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ESMIRNA

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Recorrido visual e histórico por la ciudad de esmirna.
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u s a r e s c o n historia

ESMIRNA
LA LUZ DE ASIA

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ESMIRNA/IZMIR, EN LA COSTA DEL EGEO.ES UNA DE LAS POCAS METROPOLIS DEL MUNDO QUE HA PERMANECIDO CONTINUAMENTE HABITADA COMO MÍNIMO DESDE HACE 4.000 AÑOS. CIUDAD LUVITA Y PERSA, POLIS GRIEGA Y URBE ROMANA. PUERTO BIZANTINO Y OTOMANO, ES HOY, CON CASI 5 MILLONES DE HABITANTES. LA TERCERA GRAN CIUDAD DE TURQUÍA.
JUAN PABLO SANCHEZ HERNANDEZ Foreign expert of the classics. Institute of the History ofAncient Civilizations. Northeast Normal Univerisity. Changchun (China).

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Lugares con historia / E s m i m a

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SMIRNA, "LA PRIMERA CIUDAD en belleza y grandeza", "la más gloriosa metrópolis de Asia" "la corona de Jonia". Así la proclamaban las inscripciones de época romana. Esmirna ha desafiado al tiempo y a los reiterados esfuerzos de terremotos, conflagraciones y pestes para pervivir, aunque sólo sea en el recuerdo. Diez veces destruida, otras tantas veces se ha alzado de sus ruinas con renovado esplendor, ya que el suave viento del oeste, el inbat, favorece este emplazamiento entre la montaña y el mar, protegido de las serenas aguas del Egeo por su golfo. Esmirna, la ciudad del griego, del franco y del musulmán, efectivamente quiere permanecer en el recuerdo ama-

Cuna de poetas como Homero y el Nobel Sepheris, la ciudad ha sido diez veces destruida.
ble de aquel que se ha sentido acogido entre sus hijos de Oriente y Occidente; porque esta ciudad de la península de Anatolia, la también llamada "luz de Asia", ha sido siempre cuna de poetas, desde (tal vez) el universal Homero en la Antigüedad hasta Giorgos Sepheris, premio Nobel de Literatura. Por ello, a pesar de estar ya anclada en su modernidad, Esmirna, "el ornato de Asia", no ha echado en falta quien desvele sus fantasmas y leyendas.

LA ESMIRNA MAS MITICA
La historia del esplendor de Esmirna comienza en época mítica. Tántalo, hijo del dios Zeus y la ninfa Pluto, fue el primer gobernante de la primitiva Esmirna -que se llamaba entonces Tántalis- y vivió una época de esplendor, dominando desde la cima del Sípilo el golfo de Esmirna. Tántalo entretenía a los dioses en su ciudad, como un nuevo Olimpo, con espléndidos banquetes amenizados por el baile y los cantos de la musas. Su reino prosperaba, y de sus tres hijos, el mayor, Broteas, era u n consumado escultor, el bello Pélope era amado por los dioses y su familia era numerosa gracias a la legión de nietos que su hija Níobe había dado a luz. Sin embargo, en su soberbia, los tantálidas cayeron en desgracia. Primero fue Níobe, que se jactó de su fecundidad ante los dioses y humilló a Leto que, en comparación, sólo había parido gemelos. Pero los hijos de Leto eran los dioses Apolo y Artemisa y éstos, enfurecidos, mataron a la prole de Níobe, implacablemente, delante de la mirada impotente de su madre que quedó inmóvil convertida en piedra. Broteas se volvió loco, también por culpa de Artemisa -ya que no se la honraba en sus cacerías- y al final se arrojó a u n fuego sacrificial. Tántalo, entonces, decidió agasajar a sus comensales con u n inusitado manjar en su siguiente banquete: la carne guisada de su propio ~ ^ hijo Pélope. Los dio-

Mar de Tracia

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TURQUIA

MAR

CICLADAS Mar de Mino

EGEO

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La segunda Esmirna fue erigida por Teseo, también fundador de Atenas. Bautizó la nueva ciudad con el nombre de una de las amazonas.
ses, escandalizados ante este desafiante acto, hundieron a Tántalo en los infiernos y sumergieron su próspera ciudad en u n profundo lago. Sin embargo, la memoria de esa mítica ciudad pervivió en las leyendas populares de la ciudad e incluso los antiguos aseguraban que en el reflejo de las aguas del lago aún se vislumbraban los restos de la ciudad anegada. Tras la destrucción de esta Esmirna mítica, se fundó otra ciudad en una nueva ubicación más conveniente, en la costa y en la desembocadura del río Hermo. El fundador, según otra leyenda, fue Teseo -el también padre A TEMPLO DE ATENEA en la Esmirna arcaica. A la izquierda, un ánfora ática de Atenas- que impuso del VI a. de C. recrea la muerte de una amazona en la vecina Troya. su nombre a la ciudad por una de las amazonas, 1 que Homero nació en a. de C. Una nueva invasión persa en el Esmirna, y fue colonizada Esmirna, hijo de Criteis y 546 a. de C. barrió la ciudad del mapa por ^»MAÍ KiUééiéáéé por griegos eolios de Cime. del río Meles, e incluso los completo. Por fortuna, las leyendas de la Poco después, refugiados de la antiguos enseñaban una cueEsmirna antigua y la heroica resistencia cercana ciudad jonia de Colofón va donde se decía que el poeta de la ciudad habían quedado inmortali(aprovechando un descuido de épico se había retirado a comzadas por Mimnermo de Colofón en un los eolios que celebraban las fiesponer la Ilíada y la Odisea. poema épico, la Esmirneida. tas de Dioniso) llamaron al resto Pero el vecino reino lidio de de sus conciudadanos y tomaron la ciuSardes, en el interior de Asia Menor, amLA NUEVA ESMIRNA DE dad. De esta forma, la "eolia Esmirna" pasó bicionó poseer esta importante salida al ALEJANDRO Y DEL CÉSAR a ser jonia y, con el tiempo, se convertiría Mediterráneo y empezó a presionar a las Tras la destrucción persa, Esmirna fue en una próspera ciudad con una agitada ciudades griegas que, ante el empuje lidio, abandonada y en época clásica no subsisvida comercial. Esmirna participó en los emigraron en masa a Esmirna. Durante tieron más que poblaciones dispersas sin fuegos Olímpicos: en su 23 edición (en años, Esmirna fue la única ciudad griega entidad política. Fue en época helenística el año 688 a. de C.) el esmírneo Onomasto de Jonia que supo mantenerse firme ante cuando Esmirna volvió a recuperar su esse proclamó vencedor en lucha. También los ataques lidios e incluso logró derrotarplendor. La leyenda cuenta que Alejandro fue el lugar de nacimiento de la literatura los en el año 660 a. de C. Finalmente, el Magno hizo allí un alto en la marcha y se occidental: en efecto, una leyenda cuenta rey Aliates I I la conquistó en el año 600 fue de caza al monte Pago. Cansado, • •
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EN BUSCA DE LA PRIMERA ESMIRNA
ES IMPROBABLE que en el fondo del lago Kara Gol, en el monte Sípilo, se encuentren los restos de la Esmirna mítica hundida. Sin embargo, algunos restos arqueológicos de época pre-grlega diseminados por el monte se Identifican, sin base cierta, como la "tumba de Tántalo" o el "trono de Pélope". E incluso se ha especulado con que la escultura de Magnesia del Sípilo, conocida como Tas Suret, sea aquella que (como los antiguos creían) había esculpido en la roca viva Broteas, el hijo de Tántalo, en honor a la diosa Madre.

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La "roca de Níobe" ya fue admirada en la Antigüedad.

Quizá el monumento conservado más interesante de esta época sea la llamada "roca de Níobe" (Aglaya Kaya). que es hoy uno de los reclamos turísticos más destacados de Esmirna. Su visión ya cautivaba a los antiguos: "Es una roca escarpada"-así la describe el geógrafo griego Pausanias en el siglo II- "que vista de cerca no parece en absoluto una mujer o cosa alguna parecida, pero, a medida que uno se aleja, creería ver una mujer lamentándose con la cabeza hundida".

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Lugares con historia / Esmirna

Los romanos dotaron a la ciudad de avenidas amplias, acueductos, termas y un gran puerto.
decidió reponerse a la sombra de un plátano y, mientras escuchaba el rumor del río Meles que brotaba de la colina, se quedó dormido. Fue entonces cuando en sueños se le aparecieron las dos diosas Némesis que le indicaron el lugar exacto donde debía erigir una nueva ciudad, de nombre Esmirna. Alejandro Magno, sorprendido, decidió consultar al oráculo de Colofón para confirmar sus visiones y la respuesta que recibió en dísticos fue grabada en una inscripción que se expuso en el agora de la tercera Esmirna: "Felices sean tres veces y hasta cuatro aquellos hombres/que vivan en el Pago, tras el divino Meles". Si el genio griego de Alejandro había escogido esta inmejorable nueva ubicación de la ciudad (uniendo a la belleza y la fuerza defensiva de una acrópolis, los buenos puertos con los que distribuir los productos de una tierra fértil), fue el pensamiento práctico de los romanos el que se ocupó de explotar los recursos de su amplio territorio. Así los romanos dotaron la ciudad de pavimentadas avenidas, de amplias y regulares calles, de acueductos, termas y puertos en los que fondear los barcos con sus mercancías. La ciudad, que se extendió por toda la franja costera, parecía atraer en su abrazo al navegante hacia sus puertos graciosamente coronados por el monte Pago y la riqueza natural del Sípilo. Esmirna siempre hizo valer su lealtad a Roma y a los emperadores para atraerse su favor. Ni siquiera el austero emperador Tiberio, poco dado a los honores -y, menos aún, divinos- se rindió ante las credenciales y argumentos que le presentó la delegación de Esmirna para fundar, en su honor, un templo de culto imperial. Los esmírneos, además de recordar los gran-

des nombres de su historia y el prestigio de sus antepasados, también dieron cuenta de cómo la ciudad había estado siempre al lado de Roma: no sólo fue la primera en levantar un templo en honor a esa ciudad, mucho antes que cualquiera de las otras ciudades griegas (en el 195 a. de C), sino que incluso, durante un crudo invierno, los ciudadanos de Esmirna llegaron al extremo de despojarse de sus propios ropajes para ayudar a los desamparados soldados de Sila en plena guerra civil. A partir del siglo I, la presencia de los notables y sabios de Esmirna en los palacios de Roma se hizo cada vez más frecuente. El emperador Adriano, gracias a la capacidad de persuasión del sofista Polemón, decidió que Esmirna albergaría un templo en su honor y aportó dinero para que se organizara el preceptivo cuerpo de sacerdotes y los festivales anuales. Pero además de ese privilegio, Adriano construyó un gimnasio, adornado con los mejores mármoles de las canteras imperiales de Frigia y Nubia, y un templo de Asclepio en el puerto, sede de una importante escuela de medicina donde más tarde se formó el propio Galeno. También el emperador Caracalla, de nuevo tras una visita oficial, la honró con la concesión de un tercer templo de culto imperial -las monedas de la época reproducen esquemáticamente el perfil de los tres templos- y así fue como Esmirna se convirtió en "el adorno de Asia", la única ciudad que podía enorgullecerse de ser la predilecta de los emperadores.

COMPARABLE CON ATENAS
La Esmirna romana era muy consciente de su pasado, como quedaba patente en cada
« CONJUNTO ARQUEOLÓGICO de la antigua polis de Esmirna: columnas del templo de Atenea, así como restos de la primera muralla de la ciudad, de época arcaica (abajo izquierda).

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momento de la vida de la ciudad. Así, las monedas que Esmima acuñaba mostraban las efigies de la Diosa Madre Sipilene, de Pélope, de la amazona Esmirna, del poeta Homero, de las diosas Némesis con Alejandro. Los decretos conmemoraban a los gobernantes y benefactores de la ciudad como "nuevos Pélopes" j y "nuevos Téseos". Las casas se adornaban con imágenes alegóricas del río Meles, para evitar el mal de ojo y la peste. El archivo oficial se llamaba Metroon, por la Diosa Madre, a la que también estaba dedicada una congregación religiosa de iniciados. Incluso existía un gimnasio llamado Mimnermeion, en honor al poeta M i m nermo, en el que los jóvenes de la ciudad aprendían e interpretaban pasajes de la Esmirneida. Con todo, la más prestigiosa institución era el Homereion. El complejo estaba compuesto de un templo rodeado de pórticos y albergaba una biblioteca con las obras completas de Homero y de su escuela. Nada de esto ha sobrevivido hasta nuestros días. Pero, en efecto, sabemos por otras fuentes que los ciudadanos más veteranos, miem- , bros del Senado de la ciudad, se agrupaban en esta asociación y que preservaban el legado épico y lo revitalizaban con sus nuevas creaciones, en recitales épicos y en las representaciones teatrales, basadas también en la poesía de Homero. El presente de la ciudad romana era, pues, u n vivo reflejo de las tradiciones griegas. De esta forma, la vibrante vida cultural y literaria, sólo comparable con Atenas, atrajo a estudiantes de Grecia continental, Asia Menor, Egipto e incluso de Asiría y

La ciudad disfrutó de una vibrante vida cultural y literaria sólo comparable con Atenas.
cada día u n recital, u n concierto o una conferencia. La popularidad de los sofistas (así llamados en recuerdo de los de la Atenas de Pericles), si ejercían en Esmirna, era enorme en todo el orbe: por ejemplo, el sofista Polemón pronunció el discurso inaugural del Panhellenion -la asamblea de las naciones helenas unidas en Atenas- y desde aquel día le llovieron invitaciones de lugares como la distante Galia. También el sofista Elio Aristides fue honrado con estatuas hasta por sus alumnos de Egipto. Con razón, otro sofista, Escopeliano, declinó el honor que le rendían sus paisanos al abrir una escuela e invitarle a dirigirla. Escopeliano prefirió quedarse en Esmirna donde se encontraba -él decía- el "verdadero hogar de las musas". Por ello, con orgullo defendían la ciudad en los momentos más difíciles. Así, cuando la ciudad quedó devastada tras el gran terremoto del año 178, el sofista Elio Aristides intercedió ante el emperador a favor de la ciudad en una serie de discursos y misivas que le dirigió. Fue tan vivida y apasionada la descripción del horror que, en Roma, el emperador apenas contenía las lágrimas en los ojos mientras leía las cartas que le habían enviado y acudió presto a la ciudad jonia, donde fue recibido por el propio orador. El emperador Marco Aurelio se encargó de la labor de reconstrucción, pero la ciudad no recuperó su esplendor de antaño.

DIVERSOS OBJETOS localizados en Esmirna: joyería del siglo VII a. de C, crátera del siglo VI a de C. e incluso un busto romano dedicado a la poetisa Safo. A

Mesopotamia. El Odeón y el teatro de la ciudad estaban adornados con obras antiguas como las estatuas de las dos Némesis de Búpalo (un escultor del siglo V I a. de C.) y una pintura de las Gracias del maestro Apeles, entre otras obras, y acogían casi

EN LA TARDÍA ANTIGÜEDAD Y LA EDAD MEDIA, Esmirna vivió una larga historia de saqueos por bizantinos, cruzados o árabes. Transformada en época otomana, los barcos extranjeros se volvieron a sorprender por ese cúmulo de minaretes, cúpulas y estilizados clpreses, que se elevaban por encima de las casas y enfilaban la mirada hasta el solitario castillo del monte Pago. Pero el viajero no se encontraba con las amplias avenidas de la antigua ciudad, sino con las sinuosas y estrechas callejuelas donde se incubaban las periódicas plagas y, si el inbat no lo remediaba, con un aire irrespirable durante los meses estivales. La pacífica presencia extranjera se consolidó con la apertura del primer consulado, en el año 1621, y poco a poco, la calle prin-

cipal se llenó de tiendas al estilo europeo, teatros, casinos; y una burguesía de franceses, ingleses y holandeses e Incluso comerciantes griegos convivieron con la población más tradicional. Esmirna se convirtió en una ciudad occidentalizada a la que algunos otomanos se referían como \agiaour Izmir, "Infiel Esmirna". Todo llegó a su fin en el año 1922. Las tropas griegas, aprovechando la debilidad de Turquía tras la Primera Guerra Mundial, invadieron el país para anexionarse la costa jonia. Las tropas turcas lograron detener a las griegas a las puertas de Ankara, pero al final pudieron dar la vuelta a la situación y hostigaron a sus enemigos hasta sus bases en Esmirna. La ciudad ardió durante varios días y barrios enteros quedaron reducidos a cenizas.

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Lugares con historia / Esmirna

DE ESMIRNA/IZMIR
COMO OCURRE CON BUENA PARTE DE LAS CIUDADES que han permanecido habitadas durante toda su historia -y éste es el caso de Esmirna-, son pocos los restos antiguos que se han respetado. Es cierto que, con la presencia europea en el siglo XVII hubo un interés por recuperar los restos arqueológicos. Así, los consulados y mansiones de los comerciantes foráneos se convirtieron en primitivos gabinetes numismáticos y de curiosidades, pero esos fondos, finalmente, acabaron en los grandes museos occidentales. Con todo, son aún numerosos los restos arqueológicos (entre estatuas, inscripciones, mosal-

PASADO Y PRESENTE
eos, columnas y capiteles, etc.), que se pueden contemplar en los dos museos con los que cuenta la ciudad y que proceden, en su mayoría, de las excavaciones llevadas a cabo en el siglo XX: uno está cerca del centro y el otro en Kültür Park, en los recintos feriales de Esmirna.

A LAS FALDAS DEL MONTE PAGO
Sin embargo, el súbito desarrollo urbanístico de la ciudad también contribuyó a la pérdida de buena parte de sus antiguos monumentos. Es el caso, por ejemplo, del teatro y el anfiteatro, ambos en las faldas del monte Pago -cuyos restos se reaprovecharon en una posada de caravaneros y un mercado- y las ruinas de las murallas helenísticas y templos de la ciudad. Ni siquiera la fortaleza helenístico-romana del monte Pago, actualmente conocida como Kadifekale ("fortaleza de terciopelo"), dejó de sufrir en ese proceso de dispersión. Tras su última reparación, en el siglo XIII, todo estaba prácticamente en ruinas y los otomanos reutilizaron columnas antiguas para el pórtico de una mezquita y una inscripción antigua para el piso del vestíbulo. La cabeza colosal que decoraba la puerta (Identificada tal vez con la amazona Esmirna, o incluso la poetisa Safo) acabó con la nariz rota en su traslado a las guarniciones militares. Esta imagen se custodia actualmente en el Museo Arqueológico de Estambul, y la inscripción bizantina que coronaba la puerta del Oeste se perdió para siempre y su lectura se conserva sólo en las anotaciones de los viajeros. Aún así, algunos restos de la Esmirna arcaica, la fundada míticamente por Teseo, se pueden contemplar en el barrio de Bayrakli, al noreste de Esmirna. El emplazamiento en el interior del golfo, un montículo donde antes se encontraban unos viñedos, originalmente era una península unida a tierra firme por un estrecho Istmo. Al contrario que otras ciudades de Asia Menor, como Pérgamo (ese imponente legado de las poderosas dinastías helenísticas) o Éfeso (testimonio de la prosperidad de la alta burguesía griega en época romana), el yacimiento de Bayrakli es el más coherente documento del nacimiento y desarrollo de una verdadera polis griega: el trazado geométrico de sus calles, las fuentes, los edificios públicos y, sobre todo, el templo de Atenea y las monumentales columnas y estatuas que la adornaban, las inscripciones y restos de productos importados de Fenicia, Chipre y hasta Mesopotamia. Todo ello testimonia la sofisticada vida de esta próspera urbe comercial en el Mediterráneo. Con sus diferentes y claros estratos podemos ver la evolución de un precario asentamiento, a finales del II milenio a. de O, hasta su momento de mayor esplendor en el siglo VI a. de O, cuando la población se extendió por las laderas del Yamanlar y la planicie del barrio de Bornova.

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EL RECUERDO DE LA ESMIRNA ROMANA
De la Esmirna helenístico-romana, la fundada por Alejandro Magno a las faldas del monte Pago, el monumento más emblemático
< LA TORRE DEL RELOJ es uno de los iconos de la actual ciudad de Izmir. Fue levantada en 1901 por el arquitecto francés R. Ch. Pére.

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El yacimiento de Bayrakli es el mejor testimonio de una polis griega en Asia Menor.
es el agora: poco conocida, es uno de los conjuntos arquitectónicos más Importantes que nos quedan del esplendor de las antiguas capitales jonias. La zona se libró del saqueo moderno, ya que estaba ocupada por un antiguo cementerio otomano, y en la actualidad, es una de las canteras arqueológicas más activas gracias a una misión conjunta turco-francesa. Los restos conservados son posteriores al año LA MODERNA IZMIR es, tras Estambul y Ankara, la tercera gran metrópolis de Turquía. 178, fecha del terremoto. Nada más entrar, se La nobleza de las construcciones del agora de la Esmirna roobserva el amplio espacio central del agora, en el que se encuenmana se intuyen por los arcos -en uno de ellos, la clave está tran diseminados los restos de estatuas, lápidas otomanas, tamadornada con una hermosa efigie de Faustina la Menor, esbores y capiteles; y después, se alzan a la vista del visitante las coposa del emperador Marco Aurelio- y también por la fina columnatas corintias del pórtico oeste y norte y la basílica. Pero lumnata que, en su momento, soportaba además un segundo quizá lo más sorprendente es lo que se encuentra debajo: el agopiso. Gracias a la información de las inscripciones y los textos ra, en las suaves laderas del monte, salva el desnivel del terreno literarios, sabemos que la basílica del agora estaba adornada sustentando su suelo por una serie de arcadas y contrafuertes. con mosaicos y unas grandes puertas de bronce; y que el cenHoy, el turista puede visitar este espacio, más bien umbrío y tro lo ocupaba un gran altar de Zeus, las ofrendas a los dioses, calmo, acompañado por el rumor del agua de las fuentes y las así como las estatuas a los grandes prohombres de la ciudad, canalizaciones subterráneas. Sin embargo, hay que imaginarcomo el sofista Ello Aristides. Además, se conservan dos estase que en su momento de esplendor, precisamente esta subtuas de la diosa Deméter y del dios Poseidón, que formaban estructura -discretamente disimulada bajo del suelo de los parte del friso del altar -actualmente en el museo arqueológico pórticos y la basílica, y a la que se descendía discretamente de Esmirna- y que constituyen un nuevo recuerdo de la clave de por estrechas escaleras- era un hervidero de actividad econóla prosperidad de Esmirna: su comercio marítimo y la próspera mica, como testimonian las ánforas, monedas y los sorprenvida agrícola de las fértiles tierras de los alrededores. Para más dentes restos de grafitos en las paredes de tema náutico, información: www.oldsmyrna.com w comparables en temática a los de Délos, Pompeya y Ostia.

MESA Y MANTEL
La moderna Esmirna es una atractiva y pacífica ciudad costera que no carece de atractivos. El gran centro de la ciudad, Konak Meydani, ofrece jardines con palmerales en torno a su famosa torre del reloj, de estilo neomudéjar, y la mezquita (Konak Camii). Cerca se encuentran el bazar de Kemeralti y la colina Dermin Tepe, donde antaño se elevaban las murallas de la ciudad. Allí se encuentra la residencia del sultán Abdul-Hamid II, rehabilitada como Museo Etnográfico, y uno de los Museos Arqueológicos. Desde allí, dejando a un lado los grandes edificios de aduanas diseñados por Gustave Eiffel, se llega al Birincl Kordon. La zona del Kordon es un amplio paseo marítimo y un lugar de recreo popular donde, además, se encuentran los hoteles más selectos de la actual Izmir, y algunos de los mejores restaurantes. El paseo termina en el barrio de Alsancak, una reliquia del pasado (se salvó de milagro del incendio de 1922) adaptada al signo de los nuevos tiempos: las antiguas casas griegas con sus fachadas de vivos colores se han reconvertido en modernos y concurridos pubs; y aquí se da cita la juventud turca y extranjera que charla animadamente en torno a unas cervezas de la marca nacional: Efes. www.pasionturca.net

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