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EL SACRAMENTO DE LA CONFIRMACIÓN
LOS SIGNOS DE LA CONFIRMACIÓN Año a año, las Parroquias y Comunidades de la Iglesia reciben a un gran número de jóvenes que quieren prepararse para recibir el sacramento de la Confirmación. Después de uno o dos años, los que han perseverado y muestran signos de madurez en el Espíritu, son llamados al Sacramento. Esto constituye un acontecimiento de Iglesia que reúne a la comunidad cristiana y a los familiares de quienes se confirman. La celebración la preside el Obispo o uno de sus colaboradores más cercanos, y el Espíritu Santo se vuelve a manifestar como el día de Pentecostés. Las ciudades reciben a estos nuevos testigos del Evangelio y otra vez brilla la esperanza de construir un mundo nuevo que haga patente el Reino de Dios. Un mundo que será animado por estos jóvenes que llevan en su frente el signo de Cristo y en su corazón el sello del Espíritu. Grande es la importancia y la significación de este Sacramento de la fe. En estas páginas procuraremos presentarlo, siguiendo el camino de los signos. Esta pedagogía nos permitirá comprender la riqueza de la Confirmación a través de lo que hacemos cuando la celebramos.

1. LA COMUNIDAD REUNIDA
El primer signo de todo sacramento es la comunidad que se reúne para celebrarlo. En cada uno de ellos la comunidad expresa una determinada actitud ante la vida y ante el Señor. En el caso de la Confirmación nos encontramos ante una comunidad, preferentemente juvenil, presidida por el Obispo o uno de sus representantes más directos. 1.1 Una comunidad juvenil. La razón más inmediata de la celebración del Sacramento la constituye un grupo de jóvenes de ambos sexos que están terminando su adolescencia... Todos ellos han recorrido un largo camino de preparación y quieren dar un paso de madurez en su fe. Buscan vivir para el Señor y dar testimonio de su Persona y su Mensaje. Si les preguntamos ¿por qué desean ser confirmados? Las respuestas suelen ser: “para confirmar mi fe en el Señor y en la Iglesia”, “para vivir como discípulo del Señor”, “para ser testigo del Evangelio”, etc. Es decir, buscan asumir personalmente la gracia del Bautismo y acoger la fuerza del Espíritu que los llevará a vivir como adultos en la fe. La pedagogía que los ha encaminado al sacramento procura que ellos sean conscientes de su propia vida, del mundo en el cual viven, de su familia, de la sociedad. En ese contexto se quiere que descubra el gozo de vivir en comunidad y la misión de la gil com sal y levadura que transforma el mundo. Especial importancia se da a que ellos tengan experiencia del Señor que los ama hasta dar la vida por cada uno, que lo salva y los envía a continuar su misión. Experiencia de discípulos y apóstoles de Jesús. En ese camino se va descubriendo el proyecto de Jesús que consiste en el Reinado de Dios en el corazón de cada persona, en el corazón de la historia y de su pueblo.

en casos especiales. quieren ayudar a estos hermanos y hermanas a dar el paso que los constituirá en testigos de Jesús y su Evangelio. Es también una manera de expresar el origen del Sacramento en Pentecostés: “Después que se llenaron del Espíritu Santo los mismos Apóstoles lo transmitieron a los fieles por medio de la imposición de las manos” (RC 7) Signo de misión En el Sacramento de la Confirmación. Signo de Comunión Eclesial En los primeros tiempos de la Iglesia se realizaba toda la iniciación cristiana en una misma celebración. Se recibe la fuerza del Espíritu para ser testigos del advenimiento del Reino de Dios en el Mundo. para participar de la misión del Resucitado. a quien lo recibe. su representante más directo. en la oración personal o comunitaria. catequistas. sino una nueva condición de la vida de estos jóvenes cristianos. Él es su ministro originario. Los catecúmenos eran bautizados. ungidos con la plenitud del Espíritu e invitados a participar en la Mesa del Señor. Así lo dice el Señor antes de ascender al Padre (Hch. Esta se va desplegando a lo lago de la existencia y se puede renovar cada vez que nos reunimos a celebra el don del Espíritu. El Sacramento de la Confirmación no es pues sólo el momento de la celebración. sus familiares. sus padrinos. Presidida por el Obispo (CIC 1312-1314) Es el Obispo o. el envío de una comunidad. quien confiere el Sacramento de la Confirmación. volvamos a pedir al Espíritu del Señor que se manifieste en nosotros para ser testigos de su Reino hasta los confines del hombre y de la historia. especialmente aquellos que los han ayudado (guías. que nos hace hijos. . etc. de afecto. asesores. En fin. a recorrer este camino de preparación.4-8). 1. Todos ellos. de amistad. se trata de una comunidad que está disponible para renovar su propia vocación. unidos por lazos de familia. la Eucaristía dominical.2 En la celebración participan también los hermanos de la comunidad cristiana. puede renovarse cada vez que . Por eso mismo. En la Confirmación se nos regalalal plenitud del Espíritu. el Obispo confiere la plenitud el Espíritu que capacita a los confirmados para vivir su vocación laical. Era normal que esta celebración pascual fuera entonces presidida por el Obispo.).2. la misma que Jesús entregó a sus apóstoles en Pentecostés. a la Iglesia particular. Su participación en esta celebración es un signo determinante que caracteriza este sacramento de la fe. La acción del Obispo manifiesta que la Confirmación es un sacramento de misión (de envío) y que vincula de una forma especial. Participan también sus padres. En el Bautismo se recibe el Espíritu de adopción. 1. para vivir en la casa del Padre y participar de la herencia que es la vida eterna. su propia misión.

Este hecho llama la atención. hasta que él venga. En ambos sacramentos se expresa una especial relación de fidelidad con el Obispo.la renovación del bautismo. y al que acompañan las palabras: “NN (Nombre). . La renovación bautismal (CIC 1298) El primer signo es la renovación bautismal. Sin embargo. . lo vincula de manera más íntima con la Iglesia. Se extiende también a quienes participan en la celebración y quieren renovar su condición de cristianos. La renovación bautismal tiene dos partes muy significativas: una renuncia y una adhesión. .la celebración de la Eucaristía. Ambos son sacramentos de misión.la invocación del Espíritu sobre los confirmandos. LA UNCIÓN CON IMPOSICIÓN DE LAS MANOS El signo constitutivo de la Confirmación es la unción con el crisma en la frente. especialmente la Eucaristía y el Perdón. por lo menos. La hacen fundamentalmente quienes celebran el sacramento. recibe por esta señal el don del Espíritu Santo”. O. Él es el Vicario de Cristo que continúa enviando a los miembros de su Cuerpo a realizar su misión1. Todos los sacramentos son una renovación del Bautismo. . Este signo se realiza junto a otros que son de carácter explicativo y que ayudan a comprender el sentido más pleno de lo que se celebra. donde se proclama la muerte y la Resurrección del Señor. Ésta comienza pasando de la muerte a la vida en el Bautismo. Y él es también quien tiene la tarea de vincular personalmente a los miembros de la Iglesia. se continúa al recibir la plenitud del Espíritu pascual y culmina en la Cena del Señor. Nuestra comunión en la fe y en la misión es personal antes que institucional.la crismación y la imposición de manos. 2. La Confirmación configura con Cristo en cuanto enviados como testigos de la comunidad. se celebraba la plenitud del espíritu cuando se recibía la visita del Obispo. con el crisma consagrado por el Obispo el Jueves Santo. 2.1. El Obispo es sacramento de Cristo en cuanto Cabeza de la comunidad. 1 Dos son los sacramentos que requieren la presencia del Obispo para poder celebrarse: el Orden Sagrado y la Confirmación. el único sacramento en que explícitamente se renueva el Bautismo es en la Confirmación. . Esto nos indica que la Confirmación está en continuidad con el Bautismo. Es el segundo paso de la “iniciación cristiana”. tanto e Oriente como en Occidente. que se hace con la imposición de las manos . Con este signo la Iglesia quería mostrar que el conferir a una persona la misión de Apóstol y testigo.3 En la medida en que las comunidades se empezaron a disgregar. profetas en medio del mundo. Y esto a través del Obispo que tiene la responsabilidad fundamental de la acción evangelizadora de una Diócesis.

Salimos de la muerte para entrar en la vida que nos hace hijos del Padre. el que le dio la fortaleza para sumir su hora y la sabiduría para proclamar el Reino. La renuncia es rechazar el espíritu del mal. lo hacemos humildemente. desde ahora. El mismo que guió e inspiró a los profetas y los pasos de Jesús. por lo tanto. Confesamos la humanidad con nosotros y su triunfo sobre la muerte que da sentido a nuestra vida. Confesar el Espíritu Santo. por la gracia de Dios”. las obras que quitan y debilitan la vida.7-25). es decir. 22. Es rechazar la esclavitud para vivir en libertad. En camino.24-27). El Espíritu va realizando esta transformación de la historia de los hombres guiando nuestros pasos por el camino de Jesús. Es Jesús. Padece “bajo el poder de Poncio Pilato”. Es detestar al padre de la mentira y todas las secuelas de muerte que el pecado produce en nosotros (Jn.y los “criterios del mundo que guerrean contra los criterios del Evangelio y me Hacen Prisionero de esa ley del pecado que está en mí (Rm. En segundo lugar. la última respuesta sea : “Sí.4 Una renuncia. 8. que es Padre y Creador. por lo menos . Su nombre es Jesús y puede hacerse hombre gracias a la disponibilidad de una mujer. el único capaz de hacernos salir de esta situación imposible. renuncio. es también reconocer que Él nos hace . como personas y como pueblo. Es renunciar a ella para vivir en Jesús.31-47) En términos personales expresa el conflicto radical que consiste en buscar el bien y encontrarnos fatalmente con el mal entre las manos: la experiencia de estar divididos entre nuestro amor a Dios –que nos fascina y atrae. no es sólo renunciar a una vida falsa. Al confesar a Dios Padre decimos que somos libres. Esto lo expresamos al confesar públicamente nuestra fe (Credo). Esto es lo que queremos rechazar al hacer las “renuncias” bautismales. 9. comenzamos a ejercer el señorío de Cristo que es amar y servir. con Jesús y como Jesús. María. En tercer lugar. Ese es el Espíritu en quien creemos. Autor de la nueva creación de tal manera que también nosotros. y los poderes que en el mundo hacen alianza con las fuerzas de la muerte. En la fe confesamos a Dios. es una relación de hijos con respecto a su Padre. Una adhesión. 7. libres para amar. Pueblo de Dios. herederos del Reino. pero no autónomos. reconociendo la insuficiencia de nuestras fuerzas y la necesidad del Espíritu de Dios. en un tiempo determinado de la historia.por el cual reconocemos nuestra dependencia radical de este Otro que nos da la vida. es su Pascual. es decir. Pero. Es una acto de alabanza – confesar. El que se recibe en la Confirmación “como los apóstoles el día de Pentecostés”. confesamos al Espíritu “que es Señor y dador de vida”. Él es quien nos va transformando. Así.24) y que quiere liberarse de esa esclavitud que quita la vida y la alegría de vivir. confesamos la fe en Dios que se ha hecho hombre para asumir la causa del hombre. ¡Nada que ver con el señorío despótico de quienes tienen poder para tiranizar! (Lc. Esta breve frase nos indica que la renovación de la fe bautismal se hace en función de la misión eclesial. Por eso conviene que. En términos colectivos –porque el Bautismo nos hace entrar en un pueblo nuevoexpresa el conflicto del “pueblo que camina en tinieblas y sombras de muerte” (Is. podamos experimentar la Resurrección y la vida. No es dependencia de esclavos.

La Iglesia pie al Padre que envíe su espíritu para que realice su obra en los que se van a confirmar hasta que sean imágenes perfecta de Jesucristo. plenamente hijos del hombre. confesamos la Iglesia2: Nuestra vida. Así. Está llamado a realizar su tarea en Iglesia. Eso es lo propio del Espíritu que va transformando a cada persona para que sea continuadora de la misión de Jesús. el que es capaz de luchar por la paz con la justicia. Estos jóvenes podrán ser hombres y mujeres que puedan vivir la plenitud de la vida según el Espíritu. A esto está llamado el Confirmado. No es esta la imposición constitutiva de la Confirmación. Es el anuncio de los tiempos definitivos. Consolador) que no cesa de interceder ante el Padre por nosotros y que nos fortalece ante la prueba. Se hace con la misma solemnidad con que se invoca en la Eucaristía para que derrame su Espíritu sobre los dones que van a ser consagrados. y señores. nos envía este Paráclito que nos enseñará todo y nos irá recordando todo cuanto Jesús nos ha dicho (Jn.26). Se expresa con las palabras de Isaías cuando anuncia al Cristo que ha de venir (Is. Y no como misión individual. 15.5 santos para que podamos entrar en la vida de Dios. 14. El Obispo invita a la comunidad a orar a Dios Padre “por estos hijos suyos que renacieron ya a la vida eterna en el Bautismo”. 11. Hijos. hermanos. Esta invocación se realiza imponiendo las manos sobre los que se van a confirmar. Es el abogado defensor que saca la cara por cada uno de nosotros para que seamos liberados del mal y salvados de toda condenación. La oración continúa pidiendo al Señor que los llene del Espíritu de los siete dones. llegarán a formar un solo Cuerpo unido por el mismo Espíritu. porque se cumple la gran promesa anhelada desde el Antiguo Testamento. Es la mejor de las bendiciones. Esta oración es una verdadera epíklesis (Invocación al Padre para que envíe al Espíritu y consagre). Expresa simplemente que el don que vana recibir quienes se confirman viene de Dios. reconocemos que Ella es el gran signo que manifiesta a Jesús en la humanidad y que sigue realizando su misión evangelizadora. defendiendo al pobre y al débil. Se desarrolla en medio de un pueblo que peregrina en la historia siguiendo las huellas de su Señor. Esta es otra forma de expresar la plenitud del Espíritu. armado sólo con el látigo de su boca. Se pide para ellos la “abundancia de sus dones” para que “los consagre con sus unción espiritual y haga de ellos imagen perfecta de Jesucristo”. En cuarto lugar. 2. no es una adhesión individual a Dios. Es la invitación que nos introduce al momento culminante de la celebración. Gracias a ella experimentamos la comunión. en efecto. La oración que acompaña la imposición e manos invoca la fuerza del Espíritu Paráclito (Defensor. el perdón de los pecados. . quienes participan del Cuerpo y Sangre de Jesús. para que ella sea un signo levantado en medio de las naciones.2. Ya viene el Rey no violento. INVOCACIÓN AL PADRE PARA QUE ENVÍE SU ESPÍRITU (CIC 1299).27. 2.3 CRISMACIÓN CON IMPOSICIÓN DE LAS MANOS (CIC 1300) 2 al confesar la Iglesia. para que sea consagrada por el Señor. Nos hace como Jesús. Y sobre la comunidad. la experiencia de la Resurrección. Es el espíritu que Jesús promete: Él no nos deja huérfanos. plenamente hijos de Dios.1-10).

Es la repetición de uno de los primeros gestos realizados y recibidos en el Bautismo. de esta necedad que supera la sabiduría e los hombres. Esta acción tienen una larga historia. 4. Es otra señal de que la unción del Espíritu se da para una misión. se realiza el signo constitutivo del sacramento. para salir vencedor de la prueba. palabra griega que significa: “Ungido” o Mesías en hebreo. Así el enviado recibe la misión y la autoridad de quien envía. la presencia del Obispo y del padrino o madrina. imposición de la mano. Imposición de la mano Mientras el Obispo unge la frente con la Cruz del Señor. las palabras sacramentales. Está llamado a tomar su cruz para seguir a Jesús. (Lc. nos habla de la misión que él recibe en el momento de ser untado con el crisma santo. En medio de la Plegaria Eucarística él ha pedido al señor que consagre este ungüento. Desde los tiempos apostólicos es el gesto reservado para los envíos.6 Una vez terminada esta oración. la alegría y la fragancia del perfume. Este gesto nos habla de la dignidad del confirmado.18-19) Ungido con la cruz en la frente. el sufrimiento y la misma muerte de su hermano el hombre. La unción con el crisma El Obispo unge con el crisma a cada uno de los que se confirman. como Cristo de la cruz. tiene puesta la palma de su mano sobre la cabeza del confirmado. abrir los ojos al ciego y anunciar el tiempo de gracia que Jesús ha inaugurado. Este simboliza la paz del olivo. sobre todo. El crisma es el aceite perfumado que ha sido consagrado por el Obispo en la Misa crismal del Jueves Santo en la Catedral. el gesto de la paz. El signo elocuente. Este signo comprende varios gestos muy significativos: unción con el crisma.crucificado (1 Corintios 1. . El confirmado es marcado en su frente con la cruz de Cristo. profetas. Estamos pues ante otro Cristo que recibe del Señor la misión de anunciar buenas nuevas a los pobres. reyes y mártires de su pueblo. liberar a los cautivos. Esa es la originalidad de nuestro anuncio y de nuestra vocación: nosotros anunciamos a un Mesías –un Ungido. Su nombre viene de Cristo. El joven o la joven recibe la fuerza del Espíritu para poder asumir el dolor. Esta palabra se cumple plenamente en quien es crismado por el Obispo. ungido con la cruz en la frente. Es la forma con que Dios ha señalado a los que Él ha elegido para que sean sacerdotes.17-25) El cristo recién confirmado está llamado a ser testigo de esta locura del amor de Dios. pero.

permanece de pie junto a él (ella). Ya nos hemos referido a la importancia de la presencia del Obispo. En ambos. Este conjunto de gestos que confiere la Confirmación son suficientemente elocuentes. Las palabras sacramentales.(CIC 1293. 6. Ellos son testigos delante de la comunidad de la fe de sus ahijados. sino a Dios. La Palabra que los acompaña hace aún más explícita esta realidad: N. para que sea miembro pleno del Cuerpo de Cristo. y por eso llevan en su frente la marca del reino.N.27). maduras en la fe. Quien lo recibe queda marcado con el sello del Espíritu. para que sea sacramento de Cristo cabeza de la Comunidad. queda constituido en una nueva condición que es absolutamente irreversible (imprime carácter). abrazándolo con sus brazo derecho. Hoy los presenta a través del Padrino o la Madrina. Signo de personas que ya no se pertenecen a sí mismos.7 Este gesto lo tienen en común el sacramento de la Confirmación y el sacramento del Orden. La presencia del Obispo. Deben ser personas confirmadas. sacramento de Cristo y de la Iglesia. por lo cual han de conocerlos bien en su vida y en su fe.y a ella se van a integrar más plenamente una vez convertidos en testigos del Señor. El Padrino o Madrina no tiene porque ser del mismo sexo que su ahijado/a. Ella ha recibido a quienes se van a confirmar y los ha guiado en el camino de su preparación. Es decir. Con ese mismo sello son marcados los confirmados. No es cualquiera el que confirma: es nada menos que la presencia de Cristo. llamado a transformar la historia de su tiempo.1304-1305) También imprimen carácter los sacramentos del bautismo y del Orden. . Es el Apóstol de cada Iglesia particular. capaces de acompañar y velar por la fe de sus ahijados. Signo de hombres y mujeres que trabajan desde esta vida para una vida que no termina. El gesto unido a la palabra da transparencia al sacramento. Y el sello del Padre es el espíritu Santo. en el Orden y la Confirmación expresa la misión recibida en el seno de la Iglesia. Por eso el Padrino o la Madrina. Este es el carácter que confiere la Confirmación. que también significa una nueva manera de vivir: la manera de Jesús (Jn. En el bautismo dice relación a una vida: la de los hijos de Dios y miembros de la Iglesia. recibe por esta señal el don del Espíritu Santo. En el Orden. y mientras éste es confirmado. En la Confirmación. El Padrino o Madrina La comunidad también se hace presente en este momento. la Iglesia está diciendo que la imposición de manos hace de quien lo recibe un misionero del Señor. presenta a su ahijado/a (diciendo el nombre de su ahijado/a en voz alta) al Obispo.

además de la relación persona con Cristo -y su Vicario. hasta llegar a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp 2. CELEBRACIÓN DE LA CENA (EUCARISTÍA) La iniciación cristiana comenzada en el Bautismo y recién confirmada con el don del espíritu. el Obispo. El rito sacramental llega a su fin con un signo cálido y hermoso. de confianza. Los Padrinos son también un signo de la extensión de la Iglesia doméstica (la familia) y una manifestación concreta de la participación de toda la Iglesia en la Confirmación.5). A ella son invitados especialmente los recién confirmados. al participar de esta memoria viviente de nuestra redención. “Los que han sido marcados con la Cruz de Cristo y la unción del Espíritu Santo” se ofrecen junto a Jesús.8 Han de ser también testimonios de una fe madura y comprometida para sus ahijados. ser católico y estar confirmado. culmina en la Cena del Señor. disponibles para entregar su cuerpo y derramar su sangre en testimonio del amor con que Jesús nos ama. . se vuelve a invocar para que los que participan de esta mesa vivan como ofrenda permanente. El Señor que envía es respetuoso de la persona enviada. y en lo posible que no sea ni el padre ni la madre del confirmando. tener una vida coherente con la fe y la misión que va a asumir. Es la forma sacramental por excelencia de proclamar que ellos quieren vivir para entregar su vida y no vivir para ellos mismos. Es decir.en el desempeño de la misión. 3. así como el Padre lo ha enviado a Él con amor de Unigénito. puedan dar “siempre testimonio del Evangelio y ser transformados más y más en la imagen de Jesucristo. Signo. La Iglesia pide que. El mismo Espíritu que los ha configurado con Jesucristo. Los padrinos y madrinas han de ser elegidos por su testimonio de fe y no sólo por su vínculo afectivo. por lo cual deberían ser siempre cristianos comprometidos capaces de acompañar en la fe a sus ahijados. que no esté afectado por una pena canónica. de amor paterno. El gesto de la paz. Exigencias para ser Padrino o Madrina: haber cumplido 16 años. para celebrar su nueva condición de testigos de Cristo. El Obispo besa la mejilla del nuevo(a) confirmando(a) dándole la paz del Señor. nuestro Señor” (Oración sobre las ofrendas) En la mesa del altar ellos vana unirse como miembros del mismo Cuerpo con Jesucristo que se entrega. de comunión. Esta es la transformación más profunda que produce el Espíritu en nosotros. Es un signo que “manifiesta la comunión eclesial con el Obispo y con todos los fieles” (CIC 1301).

La que aguardaron los apóstoles en Jerusalén. orar por los enemigos y bendecir a los perseguidores. En Pentecostés. . El pueblo en que se habla el lenguaje del amor. que no se entiende ni siquiera cuando hablan la misma lengua. los hombres experimentamos el amor y la confianza de Dios para toda creatura. Su testimonio y la razón de su esperanza irá convocando a hombre sy mujeres de toda raza. Estas mismas comunidades serán signo visible de que se ha cumplido la promesa del Señor. lengua y nación. Los demás se reparten por el mundo para cumplir esta tarea que llena de esperanzas a cuantos sufren la muerte y el pecado. Es el punto de convergencia de todos los gestos realizados y de la Palabra que se proclama en esta Liturgia. UN NUEVO PENTECOSTÉS Celebrar el sacramento de la Confirmación es celebrar un nuevo Pentecostés. confiando en al palabra de Jesús. Ese es el testimonio que darán los nuevos confirmados con su manera de vivir en común y sus esfuerzos por transformar este mundo en anticipo del Reino definitivo. Gracias al espíritu e Pentecostés hoy es posible amar hasta dar la vida. la humanidad disgregada en Babel.9 4. Babel es sepultada y surge al Iglesia enviada a predicar la reconciliación entre todas las naciones. Pentecostés es la proclamación universal del señorío de Jesucristo. transformado en apóstol del Señor. Pentecostés es signo de un mundo nuevo. saludando a todos con la paz del señor. se pone de pie y sale a dar testimonio de la Resurrección. es recogida entre toas las naciones. Atrás queda el hombre viejo. 4-5). Se extiende la Buena Noticia y se congregan quienes la acogen. Así se formarán comunidades de fe. de esperanza y de amor y en ellas se seguirá anunciando y celebrando la muerte y resurrección del Señor hasta que Él se manifieste en horma definitiva. paralizados por el temor. Gracias a este gran acontecimiento. Nace un pueblo nuevo que. tiene un entendimiento común. se encuentran reunidos haciendo oración junto a María. Gracias al don del Espíritu es posible orar sin cesar y celebrar cotidianamente la Pascua que el señor sigue haciendo en esta historia. Nadie queda excluido de la posibilidad de vivir según el Espíritu. La gran promulgación de la ley de las Bienaventuranzas. En Pentecostés. que encuentra todo su gozo en ser evangelizadora del mundo y de la historia. aunque en él se hablen lenguas diversas. perdonar las ofensas. con sus mentiras y pasiones: hacia adelante se abre el horizonte del Reino y la posibilidad de vivir como nuevas creaturas. En Pentecostés. Los confirmados con este espíritu irán de dos en dos. Pentecostés es el nacimiento de esta Iglesia peregrina. Y así Pedro. Nadie está excluido del amor de Dios. Al manifestarse la fuerza del Espíritu comienza para ellos una nueva manera de vivir. un grupo de hombres. para recibir la fuerza de lo alto que los capacitaría para ser sus testigos hasta los confines de la tierra (Hch 1.

Juan 15. oh Dios. Ezequiel 36.16-22.5-13. .1-6. Juan 14.23-26. Se recomienda leer también del Catecismo de la Iglesia Católica: los numerales: 1285 al 1321. Lucas 8. Juan 7.14-17. El Obispo vuelve a extender sus brazos sobre la comunidad reunida y ora con palabras de bendición: “Confirma. Joel 2. Hechos 8. Gálatas 5.4-15. Mateo 16. Hechos 2. 1 Corintios 12. Romanos 8. La misión ha comenzado. Es lo que pedimos por Cristo.1-8.10 5.4-13. Romanos 8.3-19. La Iglesia se llena de alegría porque cuenta con nuevos apóstoles y testigos del Señor.14-30. Efesios 4.1-4.1-17. lo que has hecho en nosotros y conserva en los corazones de tus fieles los dones del Espíritu Santo. LECTURAS BÍBLICAS RECOMENDADAS: Antiguo Testamento Evangelios Isaías 11. Isaías 61. Marcos 1. 18-21. Romanos 5.1-44.1-9.1-5. Lucas 10.23-30.9-11. CONCLUSION La liturgia eucarística termina con la “Oración conclusiva”. Amén” La celebración ha terminado. Mateo 25. Mateo 5.26-27. Lucas 4. Sólo hay que dejarse convertir y adherir al Evangelio de Jesús. nuestro Señor. para que no se avergüencen de confesar ante el mundo a Cristo crucificado y con sincero amor cumplan tus mandamientos.1-3.16-24. Isaías 42. Juan 14. Juan 16.14-33. Hechos 2.21-24. Efesios 1.1-6.3-8. 37-39.1-12.15-17. Nuevo Testamento Hechos y Cartas Hechos 1.21-27. Hechos 10. y en el mundo se renueva la esperanza: “el Reino está cerca”. 24-28. Hechos 19.

1993. . 1998. Martín. 1998. Montevideo. Manual de preparación para la confirmación. Guadalupe. San Pablo. Santa Fe de Bogotá.. 1999. Santa Fe de Bogotá. MUÑOZ. La Confirmación. Sacramento de la Confirmación: Directorio y preparación. Numerales: 1285-1321 AA. Héctor. Celam. S. Ed.VV..11 BIBLIOGRAFÍA PARA PROFUNDIZAR CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA. Dossiers CPL 78. Cristian. FUIDIO. Dennis C. Buenos Aires. La Confirmación: Plenitud del don del Espíritu Santo. Ed. PRECHT BAÑADOS. Ed.A:. CELAM. Centre de Pastoral Litúrgica. Ed. Dossiers CPL 79. Barcelona. Los Signos de la Confirmación. Ed. Buenos Aires. 1999. Barcelona. Smolarski SJ. Los Sacramentos. Lumen. Walter sdb. Mosca Hnos. Centre de Pastoral Litúrgica. Vivir con Cristo: curso fundamental de la fe católica. 1997. (Buenos Aires). 1998. Verbo Divino (Bolivia) – Ed. VEN ESPIRITU SANTO. WEIHS. Ed. 1998. Ed. Ed. Celam.

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