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LAS FORMAS VERBALES DE SEGUNDA PERSONA Y LOS ORIGENES DEL “VOSEO” § 7. La comptryja serie de fendmenos comprendida en el “voseo'’ hispa- noamericano se ha interpretado generalmente como confusidn en el uso de formas pronominales y verbales, o1 ada por el hecho de coexistir fu y ves como tratamientos de confianza en el espafiol del si- glo xvi. Es inducable que tal coexistencia fue la circunstancia necesaria para. que se produjeran tanto las interferencias entre los dos twatamien- tos cuanto las distintas soluciones adoptadas frente a la duplicidad de aquéllos. Condiciones histérico-sociales determinaron la reparticién geo- grifica de las preferencias. Como es bien sabido, en Espana, en las zo- nas americanas mids influidas por las cortes virreinales de Méjico y Lima, y en las Antillas, cuya dependencia respecto de la metrépoli durdé mis que en el continente, vos desaparecié en cl trato de-confianza a um solo interlocutor, junto con os, vuestro y las formas verbales de segun- da persona de plural en igual referencia: fue, pues, completo y exclu- sivo el triunlo de tt, ti, te, contigo, posesivos tu, tuye y formas verbales de segunda persona singular. Pero en extensas regiones de América, apartadas del gusto cortesano y menos influidas por las normas que prevalecian en la Peninsula, se crearen paradigmas mixtos con formas procedentes de une y otra pronombre, y con formas verbales de singu- lar o de plural, El tipo mds frecuente elimina el uso de tt, ti, contigo, os y vuestro, y conserva vos para las {unciones de sujeto y término de preposicién, te come complemento verbal atijo, y tu, tuye como posesi- vos. La reparticién geografica y la estimacién social de las formas ver- bales empleadas en América con el sujeto ves son poco fijas. El “yoseo” mis vigoroso y representative sucle estar ligado a la conserva- cién de segundas personas de plural monoptongadas ftomds, tends, sos, que en Espatia apenas sobrevivieron al segundo tercio del siglo xv1, y de los imperatiyos sin -d- cantd, tené, vent, que en el uso peninsular duraron hasta el siglo xvi. Se ha advertide él cardcter vulgar que tomds, tends, sos adquirieron en Espafia, pero no se ha explicado este despres~ tigio de unas formas que antes, en gran parte del siglo xv, habfan ha- Mada acogida en cancioneros troyadorescos. Ademis no son las. dmicas vigentes en el “voseo": dominan vos canids, vos ponds, pero hay zonas 0 esiratos que prefieren vos canidis, vos pondis a vos ponis, y también existen. vos cantas, vos pones, vos sales; junto. a vos tengds o tengdis, se 519, 520 RAFAEL LAPESA da vos tengas; con reas geogrificas distintas 0 colidiendo en una misma viven vos sabrds y vos sabres; y son generales wos das, vos estds, vos vas, os ves, vos eras, vos tenias, vos tomabas, vos pudieras, etc. Se suele dar por sentado que Jas formas verbales que coinciden con Tas de las fii pertenecen histéricamente a ella, aunque tengan por sujeto a vos! No hay duda posible en casos como vos cantas, vos pones, vos sales, vos tienes, vos sabrds;2 pero en vos das, vos estds, vos vas, vos VES, wos eras, vos ibas, vos tenias, vos tomabas, vos pudieras cabe pensar que Ja evolucién de los antiguos dades, estades, vades, vedes, drades, ivades, teniades, tomdvades, pudiérades condujo a resultados que coincidieron fonéticamente con los singulares respectivos: certeramente lo han apun- tado Pedro Henriques Urefia, Yakov Malkicl, Alonso Zamora y José Pedro Rona.’ Creo que la homomorfia de singular y plural, comprobada por ejemplos antiguos de presentes, imperativos ¢ imperfectos, influys decisivamente en la formacién y consolidacién del “voseo” hispanoame- ricano; pero también provocé la temprana preferencia del espaiiol pe- ninsular por las formas con diptongo desinencial, inequivocas, dais, es- tdis, vais, veis, con repercusiém en el triunfo de cantdis, tendis, sobre contds, tenés, a pesar de que no podian confundlirse con cantas, tienes; y motivé ademas la perduracién de las esdrijulas drades, amdvades, tenta- des, quisidrades, pudicssedes, hiztéredes hasta el sigho xvii. El problema lingilistico planteado al confluir fonéticamente formas verbales corres- pondientes a vos y a ti nos servird como piectra de toque para deter- minar cudl fue la voluntad rectora que movid a los hablantes hacia cada una de las soluciones dadas. § 2. El facil trinsito del tratamiento vos al ti y viceversa, antece- dente necesario para la mezcla de formas pronominalcs o verbales co- Trespondientes a uno y otro, cuenta con abundantes ejemplos en todas 2 Rufino Joss Cuervo, “Las segundas personas de plural en ta conjugacién caste- Matta, Romania, XX, 1894. pp. 71-86, yen Disquisicioner filolégicas, 1, Bogota, 1939. wie leuterio F. Tiscornia, “La lengua de Martin Fierro”, BDHA, 11, 1940, P07: Angel Rosenblat, BDFA, 11, 1946, 227: Max Leopold Wagner, Lingua ¢ dialett’ delf'América spognola, Florencia, 1949, p- 95: Charles K. Kany. American-Spanish | Synlas, 24 ed, 19%) pp. h5rat ‘Vease Joxt Pedro Rona, “El uso del futuro en el voseo americano”, Filologia, +. PP. tar-1g4 Urefia, “Otscrvaciones sobre ef espafiol de América, VITT, 1921, py 980: “The osntrast jomdis-lomdoades, querdis-queriades in classical Spanish”, Review, XVI, 1p4t pp. 199-185; vere en especial p. 164; Zamora, Dialee ‘ , 29 cd, Madrid, 167, p. gor Rona, Geograffa y morfologia det ne Alegre, 1967, pp. 87 m1. FORMAS VERBALES DE SEGUNDA PERSONA $21 las lenguas romances, y en espafiol se encuentra desde los textos mds arcaicos. En un pasaje del Cantar de Mio Cid el angel San Gabriel anuncia al protagonista: “Mientra que wisquidredes, bien se fara lo to” (v. 409). Después tenemos: “Senyor —diz—, tornafwos ent; /agora me quie- ro partir de ti” (Sta. Maria Egipetaca, vv. 1304-5); “Non vos puet vuestra parla valer un-mal dinero. ../Diste consejo malo, matest al mi romero" (Berceo, Milag., estr. 202); "Dime, omne bueno, si Dios te salve, esta tierra en que morades zen qual de las partidas del mundo es?” (Bocades de oro, p. 68); “zDormides, Rodrigo de Bivar? Tiempo has de ser acor- dado” (Cant. de Rodrigo, v. 590); “|Q dama de gran beldad! / zpor qué [s}tds asi comigo?... / Dichosa fue mi ventura / por darme vos. el tormento” (Garci chez de Badajoz, Canctonero general, 1511, fol. azo v?, a); “Quiso sin vuestra sabiduria entrar por Ja puerta de que te no catauas”; “Viejo malo, zestds en el passo de la muerte y tienes tal costumbre? Si agora pudiésedes tomar armas, provaros ja que ¢rades traydor, y assi lo soys a Dios’y a vuestya alma’; “jAy, cauallero, de mala muerte sedys muerto, que mataste 12 cosa que en el mundo mds amaua!; mas ti morirds por él..." (Amadis, ed. Place, I, 1959, pp. 27, 1 147- 149; 2, L247-259; 189, 1176-179); “Vos digo que si quieres fazer como dezis, “Vos, que eras tan bueno ¢ tan leal” (Demanda del Santo Grial, Sevilla 1535, fols. goob y 228b).4 “;D6 vais, hermosa, de priesa? / |Gémo esids, hermana, gruesa! / No te cabe esta manilla” (Diego Sdn- chez de Badajoz, Recopilacién, fol, 27a); “Pues no lo penseys, wellaco descomulgado, que sin duda lo estds, pues has puesto lengua en la sin par Dulzinea"” (Cervantes, Quij., ed. Schevill-Bonilla, L cap. 30); “Sa- bréis elegir lo giieno / en el mundo a que has venio"; “Postrao a tus pies benditos / tendis un humilde esclavo / deseoso de serviros. | Alabo tu gran Bondd, / pus siendo yo un probe indigno / de estar en wuestra presencia, / as dignastets compasivo / Hamarme para que aore / tu Humanist, Nifo mio”; ";A ddénde estdis? pues la Estrella, / nuestra guia, no la vemos; / por lo que hemos inferido / has nacido en este Pueblo"; “Y Ves, divino Sefior, / que tan humano te muestras’... (Gas. 4 Este eras y el stds de Garcisinches pueden uo ser singulares, sino plurales procedentes de drades y estades, v, §§ 4 y 7. Dejo a um lada ejemplos como los siguientes: “Pues sabe —dixo 4 que lo que en el rio wiades lancar es que seri asi cchado €1 hijo que de vox ouiere’; ““Donzella, por Dios vas ruego que me digas qués eso” (Amadis, ed. cit, T, 97, 1068-171; 28, 1,248-249). Bastaria arentuar sabe, digds para que el uso de lu persona vos fuese constante. Como el texto de 1,08 no emplea nunca. tilde, la decisién cntre sabe o sabé, digas o digds queda al arbi- trio del editor o lector moderna,