CUENTOS ARGENTINOS DE CIENCIA FICCIÓN
Varios Autores

© 1966 Editorial Merlín Puán 1427 - Buenos Aires Edición digital: Urijenny Revisión: Dagustini R6 07/06

ÍNDICE La civilización perdida, Juan Jacobo Bajarlía. Los afanes, Adolfo Bioy Casares. Las abejas de bronce, Marco Denevi. Aclimatación, Eduardo Goligorsky. Mensaje a la Tierra, Alfredo Julio Grassi. La esfera, Narciso Ibáñez Serrador. Marketing, Pedro Orgambide. El segundo viaje, Carlos Peralta. La tercera fundación de la ciudad de Buenos Aires, Emilio Rodrigué. La meta es el camino, Dalmiro Sáenz. Paranoia, Alberto Vanasco. En el primer día del mes del año, Alejandro Vignatti.

LA CIVILIZACIÓN PERDIDA
Juan Jacobo Bajarlía
Juan Jacobo Bajarlía. Es abogado especialista en derecho penal; Sadismo y masoquismo en la conducta criminal (1959) testimonia su frecuentación de tan imponentes menesteres. En poesía publicó Estereopoemas (1950) y La górgona (1953); en ensayo. El vanguardismo poético en América y España (1957) y La polémica ReverdyHuidobro (1964), cuya versión francesa apareció un año antes en Bélgica. Entre 1955 y 1962 escribió seis obras teatrales: Los robots, La esfinge, Pierrot, Las troyanas, Monteagudo y La confesión de Finnegan. Su obra de narrador se reparte equitativamente entre los temas policiales, los de espionaje y la ciencia-ficción.

A Arturo Peña Lillo Comenzó a desintegrarse, a diluirse lentamente en una trasparencia. Se convirtió en una sustancia lechosa, algo así como una nube que se originaba por ectoplasmia. Pero no perdió sus límites. Ahora era un marciano que habitaba en la Tierra en el año 5.000. Se elevaba en el espacio para aterrizar sobre otra calle, perdida cinco milenios antes. Sobre cierta calle donde dos seres en un café ordenado mediante botones automáticos,

veían a un tercero que se agachaba para recoger una extraña medalla carcomida, que tenía una rayita en el centro y una a en el borde derecho. Los marcianos (para ese entonces) hacía ya tres mil años que se habían apoderado de la Tierra en la guerra de los mundos. Y era muy poco lo que de ella decían los libros conservados (en realidad eran tres: el Aletés, de Luciano de Samosata, el Kama-Sutra y el Hamlet). Pero tampoco sugerían nada acerca del hallazgo. El marciano miró detenidamente el objeto circular que había levantado frente al café automático, asiento de aves técnicas que estafaban a los viajeros espaciales. Acercó la lupa y pudo observar la superficie borrosa de donde salían la rayita y la letra. Pero no pudo descifrar lo que creyó una inscripción latina. Impaciente ya, se dirigió al Instituto Para la Investigación; de la Ciencia Joven. Depositó el objeto circular (la extraña medalla) y solicitó su análisis. Después hizo funcionar los eyectores atómicos ajustados a la espalda, y desapareció al otro lado de un cráter, a mil kilómetros del Instituto. Y aquí comienza la perisea ("odisea" dirían cinco mil años atrás) del connubio de sabios del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. Su capismafi (algo así como "capo mafioso", jefe de secta) dispuso que el objeto circular pasara al Laboratorio Interplanetario de Lavaje Cósmico. Pero las lavativas (no olvide el lector científico que el lenguaje es totalmente diverso) no pudieron restituir el círculo a su expresión específica. Lo enviaron entonces al Museo de Deformaciones y Alargamientos. El objeto circular seguía cerrado a las intenciones de descubrir esa negrura que indudablemente ocultaba algo. No era posible creer que una rayita y un bostezo (la letra a), fueran suficientes para desorientar la potencia de los marcianos. Fue el instante en que el director del Instituto resolvió consultar a los habitantes de los otros planetas. Y hubo una reunión de seres superdotados donde se discutió acerca de lo que significaba la medalla, sus caracteres y lo que posiblemente faltara de la inscripción. Uno de ellos (un saturniano trasparente, con dos anillos que le daban vuelta por el vientre), dijo con voz metálica: —Creo que ya tengo la solución. Se trata de una civilización perdida que floreció en un planeta diminuto llamado Tierra, cinco mil años atrás. Sus habitantes, unos seres pequeñitos y ridículos que solían ayuntarse con sus parejas mediante una excrescencia longitudinal que casi siempre supuraba, habían levantado una torre para escalar el espacio interplanetario. Pero sucedió que su pequeñez se convirtió en soberbia. Y fue tanto su gozo que confundieron el habla. Cada uno se expresaba en un lenguaje distinto. Y acabaron por confundir la ciencia de la estructura con el espesor de las intenciones, generalmente húmedas. Y de esta manera, imposible ya para conectarse entre sí, comenzaron a derrumbarse. Los bloques de la torre se precipitaron al vacío. Sus constructores, con excepción de uno de ellos, murieron todos. El saturniano, cansado de hacer tanta memoria (se ayudaba por medio del complejo ESP, extra sensory perception) descansó un instante y recurrió a la diapsiquia paracrónica. Después, rascándose la segunda argolla que adhería a su abultado vientre esférico, sentenció: —El que se salvó de ese asalto al espacio mediante la torre, llevaba los gérmenes de una futura destrucción. Inabolible descendiente de un superanciano llamado Noé que solía emborracharse continuamente, concibió la idea de fabricar un líquido que embriagara como el vino sin que contuviera lo que los terresianos llamaban alcohol. Y así lo hizo. Pero no tuvo aceptación. Sin embargo trasmitió al hijo la fórmula del caso. Y éste la mejoró y no triunfó. Y volvió a trasmitirla a su hijo. Y así, de hijo en hijo hasta que pasaron cinco mil años. Y al límite de este tiempo, de cuya fecha hasta ahora han trascurrido otros cinco mil años, el hijo del hijo del hijo de los hijos, promovió una gran civilización basada en la botella. Era un símbolo que remedaba la excrecencia longitudinal que distinguía a los terresianos, hoy extinguidos como raza. O para ser más exacto: convertidos en microorganismos de mutantes que giran entre los neutrinos del sistema

solar. Pues bien. Este símbolo fálico que era la botella, los llevó a imaginar la fórmula de un líquido revolucionario. Se sentaban a comer y siempre tenían una botella a su alcance. Se reunían para discutir sobre ciencia y alguien traía siempre una botella igual, llena de la misma fórmula. Se ponían de acuerdo para hablar de poesía o destruir la reputación de sus colegas, y siempre empinaban la botella. Si faltaba este símbolo, los terresianos bostezaban como pidiendo que les introdujeran el gollete de la botella. Y esta botella tenía un objeto circular que la tapaba, cuya inscripción no puedo precisar. Pero que es el sello de una civilización perdida. Un segundo saturniano, lleno de nostalgia, agregó: —Una de esas botellas cayó en Saturno, en la guerra de los mundos. —¿La tienen aún? —preguntó el jefe marciano del Instituto Para la Investigación de la Ciencia Joven. —Se desintegró en contacto con las cosmosferas piréticas que los terresianos llamaron anillos de Van Allen. Al llegar a este punto, el cónclave resolvió auxiliarse mediante fotones que ponían en movimiento células fotoeléctricas, las cuales trasmitían, a su vez, órdenes electrónicas al Gran B.B.I.D.E. Cibernius. Después colocaron el objeto circular en la gaveta B. B. AlfaInfinito. Se encendió una luz verdosa y, en seguida, sobre la pantalla de Cibernius aparecieron las letras c-h-a. Luego otra c y otra a. Esta a quedó a la izquierda de la rayita en el diagrama luminoso que reflejaba la pantalla. Inmediatamente aparecieron algunas palabras terresianas (familias de palabras muy peculiares) intercambiadas en la torre prehistórica, junto con otras mucho más recientes: carca, careando, cacona, carcajear, coreo, corcova, cóncavo, cargolla, concha, chando, lola... El saturniano que había hablado de la civilización perdida, dio un salto y se arrojó de doble círculo (los terresianos habrían dicho "de panza"). Luego gritó: —¡Ahora recuerdo! Concha... lola. ¡La concha de la lola y la chapa de Coca-Cola! ¡Sí, señores robutiesos! ¡Fue la civilización de la Coca-Cola! El silencio se hizo paralizante. Sólo se oía el jadeo de los fotones. Pero el Gran B. B. I. D. E. Cibernius, seguía funcionando. Su pantalla mostraba ahora la inscripción restaurada del objeto circular. El saturniano tenía razón. Lo que el marciano había recogido frente al café automático, no era una medalla sino la chapita de una botella de Coca-Cola, elemento muy apreciado por esa civilización perdida hacía 5.000 años.

LOS AFANES
Adolfo Bioy Casares
Adolfo Bioy Casares. Sus títulos más conocidos son La invención de Morel (1940), Plan de evasión (1945), La trama celeste (1948), El sueño de los héroes (1954), Historia prodigiosa (1955), Guirnalda con amores (1959) y El lado de la sombra (1962). Escribió algunos libros en colaboración con Borges, y otros con la de su esposa, Silvina Ocampo. Es un entusiasta de la literatura fantástica y de la novela policial.

El primero de mis amigos fue Eladio Heller. Lo siguieron Federico Alberdi, para quien el mundo era claro y sin brillo, los hermanos Hesparrén, el Cabrío Rauch, que descubría los defectos de cada cual; mucho después llegó Milena. Nos reuníamos en la calle 11 de Septiembre, en casa de los padres de Heller: un chalet con techo te tejas francesas, con un jardín que imaginábamos enorme, con senderos rojos, de granzas de ladrillo, rodeando canteros verdes, donde crecían rosales enfermos, a la sombra de copiosas y obscuras

por abominables declives. en mi recuerdo. el de . Será otro presidente radical. Al oírle. lo recuerdo bien. siempre recatada. genuinamente escandalizado. como sus dos trenzas rubias. siempre detrás de Heller. comentaba. Mirando retrospectivamente las cosas. con dolor en el alma comprendimos que no volveríamos a otro. el último. sobre todo el de ser mandados por Milena. Eladio Heller nos cautivaba y nos repelía con su riqueza y sus inventos. siempre impecable. la hermana. con un nuevo regalo. A la que era eléctrica. cuando intentó una modificación en la estructura de las palomas mensajeras. Si Heller hubiera trabajado únicamente con maderas y con metales. mas tampoco soy tan viejo para olvidar los placeres que la nuestra nos deparó: sin duda. un ácrata. lo cierto es que el señor Heller apareció hoy con una caja inmensa. con un nuevo tren: uno eléctrico. en continuo proceso de reconstrucción y desarme— que allí guardaban. un caballero con un largo guardapolvo de franeleta amarillenta. y ya nadie supo de él— nació Diego. doña Visitación. que un rato revolotearon pesadamente por el sombrío sótano de la casa. a la otra. Una noche yo no paraba de ponderar en casa el tren a cuerda que el señor Heller había regalado a Eladio. No está bien. pero la verdad es que en el garage solíamos encontrar salpicaduras de sangre. diminuta. En el garage de 11 de Septiembre vi el primer receptor radiotelefónico de mi vida y el primer trasmisor. en ocasiones. dispuesta a pelear por lo suyo. de flores nítidamente blancas. era en el club Belgrano. a una reunión de rotarianos. le puso cuerda. renunciar a nuestra patética aspiración a ser adultos. Nunca fue más verdad lo de año nuevo. seguro de la aprobación de mis mayores: —No está bien. Aquel. para dar calor a la convivencia. Algo habrá dicho Eladio. como un ángel de la guarda ansioso y abnegado. Decía: —Eladio no tiene remedio. cargadas. por algún tiempo. el motor eléctrico. tanto para ella como para nosotros fue el primero y. Nuestro lugar predilecto era el garage de los fondos. y Cristina. El amor a la mecánica y a las ciencias naturales nos pierde. que por ser tan niño no se mezcló con nosotros. Funcionan perfectamente. el del peligro. Les abrió el cráneo para perfeccionarlas con el aditamento de piedras de galena. No ignoro el caudal de tontería y de maldad que arrastran tales bandas. Milena trajo el cambio. vida nueva. anterior a Milena. hasta que algún enojo —con los años la circunstancia fue harto breve disparaba su carga de acre vulgaridad. Antes de que pasaran veinticuatro horas yo debía reconocer. A Milena la conocimos en un baile. más precisamente. el de la camaradería. vivaracha. A la noche siguiente yo volvía apenado. locuaz. más de una habladuría ingrata se hubiese evitado. por las que los animales recibirían órdenes enviadas con un trasmisor. En esa época. Nos deslumbre la fiesta. la familia de Heller se componía del señor. el dueño del Stoddart-Dayton. Mi padre corroboraba: —Destruye por destruir. Desarmó las dos locomotoras. el automóvil — un Stoddart-Dayton. la sentencia: "Únicamente los tontitos de sociedad van a los bailes". ) Intuía mi madre: —En ese niño se oculta un maximalista con barba y todo. lanzarse a los frenéticos deleites de las bandas traviesas. el de participar en secretos con ella. en una suerte de enfadosa contramarcha: —Las dos locomotoras funcionan. para año nuevo. Nunca olvidaré aquellas pobres palomas. Poco antes de desaparecer el padre —partió por ocho días a Santiago de Chile. yo movía la cabeza. la señora.magnolias. pero más nos deslumbre Milena. yo diría que bajo su férula hubo que dar un salto atrás. Heller acababa de cumplir doce o trece años. Otra noche de la misma semana. demasiado pronto. (Pronto descubrimos que no hay como vilipendiar al ausente.

estar a su lado. la admiraba. que imaginara tan delicadas a las mujeres. de vuelta. valerosa. aunque había un agrado en que nos maltratara. el perro miraba a He-Uer con ojos tristísimos. sé que nos compromete a todos los amigos. ninguno hablaba de amor. parecen borrosas. Heller nunca se entregó plenamente. pero en la soledad de su cuarto estudiaba medicina y física. Tamaño zanguango. la hora de acompañar a mi familia a Necochea y no soy hombre que se aparte de estas obligaciones. Confieso que para nosotros era ella una persona imprevisible. Me parece que había ido Heller al Instituto para consultar algo sobre el bacilo de Metchnikoff. Alberdi la amaba. "Es delicado" contestaron. más probablemente el Largo. Una tarde. Están siempre juntos. con diciembre. los Hesparrén y yo hubiéramos dado la vida por ella. llegó. por fin. Nunca habíamos encontrado una persona menos acomodaticia ni más agresiva. que no había desarrollado sus actuales nalgas de doble ancho. porque lo hacía con increíble vitalidad y empuje. Andan muy ocupados ahora que se comprometieron. pues antes de recoger el más mínimo premio. Las mujeres razonables. Lástima que yo fuera tan joven. No acabábamos de conocerla. En su presencia no aventurábamos opiniones. Su dueño lo había dejado. sacara ventaja de mi alejamiento. Cristina nos dijo: —Mis pobrecitos ¿por qué negarlo? están todos enamorados de Milena. a las dos de la tarde. los amigos. peludo y orejudo. No recuerdo cómo apareció el perro. llueva o truene. el temor de que algún Hesparrén. La verdad es que entonces el mismo Cabrío. Milena argumentaba: —No es higiénico. naturalmente acometía contra las preferencias. pero accedieron. descuidaba el estudio. que trajo Heller del Instituto Pasteur. Una noche pronuncié. las manos cubiertas de mataduras. Mientras nos explicaban esto. que por aquel tiempo le interesaba. . me deslumbró con su ternura. De miedo de irritarla. para que nadie las vea. él estaba con ella. Aguó un tanto el veraneo. el Cambado Hespanén y yo lo acompañamos. —¿Por qué no vienen Heller y Milena? —pregunté. En cuanto le dije que la quería. que adelantara paulatinamente. Cuando lo veo. A propósito: debo referirme al Marconi. Un día voy a comprar un matagatos y chau Marconi. Como me había deslumbrado con su aspereza. un perro de aguas. aunque no estaba rabioso. por comparación. el mundo de cada cual. iban a sacrificarlo. en las Barrancas. Era alta y fuerte. La novedad que después encontré fue otra. que esperábamos a nuestra amiga en el garage. creo que muy noble. los ojos grandes y verdes (menospreciaba los ojos azules de las Irish-porteñas). no he visto una muchacha más vivida. como no lo reclamaban. agregó—: Parecen perros detrás de una perra. Era resistente. por temor de que estuviera rabioso. cadena en mano. ¿Qué estudia? Las miserias que Dios puso en la oscuridad de los cuerpos. El tiempo que Milena estaba con nosotros. ya que Milena repudiaba esa pasión como una debilidad ridícula. —¿Cómo? ¿No sabes? —replicó el Cabrío Rauch—. obstinada cuando estaba comprometido el amor propio. las costumbres. esperando que el otro baje la pata. —Ya colérica. Como observó recientemente Federico Alberdi: —Enamorarse de una mujer tan incómoda es el peor infortunio. para ir a ver un partido. la familia. junto al árbol. por nada se pierde un paseo con el perro. No es normal. Viajé. las palabras que ni siquiera los Hesparrén habían tenido el coraje de articular. un sábado. la piel morena. Quien nos informó de lo que sentíamos fue la hermana de Heller. era más delicado regalarlo que matarlo. Desde el primer momento se quisieron notablemente Heller y el perro. Jamás puede uno olvidarla. un prodigioso cambio se operó en Milena. Por mi parte. Heller preguntó si no podía llevárselo. de color café con leche. Milena tenía el pelo castaño —lo llevaba muy corto—. Heller. El domingo me cité con los muchachos. —Mientras uno duerme —protestaba Milena— él estudia. por seguirla.

por el otro. A Heller hay que hacerle ver que no sea terco: al fin y al cabo. Deberías explicarles a los dos que se dejen de pavadas. El Cabrío era más venenoso que cobarde. sobre cuya sombra chocaban dos bandos: Milena. Después del casamiento de Heller y Milena. Nos dijimos que todo se arreglaría con el primer hijo. porque de puro razonable le da en los nervios a Milena. es antihigiénico. Si yo me encontrara en su lugar. ¿Milena y Heller? El Cabrío afirmó: —Lo eligió porque es el que tiene más plata. Milena lo había sentenciado. Así que veremos qué sucede. por añadidura gordo. doña Visitación y Cristina. y para conversar estábamos más a gusto caminando por la calle que encerrados en nuestras casas o que en el café o en el club. donde vivían con doña Visitación y con Cristina —Diego partió. —¿Saben por qué Milena no se separa? —preguntó el Cabrío—. en medio de las peleas. confirmaban el pronóstico de Alberdi. interminablemente rodeamos la manzana del Castillo de los Leones. El Largo Hesparrén me tomó de un brazo. Se la rompo yo. Casi inmediatamente criadas y proveedores trajeron noticias que. Creo que me acordé del partido que íbamos a ver. Nos distrajo de nuestra indignación la verdad expresada por Alberdi: —Milena no quiere la plata para ella. Esta nueva conversación ocurría en la calle. Me encaré con Alberdi. enardeció a todo el mundo salvo a Heller. —¿Se comprometieron? —repetí—. por milagro sobrevivió. cuando abrí el diario. qué diablos. Este. caminamos por la plaza. que tener en la casa un perro tan viejo. pero no hubo paz. aparentemente. hubo cuatro. por último. empuñando el cuello del Cabrío—. desde luego. —Lo que enoja a Milena —respondió el Cambado— es que se sustraiga. Alberdi. a los Estados Unidos— no desmintió aquellas noticias. Si lo toleran desde hace veinte años ¿por qué de repente se enojan? Además. becado. Alberdi no es el más indicado.No estaba seguro de entender. la dicha para mis amigos o una esperanza para mí— interrogué: —¿Crees que van a ser felices? Alberdi respondió sin vacilar: —No. Se casaron a mitad de año. Milena. —El pato de esta boda es el perro —comentó el Cambado—. En tono de súplica —no sé yo mismo qué suplicaba. Nada irrita como pelear contra un fantasma. A Milena hay que hacerle ver que . Bueno ¿y qué? —preguntó—. —¿Por qué no se separa? —agregó el Cabrío. —Por más que procure sustraerse —observó Alberdi— así no puede estudiar. en continua batalla. Debatiendo el asunto. —¿Por qué quiere pelear? ¿Por qué no lo deja tranquilo? —inquirió. Intervino Alberdi: —El Cabrío es un mal pensado. Por la plata. te juro que no perdería el tiempo estudiando anatomía en el Testuz. para encontrarnos. a la otra mañana. tener dinero es una cualidad atractiva: una de las tantas de Heller. por desgracia. rondaba como un fantasma. con el paredón de la Chacarita. como hablando solo. sino para educar a los chicos. me apartó del grupo. —Yo creo —susurró— que llegó el momento de actuar. íbamos muy de vez en cuando a 11 de Septiembre. Lo que entrevimos al visitar a nuestros amigos en la casa de 11 de Septiembre. —No —aseguró el Cambado. tiene una mujer estupenda. —A este yo le rompo la cara —dijo con amenazadora suavidad el Largo Hesparrén. por un lado. un fantasma perseguido y atacado sin cuartel. Ahora dice que está viejo.

el de las circunvoluciones del cerebro. con un concejal del Partido Salud Pública— convenía en que la consola bajó por sus propios medios. ¡Dos testimonios coincidentes! Quedé medio enfermo. si hay otra vida. pero ínfimo) y algunos cuadros (Julia Gonzaga. de Gall. abundan las mesas. por cierto no sería yo quien señalara a estas damas que no se entrometieran. a caballo. cebé unos mates y. El cuarto —tiene su parte en nuestra historia— es de tono azulado. las sillas. para animarme. reforzadas por una red de bronce dorado. para sentarme. que tuvo en jaque a mi equilibrio mental. Dicen que anoche fue a una reunión de espiritistas. con sus damas. porque años atrás. a la izquierda. que mueve al hombre. semidesnuda. una silla tan baja y . Con un poco de estímulo de su parte Heller asumirá contornos de figura. en el Centro Espiritista de Belgrano R. medité por mi cuenta. Comenté: —Dicen que anoche Heller fue a una reunión de espiritistas. con su impaciencia admirable. Lo único que falta es que se haga masón. entre rocas. asistí a una. la ambición. Desde luego. Al comprobar que gente calificada —concurrimos con un Jefe de Sala del hospital Rawson. como en todo. me pregunto si Heller no estará desesperado. como el de la plaza. De vuelta en casa. Cubre el piso una alfombra azul. y al otro. Me dijo: —Parece que el pobre Heller entró en una etapa de franco disloque. porque él no tenía la culpa. la voz del Cabrío. Que yo eligiera. un tanto barrigona. me vería como un tránsfuga y como un traidor. los compromisos cotidianos. Como yo tendría que estar desesperado para volver a una de esas reuniones. revelando que el busto es hueco. una copa de oro. pero no podía reconvenir a Heller. paso a paso. Atendió el Cambado. huyendo. temblé de veras. un San Martín. dentro del campo científico nacional. en la misma pared. para consolarme argumentaban que. una de las cuales parece la de Pisa. acompañado del mismo Heller. o más. precisamente. así que ahora mismo voy a cumplir lo que me pediste anoche. iluminada por una vela. si nos desplazamos entre espíritus? Alberdi y Heller. A mí no me convence un rumor cualquiera. tres torres inclinadas. los sillones. en ese cuarto abarrotado de muebles. Para la mitad restante había que hablar con la madre de Heller y con Cristina. de terracota. Sobre la chimenea hay un enorme busto. en listas verticales. la certidumbre del más allá justifica la hondura de sentimientos y de anhelos. Llamé de nuevo a los Hesparrén. recogiendo. —Sí —contestó bostezando—. Milena me recibió en la penumbra de la sala. al fondo. una biblioteca. yo era incondicional partidario de Milena. cerrada con puertas de vidrio. Cuando llegué a su casa. de modo que en el acto llamé a los Hesparrén.está casada con una lumbrera. A la mañana siguiente. llevé el Primus a mi cuarto. Ni lo contradije ni me comprometí. bajó la escalera. A uno le replicaba yo que él no había visto la consola. en cuanto abrí el ojo. porque inmediatamente. un espejo muy alto. una vestal en una caverna. con flores amarillas. Aunque Milena tuviera una mitad de la culpa. aliviado. Fue una visión inolvidable la que tuvimos cuando una consola de caoba obscura. Heller había salido. la belleza de Italia. con abalorios. en el teléfono. etcétera). tampoco a ella podía reconvenirla. por una colina. que la había visto mal o que le restaba importancia. y las paredes un papel azul. he sabido. La conmoción llegó a prolongarse en una larga crisis. Cuelga del techo una araña de madera dorada. oí. ¿Cómo puede uno tomar en serio los afanes. Yo sabía lo que eran tales reuniones. a la derecha. hasta bien entrada la noche. de tamaño natural o poco menos. un cuadro que representa un nadador. Era una radiante mañana de setiembre. Recuerdo algunas estatuas (un Mercurio. lo recuerdo como si fuera hoy. fue a una reunión de espiritistas. en el fondo del mar. Lo único que falta es que se haga masón. con rosetones y tréboles amarillos. a solas. Me dormí. y una mesita redonda sostiene una lámpara con pantalla de seda azul. hablé con el Largo: —Heller. En esa eventualidad. con ese engolamiento que asume cuando da una mala noticia.

mejor dicho sin cometer una impertinencia. mientras Milena empuñara la momia. de una mala interpretación: dura resultaría la tarracota contra la frente. Junto a ella no hablo. Si le oyeras la vocecita que pone para ser razonable. jugaba distraídamente con una pequeña momia de terracota. Miré a mi alrededor. sin parecer impertinente. es la palabra exacta— alguna lejana visita al Instituto Pasteur? No sólo evocaba el ladrido. yo no sabía dónde poner mis manos. pero yo soy una tipa violenta y arbitraria. no la conocen. Heller es un tipo pacífico y razonable. sino un marido. yo iba a sonreír. Creo que los vi cuando vine por primera vez. Ordenó: —Acércate a ese aparato. sino el olor. Indicó un bastidor que había en una repisa. Como todo el mundo. —Tienes razón —dije—. Me acerqué un paso. Cuando llegué estaban estos muebles en la casa y por mí estarán para siempre. porque nada lo conmueve. tranquila. de unos veinte centímetros de altura.. —No te va a morder —aseguró. —Bueno. me ayudó a levantarme de mi sillita tembleque. casi. Sin duda. a tocarlo. Una mujer no necesita una lumbrera. sino un padre. —Es claro. me tomó de la mano. no fue un infortunio fortuito. Ah. aun los pelos que se adherían a mi traje y la mirada esperanzada. ¿Darme el trabajo de cambiarlos por otros? Ni loca. cuando recapacité sobre el riesgo. Milena no se parecía a otras mujeres. bueno. —Eso es lo malo. por una delgada banda metálica. La obedecí. me echas la culpa. ¿Qué sientes ahora? ¿Cómo decirle que en ese momento yo recordaba —revivía.tan frágil.. La rabia le confería elocuencia. porque él me subleva. —¿Te refieres a Eladio y a mí? Imposible vivir de otro modo. simbólico de mi relación con Milena. Ahora los uso. los vería y me incomodarían. me llevó al garage. pero muy triste. Por último dije: —¿Puedo. No les gusta la vida. de un perro. Milena insistió: .) —Lo que quieras —contestó. estoy intimidado. decir algunas cosas que. que tomó de una mesa. que soy violenta y arbitraria. Intenté lo que en terminología militar se llama una diversión. —Un poco más. Piensan tanto sobre lo que no conocen que llegan a equivocaciones monstruosas. yo no creo que deba uno vivir peleando. probablemente de níquel.. unidas. que es razonable. No se te ocurre que es pacífico. en la parte superior. Volví a la carga: —La verdad es que no sé por qué ustedes no viven en armonía. que no es tonto". No la persuadiría. Los chicos no necesitan una lumbrera. (Ahora. ni siquiera pienso claramente. Aunque fueran más lindos. —Tendrá muchos defectos ¿quién no los tiene?. porque es hipócrita. Has de estar sofocada en esta casa. Lo miré con recelo. sino un hecho fatal. Juzgué que la diversión debía concluir. si le gritara: "Hay otro en mí. El bastidor consistía en dos columnas. al meditar sobre todo esto. descubro que Milena no me conoce. ¿Por qué no cambias algunos muebles? —¿Cambiar algunos muebles? ¿Por qué? No los veo. Milena me estimuló. Milena dijo que sí era un monstruo. ¿Te cuento una cosa? Yo desconfío de los que piensan mucho. le dan la espalda. —Más —repitió—. —Heller no es un monstruo.. pero no negarás que estás casada con una lumbrera. Hasta llegar. no dirías pavadas. Ella.

Un tanto ofuscado repliqué: —A ninguno de los amigos le pasa nada. Ahora ignoro. qué podíamos resolver. —¿Para eso lo mató? —Para eso. para decir algo. —¿Qué no puede ser? —pregunté. pero hallaba indispensables nuestras reuniones. pero nunca le hice mal. Eladio lo quería mucho. Creo que ella sonreía cuando la dejé. Yo era plenamente partidario de Milena. pero sobre todo quería que al acercarse alguien al bastidor sintiera un perro. Este exclamó: —No puede ser. bajo el esplendente sol de la mañana. para curar el cuero. Sin dificultad adivinarán ustedes lo que yo pensaba: ¿Por qué me ocurre esto a mí? (La muerte de Heller encarada como una circunstancia de mi vida. les participo. —No —replicó implacablemente—. ¡El Cabrío se permitía recordarme que nadie era tan malo! Yo continuaba impertérrito. ¿Cuánto tiempo trascurrió? Un poco más de una semana. hará con Milena lo que hizo con el perro. pensé. como dijo Eladio." Diariamente me reunía con los muchachos. —Marconi —murmuré. hacía calor. el Cabrío sacudía la cabeza con indulgencia. De una percha o de un gancho (no distinguí bien) colgaba el cuero del pobre perro. como una retribución por haberlo yo . lo increpo y le declaro que es un monstruo. Yo. Verás con tus propios ojos. ladeó la cabeza. Un monstruo y un degenerado. siempre del lado de las mujeres. Habrá muerto de viejo. Alberdi no contestó enseguida. —¿No lo esperas? —preguntó. Yo le tenía asco. Murió en aras de la ciencia. Como en el campo. Para obtener esta obra magnífica —el tono de sarcasmo era evidente—. tan absoluto en su defensa que el mismo Largo Hesparrén. "Qué alivio no estar en esa casa". Por culpa de Heller vive una pesadilla. Ante mi severidad. un poco menos de veinte días. por lo bajo. dije amigo. Eladio estudió durante años. Yo peroraba: —Si lo dejamos. lo quería más. —No te equivocas. Yo dije: —Me temo que sea verdad. —Ya lo ves. cuando muere una oveja. Lo recuerdo perfectamente: era de noche. a Alberdi. para tratar el asunto. Me asomé. Su mejor amigo. Ahora Eladio fue a comprar veneno a la casa Paul. "Pobre Milena. descuidó a hijos y mujer.—¿Qué sientes? —¿Qué siento? ¿Qué siento? Un perro. parecía decirme: "Hasta ahí no te acompaño". —¿Y eso? —pregunté. Nuestros pasos retumbaron como si lleváramos zapatos de madera. —No dije amigos. —Vamos a 11 de Septiembre —ordenó el Cambado Hesparrén. Como si me tuviera lástima. como empujado por el destino. Al fin y al cabo. Tampoco participaban los amigos de mi convicción de que toda la culpa correspondía a Heller. Abrió la puertita del tabique del fondo. —No. con su aire engolado. estábamos en las Barrancas de Belgrano. porque es un monstruo. que yo sepa. sacrificó al amigo. como en sueños. Afuera. —Heller lo quería mucho. decía que iba a matarlo. La besé en la cara. —¿Qué no puede ser? —insistí—. Llegó el Cabrío. ¿Por qué no hablan? Alberdi respondió: —Parece que ha muerto Heller. para que en el bastidor uno sienta un perro. Volvió a tomarme de la mano. como ignoraba entonces. tal vez. me hallé un poco trémulo.

Milena dijo "Se parece" desde el primer momento empezó a pelearlo. Cristina preparó café. En un aparte. pero eso no probaría que antes Heller metiera cizaña — opinó Alberdi—. para Heller. me atrajo. dentro del orden de las cosas. que está sola" y de pronto me avergonzaba de tanta bajeza. Cristina contestó: —Hace frío. No se suicidó. Con igual ritmo mi pensamiento emprendió un vaivén. —Tal vez ahora vivan en paz. Antes yo nunca la había visto en su papel de madre. para Milena. más o menos repentinos. ni más dramático ni más extraordinario que las estaciones del año. Milena sucesivamente me repugnó. La rodeamos. sino que Milena y las otras. Desde un extremo del cuarto. Dejó de vivir. La abrazaron los hijos. Milena. la mosca muerta de Cristina. Uno después de otro abrazamos a Milena. me conmovió. Cada uno se dispone a hacer de las suyas. Ocultó la cara entre las manos. y vino a sentarse a mi lado. y la chimenea. empiezan una trifulca y de repente no sabe uno qué les da. me infundió respeto. Lo miré una última vez. En cuanto a la muerte de Heller. En los días que siguieron. volvió con leña. Milena dijo: —Mucho se van a calentar. exclamó: —Es verdad. algunos cambios de actitud. al morir Heller. cuando raleó la gente. No le confesé que en mí yo notaba cambios análogos. Mirando a Cristina. queríamos encontrar rastros de nuestro amigo en la manera de ser. Instantes después partió. continuamente creadora. el pobre. Impensadamente nos arrimamos a la chimenea. Quedábamos pocos: nosotros y los dueños de casa. Yo creo que en él todos buscábamos a Eladio. para alentar únicamente sentimientos de amistad. Qué raro si descubrimos que era Heller el que metía cizaña. la reputé una desgracia infinita. pero se vuelven suavecitas y hasta razonables. Convertida en madre. tan absurda y casi tan horrenda. Hace frío. o doña Visitación. después del término de la beca. abrieron los ojos. —No imaginen cosas raras. Era cierto. . la adolescencia. ¿Me explico? " Por aquel entonces Diego llegó de Nueva York. el Cabrío comentó conmigo y con Alberdi: —Qué raro si ahora viven en paz. de pensar y aun de moverse de su hermano. Ofreció la primera taza a Milena. donde habían puesto a nuestro amigo. A la madrugada. Mirando a Milena me decía: "Hay que aprovechar que murió Heller. junto a la chimenea apagada. —¿Entonces? —inquirió el Cabrío.condenado tan duramente). Se cansó. interviene el recuerdo de Heller y el interesado frena en seco. como el nacimiento. ¿Cómo no entendí que Heller vivió con Milena y con nosotros como entre chicos una persona grande? Ya había gente en la sala. cuando llegamos. No sé las horas que estuve en una silla. su inteligencia. donde trabajó algunos años. encendió la chimenea. El Cambado Hesparrén me dijo: —¿Te fijaste? Se humanizó el mujerío. la atribuí a mi deslealtad. me dije que toda muerte era parte de un proceso natural. de pelear conmigo y dejó de vivir. Resumió el Largo Hesparrén: —Lo tengo observado. la senectud. me parecía tan absurda como la de un muerto. Pasamos al escritorio. esa condición. su afabilidad. parecieron confirmar la opinión de Alberdi. donde colgaba el cuadro de Julia Gonzaga. que es la bruja en miniatura. También: una tardía intuición del irremplazable amigo muerto. Preguntó Alberdi: —¿Qué pasó? —No estaba enfermo —contestó Milena. me dio por ir y venir entre la pared. —No tienen sangre en las venas —replicó airadamente Milena.

—¿Un fantasma? —pregunté—. me escapo a la calle o me pego a los otros. no lo he visto. Nadie pensó que tales momentos revelaran un intelecto pobre. para que me deje en paz. mirando football al rayo de sol. —Estuve con Eladio. con fiebre y chuchos. algo pasa —insistí. esta severa conducta fue necesaria. cuando voy a contestar. Repliqué: —No te hagas el loco. Leíste El cuento más hermoso del mundo. porque se parecía a todo el mundo. ¿Estuviste leyendo a Edgar Allan Poe? La expresión de perplejidad volvió a su cara. pero ¡qué quieres! tengo miedo. después de un rato. —¿Qué más te dice Eladio? —Que va a explicarme algo importante.Encontramos a un excelente muchacho. incluso Alberdi. Volví a casa con el cráneo como si le hubieran volcado una bolsa de portland hirviendo. Proseguí: —Ya sé. un chico honesto. te digo la verdad. —¿Dijiste algo a Milena de todo esto? —No. no asomar la cabeza fuera de las cobijas. yo diría que de cualquier modo. De reojo vislumbré que estaba perplejo. yo no tendría miedo. Tartamudeó: —Me. —Francamente. En crisis como ésta yo sobresalgo por mi admirable calma: resolví. por favor.. y siguió con esa nerviosidad francamente incómoda. llegó el domingo y bien abrigado fui a ver otro partido. Una tarde estaba echado. —Nada —dijo. ¿11 de Septiembre compitiendo con el Castillo de los Leones? —No sé lo que pasó en el Castillo de los Leones —declaró Diego—. A la vuelta de unos días. Contestó. por si encontraba pretexto para llamar a Milena. con los diarios de la víspera en el suelo y los del día en la cama. descubrí una circunstancia curiosa: el que tenía una permanente expresión de inteligencia era Diego.. replicó: . —Juana de Arco —musité y otra vez me di vuelta. Eladio se aparece. —Por esta cruz —repitió Diego. oyendo. hasta la recuperación total de la salud. un partido que la radio trasmitía a gritos. —Bah —rezongué y me puse a mirar para otro lado. El calor apretaba tanto que no sé cómo pude resfriarme de cabeza. —Algo pasa. Al principio. pero después le tomé el gusto a la cama. Ofendido. No vayas a decirle nada. Pero que en 11 de Septiembre aparece Eladio: por esta cruz. me. con el teléfono bien a mano. Por más que lo niegues. era un hecho: de recaída emprendí una grippe. —No. Vacilé: había oído el inconfundible tono de la verdad. ¿Por qué negarlo? Yo siempre me entiendo con el ocio.. —¿Lo has visto? —pregunté. Eladio me pide que no se lo diga. me increpa Milena con una frase insultante y. Sobre esta cuestión coincidían conmigo el Cabrío y los Hesparrén. —No me hago el loco. Como lo noté nervioso. como un pashá. Comparando a Diego con Eladio. La respuesta me irritó sobremanera. pero me habla. en cambio la mirada de Diego desconcertaba por lo viva y alerta. Eladio me disuade. pues. dar la espalda al mundo y. salvo en los momentos de distracción. Ya estábamos a mediados de noviembre. Si me preguntaran de qué modo miraba Eladio. Era todavía un chico. que no se parecía a Eladio. cuando empezaba a mejorar. —¿Entonces? —Entonces.. cuando entró una visita: Diego. una tarde que nos derretimos en la tribuna. le pregunté qué pasaba.

Quizá inmediatamente no lo advirtiera. —Estamos de acuerdo. —Que se apure el ómnibus. Te acompaño. Continué con mis preguntas: —¿Volvió a aparecer? . en el jardín. ni comí tostadas con una jalea de frambuesas como aquélla. ¿por qué no? —respondí para no contrariarlo. que es lo principal ¿no es cierto? Cuando me abstraigo y se me pone esa cara —yo me conozco perfectamente— no creas que estoy en babia. —A la avenida Vértiz. Nunca bebí un té comparable. Aunque te parezca increíble. Pensé: es un pobre muchacho.—No leo cuentitos. al centro. —No me parece tan absurdo leer cuentos. a tomar algo que me quite la sed. Es claro que llegó la fecha de partir a Necochea y no está en mi carácter permitir que mi familia viaje sola. Formidable. estoy pensando: con esta luz habría que dar tanto de exposición y tanto de abertura. a todo trapo. —¿Hecho un loco? ¿Se puede saber la causa? —Puro apuro. durante siete horas. ¿Era sólo imaginación mía o le enturbió el semblante una sombra de impaciencia? ¿Por qué Diego quería rehuirme? Cuestiones de esta índole me ocupaban mientras nos acomodábamos en una mesa del bar. cuando vuelve a la penumbra de su cuarto.. el fantasma es un amigo.. tras el período de aclimatación. ni miré a mujer que me gustara tanto. al fin y al cabo.. me topé con Diego. A las dos de la tarde. etcétera. Desde luego es una distracción. Como ustedes lo comprenderán. No acorté el veraneo. Yo no voy a asustarme de Heller. —Entiendo —exclamó. el tema de la fotografía hubiera durado hasta quién sabe cuándo. Ando hecho un loco. con tan buen resultado que pude presentarme. como en el Centro Espiritista. En plena despedida acordé no cejar hasta casarme con Milena. el sol y el mar me tomaron a su cargo: quiero decir que si usted se recalienta. el mismo día que llegué a Buenos Aires. pero no soy tan malo. pero el hombre se acostumbra a todo y. —Bueno. No soy nada del otro mundo. No dije una palabra de lo que me contó Diego. a tomar algo que me lleve al centro. Traía una valijita de fibra. empecé a cavilar sobre las apariciones de Eladio. en el hotel. como fotógrafo. en la playa y cuatro veces por día devora con la voracidad del jabalí. en 11 de Septiembre. y frenéticamente señaló el vehículo por la ventana—. Por ahora. —Hablemos de Eladio —dije. que haya desaparecido es lo raro. ¿Puedo hablar de otra cosa? Respondió con una sonrisa forzada.. Además. El semblante se le enturbió de nuevo. Ando hecho un loco. —¿Dónde vas? —pregunté. Yo tengo un hobby. —Vamos al bar Llao Llao. fotografiando mil veces. al cabo de una semana. Junté coraje. Su mirada se animó de inteligencia—. no ocuparon nuestra atención los aparecidos ni los muertos. Lo que no cuento a nadie es que para hacerme la mano perdí un montón de placas. en las Barrancas. la importancia de comprobarlas cuanto antes. pero lo sobrellevé con intranquilidad. mis ocupaciones no son tan absurdas. no que aparezca". Pensé también: huele a perro. tengo afición. cuanto mamarracho tuve a tiro. con Milena. En Necochea. Meditaba: "No me asustaré. Si no fuera por los Hesparrén y Alberdi. pero quedé preocupado. Diego no sabía disimular. Prométeme que verás la máquina que traje de Estados Unidos. En noches de insomnio pensé que se presentaba la oportunidad de averiguar si había otra vida. Gritó: —Perdóname. que llegaron como una patrulla salvadora. Tomé el té. Lo vi hace poco. después. —Tengo que tomar ese ómnibus —exclamó poniendo en la palabra ese un inopinado énfasis. La fotografía. duerme. Quieres decir que en la vida hay que tener un hobby.

Un aparatito con dos columnas de níquel. pero no de Milena. Para una pobre bestia. —¿Por qué siempre en la sala? —Porque estaba ahí. —Como el de Marconi —murmuré. —¿Lo sabías? Levanté los hombros. Eladio quería explicarte algo importante. en el bastidor. Eladio me llamaba. la nueva vida es casi nada. las persuadía de que se avinieran. —¿Escondido? —En un bastidor. —Lástima que haya otros temas. Muchas veces me habló. si no voy a llegar tarde. sino de la vejez.—Me habló. pero un hombre. preguntó: —¿Sabes que no se llevaban demasiado bien con Milena? —¿Quién no lo sabe? —Entonces el camino se allana. Pensé en voz alta: —Antes había trasmitido el perro Marconi. Parece que hay algo único en las almas y que hasta se diferencian de un sonido y de una imagen. Si tuviera que ver con la fotografía. ¿Lo explicó? —Lo explicó. No me pidas que hable más. Sin que nadie abriera la boca ¿entiendes?. Desde luego. Después le tomé confianza.. Eladio me dijo que su plan primitivo consistía en dejar escrita una monografía sobre el invento. Eladio me dijo que durante años perfeccionó esos bastidores. El perro se moría de viejo. —No. pero cuando trasmites al bastidor el alma de un perro o de un gato. Esta facultad no queda aislada. Pero dijo que Milena lo mortificó tanto que él no pudo aguantar y después de una pelea trasmitió su propia alma al bastidor. con asombro. Exclamé: . cuando dormían los demás —explicó—. Además. Sentí que estaba con mi hermano. No vas a creerme: llegué a valorar esos ratitos de comunicación con él. Diego se levantó. Dijo estas palabras que me parecieron raras: Muere en el perro o en el gato y sigue viviendo en el bastidor. De algún modo misterioso (trasmisión del pensamiento o lo que fuera) me llamaba. él tuvo influencia benéfica en la casa: empezaba una pelea de Cristina con Milena y. —Sigue explicando —dije. y con un ademán le pedí que siguiera. Qué olor a perro. Mientras tanto yo arrugaba la nariz y pensaba: El Marconi te dejó en herencia todo su olor. me explicó. el animal muere. Quería trasmitirles un alma. Me dijo: Puedes tener varias copias de una misma imagen o llevar a un disco un sonido. todo esto sin que sospecharan su intervención. Lo trasmitió para salvarlo. uno conversaba con Eladio.. O sucederá algo peor todavía. —Este se vincula con la radio. Más claramente: lo que de un hombre recoge el bastidor es la facultad de pensar. el asunto no entra en el campo de mi especialidad. si estaban por ahí cerca. Como cochinitos de la India empleó animales. como se trasmite un sonido a una antena de radio o una imagen a una antena de televisión. —Ahora tengo que irme — protestó—. Parece que influyó muchas veces en el pensamiento de todos nosotros. de unos veinte centímetros de altura. Ahí te equivocas. para salvarlo también de Milena. Lo que falta es muy ingrato. —Yo iba todas las noches. Hay cuestiones que uno preferiría callar —suspiró—. Cada vez que yo iba a la sala. —Si mal no recuerdo. tiene algo de ceguera general. puede pensar. hacia afuera. Yo tenía ganas de salir corriendo y sin embargo iba. para indicarle que eso no tenía importancia. Fíjate bien. Cuando se dejó caer en la silla. Movió los ojos nerviosamente: hacia mí. —Siéntate y habla —ordené. como el alma de un perro. que murieron todos. con miedo. Pensaba que el invento era una gran cosa y quería comunicarlo a la humanidad — Diego bajó la voz—. porque la trasmisión del pensamiento existe.

al principio me dominaba Eladio. lo ganaba en seguridad. desde el bastidor. —No creí que lo fuera —protesté con despecho. es peleadora. ¿Por qué me fotografiarías tantas veces —preguntó— si no estuvieras enamorado de mí? Mascullé: —Qué perspicaz. y que siempre por la materia amenazan la destrucción y la muerte. no se enoja. lo salvaría a él. preguntándome: ¿Llora? ¿Que pensará la gente? ¿Qué debo hacer? Cuando bajó las manos. créeme: es impulsiva. no siente. Primero no me creía. Escondió el bastidor dentro de la cabeza —era hueca— del busto de Gall. Que la inmortalidad como pensamiento estaba asegurada. de veinte centímetros de altura. Si tienes confianza en mí. de ceguera a todas las bellezas de la vida. ¿No me dijiste que no dijera nada a Milena? ¿Eladio no te dijo que no le dijeras nada? —Sí. la monografía sobre el invento. cuando me enamoré de Milena. es abominable. para sobrevivir en él. Me llamó. de veinte centímetros de altura. Ella fue la que descubrió que yo la quería. Procuré calmarla con el argumento de que Eladio ejercía una buena influencia. pensó. Como yo no respondí. Dijo que el hombre es una extraña combinación de materia y de alma. me habló. cuando le expliqué lo del bastidor. No sabes cómo se puso. lo protegería. enojado por lo que adivinaba—. ni aborrecía las feas. pero no es tonta. Milena no entiende (y vale más no explicarle) que el invento de Eladio no estaba dirigido contra ella. —¿Entonces qué ocurrió? —Me preguntó dónde estaba el bastidor. —¿Te enamoraste de Milena? —¿Te parece increíble? ¿Te preguntas cómo pude enamorarme de una tonta? Yo también creí que era tonta. azorado. Yo salvaría el invento. para trasmitir su propia alma. sobre todos nosotros. ni admiraba las cosas lindas. aun Eladio— se redujera a esa inmortalidad ridícula. La pobre había creído a pies juntos en la muerte de Eladio. que el acto de mudarse a un bastidor de níquel.—Qué fe en el invento y qué coraje. Diego se tapó la cara con las manos. Me preguntó si yo comprendía el abismo de miserable resignación. —No lo fue siempre. —Me alegro —respondió. desde su bastidor. Que seguir pensando es mejor que estar muerto. ni el orden natural. en silencio. que había sobre la chimenea de la sala y le trasmitió su propia alma. —Milena me dijo que no pensara más en todo esto —declaró. sin duda te apaciguó" se enojó más. No sabes cómo se puso anoche. en muchas de tus peleas con mi madre y con Cristina. Después yo volví de los Estados Unidos. Perdió su poder. a una clase de hombres incapaces de advertir que una cosa tan rara como que alguien esté sobreviviendo en un bastidor de níquel. Que ella no toleraría que un ser humano —aun por su voluntad. Afirmó que Eladio pertenecía a una horrible clase de hombres que piensa mucho. que tal acto revelaba. entiende todo. Y qué desesperación por escapar. pero después gritó. Nunca la vi tan colérica. y me apretó una mano—. —Dijo que se conformaba con seguir pensando. Yo miraba. —¿Milena? —pregunté. —¿Por qué le explicaste? —Está mal que yo le oculte nada. su rostro expresaba resolución y también la victoriosa fatiga que deja una crisis dominada. Confiaba en que Milena no cambiaría el moblaje ni la decoración de los cuartos. Iba a dictarme. Estuvo así un rato. lo pintaba de cuerpo entero. Me refirió luego cómo procedió. —¿Qué quiso decir? —Tú sabes cómo son las mujeres. no me equivoco. No querrás creerme: cuando le dije "A ti misma. punto por punto. Aseguró que gente de tal calaña no respetaba la vida. avanzó hasta . Lo descubrió por la enormidad de fotografías que le tomé. juró que Eladio no era quién para burlarse de ella ni de Dios. Si repito de memoria sus palabras. entre carcajadas de furia. Con todo su cacumen. Lo que perdía.

yo para encontrarlo. silenciosamente nos arrimamos al bastidor del perro. para abofetearme. ni tan linda. Me porté con ella como un bribón. en homenaje a nuestro amigo. se casó con Diego. Premio Nacional). pero ya era tarde. pero luego entendí que a todos cabía igual derecho.. pensando en el modo de salvar a Eladio. Es abogado y funcionario de la Caja Nacional de Ahorro Postal. una especie de vocación hereditaria. "Peleamos a brazo partido". El Cambado opina que es grande el futuro y que nos deparará a quien. Milena acabó de aplastarlo a pisotones. el Cabrío Rauch y yo. un poco salvaje. me dijo. No voy a pedirte que me ayudes". Me encaminé a casa con la valijita (y con el olor que absurdamente atribuí a Diego). LAS ABEJAS DE BRONCE Marco Denevi Marco Denevi. roto. Al rato. su mejor cliente. meditando sobre el bastidor. Aproveché la circunstancia de que está en la cama.. gran consumidor de miel y. No resultaba fácil llevarse bien con el Oso. aparte de una tradición de familia. recupere el invento perdido. si le proporcionaba una excelente salud. ¡Tengo que salvar el invento de Eladio! —Si quieres. los Hesparrén. El Oso era un sujeto un poco brutal.plantárseme enfrente y levantó una mano. Premio Argentares). con la respiración entrecortada "a ver quién podía más: Eladio para alejarme. ni tan noble. agregó: —Ya es tarde. En cuanto a Milena. y bien sé que debería olvidarla. Sus libros más recientes son Falsificaciones y Un pequeño café. pero cambió de idea y me dijo: "Está bien. lo guardo yo —propuse. Ya cerró el banco. Yo convido a toda persona de categoría y prestigio que pasa por el barrio. Como una fiera hambrienta anduvo buscando. (Incluso el Zorro. metí el bastidor del Marconi en esta valija y tú me interceptaste cuando iba al banco. su novela breve Ceremonia secreta obtuvo el premio Life en español. aliviado. En 1960. Mirando el reloj con desconsuelo. Esto por un lado. tuvo que sufrir algunas experiencias . a pesar de su larga práctica. una hora quizá. Desde el principio del tiempo el Zorro vivió de la venta de la miel. Deliró la noche entera. En el suelo. Con tal de que Milena no salga a buscarme. mientras yo me refugié en el garage. pero no le permití que se levantara. El emperador de la China (1959) y El cuarto de la noche (1962. por lo mismo. Yo no vuelvo con esto a casa. lo volvía de una rudeza de maneras que no todo el mundo estaba dispuesto a tolerarle. como descubrí que tenía fiebre. Era. a guardarlo en la caja fuerte. Yo pude más. entre los pedazos del busto. Alberdi sacude incrédulamente la cabeza. Aceptó. no sé cuánto tiempo. En 1955 —a los 33 años— su novela Rosaura a las diez. Muy pronto. al que la vida al aire libre. corrí al garage. no me saluda. Hoy amaneció bien. En teatro estrenó Los expedientes (1957. hubo un estruendo en la sala y adiviné que el busto de Gall había caído. Por otro lado el Zorro sabía entenderse con el Oso. para agasajarla con el bastidor: hoy es una curiosa peculiaridad de esta humilde vivienda. Se echó en mis brazos. Tomé la determinación de tan sólo hablar de estas cosas con Alberdi. de manera que esa misma tarde Alberdi. Fue nuestra última pelea". Nunca la vi tan resuelta. el instinto la llevó a la sala. le dije que se metiera en cama. estaba el bastidor. llorando. Nadie tenía la maña del Zorro para tratar a las Abejas (cuando las Abejas eran unos animalitos vivos muy irritables) y hacerles rendir al máximo. Acudí. obtuvo el Premio Kraft y promovió su notoriedad.

Pero por favor. lo miraban de hito en hito y parecían dispuestas a atacarlo. que a pesar de su fuerza era un fanfarrón. podían hacer el mismo trabajo que las Abejas vivas. no quedaban atrapadas en las redes de las arañas. No se fatigaban. (Lo enterrarán con la sonrisa puesta. —Fabricación extranjera. Zorro. Zorro —balbuceaba—. ordéneles que vuelvan a sus colmenas. después de lanzar al Oso una última mirada amonestadora. Me extorsionan. detestan las groserías. —Está bien. El Zorro hizo un ademán raro. como un ilusionista. Más alto. Usted sabe. —De acuerdo. conforme. repondré la balanza. le aconsejo que se dé prisa. desaparecieron dentro de las colmenas. Las Abejas zumbaron a coro. queriditas? —dijo el Zorro melifluamente. a control remoto (como decían los prospectos ilustrativos). Pero ordénales de una buena vez que regresen a sus panales. el Oso destruyó de un zarpazo la balanza para pesar la miel. niquelada. no se extraviaban.. señor. —Dicen que la balanza deberá ser flamante. —¿Oyen.) Pero le hizo notar al Oso que. —No aguardan sino mi señal —agregó el Zorro. —Digo y sostengo que. —Repítalo. El Oso se alejó. Porque vio que millares de abejas habían abandonado los panales y con el rostro rojo de cólera. Pero al día siguiente reapareció trayendo entre sus brazos una balanza flamante. no. Sí. flamante. —Niquelada. Me tienes sobre ascuas. Trataré de complacerlas. No lo han oído. —Naturalmente —se rió el Oso— te indemnizaré. mirándome. dulcemente—. —Sí —dijo el Zorro con su voz tranquila—. conforme a la ley. palideció de miedo. No me alcanzan las piernas para correr a indemnizarte. El señor Oso nos promete traernos otra balanza.desagradables en ese sentido. —Claro está. estaba obligado a indemnizar aquel perjuicio. niquelada. se comprende. señor Oso. Y lanzaba grandes carcajadas y se golpeaba un muslo con la mano. Está bien. El Zorro no se inmutó ni perdió su sonrisa. dirigiéndose a las Abejas—. Ah. dirigidos electrónicamente. Pero con enormes ventajas. por ejemplo. De tanto en tanto asentía con la cabeza y murmuraba: —Sí. Y ahora. Insectos de bronce. un ademán estudiado. que se vuelvan. el ceño fruncido y la boca crispada. de miel. —¿También eso? —Preferentemente Suiza. señaló las colmenas. porque las Abejas se impacientan. ¿Quién lo duda? Se lo trasmitiré. desdeñosamente. un tanto mohíno y con la vaga sensación de que lo habían engañado. El Oso.) Lo dicho: el Zorro sabía manejar a las Abejas y sabía manejar al Oso. a causa de no sé qué cuestión baladí. —Ah.. Y haciendo un ademán teatral. sí. es demasiado. está bien. El Oso se fijó e instantáneamente dejó de reír. Me ponen nervioso tantas caras de abeja juntas. a su vez. como las Abejas naturales (miel que en la contabilidad y en el alma del Zorro . sí. no eran devoradas por los Pájaros. El Oso no cabía en su vasto pellejo. El Zorro lo miró fijo. no se alimentaban. con una chapita de bronce donde se leía: Made in Switzerland. Pero ¿a quién no sabía manejar ese zorro del Zorro? Hasta que un día se inventaron las abejas artificiales. su tío el Tigre. Una vez. —Qué es lo que están hablando. y las Abejas. Fíjese. dígales que no me miren así. decía de él. El Zorro las escuchó con expresión respetuosa. Espera que corro a indemnizarte.

le preguntó a su mujer: —Vaya. Le siento gusto a metal. y no dudó. y una nube de abejas salía rugiendo hacia el norte. las abejas de bronce fueron inventadas exclusivamente para nosotros. ninguna cólera. mamá. hacían unas rápidas contorsiones. sobre todo porque le aseguró que aborrecía la miel. se precipitaban como una flecha sobre los cálices. Mató todos sus enjambres.figuraba con grandes cifras rojas). yo también. trie. un nuevo movimiento de palanca. Superior en todo sentido. —Sí. y un tercer enjambre se lanzaba en dirección al este.. Y menos todavía cuando notaron que los demás anímales también acudían a la tienda del Zorro a adquirir miel. aséptica. en cualquier sentido que se considerase la cuestión. de vida ilimitada.. bien mirado... Y. volvían a levantar vuelo. El Oso no añadía palabra y aparentaba indiferencia. elaborada por unos bichos tan sucios? En cambio ésta es más limpia. El Zorro se sonreía y se frotaba las manos... ¿qué te parece? —No sé —dijo ella—. trac. más higiénica. yo también. ni zánganos. movía una palanquita. incontaminada. sigo prefiriendo la de antes. sino a causa de las abejas de bronce y para alardear de modernos. una miel pura. obedientes. no porque les gustase la miel. . mandó instalar el tablero de control. todas obreras. Pero cuando estuvieron solos insistieron: —Qué quieres. en que la de ahora viene pasterizada. hizo chasquear la lengua y. Tenía un sabor. Tuvo que tomar a su servicio un ayudante y eligió. El Zorro enseguida vio el negocio. y una mañana los animales presenciaron. se incrustaban cada una en su alvéolo. todas iguales. entre ellas.. en el fondo. más miel. limpia. ninguna fatiga. a velocidades nunca vistas. aquel sabor. atónitos. todas dóciles. y a los pocos instantes destilaban la miel.. con sus ahorros compró mil abejas de bronce y su correspondiente colmenar también de bronce. unos ruiditos secos. Se comenzó a hablar de las riquezas del Zorro como de una fortuna fabulosa. Tampoco se atrevieron a decirlo a nadie. diez mil. fuertes. Los insectos de bronce volaban raudamente. —Cuando pienso que. La primera vez que el Oso probó la nueva miel puso los ojos en blanco. se sentían orgullosos de servirse en un establecimiento donde trabajaba esa octava maravilla de las abejas de bronce. con una especie de zumbido amortiguado que era como el eco de otro zumbido. Pero sus hijos protestaron a coro: —Papá. no había. no atreviéndose a opinar. resultaban. al Cuervo. las cinco mil. El Zorro no se había equivocado. et sic de ceteris. eso sí. Ninguna distracción. y otro grupo de abejas disparaba hacia el sur. infinitamente superiores a las Abejas vivas. las ganancias del Zorro crecían como un incendio en el bosque. ¿Cómo pueden preferir aquella otra. Si se ve a la legua que esta miel es muy superior. en una palabra. El Oso y la Osa no encontraron razones con qué rebatir a sus hijos y permanecieron callados. después de meditarlo mucho. más moderna y. demolió las colmenas de cera. De modo que por nada del mundo hubieran dejado de comprar y comer la miel destilada por las abejas artificiales. —Sí. Y así las veinticuatro horas del día. cruc. ningún capricho. cómo las abejas de bronce atravesaban por primera vez el espacio. —Ah. movía otra palanquita. ni reinas. activas. pero por dentro estaba tan ufano como su mujer. aprendió a manejarlo. con todo esto. dorada. y ya estaban en condiciones de recomenzar. —decía la mujer del Oso. El Zorro se frotaba las manos. qué disparate. Hay que convenir. Pero aquel sabor. porque. Sin levantarse siquiera de su asiento. regresaban a la colmena. Las mil abejas fueron pronto cinco mil. sorbían rápidamente el néctar.

Se paseaba por la tienda. hubo desaparecido. esa imbécil de Gansa. salían. al vaciar una colmena. —Quince. comprendió y. Otro día. Cuando la Gansa. Pero hago correr los intereses. como buen comerciante. Una tarde. una abeja. Pero como la abeja. después otra nubecita. esas analfabetas.. ¡Qué estupidez! Como decía la mujer del Oso: —Es la eterna lucha entre la luz y la sombra. el Zorro se abandonó a todos los excesos del furor. en medio de los más crueles sufrimientos y sin el consuelo del canto. me rindo. ¿recuerdas aquellas peonías artificiales con que adornaba el porch de mi casa y que eran un recuerdo de mi finado marido? ¿Las recuerdas? Y bien: mira lo que tus abejas han hecho de mis peonías. opacos. —¿Estás chiflada? Si crees que esto es la Bolsa. Pero quién piensa en las otras. La falta de instinto les hace cometer equivocaciones. Y todo por culpa de las abejas de bronce. malditas sean. hasta que todo el cielo amenazó tormenta. gritaba. no todo es perfecto en esta vida. venían. Y miren quién. —¿Cuánto? —preguntó. Y cuando ya el Zorro paladeaba su prosperidad. de resultas del cual falleció al poco tiempo. entre la civilización y la barbarie. La cadena de desastres quedó inaugurada con el episodio de las peonías de la Gansa. repugnantes. amenazaron al Zorro con iniciarle pleito por daños y perjuicios. al introducirse como una centella en la corola de una azucena. Primero una nubecita. Tuvo que tirar toda la miel restante. aunque entre dientes: —La primera vez. —Veintiocho. Las únicas que. Treinta y dos pesos por unas peonías artificiales que no valen más de cuarenta. la primera vez que alguien me saca dinero. —Veinte pesos —respondió la Gansa. —Treinta y dos. golpeaba con el puño las paredes. —¿Qué es esto? ¿El fin del mundo? —chillaron las damnificadas la primera vez que ocurrió la cosa. recontando su dinero. En fin. porque había quedado mudo. se le embutió en el buche y allí le formó un tumor. entraban. Los animales apenas podían seguir con la vista aquellas ráfagas de puntos dorados que cruzaban sobre sus cabezas. no anduvo con rodeos. abrió el pico y se la tragó. Las otras jamás habrían caído en semejante error. —Está bien. Sucedía que las abejas de bronce atravesaban las telarañas y las hacían pedazos. Porque uno de ellos. pusieron el grito en el cielo. degolló a un Picaflor que se encontraba allí alimentándose.. vio una masa informe. entre el bien y el mal. que había quedado contaminada. También los Pájaros se llevaron una sorpresa. ¡Desdichado! La abeja metálica le desgarró las cuerdas vocales. —Dieciséis. Alzó una mano. Los demás Pájaros escarmentaron. Pero como alguien les explicó luego de qué se trataba. Y estaba en eso cuando la Gansa entró como un huracán. insensible a olores y sabores. Han confundido flores artificiales con flores naturales. fueron las arañas. El Zorro miró. comenzaron a aparecer los inconvenientes. —Veinticuatro. no sigas.Y entretanto los enjambres iban. —Zorro —silabeó—. el Zorro descubrió entre la miel rubia unos goterones grises. no atendía sino sus . en lugar de admirarse. —No creo que sea la Bolsa. en la primera oportunidad en que vio una abeja de bronce. Los probó con la punta del dedo y los halló amargos y de un olor nauseabundo. La sangre del pájaro tiñó de rojo la azucena. daba patadas en el suelo. —¡Basta! Toma tus veinte pesos.

Y nadie se quejó. —¿Salvo qué? El Cuervo cruzó gravemente las piernas. Felizmente su empleado le quitó la preocupación de encima. no creo que tenga de qué quejarse. puede seguirlas. poniendo cara de dignidad ultrajada—. de pronto. ¿Qué querían que hiciese el Zorro. Pues cualquier recurso era preferible a quedarse con los brazos cruzados. o casi nadie. (El Zorro. libó néctar y sangre.) Su cara no hacía presagiar nada bueno. él y el Cuervo consideraron aquel nuevo enigma. despídame. se ocuparía del caso. si cree que he procedido mal. la aborreceré toda mi vida. sospechó que todo era una farsa y que quizá su empleado conocía la verdad desde el primer día. y tardarán cada vez más.. —¿Por qué tardan tanto? —decía el Zorro—. porque no hay flores en la comarca y deben ir a libarlas al extranjero. —Lo admito. Y le doy mi palabra que no volvería sin haber averiguado la verdad. la vendería como miel especial para niños. Pero quise probarla para ver si era venenosa. juntó las manos y miró hacia arriba. —Patrón —balbuceó—. —Si yo fuese usted. después que las abejas les han . así. y vean cómo le pagan —murmuró el Cuervo. Además. Patrón. y los gastos de electricidad aumentan. si se le unta la mano. Nadie. La producción diaria. Patrón. ¿Qué tontería es esa? —Lo que oye. Vuelan demasiado rápido. ¿Y no me juró que la aborrecía? —Uno se sacrifica. —Ah. Corrí el riesgo por usted. contemplando la progresiva e implacable disminución de las ganancias. Pobre Zorro. todo junto. Salir y vigilar a las abejas no es fácil. De modo que mis subalternos me roban la miel. La aborrezco. A cada momento me pregunto: ¿Qué aparecerá hoy? ¿Miel verde? ¿Miel negra? ¿Miel azul? ¿Miel salada? —Accidentes como el de las peonías no se han repetido. Y en cuanto a la miel rosa. Patrón.) El Zorro se sintió a salvo. Pero ¿y este misterio de las demoras? ¿Qué explicación le encuentra? —Ninguna. —Patrón —dijo. Ahora.impulsos eléctricos. esa miel rosa la tengo todavía atravesada en la garganta. Parece ser que las flores. sino seguir el consejo del Cuervo? Tuvo un gran éxito con la miel rosa especial para niños. encerrados en la tienda. —Cómo que no hay flores en la comarca. a causa de ciertas veleidades poéticas que asaltaron por esos días a sus hijos. de modo que la ha probado. ignoraba que sus tribulaciones iban a igualar a sus abejas. (El único que pudo quejarse fue el Cerdo. Patrón. La vendió íntegramente. El Zorro abrió la boca para cubrir de injurias al Cuervo. Salvo. Pero yo conozco un pájaro que. disminuye. no sé cómo decírselo. Una noche. —¿Y si resultase venenosa? —En tan desdichada hipótesis yo estaría muerto. El Cuervo regresó muy tarde. Y la miel apareció después con un tono rosa que alarmó al Zorro. ¿A dónde diablos van? Ayer un enjambre demoró cinco horas en volver. Pero las abejas tardan. Pero ningún Cerdo que esté en su sano juicio es capaz de relacionar la extraña locura de hacer versos con un frasco de miel tinta en la sangre de un Picaflor. después de reflexionar unos instantes—. pero luego lo pensó mejor y optó por aceptar. —¿Y quién es ese pájaro? —Un servidor.. jadeando como si hubiese vuelto volando desde la China. Patrón —le dijo con su vocecita ronca y su aire de solterona—. Al cabo de unos días observó que los insectos tardaban cada vez más tiempo en regresar a las colmenas.

Hizo unas postreras tentativas. luego a los menos próximos. cruc como una burla. trac. Pasado mañana recibiré una partida del extranjero —le prometía el Zorro. una noche el Zorro desconectó todos los cables. Envió enjambres en distintas direcciones. —¡Se mueren! ¿Y por qué se mueren? —No resisten la trompa de metal de las abejas. perder la clientela. donde sus cuentos volverán a alternarse con los del autor de Sin embargo Juan vivía. después a los más próximos. Pero incluso estas reservas se agotaron. cruc. Algunos. los ríos dejaron de correr y las fuentes. o me consigues miel o te levanto la tapa de los sesos. después que las abejas le asesinaron las flores. Entonces pasaron a los países vecinos. . Y lo peor es que el Cuervo no mentía.. y así. Las abejas artificiales habían devastado las flores del país. Estaba alelado. Consecuencia: en toda la comarca no hay más flores. Proyecta publicar Adiós al mañana. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. Se dice que. ni en las ciudades. Sus negocios se desmoronaron. En 1966 compartió con Alberto Vanasco Memorias del futuro. cuando las abejas de bronce. de cantar. —Zorro —vociferaba—. Cuando iba a cruzar la frontera escuchó a sus espaldas unas risitas y unas vocecitas de vieja que lo llamaban. Pero la partida del extranjero no llegaba nunca. ya no hubo flores ni en el campo. destruyó el tablero dé control. enterró en un pozo las abejas de bronce. y no supieron por qué. El Zorro les hizo una mueca obscena y se alejó a grandes pasos. de país en país. anidaban en sus alvéolos. se contorsionaban. El trie. La planta. después que las abejas le mataron sus flores. El Zorro se desesperó. Nada. se niega a florecer nuevamente. No sé. Lo único que sé es que. dieron toda la vuelta al mundo y regresaron al punto de partida. que a la luz de la luna tejían sus telas prehistóricas. El único que no se resignaba era el Oso. ¿Qué me dice. por ejemplo. ACLIMATACIÓN Eduardo Goligorsky Eduardo Goligorsky. —¡Asesinaron! Le prohíbo que use esa palabra. Las abejas regresaban tan vacías como habían salido. hacían trie.sorbido el néctar.! —Digamos mataron. de país en país. trac. Todo inútil. Las abejas volvían de sus viajes. La planta. El Ruiseñor quedó afónico y los colores del Petirrojo palidecieron. pero el Zorro no recogía ni una miserable gota de miel. se debilitan y se mueren. Desde entonces nadie volvió a verlo jamás. se suicidaron. ni en los bosques. —Espere. Ese día los Pájaros se sintieron invadidos de una extraña congoja. Aguantó un tiempo gracias a sus reservas. Algunos de sus trabajos en revistas literarias versaron sobre Bradbury y la ciencia-ficción. pero nada de miel. recogió sus dineros y al favor de las sombras huyó con rumbo desconocido. Debió despedir al Cuervo.. cerrar la tienda. inexplicablemente. Patrón? El Zorro no decía nada. más tarde a los remotos y lejanos. —¡Diablos! —Y no termina ahí la cosa. dieron toda la vuelta al mundo. —¡Zorro! ¡Zorro! Eran las arañas. Finalmente. se doblan. ya no hubo flores en el mundo.

Entroncado con un linaje que dio a la Patria heroicos servidores en el campo de batalla. se batió contra los malones en la frontera de Olavarría. pero es inútil. bufa. Me asfixio. pues. el capitán Guillermo Harrington.. arrancando destellos fulgurantes de los lejanos picos semitraslúcídos. con que su legendario antepasado. —Hoy la Patria se viste de gala para recibir a uno de sus hijos más preclaros. La precipitación eléctrica concluyó y los davrdks volvieron a posarse sobre los árboles. Por el ventanal del octogésimo piso veo las luces de Buenos Aires. A sus pies. Desde que he llegado.. Pigmeos que corren con la estúpida sensación de estar haciendo historia. virtudes éstas que apenas concluidas las epopeyas de la emancipación y la lucha contra la indiada habrían de volcarse en la industriosa elaboración de nuestra riqueza agropecuaria. . que terminada la conquista del ámbito aledaño. reflejo del que proyectaba el sol.. dotó al paisaje de un fantasmagórico hechizo. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante acometió la conquista de los arcanos del cielo con el mismo valor. arrancando un nuevo murmullo a su follaje. Pero casi enseguida se elevaron sobre el punto opuesto del horizonte las cinco lunas. Dos nubes blancas se arremolinaron súbitamente donde un momento antes sólo había estado la interrumpida bóveda roja del cielo y se repitió el fenómeno que lo había maravillado en el crepúsculo anterior. El comodoro Mauricio Harrington Bustamante regresa al país con el inmenso honor de haber sido el primer y único argentino seleccionado para integrar la dotación de la flota interplanetaria mundial. entre las rocas poliédricas de color granate se deslizaba el río. Es increíble que haya gente convencida de que aquí se concentran todas las maravillas del orbe. Testimonio de ello son las cabañas modelo que con el emblema patricio de los Harrington Bustamante jalonan como focos de prosperidad y desarrollo todo el sur de la República. y entonces su pálido brillo verdoso. Desde las profundidades del bosque se elevó el trino modulado de las criaturas nocturnas. Nunca había imaginado que la ciudad pudiera ser tan monótona y fea dentro de su molde colosal. —Valor y ánimo pionero son en realidad virtudes indisolublemente ligadas al nombre de los Harrington y los Bustamante. El panorama se obscureció por un momento cuando el sol verde terminó de ocultarse detrás de la cordillera y sus rayos ya no pudieron atravesar el núcleo opaco del cordón montañoso. ruge. Las sombras del bosque vecino se estiraban rápidamente hacia él. Lógico es. La fina lluvia de partículas eléctricas trazó una oblicua franja luminosa entre las nubes y el bosque.. a medida que la portentosa bola de fuego verde descendía detrás de la cordillera de ónix. increíblemente alineadas de mayor a menor en el sentido de la vertical. el coronel Luciano Bustamante. proyectadas hasta los últimos confines de la nueva dimensión universal. con el mismo coraje pionero con que su no menos insigne antecesor. Y el comodoro Mauricio Harrington Bustamante supo cumplir su deber con la hidalguía inherente a su ilustre prosapia. El acondicionador de aire ronronea. con la misma marcial disciplina. haciendo chasquear las negras hojas coriáceas de los árboles gigantescos. hasta tal punto que sintió la tentación de probar el sabor y la consistencia del presunto néctar. centauro de la Independencia. encabezó la carga de la caballería argentina en la batalla de Pichincha. que cubrió su nombre de gloria en intrépidas acciones. A esa extraña melodía se sumó entonces el batir de centenares de alas cuando una bandada de davraks despertados por el chisporroteo levantó vuelo agitando sus largas y finas membranas iridiscentes. Sus épicas hazañas tuvieron por escenario las vírgenes vastedades del cosmos. el comodoro Mauricio Harrington Bustamante haya querido extender al firmamento infinito el ímpetu colonizador de sus mayores. el calor es inaguantable.Desarrolla una intensa labor como traductor y —pudorosos seudónimos mediante— es autor de folletines policiales. Las arenas amarillas del fondo y el lento fluir de la corriente le daban un aspecto de aguamiel.

En los cuatro ángulos externos de la metrópoli. les bastaba beber un trago para hallarse de regreso a orillas del río. en matar y en apoderarse de lo ajeno. con mis apellidos. aceptará volver aquí. será Patricia. Podría irme a la estancia y olvidarme de toda esta mugre. sus vientres. otras tantas pirámides de obsidiana marcaban la entrada a las bocas subterráneas. haciendo ondular armoniosamente su penacho visual—. o en expediciones colectivas patrocinadas por organismos internacionales. los pudores tardíos que ella identifica con la imagen folletinesca de su abolengo. o con un desperfecto en sus naves. Si no es Mónica. Vendrá a buscarme esta noche y saldremos juntos a cenar y a bailar. Pero ello no implica una evasión de responsabilidades. sobre cuya costa se levanta nuestra ciudad. se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Usted es el primer visitante que llega aquí. Sus facciones. le conferiremos nuestra más honrosa recompensa: la posibilidad de regresar aquí cuando lo desee. la farsa rutinaria. y si usted nos ayuda. hemos decidido cerrar nuestro mundo a todo intruso. sería cuestión de "reintegrarme a las tareas del campo para afianzar el aporte de mi linaje a la fuente capital del bienestar argentino". A lo largo de una proficua carrera. vedadas al extranjero. Sí. Pero es como todas. —Ya fuera en misiones solitarias. Y por fin la lámina quieta. Además. Más tarde repetirá ante sus amigas envidiosas el relevamiento topográfico de las cicatrices que surcan mi pellejo. Eso creo. definitivamente. azogada. Estoy aburrido. Ni siquiera las recuerdo a todas. Sus aguas se vuelcan en el mar de Shaman. Sería un verdadero manager de la industria aeronáutica. Cuando esté borracha. cargado de laureles. sus pechos. acumuló citas honoríficas.—Este es el Glyx —dijo el guardián. Si se encontraban varados en otro planeta. pero putas. Sólo nos queda el recurso de implorarle que no revele nuestra existencia. apuntando hacia el río con su largo y fino apéndice pectoral—. Qué frase morrocotuda. Claudia o Sandra. Creo que Mónica es rubia. Deseamos conservar la paz y la belleza de nuestro planeta. Así demostrará que ella también se ha ganado un lugar en mi gran aventura. Cuando en tiempos remotos intentamos la exploración del cosmos. para afianzar el aporte de su linaje a la fuente capital del bienestar argentino. Lástima que en la estancia también me moriría de aburrimiento y terminaría extrañando a Mónica. sus muslos. está el negocio que me ofreció Coco Landívar. De ojos verdes. del mar. Claro que si usted recurriera a ese método. Putas. nuestros astronautas llevaban siempre consigo una cantimplora con agua del Glyx. Es un fenómeno que se da muy raramente en la naturaleza y que aún no hemos podido reproducir por medios artificiales. pues el comodoro Mauricio Harrington Bustamante ha hecho público su propósito de reintegrarse a las tareas del campo. Nuestros sabios nos han dicho que en el resto del universo habitan razas primitivas. —Esto es lo que deseamos reservar exclusivamente para nosotros. Nace más allá de la Cordillera del Poniente. siempre descolló por su audacia y su espíritu de iniciativa. Nuestras normas nos prohíben detenerlo o destruirlo. mis laureles y todo. en las praderas del fruto dulce. La posibilidad de regresar solo. visitante — continuó el Guardián. que se complacen en destruir. A la cama del triunfador. Otra puta que pretende incorporarme a su lista de celebridades. conmigo. para que los suyos no le sigan mañana los pasos. con sus raras terrazas polimórficas unidas entre sí por finas pasarelas vítreas en un laberinto de enlaces inextricables. De gran categoría. Desde la colina alcanzaba a divisar bajo el frío destello de las cinco lunas los edificios chatos construidos con el ónix de las montañas. se mezclan en mi memoria. para acogerse a los beneficios de un merecido retiro. La ciudad de Shaman. Hoy vuelve al terruño. sin su nave. Hoy me llamó Mónica. ¿Quién se atrevería a retacear los permisos de . Luego. llegaría aquí sin medios para volver a su planeta. —¿Cómo es eso? —Las aguas del Glyx tienen propiedades de polarización molecular traslativa. Por precaución. condecoraciones y ascensos jerárquicos que han enriquecido el ya de por sí valioso acervo de las alas nacionales.

fue víctima de una crisis de nervios. el oficial que encabezaba el grupo procedió a forzar la puerta. El afán mercenario o aventurero los impulsa hacia los centros de una falaz civilización materialista. En los aposentos del comodoro Harrington Bustamante reinaba absoluto orden. concurrió al departamento del. El trino de las criaturas nocturnas subió de tono con intensidad palpitante. Según las versiones recogidas. Chau. Él sí que no dio la espalda al país que lo nutrió y le proporcionó educación. muchos compatriotas nuestros emigran para trabajar en laboratorios extranjeros o en remotas estaciones espaciales.. dando la espalda al país que los nutrió y les proporcionó educación. en el acto solemne que nos congrega para recibir a Mauricio Harrington Bustamante. no obtuvo respuesta a sus insistentes llamadas. e invitamos a las nuevas generaciones a emular sus ejemplos de abnegación.30 horas. —Acepto —dijo el visitante—. los huevos de mis toros y los permisos de importación.. comodoro Mauricio Harrington Bustamante una dama de su amistad." MENSAJE A LA TIERRA Alfredo Julio Grassi . El viajero permaneció un momento en silencio mientras paseaba la mirada sobre el paisaje pincelado por la magia luminosa de las cinco lunas. a las 21. tomamos a este héroe como el paradigma de nuestras máximas virtudes espirituales. coronel Luciano Bustamante. desinterés y fervor cívico. Como se recordará. Una lluvia eléctrica cayó de pronto sobre el mar de Shaman desde un nuevo torbellino de nubes. No revelaré a nadie que he encontrado este planeta —y le tendió su cantimplora al Guardián para que éste la llenara con las aguas del Glyx. respondiendo a una denuncia telefónica de los vecinos. Chau. cuyo nombre se reserva. Coco Landívar siempre fue una luz para los negocios. azote de las tolderías.importación a una empresa presidida por un héroe nacional? ¿Quién negaría rutas aéreas exclusivas a quien saltó más allá de las estrellas? —Creemos que la actitud de nuestro homenajeado encierra un mérito que aquí corresponde destacar. centauro de la Independencia. He dicho. capitán Guillermo Harrington.. Es por ello que hoy. qué grande el cielo! De los diarios locales Alarma por la desaparición de una figura nacional ". y los incita a menospreciar las incontables posibilidades que encierran nuestras feraces llanuras y nuestra orgullosa sociedad apegada a sólidos valores tradicionales.Anoche. hace un mes el famoso astronauta fue recibido con grandes honores en nuestra ciudad. ¡Coco Landívar con afanes mercenarios o aventureros! ¡A quién se le podría ocurrir semejante idea! Y yo a remolque de Coco Landívar. Después de nuevas llamadas infructuosas.. El segundo detalle insólito consistía en la cantimplora que estaba volcada sobre el piso del estudio y en cuyo interior sólo quedaban unas pocas gotas de agua. su ocupante todavía se hallaba en el interior del mismo. Desde el bosque cercano llegó el aroma embriagador de misteriosas resinas. la desaparición del astronauta resulta tanto más inexplicable. Y puesto que la única puerta de salida estuvo bajo vigilancia hasta el arribo de la policía. cuando se acogió al retiro para reintegrarse a las actividades agropecuarias. cuando la dama en cuestión. En estos momentos. y sobre el piso de su estudio estaba caída una colilla encendida aún a medio consumir. comprobó que el departamento se hallaba herméticamente cerrado desde adentro. La comisión policial que acudió pocos minutos después... Esto parecería demostrar que cuando la dama invitada llegó al departamento. ¡Qué poca cosa es Buenos Aires vista desde aquí arriba! ¡Y qué grande el cielo. que tenía una cita con el comodoro Harrington Bustamante. Con Mónica.

había salido del edificio central. Y por fin había llegado. sus deseos. Había luchado cuarenta años hasta conseguir apoyo económico suficiente para la fabricación del Selene. desde una insospechable revista agropecuaria. El fracaso parcial del viaje del primer modelo de la espacionave tornaba crítica su situación. había aprendido a hacerlo sin ayuda durante las agobiadoras pruebas a que le sometió Von Baumann a través de dos años de entrenamiento. cien años. F. Para viajar a la Luna era necesario algo más que un vehículo interplanetario. que ya se habían convertido en reflejos condicionados en su organismo. Ese era el día. "Será algo rápido" —le habían dicho—. con el cadáver congelado de Jack Perkins en los mandos. Ahora sería el primer hombre que pondría el pie sobre la superficie helada del satélite terrestre. Al llegar podrá descender y permanecerá doce horas tomando fotografías y recogiendo muestras minerales de la superficie lunar. Los hombres generalmente prefieren destruirse a conciencia antes que ampliar el horizonte cotidiano. estudiándolo bajo sus cejas grises. Hacía veinticinco años que soñaba con aquel momento. Von Baumann era otro soñador. Todavía recordaban el fracaso del primer intento tripulado. Johnny miró la silueta alargada y brillante del Selene II mientras caminaba con paso elástico por la pista de concreto y suspiró. "Conmigo será distinto." Johnny se ajustó con sus propias manos el casco de vitroplast que le aislaba totalmente del mundo exterior. la ignorancia de tantos. la conquista del espacio se atrasará cincuenta.Alfredo Julio Grassi. el temor de todos. Animó una fugaz Sociedad Argentina de Autores de C. la astronáutica. Recordaba la emoción con que desde adolescente había seguido los pasos de la última ciencia del transporte humano. Mucho antes. Porque el Selene II iba a viajar a la Luna y él era el piloto. y enfrentaba al plateado cohete. produjo increíbles cantidades de novelones policiales y de aventuras. Prudentemente seudonimizado. después de hablar con el profesor Von Baumann para repetir las instrucciones definitivas. De saber que el hombre es libre. profesor" —respondía invariablemente Johnny Franciosa—. El profesor. y contribuyó al género con un libro de cuentos: Y las estrellas caerán (1967). sus sueños. "Si el viaje fracasa. a su lado." "No llegará" —habían dicho muchos. Pero Johnny sabía que con él sería distinto. sus ilusiones. perdidos. Confiesa haber aprendido inglés "sólo para leer casi todo lo bueno que se hace en ciencia-ficción". Él poseía lo otro. soñado una y otra vez en el curso de los años. "Dos días y medio de ida y dos días y medio de regreso. en el campo experimental de vuelo de Yucca Flats. Para eso había que sacudir la indiferencia de la mayoría. no habría más oportunidades. Únicamente un gran éxito nos asegurará la continuidad del esfuerzo" —le había dicho el profesor Von Baumann. se constituyó en el primer autor argentino obsesionado por el tema. Los restos del Selene II circundaban con miras a la eternidad el Sistema Solar. Fue interventor en el Instituto Nacional de Cinematografía. Con la amenaza de guerra en que nos debatimos cuesta mucho reunir los fondos necesarios para la empresa. "El primer intento fracasó porque el pobre Jack se quebró. Si el segundo no llegaba a la Luna. Johnny. El viaje era el primer paso en busca de esa libertad real de la humanidad. Iba a viajar a la Luna. Llevará oxígeno y alimentos para siete días. Aún le parecía mentira que entre millares de postulantes lo hubieran escogido a él. Un sueño de infancia. le estrechó la diestra y lo vio penetrar en el cuerpo . Tras un examen médico final. Es periodista y crítico de cine. El deseo milenario de verse libre.

tres. tragó saliva y sintió que tenía los labios resecos. dos.. un puntito plateado y brillante señalaba la órbita muerta del Selene I. y los espectadores que observaban la escena desde las ventanas de plexiglás de la casamata de concreto vieron cómo el Selene II.. ciudadano americano. —¡Selene llamando a base! ¡Conteste. —¡Gracias. En los auriculares del casco resonó la voz de Von Baumann.. —.del monstruo metálico. ¡buena suerte. O volaría hecho pedazos si los tubos eyectores de los cohetes no resistían. Estaba solo. —¡Buena suerte. Luego.. en la que se reflejaban con un brillo intolerable las estrellas de la Vía Láctea. que según los técnicos era la más peligrosa. Pronto estaría en viaje. Johnny escuchó al cronista de la Red Intercontinental de Emisoras trasmitiendo los últimos detalles del histórico momento: —Dentro de pocos instantes un hijo de la Tierra partirá en busca de otros mundos. —Nueve.. será el hombre más solo en la historia de la humanidad.. Johnny! —musitó el anciano. buena suerte. ¡CERO! Johnny lanzó todo el aire que quedaba en sus pulmones y contuvo la respiración.... A cien mil kilómetros de la Tierra. pero durante todo el viaje estaremos en contacto con Franciosa a través de la radio... pero el piloto podía detenerla en cualquier momento desactivando el mecanismo central.. siete... Para Johnny no fue largo. Tenía que concentrarse. Por el receptor de la pared de la pequeña cámara de mandos del cohete.. La Luna crecía por momentos. Johnny sonrió suavemente hacia la tumba de su predecesor... sin que su voz se oyera. listo para detenerlos si algo marchaba mal. El suelo tembló. ante una pared más negra que un sótano.. cuya aguzada punta enfilaba hacia las estrellas.. había tenido éxito. llenando la pantalla de observación de proa hasta cubrirla por completo con su intensa imagen blanca. toda la operación de despegue era automática.. base! —Base hablando con Selene. flotará en el espacio exterior a través del vacío hacia un objetivo distante 300. uno. La primera parte. Ernie! Los segundos pasaban lentamente. alejándose de sus semejantes a velocidad creciente. Johnny Franciosa.cinco. Cerró los ojos y volvió a abrirlos. Traspiraba profusamente. ¿Qué decía la voz? —. el viaje. La opinión pública mundial está dividida al respecto. La base de Yucca Flats retransmitirá en cadena toda la información que reciba.. cuatro. Johnny. Con movimientos calculados probó los mandos y ajustó el micrófono del casco. Johnny oprimió el botón que cortaba la recepción. —Diez segundos para el momento. Johnny se aseguró las correas sintéticas que atraían su cuerpo al asiento extensible donde debía permanecer hasta que concluyera la primera etapa del viaje. primero lentamente. desapareciendo verticalmente a la plataforma de lanzamiento.000 kilómetros de su planeta natal. En el cuadrante de instrumentos se encendió una luz roja y un timbre repicó agudamente. y por fin a tremenda velocidad despegaba y se perdía en el firmamento estrellado. Nada podía fallar. ocho. Tardaremos dos días y medio en saber si la primera fase de la experiencia ha tenido éxito. de 32 años de edad. —Bien. el cosmonauta perdió toda noción del tiempo. de aceleración inicial.. controlada desde la torre de despegue.. Al mismo tiempo los motores atómicos rugieron con la furia de mil gigantes cautivos. Johnny oprimió la palanca que accionaba los motores. luego más de prisa.. ¿Conseguirá llegar? Si lo hace. Johnny! —era Ernest Boyd. el ingeniero jefe. En realidad apenas la Tierra se convirtió en una esfera que se hacía cada vez más pequeña. "Pobre . Pero aquel no era momento para dejarse dominar por los nervios.. ¿Qué tal la recepción? —¡Perfecta! —Entonces. absolutamente solo.

y no pierdas la serenidad —la voz de Von Baumann era tranquila. Entonces oyó el zumbido.. El brillante panorama lunar se deslizó vertiginosamente ante los ojos del cosmonauta. —Selene II llamando a Base Tierra.. cuatro. Por los auriculares le hablaba la voz de Von Baumann como quien musita una plegaría: —¡Desciende bien. Johnny. Instantáneamente lo identificó. —¡Von Baumann! ¡Lo necesito inmediatamente! —Estoy aquí. profesor! ¿Qué hago? Hubo una pausa insignificante. siete.. cinco. La Tierra esperaba el momento del descenso —alunizaje. La tumba ideal para un cosmonauta. Sus ojos estaban clavados en el altímetro. que leyó en voz alta sin darse casi cuenta. se dijo Johnny— conteniendo la respiración. Al hacerlo exhaló mecánicamente el aire esperando la brusca disminución de velocidad. cuidado. cuidado. Con los movimientos precisos del hombre que sabe lo que hace se ajustó sobre el casco protector la cubierta de vitroplast y abrió la llave de los depósitos auxiliares de oxígeno comprimido que llevaba en el traje espacial. Recuerda lo que debes hacer. Insistió con fuerza. La diestra de Johnny se adelantó hacia el botón rojo que accionaba los cohetes posteriores impares. La distancia se acortaba rápidamente.. ¿Qué ocurre? —el inventor había adivinado a través del espacio que algo marchaba mal en la cabina de la astronave. —Quince. cambiando de rumbo cuando parecía que estaba a punto de estrellarse. —¡Sí. Con mano insegura restableció contacto radial con la Base Tierra. Los cohetes 1. Johnny soltó .. con el índice de la mano derecha Johnny oprimió el botón rojo. profesor.. La estática no lograba borrar la emoción en la voz del inventor. Nada ocurrió.... Dos días y doce horas.. ¡Seis kilómetros. Luego el Selene II se detuvo y Johnny se sintió proyectado hacia adelante con tanta violencia que creyó que las correas que le sujetaban se romperían. El cosmonauta cerró el receptor de radio.! Mientras con la mano izquierda movía un dial numerado hasta la cuarta marca. Sacudió la cabeza dentro del casco protector. Base Tierra! —¡Aquí Base Tierra! ¿Qué ocurre.... El mecanismo electrónico estaba descompuesto. Johnny! Si no lo haces el hombre perderá las estrellas. Aspirando profundamente. La superficie del satélite cubría todo el portillo de proa con un brillo hipnótico.. tres. Con mirada perdida buscó la ventana de observación. —¡Los cohetes delanteros no funcionan. Los cohetes no funcionaron. Acomodándose en el asiento reajustó las correas de seguridad. Johnny... ten confianza. Luego oprimió el botón verde que controlaba los cohetes de proa.. Un gusto amargo. Durante todo el viaje Johnny había estado en contacto con el profesor Von Baumann. Tendrás que invertir los mandos y posar el aparato accionando los cohetes impares para que descienda lateralmente. Johnny se humedeció los labios con la punta de la lengua—. —Escúchame atentamente. Con un esfuerzo dominó el leve temblor de sus labios y advirtió que estaba rezando.. Te sacudirás un poco pero nada más.. pensó a modo de oración.. que actuaban como frenos.. Johnny? —era el ingeniero jefe Boyd.. El silbido del aire huyendo por una larga brecha era cada vez más fuerte. once. Aquel instante era para él demasiado sublime para compartirlo.. doce...Jack". serénate. Tenía gusto a sangre en la boca y le dolía todo el cuerpo como si hubiera recibido una paliza. volvió a apretar el botón.. ¡Conteste.... a miedo se expandía en su boca y le llegó a la garganta. 3 y 5 rugieron y la máquina espacial se sacudió.. Miró el altímetro: estaba a veinticinco kilómetros de altura sobre la Luna. ocho. Johnny.. alarmado.. Utiliza la vigésima parte de la potencia normal cuando estés a dos kilómetros y medio de la superficie lunar.. Era aire que escapaba. que lanzó un gemido ahogado por la terrible presión. gracias! —Johnny se sintió más tranquilo. seguirá atado a la Tierra por generaciones..

conectó el trasmisor de radio. no parecen belicosos.. Me he quitado el casco. esta vez de emoción. En estos momentos se acercan a mí cuatro seres de unos dos metros y medio de alto. la soledad. Por la brecha el aire escapaba rápidamente. Era inútil. Von Baumann. ¿Habría enloquecido el astronauta? —Pregúntele cómo son —susurró uno de los periodistas.. Aquella era una noticia de primera plana. ¡Vida en la Luna! Uno de los periodistas corrió hacia la puerta y los demás lo siguieron. —¡Johnny! —gritó el inventor—. —¡Lo hice! —gritó—. Johnny miró los trozos de retorcido metal y tragó saliva. pero temo que no podré seguir haciéndolo durante mucho tiempo.. Johnny! ¡No puedes darte por vencido. ¿Y el Selene? Johnny miró la proa destrozada del navío sideral y sus ojos se nublaron. Palabra algo vaga. Todas las teorías parecían derrumbarse.. Von Baumann. Hablo desde el exterior del Selene II por medio de una conexión que improvisé. con mano temblorosa. provistos de seis extremidades muy delgadas. Humanidad. volviéndose para mirar. La comprensión de este hecho le hizo estremecer. —El Selene está destrozado —repuso con voz que no era la suya—. El receptor produjo una serie de ruidos extraños. ¡Corto! —¡Johnny! ¡Un momento. Después. pero creo que . ¡He descendido bien! —¡Gracias a Dios! —llegó débilmente la respuesta del inventor—. Todos sabían que del siguiente mensaje de Johnny dependía el futuro de los vuelos espaciales. Johnny! —gritó Von Baumann. —Voy a echar una mirada y restableceré contacto. De pronto el receptor cobró vida nuevamente y los cronistas detuvieron su éxodo para escuchar. ¿Pero quién pensaba en eso? ¡Había llegado a la Luna! Con una mano que temblaba. —Los selenitas parecen inteligentes. En la Humanidad. haciendo chasquear la palanca del micrófono infructuosamente. Al cabo de ese tiempo era posible cargar los depósitos nuevamente. trabaja desde ya! Piensa en nuestros sueños. sacando el gas de los tanques del Selene II. el frío eternos. El oxígeno del traje espacial duraría cuatro horas.las correas que lo sujetaban al asiento y se incorporó. Los ocupantes de la torre de control se miraron. La voz de Von Baumann se veló. Eran más tangibles los sueños. El Selene II no volvería a volar.. Le quedaban cuatro días y medio de vida. No sé qué pretenden. La misma amenaza de guerra cedía su paso a la expectativa.. En la Base Tierra. ¡Estaba condenado! Había llegado a la Luna. En la Luna hay atmósfera. Salí del Selene para verificar la magnitud del daño y recibí la sorpresa del siglo.. El Selene II se había desgarrado a lo largo de la cabina contra una punta rocosa que se había interpuesto en su camino. ¿Estás bien? ¿Qué ocurre? —Estoy perfectamente.. Tal vez sea posible.. Lo sabía. Una docena de cronistas de distintas agencias noticiosas internacionales escuchaban con la misma ansiedad. siguió accionando la perilla del trasmisor. profesor —era Johnny. doctor —la voz de Johnny era nuevamente clara. metálicos. Los cuatro seres están a corta distancia y me hacen señas.. Es imposible repararlo. evidentemente muy tenue. —¡Profesor! —el contacto se restableció. El astronauta había interrumpido la comunicación... cargada de excitación—. pero es respirable. libre de estática y de sonidos parásitos—. pero no podría regresar a la Tierra. Von Baumann hizo un gesto brusco. Me adelantaré a recibirlos. profesor —mintió—. Von Baumann y el grupo de técnicos se movieron nerviosamente en torno al trasmisor de radio. en ti. —¡Tienes que hacerlo. tomando notas. La voz de Johnny era aguda. hablando con voz cargada de nerviosidad—. aturdidos. Es más. ¡Hay habitantes! Todos se miraron. Nunca. aproximadamente. ¿oye el ruido de la brisa? Estoy en el fondo del cráter Copérnico.

. El piloto del Selene II no podía contestar. ¡Miren eso! En la zona obscura del gran cráter Copérnico.. ¿quién podría detener el clamor popular que querría saber.. que como una enorme bola de billar verde brillaba en el firmamento estrellado. sin mover casi los labios. que acaba de activar. de pie sobre un promontorio de piedra pómez helada. Esta vez no podían perder tiempo. —¡Qué me cuelguen! —exclamó el ingeniero Boyd—. Me acercaré a ellos. Había que informar al mundo... . ¡Y tú has abierto el camino! Centenares de millones de ojos están clavados en el cielo. abriéndose como un hongo monstruoso. con una mirada dé inmensa pena en sus ojos miopes. que se alzó lentamente hasta cubrir el fantástico escenario.. —¡Johnny! —llamó angustiado—. Una eternidad. a los planetas. Pasaría a la Historia como el mayor mentiroso del siglo. el reloj. Suspirando miró el cuadrante donde una diminuta aguja señalaba la cantidad de oxígeno que le quedaba.esperan que los siga. Dos tercios del segundo tanque. el frío y la oscuridad. Y todos abandonaron la sala.. Pero estaba contento. Como su piloto. Porque en el satélite no había atmósfera ni habitantes.. Un hombre solo regalaba el infinito a los hombres. que se había acercado a la gran ventana abierta hacia la noche. La mentira del hombre y la máquina servirían para llevar la Humanidad a la Luna. ¡Contesta. ahora apunta hacia el Selene. Después. Pero una vez dada la noticia por el primer astronauta allí desembarcado. comenzó a extenderse con la celeridad de un relámpago. los astronautas al alunizar en Copérnico lo encontrarían allí. —¡Dios! —murmuró—. asintió: —Sí. mortalmente pálido. ¡Atención! Uno de los insectos lleva un largo tubo que brilla. lanzó un grito gutural. que se destacaba sobre la Luna llena. La tremenda explosión levantó una gigantesca nube de fino polvo lunar. sentado sobre la roca. Es una explosión atómica. —¿Por qué. Aquél no era momento para llantos. Cuando realizaran el segundo viaje. ansiando que parta otro cohete en tu seguimiento. solo en el extremo más alejado del campo de pruebas. conocer a aquellos selenitas capaces de producir una explosión atómica? Sin contar con la lógica curiosidad por el destino corrido por Johnny Franciosa. más brillante que la misma Luna. miró hacia la Tierra. No se llora por los triunfadores. La sonrisa se acentuó en sus labios. Von Baumann ahogó una maldición de impotencia. Tal vez era el único hombre en todo el planeta que sospechaba lo ocurrido y trataba de comprenderlo. El hombre tiene que llegar a las estrellas. ya sé. como si una inmensa nube la estuviera cubriendo. Monstruosa. Von Baumann se aferró al aparato de radio.. Habían pasado cuatro horas desde el estallido del Selene II. Uno de los cronistas. Mientras regresaba al laboratorio consultó. estallaban silenciosamente en el fondo de aquel mundo muerto. ¡Y así se hará! El viejo se secó los ojos con el dorso de la mano y carraspeó. miró cómo los motores atómicos del Selene II. mirando hacia La Eternidad. pues parece un arma y temo que. casi sin saber por qué lo hacía. De pronto. ¡una explosión atómica en la Luna! —¡Los selenitas han desintegrado al Selene II! —gritó otro de los periodistas. Al mismo tiempo la superficie del satélite pareció velarse. Lo que correspondía hacer era comenzar nuevamente a trabajar. como si una voz inaudible le hubiera hablado al oído. El Selene II había cumplido con su deber hasta el fin. buscando alguna señal tuya. Johnny esbozó una sonrisa tras de la escafandra del vitroplast. Johnny? —preguntó. Johnny. por favor! Pero el receptor permaneció mudo. Alzando la cabeza. Von Baumann caminaba con las manos en los bolsillos de la chaqueta de tweed y la vista clavada en la Luna. se había encendido una luz.. a las estrellas. En la Tierra. La voz cesó en el receptor. cuya superficie había vuelto a normalizarse.

Jacques Arnault. enviaron . era de color gris acero y de un tamaño aproximado de 20 metros de diámetro. puede ser verdad.LA ESFERA Narciso Ibáñez Serrador Narciso Ibáñez Serrador. La Historia de San Michele. 10 hs. 13 hs. motos o simplemente a pie afluían al lugar. de 55 años. clara señal de que dicha espera caía hacia tierra. cuando una estridente y aguda vibración le obligó a mirar hacia el cielo. A mi familia. Gran parte de la población de Pierrefite y caseríos del contorno. a. 15 de octubre de 1968. La Gendarmería Nacional movilizó sus fuerzas. propietario de una pequeña huerta cercana al pueblo de Pierrefite. m. El ejército hizo que una columna de tanques y el sexto regimiento. m. viudo. una luminosidad propia. en la TV argentina hizo Cuentos para mayores. 35' Un cordón de seguridad rodeaba el artefacto para evitar que los curiosos se acercasen a él. m. Comenzó como actor y director teatral y —después de intermezzos en los que fue mozo en un buque turco y corresponsal de guerra en el conflicto árabe-israelí— parece haberse estabilizado como director integral de teleteatros. tras rápida decisión. fue testigo de cómo el extraño artefacto disminuyó la velocidad de su caída y continuó descendiendo hasta posarse blandamente en el centro de un plantío de tomates. por su parte. montó en su bicicleta y partió pedaleando hacia el pueblo con la intención de comunicar el sorprendente hecho a las autoridades de la vecina ciudad de Cauterets. Pirineos franceses. Acto seguido Jacques Arnault pudo reaccionar y gritando y corriendo desapareció en dirección al pueblo. Esta banda presentaba un color naranja rojizo sobre el que se destacaban una especie de signos pintados. prefecto de la Gendarmería Nacional. En su superficie no se abrían ventanillas. avionetas. La asombrosa noticia sacudió primero a Francia y luego al mundo entero. Allí pudo divisar una extraña esfera grisácea de reflejos metálicos que por momentos aumentaba de tamaño. paralizado por el terror. 11 hs. Bajo el seudónimo de Luis Feñafiel. en coches. marchase sobre Pierrefite. que sabrá comprender la angustia de los histrios Pierrefite. Lo único que rompía su uniformidad era una banda de unos sesenta centímetros de ancho que rodeada la esfera. Ésta poseía una forma perfectamente esférica. se dedicaba a cosechar coliflores. alcalde de Pierrefite. que la 5* escuadrilla de bombarderos pesados patrullase por los cielos del lugar donde se había posado la esférica astronave. tras cambiar unas frases con Louis Boumierre. Miles y miles de particulares. Jacques Arnault. rodeaba a prudente distancia la extraordinaria astronave. el primer espacio que trató temas de ciencia-ficción. grabados o impresos en negro intenso. p. Monsieur Jean Junot. ni tampoco podían observarse remaches o líneas que indicasen la unión de piezas. a. Las principales potencias mundiales. hendiduras. Historias para no dormir y Mañana. Repartió sus 33 años viviendo. 13 hs. campesino. en la Argentina y en España. casi por partes iguales. Una nave espacial extraterráquea había descendido cerca de un pueblecito enclavado en la falda de los Pirineos. Las fuerzas aéreas francesas decidieron. Tanto la banda como los signos daban la sensación de poseer un brillo. al mando del general Pasquier.

14' Trascurrieron tres minutos de angustiosa expectativa sin que se produjese novedad alguna. dando remate a la chocante figura. Mientras tanto la esfera permanecía quieta y silenciosa. asentado sobre una serie de rodillos que le permitían deslizarse hacia cualquier punto. Tras una pausa. La muchedumbre apoyaba cada nuevo suceso con gritos y comentarios en los que era fácil adivinar la inseguridad y el terror. semejando un inmenso y plateado queso de bola. aprestaron sus morteros. firmes y pálidos en sus puestos. salvo en el caso de abierta agresión. 14 hs. se separaron deslizándose veloces sobre sus rodillos y tomando posiciones equidistantes formaron círculo alrededor de la esfera. a pesar de haber recibido la orden de no disparar. 14 hs. bazookas y ametralladoras pesadas. y más que humana su apariencia recordaba la de un robot. Otro alarido de angustia se elevó de la muchedumbre al contemplar cómo una especie de brillantísima chispa luminosa unía entre sí los tubos . Un impresionante silencio envolvía a la multitud. La esfera comenzó a trepidar.nueve. el desplazamiento de la muchedumbre tratando de huir y el disparo de mil flashes de cámaras fotográficas. 18' Los pequeños seres. nueve increíbles criaturas fueron haciendo su aparición y descendiendo hasta formar por último un pequeño grupo al pie de la esfera que les trajese a tierra. Poco después comenzaron a emitir una serie de breves y agudos silbidos. 11’ La trepidación de la esfera cesó. la de un grotesco muñeco de metal. 14 hs. 14 hs. el sorprendente ser comenzó a deslizarse por la rampa. que tratando de huir hizo que se ocasionasen numerosos accidentes. 15' Un alarido de pánico. 20’ Durante un cuarto de hora los pequeños seres extraterráqueos continuaron emitiendo sus curiosos silbidos.urgentemente a Pierrefite gran número de sabios y científicos especialistas para observar el fenómeno. Uno. La plataforma de madera en la que habían instalado sus cámaras los hombres de la radio y televisión francesa fue derribada por la muchedumbre al intentar alejarse del artefacto extraterráqueo. 14 hs. en cuyas caras se abría una serie de pequeños orificios de diferente diámetro. Luego al unísono hicieron un silencio y cada uno de ellos levantó uno de sus cuatro tubos articulados. Mediría aproximadamente un metro. tras permanecer inmóviles durante unos segundos. Sobre el cilindro. Los soldados que formaban el cordón de seguridad. De la parte media nacían cuatro tubos articulados que terminaban en diminutas pinzas. El pánico se apoderó de la multitud. Los soldados que rodeaban la esfera. Segundos después fue abriéndose en la superficie de la astronave una especie de escotilla triangular y acto seguido una rampa se deslizó hasta el suelo. tres. dos. 14 hs. fueron los que pudieron apreciar mejor la figura del extraño ser. Todos estos desplazamientos indicaban bien a las claras que los tripulantes de la astronave tenían intención de descender. se asentaba un cubo... que fueron registrados para su posterior análisis por los magnetófonos de los peritos en lingüística. mientras otro exactamente igual hizo su aparición en la escotilla. Su cuerpo estaba formado por una especie de cilindro de hierro o de acero. anunciaron la aparición del primer ser extraterráqueo.

Ninguno de los soldados se atrevió a tocarlo. tomándose por los tubos articulados. pusieron a su alcance las singulares esferas rojizas. A veces los nueve seres. En ocasiones ordenándose en fila india hacían entrechocar sus pinzas emitiendo al mismo tiempo sus singulares silbidos. A veces unía entre sí a los metálicos seres mediante impecables rectas. Casi dos horas permanecieron las pequeñas criaturas clavadas en sus puestos y unidas entre sí por la fantástica cinta de luz. formaban un círculo y así giraban y giraban a increíble velocidad. La hebra variaba continuamente de forma o de color. profiriendo nuevamente sus agudos silbidos. Luego. a la que constantemente se iban agregando miles y miles de personas. con la misma rapidez con la que apareciese la hebra luminosa se diluyó. pero trascurridos unos instantes. cuando bruscamente adquirió un maravilloso color rubí. a veces ondeaba. la velocidad con la que se deslizaban fue haciéndose más y más lenta. contemplaba en silencio el maravilloso espectáculo que ofrecía la inmaterial hebra tendida por los extraterráqueos en derredor de su esfera. 10’ . Una mano helada oprimió el estómago de los soldados al contemplar lo que estaba ocurriendo a cinco metros escasos de sus puestos. deteniéndose ante cada soldado y extendiéndole el balón en un ademán que bien podía traducirse como de ofrenda o regalo. Las pequeñas criaturas comenzaron a recorrer el cordón de seguridad deteniéndose de vez en cuando frente a un hombre y extendiéndole la roja bola. depositaron las esferas en el suelo y comenzaron a efectuar una complicadísima serie de evoluciones que la multitud contemplaba con asombro. Codo a codo. se separaron. luego de haber realizado lo que podría calificarse de "conferencia". los hombres encañonaron con sus armas a los intrusos. En una ocasión. al tiempo que continuaban emitiendo pequeños silbidos. con sus cuatro tubos articulados. 19 hs. los extraños seres continuaron efectuando absurdas evoluciones. 17 hs. Según pasaba el tiempo. dirigiéndose cada uno a un sector diferente del cordón de seguridad formado por los soldados. Éstos llegaron junto a los pálidos humanos y estirando sus tubos articulados. Científicos de todo el planeta observaban desde una plataforma erigida especialmente para elles los movimientos de los pequeños seres metálicos. donde comenzaron a cambiar entre sí una nueva serie de silbidos. 19 hs. 10' La multitud que rodeaba la astronave se había elevado a más de cien mil humanos. Acto seguido las extrañas criaturas deslizándose sobre sus rodillos se dirigieron hacia la rampa y una tras otra fueron desapareciendo por la escotilla.que las extrañas criaturas levantasen. al cabo de la cual decidieron reunirse junto a la rampa. La multitud. una especie de esfera roja del tamaño de un balón de fútbol en la que se abrían tres orificios simétricos. cedió la tensión. Éstos. Los soldados miraban con aprensión las esferas sin atreverse a tocarlas. al advertir que el increíble hilo luminoso no entrañaba peligro manifiesto. se escucharon aquí y allá tímidos aplausos con los que la multitud manifestaba su admiración. Poco después volvían a aparecer sujetando cada una. por lo que algunos científicos opinaron que los seres metálicos acusaban probablemente la fatiga producida por sus evoluciones. Los extraterráqueos. 19 hs. otras mostraba delicados matices azules que poco a poco se aclaraban hasta alcanzar un plateado refulgente. Así estuvieron cerca de media hora. 5' Los seres extraterráqueos tomaron nuevamente sus esferas rojas y recorrieron con lentitud el cinturón de seguridad. Por el espacio de casi otras dos horas.

Realmente fue lamentable. dialogaban mediante tristes silbidos. ni pudiese descifrar los negros signos que resaltaban sobre la franja anaranjada que rodeaba la vieja esfera. se deslizaron lentamente por la rampa. 19 hs. Historias cotidianas y fantásticas y Los inquisidores. 19 hs. Las hermanas. El páramo. llevando a cuestas sus esferas. 19 hs... —Es increíble.. MARKETING Pedro Orgambide Pedro Orgambide. Y era fácil.? ¡Qué será de nosotros. revista de arte y literatura.». rendidos por la fatiga. desapareciendo en el interior de la nave. 16' Ningún radar de la tierra registró la presencia de la esfera en la atmósfera que envolvía al planeta... agotados. científicos y lingüistas supiese traducir los silbidos. no echaron ni un solo gramo de cobre en nuestras esferas rojas. Sí. cabizbajos. un ensayo acerca de Horacio Quiroga. 13' La singular astronave fue sólo un punto en el cielo. muy lamentable que ninguno de los muchos sabios. a veces.! —No llores. 12' Tras unos instantes de trepidación. qué remedio queda. Su primer libro.. .. al borde de la desesperación. reconoce la paternidad de un poemario adolescente.. 11' La rampa fue absorbida y la escotilla se cerró. Hasta un histrio joven hubiese podido leer lo que allí se anunciaba: "Gran compañía de varieté en gira triunfal por la Vía Láctea". la astronave procedente de uno de los planetas de Sirio abandonó la Tierra. seguir adelante. el artefacto comenzó a elevarse cobrando velocidad segundo a segundo. se publicó en 1954. Fue cronista policial en Noticias Gráficas.. realmente fue lamentable que ninguno de los muchos sabios. Estrenó tres obras teatrales y. los nueve pequeños seres pertenecientes a la metálica raza histra. científicos y lingüistas que asistieron a los extraordinarios hechos acaecidos cerca del pequeño pueblecito de Pierrefite supiera traducir el significado de los silbidos que emitían las asombrosas criaturas.Las pequeñas criaturas metálicas. De esta manera. —¿Y ahora qué haremos? —Seguir adelante.. Es redactor publicitario.. como siempre. —¿Qué será de nosotros. le siguieron El encuentro. y piensa que tal vez en el próximo planeta tendremos un poco de suerte. historietista en la Editorial Abril y director de Gaceta Literaria. A bordo de la astronave. —Ni un solo gramo de cobre con que alimentarnos. 19 hs. Memorias de un hombre de bien. no llores.

sin duda. entre calles lisas y apacibles. demagógico. y en lo alto. en monoblocs rodeados de jardines. Otro. piletas de natación. "Somos una civilización de consumo" —declama el Capo. intermitentes. melancólico. Playa de estacionamiento (por la mañana) Me irrita profundamente la llegada de los elefantes a la playa de estacionamiento. la mayoritaria B. salen a la calle hermosas modelos. El problema es grave. me despiertan odio y rechazo. BA = -1 BB = -2. y llega hasta a la C. ¿cómo explicar la vulgaridad que acaba de decir? "¡Si serán turros!". en los silos que acumulan las prósperas cosechas del año. atlético. en el elefante pisoteando imperios. la clase que el Capo define como la gente y. los pronósticos de las . Gabinete Cibernético (hacia el mediodía) Un aire aséptico y una temperatura agradable permiten vislumbrar la paz momentáneamente perdida dentro de la Agencia. Aunque sus trompas apenas acarician los techos de nuestros automóviles. pegando un puñetazo sobre la mesa. para quien la agencia diseñó envases sofisticados. sugiere grandes bailes populares. molesto. brutal. Pero hoy su inglés es duro. sus cuerpos enormes. entre ráfagas de música funcional. "Son nuestros tanques de guerra". ha dejado de consumir productos. en las dársenas. joven. el vuelo emigrante de unas golondrinas. "Debo esperar los acontecimientos". a los barrios humildes.5 BC = -3 La retracción continúa. imprudente. sorpresivamente. que ofrecerán. Entonces. en la franja gris del cielo. Alguien. su piel grisácea. Pero comprendo que las mujeres de la Agencia estén muy excitadas. Un tercero. sino de un conflicto más complejo que el Departamento de Psicología debe investigar. El Capo se vuelve ofuscado. El sociólogo de la agencia puntualiza que esta vez no se trata de lucha de clases. Porque el mercado. ha gritado en criollo. completamente gratis. las civilizaciones. de una provincia o de un barrio. propone revivir a Tarzán. enfatiza el Capo. Una voz. circuito cerrado de televisión. al suburbio. inexorable. sus lenguas pastosas. Abandona la mesa de reuniones y va hasta el ventanal. Se sabe que para los niños se contrataron payasos y elefantes. se deslizan los puntos rojos y azules que indican el número de camiones y autos que en ese instante recorren las rutas. sabemos ahora que somos mortales. la gran consumidora de productos. De lo contrarío. según su costumbre. las muestras más apetecibles de los productos. y extiendan sus manos hacia ellos. Entretanto. No sólo la Clase A. Los veinte pisos de la agencia se alzan sobre el río. No obstante. No puedo dejar de pensar en el elefante bíblico. la mirada en el río. Pero este sábado se ha suspendido el golf. canchas de tenis y de bowling. En las orillas resplandecen. y les tiren galletitas. Los empleados viven allí.Nosotras. Desde allí domina la ciudad. a los clásicos del Marketing. mientras las esposas concurren al coro. en sus momentos de humor. Tienen cine. Paul Valéry Sala de Conferencias (por la mañana) El Capo acciona los botones del tablero y en la pantalla se dibuja el contorno del país. Antes de reintegrarse a la reunión observa. por las carreteras del mapa. anuncia el Capo. las líneas de los satélites que trasmiten programas de TV. El sábado. a las villas de emergencia. sino también la B. informa a los hombres de la Agencia que deben permanecer en sus puestos. los directivos juegan al minigolf con sus asistentes. los poster panels. y cita. Muy pronto (es habitual en él) va del español al inglés. como los extremistas del consumo. Una jerga guerrera se mezcla a sus órdenes. lenta. aventura para ellos un slogan.

Por eso el Capo le reprocha paternalmente sus excesos. capitaneadas por expertos del Marketing. móviles. Pero una arruga tenaz. a la frustración del consumidor. Hay pocos desertores. En los nights clubs los mozos se adormecen sobre las mesas esperando al cliente. Este sábado no se ha registrado una sola venta de whisky y los tableros de los cines y los teatros registran una baja inconcebible. La situación es francamente deplorable. borracho. el dueño de un restaurant. mientras aparta a la modelo que ensaya. "Hechos como éste." Detrás del ventanal emerge una desmesurada luna roja. directamente y con gran agresividad. El Dibujante propone un Happening Total del Consumo. en forma inexplicable. Alguien lee los primeros telegramas de solidaridad con los clientes de la Agencia. Menos del 2% de los televisores funcionan normalmente. La Agencia despierta alegre. que toman el camino de la costa. Por el contrario. una retracción aun mayor en el consumo. En realidad. dibujos de chicos. todos del personal subalterno. En otro tiempo vivió en Nueva York. una.. refuerzan nuestra fe en la victoria final". hogareñas mesas de la época cubista. profetiza el Capo. Soy. una concurrencia normal en el hipódromo y las canchas de fútbol. Abajo. es codificar información. "¡Pero si eso es lo que se ha hecho siempre!". en el piso. vocifera el Capo. Me entristece verlo así. Sala de Arte (por la tarde) Sobre los tableros. relojes surrealistas. Sólo los carteles luminosos continúan girando. en las paredes: objetos pop. para el Capo. su cerebro auxiliar. Desde lo alto se ven los autos que se alejan de los monoblocs. sin éxito. grabados antiguos del Brasil. Se espera. casi despreocupada. No sólo ha cesado. Sala de Conferencias (al anochecer) "Atención —dice el Capo—. viejas devorando chocolate. en esa época tomaba su ácido lisérgico y llevaba un botón donde se leía God is dead. en el Village. delatan su cansancio. quiere romper su carnet profesional. carpetas. y en los almacenes del suburbio se registran ventas de yerba y de tabaco. los elefantes regresan a la playa de estacionamiento. "No quisieron probarlos". Como Director del Gabinete. Llegan las muchachas con sus bandejas de productos. Salen las patrullas nocturnas. para la tarde. Desde el exterior llegan buenas noticias: se han vendido algunos diarios en el Gran Buenos Aires. sino de otros productos primordiales en los días de fiesta. reliquias del informalismo. Hacia el atardecer cesó la venta de cigarrillos. en las ventanas. celosa de su oficio. admiten sombrías. tan desorbitado. simplemente. el consumo de golosinas. un rictus. una suerte de Apocalipsis. No se justifica entonces su tardío e inútil despertar de iracundia. la situación es grave. han previsto. El Capo la disuade acariciándole los senos. Pero ahora vive como todos en los monoblocs de la Agencia. desesperado.. En el Departamento de Estrategia un joven ha renunciado a su noche de bodas. no hago comentarios. Es inadmisible. Mi tarea. Enfurecido. apacibles muchachas del 40 con la cara de Judy Garland o Ginger Roger. parpadeando sus ofertas.computadoras no son de ninguna manera optimistas. para las próximas horas." Sin embargo. Domingo (por la mañana) Un sol radiante ilumina la ciudad. Departamento de Psicología (por la tarde) El Informe del Departamento de Psicología es terminante: ha disminuido la ansiedad oral de la población. la lucha recién comienza y los hombres están en sus puestos. displays. tiró toda la comida a los perros. collages. su último strip-tease. (A la madrugada) Las patrullas nocturnas regresan. "Eso es una monstruosidad —exclama el Capo—. . Según se nos informa. desconcertadas. que comenzaban a invadir la ciudad. el Departamento atisba una esperanza: apelar.

marchan hacia la llanura en un inexplicable éxodo. En la Agencia los calefactores han dejado de funcionar y el frío es intenso. enloquecidos. ni los televisores. En un principio.Domingo (por la tarde) "Hemos vivido horas de gran psicosis —explica el Capo—. informa el Capo. ni una caña de pescar. de cara al .. Hay brainstorming de redactores agresivos en el último piso. A pesar de eso. Pero. ni las computadoras". (Quince días después) Se invita a la población a grandes asados gratuitos. creímos que se trataba de inocentes guerrillas. Cada uno de ellos se transforma en un pequeño y terrible enemigo.. las mujeres cubiertas con mantas. pueden hacerlo. no fueron a pescar ni a dormir la siesta bajo los árboles.. danza y música folklórica. vuelven a tararear antiguas rondas. El hipódromo y las canchas continúan vacíos. No sólo destrozan los juguetes electrónicos que les ofrecen nuestros enviados. vociferando solo en el estadio. "Los que quieran abandonar la Agencia.. sin carreras ni cine. sino que. pero no tardamos en descubrir que el enemigo usaba la técnica de los pigmeos. Las computadoras eligen tres palabras: pescar. nadie la acepta. la lanza. Contra lo previsto. que ellos transforman en apelaciones de venta. en feroces emboscadas. sin más ropas que unos escuetos taparrabos. capturan a los elefantes de la Agencia.. Este deterioro del weekend impresiona profundamente al Capo. que días atrás repetían nuestros jingles. Y. en el microcine. En la Sala de Grabaciones se prepara música impresionista con fines sedantes. languidece el domingo. Desde luego. aseguró el Capo. ahora. Desde el exterior nos llegan confusas noticias de los in* sur gentes que ganan las carreteras. La caravana cruza la Avenida General Paz. "La única manera de detener a los revoltosos que abjuran de nuestra civilización es demostrarles las ventajas que ella les proporciona. Después. Se han cerrado en su intimidad. El helicóptero de la Agencia filma las tribunas. sordos a nuestros llamados. las reses cuelgan intocadas. cielo. rechazan nuestras sopas y caldos concentrados. remar. el panorama se aclara. embistieron a los automóviles de la playa de estacionamiento. Sala de Conferencias (domingo por la noche) Sin fútbol. los hombres descalzos. la destrucción cubrirá la ciudad y llegará hasta aquí." Ya no son cientos sino miles los hombres que abandonan la ciudad. Se apela al sentimiento patriótico: Un argentino que no come carne no es argentino. descubrimos a uno que otro fanático. con vino. cubiertos con frazadas." Sólo un grupo de inadaptados abandona sus casas. (Un mes más tarde) Tuvimos que sacrificar los elefantes que. No llevan auto. Inapetentes.. Tiritando. de mantener la serenidad. el arco y la flecha. Tarde o temprano. "Hemos pedido que se los detenga por alterar el orden público". los más viejos se arrastran por los pasillos. por suerte. No respetará ni los automóviles. los jefes de familia no sacaron a pasear a sus esposas y a sus chicos. A los redactores bucólicos se les promete doble paga. Las encuestadoras tratan inútilmente de averiguar qué hace la gente en sus casas: nadie responde el teléfono. Se trata de planificar un Operativo de Emergencia para mañana. sobre todo. Hoy (por la noche) El Capo ha muerto hace unos minutos y su cuerpo yace frente al ventanal. El Capo siente esto como una ofensa intolerable y presenta su renuncia. fríos e indiferentes. que adiestraba a sus tropas en el manejo' de la cerbatana. ni una miserable motocicleta. (Una semana más tarde) Los chicos. insensibles. Sobre los mataderos nubes de caranchos comienzan a volar y un suave olor a podredumbre gana las calles. En ellas deambulan tristemente las vacas.

Y además. rodea las ventanas y se curva. un remanente de la fuerza que ya nadie controla. y sin embargo. periodista y autor de guiones cinematográficos. Y aquí viene lo que nadie creerá: ese hombre era yo mismo. Encima de los silos revolotean pájaros negros. con esta nostalgia del porvenir. junto a los camiones detenidos. toda clase de problemas y disturbios. En mi honor —yo era el primer viajero del tiempo— se hicieron fiestas y homenajes. como él preveía.. encender un foco que ilumina los departamentos vacíos. La probé en la pensión. a la espera de una orden que nadie dará. una primavera un poco más cálida que la de ahora. Tal vez alguien muy imaginativo sepa qué significa la palabra libertad. Recogí mi máquina y me lancé contra ellos a la carrera. Yo . y abajo. sin poder contener el impulso ni aun al ver lo que vi. Nunca supe nada de arte ni esas cosas. corren las ratas. donde la sátira política asume. Había. Muchas otras pruebas y muchas ausencias repentinas me enseñaron los riesgos y la técnica del viaje. pero en esa ciudad el metal era más dulce que las flores. hace vibrar una sirena. Su cuento "Rani" integra la inapelable Antología de la literatura fantástica realizada por Borges. EL SEGUNDO VIAJE Carlos Peralta Carlos Peralta.. sobre algún barco inmóvil. Ningún auto se mueve. frente al espejo. en la Agencia. que lentamente se acercaba a Vera y la besaba.. entre esa futura muchedumbre hallé mi hogar. Insistí. Silvina Ocampo y Bioy Casares. Yo nunca me había enamorado y su cintura era aún más ágil y urgente que el agua. Yo lo hice. las calles sin gente. Juntos recorrimos los altísimos murallones y miramos una luna que hoy no existe. indiferente. Asistí a numerosas entrevistas singulares y una tarde Vera me dijo al oído dónde encontrarla.río. desde luego. enseguida de afeitarme. Un resto de energía. y en la máquina debió ocurrir algo porque la escena se fue borrando y alejándose a pesar de mis esfuerzos para de tenerme y volver. Y al alba vi dos cosas: la ropa azul de Vera tirada en la orilla mientras ella se bañaba y un hombre vestido con las ropas del siglo veinte y no del treinta. el virtuosismo. Libertad es decirse "me voy al futuro" y apretar un botón y largarse. a ratos. Tenía mil años más que yo. al final de la dársena. de importantes e innumerables reuniones. acariciándole la espalda suavemente. No sé si me explico. Como humorista —con el seudónimo de Carlos del Peral— dirigió la revista Cuatro patas y contribuyó decididamente a la mejor época de Tía Vicenta. Es traductor. si hubieran visto la ciudad del año tres mil! No me importa lo que piensen: ya sé que parezco un viejo. Lo golpeé con violencia y cayó creo que muerto. pensé quedarme. aunque al revés. porque sólo me interesaba la mecánica. Era en primavera. No tenía amores ni asideros. y pasé sin sentirlo a medianoche. Un cielo gris. estaba Vera. sucio.. sólo un gran deseo de viajar. Apenas una noche pasé con ella entre las plantas del río. y llegó como un golpe el día siguiente. Yo encontré una definición: ahora sé que era ilusoria.. Después de años de estudio y de trabajo terminé mi máquina. Era mucho más chica y sencilla que la de Wells: sólo una cajita de acero con un botón y un dial.. de importantes e innumerables reuniones. En las estaciones. Este es el fin. Aquí. Sentí curada mi ansia de viajar. pero sólo diecinueve. los trenes abandonados permanecen quietos y sombríos. En las avenidas parpadean inútilmente los semáforos. ¡Ah. continúan sonando los jingles y quedan desparramadas en el suelo las cintas magnetofónicas de importantes e innumerables reuniones. pero nadie conoce ni siquiera esa ilusión. Publicó Manual del gorila.

porque uno ha vivido allí realmente y la vida es indestructible. oír lo que ya oí y recibir la herida que infligí. Fue una osadía pura usufructuando la sorpresa. Me agoté interrogando tan tremenda injusticia. Si es posible viajar al futuro. y a mí me parece increíble mi destino. vuelvo para poder partir una segunda vez. Caravelas la reclamó para los Reyes Católicos. fui de nuevo porque había vuelto. humor e ironía y obtuvo un coeficiente de recordable calidad. LA TERCERA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES Emilio Rodrigué Emilio Rodrigué.tardé en comprender. Fueron horas de pasmo para una ciudad literalmente petrificada. es un engaño. la avenida más ancha del mundo. pero el viaje en el tiempo dura tanto como un viaje por mar y me sobró tiempo para la reflexión. Las ciudades deshabitadas pierden la línea.. decir lo que ya dije. Suya es también la idea de Ecuación fantástica. Espantoso: de toda la gente con quien podía encontrarme. Y si uno viaja al mismo punto que la primera vez. se encontrará consigo mismo. Ello pasa más que nada porque no hay gente que las cuide. "No puede ser —me repetía—. y éramos dos. una noche fría y lluviosa de junio. La última rata murió un 11 de octubre. en un café de la calle Viamonte. lo juro. ¿A quién se le iba a ocurrir ese zarpazo de una cortada tan pequeñita? En la madrugada flameaban los colores de Castilla en el impávido obelisco. las medianeras se abomban. Éramos uno solo esos dos hombres que lucharon. El único consuelo será verla de nuevo a Vera bañándose a la luz del alba. La decadencia urbana facilitó la guerra de las calles. El golpe —denominado "Operación Las Indias"— fue inesperado. Aparecen grietas en el asfalto. La parálisis urbana hizo resaltar el fenómeno. pero la máquina sólo funcionaba en un sentido. pozos. Tres muchachas chillan como pájaro* contándose historias divertidas. los cimientos ceden. una mujer masculina bebe una ginebra doble. En la alta madrugada del día 12 avanza la cortada Caravelas. Ahora sólo me queda eso: volver allá con la máquina rehecha. a un mozo se le cae un pocillo entre imprecaciones. por fin me encogí de hombros y me resigné al regreso. y aquel hombre era yo mismo volviendo al año tres mil unos meses después. vagamente fiel a su tradición . Mil veces traté de retroceder. El Mercado del Plata. Su objetivo: conquistar la enormemente ancha Avenida 9 de Julio. Pero la libertad. personal técnico e ingenieros especializados en la mantención de una gran metrópolis. Ahora redacto esta crónica en el intervalo entre mis dos viajes al futuro. En uno de ellos —De cómo en el año del sesquicentenario los argentinos salvaron a la Tierra— mezcló cienciaficción. En Biografía de una comunidad terapéutica detalló una original experiencia clínica que llevó a cabo en Estados Unidos. Cada ladrillo se afloja un poco. ir a encontrarme tan luego conmigo. Es presidente de la Sociedad Psicoanalítica Argentina. En la ausencia de cuadrillas de obreros. creando un contraste entre lo estático y la dinámica acción de una cortada que entra en una avenida. Hacía tiempo que los hombres habían abandonado la ciudad de Buenos Aires y luego murió la última rata." Pero había algo real y era haber perdido a Vera. ésta se deteriora con bastante rapidez.. también es posible volver a viajar. donde 9 psicoanalistas de Buenos Aires reunieron trece cuentos de ciencia-ficción.

fáctico y marcialmente breve en su información. asumir el mando. Este último punto es complejo: nunca se supo bien si se debía al origen de Colón o a la tradición de la casa. La respuesta fue más tardía dado lo complejo de la apelación ya que es más difícil compenetrarse de que se es Maipú. pero ese rumor fue infundado. conspirando por su cara inferior. donde edificios altos eran meros extras. Pero las calles también tienen su biografía ciudadana. de que se es Billinghurst. ciertas calles. porque en una oportunidad se comunicó en alemán. La Pinta y La Santa María. grandilocuente. opuso débil resistencia. insistía en comunicarse en italiano. pobre: tuvo sumo esmero en el aspecto edilicio de su desplazamiento. El mismo Teatro Colón fue otro buen ejemplo de identidad ambigua. medirse con las expectantes calles San Martín y Bolívar que ahí convergen (¡San Martín y Bolívar!) y remontar toda la Avenida de Mayo. mantuvo contacto con las fuerzas realistas a través del Teatro Colón. están aisladas en el barrio de Versailles. idealmente situado sobre las márgenes de la ex Avenida 9 de Julio. fue la primera arteria criolla que actuó. todas las habían ganado y. más aun. por ejemplo. Saavedra llega más tarde. ¿Qué iba a hacer la Plaza Cotón? Era evidente que tenía que sumarse a las fuerzas realistas. el Colón tendía hacia la frase ampulosa.30: La avenida Belgrano. "La violencia y el estrépito de la barbarie van in crescendo" anuncia el Teatro Colón: Por una de esas cosas. repitiendo la hazaña del Gran Capitán de llegar al destino circunvalándolo por el otro lado. Manzanas enteras arrancadas de cuajo en cargas impresionantes a todo neón. han visto mucho. Pero la Plaza Colón estaba en una situación táctica muy poco favorable ya que. tenía que vérselas con la Casa Rosada. Como Centro Táctico debía ser preciso. Tomemos el caso de Lavalle: esa calle por un lado exhibió todas las complejas incertidumbres del poder — excepto en la esquina de Riobamba—. Aislada.30: Reina un increíble desconcierto en la metrópolis. Luego. No había caso. Lo peor es cuando se encuentran dos calles con batallas ganadas como ocurrió en la esquina de Riobamba y Juncal. Por lo general las calles siguen a su nombre. siendo increíbles los estragos que hizo. Pero no. por su proximidad al foco de la revuelta y por entender italiano. de marchar hacia el obelisco.45: El polvo y el ruido se multiplican. Quizá lo último. Sin demora funda la Central de Policía pese a la tenaz oposición de la calle Virrey Cevallos. en la esquina con Rincón se puso a deliberar con Matheu y Azcuénaga. sobre todo cuando empiezan a actuar las calles que tienen batallas por nombres. Es preciso consignar un hecho que complicó las cosas y que tiene que ver con la forma con que respondieron las calles. Circuló el rumor de que la Plaza Colón tomaría el camino imprevisto. cobrando identidad por apelación. pero por el otro tuvo que caer en el gran espectáculo. La "Operación Las Indias" necesitaba a Colón. Fue así como ciertas calles comenzaron a desplazarse al revés (no sé si está claro). ¡Pero una vez que despierta una calle que denota un sitio de batalla! Además. exhalan ambiente y fama. Además. Las calles del Bajo o Lavalle. las callejuelas La Niña. La calle Saavedra. las tres juntitas. por consiguiente no podían retroceder. se convirtió en el Centro Táctico y de Información de las huestes hispánicas. 12. . cruzar nada menos que la Plaza de Mayo. cubierta por una gran nube de polvo y socavada por un millar de derrumbes. 12. La noticia corrió como la pólvora con su reguero de rumores. sin ir más lejos.francoinglesa. Este predio. utilizando los terrenos baldíos al máximo. 11. Fueron incautadas de inmediato puesto que Versailles ya estaba en contacto con el vecino barrio de Liniers y en Liniers la defensa y reconquista de la ciudad se estaba preparando febrilmente. en esa madrugada del 12. actuaba como Saavedra. causa de un mayor estrago edilicio en el desplazamiento. Varios próceres jóvenes que dan sobre Rivadavia descubren el subterráneo.

pero llegará tarde. Por un lado ya consta que conferenciaba en secreto con Bolívar. Se preguntó por quién estaba y solucionó su dilema gracias a la coyuntura de ser avenida ya que una mano fue realista y la otra criolla. impregnada de fervor realista. Reconquista. Pero fue la avenida del Libertador la que en un primer momento mostró mayores inconsistencias.15: Sigue registrándose intensa actividad en el barrio de Liniers y cunde el rumor que el barrio rumbea hacia el corazón de la ciudad. Se puede decir que la suerte de los realistas estaba echada. Descartó su origen provinciano. pero también tenía algo de furtivo en el Bajo. Sólo Balcarce. a la altura de la Plaza Francia grande era su melancólico impulso de exilarse y olvidar. La calle Libertad declara su neutralidad. Pero gradualmente fue incorporando la vena central de su identidad histórica. tuvo en un principio actitudes un tanto contradictorias. Lancheros del Plata y La Paz. Las estrofas del himno oírse dejan por encima de la demolición. Pero San Martín. como fue dicho en el comunicado más pulcro pero parcial y capcioso del Teatro Colón: "Dar luz a un engendro. Güemes también se viene al humo por la .20: El Teatro Colón proclama: "La guerra cuesto pútrido mestieri". 13. asistida principalmente por Las Heras que estableció contacto a la altura del Automóvil Club. Así. Al pobre Virrey Meló (ahí cerca de la trunca catedral gótica) se le caen encima los fogosos French y Beruti. En otro sector: acción comando de la Torre de los Ingleses en Retiro que toma posesión del edificio Kavanagh. (Fue importante como se ve el papel de las cortadas en esta guerra. Roma. 17. porque una cosa es una calle que avanza. un barrio. desde la esquina los observa.00: Un hongo de polvo cubre la metrópolis. Los ladrillos vuelan cual papel picado en la juvenil y vandálica demolición. Para ello fue decisivo el avance de la cortada Sargento Cabral para proteger el monumento ecuestre en la Plaza San Martín. pero válida como símbolo para evocar los Andes. Sarmiento también se acerca. una subida no muy empinada. mientras los altoparlantes de Belgrano comienzan a trasmitir su traducción de la Despedida de Washington al Pueblo de los Estados Unidos. en esa parte de la ciudad que goza de mala fama.35: Reina la anarquía. atento. 17. la parte de dicha avenida que circunda al Monumento de los Españoles evidenció notoria nostalgia por sus años mozos e.) Además. Santa Fe es otra cosa.00: Corre la noticia de que las calles San Martín y Bolívar conferencian secretamente en el centro mismo de la Plaza de Mayo junto a la pirámide. Carlos Pellegrini marca 3 minutos clavados. Se produce una breve tregua en ese rincón de la ciudad. comienza a gravitar en la guerra. "El aspecto de Peñón de Gibraltar de ese predio — comenta el Teatro Colón— fue irresistible para la osada Albión". por su ubicuidad en la ciudad y por la complejidad de su persona. Al avance avasallador pero bien planeado de San Martín y Las Heras se le suma la carga desenfrenada de la avenida Pueyrredón. otra. se dilata aun más. Luego. Primero tuvo que optar entre la apelación geográfica o la religiosa del término. Mario Bravo. sobre todo cuando toma el codo de Corrientes. En la anarquía que impera muchos son los que buscan la calle Juan Manuel de Rosas. Las calles Reconquista y Defensa se dilatan. anticipándose. A esa misma hora otra reunión secreta tiene lugar en las esquinas de Rivadavia con Pringles y Rawson. casi marcha sobre Plaza Italia.Belgrano funda el Instituto Técnico de Altoparlantes. La guerra ha escalado con el avance de Liniers." San Martín. Y ahí comenzó el ascenso avasallador de toda la avenida Libertador. creyendo que ahí se refugiaba el odiado hermano de Napoleón. 17. lógicamente. ¿Dónde está? 13. Otro tanto hacen Republiquetas. a esa hora de la tarde. Canning se desliza hacia Rivadavia. Tiene que parir un barrio o. Es el cuarto de hora de las velocísimas cargas. está la barranca de esa plaza.

Moreno se prepara para arcabucear a Liniers. ¿Quién. Goldstein se embarcó nuevamente y se puso en comunicación radial con Piriápolis. —Es fácil querer a un hombre cuando llora. Es redactor publicitario con intermitencias y cultiva varios hobbies. —¡Oy Vey! —exclamó Washington Goldstein. inundada. la que ya casi despierta había apretado la perilla de la luz. LA META ES EL CAMINO Dalmiro Sáenz Dalmiro Sáenz. hip. —No sé. incrédulo. quebrada en múltiples secciones. Uno de los cuentos de No compartió la principal recompensa en un concurso latinoamericano organizado por la revista Life. ufa. Rivadavia es pulverizada. yo? e Hip. con la ayuda de Entre Ríos. Buenos Aires es un gran baldío. y él la había mirado a través de sus lágrimas y de su cansancio. el de las rayas verticales. le había dicho ella. el elogio que por televisión hizo de la Revolución Cubana produjo una verdadera conmoción. Reina total silencio. Hay hambre dentro de tu pan. 9 hijos y 8 libros: Setenta veces siete. barrida del mapa de la ciudad con el resto de la ciudad.mano criolla de Santa Fe. exclama el Teatro Colón y deja de trasmitir. En Avellaneda y en la Boca se libra una guerra dentro de una guerra. describiendo lo visto. estaba apoyada ahora en su cintura. desde el puente de mando. al contemplar la costa. Tiene 40 años. como karate y paracaidismo. con prismáticos. 18. mientras la otra mano. la que hacía unos minutos había tanteado sobre la cama buscando a su marido. Hip. hip. —¿Pero qué ha pasado? —preguntó éste. mientras que en la Recoleta se libra una macabra refriega de panteón a panteón. Al nivel de Barrios. Lavalle busca en vano a la calle Rosas y encuentra a Dorrego en cambio. comienza a inundar su margen oeste. Pl pecado necesario. El capitán Goldstein y sus hombres recorrieron la ciudad sin encontrar la razón de lo ocurrido. Un par de horas después recibió las órdenes del gobierno uruguayo: fundar nuevamente la ciudad. Liniers prosigue en su avance triturador.17: "¡Kaput!":. Parece mentira. El viento suave lleva lentamente consigo al hongo que toma forma de cometa o de barrilete. hay que desembarcar. ufa obtuvo el primer premio de teatro en el último concurso realizado por la Casa de las Américas. Insólita fue la actitud de Callao que de pronto cobra la identidad de puerto y. Qwertyuiop. la que perpleja había subido hasta la frente para despejarla del pelo alborotado. Ella estaba en el hueco de la puerta algo consciente de la trasparencia de su camisón. sonreía y mantenía una mano abierta sobre el pecho como una mujer que constata la ausencia de un collar sin importancia. Y lo anárquico más que nada está dado porque ahora la guerra se libra en muchos frentes y bajo diversas banderas. bajando su par de prismáticos. El capellán de la corbeta bautizó la piedra fundamental. capitán de la corbeta "Montevideo". En sencilla ceremonia la Tercera Fundación de la Ciudad de Buenos Aires tuvo lugar en el ex Parque Lezama. y se habían trotado los ojos con la manga del pijama. pero recién ahora Arroyo se da cuenta que todo esto no es un happening. Llamó a su segundo. No. obliterada. Pacífico colaboró. . de La Habana. Treinta treinta. el azul.

le dijo en qué consistía su trabajo. le contó cómo todo había empezado cuando vio por primera vez esa reproducción de un jardín Zen. hasta encerrarla dentro de los límites de un marco o depositarla sobre pedestales... —Me hace acordar a 3. de cómo los antiguos en alguna época se acercaron tal vez a la fórmula de la belleza. de Lucas Pacciolli. —Nada. ¿Puedo verlo? —Es éste. era totalmente pava. o como si recordase el jardín y el cerco de ligustro y el triciclo olvidado por los chicos. Pidieron otras dos tazas de café y una sola porción de torta. o como si imaginase la oscuridad como una luz negra encendida entre los árboles.. los sábados me voy afuera. y con los libros bajo el brazo y una boina rara en la cabeza y la sonrisa suave bajo los pómulos agresivos y las palabras: —Yo soy la que estaba en contra. y dos chicas se reían en la mesa del fondo junto a la mampara. y un hombre junto a la ventana pensaba en lo que tendría que haberle dicho a su cuñado. y cuando oyó que alguien decía: "No es más que un cuadrado de arena rastrillada y una piedra puesta en cualquier parte". Era un poco pava mi teoría ¿no? —Sí. y otro hombre leía el diario. no estoy acostumbrada a camas vacías.. —Yo te como la mitad. pero sin saber nunca por qué una cosa era linda o por qué una cosa era fea. de la Divina Proporción. antes del casamiento. pero él había seguido hablando de los tímidos intentos de la ciencia para dominar al arte. —¿Sí? —Sí. Estás agotado. —¿No seré yo la pava y la teoría genial? —No —dijo él sin reírse.. cuando ella se había acercado a la salida de un debate en la Facultad. pero seguí contando. ¿Desde qué hora estás? —Llegué. y cómo el decano miró sus títulos y escuchó con paciencia sus palabras que hablaban de una humanidad que había perseguido la belleza desde el principio de los tiempos. después avanzó y le tomó la cabeza entre las manos y lo miró en los ojos y lo despeinó—. mientras la mujer que atendía el bar obligaba a un trapo a repetir su órbita sobre una superficie. y cada tanto alguna casa o un árbol o una parva o una columna de humo negro emergiendo del rastrojo. —¿Al coeficiente? —Sí..—Me asustaste.1416 —dijo. Masticaban los dos satisfechos cada uno de sí mismo. —¿Llegaste? ¿A dónde llegaste? —Sabes muy bien adonde. Le contó cómo días más tarde se presentó a la Universidad para pedir una beca. —A la pucha —dijo ella y se puso seria. Y cómo esa frase lo acompañó en el tren cuando él volvía con la frente apoyada en la ventanilla mirando los campos cuadriculados por la siembra. o a la noche ahí afuera. ¿Y vos? Él se lo dijo ese día. antes del día aquel en que se conocieron. latiendo dormida dentro de un pájaro. de la regla áurea. la que defendió la teoría de. Entonces ella dejó de sonreír y él tal vez se extrañó de oírse decir—: Se lo puedo demostrar ahora. delante de un café y un pedazo de torta de limón. hago eso nomás. Él había empezado hacía mucho. pero nunca habían sentido la necesidad de trasmitirla. —Bueno. El decano había tosido y tal vez trató de decir algo. como un samurai que conoce exactamente la órbita perfecta para que su sable llegue al cuerpo de su . y levantó la cabeza como si escuchase a través de la ventana el sonido extinguido del viento agotado sobre el pasto.

Años más tarde ella recordó ese momento. Pero él. —¿Pero vos crees que los antiguos lo sabían? —No. creían que la meta era el camino. —¿A qué? —No sé. despacio. Ellos dominaban los cómos.adversario. —Entonces ahora estás buscando la fórmula de la belleza. esa última meta es la nada. ahora basta. si Dios existe. Imagínate todos los granos de arena de la tierra y que tuvieras que encontrar uno solo. imagínate lo imposible que sería. mi amor. —Mira. es un coeficiente lo que busco. los monjes Zen. y no de la forma de llegar al resultado. tengo la impresión de que me falta poco para llegar. probablemente pensaban que el hombre se integraría con Dios cuando se cumplieran ciertas condiciones. levantó la cabeza. Me exaspera hablar del tema. y sentía sus lágrimas empaparle los muslos a través del camisón. —Me duele —dijo ella. es el idioma secreto de unas minorías. —Me gusta oírte. Un solo punto entre infinitos puntos. del día en que el hombre sea dueño de la belleza.. de su última meta. es un número que forme parte de una fórmula. creían en eso. la fórmula matemática de la proporción. —Me hubieras despertado. dentro de ese rectángulo está ese punto. Ella volvió a sonreír y dijo: —¿Y a vos por qué te interesa? —Porque el arte es el mayor símbolo del egoísmo del hombre. Las posibilidades de acertar ese punto eran prácticamente imposibles. con ser dueño del resultado. pero que se contenta con eso. —Perdón —dijo él y la soltó—. Cuando un monje budista hacía un jardín Zen no se guiaba por ninguna fórmula. —Sos el primer ateo con miedo de convertirse en Dios. ¿Qué te pasaba? —Tuve como miedo. y yo no tengo más que hacer esa cuenta para . Ella se la dio. sólo la ciencia puede vencer al arte y distribuir la belleza a todos los sectores de h tierra. y le decía: —Ya llegaste. y para mí. que soy ateo. dice: "La meta es el camino".. —Dámela. —¿Y eso te asusta? —En un templo del Tibet hay una frase escrita que no me la puedo sacar de la cabeza. —Es más que eso. acordate de la Torre de Babel.. tiene muchos recursos para evitar la competencia. Tengo miedo de algo así.. simplemente sabía que la piedra tenía que ser puesta ahí y no le interesaba saber por qué. —¿Qué cosa? —Me estás apretando la mano. Hay infinitos puntos en esta mesa y hay uno solo que es su centro de belleza. De todos modos. Él conoció el miedo dos años después de casados. —¿Te dieron la beca? —Sí. no podes más. —Anoche no pude dormir. Se lo dijo una mañana al salir del baño. como miedo de que llegue ese día. ¿Tendré miedo de llegar? ¿Se me habrán contagiado temores que el hombre ha abandonado desde hace años? Ellos. Mira la mesa. del día en que esté en los umbrales de la divinidad. mientras le sostenía la cabeza sobre la falda. por un rato. mira mi mesa —con el brazo la despejó de papeles y apoyó sus manos sobre la superficie cálida de la madera—. y además tengo otra mano todavía entera. con los ojos agotados y llorosos. pero ignoraban los porqués. y él la apretó con suavidad. Descansa.

Tuve que hacer el café con un poco que había en la pava. La había leído. pero no le había prestado una especial atención. —No. comprobó que tampoco había agua en el baño: —¡Tampoco hay agua! —le dijo a su mujer. mientras se incorporaba sobre un codo para poner la bandeja en el costado. Él entonces levantó la cabeza y movió sus manos frente a sus ojos sin luz. Sólo entonces gritó. mientras caía hincado rompiendo el papel en pedazos. y sus brazos señalaban hacia arriba. Se inclinó sobre el papel con un lápiz en la mano mientras ella abría la ventana y respiraba hondo. —¿Por qué? —No hay gas. Sus novelas son: Sin embargo Juan vivía (1947). Deben estar arreglando los caños de la calle. La voy a hacer yo. Los muchos que no viven (1964) y Nueva York. Tampoco. Dios mío. Ayer estaban arreglando las cañerías en la calle. y levantó los ojos hacia el cielo. —Es raro —se limitó a comentar él y trató de peinarse y de lavarse los dientes con el poco de agua que había sobrado. simplemente me estoy volviendo ciego. y se había ido a la cama. Mendizábal había leído la noticia la noche anterior. En 1966 compartió con Eduardo Goligorsky Memorias del futuro (cuentos). Y cuando por fin quiso prender la radio para escuchar el . En teatro estrenó No hay piedad para Hamlet (1957). PARANOIA Alberto Vanasco Alberto Vanasco. Ahora lo había recordado y de un salto fue hasta el comedor y volvió con el diario. simplemente. Ella. antes de acostarse. —¿Por qué no la haces? —Estoy muy cansado. —Se me hizo tarde —aclaró ella—. Nueva York (1967). —¿Querés que yo te la haga? —¡Nooo! —gritó él—. como era su costumbre. Pequeñas anomalías ocurridas esa mañana habían hecho que se acordara: primero fue cuando Delia le trajo el desayuno y comprobó que ya eran las siete y media de la mañana: —Ya son la siete y media —había dicho él. Gritó con todas sus fuerzas. me duelen los ojos. Después. Tuve que usar el calentador a alcohol. Trabaja como profesor de matemáticas en colegios secundarios. después de un rato. Él. lo abrazó y lo mantuvo abrazado contra su cuerpo hasta acallar el último sollozo. aterrada. Sus libros de poemas: Ella en general (1954) y Canto rodado (1962). Para ellos la eternidad (1957). Pero después. su voz agradecida repitió: —Gracias. tal vez el primer libro argentino de ciencia-ficción. —Ya está —dijo. hacia las estrellas que una a una se iban apagando. se acercó a la ventana con el papel en la mano. —¿Lo cortaron? —Supongo que sí. entre otras informaciones y después había doblado el periódico con sumo cuidado. escrita en colaboración con Mario Trejo.ubicarlo. cuando fue a afeitarse.

—Estás loco —dijo Delia—. tensa. empezó a sacar cosas atropelladamente. Delia cerró las puertas del balcón y fue hasta la cocina. Es mejor que te vayas en seguida. Han tomado las casas y se han . mientras le ayudaba a ponerse el saco. Pero yo te lo puedo asegurar: han bajado a la Tierra y están ocupando todos los países. Mendizábal leyó en voz alta la noticia: "Ayer han sido observados siete gigantescos OVNIS en siete ciudades distintas de América latina. los autos inmóviles. no andaba. los frentes de los negocios cerrados.noticioso no tuvo más remedio que aceptar que tampoco había corriente eléctrica. No había terminado de tender la cama cuando sintió el golpe de la puerta al cerrarse y Mendizábal se precipitó en el dormitorio y se lanzó sobre el ropero de donde. no había tono. ¿Te parece normal que corten el agua. creo que es normal —dijo ella—. Pasó. con una pierna en alto. —De todo. Han ocupado toda la ciudad. —Mira —dijo Mendizábal—. Toda la ciudad está en poder de los marcianos. absortos. En la esquina un policía cruzó la calzada y se detuvo un momento sobre el cordón. vacíos junto a las dos aceras. de donde regresó con el escobillón y un trapo para la limpieza. después de subirse a una silla. todo al mismo tiempo? —Sí. según las declaraciones de los testigos. también. Lo empujó hacia la puerta. —Aquí está la explicación —le dijo a Delia. Delia se había quedado allí tiesa. una camioneta conducida por una monja y donde viajaban cuatro monjas más. —Siempre están cerrados a esta hora —dijo Delia—. que miraban con fijeza hacia adelante como tratando de reconstruir mentalmente y esforzadamente algo. —Te lo dije. con un' almohada en las manos y la boca abierta. Buscó en el ropero y sacó la pequeña radio de transistores que en vano intentó hacer funcionar: ningún sonido partía del diminuto parlante. Los negocios están cerrados. —Vos a todo querés encontrarle una justificación. de platos voladores madres. Salieron al balcón y desde aquel tercer piso pudieron apreciar la calle desierta. Las radios han dejado de trasmitir. Al fin nos han invadido. eso es lo que sucede. —Es demasiado —dijo entonces. —Son los marcianos. Cuando se vio sola fue hasta el teléfono y levantó el auricular: en efecto. En ese preciso momento una señora gorda volvía del mercado con su bolso repleto y después de cruzar se fue acercando con toda parsimonia por la vereda de enfrente. Siempre están cortando algo. —¿No te lo dije? —insistió con maligna satisfacción. Se trata. Pasó un ómnibus con tres pasajeros estáticos. Tiraba mantas y valijas sobre la cama. Algún día tenía que faltar todo la vez. Desde el año pasado que no las cambiamos. —¿Dónde está la portátil? —preguntó él. Ya van a ser las ocho. son ellos. pues han visto desprenderse de ellos otras naves más pequeñas que al cabo de realizar rápidos vuelos regresaron al aparato principal." —¿Y eso qué tiene que ver? —dijo ella. Se asomó nuevamente a la calle y pudo divisarlo cuando llegaba a la esquina y doblaba por la avenida para esperar el ómnibus. —Las pilas están gastadas. y después desapareció detrás de la ochava. Vestite de una vez y anda a trabajar. y en ese momento recordó la noticia: trajo el diario y se echó de nuevo sobre la cama. disco dos o tres números y constató que habían cortado la línea. la luz y el gas. y después lo oyó bajar las escaleras porque el ascensor. —¿La explicación de qué? —dijo ella. por supuesto.

Delia quedó de pie. haciendo un ademán que quería ser de impotencia. Dentro de unos segundos desalojaremos el edificio. En un arrebato de cordura levantó las cuatro armas y las arrojó a la calle. Mendizábal arrastró el armamento hasta el balcón y sin esperar más comenzó a disparar ráfagas de ametralladora hacia la calle hasta terminar la carga y después disparó con la carabina y por último empuño las pistolas. No tema. Delia vio a varios uniformados que corrían a guarecerse tras las chimeneas cercanas. Después empezó a buscar y a amontonar las cajas de proyectiles: —¿De dónde sacaste todo eso? —dijo Delia. Se oyó llegar varios coches de la policía con las sirenas agudas como un alarido. Los hombres uniformados se aproximaron en círculo y con una descarga compacta acabaron con él. perforado como una bestia salvaje. —Las fui comprando de a poco para un caso como éste. Mendizábal hacía fuego ahora espaciadamente. cerrada. todos en la vecindad se habían ocultado. Estaban rodeados. una horripilante y monstruosa excrescencia de escamas en la espalda. Cárgame de nuevo las armas. que les llegaba desde . desde un piso más alto. Contó cinco. sabemos quién es usted. Dentro de un minuto asaltaremos esa azotea.llevado a la gente. A veces apuntaba con mucho cuidado y al rato. —No me agarrarán con vida —dijo Sixto—. Delia se debatía mientras tanto llenando y volviendo a llenar compulsivamente el almacén de cada una de las armas. —Le damos un minuto —dijo el megáfono—. Estaba seguro de que pasaría. La tomaron a ella y le ataron los brazos atrás. tiraba. Se oyó luego un grito y casi enseguida las sirenas de otros autos que llegaban. también hicieron fuego. Ella se hincó junto a las cajas de proyectiles y repuso el cargador de la metralleta y después el de la carabina. se oía la voz del megáfono: —¿Hay alguien más ahí en esa casa? ¿No puede usted detener a ese loco? Delia no respondió: se limitó a levantar un brazo. No mientras me queden proyectiles. enajenado. La única respuesta de Sixto fue una rabiosa. Y mientras se la llevaban en uno de los coches. Después la condujeron escaleras abajo. quemándose las manos con los caños humeantes. con todos sus paquetes de municiones. Mendizábal se volvió hacia ella: —¿Por qué lo hiciste? —dijo. hacia la esquina. —¡Vamos a la azotea! —exclamó Mendizábal. Después. hacia las ventanas del edificio público que tenían enfrente. diez. Pero fue lo último que dijo. Entonces. Disparaba hacia abajo. inerte junto al cuerpo de Sixto. Por lo visto. por fin. Lo que Mendizábal estaba ahora sacando del estante superior del ropero eran armas de fuego: una carabina. y al cabo de un minuto. Cayó con los brazos abiertos sobre las baldosas. y cuando ellos se acercaron no dirigieron ni una mirada al cadáver ni se ocuparon de él. como cataléptica. dos pistolas y una ametralladora de mano. y tomándole una mano. —Quienquiera sea usted —siguió el megáfono— arroje las armas a la calle. un chillido patético. con una mordaza en la boca ella pudo ver que cada uno de aquellos seres uniformados tenía una cresta coriácea. furiosa. No le pasará nada. Arroje sus armas a la calle y levante los brazos. —No te quedes ahí como una estatua —le gritó él—. Cuando llegó a la terraza cerró la puerta con llave y se asomó sobre el antepecho barriendo la calle con la ametralladora. desde el otro lado de la calle. Lo miró después a Sixto. frenético. volvióse a oír la voz del megáfono: —Sixto Mendizábal. interminable descarga contra los ventanales del edificio público. la arrastró a ella escaleras arriba. de pie en el centro del comedor. desde una de las ventanas de enfrente. Delia se había quedado congelada. enardecido. con una mano tapándose la boca.

ronroneó el extractor de aire. debajo del cuello. aire y otros elementos dieron un mundo apto. era otoño. Extrajeron sus medidores. una luz pequeña. Los años eran duros. Lentamente evolucionó sobre las casas y los árboles del lugar. la . pero sintieron una fuerza extraña. las cosechas se aplastaban en invierno y toda la comarca estaba dividida. El pueblo judío emigraba. humeaban las chimeneas y el aire se saturó con leves sensaciones de placer. les indicó que la temperatura ascendió a 22°. ellos volaron hacia el bosque. igualmente rubios. nariz delgada y andar suave. La unidad antigravitacional cesó. Tocó suelo. algunos campesinos rodearon sus manadas y emitieron gritos alcanzando las bestias. de cabellos lacios. Agua. igualmente altos. Se desplazaron a nivel del suelo. El cielo apareció oscuro. de la siesta. El hombre rubio esperó la noche. largometraje filmado en Perú. rubio. sopló el viento más fuerte. Los campesinos volvieron a sus casas. apenas las ocho. Escribió los guiones de Pequeña tarde. tierra. las fogatas de los pastores iluminaron el ambiente. La búsqueda llegaba a su fin. Caminó unos pasos. Se desplazaron. Estaba alegre. Caxon y Alexis se ubicaron junto a un cerro. Hace crítica literaria y cinematográfica. Kosice (dirigido por él mismo) y Taita Cristo. La tarde se hizo corta. Se abrió la escotilla. algo que les impedía acercarse. Sonó alto el ruido de los cuernos y el canto de los aldeanos.la cabeza hasta más abajo de la cintura. Los pastores salieron de sus chozas. del arrullo suave de los pájaros y el lento y tardío pasaje de las horas. Dejó el granero y buscó con afán los animales dispersos por el campo. Luego se adentró en lo oscuro del monte y las hojas y ramas y el viento de la tarde apagaron todo rumor. A Stella. el sol se fue detrás de la cortina espesa y densa de la neblina y el parque y el bosquecillo quedaron en la penumbra. El impacto del viento le despegó los párpados y la tierra toda se estremeció con la salida del sol. la capacidad de oxígeno fue medida. La tierra estaba obscura y un aire fresco de la noche les recordó el planeta de origen. de las corridas al arroyo. Lan. La nave estaba silenciosa. El campo pareció gemir. Amanecía. El valle se llenó de luz. Ardían los fogones. las gentes sentían deseos de amar y vivir con otros dioses. hora del sueño. Eran las doce. controlada y estudiada. El día estaba fresco. Giró sobre sí y señaló el valle. Nitrógeno y amonio dieron la proporción justa. Era temprano. igualmente de ojos azules. Asomaron las primeras luces del pueblo. algunos niños se acercaron al bosque. Ser fieles a alguien. algunas pipas se encendieron. Nació en 1934 y ejerció el periodismo en varios países latinoamericanos. descendió lentamente. el traje espacial resistió todo intento de frío. Alexis se levantó. cerca de todas las cosas La nave se posó en un bosquecillo. luego encendieron sus unidades y la antigravitación los elevó sobre las casas y los graneros y los pesebres del valle. Publicó libros de poemas: Volcada luna (1959). Y se volvieron. El cielo no arde (1960) y Papel y sombras (1962). EN EL PRIMER DÍA DEL MES DEL AÑO Alejandro Vignatti Alejandro Vignati. Se quitó el escafandro y respiró libremente. De la nave salieron otros hombres. Sonaron las dos. Un hombre alto.

Una mujer corrió cerca del río y lo vio. distraído. los tres respiraron tranquilos. el sol. poniendo la mano en el hombro del joven. Alexis y Lan tuvieron recuerdos momentáneos. A su lado un joven alto. Se los tragó el espacio vacío. Cada uno la miró. Luego. El cielo del verano pasó al invierno. La inseminación artificial daría a este planeta un hombre nuevo y distinto. el pelo lacio. Recordó muchas palabras. La cortina se cerró sobre el lugar creando la misma sensación de inquietud y extrañeza que alrededor del bosque. apretó su interruptor y desapareció entre los árboles. la tremenda estatura. los pájaros durmiendo. Caxon extrajo la jeringa. tu mujer. grabadas. Darás a luz un hijo. En sus manos llevaban el producto de años de investigación. Las ondas mentales la apaciguaron.. rincones y atardeceres de esa tierra desconocida. Sólo la joven del riachuelo estaba en vela y pensaba en la aparición de la tarde. Abajo. sintieron algo de nostalgia. Sin embargo. como siempre. . José. el cielo alto y claro con una luz en medio de la frente. Fue una tarde extraña —pensó para sí— y partió con María. El líquido espeso y brillante se deslizó en la hipodérmica. La miró a los ojos. la cortina psíquica se cerró. Igual que aquella mañana. De nuevo las palabras llegaron de golpe." Luego. Se fueron por su lado. barbudo. Entre ambos surgió una idea y ella lo supo todo de golpe. Los genes fueron controlados. El niño estaba allí y lloraba. Alexis cerró los ojos y se fue a la nave. Silenciosamente se acercaron a la cabaña de la joven y emitieron ondas mentales suaves. Las fue poniendo en fila. En lo alto. La tarea llegaba a su fin. Cuando se fueron y miraron la brillante bola verde suspendida en el espacio. Adentro la joven dormitaba tranquilamente en medio de sus humildes enseres. Beta de Centauro brilló más fuerte que nunca. El fruto del tiempo. Olvidó las imágenes. cubierto por una túnica. Ella se quedó quieta. Alexis Jas dijo de un modo suave. Cada uno las recordó a su manera. Alexis quedó junto a la puerta. en la Tierra. lo recordó claramente. Se abrazaron y besaron en medio de la noche. Caxon y Alexis bajaron a un lado del granero. recordó fugazmente y vio el ser desconocido volando hacia el bosque. porque él salvará a su pueblo de sus angustias. Cuando terminó se miraron. El día llegó.. Fue un segundo. marcadas a fuego y sonando en el vacío. La rodearon. recogió su túnica. miró los grandes ojos azules. La muchacha volvió en sí. Su planeta les rendía homenaje. Una luz que aparece y desaparece en la noche. Lan no hizo movimiento alguno. mientras habló: ". la miró dulcemente. Ella volvió a mirarlo y repitió por lo bajo las palabras de Alexis. Luego dio media vuelta. La muchacha dormía. Frente a ella un hombre joven. volvió a su sueño suspendido. no temas recibir en tu casa a María. La nave callada. La noche trajo el silencio. Ella despertó y creyó ver a Lan. El día amaneció. Afuera el aire del verano trajo imágenes frescas para el pastor joven.. y le pondrás por nombre Jesús. Cada uno ocupó su puesto. La noche trajo algunos rumores. Lan volvió a ver los ojos y el cabello sobre la nuca. La visitaron dos o tres veces en forma de apariciones fugaces. El más impresionado fue su marido. Allí se quedaron para siempre. El pueblo y la aldea estaban callados.nave siguió quieta.. la aldea entera dormía. Todavía pensó en aquel ser venido del cielo alto y de ojos azules. Lan. El bosque estaba quieto como siempre. Fueron un recuerdo. Cayó desmayada. Lan paseaba. hijo de David. contraviniendo las órdenes. Allá estaba el ser nuevo. el Ángel voló hacia el cielo. No quiso creerlo. Veinticuatro horas más tarde nadie había penetrado en el bosquecillo y los tres biólogos espaciales iniciaron sus cálculos. Tres horas y cincuenta minutos después la operación terminó. Cada uno tuvo su parte. El hombre salió. pero tuvo que creerlo. la presencia de Alexis y aquella noche en que se encontraron los tres. Emitió órdenes mentales que apaciguaron a la aldeana. Pasaron por ellos lugares. El tiempo giró y las lunas fueron otras. pues lo que en ella engendró es del Espíritu Santo. la muchacha dio a luz.

FIN .

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