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Whitman, Walt - POEMAS - Versión de Armando Vasseur

Whitman, Walt - POEMAS - Versión de Armando Vasseur

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WALT WHITMAN POEMAS

Versión de Armando Vasseur F. Sempere y compañía, Editores VALENCIA Esta Casa Editorial obtuvo Diploma de Honor y Medalla de Oro en la Exposición Regional de Valencia de 1909 y Gran Premio de Honor en la Internacional de Buenos Aires de 1910. Imp. de la Casa Editorial F. Sempere y Comp.a—Valencia

Á MI HIJO HELIOS Armando Vasseur Walt Whitman Los poemas cuya adaptación castellana ofrezco á mis lectores fueron escritos entre los años 1854-1888. La primera edición de las Hojas de hierba, en modesto in octavo, no pasaba de cien páginas. El mismo Whitman, en su condición de antiguo tipógrafo, compuso su propia obra [1] . El poeta, que naciera en Long Island—isla sítuada frente á Nueva York—el 31 de Mayo de 1819, tenía entonces treinta y cinco años. Estimulado por los ensayos de Émerson, había soñado muchas veces en una forma lírica —capaz de descender á los más nimios detalles cotidianos y de remontarse á todas las plentitudes espirituales—, sin caer en la prosa ni en la poética tradicionales. Era un anhelo análogo al que describe Baudelaire en el prólogo de sus Poemas de prosa. La diferencia radica en los distintos temperamentos con que uno y otro tentaron su realización. Cláusulas de ritmo clásico, y sobria adjetivación en el francés; frases grandilocuentes, redundantes y bárbaras en el americano. Dicha forma no parecía tener más precedentes que ciertas jaculatorias de misales, algunas páginas aisladas de Chateaubriand, las sentencias de Kempis, los axiomas de los grandes pensadores franceses—Pascal y La Rochefoucauld—, rápidos y musicales como versos, y sobre todo, los versículos de la Biblia, y de los fragmentos de himnos órificos y védicos [2] , tal como circulan en las traducciones de los idiomas modernos. La «gran Idea» que Whitman se había forjado acerca de cómo debía ser el cantor de la democracia, no podía ser proyectada sobre las generaciones del nuevo mundo, después de deformarse á lo largo de las estrechísimas cañerías poéticas en boga. Había que comenzar por romper los moldes de la métrica medioeval. Había que revolucionar el antiguo régimen de las retóricas, á fin de dar al intelecto americano la libertad de creación y de expresión, como otros le habían dado ya la libertad política y civil. Para lograrlo era menester renunciar á la tradición poética europea; hacer tablarrasa de sus temas y de sus musiquillas verbales; volver á lo más antiguo, á lanzarse en lo desconocido...

Walt Whitman, guiado por su extraordinario instinto poética remontó á las fuentes mismas de los grandes Evangelios, verdaderas canciones de cuna de las razas. «El bardo de la democracia», según él se consideraba, no era un poeta más . Debía ser el evangelista del Continente en formación, creador de valores nuevos, héroe, profeta y compañero de los hombres. Guía de los guías, consolador de los afligidos, pánico de los despotas, maravilla de los niños, encanto de los jóvenes, amigo de las esposas, consejero de los padres, glorificador de la vida y de la muerte. Para él, vivir no es conservarse, según entendía Schopenhauer, ni defenderse para no perecer, como postula Darwin. Vivir es desarrollarse no á expensas de los demás y de sí —como diría Nietzsche un cuarto de siglo después—, sino de sí. Y ya que la vida individual arraiga en un substrátum egolátrico tanto más absorbente cuanto más imperiosa es la personalidad —hacer de suerte que el altruísmo—, ilumina sus más sórdidas profundidades. Walt Whitman llevaba en sí el afán de vida y de amor que Wágner encarnó en Sigfrido. Su genio floreció en plena juventud el grano de sabiduría que Fausto cosechara en la vejez: amar la vida sobre las imágenes de ella que se marchitan entre las hojas de los libros. Preferir la sonrisa de la hija del guardián á los tesoros ocultos en los sótanos bancarios. Proyectar de sí formidables amaneceres de soles para regocijo de las humanidades presentes y futuras. Después de haber estudiado á los más grandes maestros de las edades, anhelar que ellos pudieran venir á su vez á estudiarle. Manifestarse en todo como un Dios. Acertar con la forma literaria adecuada al tono y á los múltiples sentidos de su «buena nueva» era empresa antes la cual empalidecían todas las Hércules. Cuarenta años transcurrieron, densos, eléctricos, antes que Whitman moldeara definitivamente las intuiciones torrenciales y con frecuencia contradictorias de su genio. Cuarenta años de luchas con el verbo y el ritmo, de variantes y de refundiciones incesantes. Diez ediciones de las Hojas de hierba vieron la luz en vida de Whitman. Á cada nueva edición el libro crecía, se transformaba, tornábase de más en más monumental. Pero siempre era el mismo libro. La idea niveladora, el amor por los hombres comunes, el ennoblecimiento de todas las variedades del profanum vulgus , la pasión de la Naturaleza y de la libertad humana, el culto religioso del trabajo manual, estallando en himnos á todos los oficios, la apoteosis del sensualismo fecundo y de la belleza física, centellean en sus poemas como la espada del Arcángel á la entrada del Paraíso perdido de Milton. La música sinfónica que solivanta sus versículos es comparable á la de los más potentes acordes de Wágner. Ciertos pasajes de algunos de sus cantos sobrepujan en brío y en trascendencia á los más próceres de todos los timepos. Sólo Nietzsche en el poema de Los siete sellos alcanza la altura y el vuelo líricos del yanqui. Á pesar de su silencio al respecto, más de una vez he creído reconocer simientes de las Hojas de hierba reverdeciendo en las faldas de la montaña de Zaratustra. Los poemas de Walt Whitman eran conocidos en Alemania antes de 1868. El poeta Freiligrath había ya publicado un estudio acerca del aeda democrático en la Allgemeinen Zeitung . Nietzsche por esos días se hallaba en Léipzig. Aun no había sido nombrado profesor de filología en Bale (1869). Su primera obra, El origen de la tragedia ,

aprareció en 1872; la Gaya Ciencia , en 1882; Aurora en 1886; y la primera parte del Zaratustra la escribió en 1883. Las cuatro partes conocidas de dicha epopeya aparecieron de 1883 á 1886. Según el plan de Nietzsche inserto en la edición de sus Obras póstumas (t. XII), el Zaratustra debía constar de seis partes. El capítulo final de la sexta parte corta del modo más completo el viejo nudo de sus contradicciones. En él, Zaratustra anuncia á los hombres congregados á su alrededor que la lucha de clases ha concluído, lo propio que la moral de los dominadores. Afirma que en ese plano de la evolución, la especie humana tiene una sola tabla y un solo ideal. Tras reiterar su esperanza en la aparición del Superhombre, proclama su nueva fe: que la vida volverá á comenzar [3] . En seguida les pregunta: ¿Queréis todo eso una vez más? Todos contestan: ¡Sí! Y Zaratustra muere de alegría. En este extraño desenlace parécese percibir más la influencia del numen democrático de Whitman, que la del gran Fichte, de Hölderlin y de Émerson, autores predilectos de su juventud. El cosmos yanqui era, en su vida y en su naturaleza, lo que el poeta germano había soñado ser: la fuerza y la dulzura, la belleza y el desinterés. Walt Whitman ejerció de enfermero voluntario durante la guerra de Secesión. En los hospitales de Wáshington contrajo la enfermedad que minando su organismo titánico degeneró en treinta años de parálisis. Nietzche fué también enfermero durante la guerra francoprusiana (1870-71). Á las emociones de esa época y al abuso ulterior de cloral se atribuye la demencia que idiotizó sus últimos años. Ambos son, á mi juicio, los líricos máximos del siglo pasado. El alemán, con las limitaciones que le imponía sus criticismo filosófico y las complejidades de su gran cultura clásica. El yanqui con los deslumbramientos de su trascendentalismo religioso y las ingenuidades de su augusta autodidaccia. Aquél, concentrado y explosivo, á semejanza de los inflamables de los arsenales prusianos; éste, desbordante y por momentos monótono, como las cataratas de su patria. Á su lado, Hugo, Leconte de Lisle, Swimburne, Carducci, Junqueiro, Rapisardi, parecen poetas regionales. Poetas, en el sentido más convencional y europeo de la palabra. La influencia de W. Whitman es ya universal. Traducidas al italiano, al alemán, al francés, al castellano, sus imágenes y sus cópulas de adjetivos conservan el relieve primitivo. El verslirismo moderno es uno de los tantos efectos de su obra. Mætterlinck y Verhaeren en Bélgica; Rapisardi; D'Annunzio, los «futuristas» en Italia; Laforgue, Viele Griffin y los «poetas sociales» en Francia; Miers, Rossetti, Carpenter, en Inglaterra; Unamuno, y quizá Alomar, en España; Darío y Lugones en América, le deben diversas y profundas sugestiones. Yo podía haber seguido silenciosamente tan ílustres ejemplos sin exponerme á pasar por tradittore ... Me ha parecido más original correr este último albur... ¿Qué importa el individuo si quien guía es espíritu? Canta el poeta. ¡Bendita sea la tempestad de su arte, si logra airear la atmósfera literaria hispanoamericana, tan recargada de emanaciones gallináceas! A. VASSEUR. San Sebastián, Febrero 1912.

como un recuerdo de la tierra. Quizá será leído por marineros jóvenes ó viejos. . en gran parte. Antes que él. los pensamientos de los que navegan. En plena concordancia con mi fin.. repite la misma idea. Whitman. En el barco que hiende el éter entre la espuma relampagueante del día. el saludo de un Comienzo nuevo. sobre las naves En el mar.Leaves of Grass (Nueva York). llevada sobre el denso mar.. 3. Kievldeergaard había escrito: El que desea recomenzar. la Continuidad. sobre naves alveoladas de camarotes. El azul sin límites se extiende por doquiera. en alguna barca solitaria. ó de noche. sentimos el ondulante puente debajo de nuestros pies. Para mí. bajo las innumerables estrellas.. con leves variantes. la Transformación constituyen los temas y las significaciones capitales de la Naturaleza y de la Humanidad.Es la famosa idea del Retorno que Nietzsche creía haber sido el primero en imaginar (1881). veinte años antes. O gozoso y lleno de fe. «He aquí nuestros pensamientos. desplegando sus blancas velas. Walt Whitman POEMAS En el mar. 2. Broklin 1855. En otros se manifiesta como una reencarnación de Kalidassa . la Inmortalidad. ese es un hombre. En este libro—podrán decir entonces— También se extiende y arquea la cúpula del cielo. Con los vientos que silban y la música de las ondas. en distintos poemas. No es sólo la tierra. Whitman parecen escritos por la misma mano que grabara El Bhaghavat Glizta . la tierra firme la que aparece.NOTAS 1. de las grandes imperiosas ondas. W. el Desarrollo.Algunos poemas de W. O bien. Detrás de todo Adiós se oculta.

entre las borrasca que avanza. tus cobres brillantes como el oro. Llévales mis cariños (para vosotros. Tus pesadas barras laterales. ligeramente purpuradas. tus resortes y tus válvulas. tal como te presentas en este instante. ¡oh libro! cumple tu destino. Con la campana que haces resonar para advertir tu paso durante el día. tal como ahora te contemplo. con tu armadura. lleva de mi parte. Tu cuerpo negro y cilíndrico. Prosigue tu cántico y tu marcha.Sentimos la larga pulsación. A través de la tempestad ó de la calma. Los acentos de misterio invisible. Con tus linternas oscilantes en la noche. . La perspectiva ilimitada. Sobre el gran azul ilimitado de los mares. ora lentas. corriendo sin desfallecer. en movimiento eterno del reflujo y de la ola. Tu jadeo y tu gruñir rítmicos. hendiendo el espacio. Las densas nubes negras que vomita tu chiminea. ora decrecen á la distancia. y para todas sus naves. Con la risotada de tus locos silbatos que retumban despertándolo todo á semejanza de temblores de tierra. hacia un fin que ignoro. Ven á secundar á la musa. tus bielas paralelas. Tipo del mundo moderno—emblema del movimiento y de la potencia—pulso de continente. cuyo vaivén anima tus flancos á modo de lanzaderas. Y por la noche. y no obstante llena de fe. el melancólico ritmo. Á una locomotora ¡Tú serás el motivo de mi canto! ¡Tú. El olor. ¡Belleza de voz feroz! Rueda á través de mi canto con toda tu música salvaje. para todos los marineros. queridos marineros. libro mío! Despliega tus blancas velas. largas y pálidas. Tú que no eres sólo un recuerdo de la tierra. que ora se agrandan. mi pequeña barca. Tú. Con la borrasca y las ráfagas que tratan de rechazarte y la nieve que cae. con cada navio que navega. pues. Tú que también eres como una barca solitaria. tu acero límpido como plata. Este canto. ora rápidas. la nieve que cae el día de invierno que declina. el horizonte fosco y lejano están aquí En este poema del Océano. á amalgamarte en esta estrofa. las sílabas líquidas que se derraman. Tus oriflamas de vapor que flotan. Navega tú también en conserva. Tu gran reflector fijando en medio de tu negro frontal. La procesión de vagones que te sigue obediente. Tu osatura bien ligada. los he encerrado en cada una de estas hojas). el vértigo de tus ruedas temblorosas. ¡Marcha bien. tu doble y cadenciosa palpitación y tu convulsivo latir. el ligero crujimiento del cordaje. las vegas y vastas sugestiones del mundo oceánico. sobre las ondas imperiosas.» No titubees. con las mudas linternas en tu frente oscilante.

ahora. en tanto como el pie y la rodilla La hace girar rápidamente. persistente de la calle. en cualquier número de siglos. denso y visible. Yo mismo. quien se dará cuenta de mis poemas. en el año cuarenta y uno de mi existencia. afirma atentamente el acero contra ella. Las chispas que emergen de la rueda. El ronco y sofocado chirriar de la piedra que gira. en el año ochenta y tres de estos Estados. ahora Desbordante de vida. en abundante lluvia de oro. Los lanzas más allá de las vastas praderas á través de los lagos. ni más recta (á pesar de sus curvas) que la vía que sigues: (La bonachona dulzura no es para ti. Desbordante de vida. detenido y absorto. desenfrenados. ligeramente apoyada. las rocas y las colinas te los devuelven. con su ropa usada y su largo delantal de cuero. gozosos y fuertes! Chispas emergidas de la rueda En este barrio de la ciudad donde la multitud circula todo el día Me aproximo á un grupo de chicuelos que. ¡Hacia los cielos libres. Los chicuelos atentos y recogidos. donde terminan las losas Un afilador. miran algo que rodean. la hoja de acero. Que sea. El grupo (un punto perdido en el vasto maremágnum que circula). como si estuviera á vuestro lado. ¡Cómo me cautiva y me conmueve esta escena con todos los detalles que la componen! El viejo afilador de faz triste y menton anguloso. en este instante. Contra el borde de la acera. con mis efluvios y mi fluidez. con un movimiento igual. (No creáis demasiado que no estaré entonces á vuestro lado. densa y visible. Tus trinos de penetrantes gritos. A vos. ni las tonterías de los pianos). el sordo rumor altanero. en minúsculas cascadas de oro. Esparciendo. Entonces seréis vos. Inclinando sobre la piedra. que aun no habéis nacido. Los relámpagos que emergen de la rueda. pues. y convertirme en vuestro camarada. apartado un tanto del tráfico. quien se esforzará en alcanzarme. Mientras se desprenden. A alguien. que vivirá dentro de un siglo. Imaginándoos cuán feliz serías si me fuera dado estar á vuestra era. con un cuchillo entre las manos. ni el lloriqueo de las arpas. yo que ahora soy visible me habré tornado invisible. dedico estos cantos esforzándome por alcanzaros Cuando leáis esto. fantasma que flota extrañamente.) Canto de la vía pública . proyectando á ambos lados.Nada más completa que la ley que te rige.

los criminales. Nada puede ser prohibido. bancos! ¡Vosotras. los enfermos. Juro que no me es posible abandonarlos. el carruaje del ricacho. con el corazón ligero. y basta. ¡Tú. No deseo que las constelaciones estén más próximas. y yo también paso indistintamente. senderos trazados por los pasos en los altibajos irregulares al borde de las rutas! Creo que estáis penetrados de invisibles existencias. sólidos bordes de las aceras! ¡Vosotros. Los negros de cabezas lanudas. La tierra. el ebrio que titubea. llevo los hombres y las mujeres. He aquí la lección profunda de la aceptación. Sí. Sé que están muy bien allá donde están. El adolescente que escapa. no creo que seas lo único que hay por aquí: Creo que aquí existen igualmente muchas cosas invisibles. luz que me envuelves á mí y á lo demás. de bibliotecas y de críticas fastidiosas. huello a la vía pública. hileras de casas! ¡Vosotras. Alegre y fuerte recorro la vía pública. En adelante. la mudanza del que se ausenta para la ciudad. el dandy. En adelante no esperaré más la suerte. La mujer que alumbra. se extienda hasta donde me plazca ir. (¡Me sois tan queridos!) ¡Vosotras. Sé que ellas bastan á aquellos á quienes pertenecen. urnas guarnecidas de madera en las que se encajan las chatas fluviales! ¡Vosotros. El hombre matinal que anda por los mercados.) Tú. no lloriquearé más. fachadas sembradas de ventanas! . los incultos uo son rechazados. Estoy lleno de ellos y quiero saturarlo á mi vez. yo mismo seré la suerte. vía por la que me encamino. la corrida en busca del médico. en tus delicadas ondas iguales para cada cual! ¡Vosotros. Estoy harto de las dolencias que huelen á cuartos cerrados. paseando las miradas á mi alrededor. objetos que pecáis del estado difuso y dais forma á cuanto quiero decir! ¡Tú. naves á lo lejos! ¡Vosotras. no tendré más necesidad de nada. el mendigo que anda. (También por aquí llevo conmigo mi antigua y venturosa carga.A pie. la partida de la ciudad. todo me es simpático y agradable. los llevo conmigo dondequiera que vaya. El largo camino de tierra bruna que diviso. la pareja prófuga. sin preferencias ni repulsas. el grupo de obreros con sus carcajadas. embaldosadas avenidas de las ciudades! ¡¡Vosotros. estacas y maderas de los muelles! ¡Vosotras. aire que me brindas al aliento para hablar! ¡Vosotros. el carro fúnebre. Todo eso pasa. Franco y salubre el mundo se dilata ante mi. Todo es aceptado.

Pienso que yo mismo podría detenerme y realizar milagros. Pienso que amaré todo lo que encuentre por la ruta. Con vivos y con muertos habéis poblado vuestra impasible superficie. No sabía que atesorara en mi tantas buenas cosas. pórticos y puertas! ¡Vosotros.¡Vosotros. Gozosa es la voz de la ruta común. Pienso que todas las acciones heriocas fueron concebidas en pleno aire. Puedo repetir sin cesar á los hombres y á las mujeres: Me habéis hecho tanto bien. ¡Si me dejas te perderás! Dices: ¡Ya estoy pronta. ventanas cuyos vidrios transparentes dejarían ver tantas cosas! ¡Vosotras. dar lo mejor de mi á las mujeres y á los hombres. Me detendré. Me siento hollada por todos y nadie me contesta. cada una de sus partes se muestra en la mas clara luz. con una irresistible voluntad. seré mi señor total y absoluto. y ahora querréis comunicármelo en secreto. fresco y alegre es el sentimiento de la ruta. Me manifiestas mejor de lo que yo mismo puedo manifestarme. Quiero esparcir entre ellos una nueva felicidad y una rudeza nueva. Pienso que cuantos veo deben ser forzosamente felices. me sustraeré á los compromisos que quisieran detenerme. examinaré atentamente lo que dicen. escrutaré. piedras grises de las calzadas interminables! ¡Vosotras. Si alguien me rechaza. y sin embargo te amo. El Este y el Oesto son míos. ¡Oh gran ruta que recorro! ¿eres tú quien me dice: No me abandones? Dices: No te inquietes. . Serás para mí más que mi poema. Escucharé á los otros. que querría devolveros otro tanto. y que cualesquiera que me mire me amará. A partir de ahora me liberto de los límites y de las reglas imaginarias. los espíritus de unos y de otros ahora quierrían manifestarme su presencia y amistad. Soy más grande y mejor de lo que había imaginado. Quiero absorber fuerzas nuevas á lo largo de la ruta para mí y para vosotros. lo propio que todos los libres poemas. á lo largo de mi ruta. fíate en mí! ¡Oh vía pública!—te contesto—. no por ellos me turbaré. aceptaré. Iré donde me plazca. techos y enrejados! ¡Vosotras. el Norte y el Sur son míos. Todo me parece admirable. Quiero. y calla donde no. Dócilmente la música suena allí donde se la llama. no tengo miedo de abandonarte. pisoteadas encrucijadas! De cuantos os han hollado creo que algo habéis conservado en vosotros. Aspiro grandes bocanadas de espacio. meditaré Y suavemente. A la derecha y á la izquierda se extiende la tierra El cuadro es viviente.

cualidades. (Semejante destino se apodera del corazón de toda la raza de los hombres. La sabiduría no puede ser transmitida por el que la posee al que no la posee. sumergen las leyes.Quienquiera que me acepte. ese ó esa. Si eso suena á hueco en vosotros. es porque vosotros estáis vacíos de ello. á través de portales enguirnaldados de follajes provocando incesantes cuestiones. eso no me sorprendería. Y sin embargo. el amor. Porque ahora descubro el secreto que preside la formación de individuos superiores. el futuro. ¿Dónde está el que arrancará la suya para vosotros y para mí? ¿Dónde está el que desenvolverá la estratagemas y deshará las envolturas para vosotros y para mí? Aquí es donde los afectos se manifiestan. Se aplica á todos los grados. será bendito y me bendecirá. no significar nada bajo las vastas nubes. ¿Por qué estos ímpetus? ¿Por qué estos pensamientos en las tinieblas? ¿Por qué existen hombres y mujeres hechos de tal suerte que cuando se hallan á mi lado el sol dilata mi sangre? ¿Por qué cuando me abandonan. comer y dormir en compañía de la tierra. y permanece satisfecha. ella misma es su propia prueba. por extranjeros. Ahora analizo las filosofías y las religiones: Pueden parecer muy buenas en las salas de conferencias. no es susceptible de prueba. sobrevienen de improviso. Si ahora se presentaran un millar de mujeres de cuerpo admirable.) La fuerza y la voluntad que difunde. eso no me asombraría. rechazan las autoridades y los argumentos coligados contra ella. Es la certidumbre de la realidad y de la inmortalidad de las cosas. La sabiduría no se pone á prueba en las escuelas. Si ahora se presentaran un millar de hombres perfectos. Lo único que nutre es la simiente oculta en el corazón de cada objeto. Aquí es donde nos damos cuenta. Hay algo en el móvil espectáculo del mundo que la hace emerger del alma. La expansión del alma emana de lo interno. mis llamas de alegría declinan blandas y chatas? . objetos. frente al paisaje y á las aguas corrientes. cuando pasáis? ¿Conocéis la elocuencia de las pupilas que se vuelven para miraros? Aquí se expande el alma. Aquí hay sitio para la manifestación de un gran personalidad. la majestad.) Aquí se pone á prueba la sabiduría. El pasado. Aquí es donde el hombre siente sus concordancias. Es desarrollarse en pleno aire. La sabiduría es del resorte del alma. es la excelencia de las cosas. no son preparados de antemano. Comprende lo que en sí encierra. ¿Sabéis lo que es ser amados.

La tierra. ¡Vamos! Quienquiera que seáis. Con salud.) Presto los fluidos de la simpatía hacen trasudar de amor á los jóvenes y á los viejos. donde se estrellen furiosamente las ondas. Yo os juro que las cosas divinas ocultas en su seno. continuad. Iremos donde soplen los vientos. con entusiasmo. taciturna. Pero más grandes deberán ser los móviles que nos estimulen. incomprensible al principio.) ¿Qué es. aquí está la felicidad. no debemos echar el ancia aquí. ¡en marcha conmigo! Viajando á mi lado encontraréis lo que nunca fatiga. son más bellas que lo pueden decirlo las palabras. Aquí se expande el imperio fluido de la simpatía. La Naturaleza es ruda é incomprensible al principio. Navegaremos mares inhollados y salvajes. Suscita el deseo trémulo y doloroso del contacto. lo que intercambio tan repentinamente con los extranjeros? ¿Con ese cochero. Por resguardado que sea este puerto. continuamente. ¡Vamos! Grandes serán las tentaciones. con orgullo y con curiosidad. cuando pasando á su lado me detengo á contemplarle? ¿Qué es lo que hace que me sienta libremente abierto á la simpatía de un hombre o de una mujer? ¿Qué es lo que hace que estén libremente abiertos á mi simpatía? La expansión del alma es la felicidad.¿Por qué hay árboles debajo de los cuales nunca me paseo sin que amplios y melodiosos pensamientos desciendan sobre mi? (Estoy por creer que quedan suspendidos de esos árboles invierno y verano. El fluido carácter de la simpatía que crea la franqueza y la suavidad del hombre y de la mujer. ¡Vamos! No debemos hacer alto aquí. ¡Vamos! Con potencia y con libertad. Las cosas divinas siempre yacen ocultas. por más deleitosa que sea esta residencia. No os descorazonéis. que la frescura y la suavidad con que ella surge por sí. Creo que llena el aire. no podemos quedarnos. no podemos aceptarla más que de paso. cuando me siento á su lado en el pescante? ¿Con ese pescador que arroja su anzuelo ó su red en la ribera. por más calmosas que parezcan sus aguas. En este momento fluye en nosotros. y dejan caer siempre sus frutos cuando yo paso. ¡Por más gratas que sean las reservas aquí acumuladas. Hace filtrar gota á gota este encanto que se ríe de la belleza y de los talentos. pues. ya rebosamos de ella. y el velero del yanqui vuele con todas sus velas desplegadas. Por halagüeña que fuere la hospitalidad que nos brinden. jamás fatiga. con osadía. . que permanece en perpetua espera. desde el fondo de sus raíces. con la tierra y con los elementos. La tierra es ruda. (Las hierbas manatiales no germinan más frescas ni más suaves cada día.

como con otros tantos compañeros. Que aman los mares tranquilos lo mismo que las olas tempestuosas. insuperada. Andando. los podridos por el mal venéreo no serán de los nuestros. los contempladores de las fosas recién abiertas. Andando. acarician tiernamente á los niños. Si notáis algunos gestos de cariño. ¡No permitiréis que os retengan algunos abran y tiendan los brazos con amor! ¡Vamos! ¡Junto con los grandes compañeros. para convertirnos en uno de ellos! También ellos siguen la ruta. observan las ciudades. Los viajeros de remotos países. Los días que viviréis serán así: No acumularéis lo que se llama riqueza. Sólo pueden venir los que poseen un cuerpo puro y resuelto. cada uno de los cuales emerge del que le ha precedido. desde el fondo de su primera edad latente. Andando. esbeltos y admirables. é inconsciente. sólo contestaréis con apasionados besos de adiós. y por momentos hacen de ayos. clérigos materialistas de ojos de murciélagos. gallardía y perseverancia. majestuosas. los que ayudan á bajar la ataúd. con su femenilidad. Estos curiosos amigos. un ímpetu irresistible os esforzará á abandonarlas. abrazan á la desposada. ¡Yo y mis iguales no convencemos con argumentos. feliz. No se arriesguen los que han gastado lo mejor de sí. Los que bailan en las bodas. . Andando.¡Vamos! ¡Saltemos por encima de las fórmulas. y siempre. con comparaciones ni con estrofas rimadas. amplia. los frecuentadores de lejanísimas moradas. Los soldados de la rebelión. con su juventud. las flores. No os ofrezco los fáciles premios del pasado. os brindo los rudos premios del presente. Los que se detienen á contemplar las hierbas silvestres. Entonces. y los laboriosos solitarios. los alcohólicos. Que confían en los hombres y en las muejres. Dispersaréis con mano pródiga cuando ganéis con vuestro sudor ó vuestros méritos. con su virilidad barbuda é impertérrita. con los diversos aspectos de ellos mismos. Andando. con su vejez sublima de hombre ó de mujer. las hembras. y recorrido tantas leguas de tierra firme. apenas instalados en una y otra á vuestro agrado. oiréis las risas sarcásticas y las sangrientas burlas de los sedentarios y de los que queden detrás. No esperemos más para sepultarlo. Que han navegado sobre tantas naves. ¡Vamos! ¡Más oídme antes! El que viaja conmigo ha menester una sangre óptima. á la tierra prometida. El cadáver putrefacto obstruye el paso. Que viajan durante estaciones y años consecutivos. y las conchas playeras. Convencemos con nuestra presencia! ¡Escuchad! Quiero ser sincero con vosotros. Nadie ose acompañarme en la prueba si no posee coraje y salud. Apenas llegados á la ciudad. Los enfermos. Los hombres.

Los edificios. A llevaros vuestros amigos á lo largo de la ruta. llena de la augusta majestad del universo. A anegarlo todo en la ruta que engloba los contrastes y los obstáculos. A asir el espíritu de los hombres en el fondo de sus cerebros. escarnecidos. melancólicos. Desesperados. Vejez que avanza libremente como soliviantada por la deliciosa y próxima libertad de la muerte. de las frutas de los vergeles. las calles. á medida que os crucéis con ellos. El origen de todo arranca del viaje de las almas: Todas las religiones. Todo lo que fué y es. . Que por larga que sea no se extienda para que la finalicéis. turbulentos. por lejano que sea. Se oculta en escondrijos y en rincones. las ruinas. A no alzar ni bajar nuestras miradas sobre ruta alguna que no se extienda para que la holléis. gozando de la fiesta sin sustraer un adarme de ella. de las flores de los jardines. A no ver ni saber de cosa alguna que podáis alcanzar y ultrapasar. á disfrutar de todo sin trabajo ni compra. de la elegante villa del rico. en partidas para más grandes viajes. que no os sea dado vivir y preterizar. en este globo ó en cualquiera otro globo. A no ver existencia. todas las cosas sujetas á la pesantez y á la gravitación. aceptados y rechazados por los hombres. salid fuera! ¡Hombre ó mujer. ante la procesión de las almas desfilando por las grandes rutas del universo Todos los demás viajes y progresos no son sino el emblema y la contraseña del viaje de las almas por las grandes rutas del universo. aunque la hayáis construído con vuestras manos. ¡Todos van! ¡Van! ¡Yo sé que van. avanzad! No debéis quedaros á dormir ó á tontear en casa. A resumirlos en cada nueva etapa. sea la de Dios ó de quienquiera. descontentos. locos. altivos. á pesar de que ellos permanezcan estacionarios donde los halléis. ni tuvo principio. de rutas para las almas migradoras. A no contemplar posesión que no podáis poseer. enfermos. A considerar el universo mismo com o una ruta. las artes y los gobiernos. ¡Siempre vivos! ¡Adelante siempre! Graves.Veréz calmosa. una universidad de rutas. A elegir lo mejor de la granja del colono. amorosos. los monumentos. A no concebir tiempo. en los días y en las noches del viajar. A llevar con vosotros las multitudes de las ciudades que atravesaréis. débiles. y los cariños en el fondo de su corazón. que vosotros no podáis realizar. A sufrir lo indecible en la laxitud de los días y en el reposo de las noches. ó la hubieran construído para vos. orgullosos. de las castas alegrías de los desposados. dilatada. ¡Vamos! Hacia lo que no tiene fin. lo que ignoro es dónde van! ¡Sé que van hacia lo mejor! ¡Hacia algo grande! ¡Quienquiera que seáis.

á pasos furtivos. En las casas de los hombres y de las mujeres. ¡Vamos! ¡A través de las luchas y de las guerras! No podemos abandonar la conquista de la meta. En los vagones de los ferrocarriles. mudo respecto de su persona. de los ornamentos. y en el lecho. ni mujer. el talle erguido. mis pies la han probado cuidadosamente: ¡Que nada os detenga! ¡Queden las cuartillas vírgenes sobre el escritorio. Respetuoso de las costumbres. deben surgir otras cosas y otras empresas. ocultos. Te doy mi ser por completo. Bajo las sábanas finas. más precioso que el oro. el disgusto y la desesperación Ni marido. Mirad. ¿Habláis del éxito de las pasadas luchas? ¿Qué es lo que ha tenido éxito? ¿Vosotros? ¿Vuestra nación? ¿La Naturaleza? Escuchadme bien: la esencia de las cosas y las empresas es tal. ocultando y disimulando su ser. son bastante seguros para escuchar la confesión. ¿Quieres darte á mí? ¿Quieres venir á viajar conmigo? ¡Seguiremos juntos y unidos tanto como duren nuestras vidas! Ciudad de orgías Ciudad de orgías. sea éste cual fuere. de las comidas y de las cenas populares Debajo de los trajes. en la mesa. la enemistad y el abandono! ¡Vamos! ¡La ruta se abre ante nosotros! Es segura. ni amigo. engendradoras de mayores esfuerzos. bajo las cintas y las flores artificiales. que á pesar de todo éxito recogido. y el libro sin abrir en su anaquel! ¡Queden las herramientas en el taller! ¡Quede el dinero sin ser ganado! ¡Quede la escuela en su sitio! ¡No hagáis caso de los gritos de maestro! ¡Que el predicador predique en el púlpito! ¡Que el abogado abogue en el tribunal! ¡Que el juez interprete la ley! ¡Camarada! ¡He aquí mi mano! Te doy me cariño. con la muerte en el pecho y el infierno debajo del cráneo. yo la he recorrido. mi canto es toque de clarín. lo sé todo. Un otro yo. un doble de cada cual es el que.¡Salid de los umbrosos retiros! ¡Salid de entre los cortinajes! Es inútil que protestéis. en las reuniones públicas. cortés y dulzón en los salones. de baladas y de alegrías. de las danzas. de las caras lavadas y teñidas. . sonriente. Hablando de todo en sociedad. silenciosos. ¡El que venga conmigo tendrá á menudo por compañeros el hambre. en los vapores. en vez de prédicas ó de leyes. Mirad dentro de vosotros los estragos del reposo: A través de las risas. por todos lados: Se presenta correcto. y os lo manifiesto. El que venga conmigo debe venir bien armado. la pobreza. y los guantes. pero jamás de sí. Mi vocación es vocación de batalla. Anda amorfo y sin voz por las calles de las ciudades. Yo engendro rebelión activa.

la mayoría de los yacentes sumergidos en la sombra. El himno que canto El himno que canto Hecho de contradicciones lo consagro á la nacionalidad. Pasada la noche. algún día ilustre porque yo he vivido y cantado en tu seno. las actitudes que desafían toda descripción. ni las naves de tus muelles. Pero cuando paso. Restaño sumariamente la sangre (el muchacho tiene el rostro blanco como un lirio). los enfermeros con las luces. Ni las interminables hileras de tus edificios. A su resplandor percibo vagamente grupos de formas humanas amontonadas de trecho en trecho. Eso me alegra y me satisface. y camillas. Atravesamos un bosque espeso en cuyas tinieblas se apaga el ruido de los pasos. más opaco. Es una grande y vieja iglesia. No. aclaradas apenas por bujías y lámparas portátiles que llevan de un lado á otro. en el que hacemos alto. por una ruta desconocida. Algunos sudando su agonía en los espasmos de la muerte.Ciudad. Amigos. (¡Oh derecho latente á la insurrección! ¡Oh el inextinguible. los que me pagan mis cantos. basta para que me sienta retribuido. el indispensable fuego!) Una marcha en las filas Una marcha en las filas con el enemigo que nos asedia. Llegamos á un espacio descubierto en mitad del bosque. un perpetuo cortejo de amigos. ni asistir á fiestas y saraos. tus cambiantes cuadros ni tus espectáculos. Penetro un instante en ella y veo un espectáculo que sobrepuja todos los cuadros y todos los poemas. Las caras. unas extendidas en el suelo. junto al edificio de pequeñas luces. Y por una gran antorcha fija de resina que proyecta fantásticas llamas rojas y nubes de humo. vislumbramos el resplandor de un edificio débilmente iluminado. casi un niño que agoniza desangrándose (ha recibido un balazo en el abdomen). Luego. No son tus pompas. Los cirujanos en tren de operar. antes de irme. y el resto marcha sombríamente en retirada. ahora transformada en hospital. otros sobre las tablas. A mis pies percibo más distintamente un soldado. otras sobre los bancos de la iglesia. Que se cruzan con mis relámpagos. Ni el conversar con personas instruidas. Nuestro ejército ha tenido grandes pérdidas en un combate. construida en la encrucijada de los caminos. Sombras del negro más intenso. Unos acostados sobre las losas. Ni los desfiles en tus avenidas. pagado. Los montones de víctimas y los montones de cuerpos ensangrentados que llenan la iglesia y el atrio. abarco la escena de una ojeada. Dejo en él el germen de la rebeldía. algunos muertos. relentes de éter mezclados con olor de sangre. ni las vidrieras llenas de mercaderías. la variedad de los grupos. ¡oh Mannahattan! el frecuente y rápido relámpago de los ojos que me brindan afecto. Nada de eso. . contengo de absorberla íntegra.

¡oh ciudad! ¡Tú no has sido hecha para la paz solamente. Los pequeños instrumentos de acero relucen al paso de las antorchas. formar filas. limpia de manchas. los médicos que llaman ú ordenan en alta voz. sus ojos se abren y me sonrie á medias. de los actos. recuerda tu verdadero destino. Le pido concordancias espirituales. Los que siguen su camino. los insumisos. asoleados. de guerrera! No tengas miedo. que avanzan con libertad y autoridad. un gemido ó un grito. Los de la América interior. cuya carne es fuerte y pura. loca. en las filas que avanzan. Ciudad de los navíos ¡Ciudad de los navíos! ¡Oh los navíos negros! ¡Oh los navíos indómitos! ¡Oh los espléndidos vapores y los veleros de afilada proa! ¡Ciudad de los éxodos! Pues aquí concluyen todas las razas Aquí todos los países de la tierra colaboran. los cierra serenamente. francos. Todo eso lo vuelvo á ver al releer este canto. reveo los cuerpos. extravagante! De pie. Apartando con las manos la hierba de las praderas Apartando con la mano la hierba de las praderas y respirando su olor característico. rudos. los despreocupados. llenos de una pasión nacida de la tierra. marchar siempre bajo la noche. Los del aire libre. los simples. No te sometas á otros modelos que los tuyos. y marchar. Le pido el más copioso y estrecho compañerisno entre los hombres. Para ocupar mi puesto. los que preceden en vez de seguir. entrando y saliendo en torbellinos sembrados de remolinos y de espuma! ¡Ciudad de los muelles atestados de almacenes y de mercaderías! ¡Ciudad de las fachadas gigantes de mármol y de hierro! ¡Ciudad altiva y apasionada! ¡Ciudad fogosa. Antes de salir me inclino hacia el niño que agoniza. Para seguir hollando la ruta desconocida. Aquellos á quienes anima una audacia indomable. de los individuos. con el torso recto.De rato en rato. Los que miran negligentemente en pleno rostro á los presidentes y á los gobernadores como para decirles: ¿Quién sois? Aquéllos. De pronto oigo fuera la voz de los jefes: Formar filas. ¡Ciudad del mar! ¡Ciudad de los flujos precipitados y cambiantes! ¡Ciudad en la que las mareas pulsan sin cesar. Después cierra los ojos. y yo me lanzo á las tinieblas. ¡oh ciudad! Mírame. ¡Encárname como yo te he encarnado! . nutricios. Le pido que se eleven las briznas de hierba de las palabras. aspiro aquel olor.

Fatigados.No he rechazado nada de lo que me has ofrecido. (Creo que todas las guerras de los tiempos pasados y todas las guerras futuras serán declaradas y hechas por ti. amo todo lo tuyo. Ahora comprendo que debo esperar lo que me revelará la muerte. á lo largo de las edades. Admiro la muerte. Paréceme que jamás las he comprendido como en estos instantes. les espera la hora de alcanzar análoga graduación. ¡Pensaba que no hubiera nada más espléndido que el día. En contacto con las vidas que aguardan la hora de igualarnos. y la misma alma de siempre. Ahora me nutro de inmortalidad y de paz. y la misma conformidad. el fuego encendido á ras de tierra arde apenas. una gran guerra hecha por ti. Ahora. Canto y celebro todo lo que posees. de las regiones. vieja causa ¡A ti. quiero elevarme á su altura. La comida ha terminado. hasta que he visto las maravillas de la noche! Creía en la suficiencia de nuestro Orbe. Inmortal. ¡oh ciudad! En las praderas Declina la tarde en las praderas. y erifico las proposiciones. vieja causa! Tú. ¡Qué riqueza! ¡Qué espiritualidad! ¡Qué condensación! El mismo hombre. incomparable. Ahora me siento en contacto con las vidas de otros mundos. que acaso han llegado al mismo desarrollo que las vidas de la tierra.) . Pero no canto más la paz: En paz he cantado la paz. A partir de esta noche. ferviente. pero ahora el tambor de guerra es mi instrumento. la vida no puede mostrármelo todo. Ahora veo que á semejanza del día. implacable. las mismas aspiraciones de siempre. Y la guerra. Me paseo solo. ó con los que han sobrepujado las vidas de la tierra. dulce idea. Á ti. tan desenvueltas como la mía. mientras me anegan los grandes pensamientos del espacio y de la eternidad. Lo que has adoptado. A las vidas de la propia tierra. yo lo he adoptado! Buena ó mala. la roja guerra es el encanto que voy cantando por tus calles. los inmigrantes duermen envueltos en sus mantas. austera. de las razas. deteniéndome de tanto en tanto á contemplar las estrellas. Tú. hasta el momento en que en medio del más puro silencio emergieron millones de orbes desconocidos. no condeno nada. buena causa. los tendré tan presentes como mi propia vida. Después de una guerra extraña y cruel. jamás te discuto.

. la pobreza. (Una guerra declarada. para tu eterno avance. mientras á mi alrededor el campo de batalla se extendía confusamente. la felicidad. ó en el Manhattan ó en el Tennessee. camarada querido. Impregnado como ellas. centro! Alrededor de tu idea la guerra gira Con todo su violento y furioso juego de causas. el hambre. Gira alrededor de tu idea. hijo e los besos dados y recibidos (jamás vueltos á dar sobre esta tierra). allí. muchísimas cosas disimuladas detrás de ella. los accidentes. Reconociendo que mi empleo. Yo y mis poemas nos hemos amalgamado en ti..) Estos versos son para tu gloria. Minero ó pioner de los bosques. orbe hecho de innumerables orbes! ¡Tú. Pues mi libro y la guerra son lo mismo. relevado de mi puesto algo tarde en la noche. preciosamente oculto! ¡tú. ó del Canadá. En no importa qué lugar donde viva mi vida. ó del litoral. Una extraña velada transcurrida en el campo de batalla ¡La extraña velada transcurrida en el campo de batalla! Cuando tú. Descubrí tu faz á la luz de las estrellas (singular era la escena). pasivo. el ridículo. caíste á mi lado. tú.. en tu espíritu. germen latente. ¡Oh. inconsciente de sí. Sabré afrontar la noche. ¡oh soldados! no sólo por ella misma. sean cuales fueren las contingencias. como hacen los árboles y los animales. receptivo. Hasta que. principio fervoroso! ¡tú. Y la mano que trataste de levantar del suelo en que yacías apenas si rozó la mía. Largo.Estos cantos son para ti. las tempestades. en la noche queda y perfumada. la notoriedad. Y lo propio que la lucha gira alrededor de tí. los crímenes son menos importantes de lo que creía. largo tiempo pasé allí velándote. Velada prodigiosa. El viento nocturno pasaba fresco y ligero. Tal como una rueda sobre su eje. (Con vastas consecuencias que surgirán dentro de tres mil años. deliciosa velada. hallé tu cuerpo. donde la lucha continuaba con iguales probabilidades. y que ahora van á manifestarse en este libro. Y te encontré helado en la muerte. pude volver al fin al sitio donde tú habías caído. En seguida avancé en la batalla. hijo y camarada mío. silencioso como ellas. Imperturbable Imperturbable. afirmándome cómodamente en la Naturaleza. al Norte extremo ó en el interior. ese día. . No te dirigí más que una mirada á la que tus caros ojos contestaron con otra mirada que no olvidaré jamás. perpendicular en medio de las cosas irracionales. Yo que estoy en los parajes del golfo de México. este libro. Amo de todo ó señora de todo. sino por muchas. La silenciosa espera. los fracasos. ó de los lagos. haciendo la vida de cual quiera de los cultivadores de esos Estados.

me mantuve á tu lado.Ni una lágrima cayó de mis ojos. En tanto que allí arriba los astros pasaban en silencío. de inflexibilidad. y otros hacia al Oeste subían insensiblemente. sin tener junto á él un amigo. donde la coloqué visiblemente. En estos últimos tiempos no hago más que pensar en ellos.) Sin embargo. Suprema velada por ti. Levantándome de la helada tierra y envolviendo cuidadosamente al soldado en su manta. la llevé conmigo hasta mi alcoba. Pasando horas suaves. tan pronto fué tu muerte. Luego. Terminando así mi extraña velada en el campo de batalla envuelto en sombras. ni un suspiro profundo exhaló mi pecho. Envolví á mi camarada en su manta. un tierno camarada. valiente hijo (no te pude salvar. Lo sepulté allí donde cayera. sin ningún compañero. deposié á mi hijo en su fosa toscamente abierta. conservando las hojas y el musgo que pendía de ella. esta rama constituye para mí un símbolo precioso. Comprendo y reconozco que no podría imitarlo. Luego. Velada de silencio. Replegando cuidadosamente la manta por debajo de la cabeza. Discurriendo así. completamente solo en un amplio espacio descubierto. Y allí bañado en el sol levante. horas inmortales y místicas. creo que volveremos á vernos seguramente). en el momento preciso en que apunta el alba. A pesar de todo. desplegando sus hojas verde-obscuras. ni cómo. de ternura y de muerte. Proyectando año tras año sus alegres hojas. al alejarme. Sin una lágrima. me hizo pensar en mí mismo. sin una palabra. . Y cuando se iban las últimas sombras de la noche. (No es que haya menester de su presencia para acordarme de mis amigos. de vigor. velada que jamás olvidaré. y aunque este roble fructifica. me hace pensar en el afecto viril. enrollé bien su cuerpo. y cuidadosamente bajo los pies. Pensamiento Pienso en los que han alcanzado altas posiciones. con el menton hundido entre las manos. largo tiempo te contemplé. extendiéndome á medias sobre la tierra. contigo. sin tener á su lado un solo amigo (Yo sé que no podría imitarlo). camarada querido. allá en la Luisiana. Crecía alí. mi hijo y mi soldado. velada por ti. al apuntar el día. y el musgo pendía de sus ramas. Un roble en la Luisiana He visto un roble que crecía en la Luisiana: Erguíase enteramente solo. Vivo te amé rodeándote fielmente de todas mis solicitudes. Pensé cómo podría desplegar hojas tan alegres á pesar de su soledad. Su aspecto de rudeza. largo. rompí una de sus ramas. Velada por el camarada muerto repentinamente.

Se salvó la unión de estos Estados. de las chanzas. ¡oh alma mía! Cuadro Cuadro visto de una ojeada á través de un resquicio. te aventuras. en los infinitos océanos del espacio. Meditas sin cesar. está llena del infecto excremento de los gusanos. (Para mí todo lo que han alcanzado se desprende de ellos. satisfechos.Ceremonias. de las libaciones. y viene á sentarse á mi lado. la felicidad. Un grupo de operarios y cocheros congregados alrededor de una estufa en la sala de un bar. Y con frecuencia. felices de estar juntos. Explorar el vasto espacio que la rodeaba. cada cual escarnece á los otros ó se escarnece á sí mismo ó á sí misma. saber y demás ventajas. de los juramentos. contento de estrechar mi mano. Hasta que el puente que has menester esté construído. es decir. una tarde de invierno al anochecer. ante las verdaderas realidades de la vida iluminados por engañosas apariencias. Semejantes á sonámbulos dormidos. y á veces no pronunciando una palabra. Y en vez de enaltecer. hablando poco. inadvertido. una araña. una araña Silenciosa y paciente. Largo rato. riqueza. excepto los resultados que dichas ventajas tienen para su cuerpo y para su alma. filamentos. Este polvo fue antaño un hombre Este polvo fue antaño un hombre. y nada más. Un joven que me quiere y yo estimo se aproxima en silencio. Quedamos allí. en medio del ruido de las idas y venidas. filamentos. Suave. se enganche en algún lado. y yo también. el corazón de la vida. justo y resuelto. los dos. Sin saberlo. sentado en un rincón. Hasta que el ancla dúctil arraigue firmemente. Que devanaba y tejía infatigablemente. Frente al crimen más abominable conocido en la historia de todos los países y de todas las edades. Tú también. yo la veía. Y en cada uno de ellos. buscas las esferas para unirlas. Proyectando fuera de ella filamentos.) Silenciosa y paciente. estos hombres y estas mujeres pasan. que andan tristes y precipitados por las tinieblas. bajo cuya prudente mano. Hasta que el hilo virginal que proyectas fuera de ti. aislada. De modo que frecuentemente se me aparecen descarnados y desnudos. Aislada en un pequeño promontorio. . ¡oh alma! allí donde te hallas. Oprimida. simple. Atentos á lo que les impone la costumbre.

De ese antiguo osario que es la Europa entera de las mascaradas hechas polvo. le digo: Resiste mucho. Que habéis explorado lo externo. (Una visión rápida como el rostro de tu madre ¡oh América! Un relámpago significativo como el de una espada. Como anduviera ocioso tratando de aislarme del tumulto. es la servidumbre total. madre nuestra. Estado ó Ciudad de la tierra volverá á reconquistar su libertad. Una pobre ramera muerta que acaban de traer. Catedrales derrumbadas. ¡Mirad! He aquí que aparecen las rejuvenecidas facciones de la Libertad. Entre los escombros del mundo feudal y los esqueletos amontonados de los reyes. ó á cualquiera de entre ellos. He aquí que aparece el mismo rostro inmortal. en sí propio). Una vez admitida la obediencia sin protesta. esbozando lo que aun está por nacer. ¡Vedla. habitante de los Alleghanjo. España (1873-1874) De los negros flancos de enormes nubes. en sus propios derechos. Ahora te conocemos. Cantor de la personalidad. palacios desmigajados. de los gobiernos y de los sacerdotes. en persona. Una vez esclavizada totalmente. Luce hacia ti. Me detuve curioso. obedece poco. tumbas levíticas. Dejándote entrevar nos has dado una prueba infalible. de las colectividades.) No creas que te olvidamos. Yo. ó á una ciudad cualquiera de los Estados.A los Estados A los Estados. ¡De que allí como en todos lados aguardas tu hora! A un historiador Vos que ilustráis el pasado. pues! Esta resaca de paria. considerándolo tal como en sí mismo. ¡Proyecto la historia del futuro! La Morgue A las puertas de la Morgue en la ciudad. Tomando el pulso de la vida que raramente se ha dejado ver (la gran altivez del hombre. ninguna Nación. . Que habéis considerado al hombre como la criatura de la política. ¿Has quedado largo tiempo atrás? ¿Las nubes van á cerrarse de nuevo sobre ti? ¡Ah! pero ya te has mostrado á nosotros. la superficie de las razas la vida que se deja ver.

para el cuerpo y para el alma eterna. (Sin embargo la victoria me parece segura. Acepta una lágrima que vierto en tanto me alejo pensando en ti. Mas ¡ay! pobre estancia. esa delicada y espléndida estancia. Guerra de vida y muerte. Me dijo con voz amenazante: «Qué cantas tú? ¿No sabes que no hay más que un solo tema para los bardos inmortales? ¿El tema de la guerra. estancia de locura y de crimen. la fortuna de los combates. su cuerpo. Estancia de vida. que nadie ha reclamado. La mujer divina. suscito bravos soldados. Desde meses. Con marchas adelante y retiradas. El genio de los poetas del antiguo mundo. con victorias diferidas é inciertas. con suertes diversas. de edad y de potencia. Considerando mis poemas. antaño llena de palabras y de risas. más suntuosa que todas las hileras de edificios construídos y por construir! O que el Capitolio de blanco domo rematado por una majestuosa estatua. Como meditaba en silencio Como meditaba en silencio. desde años atrás.» ¡Oh capitán! ¡Mi capitán! . ni los olores cadavéricos me impresionan. estancia desesperada. canto de guerra. ó casi segura al fin). Yo también. No veo más que su cuerpo. No miro más que eso. sombra altanera. una guerra más larga y más grande que otra alguna Que contenía en mi libro. alma ella misma. por encima de todo. ni el agua que fluye de la canilla. pero muerta. Casa que nadie reclama. deteniéndome largamente en ellos. teniendo el mundo por campo de batalla. ¡Sólo la estancia.Depositan allí su cadáver. Que mirándome con ojos de llama. esa prodigiosa estancia. muerta. Señalando su índice sendos cantos inmortales. Esta pequeña estancia es más que todo eso. Esa estancia ayer desbordante de pasión y de belleza. Bella y terrible despojo—alojamiento de un alma—. no veo más que eso. La creación de verdaderos soldados?» «Sea—respondíle entonces—. yacente sobre el húmedo suelo de ladrillos. triturada. Yo también. casa abandonada Acepta un soplo de mis labios trémulos. esa ruina! Esa inmortal estancia. Ni el silencio tan glacial. pobre estancia. O que todas las viejas catedrales de flechas altivas. Un Fantasma de rostro desconfiado se levantó ante mí Terrible de belleza. Estancia de amor difunta. eras una casa amueblada resonante. deshecha en polvo. Oíd: yo también he venido para cantar el canto de los combates. muerta. ya estabas muerta por entonces.

Oye un palabra. ya oigo las campanas y el pueblo entero que te aclama. Su corazón es el más henchido de dolor que haya sobre la tierra Porque es el más henchido de amor. antigua madre. ha resucitado joven y robusto en otra región. su travesía ha concluído. helado y muerto. Es por ti que en las playas hormiguean las multitudes. Antaño reina. Una antigua madre. Allá á lo lejos en una isla de maravillosa belleza. ¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate para escuchar las campanas. helado y muerto. Mi capitán no contesta. en el puente. La nave ha salvado todos los escollos. muda desde hace tiempo. sus labios siguen pálidos é inmóviles. Es hacia ti que se alzan sus clamores. ha arrojado el ancla. el hijo que amas no había muerto en realidad. Extendido. acurrucada sobre una tumba. hogaño tendida en tierra. No continúes allí. Llorando sus esperanzas y sus herederos sepultados. sana y salva. ¡Ven. Mas ¡ay! ¡oh corazón! ¡mi corazón! ¡mi corazón! No ves las rojas gotas que caen lentamente. no tiene pulso ni voluntad. Fue una ilusión. solloza su dolor.. A sus pies yace inútil un arpa real. Sus viejos cabellos blancos caen en desorden alrededor de sus espaldas. capitán! ¡Querido padre! ¡Deja pasar mi brazo bajo tu cabeza! Debe ser sin duda un sueño que yazgas sobre el puente. Próximo está el puerto. Mi padre no siente el calor de mi brazo. La nave. con la frente en tus rodillas. El amo no había muerto. la audaz y soberbia nave. campanas! Mientras yo con doloridos pasos Recorro el puente donde mi capitán Yace extendido. Levántate. Siguiendo con sus miradas la poderosa nave. Allí. También ella hace mucho tiempo que yace allí muda.. Sábelo de una vez: el que lloras no está encerrado en esa tumba. donde mi capitán Yace extendido. Son para ti estos búcaros y esas coronas adornadas. . Es por ti que suenan los clarines. hemos ganado el anhelado premio. lívida y harapienta. que se vuelven sus almas y sus rostros ardientes. helado y muerto. No permanezcas más tiempo acurrucada allí sobre la tierra glacial. bajo el velo de tus viejos cabellos blancos en desorden. Es por ti que izan las banderas.¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha terminado. alegraos! ¡Sonad. de vuelta de su espantoso viaje! ¡Oh playas. Allá á lo lejos. ¡La vencedora nave entra en el puerto.

Pido sin cesar que me sea dado eso. ¡oh Naturaleza! tus sanas primitividades. Dadme un árbol. Dadme la soledad. á pesar de reclamarlo sin descanso. Dejadme gorjear para mí solo. llenar de cantos espontáneos mi voluntaria reclusión. dadme los animales que se mueven con serenidad. dadme los racimos en el parral. tus campos de maíz y tus vergeles. los rechazo. Y sin embargo. El que lloras se ha evadido. ¡oh Naturaleza! y los recodos apacibles á orillas de los prados. Dadme el jugoso fruto de otoño. Acordándome. Me tienes encadenado.) Guardad vuestro espléndido y silencioso sol. Dadme estas tardes de absoluto silencio que se espacían sobre las antiplanicies al Oeste del Mississipi. una vida doméstica y campestre. enriqueciendo mi alma con los millones de rostros que constantemente me brindas. Los vientos le empujaban. veo que mi alma pisotea lo que más reclamaba. Dadme los rostros y las calles. y enseñan la conformidad. rehusas dejarme partir. ¡Dadme los fantasmas que desfilan incesantes é lo largo de las aceras! Dadme los ojos incontables. ¡Que cada mañana mis manos estrechen nuevas manos amigas! Dadme espectáculos semejantes. soliviantado de su tumba. junto á tu arpa caída en tierra. Dadme el maíz y el trigo nuevos. Los días se suceden y los años pasan. ¡Dadme los camaradas y los amigos á millares! Que todos los días se renueven. ¡oh ciudad! y siempre piso tus calles. Dadme un campo donde la hierba crece lujuriosa. Sí. con su sangre renovada y en flor. ¡Se mueve en un país nuevo! Dadme vuestro espléndido sol Dadme el espléndido y silencioso sol asaeteando en el total deslumbramiento de sus rayos. permanezco atado á mi ciudad. lo pido á gritos que emergen de mi corazón. Dadme un hijo que me enorgullezca. Dadme un jardín con magníficas flores. Conserva tus selvas. dadme la Naturaleza. restitúyeme. muy lejos y apartado del mundo. en las que pueda elevar los ojos hacia los astros. (Ahora veo lo que deseaba huir. Y hoy. sin embargo. con los soldados que desfilan! . sobre su tumba. resisto á mis gritos. dadme. necesito que todo eso me sea dado (harto de sobreexcitación incesante y torturado por la lucha guerrera). por mucho tiempo. ¡Dadme las calles de Manhattan! ¡Dadme Broadway.Mientras tú te lamentabas allí. que perfumen la aurora donde pueda pasearme tranquilo. el hacer de mí un hombre saciado. Guarda tus campos de trébol y de centeno. y la mar le conducía. recogido maduro y rojo en el vergel. Guarda los campos floridos donde zumban las abejas septembrales.

Bañando en el sexo mi ser y mis himnos.¡Dadme la sonoridad de las trompetas y de los tambores! (Los soldados que desfilan por compañías. Desbordante de vida. el poeta de los Cantos Adámicos. de los music-halls . Un canto que vuleve á ras de tierra. Ofreciendo estos Cantos. la vista misma de los heridos) ¡Las olas de Manhattan con su coro turbulento y músical! Los rostros y los ojos de Manhattan. inmortal. dádmelos todos para mi. fálico. Unos que parten ardientes y despreocupados. con pasiones y espectáculos imponentes. Gentes de todas layas y procedencias. flamee. llena hasta desbordar y diversa! ¡La vida de los teatros. Hijos de Adam Yo. evoco sus capitales. Anunciando la venida de cuanto es engendrado. poseedor de potentes y originales riñones.) ¡Dadme las riberas y los muelles. El coro rumeroso y perpetuo (el resbalar y el chis-chás de los fusiles. un canto libre. Retoño de mi semen. ofreciéndo yo mismo. jóvenes y no obstante viejos. Con la voz del viento y los redobles del tambor. Ahora recorro el nuevo Edén. Que flamee. la voz del niño. caminando sin fijarse en nada. flamee con sonidos y voces siempre diversas. el gran Oeste de mi raza. ¡Palabras! ¡Libros hechos con palabras! ¿Qué sois? Nada más que palabras: para oir y para ver . de los cafés. se cierna en los aires. al amanecer El Poeta ¡Oh! un canto nuevo. Mientras me abandono á mi delirio. de los hoteles enormes para mí! ¡La cantina del barco á vapor! ¡La multitud de los excursionistas! ¡Las procesiones nocturnas al resplandor de las antorchas! La brigada de densas filas que parte para la guerra seguida de furgones militares en los que se amontonan sus provisiones. Para ver flamear la bandera al apuntar la aurora. Las calles de Manhattan con su potente palpitación. Descienda á la tierra en que se hallan el padre y el niño. con tambores que redoblan como ahora. Otros que han concluído su servicio y vuelven á las filas. Torne á los altos aires donde ambos vuelven sus ojos. por regimentos. Canto de la bandera. Con la voz de la bandera. la vida intensa. con voces fuertes. Indestructible. en oleadas mundiales. la voz del mar y la voz del padre. retorno á través de las edades. con su pesada franja de negras naves! ¡Oh! ¡que todo eso sea para mí! ¡Oh. perfectamente puro.

Mira los vehículos repletos de mercaderías. hijo mío. sube. El viento avanza sobre el mar soplando hacia la tierra. Más. Ven á volar conmigo. El vasto y gallardo viento que sopla incansable del Oeste ó del Sudoeste. y canta. El mar ondula en el azúl lejano. y atención! ¡Atención. Ni el espíritu que continuamente fustiga al cuerpo. Esos objetos deslumbradores en las casas vecinas. ¡Oh. Ni el inmenso viento que fortifica. sube. Haré silbar las balas y las granadas. que me hace señas Con sus largos dedos? ¿Qué es lo que está diciendo? El Padre Eso que ves en el cielo es poca cosa. á gozar conmigo en la infinita luz. Porque allí debo cantar Con la bandera y el pendón flameantes. ¿qué es esa cosa. . infuniéndoles vida. más bien. eso sí que es precioso! ¡Cómo se trabaja por poseerlo! ¡Cuán envidiadas son tales cosas en toda la tierra! El Poeta Fresco. entre las nubes y los vientos. Y en seguida lo lanzaré al espacio por que rivalice Con la bandera y el pendón flameantes. Y que patina tan levemente sobre las aguas levantando espumas de una blancura láctea. El Pendón ¡Sube. en su púrpura rosada. como un símbolo y una amenaza del futuro. oh alma! Sube. lo llenaré de voluntad y de alegría. canta.Debéis salir al aire libre en el que elevo mi canto. hasta el terror y la muerte. el sol se eleva. Mira. que comienzan a circular por las calles. Mira cómo se aren las agencias comerciales. chiquillo. con estridor de trompetas: ¡De pie. bardo! ¡oh bardo! ¡Sube. Tejeré las cuerdas y las retorceré. ni el viento que fustiga. El deseo del hombre y el deseo del niño. tierno y querido niño. El Niño Padre. Sino aquel que viene invisible. (Y proyectándolo en torno y á lo lejos. Ni el viento con su risa de jovencilla. sube. eso. alma. cabalgando sobre sus amplias vías. No dice nada. Gritaré. allá en el cielo. no soy el mar ni el rojizo sol. Introduciré en él la punta relampagueante de las bayonetas. y de pie!) Bañaré en ondas de sangre mi poema. canta. los entrelazaré. Sí.

¡Oigo la Libertad! Oigo resonar las trompetas y redoblar los tambores. en el Oeste. el inmenso dominio de los cereales. ¿Pues qué otra cosa somos sino pedazos de tela. y como desde una cumbre dirijo mis miradas hacia bajo: Yo no niego los preciosos resultados de la paz. ¡oh bardo! del Sur y del Norte de Manhattan. Conságranos este día. ¡Oh. veo campesinos trabajando en sus campos ó en sus granjas. Que las arenas de la playa conocen y las sonantes ondas. flamean. me levanto y vuelo. Yo la oigo—ella me habla—. Veo hileras de vagones que ruedan á lo largo de las vías férreas. de Charleston. Veo á lo lejos. Con las banderas y los pendones. ¡oh bardo! en nombre de Manhattan. me cierno un momento sobre él. arrastrados por locomotoras. loco hijo mío. qué maravilla! ¡Cómo se dilata—y se despliega y revolotea—. Mira donde miran los demás. Que las aves de los bosques admiran por las mañanas y por las tardes. veo ciudades populosas con incalculables riquezas. sin que sepamos la causa de ello. . oh padre mío! Y es tan amplia. de Nueva Orleáns. veo por todos lados edificios en construcción. Vuelo con las alas del pájaro marino. Admira más bien la calzada ciudadosamente barrida y la solidez de los muros de las casas. Veo granjas innúmeras. las estaciones de Boston. Oigo el jubiloso clamor de millones de hombres. te repito. sin más uso Que el de flamear al viento? El Poeta Yo siento y veo algo más que pedazos de tela. tiene hijos. en instantáneo ímpetu. no te entretengas en lo alto. Siento la marcha de los ejércitos. oigo el grito del centinela. me desagrada mucho. por encima de todo. La Bandera y el Pendón Habla el niño. Veo obreros en sus labores. El Padre Calla. que cubre todo el cielo. de Baltimore. El Niño ¡Oh padre! Esa cosa está viva—está llena de gentes—. Me parece que ahora mismo habla á sus hijos. calla.Que balbucea en los ríos. desciende sobre las maravillas de la tierra. Veo los almacenes. Yo mismo. Lo que dices me llena de angustia. muéstranos señoreando todo. A todos nuestros hijos. Lo propio que esa bandera y ese pendón Que allá en lo alto flamean.

supremos aquí. estar cabe la bandera que amo. Nuestras las bahías. Asciende vivamente en señal de guerra y de desafío—ahora mismo lo han izado las drizas—. El Padre Me llenas de angustia. hijo mío. Nosotros. realmente nosotros. padre querido. luego hacia California. la tierra inmensa y bruna. No sólo en el presente. arriesgarlo y osarlo todo. flotando. los depósitos ni los bancos de la ciudad. es menester que lo sea. y los ríos ínfimos y grandes. terror y estrago—y tales somos ahora— Ahora no somos ninguno de estos espaciosos y soberbios Estados (ni cinco ni diez) No somos los mercados. El Niño ¡Oh padre mío! Las casas no me dicen nada. sobre los tres ó cuatro millones de millas cuadradas. luego á las plantaciones del Sur. son nuestras. en la altura. más alto. los canales. Sobre el dominio que se extiende á nuestra sombra. Veo fortalezas en las costas portuarias. Al lado de mi larga bandera azul. yo no amo ni quiero el dinero. Sí. Lo que yo querría es subir allá arriba. También podemos ser. alargado en forma de espada. Querría ser ese pendón. Sobre los cuarenta millones de almas (ahora pasan de cien millones). Y sobre todas estas cosas (¡Sí! ¡Sí!) mi pequeño y sutil pendón. si lo queremos. Y las minas que existen debajo de ella. La Bandera y el Pendón Todavía más fuerte. al lado de mi bandera estrellada. explotados por su madera. Nuestros los campos que riegan las cosechas y los frutos. sobre las capitales. ¡oh bardo! ¡Difúndete en el espacio y en el tiempo! Que nuestros hijos no crean que sólo significamos riqueza y paz. sino por millones de años. los salarios ganados. veo las naves que entran y salen. Nunca tendrán valor á mis ojos. Enviamos este canto al alma de un pobre y pequeño niño.Vuelo hacia las selvas del Norte. Ignoras lo que significa en el día de hoy y eternamente. Ser ese pendón sería un destino demasiado espantoso. Como persiguiendo la paz por todos los mares y los continentes de la tierra. Veo la identidad formada por treinta y ocho espaciosos y soberbios Estados (Y muchos otros en el porvenir). Abarcando simultaneamente todo el Continente. más sonoro. ¡oh bardo! en la vida y en la muerte. Nuestras son las ondas de los mares. Somos todo eso y lo demás. y las naves que entran y salen—sobre todo eso—. las multitudes ocupadas. . veo las ganancias incalculables. Significa no ganar nada.

Oigo de lo alto. Ni las soberbias naves impulsadas á vela ó á vapor. yo te canto altanera y resuelta. Eres tal como yo te quiero. Ni las máquinas. y del producto de todo.Significa destacarse en la vanguardia de las batallas. Y todo lo que se extiende entre ambas costas. pendón de guerra en forma de espada. lo quiero todo en mi canto. Un placer nuevo y extáctico. todo. y mis campos de Kansas. Y mis campiñas del Illinois. ni todo ó parte de su prosperidad. irrumpimos guerramente en las tinieblas. no eres las casas pacíficas. Y las negras naves que combaten envueltas en ciclones de humareda. Funsiona. Si no meditas la destrucción de estas casas preciosas que se alzan tan sólidas. y mi Mississipi. ¡y en que batallas! ¿Qué tienes tú que ver con todo eso? ¿Con las pasiones demoníacas. Y el frío glacial del lejano. Yo me escapo del reducto en que durante tanto. ¡oh bandera! En verdad. tal como te veré en adelante . que van á los países remotos en procura de cargamentos. Mi oído y mi lengua me han sido restituídos (un pequeño niño me ha iluminado). Croando como cuervos en el viento. ¡Oh canto mío. sin olvidar un átomo. difúndete como un torrente! Sumerge bajo las ondas de todo. ¡oh pendón de guerra! en tu irónico llamado Gritar: ¡Insensato! ¡Insensato! Sin embargo. por encima de ellas y de todos. Ni las mercancías acumuladas. y las que avanzan sobre mi costa oriental. El Poeta Mis miembros y mis arterias se dilatan. de eterna corrinete. Ya no más persuasivos. llenas de bienestar. ciego y sordo. ¿Entonces pueden levantarse en toda su solidez? Ni una hora. tanto tiempo he esperado. Mezclarlo á los rumores de la pacífica tierra y á las marejadas del Océano. sí. Y el redoble de los tambores. ni grato alimento material. ni las que son descargadas de los vapores en los muelles. ni producto de los trabajos industriales. Y el Continente. á menos que tú también flamees dominadora. ni el comercio. y mis vegas de Missouri. y el afán que los niños balbucean. ni los carruajes. Y las olas que se estrellan en las playas de mi costa occidental. y el paso marcial de los soldados. Y el sol que diluvia sus quemantes rayos. construídas á fuerza de tanto dinero. acapara. lo que interroga y lo que canta. con las carnicerías y la muerte prematura? La Bandera Entonces lo que yo canto son los demonios y la muerte. ni las ganancias. (Si es necesario te daremos cada una de estas casas para que las destruyas. exige devóralo todo: Ya no hablamos con tiernos labios ni consonidos musisicales. al fin se manifiesta el motivo de mi canto: Bandera tan vasta que surges de la noche. yo te canto. afirmando su identidad sobre todo. y el zumbido de los cedros y de los pinos. lejanísimo Norte. con sus curvas y sus cascadas. Lo acojo.) ¡Oh bandera! no eres dinero precioso.

Desembocamos en un mundo nuevo y mayor. las casas. no son nada. razas musculosas. alargar el paso en la vanguardia. afanosamente predicando el eterno aborro. acaricia el sol y mide el cielo (Percibida y amada apasionadamente por un pobre y pequeño niño. tan desbordantes de fiereza viril y de amistad. ¡oh pendón tú que ondulas como una sierpe crujiendo tan extrañamente. ¡el ahorro!) ¡Oh tú. Sólo te veo á ti. señor de la altura. No las veo. Os veo distintamente. sin precio. La que divide el alba. no es nada. Tan impacientes. del seno de la noche. nostotros. los mocetoues del Oeste. por quien. corta el aire. queridos.(Surgiendo. surcada de listas! Solo te canto á tí. ¡Pioners! ¡Oh pioners! . los jóvenes. mundo de labor y de marcha. cargamos con el fardo y la lección. corriendo el albur de una muerte sangrienta! ¡Oh pendón querido!—¡Tan querido!—¡Y tú. ¡Flameando al viento. interrumpen su lección. ¡oh pendón guerrero! ¡Oh bandera tan amplia. En tanto otros trabajan ó conversan. Incólumes y fuertes nos apoderamos de este mundo. hijos presurosos. ¿Tenéis vuestras pistolas? ¿Lleváis afiladas vuestras hachas? ¡Pioners! ¡Oh pioners! No podemos arrastrarnos aquí. á pesar de ello. Tú. con tu racimo de estrllas. Nosotros. que imperas donde no llega la mano. allá en la altura! ¡Pioners! ¡Oh pioners! Vamos. de estrellas que aumentan sin cesar). Tenemos que seguir. aprestad vuestras armas. bandera que anuncias el día con tus estrellas raptadas á la noche! Objeto invalorable. un mundo diverso.. imán de los ojos. y exigiéndo todo (poseedor absoluto de todo). llenas de fastidio. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¿Las razas mayorazgas se han detenido? ¿Debilitadas. Las máquinas. Seguidme en orden. por encima de todo. tan ávidos de acción.. se lucha tan encarnizadamente. tú que solo eres una idea. mocetones del Oeste. ¡Oh bandera! ¡Oh pendón! Yo también abandono todo lo demás. allende los mares? Nosotros seguimos la eterna empresa. Tú. Por grande que sea El resto. sobre quienes cuentan los demás. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Vosotros. las jóvenes. tenemos que sostener el choque de los peligros. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Dejamos atrás todo el pasado.

la soberana austera. morir yendo adelante! ¿Algunos de nosotros están por dejarse caer para morir? ¿Ha sonado su hora? . impasible. De las minas y de los barrancos. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¡Oh. Pioners! ¡Oh pioners! Vamos talando las selvas primitivas. De los picos gigantescos. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Somos los hijos del Colorado. mi corazón! Me lamento y. Surgimos de la raza del Centro. Llevad bien alto la soberana aquilina y guerrera.Desprendemos destacamentos al paso doble. La sangre del Continente se ha mezclado en nuestras venas. removemos la tierra virgen. sin embargo. Estrechamos las manos de todos los camaradas. me regocijo en los transportes de amor que me inspiráis todos vosotros. Allá á lo lejos. ¡Pioners! ¡Oh pioners! De Nebraska. y nos empujan. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Siempre más lejos avanzan nuestras compactas filas. de Arkansas. Siempre nos llegan refuerzos. de las altiplanices. Conquistadores. Remontamos los ríos. armada. jamás habremos de detenernos ni titubear. mis osados hijos: Por las multitudes que talonean nuestra retaguardia. osando. detrás nuestro. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¡Oh raza irresistible y sin reposo! ¡Oh raza querida en vosotros todos! ¡El tierno amor que le inspiráis tortura. Deslindamos la vasta superficie. profundamente. venimos de seguir la pista de la caza. Haced ondular bien alto la delicada soberana. A través de batallas y de derrotas avanzamos sin detenernos jamás. abrimos minas. los millones de fantasmas de las edades nos contemplan con ojos severos. Cuesta abajo. por encima de todos alzad la soberana estrella (inclinaos todos). del Missourí. si arriesgándonos á medida que hollamos las rutas desconocidas. nos apropiamos todo. atormentamos la tierra. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Escuchad. la vida colma rápidamente los vacíos que nos hace la muerte. por los desfiladeros y hacia las cumbres de los arduos montes. la soberana. hijos míos. los del Mediodía y los del Norte. de las grandes sierras. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Llevad bien alta la poderosa madre.

alrededor los orbes fraternales. escogiendo y vagando por nuestra ruta. todos los justos y todos los malos. están con nosotros. en nuestras filas marcharéis unidas. podéis reposar en paz. Todos los marinos y todos los continentales. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Todas las pulsaciones del mundo Oídlas batir al unísono de nosotros. la muerte que nos cuadra la encontraremos en marcha. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Yo también. Todos laboran en la obra primordial y necesaria. todos los obreros en su obra. Aislados ó agrupados. ni las bestias de carga. vuestra obra está acabada). ni la paz estudiosa. hijos del Oeste! ¡Oh vosotros. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Esos nos pertenecen. Todos los días deslumbradores. el orbe rodante que hiende el espacio! Ved. todas las noches místicas. todos los vivos y todos los muertos. Todos los alegres. entre las sombras. somos nosotros los que abrimos el camino para el viaje. todos los amos y todos los esclavos. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Ni las deleitosas dulzuras. Iremos. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Todos los infortunados que aman el silencio. Todos los prisioneros en las prisiones. las madres y las esposas! Jamás debéis ser separadas. . batir con el movimiento del Oeste. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¡Rápsodas latentes en las praderas! (Bardos amortajados de otros países. los soles y los planetas. seguros de que el vacío que dejaremos será breve.Entonces. Recorriendo estas riberas. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¡Mirad. los jóvenes y los mayores! ¡Oh vosotras. Todas las figuras y todos los espectáculos. Pronto os oiré venir cantando. en tanto detrás de ellos los que les seguirán aguardan. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¡Oh vosotros. con mi alma y con mi cuerpo. embrionarios: Y somos nosotros los que vamos á la cabeza de la proceción del día. pronto os levantaréis para marchar con nostoros. Ni los cojines. todos los dolorosos. todos van con nosotros. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Los esplendores diversos y frondosos de la vida. mientras nos asedian las apariciones. avanzando al paso doble en la vanguardia. alineados. curioso trío.

Los esfuerzos del guerrero. Para buscar imágenes. La cumbre siempre y el derrumbe final (para resurgir fatalmente). los placeres. ¡Ved! yo ó vosotros. Estado. La substancia de un sueño de artista. Mujer ú hombre. . ante todo. y un himno de introducción para los demás. del mártir. los sentidos. Siempre la materia que cambia. la vuelta íntegra del circulo. ¡Pioners! ¡Oh pioners! Imágenes He encontrado un vidente. El canto de las imágenes. La apariencia que se desvanece. sean para nosotros la dura pitanza y la frazada sobre la tierra. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¿Ha cerrado la noche? ¿Fué demasiado penosa la última jornada? ¿Nos hemos detenido en mitad de la ruta. las fábricas divinas.Ni la riqueza segura y enervante. Siempre el crecimiento. Siempre el obscuro comienzo. Siempre los talleres. como una luz para el resto. se desmigaja y se reintegra. fuerza y belleza. Pioners! Oh pioners! Hasta que con un estallido de clarines Lejos. ni las dichas incoloras son para nosotros. Que desdeñaba los matices y los objetos de este mundo. Nosotros que parecemos construir riqueza compacta. desalentados. ¡oíd! Altísimo y claro le oigo resonar. ¡Pronto! ¡A la vanguardia del ejército! —¡Pronto! De un salto ocupad vuestras filas. ó de los largos estudios del sabio. No pongas más en tus cantos—me dijo— La hora ni el día enigmáticos. Pon. En realidad no construímos más que imágenes. retumbe el llamado del alba. del héroe. Los campos del arte y del saber. Que engendran las imágenes. muy lejos. ¡Imágenes! ¡Imágenes! Siempre la mudanza. los segmentos ni las partes yuxtapuestas. ¡Pioners! ¡Oh pioners! ¿Los golosos Trímalciones se divierten? ¿Los dormilones ahítos dormitan? ¿Han cerrado y atrancado sus puertas! No importa. una hora de olvido. conocido ó desconocido. dejando caer la cabeza? Entonces os concedo una hora fugitiva para hacer alto y descansar.

acaban realizando su destino largo ó breve). Coincida en la vieja. Estos. En su imagen. Exaltado. plasmar todavía. en torbellinos. El mundo actual y nuestro. Lo visible no es más que la matriz de sus natales. reunidas. confusa. viejísima impulsión. suparabundante. la permanente vida de la vida. en éxtasis. El sentido y el fin. plasmar siempre. . En sus masas y en sus individuos existe únicamente para manifestar Las imágenes actuales. adicionado. Ni estos los Universos: son ellos los Universos. Poseído de una tendencia cíclica al plasmar. Asentada sobre las antiguas cumbres. Son imágenes que se unen. lo propio que en las más altas y nuevas. Levantadas por la ciencia y el análisis modernos. Las miríadas silenciosas. Más allá de todas las matemáticas. Que se inflan. Todo el espacio. las imágenes. viejisima impulsión: las imágenes. Más allá de tus lecciones. La densidad: la fecundidad. los árboles gigantes Que han nacido y desaparecerán en tiempos remotos. son las imágenes. las imágenes. controladas. sin omitir un pensamiento. una emoción. Los estratos de las montañas. todo el tiempo (Los astros. El conjunto grande ó pequeño se halla recapitulado. observador sagaz. sabio profesor Más allá de tu telescopio ó de tu espectroscopio. las rocas. periplos de los viejos marinos. se desploman. No este el mundo. Conquistadores de antaño. de todos los reinos de los reyes de ultramar. cruzados antiguas. La colosal imagen de la tierra. y los del pasado. los terrenos. Las inumerables identidades libres y distintas como la vista. Las verdaderas realidades.Se reducen á plasmar su imagen. Los de los países desapercibidos. La América atareada. De toda vida humana (Las unidades. Los océanos infinitos donde confluyen los ríos. Viven largo tiempo sólo para dejar Imágenes eternas. No estén más que llenos de imágenes. Ellos. arrobado. las espantosas perturbaciones de los soles. un acto). La vieja. las fachadas.

Móviles y no obstante fijas. En su irradiación solar. Tus propios cantos no están en tus cantos. . Pienso en el verdadero Nuevo Mundo. con voz serena y fría (¡cuán impasible! ¡cuán segura y última!) En el Presidente. del respeto religioso. en su luz inherente. Dios y las imágenes. te preparan de nuevo para recibir Tus compañeras. En los clérigos. en los alcaldes corrompidos. El cuerpo oculto dentro de tu cuerpo. transfigurándolo todo. tu incesante inquietud. Pensamientos Pienso en la opinión pública. interpretando para ambos. en las marinas que se ajustan á ellas. año tras año. En la elevación cada vez más alta. en todos los que concluyen por ser descubiertos. gruñendo y lloriqueando (pronto serán abandonados por todos). Es una visión. con el rostro pálido preguntándose en secreto: ¿Qué dirá al fin el pueblo? En los jueces frívolos. alma mía Tus dichas. El profeta y el bardo Continuarán en las regiones siempre más elevadas.Más allá de la cirugía y de la anatomía del médico. Llevando el presente al porvenir infinito. Resultan del conjunto. como siempre fueron y son. de las sentencias emanadas de los funcionarios. ninguno existe por si solo. una imagen. superior á todas las demás. las imágenes. en los gobernadores. Envolviéndolo. Tu aspiración ampliamente satisfecha al fin. en los diputados. y se elevan al fin. tarde ó temprano. Más allá del químico y de su Química. Las imágenes. En la política. Persistirán siempre. Tu cuerpo permanente. cerniéndose Como la redonda y plena imagen de un Orbe. Y tú. en los ejércitos. saturándolo. La única razón de ser de la forma que eres. el yo real. en la elevación del sentimiento de la alta estima de Sí mismo y de la Personalidad. reverdeciéndolo. de los códigos y de las escuelas. las imágenes. Están las entidades de las entidades: las imágenes. Como los mediadores del mundo moderno Y de la Democracia. tus exaltaciones. más fuerte y más vasta de las intuiciones de los hombres y de las mujeres. En el declinar. No hay acentos únicos para cantar. En el mandato pronunciado. las imágenes. en las Democracias resplandecientes en su totalidad.

la locura de amor. Del furioso abalanzamiento de las ondas hacia la tierra: Sí. que estoy allí. desde la cabeza á los pies. atentamente. dolorosas. me poseéis por completo! ¡Ah si pudiéramos huir juntos de la multitud. que os enloquece. El juramento de no separarnos jamás. la visión del cuerpo perfecto. Del aroma de las pomas y de los limones. el irresistible impetu! ¡Oh. Modulo ligeramente la overtura. y yo. caprichoso aventurero. vuestro cuerpo complementario! ¡Ese cuerpo que os embriaga. De la cópula de las aves. para vos. dos peces nadando en el mar no serían más desenfrenados que nosotros!) La tempestad pulsa mis nervios y mis arterias. Busco algo que todavía no he encontrado. He resuelto glorificaros y lo haré. Canta la erección del músculo y la fusión de los seres. perlas líquidas. todo lo abandono por vos! . para todos. los miembros. todo eso llena mi canto. del abalanzamiento de las ondas. para cualquiera: El rostro. saturo mis poemas.Hacia el Edén Prisioneras. arranca de tu mayor profundidad El canto del falo. de amaros más que mi vida. ¡Lo arriesgo todo. lo que ahora os susurro: ¡Os amo. El nadador desnudo en el agua ó flotando inmóvil. renazco en la Naturaleza más brutal. repaso en un preludio los motivos del canto. para mí. para vos. os lo juro. muy lejos. tiemblo de pasión. libres de desenfrenados! Dos halcones en el cielo. Voz mía retumbante. He aquí la divina lista. aunque lo he buscado asiduamente durante años. Canto el verdadero canto del alma. de espaldas. Substancias de mi ser sin la cual no sería nada. La felicidad de estar juntos. la ansiedad del cuerpo complementario! ¡Oh. junto con las armonías y las disonancias que despierta la menor pulsación. de la humedad de los bosques. El delirio místico. (¡Escuchad en silencio. el abandono total. quienquiera que seáis. angustias que avergüenzan. sin excepción. De ella y de ellos. sobre todas las cosas de la tierra!) Hambre roedora que me devora noche y día. Canta el canto de la compañera de lecho (¡oh. Canta la necesidad de engendrar hijos espléndidos—y por ellos—de espléndidos adultos. salgo de vosotros para cantaros. ó entre los animales. aunque quede solo entre los hombres. y de lo que concuerda con ellos. el canto de la procreación. todo el cordaje. La forma femenina que se aproxima. irnos lejos. con mi sexo que se estremece y me daña. pensativo. Momentos genésicos.

robustos riñones. Los interminables besos en la boca y en los senos. Para celebrarte. sus dedos que se hunden en mi barba y en mi cabellera. que me pierda! ¡Vos y yo! ¿Qué nos importa lo que hacen ó piensan los demás? ¿Qué es para mí el resto del mundo? ¡Que nos baste con gozarnos mutuamente. sembradas con amor. acto divino. El cuerpo que se arquea y se agarra en la angustia del goce. proles ingentes. Excelsior «Cuál es el que ha ido más lejos? Porque yo he resuelto ir más lejos.) Es la hora en que las estrellas brillan. El suavísimo roce de sus manos á lo largo de mi cuerpo. ¿Y cuál es el que lo ha prodigado todo? Porque yo he prodigado sin cesar lo más precioso de mí. para celebraros. volveré en seguida. en que cae el rocío. La presión del sacro cuerpo á cuerpo que me embriaga y me llena de desfallecimiento. que no quiere dejarme partir. . de las manos. ¿Y cuál es más benévolo? Porque yo he resuelto prodigar más benevolencia que los demás. ¿Y cuál el que concibe los más vastos pensamientos? Porque yo he resuelto sobrepujar los más vastos pensamientos. el reposo y los abrazos á vuestra compañera en la noche. ¿Y cuál ha sido el más altivo? Porque yo creo ser el más altivo de los vivientes—¿no soy hijo de una gran capital. La hora en que huyo rápidamente de la noche y de la amada. ¿Y cuál ha sido el más feliz? Paréceme que soy yo. La victoria. ¿Y cuál es el que posee un cuerpo intachable y enamorado? Porque no creo que exista alguien que posea un cuerpo más perfecto ni más enamorado que el mío. Los poemas en acción de los ojos. los frecuentes suspiros que se exhalan en la soledad. ¿Cuál es el que ha sido más justo? Porque yo he resuelto ser el hombre más justo de la tierra. cuyas enhiestas techumbres rozan los cielos? ¿Y cuál ha sido el más audaz y leal? Porque yo he resuelto ser el más audaz y leal del Universo. de las caderas y de los pechos. la mano que de nuevo extiende las mantas sobre el lecho. amada mía. ¿Cuál es el que ha sido más prudente? Porque yo he resuelto ser el más prudente. El contacto de costado. La divina faena del esposo. Ella. ¿Y cuál ha gozado y correspondido al afecto del mayor numero de amigos? Porque yo he gozado y correspondido como el que más al afecto apasionado de innumerables amigos. Y vosotras. Y yo que tampoco deseo irme (Espérame un instante.¡Si es necesario perderme. El aislamiento. Todas las personas que os rodean y la ausencia de la que más habéis menester. aspirarnos y fundirnos! Sexo en cuya acción se maridan la cadena y la trama. No creo que nadie haya sido más feliz que yo. la obra maestra de la paternidad. Las temblorosas presiones de los brazos.

avanzamos libremente por toda la tierra. Envueltos. cada molécula de mi sangre emanan de esta tierra. consciente de lo que son y de lo que significan. mi espíritu se une al tuyo. Á Uno que fué crucificado Querido hermano. sus celos. Yo que no te canto ni te adoro. de este aire. todas las castas. en perfecta salud. la pequeña falange de los iguales. te comprendo. Nacido aquí. Los considero un momento á cierta distancia. dejo que tomen la palabra todos los azares. hasta imprimir nuestro imborrable sello en el tiempo y en todas las épocas. el fiel de la balanza de los hombres comunes. los discernidores. de padres cuyos abuelos y bisabuelos también nacieron. La desenfrenada Naturaleza con su energía original. asaltados por sus divisiones. Nosotros. invito mi alma al canto. Del canto de mí mismo Me celebro y me canto. Mi lengua. En seguida me brindo como un asilo al bien y al mal.¿Y cuál es el que ha escrito los himnos más adecuados á la tierra y al porvenir? Porque me siento arrebatado por un loco deseo—hasta el éxtasis—de crear los himnos más gozosos para todas las tierras. Nosotros. Pues cada átomo mío también puede ser de vosotros. Nosotros. A los treinta y siete años de edad. Escuchamos sus vocinglerías y sus tumultos. rebeldes á todo yugo. de Este á Oeste. Para todos laboremos el mismo surco. y lo será. en los círculos voraginosos de sus comparsas. por momentos. sin rechazar las personas ni las ideas. indiferente á los países y á las edades. y á los que vendrán después de mí. Otorgo un armisticio á los credos y á las escuelas. la recorremos de Norte á Sur. Mientras huelgo y paseo contemplando una brizna de hierba estival. Con verdadera alegría te recuerdo ¡oh compañero! y al recordarte te saludo lo propio que á los que aparecieron antes que tú. á fin de que los hombres y las mujeres de las futuras razas se sientan y se confiesen hermanos y amigos como nosotros lo somos. todas las teologías. Poeta. Lo que me atribuyo también quiero que os lo atribuyáis. comienzo estos himnos con la esperanza de continuarlos hasta en la muerte. sin olvidarlo nunca. No te apenes si muchos de los que te cantan hossannas no te comprenden. No obstante. transmitiendo la misma heredad y la misma cosecha. . Hasta que saturemos de nosotros el tiempo y las edades. los humanitarios. los que avanzamos en silencio en medio de las disputas y de las afirmaciones. sus diatribas. Nosotros. que abarcamos todos los continentes.

Mi inspiración y mi respiración. los filamentos de seda. El sonido de mi voz cuando aulla palabras y las arrojo en los remolinos del viento. me desnudaré. . la adoro locamente como á una amada: Iré al declive donde comienza el bosque. ni que miréis con mis ojos ni que recibáis las cosas como dádivas mías. Quiero que abráis los oídos á todas las voces. el vago zumbar de los murmurios silvestres. las ondulaciones. siempre impulsión. el de las negruzcas rocas á lo largo de la costa. el himno de mediodía. algunos abrazos. Yo no quiero que continuéis recibiendo las cosas de segunda ó de tercera mano. La impulsión es la incesante procreadora del mundo. el sexo siempre. el olor del heno almacenado en los pajares. más impulsión.La atmósfera no es un perfume. ¿Creíais que os bastarían cien hectáreas de tierra? ¿Creíais que toda la tierra era demasiado? ¿Hace mucho tiempo que estáis aprendiendo á leer? ¿Habéis sentido orgullo al penetrar el sentido de mis poemas? Quedaos un día y una noche conmigo. el latir de mi víscera. Algunos besos á flor de labios. me quitaré las ropas. Para gozar su contacto. los zarcillos y las cepas de las viñas. la raíz de amor. pecho á pecho. que os impresionen por su propia virtud y según vuestra naturaleza. Mi boca la aspira en vitales sorbos. la sangre y el aire que acarrean mis pulmones. la preñez y el parto de la vida. Siempre la substancia y la multiplicación. Los ecos. Más juventud ni más vejez que la hay en la actualidad. Poseeréis todo lo bueno que existe en la tierra y en el sol (también existen otros millones de soles). Nunca habrá más perfección que la de nuestros días. Impulsión. La sensación de la salud. historias de comienzos y de fines: Yo no hablo del comienzo ni del fin. He oído lo que narraban algunos juglares. Siempre un tejido de identidades. no sabe á esencias. poseeréis la esencia de todos los poemas. La alegría de la soledad entre las muchedumbres arbóreas de los bosques ó en las apreturas multitudinarias de las calles. Los iguales emergen de la sombra. y de diferenciaciones: Siempre la concepción. cultos é incultos lo comprenden por igual. Pláceme la humedad de mi propio aliento. El olor de las hojas verdes y de las hojas secas. Ni más cielos ni más infiernos que los que existen en la actualidad. mi canción matinal al levantarme de la cama y encontrarme de nuevo frente al sol. es inodora. Nunca han habido otros comienzos que los que presenciamos cada día. El vaivén del sol y de la sombra sobre los árboles cuando las brisas mecen sus ramajes. y se desarrollan complementarios. Es inútil refinar.

ni un átomo son viles. alma mía. y los de todo hombre puro y cordial. Dejándome canastos llenos de blancas lencerías que alegran la casa con su abundancia. vuelca en mis oídos los desbordamientos de tu garganta. ocioso. observo y espero. y cuál de los dos resultará ganancioso? Mi yo real. Lo invisible se prueba por lo visible. Como conozco la absoluta justeza y constancia de las cosas. . que ha dormido A mi lado toda la noche.Límpida y suave es mi alma. Luego te alargaste adhiriéndote toda desde mi barba hasta los pies. pecho adentro hasta el corazón. permanezco silencioso en medio de las discusiones. Deduce lo que será de lo que es. preocupado en saber en seguida. Todas las épocas se han esforzado en valorar «lo mejor» y y en distinguirlo de «lo peor». Ninguno de ellos debe serme menos familiar que los demás. inaccesible á los tirones y á las sacudidas. Me basta únicamente con tu arrullo. Me siento feliz. igualmente límpido y suave todo lo que no es mi alma. observándolo y maravillándose. ¿Retardaré mi aceptación y mi cariño. El valor exacto de ambos. Posaste la cabeza en medio de mis rodillas. Gózase en su unidad. Ven á soñar conmigo sobre la hierba. así fueran las mejores. Como tú no debes humillarte ante el otro. Si faltara uno de los dos. luego voy á bañarme y á admirar mi cuerpo. En seguida se esparcieron sobre mí la paz y la sabiduría que sobrepujan todos los argumentos de la tierra. Ni una pulgada de mi ser. ora erguido. Supe que la mano de Dios era una promesa para la mía. hundiendo tu lengua. el otro hombre que soy no debe humillarse ante ti. aunque impalpable. se aleja á pasos furtivos al amanecer. compasivo. faltarían los dos. Hasta que éste se haga invisible. con las confidencias y las sugestiones de tu voz. Mira mirar el mundo por debajo. Bien venido sea cada uno de mis órganos y de mis atributos. canto. No he menester palabras. rimas ni conferencias. Veo detrás de mí el tiempo en que erraba en la niebla entre verbosos y discutidores: Ya no derrocho burlas ni objeciones. río. Mezclando al juego y á la vez fuera de él. Veo. Recuerdo una mañana límpida de estío tendidos sobre las hierbas. volviéndote dulcemente hacia mí. Entreabriste mi camisa. ora apoyado en un sostén seguro. bailo. satisfecho. músicas. y sea probado á su vez. mira todo con curiosos ojos. céntimo á céntimo á céntimo. Cuando mi acariciante y afectuoso camarada. Creo en tí.

Recuerdo perfectamente el deslumbramiento de sus ojos. Enciendo fuego.Supe que el espíritu de Dios era hermano del mío. y cada cual es bueno. El suicida yace extendido sobre el piso ensangrentado de la habitación. El esclavo fugitivo se aproximó á mi choza. lo cogí entre mis brazos. pero yo la conozco. hasta restablecerse y poder emigrar hacia el Norte. la sé. Observo los destrozados cabellos del cadáver. Por la entreabierta puerta de la cocina. Lo sé. en tanto mi escopeta yacía en un rincón. y su actitud embarazada. Yo agonizo con los moribundos y nazco con los que nacen. y le di ropas limpias y abrigadas. Mi yo no está contenido por completo entre mis zapatos y mi sombrero. Luego lo conduje á un cuarto contiguo del mío. Soy el camarada de las gentes todas. veo el sitio donde ha caído el revólver. tan tristemente solitaria! La casa de ella es la más hermosa de la ribera. no existen dos iguales. Examino la multiplicidad de los objetos. llené un cubo de agua para su cuerpo sudoroso y sus pies desgarrados. con sus veintiocho años de vida femenina. todos ellos compañeros y amigos. aso la caza recién muerta Y me adormezco sobre un montón de hojas. todo es progreso y desarrollo. y cuanto les acompaña es bueno. con mi perro y mi fusil al lado. Y ella. mi curiosa mirada los acompaña. El joven y la joven de empurpuradas mejillas se alejan por la espesura del ribazo. Veintiocho jóvenes se bañan en el río. Desde lo alto. . (Ellos ignoran su inmortalidad. los astros son buenos. y lo llevé adentro. Comía conmigo en mi mesa. lo vi tambalearse y sin fuerzas: Fuí hacia el tronco de árbol en que se había sentado. ¿Alguien ha pensado que nacer era una ventura? Me apresuro á manifestarle que morir es tan venturoso. Yo no soy una tierra ni lo accesorio de una tierra. deteniéndose en el umbral. luego silencioso espanto las moscas con la mano. Y morir es muy distinto de lo que todos suponen y más feliz. Buena es la tierra. Veintiocho jóvenes. tan inmortales é insondables como yo. maravillado de mi ligereza y de mi alegría. Recuerdo haberle aplicado cataplasmas en las desgarraduras de su cuello y de sus tobíllos. Entreabro la muselina y le miro un rato. Amo ir solo de caza por las soledades y las montañas Errar caprichosamente. Que nada desaparece. Cuando llega el anochecer elijo un retiro para pernoctar. Una semana pasó á mi lado.) El niño duerme en su cuna. Así que le hube inspirado confianza.

No sólo ejecuto marchas para los vencedores consagrados. iguales á los más famosos y sublimes héroes! . Desciende temblorosa de sus sienes y de sus pectorales. los que navegan por los océanos. danzando y riendo. entre el estruendo de mis trompetas y de mis tambores. Me complazco en su compañía. Los hombres que guardan tropas y rebaños. sus blancos vientres se esponjan al sol. ¡Los jóvenes no saben á quién salpican con vapor de agua! Bueyes que hacéis sonar andando el yugo y la cadena. señora? ¡Aunque permanecéis oculta en vuestro cuarto noto que os sumergís allá. Las barbas y los cabellos de los jóvenes relucen con el agua que los empapa. ¿Dónde vais así. los que doman potros y los que cazan búfalos. Amo todo lo que se desarrolla al aire libre. ó que reposáis á la sombra de los follajes. cada vez más inflamada de amor. Muchas veces habréis oído decir lo hermoso que es obtener las ventajas de cada jornada. ¡Loor á los que cayeron! ¡Loor á aquellos cuyas guerreras naves se hundieron bajo las olas! ¡Loor á cuántos se hundieron en los mares! ¡Loor á los generales vencidos en todas las batallas y á todos los seres muertos! ¡Loor á los innumerables héroes desconocidos. Ignoran quién suspira y se inclina sobre ellos. Los otros no la ven. Una mano invisible se pasea sobre sus cuerpos. ¿A cuál de ellos amará la bella? ¡Ah! el menos hermoso de todos es magnífico para ella. también las ejecuto para los vencidos y las víctimas. en el agua! Os veo avanzar por la ribera. Los jóvenes nadan de espaldas. Los que construyen y los que tripulan naves. que las batallas se pierden en la misma intención en que son ganadas! Mi tambor redobla en loor de los muertos. ¡Yo os digo que también es hermoso sucumbir. ¿qué es lo que expresan vuestros ojos? Parécenme expresar más que todas las líneas impresas que he leído en mi vida. semanas tras semanas. Llego con potentes músicas. hermosa bañista. suspensa y encorvada como un arco.De la bella que elegantemente vestida observa á los bañistas á través de los visillos de su balcón. Para ellos mi trompeta avienta sus notas más retumbantes y gozosas. no preguntan quién los abraza tan estrechamente. mas ella los ve. los que viven en plena selva. los que manejan el hacha y la azada.

Yo me río de lo que llamáis disolución. hoy mismo. Lo sabe un mundo—el más vasto de los mundo para mí—. que soy yo mismo. sería inútil que me leyerais.¿Quién va ahí? Hambriento. ó esperar con igual alegría.) Existo tal cual soy. Sé que soy un inmortal. que la tierra no es más que podredumbre. quiero que vos también os lo atribuyáis. eso tampoco amarga mi satisfacción. . Yo no lloriqueo como los que van lamentándose por el mundo. (Después de todo no me juzgo más soberbio que el nivel en que se asienta mi casa. Sé que las leyes elementales jamás piden perdón. Sé que no me desvaneceré como el círculo de fuego que un niño traza en la noche con un tizón ardiente. Conozco la amplitud del tiempo. igual es mi satisfacción. grosero. raza de valetudinarios y de ortodoxos que buscan la cuadratura del círculo: Cuanto á mí. Y si lo saben todos. Si no hubiera equivalencia entre vos y yo. ¿Orar? ¿Para qué? ¿A quién? Mi cabeza no está hecha para reverencias ni mi boca para zalemas. Sé que soy angusto. Digo que nada hay más grande que la madre de los hombres. llevo mi sombrero según me place. Soy el poeta de la mujer tanto como el poeta del hombre. después de todo? ¿Qué soy? ¿Qué sois? Cuanto refiero á mí mismo. Digo que la grandeza de la mujer no es menor que la grandeza del hombre. Si nadie lo sabe. Los placeres del Cielo me acompañan las torturas del Infierno: He multiplicado en mí el injerto de los primeros. ¿Cómo es posible que extraiga fuerzas del buey que como? ¿Qué es un hombre. Sé que la órbita que describo no puede ser medida con el compás de un carpintero. desnudo y místico. Y llegaré á mis fines. Canto el himno de la expansión y del orgullo. No torturo mi espíritu para defenderlo ni para que me comprendan. Soy el poeta del Cuerpo y el poeta del Alma. Tropel gemebundo y rampante. dentro como fuera. Puedo aceptar ahora mi destino con corazón alegre. ó después de diez millones de años. Grantítico es el pedestral en que se apoya mi pie. Que el tiempo y la nada son sinónimos. ó dentro de diez mil años. Los segundos los traduzco en un idioma nuevo. eso me basta.

más brillante y claro en homenaje á mi admiración! ¡Tierra curvada hasta perderse de vista. Lanzo mis gritos á la tierra y al mar semienvueltos por la noche. tierra fértil cubierta de pomaredas! Sonríe. noche de los grandes astros! ¡Noche silenciosa que me guiñas. pero no rehuso ser también el poeta del mal. Llévame pronto hasta perder de vista la tierra. Que ruges y te abalanzas en las tempestades. me has brindado tu amor. que nievan las ondas del río! ¡Tierra del gris límpido de las nubes. Mar de la sal de la vida y de las tumbas que ninguna pala abre (y no obstante. oh mar! Igualmente me abandono á ti. ¡Yo soy consubstancial á ti. contigo. siempre prontas). Méceme en tus muelles cojines. cada cual debe ir más allá de eso. ¡Ciñete fuertemente á mí. noche magnética y nutricia! ¡Noche de vientos del Sur. Muestro que la grandeza no es sino desarrollo. pero yo permanezco indiferente. Mar de desplegadas olas. Pródiga. Tenemos que hacer juntos un paseo. ¿Qué pretende significar toda esa charlatanería acerca del vicio y de la virtud? El mal me impulsa. ¡Sonríe. desvanéceme en el columpio de tus ondas. . tierra de montañas cuyas cumbres se pierden en la bruma! ¡Tierra de la cristalina lechosidad tenuemente azulada del plenilunio! ¡Tierra de los rayos y de las sombras. noche estival. Mi actitud no es la de un censor ni la de un reprobador. indecible y apasionado! ¡Oye. noche de desnudos senos! ¡Ciñete fuertemente. loca y desnuda. tierra voluptuosa de frescos hálitos! ¡Tierra de árboles adormecidos y vaporosos! ¡Tierra del sol poniente. Salpícame de amoroso líquido. avanzar siempre. adivino lo que quieres decirme. Yo riego las raíces de todo lo que crece. la reforma del mal me impulsa. ¿Habéis sobrepujado á los demás? ¿Sois Presidente? Es una bagatela.Demasiado hemos implorado y bajado la frente. pues tu amante se aproxima. Paréceme que rehusas alejarte sin haberme acariciado. Desde la playa veo tus encorvados dedos que me llaman. mar caprichoso y adorable. yo haré lo mismo. Soy el que camina en la dulzura de los anocheceres. yo también soy de una sola faz y tengo todas las fases! Soy el poeta del bien. aguarda que me desvista. Mar que respiras con un jadeo largo y convulsivo. ¡Por eso te ofrendo el mío! ¡Oh Amor.

Sólo esta maravilla desconcertante y mística lo completa todo. ¡Destornillad las cerraduras de las puertas! ¡Destornillad las puertas de sus encajes! El que rechaza á un hombre cualquiera. no uno de esos seres que se creen por encima de los hombres y de las mujeres. . ¡Hurra la Ciencia positiva! ¡Viva la demostración exacta! En su honor que traigan y entrelacen ramas de pino. á los que se confabulan y á los que conspiran. (No un sentimental. me rechaza.) Yo no soy modesto ni inmodesto. estotro es matemático. que bebe. son útiles. sembrados de escollos. El solo es puro. Evocan la vida no catalogada. sensual. la emancipación.Que se hayan conducido bien en el pasado. ó que se conduzcan bien actualmente. No se preocupan de los casos neutros y determinados. me es indiferente. sin embargo. un cosmos. ¡Mediante ellos no hago más que entrar en una parte de mi dominio! Las palabras de mis poemas no evocan las propiedades reconocidas de las cosas. las observaciones que traéis. de cedro y de floridas lilas: He aquí el lexicógrafo. un hijo de Manhattan [1] Note (1): Nombre indigena de la isla en que se asienta Nueva York. siempre veraz. Comienzo y termino impregnándome de materialismo. ó apartado de ellos. nada tiene de asombroso: El prodigio perpetuo consiste en que pueda haber un hombre bajo ó un impío. Estos marinos han guiado su nave á través de mares desconocidos. científicos ilustres. carnívoro. la libertad. Redoblan los tambores de la rebelión. que come. Turbulento. Este es el geólogo. he aquí el químico. ¡Desenvolvimiento infinito de las palabras en los tiempos! La mía es una palabra moderna: la palabra ¡multitud! Mi palabra supone una fe inextinguible. favorecen á los hombres y á las mujeres potentamente organizados. Todo lo que se hace ó se dice concluye por rebotar contra mí. los primeros honores os corresponden! Los hechos que citáis. Acepta la Realidad. no son de mi dominio. redondea y completa todo. aquél maneja el escalpelo. Yo soy Walt Whitman. que procrea. Me confio al Tiempo sin temor. he aquí el lingúista. se unen á los prófugos. ¡Señores míos. descifrador de antiguas inscripciones. Que se realice aquí ó en el porvenir. perfecto. no la discuto.

A mis ojos la cópula no es más grosera que la muerte. de ladrones y de decrépitos. y cuanto me toca. Hemos hallado lo que necesitábamos. oir. Deslumbrador. ¡Pongo por testigo al Cielo! Nada aceptaré que los demás no puedan aceptar en las mismas condiciones. enseño el Credo de la democracia. tocar. De los hijos que unen á los astros del pecho de las madres y de la savia de los padres. Santifico lo que toco. Mi cabeza es más que las iglesias. Ver. El olor de mis axilas es más puro que la plegaria. de los humildes. Voces de los imbéciles. Voces indecentes. Escucho el canto de la mágica «soprano». Tanto por fuera como por dentro soy divino. Pasan á través de mí la corriente y la aguja indicadora. También nosotros somos deslumbradores y formidables como el sol. formidable. de las cárceles. Voces de interminables generaciones de prisioneros y de esclavos. cada partícula de mi ser es un milagro. Las voces de los sexos y de las concupiscencias. Cuando subo la escalinata de mi puerta suelo detenerme para preguntarme si eso es cierto. El sabor del aire place á mi paladar. Suben de mis profundidades múltiples voces milenariamente mudas. Yo transmito la contraseña de las edades. como por un desfiladero. pasa la inspiración. ¡oh alma mía! en la calma y la frescura del alba. Creo en la carne y en sus apetitos. son milagros. (¿Qué es mi obra comparada con la suya?) . Suben de mis profundidades las voces prohibidas. gritos locos que yo clasifico y transfiguro. cuyo velo entreabro. del oprobio y del crimen. ¡Contemplar el amanecer! La tenue. Voces de las encrucijadas. Yo no pongo el dedo sobre mi boca.A través de mí. Una campanilla que azulea en mi ventana me satisface más que toda la metafísica de los libros. el surgimiento del sol me mataría súbitamente Si ahora. Trato con la misma delicadeza las entrañas que la cabeza ó el corazón. Voces de enfermos y de desesperados. yo no pudiera proyectar fuera de mí un sol levante. de los despreciados. de los hospicios y de los cuarteles. Voces vagas como disueltas en invernales neblinas. las biblias y los credos. voces de los escarabajos. tenuísima claridad desvanece las sombras inmensas y diáfanas. de los manicomios. bramidos primordiales. y en todo momento. Voces de los ciclos de preparación y de crecimiento.

Que la hormiga es tan perfecta como ellas. me siento libertado para sentir el enigma de los enigmas. el paisaje es visible en todas las direcciones. No se amargan ni se lamentan por su destino. Al fin. avanzamos por las avenidas de alguna gran ciudad en ruinas. me demuestran claramente que poseen los más altos valores. Me hacen volar sobre el mar cuyas ondas indolentes rozan mis pies. y el huevo del reyezuelo. En la lejanía se destacan las cumbres blanquísimas de las montañas. Ninguno se muestra descontento. Y la zarza trepadora podría ornar el salón de los cielos. Suscita en mí locos ardores cuya existencia ignoraba. la manía de poseer no los enloquece. tanto me place su calma y su indolencia. hay luz suficiente para orientarnos. pasamos prudentemente en silencio. Y la vaca que rumía con la cabeza gacha sobrepuja cualquiera estatua. Arrojo del lecho al marido y ocupo su puesto al lado de la esposa.La orquesta me arrebata más allá de la órbita de Urano. renuevo la guardia que vela en el nido del cuervo. Así me prueban su parantesco conmigo. mi tráquea se estrangula mortalmente. y como tal los acepto. Una granizada aguda y furiosa me asaetea. Pasamos ante las colosales vanguardias del ejército. . Ninguno se arrodilla ante otro ni ante alguno de sus congéneres muerto hace millares de años. Y el renacuajo es una obra maestra comparable á las más grandes. pierdo la respiración. Los bloques de piedra y los derruídos monumentos sobrepujan todas las capitales vivientes de la tierra. No permanecen despiertos en las tinieblas llorando sus pecados. acampo junto á la hoguera que alegra el vivac del conquistador. Y un ratón es un milagro capaz de conmover sextillones de incrédulos. Me traen testimonios de lo que soy. Y la coyuntura más ínfima de mi mano desafía toda la mecánica. Podría ir á vivir con los animales. Ninguno de ellos vive con respetabilidad . ninguno exhibe su infortunio á la curiosidad del mundo. Navegamos por el mar ártico. Soy un libre enamorado. Pasan ante mis ojos enormes moles de hielo. Me siento sumergido en un baño de morfina que sabe á miel. subo al trinquete. hacia ellas peregrinan los caprichos de mi imaginación. Al anochecer. y un grano de arena. No se descorazonan con disputas acerca de sus deberes para con Dios. A través de la atmósfera traslúcida mi vista abarca la prodigioaa belleza que me rodea. O bien. Creo que una brizna de hierba no es inferior á la jornada de las estrellas. Yo lo que llamamos ser. Nos acercamos á un gran campo de batalla en el cual pronto tendremos que combatir. Permanezco horas enteras contemplándolos.

divertirse. cortejar las jóvenes. turbulentos. y me levantan suavemente. El grupo arrodillado se desvanece con la luz de las antorchas. con sus cabezas libres del casco. yo mismo me convierto en el herido. Sus llagas se ponen lívidas en mi cuerpo. vestidos con el típico traje de los cazadores. mientras lo observo apoyando en mi bastón. Respiro humo y fuego. Ahora narraré el asesinato de cuatrocientos doce jóvenes guerreros asesinados alevosamente. firmada por los jefes respectivos. para lizar. fueron conducidos por destacamentos y asesinados en masa. Cambio de agonías como de vestimentas. . Copados por fuerzas enemigas nueve veces mayores que las suyas. la gloria de los montaraces de Texas. En seguida entregaron sus armas y siguieron á sus vencedores como prisioneros de guerra. á principios de un admirable verano. obteniendo una capitulación digna. Estoy extendido en el suelo con mi camisa roja. todo tembloroso y sudando sangre. En la mañana del segundo domingo. Eran incomparables para cabalgar potros. Eran la flor de la raza.Toda la noche la oprimo ardientemente entre mis muslos y mis labios. Ya llegan hasta mi encierro. cantar. que cae en mitad de su fuga. Todo eso lo siento y lo sufro como él. Las municiones asesinas que la asatean como agujas las piernas y el cuello. perseguido como una presa. No sufro ni me desespero á pesar de mi agotamiento. formaron un cuadrado. Bellos. amables. El coraje moderno y los corajes pretéritos. todos callan á mi alrededor. generosos. Soy el bombero con el pecho hundido bajo los escombros. El esclavo. altivos. Oigo el chocar lejano de sus picas y de sus palas. asoleados. Entonces parlamentaron. Cuando cayó su coronel y quedaron sin municiones. No pregunto al herido qué es lo que siente. Ninguno de ellos tenía más de treinta años. Bellas y blancas son las personas que me rodean. Los muros al derrumbarse me han cubierto por completo. Barbudos. oigo los angustiosos rugidos de mis camaradas. á la vista de sus hijos. El desdén y la calma de los mártires. Ya habían muerto á más de novecientos enemigos. emparapetándose detrás de sus bagajes. Comprendo el vasto corazón de los héroes. Ninguno obedeció á la orden de ponerse de rodillas. La madre de antaño condenada por bruja y quemada sobre haces de leña seca.

herido en las sienes ó en el corazón. ¿Quién es ese salvaje desbordante y cordial? ¿Es de los que están á la espera de la civilización. no. los cañones llegaron á tocarse. nunca ha existido ni existirá coraje mayor). rey de la risa y de la sinceridad. Su conducta es tan arbitraria como la de los copos de nieve. Los cañonazos del enemigo nos abrieron varias vías por debajo de la línea de flotación. hombres y mujeres lo acogen con simpatía. Nos abordamos en seguida. Su lento andar. Los mutilados se escondían en el barro y los compañeros que iban llegando los percibían extendidos allí. y también irradian de sus miradas. Estas emergen del extremo de sus dedos en formas nuevas. sus rasgos ordinarios. de las praderas. Los tres quedaron con sus ropas en jirones. Estos fueron ultimados á bayoneta limpia ó á culatazos. . Unos pocos medio muertos trataban de huir rampando. los toque. las vergas de los buques se entrecruzaron. sus palabras tan sencillas como las hierbas. Algunos cayeron á la primera descarga. inmóviles. ¿Queréis que os describa un combate naval de los pasados tiempos? ¿Queréis saber quién victorioso á la luz de la luna y de las estrellas? Oíd la historia tal como me fuera narrada por el padre de mi abuela. vivos y muertos yacían juntos. con el olor de su cuerpo y de su aliento. Mi capitán tomó parte en la lucha como el más audaz de sus subalternos. Flotan en el aire que le rodea. y viva con ellos. A las once comenzaron á quemar los cuerpos: Tal era la historia del asesinato de cuatrocientos doce jóvenes. los tripulantes de la fragata enemiga (me decía) Su obstinado y aguerrido coraje era el de los ingleses (No existe coraje más rudo ni más firme. Era el anochecer cuando el buque enemigo nos saludó con el primer cañonazo. Desean que los ame. empapados con la sangre del niño. Un valiente que no tenía diez y siete años cogió á su asesino y tuvieron que acudir dos más para arrancarlo de sus manos.Unos hicieron un esfuerzo desesperado y furioso. ó habiéndola sobrepujado la dominan? ¿Es nativo del Sudoeste es uno de aquellos cuya infancia transcurriera al aire libre? ¿Es un canadiense? ¡Viene de la región de Mississipi? ¡Del Yowa. del Oregón ó de California? ¿De las montañas. les hable. sin peinar. su caballera. sus maneras ordinarias lo propio que sus emanaciones. No eran cobardes. otros se mantuvieron firmes. de los bosques? ¿Es un marino que ha recorrido los mares? Vaya donde vaya.

Los otros dos. con el rostro blanco como un sudario. Hacia las doce de la noche. En el extremo de la popa el capitán imparte sus órdenes fríamente. para que se salvaran según pudieran. matando á los que se hallaban á su alrededor. Ahora los que circulan por las pasadizos. nuestro capitán apunta al palo mayor de la fragata enemiga. son detenidos por los centinelas. A las diez de la noche. Un cañonazo hace estallar una de nuestras bombas de agua. . Se ven montones de cadáveres y cuerpos.Dos cañones del primer puente de nuestra fragata estallaron al romper el fuego. Ni un instante de tregua: Las vías de agua vencen las bombas. Y la cara muerta de un viejo lobo de mar con sus largos cabellos blancos y las guías de sus bigotes cuidadosamente rizadas. Estos. Nuestra fragata arde por varios sitios. Así continuó el combate durante el crepúsculo y luego en las tinieblas. Se oyen las voces de dos ó tres oficiales. cerca de la Santa Bárbara. bajó el plenilunio. Desde las cofas. El enemigo nos grita: ¿Os entregáis? ¿Arriáis la bandera? Suelto la risa al oir la voz de mi capitán que contesta á toda voz: ¡No! ¡No la arriamos! ¡Ahora comenzaremos nosotros! No nos quedan más que tres cañones: Con uno. cargados de metralla. Nuestra fragata se hunde lentamente. El capitán de armas hizo subir á los prisioneros encerrados en la cala de popa. al ver tantas caras extrañas. ya no saben de quién fiarse. y hacen callar su mosquetería. el incendio avanza hacia los polvorines. su voz es la misma de siempre. barren los puentes. atentos á su consigna. No se apresura. La media noche se extiende inmensa y silenciosa. El pequeño capitán conserva su serenidad. Las llamas se asoman pro todos lados. Su tiroteo continúa durante toda la acción. Todos creen que nos hundimos. algunos tiradores secundan el fuego de nuestra pequeña batería. aislados pedazos de carne y miembros esparcidos. hacemos los preparativos por pasar á la que hemos conquistado. bajo los rayos de la luna. nuestras vías de agua iban en aumento (ya teníamos más de cinco pies). Junto á él yace el cadáver de un niño de nuestra tripulación. Sus ojos nos vierten más luz que las linternas de combate. Dos grandes cascos yacen inmóviles en las tinieblas. se nos rindieron.

cloqueos agónicos. Algunas grandes estrellas que brillan en la altura silenciosas y como enlutadas. yo ilumino las superficies y las profundidades. he aquí mi cuello. ni lo que hacéis ó habéis hecho. la muerte no se atreverá á rozaros con sus alas. . aparejos que se balancean. negros é impasibles. lo incorporo con irresistible voluntad. y el ligero entrechocar de suaves ondas Los cañones. ¡Dormid! ¡yo y mis amigos os velaremos hasta el alba! No temáis. Juro en mi alma que jamás renegaré de ellos. Busco las mujeres aptas para la maternidad. El rechinamiento de la sierra del cirujano. Fuerzas de cuantos me aman y resisten las atracciones de la tumba. los dientes de acero que hieuden los tejidos vivos y los huesos: Respiraciones silbantes. el relente que sabe á los juncos marinos y á los prados que bordean la ribera. charcos sanguinolentos. Sol insolente y glorioso. No pregunto quién sois. Nada podéis hacer. exceptuando lo que yo encierre en vosotros. Cojo entre mis brazos al moribundo. Doy un beso familiar en la mejilla del esclavo que laborea en las plantaciones de algodón y en la del obrero que limpia las letrinas. sois mío. los supremos mensajes confiados á los sobrevivientes. no tengo necesidad de tu calor. restos de paquetes de pólvora. largos y melancólicos gemidos: Todo eso se ve y se oye: todo eso es un combate naval. nada podéis ser. gritos instantáneos y locos. Dime. todo lo irreparable. por haberlo oído hasta saciarme. Cuando despertéis mañana. tiro los cobertores al pie del lecho. la sangre que fluye á chorros. Sé. un tremendo olor á carne quemada y á polvora. ¡Desesperado—le digo—. Yo entro en su habitación. Pláceme hacerles grandes y vivaces hijos. vieja coqueta: ¿qué quieres de mí? Detrás de esa puerta alguien agoniza. ¡Dormid! ¡Mirad! no os ofrezco sermones ni pequeñas caridades Me doy yo mismo cuando doy. comprobaréis la verdad de lo que os digo. Tú solo iluminas las superficies. expulso al médico y al sacerdote. ¡Tierra! parece que buscas algo entre mis manos.Cordajes rotos. cuanto se ha dicho desde hace millares de años. La brisa que llega en suaves hálitos. Dios me es testigo de que no quiero que muráis! ¡Suspendeos de mí. con todo vuestro peso! Os dilato con un soplo formidable.) He leído cuanto se ha escrito sobre el Universo. (Siembro en ellas la substancia de futuras y arrogantísimas Repúblicas. Suspende tu trayectoria. Lleno toda la habitación de fuerzas guerreras. Os he cogido entre mis brazos.

pero ¿y el tipógrafo? ¿y el aprendiz de la imprenta? He aquí fotografías admirables. Cada idea que relampaguea en mí. las inmundicias. Yo mismo espero la hora en que seré uno de los seres supremos. pero ¿y el coraje del capitán y de los mecánicos? He aquí las casas con las mesas puestas de sus comedores en la hora de la comida. pero ¿y vuestra mujer ó vuestro amigo.No es muy malo para lo que es. saludo al sol. ¡Vedme! Desde ya me convierto en un creador.. Estos innumerables y buenos hombrecillos que trotan á mi alrededor. pero ¿y lo que hay debajo de él. acorazada de hierro. en la de enfrente y al extremo de la calle? La historia está llena de santos y de sabios.. Mi fe es la más vasta y tenue de las fes—es como la cauda de un cometa—. metidos en sus cuellos y en sus trajes coludos Sé muy bien quienes son (no son gusanos ni pulgas). Lo que hago y digo les atañe igualmente. Abarca los cultuos antiguos y los cultos modernos y todos los que fueron entre los antiguos y los modernos. honro á los dioses. He aquí un libro impreso y encuadernado. y las miradas que irradian sus ojos? He aquí el cielo. abalanzándome más allá de las cuestiones. opreso entre vuestros brazos? He aquí una negra nave. enfocando las bombas ó subiendo por sus escalas. Los bomberos. Reconozco en ellos á mis iguales. Lo he hecho como una brusca interrogación. Es estercolero. Creo que volveré sobre el haz de la tierra despuús de pasados cinco mil años. pero y ¿el señor y la señora de la casa. de credos. mas ¿y el insondable cerebro humano? Y finalmente. abarca todos los sistemas y las inmensidades zodiacales. ¿qué es la razón? ¿qué es el amor? ¿qué es la vida? Sacerdotes de todos los tiempos. mi anhelo sería elevaros á mi propio nivel! Yo no he hecho mi poema con las palabras de la rutina. Día vendrá en que yo haré tanto bien como los más grandes. de teologías. no dejo por ello de escribirlos. Sé lo omnívoros que son mis versos. . en esta puerta. me resultan más prodigiosas que todo lo que se sueña. ó un vello del dorso de mi mano es tan admirable como cualquiera revelación. mas ¿y vosotros? Está llena de sermones. Sé perfectamente hasta dónde llega mi egolatría. pero ¿es eso todo? Vengo para magnificar y para realizar. relampaguea igualmente en ellos. el más débil y vacío es tan inmortal como yo. Lo sobrenatural no lo es más que de nombre. en que los igualaré en maravilla. ¡Quienquiera que seáis. yo no os deprecio. de toda la tierra. Desde ya integro el seno misterioso de la sombra. Considero que una espiral de humo. Espero las respuestas de los oráculos. No me opongo á las revelaciones especiales. á fin de ponerlas al alcance de todos. con sus potentes cañones sobres sus torrencillas. no me parecen inferiores á los dioses guerreros de la antigüedad.

Paseo mis miradas sobre las losas y por el paisaje. Fieles y amigos han sido los brazos que me han sostenido. los fantasmas se inclinan detrás de mí. que es divino. hombres y mujeres. sé. ¡Levantémonos! Dejo de lado todo lo conocido. Soy uno de los que avanzan por el círculo de los círculos. ó más allá de las losas y del paisaje. . reverencio el Corán. Ha llegado la hora de que me explique. Sé que he esperado. esperando. Ayudo al lama ó al bracmán á preparar los lampadarios de sus altares. redoblando un tambor hecho con una piel de serpiente. estrechamente comprimido. acepto al que fué crucificado. Me paseo en el teokallis manchado con la sangre de los sacrificios. He dado tiempo al tiempo. ¡Adelante! ¡Hacia lo desconocido! ¡Os proyecto á todos. Vivo en la austeridad y en el éxtasis. velando las latencias de mi porvenir. muy lejos. en sus órbitas procesionales. remando. ó gimnosofistas. Han preservado en alumbrarme.Convierto que en fetiche la primera roca ó el primer tronco que encuentro á mi paso. percibo el enorme vacío primordial. Soy una cumbre de cosas realizadas y soy el receptáculo de todo lo que será. adormecido en litúrgicas brumas. en medio de los bosques. sin duda alguna. Infinidades de infinidades he permanecido latente. Yo no llamo grande á esto ni pequeño estotro. sin que me dañara el fétido carbono. en lo más profundo. remando siempre como gozosos bateleros. ó espero como muerto á que mi espíritu despierte. realizo encantamientos con anillos mágicos. ó me levanto para acompañar en la oración de los puritanos. Acepto los Evangelios. trillones y trillones más. Inmensos han sido los preparativos de mi desarrollo. Aun nos quedan trillones por agotar. Lo que llena su período y ocupa su lugar es igual á cualquiera otra cosa. Otros nacimientos nos traerán nuevas riquezas y diversidades nuevas. trenzando bailes litúrgicos á lo largo de los caminos. Me arrodillo durante la misa. Lejos. Ciclos de edades han columpiado mi cuna. Bebo el hindromiel en copas craneanas. admiro los Shastas y los Vedas. Las estrellas se han abierto á mi paso. Los germinales nos han traído riquezas y diversidades. Me incorporo á las procesiones fálicas. A medida que me elevo. y después de esos. sé que he pasado por él. Deliro y espumarajeo en un acceso de demencia. permanente é invisible. como piedras de la honda de mi propio yo! ¿El reloj marca la hora? mas ¿qué es lo que marca la Eternidad? Hasta ahora hemos agotado trillones de inviernos y de veranos. ó permanezco frecuentemente sentado en un banco de la Iglesia.

Ya existía. en mis recias botas y en mi bastón. [1] Oigo bien los problemas que me planteáis ahora. con la diestra. No llevo á nadie al hotel. Ninguno de mis amigos se arrellana en mi sillón. antes de nacer en molde humano. Enseño á los demás á apartarse de mí. No hay reposo. subí una colina y contemplé el estrellado cielo. y la ruta abierta para todos. ni iglesia. Y mayores sistemas giran alrededor de astros más grandes que contienen pequeñas manchas. cortando en los bosques. Volveríamos seguramente al estado actual. continentes. sé que nunca he sido medido. por mi enseñanza. depositándolo delicadamente! Todas las fuerzas han actuado continuamente para mi perfección y mi encanto. Hoy. Para que mi embrión se trocara en ser consciente. y después más lejos. No tengo sillón. prueba la amplitud de mi pecho. paisajes. Conduzco á todos. ¿quién podría apartarse de mií? . Aquel que. que no lo seré jamás. no lo habrá jamás: Si yo. vosotros y los mundos y cuanto existe dentro y sobre ellos quedáramos reducidos á una pálida y fletante neblina. Y dije á mi espíritu: Cuando hayamos abarcado todos los orbes y saboreado el placer y la ciencia de todas las cosas que contienen. Las generaciones de vegetales. á la biblioteca ni á la Bolsa. Soy el vagabundo de un eterno viaje (¡venid á escucharme todos!) Me reconoceréis en mi blusa impermeable. Mi sol tiene su sol. Gira con sus camaradas en un círculo superior. ni filosofía. Y ahora estoy aquí. clorofiliaron la atmósfera. á cuyo alrededor gira dócilmente. siempre más lejos! Sé que soy superior al tiempo y al espacio. vosotros mismos debéis encontrar y daros la respuesta. enlazando con la mano izquierda el talle de mi acompañante. hombres y mujeres. á la cumbre de un montículo. ¿nos sentiremos colmados y satisfechos? Y mi espíritu contestó: No. muestra un pecho más ancho que el mío. y sin embargo. habremos alcanzado esas alturas para sobrepujarlas y continuar nuestra marcha . con mi alma potente. antes del amanecer. ¡Iríamos seguramente á las lejanías donde vamos. eso no tendría importancia á la larga. La nebulosa se había cuajado en un orbe: Los estratos geológicos se apilaron unos sobre otros. En verdad os digo que no puedo contestaros. Allí. Soy el maestro de los atletas. Honra más mi estilo el que estudiándolo aprende á destruir al profesor. Le muestro. ¡Y los saurios monstruosos lo transportaron en sus fauces.

sin tener un céntimo en el bolsillo podemos adquirir lo más precioso de la tierra.V. nostálgicas de todos los mares.) Ninguna sala de herméticas ventanas. Y yo. No obstante. marcha envuelto en un sudario á sus propios funerales. Digo que el alma no es más que el cuerpo. por todos lados. confunde la ciencia de todos los tiempos. El mancebo que trabaja en los campos siente una sensación de bienestar al arrullo de mi voz. Digo que no existe oficio ni empleo en cuyo desempeño el que se obstina no pueda convertirse en un héroe. viva mosla una vez más. Nada. Mi objeto.) Oigo y veo á Dios en cada objeto. confieso mi infinita incomprensión de Dios. vosotros. ni el mismo Dios. Amo pasar los días con los pescadores y los lobos del mar. En las calles y en los campos. Y lo que comprendo menos todavía. pueden comulgar conmigo. Más fácilmente que ellos lo consiguen los vagabundos y los niños. Digo que quienquiera que anda doscientos metros sin simpatía. hasta que las comprendáis. y también en cada minuto. Mis palabras zarpan con los vapores.» (Ningún lujo verbal podría expresar mi tranquilidad en lo que atañe á Dios y á la muerte. Mis palabras clavarán sus aguijones en vuestras orejas. seguiré vuestros pasos. es qué es lo que podría ser más prodigioso que yo mismo. ninguna escuela como no sea al aire libre. encuentro cartas que Dios ha dejado caer. Digo que el cuerpo no es más que el alma. . no tengo ninguna acerca de El. y actualmente le veo? Veo algo de Dios en cada una de las veinticuatro horas.» Y el Zaratustra de Nietzsche agrega: Si esa ha sido la vida. Veo á Dios en el rostro de los hombres y en el de las mujeres. el dominio de sí misma ante un millón de universos!» Y digo á la humanidad: «No seáis curiosos respecto de Dios. Y mirar con los ojos ú observar una habichuela en su vaina.En adelante. que no pueda trocarse en eje de la rueda universal. quienquiera que seáis. por vil ó endeble que parezca. y en los espejos cuando reflejan mi faz. es más grande para cada cual que su propio ser. ¿Por qué he de tener deseo de ver á Dios mejor de lo que actualmente le veo? Veo algo de Dios en cada una de las veinticuatro horas. á cualquier mujer: «¡Que vuestra alma conserve su serenidad. El obrero joven es el más íntimo de mis íntimos. El leñador que lleva su hacha y su cántaro también me llevará con él.— (A. Yo que tengo tantas curiosidades. el que mejor me conoce. Y digo á cualquier hombre. Note (5): «El que quiere el retorno vital—dice Kierkegaard—ese es un hombre.

¡Oh Vida! no ignoro que eres el residuo de incalculables muertos. me acusa de facundia y de pereza. Nunca sabréis lo que soy ni lo que significo. buscadme bajo las suelas de vuestros zapatos. seguramente ya había muerto más de diez mil veces.) El gavilán desciende como un dardo hasta rozar mis guedejas. esperándoos! Canto del hacha I . Me alejo como el aire. es inútil que tratéis de alarmarme. que dejo donde las hallo.Cartas firmadas con su nombre y su rúbrica. amargo abrazo de la cambiante materia. Proyectan mi imagen tras de las otras—tan verdadera como la que más—en el desierto invadido por la sombra. porque sea cual fuere el rumbo de mis pasos. (Yo mismo. Cuanto á ti. ¡Yo estoy en algún lado. Arrojo mi carne á los remolinos. sé que otras y otras llegarán puntualmente hasta mí. nadie nos escucha. buscadme en otro. Si no podéis alcanzarme en seguida. ¿cómo podría yo decir algo? Vosotros los que me escucháis. no puedo esperar más que un minuto. ¡oh Muerte! y tú.) ¿Qué murmuráis en las lejanías? ¡Oh estrellas de los cielos! ¡Oh soles! ¡Oh hierbas de las fosas! ¡Oh perpetuas transferencias y desarrollos! Si vosotros calláis. Los últimos resplandores del día se ofrecen á mis ojos. sacudo mi cabellera blanca hacia el sol poniente. Me doy al barro para renacer en las hierbas que amo. contengo multitudes. es verdad que me contradigo. ¿tenéis algo que decirme? Miradme á la cara en tanto aspiro la fluida caricia del anochecer. Purificaré y fortificaré vuestra sangre. antes de nacer esta vez. Si en adelante queréis volverme á ver. no os descorazonéis. para vosotros yo seré la salud. (Soy vasto. Sin embargo. y tan inexplicable. Hago repercutir mis salvajes ladridos por encima de los tejados del mundo. por los tiempos de mis tiempos. Si no me halláis en un punto.) ¿Estoy en contradicción conmigo mismo? De acuerdo. Me empujan mimosamente hacia la bruna y el crepúsculo. Y soy tan montaraz como él. (Habladme sinceramente. la dejo aventarse en espumosas fibras.

Una lamentación gemebunda se deja oir por intervalos recordando la del mar. la carabina. III Junto á la pila de madera hay una bola contra la cual está apoyada el hacha. del Colorado. países de la materia de que es hecha el hacha. bienvenidos los de la uva. los de la papa blanca y de la batata. De cabeza extraída de las entrañas de la madre. y el hueso de metal. del estaño y del cinc. del trigo y de los frutos. Bienvenidos los países del azúcar. Países del hierro. Dedos de organista mariposeando sobre las teclas del gran órgano II Bienvenidos todos los países. la carne flaca. la miel. Bienvenidos los países del algodón. que bordean los ríos. la bolsa de cuero para las travesías á caballo. las selvas. sus comienzos. Las imágenes y las narraciones que describen las travesías aventureras de hombres.Arma de forma bella. el hacha. un pequeño espacio ha sido talado para trocarlo en jardín. cada uno según su naturaleza: Bienvenidos los países del pino y de la encima. y el cáñamo. A su lado se eleva la choza silvestre: una viña trepa por encima de la puerta. Se recuerdan las enormes vigas de las cortijos de otros tiempos. Cuya carne es de madera. los arenales. Países de minas. jirones de música. y en la que uno se apoya. oficios. Pero tan bienvenidos sean los demás países de dura faz. Los lentos progresos. espectáculos y rumores viriles. La navegación de los que buscaron una nueva Inglaterra y la descubrieron. de Ottawa. Países de la hulla. Larga serie variada y emblemática. con tu único miembro de tu labio único. Tan ricos como los países del oro. Bienvenidos los países del oro. tu mango nacido de una ínfima simiente que se sembró. las planicies. de familias y de bienes. Arma que se tira. y del arroz. la fundación de nuevas colonias. de Willamette. las brechas. El golpeteo irregular de la lluvia sobre las hojas. Bienvenidos los países del limonero y de la higuera. el lino. países de rudos y viriles minerales. Piensan en naves cogidas por la tempestad. Bienvenidos los partizales desmesurados. Reposas entre la hierba que te rodea. Bienvenidas las montañas. tumbadas de costado. Formas potentes y atributos de formas potentes. del cobre. Tu hoja gris azulosa crecida en la hornaza calentada al rojo. del plomo. . bienvenidos la tierra fecunda de los vergeles. Se imagina su desumbarque. con sus mástiles rotos. Bienvenidos los países del trigo y del maíz. las praderas. Los establecimientos de Arkansas. las pampas. Bienvenidas las tierras fértiles. hase apaciguado después de la tempestad. arma desnuda y pálida.

según el modo con que fueron preparadas. La belleza de los montaraces y de los leñadores con sus claros rosros incultos. de las acciones que no se apoyan más que en ellas mismas. y la piel de oso. en enjambre de los aprendices. posándolas regularmente. claveteando. el fuerte trabajo de cada jornada. las flexiones de sus miembros. que vuelan en grandes astillas ó en cintas. El vaivén balanceado de sus hachas para tallar el cuadrado trozo de madera y redondearlo en forma de mástil. de la partida. elevando rápidamente el largo muro que ya mide sesenta metros desde la fachada al fondo. El desdén del americano por los decretos y las ceremonias. Inclinados. y de tanto en tanto el ruido seco de un crujimientos. asentados unos tras otros con una destreza tan segura. El movimiento flexible de los brazos jóvenes y musculosos y de las caderas dentro de las blusas. El enorme almacén que construyen en la ciudad y que ya está muy adelantado. El fuego que llamea al anochecer. Los seis carpinteros. la vida natural en los bosques. al abatir de arriba abajo sus armas contra las planchas. el mortero. los hombres á bordo de las goletas. los ribetes de nieve en las ramas de los árboles. El trabajo preparatorio del garlopaje. el pioner. el continuo chischás de las llanas sobre los ladrillos. . El montaje de las vigas que se colocan en su sitio. de la escuadría. Sus espaldas que suben y bajan con agilidad. agarrados á los postes y á los tirantes. dos en medio y dos en cada extremidad. el almadiero. el gusto delicioso de la comida. Sus aposturas. la alegre canción. y fijados con un golpe de mango de la llana. llevando con precaución sobre sus espaldas un gran trozo de madera que servirá de travesaño. las mezclas de cal y arena continuamente batidas por los operarios. Los entarimadores que ajustan las maderas del piso para clavetearlas después. del amojonamiento. á horcajadas en las vigas. El breve y seco crujido de acero.Y luego la belleza de todos los seres aventureros y audaces. de pie. las actitudes de los obreros. en las entalladuras. Sosteniéndose con un brazo mientras el otro maneja el hacha. Los equipos enfilados de albañiles con la llana en la diestra. Los copos. La libre tendencia del carácter el relámpago á través de los tipos tomados al azar. la solidificación. ya hombres hechos. El carnicero en el matadero. del aserramiento. color manteca. La belleza de la independencia. Los leñadores en sus cuarteles de invierno. Los ladrillos. El ajustamiento de las grandes vigas. la conversación. El empresario de construcciones trabajando en las ciudades ó en cualquier lado. Las pilas de materiales. Los ecos de sus golpes retumbando en el edificio vacío. Vuestra propia voz que suena clara y gozosa. Los martillazos. la cama hecha con ramas de pino. el alba en los bosques. entablando al sesgo el pino. la impaciencia ilimitada ante toda coerción. Los obreros que hacen los mástiles en los astilleros.

La lista de todos los hechos y de todas las plabras. llamas. Y el porvenir no es más cierto que el presente. la crueldades de la fe. Pues la rudeza de la tierra y del hombre contiene tanto Como la delicadeza de la tierra y del hombre. los gritos de las mujeres abrazadas por los bandidos. de escolleras. Los lictores romanos precediendo á los cónsules. la truega y el parlamento. El pillaje de los tesoros en las casas y en los templos. prohibidas bajo pena de muerte. Los artistas primitivos y pacientes. los hombres que avanzan rápidos y osados. la claridad violenta y las sombras espesas. de diques. Y los muertos progresan tanto como progresan los vivos. los hombres que corren. El que fabrica el hacha grande ó pequeña. borracheras. el incendio que estalla de pronto en el barrio más poblado. los gritos roncos. La fortaleza intimada á rendirse. Los vasallos insurreccionados que se aprestan al asedio resueltos á conquistar sus libertades. El poder de la personalidad justa ó injusta. los arquitectos y los ingenieros. Los rostros iluminados de la multitud que observa. Las siluetas procesionales de los que se han servido de ella en el pasado. El antiguo guerrero de Europa con su hacha. El alarido de muerte. . justas ó injustas. el desplegamiento en línea de carga. de puentes. El que sopla sobre el acero frío y prueba su filo pasándolo por el pulgar. ¡Músculo y corazón para siempre! Lo que vigoriza la vida vigoriza la muerte. locura delirante. El arma enhiesta. de rompeolas. La llegada de las bombas. espasmódicos. la colocación de los ganchos y de las escaleras con sus accesorios. Los mercenarios y los partidarios que se precipitan furiosamente en el desorden. el amigo y el enemigo que se precipitan. de almadías. Los chorros finos. sangre. la puerta asaltada. El que da forma al mango y la fija sólidamente en su engarce.El constructor de muelles. el que la suelda y el que la templa. El estrépido de las paredes que se minan y de los techos que se derrumban si el fuego arde debajo. los hachazos que resuenan sobre el casco que cubre la cabeza del enemigo. de un blanco azuloso. Rugidos. La guerra infernal. Las pillerías y las depredaciones de los que marchan detrás de los ejércitos. Y nada perdura excepto las cualidades del individuo. en los combates. El saqueo de una ciudad antigua. El vigoroso mandato transmitido por los clarines. los ancianos que se lamentan. el cuerpo de pronto ablandado que se desploma. El bombero de las ciudades. El edificio asirio y el edificio de Mizra perdidos en las lejanías. El forjador en su forja y el que usa el hierro después de él. los brazos que suben y bajan para traer el agua.

almacenes de carga y descarga. el gobernador y sus secuelas son agentes asalariados. y que en gratitud los adora y los comprende. Allí donde se eleva la ciudad de los amigos más fieles. por ellas es que bailan los danzantes y los músicos ejecutan. Allí donde se eleva la unidad que es adorada por ellos. al silbido de la muerte. Allí donde los hombres y las mujeres se abalanzan á ellos. Allí donde las mujeres andan por las calles en procesiones públicas al igual de los hombres. Ni el lugar donde la población es más numerosa. Allí donde el pueblo se subleva instantáneamente contra la imprudencia eterna de los elegidos. ó los armamentos? ¡Quitad de ahí! Esas cosas no deben ser amadas por sí mismas. pues. Todo eso resulta negocio y ganancia. Allí donde no existe monumento alguno erigido á los hé roes si no en las palabras y en los actos de la comunidad. Ni el lugar donde incesantemente se saluda nuevos forasteros. desencadena sus olas impetuosas. Allí donde la esclavitud desaparece.¿Qué es. Allí donde el ciudadano es siempre la cumbre y el ideal. á no contar más que con sus solas fuerzas. . Ni el lugar de las mejores escuelas y bibliotecas. Ellas llenan un momento. ni el lugar donde el dinero abunda más. ni donde se levan anelas para los que parten. Allí donde se eleva la ciudad de la fuerza de los sexos. y de los comercios en los que se trafica con los productos de todas las demás partes del mundo. donde el presidente. Allí donde la igualdad de alma impera en los negocios. Ni el lugar de los más altos y regios edificios. Como el océano. El cortejo pasa. y el amo de esclavos desaparece. Allí donde las especulaciones espirituales son estimuladas. Aunque no poseyera más que algunas chozas miserables. todo eso entretiene y satisface seguramente. aun sería la más grande de las ciudades del mundo. manufacturas y pirámides de productos. Allí donde la autoridad exterior nunca entra mas que precedida por la autoridad interna. Allí donde á los niños se les enseña á ser ellos mismos su propia ley. hasta que irradia un relámpago de desafío. Allí donde los hombres y las mujeres dan poca importancia á las leyes. Allí donde se levanta la ciudad que posee la raza más musculosa de bardos y de oradores. el alcalde. El lugar donde se eleva una gran ciudad no es aquel que Posee extensos muelles. lo que vosotros creéis que perdura? ¿Creéis que una gran ciudad subsiste? ¿O un estado manufrcturero desbordante de productos? ¿O una constitución elaborada? ¿O los vapores más sólidamente construídos? ¿O los hoteles de granito y de hierro? ¿O no importa qué obras maestras hechas por ingenieros? ¿O los fuertes. Una gran ciudad es la que posee los hombres y las mujeres más grandes. Allí donde la economía ocupa su lugar y la prudencia el suyo.

Allí donde se eleva la ciudad de los padres más sanos. He aquí el fuego de la forja. vuestra sociedad. sobre las llanuras. Ha servido á los templos bretones levantados en los bosques. no lo hay más rico á despecho de su mísera apariencia. de las naves. Ha servido á los griegos. vuestros códigos? ¿Dónde están ahora argucias respecto del alma? Un estéril paisaje recubre el mineral. Ha servido á los que construyeron chozas de tierra en los bordes de Mississipi. ha servido á las tribus pastorales y á las nómadas. he aquí los mineros. en tiempos imposibles de conjeturar. que se ven en las nivosas colinas de Escandinavia. Cesan las disputas sobre el alma. de lengua elegante é inteligencia sutil. Ha servido para fabricar los timones de las galeras de placer y los de las galeras de combate. está pronto. Ha servido en los siglos medioevales y antes de los siglos de la Edad Media. ha servido á aquellos cuyos restos reposan en la América Central. Ha servido á los lejanos celtas. Un ser fuerte es la prueba de la raza y de las posibilidades del Universo. vuestra enseñanza. de las ondas del Océano. vastas. á los persas. las materialidades se estremecen de respetuoso temor. Ha servido para abrir las rutas por donde irrumpieron los godos. cuando aparece. grabaron sobre muros de piedra esbozos del sol. Ha servido a los hebreos. los forjadores están en sus puestos con sus tenazas y sus martillos. á los indús de los tiempos más remotos. ¡Allí se levanta la Gran Ciudad! ¡Cuán miserables resultan los argumentos frente á un gesto de desafío! ¡De qué modo el florecimiento material de las ciudades se encoge ante la mirada de un hombre ó de una mujer! Todo aguarda ó se descalabra hasta que aparece un ser fuerte. Lo que siempre ha servido y sirve siempre. altas. Las viejas costumbres y las formulas viejas son confrontadas para renovarlas ó abandonarlas ¿Qué objeto tiene ahora vuestra búsqueda del dinero? ¿Para qué os podría servir ahora? ¿Qué significa vuestra respetabilidad? ¿Qué valen. Ha servido á las hendiduras artificiales. Nada ha servido mas útilmente que el hierro: ha servido á todos. y á los druidas. Ha servido antes que á todos á los hombres venerables é inocentes de la Etiopia. He aquí la mina. silenciosas. y antes de los griegos Ha servido para construir edificios que han durado más que todos. vuestra teología. vuestras tradiciones. de las estrellas. la licuación se opera. Hombre ó mujer. Ha servido para todas las grandes obras de la tierra y para todas las grandes obras del mar. ahora. . el hierro. con sus pilares sin desbastar. ha servido á los osados piratas del Báltico. Allí donde se eleva la ciudad de las madres de cuerpos más bellos. Ha servido á los que. de la luna.

pico. la más grande de las razas. en todos los países. marco. Veo el cadalso desierto y enmohecido. ala de molino. El hierro y la mancha están purificados. ventanilla. cuba. Veo al verdugo que se retira por inútil. (¿Cuál es el último de los que habéis hendido. (¡América! No me jacto de mi amor por ti. academia. Veo descender los fantasmas de los cadalsos. Vapores y veleros de Manhattan. (¡Guay de vosotros.) ¡El hacha rebota! La compacta selva tiembla de resonancias fluidas. enorme y amistoso. para enfermos. instrumento de cuerda. sala de exposición. con sus piernas enormes y fuertes brazos desnudos. Balancín. Veo. navio. horquilla. ventana. de soberanos descoronados. pórtico. Ruedan y se prolongan. Se yergue enmascarado. lápiz. entonces como ahora. esfera. rastrillo. jalones. palote. también ha servido para los muertos. peregrinos de todos los mares. bastón. no veo más al hacha junto al tajo. paleta de locero. Silla. horquilla. pilastra. piso. órgano.) Veo el hacha completamente lavada de la sangre que la cubría. artesón. no tronchan más los cuellos de las reinas. Capitolio de los Estados y Capitolio de la nación hecha de Estados. tenazas. celosía. carruaje. de ministros acusados. jefes deshonrados. Rivales. Y se apoya sobre una pesada hacha. No hacen correr más la sangre de los nobles de Europa. garlopa. sin embargo. balcón. Ciudadela. rueda dentada. traidores. cofre. armadura de edificio y todo lo demás. Veo al verdugo de Europa. yo os lo aseguro. imponentes ringleras de edificios flanqueando las avenidas. mesa. oh reyes extranjeros. envenenadores. Cornisa. Rara es su simiente. cielorraso. para pobres. han muerto por la buena causa. la cosecha no se grará jamás. Azada. sierra. carreta. Largas. vestido de rojo. tablero mural. Veo á los que. el emblema de la potencia de mi raza. alfajía. Balaustrada. Hospicios para huérfanos.No sólo ha servido para los vivos. Caja. Tengo lo que tengo. verdugo de Europa? ¿De quién es esa sangre que os moja y os pringa tanto?) Veo el claro poniente de los mártires. oh clérigos! La secha no se perderá jamás. Fantasmas de señores difuntos. tienda. mazo de madera. torrecilla. café. mango de prensa. se elevan y cobran formas: Choza. de reyes caídos. cala. biblioteca. y otros más. embarcadero. .

á lo largo de los mares del Levante y del Poniente. pinta. Formas de durmientes. y gustada gozosamente por el esposo casto. de remolcadores. lagos y rios. Pescadores de focas. Formas de travesaños de puentes. balleneros. El techo que resguarda la comida gozosamente preparada por la casta esposa. ó al Norte. los tipos y las diversiones. la raíz de alerce para las curvas. La forma de la escalera vergonzosa é irritada al contacto de los pies que se esquivan bajamente. los que habitan en las costas y á lo largo de las costas. la forma de la cuna del infante. con la alegria de haber concluido bien la jornada. La forma del féretro en el que la muerte será acostada con su sudario. Sus herramientas esparcidas por todos lados. la forma de la báscula. los pernos. el ancho taladro. La forma del silencioso canapé donde se ha ocultado la miseria de la pareja adúltera. Los que habitan en cabañas en media de las montañas de California ó junto á los pequeños lagos ó en el Columbia. Formas de flotillas de chalanas. ¡Las formas se alzan! Formas de manufacturas. Los que habitan á lo largo del San Lorenzo. las bordas de pino. La forma de la mesa de juego. La forma de la pequeña pila. las reuniones cordiales. del Río Grande. de mercados. el techo que recubre la pareja recién desposada. de vigas. en el Canadá. asierra. las hileras de anda mios. Los que talan los bosques y los que arrastran sus despojos hasta Penobscoto Kennebec. con sus ganancias y sus pérdidas diabólicas. en las riberas del Gila. en columnas de cama. ¡Las formas se alzan! La forma del lugar en que se halla de pie el prisionero. marinos de las regiones árticas acostumbrados á abrirse paso entre los témpanos. de fundiciones. el escoplo. ¡Las formas se alzan! La forma que se mide. en las columnas del techo de la desposada. ó en los parajes del Fellwostone. en la sala del tribunal. . de rieles unánimes. de vastas armaduras. Los astilleros naveles. de barcos hendiendo canales. Los que habitan al Sur. el cordel. y de los que están sentados. la barrenilla. la azuela. y de los que se sirven de ella y de cuanto les rodea. las dársenas. el cepillo de carpintero. y tantas bahías y zonas retiradas. La formas del techo de la mansión donde habitan el hombre y la mujer. La forma del piso de la casa familiar donde conviven cordialmente los padres y los hijos. de arcos. Las carlingas de roble. de arsenales.¡Las formas se alzan! Formas de todas las cosas para las cuales sirve el hacha. Los barcos mismos sobre sus cascos. La forma del mostrador del bar sobre la que se apoyan el joven alcoholista y el borracho viejo. cepilla. la escuadra. jóvenes y felices. junta. los obreros trabajando dentro y fuera del casco. La forma que se ha destacado en columnas.

despojado de su pureza y sus recursos. conteniendo las tinieblas nocturnas y las llagas arrasadas de sangre. el mundo (El mundo. A un burgués ¿Qué es lo que pretendéis de mi? ¿Versos acaramelados? . más protegida que nunca. La puerta que deja pasar la buena ó la mala nueva. Por ello no es menos previsora ni menos amistosa. no tiene por que temer ni nada teme. las disputas. enfermo. El mundo. Ella es silenciosa. sana. ¡Formas que abarcan la tierra y abarcadas por toda la Tierra! Mira tú que reinas victoriosa Ahora que reinas victoriosa sobre las cumbres. Te traigo un búcaro de estrofas. fuerte y floreciente. el alma Está menos protegida que nunca. después de una larga y escandalosa ausencia. ¡Las formas capitales se levantan! Formas de la total Democracia y coronamiento de los siglos. largo tiempo separado del amigo. ella es fuerte. Formas eternamente proyectadas de otras formas. las canciones entrecortadas de hipos. al otro lado la multitud silenciosa. las palabras injuriosas no la ofenden ni las oye. dorada por el sol deslumbrador. Los juramentos. nada de ello le ofende. Y los salmos de los muertos. con el rostro huraño y los brazos liados. Formas de ciudades viriles y violentas. Ahora que avanzas con augustos pasos. sin excepción. cuyos innumerables sitios y asaltos resistieras. suave. consumido. Es la más amada. La autoridad á un lado en compañía de sus asesores. ni un himno extasiado y triunfal. Cuando pasa conoce los pensamientos.La forma de la tarima junto á la horca. La forma se alza por sí misma. pálida de contenida emoción. cuando ella pasa. con poderosa frente. Formas de amigos y de constuctores de hogares alrededor de la tierra. Ahora que culminas. está llena de sí misma. y el asesino que sube á ella. ¡oh Libertad! que inútilmente conspirara contra ti). apresurada y palpintando al amigo. La puerta que abre y cierra tras sí. La puerta por la que entró. Desde las cuales contemplas. Las ordinarieces y las manchas entre las cuales se mueve no la tornan grosera ni sucia. y la cuerda que se balancea. También ella es una ley de la Naturaleza. y no hay ley más poderosa que ella. La puerta por donde el hijo abandonó la casa lleno de confianza en sí. sin embargo. nada le queda oculto. ¡Las formas se alzan! Formas de puertas dando paso franco á todas las entradas y las salidas. En estas horas supremas para ti Mira lo que te ofrezco: No es un poema de continental orgullo. para el asesino ya juzgado y condenado. Acepta eso como lo aceptan las leyes de la Naturaleza.

los paisajes. la leyes. el aire que respirábamos me pareció de hielo. él lo posee. por lo mismo no podréis comprenderme jamás. Y respondo por su hermano y por todos los hombres. Una densa sombra se interpuso entre el sol y yo para entenebrecerme. y por el que contesta por todos-el Poeta--. para mí el redoble de los tambores es una música inefable. las gentes. y el dinero y cuanto se adquiere con dinero. mi romanza matinal. Que acompaña con su lenta lamentación y sus convulsivos sollozos los funerales del oficial). ¿Cómo es posible que este joven conozca el sí y el cuándo de su hermano? Decidle que me mande los sinos que lo caracterizan. los animales. El se sumerge en ellos como ellos se sumergen en él. Todos los goces y los bienes. lo mismo que el Océano y sus remolinos (así publico mi romanza matinal). El es el que aceptan. ¿Tendré que aprender á cantar los fríos himnos fúnebres de Los vencidos? ¿Y los salmos sombríos de la derrota? Canto del Poeta Escuchad. Su palabra es decisiva y final. ¿Tendré que trocar mis triunfantes cantos? me dije á mí mismo. . un poeta como yo? Dejad. publico los signos del Poeta: Voy cantando de sol á sol por las granjas y las ciudades que se encuentran á mi paso. La profunda tierra y sus atributos. Y me pongo frente á frente del joven. él es el que todos acatan. Año que tiemblas y vacilas ante mí ¡Año que tiemblas y vacilas ante mí! El viento de tu estio fué bastante cálido. trayéndome un mensaje de su hermano. Un joven se me aproxíma. Las mejores granjas que otros abonan y siembran penosamente. dejad mis cantos: Id á que os arrullen con lo que podéis comprender: aires de baile y tonadillas de piano: Yo no arrullo ni columpio á nadie. adoro el himno fúnebre y marcial. y cojo su diestra en mi siniestra y su siniestra en mi diestra. pues. las más soberbias naciones. aquel en quien todos se bañan y en quien se vislumbran como envueltos en luz. ¿Qué significa para un hombre como vos.Buscáis en mi obra las lánguidas y plácidas estrofas caras á los burgueses? ¿Os ha parecido tan difícil seguiurme hasta aquí? Pues bien: habéis de saber que no he cantado hasta ahora ni cantaré jamás de modo que podáis seguirme y comprenderme (Yo he nacido de los mismos elementos que han engendrado la guerra. y envío estos augurios: El es el que todos esperan. es él quien las cosecha. sin embargo. Las mujeres admirables.

(En vano trataríais de esquivaros. toda cosa próxima ó lejana es para él. cualquier hombre puede traducirla y traducirse igualmente. de tal guisa que los demas ya no puedan envilecerlas ni dominarlas. los vapores distantes. Los artesanos lo consideran artesano. las hermanas. Cualquiera que sea el sexo. dulce. Un hombre es una intimación. El resuelve todas las lenguas en la suya. el que enseña lo que va y viene en todo sentido. orgullo. El es el que enseña en qué consiste y dónde se halla la satisfacción. . es el conciliador. Es el universal bienvenido. ¿no oís sus burlas y sus risas? ¿No oís sus crónicos ecos?) Libros. Nada hay para nadie más que para él. los hermanos. van y vienen en todos sentidos esforzándose en satisfacernos. Fija el tiempo. los oficios. Circula entre los miembros de Congreso. Una parte no contradice la otra. el gran río de la belleza no es mejor acogido en parte alguna. placer. hermano. filosofías. sin miedo. le dice: Buen día. dicele con serenidad: ¿Cómo está usted. sacerdotes. amigo? Y al paria encorvado sobre su hoz en las plantaciones de cañas de azucar. El día de recepción en casa del Presidente. á lo que no puede contestar. El es el Contestador. hacia los hombres. los parientes. Se pasea con perfecta desenvoltura por el Capitolio. enseña cómo no puede contestarse. Establece las cosas en sus actitudes. Con amor y plasticidad hace amanecer el día dentro de si. tanto de día como de noche. y la entrega á los hombres. todas las cosas tienen su idioma y su lenguaje. amistades. ni más universal que él. puede ir fresco. el ambiente. un desafío. Es el que alegra el día y el que bendice la noche. los recuerdos. Toda existencia tiene su idioma. la politica. Los espectáculos y los cortejos que pasan por la tierra perpetuamente. acción. la estación ó el lugar. Y ambos lo comprenden y saben que habla como debe hablar. Posee el salvoconducto de los corazones. él ve cómo se concilian. son para él. si son para alguien. y un diputado dice á otro: Ved aparecer á nuestro igual. A todo lo que puede contestarse contesta. y la respuesta que anhelan las manos ansosas asidas al aldabón de las puertas. él es quien las habita.Las ciudades más imponentes y lujosas que otros proyectan y edifican.

Los soldados presumen que es un soldado. cantor de las cabezas. todos lo tienen por allegado. Cantor de los ojos. los marinos creen que ha hecho vida de mar. Su hímnica visión y su poderío. aparecen con frecuencia. cantor de las noches. Cualquiera que sea la obra. la inmortalidad. Italianos y franceses. El tiempo avanza siempre dando lugar á nuevas formas. el mendigo. lo creen de su oficio y de su región. ninguno por extranjero. El mecánico. Ennoblece sus personas. transfigura sus abyecciones. el marinero. Raro es el día y más raro aún el lugar en que nace el creador de poemas. maestro de maestros. son comprendidos en seguida. Constituye la gloria y la esencia de las cosas y de las razas. Los artistas. es el grupo de entusiastas cantores que le rodea. A pesar de todos sus nombres insignes. alemanes. se reconocen en sus maneras cuando él da en imitarlos. Entretanto. cada uno de ellos lo juzga compatriota suyo. el furioso. la realidad. el más sano es el más sabio. los rusos que es ruso. pero el de cada uno de ellos es un nombre de cantor. Medito en las indicaciones y en las concordancias del tiempo. En el café lleno de viajeros. cantor de amores. si mira á alguien. la ramera. El blasfemo. sean de los grandes lagos ó del Mississipí. . cantor de las orejas. El gentilhombre de pura sangre reconoce su sangre perfecta. cantor de fantasías y de otras cosas. es el que debe realizarla ó el que ya la ha hecho. Los cantores no crean. como en todos los tiempos. del San Lorenzo ó del Sacramento. El creador de poemas establece la justicia. pero las palabras del creador de poemas son la totalidad de la sombra y de la luz. cantor de las elegancias. Entre los filósofos. podría encontrar en ella hermanos y hermanas. semejante día no amanece en cada siglo ni en cada período de cinco siglos. Lo que revela al Poeta. la maestría se mide según la potencia de la salud. éste lo considera de los suyos. Los judíos opinan que es judío. cantor de los salones. Los leñadores reconocen que podría ser una de los suyos. Los ingleses creen que su origen es inglés. del Hudson ó del estrecho de Paumanok. Los cantores de los momentos sucesivos de los siglos suelen poseer nombres ilustres. Los escritores lo toman por un escritor. sólo el poeta es creador. Cualquier que fuera la nación. abarcan todas las cosas y las razas humanas. las palabras de los verdaderos poemas permanecen inexpresadas. por un artista. Las palabras de los verdaderos poemas trascienden la distracción y el agrado de los auditorios. Los cantores son acogidos con agrado. Las palabras de los cantores son las horas ó los minutos de la luz y de la sombra. españoles é insulares cubanos. el Contestador.

el psicólogo y el artista. ensayos vida cotidiana y lo demás. En el creador de poemas. amplitud de visión. política. Entonces. que epitafio suspenderemos debajo de tu nombre. la de los hijos. Silenciosa mi alma. Como sidéreos lastres. . todas las formas de quietud. Lejos del heroísmo de la guerra y de la gloria. para revelarle el mundo de las significaciones. no lo dejan en un estado de satisfacción y de plenitud. religiones. todas estas variedades típicas existen subyacentes en el creador de poemas. Su verbo acuña las tres grandezas. paz. guerra. tales son algunas de las palabras de sus poemas. visiones proféticas y espirituales. Las palabras de sus poemas son el coronamiento de los heroísmos. Equilibran las jerarquías. meditaba en una suerte de espera. el constructor. Os brindan elementos para que vosotros mismos concibáis poemas. Con las pupilas bajas. A pesar de preparar para la muerte. sino un comienzo.Los poetas verdaderos no son los esclavos de la belleza. Instinto divino. en el Contestador. existen subyacentes el marino. Son los reyes augustos de la belleza. no son una conclusión. Inscripción para una tumba Á Gorge Peabody. oh millonario? Ignoramos la vida que has vivido. escenas incorpóreas. el jubileo de la ciencia. Aquel de quien se apoderan lo arrebatan con ellos al abismo para contemplar la eclosión de los astros. el anatomista. A nadie conducen á término alguno. Nostalgia de sus palabras. muerto en 1870. historia. la de los padres y la de las madres. pureza atmosférica. languideciente de amor. las razas. el viajero. Las palabras de los verdaderos poemas os dan más que muchos poemas. el químico. Apartándose de todos los modelos de heroísmo y de todos los monumentos de los héroes. Fuera de los años que has pasado traficando. razón legisladora. el geómetra. potencia corporal. aislamientos. para recorrer los infinitos círculos y arrojar para siempre. ¿Qué podremos cantar en loor del que yace acostado en esta tumba? ¿Qué tabletas. Surgieron en una fantasmagoría (como las auroras boreales en la noche) Cuadros fugaces como la llama. No se esfuerzan por alcanzar la belleza. Alegría. conducta. bochorno. á través de las perspectivas interiores. los colores. en el Contestador. que legó diez y siete millones y medio de dólars para diversas fundaciones. salud. mezclado con corredores y agiotistas. la belleza sigue sus huellas gozosa y apresurada. solaz. los credos y los sexos. es ésta la que se esfuerza en merecerlos. Para volar con absoluta fe.

en marcha hacia la inistrucción. el baño. de diarios. Los matrimonios. Leían ó conversaban Así fueron desfilando ante mi todos los espectáculos de la vida obrera: Los de la ciudades y los de los compos. En otra vivienda realizábase el sagrado drama del alumbramiento. con toda la vida que hormiguea en ellas. En aquélla. Una madre venturosa alumbraba felizmente en niño perfecto.En uno de ellos aparecía en una calle de una ciudad el alojamiento de un obrero. Los cuidados prodigados á los enfermos. Alimentos para las hambrientos. eran procesiones de niños. un trio admirable: Una abuela. que igualas á la tierra en munificencia y en amplitud. las casas y las habitaciones amuebladas. los de los hombres y los de los niños. No sólo á orillas de nuestras ondas. Hacia una escuela rematada por una gran cúpula. los picos de gas ardían en la pureza del aire. los de las mujeres. ¡oh ríos! debe perdurar su nombre No sólo entre tus riberas. padres para los huérfanos. En otra. matizadas de sol. el gimnasio. techo y cama y afecto para los desamparados. con su hija y su nieta. Grupos de estudiantes. Era al anochecer. las granjas. las bibliotecas. de obreros jóvenes y ancianos. de revistas.) Hombre que yaces en esta tumba. las manufacturas. las calles. calzado para los descalzos. de cuadros y de objetos de arte. unidas tanto por el cariño como por la sangre. niño ó niña. . (Intenciones perfectas y divinas cuya realización detallada correspondería á la humanidad. ¡oh Connecticut! Ni entre las tuyas. Bienhechor prodigioso. con fértiles llanuras y corrientes de aguas. estaban sentadas Conversando y cosiendo. Forradas de libros. En otra visión. de á tres. alrededor de un abundante desayuno. En otra. Encaminándose por distintas calles y caminos y senderos. los patios de recreo. y de alegría. Veíase la alfombra pulcramente barrida y el fuego en la cocina ardiendo alegremente. de á dos. de modales honestos y coridales. en una sucesión de imponentes salas. Estaban sentados un plácido matrimonio en compañía de sus hijos. Sus necesidades satisfechas. Cuyo nombre es como un continente con montañas. viejo Támesis. la vivienda resplandecia de limpieza. El trabajo y la fatiga. El escolar. los colegios. Por ti nacieron en mi mente esas escenas.

) Después de todo. Tal es lo que enseña el Nuevo Mundo. . que riegas la tierra que hollara Wáshington. Sino más allá de los océanos. que viene! Oigo el frou-frou de su falda. de Francia. cuánto más grande y más antiguo el Viejo Mundo! De largo tiempo atrás la hierba ha crecido. Potomac. muy largo tiempo atrás el globo está girando. sus ojos curiosos abarcando la inmensidad de esta escena. Ni por las del Hudson. Respiro la deliciosa y adorada fragancia de sus hálitos. ¡Ven. De largo. ni las miríadas de recuerdos. nuestra propia personalidad ilimitada y libre. Aunque aun sea muy poca cosa el Nuevo. Pon Se alquila en los muros de los castillos de Alemania.Ni por las tuyas. y más grande. hasta donde mi inspiración proyecta su memoria. Haz lo propio en Jerusalén sobre la puerta de Jaffa y en el monte Moriak. ni por las tuyas. De obedecer. SEGUNDA PARTE Canto de la Exposición (¡Ah. no se trata de crear ni de fundar solamente. la cólera de Aquiles. oh musa! emigra de Grecia y de Jonia. aceptar y rehabilitar. sino fundar. Unido á una natural é irresistible gravitación. De infundir una llama religiosa y vital en la materia turbia y grosera. activo y nuevo de tus dominios: un grande. No sólo entre vuestras riberas debe perdurar su nombre. Admiro su andar divino. la Reina de las Reinas! ¿Será posible que tus templos antiguos. lo mismo que de mandar. de España. ¡Hela aquí. su labor lo aproxima en secreto á Dios: A El. De imprimirle nuestro carácter. tus clásicas esculturas no hayan podido retenerte? Que ni las sombras de Virgilio y de Dante. De largo tiempo atrás la lluvia ha venido cayendo. ¡Ella. De no rechazar ni destruir. Pon Se alquila por mudanza en las rocas de tu nevado Parnaso. ni por las del interminable Mississipí. y en los Museos de Italia: Y vente al más vasto. ¡Oh. Respondiendo á nuestro anhelo. de amadas compañías de antaño hayan podido magnetizarte y suspender tus pasos. los afanes de Eneas y los viajes de Ulises. qué poco caso se hace del que trabaja! Sin embargo. Deja tus añejas rapsodias excesivamente admiradas. Se trata de acarrear de muy lejos lo que ya fuera hallado. de seguir más bien que guiar. virgen imperio te espera y te llama. Patapsco. O más bien á un deseo largo tiempo incubado. de poemas. Da al olvido la historia de Troya. el amoroso obrero á través del espacio y del tiempo.

Enmudeció para siempre la inspiración de Calíope. tan desenfrenado. de la belleza. Ya no resuena el gallardo ritmo de Una y de Oriana. Las marejadas guerreras de los cruzados son como fantasmas de media noche que se desvanecen antes del alba. desaparecieron los guerreros de Europa y el canto primitivo de las musas. tan deslumbrador. rumbo á esta cita. sus tocas y sus joyeles. Jerusalén es sólo un puñado de cenizas arrojadas al viento dispersas. inanimado. Sus blasones son las páginas de púrpura de Shakespeare. con sus leyendas y sus mitos originales. del heroísmo. yo veo á la ilustre emigrada (verdad es que ha viajado y cámbiado indeciblemente. Sin espantarse ni desconcertarse ante los acueductos. Que habiendo agotado la serie de sus temas primitivos Viene hacia nosotros impulsada por todas sus evoluciones. Sus temas antiquísimos sirven de ornamento de sus temas actuales: Ya se ha extinguido. que se instala entre la batería de cocina! ¿Mas qué digo? ¿no estoy á punto de olvidar mi gentileza? Permite que te presente á la Extranjera (acaso para otra cosa vivo y canto yo). sus armaduras. Es el mismo espíritu inmortal de la tierra. concluída es la búsqueda del Santo Graal. Oliverio. La encarnación de la actividad. á través del tumulto de las multitudes. sus guerreros feudales y sus cortejadas castellanas. ¡oh Columbia! . sus sacerdotes. los gasómetros y los abonos artificiales. mundo fantasma. Talía. Con sus reyes soberbios. Permitidme ¡oh amigos! que os lo diga: Yo la veo claramente aunque vosotros no la percibáis. Sonriente y bienaventurada. Ahora yace en la criptas de las catedrales con sus coronas. Merlino. Tancredo. ¡Muertos! ¡Muertos! Lejano y para siempre muerto ese mundo un día tan potente. Rolando. silenciosas todas aquellas seculares ininteligibles tumbas. Ese extraño mundo. Arturo y sus caballeros hnse desvanecido. Y su canto fúnebre la suave y melancólica poesía de Tennyson. Melpómene. Carlomagno.Que Ella lo haya abandoado todo y ahora esté aqui. con la clara intención de detenerse. ya no existen De Palverino y el Orco no quedan sino sus nombres. sepultada en los tiempos su voz que cantaba sobre la fuente de Castalia. Amadís. Lanceloto y Galahael. Acabaron para siempre las epopeyas de Asia. del agudo silbar de las locomotoras. han desaparecido. ¡Hela aquí. disueltos en el aire como vapor. Del estrépito de las maquinarias. dormidas yacen las torres que se reflejaban en las aguas del Usk. Mudos yacen los carcomidos labios de la Esfinge de Edipo. si bien continúa siendo la misma de siempre) Dirigirse hacia nosotros. ahora vacio. muertas vacen Clío. Dejadme repetiros ¡oh amigos! que aunque vosotros no la percibáis.

Más soberbia que las tumbas de Egipto. limpiado. Y diligentes transformaciones. Más altiva que la catedral de Milán con sus estatuas y su flecha. la misma dentro y fuera. ¡oh Libertad! Los pendones de los Estados y las banderas de todos los pueblos. por encima de todas esas antigüedades. No una tumba más. hilado y tejido. desgranado. los grandes alumbramientos prácticos de la civilización. algo más pequeños. sino tu Gran Catedral. Sentimos ahora la voluntad de construir y de crear. El mismo viejo amor. desde los más antiguos á los modernos. Allí podréis seguir en todos sus cursos. Al par de mi canto veo elevarse el nuevo prodigio. Luego. las mismas aspiraciones. nada temas! Nuevos días y vidas nuevas te acogen. desde este día. es la misma antiqísma raza humana. verde mar. bronceado. Una raya insólita. los mismos rostros. No sólo el mundo de los trabajos. ante vuestros ojos. Viejo Mundo. secado.) Surge majestuoso piso tras piso. Complázcome en detallar sus múltiples pisos y secciones. ni en realidad nos separamos de ti. El algodón será cosechado como en su propio campo. Veréis á los operarios usar todos los métodos. lila. con sus fachadas de hierro y de cristal Alumbrando al sol y al cielo con las variedades de sus matices. Como en una lúcida visión. púrpura. original en sus singularidades. No formulamos censuras coutra ti. te rodea. la misma belleza y los mismos usos. carmesí. viéndote construir y crear á lo largo de las edades. de los oficios y de los productos habrá de exponerse allí. Más bella que los templos de Grecia y de Roma. Y sin embargo. . embalado. A lo largo del interior de sus muros se exhibirán todos los objetos y los utensilios inventados por el humano ingenio. (¿Querría un hijo separase de su padre?) Mas volviendo las miradas á tu pasado. haciendo las veces de diadema.Bienvenida seas tú en nombre de la Libertad. recorriendo tus trabajos y tus grandezas. Más pintoresca que los torreones del Rhin. Con su cúpula dorada sobre la que deberán flotar bajo tu bandera. ¡oh Industria! La Gran Catedral de las invenciones prácticas y de la vida. los mismos sentimientos. también los obreros del mundo deberán estar representados. (Moderna maravilla de la Tierra que sobrepuja las siete de la Historia. Pensamos edificarte. Alrededor de un palacio más bello y más amplio que todos los de las pasadas épocas. Y una pléyade de palacios esplendorosos. Son los mismos corazones. azul. Allí. ¡oh inmortal! Unid vuestras manos. te circundan. ¡Tú. Y á partir de este instante honraos como amorosas hermanas. oh Musa. la materia mágicamente cambiará de forma.

Veréis los minerales brutos de California y de Nevada fluir y refluir por las cañerías. la vida de los animales. Sustitúyelos con tus fructíferas campañas. Para ti. las vegetaciones. ¡Basta de fábulas antiguas! Basta de novelas. sus desarrollos y sus metamorfosis. ¡oh Industria! Con tus ejércitos y tus máquinas impertérritas. tus jardines de Babilonia. (¡Oh América! Estos palacios serán tus Pirámides y tus Obeliscos. tendrán los suyos. la Enseñanza y las Ciencias. Tu templo de Olimpia. los tendales de cadáveres mutilados y ennegrecidos! Aquel desenfrenado infierno ávido de sangre. todas habrán de ser estimuladas y honradas. las plantas. Ninguna será olvidada.) Los hombres y las mujeres. Basta de versos de amor azucarados de rimas. los animales. Con tus estandartes de humo desplegados al viento. de segura y entusiasta paz. impregnados de paz. cantos de la vida del pueblo. coreados por los propios pueblos.Veréis todas las variedades de cereales. Engrandecidos. el clavo serán hechos ante vosotros. la fabricación de las harinas y la cocción del pan. Un majestuoso Oratorio será la Sala de Música. Tu faro de Alejandría. para ambos la gloria: Provecho y gloria para todos. de intrigas y aventuras de ociosos. Musa inmortal! ¡Allí habitaréis vosotras. Y de allí—para que los ecos los dilaten allende los más remotos siglos— Cantaréis en cantos diversos y altivos los novísimos temas. las maderas. antes que de seres racionales. En vastos y tranquilos «halls» un magnífico museo desarrollará la lección inacabable de los minerales. ¡Basta de temas guerreros! ¡Basta de guerras! ¡Desaparezcan de mi vista. Vendrán aquí á rozarse con los que laboran tanto. de protagonistas y de dramas copiados de las cortes extranjeras. La fotografía. . Observaréis con estupor la prensa Hoe. el modelo. el reloj. En otros. Otos serán dedicados á las diversas Artes. más ilimitados que todos los de antaño. para nunca más verlos. Para ambos será el provecho. Y el alto y clarísimo resonar de tus clarines. ¡tan innumberables! que no trabajan. Veréis el arte del tipógrafo y aprenderéis á componer. potentísimas matronas! Allí. la aguja. cuando giran sus cilindros proyectando las hojas impresas con un movimiento rápido y continuo. En otos. iluminados. ¡oh América! ¡Parati. propio de tigres selváticos y de lobos hambrientos. hasta trocarse en lingotes. en vuestros más vastos dominios. Cantos de paz y de fecundo esfuerzo.

de sangre pura. las legumbres. de modelador. Tú eres la que yo canto ahora y siempre. fuerte. con todos los modernos vínculos. Con la Victoria á tu izquierda y la Ley á tu derecha. Inventar alguna pequeña cosa ingeniosa. todas las grandes ó infimas funciones. Para la eterna vida real del porvenir. la infancia. Y tú. . el cable trasatlántico. de sastra. El alimento y su conservación.Propias de los banquetes nocturnos en los que los danzantes se deslizan á los adormecedores acordes de la música. la mujer. La familia. las viejas cargas prácticas. con los descubrimientos y las comunicaciones internacionales. palafranero y comisionista. la química inclusive. la parentela. Manejar el martillo y el serrucho (la sierra de doble mango). Que enseñen á los hombres del pueblo la gloria de su destino y de sus oficios cotidianos. Sofocados por los perfumes. ¡oh América! Por altos que se yergan tus hijos. El trabajo. para simplificar el lavado. á través de todos los mares. ¡oh musa! todas las actualidades de esta tierra. Yo te traigo. sin reposo. Toda la tierra convertida en un hormiguero de vías férreas y de derroteros navales. las flores. de pintor decorativo. El bienestar de los hogares. cuidar los árboles. enfermero. los grandes expresos. el canal de Suez. Estimular sus aficiones de carpintero. Velar para que cada hombre haga algo en realidad. las libaciones. Unión. el marido. la cocina. los túneles del monte Cenis. el gas el petróleo. Que canten la canción de la actividad y de la química de la vida. sembrar. No ser esclavo de la vieja rutinaria creencia que reputa deshonrosa la «ayuda propia» en tales faenas. el color y las lumiarias de los deslumbrantes plafones. que todo lo contienes. los intereses y las alegrías. tú te alzas más alta todavía. este mundo astronómico y su bullir cotidiano. el sano trabajo. todos los oficios. el individuo perfecto y longevo. La viejas. Insanos placeres. íntegro. ¡oh verecundas y sanas hermanas! Alzo mi voz reclamando para los poetas y para el Arte temas más puros y grandiosos: Temas que exalten la realidad y el presente. del Gottardo. Ofresco á tus ojos el vapor. De sastre. absorbes y toleras todo. el puente del Brooklin. Verdaderos triunfos de nuestro tiempo. extravagancias y deleites de los menos. la limpieza. del Hoosac. que fusionas. los frutos. sin excepción. que hace sudar infinito. La vía férrea del Pacífico. En homenaje vuestro. Y con todo ello. Y nuestra propia esfera. Todo lo que contribuye á formar al hombre y á la mujer de la clase media. Tú. lo mismo que cada mujer. escardar. tú imperas por encima de todos. Cuanto lo ayuda á orientar su vida hacia la salud y la felicidad y plasma su alma. las labores manuales: labrar. Que aconsejen á todos. la casa misma y todos sus pertenencias.

plantaciones. Mirad! Los campos y los granjas. lejanas. azúcar. ciudades y Estados. Mira los vapores que llegan y los que parten. arroz. Mira en los lagos el timonear de tus pilotos. ¡oh sacra Unión! Flotas. tu plata. Los racimos que maduran en tus viñedos. Avanzan en procesión. Y el inagotable hierro de tus minas. Y con el encanto que infundes á tus convencidos ministros del trabajo. Todo eso es tuyo. Tus trojes. Mira allá cabe la hornaza y alrededor del yunque El martillear de tus hercúleos herreros. Mira el desbordamiento anual de tus cosechas: de trigo. Mira fluir las altas llamaradas de sus hornos en torrentes de fuego. cáñamo y lúpulo. Todo te lo dedicamos. aceite. Mira en la lejanía las velas blancas hinchadas por el viento tachonando la verde y azul inmensidad. del Este y del Oeste. los alegres leñadores de tus bosques. Mira allá en el Oregón. pues. en el lejano Norte y hacia el Este. Y un solo destino común. Tus montes. manufacturas. Transformadas por ti en una sola existencia.Tú también. tus trenes de mercancías y tus depósitos repletos. múltiples. Con todas tus regiones. Mira el movimiento de sus brazos. inefable huésped y hermana). de Georgia. Mira por doquiera el genio de la inventiva multiplicar las patentes de invención. de Pensilvania. ¡oh América! (Mira tú también. las selvas y las montañas lejanas. diversas. Yo evoco y encarno mis temas. Los variados productos del Ohío. He aquí que para ambas avanzas tus aguas y tus tierras. y los hago desfilar ante ti. Mira cómo se reuerce el fresno entre sus brazos musculosos. de Tejas y de los demás. tus piaras. Mira en el Manic. y las que están en construcción. con una sola lengua mundial. tu oro. tú eres un mundo. Blandiendo el hacha. tus rebaños. las manzanas de tus pomaredas. al levantar en alto y al abatir rítmicamente sus mazas que repercuten Como un tumulto de risas. tus papares. los ademanes de tus remeros. Mira las naves que hienden el tropel ilimitado de sus olas. minas. en el distante Norte y al Oeste. maíz. Mira tus innumberables granjas hacia el Norte y hacia el Sur Tus opulentos Estados. allá. del Misourí. Mira. tu carbón. Mira sus foscos y ondulantes penachos de humo. El mismo mar viene hacia nosotros. el Mediodía y el Sur. granjas. inmensas. ¡oh temida madre! . Tus talleres y tus fundiciones ya edificadas. jornada tras jornada.

sucios de fango. son tuyos. ni ahora ni nunca. En Ti confían nuestras vidas. ¡Y tú. El enigma Ese algo que estos versos y cualesquieras otros versos no pueden asir. Ahora todo lo que aquí vemos. ¡oh musa Universal! ¡Y tú estás aquí por eso! ¡De aquí en adelante. nada. toda la obra y todos los obreros son tuyos. ¡oh bandera! Todo ello en adelante será para ti. belleza mía. tuyas son las ciudades y los Estados! Nuestra Libertad se apoya en Ti. por eso. nosotros y Tú somos una misma cosa. por el alma eléctrica y espiritual que hay en Ti! ¡Granjas. Reina venturosa. sino rutas que conducen á la fe y á la muerte? Si ahora reseñamos nuestras desmesuradas riquezas. ¿Pues qué es la sangre de los hijos sino sangre materna? Y las vidas y las obras. Emblema que ondulas por encima de todo! También tengo una palabra para ti (acaso podrá serte útil. completamente nada. Hundiéendote y apareciendo de nuevo entre las masas de furiosos demonios que surgían jugándose la vida á cada paso. que el ojo más clarividente ó el espíritu más sagaz no puede hacerse una imagen. ni hogares. lo hacemos por Ti. ni la felicidad. No intacta ni límpida ni florida como ahora en tu seda inmaculada. . el clamoreo de las injurias. entre el tronar de los cañones. oh Unión! Ninguno se separará de Ti. te prodigas á todos y á cada cual. protectora absoluta! ¡Tú. de los gemidos. Yo te he visto colgar en pedazos de una asta rota. cosechas é invenciones las poseemos en Ti. ni tierras. ¡qué son. ¡Los hemos hecho por Ti. Yo he visto enterrar muchos bravos. Y oprimida con desesperada mano contra el pecho de un joven alférez. constituye el latido de todos los corazones y de todas las vidas del mundo. No creas que mi Canto y la Exposición se preocupen exclusivamente de la abundancia de los productos y de la cuantía de las ganancias.¡Tú. ¡Oh delicada belleza mía! Recuerda que no has sido siempre como ahora. Te confesamos que las poseemos todas y cada una de ellas. ni la riqueza. nada de lo que hoy existe estaría seguro. las flores y los frutos de la paz. Que sin Ti. Te vi. Que vos y yo y todos perseguimos siempre sin alcanzarlo nunca. de los alaridos de dolor y las secas y ásperas descargas de los fusiles. Ninguna cosa segura. Anhelada y defendida con salvaje rabia en mortales cuerpos á cuerpos. Yo te he visto tremolar en escenas muy distintas de la actual. generosa como Dios. ni minas. y para que como ahora pudieras flamear en paz allá en lo alto. al fin. indisolublemente unidas á Ti. sin embargo. Que no es el saber. madre querida. enrojecidos de sangre. ni la gloria. ni naves. Que el oído más fino no puede oir. Sí. Que. te he visto en medio de locos entreveros. baluarte de todas las cosas! Pues bien sabemos que tú.

de tu carne. la tienen todos. desde el principio al fin. tu cuerpo ha dejado de ser únicamente tuyo. Todo esto revive en el mismo instante en que rápidamente nos cruzamos. Ese algo impera y proyecta sus radiaciones. las islas y las escarpadas riberas. en los féretros donde yacen los muertos. y sin embargo cierto. en el momento de cruzarnos. ¡O como las claridades inalcanzables y silenciosas de la media noche septentrional! Vago. Detrás de la montaña ó del bosque. Seguramente hemos vivido juntos una vida gozosa. en el seno de la multitud. eras un varón ó una niña. de mi pecho y de mis manos. de tu rostro. no sé dónde. las batallas de la tierra. y tomas en cambio el de mi barba. realidad de las realidades. titubeando en desaparecer. Análoga á cierta ligera película de sueños que se evapora. ó la que buscaba (paréceme recordarlo como á través de un sueño). Dos palabras. Seguramente debes ser el que yo buscaba. Y me das el placer de tus ojos. y los mismos cielos también. ó en las estrellas vespertinas. han atraído las miradas de los hombres. castos. pero en ellas se engloba todo. el Universo visible es su obra. He comido y he dormido contigo. todos son justificados por él! Las fascinantes llamas que de él emergen. Hemos crecido juntos. O extrañamente. Que en vano los poetas se esfuerzan en poner en verso y los historiadores en prosa Que los escultores nunca han esculpido. Sin preocuparse del sitio. . con el cielo. maduros. en todos los tiempos y países. Compañero de las calles más agitadas de la ciudad. es el enigma de Dios.Que está expuesto á la luz del día y permanece secreto. ni los oradores y actores recitado. El alma existe por El. En las miradas de los niños inconscientes. dos pequeños soplos lo comprenden. O en las visiones del alba. y no obstante ningún hombre es su poseedor. Suntuosas como una puesta de sol en las costas de Noruega. Ese algo es lo que invoco aquí y que exijo conteste al reclamo de mi canto. ¡Cuán ardientemente lo perseguieron los hombres! ¡Cuántas naves navegaron y se hundieron en su búsqueda! ¡Cuántos viajeros abandonaron su hogar y no tornaron más! Qué suma de genio hase arriesgado por él! Qué reservas incalculables de belleza y de amor perdidas por él! ¡Las acciones más espléndidas realizadas desde que el mundo es mundo se refieren á él! Los horrores. los males. y á pesar de ello fantasma. ni los pintores pintado. Que no cuesta nada. afectuosos. Ese algo se oculta. Dos palabras. no he permitido á mi cuerpo ser únicamente mío. en los lugares públicos como en las viviendas privadas ó en la soledad. Que los cantores no han cantado nunca. fluidos. Á un extranjero ¡Extranjero que pasas! No sabes tú el deseo ardiente con que te miro.

las formas. Y entonces. las aguas brillantes y corrientes. Entonces me siento poseído de una sapiencia inaudita é indecidble. Con las iglesias pálidamente iluminadas y las lamentaciones de los órganos. Pudiera ser que las cosas me parecieran lo que son (seguramente no son sino aparentes) según mi criterio presente. pienso que quizá somos juguetes de una ilusión. Que avanzas noche y dia bajo la gran nube negra que entenebrece la región. el sentido que las palabras y la razón no expresan. Quizá todas esas cosas no son (lo son seguramente) sino apariciones. Sin embargo. Con el espectáculo de los Estados. los animales. No puedo resolver el problema de las apariencias ni el de la identidad de ultratumba. los hombres. no pregunto nada. bajo sus velos de crespón. indiferente me siento contento. . Que acaso la esperanza y la fe no son más que especulaciones. La duda terrible de las apariencias Pienso en la duda terrible de las apariencias. las plantas. Cuando el aire sutil.No te diré una palabra. Pero me paseo ó me detengo. y que ellas so serían (seguramente resultaría así) tales como me parecen ahora. quizá no serían nada consideradas con criterios enteramente distintos. Que acaso la identidad de ultratumba sólo es una bella fábula. las colinas. Esperaré. mis caros amigos: Cuando el que amo camina conmigo ó está sentado junto á mí. con las ciudades tendidas de negro. Con las innumberables teas ardientes. Con el reposorio que aguarda y los rostros sombríos. Con la pompa de las enlutadas banderas. por encima del océano de las cabezas descubiertas. Quizá las cosas que percibo. Los cielos del día y de la noche. oprimiendo largo rato mi mano con la suya. no dudando que nos encontraremos otra vez. Con los himnos fúnebres que estremecen la noche. las densida des. Con todas las voces doloridas del coro fúnebre alrededor del féretro. Con las procesiones largas y sinuosas y las nocturnas antorchas. permanezco silencioso. trataré de no perderte. Con los millones de voces que se expanden fortísimas y solemnes. semejantes á mujeres de pie. para mí estas cuestiones y otras del mismo orden son curiosamente resueltas por los que me aman. los colores. lo impalpable. El que oprime mi mano me ha serenado y satisfecho. mas pensaré en ti cuando me halle solo ó cuando despierte de noche. nos rodean y nos invaden. Del canto al Presidente Lincoln Féretro que avanzas por las calles y los caminos. En la incertidumbre en que nos hallamos. y que nos falta por conocer aún lo verdaderamente real (¡Cuántas veces estas cosas se desprenden de ellas mismas como para confundirme y burlarme! ¡Cuántas veces pienso que yo ni hombre alguno sabemos la menor palabra de ello!).

y los gestos de los obreros que vuelven á su hogar. Y el luciente río rizado de trecho en trecho por la brisa. ¿Qué colgaré en los muros del panteón funerario? ¿Qué cuadros colgaré en los muros Para adornar el mausoleo del que amo? ¿Colgaré los cuadros de la primavera que pasa. tañen. féretro que pasas lentamente. indolente. en las praderas. sin olvidar á nadie. Te los brindo á ti y a todos tus féretros. todas las escenas de los talleres. Mas ahora te brindo las lilas primerizas. Acércate. Yo deposito flores y verdes ramas sobre todos los féretros que pasan. ¡Oh muerte sana y sagrada! hace tiempo que quería dedicarte un canto tan fresco como el alba. Loado sea el insondable universo. Con las marejadas de oro amarillo del sol que ceaparece. Día y noche. muerte adorable y balsámica! Ondula alrededor del mundo. acércate. Tales serán mis aromas y con ellos el soplo de mi canto. Y las escenas de la vida. Y con los brazos cargados de ellas. La canción de la Muerte ¡Ven. Con la hierba amarilla y suave bajo nuestros pies. tañen. Te cubro totalmente de rosas y de lirios precoces. Por la vida y la alegria que nos brinda. destacándose en el cielo. y la ciencia de ellos. Y los promontorios de las riberas. y el follaje verde claro de los árboles prolíficos. Que soplan del mar Oriental y del mar Occidental. Y la ciudad próxima. Para perfumar la tumba del que amo. por los objetos.Entre el doblar de las campanas que tañen. muéstranos tu serena frente. ¡Oh muerte! te ofrezco búcaros de rosas. hormigueante de edificios con sus enhiestas y humosas chimeneas. muerte delicada. de las granjas y de las moradas? Con las puestas de sol de las tardes de Abril y sus traslúcidos esplendores. Rompo las ramas de los florecidos arbustos. Te ofrezco mi rama de lilas. hasta arremolinarse allá. Toma. (No es para tu cadáver sólo. Y por el amor—¡el delicioso amor!— . ¡oh muerte!) ¿Cómo habré de cantar para este muerto amado? ¿Con qué ornaré mi canto en homenaje al alma grande y dulce que se ha ido? ¿Qué aroma esparciré sobre la tumba del que amo? Los vientos del mar que soplan de Oriente y de Occidente. mágico fulgurante.

algún audaz rebelde. Canto el océano de amor que los lleva en sus ondas. Para ti. bajo los plenos cielos. por encima de los puertos y de las avenidas hormigueantes. Bañados en las ondas de tu beatitud. Por encima de todas las ciudades compactas y amontonadas. Mas veo que lo que reservaba. La reservaba para algún héroe. Propongo danzas para festejarte. Y el cuerpo. fortísima libertadora. Región de los barrancos salvajes. y la enorme noche llena de recogimientos. Alguien que hubiera servido la vieja y buena causa. Por encima de las ondas que suben y bajan. y el frío y seguro abrazo de tus manos! Sombría madre que te deslizas á nuestra vera con apagados pasos. ¿Nadie te ha cantado todavía un canto de entusiasta bienvenida? Si es así déjame que te glorifique sobre todas las cosas Que te ofrezca un canto para decirte que cuando vengas lo hagas sin desfallecer. ¡oh hmuerte! buscando tus labios bajo los velos de tu crespón. La vida y las campiñas. ¡Elevo esta canción hacia ti. oh muerte! ¡Con alegría! ¡Con alegría! Á cierta cantante Tomad esta estrofa. os corresponde Tanto como á cualquiera de ellos.¡Loada seas! ¡loada! ¡loada! ¡Oh muerte. Y el alma que se vuelve hacia ti. Se alzan hoy por azar fúnebres gemidos. Algún bravo afrontador de déspotas. Acércate. ¡oh muerte! De mí á ti revuelan gozosas serenatas. del silencio. de la inmensidad solitaria. La noche silenciosa bajo las palpitantes estrellas. reconocido contra ti. por encima de los campos y de las praderas inmensas. los espectáculos al aire libre. Las costas océanicas y las ondas de murmurios confidenciales. como los que arrullaran mi niñez. la gran idea. Por encima de los susurrantes bosques elevo mi canción hacia ti. Yo canto forzosamente á los muertos que me traes. orador ó general. el progreso y la libertad de la raza. . que se estrecha. empavesamientos y fiestas en tu honor. del Sioux de piel bruna. De lo más hondo de las gargantas del Dakota (25 Junio 1876) De lo más hondo de las gargantas del Dakota. retumba por azar el clamor de los clarines en loor de unos héroes.

astro cenital. He aquí que apagas bravamente en la muerte el ardos espléndido de tus hazañas (No es un himno fúnebre el que te canto. bastaban para mi felicidad. cuyos leonades cabellos flotaban en las batallas. He aquí que surge. en toda la potencia de tu deslumbramiento! Tú. forman un círculo fatal. Con sus leonados regueros. y tú la oyes. el sol caliente aún. Dejando tras de ti una memoria grata á los soldados. Yo sé que la Naturaleza se inclina ante el hombre digno. Te aniquilas tú mismo. más terrible. ¡Oh sol replandeciente del mediodía! ¡Es para ti este canto singular! ¡Escúchame. He aquí que terrible y glorioso. empuñando la espada. avanzar siempre en primera fila. Tú. Custer cae con todos sus oficiales y sus soldados. en el centro. es una estrofa alegre y triunfal). El mar próximo de roncos silbidos. la vieja tradición de nuestra raza. una prueba repentina y salvaje (Allá.He aquí la crónica de la batalla: Los indios han preparado una emboscada. Las tropas de caballería combaten hasta el fin con el más inflexible heroísmo. soberano! ¡Te habla el más agradecido de tus hijos. á quien yo viera antaño. Del mediodía á la noche estrellada ¡Tú. ardoroso mediodia de Octubre! Que inundas de devorante luz la arena gris de la playa. Así continúa la vieja. en la plenitud de mis fuerzas. La vida eléctrica anima siempre el centro) ¡Y reluce el surco de un relámpago! Tú. Aunque no contesten con palabras. ¡oh sol! . Y joven ó viejo. los cielos. una esperanza que rompiera la espesa negrura de la edad. su astucia triunfa. más glorioso que nunca en la derrota. tus rayos. solo á la orilla de un bosque. aunque oculto. con sus lejanas perspectivas y sus espuumas escalonadas. Después de tantos combates en los que nunca entregaste un cañón ni una bandera. sus sombras y su inmensidad azul. ¡Oh Lección oportuna! ¡Cuán grata al alma mía! Mientras solitario y triste en estos días sombrios yacía sentado buscando en vano un replandor. Lo que la vida tiene de más sublime exaltado por la muerte. acariciándome de lejos. el que siempre te ha adorado! De pequeñueulo me arropaba en tu manto. La antigua bandera sostenida indefectiblemente. has sido para mí. mientras te dirijo mi invocación. más tarde feliz chiquillo. En el centro del pequeño círculo. (No puedes engañarme con tu silencio. alta la frente. los árboles oyen su voz. parapetados detrás de sus caballos muertos. de regiones inesperadas. tal como te muestras hoy.

. Sus sílabas me evocan cuadros extraños y brumosos. Tú que lo envuelves todo imparcialmente. sobre las herbosas llanuras de Tejas. ningún poema. Prepara mis noches estrelladas. (Raza de las selvas. Reserva también algo para el día avanzado de mi ser. sin que los evoque nadie. á través de mí y de mis poemas. en todos tiempos.) ¡Jonnondio! ¡Jonnondio! —Desaparecen sin que nadie los recuerde. de rocas. raudas como espectros crepusculares multitudes de jefe robustos. dora mis sombras que se alargan. dedícame uno solo de los rayos fugitivos de tus millones de millones. sobre las selvas de Canadá Sobre la tierra toda que vuelve su rostro hacia ti. á pesar de no conocerlos. granjas. Atraviesa estos cantos. Los comprendo porque yo también conozco esas llamas y esas perturbaciones. de tempestades y de noches de invierno. sobre las tierras y las aguas del Norte y del Sur. en largas torrenteras y montañas negras. Note (1): Vocablo iroqués. Tú que te prodigas á los racimos y á las hierbas locas y las florecillas los campos. ningún relato te legará al futuro. Sobre las miriadas de granjas. Difúndete. visiones de desiertos. de brujos y de guerreros. Cómo hay algo de implacable en su destino. Como todas las epocas eligen mal los objetos de su adulación y de su recompensa. Iniciadores Pienso cómo la tierra (donde aparecen por intervalos) está provista de ellos. á tus perturbaciones.Cuanto á tus espantosos dolores. usinas. difúndete. ¡Jonnondio! [1] Esta sola palabra es un poema. ciudades. Sobre el Mississipí de interminable curso. Por las cuales se deslizan. los continentes y los mares. brillante en el espacio. Cómo la multitud responde a su llamado. significaba lamentación. á tus inesperados abismos y á tus gigantescos dardos de llamas. se desvanecen. ¡Jonnondio! —Veo á lo lejos. Y cómo el mismo precio inexorable debe ser pagado todavía para la misma grande adquisición. Fuertes y veladas vibran un instante las sílabas autóctonas la palabra lamentación pasa en el aire Y se hunde en el silencio para siempre jamás. pueblos.) Tú que difundes tu calor y tu luz fructificadoras. de los amplios espacios y de las cataratas. Cuán caros y temibles son para la tierra. Cómo la ganacia es igual para ellos que para los demás —por paradójica que parezca su edad—. hacia el Norte ó al Oeste. Ningún cuadro. No limites á ellos solamente tu esplendor sutil y tu potencia. un himno fúnebre. La actualidad se esfuma ante ellos.

lejos del arte y de las arduas jornadas. la vida es una marcha sin fin. ordenada según sus propias leyes.Los Estados Unidos á los criticos del Viejo Mundo Aquí comenzamos por ocuparnos de los deberes del presente. Es que todos avanzamos. esta desnuda frescura. más de tres veces hemos comulgado juntos—. Espíritu que has plasmado esta naturaleza (Escrito en el cañón del Colorado) Espíritu que has plasmado esta naturaleza. Astronomía y Metafísica—. alma mía. Hacia alguna parte Mi sabia amiga. avanzamos lentamente. maravillada. Las flechas fortísimas y altivas. meditando los eternos y predilectos motivos: La noche. Del que se elevarán. abundancia. Esta arquitectura bárbara y caótica.» Media noche He aquí tu hora. III. el alma. 294. hacia quién sabe dónde. Note (7): Ver Bergson: L'Evolutión Creactrice. la muerte y las estrellas. productos. estos riachos turbulentos y claros. divinamente silenciosa. orden. En mí también impera esta arquitectura bárbara regida por sus propias razones. construcciones. escuchamos. pág. las lecciones prácticas. la raza. la hora en que emprendes el vuelo á través des éxtasis sin palabras. espíritu salvaje—somos viejos amigos. eterno y vasto de los edificios.. ¿No han arrojado sobre mis poemas la acusación de inartísticos? ¿Que no han sido creados según leyes rítmicas y delicadas? . de todas las intuiciones profundas —Geología. mi más noble amiga (Sepultada ahora en una tumba inglesa. Estos picos temerarios que pretenden escalar el cielos.. las flechas enhebradoras de estrellas. Estas gargantas. cap. Que la vida. vías férreas. Que el mundo. la marcha de un interminable ejército [1] (sin descanso posible). y á cuya querida memoria dedico esta página). Historia. que todos mejoramos. pero seguramente hacia algún lado. Estos ásperos y rojos amontonamientos de derrumbadas rocas. ¡Oh! Lejos de los libros. los universos en el espacio y en el tiempo Están en marcha. Reforzamos los cimientos del más variado. el sueño. Te conozco. Riqueza. cada uno á su modo. andando el tiempo. Un día terminó así nuestra conversación: «El resumen de todo lo que sabemos. las cúpulas orgullosas. Emerges de tu estuche.

bajo el umbroso soportal de la granja. Etiopía. Hacia mí. me cogieron como se cogen las fieras salvajes. espíritu salvaje que te revelas aquí. tan vieja que casi no pareces humana? Con tu blanca y lunosa cabeza envuelta en un turbante.» No dijo más. Ora sacudiendo su fiera cabeza y dilatando sus ojos de tinieblas. hinchados. hace cien años me robaron á mis padres. tus anchos y desnudos pies? ¿Qué haces erguida al borde del camino? ¿Saludar la bandera? (Fué mientras nuestro ejército costeaba los arenales y los pinares de la Carolina. atravesando los mares. Vierte piadosamente las ondas de tu rumbo nocturno Sobre estos rostros fantasmales. más allá de la cual la filosofía no puede ni quiere ir. La madre ennoblecida de los hombres. Ora inclinándose ante los regimientos que pasaban. tan maravillosas son las cosas que ves ó que has visto? Luna hermosa Baja tus miradas. ¡Vedla! Parece la melodiosa alegría de la tierra. luna hermosa. me desembarcó aquí. amarillo y verde? ¿Tan extrañas. violáceos. Yo pensaba: ¿qué tienes. Sobre muertos. te adelantaste hacia mí. Espíritu que has plasmado esta naturaleza. que á las órdenes del esforzado Sherman marchaba en dirección al mar. Niñita. La Etiopía saludando á la bandera ¿Quién eres.¿Que habían dado al olvido la cadencia de los líricos. que casi no pareces humana? ¿Por qué sacudes tu cabeza bajo el turbante rojo. su faz es más límpida y más bella que el firmamento. la gracia de los templos clásicos con sus columnas y sus arcos pulidos? Pero á ti. Que tú. tendidos de espaldas. el negrero bárbaro. La abuela del Poeta Os mira bajo su cofia de cuáquera. El sol pone un largo rayo de oro sobre su anciana cabeza blanca. . pero permaneció allí todo el día. La tela de su amplio vestido es color crema. con sus armas caídas lejos de ellos. Sus nietos han cultivado el lino con que ha sido hecha. Mis cantos no te han olvidado. Luego. Está sentada en un sillón. ilumina esta escena.) «Señor. mujer fatal. La nieta. mujer de negra faz. saliendo del umbral de tu cabaña. sus nietas lo han tejido en la rueda familiar.

semisumergidas. superior á todas las palabras. Sin saber si seremos victoriosos ó totalmente vencido y aniquilados. Te hice una confesión. en un pontón sin mástiles. El resto de un naufragio azotado por los trocado ahora En hurancanes. Sin timón ni timonel! ¡Estrella obscurecida. apoyada mi cabeza en tus rodillas. de la audacia. que infundo á los demás análoga enemistad. símbolo también de mi alma y de sus más caras esperanzas. de los sueños de fraternidad vivificados por los entusiastas. Que las manos de las dos hermanas. la seguridad. dentro de su féretro. no sólo de Francia. un hombre divino como yo ha muerto. tiernas y constantes. Que en la plenitud de tu esperanza. inmóvil. Símbolo de la lucha. Me siento más resuelto desde que todos me han renegado que lo que habría podido estarlo si todos me hubieran aceptado. Sé que mis palabras son armas de doble filo. compañero. Orbe. furiosas. La amenaza de lo que llaman infierno no es nada para mí. de las precauciones. la Muerte y la Noche. Símbolo de las aspiraciones ideales. Y miro el sitio en que yace extendido. la misma que ahora te repito: Sé que soy enemigo del reposo. Desbordante de muchedumbres locas. Porque mi enemigo ha muerto. de tu fuerza y de tu gloria Fueras. este mundo maculado. armas mortales. Terror de los clérigos y los tiranos! . No me preocupo ni me he preocupado nunca de la experiencia. Porque atacan la paz. ¡Querido Compañero! Confiesa que te arrastro conmigo no sé adónde. durante tanto tiempo. de las mayorías ni del ridículo. Me aproximo á él y me inclino hasta rozar con mis labios el rostro pálido de mi enemigo. como la nave capitana de una flota. del divino y furioso amor por la libertad. luna sagrada! Reconciliación ¡Oh palabra. Cuando estaba á tu lado Cuando estaba á tu lado. el bienestar y todas las leyes establecidas. laven y relaven. sin conciencía clara respecto de la finalidad de nuestro viaje. Y la atracción de lo que llaman cielo no existe para mí. ¡Oh estrella de Francia! (1870-71) ¡Oh estrella de Francia. mágica como el firmamento! Bello es que la guerra y todas sus carnicerías sean con el tiempo totalmente abolidas.¡Vuelca los replandores de tu nimbo inmensurado.

más pura. durmiendo la vejez de Europa (Emularás gozosa á nuestra América—la reflejarás en un como remoto dúo—) De nuevo tu estrella. Para proseguir su curso bajo sol. Por no haber podido. como la misma Tierra.¡Estrella crucificada—vendida por traidores—. ¡Oh nave de Francia! ¡también tú así continuarás el tuyo! El tiempo barrerá las nubes de tu cielo. Racimos copiosos de edades durante las cuales hombres y mujeres semejantes á nosotros crecieron. gigante. por no haber querido sobrellevar las habituales cadenas. sus artes. prosigue tu crucero! Tan firme como la nave que nos lleva á todos. más deslumbrante que nunca en la paz del firmamento. Como atendieron y practicaron la esclavitud y la libertad. Tus dolores y tus angustias actuales han borrado todas tus manchas. de tus vanidades. Como fueron sus ciudades. sus ordenadas Repúblicas. sobre una región heroica. sus costumbres. quizá superiores á todos los héroes. crucificada Y con la lanza hundida en el costado! ¡Oh estrella! ¡oh nave de Francia tanto tiempo desorientada y zozobrante! ¡Valor. sus héroes. en mitad del sueño en que te sumergiera el narcótico imperial. ¡Desventurada! A pesar de tus errores. Por no haber querido venderte—fuere cual fuere la suma ofrecida—. no quiero aumentarte ahora. orbe en desgracia! ¡Oh nave. . sus riquezas. sus mentalidades. de tus crímenes. sus tradiciones. Un día alumbrarás el fruto de tus largas preñeces. su constitución física. sus gobiernos. de vastas proporciones. lo que pensaron de la muerte y del alma. Hija del Caos y del Fuego mortales. Como fueron sus anales. ¡Es por todo ello que ahora te vemos lívida. Estrella agonizante sobre una región de muerte. y sendas veces diez mil veces antes de estos Estados. Por haber sido la única. ¡Esplenderá inmortal! Países sin nombre Naciones que fueron diez mil años antes que estos Estados. Cuáles de entre ellos fueron prudentes y espirituales. entre tus hermanas—que laceraras titánica á los mismos que te avergonzaban—. ¡oh Francia! tu bella luminosa estrella. de cuyos vastos y furiosos espasmos emergían al fin en su absoluta potencia y hermosura. Como fueron sus leyes. ¡Entonces! Renacida. Extraña región. sus tribus pastorales y nómadas. frívola y burlona. Por haber despertado arrasada en lágrimas. ¡Te han sacramentado! Es por haber mirado siempre alto y lejos—por encima de tus errores—. apasionada. lucharon y desaparecieron. Sus matrimonios.

Cuáles, bellos y poéticos, cuáles torpes y atrasados: Nada sabemos de ellos, no dejaron huella ni testimonios escritos, y sin embargo todo queda. Sé que aquellos hombres y aquellas mujeres tuvieron su razón de ser sobre la tierra, lo mismo que la tenemos nosotros Sé que forman parte del plan del mundo, tanto como nosotros formamos parte actualmente. Su gran lejanía en el tiempo no impide que yo lo vea cerca de mi. Los hay cuya faz ovalada refleja calma y sabiduría, Los hay desnudos y salvajes, en multitudes semejantes á enormes nubes de insectos, Los hay bajo tiendas, pastores, patriarcas, caballeros, en familias y en tribus, Los hay merodeando por las selvas, Los hay que viven en la paz de sus granjas, que saturan las tierras, siembran, cosechan, Otros atraviesan pavimentadas avenidas, entran en los templos, en los palacios, en las bibliotecas, en las fábricas, en las salas de exposiciones, en los tribunales, en los teatros. ¿Será posible que tantos millones de hombres hayan realmente desaparecido? ¿Será posible que esas mujeres llenas de la antigua experiencia de la tierra hayan desaparecido? ¿Será posible que sus existencias, sus ciudades, sus artes no tengan más tumbas que las de nuestra memoria? ¿Será posible que no hayan conquistado nada para ellos mismos? Yo creo que todos aquellos hombres y aquellas mujeres que poblaron los países sin nombre, continúan existiendo aquí ó allá, invisibles para nosotros, Continúan existiendo según sus pretéritas normas vitales, de acuerdo con lo que entonces sintieran, pensaran, amaran, odiaran y obraran. Creo que no desaparecieron totalmente aquellas naciones ni ninguno de los que formaban parte de ellas, como no desaparecermos totalmente mi nación ni yo; De sus idiomas, gobiernos, matrimonios, literaturas, productos, juegos, guerras, costumbres, crímenes, prisiones, esclavos, héroes y poetas, Sospecho que algo subsiste y espera pacientemente en el mundo aun invisible, algo equivalente á lo que se ha agregado á ellos en la esfera sensible; Sospecho que un día me será dado encontrarlos no sé dónde, Junto con todas las antiquísimas particularidades de aquellos países sin nombre. Un espectáculo en el campo Un espectáculo que he visto en el campo, al alba gris y confusa: Como saliera demasiado temprano de mi tienda, por no poder dormir, A pasos lentos, en el aire fresco del amanecer, llegué junto á la ambulancia, Entonces percibo tres cuerpos acostados en parihuelas, que yacían allí sin que hubiera nadie á su lado; Cada uno de ellos está cubierto por un amplio cobertor de lana obscura; Un gris y pesado cobertor lo envuelve y recubre todo. Me detengo un momento en silencio;

Luego, delicadamente, levanto á la altura de la cabeza el cobertor del primero, del más próximo: —¿Quién eres, hombre maduro, tan descarnado y espantoso, con tus cabellos grises y tus ojos hundidos? ¿Quién eres, querido camarada? En seguida me acerco al segundo:—¿Y tú, quién eres, hijo mío, mi pequeño hijo? ¿Quién eres tú, delicioso niño de mejillas todavía en flor? Después paso al tercero. Su rostro no es el de un niño ni el de un anciano; muy sereno, de un soberbio marfil blanco amarillento. —Joven—le digo—, creo reconocerte. Paréceme que esta faz es la faz de Cristo, De Cristo muerto y divino, hermano de todos, y que reposa aquí de nuevo. La cantante en la prisión ¡Oh visión de piedad, de vergüenza y dolor! ¡Oh pensamiento horrible! ¡Un alma aprisionada! Vibraba el estribillo de un extremo al otro de la nave de la prisión y hendiendo el techo se elevaba á los cielos, En ondas de melodía tan pensativas, tan suaves, tan fuertes, que nunca se habían escuchado otras iguales, Volaban á lo lejos, hasta los oídos de los centinelas y de los guardianes armados, los cuales se detenían en sus rondas, Invadidos por un éxtasis y un temor solemnes que detenía el latir de sus corazones. Un día de invierno, cuando el sol declinaba ya en el horizonte, por un estrecho corredor, en medio de ladrones y bandidos del país (Los hay á centenares, sentados allí, asesinos de rostro endurecido, falsificadores reincidentes, Reunidos los domingos, junto á la capilla de la prisión, y rodeados de numerosos guardianes, sólidamente armados, que los vigilan), Una dama avanzó serenamente, llevando por la mano dos inocentes niños, Que hizo sentar á su lado, en taburetes, sobrer un estrado; Luego, sentándose á su vez, tras un preludio quedo y melodioso del piano, Comenzó á cantar, con voz superior á todas las voces, un himno añejo y singular: —Un alma aprisionada por barrotes y ligaduras Clama: «¡Socorro! ¡A mi!» retorciéndose las manos, Sus ojos ya no ven, su pecho sangra, Y no puede obtener perdón ni bálsamo de paz. Sin cesar, recorre y cava su prisión, ¡Oh día de aflicción! ¡Oh noches desesperadas! Ni una mano de amigo, ni una cara afectuosa, Ni un gesto de bondad, ni una palabra de gracia. No fuí yo quien cometió el crimen, Fué el cuerpo implacable quien me forzó á ello;

Largo tiempo resistí con coraje, Pero el cuerpo fué más fuerte que yo. Cara alma aprisionada, defiéndete de nuevo, Porque tarde ó temprano vendrá, vendrá el perdón; Para libertarte y restituirte á tu hogar, La muerte, celeste perdonadora, un día llegará. ¡No eres prisionera, no más vergüenza ni angustia! ¡Parte, alma libertada por Dios! La cantante calló, La mirada de sus claros ojos tranquilos recorrió todos los rostros anhelantes, El mar extraño de esos rostros de presidiarios, un millar de rostros hipócritas, brutales, cicatrizados y bellos, En seguida, levantándose, avanzó entre ellos á lo largo del corredor. (Su vestido, cuyo fru-frú rompía el silencio, les rozaba al pasar.) Y desapareció con los dos niños en la obscuridad. Entretanto, sobre todos, detenidos y guardianes armados, antes que hicieran el menor movimiento, (Los detenidos olvidando su prisión, los guardianes sus pistolas cargadas), Un minuto prodigioso de silencio y de emoción cayera Cortado de sollozos semiosofocados, de llantos de criminales estremecidos en lo profundo, y convulsivos suspiros de jóvenes, anegados por los recuerdos de hogar, Recuerdos de la voz de la madre cantando los cantos familiares, de los cuidados de la hermana, de la infancia feliz; Sus espíritus, de tiempos atrás cerrados, a abríanse de pronto á las reminiscencias. Minuto indecible aquel. Y más tarde, en las noches solitarias, para muchos, muchísimos de los que allí estaban Años después, hasta la hora de la muerte, el estribillo, arrasado de tristeza, la tonada, la voz, las palabras, Vibrarían de nuevo, de nuevo la grande y tranquila dama pasaría á lo largo del estrecho corredor, De nuevo sollozaría la melodía, y la cantante de la prisión cantaría: ¡Oh visión de piedad, de vergüenza y dolor, «¡Oh pensamiento horrible! ¡Un alma apasionada!» Orillas del Ontario azul A orillas del Ontario azul Meditaba en los tiempos de la guerra y en la restaurada paz, Y en los muertos que no vuelven, Cuando un fantasma, gigante y soberbio, me abordó con severa faz: Cántame —me dijo— el poema que irrumpe del alma de la América, Cántame el canto de la Victoria, Las marchas de la Libertad, las más potentes marchas; Cántame antes de desaparecer el canto de los dolores de la Democracia. (La Democracia, la conquistadora que con sonrisas de miel rodean labios traidores,

Que á cada paso que de la acechan la muerte y la deslealtad.) Una nación se anuncia ella misma: Yo constituyo el único desarrollo según el cual puedo ser estimado; No rechazo á nadie, acepto todo, y luego lo reproduzco según mis propias formas. Somos una raza cuya virtud se incuba en el tiempo y en los actos, Somos lo que somos, seres cuyo alumbramiento es una contestación á todas las objeciones, No blandimos como se blande un arma, Somos potentes y terribles para nosotros mismos. Somos ejecutivos, y suficientes en la diversidad de nosostros mismos, Somos los más admirables para nosotros mismos y en nosotros mismos. Nos mantenemos en equilibrio sobre el centro de nosotros mismos extendiendo nuestras ramas sobre el mundo, Del fondo del Missorí, del Nebraska ó del Kansas acogemos los ataques con risas de desdén. Nada es criminal para nosotros fuera de nosotros mismos, Sobrevenga lo que sobrevenga, sea lo que fuere lo que se nos manifiesta, sólo somos admirables ó criminales en nosotros mismos. (¡Oh madre, o hermanas queridas! Si nos perdemos, no será un vencedor extranjero el que nos habrá destruído Por nosotros mismos descenderemos en la noche eterna.) ¿Pensáis que no puede existir más que un solo soberano? Pueden haber infinitos soberanos: uno no neutraliza al otro, Como un ojo que no ve no neutraliza el otro, ó una existencia no neutraliza la otra. Todo es accesible á todos. Todo es para los individuos, todo para vosotros: Ninguna condición os está vedada, ni la de Dios, ni ninguna otra. Todo viene por intermedio del cuerpo, sólo la salud os pone en communicación con el Universo, Haced grandes individuos, los demás vendrá. Toleramos á los que quieren practicar la piedad y la ortodoxia, Toleramos á los que desean ser pacíficos, obesos y sumisos, Cuanto á mí, soy el que abruma de invectivas hombres mujeres, y naciones, empujándolos irresistiblemente; Soy el que les grita: «¡Saltad de vuestros sitiales, luchad por vuestra vida!» Yo soy el que recorre los Estados con una lengua dentada, interrogando á cuantos encuentro: ¿Quiénes sois vosotros que solamente pedís un libro para desposarlo con vuestra tontería? (Con espantos y con gritos como si fueran tuyos,

con sitio para todo. Viendo cómo lo detienen un instante en el umbral y considerando cuán proporcionado era á su época. la diversidad. equilibrada. el agua. Aquí las acciones de los hombres corresponden á las múltiples realidades de día y de la noche. El cual también será el más proporcionado á su época.¡Oh madre de innumerables hijos! A una raza audaz. espaciosa. Desconfiad de cuanto corroe la rudeza. ¡Pueblo de los pueblos y de los bardos que los confirmarán! He aquí uno de ellos que levanta hacia la luz un rostro nutrido por el Oeste. de los hombres y de los Estados. Aquí no se contempla solamente una Nación. No rechaza el pasado ni lo que han producido bajo sus formas. la tierra. sana. sea próximo ó remoto. Cómo su vida ha pasado al robusto heredero que se aproxima. Se matiene á distancia. la delicadeza. la civilización Temed la muelle dulzura. Aquí las ondas continuas de un cortejo. los antepasados han acumulado de largo tiempo atrás materiales sin dirección. sobrepujando cuanto han hecho. aquí las multitudes. Desconfiad de la madurez mortal de la Naturaleza que avanza. los árboles. la igualdad.) ¡Oh países míos! ¿querríais ser más libre que todos los que han sido? Venid á escucharme: Temed la gracia. Acostumbrado á despreocuparse de los demás países. la elegancia. la amistad. Lo atrae hacia él en cuerpo y alma. los animales. Sus elementos primordiales son las substancia. Aquí están los rudos y los pulidos. inaugurando el verdadero uso de las cosas anteriores. Aquí aparece lo que se mueve en masas espléndidas sin preocuparse de los detalles. la miel que se pega al paladar. ofrezco estos furiosos clamores. La América trae sus constructores y los estilos que la caracterizan. la América defiende los suyos á todo evento. que exaltan el alma. Las edades. . Llena de curiosidad por los caracteres extranjeros. Su fondo común está construído igual. Hunde su músculo gential en sus virtudes y en sus defectos. la ha recibido de su padre y de su madre. Ha recibido de su estirpe la expresión de su faz. Nosostros tenemos que realizar nuestra obra. se suspende á su cuello con incomparable amor. Estos Estados consituyen el más vasto de los poemas. pues él encarna su propio país. contempla el cadáver que llevan lentamente de la casa. Los inmortales poetas de Asia y de Europa han realizado su obra y pasado á otras esferas. el instinto combativo que exalta el alma. sino una Nación hormigueante de naciones. Acepta la lección con tranquilidad.

siempre pululante de individuos que la denigran y siempre segura é inasible. las tribus de pielesrojas que se acban de descubrir. propios de quienes nunca han conocido la sensación de hallarse ante superiores. A través de él pasan y se elevan vuelos. Que se extienda la costa del Atlántico ó que se extienda la costa del Pacífico. con todos sus miembros que llegan de los puntos más distantes del territorio. Hace de modo que sus ríos. las minas. Celebra su manera de ser. sus amistades. su buen humor. de la acacia. los ojeadores. embriones de grandeza y de vigor. . está abierto al bien y al mal. Se entrelaza el bálago en él tan compactamente como en cualquier juncal ó patano. la paz. las pesquerías. de los antiguos tiempos y de la hora actual.Hace de modo que hablen por su boca sus cuidades. el maquinismo que reduce la «mano de obra». las búsquedas del oro. de la magnolia. los desmontes. El Congreso que se reune anualmente en Diciembre. el Columbia. la resolución y la abundancia de sus cerebros. La Unión. su generosidad. del álamo. del nogal. torbellinos gritos. el furor que manifiestan ante cualquier injusticia. los inmigrantes. sus vestimentas. Su verbo fácil. se derraman amorosamente en él. sus fuerzas. las islas. Abarca la agricultura en sus múltiples formas. todos los elementos que constituyen su carácter. ls vías férreas y los vapores entrecruzándose por doquiera. la vida comercial. Fuera de él se dilatan campos de pastoreo tiernos y naturales. El Mississipi. La frescura y la sinceridad que emanan de sus rostros. Abarca los obreros y los aldeanos con su carácter noble. como los de las sabanas y de las praderas. los desmbarcos. sus diversidades. el Noroeste. el Niágara y el Hudson. del castaño. las bestias salvajes. La absoluta igualdad de la mujer y del hombre. El interior inexplorado. de la garza real y del águila: Su espíritu abarca el espíritu de su país. la pesca de la ballena. las instalaciones. elástico. él que se extiende con ella hacia el Norte y hacia el Sur. Abarca las riberas. el Nordeste. el fluido moviemiento de la población. del naranjo. el establecimiento de la Constitución. sus peripecias. el plan simple. los nuevos Estados en gestación. Los Estado distintos. el libre cambio. la guerra. Las cuidades bordeadas de muelles. que contestan á los del quebrantahuesos. Las naves azotadas por la tempestad. la amplísima afectuosidad. del abeto negro. Abarca la esencias de las cosas reales. del roble. está en contacto con todo lo que existe entre ambos. los cazadores. Abarca el ardor y el espíritu de iniciativa que prevalecen. Emergen de él retoños equivalentes á los del pino. la alegría que les produce la música su curiosidad. sus lagos. sobre todo los jóvenes. El altanero desafío del Año Uno. sus gestos. Las manufacturas. las cabañas hechas con derribados troncos. sus comienzos. con sus crecientes anuales y sus cambiantes saltos. sus selvas del Norte cubiertas de un mantel de trasparente hielo. el Sudoeste. del cedro. sus bahías desemboquen en él. Abarca el espacio que media entre ellos el Este y al Oeste. la temperatura. Está tallado á semejanza de las montañas. El pintoresco descuido de sus aposturas. La flota soberbia. con sus flancos y sus cumbres.

Oía su voz que se elevaba invocando á los bardos.) Otros consideran que el edificio ya está concluído. Del que. estos Estados desbordantes de arterial savia poética. avanzara á grandes pasos hacia ti. un sello ó la violencia. Trocado hoy en un despojo muerto—abrumado por el desprecio de toda la tierra— En una repugnante inmundicia arrojada á los gusanos del estercolero. y ofrece nuevas perspectivas. ¡Oh Améric! porque construyes para la humanidad. en pleno día. de los dolores. ¡Sus presidentes más voceros resultarán mudos en comparación de lo que sus poetas llegarán a ser! . ¡días del presente! ¡Oh días del futuro! también creo en vosotros. Los grandes bardos nativos capaces de fundir estos Estados en el compacto organismo de una nación. la vida en las plantaciones del Mediodia. La libertad que retorna conquistadora del campo de batalla. Con mano amiga yo conduzco el presente hacia el porvenir. empuñando el puñal asesino. son los más necesitados de poetas. Sólo es fecunda la unión de los hombres cuando la anima un principio vital. Y tu pie encima del cuello del que te amenazaba—del enemigo totalmente aplastado bajo tus plantas—.Los bomberos de Manhattan. como el que organiza los miembros del cuerpo ó las fibras de los vegetales. en su locura. los trueques del yanqui peri llán. Las esclavitud—la conspiración traidora y criminal uridida para instaurarla sobre los escombros del resto de la Unión— ¡El épico «excelsior» la lucha cuerpo á cuerpo! ¡Asesino! ¡No más tregua! ¡Tendrás que morir ó moriremos nosotros! ¡Mirad! Allá en lo alto del cielo. Un día deberán poseer los más grandes. Como las llamas de la guerra y los surcos caprichosos de los relámpagos? ¡Oh Libertad! Te veo erguida en una inmutable actitud. Entre todas las razas y las edades. lleno de arrogancia y del amenaza. pero la República está siempre en construcción. es por vos otros que me aislo. ¡Oh queridos canteros! yo voy á la cabeza de aquellos que con decidida y sabia voluntad trazan los planes. Es inútil mantener unidos á los hombres mediante una carta. (¡Aplausos para cuantos en impetus de amor ofrecen hijos sanos al futuro!) ¡Maldición al que se espasma sin preocuparse de los virus. yo os orno á vosotros. Del fanfarrón de ayer. Con tu mirada inextinguible. de los epantos y de las debilidades que transmite!) Al borde del Ontario yo escuchaba al Fantasma. y tratarlos como á los más grandes. ¿No veis la nueva aureola alrededor de su frente? ¿Aureola de fulgor relampagueante y terrible. Otros ornan el pasado. y tu extendida diestra. yo construyo para ti. ebrio de orgullo y de confianza.

que las cosas parecen grotescas. (Por algo es que las cabezas mas indomables de la tierra siempre han estado prontas á caer en aras de la Libertad. Ilustrando el estudio del hombre. En las discusiones acerca de Dios y de la Eternidad. del gobierno. El aplica á cada objeto ó cualidad las proporciones que la convienen. Cantos para armarse y para marchar. de la inmortalidad. (¡Airado trapo que he visto izar tantas veces! Torno de nuevo á verme bajo la lluvia de las balas que saludaran tus crujientes pliegues. rechaza lo que debe ser rechazado. cada palabra que pronuncia ensangrienta. jamás podrá retroceder la Igualdad. El bardo marcha á la vanguardia de su época. Sus pensamientos son himnos en loor de las cosas. excéntricas. ni más ni menos. y para reflejar el mundo! ¡Ah! madre prolífica y ubérrima en todo lo demás. nada es malo cuando ocupa su lugar. El es el árbitro de las diversidades. excepto en esto. ¡oh el combate rabiosamente disputado! . No discute.) Luchar por la Gran Idea. Posee la fe más firme. activo. sino cuando falta él. Viven en los sentimientos de los jóvenes y de las mujeres más grandes. Flote el estandarte guerrero de la Gran Idea. Profeta de la Gran Idea. Amplio. Da lo que debe ser dado. porque en visión es la más telescópica. Te canto por encima de todo. juzga (la Naturaleza lo acepta absolutamente). En tiempo de paz el espíritu de la paz habla por su boca. es el sostén más sólido de la guerra. construyendo cuidades populosas. Para que sea arriada la bandera de la paz. las artes. idea de individuos integrales y libres. ¿por cuánto tiempo aún continuarás estéril. arrastra una artillería más eficaz que la de los ingenieros. Que tengan siempre cantos de implacable desafío. sin plentitud ideal. guarda silencio. Jamás podrá extinguirse la libertad. sino como el sol que ilumina un objeto impotente. Es el justiciero de su tiempo y de su país. ¡Oh hermanos! es la misión de los poetas. a través del combate. No presiente la Eternidad como un drama con su prólogo y su desenlace. En tiempo de guerra. Con su inquebrantable fe retiene los años que se extravian por los senderos de la infedelidad. No juzga como juzgan los jueces. el comercio. guiando á los guías. opulento. Su actitud reconforta á los esclavos y horroriza á los déspotas extranjeros.(¡Alma de amor y lengua de fuego! ¡Ojo hecho para penetrar los más profundos abismos. Estimulando la agricultura. y en lugar del pendón que conocemos. estéril?) El poeta es el hombre constante y armónico de estos Estados. mientras vuelas y me haces señas. No es por él. del alma. es la llave. Pues nada es bueno cuando no está en un sitio. Su Eternidad la ve en los hombres y en las mujeres. de la salud.

las balas rasgan el aire con un grito. A las salvas de los cañones contestan las descargas cerra das de los fusiles. El que pretendiera enseñar aquí tiene que comenzar por ejercitar bien su cuerpo y su espíritu. endurecerse. su geografía. el cuerpo del hombre y el de la mujer. resuena la palabra ¡Cargad! Ahora es el entrevero y los rugidos salvajes que enloquecen. helados de muerte.) ¿Querriais ser el poeta de estos Estados? Augusto es el empleo. el amor y los furores heroicos? ¿Habéis peregrinado al través de las costumbres efímeras y de los objetos del favor popular? ¿Os sientís capaz de resistir todas las seducciones las lo curas. fortificarse. su amistad? ¿En sus fundamentos y en sus fines? ¿Habéis meditado el pacto orgánico celebrado el primer día del primer año de la Independencia. Ahora los cuerpos caen convulsionados en tierra. los torbellinos. armarse.Los cañones abre sus bocazas vomitando un rosado relámpago. Oíd. su fiereza. Trapo airado que veo saltar y crujir allá en la altura. firmado por los Comisarios. sus idiomas y sus costumbres? ¿Lo conocéis en su organismo. ratificado por los Estados y leído por Wáshington ante el ejército? ¿Poseéis la Consitución Federal? ¿Observáis bien á los que han dejado tras sí todas las operaciones y los poemas de un mundo feudal para atribuirse los poemas y las empresas de la Democracia? ¿Sois leal con las cosas? ¡Difundís lo que enseñan la tierra y el mar. de los políticos y de los literatos de la raza ene miga? . las luchas salvajes? ¿Sois verdaderamente robusto? ¿Sois completa y verdaderamente del Pueblo? ¿No pertenecéis á un círculo? ¿A una escuela? ¿A una secta? ¿Estáis cansado de las críticas y de juicios que se emiten respecto de la vida? ¿Es la vida misma la que ahora os anima? ¿Habéis ido á fortificaros en las ubres maternales de estos Estados? ¿Poseéis la antiquísima y siempre joven indulgencia? ¿La viviente imparcialidad? ¿Sentís la misma simpatía para los que se encaminan á la endurecida madurez? ¿Por los reciennacidos? ¿Amáis igual á los pequeños que á los grandes? ¿Y á extraviados? ¿Qué traéis de nuevo á mi America? ¿Lo que aportáis. por ti. su independencia. Tiene que examinarse. flexibilizarse. ¿Quién sois vos para pretender dirigiros y cantar á la América? ¿Habéis estudiado á fondo su país. está de acuerdo con mi país? ¿Es algo que antes haya sido mejor dicho ó hecho? ¿Es algo importado en algún barco de ultramar? ¿No será un cuento? ¿O rimas? ¿O bonituras? ¿Está contenida en ella la buena y vieja Causa? ¿No es algo que se han cansado de golpear los talones de los poetas. Porque seguramente yo le interrogaré y numerosas y severas serán mis interrogaciones. El centro de la batalla desaparece entre la humareda. por tu preciosa vida. su política. su cerebro. Fríos. arduas las condiciones.

convertidas en cenizas. . su labor y su influjo han concluído. Las rimas pasan junto con los miradores. satifacen ó tienen un saber evidente. alarmistas. En mi país la muerte carece de sorpresas. espléndida será vuestra muerte.) ¿Qué importa el individuo si quien guía es el espíritu? El más deleitoso es el que eterniza la dilección. La sangre del fuerte que perdura está extenta de violencia. los sumisos.¿Lo que traéis afirma la existencia de cosas notoriamente desaparecidas de estas regiones? ¿Responde á universales necesidades? ¿Mejorará las costumbres? ¿Celebra. Los labios del pueblo no saludan más que á los que hacen. lo que ha acontecido siempre á todos los contemporizadores. el Canadá. con sus bellas maneras. sabrá reconocerlos. Si aparecen un día sus poetas. prejuiciosas. lo mismo que los poemas calcados ó sugeridos por otros poemas. Y los demás son despreciativamente arrojados lejos del camino. toda vez que han solicidado el concurso de la América? ¿Es alguna humorada. La grandeza personal habrá de ir aparejada á los más grandes y originales y prácticos ejemplos. del Oeste y del Mediodía. Ningún difraz logrará engañarla. Una raza indolente que emerge en silencio. Los admiradores. logrando que renazca en mi fuerza. la orgullosa victoria de la Unión en la guerra del Norte contra Sur? ¿Lo que traéis resistirá la confrontación de las playas de la plena Naturaleza? ¿Podré asimilarlo como asimilo los alimentos y el oxígeno. Ya se trate de poemas. divinas. de óperas autóctonas. Sólo irá al encuentro de aquellos que reconozca plasmados á su imagen. las capacidades y los hechos? ¿Qué signífican para los individuos. de filosofías. (No los aceptará como suyos hasta que su país los haya absorbido tan amorosamente como ellos lo hubieran absorbido y espiritualizado. en mi faz? ¿Colabraron en ello los oficios reales? ¿Más que simples copias son creaciones originales? ¿Tienen en cuenta los descubrimientos modernos. y después de muertos continuaréis siedo espléndidos. estiércol de las literaturas. aman. Y se muestra por las calles. chapuceros. para el progreso y las ciudades de América? ¿Para Chicago. el camino está sembrado del polvo de los esqueletos. Pronto concluirán los sacerdotes. Dadle tiempo y la América se justificará á si misma. ¿Poseéis un cuerpo espléndido? ¿Vivís y procedéis con esplendidez? Si es así. los importadores. su impasibilidad iguala su perspicacia. los juglares. sólo la vida las tiene incessantes. no temáis que pueda equi vocarse. burlona y desdeñosa? Sea lo que fuere. tan significativos en su apatía como la instantaneidad de sus afectos? ¿Considera el fracaso final. en mi andar. el Arkansas? ¿Vislumbra detrás de los guardianes aparentes los verdaderos guardianes en actitud silenciosa y amenazadora? ¿Los obreros de Nueva York. con voz tonante de trompetas. Pasan las multitudes reflejas. escépticos. de artes navales ó de otras empresas.

he desdeñado la riqueza. á mí mismo. á los locos. los he puesto á prueba frente á los árboles. los animales. no importa quién. las teorías. quienquiera que seáis. He rechazado todo lo que ofendía mi alma ó ensuciaba mi cuerpo. los espectáculos. y tomad lo demás. Os he visto al fin rehusaros á todo trato ambiguo. Esta mano este brazo. He ido de las ciudades á los campos de los campos á las ciudades. muchos cuerpos postrados). mi trabajo y mi corazón. La grandeza no radica en la tierra ni en la América. No me he descubierto ante lo conocido ni ante lo desconocido. alineaos detrás mío! He aquí un hombre—ante todo y ante todos—. El orbe americano reposa por completo sobre los individuos. Dadme el pago que me corresponde. con los humildes y con las madres de familia. en suscitar individualidades. el alto aprecio de si. acerca de Dios. H odiado á los tiranos. consolado. esta voz. Me ha leído estos cantos. He amado la tierra. (¿Di. ó estoy en vías de serlo. Sin rechazar á nadie. He sido paciente y tolerante con el pueblo. El grande soy yo. preparan la vía con una irresistible potencia.) . restablecido. en pleno aire. Jamás he reclamado nada pars mí que no lo hubiere escrupulosamente reclamado para los demás. la salud. he repartido mi bolsa. Juro que conmienzo á percibir el sentido de estas cosas. En recorrer los poemas. Con los pequeños. á los astros y á los ríos. á los torpes. no he discutido. sois vosotros. He dado limosna á cuantos me la han pedido. La grandeza consiste en recorrer rápidamente las civilizaciones. Esperaré que vayan comprendiéndome. han alimentado. He andado libremente con los seres poderosos é incultos. (¡Madre! Amada de vuestro sentido implacable y sutil. A medida que crezca la simpatía hacia mi persona. las pompas. con la desnuda espada en la diestra. Dejadme cantar los cantos de la Gran Idea. ¿Cómo es que os atrevéis á hacer pasar cualquier cosa antes que un hombre? ¡Estados. aceptando á todos. Detrás de las cosas y de sus apariencias existen los individuos. ¡oh Madre! no he sido siempre fiel á tus designios? ¿No os he tenido presentes á ti y á los tuyos durante todos los días de mi vida.La justicia. un hombre típico como yo. los gobiernos. Toda la teoría del Universo remota infaliblemente en un solo individuo en cualquiera. aceptando por compañeros hombres oriundos de todos los Estados (Más de un soldado moribundo exhaló su postrer suspiro apoyado contra mi pecho. he defendido á los imbéciles. os he visto tratando directamente con los individuos. Cuanto ignora ó simula ignorar a los individuos carece de valor para mí. el sol.

las convenciones.El origen. sus capitolios. Ni de ninguna zona ó característica. Lo esencial es la expresión del afecto que inspiran los hombres y las mujeres (Ya estoy harto de las maneras débiles y mezquinas de expresar el afecto que mis semejantes me inspiran. Juro que me mantendré fiel á mi naturaleza original. Sus crímenes. La libertd. sus flotas somos vos y yo. Fortificar la sangre del poderoso favorito del tiempo. las naciones son bellas por lo que deben á su origen. el presente. su testimonio. buena ó mala. La guerra (esa guerra tan sangrienta y sombría. para mí existe mi ser. sus armas lo constituímos vos y yo. Las infinitas gestaciones de sus nuevos Estados somos vos y yo. los poemas los oficios somos vos y yo. Yo no quiero dejarme intimidar por las cosas irracionales. por pía ó impía que sea. jamás podrán domeñar. por encima de todo. yo afirmo que lo que más conviene á estos Estados son individuos cuyas maneras estimulen su audacia y su turbulencia sublimes. sus ejércitos. los temperamentos. sus robos. el porvenir somos vos y yo. Estoy con los que avanzan de frente por toda la tierra. para vos existe el vuestro (siempre la misma vieja monótona canción). de las posesiones. Yo no reniego. sus funcionarios. Su potencia. las jerarquías. de los gobiernos. El pasado. Amo entre todos y soy de los que nunca han sido domeñados.) Juro que exaltaré en mí cada una de las cualidades de mi raza. De los hombres y de las mujeres cuyo carácter nunca ha sido domeñado. con los que renuevan el hombre á fin de renovar todos los hombres. Los hombres. descubro otras lecciones. sus deserciones están en vos y en mí. Como en un relámpago veo que esta América sólo existe para vos y para mí. De aquellos á quienes las teorías. Detrás de todo. las ciudades. Lo natural y lo artificial somos vos y yo. de los espíritus. los credos y los sexos. de la América. Juro que nada me cautiva excepto la originalidad. de la Naturaleza.) Detrás de la lección de las cosas. Justificar la ciencia y el progreso de la igualdad. esa guerra que en adelante quiero olvidar) somos vos y yo. No sabría ni podría sustraerme á la necesidad de edificar para quien edifica para la humanidad. (Decid lo que os plazca. sus mentiras. Su Congreso. las mujeres. . Equilibrar los rangos. no sabría renegar de ningún aspecto de mi ser. las leyes. he ahí el fondo de todo. el lenguaje. A partir de hoy expresaré á mi modo el afecto que siento rebosar en mí por los hombres y por las mujeres.

serenísima. Ignoro cuál será el resultado del goce. ¿qué son exceptuándome á mí? Ahora sé por qué la tierra es grosera. parir inmortales hijos. Y con tu inmenso manto. quiero volver contra ellas sus más agudos sarcasmos. Veré si carezco de sentido cuando hasta las casas y los vapores lo tienen. Así á orillas de Ontario azul. rival del sol. Y para confortar.. y el campo está desbrozado). sólo sé que á través de la guerras. Veré si los peces y las aves deben bastarse á sí mismos y si yo no debo bastarme á mí mismo. Te he visto. á todos os absorbo en mí.Quiero penetrarlas de humanidad. inclina hacia mí tu faz. no os burléis de mí! No os he clamado para invocar los bardos que fueron. ocultos para todos.. La América aislada y que no obstante lo encarna todo. plantas.) Sí. Y vi las almas libres de los poetas. He ahí lo que he aprendido en América. ¡Oh! extasiadas estrofas. ¿qué es fuera de mí mismo? Estos Estados. estas guerras. ¡oh madre! tu alma inmensa en la esfera. Por ingentes que seáis. Atraídos por el salvajismo de mi canto. Veré si debo serles inferior. adormecidos de largo tiempo atrás. Formas rudas y terribles. (¡Oh democracia! mientras de todas partes milliones de armas se aguzaban contra tu pecho. Madre. árboles. y me convierto en vuestro amo. Quiero que las ciudades y las civilizaciones respeten la esencia de mi persona. . Ignoro qué finalidad persiguen estas confabulaciones. os acepto y os elijo especialmente para haceros mías. Hombres grandes y extraños. animales. empollando el mundo. marchas de «excelsior» y de vanguardia. he aquí la summa poética que á mi vez enseño. malvada. Los más sublimes bardos de los edades pasaron ante mí. Pongo mi espíritu en uno de los platillos de la balanza y en el otro el vuestro. Ahora que la guerra ha concluído. Los bardos que invoco están aún por nacer (mi país los aguarda. es por mí. Los mortales tejidos que me retienen parecieron romperse dentro de mí. estos retardos. Mientra los vientos me acariciaban y los ondas se atropellaban hacia mí. Para que esos sublimes bardos vinieran á orillas del Ontario. montañas. se revelaran á mis ojos. de las incertidumbres. de los crímenes. tu obra continúa y continuará. trémulos llamados míos. Los aguarda para que entonen marchas cada vez más triunfales. Veré si no soy tan sutil y real como ellos. yo contrastaré los espectáculos del día y de la noche. Temblando de potencia y arrebatado por el encanto de mi tema. Veré si no poseo tanta majestad como ellos. martirizadora.

Aguardando pacientemente su día y su hora. Cuando ya no subsista ningún recuerdo de los mártires y de los héroes. la Libertad exige nuestro esfuerzo. prontos á toda hora! ¡Bardos cuyos himnos parecerán nacidos de carbones ardientes ó los zigzagueantes surcos del relámpago! ¡Bardos del amplio Ohío. los cadalsos. permanece en la luz ó en la sombra. las balas no están ociosas. . ni la tercera. las horcas.¡Bardos de la Gran Idea! ¡Bardos de las invenciones de la paz! (¡Pues la guerra ha concluído!) ¡Bardos de ejércitos latentes. ó ante cualquier deslealtad. positivo dueño de sí. ajeno al temor y al descorazonamiento. La Causa dormita. El que se descorazona ante la indiferencia ó la ingratitud del pueblo. Los héroes conocidos ó anónimos pasa á otros mundos. las más potentes gargantas se sienten Como si su propia sangre las ahogara. Ante los cañones. Cuando la Libertad abandona un lugar no es la primera en abandonarlo. de millones de soldados en expectación.) La batalla arrecia. Los jóvenes. El filisteo triunfa ó se imagina que triunfa. Á un revolucionario europeo vencido ¡Valor. los soldados y los códigos penales. del Canadá. suceda lo que suceda. ni la segunda. hermano ó hermana mía! Obstinaos siempre. bardos de la guerra! Mi canto es para vosotros. O ante los bandidos que se apoderan del poder. Poca cosa es quien se doblega ante uno ó dos fracasos ó ante muchos desastres. al encontrarse bajan sus miradas. bardos del interior. por furiosas cargas y frecuentes retiradas. á pesar de todo. vegetan roídos de amargura y de nostalgia en tierras lejanas. Aquello en que creemos continúa en invisible y perpetua espera á través de todos los continentes. no promete nada. No invita á nadie. bardos de la California. Los grandes oradores y escritores son desterrados. estremecida por múltiples y contagiosas alarmas. Aguarda que todos se hayan ido y sale defendiendo su retirada. Las prisiones. (¡Mis cantos no son solamente de lealtad También son cantos de insurrección. para vosotros mi invocación. Soy el poeta juramentado de todos los audaces y rebeldes de la tierra. Aquel que me acompaña deja detrás de sí la paz y la rutina Arriesga su vida á cada instante. A pesar de todo ello la Libertad no ha abandonado su puesto ni el filsteo goza la penitud de su victoria. los grilletes.

¿Pensábamos que la victoria es grandiosa? En efecto. Los conductores de oreja fina no lo han oído. la hora de mi fin. Ignoro cuál sea vuestra misión (yo mismo no sé por qué estoy aquí ni por qué existen las cosas). Que la sepultura y la muerte también son grandes. De su copa altiva enseñoreándose á sesenta metros de la tierra. Los leñadores no lo han oído.» A lo largo de la costa nórdica. hermanos míos. Cuando sobreviene irremediable. en la hostilidad. pues también hay grandeza en tales trances. Cayendo en murmurios de sus hojas miradarias. Hasta en la derrota. Ni los que manejan las cadenas de arrastre. Adiós. Un coro de driadas que se desvancen ó de hamadriadas que se alejan. ¡Valor. Y el filisteo disfrutará la plena posesión de su victoria. una voz fatídica surgida de la tierra y del cielo. un pensamiento inasible y respirable como el aire. aun vencido como vos lo estáis ahora. Canto del Sequoia ¡Un canto de California! Una sugestión y una profecía indirectas. La voz de un árbol gigante que muere en la espesa selva de sequoias: «Adiós. en la pobreza. He oído al majestuoso árbol cantar su canto de muerte. pero ahora se me ocurre que la derrota. Pero yo en mi alma lo he oído claramente resonar. adiós. A pesar que los espíritus del bosque salidos de sus cuevas milenarias corearan el canto funeral. también es grande. Empero me esforzaré cuidadosamente en aclarar dichos enigmas. ni los aserradores. En el aire salino que llega del mar. Ha llegado mi hora.Cuando todas las vidas y las almas de los hombres y de las mujeres hayan sido desterradas de cualquier región de la tierra. insurrecto ó insurrecta de Europea! No debéis reposar hasta que todo se haya consumido. pues. Con el repiqueteo de los hachazos de musicales resonancias—de las hachas movidas por fuertes brazos—. Con el sordo y ronco susurro de las ondas á modo de acompañamiento. Hasta más acá de la ribera rodeada de rocas y de grutas. lo es. . Una voz titánica y mumurante. Sólo entonces la Libertad ó la idea de la Libertad será desterrada de esa región. en la prisión. las tiendas de los campamentos no han devuelto sus ecos. tierra y cielo. aguas vecinas.

preparadas por los tronos. Alegrías de la vida adecuadas á mi ser y al de mis hermanos. Y les cedemos nuestra parte de sol. el Joesmita lejano. Saludamos á aquellos para quienes hemos trabajado desde el fondo del pasado. hendidas de precipicios enormes.De su tronco y de sus ramas reventando de robustez. lo propio que toda la tierra). Absorbidos y asimilados por ellos. á ti. con una inmensa y silenciosa alegría. creciendo sus acentos. más fiero. majestuosos hermanos. hombre espiritual y común fin de todo. Y todas la rocas y todas las montañas tienen la suya. Vibró este canto en el que revivían las estaciones y el tiempo. Por ellos abdicamos y en ellos sobrevivimos. El canto se elevó. nuevo imperio. de identidad. estas tierras de la riberas del Oeste.» «Luego. Que al hombre nuevo que se yergue. No están pálidas de haber reflejado los ídolos del Asia. indiferentes al hombre (Pues habéis de saber que yo también tengo un alma. anunciados desde hace tanto tiempo.» «Vosotras. estos picos de montañas. ¡Oh las grandes alegrías rudas y pacientes. y los locos vientos. ha llegado nuestro fin!») «Pero no desaparecesmo lúgubremente. estos valles. este canto preñando de pasado y de porvenir: «Vida mía. Estas moles roqueñas. Como si los herederos. más extático. yo también estoy dotado de conciencia. ¡oh rey de la selva! Para ellos serán este cielo y estos aires. Y la blanca nieve. Tú. Vida inagotable y audaz con sus encantos bajo las lluvias y los soles de tantas estaciones. anunciado desde hace tanto tiempo. profundas y ocultas voluntades. Con la serena conformidad de la Naturaleza. Por una raza más grande que á su vez llenará noblemente su existencia. A ti. y las noches. las divinidades del Oeste. ¡Nuestra hora ha sonado. Y vosotras. el Shasta. Uniendo sus altaneras voces participaran en él. las plenas alegrías de mi alma. y pacíficamente sedimentados desde entonces. Ni rojas de la sangre vertida en los viejos mataderos dinásticos de Europa (Dominio de celedas de asesinos. esta amplitud. las Nevadas. alegrías inocentes y venerables. . Nosotros que hemos llenado noblemente nuestra existencia. con miasmas de guerra y de cadalso que flotan todavía por doquiera). Estas vírgenes tierras. que nadie ha relatado. Sino emergidas de los largos é inocentes partos de la Naturaleza. damos en rehenes y consagramos. equilibrado sobre ti mismo. dando leyes sin recibirlas de nadie. de su corteza ancha como una muralla.» «Por ellos.

Aquí puede no procuparse más que de sí. Vosotros. la visión de la humanidad futura. universales. establecimiento de los colonos y todas sus características Deslumbrante y dorada. el Idao lejano y el Utah. invisible esencia moral de todas la vastas materiali dades de la América (las edades tras las edades laboran en la muerte tanto como en la vida). Sin sentirse encerrado por los muros y los techos. Aquí puede escalar los vastos y límpidos espacios. literaturas. Abandondando sus retiros de los bosques y de la montañas. puro y gigantesco. que estáis en el fondo de todos los credos. los campos de la Naturaleza esperan en barbecho la silenciosa y cósmica química ó laborado. Cediendo su puesto á las modernas divinidades. Preparados de largo tiempo atrás. Como si las driadas. invisible. voluntad nacional oculta en el fondo de tus abismos. Vosotros. per siempre atenta. más precioso y más sano. Muestra su drama súbito y opulento. Así sorprendí en los bosques del Mendocino Ese coro y esas sugestiones. Que todos los errores pasajeros las perturbaciones de la superficie no han podido apartaros de vuestra vía. de la que surgen la vida y el amor y todo lo que emana de la vida y del amor. Contruíd aquí vuestros hogares. De la cadena de la cascada hasta Wahsatch.Tú. designios del pasado y del presente. inmortales. á lo largo de la costa nórdica. invisibles y centenarias. continuados con tenacidad. la amplitud de sus asoleadas tierras. Sus tierras que baña un aire más puro. gérmenes vitales. aquí puede culminar con las proporciones de la Naturaleza. la California irradia su esplendor. os las damos en rehenes y os las consagramos. estas tierras de las riberas del Oeste. Tú. aquí puede colmar su existencia Para caer á su hora. códigos. artes. plasmáis y moldeáis el Nuevo Mundo ajustándolo al tiempo y al espacio. sus valles y las rocas de sus montañas. Vosotros. se fundieran en una sola. El estruendo de los troncos y de las ramas que se abaten con un grito ensordecedor y un gemido. Entre los ecos de la llamadas de los conductores. el sonar de las cadenas y la música de las hachas de los leñadores. . cantaran retirándose. exaltarse y endurecerse pacientamente. soberana y fuente de todo.» Así. que á veces conocidos y las más de las veces desconocidos. temblorosas. el hombre de vuestra raza característica.» «El hombre que surja de vosotros. mujer divina. Tú. Todos estos dominios. aquí puede expandirse (sin restricción ante ajenos formulismos). estableceos aquí guerreramente. Aquí puede crecer osado. luego de cumplir sus funciones (olvidado al fin) y desaparecer y servir. Su variada extensión donde el Estrecho hasta el Colorado. acaso sin tener conciencia de vosotros mismos. Aquí puede reir con la tempestad y el sol. Oí esas palabras caer del espacio como si voces extáticas añejas.

y la Australia y los millares de islas paradisíacas del Pacífico. Veo el genio moderno. pagados para cegar al Pueblo. A pesar de los hurtos principescos en todas sus bajas formas. de los desenfrenos innumerables. batiendo la lana. Pero yo creo más en vosotras que en todas esas cosas. hijo de lo real y de lo ideal. La verdadera América.Lentas y continuas las edades han sufrido. desbrozar el terreno para una renovada humanidad. los racimos y el oro amarillo de las minas. almácigos). pero preparado de largo tiempo atrás. hasta estrangular las gargantas de los reyes. ¡En marcha hacia un porvenir más grandioso! Europa En el año 72 y 73 de estos Estados (1848) De pronto. Veo en vosotras la sociedad nueva proporcionada al fin. Hacia la India. las cabezas de los nobles no han sido segadas. y hasta en vuestro aire vital. mucho ás. á la Naturaleza. Una raza pululante y activa se instala y se organiza. Surgen ciudades populosas. la desocupada superficie ha madurado. De todos los ámbitos de la redonda tierra llegan naves. óyese por todos lados la pulsación de las máquinas. semiespantada de sí misma. segura para el porvenir. Veo en vosotras. Pisoteando cenizas y andrajos. ¡Oh esperanza y fe! ¡Oh esas dolorozas agonías de los patriotas desterrados! ¡Oh tantos corazones empapados de desesperación! ¡Volved vuestras miradas á aquellos tiempos y luego concentraos! Y vosotros. tierras de las riberas del Oeste (Esas cosas sólo son medios. hacia la China. Rápida como centella. la promesa de millares de años Que os fuera hecha para realizarse un día en nuestra raza. los vapores llenan los ríos. del roído salario del pobre que se deja robar ingenuamente. los ricos metales han ido lamiándose debajo. En la mujer. Recién venido en un mundo nuevo. se arrogan la posesión de todo. y en vuestras viñas. A pesar de todos esos crímenes. del fondo de su cubil decrépito y soñoliento —cubil de esclavos—. herramientas. y otras zarpan hacia todos los climas. dotadas de las invenciones más recientes. ¡El Pueblo desdeña la ferocidad de los reyes! . llena los espacios el rumor de colmena de las prósperas granjas. oíd esto: A pesar de las agonías. En el hombre que nazca de vosotras habrá más que los picachos de las montañas. en todo vuestro oro. de los asesinatos. A pesar de tantas promesas juradas y violadas por bocas regias. el trigo. más. mentirosos. Al fin llegan los nuevos. vosotros. heredera del grandioso pasado. más que en vuestros árboles imperiosos y potentes. los locomotoras relampaguean por las vías férreas. ha saltado.

Ningún espíritu puede ser arrancado de su envoltura carnal por las armas de los tiranos ¡Sin que invisiblemente recorra toda la tierra. sus mensajeros no tardarán en llegar! Una hora de alegría y de locura ¡Una hora de alegría y de locura! ¡Oh furiosa alegría! ¡Oh. que otros deseperen de ti. Os las narro por muchos motivos. un dedo encorvado que es como la cabeza de un áspid. instruídos y exaltados. con una vitalidad más fuerte que las cuerdas y las balas. No obstante. advirtiendo! ¡Libertad. Esos mártires que oscilan en las horcas. la frente y el cuerpo en una vestidura escarlata de interminables pliegues. ¡oh esposo y esposa!) . carceleros y sicofantes. aparece esto: Un idice simbólico por encima de la cabeza. de sacerdotes. no os canséis de mirar: ¡Pronto estará de vuelta. La cuerda de la horca pende pesadamente. de cobradores de impuestos. Una silueta cuyo rostro y cuyas pupilas nadie ha podido ver. cubierta la cabeza. los poderosos ríen á carcajadas: ¡Y todas estas cosas maduran sus frutos. acosejando. Ni una fosa de los que mueren asesinados por la tiranía deja de fecundar una simiente para la libertad. una forma se eleva. que las lluvias y las nieves fecundan. vueltos de su fuga y de su terror. hijos míos. no me retengáis! Corazón de las tempestades. cuerpos ensangrentados de hombres en plena juventud. las balas de los reyes silban en los aires. la cual á su vez madurará millares de simientes Que los vientos esparcen y siembran á lo lejos. Reaparecen con gran pompa. de soldados. reaparecen de nuevo. de su manto rojo solviantado por uno de sus brazo. Purificados por la muerte. murmurando. Los monarcas. Vaga como la noche. yo jamás desesperaré de ti! ¿Han cerrado la casa? ¿El amo está ausente? Aguardad. Entretanto. ¿qué es lo que late en ti para desencadenarte ne mi ser de esta suerte? ¿Qué son mis clamores en medio de los relámpagos y de los vendavales? ¡Ah! ¡beber el delirio místico más que hombre alguno! ¡Congojas tiernas y salvajes! (¡Os las dejo en herencia. Fuera de su manto. Reviven en otros jóvenes. legistas.Fué la dulzura de su piedad la que preparó su amarga ruina. ¡oh reyes! Reviven en hermanos prestos de nuevo á desafiaros. en fosas recién abiertas despotan cadáveres. precedidos por cortejos de verdugos. señores. Por fríos é inmóviles que parezcan reviven en otros seres. todas estas cosas son buenas! Esos cadáveres de jóvenes. esos corazones atravesados por las balas. detrás de todas esas amenazas y latrocinios.

¡Oh, abandonarse á vos, quienquiera que seáis! ¡abandonaros á mí, con desprecio del mundo! ¡Oh la vuelta al paraíso! ¡Oh, la femenina y la tímida! ¡Oh atraeros hacia mí, imprimir en vuestra boca virgen los labios de un hombre resuelto! ¡Oh, el enigma, el triple nudo, el estanque negro y profundo, todo lo que se desanuda y se ilumina! ¡Oh, abalanzarse en busca de espacio y de aire! ¡Libertarse de los lazos y de las convenciones anteriores, yo de los míos, ovs de los vuestros! ¡Hallar una despreocupación nueva, inimaginada, capaz de poner á prueba la mayor fortaleza! ¡Desenmordazarse la boca! Tener el sentimiento—hoy ó cualquiera otra día— de que me basto á mí mismo, tal como soy. ¡Sentir algo no sentido aún! ¡En espasmo, en angustia, en éxtasis! ¡Escapar integramente de las anclas y de los garfios ajenos! ¡Bogar libremente! ¡Amar libremente! ¡Abalanzarse temerario y amenazador! ¡Buscar la destrucción!, insultándola, invitándola! ¡Subir, cernerse en el mediodía del amor como en una revelación! ¡Volar con el alma ebria! ¡Perderse si es necesario! ¡Alimentar el resto de mi vida con una sola hora de plenitud y de libertad! ¡Con una breve hora de locura y de felicidad! Canto el cuerpo eléctrico Canto el cuerpo eléctrico, Los ejércitos de aquellos que amo me circundan y yo los circundo, No me dejan partir, quieren mi compañía y mi respuesta, Quieren ser purificados y ennoblecidos con confidencias del alma. ¿Os habéis preguntado si los que corrompen su cuerpo puede ocultarse? ¿Si los que deshonran cuerpos vivientes no son tan criminales como los que deshonran muertos? ¿Si el cuerpo no desmpeña exactamente las mismas funciones que el alma? Pues si el cuerpo no es el alma, ¿qué es el alma? El amor del cuerpo humano desafía toda descripción, el cuerpo mismo desafía toda descripción, El del hombre es perfecto, el de la mujer es perfecto. La expresión del rostro supera toda descripción, La expresión de un hombre gallardo no se manifiesta en su rostro solamente, Se revela en sus miembros y en sus movimientos, en sus caderas y en sus muñecas, Se revela en su andar, en la actitud de su cabeza, en su talle y en sus rodillas—su traje no la oculta—, La indole dulce ó fuerte que le caracteriza atraviesa el algodón y la lana,

Verle pasar impresiona tanto como el más grande de los poemas, acaso más; Cautiva contemplar su espalda, su nuca y el doble reposorio de sus hombros. Los rollizos infantes que gatean, el pecho y la cabeza de las mujeres, los pliegues de sus vestidos, sus actitudes al ir por las calles, la línea longitudinal de sus siluetas, El nadador desnudo á flor de agua, hendiendo el verde lúcido y transparente, ó extendido de espaldas mecido en silencio por el agua que solivianta, El doblarse hacia adelante y hacia atrás de los remeros en la canoa, el caballero en su silla, Las jóvenes, las madres, las caseras, en todas sus ocupaciones, El grupo de trabajadores sentado al mediodía aldrededor de sus meriendas, y sus mujeres que esperan, La mujer que adormece á un niño, la hija del campesino en el jardín ó en la huerta ó el establo de la granja, El mocetón desgranadao maíz, el cochero del trineo conduciendo sus tres yuntas de caballos á través de la multitud, Episodios de un asalto entre luchadores aprendices jóvenes, vigorosos, qu al declinar el día después de concluír su faena arrojan por tierra sus sombreros y sus blusas, se entrelazan sin maldad, en un abrazo lleno de cariño y de resistencia, Se cogen por debajo ó por encima del talle mientras sus desordenados cabellos caen sobre sus ojos cegándolos; El tránsito de los bomberos, el juego de los músculos viriles que se dibuja á través de sus ceñidos pantalones y de sus talles Su vuelta después del incendio, cuando se detienen de pronto al oír resonar de nuevo la campana de alarma, La naturalidad, la diversidad, la perfección de sus actitudes, con el cuello y la cabeza inclinadas, Yo adoro todo eso, me engrandezco, me diversifico; estoy con el niño en el pecho de su madre, nado con los nadadores, lucho con los luchadores, marco el paso con los bomberos, y como ellos me detengo, escucho y reflexiono. Conocí un hombre, un simple campesino padre de cinco hijos, Padre éstos de hijos venideros, los cuales á su vez serían padres de otros hijos. El vigor, la belleza corporal, la calma de aquel hombre eran prodigiosos, El contorno de su cabeza, la blancura de sus cabellos y de su barba, la insondable expresión de sus ojos negros, la riqueza y la amplitud de sus maneras, Todo era admirable, y yo solía ir á verle para admirarlo; Era tan majestuoso como prudente, Tenía seis pies de alto, más de ochenta años, Sus hijos eran macizos, intactos, barudos, de rostro curtidos, espléndidos, Era tan adorado por sus hijos como por sus hijas, Cuantos le veían lo amaban, No lo amaban por consideración, lo amaban con un afecto realmente personal, No bebía más que agua, la sangre fluía escarlata bajo la piel morena y clara de su faz; A menudo, cuando iba de caza, de pesca, él mismo timoneaba su barco, un bello barco que le había regalado un constructor amigo, Cuando iba de caza ó de pesca en compañia de sus cinco hijos y de sus numerosos nietos se le reconocía entre todos como el más bello y el más fuerte; Sentíais deseos de permanecer largo tiempo á su lado, de oírle de mirarle, de tocarle mientras el barco avanzaba bajo su dirección.

Permanecer al lado de los que me agradan basta para hacerme feliz, Pasar las tardes con ellos, disfrutar juntos de los anocheceres, Sentirme rodeado de seres jóvenes, bellos, curiosos, rientes, Andar entre ellos, rozarlos de tanto en tanto, pasar un instante mi brazo alrededor del cuello de éste ó aquélla; No pido otras alegrías, nado en ellas como en un mar de encantos, Estar rodeado de hombre y de mujeres, comtemplarlos y ser contemplado por unos y otras; en su contacto y en sus exhalaciones hay algo que regocija el alma. Muchas cosas agradan el alma, pero ésta agrada sobre todas. Aparece la forma femenina, Una divina aureola la circunda de la cabeza á los pies. Atrae, con furiosa, irresistible atracción; Sus hálitos me absorben como si fuera un impotente vapor: todo desaparece excepto ella y yo; Libros, artes, religión, tiempo, la tierra visible y compacta, todo los que esperábamos del cielo, y lo que temíamos del infierno; Emergen de ella filamentos de locura, indomables descargas eléctricas que suscitan en nosotros análogos reacciones, Cabellos, pechos caderas movimientos de las piernas, manos que penden con negligencia, temblorosas, mis manos que tiemblan al insinuar caricias, Marea descendente brutalmente rechazada por las ondas flujo azotado por el reflujo, carne de amor que palpita lancinante y gozosa, Limpidos surtidores de amor, cálidos y torrenciales, treému la crema de amor, champagne hirviente y delirante, Noche de amor del esposo, noche de horizontales asaltos cuerpo á cuerpo en la dulzura del amanecer, En el día que consiste y se adelante á través de la revuel ta cabellera sobre sus cuerpos y sus carnes olorosas. He aquí el núcleo: después que el niño nace de la mujer, el hombre á su vez nace y renace en la mujer; Este es el baño del nacimiento, la amalgama de lo ínfimo y de lo máximo, y la nueva salida. No tengáis vergüenza, ¡oh mujeres! Vuestro ser contiene todo lo demás; sois oasis germinal, y noche buena; portal del cuerpo y portal del alma. La mujer posee y combina todas las cualidades, Se mueve en todas partes con astral equilibrio, Es todas las cosas veladas, pasiva y activa alternativamente, Está hecha para concebir hijas tan bien como hijos, hijos tan bien como hijas. Así como veo mi alma reflejada en la Naturaleza, Como suelo ver á través de un velo de bruma un ser de indecible salud, belleza y plenitud, Veo á la mujer con la cabeza inclinada y los brazos cruzados sobre su pecho. Igual y á semejanza de ella, el hombre es alma y ocupa su lugar,

los ciclos y sus revoluciones se han desenvuelto fiel.El también posee todas las cualidades.) Quienquiera que seáis ¿sabéis acaso bastante como para tratar de ignorante al más cretino? ¿Pensáis tener más derecho que otro para ocupar un buen lugar? ¿Creéis que la materia ha ido soldificando sus brumas pri mitivas. el cuerpo es sagrado. espina dorsal y cuello flexibles. continuamente. avanza en un movimiento mesurado y divino. Bloque de músculos pectorales. sea rico ó pobre. Examinad estos miembros. todo lo juzga con la medida de su individualidad. Señores. los apetitos y la arrogancia le sientan mejor. Sentidos agudos. el océano y la barca. Sea cual fuere la tierra que ha de mensurar. brazos y piernas poderosas. el máximum de la alegría y del dolor le vienen como de medida. . En esta cabeza está el cerebro. El Universo es procesional. rojos. y no para éste ó para aquélla? Venden en subasta pública el cuerpo de un hombre (Antes de la guerra solía yo ir al mercado de esclavos á observar las ventas). La riqueza del Universo conocido está en él. el universal vencedor. La destreza flexibiliza sus tendones y sus nervios. Para hacerlo tal cual es. Cada uno y cada una tiene su sitio en el cortejo. El desprecio le sienta bien. Hállase acá ó no importa dónde. Por grandes que sean las sumas ofrecidas. contemplad este prodigio. jamás podrán igualar su valor. aunque se trate del cuerpo del más mísero de los parias. En él y debajo de él palpitan los materiales para crear héroes. (Dónde arroja la sonda fuera de aquí?) El cuerpo del hombre es sagrado. (Todo es cortejo. La exaltada altivez del hombre es un calmante y una gloria para el alma Ama la sabiduría. Las pasiones más vastas y fogosas. el agua fluye y los vegetales crezcan Unicamente para vos. lo mismo yo que vos. ojos vitalísimos. Los desnudaremos para que podáis apreciarlos mejor. es acción y es potencia. sagrado es el cuerpo de la mujer. Sea quien sea el poseedor. el muy canalla ignora su negocio. coraje. Para hacerlo tal cual es. sólo aquí por fin sumerge la sonda. Carne firme. negros ó blancos. O el de uno de esos inmigrantes de cara idiotizada que acaba de desembarcar. voluntad. Yo ayudo al comisrrio rematador.que la tierra cubre su superficie. el mundo ha ido preparándose durante quintillones de años sin que creciera una planta ni un animal. el orgullo es todo suyo.

inmortales. y expresar por qué estoy aquí. es la más bella faz. ¿Nunca habéis amado el cuerpo de una mujer? ¿Nunca habéis amado el cuerpo de un hombre? ¿No habéis notado que éstos son iguales para todos. Lo que constituye la gloria de un hombre es la evidencia de una inmaculada virilidad. Son los poemas y los aspectos visibles del alma.Y las maravillas que circulan dentro. desde la cabeza á los pies. las aspiraciones (¿Creéis que no existen porque no son formuladas en salones ó en ateneos?) Este que veis aquí no es solo un hombre. atlética. . continente más grande que todas las razas conocidas hasta la fecha. Deben mantenerse íntegras. Todas ellas. musculoso. ¿Pretenderéis saber desde ya los retoños que nacerán de sus retoños en los siglos de los siglos? (De quién resultaréis descender. potente. no sólo con las partes y los poemas del cuerpo. totales. Todos ellos constituyen el alma. vosotros mismos. todos tus aspectos. si pudierais remontar el curso de los siglos?) En subasta pública venden el cuerpo de una mujer: Tampoco ella es únicamente ella. es el cuerpo humano. vidas surgirán de él. autóctona. todas tus arbitarias divisiones fisilógicas y anatómicas. ¡Oh mi cuerpo! ¡Encarnación de mi alma! Todas tus partes. todos los deseos. la sangre fluye. Innumerables. músicos del porvenir! No es el día de hoy quien debe justificarme. un cuerpo sano. un corazón se hincha y se contrae. en mí. Lleva en sí á los que se desarrollarán hasta ser los compañeros de las madres. las tendencias. aunque quisieran no podrían ocultarse. es el padre de otros cuyos hijos serán padres á su vez. Tanto en el hombre como en la mujer. como en los demás. Es el punto de arranque de populosos Estados y florecientes Repúblicas. allí dentro yacen comprimidas todas las pasiones. ¿Habéis visto al loco que prostituye su cuerpo? ¿O la loca que prostituye el suyo? Ya sé que no se ocultan. con sus encarnaciones y sus alegrías innumerables. Sois vosotros los de la raza nueva. ¡La misma vieja sangre! ¡la misma sangre roja! Allí dentro. en todos los tiempos y en todas las naciones de la tierra? Si existe algo sagrado. es la madre fecunda de las madres. Dentro de estos tesoros visibles. cantantes. Poetas venideros ¡Poetas del porvenir! ¡Oradores.

Cuando leí el libro Cuando hube leído la célebre biografía Cerré el libro y me dije: «¿Es esto lo que el autor llama una vida de hombre? ¿Alguien escribirá así mi vida después que yo haya muerto y desaparecido? Como si hubiera alguno que realmente supiera algo de mi vida. Arroja una mirada hacia vosotros y luego vuelve el rostro.» Un canto de alegrías ¡Oh. en la silla. Salvo algunos chispazos entrevistos de vez en cuando. ¡Oh. Me limito á adelantarme un instante para retornar de prisa á las tineblas. Dejándoos el cometido de explicarla y de definirla. el fresco y húmedo silencio de los bosques. las orejas y los cabellos. hacer el canto más desbordante de alegría! ¡Lleno de las ocupaciones comunes. murmurando. La deliciosa fragancia de la tierra. el amancer y durante toda la mañana. el gran silbido. con la celeridad y el equilibrio de los peces! ¡Anegar sus estrofas con primaverales gotas de lluvia! ¡Estremecerlo todo con el movimiento de las olas y la presencia del sol! ¡Oh la alegría de mi espíritu aleteando lejos de su jaula! ¡Miradle hendir el espacio como un relámpago! No me bastan este mundo y estos tiempos. ¡Quiero millones de mundos y la totalidad de los tiempos! ¡Oh las alegrías del maquinista! ¡Volar sobre una locomotora! ¡Oir todos tonos del vapor. ¡Oh las alegrías del caballero y de la amazona! Galopar apoyados firmemente. el grito penetrante y gozoso.¡Levantaos! ¡Es necesario que me justifiquéis! Yo no hago más que escribir una ó dos palabras futuristas. lleno de árboles y de simientes. Soy un hombre que. gozando con el aire fresco que os azota. Que para mi propio uso trato de recordar aquí. animarlo con los gritos de los animales. ¡Oh las alegrías del bombero! . Reservándoos lo fundamental. Cuando yo mismo á menudo pienso que no sé nada O poco menos que nada de mi vida real. las locas risotadas! ¡Soltar los frenos con impetu irresistible. paseando sin deterse en parte alguna. abalanzarse á toda velocidad! ¡Oh paseos encantadores por campos y collados! Las hojas y las florecillas de la hierbas más comunes.

Introduzco clavijas de madera en la abertura de sus uñas. Para recorrer de nuevo la casa y el establo. ¡Oh las delicias de las madrugadas de Mayo. la huerta y los campos. La alegría de calmar. Contemplar la faena de los pescadores. en seguida remo hacia la costa. y me pongo en marcha á pie sobre el agua helada. Donde en una vasta olla llena de agua hirviente. Gozar de los relentes húmedos y salinos. la alegría de la concordia y de la armonía! ¡Oh retornar á las tierras natales! Para oir cantar los pájaros en los nidos de antaño. Otras veces en verano zarpo con los vapores que van á la pesca de langostas de mar. En invierno cojo mi cesto de guardar anguilas. para dormir á mi lado. En la baja mar me uno á los rastreadores de conchas que recorren las playas. que se presenta en medio de la palestra. ¡Oh navegar por los ríos! . ¡Oh la alegría de crecer de restablacerse. Con ellos trabajo bromeando y riendo al igual de los jóvenes más risueños. las campanas! ¡Hiendo la multitud. la paciencia. De viriles y de adolescentes compañeros cuyo mayor encanto es estar á mi vera. Para hollar una vez más los viejos caminos. de las lagunas y caletas ó á lo largo de la costa! Seguir viviendo y trabajando allí toda la vida. consciente de su potencia.¡Oigo la señal de alarma en mitad de la noche! ¡Oigo los gritos. la angustia. De día. reciamente abrigado. Yo también vengo con mi azada y mi rastillo en busca de gaburones. vengo con mi gardaña para coger anguilas. ansioso de vencer á su adversario! ¡Oh la alegría de esa vasta y elemental simpatía que el alma humana es la única capaz de engendrar en ondas constantes é ilimitadas! ¡Oh las alegrías maternales! Las veladas. Miradme partir alegremente ó regresar al atardecer. el heroísmo del alumbramiento. para trabajar conmigo. de las hierbas marinas. los insomnios. que se asolean en los bajamares. las langostas son cocidas hasta ponerse escarlatas. de los arenales. de pacificar. mi garduña y mi hachilla de agujerear de hielo. Recorro así todas las playas. el pescador de an guilas. me precipito hacia el foco ardiente! ¡La vista de las llamas me enloquece de placer! ¡Oh la alegría del atleta de sólidos músculos. remando entre los flotadores que señalan la ubicación de los canastos retenidos en el fondo del agua mediante gruesas piedras! Me veo izando oblicuamente los canastos de mimbre en cuyo interior las langostas verdinegras se agitan desesperadadamente al ser extraídos de su elemento. el precioso amor. de noche. en compañía de curtidos compañeros. ¡Oh haber crecido á orilla de las bahías. el pescador de gaburones.

La hornalla. Las pequeñas cabañas de la almadías con el penacho de humo que se eleva de ellas al anochecer cuando preparan la cena. la más noble de mis alegrías! ¡Mis hijos. Oigo de nuevo el grito arrojado de lo alto del mástil: ¡—Allá sopla! De nuevo subo á los obenques para mirar con los demás. el ancho espacio abrigado. ¡Oir el estruendo de la artillería. en seguida descendemos como locos. vuelve á caer alargada é inmóvil entre la espuma enrojecida de sangre. de nuevo remamos hacia ella. . cortando vivamente al agua. agónica ya. la veo nadar en círculos de más estrechos. veo el arma partir como una centella de su robusto brazo. (¡Oh dadme algo pernicioso y terrible! ¡Algo distinto de toda vida mezquina y devota! ¡Algo no probado todavía! ¡Algo nuevo en un éxtasis! ¡Algo arrancado del enclaje y que flote libremente!) ¡Oh laborear en las minas. Veo la sangre que anzoja al reaparecer de nuevo. mis barbas y mis cabellos blancos. la veo sumergirse otra vez. que tornan á hundir. ¡Oh revivir las alegrías del soldado! ¡Sentir la presencia de un bravo oficial que manda sentir su simpatía! Ver su calma. De nuevo nos alejamos apresuradamente. La veo morir. Veo al arponero de pica. los vapores que van y vienen. gozando la visión soberbia del paisaje. De un salto convulsivo. ser un demonio! ¡Alimentarse ávidamente con los heridos y los muertos del enemigo! ¡Oh las alegrías del ballenero! ¡He aquí que renuevo mis viejos cruceros! Siento debajo de mis pies el moviemiento de la nave. el líquido hirviente que vierten y se derrama. remamos hacia el punto donde se halla nuestra presa. en el centro del círculo.Descender el San Lorenzo. las brisas del Atlántico me abanican. Salto á la embarcación que han botado el mar. Veo la lanza que hunden en su mole. ó forjar el hierro! La coladura de la fundición. ¡Oh mi vejez. Veo rápidamente en la lejanía del océano. remolcándonos de nuevo. La vuelvo á ver emergiendo para respirar. las almadías cargadas de maderas que pasan de tanto en tanto. los almadieros con sus inmensos remos. mis nietos. calentarse al calor de su sonrisa! Marchar á la batalla. oir el estridor de los clarines y el redoblar de los tambores. la ballena herida que se hunde y nada á favor del viento. ver la bayonetas y los cañones de los fusiles relampagueando al sol! ¡Ver á los hombre caer y morir sin quejarse! ¡Sentir el gusto salvaje de la sangre. agrandando la herida. la fundición misma. su alta y tosca techumbre. Nos aproximamos furtiva y silenciosamente. veo la mole montañosa sumergida en un sopor letárgico. Las mil islas.

coronamiento de mi larga vida! ¡Oh alegría de la madurez femenina! ¡Oh felicidad al fin lograda! Tengo más de ochenta años. la pronunciación. grita. Cuidar las huertas. observando los tipos. De que no es mi cuerpo material en que ama. Adoctrinar el Continente. Mi cuerpo no quiere oir hablar las materialidades. Ahora poseo la incontestable prueba de que no son mis ojos materiales los que perciben. del Canadá. no sentir miramientos. del Illinois. odiar. ¡Oh la alegría de sentirse viril! No inclinarse ante nadie. Inflamar al pueblo con la furia que le exalta. soy la más venerable de las madres. aventar de sus pulmones y de su garganta el mágico trueno de la voz. la inconmensurabilidad de todo. podar los árboles.Mi amplitud. como si se formara parte del ellas. superior á la flor de la juventud? ¿En qué consiste esta belleza que desciende sobre mí y de mí se eleva. por la razón. á la luna y á las nubes fugitivas. Confrontar vuestra personalidad con las demás personalidades de la tierra. la similtitudes y la memoria. Caminar erguido. del Kansas. domar la América con su lengua potente. coger las manzanas otoñales. el sol. correr desnudo á lo largo de la playa! ¡Oh concebir el espacio! La superabundancia de todo. mi calma. anda. acaricia y procrea. rie. cautivando á todos? ¡Oh las alegrías del orador! Dilatar el pecho. ¡Oh la alegría de mi alma en equilibrio sobre ella misma. Elevarse mezclándose al firmamento. de las palabras gozosas y de las caras risueñas? . ¡Oh las alegrías del campesino! Las alegrías del campesino del Ohío. mi majestad. Hablar con voz plena y sonora surgiendo de un amplio cofre. Labrar la tierra en otoño para sembrar los trigos invernales. La vida real de mis sentidos y de mi carne sobrepuja mis sentidos y mi carne. Mirar con serena mirada ó en relampagueantes ojeadas. absorbiéndolos. superior á todas mis fuerzas anteriores? ¿Qué flor de vejez es esta. ¡Que claridad la de mi cerebro! ¡Que universal respeto hacia mi persona! ¿En qué consistirá esta fuerza de atracción. dle Missourí. amándolos! Mi alma que vuelve hacia mí en la vibraciones que me transmitió por los ojos. del Wisconsin. ¡Oh bañarse en una piscina de natación ó en una limpia ensenada á lo largo de la costa! ¡Salpicar el agua! ¡Andar por la arena hundiéndose hasta los tobillos. Labrar la tierra en la primavera para la siembra del maíz. del Oregón! Levantarse al amanecer y entregarse en seguida á sus faenas. por los oídos. por el tacto. ¿Conoces las admirables alegrías del adolescente? ¿La alegría de los compañeros queridos. ni mi vista de mis ojos materiales. recibiendo la identidad por intermedio de la cosas materiales. desear. hacerle llorar. del Iowa. no preocuparse por ningún tirano conocido ó desconocido. con pasos ágiles y elásticos.

eterno. del sufrimiento. en la divina esposa. prisiones. en más elevados ideales de amor. que será quemado. intolerable. . ¡No canto solamente las alegrías de la vida. rencores populares! ¡Subir al cadalso. afrontar indomablemente á los enemigos! ¡Estar absolutamente solo contra ellos. del corazón tierno y amargado? ¿Las alegrías del paseo solitario. Que nada de lo exterior me dominará jamás. Mi cuerpo externo. tanto aquí como en las demás esferas que recorrerá. bajo cuyo esplendor luminoso giran las parejas de danzantes? ¿La alegría de las comidas abundantes. para medir mejor nuestra resistencia! ¡Mirar frente á frente torturas. Es ofensivo. la alegría de los juegos en los que se respira con amplitud? ¿La alegría de las músicas arrebatadoras. hecho polvo ó enterrado. también canto las de la muerte! El contacto admirable de la muerte que calma y entorpece instantáneamente. bogar.¿La alegría del día irradiando felicidad y luz. no su esclavo! ¡Afrontar la vida como potente conquistador! Sin irritación. ser el amo de la vida. ¡oh alma! ¡Oh! ¡mientras exista. sin quejas ni críticas desdeñosas. á las purificaciones. de las fiesta familiares y de la embriagueces? Sin embargo. Alejarse de las calles. retorna al polvo. nunca defensivo. y sin embargo atrae magnéticamente! ¡Oh luchar contra aplastadoras superioridades. del espíritu inclinado pero altivo. á los eternos usos de la tierra. á quienes quiero demostrar que mi alma es inasible. bogar eternamente. del combate? ¿Las agonías de la lucha atlética. ¡Oh á quién le fuera dado atraer por algo más que por simple atractividad! Ignoro cómo será posible tal atracción. de las aceras. ¡oh alma mía! ¿Conoces las alegrías del pensamiento y sus ardientes tristezas? ¿Las alegrías del corazón libre y abandonado. Abandonarte. del agua y de la tierra. Mi cuerpo real me pertenece. ¡oh tierra inmóvil! y zarpar en un velero Para bogar. Me desprendo de mi cuerpo excrementicio. vacío. en el camarada puro. la alegría de las meditaciones solemnes durante días y noches? ¿Las alegrías del pensamiento de la muerte. de las grandes esferas del Tiempo y del Espacio? ¿Las alegrías proféticas pensando en mejores. adelantaree ante los cañones de los fusiles con perfecta indiferencia! ¡Ser verdaderamente un Dios! ¡Oh hacerse á la mar en un velero! Abandonar esta tierra firme. mas ved: Es algo que no obedece más que á sí propio. de las casas y de su abrumadora monotonía. Contra esas altaneras leyes de la atmósfera. sin spleen . ya no es nada para mí. la alegría de las salas de baile. perfecto? Alegrías que te pertenecen ¡oh imperecedora! alegrías dignas de ti. los éxtasis.

palmotear. bajo la sombra de los castaños. saltar. Walt Whitman? Oigo el canto del obrero y la canción de la aldeana. ¿Qué oyes. Oigo el cantar del bracero mexicano y las campanillas de su mula . Cada una de ellas las representa todas. cargado de alegrías! Saludo mundial ¡Dame la mano. exaltarse. dejarse mecer y flotar siempre. Ser un marinero mundial. Oigo los continuos rumores del Támesis. cada cual comparte la tierra con los demás. Ciñendo la hinchazón de la tierra arde el cinturón ecuatorial. giran las extremidades del eje.¡Oh trocar nuestra vida en un poema de nuevas alegrías. Oigo el plañir del copto al sol poniente. con su voz musical. en su insomnio de varias meses. los volcanes. Walt Whitman? ¿Qué ondas y qué colinas emergen? ¿Qué climas? ¿Quiénes son esta cuidades y estas gentes? ¿Quiénes son estos niños que dormitan y estos otros que juegan? ¿Quiénes son estas jóvenes? ¿Quiénes son estas madres? ¿Quiénes estos ancianos que se alejan en lentos grupos. cayendo melancólicamente en la sombra de la madre vasta y venerable del Nilo.) ¡Un velero. desplegadas al sol y al viento. Africa y Europa. Ser el velero mismo! (Mirad estas velas. eslabonadas unas con otras. de los espectáculos. las selvas. correr. La Malasia. Walt Whitman! ¡Comienza el desfile de las maravillas. Ardiendo dentro de mí. Oigo los bailes y las castañuelas españolas al son del rabel y de la guitarra. de los estruendos! Esta mallas se enlazan interminablemente. Oigo las langostas de Siria al arrasar bajo el aluvión de tus terribles nubes las cosechas y los herbajes. la longitud se extiende dentro de mí. Oigo los salvajes himnos de libertad que vienen de Francia. Oigo el tumulto clamoroso de los australianos persiguiendo potros salvajes. Oigo al batelero. el sol gira en círculos oblicuos. en marcha hacia todos los puertos. enlazados amistosamente? ¿Qué ríos son esos? ¿Cuáles son esas selvas y esos frutos? ¿Cómo se llaman esas montañas que se destacan más altas que las nubes? ¿Cuáles son esos archipiélagos de hogares llenos de habitantes? La latitud se ensancha. la América ha recibido en herencia el gran Oeste. rápido y sonoro. lleno de ricas palabras. gritar. Asia. los archipiélagos. al Norte y al Sur. están al Este. las cataratas. Dentro de mí se dilatan las zonas. Dentro de mí alumbra el más largo de los días. ¿Qué es lo que se amplifica dentro de ti. Curiosamente. recitar antiguos poemas. la Polinesia y las grandes islas de las Indias Occidentales. el sol de media noche se eleva un punto sobre el horizonte para hundirse de nuevo. Danzar. Oigo á lo lejos los gritos de los niños y de los animales en la aurora.

Unos azotados por las tempestades. Veo el Vesubio y el Etna. El Mediterráneo de claros soles y sus islas. los Thian-Chan. . Oigo las silbantes respiraciones del rebaño de esclavos en marcha. Veo distintamente los Himalayas. caseríos. Oigo la historia de la vida divina y de la muerte sangrienta del bello Dios Cristo. barracones. usinas. los Altais. de Arabia y de Asia. El mar Caspio y el mar de Groenlandia. Las aguas de ciñen el Japón. el Atlántico y el Pacífico. La amplitud de los mares Bálticos. Veo los Alpes Stisianos y los Alpes Cárnicos. los Cárpatos. prisiones. otros haciendo sus guardias nocturnas. rodeada de montañas. Veo los océanos superiores y los océanos inferiores. Veo abundantes aguas. los Balkanes. Veo los desiertos de Libia. Veo países remotos tan reales y tan próximos para sus habitantes como el mío lo es para mí. Veo. Oigo los armoniosos mitos de los griegos y las férreas leyendas de los romanos. Oigo á los sacerdotes cristianos en los altares de sus iglesias. otros infectados de enfermedades contagiosas. Veo las cumbres de las montañas. Oigo al bajo y á la soprano que les contestan. de Kasbek y de Bazardionzi. las riberas británicas y el golfo de Gascuña. el golfo de Méjico. y hacia el Norte los Dovrefjeld y en alta mar el monte Heda. Veo los enormes y temibles icebergs del océanos Antártico y del Artico. los precepto extraídos de los poetas que escribieron hace más de tres mil años y transmitidos integralmente hasta nuestros días. el mar de Brasil y el mar de Perú. Oigo la hindú enseñar á su alumno favorito los amores. del golfo de Bothnia. ¿Qué ves. chozas de bárbaros. Veo los curiosos y rápidos contrastes de la luz y de la sombra. Veo de un lado la zona obscura donde yacen los que duermen. Oigo el grito de los cosacos y la voz del marino que zarpa en Okhortsk. esparcidos por la superficie. las guerras. la cordillera de los Andes. los Ghattes. y del lado otro la zona iluminada por el sol. encadenados unos con otros por los tobillos y las muñecas. tiendas de nómadas. Percibo todos los marineros del mundo. el mar de China y el golfo de Guinea.Oigo al almuédano árabe llamar á los fieles desde lo alto de la mezquita. ruinas. Algunos arrastrados por las corrientes. minúsculos. Veo los Pirineos. Las aguas que bañan el Indostán. palacios. la espléndida bahía de Nagasaki. Veo las cumbres gigantes de Elbrour. cementerios. Walt Whitman? ¿Quiénes son esos á quienes saludos y que uno tras otro te saludan? Veo una grande y redonda maravilla que rueda á través del espacio. granjas. los montes de la Luna y las Montañas Rojas de Madagascar. Oigo al hebreo leyendo sus salmos y sus anales. los rudos camaradas desfilando de á dos y de á tres.

Veo las sinuosidades del Volga. Dublin. de las ganancias y de las emociones de mi raza. Algunos continúan inflexiblemente su derrotero á través de los témpanos del Norte. el Plata. Veo los parajas que recorre el Sena. Lisbos. Bremen. Veo los parajes en los cuales se han ido sucediendo todos los sacerdotes de la historia. otros el Indus. Otros aguardan con los fuegos encendidos. Veo los de Asia y los de Africa. Veo los bosques de Mona. sacrificadores. otros costean el cabo Cleor y el cabo Land's End. Otros vienen y van por Gibraltar ó los Dardanelos. veo los más arcaicos símbolos. en Glásgow. otros el cabo Verde. del Oder. surcan el golfo de Méjico. Marsella. del Ródano y los del Guadalquivir.Distingo todos los veleros y los vapores de los mares. Veo el Amazonas. el cabo Lopatka y el estrecho de Behring. tras sucesivas transformaciones. Veo los de Inglaterra y los del resto de Europa. de las muertes. en Panamá. Veo los templos donde yacen los cuerpos de los dioses muertos. Veo los telégrafos eléctronicos de la tierra. . los del Loira. Otros bajan ó remontan el Obi ó el Lena. Veo al toscano recorrer el Arno y al veneciano seguir el curso del Po. otros en plena travesía. del Dnieper. en Montevideo. los del Danubio. los de Persia y los de la India. el Brahmaputra y el Mekong. Veo al marino griego abandonar la bahía de Egiria. Otros surcan el Níger y el Congo. en el golfo Solwray. unos aglomerados en los puertos. la idea de divinidad nace encarnada en formas humanas. de las pérdidas. Los hay que doblan el cabo de las Tormentas. Otros doblan el cabo de Hornos. Veo la caída del Ganges en lo alto de Sankora. otros los cabos Guardafay. Burdeos y Copenhague. el estrecho de la Sonda. Veo los hilos por donde se transmite las nuevas de las guerras. el Amarillo. lamas. caros á los druidas con sus muérdagos y sus verbenas. Distingo los rieles de las vías férreas del mundo. Aguardan en Liverpool. sabios. Otros atraviesan el Escalda. Veo los dominios del antiguo imperio de Asiria. el Amor. el Yang-tsé-kiang y el Sikiang. Nápoles. Otros costean el extremo de Dondrah. fruta para el viaje en los puertos de Australia. avanzan á la vera de Cuba y de Haiti por la bahía de Hudson la bahía de Baffin. predicadores. Hamburgo. otros penetran en el golfo de Wash. en Buenos Aires. bracmanes. Bon y Bojador. el Paraguay. muftís. augures. Aguardan en Valparaíso en Río de Janeiro. Veo las largas cintas de los ríos del mundo. Otros recorren el estrecho de Calais. Veo los parajes donde. Veo los cuatro grades ríos de la China. mjes.

Véole galopar detrás de las bestias salvajes. vestido de azul.Veo al Cristo comer el pan de la Cena en medio de jóvenes y de ancianos. Veo las tribus nómadas con sus tropas de bueyes y de vacas. los verdes prados y los lagos. Sus altas moles de piedras á orillas del océano eternamente agitado. Vuelvo á la celeste esfera donde cada uno de vosotros retornará á su tiempo. Los bloques de granito y las escarpadas riberas. Veo los campos de trébol y las extensiones de esmeralda y de oro. el antílope y el lobo que acecha. Veo las regiones de la nieve y del hielo. Veo los países. ahora retorno á su seno. Veo al boliviano que escala el Sorata. Veo las estepas de Asia. testigos de la ópima é inocente vida y del desdichado destino del hijo nocturno. la avutarda. Veo al florecido Knept. Distingo los abetos y los pinos retorcidos por las tormentas de nieve. Veo al irreprochable. hartos de la inmovilidad tumbal. veo las selvas y los desiertos. para que los espíritus de los muertos. las tiendas de los Kalmuros y de los Baskiros. los tamarindos. Veo el gaucho recorrer las pampas maravilloso caballero revolveando el lazo. la oveja de ancha cola. al bien amado Hermes diciendo al pueblo en su agonía: No lloréis por mi. Distingo todos los campos de batalla de la tierra: en ellos germinan las hierbas. para sacarles el cuero. Veo al pescador de focas afirmando la lanza desde su barca. los datileros. de libertad y de agitación. Veo el camello. Esta no es mi verdadera patria. Veo al samoyedo y al finlandés de penetrantes miradas. Veo pacer rebaños de cabras. Veo los túmulos de Mongolia. del espléndido y estatuario Baco. Veo los dólmenes funerarios de los guerreros escandinavos. he vivido desterrado lejos de ella. Veo á los cazadores de marsoplas. Veo las tierras altas de Abisinia. el caballo salvaje. las flores y el trigo. Veo los caminos seguidos por las invasiones antiguas y por las modernas expediciones. restos de los anales desconocidos de la tierra. con su corona de plumas en la cabeza. Veo los parajes donde el fuerte y divino Hércules trabajó incansablemente y donde luego muriera. Veo las planicies surcadas de despeñaderos. Veo al siberiano en su raudo trineo arrastrado por perros. los Veo el país de los Sagas. veo los balleneros del Sur del Pacífico y los del Norte del Atlántico. de inmensidad. . veo las higueras. mensajes venerables de acontecimientos y de los héroes. puedan abandonando su encierro contemplar las galopantes ondas y saturarse de huracanes. Veo al boyero brasileño. Veo innumerables monumentos sin leyendas.

Descendiendo en todas esas ciudades. los jorobados. de Oporto. Tokío. Soy de Adelaida. los locos. ó de alguna calle de Irlanda. de Bruselas. de Berlín. Veo Teherán. de Lyón. los torrentes. la barbarie. ó de Iskoutsk en Siberia. ora de otras. Veo las cosechas de la perseverancia y de la industria de mi raza. los glaciares. Veo las procesiones de los seres defectuosos. Los ladrones. Monzorvia. Veo las ciudades africanas y las asiáticas. Benarés. de Sidney. Y envío mi saludo á todos los moradores de la tierra. los anales de los conquistadores y de las dinastías. sus ojos de anchas pupilas. Derna. y Medina. Veo las intuiciones geniales de mi raza. los traidores. de Constantinopla. Veo las grandes capitales de la tierra. de Cadíz. de Florencia. Los ciegos. y la civilización. de Melbourne. los cretinos. hija ó hijo de Inglaterra! ¡Vosotros de los potentes pueblos eslavos y de sus imperios! ¡Vosotros rusos de Rusia! . Mascate. Por todos lados veo hombres y mujeres. Veo las necrópolis subterráneas de Menfis con sus momias embalsamadas y envueltas en sus sudarios.Veo las rocas de los precipicios. Soy de Londres. Distingo las historias escritas son tijeras de piedra. sus manos cruzadas sobre los pectorales. Veo al kóumano en su choza y al dahomeyano en la suya. de Stutgard. Trípoli. Varsovie. Delhi. Veo á Egipto y á los egipcios. Veo al turco fumando opio en Alepo. Veo las hormigueantes multitudes de Pekín. Veo la límpida fraternidad de los filósofos. de Edimburgo. su cuello inclinado. Soy un habitante de Viena. ¡Vosotros quienquiera seáis! ¡Vos. de Berna. Los huerfanillos. Soy un verdadero parisiense. Veo las multitudes pintorescas de las ferias de Khiva y las de Heral. los sordomudos. Soy de Madrid. luego me elevo y prosigo mi vuelo. los viejos y las viejas abandonadas. los negreros de la tierra. Veo la labor de todos lo parias de la tierra. Veo á todos los prisioneros en sus prisiones. de Francfort. Contemplo al decaído tebano. de Limerick. acostadas allí millares de años ha. de San Petersburgo. Lo veo todo y en todo me mezclo indistintamente. Calcuta. Argelia. de Barcelona. y los valles de Suiza. Mogador. los arenales que las separan y las caravanas que caminan penosamente. observo los largos inviernos y las soledades. Tombouctou. Veo los escalones y los colores. Cantón. de Turín. los asesinos. ó de Stockolmo. y me hago ciudadano ora de unas. de Cristianía. grabados en tabillas de asperón ó en bloques de granito. veo las pirámides y los obeliscos. de Brístol. los piratas. Formo parte de Moscou. de Mánchester. Cracovia.

en todos los lugares que no concreto. de Australia. del Elba. Cada uno participa de los designios eternos de la tierra. gobernáis familias y tribus! ¡Vosotros que recogéis las olivas y cultiváis los campos de Nazareth. cada cual posee sus derechos de hombre ó de mujer sobre la tierra. pero incluyo! ¡Salud á todos! ¡Recibid mis amistades y las de América! Cada ser es inevitable. con el claques de vuestro paladar! ¡Vosotros hordas de lanosa caballera! ¡Vosotros dominados por amos ó caciques. jinetes centáuri cos que flecháis á la carrera! ¡Vosotros chinos y chinas de China! ¡Vosotros tártaros de Tartaria! ¡Vosotros mujeres de la gleba. en igualdad conmigo! ¡Vosotros noruegos! ¡suecos! ¡daneses! ¡irlandeses! ¡vosotros prusianos! ¡Vosotros españoles de España! ¡Vosotros portugueses! ¡Vosotros francesas y francesas de Francia! ¡Vosotros belgas! ¡Vosotros de los Países Bajos. dispersados en las islas innumerables de los archipiélagos del mar! ¡Y vosotros. de Europa. esclavas de vuestras faenas! ¡Vosotros judíos que peregrináis hasta vuestra vejez por todas las tierras. gotas de sangre! ¡Vosotros formas humanas. de Africa. que aguardáis vuestos Mesías! ¡Vosotros armenios que ensoñáis á la orilla de una curva de Eufrates! ¡Vosotros los que pasáis las miradas entre las ruinas de Nínive! ¡Vosotros que escaláis el monte Ararat! ¡Vosotros peregrinos de rotos pies que saludáis los minaretes de la Meca brillando en la lejanía! ¡Vosotros padres y abuelos. que destiláis gotas de sudor.¡Vosotros africanos de obscura ascendencia. que tenéis la insondable y asombrosa fisonomía de las bestias! . ¡poco importa la latitud! ¡Vosotros todos. obreros! ¡Vosotros sardo! ¡bávaros! ¡suavos! ¡sajones! ¡valcos! ¡búl garos! ¡Vosotros romanos! ¡napolitanos! ¡griegos! ¡Vosotros ágiles toreros de Sevilla! ¡Vosotros libérrimos montañeses del Taurus y del Cáucaso! ¡Vosotros búkaros. los de los futuros siglos cuando me leáis! ¡Y vosotros. guardianes de jumentos y de sementales! ¡Vosotros persas de cuerpos admirables. formas nobles y espléndido destino. Sumatra. ¡Cada uno de nosotros está aquí de una manera tan divina como la del mejor! ¡Vosotros hotentotes. pastores de caballos. de piel negra y de alma divina. de Damasco ó del Tiberíades! ¡Vosotros japoneses y japonesas! ¡Vosotros los que vivía en Madagascar. que de Suez á Bab-el-Mandeb. del Weser! ¡Vosotros también. Cada uno de nosotros es ilimitado. Ceylán. cada uno de vosotros. Borneo! Todos vosotros los de Asia. grandes de hermosas cabezas. para hollar un día la de Palestina! ¡Vosotros los demás judíos e todas las naciones. amantes de la Libertad! (¡Vosotros de cuya raza he nacido yo!) ¡Vosotros sólidos austriacos! ¡Vosotros lombardos! ¡bohemios! ¡aldeanos de Hungría! ¡Vosotros ribereños del Danubio! ¡Obreros del Rhin.

inmortal Ademán Para todos los hogares y las viviendas humanas. Atravesé antaño una cuidad populosa. Levanto perpendicularmente mi diestra. Toda isla hacia la cual vuelan las aves. imprimiendo en mi cerebro. de Groenlandia. ¡oh aguas! Creo haberme cernido en los aires y penetrado en todos los estrechos del globo. con fortaleza y humanidad. Hago el sublime. bereberes. sus monumentos. nos despedimos. Creo haber recorrido las penínsulas y escalado los más altos acantilados para exclamar desde cada uno de ellos: —¡Salud al mundo! En toda cuidad. desolada. que me retuvo porque me amaba. yo he zarpado con vosotros hacia los continentes lejanos. Caboul y el Cairo! ¡Vosotros vagabundos del Amazonas. de Laponia! ¡Vosotros negros australes. temblorosa. yo también vuelo hacia ella. de balbuceo y mente vacilantes. rojos. sudaneses! ¡Vosotros beduínos soberbios. De nuevo erramos juntos. que os arrastráis como reptiles! ¡Vosotros cafres.. sus costumbres. no profiero una sola palabra contra vosotros. ignorantes! ¡Vosotros enjambres pestíferos de Madras. Sólo recuerdo aquella mujer que se enamoró apasionadamente de mi. con sus labios mudos. sus tradiciones. A pesar de ellos. en la que penetran la luz y el calor. de pie. para todos vosotros. compadecidos por las especies más míseras! ¡Vosotros enanos de Kamtchatska. Ha buscado iguales y amigos. ¡oh vientos! Creo haber acariciado las riberas con vosotros. ahora sólo recuerdo una mujer encontrada allí por azar. pintarrajeados de labios gruesos.) Mi espíritu ha recorrido la tierra. he anclado en los puertos y bajado á las cuidades. no queriendo dejarme partir. Todavía la veo. y los ha encontrado igualmente dispuestos en todas las tierras. De nuevo me retiene entre sus brazos.¡Vosotros porbres koboos. contra mi pecho. desnudos. por más que yazgáis semicultos en tales lejanías (Yo sé que cuando suene la hora avanzaréis para colocaros á mis lados. También creo haber soplado con vosotras. patagones! ¡Indígenas de Fidji! Yo no antepongo los demás á vosotros. En nombre de América. Atravesé antaño una cuidad populosa. nos amamos. Nankín. todo lo demás hace tiempo ha desaparecido de mi memoria. Día tras día y noche tras noche estábamos juntos. yo también penetro. Camino de las Indias Orientales ¡El canal que conduzca más allá de las Indias! . sus curiosidades. para recordarlas más tarde. ¡Creo que alguna divina concordancia me iguala á ellos! Vapores de los mares.. extraños.

campos y bosques! ¡De vosotras. ¡Oh valiente alma mía! ¡Oh más lejos. astros del misterio! ¡Oh partir. más lejos todavía! ¡Oh dicha temeraria y resplandeciente de fe! ¿Acaso no son de Dios todos los mares? ¡Oh navega más allá. comiendo y bebiendo como bestias. ríos y riberas sinuosas! ¡De vosotros. de angustia. Perdido en esta costa salvaje. alma mía! ¡Leva anclas al instante! ¡Corta las amarras—despliega tu velamen! Demasiado tiempo hemos yacido aquí como árboles arraigados á la tierra. ensegnida! ¡Sólo pensarlo hace arder mi sangre! ¡En marcha. lejos. Hace demasiado tiempo que nos entenebrecemos y nos idiotizamos sobre las páginas de los libros. Sirio y Júpiter! ¡Hacia todos vosotros. á punto de morir. más allá aún. siempre más allá! La plegaria de Colón Anciano náufrago. Navega. Que la audacia te guíe—yo contigo y tú conmigo—. emasiado tiempo hemos rampado aquí. y todo. Rendido de fatiga. ¡Oh riberas sembradas de restos de esqueletos de los que en vida no pudieron abordaros! ¡El canal que conduzca más allá de las Indias! ¡Oh secreto de la tierra y del cielo! ¡De vosotras. anciano arruinado. navega por las aguas más profundas. y nosotros. Ahora que vamos hacia regiones que ningún marino ha osado surcar todavía. potentes montañas de la tierra! El canal que conduzca más allá de vosotras. ondas del mar. Bloqueado por el mar y por negras cumbres enemigas Desde hace dos tristes meses.¡Oh alma mía! ¿Tus alas son bastante fuertes para vuelos tan lejanos? ¿Has sido hecha para travesías como estas? ¿Eres capaz de bogar por aguas tan ignotas? ¿Puedes hundir tu sonda más allá de donde la han hundido el sanscrito y los Vedas? ¡Si es así. muy lejos del país. ¡oh viejos y altaneros enigmas! El canal que haga posible descubriros á fondo. no refrenes tus ímpetus! El canal que conduzca a vuestras riberas.¡oh praderas y rocas grises! ¡Oh púrpruas matinales! ¡Oh nubes! ¡Oh lluvias y nieves! ¡Oh días y noches! ¡El canal hacía vosotros. Ahora que arriesgamos la nave. Recorro las costas de la isla .

Sabes que siempre. Grande ó pequeño—lo ignoro—acaso tan vasto como estas tierras. podrán elevarse á una nobleza y á una cultura dignos de Ti. los seres groseros que conozco. la Cruz muerta de Europa. Aquellos ímpetus que me empujaban adelante. como viniedo con razón de Ti. Todo lo acepté como si emanara de Ti. Antes de haber respirado y haberme bañado en tu gracia. continuo —Luz indecible y preciosa que iluminaba la luz misma—. es todo tuyo. Sabes la constancia de mis votos. Conoces las plegarias y las veladas de mi juventud. Aquel ardor irresistible. Encarcelado. Sabes que nunca perdí la fe ni la esperazna en Ti. Acaso las innumerables alimañas humanas. . Si fueron mías las intenciones. antes de emprender cualquiera empresa te consagraba la intención y los resultados.Desahogando las amarguras de mi corazón. la fidelidad de mi culto. lo desconocido incorporado á lo conocido. ni beber. tan vasto como estos países. Gracias á ellos y á mí. Gracias á mí. Recorrí las tierras y los mares para publicar tu gloria. no de pura adoración. Conoces las meditaciones visionarias y solemnes de mi madurez. Aquellos angurios celestes ue me cuchicheabas hasta en sueños. El fruto de mi Empresa. aquella voluntad interior más potente que las palabras. los hemisferios fueron explorados y unidos. Antes de haberme confesado una vez más á Ti. Acaso las espadas que conozco podrán ser aquí fundidas y trocadas en útiles civilizadores. los designios y las ímpetus. ¡Dios mío! No puedo comer. caédo en desgracia. que yo no veré madurar. aquí podrá reflorecer y fructicar de nuevo! ¡Un esfuerzo más! ¡Este arenal desierto será mi altar! ¡Dios mío! tú has iluminado mi vida Con un rayo de luz inefable. ¡Me abruma demasiado dolor! ¡Acaso no viviré más de un día! No puedo hallar reposo. aherrojado. nunca murmuré. tuyos fueron los resultados. Gracias á mí. Todas mis empresas las abordé religiosamente henchido de Ti. la Empresa fué. los viejos y desbordantes países pudieron expandirse. Antes de haber elevado á Ti mi plegaria y mi ser. ni dormir. Más allá de los signos. Estoy seguro que mis impuslos emanaban de Ti. ¡Quizá la Cruz reseca que conozco. de la descripciones y de los idiomas. Mi larga vida de constante labor. Traplantados aquí. Conoces todos los años los años de mi vida. Mis cálculos y mis planes los realicé pensando en Ti.

he oído vuestros largos y desolados suspiros al atravesar los bosques al anochecer. ¿Ignoras que la vejez puede seguir tus huellas con tanta gracia. á quien conozco! ¿Qué es lo que ahora anuncio? ¿La intuición del profeta ó las fantasmagorías de un delirante? ¿Qué sé de la vida? ¿Qué sé de mí mismo? Nada sé. ¡Corazón de mi amada! También te he oído á ti cantar como á la sordina á través de uno de sus brazos posados debajo de mi cabeza. Vientos de otoño. mediodía. La noche te sigue de cerca con sus millones de soles y su sueño y sus reconfortantes tinieblas. de rodillas. en Ti. cuando todo yacía en silencio. ¡Me abismaré en Ti. de fascinación. ¡oh Dios! Aunque las olas me rechacen. Mis manos y mis miembros se entumecen. señor! La nubes se ciernen sobre mí. ¡Anoche. suaves y solemnes armonías del órgano Os he oído. Visiones imprecisas que me turban y parecen burlarse de mí. Solitario pájaro de las nieves . cantaban en mi oído las campanillas de su latir! Juventud. pobre. de la ambición. suaves y solemnes armonías del órgano. juventud llena de gracia. Mi atormentado cerebro se extravía. Sombras cambiantes pasan ante mis ojos. ¡Yo no quiero disociarme! Me enlazaré estrechamente á Ti. viejo.Por todo ello. He oído en la ópera los cantos del tenor italiano y los de la soprano en mitad de un cuarteto. nada conozco de mi labor pasada ó actual. robusta. con supremas palabras te solloce: — ¡Gracias. con sus partos y sus cosechas. ¡oh Dios! permite que aquí. Mas aunque mi cuerpo se deshaga en pedazos. amorosa. día de sol. fuerza y fascinación como tú? Día pleno y espléndido. paralítico. de fuerza. vejez y noche Juventud amplia. de la risa inmensa. el domingo último al pasar por la mañana frente á la iglesia. de la acción. ¿Qué significaron estas cosas insólitas? ¿Qué manos divinas desvendan mis ojos en pleno milagro? ¿Qué son esas formas umbroasas que pueblan los aires y me sonríen? ¿Y esas flotas con banderas de todos los pueblos que avan zan hacia aquí? ¿Y esos himnos que me saludan en lenguas desconocidas? Os he oído. Visiones de mundos nuevos y mejores.

El frío más glacial. con esa alegría venida de las frías y desnudas regiones árticas.) Mirando labrar Mirando al labrador labrar. Ahora sufro una de mis numerosas transformaciones. . Os lo doy especialmente á vos. más real y directa de los que yo mismo imaginara. No solamente exalto los zonas estivales. Pues los muertos están vivos (Quizá son los únicos vivos. ¡oh cuán fría!) Estos cabellos blancos. la vida es la siembra. toca un hombre. fría. recibid un ósculo. el que ahora me asalta —Un pulso agónico. Amigo querido. También he reconocido en ellos. los únicos reales. Quien vuelve sus hojas. estos brazos trémulos. Grave y titubeando Grave y titubeando Escribo estas palabras: Los muertos.) De los «Cantos de Adiós» Camarada. O al sembrador sembrar los campos. y la muerte la cosecha. Salto de las páginas á vuestros brazos. reposa un instante. los poemas de la juventud ó las cálidas corrientes del mediodía. quienquiera que seáis. la muerte es la que me envía. guía mis pasos. un cerebro sin vida—.(¡Más allá de los ochenta y tres grados—hacia del Norte—el explorador Greely oyó el canto de un solitario pájaro de las nieves. La vejez bloqueada por invernales neveras (fría. según los que se fué. abrumado bajo el nevar de los años. pájaro solitario! Yo también celebraré gozosamente las sábanas de nieve arrasadas de lágrimas de frío. estos pies helados. Aunque bloqueado por perezosos témpanos nórdicos. ó al segador segar. Me siento como alguien que. sí. paso por uno de mis infinitos «avatares». concluída su jornada. Una esfera desconocida. no me olvidéis. esto que tienes entre las manos no es un libro. acepto tu fe y cumplo tu ley. ¡oh vida y muerte! vuestros símbolos. ¡Imitaré tu ejemplo. resonando en la soledad. Para afrontar y embellecer mi invierno polar. La grabo en mi corazón hasta el último Adiós. Y yo la aparición. yo el fantasma. (¿Es de noche? ¿Estamos solos los dos?) Soy yo el que os abraza y á quien abrazáis. Con corazón alegre en tono estos cantos. (La vida.) Llenando mi garganta con igual alegría.

— Pensamientos . Os amo aunque me aleje de la materia.) INDICE INDICE — Dedicatoria — Prólogo — Detrás de todo Adiós — En el mar. clave cardinal de la Teosofía—idea multimilenaria— que F. sobre las naves — A una locomotora — Chispas emergidas de la rueda — Desbordante de vida. Nietzsche creía haber pensado antes que nadie.— (A. una araña — Cuadro — Este polvo fue antaño un hombre — A los Estados — España (-) — A un historiador — La Morgue — Como meditaba en silencio — ¡Oh capitán! ¡Mi capitán! — Allá á lo lejos — Dadme vuestro espléndido sol — Hijos de Adam — Canto de la bandera. ahora — Canto de la vía pública — Ciudad de orgías — El himno que canto — Una marcha en las filas — Apartando con las manos la hierba de las praderas — Ciudad de los navíos — En las praderas — A ti.V. pudiera ser que yo tornara de nuevo [1] . triunfante. ¡Y sea ya como un ser incorpóreo.— Adiós! ¡Acordaos de mis palabras. muerto! FIN Note (1): Es la idea del Retorno. al amanecer — ¡Pioners! ¡Oh pioners! — Imágenes . vieja causa — Imperturbable — Una extraña velada trascurrida en un campo de — batalla — Un roble en la Luisiana — Pensamiento — Silenciosa y paciente.

mediodía. suaves y solemnes armonías del órgano — Juventud. vejez y noche .— Hacia el Edén — Excelsior — A Uno que fué crucificado — Del canto de mí mismo — Canto del hacha — Mira tú que reinas victoriosa — A un burgués — Año que tiemblas y vacilas ante mí — Canto del Poeta — Inscripción para una tumba — Segunda Parte — Canto de la Exposición — El enigma — A un extranjero — La duda terrible de las apariencias — Del canto al Presidente Lincoln — La canción de la Muerte — A cierta cantante — De lo más hondo de las gargantas del Dakota — Del mediodía á la noche estrellada — Iniciadores — ¡Jonnondio! — Los Estados Unidos á los críticos del Viejo Mundo — Hacia alguna parte — Media noche — Espíritu que has plasmado esta naturaleza — La abuela del Poeta — La Etiopía saludando á la bandera — Luna hermosa — Reconciliación — Cuando estaba á tu lado — ¡Oh estrella de la Francia! — Paises sin nombre — Un espectáculo en el campo — La cantante en la prisión — Orillas del Ontario azul — A un revolucionario europeo vencido — Canto del Sequoia — Europa — Una hora de alegría y de locura — Canto el cuerpo eléctrico — Poetas venideros — Cuando leí el libro — Un canto de alegrías — Saludo mundial — Atravesé antaño una ciudad populosa — Camino de las Indias orientales — La plegaria de Colón — Os he oído.

— Solitario pájaro de las nieves — Grave y titubeando — Mirando labrar — De los Cantos de Adiós © 1995–2010 Walt Whitman Archive. editors . Ed Folsom & Kenneth M. Price.

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