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MARCO TEORICO Y CONCEPTUAL DE NORMAS INTERAMERICANAS DE CONTABILIDAD MYPE

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ÁREA TÉCNICA 8: GESTIÓN INTEGRAL DE PEQUEÑAS Y MEDIANAS ORGANIZACIONES 8.

1 Problemática en la aplicación general de las NIIF para PYMES, una normativa especial.

TRABAJO TÉCNICO NACIONAL:

MODELO TEÓRICO Y MARCO CONCEPTUAL DE NORMAS INTERAMERICANAS DE CONTABILIDAD PATRIMONIAL Y DE GESTIÓN PARA PEQUEÑAS ENTIDADES. NICP Una Propuesta Sistemista y Realista

AUTOR: AUTENTICO Y TECNOLÓGICO PAÍS AL QUE REPRESENTA:

PERÚ

2011

MODELO TEÓRICO Y MARCO CONCEPTUAL DE NORMAS INTERAMERICANAS DE CONTABILIDAD PATRIMONIAL Y DE GESTIÓN PARA PEQUEÑAS ENTIDADES. NICP Una Propuesta Sistemista y Realista

INTRODUCCIÓN Frente al planteamiento del problema que nos hace la Asociación Interamericana de Contabilidad (AIC) respondemos positivamente, es decir, que es posible diseñar modelos y marcos teóricos alternativos frente a las dificultades de aplicación de las NIIF – Full y las NIIF – Pymes. Los términos en que problematiza la AIC es la siguiente: “Ya analizada la situación respecto a un sistema contable simplificado para PYMES, que permita un buen control del patrimonio y una herramienta de gestión para las mismas, es necesario insistir en la creación o proposición de Normas PYMES AIC o Normas PYMES Interamericanas, considerando que ya varios países han generado NIIF para PYMES. Respecto a este tema se espera que se investigue respecto a: ◘ La generación de una normativa simplificada para las pequeñas y medianas empresas, basándose en lo señalado por el IASB en su documento de fecha 09 de julio de 2009, en donde se crean Normas (IFRS) para entidades de pequeño y mediano tamaño (IFRS para PYMES). ◘ Elaborar pautas a que dichas normas sean simplificadas para este tipo de empresas.” El presente trabajo subsume el primer objetivo en el sentido que en el Perú a partir del año 2011 la NIIF PYME resulta de aplicación obligatoria, debiendo iniciarse el período de aplicación desde el 1-1-2010, y que a este tiempo, comprobándose iniciales problemas de aplicación, en especial de determinación de qué tipo de entidades deberían de aplicarlas dado que el concepto contable de PYME no resulta preciso para diferenciar a las micro, pequeñas y medianas empresas que resultarían obligadas de aplicarla aún si no preparan información para uso externo, condición que resulta expresa en la NIIF PYME (IASB, 2007). En ese sentido el presente trabajo busca cumplir los objetivos explicitados por la AIC, haciendo uso del método sistémico como un método científico general y teniendo como concepción al realismo para fundamentar los presupuestos teóricos de la propuesta de un marco conceptual y un modelo teórico para con dichos fundamentos se desarrolle un modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades que preparen información para uso interno y que no se encuentren 2

obligadas de utilizar las Normas IFRS por no cumplir el principio de responsabilidad pública y por no preparar información contable para uso externo. Para ello, el primer capítulo caracteriza las pequeñas entidades en un contexto de globalización y de necesidad de información para su gestión, vinculada ésta última con conceptos de gestión como eficiencia y productividad. El segundo capítulo desarrolla los supuestos básicos de los marcos conceptuales de la construcción de normas contables desde la perspectiva sistemista. El tercer capítulo desarrolla el modelo teórico a partir de los lineamientos para la descripción, explicación y predicción de los procesos contables. El cuarto capítulo desarrolla el modelo normativo propuesto, siguiendo para ello el itinerario hipotético deductivo: Entorno, Objetivos de la información, características cualitativas, hipótesis fundamentales, sugiriendo un Plan Contable y un Modelo de Estados Financieros y ratios de gestión para este tipo de entidades. CAPÍTULO I: LA REALIDAD: PEQUEÑAS ENTIDADES Y SUS NECESIDADES DE CONTROL PATRIMONIAL Y DE GESTIÓN 1.1. Concepto Contable de PYME Para el IASB (2007) se debe distinguir entre una PYME y otro tipo de entidades utilizando el principio de responsabilidad pública. Una responsabilidad de esa naturaleza existe si: a) Hay un gran número de intereses externos en la entidad como son los inversores no administradores u otros accionistas que dependen, básicamente, de las cuentas anuales como único medio de obtener información financiera de la misma. b) Por la naturaleza de sus operaciones, siendo indicadores de presunción de existencia de responsabilidad pública, los siguientes: 1) La sociedad ha emitido valores negociables en un mercado público sometido a regulación. 2) Tiene activos fiduciarios de un amplio grupo de terceros, como son los bancos, compañías de seguros, empresas de servicios financieros, fondos de pensiones, o bancos de inversión, 3) Es una entidad de utilidad pública o que presta un servicio público. 4) Es económicamente significativa en su país de origen en base a criterios como total de activos, beneficios, número de empleados, grado de dominio de mercado y naturaleza y cantidad de sus préstamos (cuyos criterios específicos serían establecidos por autoridades nacionales). Las empresas con responsabilidad pública deben de aplicar íntegramente el conjunto de las NIC/NIIF. En tanto aquellas entidades que no cumplen con dicho principio deberán de aplicar la NIIF PYME según modelo de adopción realizado por cada país (Martínez Churiaque, 2005). 3

En este contexto resulta apropiado preguntarse si ambos marcos normativos resultan suficientes para cubrir las distintas necesidades de información de los usuarios, en especial de las pequeñas entidades que “per se” no cuentan con responsabilidad pública, pero que a su vez tampoco preparan información de uso general, de uso externo (bancos, inversionistas) por que no están incluidos en los sistemas de financiación formal, o porque sencillamente no requieren financiarse para el desarrollo de sus actividades. Por el contrario este tipo de entidades está precisando de normas contables que les permita obtener información para el control de su patrimonio y mejora de su gestión, que partiendo de adecuarse a las exigencias de su entorno local, les permitan en el futuro una integración regulativa a los modelos normativos que IASB ha establecido cuando la entidad decida incluirse en sistemas de financiación bancario o recurrir a mecanismos de captación de inversionistas que le otorguen futuras condiciones de responsabilidad pública como parte de su natural desarrollo y crecimiento (Bustamante García, 2010). Este tipo de entidades no se encuentran comprendidas en el concepto contable de PYME y resulta complicado esbozar una denominación sin requerir el uso de límites cuantitativos como volumen de ventas, número de empleados, volumen de activos, etc. Que posibilitan la clasificación de microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas. Sin embargo, dado a que la simple determinación de dichos límites o su correspondiente clasificación no serían relevantes para efectos del presente trabajo, ya que el esbozo de un modelo normativo parte de la determinación del entorno, objetivos y necesidades de información, las cuales si bien requieren formular indicadores de control patrimonial, pero que básicamente nos vienen reclamando información para la gestión vinculadas a la obtención de sus resultados, a la eficiencia y productividad de cómo han logrados dichos resultados, etc. La adopción de la NIIF PYME en Perú asociada al uso de límites cuantitativos mediante Resolución Nº 045-2010-EF/94 del Consejo Normativo de Contabilidad, a partir del 1 de enero de 2011, y que establece que las entidades que superen 3 mil UIT (3.5 mill de dólares) en venta o activos totales aplicarán NIIF FULL, las que no la superen aplicarán NIIF PYME, supone que aproximadamente el 15% de empresas: Grandes o Cotizadas y PYMES según definición contable de IASB aplicarían Normas internacionales, en tanto que las demás entidades no cuentan con un marco normativo contable asociado a sus necesidades de información. Sin embargo un análisis de incidencia de este límite cuantitativo esbozado por el regulador contable en Perú nos señala que dentro del límite de 3 mil UIT (3.5 millones de dólares) se encuentran:

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◘ Microempresas, que no exceden de 150 UIT (200 mil dólares) en ventas ó activos totales). ◘ Pequeñas empresas, que no exceden de 500 UIT (650 mil dólares) en ventas ó activos totales). Con lo cual se estaría obligando a pequeñas unidades empresariales que no preparan información para uso externo, aplicar NIIF PYME, mediatizando la certeza de límites cuantitativos para establecer una clasificación objetiva para el uso de Normas Internacionales IFRS y de Normas Contables como parte de modelos contables vinculados a control patrimonial y de gestión. En ese contexto resulta obligado hacer una aplicación mixta de dichos límites cuantitativos con las necesidades de información, para uso externo o interno, en base a lo cual se puede diferenciar mejor los requerimientos normativos actuales y futuros.
OBLIGACIONES TRIBUTARIAS Y CONTABLES

Al respecto Martínez Churiaque, señala alternativas para lograr la formulación de un modelo de este tipo: “Elaborar un modelo contable con bases diferentes a las que sustentan el modelo internacional, básicamente el principio de devengo. Ello supondría preparar los estados financieros con otros criterios. El principio de caja o los métodos de base fiscal serían los más defendidos. No hay acuerdo doctrinal acerca de que los modelos resultantes fuesen útiles para determinadas funciones de los estados financieros de las PyMEs, por ejemplo no ayudarían a mejorar las relaciones con sus entidades bancarias, y dejarían de tener ese carácter de información elaborada con propósito general, tan característico de las cuentas anuales publicadas. Por otro lado, aunque es cierto que los actuales métodos de elaboración de la información financiera pública no sean todo lo útiles que debieran para la dirección, tampoco se puede afirmar que los métodos de caja o fiscales mejorarían la información para la gestión” (Martínez Churiaque, 2005). 5

Al decantarse la aplicación del modelo internacional NIIF PYME, para empresas sin responsabilidad pública y que no preparen información para uso general o para usuario externo, parece necesario formular un modelo simplificado para pequeñas entidades vinculados al control patrimonial y a su gestión (Bustamante García, 2010).
UBICACIÓN DEL MODELO CONTABLE SIMPLIFICADO LOCAL

Fuente: KMPG (2010).

Ello conllevaría a un modelo contable simplificado local “local GAAP” lo que a su vez generaría problemas siguientes de “convergencia” con las normas internacionales. Al respecto Rafael Franco plantea la necesidad de que dichos modelos contables simplificados para entidades que no requieren preparar información para uso general tengan dentro de su estructura y naturaleza la disposición para una Integración Regulativa y que sea escalable dependiendo del crecimiento y desarrollo normal de las entidades. Esta sería una tarea siguiente a aquella de emisión de normas contables simplificadas (Franco Ruiz, 2009). 1.2. Caracterización de las Pequeñas Entidades De acuerdo a cifras de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) el 95% de las empresas pertenecen a las microempresas a nivel mundial, mientras que en América Latina la cifra oscila entre 95% y 99% (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). En el Perú ascienden al 98.5% del total. Es indudable la participación de estas empresas en las ventas totales, las exportaciones, el PIB y el empleo en sus países. Cualquier dificultad en estas organizaciones repercute desfavorablemente en los indicadores macroeconómicos y sociales del País de que se trate por tanto requieren acciones que coadyuven a su permanencia. 6

Durante los tiempos en que el Perú ha pasado por crisis económicas la creación de microempresas a través del espíritu emprendedor propio de su población ha sido una salida benéfica ante el desempleo y ha evitado una mayor crisis social, debido a que estas empresas constituyen una base importante de la economía convirtiéndose en potenciales desarrolladoras de empleo y motores de la economía (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). El sector de la micro, pequeña y mediana empresa está en constante crecimiento. Por tanto, se constituyen en una fuente significativa de empleo y en un medio para avanzar hacia una mejor calidad de vida de los empresarios, sus familias y la comunidad en la que se establecen. Lo anterior es una clara señal de que debemos poner atención a este tipo de empresas y verlas como lo que en realidad son: la base de la economía peruana e interamericana (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). Pero estas pequeñas entidades requieren reglas de juego más promotoras para su actividad empresarial. En ese sentido al clásico estado burócrata alimentador de altos niveles e informalidad en nuestros países, no se puede adicionar un conjunto de normas contables que se conviertan en un nuevo obstáculo para el emprendimiento. Y eso pasa por reconocer, un modelo contable para pequeños negocios, que el usuario principal de la información contable es la dirección del negocio; que la información tiene que ser útil, en primer lugar, para los propios gerentes que la elaboran. Si tal cambio no se produce, la contabilidad será vista por los emprendedores, por los creadores de riqueza y empleo, como una carga administrativa más, como un deber más a satisfacer y no como un instrumento de valor estratégico necesario para la supervivencia y crecimiento del negocio (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). El medio ambiente actual exige empresas ágiles e innovadoras, que mantengan un estrecho contacto con el cliente, debiendo reaccionar con rapidez y ajustarse a los cambios con facilidad y prontitud. Asimismo, las decisiones tendrán un impacto interno sobre los costos, productividad, inversión, liquidez y la rentabilidad, donde los factores de éxito o estrategias a seguir, serán las relacionadas con: precio competitivo, calidad de acuerdo a las exigencias del mercado meta, la destreza financiera y la globalización de los mercados (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). En conclusión, las pequeñas entidades tienen el gran reto de adecuarse a un mundo globalizado, ya no se deben de conformar con los mercados internos, ya no es más su ventaja comparativa. Por su gran volumen, es indudable la importancia de estas empresas en la innovación y su rol en el enfrentamiento de los retos de la competitividad de cada País, dado que estas organizaciones cubren un alto porcentaje del empleo (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). 7

A pesar de que la mayoría de las empresas son pequeñas entidades, las cuales dan empleo a una parte importante de la población y tienen una gran participación en el Producto Interno Bruto, se tiene que más del 90% del fracaso de estas empresas antes del 5º año de funcionamiento es debido a su mala administración, dentro de la cual las finanzas ocupan un lugar especial. Así, tanto la operación financiera como su administración son factores muy importantes para el trabajo diario de la toma de decisiones del pequeño empresario, que garantizan que una empresa tenga éxito en una economía de crecimiento y desarrollo continuo (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). La importancia del aspecto financiero dentro de este tipo de empresas corresponde a que está ligado al capital disponible con que el empresario cuenta por lo menos para su operación normal y con el cual la empresa comenzará a desarrollarse, capital que en dichas entidades es sumamente escaso (la subcapitalización es una de sus principales características). Ante esto se tiene que analizar de qué manera podría el empresario tener una mejor administración financiera de sus recursos y que información financiera requiere para tomar mejores decisiones sobre su funcionamiento, así como que herramientas de manera sencilla son las que puede aplicar ante los problemas que con mayor frecuencia se le presentan en su negocio (Carrillo, Bustamante Valenzuela, & Figueroa Villanueva, 2010). 1.3. El reto de las pequeñas entidades: Incremento de la productividad En este contexto es que se vuelve fundamental el tema de la productividad de las pequeñas entidades, pues ella es consecuencia de esas mejores decisiones, en base a la información contable. Las pequeñas entidades tienen baja productividad. Este problema comprende los desafíos a los que se enfrentan para, de forma habitual, entregar productos y brindar servicios con mejor calidad, a mayor velocidad, y a un menor costo, de forma que sus utilidades se vean incrementadas (Aragón Sánchez, 2004). En un sentido más amplio, esta condición de interés se vincula a la Competitividad de las empresas, entendida como la “capacidad para ganar posiciones sostenibles y espacios crecientes en los mercados, a partir de sus ventajas diferenciales” (Aragón Sánchez, 2004). En un sentido específico, se entiende que la productividad empresarial es uno de los elementos clave que explica la competitividad. Una definición simple de la Productividad es la de “la relación entre la producción obtenida y los recursos utilizados para obtenerla” (Alvarez & Blanco, 1993), esto es, la relación entre un producto y sus insumos. En este sentido, se entiende que una empresa es más productiva cuando esa relación producto/insumo aumenta.

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La teoría que ayuda a comprender los conceptos relacionados con la Productividad se encuentran en el análisis económico neoclásico (Salas, 1993). Si bien el concepto de fondo de la Productividad es básicamente el mismo en todas las corrientes económicas, su especificidad e interés ha variado en el tiempo. A continuación, se presentan algunas definiciones adicionales clave que sirven de base a nuestro modelo y marco conceptual: Función de Producción: la producción de un bien o servicio (Q) es una función de sus insumos, los cuales para simplificar se han definido tradicionalmente como Capital (K) y Trabajo (L). En los últimos años, se reconoce la existencia de otros factores adicionales que influyen sobre la creación de un producto más allá de los insumos tradicionales, como por ejemplo la investigación y desarrollo científico tecnológico, la utilización de la capacidad instalada, las leyes y normas gubernamentales, las características de la maquinaria y equipo, los costos de la energía, la calidad de los recursos humanos, etc (Salas, 1993). Productividad marginal del insumo: es el aumento en el producto que resulta del incremento en una unidad del insumo (K ó L), manteniendo los otros insumos constantes. La productividad marginal es positiva -el aumento en el insumo aumenta el producto dentro de la función de producción-pero declina en la medida en que se utilice más de un insumo y un valor constante del resto (Salas, 1993). Productividad media del insumo: es la relación entre el valor total de la producción y el valor total del insumo (K ó L) (Salas, 1993). Productividad total de los factores (PTF): es una medida simultánea de la eficiencia en la utilización conjunta de los recursos. La PTF se define como el mejor uso de los factores de producción (capital, trabajo, recursos naturales) que permiten una mayor producción manteniendo la cantidad de los factores constantes. Ese mejor uso resulta, por ejemplo, de avances tecnológicos, mejoras en la calificación de la mano de obra o de técnicas empresariales modernas (Salas, 1993). De este modo, el concepto de Productividad que atañe a la Condición de Interés vincula a los diversos insumos o elementos que sirven para producir un bien o servicio, con la producción de dicho bien o servicio. En tal sentido, cuando se busca analizar los factores que pueden afectar a la productividad de una pequeña entidad, el análisis se centrará en sus insumos y en los factores que influyen sobre su óptima utilización. 1.4. Peculiaridades y problemas de las pequeñas entidades Las pequeñas entidades poseen ciertas peculiaridades que las hacen diferentes al resto de las empresas y a través de las cuales pueden ser fácilmente reconocidas. Entre estas peculiaridades se encuentran las siguientes (Aragón Sánchez, 2004): 9

1. Sirven a un mercado limitado o dentro de un mercado más amplio a un número reducido de clientes. 2. El tamaño de estas empresas corresponde al programa de producción de cada una de ellas y a la capacidad de los empresarios para administrarlas. 3. Fabrican productos, con tendencias a cierta especialización y usan procesos sencillos de fabricación. 4. Disponen de medios financieros limitados. 5. Sus equipos de producción y su maquinaria son sencillos. 6. Cuentan con personal reducido. 7. Utilizan materias primas locales de fácil acceso, no siempre conservables, o bien productos semiterminados. 8. Los empresarios tienen a su cargo las ventas de los productos, o las supervisan personalmente. 9. Sus sistemas de contabilidad y de control son elementales. 10. Cuentan con una estructura organizacional muy sencilla. Los principales problemas que enfrentan las pequeñas entidades son (Aragón Sánchez, 2004): 1. La carencia de una estructura administrativa que les permita el aumento de su productividad como estrategia de crecimiento y desarrollo. 2. No tienen estímulos fiscales. 3. Competencia desleal del comercio informal. 4. Falta de financiamiento y experiencia en la actividad económica que desarrollan. 5. Ausencia de de controles internos y planeación de sus actividades. 6. La negligencia y el fraude. Como se puede observar la mayor parte de sus problemas se derivan de la falta de administración de sus empresas, ya que se constituyen sin planeación, sus dueños y personal son ajenos a la administración del giro del negocio, utilizan técnicas y procedimientos obsoletos, la información financiera que utilizan es muy elemental, casi siempre operan con una constante falta de recursos, su compras las realizan con mucha frecuencia a través de intermediarios, no conocen de los apoyos financieros y fiscales que en raras ocasiones les ofrecen las instituciones financieras y las leyes fiscales, y padecen la ausencia de asesoría especializada. 1.5. Normas Internacionales y las necesidades de información de las Pequeñas entidades en el contexto global El Marco Conceptual del IASB establece los criterios de reconocimiento, valoración y presentación de los elementos integrantes de los estados financieros en orden a ofrecer información útil (es decir relevante y fiable) a los usuarios de los mismos. 10

Se reconoce que éstos son de muy variada naturaleza por lo que todas sus necesidades no pueden quedar cubiertas con la información contable. Sólo se pretenden satisfacer las necesidades comunes de los grupos identificados: inversionistas, empleados, prestamistas, proveedores, clientes, organismos públicos y público en general, siendo el grupo más representativo el de los suministradores de capital riesgo (IASB, 2001). Todos esos grupos de usuarios tienen una característica común: no tienen responsabilidades en la gestión de la empresa. Su interés particular se ve afectado por la marcha del negocio sin que ellos puedan intervenir directamente en su gestión. Por eso precisan de un sistema de información pública que les ayude a tomar la decisión más oportuna en defensa de los intereses que les son propios o que tienen el deber de tutelar (IASB, 2008). Para identificar el modelo contable para fines de control patrimonial y de gestión parece oportuno cuestionar el papel de los usuarios de la información financiera, pues un elemento esencial del modelo contable internacional está fuertemente puesto en tela de juicio: la separación entre la propiedad y la gestión del negocio. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) emitió en el año 2000 un informe sobre “Contabilidad de las pequeñas y medianas empresas” en el que señalaba como en este tipo de negocios la información contable tiende a satisfacer un triple objetivo: las relaciones bancarias y financieras, el pago de impuestos y la utilidad para la gestión. Es decir los intereses de los usuarios de los estados financieros de los pequeños negocios difícilmente son coincidentes con los intereses de los suministradores de capital, grupo más representativo de los que aparecen señalados en el marco conceptual del IASB (IASB, 2009). La razón es obvia, los que aportan el capital y ostentan la propiedad coinciden con los que realizan la gestión de la actividad y elaboran la información financiera. Esta primera observación, como primer aspecto, es importante para defender que el modelo contable de las Pequeñas entidades debe gozar de las características del modelo del IASB, pues debe proteger el crédito obtenido y otorgar seguridad jurídica a las operaciones realizadas con terceros, es decir, considerar los intereses de las instituciones financieras y demás prestamistas en el negocio. Además, la práctica bancaria de concesión de créditos tiene un proceso con unas necesidades informativas que no difieren por razón de la dimensión del solicitante (IASB, 2007). Los otros dos objetivos señalados en el informe de la UNCTAD, tienen por el contrario alguna peculiaridad que se ha de considerar al momento de plantear un modelo contable para usuarios internos. En cuanto al segundo aspecto, es evidente que los registros contables y los estados financieros afectan al interés público en la medida que la determinación de las 11

cantidades a pagar a las administraciones públicas tanto de la imposición indirecta, como de la directa, el impuesto sobre beneficios, se derivan de los criterios empleados para contabilizar actividades, transacciones y fenómenos empresariales. En el Perú se ha avanzado en un proceso de convergencia entre el interés de usuarios externos como bancos, inversionistas y el de la administración tributaria al establecer como obligación formal la aplicación de NIIF FULL o NIIF PYME a las empresas sujetas a control tributario con cargo a ajustes extracontables para efectos de determinar el resultados tributario del resultado contable (Doupnik & Perera, 2007).
CONVERGENCIA DE NORMAS IFRS Y LA TRIBUTACIÓN EN EL PERÚ

Como se puede apreciar los contribuyentes afectos a renta empresarial en el Perú, dependiendo de un límite cuantitativo de ingresos o activos totales de 3.5 millones de dólares, aplicarán NIIF PYME (quienes no lo superen) ó NIIF FULL aquellas entidades que superen dicho límite). Las entidades que se encuentran debajo de aquellas comprendidas en el uso de Normas IFRS, y que constituyen el 98% de contribuyentes (empresas de distinto tamaño) no contarían con un referente normativo para preparar información contable, salvo la llamada contabilidad simplificada, ordenada por la Administración tributaria y que obliga a un llevado de un libro diario simplificado tabular y de registros de ventas y compras. Con lo cual se asegura una información para control tributario, pero no suficiente para fines de control patrimonial y gestión de este numeroso grupo de entidades. Lo anterior se sustenta en la diferenciación de objetivos que tiene la contabilidad mercantil y la contabilidad fiscal. Expliquemos esto: La base de imposición para determinar el impuesto es la ganancia, la cual se determina en cada país de acuerdo a reglas específicas. Las reglas fiscales pueden y de hecho así lo hacen, establecer mediciones diferentes de las utilizadas por la contabilidad para determinar la base fiscal de imposición del tributo a las ganancias. La NIC 12 en sus definiciones reconoce los diferentes resultados de la siguiente manera: Ganancia 12

contable es la ganancia neta o la pérdida neta del periodo antes de deducir el gasto por el impuesto a las ganancias. Ganancia (pérdida) fiscal es la ganancia (pérdida) de un periodo, calculada de acuerdo con las reglas establecidas por la autoridad fiscal, sobre la que se calculan los impuestos a pagar (recuperar) (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). Se trata entonces de reconocer dos tipos de ganancias, las cuales pueden o no partir de la misma fuente: “la contabilidad mercantil”. Surge entonces la intersección entre las reglas de la contabilidad para estados financieros y las reglas fiscales para determinar los tributos. No son totalmente extrañas ni ajenas, pueden derivarse unas de otras y en algunos casos expedirse con doble propósito (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). Las diferencias contables y fiscales pueden asegurarse que su reconocimiento no constituye una novedad. Por el contrario, se trata de una práctica normal que incluso ha llevado en algunos sectores a preferir las reglas fiscales sobre las contables, para no tener que dar explicaciones a las autoridades tributarias y evitar así eventuales controversias (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). Tampoco constituye una primicia que en los países se expidan reglas de contabilidad de doble propósito: Para la contabilidad mercantil y para la contabilidad fiscal. Esta práctica ha sido muy utilizada para anular efectos en una posible disminución del recaudo tributario (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). Lo que sí puede generar ruido en las finanzas públicas de los países, es cambiar en su totalidad la regulación contable sin medir cuales serían los efectos en el recaudo tributario. Este paso implica un conocimiento muy detallado de cuáles serían las posibles intersecciones entre la contabilidad mercantil y la contabilidad fiscal (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). El tercer aspecto es sin duda el más problemático y el que mayor discusión doctrinal precisa. Reconocer que la gerencia de la empresa es un usuario de la información financiera conducirá a modificar el marco conceptual del IASB o a introducir expresamente esa necesidad en una norma local, ó regional de contabilidad para pequeñas entidades para control patrimonial y de gestión (Vásquez Tristancho, Berruti, Dupetit, & Comellas, 2005). Pareciera que las técnicas de gestión están internacionalizadas, siendo las normas de contabilidad financiera, nacionales o internacionales, las que deben integrarse con ellas. Jorge Túa Pereda insiste en la necesidad de un marco normativo contable local para pequeñas entidades alterno al del IASB: “estoy convencido de que los enfoques basados en el suministro de información útil para la toma de decisiones, en el principio de imagen fiel y, con ello, en la preeminencia del fondo sobre la 13

forma, se han mostrado como un fehaciente impulsador del paradigma de utilidad de los estados financieros, posiblemente el enfoque más adecuado para niveles altos de desarrollo económico (Tua Pereda, 2000). Dicho de otro modo, mi postura puede sintetizarse, dice Tua, en los dos puntos siguientes: ◘ determinados niveles de desarrollo son compatibles con un modelo contable patrimonialista o fiscal; pero ◘ cuando se traspasa un determinado umbral de desarrollo, parece que la mejor alternativa es el paradigma de utilidad. Conciliando ambas cuestiones, defensa del paradigma de utilidad y rechazo del colonialismo, no queda sino recomendar el diseño y adopción de estrategias frente a la armonización que fortifiquen la postura propia, similares a las que enumeraré en el penúltimo epígrafe de este trabajo, y que traten de defender las peculiaridades contables nacionales más congruentes con el entorno socioeconómico de cada país” (Tua Pereda, 2000). El camino trazado por AIC de generar un marco normativo interamericano para información financiera para el control y gestión de pequeñas entidades parecer ser el más razonable, evitándose una innecesaria confrontación con el modelo contable internacional, pero generando un modelo normativo que pueda integrarse regulativamente a sus alcances dependiendo del nivel de desarrollo y crecimiento natural de la entidad. 1.6. Procesos de convergencia de normas locales para pequeñas entidades a normas internacionales Entendida la emisión de normas de información financiera para control patrimonial y de gestión, se hace necesario establecer mecanismos para una integración regulativa al modelo internacional. Al respecto existen los siguientes modelos de convergencia: ◘ MONISMO RADICAL Un sistema tributario Un sistema mercantil ◘ POLISEMIA ESTRUCTURAL Un sistema básico Sistemas complementarios por objetivos Al respecto Rafael Franco propone un enfoque denominado de integración regulativa que permite alinear los componentes de un modelo normativo local con

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el modelo internacional para lograr el objetivo de armonización contable (Franco, 1998):
ENFOQUE METODOLÓGICO PRIVADO

Fuente: Franco (1998)

La convergencia y la armonización, dos palabras que cada vez son más comunes en las agendas de trabajo de los organismos emisores de normas contables. La primera, para denotar que las normas de contabilidad financiera tienden a concurrir hacia el mismo fin; la segunda, para evidenciar que la finalidad del proceso de convergencia es alcanzar un estado de armonía en donde todos los emisores de normas se pronuncien, al final del día, a favor de soluciones contables similares (Gómez Soto, 2004). La visión de crear un lenguaje contable común empieza a materializarse gracias a los esfuerzos de los organismos líderes. El proceso de convergencia entre IASB y FASB se ha acelerado por el requisito de la UE para utilizar las NIC (Silva Palavecinos & Garrido Suazo, 2006). Sin embargo ambos organismos reconocen que las diferencias entre ambos cuerpos normativos son complejas de resolver y que muchas de ellas persistirán (Gómez Soto, 2004). Tal como Sir David Tweedie, presidente de IASB, expresó: “Estamos tratando de fusionar ambos cuerpos normativos, y dejar de tener USGAAP o NIC. Pero por muchos años las diferencias continuarán. Tan pronto como sea posible, debemos trabajar para resolver estas diferencias significativas a fin de dejar diferencias triviales. Las principales diferencias deben eliminarse, para que desaparezca el asunto de la conciliación de estados financieros” (Gómez Soto, 2004). A pesar de esos esfuerzos de convergencia y/o armonización, las dificultades para las pequeñas entidades no desaparecen, en lugar de ello, se incrementan, pues sus necesidades de información para desarrollarse competitivamente o con alto rango de productividad no se resuelven con los procesos de convergencia que se está 15

implementando a nivel internacional a partir del IASB. Por eso es necesario construir con una nueva metodología científica para la construcción de normas contables que dé cuenta de la mayoría de los problemas normativos de la obtención y presentación de la información contable. 1.7. Control y gestión patrimonial según el neopatrimonialismo Las pequeñas entidades, como se ha mostrado hasta aquí, necesitan controlar y gestionar su patrimonio (Sunder, 2005). La teoría que mejor explica todo ese proceso es el neopatrimonialismo desarrollada por Lopes de Sá. Lopes de Sá considera que en cada unidad de producción, el capital asume desempeños específicos, razón por la cual, no podría ser correcto ni científico otorgar el mismo significado para el análisis del comportamiento del patrimonio, cuando sea confrontada cada unidad de producción en forma aislada, que para fines de estudio en forma conjunta, en cuyo caso, se hace muy necesario examinar las eficacias relativas. Cuando tomemos, por ejemplo, los comportamientos de las funciones patrimoniales de cierto grupo de filiales, es de gran importancia la elección de una medida compatible con el significado que pueda tener la misma en cada entidad, hemos de convertirlas en una unidad equivalente, para que gráfica o visualmente podamos observar comparativamente cada zona de producción (Lopes de Sá, 2007). Tomemos por caso la función Liquidez, cuya finalidad es la de pagar oportunamente y el efecto de tal función se mide según el enfrentamiento entre el Patrimonio medio y el Patrimonio necesidad, conducente a la Resultante. Sin embargo, no es así de simple, hay una relación directa entre la circulación y la vitalidad de una empresa o institución, que podría expresarse según el teorema “La transformación implica Eficacia o Ineficacia porque tiende a alterar la capacidad funcional contenida en un Patrimonio medio” (Lopes de Sá, 2005). En otras palabras, si el análisis contable fuese tan solo la comparación entre las necesidades (como pasivo) y los medios (como disponible), cuando estemos ante un caso particular en el que el componente Patrimonio medio fuese mayor que el componente Patrimonio necesidad, entonces habría que admitir una tendencia del exceso patrimonial a quedarse sin función y a hacerse inercial. Es decir, todo lo que se invierte de más que el necesario tendería a quedarse sin función, lo cual, resulta ser tan solo una falacia, una abstracción, porque en realidad, el medio patrimonial jamás podría ser considerado estáticamente aislado de la influencia ambiental (Lopes de Sá, 2005). Podría ocurrir que en otra cierta coyuntura empresarial llegásemos a comprobar la existencia de una pérdida eficaz, más indagando, podríamos llegar a establecer que ello, solo sería posible, si y solamente si, una referida pérdida resultare en 16

elemento futuro que venga a representar un aumento de valor en la empresa y que haga posible, no sólo anular la reducción momentánea, sino superarla (Lopes de Sá, 2005). Lo que hasta aquí lo que ha querido decirse, es que lo importante del hecho contable no es el registro estático, sino más bien lo es el saber acerca de las modificaciones del capital causadas por el fenómeno patrimonial. No basta pues poseer la información, sino que lo más importante es comprenderla y utilizarla para el beneficio de los negocios (Lopes de Sá, 2005). Las pequeñas entidades controlarán y gestionarán su patrimonio buscando alta productividad (Amat & Amat, 1994). Las normas contables actuales le crean más problemas que soluciones con respecto a ese propósito, por ello, se requieren normas especiales para sistematizar información contable simplificada que permita una gestión eficiente a las pequeñas entidades. Más aún, la metodología que se ha venido utilizando hasta la actualidad para la construcción de las normas contables actuales está mostrando sus debilidades, entre ellas, la complejidad aplicativa de las NIIF Pymes (Meigs, Meigs, & Bettner, 1998). Entonces tenemos que se requieren normas específicas para las pequeñas entidades, pues las existentes no son viables ni pertinentes su aplicación. Para cambiar esta situación es necesario estructurar o construir un nuevo marco conceptual y un nuevo modelo teórico de las normas contables que den cuenta y respondan a los problemas de todos los tipos de entidades con necesidades de información contable (Mattessich, 2003). CAPÍTULO II: MARCO CONCEPTUAL SISTEMISTA DE LAS NORMAS CONTABLES Antes de presentar las claves del marco conceptual sistemista de las normas contables, es necesario, resumir el marco epistemológico en que nos sustentamos para hacer la propuesta como alternativa a los problemas de información financiera de las pequeñas entidades. Nuestro marco epistemológico es el siguiente: Toda ciencia se construye sobre la base de principios o proposiciones primitivas, verdaderas y evidentes, de los cuales se infiere un determinado conjunto de proposiciones con rango científico, con ellas se construye el sistema de relaciones teóricas en cada ciencia o teoría científica. Esas bases son los fundamentos científicos, que pueden ser axiomas o proposiciones con función axiomática. Ellos son los principio-guías que orientan racional y científicamente la teorización científica, la estructuración de un sistema explicativo. Los elementos de esos principios contructivos son sus categorías. En este contexto, los fundamentos científicos son aspectos que tienen propiedades objetivas y que no dependen de nuestras convenciones. Al ser leyes fundamentales 17

registran necesidades, más no establecen necesidades convencionales. En tal sentido, los fundamentos científicos son objetivas y no convencionales, son aceptados mundialmente sin imposición alguna. Por tanto, consideramos que la ciencia contable se desarrolla como cualquier otra ciencia con los parámetros epistemológicos que se le exigen a toda ciencia. Esta es la razón de que en el presente estudio proponemos un modelo y un marco conceptual basado en el método científico que es hipotético-deductivo por excelencia. Pero no por ello, la ciencia contable tiene uniformidad teórica, hay muchas corrientes, tendencias y paradigmas de desarrollo científico. El siguiente gráfico ilustra todas esas propuestas:

Fuente: Autor, 2011.

El gráfico nos muestra que las investigaciones científico-contables se nutren de todas las corrientes y tendencias epistemológicas de la contabilidad, esta forma de desarrollar una ciencia sólo es posible con el enfoque sistémico. Un enfoque que adoptamos para nuestra propuesta de una metodología, un modelo y un marco conceptual para el desarrollo de las normas contables. Hasta aquí un resumen de nuestro marco epistemológico. Ahora sí, de entrada definimos al marco conceptual como un sistema de conceptos que permite estructurar o construir sistemas. El mejor enfoque para construir sistemas es el enfoque sistémico. Por esa razón el siguiente marco conceptual es sistemista que posibilitará la construcción de normas contables. Las claves o 18

categorías que permite construir normas contables son el método, la regla, la teoría y el modelo. Estas claves explican el proceso a seguir en la construcción de las normas contables. Es necesario tener explicitado los mecanismos de funcionamiento de cada una de las claves. 2.1. Método de construcción de normas contables No hay reglas conocidas para descubrir o inventar nada totalmente nuevo: el método y el trabajo arduo no sustituyen a la originalidad. La creatividad implícita en detectar problemas de interés, en dar con soluciones novedosas o en inventar nuevas normas o procedimientos puede obtenerse con entrenamiento (Bunge, 1997). Sin embargo, sí existen estrategias y tácticas de investigación: de esto trata la metodología. Los métodos difieren en generalidad. Así pues, en principio, el método experimental se puede utilizar en todas las disciplinas que tratan sobre hechos a nuestro alcance. Otros métodos, como la heurística o las aproximaciones sucesivas, son más especializados. Otros más, como los que se emplean para construir normas son todavía más específicos (Bunge, 1997).. La estrategia más general para trabajar en la construcción de las normas es el método científico, que se puede resumir como la siguiente secuencia de pasos (Diez & Moulines, 1997): ◘ ◘ ◘ ◘ ◘ ◘ ◘ Elección de un campo de investigación Revisión del conocimiento previo en ese campo Identificación de un problema de conocimiento Formulación o reformulación precisa del problema Examen del conocimiento previo en busca de elementos que puedan ayudar a resolver el problema Elección o invención de una hipótesis tentativa que parezca prometedora Prueba conceptual de la hipótesis, para ver si es compatible con el cúmulo del conocimiento previo sobre el asunto (pues pudiera tratarse de una conjetura insensata a la que no vale la pena dar curso) Sacar algunas conclusiones comprobables de la hipótesis (generalmente con la ayuda tanto de los supuestos como de los datos subsidiarios) Diseñar una prueba empírica (observacional o experimental) de la hipótesis o de alguna consecuencia de ella Prueba empírica real de la hipótesis: búsqueda de pruebas favorables o desfavorables (de ejemplos y contraejemplos) Examen crítico y, cuando sea necesario, elaboración estadística de los datos (por ejemplo, eliminación de los datos anómalos y cálculo del error promedio) 19

◘ ◘ ◘ ◘

◘ Evaluación de la hipótesis a la luz de su compatibilidad tanto con el conocimiento previo como con las nuevas pruebas empíricas ◘ Luego, si los resultados de las pruebas no son concluyentes, diseño y ejecución de nuevas pruebas, tal vez usando métodos especializados diferentes ◘ Si los resultados de las pruebas son concluyentes, aceptación, modificación o rechazo de la hipótesis ◘ Si la hipótesis se confirma sólidamente, verificar si su aceptación obliga a algún cambio (enriquecimiento o corrección) en el conocimiento previo ◘ Identificación y manejo de los nuevos problemas que surgen de la confirmación de la hipótesis ◘ Repetición de la prueba y reexamen de su posible impacto sobre el conocimiento previo (ninguno, ganancia o pérdida de precisión, resultados cualitativamente nuevos, etcétera.). Todo este proceso con algunas variaciones no tan afortunadas se utiliza en la actualidad en la construcción de normas en el IASB. La función principal de las reglas de método y de las máximas heurísticas es ayudar a buscar la verdad y la efectividad de las normas. Distinguimos tres clases de reglas de método en las ciencias contables: ◘ Reglas para encontrar hechos, ◘ Reglas para evaluar el valor de verdad de las proposiciones (datos e hipótesis) respecto de los hechos, y ◘ Metarreglas para evaluar la eficacia de las reglas. Así pues, el manual de operación para el uso de un instrumento de medición contiene reglas de la primera categoría. Tales reglas son específicas: están ligadas al diseño particular del instrumento de medición y al objeto medido correspondiente. Por tanto, la metodología tiene muy poco que decir acerca de ellas. La metodología trata con las reglas de las dos categorías restantes. Éstas implican los conceptos claves de verdad y eficiencia, que deben distinguirse de los criterios correspondientes. De hecho, un criterio de verdad es una regla para evaluar el valor de verdad de proposiciones de alguna clase; así que presupone el concepto de valor de verdad. Del mismo modo, un criterio de eficiencia es una regla para evaluar la eficiencia de una regla, procedimiento o norma; en consecuencia presupone el concepto de eficiencia (Bunge, 1999b). Ahora enlistaré y esbozaré algunos de los criterios más usados para evaluar la construcción de las normas contables. 20

◘ Constitución correcta. La oración u oraciones que designan la proposición o proposiciones en cuestión deben obedecer las reglas de la sintaxis (lingüística o matemática). Si contienen magnitudes (predicados numéricos), las ecuaciones e inecuaciones deben ser dimensionalmente homogéneas. ◘ Precisión. Los predicados deben ser tan precisos como sea necesario; es decir, la vaguedad perjudicial debe minimizarse, pero tolerarse la vaguedad inocente. ◘ Significancia. El referente o referentes y el sentido de la proposición o proposiciones deben identificarse de manera explícita con ayuda de otras proposiciones, especialmente los supuestos semánticos. ◘ Congruencia interna. Una teoría no debe contener contradicciones obvias, y si se descubren deben ser eliminadas reformulando o abandonando las suposiciones que las generan. ◘ Congruencia externa. La proposición o proposiciones deben ser compatibles con el grueso del conocimiento. ◘ Comprobabilidad. La proposición o proposiciones deben ser confirmables (mediante casos favorables) y, en la mayoría de los casos, asimismo refutables (mediante contraejemplos). ◘ Buen ajuste. Una hipótesis que puede verificarse directamente contra datos empíricos debe ajustarse bien a ellos. Para resumir, existe una estrategia óptima para construir normas contables: el método científico, y tantas tácticas como campos de investigación. 3.2. Regla de construcción de normas contables Ahora, también necesitamos reglas para construir normas. Necesitamos, entre otras, reglas para estructurar enunciados prescriptivos, reglas de conducta y reglas para pasar de supuestos a conclusiones. Y es necesario que tengamos claro cuál es la naturaleza de las reglas y sus fundamentos en la construcción de normas. En particular, necesitamos saber si las reglas pueden ser verdaderas o sólo eficientes, así como diseñar reglas pertinentes y eficientes, esto es, reglas que nos ayuden a alcanzar nuestros objetivos (Villoro, 1995). Una regla es una instrucción para hacer algo definido con las cosas, los procesos o las ideas (Quintanilla, 1999). Algunas actividades humanas se rigen por reglas, otras no; e incluso aquellas actividades que están sujetas a reglas no siempre siguen reglas explícitas: el conocimiento tácito existe. Hay reglas de inferencia, pero sólo cubren la deducción. La analogía y la inducción no están sujetas a reglas, porque dependen del contenido. Dicho de otro modo, no existen la lógica analógica ni la lógica inductiva (Atocha, 1998).

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Las reglas, como la construcción de las normas contables, al ser instrucciones y no proposiciones, no pueden ser verdaderas ni falsas. En cambio, las reglas pueden ser pertinentes (para la meta que se tiene delante) y eficientes hasta cierto punto. Esto es evidente en la forma general de las reglas más sencillas, que es: Para alcanzar el objetivo G, utilícese el medio M. A condición de la siguiente metarregla, o regla sobre reglas, esto es: MRl: Toda regla técnica debería estar basada en un enunciado de ley científico. En caso de que una regla así fundamentada no fuera lo bastante eficaz, podemos intentar una segunda: MR2: Para mejorar la eficacia de una regla técnica, remplácese el enunciado de ley que la sustenta. Si fallan repetidos intentos de este tipo, intentaremos una tercera metarregla: MR3: Si el objetivo dado resulta inalcanzable, remplácese por uno diferente, ya sea más modesto o más ambicioso. Una de las principales diferencias entre la técnica precientífica y la científica es que la primera emplea exclusivamente reglas empíricas, mientras que la tecnología moderna utiliza sobre todo reglas basadas en leyes científicas (Moulines, 1993). Sin embargo, no existe una correspondencia biunívoca entre el conjunto de reglas y el conjunto de leyes: primero, porque para muchas leyes científicas todavía hay que encontrar una aplicación práctica; segundo, y más importante todavía, porque toda ley científica es la base actual o potencial para dos reglas tecnológicas, una para lograr que algo se haga y la otra para evitarlo. En efecto, considérese el enunciado de ley más sencillo posible, por ejemplo uno que tenga la forma condicional "Si M, entonces G". Este enunciado por sí solo es el fundamento de un par de reglas: Rl: Para obtener G, hágase M (o hágase que M tenga lugar). R2: Para impedir que G tenga lugar, absténgase de hacer M (o impídase que M tenga lugar). Diremos que estas reglas son mutuamente duales. Tomemos, por ejemplo, la generalización bien establecida de que el desempleo tiende a congelar o bien a deprimir los salarios. Esta proposición se puede enunciar de la siguiente manera: "Si el desempleo aumenta, los salarios no se incrementan". Dos reglas son posibles: Rl: Para mantener los salarios bajos, promuévase el desempleo.

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R2: Para aumentar los salarios, créense nuevos empleos. La primera regla la recomiendan los conservadores, que sostienen que en una economía sana hay una tasa "natural" de desempleo, aunque no dicen si es del 2, 4, 6, 8 o 10 por ciento. La segunda regla la recomienda el resto del mundo. 4.3. Teoría y Modelo de construcción de normas contables Necesitamos de una teoría para construir normas y debemos tener precisado esta categoría. ¿Qué es una teoría? Todas las teorías son formalmente similares: todas son sistemas hipotético-deductivos. Pero en tanto que las teorías en las matemáticas puras son a priori, cualquier teoría cuyo objetivo sea describir hechos debe dar cabida a información factual, para poder ser contrastada con hechos. Todo axioma de una teoría factual es una hipótesis y por tanto está sujeto a refutación por los datos empíricos (casi siempre vía algún teorema, o sea, vía consecuencias lógicas). Y sólo los axiomas de una teoría abstracta no son sujetos de interpretación. Todas las teorías matemáticas se interpretan en términos matemáticos, y todas las teorías de las ciencias factuales y de las técnicas se interpretan en términos factuales (Mosterín, 1984). Obviamente, las teorías de la construcción de normas no nacen plenamente desarrolladas. Se inician como conjuntos más bien desordenados de proposiciones algo desarticuladas que contienen conceptos más o menos confusos. Si es que se desarrollan esos embriones, lo hacen mediante la adición y la reducción, la ejemplificación y la generalización, el refinamiento de conceptos (en especial la exactificación) y la contrastación con datos empíricos. Pero la mayoría de las teorías en embrión no llegan a la madurez, ya sea porque los datos empíricos las matan, porque las personas que las manejan no saben cómo cultivarlas o porque los problemas a los que están enfocadas han dejado de ser interesantes. Las ventajas principales de teorizar son las siguientes (Mosterín, 1999): 1. una teoría unifica hipótesis que antes se encontraban dispersas; 2. semejante unificación posibilita la demostración (deducción) de ciertas hipótesis en razón de otras; 3. algunas de estas consecuencias pueden ser nuevas, es decir, desconocidas hasta antes de que la teoría fuera propuesta; 4. el apoyo mutuo de los componentes de una teoría facilita examinarlos críticamente uno por uno a la luz de los restantes; 5. toda confirmación de uno de los componentes de la teoría refuerza indirectamente a los restantes;

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6. todo contraejemplo a uno de los componentes de la teoría suscita dudas acerca de los demás. Obviamente, las teorías bien organizadas -esto es, axiomatizadas- poseen todas estas virtudes en su más alta expresión. Nuestro siguiente tema será la naturaleza de los modelos. Un modelo teórico de cosas de una clase determinada es una teoría específica: es decir, un sistema hipotético-deductivo de corto alcance. Distinguimos dos clases de modelo teórico en lo que toca al modo de construcción: libre y ligado. Un modelo libre es el que se obtiene a partir de la nada, en tanto que un modelo ligado es una especificación, o "aplicación", de una teoría general a un campo incluido en la clase referencial de la teoría general. CAPÍTULO III: CONTABLES MODELO HIPOTÉTICO-DEDUCTIVO DE LAS NORMAS

Luego de haber organizado y caracterizado nuestro marco conceptual y saber cómo funcionan en el proceso de construcción de normas, pasamos a desarrollar el modelo hipotético-deductivo (método científico) de las normas contables. Esas normas contables que son necesarias para el desarrollo de las pequeñas entidades deben construirse en función del proceso contable. El modelo contable debe describir, explicar y predecir-retrodecir el proceso contable para ello presentamos las exigencias técnicas de cada uno de ellos. 3.1. Descripción del proceso contable Lo menos que podemos esperar de un estudio científico del proceso contable es una descripción de los hechos contables —es decir, una respuesta a algunas de las preguntas que plantean, por ejemplo, ¿qué es tal cosa?, ¿qué ocurrió, dónde, cuándo? Pero antes de describir un hecho contable debemos asegurarnos, en la medida de lo posible, que éste ha ocurrido, o al menos pudo haber ocurrido. Es decir, debemos empezar por descubrir o por suponer el hecho contable en cuestión. Una vez que se ha descubierto un hecho, o bien se lo ha supuesto, normalmente no nos precipitamos a dar cuenta de él. Más bien lo sopesamos para decidir si vale la pena describirlo en detalle. Esta evaluación es particularmente importante en nuestros días, en que todos sufrimos de una sobrecarga de información. Es obvio que la importancia o la "significación" que le atribuimos a cualquier hecho depende del enfoque que adoptemos: de nuestro bagaje de conocimientos y de nuestra filosofía, de los problemas que nos interesan, de nuestros objetivos y de los métodos que manejamos bien o que queremos aprender (Castells, 2000).

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Las descripciones del proceso contable se pueden formular en lenguaje ordinario o en lenguaje científico. Las descripciones en lenguaje ordinario son suficientes para la vida diaria, pero insuficientes para fines científicos o tecnológicos. La ciencia y la tecnología añaden sus propias palabras y símbolos para designar sus conceptos específicos o técnicos, algunos de los cuales se refieren a entidades, propiedades y acontecimientos inaccesibles a la inspección ordinaria o inexplicable en términos del conocimiento común (Echevarría, 1999). Las descripciones más precisas (aunque no necesariamente las más verdaderas) son las teóricas: esto es, las descripciones que utilizan el lenguaje exacto de una ciencia genuina. Por ejemplo, el cambio se puede describir con exactitud mediante matrices insumo-producto, ecuaciones diferenciales u otras fórmulas matemáticas, junto con las suposiciones semánticas que le dan significado objetivo a algunos de los predicados incluidos en las fórmulas (Bunge, 1997). Sin embargo, por precisa que sea, ninguna descripción puede apagar nuestra sed de comprensión. Pero no nos dice por qué pasa. Si queremos entender qué hace que ocurra, debemos tratar de explicarla. Para decirlo en menos palabras: queremos saber qué hace que las cosas se muevan (Achinstein, 1989). 3.2. Explicación del proceso contable La descripción del proceso contable es necesaria pero insuficiente: queremos saber el porqué, no sólo el qué, el dónde, el cuándo, de dónde o hacia dónde. Explicar una cosa, entonces, es mostrar cómo funciona, y explicar un hecho contable es mostrar cómo se originó. Explicamos las totalidades por sus partes y viceversa; el presente por el pasado; las acciones (o inacciones) por intereses, elecciones y constreñimientos -y así sucesivamente (Achinstein, 1989). Las explicaciones pueden ser correctas o incorrectas, científicas o no científicas, profundas o superficiales, etc. En todos los casos explicamos los hechos invocando un mecanismo u otro, perceptible u oculto, conocido o sospechado. El comportamiento de las cosas simples no requiere de explicación, porque no tienen "maquinaria" es decir, mecanismos que las hagan funcionar (Bunge, 1999b). 3.3. Predicción y Retrodicción del proceso contable Predecir o vaticinar el proceso contable es, por supuesto, hacer conjeturas acerca de lo que pasará, o al menos de lo que es probable que ocurra. De la misma manera, la retrospección, o retrodecir, es hacer conjeturas acerca de lo que ha pasado, o de lo que pudo haber ocurrido. En la ciencia básica, la predicción y la retrospección tienen dos funciones: ayudarnos a conocer el futuro y el pasado, respectivamente, simplemente por conocerlos, y probar hipótesis (Diez & Moulines, 1997). 25

La función principal de la predicción en la vida diaria, los negocios, la política y la tecnología es ayudar a diseñar planes de acción: para prepararnos para el futuro o para cambiar el presente de manera que nos lleve a un futuro más deseable. (Ésta es la razón por la cual no hay nada, además de la competencia, que los hombres de negocios detesten más que la incertidumbre resultante de la impredictibilidad). En el reino de la acción, la retrospectiva desempeña un papel más modesto que la predicción. Pero cuando se lleva a cabo, su objetivo no es sólo descubrir el pasado sino aprender de él para darle forma al futuro (Diez & Moulines, 1997). Hay que distinguir la predicción científica tanto de la predicción intuitiva en el caso de la predicción en el proceso contable. Las predicciones intuitivas se hacen sobre la base del conocimiento ordinario y casi siempre están matizadas por un optimismo sin fundamento, como sugiere el descubrimiento de que dos terceras partes de los nuevos negocios duran menos de cinco años. Las profecías no tienen fundamento y son categóricas: no se basan en conocimientos fidedignos y son más bien incondicionales que hipotéticas. En contraste, las predicciones científicas se basan en el conocimiento de las condiciones presentes, así como en las leyes, normas o tendencias específicas del objeto en cuestión. En consecuencia, son de la forma "Si el estado presente de X es tal o cual, y X encaja en tal o cual pauta, entonces el estado futuro de X será tal o cual". Si el futuro resulta ser lo que se predijo, la generalización o generalizaciones involucradas serán confirmadas, de manera que podrán seguir usándose hasta nuevo aviso. (Ninguna conclusión se sigue válidamente de A => B juntamente con B.) Y si los futuros acontecimientos no cumplen la predicción, sabremos que cuando menos una de las condiciones que ocurren en el antecedente del condicional es falsa. (De hecho, A => B y ¬B implican conjuntamente ¬A.) Así, las fallas en las predicciones científicas son tan útiles en lo que al conocimiento se refiere como sus éxitos. En cambio, nada se aprende de la confirmación o de la refutación de profecías, pues no están plan-teadas en forma condicional: no prueban ninguna hipótesis (Haack, 1997). No hay diferencia lógica entre la predicción científica y la explicación. Las dos son argumentos de la forma: A => B y A, luego B. La diferencia entre ellos se refiere al contenido, no a la forma. De hecho, a diferencia de las explicaciones, las predicciones no necesitan recurrir a ningún mecanismo (Haack, 1997). Existen varios tipos de predicción y retrospectiva científicas. Los más exactos se apoyan en leyes teóricas. Es decir, tienen la forma: Ley y circunstancia, de donde el hecho predicho (o retrodicho). En realidad las leyes teóricas se refieren a propiedades o características de los hechos más que a hechos completos. Entonces el esquema es: Ley para la propiedad P y el valor presente de P, de donde el valor final (o previo) de P. De modo más realista: Leyes para el grupo de propiedades P y los valores iniciales de los miembros de P, de donde los valores posteriores (o anteriores) de P (Echevarría, 1999). 26

3.4. Síntesis del Modelo Hipotético-Deductivo: Emergencia, Divergencia, Convergencia o Sistematización El modelo hipotético-deductivo de las normas contables empieza por describir los hechos contables que se manifiestan en el proceso contable. Como la descripción es limitada, es necesario explicar esos hechos. Si tenemos una explicación para los hechos y fenómenos contables que ocurren en un proceso contable entonces también podemos predecir o retrodecir en perspectiva teórica. Cuando la descripción, la explicación y la predicción son funciones sistémicas de la construcción de las normas contables pueden ocurrir tres escenarios básicos: emergencia, divergencia y convergencia. La emergencia se da cuando surge una norma para regular algo que antes no existía pero que ahora sí, como por ejemplo la contabilización del medio ambiente. La divergencia es aquel proceso en que una norma se establece en un centro y si impone la aplicación en otros escenarios pero que para aplicarse deben ser adaptadas. Y la convergencia es proceso en el que existe necesidad de una norma contable y debe uniformizarse los procesos y las prescripciones de dichos procesos. Lo anterior se explica porque la historia del conocimiento humano es la historia de la búsqueda de la verdad (ciencia y humanidades) o de la eficiencia (tecnología). Esta búsqueda está jalonada por sucesos de dos tipos: la separación de una nueva disciplina (o especialización o divergencia) y la fusión o integración (o convergencia). La especialización es exigida por la diversidad del mundo y la creciente riqueza de nuestras herramientas mentales, en tanto que la integración es requerida por la contraposición entre la fragmentación del conocimiento y la unidad del mundo. Visto así, ¿cuál es la alternativa epistemológica y metodológica en la construcción de normas y en el estudio de los procesos contables? La respuesta es una: la única alternativa viable y pertinente tanto a la construcción de normas como al estudio de los procesos contables es el sistemismo. Porque el sistemismo comprende que la división o divergencia es necesario en algunos escenarios y esto es así pues a medida que el conocimiento sobre un tema aumenta en amplitud y profundidad, exige una mayor especialización. El sistemismo también comprende a la convergencia pues considera que dicho proceso se debe a que el mundo real es uno, y muchos procesos, si bien difieren respecto de ciertos rasgos, comparten otros. Y, finalmente, de acuerdo al sistemismo la explicación de la emergencia frecuentemente requiere de la convergencia de dos o más formulaciones o construcciones teóricas, la convergencia puede, a su vez, explicar o incluso predecir la emergencia.

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Las consideraciones precedentes poseen una importancia fundamental en la cuestión de la relación entre la profundidad y la amplitud de una investigación. Sin embargo, la clara superioridad de las estrategias transdisciplinarias respecto de las unidisciplinarias en relación con el abordaje de problemas polifacéticos y multinivel desafía la concepción unilateral y hace viable y pertinente sólo al sistemismo en la construcción de normas contables y en el estudio de los procesos contables. CAPÍTULO IV: MODELO CONTABLE PARA PEQUEÑAS ENTIDADES SIN RESPONSABILIDAD PÚBLICA – NICP 4.1. Antecedentes del Modelo Se ha detectado que uno de los cambios más notables experimentados en los últimos tiempos por los sistemas contables, también sus modelos, es su orientación hacia la predicción, en lugar de mantener el objetivo tradicional de control, cambio que, sin duda, se debe a la influencia del entorno. Según Jorge Túa: los objetivos de los sistemas contables de los diferentes países se han configurado paulatinamente bajo la influencia de las características del entorno en el que operan, es decir, de las condiciones socioeconómicas en que se desenvuelve la producción de información financiera, tales como el grado y tipo de desarrollo económico que han alcanzado y, más concretamente, la manera en que se han desarrollado los sistemas de financiación empresarial, que han condicionado las demandas de información y las finalidades de la misma que se han producido en cada uno de ellos (Tua Pereda, 2000). La clasificación de los sistemas contables: sistemas de control y sistemas de predicción aparecen sintetizadas en el cuadro adjunto.

Fuente: Tua Pereda (2009)

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Bajo el supuesto anterior, el modelo que presentamos para pequeñas entidades será un mix entre el modelo contable de control el de predicción, ya que los requerimientos de información relevados a los usuarios internos de las entidades sin responsabilidad pública, no sólo está asociados al control patrimonial sino también a la gestión de la eficiencia y la productividad empresarial. Además las pequeñas empresas deben de vincularse a una adecuada liquidación de impuestos (que es parte de su responsabilidad pública con la sociedad), por tanto el modelo debe de contener rasgos fiscales, y finalmente considerar financistas (formales e informales) interesados en defender su crédito, a quienes finalmente se debe de reportar. 4.2. Finalidad del Modelo Establecer los conceptos relacionados con la preparación y presentación de los EE. FF., para usuarios internos o externos pero sin responsabilidad pública. 4.3. Propósitos del Modelo a. Ayudar a la AIC en e! desarrollo de Normas Interamericanas de Contabilidad para Pequeñas Entidades - NICP. b. Ayudar a la AIC a promover la armonización de las regulaciones y procedimientos relativos a la presentación de EE.FF., con el fin de fundamentar adecuadamente cada modelo específico que se utilice en el procesamiento de la información contable. c. Ayudar a los organismos nacionales de normalización contable a la hora de desarrollar sus propias normas. d. Ayudar a los Contadores a desarrollar normas alternativas cuando las especificidades de las entidades lo exijan. Este Modelo no es una Norma Internacional de Contabilidad, y por tanto no define reglas para ningún tipo particular de valoración o presentación. 4.4. Usuarios del modelo a. Gestores y Directivos de la Entidad. Interesados en el control de los escasos recursos con que cuentan este tipo de entidades y su uso eficiente en el cumplimiento de sus objetivos, además en la toma de decisiones para la mejora de la productividad empresarial.

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b. Empleados Los empleados y los sindicatos están interesados en la información acerca de la estabilidad y rendimiento de sus empleadores. También están interesados en la información que les permita evaluar la capacidad de la empresa para afrontar las remuneraciones, y otras ventajas obtenidas de la empresa. c. Proveedores y otros acreedores Los proveedores y los demás acreedores están interesados en la información que les permita determinar si las cantidades que se les adeudan serán pagadas cuando llegue su vencimiento. Probablemente, los acreedores comerciales están interesados en la empresa por períodos más cortos que los prestamistas, a menos que dependan de la continuidad de la empresa por ser ésta un cliente importante. d. Clientes Los clientes están interesados en la información acerca de la continuidad de la empresa, especialmente cuando tienen compromisos a largo plazo, o dependen comercialmente de ella. e. Administraciones Públicas y sus organismos Las Administraciones Públicas y sus organismos están interesados en la recaudación y distribución de los recursos del estado y, por tanto, en la actuación de las empresas. También recaban información para regular la actividad de las empresas, fijar políticas fiscales y utilizarla como base para la construcción de las estadísticas sobre la renta nacional y otras similares. 4.5. Objetivos de los EE.FF. El objetivo de los EE.FF., es suministrar información acerca de la situación financiera, y los resultados de su desempeño. Los EE.FF., también muestran los resultados de la administración llevada a cabo por la gerencia, dando cuenta de la eficiencia y la productividad en la gestión. Aquellos usuarios que desean evaluar la administración o responsabilidad de la gerencia, lo hacen para tomar decisiones económicas como pueden ser, por ejemplo, si incrementar o retirar su inversión en la empresa, o si continuar o reemplazar a los administradores encargados de la gestión de la entidad. Las decisiones económicas, que toman los usuarios de los EE.FF., requieren una evaluación de la capacidad que la empresa tiene de generar efectivo u otros

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recursos equivalentes al efectivo para la misma, así como la proyección temporal y la certeza de tal generación de liquidez. 4.6. Principios del Modelo a. Devengo Con el fin de cumplir sus objetivos, los EE.FF., se preparan sobre la base de la acumulación o del devengo contable. Según esta base, los efectos de las transacciones y demás sucesos se reconocen cuando ocurren (y no cuando se recibe o paga dinero u otro equivalente al efectivo), asimismo se registran en los libros contables y se informa sobre ellos en los EE.FF., de los ejercicios con los cuales se relacionan. Los EE.FF., elaborados sobre la base contable del devengo informan a los usuarios no sólo de las transacciones pasadas que suponen cobros o pagos de dinero, sino también de las obligaciones de pago en el futuro y de los recursos que representan efectivo a cobrar en el futuro. Por todo lo anterior, tales estados suministran el tipo de información acerca de las transacciones y otros sucesos pasados, que resulta más útil a los usuarios al tomar decisiones económicas. b. Empresa en funcionamiento Los EE.FF., se preparan normalmente sobre la base de que la empresa está en funcionamiento, y continuará sus actividades de operación dentro del futuro previsible. Por lo tanto, se asume que la empresa no tiene intención ni necesidad de liquidar o reducir significativamente sus actividades. Si tal intención o necesidad existiera, los EE.FF., también que prepararse sobre una base diferente y, si así fuera, se revelará información sobre la base utilizada. 4.7. Características cualitativas del Modelo Las cuatro principales son: Fiabilidad, Comprensibilidad, Comparabilidad y Sustancia sobre la Forma. a. Fiabilidad Para ser útil, la información debe ser fiable. La información posee la cualidad de fiabilidad cuando: Está libre de error material y de sesgo o prejuicio. Los usuarios 31

pueden confiar en que es la imagen fiel de lo que se pretende representar, o de lo que puede esperarse razonablemente que represente. b. Comprensibilidad Una cualidad esencial de la información suministrada en los EE.FF., es que sea fácilmente comprensible para los usuarios. Para este propósito, se supone que los usuarios tienen un conocimiento razonable de las actividades económicas y del mundo de los negocios, así como de su contabilidad, y también la voluntad de estudiar la información con razonable diligencia. No obstante, la información acerca de temas complejos que debe ser incluida en los EE.FF., a causa de su relevancia para la toma de decisiones económicas por parte de los usuarios, no debe quedar excluida sólo por la única razón de que puede ser muy difícil de comprender para ciertos usuarios. La relevancia en nuestro modelo está asociada a su materialidad y no a la ligazón con métodos de valoración para determinar flujos de beneficios económicos futuros que forman parte de modelos contables predictivos. d. Comparabilidad Los usuarios deben ser capaces de comparar los EE.FF., de una empresa a lo largo del tiempo, con el fin de identificar las tendencias de la situación financiera y del desempeño. También deben ser capaces de comparar los EE.FF, de empresas diferentes, con el fin de evaluar su posición financiera, desempeño y cambios en el patrimonio. La necesidad de comparabilidad no debe ser confundida con la mera uniformidad, y tampoco debe permitirse que llegue a ser un impedimento para la introducción de normas contables mejoradas. No es apropiado, para una empresa, continuar contabilizando de la misma forma una transacción u otro suceso si el método adoptado no guarda las características cualitativas de relevancia y fiabilidad. También es inapropiado para una empresa conservar sin cambios sus políticas contables cuando existan otras más relevantes o fiables. e. Sustancia sobre la Forma Entre las características asociadas a la fiabilidad, pero también a la relevancia (propias del modelo contable predictivo) el Marco Conceptual del IASB incluye la preeminencia del fondo sobre la forma, afirmando al respecto que: ◘ si la información sirve para representar fielmente las transacciones y demás sucesos que se pretender reflejar, es necesario que éstos se contabilicen y presenten de acuerdo con su sustancia y realidad económica, y no meramente según su forma legal; ◘ la razón es que en las transacciones y demás sucesos la sustancia no siempre es consistente con lo que aparenta su forma legal o trama externa. 32

Nuestro modelo toma este principio para alejarla en su proceso de generación de información de las restricciones de orden fiscal, como por ejemplo cuando se impone con los llamados límites tributarios al reconocimiento de gastos sujetos a la existencia de documentos o comprobantes físicos, en tanto que para nuestro modelo prima la realidad económica antes que la realidad formal. 4.8. Matriz de básico de Elementos de los Estados Financieros para Pequeñas Entidades sin Responsabilidad Pública. Los EE.FF., reflejan las transacciones y otros sucesos, agrupándolos en grandes categorías, de acuerdo con sus características económicas. Estas grandes categorías son los elementos de los EE.FF. Los elementos relacionados directamente con la valoración de la situación económica en el balance son los activos, los pasivos y el patrimonio neto. Los elementos directamente relacionados con la valoración del desempeño en el estado de ganancias y pérdidas son los ingresos y los gastos. ACTIVO Bienes, derechos y otros recursos controlados económicamente por la empresa resultante de sucesos pasados. No consideramos la restricción de generación de beneficios económicos futuros para el reconocimiento de activos, a fín de alejarla de los valores de mercado en la tarea de medición de dichos elementos. Se mantiene como requisito, que dicho elemento pueda medirse con fiabilidad. PASIVO Obligaciones actuales surgidas como consecuencia de sucesos pasados, para cuya extinción la empresa espera desprenderse de recursos. PATRIMONIO Constituye la parte residual de los activos de la empresa, una vez deducidos todos sus pasivos. Incluye aportaciones realizadas, por sus socios o propietarios, los resultados acumulados y otras variaciones que le afecten. 4.9. Métodos de Valorización de No Mercado Coherente con las características cualitativas de la información descritas en nuestro modelo contable para entidades sin responsabilidad pública, describimos métodos de valorización múltiples, alejándonos del monismos historicista que 33

privilegia el interés fiscal. Por ello se plantean los siguientes: Costo Histórico, Valor de Reposición, Valor de Liquidación. a. Costo Histórico Apropiado para describir aspectos pasados de activos y pasivos, es decir, el sacrificio realizado en la adquisición de los primeros y el beneficio obtenido por tenencia de pasivos. Es el criterio que, en líneas generales, mejor cumple el requisito de fiabilidad u objetividad. b. Valor de Reposición Puede ser el mejor sustituto del valor histórico para medir los beneficios potenciales de los activos a largo plazo destinados al uso más que a la venta y adquiere un importante significado cuando se producen cambios importantes en los precios o en las condiciones tecnológicas tras la adquisición de los activos. c. Valor de Liquidación Puede ser un sustituto adecuado del valor histórico para medir los beneficios o sacrificios potenciales en activos y pasivos, para los que se espera una venta o liquidación en un relativamente corto espacio de tiempo, a la vez que puede ser útil para evaluar cursos alternativos de acción, tales como costes de oportunidad. 4.10. Plan de Cuentas Básico propuesto Teniendo en cuenta lo anterior, presentamos un esquema básico de las cuentas que reflejan los elementos de los Estados Financieros propios para las pequeñas entidades sin responsabilidad pública. Veamos.
CTA 101 104 121 168 201 330 390 4011 4017 406 407 411 415 421 451 469 DESCRIPCION CAJA - EFECTIVO BANCO CUENTA CORRIENTE CUENTAS POR COBRAR COMERCIALES OTRAS CUENTAS POR COBRAR - DIVERSAS MERCADERIAS INMUEBLES, MAQUINARIA, EQUIPOS, MUEBLES DEPRECIACION ACUMULADA IGV - IMPUESTO GENERAL A LAS VENTAS RENTA TERCERA CATEGORIA OTROS IMPUESTOS AFPs - ADMINISTRADORAS DE FONDOS DE PENSIONES SUELDOS Y SALARIOS POR PAGAR CTS - COMPENSAC. POR TIEMPO DE SERVICIOS CUENTAS POR PAGAR COMERCIALES PRESTAMOS FINANCIEROS POR PAGAR OTRAS CUENTAS POR PAGAR DIVERSAS

Activo

Pasivo

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501 591 592 621 631 651 Gasto 671 681 691 701 Ingreso 759 Resultado 891 Capital

CAPITAL UTILIDADES ACUMULADAS PERDIDAS ACUMULADAS GASTOS DEL PERSONAL GASTOS POR SERVIC. PREST. POR TERCEROS OTROS GASTOS DE GESTION GASTOS FINANCIEROS DEPRECIACION COSTO DE VENTAS VENTAS OTROS INGRESOS DE GESTION RESULTADO DEL EJERCICIO

Fuente: Elaboración propia

El plan contable simplificado para pequeñas entidades nos permite agrupar en familias todos los recursos de la empresa para poder llevar más fácilmente las cuentas de la misma. Esta agrupación nos permitirá en la práctica el poder trabajar con otros procesos más complejos. Las cuentas del plan contable están estructuras con fines de elaboración de la información de la información contable, por lo que consideramos que son las necesarias para el control y la gestión. Información adicional a este respecto se encuentra en el anexo del presente estudio. GUÍA DE DISCUSIÓN 1. ¿Se requiere un modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades que preparen información para uso interno y que no se encuentren obligadas de utilizar las Normas IFRS por no cumplir el principio de responsabilidad pública y por no preparar información contable para uso externo? 2. ¿El marco conceptual sistemista para la construcción de normas contables es apropiado para diseñar normas para un modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades? 3. ¿El modelo teórico sistemista es pertinente para el estudio de los procesos contables de las pequeñas entidades? 4. ¿El modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades estructurado con el enfoque sistemista cumple las exigencias mínimas del proceso de modelación? CONCLUSIONES [1].Las pequeñas entidades sin responsabilidad pública deben controlar y gestionar su patrimonio buscando alta productividad. Las normas contables actuales le crean más problemas que soluciones con respecto a ese propósito, por ello, se requieren normas especiales para sistematizar información contable simplificada que permita una gestión eficiente de 35

dichas entidades. Más aún, la metodología que se ha venido utilizando hasta la actualidad para la construcción de las normas contables actuales está mostrando sus debilidades, entre ellas, la complejidad aplicativa de las NIIF Pymes. Por el que, es necesario que se desarrolle un modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades que preparen información para uso interno y que no se encuentren obligadas de utilizar las Normas IFRS por no cumplir el principio de responsabilidad pública y por no preparar información contable para uso externo. [2].El modelo hipotético-deductivo para la construcción de las normas contables empieza por describir los hechos contables que se manifiestan en el proceso contable. Como la descripción es limitada, es necesario explicar esos hechos. Si tenemos una explicación para los hechos y fenómenos contables que ocurren en un proceso contable entonces también podemos predecir o retrodecir en perspectiva teórica. Cuando la descripción, la explicación y la predicción son funciones sistémicas de la construcción de las normas contables pueden ocurrir tres escenarios básicos: emergencia, divergencia y convergencia. La emergencia se da cuando surge una norma para regular algo que antes no existía pero que ahora sí. La divergencia es aquel proceso en que una norma se establece en un centro y si impone la aplicación en otros escenarios pero que para aplicarse deben ser adaptadas. Y la convergencia es proceso en el que existe necesidad de una norma contable y debe uniformizarse los procesos y las prescripciones de dichos procesos. [3].La alternativa epistemológica y metodológica en la construcción de normas y en el estudio de los procesos contables tanto al emergentismo, divergentismo como al convergentismo es el sistemismo. Porque el sistemismo comprende que la división o divergencia es necesario en algunos escenarios y esto es así pues a medida que el conocimiento sobre un tema aumenta en amplitud y profundidad, exige una mayor especialización. El sistemismo también comprende a la convergencia pues considera que dicho proceso se debe a que el mundo real es uno, y muchos procesos, si bien difieren respecto de ciertos rasgos, comparten otros. Y, porque de acuerdo al sistemismo la explicación de la emergencia frecuentemente requiere de la convergencia de dos o más formulaciones o construcciones teóricas, la convergencia puede, a su vez, explicar o incluso predecir la emergencia.

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ANEXOS Modelo de Estados Financieros Propuesto

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Modelo de Ratios de Gestión Propuesto

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RESUMEN MODELO TEÓRICO Y MARCO CONCEPTUAL DE NORMAS INTERAMERICANAS DE CONTABILIDAD PATRIMONIAL Y DE GESTIÓN PARA PEQUEÑAS ENTIDADES. NICP Una Propuesta Sistemista y Realista

Autor: Autentico y Tecnológico Perú, 2011. El presente trabajo propone un marco conceptual de construcción de normas contables y un modelo teórico para el estudio de los procesos contables, haciendo uso del enfoque sistémico como un método científico general y teniendo como concepción al realismo en la fundamentación de los presupuestos teóricos de la propuesta. A partir de estos fundamentos se desarrolla un modelo básico de contabilidad para pequeñas entidades que preparen información para uso interno y que no se encuentren obligadas de utilizar las Normas IFRS por no cumplir el principio de responsabilidad pública y por no preparar información contable para uso externo. Con este modelo propuesto las pequeñas entidades controlarán y gestionarán su patrimonio buscando alta productividad. Las normas contables actuales le crean más problemas que soluciones con respecto a ese propósito, por ello, se requieren normas especiales para sistematizar información contable simplificada que permita una gestión eficiente a las pequeñas entidades. Más aún, la metodología que se ha venido utilizando hasta la actualidad para la construcción de las normas contables actuales está mostrando sus debilidades, entre ellas, la complejidad aplicativa de las NIIF Pymes. Por eso, se requieren normas especiales para las pequeñas entidades, pues las existentes no son viables ni pertinentes su aplicación. Para cambiar esta situación es necesario estructurar o construir un nuevo marco conceptual y un nuevo modelo teórico de las normas contables que den cuenta y respondan a los problemas de las entidades con necesidades de información contable. Para construir esas normas especiales debemos utilizar el modelo hipotético deductivo. El modelo hipotético-deductivo de las normas contables empieza por describir los hechos contables que se manifiestan en el proceso contable. Como la descripción es limitada, es necesario explicar esos hechos. Si tenemos una explicación para los hechos y fenómenos contables que ocurren en un proceso contable entonces también podemos predecir o retrodecir en perspectiva teórica. Cuando la descripción, la explicación y la predicción son funciones sistémicas de la 41

construcción de las normas contables pueden ocurrir tres escenarios básicos: emergencia, divergencia y convergencia. La emergencia se da cuando surge una norma para regular algo que antes no existía pero que ahora sí, como por ejemplo la contabilización del medio ambiente. La divergencia es aquel proceso en que una norma se establece en un centro y si impone la aplicación en otros escenarios pero que para aplicarse deben ser adaptadas. Y la convergencia es proceso en el que existe necesidad de una norma contable y debe uniformizarse los procesos y las prescripciones de dichos procesos. La alternativa epistemológica y metodológica en la construcción de normas y en el estudio de los procesos contables tanto al emergentismo, divergentismo como al convergentismo es el sistemismo. Porque el sistemismo comprende que la división o divergencia es necesario en algunos escenarios y esto es así pues a medida que el conocimiento sobre un tema aumenta en amplitud y profundidad, exige una mayor especialización. El sistemismo también comprende a la convergencia pues considera que dicho proceso se debe a que el mundo real es uno, y muchos procesos, si bien difieren respecto de ciertos rasgos, comparten otros. Y, porque de acuerdo al sistemismo la explicación de la emergencia frecuentemente requiere de la convergencia de dos o más formulaciones o construcciones teóricas, la convergencia puede, a su vez, explicar o incluso predecir la emergencia. Lima, mayo 2011

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