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SABADO O DOMINGO?

¿QUE HACIA JESÚS EN EL DIA DE


REPOSO?

EL AMBIENTE en la sinagoga era tenso. Por un lado estaba Cristo, y por el otro los
dirigentes religiosos de la época, llenos de celo y envidia. Y en medio de ellos se
encontraba un hombre con su mano derecha paralizada, que anhelaba ser curado.

¿Cuál era el problema? Era día sábado, y según las tradiciones judías un milagro de
curación violaría la santidad del día de reposo. ¿Qué haría este nuevo maestro
¿Respetaría la tradición y la autoridad de los escribas y fariseos?

Sin vacilar un momento, Cristo "dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate, y ponte
en medio. Y él, levantándose, se puso en pie. Entonces Jesús les dijo: Os preguntaré una
cosa: ¿Es lícito en día de reposo hacer bien, o hacer mal? ¿salvar la vida, o quitarla? Y
mirándolos a todos alrededor, dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su
mano fue restaurada. Y ellos [los dirigentes] se llenaron de furor, y hablaban entre si qué
podrían hacer contra Jesús" (5. Lucas 6:8-11).

Esta no era la primera vez que Jesucristo había despertado la enemistad de los líderes
religiosos de su tiempo. Al comienzo de su ministerio le había dicho a un hombre enfermo
que tomase su lecho y caminase, otro milagro maravilloso realizado en sábado. ¿Y cuáles
fueron las consecuencias de esta obra de bien? "Y por esta causa los judíos perseguían a
Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo" (5. Juan
5:16).

Notemos, sin embargo, que los fariseos estaban equivocados al acusar a Jesús de
transgredir el sábado. Aunque no lo guardaba de la manera que ellos pensaban que debía
hacerse, Cristo pudo decir hacia el fin de su vida: "He guardado los mandamientos de mi
Padre" (5. Juan 15:10). En ningún momento desobedeció la voluntad expresa de su Padre
tal como está presentada en el Decálogo. Su vida sin pecado demostró que los hombres,
con la ayuda divina, pueden guardar los mandamientos.

La manera como Cristo guardaba el sábado no era aceptable para los dirigentes judios,
porque no estaba en armonía con las tradiciones y reglamentos farisaicos que ellos
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habían aplicado al día de reposo. Pero Jesús, mediante su ejemplo y enseñanzas, liberó
al sábado de esas restricciones no bíblicas y restauró su significado para que cumpliese
el propósito original de Dios:

que fuese un día de comunión con Dios, un día de renovación física y espiritual, un día
para hacer el bien a los demás.

Jesucristo acostumbraba asistir a los servicios religiosos que se celebraban en la


sinagoga el día sábado. "Vino a Nazaret, donde se había criado y, según su costumbre,
entró en la sinagoga el día de sábado, y se levantó para hacer la lectura" (5. Lucas 4:16,
versión católica Biblia de Jerusalén). Más tarde, cuando los dirigentes judíos lo
rechazaron y excomulgaron a sus seguidores, se vieron forzados a reunirse en casas de
familia y en salones.

La Biblia nos dice que "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos" (Hebreos
13:8), y nos recuerda que los mandamientos de Dios son eternos (Salmo 119:152; 5.
Mateo 5:17-18). Esto significa que si Jesús estuviera hoy en la tierra, continuaría su
costumbre de adorar en sábado. Sin duda buscaría a sus seguidores para asociarse con
ellos en las actividades sagradas del día de reposo que él mismo estableció.

Jesús es nuestro perfecto ejemplo. Por amor a él y mediante el poder de su gracia, es


nuestro privilegio imitarle. "El que dice que permanece en él [Cristo], debe andar como él
anduvo" (1 s. Juan 2:6).

(Adaptado de un artículo escrito por W. A. Fagal, fundador del programa Fe para Hoy.)

ESCAPANDO DEL LABERINTO


Me sentía tan vacía como la iglesia en que me encontraba, esa institución que me había
brindado solaz durante veinte años llenos de fe. Las estatuas e imágenes, que en un
tiempo veía tan hermosas a lo largo de las artísticas paredes, parecían sonreírme
indiferentes, sin importarles mi agitación. Una pregunta engendraba otra mientras
pensaba en mis clases de la universidad en las cuales mi fe había estado sometida a
tremendos ataques durante varios meses.

Dos y aun tres papas peleando entre sí para arrebatar el poder, la venta de las
indulgencias, las intrigas clericales en la Europa medieval... todos estos eran simples
hechos históricos para mi profesor. Difícilmente podía imaginarse cómo cada uno de estos
incidentes tan lamentables contribuía a desmoronar la fe ciega que yo había tenido en un
tiempo.

¿Cómo podía mi iglesia infalible haber atravesado por una era tan escandalosa? ¿Habría
permitido Dios que todos estos yerros se cometiesen dentro de una institución suya?

Luego, al estudiar la Biblia en forma objetiva -sin la interpretación de un sacerdote-mi


confusión aumentó.
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"No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en
la tierra". "Y orando, no uséis vanas repeticiones". "Nadie viene al Padre-dijo Jesús-, sino
por mí" (Exodo 20: 4; 5. Mateo 6: 7; 5. Juan 14: 6).

Versículo tras versículo contradecía mis creencias hasta que abandoné mi iglesia,
totalmente chasqueada, para nunca regresar.

UN TÚNEL OSCURO

Luego siguió el período más negro de mi vida. Mi único fundamento espiritual se había
desmoronado y había dejado mi existencia sin ninguna melodía de significación. Algunos
amigos agnósticos pronto multiplicaron mis dudas, y fácilmente me uní a sus filas.
Recorriendo un camino que no iba sino cuesta abajo, pronto me encontré en la cama de
un hospital.

Una enfermera amable y optimista aprovechaba toda oportunidad posible para hablarme
de Dios y animarme. "El Señor le va a devolver la fe y la va a colocar sobre terreno firme",
me decía lentamente y con convicción.

"¿Cómo sabe Ud. que siquiera hay un Dios?", le contesté una vez secamente.

"¡Oh, él es tan real para mí como Ud.! Todo lo que Ud. necesita es llegar a conocerlo".

Vez tras vez repetía sus exhortaciones, hasta que su fe infantil parecía filtrarse en mi alma
endurecida.

"Quizás Dios todavía está allí -me decía para mis adentros-. Después de todo, tal vez no
es un cuento de hadas".

Mediante un amigo encontré una iglesia protestante fundamentalista que empecé a visitar
ocasionalmente. Observando a los miembros de la congregación en sus hogares, en sus
lugares de trabajo y su conducta en general, noté que tenían una fe consecuente. Su
conversación, su vestimenta y sus modales, todo parecía reflejar las enseñanzas del
Sermón del Monte.

Aunque todavía tenía una tonelada de dudas, después de un tiempo decidí probar por mí
misma esta fe tan sencilla. Le entregué mi vida a Cristo en una forma peculiar: "Dios, si es
que hay un Dios -oré-, perdona mis pecados mediante tu Hijo, Jesús. Si realmente existes
-continué-, ven a mi vida. Haré todo lo qque tú desees. Sólo te ruego que me muestres
que tú existes".

¡El lo hizo! Un número demasiado grande de mis oraciones fueron con testadas como
para suponer que sólo era mera coincidencia accidental. Tuve que admitir que Dios existía
y que él se interesaba por mí en forma personal.

UN DESAFÍO EXTRAÑO

Un año más tarde conocí a un joven de la iglesia cristiana adventista, con quien pronto me
casé; él estuvo de acuerdo en que yo continuara en mi propia iglesia. Nuestro matrimonio
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anduvo perfectamente hasta que llegaron los hijos. Entonces nos encontramos
guardando como día de reposo los dos días del fin de semana: los niños acompañaban a
mi esposo a la iglesia el sábado de mañana, y luego iban conmigo a la escuela dominical
el día siguiente.

Esta rutina continuó durante algún tiempo hasta que perdí la paciencia. "¡Tenemos que
quedarnos los dos en una sola iglesia! -le dije a mi compañero-. ¿Cuándo te unirás a la
mía?"

Mi esposo, con una sonrisa me respondió: "Muy bien, estoy de acuerdo. Me uniré a tu
iglesia si puedes probarme con la Biblia que Dios mismo cambió el día de reposo del
séptimo al primer día de la semana".

Me pareció que el problema ya estaba resuelto. No podría ser que la mayoría de la


cristiandad estuviera observando el domingo sin tener razones válidas.

Con una concordancia bíblica en la mano busqué los pasajes de las Sagradas Escrituras
relativos al primer día de la semana a fin de descubrir dónde el Señor había ordenado un
cambio del día de adoración. Para mi sorpresa el Nuevo Testamento menciona la
expresión "primer día" sólo ocho veces. Las primeras cinco se refieren al día cuando
Jesús se levantó de entre los muertos (véase 5. Mateo28: 1;S. Marcos 16: 1-2,9;S. Lucas
24:1; 5. Juan 20:1).

Estudiando cada pasaje y su contexto, no encontré ningún lugar en el cual Jesús -o aun
un discípulo suyo- declarara que correspondía observar un nuevo día de reposo. Sin
embargo, noté qúe el domingo comenzaba después de finalizar el día de reposo, de
acuerdo con los evangelistas Mateo y Marcos.

De modo que pasé al sexto versículo, esperando que fuese el pasaje que necesitaba para
convencer a mi esposo que el domingo era el día designado por Dios para adorarlo:
"Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas
cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino
Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros" (5. Juan 20:19).

¡Eureka! Me pareció que había descubierto que la primera reunión de oración de los
discípulos había sido celebrada para conmemorar la resurrección. Pero luego llamó mi
atención esta frase dentro del versículo ya citado: "Los discípulos estaban reunidos por
miedo de los judíos".

Luego leí en el Evangelio de San Marcos que Jesús había reprobado a los apóstoles en
aquella ocasión por que "no habían creído a los que le habían visto resucitado" (cap.
16:14).

Los discípulos no estaban celebrando nada. Estaban llenos de temor y ni siquiera habían
creído los informes referentes a la resurrección. Entonces sólo me quedaban dos
versículos que mencionaban el "primer día" de la semana, pero confiaba que en ellos
hallaría la respuesta que buscaba. Leí en Hechos 20: 7: "El primer día de la semana,
reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba, habiendo de salir al día
siguiente; y alargó el discurso hasta la medianoche".
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¡Por fin había encontrado que una genuina predicación cristiana y un servicio de
comunión habían sido realizados en el primer día de la se mana! Sin embargo,
comparando con otras traducciones me encontré con un serio problema: esta reunión
realmente se efectuó en lo que nosotros llamamos sábado de noche y no en un domingo
de noche. "El sábado de noche, en nuestra reunión para partir el pan, Pablo, que iba a
salir el día siguiente, se dirigió a ellos, y siguió hablando hasta medianoche" (tomado de
New English Bible; ver el diagrama de la pág. 10).

El versículo 11 agrega que San Pablo "habló largamente hasta el alba; y así salió". Para
mí resultó evidente que los cristianos de Troas estaban aprovechando hasta el último
minuto que les quedaba para estar con su amado apóstol Pablo, y que ese último día fue
la parte nocturna del primer día de la semana.

Cuando busqué otros ejemplos de reuniones de predicación de Pablo, encontré una


cantidad: Hechos 13:14,42,44; 16:13; 17:2; 18:4. Pero todas estas reuniones se realizaron
en sábado y no en domingo, según pude comprobar. Tanto a los judíos como a los
gentiles Pablo les predicaba en sábado, "como acostumbraba". No sólo predicó en la
sinagoga en el día sábado sino que en Filipos salió "fuera de la puerta [de la ciudad], junto
al río, donde solía hacerse la oración". En ningún lugar se menciona que este día de
reposo no haya sido el séptimo.

Finalmente llegué a mi último versículo, 1 Corintios 16: 2: "Cada primer día de la semana
cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que
cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas". Ansiosa de descubrir en el pasaje
todo lo que podría favorecer mis ideas previas, pensé en un primer momento que este
versículo se refería al momento de la recolección de las ofrendas en un servicio religioso
de la iglesia.

Pero en verdad, ¿cuál era la preocupación de Pablo, según este pasaje? Evidentemente
los creyentes de Jerusalén estaban pasando por un período de gran necesidad, y Pablo, a
lo largo de su viaje, estaba recogiendo una ofrenda especial para ellos. Al comienzo de
cada semana los creyentes debían calcular sus ganancias de la semana anterior de
manera que estuvieran listos para dar una ofrenda especial cuando Pablo llegase.
Mientras tanto, cada persona debía poner aparte algo", en la casa, y no semanalmente en
un servicio religioso.

Ahora que mis versículos sobre el "primer día" de la semana se habían terminado, me
quedé perpleja. En tonces recordé que en Apocalipsis 1:10 Juan declara: "Yo estaba en el
Espíritu en el día del Señor". Siempre había dado por sentado que la expresión "en el día
del Señor" significaba el primer día de la semana. Pero descubrí que en ninguna parte la
Biblia declara tal cosa. Sin embargo, en Exodo 20:10 se lee: "Mas el séptimo día es
reposo para Jehová tu Dios", y Jesús declaró: "El Hijo del Hombre es Señor aun del día
de reposo" (5. Marcos 2: 28).

Fue entonces cuando comprendí la confiada sonrisa de mi esposo. El ya había recorrido


todos esos pasajes de las Escrituras y sabía que yo nunca encontraría la prueba que
necesi taba.
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¿ABOLIÓ CRISTO LA LEY?

En esas circunstancias acudí al ministro religioso de mi iglesia en busca de ayuda. Un


evangelista que estaba de visita en la iglesia contestó en los siguientes términos: "Ud.
tiene razón, Paula. No hay ninguna evidencia bíblica de que se haya cambiado el día de
reposo. Pero no necesita preocuparse para nada en cuanto a la observancia del séptimo
día como día de reposo, porque no estamos más bajo la ley, sino bajo la gracia. Señaló
varios versículos y cuando me despedí de él me sentí muy ali viada y lista para efectuar
otra investigación bíblica a fondo, esta vez para demostrarle a mi esposo que él estaba
guardando una ley que ya no tenía vigencia.

Para buscar argumentos que me favoreciesen en el debate, la Epístola a los Gálatas fue
mi favorita. Pablo declara el propósito de la ley en el capítulo 3: 19 de ese libro: "Fue
añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la
promesa". Ciertamente este versículo quería decir que desde que Jesús llegó a la tierra la
ley ya no tenía más vigencia, ¿verdad?

En Gálatas 4: 9-10 el apóstol Pablo reprende a los creyentes de Galacia por haber
regresado a sus antiguos caminos de esclavitud, y luego añadió: "Guardáis los días, los
meses, los tiempos y los años".

Observaban los días tales como el sábado, concluí.

La alegoría de Agar y Sara, registrada en el capítulo 4 de Gálatas, termina por reforzar la


argumentación, pensé. Al expulsar a la esclava, ¿no estaba Pablo abogando por la idea
de expulsar el pacto del monte Sinaí, la ley de los Diez Mandamientos?

Luego un pasaje de la Epístola a los Colosenses me dio el argumento final que


necesitaba: "Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de
fiesta, luna nueva o días de reposo" (Colosenses 2: 16). Más tarde le presenté a mi
esposo los diferentes versículos que el ministro religioso de mi iglesia me había mostrado.

El escuchó atentamente, y luego sonrió en forma semejante a la vez anterior. "Bien, si


Pablo está invalidando la ley en esos pasajes que me mencionaste, entonces la Biblia se
contradice a sí misma. Lee en 5. Mateo 5: 17-18", me sugirió cuando ya se iba.

Busqué mi Biblia y encontré esos versículos con esta declaración de Jesús: "No penséis
que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para
cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una
tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido".

Ahora sí que estaba confundida. Si Jesús hubiese omitido la frase "hasta que pasen el
cielo y la tierra", entonces mi argumento podría haber que dado en pie.

En ese momento comprendí que era culpable de torcer las Escrituras para acomodarlas a
mis preconceptos. La cuestión realmente importante no era lo que yo creía, ni lo que mi
iglesia enseñaba, ni lo que mis antecedentes católicos traían a mi mente, sino lo que la
Palabra de Dios decía.
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POR QUÉ GUARDAMOS LA LEY

Entonces me arrodillé y oré a Dios para que el Espíritu Santo anulase toda otra influencia
que no fuera la de él, a fin de que él fuese mi maestro. Y de allí en adelante, en forma
metódica y hermosa, las Escrituras me mostraron la verdad.

Comencé mi nuevo estudio con Romanos 3: 23, donde se menciona la razón por la cual
Jesús murió: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios".

¿Qué es el pecado? Encontré la definición en 1 S. Juan 3: 4: "Todo aquel que comete


pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley". Nuevamente me
encontraba con esa antigua ley.

En el mensaje de Pablo a los Romanos me pareció que el apóstol me estaba hablando


directamente a mí y que estaba tratando acerca de mi problema de la ley versus la gracia.

Romanos 3: 28 dice: "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras
de la ley". En otras palabras, según explica Efesios 2: 8-9, no es la observancia de la ley
lo que nos salva. Sólo mediante la fe y el sacrificio de Jesús podemos ser salvados. La
salvación "es don de Dios.

En Romanos 3: 31 Pablo plantea una pregunta y la contesta en forma muy categórica:


"¿Luego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley".

Y el apóstol Santiago retoma el tema en su epístola: "¿Mas quieres saber, hombre vano,
que la fe sin obras es muerta?" (cap. 2: 20).

Ya tenía la solución: no debía observar la ley a fin de ser salva sino porque ya lo soy. La
observancia de la ley es el resultado natural de conocer a Dios. 1 5. Juan 2: 4 dice: "Y el
que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad
no está en él".

La obediencia es un resultado natural del amor.

Pensé en mi querida iglesia que observa el domingo y que me había ayudado a salir de
mi incredulidad. Sus miembros eran para mí tan preciosos como mi familia. ¿No podría
excluir el mandamiento que pide la observancia del sábado y dejar sólo nueve en el
Decálogo, para seguir identificada con ellos?

Encontré la respuesta en Santiago 2: 10: "Porque cualquiera que guardare toda la ley,
pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos".

Numerosos ejemplos bíblicos, como el milagro del maná en Éxodo 16 y el castigo de


Ananías Y Safira en Hechos 5, demuestran que lo que Dios dice es importante y hay que
tenerlo en cuenta. Ninguna filosofía humana puede cambiar lo que Dios ha dicho. Nuestro
Señor Jesús dijo: "No todo el que me dice: Señor, Se ñor, entrará en el reino de los cielos,
sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (S. Mateo 7: 21. Véanse
también los versículos 22 y 23).
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En Apocalipsis 14: 12 encontramos que Dios identifica a sus santos como aquellos que
"guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús".

Por lo tanto llegué a la conclusión de que la obediencia y la fe van juntas. No hay


oposición entre la ley y la gracia. Obran en forma unida en favor del hombre.

Dos pasajes adicionales de la Escritura me convencieron de que la institución del séptimo


día como día de reposo, desde el mismo jardín del Edén, nunca fue abolida. En Mateo 24
Jesús profetiza no sólo acerca de la destrucción de Jerusalén que ocurriría en el año 70
de nuestra era sino también sobre los días finales de la tierra. Dio una advertencia a sus
seguidores, los cristianos. En el versículo 20 Jesús dijo: "Orad, pues, que vuestra huida
no sea en invierno ni en día de reposo", o sea en sábado.

Es evidente que Jesús mismo esperaba que el sábado estuviese todavía en vigencia en el
año 70, como también en los últimos días.

Proyectándonos aún más en el futuro, tenemos la profecía de Isaías 66: 23 que,


refiriéndose a los "cielos nuevos y tierra nueva", dice: "Y de mes en mes, y de día de
reposo en día de reposo [o sábado], vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová".

Por este pasaje es evidente que el día de reposo establecido en la Biblia permanecerá por
la eternidad, no importa cuánto el hombre, aquí en la tierra, procure modificar lo
establecido por Dios.

El resultado de mi investigación no fue exactamente lo que yo esperaba. En vez de que


mi esposo se uniese a mi congregación, finalmente yo me uní a la suya, después de
estudiar, por muchos meses más, "mandato sobre mandato, renglón tras renglón, línea
sobre línea" (Isaías 28:10).

Me resultó muy duro dejar a mis hermanos y hermanas de la otra iglesia. Les tengo un
cariño muy especial, y confío que algún día -y ojalá sea pronto-, el Espíritu Santo les
mostrará con claridad el significado de estos pasajes bíblicos, tanto a ellos como a mis
familiares y amigos católicos, porque ellos también aman a Jesús como yo.

Mirando hacia atrás, veo a un Salvador paciente y bueno, mi Creador y Redentor. Al estar
unida ahora nuestra familia bajo su amor y sus enseñanzas y al observar cada semana el
día de reposo que él estableció, nos hemos acercado más los unos a los otros y todos a
Dios.

Por Paula Montgomery


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¿POR QUE LA MAYORIA DE LOS CRISTIANOS


OBSERVAN EL DOMINGO?

MILLONES de cristianos concienzudos


se hacen la misma pregunta: Si la Biblia
dice tan claramente que el séptimo día
es el día de reposo, ¿por qué la mayoría
de los cnstianos observan el primero?
¿Quién cambió el día de reposo? ¿Cómo
y cuándo fue cambiado?

En el principio Dios creó el sábado,


reposó en él, lo bendijo, lo santificó y lo
convirtió en un día sagrado. 'Y acabó
Dios en el día séptimo la obra que hizo; y
reposó el día séptimo de toda la obra
que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y
lo santificó, por que en él reposó de toda
la obra que había hecho en la creación".
(Génesis 2:2-3).

La palabra "santificó" significa que lo "separo para un uso santo". El sábado es el día de
cumpleaños de la Tierra, un día separado para que fuese un recordativo constante de la
gran obra de la creación.

DIOS NUNCA CAMBIO EL SÁBADO

Una cosa sí es cierta: Dios nunca transfirió la solemnidad del séptimo día de la semana al
primero. En Malaquías 3:6, Dios dice: "Porque yo Jehová no cambio". En Números 23:19
leemos: "Dios no es hombre, para que mienta". Y en Salmo 89:34 el Señor añade: "No
olvidaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios". ¿Qué fue lo que salió de los
labios de Dios en este caso? "Acuérdate del día de reposo para santificarlo... el séptimo
día es reposo para Jehová tu Dios". (Éxodo 20:8-11). Dios pronunció estas palabras en el
monte Sinaí y nos asegura que no mudará lo que sale de sus labios. Yo creo que Dios
cumple lo que dice. ¿No cree así usted?

EL HIJO DE DIOS NUNCA CAMBIO EL SÁBADO

Jesús advirtió: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido
para abrogar, sino para cumplir". (Mateo 5:17). Jesús vino para vivir la ley, para
mostramos cómo obedecerla.

Para mostrar la naturaleza permanente de la ley de Dios, Jesús añadió: "Porque de cierto
os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley,
10
hasta que todo se haya cumplido". (Mateo 5:18). El cielo y la tierra aún permanecen,
por lo tanto también permanecen su ley y su santo sábado.

Alguien podría preguntar: ¿Mencionó Jesús alguna vez el sábado en una forma especifica
que nos indique que no lo cambió? ¡Sí! En una profecía acerca de la destrucción de
Jerusalén (la que ocurrió en el año 70 d.c.), Jesús les dijo a sus discípulos: "Orad para
que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado". (Mateo 24:20). Esto
muestra que el mismo día séptimo que era el día de reposo antes de su crucifixión sería
también el día de reposo 39 años más tarde, cuando Jerusalén sería destruida por los
romanos en el año 70. Evidentemente, Jesús no tenía planes de cambiar el día de reposo
del séptimo día de la semana al primero.

LOS APÓSTOLES NUNCA CAMBIARON EL DIA DE REPOSO

Algunas personas afirman que sólo los judíos guardaron el sábado después de la
resurrección de Cristo. Pero la Biblia asegura que los apóstoles aún observaban el
sábado y predicaban a judíos y gentiles en las sinagogas y otros lugares en el día de
sábado, o séptimo, muchos años después de la ascensión de Cristo. Acerca del apóstol
Pablo leemos: "Pablo, según su costumbre, se dirigió a ellos y durante tres sábados
discutió con ellos basándose en las Escrituras". (Hechos 17:2). Veintidós años después de
que Jesús regresó al cielo, Pablo aún conservaba la costumbre de observar la santidad
del sábado. Pablo predicó 84 veces en sábado. Que sepamos, sólo predicó en domingo
una vez y fue al comienzo del domingo o sea, sábado de noche.(Hechos 20:7-14)

¿CUANDO SE CAMBIO EL DIA DE REPOSO?

El cambio de la observancia del sábado al domingo debió ocurrir en un momento posterior


a la escritura de la Biblia y en base a la autoridad humana.

Neander, el gran historiador, escribió: "El festival del domingo, como las otras fiestas, fue
siempre una ordenanza humana, y los apóstoles nunca desearon establecer un mandato
divino en cuanto a este asunto, como tampoco la iglesia apostólica estuvo dispuesta a
transferir las leyes del sábado al domingo".(History of the Christian´s Religion and Church,
p.186)

LA LEY DOMINICAL DE CONSTANTINO

En la primera parte del cuarto siglo, el emperador Constantino se convirtió al cristianismo.


Para ese tiempo se practicaban el mitraísmo y el culto al sol en todo el Imperio Romano y
Constantino sintió que el cristianismo debía adoptar las costumbres imperantes para ser
aceptado por las masas.

El 21 de marzo del año 321 d. C. promulgó el siguiente edicto: "Que todos los jueces y
habitantes de las ciudades, y los que practican algún oficio, reposen durante el venerable
día del sol".(Corpus uris ivilis ode, libro 3, sección 12,3)
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¿POR QUE EL DOMINGO ADQUIRIÓ ESTA PROMINENCIA?

1. La influencia del mitraísmo y el culto al sol.

2. La existencia de la fiesta pagana conocida como el "día del sol".

3. Una animosidad creciente hacia los judíos de parte de los cristianos.

4. El deseo de honrar el día de la resurrección de Jesús.

5. El desarrollo gradual de la apostasía dentro de la iglesia.

TESTIMONIO DE LOS CATÓLICOS

El Dr. John A. O'Brien, un católico, admite: "En ninguna parte de la Biblia se designa al
domingo como el día del Señor; el día que se menciona es el sábado, el último día de la
semana. La Iglesia [católica] temprana lo cambió deliberadamente".(Finding Christ´s
Church).Como parte de un catecismo católico, Peter Geirmann, un sacerdote, incluye la
pregunta: "¿Cuál es el día de reposo? Respuesta: El sábado es el día de reposo.
Pregunta: ¿Por qué observamos el domingo en vez del sábado? Respuesta: Observamos
el domingo en vez del sábado porque la Iglesia Católica, en el Concilio de Laodicea (336
d. C.),transfirió la solemnidad del sábado al domingo".(History of the Christian's Religion
and Church, p. 186.)

TESTIMONIO DE LOS PROTESTANTES

Luteranos: "La observancia del día del Señor [domingo] no está basada sobre algún
mandato de Dios, sino en la autoridad de la iglesia.("Confesión de fé de Augsburgo",citado
en Cox´s Sabbath Manual, p.287)

Metodistas: "Es verdad que no hay ningún mandato especifico en favor del bautismo de
menores... ni tampoco hay ninguno acerca de la observancia del primer día de la se
mana".(Amos Theological Comped (1902), pp.180-181).

Presbiterianos: El Dr. Donald Fraser, un presbiteriano, dice: "No hay la menor evidencia
de que nuestro Señor o sus apóstoles practicaran o enseñaran la observancia del primer
día de la semana".

Bautistas: El Dr. EdwardT. Hiscox, autor de El Manual Bautista, hizo la siguiente


declaración: "Hubo y aún existe un mandamiento para la observancia del día de reposo,
pero el día de reposo no era el domingo. Se dice... que el día de reposo se cambió del
séptimo al primer día de la semana, con todos sus deberes, privilegios y sanciones. Al
desear más información sobre el tema, el que he estudiado por muchos años, me he
preguntado dónde se puede encontrar la evidencia de que este cambio ocurrió. Estoy
convencido de que no se la encuentra en el Nuevo Testamento. No hay evidencia en las
Escrituras acerca de la transferencia del día de reposo del séptimo al primer día de la
12
semana".(Edward T. Hiscox, en su monografía leída en la Conferencia Ministerial de
Nueva York, 13 de noviembre, 1893)

¿QUE DICE LA BIBLIA?

Jesús declaró: "¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por
vuestra tradición?... Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos
de hombres... Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada".(S. Mateo
15: 3,9,13)

¿Quién plantó la observancia del sábado? El Señor, Creador del cielo y de la tierra.
¿Quién plantó la observancia del domingo? El hombre. Toda doctrina que no ha sido
plantada por Dios debe ser desarraigada. Eso es lo que Dios dice en su Palabra.

¿SE HA CAMBIADO EL CALENDARIO?

Quizá alguien arguya: A través de los años se han perdido días y el calendario ha sido
cambiado. Respecto a esto, el profesor Toten, de Yale, nos dice: "A pesar de todos los
ajustes del calendario, la humanidad nunca ha perdido la secuencia septenaria de los días
de la semana, y el sábado de los días actuales nos llega desde Adán, a través de los
siglos, sin un solo cambio".

¿LLEGARA A SER POPULAR LA OBSERVANCIA DEL SÁBADO ALGÚN DIA?

No, mi estimado lector, porque Satanás la odia. Pero la doctrina del sábado es parte del
gran mensaje de juicio de los últimos días. Así ha dicho el Señor: "Velad por la equidad y
practicad la justicia... Dichoso el mortal que tal haga, el hombre que persevere en ello,
guardándose de profanar el sábado".(Isaías 56:1-2)

Usted y yo necesitamos participar de las bendiciones que Dios ha colocado en la


observancia del sábado. Considere las palabras del Salvador: "Si me amáis, guardad mis
mandamientos".(S. Juan 14:15)

LaVerne Tucker

¡¡SORPRESA... EL REPOSO SABÁTICO NO ES DE


ORIGEN JUDÍO!!
E L SÁBADO ha sido llamado "una de las contribuciones más grandes hechas por los
judíos a la humanidad". ¡Debe tratarse de una broma! En realidad, los judíos nada
tuvieron que ver con el origen del sábado o del reposo religioso en ese día.

El sábado o séptimo día de la semana no es de origen judío. Nada hay acerca de él que
sea hebreo: ni su creación, ni su propósito, ni su origen. El primer sábado fue creado
13
antes que hubiera sobre la Tierra un sólo judío, fue originalmente observado como
reposo religioso por gente no judía, y no fue creado específicamente para el pueblo judío.

Pero, ¿de dónde lo obtuvieron los judíos? Muchas personas piensan que fue en el Sinaí, y
se equivocan. Observe lo que dice el texto del mandamiento sabático declarado por Dios
a los judíos en el Sinaí: "Recuerda el día del sábado para santificarlo. Seis días trabajarás
y harás todos tus trabajos, pero el día séptimo es reposo para Yahveh, tu Dios. No harás
ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el
forastero que habita en tu ciudad. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar
y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado
y lo hizo sagrado" (Éxodo 20:8-11, Biblia de Jerusalen).

En el capítulo 16 del libro de Éxodo, antes que los judíos llegaran al Sinaí, Moisés dijo al
pueblo de Israel:

'Hoy comeréis esto [el maná],porque es sábado de Yahveh; y en tal día no hallaréis nada
en el campo. Seis días podéis recogerlo, pero el día séptimo, que es sábado, no habrá
nada'... Yahveh dijo a Moisés:... 'Mirad que Yahveh os ha puesto el sábado; por eso el día
sexto os da ración para dos días...' Y el día séptimo descansó el pueblo" (Éxodo 16:25-30,
Biblia de Jerusalén).

Así es, ¡los judíos ya observaban el sábado como día de reposo antes de llegar al Sinaí!

El mandamiento que se les dio en el Sinaí se refiere al origen del sábado: "Pues en seis
días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo
descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado".

El mandamiento dado en el Sinaí ubica al primer sábado en la creación misma del mundo,
mucho antes que existieran Abrahán, Jacob o cualquier judío.

De acuerdo con el libro de Génesis, Dios creó la Tierra en seis días completos, "y ceso en
el día séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó;
porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho" (Génesis 2:2-3,
Biblia de Jerusalén)

Las Sagradas Escrituras muestran que el Creador mismo instituyó el reposo sabático
como un memorial del nacimiento de la Tierra en ocasión de la creación del mundo, siglos
antes que existiera cualquier judío, y milenios antes de lo ocurrido en el monte Sinaí.

Ni los babilonios, ni los egipcios, ni los hebreos instituyeron la semana de siete días o la
observancia religiosa del séptimo día para Dios.

La Biblia enseña que tanto la semana como el sábado o séptimo día fueron instituidos en
ocasión de la creación. A diferencia de otros períodos de tiempo, la semana, un período
de siete días, no tiene relación alguna con el movimiento de los cuerpos celestes.

El día, por ejemplo, es medido por el tiempo que le lleva a la Tierra rotar una vez sobre su
propio eje: 24 horas. Un mes lunar, el tiempo que transcurre entre una luna nueva y otra:
equivale a 29 días, 12 horas y 2,8 segundos, ó 29,530588 días.
14
El mes lunar constituye la base de los calendarios lunares usados en muchos lugares, y
cuyos meses tienen una duración de 29 ó 30 días. La longitud media del año tropical -el
tiempo que transcurre entre dos pasos aparentes y consecutivos del Sol por un mismo
punto equinoccial- equivale a 365 días, 5 horas, 48 minutos, 46,2 segundos, ó
365,242198 días.

Los movimientos de la Tierra, de la Luna y del Sol son tan confiables que los astrónomos
pueden asegurar con años de antelación la hora exacta, aun con minutos, cuando
aparecerán y desaparecerán del firmamento el Sol y la Luna, así como las fases de ésta,
la posición de muchas estrellas y planetas, las mareas y los eclipses. Pero ningún
movimiento conocido de cuerpos celestes ocurre sobre una base semanal. La Luna, el Sol
y las estrellas no completan ningún movimiento cada siete días. En el registro de la
creación, el Señor dijo que las lumbreras del cielo servirían como "señales para las
estaciones, para dias y años" (Génesis 1:14), pero no para semanas.

Tampoco el número siete puede ser integrado dentro del mes o del año sin que quede
fuera una fracción. Esto demuestra que la semana de siete días no es una fracción exacta
del mes lunar o del año solar. De acuerdo con las Sagradas Escrituras, tanto la semana
de siete días como el sábado o séptimo día fueron establecidos por Dios mismo en
ocasión de la creación.

¿Por qué, entonces, a menudo se considera al séptimo día como el día de reposo judío
por antonomasia? ¿Porqué es comúnmente asociado con los judíos? Sencillamente
porque el pueblo judío ha sido uno de los pocos que respetó la santidad de ese día.

Dios eligió a los hebreos como pueblo especial porque quería que revelaran ante el
mundo al Dios verdadero, al Creador. Y una de las señales de que ellos adoraban al
verdadero Dios, al Creador, fue su lealtad al sábado como memorial de la creación.

Fue por la fidelidad de los judíos en observar el sábado que el verdadero día de reposo ha
sido preservado.

Si bien es cierto que el pueblo hebreo ha sido uno de los pocos en participar de las
bendiciones resultantes de la observancia del sábado, ese día es para toda la humanidad.
Es un día sagrado que con memora el cumpleaños de la creación y el de la raza humana.
Incluso en la época del Israel antiguo, los que no eran judíos participaban de la
observancia del sábado: "A los extranjeros que se hayan dado al Señor, para servirlo,
para amar al Señor y ser sus servidores, que guarden el sábado sin profanarlo y
perseveren en mi alianza, los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de
oración... y a mi casa la llamarán todos los pueblos Casa de Oración" (Isaías 56:6-7,
Nueva Biblia Española).

Así que esta semana, cuando el séptimo día pase por su vecindario aproximadamente a
1.700 kilómetros por hora (la velocidad con que la Tierra gira sobre su propio eje), no
pierda la oportunidad. Sea judío o no, celebre el próximo sábado como el cumpleaños del
mundo.

Clifford Goldsteip
15

CRISTO Y EL SÁBADO
CUANDO Cristo estuvo en la tierra, era su costumbre descansar en el día séptimo y
asistir a la reunión convocada en el sábado para alabar en ese día el nombre de su
Padre. En el Evangelio de San Lucas leemos: "Y fue a Nazaret, donde se había criado, y
entró, según su costumbre, el día de sábado en la sinagoga, y se levantó a leer".(Lucas
4:16)

La expresión "según su costumbre" denota que el Señor asistía con regularidad todos los
sábados a estas reuniones, y que por lo tanto ya era un hábito para él guardar el sábado.
En una ocasión, él mismo dijo que estaba guardando los mandamientos de su Padre.
Examinemos sus propias palabras registradas por el evangelista: "Si mis mandamientos
guardareis, permaneceréis en mi amor: como yo he guardado los mandamientos de mi
Padre, y permanezco en su amor.(S. Juan 15:10)

Era natural que Jesús viviera en armonía con los santos mandamientos y que guardara el
sábado, pues él es su autor (véanse Génesis 2:1-3 y Éxodo 20:8-11) y por eso declaró
con autoridad: "Porque Señor es del sábado el Hijo del hombre". (Mateo 12:8).Por lo
tanto, siendo él su autor, al estar entre los hombres como hombre, enseñó con qué
espíritu debía guardarse el día de reposo, ya que los fariseos de ese tiempo habían
cargado el santo mandamiento con restricciones que no estaban en armonía con el
verdadero espíritu de la ley de Dios.

Comentando la actitud farisaica en la observancia del sábado, una notable escritora


religiosa declaró:

"En los días de Cristo, el sábado había quedado tan pervertido, que su observancia
reflejaba el carácter de hombres egoístas y arbitrarios, más bien que el carácter del
amante Padre celestial. Los rabinos inducían a la gente a considerar a Dios como un
tirano, y a pensar que la observancia del sábado, que él les exigía, hacía a los hombres
duros y crueles. Era obra de Cristo disipar estos conceptos falsos. Aunque los rabinos lo
perseguían con una hostilidad implacable, ni siquiera aparentaba conformarse a sus
requerimientos, sino que seguía adelante, observando el sábado según la ley de Dios".(el
deseado de todas las gentes, Pág..250,251)

Para hacer comprender esto a sus discípulos, Cristo realizó algunas curaciones en
sábado. Al hacerlo, tenía como propósito desenmascarar a los falsos maestros que
aparentaban reverencia por el mandamiento, aunque en realidad no lo observaban con el
debido espíritu. No comprendían el don de Dios que el sábado significaba y por eso,
16
cuando Jesús hizo algunas curaciones en ese día, lo acusaron, sin ver su propia
condición espiritual.

Veamos cuáles eran sus acusaciones y analicémoslas a la luz de la misma Palabra de


Dios, que es el intérprete infalible. He aquí la acusación: "Decían, pues, algunos de entre
los fariseos: Este hombre no viene de Dios, pues no guarda el sábado".S. Juan 9:16

La imputación era motivada por las curaciones que Jesús hacía en el día de reposo.
Consideremos uno de estos incidentes:

"Y había allí un hombre que tenía paralizada la mano. Y le estaban acechando si en
sábado le curaría, con el fin de acusarle. Y dice al hombre que tenía la mano rígida:
Levántate y ponte en medio. Y les d ce: ¿Es lícito en sábado hacer bien o hacer mal?
¿Salvar una alma o matar? Ellos se callaban. Y echando en torno una mirada sobre ellos
con indignación, contristándose por el encallecimiento de su corazón, dice al hombre:
Extiende tu mano. Y la extendió, y quedó restablecida su mano. Y saliendo los fariseos,
habido luego consejo con los herodianos, tomaron la determinación de acabar con él". S.
Marcos 3:1-6

Es verdaderamente lamentable la condición a la que habían llegado estos hombres en la


interpretación de la ley. No había misericordia, ni ninguna consideración hacia los que
sufrían. Su manera de actuar profanaba el nombre de Dios. Hacían que los paganos que
los rodeaban consideraran a Dios como un déspota. Pero el mandamiento del sábado no
da lugar a esa falsa interpretación. Tal conducta no estaba en armonía con los designios
de Dios. Elena G. de White -a quien hemos citado anteriormente- ofrece del incidente
bíblico mencionado, un comentario muy justo y elocuente:

"Al sanar al hombre que tenía una mano seca, Jesús condenó la costumbre de los judíos,
y dejó al cuarto mandamiento tal cual Dios lo había dado. 'Lícito es en los sábados hacer
bien', declaró. Poniendo a un lado las restricciones sin sentido de los judíos, honró el
sábado, mientras que los que se quejaban contra él deshonraban el día santo de Dios.

"Los que sostienen que Cristo abolió la ley, enseñan que violó el sábado y justificó a sus
discípulos en lo mismo. Así están asumiendo la misma actitud que los cavilosos judíos. En
esto contradicen el testimonio de Cristo mismo, quien declaró: 'Yo también he guardado
los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor'. Ni el Salvador ni sus discípulos
violaron la ley del sábado. Cristo fue el representante vivo de la ley. En su vida no se halló
ninguna violación de sus santos preceptos. Frente a una nación de testigos que buscaban
ocasión de condenarle, pudo decir sin que se le contradijera: '¿Quién de vosotros me
convence de pecado?' El Salvador no había venido para poner a un lado lo que los
patriarcas y profetas habían dicho; porque él mismo había hablado mediante esos
hombres representativos"

Fue Cristo, el Hijo de Dios, quien trajo a la existencia la tierra con todo cuanto existe. Hay
muchos textos bíblicos que corroboran que Cristo es el Creador de todo. Mencionaremos
sólo dos. Hablando de Jesucristo, San Pablo declaró: "El cual es imagen del Dios
invisible, primogénito de toda la creación, como que en él fueron creadas todas las cosas
en los cielos y sobre la tierra, tanto las visibles como las invisibles, ya sean los tronos, ya
las dominaciones, ya los principados, ya las potestades; todas las cosas han sido creadas
por medio de él y para él. Y él es antes que todas las cosas, y todas tienen en él su
17
consistencia "Colosenses 1:15-17" Dios, que en los tiempos pasados muy fragmentaria
y variadamente había hablado a los padres por medio de los profetas, al fin de estos días
nos habló a nosotros en la persona del Hijo, a quien constituyó heredero de todas las
cosas, por quien hizo también los mundos ".Hebreos 1:1-2. Cada uno de estos textos
identifica plenamente a Cristo como Autor de la creación de nuestro mundo. El fue quien
descansó el séptimo día en la primera semana de la creación, y dio el mandamiento del
sábado desde el principio en memoria de la creación. Fue también en sábado cuando
culminó la obra de la redención descansando en la tumba de José de Arimatea. De esta
manera, el sábado queda sellado como monumento de la creación y de la redención
realizadas por el mismo Autor.

Por otro lado, en ninguno de sus discursos el Maestro indicó que después de su muerte el
mandamiento del sábado habría de abrogarse; antes bien, señaló enfáticamente la
validez inmutable de la ley: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas;
no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que
pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya
cumplido" S. Mateo 517-18. Y esto es comprensible teniendo en cuenta que la ley en
general y el sábado en particular constituyen una gran bendición para el hombre.

El Maestro mostró, por palabra y por ejemplo, que el sábado debe ser destinado a tres
cosas muy importantes: a la adoración sincera en la casa de culto, al reposo físico y a las
obras de bien. Cuando nuestras vidas toman en cuenta estos sagrados principios, el alma
recibe descanso, y el espíritu se fortalece para reiniciar con renovadas fuerzas las labores
de la nueva semana que principia a la puesta del sol del día sábado. Por medio del
profeta el Señor aconsejó: "Si retrajeres del día de reposo tu pie, de hacer tu voluntad en
mi día santo, y lo llamares delicia, santo, glorioso de Jehová; y lo venerares, no andando
en tus propios caminos, ni buscando tu voluntad, ni hablando tus propias palabras,
entonces te deleitarás en Jehová; y yo te haré subir sobre las alturas de la tierra, y te daré
a comer la heredad de Jacob tu padre; por que la boca de Jehová lo ha hablado''.

Esta es la clara voluntad del Señor en relación con la observancia del sábado. Si se toma
en cuenta lo que el Señor ordena en su precepto, nos daremos cuenta que el sábado no
es un día penoso, sino de supremo gozo. Un día de deleite espiritual. El hombre moderno,
en medio de sus problemas y ansiedades, tiene en este precepto la solución que le traerá
la paz que tanto anhela y necesita.

Por XAVIER SOTO VALLE

EL DIA PARA TODA LA FAMILIA


SI HUBIERA un día cada semana en el que papá, mamá y los hijos se reunieran con
espíritu de unidad familiar; un día para compartir juntos, para expresar el amor genuino,
cuando cesaran las exigencias de los estudios, del trabajo y de la sociedad, y se
convirtiera en un día lleno de bendición para la familia, dando la oportunidad para
estrechar lazos cariñosos de amor paternal, maternal y filial!

¡Sí; lo hay! Dios, en su inmensa y profunda sabiduría, lo previó todo, y cuando terminó de
crear este mundo en seis días dio al hombre el séptimo día -el sábado-- para su felicidad.
"Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó".
18
Todos los días, la sociedad actual divide a los miembros de la familia: los padres, al
trabajo; los hijos, a la escuela. Junto con eso, inventa constantemente actividades y
compromisos que conspiran contra la unidad familiar. A la vez, las distancias entre el
hogar y los centros de trabajo producen agotamiento físico y mental, y cuando los padres
llegan a la casa sienten necesidad de descansar, de quietud; pero muchas veces buscan
ese reposo frente a un intruso que desmembra a la familia: la televisión. Este diálogo con
la pantalla pequeña destruye el calor y el amor familiar.

Si en la semana hay un día libre, los padres trabajan tiempo extra, pues hay que
satisfacer las necesidades financieras del hogar. O mamá tiene que lavar la ropa, o
realizar los quehaceres de la casa; y papá debe arreglar el automóvil, o reparar algo que
hace mucho espera. Y mientras tanto el hijo está frente a la televisión llenando el
subconsciente con impresiones violentas y sexuales que lo convertirán en un fácil juguete
de una sociedad en crisis.

¡Pero gracias a Dios por la bendición del día sagrado - sábado bíblico- que une la familia
en la adoración y desarrolla un espíritu de unidad hogareña en una atmósfera de amor y
paz! Cuando Dios instituyó el sábado, suplió una necesidad imperiosa para el hombre -su
hijo- que había creado, para el hogar que había establecido, y para la descendencia del
hombre, nosotros. Jesús, el autor del sábado declaró: "El día de reposo fue hecho por
causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo". Una renombrada
escritora religiosa dijo acertadamente: "Dios vio que el sábado era esencial para el
hombre, aun en el paraíso. Necesitaba dejar a un lado sus propios intereses y actividades
durante un día de cada siete, para poder contemplar más de lleno las obras de Dios y
meditar en su poder y bondad". Dios tenía un doble propósito al dar el sábado: primero,
que él fuera recordado como el Creador, para mantener en la raza humana un sentimiento
de gratitud; segundo, que las mentes observaran las obras creadas por él, satisfaciendo
así la imperiosa necesidad de unidad familiar mediante la contemplación del amor de
Dios.

La familia aún puede y debe contemplar la belleza de Dios manifestada en la creación:"La


belleza que cubre la tierra es una demostración del amor de Dios. La podemos
contemplar en las colinas eternas, en los corpulentos árboles, en los capullos que se
abren y en las delicadas flores. Todas estas cosas nos hablan de Dios" .

Si estimamos las bendiciones del sábado en estos dos aspectos -espiritual y creativo-, las
familias cristianas podrán desarrollar una serie de actividades en ese día que no
solamente proporcionarán una rica experiencia religiosa, sino que mantendrán los lazos
familiares estrechamente unidos en actividades recreativas. Y siendo que según la
Palabra de Dios el día se extiende de puesta de sol a puesta de sol- así debe
considerarse el reposo sabático.

Las siguientes sugerencias respecto a la observancia del día sábado contribuirán a


mantener la unidad de la familia:

1. El viernes, por la tarde, toda la familia debiera unirse en actividades cuyo propósito sea
prepararse para dar la bienvenida al Autor del sábado en su día.

2. Celebrar un culto -reunión dedicada a Dios- para recibir el sábado a la puesta del sol.
Este culto debe ser informal y adaptado a las edades de los hijos, para los cuales será un
19
placer participar con cantos de alabanzas y palabras de gratitud. Esto fomenta la
unidad familiar.

3. El viernes por la noche todos debieran acostarse temprano a fin de levantarse con
suficiente anticipación como para llegar a tiempo a la reunión de adoración que se realiza
el sábado por la mañana.

4. La comida del mediodía debe ser alegre y variada en contenido, y también es deseable
que de vez en cuando se la realice en medio de la naturaleza. Esta comida al aire libre
durante el verano y fuera del bullicio de la ciudad, brindará la oportunidad de estar más
cerca del Creador por medio de su creación.

5. El sábado por la tarde debe aprovecharse para testificar del amor de Dios. Debemos
hacer lo en compañía de nuestros hijos; pero de no ser posible, hagamos la provisión
necesaria para la seguridad física y espiritual. Ejerzamos mucho cuidado en este aspecto,
recordando que no hay nada más importante que la propia familia. Aun al padre o a la
madre que se ocupa de las cosas de Dios se le aconseja: "El bienestar espiritual de su
familia está ante todo. En el día del ajuste final de cuentas, Dios le preguntará que hizo
para llevar a Cristo a aquellos de cuya llegada al mundo se hizo responsable. El mucho
bien que haya hecho a otros no puede cancelar la deuda que... (usted) tiene con Dios en
cuanto a cuidar a sus hijos.

6.Cuando el sol termina al ponerse el sol, la familia debiera unirse en acción de gratitud al
Creador del universo. Esta reunión puede celebrarse en cualquier lugar: en el hogar, en la
iglesia, en el campo, a orillas de un río, de una playa, en casa de algún conocido....
Palabras de gratitud deben brotar de los labios de la familia por las bendiciones recibidas.

El día de sábado contiene en si mismo una bendición, tal como lo dijera el gran pensador
judío Nahum Sarna: "El séptimo día es lo que es por que Dios escogió bendecirlo y
declararlo santo. Su carácter bendito y sagrado es parte del orden cósmico divinamente
ordenado. Por lo tanto, no puede ser abrogado por el hombre, y su santidad es una
realidad con independencia de la actividad humana" . La familia tiene también vínculos
divinos, pues Dios creó al hombre a su imagen santa y le dio aliento de vida; y si somos
hechos a la imagen de Dios, significa que debemos dar cuenta de nuestros actos, de
nuestra relación con la familia, y promover para la gloria de Dios una unidad de amor.

Estas dos instituciones -el sábado y la familia- no pueden estar separadas: "El sábado y la
familia dice Arthur J. Ferch testifican de nuestros lazos con el Creador y con la raza
humana; ambas instituciones son dones y reclaman derechos sobre nosotros. El sábado y
el hogar resumen, en cierto sentido, nuestro deber hacia Dios y hacia el hombre, y, por lo
tanto, están adecuadamente colocados en el corazón del Decálogo [los Diez
Mandamientos]" La familia debe levantar barreras contra toda manifestación de desunión.
El divorcio no debe ser nunca una alternativa en el matrimonio; el amor debe ser el
elemento correctivo en la educación de los hijos. El sábado ayudará mucho a los seres
humanos para que la unidad familiar sea una realidad. No debe mirarse como un día lleno
de negaciones -muchas veces absurdas-, sino como un símbolo de amorosa unidad.
Cada hora y cada minuto del sábado deben estar llenos de una atrayente actividad de
amor que junte a los miembros de la familia en un núcleo de paz y compañerismo.
20
Salvemos el hogar. Unamos la familia. Busquemos la dirección divina y hagamos del
sábado el vínculo de la unidad familiar. Si aprendemos y practicamos estos principios,
disfrutaremos del gozo propio de un hogar unido y feliz, y heredaremos la promesa de
seguir reunidos como familia en la tierra nueva cuando "de sábado en sábado y de mes
en mes vendrán todos a adorar delante de mí, dijo Jehová".

Dr. HUMBERTO HERNÁNDEZ

EL SÁBADO Y EL DOMINGO FRENTE A FRENTE


21
EL SÁBADO EL DOMINGO
El Edén. Dios reposo en el día
Fue uno de los seis días de la
séptimo, lo bendijo y lo santificó ORIGEN
creación.
(Génesis 2 13)
Dirigentes religiosos y seculares
Dios. "Y les di además mis impusieron la observancia del
sábados como señal entre ellos domingo como reacción contra
y yo, para que supieran que yo ¿QUIEN LO los judíos y en acercamiento a
soy Yahveh, que los santifico" INSTITUYO? los paganos. (El domingo era el
(Ezequiel 20.12, Biblia de día de la adoración del dios Sol.
Jerusalén). En inglés Sunday significa "día
del sol".)
En Éxodo 20:8-11, Dios ordena
que se observe el sábado como
Un día regular de trabajo. "Seis
día de reposo para toda la
SU LUGAR DENTRO días trabajarás, y harás toda tu
familia. "No hagas en él obra
DE LOS DIEZ obra; mas el séptimo día es
alguna, tu, ni tu hijo, ni tu hija, ni
MANDAMIENTOS reposo para Jehová tu Dios
tu siervo, ni tu criada, ni tu
(Éxodo 20:9-10).
bestia, ni tu extranjero que esta
dentro de tus puertas..."
Ni Jesús ni sus discípulos
autorizaron la observancia del
Jesús lo guardó (5. Lucas 4:16).
domingo como día de reposo.
La Virgen María lo guardó (5. RATIFICADO POR
Jesús dijo: "No penséis que he
Lucas 23:56 al 24:1). Los JESÚS Y LOS
venido para abrogar la ley o los
apóstoles lo guardaron (Hechos DISCÍPULOS
profetas; no he venido para
13:14,44; 17:2; 18:4).
abrogar, sino para cumplir" (3.
Mateo 5:17).
Aparece ocho veces como
"primer día de la semana" en S.
Aparece 59 veces, traducido de SU PRESENCIA EN Mateo 28:1; 5. Marcos 16:2, 9; 5.
la palabra griega sabbaton, que EL NUEVO Lucas 24:1; 5. Juan 20:1,19;
significa "reposo". TESTAMENTO Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2.
En ningún caso se le atribuye
significado religioso.
Jesús, hablando de la
destrucción de Jerusalén que
ocurriría en el año 70, dijo lo
DIA DE REPOSO En la Biblia no se menciona
siguiente: "Orad para que
DESPUÉS DE LA ningún cambio respecto al día de
vuestra huida no suceda en
MUERTE DE JESÚS reposo semanal.
invierno ni en día de sábado" (S.
Mateo 24:20, Biblia de
Jerusalén).
La Biblia jamás hace referencia
El sábado será el día observado DIA DE REPOSO
al domingo como día de reposo,
en el cielo (Isaías66:22-23). POR LA ETERNIDAD
ni ahora ni en el futuro.

LA SOLUCIÓN DIVINA
22
PARA LOS PROBLEMAS
HUMANOS
EL SER humano es paradójico: ha conquistado el espacio y hecho descubrimientos
científicos admirables, pero no ha podido solucionar los problemas que afligen
profundamente a la humanidad: luchas, tensiones, enfermedades incurables, guerras...

El ser humano se ha convertido más en una parte de los problemas que de su solución;
no sólo ha esclavizado el ambiente en donde vive, sino que él mismo se ha hecho esclavo
de este ambiente. Pero éste no era el plan de Dios para este mundo.

Dios previó "en el principio" nuestra actual situación, y recetó un remedio que, bien
aplicado, hubiera prevenido los problemas crónicos de la humanidad: un Dios olvidado,
una humanidad sin sentido, vacía, y un mundo explotado en forma irracional. La
observancia religiosa del sábado ataca la raíz de estos problemas, causa de todos los
males que padecemos.

Dios dio al hombre el día de reposo para libertarlo de todo lo que lo esclaviza y para que
su carácter se desarrollara a semejanza del de su Creador. Pero por no querer aceptar
este día especial, el ser humano se halla en una condición en que no sabe quién es Dios,
quién es él mismo ni cuál debe ser su relación con todo lo que lo rodea.

Para poder comprender cómo se relaciona el sábado con el hombre y sus problemas
tenemos que retroceder hasta el momento de la creación.

Cuando Dios colocó al hombre en el jardín del Edén ya había tomado todas las
provisiones para su debida existencia. Dios lo creó en último lugar para que se diera
cuenta de que no era dueño de nada, sino mayordomo, y que para satisfacer todas sus
necesidades debía depender de su Creador, y no de las cosas, pues si dependía de éstas
se convertiría en esclavo de ellas.

El primer día completo que vivió Adán fue un sábado -séptimo día de la semana-, día en
que Dios descansó después de la creación. La primera experiencia positiva del hombre
consistió en disfrutar del día divino de reposo.

TRES RAZONES BÁSICAS


23
Hay, por lo menos, tres razones por las cuales el sábado era importante para el hombre
antes de que entrara el pecado.

Primera: Su relación con Dios. El hombre corría el peligro de verse atrapado por sus
muchas actividades en el jardín del Edén, y podría olvidarse de Dios y de su relación con
él.

Mientras Adán trabajaba en el huerto tuvo, sin duda, admirables conversaciones con Dios;
pero esto no era suficiente: Dios anhelaba que el hombre cesara de sus labores un día
cada semana -el séptimo- para que dedicara este tiempo en forma más completa a
conocer y adorar a su Creador. Dios no creó al hombre con un carácter completamente
desarrollado, pues deseaba que poco a poco lo desarrollara a semejanza del suyo. Este
desarrollo debía continuar durante los seis días de trabajo, pero las actividades del
sábado lo complementarían, pues estaría aprendiendo más íntimamente de su Hacedor.

Segunda: Su relación consigo mismo. El sábado ayudaría al hombre a recordar quién


era él. Mientras guardara el sábado no sufriría crisis de identidad porque cada semana
recordaría que Dios era el Creador y Dador de todo. Este concepto ahondaría en el
hombre el pensamiento de que era una criatura de Dios, concepto, sin duda, de un
profundo significado y valor: no era simplemente "un diente en el engranaje", sino un ser
de suma importancia en el plan de Dios, un ser hecho a la semejanza divina.

Tercera: Su relación con el resto de la creación. La observancia religiosa del sábado


enseña dos verdades muy importantes: el hombre no debe adorar la naturaleza porque él
se encuentra por encima [es superior] de ella y porque ya tiene un Ser supremo a quien
adorar, Dios. El sábado protege contra el paganismo tanto en su forma idólatra antigua
como en su forma moderna: culto al placer, al dinero y al poder. El hombre tampoco debe
explotar la naturaleza en forma irracional, por que no es el dueño sino el mayordomo que
Dios puso sobre todas las cosas.

La observancia del sábado-aunque parezca extraño para algunos- tiene una estrecha
relación con los problemas actuales de la ecología.

La doctrina del sábado también tiene mucho que ver con los problemas humanos en el
campo de la sociología. El hombre fue creado por Dios a su imagen y semejanza, y, por lo
tanto, debe considerar a sus semejantes en la misma forma en que él mismo se ve en
relación con Dios. Este enfoque hará que no le dé demasiado importancia al sexo y no le
rinda culto al cuerpo, y también le recordará siempre que no debe explotar a sus prójimos
-explotación que ha desatado los conflictos raciales, laborales y nacionalista-, pues todos
somos hechos de "una [sola] sangre".

En resumen: el sábado nos fue dado para que nos relacionemos correctamente con Dios,
con nosotros mismos y con nuestros semejantes.

DESPUÉS DEL PECADO


24
Hemos visto que el sábado era muy importante para el hombre antes de que pecara;
pero ahora, a causa del pecado, es mucho más necesario e importante para el género
humano. El pecado amenazaba con separarlo de los valores fundamentales y dejarlo solo
y desnudo espiritualmente, caminando a tientas a la luz de sus propias teas o luces en
busca de la razón de su existencia. El pecado separó al hombre del conocimiento de Dios,
lo indujo a rechazar a su Creador y a explotar a sus prójimos y a la creación. Este rechazo
lo llevó a un grado tan bajo de inmoralidad y violencia que, finalmente, con profundo dolor;
Dios tuvo que destruir a casi toda la humanidad con un diluvio, del cual se salvó sólo
"Noé, varón justo,... de justicia" , y su familia.

Y siglos después, cuando Dios libertó a Israel de su esclavitud en Egipto porque casi se
habían olvidado de él, proclamó delante de todos su santa ley, en cuyo centro se
encuentra el mandamiento del día de reposo, mandamiento que les recordaba su creación
y su liberación de la esclavitud del pecado. Pero los israelitas pasaron por alto esta
admirable verdad del sábado, y comenzaron a transgredirlo y a separarse de Dios.
¿Resultado? Su cautiverio y esclavitud en Babilonia. Dios los libró de esta esclavitud, y de
nuevo comenzaron a quebrantar el sábado, por lo cual Nehemías y algunos profetas los
reprendieron duramente.

Finalmente Cristo, el Creador, vino a este mundo para restaurar lo que se había perdido
por el pecado. El no vino para abolir el sábado, sino para destacar su pleno significado y
darle su debido lugar. Y cuando terminó su obra de redención en la tierra, reposó. Murió
un viernes, y descansó el sábado en el sepulcro. Reposó exactamente como lo hizo
después de la creación. ¡Y esto no es una mera coincidencia!

Para todo aquel que ha sido redimido -recreado- por la sangre de Cristo y que ha nacido
de nuevo' por el poder del Espíritu Santo, el sábado es un constante recordativo de la
creación y también de la recreación que Cristo efectuó con su sangre. La cruz añade,
pues, esta hermosa dimensión espiritual en la obra redentora de Dios, dimensión ya
parcialmente revelada en el Antiguo Testamento.

Para mí, como cristiano redimido -recreado- por Cristo, el sábado significca reposo
espiritual, que no tengo ya que esforzarme por ganar mi salvación, por lo cual puedo
"reposar" seguro en la obra terminada de Dios en Cristo. Nada se puede añadir a la obra
perfecta de Cristo. Por eso el ser humano no puede hacer nada, sino sólo reposar y
disfrutar de la obra que Dios llevó a cabo en la cruz.

Dios nos llama a entrar en este reposo espiritual. Los israelitas no entraron en este reposo
espiritual porque no quisieron entender las verdades redentoras del día divino de reposo.
Estas verdades recibieron un nuevo esplendor por medio de la cruz, y por eso el cristiano
sincero debe "entrar en aquel reposo" gozándose en guardar el verdadero día de
descanso establecido por Dios.

Apreciado lector: ¿está usted preparado para entrar en este reposo con Jesús? Podrá
entrar en él si recibe a Cristo como su Salvador personal, si acepta su día de reposo, y si
descansa y confía en la obra de salvación que él hizo por usted.

Lic. CALEB ROSADO


25
¿CUÁL ES EL ORIGEN DE LA OBSERVANCIA DEL
DOMINGO?
MUCHOS cristianos sinceros se preguntan cómo se originó la observancia del domingo.
Notan por las Escrituras que Jesús y los apóstoles guardaron el sábado, pero que
actualmente la mayoría de las iglesias cristianas observan el primer día de la semana.
¿Cómo ocurrió este cambio?

Contestaremos esta pregunta -dentro de las limitaciones del espacio- recurriendo al


testimonio del Nuevo Testamento y al de la historia.

EL TESTIMONIO DEL NUEVO TESTAMENTO

Los escritores sagrados mencionan ocho veces el primer día de la semana (5. Mateo 28:1
; S. Marcos 16:2, 9; S. Lucas 24: 1; S. Juan 20: 1, 19; Hechos 20: 7; 1 Corintios 16:2),
pero nunca lo llaman día del Señor, ni declaran que reemplaza al sábado como día de
descanso ordenado por Dios.

La institución del sábado es anterior a la entrada del pecado en el mundo. El sistema de


ritos y sacrificios establecido después de la caída de Adán y Eva y ordenado por Dios a
los judíos miles de años más tarde, servía para que los pecadores;, al observarlo,
demostraran su fe en el sacrificio que Cristo haría por ellos. No hay razón lógica ni
espiritual para que con la muerte de Jesús caducara la validez del sábado como día de
reposo.

En los ocho versículos citados -escritos después de la muerte de Jesús- se continúa


hablando del "primer día de la semana", pero en ninguno de ellos se menciona que
sustituirá al sábado. Si el cambio hubiera sido hecho, ¿por qué no presentarlo clara y
sencillamente, según la característica de las Sagradas Escrituras?

Los apóstoles se reunieron para estudiar y resolver algunas dificultades. En Hechos 15 se


narra la forma en que el concilio reunido en Jerusalén hacia el año 49 DC solucionó el
asunto de la circuncisión; pero nunca se registra que se reunieran para discutir sobre el
nuevo día de reposo. Sí se menciona con frecuencia que asistían el sábado a los
servicios religiosos (Hechos 13: 14,42,, 44; 18: 4, 11).

"El primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les
enseñaba..." (Hechos 20: 7). Este texto se cita para probar la observancia del domingo.
En la Biblia los días comienzan y terminan a la puesta del sol; por tanto, estos discípulos
estaban reunidos en lo que conocemos ahora como sábado por la noche. San Pablo
habló casi toda la noche porque tenía que marcharse al amanecer del primer día de la
semana, y no volvería a ese lugar (vers. 11, 25).

Hemos visto, entonces, que ningún pasaje del Nuevo Testamento respalda la observancia
del domingo. Por el contrario, en esta parte de la Biblia se muestra que nuestro Señor
Jesús, la bienaventurada Virgen María, los santos apóstoles y los creyentes de la iglesia
cristiana primitiva guardaron el sábado, el día establecido por Dios desde un mismo
26
comienzo como un recordativo de la creación y como un homenaje de lealtad y amor al
Creador y Redentor.

EL TESTIMONIO DE LA HISTORIA

De acuerdo a la predicción de Jesús, en Jerusalén no quedaría "piedra sobre piedra" (5.


Mateo 24: 1, 2). La ciudad fue tomada y destruida en el año 70 DC por Tito, general
romano. En esta ocasión el templo judío fue incendiado y destruido. Más tarde los judíos
se rebelaron de nuevo debido a que la ciudad fue declarada colonia romana, y porque el
emperador Publio Elio Adriano edificó un altar a Júpiter en el lugar en donde estaba el
templo. Tras un año de sitio, la ciudad cayó. Sus alrededores fueron convertidos en un
desierto; se prohibió a los judíos, bajo pena de muerte, entrar en ella; el nombre de la
ciudad fue borrado, y se la llamó Elia Capitolina, en honor del emperador y del dios Júpiter
Capitolino. Este nombre aún se usaba en el año 325 DC.

El aborrecimiento a los judíos y a sus prácticas llegó a ser general y profundo. Los
paganos confundían a los cristianos con los judíos y los catalogaban como una secta
judaica por sus creencias comunes: eran monoteístas, creían en la inspiración del Antiguo
Testamento, practicaban los mismos principios morales; pero sobre todo los confundían
por una señal exterior y visible: la observancia del sábado.

Para borrar o por lo menos aminorar este parecido, muchos cristianos -no todos-
comenzaron a celebrar el domingo en conmemoración de la resurrección de Jesús,
aunque al mismo tiempo continuaban guardando el sábado. Esta situación comenzó a
fines del siglo II DC. A medida que pasaba el tiempo se fue dando cada vez más carácter
sagrado al domingo; pero fue necesaria la intervención del poder civil para que tal hecho
se consumara. En efecto, el emperador Constantino expidió el siguiente decreto el año
321DC:

"Que todos los jueces y todos los habitantes de la ciudad, y todos los mercaderes y
artesanos descansen en el venerable día del sol [domingo]. Pero que los labradores
atiendan con plena libertad al cultivo de los campos; ya que acontece a menudo que
ningún otro día es tan adecuado para la siembra del grano o para plantar la viña; de aquí
que no se debe dejar pasar el tiempo favorable concedido por el cielo" (Codex Justinianus
[Código de Justiniano], lib. III, tít. XII).

Por esta disposición paganos y cristianos se hacían concesiones mutuas: el imperio se


volvería cristiano, y los cristianos observarían el día de reposo de los paganos. (Nótese
que el domingo estaba dedicado por los paganos a su dios, el sol; por eso lo llamaban "el
día del sol". En inglés, el domingo se llama Sunday, y en alemán, Sonntag; ambas formas
significan "día del sol".)

Apoyándose en el decreto de Constantino, el Concilio de Laodicea celebrado por la Iglesia


Católica entre los años 344 y 381, condenó abiertamente a los cristianos observadores
del sábado:

"Los cristianos no deben judaizar [guardar el sábado] y permanecer ociosos en el sábado,


sino que deben trabajar en ese día; pero ellos deben honrar especialmente el día del
Señor [el domingo], y en su carácter de cristianos deben, si es posible, no hacer obra
27
alguna en este día. Con todo, si se los hallara judaizando, deben ser separados de
Cristo" (Canon 29)

En el siglo V DC la mayoría de los cristianos guardaban tanto el sábado como el domingo.


He aquí el testimonio de un historiador religioso contemporáneo:

"La gente de Constantinopla y casi de todas partes, se reúne en el sábado como también
en el primer día de la semana, costumbre que nunca se observa en Roma o Alejandría"
(Sozómeno, Historia eclesiás tica, tomo 7, Cáp.. 19

En siglos posteriores se fue generalizando en forma gradual la observancia del domingo


como día de reposo. Como ya hemos señalado, en este proceso extrabíblico intervinieron
tres factores fundamentales:

(a) el prejuicio contra el judaísmo, (b) la decisión de la iglesia católica de afirmar su


autoridad transfiriendo la santidad del sábado al domingo, y (c) el respaldo que el poder
civil le dio a esta medida político- religiosa por conveniencia de ambas partes.

Por falta de espacio no podemos extendernos con abundantes citas para documentar lo
antedicho. Las declaraciones que siguen, de las cuales hay muchas parecidas, nos
ayudarán a entender mejor este asunto:

"Si los protestantes siguieran la Biblia, adorarían a Dios en día sábado. Al guardar el
domingo están guardando una ley de la Iglesia Católica" (Alberto Smith, canciller de la
Arquidiócesis de Baltimore. Estados Unidos, en una carta. Febrero 10, 1920).

"Se nos ordena en las Escrituras que observemos el séptimo día, pero en ninguna parte
se nos manda que guardemos el primer día... Las razones por las cuales santificamos el
primer día de la semana en vez del séptimo son las mismas por las cuales observamos
muchas otras cosas: no porque la Biblia lo dice sino porque la iglesia lo ha establecido"
(Isaac Williams, predicador anglicano, en uno de sus sermones sobre el catecismo).

D. L. Moody, célebre y respetado predicador evangélico, dijo: "El sábado fue prescripto en
el Edén, y ha estado en vigencia desde entonces. Este cuarto mandamiento comienza
con la palabra 'Acordarte', mostrando que el sábado ya existía cuando Dios escribió esta
ley sobre las tablas de piedra en el Sinaí. ¿Cómo pueden los hombres sostener que este
mandamiento ha sido anulado cuando admiten que los otros nueve todavía están en
vigencia?"

¿Qué hacer ante enseñanzas que no armonizan con las Sagradas Escrituras? Debemos
responder como Cristo lo hizo en el monte de las tentaciones: "Escrito está" (5. Mateo 4:4,
7, 10). "Toda planta que no plantó mi Padre celestial, será desarraigada" (s. Mateo 15:13),
afirma el mismo Jesús. El consejo de Dios es muy claro: "Es necesario obedecer a Dios
antes que a los hombres" (Hechos 5: 29).

Por el Lic. JUAN J. SUÁREZ


28
UN DIA DIFERENTE
SOMOS diferentes. Las flores, los árboles, las plantas, las hojas, los pájaros, los
animales, los seres humanos, todos somos diferentes. La diferencia y la variedad
estuvieron en el plan de Dios cuando creó este mundo.

Dios también hizo un día diferente. Leamos lo que la Biblia dice al respecto: "Y acabó
Dios en el día séptimo la obra que hizo. Y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo.
Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó". (Génesis 2:2-3). El séptimo día, sábado, es
ese día diferente. Diferente porque Dios nos dio un ejemplo reposando en él, y además lo
bendijo y lo santificó. Sólo un día de la semana ha recibido estas distinciones: el sábado o
séptimo día.

LOS ALCANCES DEL SÁBADO

El sábado marca la inauguración de la historia humana. Fue santificado y bendecido


desde antes que hubiera pecado. El sábado pertenece a todo el universo, visible e
invisible, y es de origen divino. Además es eterno y permanece para siempre, así como
Dios es eterno.

En cuatro diferentes referencias bíblicas, se menciona el sábado en relación con la


creación.(Génesis 2:2-3; Éxodo 20:11, 31:17; Hebreos 4:4). Este día fue una majestuosa
conclusión de la poderosa obra creadora de Dios, realizada en los primeros seis días de
la historia de esta tierra. Con el sábado se proclama que la creación ha sido terminada y
que es completa y perfecta. Dios encontró la creación buena "en gran
manera"(Génesis1:31)y junto con Adán, admiró su belleza.

Siete veces Dios proclamó que su creación era "buena".(Génesis 1:4,10,12,18.21.25.31).


Tres veces bendijo lo creado: a las criaturas del mar y del aire, con fertilidad;(Génesis
1:22) a la mujer, con fecundidad; (Génesis 1:28) y al sábado, con santidad. (Génesis 2:3).

Por su ejemplo, Dios instruyó a la humanidad a trabajar seis días y a descansar el


séptimo. Dios mismo estableció un patrón de actividades: primero el trabajo y luego el
descanso. Ambos son necesarios para el bienestar del hombre. El que trabaja se siente
útil, de valor. El trabajo es de origen divino, y nunca se acabará; de igual modo, el
descanso que se disfruta cada séptimo día es de origen divino y nunca se acabará. El
trabajo y el sábado fueron hechos para el hombre. (S. Marcos 2:27).

El sábado fue creado por el poder divino es un recuerdo semanal de esa creación y de
ese poder. Por esto es diferente y los que lo observan son también diferentes, pues ellos
no son evolucionistas ni ateos, ya que creen en Dios como el Creador de todas las cosas.
El que guarda el sábado, acepta el relato bíblico de la creación.

UN DIA DIFERENTE

El sábado es un día diferente porque nos lleva a admirar las bellezas de la naturaleza por
encima de las miserias del pecado, la maldad y el dolor; y su observancia representa una
experiencia renovadora, ya que en él nos gozamos en las bondades divinas y en el
compañerismo con otros creyentes. En verdad, es un día para experimentar el gozo del
29
Salmo 92:4-5: "Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; en las obras de
tus manos me gozo. ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová!" El que observa el séptimo
día como día de reposo, está diciendo "no" al materialismo, "no" al secularismo, "no" al
evolucionismo, "no" a la idolatría y "no" al ateísmo.

Fue el propósito del Creador que en este día no se hicieran labores seculares o para
provecho personal, y dio instrucciones especificas sobre qué hacer y qué no hacer en
este día. "No hagas en él obra alguna".(Éxodo 20:10) nos ordenó Dios en el cuarto
mandamiento. Y mediante el profeta Isaías nos dijo lo siguiente: "Si retrajeres del sábado
tu pie, de hacer tu voluntad en mi día santo, y al sábado llamares delicias, santo
glorioso de Jehová; y lo venerares, no haciendo tus caminos, ni buscando tu voluntad, ni
hablando tus palabras: Entonces te deleitarás en Jehová". (Isaías 58:13).

Nuestro propio Señor Jesucristo observó el sábado y nos dejó dos magníficos ejemplos
en cuanto a qué hacer en sábado: ir a la iglesia y ayudar al necesitado. (S. Lucas 6:9,10).
En efecto, el sábado es un día para seguir los pasos de Jesús e ir al templo a fin de
adorar a Dios. Resulta interesante notar que Jesús reconoció este día como un día
diferente a tal grado que descansó en la tumba en sábado, después de su obra redentora
en la cruz. (S. Lucas 23:54-56).

El Dr. Samuele Bacchiocchi, una autoridad en este tema escribió lo siguiente: "La
adoración del sábado no es un simple momento de meditación en medio de un programa
cargado, sino el espíritu de todo el día. Las preocupaciones del mundo quedan a un lado,
sus múltiples voces distractoras han dejado de oírse: en el silencio interior Dios hace
sentir su presencia, y oímos su voz. Este encuentro especial nos trae el perdón que
necesitamos; pone orden en la confusión de nuestra vida, refresca nuestra conciencia
moral; nos ayuda a fijarnos nuevos objetivos de superación; restaura nuestras fuerzas con
la gracia divina, y nos capacita para hacer la voluntad de Dios. Cada sábado renueva
nuestra vida espiritual, enriquece nuestra experiencia iniciada en el bautismo y refuerza
nuestra alianza personal con Dios".

La Biblia nos declara que el sábado es un día sagrado, dedicado a Dios. (Éxodo 31:15).
.
Es el día para uno encontrarse con Dios como el Creador, Sustentador, Proveedor y
Salvador. Este día nos enseña a sentirnos libres de los rigores del trabajo, libres de las
explotaciones humanas, libres para gozar de las bendiciones divinas y libres para adorar
a Dios en compañía de nuestras familias.

Es un día diferente, porque su observancia constituye una señal de que tenemos una
buena relación con Dios.16 El hombre que lo guarda es feliz. "Así dijo Jehová:...
Bienaventurado el hombre... que guarda el día de reposo". (Isaías 56:1,2).

Apreciado lector, te invito a que tú también observes el séptimo día como día de reposo,
según lo indica Dios en su Palabra, para que tengas una nueva y rica experiencia
religiosa.

Lic. Fred Hernández


30

DESCANSO PARA LAS TENSIONES HUMANAS


VIVIMOS en una sociedad industrializada y materializada en la que se pone mucho
énfasis en la producción. Como resultado un numero cada vez más alarmante de
personas, en todos los niveles socioeconómicos, son exageradamente adictas al trabajo.
Su mayor preocupación y prioridad es trabajar. Lo paradójico de este fenómeno está en
que ser "trabajo adicto" no es una garantía de calidad ni aún de cantidad en la
producción.' El "trabajismo" es una obsesión casi compulsiva por el trabajo a expensas de
otras prioridades tales como la salud, la familia, etc.

Pero ésta es sólo una de las muchas fuentes de tensión que aliena la sociedad moderna.
Los temores de autodestrucción y extinción que pueden resultar de una guerra o un
accidente atómico; los graves desastres que siguen azotando el planeta, y la hambruna
que resulta de la pérdida de tierra cultivable que es absorbida por el desierto , son
constantes recordativos de que vivimos en un ambiente precario. Si a todo esto
agregamos las preocupaciones del diario vivir, tales como la crianza de los hijos, el
constante aumento del costo de vida, el impacto trágico de las drogas, el alcohol, el
crimen y otras realidades con las cuales tenemos que lidiar diariamente, aumentan las
tensiones y nos llevan a gritar ¡detengan el mundo, que me quiero bajar!

¿QUE SOLUCIONES NOS OFRECE LA CIENCIA?

Muchos expertos en esta área de la salud y otras áreas afines se han dedicado al estudio
y prevención de las tensiones, y nos ofrecen una serie de consejos para evitar o controlar
este enemigo silencioso que está afectando nuestra sociedad. La ciencia de la salud
mental enseña técnicas de adaptación; a asumir actitudes positivas; el relajamiento
sistemático y la meditación (incluyendo el yoga). Se ha perfeccionado el tratamiento de
retroalimentación biológica (biofred back) ,proceso que nos informa, por medio de
sensores conectados al cuerpo, cuáles son las actividades que nos producen mayor
estrés. Así nos permite ejercer cierto grado de control sobre algunas funciones autónomas
de nuestro cuerpo que antes pensábamos que estaban más allá del control de los
pensamientos (temperatura del cuerpo, ritmo cardiaco, tensión muscular, ondas
cerebrales). También se sabe que el ejercicio, usado juiciosamente, relaja los músculos,
libera la mente y el cuerpo de las tensiones y deja una sensación de bienestar general.

¿QUE DIREMOS DEL DESCANSO?

Reconocemos la importante función de estas actividades en el tratamiento de las


tensiones, pero ¿qué podemos decir en cuanto al descanso?

Siendo que vivimos en una sociedad de excesos, donde tratamos de comprimir 30 horas
de actividades en un día que sólo tiene 24 horas, el descanso y el sueño son actividades
indispensables para darles al cuerpo y a la mente el tiempo para recuperarse. Una mirada
al comienzo de la historia del hombre nos mostrará que el mismo Dios descansó cuando
hubo terminado la semana de la creación; y sabemos que Dios no se cansa ni se fatiga.
31
Los cardiólogos se quejan de que la población en general trata de manejar el
presupuesto de las energías de su cuerpo y de su mente tal como manejan sus finanzas;
o sea, gastan lo que no tienen por adelantado. Quizás las deudas que se adquieren por
adelantado se pueden pagar eventualmente, pero esto no se aplica a las energías físicas
y mentales. Si a usted se le acaban las energías, no puede empezar a gastar las que aún
no ha adquirido. Las consecuencias serán inmediatas y se manifestarán en forma de un
quebrantamiento nervioso, fallas orgánicas, depresión, fatiga crónica, pérdida de la
agudeza mental, y otros problemas semejantes.

¿POR QUE ES TAN IMPORTANTE EL DESCANSO?

La importancia del descanso está en que permite la recuperación del desgaste producido
por las actividades. Durante las horas de sueño, las baterías del cerebro y del sistema
nervioso se cargan nuevamente. Cada célula del cuerpo tiene pequeñas porciones de
sustancias químicas, tales como hormonas y aminoácidos que se han gastado o agotado
con las actividades del día, y es importante entender que toma bastante tiempo al cuerpo
para reponerlas.

Una de las pruebas irrefutables en favor del descanso la ofrecen las glándulas endocrinas
del cuerpo. Ellas tienen un papel muy importante en relación con el vigor corporal y en el
control del estrés; cuentan con horarios regulares para gastar energías cuando están en
servicio y tienen horas regulares para ahorrar y acumular energías y para descansar.
También nuestro corazón descansa más de la mitad del tiempo. Este órgano que no se
toma vacaciones ni duerme, que funciona automáticamente, tiene que tomar tiempo para
descansar (reducir el ritmo de latidos); de no ser así tendríamos serios problemas.

De manera especial, deseo mencionar el sistema digestivo, uno de los que más
maltratamos. El estómago de una persona adulta necesita de cuatro a cinco horas de
descanso entre cada comida; cuando tomamos jugos o comemos meriendas entre
comidas, estamos haciendo trabajar a nuestro sistema digestivo, negándole el descanso
que requiere para poder hacer una buena digestión en la próxima comida.

¿ES SUFICIENTE EL DESCANSO DIARIO?

La respuesta es un "no" categórico. Incluso aquellas personas que toman tiempo todos
los días para descansar de las tensiones que produce el ajetreo diario, acumulan cierto
grado de fatiga hipotónica (cansancio intelectual) o hipertónica (cansancio físico). Las
grandes demandas que nos hacen el trabajo, las luchas con el tráfico, las actividades
extra y nuestras funciones en el hogar, ejercen una gran presión y minan nuestra
resistencia, al grado que las pocas horas diarias de descanso y de sueño no siempre son
suficientes para reponer las energías, disipar las preocupaciones y relajar las tensiones.
¿Comprende el lector cuánta sabiduría y comprensión puso de manifiesto Dios cuando
nos dejó el legado de un día de descanso semanal?

EL BIORRITMO, NUESTRO RELOJ BIOLÓGICO INTERNO

Biorritmo es el nombre que recibe el estudio del enigmático ritmo biológico del ser
humano. Es por medio de él que el hombre se adapta a su dinámico ambiente, y termina
sincronizándose con él. Los que estudian este subyugante proceso sostienen que es muy
posible que mensajes genéticos dirijan este ritmo. Estudios recientes han confirmado que
32
los mecanismos básicos del reloj biológico interno posiblemente provengan del material
genético en el núcleo de las células.

Otras investigaciones han hecho descubrimientos que le agregan una dimensión exótica y
metafísica a este postulado. En ellas se nos dice que hay evidencias que apuntan hacia la
existencia de un "ritmo natural del tiempo", un reloj cósmico externo... espacial, que está
correlacionado con la posición relativa de la tierra, el sol y la luna, como también con otros
aspectos físicos del cosmos. O sea, nos dicen que hay un "ritmo universal" que alteramos
cuando forzamos o presionamos nuestro cuerpo y nuestra mente, y que podemos
recuperar la sincronización con esa constante universal cuando -entre otras cosa-
tomamos un día semanal de descanso para ese propósito.

¿QUIEN ESTABLECIÓ Y MANEJA ESE "RITMO UNIVERSAL"?

Los cristianos han aceptado esta verdad a través de los siglos. La Biblia nos enseña que
Dios estableció oficialmente la existencia de una semana de siete días -seis de trabajo y
uno de descanso- en el Edén, y luego en el Decálogo que entregó a Moisés; y como para
no dejar dudas acerca de su origen, lo escribió con su propio dedo. La astronomía y la
historia nos confirman que ese sábado que Dios guardó en el Edén y que confirmó en el
Decálogo, es el mismo sábado que podemos guardar en la actualidad.

LA INMUTABILIDAD Y TRASCENDENCIA DEL DÍA DE DESCANSO

Una mirada limitada o microcósmica, nos permitirá ver cómo la observancia del sábado ha
contribuido a la salud de la gente que lo guarda, tanto como sus normas de salud. Pero no
nos detengamos aquí. Invitamos al amigo lector a dar una mirada macroscópica al tema
del sábado y verá su inmutabilidad y trascendencia. Cuando Dios creó la tierra, descansó
el séptimo día. Luego, 4.000 anos después, cuando dejó la eternidad y se metió en el
tiempo por 33 años y medio -para cumplir con el plan de salvación- guardó el sábado y
con- firmó su valor. Cuando él venga a buscar a los suyos y los lleve al cielo, los hombres
verán que el sábado se continuará guardando en el cielo..., eternamente.

Por eso, cuando llega la puesta del sol cada viernes, anunciando la llegada del sábado,
me detengo solemnemente. Y cuando las primeras sombras de la noche se dibujan en el
este y el sol se pierde en el horizonte, en el oeste, me parece escuchar la dulce voz de
Cristo diciéndome por medio de mi reloj biológico interno: "Venid a mi todos los que estáis
trabajados y cargados... y hallaréis descanso para vuestras almas.

¡Qué experiencia más reconfortante! En un periodo de 24 horas resincronizo mi reloj


biológico interno con el ritmo universal y, en el proceso, me encuentro con Dios.

Dr. José A. Fuentes


33

ESTUDIO BÍBLICO ACERCA DEL SÁBADO


ORÍGENES
• Creación en seis días "Y vio Dios todo lo que había hecho y he
aquí que era bueno en gran manera, y fue la
tarde y la mañana el día sexto". Génesis, 1:
31
• ¿Por qué descansó Dios el séptimo "Quedaron, pues, acabados los cielos y la
día? tierra, y todo el ejército de ellos; y acabó
Dios en el día séptimo la obra que hizo; y
reposó el día séptimo de toda la obra que
hizo. Y bendijo Dios el día séptimo, y lo
santificó, porque en él reposó de toda la
obra que había hecho en la creación".
Génesis, 2: 1-3
o No estaba cansado "¿No has sabido, no has oído que el Dios
eterno, Jehová, el cual creó los confines de
la tierra, no desfallece, ni se fatiga con
cansancio? Su inteligencia es inescrutable".
Isaías, 40: 28
o Ejemplo para el hombre "Y les decía: 'El sábado fue instituido para
el hombre, y no el hombre para el sábado.
Por tanto, el Hijo del Hombre es también
señor del sábado'" Marcos, 2: 27-28
EL MANDAMIENTO
• Recuerdo de la Creación y descanso "Acuérdate del día del sábado para
para nosotros santificarlo. Seis días trabajarás, y harás
toda tu obra; mas el séptimo es sábado para
Jehová tu Dios; no hagas en él obra
alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni
tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que
está dentro de tus puertas. Porque en seis
días hizo Jehová los cielos y la tierra, el
mar, y todas las cosas que en ellos hay, y
reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová
bendijo el día del sábado y lo santificó".
Éxodo, 20: 8-11
• Tiempo de observancia "Sábado será a vosotros, y afligiréis vuestras
almas, comenzando a los nueve días del
En Israel, el sábado se guarda desde la mes en la tarde; de tarde a tarde
puesta del sol del viernes hasta la puesta del guardaréis vuestro reposo". Levítico, 23:
sol del sábado. 32

"Al atardecer, cuando se puso el sol,


comenzaron a traerle a todos los enfermos y
endemoniados". Marcos, 1: 32
34
• Señal distintiva "Y les di también mis sábados, para que
fuesen por señal entre mí y ellos, para que
supiesen que yo soy Jehová, que los
santifico... Y santificad mis sábados, y sean
por señal entre mí y vosotros, para que
sepáis que yo soy Jehová, vuestro Dios".
Ezequiel, 20: 12, 20
EN EL NUEVO TESTAMENTO
• Costumbre de Jesús "Vino a Nazaret, donde se había criado, y en
el día de sábado entró en la sinagoga,
según su costumbre, y se levantó a leer".
Lucas, 4: 16
• Anunciado después de su muerte "Orad para que vuestra huida no sea en
invierno ni en sábado". Mateo, 24: 20
Aquí se anuncia la destrucción de Jerusalén,
ocurrida unos 35 años después de la muerte
de Jesús.
• Pablo observó el sábado "Y Pablo, como acostumbraba, fue a ellos,
y por tres sábados discutió con ellos,
basándose en las Escrituras". Hechos, 17: 2

"..y discutía en la sinagoga todos los


sábados, y persuadía a judíos y a griegos".
Hechos, 18: 4
• Los gentiles (no judíos) también "Cuando salieron ellos de la sinagoga de los
observaban el sábado judíos, los gentiles les rogaron que el
siguiente sábado les hablasen de estas
cosas... Al sábado siguiente, se reunió casi
toda la ciudad para oír la palabra de Dios".
Hechos, 13: 42, 44
EN EL FUTURO
• En la tierra nueva "Y sucederá que de mes en mes, y de
sábado en sábado, vendrán todos a adorar
delante de mí, dijo Jehová". Isaías, 66: 23
¿GUARDARON LOS APÓSTOLES EL DOMINGO PARA CONMEMORAR LA
RESURRECCIÓN?
• Jesús resucitó en domingo "En la madrugada del primer día de la
semana, resucitó y se apareció primero a
María Magdalena, de la que había arrojado
siete demonios". Marcos, 16: 9
• Los discípulos estaban reunidos en "Al atardecer de aquél mismo día, el
domingo primero de la semana, estando las puertas
cerradas en el lugar donde los discípulos
No se reunieron por motivos religiosos, sino estaban reunidos por miedo a los judíos,
por miedo a los judíos. vino Jesús, se puso en medio y les dijo: 'Paz
a vosotros'". Juan, 20: 19
• No sabían que Jesús había resucitado "Por último, fue manifestado a los once,
35
estando ellos sentados a la mesa, y les echó
en cara su incredulidad y dureza de corazón,
por no haber creído a los que le habían
visto después de haber resucitado".
Marcos, 16: 14
• Reuniones de Pablo en domingo "El primer día de la semana, estando
reunidos los discípulos para partir el pan,
Era una reunión especial (Pablo debía partir Pablo conversaba con ellos, habiendo de
al día siguiente), celebrada el sábado de salir al día siguiente; y alargó el discurso
noche (domingo ya para los judíos). Se hasta la medianoche". Hechos, 20: 7
menciona especialmente por el milagro del
sanamiento de Eutico.
• Se recoge una ofrenda en domingo "Cada primer día de la semana, cada uno
de vosotros ponga aparte algo, según haya
No se menciona aquí ninguna reunión prosperado, guardándolo, para que cuando
pública, sino que Pablo pide que cada uno yo llegue no se hagan entonces colectas". 1ª
aparte en su casa una cantidad de dinero de Corintios, 16: 2
para una ofrenda posterior. Esto no se debía
hacer en sábado según la ley.
• Cuándo se reunían los cristianos "Y todos los días, en el templo y por las
casas, no cesaban de enseñar y predicar a
Jesucristo". Hechos, 5: 42
• Conmemoración de la resurrección "¿O ignoráis que todos los que hemos sido
bautizados en Cristo Jesús hemos sido
bautizados en su muerte? Fuimos, pues,
sepultados juntamente con Él para muerte
por medio del bautismo, a fin de que como
Cristo resucitó de los muertos por la gloria
del Padre, así también nosotros andemos en
novedad de vida. Porque si fuimos
plantados juntamente con Él en la
semejanza de su muerte, así también lo
seremos en la de su resurrección".
Romanos, 6: 3-5
CÓMO OBSERVAR EL SÁBADO
• Sin hacer trabajos cotidianos "En aquellos días vi en Judá algunos que
pisaban en lagares en el día de sábado, y
acarreaban haces, y cargaban asnos con
vino, y también de uvas, de higos y toda
suerte de carga, y la traían a Jerusalén en
día de sábado; y los amonesté acerca del
día en que vendían las provisiones... y
reprendí a los señores de Judá y los dije:
'¿Qué cosa tan mala es ésta que vosotros
hacéis, profanando así el día del sábado?'".
Nehemías, 13: 15-17
• Preparando los alimentos el viernes "Y él les dijo: 'Esto es lo que ha dicho
Jehová: Mañana es el santo día de reposo,
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el sábado consagrado a Jehová; lo que
habéis de cocer, cocedlo hoy, y lo que
habéis de cocinar, cocinadlo, y todo lo que
os sobre, guardadlo para mañana'". Éxodo,
16: 23
• Reuniones en la iglesia "Seis días se trabajará, mas el séptimo,
sábado, será de reposo, santa
convocación; ningún trabajo haréis; día de
sábado es de Jehová en donde quiera que
habitéis". Levítico, 23: 3
• Hacer el bien "Él les dijo: '¿Qué hombre habrá de vosotros
que tenga una sola oveja, y si esta cae en un
hoyo en sábado, no le eche mano, y la
saque? Pues ¿cuánto más vale un hombre
que una oveja? por consiguiente, es lícito
hacer el bien en sábado". Mateo, 12: 11,
12
BENDICIONES
• Para la iglesia "No obstante, si vosotros me obedecéis, dijo
Jehová, no metiendo carga por las puertas
Todas las bendiciones dadas a Israel se de esta ciudad en el día de sábado, sino que
cumplen en el Nuevo Israel, la iglesia santificáis el día de reposo, no haciendo en
cristiana el ningún trabajo, entrarán por las puertas de
esta ciudad, en carros y en caballos, los
reyes y los príncipes que se sientan sobre el
trono de David, ellos y sus príncipes, los
varones de Judá y los moradores de
Jerusalén; y esta ciudad será habitada
para siempre". Jeremías, 17: 24-25
• Para cada uno "Si retrajeres a causa del sábado tu pie, de
hacer tu voluntad en mi día santo, y lo
llamares delicia; y al día santo de Jehová,
honorable; y lo honrares, no andando en tus
propios caminos, ni buscando tu negocio, ni
hablando de él, entonces te deleitarán en
Jehová; y yo te haré subir sobre las
alturas de la tierra, y te alimentaré con la
heredad de Jacob tu padre, porque la boca
de Jehová lo ha hablado". Isaías, 58: 13, 14