Está en la página 1de 31

WASHINGTON CUCURTO

HASTA QUITARLE PANAMA


A LOS YANQUIS

Esta edición digital: www.elortiba.org

1. El Rey de la Cumbia
Atentos señores. En la radio hablan las
locutoras trolas de la F.M. Tropical. El rey
de la cumbia se echa Axe (el
desodorante de los bailanteros) en los
sobacos, el pelo, el pecho y las bolas. Se
pone su camisa blanca con flores en los
bolsillos. Su pantalón rica lewis y sus
zapatojos del Once. ¡Señores! Ya está
por salir al ring de la vida el rey de la
cumbia. Baja las escaleras de su casa, se
dirige a la parada del bondi. Se sienta en
cualquier asiento. 23 hs. Mírenlo como
baja del 168 y se dirige por la calle Salta
hasta el pasaje O’Brian. No se detiene ni
sonríe. No ve ni escucha a los zanganos
vendedores, las putas lo perifonean, los
sauneros lo agarran del brazo en vano.
No hay criatura de la noche que lo
detenga. ¡Va al Bronco sin parar! ¡Oh
Barrio de la Sagrada Constitución qué
dichoso sos, en tus venas va el anónimo
e invisible rey de tus calles y de tus
galpones musicales!... ¿No lo oyes
respirar, echar montañadas de humo?
¿No sientes sus pasos de lata haciendo a
un lado borrachos en el piso?
¡Damas Gratis, Eh, Guacha!, Pibes Chorros, Medialuna, Amarazul, karicia, Débora: Bostas!
¡Basura! Este es el rey de la cumbia y no canta. Baila, baila, paga su entrada, luces, ruidos,
peleas, música stereo saliendo de los autos. Caquis (policías borrachos) arrean chicas bailanteras
para culiculearlas. Y ahí voy yo, adentro de él, dispuesto a todo.. ¡El Rey paga su entrada de
cinco guaracos y una consumisión gratis. ¡Gratis no hay nada y menos en el mundo de la
cumbia...!

¡Qué lindo olor a Axe hay en la calle! Entro, ¡al fin libre de verdad y completamente!, me pierdo
en el muchedumbraje de culos saltando y chorros de cerveza que caen al piso, clua, cluac...
¡Horriblemente hermoso el Bronco esta noche!... Qué feliz soy, porque encontraré a mi amada, a
mi novia paraguaya, como a mí me gusta, y que solo hallo entre los cumbianteros del Paraguay.
Oh, dondé estás mi amada de esta noche, agitadora de caderas, donde está tu culo portentoso
chocando con otro gigantesco al son viroso de la cumbia, dónde están tus pechos apretados por
la camisa de un machote. ¡Oh, reina de Constitución, ya voy a tu encuentro, acalorado y
borracho y la pinga al palo!... Ay, qué necesidad inaplazable, incorregible, inevitable de mover
todo, de entristecerse también por las letras de la cumbia villera, que retratan nuestra vida, que
son gota de sangre de nuestras vivencias y sensaciones... Dale, dale, a agitar, a mover todo,
sígueme con este pasito, y ahora con esta vueltita rey de la cumbia, y ahora con este meneo
lubricador hasta tener las rodillas en el piso y mirarte las bolas desde abajo, qué perspectiva
maravillosa, qué visión insustanciable, qué fenómeno paranormal por suerte. Y ahora subo rey
total, agarrándome de tus rodillas como una comadreja, podría morderte los huevos a esta altura
(¡y te los muerdo!)... Se me rompe el esqueleto si ponen otra mas, si hay otra mas suelto el
alma por la boca como un gran vómito, me lleno de transpiración y te miro a los ojos, fijamente.
Solté todos mis diablos y a mis temores los tiré al piso como un vasito de cerveza. ¡No
mariconiemos mas y vamos directo a culear!

Buenitas noches, tucanes, alacranes, arroyos, yaguaretés, jacarandases,cascadas, potrillos


colorados, buenazas noches Condorinas con olor a porro, llenas de vicios, de besos artificiales de
lápices labiales y boquitas de pingas abiertas como peces. Otro viernes mas venimos a hacer la
única revolución posible: la de bailar la cumbia y levantarse una buena perra paraguaya. Estoy
repegado a esta morochita que ni sé su nombre. ¡Que importancia tiene! Mitakuñaí llevame al
fondo de tu ser. Mi tavyrón se pone duro y quiere romper la bragueta. Mi esposa, mi hijo, mi
padre, mi jefe, mis hermanos, mi madre, vienen y quieren arrancarme de los brazos de ella,
cuerachona, pero yo me agarro con todo y comienzo a dar vueltitas, a soplar huracancitos que
los alejan de mí. ¡Dejenme tranquilo joderme la vida en paz! La vida es para jodérsela, para
apestársela bien apestada, los pulmones son para llenarlos de cerveza y el corazón está para
llenarlo de rimel... ¡Kirito, Kirito, ven a mí!... ¡Matecopio Bronco viejo y querido nomás!...
Buenas noches pantaloncitos ajustados, tanguitas con olor a bosta de un lado y a concha del otro
¡vivan, poraitepé! Abiertas, supersónicas, reculan las conchitas debajo del bozalcito de lycra de
las tangas. Culos hediondos de negras: ¡Presente, Presente, acá estoy! Voy yendo a la barrita
donde están acodadas las guainas mas lindas de la vida. ¡Un super litro de Condorina helada, mi
preferida porfa!... Flash, flash, una fotosky-katú con Condorina en mano que soy un rey, un
hombre, un héroe. ¡Hirachuore! Miro pasar perras, crespitas divinas y pasar tilinguitas que están
pa hacerlas sonar y pasar, morochazas del incomensurable y caluroso norte argentino y pasar
culos grandes, avasalladores, imponiendo respeto ante otros culos flaquitos de machos o de
flacas tirifilas, que también las hay, pasito a pasito, tetas redondas y altas, olores de todos los
sabores, sabores a catinga de todos los olores.¡lengua roja lamiendo los sobacos! ¡Llegó el rey de
la cumbia!

¡Qué travesia llegar a la barra! ¡Jelou, barrita de las birritas de los bardos bailantiles!
Apretujones, el destino me pone delante una guanita culona, la guío con el asta de carne a los
empujoncitos, ella salta cada que la apoyo.¡Pará guaino, andás volcando leche!, me dice y me
empuja. Sigo. Por acá si, por acá no, no no mejor para allá que hay menos hombres. Los guainos
aprovechan y me la tocan, me la apoyan, me la sobaquean toda perdidita pa siempre, manchita
negra, en el horizonte tropical de la bailanta. Hago lo mismo con otras... En el escenario baila la
Sirenita. Ay, Virgencita del VAlle del Salí, en un sucuncito te explico quien es la Sirenita, a vos te
va a encantar, inexplicable con palabras, un bombón de otro mundo, ¡sí, sí, sí! del mismísimo
país loco y enamorador del Paraguay, porque la guiana es... ¡paraguaya de 17 añitos, baila como
nadie! Dejame tomar, no te me enloquezcas como mi corazón. Se te derriten los ojos, tortillera,
calentona, secate las babas. La bailarina oficial del Bronco es capaz de todo con el cuerpo.
Seamos felices así, Virgencita del Salí, viéndola zarandear todo al ritmo embriagador de la
cumbia, olvidemos que somos viejos aunque tengamos veinte años; olvidemos que hace siglos
perdimos las esperanzas aunque ahora aparezca esta ráfaga de carne esperanzadora.
¡Olvidemonos de todo, Virgencita pecadora, y matémonos en sus ojos, giremos en el ritmo de las
caderas de esta belleza paraguaya del otro mundo que se llama República Septrentional del
Paraguay!... Atontado, perro mojado por un chaparrón de madrugada. Ay, Virgencita, ni vos que
estás muerta ni yo que estoy vivo vamos a tocarla.

La Virgencita desapareció y, zas zas, alguien me agarra el brazo y me arrastra. Y yo: no, no, mi
amor... no te me vayás Sirenita del alma, aguantá acá. ¡Vega, Veguita! me dice una mano
negra, alacranada, que me da vueltas meta girar con dos negrazas terribles, muy feas, pero con
unos cuerpos importantes. ¡Ingueroviable! ¡Ingueroviable! (¡Increíble!), grita el morocho que se
me vino encima a todo tote como un mionca con el embriague cortado. ¡Vos sos el hijo del viejo
Vega! ¡la pucha che, que te estiraste como junco! Cuando te conocí andabas soltando los mocos,
guacho, allá por Fiorito enchufándole vasos a la gilada. Me decía y me abrazaba y besaba,
contento de verme, y yo mirando pa trás por si veía a mi guainita del sábado pasado, aquella
que me juró amor eterno, y me prometío por todos los santos del Paraguay que me iba a esperar
sin mirar a nadie calladita al lado de la barra. Lo hizo besándose los dedos mil veces y hasta me
hizo el “piedra papel y tijera, te espero hasta que vengas”. Shera’ato, cómo avanza el mundo
che, otro pasito mas hacia la destrucción total, ¡a la marolia! veo a la juradora católica entre la
negrada meta carraspear con otro a unos metros nomas. ¡Que poco dura el amor, che!...

¿Y en qué anda tu viejo? No se lo vio mas vendiendo por el Camino Negro, che, se lo a’comío la
tierra... Yo: no, no, sí, sigue... ¡Mirá donde te vengo a encontrar!, lo que es el destino, qué haces
entre la paraguayada, negrito atorrantón... Yo: Diviertiendome un poco. (Ahora lo calo al
morocho: es busca como mi viejo, ex colectivero del amarillito 188, nos llevaba gratis y mi viejo
le regalaba un par de medias o una musculocita pa los críos. ¡Está igual, che, pero debe tener
como 60 años! ¡Es de roble el paragua!).

El amigo encontrado de mi padre estaba meta bailar con una compatriota de 50 pirulos largos,
cuerachona, morocha-tetas-grandes y culo-de-porla-sin-mezclar. Todavía tenía las ancas fuertes,
se notaba por el vestido ceñido al cuerpo. Pienso la pija que hay que tener pa entrarle a una de
estas. ¡Ea!, ¡qué hay acá tan fiera como su madre! Con mucho lomo, gran cabellera y ojos
negros, la hija de unos 17 años. La marco con mucho amor y ya la agarro de la manito y nos
ponemos a girar lindo. ¿Paraguayita?, le pregunto cuando logro llevarla a un costado. Sí, a
mucha honra. Ay -le miento- si volviera a nacer sería paraguayo. ¡Ñembuepoti! tiré mi golpe
maestro y la pendeja cayó. Una felicidad me invade, el amigote de mi tata, no deja de traer
cervezuchas. ¡Entrele, entrele, guacho nomas! El morochote gigantón agarra de la cintura a la
madre y la hace dar vueltas y grita para el escenario. ¡Música que hay un Vega!... Yo, timido,
chis,chis, no levantés la perdiz. Mi paraguayita se mata de la risa y me abraza tierna... Al rato
nos vamos y nos sentamos en una mesa blanca de plástico. Mas cervas. Y yo: pago yo
compadre, paremos un poco. Y él me pega un coscorrón que suelta al piso un chapuzón de
medio vaso de cerva y me dice. ¿Como vas a pagar vos guacho, me querés insultar? Andá
aprendé a limpiate los mocos... Ay, que feliz me siento entre tanta hospitalidad, en esa mesa
casi familiar rodeado de gente de corazón de oro, gente sin interés mas que el de vivir y disfrutar
con los amigos; ay pai, qué felicidad estar en medio de la morochada espléndida de dientes
blancos y pelos de púas. Ay, la sagrada morochosidad del mundo, viva, viva, aguante las
mezclas los mestizajes los criollismos, viva el indio con el español o el tano o el turco o el árabe
o el polaco, de ahí viene la cumbia, qué picazón deleitoso tenerla instalada como otitis en los
tímpanos! No parés nunca cumbia. Que el mundo paré, sí. Que los yanquis hagan bosta todo,
Irak, Cuba, Venezuela, el Mar Rojo, que se llenen el culo de petroleo, me importa un güevo todo
con tal de que la cumbia no pare nunca... ¡Y este paraguayo como me hace acordar a mi padre,
tan generoso, tan vivo, tan sonriente! Shera’ato, contame mas de tu tata, dame el tubo o una
calle que lo voy a ver. No me atrevo a decirle que se murió y le digo “se mudó pal lado de
Chacarita”. Me voy pa otro lado y le adulo la hembra. Ya estoy agarradito de las manos con mi
mitakuñaí. La madre aprueba musitando palabritas en el oído del aire. Así, meta trago y trago y
unas bailaditas mas con la gurisa para tantear el terreno y ella que me deja, que va al frente.
Volvemos a la mesa y el amigo se levanta y dice. Nos vamos guacho, te dejo mi telefono y mi
calle, cuando te quieras pasar tenís las puertas abiertas y decile a tu viejo que me llame. Sí, sí
ya te llama en esta semana sin falta, y se van. Yo no la quería largar por nada a mi paraguayita,
alargaba los saludos. No hubo caso, ¡qué separación mas dolorosa! La paraguayita me mira
pícara y me dice al oído “no dejes de llamarme”.

El papelito dice: “Rosalino Riquelme, Patricias Argentinas 1540, Barracas. Chau señora. Portate
bien guacho, ¡mirá donde te vengo a encontrar! YO donde te vengo a encontrar a vos, paraguayo
eímierda, y encima de cuidador de la conchita cerradita que me gusta, roto, puerco, descosido,
ojalá te destripe un auto o te pise un tren.

Cerró la noche y me quedé solo. Otra vez, arrechado, paticojo, tronchado, besuqueado sin
ponerla como un vaso de cervas manchado de rouge. Ya todas las guanitas estan con machos.
Doy unas vueltas a ver si pesco unita. Imposible, lo mejor es salir. Salgo. ¡Adios Bronco, se va el
Rey de la Cumbia, adios caballitos multicolores, hasta el viernes que viene! No me relinchen así,
che, no le hagan trampa a mi corazón.

¡Son las seis de la mañana, coño! Y me acuerdo que tengo que volver al supermercado. Ojalá el
lastre de Domingo Gonzales, el gordo alcachuete, me haya marcado tarjeta. Como tantas veces
hice yo con él. Maldición, la putrefacta góndola está esperandome, enquilombada reluce bajo las
luces y espera a que un negro venga a meterle manos. ¡Cómo la dejaron anoche, qué plaga es la
raza humana! Corro todo transpirado a la parada del bondi y me tomo el 102. Cierro los ojos y
pienso en la paraguayita pupila del amigo guaraní de mi padre, parece mentira, hasta después
de muerto, me llegan sus herencias. Puteo para adentro al colectivero que va durmiendo,
tranqui, a las seis de la mañana, dale gallina clueca, mete un cambio, raúl alfonsin, jugate una
vez siquiera... 6:45 de la matina, bajo corriendo por Figueroa Alcorta y llego al Carrefour donde
trabajo. Los vigiladores me abren la puerta y me dicen. ¡Epa, guey, de dónde venís con esa
traza? Del baile, manes, les digo y me sonrio. Me meto al vestuario y me pongo rápido el
uniforme blanco y la pechera verde del sector verdulería. ¡Cómo el rey de la cumbia termina de
repositor de verduleria de Carrefour! Así está el mundo, viejo. Corro por un pasadizo y desde el
salón me gritan todos a la vez, Soruco, El Pato, El gordo Domingo y Frascarelli. –Dale, sarna,
movete que no llegamos pa la apertura. –Ya voy, che, no se pasen de la raya que soy Tom
Sawyer.

Bajo a los tropezones con los timbos


reglamentarios desatados y llegando al salón
me resbalo y casi me pego un porrazo contra la
gondola de papas. Todos se ríen. Me paro,
comienzo a armar la góndola. Jaulas y jaulas de
remolacha, lechugas, rabanitos, apios,
verdeos... ¡Ay, el maldito supermercado del cual
no saldré nunca si no me gano la quiniela! Y
qué tal ascender, ¿ascender? Yo nunca podré
ascender ni un piso por escalera. Pienso en mi
amor del Bronco. Todavía tengo olor a Axe. Me
acuerdo de las iamgenes del baile y armo,
armo. Siempre la vida en constante movimiento
siempre corriendo en todo, lo que no me
permite pensar. Si no pienso, soy feliz. De
pronto, cae un morrón podrido en mi góndola.

Risas, me doy vuelta y Domingo me dice, larva, mezclá bien los colores, o querés que nos
caguen a pedos. Tiene razón, el verde de las lechugas habría que cortarlo con el rojo de los
repollos o los zapallitos. ¡Ese es el unico secreto del super! De repente, me acuerdo de la tarjeta.
Loco, me doy vuelta, che, me marcaron tarjeta? Yo, no. Y yo tampoco, y yo menos que menos,
Chavito. todos se hacían los boludos. Subí corriedo como un loco al fichero y sí, estaba marcada.
¡Que pelotudos!, digo y respiro aliviado. Bajo las escaleras y encuentro a Pato peleando con una
zorra y un gran palet de papas que va al salón. Eeehh, negro, no llevés tantas papas, no van a
entrar. Ayudame a bajarlas, dale. Uy, man, no termino mas, dale, apurate, le ayudo a bajar las
bolsas sobre otras de ancos. De pronto, escucho ritos fuertes, feos. ¡Vega, Vega! Es Carlitos
Nuñez, el jefe, ya me la veo venir. Mi góndola esta desastrosa. ¡Vega te lo dije mil veces, sos
pelotudo vos, cuantos premios te tengo que quitar para que aprendas a laburar! Me recaliento,
pierdo la cabeza y me le abalanzo para pegarle. ¡me quedé dormido, la concha de tu hermana,
nunca te dormiste vos!... Nuñez arruga se da vuelta y sale caminando para el salón. ¡No
aprendés mas negro de mierda, te juro que te suspendo un mes! Patito se ríe, dejalo es pura
chispa, siempre dice que te echa y no hace un carajo, tiene miedo que tenga que laburar él.
Con la lengua afuera, llegamos a las 8:55 a la apertura del supermercado.

“Muy buenas dias clientes, se hace la apertura del hipermercado”.

Las balanceras ocupan sus puestos todas perfumaditas. A mí me enloquece Miriam.


HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

En este segundo bodoque narrativo, nuestro animal tropical, nuestro héroe cumbiantero de
la noche de los colores flúos y avinagrados, regresa al Bronco y en una velada inolvidable
de grupos cumbia conoce a un paraguayito muy especial, y entre cerveza, música y chicas
cumbianteras viven un montón de aventuras en las cuales el amor, la libertad y el
atrevimiento no tienen barreras y rompen con todo. ¡A excitarse, divertirse y emocionarse
con esta segunda entrega de nuestro Pollock cumbiantero! ¡Alegría, pollo y cerveza para
todos!

2. Paraguayito de mi corazón

Bienvenidos a otra noche de mi vida,


entren, entren, les presento, a
Piratagui, El Pirata del Amor, mi
amigazo de toda la vida, mi brodercito,
mi compañero, ahí rodeado de chichis
cumbianteras en esa mesita del medio
del bar La Cubana, O´Brian 156, al
lado del Bronco, estamos esperando
que sea la hora, que Dios nos envie por
encomienda dos tickis bailanteras y con
ganas de agitar el bote. Bajándonos
unas birras frías y poniendo en la
fonola el último de de Los Dados
Negros. Lo veo con su camisa a rayas
de colores bordó, azul, blanco y
amarillos, los colores del amor, en el
diome de un nubarrón espeso de humo
de cigarrillo, un nubarrón que

vuelve oscuros las caras y los culos de las tickis que bailan al lado de las mesas. ¡Eh, kuerá
querido, venga pacá amigazo, que te presento a dos amigas fieles!, me grita desde su
mesa y levanta las manos llamandome. ¡Curepí, curepí, acerquese, que tengo dos
bombonachos pa llevarlos a la boca y las tickis le golpean la espalda, chirlos, chirlos
consentidos del amor... Mi amigo, conoce a todos los grupos cumbia que tocan en el
Bronco de Constitución. Mirá que tenés suerte curepí, ahorita estamos esperando la Kombi
de Mirar Azul que toca esta noche, los muchachos se van a tomar unas copas con nosotros.
Venite no seas tímido que estás con hermanos del Paraguay. Me acerco entre chicas
bailanteando y borrachos mirandolas invitandolas a bailar y todas la misma respuesta. NO
NO y NO. NO llego a la mesa que ya escucho desde la cortada unos bocinazos de Kombi.
me doy vuelta y si, son los del grupo Mirar Azul. ¡Pira del Amor, Pira del Amor!, veni
arrimate, se abre la puerta de la kombi y lo llaman, las dos tickis que estan con él pasan
frente a mí sin mirarme siquiera y se suben a la kombi que al segundo raja para el garage
privado de la bailanta. Me dejan solo, pagando sin pena ni gloria. En un segundo, la mesa
se despejó y el Pirata se evaporó con las tres tickis. ¡Que le vamo a sé!, me siento solo en
la mesita mientras alrededor bailan lindas paraguayas parlando guaraní. Yo las miro con
amor y miro la rocola, oigo las letras de la cumbia y me entristezco. Imposible no
deprimirse con las letras de las cumbias. ¿Por qué Pirata del Amor? ¿No les conté? Perdón,
perdón. Le arrancaron un ojo de un botellazo en una gresca por unas guianas de acá del
baile, se peleó con media patota, cuatro cinco y a todos les dio hasta que lo ensartaron de
un botellazo. Esa madrugada en la agarrona se gano el respeto de todos. Fue el unico que
perdió un ojo por amor. Una noche apareció con el parche y en el Bronco todas quieren
bailar con él y se embambina a la que quiere. ¡Es mi amigo, mi hermano, mi compañero, el
Pirata del Amor! Pensando en estas cumbias de mierda me acuerdo que tengo que entrar
en la bailanta, miro pa fuera y ya hay una cola de una cuadra. ¡ESta noche la cumbia
revienta, explota, toca Mirar Azul! Me desespero porque puedo quedar arafue por la
capacidad de la bailanta que siempre se estira y resiste, tres cuatro, cinco veces mas, pero
esta vez van a ser unas doce treces veces mas. ¿Qué hago? ¡Ha!, ya sé, corro hacia la
callecita Ventura, detrás de la bailanta por la puerta de salida de los grupos. Poca gente
sabe que ahí hay una salida auxiliar. Corro, corro y doy la vuelta y veo las luces de la
kombi de Mirar Azul, justo enfrente mío, corro y grito, Pirata del Amor, haceme entrar con
ustedes. La Kombi para y abre su puerta, silencio, corro y salto adentro. Entro y veo a las
lecheras (así se les dice a las seguidoras de grupo que por noche acompañan al grupo en
toda su gira por recitales del gran Buenos Aires) Y las lecheras haciendo su trabajo,
prendidas a la modorranga de los músicos, super mamando a morir. Leche en los asientos,
en las puertas, deslizandose por los vidrios polarizados de las ventanillas de la Kombi.
Hasta que llegamos y abre la puerta el productor de la banda. Las echa y dice vamos,
vamos que hay que tocar... Yo también bajo y me pierdo en el publico...

Un velo de bruma azota al escenario, solo se escucha la voz del locutor, se levanta un telon
fluorescente lleno de palmeras y minas en bola. ¡Mirarrrr Azulll!, grita el gordo transpirador del locutor.
La musica suena como si fueran los rollings Stones, las tickis se vuelven locas, las patoruzitas y
guaraníes se muerden los codos, gritan, patalean, se sacan las remeras y empiezan a revolearlas al
compas monótono y aburridísimo de la cumbia. ¡Pero a eso a quien le importa si estamos todos
saltando! Las guainas todas en cuero, en corpiños y ahí vas a ver las tetas mas linda de la tierra, de la
sudamerica borracha morocha y perdida pa siempre en el litoral oscuro y áspero de chapas del
conurbano bonaerense. Ahí, estan saltando, llenas de vida, las reinas inconmensurables de mi vida. Ahí
van y vienen al son de la canción, de la dama representante del arte y la musica de la raza inferior,
quemada, olvidada, explotada por siempre. La responsable de todo, la que paga los platos rotos, las
jubilaciones de privilegios y las coimas del Senado, ahí, son setecientos, pero representan a quince
millones de pobres, setecientos en cada bailanta a lo largo de setecientas bailantas, en La Matanza,
Lomas del Mirador, Fiorito, Moron, Lanus y todo el gran Buenos Aires. Ellos pagan con su vida,
generaciones y generaciones, el uno a uno, los cascos verdes a la guerra, las privatizaciones, el defult,
y todo todo... Ante sus ojos tienen en este papelito, por unica vez en la historia de las gorilas letras
cultas de este país de esteticismo europeo, acá los tienen señores, mirenlós espléndidos ejemplares de
Patoruzitas con trenzas y nikes y remeras de Los Redondos, solos les falta la boleadoras. 10, 12, 14,
16 añitos completamente quemados y tirados a la basura, en sus cabezotas de chibolos, como la mía,
solo entra la cumbia. “El que quiere sexo que levante la mano”, dicen los guachos de Mirar Azul en el
escenario, guachos que no saben ni limpiarse el culo ni hacer la “o” con el culo de una botella. Ay,
cuantos trillones de pares de tetitas saltando, latiendo, giribardeando, sexycumbeando, Yo las miro a
todas con amor, con amor de padre protector y les digo borreguas ponganse las remeritas, se van a
resfriar y ellas meta agitar las remeras, las vinchas, alegres, sueltas al aire lúgubre y brumoso de la
bailanta. ¡Qué fiesta! Cuanta alegría puede representar una letra vacia y una musica monotona cuando
nuestra vida viene del infierno, del robo, de la violación... Mas entre tantas yo solamente quiero unita
dulce y tierna que me quiera para quererla... Y girar y bailantear hasta desaparecer. Tetitas saltando.
¿Que musica hay que seguir en la vida si es esta que nos manda nuestra desesperación? Miren que
paisaje, una gorda culona, gira y gira, gira y gira una flaca delgada palito, de pelo negro hasta la
cintura, un viejo de cien años gira y gira de la mano de una borreguita de 12, será la nietita?, gira y
gira, brillantea y bailantea, una parejita de nenitos muy juntitos, cumbeantea y cumbeantea, dos
nenitas preciosas de la mano besándose y acariciandose la cintura, van, van... abren sus ojos rojos
grandes de indiazas mojadas en el rio, en el rioba mejor dicho, y ¡qué gran centella son, chicho! una
brillantez sin brillantina por tesuer!, una explosión de vaselina, de crillantinas un centelleo de belleza
en el revoltijo de shiomes gronchos qeu llevan la horripilantez a un punto límite. Tirifilas mas putas que
las palomas y locas de la banana, atorrantas por naturaleza, fotografos, brujas que te atan un amor
con solo una foto, ¡Y ahí esta la función del fotografo, como anillito al dedo! Vendedores de flores y
profilácticos y un centenar de sonrientes trabajadoras de la calle, que el dueño de casa contrata por
noche pa hacer gastar a la negrada en flores y profis; negritas moquientas que tal vez sean
ybycuienses, itacurubienses, caaguazeñas, Luqueñas del Sportivo Luqueño; patoruzitas con olor a pata
que voltea los árboles, patricitas, estercitas bailanteras y reinas cumbianteras que hacen la multitud de
tineiyers que se mueven al son enloquecedor de la cumbia. La raza inferior en toda su plenitud, salta,
aplaude, se conmueve, obedece actúa, no piensa, coge: “Primero coja después piense: primero
pongala después cortesela”. En este “local bailable”, en esta pedorra bailanta de baja estopa del rioba
de Constitución, neoliberal hasta en las etiquetas de la cerveza, menemista hasta en los posters
coloridos de sus paredes, ¡vive, existe, nuestro único y falso federalismo!... Finalmente la música me
aburre, a un pasito,a un boletito estoy de la muerte, que me levanta la manito y me dice, cobrese
mozo, que nos vamos, ya no hay nada que hacer, no hay nada que remediar cuando tenés treinta años
y parecés de cincuenta, hay que pegarse un tiro, hay que percutarse con un cajón de mandarina y
morir, dulce, sabroso, sabrosón, bananón, jugoso, enchastrando la veredita pa que fregue manliba,
cuando de pronto me entra conversacion un lindo muchachito, de 18 o 20 años, de Paraguay, de
Encarnación.

¡Cagó la tomuer! ¡Ay, era muy


dulce el encarnaceno y con unos
faroles marrones que no tenían
perdón de dios, en los que
cualquier niña podría tirarse a
nadar. Mas, él me daba
conversación como si fuese una
niña y yo le seguía la corriente,
hasta el final, de pronto me dice,
esperame compadre que voy al
baño a descargar la cerveza. Eso,
descargar la cerveza, me despertó
mi alma mariposa, mi rosa tulipan,
mi flor de anis virgen gritando a
guaranazos una pinga que la
desvirge que le haga conocer el
verdadero mundo completo de las
dualidades... yo tambien voy, le
digo, que tengo el caño lleno, y él
me mira y sonrie.
¡Ya tengo un lindo amiguito paraguayito de la bailanta! Sano, joven y fuerte como un sol, en el baño
me pongo al lado de él y se la miro. ¡Ea, le digo haciendome el sorprendido, que caño pa’sé tan chico!
Y, ¿ya andás raspando? le digo riendome y acariciandole el pelo con la mano. Se rie y me muestra su
bellisima sonrisa de potro salvaje, de yasiteré aparecido en medio del monte con la picha en la mano.
¡Me enloquece, me excito, este niño tiene una mujer adentro mas que cualquier yegua! Termina de
orinar y la guarda. ¡Guarda, guey,no me escondas el cielo ni me apagués el sol!, como dice la cumbia.
Si la nutria muerde dejála que muerda, no seaís egoísta, cabrito pacharquero. Me toca a mí y pelo mi
pichi pachorra esa que tuvieron en la boca y en la chucha millones de paraguayas del Bronco,
bolivianas de puerta de supermercado, peruanas del Abasto, cajeras del Coto (¡qué negro agrandado
soy, soy cumbiantero, soy Gardel y Le Pera, ¡no me crean nada!, pero escuchenmé todo). Deslizo
hasta el piso el cierre de mi taverniti y la sacudo entre otros que pasan sin mirar a los cerámicos. La
muestro, porque calzo, el abre la boca y sonrie. ¡Soy hijo de negros!, digo en voz alta, pa que todos
me escuchen. Por eso calzo negro... Mi ángel rie tan dulcemente que hasta le saca el olor a mierda a
ese baño mugroso de bailanta, se da vuelta y va hacia los espejos, abre la canilla y se moja el pelo y la
cara. Me mira con amor. No te gustaría tenerla en el culo, putito hermoso, y lo apoyo y aprieto contra
la pileta. Primero quiero un beso. ¡No! ¡Uno no! ¡Millones de besos por todos lados! Los otros
bailanteros que entraban al baño a mojarse y seguir siguiendo tickis miraban asombrados. Nos
blanqueaban los ojos como Meteoro siguiendo al Corredor Enmascarado. De lo que me vengo a
acordar, chicho, el Corredor Enmascarado, el héroe de mi infancia, lo mejor que se hizo en dibujos
animados... Lo besé ahí mismo, en el baño popular y peronísimo de la bailanta, lo único peronacho que
queda en este conchudo país de oligarcas y gorilas cagones, o por qué creen que estamos como
estamos y existen las bailantas, las telefónicas españolas, las singaderas dominicanas, los cartoneros,
Carrefour, sí, sí, por los oligarcas gorilas cagones que gobernaron este país siglos y siglos, hasta que
los yanquis les metieron la mano en el bolsillo y salieron a chocar cacerolas, qué papelón, qué
inmundicia, los cagan y ellos tocan cacerolas... Pero los yanquis conmigo y con la cumbia no podrán,
no nos van a tocar ni un pelito, ni un tantititísito así, aprieto los pulgares, porque estoy aca pa pelear,
y no vamos a parar hasta quitarles Panamá, ¡y si es posible Irak!; a mí no me importa nada y a todos
les pego si hay que boxear, cuando me caliento, cuando me enloquece, me gusta, voy al frente,
porque soy hijo de negros, porque sé pelear, y el que diga algo, el que diga otra cosa que no sea un
suspiro, un gemido o un aplauso, que lo piense, porque le bajo los dientes... Besos, besos, con el
borreguito, le meto la lengua a fondo y el también, con su manito me agarra la pija, me la aprieta y
me largo a desabrocarle la camisa, pero llegan los mastodontes de la Cía, los mandriles de seguridad
con sus chalecos fluos y nos sacan de las camisas a la calle... ¡Mejor así, quedo en la calle solo con mi
niño mimado, con mi paraguayito que se ha ganado un padre, un hermanote o un primo mayor!...
cruzamos al hotel de enfrente, una parejita del Bronco que espera turno nos mira y les digo, que pasa
chichos? A los dos también les rompo el culo, como que me llamo Norberto Santiago Vega, hijo del
Viejo Vega, el mejor vendedor ambulante del Camino Negro...

El concerje del telo nos mira y me mira a mí, el pibe cuantos años tiene, me dice. Yo le respondo,
señor, los suficientes y yo tengo el dinero, le digo de mala manera. Acá no va tu dinero y andáte con el
niño a otro lado. No aceptamos gays. ¿gays? Man, tú no sabes lo que es un gay, gays?, gays?, donde
se ha visto en el corazon de este puto mundo de la cumbia tropical, man, enfrente tenés al Samber y
al Bronco y hablás de putos, ja, ja, si la cumbia es lo mas macho que hay, man, kuera, no seas
pelotudo, nosotros somos machos que vamos a darnos un poco de cariño... No le hagas caso, reyecito
de oro, le digo a mi paraguayito divino y le propongo ir a tomar y fumar algo a la Plaza. Entre los
arboles, le hago de todo y él a mí. Los puesteros de la noche nos miran se excitan y se pajean, vengan
que para ustedes tambien hay, les grito... Dale que pateo para todos lados, juego en todas las
posiciones y tiro la pelota, dale que voy re al frente, con vos y el brillo de tus ojos, hijito mío, dulce
mariposa mojada por la lluvia. Dale, para mí el amor no tiene machos ni vencedores, ni culos rotos o
pichas marimachas, dale, que pa mí el placer no tiene limites ni encarcelamientos, ni deudas ni
aclaraciones, ni menos disculpas o perdones. Ni devaluaciones, ni corralitos, ni ná de ná, concha
sumadres. ¡El amor será siempre lo mas sucio que hay!
HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

¡Qué triste es la vida reponiendo en un supermercado! Para que esta tristeza no


existe, nuestro ídolo de Dominicana se enamora de una hermosa balancerita de
nombre Miriam y lucha por los derechos de los trabajadores. Al ritmo pelado de
gritos e insultos y tomates podridos buscando un hombro donde aterrizar, esta
tercera entrega nos hará divertir hasta las lágrimas. ¡Hasta la próxima semana!
Alegría, cumbia, abc color y pan con pollo! ¡Hirachuore!

3. Amor con tomates podridos

Tú, primero, me dice el niño. ¿Yo


primero, niñin? Sí, déjame metertela
primero a mí que soy mas chico. Pensé,
está bien, será como meterme un
hisopo en la oreja. Ay, me enternezco
todo como un ternerito del bosque, sí,
mi vida, dame un beso con sabor a
moco, dame un besito de tu boca con
sabor a alfajores guaymallén, besáme
besáme mucho, llegáme a lo mas
hondo, qué grande sos pendejo. Dame
el fuego de tu boca, changuito querido,
mitaí coliflorino con sabor a ternura
pura, dame un beso con esos labios
carneos de capullo de amapola, eso,
dame un beso de tu ser, glucosa
ardiente de tu saliva de mermelada de
mamón... Me bajo los pantalones, me
entrego completamente a la luz de luna
y a las sombras de los árboles de la
plaza que nos acunan como bebitos
abandonados por una madre bruta. Y le
digo, dale, dame con todo, bebito. El
niño se desprende el cierre de la
bragueta y saca su picha bastante bien
para su
edad. Empuja, empujá, guacho divino y acaba adentro mío, no dura ni cinco minutos. Siento su lechita
revoloteandome como mariposas por mis tripas, de pronto, una picazón terrible me llena el estómago
y son sus bichitos que me llenan la panza, me muerden el hígado juegan en el tobogán de mi vejiga.
Siento un fuerte impulso de meterme el dedo en el culo y me lo meto, me rasco lo mas hondo posible.
¡Qué delicia única en la vida, tener adentro la sidrita de leche de un guainito de 16 pirulines! ¡Ay que
lindo que te entre en tu via estrecha, en tu parte mas macha y privada e intocable, un nenito de 16
años, con esas calidez, ese aroma a cigarrillo barato, que te bese la nuca con sus bigotitos de juguete
y sus manos suaves y retaconas! ¡Hombres, machos, toros del mundo, embambinadores,
emperimbombadores, culeadores siempre, no hay nada mas lindo en este trolo país ni en el mundo
que tener adentro la linda e inocente picha de paraguayito bailantero de 18 años! ¡Prueben y seran
mas hombres!¡Prueben y descrubrirán el secreto de la vida! ¡Ay, machos de Jeac Custó, a navegar por
la pinga de un niño!

Entre besitos entrego a mi angel bailantero en la manos del señor chofer-colectivero del bondi que se
toma hacia su casita en Florencio Varela, no sin antes claro pasarle mi telefono. Levantando la manito
en un chau, chau, se aleja el el famoso Halcon 148 ramal Constitucion-Florencio Varela. Me salgo pa la
calle a dar una vuelta por las veredas roñosas y prostibularias de Constitución. Ya casi amanece, ya es
sabado, ya es hora de tirarse a dormir en un colchón mugroso de sábanas apestosas, ya es hora de
hacer plac y el alcohol te cobre y se te suba a la cabeza como un cáncer, una manifestación de
hormigas por adentro de la sangre directo a las neuronas, vueltas, vueltas, insomnio, jaqueca terrible,
diarrea, tos, el envenenante alcohol que le ponen a la cerveza, al yincola, al vino... Hoy no trabajo.
¡Qué triste es volver de la bailanta con olor a transpiración mezclado con miles de perfumes de mujer
que hacen un horrendo y único olor de mujer, qué horrendo este olor a cigarrillo y cerveza y estómago
con vomitos!
Ay, curepís del rioba del consti bailable, mas triste que eso es volver al supermercado, sin chichi que te
acompañe a la parada que te declare amor eterno, que te diga nos vemos mañana a las dos de la
tarde en la Confiteria La Central. Mas triste es tener que ir a trabajar, volver a Carrefour. Sé, que un
día dejaré ese puto supermercado, ese trabajo que odio por explotador,se que un día no volveré mas a
la gondola de las verduras y tambien la extrañaré como un loco o un perro de la calle. Ese día no es
hoy, será mañana, mas adelante, por ahora continúo, sigo, calladito reponiendo, siendo el numero 945
como figura en mi legajo. Mañana será todo distinto y ahora mejor aprovecho como vienen barajas las
cosas, ese bun bun día, quiero estar bien, entero, afeitado y con la sonrisa impecable, ese gran bun
bun día, zas, zas, acabaran con todo ¿quienes? Ellos, no me pregunten que no sé nada, soy un
ignorante eterno, ellos, los yanquis, los ingleses, los alemanes, los chilenos, sí, sí todos ellos, toda esa
puta parche pinche de mierdas politicas... por eso ahora mejor me regreso al salon del carre lleno de
luces, y de clientas conchetas comprando todo tipo de porquerías, llenisimo de ofertas, y yo embobado
con la turca miriam, así se me pasaban las horas mas rapido. Miriam, floraza, sos lo único que me
empuja con alegría a los tomates podridos, a las papas sucias y picadas. Lo que es el amor, gracias a
vos turquita dulce, puedo aguantar este trabajo miserable.
Estoy parado en el centro del salón, borrando precios y aparece Patito con una zorra y un palet lleno de
cajones de morrones y tomates, Nuñez mandó a que armemos una puntera de tomates. El palet venía
echando jugo. Güevón, estos tomates están pasados, no sirven ni para salsa, le recriminé. Sí, se lo advertí,
pero me dijo que los repasemos y lo pongamos antes que le manden una circular de la Central. Tiene 300
cajones pudriendose en el dock, me dice Patito. Pero, gúevon, pongalos en la cámara, le dije. Si no hay
lugar. Si no hay otra armemos la puntera, pero te digo que se va a llenar el salón de moscas. Al rato cayó el
gerente y nos lustró la madre. ¡Ehh, manga de boludos, como van a poner ese tomate a la venta! ¡Le
quieren vender tomate podrido a la gente! Nos pasó un flor de trapo y comenzó a gritar en medio del salón y
a tirarnos tomates en las pecheras de trabajo. Unas viejas con carrito, también nos dijeron de todo, nos
trataron de irresponsables, sinvergüenzas y al final negritos analfabetos que obedecen como ganado, las
escuché decir. Patito le dijo que nos había autorizado Nuñez y que se lo advertimos. Para qué! se calentó
mas. ¿Y ustedes manga de pelotudos concientes, le hacen caso a cualquier tarado, a ver pongan los dedos
en el enchufe! Nos dio otro pesto mas y salió como un toro bufando para el dock. Ay, patito, amigazo del
alma, eso te pasa por vago, y a mí por darte bola. Te dije que no pongamos los tomates, pajero. Que me
echas la culpa a mí, decile al pelotudo de Nuñez. Ahora este gordo trolo nos saca todo el premio entero, loco,
la proxima vez que tengás que hacer algo hacelo solo, no me metás en ninguna de tus boludeces. Qué bien
te queda tu apodo de comadreja, porque le escapas a la zorra. Pato qué pereza man, macunaíma sin
poderes pareces. Patito, como te gusta seguir a las siervas del barrio, tu nombre es Gustavo Donaire y nos
enteramos todos, la mañana que dijeron tu nombre por los altoparlantes del supermercado. Que buen
compañero que sos, negro, gracias. NO, no me pongás ahora en guacho, cuando el unico guacho ortiva sos
vos, que sabías bien que nos iban a cagar a pedos. Listo, listo, no me hablés mas, cortemos ahora porque
me dan ganas de cagarte a piñas. No, no pasa por ahi, pero hacete cargo, fuiste vos el que trajo el palet de
los tomates al salón. Esta bien, puto, ahora me lo llevo andá a hablar con Miriam, andá a cambiar etiquetas y
a botonear lo que hacemos.

¡“Repositor Gustavo Donaire,


presentarse urgente en oficina de
administración”. ¿Qué había
pasado? Habían agarrado a todos
tus hermanos en una chacra de
Salta, tenían secuestrado a un
empresario. La poli te vino a buscar
y te llevaron. Nunca mas volviste,
Gustavo Donaire, Patito, qué habrá
sido de vos, ojalá estés bien y no en
cana. Cada vez que viene la siervita
aquella me acuerdo de vos, la veo
alejarse con su uniformecito azul
con cuadros blancos. Una vez me
preguntó por vos, y le dije que no
trabajabas más. Lo mejor hubiera
sido que no trajieras los tomates, lo
mejor hubiera sido que no llenaras
la solicitud de repositor. Como yo la
necesitabas. Lo mejor hubiera sido
siempre que no hubieras nacido.

Vi la tristeza en sus ojos y se fue empujando el carrito. ¡Ay, la poli, la puta ley otro amor truncó!

HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

Machista, negro chismoso, en este bodockito metalinguistico y arrabalero nuestro heroe


nos ingresa en el mundillo de un levante callejero, al mejor estilo de un macunaima del
rioplatense, somos voiyeurs de sus cruentos "jugueteos" con dos pimpollitos paraguas
dulces y entretenidas. Bajo la luz de las luces de la plaza constitucion, con la complicidad
de sus bancos y el bochinche insoportable de los buscas ambulantes nuestros heroe
cumbiantero se enamora tilindulce de Cielo Namuncurá, la nueva dueña de su corazón en
esta noche. ¡Un verdadero manual del levante callejero moderno!

4. Dos paraguayas
Al otro día a mí no me suspendieron y
a Domingo Gonzales lo pescaron
transando con los proveedores, con un
flete de Durañona Hnos, sacaba
televisores y videograbadoras. Esa
mañanita desolada de un domingo de
fin de semana largo que lo cazaron
pensaba llevarse 35 lavarropas
Wirpool de ultramodernidad, qué
bestia, cómo no iban a darse cuenta si
para la ocasión trajo un mionca verde
larguísimo de Mudanzas Verga Hnos.
Los cachorros de sabuesos
sospecharon y le pidieron el remito del
pedido y no lo tenía.

Aún así, el gordo le hizo la seña al camionero que arrancara y salió flipando en medio de un
ruidaje infernal de unos quince lavarropas que cayeron a la calle sonando como latitas de
sardinas. Lo echaron y no le pagaron nada. Cuando se dieron cuenta que faltaban 20 lavarropas
y no sé cuanta cantidad de televisores, heladeras, minicomponentes y otras porquerias, les
mandaron un patrullero. Tarde, en la zapie del hotel había sido entregada en perfectas
condiciones, esa era su marca. Todo queda en “Perfectas condiciones”. Un ser pulcro, ordenado,
peinado hasta el detalle que ahora debe andar estafando gente por el Norte, allá, de donde era,
Palpalá, Orán, Villa Encarnación. Todos estabamos tristes con su despido, el gordo era terrible, el
único que daba la cara y traficaba comida de una seccion a otra.¡Domingo qué hijo de remil
vagones de putas eras, como traías supremas de la rotisería! Ojo, Top Rainger, cómo te jugabas
las manos. Se fue, como todos nos iremos un día de este infierno moderno de góndolas y gente-
estúpida-compra-porquerías. ¡Shera’ato, la salida nos estaba esperando Domingo! Fuimos a
jugar pool, tomar unas cervezas y a mirar dominicanas a Constitucion. Eran las ocho de la
noche. Domingo, como despedida nos dijo que nos portaramos bien, que no hagamos cosas
malas. Nos contó sus planes: poner una casa de “artículos electrodómesticos para el hogar” en
Lanús Oeste. SAcó un billete de 100 pesos, por aquel entonces, eran 100 dolares y pagó lo que
habíamos consumido. ¡100 dólares man! Cuánto pueden vivir con ese dinero en sus países de
origen los paraguayos, peruanos y dominicanos que llegaban sin parar al país creyendo en la
famosa Revolución Productiva que tenía como arma principal la compra a crédito y el peso en
igualdad con el dolar.
-Esto es una farsa muchachos, que en cualquier momento se corta. Guarden los pesitos,
compren dolares que en cualquier momento el dolar pega un repunte y no lo alcanzamos mas.
¡Compren dólares!, fueron las ultimas palabras que nos dijo y se desapareció dejando el billetito
en la mesa del barcito de la calle Salta.
-Ma qué dolares ni ocho cuartos, hay que hacerle el aguante a la moneda del país de uno,
mandó Pato bajándose el último trago de cerveza que quedaba en la mesa. El mozo trajo 20
pesos de vuelto, ¡20 dolares!
-Mas cervezas, gritó borracho Soruco y soltó un delirio, tendríamos que asociarnos y armar una
fabrica de cerveza. Una cerveza nueva, le inventamos un nombre, mandamos a imprimir las
etiquetas y chau al horrendo Carrefour de mierda.
-Para eso se necesita mucha plata...,Tyson-chico.
-No, nada, dos licuadoras, tres kilos de naranja, a las etiquetas las robamos del sector
Decoración, robados un bidón de alcohol de quemar lo mezclamos y listo. Salimos a vender.

Pato y Soruco se volvieron mamados por una calle oscura, andá a saber cómo habrán
terminado. Con esos morochos nunca se sabe. Tyson-chico se durmió llorando en una mesa,
borracho, mientras un punga le desabrochaba el reloj de la muñeca con manos de duende. Yo
me quedé solo, mirando, soñando con un poster de la República Dominicana en el cual unas
negras infernales nos mostraban sus culos divinos. Sonaba... ¿qué bella y gran canción sonaba?
Ah, yes, síito, Si no te hubieras ido sería tan feliz, en la voz de Antonio Solis, lo mejor de México.
Me paré y me fui al Bronco con mi amigo paraguayo Cecilio Cifuentes. De nuevo al Bronco. En la
tele de un maxikiosco Cavallo, el superministro decía que había que pagar puntuales las cuotas
de la deuda.¡Irachuore! ¡Concha tu tía Cavallo, a los yanquis hay que ponerles una bomba y
quitarles Panamá! Panamá!... Ahorita me acuerdo de todo, se me ilumina el marote como con
una bombita philips de mil voltios, sí, Panamá, eso le dijiste vos Cecilio a las dos tickis que
andaban de la mano por Salta, fue lo único que entendi porque a ese paísito le siguieron tres o
cuatro palabras en guaraní. La cuestión es que las tickis se rieron, dieron el visto bueno,
aprobaron nuestra companía y yo me prendí al rebaño. Super hazaña pos iban directo al Bronco,
y les cambiamos el camino por una sentada en una plaza con dos cucuruchos. Fuimos a
sentarnos en unos bancos de la Plaza Constitución, qué super milagro, sacar a dos tickis de las
garras del Bronco y empujarlas para nuestro alambrado, que eso nadie lo hace,ni Arnaldo André
ni Alberto Migré, viva la rima tonta, facil y simpaticona como estas dos tickis que no dejan de
lenguetear el cucurucho de kinotos al whisky y chocolate granizado, una, y la otra, la que me
gusta amí, limón, crema del cielo con cereza. Lengua y risas, jiñ. jiñ, ji. La alegría total, la
felicidad de la vida, estar sentado conversando con estas dos ovejitas de ojos brillantes,
desconfiadas hasta la médula, pero con naturaleza de confianzudas y con unas ganas locas de
confiar... El olorcito de sus pelos mojados, sus polleritas baratas del Once, sus zapatitos de
cuero barato, sus relojitos de juguete con la cara de mickey haciendo gala a sus hebillitas de 5 X
1 peso, que venden los vendedores de los trenes. Cuánta raza, cuanta belleza acumulada sin
querer, sin tener donde ir a parar y van a parar a la humanidad de estas patricitas, marissitas,
miriamcitas queridas. La noche cae, la tarde desaparece, no puede ser de otra manera. Las
primeras sombras de la noche asoman sobre las baldosas como manchas de meos de borrachos.
¡Y tal vez sea algún borracho que nos mea subido a un árbol! Les hicimos de todo, para qué
contar, cómo no voy a contar guainos, si es lo unico que merece ser contado, cómo no vas a
fanfarronear negrito atorrantón si todos estamos desesperados, alzados, con la tranca al mango
de que nos digas lo que le hicieron a esas ovejitas descarriadas que perdieron el redil. Cecilio
hablando, tal vez cantando en guaraní se la llevó a la mas pequeña, la que me gustaba a mí,
hacia unos árboles y vi como le subia la pollerita mas berreta imposible hasta el pecho y ella lo
abraza con fuerza, sí, con los piecitos en punta y la colita vuelta al aire sátiro de la noche
cumbiantera de Constitución. Una negrada pasó por la vereda y silbaron, dijeron cosas, soltala
petiso orejudo, y vos, fea, no te buscaste uno mas feo, o cosas, a vos te conozco del telo, usá
triple forro; o quizas me lo imagino que dijeron de la calentura que tenía o efectivamente las
dijeron a esas palabras y mas, pero dirigidas a mí y no a él que estaba bien escabullido,
protegido, camuflado, como soldadito salteño en las malvinas entre las ramitas pobres de aquel
viejo euliptero. Sí, de parado, nomás nació el amor, así porque sí, como esa estrella gillete
platinum plus brillando sin motivo del lado de Avellaneda. Sin decir agua va, ni pedir permiso se
la enchufó bien adentro y sin forro (Cecilio si le hubieras hecho caso a la negrada y te hubieras
puesto un forro, no te morías). La reventaste, lahicité sonar contra un tronco humedo que suelta
sus cortezas negras al piso. Las piernas conchudamente abiertas parecían una hondera. ¡Noo!,
una, como, carajo decíamos alla en el monte de berazategui? una gomera pa tirar dardos
enflujados de muerte, de sida, o sifilis o lo que sea que siempre a la larga es lo mismo, causa el
certero y mismo mal, causa el mismo y certero bien al llobolsi del farmaceutico que te arranca la
cabeza con dos pichicatazos de penicilina triple y se te salvás vas al Garraham a rezar. Y
después no vi mas, sentí... que ella la que no me gustaba pero ahora me calentaba, me
acariciaba la bragueta con un dedito fuerte y me miraba fijo.
-¡Qué parecido sos a Muhamed Alí! Sos re lindo y te quiero, le dijo la ticki con ternura,
sintiéndolo, completamente enamorada de remate.
-Yo también –el negro- te quiero mucho.
-Amor mío, que grandote sos, igualito al arquero de la selección paraguaya, José Chilavert, le
dijo ella obnubilada por sus fantasias de comparaciones sin sentido.
-Y vos sos re parecida –le dijo el negro aprovechando y subiendosele encima, crujió el banco de
zapla- a Suni Castiñeira.
Ella abrió las piernas con delicadeza y se corrió la bombacha dejando en pelotas, al aire libre de
la noche, su conchita expectante. Parecía la boca de un sábalo recién pescado.
-Tenés la conchita igual –dijo en segunda instancia el negro, fanfarrón, pasandole un dedo
ensalivado por entre los labios peludos de la concha- a una flor de las lagunas del Amazonas.
Antes de recibirla, de disfrutarla toda adentro, empezo a mover y a empujar como loca,
desesperada por sentirla toda adentro. Gritando, cirquera, sin importarle un pomo nada de nada.
Si al fin y al cabo, lo único que importaba en la vida era esto, sentirla toda adentro, sentir al
macho subido arriba completamnete incómodo, dando veegazos y recibiendo conchazos con la
misma rapidez e intensidad.
-Cómo te llamás –la atorranta- de que signo sos.
-Norberto, de Leo, dijo agitado buscando la forma de ponerse mejor sobre el banco pa
enterrarsela a fondo.
-Yo me llamo Cielo Ñambucurá,encantada.
-Encantado, dijo el negro y le acabó un lechazo serenísimo, guancongado, parmalateado
adentro...
Estuve un poco incomódo se la metí hasta la mitad nomas y me contó que el novio la tenía muy
parecida pero mas gorda y negra y me mostró con los dedos el tamaño de la del novio.
Shera’ato! Volvió Cecilio con la niña abrazadita. Se agarraron de la mano entre las dos y se
fueron directo al Bronco, riendose suave, jiñ, jiñ, ji. Adios amiguitas queridas, nos vemos en un
cacho adentro del baile. No bailen con negros feos, eh.
-Cecilio, qué les dijiste de Panamá?, le pregunté intrigado. Ceci rascandose los huevos, y
llevandose los dedos a la nariz, qué rico olor a concha que tengo, sentí, olé, mirá. Puse sus
dedos en mi nariz y aspiré hondo la mejor cocaína del mundo de la bailanta, la conchita de una
bailantera. Le dije, que por ella, era capaz de quitarle Panamá a los yanquis. Y ella entendió?
¡Qué va a entendé! Creyó que le estaba diciendo “panambí mas hermosa que una actriz yanqui”.
¡Hirachuore!

Bueno después de este desbande plazolesco, paturuzesco y demás continuamos mis queridas lectoras, que
ustedes también han de tener algo tickesco adentro, no me digan que no. Miren, les guiño el ojo y queda
entre nosotros. Cecilio me dio un empujón y nos fuimos, ahora sí, directisimo al Bronco. Volver de nuevo a la
vida alegre. Y adentro con quién nos encontramos de nuevo. ¡Inveguerovible! Sí, con la doña churra del
amigo de mi padre y su hija meta girar abrazadotas como gallinas a un par de negros fiesteros que no valían
dos pesos. Yo desde un costadito de la pista, la cabeceaba y le sonreía, me reconocío y corrió a mis brazos.
Su hijita no se larga del cumbiero que tenía al lado. Muy apretadito temblaba y sudaba entre el pecho del
morochazo giganton que no dejaba de darle vuelta y vueltas y apoyadazas. Una bailantera sabe quien la
apoya mejor, porque sienten el calorcito y aí se quedan como gallinas. ¡Miss Lambaré!.. Saben quién será el
cocinero de su cuerpo. ¡Haúta!
Kuera Kuerapé. Cecilio me dice al oído que buenaza esta la veterana, kuera. Y yo, sí, yo bandidote, la agarro
y la hago girar a toda sonrisa y cantando fuerte los temas que sonaban. Y gira y gira y ya la aprieto y la
viejarda siente el bulto, se desespera, y la apoyo mas, casi que le atravieso su vestidito de cretona y le
pongo la pija bien en medio de la cajeta, la puerteo con todo y siente y gime y la apreto mas y le empiezo a
dar besitos en el cuello y unos lenguatazos en la boca y ya la tengo, no la largo, la asfixio, la apreto mas.
Sentís, como me pusiste? Y ella, sí, sí, esta enojado. Nuestros corazones saltan mas que piojos y la
transpiración explota de nuestros poros como bombuchas de carnaval. Mojados y excitados. Giramos y
giramos. Salgamos dale. ¿Y mi michina?, dejala que es grande y esta bien custodiada. No, es michinita
todavía. Hagamos así: salgamos nos tomamos algo y volvemos a entrar. Vayamos a la Central, abierta las 24
hs. Decile que vas a tomar algo conmigo y se encuentran en la pista dentro de una hora. ¡Sí! Picó, qué picó,
la vieja quería cojer mas que yo. Salimos y ninguna Central; directo al telo de enfrente del baile. Unos besos
terribles en la pieza unos abrazotes de amor total. Y al fin logro tirarla a la cama, la desnudo toda, le chupo
los pezones bárbaros, enormes, gorda, pero caderona y con un culo fofo. Aprieto con mis manos negras los
rollos de grasa de su panza. Foca divina con dientes de plomo. Se pone sola en posicion cabra y a bombear.
Culeamos una hora por reloj, grita desesperada. Le encanta. Tiene 63 años. Y Don Rosalino?, está
trabajando, él me deja venir igual al baile para sacar a la nena que se aburre. Nos vestimos y salimos y a
quién coños encontramos en el pasillito del telo, con el pelo mojado, recién bañada. ¡A la minima inocente de
su hija! Con la furia animal que solo una madre puede tener, sonaron las cachetazas rojas, punzantes,
exactísimas... El negro que estaba con la niña desapareció y yo detrás de él. Y acá repito algo que siempre
digo, cuando las papas queman no queda nadie, todos se borran, en las malas te quedás solo, frío y sin
música. ASí quedó la paraguayita que había sabido engañar por una noche a mi corazón.

Vuelvo al baile un poco triste. Son las 4 y 45. Todavia tengo media hora, veo a Cecilio bailando con unas
guainas de quince años. Estoy cansadisimo. Eh, kuera, venga que le presento estas chiquititas , dice. Qué
amiguitas, Cecilio. Sé que no hay tiempo y me tranquilizo. Me dedico a preguntar nombres y pedir números
de telefonos y horarios de salidas de trabajo para armar un paseíto por el parque y después telo y
camaastro. Y a contar las estrellas.

No hay tiempo de nada. Chaucito. Chaucito chicas, nos vemos el viernes que viene. Y nos vamos abrazaditos
con el Cecilio, hermanazo mío, otra pata de mi alma, y desde la esquina del salón a metros de la puerta nos
damos vueltas y les levantamos la manito, enamoradísimos y ellas también. Se dan vuelta y se pierden en el
muchedumbraje cumbiantero, mientras dos grandotes ya las siguen, ya les llenan la cabecitas de promesas
imposibles y mentiras que nunca serán verdades...

Enamoraditos, lagrimeando por las tickis queridas que dejamos en el Bronco, nos volvemos a la parada del
bondi abrazaditos, con fuerte aliento a Condorina. En nuestros jeans empapados de cerveza y transpiración
se vuelan las letritas de la cumbia que nos quedaron pegadas. Y así vamos por una calle sin alma, soltando
palabritas, melodías, de la ropa. Volvemos por Salta llena de borrachos vomitando, parejas peleándose. De
no sé donde aparece un auto y frena de golpe y bajan unos caquis con armas y nos arrinconan contra la
pared. Nos pegan en la nuca, nos tiran de los pelos. Nos asustamos, nos tiran al piso y nos patean, nos
revisan los bolsillos, los documentos, ven que no tenemos nada. Nos levantan de los pelos y con una patada
a cada uno nos dan el raje. Gritan que nos vayamos antes que nos peguen un cuetazo a cada uno. Corremos
hasta la parada del bondi y subimos a cualquier micro.

Volvemos al super remolidos, son casi las siete de la mañana. Tardísimo. Otra vez la gondola, armo rapido
me pongo la campera azul de congelados y me echo a dormir, hasta las 11 de la mañana. ¡Vega, Vega,
donde carajo estás!,me grita Carlitos Nuñez. Y yo durmiendo requemado entre los vacios al fondo escondido
en el dock.
¡Acá estoy concha tu tía, que carajo querés, dejame tranquilo!, le digo despacio pa que no me escuche.

¡Acomodate esos vacios y subí a la oficina que


vamos a hablar. Acomodo muerto de sueño,
bostezando, con la cara llena de lagañas y,
¿quién me toca el hombro? ¡Miriam, la dulce!; la
turca, la balancera de mis sueños,
requeteamable. Se me va todo el cansacio y el
sueño, todo brilla esta mañana horrible para mí,
cambia todo mi interior. Yo, sensibilizado, oso
baboso con caperucita al lado:¿Que necesitás,
Miriam? Y ella, con esa vocecita que me derrite,
que me manda a las estrellas de un solo aliento.
Me mandaron traer frutas secas para reponer en
el exhibidor, castañas, nueces, higos, peras,
uvas secas, almendras de caju, porotos... La
ayudo a buscar, nos agachamos, por un
segundo se tocan nuestras manos, nos
miramos, yo acerco la trompa y ella su trompita
pintadita con olor a Frambuesa Arcor, ideal pa
hacerme un superpete, me digo para adentro. Y
venga, un besito apenitas pa engallinar la piel,
pa no molestar, desfile nomás compañero, un
besito pa despabilarme y pa que vuelen los
pajaros. Un piquito sentimental. Miriam...
Miriam... que

lindo es el dock y las castañas de caju con vos cerca. Que lindo te queda tu uniforme rosa... Se levanta y se
va con su cajoncito lleno de porquerías secas que van a morir a las tripas de las viejas conchetas y
conchudas de este barrio de milicos del Carrefour. La miro alejarse con su pelito raya al medio y sus colitas,
y su delantalcito planchadisimo, impecable, y sus timbos blancos del supermercado, sin una sola mancha, ni
media raya, impecables como nunca los luciré yo... Al llegar a la esquina del dock se da vuelta bien puta y
me sonríe. ¡Tenemos 17 años Miriam! Y cuántos hijos para criar nos esperan, cien, quienientos, mil... ¡Ya te
tengo turca!
HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

5. El barrio de las siervas

Carrefour Salguero, barrio de


milicos y de embajadas. Gente
concheta, ex oligarcas y actuales
progresistas. Barrio de financistas
y funerarias, diseñadores de
moda del jetset. Sus calles
Pereyra Lucena, Zenteno, la
exclusiva Avenida Ortiz de
Ocampo, Libertador. En la calle
Castex termina al 2800 la
Avenida Coronel Diaz, ustedes la
conocerán, cómo olvidarla una de
las calles mas hermosas del Río
de la Plata. En estas calles
abundan las mansiones de
empresarios que se hicieron ricos
de la noche a la mañana con las
privatizaciones, la reforma
laboral, la evasión fiscal, o los
contratos de las licitaciones de los
mejores predios comerciales de la
ciudad. En manos del estado
nada funciona, es el discurso del
neoliberalismo, en manos
privadas es explotación sin
control, sino miren hoy día las
empresas teléfonicas, los ferrocarriles, los subterráneos, la energía electrica, pésimos servicios y
los mas caros del mundo. Transparente, legal, enriquecimiento ilícito. Salguero y Figueroa Alcorta.
Yo conozco este barrio tan bien como Constitución, sé de hasta las hormiguitas que suben por la
casa del Polaco Rocamora, un sindicalista de los panaderos de Morón que tiene un terrible chalet
en la calle Ombú y Miguel Cané, ¿cómo es posible que un sindicalista gane tanto para tener una
mansión en un barrio así? Nada debería sorprenderte en este mundo de políticos y milicos, son la
larva, la peste putrefacta amiguito. Ja, ja, yo tengo la solución habría que quemarlos vivos: la
misma plebe hambrienta tiene que colgarlos, ajusticiarlos con mano propia, y llenar el Congreso
con su sangre. ¡Sueño con un Congreso, rojo loco, rojo San Martín, Belgrano y Sarmiento! ¡Qué
casa Rosada, negrada, despierten y pintenla de rojo con la sangre de sus dirigentes, con esa roña
zafira, esa bosta docta en derecho, la bosta que habla y escribe discursos, ¡ay, el rojo qué
color!... Y no sigo porque me pongo como mi amigazo Rosas y no queda ni una patoruzita viva...
Polaco Rocamora: no quisiera estar en tu gremio ni en ningún otro del mundo, pero tampoco
quisiera estar en tu pellejo, hermano, porque tu cabeza tarde o temprano rodará...

Soy incapaz de matar una mosca, así que mejor sigamos con el barrio que lo conozco al dedillo y
no porque me gusten los milicos ni los aprovechadores, yo miro el lado alegre de la vida, la
servidumbre, el doctorado en hamburguesa y papas fritas, esa mi raza choripán, mi raza cien
gramos de mortadela y un termidor en tetra, mi raza también convive en el mismo techo con la
raza negrera moderna. Las siervas mas preciosas de la ciudad. Ahí, justito donde muere Coronel
Diaz, por Castex viene una patoruzita con su uniforme azul marino, debajo de los árboles va mi
amor eterno, por la calle Zenteno yo la vi en Zenteno me enamoré de una patricita por doquier, la
vi y de ella me enamoré, por Zenteno sentí que me moría de amor y me enloquecí, mi corazón
como un pajarito entre rejas se ahorcó de amor, por la patricita de uniforme azul que va hacer las
compras al Carrefour. Pampita Ardonain, Giselle Groucke, Naomi Klein, Natalia Fassi o Perezlinda
Laputa, tantas, todas esas conchetas emputecidas que no valen dos pesos; toda esa chechez
espantosa sin gusto ni estilo, lo abominablemente pantagruelico de nuestra espantosa farándula
porteña, tendrían que nacer de nuevo, putas, ante la belleza de estas paraguayitas, peruanitas y
norteñas divinas de la calle Zenteno, de la ninguneada yeca Castex. ¡Ay, qué perro me pongo, pa
sacarme un poco la putez de encima sigamos con el rioba y sin distracciones porfavorr, !Si
ustedes van un dia por ahi, zambulléndose por las arboladas veredas de la pituquisima calle San
Martin de Tours y a las dos cuadras, detrás del Museo Malba -antes había un terreno baldío,
oscuro hondo y con pastos altos-, una vez vi cogiendo detras de las chapas a la cocinera del
comedor con un vigilador. ¡Sí la esposa perfecta de Omarcito Sarli, el rotisero galán!... ¡uf, el olor
de la chusma, negro chismoso! Má sí, soy un chismoso, sigo sin levantar polvos de chismes, nos
perdemos por esas calles y aparece el barrio de espléndidas mansiones y caseríos estilo colonial,
caminar por ahi es alucinante, banquitos en las veredas, acacias, naranjos y moreras en las
veredas, jacarandaes tiñendo la vereda de celeste y paraísos agregando su rosa púrpura al cordón
de la vereda, olor a eucaliptus, todo impecable y límpido como en un sueño, como la casa de la
montaña del abuelo de Heidi. Yo lo conocí por una vieja que me levanté en el baile. Trabajaba en
unas de esas casas y de madrugada la acompañé. ¡Ese es mi barrio!

Cuántos sábados después de reponer, a las dos de la tarde, nos sentábamos en los banquitos a
ver desfilar siervas salientes con el pelito mojado directo a sus casas, y de ahí a los bailes. A
muchas las conocíamos porque iban a comprar al super y las seguiamos con Cecilio. Salían con
ganas locas de divertirse, a toda costa querían disfrutar al máximo el fin de semana, después de
estar encerradas todos los días. Vi salir a Eugenia, una rubiecita que cuida una viejita por la calle
Castex, y todas las mañanas va a comprarle a la vieja su tomatito y su lechuguita, parece un
canario la vieja, de seguro multimillonaria, con los hijos y nietos esperando que se muera ya. Ah,
si la vejez es un insulto, lo peor que nos puede pasar es cumplir 80 años, todo es impropio,
innatural, habría que arrancarla del ciclo de la vida. En esta página juro arracar a la vejez de mi
vida, diez quince años de vejez, se los regalo al diablo, o a quien quiera, a partir de mis 60 años
pasen por casa que regalo todo con un exactísimo, kuera, tiro en la cabeza. Sigo, a Eugenita, la
encaro a medio camino a tres metros de la Avenida Libertador. A esa altura qué delicia es la
Avenida Libertador con sus pisos de un millón de dólares, años atrás me enteré que ahí vivía
Maradona y un día me animé y fui a tocarle el timbre. Los guardias de seguridad me preguntaron
de todo, les dije que trabajaba en Carrefour de acá dos cuadras y me dejaron tocarle el timbre. ¡Y
atendió el Diego!... Me dijo, si pibe, esperá que ya bajo con una camiseta, me quedé sin respirar,
me acuerdo bien, se me cortó la respiración, tuve que sentarme en el piso. Los guardias me
preguntaron que me pasaba y les dije que Diego ya bajaba y se mearon de la risa. Esperé como
dos horas y el Diego no salía. Me agarró una tristeza tan honda darme cuenta que Diego me había
mentido. Y de pronto al fondo, loco, se abre la puerta del ascensor y es el Emperador de la
Tristeza y la Nostalgia, el tipo mas feo y hermoso del Mundo, loco y lloro de nuevo, lloro como
aquella tarde en la Av. Libertador, Diego, Dieguito, gracias hermano me salvaste la vida, me diste
una camiseta de Arsenal de Sarandi firmada, regalo del Burru me dijiste. Como te llamás,
Norberto. Tomá Norberto, me dijiste y me pusiste la mano en la nuca y me saludaste. Si lées esto
Diego, acá te lo agradezco, man, hace mas de doce años que lo quiero escribir, soy el pibe que le
bajaste la camiseta, ni te debes acordar, gracias, Campeón, esa camiseta Topper es la cosa mas
valiosa que tengo en la vida... Ay, como me voy pal lado de los kinotos, dejenmé respirar,
dejenmé que me recupere, todas las mañanas.... papá, mamá, en qué mierda estaba, y la encaré
a medio camino. Su olorcito de recién bañada me enloquecía, sabía que era la mujer de mi vida,
Eugenia, la siervita del super, la mujer que me sacaría de una existencia vulgar, que me haría
olvidar para siempre el mercado podrido donde trabajaba. Me conoció y agarró viaje sin problema.
Tomamos el 110 en Libertador y bajamos a tomar algo en el parque, “cinco minutitos nada mas”,
porque tenía que ver a su prima. Estuvimos diez minutos nos dimos unos besitos y se fue
diciéndome que la llame a la noche. Se tomó el 168 a Barracas. La vi alejarse con el olor de su
pelito en los agujeros de mi nariz. Di unas vueltas por el parque a ver si pescaba algo. Llegué al
Britanico y me senté a tomar algo. Mis planes son descansar un rato y bajar por Caseros hasta
Constitucion que hoy sábado a esta hora, cuatro de la tarde, debe estar ultrainfectado de tickis.
De pronto veo a Alejandro en el parque con una carpeta llena de papeles en la mano. Ale es puto,
lo conozco hace años y ahora tengo unas ganas locas de que me chupen la pija. Eugenia me dejó
al palo. ¡No les dije como era, qué gran descomedido soy!: petacona, 1,50, muy culona, pelito
castaño claro y ojos de un color raro, marrones claros casi amarillentos. Salgo del Británico y le
pego dos gritos Ale, Ale, hermano, y Ale, se acerca a la mesa, le invito a tomar un café. A pesar
de ser puto sé que Alejandro nunca tuvo intensiones conmigo; pero ahora sí, te vas a recibir de
puto y me vas a mamar bien mamada la verga. Nunca nos zafamos el uno con el otro, será por
eso que somos amigos, que cada vez que nos vemos charlamos largo rato. Yo trabajo en un
supermercado y él lo sabe, y yo no sé bien qué cosa hace él para sobrevivir, creo que escribe en
una revista. Alejandro, qué tipo sensacional sos, le digo apenas se arrima a la mesita. Es la
primera persona que conozco que escribe poemas. El habla de poetas de cineastas de pintores. Yo
lo quiero tanto, a pesar de encontrarnos de vez en cuando en bares raros de la ciudad. Bueno,
basta de ventilar intimidades. –Como va todo, Ale. –Aca, dando vueltas para matar el tiempo.
Vayamos a tomar una birra en el parque, dale me dice desde la ventana del Británico. Levanto la
mano, llamo al mozo y cruzamos. Lo trato como a una mina, para que afloje, para que se relaje y
sobretodo no sospeche que lo único que quiero es que me mame bien la verga.

Compramos en el kiosco y nos tiramos en el parque. Pienso hacerla rápido así me voy livianito pa
Constitucion, sino me vuelvo loco y termino gatillando con cualquier puta. Nos sentamos en un banco detrás
de una calesita del parque. Charlamos un rato de literatura y de pronto me desabrocho la bragueta y la saco
afuera. Alejandro me dice que hacés zarpado. Mamamela un poco, que te pasa, no sos puto vos? Sí, pero no
ando chupando la pija de cualquier negro. Pará, no insultés. Acaso no sos negro vos? Sí, pero no necesito
que me lo recordés. No hay caso, me dice en tono filosófico, no hay nada mas racista que un negro... Dale
Ale, convertite en el heroe Titan Trolo y mamame un rato la verga. Estás loco! Vos como puto, tendrías que
saber que todas las pijas son iguales. Mientras parlamentabamos pasan frente al banco unas chicas, y yo
con la pija en la mano, la sacudo pa que no se duerma, y ahora unas señoras con un bebe en cochecito. Yo
sigo con la pija en la mano. No me agarrás mientras seguimos discutiendo, le digo. Estas en pedo vos, y me
la mira. Qué fea es? Dale, todas las vergas son iguales. Sí, pero no todas las caras, sos muy feo vos
Norberto, tendrías que ponerte algo para los granos y esas marcas en la piel parecen quemaduras. Sólo te
podés coger viejas. Mirá que fea es, es horripilante. Es lejos la garcha mas fea que vi en mi vida. Me di
cuenta que ya se estaba emputeciendo. Un puto no aguanta mucho tiempo con una pija a centimetros de la
boca. Sentí su calorcito y le tiré un poco mas de cuerda para sacarsela. Mirá, Ale, quiero ir un rato a
Cosntitucion, pero con las ganas que tengo apenas se me cruza una puta, me encamo con ella, y yo busco
amor, entendés? busco enamorarme. Si vos me mamás la verga voy mas relajado, haceme un favor de
amigo que solo me podés hacer vos, Ale. El puto cuarentón ya estaba decidido a comerme la verga. Y como
soy malo le mando, está bien, dejá, y la guardé. Sus ojos se agigantaron como el parque. Se volvió loco y
se largó a insultarme. Me la manoteo tarde: ya estaba encerradita en mi zonciyolca. Fuiste pajarito perdiste
el alpiste, le dije. Damela negro hijo de puta, calientatujes. Me paré matandome de la risa, y comencé a
correr a dar vueltas por el parque, Ale, me corría derramando sus papeles, sus poemas de seguro hermosos.
¡Que gran tipo sos Titán trolo! Ojalá en el mundo hubiera mas putos y seres humanos como vos! Ale, me
mostró su sentimiento y me dijo que me quería, corriendome, llorando, derramando la energía de sus
cuarenta años detrás mío. Y qué felicidad ser corrido en el parque Lezama por un putanga de 40 años del
nivel de Alejandro. Un procer. Yo le miraba como su pelo largo se agitaba al viento, sus patitas flacas se
estiraban detrás de la morcilla. Malo, malo, soy un negro malo hijo de mil, pero tengo sentimientos. Y lo
dejé que me alcanzara y lo recibí con un beso en la boca, lo solté y se cayó derramando los pocos poemas
en hojas sucias que tenía. Pasolinesco me corría mas que nunca. Me senté en un banco y le di lo que
queríamos ambos, mientras me la hacía, leía sus poemas escritos a maquina corrigidos a mano. Leía sus
poemas y era la felicidad total, el atardecer caía sobre nosotros llenandonos de todos sus colores, la divina
música de la poesía salía de su boca y se estrellaba en el fondo de mi alma, ay, una aureola de imágenes
nucleares se posaba en mi cabeza de carpincho, ¡era la fuerza de la poesía por primera vez se posaba en mi
cabezota de rumiante semianalfabeto. –Regalame este, le dije al rato, pero él no me respondía, no podía
hablar, y me lo guardé en el bolsillo. Yo acabé un pedazo de engrudo áspero, amargo, grueso de leche de
negro de supermercado. El se río y se corrio el pelo de nenita que tenía. Me la guardé y grité ahí viene, y
me fui corriendo a tomar el 168 hasta Constitucion. Hacia mi hogar. Gracias, hermano, le dije. Y él se quedo
levantando los poemas que ya formaban un senderito que delataba nuestra corrida de placer, sexual,
amigable y orgánica. ¡Ven por qué este tipo es un fenómeno!

¡Tenía razón, voy mucho mas livianito, pero tambien orgulloso de haber fortalecido una amistad como
pocas. Cuantos negros pueden darse el gusto de decir que les mamó la verga en el parque Lezama el titán
trolo del Británico, es como decir que te lamió la verga Pasolini o Madonna. Así voy yo, con toda esa carga
de energía encima, y ninguna ticki puede decirme este sábado a la tarde que no. Al fin llego a los carriles
donde descansan los bondis 7, 39, 12, 102, 151 y muchos mas. Salto feliz de la vida. Veo en cada esquina
negros vendiendo flores, qué pasa me digo. Y de pronto, zas, ¡14 de febrero día de los enamorados! NO
puede ser me digo yo. La sangre me sube a la cabeza, el super Consti esta llenisimo de mujeres, es un
placer caminar por estas calles, las putas de a montones, como mosca sobre la mierda, tal vez eso somos,
mierda para el mundo: ¡No señores! Invertamos los términos somos La Mierda del Mundo. Como buena
mierda, quiero enamorme, quiero compartir una sevenap con una chica de estas. Camino y me desespero,
pasan un monton, son un río, una cordillera, un oceáno que me llevará un día a España a conocer a mis
abuelos... La última cuadra de Brasil es genial, aunque ya viene en alto nivel desde Entre Rios. Pero la
última y la anteúltima son de colección, de las mejores calles del mundo. Ustedes que la van a conocer!
Miren lo que hay: en la esquina un negocio enorme de zapatillas Nexo, al lado una choripanería increible,
con telo arriba y lleno de putas, una disquería de discos truchos, una casa de jeans unisex atendidos por
unas gatitas espectaculares, ven esa escalerita que está al costado, bueno conduce a un entrepiso lleno de
jeans donde los dueños se las cogen, ¡chismoso!, sigo, al lado una casa de relojes y de oro, al lado un bar
de antes, al lado un usados de cosas robadas, y ahí veo a una chichi, mirando unas pulseritas o relojes, no
sé. Pongo tonada de colombiano, y le pregunto por una calle o por el precio, cualquier boludez, como sé que
es paraguaya le miento y le digo que la vi en Asunción que estuve trabajando ahí que soy ingeniero y que
trabajé en la reserva Foz de Iguazú. Cae, cae, ca, e, por el precipicio sin fondo de mi vida, bienvenida
dulzura. Le digo que somos extranjeros, que estoy solo acá y tenemos que apostar por la unidad
latinoamericana, la aturdo con palabras, no la dejo ni respirar, la agarro de la manito y la llevo a la Central a
tomar una cervezucha. Cinco minutitos, nada mas, para empezar una amistad en el día de los enamorados.
Mi slongan: “cinco minutitos no quitan nada y agregan mucho”. Le enchufo antes un ramito de jazmines a
un peso. Y quedo como un langa, un Huguito Chaves con la consti bolivariana en la mano invencible... Se
deja llevar y ya esta: 80 % casicogida. Que piense por todos los medios que encontró un caballero, un
gentleman busísnés con hongos en las patas, un galan de novelas colombiana. ¡Un colombiano de verdad!
Como el que hace furor en sus siestas de sirvienta, café con aroma de mujer, o Betty, la fea. ¡Un
colombiano de verdad! Me hago el man, el willy, el Jonny Alon, ¡que no lo conocen!¿qué quién es el Jonny?
Otro dia les cuento que se me espanta, le hablo de Cartagena, de Cali para asombrarla, digo palabras raras,
guagua, chirimoya, pitahaya, invento otro tanto, al vos me lo meto en el culo, y le doy rienda suelta al tú
cada dos palabras. Tú, tú y tú... La paraguaya pica sorprendida. La tengo, 90 % casicogida. Y despliego mi
arma mortal: un grabadorcito Sony, ultracaro, no me hagan acordar, una inversion en fin, todavía estoy
pagando las cuotas en Frávega, ¡Frávega!, lo único que nos dejó el Turco villano y podrido de La Rioja...
casecito chico que no deja nunca de sorprender y lo enciendo con unas bachatas pedorras que le grabé a
una puta dominicana que me llevaba a su pieza y ponía bachata mientras me atendía. Ahi se las grabé. Esta
es la musica de mi país, le digo y pongo cara de perro mojado, de man melancolico, extrañador, de tipo
forzado por el destino pero con un corazón de oro, de papá vendedor enchufándole vasos a la gilada por el
Camino General Belgrano, Quilmes Oeste, pa mas datos, pero con un corazón de oro, eso man, ¡que reluzca
tu corazón de oro, de hombre fiel y trabajador! En un punto estamos los dos en la misma situacion
extrañando, le digo. La paraguaya está entregada a la que venga. Me lo dicen sus ojos abiertos, obnubilados
por mi “novela”, ellos son mi inspiración total, llego a un nivel de creación y de mentira asombroso, agrando
todo, invento historias geniales, soy el punto exacto, tripartito entre Faulkner, Arenas y Albertito Migré, qué
menjunje, qué guisada llena de porotos y lentejas, aguita la boca. Le digo que mi padre con mis hermanos
(todos mulatos) tiene un grupo de mambo en Miami y acelero, descontrolo, contrataco con un arma letal, la
palabra, voy contra viento marea directo al paredón del sexo sin limites, del sexybondi, sexykuerá, del sexy
amor total estoy a centímetros. ¡Irachuore! ¡Falta el remate!, la definición fina, elegante de gentleman con
olor a patas, no se puede fallar, ojo con esto paisano, chiri de mi corazón, a no vacilar, a no respirar de
más, el momento en que todas tus mentiras se convierten en verdad, ahí es cuando te recibís de
colombiano auténtico de telenovela cafe con aroma de mujer. Seguridad, contundencia y trasparencia. A no
patear desviado. Definición, definición. La frase o el gesto que haga que ella te lleve a vos de las manos pal
telo. Plena epoca menemista, te acercás con la musica pedorra y se lo ponés en la orejita, su respiración
zumba de placer, interiormente mojada, le acaricias la orejita.
¡Sos un capo Norberto, qué clara
la tenés, pelás el poema de
Alejandro y se lo lees! Sos el
Chaves del Consti con las bolas en
las manos. Es para vos en el día
de los enamorados, nuestro día,
reina mía, le mentís maestro. La
agarrás de la manito y la besás, es
el tiro de gracia. ¡Que grosso sos,
cambiaste todas las mentiras,
todas las promesas, por un beso
bien dado, seco, contundente
como un tiro!... ¡Qué verdad, qué
mentira, qué poema, se puede
comparar con un beso dado en el
momento exacto!
¡Feliz dia!

HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

¡Otra vez a la calle! Nuestro infatigable protagonista porteño ahora festeja a troche
y moche el dìa de los enamorados. Diviertansè con estas ridiculos pasos en el
parque Lezama. Conozcamos a Ale, una persona que conquistarà nuestros
corazones y terminemos llevados de la mano a un telo del Consti por una
paraguayita amante de los culebrones colombianos "Cafè con aroma de mujer" y
Ricky Martin! ¡A disfrutar, tomar nota y aprender a encarar tickis los sábados a la
tarde en Constituciòn!

6. Día de los Enamorados


14 de febrero, día de los
enamorados en Buenos Aires..
Son las once de la noche. A
mitad de camino al Obelisco
me entero que tomé el 39
cartel rojo que me deja a unas
cuadras. De un salto estoy
pisando la Avenida Cerrito y
voy caminando para el
Obelisco, un desfile
impresionante de mujercitas
con vinchas, cadenitas con la
cara de Ricky Martín, ¡cuánta
gente mueve este muchacho!
En las esquinas vendedores de
la kilométrica andanada de
productos Ricky. Yo voy
asombrado mirando mujercitas
de todas las clases sociales de
todos los colores y sabores
directo a agolparse cerca del
escenario construido delante
del Obelisco sobre la misma
Avenida Cerrito. El escenario es
increible: alto, lleno de luces y

aparatos de música, parece una nave espacial o un portaviones de mediano alcance. Los logos
de las empresas patrocinantes: cartelones flúos o de colores chillones a los costados. La noche
de sábado es limpia, suave, a ratos sopla una brisa refrescante que nos manda el río. Casi no
hay hombres salvo unos contados gays. Me rodeo de mujeres y empiezo a pizpear, las miro
mover todo el cuerpo. Ay, cómo quisiera substraerme de todo, como el sustraendo, no puedo y
me largo a saltar también. Ricky no aparece.

¿Qué diferencia habrá entre un colombiano y un puertorriqueño? Como ninguna de estas piojas
estuvo ni en sueños en Nueva York, no saben la diferencia. Encaro en base al desconocimiento.
Ahora soy puertorriqueño. Y me acercó a un grupito de borregas con cervezuchas en las manos
y meta risa suelta. Hola, niñas, no saben a qué hora sale mi compatriota Ricky. Las pendejas
cucurcientas abren los ojos sorprendidas. No las dejo respirar y quiero rematarlas a las tres: Soy
de San Juan de Puerto Rico y vine a escuchar al embajador de la música de mi país. Y de paso,
me siento cerca de mi tierra. Las atorrantas gritaron: ¡Un portorriqueño! Y se me tiraron encima.
Ser portorriqueño en un recital de Ricky es como ser Gardel en la década del 30. Empezaron a
tirarme la camisa, el pantalón, me calenté porque me di cuenta que querían dejarme en bolas.
Empecé a pegarles piñas a todas, a mí, a papá, venir a chetearlo guachas, ja, ja, me largué
caradura a tocarles las tetas, a apretarles el culo, a ponerles la manito en la conchita, así,
directo, sin vueltas, y ellas, ay,ay,ay, qué zarpado, salí de acá negro de mierda. Sí, así, seguí
por entre la turbaconcha rickimartina de esta noche espléndida del Obelisco, busco busco, unita
a quien fifarme, soltando la lengua y las manos en la andanada de locas me voy corriendo hacia
un costado donde hay “puras conchas dispersas, con vinchitas de ricky martin y topcitos verdes,
rosas, celestitos... Niñas de 15, 16 años. Unos mostros asesinos transmisores de las peores
pestes. Mi sueño se habia vuelto pesadilla.
Me salvaron las luces del escenario que se encendieron todas juntas y como una salvación sonó la musica y
entre una nube de humo apareció la estrella máxima, Ricky Martín. Las pendejitas se pusieron como locas y
corrieron a reventarse contra las vallas contenedoras del escenario. En un segundo quedé solo, desertico,
vacío y güeco, como un paquete de galletitas de agua al cual le dejaron ni una miga y lo arrojaron a la
basura. Inservible. Con la camisa rota, los pantalones mojados de cerveza con un dolor terrible en los
huevos. Me detengo a mirar. Es la primera vez en mi vida que me paro en medio de la Avenida 9 de Julio,
miro los edificios del lado de la Recoleta y el Palacio de la C.G.T del otro lado. ¡Qué linda es Buenos Aires! Me
enamoro de ella por milésima vez. Entre ese quilombo al fin encuentro dos segundos de paz. Relajado y un
poco apesadumbrado me voy a sentar en las gradas de la Placita que rodea al Obelisco (Nunca supe el
nombre de esa plazoleta). Pasan chicas de todas partes de Buenos Aires. Banderas de Banfield, de Lomas de
Zamora, de Berazategui, de La Plata... Fans clubs del gay de todas partes del país. Me acerco a una guaina
que esta llorando con una foto de Ricky Martin en sus manos. ¿Qué te pasa?, le pregunto. Me enteré que
Ricky es gay y me quiero matar. Bueno, tampoco es para tanto, no tiene nada de malo ser gay. Para mí sí,
tiene todo de malo, pues en lo único que soñé toda mi vida es él. Y eso no va a ser posible. Me quedo en
silencio, respiro, miro el cielo. Y le digo, suave, para no dañarla: Y si Ricky hubiera sido hétero pensás que
se hubiera casado con vos? Sí, seguro, me respondió ella con una fuerza de esperanza increíble, me lo dijo
tan convencida que hasta le creí. Se paró y caminó por Corrientes hacia el bajo. Me voy para casa, voy a
tomar el “blanquito”, 159

hasta Florencio Varela. Chau, me dijo


a la distancia. Algo me latió muy
dentro, me paré rápido y le grité: no
me vas decir ni tu nombre?
¡Margarita y soy de Gualeguaychú!,
me grita y sube a un micro. ¿Dónde
te encuentro?, tirame una pista por
favor. El sábado en Bronco, tocan los
Mensajeros del Amor, nos vemos aí,
si podés.A mí me volvió el alma al
cuerpo. LLegué a mi roñosa pieza de
pensión y me quedé pensando en ella
mirando las paredes. Soñando con
ella, algo en mi vida, por primera
vez, podía cambiar, algo con brisa
como la primavera hacia que todo en
mi negra existencia se llenara de
colores. Sútil, delicada, floripondia, la
hermosa Margarita venía a plantarse
al jardín de borracheras y fracasos de
mi vida...
HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

7. Buscando a Margarita

Hice de todo para conseguir


el domingo franco y se lo
tuve que cambiar a Soruco
por varias horas semanales
de reponerle su góndola.
Asi pasé de la liviana a la
pesada, de armar y
combinar colores de
verduras a tirar papas y
romper bolsas arpilleras de
zanahorias de... de La
Pampa..., de ahí vienen
todas las zanahorias del
mundo, a veces pienso que
La Pampa es una zanahoria
gigante produciendo
zanahoritas día y noche. ¡Yo
soy un artista de la
combinación clorofilítica de
las verduras! ¡Soy lo único

artístico que hay en este emputecido shopinesco Carrefour de porquerías! Un artista termina
tirando papas y cortando culos de zanahorias por amor, para encontrarte a vos, Margarita, el
sábado en la bailanta! Margarita de mi vida, espero no me mientas y te encuentre en el Bronco.
Me compré unos zapatos en Shoes del Once y un jeans nuevo Rica Lewis. Me compré una
maquinita de afeitar con suavizante. Y un paquete de Axe Marine, desodorante de los
bailanteros. Trabajé, trabajé, trabajé. Quería llegar al sabado en la mejor forma.

¡Al fin llegó el gran día! Salgo a la calle y qué veo, che mundo, bancame en mi alegría, nada
puede seguir como está. Para empezar, los taxis los vuelvo rosaditos con el techo blanco con
delicadas estrellas verde pastel. Donde antes hubo semáforos que haya jacarandás. Música en
todos los locales de Constitución. Mundo, bancame en mi alegría, nada puede seguir igual,
porque este sábado es el día de mi margarinesco enlazamiento marital, es la noche en que
florece de todos los colores mi enamoramiento por ella. ¡Al fin el sábado de mi vida que se
destacaba entre tantos sábados vividos y por vivir: el día de la noche en que cumbeantería
juntito a Margarita! Mi felicidad es total.
Salgo del supermercado a las dos de la tarde y me voy corriendo a preparar todo. Duermo un
par de horas, me levanto me afeito. Son las siete de la tarde, me visto y salgo, camino por
Consti miro tickis, me excito nuevamente. Otra vez me sale el indio bravo, el indio malcríado y
maleducado que hay en mí, y comienzo con la enfermedad, la fiebre, el cáncer invisible que
llevo en la sangre de seguir tickisitas por las calles de tienditas relucientes del Super Consti.
¡Ñandecó! ¡Poraitepe! ¡Corecó, Panambí dulce y sabroso! No hay caso a ninguna consigo
arrimarle el bochín. Al final voy a morir a charlar un poquito y a pedir una rebajita con una
dominicana parada en la puerta del telo de Santiago del Estero y Pavón. Charlamos lindo chico,
linda mulata. Giladas. Y me dice si quiero ir al frente y me marca una casa abandonada, un
cuchitril tilingunesco de quinta, un rancho que se cae solo, que con simple vientito sobra para
que sean chapas dadas vuelta en el piso. Adentro hacemos de todo me dice. Ella es Ondina, la
peluquera que atiende esa peluquería me dice mas. Miro la peluquería llena de negras/os
dominicanos bailando y volcando cerveza. La bachata con todo. Las bocas coloradas abriéndose
desde el alma, grandes interpretes suenan. Jose Alberto El Canario. Nos cruzamos con mi
amiguita de la calle y me presenta a sus amigas y amigos de su tierra. Santo Domingo. NO,
nadie es de Santo Domingo, todos son del campo en especial San Juan de Maguana.

Pasamos a un pasillo y entramos en el conventillo lleno de negras como un prostíbulo, un tropicana consti,
una singadera fenomenal maneja por una preciosa negra dominicana. Carmen. Carmen. Quien me recibe con
sus grandes manos abiertas, sus labios divinos, su cuerpo escultural y me da un beso en la boca. Ay, qué se
me cae la bombacha, Megali, y este bombonacho donde lo sacaste, de una bachata dominicana. Principe de
bachata dominicana. ¿Será todo un bure del diablo? ¿Me terminaran afanando todo? Sigo, de esta no me
bajo por nada del mundo y sigo saludando, besito piquito y abrazo y hasta un aplauso perdido de la noche
anterior. Voy desfilando de teta en teta de mejilla en mejilla y espero que pronto de culo en culo. Idalina,
Francisca, Rosalina, Yuli, Yulisita, me iba presentado a todas las putas mulatas de aquel lugar escondido en
el mundo. Este es mi amigo, argentino, les dice y yo muac, muac, mas abracito y sonrisas y aprieto un poco
che. No quiero contrariarla pero me veo en la obli de decirle: No argentino, no. Paraguayo. grito. ¡Viva el
Paraguay, grita una mulatita que sale de todas ellas desnudita, muy pequeña y linda, linda, la mas linda que
vi en mi vida. Me quedo, chupo, gasto, paso con una y bailo con otra, descanso y paso con otra y bailo con la
anterior. Y así hasta que se hacen las tres de la mañana y me acuerdo de Margarita. Chicas me tengo que ir,
vuelvo otro dia. Chaumuac, chaumuac, y me rajo.

Corro por las calles frias de Constitución hacia el Bronco y me meto. Miro entre el guanerio bailarín hasta que
encuentro a Margarita prendida de la boca de un morocho muy bien vestido, galanazo, me resigno, me voy a
la barra y lloro. LLoro como nadie en el Bronco Bailable mientras la puta cumbia suena y suena como la
melodía de mi corazon hecho pedazos. Ya me cansé de todo, tengo que abandonar la cumbia y ese puto
Carrefour que me esta matando. Las putas terminaran inyectandome el virus, la peste (si ya no estoy
apestado). Tengo que salir, escaparme, tengo que ver esa suave luz que ven los muertos dos segunditos
antes de morir, esa lucecita que los evangelistas dicen es el alma de Dios. Maldita maldición, por qué esa luz
no está hecha para mí. Las unicas luces que veo son las manchadas con cigarrillo y gotas, chorrones de
cervezas heladas,las quilomberas e insoportables luces musicales del baile tropical que recien comienza. Y yo
llorando, llorando como un niño, como si me hubiera cascado mi padre con su cinto, insultando a la puta de
mi madre, en el centro de la pista, parado mientras todos los demas monstruos bailan y me miran. ¿Qué
coños hace este curepí llorando en el diome de la pista?... Perdido estoy tickicita mía de mi alma, tengo un
güeco en el corazón al verla a

Margarita bailar con otro. La


bailanta, la cumbia, tiene una
tristeza que te pela el corazon
te echa lágrimas amargas te
manda de un certero derechazo
al fondo de las oscuras
musicalidades del infierno. ¡La
cumbia es la musica que hizo el
diablo para exterminarnos!...
Soy el unico negro infeliz que
llora en el baile y llora en el
supermercado. Lágrimas
amargas y negras seco con la
manga de mi camisa blanca con
detallecitos amarillos de un as
de espadas manchado con
gotitas de sangre.

HASTA QUITARLE PANAMA A LOS YANQUIS

8. Un corazón en llamas
¡Basta no me den mas bola!
Que acá en el
supermercado hay cosas
bellas. Y nada será mas
bello que reponer en un
supermercado. Mirá esas
niñas cortando fiambre,
miren esos depostadores de
carne, tan toros y machos e
hinchas toditos de San
Lorenzo, cómo siendo tan
lindos pueden ser hinchas
fanáticos de San Lorenzo. Si
son es porque saben. El
único que no sabe nada soy
yo, yo soy un veleta, un
perdido, un árabe en la
Cordillera, Hitler en el Once,
un fisureitor. Vengan pasen
a mi supermercado, ven

estos grandes contenedores de madera, ¡llenos de manzanas! Vamos a tirarnos a nadar un rato
en manzanas de Cipoletti, quién será el dueño de las manzañas Moño Azul de este país. ¡Oh
Changarín Musculo, las cortaste vos? Pasen al dock no tengan miedo, pasen al maravilloso
mundo del supermercadismo mundial, todo es abundante, de la mejor calidad, todo es regalado,
vienen los alimentos de las quintas mas hermosas del norte del país, Jujuy, Tucuman, Salta... Y
para allá, detrás de esa franja blanca, comienza el dock, prohibido pasar a nadie que no sea del
sector. Esta el imperioso sector de electrodomésticos, miren esos televisores parecen cines,
miren esos lavarropas parecen mujeres perfectas, miren que increíbles esos aparatos de música,
parecen naves espaciales. ¡Este el mundo de los parecidos y las apariencias! Parezcamos lo que
no somos y desaparezcamos en el ser!

De madrugada antes que todos vengan, podemos encender estos aparatos modernos todos a la
vez y poner la FM del Bronco y rompemos con cumbia. ¡Olviden las penas y los compromisos,
están en un supermercado, la excelencia motriz de la aburrida vida de la humanidad en el siglo
XXI y. ¡Qué coños hacemos tantos negritos entre las cosas mas caras! ¡Pos, eso es el capitalismo
cruel, esa es la década del 90, en un país perdido en el sur de Sudamérica! Sudamérica termina
en Caracas, Venezuela, pa abajo no hay nada. ¿Y Chile? Chile es una sucursal de Estados Unidos,
gracias a Dios existe esa bendita cordillera que nos separa. ¡Eso, güevon de mierda, hubieras
echo Patito, le hubieras vendido los tomates a los chilenos! Repongamos ese palet lleno de
bolsas de papas que mañana sale de ofertas, llevemosla al medio del salón, vaciemos esa
góndola y en su lugar mandemos negras papas. Este es mi compañero Adrián Frascarelli la
persona mas disciplinada que conocí en mi vida. Le encanta Silvio Rodriguez y alguna vez
estudió publicidad. Ahora es repositor estrella en el super. Yo nunca seré repositor estrella,
porque corrí por los pasillos con un cuchillo a Domingo Gonzales... ¡Ya basta de nuestra incursión
en el super!, a no recordar mas cosas viejas como si nos hubiéramos muerto. ¡Vamos a la
bailanta!

Salgo a las 23 horas, la noche estrellada, nerudiana, pero mas que nerudiana, Miriamlinda, Me
enamoro de ella, de sus luces, cerca del río, en Salguero, a la altura de Libertador, es una
preciosura subir a la terraza de esos rascacielos, pegar un saltito y agarrarlas con una mano y
guardarlas en los bolsillos, bajo los grandes árboles me quedo mirándolas, explosivas, lujuriosas
en el oscuro cielo de la noche ribereña. Me pica la mano y la abro de golpe y un montonazo de
estrellitas salen volando como pájaritos y se desintegran contra las ramas de los árboles y las
antenas de televisión; una o dos se salvan, rompen todos los obstaculos del mundo moderno y
van volando super alto hasta la cama, la piezucha donde duerme mi amor bailantero. ¡Estrellas
de mí, despiertenlá ya, y diganlé que voy pal baile! ¡Ahí la voy a ver aunque no la conozca!

El 130 no llega mas. No aguanto, meto la mano en el bolsillo, cuento los billetes y lo poco que
tengo separo: cinco mangos para el baile, diez para dos birras. Y diez para el taxi, llego justo.
Paro un taxi y vuelo. El taxista me pregunta a dónde vamos. ¡A casa, al super Bronco! Qué clase
de tachero sos que no reconocés al rey de la cumbia y dónde puede ir el rey de la cumbia si no
es a su palacio, el barrio de la sagrada Constitución! Me encanta volar en taxi por Libertador,
atravesar Retiro; salud Torrecita de los ingleses, salud reloj rosado dando la hora, es lo único
que me saca la ansiedad de llegar al Bronco, me acuerdo de la foto de Evita, en auto y atrás la
Torre, dame suerte Kavannagh, siempre pienso un día parar el taxi y sentarme en plena
madrugada, internarme por la plaza San Martin, pero siempre me gana la desesperación de
llegar rápido al baile. Las grúas del Puerto, la casa Rosada, el parque Lezama, subimos por
Caseros y ya está la autopista. ¡Que linda sos Buenos Aires, qué lindo recorrerte en taxi un
viernes a las doce de la noche! ¡Si me muriera lo unico que pediría es una noche en taxi por
Baires! Sentado en el asiento de atrás fumando, es la felicidad de mi vida. Por caseros ya
asoman unas tickicitas pal baile, con sus polleritas a colores, sus risas sonsas que son la música
de mi vida. Tickicitas preciosas, suban que las llevo. ¡Buenas noches, bailanteras de mi vida!
¡Las veo adentro de la bailanta! Oh, y en la esquina qué veo, Dios Diablo, la Autopista del Sur al
costado la Basílica de Sagrada Constitución y atrás aparece como una nave espacial, un satélite
que nos mandan los yanquis, las luces increíbles del Bronco bailable. Escuchen qué ruido
aturdidor, escuchen esos tambores, esos bombos peronistas, es mi corazón... Doblemos por
Lima, le digo al tachero. Hasta acá llego, me dice. Bueno, le digo, si sos miedoso, sos miedoso.
Le pago lo que marca el reloj. Bajo y respiro el aire suave de Constitucion. A los metros me
encuentro con una ticki bailantera, nos ponemos a hablar, un poquito le digo una pavadita en
guaraní. Entramos juntos, pero hay tanta gente que la pierdo. Otra vez la libertad total, otra vez
el caudaloso y rosado mar del Callao... otra vez el Malecón de la música, la transpiración y el
amor... Oh, pero a quien encuentro yo esta noche de calorcito en Buenos Aires, si seré tarrudo,
me gano el loto, el gordo de navidad todo junto, aí viene caminando en un dos piernas hacia mí,
con los brazos en alto, llamándome Norberto, Norbertito querido, mi niño mimado, el minimo
xuxa, mi reyecito de la hermana Republica del Paraguay. Me abraza y me besa en la boca
delante de todos. Y yo, eh, gueeey, aminorá que hay Videlas acá. Mando mis prejuicios a la
mierda, le doy un beso chuponazo que le parto los labios. Ay, el amor, el amore, que cosa
increíble, bailemos, bailemos... Y me agarra de la mano y salimos a la pista. Baile, baile, baile.
Karla, Aceituna, Gilda, karicia, Aventura, Luciernaga, Kalama Tropical, Los Prisioneros del Amor,
Malagata, Rafaga, Banda Dinamita, Katunga, Volcán, Grupo Diversión, Los del Bohio, lo mejor de
la cumbia santafesina y seguimos girando y girando. Peluche, Los Mirlos, El Cuarteto Imperial. Y
corremos a la barra. ¿Las cinco, las seis, las siete de la mañana? Sí, sí, cualquier hora es buena
porque estoy con el muchachito de mi corazón, el rey de la bailanta, el ilegal para las leyes
argentinas que mi corazón y mi vida legalizan ya. ¿Vamos a desayunar a la Central?, le digo, ya
transpirados y cansados. Él, super cariñoso, se me prende del cuello y me da un beso. ¡Salimos
a la calle a resfriarnos, a mojarnos, que la lluvia nos moje la cara, el traje, los zapatos, los
compac, la cumbia. Oh, pricipingo, quiero morirme con vos debajo de la lluvia, empapémonos,
bañemonos y miremos el cielo y que vengan a nosotros, la gripe, la pulmonía, morámonos de
una pulmonía bajo el agua, vayamos afuera ya, a mojarnos a resfriarnos hasta las tetas, oh,
pricipingo de mi alma, dulce azucena mojada por la lluvia, vamos afuera a caminar debajo de la
lluvia... Mira, mira esos misteriosos pétalos, levantarse, mirarnos en medio de la Plaza
Constitucion, miralos, atentamente como se mira a una hormiga recorrer un largo sendero...

Salimos con mi Principingo, mi kuerareyecito del Chaco Paraguayo. ¡Felicidad total! Las calles llenas de
guainas y parejas peleándose por su desparejidad o por amor o alcohol. Y sí íbamos y el niño se cae de
bruces, se desmaya y comienza a soltar espuma por la boca. Me desespero, grito, no hay ambulancia. Que
ambulancia puede haber en la noche vacía y sin almas de Constitucion? Qué ambulancia, qué médico y qué
clinica como la gente puede haber en este mundo del demonio, este sótano de ratas y piojos sin perdón que
grita a aullidos de dolor que se acabe todo, man, qué se hunda todo en las aguas grises del mugroso océano
Atlántico, que no sé que bostas hace tan calmo, tan sin fuerza, y no nos tapa de una buena vez. Y no sé que
trolo carajo hacemos nosotros ensuciando el aire, cagando el suelo, arruinando todo lo que se cruza por
nuestra pingüe existencia. Se me murió nomás el borrego como en manos de desalmados unitarios, pero ni
tan siquiera, en el grisoso ánimo de un grupo de borrachines reventados. Qué destino niño, mejor hubiera
sido no haber nacido nunca, mejor hubiera sido que te robarán una pareja de milicos, ay, paraguayito de mi
corazón, qué final dando vueltas por la calesita de fuego de la muerte... En Sudamerica, en Buenos Aires
morimos en la calle como perros, apagados cual pasacassetes robados por un ladrón de la noche. La calle es
nuestra tumba, man, por eso nos emborrachan y nos meten cumbia hasta por el culo pa acabar de una vez
por todas con esta raza inferior que se procrea y procrea sin parar. Pertenecemos a la plaga, a la parche
peste putrefacta que no se termina nunca. Somos subhumanos todos. La cumbia no es nuestra música es el
arma amable y dulce de nuestros exterminadores. Paraguayito mío, te vas solo de la vida y nadie hace nada
para impedirlo. Por lo menos, compañero encontraste quien te acune en el momento final. Los otros perros
tambalean despacio con los acordeones de la cumbia sonandoles en sus cerebros muertos. ¡Esto es un
campo de exterminio! Tu cuerpo se enfría y para ganarle al hielo, te estampo el ultimo beso en la boca, un
beso mojado y seco, qué locura! Mojados y secos. Te apoyo sobre el filo de la puerta. En esas pasa una
parejita, ella tiene una rosa en la mano. Se la saco de un manotazo, perdon mi amor, y se la apoyo a mi
paraguayito en el pecho y me voy lagrimeando. Me doy vuelta y veo que la zangana arranca la flor de su
pecho. La cumbia no parará nunca y ni que hablar de nosotros.

Alcohol y sexo, sexalcól, el mundo no existiría sin ellos. El futuro, el pasado ni el progreso ni las grandes
potencias existirían sin sexo, sin alcohol, ¿qué vaso se toma el piloto antes de lanzar la bomba? ¡Una
Condorina bien helada, man! ¡Qué se baja el loco que controla el satelite antes de lanzar un misil! ¡Una
Condorina super fría, man!. Sin el sexo no existe la vida, el sexo es el futuro, el sexo arruina y justifica la
vida, alcohólsex pa este mundo que se incendia, sexo y alcohol son las bases de la humanidad. Rebobino a
mil los cables podridos de mi cabeza. ¡Ya esta! Soy de nuevo joven, puedo cargar una góndola de papas de
300 kilos en 15 minutos. Puedo seguir a todas las siervas hasta el infinito. Acá estoy con mi amigo Domingo
Gonzales en las oficinas de Job Services, la agencia de contratación eventual que me metió en el
supermercadismo, que me esclavizó a Carrefour. Mi memoria es rápida como un tiro y ya estamos unos
meses adelante en Carrefour, sucursal Salguero, comiendo en la cámara de productos frescos.
“Terminantemente prohibido comer”. Comer es robarle a la empresa. Y acá viene Domingo, mírenlo,
escúchenlo matándose de la risa entre las grandes pilas de cajones de La Serenísima, escuchen su risa
totalmente liberadora, atrevida, rebelde. La verdad láctea. Calor infernal, hirviente. Techos de lata del dock
del supermercado. Ahi viene mi amigo y enemigo a la vez, Domingo Gonzales, hirviente e hilarante.
¡Hilaridad! ¡Hilaridad, hilamierdad del Carrefour Salguero! Viene de la rotisería! ¿De donde mas? Y trae
debajo de su pechera una cantidad irresistible de supremas de pollo canjeadas por bolsitas de kinotos y
frutillas. Escuchamos su risa y dejamos de acomodar el dock. Como un batallón cubrimos nuestros puestos.
Tyson y Patito van a campanear a las puertas de acceso al dock. Chorizo abre la puerta de la camara de la
verdulería, y ya está Soruco adentro haciendo un escondite donde guardar el preciado tesoro. Yo entro
detrás de Domingo. Salta y se mata de la risa. Se frota las manos como una gigantesca mosca verde y nos
dice: ¡ji, ji, ji, lechuguita, tomate, salamines! Todos corremos a buscar esos ingredientes del manjar
inolvidable. Tyson chico hace campana en la puerta de la cámara. Y comemos supremas con jamon queso,
tomate... Los signos suspensivos suspenden... qué sirva paalgo la grámática por lo menos acá, ahora, en
Carrefour... los puntitos silencian el ruido de nuestras mandibulas, el crack, crack,crack, del pan flauta
destrozandose en nuestros dientes... aparecen los puntitos y el silencio... es total... nadie vio ni escuchó
nada... sil... s... Nos turnamos y comemos todos... Domingo sale y nos dice: Tiren todo, no dejen

nada en la cámara. A las diez de la


mañana, comiendo como reyes, lo
mas caro, lo mas concheto de las
empresas argentinas, aquellas
delicias y porquerías hechas para
bocas chetas y que en la calle
jamás podríamos comer...
Después... fuimos a desayunar
media hora. Yo me quedé unos
minutos acomodando unos
carteles de oferta y ayudando a las
chicas a etiquetar bolsitas de ajo.
Quería subir con Miriam mas que
nada. Agarré un cartel y atravesé
el salón de verduras y fui hasta la
gondola de frutas a colocar el
cartel cuando al momento la veo a
ella. Sí, tan linda, tan natural,
eligiendo unas manzanas.
Alejandra Sancona, la mujer mas
suave que conocí en mi vida. Pero
a ella me la guardo para otra
historia.

FIN

Contactos:
Washington Cucurto
Pablo Martín ilustraciones

Intereses relacionados