P. 1
Temario psicosociales

Temario psicosociales

|Views: 4.896|Likes:
Publicado porrubia_cartagenera

More info:

Published by: rubia_cartagenera on Sep 19, 2011
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

02/02/2014

pdf

text

original

Sections

INTRODUCCION

La relación terapéutica, denominada también de ayuda o relación cara a cara, es aquella que
se establece entre el paciente y la enfermera en los diferentes ámbitos en los que ésta
desarrolla sus actividades (intrahospitalario y extrahospitalario).

El establecimiento de una relación de ayuda es fundamental para el cuidado emocional de la
persona y familia. A veces la ayuda que nosotros podemos ofrecer es limitada, a causa de
eventos sobre los que no se tiene ninguna posibilidad de control o por las propias
características de la patología. Sin embargo, en el desarrollo de la relación podemos ayudarle
a que acepte su situación, a aceptar a.los demás, a aprender habilidades relaciónales, a
identificar sus necesidades, a mejorar sus competencias, a aprender sobre sí mismo y sobre las
personas que son significativas para él, potenciando su autocuidado y su independencia tanto
física como emocional.

CONCEPTO Y FINALIDADES

El término relación terapéutica y relación de ayuda se utiliza indistintamente porque tanto su
finalidad como sus contenidos son sinónimos. Puede resultar aclaratorio definir ambos
términos.

Partiendo de la base de que una relación interpersonal consiste en una interacción en la que
cada persona tiene un efecto determinado sobre la otra, Murray y Huelskoetter (1987) definen
la relación de ayuda como «un proceso interpersonal en el que una persona ayuda en el
proceso de desarrollo y crecimiento de la otra».

Sobre la base de esta definición, la relación enfermera-paciente, puede ser conceptualizada
como «una relación de ayuda, que resulta de una serie de interacciones entre la enfermera y la
persona receptora de cuidados (paciente, cliente o familia) durante un determinado período
de tiempo, en el que la enfermera focaliza su actuación en las necesidades y problemas de la
persona, familia o grupo, mediante el uso de conocimientos, actitudes y habilidades propios de
la profesión».

De acuerdo con todo ello, esta relación profesional tiene como finalidad la solución o
canalización de los problemas que presenta el paciente, familia o grupo, a través de
intervenciones terapéuticas de asesoramiento y de apoyo emocional y material.

CARACTERÍSTICAS

La relación enfermera-paciente debe ser vista como un proceso con una serie de rasgos
específicos y diferenciales de cualquier otro tipo de relación que se pueda establecer en otros
medios profesionales o sociales. Pueden citarse los siguientes:

1. Es una relación multiforme.

Ello significa que cada relación que una enfermera establece con un paciente es única
e irrepetible. Dado que quien compone la relación son dos personas que tienen cada una

70 Ciencias Psicosociales

sentimientos, pensamientos y formas de reaccionar distintas, la calidad y cantidad de
interacciones así como sus resultados diferirán según las características personales de cada
enfermera y de cada paciente, del momento presente, de las preocupaciones que ambos
tengan en un momento determinado, del último acontecimiento que les haya ocurrido a cada
uno de ellos, y de multitud de variables imposibles de enumerar o delimitar.

2. La relación terapéutica implica un proceso de crecimiento personal.

En el proceso de cuidados al paciente, familia o grupo, la enfermera realiza una serie
de actividades de asesoramiento y apoyo dirigidas a ayudar a las personas a desarrollar
habilidades adaptativas, relacionases, de cuidados, etc.

Consecuentemente, la persona aprende más sobre sí misma, sobre las causas y consecuencias
de sus actuaciones y sobre el comportamiento humano en general. Así, la enfermedad o el
trastorno producido por los cambios y eventos vitales significa una posibilidad de desarrollar
las propias potencialidades y crecer personalmente en un sentido positivo.

Por otra parte, la enfermera también amplía su repertorio de capacidades y habilidades
relacionases, adquiere nuevas experiencias sobre el sufrimiento y la vida de las personas y
aprende nuevas formas de hacer frente a las situaciones de estros, para proporcionar ayuda.
Así pues, la relación terapéutica también constituye para la enfermera una experiencia de
aprendizaje y crecimiento personal.

3. La relación terapéutica tiene una estructura y evoluciona de acuerdo con un proceso
determinado.

Este tipo de relación se desarrolla en un contexto y momento concretos. Por ello
puede hablarse de actitudes que se consideran necesarias para la evolución de la relación, de
la existencia de etapas o fases concretas por las que discurre la relación, y de la necesidad de
preparar su fin para evitar sentimientos de pérdida para ambas partes.

4. La relación terapéutica y la relación social deben ser consideradas cualitativa y
cuantitativamente distintas.

Aunque la relación de ayuda tiene una connotación de relación interpersonal en el
sentido de que se establece entre personas, debe distinguirse claramente de la denominada
«relación social».

Las diferencias fundamentales entre la relación terapéutica y la relación social se refieren a los
fines de la relación, los roles que cada participante desempeña y los intereses o satisfacción de
las necesidades.

Veamos esquemáticamente tales diferencias:

a) Mientras que en la relación social las finalidades incluyen elemento tales como
compañerismo, diversión y placer, en la relación de ayuda la finalidad primordial es el trabajo
sistemático de los sentimientos, pensamientos y comportamientos que resultan problemáticos
para el paciente.

71 Ciencias Psicosociales

b) Por otro lado, los roles que asumen los integrantes de una relación social son
intercambiables y variables en dependencia del momento, situación e intereses.

En la relación de ayuda, los roles están claramente delimitados y no son intercambiables. Así,
la enfermera utiliza siempre intervenciones de tipo terapéutico, mientras que el paciente y
familia o a grupo son los receptores de dichas intervenciones, sin que haya posibilidad de
intercambio de roles y situaciones.

c) Finalmente, en una relación social las necesidades personales e interpersonales son
satisfechas de forma compartida y éste es precisamente el motivo de que dicha relación
continúe, mientras que en una relación terapéutica la enfermera ayuda al paciente, familia o
grupo a identificar y a expresar sus necesidades, buscando métodos para responder
eficazmente a ellas. Así pues, esta relación no se dirige nunca a satisfacer las necesidades
personales de la enfermera, las cuales deben ser atendidas y satisfechas en otros contextos.

5. Para desarrollar una relación de ayuda se requieren conocimientos y habilidades específicas.

Desde el inicio de la relación, el resultado de las interacciones no puede ser dejado al azar. La
enfermera necesita disponer de una serie de conocimientos, habilidades y competencias
respecto a diferentes cuestiones. Debe conocer todo lo relativo a los procesos de desarrollo de
la persona así como de las causas y efectos del comportamiento humano, (diversidad cultural,
problemas emocionales, falsas creencias, etc.) debe tener un amplio repertorio de habilidades
relaciónales, ser competente en el manejo de las situaciones difíciles o estresantes que
requieren una toma de decisiones acertadas y ser capaz de reconocer las formas más eficaces
de apoyo en cada situación determinada.

Además, debe tener un conocimiento de sí misma suficiente para identificar y comprender las
propias necesidades, creencias y valores así como las causas del propio comportamiento,
evitando que las percepciones sobre los demás queden distorsionadas por sus propias
concepciones, necesidades y problemas.

Finalmente, la enfermera debe poseer ciertas actitudes y aptitudes facilitadoras de la relación,
si quiere que sus intervenciones resulten eficaces y terapéuticas (empatía, aceptación,
autenticidad, concreción, escucha, disponibilidad).

6. En la relación terapéutica se trabaja siempre de acuerdo con unos objetivos terapéuticos.
Hay una serie de principios que se aplican siempre a la dinámica de la relación. En primer
lugar, la planificación de acciones se realiza poniendo el énfasis en los objetivos terapéuticos,
los cuales a su vez deben haber sido consensuados con el paciente, familia o grupo, de manera
que haya acuerdo mutuo y explícito. Esto permite a su vez fijar las responsabilidades de cada
uno, así como los límites, participando la persona como miembro activo en sus propios
cuidados.

Esto conduce al concepto de «contrato terapéutico», que se utiliza para denominar el acuerdo
mutuo sobre estos aspectos, definiendo qué pretende obtenerse, cómo, quién hace qué y en
qué tiempo se espera conseguirlo.

72 Ciencias Psicosociales

FASES DE LA RELACIÓN TERAPÉUTICA

Los diversos autores que tratan el tema difieren en el número de fases identificadas -entre tres
y cinco, aunque no en su contenido. Integrando las diferentes visiones, podemos clasificar tres
fases de la relación terapéutica: inicial, intermedia y final, las cuales se diferencian en sus
objetivos, características y necesidades de intervención.

FASE INICIAL

También denominada de orientación, esta fase se inicia con el comienzo de la relación y su
objetivo consiste en establecer un primer contacto que sirva de base para la relación de ayuda.
El objetivo primordial de enfermería en esta primera fase consiste en identificar los problemas
de la persona estableciendo los diagnósticos pertinentes y los objetivos de cuidados.

En esta fase inicial, las intervenciones de asesoramiento incluyen los siguientes aspectos:

1. Informar sobre las características de la unidad o situación de cuidados (equipo de salud,
funcionamiento de la unidad, características físicas y. estructurales, normativas, personas con
las que deberá relacionarse o convivir mientras duren los cuidados, etc.).

2. Clarificar el rol, responsabilidades y disponibilidad de las personas del equipo de enfermería
(nombre y apellidos, horario, responsabilidad en la situación de cuidados -estudiante,
enfermera. responsable de su cuidado, supervisora, etc.)

3. Proporcionar información respecto a los objetivos de cuidados, los cuales deben ser
específicos, enfocar modos concretos de comportamiento e indicar el nivel de cambio
necesario para su consecución así como el tiempo que se fija para ello.

4. Proporcionar información sobre las fuentes de apoyo terapéutica disponible, ayudando
además en la identificación de las personas-recurso con las que la persona o familia puede
contar para obtener apoyo.

Las intervenciones de apoyo incluyen actuaciones tales como:

1. Proporcionar seguridad, refutando miedos, falsas concepciones y mitos concernientes a las
personas que cuidan o al entorno terapéutico.

2. Asegurar el apoyo psicológico mediante la utilización de actitudes facilitadoras de la relación
y técnicas de comunicación terapéutica (empatía, aceptación, disponibilidad, etc.)

3. Apoyar la expresión y vivencia de los sentimientos ligados a la enfermedad y/u
hospitalización, explicitando la confidencialidad de las informaciones.

FASE INTERMEDIA

También denominada de trabajo, se caracteriza por un nivel de conocimiento mutuo y su
objetivo es mantener el contacto analizando y canalizando los problemas -que, pueden ser
identificados como tales.

73 Ciencias Psicosociales

En esta fase, el objetivo fundamental de enfermería consiste en analizar las dificultades que
presenta el paciente o familia tanto en su relación intrapersonal como interpersonal, así como
los métodos que utiliza para resolverlas.

Las intervenciones de asesoramiento incluyen las siguientes acciones:

1. Ayudar al paciente, familia o grupo a valorar la existencia de pensamientos, sentimientos o
comportamientos que inhiben el cambio hacia comportamientos de salud, para proponerlos
como objetivos de cuidados.

2. Enseñar a la persona, familia o grupo la forma de evaluar cada uno de sus comportamientos,
para determinar cuáles son disfuncionales y les impiden la satisfacción de sus necesidades
básicas.

3. Enseñar a utilizar técnicas específicas para abordar las dificultades, llegar a una toma de
decisiones y asumir la responsabilidad personal (resolución de problemas, asertividad,
reestructuración cognitiva, etc.).

Las intervenciones de apoyo incluyen los siguientes aspectos:

1. Mantener la disponibilidad para el apoyo emocional y material, ofreciendo un modelo de
actuación dirigido a la resolución de problemas.

2. Reforzar los comportamientos de reconocimiento de los problemas o necesidades y de
búsqueda de soluciones viables y realistas.

3. Estar alerta para detectar precozmente las reacciones de ansiedad asociadas al conflicto y al
cambio propuesto y poder así proporcionar el soporte emocional necesario.

4. Asegurar un ambiente terapéutico que permita a la persona poner en marcha nuevos
comportamientos o habilidades y la valoración de su eficacia.

5. Reforzar los comportamientos adaptativos, especialmente en relación a aquellas situaciones
o condiciones que no pueden ser variadas (enfermedad crónica, enfermedad terminal. pérdida
corporal, etc.).

FASE FINAL

Esta fase, de resolución de la relación, se caracteriza por la finalización de la relación bien
porque el paciente es dado de alta -en caso de hospitalización, por cambio de domicilio si está
en la comunidad-, etc. o bien porque la enfermera sea trasladada de unidad o situación de
cuidados o debe ausentarse por cualquier motivo.

Esta fase final debe ser considerada y anticipada minuciosamente, para evitar sentimientos de
pérdida para las dos partes implicadas en la relación y el duelo consecuente.

Así pues, el objetivo de enfermería en esta fase de la relación consiste en concluir
explícitamente la relación, de forma planificada y satisfactoria para las dos partes, valorando
conjuntamente la experiencia de la relación.

74 Ciencias Psicosociales

Las intervenciones de asesoramiento incluyen los siguientes elementos de cuidado:

1. Proporcionar feedback acerca del nivel de consecución de los objetivos terapéuticos
previamente establecidos, subrayando los logros del paciente o familia y las cuestiones sobre
las que deberán seguir prestando atención, por necesidades de salud.

2. Proporcionar información sobre los recursos de apoyo terapéutico de que pueden disponer
a partir de este momento, así como sus vías y formas de utilización.

3. Explicar las cuestiones concretas relativas a cuidados, autocuidados y tratamientos que
deberán seguir a partir de este momento, en el que la relación finaliza, y el paciente toma la
responsabilidad de su cuidado.

4. Si la enfermera es la que se ausenta, es conveniente explicar a la persona su marcha de
forma clara y abierta, despidiéndose explícitamente, para evitar sentimientos de pérdida y
facilitar el fin de la relación terapéutica.

Finalmente, las intervenciones de apoyo incluyen los siguientes aspectos:

1. Animar al paciente a evaluar sus objetivos terapéuticos personales, incluyendo los aspectos
de motivación, esfuerzo requerido, progresos, cuestiones pendientes de resolver, etc.

2. Animar al paciente o familia a incrementar su red personal de apoyo, a través del fomento
de relaciones positivas con personas de su entorno inmediato (amigos, vecinos, familia
estricta, familia ampliada).

3. Mantenerse alerta para detectar los comportamientos que puede suscitar el fin de la
relación (negación, retraimiento, regresión, etc.), ayudando a vivir las emociones asociadas a
estos comportamientos, fruto de la anticipación de la pérdida.

PROBLEMAS QUE PUEDEN PRESENTARSE EN LA RELACIÓN TERAPÉUTICA

En general, los comportamientos que suponen una barrera para una adecuada relación
enfermera-paciente o familia son los siguientes:

1. Problemas de transferencia. La transferencia se puede definir genéricamente como «una
respuesta inconsciente del paciente determinada por los sentimientos que le genera la
enfermera, los cuales a su vez están asociados con las figuras significativas en su vida
anterior».

La transferencia negativa, situación que impide el desarrollo de una relación terapéutica. Ante
estos sentimientos negativos, la persona puede poner en marcha sus mecanismos de defensa
psicológicos, con el fin de reducir o aliviar la ansiedad inherente a tales sentimientos. La
enfermera debe identificar estos fenómenos, analizar las causas (autovaloración de las propias
actitudes y comportamientos o aspectos que pertenezcan al propio mundo del paciente),
poner en marcha mecanismos correctivos del conflicto relacionar y, si a pesar de ello no
consigue iniciar una relación positiva, pensar en la posibilidad de transferir el cuidado de este
paciente o familia a otra enfermera con la que no se produzcan estos problemas de
transferencia.

75 Ciencias Psicosociales

2. Problemas de contratransferencia. Este término se utiliza para designar «los sentimientos y
reacciones que la enfermera puede experimentar hacia el paciente». La contratransferencia
negativa aparece cuando la enfermera atribuye a su relación actual significados que
pertenecen a experiencias pasadas (el paciente puede recordarle al padre, a la madre o a
alguien con quien tuvo un conflicto, etc.). Así, puede inconscientemente adoptar
comportamientos de impaciencia, incomodidad, de omisión u olvidos de acciones de cuidados,
de demandas para satisfacer sus necesidades personales, expresiones exageradas de enfados
o, por el contrario, de demasiada preocupación y familiaridad.

3. Excesiva dependencia. Se caracteriza por una «excesiva vinculación con la enfermera y
sentimientos de desvalorización personal e impotencia». El paciente puede intentar que la
enfermera tome siempre las decisiones, le guíe y de alguna manera asuma la responsabilidad
de su comportamiento.

Actuando así, la persona utiliza un patrón de comportamiento aprendido en sus relaciones
anteriores. Asimismo, la «ganancia secundaria» que le comporta (ser el foco de atención y
cuidados y no tener que tomar decisiones ni responsabilidades) le sirve de refuerzo para
continuar actuando de este modo con las demás personas con las que tenga que relacionarse,
perpetuándose el comportamiento de impotencia y de dependencia.

Cuando la enfermera entra en contacto con una persona que presenta este tipo de actitudes y
comportamientos, debe identificarlos y actuar en consecuencia a través de acciones tales
como:

a) Ayudar al paciente a identificar el comportamiento, evitando los sentimientos de culpa.

b) Fijar límites claros, firmes, concretos y consistentes, para proporcionar un marco de
actuación y aprendizaje de la persona.

4. Hostilidad/agresividad.

La enfermera que tiene a su cuidado a una persona con este tipo de comportamiento puede
encontrar serias dificultades en relacionarse con, él y tolerar su expresión agresiva.

La hostilidad es un comportamiento que «lleva implícita una amenaza o una agresión real
(verbal o física)». Es un mecanismo de defensa que permite aliviar o poner en marcha
mecanismos de lucha contra la ansiedad o la frustración, generadores de la hostilidad. Sin
embargo, y a pesar del sentido positivo que tiene como mecanismo de defensa, en sí mismo es
autodestructivo, sobre todo si se mantiene sin resolver.

Cuando no es posible la expresión directa de la hostilidad, el paciente utiliza otros mecanismos
de defensa tales como la proyección y el desplazamiento, los cuales serán explicados más
adelante.

La actuación de la enfermera ante este tipo de pacientes incluye los siguientes elementos:

a) Hacer frente al comportamiento agresivo u hostil, analizando la amenaza o frustración que
ha precedido a la manifestación del comportamiento.

76 Ciencias Psicosociales

b) Animar a la persona a que exprese los sentimientos asociados a la amenaza percibido
(impotencia, cólera, inadaptación, etc.), así como su relación con las manifestaciones
específicas de hostilidad.

c) Analizar las necesidades de control del paciente (a partir de su pérdida a causa de
determinados medicamentos, dependencia de máquinas, etc.), ayudándole a mejorar sus
competencias en el manejo del estrés y en el autocontrol.

d) Evitar sentimientos de culpa, transmitiéndole un sentimiento de aceptación de la persona,
pero no de su comportamiento agresivo (establecimiento de límites al comportamiento
disfuncional).

5. Proyección.

Este es un mecanismo de defensa a través del cual la persona «atribuye a los demás sus
deseos y emociones inaceptables así como la responsabilidad de sus fracasos y dificultades
personales».

Las enfermeras deben ser capaces de identificar estos problemas en la relación y actuar de
acuerdo con unas pautas generales:

a) Ayudar a la persona a valorar la situación de manera más realista, proporcionando
información que le ayude a diferenciar lo real de lo percibido (p. ej., a una persona que
atribuye a su familia la culpa de sus conductas agresivas o violentas se le puede proporcionar
elementos de reflexión y de conocimiento sobre este tipo de conductas, su origen,
características, etc.).

b) Demostrar respeto por sus percepciones y proporcionarle feedback acerca de nuestra visión
de la situación.

6. Desplazamiento.

Ante la imposibilidad de expresar la hostilidad de una manera clara, por constituir algún tipo
de peligro, la persona puede «desviar sus emociones hacia un objeto más accesible».

El desplazamiento difiere de la proyección en que en este caso la persona no disimula sus
emociones atribuyéndoselas a otros. Sus emociones se expresan con claridad, la persona es
capaz de identificarlas, pero las dirige hacia un blanco inadecuado.

Ante una situación de este tipo, la enfermera debe actuar de acuerdo con las siguientes pautas
generales:

a) Mantener la calma y aceptar la explosión de la agresividad, reconociendo el fenómeno y
evitando su implicación personal, dado que ella sólo es el vehículo a través del cual el paciente
expresa sus sentimientos.

b) Una vez que el paciente ha retomado el control de sí mismo, debe tratarse el tema,
ayudando a la persona a identificar la auténtica razón y blanco de sus sentimientos así como a
encontrar formas más saludables de expresión de los mismos.

77 Ciencias Psicosociales

7. Manipulación.

El paciente manipulativo es aquel cuyo comportamiento va dirigido a «conseguir de la
enfermera la satisfacción inmediata de sus necesidades». La conducta manipulativa puede
incluir la adulación, el halago, la seducción, o por el contrario, ataques, abusos verbales, quejas
de abandono, provocación, transgresión de normas, hacer circular rumores sobre las
enfermeras o sobre los pacientes, etc.

Las intervenciones de la enfermera deberán ir dirigidas a:

a) Clarificar, reforzar y recordar tantas veces como sea necesario los objetivos terapéuticos.

b) Reconocer los comportamientos manipulativos y establecer firmes límites a la conducta,
frente a los intentos por parte del paciente de crear confusión y ansiedad. Esta actuación no
debe impedir que el paciente siga sintiéndose aceptado como persona, aunque su conducta
sea puesta en discusión. El dialogar con él sobre estos aspectos puede ayudar a la clarificación
de la situación y a la localización de los cuidados en los límites de sus objetivos.

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->