P. 1
La Politica Agraria en mÉxico

La Politica Agraria en mÉxico

4.83

|Views: 12.567|Likes:
Publicado porapi-3696313

More info:

Published by: api-3696313 on Oct 14, 2008
Copyright:Attribution Non-commercial

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOC, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

03/18/2014

pdf

text

original

LA POLITICA AGRARIA EN MÉXICO

ELABORÓ: PROF. ROGELIO ALVAREZ HERNÁNDEZ. LA TENENCIA DE LA TIERRA EN MÉXICO La tenencia de la tierra tiene una gran carga social en México, que parte de la herencia del feudalismo, donde la tierra además de ser un factor de producción indispensable para las actividades de producción agropecuaria, era un signo de prestigio. Uno de los cambios importantes en la tenencia de la tierra que trajo consigo la Revolución Mexicana de 1910, fue la Ley de la Reforma Agraria, promulgada el 6 de enero de 1915, que promovió la redistribución de los latifundios entre individuos que en menor escala podrían explotarla ECONOMÍA POLITICA DE LA REFORMA AGRARIA La política económica de la Revolución descansaba en dos postulados fundamentales: (1) La entrega de la tierra a cada mexicano adulto, por restitución, dotación o colonización de los terrenos nacionales. (2) La aceptación implícita de que la agricultura constituía la ocupación más importante y la base de la riqueza del país. El primer postulado se basaba en la confianza de que había en el país una extensión de tierra “inagotable”. No se contempló el crecimiento de la población ni se previó ningún horizonte de agotamiento del recurso. Con relación al segundo postulado, se tenía en mente a la agricultura de subsistencia, ya que tanto la agricultura de las comunidades como la del latifundio eran tecnológicamente atrasadas. Se puso énfasis en la simple redistribución de la tierra, sólo como carácter restitutivo, sin mirar al futuro para crear una nueva sociedad. EL EJIDO Hasta 1993 se designaba como ejido a la extensión total de la tierra que ha recibido un núcleo de población agricultora, que tuviera por lo menos 6 meses de fundado, para que la exploten directamente con las limitaciones y modalidades que señalaba el Código Agrario. El ejido era por principio inalienable, inembargabe, intransmisible, imprescriptible e indivisible. LA PEQUEÑA PROPIEDAD: (1) 100 ha de riego o humedad de primera; (2) 200 ha de temporal o de agostadero susceptibles de cultivo; (3) 400 ha de agostadero de buena calidad; (4) 800 ha de monte o de agostadero en terrenos áridos; (5) 150 ha de algodón con riego; (6) 300 ha de frutales o cultivos de plantación; (7) las necesarias para mantener 500 cabezas de ganado mayor o su equivalente en ganado menor según la capacidad forrajera de los terrenos (índice de agostadero) LA REDISTRIBUCIÓN DE LA TIERRA EL MINIFUNDIO A consecuencia de la falta de previsión del crecimiento de la población, así como de la evolución económica de país, la redistribución de la tierra trajo como consecuencia una fragmentación cada vez mayor (minifundismo), o cultivo de parcelas tan pequeñas que son insuficientes para permitir un nivel adecuado de producción de ingresos a los ejidatarios. Según el Código Agrario vigente en 1971, las tierras de cultivo deberían ser suficientes para dotar a cada ejidatario con 10 ha de riego o humedad, o en su caso 20 ha de temporal como mínimo. El tamaño de las parcelas repartidas es de 29.3 ha, sólo 22% (6.5 has) era laborable, ya sea de riego (5.4 ha), o de riego humedad (1.1 ha). El minifundio explica la debilidad del campo mexicano: a) estancamiento económico, b) baja productividad y c) empobrecimiento campesino. En México 6 de cada 10 campesinos mexicanos cultivan menos de 5 ha. El minifundio es una de las manifestaciones más evidentes del conjunto de obstáculos institucionales y/o económicos que impide el uso racional y el aprovechamiento eficiente de los recursos necesarios para la actividad agropecuaria. La mayoría de los productores no puede disponer de recursos suficientes, oportunos y accesibles para aumentar su producción, su productividad y sus ganancias. Aunque el minifundio es por lo regular un fenómeno de la propiedad ejidal, también afecta a la propiedad privada, en donde la desigualdad en la distribución de la tierra poco se ha modificado. 67% de los predios privados tenían el 1.07 de la superficie total, por otra parte, el 1% de esos predios posee el 75% de la propiedad privada. El 77% de predios menores de 10 ha abarca el 10% de la tierra de labor no ejidal y el 4.1% de los predios incluye el 63% de la tierra de labor mayores de 50 ha. La unidad de producción en promedio tiene una superficie de 24.5 ha. En puebla sólo 4.76 ha y el el Estado de México 2.9 ha. LAS REFORMAS AL MARCO JURÍDICO (ARTÍCULO 27 DE LA CONSTITUCIÓN Las reformas fueron parte de un paquete que el gobierno presentó como Modernización del Sector Agropecuario y Forestal 1988-1994 que contemplaba cinco líneas de acción: 1. Desarrollo rural integral. 2. Adecuación del marco jurídico. 3. Canalización selectiva de recursos a productores de bajos ingresos. 4. Apoyos compatibles con estabilidad macroeconómica e integración gradual de la economía. 5. Reducción de

1

deformaciones en las cadenas productivas. Tienen como base la propiedad ejidal y la promoción de una nueva Ley Agraria. Objetivos: (1) Alentar la capitalización del campo. (2) Introducir relaciones de libre mercado en el agro. (3) Expulsar a la burocracia de la vida ejidal. (4) Lograr mayor eficiencia en la producción I. Fin del reparto agrario. Se suprimió la última parte del 3er. párrafo del artículo 27 “los núcleos de población que carezcan de tierras o aguas o no las tengan en cantidad suficiente para las necesidades de su población, tendrán derecho a que se les dote de ellas”. Se derogaron las fracciones X a XIV y XVI, en las que se preveían el procedimiento de dotación y las autoridades que participaban en la integración de los expedientes agrarios. Se suprimió la fracción XV que hacía referencia a la posición de la pequeña propiedad frente al reparto. II. Se otorga a las sociedades mercantiles por acciones la posibilidad de tener tierras dedicadas a actividades agrícolas. Podrán tener tierras dedicadas a la producción agropecuaria o forestal hasta 25 veces el límite de la pequeña propiedad, siempre y cuando ninguno de los socios no exceda los límites de un pequeño propietario. Cada ejidatario en lo particular no podrá ser titular en un mismo ejido de más del 5% de las tierras ejidales o superar los límites de la pequeña propiedad. Cuando se rebasa el límite legal, se obliga a fraccionar y vender los excedentes en el término de un año. De no venderse se procederá legalmente a venta pública. Los predios en los que el dueño o poseedor realice mejoras, seguirán siendo considerados como pequeña propiedad aunque debido a dichas obras se rebasen los límites previstos para determinada clase de tierras. Se mantiene la prohibición de los latifundios. III. Se reconoce la personalidad jurídica de los núcleos de población ejidal y comunal y se protege su propiedad sobre la tierra. Ejidos y comunidades tienen autonomía para actuar como personas morales y se les considera propietarios de la tierra recibida (fracción VII). Antes sólo tenían capacidad de disfrutar “en común” de sus recursos; esto es, sólo usufructuaban la tierra sin tener pleno dominio de ella. Se establece que se respetará y se fortalecerá la vida comunitaria, que la ley protegerá los terrenos de asentamiento humano así como la regulación del aprovechamiento de los recursos de uso común. Se reconoce a la asamblea como órgano supremo del núcleo de población y al comisariado como órgano de representación electo democráticamente. IV. Prevé que ejidatarios y comuneros puedan asociarse con el estado o con terceros y trasmitir derechos parcelarios y, en su caso, obtener el dominio pleno sobre su parcela (fracción VII). La ley reglamentaria norma el ejercicio de los derechos sobre la tierra y el establecimiento de los procedimientos que permitirían acceder a las nuevas modalidades de aprovechamiento y asociación que plantea la reforma constitucional supeditando los incentivos legales al respecto de la voluntad de los campesinos. V. Se establece la materia agraria como competencia federal, y se determina la creación de tribunales autónomos y de plena jurisdicción, así como el establecimiento de un órgano de procuración de justicia agraria (fracción XIX). Todos los autos de autoridad en el medio rural son revisables por los tribunales federales a solicitud de los afectados. Se derogaron las fracciones que restringían el acceso de los afectados por acciones de las dependencias agrarias al juicio de amparo. EL INSTRUMENTO INSTITUCIONAL DE LAS REFORMAS DE 1992 (PROCEDE) PROCEDE (Programa de Certificación de Derechos Ejidales y Titulación de Solares Urbanos) Propósitos: (1) Medir y delimitar los predios ejidales, e integrar los expedientes de cada parcela, solar urbano, así como las extensiones de uso común para posteriormente emitir los certificados y títulos correspondientes. (2) Definir y constituir los derechos de propiedad sobre la superficie de ejidos y comunidades, ya que se encarga de llevar a cabo la transferencia de la tierra al patrimonio particular de ejidatarios y comuneros, que antes sólo tenían derecho a usufructuarlo. En el PROCEDE interviene tres instituciones, la Procuraduría Agraria (PA), que informa y asesora a los ejidatarios; el Registro Agrario Nacional (RAN), que participa en la delimitación, registro y emisión de certificados y títulos; y el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), que actúa como apoyo técnico operativo. •Estrategias de acción del PROCEDE: (a) coordinación y concertación, (b) sensibilización al interior del núcleo ejidal, (c) asamblea de información y anuencia, (d) asamblea de informe de la comisión auxiliar, (e) medición y elaboración de planos, (f) asamblea de delimitación, destino y asignación de tierras y (g) expedición de resultados Características de los ejidos que han sido certificados: 1.Tienen menor superficie que el promedio de los ejidos del país. 2. Tienen un menor número de ejidatarios que el promedio nacional. 3. Presentan mayor presión demográfica sobre la tierra que la mayoría de los núcleos. 4. Su proporción de superficie parcelada es mayor a la media nacional. 5.La distribución de la tierra entre los ejidatarios es menos inequitativa.

2

FRAGMENTACIÓN DE LOS LATIFUNDIOS La fragmentación de los latifundios que dio origen a la reimplantación del ejido en México fue una medida política más que económica. El ejido dio a México la oportunidad de asegurar la alimentación del segmento más pobre de la población, la ,rural, e indirectamente permitió el proceso de industrialización. Principales efectos: Casi 50% de la tierra fue excluida del mercado. La imposibilidad de realizar actividades agropecuarias con ganancias importantes, combinada con el crecimiento población promovió una migración campo-ciudad que presionó más las zonas rurales cuando cambiaron los hábitos alimenticios aumentando las necesidades de la población. La industrialización con sus aumentos importantes de productividad y generación de excedentes poco invirtió en el campo y se orientó más al sector externo para cubrir los costos de las importaciones de alimentos que tuvieron que hacerse para satisfacer las necesidades del consumo nacional. El NEOLATIFUNDIO El nuevo Artículo 27 (Fracción XVII) prevé que las tierras que rebasen los límites establecidos sean vendidas por su dueño en el plazo de un año o, pasado ese lapso, puestas en almoneda pública. "las tierras que conforme a lo dispuesto en esta ley excedan la extensión de la pequeña propiedad individual, deberán ser fraccionadas, en su caso, y enajenadas de acuerdo con los procedimientos previstos en las leyes de las entidades federativas". La reforma agraria intentó multiplicar las fuerzas productivas y cambiar las relaciones de producción en el campo. Había que liquidar los latifundios pues se cultivaban en mínima parte y de forma primitiva, devolver a las comunidades agrarias las tierras que habían perdido y dotarlas a los núcleos de población rural que nunca las habían poseído. Al iniciar la modificación al artículo 27 que dio fin al reparto agrario, existían casi 2 millones de campesinos sin tierra y casi 30 millones de hectáreas de neolatifundios. Las reformas permitieron privatizar la tierra pues permiten la concentración de la tierra en las siguientes magnitudes 2 500 hectáreas de riego, 5 000 de temporal, 3 750 de algodón, 7 500 de cultivos de pantación, 250 000 para la ganadería. Y según los índices de agostadero, en ciertos estados del país puede haber superficies hasta de medio millón de hectáreas. Y en materia de bosques las superficies mínimas pueden llegar hasta las 20 000 hectáreas. Se pretendía liberar a los peones de su situación próxima a la esclavitud, anular los contratos de aparcería, y convertir a los campesinos en factores de producción, para que elevaran su nivel de vida y crear un mercado nacional con creciente capacidad de compra. La Reforma Agraria quedó inconclusa según el reparto agrario, que si bien terminó con la concentración de la tierra como sistema de producción, quedaron muchos latifundios. No se aplicó de manera integral, pues careció de un plan que contemplara el crédito, seguro, asistencia técnica, infraestructura, producción de insumos a precios accesibles, comercialización, etc. La mayoría de las propiedades rurales y las más prósperas pertenecen a políticos que han ocupado cargos públicos y a elementos que se han enriquecido con apoyo de funcionarios de la administración pública. El neolatifundismo que ha surgido por la privatización del ejido, consiste ahora en la monopolización de la potencialidad productiva las mejores tierras. El neolatifundismo moderno no es la propiedad en sí, sino monopolización de la producción, sobre todo la asociada al capital extranjero, destinada a la exportación o bien para la industria de exportación. Formas de neolatifundio: consorcios familiares, uso de prestanombres, dispersos acumulativos. Se mantiene el concepto de neolatifundio fijando la superficie total de la pequeña propiedad a partir de cuatro criterios que impedirían la excesiva concentración de tierra: 1) Contabilizar a nivel nacional los predios de cada propietario, 2) Mantener el concepto de prestanombres, 3) Sancionar penalmente la simulación agraria, y 4) Entregar 50% de los latifundios a los núcleos agrarios que denuncien su existencia. 5) Redefinir y justificar legalmente la existencia o la creación de las medianas y grandes propiedades (neolatifundismo), modificar el estatus legal de la propiedad social (ejidos y comunidades) para abrir la posibilidad de transformarla en propiedad privada (que es una forma de alimentar el nuevo latifundismo), y cancelar el reparto agrario (con el argumento de que ya no hay tierras por repartir) El NEOLATIFUNDIO (caso Chihuahua) El neolatifundismo se desarrolló de tal forma que para los años 60’s Chihuahua contaba con un total de 24.5 millones de hectáreas, de las cuales de 6 a 8 millones eran enormes latifundios en manos de 300 propietarios. Así, en promedio cada latifundista poseía una superficie de tierra igual a 20 000 hectáreas. Parte de esos latifundios eran amparados por más de 200 concesiones ganaderas que por 25 años los convertían en inafectables, con el riesgo de que al vencer la concesión fueran prorrogables en beneficio de los latifundistas. Así, legalmente 300 latifundistas tenían el 30% del total de las tierras de riego, humedad y pastizales de primera y otro porcentaje igual lo controlaban con fraccionamientos simulados, con presta nombres. Tan sólo Luis Terrazas por era propietario de un 1.5 millones de hectáreas, igualmente “Bosques de Chihuahua S. de R. L.” y de la sociedad ganadera “Cuatro Amigos” (del banquero Carlos Trouyet y el Lic.

3

Antonio Ortíz Mena, Secretario de Hacienda y Crédito Público), mientras que otras 145 familias lo eran de 3,761,953 hectáreas. Entre 1960 y 1966, 145 familias eran propietarias de 3,700,000 hectáreas; y llegaron a existir incluso propiedades de más de 100,000 hectáreas de un solo dueño, dedicadas fundamentalmente a la ganadería. Gran parte de los campesinos chihuahuenses tenían para sembrar tan sólo cerca de 900,000 hectáreas, cuyos productos representaban la mitad total de la producción agrícola del estado. Al mismo tiempo, cien mil ejidatarios tenían 4.5 millones de hectáreas; un promedio de posesión por parcelero de 45 hectáreas, en contraste del promedio de 20 mil para cada latifundista. Hasta 1963 había en Chihuahua 50 000 hombres del campo sin tierra, como respuesta del acaparamiento de la misma por 300 latifundistas

4

You're Reading a Free Preview

Descarga
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->