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PERLAS: Reinas de la elegancia

PERLAS: Reinas de la elegancia

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Lo que todo joyero debe conocer hacerca de las PERLAS,
Lo que todo joyero debe conocer hacerca de las PERLAS,

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RODEADAS SIEMPRE DE UN CLÁSICO ENCANTO, SU NACARADO RESPLANDOR Y FINA PRESENCIA HACEN DE ELLAS EL COMPLEMENTO PERFECTO, POR ESO NUNCA

DEBEN FALTAR EN EL JOYERO DE TODA MUJER

Perlas:reinas de la elegancia

Las perlas son las reinas de las joyas y las joyas de las reinas”. Esta frase, de anónima autoría, retrata perfectamente a las perlas, esas creaciones de la naturaleza que por su belleza, esplendor e iridiscencia se sitúan entre las favoritas si hablamos de elegancia. No hay mujer en el mundo que no luzca de maravilla exhibiendo unas perlas en aretes, collares, pendientes o anillos que con su clásico encanto la engalanan desde la niñez hasta la edad adulta. Las culturas milenarias las apreciaban y atribuían a los dioses su existencia. Las perlas siempre han intrigado al ser humano, ya sea que se traten de las del clásico tono blanco o crema hasta las más caprichosas perlas negras. Y es que por su misterioso origen estas nacaradas piezas son un mágico y bello regalo de las profundidades del mar.

PRODIGIO NATURAL

Por un capricho de la naturaleza, las perlas surgen dentro de las ostras marinas como resultado de un simple acto de defensa. Cuando un cuerpo extraño como una partícula de arena ingresa en el cuerpo delicado de la ostra, esta se siente atacada y trata de repeler al intruso segregando una sustancia conocida como el nácar. El nácar va envolviendo al cuerpo extraño y endureciéndose, hasta formar una perla. Por eso algunos la llaman “el llanto de la ostra”

PARA TODOS Su uso fue por muchos años exclusivo entre miembros de la realeza debido a su alto costo. Los siglos XVI y XVII fueron conocidos como La Gran Edad de las Perlas, en tiempos en que su recolección era destinada a satisfacer el caprichoso gusto de los nobles. En el siglo XIX, el biólogo australiano William Saville Kent y tres japoneses apellidados nishisawa, mise y mikimoto lograron la masificación de las perlas creando la técnica para “cultivarlas”. Mientras que antaño buceadores buscaban ostras que hubieran formado perlas de forma natural, estos personajes inventaron un procedimiento mediante el cual se implantaba intencionalmente un cuerpo extraño (generalmente una diminuta esfera de concha marina) para que se cubriera con el nácar. Las perlas cultivadas se volvieron un magnifico

negocio. Con el tiempo se empezó a usar diminutas piezas de cristal o cerámica para implantarlas en las ostras, y surgieron las “medias perlas” para las que se usaba una diminuta semiesfera. Hoy la industria joyera emplea finas perlas cultivadas provenientes de distintas partes del mundo, como las perlas de Mallorca, oriundas de islas orientales de España. MODA SIN TIEMPO Ataviada con perlas, una mujer no solo se verá, sino que se sentirá como una reina o una diosa. Grandes diseñadores las han incluido en sus creaciones, pues parecen no tener edad ni pasar nunca de moda. Christian Dior dijo una vez que “con un pullover negro y un collar con diez vueltas de perlas, como chanel revoluciono la moda”. En efecto, hasta el día de hoy, una constante en el estilo de la casa chanel es el uso de las perlas, sobre todo los collares de varios hilos.

Un simple collar, una pulsera sencilla o una sola perla adornando un anillo dan a quien los lleva un aire femenino y refinado. En joyas de oro o plata se verán siempre elegantes. Combinada con piedras preciosas, gemas o cristales otorga un aspecto fastuoso. Y si de fantasía se trata, existen ya perlas sintéticas de todos los colores imaginables: rosa, chocolate, melón, moka, azul, verde, lila.

HISTORIAS Y MISTERIOS Algunas culturas atribuían a las perlas un origen sobrenatural. Griegos y romanos pensaban que nacían de una gota de lluvia o del roció que luego era atrapado por las ostras. La mitología asegura que Venus o Afrodita – la diosa del amor y la belleza – nació en el mar dentro de una ostra y que al salir del agua las gotas que caían formaron perlas que tenían todos los atributos de la divinidad. Una de las piezas más grande del mundo es la perla de Ala o Allah, que se descubrió en 1934 en filipinas dentro de una almeja gigante. Años atrás se creía que regalar perlas a una novia representaba mala suerte, pues algunas tenían forma de lagrimas. Hoy en día este significado ha cambiado y se augura prosperidad a quien las luzca en su boda.

MAR DE VARIEDADES

Existe una variedad de perlas cultivadas usadas en la joyería actual: De agua dulce o de rio: Perlas propias de china y Japón. Las hay en forma redondeada, irregular (barroca), semirredondas, anilladas o estriadas y semibarrocas. Miden entre 5 y 16 mm. Tienen distintas tonalidades como blanco y todos los matices de crema. Mabe: Se cultivan principalmente en Japón, indonesia y Australia y su forma suele ser semirredonda. Miden entre 8 a 20 mm. Puede ser de color gris, azul, oro, rosa, blanco y crema.

Akoya o japonesas: Provienen de la ostra denominada Akoya que vive en los mares de china y Japón. Tienen forma redonda y mide entre 3 y 10 mm. Sus colores son suaves como crema y rosado. Australianas: Conocidas por su gran belleza, gran tamaño y lustre. Se cultivan en zonas como Australia, indonesia y otros lugares del pacifico. Pueden ser redondeadas, semirredondas, barrocas, anilladas o estriadas y semibarrocas. Las hay blancas, doradas, rosadas y plateadas. Tahití: Escasas en el mundo y por ello su alto precio, se cultivan en aguas de los atolones volcánicos y los arrecifes de la polinesia francesa. Son redondas, de gran brillo y se destacan entre otras perlas por sus tonalidades oscuras, que van desde el negro hasta cobalto o gris verdoso. Miden entre 8 y 18 mm.

ENAMORADAS DE LAS PERLAS

Femeninas muy famosas han caído rendidas ante la belleza de las perlas. Aquí algunas de ellas: Coco Chanel. La diseñadora francesa impuso la moda de las perlas, dándoles un aire moderno y actual, al usarlas en varias hileras sencillas. Asimismo, las introdujo como parte de botones y detalles en accesorios. Lisa Simpson. La hermana de Bart Simpson no deja nunca de lucir su collar de perlas, un toque de coquetería que distingue a este personaje de caricatura. Cleopatra. Dicen que la mítica reina aposto que podía consumir riqueza de un país en una sola copa para impresionar a Marco Antonio, y para ello disolvió en vino

una de las perlas de sus aretes y se la bebió. Audrey Hepburn. La recordada actriz y protagonista de Desayuno en Tiffany fue reconocida siempre por su gran elegancia y extraordinarios trajes, en los que no faltaron las perlas en collares de varias vueltas. COMO LLEVARLAS Con vestidos de fiestas, las perlas engastadas en plata lucen espectaculares. Si están combinadas con oro, opta por usar joyas no tan grandes, pues podrían verse demasiado llamativas. .Busca el equilibrio: si llevas aretes grandes, usa un collar o pulseras sencillos. Si llevas un collar imponente, limita los aretes a unas perlas simples. En caso de una pulsera de varias vueltas, lleva un anillo con una sola perla. .

Son perfectas para un look de oficina muy femenino. Un collar y unos aretes sencillos de perla harán que te veas clásica y profesional. Ilumina con ellas un vestido negro de coctel. Los collares de varias vueltas son una excelente alternativa. Si son perlas de fantasía de colores llamativos, combínalas siempre en la misma gama, por ejemplo, distintas tonalidades de rosa, del fucsia al rosado pálido. Las perlas negras y grises brindan un aspecto muy sofisticado. Úsalas cuando quieras verte sexy y misteriosa.

Publicado en Pandora

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