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Marcel-Detienne-La secularización de la palabra

Marcel-Detienne-La secularización de la palabra

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CAP!

TULO v
EL PROCESO DE SECULARIZACIÚN
Por absoluto que sea el imperio de la palabra mágico-reli-
giosa '. determinados medios sociales parecen haber escapado
a él. Desde la época más remota están en posesión de otro tipo
de palabra: la palabra-diálogo. Estos dos tipos de palabra se
oponen en toda una serie de puntos: la primera es eficaz, in-
temporal; inseparable de conductas y de valores simbólicos;
privilegio de un tipo de hombre excepcional. Por el contrario.
la palabra-diálogo está secularizada, complementaria de la ac-
ción, inscrita en el tiempo, provista de una autonomía propia
y ampliada a las dimensiones de un grupo social. Este grupo
social está constituido por los hombres especializados en la
función guerrera, cuyo estatuto particular parece prolongarse
desde la época micénica hasta la reforma hoplita que señala el
fin del guerrero como individuo particular y la extensión de
sus privilegios al ciudadano de la Ciudad", En el plano de las
1 Por supuesto que hacemos abstracción de los usos profanos de la pa-
labra, cuya importancia no queremos ignorar. pero. entre los tipos de palabra
que responden a instituciones, la palabra eficaz de carácter religioso y la
palabra-diálogo de carácter profano parecen ser las dos categorías más impor-
tantes. Claro está que también hay una historia de la «verdad, a nivel de los
usos profanos de la palabra: los trabajos de Lurhcr. Boeder y demás nos Jo
han mostrado.
2 Cfr. H. Couroi el Couréles, 1939, UlIc.passim; J.-P. VERNA>,¡T,
Les origines de la penséc grecque. Par¡s. 1962.p. 9 Yss.: «Le myíhe hésiodique
des reces. Essal d'analyse sn-ucturale». Rel'. 11/51., re/., 1960, p',34)' ss , (= M: P:,
p. 31 Y ss.). F. V1A>,¡, La guerre des Geants. Le mvthe avant l'epoque hellénistí-
que, París, 1952, passim; Les origines de Thebcs. Cadmos el les Spartcs, París,
1963, possím. véase también G. Drxuzu., Aspects de la [onction guerrícre che:
les lrido-Europeens, París, 1956. Sobre los problemas de la reforma hoplita,
léase M. P. NIL.sSON, «Die Hoplitentaktik und das Sraatswesen», Klio, 1928,
pp- 240·249; H. M. LoR1MER, • The hopllte phalanx with spccial refer ence lo the
87
estructuras sociales como en el de las estructuras mentales, el
grupo de los guerreros ocupa, en efecto, un lugar central y ex-
cepcional. Por una parte, ya no cubre al grupo familiar más
que al grupo territorial: los guerreros están repartidos en cla-
ses por edad y agrupados en hermandades. Quedan vinculados
entre sí mediante relaciones contractuales, no por vínculos de
sangre o parentela. Por otra parte, el grupo de los guerreros
se singulariza por sus comportamientos v técnicas de educa-
ción. Como así lo atestiguan las sociedades dóricas, los gue-
rreros sufren unas pruebas iniciáticas que aseguran su cuali-
ficación profesional, consagran su promoción social y definen
su vocación a la muerte, lo que les distingue radicalmente de
los vivos. Este estatuto particular del grupo de los guerreros
se define por igual en determinadas prácticas instituciona-
les '. juegos funerarios, reparto del botín, asambleas delibera-
tivas que, en su solidaridad, dibujan una especie de campo
ideológico, especifico de este grupo social. Extraer los rasgos
esenciales de la palabra-diálogo -c-que se opone absolutamen-
te a la mágico-religiosa- consiste en desarrollar estas institu-
ciones diversas, mostrar su recíproca iluminación, obtener
-a través de su funcionamiento- una representación del es-
pacio original, alcanzar, en definitiva, determinadas estructu-
ras mentales inéditas.
Con los juegos funerarios nos situamos en un plano sólida-
mente estructurado", en e! que gestas y palabras tienen signi-
ficaciones definidas>: plano social en el que se atestiguan cos-
tumbres muy antiguas, antiguos estados de pensamiento, pero
también terreno de prederecho, «privilegiado momento de vi-
da colectiva», en el que surgen procedimientos que serán más
tarde los de un derecho constituido", Los juegos no se impro-
poems of Archilochus and Tyrtaeus-. Armllal of Bril. School al Athens, t. XLII,
1947, pp. 76-138; A. A"DREWES, The greek Tyrantsí, Londres, 1956, pp. 3142;
P. CoURBIN, «Une rornbe géometrique d'Argos», BlIl1. Corro He!l., t. 81. 1957,
322·3.84; A. Sr>iODCRASS, -L'Introduztone degli opliti in. Grecia e in Italia»,
R!v. stortca ital., t. LXXVII, 1965, pp. 434-444; -Fhe Hopllte Reform and His-
tory». lournal of Hellenic Studies, t. LXXXV, 1965, pp. 110-112; Earlv Greck
Annaur and Weapo/!S, Edimburgo, 1964, passim. -
3 En las páginas que siguen manejamos libremente algunos puntos de un
estudio publicado en los Annales E.S.e., 1965, pp. 425441, bajo el titulo «En
Crece archajque: Géometrie. Poli tique et Socíété».
4 Sobre los juegos funerarios, véase L MuTE", «Leichenspiel und Teten-
kult », Mili. deuto archal.Ólnstit. Rom. Abt., t. 38·39,1923-24, p. 300 Yss.• Ys.v,
Leichcnagon; R.-E. C. 1859-1861.
5 El aspecto [urtdico de los juegos ha sido intensamente subrayado por
L: GERNET, «Jeux et Droit (remarques sur le XXIII" chant de l'Iliade}., Rev.
hist, droit [rancais el etranger, 1948, p. 177 Y ss., tomado de nuevo en Droit el
Société dans la Crece ancienne, Paris, 1955, pp. 9·18.
b el estudio citado anteriormente, L. GERNET (DraiI el Socíére, p. 17)
ha escruo: «El derecho que comienza a aparecer en la escena no lo hace como
88
visan, obedecen a unas reglas. Cuando la hoguera de Patrodo
se ha extinguido, Aquiles «retiene allí a su gente para reunirse
en gran asamblea (tupWa.rw\lCt). De las naves trae los premios
(tx"tp' itBAO:); calderos, trípodes, caballos, mulos, robustas ca-
bezas de bueyes, cautivas de bonita cintura y hierro gris» 7. La
asamblea de los guerreros define el espacio material de los
juegos: es en sus límites donde se desarrollan las pruebas
principales. Pero el espacio dibujado por la asamblea no es. un
espacio informe, sino un espacio centrado: cuando Aquiles
trae los premios que, por generosidad de príncipe, pone en
concurso, los «deposita en el centro» (l:; uéccov [Br¡xt)8, No es
una casualidad, sino una costumbre muy atestiguada. Tras los
funerales de Aquiles, cuando los aqueos hubieron erigido "el
más grande, el más noble de los túmulos", Tetis en persona or-
ganizó los juegos funerarios: los premios incomparables
ella había obtenido de los dioses para el concurso de los capi-
tanes aqueos», los «deposita en e! centro de la asamblea» (l}T¡XE.
Iv &jWV.)9. No es el único ejemplo: cuando el al;ltor del Es-
cudo hesiódicc describe la carrera de carros, precisa que «en
el interior de la asamblea (tv-:o:; O:YWIIO:;) veíase, destinado al ven-
cedor, un gran trípode de oro, obra ilustre de! muy sabio He-
Festos» 10. Ciro decreta que los bienes de los persas son la par-
tida de la guerra, empleando la expresión siguiente; «Estos
bienes son como los premios depositados en e! centro» (lv
r&p xü',GCt ,o:¡¡,o: ,Ct O:YGCBá.)l1. Teognis evoca una que le
enfrenta a un amigo, una justa cuyo premio es un Joven en la
flor de la juventud; el premio (aBAov) se encuentra «en el
centro» (t\l 12. Demóstenes, en definitiva, habla en sentid?
figurado de «premios depositados en el centro» (aBÁo: xdfJ-tvo: ev

una técnica especial y profesional: emana mismo de la vid.a juegos;
hay continuidad entre la costumbre agonísllca.y la costumbrejudlcial.»
«Les
704: 'l"W:<LX' i'9T",xt. Pueden encontrarse otras ró:-mulas,
así 9f¡x' i, :i-,-w"'"" <¡>ipw\... (I!., XXill, 799 y 886). Sobre los valores de ,"'TW\I .en la
epopeya, cfr. R. sur /"Agora grecque. giudes d }llsIOl;-e.el

1


redoro (cfr. ¡1Jfra, pp. 102·103) es testigo. Cfr. 11., XXIII. 263, 631, 653, 656, 700,
740,748,750,751. 799: OJ., XXIV, 86 Y 91.
9 os. XXIV, 80·86
10 [HEsl Escudo, 312, Cfr. 11., XXIII, 273.
1I JEN.• Anábasis. m , I, 21.
12 TEOC"IS, 994.
13 Df.MOST., Filip., 1,4·5.
89
Si en el marco de la epopeya, la expresión impone la ima-
gen de una asamblea de guerreros sentados en círculo, ¿cuál
es el valor de este punto central? ¿Cuál es la imagen mental
que transmite esta costumbre institucional? Para definir el va-
lor del centro en este contexto de juegos, es necesario dar un
rodeo por una institución que ocupa un lugar fundamental en
el mismo grupo social de los hombres especializados en el ofi-
cio de las armas: el reparto del botín. En la mayor parte de los
casos, cada combatiente trata de ganar las armas de sus ene-
migos, cada uno se esfuerza en hacer un botín "individual».
Pero junto a la toma (maínmíse¡ inmediata y personal de
bienes que van a engrosar la parte de las riquezas que cada
uno lleva consigo a la tumba 14, hay rasgos de otra costumbre:
los bienes tomados al enemigo son depositados «en el centro».
Cuando Teognis de Megara evoca el infortunio de Jos grandes

quean (los villanos) las riquezas, todo orden ha desaparecido...
¿Quién sabe si el botín es también objeto de un reparto seme-
jante?»15. El reparto del botín es &:xcr¡.¡.0t; tt; -;0[-liaov, pues el botin
es con toda precisión «aquello que está depositado en el cen-
tro». ¿Captura Ulises en una expedición nocturna al adivino
Heleno? Lo lleva al «centro» (ic; [-llcrov) 16 por dos razones; en pri-
mer lugar, porque es el punto más a la vista de la asamblea y,
en segundo lugar, porque es el lugar reservado a una «gran
captura» que forma parte del botín de guerra de los aqueos. Al
14 En efecto, el botín forma parte de los bienes que los griegos llaman
y que se oponen a los Cfr. E. F. BRCECK. «Totenteil und Seelge-
rat im gr-iechlschen Recht». Munchener Beitriige ;:ur Papyrusiorschung und
amiken Rechtsgeslchte, t. IX, Munich, 1926, p. 39 Yss. El autor observa jus-
lamente que no hay en esta época una concepción abstr-acta, propiamente
jur-ídica, del derecho de propiedad. La «propiedad indrvidua] » no es más que
una abstracción, aunque peligrosa, para subsumir la diversidad de
los diferentes modos de posesión. Sobre el botin en la sociedad homérica,
confróntese M. DELCOCRT, Oedipe ou la légende du conquerant, Pat-Is-Lieja,
1944, pp. 239-244, Ylos análisis de E. BUCHHOLZ, Die homerische Realien, Il, 1,
Leipzig, 1881, p. 32.8 Y ss. En su artículo sobre «L:e partage des profits de la
guerre dans les traité s d'alllance antiques s. histcrioue, 1958, pp. 233-249,
A. AYMARD No toma en consideración los hechos arcaicos. P. VIDAL-NAQl'ET me

do hecho entre los beligerantes dcs.cmpei'ia papel imporlant.c..Cfr. también
A. DAIN, «Le partage du.butin d'apres les traites juridiq.ues et mihtaires e, Acles
du VI- congres international des eludes by:cmlines, Pans, 1948, t. I, París, 1950,
pp. 347-354, que observa: .EI reparto se hace por vía de autoridad. Los lotes
son repartidos, bien entre los individuos, bíen entre las unidades militares
pero «los soldados más distinguidos pueden obtener sus partes
por-elección».
15 TEOGNIS, 678 y ss,: b.cr¡LiI<; 8' LCfW<; ;'v,",,,, 1.<;.0¡L"<Jov.
16 SúF., Ftloct, 609: Héleno es una «Gf.¡;:xv =i.T¡o».
90
igual que los premios de los juegos funerarios, el botín de los
guerreros es depositado lt; ¡llaov. Ahora bien, conocem<?s por la
querella de Aquiles y A.gamenón,.el nombre que los gnegos re-
servaban para estos bienes destinados al reparto: «las cosas
puestas en común» Xd¡.tWCl) 17. Mediante este rodeo pode-
mas establecer una equivalencia entre el centro y 10que es co-
mún, equivalencia que se encuentra confirmada por todo lo
que nosotros, por otra parte, sabemos de Después. de
cada victoria, después de cada saqueo, el botín vuelve a dejar-
se en manos del jefe, en las manos de aquel que representa. a
la colectividad 1<J. A tr-avés del jefe de guerra, es el grupo
mo el que ejerce un derecho de fiscalización sobre las rt-
quezas. derecho que conserva hasta el momento ?e1 reparto.
Las modalidades no nos son directamente conocidas: por el
discurso vehemente de Aquiles, sabemos solamente que «el
Rey distribuye poco, pero guarda mucho». Sin embargo, .la es-
cena de los juegos puede paliar su vez de infor-
mación, pues el reparto del botín y la atribución de los .pre-
mios en los juegos parecen obedecer a un rrusmo mecanismo
institucional 20.
Cada vez que Aquiles «pone en juego» un obj.eto de premio,
lo deposita k [-licrol/; allí es donde el vencedor viene a cogerl?,
propiamente hablando a «recogerlo». Uno de los gestos fi'.l?S
característicos de los juegos es, en efecto, toma de
de los premios.". Pero el especifico adqUISI-
ción no se muestra claramente smo en su opostcion a otra for-
ma de apropiación que la misma escena menciona repetidas
veces: el recibir y, correlativamente, dar, el acto de «poner en
la mano» (i\l XEpcrt A los concursantes desafortunados, a
Néstor, demasiado viejo para participar en la carrera y, en ge-
17 A Agamenón, que le pide otra parte de honor a cambio ;le la que
dar a Apolo, le responde Aquiles: tenemos más tesoro en resen.a...
todo lo que hemos conseguido del saqueo de las ha SIdo
(U&::"a,::r.:)>> (IL., I. 124-125). Este texto prueba claramente como antes del g::r.a,w<;,
los bienes son
18 Cfr. infra, pp. 96·97.
19 n. IX, 328 Yss. Cfr. GER"ET,op. Cil., p. 15.
a menudo por el verbo <idpm (<idpa"l)"l,


(Eneida, V, 380 Y ss.), gesto dcl.que F. DEVISSCHER. Eludes de droit ro-
Pél;'3z!.', cís., p. I J, ha insistido
la oposición de ambos gestos: el del don y el de la toma de poseston
(mainmise).
91
a .aquellos que no tienen ningún derecho de posesión
[mr.:
m
sobre los premios, Aquiles «pone en la mano. un
objeto, tnpode o coraza, de sus reservas. Sin duda se trata en
un.o y otro caso de bienes que pertenecen a Aquiles: pero, en el
pnmer porque han sido depositados «en el centro», los
bienes propros de Aquiles, sus x-:T¡¡.u:-::l, se convierten, como los
objetos de.l «c?sas comunes» (;uvi¡'io:); pierden su carác-
ter de distinguido por un derecho de propiedad. Son
«res nulhus» 13. La. toma de posesión del vendedor puede ejer-
cerse sobre ellos sm Por el cont.rari?, cuando Aquiles
pone en manos de Nestor la copa que el mismo ha recogido
«del centro», le concede un don personal, semejante en todo al
que concede a Eumelos, cuando, para recompensarle. hace
traer de su tienda una coraza y se la «pone en la manos>, Al don
per,s<;,na,l que crea un vinculo entre dos hombres y obliga al be-
.al contra-don 25, se opone muy claramente el ejerci-
CIO inrnediato de U!? derecho de propiedad sin contrapartida.
La toma de posesión no puede ejercerse sino por mediación
de uéecv, cuyas virtudes anulan las relaciones de «propiedad
que existen entre Aquiles y su parte de x-ri¡¡La:ra. De-
positados «en el centro», los bienes propios de Aquiles SOn,de
manera, puestos de nuevo en circulación; pasan a ser
«objetos comunes», disponibles para una nueva apropiación
personal. Es, muy verosímilmente, el mismo procedimiento el
que regula el reparto del botín: cada objeto, tomado por un
guerrero en ,el momento del saqueo, es «puesto en común", es
decir, depositado «en el centro». Es allí donde el hombre desig-
nado por la suer-te> -al igual que el vencedor designado por
23 Cfr. L. op. cit., p. E. L·Année sociologique. 1952,
p. 119, prensa que los premios «están en realidad consagrados por Aquiles al
héroe muerto... será del más allá de donde ser-án cogidos por el valor la
destreza o la suerte de los con.cl;lrrentt's •. Pero nos hace pensar que el
centro tenga. un valor Sobre las significaciones religiosas. so-
bre su relación con los demas valores del cent ro, cfr. las obsenacione-s de
J.-P. -Géoméu-íe et astronomíe sphérique dans la premiere cosmolo-
gie 109, 1963, p. 91)· ss. (= M.P., pp. 157.158).
25 Sobre el don, cfr. L. GERNET,«La noticn mythlque de la valeur en Gre-
ee»,Jourll. de Ps)'chol.,. 1948, p. 430 Y ss.; Droí¡ el prcdroit en Crece ancienne
3' !erie, Par-ís, 1951, p. 26 Yss.; M. MAcss, Essai SIIr le don. Forme e;
rasson de 1échange dons les sccíetds archaíoues. tomado de nuevo en Sociologie
Anlhrop.ologie, 1950, p. 145 Y ss.; R. Recherches sur les
en Airioue du Nord, «L'Année NO/IV.Série, t. n.
s:
. . Sm duda, las parles de honor eran cogldns antes por este o aquel perso-
n?Je.lmponante. Elresto lo que echaba a suertes. Aunque este proce.
no haya SIdo atestiguado di rectamente, podt'mos creer que estaba
92

de propiedad inmutable»27 del que habla Aquiles.
De esta puesta a disposición, el canto XIX ofrece un no-
table ejemplo. Cuando Agamenón se retracta públicamente,
cuando confiesa que ha sido víctima de Error (VA'=7)), ofrece a
Aquiles sus bienes, su «parte en la elección», pero los bienes
no son entregados de mano en mano: un procedimiento tal
haría que Aquiles quedase obligado ante Agamenón. Se re-
curre a una formalidad que Ulises propone con la competen-
cia de un árbitro: "Que Agamenón, protector de su pueblo,
traiga sus presentes en medio de la asamblea» (o1cri-rw U; fJ.tcrcrr¡v
Procedimiento que Ulises justifica mediante una exi-
gencia de publicidad que, en efecto, es fundamental en este
contexto jurídico y en este medio guerrero: "De este modo, to-
dos los aqueos podrán verlo con sus propios ojos y tú tendrás,
tú, el alma tranquila»29. Pero hay otra razón igual de impe-
riosa, y la continuación del episodio la sugiere claramente. A
la invitación de Agamenón, Ulises y los jóvenes XOUpOI del cam-
po aqueo se van a la tienda de Agamenón: «Entonces, tan
pronto dicho, tan pronto hecho, De la tienda traen los siete tri-
podes prometidos, veinte calderos resplandecientes, doce ca-
ballos, traen también sin dilación siete mujeres diestras en las
labores impecables y, en octavo lugar, a la bella Briseida. Uli-
ses pesa un total de diez talentos de oro, después se pone a la
cabeza de los jóvenes aqueos y éstos, siguiendo sus pasos,
traen los presentes que depositan en medio de la asamblea»
(zcd"CO: fJ,iv EV ¡daan &ropf¡ Bio-cxv) 30. Tras' el gran juramento de Aga-
menón, que sanciona solemnemente la reconciliación con
Aquiles; sacrificado el verraco, cuyo cadáver arroja Taltibio
«al inmenso remolino del mar blanco», la asamblea se disol-
vió. Es solamente entonces cuando "los magnánimos Mirmido-
nes se apresuran en torno a los presentes»: vienen a reco-
gerlos al centro de la asamblea 31, allí donde Ulises y sus acom-
pañantes los han depositado. Sobre estos objetos, convertidos
en «propiedad común» por su puesta ¡dcrov, ejercen el mismo
derecho de toma de posesión que un vencedor sobre el premio

a cabo la operación que el mismo Aquiles parece evocar en el
21 Cfr. 1l.,IX, 335.
2811.,XIX,173yss.
29 1l.,XIX, 174.
30 ll., XIX, 242 Y ss. Es aproximadamente la misma fórmula del canto
XXIII, 704, cuando Aquiles deposita los premios de Jos juegos.
31 n.. XIX, 277 y ss.
93
canto 1, ante las exigencias de Agamenón: «¿Conviene que los
hombres traigan de nuevo sus bienes al montón?» (ltIXAo..AOYIX
't:IXÜ-:;' lltlXyEtPE,v)32. Agamenón no ha hecho un presente a Aquiles;
ha vuelto a poner en circulación los bienes que había acapa-
rado.
Para toda una tradición, poner i.; ¡.tÉcrov, es poner «en co-
mún». «Todo lo que yo sé -escribe en alguna parte Heródo-
to-, es que si los hombres trajeran al centro sus desgracias
domésticas ('t:et xcxti} para intercambiarlas con las de sus
vecinos, después de haber examinado bien las desgracias del
otro, volvería cada uno a llevarse con alegría lo que hubiese
traído»33. Se trate de dejar los bienes en indiviso
34
o de po-
nerlos en común para proceder a un nuevo reparto», aparece
siempre la misma expresión pécov. A través de las formas
institucionales que están puestas en práctica tanto en la entre-
ga de premios como en el reparto del botín, los valores del
centro se disciernen claramente: el centro es la vez «lo que es
común» y «10que es público».
Con los mismos valores, la expresión uécov aparece en
otros planos, pero siempre en el mismo contexto social. En las
asambleas militares, el uso de la palabra obedece a reglas de-
finidas que confieren a las deliberaciones de la Ilíada una for-
ma institucional muy acentuada. Tomar la palabra conlleva
dos comportamientos gestuales: avanzar hacia el centro por
una parte, y por otra, tomar el cetro en la mano. ¿El deseo es
dirigirse a la asamblea? La regla es rigurosa: hay que dirigirse
hacia el «uéccv». Cuando Ideo, heraldo de los troyanos, se enea-
minó hacia las cóncavas naves y encontró allí a los Dánaos,
32 Il.; l. 126. En la Odisea es donde se afirma muy claramente [a oposición
de Jo publico y lo pril'ado (H, 32; H, 44; m.82; IV, 314; XX, 264·265, pasajes el-
tados por CHESTER G. STARR, The Orígins 01 Greek Civiliza/ion, Nueva York,
J961,p.336).
33 HDT., VII, 152. Encontramos la misma historia, sin alusión al en
los Dissoi Logoi, II, 18 (DlELS, FVS7, II, p. 409, 2 Yss.). Cfr. HERODAS, JI, 90. En
e! curso de un proceso que le opone a un armador de granos que ha violentado
a una de sus «hijas», Battaros declara que, si su adversario pide nuevas dili-
gencias en e! sumario para e! asunto, ya que la víctima es de origen servil (con-
fróntese la introducción de J. ARflCTHNOT NAIR!'I y de L ULOY, en la -Coll.
Univ. Prance », París, 1928, pp. 47-48), él se ofrece en su lugar, a condición
de que el precio de! daño sea depositado 10 Cfr. también JES., Econ.,
VII,26.
34 PU.T., De amere fraterno, p. 483 C·E: a la muerte de un padre, Plutarco
recomienda a los hijos abandonar el uso y disfrute de los bienes en común
(lE ><;d "ñiowlv """9,,, """ Sobre este texto, vea-
se Harry L LEVY, -Property Distribution by lo! in Present-Day Greece-. Trans.
Proc. Amer. Phi/ol. Asscc., 1. LXXXVII, 1956, pp. 42-50.
35 Ll'ClA!'IO, Cronosoíon. 19. t. III, p. 312 Jacubitz. Cfr. ARJST., Asam., 602.
Pero el sentido de la expresión ha podido perderse bastante pronto, por
ejemplo, en EUR., Ion, 1284, donde hace doble empleo de fLi,,(o,l.
94
sirvientes de Ares, reunidos en Asamblea cerca de la popa de
la nave de Agamenón, no tomó la palabra hasta que se hubo
detenido «en medio de ellos» 36, Cuando volvió a Ilion, dio
cuenta de su gestión avanzando hacia "el centro» de los troya-
nos y los dárdanos, reunidos en asamblea 37, La regla es válida
para todo orador: cuando Telérnaco toma la palabra en la
asamblea, da lugar a la misma fórmula; "se mantuvo de pie en
el centro del Ágora» (1Y.f¡ Si f,lÉcrrl :iyopfJ
38
. Cuando algún persona-
je no sigue la regla, e! poeta lo señala como una excepción, Se
da este caso en el canto XIX, cuando a las palabras de recon-
ciliación pronunciadas por Aquiles, Agamenón responde "des-
de su sitio, sin dirigirse al centro de la asambleas.". Una vez
que el orador ha llegado al centro de la asamblea, el heraldo le
pone en las manos e! cetro que le confiere la autoridad necesa-
ria para Las afinidades entre el cetro y el punto
central son esenciales; en efecto, mucho más que una «emana-
ción del poder real», el cetro parece simbolizar, en esta cos-
tumbre, la soberanía impersonal del grupo. Ahora bien, hablar
en el centro en las asambleas militares, es hablar si no en
nombre del grupo, sí al menos de aquello que interesa al gru-
po como tal: asuntos comunes, especialmente asuntos milita-
res, Cuando Telémaco da orden a sus voceadores de convocar
en el Ágora a los aqueos de [taca, el anciano Egipto, superior
en edad, se inquieta por ello: «... Nunca hemos tenido
asamblea ni consejo desde el día en que nuestro divino Ulises
se embarcó en su cóncavas naves .., Henos aquí convocados;
¿por quién?, ¿cuál es la urgencia?, ¿de la armada que retoma
va a darnos alguno de nuestros jóvenes o superiores una firme
nueva de la que tengan las primicias?, ¿es algún otro interés
del pueblo (oi¡¡.ttov) sobre el que quiera hablar y debatir?»4I,
Cuando Te!émaco toma la palabra para replicarle, sus prime-
ras palabras son para excusarse de no hablar' y debatir sobre
la armada o algún otro interés de! grupo. Toda la escena
muestra que hablar de sus asuntos personales a la asamblea
95
es algo insólito, incluso incongruente. El punto central donde
el orador se alza, cetro en mano es, pues, rigurosamente ha,
mólogo del centro en el que están depositados los premios de
los juegos y los objetos del botín: éstos son los aquél es
ya el xowévo el v42. En los Argonautas, cuando Jasón quiere
recordar a sus amigos que la expedición es un asunto que con-
cierne a todos, se expresa en los terminas siguientes: «La
empresa es común (;uvi¡ x.,OEtW) y los consejos son comunes
flü6ot),,43. Bien es verdad que la expresión aparece sólo en Apo-
lonio de Rodas, pero es postulada por todo el contexto de las
asambleas deliberativas en la Epopeya, ,
En el juego de las diversas instituciones, asamb.Jeas delibe-
rativas, reparto del botín, juegos funerarios, un rrusmo mode-
lo espacial se impone: un espacio circular y centrado, en el
que idealmente, cada uno está, mediante la relación con los
demás, en una relación recíproca y reversible, la Epope-
ya, esta representación del espacio es solidaria de dos no-
ciones complementarias: la noción de publicidad y la de comu-
nidad. El meson es el punto común a todos los hombres colo-
cados en círculo. Todos los bienes colocados en este punto
central son cosas comunes, se oponen a los xd¡¡.t.cr.'t"Cl, que
son objeto de una apropiación individual: las que se
pronuncian allí son del mismo tipo: conciernen a los mtereses
comunes. Punto común, el méson es por eso mismo el lugar
público por excelencia: por su situación geográfica, sinó-
nimo de publicidad. Si la palabra dicha uéeov concierne a
los intereses del grupo, se dirige necesariamente a todos los
miembros de la asamblea. También el reparto del botín exige
42 :::w.w es una noción política que desempeña un papel importante en los
siglos VII y VI. En TIRTEO, IX, 15 Y ss. puede leerse uno de. sus más antiguos
empleos, que desarrolla la idea de un para la polis y el demos. !IDT.,

p. 195, 15; 203, 13; 205, JO:HERÁCUTO, ap. Dun.s. FV57, 1, p. 151,2 Y ss.: 169,4;
174, 1; 176, 4, etc. En un estudio sugestivo, intitulado «Zur Sociologie des
archavschen Oriechentums s, Gyrnnasíum, t. 65, 1958, pp. 48·58, B. SNELL ha
sostenido que la idea de lUla comunidad, de una opuesta a un estatuto
individual, tal y como aparece, por ejemplC?, en ARQUILOC? DE PAROS (fr. 98, 7,
Lasser-re-Bonnard}, señalaba un viraje decisivo en relación a Homero. Creo
que pasajes como el que yo estudio pueden limitar el alcance de las conclu-
siones de B. Snell, por lo menos llevar a distinguir, junto.a una ruptura, líneas
de continuidad, De los «bienes comunes» del grupo militar de la epopeya al
de los Homoíoi de Tirteo, no hay ruptura.
Bajo una forma compuesta, el mismo adjetivo un tipo de
tierra que es, incontestablemenle, objeto de propiedad colectiva (I/., .x.n, 421 y
siguientes). Cfr. las observaciones de Ed. WILL, «Aux or-igines du regrme fon-
cíer greco Homere, Héslode et I'arríere-plan mycénien». Rev. El. Anc., t. LlX,
1957, p. 6y ss.
43 APoL. Roo., Argon., m,173, ed. H. Fránkel.
96
publicidad: cada uno va a tomar su parte bajo la mirada de to-
dos. Según la fórmula de Ulises, «todos los aqueos pueden
verlo con .ojos,,: Por otra parte, en el grupo de los guerre-
ros, la pubhcI.dad Juega en todos los planos, ilumina toda la
escena de los Juegos: e! resultado de las pruebas es proclama-
do sclemnemente-s ante la asamblea que toma acta de la sen.
tencia y le confiere una verdadera eficacia juridica'", Las
pruebas mismas se desarrollan bajo la mirada de todos: la ma-
yor parte de las justas tienen lugar fLÉ:lW y, cuando llega el
momento de la carrera de carros, Aquiles manda al anciano
Fénix cerca de la meta del campo de carreras con el fin de ha-
cer respetar fuera de! círculo la publicidad de la prueba. En
todos los planos, en los juegos, en el reparto del botín, en la
asamblea, el centro es siempre a la vez lo que está sometido a
la mirada de todos y lo que pertenece a todos en común. Publi-
cidad y puesta en común son los aspectos complementarios de
la centralidad.
Este contexto institucional y este marco mental permiten
extraer los rasgos esenciales de la palabra-diálogo. Cuando, en
Epopeya, s.e quiere hacer el elogio de un joven guerrero, se
dice de él, al Igual que a Toante en la Ilíadaseíie experto en la
lanza, valeroso en e! cuerpo a cuerpo, y en la asamblea pocos
aqueos le pueden cuando los jóvenes guerreros discuten sus
parecerese e. Buen artífice de hazañas, el guerrero consumado
también sabe decir correctamente sus opiníones". Uno de los
privilegios del hombre de guerra es su derecho de palabra. La
palabra ya no es aquí el privilegio de un hombre excepcional,
dotado de poderes religiosos. Las asambleas están abiertas a
los guerreros.", a todos aquellos que ejercen plenamente el
oficio de las armas. Esta solidaridad entre la función guerrera
y. el derecho de palabra, atestiguada en la Epopeya, se ve con-
firmada tanto en las costumbres de las ciudades griegas aro
calcas. donde la asamblea del ejército es el sustituto perma-
nente del pueblo como, por ejemplo,. en las costumbres cop-,
servadoras de la asamblea rnacedónica 49. Costumbres parti-
44 L. GER."ET, Drait el Sociélé dans la Crece ancicnne, p. 16.
45 Cuando Aquiles propone conceder e! segundo premio a Eumclos (il.,
XXIII. 539 )' ss.), el público «aprueba» (l1toc,vdv). Asimismo todos los preten-
dientes aprueban el discurso de Antinoo (Od., IV,673).
46 tí., XV, 282-285. Cfr. H. JEAr>.:MAIRE, Couroi el Couretes, p. 42.
47 Il., IX, 443. Cfr. PiND.,Nem. VIII, 8; XI, 89-91, ed. Snelle.
48 En la sociedad griega de la epopeya, los ancianos (,Épov..,) se oponen,
sin embargo, a los jóvenes xoGpo'J, oposición que, en el plano de la palabra,
queda señalada por la dualidad de! bouíe y del agora: el primero, consejo re-
servado a los ancianos y a los consejeros e! segundo, asamblea plena-
ria de los hombres en armas (cfr. H. JEANMAIRE, op. cit., p. 14 Yss.).
49 A. AYMARD, «Sur l'assernblée macédonienne», Rev. él. anciennes, t. UI,
97
cularmente valiosas, pues aclaran un aspecto esencial de la
palabra en los medios guerreros. Cuando Polibio quiere
hablar del privilegio de la palabra de los guerreros macedóni-
cos, habla de su igualdad de verbo, de su \ar¡Top(a,50. Emplea,
pues, una palabra del vocabulario político que en las Historias
de Heródoto!' ofrece las mayores afinidades con la ¡aoxp:x·t'Í::v. o
la iO"o\,0fl.(:X. Pero es también la misma palabra que Filodemo em-
plea espontáneamente cuando quiere especificar los privile-
gios de los compañeros de la Epopeya, tanto en las reuniones
comunes como en los banquetes colectivos 52. Término anacró-
nico, sin duda, pero que traduce a la perfección un rasgo fun-
damental de la relación social que une al guerrero con el
guerrero: la igualdad, igualdad que caracteriza a la institución
militar de los «banquetes iguales» (80:!t; ltC"lJl53 donde se reúnen
los hombres del laos, como caracteriza también a las asam-
bleas guerreras en las que cada uno dispone de un mismo de-
recho de palabra. A partir de la Epopeya, el grupo de los
guerreros tiende a definirse como el de los semejantes
En las asambleas guerreras, la palabra es un bien común,
un XOl"'Ó'" depositado «en el centro». Cada uno se apodera de
ella por turno con el acuerdo de sus iguales: de pie, en el
centro de la asamblea, el orador se halla a igual distancia de
aquellos que le escuchan, y cada uno se encuentra mediante
su relación con él, al menos idealmente, en una situación de
igualdad y reciprocidad.
Palabra-diálogo, de carácter igualitario, el verbo de los
guerreros pertenece también a un tipo secularizado. Se inscri-
1950, p. 127 Yss. En los estados arcaicos griegos, la asamblea del ejército es el
sustituto permanente de los ciudadanos: Asisr., PoI.• IV, 10, 1297 B (citado IXJr
A. AYMARD, arl. cil., p. 131). Sobre reciprocidad de los ciudadanos y de la aro
ruada, cfr. Cl. MOSSE, Rev. ét. anctennes, 1953, pp. 29·35, Y 1963, pp- 290·297,
50 POLlBIO, V, 27, 1;4; 6.
.51 '!CITl'[oFir¡ ap. HDT., V, 78 (cfr. boxp,,,ix, V, 92); 'laxróP'l' ap. HDT., V, 66; 70;
72; 74. Cfr. E, LAROCHE, Histoire de la racíne ;\'EM- en grcc ancien, Parts. 1949,
1'.186.
fr. 19, 14: 'JTI\TOpixv
53 Las comidas del/aos son «comidas a partes iguales». en las que ningu-
na presencia prevalece contra el principio de igualdad. Cfr. tí.;VII, 320; r.468;
Od.. XIX, 425; VIII. 98; Il., IX, 225, Ylas observaciones de ATEKEA, p. 12 c., ed.
A.M. Desrousseaux. Sobre la comensalidad homérica, cfr. H. JEA1><J.lAIRE,
Couroi el Courctcs, Liile, 1939. p. 85 Yss., que compara estas comidas en co-
mún a los banquetes (sisitías] dóricos.
54 SCHULTIlESS ha reunido muchos hechos en su artículo «Homoío¡». R.·E.,
1
Q13
.. c. 2252 y s.s.. si bien no señala, por ejemplo, el momento en .que Aquiles
se dice el 11OnlOlOS de. Agamenón (Il.. XVI, 53 Ys.s.). Se podrian distinguir asi
niveles de ha.mOlO!: 1) los guerreros profesionalcs de la epopeya; 2) los
hippobotes, los 111ppe¡S oligárquicos; 3) los ciudadanos del siglo VI (según la
declaración de Maiandr-ios. Cfr. iníra, p. 100).
98
be en el tiempo de los hombres, No es una palabra mágico-
religiosa que coincida con la acción que instituye en un mun-
do de fuerzas y de potencias: por el contrario, es una palabra
que precede a la acción humana, que es su complemento indis-
pensable. Antes de llevar a cabo una empresa, los aqueos se
reúnen para deliberar; cuando los Argonautas preparan una
etapa de su expedición, no dejan nunca de pedirse consejo
unos a otros. De entrada, este tipo de palabra está inscrito en
el tiempo de los hombres por su objeto mismo: concierne di-
rectamente a los asuntos del grupo, a los que interesan a cada
uno en su relación con los demás 55.
Instrumento de diálogo, este tipo de palabras no obtiene ya
su eficacia de la puest a en juego de fuerzas religiosas que tras-
cienden a los hombres, Se funda esencialmente en el acuerdo
del grupo social que se manifiesta mediante la aprobación y la
desaprobación 56. Será en las asambleas militares donde, por
vez primera, la participación del grupo militar funde el valor
de una palabra. Será alli donde se prepare el futuro estatuto
de la palabra jurídica o de la palabra filosófica, de la palabra
que se somete a la «publicidad» y que obtiene su fuerza del
asentimiento de un grupo social 57.
En este mismo ambiente hacen su aparición nociones como
Paregoros, Oaristus, Paraiiasis, que dibujan el campo de la pero
suasión. Aquel que sabe decir bien su parecer, sabe hacerse
escuchar. conoce las palabras que ganan el asentimiento, que
hacen ceder los corazones, que entrañan la adhesión 58. En el
vocabulario homérico, Paraiphasis (que es buena o mala corno
la Peithó) designa la persuasión que nace de la frecuenraclonw;
Oaristus, la influencia recíproca que engendra el comercio
íntimo de la camaradería60, mientras que Paregoros califica la
55 Cfr. Od., Il, 30-32, y Il, 4244.
56 Cfr. Od., IC, 673, y JI., XXIII, 539 Y ss. L. GER1><ET, Droü el socíeté dans
la Crece allcienne, París, 1955. p. 16 Y ss. ha ínsistido sobre el papel de esta
eficacia cuasijurtdica en la proclamación del resultado de los juegos y la atri-
bución de los premios a los vencedores.
57 En -Droit et prédrolt s. LJl.nl1ée sociologioue, a-série, 1948·1949, París,
1951. p. 11l], L. GER"lET ha mostrado de sobra cómo la eficacia de la palabra
cede su lugar a modos racionales: en el derecho a la voluntad colectiva, a la ra-
tificación del grupo social; en la filosofía, a los procederes racionales, a las
pruebas ver-ificables.
58 Cfr. F. SoLMSEN, «rhe -c.n-of Speech in Homer and Hesiode, Trans.
Ama. phi/o/. Assoc., vol. LXXXV, 1954, pp. 1·15. Sobre la importancia de1tEl9w
en la epopeya, véase EBELING, Lexicon homcricum, 5.V.
59 ll., XI, 793. Cfr. Hasrcuro. s.v. T:Clp:tlq:>Clcr,,· tir:oi.orix, 1t",p"'AoT,alLó" 1tClP"'ILU9íx,
7:Clpr,ropí::<. 1td'w. 1tap""v",n, f, timi":'T[, El'ST., 979, 34: ÓIL,AÍ<J." TlRTEo,
fr. 9, 19 D3, muestra la importancia del estímulo en el medio militar
O't7:E(H" "Iw,'tI..'lO"iov livopx1t""'p<<rtw:;). Sobre ""'PX''t'excrl'' cfr. supra, p. 74.
60 Cfr. tí., XIII, 291 r.po¡¡.<ix.w"); os.XIX, 179; HEs., Trab., 789; etc.
99
palabra alentadora que exhorta al compañero de armas>'. Pe-
ro en el plan mítico, estas tres nociones son las potencias reli-
giosas que forman parte del cortejo de Afrodita y especifican
la omnipotencia de Peithóv, En las asambleas militares,la pa-
labra es ya un instrumento de dominación sobre el otro, una
primera forma de la «retórica». En los medios gerreros fun-
ciona, pues, muy pronto, un tipo de palabra que concierne al
hombre, sus problemas, sus actividades, sus relaciones con los
demás.
La clase guerrera, grupo social cerrado en sí mismo, des-
emboca, en el devenir de la sociedad griega, en la institución
más nueva, más decisiva: la ciudad. como sistema de institu-
ciones y como arquitectura espiritual. En el medio de los gue-
rreros profesionales se esbozan determinadas concepciones
esenciales del primer pensamiento político de los griegos:
el ideal de Isonomia, representación de un espacio centra-
do y simétrico, distinción entre intereses personales e Inte-
reses colectivos. A la muerte de Polícrates de Samos, Maian-
drios. su sucesor, hace una profesión pública cuyos térmi-

como un déspota sobre los hombres que eran sus semejantes
(OfLOíwv), y ningún otro la tendrá si actúa de la misma forma.
Ahora bien, Polícrates ha seguido su destino, y yo deposito el
poder en el centro (e¡W ot ¡J.iaov a.px';¡v ·n6ttQ y proclamo pa-
ra vosotros la Isonomiavv, Semejanzas', centralidad, ausencia
de dominación unívoca: tres términos que resume el concepto
de Isonomía», tres términos que dibujan la imagen de un
tI Parégoros. está emparentada con y 'Oo;Pl<tru(; figuraba en un
templo de Afrodita con Peithó, Eros, Himeras, Pothos (PAUS., 1, 43, 6); en un
vaso ático de figura roja (Arch. leit., 1896. p. 36 Yss.), se ha creído encontrarla

en la epopeya, véanse los hechos
reunidos por E. BUCHHOU, en Die homerischen Realien. III, 2, Leipzig, 1885. p.
168yss.
63 HDT.. III, 142.
t>4 Sobre el tema de ¿",oto,y sus relaciones con '<ro<;, véase R. H1RZEL, ttu-
mis. Dik e und Fern-'andtes, Leipzig, 1907, p. 234 Y ss .. Y las observaciones de
L GER"óET. Recherches sur le développement de la pensée juridique el morale
en Crece, París. 1917. p.457 Y ss.
mer
querer decir Igualdad ante la ley, lo que no significa igualdad política. Si dert,

senudo conservado por E. Laroche: reparto ígual). Sí se trata de ígualdad
pclitica, hay que ohservar, junto con Ed. W¡ll.. Konnthiaka; París, 1955, p. 618
100
mundo humano donde «aquellos que participan en la vida pú-
blica lo hacen a título de Iguales s". En la medida en que el
ideal de Isonomía va revelándose, desde el momento de su
aparición, solidario de las representaciones de semejanza y de
centralidad, está virtualmente presente en las instituciones y
los comportamientos característicos de! grupo de los guerre-
ros.
Juegos funerarios, reparto del botín, asambleas deliberati-
vas, en tanto que instituciones que forman un plano de pensa-
miento prepolítico. El espacio circular y simétrico que trans-
miten estas instituciones encuentra su expresión puramente
política en el espacio social de la ciudad, centrado en el Agora.
El poema de Alcea, que data del siglo VII, nos ha permitido lle-
gar a conocer la existencia de un «gran santuario», calificado
de santuario federal, «común a todos los lesbios», que
Louis Robert'" identifica precisamente con e! santuario que
(del que nosotros seguimos el excelente -e stado del problema-). que el -cle-
mento íso- no implica obligatoriamente la igualdad absolutas. Hay lugar para
todos los matices de la igualdad. Pero este tipo de indagación, bastante estéril,
sobre la ettmologja atomista, diacrónica, que sueña con alcanzar el Ur·
Bedeutung. puede ser sustituido por la investigación de una etimología, llama-
daestática, según la definición de (BSL, 1953). Se trata, por esta vez,
de una etimología sintética y sincrónica. El rnétorlo es el siguiente: intentar de-
finir e/lugar de cada palabra en el espíritu, circunscribiendo su significado y
empleo. Es por la puesta en pie y examen de todos los contextos en que esa pa-
labra figura como podremos esperar hacernos de ella una idea aproximada.
En este momento se plantea la naturaleza de laovo",(o: en los diferentes contex-
tos. Tras los estudios de V. Ehrenberg y otros, P. UVI'.Ql:E y P. VIDAL·NAQUET
han distinguido algunos aspectos de la l.¡o\lO¡'¡(o; a finales del siglo \TI: 1) se define
negativamente por su oposición a la tiranía; 2) en determinados empleos, la
lecvoule. aparece como un valor aristocrático. La biografia es densa: V. EHREN-
BERG, Die Reehtsidee in IrÍÜJenGríecñentum, Leipzig. 1921; «Isonornla-, R.E
Suppl. VII, 1940, c. 293 y ss.. Aspects 01 the Ancient World, Oxford, 1946. ca-
pítulo IV; Origins 01 Democracy. Historia, 1950. p. 515 Y ss.: "Das Harmo-
dios lied», Wiener S/udien, 1956, p. 57 Y ss.: G. VUSTOS, «Isonomla», Amer.
Ioum. Philol., 1953, pp- 337·366; J. A. O. U.RSEN,Cíeisthenes and the Develop-
men! of Democracy, «Mélanges Sabine», Ithaca, 1948, pp. 6-16; T. A. SINClAIR,
Histoire de la pensee poli tique grecque [tr. fr.), París, 1943, p. 39 y ss.: E. U.RO-
CHE, Hístoíre de la racine NEM· en grec anden. París, 1949, p. 186 Y ss.; Ed.
WIU., Korinthiaka, París 1955, p. 618 Y ss.; ch. MlIGLER, «L'isonomie des ato.
mistes», Rev. Philol., t. XXX, 1956. p. 231 Yss.; l.·P. VER"ó,o\NT, Les origines de
la pensée grecque, París. 1952. pp. 52·53; P. UV!?OlIE y P. VlDAL-NAQUET, Clísthé-
ne l'Athéllien, París 1964. pp. 24·32; G. VLA.STQS, en lsonomia, Akademie-Verlag,
Ber-lín, 1964. pp. 1-35.
66 Según la prudente fórmula de P. UVIOQl'E y P. VIDAL-N"AQlIET, op. cit., pá-
gina 31.
67 Cfr. E. LoBEl y D. PAGE, Poetarum Lesbiornm fragmenta, Oxford, 1955,
fr. 129. pp. 176-177.
68 L. RoBERT, «Recherches épigraphiques. V, Inscr-iptions de Lesbos», Rev.
él. anc., 1. LXII. 1960, p. 300 Yss. Parece darse una relación necesaria entre la
expresión t, fJ.iaov y el nombre de un santuario que goza de tal si-
tuación geográfica abarcando tales funciones. Contra; Ch PrCARD, Rev. Arch.,
1962, t. JI, pp. 43-69.
101
la
tual Mesa, excavado por R. Koldewey: nombre de lugar que
traduce perfectamente la posición geográfica del templo, ya
que -c-como escribe Louis Robert- «está situado hacia el
centro de la isla, cercano al fondo del gran golfo de Kalonia
que penetra en el interior de Lesbos como para cortar a la isla
en dos ... ", Estos hechos nos hacen suponer que el nombre del
lugar no es sino una forma obtenida de la expresión flicrov,
que puede aplicarse perfectamente a esas reuniones y delibe-
raciones, en el curso de las cuales todos los lesbios se reunían
en el centro de la isla para tratar de sus asuntos comunes.
Desde el siglo VII, la solución política de los lesbios prefigura
aquella que Tales debía proponer a los jonios, un siglo más
tarde, cuando en la asamblea general del Panioníon, «aconsejó
crear un único bordeterion que estaría en Teos que, a su vez,
se encontraba en el centro de Jonia; las otras ciudades no-
dejarían por ello de estar más habitadas y tendrían la misma
situación que si fueran demos-w. Teas, centro geométrico del
mundo jónico, se transformaría así en el "hogar común» de la
ciudad, su centro político, el lugar de los «asuntos comunes»,
el vév, Teas ocuparía entonces la misma situación que la
«ciudad» en la Atenas clisteniana, en la Atenas «isonómica»
del siglo veo. Desde la epopeya hasta estas formas de pensa-
miento político no hay solución de continuidad, solamente el
paso de un plano prepolítico a un plano específicamente polí-
tico.
Es, en definitiva, en las deliberaciones de la clase guerrera
donde se forja la oposición, capital en el vocabulario de las
asambleas políticas, entre los intereses colectivos y los intere-
ses personales, Poner en discusión la conducta a seguir se dice
en griego mediante la expresión «depositar el asunto en el cen-
tro» uéco v 1tpo-:19úv,lt o xo:ta;-aElÉv::lto tt6É\I:xt ,0 1l:pTir¡..w:)71. Como el
poder, el asunto que se ha de debatir, el tema que concierne a
69 HDT., I, J70. Cfr. J.-P. VERNANT, Les Origines 4e la pensée grccque. París,
1962, p. 124 Y P. Ll':vl':Ol'E y P. VIDAL-NAOl'ET, Clisthéne l'Aihcnten, París, 1964,
p. 66,6' P. U\'l':OLEy P. VIDAL-NAOLn. or- cit., p. 66
il Hm., VIL 8; 1, 207; Hl. 80. En VII, 8, la expresión 1'&r,¡.ll10 f'Éo"ov
se opone a «aconsejarse sólo de sí mismo». La expresión es también
empleada a veces sin valor político (HnT.. VI, 129, VIII, 74). Mfeovparece tener
en ese contexto valores próximos a los de x",,,,,,,: HnT., VIII, 58, habla de x()<"ov
r.pi',;f'CI. Si se llega a un acuerdo, se habla de xo,,"';' xp"I¡<:!á.f'<W1\ (1,166; II, 30).
T" xo"',;" es la ciudad, el Estado (1, 67; V, 85; VI, 14; vnt, 135; IX, 117; IIl, 156;
V, 109), aunque también es el tesoro público (VI, 58; VII, 144; IX, 85) o simple-
mente el interés general (IlI, 82; 84). Sobre cfr. BCSOLT·SWOBODA, Gríe-
chische Stoatskundeé, 1 y JI, 1920-1925. possím [Indcx, JI, s.v. ¡¡Ol"Ó",.
102
los intereses del grupo se deposita «en el centro». Más preci-
samente, expresar su parecer en una asamblea política, es
«llevar su parecer al centro» (ifÉPE1V flÉcrov)72°"decir en
el centro» (AÉrEtV fllcrov)i3. A la expresión "hablar en el centro»
(AlrEtV flÉo-OV) corresponde la expresión simétrica "retirarse
del centro» (ix fltcrolJ XIX-:i¡E\IO;f
4
• Una vez fuera del centro, del mé-
son, el orador vuelve a ser un ciudadano privado, Todas estas
expresiones definen un espacio político del que medimos la
importancia en el pensamiento griego mediante la antigua fór-
mula que el heraldo pronuncia al comienzo de una asamblea,
cuando invita a todos los ciudadanos a ofrecer sus pareceres' a
la ciudad: «¿Quién quiere llevar al centro un prudente parecer
para su ciudad?» BiAtl ¡;ÓAuXP7JIJ"":ÓV -:t ;3oÚAw¡.t.' pécov 9i¡m\l
iwv1
75
• Separando claramente lo público de lo privado, opo-
niendo la palabra que concierne a los intereses del grupo y la
que guarda relación con los asuntos privados, el pensamiento
político prolonga una distinción fundamental en las delibera-
ciones de los guerreros profesionales. En estas asambleas
igualitarias se preparan las futuras asambleas políticas de
Grecia. En este mismo medio social se va elaborando también
la pareja palabra-acción 76 que permitirá distinguir mejor el
plano del discurso y el plano de lo real.
La palabra-diálogo con sus rasgos específicos, continúa
siendo a pesar de todo, en el grupo de los guerreros profe-
sionales, un privilegio, el privilegio de los «mejores», de los
-n HOT., IV, 97.
73 HOT., III. S3.
74 HOT.,IV, 118; VIII, 21, i3; 111,83. Salir del es condenarse a
"ltw(VII,8).
75 El;R., Supl., 438-439. Tras un célebre elogio de la igualdad, Teseo decla-
ra con orgullo al heraldo de Tebas: «En cuan te a la libertad. está en estas pa-
labras: el que quiera... ». La fórmula aparece de nueve en Orestes, 885, de una
forma más breve que nosotros conocemos también por Ol':MOST., Pro coro--
na, 170; ARISTOF, Acam., 45; Asamb. mujeres, 130; ESOl;lNO, Contra Cresí-
phon, 3. Sobre este derecho de ¡::rr,,:"OP'CI, cfr., por ejemplo, Bl'SOLT-SWOBOO"-,
Griechische Sumtskundes, Munich, I, 1920, p. 453.
Sobre el esquema "palabra-acción» en la epopeya. cfr. E. BUCHHOLL me
Hamerischen Realien, III, 2, Leipzig, 1885. p. 120 Ys.s. el. RA.\1S0CX, Héraclite
ou l'homme en/re fes choscs el/es mo/s, 1959, pp. 51-57; 293·297, ha mostrado
su importan.ci.a en el sigl? \"1. en un m?,mento en. que la palabra se descubre
por su oposición a la acción (cfr. también el análisis de F. HEINIMANN, Nomos
und Physís, Basilea, 1945, p. 46 Yss.j. La oposición de la palabra y la acción es
un lema constante en el pensamiento politico de los griegos; por ejemplo, Pro-
tágoras se jacta de enseñar a cada uno, en lo que concierne a las cosas de la
ciudad. el talen lo pura guiarlas a [a perfección en los actos)' en las
(PLAT., Prot., 318 E-319 A. Cfr. Tuc., 1, 139,4; JE""OF., An.. III, 1,45'. La distin-
ción prolonga el tema aristoc rático del "hombre excelente en el combate como
en el consejo» (cfr. PIso .. Nem., VIII, 8), «capaz de pronunciar discursos
pr¡-,f¡p'...) y capaz. de llevar a cabo las hazañas u .p;w"l» (cfr. Il.,
IX, 443).
103
5.pta-tOI dellaos. Aesta élite se opone la «masa» 76<1, el demos, que
designa la circunscripción territorial, y además el conjunto de
gentes que la habitan. El demos «no ordena, no juzga. no deli-
bera... todavía no es ni el pueblo. ni el Estado» 76b. El hombre
del demos, Tersites, y la manera con que Ulises lo trata, señala
los límites de la palabra igualitaria. Cuando Tersites eleva la
voz, Ulises no intenta convencerle con palabras, le golpea con
el cetro. Tersites es el villano. No tiene el derecho de hablar,
porque no es combatiente. Para que pueda tomar parte en el
diálogo, para que la frontera que se alza entre el laos y el de-
mos desaparezca, se hará necesaria una transformación ma-
yor: la extensión de los privilegios del guerrero a todos los
miembros de un grupo social más amplio. Es la falange, la foro
maclón hoplita en la que cada combatiente ocupa un lugar en
la fila, en la que cada ciudadano-soldado es concebido como
unidad intercambiable, lo que permite la democratización de
la función guerrera y solidariamente, la adquisición, por parte
de un grupo de «escogidos», de un mayor número de privile-
gios políticos hasta entonces reservados a la aristocracia. Fun-
dándose en progresos tecnológicos, la reforma hoplita no se
lleva a cabo solamente en el orden técnico, es también, a la
vez, producto y agente de nuevas estructuras mentales, las
mismas que dibujan el modelo de la ciudad griega. Reforma
hoplita y nacimiento de la ciudad griega, ambas en sí mismas,
en su solidaridad, no pueden separarse de la más decisiva mu-
tación intelectual para el pensamiento griego: la construcción
de un sistema de pensamiento racional que señala la manifies-
ta ruptura con el antiguo pensamiento religioso, de carácter
general. en el que una misma forma de expresión abarcaba di-
ferentes tipos de experiencias. Numerosas investigaciones han
mostrado -en particular las de Louis Gemet y J.·P. Vernant-
que el paso del mito a la razón no fue el milagro aceptado por
J. Burnet. ni tampoco la decantación progresiva de un pensa-
miento mítico en una conceptualización filosófica, reconocida
por F.·M. Comford: en las prácticas institucionales de tipo Pe:
lítico y jurídico es en donde se opera, en el curso de Jos SI-
glos VII y VI, un proceso de secularización de las formas de
pensamiento, En la vida social se construyen a la vez el marco
conceptual y las técnicas mentales que favorecerán el advení-
miento del pensamiento racional.
En este marco general, donde lo social y lo mental se ínter-
fieren constantemente, se opera la secularización de la pa-
labra. Se efectúa a diferentes niveles: a través de la elabora-
76a !L, XIII, 128-129, YXV, 295·296 distinguidos de
76b H. Couroi el Courctes, p. 45.
104
ción de la retórica y la filosofía, y también a través de la
derecho y la historia.
Respecto a la problemática de la palabra en el pensamien-
to griego, este fenómeno tiene una doble consecuencia: por
una parte, consagra el deterioro de la palabra mégico-religio-
sa, solidaria del antiguo sistema de pensamiento; por otra, de-
termina el advenimiento de un mundo autónomo de la palabra
y de una reflexión sobre el lenguaje como instrumento.
La decadencia de la palabra mágico-religiosa coincide se-
ñaladamente con un momento privilegiado de la historia del
derecho77, El prederecho ofrece un estado de pensamiento en
el que las palabras y los gestos eficaces dirigen el desarrollo
de todas las operaciones. A este nivel, la administración de la
prueba no se dirige a un juez que deba valorar, sino a un ad-
versario al que se trata de vencer. No hay testigos que propor-
cionen las pruebas. Todos los procedimientos son ordálicos.
Éstos determinan mecánicamente lo «verdadero», y la función
del juez consiste en ratificar las «pruebas decisorias,» 78. El ad-
venimiento de la ciudad griega señala el fin de este SIstema; es
el momento que Atenea evoca declarando a las Euménides du-
rante el proceso de Ores tes: «Digo que las cosas no justas no
triunfan con los juramentos». Palabra decisiva que el coro de
ciudadanos prolonga con las siguientes: "Entonces, haz tu in-
dagación y pronuncia el juicio recto» 79. Los juramentos que
decidían mediante la fuerza religiosa ceden su lugar a la dis-
cusión que permite a la razón dar sus razones, ofreciendo así
al juez la ocasión de construirse una opinión después de haber
oído el pro y el conu-aw, Triunfa el diálogo. Pero, al mismo
77 Cfr. L GERNET, -Drcit et prédrohs. pp. 110-119, Yel. RAMNOUX,La Nuít et
les eniants de la Nuit, París, 1959, p. 145 Yss. .
78 Seguimos el análisis de L GERXET, op. cit., p. 98 Yss. Se encontraran
análisis más detallados y todas las referencias en L GER.'<ET, "Le temps
les fonnes archajques du droit», lourn. Psychol., 1956, p. 387 Yss. Cfr.
G. SAUTEL, «Les preuves dans le droit grec archajque-, Recueils de la Socllile
lean Bodin, t. XVI. La Preuve, Bruselas, 1965, pp. 128-130.
vista, dos versos atribuidos a Hesíodo (?), son del
más alto interés: f'T',OE 300¡v otxi'TI:;, '-:P'v&v fL¡¡Bov (HES., fr. 271 [du-
bíumt, ed. Rzach-l. Con variantes. este dicho es citado gran numera de veces. y
ya por EL'R., Heráal., 179-180; AR¡srOF., Avispas, 725, 91.9..920; Cabaííeros, 1036;
EUR., fr. 362, 9-10 N2. Varios autores (H. G. Evelyn.White, Schneldewm, etc.)
han querido ver en él un fragmento de los XE1pwv","'YT.oBf¡)((l;\, pero J.
Pseudo·Hesiodeia, Parts, 1960, p. Tí, n. 3; 98; 329, 241, es hostil a esta hipótesis.
Queda decir que la recomendación "No juzgo ninguna causa antes de haber es-
cuchado los dos discursos , (cfr. [Pu.TOr.;j, Demodocos, 382 E-383 A, Y DEMOST.,
De corona, 2 y 6) es conforme al juramento de los heliastas, que se cOffil?rome-
ten, entre otras cosas, a escuchar al acusador y al acusado (."00 toda.lrr:
par-
cíalldad (cfr. H. LIPSIUS, Das attische Rechl und Rechtsveríohren, .t.e1pzlg, I,
1905, p. 151) Y que es el primer testimonio de una mutación deci siva en la
lOS
tiempo, la antigua palabra deja de tener importancia. Las
Suplicantes de Esquilo nos lo muestran claramente: cuando el
coro celebra a Pelasgos, rey de Argos, le canta: "Es tuya la
ciudad, es tuyo el consejo; jefe de pleno dominio, eres el señor
del altar, hogar común de la ciudad,,81. Pero el rey rehúsa el
homenaje de un coro que le ofrece la máscara de su antiguo
prestigio. Él se dice servidor del pueblo: «Cualquiera que sea
mi poder, nada puedo hacer sin el pueblca'". Para defender a
las "suplicantes", el rey recurre a la persuasión como cual-
quier orador. Ya no habla de lo elevado de su función; pronun-
cia un discurso ante una asamblea donde el voto reside en la
mayorfa'". Su antiguo privilegio se transforma en el de las de-
cisiones colectivas: "Así ha decidido (x¡:;o:ívet) sobre ello un voto
unánime emitido por la ciudad»!'. El pueblo es el que da los
decretos decisorios (r.CX"V't"lÁij YrI9(crP.:r:"':J'.), el conjunto de los ciuda-
danos «realiza" (Xp'xiVl(). Las antiguas nociones de y de
xp:r:lvttv no son más que metáforas. La eficacia mágico-religiosa
se ha convertido en la ratificación del grupo social'". Es el ac-
ta de deceso de la palabra eficaz.
Desde ahora en adelante la palabra-diálogo la aventajará.
Con el advenimiento de la ciudad, pasa a ocupar el primer
puesto. Es el "útil político por excelencia» 86, instrumento pri-
vilegiado de las relaciones sociales. Por ella los hombres
obran en el seno de las asambleas, por ella gobiernan, ejercen
su dominio sobre el otro57. La palabra no está prendida ya en
práetiea)udieial. En este plano puede verse cómo se desgaja
una noción de lo verdadero: el hisiár cs un tesugo, es el que ¡'e y el que oye y,
en su calidad de heredero del »mcmóe, es también mcmortallsta. En su «ver-
dad» quedan testimoniadas al menos dos componentes: el no-olvido y, comple-
mentar-lamente, el relato completo, exhausnvo. el relato de lo que ha pasado
realmente. Desde este punto de vista, 11., XXIII, 359, 361, es un testimonio ca-
piral.
81 Eso., Supl., 370 y ss. Sobre el valor pr-ivilegiado del hogar real, sobre
sus relaciones con el "hogar público", cfr. L. «Sur- le syrnbolisme poli.
tique en Gr-ece ancienne: le foyer Cah. tmern. sociologie, t. XI, 1951.
p. 26 Yss .• YJ.·P. VER"A."T, «Hestia-Hermcs. Sur l'expression rehgíeuse de l 'es-
pace et du mouvemeru chcz les Grecs », L 'Hcmme, l. III, n." 3. 1963, p. 38 Yss.
r- .-\1. P., p. 128.'1' ss.).
82 Eso., Supl., 398·399.
B3 Eso., Supl., 604.
li4 Eso., Supl., 942·943: 'wL:iOt 'x "ó).tw, ¡..t'''' ';"1',<;00, xixp"'Y::JL. Con-
fróntese964.965:w",,¡¡:f,OE)(p"'w::<tYfi"'o,
85 Eso., Supl., 601: ":<Y:<;'i¡
86 Cfr. J.·P. VERSAST, Les origines de la pensee grecque. Par-ís, 1962, p. 40,
87 Toda una parte de la argumentación del Elogio de Helena de GoRGIAS
esta construida sobr-e una relación «viclcncia-persuavión»: según PLATO', File-
bo, p. 58 A·B, que refiere una palabra de Gorgias, la potencia del/ogos sobre el
alma a la que persuade es la del maes.tro sobre el con la
dlferellcia de que el alma esta a la esclavitud por la misteriosa coac-
ción ejercida sobre su consenurmento y no por la fuerza (cfr. A. DlloS,AlUoor
106
una red simbólico-religiosa, accede a la autonomía, constituye
su mundo propio en el juego del diálogo que define una suerte
de espacío'", un campo cerrado donde se enfrentan los dos
discursos. Mediante su función política 59 el logos se convierte
en una realidad autónoma, sometida a sus propias leyes. Una
reflexión sobre el lenguaje puede elaborarse tomando dos
grandes direcciones: por una parte, sobre el logos, como ins-
trumento de las relaciones sociales; por otra, sobre ellogos to-
mado como medio de conocimiento de lo real. La Retórica y la
Sofística exploran la primera de las vías forjando técnicas de
persuasión, desarrollando el análisis gramatical y estilístico
del nuevo instrumento90. La otra vía es el objeto de una parte
de la reflexión filosófica: ¿Es la palabra lo real?, ¿todo lo real?
Problema tanto más urgente cuanto que el desarrollo del pen-
samiento matemático ha hecho nacer la idea de que lo real es-
tá también expresado por los números 91.
Estos problemas nuevos, esta doble reflexión sobre el len-
guaje como instrumento, se desarrollan en el marco general
de un pensamiento racional. Una cuestión se plantea en con-
secuencia: ¿qué estructuras mentales relacionan, el uno con el
otro, al pensamiento mítico y al pensamiento racional? En tér-
minos más adecuados, ¿qué queda de Alétheía, su configura-
de Platan, l, París, 1927, p. l20). Sobre este punto, Critías (109 b-e) rr:erece ser
citado: -(tras el reparto de la tierra entre los dioses) establecler?n (los
dioses) en sus regiones respectivas y, una vez que se hubieron establecido, se-
mejantes a pastores al cuidado de sus rebaños, eran ecbadt;'res pa.ra nosotros,
que somos propiedad suya y ganado; no obstant: esta diferencia de que no
utilizaban sus cuerpos para violentar los de sus animales, a manera de los
pastores que golpean cuando los llevan a pastar: por el contrario. ellos
w
se colo--
caban en la popa, por donde mejor se un dar la
para dirigir la marcha, usando la persuasron. segun propios designios, co--
mo un timón para poner la mano en su alma. y l!erandolos de tal forma, go-
bernaban, como se gobierna a un navío. la totalidad de los seres mortales"
(trad. L. Robin en la Col. La Pleiade, t. II, París. 1950, p. 529). Text<;> ,notable por
varias razones: sus imágenes pasto.riles, sus Imágenes de es decir,
los dos tipos de metáfora que dominan el po.htico de los gnegos;
pero también la idea de la persuasión, homologa y distinta, a la vez, de la
violencia. Es en un contexto de ese genero donde el Hennes Logos cobra su
significación: señor todopoderoso, lleva su rebaño con el aguijón que Apolo le
ha una mene.ionemos un librito,
E. HOFFMANN, DIe Sprache und die archaísche Logik; Tubinga, 1925, y un grue-
so volumen, CL RWNOI,;X, Héraclíte ou l'homme entre les dioses: et les mots,
París, 1959.
59 Cfr. J ..P. op. cit., p. 41: «EI/ogos, en su origen,
cía de si mismo. de sus reglas, de su eficacia. a través de su polírica».
'JO Cfr. E. DUPRÉEL, Les Sophistes, Neuchátel, 1948, poss'm. y M. UNTERS·

1
uThemes nouveaux de psycho-
logie objective: lhistoire, la constr-uction, la structure-. lourn. Psyc[¡ol., 1954,
p. 7y ss.
107
ción, su contenido semántico, tras la secularización de la pa-
labra? La respuesta no puede ser univoca, ya que el pensa-
miento griego nos ofrece dos soluciones, antitéticas en un pla-
no, complementarias en otro. Dos soluciones: la de las sectas
filosófico-religiosas, la de la Retórica y la Sofística. Antitéti-
cas: las primeras colocan en el centro de su pensamiento a
Alétheia que pasa a ser una noción cardinal, mientras que los
segundos ensalzan a Apaté, que desempeña en su pensamiento
el mismo papel fundamental. Complementarias: las condi-
ciones en las que Alétheia, en un caso retrocede, se funde, des-
aparece y, en el otro, se mantiene, se afirma, se consolida,
son la prueba, en cierto modo experimental, de que Alétheía es
realmente el centro de una configuración de potencias reli-
giosas que mantienen entre sí relaciones necesarias.
108
CAPITULO VI
LA OPCIÓN: ALÉTHEIA O APATÉ
En la historia de las categorías mentales, el historiador no
alcanza las más de las veces sino estados de cosas: «Su trans-
formación y mecanismo están por construir» 1. Pero hay casos
en los que la mutación se opera de algún modo ante los ojos
del historiador, como una reacción química ante los de aquel
que experimenta. Su tuviéramos por únicos testigos al pensa-
miento sofístico por un lado y, por otro, al pensamiento filosó-
fico, el paso del pensamiento religioso al pensamiento ra-
cional se nos escaparía, nos veríamos obligados a reconstruir-
lo. En nuestro caso contamos con testigos privilegiados: por
una parte, Simónides de CéOS2; por otra, las sectas filosófico-
religiosas.
A través del pensamiento y la obra de Simónídes ', pode-
rnos contemplar en vivo el proceso de desvalorización de la
Alétheia. Nacido en el año 557-556 antes de nuestra era, Simó-
I 1. ME;YERSON, Les íonctions psychologiques el/es oeuvres. París 1948, pá-
gina 140.
2 Las páginas consagradas a Simónides han sido ya presentadas bajo el
titulo -Slmonlde de Céos ou la sécularisatton de la poésie», REG, 1964, pá-
ginas40S419.
3 Además de WIlAMOWITl, Sappho und Símonides, Berlín, 1913, véanse
los detallados estudios de W. SCHMlD y O. STAHLlN, Geschichte der gn'cchischen
Literatur, 1, 1, Munich, 1929, pp. 505-523; A. SEVER,YNS, Bacchyltde. Essai
biographique, Lieja-Par ís. 1933, passim; G. CHRIST, Simonidesstudicn, Tesis, ZU-
rich, 1941; A, LEsKY, rn:schíchle der griechischen Litcraturt, Bern.a, 1963,
p. 210 YSS.;C. M. BoWRA, Creé Lyric Poetry. Frorn Alcman lO S ~ m o m d e 2 .. _Ox-
ford, 1961, pp- 308-372; H. FRAENKEL, Dích tung und Philosophíe des [ruhen
Gríechcnturnsc, Munich, 1962, pp. 346-370. Mucho deben estas observaciones a
algunas páginas de M. Th.Eu, Von Homer zur Lyrik, Munich, 1955, pp- 295-305.
Sobre la poética de Simónides, léase también G. UNATA, Poenca pre-platonica,
Florencia, 1963, p. 68y ss.
109

t. 704: 'l"W:<LX' ~ I. (19. :i-. Este estatuto particular del grupo de los guerreros se define por igual en determinadas prácticas institucionales '.. habla en sentid? figurado de «premios depositados en el centro» (aBÁo: xdfJ-tvo: ev fÚo"~)J3· una técnica especial y profesional: emana ~I mismo de la vid.una representación del espacio original. antiguos estados de pensamiento.~·9~~~~l: cfr. robustas cabezas de bueyes. 88 89 . stortca ital.. 1956. 86 Y 91."'TW\I .751. destinado al vencedor.ltor del Escudo hesiódicc describe la carrera de carros.en la epopeya. XXIII. 1.~~ ~sa~:~~:'l"ht\l~ ~. pp. Por otra parte. The greek Tyrantsí. lournal of Hellenic Studies. Londres.a ~e. lo que les distingue radicalmente de los vivos. hist. cautivas de bonita cintura y hierro gris» 7. p.. precisa que «en el interior de la asamblea (tv-:o:. 12 TEOC"IS. O:YWIIO:. 425441. los «deposita en el centro» (l:. 9·18... Earlv Greck Annaur and Weapo/!S. m . ya no cubre al grupo familiar más que al grupo territorial: los guerreros están repartidos en clases por edad y agrupados en hermandades. R. hay continuidad entre la costumbre agonísllca.6~~. giudes d }llsIOl. asambleas deliberativas que. School al Athens. 1964.Í.:~iac:. L. 1965. un gran trípode de oro. una justa cuyo premio es un Joven en la flor de la juventud. 76-138.o: . 17) ha escruo: «El derecho que comienza a aparecer en la escena no lo hace como visan. obtener -a través de su funcionamiento. R~cherches sur /"Agora grecque. 1948. 322·3.748. b ~n el estudio citado anteriormente. los guerreros sufren unas pruebas iniciáticas que aseguran su cualificación profesional. bajo el titulo «En Crece archajque: Géometrie. en el que surgen procedimientos que serán más tarde los de un derecho constituido". 13 Df.~pl~~~'o7.¡q!:\~~~. 38·39. t. Rom. redoro (cfr. 1947. BlIl1.estructuras sociales como en el de las estructuras mentales.1923-24. deuto archal.. «Une rornbe géometrique d'Argos». Edimburgo.o:¡¡. Abt. 994. fJ-Éo"~ Iv &jWV. Teognis evoca una j~sta que le enfrenta a un amigo. 177 Y ss. Corro He!l. Paris. I. XLII.• Anábasis. ~~a~t~:~~¡:~e d~b~n::~~W~~. en efecto. Cfr. t.~~~¡la6~. 656.. 5 El aspecto [urtdico de los juegos ha sido intensamente subrayado por L: GERNET. así 9f¡x' i. Cuando la hoguera de Patrodo se ha extinguido. «Leichenspiel und Tetenkult ». uéccov [Br¡xt)8. pp.consiste en desarrollar estas instituciones diversas. A. 1~~~'cfep~~9d. 1. pp. en definitiva. 273.el ginaSg9~i.) veíase. XXill. 1965.-e. Pero el espacio dibujado por la asamblea no es. juegos funerarios. 653. (I!. p~. Sr>iODCRASS. véase L MuTE". GERNET (DraiI el Socíére. 799 y 886)..Sí~f~oqd~Is~~. Tetis en persona organizó los juegos funerarios: los premios incomparables «qu~ ella había obtenido de los dioses para el concurso de los capitanes aqueos». un lugar central y excepcional. Mili. Como así lo atestiguan las sociedades dóricas. un espacio informe. no por vínculos de sangre o parentela. pp. pp. 1859-1861. 263. obedecen a unas reglas.. consagran su promoción social y definen su vocación a la muerte. 631. Grecia e in Italia». Filip.. pp.2~). calderos. 21.MOST. alcanzar. 740.d:<~o\ i'9T". trípodes.)9.xt. 1957. 110-112. p. ~RTI".g~í~ ~~~~~~r~í~:~bcul:r~~e.-w"'"" <¡>ipw\. -Fhe Hopllte Reform and History». 11. el grupo de los guerreros se singulariza por sus comportamientos v técnicas de educación. 700.rw\lCt). obra ilustre de! muy sabio HeFestos» 10. t. por generosidad de príncipe. 81. Demóstenes. XXIII. CoURBIN. tomado de nuevo en Droit el Société dans la Crece ancienne. 11. pone en concurso. reparto del botín. encontrarse otras ró:-mulas. «privilegiado momento de vida colectiva».e. -L'Introduztone degli opliti in. Leichcnagon.)l1.~I~. ¡1Jfra.y la costumbrejudlcial. pp. en e! que gestas y palabras tienen significaciones definidas>: plano social en el que se atestiguan costumbres muy antiguas.~~~~·~:~:~I:j . 434-444. P. mulos.4·5. 312.. 4 Sobre los juegos funerarios. el grupo de los guerreros ocupa.~:. R. 1I JEN.~·e~~~rla~!n\~~¡~~A~~~:~7.Ct O:YGCBá. determinadas estructuras mentales inéditas. passim. LXXVII. Con los juegos funerarios nos situamos en un plano sólidamente estructurado". Rev. los «deposita en e! centro de la asamblea» (l}T¡XE. «Estos bienes son como los premios depositados en e! centro» (lv fJ-io"~ r&p ~or¡ xü'.» «Les ~:~s~~I¡~~2e~6¡r. empleando la expresión siguiente. 1955. 3 En las páginas que siguen manejamos libremente algunos puntos de un estudio publicado en los Annales E. Poli tique et Socíété». t. Pueden os. 300 Y ss. droit [rancais el etranger.Ólnstit. Armllal of Bril. No es una casualidad. especifico de este grupo social. en su solidaridad.. cuando los aqueos hubieron erigido "el más grande. Aquiles «retiene allí a su gente para reunirse en gran asamblea (tupW a. caballos. sino un espacio centrado: cuando Aquiles trae los premios que. Quedan vinculados entre sí mediante relaciones contractuales. «Jeux et Droit (remarques sur le XXIII" chant de l'Iliade}. De las naves trae los premios (tx"tp' itBAO:).84. 9 XXIV.• Y s.GCt . A"DREWES. No es el único ejemplo: cuando el al. p. 80·86 10 [HEsl Escudo. 1965. Extraer los rasgos esenciales de la palabra-diálogo -c-que se opone absolutamente a la mágico-religiosa... Sobre los valores de .S. en definitiva. 3142. La asamblea de los guerreros define el espacio material de los juegos: es en sus límites donde se desarrollan las pruebas principales. LXXXV. Tras los funerales de Aquiles.-E. 102·103) es testigo.los juegos. pero también terreno de prederecho. Cfr. sino una costumbre muy atestiguada. C. el premio (aBAov) se encuentra «en el centro» (t\l fJ-Éo"cr~) 12.750. Por una parte.v. A. Los juegos no se impropoems of Archilochus and Tyrtaeus-. 799: OJ. mostrar su recíproca iluminación. XXIV. dibujan una especie de campo ideológico. el más noble de los túmulos".~~XIII.. R!v. Ciro decreta que los bienes de los persas son la partida de la guerra.

premios en los juegos parecen obedecer a un rrusmo mecanismo institucional 20.. ¿Captura Ulises en una expedición nocturna al adivino Heleno? Lo lleva al «centro» (ic. después de cada saqueo. es necesario dar un rodeo por una institución que ocupa un lugar fundamental en el mismo grupo social de los hombres especializados en el oficio de las armas: el reparto del botín.d~.w<. p. ~~~) :7g'(\~!Ji3~~~s8e12~~~ Anc~ises (Eneida. bíen entre las unidades militares constitui~~s». ha insistido la oposición de ambos gestos: el del don y el de la toma de poseston (mainmise)..l?S característicos de los juegos es. tt.8 Y ss. Uno de los gestos fi'.gamenón.r. Leipzig. I. 239-244.1(2i3~~Ili.sfg~:da a menudo por el verbo <idpm (<idpa"l)"l. le responde Aquiles: ~No tenemos más tesoro comu~ en resen.~~~D(~:~~'~IÍa~5~a3. F. p. Cfr. Cil. Ahora bien. también A. Al 14 En efecto.. el botín forma parte de los bienes que los griegos llaman ~... Munchener Beitriige . que observa: . p. Los lotes son repartidos.. 15 TEOGNIS. AYMARD No toma en consideración los hechos arcaicos.~<.'.. 609: Héleno es una «Gf. Pat-Is-Lieja. 1950. IX. Y los análisis de E.:t~a~eld~s. Il. 96·97.Gt:'p~::r. En su artículo sobre «L:e par tage des profits de la guerre dans les traité s d'alllance antiques s. 18 Cfr. El reparto del botín es &:xcr¡. confróntese M. histcrioue.1:S°~~~v~duea1~~. BUCHHOLZ. Sin embargo.la escena de los juegos puede paliar ~ su vez es~e d~~ecto de información.que F.-. 233-249. ~. ¿ Quién sabe si el botín es también objeto de un reparto semejante?»15. Pans.r. DEVISSCHER.:ur Papyrusiorschung und amiken Rechtsgeslchte. los bienes son . gesto dcl. En la mayor parte de los casos. 380 Y ss.. 1. pp. n.¡."'. Las modalidades no nos son directamente conocidas: por el discurso vehemente de Aquiles. 8' o~xh' LCfW<.a. 1958. Ftloct. Este texto prueba claramente como antes del g::r. A los concursantes desafortunados.~~~~~~ ~~. E. . pp. ~~ deu~j. A tr-avés del jefe de guerra. el acto de «poner en la mano» (i\l XEpcrt ". el botín vuelve a dejarse en manos del jefe. ~a toma de poses~o~ de los premios.eto de premio. 347-354. 1944.. VIDAL-NAQl'ET me do hecho entre los beligerantes dcs. y que se oponen a los r. que le pide otra parte de honor a cambio . todo orden ha desaparecido.t~I~:~~~~·oP' 91 V. . pues el reparto del botín y la atribución de los .Si en el marco de la epopeya.e~~~~7~n 0J:0~~~~~~. dar. 16 SúF. 678 y ss. en las manos de aquel que representa.T¡o».¡.i~1li~je~I«~a~i~~:tOeI~ze~. ¿cuál es el valor de este punto central? ¿Cuál es la imagen mental que transmite esta costumbre institucional? Para definir el valor del centro en este contexto de juegos. Mediante este rodeo podemas establecer una equivalencia entre el centro y 10 que es común. Cfr. en ge17 A Agamenón.ues et mihtaires e. porque es el punto más a la vista de la asamblea y. en efecto.c. 1881. Sobre el botin en la sociedad homérica. para subsumir la diversidad de los diferentes modos de posesión. ~~ ~.0t.0¡L"<Jov. a Néstor. «Le partage du.. A..: b.i. BRCECK.". derecho que conserva hasta el momento ?e1 reparto.cr¡LiI<. Oedipe ou la légende du conquerant.::r.Cfr.). 328 Yss.tWCl) 17. en primer lugar. Xd¡. ~~~:~~~í~~~~~s\~~s~r~~id~s~~t~~~. bien entre los individuos.:xv =i. pp.~~~~~~~~:a~.congres international des eludes by:cmlines. 32. demasiado viejo para participar en la carrera y. aunque peligrosa.¡..<. Cuando Teognis de Megara evoca el infortunio de Jos grandes quean (los villanos) las riquezas. sabemos solamente que «el Rey distribuye poco. ~X~~. todo lo que hemos conseguido del saqueo de las ciudad~s ha SIdo repartl~o (U&::"a.:r::1 ~~~: :~a~~:~:~~~a~í"~~~~8~~s7~Ge~l~~' lt~:~~·':~ ~n~~sd~ mQ¡~í Pél. Munich.. I J.". GER"ET. el botín de los guerreros es depositado lt. hay rasgos de otra costumbre: los bienes tomados al enemigo son depositados «en el centro». pues el botin es con toda precisión «aquello que está depositado en el centro».op..'v. Die homerische Realien. es el grupo ml~­ mo el que ejerce un derecho de fiscalización sobre las rtquezas. Pero junto a la toma (maínmíse¡ inmediata y personal de bienes que van a engrosar la parte de las riquezas que cada uno lleva consigo a la tumba 14. allí es donde el vencedor viene a cogerl?. por otra parte. 39 Y ss. t.cmpei'ia ~n papel imporlant. sob~e 90 .. La «propiedad indrvidua] » no es más que una ~ómoda abstracción.:)>> (IL. 1926. ~sta adqUISIción no se muestra claramente smo en su opostcion a otra forma de apropiación que la misma escena menciona repetidas veces: el recibir y.. Re~'. del derecho de propiedad..~6iv:x~)22. París. sabemos de fll~oVI8.. I. ~~~~~al:lp.butin d'apres les traites juridiq. t. conocem<?s por la querella de Aquiles y A. Cada vez que Aquiles «pone en juego» un obj. porque es el lugar reservado a una «gran captura» que forma parte del botín de guerra de los aqueos.el nombre que los gnegos reservaban para estos bienes destinados al reparto: «las cosas puestas en común» (~vfiia. 124-125).a. Eludes de droit ro- cís.. El autor observa juslamente que no hay en esta época una concepción abstr-acta. propiamente hablando a «recogerlo». Acles du VI. «Totenteil und Seelgerat im gr-iechlschen Recht». 19 IX. P.\~·r~h:~~~'no~~ ~~. ~~~í~~~)p~~ev~:~: c«~~~'~~~. lo deposita k [-licrol/. DELCOCRT. 15.EI reparto se hace por vía de autoridad.~~~ igual que los premios de los juegos funerarios. [-llcrov) 16 por dos razones. ¡llaov.0[-liaov. Pero el caráct~r especifico ~e.. cada combatiente trata de ganar las armas de sus enemigos. 1948. a la colectividad 1<J. Después. pero «los soldados más distinguidos pueden obtener sus partes por-elección». p. de cada victoria. equivalencia que se encuentra confirmada por todo lo que nosotros. en segundo lugar.w¡. DAIN. propiamente jur-ídica. 1. cada uno se esfuerza en hacer un botín "individual».'3z!.le la que d~be dar a Apolo. infra. pp. correlativamente.. pero guarda mucho». la expresión impone la imagen de una asamblea de guerreros sentados en círculo.

toma de posesión del vendedor puede ejercerse sobre ellos sm T~emora.aquellos que no tienen ningún derecho de posesión [mr. para recompensarle. 277 y ss. pp. Elresto er~ lo que ~e echaba a suertes.. . 1952. doce caballos. semejante en todo al que concede a Eumelos. 704.A~II~~~lri/~:. podt'mos creer que estaba ~. es «puesto en común".s<.. traiga sus presentes en medio de la asamblea» (o1cri-rw U.~· J. VERNA~T. -Géoméu-íe et astronomíe sphérique dans la premiere cosmologie ~~e~'}~~.-P. E.IX. tan pronto dicho. 1950. tomado de nuevo en Sociologie ~I Anlhrop. siguiendo sus pasos.Jourll. el mismo procedimiento el que regula el reparto del botín: cada objeto. convertidos en «propiedad común» por su puesta l~ ¡dcrov. Procedimiento que Ulises justifica mediante una exigencia de publicidad que.S~I~. pierden su carácter de o~Jeto distinguido por un derecho de propiedad. las obsenacione-s de J.XIX. en el pnmer cas~ porque han sido depositados «en el centro». 335.. sus x-:T¡¡. traen los presentes que depositan en medio de la asamblea» (zcd "CO: fJ. fJ.. XIX.o 109. (= M.lrrentt's •. 1963. es decir. Al don per./~e65. 145 Y ss. cfr. cfr. p. como los objetos de. después se pone a la cabeza de los jóvenes aqueos y éstos.i. ~oas J~~~d~.el momento del saqueo. Pero nad~ nos hace pensar que el centro tenga. p. 157. será del más allá de donde ser-án cogidos por el valor la destreza o la suerte de los con. los bienes propios de Aquiles SOn. «L'Année sociolo~ique. Sm duda. ~qu¡ un valor r~hglOso. L. 119. Son «res nulhus» 13. cuando confiesa que ha sido víctima de Error (VA'=7))..cl. cit.. La. Recherches sur les ecl~anges nlue~s en Airioue du Nord. MAl'~IER. 1l. protector de su pueblo.Série.~:~~. ~3..f:~~~iili~~~~~sPd~c:::i:::~rf~r A~~i~:slk~~ 29 1l.iv EV ¡daan &ropf¡ Bio-cxv) 30. De esta puesta a disposición. en efecto.na.8-1949. la asamblea se disolvió.«La noticn mythlque de la valeur en Greee». allí donde Ulises y sus acompañantes los han depositado.al contra-don 25.rari?. Forme e.de alg~na manera. cuando Aquiles deposita los premios de Jos juegos. 430 Y ss. Essai SIIr don. tú.~~~h~~~tiír~vd~~i~::~~ ~~~~h~ le ~~~:.158). 242 Y ss. Aunque este proce. Se recurre a una formalidad que Ulises propone con la competencia de un árbitro: "Que Agamenón.173yss.~~riI~~~5~~~:i~~~~lt4~ 92 30 ll. ~n «c?sas comunes» (. Por el cont. es fundamental en este contexto jurídico y en este medio guerrero: "De este modo. a la bella Briseida. De la tienda traen los siete tripodes prometidos.:m ml~e} sobre los premios. GERNET. sacrificado el verraco. los bienes propros de Aquiles. en octavo lugar.. puestos de nuevo en circulación. 91)· ss. 1948. t9~.lmponante. cuando Aquiles pone en manos de Nestor la copa que el mismo ha recogido «del centro». de propiedad inmutable»27 del que habla Aquiles. de sus reservas.l botí~. ofrece a Aquiles sus bienes. se opone muy claramente el ejerciCIO inrnediato de U!? derecho de propiedad sin contrapartida.ner~l.tcrcrr¡v &:rop~v)2S.. Es. disponibles para una nueva apropiación personal. L·Année sociologique. muy verosímilmente. p.l que crea un vinculo entre dos hombres y obliga al ben~fl~lano .ologie..lk. Cuando Agamenón se retracta públicamente. Ulises pesa un total de diez talentos de oro.XIX.. a . el alma tranquila»29. las parles de honor eran cogldns antes por este o aquel person?Je. rasson de 1échange dons les sccíetds archaíoues. . prensa que los premios «están en realidad consagrados por Aquiles al héroe muerto. pasan a ser «objetos comunes». Depositados «en el centro». todos los aqueos podrán verlo con sus propios ojos y tú tendrás. su «parte en la elección». Ulises y los jóvenes XOUpOI del campo aqueo se van a la tienda de Agamenón: «Entonces.u:-::l. Sobre las significaciones religiosas. L. tomado por un guerrero en .. veinte calderos resplandecientes. y la continuación del episodio la sugiere claramente. Aquiles «pone en la mano. Tras' el gran juramento de Agamenón. 31 XIX. ~~~I~~tO no haya SIdo atestiguado di rectamente. un objeto. Par-ís. Sin duda se trata en un. t. p.~: s: l¿o~~.. tan pronto hecho. GER~ET. ejercen el mismo derecho de toma de posesión que un vencedor sobre el premio a cabo la operación que el mismo Aquiles parece evocar en el 21 Cfr. el canto XIX ofrece un notable ejemplo. sobre su relación con los demas valores del cent ro. n. de Ps)'chol.~~~~. 25 Sobre el don.uvi¡'io:).. La toma de posesión no puede ejercerse sino por mediación de uéecv. NO/IV. M. cuyo cadáver arroja Taltibio «al inmenso remolino del mar blanco». tnpode o coraza. MAcss. p. Sobre estos objetos. n. depositado «en el centro». traen también sin dilación siete mujeres diestras en las labores impecables y.. V:ln~. hace traer de su tienda una coraza y se la «pone en la manos>. 1951. Es solamente entonces cuando "los magnánimos Mirmidones se apresuran en torno a los presentes»: vienen a recogerlos al centro de la asamblea 31. Es allí donde el hombre designado por la suer-te> -al igual que el vencedor designado por 23 Cfr. p.. 26 Yss. que sanciona solemnemente la reconciliación con Aquiles... Parí~.. Pero hay otra razón igual de imperiosa.t~~~s~Ur~~~~. op.o y otro caso de bienes que pertenecen a Aquiles: pero. se convierten. cuando. Droí¡ el prcdroit en Crece ancienne 3' !erie. 93 . 2811. 174..\~ar~d:. A la invitación de Agamenón.:t~ d~í~o. Es aproximadamente la misma fórmula del canto XXIII. pero los bienes no son entregados de mano en mano: un procedimiento tal haría que Aquiles quedase obligado ante Agamenón. R.P. o. le concede un don personal. cuyas virtudes anulan las relaciones de «propiedad per~onal» que existen entre Aquiles y su parte de x-ri¡¡La:ra.

ha vuelto a poner en circulación los bienes que había acaparado. en efecto. 34 PU. l. sin alusión al fLi~(W. Sobre este texto. Battaros declara que. Asscc. «Todo lo que yo sé -escribe en alguna parte Heródoto-. él se ofrece en su lugar. Agamenón responde "desde su sitio. The Orígins 01 Greek Civiliza/ion. sirvientes de Ares. STARR. HERODAS. VII. III. De amere fraterno.. Cuando Telémaco da orden a sus voceadores de convocar en el Ágora a los aqueos de [taca.". ante las exigencias de Agamenón: «¿Conviene que los hombres traigan de nuevo sus bienes al montón?» (ltIXAo.' lltlXyEtPE. Cfr. en los Dissoi Logoi. pero siempre en el mismo contexto social. vease Harry L LEVY. a condición de que el precio de! daño sea depositado 10 ~t!> fLi. 44. pp. especialmente asuntos militares. sí al menos de aquello que interesa al grupo como tal: asuntos comunes. 126.. 312 Jacubitz. p. superior en edad. el anciano Egipto. Prance ». es poner «en común». Una vez que el orador ha llegado al centro de la asamblea. 90..f¡ Si f.26. Cuando Ideo.c:i"~w~).tÉcrov. ¿es algún otro interés del pueblo (oi¡¡. 42-50. 264·265.AOYIX 't:IXÜ-:. Proc.. ¿por quién?. 1. se eneaminó hacia las cóncavas naves y encontró allí a los Dánaos. Econ. el heraldo le pone en las manos e! cetro que le confiere la autoridad necesaria para hablar~o. Las afinidades entre el cetro y el punto central son esenciales..). Pero el sentido de la expresión ha podido perderse bastante pronto. heraldo de los troyanos. ¿El deseo es dirigirse a la asamblea? La regla es rigurosa: hay que dirigirse hacia el «uéccv». no tomó la palabra hasta que se hubo detenido «en medio de ellos» 36.. Agamenón no ha hecho un presente a Aquiles... 82. La regla es válida para todo orador: cuando Telérnaco toma la palabra en la asamblea.. 47-48).. 409. p.336). hablar en el centro en las asambleas militares. Cuando algún personaje no sigue la regla. Trans. Con los mismos valores. 1928. Cuando volvió a Ilion. Cronosoíon. Se da este caso en el canto XIX. En la Odisea es donde se afirma muy claramente [a oposición de Jo publico y lo pril'ado (H.. sus primeras palabras son para excusarse de no hablar' y debatir sobre la armada o algún otro interés de! grupo.d "ñiowlv !J'i~(o. Tomar la palabra conlleva dos comportamientos gestuales: avanzar hacia el centro por una parte. Se trate de dejar los bienes en indiviso 34 o de ponerlos en común para proceder a un nuevo reparto». poner i. e! poeta lo señala como una excepción. donde xm~ó" hace doble empleo de ~~ fLi. En las asambleas militares. Univ. pasajes eltados por CHESTER G.¡.l. dio cuenta de su gestión avanzando hacia "el centro» de los troyanos y los dárdanos. ¡. 1956. Asam. el cetro parece simbolizar.()<~.pfi~:~ (lE ><. Amer. IV. la soberanía impersonal del grupo. II..~lI" :7. cuando a las palabras de reconciliación pronunciadas por Aquiles. se inquieta por ello: «. 602. 314. París. Cfr. Encontramos la misma historia.(o. ¿de la armada que retoma va a darnos alguno de nuestros jóvenes o superiores una firme nueva de la que tengan las primicias?.. 33 HDT. t.. ARJST. volvería cada uno a llevarse con alegría lo que hubiese traído»33. en esta costumbre. reunidos en Asamblea cerca de la popa de la nave de Agamenón. Henos aquí convocados. aparece siempre la misma expresión i~ pécov.ttov) sobre el que quiera hablar y debatir?»4I. por ejemplo. 152. en la -Coll. ya que la víctima es de origen servil (confróntese la introducción de J. 32. 483 C·E: a la muerte de un padre.. VII. Ion. y por otra. 18 (DlELS. pp.¡~ """ '¡'~ifLT. 1284. en EUR. 19. Nueva York. p. -Property Distribution by lo! in Present-Day Greece-. 32 Il. los valores del centro se disciernen claramente: el centro es la vez «lo que es común» y «10que es público».canto 1. II. mucho más que una «emanación del poder real». m. es que si los hombres trajeran al centro sus desgracias domésticas ('t:et O~f¡LIX xcxti} para intercambiarlas con las de sus vecinos. JI. Plutarco recomienda a los hijos abandonar el uso y disfrute de los bienes en común (:r. 2 Y ss.p. . En e! curso de un proceso que le opone a un armador de granos que ha violentado a una de sus «hijas».. da lugar a la misma fórmula. LXXXVII.". "se mantuvo de pie en el centro del Ágora» (1Y.a~.v)32. ARflCTHNOT NAIR!'I y de L ULOY. sin dirigirse al centro de la asambleas. Ahora bien. Nunca hemos tenido asamblea ni consejo desde el día en que nuestro divino Ulises se embarcó en su cóncavas naves . Toda la escena muestra que hablar de sus asuntos personales a la asamblea 94 95 . FVS7.. tomar el cetro en la mano. Phi/ol. reunidos en asamblea 37. Para toda una tradición. es hablar si no en nombre del grupo.lÉcrrl :iyopfJ 38 .T. también JES.l """9. Cfr. después de haber examinado bien las desgracias del otro. J961. A través de las formas institucionales que están puestas en práctica tanto en la entrega de premios como en el reparto del botín. la expresión l~ uécov aparece en otros planos. el uso de la palabra obedece a reglas definidas que confieren a las deliberaciones de la Ilíada una forma institucional muy acentuada... 35 Ll'ClA!'IO. si su adversario pide nuevas diligencias en e! sumario para e! asunto. Cuando Te!émaco toma la palabra para replicarle. H. XX. ¿cuál es la urgencia?.

SNELL ha sostenido que la idea de lUla comunidad.. .. Dun. que son objeto de una apropiación individual: las palabr~s que se pronuncian allí son del mismo tipo: conciernen a los mtereses comunes.~~~~~a #~S~nrÍ. El. donde la asamblea del ejército es el sustituto permanente del pueblo como. Roo. intitulado «Zur Sociologie des archavschen Oriechentums s. De los «bienes comunes» del grupo militar de la epopeya al :. LlX. 14 Y ss. 8. 443. p. objeto de propiedad colectiva (I/. que desarrolla la idea de un ~vQ~ lal. H. cuando llega el momento de la carrera de carros. 6y ss. p.es algo insólito. IX.w es una noción política que desempeña un papel importante en los siglos VII y VI. en ARQUILOC? DE PAROS (fr. «todos los aqueos pueden verlo con s~s ..2 Y ss. en el que idealmente. El punto central donde los juegos y los objetos del botín: éstos son los ~. las observaciones de Ed. AYMARD. al Igual que a Toante en la Ilíadas eíie experto en la lanza. por ejemplC?.. tencia y le confiere una verdadera eficacia juridica'". En un estudio sugestivo. Este contexto institucional y este marco mental permiten extraer los rasgos esenciales de la palabra-diálogo. FV57. 539 )' ss. la pubhcI. Aquiles manda al anciano Fénix cerca de la meta del campo de carreras con el fin de hacer respetar fuera de! círculo la publicidad de la prueba. aquél es ya el xowév o el ~WÓ v42. él. Snell. atestiguada en la Epopeya.¡~de~. el guerrero consumado también sabe decir correctamente sus opiníones". oposición que.t~OWl"ó<. Gyrnnasíum. H.ojos.. cit. UI. p.. . Bien es verdad que la expresión aparece sólo en Apolonio de Rodas. 7. 49 A. Costumbres parti44 L. e! segundo.: 169.:MAIRE. s. Asimismo todos los pretendientes aprueban el discurso de Antinoo (Od.:n~~~~~i:~~e aX. cada uno está. anciennes.cr.. incluso incongruente. pp. 1. XV. Argon. En los Argonautas. JEAr>. ~s sinónimo de publicidad. no hay ruptura. 4.. el público «aprueba» (l1toc. Cuando. 1958. t.". señalaba un viraje decisivo en relación a Homero.. Rev.). el derecho de palabra. JEANMAIRE. valeroso en e! cuerpo a cuerpo. servadoras de la asamblea rnacedónica 49. rigurosamente ha. por ejemplo.. 421 y siguientes). sin embargo.. 48 En la sociedad griega de la epopeya. en l~ Epopeya. 195. IV.43. Rev. Esta solidaridad entre la función guerrera y. «Sur l'assernblée macédonienne». publicidad: cada uno va a tomar su parte bajo la mirada de todos. mólogo del centro en el que están depositados los premios de . p.: Por otra parte. cuando Jasón quiere recordar a sus amigos que la expedición es un asunto que concierne a todos. ilumina toda la escena de los Juegos: e! resultado de las pruebas es proclamado sclemnemente-s ante la asamblea que toma acta de la sen."ET. 13. 96 97 . pero es postulada por todo el contexto de las asambleas deliberativas en la Epopeya.673). Anc. y en la asamblea pocos aqueos le pueden cuando los jóvenes guerreros discuten sus parecerese e.. VIII.. líneas de continuidad.Éo" xoGpo'J. 47 Il. reparto del botín.. 65.. GER.4. a todos aquellos que ejercen plenamente el oficio de las armas.) se oponen.vdv). 98. queda señalada por la dualidad de! bouíe y del agora: el primero. Las asambleas están abiertas a los guerreros. ~VJÍta. 48·58.dad Juega en todos los planos. Las pruebas mismas se desarrollan bajo la mirada de todos: la mayor parte de las justas tienen lugar l~ fLÉ:lW y.IIÉ. ed. consejo reservado a los ancianos y a los consejeros (¡. En el juego de las diversas instituciones. en el reparto del botín. mediante la relación con los demás. el méson es por eso mismo el lugar público por excelencia: por su situación geográfica. Cfr. XI. Buen artífice de hazañas.n.s. Lasser-re-Bonnard}. 15. 46 tí. asamblea plenaria de los hombres en armas (cfr.Épov. PiND. Drait el Sociélé dans la Crece ancicnne. Fránkel.: se oponen a los xd¡¡. Publicidad y puesta en común son los aspectos complementarios de la centralidad. Creo que pasajes como el que yo estudio pueden limitar el alcance de las conclusiones de B. p. el orador se alza. H. IX.e quiere hacer el elogio de un joven guerrero.t.x. B. WILL. el centro es siempre a la vez lo que está sometido a la mirada de todos y lo que pertenece a todos en común. 282-285. juegos funerarios. pues. XXIII. sus más antiguos empleos. cetro en mano es. se dice de él. se ve confirmada tanto en las costumbres de las ciudades griegas aro calcas. JO:HERÁCUTO. Uno de los privilegios del hombre de guerra es su derecho de palabra. un rrusmo modelo espacial se impone: un espacio circular y centrado. Bajo una forma compuesta. El meson es el punto común a todos los hombres colocados en círculo. junto. ap. Héslode et I'arríere-plan mycénien».~~ jt:f~g. B. 43 APoL. 205. se dirige necesariamente a todos los miembros de la asamblea. los ancianos (. 151. Punto común. En todos los planos. Couroi el Couretes. Cfr. En TIRTEO. b::~ cf~~~~f~: hla~. se expresa en los terminas siguientes: «La empresa es común (.. 1.).Nem.'~~6> de los Homoíoi de Tirteo. asamb. !IDT.uvi¡ x. m.a una ruptura. Según la fórmula de Ulises.. de una ~""'~'T'" opuesta a un estatuto individual. La palabra ya no es aquí el privilegio de un hombre excepcional. 15 Y ss.Jeas deliberativas. 89-91. esta representación del espacio es solidaria de dos nociones complementarias: la noción de publicidad y la de comunidad. dotado de poderes religiosos.l). en el grupo de los guerreros. Si la palabra dicha l~ uéeov concierne a los intereses del grupo. 1. puede leerse uno de.~QVlL. Snelle. t. en las costumbres cop-. D~sde la Epopeya. op. 16.ó~ para la polis y el demos. a los jóvenes (~. en una relación recíproca y reversible.OEtW) y los consejos son comunes (~lNot flü6ot). por lo menos llevar a distinguir. Todos los bienes colocados en este punto central son cosas comunes. incontestablemenle. 42. en la asamblea. p. 45 Cuando Aquiles propone conceder e! segundo premio a Eumclos (il.'t"Cl.. 174.). También el reparto del botín exige 42 :::w. en los juegos. 1957. Cfr. 203. 176. en el plano de la palabra.. «Aux or-igines du regrme foncíer greco Homere.¡vf¡lCl.173. etc."(~~o" el mismo adjetivo c~1ifica un tipo de tierra que es. t. ed. tal y como aparece.

99 . LXXXV. Instrumento de diálogo. GER1><ET. . Paraiphasis (que es buena o mala corno la Peithó) designa la persuasión que nace de la frecuenraclonw. Parts. igualdad que caracteriza a la institución militar de los «banquetes iguales» (80:!t. En los estados arcaicos griegos. HDT. r.que Aquiles se dice el 11OnlOlOS de. 98. Hasrcuro. Trans. 7:Clpr. A. 179.s. muestra la importancia del estímulo en el medio militar (fj". Aquel que sabe decir bien su parecer. no dejan nunca de pedirse consejo unos a otros.• IV. 85 Y ss. y Il.. XVI. Se podrian distinguir asi Ir~s niveles de ha. a los procederes racionales. JEA1><J. 1tap""v".... que hacen ceder los corazones.. Cada uno se apodera de ella por turno con el acuerdo de sus iguales: de pie.v. p. 425. 320. SoLMSEN. AYMARD. arl. T:Clp:tlq:>Clcr. r. VII. 2) los hippobotes.po¡¡. Trab. V.n- os. Droü el socíeté dans la Crece allcienne. IX. Sobre l~ reciprocidad de los ciudadanos y de la aro ruada. y JI. 1297 B (citado IXJr A. 100). PoI. 72.mOlO!: 1) los guerreros profesionalcs de la epopeya. el verbo de los guerreros pertenece también a un tipo secularizado. HDT.. de su \ar¡Top(a. fr. 19 D3. Antes de llevar a cabo una empresa. 70. la influencia recíproca que engendra el comercio íntimo de la camaradería 60. 59 ll. Se funda esencialmente en el acuerdo del grupo social que se manifiesta mediante la aprobación y la desaprobación 56. Y las observaciones de ATEKEA.186. 60 Cfr.AÍ<J. En el vocabulario homérico. 6. sin duda. p.. H. Il.. ed.cularmente valiosas. cil. cuando los Argonautas preparan una etapa de su expedición. de la palabra que se somete a la «publicidad» y que obtiene su fuerza del asentimiento de un grupo social 57. 30-32.. 'laxróP'l' ap. 1'. Desrousseaux. Cfr. cfr. 56 Cfr. 673. Será en las asambleas militares donde. iníra.orix. 127 Y ss. una palabra del vocabulario político que en las Historias de Heródoto!' ofrece las mayores afinidades con la ¡aoxp:x·t'Í::v. 1Q13. Se inscri1950.<ix. 78 (cfr. 92). 1948·1949.w"). série. pp. 66. ét.en grcc ancien. O'rx~2tt~~[~~~~'. tí.'~"":~~X~~~'Xl·-r~r~~3lJ~:~'~. los 111ppe¡S oligárquicos. cfr. 34: ~tl9w l~ ÓIL. Término anacrónico. el momento en . los aqueos se reúnen para deliberar.nl1ée sociologioue. la palabra es un bien común. Assoc. por vez primera. LAROCHE. habla de su igualdad de verbo. 131). En este mismo ambiente hacen su aparición nociones como Paregoros.. 1td'w. París. 2252 y s. París. Cfr. 225.. Ama.· tir:oi. 74. al menos idealmente. en las que ninguna presencia prevalece contra el principio de igualdad. 58 Cfr. este tipo de palabra está inscrito en el tiempo de los hombres por su objeto mismo: concierne directamente a los asuntos del grupo. p.alLó" 1tClP"'ILU9íx. que compara estas comidas en común a los banquetes (sisitías] dóricos.. 12 c.. Sobre ""'PX''t'excrl'' cfr.'lO"iov livopx1t""'p<<rtw:. L. por ejemplo. Cfr. 539 Y ss. boxp. en el centro de la asamblea. HEs.4.p"'¡"T[~ O't7:E(H" "Iw . Od. anctennes.V. 1. es una palabra que precede a la acción humana. 14: 'JTI\TOpixv 53 Las comidas del/aos son «comidas a partes iguales».C ~a'nH"". p. 979. R. que es su complemento indispensable. de carácter igualitario. Cfr.468.lAIRE.. Y 1963. p. Oaristus. supra. p. LJl..M. «rhe of Speech in Homer and Hesiode.\'EM.. a las pruebas ver-ificables.1t". Oaristus. XI. la asamblea del ejército es el sustituto permanente de los ciudadanos: Asisr. 291 (oI(lp~a~. c. De entrada. 793. Sobre la comensalidad homérica. fr. p. 74. IC. Agamenón (Il. Paraiiasis. y cada uno se encuentra mediante su relación con él. ha ínsistido sobre el papel de esta eficacia cuasijurtdica en la proclamación del resultado de los juegos y la atribución de los premios a los vencedores. Pero es también la misma palabra que Filodemo emplea espontáneamente cuando quiere especificar los privilegios de los compañeros de la Epopeya. 4244. f. Lexicon homcricum. Il.0fl. a los que interesan a cada uno en su relación con los demás 55. 1949. be en el tiempo de los hombres. 27.p"'AoT. en la filosofía. la participación del grupo militar funde el valor de una palabra. Od . Rev. que dibujan el campo de la pero suasión.s.. etc. a la ratificación del grupo social. A partir de la Epopeya. GER"lET ha mostrado de sobra cómo la eficacia de la palabra cede su lugar a modos racionales: en el derecho a la voluntad colectiva. 10. el orador se halla a igual distancia de aquellos que le escuchan. L.·E. pero que traduce a la perfección un rasgo fundamental de la relación social que une al guerrero con el guerrero: la igualdad.(:X. 789.. vol." TlRTEo. XIII. 53 Y s. 50 POLlBIO. En las asambleas guerreras. Histoire de la racíne . 1951. V. el grupo de los guerreros tiende a definirse como el de los semejantes (o¡LO~O\)$04. XXIII. XIX. véase EBELING.'tI. como caracteriza también a las asambleas guerreras en las que cada uno dispone de un mismo derecho de palabra. tí.. XIX. 11 l]. 98 a- -c.ropí::<. ltC"lJl53 donde se reúnen los hombres del laos. en una situación de igualdad y reciprocidad. que entrañan la adhesión 58. Palabra-diálogo. pp. 3) los ciudadanos del siglo VI (según la declaración de Maiandr-ios.V.. MOSSE.~. El'ST..51 '!CITl'[oFir¡ ap. mientras que Paregoros califica la 55 Cfr. 1·15. Cl.). p.. 29·35.. sabe hacerse escuchar. 1939. Couroi el Courctcs. 5. timi":'T[. 9. VIII. Emplea. V.). si bien no señala.n. au!-l~"¡¡A'X. s.290·297. 1955. o la iO"o\.. No es una palabra mágicoreligiosa que coincida con la acción que instituye en un mundo de fuerzas y de potencias: por el contrario.. 16 Y ss. 1953. F. un XOl"'Ó'" depositado «en el centro». Sobre la importancia de1tEl9w en la epopeya. Od. 1954. tanto en las reuniones comunes como en los banquetes colectivos 52. este tipo de palabras no obtiene ya su eficacia de la puest a en juego de fuerzas religiosas que trascienden a los hombres.ix. 19. 57 En -Droit et prédrolt s. E.. pp. pues aclaran un aspecto esencial de la palabra en los medios guerreros. Cuando Polibio quiere hablar del privilegio de la palabra de los guerreros macedónicos. conoce las palabras que ganan el asentimiento. 54 SCHULTIlESS ha reunido muchos hechos en su artículo «Homoío¡». pues. phi/o/. Será alli donde se prepare el futuro estatuto de la palabra jurídica o de la palabra filosófica. Liile..50.

1946. más decisiva: la ciudad. 1948. Si dert. 63 HDT III. 1896. p. T. la lecvoule. p. 39 y ss.¡:~~~R~~~':aW~gd:ol~sR.. como sistema de instituciones y como arquitectura espiritual. Semejanzas'.: G.tl~':~~. PAGE. VIDAL-N"AQlIET. Polícrates ha seguido su destino.o~r~ ~·:rd~no~i~~l ~~. H1RZEL. pp. 1964. desemboca. que sueña con alcanzar el Ur· Bedeutung. pp. p. 24·32.b~. op. por esta vez. En el medio de los guerreros profesionales se esbozan determinadas concepciones esenciales del primer pensamiento político de los griegos: el ideal de Isonomia.tf¿:od. El espacio circular y simétrico que transmiten estas instituciones encuentra su expresión puramente política en el espacio social de la ciudad. P.iaov ~ a. 1943. Arch. UVI'.: "Das Harmodios lied». una primera forma de la «retórica».457 Y ss. París. anc. pp. que Louis Robert'" identifica precisamente con e! santuario que (del que nosotros seguimos el excelente -e stado del problema-). Korinthiaka. 1953. en tanto que instituciones que forman un plano de pensamiento prepolítico. 168yss. En la medida en que el ideal de Isonomía va revelándose. Ed.STQS. Tras los estudios de V. Aspects 01 the Ancient World. Histoire de la pensee poli tique grecque [tr. VLA. estas tres nociones son las potencias religiosas que forman parte del cortejo de Afrodita y especifican la omnipotencia de Peithóv. ~i~ioa~~~t~h~r~t~~ ~~ f:~í~a:~e~~orok~i~~o ~:n~~a~::na~! c reunidos por E. 57 Y ss. en lsonomia. ch.la palabra es ya un instrumen to de dominación sobre el otro. p. p. Ch PrCARD. Hay lugar para todos los matices de la igualdad.¡v ·n6ttQ y proclamo para vosotros la Isonomiavv. 2) en determinados empleos.. En este momento se plantea la naturaleza de laovo".~~~' ~~4~ie~~~iórica en la epopeya. P. Ahora bien.. página 31. 1955. Ehrenberg y otros. centralidad. nos ha permitido llegar a conocer la existencia de un «gran santuario». Himeras. París 1964. U. Eros. cit.. V. Es por la puesta en pie y examen de todos los contextos en que esa palabra figura como podremos esperar hacernos de ella una idea aproximada. distinción entre intereses personales e Intereses colectivos.v~p6~".. E. MlIGLER. puede ser sustituido por la investigación de una etimología. UV!?OlIE y P. su sucesor. 1-35. pp. Die Reehtsidee in IrÍÜJenGríecñentum. 1921.palabra alentadora que exhorta al compañero de armas>'..o\NT. 1907. 1940. Maiandrios. 293 y ss.. aparece como un valor aristocrático.337·366.E Suppl. Clísthéne l'Athéllien. RoBERT. JI. 2.no implica obligatoriamente la igualdad absolutas. Dik e und Fern-'andtes. leit. pp. y yo deposito el poder en el centro (e¡W ot e~ ¡J. 52·53. ausencia de dominación unívoca: tres términos que resume el concepto de Isonomía». calificado de ~OV61: santuario federal. 300 Yss. Hístoíre de la racine NEM· en grec anden. reparto del botín. sus problemas.~ &. p. 67 Cfr. 1885. Leipzig. A la muerte de Polícrates de Samos. Juegos funerarios.~~~~:np~~~~sJ:r~~.Cíeisthenes and the Developmen! of Democracy. 6). diacrónica. BUCHHOU. Sí se trata de ígualdad pclitica. «Isonornla-. La clase guerrera. R. p. capítulo IV. 6-16.. LoBEl y D. U. 1956. 176-177. El poema de Alcea.efatoe~~~t~~~7 f.v¡. En las asambleas militares. SINClAIR. La biografia es densa: V.oto. solidario de las representaciones de semejanza y de centralidad. c. Origins 01 Democracy. Pero en el plan mítico. t. El rnétorlo es el siguiente: intentar definir e/lugar de cada palabra en el espíritu. que data del siglo VII. 231 Y ss. Oxford.: E. fJ. centrado en el Agora. Rev. t. está emparentada con n~yMt( y 'Oo.. lo que no significa igualdad política. muy pronto. 1956. de una etimología sintética y sincrónica. . Ioum. VER"ó. Laroche: reparto ígual). p.. VlDAL-NAQUET.~}~:~~~~~~. 1949. «común a todos los lesbios». 142. él. 1917. Amer. Konnthiaka.¡o\lO¡'¡(o. se ha creído encontrarla mundo humano donde «aquellos que participan en la vida pública lo hacen a título de Iguales s". Se trata. 234 Y ss . 36 Y ss.RSEN. p. Recherches sur le développement de la pensée juridique el morale en Crece.. sus actividades. llamada estática. l~~~'. W¡ll. sobre la ettmologja atomista. III. junto con Ed. XXX. p. «Mélanges Sabine». p. UVIOQl'E y P.). 1. Pero este tipo de indagación. un tipo de palabra que concierne al hombre. en la institución más nueva. pp. 1962. mer querer decir Igualdad ante la ley.G47~y~C. 186 Y ss.. Philol. J. «Recherches épigraphiques. hay que ohservar. figuraba en un templo de Afrodita con Peithó.(o: en los diferentes contextos. 43.·P. en Die homerischen Realien. Wiener S/udien. tres términos que dibujan la imagen de un tI Parégoros. Rev. asambleas deliberativas. a finales del siglo \TI: 1) se define negativamente por su oposición a la tiranía. 515 Y ss. t>4 Sobre el tema de ¿". sus relaciones con los demás.~r:~ &ara~r~~~~ :a!t~~~f~e. «Isonomla». pp. Parece darse una relación necesaria entre la expresión «política~ t. LXII.. VIDAL·NAQUET han distinguido algunos aspectos de la l. Contra. «L'isonomie des ato.iaov y el nombre de un santuario que goza de tal situación geográfica abarcando tales funciones. 1952. Oxford. p. Historia. 1955. está virtualmente presente en las instituciones y los comportamientos característicos de! grupo de los guerreros. Pothos (PAUS. 1960.px'. circunscribiendo su significado y empleo. G. París. 1953). VUSTOS. Y las observaciones de L GER"óET. O. véase R. grupo social cerrado en sí mismo. 1950. véanse los hechos 6~u~ti~b:~e.ROCHE. 68 L. París. Philol..Pl<tru(.ptc. Les origines de la pensée grecque. Rev. desde el momento de su aparición. En los medios gerreros funciona. 43-69. París 1955. 618 101 . que el -clemento íso. Akademie-Verlag. 618 Y ss. Leipzig. fr. 1. ttumis.)..0~:~~C~r(I. 129. fr. en un vaso ático de figura roja (Arch. según la definición de VE~'DRYES (BSL.Ql:E y P. en el devenir de la sociedad griega. Ber-lín. Poetarum Lesbiornm fragmenta. y ningún otro la tendrá si actúa de la misma forma. representación de un espacio centrado y simétrico. París. Inscr-iptions de Lesbos».~edl~:d~::~h~~'~lí~fceo:ife~i~i 100 senudo conservado por E. A. VII. pues. bastante estéril. WIU. mistes». hace una profesión pública cuyos térmicomo un déspota sobre los hombres que eran sus semejantes (OfLOíwv). Ithaca.y sus relaciones con '<ro<. l. EHRENBERG.~mda:. A. París. Leipzig. 66 Según la prudente fórmula de P.5:~é..

f'CI. 14.a en el sigl? \"1. IX. JI. se encontraba en el centro de Jonia. VI. un privilegio. Munich. Desde la epopeya hasta estas formas de pensamiento político no hay solución de continuidad.ÓAuXP7JIJ"":ÓV -:t .. 1. VI. 129.". 30). Protágoras se jacta de enseñar a cada uno. Les Origines la pensée grccque. Teseo declara con orgullo al heraldo de Tebas: «En cuan te a la libertad.ll10 r. Nem. p..f 4• Una vez fuera del centro. 74 HOT. la expresión 1'&r.. 66.. Griechische Sumtskundes. p. Gríechische Stoatskundeé. p. Desde el siglo VII. IV.. 170.) y capaz. 443).. xo"'. 1920. se transformaría así en el "hogar común» de la ciudad. possím [Indcx. 1. 885.. 75 El. capital en el vocabulario de las asambleas políticas. que la palabra se descubre por su oposición a la acción (cfr. 8). 85. expresar su parecer en una asamblea política.. el lugar de los «asuntos comunes». 318 E-319 A. su centro político..lt o xo:ta..\1S0CX. 139... cuando invita a todos los ciudadanos a ofrecer sus pareceres' a la ciudad: «¿Quién quiere llevar al centro un prudente parecer para su ciudad?» (.. S3.. en el grupo de los guerreros profesionales. VIII. V. La fórmula aparece de nueve en Orestes. Supl. cercano al fondo del gran golfo de Kalonia que penetra en el interior de Lesbos como para cortar a la isla en dos . ¡¡Ol"Ó". el tema que concierne a 69 HDT. BUCHHOLL me Hamerischen Realien. 7~ Sobre el esquema "palabra-acción» en la epopeya. Sobre este derecho de ¡::rr. HEINIMANN. solamente el paso de un plano prepolítico a un plano específicamente político. está en estas palabras: el que quiera. pp.s. en la Atenas «isonómica» del siglo veo. JE""OF. Clisthéne l'Aihcnten. IIl.6' P. el asunto que se ha de debatir.tual Mesa. 1959.83. en definitiva. centro geométrico del mundo jónico. 111..4.166. 80. Es. III.(~ BiAtl ¡.. Si se llega a un acuerdo. PIso . 45. 46 Y ss. el orador vuelve a ser un ciudadano privado.t. T" -n HOT. por ejemplo. París. 2. 97.pi'.. A la expresión "hablar en el centro» (AlrEtV l~ flÉo-OV) corresponde la expresión simétrica "retirarse del centro» (ix fltcrolJ XIX-:i¡E\IO. 117. Tuc.-r. III. cuando en la asamblea general del Panioníon.45'. es «llevar su parecer al centro» (ifÉPE1V "Y"'WfL'I¡'\Il~ flÉcro v)72 "decir en el centro» (AÉrEtV l~ fllcrov)i3. VIDAL-NAOLn. Tras un célebre elogio de la igualdad. mujeres. habla de x()<"ov r. ya que -c-como escribe Louis Robert. se habla de xo. IX. p.f'<W1\ (1.U<ll> f'Éo"ov se opone a L1iCOPO~"Éu. 3. Cfr. el talen lo pura guiarlas a [a perfección en los actos)' en las pa[~br.~. i3. Mfeov parece tener en ese contexto valores próximos a los de x". p. III...¡¡-:i'ipá. Asamb.3oÚAw¡.:"OP'CI. Teas. 8. 453. 73 HOT.' i~ pécov 9i¡m\l iwv1 75• Separando claramente lo público de lo privado. París. entre los intereses colectivos y los intereses personales. 67.". 118. Pro coro-na. ARISTOF.. a su vez.». U\'l':OLE y P... el Estado (1. por ejemplo. VIDAL-NAOl'ET. un siglo más tarde.. 1964. 109). en lo que concierne a las cosas de la ciudad.0 1l:pTir¡. 1962. J70. 66 il Hm. 58..: HnT. En estas asambleas igualitarias se preparan las futuras asambleas políticas de Grecia...v. excavado por R. VIII. Más precisamente. Leipzig. que puede aplicarse perfectamente a esas reuniones y deliberaciones. La distinción prolonga el tema aristoc rático del "hombre excelente en el combate como en el consejo» (cfr.. Contra Cresíphon. 82. Cfr. 124 Y P..«está situado hacia el centro de la isla. también el análisis de F. en las deliberaciones de la clase guerrera donde se forja la oposición. VIII. ha mostrado su importan." es la ciudad. or. V. II.IV. «aconsejó crear un único bordeterion que estaría en Teos que.lNO. 1.j. 51-57. Salir del ¡d~o~ es condenarse a ¡l)\O~O\l' "ltw(VII. 85) o simplemente el interés general (IlI.. continúa siendo a pesar de todo. 1920-1925. de los ° 4e ~sfr. En este mismo medio social se va elaborando también la pareja palabra-acción 76 que permitirá distinguir mejor el plano del discurso y el plano de lo real... Bl'SOLT-SWOBOO"-. 102 103 . La palabra-diálogo con sus rasgos específicos. 58.. En VII. 74). Estos hechos nos hacen suponer que el nombre del lugar no es sino una forma obtenida de la expresión i~ flicrov. Nomos und Physís. VIII. u .as (PLAT.. 130.-aElÉ v::lto tt6É\I:xt . 1885.. del méson. el. 120 Y s. 1945. Acam. VII.R. en un m?. 156..w:)71.. I. la solución política de los lesbios prefigura aquella que Tales debía proponer a los jonios. 293·297. 144. «aconsejarse sólo de sí mismo».mento en. Sobre xm""~. cfr. «capaz de pronunciar discursos (fL~8w~ ~~ pr¡-. J. 135.ci. Koldewey: nombre de lugar que traduce perfectamente la posición geográfica del templo. el privilegio de los «mejores». de llevar a cabo las hazañas ("~"'.p.. ESOl. I. An. las otras ciudades nodejarían por ello de estar más habitadas y tendrían la misma situación que si fueran demos-w.w"l» (cfr. VERNANT. Como el poder. aunque también es el tesoro público (VI. Il. oponiendo la palabra que concierne a los intereses del grupo y la que guarda relación con los asuntos privados. p. ~~~~~l ~o~b~eded~~a~~:~~ig~b~:~:i~~.. s.¡. en el curso de las cuales todos los lesbios se reunían en el centro de la isla para tratar de sus asuntos comunes. Teas ocuparía entonces la misma situación que la «ciudad» en la Atenas clisteniana. BCSOLT·SWOBODA. cfr. 84).. Ll':vl':Ol'E y P. Prot."'. Poner en discusión la conducta a seguir se dice en griego mediante la expresión «depositar el asunto en el centro» (t~ uéco v 1tpo-:19úv. La oposición de la palabra y la acción es un lema constante en el pensamiento politico de los griegos. RA.-P.. 1 y JI. de una forma más breve que nosotros conocemos también por Ol':MOST. Hl.lde~I l~g~~ ~~ la ~uc: los intereses del grupo se deposita «en el centro». 438-439. cfr. vnt. el pensamiento político prolonga una distinción fundamental en las deliberaciones de los guerreros profesionales.'"Q-y~ xp"I¡<:!á. La expresión es también empleada a veces sin valor político (HnT. VIL 8. el ~ vév.cit. 207. 21. Héraclite ou l'homme en/re fes choscs el/es mo/s. Todas estas expresiones definen un espacio político del que medimos la importancia en el pensamiento griego mediante la antigua fórmula que el heraldo pronuncia al comienzo de una asamblea.f¡p'. IX. E. Basilea.8).

Evelyn. Todos los procedimientos son ordálicos.5. Schneldewm. este fenómeno tiene una doble consecuencia: por una parte.. determina el advenimiento de un mundo autónomo de la palabra y de una reflexión sobre el lenguaje como instrumento.pta-tOI dellaos.p. «Les preuves dans le droit grec archajque-. etc. por parte de un grupo de «escogidos»."00 toda. 110-119.. 76b H. 362.t. Vernantque el paso del mito a la razón no fue el milagro aceptado por J. Se efectúa a diferentes niveles: a través de la elabora76a !L. ofreciendo así al juez la ocasión de construirse una opinión después de haber oído el pro y el conu-aw. La Preuve.. En este marco general. . pp. Éstos determinan mecánicamente lo «verdadero». les eniants de la Nuit. EUR. 45. H.a~o' distinguidos de ú7]9~. tamb. La decadencia de la palabra mágico-religiosa coincide señaladamente con un momento privilegiado de la historia del derecho 77. 329. 128-130.\."'YT. 271 [dubíumt.'<ET. ambas en sí mismas. para que la frontera que se alza entre el laos y el demos desaparezca. este dicho es citado gran numera de veces. A este nivel. a escuchar al acusador y al acusado (. no delibera. 295·296 (a. Reforma hoplita y nacimiento de la ciudad griega.White.. Numerosas investigaciones han mostrado -en particular las de Louis Gemet y J. Cuando Tersites eleva la voz. la foro maclón hoplita en la que cada combatiente ocupa un lugar en la fila. y la función del juez consiste en ratificar las «pruebas decisorias. El advenimiento de la ciudad griega señala el fin de este SIstema. p. 725. El prederecho ofrece un estado de pensamiento en el que las palabras y los gestos eficaces dirigen el desarrollo de todas las operaciones. Sc. Comford: en las prácticas institucionales de tipo Pe: lítico y jurídico es en donde se opera. Recueils de la Socllile lean Bodin. 387 Y ss. En la vida social se construyen a la vez el marco conceptual y las técnicas mentales que favorecerán el advenímiento del pensamiento racional. Parts. producto y agente de nuevas estructuras mentales.. 1960. en su solidaridad. Heráal. t.L' Pseudo·Hesiodeia. No tiene el derecho de hablar. Para que pueda tomar parte en el diálogo. que se cOffil?rometen. por otra. 1905. la reforma hoplita no se lleva a cabo solamente en el orden técnico. '-:P'v &v d. se hará necesaria una transformación mayor: la extensión de los privilegios del guerrero a todos los miembros de un grupo social más amplio. haz tu indagación y pronuncia el juicio recto» 79. 382 E-383 A. pero J. señala los límites de la palabra igualitaria. Couroi el Courctes. ción de la retórica y la filosofía. a la vez.f'~rV fL¡¡Bov d.9 920.. I. Rzach-l. un proceso de secularización de las formas de pensamiento. De corona. 1959. Con variantes. LIPSIUS. París. entre otras cosas. la adquisición.) han querido ver en él un fragmento de los XE1pwv".. son del más alto interés: f'T'. JEA~MAlRE. El hombre del demos. no pueden separarse de la más decisiva mutación intelectual para el pensamiento griego: la construcción de un sistema de pensamiento racional que señala la manifiesta ruptura con el antiguo pensamiento religioso. Triunfa el diálogo. Cabaííeros. ed. 98 Y ss. y además el conjunto de gentes que la habitan. XIII.e1pzlg. y también a través de la derecho y la historia. ni tampoco la decantación progresiva de un pensamiento mítico en una conceptualización filosófica. en la que cada ciudadano-soldado es concebido como unidad intercambiable. "Le temps ~~s les fonnes archajques du droit». 3. (cfr. p.oBf¡)((l. Psychol. vista. SAUTEL. lo que permite la democratización de la función guerrera y solidariamente. que designa la circunscripción territorial. 1956. reconocida por F. es también. XVI. solidaria del antiguo sistema de pensamiento. p.·P.j. p. en el que una misma forma de expresión abarcaba diferentes tipos de experiencias. consagra el deterioro de la palabra mégico-religiosa.. Y el.).H~ARJ. 2 y 6) es conforme al juramento de los heliastas. la administración de la prueba no se dirige a un juez que deba valorar. de un mayor número de privilegios políticos hasta entonces reservados a la aristocracia. cit. fr. 179-180. El demos «no ordena. Y DEMOST. ni el Estado» 76b. Queda decir que la recomendación "No juzgo ninguna causa antes de haber escuchado los dos discursos . Y XV. Se encontraran análisis más detallados y todas las referencias en L GER. fr. Tersites es el villano. Bruselas. Varios autores (H. en el curso de Jos SIglos VII y VI. Tí. 91. se opera la secularización de la palabra. es el momento que Atenea evoca declarando a las Euménides durante el proceso de Ores tes: «Digo que las cosas no justas no triunfan con los juramentos». 78 Seguimos el análisis de L GERXET. Burnet. lourn.. G. 1965. el demos. -Drcit et prédrohs. no juzga. Tersites. es hostil a esta hipótesis. [Pu. p.La Nuít et . A esta élite se opone la «masa» 76<1. 1036. Avispas. donde lo social y lo mental se ínterfieren constantemente. No hay testigos que proporcionen las pruebas. sino a un adversario al que se trata de vencer.. Demodocos. 128-129.xo~~:. . pp. porque no es combatiente.OE 300¡v otxi'TI:. de carácter general. dos versos atribuidos a Hesíodo (?). Fundándose en progresos tecnológicos. Cfr.TOr.lrr: pa rcíalldad (cfr.le~ G. p.» 78.·M. Palabra decisiva que el coro de ciudadanos prolonga con las siguientes: "Entonces. y la manera con que Ulises lo trata. 151) Y que es el primer testimonio de una mutación deci siva en la ~~ ~d~~~~~J~~3de 104 lOS . AR¡srOF. Ulises no intenta convencerle con palabras. 98. L GERNET.. 9-10 N2.. al mismo 77 Cfr. las mismas que dibujan el modelo de la ciudad griega. le golpea con el cetro. RAMNOUX.. Das attische Rechl und Rechtsveríohren. Es la falange. Respecto a la problemática de la palabra en el pensamiento griego. 145 Y ss. y ya por EL'R. (HES. n. todavía no es ni el pueblo. Los juramentos que decidían mediante la fuerza religiosa ceden su lugar a la discusión que permite a la razón dar sus razones. Pero. 241. op.

604. «Sur. tique en Gr-ece ancienne: le foyer cummu~. complementar-lamente.'1' ss. XXIII. el relato completo. el uno con el otro."T. sobre sus relaciones con el "hogar público". p. un an~mal dar la ~'uelta !t~cr:PDq>O\I). de su eficacia. Es el "útil político por excelencia» 86. Les origines de la pensee grecque.. 1925. 370 y ss.-\1. sociologie. xixp"'Y::JL. le canta: "Es tuya la ciudad. 1951. Con el advenimiento de la ciudad. y M. jefe de pleno dominio.'i¡ Yr. París. homologa y distinta. 1954. 40. sobre ellogos tomado como medio de conocimiento de lo real. ejercen su dominio sobre el otro 57. 1963. como se gobierna a un navío. Las Suplicantes de Esquilo nos lo muestran claramente: cuando el coro celebra a Pelasgos. Mediante su función política 59 el logos se convierte en una realidad autónoma. Neuchátel. 1927. n. CL RWNOI. es un testimonio capiral.. p. 1950. 38 Y ss.ra nosotros. t. para dirigir la marcha. Una cuestión se plantea en consecuencia: ¿qué estructuras mentales relacionan. el rey recurre a la persuasión como cualquier orador. Pero el rey rehúsa el homenaje de un coro que le ofrece la máscara de su antiguo prestigio. lleva su rebaño con el aguijón que Apolo le ha una mene. a la vez. co-mo un timón para poner la mano en su alma. constituye su mundo propio en el juego del diálogo que define una suerte de espacío'". es tuyo el consejo. segun ~us propios designios. Desde este punto de vista.riles. DlloS..notable por varias razones: sus imágenes pasto.. 41: «EI/ogos.. ¿todo lo real? Problema tanto más urgente cuanto que el desarrollo del pensamiento matemático ha hecho nacer la idea de que lo real está también expresado por los números 91.''~'' 86 Cfr. Les Sophistes... p.<.~n~SON. 'x "ó). a I~ manera de los pastores que golpean cuando los llevan a pastar: por el contrario. Ya no habla de lo elevado de su función. VER"A. 26 Y ss . la potencia del/ogos sobre el alma a la que persuade es c1~ramen:e la del maes. El pueblo es el que da los decretos decisorios (r. Robin en la Col. sus Imágenes de n~\'egaclOn.¡¡:f. L 'Hcmme.CX"V't"lÁij YrI9(crP. L. E. no obstant: esta diferencia de que no utilizaban sus cuerpos para violentar los de sus animales. 128.. 529). Supl.. 601: ":<Y:<. Sur l'expression rehgíeuse de l 'espace et du mouvemeru chcz les Grecs ». A. Estos problemas nuevos.. a través de su ~unClon polírica». La palabra no está prendida ya en práetiea)udieial. los dos tipos de metáfora que dominan el pen~amiento po. es el que ¡'e y el que oye y. 11. su configurade Platan. 106 107 .·P. como instrumento de las relaciones sociales. se desarrollan en el marco general de un pensamiento racional. Las antiguas nociones de "':iA~ y de xp:r:lvttv no son más que metáforas. 82 Eso. pronuncia un discurso ante una asamblea donde el voto reside en la mayorfa'". es decir. esta doble reflexión sobre el lenguaje como instrumento. 359. la constr-uction.ionemos un librito. la antigua palabra deja de tener importancia. pasa a ocupar el primer puesto. y un grueso volumen. hogar común de la ciudad. eres el señor del altar. Supl. Su antiguo privilegio se transforma en el de las decisiones colectivas: "Así ha decidido (x¡:. l. li4 Eso. en su origen. Critías (109 b-e) rr:erece ser citado: -(tras el reparto de la tierra entre los dioses) ~e establecler?n (los dioses) en sus regiones respectivas y. La eficacia mágico-religiosa se ha convertido en la ratificación del grupo social'".. usando la persuasron. t?~a CU?~len­ cía de si mismo. eran ecbadt. sobre el logos.> . p.. cfr.). t. op.. por donde mejor se dCJ~.. 'JO Cfr. exhausnvo.. XI. La Retórica y la Sofística exploran la primera de las vías forjando técnicas de persuasión. 942·943: 'wL:iOt &r. por ella gobiernan. accede a la autonomía. r. Par-ís. ellosw se colo-caban en la popa. el conjunto de los ciudadanos «realiza" (Xp'xiVl(). En este plano j~ridico puede ~ambién verse cómo se desgaja una noción de lo verdadero: el hisiár cs un tesugo. p. 7y ss. «Hestia-Hermcs.o:ívet) sobre ello un voto unánime emitido por la ciudad»!'. rey de Argos.Ó". B3 Eso. Para defender a las "suplicantes". por otra. DUPRÉEL. La otra vía es el objeto de una parte de la reflexión filosófica: ¿Es la palabra lo real?. Es el acta de deceso de la palabra eficaz. 81 Eso. Supl. p. y l!erandolos de tal forma. VERSAST.. p. Por ella los hombres obran en el seno de las asambleas.. una vez que se hubieron establecido. nada puedo hacer sin el pueblca'". l20). Filebo. 59 Cfr. Supl. tmern. Sobre el valor pr-ivilegiado del hogar real. Héraclíte ou l'homme entre les dioses: et les mots. lourn. París. 398·399.• Y J.. 1948. La Pleiade. al pensamiento mítico y al pensamiento racional? En términos más adecuados.'res pa. pero también la idea de la persuasión.. VERNA~T. París.. L. ¡. de la violencia. HOFFMANN.. 1962. Text<. DIe Sprache und die archaísche Logik. 361.IJ.P.le syrnbolisme poli. uThemes nouveaux de psychologie objective: lhistoire. Supl. 1959. Sobre este punto. la totalidad de los seres mortales" (trad. desarrollando el análisis gramatical y estilístico del nuevo instrumento 90. es también mcmortallsta. 87 Toda una parte de la argumentación del Elogio de Helena de GoRGIAS esta construida sobr-e una relación «viclcncia-per suavión»: según PLATO'. l.. II.. un campo cerrado donde se enfrentan los dos discursos.. p.. 58 A·B. Desde ahora en adelante la palabra-diálogo la aventajará.~~~~~s1~~4e~~..tw. en su calidad de heredero del »mcmóe.. ¿qué queda de Alétheía. Una reflexión sobre el lenguaje puede elaborarse tomando dos grandes direcciones: por una parte. P.·P.'''¡J. III. J ..~:o::o. E. que refiere una palabra de Gorgias. Psyc[¡ol."1'.AlUoor una red simbólico-religiosa.00. cit.tro sobre el esc-la~'o. semejantes a pastores al cuidado de sus rebaños." 3. con la dlferellcia de que el alma esta ~e~uClda a la esclavitud por la misteriosa coacción ejercida sobre su consenurmento y no por la fuerza (cfr. gobernaban.).81. En su «verdad» quedan testimoniadas al menos dos componentes: el no-olvido y.6~~ fao:~~sst:. Cah. GER~ET. p. de sus reglas. poss'm. c~8nf.965:w". 85 Eso.:r:"':J'. la structure-.OE)(p"'w::<tYfi"'o. que somos propiedad suya y ~u ganado.tiempo. J.. UNTERS· IE1N~~. Él se dice servidor del pueblo: «Cualquiera que sea mi poder. el relato de lo que ha pasado realmente.htico de los gnegos.edo~ntre literatur~ abun~antísima. sometida a sus propias leyes.X.t'' ' '. Confróntese964. Tubinga. Es en un contexto de ese genero donde el Hennes Logos cobra su significación: señor todopoderoso. instrumento privilegiado de las relaciones sociales.

YNS. el historiador no alcanza las más de las veces sino estados de cosas: «Su transformación y mecanismo están por construir» 1. 1913. 1964. 210 Y SS. páginas40S419. pp.Eu. pp. Lieja-Par ís. de que Alétheía es realmente el centro de una configuración de potencias religiosas que mantienen entre sí relaciones necesarias. Mucho deben estas observaciones a algunas páginas de M. Geschichte der gn'cchischen Literatur. ZUrich. 1963. léase también G. rn:schíchle der griechischen Litcraturt. Florencia. A. REG. al pensamiento filosófico. en el otro. como una reacción química ante los de aquel que experimenta. SCHMlD y O. 2 Las páginas consagradas a Simónides han sido ya presentadas bajo el titulo -Slmonlde de Céos ou la sécularisatton de la poésie». Frorn Alcman lO S~momde2 . Essai biographique. página 140. 108 109 . Bacchyltde. FRAENKEL. por otra. Dích tung und Philosophíe des [ruhen Gríechcnturnsc. BoWRA. Munich. Munich. En nuestro caso contamos con testigos privilegiados: por una parte. CHRIST. Dos soluciones: la de las sectas filosófico-religiosas. podernos contemplar en vivo el proceso de desvalorización de la Alétheia. A. Th. 1962. pp. 1955. Antitéticas: las primeras colocan en el centro de su pensamiento a Alétheia que pasa a ser una noción cardinal. M. passim. Pero hay casos en los que la mutación se opera de algún modo ante los ojos del historiador. 3 Además de WIlAMOWITl. Bern. 1941.295-305. pp. G. son la prueba. París 1948. Complementarias: las condiciones en las que Alétheia. 1. LEsKY. en un caso retrocede. SimóI 1. 1. Sappho und Símonides. el paso del pensamiento religioso al pensamiento racional se nos escaparía. 505-523. Oxford.a. por otro. Nacido en el año 557-556 antes de nuestra era. mientras que los segundos ensalzan a Apaté. Sobre la poética de Simónides. A través del pensamiento y la obra de Simónídes '. las sectas filosóficoreligiosas. la de la Retórica y la Sofística. Tesis. ME. 68y ss.. p. Simónides de CéOS2. se afirma. H. CAPITULO VI LA OPCIÓN: ALÉTHEIA O APATÉ En la historia de las categorías mentales. véanse los detallados estudios de W. nos veríamos obligados a reconstruirlo. complementarias en otro.308-372. Poenca pre-platonica. _ p. que desempeña en su pensamiento el mismo papel fundamental. Berlín. C. SEVER. Creé Lyric Poetry. ya que el pensamiento griego nos ofrece dos soluciones.. UNATA. Von Homer zur Lyrik. 346-370.ción. antitéticas en un plano. 1933. Su tuviéramos por únicos testigos al pensamiento sofístico por un lado y. 1961. Simonidesstudicn. 1929. 1963. su contenido semántico.YERSON. en cierto modo experimental. tras la secularización de la palabra? La respuesta no puede ser univoca. se funde. Les íonctions psychologiques el/es oeuvres. se consolida. Munich. STAHLlN. desaparece y. se mantiene.

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