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Llega un momento en el cual alcanzas la cima más alta:

te has conquistado. A ti mismo. Sin más.


Llega un día en el cual te sientas en lo alto de tu propio ser
y hablas con la Morrigú, con Brigid, con Gaia y con Hécate,
y cada una de ellas te ofrece un presente:
Morrigú, una Pluma de Cuervo Negro que sujete tus cabellos;
Brigid, la Forja para crear el Fuego;
Gaia, un mundo en tus manos llamado Tierra al que cuidar,
mimar y proteger;
Hécate, la Llave que abre los secretos y misterios de tu Arte...
ya eres tú realmente. Ya estás en la cumbre. Tu cumbre.
Ya has llegado a vislumbrar cuánto puedes saber,
y ahora es el momento de... ¿de qué?

Si tánto poder como has creado,


si tánto saber como has acumulado,
si tánta fuerza,
si tánta inteligencia,
si tánta experiencia en el Arte has atesorado para tí,
como perlas de sabiduría...
¿Por qué tanta melancolía se refleja en tus ojos?
¿Por qué estar triste ahora, que sabes cómo invocar y evocar,
que sabes cómo desterrar, cómo crear fuego y luz
con un simple pensamiento?
¿Por qué sentirte nostálgico ahora,
que sabes cómo crear un Círculo de Poder,
que combinas sabiamente hierbas entre sí
sin apenas tener que pensarlas
y consigues el efecto deseado?
¿Por qué nadar en un mar vacuo
ahora que sabes cómo honrar a la perfección
a las Diosas que te rigen, ahora que sabes cómo pasar el testigo
y hacer seguir
y que te sigan,
a los que deben andar el Camino?
¿Por qué abrir la boca muda en un desierto de silencio,
ahora que sabes, con una sonrisa que simboliza cierto designio,
completo misterio para el que te lo cuenta con ojos brillantes?
¿Por qué pensar en detenerte
ahora que simplemente eres Maestro
porque supiste ser Discípulo
y porque sabes que siempre serás Alumno?
¿Por qué?
Créeme: te escucho. Incluso te siento.
Te siento cerca.
Siento el vacío en el que vives.
Siento la nostalgia en la que vives.
Siento la vacuidad en la vives.
Siento el desierto de silencio en el que vives.
Piensa: no eres más sabio por haber llegado más alto
sino por haber llegado, simplemente.
Piensa: no eres más sabio por escalar una colina
sino por haberlo intentado, simplemente.
Piensa: no eres más ducho
por vislumbrar el rostro de la Diosa en un rostro humano,
sino por saber que existe, simplemente.
Piensa: giras una Rueda, luego todo tiene sentido.
Encuentra tu sitio nuevo en el Engranaje de la Espiral,

Maestro: admite que lo eres,


porque asi comenzarás de nuevo
a ser un Alumno.

Nunca se termina de aprender...