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Haz historia

7 de abril del 2006

1ª Samuel 17:45
Entonces dijo David al filisteo: tú vienes a mi ……
El pueblo de Israel, siempre ha estado guerreando, porque tiene
un Dios de guerra, Jehová es su nombre de guerra, el pueblo
Israel, siempre se mantuvo en guerra para alcanzar las cosas, para
conquistar las naciones, porque Dios estaba con ellos, y Dios los
llevaba a la victoria, este pasaje precisamente nos muestra una
batalla que Israel estaba librando en contra de los filisteos, el
pueblo se encontraba temeroso y debilitado, pensaban que
perderían la batalla, el mismo rey Saúl se sentía débil, temían en
especial a un hombre del ejercito de los filisteos, un guerrero bien
armado, Goliat, quien viene y reta al pueblo de Israel, quien se
sentía pequeño, se sentían desprotegidos, clamaban en su
angustia, y el gigante, al ver su termor, salia a provocar a los
escuadrones de Israel, mientras el pueblo no se atrevían a
enfrentarse pues le temían.

Pero había un hombre llamado a Isaí que tenía 3 hijos, el menor


de ellos llamado David era pastor de ovejas, un día es enviado por
su padre al campamento donde se encontraban los escuadrones de
Israel, cuando de pronto salió al paso el gigante, y todo el pueblo
salió huyendo, David se preguntaba porqué huían, él aún no sabia
de Goliat, cuando le hablaron sobre el gigante, y lo que el rey
había prometido a quien lo venciera, sus hermanos le dicen que
regrese su casa, a su rebaño, pero David con ese espíritu que Dios
le había dado, con valor y fuerza, él se aparto de su hermano
porque le estaban transmitiendo su temor, sin embargo David
quien era hombre de Dios, un hombre ungido y escogido por
Dios, más allá de desear la recompensa, él sabia que Dios estaba
con él y que él podía vencerlo en el nombre de Jehová de los
ejercitos, y le fue dada armadura para que pudiera luchar y vencer
al gigante, sin embargo él no sabía usarla y no quizó portar
armadura, y así son las personas ungidas por Dios, no necesitan
armas, no necesitan protección, su fuerza, su escudo, sus armas
son el poder del espitítu santo que los ha ungido.

Dios estaba con David, y él estaba seguro de eso, y así como Dios
estuvo con David, esta con nosotros y si esta con nosotros,
también podemos levantarnos e ir a la guerra, pelear y ganar,
seguros que en él tendremos la victoria.

Mientras el gigante iba a David con espada y jabalina, David, solo


usó lo que traía en sus manos una onda y una piedra que tomo del
suelo y la arrojo al gigante y este cayó muerto en ese instante.
Así como Dios estuvo con David en ese momento, lo está también
con nosotros, cuando parece que no hay esperanza, cuando parece
que todo esta perdido, cuando parece que el enemigo nos va a
derrotar, el poder de Dios se hace presente y nos libra.

Dios nos ha dado las armas, nos ha dado el poder, nos ha dado la
autoridad y unción para ir y pelear y también nos ha dado la
victoria, dios hace grandes cosas a través de su pueblo, la iglesia
tiene que levantarse y vencer al gigante, la batalla no se gana
huyendo de los gigantes, hay que enfrentarlos, hay que lanzarles
la piedra en el nombre de Jesús y Dios nos dará la victoria.

Así como el pueblo de Israel salía a la guerra con la aprobación y


la dirección de Dios, así también nosotros tenemos que pedirle a
Dios que él vaya con nosotros, que pelee con nosotros en la
guerra. Y que se manifieste su poder y su gloria en nuestra vida.

Si Dios esta con nosotros, seremos victoriosos y vencedores en su


nombre, podemos estar seguros que él nos dará la victoria,
podemos estar confiados en Dios, que los problemas, que las
necesidades y las enfermedades huirán de nuestra vida, porque
nos hemos decidido a enfrentar al gigante. Hoy esta iglesia se ha
determinado a salir a luchar, a no dejar amedrentarse por aquellos
que gigantes que nos están desafiando.
Hoy esta iglesia, ha sido ungida y revestida de poder como lo fue
David, por eso hoy podemos ir en el nombre de Dios y rescatar a
los perdidos, y sanar a los enfermos. El señor Jesús derribara esos
gigantes y su nombre será exaltado, su nombre será glorificado y
muchos creerán al ver los milagros que Dios hará.

Nosotros ahora somos parte del escuadrón de los ejércitos de


Dios, y hemos sido bien capacitados como guerreros y sabemos
usar las armas que se nos han dado, tenemos que ir a los
enfermos, tenemos que ir a los perdidos, tenemos que ir y derribar
a los gigantes en el nombre de Jesús, a eso hemos sido llamados,
somos nosotros quienes tenemos que hacerlo, nadie más va a
venir y librarnos, Dios nos ha llamado y nos ha capacitado para
tomar y enfrentar este reto, tenemos que hacerlo, él ya nos ha
dado la victoria, pero nosotros tenemos que ir a pelear por estas
personas. Hemos sido ungidos y revestidos, podemos hacerlo.
Es hora de que la iglesia despegue hacia cosas nuevas y grandes
hacia donde su señor la quiere llevar, hoy es el momento para la
iglesia, hoy es el momento de ser la iglesia gloriosa y victoriosa
que Dios soñó. Podemos hacer que se cumpla el sueño de Dios
para nosotros.

No podemos retroceder, no nos podemos regresar, ya estamos en


el frente de batalla, vamos para adelante, como guerreros
valientes y esforzados, porque es así como Dios nos ve,
levantémonos y miremos la gloria de Dios, la iglesia siempre
tiene que ir siempre hacia delante, la iglesia tiene que seguir
creciendo, no nos podemos detener, no podemos detener la
bendición de Dios, no podemos ir en contra de los planes de Dios,
Dios quiere a las multitudes salvar, liberar, sanar, pero somos
nosotros quienes tenemos que ir por ellos y traerlos a la presencia
de Dios.

Tenemos las armas poderosas que Dios nos ha dado, tenemos su


promesa de que él ira con nosotros a la batalla, sólo tenemos que
creerlo y lanzarnos a pelear. Vayamos confiados, que Dios esta
respaldando nuestros pasos.