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El artículo periodístico

en la historia de la literatura española

El artículo es una de las piezas esenciales en la configuración de los diarios, un puzzle compuesto sobre todo por informaciones además de análisis, entrevistas, crónicas, críticas, espacios de servicio y desde luego también opinión. Durante los últimos años, el artículo o columna –denominación restrictiva que se debe al formato original ocupando una de las columnas de la página de arriba abajo, y que designa a un tipo de artículo breve con aparición periódica y un espacio fijo en el diario- ha sido un fenómeno de éxito y prestigio creciente. Nombres como Francisco Umbral o Raúl del Pozo, Maruja Torres o Ignacio Camacho, y desde luego Manuel Alcántara, se han convertido en referencias inexcusables para asomarse a las ventanas de la realidad desde las páginas de la prensa.

El artículo puede ser de opinión, de análisis, incluso meramente informativo, y desde luego puede tratarse de un texto literario que desarrolle en mayor o menor medida alguna de esas funciones. No todos los artículos son literarios –como género, su naturaleza es retórica para proporcionar una opinión persuasiva acerca de algo- pero sí que el artículo representa un nutriente básico de la Historia del Periodismo y la Historia de la Literatura Española. Aunque su generalización puede situarse en el siglo XVIII, con el desarrollo de la prensa ensayística de la Ilustración enciclopedista, se considera a Larra el primer hito del artículo literario en un tiempo en el que prevaleció el texto doctrinal o el costumbrismo ligero. No obstante, en el siglo XIX hubo otros articulistas relevantes como Mariano de Cavia o Pedro Antonio de Alarcón.

Entre el siglo XIX y XX destacan dos generaciones de intelectuales comprometidos (1898-1914) que se proyectan a través de la prensa con artículos de ideas, de un calado más profundo respecto al perfil informativo y subjetivo del columnist anglosajón. Y en el segundo cuarto del siglo se desarrolla un columnismo, característicamente español, en el que la literatura se convierte en la seña de identidad y en su valor añadido. A menudo se trata de observadores agudos de la realidad, situados durante largo tiempo en la primera línea de la actualidad –así Julio Camba o Josep Pla- con el instinto creativo del literato. Después, la falta de libertad del franquismo arrebata al artículo el perfil periodístico y acentúa su identidad literaria con la firma de grandes estilistas (César González Ruano, Manuel Alcántara o Francisco Umbral) aunque ésta se restablecerá a partir de 1975. A pesar de la influencia e intensidad dialéctica del columnismo del fin de siglo, a menudo se ha hecho notar, caso de Fernando Savater, que la mejor literatura española de los últimos tiempos se ha publicado en la prensa.

BIOGRAFÍA

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mariano josé de LARRA

(1809 - 1837)

Mariano José de Larra nace el 24 de marzo de 1809 en la popular calle de Segovia de la antigua Casa de la Moneda, un barrio del Madrid castizo. Tras la derrota francesa en España, sin embargo, su padre deberá trasladarse al país vecino, primero a Burdeos y posteriormente a París, para servir al ejército napoleónico. De este modo, Larra pasa una etapa clave de su infancia, entre los cuatro y los nueve años, en un país extranjero con una identidad y unos valores avanzados respecto a España. En 1818 la familia regresa gracias a la amnistía que Fernando VII concedió a los exiliados.

Estos años marcan el carácter del autor y de su obra, puesto que durante aquella época todo lo francés y en definitiva los ‘afrancesados’ eran motivo de repulsa, algo que Larra tuvo que padecer desde la infancia a pesar de sus convicciones.

Como escritor se inicia en la poesía y posteriormente en el teatro, aunque finalmente acabará por consolidar su prestigio como articulista. Comenzará a publicar en 1828 el El Duende Satírico del Día. Escribirá doscientos artículos en el espacio de ocho años en diversos periódicos bajo distintos seudónimos: “El Duende”, “El pobrecito hablador”, “El bachiller Juan Pérez de Mungía” “Andrés Niporesas” y “Fígaro” sin duda el más conocido.

En sus artículos se vale de recursos eficaces como la sátira a partir del diálogo -dos personajes que describen la realidad y costumbres del momento, analizándolas y cuestionando todo lo que el autor desprecia de éstas- aunque en su producción también destacan las críticas teatrales así como los comentarios de tema político, si bien el bloque más numeroso está representado por los relativos a las costumbres sociales.

En sus escritos costumbristas, Larra no era un autor al uso, puesto que no se detiene en la mera descripción de lo que le rodea, los modos sociales o el paisaje monumental, como es característico en sus coetáneos dedicados sobre todo a la pintura de las circunstancias, al ensalzamiento de la nación y todo lo que tenga la impronta de lo español. Larra parte del escenario de la época para criticar a partir de ahí, con argumentos, todo lo que considera un lastre para la sociedad española, desde la política hasta las costumbres, pasando por el mal uso que se hacía de la lengua y apelando a los cambios que considera necesarios para la modernización del país.

La vida personal de Larra nunca resultó fácil. En 1829 se casó con Josefa Wetoret y Velasco, matrimonio abocado al fracaso. Larra rompe con ella en 1834 por incompatibilidad de

caracteres

y

unas

prácticas

sociales

que

denuncia

en

su

artículo

“El

casarse

pronto

y

mal”.

Su

gran

amor

fue

Dolores

Armijo,

casada

con

José

Cambronero, una relación

iniciada

en

1932

que finaliza

la

definitivamente el

13

de febrero

de

1837. Ese

día

Larra se

quita

vida. Su muerte

paradójicamente no tuvo demasiada repercusión en la prensa del momento.

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ARTÍCULO

Vuelva usted mañana

11.I.1833

EL POBRECITO HABLADOR

Gran persona debió de ser el primero que llamó pecado mortal a la pereza; nosotros, que ya en uno de nuestros artículos anteriores estuvimos más serios de lo que nunca nos habíamos propuesto, no entraremos ahora en largas y profundas investigaciones acerca de la historia de este pecado, por más que conozcamos que hay pecados que pican en historia, y que la historia de los pecados sería un tanto cuanto divertida. Convengamos solamente en que esta institución ha cerrado y cerrará las puertas del cielo a más de un cristiano.

Estas reflexiones hacía yo casualmente no hace muchos días, cuando se presentó en mi casa un extranjero de estos que, en buena o en mala parte, han de tener siempre de nuestro país una idea exagerada e hiperbólica, de estos que, o creen que los hombres aquí son todavía los espléndidos, francos, generosos y caballerescos seres de hace dos siglos, o que son aún las tribus nómadas del otro lado del Atlante: en el primer caso vienen imaginando que nuestro carácter se conserva intacto como nuestra ruina; en el segundo vienen temblando por esos caminos, y pregunta si son los ladrones que los han de despojar los individuos de algún cuerpo de guardia establecido precisamente para defenderlos de los azares de un camino, comunes a todos los países.

(…)

Acostumbrado a la actividad en que viven nuestros vecinos, me aseguró formalmente que pensaba permanecer aquí muy poco tiempo, sobre todo si no encontraba pronto objeto seguro en que invertir su capital. Pareciome el extranjero digno de alguna consideración, trabé presto amistad con él, y lleno de lástima traté de persuadirle a que se volviese a su casa cuanto antes, siempre que seriamente trajese otro fin que no fuese el de pasearse. Admiróle la proposición, y fue preciso explicarme más claro.

-Mirad -le dije-, monsieur Sans-délai -que así se llamaba-; vos venís decidido a pasar quince días, y a solventar en ellos vuestros asuntos.

-Ciertamente -me contestó-. Quince días, y es mucho. Mañana por la mañana buscamos un genealogista para mis asuntos de familia; por la tarde revuelve sus libros, busca mis ascendientes, y por la noche ya sé quién soy. En cuanto a mis reclamaciones, pasado mañana las presento fundadas en los datos que aquél me dé, legalizadas en debida forma; y como será una cosa clara y de justicia innegable (pues sólo en este caso haré valer mis derechos), al tercer día se juzga el caso y soy dueño de lo mío. En cuanto a mis especulaciones, en que pienso invertir mis caudales, al cuarto día ya habré presentado mis proposiciones. Serán buenas o malas, y admitidas o desechadas en el acto, y son cinco días; en el sexto, séptimo y octavo, veo lo que hay que ver en Madrid; descanso el noveno; el décimo tomo mi asiento en la diligencia, si no me conviene estar más tiempo aquí, y me vuelvo a mi casa; aún me sobran de los quince cinco días.

ARTÍCULO

4

EL POBRECITO HABLADOR

Vuelva usted mañana

11.I.1833

Al llegar aquí monsieur Sans-délai traté de reprimir una carcajada que me andaba retozando ya hacía rato en el cuerpo, y si mi educación logró sofocar mi inoportuna jovialidad, no fue bastante a impedir que se asomase a mis labios una suave sonrisa de asombro y de lástima que sus planes ejecutivos me sacaban al rostro mal de mi grado.

-Permitidme, monsieur Sans-délai -le dije entre socarrón y formal-, permitidme que os convide a comer para el día en que llevéis quince meses de estancia en Madrid. -¿Cómo? -Dentro de quince meses estáis aquí todavía. -¿Os burláis? -No por cierto. -¿No me podré marchar cuando quiera? ¡Cierto que la idea es graciosa! -Sabed que no estáis en vuestro país activo y trabajador. -¡Oh!, los españoles que han viajado por el extranjero han adquirido la costumbre de hablar mal siempre de su país por hacerse superiores a sus compatriotas. -Os aseguro que en los quince días con que contáis, no habréis podido hablar siquiera a una sola de las personas cuya cooperación necesitáis.

(…)

Amaneció el día siguiente, y salimos entrambos a buscar un genealogista, lo cual sólo se pudo hacer preguntando de amigo en amigo y de conocido en conocido: encontrámosle por fin, y el buen señor, aturdido de ver nuestra precipitación, declaró francamente que necesitaba tomarse algún tiempo; instósele, y por mucho favor nos dijo definitivamente que nos diéramos una vuelta por allí dentro de unos días. Sonreíme y marchámonos. Pasaron tres días; fuimos.

-Vuelva usted mañana -nos respondió la criada-, porque el señor no se ha levantado todavía. -Vuelva usted mañana -nos dijo al siguiente día-, porque el amo acaba de salir. -Vuelva usted mañana -nos respondió al otro-, porque el amo está durmiendo la siesta. -Vuelva usted mañana -nos respondió el lunes siguiente-, porque hoy ha ido a los toros. -¿Qué día, a qué hora se ve a un español? Vímosle por fin, y «Vuelva usted mañana -nos dijo-, porque se me ha olvidado. Vuelva usted mañana, porque no está en limpio». A los quince días ya estuvo; pero mi amigo le había pedido una noticia del apellido Díez, y él había entendido Díaz, y la noticia no servía. Esperando nuevas pruebas, nada dije a mi amigo, desesperado ya de dar jamás con sus abuelos.

(…)

5

ARTÍCULO

Vuelva usted mañana

11.I.1833

EL POBRECITO HABLADOR

-Vuelva usted mañana -nos dijo el portero-. El oficial de la mesa no ha venido hoy.

«Grande causa le habrá detenido», dije yo entre mí. Fuímonos a dar un paseo, y nos

encontramos, ¡qué casualidad!, al oficial de la mesa en el Retiro, ocupadísimo en dar una

vuelta con su señora al hermoso sol de los inviernos claros de Madrid. Martes era el día

siguiente, y nos dijo el portero:

-Vuelva usted mañana, porque el señor oficial de la mesa no da audiencia hoy.

-Grandes negocios habrán cargado sobre él -dije yo.

Como soy el diablo y aun he sido duende, busqué ocasión de echar una ojeada por el

agujero de una cerradura. Su señoría estaba echando un cigarrito al brasero, y con una

charada del Correo entre manos que le debía costar trabajo el acertar.

-Es imposible verle hoy -le dije a mi compañero-; su señoría está en efecto ocupadísimo.

(…)

-Me marcho, señor Fígaro -me dijo-. En este país «no hay tiempo» para hacer nada; sólo

me limitaré a ver lo que haya en la capital de más notable.

-¡Ay, mi amigo! -le dije-, idos en paz, y no queráis acabar con vuestra poca paciencia;

mirad que la mayor parte de nuestras cosas no se ven.

-¿Es posible?

-¿Nunca me habéis de creer? Acordaos de los quince días ...

Un gesto de monsieur Sans-délai me indicó que no le había gustado el recuerdo.

-Vuelva usted mañana -nos decían en todas partes-, porque hoy no se ve.

-Ponga usted un memorialito para que le den a usted permiso especial.

Era cosa de ver la cara de mi amigo al oír lo del memorialito: representábasele en la

imaginación el informe, y el empeño, y los seis meses, y

...

Contentose con decir:

-Soy extranjero. ¡Buena recomendación entre los amables compatriotas míos!

Aturdíase mi amigo cada vez más, y cada vez nos comprendía menos. Días y días

tardamos en ver las pocas rarezas que tenemos guardadas. Finalmente, después de

medio año largo, si es que puede haber un medio año más largo que otro, se restituyó mi

recomendado a su patria maldiciendo de esta tierra, y dándome la razón que yo ya

antes me tenía, y llevando al extranjero noticias excelentes de nuestras costumbres;

diciendo sobre todo que en seis meses no había podido hacer otra cosa sino «volver siempre

mañana», y que a la vuelta de tanto «mañana», eternamente futuro, lo mejor, o más bien

lo único que había podido hacer bueno, había sido marcharse.

julio CAMBA

(1882 - 1962)

BIOGRAFÍA

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Julio Camba Andreu nace en Villanueva de Arosa (Pontevedra) el 16 de diciembre de

1882, en el seno de una familia de clase media. A los trece años escapa de allí para

embarcarse como polizón a Argentina. Ya en Buenos Aires frecuentará los círculos

anarquistas, y de hecho se inicia en literatura redactando panfletos.

En 1902 decide volver a España. Al verse sin los medios necesarios, recurre a su ingenio

gritando “Viva la anarquía” a sabiendas de que la República Argentina se exiliaba a los

simpatizantes de esta corriente política. Camba llegará ese mismo año a Barcelona.

Ya en Galicia, trabaja para el Diario de Pontevedra, pero no tardará en marchar a Madrid.

En 1904 escribe para el diario anarquista “España Nueva” y las páginas prestigiosas de

“Los Lunes de El Imparcial”. Frecuenta las tertulias de los cafés, introduciéndose en los

círculos literarios de la época y codeándose con escritores de la talla de Rubén Darío, Pío

Baroja o Ramón del Valle Inclán.

Sin embargo la fama de Camba se debe a su trabajo como corresponsal en el

extranjero, comenzando por Estambul, de la mano de Leopoldo Romeo, director del diario “La

Correspondencia de España”. A su vuelta empezará a escribir para ABC, una

relación que ya perdurará hasta el final de sus días. Entre sus destinos están París, Londres,

Nueva York, (desde donde desarrollará su trabajo en los años claves de la depresión, entre

1929 y 1931). Viajó hasta 1949, cuando regresa a Madrid por motivos de salud. Hasta su

muerte, el 28 de febrero de 1962, residió en el Hotel Palace.

Camba fue ante todo periodista. Escribía artículos valiéndose de una pátina

ligera de humor, y del estilete característico de la ironía. La mayoría de sus libros son

recopilaciones de los artículos publicados en diversos diarios, aunque no sea el caso de

La casa de Lúculo o el arte de comer (1927), tratado de gastronomía en el que Camba se

deleita con los conocimientos culinarios adquiridos en sus viajes y su buen saber comer,

pero sobre todo con el sabor de sus experiencias.

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ARTÍCULO

El sinsombrerismo

13.XII.1834

ABC

PERO ¿CÓMO quieren ustedes que el mundo no se declare “sinsombrerista”? ¿Ante quién

o ante qué va a quitarse hoy nadie el sombrero?

Porque, aunque parezca otra cosa, los sombreros no son para que uno se los

ponga, sino más bien, para que se los quite. Son para saludar, para rendir homenaje,

pleitesía o acatamiento y, sólo en las zonas extremas del planeta, se les puede utilizar

principalmente como una protección contra los rigores del clima. De ahí el que ya no haya

en el mundo más que dos países de grandes sombreros: Méjico, en el que se producen

como una floración tropical , y Londres, donde las gentes se respetan todavía unas a otras,

no sabemos realmente por qué, y usan aún chisteras de seis o siete reflejos.

Cuando yo llegué por primera vez a Madrid, no se podía ir al Congreso más que de

levita y sombrero de copa. Entonces el Parlamento era ya una institución bastante

deteriorada, pero aún conservaba cierta apariencia. Poco a poco, sin embargo, la gente se

convenció de que aquella apariencia no encerraba el menor contenido real, de que

aquellas chisteras eran, como si dijéramos, chisteras de cartón, aquellas levitas, levitas casi de

guardarropía y aquellas barbas, barbas postizas o poco menos. Y así fueron cayendo

las barbas, las levitas y las chisteras, hasta que llegamos a las Cortes Constituyentes. En

las Cortes Constituyentes la inmensa mayoría de los diputados eran “sinsombreristas” y

“sinchalequistas”; algunos eran también “sincorbatistas” y no faltó mucho para que

empezasen a surgir asimismo los “ sinchaquetistas” y los “ sincalcetinistas”.

Se dice que es más cómodo andar sin sombrero que con él, y yo no lo dudo, pero algo

debe de ocurrir en el mundo para que la razón de comodidad se imponga a las de la

cortesía y buen parecer. Algo debe de ocurrir para que, cuando un ciudadano se pone

por casualidad de tiros largos, los amigos le pregunten si se le ha muerto alguien, y, lo

que ocurre, es bien sencillo: que, habiéndose perdido en la sociedad actual toda noción

de respeto –lo que se explica bien a las claras, ya que no queda en ella nada respetable-,

y no existiendo bicho viviente que le merezca a otro el menor asomo de consideración,

los hombres reservan su ropa negra para los entierros, velorios, funerales y demás actos

relacionados con la ultratumba.

Yo lamento la triste situación a que se ven reducidos muchos honrados menestrales, pero

¡qué se le va a hacer! Nadie se ha comprado nunca un sombrero, ni aquí ni en ninguna

parte, para dar trabajo a los sombrereros. La industria de la sombrerería sólo florece en

las grandes épocas de la Historia, y nosotros, por nuestra desgracia, nos encontramos

situados en una de las más pequeñas…

BIOGRAFÍA

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josep PLA

(1897 - 1981)

Josep Pla i Casadevalls nace en Palafrugell (Girona) el 8 de marzo de 1897 en el seno

de una familia perteneciente al proletariado rural. Desde muy joven se convierte en un

lector apasionado a la caza de los que serán sus escritores predilectos: Montaigne, Pascal,

Stendhal, más tarde Baroja, Azorín, Ruyra, con el tiempo Eugeni d’Ors,…

Pla estudia Derecho en Barcelona y allí descubre la biblioteca del Ateneu, dotada de

fondos muy amplios, donde se celebran periódicamente las tertulias de una peña de

intelectuales bastante peculiar (Joaquim Borralleres, Joan Esterlich, Alexander Plana,

Josep M. de Segarra, Enric Jardí…) que tendrán importancia decisiva en sus inicios como

periodista.

Sus primeros escritos, al terminar la carrera de Derecho, son bastante artificiosos, lejos del

Pla que se dará a conocer más tarde pero que ya dejan entrever algo de lo que será su

estilo característico: el gusto por la observación de la realidad, la ironía sutil y el rechazo

aparente de la imaginación y la fantasía.

En 1919 comenzará a publicar en el diario Las Noticias combinándolo con la edición

nocturna de La Publicidad; En 1922 firma, como enviado especial desde Italia, en

La Publicitat, La Veu, El Sol de Madrid y en la revista D’Ací d’Alla. De hecho, Pla es

sobre todo conocido como corresponsal. Pasará veinte años viajando, con esa función y

después como observador de la realidad. Entre sus primeros destinos están París,

Génova, Berlín, Moscú, Londres o Estocolmo. Estos viajes le hacen interesarse más por la

política y seguirla de cerca. Como consecuencia de ese interés se había presentado a las

elecciones en 1921 para ser elegido diputado de la Mancomunitat de Catalunya en una

lista del Baix Empordá.

La dictadura de Primo de Rivera, sin embargo, le llevará a vivir en el exilio en Francia

e Italia, sin regresar a España hasta 1927 para convertirse en un personaje polémico.

Empieza a escribir para el diario “La Veu de Catalunya” de la Lliga, siendo por ello, al

igual que otros periodistas catalanes, amenazado de muerte tras la proclamación de la

República. Deja España en 1936, para vivir refugiado en Marsella. En 1939, vuelve a

Barcelona y se instala en sus tierras del Empordá.

Estos serán años de reflexión

para Pla, quien viaja

por

la

Costa

Brava

en

tren

o

en

autobús, para estar cerca de la gente -los payeses- a los que escuchar y observar. Se

inicia así su madurez literaria. En 1939 es nombrado subdirector de La Vanguardia, y

poco después, desde 1940, comienza a publicar artículos en el semanario Destino,

exhibiendo el estilo periodístico que ayudará a Pla a depurar éste de todo artificio.

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BIOGRAFÍA

josep PLA

(1897 - 1981)

En este periodo publicará varios libros en castellano: guías de viajes, biografías y obras

por encargo. Con Destino volverá a viajar, no ya como corresponsal, sino como periodista

observador a Francia, Israel, Cuba, Nueva York, Oriente Medio, América del Sur, Rusia…

La Editorial Selecta de Josep María Cruzet se ocupa de publicar su obra en catalán y

asimismo su primer proyecto de obras completas que aspira a recoger la historia de

medio siglo de Cataluña: cocina, viajes, personajes ilustres, etcétera.

La supuesta vinculación de Pla al bando fascista le hizo ganarse el recelo de los sectores

más nacionalistas y progresistas de la cultura catalana. Por ello, se granjea la negativa

del jurado a concederle, desde 1969, el Premio de Honor de las Letras Catalanas. Sin

embargo, Pla acumula otros reconocimientos: el Premi de la Crítica Serra d’Or por el libro

El que hem menjat y también por Articles Amb cua (1975) el Premi Ciutat de Barcelona

(1979) por Notes del Capvesprol; y en 1980, Josep Tarradella le impone la Medalla d’Or

de la Generalitat.

Pla muere el 23 de abril de 1981, en Llofriu, a los 84 años. Deja publicados 38 tomos de

la Obra Completa aún incompleta.

ARTÍCULO

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4.VI.1932 LA VEU DE CATALUNYA

El hall del palace

Lo cierto es que el catalán no se encuentra demasiado bien en Madrid. Suele llegar por la

mañana y, por poco que pueda, regresa por la noche. ¿Se trata de un bien? ¿Se trata de

un mal? Yo creo que se trata de un mal… Pero, en fin, dejémoslo. En todo caso, tanto si

llega por la mañana y regresa por la noche como si prolonga su estancia, el catalán que

viene a Madrid considera el hall del Palace como el agua más a propósito para iniciarse

en la navegación de Madrid.

¿Quién no conoce el Palace Hotel? Es uno de los hoteles de Europa con fama de estar

bien construidos. Tiene forma triangular y en medio, bajo una claraboya en forma de

cúpula, hay uno de los círculos más suaves que uno pueda encontrar por estos

mundos. Alrededor del círculo, la misma forma triangular del hotel permite todo un juego de

entradas y salidas que resultan admirables para la conversación, el aparte, la cita discreta

o la conferencia con secretos. Una escalera majestuosa conduce a este hall de negocios,

de políticos y de suspiros.

En el hall del Palace se puede tomar un café excelente y varios licores. El

concesionario del líquido –y del restaurante- es un personaje completamente adecuado:

el famoso señor Azcoaga, al que todos conocemos. Es un vizcaíno medio catalán, alto y

grueso, vestido con un enorme redingote, que pasa por las mesas cumplimentando a los

clientes, con aire resignado y triste. La larga permanencia de Azcoaga en el Palace, la enorme

cantidad de gente a la que conoce, el volumen de conversaciones que escucha sin

querer, lo convierten en un barómetro político de primer orden, barómetro que todos los

periodistas de Madrid consultan en los momentos difíciles. Cuando el hall del Palace está

lleno, congestionado y colorado, es que la política carbura a todo gas y suceden cosas

importantes. Cuando el Palace está medio vacío, deshinchado, y en los sofás no hay más

que escenas sentimentales, es que la tranquilidad es absoluta en todo el país.

Complejo, el hall del Palace. Para mucha gente es un casino. Para una masa flotante de

provincianos que siempre se renueva, el hall es, por ejemplo, un casino mejor que aquel

al que concurren en la ciudad donde viven. Luego es un club con varias peñas, políticas,

de negocios, o simplemente de amigos. Sin embargo, lo que da verdadero color al hall

son las comisiones que vienen a pedir justicia, a gestionar asuntos y a hacerse oír. Son las

comisiones que, antes de salir del pueblo, dicen:

- ¡Nos van a oír en Madrid! ¡Ya lo veréis!

Llegan aquí, toman un café en el Palace, ven a los políticos –a los que se imaginan

reñidos a más no poder- abrazarse y saludarse cordialmente; por un instante, tienen

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ARTÍCULO

4.VI.1932

El hall del palace

LA VEU DE CATALUNYA

como un vahído y, llegada la hora de ir a ver al ministro, les entra un ataque de discreción

irresistible. Al volver a casa dicen:

ora, exactamente igual…

- Huy, huy, sería muy largo de contar… Esto no hay por donde cogerlo y, si quieren que les

hable con franqueza, no he visto nada claro…

El Palace es el hotel de los catalanes. No existe catalán de posición –banquero,

comerciante, político, secretario de corporación importante, industrial- que no pare en

él, ni se mueva en él con la libertad con que podría moverse en la calle Ausiàs March.

En esta temporada de República, los políticos catalanes han tenido en el hall del

Palace su campamento general. Cuando el señor Macià vino a Madrid, también trajo a los

Mossos d’Esquadra. Los Mossos se instalaron en la puerta del Palace y el conjunto producía

un gran efecto. Abadal y Rahola, Companys y Hurtado, Estelrich y Aguadé posan en el

Palace. El señor Carner, que también paraba en él, se fue a vivir al Ritz al aceptar la

cartera de ministro.

- Nos dan miedo las indiscreciones- decía Carner, con su aire de Capità Canaia de Els

  • Pastorets- En este hotel hay demasiados catalanes…

Hay semanas en que para tratar de los asuntos de Cataluña resulta indispensable no

moverse de este hall; están todos los políticos, todos los banqueros, los trigueros,

los metalúrgicos, los del hueso de aceituna, los de las Cámaras y los del Fomento del

Trabajo Nacional. Si estuvieran todos los de Gracia, podría decirse que ya no falta nadie,

que ya estamos todos los catalanes. Naturalmente, en la expresión de la cara de la gente

se ve el movimiento del país. A veces los del hueso de aceituna ponen cara larga y los

metalúrgicos están risueños, y a veces los banqueros suspiran como si se hallaran ante un

claro de luna y el Fomento, por el contrario, pone la cara de las grandes solemnidades.

El hall del Palace es el microcosmos de la vida española, y de una gran parte de la vida

catalana. Si alguna vez se produjera sobre el país un segundo diluvio universal, y sólo se

salvase el Palace, pueden estar seguros de una cosa: al cabo de unos años sería igual que

ahora, exactamente igual…

BIOGRAFÍA

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césar gonzález RUANO

(1903 - 1965)

César González Ruano nace en Madrid el 22 de febrero de 1903. Tras estudiar en Santiago

de Compostela y Zaragoza, regresa para licenciarse en Derecho en 1916 aunque pronto

se decanta por el oficio periodístico Sus primeros tanteos aparecen en El Debate y La

Nación, pero realmente se forma en La Época. También escribe para Heraldo de Madrid

e Informaciones, y más tarde para ABC, además de colaborar en varias revistas como La

Estampa, Nuevo Mundo, Crónica, Mundo Gráfico y La Esfera.

Desde 1933 inicia una etapa clave como corresponsal en Berlín y Roma. Vivió varios

años en Lisboa (como corresponsal del Heraldo de Madrid) y en París, donde celebra el

Alzamiento Nacional. En 1942 es detenido en París por la Gestapo –de su

confinamiento en la cárcel de Cherche- Midi surge el largo poema titulado Balada Cherche-Midi- y

retorna a España, primero a Sitges y de nuevo a Madrid.

González Ruano se dedicó a la literatura abarcando todos los géneros: poesía –inscrito en

la corriente del ultraísmo, como De Torre o Borges, caracterizada por la reducción lírica

al elemento primordial de la metáfora eliminando la ornamentación modernista- teatro,

novela, aunque será reconocido fundamentalmente por su labor periodística, con más de

treinta mil artículos publicados. En estos artículos prima la lírica y la reducción a la idea

fundamental, con preferencia de la abstracción frente la anécdota de actualidad; aunque

a veces ésta nutriese textos llenos de intensidad como ‘Señora ¿se le ha perdido a usted un

niño?’ con el que recibe en 1932 el premio Mariano de Cavia. Además de articulista, es

cronista y asimismo un notable entrevistador. En “Las palabras quedan” (1957) recogerá

ochenta entrevistas que realizó a personalidades nacionales e internacionales.

Ruano reúne su obra poética en dos antologías: Aún, primera antología poética

(1920-1934) y Poesía (selección poética,

1924-1944). .

En 1934 había estrenado su

comedia poética La Luna en las manos. También escribe biografías como las de Charles

Baudelaire, a quien admira profundamente, Enrique Gómez Carrillo, Emile Zola,

Oscar Wilde y Mata Hari. Publica la novela titulada Manuel de Montparnasse,

supuestamente basada en la vida y obra de Manuel Viola, y más tarde, en 1951, obtiene el

premio Café Gijón por Ni César ni nada. Ese año comienza su Diario íntimo (1951-1965) y la

publicación de su autobiografía Mi medio siglo se confiesa a medias por entregas, en El

Alcázar.

Fallece en Madrid el 15 de diciembre de 1965.

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ARTÍCULO

Málaga cantaora

16.II.1965

ABC

MÁLAGA cantaora… Sí, aquí todo canta, con voz, oído y sentimiento. Comenzando por la

Naturaleza, el incansable sol, el repetido mar, el habla de sus gentes. Se puede encontrar

en la geografía española de todo, pero en invierno Málaga hay que buscarla en Málaga,

donde los fríos huyen y al frío vuelven. Aquí nada tienen que hacer. No hay tío, pásame

el río. Hicieron en Málaga su cementerio los ingleses para dejar prevista su residencia

afortunada caso de que entre tanta Vida se cobra la Muerte. Eso nunca se sabe. Las

cosas.

En pleno rigor del invierno, dulces son aquí los rigores que fingen primaveras. Parece de

verano. Y probablemente lo que parece de verdad, es verdadero.

Uno había venido a otra cosa. Barullos de la profesión. Ya saben. Se trataba de los

premios Málaga-Costa del Sol. Le dieron a uno una carpeta así de gorda con los artículos

concursantes. Lectura para un año. La tira. Flojitos más bien. Discreto alguno. ¿Y por qué

flojitos? Porque no hay mayor peligro que el de escribir para algo que no sea exactamente

eso de escribir. No sé qué pasa. Málaga cantaora. Cantamos nueve nombres. Dos más

que las virtudes, dos más que los pecados.

Cualquier día, milady, si usted quiere, hay toros. Si quiere usted, milady. Hoy,

domingo, ¿querría? Chamaco segundo. Y el monaguillo. Y Fuentes. Si usted quiere, madama,

Málaga cantaora. Por la noche, la noche y algún flamenco-whisky. Prego, signora mia. Si

tú quieres, mi <<arma>>. Fraulein, si tiene un rato. Málaga cantaora.

Pica el sol de febrero. Tres y tres, seis. Y tres, nueve premios votados, cuando el sol

descansaba. Málaga votadora. Lo mejor que pudimos. De nada, usted lo sabe… Habría ya

que irse. Pero no tienen ganas las piernas, ni los brazos, el pelo y la corbata.

Las Chapas. Calahonda. Comida en Los Monteros. Marbella, redundancia. Que yo

me quedo un poco. Que usted se queda un poco. Que se quedan un poco. Que nos

quedamos, vamos; que nos vamos, vamos. El lunes ya tenía carita de domingo. Y sol,

chanquetes, ganas de nunca tener ganas. Ópera, si usted quiere. Tiro pichón, si gusta. Y

una tienda con guasa; <<se habla español ahí dentro>>. ¿Usted cree? Se dice… Bueno,

si usted lo dice…Málaga cantaora.

Con Manolito Alcántara, con Ansón, con Llovet o con Luis Rosales, de Granada, o Vicente

o Julián, se hace martes el lunes. Nadie lo hubiera dicho. Así, de golpe, cuando alguien

me pregunta: <<¿ Ha sido ya domingo?>>. Transposición del tiempo. Un puntazo en la

espalda. Chamaco estaba aquí, conmigo y va y le vienen… ¿Un puntazo en la espalda?

Nos volvimos domingo. ¿Estamos en febrero? No sé, compañerito. Creo que estoy en

Málaga. Que otra vez es domingo, compañera del alma.

BIOGRAFÍA

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(1928 - Actualidad)

manuel ALCÁNTARA

Manuel Alcántara, poeta y articulista, nace el 10 de enero de 1928 en Málaga. Tras una

infancia en el escenario de la guerra, concluye sus estudios en la ciudad y después se

desplaza a Madrid por circunstancias familiares. Allí comienza a trabajar en las oficinas

de RENFE y estudia Derecho, aunque no tardará en abandonar “por aburrimiento” y

dedicarse a la poesía. Se estrena en los recitales de ‘Versos a medianoche’ del Café Varela,

en 1951.

En los años cincuenta se consolida su prestigio con libros como Plaza Mayor (finalista del

Premio Nacional de Literatura), El embarcadero o Ciudad de entonces (Premio Nacional);

mientras se convierte en un icono de la bohemia literaria. Tras ganar el premio Machado

de la revista Juventud, en 1958 comienza a colaborar con artículos en esta revista cultural;

y después en las páginas del diario Arriba, del mismo editor, bajo la dirección de Rafael

García Serrano.

En los años sesenta escribe, en Pueblo y Ya, columnas como ‘Historias de verdad’ o ‘El

día de hoy’, para regresar más tarde a Arriba ahora dirigido por Jaime Campmany. En

este periódico publica series como ‘A beneficio de inventario’ o también ‘Oficio de ver’.

A finales de los años setenta abandona definitivamente este periódico, en declive ante la

transición, y escribe para Ya su columna ‘Vuelta de hoja’. El Grupo Correo reproduce ésta

desde 1989, a instancia de Sur, y desde 1991 se convierte en la firma de referencia, con

una audiencia de 2,5 millones de lectores.

Manuel Alcántara, maestro del artículo corto o ‘soneto del periodismo’, cuenta con los

grandes premios de la literatura periodística –el Luca de Tena en 1965, el Mariano de

Cavia en 1974 y el González Ruano en 1979; así como otros tantos reconocimientos como

el Javier Bueno de la Asociación de la Prensa de Madrid, Pluma de Plata, Premio Torreón

de la Fundación Wellington, Bravo de la Conferencia Episcopal, etcétera- y en 2008 ha

cumplido medio siglo de presencia ininterrumpida en la prensa con su columna diaria. Los

homenajes y reconocimientos se han sucedido: hijo predilecto de la ciudad y la provincia,

doctor honoris causa de la Universidad de Málaga, medalla de Oro de Andalucía, socio

de honor de las asociaciones de la prensa.

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ARTÍCULO

25.I.1997

Pintura colorada

GRUPO VOCENTO

Hay dos clases de personas que no es probable que coincidan nunca, al menos en

una biblioteca: las que leen libros y las que los queman .El primer linaje cuenta con

numerosísimos enemigos callados, inmóviles en los anaqueles, esperando dirigirle la

palabra impresa a su dueño. La segunda estirpe, por fortuna mucho más restringida,

aspira a hacer una hoguera con la sintaxis, que según Valèry es una potencia del alma,

para que ardan pensamientos y sentimientos. Cuando no pueden quemar los libros se

conforman con estropearlos, como en la librería Lagun. Algo es algo.

Nada más emocionante, en los últimos tiempos, que la reacción de los lectores

solicitando libros manchados, pagándolos como nuevos, llevándose a sus casas los

ejemplares llenos de la pintura roja arrojada por las tribus fanáticas, enemigas de la

letra. ¿Cómo podría comprarme un libro estropeado por los llamados cachorros de

ETA y traerlo a mi casa para que se hiciese amigo de los que están aquí? He comprado

muchos libros en mi vida, todos uno a uno, a veces con algún esfuerzo, otras con indudable

heroísmo, ya que estaba necesitado de otras cosas. Todas me parecieron menos

urgentes, ya que lo que me corría prisa era precisamente el libro aquel del

escaparate. Por eso vivo con muchos, pero doctos libros juntos, escuchando con mis ojos a los

muertos y a los vivos, incluso a los amigos escritores que tienen una larga vida por

delante. Lo que me falta es un libro alevosamente manchado de pintura. Quiero comprarlo

y traerlo a mi casa, para que conviva con sus hermanos ilesos. Para tratarlo con el mismo

cariño que a todos y quizá con un poco más.

La librería Lagun estaba acostumbrada a todo. Primero, los agresores fueron

Guerrilleros de Cristo Rey; después crías etarras. A lo que no estaba acostumbrada es a estos

valientes, benditos compradores de libros manchados.

EL PROYECTO

Incorporar el articulismo literario al desarrollo de las medidas de carácter general y específicas de apoyo a la lectura y a las bibliotecas escolares dentro del marco del Plan de Lectura y de Bibliotecas Escolares de Andalucía.

El acuerdo de 23 de enero de 2007, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba el Plan de Lectura y de Bibliotecas Escolares en los Centros Educativos Públicos de Andalucía. BOJA Nº 29 de 8 de febrero de 2007, establece medidas tanto de carácter general de apoyo a la lectura y a las bibliotecas escolares en los centros educativos de Andalucía, como medidas específicas relacionadas con el desarrollo de proyectos lectores en los centros.

Medida de carácter general:

“Los centros promoverán actividades de dinamización cultural a través de propuestas de trabajo con implicación de la comunidad educativa y de otros organismos e instituciones, articulando actividades en torno a las iniciativas y conmemoraciones de la Consejería de Educación, así como a otros eventos locales, nacionales o internacionales”.

Medida específica:

“La Consejería de Educación establecerá cauces para la colaboración entre los centros y asociaciones, bibliotecas públicas, ayuntamientos, editores, libreros y otros organismos especializados, para el desarrollo de proyectos lectores y planes de uso de bibliotecas escolares, generando núcleos de calidad en el campo de la lectura y las bibliotecas escolares”.

Objetivo: Fomentar la lectura y la producción escrita de artículos periodísticos durante el tiempo de lectura en los institutos de educación secundaria.

Dirigido al alumnado de segundo ciclo de ESO y alumnado de Bachillerato.

Descripción de la propuesta: Proyecto de dinamización cultural, fomento de la lectura y expresión escrita a partir de lecturas de artículos periodísticos con la participación de alumnado de secundaria y bachillerato, profesorado y periodistas.

EL PROYECTO

Lectura, análisis de textos y de los contextos del artículo periodístico durante el tiempo prescrito en educación secundaria y bachillerato, complementado la visita a los centros de escritores de prensa, y en particular de Manuel Alcántara.

Promotores del proyecto: Fundación Manuel Alcántara y Delegación Provincial de Educación.

Período de desarrollo de la experiencia: de la primera quincena de noviembre hasta la primera quincena de mayo.

SECUENCIA PARA EL DESARROLLO DEL PROYECTO

1:

Los

centros

interesados

en

participar

en

el

proyecto

se

inscribirán

en

la

página

web

http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar

en

la

sección

ACCIÓN

CULTURAL,

cumplimentando

 

el

formulario

habilitado

al

efecto.

2: El profesorado de los centros seleccionados participará en una acción formativa de tres sesiones (ponencia y talleres impartidos por periodistas y encuentro con Manuel Alcántara).

3: El alumnado trabajará en el aula y en la biblioteca escolar durante el tiempo de lectura con los artículos seleccionados y proporcionados para el desarrollo del proyecto.

En la página web http://www.juntadeandalucia.es/averroes/bibliotecaescolar el profesorado encontrará el repertorio de material para desarrollar actividades a partir de las lecturas de los artículos. Asimismo se distribuirá a los centros tantos cuadernillos con los textos como sean necesarios.

4: Los centros seleccionados pueden recibir la visita del periodista y escritor Manuel Alcántara como actividad complementaria del proyecto.

5: Durante el mes de abril se llevará a cabo un encuentro de los agentes implicados en el proyecto (alumnado, profesorado, periodistas) para establecer la conclusión de las actividades en torno al tiempo de lectura dedicado a los artículos periodísticos.

6: Se contemplará la publicación y difusión de los trabajos de este proyecto, así como los textos escritos del alumnado, en función de los medios disponibles tanto de la Fundación Manuel Alcántara como de la Delegación de Educación de Málaga.

DELEGACIÓN PROVINCIAL DE EDUCACIÓN MÁLAGA

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