CUENTOS ARGENTINOS DE CIENCIA FICCIÓN
Varios Autores

© 1966 Editorial Merlín Puán 1427 - Buenos Aires Edición digital: Urijenny Revisión: Dagustini R6 07/06

ÍNDICE La civilización perdida, Juan Jacobo Bajarlía. Los afanes, Adolfo Bioy Casares. Las abejas de bronce, Marco Denevi. Aclimatación, Eduardo Goligorsky. Mensaje a la Tierra, Alfredo Julio Grassi. La esfera, Narciso Ibáñez Serrador. Marketing, Pedro Orgambide. El segundo viaje, Carlos Peralta. La tercera fundación de la ciudad de Buenos Aires, Emilio Rodrigué. La meta es el camino, Dalmiro Sáenz. Paranoia, Alberto Vanasco. En el primer día del mes del año, Alejandro Vignatti.

LA CIVILIZACIÓN PERDIDA
Juan Jacobo Bajarlía
Juan Jacobo Bajarlía. Es abogado especialista en derecho penal; Sadismo y masoquismo en la conducta criminal (1959) testimonia su frecuentación de tan imponentes menesteres. En poesía publicó Estereopoemas (1950) y La górgona (1953); en ensayo. El vanguardismo poético en América y España (1957) y La polémica ReverdyHuidobro (1964), cuya versión francesa apareció un año antes en Bélgica. Entre 1955 y 1962 escribió seis obras teatrales: Los robots, La esfinge, Pierrot, Las troyanas, Monteagudo y La confesión de Finnegan. Su obra de narrador se reparte equitativamente entre los temas policiales, los de espionaje y la ciencia-ficción.

A Arturo Peña Lillo Comenzó a desintegrarse, a diluirse lentamente en una trasparencia. Se convirtió en una sustancia lechosa, algo así como una nube que se originaba por ectoplasmia. Pero no perdió sus límites. Ahora era un marciano que habitaba en la Tierra en el año 5.000. Se elevaba en el espacio para aterrizar sobre otra calle, perdida cinco milenios antes. Sobre cierta calle donde dos seres en un café ordenado mediante botones automáticos,

veían a un tercero que se agachaba para recoger una extraña medalla carcomida, que tenía una rayita en el centro y una a en el borde derecho. Los marcianos (para ese entonces) hacía ya tres mil años que se habían apoderado de la Tierra en la guerra de los mundos. Y era muy poco lo que de ella decían los libros conservados (en realidad eran tres: el Aletés, de Luciano de Samosata, el Kama-Sutra y el Hamlet). Pero tampoco sugerían nada acerca del hallazgo. El marciano miró detenidamente el objeto circular que había levantado frente al café automático, asiento de aves técnicas que estafaban a los viajeros espaciales. Acercó la lupa y pudo observar la superficie borrosa de donde salían la rayita y la letra. Pero no pudo descifrar lo que creyó una inscripción latina. Impaciente ya, se dirigió al Instituto Para la Investigación; de la Ciencia Joven. Depositó el objeto circular (la extraña medalla) y solicitó su análisis. Después hizo funcionar los eyectores atómicos ajustados a la espalda, y desapareció al otro lado de un cráter, a mil kilómetros del Instituto. Y aquí comienza la perisea ("odisea" dirían cinco mil años atrás) del connubio de sabios del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. Su capismafi (algo así como "capo mafioso", jefe de secta) dispuso que el objeto circular pasara al Laboratorio Interplanetario de Lavaje Cósmico. Pero las lavativas (no olvide el lector científico que el lenguaje es totalmente diverso) no pudieron restituir el círculo a su expresión específica. Lo enviaron entonces al Museo de Deformaciones y Alargamientos. El objeto circular seguía cerrado a las intenciones de descubrir esa negrura que indudablemente ocultaba algo. No era posible creer que una rayita y un bostezo (la letra a), fueran suficientes para desorientar la potencia de los marcianos. Fue el instante en que el director del Instituto resolvió consultar a los habitantes de los otros planetas. Y hubo una reunión de seres superdotados donde se discutió acerca de lo que significaba la medalla, sus caracteres y lo que posiblemente faltara de la inscripción. Uno de ellos (un saturniano trasparente, con dos anillos que le daban vuelta por el vientre), dijo con voz metálica: —Creo que ya tengo la solución. Se trata de una civilización perdida que floreció en un planeta diminuto llamado Tierra, cinco mil años atrás. Sus habitantes, unos seres pequeñitos y ridículos que solían ayuntarse con sus parejas mediante una excrescencia longitudinal que casi siempre supuraba, habían levantado una torre para escalar el espacio interplanetario. Pero sucedió que su pequeñez se convirtió en soberbia. Y fue tanto su gozo que confundieron el habla. Cada uno se expresaba en un lenguaje distinto. Y acabaron por confundir la ciencia de la estructura con el espesor de las intenciones, generalmente húmedas. Y de esta manera, imposible ya para conectarse entre sí, comenzaron a derrumbarse. Los bloques de la torre se precipitaron al vacío. Sus constructores, con excepción de uno de ellos, murieron todos. El saturniano, cansado de hacer tanta memoria (se ayudaba por medio del complejo ESP, extra sensory perception) descansó un instante y recurrió a la diapsiquia paracrónica. Después, rascándose la segunda argolla que adhería a su abultado vientre esférico, sentenció: —El que se salvó de ese asalto al espacio mediante la torre, llevaba los gérmenes de una futura destrucción. Inabolible descendiente de un superanciano llamado Noé que solía emborracharse continuamente, concibió la idea de fabricar un líquido que embriagara como el vino sin que contuviera lo que los terresianos llamaban alcohol. Y así lo hizo. Pero no tuvo aceptación. Sin embargo trasmitió al hijo la fórmula del caso. Y éste la mejoró y no triunfó. Y volvió a trasmitirla a su hijo. Y así, de hijo en hijo hasta que pasaron cinco mil años. Y al límite de este tiempo, de cuya fecha hasta ahora han trascurrido otros cinco mil años, el hijo del hijo del hijo de los hijos, promovió una gran civilización basada en la botella. Era un símbolo que remedaba la excrecencia longitudinal que distinguía a los terresianos, hoy extinguidos como raza. O para ser más exacto: convertidos en microorganismos de mutantes que giran entre los neutrinos del sistema

solar. Pues bien. Este símbolo fálico que era la botella, los llevó a imaginar la fórmula de un líquido revolucionario. Se sentaban a comer y siempre tenían una botella a su alcance. Se reunían para discutir sobre ciencia y alguien traía siempre una botella igual, llena de la misma fórmula. Se ponían de acuerdo para hablar de poesía o destruir la reputación de sus colegas, y siempre empinaban la botella. Si faltaba este símbolo, los terresianos bostezaban como pidiendo que les introdujeran el gollete de la botella. Y esta botella tenía un objeto circular que la tapaba, cuya inscripción no puedo precisar. Pero que es el sello de una civilización perdida. Un segundo saturniano, lleno de nostalgia, agregó: —Una de esas botellas cayó en Saturno, en la guerra de los mundos. —¿La tienen aún? —preguntó el jefe marciano del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. —Se desintegró en contacto con las cosmosferas piréticas que los terresianos llamaron anillos de Van Allen. Al llegar a este punto, el cónclave resolvió auxiliarse mediante fotones que ponían en movimiento células fotoeléctricas, las cuales trasmitían, a su vez, órdenes electrónicas al Gran B.B.I.D.E. Cibernius. Después colocaron el objeto circular en la gaveta B. B. AlfaInfinito. Se encendió una luz verdosa y, en seguida, sobre la pantalla de Cibernius aparecieron las letras c-h-a. Luego otra c y otra a. Esta a quedó a la izquierda de la rayita en el diagrama luminoso que reflejaba la pantalla. Inmediatamente aparecieron algunas palabras terresianas (familias de palabras muy peculiares) intercambiadas en la torre prehistórica, junto con otras mucho más recientes: carca, careando, cacona, carcajear, coreo, corcova, cóncavo, cargolla, concha, chando, lola... El saturniano que había hablado de la civilización perdida, dio un salto y se arrojó de doble círculo (los terresianos habrían dicho "de panza"). Luego gritó: —¡Ahora recuerdo! Concha... lola. ¡La concha de la lola y la chapa de Coca-Cola! ¡Sí, señores robutiesos! ¡Fue la civilización de la Coca-Cola! El silencio se hizo paralizante. Sólo se oía el jadeo de los fotones. Pero el Gran B. B. I. D. E. Cibernius, seguía funcionando. Su pantalla mostraba ahora la inscripción restaurada del objeto circular. El saturniano tenía razón. Lo que el marciano había recogido frente al café automático, no era una medalla sino la chapita de una botella de Coca-Cola, elemento muy apreciado por esa civilización perdida hacía 5.000 años.

LOS AFANES
Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares. Sus títulos más conocidos son La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), La trama celeste (1948), El sueño de los héroes (1954), Historia prodigiosa (1955), Guirnalda con amores (1959) y El lado de la sombra (1962). Escribió algunos libros en colaboración con Borges, y otros con la de su esposa, Silvina Ocampo. Es un entusiasta de la literatura fantástica y de la novela policial.

El primero de mis amigos fue Eladio Heller. Lo siguieron Federico Alberdi, para quien el mundo era claro y sin brillo, los hermanos Hesparrén, el Cabrío Rauch, que descubría los defectos de cada cual; mucho después llegó Milena. Nos reuníamos en la calle 11 de Septiembre, en casa de los padres de Heller: un chalet con techo te tejas francesas, con un jardín que imaginábamos enorme, con senderos rojos, de granzas de ladrillo, rodeando canteros verdes, donde crecían rosales enfermos, a la sombra de copiosas y obscuras

pero la verdad es que en el garage solíamos encontrar salpicaduras de sangre. para dar calor a la convivencia. seguro de la aprobación de mis mayores: —No está bien. por algún tiempo. yo movía la cabeza. locuaz. lo cierto es que el señor Heller apareció hoy con una caja inmensa. doña Visitación. A la noche siguiente yo volvía apenado. Les abrió el cráneo para perfeccionarlas con el aditamento de piedras de galena. con dolor en el alma comprendimos que no volveríamos a otro. cuando intentó una modificación en la estructura de las palomas mensajeras. como un ángel de la guarda ansioso y abnegado. pero más nos deslumbre Milena. A Milena la conocimos en un baile. por abominables declives. Eladio Heller nos cautivaba y nos repelía con su riqueza y sus inventos. el de participar en secretos con ella. siempre recatada. Nunca olvidaré aquellas pobres palomas. de flores nítidamente blancas. diminuta. Si Heller hubiera trabajado únicamente con maderas y con metales. por las que los animales recibirían órdenes enviadas con un trasmisor. Mi padre corroboraba: —Destruye por destruir. cargadas. tanto para ella como para nosotros fue el primero y. sobre todo el de ser mandados por Milena. comentaba. siempre impecable. Aquel. un caballero con un largo guardapolvo de franeleta amarillenta. era en el club Belgrano. el último. la señora. genuinamente escandalizado. el del peligro. Milena trajo el cambio. el motor eléctrico. lanzarse a los frenéticos deleites de las bandas traviesas. yo diría que bajo su férula hubo que dar un salto atrás. Decía: —Eladio no tiene remedio. Una noche yo no paraba de ponderar en casa el tren a cuerda que el señor Heller había regalado a Eladio. siempre detrás de Heller. anterior a Milena. Algo habrá dicho Eladio. dispuesta a pelear por lo suyo. renunciar a nuestra patética aspiración a ser adultos. lo recuerdo bien. que por ser tan niño no se mezcló con nosotros. No está bien. Al oírle. No ignoro el caudal de tontería y de maldad que arrastran tales bandas. vida nueva. más precisamente. Heller acababa de cumplir doce o trece años. y ya nadie supo de él— nació Diego. más de una habladuría ingrata se hubiese evitado. el dueño del Stoddart-Dayton. a una reunión de rotarianos. Otra noche de la misma semana. la familia de Heller se componía del señor. que un rato revolotearon pesadamente por el sombrío sótano de la casa. el de . como sus dos trenzas rubias. Mirando retrospectivamente las cosas. en una suerte de enfadosa contramarcha: —Las dos locomotoras funcionan. (Pronto descubrimos que no hay como vilipendiar al ausente. A la que era eléctrica. en mi recuerdo. con un nuevo tren: uno eléctrico. El amor a la mecánica y a las ciencias naturales nos pierde. En esa época. Poco antes de desaparecer el padre —partió por ocho días a Santiago de Chile. Será otro presidente radical. En el garage de 11 de Septiembre vi el primer receptor radiotelefónico de mi vida y el primer trasmisor. hasta que algún enojo —con los años la circunstancia fue harto breve disparaba su carga de acre vulgaridad. la sentencia: "Únicamente los tontitos de sociedad van a los bailes". Antes de que pasaran veinticuatro horas yo debía reconocer. en continuo proceso de reconstrucción y desarme— que allí guardaban. ) Intuía mi madre: —En ese niño se oculta un maximalista con barba y todo. la hermana. con un nuevo regalo. a la otra. mas tampoco soy tan viejo para olvidar los placeres que la nuestra nos deparó: sin duda. le puso cuerda. Nuestro lugar predilecto era el garage de los fondos. un ácrata. Nos deslumbre la fiesta. Funcionan perfectamente. el de la camaradería. en ocasiones. y Cristina. demasiado pronto. vivaracha. Desarmó las dos locomotoras.magnolias. Nunca fue más verdad lo de año nuevo. para año nuevo. el automóvil — un Stoddart-Dayton.

que trajo Heller del Instituto Pasteur. —Mientras uno duerme —protestaba Milena— él estudia. Nunca habíamos encontrado una persona menos acomodaticia ni más agresiva. que por aquel tiempo le interesaba. La novedad que después encontré fue otra. ¿Qué estudia? Las miserias que Dios puso en la oscuridad de los cuerpos. Heller nunca se entregó plenamente. las palabras que ni siquiera los Hesparrén habían tenido el coraje de articular. la familia. que no había desarrollado sus actuales nalgas de doble ancho. los Hesparrén y yo hubiéramos dado la vida por ella. para que nadie las vea. esperando que el otro baje la pata. la piel morena. con diciembre. En cuanto le dije que la quería. los amigos. pues antes de recoger el más mínimo premio.estar a su lado. el perro miraba a He-Uer con ojos tristísimos. que adelantara paulatinamente. por nada se pierde un paseo con el perro. Como me había deslumbrado con su aspereza. Por mi parte. un sábado. el mundo de cada cual. el temor de que algún Hesparrén. peludo y orejudo. el Cambado Hespanén y yo lo acompañamos. Desde el primer momento se quisieron notablemente Heller y el perro. las manos cubiertas de mataduras. junto al árbol. "Es delicado" contestaron. Una tarde. Me parece que había ido Heller al Instituto para consultar algo sobre el bacilo de Metchnikoff. Alberdi la amaba. llegó. las costumbres. Están siempre juntos. A propósito: debo referirme al Marconi. la admiraba. por comparación. Jamás puede uno olvidarla. Lástima que yo fuera tan joven. para ir a ver un partido. No acabábamos de conocerla. Aguó un tanto el veraneo. Como observó recientemente Federico Alberdi: —Enamorarse de una mujer tan incómoda es el peor infortunio. Heller preguntó si no podía llevárselo. Tamaño zanguango. él estaba con ella. —¿Por qué no vienen Heller y Milena? —pregunté. agregó—: Parecen perros detrás de una perra. El domingo me cité con los muchachos. Una noche pronuncié. aunque había un agrado en que nos maltratara. . pero accedieron. Cristina nos dijo: —Mis pobrecitos ¿por qué negarlo? están todos enamorados de Milena. creo que muy noble. —¿Cómo? ¿No sabes? —replicó el Cabrío Rauch—. En su presencia no aventurábamos opiniones. como no lo reclamaban. iban a sacrificarlo. ninguno hablaba de amor. No es normal. un perro de aguas. ya que Milena repudiaba esa pasión como una debilidad ridícula. Era resistente. Viajé. por temor de que estuviera rabioso. Era alta y fuerte. por seguirla. más probablemente el Largo. pero en la soledad de su cuarto estudiaba medicina y física. Andan muy ocupados ahora que se comprometieron. no he visto una muchacha más vivida. sé que nos compromete a todos los amigos. de vuelta. De miedo de irritarla. —Ya colérica. era más delicado regalarlo que matarlo. valerosa. a las dos de la tarde. Un día voy a comprar un matagatos y chau Marconi. naturalmente acometía contra las preferencias. por fin. llueva o truene. un prodigioso cambio se operó en Milena. Milena argumentaba: —No es higiénico. Su dueño lo había dejado. cadena en mano. Mientras nos explicaban esto. que imaginara tan delicadas a las mujeres. de color café con leche. Heller. Las mujeres razonables. Cuando lo veo. El tiempo que Milena estaba con nosotros. que esperábamos a nuestra amiga en el garage. obstinada cuando estaba comprometido el amor propio. en las Barrancas. Quien nos informó de lo que sentíamos fue la hermana de Heller. aunque no estaba rabioso. No recuerdo cómo apareció el perro. sacara ventaja de mi alejamiento. parecen borrosas. La verdad es que entonces el mismo Cabrío. los ojos grandes y verdes (menospreciaba los ojos azules de las Irish-porteñas). porque lo hacía con increíble vitalidad y empuje. Confieso que para nosotros era ella una persona imprevisible. descuidaba el estudio. la hora de acompañar a mi familia a Necochea y no soy hombre que se aparte de estas obligaciones. Milena tenía el pelo castaño —lo llevaba muy corto—. me deslumbró con su ternura.

sobre cuya sombra chocaban dos bandos: Milena. Alberdi no es el más indicado. A Heller hay que hacerle ver que no sea terco: al fin y al cabo. El Largo Hesparrén me tomó de un brazo. por desgracia. Lo que entrevimos al visitar a nuestros amigos en la casa de 11 de Septiembre. interminablemente rodeamos la manzana del Castillo de los Leones. en continua batalla. a la otra mañana. Creo que me acordé del partido que íbamos a ver. —Por más que procure sustraerse —observó Alberdi— así no puede estudiar. Milena lo había sentenciado. Por la plata. —¿Se comprometieron? —repetí—. Nos distrajo de nuestra indignación la verdad expresada por Alberdi: —Milena no quiere la plata para ella. con el paredón de la Chacarita. —¿Por qué no se separa? —agregó el Cabrío. —El pato de esta boda es el perro —comentó el Cambado—. Este. desde luego. —¿Por qué quiere pelear? ¿Por qué no lo deja tranquilo? —inquirió. Ahora dice que está viejo. Debatiendo el asunto. te juro que no perdería el tiempo estudiando anatomía en el Testuz. porque de puro razonable le da en los nervios a Milena. tiene una mujer estupenda. Intervino Alberdi: —El Cabrío es un mal pensado. El Cabrío era más venenoso que cobarde. me apartó del grupo. Si lo toleran desde hace veinte años ¿por qué de repente se enojan? Además. y para conversar estábamos más a gusto caminando por la calle que encerrados en nuestras casas o que en el café o en el club. rondaba como un fantasma. Nada irrita como pelear contra un fantasma. Si yo me encontrara en su lugar. becado. Así que veremos qué sucede. enardeció a todo el mundo salvo a Heller. doña Visitación y Cristina. empuñando el cuello del Cabrío—. qué diablos. A Milena hay que hacerle ver que . por milagro sobrevivió. para encontrarnos. pero no hubo paz. —Lo que enoja a Milena —respondió el Cambado— es que se sustraiga. Casi inmediatamente criadas y proveedores trajeron noticias que. confirmaban el pronóstico de Alberdi. Milena. a los Estados Unidos— no desmintió aquellas noticias. por añadidura gordo. aparentemente. ¿Milena y Heller? El Cabrío afirmó: —Lo eligió porque es el que tiene más plata. Bueno ¿y qué? —preguntó—.No estaba seguro de entender. Se la rompo yo. tener dinero es una cualidad atractiva: una de las tantas de Heller. —No —aseguró el Cambado. hubo cuatro. —Yo creo —susurró— que llegó el momento de actuar. es antihigiénico. Alberdi. caminamos por la plaza. como hablando solo. —A este yo le rompo la cara —dijo con amenazadora suavidad el Largo Hesparrén. Se casaron a mitad de año. en medio de las peleas. un fantasma perseguido y atacado sin cuartel. Deberías explicarles a los dos que se dejen de pavadas. donde vivían con doña Visitación y con Cristina —Diego partió. sino para educar a los chicos. En tono de súplica —no sé yo mismo qué suplicaba. —¿Saben por qué Milena no se separa? —preguntó el Cabrío—. íbamos muy de vez en cuando a 11 de Septiembre. Después del casamiento de Heller y Milena. por el otro. por último. la dicha para mis amigos o una esperanza para mí— interrogué: —¿Crees que van a ser felices? Alberdi respondió sin vacilar: —No. por un lado. Esta nueva conversación ocurría en la calle. que tener en la casa un perro tan viejo. Nos dijimos que todo se arreglaría con el primer hijo. Me encaré con Alberdi. cuando abrí el diario.

revelando que el busto es hueco. y una mesita redonda sostiene una lámpara con pantalla de seda azul. semidesnuda. para consolarme argumentaban que. El cuarto —tiene su parte en nuestra historia— es de tono azulado. entre rocas. en la misma pared. de terracota. aliviado. lo recuerdo como si fuera hoy. con abalorios. Milena me recibió en la penumbra de la sala. y las paredes un papel azul. abundan las mesas. medité por mi cuenta. A uno le replicaba yo que él no había visto la consola. hasta bien entrada la noche. pero ínfimo) y algunos cuadros (Julia Gonzaga. tampoco a ella podía reconvenirla. un espejo muy alto. de modo que en el acto llamé a los Hesparrén. Heller había salido. una de las cuales parece la de Pisa. tres torres inclinadas. A la mañana siguiente. etcétera). con sus damas. La conmoción llegó a prolongarse en una larga crisis. De vuelta en casa. pero no podía reconvenir a Heller. por una colina. con su impaciencia admirable. Desde luego. Que yo eligiera. Dicen que anoche fue a una reunión de espiritistas. Lo único que falta es que se haga masón. Cuando llegué a su casa. en el fondo del mar. en ese cuarto abarrotado de muebles. porque él no tenía la culpa. de tamaño natural o poco menos. Con un poco de estímulo de su parte Heller asumirá contornos de figura. yo era incondicional partidario de Milena. precisamente.está casada con una lumbrera. porque años atrás. asistí a una. si nos desplazamos entre espíritus? Alberdi y Heller. Atendió el Cambado. con rosetones y tréboles amarillos. de Gall. así que ahora mismo voy a cumplir lo que me pediste anoche. paso a paso. a la izquierda. Cubre el piso una alfombra azul. con ese engolamiento que asume cuando da una mala noticia. Fue una visión inolvidable la que tuvimos cuando una consola de caoba obscura. me vería como un tránsfuga y como un traidor. —Sí —contestó bostezando—. la voz del Cabrío. Comenté: —Dicen que anoche Heller fue a una reunión de espiritistas. a caballo. que mueve al hombre. un cuadro que representa un nadador. en el Centro Espiritista de Belgrano R. huyendo. un tanto barrigona. una copa de oro. Recuerdo algunas estatuas (un Mercurio. hablé con el Largo: —Heller. recogiendo. Era una radiante mañana de setiembre. Sobre la chimenea hay un enorme busto. fue a una reunión de espiritistas. ¿Cómo puede uno tomar en serio los afanes. Cuelga del techo una araña de madera dorada. Ni lo contradije ni me comprometí. y al otro. llevé el Primus a mi cuarto. Lo único que falta es que se haga masón. bajó la escalera. oí. la ambición. a solas. acompañado del mismo Heller. una silla tan baja y . los sillones. Me dijo: —Parece que el pobre Heller entró en una etapa de franco disloque. ¡Dos testimonios coincidentes! Quedé medio enfermo. dentro del campo científico nacional. que tuvo en jaque a mi equilibrio mental. un San Martín. me pregunto si Heller no estará desesperado. o más. cerrada con puertas de vidrio. al fondo. en el teléfono. con un concejal del Partido Salud Pública— convenía en que la consola bajó por sus propios medios. por cierto no sería yo quien señalara a estas damas que no se entrometieran. En esa eventualidad. con flores amarillas. el de las circunvoluciones del cerebro. en cuanto abrí el ojo. Aunque Milena tuviera una mitad de la culpa. una vestal en una caverna. la certidumbre del más allá justifica la hondura de sentimientos y de anhelos. la belleza de Italia. que la había visto mal o que le restaba importancia. Me dormí. he sabido. Llamé de nuevo a los Hesparrén. como el de la plaza. para animarme. en listas verticales. las sillas. cebé unos mates y. A mí no me convence un rumor cualquiera. los compromisos cotidianos. iluminada por una vela. a la derecha. temblé de veras. Al comprobar que gente calificada —concurrimos con un Jefe de Sala del hospital Rawson. Para la mitad restante había que hablar con la madre de Heller y con Cristina. una biblioteca. Yo sabía lo que eran tales reuniones. si hay otra vida. Como yo tendría que estar desesperado para volver a una de esas reuniones. porque inmediatamente. como en todo. reforzadas por una red de bronce dorado. para sentarme.

yo no creo que deba uno vivir peleando. de una mala interpretación: dura resultaría la tarracota contra la frente.. no dirías pavadas. Ah. unidas. pero yo soy una tipa violenta y arbitraria. Indicó un bastidor que había en una repisa. simbólico de mi relación con Milena. ¿Por qué no cambias algunos muebles? —¿Cambiar algunos muebles? ¿Por qué? No los veo. Hasta llegar. Lo miré con recelo. Junto a ella no hablo. me echas la culpa. Cuando llegué estaban estos muebles en la casa y por mí estarán para siempre. Juzgué que la diversión debía concluir. porque nada lo conmueve. es la palabra exacta— alguna lejana visita al Instituto Pasteur? No sólo evocaba el ladrido. —No te va a morder —aseguró.. sino un marido. ¿Te cuento una cosa? Yo desconfío de los que piensan mucho. mejor dicho sin cometer una impertinencia. cuando recapacité sobre el riesgo. no fue un infortunio fortuito. Una mujer no necesita una lumbrera. bueno. sino un hecho fatal. —Un poco más.tan frágil. No se te ocurre que es pacífico. La rabia le confería elocuencia. descubro que Milena no me conoce. Los chicos no necesitan una lumbrera. decir algunas cosas que. Volví a la carga: —La verdad es que no sé por qué ustedes no viven en armonía. en la parte superior. Creo que los vi cuando vine por primera vez. le dan la espalda. Milena no se parecía a otras mujeres. Milena dijo que sí era un monstruo. que soy violenta y arbitraria. pero muy triste. que es razonable. ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo decirle que en ese momento yo recordaba —revivía. que no es tonto". Ordenó: —Acércate a ese aparato. que tomó de una mesa. Milena insistió: .. jugaba distraídamente con una pequeña momia de terracota. Miré a mi alrededor. Sin duda.. Has de estar sofocada en esta casa. Ahora los uso. Me acerqué un paso. probablemente de níquel. me tomó de la mano. me llevó al garage.) —Lo que quieras —contestó. —Eso es lo malo. Piensan tanto sobre lo que no conocen que llegan a equivocaciones monstruosas. —Tienes razón —dije—. El bastidor consistía en dos columnas. —¿Te refieres a Eladio y a mí? Imposible vivir de otro modo. Ella. me ayudó a levantarme de mi sillita tembleque. Como todo el mundo. Por último dije: —¿Puedo. Milena me estimuló. —Bueno. ni siquiera pienso claramente. no la conocen. a tocarlo. estoy intimidado. —Es claro. ¿Darme el trabajo de cambiarlos por otros? Ni loca. de un perro. —Tendrá muchos defectos ¿quién no los tiene?. yo no sabía dónde poner mis manos. los vería y me incomodarían. si le gritara: "Hay otro en mí. Heller es un tipo pacífico y razonable. casi. sino el olor. yo iba a sonreír. aun los pelos que se adherían a mi traje y la mirada esperanzada. porque es hipócrita. sin parecer impertinente. No les gusta la vida. porque él me subleva. Si le oyeras la vocecita que pone para ser razonable. tranquila. pero no negarás que estás casada con una lumbrera. sino un padre. mientras Milena empuñara la momia. La obedecí. —Heller no es un monstruo. (Ahora. No la persuadiría. —Más —repitió—. Intenté lo que en terminología militar se llama una diversión. al meditar sobre todo esto. por una delgada banda metálica. Aunque fueran más lindos. de unos veinte centímetros de altura.

Lo recuerdo perfectamente: era de noche. por lo bajo. hará con Milena lo que hizo con el perro. Creo que ella sonreía cuando la dejé. —Marconi —murmuré. Por culpa de Heller vive una pesadilla. Alberdi no contestó enseguida. pero hallaba indispensables nuestras reuniones. ¿Por qué no hablan? Alberdi respondió: —Parece que ha muerto Heller. siempre del lado de las mujeres. ¿Cuánto tiempo trascurrió? Un poco más de una semana." Diariamente me reunía con los muchachos.—¿Qué sientes? —¿Qué siento? ¿Qué siento? Un perro. decía que iba a matarlo. que yo sepa. bajo el esplendente sol de la mañana. Yo peroraba: —Si lo dejamos. como ignoraba entonces. Murió en aras de la ciencia. para que en el bastidor uno sienta un perro. ¡El Cabrío se permitía recordarme que nadie era tan malo! Yo continuaba impertérrito. como en sueños. pero sobre todo quería que al acercarse alguien al bastidor sintiera un perro. Su mejor amigo. parecía decirme: "Hasta ahí no te acompaño". —Vamos a 11 de Septiembre —ordenó el Cambado Hesparrén. me hallé un poco trémulo. tal vez. —No te equivocas. lo increpo y le declaro que es un monstruo. para curar el cuero. Como en el campo. ladeó la cabeza. —Ya lo ves. Afuera. Verás con tus propios ojos. les participo. —No dije amigos. como empujado por el destino. sacrificó al amigo. como dijo Eladio. como una retribución por haberlo yo . hacía calor. —No. Yo dije: —Me temo que sea verdad. porque es un monstruo. para tratar el asunto. Ante mi severidad. lo quería más. Yo. "Qué alivio no estar en esa casa". pero nunca le hice mal. Eladio estudió durante años. —¿No lo esperas? —preguntó. —¿Para eso lo mató? —Para eso. Eladio lo quería mucho. Abrió la puertita del tabique del fondo. Este exclamó: —No puede ser. Llegó el Cabrío. un poco menos de veinte días. Un monstruo y un degenerado. cuando muere una oveja. pensé. De una percha o de un gancho (no distinguí bien) colgaba el cuero del pobre perro. con su aire engolado. Yo le tenía asco. Para obtener esta obra magnífica —el tono de sarcasmo era evidente—. Ahora ignoro. descuidó a hijos y mujer. Yo era plenamente partidario de Milena. —Heller lo quería mucho. Sin dificultad adivinarán ustedes lo que yo pensaba: ¿Por qué me ocurre esto a mí? (La muerte de Heller encarada como una circunstancia de mi vida. a Alberdi. dije amigo. "Pobre Milena. para decir algo. —¿Qué no puede ser? —pregunté. —No —replicó implacablemente—. qué podíamos resolver. Nuestros pasos retumbaron como si lleváramos zapatos de madera. Volvió a tomarme de la mano. Ahora Eladio fue a comprar veneno a la casa Paul. —¿Y eso? —pregunté. Habrá muerto de viejo. —¿Qué no puede ser? —insistí—. Como si me tuviera lástima. Al fin y al cabo. Me asomé. tan absoluto en su defensa que el mismo Largo Hesparrén. el Cabrío sacudía la cabeza con indulgencia. La besé en la cara. estábamos en las Barrancas de Belgrano. Tampoco participaban los amigos de mi convicción de que toda la culpa correspondía a Heller. Un tanto ofuscado repliqué: —A ninguno de los amigos le pasa nada.

y vino a sentarse a mi lado. para Milena. Cada uno se dispone a hacer de las suyas. sino que Milena y las otras. Hace frío. Convertida en madre. interviene el recuerdo de Heller y el interesado frena en seco. No sé las horas que estuve en una silla. Qué raro si descubrimos que era Heller el que metía cizaña. —Tal vez ahora vivan en paz. En cuanto a la muerte de Heller. como el nacimiento. Preguntó Alberdi: —¿Qué pasó? —No estaba enfermo —contestó Milena. o doña Visitación. Mirando a Cristina. de pensar y aun de moverse de su hermano. Con igual ritmo mi pensamiento emprendió un vaivén. pero eso no probaría que antes Heller metiera cizaña — opinó Alberdi—. No le confesé que en mí yo notaba cambios análogos. Quedábamos pocos: nosotros y los dueños de casa. Antes yo nunca la había visto en su papel de madre. El Cambado Hesparrén me dijo: —¿Te fijaste? Se humanizó el mujerío. ¿Me explico? " Por aquel entonces Diego llegó de Nueva York. Pasamos al escritorio. para alentar únicamente sentimientos de amistad. Milena sucesivamente me repugnó. cuando raleó la gente. me dio por ir y venir entre la pared. el pobre. algunos cambios de actitud. Dejó de vivir. A la madrugada. su inteligencia. Instantes después partió. más o menos repentinos. Cristina contestó: —Hace frío. me atrajo. Yo creo que en él todos buscábamos a Eladio. donde trabajó algunos años. cuando llegamos. empiezan una trifulca y de repente no sabe uno qué les da. pero se vuelven suavecitas y hasta razonables. Cristina preparó café. la senectud. . parecieron confirmar la opinión de Alberdi. La rodeamos. me dije que toda muerte era parte de un proceso natural. que es la bruja en miniatura. En los días que siguieron. Desde un extremo del cuarto. —No imaginen cosas raras. y la chimenea. También: una tardía intuición del irremplazable amigo muerto. al morir Heller. donde colgaba el cuadro de Julia Gonzaga. —No tienen sangre en las venas —replicó airadamente Milena. para Heller. Se cansó. En un aparte. dentro del orden de las cosas.condenado tan duramente). queríamos encontrar rastros de nuestro amigo en la manera de ser. el Cabrío comentó conmigo y con Alberdi: —Qué raro si ahora viven en paz. continuamente creadora. abrieron los ojos. La abrazaron los hijos. Milena. ni más dramático ni más extraordinario que las estaciones del año. exclamó: —Es verdad. esa condición. tan absurda y casi tan horrenda. Mirando a Milena me decía: "Hay que aprovechar que murió Heller. su afabilidad. Ofreció la primera taza a Milena. junto a la chimenea apagada. la reputé una desgracia infinita. Milena dijo: —Mucho se van a calentar. —¿Entonces? —inquirió el Cabrío. que está sola" y de pronto me avergonzaba de tanta bajeza. me infundió respeto. donde habían puesto a nuestro amigo. la adolescencia. me parecía tan absurda como la de un muerto. la atribuí a mi deslealtad. me conmovió. después del término de la beca. Ocultó la cara entre las manos. Uno después de otro abrazamos a Milena. de pelear conmigo y dejó de vivir. No se suicidó. encendió la chimenea. volvió con leña. la mosca muerta de Cristina. Milena dijo "Se parece" desde el primer momento empezó a pelearlo. Impensadamente nos arrimamos a la chimenea. Resumió el Largo Hesparrén: —Lo tengo observado. ¿Cómo no entendí que Heller vivió con Milena y con nosotros como entre chicos una persona grande? Ya había gente en la sala. Era cierto. Lo miré una última vez.

replicó: . no asomar la cabeza fuera de las cobijas. era un hecho: de recaída emprendí una grippe. Si me preguntaran de qué modo miraba Eladio. —Nada —dijo. Repliqué: —No te hagas el loco. Al principio. De reojo vislumbré que estaba perplejo. por favor.. Como lo noté nervioso. yo diría que de cualquier modo. —¿Lo has visto? —pregunté. en cambio la mirada de Diego desconcertaba por lo viva y alerta. Una tarde estaba echado. El calor apretaba tanto que no sé cómo pude resfriarme de cabeza. oyendo. A la vuelta de unos días. que no se parecía a Eladio. En crisis como ésta yo sobresalgo por mi admirable calma: resolví. Vacilé: había oído el inconfundible tono de la verdad. me increpa Milena con una frase insultante y. esta severa conducta fue necesaria. —¿Entonces? —Entonces. —¿Qué más te dice Eladio? —Que va a explicarme algo importante. Volví a casa con el cráneo como si le hubieran volcado una bolsa de portland hirviendo. con los diarios de la víspera en el suelo y los del día en la cama. Leíste El cuento más hermoso del mundo. —No me hago el loco. Comparando a Diego con Eladio. como un pashá. Eladio se aparece. salvo en los momentos de distracción. Sobre esta cuestión coincidían conmigo el Cabrío y los Hesparrén. —Por esta cruz —repitió Diego. Contestó. —Algo pasa. —¿Dijiste algo a Milena de todo esto? —No. me. Nadie pensó que tales momentos revelaran un intelecto pobre. una tarde que nos derretimos en la tribuna.. con el teléfono bien a mano. ¿11 de Septiembre compitiendo con el Castillo de los Leones? —No sé lo que pasó en el Castillo de los Leones —declaró Diego—. por si encontraba pretexto para llamar a Milena. pero ¡qué quieres! tengo miedo. ¿Estuviste leyendo a Edgar Allan Poe? La expresión de perplejidad volvió a su cara. mirando football al rayo de sol. pues. algo pasa —insistí. yo no tendría miedo. te digo la verdad. me escapo a la calle o me pego a los otros. y siguió con esa nerviosidad francamente incómoda. —Francamente. Tartamudeó: —Me. un partido que la radio trasmitía a gritos. dar la espalda al mundo y. ¿Por qué negarlo? Yo siempre me entiendo con el ocio. No vayas a decirle nada. después de un rato.. le pregunté qué pasaba. descubrí una circunstancia curiosa: el que tenía una permanente expresión de inteligencia era Diego. Era todavía un chico. Pero que en 11 de Septiembre aparece Eladio: por esta cruz. Ya estábamos a mediados de noviembre. cuando voy a contestar. pero me habla. —Estuve con Eladio. llegó el domingo y bien abrigado fui a ver otro partido. no lo he visto. Ofendido. hasta la recuperación total de la salud. La respuesta me irritó sobremanera. Proseguí: —Ya sé. con fiebre y chuchos. —¿Un fantasma? —pregunté—. cuando entró una visita: Diego. Por más que lo niegues. un chico honesto.. incluso Alberdi. —No. porque se parecía a todo el mundo. pero después le tomé el gusto a la cama. —Juana de Arco —musité y otra vez me di vuelta. Eladio me disuade. —Bah —rezongué y me puse a mirar para otro lado. cuando empezaba a mejorar. para que me deje en paz. Eladio me pide que no se lo diga.Encontramos a un excelente muchacho.

Quieres decir que en la vida hay que tener un hobby. Diego no sabía disimular. tengo afición. la importancia de comprobarlas cuanto antes. Lo que no cuento a nadie es que para hacerme la mano perdí un montón de placas. En plena despedida acordé no cejar hasta casarme con Milena. Yo tengo un hobby. al centro. Es claro que llegó la fecha de partir a Necochea y no está en mi carácter permitir que mi familia viaje sola. al cabo de una semana. en las Barrancas. —Que se apure el ómnibus. Si no fuera por los Hesparrén y Alberdi... Tomé el té. Prométeme que verás la máquina que traje de Estados Unidos. ni comí tostadas con una jalea de frambuesas como aquélla. pero no soy tan malo. —No me parece tan absurdo leer cuentos. estoy pensando: con esta luz habría que dar tanto de exposición y tanto de abertura. Además.—No leo cuentitos. No acorté el veraneo. —Bueno. cuanto mamarracho tuve a tiro. —Tengo que tomar ese ómnibus —exclamó poniendo en la palabra ese un inopinado énfasis. el tema de la fotografía hubiera durado hasta quién sabe cuándo. El semblante se le enturbió de nuevo. que haya desaparecido es lo raro. que es lo principal ¿no es cierto? Cuando me abstraigo y se me pone esa cara —yo me conozco perfectamente— no creas que estoy en babia. durante siete horas. cuando vuelve a la penumbra de su cuarto. Quizá inmediatamente no lo advirtiera.. a todo trapo. —¿Hecho un loco? ¿Se puede saber la causa? —Puro apuro. Te acompaño. ¿Era sólo imaginación mía o le enturbió el semblante una sombra de impaciencia? ¿Por qué Diego quería rehuirme? Cuestiones de esta índole me ocupaban mientras nos acomodábamos en una mesa del bar. —Hablemos de Eladio —dije. al fin y al cabo. en el hotel. A las dos de la tarde. etcétera. que llegaron como una patrulla salvadora. Lo vi hace poco. Como ustedes lo comprenderán. Por ahora. pero lo sobrellevé con intranquilidad. el mismo día que llegué a Buenos Aires. Nunca bebí un té comparable. a tomar algo que me lleve al centro. Meditaba: "No me asustaré. como en el Centro Espiritista. Continué con mis preguntas: —¿Volvió a aparecer? . —Entiendo —exclamó. Ando hecho un loco. tras el período de aclimatación. en el jardín. —¿Dónde vas? —pregunté. Pensé: es un pobre muchacho. pero el hombre se acostumbra a todo y. en la playa y cuatro veces por día devora con la voracidad del jabalí. Gritó: —Perdóname. fotografiando mil veces. y frenéticamente señaló el vehículo por la ventana—. Junté coraje. —Estamos de acuerdo. empecé a cavilar sobre las apariciones de Eladio. mis ocupaciones no son tan absurdas. Formidable. no ocuparon nuestra atención los aparecidos ni los muertos. el sol y el mar me tomaron a su cargo: quiero decir que si usted se recalienta. Su mirada se animó de inteligencia—. ni miré a mujer que me gustara tanto. con Milena. no que aparezca". Yo no voy a asustarme de Heller. Traía una valijita de fibra. en 11 de Septiembre. Aunque te parezca increíble. Desde luego es una distracción. después. En noches de insomnio pensé que se presentaba la oportunidad de averiguar si había otra vida. En Necochea. a tomar algo que me quite la sed. como fotógrafo. Ando hecho un loco. La fotografía. No soy nada del otro mundo. el fantasma es un amigo. No dije una palabra de lo que me contó Diego. ¿por qué no? —respondí para no contrariarlo. pero quedé preocupado. —A la avenida Vértiz. me topé con Diego. ¿Puedo hablar de otra cosa? Respondió con una sonrisa forzada.. Pensé también: huele a perro. —Vamos al bar Llao Llao. con tan buen resultado que pude presentarme. duerme.

con miedo. Ahí te equivocas. —No. Como cochinitos de la India empleó animales. uno conversaba con Eladio. Sentí que estaba con mi hermano. puede pensar. —Yo iba todas las noches. Pensaba que el invento era una gran cosa y quería comunicarlo a la humanidad — Diego bajó la voz—. preguntó: —¿Sabes que no se llevaban demasiado bien con Milena? —¿Quién no lo sabe? —Entonces el camino se allana. —Lástima que haya otros temas. Exclamé: . Cuando se dejó caer en la silla. —Si mal no recuerdo. No vas a creerme: llegué a valorar esos ratitos de comunicación con él. pero un hombre. el animal muere. todo esto sin que sospecharan su intervención. No me pidas que hable más. las persuadía de que se avinieran. Me dijo: Puedes tener varias copias de una misma imagen o llevar a un disco un sonido. —Este se vincula con la radio. —Sigue explicando —dije. si estaban por ahí cerca. él tuvo influencia benéfica en la casa: empezaba una pelea de Cristina con Milena y. Diego se levantó. ¿Lo explicó? —Lo explicó.. y con un ademán le pedí que siguiera. Qué olor a perro. hacia afuera. si no voy a llegar tarde. pero no de Milena. Sin que nadie abriera la boca ¿entiendes?. Eladio me dijo que su plan primitivo consistía en dejar escrita una monografía sobre el invento. Dijo estas palabras que me parecieron raras: Muere en el perro o en el gato y sigue viviendo en el bastidor. me explicó. Parece que hay algo único en las almas y que hasta se diferencian de un sonido y de una imagen. —¿Lo sabías? Levanté los hombros. Esta facultad no queda aislada. con asombro. Eladio quería explicarte algo importante. sino de la vejez. como se trasmite un sonido a una antena de radio o una imagen a una antena de televisión. porque la trasmisión del pensamiento existe. —Como el de Marconi —murmuré. Muchas veces me habló. el asunto no entra en el campo de mi especialidad. cuando dormían los demás —explicó—. —Ahora tengo que irme — protestó—. Desde luego. Eladio me llamaba. como el alma de un perro. Pero dijo que Milena lo mortificó tanto que él no pudo aguantar y después de una pelea trasmitió su propia alma al bastidor. Más claramente: lo que de un hombre recoge el bastidor es la facultad de pensar. Lo que falta es muy ingrato. tiene algo de ceguera general. Eladio me dijo que durante años perfeccionó esos bastidores.—Me habló. para indicarle que eso no tenía importancia. que murieron todos. Hay cuestiones que uno preferiría callar —suspiró—. O sucederá algo peor todavía. —¿Escondido? —En un bastidor. Parece que influyó muchas veces en el pensamiento de todos nosotros.. la nueva vida es casi nada. —Siéntate y habla —ordené. para salvarlo también de Milena. Yo tenía ganas de salir corriendo y sin embargo iba. —¿Por qué siempre en la sala? —Porque estaba ahí. de unos veinte centímetros de altura. El perro se moría de viejo. De algún modo misterioso (trasmisión del pensamiento o lo que fuera) me llamaba. Fíjate bien. Cada vez que yo iba a la sala. Quería trasmitirles un alma. pero cuando trasmites al bastidor el alma de un perro o de un gato. en el bastidor. Lo trasmitió para salvarlo. Pensé en voz alta: —Antes había trasmitido el perro Marconi. Un aparatito con dos columnas de níquel. Después le tomé confianza. Para una pobre bestia. Si tuviera que ver con la fotografía. Además. Mientras tanto yo arrugaba la nariz y pensaba: El Marconi te dejó en herencia todo su olor. Movió los ojos nerviosamente: hacia mí.

y que siempre por la materia amenazan la destrucción y la muerte. no se enoja. Dijo que el hombre es una extraña combinación de materia y de alma. en silencio. Yo salvaría el invento. No sabes cómo se puso anoche. Escondió el bastidor dentro de la cabeza —era hueca— del busto de Gall. lo pintaba de cuerpo entero. sin duda te apaciguó" se enojó más. Lo que perdía. no siente. punto por punto. —No creí que lo fuera —protesté con despecho. ni aborrecía las feas. de ceguera a todas las bellezas de la vida. Me preguntó si yo comprendía el abismo de miserable resignación. Como yo no respondí. sobre todos nosotros. Que seguir pensando es mejor que estar muerto. Primero no me creía. —No lo fue siempre. desde el bastidor. cuando me enamoré de Milena. ¿Por qué me fotografiarías tantas veces —preguntó— si no estuvieras enamorado de mí? Mascullé: —Qué perspicaz. pensó. en muchas de tus peleas con mi madre y con Cristina. su rostro expresaba resolución y también la victoriosa fatiga que deja una crisis dominada. —Me alegro —respondió. aun Eladio— se redujera a esa inmortalidad ridícula. es abominable. entiende todo. Me refirió luego cómo procedió. a una clase de hombres incapaces de advertir que una cosa tan rara como que alguien esté sobreviviendo en un bastidor de níquel. Ella fue la que descubrió que yo la quería. juró que Eladio no era quién para burlarse de ella ni de Dios. Yo miraba. —Milena me dijo que no pensara más en todo esto —declaró. para trasmitir su propia alma. —¿Por qué le explicaste? —Está mal que yo le oculte nada. Después yo volví de los Estados Unidos. Si tienes confianza en mí.—Qué fe en el invento y qué coraje. Con todo su cacumen. pero no es tonta. Lo descubrió por la enormidad de fotografías que le tomé. Afirmó que Eladio pertenecía a una horrible clase de hombres que piensa mucho. Procuré calmarla con el argumento de que Eladio ejercía una buena influencia. créeme: es impulsiva. preguntándome: ¿Llora? ¿Que pensará la gente? ¿Qué debo hacer? Cuando bajó las manos. para sobrevivir en él. cuando le expliqué lo del bastidor. de veinte centímetros de altura. lo salvaría a él. que tal acto revelaba. ni el orden natural. ¿No me dijiste que no dijera nada a Milena? ¿Eladio no te dijo que no le dijeras nada? —Sí. No sabes cómo se puso. Nunca la vi tan colérica. avanzó hasta . —¿Te enamoraste de Milena? —¿Te parece increíble? ¿Te preguntas cómo pude enamorarme de una tonta? Yo también creí que era tonta. de veinte centímetros de altura. entre carcajadas de furia. Milena no entiende (y vale más no explicarle) que el invento de Eladio no estaba dirigido contra ella. Confiaba en que Milena no cambiaría el moblaje ni la decoración de los cuartos. pero después gritó. Que ella no toleraría que un ser humano —aun por su voluntad. y me apretó una mano—. —¿Milena? —pregunté. es peleadora. azorado. que el acto de mudarse a un bastidor de níquel. Que la inmortalidad como pensamiento estaba asegurada. No querrás creerme: cuando le dije "A ti misma. Estuvo así un rato. lo ganaba en seguridad. Y qué desesperación por escapar. Aseguró que gente de tal calaña no respetaba la vida. —Dijo que se conformaba con seguir pensando. —¿Qué quiso decir? —Tú sabes cómo son las mujeres. ni admiraba las cosas lindas. lo protegería. —¿Entonces qué ocurrió? —Me preguntó dónde estaba el bastidor. Me llamó. enojado por lo que adivinaba—. no me equivoco. Iba a dictarme. me habló. Diego se tapó la cara con las manos. Si repito de memoria sus palabras. al principio me dominaba Eladio. La pobre había creído a pies juntos en la muerte de Eladio. Perdió su poder. la monografía sobre el invento. desde su bastidor. que había sobre la chimenea de la sala y le trasmitió su propia alma.

Tomé la determinación de tan sólo hablar de estas cosas con Alberdi. "Peleamos a brazo partido". En 1960.. En teatro estrenó Los expedientes (1957. Premio Nacional). Aproveché la circunstancia de que está en la cama. de manera que esa misma tarde Alberdi. su mejor cliente. pero luego entendí que a todos cabía igual derecho.. En el suelo. ni tan linda. el instinto la llevó a la sala. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. Acudí. a pesar de su larga práctica. recupere el invento perdido. una hora quizá. para abofetearme. al que la vida al aire libre. Se echó en mis brazos. para agasajarla con el bastidor: hoy es una curiosa peculiaridad de esta humilde vivienda. Milena acabó de aplastarlo a pisotones. meditando sobre el bastidor. llorando. el Cabrío Rauch y yo. lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle. tuvo que sufrir algunas experiencias . en homenaje a nuestro amigo. (Incluso el Zorro. En 1955 —a los 33 años— su novela Rosaura a las diez. gran consumidor de miel y. estaba el bastidor. un poco salvaje.plantárseme enfrente y levantó una mano. roto. los Hesparrén. pero no le permití que se levantara. obtuvo el Premio Kraft y promovió su notoriedad. Era. se casó con Diego. Hoy amaneció bien. con la respiración entrecortada "a ver quién podía más: Eladio para alejarme. una especie de vocación hereditaria. No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. su novela breve Ceremonia secreta obtuvo el premio Life en español. Alberdi sacude incrédulamente la cabeza. Fue nuestra última pelea". Me porté con ella como un bribón. agregó: —Ya es tarde. Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso. Mirando el reloj con desconsuelo. Con tal de que Milena no salga a buscarme. Aceptó. ¡Tengo que salvar el invento de Eladio! —Si quieres. y bien sé que debería olvidarla. me dijo. El emperador de la China (1959) y El cuarto de la noche (1962. Esto por un lado. si le proporcionaba una excelente salud. Como una fiera hambrienta anduvo buscando. entre los pedazos del busto. Yo no vuelvo con esto a casa. mientras yo me refugié en el garage. aliviado. El Oso era un sujeto un poco brutal. Nunca la vi tan resuelta. no me saluda. Es abogado y funcionario de la Caja Nacional de Ahorro Postal. silenciosamente nos arrimamos al bastidor del perro. lo guardo yo —propuse. Deliró la noche entera. En cuanto a Milena. LAS ABEJAS DE BRONCE Marco Denevi Marco Denevi. El Cambado opina que es grande el futuro y que nos deparará a quien. Sus libros más recientes son Falsificaciones y Un pequeño café. le dije que se metiera en cama. a guardarlo en la caja fuerte. Me encaminé a casa con la valijita (y con el olor que absurdamente atribuí a Diego). No voy a pedirte que me ayudes". Premio Argentares). como descubrí que tenía fiebre. metí el bastidor del Marconi en esta valija y tú me interceptaste cuando iba al banco. corrí al garage. por lo mismo. aparte de una tradición de familia. Al rato. no sé cuánto tiempo. yo para encontrarlo. Ya cerró el banco. Yo convido a toda persona de categoría y prestigio que pasa por el barrio. Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. hubo un estruendo en la sala y adiviné que el busto de Gall había caído. Muy pronto. ni tan noble. pero cambió de idea y me dijo: "Está bien. pero ya era tarde. Yo pude más. pensando en el modo de salvar a Eladio.

después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora. sí. está bien. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte. un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera. con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland.. niquelada. dirigiéndose a las Abejas—. —Digo y sostengo que. de miel. Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. ¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. que a pesar de su fuerza era un fanfarrón. —Qué es lo que están hablando. —Claro está. Zorro. —Ah. mirándome. y las Abejas. El Zorro hizo un ademán raro. repondré la balanza. —Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. dulcemente—. Ah. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: —Sí. porque las Abejas se impacientan. dígales que no me miren así. Espera que corro a indemnizarte. un ademán estudiado. No se fatigaban. ordéneles que vuelvan a sus colmenas. Zorro —balbuceaba—. Pero con enormes ventajas. desdeñosamente. Sí. dirigidos electrónicamente. —Está bien. Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. No lo han oído. el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro . El Oso. El Oso se alejó. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa. desaparecieron dentro de las colmenas. señor Oso. —Fabricación extranjera. —Niquelada.. que se vuelvan. a causa de no sé qué cuestión baladí. —Repítalo. Usted sabe. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante.) Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos). niquelada. no quedaban atrapadas en las redes de las arañas. no se alimentaban. Y ahora. conforme.desagradables en ese sentido. decía de él. señaló las colmenas. es demasiado. Y haciendo un ademán teatral. El señor Oso nos promete traernos otra balanza. no. Trataré de complacerlas. El Zorro lo miró fijo. —¿También eso? —Preferentemente Suiza. le aconsejo que se dé prisa. no se extraviaban. su tío el Tigre. detestan las groserías. Las Abejas zumbaron a coro. —De acuerdo. a su vez. por ejemplo. queriditas? —dijo el Zorro melifluamente. el ceño fruncido y la boca crispada. Insectos de bronce. conforme a la ley. podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. no eran devoradas por los Pájaros. señor. palideció de miedo. Más alto. estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. Me extorsionan. El Oso no cabía en su vasto pellejo. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. Pero por favor. sí. —Dicen que la balanza deberá ser flamante. Una vez. Está bien. lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo. Fíjese. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas. como un ilusionista.) Pero le hizo notar al Oso que. —Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—. Me tienes sobre ascuas. flamante. se comprende. —No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro. —¿Oyen.

no atreviéndose a opinar.figuraba con grandes cifras rojas). un nuevo movimiento de palanca. Mató todos sus enjambres. diez mil.. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. hizo chasquear la lengua y. todas obreras.. se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. ni zánganos. Hay que convenir. atónitos. dorada. aprendió a manejarlo. . elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia. Pero aquel sabor. movía una palanquita. Superior en todo sentido. limpia. en una palabra. con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce. regresaban a la colmena. entre ellas. El Zorro enseguida vio el negocio. El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia. Los insectos de bronce volaban raudamente. y no dudó. eso sí.. La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco. pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. más higiénica. —decía la mujer del Oso. se incrustaban cada una en su alvéolo. ningún capricho.. bien mirado. más moderna y. hacían unas rápidas contorsiones.. sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. —Sí. con todo esto. no había. movía otra palanquita. y a los pocos instantes destilaban la miel. Pero cuando estuvieron solos insistieron: —Qué quieres. trie. y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur. sorbían rápidamente el néctar. El Zorro no se había equivocado. en que la de ahora viene pasterizada. cruc. sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos.. Y. Sin levantarse siquiera de su asiento. —Sí. más miel. en cualquier sentido que se considerase la cuestión. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos. Las mil abejas fueron pronto cinco mil. ni reinas. a velocidades nunca vistas. incontaminada. ninguna fatiga. se precipitaban como una flecha sobre los cálices. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. demolió las colmenas de cera. de vida ilimitada.. aséptica. después de meditarlo mucho. De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar y comer la miel destilada por las abejas artificiales. mamá. con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido. en el fondo. no porque les gustase la miel. mandó instalar el tablero de control. infinitamente superiores a las Abejas vivas. aquel sabor. le preguntó a su mujer: —Vaya. fuertes. Pero sus hijos protestaron a coro: —Papá. activas. todas dóciles. y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este. todas iguales. El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados. Y así las veinticuatro horas del día. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel. ¿Cómo pueden preferir aquella otra. ¿qué te parece? —No sé —dijo ella—. y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte. volvían a levantar vuelo. las cinco mil. qué disparate. —Ah.. y una mañana los animales presenciaron. Ninguna distracción. las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros. ninguna cólera. et sic de ceteris. al Cuervo. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió. unos ruiditos secos. resultaban. yo también. sigo prefiriendo la de antes. obedientes. trac. las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. —Cuando pienso que. yo también. Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie. El Zorro se frotaba las manos. Le siento gusto a metal. y ya estaban en condiciones de recomenzar. una miel pura. porque. Tenía un sabor.

—¡Basta! Toma tus veinte pesos. en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto. entraban. —¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa. —Veinticuatro. Otro día.Y entretanto los enjambres iban. venían. repugnantes. Pero hago correr los intereses. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. daba patadas en el suelo. gritaba. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. me rindo. en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce. ¡Desdichado! La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales. recontando su dinero. También los Pájaros se llevaron una sorpresa. —Está bien. —Veintiocho. entre el bien y el mal. ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. hasta que todo el cielo amenazó tormenta. amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. comenzaron a aparecer los inconvenientes. degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose. El Zorro miró. entre la civilización y la barbarie. Pero quién piensa en las otras. después otra nubecita. Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba. la primera vez que alguien me saca dinero. porque había quedado mudo. Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad. esa imbécil de Gansa. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. no atendía sino sus . Cuando la Gansa. no anduvo con rodeos. —No creo que sea la Bolsa. —Veinte pesos —respondió la Gansa. vio una masa informe. —Treinta y dos. malditas sean. —Dieciséis. Primero una nubecita. Tuvo que tirar toda la miel restante. no sigas. Las otras jamás habrían caído en semejante error. que había quedado contaminada. insensible a olores y sabores. el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. Pero como la abeja. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. golpeaba con el puño las paredes. se le embutió en el buche y allí le formó un tumor. —¿Cuánto? —preguntó. fueron las arañas. una abeja. comprendió y. Los demás Pájaros escarmentaron.. en lugar de admirarse. Y miren quién. Se paseaba por la tienda.. Una tarde. abrió el pico y se la tragó. Han confundido flores artificiales con flores naturales. aunque entre dientes: —La primera vez. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. —Quince. como buen comerciante. salían. Y todo por culpa de las abejas de bronce. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. —¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. de resultas del cual falleció al poco tiempo. —Zorro —silabeó—. esas analfabetas. pusieron el grito en el cielo. al vaciar una colmena. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises. opacos. Porque uno de ellos. Alzó una mano. Las únicas que. hubo desaparecido. al introducirse como una centella en la corola de una azucena. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: —Es la eterna lucha entre la luz y la sombra. En fin. no todo es perfecto en esta vida.

Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—. Corrí el riesgo por usted. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. ¿Y no me juró que la aborrecía? —Uno se sacrifica. Patrón. Nadie. Pero quise probarla para ver si era venenosa. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. encerrados en la tienda. El Cuervo regresó muy tarde. ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. —Patrón —dijo. si cree que he procedido mal. él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma. después que las abejas les han . de modo que la ha probado. después de reflexionar unos instantes—. ¿Qué querían que hiciese el Zorro. El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo. disminuye. ¿Qué tontería es esa? —Lo que oye. y los gastos de electricidad aumentan. y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo. La vendió íntegramente. no creo que tenga de qué quejarse. —Lo admito. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? —Accidentes como el de las peonías no se han repetido. Pobre Zorro. La producción diaria. si se le unta la mano. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. despídame.. Patrón. la aborreceré toda mi vida. sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. Parece ser que las flores. libó néctar y sangre. —¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. así. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. Y nadie se quejó. —¿Y quién es ese pájaro? —Un servidor. la vendería como miel especial para niños. —¿Y si resultase venenosa? —En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto. Además. a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. Patrón. o casi nadie. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados. De modo que mis subalternos me roban la miel. se ocuparía del caso.) El Zorro se sintió a salvo. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? —Ninguna. —¿Salvo qué? El Cuervo cruzó gravemente las piernas. Ahora. contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. todo junto.impulsos eléctricos. La aborrezco. —Patrón —balbuceó—. Y en cuanto a la miel rosa. —Cómo que no hay flores en la comarca. de pronto. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo. Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas. sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día. juntó las manos y miró hacia arriba.) Su cara no hacía presagiar nada bueno. Vuelan demasiado rápido. —Ah. —Si yo fuese usted. Pero las abejas tardan. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor. Patrón. Una noche. Pero yo conozco un pájaro que. puede seguirlas. (El Zorro. no sé cómo decírselo. esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad.. pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. y tardarán cada vez más. poniendo cara de dignidad ultrajada—. Salvo.

Lo único que sé es que. —¡Asesinaron! Le prohíbo que use esa palabra. Patrón? El Zorro no decía nada. —Zorro —vociferaba—. Todo inútil. pero nada de miel. Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. El Zorro se desesperó. o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. —Espere. Entonces pasaron a los países vecinos. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. por ejemplo. enterró en un pozo las abejas de bronce. Se dice que. cruc. recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido. Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja.. inexplicablemente. Las abejas volvían de sus viajes. Algunos de sus trabajos en revistas literarias versaron sobre Bradbury y la ciencia-ficción. ¿Qué me dice. Envió enjambres en distintas direcciones. La planta.. En 1966 compartió con Alberto Vanasco Memorias del futuro. El único que no se resignaba era el Oso. Nada. después a los más próximos. y no supieron por qué. de país en país. cerrar la tienda. ni en las ciudades. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país. trac. El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos. cuando las abejas de bronce. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. ya no hubo flores en el mundo. más tarde a los remotos y lejanos. se contorsionaban. Hizo unas postreras tentativas. ni en los bosques. dieron toda la vuelta al mundo. ya no hubo flores ni en el campo. que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas. de cantar. luego a los menos próximos. Y lo peor es que el Cuervo no mentía. se debilitan y se mueren. los ríos dejaron de correr y las fuentes. donde sus cuentos volverán a alternarse con los del autor de Sin embargo Juan vivía. después que las abejas le asesinaron las flores. Sus negocios se desmoronaron. se niega a florecer nuevamente. No sé. Estaba alelado. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido.sorbido el néctar. se doblan. El trie. se suicidaron. Proyecta publicar Adiós al mañana. cruc como una burla. perder la clientela. Algunos. —¡Zorro! ¡Zorro! Eran las arañas. —¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? —No resisten la trompa de metal de las abejas. después que las abejas le mataron sus flores. y así. hacían trie. ACLIMATACIÓN Eduardo Goligorsky Eduardo Goligorsky. dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida. anidaban en sus alvéolos. destruyó el tablero dé control. de país en país. —¡Diablos! —Y no termina ahí la cosa. La planta. trac. Pero incluso estas reservas se agotaron. Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. Finalmente. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas.! —Digamos mataron. una noche el Zorro desconectó todos los cables. Debió despedir al Cuervo. . tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción.

con que su legendario antepasado. hasta tal punto que sintió la tentación de probar el sabor y la consistencia del presunto néctar. entre las rocas poliédricas de color granate se deslizaba el río. pero es inútil. que terminada la conquista del ámbito aledaño. con la misma marcial disciplina. que cubrió su nombre de gloria en intrépidas acciones. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante acometió la conquista de los arcanos del cielo con el mismo valor.. reflejo del que proyectaba el sol. Lógico es. Desde que he llegado. a medida que la portentosa bola de fuego verde descendía detrás de la cordillera de ónix. arrancando destellos fulgurantes de los lejanos picos semitraslúcídos. El comodoro Mauricio Harrington Bustamante regresa al país con el inmenso honor de haber sido el primer y único argentino seleccionado para integrar la dotación de la flota interplanetaria mundial. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante haya querido extender al firmamento infinito el ímpetu colonizador de sus mayores. y entonces su pálido brillo verdoso.. ruge.Desarrolla una intensa labor como traductor y —pudorosos seudónimos mediante— es autor de folletines policiales. encabezó la carga de la caballería argentina en la batalla de Pichincha. pues. arrancando un nuevo murmullo a su follaje. el capitán Guillermo Harrington. Pigmeos que corren con la estúpida sensación de estar haciendo historia.. el calor es inaguantable. Nunca había imaginado que la ciudad pudiera ser tan monótona y fea dentro de su molde colosal. virtudes éstas que apenas concluidas las epopeyas de la emancipación y la lucha contra la indiada habrían de volcarse en la industriosa elaboración de nuestra riqueza agropecuaria. se batió contra los malones en la frontera de Olavarría. Me asfixio. Y el comodoro Mauricio Harrington Bustamante supo cumplir su deber con la hidalguía inherente a su ilustre prosapia. La fina lluvia de partículas eléctricas trazó una oblicua franja luminosa entre las nubes y el bosque. centauro de la Independencia. A sus pies. . Dos nubes blancas se arremolinaron súbitamente donde un momento antes sólo había estado la interrumpida bóveda roja del cielo y se repitió el fenómeno que lo había maravillado en el crepúsculo anterior. El acondicionador de aire ronronea. El panorama se obscureció por un momento cuando el sol verde terminó de ocultarse detrás de la cordillera y sus rayos ya no pudieron atravesar el núcleo opaco del cordón montañoso. Entroncado con un linaje que dio a la Patria heroicos servidores en el campo de batalla.. —Hoy la Patria se viste de gala para recibir a uno de sus hijos más preclaros. Testimonio de ello son las cabañas modelo que con el emblema patricio de los Harrington Bustamante jalonan como focos de prosperidad y desarrollo todo el sur de la República. bufa. —Valor y ánimo pionero son en realidad virtudes indisolublemente ligadas al nombre de los Harrington y los Bustamante. el coronel Luciano Bustamante. La precipitación eléctrica concluyó y los davrdks volvieron a posarse sobre los árboles. Sus épicas hazañas tuvieron por escenario las vírgenes vastedades del cosmos. Las arenas amarillas del fondo y el lento fluir de la corriente le daban un aspecto de aguamiel. Las sombras del bosque vecino se estiraban rápidamente hacia él. increíblemente alineadas de mayor a menor en el sentido de la vertical. dotó al paisaje de un fantasmagórico hechizo. haciendo chasquear las negras hojas coriáceas de los árboles gigantescos. Pero casi enseguida se elevaron sobre el punto opuesto del horizonte las cinco lunas. Por el ventanal del octogésimo piso veo las luces de Buenos Aires. proyectadas hasta los últimos confines de la nueva dimensión universal. Desde las profundidades del bosque se elevó el trino modulado de las criaturas nocturnas. A esa extraña melodía se sumó entonces el batir de centenares de alas cuando una bandada de davraks despertados por el chisporroteo levantó vuelo agitando sus largas y finas membranas iridiscentes. con el mismo coraje pionero con que su no menos insigne antecesor. Es increíble que haya gente convencida de que aquí se concentran todas las maravillas del orbe.

cargado de laureles. definitivamente. en las praderas del fruto dulce. será Patricia. Deseamos conservar la paz y la belleza de nuestro planeta. o con un desperfecto en sus naves. —Ya fuera en misiones solitarias. —¿Cómo es eso? —Las aguas del Glyx tienen propiedades de polarización molecular traslativa. otras tantas pirámides de obsidiana marcaban la entrada a las bocas subterráneas. mis laureles y todo. Nuestras normas nos prohíben detenerlo o destruirlo. y si usted nos ayuda. con mis apellidos. sus muslos. Más tarde repetirá ante sus amigas envidiosas el relevamiento topográfico de las cicatrices que surcan mi pellejo. los pudores tardíos que ella identifica con la imagen folletinesca de su abolengo. Creo que Mónica es rubia. siempre descolló por su audacia y su espíritu de iniciativa. para acogerse a los beneficios de un merecido retiro. sin su nave. del mar. les bastaba beber un trago para hallarse de regreso a orillas del río. Además. con sus raras terrazas polimórficas unidas entre sí por finas pasarelas vítreas en un laberinto de enlaces inextricables. Sus aguas se vuelcan en el mar de Shaman. se mezclan en mi memoria. En los cuatro ángulos externos de la metrópoli. Usted es el primer visitante que llega aquí. para que los suyos no le sigan mañana los pasos. Luego. Hoy me llamó Mónica. Vendrá a buscarme esta noche y saldremos juntos a cenar y a bailar. Cuando en tiempos remotos intentamos la exploración del cosmos. se extendía hasta donde alcanzaba la vista. nuestros astronautas llevaban siempre consigo una cantimplora con agua del Glyx. Sus facciones. que se complacen en destruir.—Este es el Glyx —dijo el guardián. A la cama del triunfador. Claro que si usted recurriera a ese método. hemos decidido cerrar nuestro mundo a todo intruso. Sí. Cuando esté borracha. la farsa rutinaria. Estoy aburrido. ¿Quién se atrevería a retacear los permisos de . Pero es como todas. Nuestros sabios nos han dicho que en el resto del universo habitan razas primitivas. A lo largo de una proficua carrera. Eso creo. conmigo. Nace más allá de la Cordillera del Poniente. Pero ello no implica una evasión de responsabilidades. La ciudad de Shaman. sus vientres. sobre cuya costa se levanta nuestra ciudad. Desde la colina alcanzaba a divisar bajo el frío destello de las cinco lunas los edificios chatos construidos con el ónix de las montañas. sería cuestión de "reintegrarme a las tareas del campo para afianzar el aporte de mi linaje a la fuente capital del bienestar argentino". Podría irme a la estancia y olvidarme de toda esta mugre. acumuló citas honoríficas. Si se encontraban varados en otro planeta. pues el comodoro Mauricio Harrington Bustamante ha hecho público su propósito de reintegrarse a las tareas del campo. Ni siquiera las recuerdo a todas. Y por fin la lámina quieta. Claudia o Sandra. o en expediciones colectivas patrocinadas por organismos internacionales. De gran categoría. —Esto es lo que deseamos reservar exclusivamente para nosotros. Hoy vuelve al terruño. llegaría aquí sin medios para volver a su planeta. pero putas. apuntando hacia el río con su largo y fino apéndice pectoral—. Es un fenómeno que se da muy raramente en la naturaleza y que aún no hemos podido reproducir por medios artificiales. Otra puta que pretende incorporarme a su lista de celebridades. condecoraciones y ascensos jerárquicos que han enriquecido el ya de por sí valioso acervo de las alas nacionales. visitante — continuó el Guardián. Qué frase morrocotuda. Sólo nos queda el recurso de implorarle que no revele nuestra existencia. para afianzar el aporte de su linaje a la fuente capital del bienestar argentino. está el negocio que me ofreció Coco Landívar. haciendo ondular armoniosamente su penacho visual—. Así demostrará que ella también se ha ganado un lugar en mi gran aventura. La posibilidad de regresar solo. Si no es Mónica. vedadas al extranjero. Sería un verdadero manager de la industria aeronáutica. en matar y en apoderarse de lo ajeno. le conferiremos nuestra más honrosa recompensa: la posibilidad de regresar aquí cuando lo desee. De ojos verdes. Por precaución. azogada. Putas. sus pechos. Lástima que en la estancia también me moriría de aburrimiento y terminaría extrañando a Mónica. aceptará volver aquí.

Esto parecería demostrar que cuando la dama invitada llegó al departamento. centauro de la Independencia. en el acto solemne que nos congrega para recibir a Mauricio Harrington Bustamante.. Chau. Es por ello que hoy. Con Mónica. El viajero permaneció un momento en silencio mientras paseaba la mirada sobre el paisaje pincelado por la magia luminosa de las cinco lunas. cuando la dama en cuestión. qué grande el cielo! De los diarios locales Alarma por la desaparición de una figura nacional ". No revelaré a nadie que he encontrado este planeta —y le tendió su cantimplora al Guardián para que éste la llenara con las aguas del Glyx. e invitamos a las nuevas generaciones a emular sus ejemplos de abnegación. Y puesto que la única puerta de salida estuvo bajo vigilancia hasta el arribo de la policía. a las 21. el oficial que encabezaba el grupo procedió a forzar la puerta. La comisión policial que acudió pocos minutos después. —Acepto —dijo el visitante—. desinterés y fervor cívico. Chau.importación a una empresa presidida por un héroe nacional? ¿Quién negaría rutas aéreas exclusivas a quien saltó más allá de las estrellas? —Creemos que la actitud de nuestro homenajeado encierra un mérito que aquí corresponde destacar. Como se recordará. Según las versiones recogidas. la desaparición del astronauta resulta tanto más inexplicable.. En los aposentos del comodoro Harrington Bustamante reinaba absoluto orden. Él sí que no dio la espalda al país que lo nutrió y le proporcionó educación. y los incita a menospreciar las incontables posibilidades que encierran nuestras feraces llanuras y nuestra orgullosa sociedad apegada a sólidos valores tradicionales. Coco Landívar siempre fue una luz para los negocios. y sobre el piso de su estudio estaba caída una colilla encendida aún a medio consumir. concurrió al departamento del. muchos compatriotas nuestros emigran para trabajar en laboratorios extranjeros o en remotas estaciones espaciales. los huevos de mis toros y los permisos de importación. su ocupante todavía se hallaba en el interior del mismo. comodoro Mauricio Harrington Bustamante una dama de su amistad. Después de nuevas llamadas infructuosas. capitán Guillermo Harrington. ¡Qué poca cosa es Buenos Aires vista desde aquí arriba! ¡Y qué grande el cielo. que tenía una cita con el comodoro Harrington Bustamante. cuando se acogió al retiro para reintegrarse a las actividades agropecuarias..Anoche. En estos momentos. comprobó que el departamento se hallaba herméticamente cerrado desde adentro. fue víctima de una crisis de nervios. hace un mes el famoso astronauta fue recibido con grandes honores en nuestra ciudad. Desde el bosque cercano llegó el aroma embriagador de misteriosas resinas..30 horas. El segundo detalle insólito consistía en la cantimplora que estaba volcada sobre el piso del estudio y en cuyo interior sólo quedaban unas pocas gotas de agua. azote de las tolderías. respondiendo a una denuncia telefónica de los vecinos. El afán mercenario o aventurero los impulsa hacia los centros de una falaz civilización materialista. no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. ¡Coco Landívar con afanes mercenarios o aventureros! ¡A quién se le podría ocurrir semejante idea! Y yo a remolque de Coco Landívar. dando la espalda al país que los nutrió y les proporcionó educación.. Una lluvia eléctrica cayó de pronto sobre el mar de Shaman desde un nuevo torbellino de nubes. He dicho.. coronel Luciano Bustamante. El trino de las criaturas nocturnas subió de tono con intensidad palpitante. cuyo nombre se reserva. tomamos a este héroe como el paradigma de nuestras máximas virtudes espirituales." MENSAJE A LA TIERRA Alfredo Julio Grassi .

El fracaso parcial del viaje del primer modelo de la espacionave tornaba crítica su situación. Para viajar a la Luna era necesario algo más que un vehículo interplanetario. sus sueños. Ahora sería el primer hombre que pondría el pie sobre la superficie helada del satélite terrestre. produjo increíbles cantidades de novelones policiales y de aventuras. Para eso había que sacudir la indiferencia de la mayoría. Von Baumann era otro soñador. había salido del edificio central. perdidos. Tras un examen médico final.Alfredo Julio Grassi. De saber que el hombre es libre. Fue interventor en el Instituto Nacional de Cinematografía. Los hombres generalmente prefieren destruirse a conciencia antes que ampliar el horizonte cotidiano. que ya se habían convertido en reflejos condicionados en su organismo. Con la amenaza de guerra en que nos debatimos cuesta mucho reunir los fondos necesarios para la empresa. Recordaba la emoción con que desde adolescente había seguido los pasos de la última ciencia del transporte humano. Aún le parecía mentira que entre millares de postulantes lo hubieran escogido a él. "Dos días y medio de ida y dos días y medio de regreso." "No llegará" —habían dicho muchos. Había luchado cuarenta años hasta conseguir apoyo económico suficiente para la fabricación del Selene. Iba a viajar a la Luna. después de hablar con el profesor Von Baumann para repetir las instrucciones definitivas. Llevará oxígeno y alimentos para siete días. y enfrentaba al plateado cohete. profesor" —respondía invariablemente Johnny Franciosa—. en el campo experimental de vuelo de Yucca Flats. Pero Johnny sabía que con él sería distinto. El viaje era el primer paso en busca de esa libertad real de la humanidad. Confiesa haber aprendido inglés "sólo para leer casi todo lo bueno que se hace en ciencia-ficción". estudiándolo bajo sus cejas grises. cien años. a su lado. "Si el viaje fracasa. Johnny miró la silueta alargada y brillante del Selene II mientras caminaba con paso elástico por la pista de concreto y suspiró. Todavía recordaban el fracaso del primer intento tripulado. se constituyó en el primer autor argentino obsesionado por el tema. Únicamente un gran éxito nos asegurará la continuidad del esfuerzo" —le había dicho el profesor Von Baumann. Animó una fugaz Sociedad Argentina de Autores de C. con el cadáver congelado de Jack Perkins en los mandos. no habría más oportunidades. "El primer intento fracasó porque el pobre Jack se quebró. el temor de todos. Mucho antes. le estrechó la diestra y lo vio penetrar en el cuerpo . Si el segundo no llegaba a la Luna." Johnny se ajustó con sus propias manos el casco de vitroplast que le aislaba totalmente del mundo exterior. desde una insospechable revista agropecuaria. "Será algo rápido" —le habían dicho—. El deseo milenario de verse libre. soñado una y otra vez en el curso de los años. sus ilusiones. la ignorancia de tantos. Hacía veinticinco años que soñaba con aquel momento. "Conmigo será distinto. la astronáutica. y contribuyó al género con un libro de cuentos: Y las estrellas caerán (1967). Ese era el día. Es periodista y crítico de cine. El profesor. F. Al llegar podrá descender y permanecerá doce horas tomando fotografías y recogiendo muestras minerales de la superficie lunar. la conquista del espacio se atrasará cincuenta. Un sueño de infancia. Él poseía lo otro. Johnny. Y por fin había llegado. Porque el Selene II iba a viajar a la Luna y él era el piloto. Prudentemente seudonimizado. había aprendido a hacerlo sin ayuda durante las agobiadoras pruebas a que le sometió Von Baumann a través de dos años de entrenamiento. Los restos del Selene II circundaban con miras a la eternidad el Sistema Solar. sus deseos.

—¡Buena suerte. Johnny. pero durante todo el viaje estaremos en contacto con Franciosa a través de la radio. Traspiraba profusamente. Tenía que concentrarse. Johnny se aseguró las correas sintéticas que atraían su cuerpo al asiento extensible donde debía permanecer hasta que concluyera la primera etapa del viaje.. Johnny escuchó al cronista de la Red Intercontinental de Emisoras trasmitiendo los últimos detalles del histórico momento: —Dentro de pocos instantes un hijo de la Tierra partirá en busca de otros mundos. Cerró los ojos y volvió a abrirlos. tragó saliva y sintió que tenía los labios resecos. —Nueve. —¡Gracias.. Para Johnny no fue largo.... y por fin a tremenda velocidad despegaba y se perdía en el firmamento estrellado.000 kilómetros de su planeta natal. —Bien. "Pobre . el cosmonauta perdió toda noción del tiempo. Luego. Johnny Franciosa. y los espectadores que observaban la escena desde las ventanas de plexiglás de la casamata de concreto vieron cómo el Selene II. controlada desde la torre de despegue.. llenando la pantalla de observación de proa hasta cubrirla por completo con su intensa imagen blanca. Tardaremos dos días y medio en saber si la primera fase de la experiencia ha tenido éxito.. A cien mil kilómetros de la Tierra. Johnny oprimió la palanca que accionaba los motores. será el hombre más solo en la historia de la humanidad. ¿Qué decía la voz? —. La base de Yucca Flats retransmitirá en cadena toda la información que reciba. Ernie! Los segundos pasaban lentamente.. O volaría hecho pedazos si los tubos eyectores de los cohetes no resistían... desapareciendo verticalmente a la plataforma de lanzamiento.. ¡buena suerte. siete. —¡Selene llamando a base! ¡Conteste. de 32 años de edad. En los auriculares del casco resonó la voz de Von Baumann..del monstruo metálico. Johnny! —era Ernest Boyd.. Estaba solo. cuya aguzada punta enfilaba hacia las estrellas. base! —Base hablando con Selene. Al mismo tiempo los motores atómicos rugieron con la furia de mil gigantes cautivos. tres.. primero lentamente. La Luna crecía por momentos. en la que se reflejaban con un brillo intolerable las estrellas de la Vía Láctea. La primera parte. La opinión pública mundial está dividida al respecto. —. ante una pared más negra que un sótano. En realidad apenas la Tierra se convirtió en una esfera que se hacía cada vez más pequeña. En el cuadrante de instrumentos se encendió una luz roja y un timbre repicó agudamente. ¡CERO! Johnny lanzó todo el aire que quedaba en sus pulmones y contuvo la respiración.. Johnny oprimió el botón que cortaba la recepción. que según los técnicos era la más peligrosa. ciudadano americano. Pronto estaría en viaje. ¿Conseguirá llegar? Si lo hace. buena suerte. absolutamente solo. dos. Pero aquel no era momento para dejarse dominar por los nervios.. un puntito plateado y brillante señalaba la órbita muerta del Selene I. El suelo tembló.. sin que su voz se oyera. flotará en el espacio exterior a través del vacío hacia un objetivo distante 300. ocho. luego más de prisa. —Diez segundos para el momento.. ¿Qué tal la recepción? —¡Perfecta! —Entonces.cinco. uno.. toda la operación de despegue era automática.. cuatro. el viaje. Con movimientos calculados probó los mandos y ajustó el micrófono del casco. Nada podía fallar. el ingeniero jefe.. listo para detenerlos si algo marchaba mal. Johnny! —musitó el anciano.. Por el receptor de la pared de la pequeña cámara de mandos del cohete. Johnny sonrió suavemente hacia la tumba de su predecesor.. pero el piloto podía detenerla en cualquier momento desactivando el mecanismo central.. de aceleración inicial. alejándose de sus semejantes a velocidad creciente.. había tenido éxito.

Johnny. Johnny! Si no lo haces el hombre perderá las estrellas. ocho. profesor.Jack". La diestra de Johnny se adelantó hacia el botón rojo que accionaba los cohetes posteriores impares. Johnny se humedeció los labios con la punta de la lengua—.... Con mirada perdida buscó la ventana de observación. Utiliza la vigésima parte de la potencia normal cuando estés a dos kilómetros y medio de la superficie lunar... El silbido del aire huyendo por una larga brecha era cada vez más fuerte.. ten confianza. —Selene II llamando a Base Tierra.. Johnny.. cambiando de rumbo cuando parecía que estaba a punto de estrellarse... cuatro. Entonces oyó el zumbido. Aspirando profundamente. alarmado... —Quince. Johnny. —¡Sí. Durante todo el viaje Johnny había estado en contacto con el profesor Von Baumann. El cosmonauta cerró el receptor de radio.. Johnny? —era el ingeniero jefe Boyd. pensó a modo de oración.. Sus ojos estaban clavados en el altímetro. Luego oprimió el botón verde que controlaba los cohetes de proa.. se dijo Johnny— conteniendo la respiración.. siete. doce. La superficie del satélite cubría todo el portillo de proa con un brillo hipnótico.. gracias! —Johnny se sintió más tranquilo. Un gusto amargo. Te sacudirás un poco pero nada más. Acomodándose en el asiento reajustó las correas de seguridad. ¡Conteste. once. Al hacerlo exhaló mecánicamente el aire esperando la brusca disminución de velocidad. Era aire que escapaba. cuidado. volvió a apretar el botón.. Miró el altímetro: estaba a veinticinco kilómetros de altura sobre la Luna. y no pierdas la serenidad —la voz de Von Baumann era tranquila. cuidado. que leyó en voz alta sin darse casi cuenta. Nada ocurrió. con el índice de la mano derecha Johnny oprimió el botón rojo. Luego el Selene II se detuvo y Johnny se sintió proyectado hacia adelante con tanta violencia que creyó que las correas que le sujetaban se romperían. que lanzó un gemido ahogado por la terrible presión... Dos días y doce horas.. La distancia se acortaba rápidamente. que actuaban como frenos. El mecanismo electrónico estaba descompuesto. La tumba ideal para un cosmonauta. Con mano insegura restableció contacto radial con la Base Tierra. Johnny soltó . Con los movimientos precisos del hombre que sabe lo que hace se ajustó sobre el casco protector la cubierta de vitroplast y abrió la llave de los depósitos auxiliares de oxígeno comprimido que llevaba en el traje espacial. Los cohetes no funcionaron. a miedo se expandía en su boca y le llegó a la garganta. —Escúchame atentamente. Insistió con fuerza. Base Tierra! —¡Aquí Base Tierra! ¿Qué ocurre. Aquel instante era para él demasiado sublime para compartirlo. ¡Seis kilómetros. Los cohetes 1... profesor! ¿Qué hago? Hubo una pausa insignificante. ¿Qué ocurre? —el inventor había adivinado a través del espacio que algo marchaba mal en la cabina de la astronave.... cinco. Sacudió la cabeza dentro del casco protector.. Tenía gusto a sangre en la boca y le dolía todo el cuerpo como si hubiera recibido una paliza. —¡Von Baumann! ¡Lo necesito inmediatamente! —Estoy aquí.! Mientras con la mano izquierda movía un dial numerado hasta la cuarta marca.. Instantáneamente lo identificó. Por los auriculares le hablaba la voz de Von Baumann como quien musita una plegaría: —¡Desciende bien. El brillante panorama lunar se deslizó vertiginosamente ante los ojos del cosmonauta. tres. 3 y 5 rugieron y la máquina espacial se sacudió.. Con un esfuerzo dominó el leve temblor de sus labios y advirtió que estaba rezando. La estática no lograba borrar la emoción en la voz del inventor.. Recuerda lo que debes hacer. Tendrás que invertir los mandos y posar el aparato accionando los cohetes impares para que descienda lateralmente... La Tierra esperaba el momento del descenso —alunizaje. seguirá atado a la Tierra por generaciones. serénate. —¡Los cohetes delanteros no funcionan...

Una docena de cronistas de distintas agencias noticiosas internacionales escuchaban con la misma ansiedad. Von Baumann. —¡Tienes que hacerlo. De pronto el receptor cobró vida nuevamente y los cronistas detuvieron su éxodo para escuchar. haciendo chasquear la palanca del micrófono infructuosamente. la soledad. En estos momentos se acercan a mí cuatro seres de unos dos metros y medio de alto. El oxígeno del traje espacial duraría cuatro horas. Todas las teorías parecían derrumbarse. aturdidos. Eran más tangibles los sueños. no parecen belicosos. Me adelantaré a recibirlos. —Voy a echar una mirada y restableceré contacto.. pero es respirable. ¿Pero quién pensaba en eso? ¡Había llegado a la Luna! Con una mano que temblaba. Salí del Selene para verificar la magnitud del daño y recibí la sorpresa del siglo. Aquella era una noticia de primera plana. Le quedaban cuatro días y medio de vida. En la Humanidad. libre de estática y de sonidos parásitos—.. —¡Profesor! —el contacto se restableció. profesor —mintió—. Johnny! ¡No puedes darte por vencido. pero no podría regresar a la Tierra. ¿oye el ruido de la brisa? Estoy en el fondo del cráter Copérnico. sacando el gas de los tanques del Selene II. Después. esta vez de emoción. La comprensión de este hecho le hizo estremecer..las correas que lo sujetaban al asiento y se incorporó. el frío eternos.. La voz de Johnny era aguda. aproximadamente. evidentemente muy tenue.. metálicos. conectó el trasmisor de radio. La voz de Von Baumann se veló. El Selene II no volvería a volar. Von Baumann. profesor —era Johnny. —Los selenitas parecen inteligentes.. ¡He descendido bien! —¡Gracias a Dios! —llegó débilmente la respuesta del inventor—. doctor —la voz de Johnny era nuevamente clara. Nunca. ¡Vida en la Luna! Uno de los periodistas corrió hacia la puerta y los demás lo siguieron. El receptor produjo una serie de ruidos extraños. Johnny! —gritó Von Baumann. ¡Corto! —¡Johnny! ¡Un momento. Hablo desde el exterior del Selene II por medio de una conexión que improvisé. Los ocupantes de la torre de control se miraron. Era inútil. ¡Hay habitantes! Todos se miraron. No sé qué pretenden. El astronauta había interrumpido la comunicación. Johnny miró los trozos de retorcido metal y tragó saliva. La misma amenaza de guerra cedía su paso a la expectativa. —El Selene está destrozado —repuso con voz que no era la suya—.. Palabra algo vaga. Humanidad.. en ti.. Me he quitado el casco. pero temo que no podré seguir haciéndolo durante mucho tiempo. —¡Lo hice! —gritó—. El Selene II se había desgarrado a lo largo de la cabina contra una punta rocosa que se había interpuesto en su camino. hablando con voz cargada de nerviosidad—.. Todos sabían que del siguiente mensaje de Johnny dependía el futuro de los vuelos espaciales. ¿Y el Selene? Johnny miró la proa destrozada del navío sideral y sus ojos se nublaron. Tal vez sea posible. Al cabo de ese tiempo era posible cargar los depósitos nuevamente.. Por la brecha el aire escapaba rápidamente. Lo sabía. Es imposible repararlo. En la Luna hay atmósfera. pero creo que . —¡Johnny! —gritó el inventor—.. trabaja desde ya! Piensa en nuestros sueños. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —Estoy perfectamente. con mano temblorosa. ¿Habría enloquecido el astronauta? —Pregúntele cómo son —susurró uno de los periodistas. provistos de seis extremidades muy delgadas. volviéndose para mirar. En la Base Tierra. tomando notas. Es más. ¡Estaba condenado! Había llegado a la Luna. Los cuatro seres están a corta distancia y me hacen señas. Von Baumann hizo un gesto brusco. siguió accionando la perilla del trasmisor. cargada de excitación—. Von Baumann y el grupo de técnicos se movieron nerviosamente en torno al trasmisor de radio.

Después. ¡una explosión atómica en la Luna! —¡Los selenitas han desintegrado al Selene II! —gritó otro de los periodistas. El piloto del Selene II no podía contestar. ya sé. Un hombre solo regalaba el infinito a los hombres. ¡Atención! Uno de los insectos lleva un largo tubo que brilla.. ¡Miren eso! En la zona obscura del gran cráter Copérnico. Pero una vez dada la noticia por el primer astronauta allí desembarcado. —¿Por qué. Porque en el satélite no había atmósfera ni habitantes. La tremenda explosión levantó una gigantesca nube de fino polvo lunar. Al mismo tiempo la superficie del satélite pareció velarse. Había que informar al mundo. comenzó a extenderse con la celeridad de un relámpago. los astronautas al alunizar en Copérnico lo encontrarían allí. sentado sobre la roca. conocer a aquellos selenitas capaces de producir una explosión atómica? Sin contar con la lógica curiosidad por el destino corrido por Johnny Franciosa.. Von Baumann se aferró al aparato de radio. Johnny. —¡Johnny! —llamó angustiado—. a los planetas. como si una voz inaudible le hubiera hablado al oído. La mentira del hombre y la máquina servirían para llevar la Humanidad a la Luna.esperan que los siga. Johnny esbozó una sonrisa tras de la escafandra del vitroplast. El hombre tiene que llegar a las estrellas. Mientras regresaba al laboratorio consultó. Johnny? —preguntó. Cuando realizaran el segundo viaje. se había encendido una luz. —¡Qué me cuelguen! —exclamó el ingeniero Boyd—. que se había acercado a la gran ventana abierta hacia la noche. De pronto. buscando alguna señal tuya. ¡Y tú has abierto el camino! Centenares de millones de ojos están clavados en el cielo.. solo en el extremo más alejado del campo de pruebas. ¡Y así se hará! El viejo se secó los ojos con el dorso de la mano y carraspeó. ahora apunta hacia el Selene. Tal vez era el único hombre en todo el planeta que sospechaba lo ocurrido y trataba de comprenderlo. miró cómo los motores atómicos del Selene II. más brillante que la misma Luna. que como una enorme bola de billar verde brillaba en el firmamento estrellado. de pie sobre un promontorio de piedra pómez helada. Uno de los cronistas. —¡Dios! —murmuró—. Y todos abandonaron la sala. Pasaría a la Historia como el mayor mentiroso del siglo. estallaban silenciosamente en el fondo de aquel mundo muerto. que acaba de activar. Dos tercios del segundo tanque. asintió: —Sí. Como su piloto. por favor! Pero el receptor permaneció mudo. ansiando que parta otro cohete en tu seguimiento. mirando hacia La Eternidad.. Von Baumann caminaba con las manos en los bolsillos de la chaqueta de tweed y la vista clavada en la Luna. La voz cesó en el receptor. ¡Contesta. . Esta vez no podían perder tiempo. Aquél no era momento para llantos. que se destacaba sobre la Luna llena. Habían pasado cuatro horas desde el estallido del Selene II. miró hacia la Tierra. Es una explosión atómica... mortalmente pálido. Una eternidad. a las estrellas. abriéndose como un hongo monstruoso. Me acercaré a ellos. el reloj. Alzando la cabeza. el frío y la oscuridad.. La sonrisa se acentuó en sus labios. sin mover casi los labios. Von Baumann ahogó una maldición de impotencia. con una mirada dé inmensa pena en sus ojos miopes. cuya superficie había vuelto a normalizarse. Monstruosa. No se llora por los triunfadores... Pero estaba contento. casi sin saber por qué lo hacía. Suspirando miró el cuadrante donde una diminuta aguja señalaba la cantidad de oxígeno que le quedaba. como si una inmensa nube la estuviera cubriendo. pues parece un arma y temo que.. que se alzó lentamente hasta cubrir el fantástico escenario. Lo que correspondía hacer era comenzar nuevamente a trabajar. lanzó un grito gutural. ¿quién podría detener el clamor popular que querría saber. El Selene II había cumplido con su deber hasta el fin. En la Tierra.

clara señal de que dicha espera caía hacia tierra. prefecto de la Gendarmería Nacional. tras cambiar unas frases con Louis Boumierre. ni tampoco podían observarse remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. enviaron . m. motos o simplemente a pie afluían al lugar. Gran parte de la población de Pierrefite y caseríos del contorno. al mando del general Pasquier. a. La Historia de San Michele. en coches. Monsieur Jean Junot. 13 hs. avionetas. Pirineos franceses. La asombrosa noticia sacudió primero a Francia y luego al mundo entero. El ejército hizo que una columna de tanques y el sexto regimiento. 35' Un cordón de seguridad rodeaba el artefacto para evitar que los curiosos se acercasen a él. alcalde de Pierrefite.LA ESFERA Narciso Ibáñez Serrador Narciso Ibáñez Serrador. Jacques Arnault. 15 de octubre de 1968. paralizado por el terror. montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets. que sabrá comprender la angustia de los histrios Pierrefite. propietario de una pequeña huerta cercana al pueblo de Pierrefite. Acto seguido Jacques Arnault pudo reaccionar y gritando y corriendo desapareció en dirección al pueblo. p. 13 hs. Allí pudo divisar una extraña esfera grisácea de reflejos metálicos que por momentos aumentaba de tamaño. una luminosidad propia. tras rápida decisión. Jacques Arnault. Tanto la banda como los signos daban la sensación de poseer un brillo. cuando una estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. en la Argentina y en España. en la TV argentina hizo Cuentos para mayores. puede ser verdad. Repartió sus 33 años viviendo. Miles y miles de particulares. Una nave espacial extraterráquea había descendido cerca de un pueblecito enclavado en la falda de los Pirineos. Comenzó como actor y director teatral y —después de intermezzos en los que fue mozo en un buque turco y corresponsal de guerra en el conflicto árabe-israelí— parece haberse estabilizado como director integral de teleteatros. En su superficie no se abrían ventanillas. Las fuerzas aéreas francesas decidieron. que la 5* escuadrilla de bombarderos pesados patrullase por los cielos del lugar donde se había posado la esférica astronave. Las principales potencias mundiales. se dedicaba a cosechar coliflores. el primer espacio que trató temas de ciencia-ficción. Esta banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaban una especie de signos pintados. Bajo el seudónimo de Luis Feñafiel. La Gendarmería Nacional movilizó sus fuerzas. marchase sobre Pierrefite. a. 11 hs. Historias para no dormir y Mañana. A mi familia. rodeaba a prudente distancia la extraordinaria astronave. casi por partes iguales. fue testigo de cómo el extraño artefacto disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse blandamente en el centro de un plantío de tomates. de 55 años. viudo. por su parte. m. Ésta poseía una forma perfectamente esférica. hendiduras. Lo único que rompía su uniformidad era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeada la esfera. m. era de color gris acero y de un tamaño aproximado de 20 metros de diámetro. 10 hs. campesino. grabados o impresos en negro intenso.

Luego al unísono hicieron un silencio y cada uno de ellos levantó uno de sus cuatro tubos articulados. nueve increíbles criaturas fueron haciendo su aparición y descendiendo hasta formar por último un pequeño grupo al pie de la esfera que les trajese a tierra. anunciaron la aparición del primer ser extraterráqueo. dando remate a la chocante figura. 14 hs. el sorprendente ser comenzó a deslizarse por la rampa. tras permanecer inmóviles durante unos segundos. 20’ Durante un cuarto de hora los pequeños seres extraterráqueos continuaron emitiendo sus curiosos silbidos. salvo en el caso de abierta agresión. 14 hs. en cuyas caras se abría una serie de pequeños orificios de diferente diámetro. aprestaron sus morteros.. Los soldados que formaban el cordón de seguridad. tres. el desplazamiento de la muchedumbre tratando de huir y el disparo de mil flashes de cámaras fotográficas. Uno. Todos estos desplazamientos indicaban bien a las claras que los tripulantes de la astronave tenían intención de descender. Poco después comenzaron a emitir una serie de breves y agudos silbidos. a pesar de haber recibido la orden de no disparar.nueve. Segundos después fue abriéndose en la superficie de la astronave una especie de escotilla triangular y acto seguido una rampa se deslizó hasta el suelo. asentado sobre una serie de rodillos que le permitían deslizarse hacia cualquier punto. El pánico se apoderó de la multitud. 15' Un alarido de pánico. Su cuerpo estaba formado por una especie de cilindro de hierro o de acero. Mediría aproximadamente un metro. que tratando de huir hizo que se ocasionasen numerosos accidentes. la de un grotesco muñeco de metal. Un impresionante silencio envolvía a la multitud. Otro alarido de angustia se elevó de la muchedumbre al contemplar cómo una especie de brillantísima chispa luminosa unía entre sí los tubos . 14 hs. Mientras tanto la esfera permanecía quieta y silenciosa. mientras otro exactamente igual hizo su aparición en la escotilla. 14' Trascurrieron tres minutos de angustiosa expectativa sin que se produjese novedad alguna. bazookas y ametralladoras pesadas. La esfera comenzó a trepidar. 11’ La trepidación de la esfera cesó..urgentemente a Pierrefite gran número de sabios y científicos especialistas para observar el fenómeno. y más que humana su apariencia recordaba la de un robot. se separaron deslizándose veloces sobre sus rodillos y tomando posiciones equidistantes formaron círculo alrededor de la esfera. 14 hs. La muchedumbre apoyaba cada nuevo suceso con gritos y comentarios en los que era fácil adivinar la inseguridad y el terror. se asentaba un cubo. Los soldados que rodeaban la esfera. firmes y pálidos en sus puestos. fueron los que pudieron apreciar mejor la figura del extraño ser. De la parte media nacían cuatro tubos articulados que terminaban en diminutas pinzas. 14 hs. dos. que fueron registrados para su posterior análisis por los magnetófonos de los peritos en lingüística. 18' Los pequeños seres. La plataforma de madera en la que habían instalado sus cámaras los hombres de la radio y televisión francesa fue derribada por la muchedumbre al intentar alejarse del artefacto extraterráqueo. Sobre el cilindro. 14 hs. Tras una pausa. semejando un inmenso y plateado queso de bola.

Por el espacio de casi otras dos horas. donde comenzaron a cambiar entre sí una nueva serie de silbidos. Éstos llegaron junto a los pálidos humanos y estirando sus tubos articulados. Casi dos horas permanecieron las pequeñas criaturas clavadas en sus puestos y unidas entre sí por la fantástica cinta de luz. 10’ . pero trascurridos unos instantes. 19 hs. al cabo de la cual decidieron reunirse junto a la rampa. Poco después volvían a aparecer sujetando cada una. Una mano helada oprimió el estómago de los soldados al contemplar lo que estaba ocurriendo a cinco metros escasos de sus puestos. una especie de esfera roja del tamaño de un balón de fútbol en la que se abrían tres orificios simétricos. depositaron las esferas en el suelo y comenzaron a efectuar una complicadísima serie de evoluciones que la multitud contemplaba con asombro. La hebra variaba continuamente de forma o de color. luego de haber realizado lo que podría calificarse de "conferencia". Las pequeñas criaturas comenzaron a recorrer el cordón de seguridad deteniéndose de vez en cuando frente a un hombre y extendiéndole la roja bola. En una ocasión. pusieron a su alcance las singulares esferas rojizas. con la misma rapidez con la que apareciese la hebra luminosa se diluyó. deteniéndose ante cada soldado y extendiéndole el balón en un ademán que bien podía traducirse como de ofrenda o regalo. la velocidad con la que se deslizaban fue haciéndose más y más lenta. Acto seguido las extrañas criaturas deslizándose sobre sus rodillos se dirigieron hacia la rampa y una tras otra fueron desapareciendo por la escotilla. 5' Los seres extraterráqueos tomaron nuevamente sus esferas rojas y recorrieron con lentitud el cinturón de seguridad. contemplaba en silencio el maravilloso espectáculo que ofrecía la inmaterial hebra tendida por los extraterráqueos en derredor de su esfera. se escucharon aquí y allá tímidos aplausos con los que la multitud manifestaba su admiración. Ninguno de los soldados se atrevió a tocarlo. Así estuvieron cerca de media hora. cedió la tensión. tomándose por los tubos articulados. con sus cuatro tubos articulados. formaban un círculo y así giraban y giraban a increíble velocidad. La multitud. Los soldados miraban con aprensión las esferas sin atreverse a tocarlas. a la que constantemente se iban agregando miles y miles de personas. 19 hs. 17 hs. otras mostraba delicados matices azules que poco a poco se aclaraban hasta alcanzar un plateado refulgente. cuando bruscamente adquirió un maravilloso color rubí. al tiempo que continuaban emitiendo pequeños silbidos. Éstos. Los extraterráqueos. A veces los nueve seres. 10' La multitud que rodeaba la astronave se había elevado a más de cien mil humanos. profiriendo nuevamente sus agudos silbidos. Científicos de todo el planeta observaban desde una plataforma erigida especialmente para elles los movimientos de los pequeños seres metálicos. se separaron. Luego. En ocasiones ordenándose en fila india hacían entrechocar sus pinzas emitiendo al mismo tiempo sus singulares silbidos. los hombres encañonaron con sus armas a los intrusos. Codo a codo. por lo que algunos científicos opinaron que los seres metálicos acusaban probablemente la fatiga producida por sus evoluciones. los extraños seres continuaron efectuando absurdas evoluciones. A veces unía entre sí a los metálicos seres mediante impecables rectas. al advertir que el increíble hilo luminoso no entrañaba peligro manifiesto.que las extrañas criaturas levantasen. 19 hs. a veces ondeaba. dirigiéndose cada uno a un sector diferente del cordón de seguridad formado por los soldados. Según pasaba el tiempo.

cabizbajos.. se publicó en 1954. 19 hs. muy lamentable que ninguno de los muchos sabios. el artefacto comenzó a elevarse cobrando velocidad segundo a segundo. 16' Ningún radar de la tierra registró la presencia de la esfera en la atmósfera que envolvía al planeta. —Ni un solo gramo de cobre con que alimentarnos. MARKETING Pedro Orgambide Pedro Orgambide. 12' Tras unos instantes de trepidación.». Historias cotidianas y fantásticas y Los inquisidores. —Es increíble.Las pequeñas criaturas metálicas. Su primer libro. historietista en la Editorial Abril y director de Gaceta Literaria.. Las hermanas. 13' La singular astronave fue sólo un punto en el cielo. no llores. rendidos por la fatiga. reconoce la paternidad de un poemario adolescente.! —No llores. . científicos y lingüistas supiese traducir los silbidos. Sí. desapareciendo en el interior de la nave. Realmente fue lamentable.. El páramo. 19 hs. un ensayo acerca de Horacio Quiroga. Memorias de un hombre de bien. llevando a cuestas sus esferas... revista de arte y literatura. realmente fue lamentable que ninguno de los muchos sabios.. a veces. 19 hs. —¿Qué será de nosotros. le siguieron El encuentro.. como siempre. 11' La rampa fue absorbida y la escotilla se cerró. ni pudiese descifrar los negros signos que resaltaban sobre la franja anaranjada que rodeaba la vieja esfera. los nueve pequeños seres pertenecientes a la metálica raza histra.. al borde de la desesperación. Estrenó tres obras teatrales y. Hasta un histrio joven hubiese podido leer lo que allí se anunciaba: "Gran compañía de varieté en gira triunfal por la Vía Láctea". agotados. Fue cronista policial en Noticias Gráficas. científicos y lingüistas que asistieron a los extraordinarios hechos acaecidos cerca del pequeño pueblecito de Pierrefite supiera traducir el significado de los silbidos que emitían las asombrosas criaturas. —¿Y ahora qué haremos? —Seguir adelante. la astronave procedente de uno de los planetas de Sirio abandonó la Tierra. Y era fácil... no echaron ni un solo gramo de cobre en nuestras esferas rojas. y piensa que tal vez en el próximo planeta tendremos un poco de suerte.. Es redactor publicitario. dialogaban mediante tristes silbidos. qué remedio queda. se deslizaron lentamente por la rampa. A bordo de la astronave.? ¡Qué será de nosotros. 19 hs. seguir adelante. De esta manera.

Nosotras. canchas de tenis y de bowling. que ofrecerán. propone revivir a Tarzán. y les tiren galletitas.5 BC = -3 La retracción continúa. a los barrios humildes. Alguien. melancólico. los pronósticos de las . las muestras más apetecibles de los productos. brutal. Pero hoy su inglés es duro. En las orillas resplandecen. No obstante. De lo contrarío. sorpresivamente. mientras las esposas concurren al coro. la mayoritaria B. la gran consumidora de productos. Playa de estacionamiento (por la mañana) Me irrita profundamente la llegada de los elefantes a la playa de estacionamiento. completamente gratis. No sólo la Clase A. molesto. Muy pronto (es habitual en él) va del español al inglés. y cita. sus cuerpos enormes. lenta. Se sabe que para los niños se contrataron payasos y elefantes. y llega hasta a la C. en monoblocs rodeados de jardines. Paul Valéry Sala de Conferencias (por la mañana) El Capo acciona los botones del tablero y en la pantalla se dibuja el contorno del país. imprudente. "Debo esperar los acontecimientos". me despiertan odio y rechazo. pegando un puñetazo sobre la mesa. Antes de reintegrarse a la reunión observa. enfatiza el Capo. entre ráfagas de música funcional. en las dársenas. la clase que el Capo define como la gente y. Abandona la mesa de reuniones y va hasta el ventanal. por las carreteras del mapa. El problema es grave. en la franja gris del cielo. en el elefante pisoteando imperios. "Son nuestros tanques de guerra". demagógico. Otro. Tienen cine. BA = -1 BB = -2. y extiendan sus manos hacia ellos. las civilizaciones. Desde allí domina la ciudad. Los empleados viven allí. No puedo dejar de pensar en el elefante bíblico. sugiere grandes bailes populares. inexorable. Una voz. Gabinete Cibernético (hacia el mediodía) Un aire aséptico y una temperatura agradable permiten vislumbrar la paz momentáneamente perdida dentro de la Agencia. se deslizan los puntos rojos y azules que indican el número de camiones y autos que en ese instante recorren las rutas. sus lenguas pastosas. Una jerga guerrera se mezcla a sus órdenes. intermitentes. ¿cómo explicar la vulgaridad que acaba de decir? "¡Si serán turros!". El Capo se vuelve ofuscado. en los silos que acumulan las prósperas cosechas del año. sino también la B. Los veinte pisos de la agencia se alzan sobre el río. al suburbio. ha dejado de consumir productos. para quien la agencia diseñó envases sofisticados. entre calles lisas y apacibles. los directivos juegan al minigolf con sus asistentes. El sociólogo de la agencia puntualiza que esta vez no se trata de lucha de clases. aventura para ellos un slogan. sin duda. Entonces. Aunque sus trompas apenas acarician los techos de nuestros automóviles. circuito cerrado de televisión. Un tercero. joven. sabemos ahora que somos mortales. su piel grisácea. a los clásicos del Marketing. el vuelo emigrante de unas golondrinas. a las villas de emergencia. de una provincia o de un barrio. según su costumbre. la mirada en el río. Pero comprendo que las mujeres de la Agencia estén muy excitadas. como los extremistas del consumo. ha gritado en criollo. atlético. Porque el mercado. anuncia el Capo. en sus momentos de humor. los poster panels. Pero este sábado se ha suspendido el golf. Entretanto. informa a los hombres de la Agencia que deben permanecer en sus puestos. "Somos una civilización de consumo" —declama el Capo. y en lo alto. piletas de natación. El sábado. sino de un conflicto más complejo que el Departamento de Psicología debe investigar. las líneas de los satélites que trasmiten programas de TV. salen a la calle hermosas modelos.

Alguien lee los primeros telegramas de solidaridad con los clientes de la Agencia. en el piso. mientras aparta a la modelo que ensaya. "Hechos como éste. capitaneadas por expertos del Marketing. Sala de Conferencias (al anochecer) "Atención —dice el Capo—. para la tarde. no hago comentarios. han previsto. Este sábado no se ha registrado una sola venta de whisky y los tableros de los cines y los teatros registran una baja inconcebible. tiró toda la comida a los perros. para el Capo. collages. hogareñas mesas de la época cubista. un rictus. una concurrencia normal en el hipódromo y las canchas de fútbol. En los nights clubs los mozos se adormecen sobre las mesas esperando al cliente. una retracción aun mayor en el consumo. La situación es francamente deplorable. parpadeando sus ofertas.computadoras no son de ninguna manera optimistas. el dueño de un restaurant. "¡Pero si eso es lo que se ha hecho siempre!". para las próximas horas. dibujos de chicos.. La Agencia despierta alegre. los elefantes regresan a la playa de estacionamiento. displays. apacibles muchachas del 40 con la cara de Judy Garland o Ginger Roger. Menos del 2% de los televisores funcionan normalmente. (A la madrugada) Las patrullas nocturnas regresan. Abajo. una. Desde el exterior llegan buenas noticias: se han vendido algunos diarios en el Gran Buenos Aires. Es inadmisible. sin éxito. borracho. y en los almacenes del suburbio se registran ventas de yerba y de tabaco. Me entristece verlo así. En el Departamento de Estrategia un joven ha renunciado a su noche de bodas. relojes surrealistas. a la frustración del consumidor. grabados antiguos del Brasil. una suerte de Apocalipsis. quiere romper su carnet profesional. En otro tiempo vivió en Nueva York. profetiza el Capo. El Dibujante propone un Happening Total del Consumo. . simplemente. Se espera. en las paredes: objetos pop. en esa época tomaba su ácido lisérgico y llevaba un botón donde se leía God is dead. desesperado. en el Village. Soy. Pero ahora vive como todos en los monoblocs de la Agencia. Pero una arruga tenaz. Sala de Arte (por la tarde) Sobre los tableros. viejas devorando chocolate. sino de otros productos primordiales en los días de fiesta. reliquias del informalismo. en las ventanas." Sin embargo. su cerebro auxiliar. el Departamento atisba una esperanza: apelar. la lucha recién comienza y los hombres están en sus puestos. admiten sombrías. Sólo los carteles luminosos continúan girando. móviles. No se justifica entonces su tardío e inútil despertar de iracundia. Según se nos informa. carpetas. Salen las patrullas nocturnas." Detrás del ventanal emerge una desmesurada luna roja. en forma inexplicable. desconcertadas. En realidad. directamente y con gran agresividad.. todos del personal subalterno. Mi tarea. Desde lo alto se ven los autos que se alejan de los monoblocs. la situación es grave. Como Director del Gabinete. "Eso es una monstruosidad —exclama el Capo—. Por el contrario. el consumo de golosinas. que comenzaban a invadir la ciudad. tan desorbitado. Enfurecido. vocifera el Capo. delatan su cansancio. celosa de su oficio. es codificar información. "No quisieron probarlos". Llegan las muchachas con sus bandejas de productos. El Capo la disuade acariciándole los senos. que toman el camino de la costa. su último strip-tease. Domingo (por la mañana) Un sol radiante ilumina la ciudad. Hay pocos desertores. Hacia el atardecer cesó la venta de cigarrillos. refuerzan nuestra fe en la victoria final". Departamento de Psicología (por la tarde) El Informe del Departamento de Psicología es terminante: ha disminuido la ansiedad oral de la población. Por eso el Capo le reprocha paternalmente sus excesos. casi despreocupada. No sólo ha cesado.

ahora. Hoy (por la noche) El Capo ha muerto hace unos minutos y su cuerpo yace frente al ventanal. descubrimos a uno que otro fanático. sordos a nuestros llamados. la destrucción cubrirá la ciudad y llegará hasta aquí. Tiritando. ni los televisores. insensibles. A los redactores bucólicos se les promete doble paga. que ellos transforman en apelaciones de venta. fríos e indiferentes. sino que. de mantener la serenidad. el arco y la flecha. creímos que se trataba de inocentes guerrillas. En la Sala de Grabaciones se prepara música impresionista con fines sedantes. sin carreras ni cine. los más viejos se arrastran por los pasillos. Pero. enloquecidos." Ya no son cientos sino miles los hombres que abandonan la ciudad. En la Agencia los calefactores han dejado de funcionar y el frío es intenso. las reses cuelgan intocadas. en el microcine. la lanza. ni una miserable motocicleta. No respetará ni los automóviles. de cara al . danza y música folklórica. Se han cerrado en su intimidad. El helicóptero de la Agencia filma las tribunas. Las computadoras eligen tres palabras: pescar. por suerte. que adiestraba a sus tropas en el manejo' de la cerbatana. "La única manera de detener a los revoltosos que abjuran de nuestra civilización es demostrarles las ventajas que ella les proporciona.. Inapetentes. Sobre los mataderos nubes de caranchos comienzan a volar y un suave olor a podredumbre gana las calles. en feroces emboscadas. sin más ropas que unos escuetos taparrabos. Este deterioro del weekend impresiona profundamente al Capo. el panorama se aclara. (Quince días después) Se invita a la población a grandes asados gratuitos. cielo." Sólo un grupo de inadaptados abandona sus casas. El Capo siente esto como una ofensa intolerable y presenta su renuncia. No llevan auto. Desde el exterior nos llegan confusas noticias de los in* sur gentes que ganan las carreteras. El hipódromo y las canchas continúan vacíos. ni una caña de pescar. vuelven a tararear antiguas rondas. "Hemos pedido que se los detenga por alterar el orden público". A pesar de eso. languidece el domingo. las mujeres cubiertas con mantas. que días atrás repetían nuestros jingles.. Las encuestadoras tratan inútilmente de averiguar qué hace la gente en sus casas: nadie responde el teléfono. Desde luego. Se apela al sentimiento patriótico: Un argentino que no come carne no es argentino.. Contra lo previsto. sobre todo. marchan hacia la llanura en un inexplicable éxodo. Tarde o temprano. pueden hacerlo. ni las computadoras". (Una semana más tarde) Los chicos. remar. Cada uno de ellos se transforma en un pequeño y terrible enemigo. Se trata de planificar un Operativo de Emergencia para mañana. cubiertos con frazadas. embistieron a los automóviles de la playa de estacionamiento. Después. (Un mes más tarde) Tuvimos que sacrificar los elefantes que. vociferando solo en el estadio. No sólo destrozan los juguetes electrónicos que les ofrecen nuestros enviados. rechazan nuestras sopas y caldos concentrados. nadie la acepta.Domingo (por la tarde) "Hemos vivido horas de gran psicosis —explica el Capo—. La caravana cruza la Avenida General Paz. los hombres descalzos.. Y. Hay brainstorming de redactores agresivos en el último piso. aseguró el Capo. pero no tardamos en descubrir que el enemigo usaba la técnica de los pigmeos. informa el Capo. los jefes de familia no sacaron a pasear a sus esposas y a sus chicos. no fueron a pescar ni a dormir la siesta bajo los árboles. En un principio... En ellas deambulan tristemente las vacas. con vino. Sala de Conferencias (domingo por la noche) Sin fútbol. "Los que quieran abandonar la Agencia. capturan a los elefantes de la Agencia.

Nunca supe nada de arte ni esas cosas. a la espera de una orden que nadie dará. Es traductor. Lo golpeé con violencia y cayó creo que muerto. que lentamente se acercaba a Vera y la besaba. enseguida de afeitarme. desde luego. No sé si me explico. Encima de los silos revolotean pájaros negros. Tenía mil años más que yo. Y además. Y aquí viene lo que nadie creerá: ese hombre era yo mismo. y llegó como un golpe el día siguiente. pero sólo diecinueve. pensé quedarme. En mi honor —yo era el primer viajero del tiempo— se hicieron fiestas y homenajes. Muchas otras pruebas y muchas ausencias repentinas me enseñaron los riesgos y la técnica del viaje. rodea las ventanas y se curva.. Libertad es decirse "me voy al futuro" y apretar un botón y largarse. sobre algún barco inmóvil. encender un foco que ilumina los departamentos vacíos. Aquí. Como humorista —con el seudónimo de Carlos del Peral— dirigió la revista Cuatro patas y contribuyó decididamente a la mejor época de Tía Vicenta.. hace vibrar una sirena. Yo encontré una definición: ahora sé que era ilusoria. Recogí mi máquina y me lancé contra ellos a la carrera. y pasé sin sentirlo a medianoche. sólo un gran deseo de viajar. una primavera un poco más cálida que la de ahora. en la Agencia. Después de años de estudio y de trabajo terminé mi máquina. Yo . continúan sonando los jingles y quedan desparramadas en el suelo las cintas magnetofónicas de importantes e innumerables reuniones.río. Sentí curada mi ansia de viajar. el virtuosismo. Tal vez alguien muy imaginativo sepa qué significa la palabra libertad. Su cuento "Rani" integra la inapelable Antología de la literatura fantástica realizada por Borges. las calles sin gente. a ratos. de importantes e innumerables reuniones. toda clase de problemas y disturbios.. sin poder contener el impulso ni aun al ver lo que vi. de importantes e innumerables reuniones. Yo nunca me había enamorado y su cintura era aún más ágil y urgente que el agua. La probé en la pensión. y en la máquina debió ocurrir algo porque la escena se fue borrando y alejándose a pesar de mis esfuerzos para de tenerme y volver. un remanente de la fuerza que ya nadie controla. pero nadie conoce ni siquiera esa ilusión. Juntos recorrimos los altísimos murallones y miramos una luna que hoy no existe. entre esa futura muchedumbre hallé mi hogar. estaba Vera. EL SEGUNDO VIAJE Carlos Peralta Carlos Peralta. Era en primavera. corren las ratas. sucio. Un cielo gris.. pero en esa ciudad el metal era más dulce que las flores. indiferente. como él preveía. Un resto de energía. con esta nostalgia del porvenir. Ningún auto se mueve. Yo lo hice. aunque al revés. los trenes abandonados permanecen quietos y sombríos. y abajo. Apenas una noche pasé con ella entre las plantas del río. al final de la dársena. Y al alba vi dos cosas: la ropa azul de Vera tirada en la orilla mientras ella se bañaba y un hombre vestido con las ropas del siglo veinte y no del treinta. Era mucho más chica y sencilla que la de Wells: sólo una cajita de acero con un botón y un dial. acariciándole la espalda suavemente. Había. Silvina Ocampo y Bioy Casares. Publicó Manual del gorila. No tenía amores ni asideros. Este es el fin. En las avenidas parpadean inútilmente los semáforos. frente al espejo. si hubieran visto la ciudad del año tres mil! No me importa lo que piensen: ya sé que parezco un viejo. porque sólo me interesaba la mecánica. y sin embargo. ¡Ah. Asistí a numerosas entrevistas singulares y una tarde Vera me dijo al oído dónde encontrarla. junto a los camiones detenidos. periodista y autor de guiones cinematográficos... En las estaciones. donde la sátira política asume. Insistí.

Tres muchachas chillan como pájaro* contándose historias divertidas. pero la máquina sólo funcionaba en un sentido. En uno de ellos —De cómo en el año del sesquicentenario los argentinos salvaron a la Tierra— mezcló cienciaficción. Éramos uno solo esos dos hombres que lucharon. la avenida más ancha del mundo. Su objetivo: conquistar la enormemente ancha Avenida 9 de Julio. una mujer masculina bebe una ginebra doble. lo juro. LA TERCERA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Emilio Rodrigué Emilio Rodrigué. Caravelas la reclamó para los Reyes Católicos. Espantoso: de toda la gente con quien podía encontrarme. Fue una osadía pura usufructuando la sorpresa. también es posible volver a viajar. Las ciudades deshabitadas pierden la línea. La última rata murió un 11 de octubre. y éramos dos. El golpe —denominado "Operación Las Indias"— fue inesperado. porque uno ha vivido allí realmente y la vida es indestructible. Es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Argentina. Ahora redacto esta crónica en el intervalo entre mis dos viajes al futuro. En Biografía de una comunidad terapéutica detalló una original experiencia clínica que llevó a cabo en Estados Unidos. las medianeras se abomban. En la ausencia de cuadrillas de obreros. El Mercado del Plata. ésta se deteriora con bastante rapidez. creando un contraste entre lo estático y la dinámica acción de una cortada que entra en una avenida. Mil veces traté de retroceder.. Cada ladrillo se afloja un poco. vuelvo para poder partir una segunda vez. donde 9 psicoanalistas de Buenos Aires reunieron trece cuentos de ciencia-ficción. y aquel hombre era yo mismo volviendo al año tres mil unos meses después. personal técnico e ingenieros especializados en la mantención de una gran metrópolis. Ahora sólo me queda eso: volver allá con la máquina rehecha. Aparecen grietas en el asfalto. El único consuelo será verla de nuevo a Vera bañándose a la luz del alba. Fueron horas de pasmo para una ciudad literalmente petrificada. ir a encontrarme tan luego conmigo. Y si uno viaja al mismo punto que la primera vez. Ello pasa más que nada porque no hay gente que las cuide. Si es posible viajar al futuro. una noche fría y lluviosa de junio. en un café de la calle Viamonte. La parálisis urbana hizo resaltar el fenómeno. es un engaño. fui de nuevo porque había vuelto. oír lo que ya oí y recibir la herida que infligí. humor e ironía y obtuvo un coeficiente de recordable calidad. Suya es también la idea de Ecuación fantástica. se encontrará consigo mismo." Pero había algo real y era haber perdido a Vera. Me agoté interrogando tan tremenda injusticia. decir lo que ya dije. por fin me encogí de hombros y me resigné al regreso. vagamente fiel a su tradición . ¿A quién se le iba a ocurrir ese zarpazo de una cortada tan pequeñita? En la madrugada flameaban los colores de Castilla en el impávido obelisco. "No puede ser —me repetía—. La decadencia urbana facilitó la guerra de las calles. Hacía tiempo que los hombres habían abandonado la ciudad de Buenos Aires y luego murió la última rata. y a mí me parece increíble mi destino.. Pero la libertad. a un mozo se le cae un pocillo entre imprecaciones. los cimientos ceden. pozos. En la alta madrugada del día 12 avanza la cortada Caravelas. pero el viaje en el tiempo dura tanto como un viaje por mar y me sobró tiempo para la reflexión.tardé en comprender.

Fueron incautadas de inmediato puesto que Versailles ya estaba en contacto con el vecino barrio de Liniers y en Liniers la defensa y reconquista de la ciudad se estaba preparando febrilmente. grandilocuente. repitiendo la hazaña del Gran Capitán de llegar al destino circunvalándolo por el otro lado. exhalan ambiente y fama. fáctico y marcialmente breve en su información. ¿Qué iba a hacer la Plaza Cotón? Era evidente que tenía que sumarse a las fuerzas realistas. Pero no. Este predio. Sin demora funda la Central de Policía pese a la tenaz oposición de la calle Virrey Cevallos.30: La avenida Belgrano. Por lo general las calles siguen a su nombre. Este último punto es complejo: nunca se supo bien si se debía al origen de Colón o a la tradición de la casa. en esa madrugada del 12. Quizá lo último. de que se es Billinghurst. están aisladas en el barrio de Versailles. Fue así como ciertas calles comenzaron a desplazarse al revés (no sé si está claro). cubierta por una gran nube de polvo y socavada por un millar de derrumbes. conspirando por su cara inferior. cobrando identidad por apelación. medirse con las expectantes calles San Martín y Bolívar que ahí convergen (¡San Martín y Bolívar!) y remontar toda la Avenida de Mayo. Las calles del Bajo o Lavalle. han visto mucho. sin ir más lejos. cruzar nada menos que la Plaza de Mayo. Pero la Plaza Colón estaba en una situación táctica muy poco favorable ya que. . Luego. todas las habían ganado y. las tres juntitas. por consiguiente no podían retroceder. La "Operación Las Indias" necesitaba a Colón. 11. Como Centro Táctico debía ser preciso. asumir el mando. en la esquina con Rincón se puso a deliberar con Matheu y Azcuénaga. opuso débil resistencia. sobre todo cuando empiezan a actuar las calles que tienen batallas por nombres. pobre: tuvo sumo esmero en el aspecto edilicio de su desplazamiento. El mismo Teatro Colón fue otro buen ejemplo de identidad ambigua. por ejemplo. tenía que vérselas con la Casa Rosada. insistía en comunicarse en italiano. Lo peor es cuando se encuentran dos calles con batallas ganadas como ocurrió en la esquina de Riobamba y Juncal. Varios próceres jóvenes que dan sobre Rivadavia descubren el subterráneo. 12. por su proximidad al foco de la revuelta y por entender italiano. La Pinta y La Santa María. Manzanas enteras arrancadas de cuajo en cargas impresionantes a todo neón. La noticia corrió como la pólvora con su reguero de rumores. donde edificios altos eran meros extras. se convirtió en el Centro Táctico y de Información de las huestes hispánicas. fue la primera arteria criolla que actuó. Aislada. el Colón tendía hacia la frase ampulosa. ¡Pero una vez que despierta una calle que denota un sitio de batalla! Además. Pero las calles también tienen su biografía ciudadana. más aun. ciertas calles.30: Reina un increíble desconcierto en la metrópolis. Saavedra llega más tarde. de marchar hacia el obelisco. Circuló el rumor de que la Plaza Colón tomaría el camino imprevisto. porque en una oportunidad se comunicó en alemán. La calle Saavedra. causa de un mayor estrago edilicio en el desplazamiento. pero por el otro tuvo que caer en el gran espectáculo. Es preciso consignar un hecho que complicó las cosas y que tiene que ver con la forma con que respondieron las calles. 12. idealmente situado sobre las márgenes de la ex Avenida 9 de Julio. No había caso.francoinglesa. utilizando los terrenos baldíos al máximo. actuaba como Saavedra. siendo increíbles los estragos que hizo. pero ese rumor fue infundado. "La violencia y el estrépito de la barbarie van in crescendo" anuncia el Teatro Colón: Por una de esas cosas. mantuvo contacto con las fuerzas realistas a través del Teatro Colón.45: El polvo y el ruido se multiplican. Además. Tomemos el caso de Lavalle: esa calle por un lado exhibió todas las complejas incertidumbres del poder — excepto en la esquina de Riobamba—. las callejuelas La Niña. La respuesta fue más tardía dado lo complejo de la apelación ya que es más difícil compenetrarse de que se es Maipú.

Se puede decir que la suerte de los realistas estaba echada. Y ahí comenzó el ascenso avasallador de toda la avenida Libertador. anticipándose. Se produce una breve tregua en ese rincón de la ciudad. tuvo en un principio actitudes un tanto contradictorias. Las calles Reconquista y Defensa se dilatan. Roma. (Fue importante como se ve el papel de las cortadas en esta guerra. mientras los altoparlantes de Belgrano comienzan a trasmitir su traducción de la Despedida de Washington al Pueblo de los Estados Unidos. Luego. Santa Fe es otra cosa. impregnada de fervor realista. pero válida como símbolo para evocar los Andes. Tiene que parir un barrio o. en esa parte de la ciudad que goza de mala fama.15: Sigue registrándose intensa actividad en el barrio de Liniers y cunde el rumor que el barrio rumbea hacia el corazón de la ciudad. Así. Pero fue la avenida del Libertador la que en un primer momento mostró mayores inconsistencias. La guerra ha escalado con el avance de Liniers. Al avance avasallador pero bien planeado de San Martín y Las Heras se le suma la carga desenfrenada de la avenida Pueyrredón.Belgrano funda el Instituto Técnico de Altoparlantes. una subida no muy empinada.00: Un hongo de polvo cubre la metrópolis. sobre todo cuando toma el codo de Corrientes. se dilata aun más. Es el cuarto de hora de las velocísimas cargas.35: Reina la anarquía. Para ello fue decisivo el avance de la cortada Sargento Cabral para proteger el monumento ecuestre en la Plaza San Martín. 17. a esa hora de la tarde. desde la esquina los observa. Mario Bravo. Se preguntó por quién estaba y solucionó su dilema gracias a la coyuntura de ser avenida ya que una mano fue realista y la otra criolla. Primero tuvo que optar entre la apelación geográfica o la religiosa del término. como fue dicho en el comunicado más pulcro pero parcial y capcioso del Teatro Colón: "Dar luz a un engendro. a la altura de la Plaza Francia grande era su melancólico impulso de exilarse y olvidar. A esa misma hora otra reunión secreta tiene lugar en las esquinas de Rivadavia con Pringles y Rawson. En otro sector: acción comando de la Torre de los Ingleses en Retiro que toma posesión del edificio Kavanagh. la parte de dicha avenida que circunda al Monumento de los Españoles evidenció notoria nostalgia por sus años mozos e. Pero gradualmente fue incorporando la vena central de su identidad histórica. está la barranca de esa plaza. En la anarquía que impera muchos son los que buscan la calle Juan Manuel de Rosas. Lancheros del Plata y La Paz. Descartó su origen provinciano. Sólo Balcarce. asistida principalmente por Las Heras que estableció contacto a la altura del Automóvil Club.) Además. Reconquista." San Martín. por su ubicuidad en la ciudad y por la complejidad de su persona. ¿Dónde está? 13. Canning se desliza hacia Rivadavia. Pero San Martín. pero también tenía algo de furtivo en el Bajo. 17. La calle Libertad declara su neutralidad. 13. Sarmiento también se acerca. Carlos Pellegrini marca 3 minutos clavados. pero llegará tarde. casi marcha sobre Plaza Italia. Los ladrillos vuelan cual papel picado en la juvenil y vandálica demolición.20: El Teatro Colón proclama: "La guerra cuesto pútrido mestieri". Güemes también se viene al humo por la .00: Corre la noticia de que las calles San Martín y Bolívar conferencian secretamente en el centro mismo de la Plaza de Mayo junto a la pirámide. otra. creyendo que ahí se refugiaba el odiado hermano de Napoleón. 17. Al pobre Virrey Meló (ahí cerca de la trunca catedral gótica) se le caen encima los fogosos French y Beruti. comienza a gravitar en la guerra. Otro tanto hacen Republiquetas. Las estrofas del himno oírse dejan por encima de la demolición. atento. porque una cosa es una calle que avanza. "El aspecto de Peñón de Gibraltar de ese predio — comenta el Teatro Colón— fue irresistible para la osada Albión". Por un lado ya consta que conferenciaba en secreto con Bolívar. lógicamente. un barrio.

de La Habana. Uno de los cuentos de No compartió la principal recompensa en un concurso latinoamericano organizado por la revista Life. Liniers prosigue en su avance triturador. En Avellaneda y en la Boca se libra una guerra dentro de una guerra. —¿Pero qué ha pasado? —preguntó éste. comienza a inundar su margen oeste. incrédulo. capitán de la corbeta "Montevideo". 18. sonreía y mantenía una mano abierta sobre el pecho como una mujer que constata la ausencia de un collar sin importancia. ufa. Pl pecado necesario. —Es fácil querer a un hombre cuando llora. Ella estaba en el hueco de la puerta algo consciente de la trasparencia de su camisón. El capellán de la corbeta bautizó la piedra fundamental. Rivadavia es pulverizada. estaba apoyada ahora en su cintura. Reina total silencio. el elogio que por televisión hizo de la Revolución Cubana produjo una verdadera conmoción. hip. ¿Quién. y se habían trotado los ojos con la manga del pijama. la que hacía unos minutos había tanteado sobre la cama buscando a su marido. quebrada en múltiples secciones. Al nivel de Barrios. ufa obtuvo el primer premio de teatro en el último concurso realizado por la Casa de las Américas. inundada. LA META ES EL CAMINO Dalmiro Sáenz Dalmiro Sáenz. con prismáticos. Insólita fue la actitud de Callao que de pronto cobra la identidad de puerto y. —¡Oy Vey! —exclamó Washington Goldstein. El capitán Goldstein y sus hombres recorrieron la ciudad sin encontrar la razón de lo ocurrido. Buenos Aires es un gran baldío. al contemplar la costa. Pacífico colaboró. hip. Qwertyuiop. y él la había mirado a través de sus lágrimas y de su cansancio. En sencilla ceremonia la Tercera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar en el ex Parque Lezama. el de las rayas verticales. Moreno se prepara para arcabucear a Liniers. la que perpleja había subido hasta la frente para despejarla del pelo alborotado. Treinta treinta. —No sé. No. pero recién ahora Arroyo se da cuenta que todo esto no es un happening. mientras la otra mano. barrida del mapa de la ciudad con el resto de la ciudad.17: "¡Kaput!":. exclama el Teatro Colón y deja de trasmitir. hay que desembarcar. mientras que en la Recoleta se libra una macabra refriega de panteón a panteón. describiendo lo visto. Es redactor publicitario con intermitencias y cultiva varios hobbies. la que ya casi despierta había apretado la perilla de la luz. Tiene 40 años. con la ayuda de Entre Ríos. Y lo anárquico más que nada está dado porque ahora la guerra se libra en muchos frentes y bajo diversas banderas.mano criolla de Santa Fe. 9 hijos y 8 libros: Setenta veces siete. Hay hambre dentro de tu pan. como karate y paracaidismo. obliterada. el azul. Parece mentira. desde el puente de mando. . yo? e Hip. Goldstein se embarcó nuevamente y se puso en comunicación radial con Piriápolis. le había dicho ella. Un par de horas después recibió las órdenes del gobierno uruguayo: fundar nuevamente la ciudad. bajando su par de prismáticos. Lavalle busca en vano a la calle Rosas y encuentra a Dorrego en cambio. Hip. Llamó a su segundo. El viento suave lleva lentamente consigo al hongo que toma forma de cometa o de barrilete.

y un hombre junto a la ventana pensaba en lo que tendría que haberle dicho a su cuñado. le dijo en qué consistía su trabajo. ¿Y vos? Él se lo dijo ese día.. delante de un café y un pedazo de torta de limón. de Lucas Pacciolli. —Me hace acordar a 3. Era un poco pava mi teoría ¿no? —Sí. pero sin saber nunca por qué una cosa era linda o por qué una cosa era fea. Estás agotado. y dos chicas se reían en la mesa del fondo junto a la mampara... —¿Al coeficiente? —Sí. antes del casamiento. y con los libros bajo el brazo y una boina rara en la cabeza y la sonrisa suave bajo los pómulos agresivos y las palabras: —Yo soy la que estaba en contra. o a la noche ahí afuera. —Bueno. o como si imaginase la oscuridad como una luz negra encendida entre los árboles.. y cada tanto alguna casa o un árbol o una parva o una columna de humo negro emergiendo del rastrojo. ¿Desde qué hora estás? —Llegué. —A la pucha —dijo ella y se puso seria. de la regla áurea. y cómo el decano miró sus títulos y escuchó con paciencia sus palabras que hablaban de una humanidad que había perseguido la belleza desde el principio de los tiempos. después avanzó y le tomó la cabeza entre las manos y lo miró en los ojos y lo despeinó—. Él había empezado hacía mucho. cuando ella se había acercado a la salida de un debate en la Facultad. pero seguí contando. era totalmente pava. Pidieron otras dos tazas de café y una sola porción de torta. no estoy acostumbrada a camas vacías. Le contó cómo días más tarde se presentó a la Universidad para pedir una beca. y levantó la cabeza como si escuchase a través de la ventana el sonido extinguido del viento agotado sobre el pasto. de cómo los antiguos en alguna época se acercaron tal vez a la fórmula de la belleza. de la Divina Proporción. Masticaban los dos satisfechos cada uno de sí mismo. pero nunca habían sentido la necesidad de trasmitirla. —Yo te como la mitad. mientras la mujer que atendía el bar obligaba a un trapo a repetir su órbita sobre una superficie.—Me asustaste. antes del día aquel en que se conocieron.1416 —dijo. o como si recordase el jardín y el cerco de ligustro y el triciclo olvidado por los chicos. los sábados me voy afuera. y cuando oyó que alguien decía: "No es más que un cuadrado de arena rastrillada y una piedra puesta en cualquier parte". como un samurai que conoce exactamente la órbita perfecta para que su sable llegue al cuerpo de su . hasta encerrarla dentro de los límites de un marco o depositarla sobre pedestales. El decano había tosido y tal vez trató de decir algo. —¿Sí? —Sí. latiendo dormida dentro de un pájaro. ¿Puedo verlo? —Es éste. y otro hombre leía el diario. —Nada. pero él había seguido hablando de los tímidos intentos de la ciencia para dominar al arte. Entonces ella dejó de sonreír y él tal vez se extrañó de oírse decir—: Se lo puedo demostrar ahora. la que defendió la teoría de... —¿Llegaste? ¿A dónde llegaste? —Sabes muy bien adonde. Y cómo esa frase lo acompañó en el tren cuando él volvía con la frente apoyada en la ventanilla mirando los campos cuadriculados por la siembra. —¿No seré yo la pava y la teoría genial? —No —dijo él sin reírse. le contó cómo todo había empezado cuando vio por primera vez esa reproducción de un jardín Zen. hago eso nomás.

pero que se contenta con eso. —Mira. y para mí. —Perdón —dijo él y la soltó—. y él la apretó con suavidad. dice: "La meta es el camino". de su última meta. y además tengo otra mano todavía entera. los monjes Zen. Descansa. —Entonces ahora estás buscando la fórmula de la belleza. —Es más que eso. levantó la cabeza. creían en eso. acordate de la Torre de Babel. Imagínate todos los granos de arena de la tierra y que tuvieras que encontrar uno solo. Me exaspera hablar del tema. creían que la meta era el camino. del día en que esté en los umbrales de la divinidad. y no de la forma de llegar al resultado. —Dámela. —¿Te dieron la beca? —Sí. Ellos dominaban los cómos.. que soy ateo. —Anoche no pude dormir. sólo la ciencia puede vencer al arte y distribuir la belleza a todos los sectores de h tierra. —¿Y eso te asusta? —En un templo del Tibet hay una frase escrita que no me la puedo sacar de la cabeza. si Dios existe. —Sos el primer ateo con miedo de convertirse en Dios. —¿A qué? —No sé. —Me duele —dijo ella.adversario. Las posibilidades de acertar ese punto eran prácticamente imposibles. del día en que el hombre sea dueño de la belleza. es un número que forme parte de una fórmula. despacio. la fórmula matemática de la proporción. mientras le sostenía la cabeza sobre la falda. Hay infinitos puntos en esta mesa y hay uno solo que es su centro de belleza. pero ignoraban los porqués. esa última meta es la nada. y yo no tengo más que hacer esa cuenta para . y le decía: —Ya llegaste. Él conoció el miedo dos años después de casados. es un coeficiente lo que busco. Pero él. es el idioma secreto de unas minorías.. Ella se la dio. dentro de ese rectángulo está ese punto.. y sentía sus lágrimas empaparle los muslos a través del camisón. no podes más. como miedo de que llegue ese día. ¿Tendré miedo de llegar? ¿Se me habrán contagiado temores que el hombre ha abandonado desde hace años? Ellos. Un solo punto entre infinitos puntos. Cuando un monje budista hacía un jardín Zen no se guiaba por ninguna fórmula. mira mi mesa —con el brazo la despejó de papeles y apoyó sus manos sobre la superficie cálida de la madera—.. mi amor. con ser dueño del resultado. Ella volvió a sonreír y dijo: —¿Y a vos por qué te interesa? —Porque el arte es el mayor símbolo del egoísmo del hombre. imagínate lo imposible que sería. probablemente pensaban que el hombre se integraría con Dios cuando se cumplieran ciertas condiciones. tengo la impresión de que me falta poco para llegar. —Me gusta oírte. con los ojos agotados y llorosos. —¿Pero vos crees que los antiguos lo sabían? —No. Tengo miedo de algo así. Años más tarde ella recordó ese momento. Se lo dijo una mañana al salir del baño. simplemente sabía que la piedra tenía que ser puesta ahí y no le interesaba saber por qué. Mira la mesa. por un rato. ¿Qué te pasaba? —Tuve como miedo. De todos modos. —¿Qué cosa? —Me estás apretando la mano. ahora basta. tiene muchos recursos para evitar la competencia. —Me hubieras despertado.

En 1966 compartió con Eduardo Goligorsky Memorias del futuro (cuentos). Pequeñas anomalías ocurridas esa mañana habían hecho que se acordara: primero fue cuando Delia le trajo el desayuno y comprobó que ya eran las siete y media de la mañana: —Ya son la siete y media —había dicho él. Dios mío.ubicarlo. mientras se incorporaba sobre un codo para poner la bandeja en el costado. antes de acostarse. después de un rato. me duelen los ojos. Gritó con todas sus fuerzas. aterrada. hacia las estrellas que una a una se iban apagando. En teatro estrenó No hay piedad para Hamlet (1957). Trabaja como profesor de matemáticas en colegios secundarios. entre otras informaciones y después había doblado el periódico con sumo cuidado. Sus novelas son: Sin embargo Juan vivía (1947). Pero después. Después. Se inclinó sobre el papel con un lápiz en la mano mientras ella abría la ventana y respiraba hondo. Y cuando por fin quiso prender la radio para escuchar el . —Es raro —se limitó a comentar él y trató de peinarse y de lavarse los dientes con el poco de agua que había sobrado. Mendizábal había leído la noticia la noche anterior. PARANOIA Alberto Vanasco Alberto Vanasco. —No. —¿Lo cortaron? —Supongo que sí. mientras caía hincado rompiendo el papel en pedazos. comprobó que tampoco había agua en el baño: —¡Tampoco hay agua! —le dijo a su mujer. Ayer estaban arreglando las cañerías en la calle. —Ya está —dijo. como era su costumbre. Ella. Tuve que usar el calentador a alcohol. Él. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. —¿Por qué? —No hay gas. escrita en colaboración con Mario Trejo. Los muchos que no viven (1964) y Nueva York. Deben estar arreglando los caños de la calle. y se había ido a la cama. cuando fue a afeitarse. y levantó los ojos hacia el cielo. Para ellos la eternidad (1957). simplemente me estoy volviendo ciego. Ahora lo había recordado y de un salto fue hasta el comedor y volvió con el diario. Él entonces levantó la cabeza y movió sus manos frente a sus ojos sin luz. su voz agradecida repitió: —Gracias. Sólo entonces gritó. se acercó a la ventana con el papel en la mano. Sus libros de poemas: Ella en general (1954) y Canto rodado (1962). —¿Por qué no la haces? —Estoy muy cansado. Nueva York (1967). Tampoco. La voy a hacer yo. simplemente. Tuve que hacer el café con un poco que había en la pava. —Se me hizo tarde —aclaró ella—. lo abrazó y lo mantuvo abrazado contra su cuerpo hasta acallar el último sollozo. —¿Querés que yo te la haga? —¡Nooo! —gritó él—. La había leído. pero no le había prestado una especial atención. y sus brazos señalaban hacia arriba.

Pasó. no andaba. de platos voladores madres. Toda la ciudad está en poder de los marcianos. —Las pilas están gastadas. no había tono. Vestite de una vez y anda a trabajar. Se trata. Han ocupado toda la ciudad. pues han visto desprenderse de ellos otras naves más pequeñas que al cabo de realizar rápidos vuelos regresaron al aparato principal. —Aquí está la explicación —le dijo a Delia. Desde el año pasado que no las cambiamos. vacíos junto a las dos aceras. de donde regresó con el escobillón y un trapo para la limpieza. la luz y el gas. después de subirse a una silla. son ellos. y después desapareció detrás de la ochava. Al fin nos han invadido. —¿Dónde está la portátil? —preguntó él. Se asomó nuevamente a la calle y pudo divisarlo cuando llegaba a la esquina y doblaba por la avenida para esperar el ómnibus. —Vos a todo querés encontrarle una justificación. Lo empujó hacia la puerta. y después lo oyó bajar las escaleras porque el ascensor. Pasó un ómnibus con tres pasajeros estáticos. todo al mismo tiempo? —Sí. —Mira —dijo Mendizábal—. eso es lo que sucede.noticioso no tuvo más remedio que aceptar que tampoco había corriente eléctrica. también. los frentes de los negocios cerrados. Tiraba mantas y valijas sobre la cama. con una pierna en alto. ¿Te parece normal que corten el agua. empezó a sacar cosas atropelladamente. tensa. mientras le ayudaba a ponerse el saco. En ese preciso momento una señora gorda volvía del mercado con su bolso repleto y después de cruzar se fue acercando con toda parsimonia por la vereda de enfrente. Los negocios están cerrados. Delia se había quedado allí tiesa. una camioneta conducida por una monja y donde viajaban cuatro monjas más. según las declaraciones de los testigos. —Siempre están cerrados a esta hora —dijo Delia—. Buscó en el ropero y sacó la pequeña radio de transistores que en vano intentó hacer funcionar: ningún sonido partía del diminuto parlante. Algún día tenía que faltar todo la vez. los autos inmóviles. No había terminado de tender la cama cuando sintió el golpe de la puerta al cerrarse y Mendizábal se precipitó en el dormitorio y se lanzó sobre el ropero de donde. En la esquina un policía cruzó la calzada y se detuvo un momento sobre el cordón. —Estás loco —dijo Delia—. —Es demasiado —dijo entonces. Pero yo te lo puedo asegurar: han bajado a la Tierra y están ocupando todos los países. Las radios han dejado de trasmitir. creo que es normal —dijo ella—. con un' almohada en las manos y la boca abierta. —Te lo dije. —¿La explicación de qué? —dijo ella. Es mejor que te vayas en seguida. Mendizábal leyó en voz alta la noticia: "Ayer han sido observados siete gigantescos OVNIS en siete ciudades distintas de América latina. Han tomado las casas y se han . Salieron al balcón y desde aquel tercer piso pudieron apreciar la calle desierta. Siempre están cortando algo. Ya van a ser las ocho. por supuesto. —De todo. Delia cerró las puertas del balcón y fue hasta la cocina. —Son los marcianos. Cuando se vio sola fue hasta el teléfono y levantó el auricular: en efecto. y en ese momento recordó la noticia: trajo el diario y se echó de nuevo sobre la cama. —¿No te lo dije? —insistió con maligna satisfacción. absortos." —¿Y eso qué tiene que ver? —dijo ella. disco dos o tres números y constató que habían cortado la línea. que miraban con fijeza hacia adelante como tratando de reconstruir mentalmente y esforzadamente algo.

Después la condujeron escaleras abajo. Delia quedó de pie. perforado como una bestia salvaje. No mientras me queden proyectiles. Y mientras se la llevaban en uno de los coches. Ella se hincó junto a las cajas de proyectiles y repuso el cargador de la metralleta y después el de la carabina. haciendo un ademán que quería ser de impotencia. desde el otro lado de la calle. Estaban rodeados. con una mano tapándose la boca. La tomaron a ella y le ataron los brazos atrás. volvióse a oír la voz del megáfono: —Sixto Mendizábal. Se oyó llegar varios coches de la policía con las sirenas agudas como un alarido. Se oyó luego un grito y casi enseguida las sirenas de otros autos que llegaban. Mendizábal hacía fuego ahora espaciadamente. Entonces. se oía la voz del megáfono: —¿Hay alguien más ahí en esa casa? ¿No puede usted detener a ese loco? Delia no respondió: se limitó a levantar un brazo. Delia se había quedado congelada. con una mordaza en la boca ella pudo ver que cada uno de aquellos seres uniformados tenía una cresta coriácea. Dentro de unos segundos desalojaremos el edificio. una horripilante y monstruosa excrescencia de escamas en la espalda. cerrada. interminable descarga contra los ventanales del edificio público. Pero fue lo último que dijo. Mendizábal se volvió hacia ella: —¿Por qué lo hiciste? —dijo. En un arrebato de cordura levantó las cuatro armas y las arrojó a la calle. La única respuesta de Sixto fue una rabiosa. Cárgame de nuevo las armas. Estaba seguro de que pasaría. Los hombres uniformados se aproximaron en círculo y con una descarga compacta acabaron con él. Disparaba hacia abajo. Delia se debatía mientras tanto llenando y volviendo a llenar compulsivamente el almacén de cada una de las armas. Dentro de un minuto asaltaremos esa azotea. —Quienquiera sea usted —siguió el megáfono— arroje las armas a la calle. la arrastró a ella escaleras arriba. Arroje sus armas a la calle y levante los brazos. y tomándole una mano. Delia vio a varios uniformados que corrían a guarecerse tras las chimeneas cercanas. enajenado. —No me agarrarán con vida —dijo Sixto—. con todos sus paquetes de municiones. Lo que Mendizábal estaba ahora sacando del estante superior del ropero eran armas de fuego: una carabina. —Las fui comprando de a poco para un caso como éste. también hicieron fuego. enardecido. que les llegaba desde . Cuando llegó a la terraza cerró la puerta con llave y se asomó sobre el antepecho barriendo la calle con la ametralladora. —Le damos un minuto —dijo el megáfono—. de pie en el centro del comedor. dos pistolas y una ametralladora de mano. por fin. Después empezó a buscar y a amontonar las cajas de proyectiles: —¿De dónde sacaste todo eso? —dijo Delia. desde un piso más alto. como cataléptica. —¡Vamos a la azotea! —exclamó Mendizábal. un chillido patético. desde una de las ventanas de enfrente. Mendizábal arrastró el armamento hasta el balcón y sin esperar más comenzó a disparar ráfagas de ametralladora hacia la calle hasta terminar la carga y después disparó con la carabina y por último empuño las pistolas.llevado a la gente. Lo miró después a Sixto. todos en la vecindad se habían ocultado. No tema. tiraba. frenético. Por lo visto. diez. hacia la esquina. sabemos quién es usted. quemándose las manos con los caños humeantes. y cuando ellos se acercaron no dirigieron ni una mirada al cadáver ni se ocuparon de él. inerte junto al cuerpo de Sixto. y al cabo de un minuto. —No te quedes ahí como una estatua —le gritó él—. Contó cinco. furiosa. A veces apuntaba con mucho cuidado y al rato. Después. hacia las ventanas del edificio público que tenían enfrente. No le pasará nada. Cayó con los brazos abiertos sobre las baldosas.

La nave estaba silenciosa. igualmente rubios. La tierra estaba obscura y un aire fresco de la noche les recordó el planeta de origen. EN EL PRIMER DÍA DEL MES DEL AÑO Alejandro Vignatti Alejandro Vignati. Giró sobre sí y señaló el valle. descendió lentamente. El campo pareció gemir. Tocó suelo. las gentes sentían deseos de amar y vivir con otros dioses. Se desplazaron a nivel del suelo. las fogatas de los pastores iluminaron el ambiente. tierra. de la siesta. una luz pequeña. Los campesinos volvieron a sus casas. la capacidad de oxígeno fue medida. La unidad antigravitacional cesó. las cosechas se aplastaban en invierno y toda la comarca estaba dividida. igualmente de ojos azules. Lentamente evolucionó sobre las casas y los árboles del lugar. El valle se llenó de luz. Hace crítica literaria y cinematográfica. algunas pipas se encendieron. Los años eran duros. Caxon y Alexis se ubicaron junto a un cerro. El hombre rubio esperó la noche. Sonó alto el ruido de los cuernos y el canto de los aldeanos. Kosice (dirigido por él mismo) y Taita Cristo. Los pastores salieron de sus chozas. algo que les impedía acercarse. del arrullo suave de los pájaros y el lento y tardío pasaje de las horas. Nitrógeno y amonio dieron la proporción justa. Ardían los fogones. rubio. debajo del cuello. Se desplazaron. cerca de todas las cosas La nave se posó en un bosquecillo. Caminó unos pasos. de las corridas al arroyo. era otoño. La tarde se hizo corta. A Stella. Sonaron las dos. Escribió los guiones de Pequeña tarde. nariz delgada y andar suave. De la nave salieron otros hombres. El pueblo judío emigraba. Amanecía. Extrajeron sus medidores. Asomaron las primeras luces del pueblo.la cabeza hasta más abajo de la cintura. algunos campesinos rodearon sus manadas y emitieron gritos alcanzando las bestias. Luego se adentró en lo oscuro del monte y las hojas y ramas y el viento de la tarde apagaron todo rumor. Se quitó el escafandro y respiró libremente. Eran las doce. algunos niños se acercaron al bosque. Agua. Dejó el granero y buscó con afán los animales dispersos por el campo. controlada y estudiada. El cielo no arde (1960) y Papel y sombras (1962). Se abrió la escotilla. Publicó libros de poemas: Volcada luna (1959). Lan. hora del sueño. de cabellos lacios. Nació en 1934 y ejerció el periodismo en varios países latinoamericanos. la . sopló el viento más fuerte. humeaban las chimeneas y el aire se saturó con leves sensaciones de placer. apenas las ocho. El impacto del viento le despegó los párpados y la tierra toda se estremeció con la salida del sol. Alexis se levantó. Y se volvieron. ellos volaron hacia el bosque. ronroneó el extractor de aire. Ser fieles a alguien. el traje espacial resistió todo intento de frío. el sol se fue detrás de la cortina espesa y densa de la neblina y el parque y el bosquecillo quedaron en la penumbra. aire y otros elementos dieron un mundo apto. largometraje filmado en Perú. igualmente altos. les indicó que la temperatura ascendió a 22°. El cielo apareció oscuro. Estaba alegre. luego encendieron sus unidades y la antigravitación los elevó sobre las casas y los graneros y los pesebres del valle. Era temprano. El día estaba fresco. Un hombre alto. pero sintieron una fuerza extraña. La búsqueda llegaba a su fin.

como siempre.nave siguió quieta. tu mujer. La muchacha dormía. Cada uno las recordó a su manera. El líquido espeso y brillante se deslizó en la hipodérmica. Darás a luz un hijo. la miró dulcemente. Veinticuatro horas más tarde nadie había penetrado en el bosquecillo y los tres biólogos espaciales iniciaron sus cálculos. Cada uno la miró. Cada uno ocupó su puesto. Cayó desmayada. cubierto por una túnica. El hombre salió. no temas recibir en tu casa a María. porque él salvará a su pueblo de sus angustias. La visitaron dos o tres veces en forma de apariciones fugaces. Tres horas y cincuenta minutos después la operación terminó. Luego dio media vuelta. El fruto del tiempo. Sin embargo. La noche trajo el silencio. No quiso creerlo. La miró a los ojos. La muchacha volvió en sí. barbudo. La tarea llegaba a su fin. el Ángel voló hacia el cielo. Luego. Beta de Centauro brilló más fuerte que nunca. Afuera el aire del verano trajo imágenes frescas para el pastor joven. La noche trajo algunos rumores. miró los grandes ojos azules. sintieron algo de nostalgia. Ella despertó y creyó ver a Lan. pues lo que en ella engendró es del Espíritu Santo. volvió a su sueño suspendido. La rodearon. Pasaron por ellos lugares. Lan no hizo movimiento alguno. hijo de David. Lan volvió a ver los ojos y el cabello sobre la nuca. El cielo del verano pasó al invierno. el sol. Alexis Jas dijo de un modo suave. Caxon y Alexis bajaron a un lado del granero. pero tuvo que creerlo.. Fue un segundo. el cielo alto y claro con una luz en medio de la frente. En sus manos llevaban el producto de años de investigación. Emitió órdenes mentales que apaciguaron a la aldeana. Su planeta les rendía homenaje. El pueblo y la aldea estaban callados. Cuando se fueron y miraron la brillante bola verde suspendida en el espacio. .. los pájaros durmiendo. El tiempo giró y las lunas fueron otras. Recordó muchas palabras. Ella volvió a mirarlo y repitió por lo bajo las palabras de Alexis. la cortina psíquica se cerró. El más impresionado fue su marido. Frente a ella un hombre joven. Allí se quedaron para siempre. el pelo lacio. lo recordó claramente. Caxon extrajo la jeringa. mientras habló: ". la tremenda estatura. y le pondrás por nombre Jesús. marcadas a fuego y sonando en el vacío. Una luz que aparece y desaparece en la noche. Ella se quedó quieta. Allá estaba el ser nuevo. Fue una tarde extraña —pensó para sí— y partió con María. grabadas. la muchacha dio a luz. poniendo la mano en el hombro del joven. Lan. Todavía pensó en aquel ser venido del cielo alto y de ojos azules. Se los tragó el espacio vacío. A su lado un joven alto." Luego. Alexis cerró los ojos y se fue a la nave. El niño estaba allí y lloraba. Las ondas mentales la apaciguaron. distraído. El día llegó. Entre ambos surgió una idea y ella lo supo todo de golpe. Alexis quedó junto a la puerta. Cuando terminó se miraron. los tres respiraron tranquilos. El día amaneció. Adentro la joven dormitaba tranquilamente en medio de sus humildes enseres. Olvidó las imágenes. Una mujer corrió cerca del río y lo vio. La nave callada. recordó fugazmente y vio el ser desconocido volando hacia el bosque. Sólo la joven del riachuelo estaba en vela y pensaba en la aparición de la tarde. en la Tierra. recogió su túnica. Alexis y Lan tuvieron recuerdos momentáneos. La inseminación artificial daría a este planeta un hombre nuevo y distinto. Se fueron por su lado. apretó su interruptor y desapareció entre los árboles.. la presencia de Alexis y aquella noche en que se encontraron los tres. Las fue poniendo en fila. José. Lan paseaba. La cortina se cerró sobre el lugar creando la misma sensación de inquietud y extrañeza que alrededor del bosque.. El bosque estaba quieto como siempre. De nuevo las palabras llegaron de golpe. Igual que aquella mañana. En lo alto. contraviniendo las órdenes. la aldea entera dormía. Silenciosamente se acercaron a la cabaña de la joven y emitieron ondas mentales suaves. Cada uno tuvo su parte. Abajo. rincones y atardeceres de esa tierra desconocida. Los genes fueron controlados. Se abrazaron y besaron en medio de la noche. Fueron un recuerdo.

FIN .

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