CUENTOS ARGENTINOS DE CIENCIA FICCIÓN
Varios Autores

© 1966 Editorial Merlín Puán 1427 - Buenos Aires Edición digital: Urijenny Revisión: Dagustini R6 07/06

ÍNDICE La civilización perdida, Juan Jacobo Bajarlía. Los afanes, Adolfo Bioy Casares. Las abejas de bronce, Marco Denevi. Aclimatación, Eduardo Goligorsky. Mensaje a la Tierra, Alfredo Julio Grassi. La esfera, Narciso Ibáñez Serrador. Marketing, Pedro Orgambide. El segundo viaje, Carlos Peralta. La tercera fundación de la ciudad de Buenos Aires, Emilio Rodrigué. La meta es el camino, Dalmiro Sáenz. Paranoia, Alberto Vanasco. En el primer día del mes del año, Alejandro Vignatti.

LA CIVILIZACIÓN PERDIDA
Juan Jacobo Bajarlía
Juan Jacobo Bajarlía. Es abogado especialista en derecho penal; Sadismo y masoquismo en la conducta criminal (1959) testimonia su frecuentación de tan imponentes menesteres. En poesía publicó Estereopoemas (1950) y La górgona (1953); en ensayo. El vanguardismo poético en América y España (1957) y La polémica ReverdyHuidobro (1964), cuya versión francesa apareció un año antes en Bélgica. Entre 1955 y 1962 escribió seis obras teatrales: Los robots, La esfinge, Pierrot, Las troyanas, Monteagudo y La confesión de Finnegan. Su obra de narrador se reparte equitativamente entre los temas policiales, los de espionaje y la ciencia-ficción.

A Arturo Peña Lillo Comenzó a desintegrarse, a diluirse lentamente en una trasparencia. Se convirtió en una sustancia lechosa, algo así como una nube que se originaba por ectoplasmia. Pero no perdió sus límites. Ahora era un marciano que habitaba en la Tierra en el año 5.000. Se elevaba en el espacio para aterrizar sobre otra calle, perdida cinco milenios antes. Sobre cierta calle donde dos seres en un café ordenado mediante botones automáticos,

veían a un tercero que se agachaba para recoger una extraña medalla carcomida, que tenía una rayita en el centro y una a en el borde derecho. Los marcianos (para ese entonces) hacía ya tres mil años que se habían apoderado de la Tierra en la guerra de los mundos. Y era muy poco lo que de ella decían los libros conservados (en realidad eran tres: el Aletés, de Luciano de Samosata, el Kama-Sutra y el Hamlet). Pero tampoco sugerían nada acerca del hallazgo. El marciano miró detenidamente el objeto circular que había levantado frente al café automático, asiento de aves técnicas que estafaban a los viajeros espaciales. Acercó la lupa y pudo observar la superficie borrosa de donde salían la rayita y la letra. Pero no pudo descifrar lo que creyó una inscripción latina. Impaciente ya, se dirigió al Instituto Para la Investigación; de la Ciencia Joven. Depositó el objeto circular (la extraña medalla) y solicitó su análisis. Después hizo funcionar los eyectores atómicos ajustados a la espalda, y desapareció al otro lado de un cráter, a mil kilómetros del Instituto. Y aquí comienza la perisea ("odisea" dirían cinco mil años atrás) del connubio de sabios del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. Su capismafi (algo así como "capo mafioso", jefe de secta) dispuso que el objeto circular pasara al Laboratorio Interplanetario de Lavaje Cósmico. Pero las lavativas (no olvide el lector científico que el lenguaje es totalmente diverso) no pudieron restituir el círculo a su expresión específica. Lo enviaron entonces al Museo de Deformaciones y Alargamientos. El objeto circular seguía cerrado a las intenciones de descubrir esa negrura que indudablemente ocultaba algo. No era posible creer que una rayita y un bostezo (la letra a), fueran suficientes para desorientar la potencia de los marcianos. Fue el instante en que el director del Instituto resolvió consultar a los habitantes de los otros planetas. Y hubo una reunión de seres superdotados donde se discutió acerca de lo que significaba la medalla, sus caracteres y lo que posiblemente faltara de la inscripción. Uno de ellos (un saturniano trasparente, con dos anillos que le daban vuelta por el vientre), dijo con voz metálica: —Creo que ya tengo la solución. Se trata de una civilización perdida que floreció en un planeta diminuto llamado Tierra, cinco mil años atrás. Sus habitantes, unos seres pequeñitos y ridículos que solían ayuntarse con sus parejas mediante una excrescencia longitudinal que casi siempre supuraba, habían levantado una torre para escalar el espacio interplanetario. Pero sucedió que su pequeñez se convirtió en soberbia. Y fue tanto su gozo que confundieron el habla. Cada uno se expresaba en un lenguaje distinto. Y acabaron por confundir la ciencia de la estructura con el espesor de las intenciones, generalmente húmedas. Y de esta manera, imposible ya para conectarse entre sí, comenzaron a derrumbarse. Los bloques de la torre se precipitaron al vacío. Sus constructores, con excepción de uno de ellos, murieron todos. El saturniano, cansado de hacer tanta memoria (se ayudaba por medio del complejo ESP, extra sensory perception) descansó un instante y recurrió a la diapsiquia paracrónica. Después, rascándose la segunda argolla que adhería a su abultado vientre esférico, sentenció: —El que se salvó de ese asalto al espacio mediante la torre, llevaba los gérmenes de una futura destrucción. Inabolible descendiente de un superanciano llamado Noé que solía emborracharse continuamente, concibió la idea de fabricar un líquido que embriagara como el vino sin que contuviera lo que los terresianos llamaban alcohol. Y así lo hizo. Pero no tuvo aceptación. Sin embargo trasmitió al hijo la fórmula del caso. Y éste la mejoró y no triunfó. Y volvió a trasmitirla a su hijo. Y así, de hijo en hijo hasta que pasaron cinco mil años. Y al límite de este tiempo, de cuya fecha hasta ahora han trascurrido otros cinco mil años, el hijo del hijo del hijo de los hijos, promovió una gran civilización basada en la botella. Era un símbolo que remedaba la excrecencia longitudinal que distinguía a los terresianos, hoy extinguidos como raza. O para ser más exacto: convertidos en microorganismos de mutantes que giran entre los neutrinos del sistema

solar. Pues bien. Este símbolo fálico que era la botella, los llevó a imaginar la fórmula de un líquido revolucionario. Se sentaban a comer y siempre tenían una botella a su alcance. Se reunían para discutir sobre ciencia y alguien traía siempre una botella igual, llena de la misma fórmula. Se ponían de acuerdo para hablar de poesía o destruir la reputación de sus colegas, y siempre empinaban la botella. Si faltaba este símbolo, los terresianos bostezaban como pidiendo que les introdujeran el gollete de la botella. Y esta botella tenía un objeto circular que la tapaba, cuya inscripción no puedo precisar. Pero que es el sello de una civilización perdida. Un segundo saturniano, lleno de nostalgia, agregó: —Una de esas botellas cayó en Saturno, en la guerra de los mundos. —¿La tienen aún? —preguntó el jefe marciano del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. —Se desintegró en contacto con las cosmosferas piréticas que los terresianos llamaron anillos de Van Allen. Al llegar a este punto, el cónclave resolvió auxiliarse mediante fotones que ponían en movimiento células fotoeléctricas, las cuales trasmitían, a su vez, órdenes electrónicas al Gran B.B.I.D.E. Cibernius. Después colocaron el objeto circular en la gaveta B. B. AlfaInfinito. Se encendió una luz verdosa y, en seguida, sobre la pantalla de Cibernius aparecieron las letras c-h-a. Luego otra c y otra a. Esta a quedó a la izquierda de la rayita en el diagrama luminoso que reflejaba la pantalla. Inmediatamente aparecieron algunas palabras terresianas (familias de palabras muy peculiares) intercambiadas en la torre prehistórica, junto con otras mucho más recientes: carca, careando, cacona, carcajear, coreo, corcova, cóncavo, cargolla, concha, chando, lola... El saturniano que había hablado de la civilización perdida, dio un salto y se arrojó de doble círculo (los terresianos habrían dicho "de panza"). Luego gritó: —¡Ahora recuerdo! Concha... lola. ¡La concha de la lola y la chapa de Coca-Cola! ¡Sí, señores robutiesos! ¡Fue la civilización de la Coca-Cola! El silencio se hizo paralizante. Sólo se oía el jadeo de los fotones. Pero el Gran B. B. I. D. E. Cibernius, seguía funcionando. Su pantalla mostraba ahora la inscripción restaurada del objeto circular. El saturniano tenía razón. Lo que el marciano había recogido frente al café automático, no era una medalla sino la chapita de una botella de Coca-Cola, elemento muy apreciado por esa civilización perdida hacía 5.000 años.

LOS AFANES
Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares. Sus títulos más conocidos son La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), La trama celeste (1948), El sueño de los héroes (1954), Historia prodigiosa (1955), Guirnalda con amores (1959) y El lado de la sombra (1962). Escribió algunos libros en colaboración con Borges, y otros con la de su esposa, Silvina Ocampo. Es un entusiasta de la literatura fantástica y de la novela policial.

El primero de mis amigos fue Eladio Heller. Lo siguieron Federico Alberdi, para quien el mundo era claro y sin brillo, los hermanos Hesparrén, el Cabrío Rauch, que descubría los defectos de cada cual; mucho después llegó Milena. Nos reuníamos en la calle 11 de Septiembre, en casa de los padres de Heller: un chalet con techo te tejas francesas, con un jardín que imaginábamos enorme, con senderos rojos, de granzas de ladrillo, rodeando canteros verdes, donde crecían rosales enfermos, a la sombra de copiosas y obscuras

con un nuevo regalo. como un ángel de la guarda ansioso y abnegado. Eladio Heller nos cautivaba y nos repelía con su riqueza y sus inventos. el último. A Milena la conocimos en un baile. locuaz. el automóvil — un Stoddart-Dayton. yo movía la cabeza. (Pronto descubrimos que no hay como vilipendiar al ausente. el de la camaradería. A la noche siguiente yo volvía apenado. a la otra. No ignoro el caudal de tontería y de maldad que arrastran tales bandas. en continuo proceso de reconstrucción y desarme— que allí guardaban. anterior a Milena. para año nuevo. y ya nadie supo de él— nació Diego. el de participar en secretos con ella. Mirando retrospectivamente las cosas. Aquel. vivaracha. Milena trajo el cambio. A la que era eléctrica. Antes de que pasaran veinticuatro horas yo debía reconocer. pero la verdad es que en el garage solíamos encontrar salpicaduras de sangre. Les abrió el cráneo para perfeccionarlas con el aditamento de piedras de galena. renunciar a nuestra patética aspiración a ser adultos. Si Heller hubiera trabajado únicamente con maderas y con metales. Nunca olvidaré aquellas pobres palomas. el motor eléctrico. diminuta. sobre todo el de ser mandados por Milena. con un nuevo tren: uno eléctrico. Mi padre corroboraba: —Destruye por destruir. el del peligro. yo diría que bajo su férula hubo que dar un salto atrás. pero más nos deslumbre Milena. ) Intuía mi madre: —En ese niño se oculta un maximalista con barba y todo. tanto para ella como para nosotros fue el primero y. siempre detrás de Heller. hasta que algún enojo —con los años la circunstancia fue harto breve disparaba su carga de acre vulgaridad. la sentencia: "Únicamente los tontitos de sociedad van a los bailes". en mi recuerdo. de flores nítidamente blancas.magnolias. en ocasiones. la señora. por algún tiempo. El amor a la mecánica y a las ciencias naturales nos pierde. lo recuerdo bien. un caballero con un largo guardapolvo de franeleta amarillenta. más precisamente. En el garage de 11 de Septiembre vi el primer receptor radiotelefónico de mi vida y el primer trasmisor. genuinamente escandalizado. un ácrata. como sus dos trenzas rubias. dispuesta a pelear por lo suyo. comentaba. Algo habrá dicho Eladio. la familia de Heller se componía del señor. Desarmó las dos locomotoras. cuando intentó una modificación en la estructura de las palomas mensajeras. Nunca fue más verdad lo de año nuevo. Nuestro lugar predilecto era el garage de los fondos. la hermana. lo cierto es que el señor Heller apareció hoy con una caja inmensa. mas tampoco soy tan viejo para olvidar los placeres que la nuestra nos deparó: sin duda. No está bien. Poco antes de desaparecer el padre —partió por ocho días a Santiago de Chile. cargadas. Funcionan perfectamente. Otra noche de la misma semana. el dueño del Stoddart-Dayton. era en el club Belgrano. con dolor en el alma comprendimos que no volveríamos a otro. a una reunión de rotarianos. seguro de la aprobación de mis mayores: —No está bien. por abominables declives. Será otro presidente radical. Heller acababa de cumplir doce o trece años. Nos deslumbre la fiesta. vida nueva. por las que los animales recibirían órdenes enviadas con un trasmisor. que por ser tan niño no se mezcló con nosotros. siempre recatada. le puso cuerda. el de . y Cristina. En esa época. demasiado pronto. siempre impecable. para dar calor a la convivencia. en una suerte de enfadosa contramarcha: —Las dos locomotoras funcionan. Una noche yo no paraba de ponderar en casa el tren a cuerda que el señor Heller había regalado a Eladio. más de una habladuría ingrata se hubiese evitado. doña Visitación. Al oírle. Decía: —Eladio no tiene remedio. que un rato revolotearon pesadamente por el sombrío sótano de la casa. lanzarse a los frenéticos deleites de las bandas traviesas.

Heller preguntó si no podía llevárselo. los amigos. ninguno hablaba de amor. por nada se pierde un paseo con el perro. era más delicado regalarlo que matarlo. un prodigioso cambio se operó en Milena. Como me había deslumbrado con su aspereza. valerosa. En cuanto le dije que la quería. peludo y orejudo. descuidaba el estudio. Nunca habíamos encontrado una persona menos acomodaticia ni más agresiva. un sábado. pero en la soledad de su cuarto estudiaba medicina y física. Por mi parte. Era resistente. agregó—: Parecen perros detrás de una perra. Están siempre juntos. porque lo hacía con increíble vitalidad y empuje. obstinada cuando estaba comprometido el amor propio. Lástima que yo fuera tan joven. De miedo de irritarla. naturalmente acometía contra las preferencias. que esperábamos a nuestra amiga en el garage. cadena en mano. que imaginara tan delicadas a las mujeres. ya que Milena repudiaba esa pasión como una debilidad ridícula. Confieso que para nosotros era ella una persona imprevisible. —¿Cómo? ¿No sabes? —replicó el Cabrío Rauch—. —Mientras uno duerme —protestaba Milena— él estudia. para que nadie las vea. A propósito: debo referirme al Marconi. que por aquel tiempo le interesaba. Alberdi la amaba. la hora de acompañar a mi familia a Necochea y no soy hombre que se aparte de estas obligaciones. el Cambado Hespanén y yo lo acompañamos. pero accedieron. —Ya colérica. sé que nos compromete a todos los amigos. Su dueño lo había dejado. como no lo reclamaban. Quien nos informó de lo que sentíamos fue la hermana de Heller. Heller. —¿Por qué no vienen Heller y Milena? —pregunté. el perro miraba a He-Uer con ojos tristísimos. la piel morena. Me parece que había ido Heller al Instituto para consultar algo sobre el bacilo de Metchnikoff. ¿Qué estudia? Las miserias que Dios puso en la oscuridad de los cuerpos. las manos cubiertas de mataduras. a las dos de la tarde. iban a sacrificarlo. Era alta y fuerte. me deslumbró con su ternura. los ojos grandes y verdes (menospreciaba los ojos azules de las Irish-porteñas). pues antes de recoger el más mínimo premio. la familia. Mientras nos explicaban esto. la admiraba. junto al árbol. Cuando lo veo. que trajo Heller del Instituto Pasteur. por fin. por comparación. que adelantara paulatinamente. Un día voy a comprar un matagatos y chau Marconi. las costumbres. por seguirla. aunque no estaba rabioso. No recuerdo cómo apareció el perro. el temor de que algún Hesparrén. "Es delicado" contestaron. La novedad que después encontré fue otra. el mundo de cada cual. para ir a ver un partido.estar a su lado. Desde el primer momento se quisieron notablemente Heller y el perro. llueva o truene. El tiempo que Milena estaba con nosotros. con diciembre. llegó. En su presencia no aventurábamos opiniones. más probablemente el Largo. que no había desarrollado sus actuales nalgas de doble ancho. Milena argumentaba: —No es higiénico. un perro de aguas. Como observó recientemente Federico Alberdi: —Enamorarse de una mujer tan incómoda es el peor infortunio. No acabábamos de conocerla. Andan muy ocupados ahora que se comprometieron. los Hesparrén y yo hubiéramos dado la vida por ella. Una tarde. sacara ventaja de mi alejamiento. Cristina nos dijo: —Mis pobrecitos ¿por qué negarlo? están todos enamorados de Milena. aunque había un agrado en que nos maltratara. creo que muy noble. parecen borrosas. Aguó un tanto el veraneo. Viajé. esperando que el otro baje la pata. de vuelta. él estaba con ella. en las Barrancas. Una noche pronuncié. no he visto una muchacha más vivida. Tamaño zanguango. Las mujeres razonables. . Heller nunca se entregó plenamente. por temor de que estuviera rabioso. Milena tenía el pelo castaño —lo llevaba muy corto—. las palabras que ni siquiera los Hesparrén habían tenido el coraje de articular. El domingo me cité con los muchachos. de color café con leche. No es normal. La verdad es que entonces el mismo Cabrío. Jamás puede uno olvidarla.

porque de puro razonable le da en los nervios a Milena. Si yo me encontrara en su lugar. por último. Esta nueva conversación ocurría en la calle. en medio de las peleas. hubo cuatro. Este. —¿Se comprometieron? —repetí—. sobre cuya sombra chocaban dos bandos: Milena. Así que veremos qué sucede. con el paredón de la Chacarita. Milena. —¿Saben por qué Milena no se separa? —preguntó el Cabrío—. Se casaron a mitad de año. —Lo que enoja a Milena —respondió el Cambado— es que se sustraiga. aparentemente. confirmaban el pronóstico de Alberdi. —¿Por qué no se separa? —agregó el Cabrío. El Cabrío era más venenoso que cobarde. Después del casamiento de Heller y Milena. A Milena hay que hacerle ver que . —Yo creo —susurró— que llegó el momento de actuar. Nos dijimos que todo se arreglaría con el primer hijo. —El pato de esta boda es el perro —comentó el Cambado—. —¿Por qué quiere pelear? ¿Por qué no lo deja tranquilo? —inquirió. Creo que me acordé del partido que íbamos a ver. —No —aseguró el Cambado. en continua batalla. por el otro. Alberdi. cuando abrí el diario. Casi inmediatamente criadas y proveedores trajeron noticias que. sino para educar a los chicos. Bueno ¿y qué? —preguntó—. y para conversar estábamos más a gusto caminando por la calle que encerrados en nuestras casas o que en el café o en el club. Alberdi no es el más indicado. Deberías explicarles a los dos que se dejen de pavadas. Debatiendo el asunto. empuñando el cuello del Cabrío—. tiene una mujer estupenda. interminablemente rodeamos la manzana del Castillo de los Leones. para encontrarnos. qué diablos.No estaba seguro de entender. Milena lo había sentenciado. tener dinero es una cualidad atractiva: una de las tantas de Heller. doña Visitación y Cristina. por un lado. A Heller hay que hacerle ver que no sea terco: al fin y al cabo. enardeció a todo el mundo salvo a Heller. Nos distrajo de nuestra indignación la verdad expresada por Alberdi: —Milena no quiere la plata para ella. El Largo Hesparrén me tomó de un brazo. Intervino Alberdi: —El Cabrío es un mal pensado. la dicha para mis amigos o una esperanza para mí— interrogué: —¿Crees que van a ser felices? Alberdi respondió sin vacilar: —No. Lo que entrevimos al visitar a nuestros amigos en la casa de 11 de Septiembre. te juro que no perdería el tiempo estudiando anatomía en el Testuz. pero no hubo paz. —A este yo le rompo la cara —dijo con amenazadora suavidad el Largo Hesparrén. desde luego. un fantasma perseguido y atacado sin cuartel. por milagro sobrevivió. como hablando solo. por añadidura gordo. que tener en la casa un perro tan viejo. —Por más que procure sustraerse —observó Alberdi— así no puede estudiar. es antihigiénico. En tono de súplica —no sé yo mismo qué suplicaba. a la otra mañana. Nada irrita como pelear contra un fantasma. Si lo toleran desde hace veinte años ¿por qué de repente se enojan? Además. ¿Milena y Heller? El Cabrío afirmó: —Lo eligió porque es el que tiene más plata. Ahora dice que está viejo. becado. a los Estados Unidos— no desmintió aquellas noticias. rondaba como un fantasma. Se la rompo yo. me apartó del grupo. donde vivían con doña Visitación y con Cristina —Diego partió. caminamos por la plaza. Por la plata. íbamos muy de vez en cuando a 11 de Septiembre. por desgracia. Me encaré con Alberdi.

yo era incondicional partidario de Milena. pero no podía reconvenir a Heller. con abalorios. Yo sabía lo que eran tales reuniones. acompañado del mismo Heller. precisamente. tres torres inclinadas. por una colina. Era una radiante mañana de setiembre. Como yo tendría que estar desesperado para volver a una de esas reuniones. Sobre la chimenea hay un enorme busto. en cuanto abrí el ojo. en el Centro Espiritista de Belgrano R. reforzadas por una red de bronce dorado. a la izquierda. cebé unos mates y. asistí a una. el de las circunvoluciones del cerebro. en el teléfono. Milena me recibió en la penumbra de la sala. en la misma pared. una biblioteca. con un concejal del Partido Salud Pública— convenía en que la consola bajó por sus propios medios. la ambición. En esa eventualidad. Desde luego. con ese engolamiento que asume cuando da una mala noticia. Al comprobar que gente calificada —concurrimos con un Jefe de Sala del hospital Rawson. huyendo. etcétera). la voz del Cabrío. semidesnuda. y al otro. Heller había salido. con sus damas. a solas. cerrada con puertas de vidrio. y una mesita redonda sostiene una lámpara con pantalla de seda azul. con flores amarillas. revelando que el busto es hueco. Llamé de nuevo a los Hesparrén. llevé el Primus a mi cuarto. Fue una visión inolvidable la que tuvimos cuando una consola de caoba obscura. porque inmediatamente. porque él no tenía la culpa. me pregunto si Heller no estará desesperado. tampoco a ella podía reconvenirla. ¡Dos testimonios coincidentes! Quedé medio enfermo. oí. Cuelga del techo una araña de madera dorada. recogiendo. a la derecha. A uno le replicaba yo que él no había visto la consola. El cuarto —tiene su parte en nuestra historia— es de tono azulado. que mueve al hombre. y las paredes un papel azul. una de las cuales parece la de Pisa. A la mañana siguiente. bajó la escalera. como el de la plaza. De vuelta en casa. con rosetones y tréboles amarillos. hasta bien entrada la noche. un espejo muy alto. para sentarme. un cuadro que representa un nadador. Lo único que falta es que se haga masón. Me dormí. si hay otra vida. en el fondo del mar. si nos desplazamos entre espíritus? Alberdi y Heller. Cubre el piso una alfombra azul. para consolarme argumentaban que. entre rocas. la certidumbre del más allá justifica la hondura de sentimientos y de anhelos. aliviado. en listas verticales. temblé de veras. a caballo. Cuando llegué a su casa. hablé con el Largo: —Heller. en ese cuarto abarrotado de muebles. Lo único que falta es que se haga masón. lo recuerdo como si fuera hoy. una copa de oro. Aunque Milena tuviera una mitad de la culpa. de tamaño natural o poco menos. Que yo eligiera. por cierto no sería yo quien señalara a estas damas que no se entrometieran. de terracota. que tuvo en jaque a mi equilibrio mental. he sabido. Atendió el Cambado. —Sí —contestó bostezando—. un San Martín. una vestal en una caverna. iluminada por una vela. Con un poco de estímulo de su parte Heller asumirá contornos de figura. las sillas. para animarme. Para la mitad restante había que hablar con la madre de Heller y con Cristina. un tanto barrigona. A mí no me convence un rumor cualquiera.está casada con una lumbrera. o más. paso a paso. pero ínfimo) y algunos cuadros (Julia Gonzaga. Recuerdo algunas estatuas (un Mercurio. Dicen que anoche fue a una reunión de espiritistas. La conmoción llegó a prolongarse en una larga crisis. Comenté: —Dicen que anoche Heller fue a una reunión de espiritistas. me vería como un tránsfuga y como un traidor. medité por mi cuenta. así que ahora mismo voy a cumplir lo que me pediste anoche. Ni lo contradije ni me comprometí. ¿Cómo puede uno tomar en serio los afanes. dentro del campo científico nacional. con su impaciencia admirable. que la había visto mal o que le restaba importancia. la belleza de Italia. como en todo. fue a una reunión de espiritistas. los sillones. Me dijo: —Parece que el pobre Heller entró en una etapa de franco disloque. los compromisos cotidianos. abundan las mesas. al fondo. de modo que en el acto llamé a los Hesparrén. una silla tan baja y . de Gall. porque años atrás.

mientras Milena empuñara la momia. por una delgada banda metálica. Intenté lo que en terminología militar se llama una diversión. (Ahora. me ayudó a levantarme de mi sillita tembleque. ni siquiera pienso claramente.. Hasta llegar. Una mujer no necesita una lumbrera. Milena no se parecía a otras mujeres.. bueno. yo no creo que deba uno vivir peleando. de una mala interpretación: dura resultaría la tarracota contra la frente. No les gusta la vida. casi. al meditar sobre todo esto. La rabia le confería elocuencia. me tomó de la mano. sino un hecho fatal. —Más —repitió—. me echas la culpa. —Tienes razón —dije—. no fue un infortunio fortuito. Cuando llegué estaban estos muebles en la casa y por mí estarán para siempre. —Un poco más. de unos veinte centímetros de altura. Indicó un bastidor que había en una repisa. pero yo soy una tipa violenta y arbitraria. yo iba a sonreír. —Heller no es un monstruo. tranquila. no la conocen. jugaba distraídamente con una pequeña momia de terracota. Lo miré con recelo. Creo que los vi cuando vine por primera vez. si le gritara: "Hay otro en mí. Como todo el mundo. Ella. —Bueno. sino un padre. probablemente de níquel. aun los pelos que se adherían a mi traje y la mirada esperanzada. sino el olor.tan frágil. Sin duda. simbólico de mi relación con Milena. No la persuadiría. ¿Te cuento una cosa? Yo desconfío de los que piensan mucho. sino un marido.) —Lo que quieras —contestó. pero muy triste. —Eso es lo malo. —Tendrá muchos defectos ¿quién no los tiene?. Heller es un tipo pacífico y razonable.. Volví a la carga: —La verdad es que no sé por qué ustedes no viven en armonía. Miré a mi alrededor. unidas. No se te ocurre que es pacífico. —Es claro. estoy intimidado. —No te va a morder —aseguró. Milena dijo que sí era un monstruo. le dan la espalda. ¿Por qué no cambias algunos muebles? —¿Cambiar algunos muebles? ¿Por qué? No los veo. Has de estar sofocada en esta casa. de un perro. que tomó de una mesa. es la palabra exacta— alguna lejana visita al Instituto Pasteur? No sólo evocaba el ladrido. a tocarlo. Ahora los uso. pero no negarás que estás casada con una lumbrera. —¿Te refieres a Eladio y a mí? Imposible vivir de otro modo. me llevó al garage. descubro que Milena no me conoce. sin parecer impertinente. Me acerqué un paso. Si le oyeras la vocecita que pone para ser razonable. porque él me subleva. porque nada lo conmueve. que no es tonto". cuando recapacité sobre el riesgo. Ah. Por último dije: —¿Puedo. Ordenó: —Acércate a ese aparato. Juzgué que la diversión debía concluir. los vería y me incomodarían. en la parte superior. El bastidor consistía en dos columnas. mejor dicho sin cometer una impertinencia. Milena me estimuló. no dirías pavadas. que es razonable. yo no sabía dónde poner mis manos. Piensan tanto sobre lo que no conocen que llegan a equivocaciones monstruosas. ¿Darme el trabajo de cambiarlos por otros? Ni loca. La obedecí. Milena insistió: . decir algunas cosas que. ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo decirle que en ese momento yo recordaba —revivía. Aunque fueran más lindos. Junto a ella no hablo. Los chicos no necesitan una lumbrera. que soy violenta y arbitraria. porque es hipócrita..

"Pobre Milena. parecía decirme: "Hasta ahí no te acompaño". ¡El Cabrío se permitía recordarme que nadie era tan malo! Yo continuaba impertérrito. decía que iba a matarlo. Ante mi severidad. ¿Por qué no hablan? Alberdi respondió: —Parece que ha muerto Heller. como dijo Eladio. Alberdi no contestó enseguida. siempre del lado de las mujeres. dije amigo. Volvió a tomarme de la mano. para curar el cuero. Eladio lo quería mucho. —No dije amigos. Para obtener esta obra magnífica —el tono de sarcasmo era evidente—. Abrió la puertita del tabique del fondo. Llegó el Cabrío. pero hallaba indispensables nuestras reuniones. que yo sepa. pero sobre todo quería que al acercarse alguien al bastidor sintiera un perro. Afuera. tal vez. Ahora ignoro. —Marconi —murmuré. —¿Qué no puede ser? —pregunté. Creo que ella sonreía cuando la dejé. por lo bajo. —Ya lo ves. Yo. para decir algo. para que en el bastidor uno sienta un perro. pensé. —¿Para eso lo mató? —Para eso. como empujado por el destino. —No te equivocas. Ahora Eladio fue a comprar veneno a la casa Paul. Me asomé. Yo dije: —Me temo que sea verdad. Un tanto ofuscado repliqué: —A ninguno de los amigos le pasa nada. a Alberdi.—¿Qué sientes? —¿Qué siento? ¿Qué siento? Un perro. el Cabrío sacudía la cabeza con indulgencia. Eladio estudió durante años. como ignoraba entonces. —No —replicó implacablemente—. Murió en aras de la ciencia. Verás con tus propios ojos. pero nunca le hice mal. Yo le tenía asco. Este exclamó: —No puede ser. —Vamos a 11 de Septiembre —ordenó el Cambado Hesparrén. Al fin y al cabo. La besé en la cara. estábamos en las Barrancas de Belgrano. Como en el campo. "Qué alivio no estar en esa casa". Yo peroraba: —Si lo dejamos. un poco menos de veinte días. con su aire engolado. Tampoco participaban los amigos de mi convicción de que toda la culpa correspondía a Heller. descuidó a hijos y mujer. como en sueños. ¿Cuánto tiempo trascurrió? Un poco más de una semana. —¿No lo esperas? —preguntó. Un monstruo y un degenerado. hará con Milena lo que hizo con el perro. —No. lo quería más. Lo recuerdo perfectamente: era de noche. —Heller lo quería mucho. Su mejor amigo. De una percha o de un gancho (no distinguí bien) colgaba el cuero del pobre perro." Diariamente me reunía con los muchachos. lo increpo y le declaro que es un monstruo. les participo. me hallé un poco trémulo. bajo el esplendente sol de la mañana. Como si me tuviera lástima. qué podíamos resolver. —¿Y eso? —pregunté. Habrá muerto de viejo. ladeó la cabeza. porque es un monstruo. Sin dificultad adivinarán ustedes lo que yo pensaba: ¿Por qué me ocurre esto a mí? (La muerte de Heller encarada como una circunstancia de mi vida. como una retribución por haberlo yo . sacrificó al amigo. cuando muere una oveja. tan absoluto en su defensa que el mismo Largo Hesparrén. —¿Qué no puede ser? —insistí—. hacía calor. Yo era plenamente partidario de Milena. Nuestros pasos retumbaron como si lleváramos zapatos de madera. para tratar el asunto. Por culpa de Heller vive una pesadilla.

Antes yo nunca la había visto en su papel de madre. Se cansó. su inteligencia. Instantes después partió. Mirando a Cristina. Yo creo que en él todos buscábamos a Eladio. Uno después de otro abrazamos a Milena. el Cabrío comentó conmigo y con Alberdi: —Qué raro si ahora viven en paz. empiezan una trifulca y de repente no sabe uno qué les da. Ofreció la primera taza a Milena. ¿Me explico? " Por aquel entonces Diego llegó de Nueva York. me dio por ir y venir entre la pared. —Tal vez ahora vivan en paz. Cada uno se dispone a hacer de las suyas. queríamos encontrar rastros de nuestro amigo en la manera de ser. cuando llegamos. la mosca muerta de Cristina. me infundió respeto. Cristina preparó café. No sé las horas que estuve en una silla. encendió la chimenea. Qué raro si descubrimos que era Heller el que metía cizaña. No le confesé que en mí yo notaba cambios análogos. donde trabajó algunos años. Pasamos al escritorio. cuando raleó la gente. ni más dramático ni más extraordinario que las estaciones del año. No se suicidó. A la madrugada. exclamó: —Es verdad. dentro del orden de las cosas. Mirando a Milena me decía: "Hay que aprovechar que murió Heller. Dejó de vivir. esa condición. —¿Entonces? —inquirió el Cabrío. la atribuí a mi deslealtad. algunos cambios de actitud. . me dije que toda muerte era parte de un proceso natural. En un aparte. La rodeamos.condenado tan duramente). más o menos repentinos. junto a la chimenea apagada. y la chimenea. o doña Visitación. Milena dijo "Se parece" desde el primer momento empezó a pelearlo. después del término de la beca. pero se vuelven suavecitas y hasta razonables. Desde un extremo del cuarto. —No imaginen cosas raras. que es la bruja en miniatura. Hace frío. me conmovió. al morir Heller. volvió con leña. tan absurda y casi tan horrenda. donde habían puesto a nuestro amigo. me parecía tan absurda como la de un muerto. el pobre. Milena sucesivamente me repugnó. En los días que siguieron. Resumió el Largo Hesparrén: —Lo tengo observado. En cuanto a la muerte de Heller. de pensar y aun de moverse de su hermano. Preguntó Alberdi: —¿Qué pasó? —No estaba enfermo —contestó Milena. la reputé una desgracia infinita. abrieron los ojos. Quedábamos pocos: nosotros y los dueños de casa. continuamente creadora. parecieron confirmar la opinión de Alberdi. donde colgaba el cuadro de Julia Gonzaga. la adolescencia. como el nacimiento. y vino a sentarse a mi lado. La abrazaron los hijos. de pelear conmigo y dejó de vivir. Con igual ritmo mi pensamiento emprendió un vaivén. Milena. me atrajo. para alentar únicamente sentimientos de amistad. —No tienen sangre en las venas —replicó airadamente Milena. Cristina contestó: —Hace frío. interviene el recuerdo de Heller y el interesado frena en seco. Convertida en madre. pero eso no probaría que antes Heller metiera cizaña — opinó Alberdi—. que está sola" y de pronto me avergonzaba de tanta bajeza. Lo miré una última vez. para Heller. sino que Milena y las otras. Impensadamente nos arrimamos a la chimenea. El Cambado Hesparrén me dijo: —¿Te fijaste? Se humanizó el mujerío. Ocultó la cara entre las manos. Era cierto. para Milena. También: una tardía intuición del irremplazable amigo muerto. ¿Cómo no entendí que Heller vivió con Milena y con nosotros como entre chicos una persona grande? Ya había gente en la sala. Milena dijo: —Mucho se van a calentar. su afabilidad. la senectud.

una tarde que nos derretimos en la tribuna.. Sobre esta cuestión coincidían conmigo el Cabrío y los Hesparrén. pero ¡qué quieres! tengo miedo. Por más que lo niegues. me escapo a la calle o me pego a los otros. no lo he visto. no asomar la cabeza fuera de las cobijas. con fiebre y chuchos. que no se parecía a Eladio. Comparando a Diego con Eladio. Como lo noté nervioso. porque se parecía a todo el mundo. —¿Dijiste algo a Milena de todo esto? —No. en cambio la mirada de Diego desconcertaba por lo viva y alerta. esta severa conducta fue necesaria. De reojo vislumbré que estaba perplejo. Pero que en 11 de Septiembre aparece Eladio: por esta cruz. Repliqué: —No te hagas el loco. No vayas a decirle nada. pero me habla. yo no tendría miedo. Si me preguntaran de qué modo miraba Eladio. ¿Estuviste leyendo a Edgar Allan Poe? La expresión de perplejidad volvió a su cara. Al principio. A la vuelta de unos días. le pregunté qué pasaba. después de un rato. dar la espalda al mundo y. Nadie pensó que tales momentos revelaran un intelecto pobre. llegó el domingo y bien abrigado fui a ver otro partido. —Algo pasa. La respuesta me irritó sobremanera. —No. —¿Un fantasma? —pregunté—. oyendo. pues. Vacilé: había oído el inconfundible tono de la verdad. Contestó. me increpa Milena con una frase insultante y.Encontramos a un excelente muchacho.. Eladio me pide que no se lo diga. replicó: . —¿Entonces? —Entonces. cuando entró una visita: Diego. era un hecho: de recaída emprendí una grippe. —Francamente. —Estuve con Eladio. te digo la verdad. cuando voy a contestar. salvo en los momentos de distracción. Una tarde estaba echado. hasta la recuperación total de la salud. un partido que la radio trasmitía a gritos. —Por esta cruz —repitió Diego.. pero después le tomé el gusto a la cama. un chico honesto. Volví a casa con el cráneo como si le hubieran volcado una bolsa de portland hirviendo.. —Bah —rezongué y me puse a mirar para otro lado. Era todavía un chico. ¿Por qué negarlo? Yo siempre me entiendo con el ocio. —Juana de Arco —musité y otra vez me di vuelta. —¿Qué más te dice Eladio? —Que va a explicarme algo importante. Ofendido. con los diarios de la víspera en el suelo y los del día en la cama. —Nada —dijo. —¿Lo has visto? —pregunté. como un pashá. yo diría que de cualquier modo. descubrí una circunstancia curiosa: el que tenía una permanente expresión de inteligencia era Diego. Eladio me disuade. por favor. Eladio se aparece. y siguió con esa nerviosidad francamente incómoda. Leíste El cuento más hermoso del mundo. Proseguí: —Ya sé. para que me deje en paz. incluso Alberdi. Ya estábamos a mediados de noviembre. cuando empezaba a mejorar. con el teléfono bien a mano. mirando football al rayo de sol. —No me hago el loco. En crisis como ésta yo sobresalgo por mi admirable calma: resolví. por si encontraba pretexto para llamar a Milena. ¿11 de Septiembre compitiendo con el Castillo de los Leones? —No sé lo que pasó en el Castillo de los Leones —declaró Diego—. El calor apretaba tanto que no sé cómo pude resfriarme de cabeza. Tartamudeó: —Me. algo pasa —insistí. me.

el tema de la fotografía hubiera durado hasta quién sabe cuándo. etcétera. Como ustedes lo comprenderán. Por ahora. Te acompaño. que haya desaparecido es lo raro.—No leo cuentitos. No acorté el veraneo. Prométeme que verás la máquina que traje de Estados Unidos. Gritó: —Perdóname. la importancia de comprobarlas cuanto antes. Quizá inmediatamente no lo advirtiera. empecé a cavilar sobre las apariciones de Eladio. en la playa y cuatro veces por día devora con la voracidad del jabalí. Quieres decir que en la vida hay que tener un hobby. el mismo día que llegué a Buenos Aires. Es claro que llegó la fecha de partir a Necochea y no está en mi carácter permitir que mi familia viaje sola. Tomé el té. Lo que no cuento a nadie es que para hacerme la mano perdí un montón de placas. ni comí tostadas con una jalea de frambuesas como aquélla. Además. en el jardín.. —Hablemos de Eladio —dije. el sol y el mar me tomaron a su cargo: quiero decir que si usted se recalienta. en las Barrancas. —A la avenida Vértiz. No dije una palabra de lo que me contó Diego. y frenéticamente señaló el vehículo por la ventana—. no que aparezca". —¿Dónde vas? —pregunté. después. Ando hecho un loco. tras el período de aclimatación. —No me parece tan absurdo leer cuentos. El semblante se le enturbió de nuevo. Aunque te parezca increíble.. ¿por qué no? —respondí para no contrariarlo.. pero no soy tan malo. como en el Centro Espiritista. tengo afición. durante siete horas. ¿Era sólo imaginación mía o le enturbió el semblante una sombra de impaciencia? ¿Por qué Diego quería rehuirme? Cuestiones de esta índole me ocupaban mientras nos acomodábamos en una mesa del bar. En noches de insomnio pensé que se presentaba la oportunidad de averiguar si había otra vida. al cabo de una semana. pero lo sobrellevé con intranquilidad. al centro. no ocuparon nuestra atención los aparecidos ni los muertos.. A las dos de la tarde. Pensé también: huele a perro. Lo vi hace poco. pero quedé preocupado. En Necochea. Junté coraje. con Milena. Ando hecho un loco. —Estamos de acuerdo. —Tengo que tomar ese ómnibus —exclamó poniendo en la palabra ese un inopinado énfasis. —Vamos al bar Llao Llao. el fantasma es un amigo. ¿Puedo hablar de otra cosa? Respondió con una sonrisa forzada. Pensé: es un pobre muchacho. —Que se apure el ómnibus. ni miré a mujer que me gustara tanto. mis ocupaciones no son tan absurdas. Meditaba: "No me asustaré. En plena despedida acordé no cejar hasta casarme con Milena. como fotógrafo. Desde luego es una distracción. en 11 de Septiembre. Traía una valijita de fibra. Su mirada se animó de inteligencia—. —Bueno. Continué con mis preguntas: —¿Volvió a aparecer? . No soy nada del otro mundo. estoy pensando: con esta luz habría que dar tanto de exposición y tanto de abertura. Formidable. —Entiendo —exclamó. La fotografía. que llegaron como una patrulla salvadora. a tomar algo que me quite la sed. pero el hombre se acostumbra a todo y. a todo trapo. —¿Hecho un loco? ¿Se puede saber la causa? —Puro apuro. Nunca bebí un té comparable. Yo no voy a asustarme de Heller. al fin y al cabo. que es lo principal ¿no es cierto? Cuando me abstraigo y se me pone esa cara —yo me conozco perfectamente— no creas que estoy en babia. Si no fuera por los Hesparrén y Alberdi. Diego no sabía disimular. cuanto mamarracho tuve a tiro. en el hotel. cuando vuelve a la penumbra de su cuarto. a tomar algo que me lleve al centro. con tan buen resultado que pude presentarme. duerme. fotografiando mil veces. me topé con Diego. Yo tengo un hobby.

Sin que nadie abriera la boca ¿entiendes?. pero cuando trasmites al bastidor el alma de un perro o de un gato. si no voy a llegar tarde. Eladio me dijo que durante años perfeccionó esos bastidores. Mientras tanto yo arrugaba la nariz y pensaba: El Marconi te dejó en herencia todo su olor. Parece que influyó muchas veces en el pensamiento de todos nosotros. pero un hombre. —No. él tuvo influencia benéfica en la casa: empezaba una pelea de Cristina con Milena y. Después le tomé confianza. ¿Lo explicó? —Lo explicó. Pensaba que el invento era una gran cosa y quería comunicarlo a la humanidad — Diego bajó la voz—. Qué olor a perro. que murieron todos.. y con un ademán le pedí que siguiera. sino de la vejez. —Este se vincula con la radio. todo esto sin que sospecharan su intervención. Muchas veces me habló. Lo trasmitió para salvarlo. uno conversaba con Eladio. Más claramente: lo que de un hombre recoge el bastidor es la facultad de pensar. —¿Escondido? —En un bastidor. —Como el de Marconi —murmuré. con asombro. Quería trasmitirles un alma. Lo que falta es muy ingrato. Eladio quería explicarte algo importante. las persuadía de que se avinieran. cuando dormían los demás —explicó—. —Sigue explicando —dije. pero no de Milena. Exclamé: . De algún modo misterioso (trasmisión del pensamiento o lo que fuera) me llamaba. Para una pobre bestia. Dijo estas palabras que me parecieron raras: Muere en el perro o en el gato y sigue viviendo en el bastidor. Cada vez que yo iba a la sala. como el alma de un perro. Pero dijo que Milena lo mortificó tanto que él no pudo aguantar y después de una pelea trasmitió su propia alma al bastidor. el asunto no entra en el campo de mi especialidad. El perro se moría de viejo. Como cochinitos de la India empleó animales. —Siéntate y habla —ordené. hacia afuera.. preguntó: —¿Sabes que no se llevaban demasiado bien con Milena? —¿Quién no lo sabe? —Entonces el camino se allana. —Lástima que haya otros temas. el animal muere. Sentí que estaba con mi hermano. —Yo iba todas las noches. Ahí te equivocas. Me dijo: Puedes tener varias copias de una misma imagen o llevar a un disco un sonido. Fíjate bien. —¿Por qué siempre en la sala? —Porque estaba ahí. Parece que hay algo único en las almas y que hasta se diferencian de un sonido y de una imagen. para indicarle que eso no tenía importancia. como se trasmite un sonido a una antena de radio o una imagen a una antena de televisión. puede pensar. Pensé en voz alta: —Antes había trasmitido el perro Marconi. tiene algo de ceguera general. No me pidas que hable más. Esta facultad no queda aislada. —Si mal no recuerdo. la nueva vida es casi nada. Si tuviera que ver con la fotografía. en el bastidor. con miedo. porque la trasmisión del pensamiento existe. Eladio me llamaba.—Me habló. Yo tenía ganas de salir corriendo y sin embargo iba. Movió los ojos nerviosamente: hacia mí. Además. Eladio me dijo que su plan primitivo consistía en dejar escrita una monografía sobre el invento. para salvarlo también de Milena. Hay cuestiones que uno preferiría callar —suspiró—. O sucederá algo peor todavía. No vas a creerme: llegué a valorar esos ratitos de comunicación con él. Desde luego. me explicó. si estaban por ahí cerca. de unos veinte centímetros de altura. Cuando se dejó caer en la silla. —¿Lo sabías? Levanté los hombros. Diego se levantó. Un aparatito con dos columnas de níquel. —Ahora tengo que irme — protestó—.

Escondió el bastidor dentro de la cabeza —era hueca— del busto de Gall. Primero no me creía. ¿No me dijiste que no dijera nada a Milena? ¿Eladio no te dijo que no le dijeras nada? —Sí. juró que Eladio no era quién para burlarse de ella ni de Dios. no siente. Yo salvaría el invento. Que la inmortalidad como pensamiento estaba asegurada. sin duda te apaciguó" se enojó más. a una clase de hombres incapaces de advertir que una cosa tan rara como que alguien esté sobreviviendo en un bastidor de níquel. no me equivoco. Con todo su cacumen. cuando le expliqué lo del bastidor. desde el bastidor. de veinte centímetros de altura. sobre todos nosotros. que tal acto revelaba. —Dijo que se conformaba con seguir pensando. La pobre había creído a pies juntos en la muerte de Eladio. me habló. no se enoja. Si tienes confianza en mí. Afirmó que Eladio pertenecía a una horrible clase de hombres que piensa mucho. No querrás creerme: cuando le dije "A ti misma. ni admiraba las cosas lindas. Dijo que el hombre es una extraña combinación de materia y de alma. lo salvaría a él. No sabes cómo se puso. Perdió su poder. Milena no entiende (y vale más no explicarle) que el invento de Eladio no estaba dirigido contra ella. es peleadora. Me refirió luego cómo procedió.—Qué fe en el invento y qué coraje. en muchas de tus peleas con mi madre y con Cristina. Nunca la vi tan colérica. de veinte centímetros de altura. Como yo no respondí. Ella fue la que descubrió que yo la quería. —Milena me dijo que no pensara más en todo esto —declaró. —¿Te enamoraste de Milena? —¿Te parece increíble? ¿Te preguntas cómo pude enamorarme de una tonta? Yo también creí que era tonta. para trasmitir su propia alma. que había sobre la chimenea de la sala y le trasmitió su propia alma. de ceguera a todas las bellezas de la vida. lo pintaba de cuerpo entero. Lo descubrió por la enormidad de fotografías que le tomé. —No creí que lo fuera —protesté con despecho. Después yo volví de los Estados Unidos. Yo miraba. pero no es tonta. Diego se tapó la cara con las manos. Estuvo así un rato. lo ganaba en seguridad. —¿Por qué le explicaste? —Está mal que yo le oculte nada. que el acto de mudarse a un bastidor de níquel. —Me alegro —respondió. —¿Milena? —pregunté. preguntándome: ¿Llora? ¿Que pensará la gente? ¿Qué debo hacer? Cuando bajó las manos. —¿Entonces qué ocurrió? —Me preguntó dónde estaba el bastidor. ni el orden natural. entre carcajadas de furia. Y qué desesperación por escapar. Aseguró que gente de tal calaña no respetaba la vida. es abominable. Me llamó. y me apretó una mano—. en silencio. ¿Por qué me fotografiarías tantas veces —preguntó— si no estuvieras enamorado de mí? Mascullé: —Qué perspicaz. No sabes cómo se puso anoche. pero después gritó. Si repito de memoria sus palabras. enojado por lo que adivinaba—. ni aborrecía las feas. Procuré calmarla con el argumento de que Eladio ejercía una buena influencia. Confiaba en que Milena no cambiaría el moblaje ni la decoración de los cuartos. Iba a dictarme. azorado. punto por punto. Que ella no toleraría que un ser humano —aun por su voluntad. aun Eladio— se redujera a esa inmortalidad ridícula. y que siempre por la materia amenazan la destrucción y la muerte. Que seguir pensando es mejor que estar muerto. la monografía sobre el invento. cuando me enamoré de Milena. Lo que perdía. al principio me dominaba Eladio. para sobrevivir en él. desde su bastidor. pensó. créeme: es impulsiva. lo protegería. avanzó hasta . —No lo fue siempre. —¿Qué quiso decir? —Tú sabes cómo son las mujeres. su rostro expresaba resolución y también la victoriosa fatiga que deja una crisis dominada. entiende todo. Me preguntó si yo comprendía el abismo de miserable resignación.

Premio Nacional). Premio Argentares). Mirando el reloj con desconsuelo. Fue nuestra última pelea". aliviado. le dije que se metiera en cama. los Hesparrén. Me porté con ella como un bribón. mientras yo me refugié en el garage. Como una fiera hambrienta anduvo buscando. a pesar de su larga práctica. En teatro estrenó Los expedientes (1957. pero luego entendí que a todos cabía igual derecho.. Muy pronto. un poco salvaje. como descubrí que tenía fiebre. Es abogado y funcionario de la Caja Nacional de Ahorro Postal. tuvo que sufrir algunas experiencias .plantárseme enfrente y levantó una mano. Yo no vuelvo con esto a casa. Alberdi sacude incrédulamente la cabeza. meditando sobre el bastidor. su novela breve Ceremonia secreta obtuvo el premio Life en español. no me saluda. Al rato. con la respiración entrecortada "a ver quién podía más: Eladio para alejarme. agregó: —Ya es tarde. Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. Hoy amaneció bien. al que la vida al aire libre. En cuanto a Milena. metí el bastidor del Marconi en esta valija y tú me interceptaste cuando iba al banco. Nunca la vi tan resuelta. pero ya era tarde. Milena acabó de aplastarlo a pisotones. lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle. LAS ABEJAS DE BRONCE Marco Denevi Marco Denevi. (Incluso el Zorro. Yo pude más. pero cambió de idea y me dijo: "Está bien. Se echó en mis brazos. recupere el invento perdido. ni tan linda. en homenaje a nuestro amigo. no sé cuánto tiempo. y bien sé que debería olvidarla. Ya cerró el banco. el Cabrío Rauch y yo. aparte de una tradición de familia. Aceptó. Sus libros más recientes son Falsificaciones y Un pequeño café. me dijo. ni tan noble. roto. Yo convido a toda persona de categoría y prestigio que pasa por el barrio. hubo un estruendo en la sala y adiviné que el busto de Gall había caído. Tomé la determinación de tan sólo hablar de estas cosas con Alberdi. pero no le permití que se levantara. para agasajarla con el bastidor: hoy es una curiosa peculiaridad de esta humilde vivienda. No voy a pedirte que me ayudes". yo para encontrarlo. El emperador de la China (1959) y El cuarto de la noche (1962. Me encaminé a casa con la valijita (y con el olor que absurdamente atribuí a Diego). una hora quizá. de manera que esa misma tarde Alberdi. Acudí. Esto por un lado. Aproveché la circunstancia de que está en la cama. Deliró la noche entera. Con tal de que Milena no salga a buscarme. entre los pedazos del busto.. ¡Tengo que salvar el invento de Eladio! —Si quieres. se casó con Diego. llorando. El Cambado opina que es grande el futuro y que nos deparará a quien. para abofetearme. una especie de vocación hereditaria. En 1960. el instinto la llevó a la sala. "Peleamos a brazo partido". por lo mismo. En el suelo. su mejor cliente. En 1955 —a los 33 años— su novela Rosaura a las diez. estaba el bastidor. gran consumidor de miel y. pensando en el modo de salvar a Eladio. Era. si le proporcionaba una excelente salud. Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso. obtuvo el Premio Kraft y promovió su notoriedad. a guardarlo en la caja fuerte. silenciosamente nos arrimamos al bastidor del perro. lo guardo yo —propuse. El Oso era un sujeto un poco brutal. No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. corrí al garage.

Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. Zorro —balbuceaba—.. El señor Oso nos promete traernos otra balanza. Ah. se comprende. Pero por favor. Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. niquelada. Espera que corro a indemnizarte. Usted sabe. el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. Me extorsionan. decía de él. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. repondré la balanza. a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos). sí. —Niquelada. señor Oso. Está bien. un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. Trataré de complacerlas. —Digo y sostengo que. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: —Sí. conforme a la ley. Fíjese. Me tienes sobre ascuas. detestan las groserías. —Está bien. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante. Sí. —¿También eso? —Preferentemente Suiza. dirigidos electrónicamente. como un ilusionista. desaparecieron dentro de las colmenas. un ademán estudiado. El Oso. después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora. dirigiéndose a las Abejas—. mirándome. como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro . Y haciendo un ademán teatral. dígales que no me miren así. flamante. —Repítalo. palideció de miedo. niquelada. no quedaban atrapadas en las redes de las arañas. y las Abejas. sí. que se vuelvan.) Pero le hizo notar al Oso que. Zorro. señor. por ejemplo. porque las Abejas se impacientan. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. El Oso no cabía en su vasto pellejo. El Oso se alejó. dulcemente—. no se extraviaban. no. no se alimentaban. está bien. No se fatigaban. —No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro. queriditas? —dijo el Zorro melifluamente. su tío el Tigre. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera. El Zorro lo miró fijo. el ceño fruncido y la boca crispada. conforme. desdeñosamente. a su vez. —Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. Y ahora. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa. —¿Oyen. Las Abejas zumbaron a coro. —Claro está. a causa de no sé qué cuestión baladí. no eran devoradas por los Pájaros. Pero con enormes ventajas. ¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. es demasiado. No lo han oído. Más alto. —De acuerdo. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte. El Zorro hizo un ademán raro. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta.) Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales. Una vez.. señaló las colmenas. —Fabricación extranjera. podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. que a pesar de su fuerza era un fanfarrón. —Dicen que la balanza deberá ser flamante. Insectos de bronce. —Qué es lo que están hablando. de miel. estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. —Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—. le aconsejo que se dé prisa.desagradables en ese sentido. lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo. con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland. —Ah. ordéneles que vuelvan a sus colmenas.

El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia.. y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte. —Ah. qué disparate.figuraba con grandes cifras rojas). Pero aquel sabor. —Sí. et sic de ceteris. y a los pocos instantes destilaban la miel. incontaminada. hizo chasquear la lengua y. no porque les gustase la miel.. en el fondo.. un nuevo movimiento de palanca. y no dudó. fuertes. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. yo también. mamá. ninguna cólera. las cinco mil. Y. infinitamente superiores a las Abejas vivas. no atreviéndose a opinar. sorbían rápidamente el néctar. Superior en todo sentido. El Zorro no se había equivocado. Y así las veinticuatro horas del día. El Zorro se frotaba las manos. mandó instalar el tablero de control. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel. Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie. se incrustaban cada una en su alvéolo. dorada. en que la de ahora viene pasterizada. las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. limpia. Los insectos de bronce volaban raudamente. —Cuando pienso que. y ya estaban en condiciones de recomenzar. obedientes. De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar y comer la miel destilada por las abejas artificiales. sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos.. no había. al Cuervo. con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce. con todo esto. Sin levantarse siquiera de su asiento. en cualquier sentido que se considerase la cuestión. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos. entre ellas. —decía la mujer del Oso. pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. movía otra palanquita. atónitos. Mató todos sus enjambres. ¿Cómo pueden preferir aquella otra. le preguntó a su mujer: —Vaya. y una mañana los animales presenciaron. Las mil abejas fueron pronto cinco mil. y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este.. una miel pura. después de meditarlo mucho. Le siento gusto a metal. ¿qué te parece? —No sé —dijo ella—. El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados. más miel. Hay que convenir.. porque. . ninguna fatiga. Pero sus hijos protestaron a coro: —Papá. aquel sabor. ni reinas. y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur. El Zorro enseguida vio el negocio. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. bien mirado. sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia. Tenía un sabor. aprendió a manejarlo. hacían unas rápidas contorsiones. diez mil. yo también. cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. sigo prefiriendo la de antes.. en una palabra. movía una palanquita. Pero cuando estuvieron solos insistieron: —Qué quieres. más moderna y. demolió las colmenas de cera. ni zánganos. aséptica. todas obreras. de vida ilimitada. activas. trac. las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros. más higiénica. se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. eso sí. ningún capricho. a velocidades nunca vistas. —Sí. resultaban. todas iguales. todas dóciles. regresaban a la colmena. La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió. trie. cruc. Ninguna distracción.. con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido. se precipitaban como una flecha sobre los cálices. unos ruiditos secos. volvían a levantar vuelo.

—Dieciséis. —Veinticuatro. pusieron el grito en el cielo. al introducirse como una centella en la corola de una azucena. se le embutió en el buche y allí le formó un tumor. Las otras jamás habrían caído en semejante error. —No creo que sea la Bolsa. —¿Cuánto? —preguntó. ¡Desdichado! La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales. esa imbécil de Gansa. Los demás Pájaros escarmentaron. —Veinte pesos —respondió la Gansa. como buen comerciante. —¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa. no sigas. En fin. amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises. entre el bien y el mal. —¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. Pero hago correr los intereses. Primero una nubecita. Tuvo que tirar toda la miel restante. ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. una abeja. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. al vaciar una colmena. el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. Se paseaba por la tienda. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. Y miren quién. daba patadas en el suelo. venían. fueron las arañas. esas analfabetas. recontando su dinero. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. Alzó una mano. gritaba. opacos. no todo es perfecto en esta vida. de resultas del cual falleció al poco tiempo. degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. entre la civilización y la barbarie. vio una masa informe. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. comprendió y. que había quedado contaminada. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. Porque uno de ellos. Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba. —Treinta y dos. También los Pájaros se llevaron una sorpresa. —Está bien. comenzaron a aparecer los inconvenientes. Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad. Y todo por culpa de las abejas de bronce.. la primera vez que alguien me saca dinero. en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto. Una tarde. después otra nubecita. —¡Basta! Toma tus veinte pesos. repugnantes. —Veintiocho. aunque entre dientes: —La primera vez.. Pero quién piensa en las otras. Pero como la abeja. insensible a olores y sabores. me rindo. abrió el pico y se la tragó. hubo desaparecido. salían. malditas sean. entraban. golpeaba con el puño las paredes. El Zorro miró. en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce. hasta que todo el cielo amenazó tormenta. no anduvo con rodeos. porque había quedado mudo. Las únicas que. —Quince. Cuando la Gansa. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. no atendía sino sus .Y entretanto los enjambres iban. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: —Es la eterna lucha entre la luz y la sombra. en lugar de admirarse. —Zorro —silabeó—. Han confundido flores artificiales con flores naturales. Otro día.

—Lo admito. Patrón. Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad. esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. de pronto. no creo que tenga de qué quejarse. La vendió íntegramente. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. si cree que he procedido mal. Pero quise probarla para ver si era venenosa.. porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. ¿Qué querían que hiciese el Zorro. La producción diaria. Pero yo conozco un pájaro que. disminuye. contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. —¿Salvo qué? El Cuervo cruzó gravemente las piernas. pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor. Patrón. jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. después de reflexionar unos instantes—. de modo que la ha probado. la vendería como miel especial para niños. sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. ¿Qué tontería es esa? —Lo que oye. él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma.. se ocuparía del caso.) El Zorro se sintió a salvo. si se le unta la mano. Vuelan demasiado rápido. Una noche. Salvo. Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—. Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas. encerrados en la tienda. sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día. Patrón. El Cuervo regresó muy tarde. Pero las abejas tardan. o casi nadie. (El Zorro. Corrí el riesgo por usted. Patrón. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados. —¿Y si resultase venenosa? —En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto. —Patrón —balbuceó—. juntó las manos y miró hacia arriba. De modo que mis subalternos me roban la miel. Además. despídame. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. —Cómo que no hay flores en la comarca. —Ah. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo. ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. no sé cómo decírselo. libó néctar y sangre.impulsos eléctricos. —¿Y quién es ese pájaro? —Un servidor.) Su cara no hacía presagiar nada bueno. y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo. y tardarán cada vez más. —¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? —Accidentes como el de las peonías no se han repetido. así. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? —Ninguna. la aborreceré toda mi vida. a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. —Si yo fuese usted. Pobre Zorro. después que las abejas les han . El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. ¿Y no me juró que la aborrecía? —Uno se sacrifica. todo junto. —Patrón —dijo. Nadie. Parece ser que las flores. Ahora. y los gastos de electricidad aumentan. puede seguirlas. poniendo cara de dignidad ultrajada—. La aborrezco. Y en cuanto a la miel rosa. Y nadie se quejó.

La planta. Algunos de sus trabajos en revistas literarias versaron sobre Bradbury y la ciencia-ficción. Sus negocios se desmoronaron. pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel.. más tarde a los remotos y lejanos. por ejemplo. Entonces pasaron a los países vecinos. inexplicablemente. —¡Asesinaron! Le prohíbo que use esa palabra. donde sus cuentos volverán a alternarse con los del autor de Sin embargo Juan vivía. se contorsionaban. Lo único que sé es que. dieron toda la vuelta al mundo. . Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. anidaban en sus alvéolos. luego a los menos próximos. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. enterró en un pozo las abejas de bronce. El trie. Pero incluso estas reservas se agotaron. Algunos. Se dice que. ni en los bosques. o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja. —Espere. dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida.! —Digamos mataron. recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido. ni en las ciudades. No sé. y así. después que las abejas le asesinaron las flores. La planta. después a los más próximos. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido. cuando las abejas de bronce.. Todo inútil. de país en país. Envió enjambres en distintas direcciones. El único que no se resignaba era el Oso. ya no hubo flores ni en el campo. que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas. —Zorro —vociferaba—. cruc como una burla. perder la clientela. —¡Diablos! —Y no termina ahí la cosa. Las abejas volvían de sus viajes. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. Debió despedir al Cuervo. En 1966 compartió con Alberto Vanasco Memorias del futuro. trac. una noche el Zorro desconectó todos los cables. El Zorro se desesperó. Finalmente. Proyecta publicar Adiós al mañana. los ríos dejaron de correr y las fuentes. Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. se debilitan y se mueren. pero nada de miel. se suicidaron.sorbido el néctar. Estaba alelado. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. de país en país. El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. cerrar la tienda. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. cruc. ¿Qué me dice. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas. Hizo unas postreras tentativas. trac. El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos. hacían trie. —¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? —No resisten la trompa de metal de las abejas. —¡Zorro! ¡Zorro! Eran las arañas. Patrón? El Zorro no decía nada. de cantar. Nada. ya no hubo flores en el mundo. se doblan. y no supieron por qué. ACLIMATACIÓN Eduardo Goligorsky Eduardo Goligorsky. Y lo peor es que el Cuervo no mentía. se niega a florecer nuevamente. destruyó el tablero dé control. después que las abejas le mataron sus flores. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país.

Desarrolla una intensa labor como traductor y —pudorosos seudónimos mediante— es autor de folletines policiales. hasta tal punto que sintió la tentación de probar el sabor y la consistencia del presunto néctar.. —Hoy la Patria se viste de gala para recibir a uno de sus hijos más preclaros. que cubrió su nombre de gloria en intrépidas acciones. Lógico es. arrancando destellos fulgurantes de los lejanos picos semitraslúcídos. Por el ventanal del octogésimo piso veo las luces de Buenos Aires. El panorama se obscureció por un momento cuando el sol verde terminó de ocultarse detrás de la cordillera y sus rayos ya no pudieron atravesar el núcleo opaco del cordón montañoso. La precipitación eléctrica concluyó y los davrdks volvieron a posarse sobre los árboles. con que su legendario antepasado. entre las rocas poliédricas de color granate se deslizaba el río. el capitán Guillermo Harrington. el calor es inaguantable.. reflejo del que proyectaba el sol. pero es inútil. centauro de la Independencia. que terminada la conquista del ámbito aledaño. Entroncado con un linaje que dio a la Patria heroicos servidores en el campo de batalla. proyectadas hasta los últimos confines de la nueva dimensión universal. con la misma marcial disciplina. y entonces su pálido brillo verdoso. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante acometió la conquista de los arcanos del cielo con el mismo valor.. Desde las profundidades del bosque se elevó el trino modulado de las criaturas nocturnas. . increíblemente alineadas de mayor a menor en el sentido de la vertical. Pigmeos que corren con la estúpida sensación de estar haciendo historia. Dos nubes blancas se arremolinaron súbitamente donde un momento antes sólo había estado la interrumpida bóveda roja del cielo y se repitió el fenómeno que lo había maravillado en el crepúsculo anterior. haciendo chasquear las negras hojas coriáceas de los árboles gigantescos. virtudes éstas que apenas concluidas las epopeyas de la emancipación y la lucha contra la indiada habrían de volcarse en la industriosa elaboración de nuestra riqueza agropecuaria. A sus pies. ruge. Sus épicas hazañas tuvieron por escenario las vírgenes vastedades del cosmos. encabezó la carga de la caballería argentina en la batalla de Pichincha. el coronel Luciano Bustamante. Y el comodoro Mauricio Harrington Bustamante supo cumplir su deber con la hidalguía inherente a su ilustre prosapia. Las sombras del bosque vecino se estiraban rápidamente hacia él. La fina lluvia de partículas eléctricas trazó una oblicua franja luminosa entre las nubes y el bosque. se batió contra los malones en la frontera de Olavarría.. arrancando un nuevo murmullo a su follaje. El comodoro Mauricio Harrington Bustamante regresa al país con el inmenso honor de haber sido el primer y único argentino seleccionado para integrar la dotación de la flota interplanetaria mundial. Nunca había imaginado que la ciudad pudiera ser tan monótona y fea dentro de su molde colosal. pues. Me asfixio. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante haya querido extender al firmamento infinito el ímpetu colonizador de sus mayores. A esa extraña melodía se sumó entonces el batir de centenares de alas cuando una bandada de davraks despertados por el chisporroteo levantó vuelo agitando sus largas y finas membranas iridiscentes. Testimonio de ello son las cabañas modelo que con el emblema patricio de los Harrington Bustamante jalonan como focos de prosperidad y desarrollo todo el sur de la República. Es increíble que haya gente convencida de que aquí se concentran todas las maravillas del orbe. Las arenas amarillas del fondo y el lento fluir de la corriente le daban un aspecto de aguamiel. a medida que la portentosa bola de fuego verde descendía detrás de la cordillera de ónix. con el mismo coraje pionero con que su no menos insigne antecesor. —Valor y ánimo pionero son en realidad virtudes indisolublemente ligadas al nombre de los Harrington y los Bustamante. bufa. Pero casi enseguida se elevaron sobre el punto opuesto del horizonte las cinco lunas. El acondicionador de aire ronronea. dotó al paisaje de un fantasmagórico hechizo. Desde que he llegado.

Si no es Mónica. La posibilidad de regresar solo. Luego. Hoy me llamó Mónica. A la cama del triunfador. definitivamente. La ciudad de Shaman.—Este es el Glyx —dijo el guardián. y si usted nos ayuda. Lástima que en la estancia también me moriría de aburrimiento y terminaría extrañando a Mónica. Desde la colina alcanzaba a divisar bajo el frío destello de las cinco lunas los edificios chatos construidos con el ónix de las montañas. Estoy aburrido. Nuestras normas nos prohíben detenerlo o destruirlo. Ni siquiera las recuerdo a todas. mis laureles y todo. Y por fin la lámina quieta. Por precaución. Sus facciones. ¿Quién se atrevería a retacear los permisos de . para afianzar el aporte de su linaje a la fuente capital del bienestar argentino. cargado de laureles. Usted es el primer visitante que llega aquí. con mis apellidos. vedadas al extranjero. Sí. hemos decidido cerrar nuestro mundo a todo intruso. Putas. les bastaba beber un trago para hallarse de regreso a orillas del río. Pero ello no implica una evasión de responsabilidades. será Patricia. A lo largo de una proficua carrera. sus pechos. Claro que si usted recurriera a ese método. visitante — continuó el Guardián. siempre descolló por su audacia y su espíritu de iniciativa. De ojos verdes. haciendo ondular armoniosamente su penacho visual—. Creo que Mónica es rubia. la farsa rutinaria. sobre cuya costa se levanta nuestra ciudad. para que los suyos no le sigan mañana los pasos. azogada. Qué frase morrocotuda. sería cuestión de "reintegrarme a las tareas del campo para afianzar el aporte de mi linaje a la fuente capital del bienestar argentino". Nuestros sabios nos han dicho que en el resto del universo habitan razas primitivas. le conferiremos nuestra más honrosa recompensa: la posibilidad de regresar aquí cuando lo desee. los pudores tardíos que ella identifica con la imagen folletinesca de su abolengo. —¿Cómo es eso? —Las aguas del Glyx tienen propiedades de polarización molecular traslativa. aceptará volver aquí. Pero es como todas. del mar. sus muslos. Podría irme a la estancia y olvidarme de toda esta mugre. Sus aguas se vuelcan en el mar de Shaman. sus vientres. está el negocio que me ofreció Coco Landívar. o en expediciones colectivas patrocinadas por organismos internacionales. Así demostrará que ella también se ha ganado un lugar en mi gran aventura. sin su nave. en matar y en apoderarse de lo ajeno. Nace más allá de la Cordillera del Poniente. Otra puta que pretende incorporarme a su lista de celebridades. Si se encontraban varados en otro planeta. —Esto es lo que deseamos reservar exclusivamente para nosotros. se extendía hasta donde alcanzaba la vista. otras tantas pirámides de obsidiana marcaban la entrada a las bocas subterráneas. pues el comodoro Mauricio Harrington Bustamante ha hecho público su propósito de reintegrarse a las tareas del campo. en las praderas del fruto dulce. Es un fenómeno que se da muy raramente en la naturaleza y que aún no hemos podido reproducir por medios artificiales. Claudia o Sandra. Eso creo. para acogerse a los beneficios de un merecido retiro. Sería un verdadero manager de la industria aeronáutica. acumuló citas honoríficas. apuntando hacia el río con su largo y fino apéndice pectoral—. Sólo nos queda el recurso de implorarle que no revele nuestra existencia. Cuando en tiempos remotos intentamos la exploración del cosmos. o con un desperfecto en sus naves. se mezclan en mi memoria. Vendrá a buscarme esta noche y saldremos juntos a cenar y a bailar. que se complacen en destruir. Cuando esté borracha. Más tarde repetirá ante sus amigas envidiosas el relevamiento topográfico de las cicatrices que surcan mi pellejo. nuestros astronautas llevaban siempre consigo una cantimplora con agua del Glyx. pero putas. Hoy vuelve al terruño. llegaría aquí sin medios para volver a su planeta. Deseamos conservar la paz y la belleza de nuestro planeta. con sus raras terrazas polimórficas unidas entre sí por finas pasarelas vítreas en un laberinto de enlaces inextricables. En los cuatro ángulos externos de la metrópoli. Además. —Ya fuera en misiones solitarias. conmigo. condecoraciones y ascensos jerárquicos que han enriquecido el ya de por sí valioso acervo de las alas nacionales. De gran categoría.

La comisión policial que acudió pocos minutos después. Coco Landívar siempre fue una luz para los negocios. Es por ello que hoy. centauro de la Independencia. hace un mes el famoso astronauta fue recibido con grandes honores en nuestra ciudad. muchos compatriotas nuestros emigran para trabajar en laboratorios extranjeros o en remotas estaciones espaciales. El trino de las criaturas nocturnas subió de tono con intensidad palpitante. Y puesto que la única puerta de salida estuvo bajo vigilancia hasta el arribo de la policía. no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas.. Desde el bosque cercano llegó el aroma embriagador de misteriosas resinas... el oficial que encabezaba el grupo procedió a forzar la puerta. Una lluvia eléctrica cayó de pronto sobre el mar de Shaman desde un nuevo torbellino de nubes. Después de nuevas llamadas infructuosas. ¡Coco Landívar con afanes mercenarios o aventureros! ¡A quién se le podría ocurrir semejante idea! Y yo a remolque de Coco Landívar. El viajero permaneció un momento en silencio mientras paseaba la mirada sobre el paisaje pincelado por la magia luminosa de las cinco lunas. en el acto solemne que nos congrega para recibir a Mauricio Harrington Bustamante. coronel Luciano Bustamante. —Acepto —dijo el visitante—. cuando se acogió al retiro para reintegrarse a las actividades agropecuarias. dando la espalda al país que los nutrió y les proporcionó educación. He dicho. No revelaré a nadie que he encontrado este planeta —y le tendió su cantimplora al Guardián para que éste la llenara con las aguas del Glyx. y sobre el piso de su estudio estaba caída una colilla encendida aún a medio consumir. e invitamos a las nuevas generaciones a emular sus ejemplos de abnegación. fue víctima de una crisis de nervios. qué grande el cielo! De los diarios locales Alarma por la desaparición de una figura nacional ".30 horas. la desaparición del astronauta resulta tanto más inexplicable. Él sí que no dio la espalda al país que lo nutrió y le proporcionó educación. Chau. Según las versiones recogidas. desinterés y fervor cívico. y los incita a menospreciar las incontables posibilidades que encierran nuestras feraces llanuras y nuestra orgullosa sociedad apegada a sólidos valores tradicionales. En los aposentos del comodoro Harrington Bustamante reinaba absoluto orden. Con Mónica. concurrió al departamento del. comodoro Mauricio Harrington Bustamante una dama de su amistad." MENSAJE A LA TIERRA Alfredo Julio Grassi . El segundo detalle insólito consistía en la cantimplora que estaba volcada sobre el piso del estudio y en cuyo interior sólo quedaban unas pocas gotas de agua. Chau. En estos momentos. Esto parecería demostrar que cuando la dama invitada llegó al departamento.. a las 21.. capitán Guillermo Harrington.. que tenía una cita con el comodoro Harrington Bustamante. azote de las tolderías. su ocupante todavía se hallaba en el interior del mismo. respondiendo a una denuncia telefónica de los vecinos. tomamos a este héroe como el paradigma de nuestras máximas virtudes espirituales. ¡Qué poca cosa es Buenos Aires vista desde aquí arriba! ¡Y qué grande el cielo. cuyo nombre se reserva. Como se recordará.importación a una empresa presidida por un héroe nacional? ¿Quién negaría rutas aéreas exclusivas a quien saltó más allá de las estrellas? —Creemos que la actitud de nuestro homenajeado encierra un mérito que aquí corresponde destacar. cuando la dama en cuestión. comprobó que el departamento se hallaba herméticamente cerrado desde adentro. los huevos de mis toros y los permisos de importación.Anoche. El afán mercenario o aventurero los impulsa hacia los centros de una falaz civilización materialista.

Con la amenaza de guerra en que nos debatimos cuesta mucho reunir los fondos necesarios para la empresa. Para eso había que sacudir la indiferencia de la mayoría. en el campo experimental de vuelo de Yucca Flats. Von Baumann era otro soñador. Los restos del Selene II circundaban con miras a la eternidad el Sistema Solar. Un sueño de infancia. Pero Johnny sabía que con él sería distinto. Fue interventor en el Instituto Nacional de Cinematografía. Los hombres generalmente prefieren destruirse a conciencia antes que ampliar el horizonte cotidiano. Y por fin había llegado. que ya se habían convertido en reflejos condicionados en su organismo.Alfredo Julio Grassi. Recordaba la emoción con que desde adolescente había seguido los pasos de la última ciencia del transporte humano. El fracaso parcial del viaje del primer modelo de la espacionave tornaba crítica su situación. Confiesa haber aprendido inglés "sólo para leer casi todo lo bueno que se hace en ciencia-ficción". Al llegar podrá descender y permanecerá doce horas tomando fotografías y recogiendo muestras minerales de la superficie lunar. Todavía recordaban el fracaso del primer intento tripulado. El deseo milenario de verse libre. la conquista del espacio se atrasará cincuenta. Johnny miró la silueta alargada y brillante del Selene II mientras caminaba con paso elástico por la pista de concreto y suspiró." Johnny se ajustó con sus propias manos el casco de vitroplast que le aislaba totalmente del mundo exterior. sus deseos. después de hablar con el profesor Von Baumann para repetir las instrucciones definitivas. Si el segundo no llegaba a la Luna. y contribuyó al género con un libro de cuentos: Y las estrellas caerán (1967). cien años. El viaje era el primer paso en busca de esa libertad real de la humanidad. Él poseía lo otro. a su lado. Mucho antes. Para viajar a la Luna era necesario algo más que un vehículo interplanetario. se constituyó en el primer autor argentino obsesionado por el tema. "Será algo rápido" —le habían dicho—. Prudentemente seudonimizado. había salido del edificio central. desde una insospechable revista agropecuaria. Hacía veinticinco años que soñaba con aquel momento. Es periodista y crítico de cine. Únicamente un gran éxito nos asegurará la continuidad del esfuerzo" —le había dicho el profesor Von Baumann. el temor de todos. Johnny. sus ilusiones. con el cadáver congelado de Jack Perkins en los mandos. "El primer intento fracasó porque el pobre Jack se quebró. Ahora sería el primer hombre que pondría el pie sobre la superficie helada del satélite terrestre. Aún le parecía mentira que entre millares de postulantes lo hubieran escogido a él. "Si el viaje fracasa. "Conmigo será distinto. Ese era el día." "No llegará" —habían dicho muchos. estudiándolo bajo sus cejas grises. Llevará oxígeno y alimentos para siete días. De saber que el hombre es libre. "Dos días y medio de ida y dos días y medio de regreso. la ignorancia de tantos. había aprendido a hacerlo sin ayuda durante las agobiadoras pruebas a que le sometió Von Baumann a través de dos años de entrenamiento. y enfrentaba al plateado cohete. F. sus sueños. Porque el Selene II iba a viajar a la Luna y él era el piloto. le estrechó la diestra y lo vio penetrar en el cuerpo . produjo increíbles cantidades de novelones policiales y de aventuras. El profesor. profesor" —respondía invariablemente Johnny Franciosa—. soñado una y otra vez en el curso de los años. Animó una fugaz Sociedad Argentina de Autores de C. la astronáutica. perdidos. no habría más oportunidades. Tras un examen médico final. Iba a viajar a la Luna. Había luchado cuarenta años hasta conseguir apoyo económico suficiente para la fabricación del Selene.

.. Pronto estaría en viaje.. En los auriculares del casco resonó la voz de Von Baumann. Ernie! Los segundos pasaban lentamente. listo para detenerlos si algo marchaba mal. el viaje. Por el receptor de la pared de la pequeña cámara de mandos del cohete. En el cuadrante de instrumentos se encendió una luz roja y un timbre repicó agudamente.. de aceleración inicial. ¿Qué tal la recepción? —¡Perfecta! —Entonces... base! —Base hablando con Selene.cinco. Nada podía fallar. "Pobre . En realidad apenas la Tierra se convirtió en una esfera que se hacía cada vez más pequeña. absolutamente solo. La opinión pública mundial está dividida al respecto. dos. cuatro. Johnny oprimió la palanca que accionaba los motores. El suelo tembló. cuya aguzada punta enfilaba hacia las estrellas. Johnny oprimió el botón que cortaba la recepción.. será el hombre más solo en la historia de la humanidad. O volaría hecho pedazos si los tubos eyectores de los cohetes no resistían. luego más de prisa. siete. controlada desde la torre de despegue.. el ingeniero jefe.. ¿Conseguirá llegar? Si lo hace. —Diez segundos para el momento.. ¿Qué decía la voz? —. tragó saliva y sintió que tenía los labios resecos. Johnny Franciosa. ¡CERO! Johnny lanzó todo el aire que quedaba en sus pulmones y contuvo la respiración. tres. ante una pared más negra que un sótano... La primera parte. Para Johnny no fue largo. que según los técnicos era la más peligrosa. Cerró los ojos y volvió a abrirlos. Johnny sonrió suavemente hacia la tumba de su predecesor. el cosmonauta perdió toda noción del tiempo.. llenando la pantalla de observación de proa hasta cubrirla por completo con su intensa imagen blanca. uno.. Johnny se aseguró las correas sintéticas que atraían su cuerpo al asiento extensible donde debía permanecer hasta que concluyera la primera etapa del viaje..del monstruo metálico.. —¡Gracias. desapareciendo verticalmente a la plataforma de lanzamiento. La base de Yucca Flats retransmitirá en cadena toda la información que reciba. flotará en el espacio exterior a través del vacío hacia un objetivo distante 300. Tardaremos dos días y medio en saber si la primera fase de la experiencia ha tenido éxito. ocho. ¡buena suerte. Luego. Johnny escuchó al cronista de la Red Intercontinental de Emisoras trasmitiendo los últimos detalles del histórico momento: —Dentro de pocos instantes un hijo de la Tierra partirá en busca de otros mundos. Johnny! —era Ernest Boyd. toda la operación de despegue era automática.. Estaba solo.. y por fin a tremenda velocidad despegaba y se perdía en el firmamento estrellado.000 kilómetros de su planeta natal. había tenido éxito. —. —Bien.. de 32 años de edad. un puntito plateado y brillante señalaba la órbita muerta del Selene I.. Johnny! —musitó el anciano.. pero durante todo el viaje estaremos en contacto con Franciosa a través de la radio. Tenía que concentrarse.. ciudadano americano.. buena suerte.. Con movimientos calculados probó los mandos y ajustó el micrófono del casco. alejándose de sus semejantes a velocidad creciente. La Luna crecía por momentos. sin que su voz se oyera.. A cien mil kilómetros de la Tierra. Johnny. primero lentamente. Traspiraba profusamente. en la que se reflejaban con un brillo intolerable las estrellas de la Vía Láctea. —Nueve. —¡Buena suerte. Pero aquel no era momento para dejarse dominar por los nervios. y los espectadores que observaban la escena desde las ventanas de plexiglás de la casamata de concreto vieron cómo el Selene II. pero el piloto podía detenerla en cualquier momento desactivando el mecanismo central. Al mismo tiempo los motores atómicos rugieron con la furia de mil gigantes cautivos. —¡Selene llamando a base! ¡Conteste.

La superficie del satélite cubría todo el portillo de proa con un brillo hipnótico. volvió a apretar el botón.. siete. Con los movimientos precisos del hombre que sabe lo que hace se ajustó sobre el casco protector la cubierta de vitroplast y abrió la llave de los depósitos auxiliares de oxígeno comprimido que llevaba en el traje espacial. se dijo Johnny— conteniendo la respiración. Nada ocurrió. Aspirando profundamente.. que actuaban como frenos. El mecanismo electrónico estaba descompuesto... La tumba ideal para un cosmonauta. Tendrás que invertir los mandos y posar el aparato accionando los cohetes impares para que descienda lateralmente.. Johnny. Los cohetes no funcionaron. —Selene II llamando a Base Tierra. Al hacerlo exhaló mecánicamente el aire esperando la brusca disminución de velocidad. Johnny soltó . Con mirada perdida buscó la ventana de observación.. ocho.. Johnny? —era el ingeniero jefe Boyd. con el índice de la mano derecha Johnny oprimió el botón rojo. Base Tierra! —¡Aquí Base Tierra! ¿Qué ocurre. cuidado. —Escúchame atentamente. ¡Seis kilómetros..... profesor! ¿Qué hago? Hubo una pausa insignificante. Insistió con fuerza. cuatro. Johnny se humedeció los labios con la punta de la lengua—.. Con un esfuerzo dominó el leve temblor de sus labios y advirtió que estaba rezando. Sus ojos estaban clavados en el altímetro... —¡Sí. Johnny! Si no lo haces el hombre perderá las estrellas.. Los cohetes 1. El cosmonauta cerró el receptor de radio.. —Quince. tres.. Era aire que escapaba. gracias! —Johnny se sintió más tranquilo. Luego el Selene II se detuvo y Johnny se sintió proyectado hacia adelante con tanta violencia que creyó que las correas que le sujetaban se romperían. La Tierra esperaba el momento del descenso —alunizaje. a miedo se expandía en su boca y le llegó a la garganta. ¡Conteste. pensó a modo de oración. El silbido del aire huyendo por una larga brecha era cada vez más fuerte.. La distancia se acortaba rápidamente. y no pierdas la serenidad —la voz de Von Baumann era tranquila. que leyó en voz alta sin darse casi cuenta. profesor. Acomodándose en el asiento reajustó las correas de seguridad. Con mano insegura restableció contacto radial con la Base Tierra..... Aquel instante era para él demasiado sublime para compartirlo. La estática no lograba borrar la emoción en la voz del inventor. Utiliza la vigésima parte de la potencia normal cuando estés a dos kilómetros y medio de la superficie lunar.. Recuerda lo que debes hacer. Te sacudirás un poco pero nada más. doce. Tenía gusto a sangre en la boca y le dolía todo el cuerpo como si hubiera recibido una paliza.. El brillante panorama lunar se deslizó vertiginosamente ante los ojos del cosmonauta. Johnny..! Mientras con la mano izquierda movía un dial numerado hasta la cuarta marca.. Instantáneamente lo identificó. once... cambiando de rumbo cuando parecía que estaba a punto de estrellarse.Jack". Dos días y doce horas. ¿Qué ocurre? —el inventor había adivinado a través del espacio que algo marchaba mal en la cabina de la astronave. Miró el altímetro: estaba a veinticinco kilómetros de altura sobre la Luna. —¡Los cohetes delanteros no funcionan. ten confianza.. Johnny. Luego oprimió el botón verde que controlaba los cohetes de proa. que lanzó un gemido ahogado por la terrible presión. 3 y 5 rugieron y la máquina espacial se sacudió. cinco. Durante todo el viaje Johnny había estado en contacto con el profesor Von Baumann.. Un gusto amargo. serénate. Por los auriculares le hablaba la voz de Von Baumann como quien musita una plegaría: —¡Desciende bien. La diestra de Johnny se adelantó hacia el botón rojo que accionaba los cohetes posteriores impares... —¡Von Baumann! ¡Lo necesito inmediatamente! —Estoy aquí. Sacudió la cabeza dentro del casco protector. Entonces oyó el zumbido.. cuidado. seguirá atado a la Tierra por generaciones. alarmado..

pero temo que no podré seguir haciéndolo durante mucho tiempo. Lo sabía. profesor —mintió—. —¡Tienes que hacerlo. En la Humanidad. Von Baumann. ¿Habría enloquecido el astronauta? —Pregúntele cómo son —susurró uno de los periodistas. —¡Lo hice! —gritó—. La voz de Johnny era aguda. Palabra algo vaga. Era inútil. el frío eternos. pero no podría regresar a la Tierra. Es imposible repararlo. sacando el gas de los tanques del Selene II. La misma amenaza de guerra cedía su paso a la expectativa. De pronto el receptor cobró vida nuevamente y los cronistas detuvieron su éxodo para escuchar. Le quedaban cuatro días y medio de vida. siguió accionando la perilla del trasmisor. pero creo que . ¿Pero quién pensaba en eso? ¡Había llegado a la Luna! Con una mano que temblaba. cargada de excitación—. Al cabo de ese tiempo era posible cargar los depósitos nuevamente. Los ocupantes de la torre de control se miraron. En la Base Tierra. —Voy a echar una mirada y restableceré contacto.. Hablo desde el exterior del Selene II por medio de una conexión que improvisé. El oxígeno del traje espacial duraría cuatro horas. ¿Y el Selene? Johnny miró la proa destrozada del navío sideral y sus ojos se nublaron. Johnny! —gritó Von Baumann. metálicos.. aturdidos. conectó el trasmisor de radio. Von Baumann hizo un gesto brusco. Johnny! ¡No puedes darte por vencido.. El astronauta había interrumpido la comunicación.. Es más. libre de estática y de sonidos parásitos—. El Selene II se había desgarrado a lo largo de la cabina contra una punta rocosa que se había interpuesto en su camino. Von Baumann. Una docena de cronistas de distintas agencias noticiosas internacionales escuchaban con la misma ansiedad. Nunca. Por la brecha el aire escapaba rápidamente.. ¡Corto! —¡Johnny! ¡Un momento. aproximadamente.. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —Estoy perfectamente. profesor —era Johnny. —Los selenitas parecen inteligentes. La voz de Von Baumann se veló. En la Luna hay atmósfera. en ti. con mano temblorosa... Después. Salí del Selene para verificar la magnitud del daño y recibí la sorpresa del siglo. ¡He descendido bien! —¡Gracias a Dios! —llegó débilmente la respuesta del inventor—. Los cuatro seres están a corta distancia y me hacen señas. trabaja desde ya! Piensa en nuestros sueños. tomando notas. no parecen belicosos. hablando con voz cargada de nerviosidad—. Me adelantaré a recibirlos. ¡Estaba condenado! Había llegado a la Luna. No sé qué pretenden. Todas las teorías parecían derrumbarse. El Selene II no volvería a volar. La comprensión de este hecho le hizo estremecer. volviéndose para mirar. El receptor produjo una serie de ruidos extraños. Eran más tangibles los sueños. —¡Johnny! —gritó el inventor—. Todos sabían que del siguiente mensaje de Johnny dependía el futuro de los vuelos espaciales.las correas que lo sujetaban al asiento y se incorporó.. la soledad. Aquella era una noticia de primera plana. ¡Hay habitantes! Todos se miraron. ¿oye el ruido de la brisa? Estoy en el fondo del cráter Copérnico. pero es respirable. —El Selene está destrozado —repuso con voz que no era la suya—. haciendo chasquear la palanca del micrófono infructuosamente. Johnny miró los trozos de retorcido metal y tragó saliva. Humanidad.. —¡Profesor! —el contacto se restableció. evidentemente muy tenue. En estos momentos se acercan a mí cuatro seres de unos dos metros y medio de alto. Tal vez sea posible.. doctor —la voz de Johnny era nuevamente clara. Me he quitado el casco.. Von Baumann y el grupo de técnicos se movieron nerviosamente en torno al trasmisor de radio. provistos de seis extremidades muy delgadas. ¡Vida en la Luna! Uno de los periodistas corrió hacia la puerta y los demás lo siguieron. esta vez de emoción.

asintió: —Sí. ¿quién podría detener el clamor popular que querría saber.. estallaban silenciosamente en el fondo de aquel mundo muerto. más brillante que la misma Luna. como si una voz inaudible le hubiera hablado al oído. se había encendido una luz. Tal vez era el único hombre en todo el planeta que sospechaba lo ocurrido y trataba de comprenderlo. Von Baumann se aferró al aparato de radio. Habían pasado cuatro horas desde el estallido del Selene II. Esta vez no podían perder tiempo. comenzó a extenderse con la celeridad de un relámpago. Alzando la cabeza. de pie sobre un promontorio de piedra pómez helada. abriéndose como un hongo monstruoso. Lo que correspondía hacer era comenzar nuevamente a trabajar.. que se destacaba sobre la Luna llena. que se alzó lentamente hasta cubrir el fantástico escenario. a las estrellas. Es una explosión atómica. Al mismo tiempo la superficie del satélite pareció velarse. Pasaría a la Historia como el mayor mentiroso del siglo. Me acercaré a ellos. sin mover casi los labios. con una mirada dé inmensa pena en sus ojos miopes. pues parece un arma y temo que. el reloj. ya sé. Aquél no era momento para llantos. Pero una vez dada la noticia por el primer astronauta allí desembarcado. El piloto del Selene II no podía contestar. La mentira del hombre y la máquina servirían para llevar la Humanidad a la Luna. Había que informar al mundo.. —¡Dios! —murmuró—. Johnny? —preguntó. Johnny esbozó una sonrisa tras de la escafandra del vitroplast. ansiando que parta otro cohete en tu seguimiento.esperan que los siga. solo en el extremo más alejado del campo de pruebas. —¡Qué me cuelguen! —exclamó el ingeniero Boyd—. De pronto. —¿Por qué. el frío y la oscuridad. La sonrisa se acentuó en sus labios. En la Tierra. La voz cesó en el receptor. mortalmente pálido. Monstruosa. mirando hacia La Eternidad. ¡Atención! Uno de los insectos lleva un largo tubo que brilla. que como una enorme bola de billar verde brillaba en el firmamento estrellado. ¡Y tú has abierto el camino! Centenares de millones de ojos están clavados en el cielo. lanzó un grito gutural. Y todos abandonaron la sala. No se llora por los triunfadores. miró cómo los motores atómicos del Selene II. Suspirando miró el cuadrante donde una diminuta aguja señalaba la cantidad de oxígeno que le quedaba. . Porque en el satélite no había atmósfera ni habitantes.. conocer a aquellos selenitas capaces de producir una explosión atómica? Sin contar con la lógica curiosidad por el destino corrido por Johnny Franciosa. El Selene II había cumplido con su deber hasta el fin. por favor! Pero el receptor permaneció mudo. a los planetas. ahora apunta hacia el Selene. Uno de los cronistas. cuya superficie había vuelto a normalizarse. Von Baumann ahogó una maldición de impotencia.. Johnny.. Mientras regresaba al laboratorio consultó.. ¡Y así se hará! El viejo se secó los ojos con el dorso de la mano y carraspeó. como si una inmensa nube la estuviera cubriendo. ¡Contesta. La tremenda explosión levantó una gigantesca nube de fino polvo lunar. Dos tercios del segundo tanque. los astronautas al alunizar en Copérnico lo encontrarían allí. casi sin saber por qué lo hacía. Von Baumann caminaba con las manos en los bolsillos de la chaqueta de tweed y la vista clavada en la Luna. Cuando realizaran el segundo viaje. ¡una explosión atómica en la Luna! —¡Los selenitas han desintegrado al Selene II! —gritó otro de los periodistas. Después. Una eternidad. —¡Johnny! —llamó angustiado—. sentado sobre la roca.. que se había acercado a la gran ventana abierta hacia la noche. buscando alguna señal tuya. El hombre tiene que llegar a las estrellas. Como su piloto. miró hacia la Tierra. ¡Miren eso! En la zona obscura del gran cráter Copérnico.. que acaba de activar.. Pero estaba contento. Un hombre solo regalaba el infinito a los hombres.

Jacques Arnault. en la TV argentina hizo Cuentos para mayores. era de color gris acero y de un tamaño aproximado de 20 metros de diámetro. 35' Un cordón de seguridad rodeaba el artefacto para evitar que los curiosos se acercasen a él. m. Esta banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaban una especie de signos pintados. que sabrá comprender la angustia de los histrios Pierrefite. tras cambiar unas frases con Louis Boumierre. 15 de octubre de 1968. hendiduras. Tanto la banda como los signos daban la sensación de poseer un brillo. alcalde de Pierrefite. paralizado por el terror. Una nave espacial extraterráquea había descendido cerca de un pueblecito enclavado en la falda de los Pirineos. ni tampoco podían observarse remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. a. Allí pudo divisar una extraña esfera grisácea de reflejos metálicos que por momentos aumentaba de tamaño. el primer espacio que trató temas de ciencia-ficción. A mi familia. se dedicaba a cosechar coliflores. cuando una estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. puede ser verdad. Bajo el seudónimo de Luis Feñafiel. 11 hs. Repartió sus 33 años viviendo. en coches. En su superficie no se abrían ventanillas. clara señal de que dicha espera caía hacia tierra. casi por partes iguales. Las principales potencias mundiales. Miles y miles de particulares. m. rodeaba a prudente distancia la extraordinaria astronave. enviaron . 13 hs. Lo único que rompía su uniformidad era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeada la esfera. Acto seguido Jacques Arnault pudo reaccionar y gritando y corriendo desapareció en dirección al pueblo. Comenzó como actor y director teatral y —después de intermezzos en los que fue mozo en un buque turco y corresponsal de guerra en el conflicto árabe-israelí— parece haberse estabilizado como director integral de teleteatros. Monsieur Jean Junot. Las fuerzas aéreas francesas decidieron. una luminosidad propia. La asombrosa noticia sacudió primero a Francia y luego al mundo entero. que la 5* escuadrilla de bombarderos pesados patrullase por los cielos del lugar donde se había posado la esférica astronave. marchase sobre Pierrefite. Jacques Arnault. motos o simplemente a pie afluían al lugar. grabados o impresos en negro intenso. viudo. prefecto de la Gendarmería Nacional. 10 hs. a. La Historia de San Michele. m. La Gendarmería Nacional movilizó sus fuerzas. por su parte. p. avionetas. 13 hs. tras rápida decisión. propietario de una pequeña huerta cercana al pueblo de Pierrefite.LA ESFERA Narciso Ibáñez Serrador Narciso Ibáñez Serrador. campesino. Gran parte de la población de Pierrefite y caseríos del contorno. montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets. Pirineos franceses. en la Argentina y en España. al mando del general Pasquier. Ésta poseía una forma perfectamente esférica. Historias para no dormir y Mañana. El ejército hizo que una columna de tanques y el sexto regimiento. fue testigo de cómo el extraño artefacto disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse blandamente en el centro de un plantío de tomates. de 55 años.

se separaron deslizándose veloces sobre sus rodillos y tomando posiciones equidistantes formaron círculo alrededor de la esfera. en cuyas caras se abría una serie de pequeños orificios de diferente diámetro. semejando un inmenso y plateado queso de bola. Los soldados que formaban el cordón de seguridad. Su cuerpo estaba formado por una especie de cilindro de hierro o de acero. el desplazamiento de la muchedumbre tratando de huir y el disparo de mil flashes de cámaras fotográficas. La muchedumbre apoyaba cada nuevo suceso con gritos y comentarios en los que era fácil adivinar la inseguridad y el terror. 18' Los pequeños seres. Los soldados que rodeaban la esfera. 14' Trascurrieron tres minutos de angustiosa expectativa sin que se produjese novedad alguna. anunciaron la aparición del primer ser extraterráqueo. dos. 15' Un alarido de pánico. aprestaron sus morteros. bazookas y ametralladoras pesadas. que tratando de huir hizo que se ocasionasen numerosos accidentes. y más que humana su apariencia recordaba la de un robot. La plataforma de madera en la que habían instalado sus cámaras los hombres de la radio y televisión francesa fue derribada por la muchedumbre al intentar alejarse del artefacto extraterráqueo. 14 hs. se asentaba un cubo. 11’ La trepidación de la esfera cesó.nueve. salvo en el caso de abierta agresión. la de un grotesco muñeco de metal.. 14 hs. La esfera comenzó a trepidar. mientras otro exactamente igual hizo su aparición en la escotilla. dando remate a la chocante figura. firmes y pálidos en sus puestos. tras permanecer inmóviles durante unos segundos. Todos estos desplazamientos indicaban bien a las claras que los tripulantes de la astronave tenían intención de descender. El pánico se apoderó de la multitud. Sobre el cilindro. 14 hs. nueve increíbles criaturas fueron haciendo su aparición y descendiendo hasta formar por último un pequeño grupo al pie de la esfera que les trajese a tierra. asentado sobre una serie de rodillos que le permitían deslizarse hacia cualquier punto.. fueron los que pudieron apreciar mejor la figura del extraño ser. Un impresionante silencio envolvía a la multitud. Luego al unísono hicieron un silencio y cada uno de ellos levantó uno de sus cuatro tubos articulados. Uno. De la parte media nacían cuatro tubos articulados que terminaban en diminutas pinzas. tres. 14 hs. 20’ Durante un cuarto de hora los pequeños seres extraterráqueos continuaron emitiendo sus curiosos silbidos. que fueron registrados para su posterior análisis por los magnetófonos de los peritos en lingüística. 14 hs. 14 hs. Otro alarido de angustia se elevó de la muchedumbre al contemplar cómo una especie de brillantísima chispa luminosa unía entre sí los tubos . Segundos después fue abriéndose en la superficie de la astronave una especie de escotilla triangular y acto seguido una rampa se deslizó hasta el suelo.urgentemente a Pierrefite gran número de sabios y científicos especialistas para observar el fenómeno. Mediría aproximadamente un metro. a pesar de haber recibido la orden de no disparar. Tras una pausa. el sorprendente ser comenzó a deslizarse por la rampa. Poco después comenzaron a emitir una serie de breves y agudos silbidos. Mientras tanto la esfera permanecía quieta y silenciosa.

cedió la tensión. Los soldados miraban con aprensión las esferas sin atreverse a tocarlas. Luego. Éstos llegaron junto a los pálidos humanos y estirando sus tubos articulados. 19 hs. A veces unía entre sí a los metálicos seres mediante impecables rectas. Científicos de todo el planeta observaban desde una plataforma erigida especialmente para elles los movimientos de los pequeños seres metálicos. A veces los nueve seres. Por el espacio de casi otras dos horas. formaban un círculo y así giraban y giraban a increíble velocidad. se escucharon aquí y allá tímidos aplausos con los que la multitud manifestaba su admiración. En una ocasión. Poco después volvían a aparecer sujetando cada una. 19 hs. por lo que algunos científicos opinaron que los seres metálicos acusaban probablemente la fatiga producida por sus evoluciones. Éstos. al tiempo que continuaban emitiendo pequeños silbidos. los extraños seres continuaron efectuando absurdas evoluciones. con sus cuatro tubos articulados. donde comenzaron a cambiar entre sí una nueva serie de silbidos. luego de haber realizado lo que podría calificarse de "conferencia".que las extrañas criaturas levantasen. La hebra variaba continuamente de forma o de color. En ocasiones ordenándose en fila india hacían entrechocar sus pinzas emitiendo al mismo tiempo sus singulares silbidos. a veces ondeaba. se separaron. la velocidad con la que se deslizaban fue haciéndose más y más lenta. Las pequeñas criaturas comenzaron a recorrer el cordón de seguridad deteniéndose de vez en cuando frente a un hombre y extendiéndole la roja bola. depositaron las esferas en el suelo y comenzaron a efectuar una complicadísima serie de evoluciones que la multitud contemplaba con asombro. Una mano helada oprimió el estómago de los soldados al contemplar lo que estaba ocurriendo a cinco metros escasos de sus puestos. 5' Los seres extraterráqueos tomaron nuevamente sus esferas rojas y recorrieron con lentitud el cinturón de seguridad. cuando bruscamente adquirió un maravilloso color rubí. al cabo de la cual decidieron reunirse junto a la rampa. 19 hs. Así estuvieron cerca de media hora. contemplaba en silencio el maravilloso espectáculo que ofrecía la inmaterial hebra tendida por los extraterráqueos en derredor de su esfera. La multitud. a la que constantemente se iban agregando miles y miles de personas. pero trascurridos unos instantes. otras mostraba delicados matices azules que poco a poco se aclaraban hasta alcanzar un plateado refulgente. deteniéndose ante cada soldado y extendiéndole el balón en un ademán que bien podía traducirse como de ofrenda o regalo. los hombres encañonaron con sus armas a los intrusos. con la misma rapidez con la que apareciese la hebra luminosa se diluyó. profiriendo nuevamente sus agudos silbidos. Codo a codo. 10' La multitud que rodeaba la astronave se había elevado a más de cien mil humanos. Acto seguido las extrañas criaturas deslizándose sobre sus rodillos se dirigieron hacia la rampa y una tras otra fueron desapareciendo por la escotilla. 10’ . pusieron a su alcance las singulares esferas rojizas. tomándose por los tubos articulados. Ninguno de los soldados se atrevió a tocarlo. 17 hs. una especie de esfera roja del tamaño de un balón de fútbol en la que se abrían tres orificios simétricos. Casi dos horas permanecieron las pequeñas criaturas clavadas en sus puestos y unidas entre sí por la fantástica cinta de luz. dirigiéndose cada uno a un sector diferente del cordón de seguridad formado por los soldados. Según pasaba el tiempo. al advertir que el increíble hilo luminoso no entrañaba peligro manifiesto. Los extraterráqueos.

no llores. 11' La rampa fue absorbida y la escotilla se cerró. se publicó en 1954. muy lamentable que ninguno de los muchos sabios. —Ni un solo gramo de cobre con que alimentarnos. científicos y lingüistas supiese traducir los silbidos. la astronave procedente de uno de los planetas de Sirio abandonó la Tierra. científicos y lingüistas que asistieron a los extraordinarios hechos acaecidos cerca del pequeño pueblecito de Pierrefite supiera traducir el significado de los silbidos que emitían las asombrosas criaturas. Estrenó tres obras teatrales y. reconoce la paternidad de un poemario adolescente.. MARKETING Pedro Orgambide Pedro Orgambide. Su primer libro. como siempre. cabizbajos. 16' Ningún radar de la tierra registró la presencia de la esfera en la atmósfera que envolvía al planeta.! —No llores. dialogaban mediante tristes silbidos. —¿Y ahora qué haremos? —Seguir adelante. a veces. Memorias de un hombre de bien. seguir adelante. 19 hs. realmente fue lamentable que ninguno de los muchos sabios... revista de arte y literatura.. Sí. 13' La singular astronave fue sólo un punto en el cielo. Historias cotidianas y fantásticas y Los inquisidores. desapareciendo en el interior de la nave. le siguieron El encuentro. 19 hs. historietista en la Editorial Abril y director de Gaceta Literaria. . y piensa que tal vez en el próximo planeta tendremos un poco de suerte. Las hermanas. El páramo. Y era fácil.». De esta manera.? ¡Qué será de nosotros.. Hasta un histrio joven hubiese podido leer lo que allí se anunciaba: "Gran compañía de varieté en gira triunfal por la Vía Láctea". —Es increíble. no echaron ni un solo gramo de cobre en nuestras esferas rojas. Es redactor publicitario. rendidos por la fatiga. Realmente fue lamentable.. el artefacto comenzó a elevarse cobrando velocidad segundo a segundo. un ensayo acerca de Horacio Quiroga.Las pequeñas criaturas metálicas.. se deslizaron lentamente por la rampa. al borde de la desesperación.. llevando a cuestas sus esferas. 19 hs. 19 hs. qué remedio queda... A bordo de la astronave. agotados. —¿Qué será de nosotros. 12' Tras unos instantes de trepidación. ni pudiese descifrar los negros signos que resaltaban sobre la franja anaranjada que rodeaba la vieja esfera.. Fue cronista policial en Noticias Gráficas. los nueve pequeños seres pertenecientes a la metálica raza histra.

me despiertan odio y rechazo. joven. Pero este sábado se ha suspendido el golf. El problema es grave. anuncia el Capo. canchas de tenis y de bowling. ha dejado de consumir productos. De lo contrarío. en la franja gris del cielo. Tienen cine. piletas de natación. entre ráfagas de música funcional. sus cuerpos enormes. en las dársenas. Entonces. Pero hoy su inglés es duro. que ofrecerán. las muestras más apetecibles de los productos. El Capo se vuelve ofuscado. No sólo la Clase A. Paul Valéry Sala de Conferencias (por la mañana) El Capo acciona los botones del tablero y en la pantalla se dibuja el contorno del país. propone revivir a Tarzán. Entretanto. Desde allí domina la ciudad. en monoblocs rodeados de jardines. la mirada en el río. en el elefante pisoteando imperios. y llega hasta a la C. "Son nuestros tanques de guerra". sabemos ahora que somos mortales. la mayoritaria B. de una provincia o de un barrio. sus lenguas pastosas. se deslizan los puntos rojos y azules que indican el número de camiones y autos que en ese instante recorren las rutas. sin duda. y extiendan sus manos hacia ellos.5 BC = -3 La retracción continúa. según su costumbre. a los barrios humildes. No obstante. sino también la B. pegando un puñetazo sobre la mesa. Alguien. los pronósticos de las . a los clásicos del Marketing. melancólico. enfatiza el Capo. El sábado. inexorable. intermitentes. y en lo alto. Una voz. Antes de reintegrarse a la reunión observa. al suburbio. BA = -1 BB = -2. Se sabe que para los niños se contrataron payasos y elefantes. Pero comprendo que las mujeres de la Agencia estén muy excitadas. "Somos una civilización de consumo" —declama el Capo. Otro. molesto. Abandona la mesa de reuniones y va hasta el ventanal. en los silos que acumulan las prósperas cosechas del año. imprudente. los poster panels. sugiere grandes bailes populares. circuito cerrado de televisión. sino de un conflicto más complejo que el Departamento de Psicología debe investigar. demagógico. atlético. las civilizaciones. por las carreteras del mapa. ¿cómo explicar la vulgaridad que acaba de decir? "¡Si serán turros!". completamente gratis. Los empleados viven allí. entre calles lisas y apacibles. Los veinte pisos de la agencia se alzan sobre el río. la clase que el Capo define como la gente y. Una jerga guerrera se mezcla a sus órdenes. informa a los hombres de la Agencia que deben permanecer en sus puestos. Gabinete Cibernético (hacia el mediodía) Un aire aséptico y una temperatura agradable permiten vislumbrar la paz momentáneamente perdida dentro de la Agencia. como los extremistas del consumo. ha gritado en criollo. "Debo esperar los acontecimientos". salen a la calle hermosas modelos. lenta. mientras las esposas concurren al coro. y cita. Porque el mercado. Playa de estacionamiento (por la mañana) Me irrita profundamente la llegada de los elefantes a la playa de estacionamiento. Un tercero. Muy pronto (es habitual en él) va del español al inglés. la gran consumidora de productos. En las orillas resplandecen. los directivos juegan al minigolf con sus asistentes. No puedo dejar de pensar en el elefante bíblico. brutal. Aunque sus trompas apenas acarician los techos de nuestros automóviles. su piel grisácea. en sus momentos de humor. el vuelo emigrante de unas golondrinas. El sociólogo de la agencia puntualiza que esta vez no se trata de lucha de clases. sorpresivamente. y les tiren galletitas. las líneas de los satélites que trasmiten programas de TV.Nosotras. a las villas de emergencia. aventura para ellos un slogan. para quien la agencia diseñó envases sofisticados.

Hay pocos desertores. hogareñas mesas de la época cubista. para el Capo. en esa época tomaba su ácido lisérgico y llevaba un botón donde se leía God is dead. en forma inexplicable. No se justifica entonces su tardío e inútil despertar de iracundia. los elefantes regresan a la playa de estacionamiento. Salen las patrullas nocturnas. apacibles muchachas del 40 con la cara de Judy Garland o Ginger Roger. Alguien lee los primeros telegramas de solidaridad con los clientes de la Agencia. Domingo (por la mañana) Un sol radiante ilumina la ciudad. y en los almacenes del suburbio se registran ventas de yerba y de tabaco. una retracción aun mayor en el consumo. viejas devorando chocolate. Según se nos informa. en el Village. Llegan las muchachas con sus bandejas de productos. displays. es codificar información. una suerte de Apocalipsis. profetiza el Capo. su último strip-tease. Sala de Arte (por la tarde) Sobre los tableros. Hacia el atardecer cesó la venta de cigarrillos. Como Director del Gabinete.. carpetas. Por eso el Capo le reprocha paternalmente sus excesos. Mi tarea. Este sábado no se ha registrado una sola venta de whisky y los tableros de los cines y los teatros registran una baja inconcebible. Pero una arruga tenaz. El Capo la disuade acariciándole los senos. . Menos del 2% de los televisores funcionan normalmente. simplemente. Enfurecido. El Dibujante propone un Happening Total del Consumo. refuerzan nuestra fe en la victoria final". admiten sombrías. La situación es francamente deplorable. directamente y con gran agresividad." Sin embargo. tan desorbitado. tiró toda la comida a los perros. capitaneadas por expertos del Marketing. "Hechos como éste. Soy. quiere romper su carnet profesional. delatan su cansancio. en las paredes: objetos pop. Sala de Conferencias (al anochecer) "Atención —dice el Capo—. (A la madrugada) Las patrullas nocturnas regresan. para la tarde. grabados antiguos del Brasil. desesperado. sino de otros productos primordiales en los días de fiesta. La Agencia despierta alegre. sin éxito. han previsto. parpadeando sus ofertas. todos del personal subalterno. Desde lo alto se ven los autos que se alejan de los monoblocs. el dueño de un restaurant. para las próximas horas. "Eso es una monstruosidad —exclama el Capo—. reliquias del informalismo. relojes surrealistas. a la frustración del consumidor. collages. un rictus. Sólo los carteles luminosos continúan girando. mientras aparta a la modelo que ensaya. celosa de su oficio. el consumo de golosinas. dibujos de chicos.computadoras no son de ninguna manera optimistas." Detrás del ventanal emerge una desmesurada luna roja. Abajo. "No quisieron probarlos". En otro tiempo vivió en Nueva York. desconcertadas. Pero ahora vive como todos en los monoblocs de la Agencia. no hago comentarios. que comenzaban a invadir la ciudad. una concurrencia normal en el hipódromo y las canchas de fútbol. que toman el camino de la costa. en las ventanas. la situación es grave.. casi despreocupada. Desde el exterior llegan buenas noticias: se han vendido algunos diarios en el Gran Buenos Aires. la lucha recién comienza y los hombres están en sus puestos. Se espera. móviles. Por el contrario. Departamento de Psicología (por la tarde) El Informe del Departamento de Psicología es terminante: ha disminuido la ansiedad oral de la población. su cerebro auxiliar. una. "¡Pero si eso es lo que se ha hecho siempre!". vocifera el Capo. En realidad. En los nights clubs los mozos se adormecen sobre las mesas esperando al cliente. borracho. el Departamento atisba una esperanza: apelar. Es inadmisible. En el Departamento de Estrategia un joven ha renunciado a su noche de bodas. en el piso. No sólo ha cesado. Me entristece verlo así.

Las encuestadoras tratan inútilmente de averiguar qué hace la gente en sus casas: nadie responde el teléfono. creímos que se trataba de inocentes guerrillas.. ni una caña de pescar. con vino. en el microcine. informa el Capo. Sobre los mataderos nubes de caranchos comienzan a volar y un suave olor a podredumbre gana las calles. Y. los más viejos se arrastran por los pasillos. el panorama se aclara. ni los televisores. pueden hacerlo. sordos a nuestros llamados. que ellos transforman en apelaciones de venta. En un principio. cielo. Se trata de planificar un Operativo de Emergencia para mañana. de mantener la serenidad.. sin más ropas que unos escuetos taparrabos. embistieron a los automóviles de la playa de estacionamiento. Se apela al sentimiento patriótico: Un argentino que no come carne no es argentino. marchan hacia la llanura en un inexplicable éxodo. Hay brainstorming de redactores agresivos en el último piso. rechazan nuestras sopas y caldos concentrados. Se han cerrado en su intimidad.. descubrimos a uno que otro fanático. los jefes de familia no sacaron a pasear a sus esposas y a sus chicos. remar. "Los que quieran abandonar la Agencia. danza y música folklórica. los hombres descalzos. Pero. A pesar de eso. "Hemos pedido que se los detenga por alterar el orden público".Domingo (por la tarde) "Hemos vivido horas de gran psicosis —explica el Capo—.. las mujeres cubiertas con mantas. vociferando solo en el estadio. por suerte. No respetará ni los automóviles. aseguró el Capo. vuelven a tararear antiguas rondas. pero no tardamos en descubrir que el enemigo usaba la técnica de los pigmeos. languidece el domingo. ni una miserable motocicleta. Sala de Conferencias (domingo por la noche) Sin fútbol. el arco y la flecha. Inapetentes. sino que. enloquecidos. la lanza. nadie la acepta. de cara al . sobre todo. A los redactores bucólicos se les promete doble paga. sin carreras ni cine. ni las computadoras". El Capo siente esto como una ofensa intolerable y presenta su renuncia. Las computadoras eligen tres palabras: pescar.. Este deterioro del weekend impresiona profundamente al Capo. Hoy (por la noche) El Capo ha muerto hace unos minutos y su cuerpo yace frente al ventanal. no fueron a pescar ni a dormir la siesta bajo los árboles. No llevan auto. (Quince días después) Se invita a la población a grandes asados gratuitos. (Un mes más tarde) Tuvimos que sacrificar los elefantes que. en feroces emboscadas. cubiertos con frazadas. las reses cuelgan intocadas. No sólo destrozan los juguetes electrónicos que les ofrecen nuestros enviados. Tiritando. la destrucción cubrirá la ciudad y llegará hasta aquí. Desde luego. ahora. En la Sala de Grabaciones se prepara música impresionista con fines sedantes. capturan a los elefantes de la Agencia. En ellas deambulan tristemente las vacas. insensibles." Sólo un grupo de inadaptados abandona sus casas. El hipódromo y las canchas continúan vacíos. fríos e indiferentes. Tarde o temprano. Contra lo previsto. que adiestraba a sus tropas en el manejo' de la cerbatana. Desde el exterior nos llegan confusas noticias de los in* sur gentes que ganan las carreteras. Después. "La única manera de detener a los revoltosos que abjuran de nuestra civilización es demostrarles las ventajas que ella les proporciona. En la Agencia los calefactores han dejado de funcionar y el frío es intenso. La caravana cruza la Avenida General Paz. que días atrás repetían nuestros jingles. El helicóptero de la Agencia filma las tribunas.." Ya no son cientos sino miles los hombres que abandonan la ciudad. Cada uno de ellos se transforma en un pequeño y terrible enemigo. (Una semana más tarde) Los chicos.

estaba Vera. Encima de los silos revolotean pájaros negros. Libertad es decirse "me voy al futuro" y apretar un botón y largarse. No sé si me explico. los trenes abandonados permanecen quietos y sombríos. Silvina Ocampo y Bioy Casares. en la Agencia. Un cielo gris. de importantes e innumerables reuniones. acariciándole la espalda suavemente. junto a los camiones detenidos. una primavera un poco más cálida que la de ahora. Y aquí viene lo que nadie creerá: ese hombre era yo mismo. pero sólo diecinueve.. sólo un gran deseo de viajar. aunque al revés. No tenía amores ni asideros. sin poder contener el impulso ni aun al ver lo que vi.. La probé en la pensión. Tal vez alguien muy imaginativo sepa qué significa la palabra libertad. desde luego.. Yo nunca me había enamorado y su cintura era aún más ágil y urgente que el agua. Asistí a numerosas entrevistas singulares y una tarde Vera me dijo al oído dónde encontrarla. al final de la dársena.. hace vibrar una sirena. pero nadie conoce ni siquiera esa ilusión. y sin embargo. Muchas otras pruebas y muchas ausencias repentinas me enseñaron los riesgos y la técnica del viaje. En mi honor —yo era el primer viajero del tiempo— se hicieron fiestas y homenajes.. ¡Ah. un remanente de la fuerza que ya nadie controla. sobre algún barco inmóvil. indiferente. Después de años de estudio y de trabajo terminé mi máquina. las calles sin gente. encender un foco que ilumina los departamentos vacíos. Yo . como él preveía. Apenas una noche pasé con ella entre las plantas del río. que lentamente se acercaba a Vera y la besaba. enseguida de afeitarme. Como humorista —con el seudónimo de Carlos del Peral— dirigió la revista Cuatro patas y contribuyó decididamente a la mejor época de Tía Vicenta. donde la sátira política asume. Aquí. Recogí mi máquina y me lancé contra ellos a la carrera. Ningún auto se mueve. Había. Y al alba vi dos cosas: la ropa azul de Vera tirada en la orilla mientras ella se bañaba y un hombre vestido con las ropas del siglo veinte y no del treinta. y pasé sin sentirlo a medianoche.. frente al espejo. el virtuosismo. entre esa futura muchedumbre hallé mi hogar. pero en esa ciudad el metal era más dulce que las flores. Insistí. Juntos recorrimos los altísimos murallones y miramos una luna que hoy no existe. si hubieran visto la ciudad del año tres mil! No me importa lo que piensen: ya sé que parezco un viejo. y llegó como un golpe el día siguiente. sucio. pensé quedarme. Su cuento "Rani" integra la inapelable Antología de la literatura fantástica realizada por Borges. Era en primavera. de importantes e innumerables reuniones. Era mucho más chica y sencilla que la de Wells: sólo una cajita de acero con un botón y un dial.río. a la espera de una orden que nadie dará. periodista y autor de guiones cinematográficos. y abajo. Un resto de energía. Yo lo hice. Lo golpeé con violencia y cayó creo que muerto. con esta nostalgia del porvenir. continúan sonando los jingles y quedan desparramadas en el suelo las cintas magnetofónicas de importantes e innumerables reuniones. toda clase de problemas y disturbios. En las avenidas parpadean inútilmente los semáforos. En las estaciones. Tenía mil años más que yo. Sentí curada mi ansia de viajar. Publicó Manual del gorila. Yo encontré una definición: ahora sé que era ilusoria. porque sólo me interesaba la mecánica. y en la máquina debió ocurrir algo porque la escena se fue borrando y alejándose a pesar de mis esfuerzos para de tenerme y volver. rodea las ventanas y se curva. Este es el fin. corren las ratas. a ratos. Y además. Nunca supe nada de arte ni esas cosas. Es traductor. EL SEGUNDO VIAJE Carlos Peralta Carlos Peralta.

¿A quién se le iba a ocurrir ese zarpazo de una cortada tan pequeñita? En la madrugada flameaban los colores de Castilla en el impávido obelisco. y a mí me parece increíble mi destino. personal técnico e ingenieros especializados en la mantención de una gran metrópolis. El golpe —denominado "Operación Las Indias"— fue inesperado. porque uno ha vivido allí realmente y la vida es indestructible. oír lo que ya oí y recibir la herida que infligí.. Fueron horas de pasmo para una ciudad literalmente petrificada. Y si uno viaja al mismo punto que la primera vez. pozos. La última rata murió un 11 de octubre. también es posible volver a viajar. Me agoté interrogando tan tremenda injusticia. decir lo que ya dije. pero la máquina sólo funcionaba en un sentido. lo juro. se encontrará consigo mismo. El Mercado del Plata. a un mozo se le cae un pocillo entre imprecaciones. Espantoso: de toda la gente con quien podía encontrarme. vuelvo para poder partir una segunda vez. "No puede ser —me repetía—. Pero la libertad." Pero había algo real y era haber perdido a Vera. y éramos dos. vagamente fiel a su tradición . humor e ironía y obtuvo un coeficiente de recordable calidad. en un café de la calle Viamonte.. por fin me encogí de hombros y me resigné al regreso. ésta se deteriora con bastante rapidez. Ahora redacto esta crónica en el intervalo entre mis dos viajes al futuro. donde 9 psicoanalistas de Buenos Aires reunieron trece cuentos de ciencia-ficción. la avenida más ancha del mundo. fui de nuevo porque había vuelto. los cimientos ceden. Cada ladrillo se afloja un poco. pero el viaje en el tiempo dura tanto como un viaje por mar y me sobró tiempo para la reflexión. ir a encontrarme tan luego conmigo.tardé en comprender. En la alta madrugada del día 12 avanza la cortada Caravelas. Hacía tiempo que los hombres habían abandonado la ciudad de Buenos Aires y luego murió la última rata. Fue una osadía pura usufructuando la sorpresa. En uno de ellos —De cómo en el año del sesquicentenario los argentinos salvaron a la Tierra— mezcló cienciaficción. Éramos uno solo esos dos hombres que lucharon. En la ausencia de cuadrillas de obreros. El único consuelo será verla de nuevo a Vera bañándose a la luz del alba. Mil veces traté de retroceder. Las ciudades deshabitadas pierden la línea. una noche fría y lluviosa de junio. Si es posible viajar al futuro. Ello pasa más que nada porque no hay gente que las cuide. La decadencia urbana facilitó la guerra de las calles. una mujer masculina bebe una ginebra doble. La parálisis urbana hizo resaltar el fenómeno. y aquel hombre era yo mismo volviendo al año tres mil unos meses después. es un engaño. las medianeras se abomban. Caravelas la reclamó para los Reyes Católicos. Ahora sólo me queda eso: volver allá con la máquina rehecha. creando un contraste entre lo estático y la dinámica acción de una cortada que entra en una avenida. Suya es también la idea de Ecuación fantástica. Aparecen grietas en el asfalto. LA TERCERA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Emilio Rodrigué Emilio Rodrigué. Su objetivo: conquistar la enormemente ancha Avenida 9 de Julio. Es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Argentina. Tres muchachas chillan como pájaro* contándose historias divertidas. En Biografía de una comunidad terapéutica detalló una original experiencia clínica que llevó a cabo en Estados Unidos.

12. en la esquina con Rincón se puso a deliberar con Matheu y Azcuénaga. por su proximidad al foco de la revuelta y por entender italiano. pero por el otro tuvo que caer en el gran espectáculo. 11. "La violencia y el estrépito de la barbarie van in crescendo" anuncia el Teatro Colón: Por una de esas cosas. Además. No había caso. han visto mucho. La respuesta fue más tardía dado lo complejo de la apelación ya que es más difícil compenetrarse de que se es Maipú. el Colón tendía hacia la frase ampulosa. se convirtió en el Centro Táctico y de Información de las huestes hispánicas. Este predio. Circuló el rumor de que la Plaza Colón tomaría el camino imprevisto. repitiendo la hazaña del Gran Capitán de llegar al destino circunvalándolo por el otro lado. cobrando identidad por apelación.45: El polvo y el ruido se multiplican.francoinglesa. sobre todo cuando empiezan a actuar las calles que tienen batallas por nombres. Varios próceres jóvenes que dan sobre Rivadavia descubren el subterráneo. Es preciso consignar un hecho que complicó las cosas y que tiene que ver con la forma con que respondieron las calles. La "Operación Las Indias" necesitaba a Colón. insistía en comunicarse en italiano. Este último punto es complejo: nunca se supo bien si se debía al origen de Colón o a la tradición de la casa. Pero las calles también tienen su biografía ciudadana. utilizando los terrenos baldíos al máximo. todas las habían ganado y. grandilocuente. fue la primera arteria criolla que actuó. causa de un mayor estrago edilicio en el desplazamiento.30: La avenida Belgrano. cubierta por una gran nube de polvo y socavada por un millar de derrumbes. tenía que vérselas con la Casa Rosada. Tomemos el caso de Lavalle: esa calle por un lado exhibió todas las complejas incertidumbres del poder — excepto en la esquina de Riobamba—. Como Centro Táctico debía ser preciso. Fue así como ciertas calles comenzaron a desplazarse al revés (no sé si está claro). El mismo Teatro Colón fue otro buen ejemplo de identidad ambigua. pero ese rumor fue infundado.30: Reina un increíble desconcierto en la metrópolis. conspirando por su cara inferior. asumir el mando. Pero no. mantuvo contacto con las fuerzas realistas a través del Teatro Colón. idealmente situado sobre las márgenes de la ex Avenida 9 de Julio. por ejemplo. están aisladas en el barrio de Versailles. La calle Saavedra. medirse con las expectantes calles San Martín y Bolívar que ahí convergen (¡San Martín y Bolívar!) y remontar toda la Avenida de Mayo. pobre: tuvo sumo esmero en el aspecto edilicio de su desplazamiento. las callejuelas La Niña. porque en una oportunidad se comunicó en alemán. donde edificios altos eran meros extras. de que se es Billinghurst. siendo increíbles los estragos que hizo. más aun. Las calles del Bajo o Lavalle. Saavedra llega más tarde. Sin demora funda la Central de Policía pese a la tenaz oposición de la calle Virrey Cevallos. La Pinta y La Santa María. sin ir más lejos. ciertas calles. Por lo general las calles siguen a su nombre. ¡Pero una vez que despierta una calle que denota un sitio de batalla! Además. Manzanas enteras arrancadas de cuajo en cargas impresionantes a todo neón. en esa madrugada del 12. exhalan ambiente y fama. actuaba como Saavedra. opuso débil resistencia. Lo peor es cuando se encuentran dos calles con batallas ganadas como ocurrió en la esquina de Riobamba y Juncal. fáctico y marcialmente breve en su información. . Fueron incautadas de inmediato puesto que Versailles ya estaba en contacto con el vecino barrio de Liniers y en Liniers la defensa y reconquista de la ciudad se estaba preparando febrilmente. Pero la Plaza Colón estaba en una situación táctica muy poco favorable ya que. cruzar nada menos que la Plaza de Mayo. Aislada. Quizá lo último. Luego. 12. por consiguiente no podían retroceder. las tres juntitas. ¿Qué iba a hacer la Plaza Cotón? Era evidente que tenía que sumarse a las fuerzas realistas. de marchar hacia el obelisco. La noticia corrió como la pólvora con su reguero de rumores.

Roma. Carlos Pellegrini marca 3 minutos clavados. Pero fue la avenida del Libertador la que en un primer momento mostró mayores inconsistencias. Descartó su origen provinciano. a la altura de la Plaza Francia grande era su melancólico impulso de exilarse y olvidar. 17. Lancheros del Plata y La Paz.) Además. La calle Libertad declara su neutralidad. como fue dicho en el comunicado más pulcro pero parcial y capcioso del Teatro Colón: "Dar luz a un engendro. asistida principalmente por Las Heras que estableció contacto a la altura del Automóvil Club. Pero gradualmente fue incorporando la vena central de su identidad histórica. tuvo en un principio actitudes un tanto contradictorias. La guerra ha escalado con el avance de Liniers. Güemes también se viene al humo por la . sobre todo cuando toma el codo de Corrientes. se dilata aun más. a esa hora de la tarde. impregnada de fervor realista. 17.00: Corre la noticia de que las calles San Martín y Bolívar conferencian secretamente en el centro mismo de la Plaza de Mayo junto a la pirámide. Canning se desliza hacia Rivadavia. pero llegará tarde. Al pobre Virrey Meló (ahí cerca de la trunca catedral gótica) se le caen encima los fogosos French y Beruti. ¿Dónde está? 13. lógicamente. otra. (Fue importante como se ve el papel de las cortadas en esta guerra. Para ello fue decisivo el avance de la cortada Sargento Cabral para proteger el monumento ecuestre en la Plaza San Martín. por su ubicuidad en la ciudad y por la complejidad de su persona. está la barranca de esa plaza. 13.15: Sigue registrándose intensa actividad en el barrio de Liniers y cunde el rumor que el barrio rumbea hacia el corazón de la ciudad. Sólo Balcarce. la parte de dicha avenida que circunda al Monumento de los Españoles evidenció notoria nostalgia por sus años mozos e. Las calles Reconquista y Defensa se dilatan. Reconquista. un barrio.35: Reina la anarquía. Otro tanto hacen Republiquetas. comienza a gravitar en la guerra. A esa misma hora otra reunión secreta tiene lugar en las esquinas de Rivadavia con Pringles y Rawson.20: El Teatro Colón proclama: "La guerra cuesto pútrido mestieri". Y ahí comenzó el ascenso avasallador de toda la avenida Libertador. Se puede decir que la suerte de los realistas estaba echada. mientras los altoparlantes de Belgrano comienzan a trasmitir su traducción de la Despedida de Washington al Pueblo de los Estados Unidos. En otro sector: acción comando de la Torre de los Ingleses en Retiro que toma posesión del edificio Kavanagh. Las estrofas del himno oírse dejan por encima de la demolición. Los ladrillos vuelan cual papel picado en la juvenil y vandálica demolición. Es el cuarto de hora de las velocísimas cargas. anticipándose. atento. Por un lado ya consta que conferenciaba en secreto con Bolívar. Se preguntó por quién estaba y solucionó su dilema gracias a la coyuntura de ser avenida ya que una mano fue realista y la otra criolla. En la anarquía que impera muchos son los que buscan la calle Juan Manuel de Rosas. porque una cosa es una calle que avanza.Belgrano funda el Instituto Técnico de Altoparlantes. Así. casi marcha sobre Plaza Italia. Sarmiento también se acerca. Pero San Martín. Luego. una subida no muy empinada.00: Un hongo de polvo cubre la metrópolis. 17. desde la esquina los observa. Santa Fe es otra cosa. Tiene que parir un barrio o. Mario Bravo. pero válida como símbolo para evocar los Andes. creyendo que ahí se refugiaba el odiado hermano de Napoleón. Al avance avasallador pero bien planeado de San Martín y Las Heras se le suma la carga desenfrenada de la avenida Pueyrredón. pero también tenía algo de furtivo en el Bajo. Primero tuvo que optar entre la apelación geográfica o la religiosa del término." San Martín. en esa parte de la ciudad que goza de mala fama. Se produce una breve tregua en ese rincón de la ciudad. "El aspecto de Peñón de Gibraltar de ese predio — comenta el Teatro Colón— fue irresistible para la osada Albión".

el de las rayas verticales. —No sé. Es redactor publicitario con intermitencias y cultiva varios hobbies. bajando su par de prismáticos. describiendo lo visto. . quebrada en múltiples secciones. y se habían trotado los ojos con la manga del pijama. El viento suave lleva lentamente consigo al hongo que toma forma de cometa o de barrilete. 9 hijos y 8 libros: Setenta veces siete. sonreía y mantenía una mano abierta sobre el pecho como una mujer que constata la ausencia de un collar sin importancia. Llamó a su segundo. Qwertyuiop. comienza a inundar su margen oeste. En sencilla ceremonia la Tercera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar en el ex Parque Lezama. con prismáticos. hay que desembarcar. hip. Y lo anárquico más que nada está dado porque ahora la guerra se libra en muchos frentes y bajo diversas banderas. En Avellaneda y en la Boca se libra una guerra dentro de una guerra. hip. 18. Liniers prosigue en su avance triturador. mientras la otra mano. Un par de horas después recibió las órdenes del gobierno uruguayo: fundar nuevamente la ciudad. LA META ES EL CAMINO Dalmiro Sáenz Dalmiro Sáenz. le había dicho ella. Insólita fue la actitud de Callao que de pronto cobra la identidad de puerto y. capitán de la corbeta "Montevideo". exclama el Teatro Colón y deja de trasmitir. al contemplar la costa. Ella estaba en el hueco de la puerta algo consciente de la trasparencia de su camisón. Goldstein se embarcó nuevamente y se puso en comunicación radial con Piriápolis. Al nivel de Barrios. No. con la ayuda de Entre Ríos. Hip. el elogio que por televisión hizo de la Revolución Cubana produjo una verdadera conmoción. Tiene 40 años. la que hacía unos minutos había tanteado sobre la cama buscando a su marido. ufa obtuvo el primer premio de teatro en el último concurso realizado por la Casa de las Américas. inundada. pero recién ahora Arroyo se da cuenta que todo esto no es un happening. Hay hambre dentro de tu pan. El capellán de la corbeta bautizó la piedra fundamental. Parece mentira. Pacífico colaboró. desde el puente de mando. yo? e Hip. incrédulo. Buenos Aires es un gran baldío. de La Habana. barrida del mapa de la ciudad con el resto de la ciudad. ¿Quién. obliterada. la que perpleja había subido hasta la frente para despejarla del pelo alborotado. ufa.mano criolla de Santa Fe. y él la había mirado a través de sus lágrimas y de su cansancio. Lavalle busca en vano a la calle Rosas y encuentra a Dorrego en cambio. —¡Oy Vey! —exclamó Washington Goldstein. el azul. la que ya casi despierta había apretado la perilla de la luz.17: "¡Kaput!":. El capitán Goldstein y sus hombres recorrieron la ciudad sin encontrar la razón de lo ocurrido. Reina total silencio. mientras que en la Recoleta se libra una macabra refriega de panteón a panteón. Rivadavia es pulverizada. como karate y paracaidismo. —Es fácil querer a un hombre cuando llora. —¿Pero qué ha pasado? —preguntó éste. Pl pecado necesario. Moreno se prepara para arcabucear a Liniers. Treinta treinta. Uno de los cuentos de No compartió la principal recompensa en un concurso latinoamericano organizado por la revista Life. estaba apoyada ahora en su cintura.

cuando ella se había acercado a la salida de un debate en la Facultad. Masticaban los dos satisfechos cada uno de sí mismo. Pidieron otras dos tazas de café y una sola porción de torta.. —Me hace acordar a 3. El decano había tosido y tal vez trató de decir algo. pero él había seguido hablando de los tímidos intentos de la ciencia para dominar al arte. y dos chicas se reían en la mesa del fondo junto a la mampara. ¿Desde qué hora estás? —Llegué. pero seguí contando. y otro hombre leía el diario... o como si recordase el jardín y el cerco de ligustro y el triciclo olvidado por los chicos. latiendo dormida dentro de un pájaro. o a la noche ahí afuera. de Lucas Pacciolli..1416 —dijo. de la regla áurea. le dijo en qué consistía su trabajo. delante de un café y un pedazo de torta de limón. Era un poco pava mi teoría ¿no? —Sí. y un hombre junto a la ventana pensaba en lo que tendría que haberle dicho a su cuñado. como un samurai que conoce exactamente la órbita perfecta para que su sable llegue al cuerpo de su . Y cómo esa frase lo acompañó en el tren cuando él volvía con la frente apoyada en la ventanilla mirando los campos cuadriculados por la siembra. la que defendió la teoría de. de la Divina Proporción. —Yo te como la mitad. antes del casamiento. era totalmente pava. —¿Llegaste? ¿A dónde llegaste? —Sabes muy bien adonde. —¿No seré yo la pava y la teoría genial? —No —dijo él sin reírse. y cada tanto alguna casa o un árbol o una parva o una columna de humo negro emergiendo del rastrojo. y con los libros bajo el brazo y una boina rara en la cabeza y la sonrisa suave bajo los pómulos agresivos y las palabras: —Yo soy la que estaba en contra. hago eso nomás. Estás agotado. los sábados me voy afuera. después avanzó y le tomó la cabeza entre las manos y lo miró en los ojos y lo despeinó—. ¿Y vos? Él se lo dijo ese día. —¿Al coeficiente? —Sí. de cómo los antiguos en alguna época se acercaron tal vez a la fórmula de la belleza. mientras la mujer que atendía el bar obligaba a un trapo a repetir su órbita sobre una superficie. Le contó cómo días más tarde se presentó a la Universidad para pedir una beca. y cuando oyó que alguien decía: "No es más que un cuadrado de arena rastrillada y una piedra puesta en cualquier parte". Entonces ella dejó de sonreír y él tal vez se extrañó de oírse decir—: Se lo puedo demostrar ahora... hasta encerrarla dentro de los límites de un marco o depositarla sobre pedestales. —¿Sí? —Sí. no estoy acostumbrada a camas vacías. —Nada. antes del día aquel en que se conocieron. ¿Puedo verlo? —Es éste. —A la pucha —dijo ella y se puso seria. y cómo el decano miró sus títulos y escuchó con paciencia sus palabras que hablaban de una humanidad que había perseguido la belleza desde el principio de los tiempos. y levantó la cabeza como si escuchase a través de la ventana el sonido extinguido del viento agotado sobre el pasto. pero nunca habían sentido la necesidad de trasmitirla. Él había empezado hacía mucho. o como si imaginase la oscuridad como una luz negra encendida entre los árboles.—Me asustaste. pero sin saber nunca por qué una cosa era linda o por qué una cosa era fea. —Bueno. le contó cómo todo había empezado cuando vio por primera vez esa reproducción de un jardín Zen.

ahora basta... Ella volvió a sonreír y dijo: —¿Y a vos por qué te interesa? —Porque el arte es el mayor símbolo del egoísmo del hombre. Un solo punto entre infinitos puntos. despacio. como miedo de que llegue ese día. probablemente pensaban que el hombre se integraría con Dios cuando se cumplieran ciertas condiciones. es un coeficiente lo que busco. Descansa. mi amor. los monjes Zen. —¿Pero vos crees que los antiguos lo sabían? —No. mira mi mesa —con el brazo la despejó de papeles y apoyó sus manos sobre la superficie cálida de la madera—. es el idioma secreto de unas minorías. que soy ateo. —¿A qué? —No sé. de su última meta. pero ignoraban los porqués. —Sos el primer ateo con miedo de convertirse en Dios. dentro de ese rectángulo está ese punto. —Anoche no pude dormir. —Dámela. Ella se la dio. y yo no tengo más que hacer esa cuenta para . con ser dueño del resultado. con los ojos agotados y llorosos. Cuando un monje budista hacía un jardín Zen no se guiaba por ninguna fórmula. Se lo dijo una mañana al salir del baño. del día en que el hombre sea dueño de la belleza. —Me gusta oírte.. ¿Tendré miedo de llegar? ¿Se me habrán contagiado temores que el hombre ha abandonado desde hace años? Ellos. Tengo miedo de algo así. tiene muchos recursos para evitar la competencia. simplemente sabía que la piedra tenía que ser puesta ahí y no le interesaba saber por qué. esa última meta es la nada.adversario. Hay infinitos puntos en esta mesa y hay uno solo que es su centro de belleza. creían que la meta era el camino. Mira la mesa. —¿Te dieron la beca? —Sí. levantó la cabeza. pero que se contenta con eso. sólo la ciencia puede vencer al arte y distribuir la belleza a todos los sectores de h tierra. —Entonces ahora estás buscando la fórmula de la belleza. Me exaspera hablar del tema. Años más tarde ella recordó ese momento. —Me hubieras despertado. ¿Qué te pasaba? —Tuve como miedo. —Mira. tengo la impresión de que me falta poco para llegar. la fórmula matemática de la proporción. y no de la forma de llegar al resultado.. y le decía: —Ya llegaste. y él la apretó con suavidad. imagínate lo imposible que sería. creían en eso. —¿Y eso te asusta? —En un templo del Tibet hay una frase escrita que no me la puedo sacar de la cabeza. es un número que forme parte de una fórmula. y sentía sus lágrimas empaparle los muslos a través del camisón. del día en que esté en los umbrales de la divinidad. por un rato. dice: "La meta es el camino". acordate de la Torre de Babel. —Es más que eso. —Perdón —dijo él y la soltó—. Imagínate todos los granos de arena de la tierra y que tuvieras que encontrar uno solo. —¿Qué cosa? —Me estás apretando la mano. Las posibilidades de acertar ese punto eran prácticamente imposibles. —Me duele —dijo ella. Pero él. Él conoció el miedo dos años después de casados. no podes más. si Dios existe. De todos modos. y además tengo otra mano todavía entera. mientras le sostenía la cabeza sobre la falda. y para mí. Ellos dominaban los cómos.

—¿Por qué no la haces? —Estoy muy cansado. y sus brazos señalaban hacia arriba. entre otras informaciones y después había doblado el periódico con sumo cuidado. PARANOIA Alberto Vanasco Alberto Vanasco. —Ya está —dijo. se acercó a la ventana con el papel en la mano. —¿Lo cortaron? —Supongo que sí. —Es raro —se limitó a comentar él y trató de peinarse y de lavarse los dientes con el poco de agua que había sobrado. Ella. pero no le había prestado una especial atención. Él entonces levantó la cabeza y movió sus manos frente a sus ojos sin luz. lo abrazó y lo mantuvo abrazado contra su cuerpo hasta acallar el último sollozo. antes de acostarse. En 1966 compartió con Eduardo Goligorsky Memorias del futuro (cuentos). mientras caía hincado rompiendo el papel en pedazos. Ahora lo había recordado y de un salto fue hasta el comedor y volvió con el diario. cuando fue a afeitarse. Tuve que hacer el café con un poco que había en la pava. Pequeñas anomalías ocurridas esa mañana habían hecho que se acordara: primero fue cuando Delia le trajo el desayuno y comprobó que ya eran las siete y media de la mañana: —Ya son la siete y media —había dicho él. comprobó que tampoco había agua en el baño: —¡Tampoco hay agua! —le dijo a su mujer. Él. Se inclinó sobre el papel con un lápiz en la mano mientras ella abría la ventana y respiraba hondo. Los muchos que no viven (1964) y Nueva York. hacia las estrellas que una a una se iban apagando. Después. simplemente me estoy volviendo ciego. Nueva York (1967). Para ellos la eternidad (1957). Ayer estaban arreglando las cañerías en la calle. Trabaja como profesor de matemáticas en colegios secundarios. me duelen los ojos. —No. Deben estar arreglando los caños de la calle. Tampoco. —¿Querés que yo te la haga? —¡Nooo! —gritó él—. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. La había leído. Pero después. —¿Por qué? —No hay gas. —Se me hizo tarde —aclaró ella—. Mendizábal había leído la noticia la noche anterior. Dios mío. mientras se incorporaba sobre un codo para poner la bandeja en el costado. y levantó los ojos hacia el cielo. como era su costumbre. En teatro estrenó No hay piedad para Hamlet (1957). Y cuando por fin quiso prender la radio para escuchar el . Gritó con todas sus fuerzas. Sus libros de poemas: Ella en general (1954) y Canto rodado (1962). aterrada. Sus novelas son: Sin embargo Juan vivía (1947). Sólo entonces gritó. Tuve que usar el calentador a alcohol.ubicarlo. su voz agradecida repitió: —Gracias. y se había ido a la cama. simplemente. después de un rato. La voy a hacer yo. escrita en colaboración con Mario Trejo.

—¿Dónde está la portátil? —preguntó él. ¿Te parece normal que corten el agua. todo al mismo tiempo? —Sí. —¿No te lo dije? —insistió con maligna satisfacción. —Te lo dije. Es mejor que te vayas en seguida. Pasó. que miraban con fijeza hacia adelante como tratando de reconstruir mentalmente y esforzadamente algo. son ellos. Delia cerró las puertas del balcón y fue hasta la cocina. absortos.noticioso no tuvo más remedio que aceptar que tampoco había corriente eléctrica. Vestite de una vez y anda a trabajar. de platos voladores madres. —Es demasiado —dijo entonces. En la esquina un policía cruzó la calzada y se detuvo un momento sobre el cordón. una camioneta conducida por una monja y donde viajaban cuatro monjas más. y después lo oyó bajar las escaleras porque el ascensor. No había terminado de tender la cama cuando sintió el golpe de la puerta al cerrarse y Mendizábal se precipitó en el dormitorio y se lanzó sobre el ropero de donde. disco dos o tres números y constató que habían cortado la línea. tensa. mientras le ayudaba a ponerse el saco. no había tono. de donde regresó con el escobillón y un trapo para la limpieza. Desde el año pasado que no las cambiamos. —Las pilas están gastadas. eso es lo que sucede. y en ese momento recordó la noticia: trajo el diario y se echó de nuevo sobre la cama. —Mira —dijo Mendizábal—. la luz y el gas. creo que es normal —dijo ella—. —¿La explicación de qué? —dijo ella. Los negocios están cerrados. los autos inmóviles. Pasó un ómnibus con tres pasajeros estáticos. —Son los marcianos. —Estás loco —dijo Delia—." —¿Y eso qué tiene que ver? —dijo ella. —De todo. —Siempre están cerrados a esta hora —dijo Delia—. —Aquí está la explicación —le dijo a Delia. vacíos junto a las dos aceras. no andaba. Pero yo te lo puedo asegurar: han bajado a la Tierra y están ocupando todos los países. Han tomado las casas y se han . Al fin nos han invadido. Siempre están cortando algo. también. Buscó en el ropero y sacó la pequeña radio de transistores que en vano intentó hacer funcionar: ningún sonido partía del diminuto parlante. según las declaraciones de los testigos. y después desapareció detrás de la ochava. Ya van a ser las ocho. por supuesto. pues han visto desprenderse de ellos otras naves más pequeñas que al cabo de realizar rápidos vuelos regresaron al aparato principal. empezó a sacar cosas atropelladamente. Se trata. Las radios han dejado de trasmitir. Lo empujó hacia la puerta. Delia se había quedado allí tiesa. En ese preciso momento una señora gorda volvía del mercado con su bolso repleto y después de cruzar se fue acercando con toda parsimonia por la vereda de enfrente. con una pierna en alto. Salieron al balcón y desde aquel tercer piso pudieron apreciar la calle desierta. Toda la ciudad está en poder de los marcianos. —Vos a todo querés encontrarle una justificación. Algún día tenía que faltar todo la vez. Se asomó nuevamente a la calle y pudo divisarlo cuando llegaba a la esquina y doblaba por la avenida para esperar el ómnibus. Cuando se vio sola fue hasta el teléfono y levantó el auricular: en efecto. Tiraba mantas y valijas sobre la cama. después de subirse a una silla. con un' almohada en las manos y la boca abierta. Mendizábal leyó en voz alta la noticia: "Ayer han sido observados siete gigantescos OVNIS en siete ciudades distintas de América latina. los frentes de los negocios cerrados. Han ocupado toda la ciudad.

volvióse a oír la voz del megáfono: —Sixto Mendizábal. Delia vio a varios uniformados que corrían a guarecerse tras las chimeneas cercanas. una horripilante y monstruosa excrescencia de escamas en la espalda. Estaban rodeados. —No te quedes ahí como una estatua —le gritó él—. hacia las ventanas del edificio público que tenían enfrente. Entonces. Los hombres uniformados se aproximaron en círculo y con una descarga compacta acabaron con él. La tomaron a ella y le ataron los brazos atrás. desde el otro lado de la calle. Lo miró después a Sixto. haciendo un ademán que quería ser de impotencia. Ella se hincó junto a las cajas de proyectiles y repuso el cargador de la metralleta y después el de la carabina. No tema. desde una de las ventanas de enfrente. Después. y cuando ellos se acercaron no dirigieron ni una mirada al cadáver ni se ocuparon de él. y al cabo de un minuto. A veces apuntaba con mucho cuidado y al rato. La única respuesta de Sixto fue una rabiosa. —Las fui comprando de a poco para un caso como éste. todos en la vecindad se habían ocultado. tiraba. Pero fue lo último que dijo. Dentro de unos segundos desalojaremos el edificio. un chillido patético. con todos sus paquetes de municiones. Delia se debatía mientras tanto llenando y volviendo a llenar compulsivamente el almacén de cada una de las armas. con una mano tapándose la boca. —Le damos un minuto —dijo el megáfono—. furiosa. frenético. Cayó con los brazos abiertos sobre las baldosas. Se oyó luego un grito y casi enseguida las sirenas de otros autos que llegaban.llevado a la gente. sabemos quién es usted. la arrastró a ella escaleras arriba. Después empezó a buscar y a amontonar las cajas de proyectiles: —¿De dónde sacaste todo eso? —dijo Delia. dos pistolas y una ametralladora de mano. enardecido. Disparaba hacia abajo. diez. y tomándole una mano. —¡Vamos a la azotea! —exclamó Mendizábal. No mientras me queden proyectiles. enajenado. Delia quedó de pie. En un arrebato de cordura levantó las cuatro armas y las arrojó a la calle. se oía la voz del megáfono: —¿Hay alguien más ahí en esa casa? ¿No puede usted detener a ese loco? Delia no respondió: se limitó a levantar un brazo. Delia se había quedado congelada. —No me agarrarán con vida —dijo Sixto—. Arroje sus armas a la calle y levante los brazos. No le pasará nada. quemándose las manos con los caños humeantes. como cataléptica. por fin. Lo que Mendizábal estaba ahora sacando del estante superior del ropero eran armas de fuego: una carabina. Mendizábal arrastró el armamento hasta el balcón y sin esperar más comenzó a disparar ráfagas de ametralladora hacia la calle hasta terminar la carga y después disparó con la carabina y por último empuño las pistolas. Y mientras se la llevaban en uno de los coches. Mendizábal hacía fuego ahora espaciadamente. de pie en el centro del comedor. Cuando llegó a la terraza cerró la puerta con llave y se asomó sobre el antepecho barriendo la calle con la ametralladora. Dentro de un minuto asaltaremos esa azotea. Estaba seguro de que pasaría. Mendizábal se volvió hacia ella: —¿Por qué lo hiciste? —dijo. Después la condujeron escaleras abajo. también hicieron fuego. —Quienquiera sea usted —siguió el megáfono— arroje las armas a la calle. hacia la esquina. interminable descarga contra los ventanales del edificio público. inerte junto al cuerpo de Sixto. perforado como una bestia salvaje. Por lo visto. que les llegaba desde . Contó cinco. Cárgame de nuevo las armas. desde un piso más alto. Se oyó llegar varios coches de la policía con las sirenas agudas como un alarido. cerrada. con una mordaza en la boca ella pudo ver que cada uno de aquellos seres uniformados tenía una cresta coriácea.

Y se volvieron. la capacidad de oxígeno fue medida. aire y otros elementos dieron un mundo apto. Se desplazaron. algunos niños se acercaron al bosque. descendió lentamente. de la siesta. Nació en 1934 y ejerció el periodismo en varios países latinoamericanos. igualmente altos. Un hombre alto. el traje espacial resistió todo intento de frío. La búsqueda llegaba a su fin. La tarde se hizo corta. debajo del cuello. hora del sueño. El impacto del viento le despegó los párpados y la tierra toda se estremeció con la salida del sol. Los años eran duros. largometraje filmado en Perú. Se desplazaron a nivel del suelo. algo que les impedía acercarse. las gentes sentían deseos de amar y vivir con otros dioses. sopló el viento más fuerte. Se abrió la escotilla. las fogatas de los pastores iluminaron el ambiente. El día estaba fresco. cerca de todas las cosas La nave se posó en un bosquecillo. Sonaron las dos. nariz delgada y andar suave. A Stella. el sol se fue detrás de la cortina espesa y densa de la neblina y el parque y el bosquecillo quedaron en la penumbra. Se quitó el escafandro y respiró libremente.la cabeza hasta más abajo de la cintura. algunos campesinos rodearon sus manadas y emitieron gritos alcanzando las bestias. El cielo apareció oscuro. igualmente rubios. Los campesinos volvieron a sus casas. Tocó suelo. Era temprano. humeaban las chimeneas y el aire se saturó con leves sensaciones de placer. Agua. una luz pequeña. ellos volaron hacia el bosque. de las corridas al arroyo. Dejó el granero y buscó con afán los animales dispersos por el campo. Publicó libros de poemas: Volcada luna (1959). El hombre rubio esperó la noche. Escribió los guiones de Pequeña tarde. Ser fieles a alguien. de cabellos lacios. La unidad antigravitacional cesó. Lan. Los pastores salieron de sus chozas. Alexis se levantó. Kosice (dirigido por él mismo) y Taita Cristo. las cosechas se aplastaban en invierno y toda la comarca estaba dividida. Caminó unos pasos. Lentamente evolucionó sobre las casas y los árboles del lugar. La nave estaba silenciosa. EN EL PRIMER DÍA DEL MES DEL AÑO Alejandro Vignatti Alejandro Vignati. La tierra estaba obscura y un aire fresco de la noche les recordó el planeta de origen. Luego se adentró en lo oscuro del monte y las hojas y ramas y el viento de la tarde apagaron todo rumor. les indicó que la temperatura ascendió a 22°. igualmente de ojos azules. Caxon y Alexis se ubicaron junto a un cerro. Hace crítica literaria y cinematográfica. El valle se llenó de luz. del arrullo suave de los pájaros y el lento y tardío pasaje de las horas. Amanecía. Eran las doce. luego encendieron sus unidades y la antigravitación los elevó sobre las casas y los graneros y los pesebres del valle. Nitrógeno y amonio dieron la proporción justa. tierra. Asomaron las primeras luces del pueblo. algunas pipas se encendieron. la . El pueblo judío emigraba. Estaba alegre. pero sintieron una fuerza extraña. Extrajeron sus medidores. Sonó alto el ruido de los cuernos y el canto de los aldeanos. Giró sobre sí y señaló el valle. controlada y estudiada. El cielo no arde (1960) y Papel y sombras (1962). rubio. ronroneó el extractor de aire. De la nave salieron otros hombres. era otoño. Ardían los fogones. apenas las ocho. El campo pareció gemir.

Cada uno ocupó su puesto. Cayó desmayada. miró los grandes ojos azules. Darás a luz un hijo. la miró dulcemente. Una mujer corrió cerca del río y lo vio. El hombre salió. De nuevo las palabras llegaron de golpe. la presencia de Alexis y aquella noche en que se encontraron los tres. marcadas a fuego y sonando en el vacío. barbudo. Beta de Centauro brilló más fuerte que nunca. Recordó muchas palabras.. Silenciosamente se acercaron a la cabaña de la joven y emitieron ondas mentales suaves. El día llegó. recordó fugazmente y vio el ser desconocido volando hacia el bosque. Ella despertó y creyó ver a Lan. lo recordó claramente. Las ondas mentales la apaciguaron. Pasaron por ellos lugares. el cielo alto y claro con una luz en medio de la frente. El más impresionado fue su marido. el Ángel voló hacia el cielo. Ella volvió a mirarlo y repitió por lo bajo las palabras de Alexis. sintieron algo de nostalgia. La noche trajo el silencio. rincones y atardeceres de esa tierra desconocida. el sol. y le pondrás por nombre Jesús. Alexis Jas dijo de un modo suave. apretó su interruptor y desapareció entre los árboles. El bosque estaba quieto como siempre. cubierto por una túnica. Allí se quedaron para siempre. hijo de David.nave siguió quieta. Emitió órdenes mentales que apaciguaron a la aldeana. en la Tierra. grabadas. Frente a ella un hombre joven. Lan. La muchacha volvió en sí. No quiso creerlo. pero tuvo que creerlo. tu mujer. La muchacha dormía. Adentro la joven dormitaba tranquilamente en medio de sus humildes enseres. Caxon extrajo la jeringa. La cortina se cerró sobre el lugar creando la misma sensación de inquietud y extrañeza que alrededor del bosque. El tiempo giró y las lunas fueron otras." Luego. Olvidó las imágenes. La tarea llegaba a su fin. Sólo la joven del riachuelo estaba en vela y pensaba en la aparición de la tarde. El pueblo y la aldea estaban callados. Tres horas y cincuenta minutos después la operación terminó. En lo alto. Alexis cerró los ojos y se fue a la nave. Se fueron por su lado. Fueron un recuerdo. poniendo la mano en el hombro del joven.. La inseminación artificial daría a este planeta un hombre nuevo y distinto. mientras habló: ". Todavía pensó en aquel ser venido del cielo alto y de ojos azules. Fue un segundo. El líquido espeso y brillante se deslizó en la hipodérmica. Abajo. Afuera el aire del verano trajo imágenes frescas para el pastor joven. distraído. Allá estaba el ser nuevo. Sin embargo. los pájaros durmiendo. Lan paseaba. los tres respiraron tranquilos.. como siempre. Su planeta les rendía homenaje. Lan volvió a ver los ojos y el cabello sobre la nuca. La noche trajo algunos rumores. El fruto del tiempo. Igual que aquella mañana. Se los tragó el espacio vacío. Una luz que aparece y desaparece en la noche. Alexis y Lan tuvieron recuerdos momentáneos. porque él salvará a su pueblo de sus angustias. Los genes fueron controlados. Lan no hizo movimiento alguno. La miró a los ojos.. recogió su túnica. El día amaneció. no temas recibir en tu casa a María. La rodearon. Ella se quedó quieta. La nave callada. Luego dio media vuelta. El cielo del verano pasó al invierno. Cada uno tuvo su parte. Fue una tarde extraña —pensó para sí— y partió con María. Entre ambos surgió una idea y ella lo supo todo de golpe. la tremenda estatura. volvió a su sueño suspendido. Cuando terminó se miraron. La visitaron dos o tres veces en forma de apariciones fugaces. Cada uno las recordó a su manera. José. Las fue poniendo en fila. la cortina psíquica se cerró. Alexis quedó junto a la puerta. el pelo lacio. pues lo que en ella engendró es del Espíritu Santo. En sus manos llevaban el producto de años de investigación. la aldea entera dormía. contraviniendo las órdenes. Luego. Veinticuatro horas más tarde nadie había penetrado en el bosquecillo y los tres biólogos espaciales iniciaron sus cálculos. Cada uno la miró. Cuando se fueron y miraron la brillante bola verde suspendida en el espacio. A su lado un joven alto. Se abrazaron y besaron en medio de la noche. El niño estaba allí y lloraba. la muchacha dio a luz. Caxon y Alexis bajaron a un lado del granero. .

FIN .

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