros de texto. tiendan a apoyarse en esas formas bien probadas. en mayor o menor medida. pues. cada vez que comienzan a escribir. y aun las armonías. LA ESTRUCTURA MUSICAL CASI todo el mundo distingue con más facilidad las melodías y los ritmos. Sin embargo. Pero en la música el material tiene un carácter fluido y un tanto abstracto. En esto se implican.LA ESTRUCTURA MUSICAL 115 VI. el passacaglia. la tarea estructuradora es doblemente difícil para el compositor. El contenido musical es lo que determina la forma. Por eso es por lo que de aquí en adelante hemos de dar el mayor énfasis a la estructura de la música. Empero. la fuga son los nombres de algunas de las formas más conocidas. En primer lugar. A los compositores de hoy día tendría que parecerles necedad el descartar toda esa experiencia y comenzar a trabajar a la ventura en cada nueva obra. los compositores escriben sus obras dentro de esos moldes.

a pesar de la variedad de material argumentístico que tiene a su disposición. Pero sea el que fuere el molde externo que se escoja. Se da el caso también de que esa determinada coda es de un carácter especialmente tranquilo y reminiscente. el caso del compositor que está trabajando en una forma que por lo general presupone que haya de haber una coda. Ésa ha venido a ser la habitual. Recuérdense las líneas generales del molde formal y recuérdese que el contenido de su propio pensamiento obliga al compositor a utilizar ese molde formal de un modo particular y personal. a pesar de lo que digan los libros de texto acerca de "los temas en contraste" de la forma de primer tiempo. O puede que prefiera la forma de pieza en un cierto número de escenas breves. no importa lo que sea nuestro esquema arquitectónico: siempre tendrá que justificarse psicológicamente por la naturaleza del material mismo. Pero inmediatamente antes de ella es necesario que se construya un largo clímax. Ténganse presentes. o parte conclusiva. Pero sea lo que fuere lo que él escoja. Escribió un folleto para demostrar que el futuro de la música exigía que los compositores se liberasen de su excesiva dependencia con respecto a las formas preestablecidas. Las simples canciones populares suelen ser de estructura exactamente similar dentro de su pequeño marco. no la pieza en cinco actos. Esto se aplica principalmente a la música artística. su comedia a la forma de pieza en tres actos. forma "allegro de sonata". Mas cuando llegue a terminar esa larga parte. al final de su composición. o la de un acto largo sin interrupción. por lo general. La condición principal de toda forma es la creación del sentido de la gran línea ya mencionada en un capítulo anterior. forma que encontró aceptación recientemente. [T. mientras está trabajando con su material. y la aparición de un nuevo molde formal sigue siendo exactamente tan rara como siempre. De igual manera el dramaturgo de hoy. Beethoven. En otras palabras. a veces. Pero los compositores han seguido dependiendo de ellas como en el pasado. pues. En ese caso las exigencias del material desarrollado harán que se trastorne el molde formal. De igual manera el compositor parte cada vez de una forma musical generalizada y bien conocida. Y es eso lo que obliga al compositor a salirse del molde formal dado.116 LA ESTRUCTURA MUSICAL LA ESTRUCTURA MUSICAL 117 los cuales obran como apoyo y. de un modo que pertenece solamente a esa determinada pieza que está escribiendo. Análogamente. Entonces el compositor se pone a componer su clímax.] . estímulo de su imaginación. Pero nunca hubo dos sinfonías exactamente iguales. Cualesquiera que sean los medios empleados. A Busoni eso le parecía una debilidad. hay ciertos principios estructurales básicos que es preciso observar. por ejemplo. el resultado neto I Es decir. Esa gran línea debe darnos una sensación de dirección y debe hacérsenos sentir que esa dirección es la inevitable. Un día. puede que se encuentre con que ella hace superflua aquella conclusión tranquila. amolda.a causa del carácter específico del material temático de que partió.' no tiene temas en contraste en el primer tiempo de su Séptima Sinfonía -cuando menos en el sentido usual. se supone que parte de una forma dramática generalizada. dos cosas. Tomemos. se encuentra con una parte que sabe que estaba destina- da a ser esa coda.

el de la no-repetición. Cada una de esas categorías (excepto la primera) será tratada por separado más adelante. mientras se siga escribiendo música.118 LA ESTRUCTURA MUSICAL LA ESTRUCTURA MUSICAL 119 deberá producir en el oyente una sensación satisfactoria de coherencia producida por la necesidad psicológica de las ideas musicales que sirvieron de punto de partida al compositor. A causa. La repetición exacta (que es la primera categoría) es demasiado simple para que necesite demostración especial. III y IV. Ese principio es el muy simple de la repetición. n. etcétera. el uso en ella de la repetición parece estar más justificado que en cualquiera de las demás artes. Hablando en general. B. Los párrafos se componen de oraciones. c. En música. por supuesto. Principios estructurales Para crear la sensación de equilibrio formal se usa en música un principio importantísimo. En música. de un modo u otro. la repetición por medio del desarrollo. El libro I. la repetición por secciones. de la naturaleza un tanto amorfa de la música. No hay que decir que esta comparación sólo se ha de tomar en un sentido general. la palabra es análoga al sonido o nota musical. Se verá que cada categoría tiene diferentes formas típicas que se agrupan bajo el título de una determinada clase de repetición. la repetición por medio del tratamiento fugado. Eso será análogo a los cuatro tiempos de una suite o de una sinfonía. el tiempo I podrá componerse de cinco partes. esto es. Las partes menores se representan habitualmente por a. la música cuya estructura vertebral se basa en la repetición se puede dividir en cinco categorías diferentes. Un capítulo contendrá tantos párrafos. Esas diferencias formales resultarán más claras para el profano si se establece una comparación con la construcción de una novela. la cuarta. podrá dividirse en cinco capítulos. b. El único principio formal que hay que mencionar además de ése es el contrario de la repetición. A. La primera es la repetición exacta. e. Análogamente. La mayor parte de la música se basa estructuralmente en una amplia interpretación de ese principio. la quinta. Y es tan fundamental para nuestro arte que probablemente no dejará de usarse. Y. Una novela de dimensiones normales puede estar dividida en cuatro libros: I. etc. la tercera. Las diferencias formales más amplias se referirán a los tiempos enteros de una sinfonía. lo análogo a la oración es la idea musical. probablemente. Al trazar el esquema de un tiempo aislado es costumbre representar las partes grandes po!' las letras . la segunda. no hay término para denotar esas unidades menores). una sonata o una suite. o simétrica. a su vez. la repetición por medio de la variación. cada parte se subdividirá también en partes menores (desgraciadamente. Las unidades formales pequeñas compondrán juntas un tiempo entero. Las demás categorías se dividen según las siguientes formas típicas: Diferencias estructurales Dos maneras hay de considerar la estructura musical: 1) la forma en relación con la pieza considerada como un todo y 2) la forma en relación con las diferentes partes menores de la pieza.

. Basso ostinato Passacaglia Chacona Tema de variaciones Fuga Concerto grosso Preludio de coral Motetes y madrigales El más elemental es el de la repetición exacta. etc. Ello es fácil. para ilustrar los principios más simples de la repetición. Esa clase de repetición se puede representar por a-a·-a . c. Repetición por varia. b. Disposición libre de las partes LA ESTRUCTURA MUSICAL 121 1.-a· . c. y las llamadas formas "libres". La forma musical se asemeja.. b. La primera forma de la variación aparece cuando en canciones análogas a ésas se alteran ligeramente las repeticiones. pues esos principios reiterativos se aplican lo mismo a las grandes partes que abarcan todo un tiempo que a las pequeñas unidades que hay en cada parte. a fin de permitir un mayor ajuste entre el texto y la música.. Forma en tres partes (terciaria) c. en la que la formación de la rueda más pequeña es notablemente análoga a la de la más grande. Antes de lanzarnos a la discusión de esas formas típicas de la repetición. siempre que nos sea posible. es prudente examinar el principio de repetición aplicado en pequeña escala. Forma en dos partes (binaria) b. Repetición por desarrollo ( a. Repetición por secciones. a una serie de ruedas dentro de otras ruedas.tfh 11·tillJ J J J I r j IJrJ Jlj·I2H1 IJJJJIJ. o simétrica Il. Au clair de la tune IIl. que puede representarse por a-a-a-a. Sonata (forma de primer tiempo) Las demás categorías formales fundamentales son las que se basan en la no-repetición. Ach! du lieber Augustin ¿~ ! . d.. Rondó d. IV. etcétera.{ ción a. D ~ P 1J J J 1J J J 1ro J J I [ID rD~plroJ JIJJ J J 1:1 J 1 lliJ JJ 1 ro J J 11 J J J 1J . a.120 LA ESTRUCTURA MUSICAL a. La canción popular suele estar construida según líneas similares a una de esas unidades pequeñas y la utilizaremos. Repetición por tratamiento fugado { . Tales simples repeticiones se encontrarán en muchas canciones. en las que una misma música se repite para cantar un cierto número de estrofas consecutivas. por tanto. d.

La primera de las piezas para piano Escenas de niños de Schumann es un buen ejemplo de pieza breve compuesta de a-b-a. Es la repetición después de una digresión. en que la forma esencial a-b-a no se altera con la repetición de la primera a. que una vez repetido. aun la primera a en su repetición inmediata se altera ligeramente por una cierta dislocación del ritmo. y que después de la digresión hay que contar con una vuelta al primer tema. Núm. y la última repetición se diferencia al final por un sentido cadencial más fuerte. La mayoría de los teóricos están de acuerdo.rlJr1r J JI r F IJ r IJ J I a tempo iau I a é±t Ir r I O" r La mismísima fórmula se puede ver en la música artística. sino también para la música artística en sus partes más pequeñas y más grandes. ¡. dando lugar a la fórmula II:a:ll-b-a. ~(repetlda) U¡ r r I tt r I r r I f. Sería fácil multiplicar los ejemplos de la fórmula a-b-a con pequeñas variaciones. El único otro principio formal básico. Esa repetición puede ser exacta. la podemos encontrar formando parte de una pieza más larga. Es muy frecuente que la primera a se repita inmediatamente. en cuanto a esas unidades menores. Aquí. una digresión es de precepto. Parece como si hubiese alguna necesidad fundamental de grabar en la mente del auditor la primera frase o parte antes de que venga la digresión.) En la página anterior mostramos esa repetición en dos canciones populares. Op. (En música una "cadencia" quiere decir una frase conclusiva.122 LA ESTRUCTURA MUSICAL LA ESTRUCTURA MUSICAL 123 La siguiente forma de repetición es fundamental no sólo para muchas canciones populares.lla a-b-a es aplicable a la pieza considerada como un todo. con repetición de la primera a. canción popular inglesa. Au clair de la lune y Aeh! du lieber Augustin.) En la página siguiente. Puede ilustrarse en pequeña escala con The Seeds ofLove. 27. (En la música se puede indicar la repetición por medio del signo :11. con ligeros cambios. C:. sin embargo. es que cada vez que se expone un tema es muy probable que se repita inmediatamente. pero no es mi propósito incluirlo todo. o puede ser variada y. 2 de Beethoven. 125). en cuyo caso se representa por a-b-a. incluso a la forma sonata. representada por a-b-a'. el de la norepetición. En capítulos posteriores se demostrará cómo esa misma fórm:.. Este mismo principio se encontrará en muchos de los preludios compuestos por Bach y algunos de . r I r r lliJ : 1I 'i . Lo que hay que recordar. en la primera página del seherzo de la Sonata para piano. La misma fórmula. etc. el contorno melódico. ya sea que se repita exactamente o con variantes. cuyas cuatro frases son todas diferentes entre sí (p. se puede representar por la fórmula a-be-d. de consiguiente. En la página anterior se muestra la línea melódica sin acompañamiento.

la razón de que el principio de norepetición se aplique casi exclusivamente a composiciones breves. Ésa es. pero evitando cualquier repetición de notas o frases. Un breve ejemplo es el Preludio en si bemol mayor del Libro 1 del Clave bien temperado. La unidad está lograda en él por la adopción de un determinado diseño. que son las que ahora habrá que examinar detalladamente. Sobre él hemos de volver en el capítulo dedicado a las formas libres. probablemente.124 LA ESTRUCTURA MUSICAL LA ESTRUCTURA MUSICAL 125 ha escrito libremente. eme. if )r~ sus contemporáneos. l' ~ ti J) J J I j' ~) I r ~ JI J J I M [ill Obtener análoga unidad en una pieza que dure veinte minutos y sin usar forma alguna de repetición temática no es cosa fácil de lograr. El oyente encontrará que se usa con mucha menos frecuencia que cualquiera de las formas reiterativas. dentro del cual se .

como ya he señalado. de la sección A. La forma binaria se usa muy poco hoy día. 126 Pero. que estaban dentro de algún tipo de forma de danza. La forma binaria La más sencilla de ellas es la forma en dos partes. Pero en este capítulo hemos de limitarnos a las formas típicas que claramente están compuestas de diferentes partes combinadas de una cierta manera. distinta. El tipo de suite del siglo XVII comprendía cuatro o cinco o más de tales piezas. Las danzas más usualmente incluidas en la suite son la allemande (alemana). Pero en la forma binaria hay una general correspondencia entre las partes primera y segunda. disposición libre de las secciones LA FORMA que el auditor percibe más fácilmente es la construida por secciones. el passepied y elloure. LA FORMA POR SECCIONES Binaria. Es más. en cuanto al material musical. incluso los largos poemas sinfónicos de un Richard Strauss. una sección B indicará una sección independiente. La sección B está a menudo formada. la zarabanda y la giga. la courante. Se podría decir. los intérpretes se atienen a su propio albedrío en cuanto a ejecutar o no las repeticiones indicadas. pues el final de la parte A está casi siempre indicado por la doble barra con el signo de repetición. A veces también el signo de repetición sigue al final de la parte B. exactamente. la bourrée. porque no afectan realmente a la traza general de la música considerada como un todo. o binaria. en cierto modo. Menos frecuentes son la gavota. toda la música puede considerarse en realidad como construida por secciones. que se representa por A-B. que luego llegó a ser tan importante. Cómo. (No hay que confundir este tipo temprano de suite con la suite moderna. B suele no ser casi otra cosa que una nueva versión de A. pero desempeñó un papel preponderante en la música escrita entre 1650 y 1750. por una repetición de A y una especie de desarrollo de algunas frases que se hallan en A. que no es . rondó. LAS FORMAS FUNDAMENTALES 1. se realiza esa "nueva versión". al analizar las formas no se tienen en cuenta esas repeticiones exactas. La separación más o menos definida de las partes afines es de pronta asimilación. es cosa que varía con cada pieza y en gran parte responde de la gran variedad que hay dentro de la estructura binaria. La forma binaria se utilizó en millares de piezas breves para clavicímbalo escritas durante los siglos XVII y XVIII. La división en A y B se puede ver clara~ente en la página impresa.LAS FORMAS FUNDAMENTALES 127 VII. El profano podrá distinguir claramente las dos partes de esa forma. y en este caso la fórmula será más exactamente A-A-B-B. En todas las demás formas. ternaria. tuvo ahí su origen. Desde un cierto punto de vista. La A y la B parecen equilibrarse la una con la otra. si al escuchar pone atención en el fuerte sentido cadencial que hayal final de cada parte. por tanto. que el principio de desarrollo.

y con él la forma ternaria. fue cambiando gradualmente de carácter. las piezas de Fran¡. Domenico Scarlatti (1685-1757) es la réplica italiana de Couperin. o Mellizos. que vivió de 1668 a 1733.está en franco contraste con respecto a la parte A. ni en forma ni en sentimiento. los compositores no se molestaban en escribirla de nuevo. No tuvo miedo de usar armonías que debieron de sorprender por su atrevimiento a sus contemporáneos. simplemente. La forma ternaria En el caso de la forma ternaria. además del ingenio y esprit dieciochescos. a veces: "tr{o". revisaron para su publicación en el siglo XIX las obras de Scarlatti. Ahora es necesario examinar ese esquema en su relación con la pieza considerada en su totalidad.128 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 129 más que una colección de piezas más ligeras por su carácter que los tiempos de una sonata o una sinfonía. El minueta. brillante ejemplo. o El mosquito. En ellos la parte B -titulada. El segundo tipo de la forma por secciones es la forma ternaria.) Es difícil escoger algunos ejemplos entre tal profusión de riquezas. Núm.) Couperin. A veces es casi como una piececita independiente limitada a ambos lados por la primera parte: minueto-tríominueto. que se representa por la fórmula A-B-A. con criterio académico. aun entre los llamados compositores clásicos. en la que hay grandes saltos y cruces de manos propios de u~ estilo verdaderamente instrumental. (Recomendamos los discos grabados con música de ambos por Wanda Landowska. con la sonata de épocas posteriores. aunque no tienen nada en común. Entre los ejemplos tempranos más claros figuran los minuetos de Haydn y Mozart. 104 (en do mayor) y Núm.ois Couperin o de Domenico Scarlatti. Esta última pieza (Le moucheron) es un ejemplo excelente de la forma binaria. Scarlatti era aficionado a la escritura clavicimbalística brillante. 338 (en sol menor) de la edición de Longo figuran entre sus mejores obras. 413 (en re menor). indicaban "da capo" (quiere decir "desde el comienzo"). suntuosa. El mismo Haydn inició la transformación del minueto. publicó cuatro libros de piezas para clavicímbalo en los que se contiene alguna de la mejor música que jamás haya escrito un francés. También él compuso cientos de piezas de forma binaria. También lo es La commere (La comadre). todas bajo el nombre genérico de sonata. estamos tratando de un tipo de construcción que los composit( res usan hoy constantemente. sino que. Couperin creó un mundo de refinada sensibilidad dentro de esa forma en miniatura.) Instamos al lector a que escuche. Esas piezas llevan a menudo títulos caprichosos. como por ejemplo. Las Sonatas Núm. Pero cuando esa vuelta tiene variantes. la tercera parte hay que escribirla. Ya hemos visto cómo la unidad menor de una pieza se puede construir según el esquema a-ba. La personalidad de Scarlatti se manifiesta poderosamente en todo lo que él escribió. Las barricadas misteriosas. desde una sencilla forma de danza hasta lo que finalmente habría . Algo de la sensualidad de la música francesa de hoy se encuentra ya en Les langueurs tendres. Cuando la vuelta a la primera parte consistía en su repetición exacta. como ejemplos de la forma binaria. (Muchas de esas armonías fueron "suavizadas" por los que.

Las divisiones están claramente marcadas. los puntos de demarcación entre las diferentes partes tienden a borrarse ante la necesidad de dar una mayor impresión de continuo fluir. 5. Una importante alteración de esa forma fue introducida por el mismo Beethoven y adoptada por los compositores que le siguieron. Las divisiones claramente marcadas tienen la ventaja para el oyente de ser más fáciles de seguir. el minueto gracioso y digno se convirtió en el scherzo-allegro brusco y caprichoso que tan bien contrasta con el tiempo lento que le precede. análogamente. Op. En manos de Beethoven.130 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 131 de ser el scherzo de Beethoven. pero el más elevado desarrollo de la forma lleva consigo la necesidad de trabajar con una línea ininterrumpida y más larga. 17. Núm. pero el carácter se transformó por completo. En la página siguiente se muestra una ilustración típica del minueto de Haydn. :1 'W' r ro r I ro rJ r I r r r I r El r I . Esa tendencia se encontrará en la mayoría de las formas musicales. Como ejemplo moderno de la forma minueto puedo recomendar el Minueto de Le tombeau de Coupenn. hay pocos ejemplos tan buenos de la expansión gradual de un patrón formal como esta metamorfosis del minueto en scherzo. en la vuelta. con lo cual se crea una mayor impresión de continuidad. y. El esquema A-B-A continuó siendo el mismo. B se une así a A. una colección de seis piezas para ¡@ ~ i j¡] l\Ienuetto f B 1r e 14 4 4 1~ 44la I nI D I J 4 4 I # 4 o I J . En los primitivos minuetos y scherzos era costumbre que hubiese una sensación perfecta de conclusión al final tanto de la primera como de la segunda parte. Pero en los ejemplos posteriores de esa forma. tomada del Cuarteto de cuerda. la parte A se une a la parte B por medio de un pasaje puente. de Ravel. En realidad.

Después de una primera parte de carácter reposado y parejo. . Tomemos como ilustración el mismo scherzo de la Sonata para piano. orquestadas más tarde por el propio compositor. La vuelta a A es repetición exacta de esa parte.132 LAS FORMAS FUNDAMENTALES 'SI .es. Algunos de los más comunes son: nocturno. en contraste con las otras dos. Núm. LAS FORMAS FUNDAMENTALES 133 rrr I . intermedio. La limitación de espacio nos impide señalar más de un ejemplo: el Preludio. Es lo que ocurre casi siempre con toda parte central de un scherzo y ello hace más fácilmente perceptibles las divisiones. berceuse. en contraste. Allí está presente la forma típica A-B-A. 15 en re bemol. Veamos ahora lo que hizo Beethoven con esa misma forma. Es interesante ver cómo Beethoven se las arregla para escribir una parte que contraste con la anterior y al mismo tiempo conserve el carácter febril. es la forma típica genérica de innumerables piezas que llevan nombres diversos. 27. r r r I r U r I FF F I Far I -. reverie. La vuelta a A está variada por una ligera sincopación del ritmo. Pero no así el scherzo de la Sonata. Es un excelente ejemplo de "adaptación" de la forma A-B-A. 2. Si analizamos el Scherzo en conjunto. por necesidades de contraste. balada. Por supuesto que no tienen por qué estar necesariamente en forma ternaria. Op. lo aparta por completo del pomposo minueto que dio origen a esa forma. a buscar la manera de unir la B con la A por medio de algún elemento común a . de carácter parejo y en contraste con A. impromptu. 1. aquella primera página que resultaba ser II:a:llb-a. se habría disipado el carácter de la parte A. capricho. viene la parte B. 1: J' I J J J I J ~I. pero con estas diferencias: que la vuelta a la sección A está formada por una ingeniosa superposición de A sobre B. de índole más pareja. etc. elegía.J n r I r r r lE: 1I ro J I J J J I J n J I ~I. A éste el carácter bcethoveniano.. vals./ A ftacca il J[ennetto piano. de Chopin. lo cual sirve para acentuar el carácter tormentoso. mazurca. que después se había de hacer más y más frecuente. si se tocara lentamente. 27. tempestuoso. Op. y que al final se añade una coda primorosamente elaborada. La forma ternaria. cuya primera página hemos analizado en el capítulo "anterior. De haberse escrito una parte B conforme al tipo usual. Pero lo esencial de la forma de minueto no sufrió allí ningún cambio. hirviente de la primera parte. valdrá como A de la fórmula grande A-B-A. Núm. pero es muy probable que lo estén. La parte B -el Trío. Muestra la tendencia. es más dramática y "amenazadora". Búsquese siempre una parte central. podría considerársele como un minueto. polonesa. con ligeras variantes. estudio. Núm. y alguna especie de vuelta a lo del comienzo: ésas son las marcas inconfundibles de la forma ternaria. que. Ese determinado scherzo.

Forma libre por secciones El cuarto y último tipo de forma por secciones no se puede reducir a una fórmula determinada. El rondó La tercera forma típica importante que se basa en la división por secciones es la del rondó. A partir de esa época. pero que ni con mucho ha perdido su utilidad. de Haydn. Schoenberg. Hay diversos tipos de forma rondó. Es fácil de reducir a la fórmula A-B-A-C-A-D-A. puesto que permite cualquier disposición libre de las partes. El rasgo típico de cualquier rondó es. etc. la parte B parece nacer de la primera parte. tanto lentos como rápidos. sin tener que molestarnos en tocarla del principio al fin. Pero el más usual es el que figura como último tiempo de sonata. Con volverte a ella durante unos cuantos compases será bastante para darte una impresión de su totalidad." Eso es un buen razonamiento psicológico para esa determinada pieza y contribuye tanto a la originalidad como a la concisión del tratamiento formal. El tema principal es lo importante. el rondó contiene invariablemente diferentes versiones de A cada vez que reaparece ésta. Hindemith. en vez de ser meramente una parte independiente que está en contraste con ella y que muy bien podríamos imaginar como perteneciente a otra pieza cualquiera. El rondó es una forma musical muy vieja. Una buena ilustración de lo que fue el rondó temprano la tenemos en el último tiempo de la Sonata Núm. Se encuentran ejemplos de ella lo mismo en la música de Couperin que en la obra más reciente del norteamericano Walter Piston. una nota que se repite). Stravinsky. (Véanse las páginas 136 y 137. lo mismo que la música sea vieja o nueva. etc. pues. aparece variada. hasta el punto de poderse decir verdaderamente que la cualidad esencial del rondó es la creación de una impresión constante de fluidez. Milhaud. Pero también aquí la evolución en el uso de la forma tendió a destruir las líneas de demarcación. la vuelta al tema principal después de cada digresión.) Obsérvese un rasgo muy importante: que cada vez que vuelve la parte A. lo cual contribuye a que tenga siempre nuevo interés a pesar de las numerosas repeticiones. El famoso ejemplo de Strauss Las travesuras de Till Eulenspiegel es demasiado complicado para poderlo comprender sin un análisis especial. ligero. el número y longitud de las digresiones es indiferente. Es como si Chopin le dijese al oyente: "Recuerdas el carácter de la primera parte. animado y semejante a una canción. con tal de que éstas formen un todo co- . tal como por ejemplo una figura rítmica o melódica (en este caso.134 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 135 ambas. En los ejemplos primitivos -hasta el tiempo de Haydn y Mozart inclusive-la separación entre las secciones estaba claramente marcada. La vuelta a A en ese Preludio está muy abreviada. 9 en re mayor para piano. Ejemplos numerosos de rondó moderno se encontrarán en las obras de Roussel. Tratada así. Las digresiones proporcionan contraste y equilibrio: ésa es su principal función. Ese estilo de fácil fluidez es cosa esencial del carácter del rondó.

.. :1 A C:t: I::.!:!1.~ . LAS FORMAS FUNDAMENTALES 137 e:LI..--.-.:¡r: ¡: .:==..:1 c: 1 . e~I=:w:nY: 1..-.!......i.-.W ~. _-.. . .'.-_...136 LAS FORMAS FUNDAMENTALES Al.!1:..-.:1:. .I t1.uI.:~I~... I:I:~ SE REPITE A . .....---...--------.-..!lffm= ~:!!lel:l:f:~I..:1::..---------------_..:I!j.:. ! '-" ciIWlliíal... áiU::¡1¡!...! ¡r¡!~ C!IZilllilli: ICLI::ifl.I.. ..1..-. :I=:I~.:.~I~.--..._--... ----.. ----_ ..11. _------------------------_.

Pertenece al arte tan naturalmente que sería difícil imaginar alguna época en que no se haya utilizado. más que en un principio formal se convirtió en una mera fórmula. se puede variar cualquiera de los elementos musicales. porque cada sección es muy breve y característica. la última es la de la pieza titulada "Asustar" (Fürchtenmachen). passacaglia. etc. Es decir que sería tonto imaginar que cualquiera que oiga por primera vez una forma de variación la oiga con un cierto grado de exactitud en lo que respecta a cada una de las variaciones. La misa de los maestros del siglo XVI solía estar basada por entero en una determinada melodía. En esa pieza de Schumann es muy fácil de ver. Sin embargo. chacona. El principio de la variación musical es muy antiguo. Ya en los días de Palestrina. Pero no hay que descuidar el segundo aspecto: e! de la variación tal como se usa en las formas de variación propiamente dichas y en las cuales constituye e! único y exclusivo principio formal. Con un poco de preparación es relativamente fácil oír las líneas generales de cualquier forma de variación. Aun cuando el principio de la variación se aplicó primero me!ódicamente. así por ejemplo. Asimismo. la variación en cuanto artificio se puede aplicar momentáneamente a cualquier forma -por secciones. esto es. Cualquier disposición que tenga sentido musical será posible. cualquier melodía. En realidad. Cualquiera podía coger un tema y escribir sobre él diez variaciones llenas . que acabó por hacerse un poco fastidioso. En realidad. Este segundo aspecto es el que me propongo tratar aquí. fugada. de Chopin. es un artificio tan fundamental que los compQsitores recurren a él constantemente y lo aplican casi sin pensar. esos maestros primitivos ingleses utilizaron tanto este nuevo artificio. V aun antes. 14. de las Escenas de niños de Schumann. la cual se utilizaba con variantes en cada una de las diversas partes de la obra. tema con variaciones Las formas de variación ejemplificarán lo que es de esperar que oiga el auditor y lo que es de esperar que no oiga. LA VARIACIÓN Basso ostinato. cuando la música vocal era la primera: el principio de la variación melódica estaba firmemente establecido en la práctica musical.-. lo mismo si la obra es de un compositor clásico como si lo es de un compositor moderno.138 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 139 herente. El primer aspecto es el de la variación que se usa como un artificio y de modo puramente incidental. pronto los virginalistas ingleses lo adaptaron al estilo instrumental. aunque no pueda seguir en detalle el desarrollo de cada variación. en cuanto a la forma musical. cualquier armonía. 20 en do menor. Un buen ejemplo de disposición libre de varias secciones usada por un compositor moderno lo encontramos en los tiempos primero y segundo de la &tite. La primera es la fórmula de! Preludio Núm. Op. es de considerable valor para él reconocer las líneas generales. sonata. de Béla Bartók. cualquier ritmo. Antes de seguir adelante tenemos que advertir al lector que la variación musical tiene dos aspectos diferentes que no hay que confundir. variando la armazón armónica de una manera muy semejante a la que hoy día se sigue. 2. A-B-B o A-BC-A o A-B-A-C-A-B-A.

.2 Aquí también el basso ostinato es una mera figura que fácilmente se presta a los picantes cambios de tonalidad de la parte superior. --- J I I I I . Ro-ma -. Foetisch Frercs S. mer ... '.- f"+ r ¡ . Po 11. Lausana. " l. de Jan Sibelius.J. Ner<1 11 Ji Ma.. Reservados todos los derechos. ~r- rr' i1pU I.J Ir r J I L.. .. .:. I I ÚtUl'O pe • J .' Otro ejemplo. .. Se reproduce con autorización de los editores MM. es el Cortege del conocido oratorio de Honegger El rey David (página De From ¡he Land ora Thollsaud Lakes... . I I ItJ ---r ar U i .. ostlnato a? Trop-po . ma che I di _ co? che 1'" r ~ ~ ~ .. pie ciol'e I~r 1.ti I versiones más sencillas son aquellas en las que el basso ostinato no es casi otra cosa que una figura acompañante. Suiza. . como en la Pastoral para piano de Sibelius de la página anterior.. r I L..1 ItT 3 r' J -.142 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FLJNDA'VIE"IT ALES 143 Andante J =96 142). más reciente. Se cita con la autorización de The Boston Music (ompany. A. J r'----"f di _ CO.J. I r-J .J... u.J --f 'ai '-'" tuoi' 11..I 2 De Le Roi David de Honnl'gcr.

y los acordes que se le superponen tienen un resplandor romántico muy avanzado para la época de Purcel!. es fácil de recordar... Con ayuda de cuatro notas pizzicato del contrabajo.144 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 145 Obsérvese que una vez que el basso ostinato se fija firmemente en nuestra conciencia ya podemos hasta cierto punto darlo por supuesto y de ese modo prestar mayor atención al resto del material. el compositor traza un cuadro. En la página anterior mostramos uno tomado de su famosa ópera Dido y Eneas. titulado "El violín del soldado".. al igual que en el basso os tinato. (Félix Petyrek usa eficazmente el basso ostinato con fines humorísticos en sus Once piezas para niños [de las cuales no hay grabación]. . 11 tJ Largo ~ ~ J?P lcgafo -1 I dim. Se dice haber sido una danza lenta en compás de .. Aquí también. uno de los más grandes compositores que ha tenido Inglaterra. En este caso el basso ostinato ya no es una mera figura: es una verdadera melodía con todas las de la ley. li} ~f r r r I r I Henry Purcell.. En la página anterior insertamos uno tomado de una de las últimas obras de Monteverdi. No se conoce muy bien el origen del passacaglia. no se limita a repetir literalmente el basso ostinato. Uno de los mejores ejemplos modernos es el segundo número. Además. por tanto.) f Muchos bellos ejemplos se podrían entresacar de la música del siglo XVII. : ~ dT :Q ~I!~I "[t:: J earth 11 -- !. El basso ostinato sorprende por su cromatismo y. que constituye uno de los más tempranos y mejores ejemplos de humor de la música moderna. de la pantomima de Stravinsky La historia del soldado. vivió a fines del siglo XVII y sintió especial afición por el basso ostinato. toda una composición se asienta sobre un bajo que se repite. escrita en 1642. sino que admite un tratamiento variado de éste. a medias lastimero y a medias sarcástico. Sus obras ofrecen gran cantidad de ejemplos de un uso sumamente variado de ese procedimiento. La coronación de Papea.---'~ may 1- my ~ wrongs ~ ere _ ate. no una mera figura.) 1 El passacaglia El passacaglia es el segundo tipo de la forma variación. como pronto veremos. Pero esta vez el bajo que se repite es invariablemente una frase melódica. un solo llamado "El lamento de Dido".

el interés por el basso ostinato que tanto se repite lo ha de despertar.] curso más sencillo es trasladar el tema a la voz superior o a una intermedia. por el sencillo procedimiento de aumentar en cada compás el número de notas.146 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 147 tres por cuatro. [T.] . originaria de España. sin acompañamiento. ya en las de lo que puede parecer meros acordes acompañantes. recurso que desde entonces se ha utilizado reiteradamente y no sólo en el passacaglia. de Bach. Puesto que es ese tema lo que ha de constituir los cimientos de todas las variaciones que vendrán después. Por tanto. el tema se encuentra en el bajo. ya sea en las notas más graves de algunas figuras. En segundo lugar. Pero como este término tiene hoy un significado mUSical muv diferente. mantener y aumentar la imaginación creadora del compositor. en cuanto tal. Después de las primeras variaciones no hay para qué seguir repitiendo literalmente el tema. es de capital importancia qu. mientras la parte superior inicia moderadamente el avance. El passacaglia comienza invariablemente con el enunciado o exposición del tema por el bajo. por medio de un movimiento cada vez más rápido. que con la adición de cada nueva variación se vea el tema como bajo una nueva luz. el passacaglia de hoy. preferimos conservar aquí el nombre en italia~o. igual que el de otros tiempos. De hecho. Otros recursos ocultan momentáneamente el tema. El re3 Según eso. es regla general que durante las primeras variaciones se repita literalmente el tema en el bajo. todas ellas han de ir acumulando ímpetu. una de las principales diferencias que hay entre el uso que hizo Bach de esta forma y el que hicieron sus predecesores es esa adopción de un movimiento cada vez más rápido con el fin de producir clímax. Pero toda relación con la danza. Al ligar las diferentes variaciones en un todo coherente es costumbre que se las agrupe según su analogía de diseño. desde el tiempo de Bach. lT. son procedimientos legítimos para obtener nuevas variaciones. es el gran Passacaglia en do menor para órgano. El efecto acumulativo se ha logrado a menudo. salvo que esos acordes acompañantes estén por encima de un nuevo contrapunto. dos son los objetivos del compositor al tratar esta forma. En otras palabras. Eso proporciona transiciones más suaves de un tipo de variación al siguiente. aparte la belleza de cualquier variación aisladamente considerada. de modo que la forma en su conjunto sea psicológicamente satisfactoria.e el tema mismo se grabe bien en la mente del audItor. Primero. aunque de seguro que éste ha de estar presente. una sensación de clímax. es siempre de carácter lento y grave y C?r:serva el signo de compás de tres por cuatro ongInal. Uno de los ejemplos más grandes de toda la literatura musical. creándose así. 3 Sea como fuere. Se basa en el siguiente tema característico: 4 En tal caso. Hablando en términos generales. su nombre en castellano sería "pasacalle". se ha perdido. que es lo que también hace el autor. o sea en su posición natural. 4 El tocar el tema al doble o a la mitad de su velocidad normal o el combinarlo contrapuntísticamente con nuevo material temático. Este segundo objetivo ha sido particularmente efectivo desde el tiempo de Bach. y que indefectiblemente se cita siempre que esta forma está en discusión. con lo cual se invierte su posición natural.

con toda probabilidad. pero la fuga no afecta en ningún sentido a la forma misma.1 Ji. En la variación siguiente. La chacona La chacona es el tercer tipo de la forma variación. que hubo en ocasiones gran discusión entre los teóricos sobre si llamar passacaglia o chacona a una pieza que el compositor había dejado descuidadamente sin calificativo. a diferencia del passacaglia. Op. es necesario tener bien en la imaginación el tema. violonchelo y piano. Tanto Alban Berg. pues pocas composiciones recompensarán mejor que ésta el que se les escuche con atención. una forma de danza lenta en compás de tres por cuatro. Lo primero. En la variación octava se añade una nueva línea contrapuntística por encima de los acordes cuyos respectivos bajos son las notas del tema. Y luego no olvidar que cada vez que se acaba de tocar el tema entero comienza una nueva variación. Eso puede que cause confusión al principio. Un buen ejemplo es el del tiempo central del Trío para violín. como Anton Webem (Passacaglia para orquesta. Está estrechamente emparentada con el passacagUa. como ocurre en las dos primeras variaciones. el diseño es casi idéntico. inmediatamente antes de comenzar la fuga. En todo caso. Todavía conserva su carácter majestuoso. el tema del bajo se oye desde el comienzo con armonías acompañantes. 1) muestran nuevos tratamientos de esa forma. el tema pasa a la parte del tiple. en su ópera Wozzeck. fue en sus orígenes. grave. cuando.) El passacaglia estuvo un tanto en olvido durante el siglo XIX. pues las armonías que lo acompañan también son objeto de variación . Y puesto que Brahms lo denominó solamente cuarto tiempo. I J Instamos al oyente lego a que estudie repetidamente la partitura o el disco. en realidad. quedando por debajo de él la línea contrapuntística. Pero los compositores modernos han escrito passacaglias. Merece especial atención la acumulación de fuerza al final.: P'" i J 1f' F Irr 1r r 1r r 1 r_ 1j J1J. En esa época los compositores que utilizaron formas de variación parecen haber preferido escribir temas con variaciones. Pero. Durante las cuatro primeras variaciones el tema es exactamente el mismo. Las diferencias entre ambos son tan leves.148 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 149 . El ejemplo clásico de esto es el último tiempo de la Cuarta Sinfonía de Brahms. a no ser por un realce de las armonías expresivas en la segunda. la chacona. es probable que la discusión se prolongue largamente en el futuro. cambiando las corcheas por semicorcheas. Eso quiere decir que al tema del bajo no se le da el papel de exclusiva importancia que tiene en el passacaglia. en la quinta variación lo encontraremos bajo una forma disimulada: sus notas constituyen la base de otros tantos arpegios ascendentes. Por el contrario. o ambos. (Es frecuente que se escriba una fuga como conclusión del passacaglia. no comienza con un tema en el bajo sin acompañamiento. Obsérvese cómo en la cuarta variación el movimiento comienza a hacerse más rápido. de Rave!. Algunos comentaristas aluden a él como passacaglia y otros como chacona. como el passacaglia.

-. un poco al estilo de lo que ocurrió con la forma fuga. ..:-- . He aquí un tema de chacona del gran precursor de Sach. la chacona. n- . fI .: variar. los cuales en muchas ocasiones se conservan Juntos con el tema. como veremos dentro de poco. Por regla general es sencillo y de carácter franco. El tema que se adopta para someterlo a variación lo mismo puede ser original del compositor que tomado de cualquier otra fuente. a fin de que el auditor pueda oírlo en su versión más simple antes de que comiencen las operaciones que lo han dt. Ahí es donde comienza la confusión. Su fama se ha extendido allende los dominios de la música pura. lt de Brahms. Tenga presente el lector que el tema con variaciones. como el lector verá... que en esta categoría es en la que yo habré de incluirlo. como muchas otras formas. De modo que la chacona es una especie de pasadera entre el passacagLia y el tema con variaciones. El gran ejemplo moderno de la forma chacona es el tiempo arriba mencionado de la Cuarta Sinfonía . Dietrich Buxtehude: fI (J : 63) . como si su único principio formal fuese un sentido general de equilibrio y contraste.. En otras palabras. las diferentes variaciones se ensartaban muy flojamente. - (pp) -----. Por otra parte.. I ~ I "----" . a diferencia del passacaglia. Es mejor que sea así.150 LASFORMASFGNDAMENTALES LAS FORMAS FGNDAMENTALES 151 en la chacona.1- 1 ~ ItJ "k' I . IlI. el tema del bajo ya tiene sus armonías acompañantes. y se la utilizó para dar título a poemas y novelas. tiene algo así como un sesgo armónico junto con su hasso ostinato .. : tJ ¡. el tema solía estar en una pequeña forma bipartita o tripartita cuyas líneas generales se conservaban en cada una de las variaciones subsiguientes.. se fue haciendo cada vez más complejo a medida que pasó el tiempo. de tal manera que su exposición suena como si fuese la primera variación de un passacaglia. Desgraciadamente.. I. la falta de espacio impide todo análisis detallado.1I. I'.. En los primeros ejemplos. En este caso. ~ --::- - ~ .r III El tema con variaciones El tema con variaciones es la última y la más importante de las formas de variación. . Baste con decir que el tema que más tarde ha de constituir el hasso ostinato se oye por primera vez como extremo agudo de los acordes con que comienza el trozo.[.

henos aquí de vuelta en el punto de partida. Desde el punto de vista del oyente. Aquí. basadas en un tema relativamente breve. aconsejo vehementemente al lector que escuche el primer tiempo de la Sonata para piano en la mayor. tenemos el plan siguiente: A-A '-A "-A '-A "'-A ""-A '-A. pues bien. es importante darse cuenta del comienzo de cada nueva variación. de suerte que la pieza se descomponga en nuestra mente de manera igual a como estuvo dividida en la mente del compositor mientras éste la componía. El rasgo curioso aquí es que el compositor. la cuarta. que la mención de cualquier ejemplo en particular podría parecer casi superflua. pero de una complejidad mucho mayor que las mozartianas. no vuelve al tema propiamente dicho (como en la forma rondó) sino a la primera variación del tema.152 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 153 La práctica moderna trastrueca eso. esto de ningún modo agota las posibilidades de variación casi ilimitadas que hay para cualquier tema. Sin embargo. La primera es un buen ejemplo del tipo florido-melódico de variación. que contiene una ligera variación de la forma de variación misma. Hay diferentes tipos de variación que se pueden aplicar virtualmente a cualquier tema. de cómo se reduce la armonía a su esqueleto. 2) melódico. se ejemplifica en la tercera variación. en la que la armonía se convierte de mayor en menor. Ach! du lieber Augustin (véase el apéndice I). Como ilustración. 5 Excelentes ejemplos del siglo xx.es más cierto aún en lo que respecta al tema con variaciones. de Mozart. 3) rítmico. aunque admirable Tema con variaciones de Gabriel Fauré. que está en forma de tema con seis variaciones. es el tiempo central del Octeto de Stravinsky. Obsérvese que la traza formal del tema se conserva en cada una de las seis variaciones. Un interesante ejemplo moderno. La mayoría de los compositores suelen apegarse bastante al tema básico al comienzo de la composición e ir tomándose cada vez más libertades a medida que avanza la pieza. Lo que hemos dicho en este sentido acerca de la forma passacaglia -la unión de las diversas partes con la mira de su efecto acumulativo. Como ya dijimos. son los muy citados Études Symphoniques de Schumann y el menos conocido. Es muy frecuente que justo al final de ella se exponga otra vez el tema en su forma original. Hasta es difícil ilustrar por medio de alguna pieza las cinco divisiones que he señalado." La literatura musical se encuentra tan generosamente provista de temas con variaciones. [T. caro a los maestros clásicos. por ejemplo. Un pequeño recurso. Las Variaciones para piano (1930) del autor. Las líneas generales del tema de que parte el compositor se pierden de vista en cada diferente variación. etc.. Es como si el compositor dijese: "Ven ustedes cuán lejos hemos podido ir. después de unas cuantas variaciones. Se pueden distinguir con facilidad cinco tipos generales: 1) armónico. me pareció mejor escribir el comienzo de cada fórmula típica de variación sobre alguna melodía muy conocida. pero hay un designio claro de construirlas todas dentro de una apariencia de unidad estructural.] . trastruecan 5 Regla de oro aplicable a la audición de toda forma musical. Ninguna fórmula de los libros de texto podría prever todas las clases de planes de variación que un compositor con inventiva puede descubrir. en lugar del esquema usual: A-A'-A"-A"'-A"". 4) contrapuntístico y 5) una combinación de los cuatro tipos anteriores.

y que la lectura. Los señalo ahora más por completar esta exposición que porque el lector con un solo ejemplo vaya .I. 3. la fuga propiamente dicha. la inversión. el cancerta gros so. los más sencillos son: la imitación. pero hay que oírlas independientemente. tercera. segunda. con un poco de práctica. preludio de coral. por mucho que se lea. Si el lector desea realmente oír lo que sucede en esas formas. En otras palabras. el canon.1ENTALES 155 el procedimiento usual al poner en segundo lugar la versión más simple del tema y denominar "tema" a lo que es. haría bien el lector en repasar lo que se dijo en el capítulo V acerca del escuchar poli- fónicamente.154 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDA. resulta que todas las formas fugadas son de textura polifónica o contrapuntística. Así como hemos visto que el principio de variación es aplicable a cualquier forma. más que cualquier otro molde formal. oír más de una melodía a la vez. LA FORMA FUGADA Fuga. El lector ya sabe. No hay que decir que la escritura contrapuntística no se limita a esas solas formas. La idea fue ofrecer primero al oyente una versión más sorprendente del tema. la aumentación y la disminución. No es que estén invariablemente presentes. Al llegar aquí. deberá estar dispuesto a seguirlas una y otra vez. cualquier persona medianamente inteligente puede. Se afirmó allí que el oír polifónicamente la música implica un oyente que pueda oír simultáneamente varias líneas melódicas. Las cuatro principales formas fugadas son: primera. lo cual parecía más de acuerdo con el carácter generalmente dramático de toda la obra. así también la textura contrapuntística puede aparecer sin preparación en casi todas las formas musicales. Siempre que hay textura polifónica están en uso un cierto número de procedimientos contrapuntísticos conocidos. una variación primera. estoy seguro de ello. Algunos de esos recursos son muy difíciles de distinguir cuando están enredados en la trama de la textura contrapuntística. De esos procedimientos. esté el lector dispuesto en todo momento a escuchar polifónicamente. Todo lo que cae bajo la denominación de forma fugada participa en algún modo de la naturaleza de la fuga. Eso no constituye una gran hazaña. Por consiguiente. todas las fugas son polifónicas o contrapuntísticas (estos dos términos tienen idéntico significado). los motetes y los madrigales. concerto grosso. Lo que allí se escribió es especialmente cierto con respecto a las formas fugadas. en cuanto a textura. que. De todos modos. el preludio de coral. propiamente hablando. Las formas fugadas. Las voces no tienen por qué ser de igual importancia. ello es la condición sine qua non para oír inteligentemente las formas fugadas. y por eso el auditor tiene que estar en guardia. exigen repetidas audiciones. si el profano las ha de oír plenamente. Procedimientos más recónditos son el cancrizante (movimiento de cangrejo) y el cancrizante invertido. motetes y madrigales El capítulo 1 partió de la premisa de que para aprender a escuchar inteligentemente era esencial oír la música repetidas veces y en gran cantidad. sino que pueden aparecer en cualquier momento. cuarta. no podía remplazar a la audición.

Aquí también la aplicación meramente mecánica del procedimiento no siempre produce resultados musicales. quiere decir. [T. La más simple imitación suscita una ilusión de música a varias voces. El canon es simplemente una especie más elaborada de imitación. aunque sólo se trata de una melodía. en redonda. la usó con liberalidad. En casos así hablamos de imitación "a la cuarta" superior o "a la segunda" inferior. y así sucesivamente. se le denomina "imitación". como su nombre indica. de modo que el tema se mueve con el doble de rapidez que originalmente. tenemos que escuchar contrapuntísticamente. Esta idea.) Cancrizante. Es decir. en negra. Paradójicamente. la blanca. la cuarta con respecto a la tercera. de la música del siglo pasado. Por supuesto que no todas las melodías tienen sentido si se invierten.7 una voz imita lo que otra hace. En otras palabras. se encuentra lo mismo en la música muy antigua que en la contemporánea. y así sucesivamente. Aumentar un tema es duplicar la duración de las notas. y de igual modo la tercera con respecto a la segunda.6 sabrá lo que quiere decir imitación. En otras palabras. (La redonda se convierte en blanca. Hindemith escribió cánones en forma de sonatas para dos flautas. La aumentación es fácil de explicar. mientras que la imitación no es más que un procedimiento. La imitación no tiene por qué partir de la misma nota con que comienza la voz original. con lo cual se indica a qué altura en relación con la voz original entra la voz que hace la imitación. Jugando a una especie de "follow-the-leader" musical. Cuando ese procedimiento se usa incidentalmente en el curso de una pieza. etcétera. Recientemente. (La negra se convierte en blanca.) La disminución es lo contrrio de la aumentación. una melodía. del canon se puede hablar como de una verdadera forma. [T. la blanca. si la original da un salto de octava hacia arriba. La imitación es el procedimiento más simple de todos. La inversión no es tan fácil de reconocer. Consiste en poner patas arriba. si bien la moderna escuela vienesa. con lo cual hacemos el tema el doble de lento de lo que era originalmente. la inversión salta una octava hacia abajo. aunque en realidad no suena más que una melodía. perfectamente natural. el más citado es el 6 Canción a varias voces en la que la segunda entra a poco de haber comenzado la primera y con la misma melodía. Cualquiera que haya cantado alguna vez en la escuela un round. o movimiento de cangrejo. en la cual el tema está invertido además de leído hacia atrás.] último tiempo de la Sonata para violín y piano de César Franck.] 7 Juego en el que todos los participantes van imitando lo que se le antoja hacer al "guía". Todavía más intrincada es la imitación cancrizante invertida. La música del siglo XVIII nos proporciona muchísimos ejemplos. La imitación al cangrejo se encuentra mucho menos frecuentemente que los otros procedimientos contrapuntísticos. Consiste en reducir a la mitad el valor de las notas. . que la melodía se lee de atrás a delante. La melodía invertida se mueve siempre en dirección contraria a la que sigue su versión original. Corresponde al compositor decidir si la inversión de una melodía está o no justificada musicalmente. la-si-do-re se convierte en re-do-si-la. con Arnold Schoenberg a la cabeza. como si dijéramos.156 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 157 a aprender a reconocerlos cada vez que aparezcan (véase el apéndice II). en la cual la imitación se desarrolla lógicamente del principio al fin de la pieza.

.. Los sujetos de las fugas son. más la comprensión de los diversos procedimientos..... una tras otra. s . S ..158 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 159 La capacidad de escuchar contrapuntísticamente... Antes de seguir con el examen de! resto de la forma. (Examine el lector. Las fugas a cinco voces son más raras y todavía más las a dos voces. de la fuga lo que tiene preferencia cada vez que se presenta.y de carácter bien definido. el sujeto se oye en cada una de las cuatro voces.. tenor o bajo. todas las fugas comienzan por lo que se llama la "exposición". El lector podrá apreciar.. .. (Por razones de conveniencia. comienza por el enunciado del sujeto sin adornos. Así como el malabarista que está manejando tres objetos atrae nuestra atención sobre el objeto que lanza más alto. . habrá que aclarar que las líneas generales de esta forma no son tan definidas como las de otros moldes formales. digamos. (V 2 Y V4 son conocidas más exactamente como "respuestas" al sujeto... así: VI S ..... . V3 V4 s .. En un libro no técnico como éste es imposible la explicación compás por compás que cada fuga requiere para su completo análisis. se mantiene a todo lo largo de la fuga. La mayoría de las fugas están escritas a tres o a cuatro voces. el sujeto aparecerá por primera vez en una de ellas: tiple.. A ello nos ayudan los compositores con exponer invariablemente al comienzo de la fuga el sujeto sin acompañamiento.. V 2.. Sus diversas partes no son tan fáciles de distinguir como... cuán importante es acordarse del sujeto de la fuga. Es el tema. si le es posible. V2 S ... Si tomamos como modelo una fuga a cuatro voces.. como he dicho. o en este otro orden de entrada: S ... a la longitud y a los detalles interiores.. o sujeto. ...... Pero en obsequio a la sen- ...... .) Antes de exponer todo lo que puede ser esquematizado de la fuga considerada como un todo.. Toda fuga. por lo generaL más bien breves -de dos a tres compases... Pero no importa cuántas voces puedan estar sonando a la vez: siempre hay una que predomina. De suerte que en una fuga a cuatro voces pocas veces oye el auditor más de tres voces a un tiempo. En todo caso.. . S . contralto. El número de voces. pues una fuga bien escrita entraña lugares de respiro en cada línea melódica.. por tanto... de igual manera e! compositor atrae nuestra atención sobre una de esas voces por igual independientes.... Pero no todas las voces están presentes de continuo en la fuga. es todo lo que se necesita como preparación para oír fugas inteligentemente. una vez adoptado... . V 3 Y V4') Cualquiera de las cuatro voces puede hacer el primer enunciado del sujeto de la fuga. Cada fuga difiere de las demás en cuanto a la presentación de las voces. Sea el que fuere el orden seguido. las de las formas por secciones..... veamos en qué consiste la exposición de la fuga. llamémoslas V l. los famosos cuarenta y ocho temas de fuga usados por Bach en su Clave bien temperado.. S .

.... en la fuga no hav verdadera repetición.. por lo regular.. De ahí en adelante no se puede resumir la forma con precisión. CS .. excepto para el meollo del sujeto mismo y el contrasujeto que frecuentemente acompaña a cada una de las apariciones de aquél... de índole más floja v mellos dialéctico que los desarrollos del sujeto... continúa para añadir al sujeto principal una contramelodía.. . CS ...160 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FOR.. S . A pesar de la apariencia de la fórmula anterior.. S . combinar consigo mismo o con otros lemas nue\"os. de una entrada de una voz a la siguiente. La exposición se considera terminada cuando cada una de las voces de la fuga ha cantado el tema una vez. (Ciertas fugas tie8 Esa advertencia acerca de las respuestas se rdiere al primer esquema..) La exposición es la única parte de la forma fuga que está definitivamente fijada. pero con diferente orden de entrada para las voces.. xxVL. una vez que ha expuesto el sujeto y el contrasujeto.. CS ...episodio 2 -sujeto.. ..... El episodio suele estar emparentado con algún fragmento del sujeto o del contrasujeto de la fuga. CS .. que es como generalmente se le llama (CS). abre\"Íar o alargar.. véase la página siguiente). Es raro que esté construido con materiales totalmente independientes. En esas condiciones..cadencia.... Con ese relleno. o contrasujeto.... .. conservé la indicación de "sujeto" en todas las cuatro voces. si no comprendemos claramente que con cada entrélda del sujeto se arroja una luz diferente sobre el tema mismo. Esas transiciones son lo que indican las equis minúsculas..sujeto. cantar sose- . S .. el de una sección puente..... . nuestro plano de la exposición está completo: VI V2 V3 V4 S . CS .... ... S . xxCS . Éste se puede aumentar o inver1ir.. En algunas fugas no es factible pasar directamente.. sin un compás o dos de transición. No hay reglas que determinen el número de episodios ni las repeticiones del tema..(etc. las respuestas son V2 y VI' [T... xxCS ....\I1AS FUNDAMENTALES 161 cillez... el plano dice realmente así: VI V2 V3 V4 S .. ..... Cada voz.. CS ...episodio 3..)8 Por sabido se calla que cuando la segunda voz entra con el sujeto la primera voz no se detiene. una serie de episodios van alternando con enunciados del sujeto.. En el segundo. como para mejor prepararle a éste la escena de su reaparición..... S ... xx . Al contrario.......... queda en libertad de continuar sin restricciones como una supuesta "voz libre".] nen una sección de reexposición en la que se repite la exposición. .... ...... s . evidentemente... . visto éste cada vez bajo un nuevo aspecto.) -estrecho (para la explicación de este término.. xxVL.. Se nos escapará la mitad de lo que es la forma fuga.... .. VL... eso es debido a relaciones tonales de orden demasiado técnico para exponerlas aquí. El plan general podría reducirse a una fórmula por el estilo de ésta: exposición -(reexposición)...episodio 1 -sujeto. .. Su función principal es divertir nuestra atención del tema de la fuga...... El carácter general del episodio es. En términos generales.

y c~)f~:inúa desafiándolo. Y ello explica por qué no se encuentran estrechos en todas las fugas. Como todas esas formas fugadas. unas pocas páginas. Ésta. escrito para un virtuoso solista acompañado de orquesta. El grupo pequeño. en lo que respecta a la forma o al carácter emocional en general. Otras razones hubo también. de orden demasiado tecnico para examinarlo aquí plenamente. [T. El origen del concerto grosso es atribuible a la curiosidad que los compositores de la segunda mitad del siglo XVII sintieron por el efecto que se podía obtener oponiendo entre sí dos gnlpos instrumentales. una forma dieciochesca. Por lo que se refiere a su carácter general. En otras palabras. Si sus logros en este terreno justifican o no su rehacer una forma que el pasado ha hecho de manera tan consumada. Puede ser sombrío o gracioso. " La fuga pide que se la escuche con atenclOn y. los compositores recientes han demostrado un renovado interés por la fuga. eso solamente el futuro podrá decirlo. pero nunca trata de ser ambas cosas en una misma fuga. El aspecto riguroso de la fuga desafió durante siglos el ingenio de los composi~ores. una fuga dice una cosa y deriva su tónica de la naturaleza del sujeto mismo. por tanto. nada más. Su carácter no tiene más limitación que la imaginación de su creador. pero ésas bastan. se asociaba en sus espíritus con el formalismo de una era pasada y también al énfasis dado en la época romántica a la libertad de expresión. No todos los sujetos de fuga se prestan por igual a esta clase de tratamiento. Cualquiera que sea la naturaleza de la fuga. Eso se puede atribuir en parte a que los compositores del siglo XIX tendieron a abandonar una forma que. Sea el que fuere . el final no es nunca casual. más tardío. podía formarse con cualquier combinación de instrumentos.se suele ad?ptar ~n severo plan modula torio. llamado concertino. sigue siendo la fuga de una época disciplinada.) La segunda de las principales formas fugadas es la del concerto grosso. su alcance emocional está limitado por la clase de tema con que se comienza. Pero en general se tiene la opmlOn de 9 que la fuga es. Por regla general lleva consigo un claro enunciado del sujeto y la insistencia por establecer sin lugar a dudas la tonalidad principal de la fuga. a gusto del compositor. En todo caso. Estrech0 9 es el nombre que se da a una especie de imitación en la que las diversas voces entran tan inmediatamente una tras otra.162 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 163 gadamente O con bravura. No la confunda el lector con el concerto. El estrecho de la fuga es voluntario. indudablemente. que producen la impresión de tropezarse. Cada r:ueva aparición suya prueba el ingenio del composItor. En el grueso de la fuga -esto es. no hay nada esencialmente diferente en una fuga moderna. Sin embargo. no es larga. El concerto grosso Stretto en italiano. en esencia. lo que hay después de la exposición y antes del estrecho. también ella es esencialmente una forma anterior al siglo XIX. pero cuando lo hay se encuentra de ordinario inmediatamente antes de la cadencia final. uno pequeño y otro grande. El problema para el oyente es el mismo en ambos casos.

es una especie de fuga que se teje alrededor de la melodía del coral. comienzan a oírse. esta forma se vio abandonada en favor del concerto para solista y orquesta. Los ejemplos clásicos de esta forma son los de Haendel y Bach. pues. por tanto. El concerto grosso es. que ningún amante de la música puede permitirse ignorar. El tercer tipo. que te~gamos la impresión de una salud y vitalidad maraVIllosas. de pronto. El movimiento interior de las diversas voces revela un natural atlético. Tuvo su origen en las melodías corales que se cantaron en los templos protestantes a partir del tiempo de Lutero. al mismo tiempo. no dejan de ser. El preludio de coral El preludio de coral. va haciendo más intrincadamente polifónicas las' voces acompañantes. ya sea aumentando la complejidad armónica. se escribe una exposición de fuga exactamente como si no fuera a haber coral. Está formado generalmente por tres o más tiempos. Su Orgelbiichlein es una colección de breves preludios de coral que contiene una abundancia inagotable de riquezas musicales ~. o tuttl. las prolongadas notas del coral. el concerto grosso ha gozado de un renovado interés por parte de los compositores recientes. Durante el siglo XIX. como si todas ellas estuviesen en excelentes condiciones de funcionamiento. Los compositores ads- critos a la iglesia ejercitaban su ingenio en hacer primorosos arreglos de aquellas sencillas melodías. es más difícil definirlo con cierta exactitud. El método más simple consiste en conservar intacta la melodía dada y dar mayor interés a las armonías que la acompañan. el más complicado. Algunas de las creaciones más hermosas de Bach fueron escritas en una u otra de esas formas de preludio de coral. Un segundo tipo borda sobre el tema mismo. . un fragmento de la melodía del coral sirve de sujeto de fuga. Un conocido ejemplo moderno es el Concerto grosso de Emest Bloch. Es muy frecuente. como se le suele llamar. Así. y luego. que es la tercera de las formas fugadas. una especie de forma fugada instrumental. prestando al más pobre diseño melódico una gracia y t10ridez insospechadas. Los ensayos de este último dentro de tal forma -conocidos como los Conciertos de Brandeburgo y de los cuales hay seis. ejemplo magistral de la estrecha unión de la emoción y el pensamiento. Profundamente emocionantes desde el punto de vista expresivo. mientras la fuga continúa plácidamente. Al igual que otras formas del siglo XVIII. tiene una traza menos precisa que el concerto grosso y. la forma se construye en tomo al intercambio dialéctico entre.usan de un concertino diferente para cada uno. una maravilla de ingenio técnico. al escuchar la textura contrapuntística de alguna de esas obras. esos arreglos son variaciones sobre la melodía de un himno. el concertino y el grupo instrumental grande. por encima o por debajo de ellas. Mencionaré tres de los tipos más conocidos de tratamiento de esas melodías corales. En un sentido. el cual se puede considerar con derecho como un vástago del primitivo concerto grosso.164 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 165 el grupo instrumental pequeño. por ejemplo.

pues el significado del término es C( lo dicho por el autor en la página 59. Ambos son formas fugadas vocales típicas de la era a. La dIferencia que hay entre ambos conSIste en que el motet~ es una composición vocal breve con letr~ ~~cra. No concibo cómo esas formas vocales se puedan oír inteligentemente sin tener una idea elemental acerca de sus diferentes texturas. que cuando hablamos de la forma sonata no estamos examinando solamente la forma que se halla en las piezas llamadas sonatas. su lugar adecuado es éste. Wilbye. Byrd. Desde el punto de vista del oyente. explica. En el motete o madrigal de textura fugada o contrapuntÍ. No se puede generalizar en cuanto a su forma. Durante los siglos XV. tal como se practicó en los primeros tiempos. Me apresuro a anadIr q~e el motete o el madrigal no es una forma. a partir de aquellos tiempos. Es asombrosa la vitalidad de esta forma.] . la c~r­ cunstancia de que las diversas voces melodlCas esten unidas a la letra resultará de especial u tilidad para ayudar al auditor a oír el contrapunto con más facilidad que en las formas puramente instrumentales.lentras que el madrigal es una composIclOn simIlar.st~ca. 10 10 La época del Renacimiento está repleta de maestros que utilizaron esas formas vocales. Morley y Gibbons en Inglaterra son unos cuantos de los nombres prominentes de una de las eras más notables de la música. LA FORMA SONATA La sonata como un todo. Victoria en España. es importante distinguir la textura del motete o madrigal.nterior al advenimiento de Bach y sus contemporaneos. tiene algo de la significación que las formas fugadas tuvieron para los auditores del siglo XVIII. pero con letra profana. Palestrina en Italia. madrigales pueden ser o bien de estil~ fu~~do. o bien a base de acordes. Orlando de Lasso en los Países Bajos. la forma sonata propiamente dicha. su continuo dominio sobre la imaginación de los creadores musicales durante los últimos ciento cincuenta años por lo menos. . sin duda. la sinfonía La forma sonata. No se ha de olvidar..166 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 167 Motetes y madrigales La cuarta y última de las formas fugada: es. La falta de familiaridad de la mayoría del público de conciertos con esa época extraordinaria es indicio de cuán relativamente estrechos son los intereses musicales de nuestro tiempo. . por supuesto. por lo general. para el auditor de hoy. 4. Tampoco en esto prevalece una regla. m. pero en vista de que se han de escuchar cada vez más. o bien una combmaclOn de ambas cosas. XVI Y XVII se es~nbIer~n profusión de motetes y m~drigales. más su maleabilidad en manos de los compositores posteriores. [T. los motetes y los. y definitivamente pertenecen a las formas contrapuntísticas. propIamente hablando. Está exactamente tan viva hoy como lo estaba en la época de su primer desarrollo. Pues no es exagerado decir que. la forma básica de casi todas las piezas extensas de música ha estado ligada de algún modo a la sonata. La lógica de la forma. pues son composiciones corales que s~ cantan sin acompañamiento y en cada caso particular su traza formal depende de su letra.la de los motetes y madrigales. El madrigal es de carácter menos severo.

que algunas de las otras formas que hemos venido estudiando. sino el de seguir e! amplio trazado de grandes secciones. Además. de una sonata. de hecho. Cuando vaya el lector a un concierto yencuentre en el progr~ma una sonata para violín y piano de Haendel o Bach. intactos el cascarón . Así pues. Afortunadamente para el oyente lego. habrá que prevenir al lector contra otra confusión posible respecto al uso de! término "forma sonata". Por ejemplo. la textura de la sonata no es.168 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 169 mucho más amplio que eso. Antes de aventurarnos más lejos. En cuanto textura. le siguieron Schumann y Brahms. tan contrapuntística como la de la fuga. En realidad. Beethoven puso todo su genio en ampliar el concepto que tenía su época de la forma sonata. Eso se debe a que e! problema que plantea al que escucha no es el de atender al detalle en los diversos compases. Por otra parte. los pel'files clásicos de la cual fueron definitivamente establecidos después por Haydn y Mozart. También la mayoría de las oberturas tienen la forma de un primer tiempo de sonata. casi no se la puede reconocer. la sonata incluye mucho más: dentro de los dilatados límites de la forma sonata entra casi de todo. toda sinfonía es una sonata para orquesta. A pesar de eso. . toda concerto. los cuales.Y mucho de lo psicológico que hay en esa forma. como en la fuga. también hablamos de forma sonata cuando nos referimos a un tipo determinado de estructura musical que se encuentra generalmente en el primer tiempo. rápido). es la forma sonata a los diferentes vehículos sonoros. poco o nada tiene que ver esa sonata con la posterior del tiempo de Mozart y Haydn. La sonata. no busque en ella la forma que estamos examinando aquí. también extendieron la significación de ese molde formal. se aplica a dos cosas diferentes. dos cosas hay que tener presentes: 1) la sonata como un todo y 2) la forma sonata propiamente dicha. en suma. el tratamiento de esa forma es tan libre. Por lo demás. Carlos Felipe Manuel Bach. aun hoy. Éste tiene fama de haber sido uno de los primeros compositores que hicieron experimentos con la nueva forma de sonata. en ciertos casos. llamada a v~ces forma de allegro o de primer tiempo de sonata. En primer lugar. eso no es lo bastante amplio para incluir las varias aplicaciones de lo que. tal como nosotros la entendemos. por lo general. Lo de allegro de sonata se refiere al hecho de que casi todos los primeros tiempos de las sonatas están en lempo allegro (es decir. pero. hablamos de forma sonata cuando pensamos en una obra entera consistente en tres o cuatro tiempos. todo cuarteto de cuerda es una sonata para cuatro instrumentos de cuerda. en menor gr'ado. una sonata para un instrumento solista y orquesta. Hay todavía otra distinción que hemos de tener presente. La palabra sonata se usaba entonces en oposición a la palabra cantata: sonata era algo para ser sonado o tañido y cantata. que. En la actualidad. El uso del término sonata está generalmente confinado a composiciones para un instrumento solista. siguen. con o sin acompañamiento de piano. se dice ser en gran parte creación de uno de los hijos de Bach. algo para ser cantado. la forma sonata en cualquiera de sus muchas manifestaciones es más accesible. y a menudo también en el último. como fácilmente se echa de ver.

pero no hay nada que se pueda llamar forma de tiempo lento. La gente. pero son excepcionales. La distinción más evidente entre los tiempos es la de tempo: en la especie de sonata en tres tiempos. Páginas adelante investigaremos a fondo esa forma. por lo general. tiene casi siempre o forma de rondó extenso o forma de allegro de sonata.tiene siempre la forma de un allegro de sonata. ya un rondó extenso-o Y puede ser algo todavía más sencillo que eso. Cualquiera de esas formas será de esperar para el oyente que escuche el segundo tiempo de una sonata. Nadie ha surgido con una respuesta satisfactoria a esa pregunta. sin que se notase en cualquiera de esas obras ninguna falta seria de cohesión. Se puede escribir dentro pe alguno de varios moldes.can pertenecerse mutuamente. Como ya se dijo. Consideremos ahora. El segundo tiempo suele ser tiempo lento.170 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 171 La sonata como un todo La sonata como un todo comprende tres o cuatro tiempos diferentes. desea saber qué es lo que hace que esos tres o cuatro tiempos se pertenezcan mutuamente. En cualquiera de ambos casos será la forma tripartita A-B-A que hemos examinado al tratar de las formas por secciones. O puede ser la versión lenta de la forma rondó -ya sea un rondó breve. más recientemente. cuartetos de cuerda y demás. en un solo tiempo. es solamente el primer tiempo de la sonata el que ofrece una fisonomía completamente nueva para nosotros. mientras que conservaban las características generales de los diversos tiempos. pues de las afirmaciones que se pueden hacer sobre la forma sonata casi no hay ninguna a la que no se oponga la excepción de algún determinado ejemplo. por lo regular. . Nuestras descripciones se han de tomar como verdaderas sólo en general. el scherloO puede estar como segundo y el tiempo lento como tercero. El cuarto tiempo. o finale. el primer tiempo de cualquier sonata -y uso esta palabra genéricamente para denotar sinfonías. perteneciente a la forma tripartita ordinaria. Más tarde. en la sonata en cuatro tiempos. los tiempos están ligados entre sí más por necesidades de equilibrio y contraste y por ciertas relaciones tonales que por ninguna conexión intrínseca. es. puede ser un tema con variaciones semejante a los que ya hemos estudiado. de Haydn y Mozart. Por ejemplo. Hay ejemplos de sonatas en dos tiempos y. El tercer tiempo suele ser un minueto o un scherzo. En las primeras obras. Más raramente se parece mucho a la forma de primer tiempo de sonata. Particularmente en esos ejemplos tempranos de la sonata. la forma de cada uno de los diferentes tiempos de la sonata. A veces los tiempos segundo y tercero se permutan: en lugar de encontrarse el tiempo lento como segundo y el scherloo como tercero. como veremos en la llamada forma cíclica de la sonata. es rápido-lenta-rápido. rápidolento-moderadamente rápido-muy rápido. como frecuentemente se le llama. pero yo siempre sospeché que se podría sustituir el Minueto de la Sinfonía número 98 de Haydn por el Minueto de la Sinfonía número 99 de Haydn. más tarde será un scherzo. El uso y la costumbre hacen que esos tiempos parez. los compositores trataron de encadenar sus tiempos por medio de la unidad temática. por un momento. Por tanto. es un minueto.

en la recapitulación vuelve a oírsele en su forma original. en el sentido de "raras" o "singulares". 11 Esta esquemática descripción se propone indicar únicamente la estructura convencional como se acostumbra hacerlo en los libros de texto.. I3 La recapitulación o reexposición repite más o menos literalmente lo que se encontró en la exposición.. y está siempre en la tonalidad de la dominante. la tonalidad principal del tiempo. No se tome. He ahí lo que son las meras líneas generales de esa forma. combina libremente los materiales presentados en la exposición y añade a veces nuevo material propio. o "masculino". o de las varias clases de forma tripartita examinadas como Formas por Secciones.b.--\.. cada uno de los cuales tiene de cinco a diez minutos de duración. [T. 12 Es decir. 12 el carácter del segundo tema es lírico. En esta sección la música pasa a tonalidades nuevas y extrañas. con la diferencia de que ahora todos los temas están en la tonalidad de la tónica. el tema conclusivo es menos importante que los dos anteriores y está también en la tonalidad de la dominante. La sección del desarrollo es "libre".] Exposición A "'--a. y está siempre en la tonalidad de la tónica. esto es. en este caso. pues.] 13 El calificativo "extrañas" tiene el sentido estricto de "ajenas a la tonalidad principal". o "femenino". un segundo tema y un tema conclusivo. I I El carácter del primer tema es dramático.172 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 173 Las sonatas en un solo tiempo son por lo general de dos tipos: o se limitan a un tratamiento extenso de la forma de primer tiempo o tratan de incluir los cuatro tiempos dentro de los límites de uno solo. Forma de allegro o primer tiempo de sonata Uno de los rasgos más notables de la forma de allegro de sonata es que se pueda reducir tan fácilmente a la ordinaria fórmula tripartita: A-B-A. La explanación convencional de la forma allegro de sonata es fácil de ver. Examinémosla ahora más detenidamente y veamos si no podemos generalizar acerca de ella de manera que la hagamos más aplicable a ejemplos concretos de todas las épocas. exposición-desarrollo-recapitulación o reexposición. La parte de la exposición contiene un primer tema. Explica en su mayor parte las formas más tempranas y menos complejas del allegro de sonata. Pero en este caso es preciso recordar que cada una de las partes de A-B-A representa extensos trozos de música. no difiere de la pequeña sección analizada en el capítulo "La estructura musical". Las sonatas en dos tiempos son demasiado caprichosas para que podamos catalogarlas. En todo lo concerniente a sus líneas más generales.b tónica ~c lM tonalidades extrañas : 11 B 11 A I ~\. Un simple diagrama mostrará la traza general de esa forma: Desarrollo Recapitulación Como puede verse.. En la parte de la exposición se expone el material temático. el A-B-A de la fórmula se llama. [T. en la parte del desarrollo ese material temático es tratado de maneras nuevas e insospechadas.e a tónica tónica tónica I dominante dominante .

no habría inconveniente en llamar a al primer tema. dramático y afirmativo. como a menudo se le llama. constituyen una frase o frases finales. se puede decir con seguridad que los temas se exponen. De modo que una parte del problema de escuchar la forma de primer tiempo consiste en observar si se hace o no esa repetición. cualquiera que sea la época a que pertenezcan. La exposición contiene variedad de elementos musicales. Digo "se solía llamar". Los compositores. sin que podamos decir en qué orden exactamente habrán de aparecer. pues si así no fuere poco o nada habría que desarrollar. Por tanto. deberá tener idea clara de en qué lugar se produce el final de la exposición. llamado segundo tema. una b minúscula y una e minúscula que representan lo que se solía llamar primer tema.aería sino confusión. sin alguna especie de transición de un estado de ánimo fuertemente dramático a otro líricamente expresivo. Las sonatas y sinfonías más modernas no indican repetición alguna. Hoy día los intérpretes siguen su personal criterio en cuanto a repetir o no la exposición. siempre y cuando se entendiese bien que puede consistir en un conglomerado de varios temas o fragmentos de tema. pueden ser de cualquier naturaleza que lleve a una sensación de conclusión. aten- . pues el auditorio. Esté. No obstante. que hay contraste entre sus caracteres respectivos y que producen una sensación de conclusión al final de la sección. Otro elemento importante hay en la exposición. pero en los de más tarde sólo podemos estar seguros de que en la exposición concurrirán dos elementos opuestos. Eso es importante. segundo tema y tema conclusivo. Por razones de conveniencia. de suerte que. uno que significa fuerza y agresividad y otro de carácter blando y cantable. aunque sepamos leer música. el cual también puede ser en realidad un tema o una serie de temas. Esa transición. por lo general. conservan la forma tripartita de exposición-desarrolla-recapitulación. pues ello no t. correspondientes a la e minúscula. No se puede pasar con facilidad. Pero temáticamente nunca deberá ser de tanta significación como los elementos a y b. Ésa es su naturaleza esencial. Es difícil decidir en términos generales qué es exactamente lo que entra en una exposición. recurren a una especie de figuración musical que tiene importancia por su significado funcional más bien que por su interés musical intrínseco. en tales momentos. porque a los nuevos analistas acabó desagradándoles la manifiesta disparidad que hay entre esa nomenclatura y la evidencia mostrada por las obras mismas. pues. puede ser breve y muy elaborada. siempre podrá encontrar de un modo mecánico el fin de la exposición de cualquiera de las sonatas v sinfonías clásicas con buscar la doble barra ¿on el siano de '" repetición que indica la repetición de rigor en toda la parte. Esa yuxtaposición de dos grupos de temas. es la esencia de la exposición y determina el carácter de toda la forma allegro de sonata. En la mayoría de los primeros ejemplos de esa forma se sigue más estrictamente la ordenación del material en tema primero y tema segundo. si se supone que va a seguir inteligentemente el desarrollo. aunque de naturaleza más lírica y expresiva que a. de carácter. El último o últimos temas. Lo mismo se puede decir de b. Esos varios elementos suelen estar divididos en una a minúscula.174 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 175 Todos los allegros de sonata. no nos será fácil encontrar el final de la sección. Si el lector sabe música. o puente.

Es la sección del desarrollo lo que da al allegro de sonata su carácter especial. y 2) que durante el curso de. la tonalidad original. que la forma sonata. La recapitulación (o reexposición) 14 es. Ese rasgo de la forma allegro de sonata es lo que tanto ha fascinado a ~odo~ los compositores: la oportunidad de trabajar hbr~­ mente con materiales ya expuestos. p~r.176 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 177 to el lector a la aparición del puente entre a y b Y a la posibilidad de un segundo puente entre b y c. aun en los últimos tiempos en que la clásica relación de tónicadominante-dominante entre los temas primero. segundo y tercero.a los tipos de desarrollo. esto es. Más tarde. por lo general. en cuanto al mater. cOlTectam~n­ te es en esencia una forma pSlcolog lca Y dramat!c. No hay reglas que rijan la sección de desarrollo. si bien aun ahí hay tendencia a omitir lo que no es esencial y a descartar el material ya suficientemente oído. Se podría llegar hasta decir que es una de las cosas principales que separan al ~ompositor de. Porque cualquiera puede sIlbar tonadas. Entre el 14 El autor usa siempre el término "recapitulación". exacta. Así por ejemplo. La tendencia a dar mayor importancia a la sección de desarrollo ha ido en aumento. sin que se cree una sensaClOn de lucha o drama. de suerte que esa sección se convirtió en el eje de la forma allegro de sonata y en ella vierte el compositor.] . en época aun tan temprana como la de Beethoven. El plan modula torio se siguió aceptando. o más. la sección de desarrollo se hizo mucho más elaborada de lo que era antes. hasta convertirse a veces en un mero fantasma de su ser anterior.1 profano.. No es muy difícil comprender por qué. El lector vera.acerca de dos factores: 1) que el desarrollo coml~nza comúnmente por una repetición parcial del pnmer tema a fin de recordar al oyente cuál fue el punto de p. por ser más usual entre los músicos de habla castellana. El compositor tiene completa libertad en ~uanto . ent~ndi~a. longItud de la sección.que pone a prueba la imaginación de todo composItOr. pues. para poder escnblr un desarrollo realmente bello de esas tonadas. partían de una estructura cuya traza era perfectamente clara. se rompió por completo. El allegro de sonata tuvo su origen en una época en que los compositores tenían una mentalidad "clásica".o hay que ser realmente un compositor. lo cual sirve para preparar la sensación de regreso al hogar que se produce cuando se alcanza. y en ella metían una música bien controlada y de carácter emocional objetivo. [T. Por supuesto que todo eso varía considerablemente según se trate de una forma temprana de allegro de sonata o de una más tardía.IaI tematico que decida desarrollar. como ya señalé. Añadimos nosotros el de "reexposición".rtida. en cuanto a la mtro~uc­ ción de nuevos materiales y en cuanto a la. como su nombre indica. hasta la última gota. elerr:~ntos de la exposición. con el Of¡~I~ y la técnica de un compositor. la repetición se fue haciendo más y más libre. Solamente se puede generalIzar .1 desarr~ll? la música modula a lo largo de una sene de tonalIdades lejanas. No podemos mezclar los dos. respectivamente. La parte del desarrollo es lo . En ninguna otra for~a hay una parte especial reserva~a para la extenslOn y desarrollo del material tematlco presentado en una sección previa. al comienzo de la recapitulación. En el allegro de sonata clásico la repetición es. toda la imaginación e invención de que es capaz. una repetición de la exposición.

178 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 179 esquema formal A-B-A y la naturaleza del contenido musical no había contradicción. El carácter de su material temático era realmente personal. egro y una . De Beethoven en adelan. b' d ' In e contnUIr ~ ~r sensación de unidad. indicación segura de que la secclO~ A no ha comenzado aún. ~era necesario oír la obra una y otra ver MI expenenCIa me ha enseñado que no conozco a ondo una obra mientras no soy capaz de cantárm~la me?~almente.e. Como un ejemplo entre muchos. De suerte que hoy día el oyente tiene que estar dispuesto a ver aplicado ese término casi en cualquier sentido.tJco de una forma y el contacto con os cambIOs c~leIdoscópicos de un organismo vivo. p.cales independientes por completo . l~s diferencias entre el mero es(uema dI. por decirlo a~I. Porque es simplemente lógico que si el compositor expone su material en la exposición y lo desarrolla luego de una manera sumamente dramática y psicológica.te ha . E~ c~I?o la dIferencia que hay entre leer una descnpclOn de la fisonomía de un ser humano y conocer a un hombre o a una mujer de carne y hueso. aunque sIempre conducente a una sensación de epIlogo y conclusión. realmente inspirado.coda al final. Una de las equivocaciones más extraordinarias de la música es el caso de Scriabin. en mI Imaginación. ¿Qué sentido tiene pasar por toda la baraúnda y la lucha de la sección de desarrollo si es sólo para llevarnos a las mismas conclusiones de que habíamos partido? Por eso parece justificada la tendencia de los compositores modernos a abreviar la recapitulación o a sustituirla con una conclusión nueva. de volverla a crear. con recapitulación y todo. Pero Scriabin.~esempeñado un preponderante pa el en la d¡]ataclOn de los límites de esa forma. a egro que sIgue o puede que contenga una verSlOn lenta del tema principal de A a f' d . Su o~e­ to e~ crear una sensación de apoteosis: el material es VISto por última vez y bajo una luz nueva A ' tampo~o hay reglas que rijan el procedimie~to q~: tratamIento es a veces tan extenso que convierte ~ la ~~9a en una ~specie de segunda sección de desarro. escogí la Sonata "Waldstein" para . En realidad. el compositor ruso de dotes asombrosas. La coda no se puede descnbIr tan terminantemente. fallecido en 1915. .agrama.tendra valor para el lector si éste lo aplica a la au IClOn de obras concretas. al final haya de llegar realmente a conclusiones diferentes. tuvo la idea fantástica de intentar ponerle a esa emoción realmente nueva la camisa de fuerza de la vieja forma sonata clásica. Pero con el advenimiento de la era romántica la música se hizo mucho más dramática y psicológica. Era inevitable que el nuevo contenido romántico resultase difícil de contener dentro del marco de un esquema formal esencialmente clásico. O 53 d plano. Dos importantes adiciones se hicieron a esa forma cuando todavía se encontraba en las primeras eJt pas de su desarrollo: una introducción antes del a. No hay mejor modo de apreCIar en ~erdad. que escribió diez sonatas para piano. Este resuI?en de la forma allegro de sonata solam~~t~ . y cuyo análisis se encontrará en el apendIce IU.ftel~Iales musi. Pocos compositores modernos cayeron después en ese error. " e ~eethoven. se van a veces al extremo opuesto y dan una interpretación tan liberal a la palabra sonata que le quitan realmente todo significado. Puede consistir en . La introducción es casi sIe~~re de aIre lento. P~ra que un análisis de esta clase sea de provec~o.

Aparentemente los "modernistas" Liszt. como se la llamaba tal como la perfeccionó Alessandro Scarlatti. italianos. que esas obras no ofrecen problemas específicos diferentes de los arriba bosquejados. Porque los compositores del siglo XIX que le sucedieron -Schumann y Mendelssohn. empero. En tales circunstancias.ban la sinfonía como una "antigualla". Fue ésta la base sobre la que Haydn perfeccionó gradualmente el estilo sinfónico.na si~fonía menos titánica. la condición actual de la SInfonía es tal que sería imposible pasarla por alto sin más examen.nf?nía de más tarde.fDAMENTALES La sinfonía 181 Aunque no constituya una forma independien. PfattelCher. sería vano intentar descubrir al hombre que haya fundado el nuevo estilo. sirviéndose del carácter ligero. describe así lo sucedido: "Una vez que la sinfonía de teatro fue trasladada a la sala de conciertos. sea en la sala de conciertos. más que de la grave manera contrapuntística del concerto grosso. La sinfonía perdió toda conexión ~on sus oríge~es operísticos. distinta de la sonata. Be~t. Karl Nef. cantable del estilo operístico. La forma se amplió." 15 15 Reproducido. tales como el crescendo y el dlmznuendo orquestales y una mayor flexibilidad del tejido orquestal. sea por radio.hoven creó sin ayuda un coloso que sólo él parecIO capaz de domeñar. sin que topemos con alguna de las sinfonías del repertorio usual. Bruckner y Tchai- . se apoderó del mundo musical una verdadera manía de tocar sinfonías. El camino quedaba abierto para las famosas Nueve de Beethoven. la orquesta piafó y tronó en forma completamente nueva e inaudit~. la sinfonía tuvo su origen no en formas instrumentales como el concerto grosso. 1935. oír un programa orquestal. Muchos de ellos escribieron cien y aun más. Berlioz y Wagner consider. capaz de ulterior desarrollo.escribieron u. o sinfonía. franceses y alemanes. en la primera época.yor perfección dentro de los límites de su propio estIlo. la suma total ascendió a muchos miles. presagiando así los tres tiempos de la sinfonía clásica. de Carl F. Los compositores nunca publicaban menos de una docena cada vez. La obertura.ma se encontró en peligro de perder su hegemoma en el terreno orquestal. No debemos olvidar que algunos de sus logros más importantes en ese terreno fueron creados después de muerto Mozart y tras un largo periodo de gestación y madurez. en su Esquema de la historia de la música. el amblto emocIOnal se ensanchó. La textura general fue más homofónica. en realidad. A mediados del siglo la smfo. La mejor orquesta de entonces fue la sostenida en Mannheim de 1743 a 1777. ColumbIa University Press. trad. de Karl ~ef. pero no de ma. La sinfonía la dejó redondeada como forma artística. Al contrario de lo que sería de esperar. Esquema de la historia de la música. Hacia 1750 la sinfonía acabó por desprenderse de la ópera que le había dado el ser y llevar una vida independiente en la sala de conciertos. constaba de tres partes: rápida-lenta-rápida. Allí los precursores de Haydn y Mozart inventaron muchos rasgos de la si. Fueron los "conservadores" como Brahms. Fueron muchos los compositores que colaboraron en el nuevo movimiento. a menos de combinarla con alguna idea programática o de incorporarla en esencia al drama musical. No nos es posible. . Recordemos.te. sino en la obertura de la primitiva ópera italiana.180 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FU:-. con autorización.

Agrandó las dimensiones de la orquesta en proporciones gigantescas. No hay duda de que el interés por esa forma se enfrió entre las figuras más importantes de los 20 primeros años del presente siglo. Unas veces es un tema "mote" que se oye cuando menos se espera en los diferentes tiempos de la sinfonía. a saber. Hasta hace unos cuantos años prevaleció la impresión de que los compositores modernos habían abandonado la forma sinfonía. Después de Franck usó la forma cíclica su alumno y discípulo Vicent d'Indy. y el propio Copland. César Franck tuvo especial predilección por ese procedimiento. Otras veces -y esto es más exactamente la forma cíclica. Sessions y Piston. [T. rusos como Miaskovsky (con quince a su crédito). a que no satisface la necesidad de una lógica musical dentro de cada uno de los tiempos. Durante esa época se introdujo una innovación importante en cuanto a la forma sinfónica. Schoenberg y Béla Bartók no escribieron sinfonías en sus años maduros.todo el material temático de toda una sinfonía se puede derivar de solos unos cuantos temas principales que se metamorfosean por completo a medida que avanza la obra. ingleses como Bax. 16 No hay que olvidar un hecho más: que aun durante el periodo de su supuesta decadencia. la llamada forma cíclica de la sinfonía. Vaughan Williams y Walton. que la unificación de todo el material temático es sólo un expediente. introdujo la masa coral en la Segunda y la Octava y. El que la forma cíclica no haya tenido mayor aceptación se debe. dando la impresión de un único pensamiento unificador. Mahler y Sibelius han sido más intrépidos que algunos de sus sucesores en su tratamiento de la sinfonía. autor de tres sinfonías. Es decir. aumentó el número de los tiempos. el derivar de una sola fuente todo el material no es más que un detalle. en tiempo lento y en finale. Era un intento de ligar las diversas partes de la obra por medio de la unificación del material temático. autor de la Sinfonía de Salmos (1930). en comparación con ellos. que sepamos. Hoy se están escribiendo otra vez sinfonías. y.] . más o menos interesante según el ingenio con que lo utilice el compositor. la utilizó Ernest Bloch en más de una obra. análogamente.182 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 183 kovsky quienes defendieron lo que comenzaba a parecerse mucho a una causa perdida. Pero después la cosa cambió. de suerte que lo presentado primeramente como un sobrio tema de introducción se transforma en la melodía principal del scherzo y. norteamericanos como Harris. pero la sinfonía ¡todavía hay que escribirla! Los problemas de forma y sustancia con que hay que luchar siguen siendo los mismos y. Prokofief y Shostakovich. Ravel. más recientemente. la forma sinfónica siguió siendo usada por compositores tan acérrimos como Mahler y Sibelius. a juzgar por las obras de franceses como Roussel y Honegger. probablemente. El que justamente ahora comiencen sus obras a encontrar lugar en el repertorio usual de las entidades sinfónicas puede ser indicio de un resurgimiento del interés por esa forma. Mahler trató como un desesperado de hacer la sinfonía más grande de lo que era. tomó a su cargo el continuar las tradiciones de la 16 A los compositores citados por el autor hay que añadir el Stravinsky de los últimos años. la Sin/ónía en do (1940) y la Sin/ónía en tres tiempos (1945). Debussy. en general.

está. Sea como fuere. la música parece como si floreciese partiendo a menudo de un comienzo nada prometedor. en cuanto a forma. Se le acusó con acritud de ser un poseur irremediablemente descarriado en sus pretensiones. Tengo la sospecha de que la Séptima. Sibelius manejó libremente la forma. Mucho se ha escrito sobre el magistral desarrollo dado por Sibelius a la forma sinfónica. por mi parte estoy seguro de que su posición será algún día equivalente a la de Berlioz. la separación entre los grupos primero. serán probablemente cambios en la disposición estructural interna de los tiempos aisladamente considerados. desde el punto de vista del oyente lego. a pesar de su nombre. Descubrimos que la mera descripción de la armazón estructural externa de una pieza no encierra la verdadera forma interna de esa pieza. Esta última pertenece a la rara especie de las sinfonías en un solo tiempo. que los tiempos de Sibelius no están construidos convencionalmente y dependen del crecimiento orgánico gradual de un tema que da lugar a otro. de suerte que se puede decir que depende y al mismo tiempo no depende de ellos. En ese sentido restringido. hay que recordar. si es que existe siquiera. Si es que se pueden columbrar algunos cambios fundamentales. nadie puede predecir la naturaleza de la sección de desarrollo ni la extensión de la recapitulación. Por eso la sinfonía moderna es más difícil de escuchar que los ejemplos más antiguos de esa forma. Si es posible alguna generalización acerca del manejo de esa forma por los más nuevos compositores. en cuanto colección de tres o más tiempos distintos. más plenamente digeridos para nosotros. En sus mejores momentos. Ésa es aún la forma en la que el compositor trata de aprehender las grandes emociones. podrá afirmarse que la sinfonía. en su obra podemos encontrar el origen de nuevas texturas contrapuntísticas y nuevos colores orquestales sin los cuales sería inconcebible la sinfonía moderna. y con ella la forma allegro de sonata. que el compositor usa libremente de todos los moldes formales. segundo y conclusivo es mucho menos clara. más próxima al poema sinfónico que a la sinfonía. 5. Pero habría que ver si su desviación de la norma usual no habrá sido tan grande que casi haya roto con el modelo del siglo XIX. En los cuatro capítulos anteriores se resumieron las formas fundamentales pertenecientes a la variedad rigurosa.184 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 185 sinfonía beethoveniana. en especial en sus sinfonías Cuarta y Séptima. Sigue sin haber nada inferior o casual en cuanto a la forma. Está claro que la sinfonía. más bien que del contraste entre dos temas. la forma es más libre: los materiales se presentan de una manera menos rigurosa. Pero el poder escoger algunos de los diversos tiempos de sus nueve sinfonías. A menos que todos los signos sean engañosos. si es que la hay. Sea como fuere. tiene aún una vigencia tan firme como siempre. todavía no han muerto. LAS FOR\1AS LIBRES El preludio. ambas tendrán una sana descendencia. Todas las formas que no tienen como punto de referencia uno de los moldes formales acostumbrados . el poema sinfónico Para tener alguna idea de en qué consiste una forma "libre" hemos de saber lo que es una forma rigurosa.

Bach escribió muchísimos preludios (muy a menudo seguidos de una fuga como contrapeso). y la música de cámara casi siempre encaja en la categoría de la llamada "música absoluta". Por muy libre que sea una pieza siempre será preciso que tenga sentid~ como forma. hasta una larga pieza virtuosística y aparatosa. véase la página 192. Así. En esos preludios "libres" consiguió Bach una unidad de . Un compositor puede escribir un Kyrie muy breve. aun cuando éste puede no tener relación con ninguno de los moldes normales que hasta ahora hemos examinado. piezas llamadas fantasía. Ciertos tipos de composición parecen avenirse más naturalmente que otros con formas que son "libres". las obras vocales suelen entrar en esa categoría a causa de la necesidad de seguir la letra. Eso puede ser debido a que las formas "libres" se utilizan muy frecuentemente en conexión con ideas extramusicales. Ésos son los que Busoni señaló como ejemplo del camino que a su juicio debiera seguir la música. ha de haber ciertamente algún plan formal básico. es cierto en cualqUier arte y especialmente cierto en la música. capricho. muchos de los cuales tienen forma "libre". en la q~e tan fácil es que se pierda la sensación de coherencia. a pesar de ~star predeterminadas las líneas generales. Sin embargo se puede decir con seguridad que hemos de encontrarlas probablemente en uno de estos dos tipos de composición: el preludio y el poema sinfónico.186 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 187 son técnicamente formas "libres".l7 Es muy natural que. De las piezas instrumentales. Por tanto. por ejemplo. el oyente tendrá que estar alerta si espera seguir la idea estructural del compositor. encuentre demasiado estrechos para sus propósitos los patrones estereotipados de las formas usuales. Como título puede significar casi cualquier cosa. El preludio Preludio es un término muy vago que designa una gran variedad de piezas. generalmente escritas para piano. a la categoría de "libre". Pero ponemos la palabra "libre" entre comillas porque. las compOSiciones vocales son más "libres" de forma que las obras instrumentales. A muchos ejemplos nuevos de forma "libre" puede atribuírseles ese origen. de sus di~~~­ sas partes. Por tanto. [T. encontraremos que pertenece. Preludio es el nombre genérico de cualquier pieza de estructura formal no demasiado precisa. por ejemplo. Pero en cuanto forma. no hay lo que se llama una forma mUSical absolutamente libre. En general. tiene posibilidades de van edad caSi ihmitadas. melancólica. mientras que otro lo puede estirar par~ que dure quince minutos. Todo eso es obvio. La Misa. por lo general. si el compositor parte de 17 Sobre el significado de "música absoluta". Evidentemente es imposible generalizar acerca de las formas "libres". elegía.l una idea extramusical. irnprornptu. Las piezas tales como ésas pueden tener la forma rigurosa A-B-A o pueden estar tratadas "libremente". Muchas otras piezas que llevan otros nombres pertenecen a la misma categoría. estudio y demás. aria. desde una pieza tranquila. hablando co~ propiedad. hay más probabilidades de que las obras para piano y para orquesta estén en formas "libres" que no la música de cámara. aun en las llamadas formas libres.

Bach abandona su dibujo por una serie de acordes resonantes entremezclados con roulades y pasajes escalísticos.. dentro ya de este siglo. Particularmente en sus grandes obras para órgano. los compositores escribieron en forma de fácil identificación.el énfasis sigue estando en el enunciado y pleno desarrollo de los temas. El único signo externo de un principio unificador en una pieza de esa clase es la armazón formada por las armonías. Libro 1.-"¡TALES 189 Allcgro trazo. y aun allí tampoco hay una verdadera repetición de notas. por ejemplo. Eso se debió. en la Fantasía cromática y Fuga o en la famosa Fantasía y Fuga en sol menor para órgano. Pero aun después. de Bach. Frecuentemente se combinan ambos métodos. Cuando se oyen esas piezas se tiene la convicción de que Busoni estaba muy en lo cierto al decir que los futuros problemas en el manejo de la forma musical van ligados a esa bachiana libertad de forma. Al llegar a medio camino. ~udo lograr dentro de los límites de la forma tripartlta y de la forma aZZegro de sonata. Un ejemplo excelente es el Preludio en si bemol mayor del Clave bien temperado. sin duda. sea por la adopción de un patrón de carácter bien definido. a la gran variedad que se . Otros ejemplos de especie mucho más grande los encontraremos en las Fantasías de Bach. Bach crea una sensación extraordinalia de magnificencia valiéndose de ese tipo más libre de estlUctura. con el advenimiento de Richard Strauss -el cual ciertamente se preocupó en sus grandes obras orquestales de los problemas de las formas "libres". sino simplemente de dibujo. Aquí no se trata de temas y de su organización por secciones. Durante la mayor parte del siglo XIX. Sin depender de ningún modelo conocido. Solamente en el penúltimo compás hay una referencia al dibujo del comienzo. Con esos medios crea Bach una sensación de fantasía libre y de resuelta libertad de trazo que sería imposible de lograr dentro de una forma rigurosa.188 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAME. Creo que mucho del renacimiento del interés por las formas "libres" se puede atribuir a la influencia de Debussy. La música comienza como se muestra en la página siguiente. sea por una progresión clara de acordes que nos llevan del principio al fin de la pieza sin utilizar ninguna repetición de los materiales temáticos. Tenía éste pocos antecedentes en la música de su tiempo para la manera sumamente personal con que trabajó las formas pequeñas. compuso .

cada uno de los cuales tiene su propio carácter formal.. Inc. Por encima de esa figura misteriosamente evocadora se oye una melodía espectral y fragmentaria. ni ésta es fácil de comprender. pero los medios unificadores son completamente distintos de los utilizados por los predecesores de Debussy. Una tendencia se ha afirmado opuesta a la repetición: el afán de condensación. típicamente debussiana. ciertamente. la segunda de las cuales está situada melódicamente un grado por encima de la primera.. París. ..ur la neige).190 LAS FOR:'v1AS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 191 veinticuatro Preludios para piano. Op.'--'" -=--===--. Es tan intensa la emoción en cada una de esas piececitas para piano que toda repetición es inconcebible.. prOpletanos del copy- nght.. No es de extrañar que la producción de Debussy haya sido relativamente pequeña. un solo acorde en otra. parece surgir espontáneamente a la vida. por ejemplo. pues la escritura de uno no ayudaba a la creación del siguiente... La música nueva contiene melodías más bien recónditas y evita las repeticiones. poco a poco.""'--- Ce rythme doit avoir la valeur sono:e d'un fond de paysage triste et glace ----- . hasta el punto de presentar ahora serios obstáculos para el auditor profano. pues. .. Debussy usa a veces una menuda figura. Obsérvese que la melodía no se repite nunca. de Arnold Schoenberg. ni se detiene nunca para volver sobre lo andado. Es un ritmo único de dos notas. son suficientes para apoderarse del oyente. obra perteneciente a la época media del compositor. Cada nuevo Preludio significó inventar una nueva forma. así: 18 Triste et lent pp cJ. en lugar de eso. yo diría que la mitad de la dificultad de los aficionados para entender la llamada música moderna proviene de no comprender cómo está compuesta la música. Aquí el menudo motivo se mantl. 44) -=::::. Dos cosas hacen fácil de escuchar la música: la melodía clara y la abundancia de repeticiones.. delicada pero seguramente. No es extraño. como ayuda para dar uni~ad a la pieza. 19. En general. Hay veces que no se puede hablar de tema: un ritmo menudo en una pieza. _ ~.7 =-===------. La pieza. una sensación de consumación. tiene unidad. Exactamente igual que en el caso del dibujo-patrón de Bach.. Esa tendencia se la puede ver clarísimamente en las Piezas para piano. I • ~I p expresslf et dorloureux 18 Reproducción autorizada por Durand & Cie. Tomemos.-"3----. el preludIO para piano titulado Pasos en la rlieve (Des pas s..cne firmemente como fondo a lo largo de toda la pieza. Cuando hay melodía. v Elkan-Vogel Company. por una serie de vacilaciones e impulsos secretos. Filadelfia. o motivo. hasta producir. que los auditores encuentren que Schoenberg es difícil de tragar. Desde el tiempo de Debussy la forma ha tendido a una libertad cada vez mayor..

pues hasta los compositores del siglo XVI! tuvieron inclinación a describir cosas musicalmente. se sintió atraído por la idea de describir en 22 Título original: Le Caquel des f'emmes. 21 ~as batallas fueron un tema favorito.] .lgua. [T. [T. or tone. La música se hizo cada vez menos ingenua. Pero hasta el siglo XIX los compositores no fueron realmente capaces de describir bien las cosas. salia ~ecIrse "música pura". Por eso es por lo que Tchaikovsky no se contentó con escribir una obertura sin título en la que hubiese un bello segundo tema. Quizás el desarrollo de la ópera haya sido también responsable del interés que sintieron los músicos por el poder descriptivo de la música. se hiZO Justa19 "Symphonic. lo tonal es sólo lo relativo a la tonalidad.tdl~na. 20 En el castellano de nuestra mocedad. si se quiere reproducir musicalmente una batalla. ¿por qué no calificar de absoluta la música sin aguar? [T. el siglo XIX desarrolló los medios para una descripción musical más exacta de los sucesos extramusicales. va Sakadas descnbIa en el alifo" la lucha de Apolo con el dragón. por ~uerer traducir demasiado literalmente el tone po~m Ingles o el "tondichtung" alémán. lo probable es que se cree un cuadro realista bastante desagradable. . que es la que no tiene connot~c~ones extram~­ sicales. Tampoco debemos olvidar la influencia del movimiento romántico. Hoy día. aun antes del florecimiento de la música instrumental. la cual es lo primero que hay que dilucidar. anhIdr~ se le 1I~. un~ hlstona .] . sino que la llamó Romeo y Julieta y de ese modo designó aquel tema como el motivo del "amor de Romeo por Julieta". El poema sinfónico 19 susCita la cuestión de la música de programa. al alcohol.? una idea poética. Beethoven mismo. casi pueril. . Traduciremos siempre "sinfónico". . Para el compositor romántico no bastaba con escribir una pieza triste. un predecesor de Bach y Haendel. y la llamada muslca absoluta. que e. contando con la orquesta moderna.s la I?úsica relacionada de algún modo c~n.192 LAS FORMAS FUNDAMENTALES I LAS FORMAS FUNDAMENTALES 193 El poema sinfónico Una de las razones de nuestra actual libertad de forma muy bien puede haber sido la creació~ del poema sinfónico. que una obra de la escuda dodecafónica es "un poema atonal".' .' El lector deberá tener idea clara de la diferencia que hay entre la música de programa. y ello nos eVItara tener que decir.c. por ejemplo. poem" escribe el autor.IT. El notable Chant des oiseaux (El canto de los pájaros) de Jannequin es un excelente ejemplo de lo que podía hacer un compositor del siglo XVI en cuanto a imitar las voces de los pájaros por medio de un coro de seres humanos.ma "alcohol absoluto". en las que se pintan "realistamente" historias bíblicas tales como la muerte de Goliath por David.. El parloteo de las mujeres 22 fue otro de los temas que ese compositor abordó. En otras palabras..Ku~nau. necesitaba que supiésemos quién era el que estaba triste y las circunstancias particulares de su tristeza. En bUéna terminologIa cas. por ejemplo. Decir "poema tonal" es incurrir en ?arbansmo~.] i I mente famoso por sus Sonatas bíblicas. como lo atestigua la Sínfonía pastoral. En realidad es bastante ant. que es lo tradlCI~nal en castellano. también la imitación de animales gozó de gran favor. Pero supuesto que.2o La idea de usar de la muslca como medIO de describir algo ajeno a ella es perfectament~ natural. De modo que el lector verá que la idea no es nueva. como también se decía "poesIa pura. 21 Por el año 600 a.] .

194 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 195 términos musicales acontecimientos extraños a la música. El otro tipo de música descriptiva es menos literal y más poético. En ese caso tenemos una cosa real imitada realistamente. El compositor desea reproducir el sonido de las campanas en la noche. o un aeroplano. el interés de la historia no puede nunca ocupar el puesto del interés musical. los compositores no escriben hoy día tanta música de programa como se solía a fines del siglo pasado. o una feria campesina. La música ha de ser capaz de mantenerse en pie por sí misma. ésta SIempre deberá existir solamente en términos musicales. No se trata de describir una determinada escena o acontecimiento. El balido de las ovejas siempre sonará al balido de las ovejas. hay dos clases de música descriptiva. No permitamos nunca al compositor que nos justifique su pieza con la historia en ella contenida. El suyo fue uno de los primeros ejemplos de música orquestal descriptiva. Por tanto. pero el caso es que. a causa de ello. escribe determinados acordes. La primera corresponde a la calificación de descripción literal. Este es el peligro que corre toda música de programa. puede que el tema nos parezca más pertinente. Seguramente que. en lugar de una imitación literal. aunque no conozcamos cómo se titula. Pueden ser las nubes. de suerte que no sea cercenado el goce de la persona que la oiga sin conocer el argumento. n·] ca-poética del fenómeno tal como se refleja en el espíritu del compositor. Eso constituye una forma más elevada de la música de programa. Que la protagonista encuentre un fin prematuro no es razón suficiente para dar un final lento a la pieza. Romeo y Julieta es una de las mejores piezas de Tchaikovsky. Si por casualidad sabemos que simboliza la lucha entre las casas rivales de Montesco y Capuleto. lo que el compositor desea es comunicar al oyente ciertas emociones suscitadas en él por alguna circunstancia externa. Lo que Beethoven inició en su Sexta Sinfonía como obra excepcional. pero una nube representada musicalmente deja más en libertad a la imaginación. Hablando en términos generales. lo hizo Berlioz base de toda una carrera. el argumento no debe ser nunca otra cosa que un atractivo que se añade. Ese final lento deberá estar justificado también por el contenido musical. . los cuales realmente suenan como las campanas en la noche. ni puede nunca convertirse en una excusa de los procedimientos musicales. El primer tema es dramático y conmovedor y está bien tejido. sino también cualquier otro suceso o idea que decidiesen representar. tenemos una transcripción músi23 El autor alude al DO/1 Quijote. La Sinfonía fantástica es un ejemplo pasmoso del progreso logrado en el siglo XIX por la habilidad de los compositores para describir gráficamente no sólo escenas guerreras o pastoriles. en el que el compositor imita balidos de ovejas Y carneros. En una palabra.23 La música en ese caso no tiene otra raison d'erre que la mera imitación. Un ejemplo famoso de esa clase de descripción musical es el pasaje de un poema sinfónico de Strauss. o el mar. pero al mismo tiempo eso limi!a su capacidad de herir nuestra imaginación. para orquesta o para piano o para cualquier otro medio sonoro que esté utilizando. Un principio hay que tener muy presente: por muy ~rogramática o descriptiva que sea la música. En otras palabras.

el poder de la música absoluta y de sus moldes formales era demasiado fuerte para que se hiciese caso omiso de él. Su ejemplo lo siguieron otros compositores. una de las pocas formas nuevas del siglo XIX. Sobre todo al comienzo. Pero el principio quedaba establecido. César Franck. Eran los herederos lógicos de la idea de Liszt. tienen pocos rivales y como tratamiento de las formas libres fueron las primeras en su clase. por supuesto. Balakiref y multitud de músicos menores. El primitivo noema sinfónico era análogo a un tiempo suelto de 'una sinfonía. el mero tamaño es tan grande que hace peligrosamente inestable la composición. cuya forma se puede decir que está construida por secciones. desarrollo y recapitulación. el apasionado drama de Romeo se ajusta con sorprendente facilidad a la forma regular del allegro de sonata. Escribió trece. Smetana. No todos sus poemas sinfónicos están en formas "libres". el manejo de los materiales es tan poco convencional que constituye en realidad una forma "libre". con su introducción. Liszt es considerado generalmente como el creador del poema sinfónico. En Ein Heldenleben (Una vida de héroe) o Also sprach Zarathustra (Así hablaba Zaratustra). primer tema y segundo tema. Puesto que el compositor describe alguna cosa. Todo lo que se necesita para ello es . El comienzo de esa mayor libertad fue. Incluso cuando se apoyan en alguna de las formas rigurosas. Como representación pictórica. Liszt comprendió que una idea poética. No fue sino hasta Strauss y Debussy cuando los compositores tuvieron el valor de abandonar las formas rigurosas en favor de una mayor fidelidad a sus intenciones programáticas. la Sinfonía pastoral de Beethoven es en primer lugar una sinfonía y sólo en sentido secundario una sinfonía pastoral. El poner al día la idea programática es un asunto muy sencillo. eso es lo que Strauss pide de nosotros. Análogamente. con una explicación previa impresa en la partitura. Así. aparentemente sólida dentro del repertorio sinfónico-. si había de ser expresada con propiedad. Como quiera que sea. ni aun aplicándolas del modo en que lo hizo Berlioz en sus sinfonías programáticas. Está por ver si la mente humana puede en realidad relacionar entre sí los diversos momentos de una forma libre que dura más de cuarenta minutos sin interrupción. La solución de Liszt fue el poema sinfónico en un solo tiempo. pero el poema sinfónico straussiano es más bien el equivalente de una sinfonía de cuerpo entero. algunos de los cuales todavía se ejecutan. A pesar de evidentes debilidades -que pueden afectar con el tiempo su posición actual. tales como el rondó (Till Eulenspiegel) o la variación (Don Quijote). pero en un plano mucho más grande y presuntuoso. Paul Dukas. especialmente Saint Saens. esas obras constituyen notables hazañas. Entre 1890 y 1900 escribió Richard Strauss una serie de poemas sinfónicos que por su libertad y audacia asombraron al mundo musical. Tchaikovsky. Para comprender como es debido el contorno formal de una poema sinfónico de Strauss serían necesarias más explicaciones de las posibles dentro de los límites de este libro. no podía confinarse dentro de los límites de las formas rigurosas. la creación del poema sinfónico. Pero con frecuencia no es ése el caso.196 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 197 Es bastante sorprendente que una cantidad considerable de la música de programa esté escrita en una u otra de las formas fundamentales. era de esperar que la forma fuese necesariamente libre.

si no es una gran pieza de música. su aminorar la velocidad hasta pararse . Honegger escribió una segunda pieza programática titulada Rugby. o la mavoría de ellos. Pero. su veloz carrera a través del espacio. o escriben sin rodeos obras teatrales o escriben música absoluta. prefieren no mezclar sus categorías. El título se refiere a un determinado tipo de locomotora conocido por ese nombre en Europa. Los nuevos instrumentos eléctricos. por una parte. tal como una fábrica o una lancha de carreras aerodinámica.. Pero nadie puede profetizar si podrá recrudecerse o no el interés por la música de programa. sin embargo. Con eso es bastante fácil dar a la vieja idea un especioso aire de modernidad. ello se debe más bien a la baja calidad de una parte del material temático que al tratamiento de la idea programática misma. por otra. Hubo excepciones. fábricas Ford. El compositor se las arregla muy bien para dar al oyente la impresión del silbido del vapor y del chogchog de la máquina y. su gradual aumento de velocidad. pistas de patinar. almacenes de a cinco y diez centavos. nuevas posibilidades al poder imitativo de la música. La música de programa. al mismo tiempo. y la música. a la música de programa. abrirán. Hoy días los compositores. los nuevos compositores no han escrito mucha música de programa. la tendencia a alejarse de la música impresionista y. sin duda.. Honegger se aprovechó de cierta analogía que hay entre el lento arranque de un tren. está aparentemente en decadencia. en ese sentido literal. estaciones de radio. relativamente. . Mossolov escribió su Fundición de acero. Pacific 2-3-1 es un excelente ejemplo de la música de programa moderna. otros compositores utilizaron como materia de descripción musical campeonatos.198 LAS FORMAS FUNDAMENTALES LAS FORMAS FUNDAMENTALES 199 describir en términos musicales algún fenómeno típicamente moderno. cuando estén suficientemente perfeccionados. el impulso hacia el neoclasicismo han dejado con pocos partidarios. A Arthur Honegger le correspondió una cantidad considerable de notoriedad por su breve pieza orquestal titulada Pacific 2-3-1. Como ya dije. escribir una pieza sólidamente construida con melodías y armonías como cualquier otra.

Por otro lado. se puede decir en rigor que el público que rebañegamente se congregaba para oír ópera poco favor le hacía a ésta. Si por algún feliz accidente llegaba una obra nueva a la escena. Sus orígenes se remontan hasta la música ritual primitiva de la tribu salvaje o el canto religioso del drama sacro medieval. revolucionaria. Durante por lo menos treinta años después de su muerte. fue usual entre la élite hablar de la forma operística con una cierta condescendencia. la música escrita para acompañar un drama. Además. LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL HASTA aquí.LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 201 VIII. estaba el "público de la buena sociedad". Esto no es un baldón para su música. capaces de despertar asombro solamente en el ánimo de un magnate del cine. inmediatamente después de Wagner. no es un fenómeno natural como parece. naturalmente. acabó asociado con lo que a veces se' denominó "público de barberos". La única forma de música teatral que en todo caso está sujeta a controversia. Sólo después de un desarrollo histórico que duró siglos fue cuando la música escuchada por lo que ella es pudo parecer bastarse a sí misma. Por otra parte. una película o un ballet parece explicarse por sí misma. Pero luego. que convertía la ópera en un lugar de recreo a la moda y la veía solamente bajo su aspecto circense. era más que . Aun hoy. de la opinión de la élite musical. yeso era cosa muy difícil de lograr. Hubo un tiempo en que a la ópera se la consideró como la forma más avanzada de todas. que no tiene conexión con ninguna idea extramusical.tuvo haciendo heroicos esfuerzos por arrojar de sí el terrible impacto de Wagner. Ciertamente. hasta hace muy poco. la cuestión de escuchar de modo inteligente se consideró tan sólo en relación con la música que corresponde a lo que se denomina música de concierto. piezas espectaculares pasadas de moda. Entre las principales figuraba la circunstancia de llevar la ópera consigo la "mácula" de Wagner. Además. la música teatral es. una fauna musical para la que el verdadero arte de la música se suponía que era un libro cerrado. la música. en comparación. ya estuviese invadiendo las salas de conciertos? Para la élite musical toda música de pretensiones serias parecía automáticamente proscrita de los teatros de ópera. y aparte por completo el drama musical wagneriano. 200 Hubo varias razones para el descrédito en que cayó la ópera. Por un lado. una cosa perfectamente natural. y por tanto necesita alguna explicación. particularmente en la ópera. ¿Cómo se habría podido pensar en inyectarle a esa situación una ópera nueva escrita en el estilo más moderno de los años veinte. Hablo. Pero eso no siempre fue asÍ. el repertorio que generalmente se representaba estaba formado en su mayor parte por "lo de siempre". la música no nació como música de concierto. es la forma operística. La ópera es en nuestros días una forma artística de reputación un tanto dudosa. que es un fin en sí misma. Quiere decir sencillamente que cada generación debe crear su propia música. aun cuando esa música nueva. Por extraño que parezca. la totalidad del mundo musical es.

eso si no se la había ~niquil~d? previamente con los artificios del montaje openstlca convencional. Una ópera de verdadero éxito producía grandes utilidades. el drama no se canta continuamente (por lo menos hasta el tiempo de Wagner). que funcionaban durante la mayor parte del año. estamos contemplando escenas de la vida real. por ejemplo. pues. Será importante para nosotros comprender hasta qué punto aceptamos la convención en el teatro. Además. lo cual lo aleja todavía más de toda conexión con la realidad que se supone estar describiendo. La cuestión es que la ópera también tiene sus convenciones. Los compositores tenían. una ópera es simplemente un drama cantado en vez de un drama hablado. y aun mayores que el teatro. sino que se divide en piezas musicales dispuestas y contrastadas con regularidad. Pero hay más. pretende que la cuarta pared de un aposento está allí y que nosotros. es que la ópera está atada de pies a cabeza por la convención. no tenemos inconveniente en aceptar como real la convención escénica. Ésa es la primera convención. de algún modo milagroso. El teatro. y por su gusto. Ésas son algunas de las razones de la poca estima en que tenían a la ópera. y los editores para imprimirlas. No tardó mucho en propagarse el interés a otros países. Los niños que van por primera vez al teatro se imaginan que todo lo que allí ocurre son sucesos reales. En un sentido. si es que hemos de ceder en nuestra resistencia a aceptar la convención aún mayor de la ópera. jamás van a una representación operística. Además. Veamos lo que se puede decir para demoler ese prejuicio. y hasta nuestro Metropolitan rindió pleitesía tibiamente a la nueva ópera con alguna que otra representación de una obra moderna representativa. Todo buen ciudadano tiene su a~ono semanal a la ópera. y en la que nunca se hará demasiado hincapié. la histo- . aunque sabemos muy bien que los actores no hacen más que fingir. pero nosotros. Per? alrededor de 1924 comenzó un renaCimiento del interés por la ópera. las personas mayores. el cine y el teatro juntos. Si se ha de convencer al lector de que hay alguna justificación para la vida infundida nuevamente a la ópera. el cual tuvo su origen en ~Ie~ania. en cuanto forma. Por supuesto que la ópera no es la única forma artística que está atada así. completamente en desacuerdo con la realidad.n ~erio. Todas las pequeñas ciudades de Alemama tienen un teatro de ópera.202 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 203 probable que se la encontrase demasiado esotérica para el auditorio. y si pueden evitarlo. tanto a los autores como a los editores. La primera consideración que se ha de hacer. será necesario que comprenda un poco la ópera como forma. las personas que tomaban la música e. de suerte que era casI un deber social para la ópera el renovarse como forma. No hay que olvidar que en Alemania la ópera ocupa el lugar que entre nosotros tienen la comedia musical. Estoy seguro de que muchos de mis lectores tienen la convicción de que la ópera es una forma estúpida. los editores de música hicieron mucho para alentar la composición de nuevas obras operísticas. mucho estímulo para escribir óperas. además de la ventaja de un público de posguerra interesado por meterse en nuevas aventuras operísticas fuera del sendero convencional. Por aquel tiempo se dijo haber no menos de diez escenarios de ópera de primera clase y veinte de segunda.

Esos hechos vienen a demostrar que la ópera no es una forma realista de arte. En sí misma contiene casi todos los medios de expresión musical: la orquesta sinfónica. como el primero de los elementos con . lo que traté de expresar es que. Lo que la hace diferenciarse tanto de las demás formas musicales es su condición de incluirlo todo. demuestra una mentalidad artística un tanto baja. La ópera puede contener música de naturaleza sinfónica o "absoluta" y puede ser puramente descriptiva y programática. que los compositores destaquen un elemento a expensas de otro. vestidos y decoraciones. el problema no tiene solución. Es teatro en gran escala: multitud de personas en la escena. esos trozos de recitativo pueden ser sumamente fastidiosos. ya ligero." En un sentido. es casi imposible imaginar algún tipo de arte musical o teatral que no se sienta en la ópera como en su propia casa. La consecuencia ha sido. como es el caso de la mayoría de las óperas en los países de habla inglesa. Nunca nada sensato parece tener lugar en el escenario de ópera. En realidad. es combinar todos esos elementos dispares para que formen un todo artístico. no hay nadie más molesto que esas personas que en arte solamente pueden comprender el realismo. evidentemente. El compositor al que no atrae semejante medio muy poco teatralismo tiene en el alma. pantomima y drama.realidad es imposible escoger una ópera y decir: "¡Esta es la ópera perfecta! Aquí está la solución para todos del problema de la forma. a menos que parezca real. Finalmente. Ni la actuación de los cantantes concurre a hacer un poco menos tonto el libreto. El no creer nunca nada de lo que vemos. la voz solista. El teatro de ópera es un buen lugar donde poder hallar esos placeres de orden más simbólico. está la cuestión del recitativo -esa parte de la ópera que no es ni hablada ni cantada. y no se debe exigir que lo sea. La ópera contiene también ballet. para disfrutar de lo que sucede en el teatro de ópera se debe comenzar por aceptar sus convenciones. el coro. Eso se aplica particularmente al texto literario de la ópera. Es sorprendente que todavía algunas personas consideren la ópera como una forma muerta. En. sin ningún esfuerzo por estimular el interés musical.que va narrando el argumento (especialmente en las viejas óperas). en la práctica. el conjunto vocal. El carácter de la música puede ser ya serio.204 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 205 ria que allí se narra suele ser de una simpleza tal que difícilmente podría exagerarse. o ambas cosas dentro de la misma obra. Debemos estar dispuestos a admitir que las cosas simbólicas también reflejan realidades y proporcionan a veces mayor placer estético que las meramente realistas. magnificencia de las luces. En resumidas cuentas. que es como se le llama al libro de la ópera. pues es casi imposible igualar y equilibrar los diferentes elementos de una ópera de tal manera que se logre un todo completamente satisfactorio. pues la ópera ha fascinado a algunos de los compositores más grandes del mundo. Pero alguno tienen la mayoría de los creadores. sino más bien cantada a medias. Cuando la ópera se canta en un idioma desconocido del auditor. En otras palabras. Pero a eso se añade el fausto espectacular que sólo la ópera a su modo puede ofrecer. Pasa fácilmente de una cosa a otra. El problema. al escribir una ópera. Es un problema que no tiene nada de fácil.

se extendió gradualmente de Italia a otros países. que tan felizmente había comenzado. tan compleja. La "nueva música" iba a cambiar todo eso. Recuérdese que hasta entonces la música seria había sido casi por entero coral y de naturaleza sumamente contrapuntística e intrincada. (Cuarenta años pasaron antes de que se abriese en Venecia el primer teatro público de ópera. Para nuestro modo de ver. Los compositores de óperas han hecho en la práctica una de estas dos cosas: o dieron a la letra un pape! preponderante y usaron la música sólo como servidora de! drama. si se representaran. Primera. El primer gran compositor de óperas fue el italiano Claudio Monteverdi. Desde el punto de vista ventajoso en que nos encontramos. Al escuchar a Monteverdi es necesario entender el significado de la letra. De hecho. De suerte que todo el problema de la ópera se puede reducir a la estrepada de la letra por un lado y de la música por el opuesto. la importancia dada a la letra. Pero lo muy extraordinario del recitativo de Monteverdi es su carácter. en Florencia. Hoy día consideramos de poco interés el recitativo de una ópera y aguardamos siempre al aria que le sigue para despabilarnos. A pesar de que aparece casi en los mismísimos momentos de nacer la nueva forma nadie después de Montever"di fue capaz de pone. El año de 1600 proporciona un punto de partida conveniente. Por supuesto que lo que lograron fue una cosa completamente distinta: la creación de una forma nueva que estaba destinada a inflamar la imaginación de artistas y auditorios en las generaciones futuras. el estilo de Monteverdi resulta limitado de recursos: consiste en su mayor parte en lo que llamaremos recitativo. La nueva forma artística.de las reuniones de ciertos compositores y poetas en el palacio de un tal Conde Bardi. Primero pasó de Venecia a Viena y . Deseaban volver a crear lo que creían que había sucedido en el teatro griego. cada uno por sí mismo. resolvieron ese problema. Lo mismo sucede mucho después en la historia de la ópera. conmovedor y convincente. sorprenderían a nuestros actuales aficionados a la ópera como poco más que piezas de museo. y.206 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 207 que trabaja el compositor. Nótense inmediatamente dos cualidades fundamentales de la ópera en sus mismos comienzos. palabras en música de un modo tan sencillo.) El propósito aparente de los hombres que se reunían en casa del Conde Bardi era la restauración del drama griego. Suena absolutamente a cosa verdadera. pues fue por entonces cuando comenzó la historia de la ópera. cuando ciertos compositores vuelven al ideal operístico de Monteverdi. Es instructivo el contemplar desde ese punto de vista la historia de la ópera y observar cómo los compositores. Desgraciadamente rara vez se dan hoy día sus obras. las óperas de Monteverdi están exentas de arias. Segunda. el aspecto "buena sociedad" de la ópera desdc su mismo principio. pues es mucha la intención que e! compositor pone en ella. está sentido de manera asombrosa. haciendo que la música narre una historia. que era casi imposible entender una palabra de lo que estaban diciendo los cantores. Fue ésta el resultado -por lo menos así lo dicen los historiadores. o sacrificaron francamente la letra y la usaron tan sólo como percha para colgar su música. de modo que parecen no ser otra cosa que un largo recitativo con alguno que otro interludio orquestal. la música había llegado a ser tan contrapuntística.

Eso había de venir después. antes d~ asumir .el papel de reformador. y la ópera se justifica solamente por su atractivo musical. eran recitativos ordinarios. Las ideas de Gluck sobre la reforma operística eran Justas. El modelo de ópera que Scarlatti el viejo desarrolló lo enlazamos ahora con las óperas de Haendel que habían de venir después. mientras se ponía todo el énfasis en el lado musical de la ópera.o que sig~ió era inevitable. La nueva forma condensó en lo que ahora consideramos como arias la emoción despertada por la acción. El resultado fue una forma de ópera consistente en una colección de arias entremezcladas con recitativos. no una colección fantástica de arias más o menos impresionantes. prosaicos. El gran compositor de óperas en el siglo XVII fue Alessandro Scarlatti. En este tipo de ópera el argumento importa poco. No había ningún intento de pintar con la música los sucesos que acaecían en la escena. Como la ópera se habla convertido en una forma artística tan formalista y antinatural. cuyas obras hemos comentado al examinar la forma binaria. y esas arias se unieron por medio de pasajes de recitativo. de que ésta tuviese más sentido. ~endría equilibrio y contraste y una fluidez y contmUldad que le darían coherencia en cuanto forma artística. Todo el interés se centra en el cantante y la parte vocal. La rivalidad entre los cantantes llevó a añadir a la línea melódi- ca toda clase de gorgoritos y perifollos con el único Propó~ito de exhibir las proezas del intérprete en r 1. fue capaz de incorporadas a obras prácticas. el ballet no sería un mero divertimiento introducido como tal. alguien tenía que surgir como reformador. como se sabe. Siempre hay alguien que trata de ~acer ~ la ópera más real de lo que fue en la época mmedlatamente anterior. Esa evolución resultó ser peligrosa. el cantante estaba por encima de todo y la música era la servidora del cantante. destinados meramente a narrar la historia lo más rápidamente posible. L. Ésos fueron los grandes centros operísticos por los años de 1700. Gluck puso la idea dramática por encima de todo y escribió una música que era la servidora de las intenciones del texto literario. En la vieja ópera. pues no pasó mucho tiempo sin que el natural deseo de los cantantes de convertirse en el centro de la escena condujese a serios abusos que hasta ahora no han sido de ningún modo extirpados por completo. de modo que sabia. Gluck trató sobre todo de hacer más racional la ópera. Pero no hay que confundir esos pasajes con la especie monteverdiana de recitativo. Para entonces la ópera ya había virado con respecto al prototipo monteverdiano. sino una parte mtegrante de la idea dramática de la obra. por ejemplo. El campeón de la reforma que quería corregir los abusos de la ópera haendehana fue. Londres y Hamburgo. de que hablaba cuando dijo que la ópera neceSitaba que se la purificase. cuestlOn. Y lo que es más. La historia de la ópera está salpicada de reformadores. Gluck rr:isn:o había escrito muchísimas óperas en el estIlo ItalIano convencional de su tiempo. Armida. Christoph Willibald von Gluck.. para poder llegar al aria siguiente. padre del clavecinista Domenico. el drama es estático y la acción desdeñable. Así.208 LA ÓPERA y EL DRAMA MCSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 209 de Viena a París. Alce. La letra se volvió menos importante cada vez. Cada acto había de ser una entidad en sí mismo.·tes son los nombres de algunas de sus más fe- . Orreo y Eurídice.

cada una acerca de una cosa distinta. es el primer hito en el camino que conduce directamente a la futura ópera alemana. No se han de clasificar como piezas de museo las obras de Gluck. la música y las artes escénicas-. más racionales que las anteriores. Imaginaba esta forma como la unión de todas las artes -que incluían la poesía. Es un efecto solamente posible en la ópera. En esas óperas creó una especie maciza.ó establecer un ideal de ópera que señalase el camilla a los reformadores futuros. en fin. son las primeras óperas de las que se puede deClr que el tiempo no ha disminuido su efectividad. todo lo relacionado con la ópera espectacular bosquejada al comienzo de este capítulo. impasible. También en otro respecto se adelantó Mozart a su época. indudablemente. El rapto del serrallo. un reformador. pero quedaba mucho por realizar a los q~e habían de venir después. fue un genio de primer orden y consigui. Debe de ser un efecto fundamental de la escritura operística.. el siguiente nombre grande de la historia operística. Lo que se espera encontrar en Mozart es la perfección. por naturaleza.210 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 211 lices hazañas. Richard Wagner fue el siguiente gran reformador de la ópera. el número musical de rigor habría de abandonarse en favor de un fluir musical continuo que siguiese su ininte- . El drama musical iba a diferenciarse de la ópera en dos respectos importantes. Su reforma no fue mas que relativa. Quiso dar nueva dignidad a la forma operística y la llamó drama musical. no fue. por su naturaleza fantástica. Es seria ! cóm~ca al mismo tiempo y combina un tesoro de Illventlva musical con un estilo popular accesible a todos. el drama. Sus óperas son. con todo eso. sea el que fuere el medio que escoja para su obra. estrenada en 1782. y concluyen con un resonante fortissimo para satisfacción de todos los interesados. como lo había sido el de Gluck. pues tienen en sí una abundancia de recursos mayor que la que se pueda hallar en cualquier ópera anterior a ellas. hay la de una calma extraordinaria. que se ajustaba muy bien al asunto grandioso de muchas de sus obras. Mozart realizó ese truco típicamente musical de un modo tan definitivo y perfecto que todos los que después lo utilizaron -¿y quién no?. y concomitante con la impresión de monumentalidad. Estableció el estilo para una larga serie de imitadores. de música. en muchos casos no hizo otra cosa que poner sus propias convenciones en lugar de las que estaban en curso antes de él. Esto no quiere decir que Gluck haya sido completamente afortunado en su reforma. Su propósito era. En primer lugar. esa escena final de acto en la que todas las principales figuras cantan al mismo tiempo. entre los cuales se puede contar el Wagner de los Meistersinger (Los maestros cantores). racionalizar la forma operística. De La flauta mágica se habla a veces como de la ópera más perfecta que jamás se h~ya escrito~ S~ asunto se presta muy bien al tratamiento open~tl­ ca. Pero.son deudores suyos. Él fue el primer compositor que escribió una comedia con texto en lengua alemana. Una verdadera contribución de Mozart a esta forma fue el flnale operístico. ya que hoy está exactamente tan vivo como en tiempos de Mozart. una ~lase de belleza tranquila que es única en la mÚSlCa y enteramente aparte de las frivolidades del medio operístico de su tiempo. Mozart. Las óperas de Mozart no son excepción.

con cada personaje o idea del drama musical se aseguraría una mayor cohesión de los elementos musicales. se introdujo el famoso concepto del leitmotiv. ~e Wagner.? nunca I. sobre la significación filosófica y moral de sus óperas. La ópera de arias diversas unidas entre sí por el recitativo se abandonó en aras de un mayor realismo de la forma dramática. es por lo que Wagner mantiene su dominio sobre el público." La prueba definitiva del drama musical. comparados con ella. Queda la pregunta: "¿Logró Wagner la realidad en el teatro de ópera?" La respuesta tiene que ser: "No. Como Gluck. También podemos preguntar con justicia: "¿Logró Wagner aquella igualdad entre todas las artes que nunca se cansó de proclamar?" Aquí la respuesta eS. Pero lo más significativo del drama musical wagneriano es el papel asignado a la orquesta. escribió un gran número de óperas italianas convencionales que el público aclamó desenfrenadamente. deberá ser el teatro mismo. ~osa ~o­ lamente secundaria. Con la obra del francés un." El honrado auditor que presencia una representación wagneriana saldrá forzosamente con la impresión de que aquello es más musical que dramático. convenciones diferentes reemplazaron a las que estaban en curso en tiempo del compositor. por no decir jorobados. mientras que la atenclOn prIncipal se pone en lo que "dice" la orquesta. al oír una noche Manan. se tuvo la impresión de que la Philarmonic Symphony se había trasladado al Metropolitan. sino en el foso de la orquesta.'0ma atención especial en la orquesta. o motivo. Sólo dos o tres contemporáneos pudieron competir con Wagner en su propio terreno. El profesor Edward Dent. de tal manera que el interés principal no está a menudo en la escena. de Massenet. Imagínese un libreto de Wagner con una música diferente: nadie demostraría el menor interés por él. expresó exactamente mis sentimientos con respecto a los méritos extramusicales del drama wagneriano.otra vez: "No. De ello tuve una muy pronunciada impresión un invierno en el Metropolitan. Mas en los últimos años ha habido por parte de los conocedores una tendencia a volver a estimar la contribución de Verdi. Wagner llevó la orquesta sinfónica al teatro de ópera. Esta hacIa un papel en nada diferente al de un grupo de músicos de teatro en el foso de la orquesta." No la logró mejor que Gluck. algunos ciertamente por el propio Wagner. En segundo lugar. Solamente porque es tan extraordinaria la música. Verdi es el principal de ellos. Un tanto purificados. con la escena estática y "filosófica" del drama musical. Por medio de la asociación de una determinada frase musical. y a la siguiente Die Walküre (La valquiria). Con frecuencia hay que escuchar a los cantantes como. Wagner fue por naturaleza un sinfonista que aplicó sus dotes sinfónicas a la forma de la ópera. de Cambridge.212 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 213 rrumpido curso del principio a la conclusión del acto. pero tan pronto comenzó a sonar la orquesta de Wagner. pero que encontraron poco favor entre los contemporáneos admiradores del drama musical. así como de la ópera. Una vez más. "Muchos disparates se han escrito -dice-. Lo supremo allí es la música. y es solamente el subyugador dominio de los recursos musicales manifestado por la obra de Wagner lo que la hace soportable en el teatro. se encuentran ahora en posición de apreciar mejor las virtuosísticas dotes teatrales de un . los demás elementos del drama musical son endebles.

De los dos. concentró su atención más directamente en los elementos dramáticos del enredo. las óperas del ruso son las que han tenido descendencia más copiosa. ambas escritas cuando el compositor pasaba de los setenta.! En todo caso. como músi· co al servicio de la Sra. El ejemplo de Wagner influyó un tanto en el propio Verdi al componer sus dos últimas obras. Dcbussy volvió en Pelléas al ideal monteverdiano de la ópera. Todo el mundo -cantantes. Mussorgsky y Bizet fueron capaces ambos de crear óperas dignas de comparación con las mejores de Verdi o Wagner. IT. toda la obra está bañada por una atmósfera de misterio y acerbidad. con las habitaciones del Zar al fondo y la procesión de la coronación que cruza el escenario. se produce un silencio absoluto. Hay muy pocos pasajes (orte en Pelléas. La música se destinó solamente a servir como de marco a las palabras. Otello y Falstaff. Pelléas el Mélisande.214 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 215 hombre como Verdi. su color está tomado de lo local ruso. que es el siguiente gran hito en la historia operística. Eso se ve inmediatamente cuando se compara la gran escena de Tristán con su análoga de Pelléas. la utilización del material folklórico típicamente ruso da frescura a su fondo musical. Esa escena es típica de la ópera entera: es el triunfo de la reticencia. orquesta y compositor. En la ópera de Wagner. Por eso esas dos obras -asombrosos ejemplos de las facultades de un anciano. utilizó la orquesta de una manera menos ingenua. demasiado fáciles y aun a veces demasiado vulgares. sin duda. La escena del segundo cuadro que representa el atrio del Kremlin. la influencia de Mussorgsky está patente en la única ópera de Debussy. escrita fuera de Alemania. La influencia del· Boris ha sido lenta. la pura eficacia de obras como Aída. . Y probablemente también en 1882. se produce una maravillosa efusión de emociones en términos de música. El Boris es operístico en el mejor sentido de la palabra.son en conjunto mejores modelos para la edificación del joven compositor de óperas que el drama musical -más teórico. La música de Debussy añadió una nueva dimensión a la piececita de MaeI En 1881. la célebre amiga y protec· tora de Tchaikoysky. Desechó el aria operística suelta. es una de las más espectaculares que se hayan concebido jamás en el medio operístico. En cuanto a método y sentimiento. Traviata asegura a éstas un puesto permanente en el repertorio operístico. de modo que realzase su poético significado. que haya señalado un modo de salir del atolladero wagneriano. la ópera de Debussy fue la antítesis del drama musical wagneriano. pero cuando Pelléas y Mélisande se declaran por primera vez su amor.] . Sus óperas eran. Boris Godunof fue la primera ópera nacionalista. pero conmovían.está rendido de emoción. Pero no abandonó su instintivo sentido de la escena. demasiado tradicionales. porque la obra no se representó en la Europa occidental hasta el presente siglo. Verdi fue un hombre nacido para el teatro. Pero Debussy debió de haber conocido su existencia durante las visitas que hizo a Rusia en su juventud. von Meck. a las palabras del drama poético de Maeterlinck se le concedieron todos sus derechos. Rigoletto.de Wagner. Su protagonista es el coro más bien que el individuo. cuando los amantes se declaran por primera vez su amor.

Ya se han dado las razones que hubo para la renovación del interés por la ópera hacia el año de 1924. En veintiséis escenas breves narra Büchner la historia de un pobre diablo de soldado. Los compositores de ópera de hoy están de acuerdo por lo menos en un punto: la franca aceptación de las convenciones de la escena operística.216 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 217 terlinck. Berg. Debe mencionarse otro rasgo curioso de Wozzeck y de la última obra escrita por Berg antes de su muerte. como devoto discípulo de Arnold Schoenberg. como tal. No se puede ya seguir imaginando la pieza separada de la música. sin culpa alguna por su parte. el interés de Pelléas se confió en gran parte a aquellos que entienden el francés. lleva una vida de infortunio y no deja más que un rastro de infortunio tras de sÍ. la ópera más significativa es. Las escenas se suceden velozmente. Después de Pelléas. al igual que Debussy. tomó una pieza teatral como punto de partida. de Alban Berg. han renunciado voluntariamente a todo intento de reforma. tal como lo trató Berg. de lo más bajo de la escala social. Como Pelléas no tuvo casi descendencia. antes que nada.) Es más. No proporcionó ningún programa nuevo para la producción de subsiguientes óperas dentro de la misma tradición. a pesar de ser difícil de ejecutar y casi tan difícil de entender. La impresión que sacamos es la de un realismo exaltado. relatando cada una algún momento dramático esencial y unidas y enfocadas todas ellas por la música intensamente expresiva de Berg. Berg tuvo la idea un tanto extraña de introducir en el cuerpo de sus óperas formas rigurosas de concierto. pues el público oye . teatro y. tales como el passacaglia y el rondó. Todo en esa ópera está extremadamente condensaqo. Georg Büchner. Woz- zeck. Wozzeck fue la primera ópera atonal que subió a la escena. pues mucha de la calidad de la obra depende de la comprensión del texto literario. lo que se llama a veces realismo expresionista. Esa innovación de la forma operística no tiene más interés que el técnico. los rectores de la opinión musical llegaron a desinteresarse completamente por la forma operística y se volvieron a la sinfonía o el ballet como principales formas musicales. exige un compositor que sea capaz de escribir música para la escena. el cual. su segunda ópera. pero. Parten valientemente de la premisa de que la ópera es una forma no-realista. Una de las razones de que en los círculos musicales se haya aceptado poco a poco esa original obra es el lenguaje de la música misma. según opinión de la mayoría de los críticos. se convirtió en realismo de otro orden. utilizó el sistema armónico atonal de su maestro. Berg. Wozzeck es la obra de un dramaturgo precoz del siglo XIX. Puesto que no hay esperanza posible de hacer "real" la ópera. Todas las óperas escritas desde entonces están en plena reacción contra los ideales wagnerianos. y en lugar de deplorar ese hecho están decididos a utilizarlo. Tienen la convicción de que la ópera es. Quizá se deba precisamente a esa completa identidad de drama y música el que Pelléas et Mélisande haya quedado como un caso especial. Lulú. (Pocos dramas hay tan a propósito para ser puestos en música. Es un tema realista con un sentido social. Revelador de la fuerza dramática de la música es el hecho de que. se haya abierto camino tanto en Europa como en América. La ópera de Berg es sorprendente en varios aspectos.

Cantante y coro declaman rÍtmicamente. como si dijéramos. [T. Juárez y Maximiliano y otras obras escénicas. la obra de Berg domina la escena en virtud de su fuerza dramática. El empeño más ambicioso de Milhaud en ese terreno ha sido su ópera Cristóbal Colón. No hay que olvidar que la idea Je Brecht y Weill está tomada de The Beggar's opera (l"a ópera del I¡¡el/digo). acompañados por toda una batería de instrumentos de percusión. Pero a menos que los compositores sean capaces de universalizar su comentario y presentarlo en términos de drama escénico efectivo. Como cualquier otra ópera. Este examen de la ópera moderna estaría incompleto si no hiciéramos mención de uno de los más prolíficos compositores contemporáneos de ópera. y ambas cualidades las ha utilizado con buen resultado en El pobre marúlera. Es una trivialidad intencionada y significativa para el que. Unas pocas óperas modernas se han apoderado de la imaginación pública a causa de su tratamiento de algún asunto contemporáneo. Una manifestación más de la ópera como comentario de lo social fue The Consul. en España. En Francia se tradujo este título: 101111y mene la d~nse (Imll1y guia la danza). 2 que gozó de una enorme boga durante algún tiempo. La primera de ellas fue Jonny spielt auf de Krenek. pero nunca en este país. Es una cáustica expresión en música del espíritu alemán de los años veinte. el francés Darius Milhaud. La ópera de cuatro cuartos o de Ires al C¡¡arlO). título Jespectivo cuya traducción justa -que no literal. una cosa grandiosa y espectacular que se ha representado algunas veces en el extranjero.I spielt auf carecía es que la música tiene verdadero carácter. Esther de Carpentras. la Alemania desesperadamente desintegrada y degenerada de la posguerra. que George Grosz pintó con brutal franqueza. No nos engañemos con la trivialidad de Weill. El título alemán original es Drei Grosclze/1 Oper IGroschen es la moneda que vale diez pfennigs).218 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 219 la obra sin darse cuenta de la presencia de esas formas subyacentes.] 3 El autor da el título en inglés: Three Perll1v Opera.variará para caJa país: en Francia. Su obra más característica de aquel periodo fue la 6pera de tres peniques. ningún bien habrá traído el acercarse más la ópera a la vida cotidiana. 3 Weill sustituyó abiertamente las arias por "canciones" y la orquesta usual de ópera por una seudo-orquesta de ¡azz y escribió una música tan ordinaria y trivial que no tardó en andar silbándola todo vendedor de periódicos alemán. Una idea justa de su fuerza dramática la podremos tener si escuchamos el trozo de sus Coéforas titulado Illvocación y del cual hay discos en el comercio. El efecto es absoluta- . del compositor italo-estadunidense Gian-Carlo Menotti. L'opéra de qua!' . sabe leer entre líneas y percibir la honda tragedia oculta en su carácter aparentemente despreocupado. Pero lo que da a su obra una distinción de la que Jonny 2 lonnv se da tO/1O. [T. Kurt Weill desarrolló esa tendencia popularista en una serie que hizo época en la Alemania prehitleriana.mus. etc. Resultaba muy picante para el público provinciano de Alemania que el héroe de una ópera fuese un negro director de una orquesta de ¡azz y que el compositor se atreviese a meter unas cuantas melodías de ¡az? en su partitura. Es difícil profetizar cuánto durará esa tendencia. con un eficaz libreto de Bert Brecht. Milhaud puede ser violento y lírico por turno. lo cual fue exactamente la intención del compositor. según él mismo admitió. obra de Gav v Pepusch estrenada en Londres en 1728.

4 Pero en cualquier caso. con las óperas de Menotti vino a confirmar que el autor no andaba descarriado cuando afirmó eso. Muy bien pudiera ser que el nuevo paso hacia delante se dé en el teatro más bien que en la sala de conciertos. lT. todas han contribuido al progreso de la música. el Pelléas de Debussy y la Consagración de la Primavera de Stravinsky. Queda todavía la cuestión de la ópera en Norteamérica o. Quizás el futuro de la ópera norteamericana esté fuera de los teatros de ópera. tales como Cuatro santos en tres actos. desde el punto de vista del compositor. la teoría de que las películas ocupan legítimamente en la escena norteamericana el puesto de la ópera. Si algunos de mis lectores dudan todavía de la viabilidad de la ópera moderna o de la música teatral en general. de Marc Blitzstein. estoy seguro de que todavía no hemos visto el final de esa forma. Tres de las obras que resultaron ser piedras miliares en el desarrollo de la música nueva fueron obras destinadas a la escena. de Thomson y Stein o La cuna se mecerá. llegaron a la escena sin el apoyo de ninguna organización operística establecida. ni aquí ni en el extranjero. Es un hecho positivo que algunas de las aventuras operísticas más sanas. como quiera que se mire. para ser más exactos. para la ópera del futuro.220 LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL 221 mente irresistible y señala nuevas posibilidades. 4 Lo sucedido. dos cosas tendrán que ocurrir: que los compositores sean capaces de encajar el inglés en una línea melódica que no falsee el ritmo natural de la lengua y que las representaciones operísticas sean más frecuentes de lo que son hoy en nuestro país. Algunos de nuestros escritores han expuesto. aún no sondeadas. Si se la ha de trasplantar con ciertas probabilidades de éxito. con mucha razón. la ópera no deja de ser una forma fascinante. Para ellos la ópera es una manifestación artística típicamente europea que no se ha de trasplantar a suelo norteamericano. les ruego que consideren este hecho definitivo.] . El Boris de Mussorgsky. de la ópera norteamericana. años después de escrito este libro. Pero.

William Wa!ton. Walter Piston.LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 223 IX. Simplemente pretenden indicar al lector que no toda la música nueva debe ser considerada como igualmente inaccesible. No es esencial que esté usted de acuerdo con estas apreciaciones comparativas. constituyen un grupo serio y profesional: su propósito no es desconcertar a nadie. ¿Por qué? Porque. en tanto que otros pueden resultar difíciles. "demasiados melómanos retroceden cuando se les dice que una pieza de música es 'moderna"'. Tal como recientemente dijo un no profesional. sencillamente. en aquello que va a escuchar. Anton Webern.todavía la nueva música de tendencia progresista fue agrupada. Por tanto. Roy Harris. Roger Sessions y. Béla Bartók. Antes -hasta mediados de los años veinte. "no la comprenden". poco más o menos. Por ello. la precisión. presupone de parte del melómano un criterio abierto. o bien. Dallapiccola. Charles Ives. Bastante accesibles: Prokofieff. Britten. el primero de los cuales plantea problemas comprensibles. que van desde totalmente accesibles hasta bastante difíciles. Algunos compositores de la actualidad son muy fáciles de comprender. aun para los músicos. Colocar toda esta música bajo el marbete de "moderna" resulta una injusticia patente y sólo puede producir confusiones. Los compositores varían enormemente en su ámbito y gama. Alban Berg. en las obras de su madurez. la personalidad. Esto. Varese. Mlly difíciles: Schoenberg. Hindemith. indiscriminadamente. para 222 . a veces. sino muchas clases distintas de experiencia musical. en general. Para apreciar al Stravinsky de sus últimas obras se deben amar el estilo. buena voluntad y cierta confianza. La escuela dodecafónica de Schoenberg es la más peliaguda. Aún hoy persiste la idea de que lo "clásico" y lo "moderno" representan dos estilos musicales irreconciliables. en sus primeras obras. Milhaud. William Schuman. Virgil Thomson. Chávez. la música contemporánea no constituye sólo una índole. Considerablemente difíciles: El Stravinsky de sus últimas obras. distintas piezas de un mismo compositor pueden caber en la una o en la otra categoría. Parecen aceptar con ecuanimidad la idea de que las obras de los compositores de la actualidad no se hicieron para ellos. Stravinsky y Schoenberg. Malipiero. en temperamento y expresión. acaso resulte útil poner cierto orden en el aparente caos de las composiciones contemporáneas. bajo el marbete "ultramoderna". según su grado relativo de dificultad para la comprensión de sus idiomas respectivos: Muy fáciles: Shostakovitch y Jachaturian. Honegger. a su vez. a priori. LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA UNA y otra vez se plantea la pregunta de por qué tantos melómanos se sienten desorientados cuando escuchan la música contemporánea. el otro abunda en problemas insolubles. Krenek. Villa-Lobos. También debemos tener eso presente. separando a algunos de sus más destacados exponentes. Francis Poulenc y Erik Satie. Lo primero que debe recordarse es que los artistas creadores. Ernest Bloch. En el medio se encuentran muchos autores contemporáneos.

más preparación para escucharla.puede ser causa de confusión. tratando de oír a cada uno por separado. aun cuando sólo se deba ello a que van mucho más allá de las limitaciones de la voz humana. y se obtiene. de su línea más intrincada. hemos citado varios ejemplos para mostrar cómo los compositores recientes han adaptado y extendido nuestros recursos técnicos para sus propios fines de expresión. Mi amor a la música de Chopin y de Mozart es tan grande como el de cualquiera. para tener un atractivo inmediato.) Al seguir una nueva obra. Al tratar los elementos y las formas de la música. dado el ámbito ensanchado de la invención melódica contemporánea. Éstos son atributos expresivos que. no puede regresar a la escritura melódica. Esto es esencial. pueden dejar perplejo al auditor. por instinto o por preparación. a saber. Si reconocemos talento a un compositor. Al enfrentarnos a una obra actual de pretensiones serias. y su idioma musical me es ajeno. a largo plazo. la intuición de lo exuberante y pintoresco. También debemos tener en cuenta esta clarificación de objetivo cuando distingamos los placeres musicales que pueden derivarse de la música antigua y de la nueva. el primer requisito es diferenciar a los compositores. Los principios subyacentes en su música son tan válidos hoy como lo fueron en su propia época. El melómano no iniciado seguirá considerando peculiar la música contemporánea mientras persista en tratar de oír la misma clase de sonidos u obtener la misma índole de deleite musical que obtiene de las grandes obras de los maestros del pasado. de acuerdo con lo que cada cual desea comunicarnos. un resultado totalmente distinto. Estas extensiones de los procedimientos habituales necesariamente exigen al auditor la capacidad de prestarse. pero con aquellos mismos principios se puede obtener. cuál es el objetivo del compositor. debemos comprender. Finalmente. especialmente en la escritura instrumental. hay un reproche que se repite más que ningún otro. ¡Los compositores no son intercambiables! Cada uno tiene su propio objetivo. el contenido melódico -o su ausencia aparente. El auditor acaso eche de menos la tonada que puede tararearse. las repetidas audiciones de su obra pondrán de manifiesto el atractivo. y luego disponernos a oír una especie de tratamiento distinto del que fue habitual en el pasado. y el auditor inteligente hará bien en tener presente tal objetivo. es decir. Por ejemplo. (Siempre existe la posibilidad de que haya culpa de parte del compositor. O acaso se deba a que son excesivamente tortuosas. ello probablemente indica que su oído está insuficientemente acostumbrado al vocabulario musical de nuestra época. porque su mundo no es el mío. Después. Es posible que las melodías de hoy sean "incantables". si usted es de los que rechazan una pieza porque le resulta muy disonante. y necesita más práctica.224 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 225 gustar de Milhaud o de Chávez se precisa una afición a las sonoridades bien sazonadas. temporalmente. Villa-Lobos. o fragmentarias. por haber escrito disonancias no inspiradas o simplemente caprichosas. pero me sirve de poco cuando me siento a escribir mi propia música. pero el compositor. primero. de antaño. sencilla. a veces obvia. Poulenc y Thomson. que la música de hoy pa- . a escuchar un idioma no familiar. ingenio e inteligencia. o sincopadas. Hindemith y Pisto n exigen un oído contrapuntístico.

226 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 227 rece evitar todo sentimiento. ya he observado. Y. La transición del romanticismo a un ideal musical más objetivo se realizó gradualmente. El siglo XIX fue el siglo romántico por excelencia. Es un desafío. que mi propia reacción no es la típica. suelen olvidar que durante cientos de años. El camino de los mejores románticos. antes de que floreciera el romanticismo. de un romanticismo que encontró su expresión más característica en el arte de la música. se escribió gran música. el auditor debe preguntarse si no está aplicándole normas de comparación que realmente ya no proceden. Como los propios compositores encontraron difícil el rompimiento. y que nada fresco podía sacarse de él. S. La mayoría de la gente parece disgustarse por el lado contro- . Simplemente. no por ello concluyo que los compositores modernos se encuentran en una condición lamentable. concluyo que esa pieza no es para mÍ. ¿por qué no? ¿Por qué ocurre que el típico melómano de nuestra época sea al parecer tan renuente a considerar una composición musical como. cuando aparentemente exprese poco sentimiento. sin ninguna exageración. que es simplemente cerebral e inteligente. Si después de repetidas audiciones una obra no me dice nada. una expresión tan poderosa. que con la de los románticos. A pesar de todo. a la primera oportunidad. Elio: nos conmuevan con los acentos de Víctor Hugo o de Walter Scott. quedo intrigado. posiblemente. En un breve párrafo no podemos tratar adecuadamente este persistente error. tristemente. ¿por qué hemos de esperar que Bartók o Sessions canten con la voz de Brahms o de Tchaikovsky? Cuando una pieza contemporánea le parezca seca y cerebral al lector. no es nuestro camino. Ello acaso explique la continua renuencia del público melómano a reconocer que con el nuevo siglo había de nacer una clase distinta de música. y sucede que una proporción considerable de la música de hoy tiene nexos estéticos más íntimos con aquella música anterior. Nuestros públicos han llegado a identificar el romanticismo musical del siglo XIX con el propio arte de la música. sus colegas en el mundo de la literatura no esperan que André Gide o Thomas Mann o T. todo un desafío? Cuando yo oigo una nueva pieza de música que no comprendo. Como el romanticismo constituyó. hay una gran posibilidad de que el lector esté siendo insensible al característico idioma musical de su propia época. Si la obra de un compositor contemporáneo le parece al auditor fría e intelectual. pues es una verdad evidente que el movimiento romántico ya había llegado a su clímax al terminar el siglo pasado. Aun aquel segmento de la música contemporánea que claramente conserva tonalidades románticas tiene buen cuidado de expresarse más discretamente. mantiene vivo mi interés en el arte de la música. no emocionalmente significativa. no debemos asombrarnos de que el público en general sólo haya aceptado lentamente todo aquello que implicaba lo que estaba ocurriendo. La mayoría de los melómanos no sabe hasta qué grado se halla bajo el influjo del enfoque romántico a la música. con su calor e ímpetu tan personal y sin inhibiciones. Y así debe ser. deseo entrar en contacto con ella nuevamente. Entonces. Ese idioma musical -de ser realmente vitalsin duda incluirá un lado experimental y controvertible. y aún constituye. Y sin embargo.

en términos bastante análogos. desean sentirse mecidos por ella. varios matices y gradaciones de todo ello tienen su equivalente en la música antigua. los habituales programas escolares.228 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA 229 vertible de la música. la abundancia de los discos de larga duración nos facilita enormemente las cosas. ¿por qué hacer una excepción con la música? Bien puede ser que la nueva música suene como algo peculiar. En tales circunstancias es probable que la música contemporánea siga pareciendo "peculiar". una deslumbrante brillantez. POI. Pero la música seria nunca pretendió ser un soporífero. La música contemporánea nos habla como ninguna otra música puede hacerlo. se oye tan poco de ella en comparación con la cantidad de la música tradicional que se ejecuta año tras año. aun dejarlo exhausto. no para ponerlo a dormir. un pesimismo más gris. en el curso de la audición ordinaria. Pero ¿no es esa clase de estímulo la que se busca en el teatro. Ésta es la razón por la cual el melómano que desdeña la música contemporánea está privándose a sí mismo del goce de una experiencia estética imposible de obtener de otra manera. Un cálculo generoso indica que tan sólo una cuarta parte de la música que escuchamos puede ser llamada contemporánea. ha sido creada para despertar al auditor. Pretende sacudir y . Es la música antigua -la música de Buxtehude y de Cherubini-la que debiera parecernos distante y ajena.excitar al auditor. Es lo único y exclusivo de toda auténtica expresión artística la. o por la que se compra un libro? Entonces. acaso inconscientemente. clímax de abandono y de histeria explosiva.fortuna para nosotros. ¿no es universal la música? Acaso el lector pregunte. variedad colorística. "dolorosos" anhelos. sutilezas de luz y sombra. en la música anterior? Todo depende del punto de visión: lo que vemos produce mayores extremos de tensión y distensión. La música contemporánea. un optimismo más vivo. texturas apretadas. Muchos melómanos han atestiguado el hecho de que la in- . Se valen de la música como de un diván. especialmente. No sentir la necesidad de participar en la expre sión musical de la propia época es cerrarse a una de las experiencias más emocionantes que puede darnos el arte de la música. todos ellos parecen convenir. que a veces llega a lo grotesco. no desean ver perturbados sus viejos hábitos. a menos que quien la escucha esté dispuesto a hacer el esfuerzo extra necesario para romper la barrera de la no familiaridad. un sentido relajador del humor. panoramas abiertos. los anuncios de los fabricante~ de discos y de sus representantes. ¿qué puede decirnos el compositor vivo que no pueda encontrarse. Habitualmente reconocemos el periodo al que pertenece una composición en alguna parte esencial de su fisonomía. Pero. La clave de nuestra comprensión de la nueva música es: repetidas audiciones. Indudablemente.que hace inconcebible toda aproximada duplicación en cualquier otro periodo. relajados y consolados de las tensiones de la vida cotidiana. conmoverlo. por la única razón de que. en la idea de que la música "normal" es la música del pasado. pero ningún auditor sensitivo podría confundirlos jamás. y tal cálculo se aplica principalmente a la música que se oye en los grandes centros musicales. la música que ha demostrado su valía. no la de Milhaud y de William Schuman. Los programas de radio y de los conciertos.

Sea como fuere. Cinco minutos después de terminada la película. no podrían decir si han oído música o no. Preguntarles si consideran que la música era interesante. LA MÚSICA DE PELÍCULAS de películas constituye un nuevo medio musical que puede ejercer una fascinación propia. sinfónica o de cámara.230 LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA comprensibilidad gradualmente cede ante la familiaridad que sólo pueden darnos repetidas audiciones. el ballet. abre posibilidades inexploradas para los compositores. más de una buena película ha sido arruinada por una partitura deficiente. no hay modo mejor de averiguar si la música contemporánea habrá de tener significación para nosotros. Pero después. como si se estuviera en un concierto?" Ninguna discusión de la música de una película llega muy lejos sin que antes se plantee este problema: ¿Se debe escuchar la partitura de una película? Si el lector es un músico. es una nueva forma de música dramática -relacionada con la ópera. x. Millones de cinéfilos consideran como algo natural el acompañamiento musical de una película dramática. hasta un grado injustificado. o tan sólo adecuada. viene la pregunta: "¿Verdad que no se supone que uno esté escuchando la música? ¿O no se supone que trabaje en el inconsciente. posiblemente como auto-proyección. Para mí. no hay problema. sería causarles un complejo de inferioridad. la música incidental para el Leatro. Como forma nueva. ¿Ha pasado LA M(. y plantea algunas preguntas interesantes al aficionado al cine.SICA 231 . o verdaderamente horrible.en contradistinción con la música de concierto. sin tener que escucharla directamente. porque lo más probable es que no pueda menos que escuchar. En realidad.

o danzando. Por otra parte. Es prudente hacer un uso moderado del poder de la música. tan sólo está simulando. Pero la partitura. Pero es el espectador medio. desde luego. como una pausa embarazosa. habitualmente. casi no explotada). Pero . El propósito de esta primera proyección es decidir cuánta música se necesitará. la partitura consistirá. el que quiere saber si se está perdiendo algo. pues la música ya ha sido registrada. un momento solemne. La música depende de su grado de percepción musical en general. el jefe musical del estudio. y dónde deberá entrar. ahorrándola para los puntos absolutamente esenciales. esto se llama spotting. Una secuencia de siete minutos de duración sería ya excepcional. puede sumar de cuarenta a noventa minutos de música. sabe que suprimir la música a ratos puede ser más efectivo que todo sonido que la banda musical pueda producir. integrada por. la música debe componerse antes de fotografiar la escena. cuando se ve a un actor cantando. tan absorto en la acción dramática que no se da cuenta de la música de fondo. Se han conocido productores que esperan que una película sea salvada por una buena partitura. es decir. treinta o más de tales secuencias.) Como ninguna partitura de fondo es continua durante toda la longitud de una película (ello constituiría una ópera filmada. quizá. Por fortuna. mucho toma y daca serán necesarios antes de llegar a las decisiones finales respecto al spotting de la película. A veces. el director de la música. será grabada. Mucha discusión. Entonces. y la escena en cuestión filmada contra la grabación. de hecho. definitivamente. como un trozo mal actuado. (En la jerga técnica. el editor de la película. En tal caso. forma cinematográfica. música visualmente cantada o actuada o bailada en la pantalla. El grado de orientación auditiva es el que determinará el placer que pueda obtenerse absorbiendo el acompañamiento musical como parte integral de la impresión combinada de la película. tiene otros motivos: algo que esté mal en una escena. es ver la película. tendrá que vivir con ella durante varias semanas. Después de todo. La solemnidad de la ocasión es realzada por el público exclusivo que ve la película con él: el productor. el cortador de mú- sica. espera que ello quede compensado por un buen compositor. el proceso no es tan complejo que no se le pueda bosquejar brevemente. Así. en secuencias separadas. por lo que al sonido respecta. Al prepararse a componer la música.232 LA MÚSICA DE PELÍCULAS LA MÚSICA DE PELÍCULAS 233 usted por la misma experiencia? ¿Sí? Entonces. como un parlamento realmente malo. . lo primero que el compositor debe hacer.. el orquestador. tiene oído musical. Saber más de lo que ocurre en la partitura de una película puede ayudar al auditor a obtener más placer. todos los que tienen que ver con la grabación de la película. Un buen compositor sabe cómo jugar con los silencios. Casi todas las partituras musicales se escriben después de terminada la película. La primera proyección de la película es para el compositor. actuando. normalmente. puede felicitarse a sí mismo: usted. el director. cada una de las cuales durará desde unos cuantos segundos hasta varios minutos. el productor-director se inclina más a pensar en la música por su inmediato valor funcional. La única excepción a esto ocurre cuando el guión pide una música realista. en secreto.

puede convertir el que parecía un momento solemne en digno de carcajadas. Subrayar refinamientos psicológicos: los pensamientos no expresados de un personaje o las repercusiones no vistas de una situación. por medio de una buena manipulación profesional.234 LA MÚSICA DE PELÍCULAS LA MÚSICA DE PELÍCULAS 235 el compositor no es un mago. la película de vaqueros ha empezado a tener su propia atmósfera musical. sus partituras son intercambiables: un drama medieval del siglo XIII y una moderna batalla de sexos reciben un tratamiento similar. Dar un sentido de continuidad. La rica textura sinfónica de fines del siglo XIX sigue siendo la influencia dominante. la danza campesina. Ésta constituye la tarea más ingrata del compositor. ha dado mayor vida y humanidad a una sombra fantasmal proyectada en una pantalla. Donde más claramente se ve esto es en las escenas de montaje. pero que suenan fuera de la escena. para que no resulten caóticas. a los valores dramáticos y emocionales de la película. Ésta es realmente la música que se supone que no oÍmos. Sostener la estructura teatral de una escena V redondearla con un sentido de finalidad. como las pausas en una conversación. bien colocado. Esto no es tan sutil como puede parecer. 4. No es que todos los compositores de Hollywood se preocupen por tal nimiedad. como puede atestiguar cualquier compositor. Pero hay excepciones. El editor de películas sabe mejor que nadie cuánta ayuda puede prestarle la música para dar unidad a un medio visual que. El pri~e'r ejemplo que se nos ocurre es la música que suena al final de una película. Cuando está bien hecha. con banda de sonido. haciendo a veces de contrapunto a lo que ve. Tan sólo hemos analizado la superficie. nuevamente. sería injusto esperar de él que hiciera más que dar mayor potencia. Recientemente. 2. sin mencionar siquiera los innumerables ejemplos de música utilitaria: bandas callejeras. mostrando a un público una escena culminante sin la música. por medio de su música. es indudable que una partitura musical puede ayudar enormemente a una película. continuamente está en peligro de desmembrarse. Crea una atmósfera más conveniente de tiempo y lugar. generalmente derivada de la canción folclórica. 5. Pero a veces. La música puede influir sobre las emociones del espectador. cuando el uso de una idea musical unificadora puede salvar los breves pasajes de escenas desconectadas. Brevemente enumeraremos así ciertos modos en que la música sirve a la pantalla: l. y luego. Eso es lo más difícil de hacer. Servir como una especie de fondo neutro. la del tiovi- . Un acorde disonante bien colocado puede modificar la actitud del espectador en mitad de una escena sentimental. pero nunca he visto ni sabido de una película que terminara en silencio. por su naturaleza misma. este tipo de música tendrá que entretejerse por debajo del diálogo. con una imagen auditiva que indica lo contrario de las imágenes. Ciertos productores alardean de la falta de una partitura musical de su película. Se puede demostrar ello como en un laboratorio. obtendrá una satisfacción privada al pensar que música de poco valor intrínseco. Demasiado a menudo. aunque nadie más pueda notarlo. o un pasaje de las maderas. 3. de esa clase que sirve para llenar los pasajes vacíos.

En la orquestación hay muchas sutilezas de timbre -distinciones que. tener que componer música para acompañar a una acción específica constituye una ayuda. por dos razones. registrando simultáneamente las bandas adicionales y produciendo así una textura orquestal sumamente expresiva. una orquesta era sólo de cuerdas. Para el compositor de música de conciertos. la del café. pues el tejido musical en general ya habrá sido determinado. sirven para hacer variar sutilmente el interés auditivo de la banda de sonido. el cambiar al medio del celuloide le tiende ciertas trampas especiales. Ambas habían tocado la misma música en momentos distintos. v subsiguientemente utilizado hasta el cansancio. Bernard Herrmann. cierta música. uno de los más ingeniosos compositores para la pantalla. En segundo lugar. es no: en primer lugar. el uso hecho por Miklos Rozsa de la "cámara de eco" -recurso para dar un aura fantasmal a tonalidades normales. una encima de otra. que no pueden obtenerse. logré sobreponer dos orquestas. de entrada y de salida. más la entrada exacta. Habiendo determinado dónde empezarán y terminarán las diferentes secuencias musicales. quien prepara la llamada clave. pidió (y obtuvo) ocho celestas -inaudita combinación en la Calle 57. la invención melódica. ya que la acción misma despierta. en tanto que al escribir música absoluta carece de tal estímulo visual. puede ser toda una distracción si se aplica al acompañamiento de la pantalla. y muchas otras. tan apreciada en la sala de conciertos. La clave da al compositor una descripción detallada de la acción física de cada secuencia. a veces puede constituir sólo una distracción en cier- tas situaciones cinematográficas. que resultan un desperdicio en la banda de sonido. por ejemplo. El pOl1y colorado me dio una ocasión de valerme de esa especialidad cinematográfica. Todas éstas.para sugerir un trinco de invierno. Como dos trenes que se cruzan. Pero volvamos ahora a nuestro hipotético compositor. se espera. en tercios de segundos de tal acción. la música del circo. Cuando los ensueños de un chico hacen que las gallinas blancas . serán escuchadas por su propia cualidad expresiva en una sala-. el compositor tiene otras posibilidades. haciendo así posible para un compositor experimentado escribir toda una partitura sin volver a remitirse siquiera a la película. generalmente.236 LA MÚSICA DE PELÍCULAS LA MÚSICA DE PELÍCULAS 237 vo. en Carnegie Hall. la otra era perfectamente normal.fue muy celebrado. Aun frasear a la manera del concierto. lo que normalmente subraya la independencia de las distintas líneas contrapú-nticas. ¿No es ello una camisa de fuerza par~ el compositor? La respuesta. es posible pasar de entrada y de salida dos piezas diferentes. la correspondencia es. pasa la película al cortador. al poner música a una sección de La heredera. El lego habitualmente cree que la parte más difícil de la tarea de componer para la película se relaciona con la "correspondencia" de la música v la acción. la de la chica de alIado que practica en el piano y similares. cuestión de adaptaciones menores. en un compositor con imaginación teatral. no un obstáculo. Por ejemplo. introducidas con una intención aparentemente naturalista. Como compensación por estas pérdidas. ambas fueron combinadas. algunas de ellas v~rdaderos trucos. Efectos extraños pueden obtenerse haciendo que traslapen dos bandas musicales. Más tarde. Por ejemplo.

La sala de registro es el lugar de los sueños de cualquier compositor. y aun entonces siempre será problemática la mezcla de diálogo. Pero si buenas suites. a su vez. éste es un proceso delicado. en música de circo. se insertan en las máquinas para obtener una banda de sonido definitiva. y lista para registrarse. de Grieg. pueden obtenerse a partir de música incidental del siglo XIX. con sonidos de cualquier especie. Hollywood ha reunido algunos de los más destacados ejecutantes del país. y registrada con una perfección técnica que no se encuentra en ninguna otra partc. siente todo el efecto de lo que ha realizado. Los ingenieros de sonido. Al bajar los niveles dinámicos. y donde se sorprende de que otras partes resulten mejor de lo que . incluso el diálogo. De otra manera. haciendo que la música de las gallinas se transforme. que manipulan los aparatos de control de volumen. En cuanto a la partitura. Hay una tendencia a creer que las partituras de películas no son un material apropiado para música de concierto. la música como en un concierto. tal música resulta insípida. el producto terminado podría sonar como un concierto con imágenes. la música será bellamente tocada. la imagen visual se refleja en una imagen aural. no veo por qué no ha de esperarse que un compositor del siglo xx pueda lograrlo a partir de una partitura de película. Rara vez resulta concebible que la música de una película pueda extraerse sin mucho retoque. aprecia la curiosa importancia o falta de importancia del detalle. Lo que se necesita es una nueva especie. los temas que requieran un tipo más continuo de desarrollo musical en una atmósfera unificada se prestarán mejor que otros a su readaptación para la sala de conciertos. Habrá que juzgar por sus propios méritos cada partitura. recurso que sólo podía lograrse por medio del traslape. indudablemente. Erich Korngold lo expresó bien: "La inmortalidad de un compositor de música de película dura desde la etapa de grabado hasta la sala de sonido. un mezclador de sonido que sea mitad músico y mitad ingeniero. probablemente. tan sólo es en la sala cinematográfica donde el compositor. se cambiará la mayor parte de los niveles dinámicos. A la mayoría de los compositores les gusta invitar a sus amigos a la sesión de grabado de las secuencias importantes. pone a prueba el efecto dramático de sus partes favoritas. tan sólo es natural que el compositor a menudo tenga esperanzas de lograr hacer una suite de concierto a partir de la partitura de la película.238 LA MÚSICA DE PELÍCULAS LA MÚSICA DE PELÍCULAS 239 se conviertan en blancos caballos de circo. por vez primera. como la Peer Gynt. Por lo que hace a la música. La razón es que ni el compositor ni sus amigos volverán a oír. algunas voces internas y sonidos bajos pueden perderse. pues tan sólo un cabello separa el "demasiado alto" del "demasiado bajo". algunos matices. es allí donde acaso desee haber hecho ciertas cosas de otro modo. Supongamos ahora que la partitura musical ya está terminada. pues cuando se combine con la película. música y sonidos realistas de todas clases. no siempre tienen la sensibilidad musical que desearían los composi- tores. La idea es que. yo dudo mucho de que pueda establecerse cualquier regla fija que cubra todos los casos." La sala de sonido es donde todas las bandas. apartada de su justificación visual. Personalmente. En vista de estos inconvenientes para el perfecto sonido de la música.

una expresión de sí mismo.240 LA MÚSICA DE PELÍCULAS había creído. como el escultor. el arte de combinar las imágenes cinematográficas con sonidos musicales sigue siendo un arte misterioso. sin relación con "acontecimientos" exteriores. ¿Qué es. prácticamente considerada. se puede decir que en la música todo va dirigido a ti. después de todo. en suma. lo que nos da? Una sola respuesta me parece posible: se nos da a sí mismo. como el novelista. En último análisis. La música comienza por un compositor. este libro se interesó en su mayor parte por la música en abstracto. Comencemos por el compositor. como el d. Por tanto. no deje de ponerse del lado del compositor. pues. Pero casi toda situación musical. esa porción que entraña la 241 . La obra de todo artista es. pero nunca puede saberse cuántos realmente estarán percibiendo. La próxima vez que vaya usted al cine. un intérprete y un oyente. Pues. escuchamos cuando escuchamos a un compositor? No tiene que narrarnos una historia. pero ninguna tan directa como la del músico creador. DEL COMPOSITOR AL INTÉRPRETE Y DE ÉSTE AL OYENTE HASTA aquí. ¿Para qué.Y termina por ti.bujo del arquitecto. Y uno de los elementos más misteriosos es la reacción del aficionado al cine: millones estarán escuchando. ya que la música de nuestra civilización comienza por él. la quintaesencia de sí mismo. el oyente. pasa por un intérprete como medio . su obra no tiene que desempeñar una función práctica inmediata. no tiene que "copiar" la naturaleza. por supuesto. ningún miembro del cual está completo sin los otros dos. Él nos da. el oyente. implica tres factores distintos: un compositor. Ellos forman un triunvirato. para escuchar inteligentemente tienes que entender bien no sólo tu papel sino también los del compositor y el intérprete y con qué contribuye cada uno a la suma total de una experiencia musical. XI.

Su carácter podrá estar entreverado de humanas flaquezas -como el de Lully o el de Wagner. evidentemente. Porque el compositor. deberá tener personalidad propia. ese carácter rudo de Beethoven adoptó diferente expresión en los diferentes periodos de la vida del compositor. por el solo testimonio de su música sabemos que es un compositor de carácter osado y tosco. El primer Beethoven era rudo dentro de los límites de una manera clásica dieciochesca. El pobre composi- . el cuadro del pintor no necesita más.242 COMPOSITOR. Es la reacción recíproca entre personalidad y época lo que da por resultado la formación del estilo del compositor. La música podrá ser de mayor o menor importancia. Ningún compositor puede poner en su música valores que no posea como hombre. Porque el intérprete es. mientras que el Beethoven maduro experimentó la influencia de las tendencias liberadoras del siglo XIX. INTÉRPRETE Y OYENTE 243 expresión más plena y profunda de sí mismo en cuanto hombre y de su experiencia en cuanto semejante nuestro. Es una diferencia de épocas. Una de las características más evidentes de su estilo es la rudeza. aún lo es más para el intérprete. Tomemos a Beethoven. Beethoven. para que viva. como hombre. INTÉRPRETE Y OYENTE COMPOSITOR. al examinar el estilo de un compositor. si ha de ser de alguna valía. por ejemplo. cada compositor vive en una cierta época y cada época tiene también su carácter. [. y cada compositor importante tiene varios estilos diferentes que corresponden a las influencias de su tiempo y a la maduración de su propia personalidad. Hay tantos estilos como compositores. Pero la música. Quizá se aclare más esta importante cuestión del estilo musical si la aplicamos a un caso concreto. pero todo lo que haya de fino en su música provendrá de todo lo que haya de fino en él en cuanto hombre. La rudeza de la Primera Sinfonía es diferente de la de la Novena. musicalmente.os compositores de personalidades enteramente análogas que viviesen en épocas diferentes producirán inevitablemente música de estilos diferentes. Pero además. descubriremos que está formado en realidad por dos elementos distintos: la personalidad con que nació el compositor y el influjo de la época en que vive. ella se expresa dentro del marco de su época. Por eso es por lo que. necesita ser reinterpretado. una especie de agente de negocios. una verdadera antítesis de lo suave y lo melifluo. por ejemplo-. para que se vea. es un arte que. al igual que el teatro. En todo caso. Cualquiera que sea la personalidad del compositor. cuando hablamos del estilo de un compositor nos estamos refiriendo al resultado combinado de un carácter individual y una época determinada. Si examinamos más atentamente esta cuestión del carácter individual del compositor. debemos tener en cuenta su personalidad tal como la refleja la época en que vivió. que colgarlo bien. Así pues. Porque. Recuerde siempre el oyente que cuando escucha la creación de un compositor está escuchando a un hombre. pero en caso de ser significativa siempre reflejará esa personalidad. Lo que oye el auditor no es tanto el compositor como el concepto que del compositor tiene el intérprete. El contacto del escritor con su lector es directo. tenía fama de ser un individuo brusco y rudo. a un determinado individuo con su particular personalidad. Si es esencial para el oyente comprender la cuestión del estilo musical aplicada a la obra de un compositor.

una composición es un organismo. A causa de eso. En otras palabras. todavía quedaría sujeta la música a una multitud de interpretaciones diferentes. la cual se deriva de la personalidad del propio compositor y de la época en que fue escrita. El pnmer problema interpretativo real lo plantean las notas mismas. idealmente hablando. Por tanto. surgen los equívocos. no es una transcripción exacta del pensamiento del compositor. no una cosa estática. INTÉRPRETE Y OYE~'HE COMPOSITOR. un cierto número de compositores. han dicho. La mayoría de los intérpretes de primer orden están hoy equipados en cuanto a técnica en un grado más que suficiente para todo lo que se les pueda exigir. el cual. Toma esa cualidad de la naturaleza misma de la música. Probablemente se resolvería hasta cierto punto el problema si se dispusiera de una manera más exacta de escribir una composición. una vez que ha terminado su composición. Por eso es por lo que puede ser vista bajo diferentes luces y desde diferentes puntos por los diversos intérpretes v aun por un mismo intérprete en diferentes momentos. en el estado en que hoy se halla. en la mayoría de lo:> caso. al cual debe ser fiel el intérprete. tiene que entregarla a las benignas mercedes de un artista intérprete. Todos estamos de acuerdo en que el intérprete existe para servir al compositor. Desalentados v fastidiados por las exageraciones v falsificaciones de los intérpretes a lo "prima donna". para asimilar y volver a crear el "mensaje" del compositor. I"iTl~RPRETE Y OYENTE 245 tor. Cuando el intérprete inyecta a un grado inexcusable su personalidad en una ejecución. La relación entre el ejecutante v la composición que él vuelve a crear es. lo que necesita elucidación es su aplicación en la práctica. Es una cosa que vive. Los compositores son humanos y se sabe que han incurrido en inexactitudes de notación y en omisiones importantes. El papel del intérprete no deja lugar a discusiones. cada composición tiene su propio estilo.s. La notación musical. Pero cada intérprete tiene también su personalidad propia. y el grado de fidelidad con que el intérprete reproduce ese pensamiento. La teoría es bastante clara. La interpretación es en sumo grado una cuestión de énfasis. los intérpretes tienen que ha~er uso de su inteligencia musical ante la música es- crita. Por tanto. No puede serlo. la mera palabra "interpretación" ha caído en descrédito. por tanto. delicada.244 COMPOSITOR. el oyente lego sólo podrá juzgar cabalmente una interpretación si es capaz de distinguir entre el pensamiento del compositor. Cada pieza tiene una cualidad esencial que no debe ser traicionada por la interpretación. Porque. Pero aun así. Por supuesto que es posible la exageración en los dos sentidos: apegarse demasiado estrictamente a las notas o desviarse demasiado de ellas. el intérprete est~ siempre ante el problema de qué grado de ftdehdad se espera de él para con la música escrita. De suerte que. la habilidad técnica se da por descontada. porque es demasiado vaga y permite desviaciones demasiado amplias en las cuestiones individuales de gusto y preferencia. no hay que olvidarlo nunca. es un ser dotado de una naturaleza musical y una personalidad propias. en efecto: "No queremos ninguna de esas lla- . En estos últimos años. con Stravinskv como cabecilla. de modo que el estilo de una pieza lo oímos tal como lo refracta la personalidad del intérprete. También se sabe que han cambiado de opinión en cuanto a sus propias indicaciones de tempo v dinámica. después de todo.

la orquesta de Brahms 2 "Alemán genuino. En torno de ella hay una maravillosa sensación de despego. Cuando Koussevitzky "está de vena". el énfasis está siempre en la línea. Un cierto despego es parte esencial del carácter del clásico. Es indudable que una sinfonía de Brahms. Sólo después de un rato de haber estado escuchando es cuando empieza a apoderarse de nosotros la sensación de que allí hay un arte que oculta al arte. ni aun siquiera una frase. no haga más que tocar las notas. La música parece encontrarse al fondo del escenario. Con Toscanini. Es inevitable que cuando ejecutan música la ejecutan a su manera. puede variar efectivamente sin ser infiel a las intenciones de Brahms. los resultados tendrán que ser diferentes. Pero hay más razones.246 COMPOSITOR. la más apasionada de las artes. que cuando manejen las mismas notas sus interpretaciones discrepen considerablemente. nunca en el detalle o en el compás aislado. Si esas dos opuestas personalidades aplican sus dotes a la misma sinfonía de Brahms. Se mete en cuerpo y alma en la música que interpreta. hombres que piensan diferentemente. es música todo el tiempo. que se emocionan de diferente manera con las cosas. Y. me parece que representa una actitud nada realista por parte de los compositores. Toscanini trata la música como si ésta fuese un objeto. donde la podemos contemplar para deleite nuestro. la imaginación dramática y la sensualidad del verdadero romántico. 2 En manos del ruso. Tiene el fuego. interpretada por dos directores de primer orden. y más profundas. dos de los intérpretes notables de nuestros días: Arturo Toscanini y Serge Koussevitzky. El director italiano es un clásico por naturaleza. pues. Y al hacerlo así no tienen por qué falsificar las intenciones del compositor. te nada a la música. no añadan ni supriman nada. Tomemos. el efecto que produce es irresistible. el director ruso es un romántico por naturaleza. en la estructura como un todo. sin embargo. Por el otro lado. La primera impresión que nos produce es curiosa: Toscanini parece no hacerle absolutamen1 Esta comparación de rasgos de personalidad fue escrita durante sus años como intérpretes ~ctivos de música sinfónica. los intérpretes tendrían que ser autómatas. Este caso de un compositor profundamente alemán interpretado por un ruso y un italiano es típico. sin añadirle algo de su propia personalidad. la pasión. para las diferencias de interpretación. Para decirlo de otro modo. y nos consideramos afortunados con poder contemplarla vivir de ese modo. Es de esperar. cuya filosofía de la vida es diferente. Es interesante que rumiemos el porqué eso ha de ser cierto. Hay poco de calculador en él." Aunque es bien clara la razón de esa admonición. Ninguno de los dos intérpretes es probable que saque a su orquesta la sonoridad que un alemán reconocería como echt deutsch.] . Porque no es posible que ningún cumplido intérprete toque una pieza de música. Para Koussevitzky toda obra maestra es un campo de batalla en el que él capitanea el gran combate y del cual podemos estar seguros que el espíritu humano surgirá triunfante. INTÉRPRETE Y OYENTE COMPOSITOR.\ Son dos personalidades totalmente diferentes. INTÉRPRETE Y OYENTE 247 madas interpretaciones de nuestra música." [T. por ejemplo. no hacen más que "leer" la música con las inflexiones de su propia voz. La música se mueve y vive por sí y para sí.

No tienes por qué ser una excepción. escuchar con toda nuestra inteligencia es lo menos que podernos hacer en apoyo de un arte que es una de las glorias de la humanidad. con el italiano se acentuará el lado clásicoestructural de Brahms y las líneas melódicas serán buriladas con el estilo lírico más puro. exactamente. dentro de la esfera de su propia personalidad. lector.248 COMPOSITOR. Eso revela una responsabilidad por parte del auditor. sin duda. Los compositores y los intérpretes quieren sobre todo auditores que se entreguen plenamente a la música que están oyendo. hay que percatarse mejor de la parte que tiene el intérprete en la ejecución que se está oyendo. Pero no es ésa la cuestión. El gusto. se puede afirmar en verdad que el futuro de la música está en nuestras manos. Con ese han mol quiso dar a entender. Y puesto que nuestras reacciones juntas de auditores son lo que más profundamente influye tanto en el arte de la composición como en el de la interpretación. Quiere decir escuchar sin prejuicios. Escuchar atentamente. Vir- gil Thomson describió una vez el ovente ideal como "la persona que aplaude vigorosamente". al igual que la sensibilidad. La cuestión es que para escuchar inteligentemente una interpretación hay que poder reconocer qué es. tu responsabilidad de oyente. Como verá el lector. . Por lejos que estemos de alcanzar ese ideal de la audición. Los empeños combinados del compositor y el intérprete sólo tienen sentido si se dirigen a un conjunto inteligente de auditores. que el auditor que en realidad se mete en la música es el único que tiene importancia para la música o los que hacen música. La música sólo puede estar viva realmente si hay auditores que estén realmente vivos. Toma. Pero antes de que se pueda entender la música hay que amarla de verdad. será bien que lo tengamos presente como objetivo. es hasta cierto punto una cualidad congénita. lo que el intérprete está haciendo con la composición en el momento en que la vuelve a la vida. INTÉRPRETE Y OYENTE CO:\llPOSITOR. profesionales y profanos por igual. Puede ocurrir que ninguno de esos hombres encarne nuestro concepto del intérprete perfecto de una sinfonía de Brahms. En otras palabras. Eso quiere decir escuchar música de todas las escuelas y de todas las épocas. en el mejor sentido del término. por modestas que sean tus pretensiones como oyente. Al llegar aquí. estamos esforzándonos siempre por hacer más profunda nuestra comprensión de este arte. la importancia del papel que tiene el oyente en todo este proceso debe resultar evidente por sí misma. No basta con amar la música solamente en sus aspectos más convencionales. En cambio. Todos nosotros. pero ambos se pueden desarrollar de modo considerable con una práctica inteligente. en ambos casos se trata simplemente de una cuestión de énfasis. Entregarnos por completo significa inevitablemente una ampliación de nuestro gusto. Para eso son necesarias dos cosas: tener como punto de referencia un concepto más o menos ideal del estilo propio del compositor en cuestión y poder percibir hasta qué punto el intérprete reproduce ese estilo. conservadora y moderna. vieja y nueva. escuchar conscientemente. INTÉRPRETE Y OYE~TE 249 resplandecerá con un lustre insospechado. y alllegar al final se habrá extraído hasta la última gota el drama romántico contenido en la sinfonía.

Sólo se conserva el esqueleto armónico subyacente (en el caso de Ach ' du lieber Augustin. TEMA FÓRMULAS TÍPICAS DE VARIACIÓN b. pero la textura se enriquece: Ach! du lieber Augustin ~I! ~: :'f D: 1: ~ ~ I~ ~ ~ I: :J ti!: :' t ~: 1: . ~ : I:. pero las armonías que la acompañan se transforman por completo: c. los únicos acordes en cuestión son los de tónica y dominante): 250 . La melodía V la armonía originales se conservan. ~ 1. La melodía se conserva literalmente. Todo vestigio de la melodía se ha perdido.APÉNDICES 251 APÉNDICES 1.' I L Variantes armónicas: a.

252 APÉNDICES APÉNDICES 253 d. pero su posición cambia de la voz superior a la inferior o a una intermedia. fundamental en la música. Su contorno se conserva. El segundo tipo melódico es el opuesto al anterior: hacer menos floreada la línea melódica origina!. de que lo mismo que se va directamente de do a re. La melodía se ha variado. pero la línea es más floreada. Este tipo se basa en el concepto.~ :'/:f. se puede ir pasando por do sostenido (do-do#-re) sin que se camhie liada esencial en la línea: c. El tema se conserva. reduciéndola a sus notas esenciales más escuetas. En otras palabras. si el tema original pasa de do a do sostenido y de éste a re. entonces la línea puede ir directamente de do a re: 2. El esqueleto armónico se ha variado.&ful: :-:t:J . Esto ya no es tanto una variación del tema como una variación de los acordes que acompañan a! tema: b. o viceversa: ~~:: :'/:I:~:I~ :\~I::d {I. Val"iantes melódicas: a.

Un tipo sencillo de variación contrapuntística consiste en añadir un nuevo tema al original. Imitación (Bach: Fuga en mi menor. Un ejemplo: si e! aire de vals en tres por cuatro de Ach! du lieber Augustin se cambia por un cuatro por cuatro en lempo muy rápido. 4. Variantes contrapuntísticas: RECURSOS CONTRAPUNTÍSTICOS a.1 <J fI 11 etc. 11. . Cualquier combinación de los tipos anteriores. Este tipo es difícil de captar para e! oyente. Clave bien temperado. t) • • . a menos que e! origen de! fragmento sea claro desde e! comienzo: fI.254 3. la naturaleza de! tema se transforma por completo: --. '"' -d- 5. Variante rítmica: APÉNDICES APÉNDICES 255 b. destacando e! nuevo mientras que e! otro se mantiene en segundo término: 1. -. 11 It) a. Libro I) etc. Todos los tipos de variación rítmica se pueden agrupar en una categoría: e! cambio rítmico.o. consiste en extraer de! tema original una sola frase y someterla a tratamiento contrapuntístico. Un segundo sistema. más sutil.r 11 11 rt) <.

' __rJ 1--. 6. Aumentación (Bach: Fuga en do menor. Inversión (Beethoven: Sonata para piano. Scherzo) '. Inc. JJ I 4. Disminución (Vaughan-Williams: Sinfonía en Fa menor.). 110) El ejemplo 5 se reproduce con autorización de Oxford University Press.. Libro 11) I . iJ : -~ . Clave bien temperado. ~IIP F' Ir' r' I f' t' I f' f Y Ir' etc.. Cancrizante (Copland: Passacaglia para piano) . Op.. Canon (esquema) (Bach: Erschienen isl der herrliche Tag) 11 5. Londres (Agentes norteamericanos: Cad Fischer. ------rl-- ""' u u -------6 -d"-d-cf 3.256 APÉNDICES APÉNDICES 257 2. - =-~ I 7.

Esta vez no hay calderón. pues nos falta el sonido de las notas. pero con la diferencia importante de que las corcheas repetidas del comienzo están divididas en semicorcheas (figuradas) y ligeramente cambiadas de tonalidad. Está formado por tres diferentes partes muy pequeñas y crea una atmósfera de incertidumbre y misterio. Ahora. Para el lector que piense solamente en términos melódicos. dada la naturaleza del material. la música. 53. El segundo elemento es bastante inocente: 7. Esto se debe al ritmo básico de corcheas repetidas que podemos considerar Los cuatro primeros compases se repiten inmediatamente un tono más bajo y sin detenerse se lanzan hacia un calderón sobre la nota sol (compás 13). sentiremos claramente. para la explicación del término "puente". Lo mismo ocurre con el tercer pequeño fragmento. por medio de una serie de alargamientos. Procederé a él en el supuesto. "WALDSTElN"..J Q Nadie seguramente podría sospechar el papel que desempeñará más tarde en la sección de desarrollo. Cancrizante invertido (Schoenberg: Cuarteto de cuerda Número I1I) SERIE DODECAFÓNICA concrizonte' r d ~r &r r#J ij J r J . pasa imperceptiblemente a la sección puente (compás 23. otra vez. Nueva York. APÉNDICES 259 primer elemento. vuelve a repetirse todo desde el principio. Copyright asignado a Salabert & Co. Aunque no hayamos oído nunca esta sonata. el primer tema apenas tendrá nada de tema. que la pieza ha . ANÁLISIS DE LA SONATA OP. posiblemente aventurado. Una de las ventajas de utilizar como ejemplo de esa forma esta determinada sonata es que hay un extremo contraste entre los grupos temáticos primero y segundo. véase la página 173). sino pasajes rápidos escalísticos y arpegios. Esas repeticiones cumplen el propósito importante de fijar firmemente en la conciencia del auditor el material temático esencial. de que el lector puede obtener o la partitura o el disco. que es como sigue: JJ III. DE BEETHOVEN Un análisis como el que intentaré aquí nunca podrá ser satisfactorio.258 APÉNDICES propietarios del copyright. Aquí lo que uno encuentra no es melodía.

un punto de referencia. Pero al pobre de! teórico que quiera explicar él la forma no le será muy fácil hacerlo si no toma una decisión. Luego concentra su atención en e! primero de los dos fragmentos y desarrolla lo que en su origen era solamente una frase diminuta. si e! resultado final es lógico. yo me decido por la primera de aquellas hipótesis y prefiero considerar ese largo pasaje como una especie de b 2 que conduce al tema conclusivo. lo cual es muy poco probable a causa de su índole demasiado elaborada. pues su naturaleza es demasiado diferente de la primera parte de b.260 APÉNDICES APÉNDICES 261 estado trasladándose de un grupo primero a un grupo segundo de elementos. de tal manera que pasa por muchas tonalidades extrañas antes de llegar a la nota sol. tan usual en toda la música. que es de carácter agitado. Sobre esa dominante (compás 142) . En realidad. lo cual uno admite de mala gana. sino secciones que se repiten con variantes. Evidentemente. rara vez hay repeticiones literales. (Es característico que a pesar de tanta repetición. Esto conduce directamente al desarrollo del material siguiente. Escoge para desarrollarlos solamente los dos fragmentos citados arriba y la sección que decidí denominar b 2 • No se hace ninguna referencia al tema que parece un coral ni al tema conclusivo ni a las corcheas repetidas de! comienzo. La sección de desarrollo está dividida en dos partes. Así. Aquí tenemos uno de esos momentos en que el analista se siente atormentado a lo Tántalo ante diferentes interpretaciones posibles de la forma. o conclusiva (compás 74). ¡Y qué brillantemente se realiza en este caso la transición! La música parece aflojar e! paso para dar comienzo a un segundo tema (compás 35) de carácter completamente opuesto a lo anterior. ya está Beethoven en camino. Apenas hecho esto. esta determinada sección de desarrollo no es ni muy larga ni muy elaborada. pues. Pero hay una sensación general de movimiento y excitación interna que penetra la mayor parte de todo el primer tiempo. como si dijéramos. sostenidos producen una sensación de calma y alivio casi religiosos. tiene más afinidad con e! cantable segundo tema que con el primero. más corta que las otras. La sección e. una de dos. Primero yuxtapone e! compositor los dos fragmentos del primer tema arriba citados (compás 92). En esto es en lo que el compositor tiene suerte: no necesita nunca razonarse a sí mismo la forma que crea. Los acordes lentos. damos.) Esa floreada melodía adicional que se teje por encima de los acordes sostenidos obra como una "excusa" para volver al carácter más figurado de la primera sección de transición (compás 50). hasta convertirlo en una pequeña parte ligeramente lírica. Esto es exactamente lo que sucede. o una segunda parte de b. La primera cosa que hace e! compositor es recordarnos dónde comenzó. Esos acordes sostenidos se repiten inmediatamente (compás 43) con adición de una floreada línea melódica en la parte superior. los primeros compases del pasaje b 2 • Sobre esa base la música se desarrolla por medio de marchas armónicas. Sirve para volver a la sensación de sosiego. acentuando con eso el sentido conclusivo y preparando al mismo tiempo e! camino para la nueva entrada del primer material a la cabeza de la sección de desarrollo. como de un coral. o un segundo puente que nos lleva a e. la dominante. este nuevo pasaje es.

Libros 1 y II (48 temas fugados) Beethoven. la mayoría de orden tonal.Música para cuerdas. aunque no sea más que por no poderse encontrar nada co~pa~ble en la música de Haydn o Mozart. CAPÍTULO n. CÓMO ESCUCHAMOS Bach.Sinfonía No. El mlstenoso redoble del bajo y la gradual acumulación de intensidad son un rasgo típicamente beethoveniano. El allegro de sonata está completo. tras dos acordes sostenidos al tema de coral que ahora adquiere una expresiÓn nueva por la adición de un nuevo bajo (compás 284). Eichendorff. Esta nueva transición es sumamente notable. La repetición . percusión y celesta "Hindemith. que hoy se encuentran en discos de larga duración (1957). salvo unos cuantos cambIOs de poca importancia. en las obras citadas como ejemplos en el texto. 53 ("Waldstein") "Bartók. prosigue con un nuevo desarrollo de los dos fragmentos usados allí. Con una repentina vuelta al pianissimo se inicia la recapitulación (compás 156). La aparente desgana para abandonar ese sosiego recién descubierto es rota por una impetuosa carrera hacia el fin.262 APÉNDICES vuelve Beethoven a la sensación de misterio del mismísimo comienzo. No se ha hecho ningún intento por recomendar ciertas interpretaciones por encima de otras. LISTA DE OBRAS MENCIONADAS La lista consiste.En la obra: Clave bien temperado.Canciones con textos de Mbrike. Sigue una coda de dos páginas y media (compás 249). Después de comenzar casi como la primera sección de desarrollo.es casi literal en este caso. marcadas con un asterisco. pero yuxtapuestos ahora de una manera un tanto diferente. Goethe Música cuidadosamente construida: Beethoven. Esto nos vuelve a conducir. EL PROCESO CREADOR DE LA MÚSICA Música espontáneamente concebida: Schubert.Mathis der Maler 263 . a fin de prepararnos psicológicamente para la vuelta del primer tema. Se han mencionado otras grabaciones.Ciclo de canciones: Die Sch6ne Müllerin o Die Winterreise Wolf. 9 en re menor (primer movimiento) CAPÍTULO nI. Op.Sonata para piano en do mayor. en gran palte. Para ello existen varias obras escritas por autores competentes.

preludio en mi bemol mayor.Saudades do Brazil (especialmente "Corcovado") *Dallapiccola. Drum.Madrigales Gesualdo. and Cymbal (Saul Goodman) First Chair (orquesta de Filadelfia. Núm.Madrigales Berlioz. Op.Canciones y danzas de la muerte Debussy. 10 Brahms. 34 Ibert. 4. chelo y piano Prokofiev.Concierto para fagot Mozart.Trío para violín.El libro de los Jardines Colgantes Obras maestras de la música antes de 1750 (organum) Monteverdi.Bolero (solos para varios instrumentos) Percussion Music: Bell.La consagración de la Primavera (sección última) Schubert.Siesta de un fauno Honegger.Ionisation CAPíTULO IV. "Orgía de los ladrones") Mussorgsky.Haroldo en Italia ("Marcha de los peregrinos".Concierto para violín "Schoenberg.Cinco movimientos para cuarteto de cuerdas Milhaud. Preludio al Acto 111 (solo para como inglés) Ravel.Concierto para clarinete Vivaldi.Concierto para trompeta Hindemith. Op.Suite de Mamá la Oca (el contrabajo en "La bella y la bestia") Mussorgsky-Ravel.Concierto para oboe Nielsen.Cuadros de una exposición (solo para tuba) Ravel.Danzas de Davidsbündler.Sonata para trombón Wagner.Preludios para piano. Núm.Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel. Op.Guía de los jóvenes para la orquesta. 6 ("Patética") (segundo movimiento) Stravinsky.Concierto para corno Haydn.Tristán e Isolda.Cuadros de una exposición Debussy. 118. libro 11. 3 Tchaikovsky.Concierto italiano (movimiento lento) Schumann. 6.Sinfonía India Strauss.28 Wagner. Op.Stabat Mater Bach. Los CUATRO ELEMENTOS DE LA MÚSICA Bach. solos para maderas y metales) .Interrnezzi.Canti di Prigiona *Martin.Cinco piezas orquestales Webem.Madrigales Mussorgsky.Petite Symphonie Concertante Debussy.Concierto para flauta Cimarosa. Música de intención innovadora: Gesualdo. 8 en si menor ("Inconclusa") Chávez. 2 en sol menor (segundo movimiento) *Berg.Concertino para piano Britten. libros 1 y 11 Vares e. Núm.Clave bien temperado. 119.Sinfonía Núm.Iberia Schoenberg. Op.264 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 265 Música de estructura tradicional: Palestrina.Concierto para violín Núm.Tristán e Isolda (preludio y liebestod) Harris.Sinfonía Núm.

338. 2 (scherzo) Chopin.Duke Ellington Plays Duke Ellington D. Op. Schubert. Op.Sonata para piano Op. si bemol mayor. 2 (scherzo) CAPÍTULO VII.266 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 267 Stan Kenton. 28. 15 El rondó: Haydn.Sonata para piano.Sonata para piano Núm.Il Combattimento di Tancredi e Clorinda Textura polifónica: *Bach. Núm.Suite. Núm. LAS FORMAS FUNDAMENTALES La forma binaria: F. 27. Op. 17.413) CAPÍTULO V. Le Moucheron. Couperin. chelo y piano VI.Música para harpsicordio (Les Barricades mystérieuses. V (minueto) Ravel.Das marienleben Textura variada: Beethoven. LA ESTRUCTURA MUSICAL Schumann. 14 para piano (movimientos primero y segundo) El basso ostinato: Honegger.Sonata para piano. Op.Preludio.Cuarteto para cuerdas. Les Jumelles.L'Histoire du Soldat ("Violín del soldado") El passacaglia: Bach. 20 (A-B-B) Schumann.Sonatas para el harpsicordio (Ralph Kirkpatrick) (Longo. 27.Escenas infantiles (Kinderscenen). Op..L'Incoronazione di Poppea Purcell.Trío en la menor para violín.Sinfonía Núm.Preludio. 15 Beethoven.Ofrenda musical Hindemith.Las alegres travesuras de Till Eulenspiegel Las formas libres: Chopin.El rey David Monteverdi. 27. Op. La Co m mere. Núm. Les Langueurs tendres) . post. Núm. 9 en re mayor. Núm. 7 (movimiento allegretto) CAPíTULO La forma ternaria: Haydn.Passacaglia y fuga en do menor (órgano) Ravel. Núm. LA TEXTURA MUSICAL La textura monofónica: Canto gregoriano Textura homofónica: Monteverdi.Sonata para piano. (último movimiento) Strauss.Dido y Eneas ("Lamento de Dido") Stravinsky. Núms.Le Tombeau de Couperin (minueto) Beethoven. (scherzo) . 28.A concert of Progressive Jazz Duke Ellington."Asustar" (Escenas de niños) (A-B-AC-A-B-A) Bartók. Op. 104. Op. Scarlatti.

fuga en mi bemol menor Canon: Franck.Variaciones Enigma. 4 en re menor (forma en un movimiento) Mendelssohn. fuga en do menor La disminución: Vaughan Williams.268 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 269 Berg. 53 ("Waldstein") (véase Apéndice 1II) Las sinfonías: Haydn. 1-9 Schumann. 73 Elgar. Op.Sinfonía Núm.Clave bien temperado.Sinfonía Núm. 11 en la mayor. 2 The Triumphs of Oriana Beethoven. libros 1 y II El concerto grosso: Bach.Sinfonías Núms.Passacaglia (1922) (cuarta variación) Los cancrizantes invertidos: Schoenberg.The Carman's Whistle) Mozart. 4 (scherzo) El cancrizante: Copland. libro II.Sinfonía Núm. 13 Fauré. 41 en do mayor (Júpiter) Beethoven. 110 (final) La aumentación: Bach.Concerto Grosso. 1-4 Tchaikovsky. Op. '3 La fuga: Bach.Sinfonía en re menor (forma cíclica) Mahler.Don Quijote Stravinsky.Wozzeck (comienzo del lado 2) Copland. Op.Clave bien temperado.Vol.Estudios sinfónicos.Sinfonías Núms.Cuarteto para cuerdas Núm.Concerto Grosso Martinu.Preludios corales (Orgelbüchlein) Motetes y madrigales: Antología sonora.Chaconas para órgano Bach.Sinfonía Núm. 4 en mi menor (cuarto movimiento) El tema con variaciones: Early English Keyboard Music (Byrd. Op. 331 Schumann.Sinfonía Núm.Sinfonía Núm.Clave bien temperado.Sinfonía Núm.Conciertos de Brandenburgo Núms. 1-12 Bloch.Sonata para piano. Op. 2 en do menor (con coro) . 5. K.Sinfonía Núm. al final) Franck-.Octeto para instrumentos de viento (movimiento central) Copland.Concerto Grosso El preludio coral: Bach.Tema con variaciones en do sostenido menor.Sonara para piano.Variaciones Istar Strauss. Op. 6 en si menor (movimiento lento. 36 d'Indy. 1-6 Handel.Chacona en re menor (solo para violín) Brahms. libro I. 4 en la mayor Brahms.Sonata en la mayor para violín y piano (último movimiento) La inversión: Beethoven. Núms.Passacaglia (1922) La chacona: Buxtehude. 102 en la sostenido mayor Mozart.Variaciones para piano (1930) Recursos contrapuntísticos: La imitación: Bach.Sonata para piano Núm.

Sinfonía Núm.Sinfonía Núm.Los maestros cantores Verdi.Sinfonía Núm.Sinfonía Núm.Sinfonía Núm.Orfeo Haendel.Carmen Debussy.Sinfonía en do Piston.Romeo y Julieta Honegger. 3 William Schuman.Concierto para viola Prokofiev. Op. 4 en la menor Prokofiev. libro II.Sinfonía Núm.The Rake's Progress CAPÍTULO IX.Suite.Sinfonía Núm.Wozzeck Weill. 4 Copland.La flauta mágica Wagner.Julius Caesar Gluck.Suite escita.Sinfonía Núm.Coros Núms.Sinfonía Núm. 3 (en un movimiento) Piston.The Unanswered Question --Falstaff Mussorgsky.270 LIST A DE OBRAS MENCIONADAS LISTA DE OBRAS MENCIONADAS 271 Sinfonías contemporáneas: Sibelius. 2 (LiturgiqueJ Stravinsky-. 4 en fa menor Harris. 3 en sol menor Shostakovitch. 4-7 Walton.Les Préludes Saint-Saens.El Consul Stravinsky. 10 Thomson.Sinfonía Núm.Clave bien temperado. MÚSICA CONTEMPORÁNEA Muy fácil: Poulenc. preludio en si bemol mayor Bach.Sinfonía Núm.Sinfonía Núm. libro 1.Otelo . Op.Acadian Songs and Dances (tomado de Louisiana Story J Bastante fácil: Bloch. 6 (en un movimiento) Bach. (piano) El poema sinfónico: Jannequin.Orfeo y Eurídice Mozart. 20 Barber.Bons Godunof Bizet.La ópera de tres centavos Menotti. 10 en mi menor Honegger.Pelléas et Mélisande Berg.La rueca de Onfalo Tchaikovsky.Petrouchka Shostakovitch. 5 Op. 4 Muy diflcil: Schoenberg. Op.Fantasía y fuga en sol menor (órgano) Debussy.Sonata para dos pianos y percusión Honegger.Schelomo Villa-Lobos.Concierto para chelo Bastante di. 100 Roussel. 5 Vaughan Williams .Preludios.rícil: Bartok.Sinfonía Núm. 1 en fa mayor.Pacific 231 Ives.Chansons Liszt.Fantasía cromática y fuga en re menor ..Le Bal masqué Stravinsky. 29 (septeto) CAPÍTULO VIII. LA ÓPERA y EL DRAMA MUSICAL Monteverdi.

") Sessions. A short history of music. 1947. Copland. Ine. Klaus. An outline of the history of music. Parrish. W. Sachs. Nueva York. America·s music. The language of music. Ine.272 LISTA DE OBRAS MENCIONADAS Webern.Cuarteto para cuerdas BIBLIOGRAFÍA HISTORIA DE LA MÚSICA Einstein. 1955. Nueva York. Karl. William. Nueva York. Mass.. Columbia University Press. Masterpieces of music before 1750. Ohl.. Norton & Company. Nueva York.Ionisation Ives. Newman. W. C. 2 para piano ("Concord. Our new music. Understanding music. MÚSICA CONTEMPORÁNEA Chase. F. Harper & Brothers. Liepmann. y J.Cuarteto para cuerdas Núm.. Nueva York. Noonday Press. Aaron. Nueva York.1951. Nueva York. Alfred. Alfred A. 1941. Knopf. The structure of music. Nueva York. 1935. Nueva York. 1953. Nef. 1953. ELEMENTOS MUSICALES Eriekson. MeGraw-Hill Book Company. Ine. Gilbert.Concierto para nueve instrumentos Vares e.. Robert.. Inc. 2 Carter. Curt. 273 . 1955. Our musical heritage: A short history of music.Sonata Núm. MeGraw-Hill Book Company. Prentiee Hall. The Ronald Press Company. 1955 (edición revisada). Ine.

Richard. Barry. 1948. Claude A. Londres. Claire. On musie and musieians.. Copland. 1952. Nabokov. Harvard University Press. Nueva York.. 1952. Cambridge. Pantheon Books. The art aljudging music. Notes withaUl musie. Lear. 1951. The leUers of Mazart and his family. compilación y traducción de Emily Anderson. Schumann. 1938. 1953. Nueva York. Cambridge. Schoenberg. Erwin. Brown & Company. Hindemith. 1953. Ltd. Princeton. Little.. Penguin. Reeolleetions and refleetions. Amold. 1948. Ine. Philosophical Library.. Denis Dobson. . Darius... Oxford University Press. Rockliff Publishing Corporation. Ltd. Harvard University Press. Knopf. 1946. conduetors. Harvard University Press. listener. DE COMPOSITORES Berlioz. Debussy. 1950. Inc. Boston. Tlze musical experience of composer perfarmer. Nicolas. . Composers. A. 1952. Style and idea. Monsieur Croehe. Milhaud. Knopf. A history ofjazz. Aaron. The Macmillan Company. Inc. Stein. Memoirs. Mellers. Ulanov. Nueva York. Studies in contemporary music. Strauss.. and critics. 1948. Boosey and Hawkes. Nueva York. Knopf. W. Inc. 1948. Thomson. Sessions.. 1956... Music Ho!. Constant. Stravinsky. Una selección fue publicada por Erick Blom. Robert. Alfred A. Virgil. Simon and Schuster. AlfTed A. Nueva York.. Musie and imagination. Roger. 1955. 1950.. Londres. the Dilettante Ha ter. Nueva York. Nueva York. Viking Press.274 BIBLIOGRAFÍA BIBLIOGRAFÍA 275 Lambert. Nueva York. 1947. Hector. A composer's world. Paul. Old fnends and new musie. Wilfrid. Orpheus in New Guises. Inc.. Princeton University Press. Penguin Books. Nueva York. Alfred K. 1953. 1936. Mozart. Autobiagraphy. Inc. Igor. Nueva York. Londres. Londres. The poeties af musie. Cambridge. 1947. Reis.

197 "Asustar" (Escenas de niños. J. 114. 31. 82 contrabajo. 135 Cuarteto de cuerda (Haydn). 84-103 Elgar. 96 Cortege (El rey David. 32.219 estructura musical. 116. Johannes. ritmo. Dietrich. 223 Debussy. 197 Elementos de la música. 120. melodía. 140. 140. 35 Poi mosquito ([p Moucheron. 164. 60-70. 163. timbre. Schumann). 218 Brillen. 214. 74-77 Aída (Verdi).123. 70-84. 63 223 basso ostinato. el. 157. 67. 164 Concerto italiano (Bach).117.ÍNDICE ANALÍTICO 277 ÍNDICE ANALÍTICO Ach! du lieber Augustin. 133. 116. 142 Couperin. 261. 218. 120. 140145 Bax. 98 corno inglés. 97. 131 Cuarteto de cuerda (Schoenbcrg). 181 Büchner. Claude. 68. 243. 217 Busoni. 164. armonía. 81.261 Armida (Gluck). 181. Marc. 128. 112. 182. 82 Don Quijote (Strauss). 220 Bloch. 123. 149.65 Bach. 91. 133. 83.215. 49 clarinete. 72. 149-151 Chávez. 183 Beethoven.256 canto gregoriano. 161 canon. 223 Bons Godunoj (Mussorgsky). 113. 122 aumentación. 187. Vincent. Anton. 78. Hector. 79. 70-84 Así hablnba Zaratustra (Strauss). 119-125 Études Symphoniques (Schumann). F. Ferruccio.152. van. Luigi. 53. 67. F.2. 164. 138 atonalidad. 117. 103. 243.255 coda.. 38 Ave regina coelorum (Palcstrina). 47103. Carlos. 96 clarinete bajo. 23-35. 81.ois. 120. 258 Cuatro santos pn trps actos (Thomson).130. 140 Caccini. 169.257 disonancia.42. 223 Berlioz.37 "Corcovado" (Saudades do Brazil. 194. repetición. 181. S. 220 Dallapicola. 160 Copland.. 121. 130. 256. 187. 53. 196 Poin Heldenlehen (Una vida de héroe. Edward. 217. 258. 217 Au clair de la lune. 194 Bizet. 91. 117 276 Conciertos de Brandeburgu. 249 Poi rey David (Honegger). Paul. 209 allegro de sonata. molde formal. 95. 59. 196 Bardi. 180 Concerto grosso (Bloch). Aaron.250 acordes. 53. 83 corno francés. 157. 140 Ellington. 115. 145 D'Indy. Couperin). 188 Buxtehude. 115. 180 Esther de Carpen/ras (Milhaud). 155 contrasujeto. Georges. 150 Byrd. 188. Honegger). Wagner).217 Die Walküre (La valquiria. 40-43. 154. 209 armonía. 121. Clave bien temperado (Bach). 246-248 discanto. (Bach). 114-125. 138. Alban. Béla. 142 Esquema de la historia de la música (NeO. 179. 138. 66. 183. 123. 140. 128 el papel del oyente. 81. 153. 246-248 Breche Bertold.255 Balakiref. 134. 219 Concertino para piano v orquesta (Honegger). 83.188. 117. 124. Arnold. 206 Bar1ók.132.189-191. 223 Bruckner. 223 Chopin. 147. 158. 212 Dido y Pomas (Pureell). Fram. 149. 138 compositor. 181. 95-97 clave. 153 . 241243 Cristóbal Colón (Milhaud). 164 chacona. el. Strauss). 97 contrapunto. 73 disminución. 91 concerto grosso. 37. 214 Blitzstein. William.196. 3D. 102. 262 Berg. 193. 171-180. Milhaud). 214 Alcestes (Gluck). Duke. Ernest.215 Brahms. 157. 248. 106 cadencia. conde. 182 director. 47-60. 66 consonancia. 156. Benjamin. 165.260. 31. 140. gral1 línea. 158. 197 Dukas.122.65. George.256 Autobiograjía (Stravinsky). L. 94 contrafagot.

112. 58 Gesualdo. Clement.es ¡¡oces í Las bodas. v Maximiliano (Milhaud). 120. 135. 182.138 estrecho (strel/o). Darius. 167 Mossolov. 185-199. 36..219 Korngold. 62 Escenas de niños (Schumann).'i inspiración.278 ÍNDICE ANALÍTICO formas "libres". 247 Kn"nek. Johann. 130 LiSl:t. Alexandcr Y. 95 forma libre por secciones. Janncquin). 166. 18 I Menotti. 211 "El lamento de Dido" (Purcell). Stravinsky). 63. subdominante. 192 279 exposición.101 Le [o/tl!Jeau de COl/perill (Ra· vel). 72. 198 . W. 9295. de madera. 139. 64. Francesco. Stra· vinskv). 196 ÍNDICE ANALÍTICO idea musical. 142 Fuga en mi bemol menor (Bach). 38 imitación. 45. 123. 197 Lulzí (Berg).138 formas fugadas. 79 Gibbons.198 Gershwin. 157.. 223 Haydn. 73 fagot. 186 material puente. 115. 193 Jonnv spielt au{ (Krének). 95. G. 120. 207. 79. 105. 2 I 9 movimiento cancrizante (de cangrejo). 1'i6. 62. 210 la música como evasión. 69. 237 Hindemith. 161. la. 129131. el. menor.. 94-96 flautín. Claudio. 144 Las coé!óras (Milhaud). Ch. 252. 104. Gabriel. 218.224 homofonía. 239 Grosz. 40-43 instrumentos de cuerda. 253 misa. 78. Ernst.. 130-133 modo mayor. George. 94. 167 Meislersinger (Los maestros cal/lores. 157. 151-154 "El violín del soldado" (La historia del soldado. 188 Fauré. 25. 100 Handel. 175. 223 Kuhnau. 2 I 2 Martin.65 fuga. 142. 192-199 Franck. 238 Kousscvitzky. 218. 193 el proceso creador en la música. 99.198. Nicolai Y.183. 128 La comadre (La eommere.os (Couperin). 44. 92. 106 Honegger. 210 grados de la escala. 164. 246.140. 157. 63 grado dominante. 63 modulación.135. 128 Lasso. 119. 74 monofonía. Thomas. César. Erich. Félix. 192. 243-248 inversión. 140. 120. Wanda. 167 Gluck. 193 El pobre marinero (Milhaud). de metal.257. 196. 91. 223 Mal1()// (Massenet). 183 Milhaud. Milhaud).224 minueto. de percusión. 36-45 El rapto del serrallo (Mozart). 64 gran línea.256 "Invocación" (Las coéjoras. 92. 187-192. George. 145 escala cromática. 223 Jachaturian. 108 Las harrieadas misteriosas (Couperin). 188 Fantasía y (uga (Bach). 100 intérprete. la. 97 From the Land o( a Thousand Lakes (Sibelius).219 Jlláre. 219 guitarra. 183 Malipiero. 128 Mendelssohn. 183. 173. 153 figuras. 181. poema sinfónico. 143. 119. 98. 159-161. 145 El parloteo de las mujeres (Jannequin). 94-97. 155. la.135.223. 135. 214 Fantasía cromática y (uga (Bach). Paul. 59. 63. 209 Harris. Orlando. Serge.223. Arthur. 45. 197 les lallgueuYs lemires (Coupetin). Franz Joseph.258 Miaskovsky. 161. Roy. 223 Jannequin.229 FalstafteVerdi). 68. preludio. Couperin). la. 162 fabordón. 92.223 splegel (Strauss). 130. F. diatónica. 219 La cuna se mecerá (Blitzstein).140. 208 Morley. 54 flauta. 21 I Melliz. 97. 37. 83 Massenet. la. 28 Landowska. 217 madrigal. 212 melodía.219 Ives. 144. 155. 60-70.181 Herrrnann.128 l. 63. Orlando de. 135. 158-163 Fundición de acero Mossolov). 219 El tema con variaciones. Gian-Carlo. Charles. 154-167 leh ruf' zu Dir Herr JeSll Christ (Bach). 219. 118 Grieg.183. 117. Bernard. 157. Gustav. 208. 58. Franz. 220 La flauta mágica (Mozart). 120. 105 Monteverdi. Wagner). 259 lLiS IraveSliras de Till /-"uleil- El canto de los pájaros (Chant des oiseaux. 167 Mahler. Aram. 209. Jules. 128 La coronación de Papea (Monteverdi). Frank.

198 Palestrina.164. 157. Francis. lean. 2S7 Passacaglia en do menor (Bach). el. 191 Piston. A. 60 Romeo y lulieta (Tchaikovsky). 215 Nef. 97 Satie. 119. 2S. Núm. 7 (Beethoven).185 Sinfonía en fa menor (Vaughan Williams).153. 223. 140 Schumann. 165 Orfeo y Eurídice (Gluck). 135 Sonata para piano en la mayor (Mozart). 47-60 Ritmo fascinador (Gershwin). 218 organum. 8 (Mahlcr). 67 Sinfonía Núm.66 Sinfonía india (Chávcz).83 saxofón. 180 oboe. 193. 214 Pacific 2-3-1 (Honnegger). 117 Sinfonía Núm. 167-185 Sonata Núm. 62 Octeto (Stravinsky). Op. 223.181 Schuman. 338 Y 413 (Scarlatti). 145 ópera. 133. Roben. Op. 153 Sonata para piano. IS3. 191. 128. 135 Roussel. 123. 1 (Beethovcn). 193 . 53. Karl. 204 repetición. 134 procedimientos contrapuntísticos. 140 Scriabin. Op. 135. 21S. 7 (Sibelius). 183.. 177. 53 sonata. 99 poema sinfónico. 171 Schocnbcrg. Sibelius). 41. 214. 56-60 poli tonalidad. 223 Saudades do Brazil (Milhaud). 192 "música medida".31 Sinfonía pastoral (Beethoven). 2 (Beethovcn). Domenico. 179. 112. Roger. 107-113. 184 Sinfonía Núm. Stravinsky). en re bemol (Chopin). 223 Sibelius. Miklos. 129. 145 Philhannonic Symphony Orchestra. 18S-191. Bach). 224 preludio. 140. 27. 133. 198 Sacre du Printemps (Consagración de la Primavera. 183. 183 Sinfónía Núm. 9 (Beethoven). 132.16S Preludio en si bemol (Clave bien temperado. 120 Rigoletto (Verdi). 24 Old Black loe. 209 orquesta de jazz. de coral. 69. 149. 183. William. 26 Once piezas para niños (Petyrek) . 6S. 183 recapitulación del allegro de sonata. 193.280 ÍNDICE ANALÍTICO ÍNDICE ANALÍTICO 281 motetes. 3S. 132 Sonata para violín y piano (Franck). 95 Scarlatti. Alessandro. 142. 186 música de programa. 184 Sinfonía Núm. 180. 1 (Webern). 184 sinfonía. 120. Serge. 183. 101. 183. 79-81. 69. 212 piano. 48 Mussorgsky. 135. 142 passacaglia. 190 Peer Gynt (Grieg). 120. Debussy). 217. 79. 192-199 polifonía. Alexander. 178 recitativo en ópera. 14S-149. 83 Poulenc. liS. 196 rondó. 134. P. 124 Preludio. Erik. 223 Schwanerldreher (Hindemith). 174. 200-221 6pera de tres peniques (Weill). 166. Arnold. Félix. Walter. Modest. Henry. Wolfgang A. 257 Sinfonía fantástica (Berlioz). 19S. 239 Pelléas et Melisande (Debussy). 19 (Schoenberg). 120. 149 Sinfonía Núm. 83. 145 Ravel. 210. 155-160 Prokofief. IS4. 147 Passacaglia para orquesta Op. IS5 polirritmo. 214 ritmo. 135 Rozsa.58 "Ritmos en el papel". 223 Purcell. Núm. 258-262 Sonatas. 71. 167 Mozart. 224 planos del oyente. 89-91 Piezas para piano. 27. C. 223 Shostakovitch. 103 Otelo (Verdi). 211 música de cámara. Franz. 72 Orgelbüchlein (Bach). 178 Sessions. 9 (Haydn). Giovanni.140. Maurice. Núm. 194 Sinfémía "inconclusa" (Schubert). 37. 180. 196 Sinfónía patética (Tchaikovsky). 27-3S platillos. 208 Scarlatti. 2 (Mahler). 140-lS3 oído absoluto. 120. 237 Rugby (Honegger). 66. 208 scherzo. 180. LB Sonata para piano. IS. 149 Pasos en la nieve (Des pas sur la neige. 130. 167 "Pastoral" (From the úmd of a Thousand Lakes. 216 Petyrek.. Núms 104. 223 Schubert. 83. 94-96 octava. 67 Sinfonía Núm. 129 Sonatas bíblicas (Kuhnau). Dimitri. 4 (Brahms). 123. 183. 157 Sonata "Waldstein" (Beethoven). 4 (Sibelius).

253 Vaughan Williams. 84-103 tonalidad. homofónica. Pe ter Ilich. 223 variación. . Nota del autor para la edición de 1957. 218. . 183. 140 The Consul (Menotti). . 224. 152. 120. . . 3. 220. 183. . . . . 119 118. 2. 107-112 The Carmans Whistle (Byrd). 7 15 17 21 Preliminares. . . . 59. 253 variantes armónicas. Los cuatro elementos de la música. 69. 105-107. . . El basso ostinato. Giuseppe. La armonía . 93 violonchelo. 1. . 223 Weber. 93 violín. 93. Forma libre por seccione~. . 167 Villa-Lobos. Virgil. 91. 140 Toscanini. 14 (Bartók). La variación . 223. . . 53. Las formas fundamentales . El ritmo . 223 Weill. 79. 69 Webern. Héctor. . Arturo nI. 29.282 ÍNDICE ANALÍTICO tuba. . Edgar. . . (Wagner). 194. la forma. estructurales. 104. William. 140. . 140. 123 Thomson.223 Suite. 149. 98 ÍNDICE Introducción . La textura musical . 223. 214 Victoria. El preludio de coral. . . Igor. . . 153 teoría armónica.153 variante rítmica. 135. 53. Hugo. . . . Ralph. IV. 97. 104-113. 140 Variaciones enigmáticas (Elgar). . 163. El timbre . La forma fugada . 151 126 126 135 138 2. 219 Wilbye. . . La chacona. Diferencias estructurales. 67. La forma ternaria 129· El rondó. 79. 149. 3. . 69 Trio (Ravel). . 254. 30. 251. Timbres mixtos. 215 trombón.196 Stravinsky. 63. . Motetes y madrigales. 67. Prefacio . . JI. . La forma por secciones . 164. . . 213. . 149 Tristán e [soldo. 101. . El passacaglia. . 98 Varese. 75 Tres variaciones sobre un tema (Harris). 166 283 154 . . . 149. Op. 92.181. 1.195 Tema cml variaciones (Fauré). . . . La melodía . 94 "voz libre". cinco tipos generales de. 220 Strauss. 25 Stein.248. contrapuntísticas. Richard. . Anton. Carlos María von. . 75 tonos. 246 Traviata (Verdi). Richard. 105. . .257 Verdi. . 153. .182. polifónica. 62. Timbres simples. . 54. 126. 145. Testimonio de gratitud. 98 trompeta. 41 Wosseck (Berg). .. 219 The Seeds o{Love. 74. VI. 160 Wagner. 58. La estructura musical. 252. 140 Variaciones para pia/1O (Copland). 100 23 27 36 47 47 60 70 84 104 114 V. Principios VII. . . . Cómo escuchamos . . 2 14 Trio (Harris). 138-154 Variaciones de lstar (D'Indy). . 135. . 134. . melódicas. . . 74 textura musical.249 timbre. . . El concerto grosso. . . . . . . . . 138 tambores. El proceso creador en la música . 4. 224 viola. monofónica. 250. 38. Kurt. 80. . . . .193. John.216. 167 Wolf. 140. El tema con variaciones. 211214 Walton. III. 99 Tchaikovsky. 255. La forma binaria. . 74. . . .217 sordera musical. . . . . Tomás Luis de. 83. 1. .

"Waldstein".. 09830 México. IX. Fórmulas típicas de variación. . Se tiraron 6 800 ejemplares. D. La música contemporánea . Las formas libres . . . . de Beethoven . . de C. . 180 167 5. II. 244. . . . La forma sonata . I. 200 222 231 241 250 250 255 258 Este libro se terminó de imprimir y encuadernar en el mes de marzo de 2006 en Impresora y Encuadernadora Progreso. . . La música de películas.. Recursos contrapuntísticos UI. La sinfonía. . . El preludio.. S. el poema sinfónico. .284 ÍNDICE 4. Del compositor al intérprete y de éste al oyente. . A. . (IEPSA). . 187. . XI. La sonata como un todo. . F. 192 185 VIII. Lista de obras mencionadas Bibliografía .. Índice analítico. . X. Análisis de la Sonata Op. .. 263 273 275 . . . .. V. 172. . .. . . La ópera y el drama musical. . . 170. . Calzo de San Lorenzo. . .. .. Apéndices. .. 53. Forma de allegro o primer tiempo de sonata.

Aparte de haliler llevado placer a tanta gente. la sonata. la sinfonía. el poema sinfónico. de Nueva York. Autor de la célebre pieza SalOO México.bra única en su género. la ópera y la danza. escrita por elgran compositor que fue Aaron Copland. 9 789681 641511 111111111111111111111111 . la variación. sin límites de género ni de tiempo. C6mo escuchar la música ayuda al oyente a incrementar el disfrute de la música. y su exposición prepara al lector para que entienda la música contemporánea en el mismo grado que la clásica. melodía. el libro comienza con un animado debate sobre el método creador y los elementos de la anatomía musical: ritmo. Copland subraya la continuidad fundamental del desarrollo de la música desde la antigua hasta la nueva. Los capítulos dedicados a la ópera. Una lista de obras grabadas y sugerencias de lecturas adicionales ayudarán a desarrollar los conocimientos básicos de todas las formas y tipos de música. Copland murió en 1940 a los 90 años de edad. El autor concluye con una consideración ilustrativa del papel desempeñado por los actores en la comprensión del auditorio. con este libro todo el mundo puede aprender a apreciar las obras maestras de la música tal corno sus autores quieren que se oigan. la música contemporánea y la música para obras cinematográficas demuestran la universalidad de los principios de la apreciación musical. Le sigue una explicación clara de las principales formas musicales: la fuga. el drama musical. armonía y tono. Con base en un ciclo de 15 conferencias que Copland dio en la Escuela Nueva de Investigación Social.