JULIO

PALACIOS
DE HADBID

CATEDRÁTICO DE LA UMVEBSIDAD

'ANÁLISIS DIMENSIONAL
SEGUNDA CORREGIDA EDICIÓN

Y AUMENTADA

ESPASA.

CALPE,

S. A.

CATEDRÁTICO DE

LA UNIVERSIDAD DE MADRID

AN ÁLISIS DIMENSIONAL
SEGUNDA CORREGIDA EDICIÓN

Y AUMENTADA

ESPASA-CALPE,
MADRID 1 9 6 4

S. A.

ES

PROPIEDAD

©

Julio Palacios, Madrid, 1955 Printed in Spain

PRÓLOGO
Este libro ha resultado desmesurado. Lo que hay en él de fundamentalmente nuevo cabría en un par de capítulos. Pero la novedad es tal, y se halla tan en pugna con las ideas de cuantos autores se ocupan en cuestiones relacionadas con Análisis dimensional y hasta con las doctrinas filosóficas aceptadas por la mayoría de los físicos contemporáneos, que he juzgado imprescindible justificar mis asertos hasta la saciedad, y demostrar que, en todos los capítulos de la Física, el nuevo método aventaja a los preconizados por los tratadistas. Tras ensayos y rectificaciones que han durado muchos años, creo haber construido una teoría clara y sencilla de las magnitudes físicas. Mi confianza se basa en el beneplácito de mi colega el profesor Ricardo San Juan, que ha examinado minuciosamente mi manuscrito y me ha sugerido acertadas modificaciones. Le expreso por ello mi cordial gratitud. Lisboa, febrero 1955.

N.O Rgtr.v: 392-56
Depósito legal: M. 6.546-1964

r

Talleres tipográficos de la Editorial Espasa-Calpe, S. A. Ríos Rosas, 26. Madrid

INTRODUCCIÓN
Se debe al barón Jean Batiste Fourier (1) el haber aplicado a las magnitudes físicas el concepto geométrico de dimensión y, por ello, merece ser considerado como el precursor del Análisis dimensional. En su obra inmortal, Théorie analytique de la chaleur, establece el concepto de dimensión de modo tan claro y preciso que no podemos resistir la tentación de reproducirlo textualmente: «Es necesario hacer notar que cada magnitud, indeterminada o COll3tante, tiene una dimensión que le es propia, y que los términos de una ecuación no podrían ser comparados si no tuviesen el mismo exponente de dimensiones s «En la teoría analítica del calor, toda ecuación representa una relación entre las magnitudes coexistentes longitud, x; tiempo, t; temperatura, v; capacidad calorífioa por unidad de volumen, e; conductividad superficial, h, y conductividad térmica, K. Dicha relación no depende de la elección de la unidad de longitud que, por su propia naturaleza, es contingente.» Hace observar luego Fourier que las medidas de una misma cantidad están en razón inversa de las unidades que se empleen para medirla. Un cambio en la unidad de longitud no afecta ni a los tiempos ni a las temperaturas, pero sí influye sobre las medidas de h, e, y K. Basándose en la definición de estos coeficientes, deduce el cambio que experimentan cuando se altera la unidad de longitud y, generalizando el concepto geométrico, dice que «la dimensión de e con relación a la unidad de longitud vale - 3, la de K es - 1 Y la de h es - 2». Llama a estos números exponentes dimensionales con relación a la longitud, y hace análogas consideraciones con respecto a las otras dos variables, tiempo y temperatura, obteniendo el siguiente cuadro:

x Longitud ......... Tiempo .......... Temperatura ..... 1 O O O 1 O

11

K

h -2 - 1 -1

e

O O 1

-1 - 1 - 1

-3 O - 1

Llama Fourier la atención sobre la circunstancia de que el argumento de toda función que figure en una ley fisica, por ejemplo, una exponencial o una función trigonométrica, ha de tener nulos todos sus exponentes dimensionales, pues sólo así sucederá que su valor numérico sea independiente de las unidades que se elijan para medir longitudes, tiempos y temperaturas. En esta afirmación radica, según veremos, todo el Análisis dimensional. De la precedente exposición resulta claramente que, para Fourier, la dimensión, en singular, es un atributo peculiar de cada magnitud y que los exponentes dimensionales, lo que ahora se llaman dimensiones, son manifestaciones de dicho atributo. Las ideas de Fourier fueron aplicadas con gran éxito a fines del pasado siglo por Reynolds (2), Lodge (3), FitzGerald (4), Rücker (5), Jeans (6), y, muy especialmente, por lord Rayleigh (7). Las aplicaciones consístieron, primero, en la comprobación de la homogeneidad de las eouaciones con el fin de descubrir errores de cálculo y, después, por iniciativa principalmente de lord Rayleigh, se aplicó el Análisis dimensional a la resolución de problemas cuyo tratamiento directo presenta dificultades matemáticas insuperables. Lord Rayleigh empleó por primera vez las magnitudes con exponentes dimensíonales nulos en la Mecánica de fluidos y, por ello, merece ser considerado, después de Fourier, como el fundador del Análisis dimensional. Contribuyeron eficazmente a este desarrollo inicial los trabajos de Riabouchinsky en Rusia (8) y los de Planck (9) y Eínstein (10) en Alemania. El año 1914apareció en Norteamérica un trabajo de Buckingham (11) en el que se da una regla para averiguar el número de monomios de exponentes dimensionales nulos que pueden formarse con todas las magnitudes que intervienen en el fenómeno que se estudia. Tales monomios se denominan números 7t y, por eso, dio Bridgman a la citada regla el nombre de teorema de pi. En realidad, Fourier había ya previsto, según hemos visto, que toda ecuación física debía consistir en un monomio de dimensiones nulas igualado a una función cuyos argumentos tuviesen también dimensiones nulas, y el llamado teorema de pi era ya empleado tácitamente, pero con todo rigor, por los Físícos ingleses antes mencionados, especialmente por Jeans. Además, según hizo notar Métral (12), el teorema en cuestión

había sido ya enunciado por Vaschy (13) el año 1892, aunque sin referirse expresamente a los monomios de dimensión nula. De todos modos, el trabajo de Buckingham tuvo la fortuna de atraer la atención de físicos, matemáticos e ingenieros del mundo entero, que lo han sometido a crítica minuciosa. Consta el teorema de pi de dos partes. En la primera se trata de demostrar que toda ecuación física completa, esto es, que subsista cuando se cambian arbitrariamente las unidades fundamentales, puede tomar la forma:

en la que las 7ti son todos los monomios de dimensión nula, independientes entre sí, que pueden formarse con las magnitudes que intervienen en el problema. La segunda parte afirma que el número de tales monomios es igual a la diferencia, i = n - q, entre el número total de magnitudes y el de las fundamentales. La primera parte del teorema es la que más ha llamado la atención de los matemáticos. Primero, Levi-Civita (14) hizo notar que las ecuaciones homogéneas que se estudian en los cursos de Análisis no son las que se manejan en Física, sino en Geometría, y utilizó en su tratado de Mecánica funciones que son homogéneas, por separado, con relación a los diversos grupos de variables, las que representan longitudes, tiempos y masas. Este método podría ser generalizado introduciendo nuevos grupos de homogeneidad, pero es preferible utilizar la teoría de las funciones homogéneas generalizadas desarrollada por Ehrenfest-Affanassjewa (15). Esta teoría presenta grandes dificultades, y quizá sea ésta la razón de que los físicos no le hayan prestado la debida atención. Por fortuna, gracias al profesor Ricardo San Juan (16), poseemos una exposición clara y sencilla de las funciones homogéneas generalizadas, completada con algunos teoremas. La principal contribución de R. San Juan consiste en haber demostrado que los sistemas de dimensiones usados en cada capítulo de la Física forman grupos abelianos con base finita, análogos a los sistemas hipercomplejos, lo cual permite sistematizar las teorías físicas como hizo KIein con las geometrías en su famoso programa de Erlangen, y resultan así elegantemente clasificados los sistemas de unidades y sus transformaciones, tanto cuando se conserva la base, según se hacía hasta ahora, como cuando se cambia ésta. Con su ya vieja historia, con su utilidad manifiesta, que se revela, no sólo en el campo de la Física teórica, sino en problemas técnicos, en los ensayos con modelos reducidos de aviones, buques, y construcciones
J

F
12
ANÁLISIS DIMENSIONAL INTRODUCCIÓN

13

hidráulicas y, sobre todo, con la intervención de los físicos más eminentes, sería de esperar que el Análisis dimensional estuviese ya asentado sobre bases sólidas, y que hubiese unanimidad acerca de la manera de emplearlo. Lejos de ser así, los físicos se hallan divididos en. grupos cuyas opiniones discrepan en lo más esencial; en el concepto mismo de dimensión. Diríase que a los físicos les ha ocurrido lo que al herrero del cuento, a quien a fuerza de martillear se le olvidó el oficio. Quizá el olvido comenzó cuando Maxwell atribuyó a cada magnitud, Y, una fórmula dimensional:

en la que MI, M2, ••• son los símbolos de las magnitudes que forman la base, y O(l> ••• O(m son los exponentes dimensionales de Y. Cayó en el olvido la definición que Fourier había dado de tales exponentes y surgieron las más variadas opiniones acerca de lo que significan los símbolos provistos de paréntesis rectos (*). Una opinión muy extendida, que se remonta a Clerk Maxwell, y de la que hemos participado muchos físicos de mi generación, es que dichos símbolos y, por tanto, las fórmulas dimensionales se refieren a las unidades, y así se escribe, por ejemplo:
1 erg = 1 cm2 X 1g 1 S2
,

sin caer en la cuenta de que nos veríamos en un aprieto si un alumno inquisitivo nos preguntase cómo se hace para multiplicar un centímetro cuadrado por un gramo y dividir el producto por un segundo elevado al cuadrado.
(*) Por rara excepción, en el viejo tratado de Física del profesor Chwol~0.n de la Universidad de San Petersburgo (18), obra que gozó de gran prestigio a principios de siglo, y que no se cita ya en parte alguna, se encuentra ~na definición de las dimensiones que está de acuerdo con las ideas de Fourier, Dice así: «Si la unidad derivada A varía proporcionalmente a la potencia p ~e la unídad de longitud, a la potencia q de la unidad de masa y a la potencia r ~e la unidad de tiempo, se dice que la unidad A tiene la dimensión p con relación a la unidad de longitud, la dimensión q con relación a la unidad de masa y la dimensión r con relación a la unidad de t.iempo.» . Completando esta definición con el concepto de unidades coherentes,. sm el cual no tiene sentido hablar de relaciones de proporcionalidad entre unidades, se llega exactamente a la interpretación de las dimensiones que d~remo~ en el capítulo V. Conviene hacer notar que, puesto que las fórmulas dimenslO~ales son aplicables a las unidades de una pareja de sistemas coherentes ,cualesqUlera, no es propio atribuir la dimensión a las unidades, sino a las magmtudes.

Algunos autores, empezando por Tolman (17), atribuyen a los símbolos que figuran en la fórmulas dimensionales cierto sentido esotérico y afirman que la «verdadera esencia de las magnitudes, desde el punto de vista físico, está representada por su respectiva fórmula dimensional». Esta opinión es insostenible, porque, según hemos hecho ver en otro trabajo (19), conduciría a desatinos tales como el creer que el momento de un par de fuerzas es la misma cosa que un trabajo o que el calor, y que un ángulo y la esbeltez de una columna son magnitudes de igual índole. En modo alguno pueden tomarse las ecuaciones dimensionales como sustitutivos de las definiciones, pues con ello ignoraríamos la diferencia entre la energía interna, que es una función de estado, y el calor o el trabajo, que no lo son. Y otro tanto cabe decir de las funciones termodinámicas: energía libre, entalpía y entalpía libre que, a pesar de tener la misma fórmula dimensional, son cosas diferentes. Los autores modernos, salvo raras excepciones, o han olvidado el concepto clásico de dimensión, o prescinden deliberadamente del mi~mo, y como cada uno entiende por dimensión cosa diferente, surg~n dISCUsiones apasionadas, sin posibilidad de acuerdo entre los contrmcantes. He aquí algunos botones de muestra. Según Planck, «tan falto de sentido es hablar de la dimensión real de una magnitud como del nombre real de un objeto». Reichenbach (20) dice: «Cada magnitud física se supone dotada de una dimensión que caracteriza su oualidad.» Tras este conato de definición y de decir que la velocidad y la aceleración y el campo eléctrico deben tener dimensiones díferentés, dice que hay arbitrariedad en la manera de «reducir la dimensión de una magnitud dada a las dimensiones elementales: longitud, masa y tiempo y que, por eso, se supone arbitrariamente que carecen de dimensión, no sólo ciertos factores numéricos, sino hasta funciones de estado (por ejemplo, la temperatura)». Según el profesor Diesselshorst (21), los símbolos de las fórmulas dimensionales «no son unidades especiales, sino tan sólo representantes ( Repriisentanten) de cada tipo de magnitud ... y estos representantes s.e denominan dimensión de la magnitud respectiva», No acertamos a adivinar lo que ha de entenderse por representante, yeso que, en lugar de emplear el vocablo alemán, recurre Diesselshorst a un vocablo romance, quizá con la convicción de ser así mejor comprendido por sus compatriotas. Ciertamente, hablar de la esencia de las magnitudes y vincularla con las dimensiones es cosa que, por su carácter metafísico, había de ser repudiada por los físicos adscritos a la Filosofia operacional o Lógica

14

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

INTRODUCCIÓN

15

positivista del círculo de Viena. La reacción fue iniciada por Bridgman (22), quien afirma que <dasdimensiones no tienen en modo alguno carácter absoluto, sino que han de definirse, precisamente, a partir del proceso que se utilice para medir la magnitud respectiva» (*). Para ser consecuente con su doctrina, debiera dar Bridgman la receta para pasar del proceso de medida a la dimensión, pero se limita a utilizar las dimensiones obtenidas por los métodos clásicos y, gracias a esta inconsecuencia, el Análisis dimensional no pierde en sus manos toda su virtualidad. Pero hace cuestión de principio el negar que a cada magnitud corresponda una dimensión determinada, pues afirma que «no tiene sentido hablar de las dimensiones de una magnitud mientras no se haya establecido el sistema de unidades en que ha de medirse». De esta posición previa resulta que, al plantear los problemas de Análisis dimensional, esto es, al formar la lista de las magnitudes que intervienen en el fenómeno considerado, y escribir sus exponentes dimensionales, hace razonamientos tan casuísticos, sutiles y alambicados, que han de descorazonar a todo el que trate de iniciarse en estas cuestiones, y todo ello, según tendremos ocasión de ver, para obtener soluciones deficientes, puesto que no revelan toda la información que el Análisis dimensional es capaz de suministrar. La tendencia de Bridgman ha prevalecido entre los físicos contemporáneos. Fr. Russo (24), al resumir los trabajos más recientes, afirma que <dosmonomios de Vaschy no son invariantes más que para los cambios de unidades que pertenezcan a la estructura en que nos coloquemos» y entiende por estructura cualquiera'de las múltiples maneras de atribuir dimensiones a las magnitudes. Con su loable propósito de expurgar el Análisis dimensional de elementos metafísicos, no han logrado los lógico-positivistas otro resultado que la ruina completa del mismo. En otro lugar nos hemos ocupado
(*) Para los positivistas, la base del conocimiento físico son las medidas. Esto puede admitirse cuando se trata de descubrir leyes expresables en forma matemática, pero no de 'modo absoluto. Galileo pudo derribar toda la física aristotélica con sólo observar que todos los cuerpos caen en el aire casi con la misma velocidad, y descubrió la ley de la inercia haciendo notar que una bola, después de rodar cuesta abajo, es capaz de rodar cuesta arriba hasta alcanzar casi su altura inicial, de donde resulta que, si la cuesta arriba se reemplaza por un plano horizontal, y si no hubiere rozamientos, la bola rodaría sin cesar, pues nunca alcanzaría su nivel original. Como se ve. Galileo no tuvo que medir nada para echar las bases de la Mecánica. Guido Beck (23) va más allá que los positivistas, pues para él, efenómeno físico es toda medida experimental que puede ser expresada en centímetros, gramos y segundos». Con esta definición, que en realidad es una afirmación gratuita, lo que Galileo observó desde la torre de Pisa no sería siquiera un fenómeno físico.

extensamente de dicha doctrina filosófica (25) en relación con la Física en generaL Ahora nos limitaremos a demostrar que el Análisis dimensional, cuando se llevan a su extremo las consecuencias de la Lógica positivista, pierde toda su eficacia. Dicha Lógica, a fuerza de querer ser operacional, se ha hecho inoperante (*). Burniston Brown (27) parte del hecho, señalado por Eddington (28), de que todas las medidas de precisión consisten en la observación de coincidencias, lo que le lleva a definir al físico como un hombre a quien basta un ojo que ni siquiera necesita percibir los colores. Hace notar Burniston Brown que en toda medida hay que observar simultáneamente dos coincidencias y, por tanto, tomar en consideración la velocidad de propagación de la luz, de donde resulta que son necesarias y suficientes dos magnitudes fundamentales, que han de ser el espacio y el tiempo, precisamente, y refuerza su opinión con la siguiente cita de lord Kelvin: «Hay algo sumamente interesante en el hecho de que podamos establecer un sistema métrico basado en una unidad de longi.tud y en una unidad de tiempo. No hay en ello nada nuevo, pues es ya conocido desde los tiempos de Newton, pero conserva todo su interés y actualidad.i No dice lord Kelvin en qué consiste ese «algo sumamente interesante», por lo que hay que darle un sentido recóndito y, al tomarlo como fundamento para establecer el Análisis dimensional, se incurre en la misma falta que cuando se atribuye a la fórmula dimensional obtenida a la manera clásica la virtud de contener la verdadera esencia de las magnitudes. Pero, lo peor del caso, es que, al mutilar la base reduciendo a dos el número de magnitudes fundamentales, aumenta el número de monomios con exponentes dimensionales nulos, con lo que la información que proporciona el Análisis dimensional se hace menos precisa.
(*) La mejor crítica de la doctrina positivista fue hecha por Planck en una conferencia, titulada Religion und Naturwissenschaft, que se encuentra reproducida en su autobiografía (26). «Las opiniones de los positivistas no pueden ser combatidas desde un l?unto de vista puramente lógico. Y, sin embargo, un examen detenido de, las IlliSm~s revela que son inadecuadas y estériles, porque I?rescinden de una circunstancia que tiene importancia decisiva para el progreso CIentífico.Por ~ucho que alar~ee el Positivismo de estar exento de prejuicios, tiene que partir de una prem~sa fundamental si no quiere degenerar en un solipsismo ininteligible. Tal premisa consiste en que toda medida física puede ser reproducida de tal modo q~e el resultado es independiente de la personalidad del observador, del lugar y tiempo en que se efectúa la medición, y de cualquier otra circunstancia. Todo. e~to revela, simplemente, que el factor decisivo para. el resultado de la medición está fuera del observador y que, en consecuen..' las medidas plantean problemas que implican conexiones causales en una realidad independiente del observador.')

16

ANÁLISIS

DIMENSIONAL INTRODUCCIÓN

En realidad, la reducción de la base hace que queden despojadas de sus dimensiones algunas de las constantes dimensionadas, por lo que el formar bases mutiladas no es ninguna novedad. Ya Heisenberg (29) utilizó en sus estudios de Mecánica ondulatoria un sistema en el que se hacían iguales a 1 la constante de Planck, h, y la velocidad de la luz en el vacío, con lo que sólo queda una magnitud en la base, la longitud. A nuestro modo de ver, si el Análisis dimensional ha de servir para algo, es preciso que exista un sistema unívoco, de modo que a cada magnitud corresponda una fórmula dimensional perfectamente determinada, pues sólo con esta condición podremos estar seguros de que será correcta la solución obtenida al aplicar el teorema de pi a un problema debidamente planteado. En trabajos anteriores (30) hemos tratado de establecer el sistema unívoco. Desde luego, es un propósito que no puede lograrse con el solo raciocinio y, puesto que la Lógica positivista ha fracasado en el empeño, procede recurrir a los métodos de la que Heisenberg (31) llama Física abstracta, esto es, la Física en que se cree en la posibilidad de formular leyes para los procesos naturales de manera precisa y simple, leyes que no derivan directamente de las medidas, sino que han sido establecidas por abstracción. . Trataremos en este trabajo de desarrollar una teoría del Análisis dimensional basada en hechos elevados a la categoría de postulados, y que resultan ser en número de dos. El primero se refiere a la índole de las ecuaciones físicas; el segundo atañe al significado de las constantes universales, y permite clasificarlas en ineludibles y superfluas. Nuestros postulados bastan para crear un sistema dimensional unívoco, y su validez deberá comprobarse por vía experimental, esto es, en problemas de Análisis dimensional cuya solución completa sea conocida. Al proceder así, nos libramos de las trabas impuestas por la Filosofía operacional. Nuestra teoría está hecha para físicos que, aunque sean tuertos y daltonianos como el estilizado por Eddington, no renuncian al uso de todas sus facultades mentales y, entre ellas, a la de crear entes abstractos. Hablaremos, pues, de las magnitudes físicas, tales como la fuerza, la masa, la energía, etc., como de entes abstractos que intervienen en los diversos fenómenos con cuantías o cantidades que varían en cada caso particular, y que existen aunque nadie las mida. Vulneramos deliberadamente los preceptos de la Filosofía operacional, para la cual no existen sino las medidas, pero nos mantenemos dentro de la buena doctrina positivista, pues nos fundamos en hechos y sometemos nuestros resultados a la comprobación experimental. El hecho

17

en que nos basamo 1 . . . s es a eXIstenCIade le es fí . diante ecuaciones cuya estru t le Y SICasque se formulan me., c . . di mension a cada magnitud D ura sue ser tal que p ermiite atnbuIr una uí , . e aq resulta que el An ' Iísi di esta subordinado a las teorías f'.. . . a SIS mensional de las mismas. ISICas,no tiene eXIstencia independiente Desde nuestro punto de vista el Análiai di . rácter misterioso que cosa .' 1 a. SIS ImensIOnal carece del ea, curIOsa, e atnbuyen 1 ' fiestan en evitar toda influencia met físi N os que mas celo maní, físico Bridgman uno de lo a ISICa. ada menos que el eminente , s campeones de la Fil ff considerado como la máxima a t id d . oso la operacional, y '. u on a en cuestIOnes de An 'lis· . sional, afirma en su reciente a t' ul dI' a IS dímen. rICO e a Enc~clo edi B·' . que dicho análisis sirve (mara e tabl . P ~a ntan~ca (32) '..t' S ecer CIertas li it . en la forma de cualquier relaoío ibl imi acioncs necesarias , . on POSI e entre las . bl d . fISICO>) esto, «aun cuando sea . y ibl va~a es e un SIstema nnposi e dar una inf ., y d etallada de las ecuaciones fundamentale . ormaCIOnprecisa de hallarse la solución» Dice fin s a partIr de las cuales habría dimensi ., en que «el fundame to d 1 An' . . mensíonaj se halla en el requisito n e álisís tudes relativas>). e sentido absoluto de las magni-

dI.

Si las afirmaciones de Brid man f . nal perInitiría hacer prevísí g ue~en ciertas, el Análisis dimensiofundamentales nos son d:~~~:::~:sa~l~s>} ~obre ~enómenos cuyas leyes y de la teoría y su estudio deberí . s aria encima de la experiencia .' eria corresponder a 1 M taf' . opmión, aun cuando no ten . . . a e ISICa. uestra N sicos, es justamente la contrgaa:nospreJUICIOSontra los métodos metaffc
nao

ANÁLISIS

DIMENSIONAL, -

2

PARTE PRIMERA

FUNDAMENTOS DEL ANÁLISIS DIMENSIONAL

CAPíTULO 1
RESUMEN DE LA TEORÍA DE LA HOMOGENEIDAD DE FUNCIONES Y DE ECUACIONES (*)

1.

Las funciones homogéneas generalizadas.

Se dice que una función real, y - y(xI, ••• , xn) de n variables reales es homogénea cuando, al multiplicar las variables por sendos factores reales, ~l' .•• , ~n, independientes o ligados, la función queda multiplicada por una función de éstos, independiente de las variables Xl ... Xn, que se llama factor de homogeneidad, o sea cuando:
Y(~IXl> ••• , ~nXn)

=

CP(~I' ... ,

~n)

y

(Xl'"

Xn)

[1,1]

para todos los sistemas de valores reales, ~l' ••• , ~n, independientes o ligados por ciertas relaciones que se llaman ecuaciones de condición. La función se llama incondicional o condicionalmente homogénea según que los factores ~l> ••• , ~n sean o no independientes. Es evidente que todo monomio, xr', ... , x~", es función incondicionalmente homogénea y que su factor de homogeneidad es ~n. El recíproco es también cierto si la función se supone continua. Teorema 1.0 Toda función continua incondicionalmente homogénea es un monomio.

~r',... ,

~*) Daremos en este capítulo lo estrictamente necesario para nuestro propósito, tomándolo del libro de Ricardo San Juan (16), donde encontrará el lector el desarrollo completo de la teoría y las demostraciones que omitimos. Los lectores a quienes sólo interese el aspecto físico del Análisis dimensional, pueden prescindir de los teoremas. Les bb<>ua con las definiciones de funciones y ecuaciones homogéneas.

22

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

1.

RESUMEN

DE LA TEORÍA DE LA HOMOGENEIDAD

23

La homogeneidad incondicional determina completamente la forma de toda función continua, salvo los exponentes que figuran en el monomio. No ocurre lo mismo cuando la homogeneidad es condicional, pero, si las ecuaciones de condición son monomios, se cumple el siguiente teorema. Teorema 2.° Si una función continua es condicionalmente homogénea y las ecuaciones de condición son expresiones monomias:

habrá de ser:
Xcr

xrs

'Y

Xr+l ( Xcx ••• ll
1

cxrl Xr

' ...
XCX1t

xn-l)
• ••

1

X

cx rt r

; (t = s -

1).

(m

+ s = n),

° Las funciones homogéneas generalizadas son las únicas Teorema 4 . la i ld d la suma de sus inir magnitudes de manera que vqua a y aptas para def . d endiente del sistema d e un~·dad es. cantidades sea ~n ep id . do y demostrado por R. San Juan (16), ma ha SI o enuncie . . Este t eore .. h d umplir las definiciones cuantitativas e im one el reqmslto que an e e . p sea aplicable el análisis dímensionelpara que

que dejan m [actores independientes, habrá de ser:
E

Y

=Xl
-

1

Recíprocamente, cualquiera que sea la función 'Y, esta expresron define una función homogénea con las ecuaciones de homogeneidad precedentes.

2. Ecuaciones homogéneas.
Se dice que una ecuación, H(Xl' ... , xn) = O, entre n variables reales, es homogénea cuando subsiste al multiplicar las variables por sendos factores, es decir, cuando:

La ecuación se llama condicional o incondicionalmente homogénea según que los factores ;1> ... , ;n sean todos arbitrarios o estén ligados. . Teorema 3.° ~i una ecuación, Xn = f(xl, ... , Xn-l), que define una variable C01nofunción continua de las restantes, es condicionalmente homogénea, y las ecuaeiones de condición son monomios:

(s

= n-r)

CAPíTULO II
LOS ENTES DE LA FíSICA

1.

Observables.

Se opera en Física con entes que se caracterizan por algún efecto observable. La descripción de tal efecto constituye la definición cualitativa o epistémica del ente en cuestión, pues es anterior e independiente de toda ley física. Esta definición no debe omitirse a no ser que se trate de cosas tomadas del lenguaje corriente y cuyo sentido sea perfectamente claro, como sucede con las distancias, las duraciones y las temperaturas. Las definiciones epistémicas sirven para saber de qué se habla y para reconocer cada observable siempre que topemos con él. Por haber prescindido Maxwell de la definición epistémica de los vectores del campo electromagnético surgieron confusiones de las que no estamos todavía enteramente libres. 2. Los entes comparables.

De dos observables (A) y (B) se dice que son comparables entre sí cuando existe una definición operacional y universal de la razón:
(A) -=n (B)

,

donde n es un número que indica que (A) es n veces mayor que (B), esto es:
(A) = n(B).

26

ANÁLISIS DIMENSIONAL

n.

LOS ENTES DE LA FÍSICA

27

El adjetivo «operacional»significa que se han de describir los aparatos utilizados en la comparación, así como las operaciones a realizar. El requisito de «universalidadi exige que la razón hallada sea independiente de la naturaleza de los cuerpos utilizados en la construcción de los aparatos. De los dolores puede decirse que unos son mayores que otros, pero no son comparables porque todavía no se ha inventado un aparato que permita averiguar cuántas veces un dolor es mayor que otro dolor. Lo mismo ocurre, por ahora, con la dureza, con los grados de miedo, de belleza, de bienestar, etc. La exigencia de que la razón entre observables sea definida operaeionalmente está de acuerdo con los principios de la Lógica positivista. El requisito de universalidad es nuevo y extraño a dicha lógica (*). Una vez definida la razón entre observables queda definida la igualdad y la suma, pues de

nte la definición de la razón entre dos observables Rec íproca me , . . 'tm'da por la definición de la Igualdad y de la suma SI se puede ser sust 1 1 ostulado de divisibilidad. En efecto; sean (A) y (Ao) dos entes 1 -cumpe e p . Lí ectos característicos sean de 19ua mdo1e, est o es, de tales que suS efi .' igual definición epistéInica. Las definiCl~nesd~ la l~ualdad y de la suma iti elegir un nuevo ente (A) de Igual mdole que los dados, nos perm1 iran '. . de tal modo que, al reproducirlo y sumarlo reIteradamente consigo mismo, las ecuaciones:
(A) = (A') (Ao) = (A')

+ (A') + + (A') +

= =

n

X (A')

no X (A')

.sean satisfechas con toda la precisión que se desee. Entonces de
(A) = n(A');

ae deduce: se deduce: si nI
y

(A) n ---=--, (Ao) no

= 1,
donde n y no son números enteros.

(~) Al imp~:merla condición de que la razón entre las cantidades sea independ~e~te del mstrumer;tto particular utilizado, pierden toda importancia las definiciones meran:ente ms~rumentales. Desde nuestro realismo ingenuo, la razón entre. dos can~ldades existe antes e independientemente de que se comparen. Por ello t.iene sentido ~ecir que la Giralda es cierto número de veces más alta que el m~tro, aunque nadie haya hecho la comparación, y, cuando ésta se realiza, habra que contrastar previamente los instrumentos de medida a fin de estar seguros de que .no influyen sus particularidades de consbr-ucción. Ningún físico se dará por satisfecho con sus aparatos sin haberlos contrastado hasta convencerse de que conducen a resultados que están de acuerdo con la definición universal de la razón ~ntre. las cantidades que trata de medir. Para: los o~eracIOnahstas, entre los que merece citarse a Beppo Levi (33), las me~ldas ffsicas no son más que números obtenidos efectuando determinadas operaeiones. Para ellos no e~ necesario establecer los criterios de igualdad y de ~uma t .Es sumamente curiosa, a este respecto, la discusión entablada en el Philosophicai M!1'gazi~e, en~re.Dingle (34) y Dalzell (35). Este último es realista, y cree en ~a existencia O?Jetl:,a de las, magnitudes y de las unidades. Dingle, que es furlb~do operacionalista, replica despectivamente que eso es imagin,arse la cantidad ft~lCa corno un bodrio (8tufIJ del que se puede tomar arbitrarlamen,te, una porción y llamarla unidad. La discusión adquiere caracteres humoríst.icos, y Dalzell propone que se llame Archibald a cierta unidad de carga eléctrica pr,op~esta por ~ingle, a lo que éste accede con tal de que se tome en cuenta el siguiente consejo: «no es forzoso que para efectuar una medida física haya que ponerse cabeza abajo~>.En fin, Dalzell logra el golpe final con este argum~nto: Un p~tor, para revisar su rebaño, cuenta las cabezas, mientras que su amigo el carnicero J;>refiere contar las patas. Sería inútil tratar de ponerle de acuerdo con el pastor, SI además de carnicero, fuese discípulo del profesor Dingle.

:3. Magnitudes Y cantidades.
De un conjunto de observables (A o) (Al) ... , comparables entre sí dos a dos, diremos que son cantidades de una misma magnitud (*). . La altura de un edificio la distancia entre dos puntos y la amplitud de las oscilaciones de un os~i1adorlineal, son cantidades de la magnitud llamada longitud. El día y la duración de las oscilaciones de un pénd~o 'Son cantidades de tiempo. El peso de un cuerpo y el esfuerzo necesarIO para doblar una barra son cantidades de fuerza. Expuestas las cosas de este modo, las magnitudes son concep~~s abstractos a los que se llega a partir de las cantidades. Esta ordenaclOn 'Correspondeal proceso natural en que se parte de lo concreto, que son Ias cantidades, para llegar a lo abstracto, que son las magnitudes. La distinción entre magnitudes y cantidades es necesaria cuando .se trata de precisar las ideas. Pero es corriente en Física tomar lo
(*) En todos magnitud sólo se -que en español e pues cantidad se los idiomas, con excepción del sspafiol y del inglés, el vocablo emplea con su significado ,astronómlC<;>. de notar, además, Es inglés, los términos magr.'··'d y cantidad ostán trastrocados, traduce por magnitude y magnitud por quant~ty.

28

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

n.

LOS ENTES

DE LA FÍSICA

29

general por lo particular y, por eso, suele hablarse de magnitudes y rara vez de cantidades, aun en los casos en que el vocablo oportuno es. este último. 4. El criterio de igualdad.

El criterio de igualdad va involucrado en el concepto o definición epistémica de cada magnitud, pues es obvio admitir que una magnitud se manifiesta con igual cuantía en dos casos distintos cuando sus efectos. son iguales. Se dirá, por ejemplo, que dos cuerpos tienen igual temperatura cuando un termómetro cualquiera marca lo mismo al ser puesto en contacto, primero con uno y después con otro. Evidentemente, el criterio de igualdad es intrínseco, esto es, se esta-o blece sin necesidad de recurrir a la medida de otras magnitudes. Así, para decidir si dos vehículos marchan con igual velocidad, bastará. observar si se conserva constante su distancia, y no será preciso medir ni espacios ni tiempos. (' , ~~ o, >-

~ 5. La definición de suma.

Para los matemáticos (*), la suma es una operación cualquiera mediante la cual con cada dos objetos se construye un tercero, y que cumple los requisitos de uniformidad, asociabilidad, existencia del módulo y conmutabilidad en algunos casos. En otro lugar (25) hicimos ver que este. último requisito no se cumple siempre en la suma física, pues en relatividad ocurre que la suma de velocidades no es conmutativa. En cambio, todos los físicos estarán conformes en que, para establecer la suma, ha de haber un criterio de equivalencia, según el cual, los sumandos, para el'. efecto característico de la magnitud en cuestión, han de poder ser sustituidos por la suma. Examinemos ahora las circunstancias que han de concurrir en la. que podemos llamar suma por equivalencia. Ante todo, puesto que la. suma se ha de caracterizar por determinado efecto observable en algún cuerpo, será preciso que los sumandos puedan reunirse en el mismo o· existan ya en él. Cabe, pues, distinguir dos clases de suma: a) Suma por acumulación, Es aplicable a las magnitudes aditivas, así llamadas porque la suma puede definirse por simple reunión de los.
(*) Encontrará el lector una exposición y crítica de las teorías materná .. ticas de la medida en el trabajo de Pi y Calleja (36).

cuerpos que sirven de soporte a los sumandos. La suma de las masas de varios cuerpos se obtiene sin más que reunidos en el platillo de una balanza. Criterio análogo, sustituyendo la balanza por artificios adecuados, puede seguirse para las diferentes formas de energía (salvo la potencial) , para las cargas eléctricas y para los polos magnéticos. Por sencilla que parezca esta que hemos llamado suma por acumulación, para dada por buena es preciso comprobar en cada caso que se cumplen los requisitos formales de la suma. Ello requiere que exista la correspondiente ley de conservación, que nos asegure que la suma no cambia cualquiera que sea la manera de juntar los cuerpos en que se hallen las cantidades que se trata de sumar. Gracias a dicha ley quedan cumplidas las condiciones de conmutabilidad, uniformidad, asociabilidad y existencia del cero. La longitud, el área y el volumen son también magnitudes aditivas, y para definir la suma en cada una de ellas hay que postular la existencia de cuerpos rígidos. b) Suma vectorial. Es aplicable a las magnitudes dirigidas aplicadas en un mismo punto. Tal es el caso de las fuerzas y de las magnitudes que cabe considerar en cada punto de un campo electromagnético. La auma en este caso se basa en el postulado de que las magnitudes en cuestión se comportan como vectores, esto es, les es aplicable la regla del polígono y ocurre que, para todos los efectos considerados, la resultante es equivalente al conjunto de las componentes. e) La temperatura. Se puede prescindir de la definición epistémica de la temperatura porque este vocablo existe en todos los idiomas, y ello basta para saber de qué se trata. Sin embargo, tiene la temperatura un carácter especial, pues no ocurre que de la reunión de dos cuerpos resulte una temperatura que pueda tomarse como la suma de las que tenía cada uno por separado, ni se concibe la existencia de dos temperaturas en un mismo punto. De aquí que no sirva ninguno de los criterios a) y b), pero no por eso deja de ser la temperatura una magnitud física, pues el segundo principio permite definir la razón entre dos temperaturas por vía operatoria y universal. '6. Unidades y medidas. Adóptese para cada magnitud una cantidad determinada, (Ao) y désele el nombre de unidad. Formando las razones
r ( •

=U

A,

.r.~21

_

---

A .

UA

2'···

30

ANÁLISIS DIMENSIONA.L

rr.

LOS ENTES

DE LA FÍSICA.

31

se puede hacer corresponder a cada cantidad (A), de la magnitud en. cuestión, un número, A, que se llama medida de la cantidad (A) con la. unidad UA. Al cambiar la unidad UA por otra, U' A, resultará otra medida de (A): (A) U'A y se tiene, evidentemente, A A'
=

A',

-

U'A UA

para nada de unidades ni de medidas. Tal ocurre con todas las magnitudes mencionadas en el apartado anterior. Hay otras magnitudes, que llamaremos secundarias (*) o compuestas, en las que no existe la suma por equivalencia ni se puede definir la razón entre sus cantidades sin recurrir a la medida de otras magnitudes. Ejemplos de magnitudes secundarias son la velocidad, la aceleración, la densidad, el ímpetu, la impulsión, el trabajo, la frecuencia y todas las constantes características de los cuerpos. Estas magnitudes no requieren definición epistémica, pues su concepto deriva de una prescripción o fórmula con que se especifican las operaciones que se han de realizar con las medidas de otras magnitudes para obtener la medida de la magnitud en cuestión. Expresiones tales como: W fs;
p--

El cociente de las medidas de una misma cantidad es igual a la inversa. de la razón entre las unidades. Desde nuestro punto de vista, que es el del realismo ingenuo, las. cantidades constituyen el dato primario, pues existen con anterioridad a las unidades. Estas últimas son cosas convencionales, mientras que las. cantidades son invariantes con relación a los cambios de unidad y, en este sentido, puede decirse de ellas que tienen realidad objetiva.

m
v

(entre medidas)

7. MagnitUdes primarias y secundarias.
La definición de la razón entre cantidades de una magnitud, o la de la suma, ha de establecerse en cada caso particular, y a este respecto cabe distinguir dos clases de magnitudes. En unas, que llamaremos primarias o simples (*), dicha definición puede formularse sin hablar
(*) o deben confundirse las magnitudes que hemos llamado primarias con las fundamentales, o sea con las que arbitrariamente se elijan para formar la base del sistema dimensional. El ser primaria o no es una cualidad inherente a cada magnitud, mientras que cualquier magnitud, aunque no sea primaria, puede tomarse como fundamental. La generalidad de los autores, por no decir todos, suponen tácitamente qu~ la ba~~ ~a de formarse precisamente con magnitudes primarias. Para los lógico-posibivistas sólo serían primarias la longitud y el tiempo, pues todas las demás magrutudes han de medirse observando coincidencias. Esta es otra razón por la que el Análisis dimensional, en sus manos, pierde toda su eficacia. N? se confunda tampoco nuestra clasificación con la de Russell en extensivas (con l~ua.ldad y suma) e intensivas (con igualdad y desigualdad solamente). Estas últimas, por no existir para ellas la definición de la razón entre cantidades, no tienen cabida en las teorías físicas. Tal ocurre, por ejemplo, con la dureza. Cuando se prescinde del requisito de universalidad en la definición de la razón entr~ cantidades, no hay modo de distinguir entre magnitudes primarias y secundarias. Por eso, para Bridgman (22), la fuerza, la velocidad y la densidad pueden ser primarias o secundarias, según como se definan.

han de considerarse como identidades en las que el primer miembro no es sino una expresión abreviada del segundo. Por eso resulta adecuado decir que estas magnitudes lo son por definición, y conviene ponerlo de manifiesto en cada caso. En la frase «la velocidad es, por definición, el cociente de dividir la distancia recorrida por la duración», la locución subrayada indica que no se trata de un hecho comprobable experimentalmente, sino que se llama velocidad al resultado de efectuar la operación indicada. En la fórmula de definición de las magnitudes secundarias está contenido el criterio de suma, que no se postula, sino que deriva de dicha fórmula. Podría prescindirse de las magnitudes secundarias reemplazándolas por sus definiciones, pero conviene conservarlas porque simplifican considerablemente el lenguaje. De un modo general, si xl> x2, ••• son las medidas de ciertas magnitudes coexistentes en un mismo cuerpo, tales como su volumen, su masa, su distancia a un origen, la fuerza a que está sometido, etc., se pueden tomar estas medidas como argumento de una función cualquiera y escribir: y
= f(xv x2,
••• )

(entre medidas).

(*) Por la misma razón que obliga a distinguir entre las magnitudes primarias y las fundamentales, no se deben confundir las secundarias o compuestas con las que todos los autores llaman magnitudes derivadas, esto es, con las que no figuran en la base del sistema dimensional. El carácter de secundaria es inherente a la magnitud, mientras que lo de ser derivada es cosa convencional.

32

ANÁLISIS DIMENSIONAL

ll.

LOS ENTES DE LA FÍSICA

33

Al variar las medidas Xl' X2, ••• variará también el valor numérico, y, de f. Esto nos autoriza a considerar y como la medida de la cuantía (y), con que cierta magnitud existe en el cuerpo en cuestión. Nada limita a priori la posibilidad de definir magnitudes compuestas mediante funciones cualesquiera de otras previamente definidas. Tan sólo rige la razón de utilidad, que suele expresarse diciendo que la magnitud en cuestión ha de tener sentido físico, o, lo que es lo mismo, han de ser susceptibles de una representación mental. Por ejemplo, con el sentido de la vista para juzgar del tamaño, y con el muscular para apreciar el peso, tenemos elementos bastantes para elaborar el concepto cualitativo de densidad, que lleva involucradas las relaciones de igual y de mayor o menor. Pero la definición cuantitativa no puede lograrse porque falta el criterio de equivalencia para la suma y, por eso, se requiere la ecuación de definición. Veremos más adelante que, para poder atribuir una dimensión a cada magnitud compuesta, es preciso que estén definidas mediante funciones condicionalmente homogéneas. Pero hay magnitudes, como son la constante química y el pH, cuya utilidad es manifiesta a pesar de que su definición no cumple la condición de homogeneidad condicional. Sería conveniente conservar el signo de identidad en las fórmulas de definición de las magnitudes secundarias, pero en todos los libros se sustituye por el de igualdad, con lo que se confunden con las ecuaciones que sirven para expresar las leyes físicas. Conviene, sin embargo, distinguir claramente entre leyes y definiciones. Las primeras son susceptibles de comprobación experimental; en las segundas no tiene sentido tal comprobación, pues se trata de identidades. Por eso no es correcto, aunque sea frecuente, considerar la ley de Newton como una definición y decir que la fuerza es el producto de la masa por la aceleración. 8.

Las mediciones directas se realizan rarísimas veces, y en su lugar se recurre a las indirectas, que se basan en alguna ley física, y de aquí que haya muchas maneras de medir cantidades de una misma magnitud. Las masas, por ejemplo, se miden con balanzas, con básculas de diversos tipos, con romanas, con resortes, etcétera, lo que prueba que toda magnitud es usceptible de variadísimas definiciones instrumentales, con lo que éstas pierden toda su importancia, la cual recae sobre el requisito de universalidad, esto es, sobre la condición de que el resultado de las mediciones sea independiente, no sólo de los cuerpos utilizados en la construcción de los aparatos, sino también del método indirecto utilizado. La concordancia entre los resultados obtenidos al emplear los diversos métodos E'S una comprobación de la validez de las leyes físicas en que se fundan, y sería muy difícil de explicar si las cantidades no tuvieran una existencia real, independiente de su definición instrumental y del operador que las mide.

Medidas directas e indirectas.

Si no se conocieran las leyes físicas, la medición de toda magnitud primaria habría de efectuarse, precisamente, a partir de los postulados en que se basa el criterio de igualdad y de suma. Y la medición de las magnitudes secundarias habría de efectuarse, precisamente, a partir de su respectiva fórmula de definición, esto es, midiendo las magnitudes primarias que en ella figuran. Para medir en gramos, por ejemplo, la masa inercial de un cuerpo, tendríamos que reunir tantos gramos y fracciones de gramo como fuesen necesarios para formar un cuerpo que, sometido a una fuerza cualquiera, adquiriese el mismo movimiento que el cuerpo en cuestión bajo la acción de la misma fuerza. Esta medida de la masa, en que no se recurre a ninguna ley física (salvo los postulados de existencia de la masa como magnitud física) sería una medida directa.
A.~ÁLIstS OUIE:KSIONAL. S

CAPíTULO

nI

PRIMER POSTULADO

1.

La naturaleza de las leyes fundamentales de la Física.

Toda teoría física se basa en cierto número de leyes fundamentales de las que, por los métodos de la Lógica matemática, se deducen las leyes derivadas. Es de notar que la distinción entre una y otra especie de leyes es, hasta cierto punto, convencional, pues hay cierta libertad en la elección de las leyes, independientes entre sí, sobre las que se funda una teoría determinada. Tratemos de averiguar el sentido de la ley fundamental de la Mecánica:

Una opinión muy extendida es que esta ecuación sirve para precisar el concepto de fuerza, definiéndola como el producto de la masa del cuerpo en que actúa por la aceleración que le imprime (*). Esta opinión es inadmisible porque degrada el concepto de fuerza convirtiéndola en magnitud secundaria, y porque la ley de la inercia quedaría sin contenido por no afirmar nada que pueda ser cierto o falso.
(*) Opina Bullook (37) que la segunda ley de Newton sirve para definir la masa: De ser así, la medioión de masas habría de efeotuarse comparando la aceleración que adquiere el ouerpo en ouestión por la acción de una fuerza, con la que esta misma fuerza comunicaría al kilogramo patrón, cosa que sería, oiertamente, una novedad. Muy aoertadamente objeta Keenan (38), que antes de Newton era oonooida la fuerza por quienes resolvían problemas de Estátioa, que la masa se medía en los meroados desde los tiempos más remotos, y que de la aceleración tenía ya oonooimiento Galileo. Resume Keenan sus oomentarios dioiendo que «la segunda ley de Newton, lo mismo que el primer prinoipio de Termodinámioa, es algo más que una deñnición».

36

ANÁLISIS DIMENSIONAL

lll.

PRIMER POSTULADO

37

A nuestro modo de ver, la manera correcta de enunciar la ley de Newton consiste en comenzar por definir cuantitativamente la masa, la fuerza y la aceleración, como magnitudes primarias las dos primeras y como magnitud secundaria la tercera, y luego afirmar que la aceleración de un móvil es directamente proporcional a la fuerza que sobre él actúa y está en razón inversa de su masa. Simbólicamente:
(f) '" (m) (a)

2. Las ecuaciones de la Física.
En los libros de Física que proceden metódicamente, el enunciado verbal de cada ley física va seguido de una ecuación algébrica que se considera con la expresión cabal y completa de dicha ley. Aun cuando no se diga expresamente, la sustitución del signo de proporcionalidad por el de igualdad indica que se han sustituido las cantidades por sus medidas. Admitiremos, pues, que las ecuaciones físicas relacionan las medidas de las cantidades que en ellas intervienen (*). Sea, por ejemplo, la primera ley de Newton; la fuerza es directamente proporcional a la masa y a la aceleración. En este enunciado no puede sustituirse, sin más ni más, la relación de proporcionalidad por la de igualdad entre cantidades, pues no tiene sentido inmediato el decir, por ejemplo, que el peso de un cuerpo en un lugar determinado sea la misma cosa que el producto de la cantidad de masa por la cantidad de aceleración que adquiriría si cayese libremente. Sólo en el caso en que la ley relacione cantidades de una misma magnitud cabe sustituir la proporcionalidad por la igualdad. Así ocurre con el principio de la igualdad de la acción y de la reacción (**).

(entre cantidades),

donde el signo '" significa «proporcional a». Esta manera de considerar las leyes físicas pone de manifiesto su carácter universal, esto es, el hecho de que puedan ser enunciadas sin hacer referencia a ningún sistema particular de unidades, pues basta la definición de la razón entre cantidades. Nuestro primer postulado se basa en un hecho que cualquiera puede comprobar, pues afirma que pueden escogerse las leyes fundamentales de modo que consistan en relaciones de proporcionalidad entre potencias determinadas de las cantidades que intervienen en el fenómeno considerado. De un modo general, cualquier ley física fundamental puede formularse de la siguiente manera: (entre cantidades), [1,1]

3. Constantes características y constantes universales.
Al pasar de la relación de proporcionalidad entre cantidades a la ecuación entre medidas, será preciso, en general, introducir un factor de proporcionalidad, C, con cuyo auxilio se podrá sustituir la expresión (entre cantidades)
(*) Se puede, con definiciones adecuadas, dar sentido a las ecuaciones e~tre magnitu~~s. Esto es lo que ha hecho R. San Juan (16, pág. 120), mediante la de~mClón d~ magnitudes coexistentes, y así ha logrado crear su teoría de las magnitudes físicas. Como este método requiere especulaciones excesivamen~e abstractas, nos ha parecido conveniente no dar a las ecuaciones otro sentido que el de relaciones entre medidas, esto es, números. Por otra parte, demos~raremos. en el capítulo IV, § 7, que el considerar que las ecuaciones de la Ffsica relacionan cantidades no directamente comparables conduce a un absurdo. ' .(**) El e.nunciado ver!:>alde la ecuación f = ma, sería: en todo punto material, la n:edtda de la cantidad de fuerza que sobre él actúa es igual a la medida de la ca,,:,ttdad de masa del punto multiplicada por la medida de la cantidad de acel~raClc~m. a mac~acon.a repetición de la frase subrayada convertiría el lenL guaJe fíSICOen cantileIl:a insoportable y pedantesca, por lo que se suprime muy acert~damente, entendiéndose que un mismo nombre sirve para designar la magrutud como ente abstracto y las medidas de sus cantidades en cada caso particular.

donde los exponentes (Xl> ••• , (Xn son números fijos, independientes de la naturaleza de los cuerpos que intervienen en el fenómeno. Conviene hacer notar que nuestra afirmación es un postulado basado en hechos, y no la consecuencia de algún principio metafísico. Nada se opone, lógicamente, a que las cosas ocurriesen de otra manera, y buena prueba de ello es lo que sucede con la moderna Reología (39) cuyas ecuaciones fundamentales, según parece, son relaciones entre monomios con exponentes que, en lugar de ser números constantes, varían según sea el cuerpo que se considere. Si este fuere el caso en los demás capítulos de la Física, nuestro 'postulado sería falso, y el Análisis dimensional caería por su base. Desde luego, no es aplicable a los problemas de Reología, cuando menos en su forma actual. Las leyes derivadas no siempre adoptan la forma [1,1]. Por ejemplo, el período de oscilación del péndulo simple está dado por la ecuación: (entre medidas), donde 1(0) es una función no monomia del argumento

e.

38

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

TIl.

PRIMER

POSTULADO

39

por la ecuación (entre medidas). El valor numérico de C se obtendrá mediante la fórmula
C = -------"y'-----[3,1]

un cuerpo particular, pero será C =1= cuando se aplique la ecuación a 1 otro cuerpo cualquiera. b) Puede suceder que el valor del factor de proporcionalidad sea independiente de la naturaleza del cuerpo. A toda ecuaci6n fundamental que se conserva invariable cuando cambia la naturaleza del cuerpo con que se opera corresponde una constante universal. Ejemplos:

[3,2]
l.o

que exige conocer los exponentes ell' ••• , eln y medir en un caso particular las cuantías de y, Xl ••• , Xn. El valor obtenido dependerá, en general, de las unidades que se utilicen. La ecuación [3,2] puede considerarse como la fórmula de definición de C, que adquiere con ello la cualidad de magnitud secundaria. Al medir C pueden presentarse dos casos: a) La medida de C depende de la naturaleza del cuerpo. Se dice entonces que C es una constante característica, o específica. Ejemplos: La ley de Hooke aplicada a un alambre de longitud l y sección a, sometido a una fuerza t. se expresa así: (f) '"
(a) (al) (l)

Constante de la gravitaci6n.

Aun cuando no siempre se diga expresamente, las leyes de la gravitación son dos, a saber: Los cuerpos se atraen en razón directa de sus masas gravitatorias y en razón inversa del cuadrado de su distancia: (f) '" (mg) (m' g) . (d)2

La masa inercial es proporcional a la masa gravitatoria:

(entre cantidades)

y, al pasar a la ecuación entre medidas resulta: f

Al pasar de estas expresiones a las respectivas ecuaciones entre medidas resultan sendas constantes universales, que pueden tomar valores cualesquiera según sean las unidades que se adopten para la distancia, la fuerza y para ambas especies de masa. Pero, eligiendo convenientemente las unidades, por ejemplo utilizando el sistema cegesimal, ocurre que la primera vale 1, Y la segunda es f= de las que se deduce: mgm'g d2

va:

= E aal
l '

donde E es el módul? de Young, magnitud secundaria definida por la identidad E=L - aal' y su medida resulta depender de la naturaleza del alambre y de las unidades que se adopten para medir la longitud, el área y la fuerza. Por su propia naturaleza, las constantes específicas son ineludibles, porque la ecuación [3,1] no tiene validez general sin la presencia del factor C. Se pueden elegir las unidades de modo que resulte e = 1 para

La constante G se denomina constante de la gravitación. 2.0 Equivalente mecánico del calor.

Entre el calor, Q, absorbido por un sistema en una transformación cíclica, y el trabajo producido, W, existe la ecuación: W=JQ,

40

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

rn.

PRIMER

POSTULADO

41

donde J es el equivalente mecánico del calor, cuyo valor sólo depende de las unidades con que se midan W y Q.
3.0

hablado. Las otras dos Son la permeabilidad eléctrica, eo, y la permeabilidad magnética, [Lo, cuyas ecuaciones de definición son: D
= eoE;

Constante de Avogadro.

En todo cuerpo, el número de moles, n, es proporcional al número, N de moléculas:

donde NA es la constante de Avogadro, cuyo valor sólo depende de la unidad que se adopte para medir masas.
4.0

Ambas permeabilidades son, desde luego, constantes características de cada sustancia, pero los valores, e:o Y [Lo, que toman en el vacío se suelen incluir entre las constantes universales. 8.° Constante dinámica.

Constante de Boltzmann.

La primera ley de Newton admite un factor de proporcionalidad: C=_Ima' que no ha recibido nombre ni símbolo. Su valor depende, exclusivamente, de las unidades que se elijan para medir la fuerza, la masa y la aceleración.
9.°

En todo sistema formado por gran número de elementos, la energía, E, que, por término medio, corresponde a cada grado de libertad, es proporcional a la temperatura absoluta 6. E

= ~ k6.
2

donde k es la constante de Boltzmann, que sólo depende de las unidades con que se midan la energía y la temperatura.
5.°

Constante electromagnética.

Constante de Planck.

En todo proceso periódico de frecuencia v, la energía sólo puede experimentar cambios que sean múltiplos enteros de
l1e = kv,

En virtud de la ley de Laplace, todo elemento de corriente está sometido a una fuerza que es proporcional a la intensidad, 1, a la longitud, dl, ya la proyección del vector magnético B sobre el plano normal a dl. Con la notación del cálculo vectorial: df

= yldl/\ B,

donde k es la constante de Planck. 6.° Velocidad de la luz.

donde y es la constante electromagnética, que depende tan sólo de las unidades que se elijan arbitrariamente para medir las magnitudes que figuran en esta ecuación. Otras constantes universales. Cualquier monomio formado con constantes universales será una nueva constante universal. Algunas tienen nombre, como las de Wien, Stefan, la constante de los gases, R = kNA, yel faraday, que es el producto de la constante de Avogadro por la carga del electrón.

A todo aumento de energía corresponde un aumento de masa (iner cial) dado por:

donde e es una constante universal que, con un sistema conveniente de unidades, el cegesimal por ejemplo, coincide con la velocidad de la luz en el vacío. 7.° Constantes del vacío.

Algunas constantes específicas conservan un valor finito cuando se miden en el vacío. Una de ellas es la velocidad de la luz, de que ya hemos

CAPíTULO IV SEG UNDO POSTULADO

1.

Opiniones acerca de las constantes universales.

Las constantes universales tienen un carácter desconcertante. Apareoen en las leyes sin haber sido definidas previamente, ni cualitativa ni cuantitativamente. No son atributos de cada cuerpo, variables de unos .a otros, lo cual hace que no sean magnitudes, pues se presentan siempre -eon igual cuantía, y decir que en otros universos pudieran tener otro valor es convertir la Física en una mala Metafísica. Como no existe eino un ejemplar de cada una, habrían de ser, si fuesen magnitudes, unida-des de sí mismas, y su valor sería siempre el número 1. No son números fijos, porque su valor depende de las unidades que se adopten para medir las cantidades que concurren con ellas en las respectivas ecuaciones. Finalmente, su existencia es, en cierto modo, precaria, pues la que hemos Ilamado constante dinámica no se encuentra en ningún libro de Física; -el equivalente mecánico del calor, que ocupaba extensos capítulos en los llíbros de comienzo de siglo, ha desaparecido totalmente en los libros -modernos; las constantes del vacío, EO Y fl1¡, que no se encuentran en los 'tratados clásicos, empiezan a aparecer en los contemporáneos; con la .adopoión del sistema de Giorgi fenece la constante electromagnética, -que por intervenir con varios exponentes en las fórmulas del electromag'netismo, las convertía en verdaderos rompecabezas. Ya hemos hablado en la introducción de la tendencia a reducir el número de constantes universales. Lo más sencillo sería hacer tabla 'rasa con todas ellas, pero como no se dispone de suficientes unidades .arbítrarias, cada autor suprime las que menos le agradan y aparecen

44

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IV.

SEGUNDO POSTULADO

45
X 10-27

a diario trabajos en los que, con talo cual poda de constantes, se pretendedar cierto sentido esotérico a determinadas leyes físicas. No faltan eclécticos que opinan que se pueden utilizar las constantes. universales a modo de comodines para atribuir a alguna magnitud la. dimensión que más convenga. Fr. Russo (24), por ejemplo, afirma quetan sólo está determinada la dimensión del producto Re, por lo que la. temperatura, e, podrá tener una dimensión cualquiera con tal de atribuir a la constante universal R la dimensión adecuada. Nada importaría esta discrepancia de criterios a no ser porque el planteo de cualquier problema de Análisis dimensional requiere decidirpreviamente qué constantes universales han de conservarse y cuáles pueden suprimirse. El mismo teorema de pi resulta enteramente inútil sin tal decisión. Es forzoso, por tanto, sentar normas que permitan averiguarqué constantes universales son imprescindibles y cuáles son superfluas. En la pesquisa de estas normas andamos desde hace muchos años (19) y, en diversos trabajos, hemos dado las que parecen conducir al resultado, apetecido, y, que en su forma definitiva, aparecen condensadas en el postulado que enunciaremos más adelante.

11<. 1l<.

= hv (h = constante de Planck = 6,624 = c2/j,mt (e = velocidad de 1(1 luz = 2,99776 = <'oE =
b) ¡;"oH

erg

X

s)

X 1010 cm/s)

D
B

(<'0 = constante
(¡;"o

dieléctrica del vacío

=

1
367t·

109

u. de GiOrgi) u. de

= permeabilidad magnética del vacío =
Giorgi)

47t .10-7

Las que relacionan más de dos magnitudes: d2s Cm, -(C dt2

t=

= constante dinámica)

al = yldl/\ B (y = constante electromagnética)
Entre las constantes del grupo a) destaca el equivalente mecamco del calor J, que relaciona dos magnitudes, el calor y el trabajo que, como -es sabido, no son funciones de estado. Ambas se refieren a transformaoiones, y la ecuación que las liga expresa que, si al final de la transformación, recobra el sistema su estado inicial, el calor absorbido se ha transformado totalmente en trabajo. Esta ecuación, por consiguiente, expresa 'que ambas magnitudes, si bien son epistémícamente diferentes, pues sus efectos característicos son distintos, pueden transformarse una en otra, y el tránsito está regido por un principio de conservación. Las restantes ecuaciones del grupo a) tienen un rasgo común. Relacionan magnitudes inseparables (*), esto es, magnitudes tales que la presenoia de una de ellas en un objeto lleva consigo la presencia de la otra 'en el mismo objeto, de tal modo que, a cuantías iguales de la primera, corresponden cuantías iguales de la segunda. Así ocurre que: 1.0 Todo cuerpo que tenga un gramo de masa inerte, posee V'6-,6-7-'-10--8-= unidades cegesimales de masa gravitatoria. La unidad de masa gravitatoria no tiene nombre. Es la masa que ejerce la fuerza de una dina sobre otra igual colocada a un centímetro de distancia. 2.° Donde haya un mal-gramo ha de haber NA = 6,02278.1023 moleculas. 3.0 Donde reine la temperatura e = l0 K, ha de haber gran número de partículas cuya energía media por grado de libertad valga 0,695 10-16 erg.
(*) R. San Jua~ (16,.pág. 105) llama equivalentes a las magnitudes inseparables. ~omo en J!fsICaexiste ya el concepto de equivalencia aplicado al calor y ?-l trabaJ.o que, Ciertamente, no son inseparables, nos ha parecido conveniente introducir la nueva denominaci6n para evitar confusiones.

2. Magnitudes inseparables.
Si examinamos la lista de las ecuaciones fundamentales en queintervienen constantes universales, observaremos que pueden clasíficarse en dos grupos, a saber: a) Las que relacionan dos magnitudes: mg

= VGmt =

(G

= constante de la gravitación =

6,67 X 10-

8'

din

;2 cm2 )

W

JQ (J
(N

= equivalente mecánico del calor =
=

4,18 ~)

cal número de moléculas; n = número de moles; NA = = 6,02278 • 1023 moléculasjmol-g = constante deAvogadro) (*)

e

1 ="'2

g ke ( le = constante de Boltzmann = 1,3805 X 10-16 er )

°C

~) Este valo~ c?rresponde a la nueva escala de masas moleculares relativas lasaUda: el nuclido 120. Esta escala ha sido adoptada el año 1960 en Ottawa. en por a nión Internacional de Física.

46
4.0

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IV.

SEGUNDO POSTULADO

47

Toda partícula que tenga la energía mecánica de 1 erg lleva asociado un fenómeno periódico de frecuencia v = 1027/6,624 herz. 5.0 La energía de un ergio lleva consigo una masa de 1/9' 1020 gramos. 6.0 En cualquier punto del vacío donde haya un campo eléctrico de intensidad un neuitonlcoulomb hay un poder electrizante (inducción) que vale D = 1/361t· 109 coul/m''. 7.0 En todo punto del vacío en que sea B = 1 miriagauss, hay un poder imanador que vale H = 107/41t ampjm. 3. Enunciado del segundo postulado.

Entonces, si se hace un experimento en el que B = 0= habrá de ser:

... = 1,

Son ineludibles las constantes universales que relacionan dos magnitudes inseparables, y superfluas todas las demás. Según esto, y teniendo en cuenta que, en virtud de la ley de Maxwell, es c2 = 1/€o[J.o, sólo quedan en las ecuaciones fundamentales de la Física actual seis constantes universales, que son: G, NA, k, h; e Y €O' Gracias a este postulado se puede enunciar el teorema de pi de un modo preciso. Su justificación consistirá en probar que, con su auxilio, se obtiene la solución correcta en todos los problemas en que sea conocida. la solución exacta. 4. Sistemas de unidades coherentes.

lo que prueba que la unidad UA no puede ser arbitraria, sino que habrá . de ser, precisamente, 41t veces menor que (A). Sea kv k2, ••• el sistema de coeficientes numéricos adoptados convencionalmente para sustituir las constantes universales superfluas en las ecuaciones fundamentales. Las unidades compatibles con dichos coeficientes forman un sistema coherente (40) con los mismos. Desde luego, lo más sencillo será hacer k¡ = k2, = ... = 1, Y supondremos que es así mientras no se advierta lo contrario. Toda ecuación fundamental en la que se ha suprimido la respectiva constante universal define una unidad (no una magnitud) en función de las restantes. Al escribir las ecuaciones, no es preciso mencionar las unidades porque se sobrentiende que han de utilizarse precisamente sistemas coherentes. Los sistemas centímetro-gramo-segundo-dina y metro-kilogramo-segundo-newton son coherentes con la ecuación: [4,1] mediante la cual queda definida la dina y el newton, respectivamente, en función de las restantes unidades. En cambio, el sistema técnico, metro-kilogramo-segundo-kilopondio, en el que la nueva unidad de fuerza se define como el peso de un kilogramo de masa inerte, no es coherente con la ecuación precedente, pues como 1 kp = 9,81 N, la ecuación entre medidas, expresando las unidades, se convierte en:
f(k )=

En rigor, al pasar de las relaciones de proporcionalidad entre cantidades a las ecuaciones entre medidas, debiera especificarse el sistema de unidades adoptado para tal propósito. Pero, si se consulta cualquier libro de Física, se verá que se escriben las ecuaciones fundamentales y sedesarrollan las teorías sin hablar para nada de unidades. Tan sólo en las aplicaciones a problemas prácticos es preciso decir cuáles son las unidades que se utilizan. Las unidades de las magnitudes secundarias quedan impuestas por sus fórmulas de definición, pero hay arbitrariedad completa en la elección de unidades de las magnitudes primarias a condición de conservar en cada. ecuación fundamental la correspondiente constante universal. Pero si ésta es superflua, cabe atribuirle arbitrariamente un valor numérico fijo, con la. consiguiente restricción en la libertad de elección de unidades. Así, en una, ecuación de la forma:

p

_1_ s (k m)
981 , d dt2
2

g

S2

'

se puede dar a la constante k, si es superflua, el valor 41t, por ejemplo.

y aparece el coeficiente parásito, 9,81, que procede de no haber usado un sistema coherente con la ecuación dada. Al utilizar sistemas coherentes desaparecen los coeficientes parásitos. Está generalizada la opinión de que las leyes físicas definen magnitudes. La ecuación [4,1], por ejemplo, es considerada como la definición operacional de la fuerza (véase, por ejemplo, el artículo de Dingle) (34),

48

ANÁLISIS

DDYIENSlONAL

IV.

SEGUNDO

POSTULADO

49

no reparando en que la teoría de la relatividad ha alterado dicha ecuación sin que por ello haya sido preciso modificar la definición de la fuerza como magnitud primaria, pues subsisten inalterados los criterios de igualdad y de suma. Desde nuestro punto de vista, las ~~uacionesfundamentales no definen magnitudes, pero de cada ecuación se deduce la unidad coherente de una magnitud sin más que imponer la condición de que no aparezca un coeficiente parásito. Sea, en general, una ecuación que no requiera la presencia de un factor de proporcionalidad: y = X~l ••• x~n. [4,2] Esta ecuación fija la unidad de (y) en cuanto se hayan elegido las unidades de (Xl), ... , (xn), pues será y = 1 cuando el segundo miembro valga 1. Pero podrá elegirse arbitrariamente la unidad de (y) a condición de introducir un factor de proporcionalidad, O: [4,3] cuyo valor, dadas las unidades de Xl> ••• , Xn, dependerá de la unidad arbitraria con que se mida (y). Como se ve, la introducción de una constante universal superflua equivale a la presencia de un coeficiente parásito, que permite utilizar unidades cualesquiera para la magnitud (y). De la comparación de [4,2] y [4,3], resulta: y' unidad coherente

Resumiendo lo que precede, diremos que un sistema de unidades es coherente con un sistema de ecuaciones cuando éstas son satisfechas, en cada caso particular, al sustituir los símbolos por sus respectivas medidas.
Tras largas deliberaciones, la Unión Internacional de Física, en un folleto titulado Symbols, Units and Nomenclature in Physics, publicado el año 1961, recomienda la siguiente definición: «Un sistema coherente de unidades es un sistema basado en cierto número de unidades básicas, del que se derivan todas las demás unidades por multiplicación o división, sin introducir factores numéricos.» A poco que se medite, se cae en la cuenta de que esta definición es inservible porque contraviene las normas de la buena filosofía operacional que debe regir en Física. Nadie sabe qué significa multiplicar o dividir las unidades unas por otras. Se pretende, por ejemplo, que la expresión 1 din = g . cm/s2 define la unidad de fuerza en función de las unidades básicas del sistema cegesimal, pero como no se dice lo que hay que hacer para multiplicar el gramo por el centímetro, ni cómo dividir el resultado por el cuadrado de un segundo, no se sabe cómo obtener la dina. Esta desdichada definición, juntamente con la idea de que los símbolos que figuran en las ecuaciones pueden representar cantidades, es responsable de que no haya sido posible llegar a un acuerdo acerca de cuáles han de ser las unidades electromagnéticas en el sistema de Giorgi racionalizado.

5.

Base de un conjunto de magnitudes.

0=-=-----y

unidad arbitraria

Las constantes universales superfluas son coeficientes poráeitos. Por ejemplo, en el sistema cegesimal la ecuación [4,1] exige que la unidad de fuerza sea la dina. Pero, si en el mismo sistema se quiere medir la fuerza en pondios (un pondio = peso de un gramo), habremos de introducir la constante dinámica, y será:

Sea una teoría física cuyas ecuaciones fundamentales, de acuerdo con nuestro primer postulado, se expresan mediante relaciones de proporcionalidad entre monomios con exponentes fijos, independientes de la naturaleza de los cuerpos con que se opera. Al pasar a las ecuaciones entre medidas, aparecerán como factores de proporcionalidad las constantes específicas y las constantes universales, y se podrá escribir:

0=

1 dina 1 pondio

---

1

981

El no distinguir claramente las constantes universales ineludibles de las superfluas se debe probablemente a haber tomado como definición de unas y otras el carácter común de depender exclusivamente de las unidades de medida.

donde los exponentes El> ••• , Ev serán nulos o iguales a 1 según que la respectiva constante sea superflua o ineludible, cosa que queda determinada sin ambigüedad por nuestro segundo postulado.
ANÁLISIS DUIENSIONAL. 4

50

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IV.

SEGUNDO

POSTULADO

51

Si bien existe una diferencia esencial entre las variables Xl' ••• , Xs y 1as constantes O¡, ... , Ov, se Puede , para unificar la notación, representar estas últimas con los mismos símbolos que las primeras, con lo que el sistema fundamental de ecuaciones podrá escribirse así:

o bien, puesto que se trata de números:
En

log log

+ ... + + ... +

E¡n

log

~n =

log k¡ [5,6]

EV¡

Evn

log ~n = log kv.

..............

[5,1]

En este sistema de ecuaciones se supone que las medidas Xl> .•. , X.n han sido obtenidas mediante un sistema de unidades coherentes co~ dichas ecuaciones. Si se hubiesen elegido unidades no coherentes, hubiesen aparecido coeficientes parásitos, le¡, ... , len, en las ecuaciones exentas de factor de proporcionalidad, y hubiese resultado:
E: X/l •••

XJn

E:

=

le1 [5,2]

siendo leí = 1 en las ecuaciones provistas de constante ineludible. Tratemos ahora de formar un nuevo sistema de unidades, U' 1 ... , U' n que sea coherente con [5,1]. Las nuevas medidas estarán relacionadas con las antiguas mediante las fórmulas: ~=~=~¡, x'¡ U¡ ... ,~= x'n U'n Un =~n [5,3]

La posibilidad de formar sistemas coherentes queda supeditada a la compatibilidad de las ecuaciones [5,6] en las que las Eij y las kí son datos y las ~í son las incógnitas. La incompatibilidad, si la hubiere, se remediaría introduciendo nuevas constantes universales. Si alguna de estas constantes no fuere la razón entre cantidades de magnitudes inseparables, quedaría invalidado nuestro postulado. Si h es la característica de la matriz formada con los coeficientes Eíj, habrá m = n - h factores ~í arbitrarios, lo que significa que pueden elegirse a capricho las unidades de otras tantas magnitudes, según resulta de [5,3]. Cada conjunto de magnitudes cuyas unidades se eligen arbitrariamente forman una base y su número, m = n - h, es la multiplicidad de la misma. Cuando se pasa de un sistema coherente a otro también coherente, todos los coeficientes parásitos se hacen iguales a uno, y las condiciones [5,5], que ligan las nuevas unidades con las primitivas, serán:
~E:ll ••• ~E:tn

¡

n

= 1

[5,7]

y las ecuaciones (5,2) se convertirán en:

(~¡x' ¡)E:ll

•••

(~nx'

n)E:1n

= le¡

....................... .............
,(~¡x' ¡)E:V¡
•••

.

[5,4]

(~nx' n)E:vn lev· =

Para que el nuevo sistema sea coherente, es preciso que desaparezcan los coeficientes parásitos, por lo que habrá de ser:

[5,5]

En resumen: para formar un sistema de unidades, coherente con un sistema de ecuaciones, pueden elegirse arbitrariamente tantas unidades como indica la diferencia, m = n - h, entre el número de magnitudes y la característica de la matriz [ormada con los exponentes con que dichas magnitudes figuran en las ecuaciones dadas . Falta considerar ahora las ecuaciones de definición de las magnitudes secundarias. Según hemos hecho notar, tales fórmulas pueden ser cualesquiera, pues obedecen tan sólo a razones de utilidad. No cabe, pues, sentar ningún postulado, pero sí se puede indagar las condiciones que han de cumplir las fórmulas de definición para que permanezcan invariables en los cambios de sistemas coherentes. Sea una fórmula de definición: y - f(xv
... ,

xn).

[5,8]

52

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IV.

SEGUNDO

POSTULADO

53

Desde luego, esta ecuación prescribe por sí misma la unidad Uy, en que ha de medirse la magnitud y, cuando se han fijado las unidades "n UXl' ••• , U~. Otro sistema de unidades, U'1> ••• , U' n, que sea coheronte con las ecuaciones fundamentales y con [5,8], habrá de proporcionar medidas que satisfagan la ecuación: y' = f(x' y como [5,8] se convierte en: ;yy' habrá de suceder que:
f(~lX'
1> ••• , 1> ••• ,

6.

Medidas absolutas y relativas.

x' n)

[5,9]

= f(;lX'

1>

•••

,

;nx' n),

~nx' n) = ;yf(x'

l'

•••

,

X' n},

[5,10]

debiendo ser el factor ;y = U' y : Uy independiente de las medidas x' 1> ••• , x' n. Recordando la definición de las funciones condicionalmente homogéneas resulta que: . Las únicas fórmulas de definición que admiten sistemas de unidades coherentes son las condicionalmente homogéneas, y las condiciones a que han de satisfacer los factores ;1> ... , están impuestas por las ecua-

;n

ciones [5,7]. No hay precepto lógico ni ley natural que obligue a utilizar exclusivamente las funciones condicionalmente homogéneas, y buena prueba es que el pH cumple su cometido a satisfacción de todos los químicos y biólogos. Pero el Análisis dimensional, según veremos, sólo puede operar con magnitudes primarias o con magnitudes definidas por fórmulas que sean invariantes con relación a los cambios entre sistemas de unidades coherentes. Los ortodoxos en materia dimensional pueden anatematizar a quienes utilicen el pH o la constante química, pero éstos podrán contestar con un encogimiento de hombros, y negarse a modificar todos sus libros, tablas y aparatos de medida para complacer a los dimensionalistas. Nótese que las ecuaciones fundamentales fijan la multiplicidad de la base, pero no determinan las magnitudes que la forman. Pueden ser primarias o secundarias, indistintamente, y hasta se pueden incluir en ellas las constantes específicas y las universales. Por eso resulta inadecuado llamar fundamentales a las magnitudes escogidas para formar la base y derivadas a las demás. El uso, sin embargo, ha consagrado esta denominación.

En toda medición se compara una cantidad con otra de su misma índole que se adopta como unidad. Cuando esta unidad es arbitraria, la medida se llama relativa, al paso que, cuando forma parte de un sistema coherente, la medida se llama absoluta. Si, por ejemplo, se miden corrientes eléctricas con un galvanómetro de espejo y, hechas las oportunas correcciones, se expresan los resultados en milímetros de la escala, las medidas serán relativas. Para que una medida sea absoluta es preciso aforar el aparato de manera que se pueda pasar de los milímetros leídos en la escala al valor de la intensidad expresada en unidades coherentes, por ejemplo, en amperios. Para realizar mediciones absolutas hay que construir o realizar un patrón cuyo valor sea conocido en función de la unidad respectiva. En el ejemplo propuesto, habrá que mandar al galvanómetro una corriente cuyo valor en amperios sea conocido. Para quienes opinan que basta una base formada con tres magnitudes mecánicas, y que éstas han de ser precisamente la longitud, la masa y el tiempo, el contraste de los patrones habrá de consistir en mediciones de longitudes: de masas y de tiempos. Así, para construir un patrón de capacidades, se podrá recurrir a un condensador plano, pues midiendo el área de sus armaduras y la distancia entre las mismas hay datos bastantes para calcular su capacidad, a condición de que el dieléctrico sea el vacío. Como, en este caso, todo se reduce a mediciones de longitudes, los físicos que, además de operar con la base mutilada creen que la dimensión deriva del proceso de medida, afirman que la capacidad, eléctrica es homogénea con la longitud y debe expresarse en centímetros. Al utilizar la base completa, cambia el concepto que se tenía de las medidas absolutas, pues para contrastar los patrones no hay necesidad de atenerse a mediciones de longitudes, masas y tiempos, precisamente. Se puede, por ejemplo, elegir arbitrariamente una unidad eléctrica representada por un condensador patrón cualquiera, y entonces la comparación de capacidades con dicho patrón dará medidas absolutas. El problema que plantea la adopción del sistema de Giorgi consiste, precisamente, en construir un patrón de alguna de las unidades electromagnéticas de tal modo que la permeabilidad del vacío valga, exactamente, (.Lo = 47t .10-7 J X s2fC2m.

7.

Los símbolos de las ecuaciones físicas.

Nadie niega que los símbolos que figuran en las ecuaciones de la Física representan los números (medidas) obtenidos con un sistema de unidades coherentes con dichas ecuaciones, pero muchos físicos opinan que tales símbolos pueden representar también cantidades y ésta es la razón por la que la Unión Internacional de Física no haya podido hasta ahora resolver el problema suscitado por la racionalización de las unidades del electromagnetismo. Vamos a demostrar que los símbolos no pueden interpretarse como cantidades.

54

ANÁLISIS DIMENSIONAL

Consideremos la ecuación:
A = Bf>OY ...

«entre medidas»

[7,1]

y supongamos que la ecuación: «entre cantidades»

[7,2]

es también válida. Si introducimos un factor numérico arbitrario, k, en estas ecuaciones, resulta: [7,3] Ar = lcBf>CY .
(A)r

=

k(B)f>(C)Y

.

[7,4] [7,5] [7,6] CAPíTULO V EL CONCEPTO DE DIMENSIÓN

o sea:
Ar = leA (A)r = lc(A).

Las unidades de (A) y de (A)r mente, con [7,1] y [7,3]. Por tanto: (A)
=

deben ser coherentes, respectiva1.
B~CY leB~CY
= 1 =

Fórmulas dimensionales.

UA

si si

(A)r = UAr

1

y, en consecuencia:

[7,7]
lo que significa que la introducción del factor le obliga a cambiar la unidad de (A). Por otra parte, aplicando la ecuación cantidad = medida X unidad, se tiene: [7,8] (A) = AUA
(A)r = ArUAr

Sea una teoría física cuyas ecuaciones fundamentales cumplan nuestro primer postulado. Empleando un sistema de unidades coherente con dichas ecuaciones, no habrá coeficientes parásitos, y, si para simplificar la cuestión, se atribuye el valor uno a todas las constantes superfluas, dichas ecuaciones podrán escribir así:

[1,1]

[7,9] Entre las x figuran las constantes ineludibles, que quedan definidas sin ambigüedad con nuestro segundo postulado. En consecuencia, todos los exponentes Etj serán números conocidos. Hagamos el paso a otro sistema de unidades también coherente y, para atenernos a la notación en uso, que fue introducida por Maxwell, emplearemos los símbolos [Xl], ... , [xn] para designar la razón entre l.as nuevas unidades y las primitivas: [1,2]

y sustituyendo en [7,9] Ar y UAr por sus valores tomados de [7,5] y [7,7] resulta: [7,10] (A)r = AUA = (A), que está en contradicción con [7,6]. Esto significa que: Los símbolos que figuran en las ecuaciones de la Física no pueden representar cantidades. Además, la ecuación [7,10] muestra que: Las cantidades físicas son invariantes con relación a los factores numéricos que, arbitrariamente, se introduzcan en las ecuaciones.

56

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

V.

EL CONCEPTO DE DlliENSI6N

57

Con esta notación, las condiciones que han de cumplir los números [Xi] serán, según resulta de [5,7], capítulo IV:
[xS:n ... [xn]"'Jn

=

1

[1,3]

Sean Xl' ••• , Xm las magnitudes escogidas para formar la base. En el paso de un sistema coherente a otro también coherente serán datos los valores de [xJ, ... , [xm], y las ecuaciones [1,3] permitirán despejar los valores de los número [x,] correspondientes a las restantes magnitudes, resultando expresiones monomias tales como:
[] r X

=

[ Xl ]()( TI...

LXm

r~

r-

,

[1,4]

que es la fórmula dimensional de la magnitud Xr con relación a la base ••• , Xm• El conjunto de los exponentes CXlr, ••• , CXmr, constituye la dimensión de Xr con relación a dicha base. Los símbolos que figuran entre los paréntesis rectos de las fórmulas dimensionales son las razones entre las unidades de dos sistemas coherentes cualesquiera. Las fórmulas dimensionales de las magnitudes secundarias se obtienen fácilmente a partir de su fórmula de definición con tal de que cumplan el requisito de ser homogéneas con las condiciones [1,4J, lo que exige, en virtud del teorema 2.0 del capítulo primero, que tengan la forma:
Xl'

que se haya adoptado para su representación. La existencia de tales entes está subordinada a la condición de que las relaciones que ligan entre sí las cantidades sean relaciones de proporcionalidad entre potencias con exponentes fijos, independientes de la naturaleza de los cuerpos, y de que exista un criterio para discernir las constantes superfluas de las ineludibles. Para los consecuentes con la lógica positivista, la fórmula dimensional de toda magnitud ha de deducirse de su definición operatoria, exclusivamente, sin recurrir a las leyes físicas. El profesor Dingle (34), por ejemplo, lleva el operacionalismo hasta su último extremo y opina que la carga eléctrica es homogénea con la fuerza, porque para medir cargas eléctricas basta medir las fuerzas que ejercen sobre otra que sirve de unidad y se coloca a distancia determinada. Como el criterio de Dingle es aplicable a las masas, resultaría que la fuerza, la carga eléctrica y la masa son magnitudes homogéneas. Y aún cabría ir más lejos, porque podría tomarse como aparato para medir cargas eléctricas un electroscopio de tipo determinado, y la medida se reducida a distancias o ángulos, con lo que la carga eléctrica, podría, a nuestra voluntad, o tener la dimensión de la longitud, o tener dimensión nula. El punto flaco de este modo de razonar es que las fórmulas dimensionales con él obtenidas son enteramente inútiles para los fines del Análisis dimensional. Según nuestra teoría, tan sólo las magnitudes secundarias obtienen su dimensión mediante su definición operatoria. Las dimensiones de todas las magnitudes primarias están subordinadas a las leyes fundamentales de la teoría física en que se utilicen. Con nuestro método desaparece el carácter misterioso de las dimensiones. Nada tienen que ver ni con las cantidades ni con las medidas. A pesar de su notación insólita son relaciones entre números. Trataremos, por vía de ejemplo, de hallar las fórmulas dimensional es de las magnitudes que intervienen en la dinámica newtoniana del punto material. Hay en esta teoría tres ecuaciones fundamentales, a saber: d28 f - m'--' \ dt2'

f

= G m2i.
82 '

[1,5]

y

-

=

X"'l 1

(s = n-m),

donde

El'

•••

, Em

son los exponentes dimensionales de y, y los monoInios:
Xm+l

, .. *'

Xn

que relacionan cinco magnitudes primarias: 8, mi. t, l. mg. y la constante de la gravitación, G. Las demás magnitudes que se manejan en la teoría (velocidad, aceleración, momento, trabajo, ímpetu, impulso ... ) son magnitudes secundarias cuya fórmula dimensional se deducirá de la respectiva fórmula de definición en cuanto se conozcan las dimensiones de las magnitudes que figuran en ella. Como todas las fórmulas de definición son monomias, queda cumplida la condición de existencia de las dimensiones. Por comparación con las ecuaciones [5,1] del capítulo IV se ve que la matriz formada con los exponentes "'ij es:
8

tienen dimensión nula por razón de [1,4].
-

mi

I
2 100

G

1

Tras largo rodeo hemos llegado al mismo concepto de dimensión que, con pasmosa intuición. estableció Fourier en su teoría analítica del calor. Podemos imaginar la dimensión como un ente abstracto, atributo de cada magnitud, que se deja representar por el conjunto ordenado de m números adscritos a la base

2 O

1 -2 - 1
-

O
O

1
O -

1
1/2

O
1

y como su característica es h = 3, habrá m = 6 - 3 = 3 magnitudes fundamentales. Podrán escogerse para formar la base tres magnitudes cualesquiera

58

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

v. bastará sustituir

EL CONCEPTO DE DIMENSIÓN

59

con tal de que sean independientes, esto es, con tal de que no sea nulo el determinante formado por las columnas correspondientes a las magnitudes restantes. Los únicos determinantes de tercer orden nulos son: s
-1

en [2,1] para obtener:
[x] = [M'S"l

... [M'mt'm valdrán:

[2,3]

t
2 O
O 1 1

mi

G 2 O O O -1 - 1/2

2 O

O

- 1 -2 - 1

y los nuevos exponentes

dimensionales

por lo que cualquier combinación ternaria formada con las magnitudes dadas puede servir para formar la base, con excepción de las dos siguientes: (mi, G, mg) y (s, mg). Cabe, todavía, tomar en consideración las fórmulas de definición de las magnitudes secundarias. Con ello aumenta el número de incógnitas y el de ecuaciones, pero la multiplicidad de la base no se altera porque cada vez que se agrega una magnitud secundaria se añade la respectiva fórmula de definición que, evidentemente, no es consecuencia de las escritas anteriormente. Se ha convenido en adoptar en Mecánica la base (s, mi, t) y en sustituir los símbolos [s], [mi], [tJ por las letras L, M, T. Con estos convenios, las ecuacíones [1,5] conducen a: L-1 M-1 T2[f] = 1

[2,4]

t.

:3. Factores de conversión. Gracias a la interpretación de las fórmulas dimensionales dada e,p el apartado anterior, resulta muy sencillo averiguar en qué se convierte la unidad de cualquier magnitud cuando se alteran de cualquier manera las unidades fundamentales o el valor atribuido a una constante universal. Sea, por ejemplo, una magnitud, x, con la siguiente fórmula dimensional:

L2 M-2[f] [0]-1 = 1 [M]-1 [0]-1/2 [mg] de donde: [f] = LMT-2 [O] = L3M-1T-2
[mg] = L3/2MIf2T-1. = ]

Si Ui, Um, Ut y U'i, U' m, U'¡ son, respectivamente, las unidades mentales en el sistema primitivo y en el nuevo, será:

funda-

[3,1] 2. Cambios de base. Sea: [2,1] la fórmula dimensional de la magnitud x con relación a la base (MI> ... , Mm). Se trata de averiguar su fórmula dimensional con relación a otra base (M' l' ... , M' m), en la que pueden figurar magnitudes cualesquiera, primarias o secundarias. Si las fórmulas dimensionales de las antiguas magnitudes básicas con relación a las nuevas son: con lo que queda resuelto el problema. Por su peculiar manera de ser, las constantes universales carecen de unidad propia, por lo que, en vez de la razón entre unidades, habrá que poner la razón inversa de las medidas. Así, de:

ee deduce:

( ~, ) = (
[2,2]

~l

r (~:r (~:r

La ecuación [3,1] justifica el llamado cálculo con unidades, que :sirve para averiguar cómo se alteran las unidades derivadas cuando se

60

ANÁLISIS DIMENSIO 'AL

v.

EL CONCEPTO DE DIMENSIÓN

61

cambian las unidades básicas, pero es preciso tener en cuenta que dichocálculo sólo puede utilizarse cuando ambos sistemas son coherentes con un mismo sistema de ecuaciones fundamentales.
Los siguientes ejemplos servirán para aclarar lo que precede. Sabiendo que en el sistema cgs. la constante de la gravitación vale(G) = 6,670 X 10-8 cm" g-l S-2, averiguar su valor en el sistema de Giorgi, (m; kg, s).
a)

que se denominan componentes del vector, con la condición de que, si se .aplica un cambio de ejes, las nuevas componentes estén ligadas con las primitivas por ecuaciones lineales: [4,1] "Basta generalizar esta definición a un espacio de m dimensiones, y comparar [4,1] con [2,4] para ver que existe una analogía formal completa, 'Ü isomorfismo, de tal modo que a los exponentes dimensionales, 1X1' ••• , IXm, de la magnitud x con relación a la base (M 1> ••• , M m) corresponden las componentes de un vector en un espacio de m dimensiones. Así como en Física existen los vectores con independencia. del sistema particular de ejes elegidos para su representación, así también, de acuerdo con San Juan, podemos imaginar que a toda magnitud física corresponde una dimensión, que existe con independencia de la base que se adopte. Los exponentes dimensionales hacen las veces de componentes de la dimensión considerada como vector, y varían al cambiar la base. .5.

Solución: [G] = L31lf-1T-2 G' _ 6,670 X 10-8 de donde: (G') = 6,670 10-11 m3 kg-l
S-2.

(

1 cm 1m

)3 (

~ 1 kg

)-1

_ -

IQ-3

b ) Averiguar cuál ha de ser la unidad de tiempo para que, conservando centímetro y el gramo, adquiera la constante de la gravitación el valor 1. Solución: 1 ( 1 6,670 10-8 = V't U'¡ -_ 10
4

el!

S )_2

Bases superabundantes y bases estrictas.

segun d os.

V6,670

4.

Analogías entre dimensiones y vectores.

El concepto de dimensión como ente individual resulta muy clarogracias a que R. San Juan (16) ha puesto de manifiesto que entre la dimensión de una magnitud y sus exponentes dimensionales respecto a. una base determinada, existe la misma relación formal que entre un vector y sus componentes respecto a un sistema de ejes coordenados, relación formal que se denomina isomorfismo (*). Se definen los vectores en Física como magnitudes de tal naturaleza. que, previa la adopción de un sistema de ejes coordenados y de sendas. escalas en los mismos, pueden representarse por tres números, Xl' X2, X3,.
(~) Ha demostrado R. San Juan que la dimensión es un ente abstracto. defimdy por una relación de igualdad, y la fórmula dimensional es la expresión vectorial e~ función de la base adoptada. Estos espacios vectoriales de dimenslO~es son isornorfos, o sea algébricamente equivalentes a los formados con los cOCle~tes de unidades, que por esto hemos adoptado en la definición de la fórmula dimensional, evitándonos consideraciones abstractas innecesarias en las aplicaciones.

Hemos visto que, cuando se toman en consideración todas las magnitudes que intervienen en una teoría, la multiplicidad de la base queda determinada por el sistema de ecuaciones fundamentales. Pero suele suceder que, en determinado orden de fenómenos, no entren todas las magnitudes de la teoría, y la referida base puede ser excesiva. Sean varias magnitudes, Xl' , Xn, cuyas fórmulas dimensionales con relación a cierta base (MI' , Mm) son:
r = 1, ... , n.

e trata de saber si dicha base es superabundante y, en caso afirmativo, de averiguar cómo ha de ser la base estricta. Traducido este problema al lenguaje vectorial se enuncia así: Dados varios vectores, cuyas componentes con relación a determinada base m-dimensional son (IXn, ••• , 1X1m), ••• , (IXn1> •.. , IXnm), averiguar si es posible utilizar para su representación una base menor, y la manera de
obtenerla.

Se trata de un conocido problema de Álgebra, y la respuesta es: El número de vectores (o magnitudes) que se requieren para formar una base estricta es igual a la característica, h, de la matriz formada con

62

ANÁLISIS DIlENSIONAL

V.

EL CONCEPTO DE DIMENSIÓN

63

las componentes (O con los exponentes dimensionales) en otra base cualquiera. Como vectores (o magnitudes) de la nueva base pueden tomarse h. cualesquiera entre los dados, con tal de que sean linealmente independientes, esto es, han de ser tales que la ecuación
ElXl

pareja cualquiera, puede formarse una base estricta. ejemplo, las fórmulas dimensionales son: [6] = [1]0 [aJo; [tl = [1] [a]-1;

Con la pareja 1, a, por

[k] = [1]-1 [aJ2.

En este ejemplo, la base (L, M, T) es superabundante.

+ ... +

E/lX/I

=

°

6.

Bases mutiladas.

sólo admita la solución trivial El = E2 = ... = E/I = 0, lo cual equivalea decir que la característica de la matriz formada por sus componentes (o exponentes dimensionales) ha de valer h. De aquí se deduce la siguiente regla: Para formar una base estricta se forma la matriz de los exponentes dimensionales con relación a otra base cualquiera:

La supresión de alguna de las constantes ineludibles en las ecuaciones fundamentales lleva consigo la reducción en una unidad de la multiplicidad de la base, con lo que todo el sistema dimensional resulta alterado. Es como si en un espacio vectorial sólo se considerase de cada vector su proyección sobre el subespacio que resulta de prescindir de una dimensión. Al mutilar la base, puede suceder que dos magnitudes que tenían distinta dimensión en la base completa, aparezcan como equidímensionales en la mutilada, pues bastará que los correspondientes vectores tengan igual proyección en el subespacio restante.
Si, por ejemplo, se suprime la constante de la gravitación, las ecuaciones fundamentales de la dinámica del punto material se convierten en:

y entre los menores no nulos se seleccionan los de mayor rango. A cada. uno de ellos corresponde una base extricta, formada por las magnitudes. cuyos exponentes dimensionales figuran en él.
Ejemplo: En la rotación de un sólido rígido sometido a un par elástico y con amortiguamiento proporcional a la velocidad angular, las magnitudes que intervienen y sus fórmulas dimensionales con relación a la base (L, M, T) son: Amplitud angular Momento inercial. Período Coeficiente de rozamiento Par elástico . . . . . [6] [1] [t] [a] [k]
= LOMoTo = L2MTo = LOMoT = L2MT-1 = L2MT-2

y basta una base bidimensional. Adoptando la base L, T, por ejemplo. resulta:

y la matriz de los exponentes dimensionales es:

Las mismas fórmulas dimensional es se hubieran obtenido si, en lugar de hacer G = 1, se hubiera impuesto a dicha constante un valor numérico cualquiera. Se ve que las magnitudes mi Y mg, que tenían distinta dimensión en la base completa, resultan ser equidimensionales en la base mutilada. Quienes creen haber realizado valiosos hallazgos al formar sistemas dimensionales con bases mutiladas están en el caso de quien opinase que viendo las sombras proyectadas sobre una pared, se adquiere más información que viendo la escena en relieve. No hay inconveniente, aparte del de la inútil complicación, en utilizar bases superabundantes, ni tampoco puede esperarse ventaja ninguna. Pero con bases defectuosas se logrará, en general, menos información que con bases completas.

6

1 2 1 O 022 O 1 -

a
1 1

k

L M T

O O O

7.
1 2

Las magnitudes de dimensión nula.

En ella son nulos todos los menores de tercer orden, y no los de segundo, por lo que h = 2, Y las bases estrictas constarán de dos magnitudes. Las magnitudes 1, t, a, k, son dimensionales independientes dos a dos, por lo que, con una.

A diferencia de lo que sucede con los vectores nulos, las magnitudes de dimensión nula tienen gran importancia en Física. Desde luego, basta que una magnitud tenga dimensión nula en una base completa para que le suceda lo mismo en todas las demás, incluso

64

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

v.

EL CONCEPTO DE DIMENSIÓN

65

en las mutiladas. Pero puede ocurrir que lila magnitud que tenga dimensión no nula en las bases completas aparezca con dimensión nula en las bases mutiladas.
Es tema de discusión el si se debe considerar el ángulo como magnitud de dimensión nula. Desde luego, se trata de una magnitud primaria, pues s~ pueden establecer los criterios de igualdad y de suma sin recurrir a la me~lda de otras magnitudes. Por tanto, la proporcionalidad du:ecta c~n el arco e mversa con el radio es una ley geométrica entre las magnitudes msepara?les án~ulo y cociente arco-radio. Pero sucede que este cociente no es una magnitud pnmaria, sino secundaria, por lo que, de acuerdo con el segundo postulado, el factor de proporcionalidad es superfluo, y el ángulo tendrá dimensión nula. En corroboración de esta consecuencia, ocurre que el ángulo no figura en el enunciado de ninguna ley fundamental, por lo que puede prescindirse de dicho factor de proporcionalidad sin alterar las dimensiones de las demás magnitudes. Lo dicho del ángulo plano es aplicable al ángulo sólido. También se le puede atribuir dimensión nula sin que se resienta el Análisis dimensional.

nitudes que en él intervienen, y que ningún papel desempeñan las que se refieren a cuerpos extraños, aunque sean tan destacados como el vacío. Afortunadamente, han desaparecido de los buenos libros la densidad relativa y el peso específico relativo, que han torturado durante un siglo las mentes infantiles de los alumnos de enseñanza media. Entre las magnitudes relativas figuran los mal llamados pesos atómicos y pesos moleculares. Su nombre es motivo de confusión. Hemos conocido químicos eminentes, de los que más han contribuido a la confección de las tables internacionales de pesos atómicos, que por creer que se trataba de pesos, midieron cuidadosamente la intensidad de la gravedad en su laboratorio con el fin de hacer la corrección correspondiente. Hasta algunos físicos, que saben que se trata de masas y no de pesos, olvidan que, por ser magnitudes relativas, son números fijos. De aquí que yerren al tomar el número de moles como una magnitud de dimensión nula. En tal error incurre, por ejemplo, Duncanson (43). Afortunadamente, ocurre que en ninguna ecuación física intervienen las masas moleculares relativas, sino el número de moles, que tiene la misma dimensión que la masa y cuya unidad, por consiguiente, no queda prefijada.

9.

Las seudomagnitudes de la Reología

8.

Magnitudes relativas.

No se manejan en Análisis dimensional más utensilios que las fórmulas dimenaionales, por lo que cuanto afecte a la integridad de las mismas puede poner en peligro la eficacia de aquél. Siendo las fórmulas dimensionales relacion~s entre las razones de unidades de dos sistemas coherentes, quedarán mutiladas {mando, de un modo u otro, se fija de antemano la unidad de alguna magnitud exigiendo que permanezca invariable al cambiar de unidades. Co.n ello. se aniquila la dimensión de la magnitud en cuestión, y se alteran las di~enslOnes d~ las restantes. Por esta razón conviene suprimir las llamadas maqnitudes relativas (*) tales como la densidad con relación al agua o al aire, la relación entre las velocidades de propagación de la luz en dos medios diferentes, la constante dieléctrica con relación al aire (o al vacío), etc. Aparte de la razón aducida para eliminar las magnitudes relativas, es evidente que para estudiar un fenómeno basta considerar las cuantías de las mag-

Hemos basado el Análisis dimensional sobre el postulado de ser las leyes físicas relaciones de proporcionalidad entre potencias determinadas de las cantidades que intervienen en el fenómeno considerado. Por tanto, según nuestro punto de vista, el Análisis dimensional sólo será aplicable a fenómenos regidos por ecuaciones que cumplan dicho requisito. Se trata de un postulado y no de la consecuencia de algún principio metafísico, y la mejor prueba de ello es que en Reología han encontrado Scott Blair (39) y sus colaboradores que para cuerpos que no son ni sólidos de Hooke ni fluidos newtonianos se cumple una relación que, en la forma original dada por Nuttig, es: [9,1] donde S es la tensión, cr la deformación, t el tiempo y 'Y, 13,k, constantes características que varían de un cuerpo a otro. Nos encontramos en presencia de una ley que, si bien puede enunciarse como relación de proporcionalidad entre cantidades, presenta la particularidad de que los exponentes no son números fijos, sino números que dependen del cuerpo que se observa. Con la base dimensional L, M, T, la fórmula dimensional de 'f" es:

(*) Rey Pastor (41) llama magnitudes relativas al nivel y ~ la temperatura medida en escalas arbitrarias porque en ellas no se puede definir la suma. Pero en Física no se opera nunca con niveles, sino con diferencias de al.tura, para ~as cuales es obvia la definición de la suma. Además, en las teorías ffsicas es preciso operar siempre con la escala absoluta de temperatura. En ningún c~o, por tanto, es preciso introducir un cero arbitrario como «elemento extranOl) a la Física. Loedel (42) propone llamar relativas a las que están afectadas de s~gno, positivo o negativo, y da como ejemplos la altura de un punto con relación a un plano horizontal, el tiempo, el potencial, etc. Pero es el caso que ha:y. magnitudes como el calor, el trabajo, la carga eléctrica, etc., que son posltlva~ o negativas de modo absoluto, puesto que su signo no procede de la slección arbitraria de un origen.

y estaría representada por un vector distinto para cada sustancia. Ante este estado de cosas, lo que procede desde nuestro punto de vista, es afirmar que el Análisis dimensional no tiene razón de ser en Reología, pues no sirve para ninguno de los fines que persigue: ni rige el criterio de homogeneidad, ni se puede hacer predicciones basadas en consideraciones dimensionales. Dingle, sin embargo, hace un largo razonamiento (44) tratando de demostrar que la ecuación de Nuttig es una prueba de que el símbolo dimensional es una
ANÁLISIS DIMENSIONAL. 6

66

ANÁLISIS DIMENSIONAL

representación del proceso de medida. Deja aparte la fórmula de Nuttig y considera el caso de la caída de los cuerpos, suponiendo que la relación entre el camino 8 y el tiempo t fuese: [9,2] 8 = AtCL y que A y CL variasen de un cuerpo a otro. Deduc~ que CL ha de ser un número puro y que «las dimensiones de A han de ser [antilog (log L· log T)J», pero no dice qué partido podemos sacar de este resultado cuando nos encontremos ante un problema de Análisis dimensional. . . . A continuación, y tras largo rodeo, deduce Dingle que, S1la ecuac1ón [9,2] ha de permanecer invariable al cambiar las unidades, «las dimensiones de A han de ser, o [antilog (log L log T)], o bien LT-CL». Este último resultado es el qu.e cualquiera escribiría a la vista de [9,2], y no se comprende com~ en la PrImera expresión de las dimensiones no figure CL y sí en la segunda, ru que una y otra sean «representaciones de un proceso de medida». En fin, falta saber para qué sirve la primera expresión, que es la obtenida por vía operacional.

CAPíTULO

VI

EL TEOREMA DE PI

1.

Homogeneidad de las fórmulas físicas.

Ya Fourier indicó que una de las ventajas de atribuir una dimensión a cada magnitud consistía en poder descubrir fácilmente errores de cálculo, pues sucedía que todos los términos de cualquier ecuación que resultara de aplicar las ecuaciones fundamentales a un caso particular habían de tener la misma dimensión. Se ha convenido en decir que dos o más magnitudes son homogéneas entre sí cuando tienen la misma dimensión y, por tanto, la proposición de Fourier puede enunciarse así: Todos los términos de una ecuación tísica deben ser homogéneos. Tan manifiesta llegó a ser la utilidad de esta regla, y de tal modo resultó confirmada en todos los desarrollos teóricos, que, más o menos tácitamente, se convirtió en un principio metafísico, al que debían someterse todas las teorías físicas. Por eso, se imponían condiciones a las fórmulas de definición para que estuviesen de acuerdo con el llamado principio de homogeneidad, y las ecuaciones empíricas que lo vulneraban se consideraban comoe-.,resiones imperfectas de alguna ley mal conocida. Elevado a la categoría de principio. el requisito de homogeneidad, procedía, si no su demostración, por lo menos su justificación, que consistía en recurrir a argumentos vagamente intuitivos, tales como decir que no tenía sentido la suma o la resta de cantidades heterogéneas y que, justamente, la dimensión era lo que caracterizaba la homogeneidad. De la falacia de esta argumentación, que confieso haber tenido por buena, es buena prueba el hecho de que la suma de cantidades dadas tiene o no sentido según el propósito que se persiga.

68

ANÁLISIS DIMENSIONAL VI. EL TEOREMA DE PI

69

Por ejemplo, no se puede sumar yeguas con caballos para obtener yeguas o caballos solamente, pero tiene perfecto sentido afirmar que 2 yeguas

+

3 caballos = 5 équidos.

De la misma manera, no tiene sentido en Termodinámica sumar la energía interna, U, con el producto de la presión por el volumen con la pretensión de que el resultado sea energía interna. Pero sí cabe afirmar que la disminución de la magnitud H == U + p V da el calor desprendido en cualquier transformación isobara,

. Utilizand~ .un sistema de unidades coherentes, no habrá en [2,]J coefioientes paráeitos, y al pasar a otro sistema también coherente deberá permanecer invariable la ecuación que nos ocupa. Sean X 1> ••• , Xm 1 as magnitudes escogidas para formar la base y sean: s=n-m [2,2]

........................ ........................

Muchos autores intentan, de uno u otro modo, conservar el principio de homogeneidad como cosa independiente de las teorías físicas y, en este sentido, quien más ha profundizado en la cuestión es el profesor R. San Juan (16), quien ha logrado demostrar que las ecuaciones han de ser necesariamente homogéneas si relacionan magnitudes definidas de tal modo que el criterio de suma sea independiente del sistema de unidades que se adopte. A nuestro modo de ver, el principio de homogeneidad no puede darse como cosa evidente, ni está subordinado solamente a la manera convencional de definir las magnitudes secundarias, sino que es consecuencia de nuestro primer postulado, según vamos a demostrar. 2. Teorema de pi.

las fórmulas dimensionales de las demás magnitudes. Al pasar a otro sistema coherente, las medidas Xv ... , Xn se convertirán en x' l' ... , X' n, cumpliéndose que:
Xl

=

X

,
1

U'l -U
1

=

X

,
l[Xl]; ... ;

Xn

=

X' n[Xn]

" [2,3]

y la ecuación dada se transformará en: [2,4] Como la condición de invariabilidad exige que sea:
f(x'l, ... , X'n) = O

Sea una teoría física cuyas ecuaciones fundamentales, por estar de acuerdo con nuestro primer postulado, esto es, por consistir en relaciones entre monomios, son incondicionalmente homogéneas. Supóngase que cumplen igual requisito todas las fórmulas de definición de las magnitudes secundarias que se utilicen en la teoría. Resultará un sistema de ecuaciones invariantes con relación a todos los cambios de unidades coherentes, y de igual propiedad gozará, por consiguiente, cualquier ecuación: f(xv ... , xn) = O, [2,1] que se deduzca de aquéllas por aplicación de la teoría a un caso particular en que se trate de averiguar cómo depende cierta magnitud, Xn, de otras, Xl' ... , Xn-l' que figuran como variables independientes en el fenómeno considerado. En la ecuación [2,1] figurarán, a modo de parámetros, no sólo las constantes específicas de los cuerpos que intervengan en el fenómeno, sino también las constantes universales peculiares de la teoría,

[2,5]

queda demostrado que la función en cuestión es homogénea con las condiciones [2,2]. Además; aplicando el teorema 3.° del capítulo 1, resulta que la ecuación ha de tener la forma:
Xn x~m8

=0 )
'

(s

=

n-m)

y como, en virtud 'de [2,2], los monomios
Xn

tienen dimensión nula, quedan demostradas las siguientes proposiciones: 1.a. La forma más general de toda ecuación
¡(Xv ... , Xn) = O,

70

ANÁLISIS DIl

lENSIONAL

VI.

EL TEOREMA DE PI

71

que sea consecuencia de una teoría cuyas leyes fundamentales sean relaciones de proporcionalidad entre potencias con exponentes fijos, es:

donde las TCi son los monomios independientes de dimensión nula o monomios pi, que pueden formarse con las magnitudes consideradas. 2.30 El número de estos monomios independientes es i = n - h, donde h es la característica de la matriz formada co?/-los exponentes dimensionales con relación a una base completa cualquiera.
Las proposiciones anteriores son una variante del teorema de pi, que fue enunciado por Buckingham (11) del siguiente modo: 1. o La forma más general de cualquier ecuación física completa:

es:
7I"n) =

0,

donde las 71" son los monomios independientes de dimensión nula que pueden formarse con las n magnitudes consideradas. 2.o El número de estos monomios independientes es i = n - q, donde q es el número de unidades fundamentales necesarias para medir las n magnitudes. Llama Buckingham completa a toda ecuación que subsiste sin alteración de forma al cambiar las unidades fundamentales, lo que equivale a postular la. homogeneidad condicionada de la ecuación de que se trata. Con esto, la demostración del teorema de pi es inmediata si se utiliza la teoría de las funciones homogéneas generalizadas. Pero esta teoría no fue dada a conocer por EhrenfestAffanassjewa (15), sino dos años después de que Buckingham publicase su trabajo. Por otra parte, si bien es cierto que no se encuentra en ninguna de las teorías físicas actuales una sola ecuación que no satisfaga el principio de homogeneidad, el admitir este principio de buenas a primeras es cosa que repugna a. los lógico-positivistas, y para justificar esta repugnancia hace notar Bridgman (22) que se pueden construir adrede ecuaciones que estén en desacuerdo con dicho principio sin más que sumar dos ecuaciones que se refieran a un mismo fenómeno, después de haberlas elevado a potencias cualesquiera. Por ejemplo, en la caída libre de un cuerpo se cumple que:

a. pesar de no ser homogénea, subsiste aunque se cambien las unidades fundamentales. La objeción de Bridgman queda invalidada sin más que interpretar la invariabilidad de forma, postulada por Buckingham, como exigencia de que la función se conserve algébricamente invariable, pues ocurre que, al cambiar las unidades fundamentales, cada uno de los paréntesis de la ecuación [2,6] queda multiplicado por un factor diferente y, si la ecuación subsiste, es porque cada uno de sus términos es nulo por separado. Considerando válida la objeción de Bridgman, opina el profesor W. Hill (45) que se debe añadir una condición complementaria al postulado de Buckingham. Pero, como hace notar R. San Juan (16), todo ello se evita si se parte del principio de homogeneidad, o bien si se cala más hondo y se deduce dicho principio de la. condición de que tan sólo tengan cabida en la Física aquellas magnitudes definidas de manera que la igualdad y la suma de sus cantidades sea independiente del sistema de unidades. Justamente el mérito del trabajo de R. San Juan consiste en haber demostrado que de esta condición deriva el principio de homogeneidad. A nuestro juicio, la principal objeción que puede hacerse al enunciado primitivo del teorema de pi es que el número de monomios de dimensión nula 'Se determina en función del «número q de magnitudes fundamentales necesarias para medir las n magnitudes», y no se establece regla ni criterio para averiguar cuánto vale q en cada caso particular. Esta vaguedad en el enunciado, que deja vacío el referido teorema, se pone claramente de manifiesto cuando se trata de hallar q de acuerdo con las normas estrictamente operacionalistas, por ejemplo, siguiendo el método que propugna Dingle y que hemos discutido ya en el § 1 del capítulo V. Con nuestros postulados y con la condición impuesta. a las fórmulas de definición de las magnitudes secundarias, la demostración del teorema de pi es facilísima y rigurosa, gracias a la teoría de las funciones homogéneas generalizadas, y el número de monomios independientes de dimensión nula queda determinado sin ambigüedad (*).

v

= gt;

8 = -

1 2 gt 2

y, en consecuencia, la ecuación:

(v -

gt)

+

(8 -

+ f
gt2

= O,

[2,6]

(*) Merece ser examinado con alguna detención el ~~tíc~o de. Levi (33), porque constituye un intento de dar base lógica al ~áhslS dimensionalLevi coincide con Bridgman en afirmar que «medir es hacer correspond~r a una determinada magnitud física un número o un sistema de ~Ú!lleros*, sin imponer otra limitación que la invariabilidad del aparato de medición, el cual ha de estar constituido por «determinadas operaciones físicas .0 bien aun J?or operaciones matemáticas». Critica la «vieja costumbre» de considerar la nocló~ de magnitud como algo intuitivo y a prori, y rechaza lo que llama p~o?~dlmiento s intuitivo s que ~ermiten establecer la igualdad, la suma y la división en partes. A continuació:'., y con manifiesta inconsecuencia, establece una excepción para las tres magnitudes, longitud, masa y tiemp<,?,y se lanza por los ~ericuetos de la metafísica al afirmar (pág. 5) que «oonstibuye el substrato lógiC.o que precede a la Física», y en esta proposición apriorística se basa para deducir que el «espacio físico es tridimensional en el sentido de la teoría de las magnitudes aceptada por la Física». . No podemos adivinar a qué teoría aceptada se refiere Levi, pues. aun pr~scindiendo de la temperatura, el sistema de Giorgi, que es el aceptado jnt.errracronalmente, es tetradimensional. Pero tampoco se compagina su as~rto con 1.0 que dice más adelante. pues afirma que el número de magnitudes mdependlentes puede reducirse a 2 o a 1. . . Dice luego que todo otro concepto se introduce en Mecánica P?r «definiciones nominales, representadas generalmente por definiciones matemé.tícass, sm repa-

72

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VI.

EL TEOREMA DE PI

73

3.

Las ecuaciones con logaritmos.

En muchas ecuaciones termodinámicas en que intervienen logaritmos, parece a primera vista que no se cumple el principio de homogeneidad, pues figuran como argumentos magnitudes cuya dimensión no es nula. Así, en la expresión de la entropía de los gases ideales,

Esta ecuación constituye una rotunda contravención del principio de homogeneidad, pues 'no sólo figuran los logaritmos de 6 y de p sin posible arreglo, sino que la constante quimica, i, aparece sumada con el número 5/2, por lo que debiera ser de dimensión nula, siendo así que, como es sabido, su valor depende de las unidades que se adopten. Para hallar la expresión correcta, recuérdese que el calor molar de un gas está dado por la expresión:
Op = NR

S

= Op In 6 -

R In p

+ const,

+

O,

intervienen la temperatura absoluta, 6, y la presión, p, como argumentos del logaritmo. Sin embargo, la fórmula es correcta gracias a la presencia de la constante arbitraria, que indica que queda indeterminado el origen de entropías y, por tanto, la ecuación sólo puede servir para calcular diferencias. Para poner este hecho de manifiesto, es preferible escribir: S So = Op In 6 60 R In -,

donde N es un número que vale 5/2 en los gases monoatómicos y 7/2 en los diatómicos, y O es una función de la temperatura que tiende a cero cuando e -+- O. Con esto, de la aplicación de los dos primeros principios de Termoo.mámica resulta:

S

=

R In --

eN + fe -o
p
o

6

de + consto

[4,2}

p El principio de Nernst exige que la entropía tenga un valor determinado en cada estado (p, e), luego la constante no es arbitraria. Representándola 'por const = R(ln K la expresión [4,2] se convierte en

Po

con lo que es evidente que se cumple el requisito de homogeneidad.

+ N)

4.

La constante química.

Como consecuencia del principio de Nernst-Planck (*), se da en los libros de Química física la siguiente expresión para el valor absoluto de la entropía de un gas ideal: S =

S

=

R In K

o (eN)p + fe 6"
o

d6

+ N R,

[4,3J

5 2" R In 6 -

R In p

O 5) + f6 e d6 + ( i + 2"
o

R.

[4,1]

que está de acuerdo con el principio de homogeneidad si se atribuye a la constante K la fórmula dimensional; [K] = L-IMT-2

e-

N

[4,4}

rar en que la fuerza tiene tanto derecho como la masa a ser considerada como magnitud primitiva, pues no hay para una ni para otra definición nominal a menos de que se considere como tal la segunda ley de Newton. No parece haberse dado cuenta Levi del papel importantísimo que desempeñan las constantes universales en Análisis dimensional, pues dice (pág. 11), que «la constante de la gravitación es un número (sic) ciertamente invariable por la teoría». Al pasar a la Termodinámica, dice que la temperatura es una 'idea primitiva, que se convierte en derivada si se fija el valor de la constante de los gases, pero no llega a establecer la fórmuJa dimensional de esta nueva magnitud. Por otra parte, haremos ver que, para los fines del Análisis dimensional, la temperatura ha de ser considerada como dimensionalmente independiente de las magnitudes mecánicas. . En el campo electromagnético, considera solamente dos vectores, las intenaídades, con lo que elude el problema que, desde el punto de vista dimensional, plantean las dos permeabilidades e: Y ¡L, Y no aborda la cuestión de si es necesarIO o no ampliar la base mecánica al estudiar las teorías electromagnéticas. . En fin, para demostrar el teorema de pi, parte de una hipótesis ad hoc, no Justificada ni lógica ni experimentalmente, y deja sin tratar la segunda parte, la que se refiere al número de monomios pi que, cualquiera que sea la base adoptada, han de figurar en la solución de cada problema. (*) Véase, por ejemplo, el libro del autor (46).

La falta de homogeneidad de Ia ecuación [4,1] procede de que, al definir la constante química, no se utilizó una función condicionalmente homogénea, pues de la comparación de l4,1] y [4,3J se deduce: K= ei, o bien, log K [4,5)

=

0,434 i

= f.

[4,6]

Por ejemplo, para el hidrógeno se encuentra en las tablas el valor f = - 3,357, y se advierte que la temperatura ha de medirse en grados centígrados, y la presión, en atmósferas. Si se quiere hallar el valor de f con otras unidades, se tropieza con la dificultad de que carece de fórmula dimensional. En cambio, la fórmula [4,6] da para la constante K el valor K = O 000439
,

o [{51"

atm

y ya resulta sencillo el cambiar las unidades de presión y de temperatura.

74

ANÁLISIS

DlMENSJONAL

5.

El exponente del hidrógeno.

El pH, o exponente del hidrógeno, se define como el logaritmo decimal, cambiado de signo, de la concentración de los hidrogeniones expresada en moles-gramo por litro de agua: pH = -log c.

Como la concentración, e, no tiene dimensión nula, esta fórmula de definición no cumple el requisito de ser condicionalmente homogénea, por lo que es imposible atribuir fórmula dimensional al pH, y las ecuaciones en que figure esta magnitud no satisfarán el principio de homogeneidad. En consecuencia, no podrá figurar el pH en ningún problema de Análisis dimensional y deberá utilizarse la concentración e en su lugar.

PARTE SEGUNDA

APLICACIONES

CAPíTULO VII MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS DIMENSIONAL DE ANÁLISIS

1.

Sistemas completos de monomios de dimensión nula.

Evidentemente, si se forma el producto de dos o más números pi, después de haberlos afectado de exponentes racionales cualesquiera, resultará un nuevo monomio de dimensión nula: [1,1] El teorema de pi fija el número de monomios pi, independientes, que pueden formarse con las magnitudes dadas, pero deja libertad para la elección de los mismos. Se dice que un conjunto de tales monomios son independientes cuando la ecuación

sólo admite la solución trivial Xl = X2, .•. , = Xi = O. Una vez que se han obtenido tantos monomios independientes como indica dicho teorema, cualquier otro podrá obtenerse dando valores adecuados a los exponentes de la ecuación [1 1]. Por eso, puede decirse que cualquier conjunto de i monomios independientes de dimensión nula forman un sistema completo de monomios pi. Los monomios de dimensión nula no tienen cabida en la representa.ción vectorial de las dimensiones porque, cualquiera que sea la base adoptada, sus componentes son nulas. En cambio, cabe adoptar para ellos
J

78

ANÁLISIS DJl\iENSIONAL

VII.

MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

79

un nuevo espacio vectorial cuya base estaría formada por uno cualquiera. de los sistemas completos. Cualquier otro monomio pi estaría representado por un vector cuyas componentes fuesen los exponentes de la ecuación [1,1]. 2. Regla práctica para formar un sistema completo de monomios pi.

Escríbanse las fórmulas dimensionales de las magnitudes dadas con relación a una base cualquiera:
... ,
CXlm Mm

Se simplifica el problema si se empieza por agrupar las magnitudes que tengan la misma dimensión. Dividiendo las de cada grupo por una de ellas, se obtienen inmediatamente los llamados [actores de forma, que suelen representarse por la letra griega w. Estos factores de forma pueden ser las razones entre las longitudes, las masas, las fuerzas, etc., que intervengan en el fenómeno y entre ellos se incluyen, desde luego, los ángulos. Hecho esto, se hallan los monomios pi tomando en consideración una tan sólo de las magnitudes de cada grupo, y a los monomios así obtenidos se agregan los factores de forma. 3. Información que puede obtenerse con el Análisis dimensional. Principio de similitud.

[]n X Para que un monomio

=

cxnl Ml"'"

Mcxnm
m'

Se sabe, O se da por supuesto, que en determinado fenómeno intervienen las magnitudes Xl> ••• , Xn, incluyendo en ellas las constantes características y las constantes universales, propias de la teoría, y que la cuantía de una de ellas queda determinada por las cantidades de las otras. Deberá ser:
f(Te¡, ... , Tet) = O,

tenga dimensión nula, habrá de ser:
OCllEI

+ ... + + ... +

OCnlEn

= O

OClmEI

OCnmEn

=O

donde Te¡, ••• , Tet es uno cualquiera de los sistemas completos de monomíos pi, y ¡una función universal indeterminada. Como siempre se puede lograr que aquella magnitud, Xl' que interesa expresar en función de las otras, figure solamente en uno de los monomios, por ejemplo, en el primero, la ecuación podrá tomar la forma explícita:

y si k es la característica de la matriz formada con los exponentes OCtj serán arbitrarios los valores de n-k de las incógnitas El> ••• , En. Las incógnitas arbitrarias pueden ser cualesquiera, con tal de que en la matriz formada con las columnas en que figuran las k magnitudes restantes haya algún menor de orden k distinto de cero. Si, por ejemplo, hay alguno de estos menores en las k últimas columnas, a cada sistema de valores
El E2 En-h

1 O

O l

O O

O

O ...

1

corresponderá una solución, y entre todas formarán un sistema completo de monomios pi.

que es la forma general de las funciones condicionalmente homogéneas. La información más completa se logra cuando i = 1, esto es, cuando el sistema completo de monomios pi, incluyendo los factores de forma, consta de un solo miembro, pues puede afirmarse que dicho monomio ha de ser igual a un número fijo, que no depende de las unidades de medida. El averiguar la forma de la función universal cp, cuando no se reduce a un número fijo, cae fuera del alcance del Análisis dimensional, pero en muchas ocasiones bastan sencillas consideraciones basadas en un conocimiento elemental de la teoría del fenómeno en cuestión para reducir el número de variables que figuran en la misma, y hasta para determinar enteramente su forma, salvo un factor consistente en un número fijo.


ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

81

Un caso de gran interés es aquél en que la función indeterminada sólo contiene factores de forma:

o bien, puesto que w

=

mg,

7':1

= t

V

g

l '

Si se aplica esta ecuación a dos sistemas semejantes, esto es, tales que los factores de forma de uno sean iguales a los del otro, la función universal cp tendrá valores iguales en ambos, y bastará averiguar su valor en uno de ellos midiendo las magnitudes Xl> ••• , Xn en un caso particular. En esto consiste el principio de similitud, que es el fundamento de los ensayos con modelos reducidos, de tanta importancia en la construcción de aviones, navíos y obras hidráulicas. Nótese que la semejanza entre el sistema de tamaño natural y el modelo se refiere a todos los factores de forma, no sólo a los geométricos, sino también a los de índole física.
Ejemplos: 1.o Péndulo simple.

y, tomando en consideración el factor de forma 1 lució b , a so UCl n uscada será:

t o sea:

Vf

= ¡(o:),

t = V+¡(o:), y.puede afirmarse que en ¡(o:) no puede figurar, aparte de o: mas' que ' fiJOs. ' numeros El resultado es correcto, pues, como es sabido, la ecuación completa es:

t

= 27':

V

g

1

(1 + ~
16

16···

+

.) ,
resulta ser:

En el movimiento oscilatorio de un péndulo simple, la única fuerza que interviene es el peso w = mg. Por tanto, el período, t, estará determinado por la masa m, la longitud 1 y la amplitud de las oscilaciones 0:, que es un factor de forma, Los exponentes dimensionales de estas magnitudes con relación a la base L, M, T, son los contenidos en el siguiente cuadro:

y la función ¡(o:), que el Análisis dimensional d

eja indeterminada,

¡(o:) = 27':

(1 + ~

+

....

)

m

w
1 1

L M T

O O
1

1 O O

O 1

2.0

Problema de Labocetta (47).

O

2

La característica de esta matriz es h = 3 Y habrá, por tanto, un solo monomio pi, aparte del factor de forma. Como en todas las columnas hay algún elemento que no es nulo, puede -elegirse arbitrariamente una cualquiera de las incógnitas. Haciendo Et = 1, resulta el sistema de ecuaciones:
El

+

Ew =

O

Em+Ew=O 1 - 2Ew = O.

-euya solución es:
Et =

1;

"1=

Em=

1 2

Demostrar . que 1, manteniendo constantes las densidades de todos los p~s que ,forman el sistema solar, se multiplican todas las longitudes po:u: ;:=~a:umy ¡ro, se co.ns ervan inalterados los períodos de revolución de todos los , . e ose il aei n óde todos los péndulos. Las umcas fu~rzas que intervienen en el problema son las gravitatorias P:a~~ó~ue cualquier per~odo h.abrá de ser función de las masas y de la confi~ ~ ió del SIstema, debiendo mtervenir la constante de la gravitación La con yg~a~ n quedará definida por cierto número de longitudes: radios, distancia; ~~g os, y las masas podrán sustituirse por los productos de densidades y :=n:, y como estos. últimos son funciones de longitudes, las magnitudes que Ion itu~es án como vanables serán ciertas densidades, Po' Pl' ... y ciertas g , lo, ... ln, pues los ángulos se suponen constantes Desde luego, existen los factores de forma: .

Habrá de ser, por tanto:
7':1

wi=E;
Po
=t

r
s

= 1,2, ...

1/
V

w , ml
ANÁLISIS DIMENSIONAL. 6

_ l. w. = -1-;
o

=

1,2, ...


82
ANÁLISIS DlMENSIONAL VTI. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

83

y bastará tomar en consideración una densidad, una longitud y la constante de la gravitación, además del período que se busca. El cálculo se dispone con arreglo al siguiente esquema:
ti Pi -3

simple, salvo la amplitud cisamente:

de las oscilaciones. Por tanto,

la solución es, pre-

t = 'P li 1 1
O O O O

G
3

donde 'P es un número fijo.

V+'

L M

O O

T
7<

1 1 h

- 1 -2 1/2 1

1/2

-

3Ep

+

=

3;
El

i

=
O O

2.a Salvo la magnitud incógnita, todas las que figuren en la lista han de ser o constantes o variables independientes. Esta regla equivale a decir que entre las magnitudes tomadas en consideración sólo ha de existir una ecuación.
Supóngase, por ejemplo, que en el problema de la caída libre de un cuerpo se toman las siguientes magnitudes: tiempo, t; fuerza, f; masa, m; distancia. recorrida, 8; velocidad adquirida, v, y acelaración, a.

+
Eo
2EG

3EG

=

O

Ep Et -

=
=

y habrá de ser: L M
O O

f
1 1 -2 1
O O

m
O

8

v 1
O

a 1
O

1
O O O

1
O

T
y será ti = const si las densidades y las razones ls/lt se mantienen constantes.
7<1 7<2 7CS

1
O

-1
O

-2 1
O

-1
O O

4.

Reglas para plantear los problemas.

1 1

1
O

1 1

1

La solución
8 =

Una vez hecha la lista de las magnitudes que intervienen en un problema de Análisis dimensional, la resolución cae en el dominio del Álgebra elemental: La dificultad, por tanto, consiste exclusivamente en la formación de dicha lista. Todos los tratadistas están de acuerdo en que no existen normas que permitan plantear debidamente un problema cualquiera. Es cosa que dejan a la intuición de cada uno. Sin embargo, es posible dar algunas reglas generales que faciliten la cuestión. Es preciso que el fenómeno considerado caiga en el dominio de alguna de las teorías físicas establecidas, de tal modo que su solución completa sería posible si se pudieran vencer las dificultades matemáticas.
l.a
Esta norma está justificada por el hecho de estar el Análisis dimensional subordinado a las teorías físicas, y no al revés. Vulnerando este precepto, pueden plantearse problemas a los que el Análisis dimensional da una respuesta tan precisa como insensata. He aquí un ejemplo propuesto por Selwyn (48). ¿Cuánto tiempo, t, tendrá que estar entrenándose un jugador de golf, de masa m, para lanzar una pelota a la distancia l? Como es evidente que la aceleración de la gravedad interviene. en el juego, las magnitudes son justamente las mismas que en el problema del péndulo

vtlJ' ( ~,

:t)
=-

es inaceptable, porque en el fenómeno considerado sólo hay tres variables independientes: la masa, la fuerza y el tiempo. El averiguar cuánto valen las restantes magnitudes da origen a sendos problemas con sus respectivas soluciones, que son: a = -'-; m v

=..L
m

t;

8

1 t _t2• 2 m

Deben tomarse en consideración todas las constantes, tanto características como universales, cuya presencia esté prevista por la teoría del fenómeno considerado. Es evidente que no puede obtenerse una solución satisfactoria si en un problema de elasticidad, por ejemplo, se suprime alguna de las constantes elásticas que intervengan en el mismo. Las constantes universales ineludibles son las previstas por nuestro segundo postulado.
Si en el segundo problema del apartado anterior se hubiese omitido la constante de la gravitación, hubiera resultado la solución descabellada:
-p- = f(~2'
H. • •• ,

3.a

Po

W1'

-

o

••

)


84
ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

85

según la cual, la relación entre las densidades de dos cuerpos está impuesta por los restantes factores de forma. La necesidad de tomar en consideración las constantes universales constitufa la máxima dificultad mientras no se sabía discernir entre las superfluas y las ineludibles. Gracias a nuestro segundo postulado, queda obviada la dificultad, y puede decirse que

Para ver si este sistema es viable, tratemos fórmula del péndulo simple: m

de obtener con su auxilio la

w
4

L T

O
1

134
O 2

a) En Mecánica newtoniana no interviene ninguna constante universal, salvo la constante de la gravitación, que sólo figura cuando se toman en consideración las acciones gravitatorias. b) En los problemas de Mecánica relativista interviene la velocidad de la luz. e) En Mecánica estadística figura la constante de Boltzmann, k, y la de Planck, h. d) En los fenómenos entre corpúsculos elementales, incluyendo los fotones, figura la constante de Planck, h. e) En los problemas del campo electromagnético en el vacío intervienen las constantes EO Y !lo: Las precedentes normas revelan que los problemas de Análisis dimensional sólo pueden ser planteados por quien conozca los fundamentos de las teorías físicas, pues sólo así podrá decidir qué magnitudes han de intervenir como variables independientes y qué constantes universales hay que tomar en consideración.

O 1 h
El Et -

i

1 1

3/4 1/2

+ 3Em + 4Ew
2Em -

=

2;

=

2
= O

4Ew = O

y, aparte mios pi:

del factor de forma

w

= ex, resulta

el siguiente sistema de mono-

o bien, si para facilitar la comparación base completa, se hace:
7t'!

con el resultado obtenido al utilizar la

=

7t17t2-1j2

=

t

V ~;

nomio espurio

y, además del monomio Te' l' que figura en la fórmula correcta, aparece el moTe2, con lo que la solución se convierte en:

5. Las bases deficientes.
Al suprimir una constante universal atribuyéndole un valor numérico arbitrario, por ejemplo 1, disminuye la multiplicidad de la base, y resultan fórmulas dimensionales con las que el Análisis dimensional pierde eficacia, pues la información que suministra es más vaga que la que se obtiene utilizando una base completa.
Sup6ngase que en la fórmula

que es falsa, pues afirma la influencia de la masa sobre el período y, aparte de esto, es menos precisa, porque la función desconocida depende de dos parámetros en vez de uno. Al mutilar la base suprimiendo constantes ineludibles, se crean artificialmente relaciones dimensionales que no corresponden a nada real y ello conduce a resultados ciertamente curiosos, pero que no tienen, ni mucho menos, el sentido recóndito que les atribuyen los tratadistas que se dedican a estas especulaciones. Martinot-Lagarde (49), por ejemplo, comparte la opinión de que al despojar de su dimensión a las constantes universales, se penetra más a fondo en el conocimiento de la naturaleza, y da como prueba lo que ocurre si, además de dar el valor 1 a la constante de la gravitación, se toma como unidad de densidad del agua a 4° C. La fórmula

f

= G

mim'i_
82

se suprime la constante de la gravitación G. La multiplicidad de la base, para las magnitudes mecánicas, se reduce a 2 y, tomando la longitud y el tiempo como magnitudes básicas, se obtienen las siguientes fórmulas dimensionales, según se vio en el § 5 del capítulo V:

p=V-'
puesto que ha de ser independiente

m

[5,lJ

del sistema de unidades, obliga a que sea: [mJ = LS

y la unidad de masa será la masa de agua contenida en el cubo unidad.


86
ANÁLISIS DIMENSIONAL Vil. MODO DE PLA TEAR LOS PROBLEMAS

87

La fórmula [5,1] combinada con las

últimas alguna

en ineludibles de las primeras, falsas por nula que, siendo

y superfluas, el Análisis

y hemos dimensional

visto

que, si se suprime conducir esto aparecen a solucomo es, de mo-

puede

1 = m-

d28 dt2

[5,2];

1=-82

mm'

[5,3]

ciones nomios

la aparición

de monornios

espurios,

dimensionados en la mutilada. universal

en la base completa, cuando

que corresponden a la ley de :rewton y a la ley de la gravitación, conducen a las siguientes fórmulas dimensional es: [t] = O, y resulta un sistema unidimensional en el que el tiempo tiene dimensión nula, lo que significa que su unidad ha de tener un valor determinado, independiente del patrón que se adopte para medir longitudes. Para fijar las ideas, tomemos el centímetro como unidad de longitud. La fórmula [5,1], con P = 1 para el agua a 40 e, impone el gramo como unidad de masa. En virtud de [5,3] la unidad de fuerza será aquélla con que se atraen dos masas de 1 gramo colocadas a 1 cm. Finalmente, la fórmula [5,2] o su equivalente 1 = 2msjt2, dice que la unidad de tiempo ha de ser el tiempo que tarde la masa de 1 gramo en recorrer 1/2 centímetro cuando está sometida a la unidad de fuerza. Hechos los cálculos resulta:

de dimensión sistema tampoco

Una constante

será superflua

se obtenga

el mismo que

de monornios

pi con ella que sin ella, de donde ventaja y se complican

resulta

no

hay inconveniente
En resumen;

en introducir constantes universales superfluas,
los problemas.

pero

hay en ello ninguna

si ocurre que al ampliar de algún modo una base, disminuye el número de monomios pi independientes entre sí, se puede afirmar que la base primitiva era deficiente, mientras que, si se obtiene siempre el mismo sistema de tales monomios, la base primitiva es completa, y la ampliada, superabundante.
Supóngase, por ejemplo, que en la ley de Newton:

t

=

V

-

-1- =

2ms

38628

=

1 hora y 262 segundos. se pone la constante dinámica a, que, según nuestro segundo postulado, es superflua. Gracias a su presencia, subsiste la libertad en la elección de unidades para todas las magnitudes primarias que figuran en dicha ley, lo cual hace que se pueda emplear una base tetradimensional, por ejemplo, la (L, M, T, F). Simultáneamente, será de prever, en todo problema dinámico, la presencia de a con la siguiente fórmula dimensional: [O] = L-IM-IT2F. Hagamos ver que en el problema del péndulo simple la constante a es superflua. El problema se plantea y resuelve como indica el adjunto esquema:

Fácilmente se comprueba que con cualquier otra unidad de longitud se llega al mismo resultado. Lippmann (50) llamó «hora natural» a la unidad de tiempo coherente con el sistema que acabamos de considerar. Sin embargo, nada justifica el atribuir privilegios a tal unidad, pues es tan arbitraria como otra cualquiera y, además, forma parte de un sistema que debe rechazarse por ser incompatible con los fines del Análisis dimensional. Suprimiendo constantes universales, sin discriminar si son o no superfluas, se crean sistemas dimensionales mutilados. Nada puede ganarse con su empleo. Antes bien, son inaceptables en Análisis dimensional porque hacen aparecer monomios espurios en las soluciones. Especular acerca de lo que sucede cuando se despoja de su dimensión a alguna constante universal es inútil devaneo, y si con ello se pretende, averiguar algo acerca de la esencia de las magnitudes, se ha errado el camino, pues las dimensiones, aunque sean las correctas, nada dicen a este respecto.

m
L M

w

a
- 1 -1

T
F
71:1

o o 1 o
-2

o o o

1

o
1
O

o
1

o o o
1 1

2
1 1

1

6.

Las bases superabundantes y las constantes superfluas.
Según se vio en el §

h= 4; una ley una consestas

i= 1

3

del capítulo procede,

III,

cuando

al formular introducir

universal tante

se pasa

de las relaciones entre medidas, o una constante

de proporcionalidad en general, universal. Hemos

entre cantidades clasificado

Tanto el número de magnitudes como la característica de la matriz aumentan en una unidad, por lo que sigue habiendo un solo monomio pi, que es:

a las ecuaciones

característica


88
ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

89

y, toniendo en cuenta la intervención la solución será: t =

de la amplitud

ex como factor de forma,

Vo ~

f(ex).

Esta ecuación, gracias a la constante dimensionada 0, que es un coeficiente parásito, es válida para unidades cualesquiera de longitud, masa, tiempo y fuerza. No hay,' pues, inconveniente en hacer = 1, con la consiguiente restricción en la libertad de elección, esto es, utilizando un sistema de tres unidades coherentes con = 1.

°

°

y se suprime el subíndice, porque se sobren tiende que se trata siempre de masas inerciales. De aquí resulta que, al plantear cualquier problema, bastará tomar en consideración las masas inerciales a condición de agregar la constante G. Gracias a [7,2] queda asegurada la identidad de las soluciones obtenidas por ambos procedimientos. Desde luego, la supresión de todas las masas gravitatorias simplifica grandemente los problemas. Lo dicho de la constante de la gravitación es aplicable a las demás constantes universales. En virtud de nuestro postulado, sólo son ineludibles las que figuren como factores de proporcionalidad entre dos magnitudes primarias inseparables, por lo que aparecerán en ecuaciones tales como:

7.

Papel que desempeñan las constantes universales.
Esta ecuación podrá servir, como en el caso de la ley de la gravitación, para desterrar de toda la Física una de las magnitudes Xl o x2' con la simplificación consiguiente de todos aquellos problemas en que estuviese prevista su intervención, pero a condición de agregar la constante 0, con su dimensión característica, a la lista de magnitudes. Toda ley de proporcionalidad entre dos magnitudes primarias inseparables permite ignorar la existencia de una de ellas a condición de introducir la correspondiente constante universal. Cada vez que se presente la ocasión, confirmaremos la afirmación precedente. Por ahora, nos limitaremos a enunciar una importante consecuencia. Supóngase que en determinada teoría se descubre una nueva ley universal que no invalide, sino que se agregue a las ya establecidas. ¿Mejorará por ello la información que puede proporcionar el Análisis dimensional? La respuesta es negativa si la ley en cuestión establece una proporcionalidad entre magnitudes primarias ya en uso, pues lo único que podrá hacerse es desterrar una de ellas introduciendo la respectiva constante universal. Con ello se simplificarán los cálculos, pero las soluciones dadas por dicho análisis seguirán siendo las mismas.

En todo problema de Análisis dimensional se trata de averiguar, haciendo solamente uso de los recursos del mismo, cuanto sea posible acerca de la relación que liga las magnitudes que intervienen en determinado fenómeno. Parece, por tanto, que la cuestión quedaría suficientemente planteada en cuanto se diera la lista de las magnitudes variables. Sin embargo, para lograr la solución correcta, hay que agregar, a veces, determinadas constantes universales, y no se conocían reglas para averiguar de antemano qué constantes hay que tomar en consideración. Por eso dice Bridgman (22) que el Análisis dimensional no debe ser aplicado por bosquimanes, sino por físicos expertos. Sin embargo, en el § 4 de este capítulo hemos podido dar algunas normas para resolver esta dificultad, y todavía se puede profundizar algo más en el papel de tales constantes. Si no se hubiera descubierto la relación de proporcionalidad entre la masa inerte y la gravitatoria, las ecuaciones fundamentales de la mecánica newtoniana serían:

f=

[7,1]

y con ellas se hubiera elaborado el sistema de magnitudes mecánicas en el que no habría ninguna constante universal ineludible. Al resolver el problema en que interviniesen fuerzas gravitatorias, se tomarían en consideración, además de las magnitudes que definiesen la posición de los distintos cuerpos, las masas gravitatorias, porque de ellas dimanan las fuerzas, y las masas inerciales, porque condicionan el movimiento de cada cuerpo. Se trata de ver la modificación que en la solución así obtenida introduce la ley de proporcionalidad: [7,2] con la que se introduce la constante ineludible G. Esta ley ha servido para eliminar de todas las ecuaciones la masa gravitatoria, con lo que el sistema fundamental se convierte en: [7,3]

8.

Las bases universales.

Cada constante universal tiene su respectiva dimensión, y el que se presente siempre con igual cuantía no es obstáculo para que figure en la base de un sistema dimensional. Con esto, se tiene la posibilidad de elegir arbitrariamente su unidad al formar sistemas coherentes, y puede elegirse de modo que la constante adquiera el valor 1. No hay, pues, inconveniente en adoptar sistemas de unidades en que valga 1 la constante de la gravitación, o en tomar como unidades algunas de las constantes del vacío, tales como la velocidad de la luz, la constante dieléctrica, la permeabilidad magnética, con la sola condición de que las unidades escogidas correspondan a magnitudes dimensionalmente independientes de acuerdo con el criterio establecido en el § 1 del capítulo V. En Física se dispone de más constantes dimensionalmente independientes que las necesarias para formar una base completa, de donde resulta la posibilidad de crear muchas bases universales, sin que haya razón para atribuir méritos especiales a ninguna de ellas.


90
ANÁLISIS DIMENSIONAL

VII.

MODO DE PLANTEAR

LOS PROBLEMAS

91

El empleo de una base universal determinada podrá ser cómodo en algunos casos, pero como ello no altera el sistema dimensional, no puede enseñarnos nada nuevo. Una cosa es elegir arbitrariamente las unidades de la base y otra es despojar de su dimensión a la respectiva magnitud. El tomar como unidad la velocidad de la luz en el vacío, por ejemplo, no autoriza a atribuir dimensión nula a la velocidad y a considerar la longitud y el tiempo como magnitudes homogéneas que pueden medirse con la misma unidad. Cada vez que se despoja de su dimensión a una magnitud se mutila la base, con lo que el criterio de homogeneidad pierde en eficacia y el Análisis dimensional puede conducir a soluciones erradas por la aparición de monomios espurios. Insistimos en estas consideraciones, que pueden parecer triviales, porque resuelven el viejo y aun enconado problema de si procede o no privar de dimensión a la constante dieléctrica del vacío. Tal despojo sólo puede tener consecuencias funestas, y la coexistencia ineludible de dos sistemas diferentes de unidades en una misma teoría es buena prueba de ello.

Se discute actualmente acerca de lo que significa la ecuación r
=

xi

+ yj + zk,

que expresa el segmento dirigido r en función de sus componentes z, y, z, y de los vectores unitarios i,j, k, tomados a lo largo de cada uno de los ejes coordenados. Como esta ecuación no relaciona más que longitudes, que son magnitudes directamente comparables, no hay inconveniente en considerarla como una ecuación entre cantidades y, puesto que x, y, z son las medidas de las coordenadas, las i,j, k habrán de representar las respectivas unidades. Cada término representa, pues, una cantidad y lo correcto sería escribir: (r) = rr = xi yj zk.

+

+

9.

Discriminación de las dimensiones del espacio.

Con razón afirma Huntley (51) que desde los tiempos de Fourier no se ha realizado en Análisis dimensional un avance comparable al logrado con el método que él denomina de las componentes «de las dimensiones fundamentales», pues, en efecto, aplicándolo debidamente se consigue en muchos casos una información mucho más completa que la que se obtendría por el método clásico (*). El método propuesto por Huntley consiste en reemplazar la base (L, M, T) por otra que se obtiene considerando por separado las tres componentes, Lx, Ly, Lz, de la longitud y distinguiendo entre la masa inercial, M'I, y la gravitatoria, M g, con lo que se convierte en seis la multiplicidad de la base. Ignora Huntley el teorema de pi, y los largos razonamientos con que trata de justificar su método no parecen muy convincentes. Desde luego, por las razones expuestas en el § 7, no es de esperar que se consiga nada nuevo haciendo intervenir simultáneamente en la base Mi y M g. Pero la, discriminación de las tres dimensiones del espacio constituye un gran acierto, y puede razonarse fácilmente con auxilio de nuestra teoría.
. (*) Corno antecedente del método de Huntley puede citarse el intento de mtro.duCIr las dimensiones vectoriales insinuado por Guillaume (52) en la bradUCCIónfrancesa del artículo de Runge (53). Levi (33) critica este intento, y afirma que «probablemente no tendrá ninguna utilidad». En los capítulos siguíentes creemos haber demostrado que, por el contrario, el método de la díscrirninaoión de las dimensiones espaciales es de gran fecundidad. Para más pormenores véase el artículo de J. Díaz Bejarano, Entes [isicos y 8u'representación matemática, en Rev. R. Acad. Ciencias de Madrid, t. LVI, fase. 3.0 y 4.°,1962.

Esta suma, de acuerdo con lo dicho en el § 4 del capítulo IV, es válida tan sólo para los efectos del cálculo vectorial, pues no da la mismo, en general, recorrer el segmento r que la línea quebrada formada por sus componentes. Con arreglo a nuestra interpretación, será:

En problemas en que todas las direcciones sean equivalentes, está indicado tomar la misma unidad en todas direcciones, pero en otros casos, como sucede en Cristalografía, hay ventaja en utilizar unidades diferentes en cada eje, y escribir:
(r) = x'i'

+ y'j' + z'k',
=

siendo: i' con lo cual:
i j j' Uy
.

=

Ut¿

j'

U'!I;

k' = U'¿

i'

U'!I '

lo cual significa, por lo dicho en el § 1 del capítulo V, que se puede atribuir distinta fórmula dimensional a los segmentos dirigidos según cada uno de los ejes:
U'x [x] = --=

Ux

Lx;

[y]

=

U' u;y

=

t.;

[z]

= --

ir,
ti,

=

Lz.

ANÁLISIS

DlME

SIO .AL

Vil.

MODO DE PLANTEAR

LOS PROBLEMAS

93

Dichos segmentos se comportan, pues, como magnitudes dimensionalmente independientes. Con ellas, la masa y el tiempo, se forma una base de cinco magnitudes, y para representar la dimensión de otra magnitud cualquiera hará falta un espacio abstracto formado por las tres dimensiones del espacio ordinario, la masa y el tiempo. Según esto, la fórmula dimensional de un vector que se halle dirigido según el eje x, por ejemplo, no será LrxM~TY, sino LrxxL0yLOzM~TY. Por ejemplo, las fórmulas dimensionales:

y la solución es:

siendo cp una función de los ángulos. Si el paralelepípedo es rectangular, dicha función se reduce a un número fijo, al que se puede atribuir el valor 1, Y queda: = abc,

v

que define la unidad de volumen si se da la unidad de longitud. Si no se hubiesen discriminado las dimensiones espaciales, sería [V] = La, y la solución hubiese sido: significan que, si en el eje X se cambia el centímetro por el metro, y se conserva el centímetro en los otros dos ejes, la unidad de fuerza coherente con la ecuación f=ma que, evidentemente, suministra menos información. seguirá siendo la dina en los ejes Y, Z, pero valdrá 100 dinas en el eje X. Esta discriminación hace aumentar el número de ecuaciones en los problemas de Análisis dimensional, con lo que disminuye el número de monomios pi independientes, y la solución gana en precisión. Algunos ejemplos servirán para mostrar cómo se aplica el método que hemos denominado de la discriminación de las dimensiones espaciales. 10. Volumen del paralelepípedo. 11. Alcance de un proyectil.

a) Se lanza un proyectil de masa m, en dirección horizontal, con una velocidad inicial v, desde una altura h. Hallar el alcance, x, esto es, la distancia horizontal hasta el punto de impacto h = O.

Solución:
Con las magnitudes mencionadas en el enunciado, y con el peso w = mg, resulta con el método clásico un factor de forma, x/h, y un monomio pi:
1t'¡=--=--,

Se .sabe por Geometría que si se multiplica por un factor, k, una cualquiera de las aristas de un paralelepípedo, dejando invariables las otras dos, el volumen se hace k veces mayor, lo que indica que el volumen es proporcional a cada una de las dimensiones espaciales y su fórmula dimensional discriminada será:

hw

hg

mv2

v2

por lo que la solución es:

D~ este modo, si se quiere averiguar el volumen de un paralelepípedo de aristas a, b, e, se procederá así:
V a 1 O O 1 b O 1 O - 1 -1 e O O 1

y queda indeterminada la función <p. En cambio, discriminando las componentes según el eje horizontal, x, y el vertical, e, no hay factor de forma, y el problema se plantea y resuelve como sigue: m w h x v

Lz LIJ Lz
1<

1 1 1 1

Lz L.
M T
1<

1 O O O 1

1 O O -1 -1

O O 1 O - 1/2

O 1 1 -2

O 1 O O

1/2 - 1/2

94

ANÁLISIS DIMENSIONAL

Como no hay sino un monomio pi, no aparece función desconocida, y la solución es:

x= ov"V1.
El cálculo completo da O =

Vi

b) En el problema anterior se supone h = Oy, en cambio, la velocidad inicial forma el ángulo o: con el plano horizontal.
En el planteamiento a la manera clásica, desaparece la altura h, pero aparece el nuevo factor de forma a, que juntamente con el monomio

CAPíTULO VIII
xw "1=-mv2
conduce a la solución:
X = -

xg =-v2

DINÁMICA

DE SÓLIDOS RÍGIDOS

v2 g

cp(a).

1.

Magnitudes primarias.

Discriminando las componentes vectoriales, el problema se plantea y resuelve como sigue: x m w Vz Vz Lz Lz M

1
O O O

O O

1
O O

O

O

1
O

1
O

T
"1

-1 -1

-1 -1
i= 1

1 1 -2 1

1 -1
h= 4;

y, como no hay ningún factor de forma, la solución es:

x

= O

vzvz
g

,

o bien, como Vx

=

v cos a;'

Vz

=

v sen a:

v2 sen a cos a g En la solución completa es O = 2.

Aparte de las magnitudes espaciales y del tiempo, se opera en Mecánica con tres magnitudes primarias: fuerza, masa inercial y masa gravitatoria. Su definición epistémica consistirá en la descripción del efecto observable característico y, para que adquieran el carácter de magnitudes físicas, es preciso establecer para cada una, de acuerdo con lo dicho en el capítulo n, el postulado que permite definir la razón entre sus cantidades por vía operatoria y universal, o bien el postulado en que se basa la definición de la suma. Fuerza (f). Ente por cuya virtud se modifica el movimiento de los cuerpos rígidos en una dirección determinada. Se postula que las fuerzas coexistentes en un mismo punto se suman por la regla del polígono; son vectores (*). Masa inercial (m,). Ente por cuya virtud cada cuerpo requiere fuerzas diferentes para que en él se produzca un mismo cambio de movimiento. Se postula que la masa inercial es aditiva por acumulación. Masa gravitatoria (mg). Ente en cuya virtud cada cuerpo ejerce acciones atractivas sobre los demás. Se postula que la masa gravitatoria es también aditiva por acumulación.
(*) Las fuerzas producen también deformaciones, y este efecto puede tomarse como definición epistémica. La ley de la igualdad de la acción y la reacción garantiza que se obtendrá el mismo resultado al comparar las fuerzas observando movimientos que observando deformaciones.

En los capítulos siguientes tendremos ocasión de aplicar este método a diversos problemas.

96

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

97

Estas tres magnitudes, juntamente con la longitud, s, y el tiempo, t, forman el sistema de magnitudes primarias de la Mecánica. Todas las demás son magnitudes secundarias que se introducen mediante la respectiva fórmula de definición. 2. Ecuaciones fundamentales.

Para hallar el factor de proporcionalidad G, basta hallar experimentalmente la fuerza que se ejerce entre dos masas, m y m', colocadas a una distancia s, y aplicar la última ecuación fundamental. La medida de G dependerá de las unidades de fuerza, masa y longitud. Así se ha obtenido: G = (6,67

± 0,09) x

10-8

cm g X

S S2

Las cinco magnitudes mecánicas primarias están ligadas por tres ecuaciones fundamentales:

1=

mgm'g.
S2 '

Conviene hacer notar que la masa inerte y la masa gravitatoria son inconfundibles. Sus definiciones, tanto epistémicas como cuantitativas, son enteramente distintas, por lo que el método que sirva para medir la una no servirá para medir directamente la otra. Estas circunstancias se traducen en el hecho de tener ambas magnitudes dimensiones diferentes y medidas distintas en cualquier sistema coherente de unidades en que no sea G = 1. En el sistema c. g. S., por ejemplo, la masa gravitatoria de 1 gramo de masa inercial vale: m = = = 2,58 X 10--" unidades cegesimales. Por estas razones, no se justifica el que algunos autores, por ejemplo, Sommerfeld (54), afirmen que ambas especies de masa son una misma cosa (mschwer = mtrag), lo que equivale a hacer G = 1, de acuerdo coa lo que propone Martinot-Lagarde (49).

¡/G

y, de acuerdo con el segundo postulado, sólo la tercera requiere la presencia de una constante universal. Además, esta ecuación permite eliminar mg de todas las ecuaciones, y ya no será preciso hablar de masas gravitatorias. Con esto, sólo quedan cuatro magnitudes primarias y dos ecuaciones fundamentales:

3.

Sistema dimensional.

1=

G mm'
S2 '

donde m m, es la masa inercial. Cuando se trata de un sistema de cuerpos cuyas acciones gravitatorias mutuas son incomparablemente menores que las ejercidas sobre ellos por la atracción terrestre, bastará tomar en consideración, además del tiempo, de las coordenadas que definan la configuración del sistema y de las fuerzas de otra índole, la masa inercial, m, de cada cuerpo, y su peso w = mg.
Como todos los cuerpos contienen cantidades proporcionales de ambas especies de masa, bastará medir una de ellas y hallar una vez para siempre, el factor de proporcionalidad. La medida de masas inerciales exigiría operar con fuerzas, longitudes y tiempos. En vez de proceder así, se recurre a la balanza, que sirve para comparar masas gravitatorias. Cuando la balanza está en equilibrio son iguales las masas gravitatorias de los cuerpos colocados en ambos platillos y, por la ley de proporcionalidad, serán también iguales las masas inerciales. Queda así justificado el uso de la balanza para medir la masa que figura en la primera de las leyes de Newton. Desde luego, la masa que así se mide es la masa en reposo. La balanza no sirve para medir las masas de cuerpos que se mueven con relación al observador, pero en la mecánica newtoniana se da por supuesto que la masa de un cuerpo no depende de la velocidad con que se mueve.

=

Según se vio ya en el § 1 del capítulo V, para formar el sistema dimensional de las magnitudes mecánicas se requieren tres magnitudes básicas, y se ha convenido en que sean la longitud, la masa y el tiempo. En el mismo lugar se obtuvieron las fórmulas dimensionales de las demás magnitudes primarias: [f]

= LMT-2;

y de la constante de la gravitación:
[G] = VM-IT-2.

Las fórmulas dimensionales de las magnitudes secundarias se deducen inmediatamente a partir de sus fórmulas de definición. Por ejemplo: Velocidad: Aceleración: Trabajo:
ANÁLISIS DIMENSIONAL.-7

ds v=-_· - dt'
a=--

[v]

=

LT-l

-

d2s dt2

[a]

= LT-2

[W]

= [e cos ex;

[W] =VMT-2.

98

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RíGIDOS

99

4.

La energía como magnitud primaria. En la dinámica newtoniana la ecuación


es consecuencia de la ecuación fundamental 1= md2sfdt2, incremento experimentado por la energía cinética vale: por lo que el

o Ec1n = [e = w.
Por otra parte, en los campos conservativos, por ejem~lo, en los ca~pos gravitatorios, cabe definir en cada punto otra magnitud secundaria, el potencial, mediante la fórmula: i
= 1,2,3,

La energía adquiere el rango de magnitud primaria gracias a un principio de conservación merced al cual una cuantía dada de energía puede adoptar diversas formas (mecánica, térmica, eléctrica, etc.) que son equivalentes en el sentido de que con todas ellas puede obtenerse el mismo trabajo, esto es, levantar un peso hasta la misma altura . Epistémicamente, la energía se definirá como el ente capaz de realizar trabajo, y el principio de conservación permite decir que una energía es equivalente a la suma de otras dos cuando con la primera se puede levantar un peso hasta la misma altura que con las otras dos. Nótese que para definir la suma de energías no hay necesidad de hablar de unidades y, por eso, la energía es una magnitud primaria. 5. Revolución de los cuerpos celestes.

donde 11, 12 y la son las componentes, con relación a los ejes z., x2, Xa de la fuerza, que actúa sobre la masa m colocada en el punto considerado. Integrando esta ecuación a lo largo de una curva cualquiera que vaya desde el punto 1 al punto 2, resulta:

Dos cuerpos, de masas m1 Y m2, sometidos a su atracción mutua, se mueven de modo que se conserve invariable su distancia, T. Calcular el período de revolución. Las magnitudes a considerar son: el período, las masas, la distancia y la constante de la gravitación. Con ellas puede formarse un factor de forma: w = m2/m1• Planteado así el problema, su resolución se lleva a cabo con arreglo al siguiente esquema:
mI
L G 3 - 1 -2

r
1

M
T

O O 1
1

O
1

O 1/2

O O

y está indicado el definir una nueva magnitud, la energía potencial, mediante la fórmula: Epot _ Vm, con lo cual será:
h

1/2 - 3/2

=

3;

i

=

1

- o Epot = W,
que indica que el trabajo es igual a la disminución de la energía potencial. Hasta aquí, ambas formas de energía, la cinética y la potencial, aparecen como magnitudes secundarias, con sendas fórmulas de definición, y ligadas por una ley: o Ec1n = - o Epot, que expresa la posible transformación de una en otra.

t2=~f(~)
Cm1

mI

y el Análisis dimensional permite predecir que los cuadrados de los tiempos de revolución son proporcionales a los cubos de los radios, de acuerdo con la ley de Kepler. Resulta, además, que si todas las masas de los cuerpos celestes se multiplicasen por un mismo factor, conservándose invariables sus distancias, los períodos resultarían divididos por la raíz cuadrada de dicho factor. Finalmente, en dos universos diferentes, en los que fuese distinta la constante de la gravitación, los períodos de re-

100

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

101

volución, a igualdad de otras circunstancias, serían inversamente proporcionales a la raíz cuadrada de dicha constante. Si la trayectoria es elíptica intervendrán los dos semiejes, a y b, que originan el factor de forma b]a, y la solución será: t2
=

como las variables son las mismas, resulta:

f

= Ormw2,

y salvo el número puro O, resulta la misma expresión que para la fuerza. centrípeta.

m¡G

a

3

q>

(m

_2_,

_

b)

.

8.

Péndulo cónico.

a

Como hemos dicho, Huntley desconoce el teorema de pi, y cree que, si se obtienen varios monomios de dimensión nula, procede formar su producto. De este modo, e introduciendo en la base la masa gravitatoria además de la inercial, llega a la solución
t2 =

aS 0--m1G

(m)a __
2

,

Un pén~~o simple, de masa m y longitud l, gira de modo que el hilo de suspensión forme con la vertical el ángulo constante Calcular el período de revolución. Como la única fuerza que interviene en el movimiento es el peso w = mg, y hay un factor de forma w = IX, el problema se plantea y resuelve como indica el siguiente esquema:
0(,

mI

m L M O O 1 1 O O O 1 O

w 1 1 -2 1/2

y no cae en la cuenta de que es inadmisible, porque hay un exponente que no es número fijo. Este ejemplo basta para demostrar que no deben figurar en la base las dos masas, inercial y gravitatoria.

T
1<1

1 - 1/2 - 1/2

6.

Fuerza centrípeta. t

h

=
ml

3;

i

=

1

iQué fuerza hay que aplicar a un cuerpo de masa m para que describa una circunferencia de radio r con la velocidad angular eo ~ Planteamiento y solución: f
L M 1 1 -2 1 -1
r

=

~

---:;;; IX) = j(

g VI

j(

IX).

m
O 1 O -1

co O O -1 -2

T
1<1

1 O O

Res~lvamos .este mis~o pro?lema discriminando las componentes espaciales. El s~tema ttene un eje de simetría, que es vertical, por lo que los ejes x e y s~n eqU1val~ntes. La forma de movimiento queda definida. por las dos proyeccrones d~l hilo: una lz sobre el eje vertical, y otra, r, sobre el plano horizontal. Esta ~tIma coincide con el radio de la. cireunfereneia descrita por la masa m. De la lista de magnitudes desaparece el ángulo cx. Planteamiento y solución:

h

=

3;

~=
Crmw2•

1

t, t.;
L. LII

m
O O 1 O

w O 1 1 -2 1/2 1

r
1 O O O O

j= La teoría completa da C 7.
=

l.

M

T
1<)

O O O 1 1 h

O 1 O O

Tensión originada por un movimiento circular.

- 1/2 - 1/2

=

4;

i

=

Se hace girar un volante de radio r y masa m con la velocidad angular co. Calcular la fuerza tangencial que lo mantiene tenso.
Aunque la fuerza que se busca es diferente de la considerada en el problema. anterior, desde el punto de vista dimensional no se distingue una. de otra, y

t=oym: =oy~.
En la solución exacta es O =
21<.

102

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

103

9. Oscilaciones periódicas.
Un sólido que puede girar en torno de un eje, se halla sometido a un par elástico ke, donde e es la elongación angular y k un f~cto: de proporcionalidad. Se trata de calcular el período, To, de las osoílaciones. Lista de magnitudes: Como en los movimientos de rotación intervienen las masas por sus momentos de inercia con relación al eje, y las fuerzas por sus momentos, las magnitudes a considerar, aparte d~l período buscado, son: el momento de inercia 1, el coeficiente k, que SIrve para definir el par elástico, y la amplitud, eo, que será un factor de forma.
To L M O O 1 1 1 2 1 O 1/2 k 2 1 -2 1/2

11. Oscilaciones amortiguadas.
Un sólido se mueve en las mismas condiciones que en el ejerCICIO del § 9, pero existe un par amortiguador, ade/dt, proporcional a la velocidad angular. Se trata de averiguar cómo depende la elongación, e, del tiempo. Las magnitudes a considerar son: e, t, 1, a, k, de las cuales e es un factor de forma.
1 L M O O 1 1 O 2 1 O 1/2 1/2 a 2 1 1 O 1 k 2 1 -2 1/2 1/2

T
7t1 7t2

-

T
7t1

h = 2;

i=2
27t _t_ To

h

=

2;

i

T, ~

V~

=

1
7tl

=

t

l/k =

~(8,).
7t2

VI

=
ex

27t't'

Al desarrollar la teoría de modo completo, se ve que el período es independiente de la amplitud, y resulta: T, ~ 2~

= -- = - = VkI ao

a

a

V ~'
O 1

6

= rp (

;0' ~) =

rp('t',

ex).

10. Catenaria.
Un alambre homogéneo e inextensible, cuyo peso por unidad de longitud es w, ha de amarrarse a dos puntos situados a igual altura y separados por la distancia. d. ¿Con qué fuerza, habrá que tirar al amarrar el alambre para que resulte una flecha h? Factor de forma: ¡;, = hld, w h t

t.

En este caso, la. solución es muy vaga, pues la función indeterminada, rp, contiene dos monomios como variables. A pesar de ello, se puede afirmar que dos sistemas diferentes ejecutarán el mismo movimiento con tal de que los monomios 7t1 y 7t2 formados con las magnitudes 1, a. k, valgan lo mismo en uno que en otro. El seudoperíodo Ts y el decremento logarítmico, 8, habrán de valer:

L

M T
7tl h

1 O O 1

1 1 -2 1 1

-2 1 2; i wh

=

=

7t=--

t

f

= wh<p ( ~ ) ; o bien: h = drpl ( ~d ) .

CAPíTULO IX MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

1. Sistema dimensional.
En la teoría de la Elasticidad no aparece ninguna nueva magnitud primaria, y las ecuaciones fundamentales, que se agregan a las de la Mecánica de sólidos rígidos, están todas provistas de una constante característica del cuerpo con que se opera. De estas dos circunstancias resulta que, para formar la base, bastarán tres magnitudes tales como la longitud, la masa y el tiempo, con la posibilidad de discriminar las dimensiones espaciales si se atiende al carácter vectorial de las ecuaciones. Las leyes fundamentales de la Elasticidad se basan todas en el postulado de Hooke, en cuya virtud existe proporcionalidad entre la deformación sufrida por el cuerpo y las [uerzae que la originan. No es incumbencia del Análisis dimensional averiguar hasta qué límites es aceptable este postulado, por lo que nos limitaremos a decir que el enunciado de Hooke toma distintos aspectos según sea la manera de aplicar al cuerpo las fuerzas deformadoras, lo cual da origen a diversas ecuaciones con sus respectivos coeficientes o módulos elásticos, cuyas fórmulas dimensionales quedan determinadas por las fórmulas en que aparecen . .Conviene definir en la teoría de la Elasticidad una nueva magnitud secundaria; la presión: p _ = _f_u_e_rz_a_ S área

L

cuya fórmula dimensional es:
[p] = L-IMT-2.

106

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

107

Cuando la fuerza tiende a comprimir el cuerpo, se atribuye a la presión el signo positivo. En caso contrario, la presión es negativa, y se denomina tensión. Las diversas constantes elásticas están relacionadas de modo que basta conocer dos para cada cuerpo para poder calcular las restantes. Para nuestro propósito basta tomar en consideración las siguientes: Módulo de Young, E: [E]
=

La fórmula dimensional de E en la base Lx, Ly, Lz, M, T, se establecerá recordando que, para definir dicho módulo, se considera una fuerza que tiende a alargar un alambre y, entonces, en la fórmula [E]

=

fuerza área

= ltL
[S]

S representa el área de la sección transversal. En nuestro caso, las dos fuerzas del par tienden, la una a estirar la barra, y la otra a comprimirla, por lo que será:

L-IMT-2

Módulo de rigidez,

[1.:

t
S

[[1.]

=

L-IMT-2.

y S representará el área de una superficie situada en dicha sección transversal: [S] = LyLz' y resulta:

El módulo de Young interviene en todos los procesos de alargamiento, mientras que el módulo de rigidez atañe al deslizamiento mutuo de dos porciones contiguas.

Los monomios pi se obtendrán, por tanto, como indica el siguiente esquema:

r
L';f LII Le M

P

E

Yo O 1 O O O

Zo

2. Flexión circular de una barra.
Una barra está empotrada por un extremo. En el otro extremo lleva una placa rígida, perpendicular a la barra, y se le aplica un par de fuerzas cuyo momento, P, está situado en el plano de la placa. En estas condiciones, la teoría elemental permite predecir que las fibras longitudinales de la barra se transforman en arcos de circunferencia, que su radio no depende de la longitud de la barra y que no influye el módulo de rigidez. Se trata de hallar el radio de curvatura, r, de la fibra neutra.
y la solución es: La magnitud buscada sólo dependerá del momento del par, del módulo de Young y de la forma de la sección transversal. Para atribuir dimensiones a las citadas magnitudes, tomando en consideración la tridimensionalidad del espacio, tomemos el eje x en la dirección de la barra, y el y en la dirección del momento del par, con lo que el eje z tendrá. la dirección del radio de curvatura. La forma de la sección transversal estará definida por la ecuación de su perímetro, 'Y(y, z) = O, la cual podrá. escribirse así:

T
7t1 7t2

O 1 1 O O -1 1 1 - 1 O 1 1 O -2 -2 1 O h O 1
O

O O 1 O O

1

O -1 1 2

=
r

3;

i=2

7tl

=-;

Zo

r

= zo'P

(EY P zo
O

2 ,

J!..l.., Yo

...

, ~,
Zo

... ).

'Y

(L, ~)
Yo
Zo

En lo que atañe a la función universal <p, nada puede decirnos el Análisis dimensional, pero basta un conocimiento elemental de la teoría de la elasticidad para dejarla reducida a una función de los factores de forma. En efecto, si se toma la curvatura (inversa del radio), como medida de la deformación, la ley de Hooke exige que r esté en razón inversa de P, para lo cual es preciso que sea:

= O,

[2,1] donde Yo' Zo representan determinados segmentos de dicha sección, por ejemplo, sus dimensiones máximas paralelas a los ejes y, z, respectivamente. La influencia de la sección transversal se manifestará, pues, por factores de forma tales como Yl/YO' Y2/YO' ••. zt/zo, ... Z2/Z0' ••• .

y la función transversal.

'Pl

dependerá

solamente

de los factores de forma de la sección

108

ANÁLISIS

DIMENSIONAL IX. MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

109

Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, se hubiera llegado a: [2,2J donde 11, 12, ••• , son segmentos que caracterizan la forma de la sección transversal. Esta fórmula no permite aplicar el Análisis dimensional sino a barras cuyas secciones transversales sean semejantes. En cambio, la [2,1] muestra como, a igualdad de otras circunstancias, varía el radio de curvatura cuando se alteran proporcionalmente las dimensiones de la barra a lo largo del eje y, o a lo largo del eje z, por separado. En una barra de sección rectangular, por ejemplo, si sus dimensiones transversales son Yo = a, Zo = b, todos los factores de forma de la sección transversal valen 1, y la ecuación [2,1] se convierte en: E r = 0- ab3• p La teoría completa da O = 1/12.

A esto se reduce la información que suministra el Análisis dimensional que, como se ve, es sumamente vaga, pues ni siquiera permite averiguar cómo depende la flecha de la fuerza aplicada. Sin embargo, bastan algunos conocimientos someros de la teoría para obtener una información mucho más completa. En primer término, la ley de Hooke afirma que la flecha ha de ser proporcional a la fuerza, lo que exige que sea: -1-

tp ""

h

tp¡

(a

-1-' -1-

b)

;

1 h = El

tpl

(a

-1-' -1- .

b)

Por otra parte, puesto que no hay deslizamientos, duplicar la anchura a equivale a tener que doblar dos barras iguales, por lo que, para lograr la misma flecha, hará falta una fuerza doble, y habrá de ser: h =

_1
Ea

tp2

(-.!2.-) .
1

3.

Flexión de una barra sometida a una sola fuerza.

Lo mismo que en el problema anterior, el extremo libre se supone provisto de una placa rígida que tiene por objeto distribuir la fuerza f y evitar que se produzcan deslizamientos, con lo que tampoco intervendrá el módulo de rigidez. En el caso actual, las distintas porciones de la barra no están ya en las mismas condiciones, como sucedía en el problema anterior, por lo que la forma de la barra deformada no será ya circular, y, en vez del radio, hay que determinar la flecha, h. Finalmente, como la fuerza aplicada no tiende directamente a alargar o comprimir la barra, no se puede hallar la fórmula dimensional de E en la base discriminada, por lo que hay que proceder a la manera clásica. Solución:
Supondremos que la barra es rectangular con los siguientes datos: longitud, 1; anchura, a; altura, b; módulo de Young, E. Factores de forma: h/l, a/l,

Finalmente, por la misma teoría se sabe que en todos los problemas de flexión de barras cualesquiera, la sección interviene por su momento de inercia (geométrico) con relación al plano horizontal que pasa por la fibra neutra. En el caso de una barra rectangular es: Ig = abs/12, lo cual lleva consigo que sea: h=O~

Eab3

y sólo queda por determinar el factor O, que ha de ser un número fijo. Se ve fácilmente que esta fórmula es aplicable, con sólo cambiar O, cuando la fuerza se halla uniformemente distribuida por toda la barra, y cuando se trata de una barra empotrada por ambos extremos y cargada en el centro. En el caso en que hay un extremo libre y la fuerza se aplica en él es O = 4, mientras que si la fuerza se reparte uniformemente, es O = 3/2.

4.

Péndulo elástico.

in.

h L M T
7tl

f
1 1 -2 - 1/2 2; -2

E 1 1 1/2 1 a

Del extremo de un resorte vertical pende una masa m. Se trata de averiguar el período, t, de las oscilaciones que ejecuta el cuerpo cuando se separa de su posición de equilibrio en sentido vertical. Se supone despreciable la masa del resorte. Además de m, intervendrá el peso, W; la amplitud, 8, y la po ncia del resorte, medida por el factor de proporcionalidad de la ley de Hooke: k = w/81. m L M T
7t1 7t2

o o
h

1

w 1 1 -2 -2

k O 1 1/2 1

8

1

O O 1 1 O h

O 1 O

1 O O O
]

=

i=
l'

h

2

= _1_
E

tp (~

Z' ~)
1 .

O 1/2 -1 O

=

3;

i=2

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

111

'"'2

=-

sk: sk =-w mg

y, si la sección del resorte es rectangular: 12 X Il Eab3

t2 = 02

----

El Análisis dimensional prevé la posible influencia de la gravedad y de la amplitud (*), pero la. teoría completa muestra que, mientras se cumpla la ley de Hooke, la función indeterminada <pse reduce al número 2,",.

6.

Frecuencia de las vibraciones fundamentales de una cuerda.

5.

Período de un resorte en espiral asociado a un volante.

Calcular la frecuencia de las vibraciones de una cuerda que se mantiene tensa mediante una fuerza t. La longitud es l y la masa por unidad de longitud vale ¡.t = mJl.
En la teoría elemental se suponen las oscilaciones de tan pequeña amplitud que la tensión se mantiene constante. En estas condiciones, no es preciso tener en cuenta, ni dicha amplitud ni las propiedades elásticas de la cuerda, y con las magnitudes mencionadas sólo resulta un monomio pi

. La regulación de los relojes de bolsillo se logra con un volante que ejecuta un movimiento de rotación gracias a la acción de un resorte en espiral. Se trata de calcular el período de las oscilaciones.
. L~ lista de magnitudes estará formada por el período, t; el momento de inercia, 1, del volante; la longitud, l, del resorte; el módulo de Young, E; y el momento de inercia, 1 de la sección transversal. g 1 L M O O 1 1 O 2 1 O - 1/2 O -2 E 1 1 1 O O 19 4 O O O -1

v=

~

Vf.

El factor O depende del orden p, del armónico. La teoría completa da O = p12.

T

7.

Energía de las vibraciones fundamentales de una cuerda.

'"'1
'"'2

1/2
O

3/2
4

h= t2

3;

i = 2

En la misma cuerda del problema anterior, la amplitud de las oscilaciones cuando ejecuta su vibración fundamental es A. Calcular la energía E.
Suponiendo también que la amplitud es lo suficientemente pequeña para que no intervengan las propiedades elásticas, la energía será debida únicamente a los movimientos armónicos ejecutados por las diversas partes de la cuerda, los cuales quedan determinados por la masa, la amplitud y la. frecuencia. Por tanto, discriminando las dimensiones espaciales, el problema se plantea y resuelve como sigue: E A v mil
Lo:

=~<p

El3

(~)

19

Quien esté familiarizado con la teoría de los movimientos oscilantes sabrá que el período está siempre en razón inversa de la raíz cuadrada del par director de donde resulta que, ,si se colocan dos resortes en paralelo sobre el mismo volante, .con lo cual se duplica 1g' el período habrá de ser veces menor. Este l'aZOnaIlliento basta para determinar la forma de la función <p,y resulta:

V2"

t =

0V

19E'

Il

Lz M

O 2 1 -2 1 -1 -2

O O O -1

T

1 O O O

-1 O 1 O 1 1 -2

O 1 O O

t¿*) Brídgman (22) complica. el enunciado suponiendo que la masa. móvil es co~stltU1da por una vasija de volumen V llena de un líquido de densidad p ~on la ld~a de q:ue un físico inexperto. incluya V y p en la lista de magnitudes~ n cambio, no tiene en cuenta la amplitud, a pesar de que no hay razón a priori para descartada.

'"'1

h = 4;

i=

E = Omv2A2.

112

ANÁLISIS

DIMENS10NAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

113

Si se hubiera procedido a la manera clásica, hubiese resultado:

y, teniendo en cuenta la ley de Hooke:

E

=

ml2v2~ (~).

6=O~.

(.Lr4

y la función ~ habría quedado indeterminada. Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, habría resultado:

8. Torsión de una barra.
1!na barra de longitud l y radio r se fija por un extremo y se retuer ~ediante un p~: de fuerzas, P, aplicado en el otro extremo. Calcular el angulo de torsión,
y, con la ley de Hooke:

e.

. En la teoría elemental se supone que las fibras no se alargan por lo que sólo mtervendrá el ~ódulo de rigidez. Si se toma el eje Z en la dir~cción del eie de la, b~rra, los ejes X e Y serán equivalentes y nada nuevo se conseguir,J d' crImmándolos. ,a ISComo las fuerzas se aplican en el plano X y la del par:
'

y su fórrnul
, >,

a

di , 1 ImenSlOna será:

quedando todavía una función indeterminada. Serían precisos nuevos razonamientos para caer en la cuenta de que, por sufrir la misma deformación todas las porciones de la barra, el ángulo ha de ser proporcional a la longitud, con lo que se llegaría al mismo resultado anterior.

[f] = La;MT-2

9. Solidez de las construcciones.
[P] = La;2MT-2. del módulo de rigidez, re-

J:'ara hallar la fórmula dimensional discriminada currzremos a la ecuación: d~ f=(.LSdn'

Se quiere comparar la solidez de dos puentes, geométricamente semejantes, en los que las partes homólogas están construidas con materiales iguales (lord Rayleigh, 7, b).
La mayor, a, de las tensiones en la parte más castigada, dependerá de las fuerzas, f( = VtPt g, repartidas por los diferentes elementos de volumen, y de las dimensiones lineales, lJ' que determinan la forma del puente. Con estas magnitudes, el Análisis dimensional conduce a:

en la qu~ f ~s la fue~za qu~ hay que aplicar tangencialmente a la superficie S :;:a p~o UCIr una dislocacIón, también tangencial, d~, entre dos puntos que an n a lo largo de la normal a dicha superficie, En nuestro caso será: [dn] = Lz y, en consecuencia: [(.L] =

1 (a=l2~wi,Wi;

-)

wi

t. = _,_,
1

La;MT-2 L2 x

-L

Lz
x

=

L-2L zMT-2 . x
como sigue: 1 O 1 O O 1 a a' = donde la función universal ~ toma el mismo valor en todos los puentes que se consideran, y t = V pg es el peso de una porción homogénea cualquiera. En dos puentes semejantes se cumplirá que:

Como 6 es de dimensión nula, se procederá

P i.; Ly Lz M T
"1

(.L

r
1 O O O

2
O 1

-2
1 1

Vl'2 V'l2

=

z,'

-2
1

-2
-1

-4

6 = ~ (:~)

y las tensiones son proporcionales a la razón de semejanza, por lo que los puentes grandes se hundirán antes que los pequeños. El resultado anterior es válido para puentes construidos para soportarse a sí mismos. La cosa cambia si, como ocurre en la práctica, se trata de puentes que, además, han de soportar una carga adicional.
ANÁLISIS DIHENSIONAL, -

8

114

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

115

En tal caso, se puede prescindir de los pesos ft, y el Análisis dimensional da, para la tensión cr producida. por una carga adicional, F el valor: cr = ~ m(w')l' l2
T

y la. solución del problema se obtiene como sigue:
f
Lo:

l O O
1

E
-1 - 1 1

t,
3
1 -1

¡.r. O O 1

y la carga F' que hay que aplicar a otra construcción, semejante a. la primera, para obtener la misma tensión a, sería: l'2 F' = F-. l2 y, en consecuencia, en puentes geométricamente semejasues, la eolide« es proporcional al cuadrado de la razón de semeianza.

LII Lz M

O O
1 1

T

-2
1

O O

1

-2

O O O -1

-2 2

2 -3

t=O
La teoría completa da O =
7t2•

E3Ig• l2

10. Pandeo.
Una columna de longitud l y seccion rectangular definida por el espesor a y la anchura b(a < b), está sometido a una carga t. Se quiere averiguar la carga necesaria para que se inicie el pandeo, sabiendo que la sección transversal interviene por su momento de inercia geométrico Ig ba3jl'2. Es interesante en este caso discriminar las dimensiones espaciales porque cada una desempeña un papel diferente. Tomaremos el eje Z a lo largo de la columna, el eje X en la dirección del espesor y el Y en la dirección de la anchura. En la teoría elemental se toma en consideración el módulo de Young únicamente, pero con las magnitudes

11. Diapasones.
En díapasones de igual forma, pero de distinto tamaño, el período de las vibraciones dependerá de la densidad, del módulo de Young y de una dimensión lineal. Con estos datos, el Análisis dimensional exige que sea:

=

[f]

=

LzMT-l;

no es posible formar un monomio de dimensión nula, y cabe pensar que se ha vulnerado la regla 3.a. del § 4, capítulo VII. En efecto, el comportamiento elástico está definido por el módulo de Young y el módulo de rigidez. Este último no influye mientras no hay pandeo, pero en cuanto se inicia esta deformación deslizan las capas paralelas al plano YZ, y ya no se puede prescindir de él. Razonando como en el § 3 se ve que, en este caso:

CAPíTULO X
MECÁNICA DE FLUIDOS

1.

Sistema dimensional.

En la teoría de los líquidos y de los gases, considerados como medios continuos, no se introducen ni nuevas magnitudes primarias, ni nuevas leyes universales, por lo que el sistema dimensional será el mismo que hemos utilizado hasta ahora. Podrá, pues, utilizarse la base (L, M, T), discriminando las dimensiones espaciales siempre que convenga. 2. Capilaridad.

En la superficie de los liquidos se producen los fenómenos de capilaridad, los cuales están regidos por una ley fundamental que, para los fines del Análisis dimensional, puede enunciarse así: Para aumentar la superficie de un líquido hay que aplicar a cada elemento de su contorno una fuerza proporcional a la longitud del mismo:

f

=

as.

El factor de proporcionalidad, a, es una constante, característica de cada líquido, que se denomina tensión superficial o constante capilar. Su fórmula dimensional es:

3.

Ascenso de líquidos en tubos capilares.

En este fenómeno intervendrá el líquido por su constante capilar, a, y por su peso específico, pg, y el capilar por su radio r. Habrá que tomar también en consideración el ángulo de conjunción, (l, del menisco con la pared.

118

ANÁLIStS

DIMENSIONAL

x.

MECÁNICA DE FLUIDOS

119

Haciendo coincidir el eje z con el eje del tubo, que se supone vertical, el fenómeno será simétrico en torno del mismo, y la fórmula dimensional de pg será: [pg] = L;';-vMT-2• Por otra parte, de la fuerza debida a la tensión superficial, habrá que tomar la componente vertical y dividirla por el contorno del menisco, que se halla en el plano xy, por lo que será: [0"] = [fuerza] [longitud] De este modo, podrá resolverse el problema espaciales como se indica a continuación: h
O"

Sin necesidad de discriminar las dimensiones espaciales, se llega a:

que está de acuerdo con la ecuación de Laplace:

discriminando

las dimensiones

5.
pg

Velocidad de las olas. del líquido, p, tomar cuenta A; la profundimasa afectada

r
1 -

o 1

1 1

2

O
O -

1
2 1

O O
O 1 i = 1

O 1
2 1

"1

1

En la propagación de las olas intervendrá la densidad representativa de la inercia; el peso específico, pg, para de las fuerzas debidas a la gravedad; la longitud de onda, dad, h, del agua, con el fin de tomar en consideración la por el movimiento, y la tensión superficial, a,
e L M 1 O -1 1 O A P pg

h = 3; h =O"

a O 1 -2 O 1

rpg

<p(6).

Para. determinar la forma de la función <p, basta tener en cuenta que, de las fuerzas debidas a la tensión superficial, sólo interviene la componente vertical, de donde resulta. h = La teoría completa da

T
lt1 lt2

1 O O 1/2 2

-3
1 O

2 1 2

1/2 - 1/2 O - 1

a _0"_
rpg

cos 6.

a

h=3;

i = 2;

w=-

h
A

= 2".

Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, habría aparecido otro factor de forma él)= h/r, o, lo que es lo mismo, se habría encontrado otro monomio:
lt.

e ~~(_cr_, ~).
=

pgA2

A

"1 = ---;;- -- a = r2pg
CI)

La fórmula hallada teóricamente por lord Kelvin es: c2
Ag = -21t

y la solución habría sido: . h = --a rpg
<p

( 6, --r2pg) . a

(1

+ 4,,2

-pg~

cr)

Th 21th
--o

A

4.

Salto de presiones en la superficie de un líquido. 6. Vibraciones de una- gota. Este problema fue propuesto por Lord Rayleigh como uno de los casos en que el Análisis dimensional conduce inmediatamente a una solución que sería difícil de hallar aplicando la teoría.

La diferencia buscada, ap, estará determinada por a y por la curvatura de la superficie en el punto considerado, o sea por los radios de curvatura, r1 Y r2, de las secciones principales, que dan origen a un factor de forma: w = r2/r1•

120

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x. Solución:

MECÁNICA DE -FLUIDOS

121

Se supone la gota sustraída a la fuerza de la gravedad, con lo que no habrá que considerar más fuerzas que las debidas a la tensión superficial, y la forma de equilibrio será esférica.
Las variables a considerar son: t, r, cr y p. Sin necesidad de discriminación se llega a:

En las condiciones del problema, no intervendrá la inercia del fluido, que está representada por su densidad. Las variables independientes serán, pues, el radio r del capilar, el peso específico, pg, del líquido y su tensión superficial, a, Cualquiera otra magnitud será función de estas tres variables. Trataremos de hallar el volumen, V, de la gota.
r e O

pg -2 l -2 l

L M

y se puede afirmar que el cuadrado del período es proporcional al cubo del
radio, a la densidad y a la inversa de la tensión superficial.

T
'/tI

i O O

l -2 l

2

Se puede generalizar el problema precedente tomando en consideración la fuerza de la gravedad y suponiendo que la gota se ha formado sobre un plano horizontal. Por razón de simetría su superficie será de revolución, y bastará tomar en consideración el radio, r, de la sección horizontal máxima. La gravedad influirá sobre el peso específico, pg.
r
L M
O O p pg

W=-'

V

r'

h = 2;

i= i

r2pg
1t'1=--;

cr

cr = r2pg~ ( ;).

o
O

i
O O

-3
l
O

-2 l -2 -2

Para relacionar esta solución con la fórmula de Tate, introduzcamos el peso de la gota: w = Vpg, con lo cual será:
7tI

l
O

T
'/tI '/t2

i

1 - 1/2 - 1/2 1/2 O 2 - l O

= --,

r2w
Va

1 y podemos obtener otro monomio pi que no contenga V:
_
'/t2

t=~~(_cr )
g r2pg o bien, puesto que:
,

W =

=

w'/tl

--o
ra

Así se tiene, en definitiva:
1t i

=

2_

1t¡"2

= t 2 -- cr

r3p fórmula que fue propuesta y comprobada experimentalmente y Brown (*). (55 por Harkins

7. Peso de las gotas desprendidas del extremo de un tubo capilar.
Se supone que el fenómeno es suficientemente lento para poder admitir que, en el momento de la ruptura, hay equilibrio entre el peso, w, de la gota y las fuerzas debidas a la tensión superficial.

(*) Lohnstein (56) estudió teóricamente este problema, pero no l?gró la solución completa, y sólo pudo afirmar que debía ser w = rcrt/J(VI/3/a), siendo a el ascenso capilar del liquido en el tubo. Harkins y Brown reemplazaron, sin justificación, la magnitud a por «una dimensión lineal de la gota» y dieron por supuesto que dicha dimensión había de variar como la raíz cúbica del volumen, cosa que sería cierta si todas las gotas, en el momento de la ruptura, fuesen semejantes. El Análisis dimensional, como se ve, conduce inmediatamente a la fórmula de Harkins y Brown sin necesidad de hipótesis especiales.

122

ANÁLISIS DIMENSIONAL

X.

MECÁNICA DE FLUIDOS

123

8. Viscosidad.
Para estudiar el movimiento de los fluidos, se agrega a las leyes fundamentales de la Mecánica del punto material esta otra: En todo fluido en movimiento, cada porciJm ejerce sobre las contiguas una fuerza tangencial proporcional al área de la superficie de separación y a la proyección del gradiente de la velocidad sobre la normal a dicha superficie. Al pasar de la relación de proporcionalidad entre cantidades a la ecuación entre medidas, hay que introducir una constante caracterís. tica que se denomina coeficiente de viscosidad,' dv f=¡;.S-. dn Esta ecuación conduce a la siguiente fórmula dimensional: [¡;.]
=

b) Se toma en consideración la viscosidad. El movimiento será amortiguado, y no podrá ya admitirse que el fluido se mueve en bloque, por lo que las variables independientes serán, la densidad, P, el peso específico, pg, y la tensión superficial, además del tamaño y forma del tubo, que influirán por el radio, r, y la superficie, S, de contacto con el liquido. En estas condiciones, además del monomio pi en que figura To, resulta:

r
L M 1 O O 1

p

pg -2 1 -2 -1 -1

(L

-3
1 O 1/3

1

T
7t1

1/3 - 2/3

+:»:
y el seudoperíodo valdrá:

r

2

rp2g 7t1 =-(L2

L-IMT-l.

10. Caída de una esfera en un medio viscoso. 9. Oscilaciones de un líquido en un tubo en U.
Un líquido se halla contenido en un tubo en U de seecion uniforme. En la posición de equilibrio alcanzará el mismo nivel en ambas ramas. Se trata de calcular el período de las oscilaciones cuando se produce una pequeña desnivelación y se deja luego el líquido abandonado a sí mismo.
La solución completa, teniendo en cuenta todas las circunstancias que, en mayor o menor grado, pueden influir en el fenómeno, es muy complicada, por lo que conviene proceder por aproximaciones sucesivas. a) Se suponen despreciables las fuerzas debidas a la viscosidad y a la capilaridad. La inercia estará repr,esentada por la masa, m, del liquido, y la fuerza que ocasiona el movimiento será la debida a la desnivelación 2z, existente en cada instante:

Una esfera de radio, r, y densidad, 1', cae en el seno de un fluido de densidad Po Y viscosidad ¡;.. i Cuál será la velocidad de caída, v, cuando el movimiento sea uniforme! Solución:
Si es nula la aceleración de la esfera, no intervendrá su masa. En el fluido, por el contrario, ha de haber forzosamente aceleraciones, por lo que habrá que tomar en consideración su densidad, Po' Finalmente, además de las fuerzas debidas a la viscosidad, ha de figurar el peso aparente de la esfera:

1= v

4

3

7tr(p
r

Po

Po)g.

1
1 1 -2 -1 O -1

(L

L
M

T
y todo pasa como si se tratara de un sólido rígido sometido a una fuerza elástica, kz, siendo k = ?7tr2pg. Según se vio en el capítulo VIII, el período propio del sistema vale: 7t1 7t2

1 O - 1 1 1 h v=

1 O O 1 1

-3 1 O O 1 i=2
<p (~).
(lo

1 - 1 1 1

=
_1

2;

r(lo.

124
Sustituyendo

A ÁLISIS DIME

SIONAL

X.

MECÁNICA DE FLUIDOS

125

f

por su valor se tiene:

El fluido interviene en el número de Reynolds por el cociente
v =

v=

....!:..,
p

[v] = VT-l,

Este resultado está de acuerdo con la fórmula de Oseen:

ti

3 (1 + 8
-

--

vrpo) _
-

-

fL

2 2 r --9 fL

P - Po g.

Cuando sea despreciable la aceleración de las partículas líquidas, puede prescindirse de la densidad del líquido, y resulta la fórmula. de Stokes (*).

que recibe el nombre de visoosidad oinemática. La presencia de la densidad es debida a las aceleraciones de la masa fluida, por lo que se puede afirmar que el número de Reynolds figurará en la solución a menos de que se trate de un movimiento rectilíneo, laminar y estacionario.

12. 11. El número de Reynolds.
a)

Circulación de fluidos por tuberías. Régimen laminar.

Sea un movimiento estacionario en el que intervienen un fluido y un sólido rígido. Si el régimen es laminar, la velocidad en cada punto se mantendrá constante y, si es turbulento, fluctuará en torno de cierto valor medio. En el valor de dicha velocidad influirá el sólido por su forma, representada por ciertos monomios geométricos, w, y por su tamaño, que quedará determinado por una dimensión lineal, s. El líquido, por su parte, influirá por su viscosidad y por su inercia, representada por la densidad, p. Entre las magnitudes v, e, p, y ¡.t puede formarse un monomio pi: vps N R=--,
¡.t

En los extremos de un tubo rectilíneo de longitud l y radio r, se mantiene una diferencia de presión constante, ~p, que hace circular un fluido. Se supone que el régimen es laminar y se trata de calcular la velocidad media, V, una vez establecido el régimen permanente. Solución:
Puesto que el movimiento es rectilíneo y permanente, no habrá aceleraciones, y no será preciso tomar en consideración la densidad del fluido. Tampoco intervendrá su peso específico, puesto que las fuerzas exteriores son tan sólo las debidas a la diferencia de presión. V L M
6.p

r

fL

que recibe el nombre de número de Reynolds, con el que habrá que contar en todos los problemas referentes al fenómeno considerado. En el ejercicio anterior ha aparecido ya dicho monomio como argumento de la función universal.
(~). E~te pr?blema ha sido tra~ado por Bridgman (22) por los métodos del ~ális~s dimensional. ~or no par~ll' del hecho de que las únicas fuerzas que intervienen son las debidas a la viscosidad y al empuje hidrostático no consigue obtener la fór~ula completa, sino tan sólo la de Stokes y, para ello, amplía la ba:se de referenc~a agregando. la fuerza como nueva magnitud básica. . SI fuera ne~esarlO proceder siempre como hace Bridgman, el Análisis dimensional sería. un mstrume~to inútil, pues en el planteamiento hace razonamientos tan casuíaticos y alambicados que descorazonan a todo el que trate de iniciarse en est0.s asuntos y, además, ¿cómo saber cuándo y cómo se debe ampliar la base? E~te. ejemplo muestra que, en Mecánica, no hay razón ninguna para tal ampliación.

T
1tl

1 -1 1 O - 1 -2 1 -1 _ l

1 -1 1 O O -1 1
VfL

1

w=-;

r

1tl

=-r6.p

El gasto en volumen, Q, será:

126

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x.
c)

MECÁNICA DE FLUIDOS

127

El Análisis dimensional no permite hallar la forma de la función universal <p, pero, si se trata de un fluido incompresible, basta considerar que, al duplicar la longitud, será preciso duplicar también la diferencia de presión para obtener el mismo gasto, de donde resulta que el gasto debe ser proporcional a la caída de presión por unidad de longitud. Resulta así la fórmula de Poiseuille: Q = O

Velocidad en función de la distancia a la pared.

.r;
¡.r.

IIp l

O=~ 8 .

b)

Régimen turbulento. Pérdida de carga.

Éste es el caso de más interés práctico y, como es imposible abordarlo teóricamente, se recurre a fórmulas empíricas. El Análisis dimensional es un instrumento precioso porque sirve de guía para encontrarlas. A las magnitudes consideradas en el régimen laminar hay que agregar la densidad. Por otra parte, cuando el fluido puede ser tratado como incompresible, no es preciso considerar la diferencia de presiones y la longitud por separado, sino la pérdida de presión por unidad de longitud, G = tlp/l. De este modo, al aplicar el Análisis dimensional, se obtienen dos monomios de dimensión nula, a saber:
" _
1-

Según la hipótesis de Prandtl, aplicada al caso que nos ocupa, se forma en la cara interna del tubo una delgada capa fluida en la que se originan remolinos muy intensos, que se difunden luego en el resto de la masa fluida. En esta capa límite varía rápidamente la velocidad al pasar de un punto a otro, por lo que en ella se origina la mayor parte de las acciones que, por efecto de la viscosidad, se ejercen entre el sólido y el fluido. Fuera de la capa límite, la corriente sigue siendo turbulenta, pero las fluctuaciones de la velocidad, tanto en magnitud como en dirección, son lo suficientemente pequeñas para que tenga sentido el tratar de averiguar el valor, v, de la velocidad en cada punto. Las variables independientes en este problema son: la distancia, y, - del punto a la pared, la densidad, p, la viscosidad cinemática, v, y la caída de presión por unidad de longitud, G. Con estas magnitudes y la velocidad, v, se obtienen los siguiente monomios pi:
"1 =

VfJ..

r2G'

NR=

vpr
fJ.

-

--;2
pv

Gr

"2 = --;
V

rv

"3 =-.

=~,

v

Y r

el primero de los cuales puede sustituirse por:

Conviene ahora introducir la fuerza tangencial, -r, que el fluido ejerce sobre la unidad de superficie del tubo. Como en régimen estacionario ha de ser: resulta:

y la pérdida de carga por unidad de longitud está dada por:

La fórmula empírica' de Fanning es:

Con auxilio de esta nueva magnitud se puede formar este otro sistema de monomios pi independientes:
, 't'

"1=--2;
pv

~'-R'~'
•• 2 ,

,,'3 = 1/

P

v

V

't'

JL,
v

p

En régimen laminar, la fórmula de Poiseuille da: G=
8vfJ. .

y será:

para

y> 8.

r2

x. 128
ANÁLISIS DIMENSIO AL

MECÁNICA DE FLUIDOS

129

. . . . tra el Análisis dimensional. Ahora es plauÉsta es la información que S~t rminada por la velocidad v en una capa sible admitir ~ue la .fuerza "1que a ~Oeque permite afirmar que IJil no depende situada a la distanCIa Y de a pare d, de r, y, en consecuencia, habrá de ser: v =

corriente, pero cuando la velocidad rebasa cierto límite, que depende de la naturaleza del fluido, adquiere un movimiento de rotación uniforme. i Qué puede predecirse respecto de la velocidad angular <.U?

V;

z

~2

(

~

~)

. bl r se obtienen dos " d la capa limite y las varia es ", p, v Y Con el espesor, 0, e monomios pi, y habrá de ser:

/)=v(f~(~V;)·
ue la fuerza " proceda en su mayor parte de También es razonable suponer ~ influya sensiblemente el radio y que la capa limite, lo que lleva consigo qu~ no la función ~ se reduzca a un número fijo:

s = e-

V ~.
FIG.

á d acuerdo con los resultados obtenidos Las previsiones precedentes est n e Ká án) y medidas experimentales. mediante desarrollos teóricos (Prandtl y von d r~ li 'te se obtiene la exPara la distribución de velocidades más allá e a capa mi presión logaritmica: v = 5,75

1. - Rotación de una placa rectangular en una corriente fluida

1¡--;

V

P log

(
1

my

+ -v- V p ,

1¡--;)

. . del tubo El número m depende de la rugosidad que es válida hasta el nusmo eje . . dimensión lineal, h. Según Prandtl, de las paredes, la cual se define mediante una mientras sea.
't" ~

h __ --<4,

p

v

la superficie puede calificarse de lisa, y es m = 9. . t b lisos se utiliza la fórmula. Para calcular el espes~r de la capa limite en u os de Prandtl:

Este problema es inabordable por vía teórica y, por eso, fue propuesto por Riabouchinsky como ejemplo típico de aplicación del Análisis dimensional. Las magnitudes a considerar son, desde luego, las dimensiones a y b de la placa, la densidad y la viscosidad del fluido y la velocidad, v, del mismo. Como se dice en el enunciado que la placa acaba por girar con velocidad constante, podría creerse que no intervendrá su momento de inercia. Sin embargo, es de tener en cuenta que las acciones de la corriente fluida sobre la placa son diferentes en las diversas fases del movimiento, por lo que, si bien éste será periódico, no puede ser uniforme. Cuando la placa, por ejemplo, es normal a la corriente, dichas acciones se equilibran por razón de simetría, y será una posición de equilibrio más o menos precario. Lo mismo sucede cuando el plano de la placa es ,:>aralelo a la corriente. Habrá, pues, aceleraciones y será preciso tomar en consideración el momento de inercia. 1, de la placa con relación al eje de rotación. Con estas magnitudes, procediendo a la manera clásica, resulta:

/)=

8v

(f.

13. Rotación de una placa en una corriente fluida.
A una placa rectangular, móvil e~ torno .de uno d:~:~:~e: ~~c~~ metría (fíg. 1), se hace llegar una corrIente fluida perpe .' a la eje. Con velocidades pequeñas, la placa se coloca perpendicularmente

donde w = b]a. La presencia del factor de forma bla hace que esta fórmula sólo tenga utilidad para comparar el comportamiento de placas de forma semejante. Es indudable, sin embargo, que las dimensiones a y b han de intervenir muy diferentemente en el fenómeno, cosa que no es tenida en cuenta al aplicar el Análisis dimensional. Por eso, reemplazó Riabouchinsky el monomio pí en que figura 1, por otro obtenido hallando la razón entre el momento de inercia de la placa y el momento
ANÁLISIS DIMENSIONAL. -

9

130

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x.

MECÁNICA DE FLUIDOS

131

de inercia del cilindro fluido que ocupa el espacio barrido por aquélla, con lo que resulta:

4 1.

Velocidad de propagación del sonido.

siendo de notar que en la expresión de NR ha de figurar precisamente la dimensión transversal, a, de la placa. Esta expresión es utilizable con placas rectangulares cualesquiera y muestra la experiencia que, lo mismo con agua que Con aire, la rotación se inicia cuando el monomio

En los fluidos, las perturbaciones locales se propagan en forma de das en las que las condensaciones alternan con las dilataciones. Es de nrever que la velocidad de propagación, v, de las ondas planas, dependa ~e la densidad, p, Y del coeficiente de compresibilidad, k, con lo cual el Análisis dimensional conduce a la expresión: v

=

ev

klp .

vale 2, Y se estabiliza cuando 71:1 = 5. Para completar la información obtenida con el Análisis dimensional ha sido precisa una feliz idea. Veamos que se llega al mismo resultado discriminando las dimensiones espaciales. Tomando ejes fijos, como indica la figura, el fenómeno es simétrico respecto del plano xz. Esta consideración basta para hallar la fórmula dimensional de fL, pues las fuerzas debidas a la viscosidad han de ser simétricas con relación a dicho plano, por lo que basta tomar en cuenta las componentes paralelas al mismo, y de la expresión

La teoría completa da

e = 1.

15. Ondas superficiales estacionarias.
Hallar el período de las vibraciones superficiales de un líquido contenido en un vaso cilíndrico profundo. Se supone que intervienen solamente las siguientes magnitudes: densidad, p, y peso específico, w = pg, del líquido, y el radio, r, del vaso. Solución:

di
resulta:

= fL

-dS,

dv dn

con lo cual:

16. Resonadores de Helmholtz.
Hallar la relación entre los .períodos propios de dos resonadores geométricamente semejantes. Las magnitudes a considerar son: la densidad, p, del aire, su compresibilidad, x, y una dimensión lineal, l. Solución:
't"

y el cálculo se dispone como sigue: co

v
1

P

fL

a
1

b
O
1

1 2
O
1

Lxz Ly
M

O

-2
1 1 -

O
1 1 1

O O
-1 1 -

T
71:1 71:2 71:3

O O
1 1 1

O O
1 1

O O O
1 1

O O O O
1

O O
O 1

=

elVxP,

O
1

O O

donde

e es una

constante que sólo depende de la forma del resonador.

O h co

O

-4

=
v

4; cP

i=3
-fL-'

17. Hidrómetro de Nicholson.
1) pba'

=~

(vpa

y se obtiene directamente la fórmula sin factor de forma y con la dimensión a en el número de Reynolds.

Un hidrómetro de Nicholson, de masa m, flota en un líquido de densidad p. Se da al hidrómetro un pequeño empujón hacia abajo, y se deja abandonado a sí mismo. Se trata de hallar el período, t, de las oscilaciones, suponiendo que no influye la tensión superficial, que es desprecia-

132

ANÁLISIS DIMENSIONAL

ble la viscosidad y que la vasija que contiene el líquido es de grandes dimensiones, a fin de que no influya el movimiento del liquido.
El hidrómetro intervendrá por su masa, m, por su peso, W, y por la sección transversal, S, de su vástago. El liquido sólo puede influir por su peso específico, pg. Finalmente, habrá que tomar en cuenta la posible influencia de la amplitud, a, de las oscilaciones. Como los dos vectores, W y pg, que figuran en la lista de magnitudes, tienen igual dirección que las díslocaciones del vástago, nada se conseguirá aunque se discriminen las componentes, y resultará:

m
L M O O 1 1 O O O 1 O - 1/2 O O

W

pg

S 2 O O

a

1 1 -2 O O 1

-2 1 -2

CAPíTULO XI
1 O O O 1 O

T
1tl 1t2 1t2

AERODINÁMICA

1/2 1/2 O - 1/2 -1 - 3/2 i = 3,

1.

h = 3; con lo que, teniendo en cuenta que

El principio de similitud y la discriminación de las dimensiones del espacio.

W = mg,

la solución es:

El estudio del movimiento de un sólido en el seno de un fluido tiene gran interés por su aplicación a los barcos y a los aviones. Las dificultades del cálculo teórico son insuperables, por lo que se utilizan fórmulas empíricas para establecer las cuales sirve de guía el Análisis dimensional. Aparte de esta aplicación, el mismo análisis conduce al principio de similitud, que da la pauta para pasar de las medidas hechas en los canales hidráulicos o en los túneles aerodinámicos a las que se obtendrían en la nave de tamaño natural. El mencionado principio es consecuencia inmediata del teorema de pi, y puede enunciarse como sigue: Cualquier ecuación que relacione las magnitudes que intervienen en un fenómeno puede tomar la forma

en la que 7t¡, 7t2' '" son monomios de dimensión nula, y &1' &2' .,. son factores de forma. En consecuencia, los valores obtenidos para 7tl' con valores determinados de 7t2, 7ta ••• serán aplicables a todos los cuerpos semejantes al utilizado en los ensayos. La aplicación del Análisis dimensional a los problemas de aerotecnia sólo puede ser realizada por los especialistas en la materia y no nos ocuparíamos en ello, a no ser porque la distinción entre las tres dimensiones espaciales constituye una innovación que puede ser muy fecunda, pues se sustituye la relación de semejanza por la relación de afinidad.

134

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

135

El estudio de la rotación de una placa en una corriente fluida, que hemos realizado en el capitulo anterior, muestra que, al ampliar la base introduciendo en ella las tres dimensiones del espacio, en vez de una sola, el Análisis dimensional resuelve el problema de hacer utilizables las medidas hechas en una placa rectangular, no sólo a las placas semejantes, sino a placas rectangulares cualesquiera. Esto nos parece razón bastante para ensayar el nuevo método en algunos problemas de aerotecnia. Así lo ha hecho ya Huntley (51), pero no parece haber reparado en que sus resultados son, evidentemente, inaceptables y que, por tanto, sólo sirven para desacreditar su innovación. Nos proponemos hacer ver que el fracaso se debe a haber utilizado una fórmula dimensional incorrecta para la viscosidad y que; si se procede debidamente, se llega a fórmulas que, si bien han de acogerse con la debida reserva, merecen ya ser sometidas a la comprobación experimental.

LoSelementos diagonales del tensor, T, dan las fuerzas normales que dependen de la viscosidad. no Los elementos no diagonales dan las fuerzas tangenciales o esfuerzos Por ej emplo, si dS es normal al eje X3, la componente df¡ de cort an tea. la fuerza será: [2,4] y como resulta la fórmula dimensional: [TI3] y, en general, i,
=

[2,5]

L-1MT-2
2

[2,6]

i,

k = 1, 2, 3.
X3

[2,7] da:

2. Dimensiones de la viscosidad.
La primera dificultad con que se tropieza al ampliar la base consiste en hallar la fórmula dimensional de la viscosidad. Tras de muchos ensayos creemos poder resolverla como sigue. Cada elemento, dE, de la superficie de un sólido sumergido en un fluido con movimiento laminar está sometido a una fuerza tangencial dada por: di
= fL

Por otra parte, la ecuación [2,1], cuando dS es normal a

y de la comparación con [2,4] resulta:

dn

dv dE

'

[2,1] Para que esta expresion sea dimensionalmente correcta, es preciso que fL sea un tensor, y escribir: Ttj con lo que [2,3] se convierte en:
= OVi
fLij --,

donde ves la velocidad y n la normal a dS. Se trata de una ecuación veotorial, y para ponerlo de manifiesto, representaremos dS por un vector dirigido según su normal y con un sentido elegido convencionalmente. Siendo dS y dt vectores localizados en un mismo punto del espacio, es sabido (*) que existe un tensor, T, tal que, dado un elemento de superficie, dS, proporcione la fuerza correspondiente mediante la operación: df

OXj

di,

=

:E fLij-OVt
1 OXj

dEj

= TdS
Xl> X2,

[2,2]
X

o bien, con relación a un sistema de ejes rectangulares, i, j
(*)
=

s: [2,3]

y, teniendo presente [2,7], resultan las siguientes fórmulas dimensionales: [2,8] Se ve fácilmente que la fórmula dimensional de fL obtenida en el capítulo X, § 13, corresponde a fLIS = fLSl' en el caso en que LI = La·

1, 2, 3.

Véase, por ejemplo, el libro del autor (57).

136 3. Alas de avión.

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

137

El ala de avión se define por su perfil (*), por su forma en planta y por su envergadura, b. Tomaremos el eje Xl en la dirección de avance y en el plano de simetría del ala, y el eje X2 en la dirección de la envergadura. Suponiendo que el perfil se conserva a lo largo de toda la envergadura, podrá ser determinado por cierto número de puntos con las coordenadas (l' ¡, l'3), (l" l' l"3)... , con lo cual los factores de forma serán de dos clases, ll/e y l3/a, donde e y a son dos módulos característicos correspondientes a las direcciones de Xl y x3, respectivamente. Si, para simplificar la cuestión, se supone que el ángulo de ataque es nulo, e puede ser la cuerda y a el espesor máximo del ala. El fluido intervendrá por su densidad, por su viscosidad y por la velocidad, v, del viento relativo. Cuando sea preciso tomar en consideración la densidad del fluido, hay que empezar por hallar su fórmula dimensional en la base completa. Para simplificar la cuestión, supondremos que el régimen es bidimensional, esto es, que las líneas de corriente se hallan en planos paralelos al Xl X3. Para el cálculo de la resistencia al avance, D, hay que proyectar las fuerzas sobre el eje X¡, y la debida al elemento dE será: di1 - - 1 pVl 2dS1
2

[3,1] Si no se hubiese distinguido obtenido: [3,2] y no habría quedado de manifiesto cuál ha de ser la superficie S, ni la longitud que ha de figurar en el número de Reynolds, ni el módulo que ha de servir para hallar los factores de forma w. Por estas razones, los resultados obtenidos en los ensayos sólo son aplicables a cuerpos semejantes al modelo, mientras que la fórmula [3,1] permite hacerlos extensivos a todos sus afines, según vamos a ver. entre las dimensiones del espacio se habría

De la expresión [3,1J se deduce que, si se multiplican las tres dimensiones del ala por sendos factores, k¡, k2, ks, esto es, si

la función cpD conservará el mismo valor si no se altera el número de Reynolds, o sea cuando
v'

+ f.L12--

oV1

dS2

+ f.LlS--

oVl

dS3•

=

oX2

oX3

_1_ V 2 3

k

k

De esta ecuación se deduce, en primer término, que la fórmula dimensional de la densidad es: [p] = Ll-lL2-lL3-lM. Además, si el régimen es bidimensional, VI será independiente de X2, Yla viscosidad intervendrá por el elemento f.L13' cuya fórmula dimensional es: [f.LlS] = Ll-lL2-lL3MT-l. El cálculo se lleva a cabo como sigue:
'D

y la nueva resistencia al avance será: D'
=

k1 k2 D
k 3a
'

2

v
1 O O O - 1 -2
-1

p

e
1 O O O O O
1

b O 1 O O O 1 O

a O O 1 O O
-1

fJ.13

Ll
Lz

L3
M

1 O O 1

-

T

-2
1 O

1 1 1 1 O

-

1 1
1

a condición, desde luego, de que el espesor máximo sea pequeño en compara.ción con la envergadura, para que el régimen siga siendo bidimensional. . Además de la resistencia al avance y de la fuerza sustentadora interesan las componentes, L, M y N, del par de fuerzas. El Análisis dimensional, con la base espacial completa, conduce a:

1 1 O 1

NR
(*)

nI

-1 - 1

-2

Para las definiciones, véase el libro de F. Lafita. (58).

donde cP L, cP M Y cP N son funciones del número de Reynolds y de los factores de forma.

138

ANÁLISIS

DIMENSIONAL
[.L

XI.

AERODINÁMICA

139

Huntley, sin justificarlo, atribuye a

la fórmula dimensional

Para perfiles muy delgados, con igual forma en planta, se utiliza la fórmula: L = Kpv2ba [3,4]

con lo que llega a la ecuación D = pv2ba~ (

p:~a)

mientras

que, según [3,3] debe ser: L=

pv -c- (pvc) • ----¡¡.2

ba2

Ít:

[3,5]

y pretende que tiene validez general. Se ve fácilmente que esta solución es inaceptable, pues en el caso de un ala de gran envergadura D debe ser pro~ orcional a b, para lo cual es preciso que ~ no dependa de dicha dimensión, lo que, de ser cierta la fórmula de Huntley, llevaría consigo la no influencia de la viscosidad sobre la resistencia al avance.

Sería interesante hacer ensayos para poner a prueba la validez de estas fórmulas, cuya incompatibilidad es manifiesta.

4.

Tránsito del régimen laminar al régimen turbulento.

Con la base espacial mutilada y para los fines del Análisis dimensional, nada distingue la fuerza sustentadora, L, de la resistencia al avance, por lo que la misma fórmula [3,2], con otra función universal de los mismos parámetros, servirá para el cálculo de L. En la base ampliada, por el contrario, la fórmula que da la influencia de la viscosidad es:

Cuando la velocidad es relativamente grande, el régimen se hace • turbulento, y las aceleraciones de la masa gaseosa son tales que predomina el efecto de la inercia sobre las fuerzas debidas a la viscosidad. Entonces, las fórmulas se reducen a

[4,1] y como, si la envergadura es grande en comparación con las dimensiones transversales, se puede admitir que Va no depende de X2, basta tomar en consideración el elemento fLa!> cuya fórmula dimensional es: L\L2-1La-lMT-l Y se llega a la solución: L
=

pv2 ba e

z
Cf>L

(pve,!l,~)
fl

[3,3] a

e

y ahora el número de Reynolds resulta ser: N , _
R--,

y las funciones f D Y f L no cambiarán de valor aunque se multipliquen las dimensiones i, y ls por factores k1 y Cuando se procede a la manera clásica, resulta un solo númer.o d.e Reynolds, vpl/fl, y para la longitud l suele tomarse la cuerda. Al diseriminar las dimensiones espaciales nos han resultado dos números de Reynolds: uno, NR, para la resistencia al avance, y otro, N' R, para la sustentación:

»;

pve
fl

N'R=~

v

De la ecuación [3,3] se desprende que Cf>L no cambiará de valor aunque se multipliquen las dimensiones ll' l2 Y la por sendos factores k1, k2 Y ks, con tal de que la velocidad se haga k1 veces menor. Con ello, la nueva fuerza sustentadora se convertirá en:
L'
=

cada uno de los cuales conduce a una velocidad característica:
ve vc= --;
I

a2

Vc=-'

V

e

kZ

kz

3

L.

k3 1

Como medida de la turbulencia en un punto puede tomarse la raíz cuadrada del valor medio de las fluctuaciones de la velocidad elevadas

140

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

141

al cuadrado. Dividiendo por la velocidad media se tendrá una magnitud de dimensión nula, y habrá de ser:

La experiencia muestra que el rosario de remolinos se forma con l"E'gularidad para valores de NR comprendidos entre 50

< NR <

400.000,

Hasta ahora, por no considerar más que una dimensión espacial, se opera con un solo número de Reynolds, y se pretende que el tránsito del régimen laminar al turbulento ha de producirse para cierto valor CrítICO del mismo. La precisión que se logra en las medidas de dicho valor crítico es muy mediocre, y cabe pensar que ello sea debido a que, aun en el caso de un problema en dos dimensiones, intervienen dos números de Reynolds que, muy probablemente, han de influir de distinto modo sobre la turbulencia. En un sistema de ejes, con NR y N' R como coordenadas ~cur~ ' rp(NR, N'
R) =

y que, a partir de N R = 300, las fuerzas debidas a la viscosidad son despreciables en comparación con las fuerzas de inercia, por lo que el número de Struhal se mantiene sensiblemente constante y vale: Ns ,..., ,19. 0 6. Influencia de la compresibilidad. El número de Mach.

°

representa el tránsito de la región en que el régimen es laminar a la de turbulencia. 5. Remolinos de Kármán.

Para las velocidades muy grandes, los cambios de densidad producidos en el fluido por los cambios de presión son tan considerables que se originan ondas sonoras, con la consiguiente disipación de energía. Es preciso, por tanto, tomar en consideración la compresibilidad del fluido y, eventualmente, atribuirle la fórmula dimensional adecuada. Si el fluido es isótropo, las ondas elementales tendrán simetría esférica, y todas las direcciones serán equivalentes, por lo que la fórmula dimensional de la compresibilidad será:

Detrás de un cilindro bañado por Una corriente transversal se forma una estela de remolinos alternados que se suceden periódicamente. La frecuencia, N, del fenómeno dependerá de la velocidad, u, de la densidad, p, del flúido, y de su viscosidad cinemática, v, El cilindro intervendrá por su radio, r,. Con las magnitudes en cuestión se forman dos monomios pi: Número de Reynolds: NR=--. Número de Struhal: Ns=-Nr
u ur v

La intervención de la compresibilidad hace que, tanto en la resistencia al avance como en la sustentación, aparezca un nuevo número pi, el número de Mach, formado con v, p, y x:

Por otra parte, es sabido que la velocidad de las ondas sonoras está dada por: vs=--,
1

VxP

luego:

y el Análisis dimensional afirma que debe ser: En el caso de un ala muy alargada, que avanza con velocidades próximas a la del sonido, las fuerzas debidas a la viscosidad son despre-

142

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

143

ciables, y las fórmulas son: D
=

pv2baCPD

(NM'

~l,

~)

Estas expresiones permiten averiguar lo que sucede cuando todas las dimensiones paralelas a cada uno de los ejes se multiplican por un factor cualquiera.

L
7.

= pv

2

b:

2

cP L

(NM' ~, ~).

8.

Bombas y ventiladores.

Hélice.

Aparte de los factores de forma, las variables independientes serán: una dimensión lineal, por ejemplo, el radio, r, de la pala, la velocidad de avance, v, y la velocidad angular, co. Del fluido interesa tan sólo la densidad, pues las fuerzas debidas a las aceleraciones del fluido predominan considerablemente sobre las ocasionadas por la viscosidad. En estas condiciones, el Análisis dimensional, cuando no se distingue entre las tres dimensiones del espacio, conduce a las siguientes ecuaciones: Potencia: p _
3 5 pCil cPp

Las bombas y los ventiladores tienen por objeto producir una corriente fluida. Al desarrollar su teoría se prescinde de las acciones debidas a la viscosidad, por ser despreciables en comparación con las ocasionadas por la inercia del fluido. Además de los factores de forma, serán variables independientes el radio, r, del rotor, su velocidad angular, co, y la densidad, p, del fluido. También es variable independiente el gasto en volumen, q, pues siempre se puede regular la sección de salida. Con estos datos, el Análisis dimensional aplicado a la manera clásica conduce a la siguiente expresión para la sobrepresión:
A up _ pCil22 r

r

(rCil -v-, co, ... )

cP --, Cilr3

(q

co, . ..

-

) .'

Tracción:

T -

2_4 pCil-r CPT

(rCil -v-, Cil¡,

•••

)

Con la base completa, si se prescinde de la forma de los álabes, habrá que introducir dos módulos, que pueden ser el radio, r, y el espesor, h, del rotor. Haciendo coincidir el eje Xl con el eje de rotación, resulta:
tJ.p Ll L2, 3 M O
1 1 co

Rendimiento:

'Yj=-=--.

Tv P

V Cilr

CPT
CPp

r O
1 -

q
1

p 1
1

h
1

O O
'0 -1

2 -2
O
-1

Es de esperar que la información sea mayor si se utiliza la base completa. ~om~remos ejes coordenados solidarios con la pala; el eje Xl será el propio eje de la hélice, y el eje X2 la envergadura, r, de la pala. Los factores , de forma serán de tres clases, l 1Jhl' l 2Jh2 y l 3Jh3' donde h 2 - r , y los módulos h} y h3 son, respectivamente, las proyecciones sobre Xl y Xa de un segmento convenientemente elegido, por ejemplo, la cuerda media. Con esto resulta: Potencia: Tracción: Rendimiento: P = pCil3rh13h3CP T
=
pCil2rh12

T
7t1 7t2

-2
1

O O
1

O O
1 1

O O O
- 1 -1

-2
-1

O

-2

O

D..p

=

pCil2rhcp

(-q-,

Cilr2h

~ i;'

~)
r

.

p (

h~Cil ,

De esta expresión resulta que si r se cambia en r' = k2r y h se convierte en h' = k2h, la razón del gasto a la velocidad angular habrá de ser
-w'

ha
V whl CPT
CPP

q'

_

=k-: k2-·

2

q
co

'Yj=-=--

Tv
P

144

ANÁLISIS DIMENSIONAL

9. Turbinas. Por las tan r~pet.idas. r~zones, se puede prescindir de la viscosidad, por 10 que el fluido influirá por su densidad y por la velocidad tra en Ia má . , v, con que pene ra en a maq~a. De la turbina propiamente dicha habrá que tomar en cuenta el radio, r, y el espesor ' a , del rotor . Con est os d a t os, . .. . SI se utiliza la base mutilada, el Análisis dimensional conduce a la . ., 1 . misma expresion para a potencia que en el caso de la hélice:

CAPíTULO XII En c~mbio, con. ~a base completa, colocando el eje con el eje de rotación, se llega a:
Xl

en coincidencia

T E M P E R A T U R A (*) 1. Las escalas convencionales.
Desde los tiempos de Galileo trataron los físicos de construir termómetros, o sea aparatos que permitiesen atribuir un número (grado de calor) a cada estado térmico. Esto basta para reproducir los referidos estados siempre que se desee, y para medir empíricamente todas aquellas magnitudes en cuya definición intervienen intervalos de temperatura, por ejemplo, coeficientes de dilatación térmica, calores específicos, etc. Pero estas medidas adolecían de varios inconvenientes. En primer término ocurría que la posición del cero en la escala era arbitraria, por lo que las escalas no eran absolutas y en ninguna fórmula podía intervenir la temperatura, sino sus diferencias (* *).
(*) Según se verá en este capitulo, la temperatura es, indudablemente, una magnitud física. Pero la cosa es discutida y, mientras unos físicos afirman que no debe ser considerada como tal, otros dicen que cada manera de establecer una escala empírica de temperaturas define una magnitud distinta. Véase los trabajos de Isnardi (59), Loedel (42), Loedel y Sábato (60) y Rey Pastor (4~). (**) Es esta ocasión de decir expresamente que todas las escalas oonvencionales han de satisfacer una condición para que puedan convertirse en escalas absolutas. Consiste en que, al tomar como origen el cero absoluto, no deben resultar valores infinitos para las medidas de las demás temperaturas. Por esta razón, la escala logaritmica de Dalton no sirve para el caso, pues el intervalo entre el cero absoluto y cualquier otro punto fijo adquiere un valor infinitamente grande. Por ejemplo, si se impone la condición de que la escala de Dalton coincida: <:on la escala absoluta centígrada en los puntos de fusión del hielo y de ebulliCIón del agua, las medidas T y T de cualquier otra temperatura en una y otra escala. están relacionadas por la expresión: InT -lnTo T = To + 100 ------'''-InT100 - ln/I'¿ que da T = - ::10 para T = o.
ANÁLISiS DIMENSIONAL. 10

~o anterior es válido para las turbinas hidráulicas y para los molinos de VI~nto. En el caso de las turbinas de vapor hay que tomar noticia ade;nas~ de las entalpías, he y hs, que posee cada unidad de masa al entra; ya salir de la turbina. Como estas magm·tudes tienen la misma d. ., 1 '. ~ lmensl~n q~e a energía por unidad de volumen, resultan dos nuevos monoIDIOS pl; he "3 = --; 2
pv

La información suministrada por el Análisis di . 1 com let tení mensione se puede p ar ;uendo en cuenta que la potencia es proporcional a la pérdid a d e entalpía he - h8.

146

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XII.

TEMPERA TURA

147

Por otra parte, aunque se tomase para todos los termómetros el mismo cero convencional, y aunque se atribuyese siempre el mismo valor al intervalo entre dos puntos fijos convencionalmente elegidos, sucedía que cualquier otro intervalo adquiría valores diferentes según fuese el tipo de termómetro o la sustancia utilizada en su construcción. Así, el intervalo entre los puntos de fusión del mercurio y del hielo daba medidas diferentes con el termómetro de mercurio que con los termómetros de gases o con los termómetros de resistencia eléctrica, aunque estuviesen graduados del mismo modo, por ejemplo, con la escala de Celsius o con la de Fahrenheit. De ello resultaba que los coeficientes de dilatación, la conductividad térmica, los calores específicos, etc., adquirían valores diferentes según fuese el termómetro utilizado. Con las escalas convencionales, hubiera sido imposible elaborar las teorías en que interviene la temperatura absoluta o cualquiera de las magnitudes con ella relacionadas. En particular, las teorías cuantistas de la radiación y de los calores específicos estarían por hacer. En defensa de las escalas no absolutas podrá adueirse el hecho de que todavía se hallen en uso la de Celsius y la de Fahrenheit, y de que se utilicen termómetros de tipos muy diversos. Pero ocurre que los termómetros en uso dan indicaciones que, salvo una constante aditiva, difieren muy poco de las medidas que se obtendrían con la temperatura termodinámica, y existen tablas para efectuar la corrección oportuna. Los termómetros cuyas indicaciones difieren mucho de las obtenidas con la escala termodinámica han sido desechados.

El estudio experimental de la compresibilidad de los gases a diferentes eraturas ha permitido establecer la escala de Avogadro, o escala terop gases perfectos, que reune 1os d os requisi os d e ser absoluta y , isit d los e .versal. En su forma más escueta y prescindiendo de pormenores de Ulll, ter histórico su definición operacional es la siguiente: supóngase carac ' ue se trata de hallar la razón entre dos temperaturas, (T) y (To), por q. mplo entre dos puntos fijos. Manteniendo constante la presión, hállaeJe , e la razón entre los volúmenes, (V) y (vo), que ocupa una masa gaseosa ser sometida a las temperaturas (T) y (To)· Repítase la operación con resiones cada vez más pequeñas. El límite a que tiende la razón (V) : (Vo), ~uando p disminuye indefinidamente, resulta ser, con toda la precisión deseable, independiente de la naturaleza del gas, y la razón buscada vale:

:1

(entre cantidades).

[2,1]

2.

La escala de Avogadro.

Según nuestras normas, para que la temperatura sea magnitud física es preciso hallar un criterio que permita definir la razón entre cada dos estados térmicos. Tal criterio ha de ser universal, esto es, independiente de la naturaleza de los cuerpos que se utilicen para aplicarlo. Como la temperatura no es una magnitud aditiva por acumulación, al modo de la masa o el volumen, el referido criterio ha de derivar de un postulado comprobable experimentalmente. El decidir si la temperatura es o no una magnitud física no es resultado de un convenio, sino fruto de un descubrimiento. Por dos caminos se ha llegado a establecer el referido criterio, a saber: por el estudio de las propiedades de los gases y por el segundo principio de Termodinámica.

Para aplicar esta relación no es preciso elegir unidades ni para las temperaturas ni para los volúmenes, sino saber comparar estos últimos entre sí. En la comparación de las temperaturas, por tanto, no hay nada que sea arbitrario o convencional, ni en la elección del gas, que puede ser cualquiera, ni en la adopción de unidades, que es innecesaria. Se trata, por tanto, de un criterio universal. Ante todo, salta a la vista que todas las temperaturas tienen el mismo signo, pues no hay volúmenes negativos, y basta atribuir convencionalmente un valor numérico al intervalo entre dos puntos fijos cualesquiera para que resulte determinada la posición del cero absoluto. Supóngase, por ejemplo, que se trata de construir una escala centígrada. Si T100 Y To son, respectivamente, las medidas de los puntos de ebullición y de congelación del agua a la presión de una atmósfera, habrá de ser:

T 100

r,

=

lím V 100
Vo

(entre medidas).

La eliminación de T 100 conduce a:
To = 100 X lím

Vo
V1ooVo

,

[2,2]

148

ANÁLISIS

DIl

Intereses relacionados

lE

SIONAL

xn.
La escala termodinámica.

TEMPERATURA

149

de donde resulta que la medida en valor absoluto del punto de fusión del hielo puede realizarse sin más que medir la dilatación relativa de un gas cualquiera entre dichos puntos fijos y extrapolando las medidas para hallar el valor correspondiente a p = o. Así es como se ha averiguado experimentalmente que el cero absoluto se halla 273,15 grados centígrados por debajo del punto de fusión del hielo. Es de notar que la determinación del cero absoluto o natural de temperatura se ha logrado sin necesidad de realizarlo experimentalmente, puesto que basta comparar los volúmenes de una masa gaseosa en los dos puntos fijos elegidos. Ni siquiera se exige que la fórmula empleada sea aplicable cuando la temperatura es muy baja, cosa que, por otra parte, es imposible de comprobar experimentalmente, porque no hay ningún cuerpo en el que puedan hacerse medidas de compresibilidad en estado gaseoso cuando la temperatura desciende por debajo de cierto límite. La universalidad de la escala de Avogadro ha sido confirmada, con toda la precisión apetecible, hasta las temperaturas para las cuales el helio se comporta todavía como un gas. Con temperaturas muy próximas al cero absoluto es inútil la ecuación de los gases perfectos, pero ello no obsta para que, con su auxilio y previa la elección del grado, quede determinada la posición del cero.

4.

El segundo principio de la T~rm.odinámi~a niega, com.o.es sabido, ~a .bilidad de construir una maquma térmica que suministre trabajo po SI .J:C t te D . se dispone de dos cuerpos que tengan uueren e mperatura. e no 81 te . cipio se deduce la escala termodinámica o de lord Kelvin, de la es prm uede decirse que goza aún de mayor universalidad que la escala de que p . 'l·d Avogadro porque es realizable con cuerpos cua 1esquiera, 801 os, ti qui·d08 o gases. .. No es ésta ocasión de exponer el nada sencillo razonamiento que, partiendo del referido postulado, conduce con todo rigOl:' s~ ne~esidad ~ de nuevas hipótesis a la existencia de la escala termodinámica ( ). Nos limitaremos a decir que en esta escala la razón entre dos temperaturas cualesquiera está definida por la fórmula:
~ =-

J2L
(Qo)

(entre cantidades)

(To)

3. otras escalas universales y absolutas.
La escala de Avogadro es absoluta y universal por el hecho de que la razón entre los dos valores que la magnitud p V adquiere en dos recintos isotermos, sólo depende de la temperatura de ambos y no de la naturaleza del gas. Por tanto, se puede afirmar que cualquier otra magnitud que se comporte del mismo modo podrá utilizarse para definir una escala absoluta. Tal es el caso, por ejemplo, con cualquiera de las magnitudes observables en la: radiación del cuerpo negro, como la energía total emitida en un tiempo determinado, la presión de la radiación, etc. Como es sabido, en esta propiedad se basa la medida de temperaturas elevadas. Merece especial mención la que debiera llamarse escala de Gurie porque se funda en la ley siguiente, descubierta por Pierre Curie. La razón entre las permeabilidades que adquiere un cuerpo paramagnético perfecto en dos temperaturas es independiente de su naturaleza. Gracias a esta ley ha sido posible la medida de temperaturas tan bajas que el termómetro de gases deja de ser utilizable.

en la que Q y Qo son dos cantidades de calor necesariamente de sig~o contrario. Esta fórmula permite la comparación de temperaturas sin necesidad de introducir ningún elemento arbitrario, por ejemplo, un sistema de unidades. Desde luego, basta adoptar convencionalmente para el valor del grado el intervalo entre dos temperaturas fijas, para que queden determinadas ambas en valor absoluto, lo que prueba la existencia del cero absoluto o natural. Finalmente, todas las temperaturas han de tener el mismo signo, y basta convenir en que todas sean positivas para poder afirmar que el cero absoluto constituye el límite inferior de todas las temperaturas.

5. Relación entre las diversas escalas universales.
La temperatura se manifiesta en la Física como una variable de la que, en mayor o menor grado, dependen todas las magnitudes físicas (**). Toda magnitud, M, que dependa de la temperatura servirá para establecer una escala universal con tal de que la razón (M)f(Mo) entre los valores
(*) Véase el trabajo de Carathéodory (61) y su resumen en el libro del autor (46). . . (**) Al escribir esta frase viene a la mente la idea de excl.= el tiempo, por aquello de que es la variable independiente por antonomasia. Pero. en Física no se opera con tiempos, sino con duraciones, las cuales son funCión e diversas magnitudes que, a su vez, suelen depender de la temperatura.

JB

150

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

xn.

TEMPERATURA

151

que toma en dos puntos fijos cualesquiera sea independiente de la naturaleza de los cuerpos que le sirven de soporte, pues bastará convenir en que sea

el problema de Análisis dimensional planteado por la ecuación [5,3] se
y

formulara asi:
T
7tI

"

T 1
O aJb

T

k

J'!L
(To)

= (M)

(entre cantidades).

O

a
b
-

(Mo)

1
1

llb

La elección del grado queda arbitraria y, por tanto, siempre se puede imponer la condición de que resulte una escala centígrada, y así quedará definida la medida de cualquier temperatura con relación al cero físico respectivo. Si la magnitud considerada no cambia de signo, no habrá temperaturas negativas Como se ve, existe la posibilidad de definir diversas escalas universales centígradas, y se plantea la cuestión de averiguar la relación que ha de existir entre las mismas. La solución ha de hallarse en cada caso particular, sea empíricamente, sea con auxilio de las teorías vigentes, cosa que ya está hecha en los casos que más importan. Pero el Análisis dimensional conduce a un resultado curioso, según vamos a ver. Sean M y N dos magnitudes aptas para definir sendas escalas universales mediante las igualdades:
[5,1] (,,) (N)

y resulta un solo monomio de dimensión nula:
7t1

= Ta/b"k-l/b

o bien:

,,= CTrI.,

donde C es una nueva constante universal y CJ. = - ajb, Las medidas obtenidas con dos escalas universales diferentes están ligadas por una función monomia. Este resultado lleva consigo los siguientes corolarios: 1.0 Si CJ. > O, será" = cuando T = 0, esto es, los ceros de ambas escalas coinciden. . 2.0 . Si CJ. < 0, será" = 00 cuando T = 0, esto es, una de las escalas está invertida con relación a la otra. 3.0 Basta que en una escala universal no pueda haber temperaturas negativas para que suceda lo mismo en todas las demás. Todas serán escalas absolutas.

°

--=--

[5,2]

("o)

(N'o)

Con su auxilio, y previa la elección del grado en cada una, será posible atribuir a cada punto fijo dos números, T y -r, entre los que habrá de existir una relación funcional:

Para comprobar las precedentes consecuencias, consideraremos universales que hemos mencionado anteriormente. Escala termodinámica de lord Kelvin:

las escalas

(Q = cantidad de calor tomada del recinto isotérmico T en un ciclo de Carnot) Escala de Avogadro:
(TA) (pV) = (pV)o

,,= f(T,

k).

[5,3]

Por hipótesis, ambas escalas son universales, lo que lleva consigo el que en [5,3] no pueda figurar ninguna constante característica. Admitamos, sin embargo, que figure una constante universal, k. Puesto que al establecer las escalas [5,1] y [5,2] no ha sido preciso fijar las unidades en que se han de medir (M) y (N), dicha constante sólo podrá depender de las unidades que se adopten para medir T y -r, por lo que su fórmula dimensional habrá de ser;

(TA)o

Escala de Stefan:
(Ts) (Ts)o (1)

=~

(1 = intensidad

de la radiación total emitida por un cuerpo negro)

Escala de Curie:
(fl. = permeabilidad

de un cuerpo paramagnético perfecto)

152

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

Experimentalmente se ha comprobado con la de lord Kelvin, luego: T.A = Tó ex = Jó

que la escala de Avogadro coincide

0=

1.

En cambio, la ley de Stefan, hallada primero empíricamente y deducida luego como consecuencia del segundo principio de Termodinámica, dice que:

1 = aT4
y, por tanto, debe ser: ex=4 y, en las escalas centígradas:

CAPíTULO XIII CONDUCTIVIDAD TÉRMICA

1.
El caso más curioso es el de la que hemos llamado escala de Curie; pues como fL = --resulta: const

Leyes fundamentales.

T

o sea ex = es decir:

-

1 Y 0=

1 si (TO)lOO -

(To)o =

-

100,

To=-

1

T

si ambas escalas son centígradas. Resulta, por tanto, una escala invertida que podría llamarse escala de frío. Al actual cero absoluto corresponde un frío infinito, el mayor de todos los fríos posibles. Para lograr un frío nulo habría que realizar una temperatura infinitamente grande. Entre T = y T = 1, el frío pasa de oo a 1, y luego es siempre menor que la unidad. En el ambiente en que nos desenvolvemos, todos los fríos tienen medidas pequeñísimas si se utiliza la escala centígrada.

°

En la teoría de la conducción del calor, que, como sabemos, sirvió a Fourier para sentar las bases del Análisis dimensional, intervienen, además de la longitud y el tiempo, la temperatura, e, y el calor, Q. Del calor tenía Fourier ideas equivocadas, pero estableció correctamente su medida recurriendo al calorímetro de hielo, y esto basta para considerar el calor como magnitud física primaria. De la temperatura nada dice Fourier; supone que el lector sabe manejar termómetros y da por supuesto que se trata también de una magnitud física primaria. La Física moderna ha confirmado esta presunción, según se ha visto en el capítulo precedente. Las leyes en que Fourier basa su teoría, que pueden ser enunciadas como relaciones de proporcionalidad entre cantidades, son: 1.0 La cantidad de calor que fluye a través de un elemento de superficie dS, situado en el seno del sólido, en el tiempo dt, está dada por la expresión vectorial: dQ =
-

K(grad e·dS)dt,

[1,1]

donde K es un coeficiente característico del sólido, que se denomina conductim'dad térmica. 2.0 Si el cuerpo está sumergido en un medio fluido, y se evitan las corrientes de convección, el calor que se pierde a través de la superficie dS en el tiempo dt vale: dQ = H(e-

eo)'

dS'dt,

[1,2J

154

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

xm.

CONDUCTIVIDAD

TÉRMICA

155

donde H es otro coeficiente que depende del está sumergido, y se denomina eonduetividad 3.0 Si un elemento de volumen, d V, del una cantidad de calor, dQ, experimenta un dada por: se = ~ dQ e' ar '

sólido y del medio en que superficial. . . cuerpo consIderado, recibe aumento de temperatura [1,3]

3. Propagación del calor en un medio indefinido.
En una porción esférica de radio, ro, se desarrolla bruscamente cierta eantidad de calor, que origina en la misma una elevación súbita, eo, de fa. temperatura. El medio se hallaba inicialmente a 00, y se trata de averiguar cuál es la temperatura, e, al cabo de un tiempo, t, en un punto -que dista x = r - ro de la superficie de la esfera en que se produjo la perturbación inicial. Las magnitudes a considerar son: e, eo, x, ro, t, K, e' y resulta:

donde e' es otra constante característica del cuerpo, que se denomina calor específico de la unidad de volumen. 4.° Para los efectos de su propagación, el calor se comporta como un fluido indestructible, por lo que se cumple la ecuación de continuidad:
[1,4]

e
L

x
1 O O O 1 O 1 O O

K
- 1 - 1 -1 1 1/2

e'

T

e

Q

O O 1 O O

-3
O 1 1 1/2

2. Sistema dimensional.
En las ecuaciones fundamentales [1,1], [1,2], [1,3] Y [1,4], figuran, además de longitudes y tiempos, dos nuevas magnitudes primarias, que son la temperatura y la cantidad de calor. Por otra parte, dichas ecuaciones contienen sendas constantes dimensionadas, K, H Y e', de donde se deduce que pueden construirse sistemas coherentes de unidades eligiendo arbitrariamente las unidades de longitud, tiempo, calor y temperatura. Estas magnitudes son, pues, dimensionalmente independientes y forman una base tetradimensional, que es la indicada para el tratamiento de los problemas de conducción del calor. En esta base, las fórmulas dimensionales de K, H Y e', son: [K] = L-IT-1e-1Q o bien:

e = eo~ (x

V

1/2 -

e' , ~) Kt ro

6~ 6.+ V

~t' '.

V

~t ).

4.

Propagación del calor en una barra.

= L-2T-1e-1Q [e'] = L-3e-1Q.
[H]

_ Una barra ilimitada en ambos sentidos, se encuentra a 00 y, en el 'Instante t = O, recibe cierta cantidad de calor en un trozo de longitud b, -de tal modo que todo él queda a una temperatura e. Se supone que no hay pérdidas laterales, y se trata de calcular la distribución de temperaturas al cabo del tiempo t. . Intervienen en este problema las mismas magnitudes que en el anterIOr, salvo el radio ro que ahora es sustituido por el segmento b. En consecuencia será: [4,1] Si hubiese pérdidas laterales, habría que añadir la conductividad superficial, H, y resultaría un nuevo monomio pi y la fórmula sería: e=eof

En la propagación del calor en medios sólidos no hay movimiento de cuerpos materiales, y por eso no intervienen ni masas ni densidades. Tanto la teoría como el Análisis dimensional pueden ser desarrollados ignorando la relación dimensional entre el calor y las magnitudes mecánicas L, M, T, a condición de reemplazar M por Q en la base. En régimen estacionario, la temperatura no depende del tiempo y será ae = O en la ecuación [1,3] y L\e = O en la [1,4] lo que muestra que e' no interviene en el fenómeno.

((f.
x
e' -,b

Kt

V

-

e' be' -,_).

Kt

Ht

156

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XID.

CONDUCTIVIDAD

TÉRMICA

157

5. Velocidad de propagación del calor.
Si el calor se propagase con una velocidad constante, v, característica. del medio, y las únicas magnitudes que interviniesen en el fenómeno fuesen K y e', debiera poder formarse un monomio pi con v, K y e'. Pero. al tratar de obtenerlo, resulta un sistema de ecuaciones incompatibles, lo que revela que la velocidad de propagación ha de depender de alguna. otra magnitud. Agreguemos, por vía de ensayo, la distancia, x, a la región perturbada inicialmente:
v L

ara abreviar la escritura, oond e, P

oe

se ha hecho k = K/c. Esta ecuación está. . 1 . d erdo con [4,1] y da para la velocidad de máximo e 6 (*) se
U

que, para x

>>

b, se convierte en:

Vm=~
X

=2~,

e'x

x
O O O

K

e'

T 6
Q
11"1

1 - 1
O O

1 -1 -3 -1 O -1 - 1 1 1 1

1

1 -1

v=~/(~).
c'x

x

que está conforme con [5,1). La dificultad surge cuando se trata de calcular la velocidad, VI, del frente, pues la fórmula [5,2] da 6 O para t O, cualquiera que sea x, lo que significa que el frente de la perturbación debiera propagarse con velocidad infinita, <cosaque, evidentemente, no corresponde a la realidad. Esto revela una insufi-eiencia en la teoría de Fourier, insuficiencia que puede subsanarse teniendo en <cuenta que, según lo que actualmente se sabe acerca de la temperatura, el frente de la onda térmica debe propaqarse con la velocidad del sonido, esto es, con la velocidad de las ondas longitudinales, que son las que van más de prisa. La onda térmica se deforma, pues su frente avanza con velocidad constante, mientras que el máximo se mueve cada vez más lentamente hasta que se desvanece.

'*'

'*'

El Análisis dimensional nada puede decirnos acerca de la función universal 1, pero, a suficiente distancia de la perturbación, puede escribirse:

'6. Transmisión del calor por tuberías.
Por un tubo de diámetro D circula un fluido con la velocidad media v, y se trata de averiguar el coeficiente de transmisión del calor, -r, esto es, la cantidad de calor que pasa cada unidad de tiempo a través de la unidad de superficie, cuando entre el fluido y el medio exterior existe una diferencia de temperatura de l0. En régimen laminar, además de las magnitudes citadas, intervendrá el líquido por su conductividad térmica, por su calor específico referido .a la unidad de masa, e, y por su coeficiente de viscosidad. Para simplíficar la cuestión admitiremos que el tubo es muy buen conductor, y que ni su naturaleza ni el estado de su superficie influyen en el fenómeno.

v=N--,

K c'x

[5,1}

donde N = 1(0) es un número fijo. Al mismo resultado se habría llegado en el caso de un medio indefinido, y resulta que las perturbaciones térmicas se propagan con una. velocidad inversamente proporcional a la distancia recorrida.
Dos velocidades cabe considerar en la propagación de una perturbación. térmica: la del frente de la onda y la del máximo (o mínimo). Para ambas debiera ser válida la fórmula [5,1] con distinto valor del factor N. Pero en lo que a. la velocidad del frente se refiere, la realidad está en contradicción tanto con las previsiones teóricas como con el Análisis dimensional. En efecto, la propagación del calor a lo largo de una barra fue estudiada por Fourier, quien obtuvo la. ecuación 6= __60_

(*) Un observador colocado en un punto de abscisa x, observará la tempel'atura máxima en un instante dado por la condición

Vrrkt

fb e
o

(<x-x)' 4 kt

d«,

[5,21

158

ANÁLISIS

DI 'lENSIONAL

XIII.

CONDUCTIVIDAD

TÉRMICA

159

La solución es:
't"

D
1

v
1

K
-1

e O
1

¡;. 1 1 1

L M

-2 O
- 1 -1

T
6
Q
7t¡ 7t2

1 1 O

O O O O
1

O
1

O
-1 - 1 1 1

O
1 1

O O O O

O O O
1

O
1

Un sólido rfgido ocupa una posición fija en el seno de una corriente liquida, y es mantenido a una temperatura constante que excede en 60 a la que tiene el liquido a gran distancia del sólido. Calcular el calor que pierde el sólido cada unidad de tiempo. Este problema, que en el fondo coincide con el estudiado en el apartado anterior, fue tratado por lord Rayleigh (7 b), admitiendo que en el fenómeno en cuestión intervienen las siguientes magnitudes:
Pérdida de calor por unidad de tiempo. . . . . . . . . . . . . .. Dimensión lineal del sólido... .... . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Velocidad del liquido. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Exceso de temperatura. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. Calor específico del liquido por unidad de volumen.. . . . Conductividad térmica del líquido. . . . . . . . . . . . . . . . . ..

O

-1

q a v
6 e' K

T=

~

~(~).

El monomio efLjK se denomina número de Prandtl. Lo representamos por s-. Si el régimen es turbulento, habrá que introducir, además, el número> de Reynolds, y será:

El problema de Análisis dimensional se plantea como sigue:
q a 1 O O O
-1

v
1

6 O O

e' -3

K

L T
6'

O
-1

Q

O 1

O O

-1 O - 1 1 -1 -1 O 1 1 O - 1 1 - 1

La fórmula empírica propuesta por Mc.ádams, es:

7t¡ 7t2

1 -1 O 1

O - 1 1 O

Veremos en el capítulo próximo que la base que hemos utilizado al resolver este problema es superabundante porque el calor es homogéneo> con la energía. Pero se ve fácilmente que la solución es correcta.

1.1

7.

Enfriamiento de un sólido en una corriente líquida (*).

La característica de la matriz formada con los exponentes dimensionales es h = 4, Y pueden formarse infinidad de parejas de monomios pi independientes. Por la naturaleza del problema, debe considerarse q como función de las restantes magnitudes, por lo que conviene hacer sucesivamente, €q = 1, €q = O. Simultáneamente, puede elegirse arbitrariamente el exponente de otra magnitud, que puede ser cualquiera con tal que el determinante formado por las cuatro columnas encabezadas por las magnitudes restantes sea diferente de cero. En este caso se encuentran las parejas q, v y q, e'. Con la primera pareja resulta: q
=

Conocidas las dimensiones de las magnitudes que intervienen en la. conducción del calor, el Análisis dimensional permite abordar problemas que, por su complejidad, serían prácticamente insolubles por aplicación directa de la teoría de Fourier. He aquí un ejemplo, conocido con el nombre de problema de Boussinesq, que se ha hecho famoso por la polémica que ha suscitado (62).
(*) Para las aplicaciones del Análisis dimensional al transporte ~el c~lorpor convección, véase el articulo de M. Palomares, en la Reo. de la Uriiuersidad de Madrid, vol. VI, pág. 307, 1957.

aK6¡ (

ae'v ----¡¡-,

W, ...

)

.

Esta fórmula suministra informaciones precisas, a saber: 1.0 La pérdida de calor es proporcional al exceso de temperatura. 2.0 Si se cambia el tamaño del sólido y la naturaleza y la velocidad del fluido de modo que el monomio ae'vjK conserve su valor, la pérdida de calor es proporcional a la conductividad calorífica del líquido y a la dimensión lineal del sólido.

-~-----~~------------~

160

A ÁLISIS DIMENSIONAL XIII.

co

DUCTlVIDAD

TÉRlIfiCA

161

El método seguido por lord Rayleigh es el propio de los tiempos de Fourier, cuando, por no haber sido descubierto el principio de la equivalencia entre el calor y el trabajo, había que considerar el calor como magnitud independiente de las magnitudes mecánicas (*). Podría pensarse que, al atribuir al calor la misma dimensión que al trabajo, el teorema de pi suministrase más información que la conseguida por lord Rayleigh. No ocurre así, sin embargo, porque la representación dimensional de las magnitudes que intervienen en el problema de Boussinesq requiere una base de cuatro, y es indiferente utilizar la L, T, Q, e, o las L, M, T, e, según se comprueba fácilmente. En el próximo capítulo volveremos a ocuparnos en este problema. 8. Anemómetro de alambre caliente.

tiene que ser un número fij o el mismo para tod 1 . ' os os gases . En consecuenCla, ha de ser: h o bien:

= Kerpl(NR),

v=~f(~) ¡' se
r que pone de manifiesto la posibilidad de medir la fl t . . s uc uaciones de v en una corriente turbulenta por los cambios que· . te hje. experimenta el cocien-

Este aparato se basa en el enfriamiento de un alambre colocado transversalmente en una corriente fluida. Se admite que el enfriamiento es proporcional a la longitud y que, además de las magnitudes consideradas por lord Rayleigh en el problema anterior, influye la viscosidad cinemática del fluido, por depender de ella la turbulencia. Representando por r el radio del alambre, y por h la pérdida de calor por unidad de longitud y por unidad de tiempo, resulta el siguiente cuadro de exponentes dimensionales:
h L v 1 1 O O O O 1

e
O O 1 O - 1 O O

r

K

e' -

v

T

e

Q
7t1 7t2

- 1 - 1 O 1 1 O O

1 - 1 -3 O - 1 O O - 1 -1 O 1 1 O -1 O - 1 1 O

2 1 O O O 1 1

NR

O 1 O -

Y la solución puede escribirse así: h

= Kecp

( e'v

X'

NR )

.

En los gases perfectos, según se verá en el capítulo XV, la viscosidad es proporcional a la conductividad térmica, por lo que el monomío e'vjK
(*) Creía Fourier que el calor venía del Sol y que, como la gravedad, atravesaba todos los cuerpos.
ANÁLISIS DIMENSIONAL. 11

CAPíTULO XIV TERMODINÁMICA

1.

Calor.

Elaboró Fourier su teoría analítica del calor cuando no se había descubierto la equivalencia entre el calor y el trabajo, esto es, cuando la Termodinámica estaba por crear. Procede, pues, revisar las modificaciones que este nuevo capítulo de la Física introduce en la estructura dimensional. En primer lugar, la Termodinámica ha precisado el concepto de calor. Calor es lo que pasa de un cuerpo caliente a otro frío cuando están en contacto, es decir, la causa de que se establezca el equilibrio térmico entre ambos. Se trata, desde luego, de una magnitud primaria. Para lograr su definición intrínseca conviene notar, ante todo, que el calor no es función de estado, pues sólo puede hablarse del que absorbe o desprende un cuerpo cuando experimenta determinada transformación. Cualquiera de los métodos calorimétricos sirve para comparar cantidades de calor por vía operacional y universal. El principio de la equivalencia liga el calor con el trabajo mediante una relación de proporcionalidad: siempre que un sistema recorre un ciclo, hay proporcionalidad entre el calor absorbido, Q, y el trabajo realizado, W. Al pasar a la ecuación entre medidas, se puede introducir una constante universal y escribir que, en toda transformación cíclica: JQ'= W. [1,1]

Gracias a la constante, J, el calor conservó su carácter de magnitud independiente de las magnitudes mecánicas, y pudo ser medido en

164

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XIV.

TERMODINÁMICA

165

unidades arbitrarias. Ahora, por acuerdo internacional, se debe expresar el calor en unidades mecánicas, lo que equivale a suprimir la constante universal en [1,1]. Ello no va en detrimento del Análisis dimensional, puesto que, por ser [1,1] una ley fundamental aplicable sin excepción a todos aquellos fenómenos en que interviene el calor, los símbolos J y Q' irán siempre unidos, tanto en el planteamiento de cualquier problema como en su solución, por lo que puede reemplazarse el producto JQ' por Q, con la consiguiente simplificación de las fórmulas. De acuerdo con lo que precede, nuestro segundo postulado afirma que la constante J es superflua, pues las magnitudes Q y W no son inseparables, sino transformables una en otra y queda confirmada una vez más la validez del mismo. En resumen: gracias al primer principio de Termodinámica, el calor se convierte en una magnitud homogénea con la energía mecánica, y no es preciso aumentar el sistema dimensional. 2. Energía interna y entro pía.

3.

Sistema dimensional.

Las ecuaciones [2,1] Y [2,2] pueden considerarse como los postulados de existencia de la energía interna y de la entropía, respectivamente. Como tales ecuaciones no representan relaciones de proporcionalidad entre magnitudes coexistentes, huelga, en virtud de nuestro segundo postulado, la introducción de constantes universales, por lo que las unidades coherentes de energía interna y de entropía quedan determinadas en cuanto se elijan las unidades de calor y de temperatura. Se podrá, pues, seguir usando una base de cuatro, que podrá ser la L, T, e, Q, o la L, M, T, Las nuevas fórmulas dimensionales, en esta última, serán:

e.

[U] [S] 4.

= =

L2MT-2 L2MT-2

e-

1•

Variables independientes y constantes características.

El primer principio de Termodinámica, al postular que el calor es una forma de la energía, implica, en virtud del principio de conservación de esta última, la existencia de una magnitud de estado definida por la siguiente expresión, válida en una transformación cualquiera: [2,1] Del segundo principio, según se vio en el capítulo XII, se deduce que la temperatura es una magnitud de las que hemos llamado primarias. Además, dicho principio lleva consigo el que, en todo ciclo recorrido por vía reversible, sea:

Al plantear un problema cualquiera de Análisis dimensional, es preciso saber cuáles son las variables independientes cuyos valores determinan el estado del sistema. En Termodinámica se admite que el estado de un sistema cualquiera queda definido por el volumen y la temperatura, de tal manera que, en el estado de equilibrio, otra magnitud cualquiera será función de dichas variables y de la composición del sistema. Tratándose de cuerpos puros, esto es, de sistemas formados por un solo componente, se demuestra que su comportamiento termodinámico queda definido por la masa y por los siguientes parámetros, que en general son funciones de volumen y de la temperatura:
Cv

¡~=o J e

=~ ( dQ) m de

v

calor específico para volumen constante

[4,1]

'
ex. -

y, en consecuencia, en una transformación reversible cualquiera deberá suceder que: [2,2]

t ., . b - 1 (8 V ) caefi -lCIene d e dila t aCIonISOara V 8e p ~
V

[4,2]

x- -

( 8V )
8p

e

compresibilidad isotérmica.

[4,3]

donde S es una nueva magnitud de estado que se denomina entropía.

Conviene en todos los problemas de Termodinámica reemplazar la masa, m, por el número de moles, definido por: n -m/Mr [4,4]

166

ANÁLISIS DIME

SIONAL

XIV.

TERMODINÁMICA

167

que es directamente aplicable a todo cuerpo formado por una sola especie de partículas. En esta fórmula, m es la masa con que se opera y Mr es la razón: [4,5] entre la masa, mm, de cada partícula (molécula, átomo, ión, electrón, etcétera) y la dozava. parte, mu, de la masa del átomo neutro del núelido 12C:
mu'" 1,66037 X 10-24

Las fórmulas dimensionales de ey, o: y x se deducen inmediatamente de sus fórmulas de definición: [ey] = L2T-2 1

a-

[('/..] =

a-

1

[x.]

=

LM-IT2.

Todavía se utilizan en Termodinámica otras magnitudes secundarias, a saber:

g

Como Mr tiene dimensión nula por ser la razón entre dos masas, se deduce de [4,4] que en] = M-l. La unidad coherente con [4,4] es el mol. Es aquella masa cuya medida, m, es igual a la masa molecular relativa, Mr, del cuerpo que se considere. Es, pues, una unidad derivada, que depende del cuerpo con que se opera y del sistema de unidades que se adopte. Por eso hay que distinguir entre el mol-gramo (mol-g) y el mol-kilogramo (mol-kg) que es la unidad en el sistema de Giorgi (*).
. (*) Se n~s presenta ahora la ocasión de comentar lo que la Unión Internacional de. F'ísica Pura y Aplicada ha decidido acerca de la definición del mol. En la últlma. recopilación de. sus decisiones (~oc. S. U. N.: .61-44) se dice que: «Se recomienda que la unidad mol sea considerada en Física como la unidad de cantidad de sustancia (indicada por el símbolo Q). La definición del mol debe ser: 1 mol (símbolo mo.l) es la cantidad de sustancia que contiene el mismo número de moléculas (o iones, átomos, electrones, según los casos) como átomos hay, ~xactam.ente, en 16 gramos del isótopo puro 160. Esta magnitud y su correspondi~nte unidad deben ser consideradas, allí donde se utilicen, como una nueva magrutud fun~a.mental y como una nueva unidad fundamental, respectivamente.e . E~tl;\ ,defirnClón del mol, teniendo presente la sustitución del 160 por el 12C, coincidiría c.on la que se obtiene por coherencia con la ecuación [4,4] a no ser porque se fija el gramo como unidad de masa. Esta arbitraria restricción hace que la llamada cantidad de sustancia adolezca del mismo defecto que el pH y la co.nstante química, por lo que debe desecharse. Sí s~ deja libre la unidad de masa, la cantidad de sustancia coincide con lo que siempre se ha llamado número de moles. Es, pues, homogénea con la masa, y no. hay r~zón para ampliar la base con una magnitud más. . Si se quiere dar al mol un símbolo que exprese cómo está relacionado con la unidad de masa, se puede proceder como sigue:
1 g/Mr

H= U+pV F= U-TS G= U+pV-TS

entalpía energía libre entalpía libre,

todas las cuales son homogéneas con la energía. 5. Constante de los gases perfectos.

Se supone en Termodinámica que a todo cuerpo físicamente homogéneo corresponde una ecuación de estado, f(p, V, a) = 0, que liga la presión, el volumen y la temperatura juntamente con ciertas constantes características del cuerpo que se considere. Nada se prejuzga acerca de dicha función y, con los métodos puramente termodinámicos, no se puede deducir la forma de la misma. Pero hay un grupo de cuerpos, constituido por los sistemas gaseosos y las disoluciones diluidas, cuya ecuación de estado, con cierta aproximación, toma la forma:

pV

=

nRa,

[5,1]

==

1 mol-g;

1 kg/Mr

==

1 mol-kg,

donde M¿ es un número que se encuentra en las bablas de masas moleculares relativ:as, distinto para cada especie de partículas y que no depende del sistema de unidades que se adopte.

donde n es el número de moles y R la constante de los gases perfectos. Cuando se quiere mayor aproximación, se sustituye la ecuación [5,1] por otras más complicadas, pero siempre la temperatura termodinámica a aparece multiplicada por la constante R. . Si [5,1] fuese la expresión de una ley universal cabría, en VIrtud de nuestro segundo postulado, prescindir de la constante R, con lo qu~ seguiría siendo suficiente la base tridimensional de la Mecánica. Aun asi, no se debería atribuir a a la misma dimensión que al producto p V (energía), pues el número de moles, a pesar de su denominación, no es un número puro, sino una magnitud homogénea con la masa. En todo caso se debería poner: [5,2]

168

ANÁLISIS D1l\mNSIONAL

XIV.

TERMODINÁl'tllCA

169
ha de

como hicimos equivocadamente en un trabajo anterior (62). Decimos equivocadamente porque esta fórmula dimensional sólo es utilizable en aquellos fenómenos que estén regidos por la ecuación [5,1], por ejemplo, en los sistemas gaseosos y en las disoluciones diluidas. Por no haber tenido en cuenta esta circunstancia, obtuvimos un monomio pi éspurio al resolver el problema de Boussinesq en el citado trabajo (62).

y, si se toma en consideración la ley de Avogadro, en cuya virtud m/Mr ser función universal de p, V, e, resulta: pV=~Re, Mr que es la solución correcta. 2.° Con la base reducida: 8' = Como [8'] = L2T-2, resulta:

Re.

pV = m8'f(Mr),

6. La dimensión de la temperatura.
Hemos dado ya las razones por las que la temperatura debe considerarse dimensionalmente independiente de las magnitudes mecánicas, pero como este asunto es objeto de controversia, conviene insistir sobre el mismo. La discusión fue iniciada por Buckingham y Tolman (17). Este último autor, que creía que las dimensiones expresaban la esencia de las magnitudes, desarrolló un razonamiento basado en atribuir a la temperatura la misma dimensión que a la energía. Buckingham objetó que ello no era admisible, y Tolman reconoció su error. Pero Bridgman (22) sostiene que Tolman estaba en su perfecto derecho al suponer que la temperatura era homogénea con la energía si ello convenía a su propósito, lo que equivale a considerar las constantes universales como comodines que permiten atribuir la dimensión que se quiera a las magnitudes que motivan la introducción de dichas constantes. La cuestión sigue sin resolver. Landau y Lifshitz (63), por ejemplo, dan por seguro que la temperatura es homogénea con la energía, y no falta quien, como Reichenbach (20), opina que tiene dimensión nula. Evidentemente, el pleito no puede fallarse por consideraciones teóricas, sino recurriendo a la comprobación experimental y, para ello, bastará aplicar el Análisis dimensional a un problema cuya solución sea conocida. Esto es lo que haremos a continuación. que coincide con la solución anterior. 3.° Veamos lo que sucede si se hace la temperatura homogénea con la energía y se introduce en la lista de magnitudes la constante R con la fórmula. dimensional [R] = M-l. Además de M¿ y de 7t1 resulta el monomio 7t2 = mR, que es espurio y es causa de que la solución p V = mR6f(Mr, mR) sea menos precisa que la hallada por los dos métodos anteriores. 4.° Todavía se puede ver lo que sucede si se atribuye a la temperatura la. misma fórmula dimensional que a la energía y se ignora la existencia de la. constante R. Se llega a la solución

pV

= 6f(Mr),

que es notoriamente falsa porque no figura la masa del gas. 5.0 Para terminar, vamos a examinar la cuestión en toda su generalidad. Supongamos que, de acuerdo con Fr. Russo (24) y con todos los físicos de la. escuela de Bridgman, tan sólo está definida la dimensión del producto R6, por lo que 6 podría tener una dimensión cualquiera con tal de atribuir a R la dimensión conveniente. Sea

7. Ecuación de los gases perfectos.
Tratemos de averiguar, con auxilio del Análisis dimensional, la relación que liga la presión de un gas, p, con el volumen, V, la masa, m, y la masa molecular relativa, Mr. 1.° Con la base completa: p L M 1 1 O 1 V 3 O O O 1 -1 m O 1 O O El problema que nos ocupa, prescindiendo p L M T
7t1 7t2

del consabido Mr, se plantearía

así:

V 3 O O 1 1
Em

m
O 1 O

e
oc

R

6
O O O 1

R

- 1 1 -2 1 O

~
Y

-~ -(2 + y)
1
ER

2-oc

2
O

Em

1

1

Ee

T 6
7t1

-2

-2
1

=

3~ oc +y 3(2 + y) 2(oc + y) 3y 2(oc + y)

1 -1

Ee =
ER

Como M¿ es de dimensión nula, la solución es: p V = mRef(Mr),

= -

170

ANÁLISIS

DIMENSIONAL
"2

XIV.

TERMODINÁMICA

171

Con el monomio "1 se obtiene la solución correcta. El monoxnio rio. La única manera de que no aparezca es hacer (X = 2, 13= 0, y acuerdo con nuestra tesis.

= -

es espu2, de

"9. Casos en que es viable la base mutilada.
Los ejemplos estudiados en los §§ 7 Y 8 prueban que la temperatura es dimensionalmente independiente de las magnitudes mecánicas. En todo llroblema en que intervenga la temperatura deberá utilizarse una base cuadridimensional, tal como la L, M, T, 6. Excepcionalmente, en aquellos casos en que se tenga la certidumbre de que la temperatura no puede figurar sino en el monomio R6, se puede emplear la base reducida L, M, T, pero a condición de emplear, precisamente, las fórmulas dimensionales [6] = L2T-2 Y [R] = M-l_ Con ello no se tiene otra ventaja sino simplificar algo los cálculos. He aquí otra enseñanza lograda con los ejemplos que hemos analizado. La fórmula dimensional [6] = L2T-2, deducida de la ecuación de esta-do p V = nR6 al prescindir de R, no ha resultado viable sino en casos -especialea, Ello se debe, evidentemente, a que dicha ecuación sólo es aplicable a un grupo particular de fenómenos (los que ocurren en sistemas gaseosos y disoluciones diluidas), y no de un modo general. De aquí se infiere que, para hallar la dimensión de una magnitud primaria es preciso recurrir a una ley universal. Las leyes particulares, tales como la expresada por la ecuación de los gases perfectos, no sirven para este propósito. De haber establecido previamente este requisito no se hubiera planteado siquiera el problema de averiguar RiR es o no superflua.

8. Enfriamiento de una esfera.
Al utilizar la base reducida con 6' = R6, hemos tenido la solución correcta, y podría creerse que en todo problema en que figure la temperatura se la puede considerar como homogénea con el cuadrado de la velocidad, y hacer figurar o no la constante R según la índole del problema. Pero el siguiente ejemplo demuestra que no es así. Una esfera perfectamente conductora tiene en el instante t = O, un exceso de temperatura ~6o sobre la temperatura ambiente. Se admite que el enfriamiento depende tan sólo del coeficiente de conductividad superficial, H, del calor específico referido a la unidad de volumen, e', y del radio, r, Se trata de calcular el exceso de temperatura, ~ 6, en función del tiempo. Aplicando la ley de Newton se obtiene fácilmente: ln-M ~6o
= -

--t. c'r

3H

Utilicemos ahora el Análisis dimensional. 1.o Con la base completa. Desde luego, un monomio pi es: M
1t'1=--'

~6o y el otro se obtiene como se indica a continuación: M L

a
O O 1 O 1
I

H

e'

r
1 O O O - 1 ,/ /' Juhupacio de las maqnitudes mecenic es.

M T 6
"2

O O -1 O 1 1 O -3 -2 1 - 1 -1 O 1 -1

Se ve que el sistema' es incompatible a no ser nulo el exponente de ~6. Con esta condición es "2 = Htjc'r, y la solución
FIG.

I
I

I
I

i/ ft
2. - Representación vectorial de las magnitudes M, E, 6, R

es correcta. 2.0 Con la base reducida, L, M, T Y [6] = L2T-2. Además de los dos monomios pi hallados antes, aparece el monomio espurio "3 = ~6t2/r2, que revela que el empleo de la base mutilada no es viable en el caso que nos ocupa.

El adjunto esquema (fig. 2) puede servir para aclarar nuestro pensamiento. La representación de las dimensiones de las magnitudes mecáni(las requiere un subespacio vectorial tridimensional, pero si nos atenemos a casos de equilibrio, bastan dos magnitudes básicas, que pueden ser la

172

ANÁLISIS DIME

SIONAL

XIV.

TERMODINÁMICA

173

energía, E, Y la masa, M. La temperatura, por ser independiente de las magnitudes mecánicas, ha de representarse por un vector que esté fuera de dicho subespacio, y otro tanto sucede con la constante R. Pero el monomio Re, por ser homogéneo con el cuadrado de la velocidad, cae en el subespacio de las magnitudes mecánicas. 10. Solución del problema de Boussinesq.

Con lo que precede estamos ya en condiciones de intervenir en la polémica entablada en torno del problema de Boussinesq, del que tratamos ya al hablar de la teoría de la conductibilidad térmica. La solución dada por lord Rayleigh fue criticada por Riabouchinsky (64), quien hizo notar que, si en vez de considerar la temperatura como magnitud independiente, se define como la energía, media de las moléculas, se llega a un resultado diferente. En efecto: utilizando la base mutilada L, T, Q, y atribuyendo a la temperatura termodinámica la misma dimensión que a Q, el problema se plantearía como indica el siguiente cuadro: q L a
1

bouchinsky es correcta, y deja la impresión de que este ejemplo es una razón más para justificar su escepticismo en todo lo que se refiere al Análisis dimensional. Desde nuestro punto de vista, la cuestión se resuelve fácilmente. Planteado el problema, esto es, fijada la lista de las magnitudes que intervienen en el fenómeno, se obtendrá la solución correcta utilizando la base completa L, M, T, 6. Pero en el planteamiento hay que decidir si intervendrá o no la constante de los gases. Esta decisión cae, evidentemente, fuera del alcance del Análisis dimensional. Tal como el problema fue planteado por lord Rayleigh, no figura R en la lista, hipótesis plausible, puesto que, tratándose de un fluido prácticamente incompresible, la presión no influirá de un modo apreciable, y huelga tomar en -consideración la ecuación de estado. Será, pues: q L M

a
1

v
1

6
O O O
1 -1 -

e'
1 1 1

K
1 1

2
1

T 6
~l ~2

-3
O
1 -1

O O O
1

O
1

-2
-

-3
-1 1 1

O O
1

O O
1

O

v
1
1

6
O O
1 -1

e'

K - 1 -1 O
-1 -1
~l

T
Q
~l
~2 ~3

O 1
1 1 -1

-3
O O O
1 1

O O
1

=

ai6;

~2=-X;

ae'v

O O
1

:y esta solución, que reputamos
O

O O

3

O

O O

correcta, coincide con la dada por lord Rayleigh. Dejamos al cuidado del lector el comprobar que, si se utiliza la base mutila-da L, M, T, y las fórmulas dimensionales: [6]

Como la característica

es h = 3, resultan tres monomios pi independientes: q .

= L2MT-2;

[el

= L-3;

[K]

=

Ir+;

[R]

= M-l,

~ 1 -

aK6'

'se obtiene el monomio espurio e'a3_

con lo que la solución es menos precisa que la dada por lord Rayleigh. A la observación de Riabouchinsky replicó lord Rayleigh en los siguientes: términos: «La cuestión promovida por Riabouchinsky pertenece más bien a l~ Lógica. que al uso del principio de similitud, que es lo que me concierne. Merece, sin embargo, ser discutida a fondo. La solución a que llegué se basa en las ecuacíones, de Fourier para la conducción del calor, en las que la temperatura y el calor se consideran como sui generis. Ciertamente sería paradójico el que un mejor conocimiento de la naturaleza del calor, logrado por la teoría molecular, nos pusiera en peores condiciones al tratar de resolver un problema particular. La solución parece consistir en que las ecuaciones de Fourier llevan envuelto algo acerca de la naturaleza del calor y de la temperatura, que es ignorado en la argumentación de Riabouchinsky.» Bridgman, al comentar la controversia precedente, dice que la respuesta de lord Rayleigh le deja frío. Opina, sin justificarlo, que la solución de Ría-

11.

Relación entre la viscosidad y la conductividad térmica de un gas perfecto.

La relación v/K entre la viscosidad cinemática y la conductividad 'térmica, para valores determinados de la presión y de la temperatura, sólo podrá depender de la naturaleza del cuerpo que se considere, esto es, -de los coeficientes e', y x, que determinan 'el comportamiento termodinámico de un cuerpo cualquiera, según se deduce de los principios de la 'Termodinámica. Los coeficientes y x derivan de la ecuación de estado y, .si se trata de un gas perfecto, sólo podrá depender de las variables p y e J' de la constante R.
(l(. (l(.

174

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIV.

TERMODINÁMICA

175

v/K L M T
1 -1

e'
-1 1

R 2
O

p
-1 1

O
O O O 1 O

y la ecuación dada podrá tomar la forma:

e

2
1 1 O v

-2
1 1 1 ,

-2
-1 O O

-2
O O

1t"1 1t"2

-

1

1

1'1=

--

te

e;

e'e
1'2=
--o

P

Para completar la información suministrada por el Análisis dimensional, observaremos que entre el calor específico referido a la unidad de volumen, e', y el calor molar Ov existe la relación:

Salvo factores numéricos, las magnitudes Pl' VI Y el coinciden con las constantes críticas del gas en cuestión, y en la ecuación precedente está contenida la ley de los estados correspondientes. Se ve fácilmente que cualquier ecuación de estado que contenga tan sólo tres parámetros y permita calcular en función de los mismos los valores de las constantes críticas, lleva consigo la validez de la referida ley. 13. Distribución de presiones en la atmósfera.

e

,

=--

Ov V'

Se admite que la presión al nivel del mar es constante y vale Po, Y que la temperatura está ligada con la altura, z, por la ecuación:

donde V es el volumen molar. Resulta así: e'e P y es sabido que Ov/R es un número fijo, proporcional al número, l, de átomos contenidos en la molécula. Será, pues:
-]{l L M p 1
1 O O O

e
z

=

eo-az.
00
O O O 1 1 O

a
-1
O O 1 1 -1

g
1 O

R 2
O

1
O O O 1 O

T O
1t"2 1t"3

-2

-2
O O 1

-2
-1 O -1

ve'

=

consto

1'1=--

P Pl

12.

Ley de los estados correspondientes La ecuación de Van de Waals, referida al mal, es: P La fórmula completa es:
(V b) = Re

= Pot)¡

az g) ( 60' aR
g
aR

.

'(p +

;2)

P y con las magnitudes que en ella figuran pueden formarse los siguientes. monomios pi:
1'1

=

Po

( eo-az) eo

= --

pb2 a

= --;
P1

P

eRb
1'2=--=--;

a

e el

1'3=-

V b

=--

V V1

CAPíTULO XV MECÁNICA ESTADíSTICA

1.

La constante de Boltzmann.

En Mecánica estadística se introduce una nueva magnitud, la probabilidad W, que tiene dimensión nula y que, por tanto, no altera el sistema dimensional. La alteración se produce cuando se establece la conexión con la Termodinámica postulando que, en todo sistema térmicamente aislado, la entropía de cada estado es función universal de su probabilidad. Este postulado basta para que el Análisis dimensional prevea la existencia de una nueva constante universal, k, que recibe el nombre de constante de Boltzmann (*) y que es necesaria para que la relación

s = k/( W)

=

k In W

+ So

[1,1]

cumpla la condición de homogeneidad. En todo problema de Mecánica estadística habrá que contar con la constante de Boltzmann. Además, como
[k] = [S] = L2MT-26-1

[1,2]

serán precisas cuatro magnitudes básicas.
(*) Todos los autores llaman a k constante de Boltzmann, pero Planck en su autobiografía (26) reivindica para sí el haber obtenido la relación S = k ln W, y haber demostrado que k es la constante de los gases referida a una molécula. Según Planck, Boltzmann, nunca introdujo tal constante, ni mucho menos trató de averiguar su valor. Pues, de haberlo hecho, habría tenido que calcular el número de átomos que existen en un porción determinada de materia, tarea que dejó a su colega Loschmidt, mientras él, en sus propios cálculos, se atuvo siempre a la posibilidad de que la teoría cinética de los gases no pasara de ser una imagen mecánica de la realidad.
ANÁLISIS DUIENSrONAL. 12

178

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

xv.

MECÁNICA ESTADÍSTICA

179

De acuerdo con nuestro segundo postulado, la constante de Boltzmann es ineludible, puesto que la entropía y la probabilidad son inseparables.
La medida de la probabilidad depende de la definición que se adopte, y la experiencia ha hecho ver que es preciso proceder de distinto modo según los casos, y de aquí que, además de la estadística clásica de Boltzmann, hayan entrado en vigor las nuevas estadísticas cuánticas de Bose-Einstein y de FermiDirac. En todo caso, la probabilidad es una magnitud de dimensión nula, por lo que en cualquier problema de Mecánica estadística en que figuren magnitudes termodinámicas habrá que contar con la constante de Boltzmann y atribuirle la fórmula dimensional [1,2]. Además, su valor numérico subsiste en las nuevas estadísticas, puesto que, por figurar en [1,1] el logaritmo de la probabilidad, un cambio en la medida de W afectará tan sólo a la constante aditiva So.

2.

Príncípío de equipartición. Constante de Avogadro.

La conexión entre la temperatura y las magnitudes mecamcas se logra gracias al principio de equipartición de la energía, que establece que, en todo sistema en equilibrio estadístico, la energía correspondiente a cada grado de libertad vale, por término medio:

El que muchos autores, de acuerdo con Tolman y Bridgman, opinen que la temperatura puede tener la misma dimensión que la energía procede de suponer que la constante de Boltzmann es superflua, con lo que se puede hacer k = 1, Y de [2,1] re ulta [6] = [E]. Pero hemos visto en el capítulo precedente que al proceder así aparecen monomios pi espurios cuando se aplica el Análisis dimensional a ciertos problemas, y ello basta para afirmar que la constante de Boltzmann es ineludible. Sflgún la Mecánica estadística, los conceptos de entropía y de probabilidad sólo tienen sentido en sistemas formados por gran número de elementos sometidos a sus acciones mutuas, de tal modo que sea posible atribuir una probabilidad, W, a cada estado del sistema compatible con las condiciones exteriores, y los principios fundamentales postulan que ha de haber proporcionalidad entre la entropía y el logaritmo de la probabilidad, por una parte, y entre la temperatura y la energía media correspondiente a cada grado de libertad, por otra. Se trata de parejas formadas por magnitudes, inseparables, por lo que, en virtud de nuestro segundo postulado, el factor de proporcionalidad ha de ser una constante universal ineludible. La constante de Bo1tzmann y la constante de la gravitación desempeñan papeles análogos. Con la fórmula mg = VGmi se puede eliminar de todas las fórmulas la masa inercial o la gravitatoria. Del mismo modo, la ecuación [2,1] puede servir para prescindir de la temperatura termodinámica, 6, sustituyéndola por la magnitud 6c = k6. No hay que olvidar, al hacer esta sustitución,

e = .!... ke.
2

[2,1]

e

Es interesante hacer ver que, si existe una relación entre la energía cinética media de las moléculas y la temperatura, el Análisis dimensional permite prever la relación [2,1]. Con las magnitudes e, m, e, k y v, sólo puede formarse un monomio pi, en el que no figura la masa ni la velocidad media. Ha de ser, por tanto:
e: =

Re
R 3. - Diagrama vectorial que muestra las relaciones entre las magnitudes de la Mecánica estadística con las de la Mecánica clásica y con la temperatura
FIG.

Cke
entre la temperatura y la

y queda así demostrada la proporcionalidad energía cinética media de traslación.

Para los movimientos de rotación hay que reemplazar la masa por el momento de inercia, I, con lo que aparece un nuevo monomio pi que complica la solución:

y ya no se puede afirmar que exista la proporcionalidad entre 6 y E.

que la nueva magnitud, que podemos llamar temperatura cinética, por llamarla de algún modo, es cosa totalmente distinta de la temperatura sensible. La primera, por definición, ha de medirse hallando la energía media de cada partícula, dividiendo por el número de grados de libertad, y multiplicando por 2; es, por tanto, homogénea con la energía. En cambio, la magnitud 6 es la temperatura sensible, la que se mide con los termómetros y, según hemos hecho ver anteriormente, su fórmula dimensional no puede ser establecida a base de magnitudes mecánicas.

180

ANÁLISIS DIMENSIONAL

xv.

MECÁNICA ESTADÍSTICA

181

La figura 3, complemento de la 2, muestra las relaciones entre las magnitudes k y !le, que son las propias de la Mecánica estadística, con las magnitudes de la Mecánica clásica y con la temperatura, considerando como vectores sus respectivas dimensiones de acuerdo con la teoría de R. San Juan. Se ha incluido otra constante universal, el número de Avogadro, NA, que, como es sabido, está ligado con las otras dos constantes, k y R, por la ecuación: R=N..I.k y cuya fórmula dimensional (*) es: [N..I.] = M-l.

Además de 6, V y la constante universal k, intervendrá la compresibilidad, x. Como con estas magnitudes sólo puede formarse el monomio de dimensión nula
TI1

n,

= --,

x6k
V

resulta:
1 Ti

V( n-n-)2 - cp (Xk6) . _ ----v-

En la fórmula completa es: 3. Ley de distribución de Boltzmann. Dado un sistema constituido por un gran número, N, de sistemas elementales en equilibrio estadístico y mantenido a temperatura constante, 6, averiguar el número de los que poseen energías comprendidas entre e: y e: ~e:. Se supone que e: puede variar de modo continuo. Con las magnitudes dadas se puede construir un monomio pi, TI = e:/k6, y dos factores de forma, (;)1 = 1ft/N y (;)2 = ~e:/e:. El segundo puede reemplazarse por (;)3 = ~e:/k6. Será, pues:

~ ( x~e ) ~
5. Ley de distribución de MaxwelI.

V

x~e .

+

No -N c=:

cp

(_e: ~) k6' k6

.

La solución completa, en el caso de un gas perfecto, es:
~e:

Dada una masa gaseosa formada por un número muy grande, N, de moléculas iguales, de masa m, averiguar el número, dN, de las que tienen velocidades comprendidas entre e y e de, cuando la temperatura es 6. Se supone que las acciones entre las moléculas consisten exclusivamente en choques elásticos. Con las magnitudes mencionadas y la constante de Boltzmann se pueden formar tres monomios pi:

+

k6
4. Fluctuaciones estadísticas. En un sistema en equilibrio estadístico, mantenido a temperatura constante, el número de partículas contenidas en cierto volumen, V, es, por término medio n. Áveriguar el valor medio de la fluctuación cuadrática definida por:

TI

1-

__

dN N '
o

TI2

= --;

de
e

TIs =--

mc2 k6

y la solución es de escasa utilidad, pues en ella figura una función desconocida con dos parámetros.
Se puede precisar algo más la información suministrada por el Análisis dimensional teniendo presente que, por la isotropía del espacio y la ausencia de fuerzas exteriores, si se representan las velocidades de las moléculas por sendos vectores trazados desde un punto cualquiera, el valor de dN será igual al número de vectores cuyos extremos quedan entre dos esferas de radios e y e de, o sea en un volumen 41te2de. Esto pone de manifiesto que el elemento de debe figurar multiplicado por e2, cosa que se logra sustituyendo 1t2 por

+

(*) Muchos físicos creen erróneamente que el número de Avogadro tiene dimensión nula, porque se obtiene contando el número de molécula-s que hay en un mol. Pero olvidan que el mol depende de la unidad de masa, por lo que un mol-kg, por ejemplo, vale 1000 mol-g.

182

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

xv. 7. de.

MECÁNICA ESTADÍSTICA

183

y puede afirmarse que dN
=

N ( :

f2 ~2)
e2~ (
3/2 ) (

Viscosidad de los gases.

La fórmula completa es: dN

= ,e. ( -V rr

4N

m

2k8

e2 exp - --) 2k8

mc2

de.

6.

Presión de una masa gaseosa.

La teoría cinética explica la viscosidad de los gases como un transporte de ímpetu entre choque y choque. Es un fenómeno puramente mecánico, que se produce aunque no haya diferencias de temperatura y, en consecuencia, para aplicar el Análisis dimensional bastará una base de tres, que pueden ser L, M, T. Las magnitudes a considerar son: la masa, m, de las moléculas; el número, NI> de las contenidas en la unidad de volumen; su velocidad media, y el recorrido libre medio. He aquí el planteamiento y la solución:

e,

(J.

Hallar la relación que liga la presión, p, de un gas perfecto con el número, NI' de moléculas contenidas en la unidad de volumen, con la masa, m, de cada una, y con la energía cinética media, E, por grado de libertad. Se admite que las dimensiones lineales de las moléculas son muy pequeñas en comparación con el recorrido libre medio. En este problema intervienen magnitudes mecánicas exclusivamente, por lo que bastan tres magnitudes básicas, L, M, T, Y la solución es:

m

NI

e o
-1 1

A

L

- 1
1 -1

M T
7tI 7t2

o 1 o o

-3

o o

o o
-1

1

o

1 -1

-1 -1 1/3 o

1

(J. =

mNleA~CANl/3).

Si no se trata de gases ultraenrarecidos, ocurre que A < < 1/Nl1/3, por lo que, con gran aproximación, puede atribuirse a ~ el valor O = ~(o):
(J.

= OmNlcA.
(J.

Se puede hacer intervenir la temperatura equipartición: €=~k8 2 con lo que resulta: '

recurriendo al principio de

Como mNl

=

p, resulta: = OpCA.

[7,1]

La teoría completa da 0= 8.

1/3.

Conductividad térmica de los gases

y como, si N es el número total de moléculas, V el volumen, NA la constante de Avogadro y n el número de moles, se cumple que:

N Nl=--· V' queda en definitiva:

La conducción del calor en los gases se debe al transporte de energía cinética efectuado por las moléculas, por lo que constituiría un problema mecánico a no ser porque la magnitud a calcular es una magnitud térmica. Habrá, pues, que agregar la constante de Boltzmann a la lista de las magnitudes que figuran en el problema anterior, y serán precisas cuatro magnitudes básicas, por ejemplo, L, M, T, 8. En esta base, la fórmula dimensional de la conductividad térmica es:
[K] = LMT-3fJ-l

o bien: pV

= O'nR8.

y el Análisis dimensional conduce a la expresión K
=

N;é;A.k~(ANl/3),

184

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XV.

MECÁ ICA ESTADÍSTlCA

185

que, para valores no excesivamente pequeños de la densidad, se convierte en:
[8,1]

el Análisis dimensional conduce a
n(E) = q(E)

V1;4L84).
rp ( q(E)
8

vE1;L

De la comparación de [7,1] y [8,1] resulta:
(LN1

= const,

pK

vN o sea __ 1_ K

= const,

Es evidente que, a igualdad de otras circunstancias, n(E) ha de ser proporcional a q(E) y como esta variable interviene en el argumento de rp, es preciso que esta función degenere en un número fijo, G. Por tanto:
n(E)

que está de acuerdo con el resultado hallado en el § 11, capítulo XIV, pues e' es proporcional a Nll. 9. Densidad de moderación de los neutrones.

=

Gq(E) .

vE1;L

8

En la teoría elemental de los reactores se presenta el problema de averiguar el número de neutrones, n(E)dE, que en cada unidad de volumen poseen energías comprendidas entre E y E dE. Esta magnitud dependerá de las siguientes variables: 1.° La llamada densidad de moderación, q(E) (slowing down density), que es el número de neutrones que, en cada unidad de volumen, atraviesan cada unidad de tiempo el nivel de energía E. 2.° De la energía considerada, E. 3.° De la masa, m, del neutrón. Esta magnitud puede sustituirse

Para hallar el número C bastará considerar un caso sencillo, lo que justifica el suponer, como hace Fermi, que la pérdida logarítmica de energía en cada choque, 1;= - /).n E, es infinitamente pequeña, con lo que se I obtiene fácilmente el valor G = 1.

+

por la velocidad v = 2E [m, pues E figura ya en la lista. 4.° De la naturaleza del moderador, del cual sólo interesa el poder moderador q:, que representa la pérdida logarítmica media de energía por unidad de camino. Como puede verse en cualquiera de los muchos libros que tratan de esta cuestión, la solución se logra tras de razonamientos alambicados y cálculos nada sencillos. Fermi indicó un medio fácil, pero se le hace la objeción de ser poco riguroso. Vamos a ver que el Análisis dimensional justifica el método d~ Fermi. Como muestra el siguiente cuadro: n(E)
L
M

V

v
1

q(E)
-3
O
-1 -1 -1

E
2
1 -

~:E ,
1

-5
1

T
1'Cl 1'Cz

O
1 1 1

2
1

-2
1

O O
1 4

O

O

CAPíTULO XVI RADIACIÓN TÉRMICA Y MECÁNICA CUANTISTA

1.

Necesidad de una nueva constante universal.

Demuestra la experiencia que en toda cavidad mantenida a temperatura constante, con tal de que contenga una partícula de un cuerpo negro, esto es, de un cuerpo capaz de absorber y emitir radiaciones de todas las frecuencias, se establece un estado de equilibrio en el que la densidad de energía y la composición espectral de la radiación son independientes del tamaño y forma de la cavidad y de la naturaleza de sus paredes. Como la partícula absorbente obra sólo a manera de catalizador que provoca el paso al estado de equilibrio más estable, resulta que no hay más variable independiente que la temperatura, por lo que cualquier otra magnitud, y en particular la densidad de energía, habrá de ser función de dicha variable (*). Si u es la densidad de energía, como
[u] = L-IMT-2,

se ve inmediatamente que es imposible obtener un monomio de dimención nula en que no intervengan más que u y e, por lo que el Análisis dimensio(*) Refiere Planck en su autobiografía (27) que, para lograr que la magnitud W, que figura en la fórmula S = k In W, pudiese ser interpretada como una probabilidad, tuvo necesidad de introducir una nueva constante universal h, que, por tener la misma dimensión que la acción (energía X tiempo), denominó -cuanto elemental de acción. No es fácil hacer conjeturas acerca del razonamiento mediante el cual, por consideraciones dimensionales, llegó Planck a su maravilloso descubrimiento, y debe reputarse como obra de un genio. Con nuestro segundo postulado y con la hipótesis de los fotones la cosa resulta obvia.

188

ANÁLISIS

DIME "SIONAL

XVI.

RADIACIÓ

TÉ~lICA

y

MECÁ ICA CUANTISTA

189

nal exige que en dicha función esté presente una constante universal. Ni la. velocidad de la luz ni la constante de los gases sirven para el caso, pues. en su fórmula dimensional no figura la masa. Agotados con esto los recursos de la Termodinámica, cabe la esperanza de que se resuelva la dificultad con ayuda de la Mecánica estadística. Para aplicar los métodos estadísticos a la radiación térmica, imaginó> Planck un sistema de resonadores lineales en equilibrio con la misma. De este modo, se operaba con gran número de elementos entre los cuales. eran posibles las transferencias de energía, condición indispensable para. poder aplicar dichos métodos. Con este artificio logró Planck su propósito, pero ahora ya no es necesaria la introducción de elementos extraños,. porque se sabe que la radiación está constituida por partículas de luz ofotones, que formarán una colectividad estadística si se hace posible le transferencia de energía entre los mismos. Éste es, precisamente, ell papel de la partícula de cuerpo negro que hay que colocar en la cavidad, cuando sus paredes son perfectamente reflectoras, para asegurar el equilibrio estadístico. En Mecánica estadística disponemos de la constante de Boltzmann,. y procede ensayar si con las magnitudes u, e, e y k se puede formar un monomio pi. Pero ocurre que las ecuaciones que se obtienen al plantear el problema son incompatibles, pues la característica de la matriz; formada con los exponentes dimensionales:
u
L M -1 1 k

En la primera edición de este libro dábamos por supuesto que estas 'Consideraciones bastaban para escribir, en virtud de nuestro segundo -postulado:
e: = kv,

-pero el profesor Teófilo Isnardi nos ha hecho notar, muy atinadamente, -que por igual razón se podía hacer:

-donde x es un número racional cualquiera, positivo o negativo. Por tanto, .sólo se puede afirmar que la fórmula dimensional de k debe ser:
[k] = L2MT-2+x,

-en la que x es un número racional indeterminado.
Es evidente que el Análisis dimensional, por sí solo, nada puede decirnos respecto del valor de x. Pero, en muchas ocasiones, basta un conocimiento elemental de la parte física del problema que se aborda para llegar a resultados que precisan más la solución. Vamos a demostrar que, en nuestro caso, basta tener -en cuenta la ley de Wien:

e

-

= const,

e
O O O 1

e 1 O -1 O

Vm

2
1

T

e

-2
O

-2
-1

vale 4, que es justamente el número de magnitudes. Por tanto, el Análisis dimensional permite afirmar que en la teoría de la radiación ha de intervenir una nueva constante universal. 2. La constante de Planck.

para poder afirmar que ha de ser, precisamente, x = 1. Representando por uvdv la energía correspondiente al intervalo espectral dv, deberá haber una relación entre uv, v, e y las constantes universales k, e y h. Para facilitar los cálculos tendremos presente que, por tratarse de un problema -de Mecánica estadística, las magnitudes k y han de figurar formando el monomio ke. En el siguiente cuadro se indica el modo de plantear y resolver el problema dimensional:

e

u L M 1 1 1 1 O

v

ke
2
1

e 1 O - 1 3 O

h

T
1tl 1t2

O O - 1
X

2
1

-2
1

-2+x
1 1

Según nuestro segundo postulado, para que una constante universal sea indispensable es preciso que figure en la relación que liga las medidas. de dos magnitudes inseparables. En los fotones, sólo cabe considerar dos magnitudes variables, la energía, e, y la frecuencia, v, pues la velocidad con que se mueven en el vacío es común a todos ellos, carecen de masa. en reposo, y su carga es nula.

-2-xO

y resultan dos monomios pi:
1t2 =

kQ'

hv'"

190
por lo que habrá. de ser:

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XVI.

RADIACIÓN

TÉRMICA Y MECÁNICA CUANTISTA

191

El flujo por unidad de superficie y por unidad de tiempo vale:

donde I es una función indeterminada. Veamos ahora si la precedente ecuación está de acuerdo con la ley de Wien. A este fin, hallemos el valor vm para el cual adquiere Uv su valor máximo. Deberá ser:

donde cr = Ck4J4c2k3 es la constante de Stefan. La teoría completa da (véase, por ejemplo, J. Palacios, 46, pág. 332),
cr

(2

+

x)v:"+z

I ( h;;

) +

v~+z

t' ( h~:m )
Z

h Z-¡ --xvtn = O ,
k6

=

27t

o sea: (2

~f «»

ex)
o

z3dz e
Z -

=

5,672.10-5 g

S-3

0C-4.

1

+ x)1

(

hv"m ) + r (
k6

hV

m)

hvzm
k8

x = O

k6

'

4. Ecuación de lord Rayleigh.
La Mecánica estadística de Boltzmann, que había logrado grandes éxitos al ser aplicada a los gases, fracasó totalmente cuando se trató de obtener con su auxilio la distribución de la energía en el espectro de la radiación negra. Representando por uvdv la densidad de energía correspondiente al intervalo espectral dv, deberá haber una relación entre uv' '1, 6, k Y c. El Análisis dimensional (*) conduce inmediatamente a

de la que, despejando vXmJ6 se deduce:

-6-

VZm

= const,

y basta comparar con la ley de Wien para deducir que ha de ser x = 1. En resumen: si se admite que la radiación está formada por fotones, que su> estado de equilibrio depende tan sólo de la temperatura y que su estudio puedeefectuarse por métodos estadísticos, el Análisis dimensional permite afirmar que, además de las constantes universales e y k, ha de intervenir otra, h, y nuestro segundo postulado conduce a la fórmula dimensional

Además, para que se cumpla la ley de Wien ha de ser x = 1. El gran mérito de Planck consiste en haber logrado, por consideracionas dimensionales, llegar a la conclusión de que debía existir tal constante, y hallar su fórmula dimensional sin hacer uso, ni de la hipótesis de los fotones ni de) referido postulado.

que, con C = 87t, coincide con la fórmula hallada por lord Rayleigh y Jeans, la cual, como es sabido, es totalmente inaceptable. La dificultad sólo pudo ser resuelta con auxilio del cuanto de acción de Planck, como veremos en el apartado que sigue.

5. Ley de Wien y ecuación de Planck. 3. Ley de Stefan.
Gracias a la nueva constante, k, resulta ya viable el problema de hallar la función que Íiga la densidad de energía con la temperatura. absoluta, pues con las magnitudes u, c. k, k y 6 puede formarse un monomio pi: Abordemos el problema del apartado anterior tomando en consideración la constante de Planck, k. Resultan así dos monomios pi:
7ti

=

7t

2-Te'
-

kv

(*) Ya Hopf (65) trató de hallar la fórmula de Rayleigh por consideraciones dimensíonales, pero incurrió en el error de hacer la temperatura homogénea con la energía, con lo que obtuvo:

y habrá de ser:
[3,1]

.

Uv

= const --,

v26

c2

en la que la constante no es un número fijo, sino una constante dimensionada.

192

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVI.

RADIACIÓN TÉRMICA Y MECÁNICA CUANTISTA

193

o bien:
7t --2 -

donde z está dado por la ecuación (*): hv
kS' 5(1 -

e-z) = z.

y la solución es:

, - ~
Uv-

e3

t (hV)
--

kS

[5,1]

Gracias a nuestro segundo postulado, y basándonos en la existencia de los fotones, hemos logrado predecir la existencia de la constante de Planck y, con su auxilio, hemos deducido las leyes de Stefan y de Wien con sus respectivas constantes, salvo sendos factores numéricos.
La radiación térmica sirvió a Straneo (67) de ejemplo para poner a prueba un método basado en un supuesto vinculo que ha de existir entre las diversas constantes universales de una teoría. Da por supuesto que en la radiación se requieren cuatro magnitudes básicas tales como L, M, T, 6, y que han de intervenir las constantes universales e, h y k, todo lo cual es correcto, y basta, según hemos visto, para lograr el resultado apetecido. Pero admite luego, sin justificación, que ha de existir una relación,
u = 1(6, O),

De esta fórmula se deduce inmediatamente la ley de Wien (*), según la cual, si Am es la longitud de onda a la que corresponde la máxima energía, ha de ser: AmO = const = b. Como el monomio
" " 1

=

"1"2

2

-

tiene también dimensión nula, la expresión [5,1] puede tomar la forma:
donde O es una constante universal vinculada COIl e, h y k. Con estas limitaciones previas consigue deducir tan sólo la ley de Stefan, pero no la manera de obtener O a partir de e, h y k. Esto muestra que el método de Straneo no agrega nada nuevo al Análisis dimensional. Antes bien; sólo es aplicable en casos muy especiales y, aun entonces, suministra menos información que la que se logra aplicando el teorema de pi. En un artículo aparecido recientemente, trata de probar el profesor Epstein (68) que, una vez establecida la ley de Wien, el Análisis dimensional permite prever la existencia de la constante de Planck. En realidad, lo que demuestra es que tiene que haber una constante universal que no puede obtenerse mediante una expresión monomia formada con las constantes e y k. Pero de ello no se deduce que tal constante tenga necesariamente la misma dimensión que la constante de Planck.

lo que revela que Uv/S3 es función universal de S/v. Por tanto, el valor de S/v = AS/e, que hace máxima la densidad de energía Uv para cada valor de S habrá de ser una constante universal, que es la ley de Wien (*). AmS

= const =

b,

[5,2]

La solución completa del problema fue lograda por Planck gracias a su hipótesis de los cuantos, y es:
Uv=-87th

v3

6. 1

Presión de radiación.

e3

exp (hv/kS) -

que está de acuerdo con [5,1] y da para la constante de la ley de Wien -el valor
b

Como en la radiación térmica no hay más variable independiente que la temperatura, la presión deberá ser función de S, y podrán figurar las constantes e, h y k. Con las magnitudes citadas sólo puede formarse un monomio pi, y la solución es:

=

_1

z

k'
(*)

he

. (*) . Para la deducción de las leyes de Stefan y de Wien por consideraciones -dirnensionales con auxilio del cuanto de acción, véase el articulo de Runge (66).

Véase, por ejemplo, el libro del autor (46), pág. 331.
DUrENSIONAL. -

ANÁLISIS

18

194

ANÁLISIS DIMENSIONAL

o bien, teniendo presente [3,1]: p La teoría completa da 01
= 1/3. =
°lU.

7.

Constante química.

Para los fines de la Mecánica estadística clásica, un gas perfecto queda definido por la masa, m, de cada una de sus moléculas. Por otra parte, la existencia de la constante química se predice mediante el tercer principio de Termodinámica, o teorema de Nernst, que equivale a postular la existencia de un dominio finito de igual probabilidad en el espacio fásico, dominio cuyas dimensiones están relacionadas con el cuanto de acción de Planck. De aquí resulta que la constante química, K, ha de depender de m, k y h. Recordando la fórmula dimensional de la constante química dada en el § 4 del capítulo VI, resulta:
K L

CAPíTULO XVII

ELECTROMAGNETISMO 1. Magnitudes primarias.

m
O 1 O O 3/2

h 2 1 -1 O 3

k 2 1

M
T

-1 1

e

-2 - 5/2
1 -

-2
-1

7t'1

- 5/2

K=O

m3f2k5f2

h3

La fórmula deducida teóricamente por Sackur y Tetrode es:

,

donde g representa la multiplicidad, o peso estadístico 2l estados cuánticos magnéticos del nivel fundamental.

+ 1 de

los

De todas las magnitudes con que se opera en Electromagnetismo, las únicas que importan para establecer el sistema dimensional son las que hemos llamado primarias, esto es, aquellas para las cuales es posible definir la Suma por vía operacional y universal sin necesidad de recurrir a la medida de otras magnitudes. A continuación enumeramos las magnitudes primarias con el postulado que sirve para establecer el criterio de suma en cada una. Oarga eléctrica. La carga eléctrica, Q, se manifiesta por la creación en torno suyo de un campo en el que se observan ciertos fenómenos peculiares que daremos por conocidos. Su carácter de magnitud primaria resulta de admitir que las cargas eléctricas se suman por acumulacián (capítulo II, § 5). Corriente eléctrica. Las corrientes eléctricas se manifiestan por determinados efectos observables (térmicos, magnéticos y electrolíticos) que permiten definir una magnitud primaria, llamada intensidad. Su criterio de igualdad es obvio, yen cuanto al de suma, basta postular que las intensidades son aditivas por acumulación. Se dirá, por ejemplo, que una corriente es igual a la suma de otras dos cuando la primera produzca los mismos efectos electrolíticos que las otras dos puestas en paralelo. Vectores eléctricos. En todo punto de un campo electrostático pueden observarse dos magnitudes dirigidas que se manifiestan por sendos efectos característicos. Una es la intensidad, E, responsable de las fuerzas que se ejercen sobre los cuerpos electrizados. La otra es la inducción, D,

196

ANÁLISIS

DIMENSIONAL XVII. ELECTROIl1A.GNETISMO

197

que es la causa de los fenómenos de electrización por influencia, esto es, de la aparición de cargas de signo contrario en las caras de una lámina metálica, cargas que adquieren su valor máximo cuando la lámina se coloca en determinada posición. Tanto E como D son magnitudes primarias en virtud de un principio de su/perposicion, que puede enunciarse aSÍ: las magnitudes E y D se comportan como ueciores, esto es, las cantidades de cada especie se suman por la regla del paralelogramo. Según el referido principio, si ·E es la fuerza que se ejerce sobre la unidad de carga, la que actúa sobre una carga Q valdrá: f= EQ.
[1,1]

Por ser B y B vectores coexistentes en un punto, habrá de cumplirse que:
B = fLB, [1,3]

donde fL es un tensor, característico del medio, que se denomina permeabilidad magnética, el cual en los medios isótropos se convierte en un escalar.

2. Leyes fundamentales.
De muchas maneras se pueden clasificar las leyes del Electromagnetismo en fundamentales y derivadas, y cada autor elige como fundamentales las que considera más adecuadas desde el punto de vista pedagógico. Para el Análisis dimensional sirve cualquier sistema de ecuaciones fundamentales, pues todos conducen al mismo sistema de fórmulas dímensionales, pero con objeto de poner de manifiesto que se cumple nuestro primer postulado, adoptaremos las ecuaciones que pueden enunciarse como relación de proporcionalidad entre cantidades. Ley de Famday-Gauss. Toda carga eléctrica engendra un campo eléctrico en el que la inducción es proporcional a dicha carga y está en razón inversa del cuadrado de la distancia:
(D) ~ (Q)

Además, por ser E y D vectores coexistentes en un punto, deberá ser: D = eE, [1,2]

donde e es un tensor, característico del medio, que se denomina permeabilidad eléctrica, permitividad o constante dieléctrica, el cual se convierte en un escalar en los medios isótropos. Campo magnético. Las cargas eléctricas .en movimiento y los imanes crean en torno suyo un campo magnético, que se manifiesta por fenómenos peculiares que daremos por conocidos. En todo punto de un campo magnético pueden observarse dos magnitudes dirigidas que se manifiestan por sendos efectos característicos. Una es la inducción magnética, B, responsable de los efectos ponderales. La otra es el poder imanador, H, que es la causa de los fenómenos de imanación por influencia (*). Ambas son magnitudes primarias en virtud de un principio de superposición que puede enunciarse así: las magnitudes By H se comportan como vectores.
(*) Cuando Maxwell formuló las ecuaciones del campo electromagnético no se preocupó ~n dar las definiciones epistémicas de los cuatro vectores E D B, .H, Y no es fá~ll encontrar tales definiciones en los libros de Electromagnet¡g'mo: quizá porqu~ piensan los autores que bastan los nombres o que sus definiciones est~n contelll~as en las referidas ecuaciones. Pero, si nos atenemos a las denorninacIOn~s cláaicas (H = intensidad, B = inducción), habríamos de atribuir a H las acciones ponderales y a B lo~ fenómenos de imanación por influencia. y ~ucede q.u~, en VIrtud <;lelas ecuaciones del campo electromagnético y en contra ~ la opinión del propIO Maxwell, las cosas ocurren justamente al revés, según hIZO.notar Sornmerfeld (69), por lo que H debiera llamarse inducción y B iny,ensId~d. Tal como están las cosas, lo más viable parece ser seguir llamando mducc~ón al vector B, por ser el causante de las corrientes inducidas, y llamar poder Imanador al vector H, según hemos propuesto en un trabajo anterior.

(r)2

(entre cantidades).

[2,1]

Al pasar a la ecuación entre medidas, hay que poner un factor de proporcionalidad que resulta ser independiente del medio; es una constante universal. Pero como la relación [2,1] no liga dos magnitudes inseparables, nuestro segundo postulado afirma que tal constante es superflua, y puede recibir un valor numérico cualquiera. Con C = 1 resulta el sistema no racionalizado: Dn=Q r2 (entre medidas),

al paso que, con C =

1/41t

se obtiene el sistema racionalizado: D
=

_1_!L.
41t

,.2

[2,2]

198

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROllfAGNETISl0

199

El empleo de uno u otro sistema tiene importancia cuando se trata de obtener sistemas de unidades coherentes, y es actualmente cuestión debatida en los organismos internacionales (70). Para nuestros fines, da lo mismo un sistema que otro, pues el cambio de factores numéricos no altera la estructura dimensional. En lo que sigue nos atendremos al sistema racionalizado. Combinando [1,2], [1,3] Y [2,2], se obtiene la ley de Coulomb. Ley de Rowland. La intensidad de una corriente es proporcional a la carga que atraviesa cada sección transversal en la unidad de tiempo:
(1) '"

El factor de proporcionalidad es independiente del medio, y superfluo según nuestras normas. La ecuación entre medidas en el sistema racionalizado es: [2,5] f = Bll. Además de las leyes que hemos enunciado, hay otras que se refieren a fenómenos particulares, tales como los electrolíticos o los originados por las cargas en movimiento, pero en tales leyes no se introducen nuevas magnitudes primarias ni constantes universales ineludibles, por lo que no es preciso tomarlas en cuenta en Análisis dimensional.

i2L.
(t)

3. Sistema dimensional.
Entre las nueve magnitudes primarias, t, L, T, Q, 1, E, D, B, H, Y las constantes e y [L, existen las siete ecuaciones independientes que hemos formulado en los dos apartados anteriores. En virtud de lo dicho en el § 5 del capítulo IV, podrán elegirse cuatro magnitudes para formar la base, y con ello quedarán determinadas las fórmulas dimensionales ~e todas las demás. Cualquiera de 105 grupos formados por las tres magmtudes mecánicas y una electromagnética sirve para el caso, pues es seguro que son dimensionalmente independientes. Además, la fuer~a ~uede sustituirse por la masa a fin de que todo se reduzca a una amphac~on .de la base que hemos utilizado en Mecánica. Adoptando la carga e~ectrlCa como cuarta magnitud básica, se tiene el siguiente sistema de formulas dimensionales:
[1] = QT-l [E] [H] = L-1T-1Q [B] = MT-1Q-l [[L]

La constante universal que pudiera figurar en la ecuación entre medidas es superflua en virtud de nuestro segundo postulado, por lo que, con unidades coherentes habrá de ser: l=~. t [2,3]

,
Ley de Anvpére. Toda corriente rectilínea indefinida engendra en torno suyo un campo magnético transversal cuyo poder imanador es proporcional a la intensidad de la corriente y está en razón inversa de la distancia:

En la ecuación entre medidas figura una constante universal que, según nuestras normas, es superflua. En el sistema racionalizado es: H=_l_ 27tr ' y en el no racionalizado H=~.
r

= LMT-2Q-l
=

[D] = L-2Q

= LMQ-2.

[e] [2,4]

L-3M-1T2Q2

Se comprueba fácilmente que con las ecuaciones de Maxwell: [2,4'] D=eE div D = q rotH=
.
t

B=

[LH

Ley de La/place. Toda corriente eléctrica, colocada transversalmente en un campo magnético, experimenta una fuerza, perpendicular al campo y a la propia corriente, que es proporcional a la inducción magnética del campo, a la intensidad de la corriente y a su longitud:
(f) '" (B) (1) (l).

div B = O
aD +-at

rotE = ---,

aB

at

resulta el mismo sistema dimensional.

200 4.

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISMO

201

La racionalizaci6n de Heaviside.

De acuerdo con nuestro criterio, las unidades derivadas han de cumplir la condición de ser coherentes con el sistema de ecuaciones fundamentales. De aquí que sea necesario precisar tales ecuaciones, y sucede que los diferentes autores las escriben de distinta manera, por lo que aunque se fijen las unidades básicas, no quedan unívocamente determinadas las unidades derivadas. Por otra parte, no hay unanimidad acerca de si, aparte la temperatura, se necesitan tres o cuatro unidades para formar la base. Todo esto ha originado una situación caótica en la que hay gran número de unidades para cada magnitud, y resulta un verdadero rompecabezas el saber cuándo debe utilizarse cada una y el averiguar y retener los factores de conversión. Buena prueba de ello es que la Comisión S. U. N. no ha sido capaz todavía de definir la unidad de poder imanador en el sistema de Giorgi. Una de las causas del embrollo es el empleo de dos sistemas de ecuaciones, las primitivas y las racionalizadas, que difieren en la presencia del factor 41t en algunas de ellas. El causante de esta complicación fue Heaviside, quien, en 1880, llamó la atención sobre la «erupción del 47t», que consiste en la aparición de este número en casos en que su presencia no le pareció justificada. Este físico eminente tenía la opinión -por lo visto compartida por los geómetras y los demás físicos- de que tal número está vinculado de algún modo en la curvatura, y, por eso, consideraba absurdo el que, por ejemplo, aparezca en la fórmula que da la capacidad de un condensador plano, siendo así que no hay en él nada curvo.
El opera El de la número Te procede de la Geometría y se introduce en Física cuando se con longitudes, áreas, volúmenes, ángulos planos y ángulos sólidos. primer encuentro con el número 7t ocurre en la ecuación que da la longitud circunferencia: l = nd; [4,1]

Vemos que el número Te no es el resultado de ningún convenio. Resulta de comparar la longitud de una circunferencia cualquiera con la longitud de su diámetro. Esta comparación puedo hacerse empíricamente con toda la precisión que se desee, y así se podrá comprobar la ley geométrico. que sirve de fundamento para el cálculo teórico del número en cuestión. Es de notar que la ley [4,1] sólo es válida cuando la circunferencia está trazada sobre un plano. Si apoyando en una superficie cualquiera la punta de un compás, se traza la curva que describe la otra punta, la razón lid entre la longitud de la curva y el doble de la distancia entre ambas puntas podrá tomar un valor cualquiera, que dependerá de la forma de la superficie y del valor de d. Por consiguiente, el número Te es característico del plano o, dicho de otro modo, define la superficie de curvatura nula. Esta consideración echa por tierra la razón aducida por Heaviside en pro de la racionalización que más bien debiera llamarse desracionalización. Se tropieza nuevamente con el número Te en la expresión del área del círculo: [4,3J Ahora se trata ya de dos cantidades, área y longitud, que no son comparables, pues no hay criterio que permita averiguar cuántas veces está la una contenida. en la otra. En otros términos; la ecuación [4,3] sólo es válida a condición de que, dada la unidad de longitud, se adopte una unidad de área que sea coherente con la referida ecuación. El profesor Perucca sostiene que la unidad de área tiene que ser, necesariamente, el área del cuadrado que tiene por lado la unidad de longitud, y da como razón el que con cuadrados se puede recubrir cualquier área plana sin dejar intersticios. Esta razón carece de valor, pues en la unidad de área lo que importa. es el tamaño y no la forma. La yunta, la hanegada, el pie cuadrado o la hectárea pueden tener formas cualesquiera. Por otra parte, si se admite la definición de coherencia propuesta por el Comité S. U. N., habría que prescindir del factor númérico en [4,3] y escribir:

y, con el centímetro como unidad de longitud, la unidad de área sería el centímetro redondo, o sea el área del círculo cuyo radio es un centímetro, cosa inadmisible porque es bien sabido que la unidad de área coherente con [4,3] es el centímetro cuadrado. La ley más general entre las que relacionan áreas con longitudes, es la que afirma que las áreas de dos figuras semejantes son proporcionales a sus dimensiones lineales. Esta ley, aplicada al círculo de radio r, se expresará así:
(A) ,....,(r)2

Es ésta una ley geométrica que tiene la peculiaridad de que contiene tan sólo dos cantidades directamente comparables, pues ambas son longitudes. Esto quiere decir que, al pasar de la relación de proporcionalidad: (l) ,....,(d) (entre cantidades) [4,2]

(entre cantidades).

a la ecuación entre medidas [4,1], queda determinado el factor de proporcionalidad, que resulta ser el número Te = 3,141592 ... En este caso particular, la ecuación no define ninguna unidad; cualquier unidad de longitud es coherente con ella.

Al pasar a la ecuación entre medidas se puede proceder de dos maneras: o se suprime el factor de proporcionalidad y se escribe: (entre medidas),

202

A ÁLISIS Dll\IE

SIONAL

xvrr.

ELECTROMAG ETISMO

203

con lo que la unidad coherente es el que hemos llamado centímetro redondo, o bien se impone convencionalmente otra unidad cualquiera. Si se conviene en que la unidad sea precisamente el centímetro cuadrado, las leyes de la Geometría plana exigen que el factor de proporcionalidad sea precisamente el número te, el mismo que se obtiene al hallar la razón entre la circunferencia y el diámetro. El razonamiento precedente es aplicable al área de la superficie esférica y al volumen que limita, con lo que llegamos a las siguientes conclusiones: El número rr figura en lo ecuación que da la longitud de cualquier circunferencia en función de su radio como consecuencia de una ley natural. N o hay en ello nada convencional. En cambio, su aparición en las fórmulas que dan las áreas o los volúmenes de ciertas figuras en función de sus dimensiones lineales, es el resultado de un convenio en la elección de sus respectivas unidades.

sidad, 1, de la corriente. En cambio, las medidas de e, fJ., D Y H cambian del siguiente modo: en = 4ne; fJ.n = fJ./47t [4,5]
Dn = 47tD; Hn = 47tH.

Para los efectos de la definición de unidades, hay que descartar la ecuación (d) porque es válida con unidades cualesquiera. Quedan, pues, cinco ecuaciones fundamentales a las que hay que agregar las siguientes definiciones: E _ f/Q; q - Q/V; 1 _ Q/t; i - LjS, que determinan las unidades de E, q, 1, i, si se imponen las unidades de longitud, de fuerza (o de masa), de tiempo y de carga eléctrica. Con esto, las ecuaciones (e), (a), (f), (e) y (b) determinan, respectivamente, las unidades de D, e, B, H Y fJ.. En resumen: para formar un sistema de unidades coherente con las ecuaciones de Maxwell, son necesarias y suficientes cuatro unidades básicas, una de las cuales ha de ser, necesariamente, de naturaleza eléctrica o magnética.

Desde nuestro punto de vista, al pasar de la relación de proporcionalidad entre cantidades a la ecuación entre medidas, siempre puede ponerse como factor de proporcionalidad (además de la constante universal o característica, si fuere necesaria) un número fijo, que puede ser el 47t u otro cualquiera. De aquí que, si bien no son válidos los razonamientos aducidos en pro de la racionalización, no haya inconveniente en admítirla. Fue cosa desdichada porque aumentó el embrollo, pero una vez admitida por acuerdo internacional, lo mejor es aceptarla. He aquí las dos maneras de escribir las ecuaciones de Maxwell, que tomaremos como fundamentales: No racionalizadas:
Dn
=

5.

Sistema de Giorgi.

enE

(a); (c);
BDn + -Bt

B = fJ.nHn div B = O (d) (e); rotE =--BB
Bt

(b)

[4,4]

div Dn = 47tq ro t Hn = 47tt . Racionalizadas: D
=

(f).

Puede definirse el sistema de Giorgi como un sistema de unidades <coherentes con las ecuaciones racionalizadas [4,4'], en el que se toman (Joma básicas el metro, el kilogramo y el segundo, y la cuarta unidad se fija con la condición de que la permeabilidad del vacío tenga por medida el número (unidades de Giorgi). fJ.o = 47t· 10-7 Para ver cómo esta condición determina la unidad de carga, que en este sistema se denomina culombio (O), basta tener presente que de la teoría de Maxwell se desprende la relación:

eE

(a);
(e);

B

= fJ.H

(b) (d) BB
Bt

[4,4']

div D = q rot H = i

divB=O (e); rotE = --

+

BD Bt

(f), donde e es la medida de la velocidad de la luz en el vacío. En el caso actual será:
1 e:o=--= 1

donde i representa la densidad de corriente y q la densidad de carga. Del examen de las ecuaciones [4,4] y [4,4'] resulta, inmediatamente, que las medidas de i, E Y B no se alteran por efecto de la racionalización. Lo mismo sucederá, evidentemente, con la carga Q y con la inten-

fJ.OC12

47t·

10-7C12

204

.ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISl\lO

205

donde el = 2,9979· 108 ~ 3· 108 es la medida de la velocidad de la. luz en metros por segundo. Aplíquese ahora el teorema de Gauss para, mediante la ecuación [4,4' (c)] hallar el flujo que, procedente de una carga Q, atraviesa una. superficie esférica de radio r que tiene su centro en la carga. Será: [5,1J y, a beneficio de (a) resulta: E
=

Como resultado de la controversia, los defensores de la racionalizacíón de 'Cantidades afirman que el símbolo 1t que figura en las ecuaciones del electromagnetismo no es un número «puro», sino que representa la medida de la cuarta parte del ángulo sólido completo cuando se toma como unidad el esterradián. Así, de [5,4] deducen: QT-l [H] = -= LT-IQ . sr-1 [5,5] L . sr <donde sr es el símbolo del esterradián. Es fácil demostrar que tal interpretación del símbolo rr es inaceptable. En efecto; en el campo magnético engendrado en lo interior de un solenoide ilimitado ocurre que: H = nljl [5,6] <donde n es el número de espiras por unidad de longitud. De esta expresión, en la que no figura 71", se deduce: [H] = LT-IQ [5,7] que es incompatible mensión nula. con [5,5]. Esto prueba que el símbolo ha de tener di-

--.:Q,--47t1::r2

[5,2}

y la fuerza que actúa sobre una carga Q' colocada a la distancia r de Q valdrá: [5,3}

1t

que es la ley de Coulomb racionalizada y determina, por coherencia, el culombio. Con esto, las ecuaciones [5,2] y [5,3] dan las unidades deD y E, respectivamente, y la unidad de corriente, que se denomina. amperio (A), resulta de la definición: 1 = Q/t. Aplicando el teorema de Stokes a la ecuación [4,4' (e)], se obtiene para. el poder imanador engendrado por una corriente rectilínea e indefinida. la ecuación: H = I/27tr, [5,4} que determina la unidad de poder imanador, para la que se ha propuesto el nombre de lenz (L). La unidad de intensidad o inducción magnética se denomina tesla (T) y e~tá definida por la ecuación [4,4' (b)], según la cual en todo punto del vaClOen que haya un poder imanador H habrá una inducción magnética: B = 47t· 10-7H (u. Giorgi).

-6. Sistemas cegesimales. Suele afirmarse que los sistemas cegesimales utilizan tan sólo tres unidades fundamentales: el centímetro, el gramo y el segundo, Haremos ver que no es así, sino que, como sucede en el sistema de Giorgi, siempre :se impone una condición que determina la cuarta unidad. Los sistemas cegesimales, que se usan todavía en muchos libros de Física teórica, son tres: el electrostático, que representaremos por CGSE, el magnético (CGSM), y el electromagnético o mixto que también se llama 'Sistema de Gauss. Los dos primeros son coherentes con las ecuaciones de Maxwell no racionalizadas, mientras que el sistema de Gauss es incoherente, por lo que trataremos de él más adelante. En el sistema CGSE se impone la condición de que la permitividad del vacío tenga por medida el número:
En

= 1

(u. CGSE),

[6,1]

(Jon lo que la ecuación de Coulomb no racionalizada: ~as demás unidades de este sistema, tales como el ohmio, el faradio, el henrio y el uieber se obtienen por coherencia con las ecuaciones de definición de las respectivas magnitudes. [6,2]

206

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

xvrr.

ELECTROMAGNETISMO

207

determina, por coherencia, la unidad de carga, que ha recibido el nombre de franklin (Fr). En el sistema CGSM, la cuarta unidad está fijada por la condición de que la permeabilidad del vacío tenga por medida el número
fln

=

1

(u. CGSl),

[6,3J

con lo que queda determinada la cuarta unidad básica y, con ella, todas las unidades derivadas. Como, en general:
efl

=

que nos dice que el oersted estará realizado en cualquier punto del vacío que diste un centímetro de. una corriente rectilínea e ilimitada cuya intensidad valga medio biot. Como, en general, B = u.H; Y en el sistema que estamos considerando la permeabilidad del vacío ha de valer 1, la unidad de inducción o intensidad magnética, que se denomina gauss (Gs), estará realizada. en cualquier punto del vacío donde el poder imanador valga 1 Oe. La unidad de flujo de inducción se llama maxwell (Mx) y estará. realizada en todo punto de un medio cualquiera donde la inducción valga 1 Gs. 7. Factores de conversión.

l/e}
:::::

y en los sistemas cegesimales e = 2,99796' 1010 dad del vacío tendrá por medida:
1

3· 1010, la permitivi-

(u. CGSM).

[6,4)

En este último sistema se ha dado el nombre de biot (Bi) a la unidad de intensidad de corriente. La unidad de carga no tiene nombre; en atención a su fórmula dimensional se representa por el símbolo Bi X s. Para hallar la relación entre el franklin y el Bi X s, basta recurrir a la fórmula dimensional: [6,5} de la que se deduce:
1 Bi X s ( 1 Fr

Puesto que el sistema electrostático y el magnético son ambos coherentes con un mismo sistema de ecuaciones fundamentales, y hemos visto que se requieren cuatro unidades básicas, la relación entre las unidades de una magnitud cualquiera se obtendrá a partir de la correspondiente fórmula dimensional completa, esto es, en una base formada con cuatro magnitudes dimensionalmente independientes, que podrán ser la longitud, la masa, el tiempo y la carga eléctrica. Además, como las unidades de las tres primeras no cambian, bastará tomar en consideración el exponente de Q en la fórmula dimensional. Así, de
[H]

= L-1T-1Q

)2=

en (u. CGSE) en (u. CGSM)

se deduce que la mudad de poder imanador en el sistema electrostático, que representaremos por el símbolo Frjcm· s, está dada por:
1 Frjcm' s 1 Fr 1 Bi· s
=-~----

1

1 3· 1010

y, en virtud de [6,1] y [6,4],
1 Bi X s = e Fr ,...., 1010 Fr. 3·

1 Oe

e

[7,1]

., Para o~tener las urii~ades derivadas hay que recurrir a alguna ecuacion que ligue la magnitud que se considere con otra cuyas unidades hayan sido ya definidas. Tratemos, por ejemplo, de hallar la unidad depoder imanador, que en el sistema CGSM se denomina oersted (Oe). En ~l sistema no racionalizado, el poder imanador engendrado por una, corriente rectilínea ilimitada está dado por: H¿
=

Análogamente, como el potencial eléctrico tiene por fórmula dimensional:

21/r,

la unidad magnética será e veces menor que la electrostática. Con esto queda en claro una paradoja que ha llevado de cabeza a los físicos. No se comprende el que la razón entre dos unidades de una misma magnitud, que son cantidades homogéneas, venga expresada en función de la velocidad de la luz en el vacío. Resulta paradójico, por ejemplo,

208

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVII.

ELECTRO MAGNETISMO

209

el que la relación entre las dos unidades de carga, el Fr y el Bi . s, que debiera ser un número, resulte ser igual a una velocidad. Todo consiste en que las condiciones arbitrarias que fijan la cuarta unidad se han elegido de tal modo que la referida relación sea igual al número que mide dicha velocidad en el sistema CGS. El problema de hallar los factores de conversión se complica cuando se trata de pasar de los sistemas cegesimales al sistema de Giorgi, pues como este último es incoherente con las ecuaciones no racionalizadas no se pueden aplicar las fórmulas dimensionales. Por esta razón, conviene efectuar el paso en dos etapas. Primero, de un sistema CGS, el CGSM, por ejemplo, al MKSC no racionalizado, y finalmente, al sistema de Giorgi, teniendo presente que el culombio no se altera al racionalizar. El primer paso se reduce a hallar la razón entre el Bi· s y el culombio. Recurriremos nuevamente a la fórmula dimensional:

su símbolo puede ser erg/Bi . s, y resulta: 1V
=

108 erg/Bi : S.

La fórmula dimensional de la intensidad eléctrica es:
[E]
=

LMT-2Q-1

y sus símbolos pueden ser: N/C en el sistema de Giorgi y din/Bi' s en el CGSM. Con esto: 1 N/C
=

10 dín/Bi : s ~
c

6

3. 104

1

din/Bi·

S.

La unidad de inducción magnética en el sistema CGSMes el gauss (Gs). En el sistema de Giorgi es el tesla (T). Como la fórmula dimensional es: la cual, recordando que:
e:n

= 1/c2

(u. CGSM) (u. MKSC),

[B] = MT-1Q-1,

resulta: 1T

e:' n = 1/10-7c12

= 104 Gs,

conduce a:
e:n e:' n =

( 1 cm
1C

1m

1 kg )-3 ( )-1 (

Ig

1C

)2
[7,2]

1 Bi . s '

de donde:

de modo que un tesla es lo mismo que un miriagauss. Las unidades del flujo de inducción, <1>, son el weber (Wb) en el sistema de Giorgi y el maxwell (Mx) en el CGSM. Como:

= 10-1 Bi . S.

será: Una. vez hallada la razón entre el culombio y el Bi· s, se pueden hallar los factores de conversión para todas las unidades que no se alteran por la racionalización sin más que aplicar las respectivas fórmulas dimensionales. Así, de: [1] = T-1Q se deduce: 1 A = 10-1 Bi, por lo que el biot se puede llamar decanvperio, La unidad de potencial en el sistema de Giorgi es el voltio. En el sistema CGSM carece de nombre, pero como la fórmula dimensional del potencial es: 1 Wb
=

108Mx.

Los precedentes factores de conversión valen tanto para el sistema MKSM no racionalizado como para el sistema de Giorgi. En el caso de los vectores D y H hay que recurrir a las ecuaciones [4,5]. Como: [D] = L-2Q, los símbolos de sus unidades en los sistemas no racionalizados podrían ser: (C/m2)n y Bi . s/cm2, con lo cual:

ANÁLISIS

DIMENSIONAL. --

14

210

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVJI.

ELECTROMAGNETISMO

211

y, en virtud de [4,5], teniendo presente que las medidas están en razón inversa de las unidades, la. unidad de Giorgi, valdrá: 1 C/m2
= 47t •

10-5 Bi . s/cm2•

Desde luego, aquellas ecuaciones en que sólo entran magnitudes de una clase, eléctricas o magnéticas, quedarán inalteradas. En cambio, toda ecuación que, como la de Laplace: t = BIl, contenga ambas especies de magnitudes, tendrá que ser modificada. Esta ecuación es válida con cualquier sistema coherente, por ejemplo, con el CGSM, en el que 1 se mide en biots y B en gauss. Si se quiere medir 1 con otra unidad, habrá que introducir un coeficiente parásito que se denomina constante electromagnética, y:

Del mismo modo, para el poder imanador:
[H]

= L-IT-IQ

se obtiene:
1 (A/m)n = 10-3 Oe, y 1 Alm =
47t·

10-3 Oe,

f

=~

y

Bll.

o bien, si se adopta el nombre lenz (L) para la unidad de poder imanador en el sistema de Giorgi: 1 L = 47t • 10-3 Oe.

En el sistema de Gauss hay que medir 1en Frls, y como: 1 Bi será y
= =

e Frls,

8. Sistema de Gauss.
De las ecuaciones del campo electromagnético escritas en la forma [4,1] puede decirse que son correctas porque en ellas no se ha suprimido ninguna constante indispensable ni añadido ninguna superflua. También los dos sistemas CGS, el eléctrico y el magnético, merecen ser calificados de perfectos porque ambos son coherentes con las referidas ecuaciones. Lo mismo puede decirse del sistema de Giorgi, pues la raoíonalización consiste en introducir el factor 47t en algunas ecuaciones, lo cual, si bien complica inútilmente el problema de hallar los factores de conversión, no altera la estructura dimensional. No puede decirse lo mismo del sistema de Gauss que, por desgracia, es el que se utiliza en casi todos los libros de Física teórica. Este sistema es un híbrido en el que las magnitudes Q, p, 1, i, E, D, e, se miden con las unidades del sistema electrostático, mientras que las B, H, <I> ¡J., y se miden con las del sistema magnético. Por eso se llama sistema"mixto. Es, pues, un sistema incoherente con las ecuaciones que hemos llamado correctas y, para poder utilizado, es preciso introducir en las ecuaciones coeficientes parásitos que las desvirtúan totalmente. Es de esperar que, con la adopción del sistema de Giorgi, desaparezcan estos inconvenientes, pero entre tanto no hay más remedio que saber cómo han de escribirse las ecuaciones del electromagnetismo para que sea viable el sistema de Gauss.

e, y la ley de Laplace se escribirá así:

f

= ~

e

Bll.

Por este mismo procedimiento se demuestra que, para poder utilizar la unidades de Gauss, hay que escribir las ecuaciones de Maxwell en la forma: Dn=E B =Hn div Dn = rot Hn = o sea: div E= rot B =
47tp 47tp

div H = O i

47t -

c

aE + -at

rot E =--

1 e

aB

at

,
[8,1]

div B = O i
c

47t -

aE + -at

rot E=--

1 e

-at

aB

Aparentemente, se ha logrado una simplificación en las fórmulas, cosa muy del agrado de los matemáticos, que explica el éxito del sistema de Gauss. Desde el punto de vista físico, la simplificación tiene el inconveniente de que confunde D con E y B con H. Pero lo más grave es que,

212

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISMO

213

en lugar de las dos constantes características del vacío, una de carácter eléctrico, Ea, y otra de naturaleza magnética, (.Lo, aparece una tan sólo, la e, que es de índole mecánica. Este escamoteo es causa de que muchos físicos se obstinen todavía en que bastan tres unidades básicas, las tres mecánicas. En el sistema de Gauss se imponen a las unidades básicas no una, sino dos condiciones, a saber:
EO

=

1;

(u. Gauss),

[8,2]

y como, según la teoría de Maxwell-Hertz, la velocidad de propagación de las ondas electromagnéticas en el vacío está dada por:
e

= l/VEof1.o,

Admitió que los metros y los relojes se comportan automáticamente de acuerdo con ellas y dio por supuesto que la invariancia de la velocidad de la luz era un fenómeno natural, y no consecuencia del empleo de relojes contraídos y de relojes amañados. No es aventurado afirmar que si Lorentz no hubiese adoptado en mala hora el sistema de Gauss, tendríamos una teoría de relatividad libre de las paradojas que aparecen en la teoría de Einstein y que, muy probablemente, habría contribuido mucho más eficazmente al progreso científico. Pero siempre es tiempo para abandonar el mal camino, y cuanto antes mejor. Como dice Stratton (72), refiriéndose al sistema de Gauss: «cuanto antes se deponga al viejo favorito, tanto mejor para poner fin a una fuente innecesaria de confusiones».

[8,3]

ningún sistema cegesimal podrá ser coherente con esta ecuación y satisfacer las condiciones [8,2] sino que, dado el centímetro, habrá que elegir la unidad de tiempo de modo que la medida de la velocidad de la luz esté dada por el número l. Para que sea viable el sistema de Gauss, hay que introducir en [8,3] un coeficiente parásito, e, con lo que queda reducida a la identidad e = c. Como se ve, el sistema de Gauss escamotea, por arte de birlibirloque, una de las más importantes leyes naturales. La desdichada adopción del sistema de Gauss ha tenido fatales consecuencias para la Física teórica. En los fenómenos debidos a las acciones mutuas entre corrientes e imanes interviene tan sólo el movimiento relativo, lo que exige que las ecuaciones no se alteren al cambiar el sistema inercial. Por tanto, si las ecuaciones se escriben a la manera de Gauss, será preciso, cada vez que se cambia de sistema inercial, alterar las unidades de longitud y de tiempo de manera que la medida de la velocidad de la luz sea igual al número parásito e que figura en ellas. Ésta es, sin duda, la razón por la que Lorentz se vio obligado a introducir el tiempo local en sus ecuaciones de transformación y, con gran acierto, lo consideró. como un artificio matemático que no tenía más objeto que lograr la invariancia de c. Desde nuestro punto de vista, el artificio de Lorentz debe atribuirse al propósito de cambiar la unidad de longitud y de sincronizar los relojes de modo que la medida de e resulte inalterada, y hemos demostrado (71) que esto se logra gracias a la contracción de los metros, que es un fenómeno natural, y a maniobras hechas con los relojes. Como es sabido, Einstein tomó las ecuaciones de Lorentz como base de su teoría.

9.

Discriminación de las dimensiones del espacio.

Las magnitudes E, D, B Y H son vectores, por lo que puede haber ventaja en distinguir las tres dimensiones del espacio al formar la base. De la ecuación vectorial [1,1] se deduce para cada una de las componentes de E: Ei y será:

/;. =Q

i

=

1, 2, 3,

Para hallar las dimensiones de las componentes ecuación: div D = q,

de D, partiremos

de la.

donde q es la densidad de carga en el punto considerado. Así resulta:

La fórmula dimensional de la permeabilidad

eléctrica resulta ser:

La ley de Laplace: f=lll\B da, para los componentes de la fuerza:

de donde:

214

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISMO

215

De la ecuación de Maxwell: rot H = 1, en que i es la densidad de corriente en el punto considerado, resulta:

de convenios, pero si nos atenemos al significado de los vectores By H, procedería atenerse a las siguientes definiciones: Imanación: M _1_

BfLoH

H

[M] [M']

=

L-IT-IQ

aHí -aXi
y como: se tiene:

-

aHí -aXí

=~J.:'

.

fLo

en vez de: M'

B-

= MT-IQ-l.

El momento de un dipolo magnético rígido se definirá como el vector que, multiplicado vectorialmente por B, es igual al par de fuerzas, O, que actúa sobre el dipolo al ser colocado en un campo magnético uniforme: Momento magnético: O - [mmB] en vez de: O
[mm] [m' m]

Las permeabilidades e: y fL son tensores que, en medios isótropos, degeneran en escalares. Pero en el caso de fL, cada elemento del tensor conserva su dimensión. Como Bt = fLtHt, será:

= L2T-IQ = L3MT-IQ-l.

[m' mH]

10.

Magnitudes secundarias.

Los factores de conversión de las magnitudes secundarias se obtienen fácilmente a partir de sus fórmulas de definición.

Se emplean en Electromagnetismo gran número de magnitudes secundarias, definidas convencionalmente mediante ecuaciones entre medidas. A continuación damos una lista de las más importantes, con su ecuación de definición y su fórmula dimensional: Potencial eléctrico: grad V _ Capacidad: O _ E

11.

Otros sistemas dimensionales.

!L
V eaE [P]
=

Polarización eléctrica: P¿ = D Momento eléctrico: me . . dV Resiste ncia: R =-Ql

L-2Q

[me] = LQ

-dI

Fuerza electromotriz: F - /).V -

IR

[F] = L2MT-2Q-l

. ., F Au t orodUCClOn: L = - --dIjdt
Hay discusiones acerca de cómo debe definirse el momento de un imán y las magnitudes con él relacionadas. La polémica es baldía porque se trata

Nuestras normas nos han conducido a un sistema de fórmulas dimensionales que puede llamarse clásico, porque coincide con el usado por los fundadores del Análisis dimensional, entre los que citaremos por vía de ejemplo a Jeans y a Buckingham. Pero, desde los orígenes de las teorías eléctricas, se suceden los intentos de referir las magnitudes electromagnéticas a una base constituida por magnitudes mecánicas exclusivamente. La cosa empezó con Gauss (1840), que trató de fundir en uno solo los sistemas electrostático y electromagnético, siguió con Hertz (1890), y continúan apareciendo nuevos sistemas con una base de tres magnitudes mecánicas a los que cada autor atribuye determinadas ventajas. Entre los más modernos citaremos los de Apraiz (73), Dingle (34), EsnaultPelterie (74) y Berger (75). En lo de mutilar la base hay mano libre, pues se puede atribuir a cualquier magnitud electromagnética, a la carga eléctrica, por ejemplo, la fórmula dimensional que cada uno tenga por conveniente, sin que ello conduzca a ningún absurdo. Pero los sistemas así obtenidos son ineficaces, porque al mutilar la base es posible formar monomios que en apariencia tienen dimensión nula y en realidad no, lo que acarrea una imprecisión en el resultado, según hemos puesto de manifiesto con numerosos ejemplos. En el sistema electrostático se despoja de su dimensión a la permeabilidad eléctrica, D y E resulten homogéneos. Resulta así para la carga la fórmula:

216

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVlI.

ELECTROMAGNETISMO

217

Hertz propuso un sistema en el que: [e] = [¡;.] = L-IT, lo que obliga a introducir un coeficiente parásito en [2,5]. En las innovaciones recientes, suele suprimirse la constante electromagnética, por lo que sólo hay libertad en la fórmula dimensional de una magnitud. He aquí algunos ejemplos: Apraiz Esnault-Pelterie Berger . .. . [Q] = LMT-I (ímpetu) [e] = 1, [Q] = L3/2M1/2T-I [Q] = L3.

12.

Condensador plano.

Con los datos: S (área de cada armadura), d (distancia entre las mismas), e (permeabilidad del dieléctrico), y O (capacidad), pueden formarse dos monomios pi:

o
L M

S 2 O O O -1 - 1/2

d 1 O O O 1 1 -1

E

T
Q

-2 - 1 2 2 1 O

-3
2 2 1 O

ni n2

Reemplazando en las fórmulas dimensional es completas de los § § 3 Y 4 [Q] por una fórmula dimensional mecánica cualquiera, puede el lector formar cuantos sistemas dimensionales quiera. Todavía quedan físicos que opinan que las dimensiones dan la esencia de las magnitudes, y en esta creencia se basan para afirmar que sus respectivos sistemas son privilegiados. Así, Berger atribuye gran importancia al hecho de que, con sus normas, la tensión eléctrica, o potencial, tenga la misma dimensión que la tensión mecánica, y Apraiz afirma que intensidad de una corriente es la misma cosa que una fuerza, y atribuyendo al culombio la masa 109 gramos, llega a la conclusión de que un amperio vale tanto como la décima parte de una dina. A todas estas proposiciones cabe objetar que, si la fórmula dimensional completa nada dice respecto de la esencia de las magnitudes, menos información se logrará todavía con bases caprichosamente mutiladas. El sistema propuesto por Dingle merece comentario aparte. Partiendo de la hipótesis de que las dimensiones han de deducirse de los métodos de medida, atribuye a la carga la misma dimensión que a la fuerza, con lo que resulta, según se ve fácilmente: [E] = L-IMT-2. Supone luego que el vector H tiene dimensión nula (si fuera consecuente con su método debiera darle la fórmula dimensional MT-3) y, sin explicar cómo, saca la consecuencia de que la permeabilidad magnética ha de tener como fórmula dimensional [¡;.] = M-ITS, con lo cual deduce: [E¡;'] = L-IT. Es sabido que, en todo sistema coherente, el producto E¡;' es igual a la inversa del cuadrado de la velocidad de la luz. El resultado a que llega Dingle es, por consiguiente, inaceptable y ello basta para desacreditar su método basado en la Filosofía operacional.

eS O=-cp
d

( ~).
eS .
d

Si los planos son ilimitados, la función desconocida tomará el valor correspondiente a d2/S = 0, y, salvo un factor numérico, resulta: 0=

Además, el Análisis dimensional permite afirmar que en condensadores planos geométricamente semejantes, aunque tengan dimensiones finitas, la capacidad es proporcional aSid.
Con la base mutilada, cualquiera que sea la fórmula dimensional que se a.tribuya a una de las magnitudes eléctricas, pueden resultar monomios espurios. Si fuera lícito hacer, por ejemplo, [E] = LOMoTo, como pretenden, entre otros, Bridgman y Esnault-Pelterie, hubiera resultado

y el Análisis dimensional no permitiría

averiguar

cómo O depende de

E.

13.

Energía potencial de las cargas eléctricas.

Para una esfera de radio r, uniformemente cargada con una densidad de carga q, en un medio de permeabilidad e, el Análisis dimensional con la base completa da, para la energía potencial:

218

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

.

xvrr.

ELECTROMAGNETISMO

219

que está de acuerdo con el valor que se obtiene al calcular dicha energía utilizando la ley de Coulomb (76). Con el sistema dimensional propuesto por Dingle resulta:

15. Campo de un dipolo eléctrico.
Un dipolo está constituido por dos cargas iguales y de signo contrario, Q y - Q, que ocupan sendos volúmenes cuyas dimensiones lineales son muy pequeñas en comparación con la distancia, l, que los separa. Tómese como eje polar la recta que une ambas cargas, y como origen el punto medio del segmento l. El potencial en un punto dependerá de sus coordenadas polares, r, IX, de la permeabilidad del medio, de Q y de l. Con estas magnitudes resultan los siguientes monomios pi:

+

solución que contiene el monomio espurio efqr.

14. Inercia de la electricidad.
7t

Sea una carga, Q, distribuida en una esfera de radio r. Al comunicarIe una velocidad, v, se crea un campo electromagnético, con el consiguiente consumo de energía. Todo pasa como si la carga poseyese una masa, m, cuyo valor dependerá de las permeabilidades, e Y fL, o lo que es lo mismo, de e y de la velocidad de la luz, e:
m
L Q O O O 1 -2 e
e:

l-

Q'
-

Ver

7ts

=

IX,

y habrá de ser:
V

=

JL er

cp (~,

r

IX)'

r 1 O O O 1

M T
Q
1tl

O 1 O O 1

1 -3 O - 1 2 - 1 2 O 2 1

Para puntos muy alejados, V ha de ser proporcional a l, pues duplicar la distancia entre las cargas equivale a poner dos dipolos, uno a continuación de otro. Por tanto: V
=

Ql -1j¡(1X). er2

w=-

v
e Q2

m=G--. 2

De la función 1j¡(1X)se puede afirmar que ha de ser máxima para IX = O, Y que 1j¡(1X)= -1j¡(7t - IX); 1j¡(7t/2) = O. La solución completa, para i < < r, es:
V = -r
1 O O 1 1

c e:r

Con el sistema dimensional de Apraiz resulta:

Ql cos er2

IX.

m
L

Q 1 1 - 1 -2 - 1

e

e:

M T
1tl 1t2

O 1 O 1 O

1 -1 1 O O - 1 2 1 1 1

16. Electrómetro de Lippmann.
Según la teoría de Helmholtz, entre el mercurio y un electrólito se forma una capa eléctrica doble con un salto de potencial (fuerza electromotriz) VO' A dicha capa corresponde una capacidad por unidad de superficie, que representaremos por k. En el electrómetro capilar se agrega a Vo el potencial que se trata de medir, y se determina la dislocación, l, que el cambio !1cr experimentado por la tensión superficial determina en el menisco de mercurio. En el valor de l influirá, además, el peso específico del mercurio, w = pg, y el radio, r, del capilar.

y aparece el monomio 1t2 = ce:r/Q, que es espurio porque tiene dimensión no nula en la base completa. Estos ejemplos bastan para probar que deben desecharse todos los sistemas e~ que, se toma una base de tres magnitudes mecánicas para representar las dimensiones de las magnitudes electromagnéticas.

220

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISMO

221

Si se aplica el Análisis dimensional a todas las magnitudes mencionadas, se llegará a un resultado erróneo, porque entre ellas no hay una, sino varias relaciones, a saber: l.a El cambio que experimenta la tensión superficial está determinado por el potencial aplicado, V, y por la capacidad por unidad de superficie, k, pues ambas magnitudes determinan la densidad de carga acumulada en la superficie. El Análisis dimensional da:
D,.cr L O 1 k V

Al resolver este problema hemos tenido presente la regla del § 4, capitulo VII. según la cual sólo se deben tomar en consideración cada vez las magnitudes de las que se pueda afirmar que una de ellas es función de las restantes. EsnaultPelterie trata simultáneamente las cuestiones l." y 2.", con lo que llega a la. expresión:

que es inadmisible.

17.

Densidad de energía en el campo electromagnético.

-4
1

2
1

M T
Q
1'1

-2
O
1 -

2 -2 2 - 1
1

-2

El campo eléctrico en cualquier punto del espacio queda definido por el vector E. El medio intervendrá por su permeabilidad y, posiblemente, por la velocidad de propagación de la luz. Para averiguar cómo depende la densidad de energía de las referidas magnitudes se procede como sigue: [16,1]
L M
Ue

~cr =

k V2~ ( ~).

E
1 1 -

e:

e
1

1 1

-3
1

O
-1

2.a El cambio ~a provoca un cambio ~p en la presión del mercurio dado por: ~p= 01~a

T Q
1'1

-2
O
1

-2
1 -

2
2
1

O O

-2
=

r

[16,2]

ue

01€E2.

3.a Este cambio de presión es causa de que el menisco experimente una dislocación que depende del peso específico, w:

Para el campo magnético se procede de modo análogo:
Um

H
1

¡.t.
1 1

e
1

t-; O2-,

~p
W

[16,3]

L M

-1 1

O
-1 1

O
1

T Q
1'2

-2
O
1
Um

O

-2
1

O O

Combinando las expresiones [16,1,2 y 3] resulta: l= O~
,

-2

=

02¡J.H2.

rpg

V2 (~). ~ V

o

La teoría da 01 18.

=

O2 = 1/2.

La teoría completa (véase, por ejemplo, Palacios) (77), conduce a:
~a

Ondas electromagnéticas.

V = --- k V2 ( _0__ 2

V

1

)2
'

y, por tanto,

Según la teoría de Maxwell, la luz está formada por ondas electromagnéticas en las que los vectores E y H, que coexisten en todo punto alcanzado por las mismas, experimentan cambios periódicos, que se propagan de un modo análogo a las oscilaciones acústicas en un medio elástico. Además, las ondas electromagnéticas ejercen una presión al reflejarse

222

ANÁLISIS

DIl'dENSIONAL

XVII.

ELECTROMAGNETISMO

223

sobre cualquier pared conductora. Estos conocimientos rudimentarios de la teoría electromagnética de la luz, bastan para hacer algunas predicciones con auxilio del Análisis dimensional. a) Relación entre E y H. Entre estos dos vectores coexistentes ha de haber una relación que sólo puede depender de las permeabilidades e: y ¡.L del medio. El Análisis dimensional conduce inmediatamente a: [18,1J Esta relación pone de manifiesto que cualquier otra magnitud observable en la radiación ha de depender de E, e: y ¡.L.
Basta discriminar las tres dimensiones del espacio para poder deducir que los vectores E y H han de ser perpendiculares entre sí. En efecto; si se toma el eje Xl en la dirección de H, será H2 = Ha = O, Y la componente El habrá de calcularse con el siguiente cuadro, en el que figuran los exponentes dimensionales obtenidos en el § 4. El LI L2 L3 M 1 O O
1

d) Densidad de la energía. Como la densidad de energía tiene la misma dimensión que la presión, bastará cambiar el factor numérico en [18,3]:

EH
U=04--'

c

[18,4]

e) Inercia de la luz. El que las ondas electromagnéticas sean capaces de ejercer una presión revela que poseen ímpetu, y todo pasa como si en cada punto de la onda hubiese una densidad de masa, p, dada por:
p

= ¡(E, H,

e)

=

Os

EH
-3-' C

[18,5]

La comparación de [18,4] y [18,5] da:

HI 1 O O O
1 1

e -1

fl. 1
1 1 1

por lo que, a una energía radiante W, corresponderá una masa inercial:

1 1 1

T
Q
7t1

-

m=--¡;2'

W

[18,6]

-2
1

-

2 O 2 -2
O O

O

O

pues la teoría completa conduce a 06 = l. Esta relación ha sido generalizada por Einstein a todas las especies de energía. 19. La radiación térmica como fenómeno ondulatorio.

Al tratar de formar un monomio pi, resultan ecuaciones incompatibles, lo que significa que El es independiente de HI, y como El = O si HI = Hg = H2 = O, habrá de ser El = O aunque HI O.

*

b) Velocidad de propagación. Por lo que acabamos de decir, habrá de ser: e = ¡(E, e, ¡.L), y al aplicar el Análisis dimensional resulta:
2 c=--.

O

[18,2]

~ A beneficio de [18,1 y 2], cualquier magnitud observable en la radiación podrá ponerse en función de E, H Y c. e) Presión de la radiación. Con las magnitudes p, E, H Y e, sólo puede formarse un monomio pi, por lo que el valor de la presión será: p= 03--,

Cuando ya Planck había descubierto el mecanismo de emisión de .l~ e~ergía radiante e introducido su constante de acción, aplicó Jeans (6) el Análisis dimensional a la radiación térmica apoyándose en la teoría electromagnética e ignorando la existencia de dicha constante. Supuso que la producción de las ondas electromagnéticas era debida a la emisión de electrones y trató de ~veriguar el valor de la energía u'J...d'J..., correspondiente al intervalo d'J..., en función de la temperatura. Hizo intervenir en el problema la constante de Boltzmann (que él llama constante de los gases perfectos), la masa, m, y la carga, e, del elec~rón, y las constantes eo y e del vacío. Aplica correctamente el Análisis dimen.slOn~1 con una base de cinco magnitudes, L, M, T, 6 y e, y obtiene tres monomios pl:

k6
7t1

= mc2;

7t2

=

'J...k6e -e-2-;

EH
c

[18,3]

Justifica a su modo el prescindir del primero, y logra así deducir las leyes de Stefan y de Wien.

224

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVlI.

ELECTROMAGNETISMO

225 con las

Desde luego, este trabajo no tiene más que interés histórico, pues se sabe ahora que en las leyes de la radiación térmica no intervienen para nada ni la masa ni la carga del electrón, y que para su estudio hay que recurrir a la teoría cuantista. De todos modos, el artículo de 3eans puede ponerse como ejemplo de aplicación del Análisis dimensional de modo irreprochable antes de que hubiese sido enunciado expresamente el teorema de pi. También Bridgroan (22) abordó el problema de la radiación térmica prescindiendo de la hipótesis de los cuantos y limitándose a buscar la ley de Stefan, esto es, la relación entre la densidad integral de la energía, u, y la temperatura absoluta. Plantea la cuestión en los mismos términos que 3eans, pero afirma que «se llega al mismo resultado haciendo igual a 1 la permeabilidad eléctrica del vacío». Como esta afirmación está en contra de nuestra tesis, conviene examinar la solución hallada por Bridgman. Debemos observar, ante todo, que no hay inconveniente en atribuir a e: el valor 1, pues ello equivale a elegir una unidad eléctrica y formar con ella y tres unidades mecánicas un sistema coherente, que puede ser el electrostático cegesimal. Lo que no debe hacerse es mutilar la base privando a e: de su dimensión. Esto es lo que hace Bridgman, y con el siguiente cuadro dimensional: u L M -2 O 1 O 1 1 e 1 O - 1 O O -2 m O 1 O O O -1 e 3/2 1/2 -1 O 6 O -4 1 6 O O O 1 k 2 1 -2 -1 -4 1

tema electrostático cegesimal y con el de Giorgi, ambos coherentes ecuaciones fundamentales. Sea: 6 = 1000oK; u = 1,62· lQ-3 erg/cm3 = 1,62· 10--43/m3 k = 1,38· 10-16 erg/oK = 1,38· 10-23 3/oK. e = 4,80· 10-10 u· e . e = 1,60· 10-19 C. En el sistema electrostático resulta:
71:1

= 8,65· IQ-S

y en el de Giorgi:
71: 2

= 7,49· 10-38.

20. Energía emitida por un dipolo eléctrico.
El momento eléctrico, p = Ql, de un dipolo ejecuta oscilaciones sinusoidales con una frecuencia v. Se quiere calcular la energía, W jt, emitida por unidad de tiempo en un medio definido por las constantes e, E. El Análisis dimensional conduce a: W t El cálculo completo da: 0= 4 -w.
3

T
6
71:1 71:2

obtiene los monomios
71:1

=

ue6 k464;

71:2

=

--o

k6 mc2

A continuación, y mediante razonamientos prescinde de 71:2 y da como solución:
U =

extraños al Análisis dimensional,

k464 0--6-,
e

[19,1]

con lo que pretende haber deducido la ley de Stefan. Desde luego, la ecuación hallada por Bridgman es errónea, pues la carga del electrón no figura para nada en la constante de Stefan, según puede verse en la ecuación [3,1] del capítulo XVI. Pero no hace falta conocer la ley exacta para poder afirmar que el resultado de Bridgman es inadmisible, pues el monomio 71:1, único que aprovecha, no tiene dimensión nula, es un monomio pi espurio. En efecto, su fórmula dimensional en la base completa es:

En confirmación de este aserto, hagamos ver que 71:1 toma distintos valores según sea el sistema de unidades que se utilice. Hagamos la prueba con el sisANÁLISIS DIMENSIONAL. ~

15

CAPíTULO XVIII
MECÁNICA RELATIVISTA

1.

Las magnitudes de la Mecánica relativista.

Suele afirmarse que Einstein ha modificado las ideas del tiempo y del espacio fundiéndolas en una entidad superior, el espacio-tiempo o universo de Minkowski, de donde podría inferirse que tiempo y espacio son, para los fines de la Mecánica, una misma cosa y que, en consecuencia, debieran tener una misma dimensión y ser medidos con una misma unidad, por ejemplo, el segundo. No entraremos aquí en discusiones metafísicas (25), que son ajenas a nuestro propósito, y nos limitaremos a examinar, desde nuestro punto de vista, las magnitudes usadas en Mecánica con el solo fin de averiguar si procede o no modificar su fórmula dimensional. Bastará, para ello, que consideremos las magnitudes primarias y las leyes fundamentales, pues ellas son las que determinan el sistema dimensional. Las magnitudes primarias de la Mecánica clásica son la longitud, el tiempo, la masa, la fuerza y la energía. Los postulados en que nos hemos basado para establecer los criterios de igualdad y de suma se refieren a cuerpos en reposo con relación a un sistema de referencia del que forma parte el observador. La cosa cambia cuando se trata de comparar entre sí cantidades que se refieren a cuerpos animados de distinta velocidad. En tal caso, el crite rio de igualdad, que era obvio cuando ambos cuerpos estaban en reposo relativo, necesita ser postulado cuando uno de ellos se mueve con relación al otro, pues no es evidente, por ejemplo, el que dos cuerpos que se mueven de distinto modo tengan masas equivalentes cuando sus efectos

228

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVITI.

MECÁNICA RELATlVlSTA

229

sobre un tercero sean iguales, y lo mismo cabe decir de las distancias y de las duraciones. En la Mecánica clásica se admitía tácitamente que tanto las longitudes como las duraciones observadas en un cuerpo eran independientes de su estado de movimiento, y que lo mismo ocurría con las masas y con las fuerzas. El experimento de Michelson y Morley obligó a desechar este postulado y a sustituirlo por este otro: Si dos observadores, uno en reposo y otro animado de una velocidad constante, miden la velocidad de un destello luminoso, obtienen un mismo valor, c. Dicho de otro modo; el postulado de la invariabilidad de longitudes, tiempos, masas y fuerzas, ha sido sustituido por el postulado de la invariabilidad de la velocidad de la luz. Como es sabido, este nuevo postulado conduce a las fórmulas de transformación de Lorentz, que implican, en primer término, la necesidad de distinguir entre las longitudes, lo, Y las duraciones, to, en reposo, de las respectivas cantidades, 1 y t, en movimiento, lo que equivale a decir que estas últimas son magnitudes secundarias (*) definidas mediante las fórmulas:
t=-----

Respecto de la masa, el referido postulado relativista conduce a la siguiente definición de la masa en movimiento: mo m_--~--

0
1--

2

c2

que también cumple el requisito de homogeneidad condicionada. Finalmente, la fuerza sigue siendo considerada como un vector, lo que basta para que conserve su carácter de magnitud primaria. Las definiciones de las magnitudes derivadas subsisten en la Mecánica relativista, pero hay que tener presente que, en ellas, la masa se refiere al cuerpo en movimiento, por lo que será función de la velocidad. La velocidad y la aceleración siguen siendo definidas mediante las ecuaciones: ds du a_--, U- =--, . dt dt cualquiera que sea el sistema de referencia. Al aplicar a estas definiciones las fórmulas de transformación de Lorentz, se observa que ni las velocidades ni las aceleraciones se comportan como vectores. Su medida no puede realizarse de modo intrínseco, sino a beneficio de sus respectivas fórmulas de definición. La fórmula: p mu sirve todavía para definir el ímpetu, pero m es la masa en movimiento.

0
1--

2

c2

que se refieren a un cuerpo que se mueve con la velocidad v a lo largo del eje x y que ocupa la posición Xl en el momento considerado. Las precedentes definiciones implican la intervención de la constante universal e en todo fenómeno de movimiento, pero en nada alteran el sistema dimensional de la Mecánica clásica, puesto que cumplen el requisito de homogeneidad condicionada. Sigue, pues, habiendo tres magnitudes básicas, y subsiste la posibilidad de elegir arbitrariamente tres unidades para formar sistemas coherentes. No hay, por tanto, inconveniente en tomar como unidad la velocidad, e, de la luz, pero ello no significa que se pueda despojar de su dimensión a dicha magnitud, pues tal mutilación iría en detrimento del Análisis dimensional. En consecuencia, si [e] =l= aunque sea e = 1, será [s] =l= En otros términos: el tiempo 1, [t]. y el espacio siguen siendo dimensionalmente independientes.
(*) Para más pormenores respecto a las ideas de tiempo y espacio en la teoría. de la. relatividad, remitimos al lector a nuestro tratado (71).

2. Ecuaciones fundamentales.
Para los fines del cálculo dimensional interesa tan sólo saber en qué se convierten la segunda ley de Newton y la ley de la gravitación. Esta última, aun cuando no se diga expresamente, se conserva inalterada, pues se sigue admitiendo que la masa inercial y la gravitatoria son inseparables, y uno de los propósitos de la teoría de la relatividad generalizada es dar cuenta de esta circunstancia. La segunda ley de Newton adquiere en Mecánica relativista una forma complicada cuando se expresa en función de la aceleración. Por eso es preferible recurrir al ímpetu, con lo que se llega al siguiente enun-

230

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVIII.

MECÁNICA RELATIVISTA

231

ciado, que es también válido en Mecánica clásica: La impulsión, fdt, es proporcional a la variación, dp, del ímpetu: (fdt) '" [d(mv)] (entre cantidades).

Al pasar a la ecuación entre medidas, es superfluo el factor de proporcionalidad, pues la impulsión y el ímpetu no son magnitudes inseparables, y resulta: fdt = d(mv). [2,1]

Este resultado permite afirmar que, para comunicar a un cuerpo una velocidad determinada, hay que gastar una energía que no depende de la fuerza que se aplique, lo cual es una manera de enunciar el principio de conservación de la energía. La fórmula completa es:
Ectn =

mc2 (1-

:: ).

[4,1]

5. Inercia de la energía. 3. Sistema dimensional.
Hemos visto que en Mecánica relativista intervienen las mismas magnitudes que en Mecánica clásica. También es el mismo el número de ecuaciones fundamentales, que siguen siendo relaciones de proporcionalidad entre potencias de magnitudes previamente definidas. Finalmente, todas las definiciones de magnitudes secundarias cumplen el requisito de homogeneidad. Podrá, pues, utilizarse el mismo sistema dimensional que en Mecánica clásica, y tan sólo será preciso tener en cuenta la intervención de la velocidad de la luz como constante universal. En general, la aplicación del método dimensional a los problemas de Mecánica relativista conduce a soluciones muy vagas. Vamos, no obstante, a hacer algunas consideraciones. De la teoría de Maxwell resulta que la luz y, en general, las ondas electromagnéticas poseen masa inercial. En la teoría de la relatividad, esta proposición se generaliza a todas las especies de energía. Al calcular la masa correspondiente a una energía, W, habrá que tomar en consideración la velocidad de la luz, y el Análisis dimensional por sí solo conduce a: W [5,1] m=O-2-'
e

El cálculo completo da O = l. Gracias a esta fórmula se puede interpretar el aumento que experimenta la masa de un cuerpo a causa de su movimiento, como debido a la inercia de la energía cinética. En efecto, la masa total, teniendo en cuenta [4,1], valdrá:

4.

Conservación de la energía.

En la Mecánica clásica, el principio de conservación daba el siguiente valor para la energía que había que gastar en comunicar a un cuerpo de masa m la velocidad v:

s.: mO+C2=mo+m

(mo) l-----m =m.

6. Masa de ímpetu y masa de aceleración.
Un cuerpo de masa mo, que se mueve con la velocidad v, se halla sometido a una fuerza, f. iCuánto valdrá la aceleración, a~ Las magnitudes a considerar son: mo, m, f, a, y e, pues la velocidad está involucrada en m. Con eilas se pueden formar dos monomios pi, y resulta:

Esta expresión, en que no figura c, no es válida en Mecánica relativista. Veamos qué se puede predecir con respecto a la misma por consideraciones dimensionales. Las magnitudes a considerar son mo y m, pues la velocidad va involuorada en esta última. Con estos datos y la intervención de c se obtiene inmediatamente

Si siguiéramos el criterio de quienes pretenden que la masa es, por definición, el cociente de dividir la fuerza por la aceleración, tendríamos que

232

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVIII.

MECÁNICA RELATIVISTA

233

introducir una nueva magnitud secundaria:

que podría llamarse «masa para los efectos de la aceleración) o, más simplemente, masa de aceleración. El Análisis dimensional nada puede decirnos acerca de la forma de la función, .cp: por lo que habremos de recurrir a la ley fundamental [2,1], que escribiremos como sigue: f=mod dt

1.0 La masa en reposo, mo, que es la única que se utiliza en Mecánica clásica. Para ella se pueden establecer los criterios de igualdad y de suma sin recurrir a la medida de otras magnitudes, por lo que es una magnitud primaria. 2.0 La masa de ímpetu, definida por la fórmula:
m __ m....:o,--_

v

R
1-c2

[6,1]
2

La masa de aceleración, que es un tensor simétrico definido por [6,2] cuando sus ejes principales coinciden con los ejes coordenados.
3.0

7. Materia, masa y energía.
La ecuación [5,1] W=mc2 expresa que toda energía, W, posee una masa (de ímpetu), m. Escrita en la forma: [7,1] significa que todo cambio en la energía de un sistema va acompañado de un cambio determinado de su masa, cambio que será acusado por una balanza muy sensible si se trata de un sistema en reposo, pues al aumento !1mo de la masa inercial corresponderá un aumento de la masa gravitatoria. Basta, por ejemplo, calentar un cuerpo para que aumente de peso. Expuesta así la cuestión, !1W y tsm¿ resultan ser dos magnitudes primarias inseparables, por lo que nuestro segundo postulado exige que c2 sea una constante universal ineludible, y queda justificada su intervención en fenómenos de Mecánica en que está ausente la luz. [6,2]
Pero está generalizada la creencia de que la ecuación [7,1] ha de interpretarse en el sentido de que la masa se transforma en energía, y recíprocamente, en virtud de un principio de equivalencia análogo al que rige las transformaciones recíprocas de calor en trabajo. Por eso suele decirse que la energía de las bombas atómicas proviene de la masa que pierden los núcleos atómicos al escindirse. Se dice, además, que la teoría relativista ha reunido en uno solo (energía + + masa = const) los dos principios de conservación de la Mecánica clásica, el de la masa y el de la energía. De ser cierta esta interpretación, la masa y la energía no serían ya inseparables, sino transformables una en otra y, de acuerdo con nuestro postulado, podría suprimirse por superflua la constante dimensionada que figura en [7,1],

Para si~plificar la cuestión, tómese un sistema de ejes coordenados tales que el eje x tenga la misma dirección y sentido que la velocidad V en el instante considerado. Entonces será: ' ,
Va;

=

V;

"v

=

Vz

= 0,
a:

y la ecuación [6,1], haciendo v/c Ix
=

= ~, conduce

moax
(1 _

.

~2)3/2 '

y la masa buscada resulta ser un tensor: mo O
~2)3

(VlmaO O

O O
~2

mo

VI
O

mo

Vl-

~2

y hay que distinguir entre la masa longitudinal transversal, m/ 1 _ ~2.

V

---

' m/( 1 _

t-',y

fJ.2)3j2

1 amasa

En resumen.: hay que distinguir tres especies de masa, una primaria y d os secundarIas, a saber:

234

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XVJIJ.

MECÁNICA RELATIVJSTA

235

con lo que la energía y la masa serían magnitudes homogéneas. Ello acarrearía la mutilación de la base en el sistema dimensional, y se daría el contrasentido de que un conocimiento más perfecto de las leyes naturales se tradujera en una pérdida de eficacia de los métodos dimensionales. Es, pues, importante, poner en claro el sentido de la ecuación [7,1]. Para poder afirmar que, en determinado fenómeno, una magnitud se transforma en otra, es preciso que esta última aumente a expensas de la primera. Esto sucede, por ejemplo, cuando la energía cinética de un cuerpo que cae aumenta tanto como disminuye la potencial, o cuando el calor se transforma en energía mecánica. Pero la masa que pierden los núcleos atómicos en las escisiones nucleares se encuentra íntegramente en la energía desprendida. Si se colocase una pila atómica en una báscula y se evitase la salida de energía, no se notaría la menor pérdida de peso, por grande que fuese la energía liberada en la pila. Con lo dicho queda la cosa en claro mientras se manejan cuerpos materiales y la energía ligada a los mismos. Pero, si interviene la energía luminosa, hay que estudiar la cuestión más a fondo. Según la teoría de la relatividad, la energía interna de un cuerpo en reposo vale moc2• Si se mueve con una velocidad v, su masa (de ímpetu) se convierte en:
m = __m--=o_ _

VI=f32 '
por lo que la energía total habrá de valer:

[7,2]

de donde resulta que la energía cinética está dada por: Ecin

=

me2 -

moc2

= (

VI -

1 - 1)
~2

moc2,

[7,3]

y, desarrollando en serie, se ve fácilmente que, mientras ~ Ecin = 1

<<

1;

2

mv2•

Cuando ~ = 1, la expresión [7,3] se convierte en Ecin = cc, si mo 9= 0, lo que pone de manifiesto que toda la energía del universo no basta para que un simple electrón alcance' la velocidad de la luz. Los fotones, o partículas de luz, se mueven con la velocidad e y, según la hipótesis de Planck-Einstein, la luz de frecuencia v está constituida por fotones de energía h», por lo que cada uno poseerá una masa:
m=--

hv c2

[7,4]

y un ímpetu hv me = --o e

Las fórmulas [7,2] y [7,3], puesto que v y e son finitos, exigen que en el fotón sea mo = 0, pero esta consecuencia, según la cual un fotón puesto en reposo sobre el platillo de una balanza no debiera pesar nada, es imposible de comprobar, porque no hay observador capaz de efectuar tal medida. En cambio, la masa cinética m, la que figura en [7,4], tiene un sentido perfectamente claro. Se manifiesta, a la vez, por su inercia y por sus efectos gravitatorios. Gracias a estos últimos ocurre que una cavidad llena de luz pesa más que si se encuentra a oscuras, pues los fotones chocan con el fondo con más violencia que con la cubierta de la vasija. . A nuestro modo de ver, cuando se atribuye el desprendimiento de energía en las reacciones nucleares a la pérdida de masa que experimentan los núcleos atómicos, se incurre en una falta de precisión que procede de no distinguir entre materia y energía, por lo que procede revisar estos conceptos. Toda la Física, tanto la clásica como la contemporánea, se basa en la clara distinción entre lo que es materia y lo que es energía. Se creía antes que la diferencia específica entre ambos entes radicaba en ser la materia inerte y pesada, mientras que se suponía a la energía exenta de inercia y de peso. Tales diferencias se borraron desde que Maxwell descubrió que la energía luminosa posee masa inerte y, sobre todo, desde que se comprobó experimentalmente que la energía, de acuerdo con la teoría de la relatividad de Einstein, está sometida a la acción de los oampos gravitatorios. Procede, pues, buscar otros rasgos diferenciales. Se sabe que la materia está constituida por corpúsculos elementales, protones, electrones, neutrones, etc., que nunca pueden alcanzar la velocidad de la luz. La energía, por el contrario, no es de naturaleza discreta, como sucede con la energía mecánica (cinética + potencial), o, si lo es, como ocurre con la energía electromagnética, sus partículas o fotones han de moverse precisamente con la velocidad de la luz. Se puede, por tanto, distinguir sin ambigüedad la materia de la energía. Para describir la composición de un cuerpo es preciso enumerar las especies de materia de que está constituido, y las cuantías de cada una, lo cual exige que se defina la manera de medir cantidades de materia. Análogamente, la energía se medirá por alguno de sus atributos, el trabajo que se puede realizar con ella o su masa. Si bien en todo cuerpo hay siempre materia y energía, lo que importa desde el punto de vista de su constitución es la materia. Un cuerpo sigue siendo el mismo, aunque cambie su riqueza en energía, mientras no se altere su constitución material. Por eso puede decirse que materia es aquello de que están constituidos los cuerpos. Conviene distinguir también entre materia y masa. La materia no interviene en Física sino cualitativamente; en ninguna ecuación figuran las cantidades de materia. Hasta en las ecuaciones químicas los diferentes átomos están representados por sus símbolos, que no son más que abreviaciones de los nombres respectivos, mientras que la parte cuantitativa corresponde a los coeficientes, que representan masas medidas en unidades arbitrarias, por ejemplo, en moles. En cambio, la masa ee una magnitud física, atributo común a todas las especies de materia y a todas las especies de energía. Hay diversas especies de materia, pero sólo hay una especie de masa.

236

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

Podemos ahora interpretar la ecuación de Einstein, E = m,c2, Y los hechos que la confirman, del siguiente modo: La materia puede transformarse en energía, y recíprocamente, y existe una relación de proporcionalidad entre la materia que desaparece (medida por su masa en reposo) y la energía que se engendra. En otros términos: con una porción dada de materia se obtiene siempre la misma cantidad de energia. Es una relación de proporcionalidad entre dos magnitudes simples que no son inseparables, por lo que huelga el factor de proporcionalidad en la ecuación entre medidas, y resulta un principio de conservación que puede enunciarse así: En todo sistema cerrado: materia + energía = const [7,5]. Gracias a este principio de conservación, la materia adquiere el rango de magnitud física homogénea con la energía, y podrá medirse en las mismas unidades que ésta. En cambio, no se puede decir que la materia sea homogénea con la masa, porque son magnitudes inseparables, y la correspondiente relación de proporcionalidad exige poner una constante universal en la ecuación entre medidas. Tal constante, según la teoría de la relatividad, es igual al cuadrado de la velocidad de la luz. Por tanto: [7,6] y, a beneficio de [7,5]: J7,7] donde Wo es la energía que se obtendría si toda la materia se transformase en energía. Por lo que ahora se sabe, la transformación de materia en energía es un proceso de o todo o nada, que se observa cuando se aniquilan mutuamente un negatón y un posit6n, o un protón y un antiprotón. En este fenómeno y en su inverso, la materialización de dos fotones, se conservan la masa y el ímpetu. En resumen: 1.° La masa y la energía no se transforman una en otra; son magnitudes inseparables, ligadas por una relación de proporcionalidad. 2.° La energía liberada en las reacciones nucleares procede de la energía almacenada en los núcleos y del aniquilamiento de partículas. 3.° La masa total (y el ímpetu) se conserva en todas las reacciones.

CAPíTULO XIX

FíSICA CORPUSCULAR 1. Sistema dimensional.
A lo largo de este libro hemos intentado probar que las dimensiones de las magnitudes primarias no derivan de sus definiciones instrumentales, sino del grupo de ecuaciones fundamentales de cada teoría y del criterio que sirve para suprimir las constantes universales superfluas. Pero al llegar a la moderna Física de los corpúsculos, nos encontramos con la afirmación reiterada de que su estudio no puede realizarse sino desde el punto de vista de la Filosofía operacional. Así lo afirma, por ejemplo, Halliday (78) en el prólogo de su libro. Tal aserción, si fuese cierta acarrearía la no validez del Análisis dimensional en cuestiones corpusoulares, pues hemos visto con numerosos ejemplos que, al proceder por vía operacional, quedan indeterminadas las dimensiones. Y como sobre los corpúsculos debe construirse toda la Física teórica, toda la estructura dimensional se vendría abajo. Es fácil ver que no sólo no ocurre tal catástrofe, sino que en el mundo de los corpúsculos rige exactamente el mismo sistema dimensional que en los restantes capítulos de la Física. Para que sea aplicable el Análisis dimensional, basta que se cumpla nuestro primer postulado, en cuya virtud, por consistir las leyes en rel~ciones de proporcionalidad entre cantidades, pueden ser enunciadas sin hacer referencia a ningún sistema particular de unidades. No hay en Física corpuscular una sola ley que no cumpla dicho requisito, lo que permite afirmar que el Análisis dimensional sigue siendo ap~cable: Vamos a probar que subsiste sin alteración de la estructura dimensional.

238

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

239

De dos maneras se puede alterar un sistema dimensional: por reducción o por ampliación de la base. Para que lo primero sea viable, es preciso descubrir alguna ley que relacione entre sí las magnitudes básicas y en la que se pueda prescindir de la respectiva constante universal. Tal fue el caso cuando se descubrió la ley de equivalencia entre el calor y el trabajo, y tal pretenden que sea también el caso en Física corpuscular los que, como Rosenfeld (79), opinan que, en virtud de la teoría de la relatividad, basta tomar como unidad la velocidad de la luz, para que resulten homogéneas y puedan medirse con la misma unidad la longitud y el tiempo, por una parte, y la masa, el ímpetu y la energía, por otra. Pero, si bien no hay inconveniente en tomar e como unidad de velocidad ello no implica el que se pueda despojar impunemente a esta magnitud de su dimensión. Igual razón habría para hacer h = 1, con lo que estarían ~elacionados dimensionalmente el tiempo y la energía, y así se podría continuar hasta que no quedase una sola magnitud básica, y quedaría totalmente arruinado el Análisis dimensional. Este cataclismo se evita si de acuerdo con nuestro postulado y con lo dicho en el capítulo preoedente, se considera e como constante ineludible en todos los problemas de relativídad. Para que fuese necesario ampliar la base, sería preciso haber introducido una nueva magnitud que no estuviese relacionada dimensionalmente con alguna de las conocidas. No ocurre esto en Física corpuscular, por lo que podemos afirmar que es suficiente una base de cinco, que pueden ser L, M, T, e y Q, y pueden reducirse a cuatro en aquellos problemas en que no intervenga la temperatura.
~e aquí la traducción comienzo de su libro: literal de algunos párrafos que Rosenfeld pone al

La lectura de estas líneas nos deja perplejos. Si todo ello procede de haber hecho e = 1 (simply by taking the veloeity 01 light as unit 01 veloeity), ¿qué importa el multiplicar por e los ímpetus, sean lineales o angulares, y qué papel desempeña la e en las fórmulas en que figuren tiempos y velocidades? Este quitar y poner la e no tiene razón de ser. O se conserva siempre para, de acuerdo con nuestro postulado, salvar el Análisis dimensional, o se suprime sin excepción. Si se opta por esta última alternativa, el tiempo y la longitud aparecerán como magnitudes homogéneas, y sólo quedarán en Mecánica dos magnitudes básicas, que pueden ser la longitud y la masa. Con esta mutilación de la base, el concepto de dimensión resulta casi inútil.

2.

Unidades corpusculares.

.a) «~e da a la masa y al ímpetu la dimensión de una energía, es decir, se Identifica la masa de cada partícula con su energía en reposo y se llama í~petu a la magnitud que usualmente se designa con este nombre: pero multiplicada por la velocidad de la luz.» b) «Este convenio implica modificaciones similares en las magnitudes derivadas: el ímpetu angular-habrá de multiplicarse por e, y el momento de inercia 2 por e ; en p.articular, tomamos como constante fundamental de "acción" la constante de Dirao, h/2rr:, multiplicada por e. Con el fin de conservar una expresión de la forma ~v para el cuanto de energía, caracterizaremos los cambios periódicos (cuya velocidad d~ propagación sea e) por su número circular de ondas cs]«, esto es, por el COCIentede su frecuencia circular por c.» ,e) «Por otra ,parte, mantenemos el segundo como unidad de tiempo, y (~'mentras no se diga lo contrario) conservaremos el cm/s como unidad de velocidad, con lo que la veloc~dad de la luz aparecerá todavía explícitamente en las fórmulas en que figuren tíempos y velocidades.»

Cuando se obtiene una ecuacion mediante el Análisis dimensional, se sobrentiende que sólo es válida con unidades coherentes con las ecuaciones fundamentales, pues al utilizar sistemas incoherentes hay que introducir coeficientes parásitos que, por depender de las unidades adoptadas, son verdaderas constantes dimensionadas. Dicho Análisis fija el número de unidades básicas, pero deja arbitraria su naturaleza y su cuantía, con tal de que sean dimensionalmente independientes. Con ello quedan fijadas las unidades de todas las demás magnitudes. Entre los infinitos sistemas coherentes, merecen citarse los dos siguientes: Sistema electrostático CGS: centímetro, gramo, segundo, grado de Celsius, franklin. Sistema de Giorgi: metro, kilogramo, segundo, grado de Celsius, culombio. Cualquier sistema coherente serviría en Física nuclear, pero por desgracia se utilizan unidades incoherentes, lo que implica, no sólo una verdadera plaga de coeficientes parásitos, sino gran confusión en los conceptos, pues se pretende justificar la elección de tales unidades con las mismas razones que, según hemos hecho ver en el apartado anterior, carecen de fundamento. Las unidades incoherentes subsisten por el mismo motivo por el que los ingenieros siguen usando el peso del kilogramo como unidad de fuerza. Es de desear que un acuerdo internacional ponga término a esta situación caótica. En Física corpuscular, las longitudes y los tiempos suelen medirse en centímetros y segundos, respectivamente, o bien se recurre a sus múltiplos y submúltiplos decimales. Las secciones eficaces se miden en borne:
1 barn = 10-24

cm",

240

ANÁLISIS DIMENSIONAL XIX. FÍSICA CORPUSCULAR

241

Para la masa se preconiza el empleo de la unidad máeica:
1 um

=

_1_

=

1,6597 X 10-24 g,

NA donde NA es el número de Avogadro. Además, quienes pretenden que hay ventaja en hacer [e] = 1, introducen tantas unidades de masa como unidades de energía se hallan en uso. Al proceder así se comete el mismo desatino que cuando se confunde la masa con el peso y se toma como unidad de fuerza el kilogramo-masa. Según este vicioso método, sería:
1 1 erg-masa = - = 1,111 X 10-21 g

como unidad de energía, el evoltio-masa como unidad de masa, y se quiere conservar el centímetro y el segundo (o sus múltiplos y divisores decimales) como unidades de longitud y de tiempo, respectivamente.

3. Magnitudes usadas en radiactividad y radiología.
La ya embrollada cuestión de las unidades corpusculares se complica aún más cuando se toman en consideración las magnitudes usadas en radiactividad y radiología. La actividad, A, o poder emisivo de un cuerpo radiactivo es, por definición: dN A lím t1N =--, 6,t-+O t1t dt donde t1N es el número de átomos que se transforman en el tiempo t1t. Su unidad coherente en el sistema cegesimal debiera ser la actividad de un cuerpo que se desintegra a razón de un átomo cada segundo, y podría llamarse microrutherford (urd), ya que se ha definido el rutherford (rd) como la actividad de un cuerpo en el que se produce un millón de desintegraciones cada segundo. Desgraciadamente, no hay grandes esperanzas de que el rutherford prevalezca, pues sigue usándose el curio, que es una unidad incoherente: 1 curio = 3,7 X 1010 fLrd. La actividad específica se define mediante la fórmula:
a=--

c2

1 J-masa = 1,111 X 10-14 g,

y todavía queda una nueva unidad de masa, la correspondiente al electrón-voltio o evoltio (ev), que se define como la energía que alquiere un electrón al recorrer un trayecto en el que la caída de potencial vale un voltio. Como la carga del electrón es: e
=

1,6008 X 10-19 colombios, será:

1 ev = 1,6008 X 10-19 julios,

y la correspondiente unidad de masa sería:
1 ev-masa
=

1,779 X 10-33 g.

A
m'

-

Se han definido ya las unidades de longitud, de masa, de tiempo y de energía, y como sólo puede haber en la base tres magnitudes mecánicas, es cosa de averiguar si se puede formar con ellas un sistema coherente. Tomando como básicaa el centímetro, el segundo y el evoltio, la unidad coherente de fuerza debiera ser:

donde m es la masa del cuerpo. Su unidad coherente en el sistema CGS, debiera ser el fLrd/g,pero se usa el curio/gramo, La constante radiactiva es, por definición:

U¡ = 1,6008 10-12 dinas,
y la de masa:

A--7
y se mide en
S-l.

1

de'

dN

ti; =

1,6008 10-12 g,

Finalmente, la semivida está definida por la fórmula: T y se mide en segundos.
ANÁLISIS DIMENSIONAL. 16

que no coincide con ninguna de las actualmente en uso. Esto prueba que es imposible formar un sistema coherente si se impone el evoltio

In 2 _

0,693

A

A

242

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

243

Si pasamos a las magnitudes que se usan en radiología con el propósito de dosificar la radiación, se tropieza con tales dificultades, que conocemos radiólogos eminentes que confiesan no haber logrado entender la definición del roentgen. En otro lugar (80) hemos tratado de poner en claro las definiciones de dosis, y casi simultáneamente aparecieron las Recomendaciones Internacionales sobre Unidades Radiológicas, que coinciden enteramente con nuestras conclusiones. Aquí nos limitaremos a definir la dosis suministrada y la dosis absorbida. Al definir la dosis suministrada, D, se da por supuesto que lo que interesa de la radiación para los fines terapéuticos es su poder ionizante, y que basta conocer su valor en el aire en condiciones normales. El poder ionizante es, por definición, la carga total que llevan consigo los iones de cada signo liberados por la radiación en la unidad de volumen de aire en condiciones normales y en la unidad de tiempo: Poder ionizante - ~,
Vt

emite una sola partícula con una energía W. Se conoce el coeficiente total de absorción, fL, de dichas partículas en el aire, y se sabe que cada ion lleva una carga e, y que en la producción de cada pareja de iones se consume, por término medio, una energía e:. iQué dosis se obtendrá cada unidad de tiempo en un punto que dista r del cuerpo radiactivo! Para no tener que tomar en consideración la radiación secundaria, se supone que la radiación se propaga en el vacío. Con las magnitudes citadas, el Análisis dimensional conduce a:
Djt L M A O O - 1 O - 1 O W 1
fL

r
1 O O O 1

e
O O O 1 O

-3
O -1 1 1 O

2 - 1 -2
O O O O O O O 1

T
Q
7>1 7>2

3 - 1

w=-e:
Djt Ae =7 cP ( fLr, -e:-

W

y la dosis suminístrada es el producto del poder ionizante por el tiempo de irradiación:

W)

.

D
Su fórmula dimensional es:

!l.
V

Como la dosis ha de variar en razón inversa del cuadrado de la distancia, y ser proporcional a la energía, W, de cada partícula resulta:
[D] = L-3Q

y su unidad en el sistema cegesimal es el roentgen. En el sistema de Giorgi, la unidad será 3 . 103 veces mayor. La dosis absorbida se define como la energía absorbida por cada gramo de tejido a consecuencia de la irradiación. Su unidad coherente en el sistema CGS, debiera ser el ergjg, pero se utiliza el rep, que es una unidad incoherente: 1 rep - 83 ergjg. Actualmente, se usa el rad: 1 rad 4.
=

}¿ = e
t

AefLW

e:r2

El cálculo completo, según se ve fácilmente, conduce a la relación:

100 ergjg.

Dosis en función de la actividad y de la distancia.

Para poner de manifiesto los inconvenientes del empleo de unidades incoherentes, tratemos de resolver el siguiente problema. Se dispone de un cuerpo cuya actividad vale A, y se sabe que en cada desintegración

que es válida con cualquier sistema de unidades coherentes. Pero, en la ,práctica, A se expresa en curios, e en el sistema CGSE, fL en cm-l, Wen Mev, e: en ev, r en cm, y se pide la dosis en roentgensjhora. Entonces, hay que introducir numerosos coeficientes parásitos, y la fórmula se convierte en: 3,7 X 1010 X 106 X 3600 AefLW D
47t

e:r2

244

ANÁLISIS =

DIMENSIONAL =

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

245

que, como e

4,80 X 10-10 u. e. e. y e D

32 ev, da: t.

=

1,59' lO8fL

AW
-2-'

r

A título de curiosidad, damos a continuaci6n un sistema de unidades coherentes en que se toma el evoltio como unidad de energía y en el que todas las relaciones entre las nuevas unidades y las del sistema. de Giorgi se expresan con auxilio de un solo número: a = 1,602 10-19, que es el valor de la carga elemental expresada en culombios.

Esta fórmula da la dosis en roentgens, y no puede ser utilizada sino midiendo fL en cm-l, A en curios, W en Mev, r en cm y t en horas. 5. Un sistema de unidades coherentes para la Física de los corpúsculos y de la radiación.

Unidades básicas:
Longitud: metro. Tiempo: segundo. Masa: a gramos. Carga eléctrica: a culombios.

Cuando tras medio siglo de incomprensi6n ha logrado prevalecer el sistema de Giorgi en Electromagnetismo, sería de esperar que sus ventajas fuesen también reconocidas por los que cultivan la Física de los corpúsculos y de la radiaci6n, pero, por desgracia, no van las cosas por este camino. Dos razones suelen aducirse en contra del sistema de Giorgi. Una es la de que sus unidades son desmesuradas si se comparan con las cantidades que se manejan en el mundo subat6mico; la otra es que el uso de unidades especiales, tales como el evoltio, facilita el lenguaje y simplifica los cálculos. La primera raz6n nos parece baladí, pues cualquier sistema de unidades ha de dar números muy grandes o muy pequeños al utilizarlo para medir la velocidad de la luz y las dimensiones de los núcleos at6micos. La segunda es fútil si se consideran los beneficios que reporta la supresi6n de coeficientes parásitos, lo mismo en las ecuaciones propias de la Física atómica que en las que sirven, por ejemplo, para el cálculo de los aceleradores de partículas. En realidad, los trastornos que produciría la adopción del sistema de Giorgi se reducen a tener que cambiar en las tablas de radis6topos las energías expresadas en evoltios o en megaevoltios por sus equivalentes en julios, y a introducir nuevas unidades de dosis, a saber: Unidad de dosis suministrada: 1 Unidad culombio
mS = 3· loa roentgens.

Unidades derivadas:
Basta tener a la vista el cuadro de fórmulas dimensionales, para llegar a la conclusi6n de que, en este sistema, las unidades de potencial, intensidad del campo eléctrico e inducci6n magnética son las mismas que en el sistema de Giorgi; las de fuerza, energía, ímpetu, inducci6n electrostática, momento de los dipolos eléctrico y magnético, capacidad, intensidad de la corriente y poder imanador, se obtienen multiplicando por el número a las respectivas unidades de Giorgi; finalmente, la unidad de resistencia es a veces menor que el ohmio.

6.

Onda asociada a una partícula en movimiento.

Según la hipótesis del duque (antes príncipe) Louis de Broglie, toda partícula en movimiento lleva asociado un fenómeno ondulatorio caracterizado por su longitud de onda A. Esta magnitud ha de quedar determinada por la masa en reposo, mo, y por la velocidad, v, con la eventual participación de las constantes universales h y e:
A

mo
O 1 O 1

v
1 O 1 1

h 2 1 1 1

de dosis absorbida: julio 1 --kg _ 104 erg _ 125 rep. g

L M T
7t1

1 O O 1

Desde luego, se pueden formar infinitos sistemas coherentes, pues es arbitraria la elecci6n de cuatro unidades, sin contar el grado de temperatura. Pero sucede que, si se adopta el evoltio para la unidad de energía, juntamente con el segundo y cualquiera de los múltiplos decimales del metro, ninguna de las unidades de masa actualmente en uso es coherente. Y, si se adopta el voltio como unidad de potencial eléctrico, juntamente con el evoltio como unidad de energía, no se puede adoptar el kilogramo, ni ninguno de sus divisores decimales, como unidad de masa.

w=

v e

A=_h ~(~). mov e Se puede ahora tener en cuenta que el cociente v/e interviene tan sólo en la teoría de la relatividad, y que sirve para pasar de la masa en

,...
246
ANÁLISIS DIMENSIONAL XIX. FÍSICA CORPUSCULAR

247

reposo, mo, a la masa en movimiento, m. Será, pues: A=O-. mv Según De Broglie, es O = 1. Combinando [6,1] con la ecuación de Einstein,
e: = rnc2 = hv, h

de donde resulta que el producto de 0/0/* por una magnitud cualquiera, q, representa la densidad de la misma: [6.1] 8.
p =

qo/o/*.

Radio clásico del electrón en el vacío.

resulta para la velocidad de propagación:
U

Se supone que toda la masa, mo, del electrón es debida a su energía potencial, esto es, al trabajo que es preciso realizar para condensar la carga, e, en una esfera de radio, r, por lo que habrá de depender de las constantes del vacío, e: y c. Con las magnitudes mencionadas sólo puede formarse un monomio pi, y resulta: r
=

= AV =

c2 0-. v

O

e2
--o

e:rnc2

[8,1]

La teoría completa conduce a O = 1. 7. La función de ondas.

La misma fórmula, mutatis mutandis, sirve para el protón. 9. Energía electrostática de los núcleos atómicos.

Hasta ahora, el camino que parece más prometedor para llegar a una teoría de los fenómenos corpusculares es el que parte de la ecuación de Schrodinger: h 80/ h2 [7.1] ~o/- V'P' = 0,

-8t +

Si entre los nucleones no se ejercieran más fuerzas que las previstas por la ley de Coulomb, el trabajo necesario para reunir Z protones en un núcleo atómico de radio R, dependerá de la carga elemental, e, del radio, ro, del neutrón y de las constantes del vacío e: y c.
W L M e
O O O

R
O O O

&

81t2m

e 1
O

2
1

en la que h es la constante de Planck, m la masa del corpúsculo, y V su energía potencial. En cuanto a la que pudiéramos llamar protagonista de la ecuación, la función O/, se limita Schrodínger a decir que sirve para determinar unívocamente el estado del sistema. Es todavía objeto de discusión su significado físico, pero el Análisis dimensional puede decirnos algo muy interesante acerca de la misma. En la ecuación [7,1] la dimensión de o/ queda indeterminada, pero sucede que las únicas soluciones aceptables son las normalizadas, o sea aquellas en que se cumple que [7,2] donde 0/* es la función compleja conjugada de O/, y d-r: es el elemento de volumen. Según esto, habrá de ser: [0/0/*]
=

1 -3 -1

T
Q
7t¡

-2
O

1

2 -1 O 2
1
O

1 -2

1
(

w=
W

e:R q>

e

2

r Z'R ) .

o

Según Bethe y Bacher (81), en el sistema electrostático es:

=-

3

Z(Z -

1) -,

e2

5

R

pero, según hicimos ver en otro lugar (76),la fórmula correcta es:

L-3,

w=~(~-~).
5 R

ro

248

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

249

10. Fuerza de Lorentz.
iA qué fuerza se halla sometido un electrón que se mueve en un campo magnético? Del campo bastará conocer el vector B, que es el responsable de las acciones ponderales. El electrón figurará por su carga, e, y por su velocidad, v. Si con los datos precedentes se aplica el Análisis dimensional no considerando más que una magnitud espacial en la base, se obtiene un monomio pi:
7t1

11. Radio de curvatura de la trayectoria de un electrón en un campo magnético.
Del problema anterior resulta que, si el campo es homogéneo, la fuerza será constante y, como es normal a la trayectoria, ésta habrá de ser circular. Además, tomando los ejes como en el problema anterior, resulta que sólo interviene la componente B2 de B, esto es, la que es perpendicular a v. r B2 m e v
L M

f = --,
evR

T Q
7tl

1 O O O 1

1 O - 1 O 1

O 1 - 1 1 1

O 1 O O 1

O O O 1 1

que permite afirmar la proporcionalidad de f con y V con B, pero que nada dice respecto de la posición relativa de estos tres vectores.
Para hallar la cuantía y la dirección de la fuerza, hay que hallar sus componentes 11' 12' Is, con relación a un sistema de ejes coordenados. Tómese el eje Xl en la dirección de la velocidad, con lo que será v2 = va = O, Y el plano Xl x2 de modo que contenga el vector B, con lo cual, Bs = O. Utilizando las fórmulas dimensionales del § 4, capítulo XVII, se ve que con las citadas magnitudes y las componentes 11 y 12 de la fuerza no se puede formar ningún monomio pi, lo que significa que dichas componentes no dependen de Vl' Y como 11 = 12 = O si vl = O, lo mismo ocurrirá aunque vl =1= O. Para la tercera componente se tiene:

r La teoría da O = 1.

= 0--.
cB

mv

12. El espín.
Las partículas elementales poseen un ímpetu angular (espín), como si girasen en torno de sí mismas. Admitiendo que su comportamiento mecánico queda determinado por su momento de inercia, y teniendo en cuenta la posible intervención de las constantes universales h y e, resulta un solo monomio pi; y la solución es:
8 =

Oh,

que no depende del momento de inercia de la partícula. La teoría dice que O es un múltiplo entero o semientero de 1/2 rr.
Podemos ahora resolver el siguiente problema. ¿Cuánto vale el aumento, llm, que experimenta la masa de una partícula cuando su espín pasa del valor O al valor h/27t? Sea m la masa en reposo de la partícula, que supondremos esférica. Si r es o . á el radio, el momento de inercia respecto de un diámetro cualquiera, ser :

lo que prueba que la fuerza es perpendicular Y vale: f = Oev 1\ B.

al plano determinado

por v y B

La teoría completa da O = l. Es de notar que, por utilizar un sistema dimensional en que [¡.¡.] = 1, la fórmula dimensional dada por el propio Lorentz es incorrecta, según hizo notar Sommerfeld, pues figura en ella H en lugar de B.

Al girar la partícula

en torno de uno de sus diámetros

con un ímpetu

angu-

250
lar h/211:,

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

251

la frecuencia habrá de ser tal que:
211:vI = --, 211:

h

tantes universales EO Y h, la primera para tomar cuenta de las fuerzas de Coulomb, y la segunda por efecto de la cuantización.
k e O O O 1 -1 2 2 2 -1 O
€o

h 2 1

m O 1 O O

o sea: [12,1]

L M

O O -1 O

-3

T
Q 11:1

y la energía cinética de rotación valdrá:

1 -4

3 - 1

w=-En consecuencia, el aumento relativo de masa será:

_

mo mp
(

k La teoría da: 13. El magnetón de Bohr. k=

=

O moe
E

4

2h3 <P o moe4

mo ) m . p

Se ha averiguado que las partículas poseen un momento magnético, fl (no confundir con la permeabilidad magnética), que habrá de depender de m, e, h. La fórmula dimensional de fl es [fl] = VT-:IQ, y el Análisis dimensional conduce a: eh
fl=

8Eo2h3

(1 : ::)

La constante ~ = k/c, donde c es la velocidad de la luz, se llama constante de Rydberg. 15. El sistema de las constantes universales.

O -.

m

La teoría da O = 1/47t, con lo que, en el caso del electrón, se tiene:
flB

=

0,926 . 10-23 amp X m-,

que es el magnetón de Bohr. 14. La constante de Rydberg.

La serie de Balmer en el espectro del hidrógeno está dada por la ecuación:
v

=

k

(_1 __ 1 ) 2
2

n2

n = 1,2,3,

...

y se trata de calcular la constante k. En el problema intervendrán las masas mo y mp del electrón y del protón, la carga elemental, e, y las cons-

El universo está constituido por corpúsculos (electrones, protones, neutrones, etc.) que se caracterizan por su masa y por su carga eléctrica. A las ya numerosas especies de corpúsculos corresponden masas diversas, pero sólo se conoce una ca.rga elemental, la del electrón. Estas cantidades pueden considerarse como constantes universales, y ellas, juntamente con las constantes universales propiamente dichas, son los sillares con que han de construirse las teorías físicas. El Análisis dimensional permite afirmar que, en cada teoría, el número de constantes universales dimensionalmente independientes no puede exceder de la multiplicidad de la base respectiva. Veremos, además, que siempre puede formarse una base con constantes universales exclusivamente, de donde resulta que cualquier otra habrá de ser función monomia de las que se tomen para constituir la base. Las constantes universales, por consiguiente, pueden considerarse como vectores en un espacio vectorial con tantas dimensiones como valga la multiplicidad de la base, esto es, cinco en el caso más general. En consecuencia, no puede

252

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

253

haber más de cinco constantes universales que sean dimensionalmente independientes. Nótese que queda determinado el número de constantes básicas, pero hay libertad en su elección (*). En la Mecánica cuántica y relativista bastan tres magnitudes básicas, que pueden ser: la masa, m, de una partícula elemental; la velocidad de la luz, c, y la constante de Planck, h, pues el determinante de la matriz
m
e h

El valor del número fijo 1t1 depende de la partícula que se considere, y crece desde el electrón hasta el protón pasando por la ya larga serie de mesones. En todo caso, resultan números muy pequeños, a los que, por ahora, no se puede atribuir ningún significado. En Electromagnetismo hay que ampliar la base con una nueva constante, que puede ser la carga elemental, e. En consecuencia, cualquier otra constante universal habrá de ser función monornia de m, c, h y e. He aquí dos ejemplos:

L
M

O

1

2
1 -1

T

1 O 0-1

es distinto de cero, lo que prueba que dichas constantes son dimensionalmente independientes. Cualquier función monomia de m, c, h, será una nueva constante universal de naturaleza mecánica, y podremos formar constantes universales que tengan una fórmula dimensional cualquiera. Si, por ejemplo, se trata de calcular una longitud o un tiempo en un problema en que intervengan tan sólo partículas de masa m, el Análisis dimensional da como solución dos nuevas constantes universales, a saber: lo= h cc-:-. to
=

El número 1t2 que figura en la expresión de la constante dieléctrica del vacío está relacionado con la constante de estructura fina de Sommerfeld, que en el sistema electrostático (e:o = 1) se escribe así:
<X

= --ch = 7 ' 29

21te2

10-3

,

al paso que, con la base completa, es:
<X

me '

et

--2-'

h me

e = ---

2

2e:och
= --

=

7,29 lO-s

y, por tanto: Los números el y et pueden ser cualesquiera, pero si hubíere alguna razón para que no fuesen menores que uno, resultaría que en el problema considerado no podrían intervenir longitudes ni duraciones inferiores a hjmc y hjmc2, respectivamente. Con protones o neutrones, por ejemplo, resulta: to = 4,43966 10-24 s. lo = 1,3309' 10-13 cm; La constante de la gravitación, G, es de índole puramente mecánica, por lo que habrá de ser función monomia de m, c, h. En efecto: G
=
1tl
--o

1

1t2

= 68,5.

20' Finalmente, en Termodinámica hace falta otra constante universal en la base, constante que puede ser la de Boltzmann.

16. Los números universales.
En la Geometría de Euclides, la razón entre la circunferencia y el diámetro, cuando ambas magnitudes se miden con una misma unidad, es un número fijo, el número 1t, que puede considerarse como una constante de dimensión nula propia del espacio euclideo. En Física se manejan constantes universales con las que se pueden formar monornios pi cuyos valores, si se utiliza un sistema coherente de unidades, serán números fijos, que se pueden denominar números universales. Tales son, por ejemplo, los números 1tl' 1t2 Y 1ts, que hemos hallado en el apartado anterior.

hc m2

(*) Guido Beck- (23) se ha ocupado en el problema de la conexión entre las constantes unh:ersales, planteando correctamente la cuestión y haciendo ver su alcance .te~rICo. Pero parte de la afirmación gratuita de que la base ha de estar C0:.;tstltUl?a por las tres magnitudes, longitud, masa y tiempo, por lo que su~ consldera?lOnes? muy ingeniosas por cierto, acerca del número de constantes unIversales dimensionalmente independientes carecen de fundamento.

254

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XIX.

FÍSICA CORPUSCULAR

255

El número re de la Geometría puede calcularse con toda la precisión que se desee mediante desarrollos en serie deducidos de los postulados fundamentales de la Geometría. En cambio, los números universales de la Física han de calcularse a partir de los valores hallados empíricamente para las constantes universales. Por ejemplo, el número 7ta se calculará con los valores de f1;¡, h, e y e expresados en un sistema cualquiera de unidades coherentes.
Mucho se ha especulado acerca del significado de estos números universales. Finkelburg (82), dando por supuesto que sólo hay una longitud universal, el radio del nucleón (ro = 1,31 X 10-13 cm), dos masas elementales (la del electrón y la del protón) y tomando en cuenta la carga elemental y las constantes universales e, EO' G y h, deduce que hay cuatro números universales: n'3 = --e2 = 14,58 X 10-13;

Es de notar que algunos números universales se alteran cuando las magnitudes que en ellos figuran se miden con unidades coherentes con otro sistema de ecuaciones, esto es, cuando se cambia el factor numérico arbitrario que figura en éstas. Los números n' a = 14,58 x 10-13 y n' 4 = 4,66 X 1()37,por ejemplo, se han obtenido con unidades coherentes con las ecuaciones electromagnéticas racionalizadas, en cuyo caso es €o = Er. Si se hubieran utilizado las unidades no racionalizadas, habría que haber tomado €o = 4nEr y sería:
rt"s

=

14,58 X 10-13

4,66 X 1037

4n

4n

Como en vez del factor 4n se puede poner otro coeficiente numérico cualquiera, resulta que dichos números universales pueden tomar el valor que se desee. Esto prueba una vez más la futilidad de atribuir les sentido físico.

Eohc

17.

Un sistema de unidades universales

y como comentario agrega: (,A pesar de las agudas sugestiones de Eddington y de otros, falta una teoría que explique satisfactoriamente la razón de ser de estas constantes de dimensión nula. Ni siquiera hay unanimidad acerca de cómo se ha de abordar la cuestión con posibilidades de éxito. Es de suponer que las mayores dificultades surjan al tratar de explicar cómo sale un número tan enorme como el n' 4 = = 4,66 X 1037, pues es inverosímil que tal número resulte de relaciones entre magnitudes atómicas. Esto ha sugerido la idea de considerarlo como prueba evidente de la conexión entre los datos astronómicos y los atómicos. Las consideraciones de Eddington, Dirac, Ertel, Jordan y otros servirán para aguzar el ingenio de quien trate de abordar el problema.» En realidad, pueden obtenerse infinidad de números universales, pues pueden combinarse de infinitos modos las constantes universales de manera que resulten monomios pi, por lo que, a priori, resulta inaccesible el problema de calcular teóricamente todos ellos. A nuestro modo de ver, la cuestión debe plantearse en los siguientes términos: Dadas cinco constantes universales dimen-

Para formar un sistema de unidades coherentes, pueden elegirse arbitrariamente cinco unidades, que pueden ser tres mecánicas, el grado de temperatura y una electromagnética. La elección puede ser hecha de manera que adquieran el valor 1 otras tantas constantes universales. Para las magnitudes mecánicas se dispone de cuatro constantes universales, G, e, NA Y h, y como sólo se requieren tres, podemos convenir en prescindir de la primera. Con las constantes e, NA, h se pueden formar tres monomios pi que tengan, respectivamente, la misma dimensión que la longitud, la masa y el tiempo, y que serán las unidades coherentes en el sistema que estamos formando: Unidad de longitud: hNÁ
= 1,3309·

10-13 cm.

Unidad de masa:

1,6597 X 10-24 g.

Unidad de tiempo:

hNÁ c2

= 4,43966 X 10-24 s.

sionalmente independientes, calcular todas las que se encuentran en los distintos capitulos de la Física.
El Análisis dimensional afirma que cualquier constante universal ha de ser función monomia de algunas de las constantes que se toman como básicas, con lo que el problema se reduce a hallar el respectivo factor numérico. Problemas de este tipo han sido ya resueltos mediante las modernas teorías, y así se sabe, por ejemplo, calcular las constantes de Stefan, de Wien, de Rydberg, etcétera, pero otros están por resolver. Falta, por ejemplo, una teoría que permita calcular las relaciones entre las masas de las distintas partículas elementales; la constante de la gravitación en función de una masa elemental, y de las constantes e y h; las permeabilidades del vacío en función de e, c, h, etc.

El valor del grado queda determinado si se hace k = 1. Unidad de temperatura:

_c __
kNÁ

2

= 1,08 10120C.

En Electromagnetismo se puede tomar como unidad la carga del electrón, o bien se puede igualar a 1 cualquiera de las permeabilidades del vacío, la eléctrica o la magnética. Hay, pues, varias posibilidades para formar sistemas universales de unidades coherentes. Podría creerse que en la formación de estas unidades, que hemos llamado universales, no hay nada arbitrario, sino que, por decirlo así, estarían impuestas

256

ANÁLISIS DIMENSIONAL

por la misma naturaleza. N o es así, sin embargo, por las razones que damos a continuación: Es arbitrario el tomar como unidad de masa la inversa de la constante de Avogadro, pues esta constante resulta de atribuir convencionalmente el valor 16 a la masa del isótopo 16 del oxígeno. La unidad de longitud carece de sentido físico. Si se divide por 2, resulta la llamada longitud de onda de Compton para el neutrón, sin que ello quiera decir que tal longitud de onda corresponde a algo real. En su lugar se hubiera podido tomar el radio clásico del electrón calculado con la fórmula [8,1]. También se podría tomar como unidad de longitud la longitud fundamental de Heisenberg, definida por: e2 l =---, rnc2e:o donde m y e son, respectivamente, la masa y la carga del electrón. Pero, igualmente, se puede tomar cualquier otra partícula, y no hay razón para considerar como más fundamental una de las muchas longitudes así definidas. Además, hemos visto en el apartado anterior que el valor de e:o varía según se utilicen las unidades racionalizadas o las no racionalizadas. Tampoco es fácil hallar el significado de la unidad de tiempo, que se podría sustituir por el período de rotación del electrón en torno de sí mismo, calculado con [12,1]. En fin, el tomar las constantes e, NA y h para formar la base de las magnitudes mecánicas es cosa arbitraria. Cualquiera de las ternas formadas con G, e, NA y h conduciría a un nuevo sistema de unidades universales, y no hay razón para considerar uno de ellos como privilegiado, según se hizo ver en el § 8, capítulo VII.

CONSTANTES UNIVERSALES
(Technical News Bulletin, National Bureau of Standars, octubre de 1963)

Velocidad de la luz: Carga elemental: Masa del electrón: Masa del protón: Unidad de masa atómica: Masa del neutrón: Electrón -volt: Constante de la gravitación: Constante de los gases: Constante de Boltzmann: Constante de Planck: Constante de Stefan: Constante de Wien: Constante de Avogadro:

o = 2,997925 X 108 m S-l, = 1,60210 X 10-19 C. 9,1091 X 10-31 C. m e 5,48597 X 10-4 u. _ \ 1,67252 X 10-27 kg. mp 1,00727663 u. 1 u = -de la masa del átomo del núclido 12 _ \ 1,67482 X 10-27 kg. 1nn 1,0086654 u. eV = 1,60210 X 10-18 J, G = 6,670 X 10-11 mS kg-1 S-l. R = 8,3143 X lOS J (mol-kgr=! °K-1. k = 1,38054 X 10-23 J °K-l. h = 6,6256 X 1O-S4 J X s, a = 5,6697 X 10-8 kg S-3 °K-4. b = 2,8978 X lO-s m °K. NA = 6,02252 X 102& (mol-kgjr".

e

¡
l

l

nc.

ANÁLISIS

DIKENSIONAL. ~

17

OBRAS CITADAS 23. 24. 25. 26. 27. 28. 29. 30. 31. 32.

259

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OBRAS CITADAS
33. 1. 2. 3. 4. 5. 6. 7. 8. 9. 10. 11. 12. 13. 14. 15. 16. 17. 18. 19. 20. 21. 22. FOURIER: Théorie Analytique de la Ohaleur, Gauthier Villars, París, 1888. Las memorias originales son de los comienzos del pasado siglo. REYNOLDS: Tran8. Roy. Soc., 174 (1883), pág. 935. SIR OLIVIER LODGE: Nature, 38 (1888), pág. 281. G. F. FITZGERALD: Phil. Mag., 27 (1889), pág. 323. A. W. RÜCKER: Phil. Mag., 27 (1887), pág. 104. J. H. JEANS: Proc. Roy. Soc., 76 (1905), pág. 545. LORD RAYLEIGH: a) Inve8tigation8 on Oapilarity. Phil. Mag., (1891). b) Nature, 95 (1915), pág. 66. D. RIABOUCHINSKY: Publication» de l'Institut Aerodynamique, Moscú, 1912. M. PLANCK: Vorlesungen über die Theorie der Wiirmestrahlung, Leipzig (1906), pág. 159. A. EINSTEIN: Ann. der PhY8., 35 (1911), pág. 686. E. BUCKINGHAM: Phy8. Rev., 4 (1914), pág. 345. Nature, 96 (1915), páginas 208 y 396. A. MÉTRAL: Homogeneité et Similitude en Aerodynamique, París (1892). M. A. VASCHY: Oom/ptesRendu8 de l'Academie, 114 (1892), pág. 1416, Y 115 (1892), pág. 597. LEVI-CIVITA y AMALDI: Lesione di Meccanica Razionale, 1, Bolonia. F. EHRENFEST-AFANASSJEWA: Math. Ann., 77 (1916), pág. 259. R. SAN JUAN: Teoría de las maqnitudes fí8icas y 8U8[umdamentos alqébricos, Rev. de la Acad. de Oienc., de Madrid, t. 39. R. C. TOLMAN: Phy'8. Rev., 3 (1914); 9 (1917), pág. 25. O. D. CHwOLSON: Traité de Phqsique, segunda edic. francesa, t. 1 (1912), página 312. J. PALACIOS: Magnitude8 y unidades electromaqnéticas, Madrid (1941), página 10. REICHENBACH: Phsje, Handsoorterbucñ, Berlín (1932). DIESSELSHORST: Müller-PouilletB, Lehrbuch der Physik, 1(1929), pág. 195. P. W. BRIDGMAN: Dimensional Analysi8, Yale, University Press. Existe una traducción española publicada por la Universidad Nacional de Tucumán, República Argentina. 34. 35. 36. 37. 38. 39. 40. 41. 42. 43. 44. 45. 46. 47. 48. 49.

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260
58. 59. 60. 61. 62. 63. 64. 65. 66. 67. 68. 69. 70. 71. 72. 73. 74. 75. 76. 77. 78. 79. 80. 81. 82.

OBRAS CITADAS

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ÍNDICE ALFABÉTICO
A Actividad: 241. Aerodinámica: 133. Alas: 136. Alcance de un proyectil: Anenómetro: 160. Apraiz, 215, 216, 218. Atmósfera, 175. Avión: 136. Broglie: 245. Buckingham: 10, ll, 70, 168, 215. Bullock: 35. Burniston Brown: 15. 93

e
Caída libre: 83. - en medio viscoso: 123. Cálculo con unidades: 59. Calor: 163. - específico: 165. Cambios de base: 58. Campo imanador: 196. Cantidad, definición: 27. - de sustancia: 166. Capilaridad: 117. Carga eléctrica: 195. Catenaria: 102. Cero absoluto: 149. Coeficiente de dilatación: 165. Coeficientes parásitos: 46. Coherencia de las unidades: 46, 49. Comisión S. U. N.: 200. Compresibilidad, 141, 165. Compton (Longitud): 256. Condensador: 217. Conductividad térmica: 153, 173, 183. Conservación de la energía: 230. - de la masa: 236. Constante de Avogadro: 40, 44, 178. - de Boltzmann: 40, 44, 177, 223.

ss;

B
Bacher: 247. Balmer (Serie): 250. Barn (Unidad): 238. Base: 49. Bases estrictas: 61. mutiladas: 63, 84, 171. - superabundantes: 61, 86. - universales: 89. Beck (G.): 14, 252. Berger: 215, 216. Bethe: 247. Biot (Unidad): 206. Birge: 258. Bohr: 250. Boltzmann: 177, 180, 191. Bombas: 143. Boussinesq: 158, 160, 168, 182. Bridgman: 10, 14, 17, 30, 70, 88, 1l0, 124, 168, 172,217,224.

262

ÍNDICE

ALFABÉTlCO

ÍNDlCE

ALFABÉTICO

263

Constante dinámica: 41, 45. de Dirac: 238. electromagnética: 41, 45, 211. de Faraday: 4l. de los gases, 167. de la gravitación: 39, 44, 60, 252. de Planck: 40, 45, 188. química: 32, 72, 194. radiactiva: 241. de Sommerfeld: 252. de Stefan: 41, 191. de Wien: 41, 192. Constantes características: 38. del éter: 40, 45. indispensables: 46. superfluas: 46, 87, 90. universales: 39, 43, 251, 257. Corriente eléctrica: 195. Criterio de equivalencia: 28. Cuanto de acción: 187. Curio: 241.

Dimensión del trabajo: 97. - de la velocidad: 97. - de la viscosidad: 122, 134. Dingle: 26, 57, 65, 66, 215, 218. Dipolo eléctrico: 219, 225. Discriminación de las dimensiones paciales: 90, 134, 213. Distribución de Boltzmann: 180. - de Maxwell: 181. Dosis radiactiva: 243. E

Espín: 249. Estados correspondientes: 174. Esterradián: 205. Exponente del hidrógeno: 32, 74. Exponentes dimensionales: 9. es-

Hertz: 215. Hidrómetro: 131. Homogeneidad (Principio de): 67. Hopf: 191. Huntley: 90, 100, 134, 138.

F
Factores de conversión: 59, 207. - de forma: 79. Fanning: 126. Faraday (Constante de): 41. Fermi: 184. Fibra neutra: 106. Filosofía operacional: 13,217. Finkelburg, 254. FitzGerald: 10. Flexión: 108. - circular: 106. Fluctuaciones: 180. Fotones: 234. Fórmula dimensional: 12, 56. Fourier: 9, 12. 56, 67, 153, 163. Franklin (Unidad): 206. Fuerza, definición: 95. - centrípeta: 100. - de Lorentz: 248. Función de ondas: 246. Funciones homogéneas: 21, 52. G Galileo: 14. Gauss: 215. - (Teorema de): 204. - (Unidad de): 207. Gota, salida por capilares: 120. - (Vibraciones de una): 119. Guillaume: 90. H Halliday: 237. Harkins: 121. Heaviside: 200. Heisenberg: 16. Hélice: 142. Helmholtz: 131, 219.

1
Igualdad de cantidades: 28. Imanación: 215. ímpetu: 230. Impulsión: 230. Inducción eléctrica: 195. - magnética: 196. Inercia: 231. - de la electricidad: 218. - de la luz: 222. Intensidad eléctrica: 195. Isnardi: 145, 189. Isomorfismo de dimensiones res: 60.

CH
Chwolson, 12. D Dalzell: 26. Decamperio: 208. Decremento logarítmico: 103. Densidad de energía: 221. Diapasones. 115. Díaz Bejarano: 90 Diesselshorst: 13. Dimensión, como vector. 60. de la aceleración: 97. del ángulo: 64. (Concepto de): 53. de la constante de Avogadro: 180. - capilar: 117. constante de la gravitación: 97. de las magnitudes electromagnéticas: 199, 214. del módulo de rigidez: 112. nula: 63. de la presión: 105. de la temperatura: 168, 179.

Ecuación de Laplace: 119. Ecuaciones físicas: 37. fundamentales: 96. de los gases: 168. homogéneas: 22. con logaritmos: 72. de Maxwell: 199, 202. Eddington: 15, 16, 254. Ehrenfest-Mfanassjewa: 11, 70. Einstein: lO, 212. Elasticidad: 105. Electrómetro de Lippmann: 219. Electrón: 247, 249. Electrón-voltio: 238. Energía cinética: 98. - interna: 164. - libre: 167. Enfriamiento: 170. Entalpía: 144, 167. - libre: 167. Entes comparables: 25. Entropía: 164. Epstein: 193. Equivalente mecánico del calor: 39, 44, 163. Escala de Avogadro: 146, 151. de Curie: 148, 151. de DaIton: 145. de frío: 152. de Kelvin: 151. de Stefan: 151. termodinámica: 148, 151. Escalas absolutas: 148. - universales: 148, 151. Esnault-Pelterie: 215, 216, 217, 221.

y vecto-

J
Jeans: 10, 191, 215, 223.

K
Kármán (Von): 128. Keenan: 35. Kelvin: 15, 119. Klein: 11.

L
Labocetta (Problema de): 81. Lafita: 136. Laminar: 125. Landau: 168. Lenz: 204. Levi: 26, 71, 90. Levi Civita: 11. Ley de Ampare: 198. de Coulomb: 198. de Faraday-Gauss: 197. de Hooke: 38, 105. de Kepler: 99.

r

264

ÍNDICE

ALFABÉTICO

ÍNDICE

ALFABÉTICO

265

Ley de Laplace: 198. de Rowland: 198. - de Stefan: 223. - de Wien: 189, 191, 223. Leyes fundamentales: 35. - de la gravitación: 39. Lifshitz: 168. Lippmann: 86. Lodge: 10. Loedel: 64, 145. Lógica positivista: 13, 26. Longitud de Compton: 256. - fundamental de Heisenberg: Lorentz: 212, 228. Loschmidt: 177. M

256.

Medidas relativas: 53. Métral: 10. Michelson: 228. Minkowski: 227. Módulo de rigidez: 106, 112. - de Young: 106. Mol: 166. Momento magnético: 215. Monomios de dimensión nula: 77. - espurios: 85. Morley: 228. Movimiento circular: 100. - de los planetas: 99. Multiplicidad de la base: 51. N Neutrones: 184. Newton (Ley de enfriamiento de): 170. Nicholson: 131. Núcleos atómicos, energía: 247. Número rt de la Geometría: 200. de Mach: 141. de moles: 165. de Prandtl: 158. de Reynolds: 124, 158. - ,discriminación: 139. de Struhal: 140. Números universales: 253. Nuttig: 65.

Magnetón de Bohr: 250. Magnitudes, definición: 27. aditivas: 28. por definición: 31. derivadas: 31. dimensionalmente independientes: 58. fundamentales: 30. inseparables: 45. primarias: 30. secundarias: 31. relativas: 65. Martinot-Lagarde: 85. Masa: 233. de aceleración: 231, 233. gravitatoria: 39, 95. de ímpetu: 231, 233. inercial: 39, 95. longitudinal: 231. en reposo: 96, 233. tranversal: 231. Materia: 233. Maxwell: 12, 25, 196, 221. - (Unidad de): 207. Mecánica estadística: 167. - relativista: 227. Medidas: 29. absolutas: 53. directas: 32. indirectas: 33.

Péndulo cónico: 101. - elástico: 109. - simple: 80, 85. Permeabilidad eléctrica: 41, 45, 206. - magnética: 41, 45. Permitividad: 41, 45, 196, 206. Perucca: 201. pH: 32, 74. Pi Calleja: 28. Planck: 10, 13, 15, 177, 187,223. - (Ecuación de): 191. Poder ionizante: 242. Poiseuille: 126. Postulado primero: 35. - segundo: 43, 46. Prandtl: 127, 128. Presión: 105. - de la radiación: 193, 222. Principio de equipartición: 178. - de similitud: 79. - de superposición: 195. Problema. de Boussinesq: 172. Propagación del calor: 155. Proyectil (Alcance de un): 93.

Riabouchinsky: 10, 129, 172. Roentgen (Unidad): 242. Rosenfeld: 237. Rotación de una placa en una corriente: 128. Rücker: 10. Runge: 90, 192. Russell: 30. Russo: 14, 169. Rutherford (Unidad): 241. Rydberg: 250.

s
Sábato: 145. Sackur: 194. San Juan: 11, 21, 23. 27, 45, 60, 68. Scott Blair: 65. Schr6dinger (Ecuación de): 246. Selwyn: 82. Semivida: 241. Seudoperíodo: 103. Símbolo de las ecuaciones: 53. Similitud: 133. Sistemas CGSE: 205. CGSM: 206. - de Gauss: 210. - de Giorgi: 43, 53, 203. Solidez de las construcciones: 113. Sommerfeld: 196. Stokes: 124. - (Teorema de): 204. Straneo: 193. Stratton: 213. Struhal: 140. Suma por acumulación: 28. - vectorial: 29. Sustancia (Cantidad de): 166. T Tate: 121. Temperatura: 29, 145, 168. Tensión: 106. Teorema. de Gauss: 204. de pi: 67, 68. - de Stokes: 204.

R Racionalización de Heaviside: 200, 202. Rad,242. Radiación: 187. Radiactividad: 241. Radio del electrón: 247. Radiología: 241. Raleigh: 10, 113, 119, 159, 160, 172. Régimen laminar: 125. - turbulento: 126. Reglas para plantear los problemas: 82. Reichenbach: 13. Remolinos de Kármán: 140. Reología: 36, 65. Rep: 242. Resonadores: 131. Resorte espiral: 110. Rey Pastor: 64, 145. Reynolds: 10, 124.

o
Observables: 25. Oersted (Unidad): 206. Olas (Velocidad de las): 119. Onda asociada: 245. - térmica.: 157. Ondas electromagnéticas: 221. - superficiales: 131. Oscilaciones amortiguadas: 103. de un líquido en un tubo: 122. periódicas: 102. p Palomares: 158. Pandeo: 114.

266
Tesla: 204. Tetrode: 194. Tiempo local: 212. Tolman: 13, 168. Torsión: 112. Tuberías, 125. Tubos capilares: 117. Turbinas: 144.

ÍNDICE

ALFABÉTICO

v
Vaschy: 11, 14. Vectores unitarios: 91. Velocidad del calor: 155. de la luz: 40, 45. - de las ondas electromagnéticas: 221. - del sonido: 130. Ventiladores: 143. Vibraciones de las gotas: 119. Vibraciones de una cuerda: 111. Viscosidad: 122, 134. - cinemática: 125. - de los gases: 173, 183. Volumen de un paralelepípedo: 93. Van der Waals: 174.

u
Unidad másica: 238. Unidades: 29. coherentes: 47, 203. corpusoulares: 239, 244. de Giorgi: 46, 53, 203. radiológicas: 242. universales: 255. Unión Internacional de Física: 166.

ÍNDICE GENERAL
Páginas
PRÓLOGO....................................................... INTRODUCCIÓN.. .. . . . . . . . . . . . . . ••. . . . . •• . . •. . • . . . . . ••. . . . . . . . . . .

7 9

w
49, Weber (Unidad): 209. FUNDAMENTOS
CAPiTULO PARTE PRIMERA

DEL

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

1. - Resumen de la teoría de la homogeneidad de funciones
21 generalizadas, pág. 21. 2.

y de ecuaciones... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1. Las funciones homogéneas Ecuaciones homogéneas, 22.
CAPÍTULO

n. -

Los entes de la Física............................

25

1. Observables, pág. 25. - 2. Los entes comparables, 25.y cantidades, 27. - 4. El criterio de igualdad, 28. - 5. La definición de suma, 28. - 6. Unidades y medidas, 29. - 7. Magnitudes primarias y secundarias, 30. 8. Medidas directas e indirectas, 32.

3. Magnitudes

CAPiTULO

nI. -

Primer postulado.. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

35

1. La naturaleza de las leyes fundamentales de la Física, página 35. - 2. Las ecuaciones de la Física, 37. - 3. Constantes características y constantes universales, 37.
CAPiTULO

IV. - Segundo postulado.. . .. .. ....

.. ....

....

....

.. .. ..

43

1. Opiniones acerca de las constantes universales, pág. 43.2. Magnitudes inseparables, 44. - 3. Enunciado del segundo postulado, 46. - 4. Sistemas de unidades coherentes, 46. -

268

ÍNDICE ÍNDICE GENERAL

GENERAL

269
Páginas

Páginas

CAPÍTULOIX. 5. Base de un conjunto de magnitudes, 49. - 6. Medidas absolutas y relativas, 53. - 7. Los símbolos de las ecuacíones físicas, 53. CAPiTULOV. - El concepto de dimensión . 55

Mecánica

de sólidos deformables.. . . . . . . . . . . . . . . . . .

105

1. Fórmulas dimensionales, pág. 55. - 2. Cambios de base, 58. - 3. Factores de conversión, 59. - 4. Analogías entre dimensiones y vectores, 60. - 5. Bases superabundantes y bases estrictas, 61. - 6. Bases mutiladas, 63. - 7. Las magnitudes de dimensión nula, 63. - 8. Magnitudes relativas, 64. 9. Las seudomagnitudes de la Reología, 65. CAPiTULOVI. - El teorema de pi . 67

1. Sistema dimensional, pág. 105. - 2. Flexión circular de una barra, 106.-3. Flexión de una barra sometida a una Bola fuerza, 108. - 4. Péndulo elástico, 109. - 5. Período de un resorte en espiral asociado a un volante, 1l0. - 6. Frecuencia de las vibraciones fundamentales de una cuerda, 111. - 7. Energía de las vibraciones fundamentales de una cuerda, 111. 8. Torsión de una. barra, 112. - 9. Solidez de las construcciones, 113. - 10. Pandeo, 114. - 11. Diapasones, 115. CAPiTULOX. Mecánica de 7luidos. . .. .. .. . . .... . ... .... .. .. .... 117

1. Homogeneidad de las fórmulas físicas, pág. 67. - 2. Teorema de pi, 68. - 3. Las ecuaciones con logaritmos, 72. 4. La constante química, 72. - 5. El exponente del hidrógeno, 74. PARTE SEGUNDA APLICACIONES CAPiTULOVII. - Modo de mtear los problemas de análisis dimen77

1. Sistema dimensional, pág. 117. - 2. Capilaridad, 117. 3. Ascenso de líquidos en tubos capilares, 117. - 4. Salto de presiones en la superficie de un líquido, 118. - 5. Velocidad de las olas, 119. - 6. Vibraciones de una gota, 119. - 7. Peso de las gotas desprendidas del extremo de un tubo capilar, 120. - 8. Viscosidad, 122. - 9. Oscilaciones de un liquido en un tubo en U, 122. - 10. Caída de una esfera en un medio viscoso, 123. - ll. El número de Reynolds, 124. - 12. Circulación de fluidos por tuberías, 125. - 13. Rotación de una placa en una corriente fluida, 128. - 14. Velocidad de propagación del sonido, 130. - 15. Ondas superficiales estacionarias, 131. - 16. Resonadores de Helmholtz, 131. - 17. Hídrómetro de Nicholson, 131. CAPiTULOXI. - Aerodinámica . 133

sional

.

1. Sistemas e pletos de monomios de dimensión nula, página 77. - 2. ~1apráctica para formar un sistema completo de monomios 1, 78. - 3. Información que puede obtenerse con el Aná . dimensional. Principio de similitud, 79. - 4. Reglas para .dntear los problemas, 82. - 5. Las bases deficientes, 84. - 6. Las bases superabundantes y las constantes superfluas, 86. - 7. Papel que desempeñan las constantes universales, 88. - 8. Las bases universales, 89. - 9. Discriminación de las dimensiones del espacio, 90. - 10. Volumen del paralelepípedo, 92. - ~1. Alcance de un proyectil, 93. CAPiTULOVIII. - Dinámica de sólidos rígidos . 95

1. El principio de similitud y la discriminación de las dimensiones del espacio, pág. 133. - 2. Dimensiones de la viscosidad, 134. - 3. Alas de avión, 136. - 4. Tránsito del régimen laminar al régimen turbulento, 139. - 5. Remolinos de Kármán, 140. - 6. Influencia de la compresibilidad. El número de Mach, 141. - 7. Hélice, 142. - 8. Bombas y ventiladores, 143. - 9. Turbinas, 144. CAPiTULOXII. Temperatura '..........•....... , , ., 145

1. Magnitudes primarias, pág. 95. - 2. Ecuaciones fundamentales, 96. - 3. Sistema dimensional, 97. - 4. La energía como magnitud primaria, 98. - 5. Revolución de los cuerpos celestes, 99. - 6. Fuerza centrípeta, 100. -7. Tensión originada por un movimiento circular, 100. - 8. Péndulo cónico, 101.9. Oscilaciones periódicas, 102. - 10. Catenaria, 102. - 11. Oscilaciones amortiguadas, 103.

1. Las escalas convencionales, pág. 145. - 2. La escala de Avogadro, 146. - 3. Otras escalas universales y absolutas, 148. - 4. La escala termodinámica, 149. - 5. Relación entre las diversas escalas universales, 149. CAPiTULOXIII. Oonductividad térmica . 153

1. Leyes fundamentales, pág. !I.53.- 2. Sistema dimensional, 154. - 3. Propagación del calor en un medio indefinido, 155. - 4. Propagación del calor en una barra, 155. - 5. Velo-

270

ÍNDICE

GENERAL
Páginas

ÍNDICE

GENERAL

271
Páginas

cidad de propagación del calor, 156. - 6. Transmisión del calor por tuberías, 157. - 7. Enfriamiento de un sólido en una corriente líquida, 158. - 8. Anemómetro de alambre caliente, 160. CAPiTULOXIV. -

eléctricas, 217. - 14. Inercia de la electricidad, 218. - 15. Campo de un dipolo eléctrico, 219. - 16. Electrómetro de Lippmann, 219. - 17. Densidad de energía en el campo electromagnético, 221. - 18. Ondas electromagnéticas, 221. - 19. La radiación térmica como fenómeno ondulatorio, 223. - 20. Energía emitida por un dipolo eléctrico, 225. 163 CAPiTULOXVIII. - Mecánica relativista

Termodinámica

.

1. Calor, pág. 163. - 2. Energía interna y entropía, 164. 3. Sistema dimensional, 165. - 4. Variables independientes y constantes características, 165. - 5. Constante de los gases perfectos, 167. - 6. La dimensión de la temperatura, 168. 7. Ecuación de los gases perfectos, 168. - 8. Enfriamiento de una esfera, 170. - 9. Casos en que es viable la base mutilada, 171. - 10. Solución del problema de Boussinesq, 172. 11. Relación entre la viscosidad y la conductividad térmica de un gas perfecto, 173. - 12. Ley de los estados correspondientes, 174. - 13. Distribución de presiones en la atmósfera, 175. CAPiTULOXV. - Mecánica eetadistica

.

227

1. Las magnitudes de la Mecánica relativista, pág. 227. 2. Ecuaciones fundamentales, 229. - 3. Sistema dimensional, 230. - 4. Conservación de la energía, 230. - 5. Inercia de la energía, 231. - 6. Masa de ímpetu y masa de aceleración, 231. - 7. Materia, masa y energía, 233. CAPiTULOXIX. -

Fieica corpuscular •.............................

237

.

177

1. La constante de Boltzmann, pág. 177. - 2. Principio de equipartición. Constante de Avogadro, 178. - 3. Ley de distribución de Boltzmann, 180. - 4. Fluctuaciones estadísticas, 180. - 5. Ley de distribución de Maxwell, 181. - 6. Presión de una masa gaseosa, 182. - 7. Viscosidad de los gases, 183. - 8. Con .ictívidad térmica de los gases, 183.9. Densidad de leración de los neutrones, 184. CAPiTULO

,ión térmica y mecánica cuantista

.

187

1. Sistema dimensional, pág. 237. - 2. Unidades corpusculares, 239. - 3. Magnitudes usadas en radiactividad y radiología, 241. - 4. Dosis en función de la actividad y de la distancia, 242. - 5. Un sistema de unidades coherentes para la Física de los corpúsculos y de la radiación, 244. - 6. Onda asociada a una partícula en movimiento, 245. - 7. La función de ondas, 246. - 8. Radio clásico del electrón en el vacío, 247. - 9. Energía electrostática de los núcleos atómicos, 247. - 10. Fuerza de Lorentz, 248. - 11. Radio de curvatura de la trayectoria de un electrón en un campo magnético, 249. - 12. El espín, 249. - 13. El magnetón de Bohr, 250. - 14. La constante de Rydberg, 250. - 15. El sistema de las constantes universales, 251. - 16. Los números universales, 253. - 17. Un sistema de unidades universales, 255. Constantes universales . . . 257 258 261

1. Necesi .1. de una nueva constante universal, pág. 187. 2. La cons rte de Planck, 188. - 3. Ley de Stefan , 190. 4: Ecuaci . de lord Rayleigh, 191. - 5. Ley de Wien y ecuación de .anck, 191. - 6. Presión de radiación, 193. - 7. Constante química, 194. CAPiTULOXVII. - Electr~magneti8mo

Obras citadas índice 195 alfabético

.

1. Magnitudes primarias, pág. 195. - 2. Leyes fundamentales, 197. - 3. Sistema dimensional, 199. - 4. La racionalizació.n de Heaviside, 200. - 5. Sistema de Giorgi, 203.6. SIstemas cegesimales, 205. - 7. Factores de conversión 207. - 8. Sistema de Gauss, 210. - 9. Discriminación de las ~mensiones del espacio, 213. - 10. Magnitudes secundarias, 214. - 11. Otros sistemas dimensionales, 215. - 12. Condensador plano, 217. - 13. Energía potencial de las cargas

11

Intereses relacionados

lENSIONAL

VI.

EL TEOREMA DE PI

71

que sea consecuencia de una teoría cuyas leyes fundamentales sean relaciones de proporcionalidad entre potencias con exponentes fijos, es:

donde las TCi son los monomios independientes de dimensión nula o monomios pi, que pueden formarse con las magnitudes consideradas. 2.30 El número de estos monomios independientes es i = n - h, donde h es la característica de la matriz formada co?/-los exponentes dimensionales con relación a una base completa cualquiera.
Las proposiciones anteriores son una variante del teorema de pi, que fue enunciado por Buckingham (11) del siguiente modo: 1. o La forma más general de cualquier ecuación física completa:

es:
7I"n) =

0,

donde las 71" son los monomios independientes de dimensión nula que pueden formarse con las n magnitudes consideradas. 2.o El número de estos monomios independientes es i = n - q, donde q es el número de unidades fundamentales necesarias para medir las n magnitudes. Llama Buckingham completa a toda ecuación que subsiste sin alteración de forma al cambiar las unidades fundamentales, lo que equivale a postular la. homogeneidad condicionada de la ecuación de que se trata. Con esto, la demostración del teorema de pi es inmediata si se utiliza la teoría de las funciones homogéneas generalizadas. Pero esta teoría no fue dada a conocer por EhrenfestAffanassjewa (15), sino dos años después de que Buckingham publicase su trabajo. Por otra parte, si bien es cierto que no se encuentra en ninguna de las teorías físicas actuales una sola ecuación que no satisfaga el principio de homogeneidad, el admitir este principio de buenas a primeras es cosa que repugna a. los lógico-positivistas, y para justificar esta repugnancia hace notar Bridgman (22) que se pueden construir adrede ecuaciones que estén en desacuerdo con dicho principio sin más que sumar dos ecuaciones que se refieran a un mismo fenómeno, después de haberlas elevado a potencias cualesquiera. Por ejemplo, en la caída libre de un cuerpo se cumple que:

a. pesar de no ser homogénea, subsiste aunque se cambien las unidades fundamentales. La objeción de Bridgman queda invalidada sin más que interpretar la invariabilidad de forma, postulada por Buckingham, como exigencia de que la función se conserve algébricamente invariable, pues ocurre que, al cambiar las unidades fundamentales, cada uno de los paréntesis de la ecuación [2,6] queda multiplicado por un factor diferente y, si la ecuación subsiste, es porque cada uno de sus términos es nulo por separado. Considerando válida la objeción de Bridgman, opina el profesor W. Hill (45) que se debe añadir una condición complementaria al postulado de Buckingham. Pero, como hace notar R. San Juan (16), todo ello se evita si se parte del principio de homogeneidad, o bien si se cala más hondo y se deduce dicho principio de la. condición de que tan sólo tengan cabida en la Física aquellas magnitudes definidas de manera que la igualdad y la suma de sus cantidades sea independiente del sistema de unidades. Justamente el mérito del trabajo de R. San Juan consiste en haber demostrado que de esta condición deriva el principio de homogeneidad. A nuestro juicio, la principal objeción que puede hacerse al enunciado primitivo del teorema de pi es que el número de monomios de dimensión nula 'Se determina en función del «número q de magnitudes fundamentales necesarias para medir las n magnitudes», y no se establece regla ni criterio para averiguar cuánto vale q en cada caso particular. Esta vaguedad en el enunciado, que deja vacío el referido teorema, se pone claramente de manifiesto cuando se trata de hallar q de acuerdo con las normas estrictamente operacionalistas, por ejemplo, siguiendo el método que propugna Dingle y que hemos discutido ya en el § 1 del capítulo V. Con nuestros postulados y con la condición impuesta. a las fórmulas de definición de las magnitudes secundarias, la demostración del teorema de pi es facilísima y rigurosa, gracias a la teoría de las funciones homogéneas generalizadas, y el número de monomios independientes de dimensión nula queda determinado sin ambigüedad (*).

v

= gt;

8 = -

1 2 gt 2

y, en consecuencia, la ecuación:

(v -

gt)

+

(8 -

+ f
gt2

= O,

[2,6]

(*) Merece ser examinado con alguna detención el ~~tíc~o de. Levi (33), porque constituye un intento de dar base lógica al ~áhslS dimensionalLevi coincide con Bridgman en afirmar que «medir es hacer correspond~r a una determinada magnitud física un número o un sistema de ~Ú!lleros*, sin imponer otra limitación que la invariabilidad del aparato de medición, el cual ha de estar constituido por «determinadas operaciones físicas .0 bien aun J?or operaciones matemáticas». Critica la «vieja costumbre» de considerar la nocló~ de magnitud como algo intuitivo y a prori, y rechaza lo que llama p~o?~dlmiento s intuitivo s que ~ermiten establecer la igualdad, la suma y la división en partes. A continuació:'., y con manifiesta inconsecuencia, establece una excepción para las tres magnitudes, longitud, masa y tiemp<,?,y se lanza por los ~ericuetos de la metafísica al afirmar (pág. 5) que «oonstibuye el substrato lógiC.o que precede a la Física», y en esta proposición apriorística se basa para deducir que el «espacio físico es tridimensional en el sentido de la teoría de las magnitudes aceptada por la Física». . No podemos adivinar a qué teoría aceptada se refiere Levi, pues. aun pr~scindiendo de la temperatura, el sistema de Giorgi, que es el aceptado jnt.errracronalmente, es tetradimensional. Pero tampoco se compagina su as~rto con 1.0 que dice más adelante. pues afirma que el número de magnitudes mdependlentes puede reducirse a 2 o a 1. . . Dice luego que todo otro concepto se introduce en Mecánica P?r «definiciones nominales, representadas generalmente por definiciones matemé.tícass, sm repa-

72

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VI.

EL TEOREMA DE PI

73

3.

Las ecuaciones con logaritmos.

En muchas ecuaciones termodinámicas en que intervienen logaritmos, parece a primera vista que no se cumple el principio de homogeneidad, pues figuran como argumentos magnitudes cuya dimensión no es nula. Así, en la expresión de la entropía de los gases ideales,

Esta ecuación constituye una rotunda contravención del principio de homogeneidad, pues 'no sólo figuran los logaritmos de 6 y de p sin posible arreglo, sino que la constante quimica, i, aparece sumada con el número 5/2, por lo que debiera ser de dimensión nula, siendo así que, como es sabido, su valor depende de las unidades que se adopten. Para hallar la expresión correcta, recuérdese que el calor molar de un gas está dado por la expresión:
Op = NR

S

= Op In 6 -

R In p

+ const,

+

O,

intervienen la temperatura absoluta, 6, y la presión, p, como argumentos del logaritmo. Sin embargo, la fórmula es correcta gracias a la presencia de la constante arbitraria, que indica que queda indeterminado el origen de entropías y, por tanto, la ecuación sólo puede servir para calcular diferencias. Para poner este hecho de manifiesto, es preferible escribir: S So = Op In 6 60 R In -,

donde N es un número que vale 5/2 en los gases monoatómicos y 7/2 en los diatómicos, y O es una función de la temperatura que tiende a cero cuando e -+- O. Con esto, de la aplicación de los dos primeros principios de Termoo.mámica resulta:

S

=

R In --

eN + fe -o
p
o

6

de + consto

[4,2}

p El principio de Nernst exige que la entropía tenga un valor determinado en cada estado (p, e), luego la constante no es arbitraria. Representándola 'por const = R(ln K la expresión [4,2] se convierte en

Po

con lo que es evidente que se cumple el requisito de homogeneidad.

+ N)

4.

La constante química.

Como consecuencia del principio de Nernst-Planck (*), se da en los libros de Química física la siguiente expresión para el valor absoluto de la entropía de un gas ideal: S =

S

=

R In K

o (eN)p + fe 6"
o

d6

+ N R,

[4,3J

5 2" R In 6 -

R In p

O 5) + f6 e d6 + ( i + 2"
o

R.

[4,1]

que está de acuerdo con el principio de homogeneidad si se atribuye a la constante K la fórmula dimensional; [K] = L-IMT-2

e-

N

[4,4}

rar en que la fuerza tiene tanto derecho como la masa a ser considerada como magnitud primitiva, pues no hay para una ni para otra definición nominal a menos de que se considere como tal la segunda ley de Newton. No parece haberse dado cuenta Levi del papel importantísimo que desempeñan las constantes universales en Análisis dimensional, pues dice (pág. 11), que «la constante de la gravitación es un número (sic) ciertamente invariable por la teoría». Al pasar a la Termodinámica, dice que la temperatura es una 'idea primitiva, que se convierte en derivada si se fija el valor de la constante de los gases, pero no llega a establecer la fórmuJa dimensional de esta nueva magnitud. Por otra parte, haremos ver que, para los fines del Análisis dimensional, la temperatura ha de ser considerada como dimensionalmente independiente de las magnitudes mecánicas. . En el campo electromagnético, considera solamente dos vectores, las intenaídades, con lo que elude el problema que, desde el punto de vista dimensional, plantean las dos permeabilidades e: Y ¡L, Y no aborda la cuestión de si es necesarIO o no ampliar la base mecánica al estudiar las teorías electromagnéticas. . En fin, para demostrar el teorema de pi, parte de una hipótesis ad hoc, no Justificada ni lógica ni experimentalmente, y deja sin tratar la segunda parte, la que se refiere al número de monomios pi que, cualquiera que sea la base adoptada, han de figurar en la solución de cada problema. (*) Véase, por ejemplo, el libro del autor (46).

La falta de homogeneidad de Ia ecuación [4,1] procede de que, al definir la constante química, no se utilizó una función condicionalmente homogénea, pues de la comparación de l4,1] y [4,3J se deduce: K= ei, o bien, log K [4,5)

=

0,434 i

= f.

[4,6]

Por ejemplo, para el hidrógeno se encuentra en las tablas el valor f = - 3,357, y se advierte que la temperatura ha de medirse en grados centígrados, y la presión, en atmósferas. Si se quiere hallar el valor de f con otras unidades, se tropieza con la dificultad de que carece de fórmula dimensional. En cambio, la fórmula [4,6] da para la constante K el valor K = O 000439
,

o [{51"

atm

y ya resulta sencillo el cambiar las unidades de presión y de temperatura.

74

ANÁLISIS

DlMENSJONAL

5.

El exponente del hidrógeno.

El pH, o exponente del hidrógeno, se define como el logaritmo decimal, cambiado de signo, de la concentración de los hidrogeniones expresada en moles-gramo por litro de agua: pH = -log c.

Como la concentración, e, no tiene dimensión nula, esta fórmula de definición no cumple el requisito de ser condicionalmente homogénea, por lo que es imposible atribuir fórmula dimensional al pH, y las ecuaciones en que figure esta magnitud no satisfarán el principio de homogeneidad. En consecuencia, no podrá figurar el pH en ningún problema de Análisis dimensional y deberá utilizarse la concentración e en su lugar.

PARTE SEGUNDA

APLICACIONES

CAPíTULO VII MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS DIMENSIONAL DE ANÁLISIS

1.

Sistemas completos de monomios de dimensión nula.

Evidentemente, si se forma el producto de dos o más números pi, después de haberlos afectado de exponentes racionales cualesquiera, resultará un nuevo monomio de dimensión nula: [1,1] El teorema de pi fija el número de monomios pi, independientes, que pueden formarse con las magnitudes dadas, pero deja libertad para la elección de los mismos. Se dice que un conjunto de tales monomios son independientes cuando la ecuación

sólo admite la solución trivial Xl = X2, .•. , = Xi = O. Una vez que se han obtenido tantos monomios independientes como indica dicho teorema, cualquier otro podrá obtenerse dando valores adecuados a los exponentes de la ecuación [1 1]. Por eso, puede decirse que cualquier conjunto de i monomios independientes de dimensión nula forman un sistema completo de monomios pi. Los monomios de dimensión nula no tienen cabida en la representa.ción vectorial de las dimensiones porque, cualquiera que sea la base adoptada, sus componentes son nulas. En cambio, cabe adoptar para ellos
J

78

ANÁLISIS DJl\iENSIONAL

VII.

MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

79

un nuevo espacio vectorial cuya base estaría formada por uno cualquiera. de los sistemas completos. Cualquier otro monomio pi estaría representado por un vector cuyas componentes fuesen los exponentes de la ecuación [1,1]. 2. Regla práctica para formar un sistema completo de monomios pi.

Escríbanse las fórmulas dimensionales de las magnitudes dadas con relación a una base cualquiera:
... ,
CXlm Mm

Se simplifica el problema si se empieza por agrupar las magnitudes que tengan la misma dimensión. Dividiendo las de cada grupo por una de ellas, se obtienen inmediatamente los llamados [actores de forma, que suelen representarse por la letra griega w. Estos factores de forma pueden ser las razones entre las longitudes, las masas, las fuerzas, etc., que intervengan en el fenómeno y entre ellos se incluyen, desde luego, los ángulos. Hecho esto, se hallan los monomios pi tomando en consideración una tan sólo de las magnitudes de cada grupo, y a los monomios así obtenidos se agregan los factores de forma. 3. Información que puede obtenerse con el Análisis dimensional. Principio de similitud.

[]n X Para que un monomio

=

cxnl Ml"'"

Mcxnm
m'

Se sabe, O se da por supuesto, que en determinado fenómeno intervienen las magnitudes Xl> ••• , Xn, incluyendo en ellas las constantes características y las constantes universales, propias de la teoría, y que la cuantía de una de ellas queda determinada por las cantidades de las otras. Deberá ser:
f(Te¡, ... , Tet) = O,

tenga dimensión nula, habrá de ser:
OCllEI

+ ... + + ... +

OCnlEn

= O

OClmEI

OCnmEn

=O

donde Te¡, ••• , Tet es uno cualquiera de los sistemas completos de monomíos pi, y ¡una función universal indeterminada. Como siempre se puede lograr que aquella magnitud, Xl' que interesa expresar en función de las otras, figure solamente en uno de los monomios, por ejemplo, en el primero, la ecuación podrá tomar la forma explícita:

y si k es la característica de la matriz formada con los exponentes OCtj serán arbitrarios los valores de n-k de las incógnitas El> ••• , En. Las incógnitas arbitrarias pueden ser cualesquiera, con tal de que en la matriz formada con las columnas en que figuran las k magnitudes restantes haya algún menor de orden k distinto de cero. Si, por ejemplo, hay alguno de estos menores en las k últimas columnas, a cada sistema de valores
El E2 En-h

1 O

O l

O O

O

O ...

1

corresponderá una solución, y entre todas formarán un sistema completo de monomios pi.

que es la forma general de las funciones condicionalmente homogéneas. La información más completa se logra cuando i = 1, esto es, cuando el sistema completo de monomios pi, incluyendo los factores de forma, consta de un solo miembro, pues puede afirmarse que dicho monomio ha de ser igual a un número fijo, que no depende de las unidades de medida. El averiguar la forma de la función universal cp, cuando no se reduce a un número fijo, cae fuera del alcance del Análisis dimensional, pero en muchas ocasiones bastan sencillas consideraciones basadas en un conocimiento elemental de la teoría del fenómeno en cuestión para reducir el número de variables que figuran en la misma, y hasta para determinar enteramente su forma, salvo un factor consistente en un número fijo.


ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

81

Un caso de gran interés es aquél en que la función indeterminada sólo contiene factores de forma:

o bien, puesto que w

=

mg,

7':1

= t

V

g

l '

Si se aplica esta ecuación a dos sistemas semejantes, esto es, tales que los factores de forma de uno sean iguales a los del otro, la función universal cp tendrá valores iguales en ambos, y bastará averiguar su valor en uno de ellos midiendo las magnitudes Xl> ••• , Xn en un caso particular. En esto consiste el principio de similitud, que es el fundamento de los ensayos con modelos reducidos, de tanta importancia en la construcción de aviones, navíos y obras hidráulicas. Nótese que la semejanza entre el sistema de tamaño natural y el modelo se refiere a todos los factores de forma, no sólo a los geométricos, sino también a los de índole física.
Ejemplos: 1.o Péndulo simple.

y, tomando en consideración el factor de forma 1 lució b , a so UCl n uscada será:

t o sea:

Vf

= ¡(o:),

t = V+¡(o:), y.puede afirmarse que en ¡(o:) no puede figurar, aparte de o: mas' que ' fiJOs. ' numeros El resultado es correcto, pues, como es sabido, la ecuación completa es:

t

= 27':

V

g

1

(1 + ~
16

16···

+

.) ,
resulta ser:

En el movimiento oscilatorio de un péndulo simple, la única fuerza que interviene es el peso w = mg. Por tanto, el período, t, estará determinado por la masa m, la longitud 1 y la amplitud de las oscilaciones 0:, que es un factor de forma, Los exponentes dimensionales de estas magnitudes con relación a la base L, M, T, son los contenidos en el siguiente cuadro:

y la función ¡(o:), que el Análisis dimensional d

eja indeterminada,

¡(o:) = 27':

(1 + ~

+

....

)

m

w
1 1

L M T

O O
1

1 O O

O 1

2.0

Problema de Labocetta (47).

O

2

La característica de esta matriz es h = 3 Y habrá, por tanto, un solo monomio pi, aparte del factor de forma. Como en todas las columnas hay algún elemento que no es nulo, puede -elegirse arbitrariamente una cualquiera de las incógnitas. Haciendo Et = 1, resulta el sistema de ecuaciones:
El

+

Ew =

O

Em+Ew=O 1 - 2Ew = O.

-euya solución es:
Et =

1;

"1=

Em=

1 2

Demostrar . que 1, manteniendo constantes las densidades de todos los p~s que ,forman el sistema solar, se multiplican todas las longitudes po:u: ;:=~a:umy ¡ro, se co.ns ervan inalterados los períodos de revolución de todos los , . e ose il aei n óde todos los péndulos. Las umcas fu~rzas que intervienen en el problema son las gravitatorias P:a~~ó~ue cualquier per~odo h.abrá de ser función de las masas y de la confi~ ~ ió del SIstema, debiendo mtervenir la constante de la gravitación La con yg~a~ n quedará definida por cierto número de longitudes: radios, distancia; ~~g os, y las masas podrán sustituirse por los productos de densidades y :=n:, y como estos. últimos son funciones de longitudes, las magnitudes que Ion itu~es án como vanables serán ciertas densidades, Po' Pl' ... y ciertas g , lo, ... ln, pues los ángulos se suponen constantes Desde luego, existen los factores de forma: .

Habrá de ser, por tanto:
7':1

wi=E;
Po
=t

r
s

= 1,2, ...

1/
V

w , ml
ANÁLISIS DIMENSIONAL. 6

_ l. w. = -1-;
o

=

1,2, ...


82
ANÁLISIS DlMENSIONAL VTI. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

83

y bastará tomar en consideración una densidad, una longitud y la constante de la gravitación, además del período que se busca. El cálculo se dispone con arreglo al siguiente esquema:
ti Pi -3

simple, salvo la amplitud cisamente:

de las oscilaciones. Por tanto,

la solución es, pre-

t = 'P li 1 1
O O O O

G
3

donde 'P es un número fijo.

V+'

L M

O O

T
7<

1 1 h

- 1 -2 1/2 1

1/2

-

3Ep

+

=

3;
El

i

=
O O

2.a Salvo la magnitud incógnita, todas las que figuren en la lista han de ser o constantes o variables independientes. Esta regla equivale a decir que entre las magnitudes tomadas en consideración sólo ha de existir una ecuación.
Supóngase, por ejemplo, que en el problema de la caída libre de un cuerpo se toman las siguientes magnitudes: tiempo, t; fuerza, f; masa, m; distancia. recorrida, 8; velocidad adquirida, v, y acelaración, a.

+
Eo
2EG

3EG

=

O

Ep Et -

=
=

y habrá de ser: L M
O O

f
1 1 -2 1
O O

m
O

8

v 1
O

a 1
O

1
O O O

1
O

T
y será ti = const si las densidades y las razones ls/lt se mantienen constantes.
7<1 7<2 7CS

1
O

-1
O

-2 1
O

-1
O O

4.

Reglas para plantear los problemas.

1 1

1
O

1 1

1

La solución
8 =

Una vez hecha la lista de las magnitudes que intervienen en un problema de Análisis dimensional, la resolución cae en el dominio del Álgebra elemental: La dificultad, por tanto, consiste exclusivamente en la formación de dicha lista. Todos los tratadistas están de acuerdo en que no existen normas que permitan plantear debidamente un problema cualquiera. Es cosa que dejan a la intuición de cada uno. Sin embargo, es posible dar algunas reglas generales que faciliten la cuestión. Es preciso que el fenómeno considerado caiga en el dominio de alguna de las teorías físicas establecidas, de tal modo que su solución completa sería posible si se pudieran vencer las dificultades matemáticas.
l.a
Esta norma está justificada por el hecho de estar el Análisis dimensional subordinado a las teorías físicas, y no al revés. Vulnerando este precepto, pueden plantearse problemas a los que el Análisis dimensional da una respuesta tan precisa como insensata. He aquí un ejemplo propuesto por Selwyn (48). ¿Cuánto tiempo, t, tendrá que estar entrenándose un jugador de golf, de masa m, para lanzar una pelota a la distancia l? Como es evidente que la aceleración de la gravedad interviene. en el juego, las magnitudes son justamente las mismas que en el problema del péndulo

vtlJ' ( ~,

:t)
=-

es inaceptable, porque en el fenómeno considerado sólo hay tres variables independientes: la masa, la fuerza y el tiempo. El averiguar cuánto valen las restantes magnitudes da origen a sendos problemas con sus respectivas soluciones, que son: a = -'-; m v

=..L
m

t;

8

1 t _t2• 2 m

Deben tomarse en consideración todas las constantes, tanto características como universales, cuya presencia esté prevista por la teoría del fenómeno considerado. Es evidente que no puede obtenerse una solución satisfactoria si en un problema de elasticidad, por ejemplo, se suprime alguna de las constantes elásticas que intervengan en el mismo. Las constantes universales ineludibles son las previstas por nuestro segundo postulado.
Si en el segundo problema del apartado anterior se hubiese omitido la constante de la gravitación, hubiera resultado la solución descabellada:
-p- = f(~2'
H. • •• ,

3.a

Po

W1'

-

o

••

)


84
ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

85

según la cual, la relación entre las densidades de dos cuerpos está impuesta por los restantes factores de forma. La necesidad de tomar en consideración las constantes universales constitufa la máxima dificultad mientras no se sabía discernir entre las superfluas y las ineludibles. Gracias a nuestro segundo postulado, queda obviada la dificultad, y puede decirse que

Para ver si este sistema es viable, tratemos fórmula del péndulo simple: m

de obtener con su auxilio la

w
4

L T

O
1

134
O 2

a) En Mecánica newtoniana no interviene ninguna constante universal, salvo la constante de la gravitación, que sólo figura cuando se toman en consideración las acciones gravitatorias. b) En los problemas de Mecánica relativista interviene la velocidad de la luz. e) En Mecánica estadística figura la constante de Boltzmann, k, y la de Planck, h. d) En los fenómenos entre corpúsculos elementales, incluyendo los fotones, figura la constante de Planck, h. e) En los problemas del campo electromagnético en el vacío intervienen las constantes EO Y !lo: Las precedentes normas revelan que los problemas de Análisis dimensional sólo pueden ser planteados por quien conozca los fundamentos de las teorías físicas, pues sólo así podrá decidir qué magnitudes han de intervenir como variables independientes y qué constantes universales hay que tomar en consideración.

O 1 h
El Et -

i

1 1

3/4 1/2

+ 3Em + 4Ew
2Em -

=

2;

=

2
= O

4Ew = O

y, aparte mios pi:

del factor de forma

w

= ex, resulta

el siguiente sistema de mono-

o bien, si para facilitar la comparación base completa, se hace:
7t'!

con el resultado obtenido al utilizar la

=

7t17t2-1j2

=

t

V ~;

nomio espurio

y, además del monomio Te' l' que figura en la fórmula correcta, aparece el moTe2, con lo que la solución se convierte en:

5. Las bases deficientes.
Al suprimir una constante universal atribuyéndole un valor numérico arbitrario, por ejemplo 1, disminuye la multiplicidad de la base, y resultan fórmulas dimensionales con las que el Análisis dimensional pierde eficacia, pues la información que suministra es más vaga que la que se obtiene utilizando una base completa.
Sup6ngase que en la fórmula

que es falsa, pues afirma la influencia de la masa sobre el período y, aparte de esto, es menos precisa, porque la función desconocida depende de dos parámetros en vez de uno. Al mutilar la base suprimiendo constantes ineludibles, se crean artificialmente relaciones dimensionales que no corresponden a nada real y ello conduce a resultados ciertamente curiosos, pero que no tienen, ni mucho menos, el sentido recóndito que les atribuyen los tratadistas que se dedican a estas especulaciones. Martinot-Lagarde (49), por ejemplo, comparte la opinión de que al despojar de su dimensión a las constantes universales, se penetra más a fondo en el conocimiento de la naturaleza, y da como prueba lo que ocurre si, además de dar el valor 1 a la constante de la gravitación, se toma como unidad de densidad del agua a 4° C. La fórmula

f

= G

mim'i_
82

se suprime la constante de la gravitación G. La multiplicidad de la base, para las magnitudes mecánicas, se reduce a 2 y, tomando la longitud y el tiempo como magnitudes básicas, se obtienen las siguientes fórmulas dimensionales, según se vio en el § 5 del capítulo V:

p=V-'
puesto que ha de ser independiente

m

[5,lJ

del sistema de unidades, obliga a que sea: [mJ = LS

y la unidad de masa será la masa de agua contenida en el cubo unidad.


86
ANÁLISIS DIMENSIONAL Vil. MODO DE PLA TEAR LOS PROBLEMAS

87

La fórmula [5,1] combinada con las

últimas alguna

en ineludibles de las primeras, falsas por nula que, siendo

y superfluas, el Análisis

y hemos dimensional

visto

que, si se suprime conducir esto aparecen a solucomo es, de mo-

puede

1 = m-

d28 dt2

[5,2];

1=-82

mm'

[5,3]

ciones nomios

la aparición

de monornios

espurios,

dimensionados en la mutilada. universal

en la base completa, cuando

que corresponden a la ley de :rewton y a la ley de la gravitación, conducen a las siguientes fórmulas dimensional es: [t] = O, y resulta un sistema unidimensional en el que el tiempo tiene dimensión nula, lo que significa que su unidad ha de tener un valor determinado, independiente del patrón que se adopte para medir longitudes. Para fijar las ideas, tomemos el centímetro como unidad de longitud. La fórmula [5,1], con P = 1 para el agua a 40 e, impone el gramo como unidad de masa. En virtud de [5,3] la unidad de fuerza será aquélla con que se atraen dos masas de 1 gramo colocadas a 1 cm. Finalmente, la fórmula [5,2] o su equivalente 1 = 2msjt2, dice que la unidad de tiempo ha de ser el tiempo que tarde la masa de 1 gramo en recorrer 1/2 centímetro cuando está sometida a la unidad de fuerza. Hechos los cálculos resulta:

de dimensión sistema tampoco

Una constante

será superflua

se obtenga

el mismo que

de monornios

pi con ella que sin ella, de donde ventaja y se complican

resulta

no

hay inconveniente
En resumen;

en introducir constantes universales superfluas,
los problemas.

pero

hay en ello ninguna

si ocurre que al ampliar de algún modo una base, disminuye el número de monomios pi independientes entre sí, se puede afirmar que la base primitiva era deficiente, mientras que, si se obtiene siempre el mismo sistema de tales monomios, la base primitiva es completa, y la ampliada, superabundante.
Supóngase, por ejemplo, que en la ley de Newton:

t

=

V

-

-1- =

2ms

38628

=

1 hora y 262 segundos. se pone la constante dinámica a, que, según nuestro segundo postulado, es superflua. Gracias a su presencia, subsiste la libertad en la elección de unidades para todas las magnitudes primarias que figuran en dicha ley, lo cual hace que se pueda emplear una base tetradimensional, por ejemplo, la (L, M, T, F). Simultáneamente, será de prever, en todo problema dinámico, la presencia de a con la siguiente fórmula dimensional: [O] = L-IM-IT2F. Hagamos ver que en el problema del péndulo simple la constante a es superflua. El problema se plantea y resuelve como indica el adjunto esquema:

Fácilmente se comprueba que con cualquier otra unidad de longitud se llega al mismo resultado. Lippmann (50) llamó «hora natural» a la unidad de tiempo coherente con el sistema que acabamos de considerar. Sin embargo, nada justifica el atribuir privilegios a tal unidad, pues es tan arbitraria como otra cualquiera y, además, forma parte de un sistema que debe rechazarse por ser incompatible con los fines del Análisis dimensional. Suprimiendo constantes universales, sin discriminar si son o no superfluas, se crean sistemas dimensionales mutilados. Nada puede ganarse con su empleo. Antes bien, son inaceptables en Análisis dimensional porque hacen aparecer monomios espurios en las soluciones. Especular acerca de lo que sucede cuando se despoja de su dimensión a alguna constante universal es inútil devaneo, y si con ello se pretende, averiguar algo acerca de la esencia de las magnitudes, se ha errado el camino, pues las dimensiones, aunque sean las correctas, nada dicen a este respecto.

m
L M

w

a
- 1 -1

T
F
71:1

o o 1 o
-2

o o o

1

o
1
O

o
1

o o o
1 1

2
1 1

1

6.

Las bases superabundantes y las constantes superfluas.
Según se vio en el §

h= 4; una ley una consestas

i= 1

3

del capítulo procede,

III,

cuando

al formular introducir

universal tante

se pasa

de las relaciones entre medidas, o una constante

de proporcionalidad en general, universal. Hemos

entre cantidades clasificado

Tanto el número de magnitudes como la característica de la matriz aumentan en una unidad, por lo que sigue habiendo un solo monomio pi, que es:

a las ecuaciones

característica


88
ANÁLISIS DIMENSIONAL VII. MODO DE PLANTEAR LOS PROBLEMAS

89

y, toniendo en cuenta la intervención la solución será: t =

de la amplitud

ex como factor de forma,

Vo ~

f(ex).

Esta ecuación, gracias a la constante dimensionada 0, que es un coeficiente parásito, es válida para unidades cualesquiera de longitud, masa, tiempo y fuerza. No hay,' pues, inconveniente en hacer = 1, con la consiguiente restricción en la libertad de elección, esto es, utilizando un sistema de tres unidades coherentes con = 1.

°

°

y se suprime el subíndice, porque se sobren tiende que se trata siempre de masas inerciales. De aquí resulta que, al plantear cualquier problema, bastará tomar en consideración las masas inerciales a condición de agregar la constante G. Gracias a [7,2] queda asegurada la identidad de las soluciones obtenidas por ambos procedimientos. Desde luego, la supresión de todas las masas gravitatorias simplifica grandemente los problemas. Lo dicho de la constante de la gravitación es aplicable a las demás constantes universales. En virtud de nuestro postulado, sólo son ineludibles las que figuren como factores de proporcionalidad entre dos magnitudes primarias inseparables, por lo que aparecerán en ecuaciones tales como:

7.

Papel que desempeñan las constantes universales.
Esta ecuación podrá servir, como en el caso de la ley de la gravitación, para desterrar de toda la Física una de las magnitudes Xl o x2' con la simplificación consiguiente de todos aquellos problemas en que estuviese prevista su intervención, pero a condición de agregar la constante 0, con su dimensión característica, a la lista de magnitudes. Toda ley de proporcionalidad entre dos magnitudes primarias inseparables permite ignorar la existencia de una de ellas a condición de introducir la correspondiente constante universal. Cada vez que se presente la ocasión, confirmaremos la afirmación precedente. Por ahora, nos limitaremos a enunciar una importante consecuencia. Supóngase que en determinada teoría se descubre una nueva ley universal que no invalide, sino que se agregue a las ya establecidas. ¿Mejorará por ello la información que puede proporcionar el Análisis dimensional? La respuesta es negativa si la ley en cuestión establece una proporcionalidad entre magnitudes primarias ya en uso, pues lo único que podrá hacerse es desterrar una de ellas introduciendo la respectiva constante universal. Con ello se simplificarán los cálculos, pero las soluciones dadas por dicho análisis seguirán siendo las mismas.

En todo problema de Análisis dimensional se trata de averiguar, haciendo solamente uso de los recursos del mismo, cuanto sea posible acerca de la relación que liga las magnitudes que intervienen en determinado fenómeno. Parece, por tanto, que la cuestión quedaría suficientemente planteada en cuanto se diera la lista de las magnitudes variables. Sin embargo, para lograr la solución correcta, hay que agregar, a veces, determinadas constantes universales, y no se conocían reglas para averiguar de antemano qué constantes hay que tomar en consideración. Por eso dice Bridgman (22) que el Análisis dimensional no debe ser aplicado por bosquimanes, sino por físicos expertos. Sin embargo, en el § 4 de este capítulo hemos podido dar algunas normas para resolver esta dificultad, y todavía se puede profundizar algo más en el papel de tales constantes. Si no se hubiera descubierto la relación de proporcionalidad entre la masa inerte y la gravitatoria, las ecuaciones fundamentales de la mecánica newtoniana serían:

f=

[7,1]

y con ellas se hubiera elaborado el sistema de magnitudes mecánicas en el que no habría ninguna constante universal ineludible. Al resolver el problema en que interviniesen fuerzas gravitatorias, se tomarían en consideración, además de las magnitudes que definiesen la posición de los distintos cuerpos, las masas gravitatorias, porque de ellas dimanan las fuerzas, y las masas inerciales, porque condicionan el movimiento de cada cuerpo. Se trata de ver la modificación que en la solución así obtenida introduce la ley de proporcionalidad: [7,2] con la que se introduce la constante ineludible G. Esta ley ha servido para eliminar de todas las ecuaciones la masa gravitatoria, con lo que el sistema fundamental se convierte en: [7,3]

8.

Las bases universales.

Cada constante universal tiene su respectiva dimensión, y el que se presente siempre con igual cuantía no es obstáculo para que figure en la base de un sistema dimensional. Con esto, se tiene la posibilidad de elegir arbitrariamente su unidad al formar sistemas coherentes, y puede elegirse de modo que la constante adquiera el valor 1. No hay, pues, inconveniente en adoptar sistemas de unidades en que valga 1 la constante de la gravitación, o en tomar como unidades algunas de las constantes del vacío, tales como la velocidad de la luz, la constante dieléctrica, la permeabilidad magnética, con la sola condición de que las unidades escogidas correspondan a magnitudes dimensionalmente independientes de acuerdo con el criterio establecido en el § 1 del capítulo V. En Física se dispone de más constantes dimensionalmente independientes que las necesarias para formar una base completa, de donde resulta la posibilidad de crear muchas bases universales, sin que haya razón para atribuir méritos especiales a ninguna de ellas.


90
ANÁLISIS DIMENSIONAL

VII.

MODO DE PLANTEAR

LOS PROBLEMAS

91

El empleo de una base universal determinada podrá ser cómodo en algunos casos, pero como ello no altera el sistema dimensional, no puede enseñarnos nada nuevo. Una cosa es elegir arbitrariamente las unidades de la base y otra es despojar de su dimensión a la respectiva magnitud. El tomar como unidad la velocidad de la luz en el vacío, por ejemplo, no autoriza a atribuir dimensión nula a la velocidad y a considerar la longitud y el tiempo como magnitudes homogéneas que pueden medirse con la misma unidad. Cada vez que se despoja de su dimensión a una magnitud se mutila la base, con lo que el criterio de homogeneidad pierde en eficacia y el Análisis dimensional puede conducir a soluciones erradas por la aparición de monomios espurios. Insistimos en estas consideraciones, que pueden parecer triviales, porque resuelven el viejo y aun enconado problema de si procede o no privar de dimensión a la constante dieléctrica del vacío. Tal despojo sólo puede tener consecuencias funestas, y la coexistencia ineludible de dos sistemas diferentes de unidades en una misma teoría es buena prueba de ello.

Se discute actualmente acerca de lo que significa la ecuación r
=

xi

+ yj + zk,

que expresa el segmento dirigido r en función de sus componentes z, y, z, y de los vectores unitarios i,j, k, tomados a lo largo de cada uno de los ejes coordenados. Como esta ecuación no relaciona más que longitudes, que son magnitudes directamente comparables, no hay inconveniente en considerarla como una ecuación entre cantidades y, puesto que x, y, z son las medidas de las coordenadas, las i,j, k habrán de representar las respectivas unidades. Cada término representa, pues, una cantidad y lo correcto sería escribir: (r) = rr = xi yj zk.

+

+

9.

Discriminación de las dimensiones del espacio.

Con razón afirma Huntley (51) que desde los tiempos de Fourier no se ha realizado en Análisis dimensional un avance comparable al logrado con el método que él denomina de las componentes «de las dimensiones fundamentales», pues, en efecto, aplicándolo debidamente se consigue en muchos casos una información mucho más completa que la que se obtendría por el método clásico (*). El método propuesto por Huntley consiste en reemplazar la base (L, M, T) por otra que se obtiene considerando por separado las tres componentes, Lx, Ly, Lz, de la longitud y distinguiendo entre la masa inercial, M'I, y la gravitatoria, M g, con lo que se convierte en seis la multiplicidad de la base. Ignora Huntley el teorema de pi, y los largos razonamientos con que trata de justificar su método no parecen muy convincentes. Desde luego, por las razones expuestas en el § 7, no es de esperar que se consiga nada nuevo haciendo intervenir simultáneamente en la base Mi y M g. Pero la, discriminación de las tres dimensiones del espacio constituye un gran acierto, y puede razonarse fácilmente con auxilio de nuestra teoría.
. (*) Corno antecedente del método de Huntley puede citarse el intento de mtro.duCIr las dimensiones vectoriales insinuado por Guillaume (52) en la bradUCCIónfrancesa del artículo de Runge (53). Levi (33) critica este intento, y afirma que «probablemente no tendrá ninguna utilidad». En los capítulos siguíentes creemos haber demostrado que, por el contrario, el método de la díscrirninaoión de las dimensiones espaciales es de gran fecundidad. Para más pormenores véase el artículo de J. Díaz Bejarano, Entes [isicos y 8u'representación matemática, en Rev. R. Acad. Ciencias de Madrid, t. LVI, fase. 3.0 y 4.°,1962.

Esta suma, de acuerdo con lo dicho en el § 4 del capítulo IV, es válida tan sólo para los efectos del cálculo vectorial, pues no da la mismo, en general, recorrer el segmento r que la línea quebrada formada por sus componentes. Con arreglo a nuestra interpretación, será:

En problemas en que todas las direcciones sean equivalentes, está indicado tomar la misma unidad en todas direcciones, pero en otros casos, como sucede en Cristalografía, hay ventaja en utilizar unidades diferentes en cada eje, y escribir:
(r) = x'i'

+ y'j' + z'k',
=

siendo: i' con lo cual:
i j j' Uy
.

=

Ut¿

j'

U'!I;

k' = U'¿

i'

U'!I '

lo cual significa, por lo dicho en el § 1 del capítulo V, que se puede atribuir distinta fórmula dimensional a los segmentos dirigidos según cada uno de los ejes:
U'x [x] = --=

Ux

Lx;

[y]

=

U' u;y

=

t.;

[z]

= --

ir,
ti,

=

Lz.

ANÁLISIS

DlME

SIO .AL

Vil.

MODO DE PLANTEAR

LOS PROBLEMAS

93

Dichos segmentos se comportan, pues, como magnitudes dimensionalmente independientes. Con ellas, la masa y el tiempo, se forma una base de cinco magnitudes, y para representar la dimensión de otra magnitud cualquiera hará falta un espacio abstracto formado por las tres dimensiones del espacio ordinario, la masa y el tiempo. Según esto, la fórmula dimensional de un vector que se halle dirigido según el eje x, por ejemplo, no será LrxM~TY, sino LrxxL0yLOzM~TY. Por ejemplo, las fórmulas dimensionales:

y la solución es:

siendo cp una función de los ángulos. Si el paralelepípedo es rectangular, dicha función se reduce a un número fijo, al que se puede atribuir el valor 1, Y queda: = abc,

v

que define la unidad de volumen si se da la unidad de longitud. Si no se hubiesen discriminado las dimensiones espaciales, sería [V] = La, y la solución hubiese sido: significan que, si en el eje X se cambia el centímetro por el metro, y se conserva el centímetro en los otros dos ejes, la unidad de fuerza coherente con la ecuación f=ma que, evidentemente, suministra menos información. seguirá siendo la dina en los ejes Y, Z, pero valdrá 100 dinas en el eje X. Esta discriminación hace aumentar el número de ecuaciones en los problemas de Análisis dimensional, con lo que disminuye el número de monomios pi independientes, y la solución gana en precisión. Algunos ejemplos servirán para mostrar cómo se aplica el método que hemos denominado de la discriminación de las dimensiones espaciales. 10. Volumen del paralelepípedo. 11. Alcance de un proyectil.

a) Se lanza un proyectil de masa m, en dirección horizontal, con una velocidad inicial v, desde una altura h. Hallar el alcance, x, esto es, la distancia horizontal hasta el punto de impacto h = O.

Solución:
Con las magnitudes mencionadas en el enunciado, y con el peso w = mg, resulta con el método clásico un factor de forma, x/h, y un monomio pi:
1t'¡=--=--,

Se .sabe por Geometría que si se multiplica por un factor, k, una cualquiera de las aristas de un paralelepípedo, dejando invariables las otras dos, el volumen se hace k veces mayor, lo que indica que el volumen es proporcional a cada una de las dimensiones espaciales y su fórmula dimensional discriminada será:

hw

hg

mv2

v2

por lo que la solución es:

D~ este modo, si se quiere averiguar el volumen de un paralelepípedo de aristas a, b, e, se procederá así:
V a 1 O O 1 b O 1 O - 1 -1 e O O 1

y queda indeterminada la función <p. En cambio, discriminando las componentes según el eje horizontal, x, y el vertical, e, no hay factor de forma, y el problema se plantea y resuelve como sigue: m w h x v

Lz LIJ Lz
1<

1 1 1 1

Lz L.
M T
1<

1 O O O 1

1 O O -1 -1

O O 1 O - 1/2

O 1 1 -2

O 1 O O

1/2 - 1/2

94

ANÁLISIS DIMENSIONAL

Como no hay sino un monomio pi, no aparece función desconocida, y la solución es:

x= ov"V1.
El cálculo completo da O =

Vi

b) En el problema anterior se supone h = Oy, en cambio, la velocidad inicial forma el ángulo o: con el plano horizontal.
En el planteamiento a la manera clásica, desaparece la altura h, pero aparece el nuevo factor de forma a, que juntamente con el monomio

CAPíTULO VIII
xw "1=-mv2
conduce a la solución:
X = -

xg =-v2

DINÁMICA

DE SÓLIDOS RÍGIDOS

v2 g

cp(a).

1.

Magnitudes primarias.

Discriminando las componentes vectoriales, el problema se plantea y resuelve como sigue: x m w Vz Vz Lz Lz M

1
O O O

O O

1
O O

O

O

1
O

1
O

T
"1

-1 -1

-1 -1
i= 1

1 1 -2 1

1 -1
h= 4;

y, como no hay ningún factor de forma, la solución es:

x

= O

vzvz
g

,

o bien, como Vx

=

v cos a;'

Vz

=

v sen a:

v2 sen a cos a g En la solución completa es O = 2.

Aparte de las magnitudes espaciales y del tiempo, se opera en Mecánica con tres magnitudes primarias: fuerza, masa inercial y masa gravitatoria. Su definición epistémica consistirá en la descripción del efecto observable característico y, para que adquieran el carácter de magnitudes físicas, es preciso establecer para cada una, de acuerdo con lo dicho en el capítulo n, el postulado que permite definir la razón entre sus cantidades por vía operatoria y universal, o bien el postulado en que se basa la definición de la suma. Fuerza (f). Ente por cuya virtud se modifica el movimiento de los cuerpos rígidos en una dirección determinada. Se postula que las fuerzas coexistentes en un mismo punto se suman por la regla del polígono; son vectores (*). Masa inercial (m,). Ente por cuya virtud cada cuerpo requiere fuerzas diferentes para que en él se produzca un mismo cambio de movimiento. Se postula que la masa inercial es aditiva por acumulación. Masa gravitatoria (mg). Ente en cuya virtud cada cuerpo ejerce acciones atractivas sobre los demás. Se postula que la masa gravitatoria es también aditiva por acumulación.
(*) Las fuerzas producen también deformaciones, y este efecto puede tomarse como definición epistémica. La ley de la igualdad de la acción y la reacción garantiza que se obtendrá el mismo resultado al comparar las fuerzas observando movimientos que observando deformaciones.

En los capítulos siguientes tendremos ocasión de aplicar este método a diversos problemas.

96

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

97

Estas tres magnitudes, juntamente con la longitud, s, y el tiempo, t, forman el sistema de magnitudes primarias de la Mecánica. Todas las demás son magnitudes secundarias que se introducen mediante la respectiva fórmula de definición. 2. Ecuaciones fundamentales.

Para hallar el factor de proporcionalidad G, basta hallar experimentalmente la fuerza que se ejerce entre dos masas, m y m', colocadas a una distancia s, y aplicar la última ecuación fundamental. La medida de G dependerá de las unidades de fuerza, masa y longitud. Así se ha obtenido: G = (6,67

± 0,09) x

10-8

cm g X

S S2

Las cinco magnitudes mecánicas primarias están ligadas por tres ecuaciones fundamentales:

1=

mgm'g.
S2 '

Conviene hacer notar que la masa inerte y la masa gravitatoria son inconfundibles. Sus definiciones, tanto epistémicas como cuantitativas, son enteramente distintas, por lo que el método que sirva para medir la una no servirá para medir directamente la otra. Estas circunstancias se traducen en el hecho de tener ambas magnitudes dimensiones diferentes y medidas distintas en cualquier sistema coherente de unidades en que no sea G = 1. En el sistema c. g. S., por ejemplo, la masa gravitatoria de 1 gramo de masa inercial vale: m = = = 2,58 X 10--" unidades cegesimales. Por estas razones, no se justifica el que algunos autores, por ejemplo, Sommerfeld (54), afirmen que ambas especies de masa son una misma cosa (mschwer = mtrag), lo que equivale a hacer G = 1, de acuerdo coa lo que propone Martinot-Lagarde (49).

¡/G

y, de acuerdo con el segundo postulado, sólo la tercera requiere la presencia de una constante universal. Además, esta ecuación permite eliminar mg de todas las ecuaciones, y ya no será preciso hablar de masas gravitatorias. Con esto, sólo quedan cuatro magnitudes primarias y dos ecuaciones fundamentales:

3.

Sistema dimensional.

1=

G mm'
S2 '

donde m m, es la masa inercial. Cuando se trata de un sistema de cuerpos cuyas acciones gravitatorias mutuas son incomparablemente menores que las ejercidas sobre ellos por la atracción terrestre, bastará tomar en consideración, además del tiempo, de las coordenadas que definan la configuración del sistema y de las fuerzas de otra índole, la masa inercial, m, de cada cuerpo, y su peso w = mg.
Como todos los cuerpos contienen cantidades proporcionales de ambas especies de masa, bastará medir una de ellas y hallar una vez para siempre, el factor de proporcionalidad. La medida de masas inerciales exigiría operar con fuerzas, longitudes y tiempos. En vez de proceder así, se recurre a la balanza, que sirve para comparar masas gravitatorias. Cuando la balanza está en equilibrio son iguales las masas gravitatorias de los cuerpos colocados en ambos platillos y, por la ley de proporcionalidad, serán también iguales las masas inerciales. Queda así justificado el uso de la balanza para medir la masa que figura en la primera de las leyes de Newton. Desde luego, la masa que así se mide es la masa en reposo. La balanza no sirve para medir las masas de cuerpos que se mueven con relación al observador, pero en la mecánica newtoniana se da por supuesto que la masa de un cuerpo no depende de la velocidad con que se mueve.

=

Según se vio ya en el § 1 del capítulo V, para formar el sistema dimensional de las magnitudes mecánicas se requieren tres magnitudes básicas, y se ha convenido en que sean la longitud, la masa y el tiempo. En el mismo lugar se obtuvieron las fórmulas dimensionales de las demás magnitudes primarias: [f]

= LMT-2;

y de la constante de la gravitación:
[G] = VM-IT-2.

Las fórmulas dimensionales de las magnitudes secundarias se deducen inmediatamente a partir de sus fórmulas de definición. Por ejemplo: Velocidad: Aceleración: Trabajo:
ANÁLISIS DIMENSIONAL.-7

ds v=-_· - dt'
a=--

[v]

=

LT-l

-

d2s dt2

[a]

= LT-2

[W]

= [e cos ex;

[W] =VMT-2.

98

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RíGIDOS

99

4.

La energía como magnitud primaria. En la dinámica newtoniana la ecuación


es consecuencia de la ecuación fundamental 1= md2sfdt2, incremento experimentado por la energía cinética vale: por lo que el

o Ec1n = [e = w.
Por otra parte, en los campos conservativos, por ejem~lo, en los ca~pos gravitatorios, cabe definir en cada punto otra magnitud secundaria, el potencial, mediante la fórmula: i
= 1,2,3,

La energía adquiere el rango de magnitud primaria gracias a un principio de conservación merced al cual una cuantía dada de energía puede adoptar diversas formas (mecánica, térmica, eléctrica, etc.) que son equivalentes en el sentido de que con todas ellas puede obtenerse el mismo trabajo, esto es, levantar un peso hasta la misma altura . Epistémicamente, la energía se definirá como el ente capaz de realizar trabajo, y el principio de conservación permite decir que una energía es equivalente a la suma de otras dos cuando con la primera se puede levantar un peso hasta la misma altura que con las otras dos. Nótese que para definir la suma de energías no hay necesidad de hablar de unidades y, por eso, la energía es una magnitud primaria. 5. Revolución de los cuerpos celestes.

donde 11, 12 y la son las componentes, con relación a los ejes z., x2, Xa de la fuerza, que actúa sobre la masa m colocada en el punto considerado. Integrando esta ecuación a lo largo de una curva cualquiera que vaya desde el punto 1 al punto 2, resulta:

Dos cuerpos, de masas m1 Y m2, sometidos a su atracción mutua, se mueven de modo que se conserve invariable su distancia, T. Calcular el período de revolución. Las magnitudes a considerar son: el período, las masas, la distancia y la constante de la gravitación. Con ellas puede formarse un factor de forma: w = m2/m1• Planteado así el problema, su resolución se lleva a cabo con arreglo al siguiente esquema:
mI
L G 3 - 1 -2

r
1

M
T

O O 1
1

O
1

O 1/2

O O

y está indicado el definir una nueva magnitud, la energía potencial, mediante la fórmula: Epot _ Vm, con lo cual será:
h

1/2 - 3/2

=

3;

i

=

1

- o Epot = W,
que indica que el trabajo es igual a la disminución de la energía potencial. Hasta aquí, ambas formas de energía, la cinética y la potencial, aparecen como magnitudes secundarias, con sendas fórmulas de definición, y ligadas por una ley: o Ec1n = - o Epot, que expresa la posible transformación de una en otra.

t2=~f(~)
Cm1

mI

y el Análisis dimensional permite predecir que los cuadrados de los tiempos de revolución son proporcionales a los cubos de los radios, de acuerdo con la ley de Kepler. Resulta, además, que si todas las masas de los cuerpos celestes se multiplicasen por un mismo factor, conservándose invariables sus distancias, los períodos resultarían divididos por la raíz cuadrada de dicho factor. Finalmente, en dos universos diferentes, en los que fuese distinta la constante de la gravitación, los períodos de re-

100

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

101

volución, a igualdad de otras circunstancias, serían inversamente proporcionales a la raíz cuadrada de dicha constante. Si la trayectoria es elíptica intervendrán los dos semiejes, a y b, que originan el factor de forma b]a, y la solución será: t2
=

como las variables son las mismas, resulta:

f

= Ormw2,

y salvo el número puro O, resulta la misma expresión que para la fuerza. centrípeta.

m¡G

a

3

q>

(m

_2_,

_

b)

.

8.

Péndulo cónico.

a

Como hemos dicho, Huntley desconoce el teorema de pi, y cree que, si se obtienen varios monomios de dimensión nula, procede formar su producto. De este modo, e introduciendo en la base la masa gravitatoria además de la inercial, llega a la solución
t2 =

aS 0--m1G

(m)a __
2

,

Un pén~~o simple, de masa m y longitud l, gira de modo que el hilo de suspensión forme con la vertical el ángulo constante Calcular el período de revolución. Como la única fuerza que interviene en el movimiento es el peso w = mg, y hay un factor de forma w = IX, el problema se plantea y resuelve como indica el siguiente esquema:
0(,

mI

m L M O O 1 1 O O O 1 O

w 1 1 -2 1/2

y no cae en la cuenta de que es inadmisible, porque hay un exponente que no es número fijo. Este ejemplo basta para demostrar que no deben figurar en la base las dos masas, inercial y gravitatoria.

T
1<1

1 - 1/2 - 1/2

6.

Fuerza centrípeta. t

h

=
ml

3;

i

=

1

iQué fuerza hay que aplicar a un cuerpo de masa m para que describa una circunferencia de radio r con la velocidad angular eo ~ Planteamiento y solución: f
L M 1 1 -2 1 -1
r

=

~

---:;;; IX) = j(

g VI

j(

IX).

m
O 1 O -1

co O O -1 -2

T
1<1

1 O O

Res~lvamos .este mis~o pro?lema discriminando las componentes espaciales. El s~tema ttene un eje de simetría, que es vertical, por lo que los ejes x e y s~n eqU1val~ntes. La forma de movimiento queda definida. por las dos proyeccrones d~l hilo: una lz sobre el eje vertical, y otra, r, sobre el plano horizontal. Esta ~tIma coincide con el radio de la. cireunfereneia descrita por la masa m. De la lista de magnitudes desaparece el ángulo cx. Planteamiento y solución:

h

=

3;

~=
Crmw2•

1

t, t.;
L. LII

m
O O 1 O

w O 1 1 -2 1/2 1

r
1 O O O O

j= La teoría completa da C 7.
=

l.

M

T
1<)

O O O 1 1 h

O 1 O O

Tensión originada por un movimiento circular.

- 1/2 - 1/2

=

4;

i

=

Se hace girar un volante de radio r y masa m con la velocidad angular co. Calcular la fuerza tangencial que lo mantiene tenso.
Aunque la fuerza que se busca es diferente de la considerada en el problema. anterior, desde el punto de vista dimensional no se distingue una. de otra, y

t=oym: =oy~.
En la solución exacta es O =
21<.

102

ANÁLISIS DIMENSIONAL

VIII.

DINÁMICA DE SÓLIDOS RÍGIDOS

103

9. Oscilaciones periódicas.
Un sólido que puede girar en torno de un eje, se halla sometido a un par elástico ke, donde e es la elongación angular y k un f~cto: de proporcionalidad. Se trata de calcular el período, To, de las osoílaciones. Lista de magnitudes: Como en los movimientos de rotación intervienen las masas por sus momentos de inercia con relación al eje, y las fuerzas por sus momentos, las magnitudes a considerar, aparte d~l período buscado, son: el momento de inercia 1, el coeficiente k, que SIrve para definir el par elástico, y la amplitud, eo, que será un factor de forma.
To L M O O 1 1 1 2 1 O 1/2 k 2 1 -2 1/2

11. Oscilaciones amortiguadas.
Un sólido se mueve en las mismas condiciones que en el ejerCICIO del § 9, pero existe un par amortiguador, ade/dt, proporcional a la velocidad angular. Se trata de averiguar cómo depende la elongación, e, del tiempo. Las magnitudes a considerar son: e, t, 1, a, k, de las cuales e es un factor de forma.
1 L M O O 1 1 O 2 1 O 1/2 1/2 a 2 1 1 O 1 k 2 1 -2 1/2 1/2

T
7t1 7t2

-

T
7t1

h = 2;

i=2
27t _t_ To

h

=

2;

i

T, ~

V~

=

1
7tl

=

t

l/k =

~(8,).
7t2

VI

=
ex

27t't'

Al desarrollar la teoría de modo completo, se ve que el período es independiente de la amplitud, y resulta: T, ~ 2~

= -- = - = VkI ao

a

a

V ~'
O 1

6

= rp (

;0' ~) =

rp('t',

ex).

10. Catenaria.
Un alambre homogéneo e inextensible, cuyo peso por unidad de longitud es w, ha de amarrarse a dos puntos situados a igual altura y separados por la distancia. d. ¿Con qué fuerza, habrá que tirar al amarrar el alambre para que resulte una flecha h? Factor de forma: ¡;, = hld, w h t

t.

En este caso, la. solución es muy vaga, pues la función indeterminada, rp, contiene dos monomios como variables. A pesar de ello, se puede afirmar que dos sistemas diferentes ejecutarán el mismo movimiento con tal de que los monomios 7t1 y 7t2 formados con las magnitudes 1, a. k, valgan lo mismo en uno que en otro. El seudoperíodo Ts y el decremento logarítmico, 8, habrán de valer:

L

M T
7tl h

1 O O 1

1 1 -2 1 1

-2 1 2; i wh

=

=

7t=--

t

f

= wh<p ( ~ ) ; o bien: h = drpl ( ~d ) .

CAPíTULO IX MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

1. Sistema dimensional.
En la teoría de la Elasticidad no aparece ninguna nueva magnitud primaria, y las ecuaciones fundamentales, que se agregan a las de la Mecánica de sólidos rígidos, están todas provistas de una constante característica del cuerpo con que se opera. De estas dos circunstancias resulta que, para formar la base, bastarán tres magnitudes tales como la longitud, la masa y el tiempo, con la posibilidad de discriminar las dimensiones espaciales si se atiende al carácter vectorial de las ecuaciones. Las leyes fundamentales de la Elasticidad se basan todas en el postulado de Hooke, en cuya virtud existe proporcionalidad entre la deformación sufrida por el cuerpo y las [uerzae que la originan. No es incumbencia del Análisis dimensional averiguar hasta qué límites es aceptable este postulado, por lo que nos limitaremos a decir que el enunciado de Hooke toma distintos aspectos según sea la manera de aplicar al cuerpo las fuerzas deformadoras, lo cual da origen a diversas ecuaciones con sus respectivos coeficientes o módulos elásticos, cuyas fórmulas dimensionales quedan determinadas por las fórmulas en que aparecen . .Conviene definir en la teoría de la Elasticidad una nueva magnitud secundaria; la presión: p _ = _f_u_e_rz_a_ S área

L

cuya fórmula dimensional es:
[p] = L-IMT-2.

106

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

107

Cuando la fuerza tiende a comprimir el cuerpo, se atribuye a la presión el signo positivo. En caso contrario, la presión es negativa, y se denomina tensión. Las diversas constantes elásticas están relacionadas de modo que basta conocer dos para cada cuerpo para poder calcular las restantes. Para nuestro propósito basta tomar en consideración las siguientes: Módulo de Young, E: [E]
=

La fórmula dimensional de E en la base Lx, Ly, Lz, M, T, se establecerá recordando que, para definir dicho módulo, se considera una fuerza que tiende a alargar un alambre y, entonces, en la fórmula [E]

=

fuerza área

= ltL
[S]

S representa el área de la sección transversal. En nuestro caso, las dos fuerzas del par tienden, la una a estirar la barra, y la otra a comprimirla, por lo que será:

L-IMT-2

Módulo de rigidez,

[1.:

t
S

[[1.]

=

L-IMT-2.

y S representará el área de una superficie situada en dicha sección transversal: [S] = LyLz' y resulta:

El módulo de Young interviene en todos los procesos de alargamiento, mientras que el módulo de rigidez atañe al deslizamiento mutuo de dos porciones contiguas.

Los monomios pi se obtendrán, por tanto, como indica el siguiente esquema:

r
L';f LII Le M

P

E

Yo O 1 O O O

Zo

2. Flexión circular de una barra.
Una barra está empotrada por un extremo. En el otro extremo lleva una placa rígida, perpendicular a la barra, y se le aplica un par de fuerzas cuyo momento, P, está situado en el plano de la placa. En estas condiciones, la teoría elemental permite predecir que las fibras longitudinales de la barra se transforman en arcos de circunferencia, que su radio no depende de la longitud de la barra y que no influye el módulo de rigidez. Se trata de hallar el radio de curvatura, r, de la fibra neutra.
y la solución es: La magnitud buscada sólo dependerá del momento del par, del módulo de Young y de la forma de la sección transversal. Para atribuir dimensiones a las citadas magnitudes, tomando en consideración la tridimensionalidad del espacio, tomemos el eje x en la dirección de la barra, y el y en la dirección del momento del par, con lo que el eje z tendrá. la dirección del radio de curvatura. La forma de la sección transversal estará definida por la ecuación de su perímetro, 'Y(y, z) = O, la cual podrá. escribirse así:

T
7t1 7t2

O 1 1 O O -1 1 1 - 1 O 1 1 O -2 -2 1 O h O 1
O

O O 1 O O

1

O -1 1 2

=
r

3;

i=2

7tl

=-;

Zo

r

= zo'P

(EY P zo
O

2 ,

J!..l.., Yo

...

, ~,
Zo

... ).

'Y

(L, ~)
Yo
Zo

En lo que atañe a la función universal <p, nada puede decirnos el Análisis dimensional, pero basta un conocimiento elemental de la teoría de la elasticidad para dejarla reducida a una función de los factores de forma. En efecto, si se toma la curvatura (inversa del radio), como medida de la deformación, la ley de Hooke exige que r esté en razón inversa de P, para lo cual es preciso que sea:

= O,

[2,1] donde Yo' Zo representan determinados segmentos de dicha sección, por ejemplo, sus dimensiones máximas paralelas a los ejes y, z, respectivamente. La influencia de la sección transversal se manifestará, pues, por factores de forma tales como Yl/YO' Y2/YO' ••. zt/zo, ... Z2/Z0' ••• .

y la función transversal.

'Pl

dependerá

solamente

de los factores de forma de la sección

108

ANÁLISIS

DIMENSIONAL IX. MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

109

Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, se hubiera llegado a: [2,2J donde 11, 12, ••• , son segmentos que caracterizan la forma de la sección transversal. Esta fórmula no permite aplicar el Análisis dimensional sino a barras cuyas secciones transversales sean semejantes. En cambio, la [2,1] muestra como, a igualdad de otras circunstancias, varía el radio de curvatura cuando se alteran proporcionalmente las dimensiones de la barra a lo largo del eje y, o a lo largo del eje z, por separado. En una barra de sección rectangular, por ejemplo, si sus dimensiones transversales son Yo = a, Zo = b, todos los factores de forma de la sección transversal valen 1, y la ecuación [2,1] se convierte en: E r = 0- ab3• p La teoría completa da O = 1/12.

A esto se reduce la información que suministra el Análisis dimensional que, como se ve, es sumamente vaga, pues ni siquiera permite averiguar cómo depende la flecha de la fuerza aplicada. Sin embargo, bastan algunos conocimientos someros de la teoría para obtener una información mucho más completa. En primer término, la ley de Hooke afirma que la flecha ha de ser proporcional a la fuerza, lo que exige que sea: -1-

tp ""

h

tp¡

(a

-1-' -1-

b)

;

1 h = El

tpl

(a

-1-' -1- .

b)

Por otra parte, puesto que no hay deslizamientos, duplicar la anchura a equivale a tener que doblar dos barras iguales, por lo que, para lograr la misma flecha, hará falta una fuerza doble, y habrá de ser: h =

_1
Ea

tp2

(-.!2.-) .
1

3.

Flexión de una barra sometida a una sola fuerza.

Lo mismo que en el problema anterior, el extremo libre se supone provisto de una placa rígida que tiene por objeto distribuir la fuerza f y evitar que se produzcan deslizamientos, con lo que tampoco intervendrá el módulo de rigidez. En el caso actual, las distintas porciones de la barra no están ya en las mismas condiciones, como sucedía en el problema anterior, por lo que la forma de la barra deformada no será ya circular, y, en vez del radio, hay que determinar la flecha, h. Finalmente, como la fuerza aplicada no tiende directamente a alargar o comprimir la barra, no se puede hallar la fórmula dimensional de E en la base discriminada, por lo que hay que proceder a la manera clásica. Solución:
Supondremos que la barra es rectangular con los siguientes datos: longitud, 1; anchura, a; altura, b; módulo de Young, E. Factores de forma: h/l, a/l,

Finalmente, por la misma teoría se sabe que en todos los problemas de flexión de barras cualesquiera, la sección interviene por su momento de inercia (geométrico) con relación al plano horizontal que pasa por la fibra neutra. En el caso de una barra rectangular es: Ig = abs/12, lo cual lleva consigo que sea: h=O~

Eab3

y sólo queda por determinar el factor O, que ha de ser un número fijo. Se ve fácilmente que esta fórmula es aplicable, con sólo cambiar O, cuando la fuerza se halla uniformemente distribuida por toda la barra, y cuando se trata de una barra empotrada por ambos extremos y cargada en el centro. En el caso en que hay un extremo libre y la fuerza se aplica en él es O = 4, mientras que si la fuerza se reparte uniformemente, es O = 3/2.

4.

Péndulo elástico.

in.

h L M T
7tl

f
1 1 -2 - 1/2 2; -2

E 1 1 1/2 1 a

Del extremo de un resorte vertical pende una masa m. Se trata de averiguar el período, t, de las oscilaciones que ejecuta el cuerpo cuando se separa de su posición de equilibrio en sentido vertical. Se supone despreciable la masa del resorte. Además de m, intervendrá el peso, W; la amplitud, 8, y la po ncia del resorte, medida por el factor de proporcionalidad de la ley de Hooke: k = w/81. m L M T
7t1 7t2

o o
h

1

w 1 1 -2 -2

k O 1 1/2 1

8

1

O O 1 1 O h

O 1 O

1 O O O
]

=

i=
l'

h

2

= _1_
E

tp (~

Z' ~)
1 .

O 1/2 -1 O

=

3;

i=2

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

111

'"'2

=-

sk: sk =-w mg

y, si la sección del resorte es rectangular: 12 X Il Eab3

t2 = 02

----

El Análisis dimensional prevé la posible influencia de la gravedad y de la amplitud (*), pero la. teoría completa muestra que, mientras se cumpla la ley de Hooke, la función indeterminada <pse reduce al número 2,",.

6.

Frecuencia de las vibraciones fundamentales de una cuerda.

5.

Período de un resorte en espiral asociado a un volante.

Calcular la frecuencia de las vibraciones de una cuerda que se mantiene tensa mediante una fuerza t. La longitud es l y la masa por unidad de longitud vale ¡.t = mJl.
En la teoría elemental se suponen las oscilaciones de tan pequeña amplitud que la tensión se mantiene constante. En estas condiciones, no es preciso tener en cuenta, ni dicha amplitud ni las propiedades elásticas de la cuerda, y con las magnitudes mencionadas sólo resulta un monomio pi

. La regulación de los relojes de bolsillo se logra con un volante que ejecuta un movimiento de rotación gracias a la acción de un resorte en espiral. Se trata de calcular el período de las oscilaciones.
. L~ lista de magnitudes estará formada por el período, t; el momento de inercia, 1, del volante; la longitud, l, del resorte; el módulo de Young, E; y el momento de inercia, 1 de la sección transversal. g 1 L M O O 1 1 O 2 1 O - 1/2 O -2 E 1 1 1 O O 19 4 O O O -1

v=

~

Vf.

El factor O depende del orden p, del armónico. La teoría completa da O = p12.

T

7.

Energía de las vibraciones fundamentales de una cuerda.

'"'1
'"'2

1/2
O

3/2
4

h= t2

3;

i = 2

En la misma cuerda del problema anterior, la amplitud de las oscilaciones cuando ejecuta su vibración fundamental es A. Calcular la energía E.
Suponiendo también que la amplitud es lo suficientemente pequeña para que no intervengan las propiedades elásticas, la energía será debida únicamente a los movimientos armónicos ejecutados por las diversas partes de la cuerda, los cuales quedan determinados por la masa, la amplitud y la. frecuencia. Por tanto, discriminando las dimensiones espaciales, el problema se plantea y resuelve como sigue: E A v mil
Lo:

=~<p

El3

(~)

19

Quien esté familiarizado con la teoría de los movimientos oscilantes sabrá que el período está siempre en razón inversa de la raíz cuadrada del par director de donde resulta que, ,si se colocan dos resortes en paralelo sobre el mismo volante, .con lo cual se duplica 1g' el período habrá de ser veces menor. Este l'aZOnaIlliento basta para determinar la forma de la función <p,y resulta:

V2"

t =

0V

19E'

Il

Lz M

O 2 1 -2 1 -1 -2

O O O -1

T

1 O O O

-1 O 1 O 1 1 -2

O 1 O O

t¿*) Brídgman (22) complica. el enunciado suponiendo que la masa. móvil es co~stltU1da por una vasija de volumen V llena de un líquido de densidad p ~on la ld~a de q:ue un físico inexperto. incluya V y p en la lista de magnitudes~ n cambio, no tiene en cuenta la amplitud, a pesar de que no hay razón a priori para descartada.

'"'1

h = 4;

i=

E = Omv2A2.

112

ANÁLISIS

DIMENS10NAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLES

113

Si se hubiera procedido a la manera clásica, hubiese resultado:

y, teniendo en cuenta la ley de Hooke:

E

=

ml2v2~ (~).

6=O~.

(.Lr4

y la función ~ habría quedado indeterminada. Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, habría resultado:

8. Torsión de una barra.
1!na barra de longitud l y radio r se fija por un extremo y se retuer ~ediante un p~: de fuerzas, P, aplicado en el otro extremo. Calcular el angulo de torsión,
y, con la ley de Hooke:

e.

. En la teoría elemental se supone que las fibras no se alargan por lo que sólo mtervendrá el ~ódulo de rigidez. Si se toma el eje Z en la dir~cción del eie de la, b~rra, los ejes X e Y serán equivalentes y nada nuevo se conseguir,J d' crImmándolos. ,a ISComo las fuerzas se aplican en el plano X y la del par:
'

y su fórrnul
, >,

a

di , 1 ImenSlOna será:

quedando todavía una función indeterminada. Serían precisos nuevos razonamientos para caer en la cuenta de que, por sufrir la misma deformación todas las porciones de la barra, el ángulo ha de ser proporcional a la longitud, con lo que se llegaría al mismo resultado anterior.

[f] = La;MT-2

9. Solidez de las construcciones.
[P] = La;2MT-2. del módulo de rigidez, re-

J:'ara hallar la fórmula dimensional discriminada currzremos a la ecuación: d~ f=(.LSdn'

Se quiere comparar la solidez de dos puentes, geométricamente semejantes, en los que las partes homólogas están construidas con materiales iguales (lord Rayleigh, 7, b).
La mayor, a, de las tensiones en la parte más castigada, dependerá de las fuerzas, f( = VtPt g, repartidas por los diferentes elementos de volumen, y de las dimensiones lineales, lJ' que determinan la forma del puente. Con estas magnitudes, el Análisis dimensional conduce a:

en la qu~ f ~s la fue~za qu~ hay que aplicar tangencialmente a la superficie S :;:a p~o UCIr una dislocacIón, también tangencial, d~, entre dos puntos que an n a lo largo de la normal a dicha superficie, En nuestro caso será: [dn] = Lz y, en consecuencia: [(.L] =

1 (a=l2~wi,Wi;

-)

wi

t. = _,_,
1

La;MT-2 L2 x

-L

Lz
x

=

L-2L zMT-2 . x
como sigue: 1 O 1 O O 1 a a' = donde la función universal ~ toma el mismo valor en todos los puentes que se consideran, y t = V pg es el peso de una porción homogénea cualquiera. En dos puentes semejantes se cumplirá que:

Como 6 es de dimensión nula, se procederá

P i.; Ly Lz M T
"1

(.L

r
1 O O O

2
O 1

-2
1 1

Vl'2 V'l2

=

z,'

-2
1

-2
-1

-4

6 = ~ (:~)

y las tensiones son proporcionales a la razón de semejanza, por lo que los puentes grandes se hundirán antes que los pequeños. El resultado anterior es válido para puentes construidos para soportarse a sí mismos. La cosa cambia si, como ocurre en la práctica, se trata de puentes que, además, han de soportar una carga adicional.
ANÁLISIS DIHENSIONAL, -

8

114

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

IX.

MECÁNICA DE SÓLIDOS DEFORMABLE S

115

En tal caso, se puede prescindir de los pesos ft, y el Análisis dimensional da, para la tensión cr producida. por una carga adicional, F el valor: cr = ~ m(w')l' l2
T

y la. solución del problema se obtiene como sigue:
f
Lo:

l O O
1

E
-1 - 1 1

t,
3
1 -1

¡.r. O O 1

y la carga F' que hay que aplicar a otra construcción, semejante a. la primera, para obtener la misma tensión a, sería: l'2 F' = F-. l2 y, en consecuencia, en puentes geométricamente semejasues, la eolide« es proporcional al cuadrado de la razón de semeianza.

LII Lz M

O O
1 1

T

-2
1

O O

1

-2

O O O -1

-2 2

2 -3

t=O
La teoría completa da O =
7t2•

E3Ig• l2

10. Pandeo.
Una columna de longitud l y seccion rectangular definida por el espesor a y la anchura b(a < b), está sometido a una carga t. Se quiere averiguar la carga necesaria para que se inicie el pandeo, sabiendo que la sección transversal interviene por su momento de inercia geométrico Ig ba3jl'2. Es interesante en este caso discriminar las dimensiones espaciales porque cada una desempeña un papel diferente. Tomaremos el eje Z a lo largo de la columna, el eje X en la dirección del espesor y el Y en la dirección de la anchura. En la teoría elemental se toma en consideración el módulo de Young únicamente, pero con las magnitudes

11. Diapasones.
En díapasones de igual forma, pero de distinto tamaño, el período de las vibraciones dependerá de la densidad, del módulo de Young y de una dimensión lineal. Con estos datos, el Análisis dimensional exige que sea:

=

[f]

=

LzMT-l;

no es posible formar un monomio de dimensión nula, y cabe pensar que se ha vulnerado la regla 3.a. del § 4, capítulo VII. En efecto, el comportamiento elástico está definido por el módulo de Young y el módulo de rigidez. Este último no influye mientras no hay pandeo, pero en cuanto se inicia esta deformación deslizan las capas paralelas al plano YZ, y ya no se puede prescindir de él. Razonando como en el § 3 se ve que, en este caso:

CAPíTULO X
MECÁNICA DE FLUIDOS

1.

Sistema dimensional.

En la teoría de los líquidos y de los gases, considerados como medios continuos, no se introducen ni nuevas magnitudes primarias, ni nuevas leyes universales, por lo que el sistema dimensional será el mismo que hemos utilizado hasta ahora. Podrá, pues, utilizarse la base (L, M, T), discriminando las dimensiones espaciales siempre que convenga. 2. Capilaridad.

En la superficie de los liquidos se producen los fenómenos de capilaridad, los cuales están regidos por una ley fundamental que, para los fines del Análisis dimensional, puede enunciarse así: Para aumentar la superficie de un líquido hay que aplicar a cada elemento de su contorno una fuerza proporcional a la longitud del mismo:

f

=

as.

El factor de proporcionalidad, a, es una constante, característica de cada líquido, que se denomina tensión superficial o constante capilar. Su fórmula dimensional es:

3.

Ascenso de líquidos en tubos capilares.

En este fenómeno intervendrá el líquido por su constante capilar, a, y por su peso específico, pg, y el capilar por su radio r. Habrá que tomar también en consideración el ángulo de conjunción, (l, del menisco con la pared.

118

ANÁLIStS

DIMENSIONAL

x.

MECÁNICA DE FLUIDOS

119

Haciendo coincidir el eje z con el eje del tubo, que se supone vertical, el fenómeno será simétrico en torno del mismo, y la fórmula dimensional de pg será: [pg] = L;';-vMT-2• Por otra parte, de la fuerza debida a la tensión superficial, habrá que tomar la componente vertical y dividirla por el contorno del menisco, que se halla en el plano xy, por lo que será: [0"] = [fuerza] [longitud] De este modo, podrá resolverse el problema espaciales como se indica a continuación: h
O"

Sin necesidad de discriminar las dimensiones espaciales, se llega a:

que está de acuerdo con la ecuación de Laplace:

discriminando

las dimensiones

5.
pg

Velocidad de las olas. del líquido, p, tomar cuenta A; la profundimasa afectada

r
1 -

o 1

1 1

2

O
O -

1
2 1

O O
O 1 i = 1

O 1
2 1

"1

1

En la propagación de las olas intervendrá la densidad representativa de la inercia; el peso específico, pg, para de las fuerzas debidas a la gravedad; la longitud de onda, dad, h, del agua, con el fin de tomar en consideración la por el movimiento, y la tensión superficial, a,
e L M 1 O -1 1 O A P pg

h = 3; h =O"

a O 1 -2 O 1

rpg

<p(6).

Para. determinar la forma de la función <p, basta tener en cuenta que, de las fuerzas debidas a la tensión superficial, sólo interviene la componente vertical, de donde resulta. h = La teoría completa da

T
lt1 lt2

1 O O 1/2 2

-3
1 O

2 1 2

1/2 - 1/2 O - 1

a _0"_
rpg

cos 6.

a

h=3;

i = 2;

w=-

h
A

= 2".

Si no se hubieran discriminado las dimensiones espaciales, habría aparecido otro factor de forma él)= h/r, o, lo que es lo mismo, se habría encontrado otro monomio:
lt.

e ~~(_cr_, ~).
=

pgA2

A

"1 = ---;;- -- a = r2pg
CI)

La fórmula hallada teóricamente por lord Kelvin es: c2
Ag = -21t

y la solución habría sido: . h = --a rpg
<p

( 6, --r2pg) . a

(1

+ 4,,2

-pg~

cr)

Th 21th
--o

A

4.

Salto de presiones en la superficie de un líquido. 6. Vibraciones de una- gota. Este problema fue propuesto por Lord Rayleigh como uno de los casos en que el Análisis dimensional conduce inmediatamente a una solución que sería difícil de hallar aplicando la teoría.

La diferencia buscada, ap, estará determinada por a y por la curvatura de la superficie en el punto considerado, o sea por los radios de curvatura, r1 Y r2, de las secciones principales, que dan origen a un factor de forma: w = r2/r1•

120

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x. Solución:

MECÁNICA DE -FLUIDOS

121

Se supone la gota sustraída a la fuerza de la gravedad, con lo que no habrá que considerar más fuerzas que las debidas a la tensión superficial, y la forma de equilibrio será esférica.
Las variables a considerar son: t, r, cr y p. Sin necesidad de discriminación se llega a:

En las condiciones del problema, no intervendrá la inercia del fluido, que está representada por su densidad. Las variables independientes serán, pues, el radio r del capilar, el peso específico, pg, del líquido y su tensión superficial, a, Cualquiera otra magnitud será función de estas tres variables. Trataremos de hallar el volumen, V, de la gota.
r e O

pg -2 l -2 l

L M

y se puede afirmar que el cuadrado del período es proporcional al cubo del
radio, a la densidad y a la inversa de la tensión superficial.

T
'/tI

i O O

l -2 l

2

Se puede generalizar el problema precedente tomando en consideración la fuerza de la gravedad y suponiendo que la gota se ha formado sobre un plano horizontal. Por razón de simetría su superficie será de revolución, y bastará tomar en consideración el radio, r, de la sección horizontal máxima. La gravedad influirá sobre el peso específico, pg.
r
L M
O O p pg

W=-'

V

r'

h = 2;

i= i

r2pg
1t'1=--;

cr

cr = r2pg~ ( ;).

o
O

i
O O

-3
l
O

-2 l -2 -2

Para relacionar esta solución con la fórmula de Tate, introduzcamos el peso de la gota: w = Vpg, con lo cual será:
7tI

l
O

T
'/tI '/t2

i

1 - 1/2 - 1/2 1/2 O 2 - l O

= --,

r2w
Va

1 y podemos obtener otro monomio pi que no contenga V:
_
'/t2

t=~~(_cr )
g r2pg o bien, puesto que:
,

W =

=

w'/tl

--o
ra

Así se tiene, en definitiva:
1t i

=

2_

1t¡"2

= t 2 -- cr

r3p fórmula que fue propuesta y comprobada experimentalmente y Brown (*). (55 por Harkins

7. Peso de las gotas desprendidas del extremo de un tubo capilar.
Se supone que el fenómeno es suficientemente lento para poder admitir que, en el momento de la ruptura, hay equilibrio entre el peso, w, de la gota y las fuerzas debidas a la tensión superficial.

(*) Lohnstein (56) estudió teóricamente este problema, pero no l?gró la solución completa, y sólo pudo afirmar que debía ser w = rcrt/J(VI/3/a), siendo a el ascenso capilar del liquido en el tubo. Harkins y Brown reemplazaron, sin justificación, la magnitud a por «una dimensión lineal de la gota» y dieron por supuesto que dicha dimensión había de variar como la raíz cúbica del volumen, cosa que sería cierta si todas las gotas, en el momento de la ruptura, fuesen semejantes. El Análisis dimensional, como se ve, conduce inmediatamente a la fórmula de Harkins y Brown sin necesidad de hipótesis especiales.

122

ANÁLISIS DIMENSIONAL

X.

MECÁNICA DE FLUIDOS

123

8. Viscosidad.
Para estudiar el movimiento de los fluidos, se agrega a las leyes fundamentales de la Mecánica del punto material esta otra: En todo fluido en movimiento, cada porciJm ejerce sobre las contiguas una fuerza tangencial proporcional al área de la superficie de separación y a la proyección del gradiente de la velocidad sobre la normal a dicha superficie. Al pasar de la relación de proporcionalidad entre cantidades a la ecuación entre medidas, hay que introducir una constante caracterís. tica que se denomina coeficiente de viscosidad,' dv f=¡;.S-. dn Esta ecuación conduce a la siguiente fórmula dimensional: [¡;.]
=

b) Se toma en consideración la viscosidad. El movimiento será amortiguado, y no podrá ya admitirse que el fluido se mueve en bloque, por lo que las variables independientes serán, la densidad, P, el peso específico, pg, y la tensión superficial, además del tamaño y forma del tubo, que influirán por el radio, r, y la superficie, S, de contacto con el liquido. En estas condiciones, además del monomio pi en que figura To, resulta:

r
L M 1 O O 1

p

pg -2 1 -2 -1 -1

(L

-3
1 O 1/3

1

T
7t1

1/3 - 2/3

+:»:
y el seudoperíodo valdrá:

r

2

rp2g 7t1 =-(L2

L-IMT-l.

10. Caída de una esfera en un medio viscoso. 9. Oscilaciones de un líquido en un tubo en U.
Un líquido se halla contenido en un tubo en U de seecion uniforme. En la posición de equilibrio alcanzará el mismo nivel en ambas ramas. Se trata de calcular el período de las oscilaciones cuando se produce una pequeña desnivelación y se deja luego el líquido abandonado a sí mismo.
La solución completa, teniendo en cuenta todas las circunstancias que, en mayor o menor grado, pueden influir en el fenómeno, es muy complicada, por lo que conviene proceder por aproximaciones sucesivas. a) Se suponen despreciables las fuerzas debidas a la viscosidad y a la capilaridad. La inercia estará repr,esentada por la masa, m, del liquido, y la fuerza que ocasiona el movimiento será la debida a la desnivelación 2z, existente en cada instante:

Una esfera de radio, r, y densidad, 1', cae en el seno de un fluido de densidad Po Y viscosidad ¡;.. i Cuál será la velocidad de caída, v, cuando el movimiento sea uniforme! Solución:
Si es nula la aceleración de la esfera, no intervendrá su masa. En el fluido, por el contrario, ha de haber forzosamente aceleraciones, por lo que habrá que tomar en consideración su densidad, Po' Finalmente, además de las fuerzas debidas a la viscosidad, ha de figurar el peso aparente de la esfera:

1= v

4

3

7tr(p
r

Po

Po)g.

1
1 1 -2 -1 O -1

(L

L
M

T
y todo pasa como si se tratara de un sólido rígido sometido a una fuerza elástica, kz, siendo k = ?7tr2pg. Según se vio en el capítulo VIII, el período propio del sistema vale: 7t1 7t2

1 O - 1 1 1 h v=

1 O O 1 1

-3 1 O O 1 i=2
<p (~).
(lo

1 - 1 1 1

=
_1

2;

r(lo.

124
Sustituyendo

A ÁLISIS DIME

SIONAL

X.

MECÁNICA DE FLUIDOS

125

f

por su valor se tiene:

El fluido interviene en el número de Reynolds por el cociente
v =

v=

....!:..,
p

[v] = VT-l,

Este resultado está de acuerdo con la fórmula de Oseen:

ti

3 (1 + 8
-

--

vrpo) _
-

-

fL

2 2 r --9 fL

P - Po g.

Cuando sea despreciable la aceleración de las partículas líquidas, puede prescindirse de la densidad del líquido, y resulta la fórmula. de Stokes (*).

que recibe el nombre de visoosidad oinemática. La presencia de la densidad es debida a las aceleraciones de la masa fluida, por lo que se puede afirmar que el número de Reynolds figurará en la solución a menos de que se trate de un movimiento rectilíneo, laminar y estacionario.

12. 11. El número de Reynolds.
a)

Circulación de fluidos por tuberías. Régimen laminar.

Sea un movimiento estacionario en el que intervienen un fluido y un sólido rígido. Si el régimen es laminar, la velocidad en cada punto se mantendrá constante y, si es turbulento, fluctuará en torno de cierto valor medio. En el valor de dicha velocidad influirá el sólido por su forma, representada por ciertos monomios geométricos, w, y por su tamaño, que quedará determinado por una dimensión lineal, s. El líquido, por su parte, influirá por su viscosidad y por su inercia, representada por la densidad, p. Entre las magnitudes v, e, p, y ¡.t puede formarse un monomio pi: vps N R=--,
¡.t

En los extremos de un tubo rectilíneo de longitud l y radio r, se mantiene una diferencia de presión constante, ~p, que hace circular un fluido. Se supone que el régimen es laminar y se trata de calcular la velocidad media, V, una vez establecido el régimen permanente. Solución:
Puesto que el movimiento es rectilíneo y permanente, no habrá aceleraciones, y no será preciso tomar en consideración la densidad del fluido. Tampoco intervendrá su peso específico, puesto que las fuerzas exteriores son tan sólo las debidas a la diferencia de presión. V L M
6.p

r

fL

que recibe el nombre de número de Reynolds, con el que habrá que contar en todos los problemas referentes al fenómeno considerado. En el ejercicio anterior ha aparecido ya dicho monomio como argumento de la función universal.
(~). E~te pr?blema ha sido tra~ado por Bridgman (22) por los métodos del ~ális~s dimensional. ~or no par~ll' del hecho de que las únicas fuerzas que intervienen son las debidas a la viscosidad y al empuje hidrostático no consigue obtener la fór~ula completa, sino tan sólo la de Stokes y, para ello, amplía la ba:se de referenc~a agregando. la fuerza como nueva magnitud básica. . SI fuera ne~esarlO proceder siempre como hace Bridgman, el Análisis dimensional sería. un mstrume~to inútil, pues en el planteamiento hace razonamientos tan casuíaticos y alambicados que descorazonan a todo el que trate de iniciarse en est0.s asuntos y, además, ¿cómo saber cuándo y cómo se debe ampliar la base? E~te. ejemplo muestra que, en Mecánica, no hay razón ninguna para tal ampliación.

T
1tl

1 -1 1 O - 1 -2 1 -1 _ l

1 -1 1 O O -1 1
VfL

1

w=-;

r

1tl

=-r6.p

El gasto en volumen, Q, será:

126

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x.
c)

MECÁNICA DE FLUIDOS

127

El Análisis dimensional no permite hallar la forma de la función universal <p, pero, si se trata de un fluido incompresible, basta considerar que, al duplicar la longitud, será preciso duplicar también la diferencia de presión para obtener el mismo gasto, de donde resulta que el gasto debe ser proporcional a la caída de presión por unidad de longitud. Resulta así la fórmula de Poiseuille: Q = O

Velocidad en función de la distancia a la pared.

.r;
¡.r.

IIp l

O=~ 8 .

b)

Régimen turbulento. Pérdida de carga.

Éste es el caso de más interés práctico y, como es imposible abordarlo teóricamente, se recurre a fórmulas empíricas. El Análisis dimensional es un instrumento precioso porque sirve de guía para encontrarlas. A las magnitudes consideradas en el régimen laminar hay que agregar la densidad. Por otra parte, cuando el fluido puede ser tratado como incompresible, no es preciso considerar la diferencia de presiones y la longitud por separado, sino la pérdida de presión por unidad de longitud, G = tlp/l. De este modo, al aplicar el Análisis dimensional, se obtienen dos monomios de dimensión nula, a saber:
" _
1-

Según la hipótesis de Prandtl, aplicada al caso que nos ocupa, se forma en la cara interna del tubo una delgada capa fluida en la que se originan remolinos muy intensos, que se difunden luego en el resto de la masa fluida. En esta capa límite varía rápidamente la velocidad al pasar de un punto a otro, por lo que en ella se origina la mayor parte de las acciones que, por efecto de la viscosidad, se ejercen entre el sólido y el fluido. Fuera de la capa límite, la corriente sigue siendo turbulenta, pero las fluctuaciones de la velocidad, tanto en magnitud como en dirección, son lo suficientemente pequeñas para que tenga sentido el tratar de averiguar el valor, v, de la velocidad en cada punto. Las variables independientes en este problema son: la distancia, y, - del punto a la pared, la densidad, p, la viscosidad cinemática, v, y la caída de presión por unidad de longitud, G. Con estas magnitudes y la velocidad, v, se obtienen los siguiente monomios pi:
"1 =

VfJ..

r2G'

NR=

vpr
fJ.

-

--;2
pv

Gr

"2 = --;
V

rv

"3 =-.

=~,

v

Y r

el primero de los cuales puede sustituirse por:

Conviene ahora introducir la fuerza tangencial, -r, que el fluido ejerce sobre la unidad de superficie del tubo. Como en régimen estacionario ha de ser: resulta:

y la pérdida de carga por unidad de longitud está dada por:

La fórmula empírica' de Fanning es:

Con auxilio de esta nueva magnitud se puede formar este otro sistema de monomios pi independientes:
, 't'

"1=--2;
pv

~'-R'~'
•• 2 ,

,,'3 = 1/

P

v

V

't'

JL,
v

p

En régimen laminar, la fórmula de Poiseuille da: G=
8vfJ. .

y será:

para

y> 8.

r2

x. 128
ANÁLISIS DIMENSIO AL

MECÁNICA DE FLUIDOS

129

. . . . tra el Análisis dimensional. Ahora es plauÉsta es la información que S~t rminada por la velocidad v en una capa sible admitir ~ue la .fuerza "1que a ~Oeque permite afirmar que IJil no depende situada a la distanCIa Y de a pare d, de r, y, en consecuencia, habrá de ser: v =

corriente, pero cuando la velocidad rebasa cierto límite, que depende de la naturaleza del fluido, adquiere un movimiento de rotación uniforme. i Qué puede predecirse respecto de la velocidad angular <.U?

V;

z

~2

(

~

~)

. bl r se obtienen dos " d la capa limite y las varia es ", p, v Y Con el espesor, 0, e monomios pi, y habrá de ser:

/)=v(f~(~V;)·
ue la fuerza " proceda en su mayor parte de También es razonable suponer ~ influya sensiblemente el radio y que la capa limite, lo que lleva consigo qu~ no la función ~ se reduzca a un número fijo:

s = e-

V ~.
FIG.

á d acuerdo con los resultados obtenidos Las previsiones precedentes est n e Ká án) y medidas experimentales. mediante desarrollos teóricos (Prandtl y von d r~ li 'te se obtiene la exPara la distribución de velocidades más allá e a capa mi presión logaritmica: v = 5,75

1. - Rotación de una placa rectangular en una corriente fluida

1¡--;

V

P log

(
1

my

+ -v- V p ,

1¡--;)

. . del tubo El número m depende de la rugosidad que es válida hasta el nusmo eje . . dimensión lineal, h. Según Prandtl, de las paredes, la cual se define mediante una mientras sea.
't" ~

h __ --<4,

p

v

la superficie puede calificarse de lisa, y es m = 9. . t b lisos se utiliza la fórmula. Para calcular el espes~r de la capa limite en u os de Prandtl:

Este problema es inabordable por vía teórica y, por eso, fue propuesto por Riabouchinsky como ejemplo típico de aplicación del Análisis dimensional. Las magnitudes a considerar son, desde luego, las dimensiones a y b de la placa, la densidad y la viscosidad del fluido y la velocidad, v, del mismo. Como se dice en el enunciado que la placa acaba por girar con velocidad constante, podría creerse que no intervendrá su momento de inercia. Sin embargo, es de tener en cuenta que las acciones de la corriente fluida sobre la placa son diferentes en las diversas fases del movimiento, por lo que, si bien éste será periódico, no puede ser uniforme. Cuando la placa, por ejemplo, es normal a la corriente, dichas acciones se equilibran por razón de simetría, y será una posición de equilibrio más o menos precario. Lo mismo sucede cuando el plano de la placa es ,:>aralelo a la corriente. Habrá, pues, aceleraciones y será preciso tomar en consideración el momento de inercia. 1, de la placa con relación al eje de rotación. Con estas magnitudes, procediendo a la manera clásica, resulta:

/)=

8v

(f.

13. Rotación de una placa en una corriente fluida.
A una placa rectangular, móvil e~ torno .de uno d:~:~:~e: ~~c~~ metría (fíg. 1), se hace llegar una corrIente fluida perpe .' a la eje. Con velocidades pequeñas, la placa se coloca perpendicularmente

donde w = b]a. La presencia del factor de forma bla hace que esta fórmula sólo tenga utilidad para comparar el comportamiento de placas de forma semejante. Es indudable, sin embargo, que las dimensiones a y b han de intervenir muy diferentemente en el fenómeno, cosa que no es tenida en cuenta al aplicar el Análisis dimensional. Por eso, reemplazó Riabouchinsky el monomio pí en que figura 1, por otro obtenido hallando la razón entre el momento de inercia de la placa y el momento
ANÁLISIS DIMENSIONAL. -

9

130

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

x.

MECÁNICA DE FLUIDOS

131

de inercia del cilindro fluido que ocupa el espacio barrido por aquélla, con lo que resulta:

4 1.

Velocidad de propagación del sonido.

siendo de notar que en la expresión de NR ha de figurar precisamente la dimensión transversal, a, de la placa. Esta expresión es utilizable con placas rectangulares cualesquiera y muestra la experiencia que, lo mismo con agua que Con aire, la rotación se inicia cuando el monomio

En los fluidos, las perturbaciones locales se propagan en forma de das en las que las condensaciones alternan con las dilataciones. Es de nrever que la velocidad de propagación, v, de las ondas planas, dependa ~e la densidad, p, Y del coeficiente de compresibilidad, k, con lo cual el Análisis dimensional conduce a la expresión: v

=

ev

klp .

vale 2, Y se estabiliza cuando 71:1 = 5. Para completar la información obtenida con el Análisis dimensional ha sido precisa una feliz idea. Veamos que se llega al mismo resultado discriminando las dimensiones espaciales. Tomando ejes fijos, como indica la figura, el fenómeno es simétrico respecto del plano xz. Esta consideración basta para hallar la fórmula dimensional de fL, pues las fuerzas debidas a la viscosidad han de ser simétricas con relación a dicho plano, por lo que basta tomar en cuenta las componentes paralelas al mismo, y de la expresión

La teoría completa da

e = 1.

15. Ondas superficiales estacionarias.
Hallar el período de las vibraciones superficiales de un líquido contenido en un vaso cilíndrico profundo. Se supone que intervienen solamente las siguientes magnitudes: densidad, p, y peso específico, w = pg, del líquido, y el radio, r, del vaso. Solución:

di
resulta:

= fL

-dS,

dv dn

con lo cual:

16. Resonadores de Helmholtz.
Hallar la relación entre los .períodos propios de dos resonadores geométricamente semejantes. Las magnitudes a considerar son: la densidad, p, del aire, su compresibilidad, x, y una dimensión lineal, l. Solución:
't"

y el cálculo se dispone como sigue: co

v
1

P

fL

a
1

b
O
1

1 2
O
1

Lxz Ly
M

O

-2
1 1 -

O
1 1 1

O O
-1 1 -

T
71:1 71:2 71:3

O O
1 1 1

O O
1 1

O O O
1 1

O O O O
1

O O
O 1

=

elVxP,

O
1

O O

donde

e es una

constante que sólo depende de la forma del resonador.

O h co

O

-4

=
v

4; cP

i=3
-fL-'

17. Hidrómetro de Nicholson.
1) pba'

=~

(vpa

y se obtiene directamente la fórmula sin factor de forma y con la dimensión a en el número de Reynolds.

Un hidrómetro de Nicholson, de masa m, flota en un líquido de densidad p. Se da al hidrómetro un pequeño empujón hacia abajo, y se deja abandonado a sí mismo. Se trata de hallar el período, t, de las oscilaciones, suponiendo que no influye la tensión superficial, que es desprecia-

132

ANÁLISIS DIMENSIONAL

ble la viscosidad y que la vasija que contiene el líquido es de grandes dimensiones, a fin de que no influya el movimiento del liquido.
El hidrómetro intervendrá por su masa, m, por su peso, W, y por la sección transversal, S, de su vástago. El liquido sólo puede influir por su peso específico, pg. Finalmente, habrá que tomar en cuenta la posible influencia de la amplitud, a, de las oscilaciones. Como los dos vectores, W y pg, que figuran en la lista de magnitudes, tienen igual dirección que las díslocaciones del vástago, nada se conseguirá aunque se discriminen las componentes, y resultará:

m
L M O O 1 1 O O O 1 O - 1/2 O O

W

pg

S 2 O O

a

1 1 -2 O O 1

-2 1 -2

CAPíTULO XI
1 O O O 1 O

T
1tl 1t2 1t2

AERODINÁMICA

1/2 1/2 O - 1/2 -1 - 3/2 i = 3,

1.

h = 3; con lo que, teniendo en cuenta que

El principio de similitud y la discriminación de las dimensiones del espacio.

W = mg,

la solución es:

El estudio del movimiento de un sólido en el seno de un fluido tiene gran interés por su aplicación a los barcos y a los aviones. Las dificultades del cálculo teórico son insuperables, por lo que se utilizan fórmulas empíricas para establecer las cuales sirve de guía el Análisis dimensional. Aparte de esta aplicación, el mismo análisis conduce al principio de similitud, que da la pauta para pasar de las medidas hechas en los canales hidráulicos o en los túneles aerodinámicos a las que se obtendrían en la nave de tamaño natural. El mencionado principio es consecuencia inmediata del teorema de pi, y puede enunciarse como sigue: Cualquier ecuación que relacione las magnitudes que intervienen en un fenómeno puede tomar la forma

en la que 7t¡, 7t2' '" son monomios de dimensión nula, y &1' &2' .,. son factores de forma. En consecuencia, los valores obtenidos para 7tl' con valores determinados de 7t2, 7ta ••• serán aplicables a todos los cuerpos semejantes al utilizado en los ensayos. La aplicación del Análisis dimensional a los problemas de aerotecnia sólo puede ser realizada por los especialistas en la materia y no nos ocuparíamos en ello, a no ser porque la distinción entre las tres dimensiones espaciales constituye una innovación que puede ser muy fecunda, pues se sustituye la relación de semejanza por la relación de afinidad.

134

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

135

El estudio de la rotación de una placa en una corriente fluida, que hemos realizado en el capitulo anterior, muestra que, al ampliar la base introduciendo en ella las tres dimensiones del espacio, en vez de una sola, el Análisis dimensional resuelve el problema de hacer utilizables las medidas hechas en una placa rectangular, no sólo a las placas semejantes, sino a placas rectangulares cualesquiera. Esto nos parece razón bastante para ensayar el nuevo método en algunos problemas de aerotecnia. Así lo ha hecho ya Huntley (51), pero no parece haber reparado en que sus resultados son, evidentemente, inaceptables y que, por tanto, sólo sirven para desacreditar su innovación. Nos proponemos hacer ver que el fracaso se debe a haber utilizado una fórmula dimensional incorrecta para la viscosidad y que; si se procede debidamente, se llega a fórmulas que, si bien han de acogerse con la debida reserva, merecen ya ser sometidas a la comprobación experimental.

LoSelementos diagonales del tensor, T, dan las fuerzas normales que dependen de la viscosidad. no Los elementos no diagonales dan las fuerzas tangenciales o esfuerzos Por ej emplo, si dS es normal al eje X3, la componente df¡ de cort an tea. la fuerza será: [2,4] y como resulta la fórmula dimensional: [TI3] y, en general, i,
=

[2,5]

L-1MT-2
2

[2,6]

i,

k = 1, 2, 3.
X3

[2,7] da:

2. Dimensiones de la viscosidad.
La primera dificultad con que se tropieza al ampliar la base consiste en hallar la fórmula dimensional de la viscosidad. Tras de muchos ensayos creemos poder resolverla como sigue. Cada elemento, dE, de la superficie de un sólido sumergido en un fluido con movimiento laminar está sometido a una fuerza tangencial dada por: di
= fL

Por otra parte, la ecuación [2,1], cuando dS es normal a

y de la comparación con [2,4] resulta:

dn

dv dE

'

[2,1] Para que esta expresion sea dimensionalmente correcta, es preciso que fL sea un tensor, y escribir: Ttj con lo que [2,3] se convierte en:
= OVi
fLij --,

donde ves la velocidad y n la normal a dS. Se trata de una ecuación veotorial, y para ponerlo de manifiesto, representaremos dS por un vector dirigido según su normal y con un sentido elegido convencionalmente. Siendo dS y dt vectores localizados en un mismo punto del espacio, es sabido (*) que existe un tensor, T, tal que, dado un elemento de superficie, dS, proporcione la fuerza correspondiente mediante la operación: df

OXj

di,

=

:E fLij-OVt
1 OXj

dEj

= TdS
Xl> X2,

[2,2]
X

o bien, con relación a un sistema de ejes rectangulares, i, j
(*)
=

s: [2,3]

y, teniendo presente [2,7], resultan las siguientes fórmulas dimensionales: [2,8] Se ve fácilmente que la fórmula dimensional de fL obtenida en el capítulo X, § 13, corresponde a fLIS = fLSl' en el caso en que LI = La·

1, 2, 3.

Véase, por ejemplo, el libro del autor (57).

136 3. Alas de avión.

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

137

El ala de avión se define por su perfil (*), por su forma en planta y por su envergadura, b. Tomaremos el eje Xl en la dirección de avance y en el plano de simetría del ala, y el eje X2 en la dirección de la envergadura. Suponiendo que el perfil se conserva a lo largo de toda la envergadura, podrá ser determinado por cierto número de puntos con las coordenadas (l' ¡, l'3), (l" l' l"3)... , con lo cual los factores de forma serán de dos clases, ll/e y l3/a, donde e y a son dos módulos característicos correspondientes a las direcciones de Xl y x3, respectivamente. Si, para simplificar la cuestión, se supone que el ángulo de ataque es nulo, e puede ser la cuerda y a el espesor máximo del ala. El fluido intervendrá por su densidad, por su viscosidad y por la velocidad, v, del viento relativo. Cuando sea preciso tomar en consideración la densidad del fluido, hay que empezar por hallar su fórmula dimensional en la base completa. Para simplificar la cuestión, supondremos que el régimen es bidimensional, esto es, que las líneas de corriente se hallan en planos paralelos al Xl X3. Para el cálculo de la resistencia al avance, D, hay que proyectar las fuerzas sobre el eje X¡, y la debida al elemento dE será: di1 - - 1 pVl 2dS1
2

[3,1] Si no se hubiese distinguido obtenido: [3,2] y no habría quedado de manifiesto cuál ha de ser la superficie S, ni la longitud que ha de figurar en el número de Reynolds, ni el módulo que ha de servir para hallar los factores de forma w. Por estas razones, los resultados obtenidos en los ensayos sólo son aplicables a cuerpos semejantes al modelo, mientras que la fórmula [3,1] permite hacerlos extensivos a todos sus afines, según vamos a ver. entre las dimensiones del espacio se habría

De la expresión [3,1J se deduce que, si se multiplican las tres dimensiones del ala por sendos factores, k¡, k2, ks, esto es, si

la función cpD conservará el mismo valor si no se altera el número de Reynolds, o sea cuando
v'

+ f.L12--

oV1

dS2

+ f.LlS--

oVl

dS3•

=

oX2

oX3

_1_ V 2 3

k

k

De esta ecuación se deduce, en primer término, que la fórmula dimensional de la densidad es: [p] = Ll-lL2-lL3-lM. Además, si el régimen es bidimensional, VI será independiente de X2, Yla viscosidad intervendrá por el elemento f.L13' cuya fórmula dimensional es: [f.LlS] = Ll-lL2-lL3MT-l. El cálculo se lleva a cabo como sigue:
'D

y la nueva resistencia al avance será: D'
=

k1 k2 D
k 3a
'

2

v
1 O O O - 1 -2
-1

p

e
1 O O O O O
1

b O 1 O O O 1 O

a O O 1 O O
-1

fJ.13

Ll
Lz

L3
M

1 O O 1

-

T

-2
1 O

1 1 1 1 O

-

1 1
1

a condición, desde luego, de que el espesor máximo sea pequeño en compara.ción con la envergadura, para que el régimen siga siendo bidimensional. . Además de la resistencia al avance y de la fuerza sustentadora interesan las componentes, L, M y N, del par de fuerzas. El Análisis dimensional, con la base espacial completa, conduce a:

1 1 O 1

NR
(*)

nI

-1 - 1

-2

Para las definiciones, véase el libro de F. Lafita. (58).

donde cP L, cP M Y cP N son funciones del número de Reynolds y de los factores de forma.

138

ANÁLISIS

DIMENSIONAL
[.L

XI.

AERODINÁMICA

139

Huntley, sin justificarlo, atribuye a

la fórmula dimensional

Para perfiles muy delgados, con igual forma en planta, se utiliza la fórmula: L = Kpv2ba [3,4]

con lo que llega a la ecuación D = pv2ba~ (

p:~a)

mientras

que, según [3,3] debe ser: L=

pv -c- (pvc) • ----¡¡.2

ba2

Ít:

[3,5]

y pretende que tiene validez general. Se ve fácilmente que esta solución es inaceptable, pues en el caso de un ala de gran envergadura D debe ser pro~ orcional a b, para lo cual es preciso que ~ no dependa de dicha dimensión, lo que, de ser cierta la fórmula de Huntley, llevaría consigo la no influencia de la viscosidad sobre la resistencia al avance.

Sería interesante hacer ensayos para poner a prueba la validez de estas fórmulas, cuya incompatibilidad es manifiesta.

4.

Tránsito del régimen laminar al régimen turbulento.

Con la base espacial mutilada y para los fines del Análisis dimensional, nada distingue la fuerza sustentadora, L, de la resistencia al avance, por lo que la misma fórmula [3,2], con otra función universal de los mismos parámetros, servirá para el cálculo de L. En la base ampliada, por el contrario, la fórmula que da la influencia de la viscosidad es:

Cuando la velocidad es relativamente grande, el régimen se hace • turbulento, y las aceleraciones de la masa gaseosa son tales que predomina el efecto de la inercia sobre las fuerzas debidas a la viscosidad. Entonces, las fórmulas se reducen a

[4,1] y como, si la envergadura es grande en comparación con las dimensiones transversales, se puede admitir que Va no depende de X2, basta tomar en consideración el elemento fLa!> cuya fórmula dimensional es: L\L2-1La-lMT-l Y se llega a la solución: L
=

pv2 ba e

z
Cf>L

(pve,!l,~)
fl

[3,3] a

e

y ahora el número de Reynolds resulta ser: N , _
R--,

y las funciones f D Y f L no cambiarán de valor aunque se multipliquen las dimensiones i, y ls por factores k1 y Cuando se procede a la manera clásica, resulta un solo númer.o d.e Reynolds, vpl/fl, y para la longitud l suele tomarse la cuerda. Al diseriminar las dimensiones espaciales nos han resultado dos números de Reynolds: uno, NR, para la resistencia al avance, y otro, N' R, para la sustentación:

»;

pve
fl

N'R=~

v

De la ecuación [3,3] se desprende que Cf>L no cambiará de valor aunque se multipliquen las dimensiones ll' l2 Y la por sendos factores k1, k2 Y ks, con tal de que la velocidad se haga k1 veces menor. Con ello, la nueva fuerza sustentadora se convertirá en:
L'
=

cada uno de los cuales conduce a una velocidad característica:
ve vc= --;
I

a2

Vc=-'

V

e

kZ

kz

3

L.

k3 1

Como medida de la turbulencia en un punto puede tomarse la raíz cuadrada del valor medio de las fluctuaciones de la velocidad elevadas

140

ANÁLISIS DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

141

al cuadrado. Dividiendo por la velocidad media se tendrá una magnitud de dimensión nula, y habrá de ser:

La experiencia muestra que el rosario de remolinos se forma con l"E'gularidad para valores de NR comprendidos entre 50

< NR <

400.000,

Hasta ahora, por no considerar más que una dimensión espacial, se opera con un solo número de Reynolds, y se pretende que el tránsito del régimen laminar al turbulento ha de producirse para cierto valor CrítICO del mismo. La precisión que se logra en las medidas de dicho valor crítico es muy mediocre, y cabe pensar que ello sea debido a que, aun en el caso de un problema en dos dimensiones, intervienen dos números de Reynolds que, muy probablemente, han de influir de distinto modo sobre la turbulencia. En un sistema de ejes, con NR y N' R como coordenadas ~cur~ ' rp(NR, N'
R) =

y que, a partir de N R = 300, las fuerzas debidas a la viscosidad son despreciables en comparación con las fuerzas de inercia, por lo que el número de Struhal se mantiene sensiblemente constante y vale: Ns ,..., ,19. 0 6. Influencia de la compresibilidad. El número de Mach.

°

representa el tránsito de la región en que el régimen es laminar a la de turbulencia. 5. Remolinos de Kármán.

Para las velocidades muy grandes, los cambios de densidad producidos en el fluido por los cambios de presión son tan considerables que se originan ondas sonoras, con la consiguiente disipación de energía. Es preciso, por tanto, tomar en consideración la compresibilidad del fluido y, eventualmente, atribuirle la fórmula dimensional adecuada. Si el fluido es isótropo, las ondas elementales tendrán simetría esférica, y todas las direcciones serán equivalentes, por lo que la fórmula dimensional de la compresibilidad será:

Detrás de un cilindro bañado por Una corriente transversal se forma una estela de remolinos alternados que se suceden periódicamente. La frecuencia, N, del fenómeno dependerá de la velocidad, u, de la densidad, p, del flúido, y de su viscosidad cinemática, v, El cilindro intervendrá por su radio, r,. Con las magnitudes en cuestión se forman dos monomios pi: Número de Reynolds: NR=--. Número de Struhal: Ns=-Nr
u ur v

La intervención de la compresibilidad hace que, tanto en la resistencia al avance como en la sustentación, aparezca un nuevo número pi, el número de Mach, formado con v, p, y x:

Por otra parte, es sabido que la velocidad de las ondas sonoras está dada por: vs=--,
1

VxP

luego:

y el Análisis dimensional afirma que debe ser: En el caso de un ala muy alargada, que avanza con velocidades próximas a la del sonido, las fuerzas debidas a la viscosidad son despre-

142

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XI.

AERODINÁMICA

143

ciables, y las fórmulas son: D
=

pv2baCPD

(NM'

~l,

~)

Estas expresiones permiten averiguar lo que sucede cuando todas las dimensiones paralelas a cada uno de los ejes se multiplican por un factor cualquiera.

L
7.

= pv

2

b:

2

cP L

(NM' ~, ~).

8.

Bombas y ventiladores.

Hélice.

Aparte de los factores de forma, las variables independientes serán: una dimensión lineal, por ejemplo, el radio, r, de la pala, la velocidad de avance, v, y la velocidad angular, co. Del fluido interesa tan sólo la densidad, pues las fuerzas debidas a las aceleraciones del fluido predominan considerablemente sobre las ocasionadas por la viscosidad. En estas condiciones, el Análisis dimensional, cuando no se distingue entre las tres dimensiones del espacio, conduce a las siguientes ecuaciones: Potencia: p _
3 5 pCil cPp

Las bombas y los ventiladores tienen por objeto producir una corriente fluida. Al desarrollar su teoría se prescinde de las acciones debidas a la viscosidad, por ser despreciables en comparación con las ocasionadas por la inercia del fluido. Además de los factores de forma, serán variables independientes el radio, r, del rotor, su velocidad angular, co, y la densidad, p, del fluido. También es variable independiente el gasto en volumen, q, pues siempre se puede regular la sección de salida. Con estos datos, el Análisis dimensional aplicado a la manera clásica conduce a la siguiente expresión para la sobrepresión:
A up _ pCil22 r

r

(rCil -v-, co, ... )

cP --, Cilr3

(q

co, . ..

-

) .'

Tracción:

T -

2_4 pCil-r CPT

(rCil -v-, Cil¡,

•••

)

Con la base completa, si se prescinde de la forma de los álabes, habrá que introducir dos módulos, que pueden ser el radio, r, y el espesor, h, del rotor. Haciendo coincidir el eje Xl con el eje de rotación, resulta:
tJ.p Ll L2, 3 M O
1 1 co

Rendimiento:

'Yj=-=--.

Tv P

V Cilr

CPT
CPp

r O
1 -

q
1

p 1
1

h
1

O O
'0 -1

2 -2
O
-1

Es de esperar que la información sea mayor si se utiliza la base completa. ~om~remos ejes coordenados solidarios con la pala; el eje Xl será el propio eje de la hélice, y el eje X2 la envergadura, r, de la pala. Los factores , de forma serán de tres clases, l 1Jhl' l 2Jh2 y l 3Jh3' donde h 2 - r , y los módulos h} y h3 son, respectivamente, las proyecciones sobre Xl y Xa de un segmento convenientemente elegido, por ejemplo, la cuerda media. Con esto resulta: Potencia: Tracción: Rendimiento: P = pCil3rh13h3CP T
=
pCil2rh12

T
7t1 7t2

-2
1

O O
1

O O
1 1

O O O
- 1 -1

-2
-1

O

-2

O

D..p

=

pCil2rhcp

(-q-,

Cilr2h

~ i;'

~)
r

.

p (

h~Cil ,

De esta expresión resulta que si r se cambia en r' = k2r y h se convierte en h' = k2h, la razón del gasto a la velocidad angular habrá de ser
-w'

ha
V whl CPT
CPP

q'

_

=k-: k2-·

2

q
co

'Yj=-=--

Tv
P

144

ANÁLISIS DIMENSIONAL

9. Turbinas. Por las tan r~pet.idas. r~zones, se puede prescindir de la viscosidad, por 10 que el fluido influirá por su densidad y por la velocidad tra en Ia má . , v, con que pene ra en a maq~a. De la turbina propiamente dicha habrá que tomar en cuenta el radio, r, y el espesor ' a , del rotor . Con est os d a t os, . .. . SI se utiliza la base mutilada, el Análisis dimensional conduce a la . ., 1 . misma expresion para a potencia que en el caso de la hélice:

CAPíTULO XII En c~mbio, con. ~a base completa, colocando el eje con el eje de rotación, se llega a:
Xl

en coincidencia

T E M P E R A T U R A (*) 1. Las escalas convencionales.
Desde los tiempos de Galileo trataron los físicos de construir termómetros, o sea aparatos que permitiesen atribuir un número (grado de calor) a cada estado térmico. Esto basta para reproducir los referidos estados siempre que se desee, y para medir empíricamente todas aquellas magnitudes en cuya definición intervienen intervalos de temperatura, por ejemplo, coeficientes de dilatación térmica, calores específicos, etc. Pero estas medidas adolecían de varios inconvenientes. En primer término ocurría que la posición del cero en la escala era arbitraria, por lo que las escalas no eran absolutas y en ninguna fórmula podía intervenir la temperatura, sino sus diferencias (* *).
(*) Según se verá en este capitulo, la temperatura es, indudablemente, una magnitud física. Pero la cosa es discutida y, mientras unos físicos afirman que no debe ser considerada como tal, otros dicen que cada manera de establecer una escala empírica de temperaturas define una magnitud distinta. Véase los trabajos de Isnardi (59), Loedel (42), Loedel y Sábato (60) y Rey Pastor (4~). (**) Es esta ocasión de decir expresamente que todas las escalas oonvencionales han de satisfacer una condición para que puedan convertirse en escalas absolutas. Consiste en que, al tomar como origen el cero absoluto, no deben resultar valores infinitos para las medidas de las demás temperaturas. Por esta razón, la escala logaritmica de Dalton no sirve para el caso, pues el intervalo entre el cero absoluto y cualquier otro punto fijo adquiere un valor infinitamente grande. Por ejemplo, si se impone la condición de que la escala de Dalton coincida: <:on la escala absoluta centígrada en los puntos de fusión del hielo y de ebulliCIón del agua, las medidas T y T de cualquier otra temperatura en una y otra escala. están relacionadas por la expresión: InT -lnTo T = To + 100 ------'''-InT100 - ln/I'¿ que da T = - ::10 para T = o.
ANÁLISiS DIMENSIONAL. 10

~o anterior es válido para las turbinas hidráulicas y para los molinos de VI~nto. En el caso de las turbinas de vapor hay que tomar noticia ade;nas~ de las entalpías, he y hs, que posee cada unidad de masa al entra; ya salir de la turbina. Como estas magm·tudes tienen la misma d. ., 1 '. ~ lmensl~n q~e a energía por unidad de volumen, resultan dos nuevos monoIDIOS pl; he "3 = --; 2
pv

La información suministrada por el Análisis di . 1 com let tení mensione se puede p ar ;uendo en cuenta que la potencia es proporcional a la pérdid a d e entalpía he - h8.

146

ANÁLISIS

DIMENSIONAL

XII.

TEMPERA TURA

147

Por otra parte, aunque se tomase para todos los termómetros el mismo cero convencional, y aunque se atribuyese siempre el mismo valor al intervalo entre dos puntos fijos convencionalmente elegidos, sucedía que cualquier otro intervalo adquiría valores diferentes según fuese el tipo de termómetro o la sustancia utilizada en su construcción. Así, el intervalo entre los puntos de fusión del mercurio y del hielo daba medidas diferentes con el termómetro de mercurio que con los termómetros de gases o con los termómetros de resistencia eléctrica, aunque estuviesen graduados del mismo modo, por ejemplo, con la escala de Celsius o con la de Fahrenheit. De ello resultaba que los coeficientes de dilatación, la conductividad térmica, los calores específicos, etc., adquirían valores diferentes según fuese el termómetro utilizado. Con las escalas convencionales, hubiera sido imposible elaborar las teorías en que interviene la temperatura absoluta o cualquiera de las magnitudes con ella relacionadas. En particular, las teorías cuantistas de la radiación y de los calores específicos estarían por hacer. En defensa de las escalas no absolutas podrá adueirse el hecho de que todavía se hallen en uso la de Celsius y la de Fahrenheit, y de que se utilicen termómetros de tipos muy diversos. Pero ocurre que los termómetros en uso dan indicaciones que, salvo una constante aditiva, difieren muy poco de las medidas que se obtendrían con la temperatura termodinámica, y existen tablas para efectuar la corrección oportuna. Los termómetros cuyas indicaciones difieren mucho de las obtenidas con la escala termodinámica han sido desechados.

El estudio experimental de la compresibilidad de los gases a diferentes eraturas ha permitido establecer la escala de Avogadro, o escala terop gases perfectos, que reune 1os d os requisi os d e ser absoluta y , isit d los e .versal. En su forma más escueta y prescindiendo de pormenores de Ulll, ter histórico su definición operacional es la siguiente: supóngase carac ' ue se trata de hallar la razón entre dos temperaturas, (T) y (To), por q. mplo entre dos puntos fijos. Manteniendo constante la presión, hállaeJe , e la razón entre los volúmenes, (V) y (vo), que ocupa una masa gaseosa ser sometida a las temperaturas (T) y (To)· Repítase la operación con resiones cada vez más pequeñas. El límite a que tiende la razón (V) : (Vo), ~uando p disminuye indefinidamente, resulta ser, con toda la precisión deseable, independiente de la naturaleza del gas, y la razón buscada vale:

:1

(entre cantidades).

[2,1]

2.

La escala de Avogadro.

Según nuestras normas, para que la temperatura sea magnitud física es preciso hallar un criterio que permita definir la razón entre cada dos estados térmicos. Tal criterio ha de ser universal, esto es, independiente de la naturaleza de los cuerpos que se utilicen para aplicarlo. Como la temperatura no es una magnitud aditiva por acumulación, al modo de la masa o el volumen, el referido criterio ha de derivar de un postulado comprobable experimentalmente. El decidir si la temperatura es o no una magnitud física no es resultado de un convenio, sino fruto de un descubrimiento. Por dos caminos se ha llegado a establecer el referido criterio, a saber: por el estudio de las propiedades de los gases y por el segundo principio de Termodinámica.

Para aplicar esta relación no es preciso elegir unidades ni para las temperaturas ni para los volúmenes, sino saber comparar estos últimos entre sí. En la comparación de las temperaturas, por tanto, no hay nada que sea arbitrario o convencional, ni en la elección del gas, que puede ser cualquiera, ni en la adopción de unidades, que es innecesaria. Se trata, por tanto, de un criterio universal. Ante todo, salta a la vista que todas las temperaturas tienen el mismo signo, pues no hay volúmenes negativos, y basta atribuir convencionalmente un valor numérico al intervalo entre dos puntos fijos cualesquiera para que resulte determinada la posición del cero absoluto. Supóngase, por ejemplo, que se trata de construir una escala centígrada. Si T100 Y To son, respectivamente, las medidas de los puntos de ebullición y de congelación del agua a la presión de una atmósfera, habrá de ser:

T 100

r,

=

lím V 100
Vo

(entre medidas).

La eliminación de T 100 conduce a:
To = 100 X lím

Vo
V1ooVo

,

[2,2]

148

ANÁLISIS

DIl","static_promo_banner_cta_url":"https://www.scribd.com/"},"eligible_for_exclusive_trial_roadblock":false,"eligible_for_seo_roadblock":false,"exclusive_free_trial_roadblock_props_path":"/doc-page/exclusive-free-trial-props/65856074","flashes":[],"footer_props":{"urls":{"about":"/about","press":"/press","blog":"http://literally.scribd.com/","careers":"/careers","contact":"/contact","plans_landing":"/subscribe","referrals":"/referrals?source=footer","giftcards":"/giftcards","faq":"/faq","accessibility":"/accessibility-policy","faq_paths":{"accounts":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246346","announcements":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246066","copyright":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246086","downloading":"https://support.scribd.com/hc/articles/210135046","publishing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","reading":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246406","selling":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246326","store":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","status":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/360001202872","terms":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246126","writing":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246366","adchoices":"https://support.scribd.com/hc/articles/210129366","paid_features":"https://support.scribd.com/hc/sections/202246306","failed_uploads":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210134586-Troubleshooting-uploads-and-conversions","copyright_infringement":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210128946-DMCA-copyright-infringement-takedown-notification-policy","end_user_license":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129486","terms_of_use":"https://support.scribd.com/hc/en-us/articles/210129326-General-Terms-of-Use"},"publishers":"/publishers","static_terms":"/terms","static_privacy":"/privacy","copyright":"/copyright","ios_app":"https://itunes.apple.com/us/app/scribd-worlds-largest-online/id542557212?mt=8&uo=4&at=11lGEE","android_app":"https://play.google.com/store/apps/details?id=com.scribd.app.reader0&hl=en","books":"/books","sitemap":"/directory"}},"global_nav_props":{"header_props":{"logo_src":"/images/landing/home2_landing/scribd_logo_horiz_small.svg","root_url":"https://www.scribd.com/","search_term":"","small_logo_src":"/images/logos/scribd_s_logo.png","uploads_url":"/upload-document","search_props":{"redirect_to_app":true,"search_url":"/search","query":"","search_page":false}},"user_menu_props":null,"sidebar_props":{"urls":{"bestsellers":"https://www.scribd.com/bestsellers","home":"https://www.scribd.com/","saved":"/saved","subscribe":"/archive/pmp_checkout?doc=65856074&metadata=%7B%22context%22%3A%22pmp%22%2C%22action%22%3A%22start_trial%22%2C%22logged_in%22%3Afalse%2C%22platform%22%3A%22web%22%7D","top_charts":"/bestsellers","upload":"https://www.scribd.com/upload-document"},"categories":{"book":{"icon":"icon-ic_book","icon_filled":"icon-ic_book_fill","url":"https://es.scribd.com/books","name":"Libros","type":"book"},"news":{"icon":"icon-ic_articles","icon_filled":"icon-ic_articles_fill","url":"https://es.scribd.com/news","name":"Noticias","type":"news"},"audiobook":{"icon":"icon-ic_audiobook","icon_filled":"icon-ic_audiobook_fill","url":"https://es.scribd.com/audiobooks","name":"Audiolibros","type":"audiobook"},"magazine":{"icon":"icon-ic_magazine","icon_filled":"icon-ic_magazine_fill","url":"https://es.scribd.com/magazines","name":"Revistas","type":"magazine"},"document":{"icon":"icon-ic_document","icon_filled":"icon-ic_document_fill","url":"https://es.scribd.com/docs","name":"Documentos","type":"document"},"sheet_music":{"icon":"icon-ic_songbook","icon_filled":"icon-ic_songbook_fill","url":"https://es.scribd.com/sheetmusic","name":"Partitura","type":"sheet_music"}},"nav_categories":["mixed","book","audiobook","magazine","document","sheet_music"],"selected_content_type":"mixed","username":"","search_overlay_props":{"search_input_props":{"focused":false,"keep_suggestions_on_blur":false}}}},"recommenders":{"related_titles_recommender":{"ids":[65930975,350514170,62946194,40862702,65968925,341775197,65843373,65109265,65838918,68956447,65842916,65975390,65836223,65834642,248700252,31293157,173636836,27235961,253400858,98804613,351957579,88190963,144260972,256401475,169245238,318341348,237163145,55431344,138520803,65849617,65863673,65848118,68956447,65975390,65843373,65109265,65838918,65842916,65836223,65834642],"title_link":null,"title":null,"track_opts":{"compilation_id":"WRRDk0mtCgvNu4mUmLH3oy4pEGk=","module_id":"5rNqOpB4oxu+IdgVR8RCnbnSgxY=","widget_name":"right 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