CUENTOS ARGENTINOS DE CIENCIA FICCIÓN
Varios Autores

© 1966 Editorial Merlín Puán 1427 - Buenos Aires Edición digital: Urijenny Revisión: Dagustini R6 07/06

ÍNDICE La civilización perdida, Juan Jacobo Bajarlía. Los afanes, Adolfo Bioy Casares. Las abejas de bronce, Marco Denevi. Aclimatación, Eduardo Goligorsky. Mensaje a la Tierra, Alfredo Julio Grassi. La esfera, Narciso Ibáñez Serrador. Marketing, Pedro Orgambide. El segundo viaje, Carlos Peralta. La tercera fundación de la ciudad de Buenos Aires, Emilio Rodrigué. La meta es el camino, Dalmiro Sáenz. Paranoia, Alberto Vanasco. En el primer día del mes del año, Alejandro Vignatti.

LA CIVILIZACIÓN PERDIDA
Juan Jacobo Bajarlía
Juan Jacobo Bajarlía. Es abogado especialista en derecho penal; Sadismo y masoquismo en la conducta criminal (1959) testimonia su frecuentación de tan imponentes menesteres. En poesía publicó Estereopoemas (1950) y La górgona (1953); en ensayo. El vanguardismo poético en América y España (1957) y La polémica ReverdyHuidobro (1964), cuya versión francesa apareció un año antes en Bélgica. Entre 1955 y 1962 escribió seis obras teatrales: Los robots, La esfinge, Pierrot, Las troyanas, Monteagudo y La confesión de Finnegan. Su obra de narrador se reparte equitativamente entre los temas policiales, los de espionaje y la ciencia-ficción.

A Arturo Peña Lillo Comenzó a desintegrarse, a diluirse lentamente en una trasparencia. Se convirtió en una sustancia lechosa, algo así como una nube que se originaba por ectoplasmia. Pero no perdió sus límites. Ahora era un marciano que habitaba en la Tierra en el año 5.000. Se elevaba en el espacio para aterrizar sobre otra calle, perdida cinco milenios antes. Sobre cierta calle donde dos seres en un café ordenado mediante botones automáticos,

veían a un tercero que se agachaba para recoger una extraña medalla carcomida, que tenía una rayita en el centro y una a en el borde derecho. Los marcianos (para ese entonces) hacía ya tres mil años que se habían apoderado de la Tierra en la guerra de los mundos. Y era muy poco lo que de ella decían los libros conservados (en realidad eran tres: el Aletés, de Luciano de Samosata, el Kama-Sutra y el Hamlet). Pero tampoco sugerían nada acerca del hallazgo. El marciano miró detenidamente el objeto circular que había levantado frente al café automático, asiento de aves técnicas que estafaban a los viajeros espaciales. Acercó la lupa y pudo observar la superficie borrosa de donde salían la rayita y la letra. Pero no pudo descifrar lo que creyó una inscripción latina. Impaciente ya, se dirigió al Instituto Para la Investigación; de la Ciencia Joven. Depositó el objeto circular (la extraña medalla) y solicitó su análisis. Después hizo funcionar los eyectores atómicos ajustados a la espalda, y desapareció al otro lado de un cráter, a mil kilómetros del Instituto. Y aquí comienza la perisea ("odisea" dirían cinco mil años atrás) del connubio de sabios del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. Su capismafi (algo así como "capo mafioso", jefe de secta) dispuso que el objeto circular pasara al Laboratorio Interplanetario de Lavaje Cósmico. Pero las lavativas (no olvide el lector científico que el lenguaje es totalmente diverso) no pudieron restituir el círculo a su expresión específica. Lo enviaron entonces al Museo de Deformaciones y Alargamientos. El objeto circular seguía cerrado a las intenciones de descubrir esa negrura que indudablemente ocultaba algo. No era posible creer que una rayita y un bostezo (la letra a), fueran suficientes para desorientar la potencia de los marcianos. Fue el instante en que el director del Instituto resolvió consultar a los habitantes de los otros planetas. Y hubo una reunión de seres superdotados donde se discutió acerca de lo que significaba la medalla, sus caracteres y lo que posiblemente faltara de la inscripción. Uno de ellos (un saturniano trasparente, con dos anillos que le daban vuelta por el vientre), dijo con voz metálica: —Creo que ya tengo la solución. Se trata de una civilización perdida que floreció en un planeta diminuto llamado Tierra, cinco mil años atrás. Sus habitantes, unos seres pequeñitos y ridículos que solían ayuntarse con sus parejas mediante una excrescencia longitudinal que casi siempre supuraba, habían levantado una torre para escalar el espacio interplanetario. Pero sucedió que su pequeñez se convirtió en soberbia. Y fue tanto su gozo que confundieron el habla. Cada uno se expresaba en un lenguaje distinto. Y acabaron por confundir la ciencia de la estructura con el espesor de las intenciones, generalmente húmedas. Y de esta manera, imposible ya para conectarse entre sí, comenzaron a derrumbarse. Los bloques de la torre se precipitaron al vacío. Sus constructores, con excepción de uno de ellos, murieron todos. El saturniano, cansado de hacer tanta memoria (se ayudaba por medio del complejo ESP, extra sensory perception) descansó un instante y recurrió a la diapsiquia paracrónica. Después, rascándose la segunda argolla que adhería a su abultado vientre esférico, sentenció: —El que se salvó de ese asalto al espacio mediante la torre, llevaba los gérmenes de una futura destrucción. Inabolible descendiente de un superanciano llamado Noé que solía emborracharse continuamente, concibió la idea de fabricar un líquido que embriagara como el vino sin que contuviera lo que los terresianos llamaban alcohol. Y así lo hizo. Pero no tuvo aceptación. Sin embargo trasmitió al hijo la fórmula del caso. Y éste la mejoró y no triunfó. Y volvió a trasmitirla a su hijo. Y así, de hijo en hijo hasta que pasaron cinco mil años. Y al límite de este tiempo, de cuya fecha hasta ahora han trascurrido otros cinco mil años, el hijo del hijo del hijo de los hijos, promovió una gran civilización basada en la botella. Era un símbolo que remedaba la excrecencia longitudinal que distinguía a los terresianos, hoy extinguidos como raza. O para ser más exacto: convertidos en microorganismos de mutantes que giran entre los neutrinos del sistema

solar. Pues bien. Este símbolo fálico que era la botella, los llevó a imaginar la fórmula de un líquido revolucionario. Se sentaban a comer y siempre tenían una botella a su alcance. Se reunían para discutir sobre ciencia y alguien traía siempre una botella igual, llena de la misma fórmula. Se ponían de acuerdo para hablar de poesía o destruir la reputación de sus colegas, y siempre empinaban la botella. Si faltaba este símbolo, los terresianos bostezaban como pidiendo que les introdujeran el gollete de la botella. Y esta botella tenía un objeto circular que la tapaba, cuya inscripción no puedo precisar. Pero que es el sello de una civilización perdida. Un segundo saturniano, lleno de nostalgia, agregó: —Una de esas botellas cayó en Saturno, en la guerra de los mundos. —¿La tienen aún? —preguntó el jefe marciano del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. —Se desintegró en contacto con las cosmosferas piréticas que los terresianos llamaron anillos de Van Allen. Al llegar a este punto, el cónclave resolvió auxiliarse mediante fotones que ponían en movimiento células fotoeléctricas, las cuales trasmitían, a su vez, órdenes electrónicas al Gran B.B.I.D.E. Cibernius. Después colocaron el objeto circular en la gaveta B. B. AlfaInfinito. Se encendió una luz verdosa y, en seguida, sobre la pantalla de Cibernius aparecieron las letras c-h-a. Luego otra c y otra a. Esta a quedó a la izquierda de la rayita en el diagrama luminoso que reflejaba la pantalla. Inmediatamente aparecieron algunas palabras terresianas (familias de palabras muy peculiares) intercambiadas en la torre prehistórica, junto con otras mucho más recientes: carca, careando, cacona, carcajear, coreo, corcova, cóncavo, cargolla, concha, chando, lola... El saturniano que había hablado de la civilización perdida, dio un salto y se arrojó de doble círculo (los terresianos habrían dicho "de panza"). Luego gritó: —¡Ahora recuerdo! Concha... lola. ¡La concha de la lola y la chapa de Coca-Cola! ¡Sí, señores robutiesos! ¡Fue la civilización de la Coca-Cola! El silencio se hizo paralizante. Sólo se oía el jadeo de los fotones. Pero el Gran B. B. I. D. E. Cibernius, seguía funcionando. Su pantalla mostraba ahora la inscripción restaurada del objeto circular. El saturniano tenía razón. Lo que el marciano había recogido frente al café automático, no era una medalla sino la chapita de una botella de Coca-Cola, elemento muy apreciado por esa civilización perdida hacía 5.000 años.

LOS AFANES
Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares. Sus títulos más conocidos son La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), La trama celeste (1948), El sueño de los héroes (1954), Historia prodigiosa (1955), Guirnalda con amores (1959) y El lado de la sombra (1962). Escribió algunos libros en colaboración con Borges, y otros con la de su esposa, Silvina Ocampo. Es un entusiasta de la literatura fantástica y de la novela policial.

El primero de mis amigos fue Eladio Heller. Lo siguieron Federico Alberdi, para quien el mundo era claro y sin brillo, los hermanos Hesparrén, el Cabrío Rauch, que descubría los defectos de cada cual; mucho después llegó Milena. Nos reuníamos en la calle 11 de Septiembre, en casa de los padres de Heller: un chalet con techo te tejas francesas, con un jardín que imaginábamos enorme, con senderos rojos, de granzas de ladrillo, rodeando canteros verdes, donde crecían rosales enfermos, a la sombra de copiosas y obscuras

como sus dos trenzas rubias. Funcionan perfectamente. y ya nadie supo de él— nació Diego. para dar calor a la convivencia. el de . un caballero con un largo guardapolvo de franeleta amarillenta. le puso cuerda. pero más nos deslumbre Milena. siempre detrás de Heller. (Pronto descubrimos que no hay como vilipendiar al ausente. sobre todo el de ser mandados por Milena. y Cristina. Nos deslumbre la fiesta. el del peligro. No ignoro el caudal de tontería y de maldad que arrastran tales bandas. para año nuevo. pero la verdad es que en el garage solíamos encontrar salpicaduras de sangre. la hermana. el de la camaradería. Otra noche de la misma semana. cuando intentó una modificación en la estructura de las palomas mensajeras. dispuesta a pelear por lo suyo. doña Visitación. A la noche siguiente yo volvía apenado. yo movía la cabeza. vivaracha. genuinamente escandalizado. por algún tiempo. la sentencia: "Únicamente los tontitos de sociedad van a los bailes". en una suerte de enfadosa contramarcha: —Las dos locomotoras funcionan. el dueño del Stoddart-Dayton. A Milena la conocimos en un baile. seguro de la aprobación de mis mayores: —No está bien. siempre impecable. el motor eléctrico. Les abrió el cráneo para perfeccionarlas con el aditamento de piedras de galena. comentaba. siempre recatada. el automóvil — un Stoddart-Dayton.magnolias. lo cierto es que el señor Heller apareció hoy con una caja inmensa. En el garage de 11 de Septiembre vi el primer receptor radiotelefónico de mi vida y el primer trasmisor. Nunca fue más verdad lo de año nuevo. lo recuerdo bien. con un nuevo regalo. como un ángel de la guarda ansioso y abnegado. diminuta. mas tampoco soy tan viejo para olvidar los placeres que la nuestra nos deparó: sin duda. A la que era eléctrica. a una reunión de rotarianos. Una noche yo no paraba de ponderar en casa el tren a cuerda que el señor Heller había regalado a Eladio. con un nuevo tren: uno eléctrico. por abominables declives. Heller acababa de cumplir doce o trece años. en continuo proceso de reconstrucción y desarme— que allí guardaban. a la otra. la señora. era en el club Belgrano. Mi padre corroboraba: —Destruye por destruir. Si Heller hubiera trabajado únicamente con maderas y con metales. Aquel. ) Intuía mi madre: —En ese niño se oculta un maximalista con barba y todo. anterior a Milena. Nunca olvidaré aquellas pobres palomas. en mi recuerdo. Nuestro lugar predilecto era el garage de los fondos. hasta que algún enojo —con los años la circunstancia fue harto breve disparaba su carga de acre vulgaridad. Eladio Heller nos cautivaba y nos repelía con su riqueza y sus inventos. Algo habrá dicho Eladio. Al oírle. vida nueva. Poco antes de desaparecer el padre —partió por ocho días a Santiago de Chile. que un rato revolotearon pesadamente por el sombrío sótano de la casa. tanto para ella como para nosotros fue el primero y. con dolor en el alma comprendimos que no volveríamos a otro. más precisamente. En esa época. No está bien. El amor a la mecánica y a las ciencias naturales nos pierde. yo diría que bajo su férula hubo que dar un salto atrás. renunciar a nuestra patética aspiración a ser adultos. de flores nítidamente blancas. demasiado pronto. la familia de Heller se componía del señor. lanzarse a los frenéticos deleites de las bandas traviesas. por las que los animales recibirían órdenes enviadas con un trasmisor. Desarmó las dos locomotoras. Antes de que pasaran veinticuatro horas yo debía reconocer. en ocasiones. que por ser tan niño no se mezcló con nosotros. cargadas. Mirando retrospectivamente las cosas. Será otro presidente radical. locuaz. Decía: —Eladio no tiene remedio. el de participar en secretos con ella. el último. Milena trajo el cambio. más de una habladuría ingrata se hubiese evitado. un ácrata.

Las mujeres razonables. pero accedieron. los Hesparrén y yo hubiéramos dado la vida por ella. Andan muy ocupados ahora que se comprometieron. De miedo de irritarla. No acabábamos de conocerla. los ojos grandes y verdes (menospreciaba los ojos azules de las Irish-porteñas). como no lo reclamaban. Mientras nos explicaban esto. por nada se pierde un paseo con el perro. aunque no estaba rabioso.estar a su lado. parecen borrosas. junto al árbol. El domingo me cité con los muchachos. Por mi parte. "Es delicado" contestaron. que por aquel tiempo le interesaba. Lástima que yo fuera tan joven. Viajé. No recuerdo cómo apareció el perro. los amigos. ¿Qué estudia? Las miserias que Dios puso en la oscuridad de los cuerpos. por comparación. sé que nos compromete a todos los amigos. llueva o truene. la familia. Su dueño lo había dejado. En su presencia no aventurábamos opiniones. era más delicado regalarlo que matarlo. La verdad es que entonces el mismo Cabrío. obstinada cuando estaba comprometido el amor propio. Heller preguntó si no podía llevárselo. de color café con leche. la piel morena. valerosa. Cuando lo veo. Están siempre juntos. que imaginara tan delicadas a las mujeres. ya que Milena repudiaba esa pasión como una debilidad ridícula. que no había desarrollado sus actuales nalgas de doble ancho. ninguno hablaba de amor. que trajo Heller del Instituto Pasteur. en las Barrancas. el temor de que algún Hesparrén. Quien nos informó de lo que sentíamos fue la hermana de Heller. Heller nunca se entregó plenamente. un perro de aguas. Un día voy a comprar un matagatos y chau Marconi. Como observó recientemente Federico Alberdi: —Enamorarse de una mujer tan incómoda es el peor infortunio. que adelantara paulatinamente. pues antes de recoger el más mínimo premio. me deslumbró con su ternura. En cuanto le dije que la quería. a las dos de la tarde. la admiraba. A propósito: debo referirme al Marconi. para que nadie las vea. no he visto una muchacha más vivida. Alberdi la amaba. agregó—: Parecen perros detrás de una perra. las costumbres. Una tarde. descuidaba el estudio. más probablemente el Largo. . No es normal. que esperábamos a nuestra amiga en el garage. El tiempo que Milena estaba con nosotros. Como me había deslumbrado con su aspereza. cadena en mano. las palabras que ni siquiera los Hesparrén habían tenido el coraje de articular. las manos cubiertas de mataduras. peludo y orejudo. Cristina nos dijo: —Mis pobrecitos ¿por qué negarlo? están todos enamorados de Milena. Heller. Nunca habíamos encontrado una persona menos acomodaticia ni más agresiva. por fin. —¿Por qué no vienen Heller y Milena? —pregunté. de vuelta. Desde el primer momento se quisieron notablemente Heller y el perro. él estaba con ella. el Cambado Hespanén y yo lo acompañamos. Me parece que había ido Heller al Instituto para consultar algo sobre el bacilo de Metchnikoff. Jamás puede uno olvidarla. porque lo hacía con increíble vitalidad y empuje. creo que muy noble. —Ya colérica. —Mientras uno duerme —protestaba Milena— él estudia. con diciembre. Milena tenía el pelo castaño —lo llevaba muy corto—. un sábado. llegó. —¿Cómo? ¿No sabes? —replicó el Cabrío Rauch—. Aguó un tanto el veraneo. naturalmente acometía contra las preferencias. Confieso que para nosotros era ella una persona imprevisible. el perro miraba a He-Uer con ojos tristísimos. Era resistente. sacara ventaja de mi alejamiento. Era alta y fuerte. el mundo de cada cual. esperando que el otro baje la pata. para ir a ver un partido. Tamaño zanguango. Una noche pronuncié. Milena argumentaba: —No es higiénico. aunque había un agrado en que nos maltratara. pero en la soledad de su cuarto estudiaba medicina y física. iban a sacrificarlo. un prodigioso cambio se operó en Milena. la hora de acompañar a mi familia a Necochea y no soy hombre que se aparte de estas obligaciones. por seguirla. por temor de que estuviera rabioso. La novedad que después encontré fue otra.

Alberdi. —Por más que procure sustraerse —observó Alberdi— así no puede estudiar. por milagro sobrevivió. confirmaban el pronóstico de Alberdi. Me encaré con Alberdi. —¿Por qué quiere pelear? ¿Por qué no lo deja tranquilo? —inquirió. —¿Saben por qué Milena no se separa? —preguntó el Cabrío—. El Cabrío era más venenoso que cobarde. y para conversar estábamos más a gusto caminando por la calle que encerrados en nuestras casas o que en el café o en el club. Nada irrita como pelear contra un fantasma. —Lo que enoja a Milena —respondió el Cambado— es que se sustraiga. Así que veremos qué sucede. tiene una mujer estupenda. Esta nueva conversación ocurría en la calle. qué diablos. Nos dijimos que todo se arreglaría con el primer hijo. Debatiendo el asunto. con el paredón de la Chacarita. por último. —No —aseguró el Cambado. enardeció a todo el mundo salvo a Heller. Lo que entrevimos al visitar a nuestros amigos en la casa de 11 de Septiembre. porque de puro razonable le da en los nervios a Milena. donde vivían con doña Visitación y con Cristina —Diego partió. por el otro. me apartó del grupo. sino para educar a los chicos. empuñando el cuello del Cabrío—. desde luego. Deberías explicarles a los dos que se dejen de pavadas. Bueno ¿y qué? —preguntó—. Este. —¿Se comprometieron? —repetí—. ¿Milena y Heller? El Cabrío afirmó: —Lo eligió porque es el que tiene más plata. —A este yo le rompo la cara —dijo con amenazadora suavidad el Largo Hesparrén.No estaba seguro de entender. Se la rompo yo. interminablemente rodeamos la manzana del Castillo de los Leones. por un lado. es antihigiénico. En tono de súplica —no sé yo mismo qué suplicaba. Si yo me encontrara en su lugar. te juro que no perdería el tiempo estudiando anatomía en el Testuz. —El pato de esta boda es el perro —comentó el Cambado—. Casi inmediatamente criadas y proveedores trajeron noticias que. para encontrarnos. aparentemente. Por la plata. Milena. cuando abrí el diario. A Heller hay que hacerle ver que no sea terco: al fin y al cabo. A Milena hay que hacerle ver que . doña Visitación y Cristina. la dicha para mis amigos o una esperanza para mí— interrogué: —¿Crees que van a ser felices? Alberdi respondió sin vacilar: —No. Después del casamiento de Heller y Milena. hubo cuatro. íbamos muy de vez en cuando a 11 de Septiembre. un fantasma perseguido y atacado sin cuartel. en medio de las peleas. como hablando solo. pero no hubo paz. Se casaron a mitad de año. en continua batalla. a la otra mañana. becado. El Largo Hesparrén me tomó de un brazo. Alberdi no es el más indicado. rondaba como un fantasma. —Yo creo —susurró— que llegó el momento de actuar. Ahora dice que está viejo. —¿Por qué no se separa? —agregó el Cabrío. a los Estados Unidos— no desmintió aquellas noticias. caminamos por la plaza. que tener en la casa un perro tan viejo. Milena lo había sentenciado. por desgracia. por añadidura gordo. sobre cuya sombra chocaban dos bandos: Milena. Creo que me acordé del partido que íbamos a ver. Nos distrajo de nuestra indignación la verdad expresada por Alberdi: —Milena no quiere la plata para ella. tener dinero es una cualidad atractiva: una de las tantas de Heller. Intervino Alberdi: —El Cabrío es un mal pensado. Si lo toleran desde hace veinte años ¿por qué de repente se enojan? Además.

en listas verticales. la ambición. un espejo muy alto. hasta bien entrada la noche. huyendo. Desde luego. semidesnuda. a la izquierda. Llamé de nuevo a los Hesparrén. Me dormí. pero no podía reconvenir a Heller. he sabido. a caballo. bajó la escalera. Fue una visión inolvidable la que tuvimos cuando una consola de caoba obscura. un San Martín. una de las cuales parece la de Pisa. porque años atrás. Cuando llegué a su casa. cebé unos mates y. asistí a una. con flores amarillas.está casada con una lumbrera. aliviado. Al comprobar que gente calificada —concurrimos con un Jefe de Sala del hospital Rawson. una biblioteca. —Sí —contestó bostezando—. la belleza de Italia. me vería como un tránsfuga y como un traidor. Yo sabía lo que eran tales reuniones. de terracota. Sobre la chimenea hay un enorme busto. Comenté: —Dicen que anoche Heller fue a una reunión de espiritistas. de tamaño natural o poco menos. Ni lo contradije ni me comprometí. y las paredes un papel azul. como en todo. Atendió el Cambado. en el Centro Espiritista de Belgrano R. con un concejal del Partido Salud Pública— convenía en que la consola bajó por sus propios medios. si nos desplazamos entre espíritus? Alberdi y Heller. las sillas. por cierto no sería yo quien señalara a estas damas que no se entrometieran. medité por mi cuenta. una silla tan baja y . así que ahora mismo voy a cumplir lo que me pediste anoche. A uno le replicaba yo que él no había visto la consola. etcétera). precisamente. llevé el Primus a mi cuarto. paso a paso. y una mesita redonda sostiene una lámpara con pantalla de seda azul. en el fondo del mar. lo recuerdo como si fuera hoy. que la había visto mal o que le restaba importancia. El cuarto —tiene su parte en nuestra historia— es de tono azulado. la voz del Cabrío. ¿Cómo puede uno tomar en serio los afanes. De vuelta en casa. como el de la plaza. iluminada por una vela. tres torres inclinadas. una copa de oro. si hay otra vida. hablé con el Largo: —Heller. Para la mitad restante había que hablar con la madre de Heller y con Cristina. La conmoción llegó a prolongarse en una larga crisis. en la misma pared. Me dijo: —Parece que el pobre Heller entró en una etapa de franco disloque. de modo que en el acto llamé a los Hesparrén. dentro del campo científico nacional. A mí no me convence un rumor cualquiera. en cuanto abrí el ojo. para sentarme. A la mañana siguiente. o más. para consolarme argumentaban que. en ese cuarto abarrotado de muebles. con ese engolamiento que asume cuando da una mala noticia. Con un poco de estímulo de su parte Heller asumirá contornos de figura. y al otro. ¡Dos testimonios coincidentes! Quedé medio enfermo. Heller había salido. yo era incondicional partidario de Milena. que mueve al hombre. porque él no tenía la culpa. Cubre el piso una alfombra azul. una vestal en una caverna. con rosetones y tréboles amarillos. con sus damas. en el teléfono. Como yo tendría que estar desesperado para volver a una de esas reuniones. Lo único que falta es que se haga masón. temblé de veras. al fondo. oí. con abalorios. para animarme. Lo único que falta es que se haga masón. los compromisos cotidianos. de Gall. Cuelga del techo una araña de madera dorada. me pregunto si Heller no estará desesperado. los sillones. el de las circunvoluciones del cerebro. que tuvo en jaque a mi equilibrio mental. fue a una reunión de espiritistas. acompañado del mismo Heller. cerrada con puertas de vidrio. la certidumbre del más allá justifica la hondura de sentimientos y de anhelos. Que yo eligiera. En esa eventualidad. porque inmediatamente. Recuerdo algunas estatuas (un Mercurio. a la derecha. reforzadas por una red de bronce dorado. un tanto barrigona. Era una radiante mañana de setiembre. con su impaciencia admirable. revelando que el busto es hueco. por una colina. Milena me recibió en la penumbra de la sala. recogiendo. un cuadro que representa un nadador. a solas. tampoco a ella podía reconvenirla. Aunque Milena tuviera una mitad de la culpa. Dicen que anoche fue a una reunión de espiritistas. pero ínfimo) y algunos cuadros (Julia Gonzaga. entre rocas. abundan las mesas.

pero yo soy una tipa violenta y arbitraria. Ella.. Por último dije: —¿Puedo. unidas. aun los pelos que se adherían a mi traje y la mirada esperanzada. jugaba distraídamente con una pequeña momia de terracota. Creo que los vi cuando vine por primera vez. Lo miré con recelo. pero no negarás que estás casada con una lumbrera. yo no sabía dónde poner mis manos. decir algunas cosas que. Volví a la carga: —La verdad es que no sé por qué ustedes no viven en armonía. a tocarlo. me llevó al garage. (Ahora. le dan la espalda. que soy violenta y arbitraria. Has de estar sofocada en esta casa. me ayudó a levantarme de mi sillita tembleque. No la persuadiría. Juzgué que la diversión debía concluir.. Ah. Milena me estimuló. ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo decirle que en ese momento yo recordaba —revivía. No les gusta la vida. Hasta llegar. me tomó de la mano. es la palabra exacta— alguna lejana visita al Instituto Pasteur? No sólo evocaba el ladrido.tan frágil. yo iba a sonreír. Milena no se parecía a otras mujeres. tranquila. que es razonable. La rabia le confería elocuencia. Los chicos no necesitan una lumbrera. —No te va a morder —aseguró. ni siquiera pienso claramente. cuando recapacité sobre el riesgo. casi. estoy intimidado. ¿Te cuento una cosa? Yo desconfío de los que piensan mucho. —Tienes razón —dije—. Milena dijo que sí era un monstruo. no fue un infortunio fortuito. al meditar sobre todo esto. Piensan tanto sobre lo que no conocen que llegan a equivocaciones monstruosas. mejor dicho sin cometer una impertinencia. El bastidor consistía en dos columnas. bueno. Intenté lo que en terminología militar se llama una diversión. —Eso es lo malo. si le gritara: "Hay otro en mí. Me acerqué un paso. Junto a ella no hablo. Una mujer no necesita una lumbrera. porque nada lo conmueve. sino un padre. La obedecí. de un perro. Indicó un bastidor que había en una repisa. Ordenó: —Acércate a ese aparato. mientras Milena empuñara la momia. me echas la culpa. sino el olor.. Si le oyeras la vocecita que pone para ser razonable. Cuando llegué estaban estos muebles en la casa y por mí estarán para siempre. —Tendrá muchos defectos ¿quién no los tiene?. pero muy triste. —Más —repitió—. Ahora los uso. —¿Te refieres a Eladio y a mí? Imposible vivir de otro modo. que no es tonto". Sin duda. —Bueno. en la parte superior. Aunque fueran más lindos. los vería y me incomodarían. probablemente de níquel. Como todo el mundo. sino un marido. sin parecer impertinente. simbólico de mi relación con Milena. no dirías pavadas.) —Lo que quieras —contestó. que tomó de una mesa. Miré a mi alrededor. no la conocen.. yo no creo que deba uno vivir peleando. No se te ocurre que es pacífico. —Es claro. ¿Darme el trabajo de cambiarlos por otros? Ni loca. sino un hecho fatal. de unos veinte centímetros de altura. ¿Por qué no cambias algunos muebles? —¿Cambiar algunos muebles? ¿Por qué? No los veo. porque es hipócrita. descubro que Milena no me conoce. de una mala interpretación: dura resultaría la tarracota contra la frente. Heller es un tipo pacífico y razonable. —Heller no es un monstruo. por una delgada banda metálica. porque él me subleva. —Un poco más. Milena insistió: .

Al fin y al cabo. qué podíamos resolver. a Alberdi. Como en el campo. ¡El Cabrío se permitía recordarme que nadie era tan malo! Yo continuaba impertérrito. sacrificó al amigo. para tratar el asunto. Volvió a tomarme de la mano. como dijo Eladio. —¿Qué no puede ser? —pregunté. —¿No lo esperas? —preguntó. —No te equivocas. —Marconi —murmuré. Nuestros pasos retumbaron como si lleváramos zapatos de madera. pero nunca le hice mal. parecía decirme: "Hasta ahí no te acompaño". Ahora Eladio fue a comprar veneno a la casa Paul. estábamos en las Barrancas de Belgrano. Por culpa de Heller vive una pesadilla. Yo era plenamente partidario de Milena. para curar el cuero. —¿Y eso? —pregunté. Eladio lo quería mucho. para que en el bastidor uno sienta un perro. —Vamos a 11 de Septiembre —ordenó el Cambado Hesparrén. Su mejor amigo. Como si me tuviera lástima. Murió en aras de la ciencia. descuidó a hijos y mujer. lo quería más. ¿Cuánto tiempo trascurrió? Un poco más de una semana. pero sobre todo quería que al acercarse alguien al bastidor sintiera un perro. Sin dificultad adivinarán ustedes lo que yo pensaba: ¿Por qué me ocurre esto a mí? (La muerte de Heller encarada como una circunstancia de mi vida. Abrió la puertita del tabique del fondo. Ante mi severidad. De una percha o de un gancho (no distinguí bien) colgaba el cuero del pobre perro. con su aire engolado. dije amigo. La besé en la cara. Creo que ella sonreía cuando la dejé. Ahora ignoro. pero hallaba indispensables nuestras reuniones." Diariamente me reunía con los muchachos.—¿Qué sientes? —¿Qué siento? ¿Qué siento? Un perro. ladeó la cabeza. Un tanto ofuscado repliqué: —A ninguno de los amigos le pasa nada. hacía calor. Tampoco participaban los amigos de mi convicción de que toda la culpa correspondía a Heller. Lo recuerdo perfectamente: era de noche. cuando muere una oveja. Verás con tus propios ojos. pensé. siempre del lado de las mujeres. "Pobre Milena. como en sueños. como una retribución por haberlo yo . —¿Qué no puede ser? —insistí—. Afuera. Me asomé. por lo bajo. Yo. porque es un monstruo. les participo. Habrá muerto de viejo. tan absoluto en su defensa que el mismo Largo Hesparrén. Llegó el Cabrío. Eladio estudió durante años. Yo le tenía asco. un poco menos de veinte días. como empujado por el destino. me hallé un poco trémulo. —No dije amigos. que yo sepa. Yo peroraba: —Si lo dejamos. —No —replicó implacablemente—. para decir algo. bajo el esplendente sol de la mañana. lo increpo y le declaro que es un monstruo. "Qué alivio no estar en esa casa". Yo dije: —Me temo que sea verdad. Este exclamó: —No puede ser. ¿Por qué no hablan? Alberdi respondió: —Parece que ha muerto Heller. Alberdi no contestó enseguida. —No. como ignoraba entonces. decía que iba a matarlo. —¿Para eso lo mató? —Para eso. hará con Milena lo que hizo con el perro. Para obtener esta obra magnífica —el tono de sarcasmo era evidente—. Un monstruo y un degenerado. —Heller lo quería mucho. el Cabrío sacudía la cabeza con indulgencia. —Ya lo ves. tal vez.

Desde un extremo del cuarto. la atribuí a mi deslealtad. Cristina contestó: —Hace frío. junto a la chimenea apagada. la mosca muerta de Cristina. más o menos repentinos. Preguntó Alberdi: —¿Qué pasó? —No estaba enfermo —contestó Milena. Cada uno se dispone a hacer de las suyas. de pensar y aun de moverse de su hermano. Era cierto. Ocultó la cara entre las manos. que es la bruja en miniatura. Instantes después partió. pero se vuelven suavecitas y hasta razonables. como el nacimiento. me dije que toda muerte era parte de un proceso natural. y la chimenea. Con igual ritmo mi pensamiento emprendió un vaivén. interviene el recuerdo de Heller y el interesado frena en seco. Milena sucesivamente me repugnó. No se suicidó. —¿Entonces? —inquirió el Cabrío. la reputé una desgracia infinita. pero eso no probaría que antes Heller metiera cizaña — opinó Alberdi—. Lo miré una última vez. sino que Milena y las otras. de pelear conmigo y dejó de vivir. Antes yo nunca la había visto en su papel de madre. que está sola" y de pronto me avergonzaba de tanta bajeza. me atrajo. la adolescencia. La abrazaron los hijos. exclamó: —Es verdad. su afabilidad. me infundió respeto. . al morir Heller. me conmovió. la senectud. Uno después de otro abrazamos a Milena. Yo creo que en él todos buscábamos a Eladio. Resumió el Largo Hesparrén: —Lo tengo observado. me parecía tan absurda como la de un muerto. empiezan una trifulca y de repente no sabe uno qué les da. En los días que siguieron. Pasamos al escritorio. su inteligencia. Quedábamos pocos: nosotros y los dueños de casa. y vino a sentarse a mi lado. para Milena. Impensadamente nos arrimamos a la chimenea.condenado tan duramente). cuando llegamos. me dio por ir y venir entre la pared. tan absurda y casi tan horrenda. esa condición. continuamente creadora. A la madrugada. Cristina preparó café. algunos cambios de actitud. volvió con leña. el pobre. queríamos encontrar rastros de nuestro amigo en la manera de ser. encendió la chimenea. Milena dijo "Se parece" desde el primer momento empezó a pelearlo. —No tienen sangre en las venas —replicó airadamente Milena. El Cambado Hesparrén me dijo: —¿Te fijaste? Se humanizó el mujerío. Qué raro si descubrimos que era Heller el que metía cizaña. donde trabajó algunos años. ¿Cómo no entendí que Heller vivió con Milena y con nosotros como entre chicos una persona grande? Ya había gente en la sala. —No imaginen cosas raras. para Heller. o doña Visitación. ni más dramático ni más extraordinario que las estaciones del año. Milena. Convertida en madre. En un aparte. Se cansó. También: una tardía intuición del irremplazable amigo muerto. después del término de la beca. La rodeamos. Hace frío. En cuanto a la muerte de Heller. Dejó de vivir. cuando raleó la gente. parecieron confirmar la opinión de Alberdi. Mirando a Cristina. para alentar únicamente sentimientos de amistad. el Cabrío comentó conmigo y con Alberdi: —Qué raro si ahora viven en paz. No sé las horas que estuve en una silla. Mirando a Milena me decía: "Hay que aprovechar que murió Heller. donde colgaba el cuadro de Julia Gonzaga. abrieron los ojos. Ofreció la primera taza a Milena. Milena dijo: —Mucho se van a calentar. ¿Me explico? " Por aquel entonces Diego llegó de Nueva York. donde habían puesto a nuestro amigo. No le confesé que en mí yo notaba cambios análogos. —Tal vez ahora vivan en paz. dentro del orden de las cosas.

para que me deje en paz. Contestó. De reojo vislumbré que estaba perplejo. —¿Entonces? —Entonces. mirando football al rayo de sol. yo diría que de cualquier modo. algo pasa —insistí. —Francamente. —Bah —rezongué y me puse a mirar para otro lado. te digo la verdad. Ofendido. ¿Estuviste leyendo a Edgar Allan Poe? La expresión de perplejidad volvió a su cara. Sobre esta cuestión coincidían conmigo el Cabrío y los Hesparrén. Comparando a Diego con Eladio. —¿Qué más te dice Eladio? —Que va a explicarme algo importante.Encontramos a un excelente muchacho. Una tarde estaba echado. Eladio me pide que no se lo diga. Vacilé: había oído el inconfundible tono de la verdad. porque se parecía a todo el mundo. En crisis como ésta yo sobresalgo por mi admirable calma: resolví. una tarde que nos derretimos en la tribuna. pero ¡qué quieres! tengo miedo. y siguió con esa nerviosidad francamente incómoda. cuando empezaba a mejorar. dar la espalda al mundo y. —Estuve con Eladio. Tartamudeó: —Me. —Algo pasa. me. pero me habla. hasta la recuperación total de la salud. descubrí una circunstancia curiosa: el que tenía una permanente expresión de inteligencia era Diego. ¿11 de Septiembre compitiendo con el Castillo de los Leones? —No sé lo que pasó en el Castillo de los Leones —declaró Diego—. Ya estábamos a mediados de noviembre. no lo he visto. —¿Un fantasma? —pregunté—. El calor apretaba tanto que no sé cómo pude resfriarme de cabeza. Nadie pensó que tales momentos revelaran un intelecto pobre. ¿Por qué negarlo? Yo siempre me entiendo con el ocio. me increpa Milena con una frase insultante y. un partido que la radio trasmitía a gritos. esta severa conducta fue necesaria. —Nada —dijo. era un hecho: de recaída emprendí una grippe. —¿Dijiste algo a Milena de todo esto? —No. como un pashá. Volví a casa con el cráneo como si le hubieran volcado una bolsa de portland hirviendo. No vayas a decirle nada.. cuando voy a contestar. replicó: . por si encontraba pretexto para llamar a Milena. un chico honesto.. Era todavía un chico. Eladio se aparece. pues. —¿Lo has visto? —pregunté. —Por esta cruz —repitió Diego. con el teléfono bien a mano. con fiebre y chuchos. Eladio me disuade. Proseguí: —Ya sé. salvo en los momentos de distracción. Leíste El cuento más hermoso del mundo. A la vuelta de unos días. no asomar la cabeza fuera de las cobijas. le pregunté qué pasaba. Si me preguntaran de qué modo miraba Eladio. yo no tendría miedo. me escapo a la calle o me pego a los otros. llegó el domingo y bien abrigado fui a ver otro partido. —Juana de Arco —musité y otra vez me di vuelta. Al principio. —No me hago el loco. en cambio la mirada de Diego desconcertaba por lo viva y alerta. Por más que lo niegues. Como lo noté nervioso. oyendo. que no se parecía a Eladio. después de un rato. —No. incluso Alberdi.. Pero que en 11 de Septiembre aparece Eladio: por esta cruz. con los diarios de la víspera en el suelo y los del día en la cama. La respuesta me irritó sobremanera.. Repliqué: —No te hagas el loco. cuando entró una visita: Diego. pero después le tomé el gusto a la cama. por favor.

que haya desaparecido es lo raro.. el sol y el mar me tomaron a su cargo: quiero decir que si usted se recalienta. que llegaron como una patrulla salvadora. ni comí tostadas con una jalea de frambuesas como aquélla. Lo que no cuento a nadie es que para hacerme la mano perdí un montón de placas. no que aparezca". pero el hombre se acostumbra a todo y. Diego no sabía disimular. y frenéticamente señaló el vehículo por la ventana—. Si no fuera por los Hesparrén y Alberdi. ¿por qué no? —respondí para no contrariarlo. en el hotel. A las dos de la tarde. Pensé: es un pobre muchacho. Su mirada se animó de inteligencia—. tengo afición. ¿Era sólo imaginación mía o le enturbió el semblante una sombra de impaciencia? ¿Por qué Diego quería rehuirme? Cuestiones de esta índole me ocupaban mientras nos acomodábamos en una mesa del bar. Prométeme que verás la máquina que traje de Estados Unidos. Meditaba: "No me asustaré. —Entiendo —exclamó. con Milena. al centro. a todo trapo. mis ocupaciones no son tan absurdas. Traía una valijita de fibra. durante siete horas. Junté coraje. No acorté el veraneo. cuando vuelve a la penumbra de su cuarto. como en el Centro Espiritista. cuanto mamarracho tuve a tiro. me topé con Diego. ni miré a mujer que me gustara tanto. No dije una palabra de lo que me contó Diego. Aunque te parezca increíble. El semblante se le enturbió de nuevo. pero no soy tan malo. Yo no voy a asustarme de Heller. que es lo principal ¿no es cierto? Cuando me abstraigo y se me pone esa cara —yo me conozco perfectamente— no creas que estoy en babia. en las Barrancas. En plena despedida acordé no cejar hasta casarme con Milena. empecé a cavilar sobre las apariciones de Eladio. la importancia de comprobarlas cuanto antes. el fantasma es un amigo. el mismo día que llegué a Buenos Aires. Continué con mis preguntas: —¿Volvió a aparecer? . —Tengo que tomar ese ómnibus —exclamó poniendo en la palabra ese un inopinado énfasis. Ando hecho un loco. al cabo de una semana. el tema de la fotografía hubiera durado hasta quién sabe cuándo. —Bueno. Además. a tomar algo que me lleve al centro. Como ustedes lo comprenderán. Nunca bebí un té comparable. En noches de insomnio pensé que se presentaba la oportunidad de averiguar si había otra vida. en la playa y cuatro veces por día devora con la voracidad del jabalí. duerme. Quieres decir que en la vida hay que tener un hobby. —Estamos de acuerdo. —Hablemos de Eladio —dije. Tomé el té. Desde luego es una distracción. no ocuparon nuestra atención los aparecidos ni los muertos. —¿Hecho un loco? ¿Se puede saber la causa? —Puro apuro. etcétera. fotografiando mil veces. Quizá inmediatamente no lo advirtiera. después. pero lo sobrellevé con intranquilidad. pero quedé preocupado. No soy nada del otro mundo. Lo vi hace poco. como fotógrafo. Formidable. con tan buen resultado que pude presentarme. estoy pensando: con esta luz habría que dar tanto de exposición y tanto de abertura. Gritó: —Perdóname. La fotografía. al fin y al cabo.. Por ahora. tras el período de aclimatación.. —No me parece tan absurdo leer cuentos. —A la avenida Vértiz.. ¿Puedo hablar de otra cosa? Respondió con una sonrisa forzada. Yo tengo un hobby. Pensé también: huele a perro. en el jardín.—No leo cuentitos. —¿Dónde vas? —pregunté. —Que se apure el ómnibus. Te acompaño. Ando hecho un loco. a tomar algo que me quite la sed. En Necochea. en 11 de Septiembre. Es claro que llegó la fecha de partir a Necochea y no está en mi carácter permitir que mi familia viaje sola. —Vamos al bar Llao Llao.

el asunto no entra en el campo de mi especialidad. Lo trasmitió para salvarlo. Esta facultad no queda aislada. Yo tenía ganas de salir corriendo y sin embargo iba.. como se trasmite un sonido a una antena de radio o una imagen a una antena de televisión. Hay cuestiones que uno preferiría callar —suspiró—. Cada vez que yo iba a la sala. Eladio me dijo que su plan primitivo consistía en dejar escrita una monografía sobre el invento. Movió los ojos nerviosamente: hacia mí. —¿Escondido? —En un bastidor. Muchas veces me habló. Me dijo: Puedes tener varias copias de una misma imagen o llevar a un disco un sonido. Más claramente: lo que de un hombre recoge el bastidor es la facultad de pensar. —Sigue explicando —dije. Pensé en voz alta: —Antes había trasmitido el perro Marconi. tiene algo de ceguera general. él tuvo influencia benéfica en la casa: empezaba una pelea de Cristina con Milena y. Qué olor a perro. Parece que influyó muchas veces en el pensamiento de todos nosotros. con miedo. Pero dijo que Milena lo mortificó tanto que él no pudo aguantar y después de una pelea trasmitió su propia alma al bastidor. Como cochinitos de la India empleó animales. Después le tomé confianza. Eladio quería explicarte algo importante. Eladio me dijo que durante años perfeccionó esos bastidores. sino de la vejez. que murieron todos. Un aparatito con dos columnas de níquel. para salvarlo también de Milena. —Este se vincula con la radio. —Si mal no recuerdo. todo esto sin que sospecharan su intervención. Dijo estas palabras que me parecieron raras: Muere en el perro o en el gato y sigue viviendo en el bastidor. —Yo iba todas las noches. Desde luego. Sin que nadie abriera la boca ¿entiendes?. Además. puede pensar. cuando dormían los demás —explicó—. preguntó: —¿Sabes que no se llevaban demasiado bien con Milena? —¿Quién no lo sabe? —Entonces el camino se allana. —¿Por qué siempre en la sala? —Porque estaba ahí. —Lástima que haya otros temas. —Como el de Marconi —murmuré. Sentí que estaba con mi hermano. si no voy a llegar tarde. si estaban por ahí cerca. Pensaba que el invento era una gran cosa y quería comunicarlo a la humanidad — Diego bajó la voz—.—Me habló. —¿Lo sabías? Levanté los hombros. Eladio me llamaba. Fíjate bien. pero un hombre. No vas a creerme: llegué a valorar esos ratitos de comunicación con él. —Ahora tengo que irme — protestó—. Si tuviera que ver con la fotografía. El perro se moría de viejo. Lo que falta es muy ingrato. Quería trasmitirles un alma. para indicarle que eso no tenía importancia. me explicó. —No. Ahí te equivocas. No me pidas que hable más. como el alma de un perro. en el bastidor. —Siéntate y habla —ordené. Cuando se dejó caer en la silla. y con un ademán le pedí que siguiera. de unos veinte centímetros de altura. ¿Lo explicó? —Lo explicó. Parece que hay algo único en las almas y que hasta se diferencian de un sonido y de una imagen. De algún modo misterioso (trasmisión del pensamiento o lo que fuera) me llamaba. con asombro. Para una pobre bestia. la nueva vida es casi nada. el animal muere.. Mientras tanto yo arrugaba la nariz y pensaba: El Marconi te dejó en herencia todo su olor. porque la trasmisión del pensamiento existe. hacia afuera. O sucederá algo peor todavía. Exclamé: . pero no de Milena. pero cuando trasmites al bastidor el alma de un perro o de un gato. uno conversaba con Eladio. Diego se levantó. las persuadía de que se avinieran.

de ceguera a todas las bellezas de la vida. sobre todos nosotros. su rostro expresaba resolución y también la victoriosa fatiga que deja una crisis dominada. Yo miraba. avanzó hasta . Como yo no respondí. La pobre había creído a pies juntos en la muerte de Eladio. enojado por lo que adivinaba—. Escondió el bastidor dentro de la cabeza —era hueca— del busto de Gall. Que ella no toleraría que un ser humano —aun por su voluntad. —¿Milena? —pregunté. entre carcajadas de furia. Lo descubrió por la enormidad de fotografías que le tomé. es peleadora. —No lo fue siempre. que el acto de mudarse a un bastidor de níquel. Después yo volví de los Estados Unidos. juró que Eladio no era quién para burlarse de ella ni de Dios. créeme: es impulsiva. pero no es tonta. ¿No me dijiste que no dijera nada a Milena? ¿Eladio no te dijo que no le dijeras nada? —Sí. para sobrevivir en él. desde el bastidor. ni aborrecía las feas. en muchas de tus peleas con mi madre y con Cristina. sin duda te apaciguó" se enojó más. lo protegería. —Me alegro —respondió. lo pintaba de cuerpo entero. aun Eladio— se redujera a esa inmortalidad ridícula. para trasmitir su propia alma. al principio me dominaba Eladio. ¿Por qué me fotografiarías tantas veces —preguntó— si no estuvieras enamorado de mí? Mascullé: —Qué perspicaz. ni el orden natural. Con todo su cacumen. pero después gritó. Y qué desesperación por escapar. Nunca la vi tan colérica. lo ganaba en seguridad. —Dijo que se conformaba con seguir pensando. cuando le expliqué lo del bastidor. —¿Te enamoraste de Milena? —¿Te parece increíble? ¿Te preguntas cómo pude enamorarme de una tonta? Yo también creí que era tonta. en silencio. Si tienes confianza en mí. pensó. Que seguir pensando es mejor que estar muerto. Si repito de memoria sus palabras. Me refirió luego cómo procedió. Que la inmortalidad como pensamiento estaba asegurada. —Milena me dijo que no pensara más en todo esto —declaró. Me preguntó si yo comprendía el abismo de miserable resignación. —¿Qué quiso decir? —Tú sabes cómo son las mujeres. de veinte centímetros de altura. a una clase de hombres incapaces de advertir que una cosa tan rara como que alguien esté sobreviviendo en un bastidor de níquel. preguntándome: ¿Llora? ¿Que pensará la gente? ¿Qué debo hacer? Cuando bajó las manos.—Qué fe en el invento y qué coraje. Diego se tapó la cara con las manos. me habló. azorado. cuando me enamoré de Milena. Me llamó. Yo salvaría el invento. es abominable. no se enoja. Milena no entiende (y vale más no explicarle) que el invento de Eladio no estaba dirigido contra ella. que tal acto revelaba. la monografía sobre el invento. que había sobre la chimenea de la sala y le trasmitió su propia alma. de veinte centímetros de altura. desde su bastidor. no siente. Iba a dictarme. Lo que perdía. Perdió su poder. Afirmó que Eladio pertenecía a una horrible clase de hombres que piensa mucho. Aseguró que gente de tal calaña no respetaba la vida. —No creí que lo fuera —protesté con despecho. Primero no me creía. No sabes cómo se puso. No sabes cómo se puso anoche. No querrás creerme: cuando le dije "A ti misma. Confiaba en que Milena no cambiaría el moblaje ni la decoración de los cuartos. Dijo que el hombre es una extraña combinación de materia y de alma. lo salvaría a él. Ella fue la que descubrió que yo la quería. —¿Por qué le explicaste? —Está mal que yo le oculte nada. no me equivoco. ni admiraba las cosas lindas. entiende todo. y que siempre por la materia amenazan la destrucción y la muerte. Procuré calmarla con el argumento de que Eladio ejercía una buena influencia. y me apretó una mano—. —¿Entonces qué ocurrió? —Me preguntó dónde estaba el bastidor. Estuvo así un rato. punto por punto.

pensando en el modo de salvar a Eladio. obtuvo el Premio Kraft y promovió su notoriedad. a pesar de su larga práctica. Milena acabó de aplastarlo a pisotones. El Cambado opina que es grande el futuro y que nos deparará a quien. de manera que esa misma tarde Alberdi. con la respiración entrecortada "a ver quién podía más: Eladio para alejarme. los Hesparrén. Muy pronto. Hoy amaneció bien. pero no le permití que se levantara. para abofetearme. Acudí. Aproveché la circunstancia de que está en la cama. se casó con Diego. pero cambió de idea y me dijo: "Está bien. Premio Argentares). corrí al garage. Nunca la vi tan resuelta. ni tan noble. Era. por lo mismo. LAS ABEJAS DE BRONCE Marco Denevi Marco Denevi. meditando sobre el bastidor.plantárseme enfrente y levantó una mano. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. aliviado. como descubrí que tenía fiebre. Yo no vuelvo con esto a casa. una hora quizá. entre los pedazos del busto. su novela breve Ceremonia secreta obtuvo el premio Life en español. En 1955 —a los 33 años— su novela Rosaura a las diez. Mirando el reloj con desconsuelo. metí el bastidor del Marconi en esta valija y tú me interceptaste cuando iba al banco. el instinto la llevó a la sala. Esto por un lado. En cuanto a Milena. Sus libros más recientes son Falsificaciones y Un pequeño café. al que la vida al aire libre. agregó: —Ya es tarde. Al rato. no me saluda. y bien sé que debería olvidarla. tuvo que sufrir algunas experiencias . para agasajarla con el bastidor: hoy es una curiosa peculiaridad de esta humilde vivienda. su mejor cliente. silenciosamente nos arrimamos al bastidor del perro. Con tal de que Milena no salga a buscarme. Deliró la noche entera. Yo convido a toda persona de categoría y prestigio que pasa por el barrio. roto. Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. Es abogado y funcionario de la Caja Nacional de Ahorro Postal. recupere el invento perdido. En el suelo. Se echó en mis brazos. ¡Tengo que salvar el invento de Eladio! —Si quieres. yo para encontrarlo. gran consumidor de miel y. aparte de una tradición de familia. Tomé la determinación de tan sólo hablar de estas cosas con Alberdi. le dije que se metiera en cama. Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso. Fue nuestra última pelea". me dijo. si le proporcionaba una excelente salud. a guardarlo en la caja fuerte. lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle. estaba el bastidor.. No voy a pedirte que me ayudes". mientras yo me refugié en el garage. una especie de vocación hereditaria. El emperador de la China (1959) y El cuarto de la noche (1962. ni tan linda. hubo un estruendo en la sala y adiviné que el busto de Gall había caído. En 1960. un poco salvaje.. Ya cerró el banco. el Cabrío Rauch y yo. en homenaje a nuestro amigo. Como una fiera hambrienta anduvo buscando. El Oso era un sujeto un poco brutal. Me porté con ella como un bribón. (Incluso el Zorro. Alberdi sacude incrédulamente la cabeza. Me encaminé a casa con la valijita (y con el olor que absurdamente atribuí a Diego). No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. Premio Nacional). no sé cuánto tiempo. llorando. "Peleamos a brazo partido". lo guardo yo —propuse. pero luego entendí que a todos cabía igual derecho. Yo pude más. En teatro estrenó Los expedientes (1957. pero ya era tarde. Aceptó.

con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland. señor. Ah. El Zorro lo miró fijo. está bien. Me extorsionan. decía de él. estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. niquelada. conforme a la ley. podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. Sí. que se vuelvan. No lo han oído. sí. sí. no eran devoradas por los Pájaros. porque las Abejas se impacientan. repondré la balanza. niquelada. Y ahora. dígales que no me miren así. —Qué es lo que están hablando. un ademán estudiado. —Está bien.. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante. ¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro . Pero por favor. dirigiéndose a las Abejas—. señaló las colmenas. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: —Sí. mirándome. de miel. queriditas? —dijo el Zorro melifluamente. el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. —Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. a causa de no sé qué cuestión baladí. su tío el Tigre. Fíjese. no se extraviaban. —No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro. El Oso se alejó. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales.. que a pesar de su fuerza era un fanfarrón. conforme. Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta. Usted sabe. —¿Oyen. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa. un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. desaparecieron dentro de las colmenas.) Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. es demasiado. El Zorro hizo un ademán raro. Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. detestan las groserías. —Fabricación extranjera. Insectos de bronce. El señor Oso nos promete traernos otra balanza. Zorro —balbuceaba—. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas. Está bien. no se alimentaban. Pero con enormes ventajas. No se fatigaban. se comprende. Una vez. —Dicen que la balanza deberá ser flamante. ordéneles que vuelvan a sus colmenas. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. Me tienes sobre ascuas. dulcemente—. el ceño fruncido y la boca crispada. Más alto. lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo.desagradables en ese sentido. Espera que corro a indemnizarte. por ejemplo. —Niquelada. a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos). desdeñosamente. —Repítalo. dirigidos electrónicamente. a su vez. no quedaban atrapadas en las redes de las arañas.) Pero le hizo notar al Oso que. Las Abejas zumbaron a coro. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera. después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora. palideció de miedo. El Oso. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte. —Digo y sostengo que. Y haciendo un ademán teatral. y las Abejas. —Ah. Trataré de complacerlas. como un ilusionista. —Claro está. señor Oso. —Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—. El Oso no cabía en su vasto pellejo. no. Zorro. —¿También eso? —Preferentemente Suiza. flamante. le aconsejo que se dé prisa. —De acuerdo.

limpia. a velocidades nunca vistas. —Sí. La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco. le preguntó a su mujer: —Vaya. bien mirado. Tenía un sabor. Los insectos de bronce volaban raudamente. dorada. sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. El Zorro enseguida vio el negocio. Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió. El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia. y a los pocos instantes destilaban la miel. —Sí. todas dóciles. volvían a levantar vuelo. más higiénica. se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. un nuevo movimiento de palanca. mandó instalar el tablero de control. las cinco mil. al Cuervo. ni zánganos. ninguna cólera. se precipitaban como una flecha sobre los cálices. y no dudó.. con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido. qué disparate. Pero cuando estuvieron solos insistieron: —Qué quieres. movía una palanquita. incontaminada. diez mil.figuraba con grandes cifras rojas). obedientes. —Ah. en que la de ahora viene pasterizada. y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este. activas. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel. aséptica. Sin levantarse siquiera de su asiento. Pero aquel sabor. eso sí. cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. trac. pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. sorbían rápidamente el néctar. resultaban. más moderna y. de vida ilimitada. no había. atónitos. ninguna fatiga. sigo prefiriendo la de antes. Superior en todo sentido. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. hacían unas rápidas contorsiones. ¿qué te parece? —No sé —dijo ella—. Hay que convenir. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. entre ellas. no porque les gustase la miel. Le siento gusto a metal. De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar y comer la miel destilada por las abejas artificiales. porque. se incrustaban cada una en su alvéolo. mamá. Ninguna distracción. cruc. y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte. Las mil abejas fueron pronto cinco mil. con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce. hizo chasquear la lengua y. aprendió a manejarlo. ni reinas. ¿Cómo pueden preferir aquella otra. regresaban a la colmena. Y. unos ruiditos secos.. yo también. en cualquier sentido que se considerase la cuestión. Mató todos sus enjambres. —decía la mujer del Oso. más miel.. y ya estaban en condiciones de recomenzar. El Zorro no se había equivocado. ningún capricho. sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos. en una palabra... todas iguales. no atreviéndose a opinar. infinitamente superiores a las Abejas vivas. movía otra palanquita. en el fondo. —Cuando pienso que. y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur. elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia. et sic de ceteris. yo también. fuertes. . una miel pura. las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros.. y una mañana los animales presenciaron. Y así las veinticuatro horas del día. todas obreras. Pero sus hijos protestaron a coro: —Papá. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos. aquel sabor. demolió las colmenas de cera.. con todo esto. El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados.. después de meditarlo mucho. El Zorro se frotaba las manos. trie.

insensible a olores y sabores. —¿Cuánto? —preguntó. Se paseaba por la tienda. Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad. no sigas. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. pusieron el grito en el cielo. El Zorro miró. —Veinte pesos —respondió la Gansa. Han confundido flores artificiales con flores naturales. También los Pájaros se llevaron una sorpresa. al introducirse como una centella en la corola de una azucena. al vaciar una colmena. hasta que todo el cielo amenazó tormenta. no atendía sino sus . daba patadas en el suelo. abrió el pico y se la tragó. entraban. comenzaron a aparecer los inconvenientes.Y entretanto los enjambres iban.. se le embutió en el buche y allí le formó un tumor. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. Los demás Pájaros escarmentaron. no todo es perfecto en esta vida. porque había quedado mudo. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. Tuvo que tirar toda la miel restante. entre el bien y el mal. golpeaba con el puño las paredes. en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto. gritaba. Primero una nubecita. en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce. En fin. —Quince. degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose. esas analfabetas. Y miren quién. Porque uno de ellos. venían. Alzó una mano. Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba. —¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa. —¡Basta! Toma tus veinte pesos. amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. de resultas del cual falleció al poco tiempo. después otra nubecita. Y todo por culpa de las abejas de bronce. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: —Es la eterna lucha entre la luz y la sombra. Una tarde. fueron las arañas. —Dieciséis. recontando su dinero. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. —No creo que sea la Bolsa. Las únicas que. como buen comerciante. opacos. salían. el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises. —Veintiocho. repugnantes. esa imbécil de Gansa. —Treinta y dos. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. en lugar de admirarse. —Zorro —silabeó—. hubo desaparecido. —Veinticuatro. Cuando la Gansa. —¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. una abeja. malditas sean. Pero hago correr los intereses. ¡Desdichado! La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales. vio una masa informe. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. entre la civilización y la barbarie. —Está bien. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. comprendió y. Pero como la abeja.. no anduvo con rodeos. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. la primera vez que alguien me saca dinero. Otro día. Pero quién piensa en las otras. que había quedado contaminada. me rindo. el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. aunque entre dientes: —La primera vez. Las otras jamás habrían caído en semejante error.

) El Zorro se sintió a salvo. Pero yo conozco un pájaro que. encerrados en la tienda. Patrón. porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. —Patrón —balbuceó—. sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día. se ocuparía del caso. De modo que mis subalternos me roban la miel. (El Zorro. Una noche. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. o casi nadie. de modo que la ha probado. Pero las abejas tardan.impulsos eléctricos. él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma. esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. Además. Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas. Parece ser que las flores. sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. —¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. no sé cómo decírselo. jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. todo junto. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. Corrí el riesgo por usted. Vuelan demasiado rápido. así. —Lo admito. Pobre Zorro. no creo que tenga de qué quejarse.) Su cara no hacía presagiar nada bueno. La vendió íntegramente. La aborrezco. poniendo cara de dignidad ultrajada—. la vendería como miel especial para niños. juntó las manos y miró hacia arriba. y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo. despídame. Nadie. ¿Qué querían que hiciese el Zorro. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. si se le unta la mano. ¿Qué tontería es esa? —Lo que oye. —Cómo que no hay flores en la comarca. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? —Accidentes como el de las peonías no se han repetido. El Cuervo regresó muy tarde. —¿Y si resultase venenosa? —En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto. Patrón. Y en cuanto a la miel rosa. Y nadie se quejó. Patrón. después que las abejas les han . Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad. Pero quise probarla para ver si era venenosa.. disminuye. El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo. después de reflexionar unos instantes—. ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. La producción diaria. —¿Salvo qué? El Cuervo cruzó gravemente las piernas. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. y los gastos de electricidad aumentan. de pronto. y tardarán cada vez más. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo. —Patrón —dijo. puede seguirlas. Patrón. Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—.. pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. la aborreceré toda mi vida. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? —Ninguna. —Si yo fuese usted. si cree que he procedido mal. —Ah. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor. Ahora. libó néctar y sangre. ¿Y no me juró que la aborrecía? —Uno se sacrifica. —¿Y quién es ese pájaro? —Un servidor. Salvo.

—Zorro —vociferaba—. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel. destruyó el tablero dé control. o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja. —¡Zorro! ¡Zorro! Eran las arañas. Estaba alelado. y así. cruc como una burla. trac. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país.! —Digamos mataron. ya no hubo flores ni en el campo. Algunos. ¿Qué me dice. Hizo unas postreras tentativas. Entonces pasaron a los países vecinos. pero nada de miel. los ríos dejaron de correr y las fuentes. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. —Espere.sorbido el néctar. anidaban en sus alvéolos. se debilitan y se mueren. una noche el Zorro desconectó todos los cables. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido. El único que no se resignaba era el Oso. Finalmente. ya no hubo flores en el mundo. después a los más próximos. hacían trie.. ni en los bosques. Pero incluso estas reservas se agotaron. Nada. Envió enjambres en distintas direcciones. El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. trac. —¡Asesinaron! Le prohíbo que use esa palabra. donde sus cuentos volverán a alternarse con los del autor de Sin embargo Juan vivía. Patrón? El Zorro no decía nada. . Se dice que. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. luego a los menos próximos. —¡Diablos! —Y no termina ahí la cosa. cruc. se doblan. cerrar la tienda. Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. —¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? —No resisten la trompa de metal de las abejas. El Zorro se desesperó.. Y lo peor es que el Cuervo no mentía. se contorsionaban. dieron toda la vuelta al mundo. Sus negocios se desmoronaron. El trie. después que las abejas le asesinaron las flores. ACLIMATACIÓN Eduardo Goligorsky Eduardo Goligorsky. de país en país. La planta. Algunos de sus trabajos en revistas literarias versaron sobre Bradbury y la ciencia-ficción. En 1966 compartió con Alberto Vanasco Memorias del futuro. inexplicablemente. enterró en un pozo las abejas de bronce. más tarde a los remotos y lejanos. Lo único que sé es que. que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas. perder la clientela. de cantar. Las abejas volvían de sus viajes. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas. dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida. Proyecta publicar Adiós al mañana. se niega a florecer nuevamente. Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. después que las abejas le mataron sus flores. La planta. se suicidaron. El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos. ni en las ciudades. No sé. Debió despedir al Cuervo. cuando las abejas de bronce. por ejemplo. de país en país. recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido. y no supieron por qué. Todo inútil.

—Valor y ánimo pionero son en realidad virtudes indisolublemente ligadas al nombre de los Harrington y los Bustamante.. se batió contra los malones en la frontera de Olavarría.. dotó al paisaje de un fantasmagórico hechizo. haciendo chasquear las negras hojas coriáceas de los árboles gigantescos. Es increíble que haya gente convencida de que aquí se concentran todas las maravillas del orbe. Pigmeos que corren con la estúpida sensación de estar haciendo historia. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante acometió la conquista de los arcanos del cielo con el mismo valor. pues.. virtudes éstas que apenas concluidas las epopeyas de la emancipación y la lucha contra la indiada habrían de volcarse en la industriosa elaboración de nuestra riqueza agropecuaria. pero es inútil. ruge. increíblemente alineadas de mayor a menor en el sentido de la vertical. que cubrió su nombre de gloria en intrépidas acciones. Me asfixio. Desde las profundidades del bosque se elevó el trino modulado de las criaturas nocturnas. La precipitación eléctrica concluyó y los davrdks volvieron a posarse sobre los árboles. bufa. proyectadas hasta los últimos confines de la nueva dimensión universal. reflejo del que proyectaba el sol. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante haya querido extender al firmamento infinito el ímpetu colonizador de sus mayores. Lógico es. —Hoy la Patria se viste de gala para recibir a uno de sus hijos más preclaros. con la misma marcial disciplina. Desde que he llegado. entre las rocas poliédricas de color granate se deslizaba el río. Por el ventanal del octogésimo piso veo las luces de Buenos Aires. encabezó la carga de la caballería argentina en la batalla de Pichincha. el coronel Luciano Bustamante. El panorama se obscureció por un momento cuando el sol verde terminó de ocultarse detrás de la cordillera y sus rayos ya no pudieron atravesar el núcleo opaco del cordón montañoso.Desarrolla una intensa labor como traductor y —pudorosos seudónimos mediante— es autor de folletines policiales. y entonces su pálido brillo verdoso. que terminada la conquista del ámbito aledaño. . con el mismo coraje pionero con que su no menos insigne antecesor. Dos nubes blancas se arremolinaron súbitamente donde un momento antes sólo había estado la interrumpida bóveda roja del cielo y se repitió el fenómeno que lo había maravillado en el crepúsculo anterior. Testimonio de ello son las cabañas modelo que con el emblema patricio de los Harrington Bustamante jalonan como focos de prosperidad y desarrollo todo el sur de la República. A esa extraña melodía se sumó entonces el batir de centenares de alas cuando una bandada de davraks despertados por el chisporroteo levantó vuelo agitando sus largas y finas membranas iridiscentes. El comodoro Mauricio Harrington Bustamante regresa al país con el inmenso honor de haber sido el primer y único argentino seleccionado para integrar la dotación de la flota interplanetaria mundial. La fina lluvia de partículas eléctricas trazó una oblicua franja luminosa entre las nubes y el bosque. Las sombras del bosque vecino se estiraban rápidamente hacia él. Pero casi enseguida se elevaron sobre el punto opuesto del horizonte las cinco lunas. arrancando destellos fulgurantes de los lejanos picos semitraslúcídos. Las arenas amarillas del fondo y el lento fluir de la corriente le daban un aspecto de aguamiel. a medida que la portentosa bola de fuego verde descendía detrás de la cordillera de ónix. A sus pies. Y el comodoro Mauricio Harrington Bustamante supo cumplir su deber con la hidalguía inherente a su ilustre prosapia. centauro de la Independencia. arrancando un nuevo murmullo a su follaje. Sus épicas hazañas tuvieron por escenario las vírgenes vastedades del cosmos. con que su legendario antepasado. Nunca había imaginado que la ciudad pudiera ser tan monótona y fea dentro de su molde colosal. Entroncado con un linaje que dio a la Patria heroicos servidores en el campo de batalla.. El acondicionador de aire ronronea. el capitán Guillermo Harrington. el calor es inaguantable. hasta tal punto que sintió la tentación de probar el sabor y la consistencia del presunto néctar.

—¿Cómo es eso? —Las aguas del Glyx tienen propiedades de polarización molecular traslativa. o con un desperfecto en sus naves. está el negocio que me ofreció Coco Landívar. Deseamos conservar la paz y la belleza de nuestro planeta. Desde la colina alcanzaba a divisar bajo el frío destello de las cinco lunas los edificios chatos construidos con el ónix de las montañas. pero putas. se extendía hasta donde alcanzaba la vista. ¿Quién se atrevería a retacear los permisos de . Y por fin la lámina quieta. A lo largo de una proficua carrera. del mar. se mezclan en mi memoria. para que los suyos no le sigan mañana los pasos. para acogerse a los beneficios de un merecido retiro. sin su nave. les bastaba beber un trago para hallarse de regreso a orillas del río. sería cuestión de "reintegrarme a las tareas del campo para afianzar el aporte de mi linaje a la fuente capital del bienestar argentino". llegaría aquí sin medios para volver a su planeta. —Esto es lo que deseamos reservar exclusivamente para nosotros. que se complacen en destruir. condecoraciones y ascensos jerárquicos que han enriquecido el ya de por sí valioso acervo de las alas nacionales. hemos decidido cerrar nuestro mundo a todo intruso. Por precaución. conmigo. Usted es el primer visitante que llega aquí. Sería un verdadero manager de la industria aeronáutica. Sí. Ni siquiera las recuerdo a todas. con mis apellidos. mis laureles y todo. —Ya fuera en misiones solitarias. cargado de laureles. Nuestros sabios nos han dicho que en el resto del universo habitan razas primitivas. Pero ello no implica una evasión de responsabilidades. De gran categoría. Luego. pues el comodoro Mauricio Harrington Bustamante ha hecho público su propósito de reintegrarse a las tareas del campo. Qué frase morrocotuda. Hoy vuelve al terruño. o en expediciones colectivas patrocinadas por organismos internacionales. la farsa rutinaria. Cuando en tiempos remotos intentamos la exploración del cosmos. Sus facciones. Nuestras normas nos prohíben detenerlo o destruirlo. sus vientres. Además. acumuló citas honoríficas. sus pechos. Sólo nos queda el recurso de implorarle que no revele nuestra existencia. Sus aguas se vuelcan en el mar de Shaman. siempre descolló por su audacia y su espíritu de iniciativa. Pero es como todas. haciendo ondular armoniosamente su penacho visual—. le conferiremos nuestra más honrosa recompensa: la posibilidad de regresar aquí cuando lo desee. será Patricia. Así demostrará que ella también se ha ganado un lugar en mi gran aventura. nuestros astronautas llevaban siempre consigo una cantimplora con agua del Glyx. Es un fenómeno que se da muy raramente en la naturaleza y que aún no hemos podido reproducir por medios artificiales. Si no es Mónica. en las praderas del fruto dulce. Eso creo. La posibilidad de regresar solo. apuntando hacia el río con su largo y fino apéndice pectoral—. A la cama del triunfador. y si usted nos ayuda. los pudores tardíos que ella identifica con la imagen folletinesca de su abolengo. Claudia o Sandra. otras tantas pirámides de obsidiana marcaban la entrada a las bocas subterráneas. Si se encontraban varados en otro planeta. En los cuatro ángulos externos de la metrópoli. Lástima que en la estancia también me moriría de aburrimiento y terminaría extrañando a Mónica. Vendrá a buscarme esta noche y saldremos juntos a cenar y a bailar. La ciudad de Shaman. para afianzar el aporte de su linaje a la fuente capital del bienestar argentino. visitante — continuó el Guardián. aceptará volver aquí. Claro que si usted recurriera a ese método. azogada. Putas. Más tarde repetirá ante sus amigas envidiosas el relevamiento topográfico de las cicatrices que surcan mi pellejo. Cuando esté borracha. Hoy me llamó Mónica. vedadas al extranjero. Creo que Mónica es rubia. definitivamente. De ojos verdes. con sus raras terrazas polimórficas unidas entre sí por finas pasarelas vítreas en un laberinto de enlaces inextricables. Estoy aburrido. en matar y en apoderarse de lo ajeno. Podría irme a la estancia y olvidarme de toda esta mugre. sobre cuya costa se levanta nuestra ciudad. Nace más allá de la Cordillera del Poniente. sus muslos.—Este es el Glyx —dijo el guardián. Otra puta que pretende incorporarme a su lista de celebridades.

La comisión policial que acudió pocos minutos después. Coco Landívar siempre fue una luz para los negocios.30 horas. Él sí que no dio la espalda al país que lo nutrió y le proporcionó educación. dando la espalda al país que los nutrió y les proporcionó educación. y los incita a menospreciar las incontables posibilidades que encierran nuestras feraces llanuras y nuestra orgullosa sociedad apegada a sólidos valores tradicionales. la desaparición del astronauta resulta tanto más inexplicable... Desde el bosque cercano llegó el aroma embriagador de misteriosas resinas. cuando la dama en cuestión. capitán Guillermo Harrington. —Acepto —dijo el visitante—. no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. El afán mercenario o aventurero los impulsa hacia los centros de una falaz civilización materialista. hace un mes el famoso astronauta fue recibido con grandes honores en nuestra ciudad. En estos momentos. coronel Luciano Bustamante.Anoche. El trino de las criaturas nocturnas subió de tono con intensidad palpitante. y sobre el piso de su estudio estaba caída una colilla encendida aún a medio consumir.. cuyo nombre se reserva.importación a una empresa presidida por un héroe nacional? ¿Quién negaría rutas aéreas exclusivas a quien saltó más allá de las estrellas? —Creemos que la actitud de nuestro homenajeado encierra un mérito que aquí corresponde destacar. los huevos de mis toros y los permisos de importación. Chau. Después de nuevas llamadas infructuosas. Según las versiones recogidas. que tenía una cita con el comodoro Harrington Bustamante.. Esto parecería demostrar que cuando la dama invitada llegó al departamento. Como se recordará." MENSAJE A LA TIERRA Alfredo Julio Grassi . centauro de la Independencia. No revelaré a nadie que he encontrado este planeta —y le tendió su cantimplora al Guardián para que éste la llenara con las aguas del Glyx. su ocupante todavía se hallaba en el interior del mismo. En los aposentos del comodoro Harrington Bustamante reinaba absoluto orden. El segundo detalle insólito consistía en la cantimplora que estaba volcada sobre el piso del estudio y en cuyo interior sólo quedaban unas pocas gotas de agua. muchos compatriotas nuestros emigran para trabajar en laboratorios extranjeros o en remotas estaciones espaciales. a las 21. comodoro Mauricio Harrington Bustamante una dama de su amistad. Una lluvia eléctrica cayó de pronto sobre el mar de Shaman desde un nuevo torbellino de nubes. e invitamos a las nuevas generaciones a emular sus ejemplos de abnegación. ¡Qué poca cosa es Buenos Aires vista desde aquí arriba! ¡Y qué grande el cielo. He dicho. tomamos a este héroe como el paradigma de nuestras máximas virtudes espirituales. concurrió al departamento del. Y puesto que la única puerta de salida estuvo bajo vigilancia hasta el arribo de la policía. desinterés y fervor cívico. comprobó que el departamento se hallaba herméticamente cerrado desde adentro. cuando se acogió al retiro para reintegrarse a las actividades agropecuarias. azote de las tolderías. Es por ello que hoy. El viajero permaneció un momento en silencio mientras paseaba la mirada sobre el paisaje pincelado por la magia luminosa de las cinco lunas. ¡Coco Landívar con afanes mercenarios o aventureros! ¡A quién se le podría ocurrir semejante idea! Y yo a remolque de Coco Landívar. qué grande el cielo! De los diarios locales Alarma por la desaparición de una figura nacional ". en el acto solemne que nos congrega para recibir a Mauricio Harrington Bustamante.. Chau. respondiendo a una denuncia telefónica de los vecinos. Con Mónica.. el oficial que encabezaba el grupo procedió a forzar la puerta. fue víctima de una crisis de nervios.

produjo increíbles cantidades de novelones policiales y de aventuras. y contribuyó al género con un libro de cuentos: Y las estrellas caerán (1967). Mucho antes. Ahora sería el primer hombre que pondría el pie sobre la superficie helada del satélite terrestre. en el campo experimental de vuelo de Yucca Flats. después de hablar con el profesor Von Baumann para repetir las instrucciones definitivas. "Si el viaje fracasa. Prudentemente seudonimizado. El viaje era el primer paso en busca de esa libertad real de la humanidad. Todavía recordaban el fracaso del primer intento tripulado. Con la amenaza de guerra en que nos debatimos cuesta mucho reunir los fondos necesarios para la empresa. El deseo milenario de verse libre. Recordaba la emoción con que desde adolescente había seguido los pasos de la última ciencia del transporte humano. se constituyó en el primer autor argentino obsesionado por el tema. Ese era el día. no habría más oportunidades. Confiesa haber aprendido inglés "sólo para leer casi todo lo bueno que se hace en ciencia-ficción". Iba a viajar a la Luna. sus sueños. Al llegar podrá descender y permanecerá doce horas tomando fotografías y recogiendo muestras minerales de la superficie lunar. soñado una y otra vez en el curso de los años. había salido del edificio central. la astronáutica. F. Tras un examen médico final. "Será algo rápido" —le habían dicho—. Porque el Selene II iba a viajar a la Luna y él era el piloto. Fue interventor en el Instituto Nacional de Cinematografía. Y por fin había llegado. a su lado. desde una insospechable revista agropecuaria. De saber que el hombre es libre.Alfredo Julio Grassi. Es periodista y crítico de cine. perdidos. Johnny. había aprendido a hacerlo sin ayuda durante las agobiadoras pruebas a que le sometió Von Baumann a través de dos años de entrenamiento. Llevará oxígeno y alimentos para siete días. "Conmigo será distinto. Aún le parecía mentira que entre millares de postulantes lo hubieran escogido a él. Para viajar a la Luna era necesario algo más que un vehículo interplanetario. Los hombres generalmente prefieren destruirse a conciencia antes que ampliar el horizonte cotidiano. Si el segundo no llegaba a la Luna. El profesor. Hacía veinticinco años que soñaba con aquel momento. Él poseía lo otro. cien años. la ignorancia de tantos. que ya se habían convertido en reflejos condicionados en su organismo. sus deseos. estudiándolo bajo sus cejas grises. Un sueño de infancia. "Dos días y medio de ida y dos días y medio de regreso. Los restos del Selene II circundaban con miras a la eternidad el Sistema Solar." "No llegará" —habían dicho muchos. El fracaso parcial del viaje del primer modelo de la espacionave tornaba crítica su situación. la conquista del espacio se atrasará cincuenta. Únicamente un gran éxito nos asegurará la continuidad del esfuerzo" —le había dicho el profesor Von Baumann. Pero Johnny sabía que con él sería distinto. y enfrentaba al plateado cohete. sus ilusiones. Para eso había que sacudir la indiferencia de la mayoría. con el cadáver congelado de Jack Perkins en los mandos. le estrechó la diestra y lo vio penetrar en el cuerpo . Había luchado cuarenta años hasta conseguir apoyo económico suficiente para la fabricación del Selene." Johnny se ajustó con sus propias manos el casco de vitroplast que le aislaba totalmente del mundo exterior. el temor de todos. Animó una fugaz Sociedad Argentina de Autores de C. "El primer intento fracasó porque el pobre Jack se quebró. profesor" —respondía invariablemente Johnny Franciosa—. Johnny miró la silueta alargada y brillante del Selene II mientras caminaba con paso elástico por la pista de concreto y suspiró. Von Baumann era otro soñador.

.. había tenido éxito. tragó saliva y sintió que tenía los labios resecos. dos. ¿Qué tal la recepción? —¡Perfecta! —Entonces. Johnny! —era Ernest Boyd... —¡Selene llamando a base! ¡Conteste. Pero aquel no era momento para dejarse dominar por los nervios.. ¡buena suerte. y los espectadores que observaban la escena desde las ventanas de plexiglás de la casamata de concreto vieron cómo el Selene II. "Pobre . O volaría hecho pedazos si los tubos eyectores de los cohetes no resistían. Johnny se aseguró las correas sintéticas que atraían su cuerpo al asiento extensible donde debía permanecer hasta que concluyera la primera etapa del viaje. de aceleración inicial.. ¡CERO! Johnny lanzó todo el aire que quedaba en sus pulmones y contuvo la respiración.. el ingeniero jefe. tres. —Diez segundos para el momento.. Pronto estaría en viaje. que según los técnicos era la más peligrosa. —¡Gracias. En los auriculares del casco resonó la voz de Von Baumann.. base! —Base hablando con Selene. ¿Qué decía la voz? —. primero lentamente. La opinión pública mundial está dividida al respecto. y por fin a tremenda velocidad despegaba y se perdía en el firmamento estrellado. Johnny sonrió suavemente hacia la tumba de su predecesor. Luego. Al mismo tiempo los motores atómicos rugieron con la furia de mil gigantes cautivos. uno.. siete. La Luna crecía por momentos. cuya aguzada punta enfilaba hacia las estrellas. buena suerte.del monstruo metálico.. Nada podía fallar. Cerró los ojos y volvió a abrirlos. listo para detenerlos si algo marchaba mal. Para Johnny no fue largo. ¿Conseguirá llegar? Si lo hace. controlada desde la torre de despegue. llenando la pantalla de observación de proa hasta cubrirla por completo con su intensa imagen blanca. Johnny escuchó al cronista de la Red Intercontinental de Emisoras trasmitiendo los últimos detalles del histórico momento: —Dentro de pocos instantes un hijo de la Tierra partirá en busca de otros mundos. pero durante todo el viaje estaremos en contacto con Franciosa a través de la radio. ciudadano americano... de 32 años de edad..cinco.. sin que su voz se oyera. La base de Yucca Flats retransmitirá en cadena toda la información que reciba. Por el receptor de la pared de la pequeña cámara de mandos del cohete. Traspiraba profusamente. Tenía que concentrarse. Con movimientos calculados probó los mandos y ajustó el micrófono del casco.000 kilómetros de su planeta natal. Tardaremos dos días y medio en saber si la primera fase de la experiencia ha tenido éxito. absolutamente solo. Johnny oprimió el botón que cortaba la recepción. Johnny. cuatro. El suelo tembló. será el hombre más solo en la historia de la humanidad.. Johnny Franciosa. desapareciendo verticalmente a la plataforma de lanzamiento.. ocho. —Bien. pero el piloto podía detenerla en cualquier momento desactivando el mecanismo central. un puntito plateado y brillante señalaba la órbita muerta del Selene I. ante una pared más negra que un sótano. A cien mil kilómetros de la Tierra. —. toda la operación de despegue era automática. La primera parte. flotará en el espacio exterior a través del vacío hacia un objetivo distante 300. En realidad apenas la Tierra se convirtió en una esfera que se hacía cada vez más pequeña..... Johnny! —musitó el anciano. en la que se reflejaban con un brillo intolerable las estrellas de la Vía Láctea. el cosmonauta perdió toda noción del tiempo. luego más de prisa... alejándose de sus semejantes a velocidad creciente. Estaba solo. —¡Buena suerte. Johnny oprimió la palanca que accionaba los motores. Ernie! Los segundos pasaban lentamente. —Nueve.. En el cuadrante de instrumentos se encendió una luz roja y un timbre repicó agudamente. el viaje..

Miró el altímetro: estaba a veinticinco kilómetros de altura sobre la Luna. y no pierdas la serenidad —la voz de Von Baumann era tranquila.. Sacudió la cabeza dentro del casco protector. ¡Conteste. siete.. Los cohetes 1.. Johnny..... Tendrás que invertir los mandos y posar el aparato accionando los cohetes impares para que descienda lateralmente.Jack". Con un esfuerzo dominó el leve temblor de sus labios y advirtió que estaba rezando. gracias! —Johnny se sintió más tranquilo.. La Tierra esperaba el momento del descenso —alunizaje.... Aspirando profundamente... Luego oprimió el botón verde que controlaba los cohetes de proa. Johnny. cuidado. que actuaban como frenos. Con los movimientos precisos del hombre que sabe lo que hace se ajustó sobre el casco protector la cubierta de vitroplast y abrió la llave de los depósitos auxiliares de oxígeno comprimido que llevaba en el traje espacial. Luego el Selene II se detuvo y Johnny se sintió proyectado hacia adelante con tanta violencia que creyó que las correas que le sujetaban se romperían. once. —¡Los cohetes delanteros no funcionan. El silbido del aire huyendo por una larga brecha era cada vez más fuerte. Tenía gusto a sangre en la boca y le dolía todo el cuerpo como si hubiera recibido una paliza. Por los auriculares le hablaba la voz de Von Baumann como quien musita una plegaría: —¡Desciende bien. Johnny soltó .. Los cohetes no funcionaron... Entonces oyó el zumbido. —¡Von Baumann! ¡Lo necesito inmediatamente! —Estoy aquí. cinco.. La distancia se acortaba rápidamente.. Aquel instante era para él demasiado sublime para compartirlo.. La superficie del satélite cubría todo el portillo de proa con un brillo hipnótico. La tumba ideal para un cosmonauta. Insistió con fuerza. Utiliza la vigésima parte de la potencia normal cuando estés a dos kilómetros y medio de la superficie lunar. El mecanismo electrónico estaba descompuesto.. serénate. alarmado. El brillante panorama lunar se deslizó vertiginosamente ante los ojos del cosmonauta. Johnny.. que lanzó un gemido ahogado por la terrible presión.. Johnny! Si no lo haces el hombre perderá las estrellas. —Escúchame atentamente... Johnny se humedeció los labios con la punta de la lengua—. Instantáneamente lo identificó. cambiando de rumbo cuando parecía que estaba a punto de estrellarse. con el índice de la mano derecha Johnny oprimió el botón rojo. Al hacerlo exhaló mecánicamente el aire esperando la brusca disminución de velocidad.. Base Tierra! —¡Aquí Base Tierra! ¿Qué ocurre. ¡Seis kilómetros. doce. El cosmonauta cerró el receptor de radio.. ¿Qué ocurre? —el inventor había adivinado a través del espacio que algo marchaba mal en la cabina de la astronave.. se dijo Johnny— conteniendo la respiración.. —¡Sí. a miedo se expandía en su boca y le llegó a la garganta.. Dos días y doce horas.. Acomodándose en el asiento reajustó las correas de seguridad. Nada ocurrió. Con mano insegura restableció contacto radial con la Base Tierra. cuatro. cuidado. 3 y 5 rugieron y la máquina espacial se sacudió. Recuerda lo que debes hacer. Te sacudirás un poco pero nada más.. seguirá atado a la Tierra por generaciones.! Mientras con la mano izquierda movía un dial numerado hasta la cuarta marca.. ocho. ten confianza. Johnny? —era el ingeniero jefe Boyd. Durante todo el viaje Johnny había estado en contacto con el profesor Von Baumann. profesor. Era aire que escapaba. —Quince. —Selene II llamando a Base Tierra. La diestra de Johnny se adelantó hacia el botón rojo que accionaba los cohetes posteriores impares. que leyó en voz alta sin darse casi cuenta. La estática no lograba borrar la emoción en la voz del inventor.. volvió a apretar el botón. Con mirada perdida buscó la ventana de observación. Sus ojos estaban clavados en el altímetro. Un gusto amargo.. profesor! ¿Qué hago? Hubo una pausa insignificante. pensó a modo de oración. tres.

Todas las teorías parecían derrumbarse. Los ocupantes de la torre de control se miraron. —¡Lo hice! —gritó—. —El Selene está destrozado —repuso con voz que no era la suya—. trabaja desde ya! Piensa en nuestros sueños. —Los selenitas parecen inteligentes. Palabra algo vaga. Von Baumann. La voz de Johnny era aguda. Me he quitado el casco. profesor —era Johnny. ¡Corto! —¡Johnny! ¡Un momento. Von Baumann y el grupo de técnicos se movieron nerviosamente en torno al trasmisor de radio. pero no podría regresar a la Tierra. No sé qué pretenden. ¿Habría enloquecido el astronauta? —Pregúntele cómo son —susurró uno de los periodistas. libre de estática y de sonidos parásitos—.las correas que lo sujetaban al asiento y se incorporó. pero temo que no podré seguir haciéndolo durante mucho tiempo. tomando notas. Al cabo de ese tiempo era posible cargar los depósitos nuevamente. haciendo chasquear la palanca del micrófono infructuosamente. ¿Pero quién pensaba en eso? ¡Había llegado a la Luna! Con una mano que temblaba. El Selene II no volvería a volar.. El oxígeno del traje espacial duraría cuatro horas.. hablando con voz cargada de nerviosidad—. Por la brecha el aire escapaba rápidamente.. Johnny! ¡No puedes darte por vencido. cargada de excitación—. no parecen belicosos. Johnny miró los trozos de retorcido metal y tragó saliva. esta vez de emoción.. La comprensión de este hecho le hizo estremecer. siguió accionando la perilla del trasmisor.. En la Luna hay atmósfera. provistos de seis extremidades muy delgadas. volviéndose para mirar. sacando el gas de los tanques del Selene II. en ti. ¿Y el Selene? Johnny miró la proa destrozada del navío sideral y sus ojos se nublaron. La misma amenaza de guerra cedía su paso a la expectativa. doctor —la voz de Johnny era nuevamente clara. Aquella era una noticia de primera plana. Nunca. El receptor produjo una serie de ruidos extraños. ¿oye el ruido de la brisa? Estoy en el fondo del cráter Copérnico. metálicos. Salí del Selene para verificar la magnitud del daño y recibí la sorpresa del siglo. En la Humanidad. De pronto el receptor cobró vida nuevamente y los cronistas detuvieron su éxodo para escuchar. Una docena de cronistas de distintas agencias noticiosas internacionales escuchaban con la misma ansiedad... con mano temblorosa. Lo sabía. Todos sabían que del siguiente mensaje de Johnny dependía el futuro de los vuelos espaciales. Tal vez sea posible. Johnny! —gritó Von Baumann. Von Baumann. En la Base Tierra.. ¡He descendido bien! —¡Gracias a Dios! —llegó débilmente la respuesta del inventor—. —¡Profesor! —el contacto se restableció. La voz de Von Baumann se veló. —Voy a echar una mirada y restableceré contacto. conectó el trasmisor de radio. profesor —mintió—. el frío eternos. evidentemente muy tenue. pero es respirable. Después. En estos momentos se acercan a mí cuatro seres de unos dos metros y medio de alto... El Selene II se había desgarrado a lo largo de la cabina contra una punta rocosa que se había interpuesto en su camino. ¡Hay habitantes! Todos se miraron. aproximadamente. pero creo que . Le quedaban cuatro días y medio de vida. Me adelantaré a recibirlos. Es imposible repararlo. Los cuatro seres están a corta distancia y me hacen señas. la soledad. ¡Estaba condenado! Había llegado a la Luna.. Von Baumann hizo un gesto brusco. —¡Tienes que hacerlo. Es más. El astronauta había interrumpido la comunicación. —¡Johnny! —gritó el inventor—. Humanidad.. Hablo desde el exterior del Selene II por medio de una conexión que improvisé. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —Estoy perfectamente. ¡Vida en la Luna! Uno de los periodistas corrió hacia la puerta y los demás lo siguieron. Era inútil. Eran más tangibles los sueños. aturdidos.

conocer a aquellos selenitas capaces de producir una explosión atómica? Sin contar con la lógica curiosidad por el destino corrido por Johnny Franciosa. Johnny? —preguntó. Porque en el satélite no había atmósfera ni habitantes.. Dos tercios del segundo tanque.. pues parece un arma y temo que. Suspirando miró el cuadrante donde una diminuta aguja señalaba la cantidad de oxígeno que le quedaba. Von Baumann caminaba con las manos en los bolsillos de la chaqueta de tweed y la vista clavada en la Luna. buscando alguna señal tuya. con una mirada dé inmensa pena en sus ojos miopes. ¡Atención! Uno de los insectos lleva un largo tubo que brilla. asintió: —Sí. La voz cesó en el receptor.. el reloj. Y todos abandonaron la sala. Me acercaré a ellos. que se alzó lentamente hasta cubrir el fantástico escenario. Johnny esbozó una sonrisa tras de la escafandra del vitroplast. sin mover casi los labios. —¡Dios! —murmuró—.esperan que los siga. Von Baumann ahogó una maldición de impotencia. ¿quién podría detener el clamor popular que querría saber. de pie sobre un promontorio de piedra pómez helada. ya sé. Pero estaba contento. sentado sobre la roca. comenzó a extenderse con la celeridad de un relámpago.. Como su piloto. Habían pasado cuatro horas desde el estallido del Selene II. Había que informar al mundo. Cuando realizaran el segundo viaje. La tremenda explosión levantó una gigantesca nube de fino polvo lunar. La mentira del hombre y la máquina servirían para llevar la Humanidad a la Luna. Lo que correspondía hacer era comenzar nuevamente a trabajar. Pero una vez dada la noticia por el primer astronauta allí desembarcado. No se llora por los triunfadores. Mientras regresaba al laboratorio consultó. Johnny. Von Baumann se aferró al aparato de radio. En la Tierra. El Selene II había cumplido con su deber hasta el fin. como si una voz inaudible le hubiera hablado al oído. Una eternidad.. que se destacaba sobre la Luna llena. Es una explosión atómica. estallaban silenciosamente en el fondo de aquel mundo muerto.. Un hombre solo regalaba el infinito a los hombres. —¡Johnny! —llamó angustiado—. —¿Por qué. Al mismo tiempo la superficie del satélite pareció velarse.. ¡una explosión atómica en la Luna! —¡Los selenitas han desintegrado al Selene II! —gritó otro de los periodistas. casi sin saber por qué lo hacía. cuya superficie había vuelto a normalizarse. De pronto. —¡Qué me cuelguen! —exclamó el ingeniero Boyd—. a los planetas. ¡Contesta. que como una enorme bola de billar verde brillaba en el firmamento estrellado. Aquél no era momento para llantos. los astronautas al alunizar en Copérnico lo encontrarían allí.. solo en el extremo más alejado del campo de pruebas. a las estrellas. ¡Y tú has abierto el camino! Centenares de millones de ojos están clavados en el cielo. ¡Miren eso! En la zona obscura del gran cráter Copérnico. ¡Y así se hará! El viejo se secó los ojos con el dorso de la mano y carraspeó. miró hacia la Tierra. ansiando que parta otro cohete en tu seguimiento. por favor! Pero el receptor permaneció mudo. El hombre tiene que llegar a las estrellas. mortalmente pálido. El piloto del Selene II no podía contestar. Después. se había encendido una luz. lanzó un grito gutural. abriéndose como un hongo monstruoso. que acaba de activar. Uno de los cronistas. Monstruosa. La sonrisa se acentuó en sus labios. ahora apunta hacia el Selene. que se había acercado a la gran ventana abierta hacia la noche. Tal vez era el único hombre en todo el planeta que sospechaba lo ocurrido y trataba de comprenderlo. como si una inmensa nube la estuviera cubriendo.. . Alzando la cabeza.. Pasaría a la Historia como el mayor mentiroso del siglo. Esta vez no podían perder tiempo. más brillante que la misma Luna. el frío y la oscuridad. mirando hacia La Eternidad. miró cómo los motores atómicos del Selene II.

13 hs. fue testigo de cómo el extraño artefacto disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse blandamente en el centro de un plantío de tomates. Las fuerzas aéreas francesas decidieron. m. paralizado por el terror. hendiduras. 15 de octubre de 1968. m. tras rápida decisión. en la Argentina y en España. alcalde de Pierrefite. clara señal de que dicha espera caía hacia tierra. enviaron . 10 hs. prefecto de la Gendarmería Nacional. 35' Un cordón de seguridad rodeaba el artefacto para evitar que los curiosos se acercasen a él. que sabrá comprender la angustia de los histrios Pierrefite. cuando una estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. por su parte. Ésta poseía una forma perfectamente esférica. La Historia de San Michele. p. m. campesino. puede ser verdad. Gran parte de la población de Pierrefite y caseríos del contorno. La asombrosa noticia sacudió primero a Francia y luego al mundo entero. Pirineos franceses. Jacques Arnault. Repartió sus 33 años viviendo. motos o simplemente a pie afluían al lugar. una luminosidad propia. que la 5* escuadrilla de bombarderos pesados patrullase por los cielos del lugar donde se había posado la esférica astronave. Bajo el seudónimo de Luis Feñafiel. Allí pudo divisar una extraña esfera grisácea de reflejos metálicos que por momentos aumentaba de tamaño. Historias para no dormir y Mañana. Una nave espacial extraterráquea había descendido cerca de un pueblecito enclavado en la falda de los Pirineos. Acto seguido Jacques Arnault pudo reaccionar y gritando y corriendo desapareció en dirección al pueblo. Comenzó como actor y director teatral y —después de intermezzos en los que fue mozo en un buque turco y corresponsal de guerra en el conflicto árabe-israelí— parece haberse estabilizado como director integral de teleteatros. Las principales potencias mundiales.LA ESFERA Narciso Ibáñez Serrador Narciso Ibáñez Serrador. Miles y miles de particulares. El ejército hizo que una columna de tanques y el sexto regimiento. Monsieur Jean Junot. de 55 años. marchase sobre Pierrefite. era de color gris acero y de un tamaño aproximado de 20 metros de diámetro. tras cambiar unas frases con Louis Boumierre. a. ni tampoco podían observarse remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. viudo. avionetas. La Gendarmería Nacional movilizó sus fuerzas. propietario de una pequeña huerta cercana al pueblo de Pierrefite. montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets. Esta banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaban una especie de signos pintados. rodeaba a prudente distancia la extraordinaria astronave. Jacques Arnault. En su superficie no se abrían ventanillas. A mi familia. a. Tanto la banda como los signos daban la sensación de poseer un brillo. se dedicaba a cosechar coliflores. en la TV argentina hizo Cuentos para mayores. al mando del general Pasquier. 13 hs. casi por partes iguales. 11 hs. en coches. grabados o impresos en negro intenso. Lo único que rompía su uniformidad era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeada la esfera. el primer espacio que trató temas de ciencia-ficción.

semejando un inmenso y plateado queso de bola. que fueron registrados para su posterior análisis por los magnetófonos de los peritos en lingüística. La plataforma de madera en la que habían instalado sus cámaras los hombres de la radio y televisión francesa fue derribada por la muchedumbre al intentar alejarse del artefacto extraterráqueo. 14 hs. asentado sobre una serie de rodillos que le permitían deslizarse hacia cualquier punto. Tras una pausa.nueve. Segundos después fue abriéndose en la superficie de la astronave una especie de escotilla triangular y acto seguido una rampa se deslizó hasta el suelo. Uno. 14 hs. anunciaron la aparición del primer ser extraterráqueo. Los soldados que rodeaban la esfera. se separaron deslizándose veloces sobre sus rodillos y tomando posiciones equidistantes formaron círculo alrededor de la esfera. 20’ Durante un cuarto de hora los pequeños seres extraterráqueos continuaron emitiendo sus curiosos silbidos. 11’ La trepidación de la esfera cesó. 15' Un alarido de pánico. 14 hs. fueron los que pudieron apreciar mejor la figura del extraño ser. mientras otro exactamente igual hizo su aparición en la escotilla. aprestaron sus morteros. firmes y pálidos en sus puestos. dando remate a la chocante figura. 14 hs. a pesar de haber recibido la orden de no disparar. El pánico se apoderó de la multitud. Otro alarido de angustia se elevó de la muchedumbre al contemplar cómo una especie de brillantísima chispa luminosa unía entre sí los tubos . tras permanecer inmóviles durante unos segundos. que tratando de huir hizo que se ocasionasen numerosos accidentes. De la parte media nacían cuatro tubos articulados que terminaban en diminutas pinzas. la de un grotesco muñeco de metal. Los soldados que formaban el cordón de seguridad. Mediría aproximadamente un metro. La muchedumbre apoyaba cada nuevo suceso con gritos y comentarios en los que era fácil adivinar la inseguridad y el terror. bazookas y ametralladoras pesadas. nueve increíbles criaturas fueron haciendo su aparición y descendiendo hasta formar por último un pequeño grupo al pie de la esfera que les trajese a tierra. La esfera comenzó a trepidar. en cuyas caras se abría una serie de pequeños orificios de diferente diámetro.. Un impresionante silencio envolvía a la multitud. 14' Trascurrieron tres minutos de angustiosa expectativa sin que se produjese novedad alguna. 18' Los pequeños seres. el desplazamiento de la muchedumbre tratando de huir y el disparo de mil flashes de cámaras fotográficas. dos. y más que humana su apariencia recordaba la de un robot. 14 hs. el sorprendente ser comenzó a deslizarse por la rampa. Mientras tanto la esfera permanecía quieta y silenciosa. se asentaba un cubo. Poco después comenzaron a emitir una serie de breves y agudos silbidos. Su cuerpo estaba formado por una especie de cilindro de hierro o de acero. tres. 14 hs.urgentemente a Pierrefite gran número de sabios y científicos especialistas para observar el fenómeno. salvo en el caso de abierta agresión.. Luego al unísono hicieron un silencio y cada uno de ellos levantó uno de sus cuatro tubos articulados. Todos estos desplazamientos indicaban bien a las claras que los tripulantes de la astronave tenían intención de descender. Sobre el cilindro.

pero trascurridos unos instantes. por lo que algunos científicos opinaron que los seres metálicos acusaban probablemente la fatiga producida por sus evoluciones. la velocidad con la que se deslizaban fue haciéndose más y más lenta. otras mostraba delicados matices azules que poco a poco se aclaraban hasta alcanzar un plateado refulgente. a la que constantemente se iban agregando miles y miles de personas. Por el espacio de casi otras dos horas. dirigiéndose cada uno a un sector diferente del cordón de seguridad formado por los soldados. cedió la tensión. se separaron. 5' Los seres extraterráqueos tomaron nuevamente sus esferas rojas y recorrieron con lentitud el cinturón de seguridad. al tiempo que continuaban emitiendo pequeños silbidos. Poco después volvían a aparecer sujetando cada una. donde comenzaron a cambiar entre sí una nueva serie de silbidos. Acto seguido las extrañas criaturas deslizándose sobre sus rodillos se dirigieron hacia la rampa y una tras otra fueron desapareciendo por la escotilla. a veces ondeaba. La hebra variaba continuamente de forma o de color. profiriendo nuevamente sus agudos silbidos. Luego. se escucharon aquí y allá tímidos aplausos con los que la multitud manifestaba su admiración. cuando bruscamente adquirió un maravilloso color rubí. depositaron las esferas en el suelo y comenzaron a efectuar una complicadísima serie de evoluciones que la multitud contemplaba con asombro. los extraños seres continuaron efectuando absurdas evoluciones. Codo a codo. tomándose por los tubos articulados. al advertir que el increíble hilo luminoso no entrañaba peligro manifiesto.que las extrañas criaturas levantasen. Ninguno de los soldados se atrevió a tocarlo. En ocasiones ordenándose en fila india hacían entrechocar sus pinzas emitiendo al mismo tiempo sus singulares silbidos. Científicos de todo el planeta observaban desde una plataforma erigida especialmente para elles los movimientos de los pequeños seres metálicos. Así estuvieron cerca de media hora. Según pasaba el tiempo. los hombres encañonaron con sus armas a los intrusos. Los soldados miraban con aprensión las esferas sin atreverse a tocarlas. Los extraterráqueos. con sus cuatro tubos articulados. A veces unía entre sí a los metálicos seres mediante impecables rectas. con la misma rapidez con la que apareciese la hebra luminosa se diluyó. La multitud. 19 hs. deteniéndose ante cada soldado y extendiéndole el balón en un ademán que bien podía traducirse como de ofrenda o regalo. al cabo de la cual decidieron reunirse junto a la rampa. una especie de esfera roja del tamaño de un balón de fútbol en la que se abrían tres orificios simétricos. pusieron a su alcance las singulares esferas rojizas. 19 hs. contemplaba en silencio el maravilloso espectáculo que ofrecía la inmaterial hebra tendida por los extraterráqueos en derredor de su esfera. luego de haber realizado lo que podría calificarse de "conferencia". Las pequeñas criaturas comenzaron a recorrer el cordón de seguridad deteniéndose de vez en cuando frente a un hombre y extendiéndole la roja bola. Éstos. formaban un círculo y así giraban y giraban a increíble velocidad. 10' La multitud que rodeaba la astronave se había elevado a más de cien mil humanos. Una mano helada oprimió el estómago de los soldados al contemplar lo que estaba ocurriendo a cinco metros escasos de sus puestos. 19 hs. 17 hs. Éstos llegaron junto a los pálidos humanos y estirando sus tubos articulados. A veces los nueve seres. 10’ . Casi dos horas permanecieron las pequeñas criaturas clavadas en sus puestos y unidas entre sí por la fantástica cinta de luz. En una ocasión.

13' La singular astronave fue sólo un punto en el cielo.. se publicó en 1954. un ensayo acerca de Horacio Quiroga. el artefacto comenzó a elevarse cobrando velocidad segundo a segundo. De esta manera. realmente fue lamentable que ninguno de los muchos sabios. 19 hs. reconoce la paternidad de un poemario adolescente. seguir adelante. 11' La rampa fue absorbida y la escotilla se cerró. ni pudiese descifrar los negros signos que resaltaban sobre la franja anaranjada que rodeaba la vieja esfera. Y era fácil. 12' Tras unos instantes de trepidación. Estrenó tres obras teatrales y. MARKETING Pedro Orgambide Pedro Orgambide. —Es increíble. revista de arte y literatura.Las pequeñas criaturas metálicas. Las hermanas. rendidos por la fatiga. llevando a cuestas sus esferas. —Ni un solo gramo de cobre con que alimentarnos. historietista en la Editorial Abril y director de Gaceta Literaria. dialogaban mediante tristes silbidos. muy lamentable que ninguno de los muchos sabios.! —No llores.. no llores. 19 hs. la astronave procedente de uno de los planetas de Sirio abandonó la Tierra. científicos y lingüistas que asistieron a los extraordinarios hechos acaecidos cerca del pequeño pueblecito de Pierrefite supiera traducir el significado de los silbidos que emitían las asombrosas criaturas. cabizbajos. Su primer libro. 16' Ningún radar de la tierra registró la presencia de la esfera en la atmósfera que envolvía al planeta. Hasta un histrio joven hubiese podido leer lo que allí se anunciaba: "Gran compañía de varieté en gira triunfal por la Vía Láctea".. El páramo. desapareciendo en el interior de la nave. científicos y lingüistas supiese traducir los silbidos. —¿Qué será de nosotros. —¿Y ahora qué haremos? —Seguir adelante.. 19 hs. Memorias de un hombre de bien. Sí.. A bordo de la astronave. qué remedio queda. no echaron ni un solo gramo de cobre en nuestras esferas rojas. como siempre. Historias cotidianas y fantásticas y Los inquisidores.. . al borde de la desesperación.. a veces.». se deslizaron lentamente por la rampa.. Fue cronista policial en Noticias Gráficas. 19 hs. le siguieron El encuentro. y piensa que tal vez en el próximo planeta tendremos un poco de suerte. los nueve pequeños seres pertenecientes a la metálica raza histra.. agotados.. Realmente fue lamentable..? ¡Qué será de nosotros. Es redactor publicitario.

sino también la B. ha gritado en criollo. las muestras más apetecibles de los productos. El Capo se vuelve ofuscado. brutal. en sus momentos de humor. demagógico. Los veinte pisos de la agencia se alzan sobre el río. y llega hasta a la C. los pronósticos de las . Desde allí domina la ciudad. sino de un conflicto más complejo que el Departamento de Psicología debe investigar. sabemos ahora que somos mortales. me despiertan odio y rechazo. Entonces. Pero este sábado se ha suspendido el golf. entre calles lisas y apacibles. Los empleados viven allí. al suburbio. joven. No puedo dejar de pensar en el elefante bíblico. pegando un puñetazo sobre la mesa. melancólico. sus lenguas pastosas. los poster panels. la gran consumidora de productos. la clase que el Capo define como la gente y. Gabinete Cibernético (hacia el mediodía) Un aire aséptico y una temperatura agradable permiten vislumbrar la paz momentáneamente perdida dentro de la Agencia. Un tercero. Porque el mercado. y extiendan sus manos hacia ellos. las civilizaciones. No obstante. Antes de reintegrarse a la reunión observa. la mayoritaria B. ¿cómo explicar la vulgaridad que acaba de decir? "¡Si serán turros!". sus cuerpos enormes. propone revivir a Tarzán. Pero comprendo que las mujeres de la Agencia estén muy excitadas. en la franja gris del cielo. "Somos una civilización de consumo" —declama el Capo. en los silos que acumulan las prósperas cosechas del año. Muy pronto (es habitual en él) va del español al inglés. "Debo esperar los acontecimientos". sugiere grandes bailes populares. los directivos juegan al minigolf con sus asistentes. Una voz. de una provincia o de un barrio. enfatiza el Capo. El sábado. imprudente. Una jerga guerrera se mezcla a sus órdenes. Abandona la mesa de reuniones y va hasta el ventanal. que ofrecerán. a los barrios humildes. por las carreteras del mapa. sin duda.5 BC = -3 La retracción continúa. En las orillas resplandecen. inexorable. a las villas de emergencia. El problema es grave. Aunque sus trompas apenas acarician los techos de nuestros automóviles. se deslizan los puntos rojos y azules que indican el número de camiones y autos que en ese instante recorren las rutas. Otro. como los extremistas del consumo. De lo contrarío. para quien la agencia diseñó envases sofisticados. anuncia el Capo. "Son nuestros tanques de guerra". su piel grisácea. en el elefante pisoteando imperios. en las dársenas. completamente gratis. Tienen cine. mientras las esposas concurren al coro. intermitentes. entre ráfagas de música funcional. y en lo alto. y les tiren galletitas. Se sabe que para los niños se contrataron payasos y elefantes. informa a los hombres de la Agencia que deben permanecer en sus puestos. BA = -1 BB = -2. El sociólogo de la agencia puntualiza que esta vez no se trata de lucha de clases. aventura para ellos un slogan. No sólo la Clase A. lenta. Playa de estacionamiento (por la mañana) Me irrita profundamente la llegada de los elefantes a la playa de estacionamiento. canchas de tenis y de bowling. según su costumbre. ha dejado de consumir productos. las líneas de los satélites que trasmiten programas de TV. en monoblocs rodeados de jardines. el vuelo emigrante de unas golondrinas. Alguien. sorpresivamente. Pero hoy su inglés es duro. circuito cerrado de televisión. y cita. atlético. Paul Valéry Sala de Conferencias (por la mañana) El Capo acciona los botones del tablero y en la pantalla se dibuja el contorno del país.Nosotras. salen a la calle hermosas modelos. a los clásicos del Marketing. piletas de natación. Entretanto. la mirada en el río. molesto.

Sala de Arte (por la tarde) Sobre los tableros. Sala de Conferencias (al anochecer) "Atención —dice el Capo—. capitaneadas por expertos del Marketing. grabados antiguos del Brasil. carpetas. profetiza el Capo. Pero una arruga tenaz. refuerzan nuestra fe en la victoria final". mientras aparta a la modelo que ensaya. El Dibujante propone un Happening Total del Consumo. tan desorbitado.. collages. desesperado. a la frustración del consumidor. reliquias del informalismo. viejas devorando chocolate. borracho. vocifera el Capo. No se justifica entonces su tardío e inútil despertar de iracundia. Soy. un rictus. La situación es francamente deplorable.. en las paredes: objetos pop. Abajo. Hay pocos desertores." Sin embargo. Sólo los carteles luminosos continúan girando. parpadeando sus ofertas. casi despreocupada. Desde el exterior llegan buenas noticias: se han vendido algunos diarios en el Gran Buenos Aires. Hacia el atardecer cesó la venta de cigarrillos. los elefantes regresan a la playa de estacionamiento. En el Departamento de Estrategia un joven ha renunciado a su noche de bodas. "¡Pero si eso es lo que se ha hecho siempre!". Alguien lee los primeros telegramas de solidaridad con los clientes de la Agencia. es codificar información. y en los almacenes del suburbio se registran ventas de yerba y de tabaco. una suerte de Apocalipsis. delatan su cansancio. Desde lo alto se ven los autos que se alejan de los monoblocs. Es inadmisible. Pero ahora vive como todos en los monoblocs de la Agencia. el consumo de golosinas. que comenzaban a invadir la ciudad. Este sábado no se ha registrado una sola venta de whisky y los tableros de los cines y los teatros registran una baja inconcebible. simplemente. la lucha recién comienza y los hombres están en sus puestos. Salen las patrullas nocturnas. una concurrencia normal en el hipódromo y las canchas de fútbol. en las ventanas. sin éxito. Menos del 2% de los televisores funcionan normalmente. directamente y con gran agresividad. para el Capo. en forma inexplicable. en esa época tomaba su ácido lisérgico y llevaba un botón donde se leía God is dead. no hago comentarios. que toman el camino de la costa. su último strip-tease. En los nights clubs los mozos se adormecen sobre las mesas esperando al cliente. sino de otros productos primordiales en los días de fiesta. "Hechos como éste. en el Village. quiere romper su carnet profesional. Se espera. dibujos de chicos. para la tarde. "No quisieron probarlos". han previsto. en el piso. una retracción aun mayor en el consumo. . Por eso el Capo le reprocha paternalmente sus excesos. Enfurecido. apacibles muchachas del 40 con la cara de Judy Garland o Ginger Roger.computadoras no son de ninguna manera optimistas. hogareñas mesas de la época cubista. la situación es grave. (A la madrugada) Las patrullas nocturnas regresan. desconcertadas. Mi tarea. En realidad. displays. admiten sombrías. Llegan las muchachas con sus bandejas de productos. Como Director del Gabinete. celosa de su oficio." Detrás del ventanal emerge una desmesurada luna roja. el Departamento atisba una esperanza: apelar. tiró toda la comida a los perros. "Eso es una monstruosidad —exclama el Capo—. para las próximas horas. No sólo ha cesado. el dueño de un restaurant. Me entristece verlo así. una. Según se nos informa. Departamento de Psicología (por la tarde) El Informe del Departamento de Psicología es terminante: ha disminuido la ansiedad oral de la población. su cerebro auxiliar. Domingo (por la mañana) Un sol radiante ilumina la ciudad. El Capo la disuade acariciándole los senos. En otro tiempo vivió en Nueva York. Por el contrario. móviles. La Agencia despierta alegre. todos del personal subalterno. relojes surrealistas.

la destrucción cubrirá la ciudad y llegará hasta aquí. "Los que quieran abandonar la Agencia. descubrimos a uno que otro fanático. Sobre los mataderos nubes de caranchos comienzan a volar y un suave olor a podredumbre gana las calles. A los redactores bucólicos se les promete doble paga. Hoy (por la noche) El Capo ha muerto hace unos minutos y su cuerpo yace frente al ventanal. el arco y la flecha. los jefes de familia no sacaron a pasear a sus esposas y a sus chicos. de cara al . Y. nadie la acepta. insensibles. Hay brainstorming de redactores agresivos en el último piso. Inapetentes. pueden hacerlo.Domingo (por la tarde) "Hemos vivido horas de gran psicosis —explica el Capo—. (Quince días después) Se invita a la población a grandes asados gratuitos. que ellos transforman en apelaciones de venta... El Capo siente esto como una ofensa intolerable y presenta su renuncia. Se han cerrado en su intimidad. con vino. A pesar de eso. Sala de Conferencias (domingo por la noche) Sin fútbol." Sólo un grupo de inadaptados abandona sus casas. ni una miserable motocicleta. sin más ropas que unos escuetos taparrabos.. rechazan nuestras sopas y caldos concentrados. (Una semana más tarde) Los chicos. los más viejos se arrastran por los pasillos. en el microcine. "Hemos pedido que se los detenga por alterar el orden público". En un principio. Este deterioro del weekend impresiona profundamente al Capo. Tiritando. ni una caña de pescar. pero no tardamos en descubrir que el enemigo usaba la técnica de los pigmeos. de mantener la serenidad. sin carreras ni cine. sobre todo. No sólo destrozan los juguetes electrónicos que les ofrecen nuestros enviados. ahora. las mujeres cubiertas con mantas. La caravana cruza la Avenida General Paz. capturan a los elefantes de la Agencia. (Un mes más tarde) Tuvimos que sacrificar los elefantes que. Se trata de planificar un Operativo de Emergencia para mañana. las reses cuelgan intocadas. sino que. ni los televisores. remar." Ya no son cientos sino miles los hombres que abandonan la ciudad. Cada uno de ellos se transforma en un pequeño y terrible enemigo. fríos e indiferentes. No llevan auto.. cubiertos con frazadas. ni las computadoras". Después. marchan hacia la llanura en un inexplicable éxodo. Contra lo previsto. creímos que se trataba de inocentes guerrillas. embistieron a los automóviles de la playa de estacionamiento. languidece el domingo.. informa el Capo. que días atrás repetían nuestros jingles. El helicóptero de la Agencia filma las tribunas. no fueron a pescar ni a dormir la siesta bajo los árboles. cielo. enloquecidos. que adiestraba a sus tropas en el manejo' de la cerbatana. El hipódromo y las canchas continúan vacíos. la lanza. Pero.. Las computadoras eligen tres palabras: pescar. en feroces emboscadas. sordos a nuestros llamados. danza y música folklórica. los hombres descalzos. Las encuestadoras tratan inútilmente de averiguar qué hace la gente en sus casas: nadie responde el teléfono. Se apela al sentimiento patriótico: Un argentino que no come carne no es argentino. por suerte. No respetará ni los automóviles. Desde luego. En la Sala de Grabaciones se prepara música impresionista con fines sedantes. En ellas deambulan tristemente las vacas. el panorama se aclara. Tarde o temprano. Desde el exterior nos llegan confusas noticias de los in* sur gentes que ganan las carreteras. aseguró el Capo. vuelven a tararear antiguas rondas. En la Agencia los calefactores han dejado de funcionar y el frío es intenso. "La única manera de detener a los revoltosos que abjuran de nuestra civilización es demostrarles las ventajas que ella les proporciona. vociferando solo en el estadio.

Encima de los silos revolotean pájaros negros. Como humorista —con el seudónimo de Carlos del Peral— dirigió la revista Cuatro patas y contribuyó decididamente a la mejor época de Tía Vicenta. Este es el fin. a la espera de una orden que nadie dará.río. en la Agencia. enseguida de afeitarme. que lentamente se acercaba a Vera y la besaba. aunque al revés. entre esa futura muchedumbre hallé mi hogar. Publicó Manual del gorila.. porque sólo me interesaba la mecánica. Era mucho más chica y sencilla que la de Wells: sólo una cajita de acero con un botón y un dial. En las estaciones. pero en esa ciudad el metal era más dulce que las flores. Juntos recorrimos los altísimos murallones y miramos una luna que hoy no existe. Un resto de energía. Recogí mi máquina y me lancé contra ellos a la carrera. Su cuento "Rani" integra la inapelable Antología de la literatura fantástica realizada por Borges. corren las ratas. sin poder contener el impulso ni aun al ver lo que vi. Yo nunca me había enamorado y su cintura era aún más ágil y urgente que el agua. y sin embargo. hace vibrar una sirena. pensé quedarme. sobre algún barco inmóvil.. pero sólo diecinueve. las calles sin gente. junto a los camiones detenidos. No tenía amores ni asideros. si hubieran visto la ciudad del año tres mil! No me importa lo que piensen: ya sé que parezco un viejo. Después de años de estudio y de trabajo terminé mi máquina. al final de la dársena. sólo un gran deseo de viajar. Era en primavera. Yo lo hice. Nunca supe nada de arte ni esas cosas. y abajo. desde luego. con esta nostalgia del porvenir. rodea las ventanas y se curva. el virtuosismo. Ningún auto se mueve. y pasé sin sentirlo a medianoche. Tenía mil años más que yo. frente al espejo. Había.. Y además. En las avenidas parpadean inútilmente los semáforos. Es traductor. continúan sonando los jingles y quedan desparramadas en el suelo las cintas magnetofónicas de importantes e innumerables reuniones. donde la sátira política asume. Yo . los trenes abandonados permanecen quietos y sombríos. Lo golpeé con violencia y cayó creo que muerto. indiferente. Apenas una noche pasé con ella entre las plantas del río. Insistí. Tal vez alguien muy imaginativo sepa qué significa la palabra libertad. de importantes e innumerables reuniones. pero nadie conoce ni siquiera esa ilusión. EL SEGUNDO VIAJE Carlos Peralta Carlos Peralta. encender un foco que ilumina los departamentos vacíos. Libertad es decirse "me voy al futuro" y apretar un botón y largarse. una primavera un poco más cálida que la de ahora. Un cielo gris. Asistí a numerosas entrevistas singulares y una tarde Vera me dijo al oído dónde encontrarla. Sentí curada mi ansia de viajar. y llegó como un golpe el día siguiente. estaba Vera. toda clase de problemas y disturbios. La probé en la pensión. Silvina Ocampo y Bioy Casares. un remanente de la fuerza que ya nadie controla. de importantes e innumerables reuniones. acariciándole la espalda suavemente. En mi honor —yo era el primer viajero del tiempo— se hicieron fiestas y homenajes.. Aquí. Muchas otras pruebas y muchas ausencias repentinas me enseñaron los riesgos y la técnica del viaje.. como él preveía. Yo encontré una definición: ahora sé que era ilusoria. Y aquí viene lo que nadie creerá: ese hombre era yo mismo. ¡Ah. Y al alba vi dos cosas: la ropa azul de Vera tirada en la orilla mientras ella se bañaba y un hombre vestido con las ropas del siglo veinte y no del treinta. y en la máquina debió ocurrir algo porque la escena se fue borrando y alejándose a pesar de mis esfuerzos para de tenerme y volver. No sé si me explico. sucio.. periodista y autor de guiones cinematográficos. a ratos.

Si es posible viajar al futuro. ésta se deteriora con bastante rapidez. donde 9 psicoanalistas de Buenos Aires reunieron trece cuentos de ciencia-ficción. creando un contraste entre lo estático y la dinámica acción de una cortada que entra en una avenida. y a mí me parece increíble mi destino. En Biografía de una comunidad terapéutica detalló una original experiencia clínica que llevó a cabo en Estados Unidos. Su objetivo: conquistar la enormemente ancha Avenida 9 de Julio. es un engaño. LA TERCERA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Emilio Rodrigué Emilio Rodrigué. En la alta madrugada del día 12 avanza la cortada Caravelas. Ello pasa más que nada porque no hay gente que las cuide. oír lo que ya oí y recibir la herida que infligí. pero el viaje en el tiempo dura tanto como un viaje por mar y me sobró tiempo para la reflexión. y aquel hombre era yo mismo volviendo al año tres mil unos meses después. una noche fría y lluviosa de junio. Espantoso: de toda la gente con quien podía encontrarme. El Mercado del Plata. El único consuelo será verla de nuevo a Vera bañándose a la luz del alba. Aparecen grietas en el asfalto. En la ausencia de cuadrillas de obreros. Suya es también la idea de Ecuación fantástica. Mil veces traté de retroceder.. Fueron horas de pasmo para una ciudad literalmente petrificada. lo juro. una mujer masculina bebe una ginebra doble. y éramos dos. porque uno ha vivido allí realmente y la vida es indestructible. vagamente fiel a su tradición . ir a encontrarme tan luego conmigo. a un mozo se le cae un pocillo entre imprecaciones. La última rata murió un 11 de octubre. Y si uno viaja al mismo punto que la primera vez. Ahora sólo me queda eso: volver allá con la máquina rehecha. en un café de la calle Viamonte. ¿A quién se le iba a ocurrir ese zarpazo de una cortada tan pequeñita? En la madrugada flameaban los colores de Castilla en el impávido obelisco. vuelvo para poder partir una segunda vez. Las ciudades deshabitadas pierden la línea. Fue una osadía pura usufructuando la sorpresa. Cada ladrillo se afloja un poco. fui de nuevo porque había vuelto.tardé en comprender. las medianeras se abomban. se encontrará consigo mismo. La decadencia urbana facilitó la guerra de las calles. humor e ironía y obtuvo un coeficiente de recordable calidad. Pero la libertad.." Pero había algo real y era haber perdido a Vera. Hacía tiempo que los hombres habían abandonado la ciudad de Buenos Aires y luego murió la última rata. decir lo que ya dije. pozos. "No puede ser —me repetía—. personal técnico e ingenieros especializados en la mantención de una gran metrópolis. por fin me encogí de hombros y me resigné al regreso. En uno de ellos —De cómo en el año del sesquicentenario los argentinos salvaron a la Tierra— mezcló cienciaficción. también es posible volver a viajar. pero la máquina sólo funcionaba en un sentido. los cimientos ceden. Éramos uno solo esos dos hombres que lucharon. La parálisis urbana hizo resaltar el fenómeno. Es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Argentina. Caravelas la reclamó para los Reyes Católicos. Me agoté interrogando tan tremenda injusticia. Ahora redacto esta crónica en el intervalo entre mis dos viajes al futuro. la avenida más ancha del mundo. Tres muchachas chillan como pájaro* contándose historias divertidas. El golpe —denominado "Operación Las Indias"— fue inesperado.

las callejuelas La Niña. sin ir más lejos. La noticia corrió como la pólvora con su reguero de rumores.francoinglesa. actuaba como Saavedra. . todas las habían ganado y. Lo peor es cuando se encuentran dos calles con batallas ganadas como ocurrió en la esquina de Riobamba y Juncal. por su proximidad al foco de la revuelta y por entender italiano. Pero las calles también tienen su biografía ciudadana. tenía que vérselas con la Casa Rosada. Es preciso consignar un hecho que complicó las cosas y que tiene que ver con la forma con que respondieron las calles. el Colón tendía hacia la frase ampulosa. mantuvo contacto con las fuerzas realistas a través del Teatro Colón. asumir el mando. 11. Por lo general las calles siguen a su nombre. Como Centro Táctico debía ser preciso. repitiendo la hazaña del Gran Capitán de llegar al destino circunvalándolo por el otro lado. cruzar nada menos que la Plaza de Mayo. porque en una oportunidad se comunicó en alemán. Saavedra llega más tarde. medirse con las expectantes calles San Martín y Bolívar que ahí convergen (¡San Martín y Bolívar!) y remontar toda la Avenida de Mayo. La calle Saavedra. de marchar hacia el obelisco. causa de un mayor estrago edilicio en el desplazamiento. Este predio. Pero la Plaza Colón estaba en una situación táctica muy poco favorable ya que. cobrando identidad por apelación. "La violencia y el estrépito de la barbarie van in crescendo" anuncia el Teatro Colón: Por una de esas cosas. Aislada. en la esquina con Rincón se puso a deliberar con Matheu y Azcuénaga. La Pinta y La Santa María. Las calles del Bajo o Lavalle. fáctico y marcialmente breve en su información. están aisladas en el barrio de Versailles. 12. La "Operación Las Indias" necesitaba a Colón.30: Reina un increíble desconcierto en la metrópolis. 12. más aun. Manzanas enteras arrancadas de cuajo en cargas impresionantes a todo neón. Luego. sobre todo cuando empiezan a actuar las calles que tienen batallas por nombres. Fueron incautadas de inmediato puesto que Versailles ya estaba en contacto con el vecino barrio de Liniers y en Liniers la defensa y reconquista de la ciudad se estaba preparando febrilmente. pero ese rumor fue infundado.45: El polvo y el ruido se multiplican. El mismo Teatro Colón fue otro buen ejemplo de identidad ambigua.30: La avenida Belgrano. ciertas calles. Fue así como ciertas calles comenzaron a desplazarse al revés (no sé si está claro). Tomemos el caso de Lavalle: esa calle por un lado exhibió todas las complejas incertidumbres del poder — excepto en la esquina de Riobamba—. Además. conspirando por su cara inferior. han visto mucho. opuso débil resistencia. las tres juntitas. donde edificios altos eran meros extras. ¡Pero una vez que despierta una calle que denota un sitio de batalla! Además. Sin demora funda la Central de Policía pese a la tenaz oposición de la calle Virrey Cevallos. ¿Qué iba a hacer la Plaza Cotón? Era evidente que tenía que sumarse a las fuerzas realistas. La respuesta fue más tardía dado lo complejo de la apelación ya que es más difícil compenetrarse de que se es Maipú. siendo increíbles los estragos que hizo. Circuló el rumor de que la Plaza Colón tomaría el camino imprevisto. Varios próceres jóvenes que dan sobre Rivadavia descubren el subterráneo. en esa madrugada del 12. insistía en comunicarse en italiano. Este último punto es complejo: nunca se supo bien si se debía al origen de Colón o a la tradición de la casa. Pero no. fue la primera arteria criolla que actuó. idealmente situado sobre las márgenes de la ex Avenida 9 de Julio. pobre: tuvo sumo esmero en el aspecto edilicio de su desplazamiento. No había caso. utilizando los terrenos baldíos al máximo. por consiguiente no podían retroceder. cubierta por una gran nube de polvo y socavada por un millar de derrumbes. se convirtió en el Centro Táctico y de Información de las huestes hispánicas. grandilocuente. pero por el otro tuvo que caer en el gran espectáculo. de que se es Billinghurst. Quizá lo último. exhalan ambiente y fama. por ejemplo.

sobre todo cuando toma el codo de Corrientes. La guerra ha escalado con el avance de Liniers. Carlos Pellegrini marca 3 minutos clavados. Santa Fe es otra cosa. Por un lado ya consta que conferenciaba en secreto con Bolívar. se dilata aun más. 17. Primero tuvo que optar entre la apelación geográfica o la religiosa del término. como fue dicho en el comunicado más pulcro pero parcial y capcioso del Teatro Colón: "Dar luz a un engendro.Belgrano funda el Instituto Técnico de Altoparlantes. A esa misma hora otra reunión secreta tiene lugar en las esquinas de Rivadavia con Pringles y Rawson. otra. "El aspecto de Peñón de Gibraltar de ese predio — comenta el Teatro Colón— fue irresistible para la osada Albión". Luego.20: El Teatro Colón proclama: "La guerra cuesto pútrido mestieri". anticipándose. un barrio. desde la esquina los observa. creyendo que ahí se refugiaba el odiado hermano de Napoleón. Sarmiento también se acerca. la parte de dicha avenida que circunda al Monumento de los Españoles evidenció notoria nostalgia por sus años mozos e. ¿Dónde está? 13. Pero fue la avenida del Libertador la que en un primer momento mostró mayores inconsistencias. Las estrofas del himno oírse dejan por encima de la demolición. Roma. Al pobre Virrey Meló (ahí cerca de la trunca catedral gótica) se le caen encima los fogosos French y Beruti. Las calles Reconquista y Defensa se dilatan. Así. 17. Y ahí comenzó el ascenso avasallador de toda la avenida Libertador. pero llegará tarde. Güemes también se viene al humo por la . Sólo Balcarce. En otro sector: acción comando de la Torre de los Ingleses en Retiro que toma posesión del edificio Kavanagh.00: Corre la noticia de que las calles San Martín y Bolívar conferencian secretamente en el centro mismo de la Plaza de Mayo junto a la pirámide.15: Sigue registrándose intensa actividad en el barrio de Liniers y cunde el rumor que el barrio rumbea hacia el corazón de la ciudad. Se produce una breve tregua en ese rincón de la ciudad. una subida no muy empinada. Otro tanto hacen Republiquetas.00: Un hongo de polvo cubre la metrópolis. (Fue importante como se ve el papel de las cortadas en esta guerra. tuvo en un principio actitudes un tanto contradictorias. La calle Libertad declara su neutralidad. Mario Bravo. Canning se desliza hacia Rivadavia. Pero San Martín.) Además. Pero gradualmente fue incorporando la vena central de su identidad histórica. Para ello fue decisivo el avance de la cortada Sargento Cabral para proteger el monumento ecuestre en la Plaza San Martín. lógicamente. está la barranca de esa plaza.35: Reina la anarquía." San Martín. Reconquista. Se preguntó por quién estaba y solucionó su dilema gracias a la coyuntura de ser avenida ya que una mano fue realista y la otra criolla. Los ladrillos vuelan cual papel picado en la juvenil y vandálica demolición. Al avance avasallador pero bien planeado de San Martín y Las Heras se le suma la carga desenfrenada de la avenida Pueyrredón. Tiene que parir un barrio o. en esa parte de la ciudad que goza de mala fama. a esa hora de la tarde. En la anarquía que impera muchos son los que buscan la calle Juan Manuel de Rosas. asistida principalmente por Las Heras que estableció contacto a la altura del Automóvil Club. pero válida como símbolo para evocar los Andes. Descartó su origen provinciano. mientras los altoparlantes de Belgrano comienzan a trasmitir su traducción de la Despedida de Washington al Pueblo de los Estados Unidos. 13. Lancheros del Plata y La Paz. Es el cuarto de hora de las velocísimas cargas. 17. porque una cosa es una calle que avanza. a la altura de la Plaza Francia grande era su melancólico impulso de exilarse y olvidar. por su ubicuidad en la ciudad y por la complejidad de su persona. Se puede decir que la suerte de los realistas estaba echada. impregnada de fervor realista. comienza a gravitar en la guerra. pero también tenía algo de furtivo en el Bajo. atento. casi marcha sobre Plaza Italia.

hip. Tiene 40 años. comienza a inundar su margen oeste. describiendo lo visto. Moreno se prepara para arcabucear a Liniers. El capitán Goldstein y sus hombres recorrieron la ciudad sin encontrar la razón de lo ocurrido. Lavalle busca en vano a la calle Rosas y encuentra a Dorrego en cambio. y él la había mirado a través de sus lágrimas y de su cansancio. Qwertyuiop. 9 hijos y 8 libros: Setenta veces siete. mientras que en la Recoleta se libra una macabra refriega de panteón a panteón.mano criolla de Santa Fe. —¿Pero qué ha pasado? —preguntó éste. No. sonreía y mantenía una mano abierta sobre el pecho como una mujer que constata la ausencia de un collar sin importancia. el elogio que por televisión hizo de la Revolución Cubana produjo una verdadera conmoción. Buenos Aires es un gran baldío. mientras la otra mano. ufa. Hip. —Es fácil querer a un hombre cuando llora. le había dicho ella. desde el puente de mando. la que perpleja había subido hasta la frente para despejarla del pelo alborotado. Ella estaba en el hueco de la puerta algo consciente de la trasparencia de su camisón. —No sé. el azul. bajando su par de prismáticos. Goldstein se embarcó nuevamente y se puso en comunicación radial con Piriápolis. Y lo anárquico más que nada está dado porque ahora la guerra se libra en muchos frentes y bajo diversas banderas. el de las rayas verticales. Insólita fue la actitud de Callao que de pronto cobra la identidad de puerto y. capitán de la corbeta "Montevideo". Pl pecado necesario. Pacífico colaboró. 18. —¡Oy Vey! —exclamó Washington Goldstein. como karate y paracaidismo. con la ayuda de Entre Ríos. pero recién ahora Arroyo se da cuenta que todo esto no es un happening.17: "¡Kaput!":. al contemplar la costa. LA META ES EL CAMINO Dalmiro Sáenz Dalmiro Sáenz. ufa obtuvo el primer premio de teatro en el último concurso realizado por la Casa de las Américas. Liniers prosigue en su avance triturador. la que hacía unos minutos había tanteado sobre la cama buscando a su marido. El viento suave lleva lentamente consigo al hongo que toma forma de cometa o de barrilete. Treinta treinta. yo? e Hip. de La Habana. la que ya casi despierta había apretado la perilla de la luz. obliterada. En sencilla ceremonia la Tercera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar en el ex Parque Lezama. y se habían trotado los ojos con la manga del pijama. Uno de los cuentos de No compartió la principal recompensa en un concurso latinoamericano organizado por la revista Life. El capellán de la corbeta bautizó la piedra fundamental. hip. quebrada en múltiples secciones. inundada. barrida del mapa de la ciudad con el resto de la ciudad. Llamó a su segundo. . incrédulo. ¿Quién. Hay hambre dentro de tu pan. Un par de horas después recibió las órdenes del gobierno uruguayo: fundar nuevamente la ciudad. Es redactor publicitario con intermitencias y cultiva varios hobbies. Rivadavia es pulverizada. exclama el Teatro Colón y deja de trasmitir. hay que desembarcar. estaba apoyada ahora en su cintura. Al nivel de Barrios. Reina total silencio. Parece mentira. En Avellaneda y en la Boca se libra una guerra dentro de una guerra. con prismáticos.

de la regla áurea. ¿Y vos? Él se lo dijo ese día. o a la noche ahí afuera. Entonces ella dejó de sonreír y él tal vez se extrañó de oírse decir—: Se lo puedo demostrar ahora. —Bueno. El decano había tosido y tal vez trató de decir algo. pero seguí contando. y levantó la cabeza como si escuchase a través de la ventana el sonido extinguido del viento agotado sobre el pasto.. Estás agotado. —¿Al coeficiente? —Sí.. le dijo en qué consistía su trabajo.. le contó cómo todo había empezado cuando vio por primera vez esa reproducción de un jardín Zen. no estoy acostumbrada a camas vacías. Le contó cómo días más tarde se presentó a la Universidad para pedir una beca. cuando ella se había acercado a la salida de un debate en la Facultad. —Me hace acordar a 3. y cuando oyó que alguien decía: "No es más que un cuadrado de arena rastrillada y una piedra puesta en cualquier parte". antes del día aquel en que se conocieron. pero él había seguido hablando de los tímidos intentos de la ciencia para dominar al arte. —A la pucha —dijo ella y se puso seria. —Yo te como la mitad. —¿Sí? —Sí. y cómo el decano miró sus títulos y escuchó con paciencia sus palabras que hablaban de una humanidad que había perseguido la belleza desde el principio de los tiempos. y un hombre junto a la ventana pensaba en lo que tendría que haberle dicho a su cuñado. pero sin saber nunca por qué una cosa era linda o por qué una cosa era fea. Y cómo esa frase lo acompañó en el tren cuando él volvía con la frente apoyada en la ventanilla mirando los campos cuadriculados por la siembra. de Lucas Pacciolli. y con los libros bajo el brazo y una boina rara en la cabeza y la sonrisa suave bajo los pómulos agresivos y las palabras: —Yo soy la que estaba en contra. Él había empezado hacía mucho. —¿Llegaste? ¿A dónde llegaste? —Sabes muy bien adonde. los sábados me voy afuera. y cada tanto alguna casa o un árbol o una parva o una columna de humo negro emergiendo del rastrojo. y dos chicas se reían en la mesa del fondo junto a la mampara. latiendo dormida dentro de un pájaro. de la Divina Proporción. ¿Puedo verlo? —Es éste. ¿Desde qué hora estás? —Llegué.. o como si recordase el jardín y el cerco de ligustro y el triciclo olvidado por los chicos. antes del casamiento. delante de un café y un pedazo de torta de limón. —Nada.. era totalmente pava. Pidieron otras dos tazas de café y una sola porción de torta. Masticaban los dos satisfechos cada uno de sí mismo.. y otro hombre leía el diario. hago eso nomás. de cómo los antiguos en alguna época se acercaron tal vez a la fórmula de la belleza. hasta encerrarla dentro de los límites de un marco o depositarla sobre pedestales.—Me asustaste. después avanzó y le tomó la cabeza entre las manos y lo miró en los ojos y lo despeinó—. como un samurai que conoce exactamente la órbita perfecta para que su sable llegue al cuerpo de su . pero nunca habían sentido la necesidad de trasmitirla. la que defendió la teoría de.1416 —dijo. —¿No seré yo la pava y la teoría genial? —No —dijo él sin reírse. Era un poco pava mi teoría ¿no? —Sí. o como si imaginase la oscuridad como una luz negra encendida entre los árboles. mientras la mujer que atendía el bar obligaba a un trapo a repetir su órbita sobre una superficie.

adversario. Me exaspera hablar del tema. si Dios existe. imagínate lo imposible que sería. Tengo miedo de algo así. mira mi mesa —con el brazo la despejó de papeles y apoyó sus manos sobre la superficie cálida de la madera—. y él la apretó con suavidad. simplemente sabía que la piedra tenía que ser puesta ahí y no le interesaba saber por qué. —Me duele —dijo ella. dice: "La meta es el camino". sólo la ciencia puede vencer al arte y distribuir la belleza a todos los sectores de h tierra. la fórmula matemática de la proporción. —Mira. los monjes Zen. y sentía sus lágrimas empaparle los muslos a través del camisón. Se lo dijo una mañana al salir del baño. —Dámela. Él conoció el miedo dos años después de casados. —Entonces ahora estás buscando la fórmula de la belleza. pero ignoraban los porqués. como miedo de que llegue ese día. probablemente pensaban que el hombre se integraría con Dios cuando se cumplieran ciertas condiciones. mi amor. Ellos dominaban los cómos. tiene muchos recursos para evitar la competencia. creían que la meta era el camino. creían en eso. es un número que forme parte de una fórmula. —Sos el primer ateo con miedo de convertirse en Dios. mientras le sostenía la cabeza sobre la falda. —¿Y eso te asusta? —En un templo del Tibet hay una frase escrita que no me la puedo sacar de la cabeza.. ahora basta. pero que se contenta con eso. —Perdón —dijo él y la soltó—. —¿Pero vos crees que los antiguos lo sabían? —No. Descansa. Hay infinitos puntos en esta mesa y hay uno solo que es su centro de belleza. y además tengo otra mano todavía entera. despacio. Imagínate todos los granos de arena de la tierra y que tuvieras que encontrar uno solo. Pero él. acordate de la Torre de Babel. levantó la cabeza. es el idioma secreto de unas minorías. de su última meta. y no de la forma de llegar al resultado. dentro de ese rectángulo está ese punto. —Me gusta oírte. —Me hubieras despertado. del día en que el hombre sea dueño de la belleza. —Es más que eso. es un coeficiente lo que busco. del día en que esté en los umbrales de la divinidad. y yo no tengo más que hacer esa cuenta para .. por un rato. Cuando un monje budista hacía un jardín Zen no se guiaba por ninguna fórmula. y le decía: —Ya llegaste. con ser dueño del resultado. Años más tarde ella recordó ese momento. —Anoche no pude dormir. esa última meta es la nada. ¿Tendré miedo de llegar? ¿Se me habrán contagiado temores que el hombre ha abandonado desde hace años? Ellos. ¿Qué te pasaba? —Tuve como miedo. Un solo punto entre infinitos puntos. —¿A qué? —No sé.. —¿Te dieron la beca? —Sí. con los ojos agotados y llorosos. Ella volvió a sonreír y dijo: —¿Y a vos por qué te interesa? —Porque el arte es el mayor símbolo del egoísmo del hombre. —¿Qué cosa? —Me estás apretando la mano. no podes más. que soy ateo. y para mí. De todos modos. Ella se la dio. tengo la impresión de que me falta poco para llegar. Mira la mesa. Las posibilidades de acertar ese punto eran prácticamente imposibles..

—Se me hizo tarde —aclaró ella—. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. antes de acostarse. En teatro estrenó No hay piedad para Hamlet (1957). simplemente. Tuve que usar el calentador a alcohol. simplemente me estoy volviendo ciego. —¿Por qué? —No hay gas. —¿Lo cortaron? —Supongo que sí. y sus brazos señalaban hacia arriba. Ayer estaban arreglando las cañerías en la calle. Ella. Nueva York (1967). como era su costumbre. —Es raro —se limitó a comentar él y trató de peinarse y de lavarse los dientes con el poco de agua que había sobrado. después de un rato. Sólo entonces gritó. lo abrazó y lo mantuvo abrazado contra su cuerpo hasta acallar el último sollozo. Después. aterrada. PARANOIA Alberto Vanasco Alberto Vanasco. Y cuando por fin quiso prender la radio para escuchar el . La voy a hacer yo. Pero después. mientras caía hincado rompiendo el papel en pedazos. escrita en colaboración con Mario Trejo. Pequeñas anomalías ocurridas esa mañana habían hecho que se acordara: primero fue cuando Delia le trajo el desayuno y comprobó que ya eran las siete y media de la mañana: —Ya son la siete y media —había dicho él. mientras se incorporaba sobre un codo para poner la bandeja en el costado. Trabaja como profesor de matemáticas en colegios secundarios. y se había ido a la cama. pero no le había prestado una especial atención. —¿Querés que yo te la haga? —¡Nooo! —gritó él—. Tuve que hacer el café con un poco que había en la pava. Él. entre otras informaciones y después había doblado el periódico con sumo cuidado. Gritó con todas sus fuerzas. Tampoco. Para ellos la eternidad (1957). comprobó que tampoco había agua en el baño: —¡Tampoco hay agua! —le dijo a su mujer.ubicarlo. Dios mío. Él entonces levantó la cabeza y movió sus manos frente a sus ojos sin luz. Se inclinó sobre el papel con un lápiz en la mano mientras ella abría la ventana y respiraba hondo. —Ya está —dijo. su voz agradecida repitió: —Gracias. —No. Sus novelas son: Sin embargo Juan vivía (1947). Mendizábal había leído la noticia la noche anterior. me duelen los ojos. Los muchos que no viven (1964) y Nueva York. En 1966 compartió con Eduardo Goligorsky Memorias del futuro (cuentos). Sus libros de poemas: Ella en general (1954) y Canto rodado (1962). y levantó los ojos hacia el cielo. cuando fue a afeitarse. hacia las estrellas que una a una se iban apagando. se acercó a la ventana con el papel en la mano. Deben estar arreglando los caños de la calle. Ahora lo había recordado y de un salto fue hasta el comedor y volvió con el diario. La había leído. —¿Por qué no la haces? —Estoy muy cansado.

Han tomado las casas y se han . con una pierna en alto. no andaba. Es mejor que te vayas en seguida." —¿Y eso qué tiene que ver? —dijo ella. tensa. después de subirse a una silla. que miraban con fijeza hacia adelante como tratando de reconstruir mentalmente y esforzadamente algo. En la esquina un policía cruzó la calzada y se detuvo un momento sobre el cordón. disco dos o tres números y constató que habían cortado la línea. —Mira —dijo Mendizábal—. Pasó un ómnibus con tres pasajeros estáticos. son ellos. los frentes de los negocios cerrados. según las declaraciones de los testigos. Delia cerró las puertas del balcón y fue hasta la cocina. con un' almohada en las manos y la boca abierta. —Es demasiado —dijo entonces. —Las pilas están gastadas. eso es lo que sucede. Pero yo te lo puedo asegurar: han bajado a la Tierra y están ocupando todos los países. Cuando se vio sola fue hasta el teléfono y levantó el auricular: en efecto. Buscó en el ropero y sacó la pequeña radio de transistores que en vano intentó hacer funcionar: ningún sonido partía del diminuto parlante. Lo empujó hacia la puerta. creo que es normal —dijo ella—. Los negocios están cerrados. Mendizábal leyó en voz alta la noticia: "Ayer han sido observados siete gigantescos OVNIS en siete ciudades distintas de América latina. En ese preciso momento una señora gorda volvía del mercado con su bolso repleto y después de cruzar se fue acercando con toda parsimonia por la vereda de enfrente. absortos. de platos voladores madres. Vestite de una vez y anda a trabajar.noticioso no tuvo más remedio que aceptar que tampoco había corriente eléctrica. —De todo. los autos inmóviles. y después lo oyó bajar las escaleras porque el ascensor. y después desapareció detrás de la ochava. No había terminado de tender la cama cuando sintió el golpe de la puerta al cerrarse y Mendizábal se precipitó en el dormitorio y se lanzó sobre el ropero de donde. —¿No te lo dije? —insistió con maligna satisfacción. —Siempre están cerrados a esta hora —dijo Delia—. pues han visto desprenderse de ellos otras naves más pequeñas que al cabo de realizar rápidos vuelos regresaron al aparato principal. la luz y el gas. y en ese momento recordó la noticia: trajo el diario y se echó de nuevo sobre la cama. —Estás loco —dijo Delia—. Pasó. una camioneta conducida por una monja y donde viajaban cuatro monjas más. empezó a sacar cosas atropelladamente. no había tono. Las radios han dejado de trasmitir. por supuesto. Desde el año pasado que no las cambiamos. Han ocupado toda la ciudad. Delia se había quedado allí tiesa. de donde regresó con el escobillón y un trapo para la limpieza. —Te lo dije. —Aquí está la explicación —le dijo a Delia. —Son los marcianos. —¿La explicación de qué? —dijo ella. Se asomó nuevamente a la calle y pudo divisarlo cuando llegaba a la esquina y doblaba por la avenida para esperar el ómnibus. —¿Dónde está la portátil? —preguntó él. Al fin nos han invadido. Siempre están cortando algo. también. Ya van a ser las ocho. Toda la ciudad está en poder de los marcianos. —Vos a todo querés encontrarle una justificación. todo al mismo tiempo? —Sí. Algún día tenía que faltar todo la vez. Salieron al balcón y desde aquel tercer piso pudieron apreciar la calle desierta. Se trata. vacíos junto a las dos aceras. mientras le ayudaba a ponerse el saco. ¿Te parece normal que corten el agua. Tiraba mantas y valijas sobre la cama.

furiosa. Dentro de unos segundos desalojaremos el edificio. con una mano tapándose la boca. —¡Vamos a la azotea! —exclamó Mendizábal. En un arrebato de cordura levantó las cuatro armas y las arrojó a la calle. y tomándole una mano. —Quienquiera sea usted —siguió el megáfono— arroje las armas a la calle. diez. Estaba seguro de que pasaría. Mendizábal arrastró el armamento hasta el balcón y sin esperar más comenzó a disparar ráfagas de ametralladora hacia la calle hasta terminar la carga y después disparó con la carabina y por último empuño las pistolas. Después la condujeron escaleras abajo. Delia se debatía mientras tanto llenando y volviendo a llenar compulsivamente el almacén de cada una de las armas. un chillido patético. Y mientras se la llevaban en uno de los coches. —No me agarrarán con vida —dijo Sixto—. Delia quedó de pie. todos en la vecindad se habían ocultado. Mendizábal se volvió hacia ella: —¿Por qué lo hiciste? —dijo. La tomaron a ella y le ataron los brazos atrás. enajenado. A veces apuntaba con mucho cuidado y al rato. hacia la esquina. Delia se había quedado congelada. y al cabo de un minuto. cerrada. Cayó con los brazos abiertos sobre las baldosas. No mientras me queden proyectiles. como cataléptica. —Le damos un minuto —dijo el megáfono—. perforado como una bestia salvaje. sabemos quién es usted. desde un piso más alto. hacia las ventanas del edificio público que tenían enfrente.llevado a la gente. desde una de las ventanas de enfrente. frenético. enardecido. Cárgame de nuevo las armas. La única respuesta de Sixto fue una rabiosa. Disparaba hacia abajo. se oía la voz del megáfono: —¿Hay alguien más ahí en esa casa? ¿No puede usted detener a ese loco? Delia no respondió: se limitó a levantar un brazo. Entonces. tiraba. Cuando llegó a la terraza cerró la puerta con llave y se asomó sobre el antepecho barriendo la calle con la ametralladora. quemándose las manos con los caños humeantes. Dentro de un minuto asaltaremos esa azotea. Delia vio a varios uniformados que corrían a guarecerse tras las chimeneas cercanas. Después empezó a buscar y a amontonar las cajas de proyectiles: —¿De dónde sacaste todo eso? —dijo Delia. interminable descarga contra los ventanales del edificio público. Ella se hincó junto a las cajas de proyectiles y repuso el cargador de la metralleta y después el de la carabina. de pie en el centro del comedor. Estaban rodeados. Por lo visto. que les llegaba desde . haciendo un ademán que quería ser de impotencia. con todos sus paquetes de municiones. No tema. la arrastró a ella escaleras arriba. desde el otro lado de la calle. con una mordaza en la boca ella pudo ver que cada uno de aquellos seres uniformados tenía una cresta coriácea. —No te quedes ahí como una estatua —le gritó él—. Se oyó llegar varios coches de la policía con las sirenas agudas como un alarido. No le pasará nada. —Las fui comprando de a poco para un caso como éste. Mendizábal hacía fuego ahora espaciadamente. dos pistolas y una ametralladora de mano. Se oyó luego un grito y casi enseguida las sirenas de otros autos que llegaban. Después. Arroje sus armas a la calle y levante los brazos. por fin. también hicieron fuego. Los hombres uniformados se aproximaron en círculo y con una descarga compacta acabaron con él. inerte junto al cuerpo de Sixto. Lo miró después a Sixto. Lo que Mendizábal estaba ahora sacando del estante superior del ropero eran armas de fuego: una carabina. Contó cinco. Pero fue lo último que dijo. y cuando ellos se acercaron no dirigieron ni una mirada al cadáver ni se ocuparon de él. una horripilante y monstruosa excrescencia de escamas en la espalda. volvióse a oír la voz del megáfono: —Sixto Mendizábal.

El hombre rubio esperó la noche. La tierra estaba obscura y un aire fresco de la noche les recordó el planeta de origen. las fogatas de los pastores iluminaron el ambiente. La tarde se hizo corta. Los campesinos volvieron a sus casas. Se desplazaron a nivel del suelo. Agua. La búsqueda llegaba a su fin. El pueblo judío emigraba. Dejó el granero y buscó con afán los animales dispersos por el campo. Lan. algunos niños se acercaron al bosque. igualmente altos. Caxon y Alexis se ubicaron junto a un cerro. la . ellos volaron hacia el bosque. cerca de todas las cosas La nave se posó en un bosquecillo. Se quitó el escafandro y respiró libremente. las cosechas se aplastaban en invierno y toda la comarca estaba dividida. EN EL PRIMER DÍA DEL MES DEL AÑO Alejandro Vignatti Alejandro Vignati. Ardían los fogones. aire y otros elementos dieron un mundo apto. A Stella. Alexis se levantó. controlada y estudiada. igualmente rubios. igualmente de ojos azules. Los pastores salieron de sus chozas. les indicó que la temperatura ascendió a 22°. El cielo no arde (1960) y Papel y sombras (1962). El impacto del viento le despegó los párpados y la tierra toda se estremeció con la salida del sol.la cabeza hasta más abajo de la cintura. Era temprano. tierra. rubio. Caminó unos pasos. Publicó libros de poemas: Volcada luna (1959). la capacidad de oxígeno fue medida. nariz delgada y andar suave. el sol se fue detrás de la cortina espesa y densa de la neblina y el parque y el bosquecillo quedaron en la penumbra. una luz pequeña. Luego se adentró en lo oscuro del monte y las hojas y ramas y el viento de la tarde apagaron todo rumor. era otoño. apenas las ocho. algo que les impedía acercarse. Se desplazaron. algunos campesinos rodearon sus manadas y emitieron gritos alcanzando las bestias. humeaban las chimeneas y el aire se saturó con leves sensaciones de placer. el traje espacial resistió todo intento de frío. Los años eran duros. Estaba alegre. Hace crítica literaria y cinematográfica. Giró sobre sí y señaló el valle. Sonó alto el ruido de los cuernos y el canto de los aldeanos. Asomaron las primeras luces del pueblo. El día estaba fresco. El campo pareció gemir. las gentes sentían deseos de amar y vivir con otros dioses. De la nave salieron otros hombres. Un hombre alto. Nitrógeno y amonio dieron la proporción justa. de las corridas al arroyo. Se abrió la escotilla. largometraje filmado en Perú. Lentamente evolucionó sobre las casas y los árboles del lugar. Amanecía. Y se volvieron. Ser fieles a alguien. El cielo apareció oscuro. de cabellos lacios. de la siesta. El valle se llenó de luz. Tocó suelo. Escribió los guiones de Pequeña tarde. ronroneó el extractor de aire. hora del sueño. descendió lentamente. pero sintieron una fuerza extraña. Eran las doce. La nave estaba silenciosa. La unidad antigravitacional cesó. Nació en 1934 y ejerció el periodismo en varios países latinoamericanos. Extrajeron sus medidores. Kosice (dirigido por él mismo) y Taita Cristo. luego encendieron sus unidades y la antigravitación los elevó sobre las casas y los graneros y los pesebres del valle. del arrullo suave de los pájaros y el lento y tardío pasaje de las horas. algunas pipas se encendieron. sopló el viento más fuerte. Sonaron las dos. debajo del cuello.

Una mujer corrió cerca del río y lo vio. Luego. el Ángel voló hacia el cielo. El fruto del tiempo. A su lado un joven alto. Cada uno ocupó su puesto. pues lo que en ella engendró es del Espíritu Santo. Igual que aquella mañana. La visitaron dos o tres veces en forma de apariciones fugaces. Abajo. Afuera el aire del verano trajo imágenes frescas para el pastor joven. No quiso creerlo. no temas recibir en tu casa a María. Darás a luz un hijo. La nave callada. Lan no hizo movimiento alguno. Cuando terminó se miraron. Fue un segundo. Se abrazaron y besaron en medio de la noche. barbudo. volvió a su sueño suspendido. Fue una tarde extraña —pensó para sí— y partió con María. La noche trajo algunos rumores. marcadas a fuego y sonando en el vacío. El bosque estaba quieto como siempre. el sol. Lan paseaba. mientras habló: ". contraviniendo las órdenes. Ella despertó y creyó ver a Lan. miró los grandes ojos azules. porque él salvará a su pueblo de sus angustias. distraído. el pelo lacio. Cayó desmayada.. Entre ambos surgió una idea y ella lo supo todo de golpe. Lan. Alexis quedó junto a la puerta. El niño estaba allí y lloraba.. Allí se quedaron para siempre. los tres respiraron tranquilos. Ella se quedó quieta. la miró dulcemente. la tremenda estatura. La rodearon. cubierto por una túnica. Cada uno la miró. apretó su interruptor y desapareció entre los árboles. La cortina se cerró sobre el lugar creando la misma sensación de inquietud y extrañeza que alrededor del bosque. Veinticuatro horas más tarde nadie había penetrado en el bosquecillo y los tres biólogos espaciales iniciaron sus cálculos. la cortina psíquica se cerró. Se fueron por su lado. La noche trajo el silencio. Fueron un recuerdo.nave siguió quieta.. Beta de Centauro brilló más fuerte que nunca. El día amaneció. rincones y atardeceres de esa tierra desconocida. la muchacha dio a luz. Alexis cerró los ojos y se fue a la nave. Cuando se fueron y miraron la brillante bola verde suspendida en el espacio. Sin embargo. Alexis Jas dijo de un modo suave. El cielo del verano pasó al invierno. El día llegó. Su planeta les rendía homenaje." Luego. Recordó muchas palabras. pero tuvo que creerlo. Todavía pensó en aquel ser venido del cielo alto y de ojos azules. recogió su túnica. La muchacha volvió en sí. José. Cada uno tuvo su parte. El líquido espeso y brillante se deslizó en la hipodérmica. La inseminación artificial daría a este planeta un hombre nuevo y distinto. y le pondrás por nombre Jesús. De nuevo las palabras llegaron de golpe. los pájaros durmiendo. Sólo la joven del riachuelo estaba en vela y pensaba en la aparición de la tarde. Emitió órdenes mentales que apaciguaron a la aldeana. Allá estaba el ser nuevo. Se los tragó el espacio vacío. Cada uno las recordó a su manera. Lan volvió a ver los ojos y el cabello sobre la nuca. Tres horas y cincuenta minutos después la operación terminó. Ella volvió a mirarlo y repitió por lo bajo las palabras de Alexis. poniendo la mano en el hombro del joven. Los genes fueron controlados. la aldea entera dormía. El hombre salió. El pueblo y la aldea estaban callados. Las ondas mentales la apaciguaron. lo recordó claramente.. hijo de David. Las fue poniendo en fila. como siempre. Olvidó las imágenes. En sus manos llevaban el producto de años de investigación. tu mujer. Alexis y Lan tuvieron recuerdos momentáneos. sintieron algo de nostalgia. Pasaron por ellos lugares. Una luz que aparece y desaparece en la noche. Frente a ella un hombre joven. Silenciosamente se acercaron a la cabaña de la joven y emitieron ondas mentales suaves. El tiempo giró y las lunas fueron otras. el cielo alto y claro con una luz en medio de la frente. . En lo alto. Luego dio media vuelta. la presencia de Alexis y aquella noche en que se encontraron los tres. El más impresionado fue su marido. La tarea llegaba a su fin. Adentro la joven dormitaba tranquilamente en medio de sus humildes enseres. en la Tierra. grabadas. Caxon y Alexis bajaron a un lado del granero. La miró a los ojos. La muchacha dormía. recordó fugazmente y vio el ser desconocido volando hacia el bosque. Caxon extrajo la jeringa.

FIN .