Capítulo 7: El reino de los dioses.

Y de este modo, la diosa Hannahanna llevó a cabo el plan que había elaborado. Llamo a unas cuantas; no, a un centenar, incluso a una millón de abejas y les dijo: Vuestros cuerpos son 1 pequeños y ágiles, marchad rápidas como el rayo a buscar al dios Telepinu. Partid Alguien colapsó a los pies de un llamativamente desnudo y delgado árbol. Era un niño bastante más pequeño que la muchacha. Se retorcía de dolor mientras alzaba los brazos. Incluso en la oscuridad, pude ver el color cetrino de su cara. Tenía la garganta reseca, su boca estaba completamente abierta y sus labios no tenían color alguno. Su respiración era acelerada. Algo le estaba bloqueando la tráquea. No había tiempo que perder. Le volteé y le pegué golpes secos en la espalda con el dorso de mi palma. – Escúpelo, vamos. Échalo fuera. Le golpeé la espalda dos, tres veces más. Continué: cuatro, cinco… – Guh… El vómito salió por la boca del muchacho. Había algo oscuro y redondo en él. El cuerpo del niño temblaba y se convulsionaba. – Agua. Traed agua. – Me giré hacía Nezumi y lo volví a repetir. Tumbé al chico y apoyé mi mejilla cerca de su boca. Pude sentir cómo respiraba. Estaba bien. Podía respirar. Su tráquea está despejada y podía respirar por su mismo. – Prueba a llamarle. La chica obedeció a la petición de Shion. – Riko, ¿puedes oírme? Riko. – Riko, ¿puedes respirar? El pecho del chico se hinchó. Abrió los ojos. Su cara se llenó de lágrimas. – Hermana… – ¡Riko! La chica se contuvo de darle un abrazo a su hermano y Shion amablemente le sentó derecho y le acercó un vaso de agua a los labios. – ¿Puedes beber?
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La leyenda de Telepinu de la Leyenda de Mesopotamia. Yajima Fumio. Chikumashobou.

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– Si. – Buen chico. Bébelo despacio. Te llamas Riko, ¿verdad? – Si… esta agua es deliciosa. – Buen chico. Eres un chico muy bueno. ¿Te duele el estomago? ¿Y el pecho? – La garganta… – ¿Si? – Me duele la garganta. Se la debió de haber arañado en un momento de desesperación. Su cuello presentaba varias marcas de sangre reseca. Tomé algo de gasa y una almohadilla esterilizada del kit de primeros auxilios. El botiquín tenía cuatro años de antigüedad, pero no disponía de nada mejor. – Te va picar. No llores. – No lo haré. Le limpié las heridas y le envolví el cuello en gasas limpias. Todo lo que podía hacer era proporcionarle unos primeros auxilios básicos. Si hubiera dicho algo como ``vamos a llevarlo al hospital inmediatamente´´, Nezumi me hubiera mirado despectivamente de nuevo. Sabía que el área que rodeaba a No. 6, el distrito Oeste, no tenía ningún hospital. Shion recogió el objeto redondo que había salido del vómito y que había sido el causante del bloqueo de las vías respiratorias de Riko. – ¿Una baya? – Era una redonda y lisa baya – ¿Por qué has…? Riko desvió la mirada. Nezumi se cruzó de brazos y suspiró. – Porque tenía hambre. – ¿Eh? – Estaba hambriento. De hecho, puedes comer ese tipo de fruta si la machacas bien primero. Cuando las estaba recogiendo le entró el hambre y simplemente se le cayó una en la boca…. Accidentalmente se la trago y esto es lo que ha pasado. O eso supongo. – Riko siempre tiene hambre. – Dijo la chica. – Aunque mama nos da pan, no es suficiente. – El pan es demasiado pequeño. Nos lo acabamos de un solo bocado.

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Riko tosió un poco después de hablar. Su voz era áspera y su color todavía parecía enfermizo. Le envolví con la manta. – Esto debería calentarte. Si te duelen las heridas, te las curaré. Ven cuando quieras. – ¿Por qué no lo acompañas a casa? Me giré hacía el sonido de las palabras de Nezumi. – ¿Yo? – ¿Con quién más podría estar hablando? Le has salvado. Y te has estado ocupando de él todo este tiempo. El chico vive en la primera casa al final de la colina. No está muy lejos. Y su madre probablemente estará tirándose de los pelos. – Pero, yo… – Tienes que salir al exterior de todos modos. Si dudas tanto en hacer algo como esto nunca vas a recorrerte la ciudad entera. Bueno, no me importa lo que hagas. Pero date prisa en decidir, si te entretienes debajo de esta lluvia pillarás una pulmonía. Ahora que él lo mencionaba, estaba lloviendo. Finalmente me percaté del frio que hacía. La lluvia me había calado hasta los huesos; una evidencia de que el invierno se aceraba. – Bueno, el resto depende de usted, su majestad. Nezumi se dio la vuelta y se encabezó hacía el subterráneo. Riko estornudó dócilmente. De repente, la mano de la niña se enredó entre los dedos de Shion. – Gracias. – ¿Eh? – Gracias por salvar a mi hermano pequeño. – Oh, no. No ha sido… nada. ¿Cómo te llamas? – Karan. – ¿Karan? Tienes el mismo nombre que mi madre. – ¿En serio? – Si. La niña sonrió. Sus dedos estaban cálidos. Shion agarró a Riko, aún envuelto en la manta. – Os llevaré a casa, Karan. Indícame el camino.

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El vapor ascendía de la cazuela en la estufa. Estaba preparando sopa. Nezumi suspiró mientras removía la sopa, llena de carne y vegetales. Se puso nervioso cuando se dio cuenta de que había suspirado inconscientemente. Varias gotas de sopa cayeron del caldero al fogón e hicieron un sonido crepitante. – No suspires y no llores. Si no se aprovecharan de ti. Era algo que una anciana, quien hacía mucho tiempo había dejado de contar su edad, le había dicho. – Suspirar significa que tienes la guardia baja. Si quieres sobrevivir aprende a estar callado. No bajes la guardia ante nadie. No creas nunca en nadie. No confíes nunca en nadie. Aquellas eran las palabras de alguien al borde de la muerte. Incluso aunque le hubieran disparado en el pecho y hubiera estado perdiendo sangre, aquellas palabras le llegarían claramente a los oídos. Nunca podría olvidarlas. Nunca podría olvidar esa voz ni aunque quisiera. Eran una parte de él, para siempre. Sin embargo, había desobedecido. Había dejado escapar un suspiro descuidado cuando no estaba prestando atención. Todo por su culpa. Chasqueó la lengua. Puede que hubiera sido un error haber traído a Shion hasta aquí, aunque él creyera que fuera lo correcto. Shion abrió la puerta sin dudarlo. Abrió la puerta y salió al exterior sin ocultarse a sí mismo. Si no tenías suerte, aquel movimiento podía ser fatal. Incluso si fuera no hubiera un soldado armado; incluso si fuera solo un niño usado como señuelo – no se trataría de algo extraño por allí – Shion no lo sabía. No sabía sospechar, ni ser cauto ni temer. Tenía la insensibilidad y la indefensión de alguien que había vivido toda la vida en total seguridad. Y ahora a él le tocaba cargar con ese lastre peligroso y torpe. Eso pensaba. Pero nadie me había obligado a hacer nada. Había cargado con él por mi cuenta. Quería pagarle mi deuda. No podía estar parado sabiendo que la persona que había salvado mi vida sin pedirme nada a cambio podía morir. Pero no puedo devolver un cadáver. Preferiría no estar cargando con esta deuda que no puedo terminar de pagar durante toda mi vida. Por eso rescaté a Shion y lo traje aquí. Pero, las cosas son demasiado sencillas para él. Traerle aquí puede haber sido un riesgo mucho mayor del que había anticipado. Él era una carga estúpida e indefensa para mí… Nezumi le lanzo una fugaz mirada a la puerta. Pero, si Shion no hubiera abierto la puerta, no hubiera salvado a Riko. http://no6novelatraducida.blogspot.com Página 4

Aquel niño pequeño estaba a las puertas de la muerte y Shion respondió rápidamente y le trató de manera adecuada. Le salvó la vida. Igual que me la salvó a mí en la tormenta de hace cuatro años cuando Shion me salvó sin preocuparse por su propia situación. Hoy había hecho lo mismo por Riko. Shion sólo comprendía la teoría, era demasiado optimista y ni siquiera había aprendido a sospechar de las personas. Era tan cabeza hueco y estúpido que ni siquiera había oído hablar de Hamlet. Y sin embargo, era mucho mejor que yo. No en temas de conocimientos o en habilidades sino en… ¿Si no es bueno en conocimiento ni habilidades, entonces en qué es bueno? Me siento atraído por ti. Intenté repetir la vergonzosa declaración de Shion sin perder la templanza. ¿Era su habilidad para confiar en las personas? ¿O era su capacidad de ponerse en peligro a sí mismo por un desconocido? No lo sabía. Y las cosas que no conocía eran peligrosas. Muy peli– Pasos. Un golpe seco. La puerta se abrió y Shion apareció detrás. – Si vas a llamar deberías esperar a que te conteste antes de que abras la puerta. – No hubieras contestado de todas formas. Pero, de nuevo, no estaba cerrada. – ¿Eh? – La puerta. Creía que la habrías bloqueado. Pero la dejaste abierta por mí. Es cierto. No bloqueé la puerta. Qué descuido. – Tío, se me están pegando tus malos hábitos. – ¿Qué malos hábitos? Da igual, mira esto, me dieron algunas uvas como agradecimiento. – Shion mostró un escuálido racimo de uvas. – Me ofrecieron pescado ahumado también, pero les dije que no. – Oh, entiendo. No te sientes a gusto con la idea de llevarte la comida de un pobre. –No, no es eso. Me negué porque tú odias el pescado. – ¿Yo? En absoluto. Los mendigos no tienen derecho a rechazar nada. –Pero, tú dijiste que odiabas el pescado, ¿no? – Dije que no me lo comería crudo. Por todo eso de que las condiciones higiénicas aquí son demasiado pobres como para comer pescado crudo. A eso me refería. – Oh, así que a eso te referías. Bueno, así es mejor para ellos. – ¿Para quién? http://no6novelatraducida.blogspot.com Página 5

– Para la familia de Karan… ¡oh, por cierto! La chica se llama Karan. – Lo sé. – Oh, cierto. Ella tiene el mismo nombre que mi madre. – Me importa una mierda tu madre. ¿Vas a comenzar ahora a lloriquear sobre cuanto echas de menos a tu mami o algo así? Qué triste. Intentaba ser sarcástico, pero Shion simplemente sacudió la cabeza con expresión seria. – No lo voy a hacer. Había otra niña pequeña, más joven que Riko. Y estoy bastante seguro de que ese pescado se trataba de su cena. Un pescado para tres niños. No podía aceptarlo. Ellos no me dejaron rechazar la uva porque estaban realmente agradecidos. Ese gesto me hizo algo feliz. – ¿Deberías estarlo? – ¿Eh? – Si hubieras dejado que ese niño muriera, Karan y la otra niña tendrían más comida para comer. Y en el caso de Riko, puede que hubiera sido mejor morir que crecer pasando hambre. Pero tú probablemente piensas que eso no es asunto tuyo. Shion se sentó enfrente de la estufa. Su blanco (aunque más bien era transparente) pelo se tiño de rojo por el fuego. Incluso aunque su joven cabello había perdido el color, todavía mantenía su brillo. Era hermoso. El alzó una mano hacía el cabello de Shion, coloreado por el ambiente y el reflujo del fuego. Estaba algo encrespado, pero tenía un tacto sedoso. Como el pelo normal. – Tú fuiste el único que me dijo que sobreviviera. – Shion enmudeció, con la cara aún mirando al fuego. – Nezumi, ¿no fuiste tú quien me dijiste que la vida tenía significado, así que tenía que vivir? – Solo dije que la victoria se la llevaban los supervivientes. – Es lo mismo. – Ya te gustaría. Los muertos no pueden hablar. No son más que conchas vacías tiradas esperando ser devueltas al inframundo. No pueden hablar ni de malicia, ni de miseria, ni de dolor, ni de odio ni de tristeza. Así que vive. Vive y sigue cargando con tus recuerdos. No. 6.

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Era como un solitario árbol en cuya cumbre florecían la sangre y los cuerpos de las innumerables y anónimas víctimas que se había cobrado. Un día, las flores se desgarrarán. Y sus voces hablarán de muerte, malicia, miseria, dolor, odio y tristeza en un grito tan fuerte que no podrá ser silenciado. Hasta ese día, debía continuar viviendo y recordando. No podía permitirme olvidar. Mi cuerpo no lo sufriría. – Ella me hizo un cumplido. Shion sonrió y miró a Nezumi. – ¿Te hizo un cumplido? ¿Sobre qué? – Sobre mi pelo. La madre de Karan me hizo un cumplido sobre él, me dijo que era hermoso. ``Qué color tan inusual. Tu pelo es muy bonito´´ Me dijo. Alzé los hombres. – Supongo que sí que es bastante inusual. Por ahí hay un montón de niños desnutridos que tienen el pelo blanco, pero no es un blanco puro como el tuyo. – No es solo por lo inusual. Ella dijo que era bonito también. – Eres un hombre, ¿no? ¿Por qué estas tan feliz porque te hayan dicho algo bueno sobre tu pelo? – Eh, vamos, es bueno para mi autoestima. Desde que me dijiste que me ibas a mostrar el exterior mañana y todo eso… – No recuerdo haberte dicho nada de eso. – Si lo hiciste. Si lo hice. Le dije que le enseñaría los alrededores. Está actuando como si fuera un crio enfurruñado. Mis ojos permanecieron fijos en Shion. – Tengo una agenda apretada. Haz lo que te dé la gana. – Muy bien, me gustaría que me mostraras el exterior. Oh, y también… – ¿Qué quieres ahora? – Ya que antes encontré un montón de libros con ilustraciones, le prometí a Karan y a Riko que les leería algo cuando tuvieran tiempo. – ¿Aquí? – O afuera si hace buen tiempo. Suspiré de nuevo. Cerré y apreté fuertemente los labios. No podía casi soportarlo. – ¿Estás tratando de convertir esto en una guardería? http://no6novelatraducida.blogspot.com

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– ¿Hay muchos niños por aquí? – Bastantes. Esta es mi casa. No hagas esta clase de mierda sin mi permiso. No hagas las cosas a tu antojo. Usé un tono rudo. Estaba irritado hasta las entrañas. Estaba enfadado con Shion. Mi paciencia estaba llegando a su límite. No creía que en realidad Shion fuera un egoísta o alguien que hace cosas a su antojo. Él era, simplemente, impredecible. No podía adivinar que era lo que estaba pensando o lo que iba a hacer. Sus acciones y sus palabras siempre me pillaban desprevenido. Estaba exhausto. Shion puso dos platos sobre la mesa. La sopa estaba lista y un delicioso aroma flotaba en el ambiente. – No lo estaba haciendo a mi antojo… Sólo quiero ser amigo de Karan y los otros, así que… – ¿Disculpa? – Somos amigos. Son los primeros amigos que he hecho desde que estoy aquí. No he tenido muchos amigos en No. 6 aparte de Safu. – ¿Aquella chica que decía que querría procrear contigo? No creo que ella cuente como amiga. Ella era linda y tenía el pelo corto. – Shion, quiero tener sexo contigo. Shion no podía imaginar todo el coraje que le había hecho falta para susurrar aquella confesión. Estoy hablando con una chica que realmente no conozco de nada en mi cabeza. ¿Cuándo me he vuelto tan raro? – ¿Qué? Shion ladeó la cabeza, confuso. Dos pequeños ratones sentados en la tapa de un libro ladearon su cabeza a un lado también, como si estuvieran imitándole. Estalle en carcajadas. Nezumi dobló la espalda y un estruendo de risas brotaron desde lo profundo de su estómago.

Había parado de llover antes del amanecer. El día estaba nublado y oscuro mientras que la tierra aún seguía húmeda. http://no6novelatraducida.blogspot.com

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Nezumi se movió eficientemente a través del gentío. Shion trataba desesperadamente de seguirle el ritmo pero se quedaba sin aliento. Esquivó a varias personas y recibió alguna que otra protesta de los habitantes. Los ciudadanos no paraban de echarle miradas inquisidoras. La ciudad tenía un olor que no podía ni identificar, como si hubieran mezclado algo y lo hubieran removido. Su pie quedó atrapado en un barrizal. Los tenderetes y las tiendas estaban alineados a ambos lados de la calle, y desde la acera llena de humo que se filtraba descontroladamente, se podían escuchar las voces furiosas, las voces hermosas o las voces de los infantes yendo y viniendo. Sus ojos se movían de un lado a otro. Después de que fuera expulsado de mi casa de clase alta en No.6, Chronos, me instalé en la Ciudad Perdida, que contaba con una amplia diversidad de lugares concurridos; pero comparado con esto, la ciudad donde vivía se quedaba en una ciudad residencial de veraneo. En la calle principal los vehículos y, naturalmente, la gente, iban caminando en la dirección que les tocaba. La regla era que no podías cambiar de repente de dirección ni pararte. Todo el mundo caminaba en estético orden y en la misma dirección. Las personas no tropezaban las unas con las otras ni gritaban para llamar la atención muy a menudo. Nunca pasaba nada fuera de lugar. Estaba organizado así para que no ocurriera nada fuera de lo planeado. Así era No. 6 Alguien gritó súbitamente al lado mío y al mismo tiempo fui empujado. Me tambalee y me caí de rodillas al suelo. Varias personas pasaron por encima de mí. Una de esas personas dejó caer algo frente a mí. Era una naranja. – ¡Ladrones! – Un hombre apuntó a una de las tiendas con una pistola. Era un hombre pequeño y corpulento. – ¡Ladrones! ¡Qué alguien los capture! No vi a nadie que estuviera dispuesto a ayudar. Algunos sonreían, otros se mostraban completamente desinteresados, otros gritaban algo, pero el hombre que el tendero había llamado ladrón se deslizó entre la multitud. Shion tragó saliva. El hombre estaba hondeando la pistola de un lado a otro. Los peatones que se dieron cuenta de ello se agazaparon. ¿Está loco? Eso hubiera pensado. Es de locos descargar una pistola contra un hombre en una multitud como esta. Pero parecía serio. El largo tonel de aquella antigua pistola apuntaba en dirección recta. Uno de los hombres a la fuga empujó a una anciana fuera del camino. La mujer gritó y estuvo a punto de caer en mitad de la calle. Aún no se había dado cuenta de la pistola. El dedo del hombre corpulento apretó el gatillo. Justo antes de que su gordo y peludo dedo presionara el gatillo, Shion corrió hacia él. Desvió el tonel de la pistola hacía arriba con todas sus fuerzas.

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Sentí un gran golpe en la palma de mi mano. El disparó me vibró en los oídos. La boca de la pistola expulsaba humo, apuntando aún hacía la oscuridad del cielo. Me tambalee. Mis piernas se quedaron sin fuerza y caí contra el suelo. No podía respirar. – ¿Qué coño crees que estás haciendo? Mi campo de visión estaba completamente ocupado con la imagen del hombre apuntándome con la pistola. Me encogí. El hombre era inesperadamente hábil para ser tan gordo y golpeó a Shion en el costado. – ¿Eres uno de esos cerdos, verdad? Por el amor de Dios, ya no queda gente honrada. El pie del hombre apestaba como un animal gordo. Le propinó otra patada rápida al estómago de Shion. – ¡No soy uno de ellos! – Esquivé ligeramente la patada y grité. Aunque no lo hubiera hecho, aún así el hombre no habría dudado ni un poco en golpearme – No estoy con ellos… Lo has malinterpretado. – Cállate. Has ayudado a que esos bastardos se me escaparan, ¿verdad? Te has metido en mi camino. – Si no lo hubiera hecho probablemente hubieras matado a alguien… ¿Qué hubieras hecho si hubieras llegado a apretar el gatillo y hubieras alcanzado a alguien? Sorprendentemente, el hombre se rió. Y varias personas que pasaban por ahí también lo hicieron. – ¿Y qué si lo hubiera hecho? – El olor a animal gordo llenó el aire conforme el hombre más reía. – A ti que te importa lo que yo haga, ¿eh? Su expresión se volvió seria de nuevo y agarró a Shion del pelo de repente. – No me gusta la cara que estas poniendo. Levantó a Shion agarrándole del pelo y después le dejó caer hacía el suelo aplicando una gran fuerza. Le dolió tanto que pensó que le habían arrancado el pelo. Sin embargo, los sentimientos de ira y humillación le dolían mucho más que el dolor de su cuerpo. – ¡Para! Para. Libérame. No me trates como si fuera un animal. Cargué contra el hombre. Pude sentir como mi codo se clavaba en lo más hondo de su estómago. Guh. Su voz se volvió demacrada y el hombre cayó de rodillas. Después de eso, la multitud se concentró alrededor. Entonces ellos empezaron a aplaudir y a animar. – ¡Coged al crio! ¡Dadle a ese bastardo lo que se merece! http://no6novelatraducida.blogspot.com

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– ¡Mata a ese pequeño cabrón, anciano! ¡A qué esperas! Nadie trató de pararle. Las personas de mí alrededor simplemente lo estaban disfrutando. Shion buscó unos ojos grisáceos entre la multitud, pero no estaban allí. – ¡Como te atreves, pequeña mierda! Algo se rompió contra mi mejilla al tiempo que oí una voz bestial. Vi las estrellas. Mi visión se volvió oscura por un segundo. Sentía la boca cálida. Se me estaba llenando de algo cálido. Lo escupí antes de que se me acumulara. Lo que cayó al suelo era sangre mezclada con saliva. – Deja de actuar como si fueras una mierda importante. La cara del hombre estaba roja y temblorosa. Sus dos ojos estaban inyectados en sangre, sus capilares parecían dos redes rojas. Estaban llenas de auténticos deseos de matar. – No dejare que te libres sin pagar. El apuntó la pistola entre los ojos de Shion. Mi boca se abrió. Podía sentir como el corazón quería saltarme del pecho. Nadie podía pararlo. Ni una sola persona entre la multitud haría nada para parar a ese hombre. Sentí nauseas. No podía distinguir si la pistola que me apuntaba a la cabeza era real o una ilusión. – Hey. – Dijo una atrevida y desafiante voz. Era la de un hombre cocinando carne en un tenderete. Negros trozos de carne estaban colocados en fila mientras el humo negro ascendía. – No jodas delante de mi tienda. – Aun no he jodido nada. – Pero vas a hacerlo. Vas a contaminar toda esta comida con sangre y materia cerebral. Vete a otra parte. – Tsch. Tu carne medio podrida ya está lo suficientemente contaminada de por sí. – ¿Oh? ¿Carne podrida? Me resulta interesante oírlo de alguien que vende fruta y vegetales caduados. – Mis productos son frescos. – No me hagas reír. Para esta época del año ya están cubiertos de moscas. Se te están momificando. – Cómo te atreves, pedazo de mierda. Ellos comenzaron a pelear y Shion aprovechó la oportunidad para levantarse y huir. – Oh, Dios mío. Ven aquí.

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Oía la furiosa voz del hombre pero no tuve tiempo de girarme a mirar. El miedo por haber sido casi asesinado me sobrecogió. Se me torció el pie. – Por aquí. Alguien me agarró del brazo. – Rápido, por aquí. Me arrastraron a un estrecho callejón entre dos edificios. Me apoyé contra la pared y contuve el aliento. – ¿Te encuentras bien? Mire hacia arriba. Una chica me sonreía. Pude ver sus labios rojos en la oscuridad. Se abrieron para hablar. – Oh querido, te has cortado el labio. Debe de dolerte mucho. Pobrecillo. El aroma de un fuerte perfume llenó mi nariz. –Muchas gracias. Shion tomó una larga bocanada de aire y le dio las gracias. Ella se quedó en silencio durante un segundo y después se echó a reír. – Me pregunto cuánto tiempo habrá pasado desde que alguien me agradeció algo. Ese pelo tuyo es muy extraño, niño. – Si…Bueno. Es complicado de explicar. – Todo el mundo es ``complicado de explicar´´. Incluida yo. Aquella fría mujer con los labios abiertos llevaba un vestido de colores pálidos. Tenía un escote bastante abierto mostrando sus generosos atributos. La blancura de su piel sobresalía aun más que sus labios rojos. Me atravesó con la mirada. – Mira hacia aquí. Es una marca de quemadura. Hace mucho tiempo, un hombre me quemó con una plancha ardiendo. Fue horrible. Pero, si lo miras de esta manera, ¿no se parece un poco a una serpiente? Como una serpiente que repta sobre tu piel. Yo también tenía una serpiente. Una enroscada sobre todo mi cuerpo. Eso es lo que pensé, pero no dije nada. La mujer siguió riendo. – Niño, ¿has conocido a alguna mujer? – ¿Qué? – ¿Debería ser yo la que te ilumine el camino? Hay una habitación cerca de aquí. Podemos perder algo de tiempo y divertirnos juntos. ¿Qué me dices? http://no6novelatraducida.blogspot.com

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– ¿Eh? – Te estoy pidiendo que juguemos. – Podía sentir algo de irritación en su voz. – Estas libre hasta la noche ¿no? No te preocupes, no soy tan cara. Vamos a jugar, anda. Ella me rodeó sus brazos sobre mi cuello y me presionó contra la pared. Y después me besó. Podía oler su espeso maquillaje. Me sentí mareado. Empujó su lengua contra mis dientes y empezó a jugar con mi lengua. Yo la empujé hacía atrás. – ¿Qué estás haciendo? – Uh… Sólo… Yo no… – Asúmelo. Te he salvado el culo. Al menos podrías darme algo de trabajo. – ¿Trabajo? Pero yo… – Si no te interesa no hay nada que yo pueda hacer. Pero ya que te he besado tienes que pagarme por eso. – Pero… Sus labios se curvaron. Su voz se volvió desagradablemente dulce. – Vamos, no causes un alboroto por eso. Eres un hombre ¿no? Qué me dices, te haré pasar un buen rato. Te divertirás. Ven a mi habitación, niño. – No… Yo… Estoy bien. Sus brazos pálidos se agarraron a mí de nuevo. Estaba aún mas paralizado que cuando me apuntaron con la pistola. – Lo siento, pero él ya ha decidido. Nezumi estaba parado a la entrada del callejón. La mujer alzó una ceja. – ¿De qué demonios hablas? – Él es mío. Apreciaría si me lo devolvieras de una pieza. Nezumi me hizo un gesto para que me acercara. – Oh, ya lo entiendo. Pensé que solo era un lento al reaccionar, pero si no le gustan las mujeres todo tiene más sentido. – ¿Qué? No, eso no es… Nezumi cubrió la boca de Shion y deslumbró a la mujer con su sonrisa.

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– Si, así es exactamente como es. Él se encuentra perdidamente enamorado de mí. No respondería ni aunque una mujer tan bella le tentara. Los labios de la mujer se estrecharon. Ella le lanzo a Shion una mirada que decía: Dinero. Ahora. – No me importa lo que a él le guste, pero todavía me tiene que pagar por el beso. Es una moneda de plata. Nezumi rio. – ¿Ese beso valió una moneda de plata? Menudo beso le has debido de dar. – Vale todo eso como mínimo. Si él no puede pagar, entonces tú lo harás. Él es tu novio ¿no? ¿Acaso no debes responsabilizarte por él? – Claro. Seguro. ¿Podemos hacer un intercambio? – ¿Intercambio? Nezumi se inclinó hacia la mujer. – ¿Qué estas…? Nezumi interrumpió la frase plantándole un beso en los labios. Justo enfrente de Shion. Solo un segundo después la mujer estaba paralizada. El collar que adornaba su cuello expuesto se movía de arriba abajo. Y después él rompió el beso. – ¿Qué te ha parecido? – No ha estado mal, pero…– Ella sonrió – pedirlo por intercambio es pedir demasiado. – Oh, qué mal. Qué te parece esto para la señorita. Nezumi le pasó una naranja y se dio la vuelta, agarrando a Shion por el brazo. – Muy bien, vámonos. – No dejes que ese hombre te arruine, niño. Sería un gran desperdicio aún si ni siquiera has conocido el placer de una mujer. Volvimos hacia la bulliciosa multitud. La multitud y los olores mezclados que antes me parecían tan desconocidos ahora me reconfortaban de alguna manera. – ¿Qué ha sido eso? Murmuró Shion mientras caminaba a su lado. – ¿Qué ha sido qué? – ¿Por qué yo soy un ‘’niño´´ y sin embargo tú eres un ``hombre´´? http://no6novelatraducida.blogspot.com

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– Cuestión de experiencia. – ¿Y por qué ha dicho que soy lento al reaccionar? – Porque lo eres. Particularmente con los miembros del sexo opuesto. Lo siento, colega. No era mi intención interrumpir tu primera vez. Nezumi se rió entre dientes. – Nezumi. – ¿Si? – ¿Desde cuándo estabas mirando? – Desde que le saltaste a ese hombre gordo. Detuve mis pasos. Alguien se chocó con mi espalda y me gritó. – ¿Por qué no me salvaste? – Si lo hice. Estabas a punto de ser devorado por esa bruja. Iba a destrozarte, empezando por la cabeza. – Me refiero a antes, cuando el hombre me apuntó con la pistola. – No seas un crio. – Sus ojos color ceniza brillaron como el acero. La sonrisa de Nezumi siempre desaparecía en un segundo. – Honestamente, Shion, ¿has sobrevivido todo este tiempo pensando que siempre habrá alguien a tu alrededor para salvarte el culo? Cuida de ti mismo. No aguantarás mucho si dependes de los demás de esa manera. Grábatelo a fuego en esa dura cabecita tuya. Nezumi se giró abruptamente y comenzó a caminar más rápido. Shion podía sentir como le enrojecían las mejillas. Tiene razón. Soy un crio. Realmente pensé que él vendría a salvarme. He sido un indefenso, arrastrándole a mi nivel y dependiendo de él. Quería ser su igual, pero todavía veo algo normal el ser protegido. Me siento tan avergonzado. Shion siguió caminando por detrás de los hombros de Nezumi, envueltos con la capa hecha de súper fibra. – Sin embargo, te las has arreglado muy bien para salir de la de antes. Dijo Nezumi, relajando un poco su paso. – ¿Antes? – Con el hombre gordo. Viste una salida y escapaste. – Oh, aquello. Pasó todo tan rápido. De verdad pensé que iba a dispararme. http://no6novelatraducida.blogspot.com

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– Y probablemente iba a hacerlo. A veces tienes serios problemas de mala suerte. Tu cabeza habría podido ser desparramada por la calzada y haberse ido rodando calle abajo. – Me horroriza pensar en ello. De verdad sentía frio. Las rodillas de mis pantalones y el dobladillo de mi chaqueta estaban cubiertos de barro. Cuando traté de limpiarlo tropecé con algo. – Woah Caí hacia delante. Me maneje como pude para recuperar el equilibrio y miré hacia atrás. Dos pies desnudos. La oscuridad de la calle engullía el resto del cuerpo que yacía en el suelo. ¿Está durmiendo? ¿Aquí? – Um… ¿puedes oírme? La llamé. Fui arrastrado firmemente desde atrás. – ¿Qué demonios estás haciendo? Si no nos damos prisa se hará completamente de noche. Tío, ¿Qué entiendes tu por dar una vuelta? Nezumi chasqueó la lengua. – Pero, si este hombre duerme aquí, se congelará. – Creo que tiene problemas mucho mayores que congelarse. Ya está muerto. – ¿Qué– Una mujer vendiendo ropa gritó a mi lado. – Hey, si conocéis a esta persona deberíais recoger su cuerpo. Está en medio del camino. Nezumi negó suavemente con la cabeza. – No, nunca he visto a este anciano antes. – Anciana. Es una vagabunda. Acababa de patear un cubo cerca de nuestra tienda. Mierda. – Mis condolencias. Será mejor que tú te hagas cargo de esto. – Callaos estúpidos críos. La mujer se quitó la capa roja y la hondeó. Sus brazos eran tan gruesos como los muslos de Shion. Si esa mujer decidiera darle un puñetazo le destrozaría. Caminé, aún arrastrado por Nezumi. Las piernas atrofiadas estaban cubiertas por unos delgados pantalones y los pies estaban envueltos en zapatos de cuero. Eran los pies que se http://no6novelatraducida.blogspot.com Página 16

asomaban desde detrás del banco en la esquina del parque de No. 6. Aquel fue el primer cadáver y la primera víctima que Shion había visto de primera mano. – Ellos no lo mataron, ¿verdad? Nezumi sonrió levemente, como si pudiera ver directamente dentro del corazón de Shion. – Aquel anciano... anciana probablemente no fue matado por las abejas parásito. El frio y la enfermedad; esa combinación te puede mandar al otro barrio. Se está acercando la estación propicia para ello. – ¿La estación? – La estación fría está llegando. Los ancianos, los niños, los enfermos… la gente débil mueren. Es la estación de la selección natural. – La estación de la selección natural. Susurré. Estaba frio como el hielo. Pero me faltaba la deliciosa dulzura del hielo. Sólo estaba frio. La punta de mi lengua se paralizó. – Shion, tú dijiste que si las abejas reaparecían en la primavera, podía haber cualquier número de víctimas en la ciudad sagrada, ¿verdad? – Si. – Mueren personas todos los días. Particularmente en invierno. ¿Qué piensas que es más divertido, ser asesinado por una abeja parasita o morir de inanición e hipotermia? Inconscientemente me llevé la mano a la base de mi cuello. Había una cicatriz allí. Trazos de una incisión. Una de ellas estaba justo debajo. El imago había fallado al madurar y lucia medio derretido, pero estaba intentando escapar del caparazón y sacar la cabeza al mundo. El dolor, la angustia y el desespero de aquel momento todavía estaba fresco en mi mente. No quería sentir nada de eso otra vez. Pero, no puedo compararlo con la muerte de esta mujer. No tengo ni idea de lo que significa morir de hambre o de frio. – Nezumi, ¿qué le va a pasar a esa persona? – ¿Esa persona? – Ese…cuerpo. No lo van a dejar ahí pudriéndose ¿verdad? – Para nada. No importa cuán frío se ponga, los cadáveres siempre seguirán pudriéndose. Pero antes los perros y los cuervos se reunirán y lo limpiaran todo hasta que no quede nada. – ¿No tenéis cementerios públicos? – ¿Cementerios? No tenemos espacio que darle a los muertos. Los ``limpiadores´´ vendrán. Mira, por ahí. Aquellos tipos de ahí sentados comiendo carne. ¿Los ves? http://no6novelatraducida.blogspot.com Página 17

Nezumi señalo a varios hombres musculosos que estaban sentados bajo una tienda de campaña. Estaban comiendo carne grasienta y haciendo un montón de ruino. Había con ellos un perro dolorosamente huesudo, lamiendo frenéticamente la grasilla que caía de la carne. Había también un extraño vehículo cerca de la tienda. Un remolque estaba sujetado a la parte trasera de una bici. Y en la parte superior de esta había una gran caja. – Son ``limpiadores´´. Reciben dinero a cambio de limpiar los cadáveres. Los ``amigos´´ de la anciana han debido de pagarles al final. No puedes simplemente tener una pila de cadáveres amontonándose en la calzada, pero transportar cuerpos muertos es bastante asqueroso, así que naturalmente aquellos que tienen problema con eso llaman a los ``limpiadores´´. Es muy habitual que los muertos no tengan familia alguna, así que es un negocio bastante bueno por lo que parece. – ¿Entierran los cuerpos? – Los queman. Los amontonan todos en un lugar y los incineran. No sé si realmente se podría decir que es una cremación. Ellos no rezan ninguna plegaria ni nada sentimental como eso. Mantuve el contacto visual con uno de ellos mientras estaba mordisqueando la carne de un hueso. El hombre, con trozos de grasa entre su poblado bigote, estaba sonriendo. Se levantó y se acercó hacía nosotros. Escupió el hueso y el perro famélico saltó sobre él. – ¿Qué tal, muchachos? ¿Queréis pasar un buen rato? Él extendió la mano y, antes de que Shion pudiera hacer nada para evitarlo, le agarró del pelo. – Oh, pensé que era una peluca o algo así. Supongo que se trata de pelo de verdad. Qué extraño color el tuyo. – Para. Déjame marchar. – Oh, me gusta. Nunca he visto un pelo como este. Es tan bonito como el de una muñeca, niño. El hombre detrás de él rió vulgarmente. Miré a mi lado. Nezumi había desaparecido. – Déjame irme. – No hagas un alboroto. Vamos a beber juntos. Tenemos carne. – Dije que me dejaras marchar. El hombre musculoso perdió el agarré. Su aliento chocó contra mi mejilla, olía a bebida y carne. Desvié la mirada. Nezumi.

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Mordí mis labios y me resistí a gritar su nombre. Si no cuidaba de mi mismo, nadie vendría a protegerme. Shion se movió con dificultad. – De acuerdo. – ¿Eh? – Dije de acuerdo. Tomaré una bebida. – Oh, ahora eres un chico hablador. Ven aquí. El brazo del hombre se relajó levemente. Shion elevó una pierna y le pateó la entrepierna tan fuerte como pudo. Guh. Emitió un gemido y cayó al suelo. Shion saltó sobre su espalda encorvada y comenzó a correr. De alguna manera, todo lo que sé hacer es correr. Aquel pensamiento pasó fugazmente por mi cabeza, pero desapareció al instante. Estaba corriendo con todas mis fuerzas. Había menos personas yendo y viniendo. Era más fácil correr a través de ellas que antes. No necesitaba volver a entrar en un callejón. Sólo tenía que correr recto por aquella calle. Ellos me alcanzarían si me detenía. – Ah. Mi pie resbaló. Por un instante estuve flotando en el aire. Y cuando golpeé el suelo el dolor corrió desde mi cabeza hasta la punta de mis pies. – Ah, ughh Y luego comencé a deslizarme. Me deslicé colina abajo hacia la carretera. Pensé que más que una carretera se trataba de un sendero empinado y abrupto. Me deslicé. Shion cerró los ojos y se cubrió la cabeza con las manos. Cuando perdió el equilibrio comenzó a caerse. Había un punto negro. Cuando trataba de gritar respiraba el aroma de la tierra húmeda. Se deslizaba por el suelo. Se le llenaba la boca de suciedad. Tosió y su cara chocó contra el suelo. Su corazón latía como la alarma de un reloj. Le era difícil respirar. Tenía polvo y un dolor punzante por todo su cuerpo. El sabor y la textura de la suciedad llenando su boca. Nunca hubiera imaginado que la suciedad pudiera ser también algo dulce y aromático.

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Podía ver las estrellas. Su fulgor en la oscuridad del cielo. No era negro ni era azul, pero tenía ciertos matices de índigo y púrpura. El cielo era tan bello. Le absorbía el alama. Nunca se había tumbado en el suelo a mirar el cielo antes. ¿Había existido siempre algo tan bello encima de mi cabeza? Podía oír pasos. Podía oír también, de alguna manera, una voz de desdén. Una lengua cálida lamió lentamente mi cara de arriba abajo. – Eres tú… Era un perro. El perro famélico que estaba con aquellos hombres. Le estaba lamiendo toda la cabeza a Shion. – ¿Estabas preocupado por mi? Cuando lo dije me di cuenta. Cuando el hombre me agarró y me revolvió el cabello, sus manos estaban llenas de grasa de carne. El perro estaba intentando lamer los restos de mi cabello. – Muy bien, ya es suficiente. Ahora estaré todo pegajoso gracias a tus babas. Me levante y lentamente me puse de pie. El dolor no era tan malo. Imaginé que no me había roto ningún hueso ni me había hecho ninguna torcedura. Miré hacia delante y contuve el aliento. – Esto es… Enfrente de mí había un edificio abandonado.

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