CUENTOS ARGENTINOS DE CIENCIA FICCIÓN
Varios Autores

© 1966 Editorial Merlín Puán 1427 - Buenos Aires Edición digital: Urijenny Revisión: Dagustini R6 07/06

ÍNDICE La civilización perdida, Juan Jacobo Bajarlía. Los afanes, Adolfo Bioy Casares. Las abejas de bronce, Marco Denevi. Aclimatación, Eduardo Goligorsky. Mensaje a la Tierra, Alfredo Julio Grassi. La esfera, Narciso Ibáñez Serrador. Marketing, Pedro Orgambide. El segundo viaje, Carlos Peralta. La tercera fundación de la ciudad de Buenos Aires, Emilio Rodrigué. La meta es el camino, Dalmiro Sáenz. Paranoia, Alberto Vanasco. En el primer día del mes del año, Alejandro Vignatti.

LA CIVILIZACIÓN PERDIDA
Juan Jacobo Bajarlía
Juan Jacobo Bajarlía. Es abogado especialista en derecho penal; Sadismo y masoquismo en la conducta criminal (1959) testimonia su frecuentación de tan imponentes menesteres. En poesía publicó Estereopoemas (1950) y La górgona (1953); en ensayo. El vanguardismo poético en América y España (1957) y La polémica ReverdyHuidobro (1964), cuya versión francesa apareció un año antes en Bélgica. Entre 1955 y 1962 escribió seis obras teatrales: Los robots, La esfinge, Pierrot, Las troyanas, Monteagudo y La confesión de Finnegan. Su obra de narrador se reparte equitativamente entre los temas policiales, los de espionaje y la ciencia-ficción.

A Arturo Peña Lillo Comenzó a desintegrarse, a diluirse lentamente en una trasparencia. Se convirtió en una sustancia lechosa, algo así como una nube que se originaba por ectoplasmia. Pero no perdió sus límites. Ahora era un marciano que habitaba en la Tierra en el año 5.000. Se elevaba en el espacio para aterrizar sobre otra calle, perdida cinco milenios antes. Sobre cierta calle donde dos seres en un café ordenado mediante botones automáticos,

veían a un tercero que se agachaba para recoger una extraña medalla carcomida, que tenía una rayita en el centro y una a en el borde derecho. Los marcianos (para ese entonces) hacía ya tres mil años que se habían apoderado de la Tierra en la guerra de los mundos. Y era muy poco lo que de ella decían los libros conservados (en realidad eran tres: el Aletés, de Luciano de Samosata, el Kama-Sutra y el Hamlet). Pero tampoco sugerían nada acerca del hallazgo. El marciano miró detenidamente el objeto circular que había levantado frente al café automático, asiento de aves técnicas que estafaban a los viajeros espaciales. Acercó la lupa y pudo observar la superficie borrosa de donde salían la rayita y la letra. Pero no pudo descifrar lo que creyó una inscripción latina. Impaciente ya, se dirigió al Instituto Para la Investigación; de la Ciencia Joven. Depositó el objeto circular (la extraña medalla) y solicitó su análisis. Después hizo funcionar los eyectores atómicos ajustados a la espalda, y desapareció al otro lado de un cráter, a mil kilómetros del Instituto. Y aquí comienza la perisea ("odisea" dirían cinco mil años atrás) del connubio de sabios del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. Su capismafi (algo así como "capo mafioso", jefe de secta) dispuso que el objeto circular pasara al Laboratorio Interplanetario de Lavaje Cósmico. Pero las lavativas (no olvide el lector científico que el lenguaje es totalmente diverso) no pudieron restituir el círculo a su expresión específica. Lo enviaron entonces al Museo de Deformaciones y Alargamientos. El objeto circular seguía cerrado a las intenciones de descubrir esa negrura que indudablemente ocultaba algo. No era posible creer que una rayita y un bostezo (la letra a), fueran suficientes para desorientar la potencia de los marcianos. Fue el instante en que el director del Instituto resolvió consultar a los habitantes de los otros planetas. Y hubo una reunión de seres superdotados donde se discutió acerca de lo que significaba la medalla, sus caracteres y lo que posiblemente faltara de la inscripción. Uno de ellos (un saturniano trasparente, con dos anillos que le daban vuelta por el vientre), dijo con voz metálica: —Creo que ya tengo la solución. Se trata de una civilización perdida que floreció en un planeta diminuto llamado Tierra, cinco mil años atrás. Sus habitantes, unos seres pequeñitos y ridículos que solían ayuntarse con sus parejas mediante una excrescencia longitudinal que casi siempre supuraba, habían levantado una torre para escalar el espacio interplanetario. Pero sucedió que su pequeñez se convirtió en soberbia. Y fue tanto su gozo que confundieron el habla. Cada uno se expresaba en un lenguaje distinto. Y acabaron por confundir la ciencia de la estructura con el espesor de las intenciones, generalmente húmedas. Y de esta manera, imposible ya para conectarse entre sí, comenzaron a derrumbarse. Los bloques de la torre se precipitaron al vacío. Sus constructores, con excepción de uno de ellos, murieron todos. El saturniano, cansado de hacer tanta memoria (se ayudaba por medio del complejo ESP, extra sensory perception) descansó un instante y recurrió a la diapsiquia paracrónica. Después, rascándose la segunda argolla que adhería a su abultado vientre esférico, sentenció: —El que se salvó de ese asalto al espacio mediante la torre, llevaba los gérmenes de una futura destrucción. Inabolible descendiente de un superanciano llamado Noé que solía emborracharse continuamente, concibió la idea de fabricar un líquido que embriagara como el vino sin que contuviera lo que los terresianos llamaban alcohol. Y así lo hizo. Pero no tuvo aceptación. Sin embargo trasmitió al hijo la fórmula del caso. Y éste la mejoró y no triunfó. Y volvió a trasmitirla a su hijo. Y así, de hijo en hijo hasta que pasaron cinco mil años. Y al límite de este tiempo, de cuya fecha hasta ahora han trascurrido otros cinco mil años, el hijo del hijo del hijo de los hijos, promovió una gran civilización basada en la botella. Era un símbolo que remedaba la excrecencia longitudinal que distinguía a los terresianos, hoy extinguidos como raza. O para ser más exacto: convertidos en microorganismos de mutantes que giran entre los neutrinos del sistema

solar. Pues bien. Este símbolo fálico que era la botella, los llevó a imaginar la fórmula de un líquido revolucionario. Se sentaban a comer y siempre tenían una botella a su alcance. Se reunían para discutir sobre ciencia y alguien traía siempre una botella igual, llena de la misma fórmula. Se ponían de acuerdo para hablar de poesía o destruir la reputación de sus colegas, y siempre empinaban la botella. Si faltaba este símbolo, los terresianos bostezaban como pidiendo que les introdujeran el gollete de la botella. Y esta botella tenía un objeto circular que la tapaba, cuya inscripción no puedo precisar. Pero que es el sello de una civilización perdida. Un segundo saturniano, lleno de nostalgia, agregó: —Una de esas botellas cayó en Saturno, en la guerra de los mundos. —¿La tienen aún? —preguntó el jefe marciano del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. —Se desintegró en contacto con las cosmosferas piréticas que los terresianos llamaron anillos de Van Allen. Al llegar a este punto, el cónclave resolvió auxiliarse mediante fotones que ponían en movimiento células fotoeléctricas, las cuales trasmitían, a su vez, órdenes electrónicas al Gran B.B.I.D.E. Cibernius. Después colocaron el objeto circular en la gaveta B. B. AlfaInfinito. Se encendió una luz verdosa y, en seguida, sobre la pantalla de Cibernius aparecieron las letras c-h-a. Luego otra c y otra a. Esta a quedó a la izquierda de la rayita en el diagrama luminoso que reflejaba la pantalla. Inmediatamente aparecieron algunas palabras terresianas (familias de palabras muy peculiares) intercambiadas en la torre prehistórica, junto con otras mucho más recientes: carca, careando, cacona, carcajear, coreo, corcova, cóncavo, cargolla, concha, chando, lola... El saturniano que había hablado de la civilización perdida, dio un salto y se arrojó de doble círculo (los terresianos habrían dicho "de panza"). Luego gritó: —¡Ahora recuerdo! Concha... lola. ¡La concha de la lola y la chapa de Coca-Cola! ¡Sí, señores robutiesos! ¡Fue la civilización de la Coca-Cola! El silencio se hizo paralizante. Sólo se oía el jadeo de los fotones. Pero el Gran B. B. I. D. E. Cibernius, seguía funcionando. Su pantalla mostraba ahora la inscripción restaurada del objeto circular. El saturniano tenía razón. Lo que el marciano había recogido frente al café automático, no era una medalla sino la chapita de una botella de Coca-Cola, elemento muy apreciado por esa civilización perdida hacía 5.000 años.

LOS AFANES
Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares. Sus títulos más conocidos son La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), La trama celeste (1948), El sueño de los héroes (1954), Historia prodigiosa (1955), Guirnalda con amores (1959) y El lado de la sombra (1962). Escribió algunos libros en colaboración con Borges, y otros con la de su esposa, Silvina Ocampo. Es un entusiasta de la literatura fantástica y de la novela policial.

El primero de mis amigos fue Eladio Heller. Lo siguieron Federico Alberdi, para quien el mundo era claro y sin brillo, los hermanos Hesparrén, el Cabrío Rauch, que descubría los defectos de cada cual; mucho después llegó Milena. Nos reuníamos en la calle 11 de Septiembre, en casa de los padres de Heller: un chalet con techo te tejas francesas, con un jardín que imaginábamos enorme, con senderos rojos, de granzas de ladrillo, rodeando canteros verdes, donde crecían rosales enfermos, a la sombra de copiosas y obscuras

siempre detrás de Heller. vivaracha. No ignoro el caudal de tontería y de maldad que arrastran tales bandas. a la otra. de flores nítidamente blancas. A la noche siguiente yo volvía apenado. yo movía la cabeza. cuando intentó una modificación en la estructura de las palomas mensajeras. demasiado pronto. le puso cuerda. el último. Nunca olvidaré aquellas pobres palomas. un ácrata. Les abrió el cráneo para perfeccionarlas con el aditamento de piedras de galena. A Milena la conocimos en un baile.magnolias. más precisamente. como sus dos trenzas rubias. cargadas. No está bien. para año nuevo. Al oírle. En el garage de 11 de Septiembre vi el primer receptor radiotelefónico de mi vida y el primer trasmisor. yo diría que bajo su férula hubo que dar un salto atrás. en continuo proceso de reconstrucción y desarme— que allí guardaban. con un nuevo regalo. y Cristina. por las que los animales recibirían órdenes enviadas con un trasmisor. y ya nadie supo de él— nació Diego. En esa época. Será otro presidente radical. más de una habladuría ingrata se hubiese evitado. con dolor en el alma comprendimos que no volveríamos a otro. en mi recuerdo. por abominables declives. sobre todo el de ser mandados por Milena. un caballero con un largo guardapolvo de franeleta amarillenta. hasta que algún enojo —con los años la circunstancia fue harto breve disparaba su carga de acre vulgaridad. A la que era eléctrica. Desarmó las dos locomotoras. la sentencia: "Únicamente los tontitos de sociedad van a los bailes". por algún tiempo. que por ser tan niño no se mezcló con nosotros. como un ángel de la guarda ansioso y abnegado. El amor a la mecánica y a las ciencias naturales nos pierde. Aquel. Nunca fue más verdad lo de año nuevo. mas tampoco soy tan viejo para olvidar los placeres que la nuestra nos deparó: sin duda. la familia de Heller se componía del señor. con un nuevo tren: uno eléctrico. el de la camaradería. el motor eléctrico. locuaz. Si Heller hubiera trabajado únicamente con maderas y con metales. comentaba. Poco antes de desaparecer el padre —partió por ocho días a Santiago de Chile. el automóvil — un Stoddart-Dayton. la señora. en una suerte de enfadosa contramarcha: —Las dos locomotoras funcionan. tanto para ella como para nosotros fue el primero y. Una noche yo no paraba de ponderar en casa el tren a cuerda que el señor Heller había regalado a Eladio. seguro de la aprobación de mis mayores: —No está bien. siempre impecable. Decía: —Eladio no tiene remedio. Mi padre corroboraba: —Destruye por destruir. Heller acababa de cumplir doce o trece años. el dueño del Stoddart-Dayton. la hermana. que un rato revolotearon pesadamente por el sombrío sótano de la casa. vida nueva. el del peligro. Antes de que pasaran veinticuatro horas yo debía reconocer. diminuta. dispuesta a pelear por lo suyo. lo cierto es que el señor Heller apareció hoy con una caja inmensa. Mirando retrospectivamente las cosas. pero más nos deslumbre Milena. para dar calor a la convivencia. Nuestro lugar predilecto era el garage de los fondos. en ocasiones. lanzarse a los frenéticos deleites de las bandas traviesas. Eladio Heller nos cautivaba y nos repelía con su riqueza y sus inventos. lo recuerdo bien. renunciar a nuestra patética aspiración a ser adultos. siempre recatada. a una reunión de rotarianos. el de participar en secretos con ella. doña Visitación. anterior a Milena. era en el club Belgrano. pero la verdad es que en el garage solíamos encontrar salpicaduras de sangre. (Pronto descubrimos que no hay como vilipendiar al ausente. Algo habrá dicho Eladio. Milena trajo el cambio. el de . ) Intuía mi madre: —En ese niño se oculta un maximalista con barba y todo. genuinamente escandalizado. Funcionan perfectamente. Nos deslumbre la fiesta. Otra noche de la misma semana.

Viajé.estar a su lado. La novedad que después encontré fue otra. para que nadie las vea. La verdad es que entonces el mismo Cabrío. ninguno hablaba de amor. Están siempre juntos. Era alta y fuerte. —Ya colérica. Heller. Jamás puede uno olvidarla. Su dueño lo había dejado. —Mientras uno duerme —protestaba Milena— él estudia. en las Barrancas. la familia. Nunca habíamos encontrado una persona menos acomodaticia ni más agresiva. el mundo de cada cual. por seguirla. Una tarde. En su presencia no aventurábamos opiniones. En cuanto le dije que la quería. por nada se pierde un paseo con el perro. sacara ventaja de mi alejamiento. que esperábamos a nuestra amiga en el garage. el perro miraba a He-Uer con ojos tristísimos. creo que muy noble. No acabábamos de conocerla. por temor de que estuviera rabioso. de color café con leche. junto al árbol. Las mujeres razonables. las costumbres. de vuelta. llueva o truene. Era resistente. Me parece que había ido Heller al Instituto para consultar algo sobre el bacilo de Metchnikoff. Un día voy a comprar un matagatos y chau Marconi. . que adelantara paulatinamente. ya que Milena repudiaba esa pasión como una debilidad ridícula. un perro de aguas. Cristina nos dijo: —Mis pobrecitos ¿por qué negarlo? están todos enamorados de Milena. "Es delicado" contestaron. que por aquel tiempo le interesaba. que trajo Heller del Instituto Pasteur. pues antes de recoger el más mínimo premio. Una noche pronuncié. ¿Qué estudia? Las miserias que Dios puso en la oscuridad de los cuerpos. el temor de que algún Hesparrén. con diciembre. llegó. Como observó recientemente Federico Alberdi: —Enamorarse de una mujer tan incómoda es el peor infortunio. porque lo hacía con increíble vitalidad y empuje. a las dos de la tarde. aunque no estaba rabioso. un prodigioso cambio se operó en Milena. Desde el primer momento se quisieron notablemente Heller y el perro. las manos cubiertas de mataduras. Alberdi la amaba. Tamaño zanguango. Cuando lo veo. Confieso que para nosotros era ella una persona imprevisible. que no había desarrollado sus actuales nalgas de doble ancho. más probablemente el Largo. obstinada cuando estaba comprometido el amor propio. cadena en mano. aunque había un agrado en que nos maltratara. no he visto una muchacha más vivida. él estaba con ella. El tiempo que Milena estaba con nosotros. las palabras que ni siquiera los Hesparrén habían tenido el coraje de articular. Aguó un tanto el veraneo. la hora de acompañar a mi familia a Necochea y no soy hombre que se aparte de estas obligaciones. Andan muy ocupados ahora que se comprometieron. los amigos. El domingo me cité con los muchachos. Heller nunca se entregó plenamente. Mientras nos explicaban esto. por fin. iban a sacrificarlo. Milena tenía el pelo castaño —lo llevaba muy corto—. —¿Por qué no vienen Heller y Milena? —pregunté. Quien nos informó de lo que sentíamos fue la hermana de Heller. naturalmente acometía contra las preferencias. A propósito: debo referirme al Marconi. peludo y orejudo. Heller preguntó si no podía llevárselo. por comparación. esperando que el otro baje la pata. me deslumbró con su ternura. —¿Cómo? ¿No sabes? —replicó el Cabrío Rauch—. pero accedieron. el Cambado Hespanén y yo lo acompañamos. No recuerdo cómo apareció el perro. Milena argumentaba: —No es higiénico. los Hesparrén y yo hubiéramos dado la vida por ella. parecen borrosas. descuidaba el estudio. que imaginara tan delicadas a las mujeres. como no lo reclamaban. sé que nos compromete a todos los amigos. agregó—: Parecen perros detrás de una perra. la piel morena. Como me había deslumbrado con su aspereza. valerosa. pero en la soledad de su cuarto estudiaba medicina y física. un sábado. No es normal. De miedo de irritarla. la admiraba. Lástima que yo fuera tan joven. para ir a ver un partido. Por mi parte. era más delicado regalarlo que matarlo. los ojos grandes y verdes (menospreciaba los ojos azules de las Irish-porteñas).

Así que veremos qué sucede. Ahora dice que está viejo. por desgracia. caminamos por la plaza. Nos distrajo de nuestra indignación la verdad expresada por Alberdi: —Milena no quiere la plata para ella. sobre cuya sombra chocaban dos bandos: Milena. —¿Por qué quiere pelear? ¿Por qué no lo deja tranquilo? —inquirió. —No —aseguró el Cambado. Debatiendo el asunto. Alberdi. —¿Saben por qué Milena no se separa? —preguntó el Cabrío—. El Cabrío era más venenoso que cobarde. la dicha para mis amigos o una esperanza para mí— interrogué: —¿Crees que van a ser felices? Alberdi respondió sin vacilar: —No. rondaba como un fantasma. a los Estados Unidos— no desmintió aquellas noticias. un fantasma perseguido y atacado sin cuartel. donde vivían con doña Visitación y con Cristina —Diego partió. —A este yo le rompo la cara —dijo con amenazadora suavidad el Largo Hesparrén. Deberías explicarles a los dos que se dejen de pavadas. —Yo creo —susurró— que llegó el momento de actuar. Intervino Alberdi: —El Cabrío es un mal pensado. cuando abrí el diario. Si lo toleran desde hace veinte años ¿por qué de repente se enojan? Además. Milena. interminablemente rodeamos la manzana del Castillo de los Leones. Casi inmediatamente criadas y proveedores trajeron noticias que. El Largo Hesparrén me tomó de un brazo. —Por más que procure sustraerse —observó Alberdi— así no puede estudiar. Nos dijimos que todo se arreglaría con el primer hijo. por un lado. por el otro. Creo que me acordé del partido que íbamos a ver. para encontrarnos. a la otra mañana. que tener en la casa un perro tan viejo. en continua batalla. y para conversar estábamos más a gusto caminando por la calle que encerrados en nuestras casas o que en el café o en el club. confirmaban el pronóstico de Alberdi. Esta nueva conversación ocurría en la calle. tener dinero es una cualidad atractiva: una de las tantas de Heller. —Lo que enoja a Milena —respondió el Cambado— es que se sustraiga. ¿Milena y Heller? El Cabrío afirmó: —Lo eligió porque es el que tiene más plata. íbamos muy de vez en cuando a 11 de Septiembre. A Milena hay que hacerle ver que . porque de puro razonable le da en los nervios a Milena. doña Visitación y Cristina. —¿Por qué no se separa? —agregó el Cabrío. —El pato de esta boda es el perro —comentó el Cambado—. como hablando solo. Este. aparentemente. es antihigiénico. hubo cuatro. A Heller hay que hacerle ver que no sea terco: al fin y al cabo. Me encaré con Alberdi. en medio de las peleas. enardeció a todo el mundo salvo a Heller. tiene una mujer estupenda. becado. Nada irrita como pelear contra un fantasma. En tono de súplica —no sé yo mismo qué suplicaba. Milena lo había sentenciado. Si yo me encontrara en su lugar. —¿Se comprometieron? —repetí—. por último. Alberdi no es el más indicado. empuñando el cuello del Cabrío—. Se la rompo yo. pero no hubo paz. Se casaron a mitad de año. con el paredón de la Chacarita. Lo que entrevimos al visitar a nuestros amigos en la casa de 11 de Septiembre. qué diablos.No estaba seguro de entender. Por la plata. sino para educar a los chicos. por añadidura gordo. me apartó del grupo. por milagro sobrevivió. desde luego. Después del casamiento de Heller y Milena. Bueno ¿y qué? —preguntó—. te juro que no perdería el tiempo estudiando anatomía en el Testuz.

Me dijo: —Parece que el pobre Heller entró en una etapa de franco disloque. revelando que el busto es hueco. así que ahora mismo voy a cumplir lo que me pediste anoche. he sabido. Cuando llegué a su casa. Como yo tendría que estar desesperado para volver a una de esas reuniones. entre rocas. Ni lo contradije ni me comprometí. la ambición. lo recuerdo como si fuera hoy. huyendo. de modo que en el acto llamé a los Hesparrén. porque inmediatamente. con rosetones y tréboles amarillos. las sillas. Al comprobar que gente calificada —concurrimos con un Jefe de Sala del hospital Rawson. Lo único que falta es que se haga masón. con ese engolamiento que asume cuando da una mala noticia. si nos desplazamos entre espíritus? Alberdi y Heller. iluminada por una vela. una copa de oro. a solas. un San Martín. de terracota. ¡Dos testimonios coincidentes! Quedé medio enfermo. Atendió el Cambado. hasta bien entrada la noche. abundan las mesas. a caballo. que la había visto mal o que le restaba importancia. temblé de veras. paso a paso. Fue una visión inolvidable la que tuvimos cuando una consola de caoba obscura. con su impaciencia admirable. Cubre el piso una alfombra azul. como el de la plaza. acompañado del mismo Heller. la belleza de Italia. por una colina. para sentarme. reforzadas por una red de bronce dorado. pero no podía reconvenir a Heller. una vestal en una caverna. etcétera). porque años atrás. en listas verticales. oí. una biblioteca. por cierto no sería yo quien señalara a estas damas que no se entrometieran. en el fondo del mar. cerrada con puertas de vidrio. asistí a una. recogiendo. con sus damas. y las paredes un papel azul. una silla tan baja y . Comenté: —Dicen que anoche Heller fue a una reunión de espiritistas. tres torres inclinadas. los sillones. llevé el Primus a mi cuarto. una de las cuales parece la de Pisa. A uno le replicaba yo que él no había visto la consola. Yo sabía lo que eran tales reuniones. bajó la escalera. me vería como un tránsfuga y como un traidor. a la derecha. pero ínfimo) y algunos cuadros (Julia Gonzaga. —Sí —contestó bostezando—.está casada con una lumbrera. o más. el de las circunvoluciones del cerebro. Sobre la chimenea hay un enorme busto. y al otro. Aunque Milena tuviera una mitad de la culpa. Llamé de nuevo a los Hesparrén. En esa eventualidad. un cuadro que representa un nadador. y una mesita redonda sostiene una lámpara con pantalla de seda azul. Milena me recibió en la penumbra de la sala. De vuelta en casa. hablé con el Largo: —Heller. los compromisos cotidianos. para animarme. dentro del campo científico nacional. tampoco a ella podía reconvenirla. A la mañana siguiente. en cuanto abrí el ojo. porque él no tenía la culpa. yo era incondicional partidario de Milena. me pregunto si Heller no estará desesperado. Desde luego. La conmoción llegó a prolongarse en una larga crisis. Con un poco de estímulo de su parte Heller asumirá contornos de figura. en la misma pared. de tamaño natural o poco menos. con abalorios. al fondo. Era una radiante mañana de setiembre. Cuelga del techo una araña de madera dorada. aliviado. Heller había salido. que mueve al hombre. Para la mitad restante había que hablar con la madre de Heller y con Cristina. de Gall. Me dormí. medité por mi cuenta. fue a una reunión de espiritistas. en el Centro Espiritista de Belgrano R. un espejo muy alto. semidesnuda. El cuarto —tiene su parte en nuestra historia— es de tono azulado. con un concejal del Partido Salud Pública— convenía en que la consola bajó por sus propios medios. en ese cuarto abarrotado de muebles. la certidumbre del más allá justifica la hondura de sentimientos y de anhelos. la voz del Cabrío. precisamente. a la izquierda. con flores amarillas. Dicen que anoche fue a una reunión de espiritistas. A mí no me convence un rumor cualquiera. como en todo. que tuvo en jaque a mi equilibrio mental. un tanto barrigona. Lo único que falta es que se haga masón. para consolarme argumentaban que. Recuerdo algunas estatuas (un Mercurio. si hay otra vida. ¿Cómo puede uno tomar en serio los afanes. Que yo eligiera. cebé unos mates y. en el teléfono.

sino un marido.. El bastidor consistía en dos columnas. —Heller no es un monstruo. Ella. —Más —repitió—. yo iba a sonreír. aun los pelos que se adherían a mi traje y la mirada esperanzada. Creo que los vi cuando vine por primera vez. No les gusta la vida. porque nada lo conmueve. Junto a ella no hablo. a tocarlo.) —Lo que quieras —contestó. tranquila. de una mala interpretación: dura resultaría la tarracota contra la frente.. yo no creo que deba uno vivir peleando. mejor dicho sin cometer una impertinencia. Heller es un tipo pacífico y razonable. probablemente de níquel. no dirías pavadas. —Tienes razón —dije—. Por último dije: —¿Puedo. Milena dijo que sí era un monstruo. Milena insistió: . Ordenó: —Acércate a ese aparato. Juzgué que la diversión debía concluir. mientras Milena empuñara la momia. Si le oyeras la vocecita que pone para ser razonable. Me acerqué un paso. Volví a la carga: —La verdad es que no sé por qué ustedes no viven en armonía. decir algunas cosas que. cuando recapacité sobre el riesgo. La obedecí. ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo decirle que en ese momento yo recordaba —revivía. sino un padre. —Es claro. Indicó un bastidor que había en una repisa. le dan la espalda. La rabia le confería elocuencia. de un perro. Piensan tanto sobre lo que no conocen que llegan a equivocaciones monstruosas. que es razonable. si le gritara: "Hay otro en mí. Hasta llegar. Sin duda. casi.tan frágil. me llevó al garage. ¿Te cuento una cosa? Yo desconfío de los que piensan mucho. Miré a mi alrededor. —Tendrá muchos defectos ¿quién no los tiene?. descubro que Milena no me conoce. bueno. estoy intimidado. porque es hipócrita. Como todo el mundo. por una delgada banda metálica. los vería y me incomodarían. yo no sabía dónde poner mis manos. (Ahora. pero no negarás que estás casada con una lumbrera. Milena me estimuló. al meditar sobre todo esto. Aunque fueran más lindos. Ahora los uso. unidas. no la conocen. ni siquiera pienso claramente. es la palabra exacta— alguna lejana visita al Instituto Pasteur? No sólo evocaba el ladrido. me ayudó a levantarme de mi sillita tembleque. en la parte superior. —Bueno. que tomó de una mesa. jugaba distraídamente con una pequeña momia de terracota. que soy violenta y arbitraria. sino un hecho fatal. Los chicos no necesitan una lumbrera. ¿Por qué no cambias algunos muebles? —¿Cambiar algunos muebles? ¿Por qué? No los veo. —Eso es lo malo. ¿Darme el trabajo de cambiarlos por otros? Ni loca. me echas la culpa. de unos veinte centímetros de altura. Cuando llegué estaban estos muebles en la casa y por mí estarán para siempre.. Has de estar sofocada en esta casa. simbólico de mi relación con Milena. pero yo soy una tipa violenta y arbitraria. sin parecer impertinente. No la persuadiría. Milena no se parecía a otras mujeres.. Intenté lo que en terminología militar se llama una diversión. no fue un infortunio fortuito. Una mujer no necesita una lumbrera. —Un poco más. sino el olor. No se te ocurre que es pacífico. —¿Te refieres a Eladio y a mí? Imposible vivir de otro modo. —No te va a morder —aseguró. pero muy triste. que no es tonto". Ah. me tomó de la mano. porque él me subleva. Lo miré con recelo.

Nuestros pasos retumbaron como si lleváramos zapatos de madera. para decir algo. —¿Y eso? —pregunté. Como si me tuviera lástima.—¿Qué sientes? —¿Qué siento? ¿Qué siento? Un perro. Me asomé. como empujado por el destino. Yo peroraba: —Si lo dejamos. para tratar el asunto. "Qué alivio no estar en esa casa". lo increpo y le declaro que es un monstruo. Lo recuerdo perfectamente: era de noche. decía que iba a matarlo. —¿Para eso lo mató? —Para eso. Verás con tus propios ojos. Yo era plenamente partidario de Milena. Volvió a tomarme de la mano. Al fin y al cabo. Su mejor amigo. "Pobre Milena. el Cabrío sacudía la cabeza con indulgencia. Alberdi no contestó enseguida. Afuera. Un tanto ofuscado repliqué: —A ninguno de los amigos le pasa nada. Ahora Eladio fue a comprar veneno a la casa Paul. Habrá muerto de viejo. Eladio lo quería mucho. a Alberdi. hacía calor. pensé. —¿Qué no puede ser? —insistí—. De una percha o de un gancho (no distinguí bien) colgaba el cuero del pobre perro. —No dije amigos. —Vamos a 11 de Septiembre —ordenó el Cambado Hesparrén. parecía decirme: "Hasta ahí no te acompaño". como dijo Eladio. —Marconi —murmuré. un poco menos de veinte días. Sin dificultad adivinarán ustedes lo que yo pensaba: ¿Por qué me ocurre esto a mí? (La muerte de Heller encarada como una circunstancia de mi vida. tal vez. ¡El Cabrío se permitía recordarme que nadie era tan malo! Yo continuaba impertérrito. —No —replicó implacablemente—. Como en el campo. ¿Por qué no hablan? Alberdi respondió: —Parece que ha muerto Heller. como en sueños. Este exclamó: —No puede ser. lo quería más. —Heller lo quería mucho. tan absoluto en su defensa que el mismo Largo Hesparrén. estábamos en las Barrancas de Belgrano. La besé en la cara. Murió en aras de la ciencia. para curar el cuero. como ignoraba entonces. para que en el bastidor uno sienta un perro. descuidó a hijos y mujer. —No te equivocas. siempre del lado de las mujeres. Para obtener esta obra magnífica —el tono de sarcasmo era evidente—. Yo dije: —Me temo que sea verdad. pero hallaba indispensables nuestras reuniones. Yo." Diariamente me reunía con los muchachos. Por culpa de Heller vive una pesadilla. dije amigo. —Ya lo ves. Tampoco participaban los amigos de mi convicción de que toda la culpa correspondía a Heller. me hallé un poco trémulo. les participo. ladeó la cabeza. —¿Qué no puede ser? —pregunté. —No. Llegó el Cabrío. pero sobre todo quería que al acercarse alguien al bastidor sintiera un perro. bajo el esplendente sol de la mañana. hará con Milena lo que hizo con el perro. Creo que ella sonreía cuando la dejé. qué podíamos resolver. que yo sepa. —¿No lo esperas? —preguntó. porque es un monstruo. Ante mi severidad. Eladio estudió durante años. sacrificó al amigo. cuando muere una oveja. como una retribución por haberlo yo . Ahora ignoro. por lo bajo. Yo le tenía asco. pero nunca le hice mal. Un monstruo y un degenerado. ¿Cuánto tiempo trascurrió? Un poco más de una semana. con su aire engolado. Abrió la puertita del tabique del fondo.

me infundió respeto. para Heller. Cada uno se dispone a hacer de las suyas. Yo creo que en él todos buscábamos a Eladio. Preguntó Alberdi: —¿Qué pasó? —No estaba enfermo —contestó Milena. No sé las horas que estuve en una silla. me dio por ir y venir entre la pared. —No tienen sangre en las venas —replicó airadamente Milena. sino que Milena y las otras. cuando llegamos. Cristina contestó: —Hace frío. encendió la chimenea. tan absurda y casi tan horrenda. o doña Visitación. Lo miré una última vez. empiezan una trifulca y de repente no sabe uno qué les da. para alentar únicamente sentimientos de amistad. Milena. En cuanto a la muerte de Heller. Con igual ritmo mi pensamiento emprendió un vaivén. Desde un extremo del cuarto. Era cierto. para Milena. ¿Cómo no entendí que Heller vivió con Milena y con nosotros como entre chicos una persona grande? Ya había gente en la sala. Milena sucesivamente me repugnó. Mirando a Milena me decía: "Hay que aprovechar que murió Heller. queríamos encontrar rastros de nuestro amigo en la manera de ser. Se cansó. dentro del orden de las cosas. Ocultó la cara entre las manos. Convertida en madre. Cristina preparó café. Instantes después partió. continuamente creadora. el Cabrío comentó conmigo y con Alberdi: —Qué raro si ahora viven en paz. me conmovió. la adolescencia. donde colgaba el cuadro de Julia Gonzaga. su inteligencia. junto a la chimenea apagada. No se suicidó. me atrajo. La rodeamos. Dejó de vivir. Mirando a Cristina. Antes yo nunca la había visto en su papel de madre. de pensar y aun de moverse de su hermano. Ofreció la primera taza a Milena. —¿Entonces? —inquirió el Cabrío. que está sola" y de pronto me avergonzaba de tanta bajeza. la atribuí a mi deslealtad. la mosca muerta de Cristina. —Tal vez ahora vivan en paz. parecieron confirmar la opinión de Alberdi. me parecía tan absurda como la de un muerto. Milena dijo: —Mucho se van a calentar. ni más dramático ni más extraordinario que las estaciones del año. . de pelear conmigo y dejó de vivir. Quedábamos pocos: nosotros y los dueños de casa.condenado tan duramente). Milena dijo "Se parece" desde el primer momento empezó a pelearlo. donde trabajó algunos años. En un aparte. donde habían puesto a nuestro amigo. Uno después de otro abrazamos a Milena. como el nacimiento. A la madrugada. exclamó: —Es verdad. pero se vuelven suavecitas y hasta razonables. la reputé una desgracia infinita. al morir Heller. Resumió el Largo Hesparrén: —Lo tengo observado. También: una tardía intuición del irremplazable amigo muerto. esa condición. algunos cambios de actitud. La abrazaron los hijos. después del término de la beca. y la chimenea. Qué raro si descubrimos que era Heller el que metía cizaña. El Cambado Hesparrén me dijo: —¿Te fijaste? Se humanizó el mujerío. cuando raleó la gente. ¿Me explico? " Por aquel entonces Diego llegó de Nueva York. No le confesé que en mí yo notaba cambios análogos. —No imaginen cosas raras. Hace frío. abrieron los ojos. En los días que siguieron. y vino a sentarse a mi lado. me dije que toda muerte era parte de un proceso natural. la senectud. Impensadamente nos arrimamos a la chimenea. su afabilidad. que es la bruja en miniatura. pero eso no probaría que antes Heller metiera cizaña — opinó Alberdi—. el pobre. más o menos repentinos. interviene el recuerdo de Heller y el interesado frena en seco. Pasamos al escritorio. volvió con leña.

pero después le tomé el gusto a la cama. me. un partido que la radio trasmitía a gritos. Pero que en 11 de Septiembre aparece Eladio: por esta cruz. salvo en los momentos de distracción. pero ¡qué quieres! tengo miedo. me escapo a la calle o me pego a los otros. Leíste El cuento más hermoso del mundo. en cambio la mirada de Diego desconcertaba por lo viva y alerta. ¿Estuviste leyendo a Edgar Allan Poe? La expresión de perplejidad volvió a su cara. —¿Dijiste algo a Milena de todo esto? —No. El calor apretaba tanto que no sé cómo pude resfriarme de cabeza. Proseguí: —Ya sé. descubrí una circunstancia curiosa: el que tenía una permanente expresión de inteligencia era Diego. replicó: . —Nada —dijo. con los diarios de la víspera en el suelo y los del día en la cama. con el teléfono bien a mano. como un pashá. dar la espalda al mundo y. Volví a casa con el cráneo como si le hubieran volcado una bolsa de portland hirviendo. yo diría que de cualquier modo. Si me preguntaran de qué modo miraba Eladio. Ya estábamos a mediados de noviembre. con fiebre y chuchos. cuando voy a contestar. —Juana de Arco —musité y otra vez me di vuelta. yo no tendría miedo.. Eladio me disuade. Ofendido. Vacilé: había oído el inconfundible tono de la verdad. Una tarde estaba echado.Encontramos a un excelente muchacho. —Francamente. algo pasa —insistí. De reojo vislumbré que estaba perplejo. Por más que lo niegues. me increpa Milena con una frase insultante y. ¿11 de Septiembre compitiendo con el Castillo de los Leones? —No sé lo que pasó en el Castillo de los Leones —declaró Diego—. Repliqué: —No te hagas el loco. no asomar la cabeza fuera de las cobijas. Contestó. no lo he visto.. —No. porque se parecía a todo el mundo. cuando empezaba a mejorar. No vayas a decirle nada. cuando entró una visita: Diego. Al principio. te digo la verdad.. —Estuve con Eladio. Como lo noté nervioso. A la vuelta de unos días. una tarde que nos derretimos en la tribuna. Eladio me pide que no se lo diga. incluso Alberdi. pero me habla. —Algo pasa. esta severa conducta fue necesaria. —Bah —rezongué y me puse a mirar para otro lado.. después de un rato. Comparando a Diego con Eladio. Sobre esta cuestión coincidían conmigo el Cabrío y los Hesparrén. Nadie pensó que tales momentos revelaran un intelecto pobre. y siguió con esa nerviosidad francamente incómoda. —¿Entonces? —Entonces. mirando football al rayo de sol. —¿Qué más te dice Eladio? —Que va a explicarme algo importante. —¿Un fantasma? —pregunté—. llegó el domingo y bien abrigado fui a ver otro partido. —No me hago el loco. un chico honesto. Tartamudeó: —Me. le pregunté qué pasaba. Eladio se aparece. —¿Lo has visto? —pregunté. En crisis como ésta yo sobresalgo por mi admirable calma: resolví. ¿Por qué negarlo? Yo siempre me entiendo con el ocio. para que me deje en paz. pues. La respuesta me irritó sobremanera. —Por esta cruz —repitió Diego. oyendo. era un hecho: de recaída emprendí una grippe. por favor. por si encontraba pretexto para llamar a Milena. Era todavía un chico. hasta la recuperación total de la salud. que no se parecía a Eladio.

¿por qué no? —respondí para no contrariarlo. El semblante se le enturbió de nuevo. Yo no voy a asustarme de Heller. Prométeme que verás la máquina que traje de Estados Unidos. con tan buen resultado que pude presentarme. —¿Hecho un loco? ¿Se puede saber la causa? —Puro apuro. Continué con mis preguntas: —¿Volvió a aparecer? . Tomé el té. a tomar algo que me lleve al centro. duerme. en las Barrancas. Traía una valijita de fibra. Lo que no cuento a nadie es que para hacerme la mano perdí un montón de placas. —Estamos de acuerdo. Pensé: es un pobre muchacho.. ¿Puedo hablar de otra cosa? Respondió con una sonrisa forzada. que llegaron como una patrulla salvadora. y frenéticamente señaló el vehículo por la ventana—. Además. al fin y al cabo. que es lo principal ¿no es cierto? Cuando me abstraigo y se me pone esa cara —yo me conozco perfectamente— no creas que estoy en babia.—No leo cuentitos.. el fantasma es un amigo. ni comí tostadas con una jalea de frambuesas como aquélla. como en el Centro Espiritista. —¿Dónde vas? —pregunté. Lo vi hace poco. me topé con Diego. No soy nada del otro mundo. fotografiando mil veces. el mismo día que llegué a Buenos Aires. ¿Era sólo imaginación mía o le enturbió el semblante una sombra de impaciencia? ¿Por qué Diego quería rehuirme? Cuestiones de esta índole me ocupaban mientras nos acomodábamos en una mesa del bar. cuanto mamarracho tuve a tiro. Su mirada se animó de inteligencia—. empecé a cavilar sobre las apariciones de Eladio. Ando hecho un loco. Nunca bebí un té comparable. Formidable. Desde luego es una distracción. En noches de insomnio pensé que se presentaba la oportunidad de averiguar si había otra vida. en el hotel. —No me parece tan absurdo leer cuentos. Como ustedes lo comprenderán. que haya desaparecido es lo raro. como fotógrafo. Diego no sabía disimular. En plena despedida acordé no cejar hasta casarme con Milena. en el jardín. —Entiendo —exclamó. Pensé también: huele a perro. ni miré a mujer que me gustara tanto. pero el hombre se acostumbra a todo y. pero no soy tan malo. En Necochea. Yo tengo un hobby. La fotografía. en 11 de Septiembre.. Por ahora. Si no fuera por los Hesparrén y Alberdi. no que aparezca". pero lo sobrellevé con intranquilidad. en la playa y cuatro veces por día devora con la voracidad del jabalí. el sol y el mar me tomaron a su cargo: quiero decir que si usted se recalienta. —Bueno. Gritó: —Perdóname. a tomar algo que me quite la sed.. después. Junté coraje. Meditaba: "No me asustaré. tengo afición. a todo trapo. —Vamos al bar Llao Llao. No acorté el veraneo. —A la avenida Vértiz. mis ocupaciones no son tan absurdas. no ocuparon nuestra atención los aparecidos ni los muertos. Quizá inmediatamente no lo advirtiera. A las dos de la tarde. durante siete horas. Aunque te parezca increíble. tras el período de aclimatación. cuando vuelve a la penumbra de su cuarto. la importancia de comprobarlas cuanto antes. el tema de la fotografía hubiera durado hasta quién sabe cuándo. al cabo de una semana. —Hablemos de Eladio —dije. Quieres decir que en la vida hay que tener un hobby. al centro. pero quedé preocupado. con Milena. Es claro que llegó la fecha de partir a Necochea y no está en mi carácter permitir que mi familia viaje sola. Ando hecho un loco. —Que se apure el ómnibus. No dije una palabra de lo que me contó Diego. Te acompaño. —Tengo que tomar ese ómnibus —exclamó poniendo en la palabra ese un inopinado énfasis. estoy pensando: con esta luz habría que dar tanto de exposición y tanto de abertura. etcétera.

la nueva vida es casi nada. me explicó. Parece que hay algo único en las almas y que hasta se diferencian de un sonido y de una imagen.—Me habló. él tuvo influencia benéfica en la casa: empezaba una pelea de Cristina con Milena y. con asombro. Cada vez que yo iba a la sala. pero cuando trasmites al bastidor el alma de un perro o de un gato. tiene algo de ceguera general. —¿Escondido? —En un bastidor. como se trasmite un sonido a una antena de radio o una imagen a una antena de televisión. Cuando se dejó caer en la silla. Muchas veces me habló. Más claramente: lo que de un hombre recoge el bastidor es la facultad de pensar. No me pidas que hable más. —Si mal no recuerdo. si estaban por ahí cerca. Además.. puede pensar. Un aparatito con dos columnas de níquel. Ahí te equivocas. y con un ademán le pedí que siguiera. Esta facultad no queda aislada. —Siéntate y habla —ordené. Mientras tanto yo arrugaba la nariz y pensaba: El Marconi te dejó en herencia todo su olor. Lo que falta es muy ingrato. Pensé en voz alta: —Antes había trasmitido el perro Marconi. El perro se moría de viejo. ¿Lo explicó? —Lo explicó. Eladio me llamaba. Lo trasmitió para salvarlo. Para una pobre bestia. Yo tenía ganas de salir corriendo y sin embargo iba. Desde luego. Pero dijo que Milena lo mortificó tanto que él no pudo aguantar y después de una pelea trasmitió su propia alma al bastidor. Como cochinitos de la India empleó animales. No vas a creerme: llegué a valorar esos ratitos de comunicación con él. Diego se levantó. —Sigue explicando —dije. —Yo iba todas las noches. Sentí que estaba con mi hermano. para salvarlo también de Milena. —¿Por qué siempre en la sala? —Porque estaba ahí. porque la trasmisión del pensamiento existe. pero un hombre. todo esto sin que sospecharan su intervención. preguntó: —¿Sabes que no se llevaban demasiado bien con Milena? —¿Quién no lo sabe? —Entonces el camino se allana. el asunto no entra en el campo de mi especialidad.. —Como el de Marconi —murmuré. Fíjate bien. Si tuviera que ver con la fotografía. Eladio quería explicarte algo importante. —Ahora tengo que irme — protestó—. —No. cuando dormían los demás —explicó—. Qué olor a perro. Dijo estas palabras que me parecieron raras: Muere en el perro o en el gato y sigue viviendo en el bastidor. —Este se vincula con la radio. si no voy a llegar tarde. el animal muere. Eladio me dijo que su plan primitivo consistía en dejar escrita una monografía sobre el invento. de unos veinte centímetros de altura. Pensaba que el invento era una gran cosa y quería comunicarlo a la humanidad — Diego bajó la voz—. como el alma de un perro. Me dijo: Puedes tener varias copias de una misma imagen o llevar a un disco un sonido. en el bastidor. Movió los ojos nerviosamente: hacia mí. sino de la vejez. O sucederá algo peor todavía. Quería trasmitirles un alma. —¿Lo sabías? Levanté los hombros. De algún modo misterioso (trasmisión del pensamiento o lo que fuera) me llamaba. pero no de Milena. Parece que influyó muchas veces en el pensamiento de todos nosotros. uno conversaba con Eladio. Eladio me dijo que durante años perfeccionó esos bastidores. —Lástima que haya otros temas. con miedo. Hay cuestiones que uno preferiría callar —suspiró—. hacia afuera. Exclamé: . que murieron todos. para indicarle que eso no tenía importancia. las persuadía de que se avinieran. Después le tomé confianza. Sin que nadie abriera la boca ¿entiendes?.

no me equivoco. Me refirió luego cómo procedió. la monografía sobre el invento. para sobrevivir en él. pero no es tonta. para trasmitir su propia alma. es abominable. Ella fue la que descubrió que yo la quería. Y qué desesperación por escapar. de veinte centímetros de altura. ni admiraba las cosas lindas. Yo miraba. preguntándome: ¿Llora? ¿Que pensará la gente? ¿Qué debo hacer? Cuando bajó las manos. entre carcajadas de furia. no se enoja. No sabes cómo se puso anoche. ni aborrecía las feas. —¿Entonces qué ocurrió? —Me preguntó dónde estaba el bastidor. Diego se tapó la cara con las manos. Con todo su cacumen. Confiaba en que Milena no cambiaría el moblaje ni la decoración de los cuartos. su rostro expresaba resolución y también la victoriosa fatiga que deja una crisis dominada. Estuvo así un rato. —No lo fue siempre. Iba a dictarme. y me apretó una mano—. no siente. Afirmó que Eladio pertenecía a una horrible clase de hombres que piensa mucho. Lo descubrió por la enormidad de fotografías que le tomé. que había sobre la chimenea de la sala y le trasmitió su propia alma. —¿Milena? —pregunté. es peleadora. cuando le expliqué lo del bastidor. No sabes cómo se puso. entiende todo. que el acto de mudarse a un bastidor de níquel. Dijo que el hombre es una extraña combinación de materia y de alma. Me preguntó si yo comprendía el abismo de miserable resignación. cuando me enamoré de Milena. lo salvaría a él. Perdió su poder. No querrás creerme: cuando le dije "A ti misma. Lo que perdía. avanzó hasta . punto por punto. sin duda te apaciguó" se enojó más. al principio me dominaba Eladio. Me llamó. Primero no me creía. desde su bastidor. Que ella no toleraría que un ser humano —aun por su voluntad. —Milena me dijo que no pensara más en todo esto —declaró. en silencio. Que seguir pensando es mejor que estar muerto. Si repito de memoria sus palabras. de veinte centímetros de altura. Procuré calmarla con el argumento de que Eladio ejercía una buena influencia. a una clase de hombres incapaces de advertir que una cosa tan rara como que alguien esté sobreviviendo en un bastidor de níquel. aun Eladio— se redujera a esa inmortalidad ridícula. créeme: es impulsiva. Escondió el bastidor dentro de la cabeza —era hueca— del busto de Gall. desde el bastidor. —Me alegro —respondió. Después yo volví de los Estados Unidos. en muchas de tus peleas con mi madre y con Cristina. ¿Por qué me fotografiarías tantas veces —preguntó— si no estuvieras enamorado de mí? Mascullé: —Qué perspicaz. que tal acto revelaba. Aseguró que gente de tal calaña no respetaba la vida. pero después gritó. Si tienes confianza en mí. —¿Por qué le explicaste? —Está mal que yo le oculte nada. enojado por lo que adivinaba—. Nunca la vi tan colérica. lo ganaba en seguridad. Como yo no respondí. sobre todos nosotros. me habló. La pobre había creído a pies juntos en la muerte de Eladio. lo protegería. —¿Te enamoraste de Milena? —¿Te parece increíble? ¿Te preguntas cómo pude enamorarme de una tonta? Yo también creí que era tonta. juró que Eladio no era quién para burlarse de ella ni de Dios. ni el orden natural. lo pintaba de cuerpo entero. —¿Qué quiso decir? —Tú sabes cómo son las mujeres. —No creí que lo fuera —protesté con despecho. y que siempre por la materia amenazan la destrucción y la muerte. —Dijo que se conformaba con seguir pensando. Yo salvaría el invento. azorado. Que la inmortalidad como pensamiento estaba asegurada. pensó.—Qué fe en el invento y qué coraje. ¿No me dijiste que no dijera nada a Milena? ¿Eladio no te dijo que no le dijeras nada? —Sí. de ceguera a todas las bellezas de la vida. Milena no entiende (y vale más no explicarle) que el invento de Eladio no estaba dirigido contra ella.

En 1955 —a los 33 años— su novela Rosaura a las diez. se casó con Diego. no me saluda. gran consumidor de miel y. meditando sobre el bastidor. ni tan linda. El Oso era un sujeto un poco brutal. "Peleamos a brazo partido". a guardarlo en la caja fuerte. obtuvo el Premio Kraft y promovió su notoriedad. hubo un estruendo en la sala y adiviné que el busto de Gall había caído. metí el bastidor del Marconi en esta valija y tú me interceptaste cuando iba al banco. aparte de una tradición de familia. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. Esto por un lado. su novela breve Ceremonia secreta obtuvo el premio Life en español. (Incluso el Zorro. Sus libros más recientes son Falsificaciones y Un pequeño café. con la respiración entrecortada "a ver quién podía más: Eladio para alejarme. de manera que esa misma tarde Alberdi. Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso.. En 1960. entre los pedazos del busto. una especie de vocación hereditaria. Premio Nacional). llorando. como descubrí que tenía fiebre. Nunca la vi tan resuelta. corrí al garage. El emperador de la China (1959) y El cuarto de la noche (1962. No voy a pedirte que me ayudes". En cuanto a Milena. Era. Hoy amaneció bien. pero ya era tarde. El Cambado opina que es grande el futuro y que nos deparará a quien. No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. en homenaje a nuestro amigo. pensando en el modo de salvar a Eladio. aliviado. lo guardo yo —propuse. me dijo. LAS ABEJAS DE BRONCE Marco Denevi Marco Denevi. su mejor cliente. una hora quizá. Acudí. agregó: —Ya es tarde. Muy pronto. Premio Argentares). Me porté con ella como un bribón. En el suelo. estaba el bastidor. lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle. y bien sé que debería olvidarla. un poco salvaje. Yo no vuelvo con esto a casa. Con tal de que Milena no salga a buscarme. Milena acabó de aplastarlo a pisotones. el instinto la llevó a la sala. Se echó en mis brazos. ni tan noble. Alberdi sacude incrédulamente la cabeza. Es abogado y funcionario de la Caja Nacional de Ahorro Postal. Deliró la noche entera. Me encaminé a casa con la valijita (y con el olor que absurdamente atribuí a Diego). tuvo que sufrir algunas experiencias . pero luego entendí que a todos cabía igual derecho. silenciosamente nos arrimamos al bastidor del perro. Como una fiera hambrienta anduvo buscando. pero no le permití que se levantara.. el Cabrío Rauch y yo. Aceptó. Mirando el reloj con desconsuelo. pero cambió de idea y me dijo: "Está bien. yo para encontrarlo. para agasajarla con el bastidor: hoy es una curiosa peculiaridad de esta humilde vivienda. Aproveché la circunstancia de que está en la cama. recupere el invento perdido. Al rato. mientras yo me refugié en el garage. En teatro estrenó Los expedientes (1957. Yo convido a toda persona de categoría y prestigio que pasa por el barrio. roto. Tomé la determinación de tan sólo hablar de estas cosas con Alberdi. Fue nuestra última pelea". no sé cuánto tiempo. por lo mismo. Yo pude más. para abofetearme.plantárseme enfrente y levantó una mano. al que la vida al aire libre. Ya cerró el banco. los Hesparrén. a pesar de su larga práctica. si le proporcionaba una excelente salud. Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. ¡Tengo que salvar el invento de Eladio! —Si quieres. le dije que se metiera en cama.

¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante. —Está bien. Insectos de bronce. señor Oso. que a pesar de su fuerza era un fanfarrón. es demasiado. con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland. estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. sí. Sí. —¿También eso? —Preferentemente Suiza. dulcemente—. conforme. Espera que corro a indemnizarte. lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo. —Ah. El Oso se alejó. podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. Zorro. El Zorro hizo un ademán raro. —Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—. se comprende. dígales que no me miren así. a su vez. niquelada. y las Abejas. desaparecieron dentro de las colmenas. Usted sabe. Me tienes sobre ascuas. Pero con enormes ventajas. decía de él.) Pero le hizo notar al Oso que. Más alto. como un ilusionista. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales. Trataré de complacerlas. mirándome. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte. por ejemplo. —¿Oyen. desdeñosamente. un ademán estudiado. El Zorro lo miró fijo. dirigiéndose a las Abejas—. —No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro. —Qué es lo que están hablando. —Fabricación extranjera. flamante. no. Y haciendo un ademán teatral. el ceño fruncido y la boca crispada. a causa de no sé qué cuestión baladí. —De acuerdo. Está bien..desagradables en ese sentido. Fíjese. palideció de miedo. queriditas? —dijo el Zorro melifluamente. señor. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta. sí. El señor Oso nos promete traernos otra balanza. señaló las colmenas. —Claro está. conforme a la ley. un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. no eran devoradas por los Pájaros. —Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. El Oso.. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa.) Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. detestan las groserías. Me extorsionan. repondré la balanza. —Niquelada. Ah. como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro . El Oso no cabía en su vasto pellejo. después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. que se vuelvan. no se alimentaban. Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. no quedaban atrapadas en las redes de las arañas. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: —Sí. Las Abejas zumbaron a coro. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. Zorro —balbuceaba—. de miel. No se fatigaban. Una vez. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera. está bien. No lo han oído. no se extraviaban. le aconsejo que se dé prisa. —Digo y sostengo que. porque las Abejas se impacientan. ordéneles que vuelvan a sus colmenas. Pero por favor. Y ahora. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas. niquelada. —Repítalo. dirigidos electrónicamente. Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos). su tío el Tigre. —Dicen que la balanza deberá ser flamante.

resultaban. en una palabra. hacían unas rápidas contorsiones. Y. y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur. Sin levantarse siquiera de su asiento. atónitos. Pero sus hijos protestaron a coro: —Papá. movía otra palanquita. —decía la mujer del Oso. elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia. en cualquier sentido que se considerase la cuestión. volvían a levantar vuelo.. y no dudó. El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia. después de meditarlo mucho. Pero cuando estuvieron solos insistieron: —Qué quieres. ni zánganos. y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte. Ninguna distracción. ni reinas. La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco. no había. en el fondo. sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. unos ruiditos secos.figuraba con grandes cifras rojas). ningún capricho. diez mil.. las cinco mil. de vida ilimitada. cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. bien mirado.. mamá. fuertes. todas dóciles. obedientes. aquel sabor. se incrustaban cada una en su alvéolo. más moderna y. demolió las colmenas de cera. una miel pura. movía una palanquita.. no atreviéndose a opinar. . más miel. todas obreras. mandó instalar el tablero de control. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. aséptica. aprendió a manejarlo.. entre ellas. con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido. con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce. ¿qué te parece? —No sé —dijo ella—. ninguna fatiga. El Zorro se frotaba las manos. ninguna cólera. Mató todos sus enjambres. sigo prefiriendo la de antes. trac. Superior en todo sentido. con todo esto. qué disparate. El Zorro no se había equivocado. hizo chasquear la lengua y. las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros. limpia. El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados. ¿Cómo pueden preferir aquella otra. yo también.. y una mañana los animales presenciaron. se precipitaban como una flecha sobre los cálices. Hay que convenir. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel. más higiénica. y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este. se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. et sic de ceteris. porque. un nuevo movimiento de palanca. trie. no porque les gustase la miel. Los insectos de bronce volaban raudamente. cruc. las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. yo también. pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar y comer la miel destilada por las abejas artificiales. en que la de ahora viene pasterizada. Le siento gusto a metal. infinitamente superiores a las Abejas vivas. y ya estaban en condiciones de recomenzar. —Sí. El Zorro enseguida vio el negocio. sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos. dorada. activas. —Cuando pienso que. y a los pocos instantes destilaban la miel.. —Ah. Y así las veinticuatro horas del día. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió. al Cuervo. le preguntó a su mujer: —Vaya. incontaminada. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos. todas iguales. regresaban a la colmena.. Pero aquel sabor. Tenía un sabor. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie. a velocidades nunca vistas. sorbían rápidamente el néctar. —Sí. Las mil abejas fueron pronto cinco mil. eso sí.

Las únicas que. Pero hago correr los intereses. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. Los demás Pájaros escarmentaron. insensible a olores y sabores.. repugnantes. Cuando la Gansa. —Veintiocho. Alzó una mano. no sigas. comenzaron a aparecer los inconvenientes. una abeja. Tuvo que tirar toda la miel restante. gritaba. Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba. degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. vio una masa informe. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. También los Pájaros se llevaron una sorpresa. Han confundido flores artificiales con flores naturales. esa imbécil de Gansa. golpeaba con el puño las paredes. fueron las arañas. en lugar de admirarse. Porque uno de ellos. Se paseaba por la tienda. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises. Y miren quién. ¡Desdichado! La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales. la primera vez que alguien me saca dinero. al introducirse como una centella en la corola de una azucena. ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. no todo es perfecto en esta vida. Primero una nubecita. —No creo que sea la Bolsa. —Está bien. En fin. como buen comerciante. hasta que todo el cielo amenazó tormenta. entraban. —Dieciséis. recontando su dinero. amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. —Zorro —silabeó—.Y entretanto los enjambres iban. —¿Cuánto? —preguntó. entre el bien y el mal. en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce. Pero quién piensa en las otras. entre la civilización y la barbarie. Y todo por culpa de las abejas de bronce. después otra nubecita. esas analfabetas. Las otras jamás habrían caído en semejante error. —Veinte pesos —respondió la Gansa. —Veinticuatro. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: —Es la eterna lucha entre la luz y la sombra. Pero como la abeja. hubo desaparecido. no atendía sino sus . me rindo. aunque entre dientes: —La primera vez. se le embutió en el buche y allí le formó un tumor. Otro día. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. Una tarde. venían. abrió el pico y se la tragó. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. comprendió y. al vaciar una colmena. malditas sean. El Zorro miró. en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto. el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. daba patadas en el suelo. —¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa.. que había quedado contaminada. —¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. opacos. —Treinta y dos. —¡Basta! Toma tus veinte pesos. porque había quedado mudo. Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad. de resultas del cual falleció al poco tiempo. pusieron el grito en el cielo. salían. —Quince. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. no anduvo con rodeos.

de modo que la ha probado. a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. Patrón. Pero quise probarla para ver si era venenosa. de pronto. —¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas. se ocuparía del caso. disminuye. Una noche. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados. Vuelan demasiado rápido. —¿Salvo qué? El Cuervo cruzó gravemente las piernas. Pobre Zorro.impulsos eléctricos. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. y los gastos de electricidad aumentan. Nadie. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? —Accidentes como el de las peonías no se han repetido.) El Zorro se sintió a salvo. si se le unta la mano. él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma. ¿Qué tontería es esa? —Lo que oye. El Cuervo regresó muy tarde. —¿Y quién es ese pájaro? —Un servidor. Pero yo conozco un pájaro que. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. Patrón. Pero las abejas tardan. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? —Ninguna. Ahora. sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día. —Lo admito. De modo que mis subalternos me roban la miel. todo junto. La producción diaria. así. Parece ser que las flores. libó néctar y sangre. Y en cuanto a la miel rosa. puede seguirlas. Corrí el riesgo por usted. ¿Y no me juró que la aborrecía? —Uno se sacrifica. y tardarán cada vez más. —Patrón —dijo. jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. La aborrezco.. —Cómo que no hay flores en la comarca. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo. El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo. despídame. pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad. no sé cómo decírselo. ¿Qué querían que hiciese el Zorro. Además. —Ah. después de reflexionar unos instantes—. si cree que he procedido mal. juntó las manos y miró hacia arriba. la vendería como miel especial para niños. La vendió íntegramente. —Patrón —balbuceó—. o casi nadie. Patrón. —¿Y si resultase venenosa? —En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto. (El Zorro. porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—. —Si yo fuese usted. Salvo..) Su cara no hacía presagiar nada bueno. poniendo cara de dignidad ultrajada—. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. la aborreceré toda mi vida. Y nadie se quejó. encerrados en la tienda. no creo que tenga de qué quejarse. esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. Patrón. después que las abejas les han . y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo.

luego a los menos próximos. y no supieron por qué. Algunos de sus trabajos en revistas literarias versaron sobre Bradbury y la ciencia-ficción. —¡Asesinaron! Le prohíbo que use esa palabra. hacían trie. Nada. que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas.! —Digamos mataron. El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos. Las abejas volvían de sus viajes. por ejemplo. después a los más próximos. cruc. de país en país. dieron toda la vuelta al mundo. después que las abejas le mataron sus flores. o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. ya no hubo flores en el mundo. una noche el Zorro desconectó todos los cables. Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. más tarde a los remotos y lejanos. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas. —¡Zorro! ¡Zorro! Eran las arañas. se debilitan y se mueren. anidaban en sus alvéolos. Todo inútil. se suicidaron. se doblan. Se dice que. ya no hubo flores ni en el campo. Proyecta publicar Adiós al mañana. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. —¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? —No resisten la trompa de metal de las abejas. de cantar. —Espere. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. Envió enjambres en distintas direcciones. La planta. perder la clientela. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. ACLIMATACIÓN Eduardo Goligorsky Eduardo Goligorsky. Algunos. destruyó el tablero dé control. Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja. No sé. El trie. pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel. Lo único que sé es que. Sus negocios se desmoronaron. después que las abejas le asesinaron las flores. ¿Qué me dice. cruc como una burla. cuando las abejas de bronce. La planta. En 1966 compartió con Alberto Vanasco Memorias del futuro.. Patrón? El Zorro no decía nada. Hizo unas postreras tentativas. El Zorro se desesperó. . El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. se contorsionaban. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido. Entonces pasaron a los países vecinos. Y lo peor es que el Cuervo no mentía. —¡Diablos! —Y no termina ahí la cosa.. —Zorro —vociferaba—. ni en los bosques. Pero incluso estas reservas se agotaron. Finalmente. recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido.sorbido el néctar. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país. donde sus cuentos volverán a alternarse con los del autor de Sin embargo Juan vivía. ni en las ciudades. cerrar la tienda. y así. El único que no se resignaba era el Oso. Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. los ríos dejaron de correr y las fuentes. Estaba alelado. trac. Debió despedir al Cuervo. se niega a florecer nuevamente. dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. pero nada de miel. enterró en un pozo las abejas de bronce. trac. de país en país. inexplicablemente.

Dos nubes blancas se arremolinaron súbitamente donde un momento antes sólo había estado la interrumpida bóveda roja del cielo y se repitió el fenómeno que lo había maravillado en el crepúsculo anterior. hasta tal punto que sintió la tentación de probar el sabor y la consistencia del presunto néctar.. —Valor y ánimo pionero son en realidad virtudes indisolublemente ligadas al nombre de los Harrington y los Bustamante.Desarrolla una intensa labor como traductor y —pudorosos seudónimos mediante— es autor de folletines policiales. A sus pies. virtudes éstas que apenas concluidas las epopeyas de la emancipación y la lucha contra la indiada habrían de volcarse en la industriosa elaboración de nuestra riqueza agropecuaria. y entonces su pálido brillo verdoso. reflejo del que proyectaba el sol. a medida que la portentosa bola de fuego verde descendía detrás de la cordillera de ónix. increíblemente alineadas de mayor a menor en el sentido de la vertical. El acondicionador de aire ronronea. El panorama se obscureció por un momento cuando el sol verde terminó de ocultarse detrás de la cordillera y sus rayos ya no pudieron atravesar el núcleo opaco del cordón montañoso.. Nunca había imaginado que la ciudad pudiera ser tan monótona y fea dentro de su molde colosal. Es increíble que haya gente convencida de que aquí se concentran todas las maravillas del orbe. con la misma marcial disciplina. Desde las profundidades del bosque se elevó el trino modulado de las criaturas nocturnas. arrancando un nuevo murmullo a su follaje. haciendo chasquear las negras hojas coriáceas de los árboles gigantescos. que terminada la conquista del ámbito aledaño. proyectadas hasta los últimos confines de la nueva dimensión universal. con el mismo coraje pionero con que su no menos insigne antecesor. Pero casi enseguida se elevaron sobre el punto opuesto del horizonte las cinco lunas.. ruge. . Lógico es. Y el comodoro Mauricio Harrington Bustamante supo cumplir su deber con la hidalguía inherente a su ilustre prosapia. dotó al paisaje de un fantasmagórico hechizo. centauro de la Independencia. A esa extraña melodía se sumó entonces el batir de centenares de alas cuando una bandada de davraks despertados por el chisporroteo levantó vuelo agitando sus largas y finas membranas iridiscentes. Pigmeos que corren con la estúpida sensación de estar haciendo historia. entre las rocas poliédricas de color granate se deslizaba el río. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante haya querido extender al firmamento infinito el ímpetu colonizador de sus mayores. el capitán Guillermo Harrington. encabezó la carga de la caballería argentina en la batalla de Pichincha. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante acometió la conquista de los arcanos del cielo con el mismo valor. con que su legendario antepasado. —Hoy la Patria se viste de gala para recibir a uno de sus hijos más preclaros. pero es inútil. Las arenas amarillas del fondo y el lento fluir de la corriente le daban un aspecto de aguamiel. La precipitación eléctrica concluyó y los davrdks volvieron a posarse sobre los árboles. que cubrió su nombre de gloria en intrépidas acciones. se batió contra los malones en la frontera de Olavarría. El comodoro Mauricio Harrington Bustamante regresa al país con el inmenso honor de haber sido el primer y único argentino seleccionado para integrar la dotación de la flota interplanetaria mundial. Por el ventanal del octogésimo piso veo las luces de Buenos Aires. Testimonio de ello son las cabañas modelo que con el emblema patricio de los Harrington Bustamante jalonan como focos de prosperidad y desarrollo todo el sur de la República. Las sombras del bosque vecino se estiraban rápidamente hacia él. Entroncado con un linaje que dio a la Patria heroicos servidores en el campo de batalla. Me asfixio. arrancando destellos fulgurantes de los lejanos picos semitraslúcídos. Desde que he llegado. el coronel Luciano Bustamante.. el calor es inaguantable. bufa. Sus épicas hazañas tuvieron por escenario las vírgenes vastedades del cosmos. pues. La fina lluvia de partículas eléctricas trazó una oblicua franja luminosa entre las nubes y el bosque.

o en expediciones colectivas patrocinadas por organismos internacionales. Deseamos conservar la paz y la belleza de nuestro planeta. De ojos verdes. hemos decidido cerrar nuestro mundo a todo intruso. sus vientres. Sus facciones. cargado de laureles. los pudores tardíos que ella identifica con la imagen folletinesca de su abolengo. le conferiremos nuestra más honrosa recompensa: la posibilidad de regresar aquí cuando lo desee. Luego. Cuando en tiempos remotos intentamos la exploración del cosmos. azogada. en las praderas del fruto dulce. en matar y en apoderarse de lo ajeno. Otra puta que pretende incorporarme a su lista de celebridades. les bastaba beber un trago para hallarse de regreso a orillas del río. Si se encontraban varados en otro planeta. para acogerse a los beneficios de un merecido retiro. del mar. A la cama del triunfador. o con un desperfecto en sus naves. —Esto es lo que deseamos reservar exclusivamente para nosotros. Cuando esté borracha. conmigo. condecoraciones y ascensos jerárquicos que han enriquecido el ya de por sí valioso acervo de las alas nacionales. Sus aguas se vuelcan en el mar de Shaman. —¿Cómo es eso? —Las aguas del Glyx tienen propiedades de polarización molecular traslativa. Sólo nos queda el recurso de implorarle que no revele nuestra existencia. que se complacen en destruir. Desde la colina alcanzaba a divisar bajo el frío destello de las cinco lunas los edificios chatos construidos con el ónix de las montañas. sobre cuya costa se levanta nuestra ciudad. Así demostrará que ella también se ha ganado un lugar en mi gran aventura. Ni siquiera las recuerdo a todas. La posibilidad de regresar solo. Podría irme a la estancia y olvidarme de toda esta mugre. Qué frase morrocotuda.—Este es el Glyx —dijo el guardián. La ciudad de Shaman. llegaría aquí sin medios para volver a su planeta. Eso creo. acumuló citas honoríficas. con sus raras terrazas polimórficas unidas entre sí por finas pasarelas vítreas en un laberinto de enlaces inextricables. se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Estoy aburrido. Sería un verdadero manager de la industria aeronáutica. Nace más allá de la Cordillera del Poniente. otras tantas pirámides de obsidiana marcaban la entrada a las bocas subterráneas. definitivamente. la farsa rutinaria. haciendo ondular armoniosamente su penacho visual—. Claudia o Sandra. para que los suyos no le sigan mañana los pasos. Creo que Mónica es rubia. Lástima que en la estancia también me moriría de aburrimiento y terminaría extrañando a Mónica. visitante — continuó el Guardián. A lo largo de una proficua carrera. Nuestras normas nos prohíben detenerlo o destruirlo. Pero es como todas. Pero ello no implica una evasión de responsabilidades. —Ya fuera en misiones solitarias. Claro que si usted recurriera a ese método. pero putas. nuestros astronautas llevaban siempre consigo una cantimplora con agua del Glyx. Y por fin la lámina quieta. Más tarde repetirá ante sus amigas envidiosas el relevamiento topográfico de las cicatrices que surcan mi pellejo. siempre descolló por su audacia y su espíritu de iniciativa. sus muslos. Por precaución. En los cuatro ángulos externos de la metrópoli. Vendrá a buscarme esta noche y saldremos juntos a cenar y a bailar. sin su nave. mis laureles y todo. vedadas al extranjero. se mezclan en mi memoria. Además. será Patricia. Es un fenómeno que se da muy raramente en la naturaleza y que aún no hemos podido reproducir por medios artificiales. apuntando hacia el río con su largo y fino apéndice pectoral—. Putas. está el negocio que me ofreció Coco Landívar. pues el comodoro Mauricio Harrington Bustamante ha hecho público su propósito de reintegrarse a las tareas del campo. ¿Quién se atrevería a retacear los permisos de . para afianzar el aporte de su linaje a la fuente capital del bienestar argentino. Hoy vuelve al terruño. Nuestros sabios nos han dicho que en el resto del universo habitan razas primitivas. aceptará volver aquí. y si usted nos ayuda. Sí. Si no es Mónica. sería cuestión de "reintegrarme a las tareas del campo para afianzar el aporte de mi linaje a la fuente capital del bienestar argentino". con mis apellidos. Hoy me llamó Mónica. sus pechos. De gran categoría. Usted es el primer visitante que llega aquí.

dando la espalda al país que los nutrió y les proporcionó educación. No revelaré a nadie que he encontrado este planeta —y le tendió su cantimplora al Guardián para que éste la llenara con las aguas del Glyx. desinterés y fervor cívico. azote de las tolderías. La comisión policial que acudió pocos minutos después. la desaparición del astronauta resulta tanto más inexplicable. el oficial que encabezaba el grupo procedió a forzar la puerta. hace un mes el famoso astronauta fue recibido con grandes honores en nuestra ciudad. Y puesto que la única puerta de salida estuvo bajo vigilancia hasta el arribo de la policía." MENSAJE A LA TIERRA Alfredo Julio Grassi . Una lluvia eléctrica cayó de pronto sobre el mar de Shaman desde un nuevo torbellino de nubes. cuyo nombre se reserva. cuando la dama en cuestión. He dicho. El segundo detalle insólito consistía en la cantimplora que estaba volcada sobre el piso del estudio y en cuyo interior sólo quedaban unas pocas gotas de agua. Coco Landívar siempre fue una luz para los negocios. coronel Luciano Bustamante. y sobre el piso de su estudio estaba caída una colilla encendida aún a medio consumir.. fue víctima de una crisis de nervios. ¡Coco Landívar con afanes mercenarios o aventureros! ¡A quién se le podría ocurrir semejante idea! Y yo a remolque de Coco Landívar. y los incita a menospreciar las incontables posibilidades que encierran nuestras feraces llanuras y nuestra orgullosa sociedad apegada a sólidos valores tradicionales. en el acto solemne que nos congrega para recibir a Mauricio Harrington Bustamante. Chau.. —Acepto —dijo el visitante—. a las 21.. los huevos de mis toros y los permisos de importación. En estos momentos. muchos compatriotas nuestros emigran para trabajar en laboratorios extranjeros o en remotas estaciones espaciales.importación a una empresa presidida por un héroe nacional? ¿Quién negaría rutas aéreas exclusivas a quien saltó más allá de las estrellas? —Creemos que la actitud de nuestro homenajeado encierra un mérito que aquí corresponde destacar. Después de nuevas llamadas infructuosas. concurrió al departamento del. cuando se acogió al retiro para reintegrarse a las actividades agropecuarias. qué grande el cielo! De los diarios locales Alarma por la desaparición de una figura nacional ". Desde el bosque cercano llegó el aroma embriagador de misteriosas resinas. capitán Guillermo Harrington. ¡Qué poca cosa es Buenos Aires vista desde aquí arriba! ¡Y qué grande el cielo. e invitamos a las nuevas generaciones a emular sus ejemplos de abnegación. Esto parecería demostrar que cuando la dama invitada llegó al departamento. Como se recordará.. En los aposentos del comodoro Harrington Bustamante reinaba absoluto orden.. El trino de las criaturas nocturnas subió de tono con intensidad palpitante. Chau. Según las versiones recogidas.30 horas. El viajero permaneció un momento en silencio mientras paseaba la mirada sobre el paisaje pincelado por la magia luminosa de las cinco lunas. que tenía una cita con el comodoro Harrington Bustamante. tomamos a este héroe como el paradigma de nuestras máximas virtudes espirituales. Él sí que no dio la espalda al país que lo nutrió y le proporcionó educación. El afán mercenario o aventurero los impulsa hacia los centros de una falaz civilización materialista.. Es por ello que hoy.Anoche. respondiendo a una denuncia telefónica de los vecinos. Con Mónica. comprobó que el departamento se hallaba herméticamente cerrado desde adentro. su ocupante todavía se hallaba en el interior del mismo. no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. centauro de la Independencia. comodoro Mauricio Harrington Bustamante una dama de su amistad.

"Conmigo será distinto. profesor" —respondía invariablemente Johnny Franciosa—. Un sueño de infancia. Johnny. Había luchado cuarenta años hasta conseguir apoyo económico suficiente para la fabricación del Selene. Ese era el día." "No llegará" —habían dicho muchos. perdidos. desde una insospechable revista agropecuaria. Mucho antes. El viaje era el primer paso en busca de esa libertad real de la humanidad. Si el segundo no llegaba a la Luna. Todavía recordaban el fracaso del primer intento tripulado. El deseo milenario de verse libre. Con la amenaza de guerra en que nos debatimos cuesta mucho reunir los fondos necesarios para la empresa. y contribuyó al género con un libro de cuentos: Y las estrellas caerán (1967). Únicamente un gran éxito nos asegurará la continuidad del esfuerzo" —le había dicho el profesor Von Baumann. la conquista del espacio se atrasará cincuenta. después de hablar con el profesor Von Baumann para repetir las instrucciones definitivas. Johnny miró la silueta alargada y brillante del Selene II mientras caminaba con paso elástico por la pista de concreto y suspiró. no habría más oportunidades. la ignorancia de tantos. "Será algo rápido" —le habían dicho—. Animó una fugaz Sociedad Argentina de Autores de C. "Dos días y medio de ida y dos días y medio de regreso. Llevará oxígeno y alimentos para siete días. Hacía veinticinco años que soñaba con aquel momento. Pero Johnny sabía que con él sería distinto. Para eso había que sacudir la indiferencia de la mayoría. que ya se habían convertido en reflejos condicionados en su organismo." Johnny se ajustó con sus propias manos el casco de vitroplast que le aislaba totalmente del mundo exterior. De saber que el hombre es libre. Von Baumann era otro soñador. sus sueños. Para viajar a la Luna era necesario algo más que un vehículo interplanetario. Prudentemente seudonimizado. "El primer intento fracasó porque el pobre Jack se quebró. la astronáutica. Tras un examen médico final. había salido del edificio central. el temor de todos. había aprendido a hacerlo sin ayuda durante las agobiadoras pruebas a que le sometió Von Baumann a través de dos años de entrenamiento. Recordaba la emoción con que desde adolescente había seguido los pasos de la última ciencia del transporte humano. a su lado.Alfredo Julio Grassi. Los hombres generalmente prefieren destruirse a conciencia antes que ampliar el horizonte cotidiano. Confiesa haber aprendido inglés "sólo para leer casi todo lo bueno que se hace en ciencia-ficción". Porque el Selene II iba a viajar a la Luna y él era el piloto. soñado una y otra vez en el curso de los años. Aún le parecía mentira que entre millares de postulantes lo hubieran escogido a él. El profesor. estudiándolo bajo sus cejas grises. F. le estrechó la diestra y lo vio penetrar en el cuerpo . en el campo experimental de vuelo de Yucca Flats. y enfrentaba al plateado cohete. se constituyó en el primer autor argentino obsesionado por el tema. "Si el viaje fracasa. Él poseía lo otro. Fue interventor en el Instituto Nacional de Cinematografía. Los restos del Selene II circundaban con miras a la eternidad el Sistema Solar. Al llegar podrá descender y permanecerá doce horas tomando fotografías y recogiendo muestras minerales de la superficie lunar. Iba a viajar a la Luna. sus deseos. Ahora sería el primer hombre que pondría el pie sobre la superficie helada del satélite terrestre. Y por fin había llegado. produjo increíbles cantidades de novelones policiales y de aventuras. Es periodista y crítico de cine. El fracaso parcial del viaje del primer modelo de la espacionave tornaba crítica su situación. sus ilusiones. con el cadáver congelado de Jack Perkins en los mandos. cien años.

Por el receptor de la pared de la pequeña cámara de mandos del cohete. La Luna crecía por momentos. toda la operación de despegue era automática.. Johnny Franciosa. sin que su voz se oyera. —... el ingeniero jefe. el cosmonauta perdió toda noción del tiempo. tragó saliva y sintió que tenía los labios resecos. Johnny escuchó al cronista de la Red Intercontinental de Emisoras trasmitiendo los últimos detalles del histórico momento: —Dentro de pocos instantes un hijo de la Tierra partirá en busca de otros mundos. listo para detenerlos si algo marchaba mal.. ¿Conseguirá llegar? Si lo hace... Tenía que concentrarse. tres. ¿Qué decía la voz? —. La opinión pública mundial está dividida al respecto... de 32 años de edad. —Diez segundos para el momento. Ernie! Los segundos pasaban lentamente. La base de Yucca Flats retransmitirá en cadena toda la información que reciba. —¡Selene llamando a base! ¡Conteste... y los espectadores que observaban la escena desde las ventanas de plexiglás de la casamata de concreto vieron cómo el Selene II. Luego. "Pobre . En los auriculares del casco resonó la voz de Von Baumann. el viaje. será el hombre más solo en la historia de la humanidad. pero el piloto podía detenerla en cualquier momento desactivando el mecanismo central.cinco. Nada podía fallar.. que según los técnicos era la más peligrosa. Tardaremos dos días y medio en saber si la primera fase de la experiencia ha tenido éxito.. primero lentamente. O volaría hecho pedazos si los tubos eyectores de los cohetes no resistían. —¡Gracias. Al mismo tiempo los motores atómicos rugieron con la furia de mil gigantes cautivos... absolutamente solo. Johnny! —era Ernest Boyd. uno.. ciudadano americano. Estaba solo. base! —Base hablando con Selene. luego más de prisa.. Traspiraba profusamente. Con movimientos calculados probó los mandos y ajustó el micrófono del casco. Johnny! —musitó el anciano. había tenido éxito. —Nueve. Johnny oprimió el botón que cortaba la recepción. En realidad apenas la Tierra se convirtió en una esfera que se hacía cada vez más pequeña.. dos.. alejándose de sus semejantes a velocidad creciente. Johnny sonrió suavemente hacia la tumba de su predecesor. buena suerte. A cien mil kilómetros de la Tierra. en la que se reflejaban con un brillo intolerable las estrellas de la Vía Láctea. llenando la pantalla de observación de proa hasta cubrirla por completo con su intensa imagen blanca. siete. controlada desde la torre de despegue.. de aceleración inicial. cuatro.000 kilómetros de su planeta natal. flotará en el espacio exterior a través del vacío hacia un objetivo distante 300. El suelo tembló. pero durante todo el viaje estaremos en contacto con Franciosa a través de la radio. Pronto estaría en viaje...del monstruo metálico. ante una pared más negra que un sótano.. cuya aguzada punta enfilaba hacia las estrellas. La primera parte. —¡Buena suerte. ¡buena suerte. desapareciendo verticalmente a la plataforma de lanzamiento. ¡CERO! Johnny lanzó todo el aire que quedaba en sus pulmones y contuvo la respiración... Johnny se aseguró las correas sintéticas que atraían su cuerpo al asiento extensible donde debía permanecer hasta que concluyera la primera etapa del viaje. Cerró los ojos y volvió a abrirlos. y por fin a tremenda velocidad despegaba y se perdía en el firmamento estrellado. Pero aquel no era momento para dejarse dominar por los nervios. Johnny. Para Johnny no fue largo. —Bien. ¿Qué tal la recepción? —¡Perfecta! —Entonces. ocho. Johnny oprimió la palanca que accionaba los motores. un puntito plateado y brillante señalaba la órbita muerta del Selene I. En el cuadrante de instrumentos se encendió una luz roja y un timbre repicó agudamente..

que lanzó un gemido ahogado por la terrible presión.. Con mano insegura restableció contacto radial con la Base Tierra. y no pierdas la serenidad —la voz de Von Baumann era tranquila.. Utiliza la vigésima parte de la potencia normal cuando estés a dos kilómetros y medio de la superficie lunar.. La diestra de Johnny se adelantó hacia el botón rojo que accionaba los cohetes posteriores impares. ¿Qué ocurre? —el inventor había adivinado a través del espacio que algo marchaba mal en la cabina de la astronave. Johnny.. alarmado. seguirá atado a la Tierra por generaciones. volvió a apretar el botón. —¡Los cohetes delanteros no funcionan. La Tierra esperaba el momento del descenso —alunizaje. Johnny! Si no lo haces el hombre perderá las estrellas.. Por los auriculares le hablaba la voz de Von Baumann como quien musita una plegaría: —¡Desciende bien.. Los cohetes 1. Recuerda lo que debes hacer. ocho. profesor! ¿Qué hago? Hubo una pausa insignificante. que leyó en voz alta sin darse casi cuenta. Miró el altímetro: estaba a veinticinco kilómetros de altura sobre la Luna. cuidado.. con el índice de la mano derecha Johnny oprimió el botón rojo. Los cohetes no funcionaron. Aspirando profundamente. siete. Entonces oyó el zumbido. El silbido del aire huyendo por una larga brecha era cada vez más fuerte. ¡Seis kilómetros. Con los movimientos precisos del hombre que sabe lo que hace se ajustó sobre el casco protector la cubierta de vitroplast y abrió la llave de los depósitos auxiliares de oxígeno comprimido que llevaba en el traje espacial.... once. Dos días y doce horas. La tumba ideal para un cosmonauta. Johnny. Era aire que escapaba. Johnny se humedeció los labios con la punta de la lengua—.. —¡Sí. profesor. Base Tierra! —¡Aquí Base Tierra! ¿Qué ocurre. tres..Jack". Johnny... La estática no lograba borrar la emoción en la voz del inventor... Johnny soltó .. La superficie del satélite cubría todo el portillo de proa con un brillo hipnótico. Con mirada perdida buscó la ventana de observación. cambiando de rumbo cuando parecía que estaba a punto de estrellarse. Sus ojos estaban clavados en el altímetro. —Selene II llamando a Base Tierra. El mecanismo electrónico estaba descompuesto.. ¡Conteste. Aquel instante era para él demasiado sublime para compartirlo.. serénate... a miedo se expandía en su boca y le llegó a la garganta. —Quince.. Tendrás que invertir los mandos y posar el aparato accionando los cohetes impares para que descienda lateralmente. Durante todo el viaje Johnny había estado en contacto con el profesor Von Baumann. doce. Instantáneamente lo identificó.. cuatro. El cosmonauta cerró el receptor de radio. se dijo Johnny— conteniendo la respiración. pensó a modo de oración. Tenía gusto a sangre en la boca y le dolía todo el cuerpo como si hubiera recibido una paliza. 3 y 5 rugieron y la máquina espacial se sacudió.... La distancia se acortaba rápidamente. Acomodándose en el asiento reajustó las correas de seguridad. Sacudió la cabeza dentro del casco protector. cinco. Johnny? —era el ingeniero jefe Boyd.. Al hacerlo exhaló mecánicamente el aire esperando la brusca disminución de velocidad. Luego el Selene II se detuvo y Johnny se sintió proyectado hacia adelante con tanta violencia que creyó que las correas que le sujetaban se romperían. Con un esfuerzo dominó el leve temblor de sus labios y advirtió que estaba rezando. gracias! —Johnny se sintió más tranquilo. Un gusto amargo. ten confianza. Insistió con fuerza. El brillante panorama lunar se deslizó vertiginosamente ante los ojos del cosmonauta.. Nada ocurrió...! Mientras con la mano izquierda movía un dial numerado hasta la cuarta marca. Luego oprimió el botón verde que controlaba los cohetes de proa. Te sacudirás un poco pero nada más. —Escúchame atentamente.. cuidado. que actuaban como frenos. —¡Von Baumann! ¡Lo necesito inmediatamente! —Estoy aquí....

Nunca.. De pronto el receptor cobró vida nuevamente y los cronistas detuvieron su éxodo para escuchar. aproximadamente. pero temo que no podré seguir haciéndolo durante mucho tiempo. La misma amenaza de guerra cedía su paso a la expectativa. la soledad. Era inútil. aturdidos. El astronauta había interrumpido la comunicación. cargada de excitación—. pero es respirable. ¡Estaba condenado! Había llegado a la Luna. con mano temblorosa. ¿Y el Selene? Johnny miró la proa destrozada del navío sideral y sus ojos se nublaron. ¡Vida en la Luna! Uno de los periodistas corrió hacia la puerta y los demás lo siguieron. Es más. Hablo desde el exterior del Selene II por medio de una conexión que improvisé. —El Selene está destrozado —repuso con voz que no era la suya—. El oxígeno del traje espacial duraría cuatro horas. profesor —mintió—. pero no podría regresar a la Tierra. Todas las teorías parecían derrumbarse. El Selene II se había desgarrado a lo largo de la cabina contra una punta rocosa que se había interpuesto en su camino. Es imposible repararlo. No sé qué pretenden. Por la brecha el aire escapaba rápidamente. Eran más tangibles los sueños. —¡Lo hice! —gritó—. ¡He descendido bien! —¡Gracias a Dios! —llegó débilmente la respuesta del inventor—. pero creo que . doctor —la voz de Johnny era nuevamente clara. ¿Habría enloquecido el astronauta? —Pregúntele cómo son —susurró uno de los periodistas. Todos sabían que del siguiente mensaje de Johnny dependía el futuro de los vuelos espaciales. siguió accionando la perilla del trasmisor. Los cuatro seres están a corta distancia y me hacen señas. Johnny! —gritó Von Baumann.. En la Base Tierra. Una docena de cronistas de distintas agencias noticiosas internacionales escuchaban con la misma ansiedad. profesor —era Johnny. Aquella era una noticia de primera plana.. Von Baumann. sacando el gas de los tanques del Selene II.. Von Baumann. no parecen belicosos. ¡Hay habitantes! Todos se miraron. Von Baumann hizo un gesto brusco. en ti. ¿oye el ruido de la brisa? Estoy en el fondo del cráter Copérnico. ¡Corto! —¡Johnny! ¡Un momento.. Tal vez sea posible. evidentemente muy tenue. esta vez de emoción. volviéndose para mirar. Johnny! ¡No puedes darte por vencido. metálicos. ¿Pero quién pensaba en eso? ¡Había llegado a la Luna! Con una mano que temblaba. tomando notas. Humanidad. —Los selenitas parecen inteligentes. En estos momentos se acercan a mí cuatro seres de unos dos metros y medio de alto. Me he quitado el casco.. hablando con voz cargada de nerviosidad—. conectó el trasmisor de radio. Palabra algo vaga. libre de estática y de sonidos parásitos—. Me adelantaré a recibirlos. La voz de Johnny era aguda. En la Luna hay atmósfera.. haciendo chasquear la palanca del micrófono infructuosamente. El Selene II no volvería a volar.. el frío eternos. Al cabo de ese tiempo era posible cargar los depósitos nuevamente.. Lo sabía. En la Humanidad. La voz de Von Baumann se veló. El receptor produjo una serie de ruidos extraños. —¡Johnny! —gritó el inventor—.. Después. —¡Tienes que hacerlo. Salí del Selene para verificar la magnitud del daño y recibí la sorpresa del siglo.las correas que lo sujetaban al asiento y se incorporó. trabaja desde ya! Piensa en nuestros sueños. Le quedaban cuatro días y medio de vida. —Voy a echar una mirada y restableceré contacto. Von Baumann y el grupo de técnicos se movieron nerviosamente en torno al trasmisor de radio.. provistos de seis extremidades muy delgadas. —¡Profesor! —el contacto se restableció. Los ocupantes de la torre de control se miraron.. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —Estoy perfectamente. Johnny miró los trozos de retorcido metal y tragó saliva. La comprensión de este hecho le hizo estremecer.

casi sin saber por qué lo hacía. Johnny esbozó una sonrisa tras de la escafandra del vitroplast. En la Tierra. que se había acercado a la gran ventana abierta hacia la noche.. Como su piloto. El Selene II había cumplido con su deber hasta el fin. Después. lanzó un grito gutural. miró hacia la Tierra. pues parece un arma y temo que. estallaban silenciosamente en el fondo de aquel mundo muerto. El piloto del Selene II no podía contestar. Y todos abandonaron la sala. de pie sobre un promontorio de piedra pómez helada. —¡Johnny! —llamó angustiado—. —¡Dios! —murmuró—. comenzó a extenderse con la celeridad de un relámpago.. conocer a aquellos selenitas capaces de producir una explosión atómica? Sin contar con la lógica curiosidad por el destino corrido por Johnny Franciosa. Tal vez era el único hombre en todo el planeta que sospechaba lo ocurrido y trataba de comprenderlo. abriéndose como un hongo monstruoso. Suspirando miró el cuadrante donde una diminuta aguja señalaba la cantidad de oxígeno que le quedaba. Von Baumann caminaba con las manos en los bolsillos de la chaqueta de tweed y la vista clavada en la Luna. Al mismo tiempo la superficie del satélite pareció velarse. ya sé. Monstruosa.esperan que los siga. —¿Por qué. Pasaría a la Historia como el mayor mentiroso del siglo. que acaba de activar. sentado sobre la roca.. ¡Y tú has abierto el camino! Centenares de millones de ojos están clavados en el cielo. el frío y la oscuridad.. cuya superficie había vuelto a normalizarse. como si una voz inaudible le hubiera hablado al oído. a los planetas. más brillante que la misma Luna. Aquél no era momento para llantos. Uno de los cronistas. Alzando la cabeza. ansiando que parta otro cohete en tu seguimiento. Dos tercios del segundo tanque. por favor! Pero el receptor permaneció mudo. Porque en el satélite no había atmósfera ni habitantes. buscando alguna señal tuya. Pero estaba contento. El hombre tiene que llegar a las estrellas. ¿quién podría detener el clamor popular que querría saber. No se llora por los triunfadores. Es una explosión atómica. ¡Y así se hará! El viejo se secó los ojos con el dorso de la mano y carraspeó. La sonrisa se acentuó en sus labios. Había que informar al mundo. asintió: —Sí. miró cómo los motores atómicos del Selene II. Habían pasado cuatro horas desde el estallido del Selene II. . mirando hacia La Eternidad.. La mentira del hombre y la máquina servirían para llevar la Humanidad a la Luna. que se destacaba sobre la Luna llena. solo en el extremo más alejado del campo de pruebas. con una mirada dé inmensa pena en sus ojos miopes. Un hombre solo regalaba el infinito a los hombres. que como una enorme bola de billar verde brillaba en el firmamento estrellado. se había encendido una luz. —¡Qué me cuelguen! —exclamó el ingeniero Boyd—. Me acercaré a ellos. Pero una vez dada la noticia por el primer astronauta allí desembarcado. ¡Atención! Uno de los insectos lleva un largo tubo que brilla. ¡Miren eso! En la zona obscura del gran cráter Copérnico.. ¡Contesta. los astronautas al alunizar en Copérnico lo encontrarían allí... sin mover casi los labios. Mientras regresaba al laboratorio consultó. el reloj. Una eternidad. Lo que correspondía hacer era comenzar nuevamente a trabajar. Von Baumann se aferró al aparato de radio. mortalmente pálido. que se alzó lentamente hasta cubrir el fantástico escenario. Johnny. La tremenda explosión levantó una gigantesca nube de fino polvo lunar. ahora apunta hacia el Selene. Esta vez no podían perder tiempo. ¡una explosión atómica en la Luna! —¡Los selenitas han desintegrado al Selene II! —gritó otro de los periodistas. Johnny? —preguntó. La voz cesó en el receptor.. Cuando realizaran el segundo viaje.. Von Baumann ahogó una maldición de impotencia. como si una inmensa nube la estuviera cubriendo. a las estrellas. De pronto.

tras cambiar unas frases con Louis Boumierre. Repartió sus 33 años viviendo. grabados o impresos en negro intenso. paralizado por el terror. alcalde de Pierrefite. marchase sobre Pierrefite. en la TV argentina hizo Cuentos para mayores. enviaron . en coches. Las principales potencias mundiales. al mando del general Pasquier. era de color gris acero y de un tamaño aproximado de 20 metros de diámetro. prefecto de la Gendarmería Nacional. Monsieur Jean Junot. puede ser verdad. m. se dedicaba a cosechar coliflores. rodeaba a prudente distancia la extraordinaria astronave. una luminosidad propia. propietario de una pequeña huerta cercana al pueblo de Pierrefite. Gran parte de la población de Pierrefite y caseríos del contorno. montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets. en la Argentina y en España. Pirineos franceses. clara señal de que dicha espera caía hacia tierra. casi por partes iguales. motos o simplemente a pie afluían al lugar. cuando una estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. A mi familia. Historias para no dormir y Mañana. Miles y miles de particulares. 10 hs. Jacques Arnault. Bajo el seudónimo de Luis Feñafiel. En su superficie no se abrían ventanillas. que la 5* escuadrilla de bombarderos pesados patrullase por los cielos del lugar donde se había posado la esférica astronave. viudo. 15 de octubre de 1968. hendiduras. el primer espacio que trató temas de ciencia-ficción. 13 hs. Jacques Arnault. p. 11 hs. Las fuerzas aéreas francesas decidieron. La Gendarmería Nacional movilizó sus fuerzas. Allí pudo divisar una extraña esfera grisácea de reflejos metálicos que por momentos aumentaba de tamaño. Ésta poseía una forma perfectamente esférica. Una nave espacial extraterráquea había descendido cerca de un pueblecito enclavado en la falda de los Pirineos. Acto seguido Jacques Arnault pudo reaccionar y gritando y corriendo desapareció en dirección al pueblo. a. m. fue testigo de cómo el extraño artefacto disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse blandamente en el centro de un plantío de tomates. Tanto la banda como los signos daban la sensación de poseer un brillo. tras rápida decisión.LA ESFERA Narciso Ibáñez Serrador Narciso Ibáñez Serrador. La Historia de San Michele. 13 hs. Comenzó como actor y director teatral y —después de intermezzos en los que fue mozo en un buque turco y corresponsal de guerra en el conflicto árabe-israelí— parece haberse estabilizado como director integral de teleteatros. de 55 años. La asombrosa noticia sacudió primero a Francia y luego al mundo entero. m. ni tampoco podían observarse remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. avionetas. 35' Un cordón de seguridad rodeaba el artefacto para evitar que los curiosos se acercasen a él. Lo único que rompía su uniformidad era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeada la esfera. a. por su parte. Esta banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaban una especie de signos pintados. campesino. que sabrá comprender la angustia de los histrios Pierrefite. El ejército hizo que una columna de tanques y el sexto regimiento.

Poco después comenzaron a emitir una serie de breves y agudos silbidos. Todos estos desplazamientos indicaban bien a las claras que los tripulantes de la astronave tenían intención de descender. bazookas y ametralladoras pesadas. que fueron registrados para su posterior análisis por los magnetófonos de los peritos en lingüística. dando remate a la chocante figura. El pánico se apoderó de la multitud.nueve. Mientras tanto la esfera permanecía quieta y silenciosa. La plataforma de madera en la que habían instalado sus cámaras los hombres de la radio y televisión francesa fue derribada por la muchedumbre al intentar alejarse del artefacto extraterráqueo. salvo en el caso de abierta agresión. fueron los que pudieron apreciar mejor la figura del extraño ser. tras permanecer inmóviles durante unos segundos. a pesar de haber recibido la orden de no disparar. 14 hs. y más que humana su apariencia recordaba la de un robot. 14 hs. se separaron deslizándose veloces sobre sus rodillos y tomando posiciones equidistantes formaron círculo alrededor de la esfera. la de un grotesco muñeco de metal. 14' Trascurrieron tres minutos de angustiosa expectativa sin que se produjese novedad alguna. Otro alarido de angustia se elevó de la muchedumbre al contemplar cómo una especie de brillantísima chispa luminosa unía entre sí los tubos . firmes y pálidos en sus puestos. 14 hs. Uno. 18' Los pequeños seres. 11’ La trepidación de la esfera cesó. 15' Un alarido de pánico. nueve increíbles criaturas fueron haciendo su aparición y descendiendo hasta formar por último un pequeño grupo al pie de la esfera que les trajese a tierra. tres. que tratando de huir hizo que se ocasionasen numerosos accidentes. anunciaron la aparición del primer ser extraterráqueo. La esfera comenzó a trepidar. Tras una pausa. mientras otro exactamente igual hizo su aparición en la escotilla. De la parte media nacían cuatro tubos articulados que terminaban en diminutas pinzas. aprestaron sus morteros. dos. Mediría aproximadamente un metro.. Su cuerpo estaba formado por una especie de cilindro de hierro o de acero. Sobre el cilindro. Luego al unísono hicieron un silencio y cada uno de ellos levantó uno de sus cuatro tubos articulados. Segundos después fue abriéndose en la superficie de la astronave una especie de escotilla triangular y acto seguido una rampa se deslizó hasta el suelo. en cuyas caras se abría una serie de pequeños orificios de diferente diámetro. 14 hs. 20’ Durante un cuarto de hora los pequeños seres extraterráqueos continuaron emitiendo sus curiosos silbidos.urgentemente a Pierrefite gran número de sabios y científicos especialistas para observar el fenómeno. Los soldados que rodeaban la esfera. Un impresionante silencio envolvía a la multitud. asentado sobre una serie de rodillos que le permitían deslizarse hacia cualquier punto. el desplazamiento de la muchedumbre tratando de huir y el disparo de mil flashes de cámaras fotográficas.. Los soldados que formaban el cordón de seguridad. el sorprendente ser comenzó a deslizarse por la rampa. 14 hs. se asentaba un cubo. La muchedumbre apoyaba cada nuevo suceso con gritos y comentarios en los que era fácil adivinar la inseguridad y el terror. 14 hs. semejando un inmenso y plateado queso de bola.

los extraños seres continuaron efectuando absurdas evoluciones. Una mano helada oprimió el estómago de los soldados al contemplar lo que estaba ocurriendo a cinco metros escasos de sus puestos. con la misma rapidez con la que apareciese la hebra luminosa se diluyó.que las extrañas criaturas levantasen. pusieron a su alcance las singulares esferas rojizas. contemplaba en silencio el maravilloso espectáculo que ofrecía la inmaterial hebra tendida por los extraterráqueos en derredor de su esfera. En ocasiones ordenándose en fila india hacían entrechocar sus pinzas emitiendo al mismo tiempo sus singulares silbidos. Así estuvieron cerca de media hora. la velocidad con la que se deslizaban fue haciéndose más y más lenta. Según pasaba el tiempo. Casi dos horas permanecieron las pequeñas criaturas clavadas en sus puestos y unidas entre sí por la fantástica cinta de luz. al tiempo que continuaban emitiendo pequeños silbidos. 19 hs. dirigiéndose cada uno a un sector diferente del cordón de seguridad formado por los soldados. Los soldados miraban con aprensión las esferas sin atreverse a tocarlas. Poco después volvían a aparecer sujetando cada una. 10’ . La hebra variaba continuamente de forma o de color. donde comenzaron a cambiar entre sí una nueva serie de silbidos. al cabo de la cual decidieron reunirse junto a la rampa. se escucharon aquí y allá tímidos aplausos con los que la multitud manifestaba su admiración. al advertir que el increíble hilo luminoso no entrañaba peligro manifiesto. tomándose por los tubos articulados. 19 hs. La multitud. 5' Los seres extraterráqueos tomaron nuevamente sus esferas rojas y recorrieron con lentitud el cinturón de seguridad. a la que constantemente se iban agregando miles y miles de personas. A veces unía entre sí a los metálicos seres mediante impecables rectas. En una ocasión. Éstos. Científicos de todo el planeta observaban desde una plataforma erigida especialmente para elles los movimientos de los pequeños seres metálicos. Las pequeñas criaturas comenzaron a recorrer el cordón de seguridad deteniéndose de vez en cuando frente a un hombre y extendiéndole la roja bola. depositaron las esferas en el suelo y comenzaron a efectuar una complicadísima serie de evoluciones que la multitud contemplaba con asombro. Acto seguido las extrañas criaturas deslizándose sobre sus rodillos se dirigieron hacia la rampa y una tras otra fueron desapareciendo por la escotilla. los hombres encañonaron con sus armas a los intrusos. luego de haber realizado lo que podría calificarse de "conferencia". 10' La multitud que rodeaba la astronave se había elevado a más de cien mil humanos. Luego. una especie de esfera roja del tamaño de un balón de fútbol en la que se abrían tres orificios simétricos. Codo a codo. 17 hs. Por el espacio de casi otras dos horas. cedió la tensión. con sus cuatro tubos articulados. a veces ondeaba. A veces los nueve seres. por lo que algunos científicos opinaron que los seres metálicos acusaban probablemente la fatiga producida por sus evoluciones. Éstos llegaron junto a los pálidos humanos y estirando sus tubos articulados. otras mostraba delicados matices azules que poco a poco se aclaraban hasta alcanzar un plateado refulgente. cuando bruscamente adquirió un maravilloso color rubí. formaban un círculo y así giraban y giraban a increíble velocidad. 19 hs. pero trascurridos unos instantes. Ninguno de los soldados se atrevió a tocarlo. deteniéndose ante cada soldado y extendiéndole el balón en un ademán que bien podía traducirse como de ofrenda o regalo. se separaron. profiriendo nuevamente sus agudos silbidos. Los extraterráqueos.

el artefacto comenzó a elevarse cobrando velocidad segundo a segundo.». —Es increíble. no llores. cabizbajos.. científicos y lingüistas que asistieron a los extraordinarios hechos acaecidos cerca del pequeño pueblecito de Pierrefite supiera traducir el significado de los silbidos que emitían las asombrosas criaturas. —¿Y ahora qué haremos? —Seguir adelante. y piensa que tal vez en el próximo planeta tendremos un poco de suerte.. realmente fue lamentable que ninguno de los muchos sabios. Realmente fue lamentable. al borde de la desesperación. Memorias de un hombre de bien. Hasta un histrio joven hubiese podido leer lo que allí se anunciaba: "Gran compañía de varieté en gira triunfal por la Vía Láctea". Sí. A bordo de la astronave. no echaron ni un solo gramo de cobre en nuestras esferas rojas. Estrenó tres obras teatrales y. dialogaban mediante tristes silbidos.. —¿Qué será de nosotros. como siempre. MARKETING Pedro Orgambide Pedro Orgambide. se deslizaron lentamente por la rampa. Y era fácil. Las hermanas. llevando a cuestas sus esferas. le siguieron El encuentro. 13' La singular astronave fue sólo un punto en el cielo. Historias cotidianas y fantásticas y Los inquisidores. 19 hs. ni pudiese descifrar los negros signos que resaltaban sobre la franja anaranjada que rodeaba la vieja esfera. De esta manera. qué remedio queda.. 12' Tras unos instantes de trepidación.. Es redactor publicitario. 19 hs. a veces. un ensayo acerca de Horacio Quiroga. Su primer libro. muy lamentable que ninguno de los muchos sabios. los nueve pequeños seres pertenecientes a la metálica raza histra. El páramo. 11' La rampa fue absorbida y la escotilla se cerró... seguir adelante. .. revista de arte y literatura. reconoce la paternidad de un poemario adolescente..? ¡Qué será de nosotros. desapareciendo en el interior de la nave.. rendidos por la fatiga. 16' Ningún radar de la tierra registró la presencia de la esfera en la atmósfera que envolvía al planeta. —Ni un solo gramo de cobre con que alimentarnos.! —No llores. la astronave procedente de uno de los planetas de Sirio abandonó la Tierra.. Fue cronista policial en Noticias Gráficas. historietista en la Editorial Abril y director de Gaceta Literaria. agotados. 19 hs. 19 hs. científicos y lingüistas supiese traducir los silbidos.Las pequeñas criaturas metálicas. se publicó en 1954.

imprudente. según su costumbre. informa a los hombres de la Agencia que deben permanecer en sus puestos. "Somos una civilización de consumo" —declama el Capo. sino de un conflicto más complejo que el Departamento de Psicología debe investigar. sino también la B. y en lo alto. para quien la agencia diseñó envases sofisticados. El sociólogo de la agencia puntualiza que esta vez no se trata de lucha de clases. Alguien. Aunque sus trompas apenas acarician los techos de nuestros automóviles. por las carreteras del mapa. completamente gratis. que ofrecerán. en las dársenas. Una jerga guerrera se mezcla a sus órdenes. pegando un puñetazo sobre la mesa. Otro. melancólico. las civilizaciones. los poster panels. "Son nuestros tanques de guerra". De lo contrarío. inexorable. Los veinte pisos de la agencia se alzan sobre el río. las líneas de los satélites que trasmiten programas de TV. El problema es grave. ha gritado en criollo. en monoblocs rodeados de jardines. en los silos que acumulan las prósperas cosechas del año. mientras las esposas concurren al coro. piletas de natación. la mayoritaria B. El sábado. de una provincia o de un barrio.5 BC = -3 La retracción continúa. anuncia el Capo. entre calles lisas y apacibles. entre ráfagas de música funcional. y llega hasta a la C. No puedo dejar de pensar en el elefante bíblico.Nosotras. Abandona la mesa de reuniones y va hasta el ventanal. Desde allí domina la ciudad. Porque el mercado. sugiere grandes bailes populares. su piel grisácea. sabemos ahora que somos mortales. intermitentes. Paul Valéry Sala de Conferencias (por la mañana) El Capo acciona los botones del tablero y en la pantalla se dibuja el contorno del país. joven. No sólo la Clase A. Un tercero. enfatiza el Capo. aventura para ellos un slogan. me despiertan odio y rechazo. propone revivir a Tarzán. ¿cómo explicar la vulgaridad que acaba de decir? "¡Si serán turros!". a las villas de emergencia. ha dejado de consumir productos. en sus momentos de humor. la mirada en el río. y extiendan sus manos hacia ellos. Gabinete Cibernético (hacia el mediodía) Un aire aséptico y una temperatura agradable permiten vislumbrar la paz momentáneamente perdida dentro de la Agencia. el vuelo emigrante de unas golondrinas. sus cuerpos enormes. brutal. lenta. salen a la calle hermosas modelos. No obstante. Antes de reintegrarse a la reunión observa. Los empleados viven allí. sorpresivamente. atlético. canchas de tenis y de bowling. molesto. Pero este sábado se ha suspendido el golf. demagógico. sin duda. Muy pronto (es habitual en él) va del español al inglés. a los clásicos del Marketing. se deslizan los puntos rojos y azules que indican el número de camiones y autos que en ese instante recorren las rutas. Entretanto. las muestras más apetecibles de los productos. El Capo se vuelve ofuscado. y cita. Pero hoy su inglés es duro. sus lenguas pastosas. circuito cerrado de televisión. y les tiren galletitas. Pero comprendo que las mujeres de la Agencia estén muy excitadas. Se sabe que para los niños se contrataron payasos y elefantes. al suburbio. Entonces. en la franja gris del cielo. Playa de estacionamiento (por la mañana) Me irrita profundamente la llegada de los elefantes a la playa de estacionamiento. la gran consumidora de productos. en el elefante pisoteando imperios. "Debo esperar los acontecimientos". los directivos juegan al minigolf con sus asistentes. la clase que el Capo define como la gente y. BA = -1 BB = -2. como los extremistas del consumo. Una voz. los pronósticos de las . Tienen cine. En las orillas resplandecen. a los barrios humildes.

desesperado. capitaneadas por expertos del Marketing. el dueño de un restaurant. relojes surrealistas. Sala de Conferencias (al anochecer) "Atención —dice el Capo—. sin éxito. todos del personal subalterno." Detrás del ventanal emerge una desmesurada luna roja. que comenzaban a invadir la ciudad. una retracción aun mayor en el consumo. El Dibujante propone un Happening Total del Consumo. Desde el exterior llegan buenas noticias: se han vendido algunos diarios en el Gran Buenos Aires. Se espera. su cerebro auxiliar. Alguien lee los primeros telegramas de solidaridad con los clientes de la Agencia. una concurrencia normal en el hipódromo y las canchas de fútbol.. una. una suerte de Apocalipsis. Pero ahora vive como todos en los monoblocs de la Agencia. la lucha recién comienza y los hombres están en sus puestos. delatan su cansancio. displays. para el Capo. que toman el camino de la costa. Salen las patrullas nocturnas. el consumo de golosinas. tiró toda la comida a los perros. el Departamento atisba una esperanza: apelar. viejas devorando chocolate. un rictus. en el piso. "No quisieron probarlos". profetiza el Capo. reliquias del informalismo. casi despreocupada. Hacia el atardecer cesó la venta de cigarrillos. a la frustración del consumidor. dibujos de chicos. (A la madrugada) Las patrullas nocturnas regresan. Menos del 2% de los televisores funcionan normalmente. en las ventanas. hogareñas mesas de la época cubista. Mi tarea. Es inadmisible. no hago comentarios. admiten sombrías. simplemente. En realidad. Hay pocos desertores." Sin embargo. apacibles muchachas del 40 con la cara de Judy Garland o Ginger Roger. parpadeando sus ofertas. El Capo la disuade acariciándole los senos. . quiere romper su carnet profesional. collages. En otro tiempo vivió en Nueva York. y en los almacenes del suburbio se registran ventas de yerba y de tabaco. "¡Pero si eso es lo que se ha hecho siempre!". sino de otros productos primordiales en los días de fiesta. Departamento de Psicología (por la tarde) El Informe del Departamento de Psicología es terminante: ha disminuido la ansiedad oral de la población. Sala de Arte (por la tarde) Sobre los tableros. En los nights clubs los mozos se adormecen sobre las mesas esperando al cliente. la situación es grave. Sólo los carteles luminosos continúan girando. mientras aparta a la modelo que ensaya. "Hechos como éste. Abajo. en el Village. Llegan las muchachas con sus bandejas de productos. Por eso el Capo le reprocha paternalmente sus excesos. No sólo ha cesado. En el Departamento de Estrategia un joven ha renunciado a su noche de bodas. para las próximas horas. su último strip-tease. Según se nos informa. Domingo (por la mañana) Un sol radiante ilumina la ciudad. vocifera el Capo. La Agencia despierta alegre. Me entristece verlo así. Este sábado no se ha registrado una sola venta de whisky y los tableros de los cines y los teatros registran una baja inconcebible. Enfurecido. desconcertadas. para la tarde. directamente y con gran agresividad. en forma inexplicable. en esa época tomaba su ácido lisérgico y llevaba un botón donde se leía God is dead. Por el contrario. carpetas.. en las paredes: objetos pop. es codificar información. Como Director del Gabinete. refuerzan nuestra fe en la victoria final". "Eso es una monstruosidad —exclama el Capo—. grabados antiguos del Brasil. No se justifica entonces su tardío e inútil despertar de iracundia.computadoras no son de ninguna manera optimistas. tan desorbitado. La situación es francamente deplorable. borracho. Desde lo alto se ven los autos que se alejan de los monoblocs. los elefantes regresan a la playa de estacionamiento. Soy. móviles. han previsto. celosa de su oficio. Pero una arruga tenaz.

embistieron a los automóviles de la playa de estacionamiento. ni las computadoras". los más viejos se arrastran por los pasillos. sordos a nuestros llamados. Inapetentes. informa el Capo. La caravana cruza la Avenida General Paz. Desde el exterior nos llegan confusas noticias de los in* sur gentes que ganan las carreteras. Después. de cara al . ni los televisores. (Una semana más tarde) Los chicos. capturan a los elefantes de la Agencia. Pero. las reses cuelgan intocadas." Ya no son cientos sino miles los hombres que abandonan la ciudad. (Un mes más tarde) Tuvimos que sacrificar los elefantes que. Y.. insensibles. nadie la acepta. que adiestraba a sus tropas en el manejo' de la cerbatana. Las encuestadoras tratan inútilmente de averiguar qué hace la gente en sus casas: nadie responde el teléfono. "Hemos pedido que se los detenga por alterar el orden público". ahora. remar. pero no tardamos en descubrir que el enemigo usaba la técnica de los pigmeos. No llevan auto. el arco y la flecha. la destrucción cubrirá la ciudad y llegará hasta aquí.. sin carreras ni cine. "Los que quieran abandonar la Agencia. que ellos transforman en apelaciones de venta. Tarde o temprano. "La única manera de detener a los revoltosos que abjuran de nuestra civilización es demostrarles las ventajas que ella les proporciona. cielo. En la Agencia los calefactores han dejado de funcionar y el frío es intenso. languidece el domingo. enloquecidos. Hoy (por la noche) El Capo ha muerto hace unos minutos y su cuerpo yace frente al ventanal. pueden hacerlo. las mujeres cubiertas con mantas. El helicóptero de la Agencia filma las tribunas... sobre todo. No sólo destrozan los juguetes electrónicos que les ofrecen nuestros enviados. Desde luego. los hombres descalzos. En la Sala de Grabaciones se prepara música impresionista con fines sedantes. vociferando solo en el estadio. descubrimos a uno que otro fanático. cubiertos con frazadas. El hipódromo y las canchas continúan vacíos. ni una miserable motocicleta. En ellas deambulan tristemente las vacas. aseguró el Capo. Se trata de planificar un Operativo de Emergencia para mañana. de mantener la serenidad. que días atrás repetían nuestros jingles. (Quince días después) Se invita a la población a grandes asados gratuitos. en el microcine. marchan hacia la llanura en un inexplicable éxodo. A los redactores bucólicos se les promete doble paga. El Capo siente esto como una ofensa intolerable y presenta su renuncia. Las computadoras eligen tres palabras: pescar. el panorama se aclara. rechazan nuestras sopas y caldos concentrados. Contra lo previsto. con vino. Hay brainstorming de redactores agresivos en el último piso. no fueron a pescar ni a dormir la siesta bajo los árboles. sin más ropas que unos escuetos taparrabos. Sobre los mataderos nubes de caranchos comienzan a volar y un suave olor a podredumbre gana las calles... A pesar de eso. ni una caña de pescar. la lanza.Domingo (por la tarde) "Hemos vivido horas de gran psicosis —explica el Capo—. vuelven a tararear antiguas rondas. No respetará ni los automóviles. fríos e indiferentes. Sala de Conferencias (domingo por la noche) Sin fútbol. Este deterioro del weekend impresiona profundamente al Capo. creímos que se trataba de inocentes guerrillas. en feroces emboscadas. los jefes de familia no sacaron a pasear a sus esposas y a sus chicos. Tiritando. En un principio. sino que. danza y música folklórica. Cada uno de ellos se transforma en un pequeño y terrible enemigo." Sólo un grupo de inadaptados abandona sus casas. por suerte. Se apela al sentimiento patriótico: Un argentino que no come carne no es argentino. Se han cerrado en su intimidad.

Y además. Aquí. Este es el fin. Silvina Ocampo y Bioy Casares. los trenes abandonados permanecen quietos y sombríos. entre esa futura muchedumbre hallé mi hogar. pero en esa ciudad el metal era más dulce que las flores. Tal vez alguien muy imaginativo sepa qué significa la palabra libertad. EL SEGUNDO VIAJE Carlos Peralta Carlos Peralta. No tenía amores ni asideros. En las estaciones. Sentí curada mi ansia de viajar. Nunca supe nada de arte ni esas cosas. pensé quedarme. sucio. de importantes e innumerables reuniones. Su cuento "Rani" integra la inapelable Antología de la literatura fantástica realizada por Borges. encender un foco que ilumina los departamentos vacíos. Es traductor. corren las ratas. Era mucho más chica y sencilla que la de Wells: sólo una cajita de acero con un botón y un dial. sin poder contener el impulso ni aun al ver lo que vi. el virtuosismo. y en la máquina debió ocurrir algo porque la escena se fue borrando y alejándose a pesar de mis esfuerzos para de tenerme y volver. Un resto de energía. Yo . rodea las ventanas y se curva. Después de años de estudio y de trabajo terminé mi máquina. pero nadie conoce ni siquiera esa ilusión. al final de la dársena. a ratos. Insistí. Un cielo gris. Recogí mi máquina y me lancé contra ellos a la carrera.. sobre algún barco inmóvil. a la espera de una orden que nadie dará. hace vibrar una sirena. y pasé sin sentirlo a medianoche. porque sólo me interesaba la mecánica. acariciándole la espalda suavemente. estaba Vera. Y al alba vi dos cosas: la ropa azul de Vera tirada en la orilla mientras ella se bañaba y un hombre vestido con las ropas del siglo veinte y no del treinta. enseguida de afeitarme. un remanente de la fuerza que ya nadie controla. Libertad es decirse "me voy al futuro" y apretar un botón y largarse. Como humorista —con el seudónimo de Carlos del Peral— dirigió la revista Cuatro patas y contribuyó decididamente a la mejor época de Tía Vicenta. en la Agencia. Publicó Manual del gorila. Lo golpeé con violencia y cayó creo que muerto. y abajo. periodista y autor de guiones cinematográficos.. Tenía mil años más que yo.. desde luego. Había. Juntos recorrimos los altísimos murallones y miramos una luna que hoy no existe. de importantes e innumerables reuniones. Encima de los silos revolotean pájaros negros. sólo un gran deseo de viajar. Muchas otras pruebas y muchas ausencias repentinas me enseñaron los riesgos y la técnica del viaje. y sin embargo. toda clase de problemas y disturbios. Yo lo hice. con esta nostalgia del porvenir. frente al espejo. junto a los camiones detenidos. como él preveía.. indiferente. La probé en la pensión. En mi honor —yo era el primer viajero del tiempo— se hicieron fiestas y homenajes. Apenas una noche pasé con ella entre las plantas del río. En las avenidas parpadean inútilmente los semáforos. Ningún auto se mueve. pero sólo diecinueve. donde la sátira política asume. si hubieran visto la ciudad del año tres mil! No me importa lo que piensen: ya sé que parezco un viejo.. las calles sin gente. que lentamente se acercaba a Vera y la besaba. y llegó como un golpe el día siguiente. ¡Ah. Yo encontré una definición: ahora sé que era ilusoria. aunque al revés. Asistí a numerosas entrevistas singulares y una tarde Vera me dijo al oído dónde encontrarla.. No sé si me explico. una primavera un poco más cálida que la de ahora. continúan sonando los jingles y quedan desparramadas en el suelo las cintas magnetofónicas de importantes e innumerables reuniones. Yo nunca me había enamorado y su cintura era aún más ágil y urgente que el agua.río. Era en primavera. Y aquí viene lo que nadie creerá: ese hombre era yo mismo.

Ahora sólo me queda eso: volver allá con la máquina rehecha. se encontrará consigo mismo. la avenida más ancha del mundo. Fue una osadía pura usufructuando la sorpresa. En uno de ellos —De cómo en el año del sesquicentenario los argentinos salvaron a la Tierra— mezcló cienciaficción. una noche fría y lluviosa de junio. vagamente fiel a su tradición . En la ausencia de cuadrillas de obreros. Tres muchachas chillan como pájaro* contándose historias divertidas. Éramos uno solo esos dos hombres que lucharon. también es posible volver a viajar. donde 9 psicoanalistas de Buenos Aires reunieron trece cuentos de ciencia-ficción. La parálisis urbana hizo resaltar el fenómeno. fui de nuevo porque había vuelto. pozos. humor e ironía y obtuvo un coeficiente de recordable calidad. Su objetivo: conquistar la enormemente ancha Avenida 9 de Julio. La decadencia urbana facilitó la guerra de las calles. es un engaño. ¿A quién se le iba a ocurrir ese zarpazo de una cortada tan pequeñita? En la madrugada flameaban los colores de Castilla en el impávido obelisco. y a mí me parece increíble mi destino. y éramos dos. una mujer masculina bebe una ginebra doble. los cimientos ceden. personal técnico e ingenieros especializados en la mantención de una gran metrópolis. Si es posible viajar al futuro. creando un contraste entre lo estático y la dinámica acción de una cortada que entra en una avenida. Y si uno viaja al mismo punto que la primera vez. Es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Argentina. pero el viaje en el tiempo dura tanto como un viaje por mar y me sobró tiempo para la reflexión. vuelvo para poder partir una segunda vez. Ello pasa más que nada porque no hay gente que las cuide." Pero había algo real y era haber perdido a Vera. Hacía tiempo que los hombres habían abandonado la ciudad de Buenos Aires y luego murió la última rata.tardé en comprender. pero la máquina sólo funcionaba en un sentido. LA TERCERA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Emilio Rodrigué Emilio Rodrigué. Me agoté interrogando tan tremenda injusticia. oír lo que ya oí y recibir la herida que infligí. ésta se deteriora con bastante rapidez. Las ciudades deshabitadas pierden la línea. Caravelas la reclamó para los Reyes Católicos. porque uno ha vivido allí realmente y la vida es indestructible. El golpe —denominado "Operación Las Indias"— fue inesperado. El único consuelo será verla de nuevo a Vera bañándose a la luz del alba. "No puede ser —me repetía—. Ahora redacto esta crónica en el intervalo entre mis dos viajes al futuro. Fueron horas de pasmo para una ciudad literalmente petrificada. Espantoso: de toda la gente con quien podía encontrarme. por fin me encogí de hombros y me resigné al regreso. La última rata murió un 11 de octubre. y aquel hombre era yo mismo volviendo al año tres mil unos meses después. las medianeras se abomban. Suya es también la idea de Ecuación fantástica. Cada ladrillo se afloja un poco. Pero la libertad. El Mercado del Plata. Mil veces traté de retroceder. lo juro. ir a encontrarme tan luego conmigo. a un mozo se le cae un pocillo entre imprecaciones. decir lo que ya dije... En la alta madrugada del día 12 avanza la cortada Caravelas. en un café de la calle Viamonte. Aparecen grietas en el asfalto. En Biografía de una comunidad terapéutica detalló una original experiencia clínica que llevó a cabo en Estados Unidos.

. fáctico y marcialmente breve en su información. No había caso. las callejuelas La Niña. idealmente situado sobre las márgenes de la ex Avenida 9 de Julio. ¡Pero una vez que despierta una calle que denota un sitio de batalla! Además. donde edificios altos eran meros extras. por ejemplo. 12. están aisladas en el barrio de Versailles. más aun. La calle Saavedra. Por lo general las calles siguen a su nombre.45: El polvo y el ruido se multiplican. Tomemos el caso de Lavalle: esa calle por un lado exhibió todas las complejas incertidumbres del poder — excepto en la esquina de Riobamba—. Pero la Plaza Colón estaba en una situación táctica muy poco favorable ya que. medirse con las expectantes calles San Martín y Bolívar que ahí convergen (¡San Martín y Bolívar!) y remontar toda la Avenida de Mayo. Sin demora funda la Central de Policía pese a la tenaz oposición de la calle Virrey Cevallos. en esa madrugada del 12. mantuvo contacto con las fuerzas realistas a través del Teatro Colón. pobre: tuvo sumo esmero en el aspecto edilicio de su desplazamiento. asumir el mando. 11. grandilocuente. ¿Qué iba a hacer la Plaza Cotón? Era evidente que tenía que sumarse a las fuerzas realistas. por su proximidad al foco de la revuelta y por entender italiano. Varios próceres jóvenes que dan sobre Rivadavia descubren el subterráneo. sobre todo cuando empiezan a actuar las calles que tienen batallas por nombres. insistía en comunicarse en italiano.francoinglesa. Fue así como ciertas calles comenzaron a desplazarse al revés (no sé si está claro). utilizando los terrenos baldíos al máximo. opuso débil resistencia. pero por el otro tuvo que caer en el gran espectáculo.30: La avenida Belgrano. porque en una oportunidad se comunicó en alemán. cubierta por una gran nube de polvo y socavada por un millar de derrumbes. La "Operación Las Indias" necesitaba a Colón. exhalan ambiente y fama. ciertas calles. sin ir más lejos. tenía que vérselas con la Casa Rosada. Este predio.30: Reina un increíble desconcierto en la metrópolis. Manzanas enteras arrancadas de cuajo en cargas impresionantes a todo neón. Circuló el rumor de que la Plaza Colón tomaría el camino imprevisto. Quizá lo último. fue la primera arteria criolla que actuó. Las calles del Bajo o Lavalle. Es preciso consignar un hecho que complicó las cosas y que tiene que ver con la forma con que respondieron las calles. Este último punto es complejo: nunca se supo bien si se debía al origen de Colón o a la tradición de la casa. cruzar nada menos que la Plaza de Mayo. Como Centro Táctico debía ser preciso. pero ese rumor fue infundado. Luego. Pero no. se convirtió en el Centro Táctico y de Información de las huestes hispánicas. La respuesta fue más tardía dado lo complejo de la apelación ya que es más difícil compenetrarse de que se es Maipú. han visto mucho. de que se es Billinghurst. conspirando por su cara inferior. Lo peor es cuando se encuentran dos calles con batallas ganadas como ocurrió en la esquina de Riobamba y Juncal. en la esquina con Rincón se puso a deliberar con Matheu y Azcuénaga. "La violencia y el estrépito de la barbarie van in crescendo" anuncia el Teatro Colón: Por una de esas cosas. Pero las calles también tienen su biografía ciudadana. actuaba como Saavedra. el Colón tendía hacia la frase ampulosa. La Pinta y La Santa María. por consiguiente no podían retroceder. Aislada. repitiendo la hazaña del Gran Capitán de llegar al destino circunvalándolo por el otro lado. cobrando identidad por apelación. las tres juntitas. causa de un mayor estrago edilicio en el desplazamiento. 12. de marchar hacia el obelisco. siendo increíbles los estragos que hizo. La noticia corrió como la pólvora con su reguero de rumores. Fueron incautadas de inmediato puesto que Versailles ya estaba en contacto con el vecino barrio de Liniers y en Liniers la defensa y reconquista de la ciudad se estaba preparando febrilmente. El mismo Teatro Colón fue otro buen ejemplo de identidad ambigua. Además. Saavedra llega más tarde. todas las habían ganado y.

Santa Fe es otra cosa. ¿Dónde está? 13. a esa hora de la tarde. (Fue importante como se ve el papel de las cortadas en esta guerra. Sarmiento también se acerca. En la anarquía que impera muchos son los que buscan la calle Juan Manuel de Rosas. sobre todo cuando toma el codo de Corrientes." San Martín. pero llegará tarde. mientras los altoparlantes de Belgrano comienzan a trasmitir su traducción de la Despedida de Washington al Pueblo de los Estados Unidos. pero también tenía algo de furtivo en el Bajo. Lancheros del Plata y La Paz. tuvo en un principio actitudes un tanto contradictorias. Güemes también se viene al humo por la . como fue dicho en el comunicado más pulcro pero parcial y capcioso del Teatro Colón: "Dar luz a un engendro. Las estrofas del himno oírse dejan por encima de la demolición. a la altura de la Plaza Francia grande era su melancólico impulso de exilarse y olvidar. Se produce una breve tregua en ese rincón de la ciudad. creyendo que ahí se refugiaba el odiado hermano de Napoleón. Roma. Y ahí comenzó el ascenso avasallador de toda la avenida Libertador. otra. casi marcha sobre Plaza Italia. Al pobre Virrey Meló (ahí cerca de la trunca catedral gótica) se le caen encima los fogosos French y Beruti.15: Sigue registrándose intensa actividad en el barrio de Liniers y cunde el rumor que el barrio rumbea hacia el corazón de la ciudad. Para ello fue decisivo el avance de la cortada Sargento Cabral para proteger el monumento ecuestre en la Plaza San Martín. Pero gradualmente fue incorporando la vena central de su identidad histórica. Primero tuvo que optar entre la apelación geográfica o la religiosa del término.00: Un hongo de polvo cubre la metrópolis. Descartó su origen provinciano. la parte de dicha avenida que circunda al Monumento de los Españoles evidenció notoria nostalgia por sus años mozos e. Al avance avasallador pero bien planeado de San Martín y Las Heras se le suma la carga desenfrenada de la avenida Pueyrredón. se dilata aun más. anticipándose. Las calles Reconquista y Defensa se dilatan.20: El Teatro Colón proclama: "La guerra cuesto pútrido mestieri". porque una cosa es una calle que avanza. Reconquista. A esa misma hora otra reunión secreta tiene lugar en las esquinas de Rivadavia con Pringles y Rawson. Sólo Balcarce. "El aspecto de Peñón de Gibraltar de ese predio — comenta el Teatro Colón— fue irresistible para la osada Albión". 17.) Además.35: Reina la anarquía. atento. está la barranca de esa plaza. Los ladrillos vuelan cual papel picado en la juvenil y vandálica demolición. Otro tanto hacen Republiquetas. Canning se desliza hacia Rivadavia. Pero fue la avenida del Libertador la que en un primer momento mostró mayores inconsistencias.Belgrano funda el Instituto Técnico de Altoparlantes. 17. La calle Libertad declara su neutralidad. Mario Bravo. Se preguntó por quién estaba y solucionó su dilema gracias a la coyuntura de ser avenida ya que una mano fue realista y la otra criolla. 17. en esa parte de la ciudad que goza de mala fama. asistida principalmente por Las Heras que estableció contacto a la altura del Automóvil Club. En otro sector: acción comando de la Torre de los Ingleses en Retiro que toma posesión del edificio Kavanagh. un barrio. pero válida como símbolo para evocar los Andes. Luego. una subida no muy empinada. Tiene que parir un barrio o. Se puede decir que la suerte de los realistas estaba echada. lógicamente. desde la esquina los observa. La guerra ha escalado con el avance de Liniers. Por un lado ya consta que conferenciaba en secreto con Bolívar. Carlos Pellegrini marca 3 minutos clavados. Así. Es el cuarto de hora de las velocísimas cargas. comienza a gravitar en la guerra.00: Corre la noticia de que las calles San Martín y Bolívar conferencian secretamente en el centro mismo de la Plaza de Mayo junto a la pirámide. 13. impregnada de fervor realista. Pero San Martín. por su ubicuidad en la ciudad y por la complejidad de su persona.

hip. Ella estaba en el hueco de la puerta algo consciente de la trasparencia de su camisón.mano criolla de Santa Fe. como karate y paracaidismo. . Rivadavia es pulverizada. incrédulo. En sencilla ceremonia la Tercera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar en el ex Parque Lezama. Liniers prosigue en su avance triturador. LA META ES EL CAMINO Dalmiro Sáenz Dalmiro Sáenz. el azul. El viento suave lleva lentamente consigo al hongo que toma forma de cometa o de barrilete. barrida del mapa de la ciudad con el resto de la ciudad. quebrada en múltiples secciones. —Es fácil querer a un hombre cuando llora. estaba apoyada ahora en su cintura. bajando su par de prismáticos. obliterada. Tiene 40 años. Insólita fue la actitud de Callao que de pronto cobra la identidad de puerto y. Pacífico colaboró. ¿Quién. comienza a inundar su margen oeste. inundada. El capellán de la corbeta bautizó la piedra fundamental. 18. al contemplar la costa. Hay hambre dentro de tu pan. con la ayuda de Entre Ríos. No. —¡Oy Vey! —exclamó Washington Goldstein. hip. —No sé. Llamó a su segundo. el elogio que por televisión hizo de la Revolución Cubana produjo una verdadera conmoción. yo? e Hip. la que ya casi despierta había apretado la perilla de la luz. Qwertyuiop. y él la había mirado a través de sus lágrimas y de su cansancio. Reina total silencio.17: "¡Kaput!":. Goldstein se embarcó nuevamente y se puso en comunicación radial con Piriápolis. pero recién ahora Arroyo se da cuenta que todo esto no es un happening. En Avellaneda y en la Boca se libra una guerra dentro de una guerra. El capitán Goldstein y sus hombres recorrieron la ciudad sin encontrar la razón de lo ocurrido. 9 hijos y 8 libros: Setenta veces siete. ufa. —¿Pero qué ha pasado? —preguntó éste. Uno de los cuentos de No compartió la principal recompensa en un concurso latinoamericano organizado por la revista Life. Treinta treinta. sonreía y mantenía una mano abierta sobre el pecho como una mujer que constata la ausencia de un collar sin importancia. capitán de la corbeta "Montevideo". la que hacía unos minutos había tanteado sobre la cama buscando a su marido. Y lo anárquico más que nada está dado porque ahora la guerra se libra en muchos frentes y bajo diversas banderas. hay que desembarcar. Pl pecado necesario. con prismáticos. Lavalle busca en vano a la calle Rosas y encuentra a Dorrego en cambio. de La Habana. Al nivel de Barrios. la que perpleja había subido hasta la frente para despejarla del pelo alborotado. mientras que en la Recoleta se libra una macabra refriega de panteón a panteón. Un par de horas después recibió las órdenes del gobierno uruguayo: fundar nuevamente la ciudad. Es redactor publicitario con intermitencias y cultiva varios hobbies. Hip. exclama el Teatro Colón y deja de trasmitir. el de las rayas verticales. mientras la otra mano. describiendo lo visto. Moreno se prepara para arcabucear a Liniers. Parece mentira. le había dicho ella. desde el puente de mando. y se habían trotado los ojos con la manga del pijama. ufa obtuvo el primer premio de teatro en el último concurso realizado por la Casa de las Américas. Buenos Aires es un gran baldío.

—¿Llegaste? ¿A dónde llegaste? —Sabes muy bien adonde. de la regla áurea. —Bueno... después avanzó y le tomó la cabeza entre las manos y lo miró en los ojos y lo despeinó—. y cada tanto alguna casa o un árbol o una parva o una columna de humo negro emergiendo del rastrojo. delante de un café y un pedazo de torta de limón. la que defendió la teoría de. latiendo dormida dentro de un pájaro. —Me hace acordar a 3.. —A la pucha —dijo ella y se puso seria. pero sin saber nunca por qué una cosa era linda o por qué una cosa era fea. cuando ella se había acercado a la salida de un debate en la Facultad. y levantó la cabeza como si escuchase a través de la ventana el sonido extinguido del viento agotado sobre el pasto. le contó cómo todo había empezado cuando vio por primera vez esa reproducción de un jardín Zen. Era un poco pava mi teoría ¿no? —Sí. de la Divina Proporción. pero él había seguido hablando de los tímidos intentos de la ciencia para dominar al arte. Y cómo esa frase lo acompañó en el tren cuando él volvía con la frente apoyada en la ventanilla mirando los campos cuadriculados por la siembra. —¿Sí? —Sí. o como si imaginase la oscuridad como una luz negra encendida entre los árboles. —Nada. y un hombre junto a la ventana pensaba en lo que tendría que haberle dicho a su cuñado. pero seguí contando. y cómo el decano miró sus títulos y escuchó con paciencia sus palabras que hablaban de una humanidad que había perseguido la belleza desde el principio de los tiempos. Él había empezado hacía mucho.1416 —dijo. ¿Puedo verlo? —Es éste. —¿No seré yo la pava y la teoría genial? —No —dijo él sin reírse. ¿Desde qué hora estás? —Llegué. pero nunca habían sentido la necesidad de trasmitirla. antes del día aquel en que se conocieron. El decano había tosido y tal vez trató de decir algo. los sábados me voy afuera. —Yo te como la mitad. y otro hombre leía el diario. ¿Y vos? Él se lo dijo ese día. —¿Al coeficiente? —Sí. como un samurai que conoce exactamente la órbita perfecta para que su sable llegue al cuerpo de su . o a la noche ahí afuera. de Lucas Pacciolli.. y con los libros bajo el brazo y una boina rara en la cabeza y la sonrisa suave bajo los pómulos agresivos y las palabras: —Yo soy la que estaba en contra. hago eso nomás.—Me asustaste. de cómo los antiguos en alguna época se acercaron tal vez a la fórmula de la belleza. antes del casamiento.. Masticaban los dos satisfechos cada uno de sí mismo. le dijo en qué consistía su trabajo. y cuando oyó que alguien decía: "No es más que un cuadrado de arena rastrillada y una piedra puesta en cualquier parte". y dos chicas se reían en la mesa del fondo junto a la mampara. hasta encerrarla dentro de los límites de un marco o depositarla sobre pedestales. Estás agotado. Le contó cómo días más tarde se presentó a la Universidad para pedir una beca.. no estoy acostumbrada a camas vacías. Pidieron otras dos tazas de café y una sola porción de torta. Entonces ella dejó de sonreír y él tal vez se extrañó de oírse decir—: Se lo puedo demostrar ahora. era totalmente pava. o como si recordase el jardín y el cerco de ligustro y el triciclo olvidado por los chicos. mientras la mujer que atendía el bar obligaba a un trapo a repetir su órbita sobre una superficie.

—Mira. —Me duele —dijo ella. esa última meta es la nada. y él la apretó con suavidad. sólo la ciencia puede vencer al arte y distribuir la belleza a todos los sectores de h tierra. mi amor. Descansa. —Anoche no pude dormir. los monjes Zen. es el idioma secreto de unas minorías. y le decía: —Ya llegaste. dentro de ese rectángulo está ese punto. —¿Te dieron la beca? —Sí. ahora basta. Tengo miedo de algo así. pero ignoraban los porqués. del día en que esté en los umbrales de la divinidad. Ella se la dio. Hay infinitos puntos en esta mesa y hay uno solo que es su centro de belleza. Ellos dominaban los cómos. y sentía sus lágrimas empaparle los muslos a través del camisón.adversario. acordate de la Torre de Babel. con los ojos agotados y llorosos. Un solo punto entre infinitos puntos. De todos modos. Las posibilidades de acertar ese punto eran prácticamente imposibles. y además tengo otra mano todavía entera. creían en eso. es un número que forme parte de una fórmula. —Sos el primer ateo con miedo de convertirse en Dios. probablemente pensaban que el hombre se integraría con Dios cuando se cumplieran ciertas condiciones. Ella volvió a sonreír y dijo: —¿Y a vos por qué te interesa? —Porque el arte es el mayor símbolo del egoísmo del hombre. como miedo de que llegue ese día. —Perdón —dijo él y la soltó—. mira mi mesa —con el brazo la despejó de papeles y apoyó sus manos sobre la superficie cálida de la madera—. tiene muchos recursos para evitar la competencia. Me exaspera hablar del tema. y para mí. —Me gusta oírte. —¿Pero vos crees que los antiguos lo sabían? —No. Años más tarde ella recordó ese momento. del día en que el hombre sea dueño de la belleza. creían que la meta era el camino. Cuando un monje budista hacía un jardín Zen no se guiaba por ninguna fórmula. —Entonces ahora estás buscando la fórmula de la belleza. —Dámela. por un rato. Él conoció el miedo dos años después de casados. Se lo dijo una mañana al salir del baño. Pero él. ¿Tendré miedo de llegar? ¿Se me habrán contagiado temores que el hombre ha abandonado desde hace años? Ellos. tengo la impresión de que me falta poco para llegar. despacio.. la fórmula matemática de la proporción. dice: "La meta es el camino". que soy ateo.. si Dios existe. con ser dueño del resultado. Imagínate todos los granos de arena de la tierra y que tuvieras que encontrar uno solo. de su última meta. —¿A qué? —No sé. no podes más. —¿Qué cosa? —Me estás apretando la mano.. ¿Qué te pasaba? —Tuve como miedo. imagínate lo imposible que sería. pero que se contenta con eso.. mientras le sostenía la cabeza sobre la falda. simplemente sabía que la piedra tenía que ser puesta ahí y no le interesaba saber por qué. Mira la mesa. —Me hubieras despertado. levantó la cabeza. y yo no tengo más que hacer esa cuenta para . es un coeficiente lo que busco. —¿Y eso te asusta? —En un templo del Tibet hay una frase escrita que no me la puedo sacar de la cabeza. —Es más que eso. y no de la forma de llegar al resultado.

y levantó los ojos hacia el cielo. y se había ido a la cama. Tuve que hacer el café con un poco que había en la pava. entre otras informaciones y después había doblado el periódico con sumo cuidado. —No. Pequeñas anomalías ocurridas esa mañana habían hecho que se acordara: primero fue cuando Delia le trajo el desayuno y comprobó que ya eran las siete y media de la mañana: —Ya son la siete y media —había dicho él. aterrada. En teatro estrenó No hay piedad para Hamlet (1957). Él entonces levantó la cabeza y movió sus manos frente a sus ojos sin luz. Deben estar arreglando los caños de la calle. y sus brazos señalaban hacia arriba. comprobó que tampoco había agua en el baño: —¡Tampoco hay agua! —le dijo a su mujer. Trabaja como profesor de matemáticas en colegios secundarios. Sus novelas son: Sin embargo Juan vivía (1947). Mendizábal había leído la noticia la noche anterior. Ahora lo había recordado y de un salto fue hasta el comedor y volvió con el diario. Él. Sólo entonces gritó. —¿Querés que yo te la haga? —¡Nooo! —gritó él—. Se inclinó sobre el papel con un lápiz en la mano mientras ella abría la ventana y respiraba hondo. antes de acostarse. me duelen los ojos. escrita en colaboración con Mario Trejo. PARANOIA Alberto Vanasco Alberto Vanasco. —¿Por qué? —No hay gas. hacia las estrellas que una a una se iban apagando. cuando fue a afeitarse. mientras se incorporaba sobre un codo para poner la bandeja en el costado.ubicarlo. —¿Lo cortaron? —Supongo que sí. Después. En 1966 compartió con Eduardo Goligorsky Memorias del futuro (cuentos). mientras caía hincado rompiendo el papel en pedazos. —Es raro —se limitó a comentar él y trató de peinarse y de lavarse los dientes con el poco de agua que había sobrado. Los muchos que no viven (1964) y Nueva York. Y cuando por fin quiso prender la radio para escuchar el . se acercó a la ventana con el papel en la mano. Dios mío. simplemente. —Ya está —dijo. después de un rato. su voz agradecida repitió: —Gracias. Para ellos la eternidad (1957). simplemente me estoy volviendo ciego. Ayer estaban arreglando las cañerías en la calle. La voy a hacer yo. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. Pero después. Ella. como era su costumbre. Tampoco. pero no le había prestado una especial atención. Nueva York (1967). Gritó con todas sus fuerzas. —Se me hizo tarde —aclaró ella—. La había leído. lo abrazó y lo mantuvo abrazado contra su cuerpo hasta acallar el último sollozo. Tuve que usar el calentador a alcohol. Sus libros de poemas: Ella en general (1954) y Canto rodado (1962). —¿Por qué no la haces? —Estoy muy cansado.

Pasó. Han ocupado toda la ciudad. Toda la ciudad está en poder de los marcianos. Pasó un ómnibus con tres pasajeros estáticos. y en ese momento recordó la noticia: trajo el diario y se echó de nuevo sobre la cama. Vestite de una vez y anda a trabajar. Delia cerró las puertas del balcón y fue hasta la cocina. —¿Dónde está la portátil? —preguntó él. con una pierna en alto. Mendizábal leyó en voz alta la noticia: "Ayer han sido observados siete gigantescos OVNIS en siete ciudades distintas de América latina. Se asomó nuevamente a la calle y pudo divisarlo cuando llegaba a la esquina y doblaba por la avenida para esperar el ómnibus. disco dos o tres números y constató que habían cortado la línea. Pero yo te lo puedo asegurar: han bajado a la Tierra y están ocupando todos los países. —Son los marcianos. empezó a sacar cosas atropelladamente. —Es demasiado —dijo entonces. Algún día tenía que faltar todo la vez. Delia se había quedado allí tiesa. y después lo oyó bajar las escaleras porque el ascensor. ¿Te parece normal que corten el agua. mientras le ayudaba a ponerse el saco. Los negocios están cerrados. —Vos a todo querés encontrarle una justificación. Buscó en el ropero y sacó la pequeña radio de transistores que en vano intentó hacer funcionar: ningún sonido partía del diminuto parlante. son ellos. vacíos junto a las dos aceras. pues han visto desprenderse de ellos otras naves más pequeñas que al cabo de realizar rápidos vuelos regresaron al aparato principal. los autos inmóviles. una camioneta conducida por una monja y donde viajaban cuatro monjas más." —¿Y eso qué tiene que ver? —dijo ella. por supuesto. No había terminado de tender la cama cuando sintió el golpe de la puerta al cerrarse y Mendizábal se precipitó en el dormitorio y se lanzó sobre el ropero de donde. de donde regresó con el escobillón y un trapo para la limpieza. —Mira —dijo Mendizábal—. En ese preciso momento una señora gorda volvía del mercado con su bolso repleto y después de cruzar se fue acercando con toda parsimonia por la vereda de enfrente. —¿La explicación de qué? —dijo ella. tensa. Han tomado las casas y se han . la luz y el gas. Tiraba mantas y valijas sobre la cama. —¿No te lo dije? —insistió con maligna satisfacción. según las declaraciones de los testigos. creo que es normal —dijo ella—. también. Las radios han dejado de trasmitir. Ya van a ser las ocho. absortos. y después desapareció detrás de la ochava. no andaba. En la esquina un policía cruzó la calzada y se detuvo un momento sobre el cordón. que miraban con fijeza hacia adelante como tratando de reconstruir mentalmente y esforzadamente algo. todo al mismo tiempo? —Sí. Salieron al balcón y desde aquel tercer piso pudieron apreciar la calle desierta. Siempre están cortando algo. —Estás loco —dijo Delia—. de platos voladores madres. eso es lo que sucede. Lo empujó hacia la puerta. no había tono. —Siempre están cerrados a esta hora —dijo Delia—. Al fin nos han invadido. —De todo. —Aquí está la explicación —le dijo a Delia. Cuando se vio sola fue hasta el teléfono y levantó el auricular: en efecto. Desde el año pasado que no las cambiamos. Es mejor que te vayas en seguida.noticioso no tuvo más remedio que aceptar que tampoco había corriente eléctrica. con un' almohada en las manos y la boca abierta. los frentes de los negocios cerrados. —Las pilas están gastadas. Se trata. después de subirse a una silla. —Te lo dije.

Dentro de un minuto asaltaremos esa azotea. se oía la voz del megáfono: —¿Hay alguien más ahí en esa casa? ¿No puede usted detener a ese loco? Delia no respondió: se limitó a levantar un brazo. Pero fue lo último que dijo. La única respuesta de Sixto fue una rabiosa. No le pasará nada. —No te quedes ahí como una estatua —le gritó él—. volvióse a oír la voz del megáfono: —Sixto Mendizábal. diez. —Las fui comprando de a poco para un caso como éste. con una mano tapándose la boca. En un arrebato de cordura levantó las cuatro armas y las arrojó a la calle. frenético. como cataléptica. No mientras me queden proyectiles. Por lo visto. Cárgame de nuevo las armas. Mendizábal arrastró el armamento hasta el balcón y sin esperar más comenzó a disparar ráfagas de ametralladora hacia la calle hasta terminar la carga y después disparó con la carabina y por último empuño las pistolas. perforado como una bestia salvaje. La tomaron a ella y le ataron los brazos atrás. Se oyó luego un grito y casi enseguida las sirenas de otros autos que llegaban. Entonces. —Le damos un minuto —dijo el megáfono—. y al cabo de un minuto. y cuando ellos se acercaron no dirigieron ni una mirada al cadáver ni se ocuparon de él. una horripilante y monstruosa excrescencia de escamas en la espalda. desde un piso más alto. la arrastró a ella escaleras arriba. cerrada. Mendizábal hacía fuego ahora espaciadamente. —No me agarrarán con vida —dijo Sixto—. Contó cinco. Delia se debatía mientras tanto llenando y volviendo a llenar compulsivamente el almacén de cada una de las armas. con una mordaza en la boca ella pudo ver que cada uno de aquellos seres uniformados tenía una cresta coriácea. Ella se hincó junto a las cajas de proyectiles y repuso el cargador de la metralleta y después el de la carabina. sabemos quién es usted. Mendizábal se volvió hacia ella: —¿Por qué lo hiciste? —dijo. Delia se había quedado congelada. Estaba seguro de que pasaría. Los hombres uniformados se aproximaron en círculo y con una descarga compacta acabaron con él. desde el otro lado de la calle. Disparaba hacia abajo. y tomándole una mano. Estaban rodeados. Delia quedó de pie. Después. con todos sus paquetes de municiones. enajenado. también hicieron fuego. por fin. hacia las ventanas del edificio público que tenían enfrente. inerte junto al cuerpo de Sixto. Dentro de unos segundos desalojaremos el edificio. Después empezó a buscar y a amontonar las cajas de proyectiles: —¿De dónde sacaste todo eso? —dijo Delia. un chillido patético. dos pistolas y una ametralladora de mano.llevado a la gente. Después la condujeron escaleras abajo. desde una de las ventanas de enfrente. Lo miró después a Sixto. que les llegaba desde . No tema. interminable descarga contra los ventanales del edificio público. quemándose las manos con los caños humeantes. Arroje sus armas a la calle y levante los brazos. Y mientras se la llevaban en uno de los coches. tiraba. A veces apuntaba con mucho cuidado y al rato. —Quienquiera sea usted —siguió el megáfono— arroje las armas a la calle. todos en la vecindad se habían ocultado. Cuando llegó a la terraza cerró la puerta con llave y se asomó sobre el antepecho barriendo la calle con la ametralladora. Delia vio a varios uniformados que corrían a guarecerse tras las chimeneas cercanas. de pie en el centro del comedor. hacia la esquina. furiosa. —¡Vamos a la azotea! —exclamó Mendizábal. Cayó con los brazos abiertos sobre las baldosas. enardecido. Lo que Mendizábal estaba ahora sacando del estante superior del ropero eran armas de fuego: una carabina. Se oyó llegar varios coches de la policía con las sirenas agudas como un alarido. haciendo un ademán que quería ser de impotencia.

El impacto del viento le despegó los párpados y la tierra toda se estremeció con la salida del sol. La nave estaba silenciosa. El valle se llenó de luz. las fogatas de los pastores iluminaron el ambiente. Tocó suelo. de cabellos lacios. las cosechas se aplastaban en invierno y toda la comarca estaba dividida. cerca de todas las cosas La nave se posó en un bosquecillo. La búsqueda llegaba a su fin. Nitrógeno y amonio dieron la proporción justa. las gentes sentían deseos de amar y vivir con otros dioses. nariz delgada y andar suave. Kosice (dirigido por él mismo) y Taita Cristo. debajo del cuello. Luego se adentró en lo oscuro del monte y las hojas y ramas y el viento de la tarde apagaron todo rumor. humeaban las chimeneas y el aire se saturó con leves sensaciones de placer. les indicó que la temperatura ascendió a 22°. algunas pipas se encendieron. hora del sueño. Publicó libros de poemas: Volcada luna (1959). Los pastores salieron de sus chozas. del arrullo suave de los pájaros y el lento y tardío pasaje de las horas. Se desplazaron. Los campesinos volvieron a sus casas. Estaba alegre. El campo pareció gemir. El hombre rubio esperó la noche. algunos campesinos rodearon sus manadas y emitieron gritos alcanzando las bestias. Se quitó el escafandro y respiró libremente. Y se volvieron. Agua. Alexis se levantó. descendió lentamente. Hace crítica literaria y cinematográfica. pero sintieron una fuerza extraña. rubio. el traje espacial resistió todo intento de frío. Asomaron las primeras luces del pueblo. Caminó unos pasos. igualmente de ojos azules. Los años eran duros. Era temprano. ronroneó el extractor de aire. Un hombre alto. De la nave salieron otros hombres. EN EL PRIMER DÍA DEL MES DEL AÑO Alejandro Vignatti Alejandro Vignati. algo que les impedía acercarse. Ardían los fogones. ellos volaron hacia el bosque. una luz pequeña. el sol se fue detrás de la cortina espesa y densa de la neblina y el parque y el bosquecillo quedaron en la penumbra. El cielo apareció oscuro. Se desplazaron a nivel del suelo. igualmente rubios. igualmente altos. La tierra estaba obscura y un aire fresco de la noche les recordó el planeta de origen. A Stella. La tarde se hizo corta. Escribió los guiones de Pequeña tarde. Sonó alto el ruido de los cuernos y el canto de los aldeanos. la . Amanecía. La unidad antigravitacional cesó. de las corridas al arroyo. controlada y estudiada. Extrajeron sus medidores. Nació en 1934 y ejerció el periodismo en varios países latinoamericanos. Se abrió la escotilla. algunos niños se acercaron al bosque. Lentamente evolucionó sobre las casas y los árboles del lugar. era otoño. largometraje filmado en Perú. Sonaron las dos. El pueblo judío emigraba.la cabeza hasta más abajo de la cintura. El cielo no arde (1960) y Papel y sombras (1962). tierra. de la siesta. Giró sobre sí y señaló el valle. Dejó el granero y buscó con afán los animales dispersos por el campo. luego encendieron sus unidades y la antigravitación los elevó sobre las casas y los graneros y los pesebres del valle. la capacidad de oxígeno fue medida. El día estaba fresco. Caxon y Alexis se ubicaron junto a un cerro. Eran las doce. apenas las ocho. Ser fieles a alguien. sopló el viento más fuerte. Lan. aire y otros elementos dieron un mundo apto.

Una luz que aparece y desaparece en la noche. Fue una tarde extraña —pensó para sí— y partió con María. El bosque estaba quieto como siempre. la miró dulcemente. Cada uno ocupó su puesto.. Luego dio media vuelta. El hombre salió. Las fue poniendo en fila. Sin embargo. barbudo. Alexis cerró los ojos y se fue a la nave. Cayó desmayada. Los genes fueron controlados. Sólo la joven del riachuelo estaba en vela y pensaba en la aparición de la tarde. El pueblo y la aldea estaban callados. Se fueron por su lado. . el sol. Luego. Frente a ella un hombre joven. Cada uno la miró. Allá estaba el ser nuevo. recogió su túnica. la muchacha dio a luz. el cielo alto y claro con una luz en medio de la frente. Alexis Jas dijo de un modo suave. La visitaron dos o tres veces en forma de apariciones fugaces. Lan paseaba.nave siguió quieta. No quiso creerlo. Veinticuatro horas más tarde nadie había penetrado en el bosquecillo y los tres biólogos espaciales iniciaron sus cálculos. En sus manos llevaban el producto de años de investigación. José. La miró a los ojos. Ella se quedó quieta. Emitió órdenes mentales que apaciguaron a la aldeana. Alexis quedó junto a la puerta. El niño estaba allí y lloraba. el pelo lacio. como siempre. Afuera el aire del verano trajo imágenes frescas para el pastor joven. El tiempo giró y las lunas fueron otras. la presencia de Alexis y aquella noche en que se encontraron los tres. porque él salvará a su pueblo de sus angustias." Luego. De nuevo las palabras llegaron de golpe. Recordó muchas palabras. La nave callada. Caxon extrajo la jeringa. lo recordó claramente. la tremenda estatura. mientras habló: ". los tres respiraron tranquilos. Abajo. El más impresionado fue su marido. Entre ambos surgió una idea y ella lo supo todo de golpe. Fue un segundo. Todavía pensó en aquel ser venido del cielo alto y de ojos azules. la cortina psíquica se cerró. Cada uno las recordó a su manera. apretó su interruptor y desapareció entre los árboles. y le pondrás por nombre Jesús. Lan. contraviniendo las órdenes. marcadas a fuego y sonando en el vacío. El día amaneció. Lan volvió a ver los ojos y el cabello sobre la nuca. Lan no hizo movimiento alguno. El día llegó. Adentro la joven dormitaba tranquilamente en medio de sus humildes enseres. La tarea llegaba a su fin. tu mujer. volvió a su sueño suspendido. Las ondas mentales la apaciguaron.. La rodearon. el Ángel voló hacia el cielo. Se abrazaron y besaron en medio de la noche. Caxon y Alexis bajaron a un lado del granero. La noche trajo el silencio. recordó fugazmente y vio el ser desconocido volando hacia el bosque. Igual que aquella mañana. En lo alto. La muchacha dormía. hijo de David. Allí se quedaron para siempre. Ella despertó y creyó ver a Lan. Darás a luz un hijo. Su planeta les rendía homenaje. La inseminación artificial daría a este planeta un hombre nuevo y distinto. A su lado un joven alto. poniendo la mano en el hombro del joven. pero tuvo que creerlo. El cielo del verano pasó al invierno. El fruto del tiempo. Tres horas y cincuenta minutos después la operación terminó. Cuando se fueron y miraron la brillante bola verde suspendida en el espacio. La noche trajo algunos rumores. en la Tierra. sintieron algo de nostalgia. Olvidó las imágenes... Fueron un recuerdo. cubierto por una túnica. Cada uno tuvo su parte. los pájaros durmiendo. Una mujer corrió cerca del río y lo vio. Alexis y Lan tuvieron recuerdos momentáneos. Se los tragó el espacio vacío. no temas recibir en tu casa a María. Silenciosamente se acercaron a la cabaña de la joven y emitieron ondas mentales suaves. la aldea entera dormía. Ella volvió a mirarlo y repitió por lo bajo las palabras de Alexis. Cuando terminó se miraron. distraído. miró los grandes ojos azules. Pasaron por ellos lugares. rincones y atardeceres de esa tierra desconocida. El líquido espeso y brillante se deslizó en la hipodérmica. La cortina se cerró sobre el lugar creando la misma sensación de inquietud y extrañeza que alrededor del bosque. grabadas. pues lo que en ella engendró es del Espíritu Santo. La muchacha volvió en sí. Beta de Centauro brilló más fuerte que nunca.

FIN .

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