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Curso de Derecho Civil – Tomo I – Parte General

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Barros Errazuriz, Alfredo
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CURSO DE

D ERECH O CIVIL
PRIMER AÑO
SEGÚN EL PROGRAMA APROBADO POR LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DEL ESTADO

Explicaciones de la clase de don

ALFREDO BARROS ERRAZURIZ
Profesor del ramo en la Universidad Católica de Santiago

CUARTA EDIClON GORREGlDA y AUMENTADA

EDITORIAL
SANTIAGO

NAS CIMENTO
1930
CHILE

DEDICATORIA
Dedico este libro a mis alumnos de la Universidad Católíca, donde be profesado la Cátedra de Código Civi1, desde el 2f de Abril de 1904.

EL AUTOR.

Índice

BIBLIOGRAFIA DEL CODIGO CIVIL CHILENO
Bello· Andiés.-Obras completas. Volumen XL-Proyectos de Código Civil:-Esta obra, precedida de una introducción de don Miguel Luis Amunátegui, contiene los siguientes trabajos: 1. o Proyecto dé la sucesión por causas de muerte, publicado antes en' «El Araucano», desde el 21 de Mayo de 1841 hasta el 19 de Agosto de 1842. Este proyecto va' acompañado de numerosas notas explicativas puestas por Bello. '. 2. o Proyecto de los contratos y obligaciones cOnlJencionales, que había sido publicado en «El Araucano:., desde el 26 de Agosto de 1842 hasta. el 19 de Díciembre de 1845, en que se interrumpió. 3. o Proyecto de la sucesión por causas de muerte, Impreso antes en Santiago en Noviembre de 1846. 4. o Proyecto de los contratos y obligaciones condiCionales. impreso anteriormente en Santiago en Agosto de 1847. Obras completa.s.-Volumen XII.-Proyecto de Código Civil del año '1853. Va preéedido' de una introducción de don Miguel Luis Amunátegui. Al texto del proyecto se han agregado notas que in~ dican la fuente de donde se han tomado algunas de sus disposi~ ciones. ' , Obras completas.-VoJumen XII l.-Proyecto inédito de Códi'go CiviL---Se inicia; como los anteriores con una introduccion de don' 'Miguel Luis Amunátegui, la que se hace notar por el acopio de 'datos que preSénta. El proyecto inédito es el que sirvió de base definitiva para el que fué presentado a las cámaras. Va acompañado tru'l1bién de numerosas notas que indican el origen que se tuvo en vista para .adoptar algunas djsposiciones. ;' .Adetnas de· esfos trabajos, don Andrés Bello publicó muchos y variados artículos sobre cuestiones relacionadas con el Derecho

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Civil, señalándose entre ellas la controversia sostenida con don Miguel María Güemes, sobre la sucesión por cauSa de muerte, el artículo sobre hipotecas y privilegios y otro sobre prelación de créditos Todos estos opúsculos se encuentran en el tomo lX de l'as Obras Completas de Bello. Finalmente. hay que agregar el Mensaje con que el Gobierno presentó al Congreso el proyecto de C6digo Civil, que' es Utla obra acabada de redacción, erudición y ciencia. López Vitalieio A.--Raz6n y fuente de la tey.-Es una cotícotdancia del Código Civil con fos diversos proyectos que le . prt~die­ ron y las fuentes de éstos. Presta mucha utilidad para conocet" la historia de cada artículo y-sus variaciones. Fabres José Clemente. - Obras completas Imprenta Qrvan~ tes, 1908. Tomo l.-Derecho Internacional Privado. Es· un comert~ tario a los artículos 14, 15, 16, 17 Y 18 del C6c1igo Civil y constituye el mejor ~rabajo sobre esta materia que se haya efectuado en Chile. Fué premiado por la Universidad. Lleva agregado al firtal un anexo con numerosoS e interesantes datos sobre Derecho Inttmacional Privado. La porción conyugal. Tomo II de las obras completas. Es un comentario al párrafo 2.0 del titulo V, Libro III del Código Civil. en apoyo de su doctrina acerca de la incompatibilidad en que se encuentra el cónyuge sobrevíviente para percibir al mismo tiempo porción conyugal y cuarta de libre disposíci6n en la herencia del cónyuge premuerto. Derecho de los hijos naturales.-De la nulidad y recición.~Nuli­ dad de un testamento cerrado.-Efectos de la nulidad absoluta, Tomo 111 de las Obras Completas. Son muy importantes los dos primeros trabajos, que fueron premiados por la Universidad de Chile..1nstituciones de Derecho Civil Chileno. Torno IX y X de las Obras Completas.-Como lo previene su autor en el prólogo, este trabajo no tiene por fin explicar el Código, sino darle ·la forma adecuada a la enseñanz<:l, esto es, un resumen de las disposiciones según el orden rigurosantente lógico de las ide~s. Contienen. los dos tomos i 67 notas explicativas, las que ~ uno dedos m~ores cQtneh:tarios a nuestro Código Civil.

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Gormaz y Gutiérrez de Espejo Valentín.-Indice alfabético de {as materias contenidas en el Código Civil Chileno.-ValparáÍso, imprenta del Comercio, 1857. Gormaz.., Gutiérrez de Espejo Manuel.-Indice del Código Civil. Santiago, Imprenta Nacional. 1857. Gon~lez Florentino.-Diccionario de Derecho Civil Chileno.Valparaiso, Imprenta del Comercio, 18ó2.-Contiene numerosas incorrecciones, que fueron apuntadas por don Andrés Bello; pero es una guía útil para buscar las diversas materias de que trata el Codigo Civil. Lasfarria. José Victormo.-I nstitulos de Derecho Civil Chileno.-Urna, Tipografía del Comercio, 1863; 2. a edicion, hecha en Gante en 1864. Obra de poco interés. Don Enrique Cood publicó en 1865 un folleto señalando los numerosos errores que contiene esta obra. Chacón•. Jacinto.-Exposición razonada JI estudio mmparativo del Código Ovil Chileno. Imprenta del 1\1ercurio, 1868, Valparaíso; 2.a edicion en 1881 por la misma imprenta. El tercer tomo se editó por la Imprenta Gutenberg en 1882. Se hizo una nueva edición de la obra, en dos tomos, el año 1890 por la Imprenta Nacional. Es un comentario a los 950 primeros artículos del CocIigo Civil, y aunque muy citado y elogiado por algunos, su mérito es bastante discutido hoy día, Alfonso. Pauüno. - Explicaciones del Código C;ivil.-Santiago, Imprenta Cervantes, 1882. Este comentario, precedido de una reseña histórica de la formación del Código Civil, alcanza sólo hasta su artículo 545, Y ha sido tomado de las lecciones dadas por don Clemente F abres y don Enrique Cood. Armas; Juan Antonio.-Comentarios de siete titulos del Código Civil, Santiago, Imprenta La Unión, 1886.-Comenta, además de! título prdirntnar, hasta el título IV y la Ley de 1'vfatrimonio Civil. Cood. Enrique.-Antecedentes legislatit1os.} trabajos preparatorios del Código Civil de CAile.-Tomo L, Santiago, Imprenta Victoria, 1883. Proporciona mucha utilidad para conocer la historia del Código. Contiene numerosas comunicaciones y documentos publicados desde 1830 sobre codificación, el Proyecto publicado en ¡'SI Araucano" en 1841 sobre sucesión por causa de muerte y sobre

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los contratos, y la controversia .por la prensa entre don Andrés BelIo y don Manuel GÜemes. El segundo tomo no se ha publicado. El C6digo Civil ante la Universidad.-Santiago, Imprenta Chilena., 187 l.-Contiene las mernori~ publicadas hasta 1870 en los Anales. Hay ahí interesantes estudios sobre Derecho Civil. En 1877 se hizo uná edición de esta obra en Bogotá con'un pr61ogode doh Ramón Gómez . . Latorre, Enrique.-Memorias· y discursos.uniwersitarios sobre el C6dígo Civil.-Santiago, Imprenta de la Uni6n, 1888.-..LDos tomos: El primero es una recopilación de estudios sobre las materias de- que tratan los libros 1, II Y III del Código Civil; en que se mse"x,ta el trabajo tan elogiado de don Bemardo Lira, .titulado -"Necesidad de revisar el Código Civil". El tomo segundo contiene los trabajos puI . blicados hasta ese año en los Anales sobre el Libro IV del C6digo, Amunitegui, Miguel Lnls.-Don Andrés Bel'lo· y ~l C6dlg". Ci- . vil.-Santiago, Imprenta Cervantes, 1885.-Es una serie de articulos en que se estudian y comentan algunas materias del Código Civil, según manuscritos y apuntes dejados por don Andrés Bello.Impetfeciones y erratas del C,6digo Civil. - Santiago, Imprenta Cervantes, 1894. Exposición por orden numérico de artículos, de los errores de redacción o incorrecciones conténidos en el Código Civil y que indicó el propio don Andrés Bello. Contiene también algunas imperfecciones señaladas por don Bernardo Lira' elIl' Su discUrso sobre la necesidad de revisar el Código Civil, como asimismo. otras apuntadas por el señor Amunátegui. La formaci/m de loo acervos. en la partición de una herencia.Santiago, Imprenta Cervantes, 1889. Interesante estudio sobretsta materia,sacado de manuscritos de.i ados por' el 'sellor: Bello y ·que, por lo mismo, cqnstituyen la-verdadera doctrina sobre el particular. Los cincuenta primerós artículos del C6digo Civil explicados por su autor Valparaíso, Imprenta del Mercurio,. 1878. ··ESuna. ,serie de notas explicativas de esos artículos dejados en borrador por; don Andrés Bello, Aguirre Vargas. Callos.-Obras jurídicas:-Satltiago, 1891: Un tomo, Contiene :a) Las asignaciones alimenticias . forzosas y la porción conyugal; b) ¿Son compensables los alimentos (orzosos?;c)pre-

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lación de créditos; d) prescripción adquisitiva de dominio; e) cente~ narío de don Andrés Bello. El Filósofo Vera, Robustiano.-Comentarío del Codigo Civil.-Santiago. Imprenta Gutenberg, 1894.-7 tomos, Notas explicativas sobre cada uno de los artículos del Código Civil. Sánchez, Alejandro.-Explicaciones del Código Civil,--Valparaíso, Librería del Porvenir, 1897 . .Notas explicativas de bastante importancia a los Libros I y IUy algunos títulos del Libro IV, ·tomad8$ en clase de los profesores Cood, Fabres, Claro Solar. Urrutia, Fabres Francisco y Richard. DáviJa, ,Osear y Cañas Rafael.-Notas explicativas al Libro ¡V del Código Civil.-Santiago, Imprenta Caldera, 1901, . Claro Solar, Luis.-Explicaciones de Derecho Civil Chileno y comparado.-Cinco tomos. Santiago, Imprenta Roma, 1898-1927. Claro Salas, Héctor.-Elementos de DerechoCivil.--Primer ~ mo.-Imprenta Cervantes, ·1912. Borja. Luis Fl,llipe.-Estudios sobre el Código Civil Chileno.París, Imprenta Roger y Chernovitz, 190L-Abarca el título preliminar y todo el Libro, 1 Borja, 'jurisconsulto 'ecuatoriano c!e renombre )-lniversal, emprendió la obra de comentar el C6digo Civil Chileno, porque lo considera como el ,.:Derecho Civil sud-americano>, SU'puesto que todos' los códigos. de est~ continente, salvo el peruano, han sido inspirados en él. Sólo alcanzó a publicar la materia indicada al principio, pero dejó los borradores de la obra completa, que debía comprender 33 volúmenes. Sin duda es, el comentario mejor que se ha hecho sobre nuestro Codigo, bien que se nota la falta de relación con la jurisprudencia chilena. Además de estos trabajos, se han publicado estudios, sobre materias determinadas del Código Civil, como son por ejemplo, «Algunos efectos de la ley», de don Melchor Concha y Toro; «Estudios sobre la Ley de Matrimonio Civil», por don Enrique Latorre; «De la compraventa», por don Marcial Martínez; "Cesión de, créditos personales~, por don Carlos Aldun?te Solar; «Los Fideicomisos»,por don Manuel Egidio Ballesteros, etc.; a los que podríamos agregar no pocas memorias de prueba para optar aJ grado de Licenciado en Leyes,que tratan detenidamente artículos diversos. Entre ellas debemos

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citar especialmente las de D. Arturo Alessandri R, sobre la compraventa y la de D. Gonzalo Barriga E., sobre la sociedad conyugal. EDICIONES DEL CODIGO CIVIL Edición oficial de 1856, Santiago. Código ChU de la República de Chile, por don Ambrosio Rodríguez, Santiago, Imprenta Chilena, 1858. Lleva el Mensaje y las notas in~rtas en el proyecto de 1853. Códip Ci'til de la Repúbliea, de Chile, por don Manuel A.munátegui. Santiago. imprenta de "El Mercurio", 1877. Lleva el Mensaje, Reglamento del Conservador de Bienes Raíces,' reyes sobre efecto retroactivo de la ley y sobre habilitacióri de edad. las notas del proyecto de 1853, un tanto reformadas, y una carta de don Andrés ~e110 sobre el artículo 1618. Código Cí'fil de la Beptibliea de CJúle, Valparaíso, Imprenta de "El Mercurio" 1886. Lleva las notas del proyecto de 1853, pero es una edición muy incorrecta. Código CiYií de laRep6b1ica~e Chile. Santiago, Imprenta Nac:ional, 1889. Edición oficiid publicada bajo la dirección de don Miguel Luis Amunátegui Reyes. Lleva como ap&1dice el Reglámento del Conservador, y las leyes sobt-e éfecto retroactivo, habilitación de edad y matrimonio civil. Código. chilellos. por Carlos MarIa Vicuña. Leipzig, Imprenta Brockhans, 1882. La parte concerniente al Código Civil alcanza hasta la página 43f Tiene un pt61o~o sobre la historia de la Codificaci6n del Código Civil y las notas del proyecto de 1853. C6dil'O Ci"ril de la Reptlbliea de Chile, por Vicente Sanfuentes, Santiago, Imprenta de la Estrena óe Chile, 1875, Concordado con el Código Francés y anotado con algunas reSoluciones de los tribunales y con la opinión de jurisconsultcXs frarlceses. Códifo Cil'il CJúleBO. Colleord&Bda~ por Miguel Elizalde. Santiago, Imprenta de «La Libertad,., 1871. Lleva agregadas las notas del proyecto de 1853 y cOncordancias con el Codigo Francés .. El Código Cilil de la .~'blica· de Chile, puesto al al~nce deto-

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dos.--Santiago, Imprenta Chilena, 1862. Contierre las concordancias entre sí de todos los artículos del Codigo. Colección de Códigos de la Repáblica deChite, por Roberto Miranda, París, 1893, Lleva el Mensaje, Códigos de Chile, por Eulojio ROfas Mery. El Códiso Civil He,va anexas las leyes del Registro Civil. Matrimonio Civil, efecto re~ troactivo de las leyes, reglamento del Consevador de Bienes Rafees, reglamento de los oficiales del Registro Civil. REVISTAS Las principales son: la Revista Forenu Chilena, publicada d€sde 1885 a 1892, bajo la dirección de don Enrique L;:¡torre,: y la moderna Revista, de Derecho y lurisprudenc.ia, comenzada a publicar desde el año 1904.
índice

INTRODUCCION
CAPITULO PRIMERO
DEL DERECHO EN GENERAL
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NOCIONES PRELIMINARES

1. Etimología de la palabra Derecho.~Viene de la voz latina direclum, que se toma en un sentido figurado para decir lo -que es conforme a la regla, o sea a la ley. Los romanos usaban la palabra jus, con la cual designaban la ciencia de lo justo y de lo inju~to, 2. Diversos sentidos de la palabra Derecho.- (a) Ciencia de las leyes o sea la ciencia que trata del conjunto de relaciones jurídi~ cas que unen a los hombres y que tienen por fundamento la justicia individual o social.-(b) Ley. En este sentido' se toma la palabra Derecho, por ejemplo, cuando se dice: «Esta sentencia ,está dictada conforme a Derecho» o bien: El Derecho prohibe tal cosa. (e) Coleccz'ón de leyes de una misma especie, Así se dice «Derecho Romano», «Derecho Francés», para dar a entender el co~junto de leyes que regían en Roma o que rigen en Francia. (d) Facultad o poder, En este sentido es el poder moral inviolable que tenemos para hacer u omitIr' algo. Así se' dice: derecho de propiedad, de independencia, etc,; (e) Impuesto; así se dice: derecho de aduana. 3. Derecho objetivo y subjetivo.-La palabra Derecho, tomada en el sentido de colección de leyes, es. decir, del conjunto de preceptos

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reglas que gobiernan la actividad humana en la Sociedad y cuya observancia se garantiza, en caso necesario, con el auxilio de la fl,lerza pública, constituye lo que llaman los jurisconsultos Derecho objetivo, que es general y único para todos los miembros de una determinada sociedad política. Por el contrario, entendida la palabra Derecho, en el sentido de facultad o poder, constituy,e lo que comúnmente se llama Derecho subjetivo, así denominado, porque pertenece a cada individuo, que puede servirse de esa facultad, con relación a otros en el ejercicio de sus actividades. Cada clase de facultades o prerrogativas del individuo constituye un derecho distinto. Así, hay derecho de propiedad, de usufructo, etc, Los derechos subjetivos tienen que ejercerse bajo el control del Derecho objetivo, que contiene las leyes que sancionan los derechos y los deberes jurídicos . .(.. Preceptos primordiales.-En cuanto expresión de la justicia, el Derecho comprende tres preceptos primordiales, de los cuales derivan las doctrinas jurídicas: vivir honestamente; no hacer daño a nadie y dar a cada uno lo suyo: hOMste vivére; neminem laedere;
suum cuique tribuere.

5. Relación del Derecho con otras ciencias.-El derecho como ciencia pertenece a la ciencias morales y políticas, que tratan del .conjunto de conocimientos relativos a la naturaleza moral e intelectual del hombre, a su sociabilidad y a los medios de garantir, la seguridad del ejercicio de la justicia para el goce de sus bienes y de las ventajas que se obtienen en sociedad. El Derecho se relaciona con la Moral, porque ambos persiguen la justicia, o sea la conformidad de nuestra voluntad y de nuestras acciones con la ley natural o escrita. Se diferencia en que el objeto de la Moral es más vasto, porque estudia la bondad y malicia de todos los actos humanos y el Derecho trata de la justicia aplicada a las relaciones externas entre los hombres. Tiene relaciones con la Economía Política, porque es deber del legislador tomar en cuenta los principios naturales que rigen el desarrollo de la riqueza pública y, por otra parte, porque la riqueza para

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desarrollarse, exige como base primordial una buena legislación quegarantice los derechos y reglamente los contratos. Tiene afinidades con la Política, porque las relaciones políticas comprenden un conjunto de derechos y deberes jurídicos que en naciones constituídas se contienen en un cuerpo de leyes. Tiene relaciones con la Historia, que nos da a conocer el desarrollo del Derecho en tiempos anteriores al nuestro. Tiene finalmente relaciones con la Sociología, ciencia que estudia la formación y el c!esaFrollo de las sociedades humanas. 6. Jurisprudencia.-Tiene tres diversas acepciones esta palabra: (a) Ciencia que estudia las leyes de que se compone el Derecho. (b) Hábito práctico de interpretar recta y uniformemente las leyes y de aplicarlas oportunamente._ (e) Principios que en materia de Derecho siguen los tribunales encargados de aplicar las leyes. En. este sentido se dice que hay Jurisprudencia establecida. cuando sobre una cues-· tión de Derecho hay sentencias repetidas y uniformes dictadas por los tribunales en un mismo sentido En el caso contrario, o sea cuando las sentencias son contradictorias, se dice que la Jurisprudencia es incierta.

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DIVISIONES DEL DERECHO
7. Divisiones del Derecho.-Se divide el Derecho en Natural y
Positivo. El primero es el que estudia las razones supremas del Derecho conocidas por la razón ni:J.tural. El segundo es el que estudia el conjunto de reglas dictadas por el legislador para el· buen gobierno de la sociedad. El Derecho Positivo se subdivide en Divino y Humano, según haya sido dictado por Dios o por los hombres. El Derecho Positivo humano se divide a su vez en Sagrado y Profano. El Sagrado es el instítuído por la Iglesia de Jesucristo para dirigir a los ~fie1es en el ;ordeú reliligioso. El Profano es el que dicta reglas para el orden temporal entre los hombres.
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El Derecho Profano se subdivide en Nacional, que se ocupa del régimen interno de un Estado y en Internacional o de gentes, que regla las relaciones entre los Estados independientes. El Derecho Nacional se subdivide en Público y Privado. El primero se ocupa de la organización y régimen del Estado y reglamenta las relaciones de los particulares con el poder público; y el segundo mira al bien particular de los asociados y rige las relaciones de unos ciudadanos con otros. El Derecho Público comprende el Derecho Constitucional o Político, que trata de la organización de los poderes públicos, el Derecho Administrativo que reglamenta el funcionamiento de los servicios públicos, el Rentístico que se ocupa de todo lo relativo a la Hacienda Pública o sea la administración de los dominios del Esta·· do, la reparticíón y cobranza de los impuestos e inversión de los caudales públicos y el de Policía, que se ocupa de todo lo relativo al mantenimiento del orden y seguridad de las personas y bienes, a la higiene, salubridad, etc. Estos dos últimos pueden considerarse también como ramas del Derecho Administrativo. El Derecho Privado se subdivide en Civil. que contiene la regla general, y en Comercial, Agrícola, Minero, etc., que fijan reglas especiales dentro de sus respectivas materias. El Derecho Internacional se divide también en Público y Privado; el primero rige las relaciones de los Estados bajo el punto de vista de los intereses generales; el segundo rige las relaciones jurídicas de los individuos de un país con los de otro país o con los Estados extranjeros en cuanto son susceptibles de relaciones de puro interés privado. El Derecho Positivo se divide también en Determinativo, que establece las relaciones de justicia tanto en lo público como en lo privado y fija los derechos y obligaciones de los miembros de la comunidad; en Penal, que define las transgresiones de la ley y fija el castigo de las que considera, como delitos o faltas punibles; y de Procedimiento, que fij a las reglas prácticas que han de observarse tanto para el ejercicio de los Poderes Públicos como para hacer efectivos en juicio los derechos de los particulares cuando han sido lesionados o puestos en duda.

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El Derecho se divide también en escrito o promulgado, que es el que ha sido formulado expresamente por. el legislador, y no escrito o consuetudinario, que es el introducido por medió de la costumbre. Finalmente, se puede dividír en General y Especial según dicte reglas aplicables a todas las relaciones jurídicas de una misma especie o sólo a determinadas relaciones de una clase particular.

8 Derecho Civil.-En. un sentido lato se toma la palabra Dere:-. cho Civil para designar toda la legislación de un pueblo. Así se dice que ]ustiniano enseñó el Derecho Civil a los romanos en el C6digo, en las Pandectas y er-rla Instituta. En un sentido estricto, equivalente a Código Civil, es el cuerpo de leyes que rigen las relaciones jurídicas aplicables a todos los ciuc!adanos· en general. Para ser regido por ellas no se requiere ser de ninguna carrera o profesión determinada. En este sentido el Derecho Civil reglamenta las relaciones de familia y patrimoniales que se forman entre los individuos, mirados en general, es decir, en cuanto miembros de una misma sociedad, y con prescindencia de la profesión que ejercen, y se contrapone a los Derechos especiales. Hay otras ramas del Derecho Privado que conciernen a determinadas relaciones jurídicas, que provienen del Comercio, industria o agricultura Y que se llaman Derecho Comercial, Derecho Industrial y Derecho Rural. Lo que no está especialmente previsto en estos CódigoS especiales, se rige por la ley civil. Clasificado el Derecho Civil en las divisiones hecha,s más arriba, podemOS decir que pertenece al Derecho positivo nacional, privado, determinativo Y general. Forman el Derecho Privado los distintos Códigos que rigen las relaciones particulares de unos ciudadanos ton Otros, a saber: el Código Civil, el Código de Comercio, el de Minería, el del Ejército y Armada, etc. La Ley general del Derecho Privado, la constituye el Código

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Civil, cuyas disposiciones son aplicables a todos los habitantes, sin distinción..de profesión. Los demás Códigos son esjJeciales, porque contienen disposiciones para individuos de determinadas profesiones. Esta distinción tiene importancia: a) Porque las disposiciones contenidas en los Códigos de Comercio, de Minería, del Ejército y Armada, y demás especiales, se aplican con preferencia a las del Código Civil, que constituye la ley general (arto. 4 0 • del Código Civil). Esta es una aplicación del principio de que la ley especial prevalece sobre la ley general, b) En los casos que no esten especialmente resueltos por los Códigos especiales, se aplicarán las disposiciones del Código Civil, (arto 2 del Código de Comercio), Aquí se aplica el principio de que a falta de la ley especial rige la ley general. índice

CAPITULO SEGUNDO
DERECHO ANTIGUO, INTERMEDIARIO Y MODERNO
PARTE PRIMERA: DERECHO ANTIGUO

9, Historia del Derecho Civil anterior al de España.-EI programa universitario contempla el Derecho Chileno en tres períodos distintos: a) Derecho Antiguo, o sea el derecho existente en Chile cuando era Colonia de España; b) Derecho Intermediario, o sea e! Derecho Patrio anterior al Código Civil; y c) El Derecho Nuevo, formado por e! Código Civil y los demás dictados con posterioridad a éste. Como estudio previo al. del Derecho Chileno en cada uno de sus períodos, queremos dar una ligerísima noción sobre la historia del Derecho Civil anterior a la formación de! Derecho de España. A principios de! siglo V, de la era cristiana, los. pueblos germánicos, que residían hacía largo tiempo en la parte ~ de Europa que actualmente forman Alemania y Rusia, lograron vencer la resistencia que durante varios siglos les habían opuesto las legiones romanas e invadieron los dominios de los imperios, logrando después de largas guerras establecerse ,en la parte occidental de Europa. Los Visigodos se establecieron en España; los Lombardos en gran parte de ItaHa; 100s Francos en la Galia; los Anglo Sajones en Inglaterra; y vados pueblos eslavos y aun tártaros, como los Húngaros, Servios, Búlgaros, Moravos y Checos, en fas provincias de! Danubio. Muchas tribus germánicas permanecieron en e! territorio patrio, -descollando entre ellas la de los Alemanes, que dió su nombre al país. Estos pueblos bárbaros carecían de escrituras, no se regían por

leyes escritas sino por costumbres transmitidas verbalmente, o sólo

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por la práctica, y para conocer estas costumbres hay que acudir a los autores romanos contemporáneos y principalmente a Tácito, que las estudió ex-profeso. Entre los germanos sólo había dos clases sociales: libres y esclavos. El hombre libre sólo dependía del Rey o del jefe que voluntariamente escogía; tenía voz y voto en las asambleas y estaba en posesión de todos los derechos y políticos. Los esclavos eran cosas de su amo; el cual disponía de ellos libremente pudiendo venderlos y matarlos; formaban parte de la familia del amo, el cual les permitía tener su casa propia y su culto, imponiéndoles ror toda servidumbre una contribución de trigo, ganados o pieles de animales. Los germanos practicaban' la monogamia, excepto los reyes y príncipes, que acostumbraban tomar varias mujeres, y la familia germánica era más conforme a la ley natural que la familia romana. El marido ejercia la patria potestad sobre su mujer, sus hijos y esclavos; era el juez en su casa y castigaba los delitos que los suyos cometían, especialmente el adulterio; podía vender y aun dar muerte a sus mujeres e hijos, derecho que variaba en la práctica según el grado de barbarie en las tribus. Su propiedad o principal riqueza consistía en los bienes muebles, a saber, sus armas, sus caballos y sus ganados; lo secundario eran las propiedades raíces. No usaban monedas acuñadas ni conocían el préstamo a interés La casa u hogar doméstico pertenecía a la familia entera y el p::¡,dre era un mero administrador que no podía disponer de esos bienes ni por acto entre vivos. ni por causa de muerte. El resto del territorio era propiedad común de cada villa y sus habitantes se lo repartían a la suerte cada año para ·cultivallo en lotes, cuyo tamaño variaba según el rango social de cada uno. No conocían el testamento, el cual fué introducido más tarde ror la influencia de la Iglesia. A la muerte del padre, los hijos varones y mujeres continuaban en el dominio dé los inmuebles que eran propiedad de la familia. La asamblea del pueblo era el suprEmo tribunal que administraba justicia y que juzgaba los asuntos más impcrtantcs y dictaba la pen~ de muerte. Además, en cada villa administraba justicia un

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príncipe, nombrado por la asamblea del pueblo y asistido por un consejo de personas elegidas entre los vecinos de la villa. Distinguían dos clases de delitos: unos, que llamaremos públicos, en que se ca·stigaba principalmente la ofensa social y que estaban penados con la muerte; y otrosjJrivados, en que 10 principal era la injuria a algún particular y lo secundario la ofensa social. Los delitos privado,'> quedaban entregados . a la venganza personal del ofendido, con el cual hacía causa común la parentela, de donde nacían frecuentes guerras entre familia y familia. Finalmente, eran muy aficipnados al simbolismo, usando muchos de los símbolos materiales para expresar las ideas, con lo cual lograban que se les grabasen fuertemente en la ímagínación.· Así, los que celebraban un contrato lo hacían en un palo y guardaban lospedazos para probar después, juntándolos, la existencia del contrato. Al establecerse los bárbaros en el Imperio Romano, se encontraron en presencia de una sociedad civilizada, con una legislación más perffcta que sus primitivas costumbres. Reconociendo esta -superioridad de los vencidos experimentaron su influencia, y el derecho bárbaro se fué modificando poco a poco, a medida que los invasores ganaban en civilización y comprendían la superioridad deL Derecho Romano; de modo que este Derecho, que era al principio una -ley aplicable sólo para los vencidos: pasó después en gran parte a ser la ley de los vencedores, como sucedió en España, en donde, entre seiscientas del Fuero Juzgo, se encuentran más de cien leyes· exclusi~~a­ mente romanas. La mezcla de las costumbres germánicas con la legislación romana trajo por resultado una legislación nueva más perfecta que las costumbres bárbaras, porgue - en ella hallaron cabida muchas instituciones jurídicas de los vencidos que los bárbaros no conocían, como los testamentos, y porque se mejoraron 1<;>8 imperfectos procedimientos judiciales de los germanos. Los germanos vencedores dejaron a les pueblos vencidos en tranquila posesión de sus propias leyes, permitiéndoles sentenciar sus juicios conforme a elles; de manera que el juez bárba¿J debía aplicar dos legislaciones: la ley romana para juzgar' a .los romanos, y las leyes o costumbres germánlcas para decidir las contiendas ent¡e los bárbaros. Las leyes eran puramente personales y no territoriales, co-

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mo son hoy día, y a esa legislación o fuero personal se ha dado el nombre de legislación de ca~ tao Para facilitar la tarea a los jueces, algunos reyes bárbaros mandaron codificar las leyes romanas y las costumbres germanas; y de aquí nacieron, entre otros, el Código de Eurico o Ley Visigoda y el Código de Alarico o Ley Romana para los súbditos romanos de la monarquía visigoda. Esta legislación personal o de casta, introducida, como hemos visto, en los primeros años de la conquista, presentaba graves inconvenientes e irritantes injusticias. Así lo comprendieron los monarcas visigodos, cuyo pueblo por ellos gobernado era el más culto de los bárbaros que invadieron el Imperio Romano, la España y la Galia Meridional; conquistadas posteriormente, provincias muy pobladas y muy penetradas de la civilización romana. Desde el sigio VII, los monarcas visigodos, que ya habían establecido en sus dominios la unidad religiosa abjurando 'a herejía arriana, se esforzaron por establecer también la unidad legal aboliendo la doble legislación vigente y mandando que todos, godos y romanos, ~e rigiesen por una misma ley, que se llamó Fuero Juzgo o Fuero de los Jueces, pero las costumbres germánicas, más poderosas que la voluntad de los reyes, se mantuvieron aÚn mucho tiempo después de la promulgación del Fuero Juzgo. Con este Código comienza el Derecho Español, del cual nos ocuparemos brevemente en el párrafo que sigue, al tratar del Derecho Antiguo o Derecho Colonial de Chile 10. Derecho Españolo Derecho Antiguo.-Lo que el programa llama Derecho Antiguo o Derecho Colonial, es el que regía en Chile cuando todavía era colonia de España y comprende, en consecuencia, todas las leyes, disposiciones y decretos especialmente dictados para América o Chile y las leyes españolas mandadas aplicar en América o Chile. j:::l Derecho Antiguo puede dividirse en dos grupos diversos: el primero, que contiene las leyes, disposiciones o decretos especialmente dictados para América o Chile, y el segundo, que comprende el Derecho común y general de España, aplicable en Chile en conformidad a 10 ordenado por la ley II, Tít. 1. Libro II de la Recopilación de Indias.

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ll. Primer grupo.-Leyes especiales para América o Chile.
las 1ndias.-Hemos dicho que los gobiernos españoles dictaron para el. régimen de los dominios americanos una legisla«ión especial,. distinta de la de Castilla, principalmente en el orden administrativo. Esta legislación se formó por las Reales Cédulas y provisiones que para los dominios americanos se expedían continuamente por medio del Consejo de Indias. La recopilación de Indias es una reunión de todas _esa$ leyes, cédulas y provisiones dictadas por el Rey de España para los dominios de las Indias, nombre con que entonces se designaba a los territorios de. América conquistados para la Corona de España; leyes que, como· hemos dicho, se expedían por medio del Consejo Real de Indias, el cual corría también con su comunicación a los Virreyes, Capitanes generales y Audiencjas de los dominios de América, sin cuyo requisito no regían. Hiciéronse varios ensayos de esta recopilación; pero la obra de~ finitivasólo se sancionó el 18 de. Mayo de 1680 en el reinado de Carlos 11. Para formar esta recopilación los Virreyes de Méjico y del Perú enviaron las reales cédulas existentes en sus· virreinatos y el jurisconsulto Encinas recogió las archivadas en Madrid y en Sevilla. Se divide esta recopilación en nueve libros, subdivididos en títulos y leyes, y trata del derecho eclesiástico, de la qrganización del Consejo de Indias, de las audienclas y Juzgados y contiene además, entre reglas de Gobierno y Administración, algo de legislación civil. Es notable el Código de Indias por el· espíritu cristiano y humanitario que lo anima, pues contiene numerosas disposicio!1es para proteger a los indígenas, de la crueldad de los.· descubridores y conquistadores; y no se encuentra en él ninguna de esas leyes que afearon la legislación colonial de otros países. Su principal defecto es la centralización comercial y administrativa en manos del Consejo de Indias y de Ja Casa~ de Contratación -de Sevilla, que impidió el que la América Española del coloniaje se desarrollara intelectual y materialmente todo 10 que era de
A) Recopilacíón de leyes de los Reinos. de

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esperarse atendidos los progresos que Europa habría podido comunicarles no existiendo semej ante barrera.
B) Reales Cédulas, Prorisiones y Ordenanzas de carácter general o local, dictadas con posterioridad a la ley de lndias.-Las disposicio-

nes posteriores 'a la Recopilación de Indias, esto es, las l?osteriores a 1680, no fueron recopiladas, El año 1776 se ordenó reunirlas en un libro que debió llamarse Código Carolino; pero sólo alcanzó a trabajarse en una parte de él, que no fué sancionada ni comunicada a las Indias. En Chile las leyes posteriores al Codigo de Indias se encuentran en el archivo de Gobierno o de la Real Audiencia de SantIago.
C) Ordenanzas especiales mandadas cumplir por el Rey de Espa-

ña.-Tales son: la Ordenanza de Minería, conocida con el nombre de Ordenanza de Nueva España, las Ordenanzas de Bilbao y la Ordenanza de Intendentes. Ordenanzas de Nueva Espafia.-EI 22 de Mayo de 1873 fué sancionada por el Rey Carlos II 1 la Ordenanza de Minería, conocida con el nombre de Ordenanza de Nueva España, la cual fué redactada por el Tribunal de Minería creado en la ciudad de Méjico, a solicitud de su virrey, para levantar el decadente estado de la Minería en aquella colonia. Ordenanza de Bilbao. -.El más antiguo de los códigos especiales es el Código comercial llamado Ordenanzas de Bilbao. A principios del siglo XVII I los comerciantes de Bilbao, reunidos en la Universidad de esa ciudad, nombraron una comisión de seis personas para que redactara una nueva ordenanza comercial tomando por base las leyes existentes en España y las de otros países europeos. El proyecto de Código presentado por esta comisión y dividido en 29 capítulos fué sancionado por Real Cédula del Rey Felipe V, el 2 de Diciembre de 1737, y aunque estas ordenanzas fueron dictadas sólo para el puerto de Bilbao, ellas se extendieron poco a poco a la mayor parte de los puertos de España. En 1795, cuando se creó en Santiago de Chile el Tribunal del Consulado, se introdujeron también las Ordenanzas de Bf1bao, que rigieron entre nosotros hasta la promulgación del Código de Comercio.

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Las Ordenanzas de Bilbao son reputadas como un Código de gran mérito y muchas de sus más antiguas disposiciones fueron tomadas por la célebre ordenanza de Marina publicadas por Luis XIV en 168l. Ordenanzas de I ntendentes.-En 1786 se dictó la Instrucción u Ordenanzas de, Intendentes, a pedido del Virrey de Méj ka, que propuso la creación de los intendentes de ese virreinato. Los intendentes eran funcionarios administrativos, que estaban ,sometidos .al Virrey, pero que tenían importantes atribi"lciones, principalmente en lo relativo a la Real Hacienda, materia en la cual gozaban de cierta indeper.dencia. Las Ordenanzas de, Intendentes, dictadas' al principio sólo para Méjico, se hicieron extensivas luego a los Virreinatos del Perú y Buenos Aires y a las Presidencias de Chile y Guatemala, y ejercieron bastante influencia en ,la organización ad:}" ínistrativa de nuestra República, que todavía conserva. el nombre de estos magistrados. Respecto del orden de preferencia en que. debían aplicarse en los dominios de las Indias las leyes especiales dictadas por los monarcas españoles, debemos record$T que en ,la Real Cédula que promulgó la Recop~lación de Indias, de fecha 18 de Mayo de 1680, se declara que las leyes de dicha Recopilación de Indias se guarden .y ejecuten y por ellas sean determinados todos los pleitos. y negocios que en estos reinos ocurrieren,· aunque algunas sean nuevamente hechas y no publicadas y séan diferentes o contrarias estas leyes de estos nuestros reinos de Castilla. Dispone además la misma Real Cédula,. que se observe en defecto de estas leyes de Indias lo ordenado por la Ley 11, Tít. 1, Libro 11 de la Recopilación de, Indias, quedando en su fuerza y vigor las Cédulas y Ordenanzas dadas a nuestras Reales Audiencias ,en lo que no fueren contrarias a las leyes de aquella. 12. Segundo grupo.-Leyes que constituían el derecho COmún y general de España y que, como acabamos de ver, debían aplicarse en las Colonias españolas, en teda lo que no fuera derogado o modificado por la Ley de Indias o pOl~ las Reales Cédulas u Orderianiasespeciales, todo con arreglo a lo establecido en la misma Recopilación de Indias

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13. El Fuero Juzgo o Libro de los Jueces.-Es el más antiguo de los Códigos españoles y su origen se remonta a la fundación· de la monarquía goda. Vino a poner término a la confusión existente entre la legislación de los visigodos y la de los romanos, por medio de la fusión de ambas legislaciones. Obra sucesiva de los reyes godos, las leyes de este código, que señala un gran progreso en la legislación española, fueron compiladas por el XVI Concilio de Toledo, que descartó todo lo que estimó contrario al desarrollo que en aquel entonces había adquirido el Derecho. Escrito este Código primitivamente en latín, fué traducido después, en el siglo XII I, por orden del Rey San Fernando. El Fuero )tlzgo en su estado actual, que es el mismo que ha tenido desde la conquista de España por los árabes, se divide en 12 libros; éstos en títulos y los títulos en leyes. Es un verdadero compendio bien ordenado por el Derecho Constitucional, Administratiyo, Civil, Procesal y Penal de los visigodos, redactado por el clero, y fué durante varios siglos el Código más sabio, justo y completo de la parte occidental de Europa. 14. Legislaci6n Foral. El Fuero Viejo. El Fuero Real.-Destruída por la conquista de los árabes la unidad religiosa y legislativa, tan pacientemente elaborada por los monarcas y visigodos, el Fuero Juzgo no pudo ser observado en toda España, ni siquiera en los reducidos dominios de los reyes cristianos, que preocupados principalmente de la lucha contra el invasor, no cuidaban de mantener la observancia del antiguo código visigodo. A medida que los reyes cristianos reconquistaban el suelo español y se emancipaban los pueblos, los príncipes les concedían privilegios y leyes especiales, que consagrando las costumbres de los diversos pueblos, los libertaban de tributos y otros gravámenes. Estas leyes municipales, propias de una ciudad, constituyen lo que se ha llamado fuero y vulgarmente carta puebla. El más importante de ellos es el Fuero Viejo de Castilla, que es el verdadero código de la nobleza castellana en los siglos XIII Y XIV, y como ensanchaba desmedidamente los privilegios de la nobleza, nunca fué del agrado de los reyes, los cuales dem:)rando cuanto pudieron su aprobación, trataron en seguida de deragorlo; pero obtuvo al fin sanción real en tiempo de Alfonso X. Fué observado este

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código hasta el reinado de Alfonso el Sabio, el cual promulgó e! Fuero Real, que vino a derogar muchos privilegios de los nobles, El Fuero Real, compuesto bajo la dirección de don Alfonso el Sabio, que continuó la obra de la unificación de la legislación española -emprendida por su padre el rey don Fernando, quedó terminado el año 1255. Sucesivament.e 10 recibieron por fuero municipal más de ,25 ciudades con las aldeas dependientes, y aún provincias mteras, llegando de esta mañera a ser el código gen,eral de Castilla. Como venía a disminuir los privilegios de los nobles, éstos los resistieron . enérgicamente, y en 1272 lograron que el Rey 10 derogase parcialmente otorgándoles el restablecimiento del Fuero Viejo. Sin embargo, se continuó observando en muchas partes hasta que el Ordenamiento de Alcaiá le dió nuevamente fuerza obligatoria. Se divide en cuatro libros y trata de asuntos eclesiásticos y de legislación civil, procesal y criminal; su carácter es más práctico que el Código de las Siete Partidas. 15. Leyes del Estilo.-Con este nombre y también con el <;le Declaración de {as Leyes del Fuero se conoce una recopilación de la jurisprudencia de los tribunales supremos de.la corte castellana, en la aplicación del Fuero Real. No hay constancia de su promulgacibn por la autorización real, de modo que no son verdaderas leyes. Sin embargo, tienen importancia, no sólo porque la interpretación judicial de aquel fuero fué aceptada generalmente por los tribunales espai'íoles, sino también porque muchas de ellas figuran en la Novísima Recopilación, cobrando de esta manera fuerza legal. Son 252 leyes, amontonadas sin método, y que figuran a continuación del Libro. I 1 del Fuero Real. El Gobierno de Chile les reconoció valor legal, con preferencia al fuero Real, por decreto de 28 de Abril de 1838. 16. Las Siete Partidas.-Es el monumento más notable de la legislación antigua y el más importante de los códigos españoles. Ordenada su formación por don Alfonso X, parece ha sido redactado por él mismo, si se atiende a la igualdad del estilo, la unidad del plan y la semejanza de! lenguaje que se notan entre ésta y las demás obras del Rey Sabio; pero otros autóres creen que fué compuesta por varios jurisconsultos eminentes de la época, entre los cuales

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señalan a los maestros J acabo Ruiz, Reguera Val del amar , Bernardo de Compostela, Fernando Martínez, Roldán y GarcÍa de Sevilla. Son estas, simples conjeturas, porque no consta de documento alguno fehaciente que éstos tuvieran o no parte en la empresa. Se comenzó a redactar este Código el año 1256 y se publicó el año 1265, pero no tuvo autoridad legal durante el reinado de don Alfonso el Sabio, ni en el de sus inmediatos sucesores, porque se oponía a ello el apego de los pueblos a sus fueros municipales y a sus antiguas costumbres, muchas de las cuales eran por el mismo Código, derogadas. El mérito indiscutible de este cuerpo de leyes, el estudio que de ellas se hacía en las Universidades y la estima en que las tenían los jurisconsultos, contribuyeron a que alegadas en los tribunales, fuesen paulatinamente entrando en las costumbres, fallándose a veces los pleitos con arreglo a ellas. Por fm Alfonso XI, en su Ordenamiento de Alcalá, el año 1348, declaró en pleno vigor legal las leyes de Partidas, en defecto de los fueros y de las demás leyes del mismo Ordenamiento, y desde esa época tuvieron las Partidas valor de Código general de carácter supletorio, destinado a llenar los vacíos de las demás leyes. Se llamó primeramente este Código Libro de las Leyes o Fuero de las Leyes; pero, por estar dividido en siete partes o partidas, las que se subdividen en títulos, y estos en leyes, los jurisconsultos del siglo XIV comenzaron a llamarlo las Partidas o las Leyes de Partidas, nombre que se generalizó desde el Ordenamiento de Alcalá. La Partida Primera trata de la ley, del uso, de la costumbre y del Derecho eclesiástico; la Segunda, del Derecho político o público y de las Universidades y colegios; la Tercera, del Derecho procesal, organización de los tribunales y modos de adquirir, conservar y perder la propiedad; la Cuarta, de los desposorios y casamientos; la Quinta, de las obligaciones y contratos y mucha parte del Derecho comercial, especialmente marítimo: la Sexta, de la sucesión por causa de muerte; y la Séptima, del Derecho penal. Este Código es una síntesis de lo mejor que existía en la legislación de la época. Para su formación se valió el rey, principalmente, de las Pandectas, con sus comentadores italianos de los siglos XII Y XIII, del Decreto de Graciano, de las Decretales de los Papas y de

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los diversos fueros; de estos elementos, los preponderantes son el Derecho Romano y el Derecho Canónico, cuyas doctrinas habían sido substituídas por la legislación visigoda, lo cual explica las dificultades que tuvieron que vencerse para hacerlo aeéptar como. código . • legal. En América constituyeron el derecho común, salvo las modific.aciones de la ley de Indias. Se han hecho numerosas ediciones de este código y, entre las más apreciadas, figura la glosada por Gregario Lóp~z, que fué la que tuvo en vista don Andrés Bello 'para la redacción· de nuestro Có- . digo Civil, el cuaL tiene numerosas disposicion<;:s tomadas de las leyes de Partidas. i7. Ordenamiento de Alcalá.-. Vino a poner término a la lucha entre los Fueros y las Partidas el Rey don Alfonso XI, que promulgó en las Cortes de Alcalá de Henares, el año 1348, la1eyllamada Ordenamiento de Alcalá, con el objeto de procurar la más correcta y expedita administracion de justicia y de fijar el valor legal que tenían en aquella época los diversos códigos españoles que anteriormente hemos estudiado. . Además de las importantes modificaciones que este código introdujo en la legislación española, tiene el doble mérito, primero de haber puesto término a la lucha entre los Fueros y las Partidas, a las que declaró en pleno vigor legal; y segundo, .de haber fijado el orden de preferencia de las diversas leyes que entonces existían, pueS, con arreglo a este Ordenamiento, supieron los jueces que en la" solución de todo asunto civil o criminal debían acudir "en primer término, al Ordenamiento de Alcalá, en seguida al fuero particular de la respectiva ciudad o Consejo, y finalmente, a las leyes .de Partidas, que como se ha dicho, constituían el Código general de car~cter supletorio .. 18. Leyes de Toro.-En el largo tiempo que transcurrió desde la proryulgación del Ordenamiento de Alcalá hasta el gobierl}o de los reyes cBtólicos don Fernando y doñ? Isabel, publicaron los monarcas castellanos numerosas leyes, que por ser más recientes, debían aplicarse con preferencia a los antiguos Códigos sancionados por aquel Ordenamiento. Sintióse, pues, la necesidad de recopilar estas leyes, para 10 cual sus Majestades, comisionaron a· don AlonsoDíaz de

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Montalvo, miembro de la Audiencia y Consejo Real, quien presentó su obra el añ::> 1485 con el título de Ordenanzas Reales de Castilla, las que sin embargo fueron vulgarmente conocidas con el nombre de Ordenamiento de Montalvo. La publicación de este Ordenamiento no satisfizo las necesidades de la legislación, se hacía notar la falta de muchas leyes para resolver puntos litigiosos y había graves incidentes para la interpretación de numerosas disposiciones legales. Convencidos los reyes católico') de esta necesidad, di~pusieron que el Consejo y la Audiencia Real trabajasen por aclarar las leyes obscuras o dudosas y completar las deficientes, y fruto de esta labor fueron las llamadas Leyes de Toro, que tomaron este nombre porque se publicaron en las Cortes de Toro, celebradas el año 1505 para jurar a la reina doña Juana la Loca. Son 83 leyes, que tratan, entre otras cosas, del orden de prelación entre los códigos españoles, de te~tamentos, sucesión por causa de muerte, mayorazgos, matrimonios, donaciones propter nuptias, gananciales, prescripción, posesión, varios contratos y leyes penales. Estas leyes estuvieron en vigencia hasta fices del siglo XIX, en que se incluyeron en la Nueva y en la Novísima Recopilación, y fueron objeto de numerosos comentarios. 19. Nueva Recopilación. Novísima Recopilación.-Las leyes de Toro dejaron siempre vigentes los códigos antiguos aclarando sus puntos obscuros y completando algunas de sus deficiencias; pero siempre se presentaban dudas acerca de las leyes que debían considerarse vig2ntes y era difícil orientarse en aquel número inmenso de códigos, fueros, pragmáticas reales, etc. Para remediar este mal, las Cortes de Valladolid pidieron al Rey en diversas ocasiones que mandara formar un resumen de las leyes, en que se incluyeran tan sólo las que debieran observarse, anulándose y revocándose las demás. Así se dispuso, y el año 1657 salió a la luz 'la Nueva Recopilación, que tomó este nombre con relación a la Recopilación <;le Montalvo. La Nueva Recopilación fué un verdadero fracaso, porque sus autores se limitaron a juntar, sin mucho orden, todas las disposiciones que hallaron en las antiguas colecciones de pragmáticas y reales cédulas, sin comp:obar siquiera si los textos eran auténticos.

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El año 1798, tratándose de imprimir la Nueva Recopilación,' por haberse'ágotado 'sus'ediciones, mandó el Rey Carlos IVal'R¡::át Consejo de Castilla, que 'propusiese lo que debía rdorrhársey la persona que hubiera de encargarse de la reforma.~ Se deSignó con este objeto' al relator de la Cancillería de Granada, donJu~n de la'Reguena y Valdelomar, que mánifestó d ptan de una Novísima, Recopilación, que contenía las nu~vas disposiciones 'leg~les y' las antiguas que aun estaban vigentes. Aprobado el pian, 'trabajó el autor con tal empeño, que la presentó concluída en 1804 y, después de revisada dos veces por comisión real, se le dió promulgáción el 'afio'de~1805. Se diviaeen doce Libros, 640 Títulmry 4,020 'Leyes y' trata de materias civiles, 'penales, procesales, religiosas y' municipales: Aunque de 'mérítos innegables, ha sido duramente criticada por los juriscohsultos españoles, por los anacronismos, 'leyes superfluas, 'equivo-' cationes'y otros errores' que Sé notan en ella,tododebído a la pre;, cipitación con que se hizo el trabajo. PLiblicada la Novísima RecopilaCión dnco afióS antes' 'de la feeha' de nuestra indepe'ndencia, fué el último código españoL que alcanzó a tener fuerza obligatoria en' Chile; pero no derogó ninguno,'de los códigos anteriores y, por el contrario, los declaró subsi$tentes en la Ley III¡Tít:II del Libro LIr. 20. Orden de preferencia para la aplicación en Chile (le las leyes españoIas.-Como existían' en Chile muchas' leyes 'vigentes,' puesto' que no habían sido derogadas por los' códigos posteriotes. era indispensable fijar el orden de pre1aci6n en que debían aplicarse dichas disposiciones; el cual quedó fijado de la manera siguiente: 1, o Reales "Cédulas y Provisiones rriás modernas, expedidas para América después de la Recopilación delndias y 'Ordenanzas de Bil-" bao, de, Intendentes y de NúevaEspaña. 2~o "Ordenanzas de Bilbao, de' Intendentes y de Nueva' España y Recopilación, de Indias; 3." Reales Cédulas posteriores a la Novísirrla"'Recopitación; 4,'0 Novísima Recopilación, en' la cual se iriserta todo lb útil de las recopilaciones 'anteriores, de10rdenaniientó de Alcalá y de las Leyes de Toro; 5. d El Fuero Real y los FUeros Particulares:

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6. o Las Leyes de Partidas. Esta enumeración demuestr,a la dificultad que ofrecía en aquella época el estudio de las leyes; y para facilitarlo, escribieron algunos jurisconsultos instituciones de Derecho en que ordenadamente estaban condensadas las disposiciones legales vigentes. PARTE 2. 8 .-DERECHO INTERMEDIARIO y MODERNO
21. Derecho intermediario.-Comprende este Derecho las leyes patrias dictadas desde el año 1810, fecha en que se constituyó la Primera Junta de Gobierno, hasta la promulgación del Código Civil. Estas leyes versan principalmente sobre materias de procedimientos, como son el decreto-ley de 2 de Febrero de 1837, complementado por el de 11 de Febrero de 1837, que se refieren a la manera de fundar las sen~encias; el decreto-ley de 2 de Febrero de 1837 sobre implicanc:as y recusaciones de los jueces; el de 1.0 de Marzo de 1837 sobre recurso ¿e nulidad; el de 8 de Febrero de 1837 sobre el juicio ejecutivo, y la ley de 15 de Octubre de 1856 sobre juicios cuya cuantía no paS3 ¿e mil pesos. También comprende leyes de carácter penal y otras sobre materias civiles, como la ley de 6. de Septiembre de 1844 sobre matrimonios de los.no católicos; la ley de 14 de Julio de 1852 sobre desvinculación de bienes; la ley de 24 de Julio de 1834 sobre propiedad literaria: y las leyes de 31 de Octubre de 1845 wbre prelación de crédit03. Durante el período de tiempo que comprende el Derecho Intermediario, esto es, desde 1810 hasta 1857, rigieron las leyes españolas, a pesar de nuestra Emancipación política, en todo lo que no habían sido derogadas por las leyes patrias, en virtud de una regla de Derecho Público Internacional, por la cual mientras no se adopta una nueva legislación, quedan vigentes en el país independiente, las leyes de la metrópoli. Además, el proyecto de Constitución ordenado por el primer Congreso Nacional de 1811 y publicado en 1813 y la Constitución Provisional del año 1818, dispusieron, el primero, que rigiesen <las leyes corrientes, en los puntos que no se opongan a la Constitu-

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ción O a las leyes 'y reglamentosde1 Gobierno, Censura y Junta:.; y la segunda, que se juzgasen «todas las causas, por las leyes; cédulas y pragmáticas que hasta aqul han regido, a excepción de las que pugnan· con el actual sistema liberal de Gobiemo:.. Una disposición análoga se consulta también en el Senado Consulto patrio de 7 de Junio de 1820, inserto en la Gaceta Mini"sterial. 22. Derecho Moderno.- AntecedenteSy legislativos del Código Civil Chileno.-Por orden cronológico haremo:;; un resumen de la historia de los antecedentes legislativos del Código Civil Chileno . . PRIMEROS INTENTOS DE CQDIFICACIÓN,-Añode 1811.-'El proyecto de Constitución de ese año creaba una' comisión de legislación para dar principio al trabajo de dar leyes propias a Chile. Año de 1818.-El proyeCto de Constitución de ese año consagra una idea análoga a la anterior. Año de 1823.-Don José Alejo Eyzaguirre presenta al Congreso Constituyente una moción sobre la formación de un código legislativo. Se aprobó esa moción y se designó~con tal objeto al mismo señor Eyzaguirre, pero no hay noticias de su resultado. Año de 1826.-Don Santiago Muñoz Bezanilla presentó una moción en la que proponía el nombramiento de una comisión de cinco letrados para reformar toda la legislación civp y criminal, reduciéndola a un solo volumen. Esta moción no se discutió. El mismo año de 1826 se presentó el proyecto de Constitución Federal, que en su artículo 144 creaba una comisión encargada de formar un proyecto de legislaci6n civil y criminal. Año de 1828.-El diputapo don Francisco R. ViCuña presentó una moción en la que proponía dos proyectos de ley:; uno 9ue creaba una comisión de jurisconsultos encargada de presehtar un proyecto de legislación civil y criminal; y otro que tenía púr objeto ofrecer un premio de $ 20,000 al jurisconsulto o sociedad de abogados que en. el término de u;;' año, presentara un proyecto de Código Civil y Criminal. Año de 1831.-.Don Fernando Errázuriz, Vice-Presidente de la República, presentó un mensaje al Senado el día 8 de Julio de 1831, en el cual proponía encargar el proyecto de la formación de los CÓdíg03 nacionales, a un comisionado que tuviese la sabidurfa y expe-

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dición convenientes, y que,~ debido exclusivamente a ese trabajo, fuese remunerado con los honores y sueldos de ministro de la Corte Suprema, En ese mensaje se decía: «Probablemente no se hará verosímil a la posteridad que, habiendo pasado de un régimen monárquico, despótico y semi-feudal, a ~constituirnos en una República con división de· poderes y casi democrática, hayamos conservado por 21 años, no solamente las leyes que' rigen en Castilla, sino también las coloniales, dirigiendo nuestra administración política, fiscal y civil, por unos códigos que reconcentran en el monarca toda la omnipotencia humana, y cuyo Gobierno y principales magistraturas existían a tres mil leguas de nuestro suelo». Antes de resolver sobre este mensaje, el Senado, deseando conocer a fondo el modo y forma como se ejecutaría la obra, pasó al Gobierno un oficio solicitando explicaciones, las que fueron dadas por el Vice-Presidente Errázuriz y su Ministro don Diego Portales el 2 de Agosto del mismo año. Según ellas, no se trataba solamente de recopilar las leyes españolas, sino de encargar al comisionado que, en cuanto fuese compatible con nuestra situación y costumbres, acomodasesus proyectos a los códigos que regían en los pueblos más ilustrados de Europa, debiendo la codificación abarcar el Derecho Civil, Penal y de Procedimiento Civil y Criminal. A otras personas se encargaría la ejecución de los códigos reglamentarios. Con estas explicaciones y otras mociones reglamentarias, se aprobó el proyecto por el Senado el 27 de Agosto de ese año. Pasado el proyecto a la Cámara de Diputados en el mes de Octubre, ésta le sometió al examen de su Comisión de Legislación y Justicia. La mayoría de la Comisión, compuesta de don Manuel Carvallo y de dan Antonio J acabo Vial, aceptó el proyecto; pero, lo combatió don Gabriel José de T acornal, quien llamaba la atención a la dificultad de la obra, criticando que no se quisiera reformar los códigos, si no formarIos de nuevo, lo que habia sido una moda del siglo anterior, en que 'monarcas absolutos mecieron al pueblo para las cadenas; y' terminaba diciendo que debía comenzarse por dictar una ley de educación nacional, otra de administración de justicia y un Código Penal; y porlo que respecta 'a la legislación civil, proponía la
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reforma de las Partidas, quitando preámbulos, sentencias de la Escritura, etimologías, los símiles, etc . . .La carencia de actas del Congreso en aquella época no permite afirmar si este proyecto fué tomado en consideración; lo q1,.le hay de positivo es que el asunto 'se postergó, a causa de la reunió!1' de la gral1 convención. de 1832, y que hubo resistencia a l-a calificación, porque estaba aún pendiente una reforma de la Constitución. y era necesario armonizar la ley fundamental con las leyes secundarias. Año de 1833.-Don Manuel Camilo Vial; secretario de la Cámara de Diputados, presentó el 14 de Junio de. 1833·un nu<!vo proyecto para la recopilación del Código Civil, la cual debía encomendarse a una comisión encargada de redactar los diversos títulos de las leyes españolas vigentes, verti~ndo solamente la partedisposttiva de ellas, en un lenguaje sencillo y conciso, y adici(;mándolas con las reglas de los glosadores y tratadistas más acreditados. El proyecto fué informado favorablemente por la Comisión de Legislación y J uS-. ticia de .la Cámara de Diputados, y aprobado por esa Cámara, ,fué enviado al Senado en Septiembre del año 1834; pero el Senado no lo tomó en consideración. Año de 1835 .-El ministro don Diego Portales ll~ó de nuevo la atenci(>n del Congreso hacia la necesidad de emprender la codificación general de las leyes vigentes; y en la Memoria que el 28 de Agosto de ese mismo año de 1835 presentó al Congreso· el ministro don Joaquín Tocornal, aludió. a los trabajos ejecutados por don Andrés Bello y que avaluaba en la tercera parte del. proyecto, pues ya en ese tiempo este ilustre sabio, había preparado un tratad9 completo SObre la sucesión por causa de muerte.

23. Comisión de Legislación del Congreso NaciGnal. Año de 1.840.
-Por ley de 10 de Septiembre de 1840 se creó una COMISIÓN' DE. LEGISLACIÓN DEL CONGRESO NACIONAL encargada de codificar las leyes civiles, reduciéndolas a un cuerpo ordenado ':l compieto, descartando 10 superfluo o lo que pugne. con las instituciortes republicanas del_Estado y dirimiendo los puntos controvertidos entre los intérpretes del Derecho. Esta Comisión era mixta, compuesta de dos senadores y de tres diputados, designados por las respectivas ramas del cuerpo legislativo. Fueron elegidos por el Senado don Andr~s Bello y

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don Mariano Egaña, y por la Cámara de Di¡:::utados, don Mar.uel Montt, don Ramón Luis Irarrázaval y don Juan Manuel Coba; en reemplazo del señor Irarrázaval, que fué nombrado ministro, designóse después a don Manuel José Cerda. Esta Comisión estaba autorizada por la ley de 1840 para solicitar la cooperación del Gobierno, de les tribunales o juzgadcs y de cualesquiera individuos, para el mejor cumplimiento de su cometido y para tomar en consideración tedas las indicaciones que se le hicieran, dando así a su obra todas las probabilidades de acierto y buen suceso que era menester procurarle atendida su irrportancia. El actual Libro 111 del Código Civil sobre la sucesión por causa de muerte, fué el primer objeto del estudio de la Comisión. Don Andrés Bello presentó muchos títulos redactados sobre esta materia y se les tomó como base de discusión dándoles preferencia, tanto por la circunstancia de estar ya redactados, cuanto porque esa materia se miraba como la parte más defectuosa de nuestra legislación entonces vigente. Según el pensamiento del señor Bello, la formación del Derecho Civil no debía ser la obra de unos pocos individuos, sino la obra de la nación chilena, y por esto, la Comisión de Legislación acordó publicar el resultado de sus trabajos en el periódico oncial, cemo medio encaz de atraer la concurrencia ilustrada de los hombres de Derecho y estudiar y consultar todas las opiniones, a nn de que la obra tuviese un carácter de acierto y sabiduría. Este intento fué logrado, porque el distinguido profesor de Derecho don Miguel María Güemes publicó una serie de artículos concienzudos y muy fundados, que fueron contestados con observaciones prolijas y no men03 sabias del señor Bello, autor del proyecto. De este debate se produjeron las ideas que sirvieron de base a la redacción de los artículos 79, 964, 983, 1108 y otros varios del Código Civil. Con arreglo al artículo 17 de la ley de 1840, la Comisión de Legislación daba cuenta a cada una de las Cámaras cuando estas terminaron su período de sesiones ordinarias, del resultado de sus trabajos, y acompañaba los ejemplares del «Araucano» en que se pu·

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blicaban y las actas de sus sesiones, que excedieron con mucho a las señaladas por la ley. 24. Junta Revisora.-Año de 1841.-Según el artículo 18 de la ley de 10 de Septiembre de 1840, los proyectos presentados por la Comisión de Legislación debían someterse' al estudio de ambas cámaras, correspondiendo al Senado iniciar las deliberaciol1es, Para evitar los trámites y dilaciones que ocasionaría someter cáda parte de los"proyectos al estudio y consideración de cada una de las Cámaras, se resolvió por ley de 29 de Octubre de 1841 crear una Junta Revisora, compuesta de tres diputados y de dos senadores, elegidos respectivamente por cada Cámara, para examinar los títulos que la COl11isión presentaba a las Cámaras e irldicarse las en"' miendas. adiciones o supresiones que le parecieran convenientes; en una palabra, para informar acerca de los proyectos de la .Comisión de Legislación, debiendo dar cuenta de sus trabajos en cada legislatura ordinaria. . El SenadJ designó miembros de esta Junta Revis:>ra a d:m Santiago Echeverz y a don Manuel Vásquez de Novoa; y la Cámara de Diputados, a los señores doctor don José Gabriel Palma y Licenciados don Pedro Francisco Lira y don Manuel Camilo Vial. Poco después, en Octubre de 1842, el Senado reemplazó a 103 primitivos miem~ bros por los señores don Salvador Sanfuentes y don Manuel Carvallo. Se sometieron paulatinamente algunos títulos al estudio de la Junta y en el primer informe presentado a la Cámara de,Diputados el 27 de Agosto de 1841, se dejaba constancia de que la JUl1ta habia resuelto considerar 'detenidamente ley por ley, sujetando algunas a dos o más discusiones; y que aún después de discútida:'· y aceptadas, no se había atrevido a publicarlas sin nueva revisión. Confirma este mismo hecho el señor Bello, quien en su informe de igual fecha, dirigido al senado, decía: "Algunos puntos han ofrecido dificultades gnives para su resolución; un solo artículo ha dado a veces materia para muchas horas de discusión; y la Comisión no hubiera creído corresponder dignamente a la confianza con que la han honrado la!> Cámaras, si· hubiese pasado más ligeramente sobre cuestiones de legislación que exigían un examen má, cir<;unspecto y prolijo"

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La Junta Revisora, después de haber dado muestras de actividad, se atrasó de día en día y celebró después tan pocas sesiones que, según dice un documento oficial de la época, "no pudo adelantar cosa alguna en la elaboración de esta obra" . 25. Fusión en un solo cuerpo, de la Comisión y de la Junta. Año de 1845.-Consíderando don Andrés Bello que tal estado de cosas no podía continuar, presentó al Congreso un proyecto de ley par~ refundir en un solo cuerpo la. Comisión de Legislación creada por la ley de 1840 y la Junta Revisora creada por la ley de 1841, con el objeto de llevar adelante la tarea de codificación y de revisar los trabajos anteriores de ambas Comisiones, bastando para sus acuerdos el número de tres miembros y sujetándose por lo demás a los mandatos de la ley de 10 de Septiembre de 1840. Aprobado, en ambas Cámaras el proyecto del señor Bella, fué convertido en ley con fecha 17 de Julio de 1845. La agitación electoral, que terminó el 18 de Septiembre de 1846, demoró algún tanto las sesiones de este nuevo cuerpo; pero a fines del año 1846 ya la nueva Comisión había revisado, según el mandato de la ley, todos los trabajos anteriores. En noviembre de ese año publicó un cuaderno. del libro sobre la sucesión por causa de muerte, habiéndose tenido cuidadQ,. según dice el señor Bello en la advertencia, "de dejar margen para la comodidad de las anotaciones que quieran hacer los lectores inteligentes, cuyo examen o indicaciones forman uno de los principales objetos de esta publicación". En agosto de 1847 publicó en las mismas condiciones el libro de los contratos y obligaciones convencionales. al cual se agregaron "los títulos de prelación de créditos, rescisión en favor de los acreedores del insolvente y prescripción, materias que ha parecido debían ocupar el últ:mo lugar en, el Código". ' En 1848 y 1849 las sesiones se hicieron más raras y la Comisión ya sólo contaba en su seno a los señores Bello, Montt, Palma y Lira. pues el señor Egaña había muerto y los demás miembros se habían ausentado de Santiago, La Comisión dejó de reunirse yde hecho terminaron sus funciones. 26. Trabajos de don Andrés Bello. Años de 1849 a 1852.-

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Hemos visto que las diversas Comisiones habían dejado de reunirse sin llevar a térmíno.Ia tarea de redactar un proyecto pe Código Civil; y esa feliz iniciativa habría fracasado si.nohubiera sido por la ¡;;nergía, el patriotismo, la constancia. ylasabiduría de un hombre que tornó a ,su cargo la tar~ade redllctar personalmente el proyecto de Código Civil. Ese hombre fué don AJ;ldrés Bello, el cual se consagró a su formación, con un empeño y una perseverancia taleS, "que nada es b,astante a encarecer, debidamente", según dice el mensale del Ejecutivo, de 5 de Dic,iembrede 1855, con que acompañó a las Cámaras su tan célebre proyecto, , Nacido en Caracas" el señor Bello se avecindó después en Chile, donde desempeí\ó los cargos ,de director del Diario Oficial, sub-secretario del Ministerio de Rel~cíories Exteriores, Rector de la. Universidad .y miembro influyente del Senado. Puede considerársele como el verdadero autor del. Código Civil chileno, Había. redactado también las principales leyes civiles dictadas hasta esa fecha y los diversos tratados internacionales que se celebraron en, esos mismos años, Para la confección del, Código Civil hizo estudios profundos del Derecho y una investígación copiosa y erudita de las, diyersas legislaciones existentes" como puede comprobarse echando. una ojeada sobre los, orígenes o fuentes de donde fueron tomadas sus disposiciones. Hacía sobre cada materia estudios especiales y aun corrigiendo una y otra vez sU trabajo, casi nunca quedaba satisfecho de loque escribí?, alcanzando cada uno de los títulos de su proyecto .no menos de cinco redacciones. distintas antes de secsometiclo al Congreso, Consagró c~rca de. diez años continuos a la. elaboración de su primer proyecto de Código Civil, concluído el Gual, fué presentado al Gobierrro a fines de 1852 y l)1andado publicar en .1osprifneros meses del año siguiente, . 27. Comisión Revisora del proyecto del seior Bello. Año de 1852.-.Por ley de" 14 de Septiembre de 1852 se, facultó al Pre,sidente de la República para asignar una renta igual a la de que gozan los Ministros de la Corte. Suprema, a las personas. a ,quienes comision<1;re para preparar proyectos de reforma de los C~digos. Se estableció que concluí,Jo cada· proyecto y revisadüpor, una comisión

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especial, e! Presidente de la República lo sometería a la aprobación de! Congreso, prop:miendo el premio a que se hubiere hecho acreedor su autor, como también alguna recompensa extraordinaria, si la mereciera por la naturaleza y desempeño de sus trabajos. Y así se ordenó dar cUenta anual, al Congreso, del resultado de los trabajos, durando por cuatro años la autorización concedida por esa ley. Hemos visto anteriormente que e! señor Bello, habiendo concluído su trabajo de redactar e! proyecto de Código Civil, 10 había presentado al Gobierno. En conformidad a 10 ordenádo en la. ley de 14 de Septiembre de 1852, a que acabamos de referirnos, el Gobierno nombró una Comisión Revisora del proyecto, compuesta de los señores don Ramón Luis Irarrázaval, Presidente de la Corte Suprema de Justicia, don Manuel José Cerda, Ministro del mismo tribunal, don José Alejo Valenzuela, Ministro de la Corte de Apelaciones de Santiago, don Diego Arriarán, don Antonio García Reyes y don Manuel Antonio Tocornal. También formaba parte de la Comisión el mismo señor Bello, en su carácter de redactor del proyecto. El mismo decreto del Gobierno dispuso que el trabajo presentado por el señor Bello y conocido generalmente con el nombre de Proyecto de 1853, por haberse publicado en esa fecha, se hiciera imprimir desde luego y se distribuyera a los Ministros de los tribunales superiores de justicia, a los jueces letrados y a los miembros de la Facultad de Leyes de la Universidad, para que informaran sobre él, haciendo las informaciones que su examen les sugiriera. Habiéndose echado de menos la cooperación del Doctor don Gabriel Ocampo, este distinguido jurisconsulto fué también llamado al seno de la Comisión, de la cual formó parte importante. Esta ~omisión Revisora funcionó en la sala de! Consejo de Estado, presidida por S. E. el Presidente de la República don Manue! Montt, y se contrajo al desempeño de sus funciones con un celo, constancia y laboriosidad "de que no se ha visto ejemplo entre nosotros en casos análogos". Los jurisconsultos que la formaban hicieron "estudios especiales para corresponder al encargo conferido". "El contingente de luces con que han contribuído a la mejora y perfección del Código, dice el mensaje de 5 de diciembre de 1855, sólo puede estimarse comparando el texto primitivo con el presentado

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a las Cámaras; sin exageración,~- sin salvar los límites de la más escrupolosa exactitud, .forzoso es reconocer que el original ha sido modificado en su mayor parte, ya en sus disposiciones de fondo, ya en su método. Emitiendo este concepto, debo Consignar aquí que muchas de las innovaciones que se observan en el último traba50 han sido propuestas por el mismo autor, quien redactando las propias y ajenas, e introduciéndolas en los parajes correspondientes, a fin de conservar la unid¡;¡d y armonía del todo, ha conquistado un nuevo título a la gratitud nacional". La Comisión Revisora tuvo a la . vista para su estudio los trabajos que remitieron al Ministerio de Justicia, las Cortes de Apelaciones de Concepción y de La Serena y algunos jueces letrados, haciendo observaciones al proyecto Concluída la revisión del Proyecto por la Comisión mencionada, fué considerado una segunda vez, a fin de pasarlo a la legislatura tan acabado y perfecto como fuera posible. 28. EI,Proyecto ante el Congreso. Ley Aprobatoria. Año de 1855. -El señor Bello, que desempeñó el principal papel oela Comisión Revisora, fué encargado también de redactar el mensaje de 22 de Noviembre de 1855, en que el Presidente de laRepúblicaOsometía a la aprobación del Congreso Nacional el proyecto definitivo de Código Civil y señalaba las principales innovaciones que introducía en la legislación anterior, Se convocó al Congreso Nacional a sesiones extraordinarias para tratar en primer lugar del proyecto de Código Civil, que ya había sido mandado imprimir por el Gobierno bajo la forma de pequeños libros cuadrados. Sometido el p~oyecto a la discusión del Senado, se' estudió la farma de su aprobación, a saber, sLella había de darse en conjunto o bien artículo por artículo. Esta cuestión ya se insinuaba en el mensaje del Ejecutivo, y el señor Bello se inclinaba a evitar la discusión parcial; «la discusión de una obra de esta· especie· en· l$ls Cámaras, dice el mensaje. retardaría por siglos su promulgación, que es ya una necesidad imperiosa, y no podría después de todo dar a ella la unidad, el concierto, la armonía, que son sus indispensables caracteres».

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De la misma opinión fué el señor Benavente, Presidente del Senado, el cual pidió a éste que le prestara su aprobación en conjunto, sin necesidad de discusión y sin temor alguno. «Para esto me fundo, decía, primero, en que es la obra de un sabio que hace honor a Chile; en que está revisado por una Comisión compuesta de aventajados jurisconsultos de nuestro suelo y presidida por el Presidente de la República, el que, como el Emperador de los franceses, en la discusión de sus códigos, asistía y tomaba parte en ella; y segundo, porque, pudiendo sólo abrigarse el temor de que contenga alguna parte obscura o algún vacío, aunque debemos estar convencidos de que es una obra maestra, esto está previsto, desde que en él mismo se registra un artículo que prescribe a la Corte Suprema de Justicia y a las Cortes de Alzada, que en el mes de Marzo de cada año den cuenta al Presi€lente de la República, de las dudas y dificultades que les hayan ocurrido en la inteligencia y aplicación de las leyes y de los vacíos que noten en ellas». La indicación del Presidente del Senado para aprobar sin discusión el proyecto de Código Civil, fué aceptada unánimemente, y, en consecuencia, se le declaró aprobado acordándose redactar una ley aprobatoria que fijaba la fecha de su vigencia para el I. v de Enero de 1857 y que ordenaba hacer de él, una edición correcta y esmerada. Pasado el proyecto a la Cámara de Diputados, fué también aceptado unánimemente por ésta, en sesiones de 29 de Noviembre y de 1.0 de Diciembre de 1855, y sólo entró a discutir la redacción de la ley aprobatoria, la cual fué modificada considerablemente a indicación del Ministro del Interior:señor Antonio Varas. Vuelto de nuevo el proyecto al Senado y a la Cámara de Diputados, la ley aprobatoria quedó definitivamente redactada en los siguientes términos, en que fué promulgada con fecha 14 de Diciembre de 1855. Dice así; «Santiago, Diciembre 14 de 1855. El Presidente de la República. Por:cuanto el Congreso Nacional ha acordado el siguiente proyecto de ley. Artículo único: Se aprueba el presente Código Civil y comenzará a regir desde el l. o de Enero de 1857. Dos ejemplares de una edición correcta y esmerada que deberá hacerse inmediatamente, autorizada por el Presidente de la Repúbilca

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y signada con el sello del Ministerio de Justicia, se depositarán en la secretaría de ambas Cámaras, y otros dos, en el Archivo del Ministerio de Justicia', El texto de estos ejemplares se tendrá por texto auténtico del Código Civil ya él deberán conformarse las ediciones o publicaciones que del 'expresado Código se hicieren, Y por cuanto, oído el Consejo de Estado, he tenido 'a bien aprobarlo y sancionarlo, por tanto, dispongo se promulgue y lleve' a efecto todas sus partes como ley de la Repúblíca.-ManueJ Montt.-Francisco Javier Ovalle». El ,10 de Julio de 1856 se, hizo el depósito de los ejemplares auténticos en las secretarías del Congreso yen el Archivo del Mínisterio de Justicia; pero, debemos advertir que esta edición auténtica no está enteramente conforme con e! proyecto aprobado por las Cámaras, porque existen en algunos artículos de su texto muchas correcciones gramaticales y literarias y aun' modificaciones de fondo. Para efectuar' las primeras, estabR indudablemente autorizado el Gobierno en virtud de lo dispuesto en el inciso-segundo' de la' ley' aprobatoria; pero no ocurre igual cosa con las modificaciones'de fondo, para las cuales no estaba autórizado. Sin embargo, conforme a la práctica observada y a la doctrina del artículo l. o del Código CiVil, debe tenerse por auténtica dicha' edición oficial; a pesar de las modificaciones que se hicieron. 29. Premio acórdado' a Don Andrés Bello.· Elogios de nuestr(J Código ·Civil.-Hemos visto antefíormente que la ley de I4de Septiembre de 1852 asignaba a los redactores de los Códigos un suelde de $ 4.000 anuales. El señor Bello no gozó de los beneficios de estf ley, porque en la misma época de su promulgación presentó con· cluído el trabajo que preparaba desde 'hacía tantos años. Para salvar esta situación, el Gobierno presentó un proyecto de ley, redac, tado personalmente por el Presidente don Manuel Montt, Hamand< .la atención del Congreso hacia' los calificados y especiales rnérecí: mientas del señor don Andrés Bello, proyecto que aprobado PO] ambas Cámaras, fué, promulgado como ley de 'la República el 1,4 d( Diciembre de "1855. Por dicha ley, el Congreso Nacional concede uh voto de gracia a autor de! proyecto del Código Civil, por la perseverante y eficaz 'con·

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tracción que ha dedicado a este trabajo, y a los miembros colaboradores de la Comisión Revisora del mismo Código, por la solicitud, esmero y contracción con que han concurrido al examen y revisión de toda la obra, hasta llevarla a su término; y acuerda al señor Bello la suma de $ 20,000 por una sola vez, abonándole además el tiempo de servicios necéSarios para que pueda jubilar con el sueldo íntegro de su empleo de Oficial mayor del Ministerio de Relaciones Exteriores. Publicado el Código Civil, el Gobierno remitió ejemplares a diversas corporaciones científicas y a algunos jurisconsultos de Europa y de América. De entre estos, emitieron dictámenes muy favorables al nuevo Código dos jurisconsultos franceses, Mr. F. Laferriére, miembro del Instituto de Francia e Inspector General de las Facultades de Derecho, Mr. Faustin Helie, muy reputado como criminalista, como así mismo el miembro honorario de la Facultad de Filosofía y Humanidades de nuestra Universidad en España, don José Joaquín de Mora, que publicó en el periódico »La América», de Madrid, un largo juicio sobre nuestro Código Civil, en el cual dice <nadie negará que comprende todo 10 que es de la competencia de la ley en las relaciones domésticas y sociales de una nación cristiana y culta». Además, nuestro Código ha ser'Vido de modelo a muchas de las instituciones legales de los otros países sudamericanos. En el informe de la Comisión Revisora del proyecto de Código Civil de Nicaragua, se anuncia haber seguido el método y plan del Código Civil Chileno, al que reputa como el más completo, ya que en su fetrmación se consultaron varios códig03 de América y Europa. En Colombia, según dice el señor Lastarria, algunos estados de esta Federación adoptaron nuestra legislación civil. En 1856, el señor don Manuel Ancízar, en carta de 10 de de Julio de ese año dirigida al señor Bello, le pedía varios ejemplares de nuestro Código, pues, se trataba, decía «de preferir a cualesquiera otras, las doctrinas legales profesadas en nuestra Sud-América, lo cual podía ser un primer paso dado hacia la apetecida unidad social de nuestro continente». El Ecuador adoptó íntegro nuestro Código Civil, en el suyo,

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que rige desde el 1. o de Enero de 1861, con algunas modifica(!;iones, que en su mayor parte son de detalle y que se encuentran prolijamente anotadas 'en el discurso de incorporación de don José Ber~ nardo Lira a la Facultad de Leyes y Ciencias Políticas, titulado «Necesidad de la revisión de.l Código Civil». En el proyecto de Código Civil que para el Brasil c0l!1enzó a publicar el año 1860 el jurisconsulto A. J. de Freitas. se encuentra a cada paso citado con encomio.el Código Civil Chileno. El del Uruguay, promulgado el 23 de Enero de 1868, fué redactado por el Doctor Narvajas, que copió el nuestro en su mayor parte, y enei informe de la Comisión que lo revisó y lo aprobó, se señalan entre los antecedentes de esa obra, en primer lugar, «los códigos de Europa, los de América y, con especialidad, el justamente elogiado de Chile». El jurisconsulto argentino don Dalmacio Vélez Sarsfield, al remitir al Gobierno de su país el libro primero del proyecto de Código Civil argentino, dice que para ese trabajo se ha servido principalmente, entre otros, del Código de Chile, «que tanto averttaja a los Códigos europeos». 30. Fue~t{\s del Código Civil.-Las diversas cuestiones que diariamente se presentan al aplicar. la ley, hacen necesaria su interpretación para formar jurisprudencia, complemento de toda legislación y tan indispensable" según dice Portales, como la ley misma. Para que la interpr<:tación sea verdadera y autorizada, debe tener puntos ciertos y fuentes seguras de donde pueda' tomars.¡;:, porque si se dejara exclusivamente al arbitrio del juez la facultad de elegirlos, resultarían tantas y tan variadas interpretaciones, cuantos fueran los puntos de partida del intérprete. Por eso, entre las regl~ de interpretación, el Código Civil en el 'inciso 2;° . del artículo 19 estaplece .la siguiente: «Para i11terpretar una expresi6n oscura de la ley se puede recurrir a su intención o >espí:ritu, claramente manifestados en ella misma o e11 la historia fidedigna de su establecimiento». '. La historia fidedigna. del establ¡ximiento de la ley 110 es otra cosa que la razón o conjunto de razones que se tuvieron presentes para dictar la ley, en vista de las circunstancias de la época en que

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dictada y que hacían necesario un cambio en la legislación existente. Respecto del Código Civil, esa razón, esa historia fidedigna, en las discusiones que la Comisión encargada de revisar el proyecto debió haber tenido acerca de cada una de sus disposicibnes; pero, no existiendo esa discusión, es preciso buscar la razón en otra parte, y ~ta la encontramos únicamente en el proyecto que don Andrés Bello presentó para la formaci6n de! Código Civil, e! cual da a conocer al fin de cada libro, ya las diferentes legislaciones que ha tenido presentes o que ha tomado por base para la formación de su trabajo, citando los libros, títulos, artículos o leyes de cada una de ellas, ya los diferentes autores de que se ha valido, con las citas de sus capítulos, páginas y párrafos, ya por fin exponiendo razones o ejemplos para aclarar más el alcance de sus disposiciones. Este trabajo ha venido a hacer las veces de una discusión y a servir de historia: fidedigna a nuestro Código Civil, porque si para un· artículo determinado se han tomado por modelo otros de una legislación distinta, y aquel no ha sido modificado en manera alguna por la Comisi6n, es indudable que la raz6n que tuvo presente "el autor del proyecto para· redactarlo, es la rrfisma que la Comisión ha tenido para aprobarlo y no modificarlo. Ahora bien, en los artículos que han sido modificados total o parcialmente, la razón· de la ley se deduce casi siempre' de la misma ampliación, restricción o modificación. Los Códigos y autores que con más frecuencia se citan como fuentes p~ra la formac.i6n del proyecto de Código Civil son los siguientes: A) El Derecho Romano, fuente principal de todos los Códigos modernos; B) Las Leyes Españolas que regían en Chile antes que se dictara el Código Civil y, principalmente, las Leyes de las Siete Partidas con las glosas de Gregario L6pez, la Novísima Recopilaci6n y el Fuero Real; C) El Código Francés, con los comentarios de Rogron; D) Los otros Códigos que existían en esa épOca, principalmente el Luisiano, el de Cerdeña, el Austriaco., el PrusianO y e! de las Dos Sicilias;

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E) Los jurisconsultos DeIvincourt, Pothiér, Savigny, Merlin, Escriche, Tapia, Gómez, Malina, Matienzo y Goyena, Citaremos algunos casos para demostrar el origen de algunas disposiciones de nuestro Código: en materia' de servidumbres, sigue paso a paso al Código Francés; de acueductos, al Código de Cerdeña;'sobrehijos legítimos se~ basó principi:tlmente en las leyes españolaS; y en el tratado' de las obligaciones siguió principalmente la obra de Pothier, ' , 31. Plan del Código Civil.-El Código Civil está dividido en un título preliminar, cuatro libros y un título final. A ejemplo de' los cuerpos de leyes romanos, españoles y modernos, los libros se dividen en títulos y éstos en artículos, que guardan una numeración sucesiva y no interrumpida, que ofrece sobre e! sistema de las legislaciones antiguas la ventaja inapreciable de facilitar la verificación de las citas, El título pre!inlinar trata de la ley y de la definición de ciertas palabras de' 4s0 frecuente en' las' leyes. " ' El libro 1 trata de las personas, que son el sujeto de! Derecho, y las clasifica en 'naturales y jurídicas. De las personas natur:::lles estudia el principio y fin de su existencia,' su ,nacionalidad, su domicilio y su estado civiL De las person~s jurídicas, estudia sus caracteres generales y las clasifica en personas jurídicas de Derecho PÚblico y de Derecho Privado, para entrar a tratár de las reglas propias de estas últimas, que son las regidas por el Código Civil. Trata del matrimonio, que es el fundamento de la sociedad doméstica, de los eSponsales, de las segundas nupcias y de las obligaciones y derechos entre los cónyuges, Trata de la filiación, que divide en legítima, natural y simplemente ilegítinla; de las obligaciones y derechos de lós padres y de los hijos legítimos, naturales y simplemente ilegítimos; de la patriR potestad que tiene e1padre sobre sus hijos legítimos menores, con sus tres facultades de representación de la persona del hijo, administración y usufructo de sus bienes, y de la emancipación, que pone término a la patria potestad. Trata de la maternidad disputada, de la habilitación de edad y de los alimentos que se deben por ley a ciertas personas, Trata fináImente, de! régimen de los incapaces, de su tutela y curaduría; según los diversos casos de·íncapa4

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cidad, y reglamento todo lo relativo a la designación de los tutores y curadores, a su administración, incapacidades y excusas, a la remuneración y remoción de los mismos. El Libro II trata de los bienes, que son el objeto del derecho; de su clasificación; del dominio y de los diversos modos de adquirirlo; de la posesión, sus calidades y los modos cómo se inicia y termina; de las limitaciones del dominio, que son la propiedad .fiduciaria o condicional, los derechos de usufructo, uso y habitación y las servidumbres. Trata de la reivindicación, que es la acción que corresponde al dueño, y de las acciones posesorias, que corresponden a los poseedores. El Libro I II trata de la sucesión por causa de muerte, que divide en testamentaria e intestada. Después de fijar las diversas reglas de esta última, entra a ocuparse de la sucesión testamentaria, trata del testamento y de sus diversas clases; de su revocación y reforma; de las asignaciones testamentarias y en especial de las asignaciones forzosas; de los ejecutores testamentarios y de los albaceas fiduciarios. Trata de la apertura de la sucesión y de su aceptación, repudiación e inventario; de los beneficios de separación e inventario; de la partición de bienes y del pago de las deudas hereditarias y testamentarias. En el título final trata de las donaciones entre vivos, que sirven de título de adquisición gratuit~l. En el Libro IV trata de las obligaciones, de los requisitos para su validez; de sus diversas clases; del efecto que ellas producen; de 10 relativo a su prueba y de los modos de extinguir las obligaciones. T ratá en seguida de los contratos, empezando por los principales y siguiendo por los accesorios. Trata también el Libro IV, de las capitulaciones matrimoniales y de la sociedad conyugal, que forman parte del régimen de la familia; y al final, contiene los títulos de la prelación de créditos y de la prescripción, tanto adquisitiva como extintiva. Como se ve, nuestro Código sigue un plan parecido al de la generalidad de los modernos; pero, se aparta en cierta manera del plan del Derecho Romano. Este dividía sus disposiciones en tres materias fundamentales: personas,· cosas y acciones; y al tratar de las

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acciones, las estudiaba en sus dos sentidos distintos, ya en su calidad de derecho, o sea, en su parte substantiva, ya en su calid~d de medio legal de perseguir en juicio el derecho, o sea, en su parte adjetiva. En nuestra· legislación, las acciones, ensu parte substantiva o derechos civiles, son objeto del Código Civil; en' su parte, adjetiva no pertenecen propiamente a esta rama. deJ Derecho .sino que forman parte de un estudio distinto,cual es el Código de Procedimiento. . La división de nuestro C;:ódigo en cuatro libros principales que tratan respectivamente, de las personas, de los bienes, de la sucesión por causa de muerte y donaciones entre vivos, y de las obligacjo:nes y contratos, se explica porque siendo uno de lbs fines principales del Derecho Civil el estudio de los derechos patrimoniales, que son aquellos que dicen relación con la propiedad, tenía que considerarlos respecto 'a ¡as personas, que sún el sujetó del' derecho, a: fas cosas, que formim su objetú, y a los diversos actos de la voluntad que sirven para transmitir o transferir la propiedad, los cualeipueden set',gratuitós y de una persona, como los testameil:tos, u oneroSos y celebrados entre dos '0 más personas, Como son los contratos. Creemos que esta fué la razón por la que el Código trató en el Libro 1, de todo lo que' se refiere a las personas, -a su capacidad y diversas calidades; en el Libro II, de los bienes y de loS diversos modos de adquirirlos; 'en el Libro 111, de los' áctos en que se dispone a título gratuito, como son los testamentos y donaciones entre vivos; y en el Libro IV, de las obligadones y contratos. índice

CAPíTULO TERCERO
DE LA LEY Y SUS EFECTOS
PARTE PRIMERA: DEFINICIÓN, FORMACIÓN, INTERPRETACIÓN Y DEROGACIÓN DE LAS LEYES

32. Definición de la Ley.-En su acepción general, podemos
definir la palabra ley, con Santo Tomás, diciendo que es «una ordenación de la razón para el bien común, promulgada por quien tiene el cuidado de toda la comunidad". Esta definición contiene los caracteres fundamentales de la ley, que exige la existencia de una autoridad que imponga u ordene, que su mandato sea racional, dictada únicamente para el bien común, esto es, para una sociedad perfecta, la cual tiene por fin el bien de sus asociados, y prom~llga:la, esto es, dada a conocer a los súbditos para que puedan cumplirla. Nuestro Código Civil define la ley diciendo que es <una declaración de la voluntad soberana que, manifestada en la forma prescrita por la Constitución, manda, prohibe o permite». (Artículo 1). En esta definición claramente se exponen, en primer lugar, los requisitos externos de la ley, indispensables para que los ciudadanos • conozcan si lo que se les presenta como tal, es en realidad ley o no lo es. Estos requisitos externos, contemplados en la definición son dos: l. o Declaración de la voluntad soberana. Según nuestra Sonstitución, la autoridad soberana que puede dictar leyes, reside en el Poder Legislativo, formado por el Congreso Nacional, aun cuando en ellas tiene también ingerencia el Presidente de la República. Por falta de este primer requisito no son leyes los simples decretos del Poder Ejecutivo, aunque sean de efectos generales y permanentes y encaminados al bien común; 2. o Que la voluntad soberana sea

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manifestada en. la forma prescrita por la Constitución. El artículo 52 de la Constitución Política fij a las condiciones _para que exista la forma de la ley: «Aprobado, dice, un proyecto de ley' por ambas Cámaras, será remitido al PreSidente de la República, quien, si . i:ámbién 10 aprueba, dispondrá su promulgación como ley». Por falta de este rquisito externo indispensabfe, no constituiría ley la declaración de la voluntad de todos y cada uno de 10$ miembros del Congreso Kfacional y del Presidente de la República, si !la se manifestare en la forma prescrita por nuestra Carta; Fijados los requisitos externos, la definicióh entra a establecer los actos propios de la ley, que son: mahdar, prohibir y permitir, porque el efecto propio y directo de lá leyes, obligar a los súbdit~; ahora bien, esto puede conseguirse de las .tres maneras que indica la definición, o mandando algo, v, gr. pagar una contribución, ' o prohibiendo algo, v. gr. no enajenar una cosa embargápá, no estipular intereses de intereses, o -pOr fin, permitiendo que alguien pueda celebrar cualquier acto,' y de c;onsiguiente, prohibiendo que los demáS lo estorben o Jo impidan. . Respecto. a -la fuente de. donde fué tomada esta' definicióh, dice don Miguel Luis Amunát'egui, eh su estudio sobre la definición de la ley, que, según las notas encontradas ,entre los papeles de, don 'Andrés ~ell0, esta definición fué tomada de la ley 7 del Digesto, DE LEGIBUS, en la cual se dice a la letra lo que se copia en seguida: «Legis haec virtus est imperare, vetare, permittere, punfre». El rédactor , dél Código Civil suprimió con mucha razón entre los 'caracteres esenciales de la ley el distintivo de castigar (punire) , porque pro. piamente las leyes que tieneh por sanción una pena no forman una cIase particular y diversa de las tres mencionadas. El Códigó Penal considera delito toda acción u omisión voluntaria penada por la ley, y d~ esta disposición se deSprende claramente, en concepto del señor Amunái:egui, que las leyes penales son prohibitivas o imperatiVas según el caso. 33. Numeración de las leyes.-A fin de facilitar la citación ·de las leyes, se dictó el decreto supremo de 8de febrero de 1893, que dispone 10 siguiente: «Teniendo presente que conviene numerar las leyes para que

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puedan ser citadas con mayor precisión, especialmente cuando se promulgan varias en un mismo día, ,he acordado y' decreto: Las leyes serán numeradas según el orden en que las despache el Consejo de Estado y al efecto el secretario de esta Corporación anotará el número que le correspo!1da al enviarlas al respectivo Ministerio para la promulgación. La numeración principiará desde el l. o de Enero último, Anótese, comuníquese, publíquese e insértese en el Boletín de las Leyes y Decretos del Gobierno.-MoNTT,-Pedro Montt~. Suprimido el Consejo de Estado por la Constitución de 1925, la numeración de las leyes deberá efectuarse en la forma que determine el Presidente de la República. 34. Condiciones de existencia de la ley.-De la naturaleza de la ley, que es una norma social para dirigir las relaciones de los hombres entre sí, y de la definición que antes hemos comentado, se deduce que las condiciones de existencia de la ~ey son las sigui entes: l.") Existencia de una autoridad pública.-,No se concibe la realización del orden social sino mediante la exist,encia de una autoridad encargada de dictar las leyes; y esta autoridad no puede residir en poderes, de orden privado, como el del padre de familia, que sólo ejerce sus funciones dentro del hogar doméstico, sino que debe residir en una autoridad superior, de carácter público, que se imponga a todos los ciudadanos. La autoridad encfirg€lda de dictar .las leyes reside en el Poder Legislativo, que se compone, como ya dijimos anteriormente, del Congreso Nacional, asociado al Presidente, de la República, 2," Debe é:er tma norma obligatoria para fos ciudadanos.--Es carácter fundamental de la ley la existencia de la ol:ligación que tienen los súbditos de respetar las órdenes impartidas por la autoridad superior y encaminadas al bien común de la sociedad. N'o sólo se trata de la necesidad o de la utilidad de los ciudadanos, sino de un concepto más enérgico; se trata de la obligación, esto es, del vínculo que nos liga con la autoridad superior, vínculo cuyo mantenimiento es indispensable para la conservación del orden social; y esta verdadera obligación que forma el carácter fundamental de la

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ley, supone que los ciudadanos, obran constreñidos por una autori. . dad superior, a la simple vol~untad indiyidual. s ) Debe ser una norma gel] eral y permanente.-D~be per g~.ne­ 3. ral ,en su objeto, ya sea que mande, prohiba o permita; ~ues de otro modo deg~neraría en privilegio, Esto no ex..cÍuye 'que lá ley,e~ta­ blezca por razones de justicia, benéficios o. derechos' singulares, para ciertas personas, en vista. ,de su edad sexo, como son los otorgados a los menores y á las mujeres casadas; o'en,'virtud de su profesión. " Este' caráct~r de generalidád, diferencia' a la l~y del' contrato; el cual no hace de, ley sino. para las partes que en él han intervenido. A,demá~, el .. contrato se celebra entre personas que voluntariamente s~ someten a él, mientras que la ley se dicta por una autod'dad superior' que no necesita consultar la voluntad de los súbditos, los que están obligados a obedecerla. , ,..' , ' " . pebe. también la ley ser perman~nte, es decir, dicta!=1a para un 'número indt:termlnado de hechos o dt;: actos . 'hombre. . . , '. .': del ," - . , . r ' . . Esta permanenCIa, que produce la confianza y la ,s?guridad en los derechos que la ley sanciona o reconoce, no' signifi~¿{que . ella qeb~ durar perpetuamente; pues' la ley puede y debe ser reformada . o derogad? cuando los intereses públicos 10, exigen. , Por faltar a este requisito no son propiamente leyes las disposiciones adoptadas por el Poder Legislativo que producen un efecto transitorio, v. gr. la: disposición que ordena la construcción de un fe.~~ocarfiL Estas disposiciones; aunque sean. acórdadas por la mi~ina , autoridad y promulgadas en la misma forma, no son'leyes en el sentido jurídico de la palabra. Por el contrario; es una verdadera ley la que dicta el Poder Legislativo al 'imponer' a los j6v~nes llegados a cierta edad la obl1gación de hacer el servicio mJlitar, p~rque tiene carácter de pehnanénte~ '. . . :' . . .... . 4. s) La ley debe ser sancionada por la juerzapública.-EI ~oncep-' to de leyes distinto del. de las simples reglas mor¡ll~s' que dirigen la conducta de 10sho~bres que viven en sociedad. AlJJ1que e,stas ,reglas morales obligan en con(;iencia, no siempre se tra.du~étl en leyes positivas, y muchas veceS carecen 'de sanción práctica . .'.,' " La verdadera ley debe ir acompañada de una sanción eficaz' que, asegure su respet~ y observancia. No hay verdadera ley sin, at-

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guna sanción, pues siendo aquella una regla necesaria e indispensable para presidir las relaciones de Derecho entre los ciudadanos, siempre que no se cumpla, resultará amenazada la organización social, por lo que supondrá a más de la idea de obediencia de parte de los súbditos, la de coacción de parte de la autoridad. La sanción de la ley puede ser prevmtiva, como las medidas de policía destinadas a impedir un hecho ilícito, o bien represiva, que aplicándose después de realizado el hecho, constituye la especie más frecuente. Son sanciones represivas en el orden penal: la prisión, las penas corporales, la multa; y en el orden civil: el pago de los perjuicios, la nulidad de los actos o contratos que no sean celebrados conforme a Derecho, el embargo y otros apremios establecidos por las leyes. 5.&) La ley debe disponer sólo para lo futuro.-La leyes una norma establecida por la autoridad soberana para dirigir nuestras acciones y no tiene fuerza obligatoria sino desde su promulgaci6n; de manera que no puede aplicarse a los tiempos pasados, sino s610 a los venideros. Así lo establece el arto 9.° del Código Civil que dice que la ley puede sólo disponer para lo futuro y que no tiene efecto retroactivo. Este es un principio universal de moral legislativa. Sin él desaparecerían la libertad, la seguridad y la propiedad, porque una nueva ley podría en cualquier momento quitar a los ciudadanos los más pr'O'.,. ciosos derechos. No importan una excepción a este principio universal las 'leyes interpretatiras, esto es, las que explican una ley anterior cuyo sentido es dudoso, porque ellas se identifican con la ley interpretada y se entienden incorporadas en ella, sin perjuioio de que conserven todos sus efectos las sentencias judiciales pasadas en autoridad de cosa juzgada que se hubieren dictado en el tiempo intermedio, es decir, durante la oscuridad de la ley. (Art. 9 del Código Civil). 35. Caracteres de las leyes fle flerecho privado.-Las leyes del Derecho Privado presentan un carácter peculiar, que las.distingue de las leyes del Derecho Público. En efecto, las reglas del Derecho Civil, en su mayor parte, son simplemente supletorias o declarato-

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rías de la voluntad de los contratantes; lo que quiere decir que ellas no se imponen a la volttntad de estos, los cuales quedan libres para determinar las cqnsecuencias jurídicas que entre ambos debe producir el acto que hari celebrado. Pueden las partes, por lo general, sepárarse de las reglas dadas por la ley y reemplazarlas por otras que juzguen preferibles; y lás di~posiciones legales no se aplican.sino en caso de que las partes nacia hayan dicho o no hayan establecido ley particular para ellas mismas . .Este carácter parÜcular se encuentra principalmente en las disposiciones relativas los actos voluntarios que tienen por objeto hacer nacer, modificar o extiriguir derechos, como ocurre en los contratos. Así, en el de arrendamiento, las partes pueden libremente estipular los derechos· y _ obligaCiones dd arrendador y dd arrendatario, apartándose, si quieren, de las reglas establecidas por la ley; pe~o, celebrado entre dos personas un contrato de ,arrendamiento, _ sin haberse detenninado sus mutuos derechos y obligacioneS, estas y aquellosse regirán por las disposicioi1es~ del dtulo correspondie~te del Código Civil, las cuales vienen a suplir o declarar la voluntad de las partes en lo que no aparece manifestado en el contrato. Esto no quiere decir que las disposiciones .del Derecho Privado, _de carácter sllpletorio, no sean verdaderas leyes, porque eStas·reglas supletorias establecidas por el legislador deben ser obedecidas siem__ preque las partes no las-hayan expresamente modificado o suprímido.ISi las partes, aprovechándose de _la libertad de que gqzan, reglamentan ellas mismas sus relacion<,;s de Derecho en toda su extensión, entonces eUas mismas se dictan una ley especial y concreta de carácter obligatorio y aplicable al caso particular para el cual la han dictado. Esta es la que se Uama ley del contrato, a. la. cual se refiere el artículo 1545 del Código Civil, cuando dice que «todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes y no. puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causa legal.» La razón determinante de este carácter peculiar de las leyes del Derecho Privado, tan distin~to de las .leyes siempre obligatorias del' Derecho Público, está en que el Derecho Privado, establecido en favor de los particulares, ha debido respetar la libertad que éstos tie:..-

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nen para celebrar sus actos jurídicos, mientras no se . perjudique el derecho de otro o no sean dichos actos inconciliables con las bases especiales sobre las que reposa la constitución sOCial. Pero no todas las leyes del Derecho Privado presentan este carácter; hay muchas, de forma absoluta e imperativa, que las partes no pueden derogar, en sus convenciones o contratos, porque han sido establecidas en beneficio del interés común. Los preceptos del Derecho Civil que no pueden ser derogados por la volurltad de los particulares, son de dos especies: unos que han sido dictados para asegurar el mantenimiento del orden públ ica, es decir, del orden general, necesario para el mantenimiento de la organización social y del respeto a la moralidad pública, la que prohibe los .actos contrarios a las buenas costumbres; y otros que se han dictado como medidas de protección para ciertas personas que por su edad, su sexo o condiciones físicas, son incapaces de velar. por sus intereses y qúe podrían ser víctimas de su debilidad o inexperiencia en la celebración de los actos jurídicos. Estas dos clases de disposiciones son necesariamente imperativas, porque no se cumpliría el fin que el legislador' pretepde al dictarlas, si ellas pudiesen ser eliminadas por la sola volunta<;l de las partes. Son disposicio:1es de orden. público, por ejemplo, las contenidas en los artículos 1462 y 1466 del Código Civil; el primero dice que hay objeto ilícito en todo lo que contraviene al Derecho PÚ:blico Chileno, y declara nulo por vicio del objeto, la pro~esa' de someterse en Chile a una jurisdicción no reconocida por las leyes chilenas, El segundo dice que hay objeto ilkito en las deudas contraídas en juegos de azar, en la venta que está prohibida por la' autoridad competente, de libros, láminas, pinturas y estatuas obcenas, como asimismo, de impresos condenados como abusivos de la libertad de la prensa. Pertenecen a la segunda clase, o sea, a las medidas de protección, las reglas dictadas por el Código Civil para ,la administración de los bienes de la5 personas incapaces. ' 36. Constitucionalidad de la ley.-Hemos visto que no, puede considerarse como ley la declaración de la voluntad soberana que se

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manifiesta en una forma distinta de la ordenada por la Constituci6n: Veamos ahora 10 que o::urre en el caso. de una ley que, promulgada en la, forma prescrita por la Constitución, es contrari.a en su fondo' o contenido a las disposiciones de ésta, En o~ros 'términos, ,yamos a estudiar la cuestión relaÚva a las leyes inconstitucionales, p~ra ver si los jueces de;ben aplicarlas en las causas de que copocen. -Como no ,es posible hacer prevalecer el criteri~ individuat sobre el criterio .del legislador, creemos que pOr regla general, toda ley se, presume cosntitucional y que no es permitido desconocer, su {üerzá obligatoria. , Pero, ~nel caso de que se dictarf¡ una ley franc¡;unente ,contraria ,a algún artículo de la ConstituCi6n' Política, creemos que los )uece;s no están obligados a aplicarla y que debe prevalecer la disposición constitucional sobre lo determinado por la ley. , ,El Estado tiene derecho para, establecer las, hases fundamenta-~ les sobre la forma de Gobierno y sobre las garantías que aseguren los derechos políticos social?s y civiles, derivados de la división de los tres poderes, que son: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. Estas hases fund¡;¡mentales que obliga!:} a los tres poderes, de manera que ninguno pueda infringirlas ni usurpar las atribuctones del otro, están comprendidas en la Constitución del Estado, que es el Código fundamental de la República. Ahora bien, la Constitución fija las atribticiones deI 'Poder Legislativo dentro de esas s6lidas bases y esta,_ b-Iece reglas especiales sobre la manera cómo puede reformarse alguno de _sus preceptos, Deslindadas así las atribuciones de los poderes, públicos, establece el artículo 4.° de la, Constitución de 1925 que, ninguna magistratura, ninguna' persona, ni reurlión de per.sonas pueden atribuirse, ni. aún a _pretexto de circunstancias extraordinarias, otra autoridad o der~cho que los que expresamente se les haya conferido por las ,leyes, y que todo acto que contravenga a este artícu'10 es nulo. _, En consecuencia" una ley inconstitucional importa _ uI)a ~xtrali­ mitación ,de facultaqes por parte del Poder Legislativo y no puede producir efecto alguno. . Es cierto que los. Poderes Ejecutivo y Judicial están también sujetos a.las leyes que dicte el Poder, Legislativo; pero comoacába-

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mas de ver, ese sometimiento es sin perjuicio del respeto debido a la Constitución Política del Estado. De a::uerdo con estos principios el artículo 86 de la Constitución Política promulgada el 18 de Septiembre de 1925 dispone que: «La Corte Suprema, en los casos particulares de que conozca o le fueren sometidos en recurso interpuesto en juicio que se siguiere ante otro Tribunal, podrá declarar inaplicable, para ese caso, cualquier precepto legal contrario a la Constitución. Este recurso podrá deducirse en cualquier estado de juicio, sin que se suspenda su tramitación». 37. Diferencia entre la Ley y el Decreto del Presidente de la República.-Tres son, como hemos dicho, los poderes públicos que crea la Constituci6n del Estado: el Poder Legislativo, el Ejecutivo y el .Judicial. El Poder Legislativo reside en e! Congreso, asociado al Presidente de la República, y expide sus declaraciones por medio de leyes; el Poder Ejecutivo reside en el Presidente de la República y expide sus declaraciones por medio de decrEtos; el Poder Judicial reside en los Tribunales de Justicia, que expiden sus declaraciones por medio de sentencias. El Poder Legislativo debe obrar dentro de las prescripciones de la Constitución Política que es la Carta Fundamental de! Estado, y como hemos visto más arriba, las leyes contrarias a la Constitución Política importan una extralimitación de facultades que les priva de fuerza obligatoria. El Poder Ejecutivo y el Poder Judicial están regidos no sólo por la Constitución Política, sino tambien por las leyes que dicta el Poder Legislativo, las cuales deberán observar en sus resoluciones, de modo que aunque son tres poderes públicos independientes y diversos, bajo cierto aspecto tiene superioridad el Poder Legislativo sobre los otros. Los decretos del Presidente de la República tienen algunos puntos comunes con las leyes, como son, el carácter general de algunas de sus disposiciones, aplicables a cierto número indeterminado de casos; la calidad de prodt.:cir sus efectos para el futuro; la fuerza obligatoria y su sanción. Pero se diferencian fundamentalmente de las leyes: l. o) En la

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autoridad que los dicta ; la leyes dictada por el Poder Legislativo y promulgada en la forma dispuesta por la Constitución, y el decreto emana del Presidente de la República. 2. En la norma a que obedece cada autoridad al dictar sus disposiciones; el Legislativo, como acabamos de verlo, no está sujeto sino a la Constitución Política ya las leyes dictadas por el Poder Legislativo. Como su nombre lo indica, el Poder Ejecutivo dicta medidas para hacer ejecutar la l~y; pero, no puede alterar en ningún sentido ni los derechos ni las obligaciones por ella creadas, debiendo limitarse a determinar la forma de cumplirlas. En otros términos, la misión del Poder Ejecutivo es guardar la ley, haciéndola ejecutar, y no sobreponerse a ella, ni violarla so pretexto de hacerla cumplir. Los tribunales de justicia, como llamados a fallar los pleitos en conformidad a las . leyes y no a los decretos del Ejecutivo, están obligados, en el caso de que estos no guarden conformidad con aquellas, a no aplicarlos, considerándolos como letra muerta, y al resolver casos conCretos sometidos a su decisión, han prescindido muchas veces de decretos ilegales. 3.° En . el objeto de unos y otros; la ley tiene por objeto dictar reglas generales para establecer relaciones de Derecho, mientras que los decretos tienen por objeto haceccumpli¡-las leyes. La facultad del Presidente de la Repúblíca·para~aICtaFlos decretos está expresamente consultada en el articulo 72 de la Constitución Política, que incluye entre las atribuciones especiales de este mandatario, la siguiente: 2. o Dictar los reglámentos, decretos, e instrucciones que crea convenientes para la ejecución de las leyes». Como se ve, la Constitución distingue tres clases de declaraciones del Presidente de la República, a saber: decretos, reglamentos e instrucciones .. . Decreto es todo mandato escrito del Presidente de la República encaminado a hacercumplír las leyes; lle'\;a su firma y la del respectivo Ministro. El decreto toma el nombre específico de reglamento cuando consiste en una colección ordenada de reglas o preceptos dictados para la ejecución de una ley o para ,el régimen interior de establecimi.entos u oficinas públicas. Las instru~'ciones son correspondencias que el Presidente de la
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República, por medio de sus Secretarios de Estado, dirige a los Intendentes y demás funcionarios de la jerarquía administrativa, a fin de indicarles la manera como deben cumplir las leyes, fijar su verdadera inteligencia y procurar que sirva para todos de igual norma. Las instrucciones sólo llevan la firma del respectivo Ministro, por cuyo conducto se imparten. Relacionada con esta materia de los decretos, diremos dos palabras sobre las ordenanzas, nombre que se da a las reglas de general aplicación que dictan las Asambleas Provinciales o las Municipal idades sobre materias de admiministración local. 3S.-Diferencias entre la ley y la sentencia jud~cial.--l. a La ley es dictada por el legislador, que es -el órgano del interés social; la sentencia, dictada por el juez encargado de solucionar conflictos particulares; 2." La ley tiene fuerza obligatoria para todos los habitantes de la República y para todos los casos que ella contempla; la sentencia es obligatoria sólo para las partes que litigan y en la causa en que actualmente se pronunciare, sin que pueda aplicarse a otros casos, por muy análogos que sean; 3." La sentencia arregla el pasado, la ley dispone para el futuro; 4." El legislador tiene iniciativa para dictar sus leyes. El juez no la tiene; sólo puede proceder a petición de parte; 5. .. La ley puede ser modificada o derogada por el legislador. La sentencia, una vez dictada, no puede ser modificada porque produce cosa juzgada. Hay casos de excepción, en que la sentencia judicial tiene valor respecto de partes que no han litigado, a saber: la sentencia que declara verdadera o falsa la legitimidad del hijo o una maternidad que se impugna (artículo 315). Así, declarada en un juicio con las condiciones legales la legitimidad de un hijo, éste será considerado legítimo, no sólo respecto del litigante contrario sino respecto dc todos, relativamente a los efectos que dicha legitimidad acarrea. 39. Fuerza obligatoria de las sentencias judiciales.-EI inciso 2. o del artículo 3. o del Código Civil, sienta el principio de que las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria, sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren. De este principio, que es de legislación universal, se derivan consecuencias jurídicas de la mayor importancia, a saber:
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a) Los Tribt.m,a1es de Justicia, 'llamados a aplicar o interpretar

la ley en los casos' _ concretos ,sometidos a su conocimiento, no pueden hacer en sus fallos declaraciones abstractas de carácter u orden general, sino sobre los hechos o situaciones determinadas referentes a las cuéstiones que ventilan los litigantes, pues las declaraciones de carácter general sólo' corresponden al 'legislador. b)' Es tal el alcance de este principio, en el sentido de que un fallo judicial sólo produce efecto en la causa en que se pronuncia, que los Tribunales superiores han eliminado de los fundamentos de una sentencia de primera instancia la referencia o cilaquedicha sentencia hacía de los considerandos dottrmarioscontenfdüs una sentenciaexpedida por la Corte Suprema, en un recurso dé casación. En otros términos, la sentencia dictada en un juicio no tiene influencia en otro," por: mucha que sea la analogía que haya entre ambos Juicios, y aunque emane de un Tribunal de Casación. Su 'rriérito sólo será ilustrativo para formar la conciencia del tribunal; pero no le impone obligación alguna, y 'aun el mismo tribunal que dictó la anterior sentencia puede modificar su opinión y fallar en sentido diverso, si lo estima más -ajustadO' a derecho. c) La sentencia judicial sólo. tiene' fuerza obligatoria respecto de las persónas que fueron partes en el juicio; pero no es ~enester que la parte haya intervenido personalmente, bastando al efecto el hecho de que haya intervenido por medio de su mandatario o representante legal. Así, afecta a una persona el fallo dictado en 'un juicio en que él figuró representado por su curador ad-litem; afecta también a un heredero el fallo dictado en un juicio seguido y terminado en vida del testador., Pero, el fallo dictado contra uno de varios deudores como he~ rederos del primitivo deudor, causante de aquéllos, no afecta a los demás "herederos de éste, que no han sido partes en el juicio~ d) Por excefJCi6n, el fallo judieial qt.¡"e declara verdadera o falsa la legitimidad del hijo, no sólo vale respecto de las persohas que han iritervenida en' el juicio, sino respecto de todos relativamente a los efeCtos que, dicha legitimfdad acarrea, y la misma' regla se aplica al fano que declara verdadera. o falsa una maternidad que ~e impug-

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na, siempre que estos . fallos se pronuncien contra legítimo contradictor y que no haya habido cohesión en el juicio. En estos casos, el fallo produce cosa juzgada respecto de todos, y en consecuencia puede ser invocado su mérito y su alcance en un juicio posterior que con aquél se relacione. Así, un fallo dictado en un juicio sobre reforma de testamento, puede fundarse en el mérito de una sentencia anterior que ha declarado la filiación legítima de una persona, base fundamental ésta para la procedencia de la acción de reforma del testamento, aunque se trate de juicios seguidos entre distintas personas. 40. COlm juzgada.-Quiere decir que lo que se ha resuelto en un juicio por sentencia ejecutoriada por el tribunal competente se reputa verdadero y no puede ser puesto en duda, ni las partes pueden ser admitidas a litigar de nuevo sobre ese mismo asunto. Durante el curso del juicio, las partes tienen toda clase de recursos y garantías; pero terminado el juicio, la conveniencia pública exige que esa conclusión sea definitiva, es decir, que no vuelva a renovarse la misma cuestión. La cosa juzgada puede hacerse valer por el demandante como acción y por el demandado como excepción; como acción, cuando se exige el cumplimiento de lo resuelto en la sentencia, y como excepción, cuando se demanda a una persona que ya obtuvo éxito en un juicio anterior, en ese mismo asunto. Para que pueda invocarse la cosa juzgada se requieren tres condiciones: l." Identidad del obieto del iuicio, o sea, que se discuta el mismo_ derecho; 2. 8 Identidad de causa, o sea, que el fundamento de ambos derechos sea el mismo; y 3." Identidad jurídica de las personas. Hay ciertos casos de excepción en que una sentencia ejecutoriada en materia criminal no produce cosa juzgada en el orden civil, por ejemplo: el artículo 202 del Código de Procedimiento dispone que la sentencia absolutoria en materia criminal relativa a una persona que haya recibido valores ajenos con obligación. de devolverlos, no produce cosa juzgada en materia civil. 41. La costumbre.- Costumbre es una práctica muy usada que ha adquirido fuerza de ley. Se diferencia del uso, que es la simple repetición de unos mismos actos. En la legislación antigua

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se distinguían tres clases de costumbres: costumbre fuera de la ley, o sea aplicable a los casos no previstos por ·la ley; costumbre según la ley, o sea" la que interpreta o, fija el sentido de la ley; y costumbre contra ley, o sea, la que viene a derogar la ley por actos contrarios a ella. En el Derecho Español ant iguo para que el uso llegara' a constituir una costumbre legítima que tuviera fuerza de ley, era menester que reuniera ciertos requisitos, a saber: que fuera útil y no perjudicial al bien común, ni contrario al derecho natUral; que se estableciera públicamente y no por actos clandestinos ; que fuera consentido o no contradicho por el soberano; qb1e· se hubiera observado constantemente por todo el pueblo o la mayor parte de él durante el espacio de diez o· veinte años; y que se hubieran dado con arreglo a él .. dos sentencias uniformes, o se hubieren desechado en juicio las demandas presentadas contra su observancia: (leyes La, 2.", 3.~, 4. a y 5." del título 2.° de la partida 1."'). El uso podía probarse por los escritos públicos, por el testimonio de personas ilustradas o ancianas de! país y por dos sentencias uniformes. ·La costumbre que resultaba de un uso que llenaba los requisitos antes indicados y que se probara en la forma dicha, tenía fuerza de ley y producía efectos jurídicos, no' s610 cuando no ha:.. bía ley en contrario, sino también para derogar la ley anterior que le fuere opuesta y para interpretar la dudosa, que debería entendersd según el sez¡tido que le dió la costumbre (ley 6. a, título 2.", partida l.a). ' , La costumbre que tenía fuerza de ley podía cesar por dos cau...; sas: 1.(1 por otra costumbre contraria introducida en debida, forma;, y 2. o por una ley posterior' escrita que la destruyera.
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Siguiendo la tendencia.dé los códigos modernos, el Código Ci,-:il chileno ha quitado a la costumbre la fuerza de ley. La costumbre,. dice el arto 2.° no constituye derecho, es decir, ley, sino en .los casos

en que la ley se remite a ella.
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En esos CRoaS excepcionales, la costumbre viene a tener fuerza de ley, e.l virtud del mandato expreso del legislador. La ley se remite a la costumbre en los siguientes casos: en el artículo 1198, que dice que no se tomarán en cuenta para imputarlos a la legítima los presentes hechos a un descendiente con ocasión de su matrimonio, ni otros regalos de costumbre; en el arto 1546 que dice que los contratos' obligan no sólo a lo que en ellos se expresa sino a las cosas que por la costumbre pertenecen a la naturaleza de esos contratos; en el artículo 1563 que, al tratar de la interpretación de los contratos, dice que las cláusulas de uso com(ín se presumen, aunque no se expresen; en el artículo 1823, que al tratar de los efectos del contrato de compraventa, dice que sin necesidad de estipulación expresa se entiende hacerse a pruebá la venta de todas las cosas que se acostumbra vender de ese modo; er, el articulo 1940, que al tratar de la obligación que tiene el arrendatario de hacer las reparaciones locativas, dice que se entienden por tales las que según la costumbre del país son de cargo de los arrendatarios; en el artículo 1944, que al tratar de la obligación del arrendatario de pagar el precio o renta, dice que a falta de estipulación debe hacerlo conforme a la costumbre del país; en el artículo ·1951, que al tratar de la espiración del arrendamiento, dice que si no se ha fijado tiempo para la duración del arriendo o si no es determinado por el servicio especial a que se destina la cosa o por la costumbre, ninguna de las partes podrá hacerlo cesar, sino desahuciando a la otra; en el artículo 1954, que repite un concepto análogo al antes citado; en el artículo 1986 que al tratar sobre el tiempo del pago de la renta de arrendamiento de los prediOS rústicos, .dice que si nada se ha estipulado, se observará la costumbre del departamento; en el artículo 1987, que al tratar del servicio de los criados demésticos, se refiere a los términos del contrato o a lo establecido p:Jr la cJ0tumbre del país; y en el artículo 1997, que al tratar de los contratos para la confección de una obra material, dice que si no se ha fijado precio, se presumirá que las partes han convenido en (el· que ordinariamente se paga por la misma especie de obra. En materia comercial las costumbres mercantiles tienen mayor

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importancia, porque reuniendo' ciertas condiciones vienen' a 'sup'lir el silencio de la ley. (art ..{o del Código de Comercio). 42. Formación y discusión de la Ley.-La Constitución Chilena dispone que sólo incumbe al Congreso Nacional el dictar leyes; sin embargo tiene en ellas ingerencia el Poder Ejecutivo. Los proyectos de ley se deberán o 'a la iniciativa del Presidente de la República, quien los envía en forma -de mensajes' a cualquiera de las ramas del Congreso, o lo que es más corriente, a la de alguno de los miembros de éste. Aprobado el proyecto tanto en la Cámara en que tuvo origen como en la que 10 revisó, por la mayoría absolúta de la mitad más uno de los congresales presentes;' pas'ará al Presidente de la República, quien, podrá o bien aprobarlo o bien, haciendo uso de su derecho de veto; rechazarlo en todo o en parte. Si lo rechaza, la voluntad de las Cámaras prevalecerá siempre que concurra para ello,U11a mayoría de los dos tercios de sus miembros presentes; si 10 aprueba, procederá a promulgarlo. 43. Promulgación de la Ley.-La promulgación es el acto por el cual el Presidente de la República da a conocer la ley a todos los ciudadanos. El Código Civil emplea indistintamente las palabras promulgac4ón- y publicación de la ley; pero, en realidad, tienen un significado diverSO. Promulgación es el acto por el cual el Jefe del Estado -atestigua la existencia de la ley, o sea, le da como una patente de autenticidad, y publicación es el medio material de dar a conocer la ley. Para que la ley obligue no basta su publicación; es menester que transcurra el tiempo exigido por la ley para que llegue a noticia de todos, (Art. 7.° del G Civil). Hay dos sistemas de promulgación: el uniforme y el progresivo. Uniforme es aqud' en que la ley obliga 'al mismo tiempo en toda la República. Progresivo es aquel en que la ley comienza ,a obligar en proporción de la distancia de los lugares, es decir, primero en los puntos más cercanos y después en los más distantes, Ambos tienen sus ventajas y sus inconvenientes. El Código Civil establece ' ' como regla: general el sistema progresivo. El Código Civil fué promulgado por sistema uniforme, porqUe empezó a regir el mismo día en toda la República; pero se fijó' para

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su promulgación un plazo especial más largo que el de las leyes ordinarias. Vencido e! plazo que establece el artículo 7. 0 del Código Civil, se presume de derecho que la leyes conocida de todos. La presunción de derecho quiere decir que no se admite prueba ninguna en contrario. Esta disposición es análoga a la del artículo 1452 del Código Civil que dice que e! error sobre un punto de Derecho no vicia e! consentimiento. Se contempla una regla de excepción en e! artículo 8.°, que se refiere al caso de que por algún accidente hayan estado interrumpidas las comunicaciones ordinarias entre e! departamento donde se promulga la ley y el departamento que ha quedado incomunicado; pero e! que alegue la interrupción de las comunicaciones, deberá probarlo. 44. Fecha de la ley.-Como p:)dría suscitarse duda sobre si la fecha de una leyes la de! día en que el Presidente de la República la aprueba y forma el decreto de promulgación, o bien la del día en que el decreto de promulgación se publica en el Diario Oficial; el artículo 6. o de! Código Civil resuelve categóricamente esta dificultad diciendo que «la fecha de la promulgación será para losefectos legales de ella la fecba de dicho periódico». Desgraciadamente ocurre en la práctica que la publicación en el Diario Oficial se hace muchos días después de firmado el decreto de promulgación, de donde resulta que aparecen dos fechas distintas: la fecha en que se firma el decreto de promulgación, que es la que aparece en e! texto de la ley; y la fecha del día en que se publicó. Esto introduce cierta confusión que impide citar debidamente la fecha de las leyes ya que no puede tenerse a la vista en cada momento e! ejemplar de! Diario Oficial en que cada ley se publicó. Para obviar este inconveniente debería ponerse como única fecha de las leyes, la de! día en que se publican en el Diario Oficial, que es la verdadera fecha para los efectos legales. 45. Equidad natural.-Este no es un concepto vago, cuya apreciación' queda exclusivamente entregada a la voluntad del juez. Eso sería expuesto a arbitrariedades. El concepto legal de equidad

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natural consiste, en el respeto a los principios de la ley natural, que son la fuente primera y el complemento obligaqo del Código Civil. 46. Ordenpúblicó.-Orden, en general, es el arreglo de las cosas de modo que haya unidad en el conjunto. Orden público será, pues, el arreglo de las personas y de las cosas <en la sociedad, de modo que cada cual ocupe el lugar que le corresponde. Indica, pues, cierta idea de subordinación de unos respecto de otros. Esta palabra tiene un alcance .muy amplio y a veces se dice orden público como sinónimo de interés de la comunidad. Es esencial para el orden público, la< existencia de una autoridad con atribuciones bien determinadas. Son, pues, . leyes de orden público todas las relativas al Derecho Público,a lá condición o estado de las personas, en 10 cual se incluyen los derechos de familia, y en general, todas las que miran de una manera inmediata al interés <de la comunidad. 47. <Buenas costumbres.-Son hábitos adquiridos para el bien. Están íntimamente unidas con el. orden público. En esta materia queda mucho' a la prudencia del juez; pero la base será siempre la moral cristiana, que es la. norma de las costumbr~ en los países civilizados. , 48. Clasificación de las leyes.-Son de tres clases: prohibitivas, imperativas y permisivas; las primeras mandan no hacer algo, las segundas mandan hacer ~alguna cosa y las últimas mandan quese tolere o respete teda aquello que la ley permite. Las obligaciones que respectivamente nos imponen son: de omisión, de acCión y de tole. rancia. Esta división tiene mucha importancia para los efectos- de la sanción que trae consigo la infracción de las leyes. Se toma la palabra sanción en el sentido de sanción de castigo; en contraposición a sahción remuneratoria. La sanción puede ser penal o civil: la penal castiga al infractor o en su persona o en sus bienes o en ambos a la vez. La sanción civil- toma diversas formas, a saber: nulidad del acto (art. 10), privación de ciertos derech03 (art. 127), falta de protección legal (art. 387), indemnización de perjuicios (ar~s. 1553 y 1555 del Código Civil) . . 49. Leyes prohibitivas.-Son las que mandan no hacer alguna

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cosa. Se fundan siempre en razones graves de moralidad, de orden o conveniencia pública. Para clasificar una ley como prohibitiva debe atenderse más al fondo que a la forma de la disposición, porque esta suele variar a menudo. La ley prohibitiva prohibe el acto en absoluto, en atención al acto mismo. Su sanción: la nulidud absoluta, salvo los casos exceptuados por la ley (art. 10). Eiemplo de una ley prohibitiva sancionada con la nulidad absoluta: artículo 402 (inc.l. o), que prohibe la donación de bienes raíces del pupilo, aún con previo decreto de juez. Un caso expresamente exceptuado de la sanción de nulidad, por haber la ley designado otro efecto, es el del artículo 769, que prohibe éonstituir dos o más usufructos sucesivos o alternativos y que dispone que si de hecho ~e constituyeren, los usufructuarios posterio'res se considerarán como substitutos, para el caso de faltar los anteriores antes de deferirse el primer usufructo. Cuando la ley prohibe un acto, si no llena ciertos requisitos, esa no es en realidad una ley prohibitiva, por que sólo se limita a exigir ciertas condiciones para la validez del acto. Con arreglo al artículo 11, se presume de derecho que el acto prohibido por la leyes contrario a ella, cualquiera que sea la intención del que lo ejecute o el resultado que produzca. Según el artículo 1469, el acto será siempre : nulo aunqu.eJas partes renuncien a la acción de nulidad. 50. Leyes imperativas.-Mandan hacer alguna cosa y respecto de los actos o contratos, ejecutarl03 en determinadas condiciones, o sea, llenando tales o cuales requisitos. Para fijar la sanción de su inobservancia, hay que distinguir si la ley mira al interés público o. social, o sólo al individual o privado. En el primer caso el acto ejecutado en contravención a ella, será nulo, de nulidad absoluta, porque la voluntad de los particulares no puede sobreponerse al interés público. Ejemplo: el inciso 2. o del artículo 1801, que ordena que la venta de los bienes raíces se haga por escritura ¡:>ública. En las leyes imperativas de interés privado que miran a los bienes o a los requisitos de los actos o contratos, hay que distinguir: requisitos esenciales, que pertenecen a la substancia del acto, de modo que sin ellos deja de. existir, y requisitos que no tienen ese carác-

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. ter. La omisión de Íos prirrieros trae nulidad ábsoiuta, porque sin ellos no hay acto. Ejemplo: el de. una compraventa,' en la que no se ha 'convenido el precio de la cosa_ El attÍculo 1682 establece expresamente que eS~1Ulidad absoluta la producida por la omisión' de algún requisito o formalidad que las leyes prescriben para. e1 valor de ciertos contratos en consideración a la naturaleza de €;llós.· . La omisión de ,los requisitos o formalidades prescritas por las leyes en consideración a la calidad o estado de las personas que los ejecutan o acuerdan y cualquiera otra especie de vicio que no sea esencial, producen sólo nulidad relativa y dan derecho a la rescisión del acto o contrató" (art: 1682). Finalmente, . debe tenerse presente que hay nulidad absoluta en los aCtos o contratos de personas' absolutamente incapaces, y que hay requisitós de ciertos actos cuya omisión no trae nulidad; 'por ejemplo, el inciso 2." del artículo 1026, que de establece que nó es nulo el testamento en que se omitan una p las designaciones prescriptas en los artículos 1016, 1023 y 1024, siempre que no haya -duda acerca de la identidad personal del testador, escribano o testigo. 51. Leyes permisivas.-Tienen por obi eto reconocer o' conferir un derecho y obligan a respetar el derecho conferido" y las consecuencias de su' ejercicib_ El interesado puede renunciar a eSe derecho siempre que sólo mire a su interés' individual y no esté prohibida su renuncia. (art. 12). Esta renuncia no es una infracción de liley; pero si se viola el derecho que a otra persona confiere la ley; molestándola en el goce de su derecho o impidiéndole su ejercicio, hay una verdadera infracci6n de la ley permisiva y la sanción se hará efectiva, obligando al L.'1.fractor por la fuerza, al respeto debido al derecho y a la indemnización de todos los perjuicios que ocasione, 52. ,-Renuncia de los derechos conferidos porlas ieyes.-,VeamOs algunos casos en que la ley ha prohibido de un modo expreso la renuncia de ciertos derechos. . c) La acción del divorcio en general es irrenunciable; sólo, puede renunciarse el derecho de pedir divorcio por causa eXisténte y .Conocida y se entiende renunciado, cuando ha seguído cohabitación, (art. 25 de la ley de matrimo:1io civil). L) L2 mujér no podra renunciar en las capitulaciones matrimo-

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niales la facultad de pedir la separación de bienes a que le dan derecho las leyes (art, 153 del C6digo Civil) o c) El derecho de pedir aUmentos no puede renunciarse; s610 pueden renunciarse las pensiones alimenticias atrasadas (artículos 334 y 336 del C6digo Civil) o d) El derecho de rerocar un testamento no puede renunciarse y no valen las cláusulas derogatorias de disposiciones futuras (arto 1001 del Código Civil) o e) No se puede renunciar a una asignación testamentaria que tiene gravamen y aceptar otras, a menos que se defiera separadamente por derecho de acrecimiento o de' transmisión o de substitución, o a menos que se haya concedido al asignatario la facultad de renunciarla separadamente (arto 1229 del Código Civil) o f) No puede renunciarse por más de cinco años el derecho que tiene un comunero para pedir la partición de la cosa común, o sea, no puede estipularse pro-indivisión por más de cinco años (arto 1317) o g) En ciertos casos no puede el deudor renunciar al plazo para el pago de una obligación, (art, 1497). h) No vale la renuncia del derecho que tiene el deudor para hacer cesión de bienes (arto 1615)0 i) En las capitulaciones matrimoniales no pueden los cónyuges renunciar a los derechos que las leyes señalan respecto del otro cónyuge o de los de.::cendientes comunes (arto 1717)0 j) No puede renunciarse el derecho de pedir la rescisi6n de la venta en caso de lesión enorme, (arto 1892)0 k) No se puede .renunciar el derecho que tiene el censuario para enajenar la finca acensuada (arto 2033). l) No puede el deudor renunciar al derecho que tiene de que la cosa dada en prenda al acreedor, se venda en pública subasta o que a falta de postura admisible sea apreciada por peritos (arto 2397) o m) El dueño de los bienes gravados con hipoteca no puede renunciar al derecho que tiene de enajenarlos o hipotecarlos (arto 2415)0 n) No se pueden renunciar, ni aun por vía de transacción, los derechos sobre el estado civil de una persona (arto 2450)0 o) No se puede renunciar el derecho de invocar una prescriPción; s610 puede renunciarse después de cumplida (arto 2494)0

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p) Las leyes de protección social establecen, por regla general,

que no puedenrenunciarse los beneficios que ellas confieren, por tratarse de derechos que miran al orden social.
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Por regla genera!, no se puede dej ar de aplicar una ley de orden públicó, o sea, es prohibida su renuncia, porque no mira al solo interés individual del renunciante; ni pueden renunciarse los. derechos de familia, porque las leyes que otorgan esos derechos son de' orden público y miran al interés social. Un padre de familia no puede, pues, renunciar los derechos que como a tal le corresponden. -No es permitido tampaso.renunciar derechos cuando la renuncia puede perjudicar a terceros, v. gr.: a la tasación de la propiedad embargada en una ejecución, si además del acreedor ejecutante hay otros acreedores . -También carece de valor la renuncia que una'persona haga en . vi9a de 'otra respecto de, la herencia de ésta, porque el derecho de suceder por causa de muerte a una persona viva, no puede ser objeto de una donación o contrato, aun cuando intel'vengaél consentimiento de 'la misma persona (art. 1463). 53. Interpretación de la ley.-Interpretación, en general, es la explicación o declaración del sentido de alguna cosa que parece obs-. cura o dudosa., Puede haber duda u obscuridad en las leyes, en las . sentencias judiciales, en los contratos, en los testamentos y en los hechos; 'y así es que tenemos que recurrír con mucha frecuencia a la interpretación. ' Interpretación de la leyes la determinación de su verdadero sentido o alcance ; o sea, la verdadera y recta inteligencia de la ley, según la letra y la raz,óD. . La ley necesita muy a menudo del auxilio de la interpretación, por la natural imperfección de las obras humanas. Saber la ley, dice el legislador de las Partidas, 'no es tan solamente' aprender . las letras de ella, sino su verdadero entendimiento. La interpretación puede ser por vía de dQctrina, que es la emanada de los jurisconsultos, o por vía de autoridad, que es la emanada
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de la autoridad que tiene)acultad de interpretar la ley. La interpretación por vía de autoridad se subdivide en judicial, que es la emanada de los Tribunales de Justicia, y legislativa o auténtica, que es la emanada ¿el legislador. 54. Interpretaci6n" judicial. - Sólo tiene fuerza obligatoria en las causas en que actualmente se pronunciare. El juez para interpretar la ley deberá tener presente cuatro elementos: el gramatical, que estudia el lenguaje mismo de que se vale la ley; el lógico, que estudia la relación que debe existir entre las diversas. partes de una ley para fijar su intención o espíritu; el histórico, c,ue estudia la historia del establecimiento de una ley, para precisar el" cambio introducido por ella en la legislación anterior; y el sistemático, que recurre al espíritu general de la legislación, estudiando la relación de la ley que se va a interpretar con las demás instituciones y leyes, para determinar el sistema en su conjunto. El Código Civil contempla estos cuatro elementos: el gramatical, en el artículo 19, que dispone que cuando el sentido de la leyes claro no se debe desatender su tenor literal, a pretexto de consultar su espíritu, aunque la ley sea dura, pues si así está escrita hay que observarla literalmente, en lo cual se distingue de 18; interpretación de los contratos y testamentos, en que debe atenderse a la intención de las partes antes que a lo literal de las palabras; y en los artículos 29 y 21, que establecen que las palabras de la ley se tomarán en su sentido natural y obvio; es decir, según su significación propia, de manera que si las palabras tienen dos sentidos, uno propio y otro impropio, debe estarse al propio y no al impropio, salvo que el legislador las haya definido precisamente para ciertas materias, en cuyo caso se les dará el significado legal; y respecto de las palabras técnicas de una ciencia o arte,· que se tomarán en el sentido "que les den los que profesan dicha ciencia o arte, a menos que aparezca claramente que se han:tomado en sentido diverso; el lógico, en el inciso 2. o del artículo 19, que dice que para interpretar una expresión obscura de la ley, se puede recurrir a su intención o espíritu, claramente manifestado en ella misma, y en el artículo 22, que dice que el contexto de la ley servirá para: ilustrar el sentido de cada una de sus partes, de manera que haya entre todas ellas la debida correspon-

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dencia y armonía; esto es, para penetrar~e bien del espíritu de una ley, hay que estudiarla toda entera y conocer la trabazón de sus disposicione~s, porque -el soíoestudio de ¡.lOa parte de .1a ley puede jnducir fácilmente a error; el histórico,eh el inciso .2._° del artículo 19, que sé refiere a la historiaficledigna" del establecimiento de la ley;· y el si~~temático.j en el artícul9 22, índiso·2 ..'>" que dice que los pasaje:!~obseuros de una ley pueden ilustrar~e por medio de otras leyes, particularmente si versan sobre el.mismo:asunto, y en el artículo 24, que nos hace recurrir al espíritu general :de la legislación. ELQrden de precedencia entre estos elementos es ~l siguiente: 1.0, el RrarrÍatical;- 2.~, eliógíco y el histórico conjuntamente considerados,.a fin de precisar el verdadero espíritu de la-ley;: y en último lugar el siStemático. Finalmente, a falt~ de todos estos elementos, se recurre a la equidad natural (art. 24). EQ4.idad natural es lo mismo que pereeho o justicia natural, o sea, la-j7tsÚcia según los dictámenes d¿ [a razón natural. En este sentido, la equidad es el origen y la r~gIa c)e1 derecho escrito. Otro sentido suele dársele, según lel cual equivale en cierto modo a la epiqueya y significa la interpr~tación benigna del derecho escrito, qu.e busca la intención del legisl~dor, en aquellos casos extraordinarios en que la aplicación literal d~ la ley sería contraria a la equidad natural. En este caso se dice qu~ el juez procede ex IXquo el ¡bono, Nuestro Código ~l1o acepta esta elise ele interpretaciones contrarias a la letra de la ley, principalmente cuando el sentido literal es claro; y §ólQrecurre a la equidad nattiral, a falta.de ley escrita .. El Código _!}O éiceptª- atrás .reglas de interpretación que las anreriores, y los demás principios de interpret~ción no comprendidos en esas reglas se aplÍ(~arán_ S91.o_ eD cuanto' terigan . cabida dentro de las Y.~L dichas, rechazándose expressmente el. principi9 de ampllar la ley favorable y restringir la odiosa (art. 23) .. La interpretación judicial de las leyes puede consultarse en la Jurisprudencia de los tribunaús, es decir, e& l.os fallos expedidos· por los tribunales de justicia, sobre las dificultades producidas en la aplicación de las leyes. -"~ El rol de la Jurispruc1encia es muy importante, p.orque las resoluciones que dictan ~ los tribunales, en lit~igios en qu e se discuten la

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mismas cuestiones de derecho, ya resueltas anteriormente en otros litigios semejantes, tienden naturalmente a inspirarse en los fallos anteriores en que se estudiaron y resolvieron les mismos asuntos; lo que no obsta para que los tribunales conserven su plena independencia para fallar el nuevo litigio en la forma que consideren más ajustada a derecho. Cuando se repiten las mismas cuestiones y se fallan de idéntica manera, se dice er.tonces que hay jw isprudencia establecida sobre tal o cual punto. Contribuye principalmente a obtener este resultado el establecimiento de tribunales de casación en el fondo, que tienden a uniformar la Jurisprudencia. El tribunal de casadón se pronuncia' sobre la parte de derecho de los fallos, estableciendo si ha habido en ellos infracción de la ley y si esa infracción ha influído substancialmente en lo dispositivo de la sentencia (art. 940 del Código de Procedimiento Civil); pero no se pronuncia sobre las cuestiones de hecho, las cuales quedan sometidas a la apreciación soberana de los jueces de la causa. Anulada o casada la sentencia. por haberse infringido una ley, el mismo tribunal de casación dicta la sentencia que crea conforme a la ley y al mérito de los hechos, tales como se han dado por establecidos en el fallo recurrido. (Art. 958 del C. de P. C.) 55. Interpretación auténtica.-Como emanada del mismo legislador, es una verdadera ley que obliga a todos de un modo general, y se conSidera corriO parte integrante de la ley interpretada y rige para el fallo de los conflictos anteriores, no solucionados (art. 9. o). Tiene lugar esta interpretación, cuando el legislador lo crea necesario en vista de las dificultades que ocurran en la aplicación de las leyes; pero aunque no haya ley interpretativa, jamás pueden los Tribunales dejar de dar su fallo, porque en último caso deberán recurrir al espíritu general de la legislación o a la equidad natural. 56. Derogación de las leyes.-Derogación es la anulación de la ley. Puede ser total o parcial. Es total, cuando anula completamente la ley anterior; es parcial, cuando sólo la anula en parte. Antiguamente se llamaba abrogación. La derogación puede ser también expresa o tácita (art. 52).

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57. DerogacÍónexpresa.-La derogación expresa debe ser hecha en términos claros e inequívoéos, de manera que no haya lugar a dudas. Así, por ejemplo, cumple con estos requisitos el artículo final del, Código Civil, que derogó expresamente todas las leyes preexistentes sobre las materias que en él se tratan, aun en la parte que no fueren contrarias a él. Esta clase de derogación' produce la extinción absoluta y. completa de la ley derogada, porque esa es la voluntad expresa del legislador claramente manifestada. Ordinariamente, el legislador emplea otra fórmula de derogacién expresa, que dej a Jugar a dificultades graves y que en realidad equivale a una derogación tácita. Así, es muy frecuente en las leyes emplear esta frase: «quedan derogadas todas las disposiciones contrarias a 'la presente ley». Esta fórmula tiene los' mismos inconvenientes y produce los mismos efectos que la derogacion tácita, y bien podría suprimirse, por que sin necesidad de decirlo quedan de hecho derogadas, todas las disposiciones contrarias a la nueva ley en virtud de la derogación tácita. 58. Derogación tácita.-Cuando la nueva ley no dice expresamente que- deroga la ley anterior en todo o en parte, es"menester estudiar detenidamente 'las disposiciones de la ley nueva en relación con las de la antigua, para ver si pueden conciliarse ambas leyes. Si se concilian íntegramente, rigen ambas leyes total y simultáneamente. Si pueden conciliarse sólo en parte, quedará derogada la ley antigua en lo que sea 'contraria a la nueva, y vigehte en el resto, y finalmente, si toda la ley nueva es absolutamente inconciliable con la antigua, quedará esta última totalmente' derogada. Completando esta materia de la derogación tácita, debemos recordar. una regla aceptada en Jurisprudencia, según la cual ,la ley especial no queda derogada tácitamente por la ley general,' porque la primera ha sido dictada para determinados casos, de. excepción, en vista de circunstancias, particulares, qtle se presume no haquerido destruir la ley general cuando ha guardado silencio; pero esto . debe entenderse sin perjuicio del' vigor de la ley general, en todo 10 que no sea. cOÍltrario a la Iey especiaL' La ley derogatoria destruye' completamente la ley derogada; la cual no puede revivir en ningún caso, aunque después se derogue la

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ley derogatoria; porque los preceptos legales no deben su existencia a simples conjeturas. Para que reviviera la ley antigua, sería preciso que la ley nueva lo declarara expresamente. El desuso no puede derogar una ley, porque toda ley obliga mientras no se derogue y porque la costumbre no ·constituye dere~ cho sino cuando la ley se remite a ella; y sería absurdo sup0ner que una ley autorizara el desuso de sus disposiciones. Tampoco puede considerarse derogad.l una ley, aunque !hayan cesado las circuns~ tancias que la tnotivc.r::m, porque la apreciación de estas circunstancias es materia de la exclusiva incumbencia del legislador.
PARTE SEGUNDA: EFECTOS DE LA LEY EN CUANTO AL TIEMPO AL TERRITORIO Y

59. Efectos de la ley en cuanto al tiempo.-La ley está limitada
por dos elementos: e! tiempo ye! territorio. Esto quiere decir que la ley sólo rige durante el tiempo de su vigencia y en el territorio de! Estado. Pero la aplicación de esta regla no es absoluta y origina dificultades que es preciso resolver. Estudiaremos primeramente los efectos de la ley en cuanto al tiempo y dividiremos este estudio en tres puntos: l. o Tiempo comprendido entre la promulgación y la derogación de la ley; 2. 0 Tiempo anterior a la promulgación de la ley; y 3. o Tiempo posterior a la derogación.

60. Aplicación de la ley entre su promulgación y su derogación.-La ley rige con toda su fuerza y sin excepción alguna los actos iniciados y cumplidos durante el tiempo de su vigencia, es decir, desde el día de su promulgación hasta el de su derogación.

61. Aplicación de la ley a los hechos anteriores a su promulgación.- L~y de Efecto retroactivo.-No siempre sucede que los actos se
inician y cumplen dentro de la vigencia de una sola ley. Acontece comúnmente que actos ejecutados bajo el imperio de una ley vienen a tener su desarrollo ya produCir sus"efectos y consecuencias bajo el imperio· de otra ley. Así, dos esposos· que celebran el contrato de ma

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tt:imonio quedan sometidos a los efectos jurídicos de ese contrato durante toda la vida de ambos c6nyuges, y aún, después de fallecido uno de ellos hasta, la completa liquidaci6n de la sociedad conyugal; de manera que si pendiente el matrimonio se dicta una nueva ley que modifica el derecho de los c6nyuges en lo tocante a sus bienes, hay que estudiar sus disposiciones para aplicarlas a las relaciones futuras de esos c6nyuges. Es menester resolver pues los conflictos que de ahí puedan nacer. El principio general. ~tá ~tablecido en el art: 9. ",'"según el cual, la ley puede sólo disponer para lo futuro, es decir, para,los actos nuevos que se ce.Jebren, y para los efectos nuevo.s de los actos ya celebrados ~o de los derechos ya adquiridos; pero no tiene efecto retroactivo, o sea, no se aplica a los actos ya consumados, los cuales conservan todo su vigor. Este principio se basa en la razón natural, porque siendo la ley una orden racional,· sólo puede aplicarse 'a los actos que se realicen· 'con posterioridad a su promulgación y no puede afectar a la validez de actos celel?rados bajo el imperio de una le~ anterior que disponía otra cosa. También se funda en el interé, económico, porque las transacciones se realizan sobre la base de que serán respetadas en el futuro, a 10 menos en su parte substancial, aun cuando posteriormente se modifique la legisla«i6n; y si no existiera esa seguridad, el comercio no podría desenvolverse. Según esto una ley será retroactiva cuando venga a destruir el valor de actos ya realizados, o bien a'atacar la parte substancial de los derechos ya adquiridos; y no habrá r~troactividad cuando sólo se limite a gobernar las consecuencias nuevas de los actos anteriores' o el ejercicio de los derechos adquiridos, sin t.ocar nl la validez del acto ni el derecho mismo. La ley de 7 de Octubre de ¡ 861 sobre el efecto retroactivo de las leyes está fundada enla teoría llamada «de los derechos adquiridos y de las meras espectativas». Derecho adquirido es algo que ya ~a entradoen nuestro patrimonio, una fa~ltad legal que ya se ha ejercido regulai:mente. Así son derechos adquiridos el dominio de tilla casa:. de la cual se nos hizo tradici6n y la calidad legal de hijo natural ob-

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tenida mediante el recOnocimiento voluntario del padre hecho por escritura pública. Espectativa es la ventaja que todavía no nos pertenece, una facultad que todavía no se ha ejercido; Ejemplo de una mera espectativa es la capacidad que una ley confiere a los hijos ilegítimos de poder ser legitimados por el matrimonio posterior de sus padres. La mera espectativa no forma derecho y en consecuencia una ley posterior puede exigir nuevos requisitos o formalidades que no exigía la ley anterior (art. 7. 0 de la ley de Efecto Retroactivo). En e! derecho ad.:.¡uirido hay que considerar por una parte el derecho mismo, o sea, su parte substancial, y por otra parte el ejercicio del derecho, que son las facultades, obligaciones o efectos que se desprenden de él. Según esta teoría, la leyes retroactiva cuando ataca la parte substancial de! derecho adquirido, y no 10 es cuando ataca las espectativas o el simple ejercicio de un derecho adquirido, pero sin tocar la parte substancial de! derecho mismo. Haremos un estudio sobre el efecto retroactivo de algunas leyes. 62. Leyes poIíticas.-No hay derechos adquiridos que respetar; rige en absoluto la ley nueva sin contemplar situaciones antiguas. 63. Leyes penales.-Se aplica la ley vigente a la fecha en que se comete el delito o falta, y sólo hay retroactividad en fayor del reo, cuando, después del delito y antes de la sentencia, se dictare una ley que exime el hecho de toda pena o le impone una pena menos rigurosa (art. 10 del Código Penal). Este principio se repite en la ley de efecto retroactivo al tratar de las penas de los guardadores por descuidada o torcida administración. 64. Leyes sobre el estado civil de las. personas.-·Dispone la ley sobre e! efecto retroactivo, que la ley nueva debe respetar e! estado civil ya adquirido en conformidad a una ley anterior y que sólo puede regir su ejercicio para el futuro . .:El estado civil, dice el arto 3. o, adquirido conforme a la ley vigente a la fecha de su constitución, subsistirá, aunque ésta pierda después su fuerza; pero los derechos y obligaciones anexos a él, se subordinarán a la ley posterior, sea que ésta constituya nuevos derechos u obligaciones, sea que modifique o derogue los antiguos. En consecuencia, las reglas de subordinación y dependencia entre

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cónyuges, entre padres e hijos, entre guardadores y pupilos, establecidas por una nueva ley, serán obligatorias desde que ylla empiece a regir, sin perjuicio del pleno efecto de los actos válidamente ejecutados bajo el imperio de una ley anterior». En el mismo principio está basado el arto 5. o de esa . ley, relativo al estado civil del hijo natural y el arto 6. o, relativo al derecho de alimentos concedido al hijo ilegítimo. Pero la nueva ley no está obligada a respetar las expectativas, o sea la posilibidad que tenían las personas para adquirir un estadp determinado y puede exigir nuevas condiciones o requisitos. «Las leyes, dice el arto 2. o, que establecieren para la adquisición de un estado civil, condiciones diferentes de las que exigía una ley anterior, prevalecerán sobre ésta desde la fecha en que comiencen a regir» . El prinéipio de que las meras expectativas no forman derecho aparece enunciado de un modo terminante en e! arto 7. o de la mis.ma ley, y como consecuencia de eSe principio invoca el caso de! hijo ilegítimo que estaba en condición de ser 'legitimado, pero 'que no alcanzó a serlo bajo la ley' anterior. Esa expectativa puede ser destruída por una ley posterior que exija nuevos requisitos. 65. Leyes sobre la capacidad de las personas naturales.-La capacidad adquirida debe respetarse por la nueva ley; pero e! ejercicio y continuación de la capacidad se regirán por la ley posterior. «El que bajo el imperio de una ley, dice el arto 8,°, hubiese adquirido el derecho de administrar sus bienes, no lo perderá bajo. el de otra, aunque la última exija nuevas condiciones para adquirirlo; pero en el ejercicio y contmuación de este derecho se sujetará a las reglas establecidas por la ley posterior. 66. Leyes sobre la patria potestad.-:-;Los derechos de usufructo legal y de administración que el padre de familia tuviere en los bienes del hijo y que hubieren sido adquiridos bajo una ley anterior, subsistirán bajo una ley posterior; pero se sujetarán a la ley nueva en cuanto a su ejercicio y duración. (art. 4. 0 de la ley sobre el efeCto retroactivo). 67. Leyes sobre las personas jurídieas.-.Tan digno de respeto es el estado civil adquirido por las personas naturales como la caH~

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dad de persona jurídica obtenida por una corporación o fundación, porque el derecho de asociación es una prolongación de la personalidad natural. Así lo considera la ley sobre el efecto retroactivo, que en su arto 10 dice al respecto: «La existencia y los derechos de las personas jurídicas se sujetarán a las mismas reglas que respecto del estado civil de las personas naturales prescribe e! arto 3. o de la presente ley». Esto quiere decir que la personalidad jurídica, una vez obtenida, subsiste bajo e! imperio de una nueva ley, aunque ésta exija requisitos diferentes para constituirla; pero los derechos y obligaciones de la persona jurídica se subordinarán a la ley posterior, sea que modifique o derogue las antiguas. 68. Privilegio de la restitución in integrum.-Hemos visto que tanto las personas naturales cortlo las jurídicas conservan su estado civil y la existencia y derechos adquiridos, aunque la nueva ley exija diferentes requisitos; pero hay un privilegio especial que la ley sobre el efecto retroactivo ha querido expresamente exceptuar de esa ventaja, por razones de conveniencia pública. Se trata del privilegio de la restitución in integrum que tenían en la legislación antigua los menores y otras personas naturales y jurídicas asimiladas a ellos para ser restituídas in integrum contra sus actos y contratos; privilegio que e! Código Civil reputó perniciosísimo al crédito y contrario al verdadero interés de los mismos privilegiados y que suprimió en el arto 1686, de! título De la nulidad :Y la re.:;cisión.

El arto 11 de la ley sobre el efecto retroactivo dice: «Las personas naturales y jurídicas que baJO una legislación anterior gozaban del privilegio de una restitución in integrum, no podrán invocarlo ni transmitirlo bajo e! imperio de una legislación posterior que la haya abolido». Abolido ese privilegio por el Código Civil, como acabamos de decirlo, no puede hoy día invocarlo ninguna persona natural o jurídica. 69. Leyes sobre los guardadores.-Los guardadores válidamente constituídos bajo una legislación anterior, seguirán ejerciem:b sus cargos en conformidad a la legislación posterior, aunque según ésta

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hupieren sido incapaces de asumirlos; pero en cuanto a sus funcio:.. • nes, a su remuneración ya las incapacidades' o excusas supervinientes estarán sujetos a la legislación posterior. En cuanto a la pena en que por descuidada o torcida administrac,ión hubiesen incurrido, se les sujetará' a las reglas de aquella de las dos legislaciones que, fuere menos rigorosa a este respecto; las faltas cometidas bajo la nueva ley se castigarán en conformidad a ésta. (art. 9 de la ley citada). 70. Leyes sobre los derechos reales.- Todo derecho real adquirido bajo una ley y en conformidad a ella,' subsiste bajo el imp~rio de otra; pero en cuanto a sus goces y cargas y en lo tocante a su extinción, prevalecerán las disposiciones de la nueva ley, sin perjuicio de 10 que respecta a mayorazgos o vinculaciones se hubiese ordenado o se ordenare por leyes especiales (art. 12). Con arreglo a esa disposición; una ley posterior no puede privarnos del dominio de una cosa que nos pertenece; pero puede reglamentar el ejercicio del dominio, imponer nuevas servidumbres y dar reglas diversas para la prescripción y para la expropiación por causa dú¡tilidad pública. , 71.' Leyes sobre la posesión.-La posesión constituída bajo una ley anterior no se retiene, pierde o recupera bajo el Imperio de una ley posterior, sino con los medios o con los requisitos señalados en esta, (arto 13). Se comprende esta disposición porque la retención, pérdida o recuperación de la posesión son hechos futuros que caen bajo el dominio de la ley nueva. 72. Derechos deferidos bajo condiei6n.-Los derechos deferidos bajo una condición que, atendidas las qisposiciones· de una ley posterior, debe reputarse fallida si no se realiza dentro de cierto plazo, subsistirán bajo el imperio de esta y por el tiempo que señalare Ja ley precedente, a menps que este tiempo excediese del plazo señalado por la ley posterior contado desde la fecha en que esta empiece a regir; pues en tal caso si dentro de él no se cumpliere la condición, se mirará como fallida. (art. 14). 73. Prohibición de usufructos sucesivos.-,Siempre que una nue.,. va ley prohiba la constitución de. varios usufructos sucesivos y expirado el primero, antes de que ella empiece a regir, hubiese, empezado

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a disfrutar la cosa alguno de los usufructuarios subsiguientes, continuará este disfrutándola bajo el imperio de la nueva ley por todo el tiempo a que le autorizare su tít~lo; pero caducará el derecho de los usufructuarios posteriores si los hubiere. La misma regla se aplicará a los derechos de uso o habitación sucesivos, y a los fideicomisos; sin perjuicio de lo que se haya dispuesto o se dispusiere por leyes especiales relativas a mayorazgos y vinculaciones (art. 15). El Código Civil, en los artículos 745 y 768 prohibió la constitución de dos o más fideicomisos sucesivos y de dos o más usufructos sucesivos o alternativos y como esta constitución era permitida por las leyes anteriores, ha tenido aplicación el arto 15 de la ley de efecto retroactivo en los casos en que a la vigencia del Código Civil se encontrara gozando del usufructo alguno de los usufructuarios subsiguientes. Respecto a las propiedades constituídas en mayorazgos o vinculaciones, ellas se convirtieron en capitales acensuados, única forma de gravamen perpetuo reconocida por el Código Civil. arto 747. 74. Leyes sobre Servidumbres.-Las servidumbres naturales y voluntarias constituídas válidamente bajo el imperio de una antigua ley, se sujetarán en su ejercicio y conservación a las reglas que estableciere otra nueva (art. 16). Si una nueva ley autorizare a imponer servidumbres que no contemplaba la ley antigua, cualquiera tendrá derecho de aprovecharse de ellas; pero para hacerlo tendrá que abonar al dueño del predio sirviente los perjuicios que la constitución de la servidumbre le irrogare, renunciando este por su parte las utilidades que de la reciprocidad de la servidumbre pudieran resultarle, a las cuales podrá recobrar su derecho, siempre que restituya la indemnización antedicha (art 17). 75. Leyes sobre Sucesión por causa de muerte, testada e intestada.-En materia de testamentos y en general en todo lo relacionado con la sucesión por causa de muerte, hay que distinguir las solemnidades o requisitos externos de los testamentos, de las disposiciones o requisitos internos o de fondo. Las solemnidades, o requisitos externos de los testamentos, se rigen por la ley coetánea a su otorgamiento, y aunque una nueva

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ley exij a solemnidades distintas, el testamento conserva todo su valor, si se otorgó en la forma exigida por la ley que entonces regía. Pero muy diversa es la regla relativa al fondo de las disposiciones testamentarias, esto es, a los . llamamientos o asignaciones que en él se hacen,la:s cuales quedan subordinadas a la ley vigente a la época en que fallezca el testador, que es cuando se produce legalmente la delación de las asignaciones .. En consecuencia, prevalecerán sobre las' leyes anteriores a su muerte las que reglan la incapacidad o indignidad de los herederos o asignatarios, las legítimas,' mejoras, porción conyugal y desheredaciones, (art. 18); porque todas ellas miran al fondo y no a la forma. Si un testador ha dispuesto de sus bienes, respetando las legítimas y mejoras que' la ley le ordenaba respetar y disponiendo del resto en favor de extraños y después, en vida del testador, se modifica la ley, aumentando la cuantía de las legítimas, tiene que modificar su testamento y armonizarlo con nueva ley, pues de lo contrario los legitimarios tendrían acción para reformar el testamento. Por el contrario, si el testamento contenía disposiciones que según la ley bajo la cual se otorgó no debían llevarse a efecto, lo tenÓrán sin embargo, siempre que ellas no se hallen en oposición cpn la ley vigente al tiempo de morir el testador (art. 19). Siempre dentro de los mismos principios, dispone el artículo 20 de la ley de efecto retroactivo, que en las sucesiones forzosas o intestadas,el derecho de representación de los llamados a ellas, se regirá por la ley bajo la cual se hubiere verificado su apertura, es decir, por la ley vigente al tiempo de la muerte del testádor. Pero si la sucesión se abre bajo el imperio de una ley y en el testanlento otorgado .bajo el imperio de otra se hubiese llamado voluntariamente a una persona que, faltando el asignatario directo, suceda en el todo o parte de la herencia por derecho de representación, se determinará esta persona por las reglas a que estaba sujeto ese derecho en la ley bajo la cual se otorgó el testamento (art. 20). Esta excepción proviene de que se trata en este caso de bus· car la voluntad del testador y para ello hay que recurrir alas re·

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glas que determinaban los llamamientos a la fecha en que otorgó el testamento. Finalmente, en la adjudicación y partición de una herencia o legado se observarán también las reglas que regían al tiempo de su delación (art. 21). 76. Leyes relativas a los contratos.-Estos se rigen por las leyes vigentes al tiempo de su celebración y esas leyes se entienden incorporadas en el contrato, excepto en lo tocante al modo de reclamar en juicio los derechos y en su parte penal. (Art. 22.) Esta disposición es de gran importancia, porque en conformidad a ella pueden los tribunales aplicar una ley derogada, si se"'trata de interpretar un contrato celebrado durante la vigencia de ella. 77. Leyes relativas a la prueba de los actos o contratos.-En materia de prueba de los actos o contratos, hay"que distinguir los medios de prueba de la forma en que la prueba debe rendirse, o sea, hay que distinguir la parte substantiva de la parte adjetiva. Se aplicarán los medios de prueba qué establece para su justificación la ley vigente al tiempo de la celebración del acto o contrato; pero la forma en que debe rendirse la prueba estará subordinada a la ley vigente al tiempo en que se rindiere (art. 23). 78. Leyes de procedimiento.-Las leyes concernientes a la substanciación y ritualidad de los juicios prevalecen sobre las anteriores desde el momento en que debe empezar a regir; pero los términos que hubiesen empezado a correr y las actuaciones y:diligencias que ya estuvieren iniciadas se regirán por la ley vigente al tiempo de su iniciación (art. 24). 79. Leyes sobre prescripci6n.-Queda~la elección del plazo a la voluntad del prescribiente, pero lo que una ley posterior declare absolutamente imprescriptible no podrá ganarse bajo el imperio de ella, aunque se hubiese principiado a poseer conforme a una ley anterior (arts. 25 y 26). 80. Aplicaci6n de la ley a los hechos posteriores a su derogación. -Principio.-La ley antigua queda derogada inmediatamente por la ley nueva, y por tanto no puede aplicarse a los hechos acaecidos bajo una ley posterior. Este principio gobierna de una manera absoluta, como ya hemos visto, en los asuntos de Derecho Publico o carácter

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. político; pero en las leyes de Derecho Privado. tiene. una excepción muy importante, y es la relativa a los contratos. Como en los contratos se entienden incorporadas las leyes vigentes al tiempo de su celebración, deberá el juez, para interpretarlos, atenerse a dichas leyes, que se consideran parte integrante del contrato. Las demás excepciones tienen lugar sólo en caso de voluntad expresa del: legislador y en atención a circunstancias especiales. 81. Efectos de la ley en cuanto al territorio.-Princípio fundamenta/.-Todo Estado ejerce soberanía dentro de ?u territorio, y por consiguiente, sus leyes obligan a todas las personas qwe en él residen, a todos los bienes que en él existen y a todos los actos o ~on­ tratos que en él se ejecuten o celebren. Este es el principio general establecido en el artículo 14 del Código Civil. Conflicto de los leyes de los diversos Estados.-El cambio de residencia de algunas personas y la circunstancia de que un ciudadano de un país ·tenga bienes en otro país, perturban la aplicación de la regla general y suscitan conflictos que es importante resolver. Desarrollo histórico.-La antigua. Francia se regía en parte por el Derecho Romano yen parte por las costumbres, que variaban de una provincia a otra. En los estados del antiguo ImperiO alemán, variaba la legislación de un estado a otro y aún dentro de las distintas provincias de un mismo estado. Análoga cosa sucedia en ItaHa con los Estatutos que regían en sus distintas ciudades, yen España con sus fueros especiales. . 82. Teoría del estatuto. real y personal.-Los conflictos que producía esa variedad de legislación, dieron origen a la teoría del estatuto real y del estatuto personaL Estatuto real es el conjunto de leyes reales. o sea:' relativas a los bienes. Estas leyes se refieren directa y principalmente a las cosas, sil dominio, uso, goce y transmisión (etc.) y sólo accesoriamente a las personas. Estatuto personal es el conjunto de leyes personales, o sea, relativas a las personas. Estas. leyes miran directa y principa)ment~ a todo lo que se relaciona con las personas, su estado civil, su capacidad o incapacidad· y sólo accesoriamente a las cosas .. , También se admitía un tercer estatuto llamado mixto, que se re-

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flere a las leyes relativas··a las-formas'~de los actos o contratos, y se llamaba mixto, porque disponía a la vez sobre las personas y las cosas. Esta teoría había establecido que las leyes personales viajan con el individuo donde quiera que vaya, y por tanto le obligan en cualquier país en que se encuentre, y que las leyes reales no le obligan sino dentro del territorio en el cual est~n ubicados los bienes. Respecto a las leyes sobre la forma de los actos o contratos, dicha forma se regía por la ley del país en que se ejecutaba el acto. El Código chileno sigue sólo en parte esta teoría. 83. Leyes reales, personales· y relativas a los ados.-Para el debido estudio de la aplicación de las leyes con relación al territorio, consideraremos 1. o los efectos de la ley dentro del territorio, o sea la territorialidad de la ley, y 2. o los efectos de la ley fuera del territorio, o sea, la extra-territorialidad de la ley. l. Territorialidad de la ley.-Dentro del territorio, las leyes chilenas rigen de un modo absoluto.' Todos los habitantes de Chile, incluso los extranjeros, están sometidos a la ley chilena bajo el respecto de sus personas, sus bienes y sus actos (art. 14). Dentro del territorio no hay para que distinguir las leyes reales de las personales ni de las relativas a los actos, porque todas ellas obligan igualmente a todos los que habitan el territorio. En compensaci6n de este precepto, que somete a los extranjeros a la ley chilena, el artículo 57 establece que no hay diferencia entre el chileno y el extranjero, en cuanto a la adquisición y goce de los derechos civiles que regla este Código. 2. Extraterritorialidad de la ley o efectos de la ley fuera del territorio.-Para tratar de estos efectos, hay que considerar por separado las tres clases de leyes. Leyes personales.-La regla general es que la ley obliga dentro del territorio. El artículo 15 es una excepci6n de esta regla, porque en virtud de él la ley chilena obliga a los chilenos fuera del territorio: l. o en lo relativo al estado de las personas y a su capacidad para ejecutar actos que hayan de tener efecto en Chile, y 2. o en las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de familia; pero sólo respecto de sus cónyuges y parientes chilenos. Sobre este artículo es digno de notarse: 1. o Que sólo se aplica a los chilenos y no a los extranjeros, los cuales pueden conformarse

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respecto a su estado civil o capacidad, a las leyes del país en que residan, aún para actos que produzcan efectos en Chile, 2.° Que de las leyes personales, sólo rigen al chileno en el extranjero, las relativas. al estado de fas personas y asu capacidad para ejecutar actos .que hayan de tener efecto en: Chile, de modo que un chileno puede acogerse a las leyes personales de otro país para ejecutar actos que no tengan efecto en Chile, y 3. 0 Que en las relaciones de familia, respecto de los parientes extranjeros, un chileno fuera del país no queda sometido a la ley chilena . . Leyes reales.-Las disposiciones relativas a los bienes se encuentran en el artículo 16. Sanciona este artículo el principio general de la ley de territorialidad respecto de los bienes. Debemos observar: ·1 .o que este artículo no hace distinción entre muebles e inmuebles, como se, hace en otras legislaciones. La ley chilena rige tanto los bienes inmuebles como los muebles; 2.°, que se refiére a bienes de toda clase de personas, incluso los extranjeros, con dos excepciones; Ca) reconoce . valor a los contratos válidamente otorgados en país extraño, sometiendo a la ley chilena sólo los éfectos de esos contratos, cuando hayan de cumplirse en Chile; y (l!) la sucesión de los bienes de una persona se rige por la ley de su último dominio, cón arreglo al artículo 955. 84. Leyes relativas a los actos.-Hay que distinguir la forma o requisitos externos de los actos,~ de los requisitos internos. Leyes relativas a la forma de los actos.-.El artículo 17 del Código Civil acepta el principio universalmente admitido de que la forma de los actos se rige por la ley del lugar en que se ejecutan, principio de indiscutible utilidad para las facilidades de . las 'transacciones. Respecto del artículo 17, debemos observar que su redacción. es deficiente, porque se refiere sólo a los instrumentos públicos; pero se completa con el inciso 2. 0 del artículo 16, que reconoce la validez de los contratos otorgados válidamente en país extranjero y con otras disposiciones del Código, v. g, la del artículo 1027, que reconoce la validez del testamento otorgado en el extranjero si se han observado en él las soIerr'miclades prescritas por la ley del otorgamiento, sin otra limitación que la de que sea escrito. El significado de la palabra «instrumento público» está fijado en el artículo 1699 del Código Civil, que dice que es el aL1torizado con

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las solemnidades legales por:el competente-funcionario. La prueba de la autenticidad de que habla e! artículo 17, está reglamentada para los documentos venidos de! extranjero por el artículo 334 del Código de Procedimiento, según e! cual. los instrumentos públicos otorgados fuera de Chile, deben presentarse legalizados, o sea, atestiguando su carácter público y la verdad de las firmas de las personas que los suscriben. Esta certificación deberá hacerse por un agente diplomático o consular chileno acreditado en el país de donde procede el documento, o por e! agente de una nación amiga acreditado en ese mismo país, o bien, por un agente acreditada en Chile por el Gobierno del país de donde proceda el documento, yen todo caso, legalizada además por el Ministerio de Relaciones Exteriores. de Chile. Antes de terminar lo relativo a la forma de los actos, debe tenerse presente lo dispuesto en el artículo 18, que establece que en los casos en que las leyes chilenas. requieran instrumento público para la prueba de un acto que haya de tener efecto en Chile, no valdrán las escrituras privadas, cualquiera que sea su fuerza en el país de donde procedan. Leyes relativas a los requisitos internos.-Estas son las que constituyen la substancia del acto y se refieren a la capacidad de las partes, a su consentimiento, al objeto y causa del acto. Los requisitos internos se rigen por la ley del lugar en que se celebra el acto y, conforme a este principio, el artículo 16 acepta los contratos válidamente otorgados en país extraño; pero siempre que esos actos hayan de tener efecto en Chile, los efectos se regirán por la ley chilena, o sea, los derechos y obligaciones que son de la naturaleza del contrato serán los mismos que si el acto se hubiera celebrado en Chile. Distingue claramente nuestro Código las condiciones de la celebración del acto o contrato de los efectos del acto o contrato, cuando este debe cumplirse en Chile. La celebración del acto o contrato, por regla general, se rige por la ley del país donde se celebra; pero los ef¿ctos del acto o cqntrato, cuando ha .de cumplirse en Chile, se rigen por la ley chilena. Así, es válido en Chile un contrato celebrado en Inglaterra por un inglés menor de veinte años y mayor de veintiuno, porque según la legisla-

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ción inglesa, a esta última edad son mayores. los ingleses y capaces para ejecutar actos y contratos y obligarse personalmente. Por el contrario, celebrado en el extranjero un contrato. de compra-venta de una propiedad raíz ubicada en Chile, para determinar si· hayo no lesión enorme, debe estudiarse el asunto en conformidad a la ley chilena. Además debe tenerse presente que la capacidad de los chilenos en el extranjero para ejecutar ciertos actos que hayan de tener efecto en Chile se rige en todo caso por la ley chilena, como también en 10 relativo al estado de las personas y a las obligaoiones y derechos que nacen de las relaciones de familia respecto de sus cónyuges y parientes chilenos. índice

CAPITULO IV
NOCIONES GENERALES SOBRE ALGUNAS MATERIAS DE APLICACION FRECUENTE EN LAS LEYES
(Corresponde al párrafo 5.0 del Título Preliminar del Código Civil)

85. Sentido en que se toman varias palabras.-Las palabras hombre, jJersona, niño, adulto y otras semejantes que en su sentido general se aplican a individuos de la especie humana, sin distinción de sexo, se entenderán comprenc:ler ambos sexos en las disposiciones de las leyes, a menos que por la naturaleza de la disposición o el contexto se limiten manifiestamente a uno solo. Por el contrario, las palabras mujer, niña, viuda, y otras semejantes, que designan el sexo femenino, no se aplicarán al otro sexo, a menos que expresamente las entienda la ley a él (art. 25), 86. La Edad.-Se relacionan Íntimamente con la capacidad y en general con los derechos civiles, las diversas edades de la vida, que vamos a considerar brevemente, siguiendo el orden natural de la existencia. 87. I) Vida intra-uterina.-E1 período comprendido entre la concepción y el nacimiento de las personas toma el nombre de vida intra-uterina porque se refiere al espacio de tiempo que pasamos dentro del vientre de nuestra madre. La ley toma en cuenta este período en que el ser está en formación: declara que proteje la vida del que está por nacer; faculta al juez para adoptar las providencias necesarias para protejer la existencia del no nacido y difiere todo castigo de la madre, por el cual

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pudiera peligrar la vida de la criatura hasta después del nacimiento. (art.75). Además de protejer su vida, ampara sus espectativas de derechos patrimoniales, estableciendo que los derechos que se deferirían a la criatura que está en el vientre materno, si hubiese nacido y viviese, estarán suspensos hasta que el nacimiento se efectúe. Y si, el n~ci­ miento constituye un principio de existencia entrará el recién nacido en el goce de dichos derecqos como .si hubiera existido al tiempo en que se defirieron (art. 77). Para hacer efectivo el amparo de los derechos eventuales de la criatura que está por nacer, le concede un curador de bienes que la represente. (art. 343 y 485). 88. II) Nacimiento.-La vida extra-uterina, o sea, la existencia' legal de las personas, principia con el nacimiento, que es la separación completa de la criatura del vientre de su madre. Si muere en el vientre materno o antes de estar completamente separada de su madre, se reputa no haber existido jamás. ·(art. 74).' La edad de las personas se cuenta pues desde el nacimiento. La Ley N.O 4808, de 10 de Febrero de 1930, sobre registro civil, díspone que dentro del término de sesenta días, contados desde la fecha en que hubiese ocurrido el nacimiento, deberá hacerse la ins:cripción del recién nacido, a requirimiento verbal o escrito de alguna de las personas que la misma ley indica. La inscripcíón de un hijo legÚ:imo podrá requerirse dentro de los treinta días siguientes a su .nacimiento, sólo por el padre.o la madre r por sí, o por mandatario: Transcurrido este plazo, están obligadas a requerir dicha inscripción: el pariente más próxim9 mayor de diez y ocho años, que viviese en la casa en que hubiese ocurrido el nacimiento; el médico partera que haya asistido al parto, o en su defecto cualquiera persona mayor de diez y ocho años; el j efe del establecimiento público o, el dueño de la casa en que el nacimiento haya ocurrido, si este 'Ocurriere en sitio distinto de la habitación de los padres; la persona que' haya re"' cogido al recién nacido' abandonado y el jefe del' establecimiento ~entro de cuyo recinto se haya efectuado la exposición. Pasados sesenta días desde las fecha de un nacimiento, no se podrá proceder a la inscripci6n sin decreto de la justicia.

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Cuando se trata de niños gemelos, se hará una inscripción especial para cada uno de ellos, indicando con precisión y exactitud la hora del nacimiento de cada uno, si fuera conocida, y en caso contrario la circunstancia de no serlo; todavía para mayor seguridad, en cada inscripción debe anotarse el nombre del otro gemelo expresando cual de los dos nació primero (art. 26 del antiguo Reglamento). Si no logra establecerse la prioridad del nacimiento, la ley los considera de la misma edad; así en el caso de que se trate del derecho a la sucesión de un censo, dispone que se divida entre ellos por partes iguales (art. 2051). La edad de un hijo legitimado, para el efecto del goce de un censo, cuando concurre con otros hijos legítimos, de legitimidad nativa o de origen, se cuenta sólo desde el día de la legitimación; pero concurriendo legitimados entre sí, se cuenta la edad de cada legitimado, en conformidad a la regla general, o sea, desde el día de su nacimiento (art. 2049). 89. III). Impubertad.-Es el período comprendido desde el nacimiento hasta los doce años cumplidos si es mujer, y hasta los catorce cumplidos, si es varón (art. 26). Los impúberes son absolutamente incapaces para ejercer por sí mismo los derechos civiles: sus actos adolecen de nulidad absoluta, no producen ni aún obligaciones naturales y no admiten caución. No pueden casarse, porque no pueden llenar el fin específico del matrimonio; no pueden hacer te'ltamento ni comparecer en un acto jurídico, aún asistidos por su padre o tutor, el cual debe representarlos y comparecer por ellos. Si son hijos legítimos, estan sometidos a patria potestad y a falta de padre o madre legítimos estan sometidos a tutela. En materia procesal, los menores de catorce años no son hábiles para declarar como testigos y sólo en el caso de que tengan suficiente discernimiento a juicio del juez, puede este aceptar su declaración sin juramento y como base para una presunción (art. 346 del C. de P. C.) Este período de la impubertad se subdivide en infancia y puericia o niñez; tiene esta división alguna importancia legal. 90. Infancia.-Llámase infancia la primera edad en que el hombre no tiene el uso de la razón; .comprende desde el día del nacimiento

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hasta los_siete años cumplidos, así en el varón como en la hembra (art. 26). La incapacidad de los infantes es más rigurosa que la del impúber que ya tiene uso de razón; los infantes están equiparados a los dementes y son incapaces d~ adquirir por su voluntad, aun la posesión de Qna cosa ~ueble, sea para sí mismos o para otros (artículo 723). También son incapaces de delitos o cuasi delitos; responden por ellos las personas. a cuyo cargo estan (art. 2319). . Dentro de la infancia debemos contemplar la situación especial en que se encuentran los niños menores de cinco años, los cuales re~ . qu!eren una atención más delicada, y por esta razón en caso dc divor,;, cío de los padres dispone la ley que toca a la madre divorciada, haya Q no dado motivo al divorcio, el cuidado personal de los hijos menores de cinco años, sin distinción de sexo. 91. Puericia -La puericia O niñez es propiamente la edad que media' entre la infancia y la pubertad y corre desde los siete años cumplidos hasta los doce en la hembra y los catorce en el varón. Los impúberes mayores. de siete años pueden adquirir la posesión de una cosa mueble con tal que Concurran en ello la voluntad y la aprensión material o legal (art. 723). 92 IV). Men'¿res adultos.-Uárrlase menOr adulto el que ha dejado de ser impúber, pero que no ha cumplido veinticinco. años (art.26)... . . Los menores adultos que no han obtenido habilitación de edad, son incapaces relativos. Sus actos pueden tener valor en ciertas circunstancias y bajo ciertos respectos determinados por las leyes (artículo J447); y producen obligación natural (art. 1470). Si son hijos de familia están sometidos a la patria potestad, y si falta el padre o madre legítimos, están sometidos acuraduría general (art. 342); pero su .condición legal es muy diversa qe la de los impúberes. Los menores adultos pueden comparecer personalmente en los actos jurídicos y celebrarlos válidamente si son asistidos autorizados por su padre o curador. También sus ¡:lctos pueder ser ratificados posteriormente por su pa<;lre .0 curador y adquirir pleno valor legal en virtud de la ratificación. Además tienen derecho· para designar su curador y el juez deberá aceptar la persona designa9a, sí fuere idónea (art. 437). La nulid.ad de que adolecen los actos celebrados por los menores

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adultos sin intervención del padre o curador es sólo relativa; y esto significa que esa nulidad no puede declararse de oficio por el juez, sino a pedimento de la parte en cuyo beneficio la estableció la ley o de sus herederos o cesionarios, y que puede sanearse por el lapso de cuatro años contados desde que el menor cumpla los veinticinco años (arts. 1684 y 1691). El curador de un menor adulto puede dar al pupilo cierta intervención en la administración, confiándole una parte de los bienes pupilares; pero autorizando bajo su responsabilidad los 8ctos del pupilo en esta administración; autorización que se presume en los actos ordinarios anexos a ella (art. 440). La ley contempla algunas medidas especiales de protección en favor de los menores, como lo hace también respecto de otros incapaces. Además de la autorización o representación legal del padre, madre, o guardadores, exige en algunos casos calificados, para la validez del acto, la aprobación judicial; v. g,: para repudiar una herencia, legado o donación (arts. 256, 397 y 399); para proceder a la división de los bienes que el menor;posee pro-indiviso con otros; para el nombramiento del partidor y para que tenga efecto legal la división una vez hecha (arts. 396, 399, 1322, 1326 y 1342); para donar dinero o bienes muebles del menor (art 402); para obligarlo como fiador y sólo a favor de un descendiente o ascendiente legítimo o natural y por causa grave (art. 404); para hipotecar o enajenar bienes raíces y tratándose de la enajenación de bienes raíces del pupilo, exige además que ella se haga en subasta pública (arts. 255, 393 y 394). Establece también en favor de los menores y mientras dura su menor edad, la suspensión de la prescripción ordinaria (art. 2509). Anula también los pagos que se hagan directamente a los menores, salvo en cuanto se probare que la cosa se ha empleado en su provecho. Los menores adultos como incapaces relativos, no pueden ejercer ciertos cargos civiles de responsabilidad; v. g. no pueden ser tutores o curadores (artículo 500); ni albaceas (art. 1272); ni jueces árbitros (art. 174 de la Ley de Tribunales). Tienen, en cambio, capacidad propia para ciertos actos jurídicos,

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v. g.: pueden testar válidamente, sin que intervenga para 'nada en este acto su padre, madre o curador (art. 1005) ; 'pueden contraer matrimonio, con el consentimiento expreso de su padre legítimo, o a falta de padre, de la madre ..Iegítima,o a .falta de ambos,del ascen~ diente o ascendientes legítimos de grado más próximo (art. 107); pueden celebrar capitulaciones matrimc.niales, con aprobación de la persona o personas cuyo consentimiento le haya. sido necesario pa~ ra el -matrimonio (artículo 1721); tienen la libre administración de su peculio profesional o industrial (art. 246); pueden ser mandatarios y sus actos como t1:!les son válidos respecto de terceros, en cuanto' obliguen a éstos y al mandante (art. 2128); y pueden recibir válidamente la cosa que han- dado en comodato y que usaban con permiso de su tepresentantelegal (art. 2181). Los menores que desempeñan un empleo público son consÚ:lerados como mayores en lo concerniente a sus empleos (art. 242). Dentro del período de la menor edad deben estudiarse algunas edades, que cumplidas, producen efectos jurídicos. Veamos primero la edad de DIECISÉIS AÑOS. El menor de dieciséis años está exento de responsabiüdad criminal conforme al arto 38 de la ley N ..o 4447, de 18 de Octubre de 1928, que modificó el N.O 2.° del arto 10 del Código Penal. El que ha cumplido DIECIOCHO AÑOS puede ser testigo de' un test.mento (art. 1012). El menor de veinte años está sometido a la ley N.O 447, de 18 de Octubre de 1928, sobre Protección a los Menores, y se considera como menor para los efectos de esa ley. No puede ser detenido sino. en laS Casas de Menores u otro' establecimiento que determine el Presidente de la República; queda exento de responsabilidad. criminal si ha obrado sin discernimiento, lo que previamente declarará el Juez de Menores, y en caso de inculpársele un crimen, simple delito o falta, podrá el juez adoptar ciertas medidas de vigilancia especial; si ha obrado con discernimiento, la pena .será discrecional y siempre inferior en dos grados al mínimo de las señaladas por la ley; la edad de veinte años es en todo caso circunstancia atenuante; y en el caso de que un menor de veinte años sea condenado a presidio
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reclusión menor, cumplirá su condena en lugar separado del de los reos mayores, mientras se construyen lugares especiales. El conocimiento de los asuntos que se refieren al cuidado de los menores de veinte años y de las inculpaciones de crimen, simple delito o falta que se hagan a un menor de veinte años que ha obrado con discernimiento, corresponde a los Jueces especiales de Menores. La edad de VEINTIÚN AÑOS tiene gran importancia: el mayor de. 21 años que desea casarse tiene derecho, en caso de que se le niege el consentimiento, a que se exprese la causa del disenw y se califique ante el juzgado competente (art. 112), y celebrado el matrimonio, no necesita curador para la administración de la sociedad conyugal (art. 148) y obtiene habilitación de edad por ministerio de la ley. (art. 298). Respecto a su profesión futura, la ley le reconoce el derecho de abrazar libremente una carrera honesta, más de su gusto que la elegida para él por su padre o madre (artículo 235). Los mayores de veintiún años pueden ser habilitados de edad por el jt¡ez, y el varón casado que ha cumplido esa edad la obtiene por el ministerio de la ley (art. 298 y 299). Obtenida la habilitación de edad puede ejecutar todos los actos y contraer todas las obligaciones de que son capaces los mayores de veinticinco años, excepto aquellos actos u obligaciones de que una ley expresa le declare incapaz. También la edad de los veintiún años es la edad que se requiere para el ejercicio de los derechos politicos. 93 V) .-Mayor de edad.-Mayor de edad, o simplemente mayor, es el que ha cumplido 25 años. A esta edad se adquiere el pleno ejercicio de los derechos civiles y terminan la patria potestad o la curaduría a que estaba sometido el menor por razón de su edad. Puede pronunciarse libremente sobre las cuentas administrato..; rias que le rindan su padre o curador, sin necesidad de intervención judicial, y empiezan a correr en su contra las prescripciones que estaban suspendidas durante su menor· edad. Aunque tiene el derecho de obrar independientemente de su padre, queda siempre obligado a cuidar de los padres en la ancianidad, en el estado de demencia y en todas las circunstancias de la vida en que necesiten su auxilio (art. 220). La circunstancia de la mayor edad por sí sola no impide el ejerci-

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do del derecho de alimentos; pero, el varón ilegítimo que hubiere cumplido 25 años y no tuviere imposibilidad física para dedicarse a un trabajo de que pueda subsistir, no será admitido a pedir que su padre o madre le reconozca o alimente; si se imposibilita posteriormente, revivirá la acción (art. 286). La mujer mayor de edad, por el hecho de casarse, cambia de condición legal y pasa a depender de la potestad marital y a ser incapaz relativa (art. 1447). La mayor edad está fij ada en Suiza a los 20 años; en Francia, ItaHa, Portugal, Colombia, etc. (la mayor parte de los países) a los 21 años; en Argentina a los 22 años; en España y Holanda a los 23; en Austria a los 24 y en Dinamarca a lo,sc 25 años. 94. El parentesco.-Parentesco, en general, es la relación o. vínculo que existe entre dos personas. Puede ser de consal1guinidad o de
afinidad.

El parentesco propiamente. tal, que produce efectos civiles de la mayor importancia, es el de consanguinidad. El de. afinidad tiene escasa importancia. 95. Parentesco de consanguinidad.-Parentesco de consanguinidad es el que existe entre personas unidas por los vínculos de la sangre, es decir, entre personas que descienden una de otra, o que sin descender una de otra, proceden de un tronco común. En el primer caso, se dice que hay una. línea recta y en el segundo caso, • hay línea colateral o transversal. (Art. 27). El parentesco de consanguinidad puede ser legítimo o ilegítimo. Es legítimo, aquel. en que todas las generacrones de que resulta han sido autorizadas por la ley; como el que existe' entre dos primos hermanos, hijos legítimos de dos hermanos que han sido también hijos legítimos del abuelo común. (Art, 28). Es ilegítimo aquel que en una o más de las generaciones de que resulta, no han sido autorizadas por la ley: como entre dos primos .."hermanos hijos legítimos de dos hermanos, uno de los cuales ha sido hijo ilegítimo. del abuelo común. (Art. 29). . Estudiaremos los efectos civiles de la consanguinidad legítima, que son numerosos e importantes.

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De los efectos de la consanguinidad ilegítima trataremos en otra parte. 96. Efectos civiles de la consanguinidad legítima.-l. o Nom~re c:e familia.-El parentesco de consanguinidad legítima confiere a los descendientes legítimos el derecho de usar el nombre de familia. Este elemento hereditario es el que representa e indica la filiación y se llama nombre patronímico o nombre de familia. Hay que considerar dos especies de nombres que sirven para designar a las personas: uno es el nombre de opila o bautismo, lo que comúnmente llamamos nombre y que se toma de un santo o santa v. gr. Luis, Juan, Santiago, etc., y otro es el nombre de familia o lo que comúnmente se llama apellido v. gr, González, Martínez, etc., que de padres a hijos se transmite a todos los descendientes y a todas las ramas de la misma familia, para distinguir unas de otras. El apellido, o nombre de familia, pertenece exclusiva y privativamente a ella y no puede adquirirse sino por los que de varón en varón traen su origen de la misma, pues, no es otra cosa que una señal del hecho de la descendencia legítima. Cada uno de los individuos de la familia tiene derecho a él y ninguno puede enajenarlo o comunicarlo a otra familia extraña. La inscripción de un nacimiento en el registro civil correspondiente, entre otras indicaciones que tienden a identificar la persona, debe contener: 3. o-El nombre y apellido del nacido, que indique la persona que requiere la inscripción, y 4.o)-Los nombres, apellidos, nacionalidad, profesión u oficio y domicilio de los padres. si el recién nacido fuese legítimo. (Art. 31 de la ley N. o 4808, de 10 de Febrero de 1930). De esta manera, cada persona tiene un nombre propio, con sus correspondientes apellidos paterno y materno y la ley castiga al que defrauda a otro usando un nombre fingido y al que ocultare su verdadero nombre y apellido a la autoridad o persona que tenga derecho a exigir que los manifieste. (Arts. 468 y 496 N, o 5. o del Código Penal). Al tratar sobre el estado civil, en el capítulo VI, volveremo sobre esta materia. 2. o) Alimentos .-El parentGlSco de consanguinidad crea la obli-

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gación alimenticia recíproca entre los parientes consanguíneos, dentro de ciertos límites. : ASÍ, deben alimentos los ascendientes legítimos. a sus descendientes y éstos a aquellos, y también los hermanos legítimos, se deben alimentos entre .sí,. (Art. 321). Naturalmente, esta obligación alimenticia supone carencia de bienes por una parte y fortuna suficiente por la otra.' Los ascendientes y d~scendientes legítimos. se deben recíprocamente alimentos congruos. (Art. 324). La obligación alimenticia es de derecho estricto y sólo la tienen los parientes cercanos, en la forma y modo que establece el Título XVIII del Libro 1 del Código Civil; pero, la ley ha querido ir más lejos y sanciona en cierto modo la obligación moral que tienen los parientes ricos de auxiliar a los pobres. Castiga al consanguíneo, dentro del sexto grado, que en el estado de demencia o destitución de otro pariente, no lo socorrió pudiendo hacerlo; y el castigo consiste en considerarlo indigno de suceder, como heredero o legatario al difunto de cuya sucesión se trata, (Art. 968, N. o • 3.°). 3. 6 ) Autoridad patemay' patr la potestad.-El parentesco de, con. , . sanguinidad legítima en la línea recta establece entre padres e hijos el conjunto de derechos y obligaciones de que trata el Título IX deL Libro 1 del Código Civil; derechos que miran al respeto y obediencia que los hijos deben a los padres, que forman lo que llamamos au-' toridad pa:err.a, y que imponen a los padres la obligación de atender a la crianza, educación y establecimiento de . los hijos; obligación que, por falta de insuficiencia de los padres, pasa a los abuelos legítimos de una u otra línea, conjuntamente, También nace de la filiación legítima, la patria potestad,. reglamentada por'el Título X del Libro 1 del Código Civil, que mira propiamente al patrimonio del hijo legítimo'y que se refiere a los ~de­ rechos de representación legal, 'usufructo y administración que tiene el padre legítimo sobre sus hijos no emancipados. A falta del padre estos derechos corresponden ahora a la madre, en virtud del decre-' to-ley- del año 1925. 4.° D¿¡recho de herencia.-Del parentesco de consanguinidad legítima nace el derecho de herencia, que puede ser recíproco en los casos que ~etermina la ley y que sólo llega hasta el sexto gradQ,

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En la sucesión testamentaria, el que tiene parientes consanguíneos legítimos dentro de ciertos grados, no puede disponer libremente de toda su fortuna, pues, tiene que considerar a esos parientes llamados legitimarios y que son herederos forzosos. Entre los consanguíneos legItimas son legitimarios los hijos legítimos personalmente, o representados por su descendencia legítima y los ascendientes legítimos. (Art. 1182). El que tiene descendientes legítimos está obligado a dejar la mitad de sus bienes por iguales partes a sus descendientes, a título de legítima; y además a destinar una cuarta parte en mejorar al pescendiente o descendientes legítimos que prefiera; sólo puede disponer libremente en favor de extraños, de una cuarta parte de sus bienes, que se llama cuarta de libre disposición. Si no tiene descendientes legítimos, pero tiene ascendientes legítimos, está obligado a dejar a éstos la mitad de sus bienes y puede disponer libremente de la otra mitad. (Arts. 1182 y 1184). En la sucesión intei'tada, la ley distribuye los bienes del difunto, de preferencia entre los consanguíneos legítimos de grado más próximo, llamando en primer lugar a los descendientes legítimos, a fa-l ta de éstos a los ascendientes, después, a los hermanos y finalmente a los demás consanguíneos, hasta el sexto grado, (Arts, 998 y siguientes) . Los hijos naturales y el cónyuge también son lIama¿os; ¡:ero, de ellos no se trata en este momento, 5. 0 Matrimcnio y filiación,-En lo tocante al contrato de matrimonio, tiene importancia el ,parentesco de consanguinidad, pues, crea impedimentos para celebrarlo entre personas comprendidas dentro de ciertos grados. Es nulo el matrimonio, o sea, existe impedimento dirimente para celebrarlo, entre ascendientes y descendientes por consanguinidad o afinidad en toda la línea recta y entre colaterales por consanguinidad hasta el segundo grado inclusive. (Arts. 5 y'29 de la ley de matrimonio civil). En 10 tocante a filiación, materia que estudiaremos por separado, debe tenerse presente que es incestuoso el hijo ilegítimo concebido entre padres que estaban dentro de ciertos grados de parentesco. (Art. 38).

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6. o Algunos derechos de familia.-Del parentesco de consanguinidad nacen algunos derechos de familia, especialmente contem' plados en el Código Civil. a) Tratándose del matrimonio de un menor de 25 años, corresponde a su padre legítimo, o a falta de éste a su madre y a falta de. ¡:¡mbos al ascendiente< o ascendientes legítimos de grado más próximo, el derecho de concederle p3rmiso para contraer el matrimonio y este derecho está sancionado con la facultad que tiene el ascendiente, sin éuyo consentimiento se hubiere casado, para desheredarlo y para revocar las donaciones que le hubiera hecho antes del matrimonio. También pueden desheredarlo los otros ascendientes. b) La acción de nulidad del matrimonio corresponde no sólo al cónyuge afectado, sino también a sus ascendientes, salvo el caso de error o de fuerza, en que sólo puede entablarla el cónyuge que lo ha sufrido. (Art. 34 de la ley de matrimonio civil). c) La interdicción de un disipador y de un demente puede ser provocada por cualquiera de sus consanguíneos legítimos' hasta el cuarto grado. (Arts. 443 y 459). . d) Un lega,do, que sería nulo si el asignatario fuere un extraño, . es válido por excepción en ciertos' casos, cuando se hace a favor de un deScendiente o ascendiente legítimo del testador o a su c6nyuge. (Arts, '1107, 1111 Y 1112). 7. 0 Algunas obligaciones de família.-Nacen también del parentesco de consanguinidad legítima otras obligaciones, además de las indicadas más arriba, a saber: a) Los' parientes dentro de ciertos grados son llamados a la tutela o curadu;'ía legítima y están obligados a desempeñar el cargo, si no tienen una excusa legal. (Arts. 338, 367, 514 y siguientes). Si son designados por el testa dar y se excusaren sin causa legal legítima, se hacen indignos de suceder. (Art. 97iO). b) Los consanguíneos legítimos de uno y otro sexo mayores de edad que fueren citados por el juez, deben concurrir a la audiencia que se designe, en aquellos casos en que la ley dispone'"que se oiga a los parientes. (Art. 42). - . c) Gravita. de un modó especial sobre los pafientes llamados a heredar al difunto, la obligación que tiene todo asignatario por cau-

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sa de muerte de acusar a la justicia el homicidio cometido en la persona del difunto, tan pronto como sea posible, y en caso de no cumplir con este deber, salvo ciertos casos de excepción, se hacen indignos de suceder al difunto. (Art. 969). d) Igualmente, el ascendiente o descendiente llamado a suceder ab-intestato al impúber, demente o ::ardo-mudo, dece pedir que se le nombre un tutor o curador; y si omitiere este deber durante un año entero, se hace indigno de heredarlo. (Art. 970). 8. o Incapacidades especia{es.-EI parentesco de consanguinidad crea ciertas incapacidades especiales que establece la ley para garantizar la imparcialidad de las personas que ejercen ciertas funciones públicas. Así, los ascendientes, los descendientes y hermanos del escribano que autorizare un testamento, no pUEden válidamente recibir asignación alguna en razón de ese testamento. (Art. 1061); los jueces, dentro de ciertos grados de parentesco con las partes o sus abogados, están implicados para conocer del asunto, o pueden ser recusados (Arts. 248 y 250 de la ley de tribunales). ~ 97. Parentesco de afinidad.-AfiniC:ad legítima. es la que existe entre una persona que está o ha estado casada y los consanguíneos legítimos de su marido o mujer. (Art. 31). Afinidad ilegítima es la que existe entre una de dos personas que no han contraído matrimonio y se han conocido carnalmente y los consanguíneos legítimos o ilegítimos de la otra, á entre una de dos personas que están o han estado casadas y los consanguíneos ilegítimos de la otra. (Art. 32). De las disposiciones anteriores se desprende que el parentesco de afinidad se contrae por el matrimonio o por la cópula ilícita entre el varón y los parientes consanguíneos de la mujer, y entre la mujer y los parientes consanguíneos del varón. Afinidad quiere decir proximidad o cercanía y se llama así, porque mediante el matrimonio se acerca y pone en contacto cada uno de los cónyuges con la familia del otro. Obsérvese que no hay parentesco de afinidad entre la familia de un cónyuge y la familia del otro. Así, el hermano del marido es afín, de la mujer, pero no 10 es de· la hermana de la mujer.

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El parentesco de afinidad no termina con la disolución del matrimonio;de modo que el viudo continúa siendo pariente de afinidad en primer grado, en la línea recta con la madre de su mujer. Como en la afinidad no hay generaciones, la línea y grado de afinidad de una persona con un consanguíneo de su cónyuge, se cali•fican por la línea y grado de consanguinidad de dicho cónyuge con dícho consanguíneo, y esto se aplica tanto a la afinidad legítima como ~ a la ilegítima, (Arts. 31 y 33). El parentesco de afinidad produce efectos civiles muy reducidos: A) La relación carnal fuera de matrimonio, entre parientes por afinidad en ciertos grados, produce hijos incestuosos (art. 38). B) Cuando la ley dispone que se oiga a los parientes de' una persona, a falta de consanguíneos en suficiente ~número, serán oídos los afines legítimos, (Art. 42.). C) La afinidad en la línea recta es impedimento dirimente del matrimonio, (Art. 6 de la ley de matrimonio civil). D) El padrastro no puede ser tutor· o curador de su entenado, . (Art. 502). E) Los deudos por afinidad hasta el tercer grado inclusive del . eclesiástico que hubiere' confesado al difunto durante la última enfermedad o habitualmente en los dos últimos años anteriores al testamento, son incapaces de recibir herencia o legado alguno, por testamento otorgado durante la última enfermedad, (Art.965). F) Los cuñados del escribano que autorizare un testamento 1).0 pueden recibir asignación alguna que provenga de dicho testamento, , . (Art. 1061).

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98. De los hijos.
CUADRO DEMOSTRATIVO DE LAS DIVERSAS CLASES DE HIJOS

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antes del matrimonio y nacidos en él. ...... . t: { )ILegitimados ipso-J'ure Reconocidos como naturales de &:l Legitimados por ma ambos. -l . trimonio posterior Legitimados por la inscripción del matrimonio, en el ~ de sus padres. registro civil, o por instrumento público otorgado a la fecha del matrimonio o en los treinta días siguientes. ~ (ReconOCidos por uno solo de sus padres. ~ (Recono~ido~ por ambos padres (éstos quedan legitimados ipso-jure si ... l los padres se casan). Z ADULTERINOS De hombre casado y mujer soltera, (Simple adulterio civil). No pueden ser re- De mujer casada y varón soltero, (adulterio civil y conocidos como delito). naturales ni le- De hombre casado y mujer casada, (doble adulgitimad03. terio civil y delito). De padres en línea recta de consanguinidad o afinidad legítima o ilegítima, (delito de incesto). INCESTUOSOS De padres en el segundo grado de consanguinidad legítima o ilegítima, (delito de incesto). No pueden ser re- De padres en el segundo grado de afinidad, (no conocidos como hay delito de incesto; los padres pueden canaturales; perol sarse y legitimar los hijos; pero habidos fuera o en ciertos casos de matrimonio son incestuosos). pueden ser legi- De padres, uno de- los cuales es hermano de un timados. ascendiente del otro, (no hay delito de incesQ to; los padres pueden casarse y legitimar los hijos; pero habidos fuera del matrimonio son incestuosos) . SACRÍLEGOS De clérigo de órdenes mayores o fraile de voto solemne con una mujer cualquiera, (delito). No pueden ser re- De monja de voto solemne y un hombre cualconocidos como quiera, (delito). naturales, ni le- De clérigo o fraile y de monja. Doble sacrilegio, gitimados. ( delito). \:! CIl ,Pueden ser legitimados por matrimonio posterior de sus padres; pueden ser reconocidos como naturales por uno de sus padres o por ::; ~ iií j' ambos y pueden pedir judicialmente su reconocimiento para los tIlJ:: efectos del derecho de alimentos, si el padre no 10 hace espontá~ ~ l (j) ~ neamente.

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·99. rojos legítimos,-Los hijos pueden ser 'legítimos o ilegítimos. Se llaman hijos legít imos los concebidos durante el matrimonio verdadero o.putativo de sus padres, que produzca efectos civiles y los legitimados por el matrimonio de los mismos, posterior a la concepción. Todos los demás son ilegítimos (art. 36). Hay pues dos clases de hijos legítimos: a) legítimos de legitimidad nativa, o sea, concebidos durante el matrimonio y b) Legitimados por el matrimonio de los. padres· posterior a la concepción. Los legitimados pueden ser: a) Ipso jure, es decir legitimados por el solo hecho del matrimonio posterior de los padres y b) legitimados por el acta de matrimonio debidamente inscrita en el Registro Civil o por instrumento público, otorgado a la fecha del matrimonio o en caso de impedimento grave, dentro de los treinta días subsiguientes a ella. Se entienden legitimados ipso jure por el solo hecho del matrimonio, los concebidos antes del matrimonio pero nacidos en él; y los que el padre o la madre habían reconocido como hijos naturales de ambos, con los requisitos legalé3 (arts. 206, 207 Y 208). La legitimidad conferida a los hijos por matrimonio posterior de los padres produce los mismos efectos civiles que la legitimidad nativa (art. 30). 100. Hijos i1egítimos.-Los hijos ilegítimos son de tres clases; naturales, de dañado ayuntamiento y simplemente ilegítimos. Los de dañado ayuntamiento se sub-dividen en adulterinos, incestuosos y sacrílegos (art. 36). Estudiaremos separadamente cada una de estas categorías de hijos ilegítimos, pero· sólo en sus Hneas generales porque el estudio detallado de esta materia es propio del tercer año de Derecho Civil. 101. (l). Hijos naturales.-Se llaman naturales en el Código Civil los que han obtenido el recoriocilrtiento de su padre o madre, o ambos, otorgado por instrumento público (art. 36). Este reconcíd.. miento es voluntario y solemne. La calidad de hijo natural es -la más importante. entre todas las categorías de hijos ilegítimos. En efecto, los hijos naturales tienen respecto del padre o madre que les ha reconocido las mismas

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obligaciones de respeto y obediencia que tienen los hijos legítimos (art. 276); están sometidos al cuidado personal de dicho padre o madre, en los mismos términos que los hijos legítimos (art. 277) y corresponde al padre o madre que les ha reconocido pagar los gastos de la crianza y educaci6n. Corresponde también al padre o madre que primero reconozca al hijo natural, el desempeño de la guarda legítima de éste, y si ambos le reconocen a un tiempo, corresponde al padre (art. 368). El padre o madre natural pueden nombrar tutor o curador testamentario al hijo, de la misma manera que el padre legítimo (art. 359). Los hijos naturales están en condición de quedar legitimados ipso jure, si se casan sus padres (art. 207) y si no han cumplido veinticinco años necesitan, para contraer matrimonio obtener el consentimiento del padre o madre que le haya reconocido, y si ambos le han reconocido y viven, el del padre (art. 108). Si el padre natural fallece intestado, los hijos naturales son llamados a la herencia y concurren con los ascendientes legítimos, con los hermanos legítimos y con el cónyuge (art. 989, 990 Y 991). El padre natural que no tiene hijos legítimos, al otorgar su testamento, debe considerar a sus hijos naturales como legitimarios, es decir como herederos forzosos que pueden llevar, si no hay otros legitimarios, hasta la mitad de la herencia a título de legítima. Las relaciones de parentesco del hijo natural que no tiene descendientes legítimos son muy reducidas. No tiene más parientes que el padre o madre natural que 10 ha reconocido y los hermanos que fueron hijos legítimos o naturales del mismo padre, de la misma madre o de ambos. Esos parientes son los llamados a heredarlos, si muere intestado (arts, 42, 443 y 993). Las relaciones de familia no se extienden más allá: el hijo natural no tiene abuelo. 102. (Ir). Hijos adulterinos.-Hijos adulterinos son los concebidos en adulterio. Son los de peor condici6n de todos los hijos ilegítimos porque no pueden ser reconocidos como naturales (art. 270), ni legitimados (art. 205). S610 tienen derecho a alimentos~ pero no pueden intentar esta acci6n contra ninguna mujer casada (art. 288). Adulterio, es en el Derecho Civil la relación carnal entre dos personas de las cuales, una al menos, al tiempo de la concepción, es-

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taba casada con otra, salvo que dichas dos personas hayan contraído matrimonio putativo que respecto de ellos produzca efectos civiles (art, 37). Cometen adulterio civil tanto el hombre casado como la mujer casada, que tienen relación carnal con otra persona que no es su mujer o marido: y decimos adulterío civil, porque en materia penal existe una regla diversa, como luego veremos. El adulterio civil hace incurrir en graves sanciones al cónyuge culpable; a) es causal de divorcio perpetuo (art, 21 de la ley de matrimonio civil); b) 'el cónyuge que por su culpa dió motivo al divorcio, pierde el derecho a la herencia intestada del cónyuge inocenté y si la sucesión es testamentaria, pierde el derecho a la porción conyúgal (arts. 994 y 1174); c) el cónyuge inocente podrá revocar las donaciones que hubiere hecho al culpable, siempre que éste hubiere dado causa al divorcio por adulterio, (art. 1n; d} la mujer que hubiere dado causa al divorcio por adulterio pierde el derecho a los gananciales, salvo que el juez por razones atenuantes especiales modere esta pena (arts. 171 y 177), Y pierde también el derecho de nom. brar tutor o curador testamentario a sus hijos (art. 358), y queda inhabilitada para toda tutela o curaduría (art. 497). Por lo expuesto anteriormente, se ve que la ley sanciona con más rigor el adulterio de la mujer qúe el del marido. La mujer que viola la fe conyugal, introduce o se expone a introducir hijos extraños, en casa de su marido y la· violación del pudor supone en ella la ausencia de otras virtudes, El adulterio considerado como· aelito, castigado por el código penal tiene reglas distintas del adulterio civil. El delito de adulterio 10 c.omete la mujer casada que ya.:e con varón que no sea su marido, y el que yace con ella sabiendo que es casada, aunque después se declare nulo el matrimonio. El marido no comete delito de adulterio, sino cuando tuviere manceba dentro de la casa conyugal, o fuera de ella, con escándalo (arts, 375 y 381 del C. Penal. El deH.to oe adulterio es un ir:npedimento para el matrimonio de la mujer con su co-reo (art, 7 de la ley de matrlmonio civil). Además el que hubiere sido condenado judicialmente por el de-

lito de adulterio se hace incapaz de suceder como heredero o legatario

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de recibir donaciones entre vivos de la persona con que cometió el delito. (arts. 964 y 1391). 103. (III) Hijos incestuosos.-Son incestuosos para los efectos civiles: l. o El concebido entre padres que estaban uno con el otro en la línea recta de consanguinidad o afinidad; 2. o El concebido entre padres, de los cuales el uno se hallaba con el otro en el segundo grado transversal de consanguinidad o afin ¡dad; 3. o El concebido entre padres, de los cuales el uno era hermano de un ascendiente del otro; La consanguinidad y afinidad de que se trata en este artículo comprenden la legítima y la ilegítima, (art. 38). Se"llama incesto la relación carnal habida entre personas que están comprendidas dentro de ciertos grados de parentesco de consanguinidad o afinidad. Viene del latín in-ces tus palabra compuesta de la partícula negativa in y de la palabra cestu~, que entre los antiguos significaba la cintura de Venus, la cual se daba a los casados, menos cuando había algún impedimento para casarse, de suerte que el matrimonio contraído a pesar del incesto se llamaba incestuoso, esto es, sin cintura. El incesto está penado como delito sólo cuando se trata de relaciones carnales, habidas a sabiendas del parentesco que los liga, entre ascendientes o descendientes por consanguinidad legítima o ilegítima o por afinidad legítima, o entre hermanos legítimos o ilegítimos (artículo 364 del C. Penal); de modo que hay casos de incesto para los efectos civiles, que no lo son para los efectos penales. Así, la relación carnal entre ascendientes y descendientes por afinidad ilegítima, entre afines legítimos e ilegítimos en segundo grado y entre personas de las cuales el uno era nermano de un ascendiente del otro, se considera como incesto para los efectos civiles, o sea, produce hijos incestuosos; pero no es considerada como delito por el C. Penal. El que hubiere sido condenado judicialmente por el crimen de incesto, además de sufrir la pena que establece el C. Penal, se hace incapaz de suceder a la otra persona, como heredero o legatario, si no hubiere contraído con ella matrimonio que produzca efectos civiles

=====================-(art. 964) Y esta misma regla se aplica a las donaciones entre vivos (art. IJ91.) .. Los hijos incestuosos, como son de dañado ayuntamiento, no pueden ser reconocidos como naturales (art. 270); pero pueden ser legitimados por el matrimonio posterior de sus I?adres, en los casos que estos pueden casarse. En este sef!tido son de mejor condición .que los adulterinos, los cuales están expresamente excluídos del beneficio de la legitimación, (art. 205). El arto 38 del C. Civil que enumera los casos de hijos incestuosos, guardaba relación con las leyes c-anónicas que se aplicaban en todo lo relacionado con el matrimonio, a la fecha.en que se dictó el C. Civil, pero no guarda relación con la ley de matrimonio civil del 10 de Enero de 1884, En efecto, esta última sólo prohibe el matrimonio entre ascendientes y descendientes por consanguinidad o afinidad y entre colaterales por consanguinidad hasta el segundo grado; de modo que son varios los casos de personas que no tienen impedimento para casarse por razón de parentesco; pero que cometen incesto, si tienen relación carnal fuera' del matrimonio. El matrimonio posterior de los padres, en los casos en que este es permitido, borra los efectos civiles del incesto, y los hijos incestuosos pasan a ser legitimados .. 104. (IV) Hijos sacn1egos.-Es .sacrílego el hijo concebido entre padres de los cuales alguno era clérigo de órdenes mayores o persona ligada por voto solemne de castidad en orden religiosa reconocida por la Iglesia Católica (art. 39). Llámase sacrílego por ser fruto de un sacrilegio palabra que aplicada en este caso, significa el comercio ilícito de un fraile ligado por voto solemne o clérigo de órdenes mayores con una mujer 'cualquiera y el de un hombre cualqUiera con una monja. Sería doblemente sacrílego el fruto de un clérigo y de una monja. Para que el hijo sea sacrílego es necesario que haya sido concebido después de la profesión religiosa solemne de la monja,) fraile, o de la promoción del clérigo a órdenes mayores, esto es al sub-diaconado cuando menos. Los hijos sacrílegos no pueden ser reconocidos como naturales, porque son de dañado ayuntamiento (art. 270), ni pueden ser legi-

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timados, porque sus padres no pueden contraer matrimonio entre sí. A este respecto, debemos llamar la atención a la circunstancia de que la ley de matrimonio civil·no incluyó entre los impedimentos dirimentes para el matrimonio la condición de clérigo de órdenes mayores, o de persona ligada por voto solemne de castidad; pero existe una disposición del C. Penal que castiga con reclusión menor en su grado mínimo al que contrajere matrimonio, estando ordenado in sacris o ligado con voto solemne de castidad; de modo que en realidad el matrimonio de un ordenado in wcris o ligado con voto solemne de castidad está prohibido por la ley, que lo considera como acto ilícito, al penarlo como delito. 105. (V) Hijos simplemente ilegítimos.-Los hijos simplemente legítimos, como no son fruto de un ayuntamiento dañado, sino sólo de una relación ilegítima, están en mejor condición que los adulterinos, incestuosos y sacrílegos. Pueden ser reconocidos como naturales por su padre, por su madre o por ambos, y pueden ser legitimados por el matrimonio posterior de sus padres. Pueden, también, pedir judicialmente que su padre los reconozca con el solo objeto de pedir alimentos. El reconocimiento forzado que hacen un padre o madre de un hijo ilegítimo, aunque se haga constar de una actuación judicial que tiene la fuerza de instrumento' público, no importa conferirle la calidad de hijo natural, la cual supone un 'reconocimiento solemne y voluntario. No tiene otro alcanee que el conferirle el derecho de a li mentos. La ley se pone también en el caso de que en un testamento se reconozca voluntariamente a un hijo, para conferirle sólo la calidad de hijo ilegítimo y no la de natural; en ese caso sólo tendría derecho a alimentos (art. 1169). Este reconocimiento voluntario se puede hacer igualmente por acto entre vivos. 106, De los hermanos.-Llámanse hermanos los que han nacido de un mismo padre y de una misma madre; o de un mismo padre, pero no de una misma madre; o de una misma madre, pero no de un mismo padre. Los primeros se llaman hermanos carnales, y otras legislaciones los llaman bilaterales o enteros; los que s610 proceden de un mismo

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padre se llaman hermanos paternos y los que sólo proceden de una misma madre se llaman hermanos. matemos o uterinos. A estas dos últimas clases les llaman otras legislaciones, hermanos unilaterales y vulgarmente se llaman medios. hermanos. La distinción entre hermanos carnales por una parte y hermanos paternos o uterinos por la otra, tiene . importancia práctica, pues en el caso de que los hermanos sean llamados a la herencia intestada, la porción hereditaria del hermano paterno o materno será la mitad de la porción del hermano carnal. (Arts. 990 inciso 4. y 993 inciso 4.°) Los hermanos están entre sí en segundo grado de consanguinidad en la línea colateral. También se dividen, los hermanos en legítimos y naturales. Son - hermanos legítimos los que son hijos legítimos del mismo padre y madre, o bien hijos legítimos soiamente del mismo padre o de la misma madre, Son hermanos naturales entre sí los hijos naturales reconocidos por un mismo padre y una misma madre y los hijos legítimos con los naturales del mismo padre o madre . .Obsérvese que los hijos legítimos son hermanos naturales de los hijos naturales del mismo padre o madre. (Art.41). Veamos algunas aplicaciones que tiene el parentesco entre hermanos: a) El hermano legítimo está obligado a dar alimentos a su hermano pobre, que no tuviere ascendientes ni descendientes que se hallen con facultades para dárselos. (Arts. 321 y 326). b) Los hermanos legítimos son llamados a la herencia intestada, en unión con el cónyuge y los hijos naturales, cuando el difunto np hubiere dej ado descendientes ni ascendientes legítimos. (Art. 990). c) Los hermanos naturales son llamados. a la herencia ii1te.<:tada de hijo natural, en unión del cónyuge, cuando el difunto no hu~ biere dejado hijos naturales ni padres naturales. (Art. 993). d) Los hermanos varones del pupilo son llamados a la tutela o wraduría legítima, en cuarto lugar, a falta de padre, madre y ascendientes. (Art. 367).
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e) Los hermanos gozan del beneficio

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que no pueden exigirse unos a otros más de lo que buenamente pudieren pagar. (Art. 1626). f) No está un hermano obligado a aCULar a otro, aunque se trate del delito de homicidio y no se hace por tanto indigno de heredar al difunto. (Art. 969). g) Los hijos de los hermanos son incestuosos y entre hermanos hay impedimento para el matrimonio. (Atr. 38 del C. Civil y 5. 0 de la ley de matr. civil). 107. Audiencia de los parientes.-En los casos en que la ley dispone que se oiga a los parientes de una persona, se entenderán comprendidos en esa denominación el cónyuge de ésta, sus consanguíneos legítimos de uno y otro sexo mayores de edad y si fuere hijo natural, su padre y madre que le hayan reconocido y sus hermanos naturales mayores de edad. A falta de consanguíneos en suficiente número, serán oídos los afines legítimos. Serán preferidos los descendientes y ascendientes a los colaterales y entre éstos los de parentesco más cercano. Los parientes serán citados y comparecerán a ser oídos verbalmente en la forma prescrita por el Código de Enjuiciamiento. (Art. 42). Se desprende de la anterior disposición que aquí toma la ley la palabra parientes en un sentido comprensivo, que abarca en primer lugar al cónyuge, que no es consanguíneo ni afin, en seguida a los consanguíneos prefiriendo los descendientes y ascendientes a los colaterales y entre éstos a los de más cercano parentesco y en tercer lugar, y a falta de consanguíneos en suficiente número, a los
afines legítimos.

Respecto al hijo natural confirma lo dicho en otras partes, a .saber, que no tiene otros parientes que el padre o madre que le hayan reconocido y sus hermanos naturales. La ley dispone que se oiga a los parientes en los siguientes casos: a) Para la designación de la persona a quién debe confiarse el

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::uidado personal de los hijos, en caso de inhabilidad física o moral de los padres, (Arts. 226 y 278). b) Para la suspensión de la patria potestad. (Art. 263). e) Para conceder al menor adulto hab'ilitación de edad. (Art. 30'0). d) Para el nombramiento de tutor o curador. (Arts 351, 367
Y 372).

e) Para repudiar una- donación, herencia o legados, hechos a un pupilo .con la precis:;l condición de que los bienes se administren por una persona que el donante o testadpr designa. (Art. 352) . . f) Para decretar la interdicción provisoria del disipador y del demente. (AFts. 446 Y 461), g) Para decretar la remoción del tutor o curador. (Art. 352). 108. Fuerza mayor o caso fortuito.-Se llama fuerza mayor o caso fortuito el imprevisto a que es imposible resistir, como un naufragio, un terremoto, el apresamiento por enemigos, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc. (Art. 45). Dic.e el jurisconsulto Cayo que fuerza mayor es aquella que el hombre no puede prevenir ni evitar: «Vis majar est ea quae consilio humano neque provideri, neque vitari potest». Se estudia el alcance jurídico de esta palabra, porque el caso fortuito excusa del cumplimliento de las obligaciones, liberando al deudor. Nadie está obligado por la naturaleza del contrato a prestar el caso fortuito, es decir, a indemnizar a la otra parte los perjuicios ocurridos por un acontecimiento imprevisto a que era imposible resistir. La pérdida de la cosa destruída o menoscabada por un caso fortuito recae sobre el propietaiio de ella: «res domino suo perit'i> y el que la tenía como arrendatario, comodatario o depositario no es responsable de la pérdida ocurrida en esa forma, porque a nadie puede imputársele responsabilidad por una causa que supera las fuerzas humanas: «Nemini potest imputari quod humana providentia regí non potest .. . » 109 PLAZOS.-Manera de computarlos.-Todos los plazos de días, meses años de que se haga mención en las leyes o en· los de~ cretos del Presidente de la República, de los tribunales o juzgados

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han de ser. c::lmpletos; y correrán además hasta la media noche del último día del plazo. El primero y el último día de un plazo de meses o años deberá tener un mismo número en los respectivos meses. El plazo de un mes podrá ser por consiguiente, de 28, 29, 30 o 31 días, y el plazo de un año de 365 o 366 días, según los casos. Si el mes en que ha de prin~ipiar un plazo de meses o años constare de más días que el mes en que ha de terminar el plazo, y si el plazo corriere desde alguno de los días en que el primero de dichos meses excede al segundo, el último día del plazo será el último día de este segundo mes. Se aplicarán estas reglas a las prescripciones, a las calificaciones de edad y en general a cualesquiera plazos o términos prescritos en las leyes o en los actos de las autoridades chilenas; salvo que en las mismas leyes o actos se disponga expresamente otra cosa (art. 48). Don Andrés Bello. dice que tal vez se mirarán como demasiado minuciosas estas reglas; pero que el tiempo hace nacer y espirar una multitud de derechos y es un elemento jurídico de grande importancia. HO.-Medida del tiempo.-EI tiempo se mide según el sistema cronológico que regla las relaciones humanas, y que está fundado en las leyes astronómicas. Su exposición se llama calendario. Las partes esenciales del calendario son: el día, el arLO, el mes y la semana. Día es el espacio de tiempo que emplea la tierra en girar completamente sobre su eje: tiene dos divisiones naturales: una, llamada también día, que es el tiempo en que el sol está en el horizonte; y la otra, la noche. El intervalo íntegro de media noche a media noche es lo que se llama día civil. El afio se compone de trescientos sesenta y cinco días, excepto los años bisiestos, que tienen un día más. El año, es una división del tiempo fundada en el cálculo astronómico de la entera revolución de la tierra alrededor del sol. El año civil empieza el l. o de Enero y concluye el, día 31 de Diciembre. Se llama civil por contraposición al eclesiástico, que es el que usa la Iglesia y que empieza el primer Domingo de Adviento. Se llama mes cada una de las doce partes en que se divide el

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año. Esta división corresponde a las fases de la luna. Siete meses tienen 3 I días; cuatro tienen 30 días y un mes, el de Febrero, tiene ordinariamente 28 días y en los años bisiestos, 29 días. La semana es un período de siete días, fijado p8r el calendario, y cuya serie continúa sin interrupción de un mes y de un año a otros, En rigor matemático, los plazos deberían computarse de momento a momento, esto es considerarse terminados en el momento del último día que correspondiera con. exactitud al momento en que habían comenzado. A.,í un plazo principiado a las dos .de lataI'de debería terminar el último día a la misma hora, Para evitar las dificultades que podrían .resultar de esa exigencia imposible de cumplir en la práctica, pues no siempre habría un perfecto acuerdo sobre la hora exacta en que empezó a correr el plazo,· el Código dispone que ""los plazos han de ser completos y que correrán además hasta la media noche del ú:Umo día del plazo, Esto quiere decir que se computa la parte que queda del día inicial y que se hace correr el plazo hasta la media noche del último día. Esta , regla da por resultado practico que se alargan 10$ plazos, pues como lo probable es que el plazo no comience a las doce de la noche del día inicial, casi invariablemente constará en realidad el plazo, a más el número de días prefijado, de una fracción de día que puede llegar hasta cerca de veinticuatro horas, cuando el plazo comienza a regir poco después de las doce de la noche, Así; un plazo de un mes que comienza el día L o de Enero a las 10 de la mañana termh'lará el día 1, o de Febrero, a las doce de la noche. ... En materia comercial se computan los plazos de días, meses y años conforme a las reglas anteriores, a no ser que la ley o la convención dispongan otra cos~ (art, 110 del Código d.eComereio), 111.--Actos que deben ejecutarse en o dentro de cierto plazo. _. Cuando se diCe que un acto debe ejecutarse en o dentro de cierto plazo, se entenderá que vale si se ejecuta antes de la media noche en que termina el último día del plazo (art, 49). Esta es una ~onse­ cuencia de la regla del artículo 48 sobre la manera de computar los plazos. Si se trata de actos que pueden ejecutarse en un período largo,

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v. gr: los que interrumpen la prescripción, esta regla es muy conveniente, pues en todo el tiempo intermedio, desde el primero hasta el último día de un plazo de tres, diez o treinta años, puede interrumpirse la prescripción: y tan luego como expira el plazo, los actos de interrupción no surten ningún efecto.

112.-Caso de que se exija que haya transcurrido un espacio de tiempo para que nazcan o expiren ciertos derechos.-Cuando se
exige que haya transcurrido un espacio de tiempo para que nazcan o expiren ciertos derechos, se entenderá que estos derechos no nacen o expiran sino después de la media noche en que termine el último día de dicho espacio de tiempo (art. 49). n3.-Días útiles y días feriados.-Los días se dividen en útiles
y feriados.

Se llaman útiles aquellos en que se administra justicia o en que están abiertos los tribunales, y se llaman así para distinguirlos de los continuos, que son los que corren sin interrupción y de los feriados. Se llaman días feriados aquellos en que están cerrados los tribunales y en que se suspende el curso de los negocios judiciales. Se comprenden entre los feriados tanto los civiles como los religiosos que han sido declarados feriados por ley de la República. La ley N.o 2977 de 1.0 de Febrero de 1915, declara feriados los días siguientes: 1. o Los Domingos de todo el año. 2. o Los festivos correspondientes al 1. o de Enero, 29 de J unía, 15 de Agosto, l. o de Noviembre, 8, y 25 de Diciembre y las fiestas movibles de la Ascensión del SeñOr y de Corpus Cristi. Estas festividades religiosas podrán ser modificadas, en virtud de concordato con la Santa Sede. 3. o Los Viernes y Sábados de la Semana Santa. . 4.° El 18 de Septiembre, en conmemoración de la Independencia Nacional. \ , 5. o El 19 de Septiembre y el 21 de Mayo, en celebración de todas las glorias del Ejército y Armada de la República. 6. o El día en que debe tener lugar la elección de electores de. Presidente de la República. Hay además el feriado de vacaciones de que gozan los Tribuna-

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les de Justicia, que comienza el 15 de Enero y dura hasta el 1. 0 de Marzo; pero este feriado de vacaciones no rige con los jueces letrados que ejercen jurisdicción criminal. Veamos ahora la aplicación de esta diferencia de los días útiles y feriados: a) En los plazos que se señalaren en la,'] leyes, o en los decretos del Presidente de la República, o de los tribunales o juzgados, se comprenderán aun los días feriados; a menos que el plazo señalado sea de días útiles, expresándose así; pues en tal caso no se contarán los feriados (art. 50 del Código Civil). . b) Las actuaciones judiciales deben practicarse en días· y horas hábiles. Son días hábiles lbs no feriados. Son horas hábiles las que median entre la salida y la puesta del sol (art. 62 del C. de P. Civil). c) Lostérmims de que trata el Código de Procedimiento Cillil se entenderán suspendidos durante los días feriados; salvo que el tribunal, por rnc>tivos graves, hubiere dispuesto expresamente lo contrario (art. 69 del C. de P. Civil). d) En materia comercial, la obligación: que vence en día Domingo o en otro día festivo, es pagadera al siguiente (art. 111 del C. de C.) 114. Medidas de extensión y peso.-.Las medidas de extensión, peso, duración y cualesquiera otra de que se haga mención en las leyes o en los,¡decretos del. Presidente de la República o de los tribunales o juzgados, se entenderán siempre según las definiciones legales; y a falta de éstas, en el sentido general y popular, a menos de exp~esarse otra cosa. (Art. 51). El sistema antiguo de pesos y medidas aparecía. definido en la ley de 15 de Diciembre de 1843, que fijaba como base para las medidas de longitud, la liara que equivale 836 milésimas partes del metro; la vara se divide en tres pies y en 36 pulgadas; la pulgada en 12 líneas y la línea en 12 puntos. La cuadra tenía 150 varas; y la legua 36 cuadras. . Para las medidas de Superficie fijaba la pulgada, el pie, y la vara c(1bicas. Para las medidas de áridos, la fanega, que equivale a 7,200

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pulgadas cúbicas y que se dividía en dos m?dias y también en 12 almudes y el almud en medíos almudes. Para las medidas de líquidos, la arroca, con capacidad de 3,200 pulgadas cúbicas y que se dividía en cuatro partes, llamadas cuartas de arroba; la cuarta se dividía en dos medias cuartas y la media cuarta en cuatro partes iguales, con el nombre de cuart illos. La medida de peso era el quintal, que es el peso de 3,674 pulgadas cúbicas de agua pura y que se dividía en cuatro partes iguales con el nombre de an'otas; 'la arroba en 25 liéras; la libra en 16 onzas; la onza en 16 adarmes; el adarme en 3 lcmines; y el tomín en 12 gramos. Después, por ley de 29 de Enero de 1848 se estableció como sistema legal el métrico decimal que fija como base para las medidas de longitud, el metro, que es una diez millonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre y que se divide en decímetros, centímetros, milímetros y cuyas medidas mayores son el decámetro, el hectómetro y el kilómetro; para las medidas de superficie, el metro cuadrado, el área que tiene cien metros cuadrados y la hectárea que tiene diez mil; para las medidas de capacic:ad para líquidD8, el litro que equivale a un decímetro cúbico; el decálitro que tiene diez litros y el decílitro que es la décima parte de un litro; para las medidas e'e á.r idos , el litro, el decálitro, el hectólitro y el kilólitro; para las medidas de volúmenes, el metro cúbico; y para las medidas de peso, el kilógramo que es el peso de un decímetro cúbico de agua destilada pesada en el vacío y a la temperatura de 4. 0 del termómetro centígrado sobre cero, y que se divide en diez hectógramos, cien decágramos, mil gramos, diez mil decígramos, cien mil centígramos y un millón de milígramos. También es medida legal de peso el quintal métrico, igual a cien kilógramos. A fin de facilitar la adopción de estas medidas para el uso común de los negocios, se autorizó al Presidente de la República por ley del 26 de Octubre de 1854, para invertir cincuenta mil pesos en la compra de pesos y medidas para proporcionarlos a un precio moderado a las personas que las necesitaren.
índice

CAPÍTULO V
DE LOS ACTOS jURIDICOS
DEL' ACTO JURÍDICO. GENERALIDADES. REQUISITOS y MODALIDADES

REPRESÉNTACrÓN. ACTOS ILÍCITOS. DERECHOS CIVILES. PRUEBAS.

115, Noción del acto jurídico.-Después de haber estudiado la ley, que es una de las fuentes más importantes de los derechos civiles, debemos dar algunas nociones fundamentales sobre los actos Jurídicos, porque los derechos civiles, en el orden patrimonial,nacen ordinariamente de manifestaciones de la libre voluntad de los indi. . viduos, a -las cuales la ley misma concede en ciertos casos la eficacia de servir .de ley para las partes, como ocurre cbn los contratos, cuando se han hecho con los requisitos legales (art. 1545). Aun, en los derechos de familia, juega un rol importante la manifestación de la voluntad de 10,5 individuos, como en el matrimonio, en la legitimación, en el reconocimiento de' un hijo natural, etc. Nuestro Código Civil trata d~ los requisitos de los actos jurídicos, en el título 11 del Libro IV, en el cual se refiere especialmente a las obligaciones y a los contratos; pero algunos.Códigos modernos, como el alemán, contemplan esta materia entre las disposiciones generales que sirven de introducción para las otras instituciones del Derecho Civil. Siguiendo este ejemplo, el programa oficial dispone que entre las materias del primer año del estudio del Derecho Civil, se incluya la relativa a los actos jurídicos en general. Los hechos jurídicos, o sea, los hechos que crean relaciones de derecho, son de dos clases: unos son actos voluntarios. del hombre, . como los contratos, cuasi-contratos, delitos y cuasi-delitos; los otros

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son sucesos naturales independientes de la voluntad del hombre, como la muerte de alguna persona, que da a sus parientes el derecho de heredarla, la edad, que trae consigo la capacidad del individuo, la demencia, que priva a un hombre de la capacidad. Los actos voluntarios se subdividen en actos jurídicos propiamente dichos, que son las declaraciones de voluntad que tienen p::Jr objeto crear, modificar, transmitir o extinguir los derechos, como por ejemplo los contratos, el testamento, la aceptación de una herencia, etc., y actos ilícitos o prohibidos por la ley, que causan daño a otro y que se llaman también actos materiales, porque la obligación civil no nace propiamente de la voluntad de obligarse sino del acto material ejecutado en contravención a la ley. Aquí trataremos de los actos jurídicos propiamente dichos, que se llaman así por la naturaleza de los efectos que producen y que son causa. de la mayor parte de las relar ciones de derecho que hay entre los hombres. Conviene tener presente, para evitar confusiones, que la palabra acto suele tomarse en dos acepciones diversas: una es el escrito redactado para que sirva de prueba de una manifestación de voluntad, o sea, lo que nuestra ley llama instrumento; y otra es la operación voluntaria, que tiene por objeto crear, modificar, transmitir o extinguir los derechos. En este estudio tomamos la palabra actos jurídicos, en la segunda acepción, que comprende todos los actos, sean escritos o no es critos, sean consensuales o solemnes; y conviene no olvidar que por regla general los actos jurídicos son consensuales, es decir, que se perfeccionan por el solo consentimiento y que sólo por excepción, y para ciertos actos importantes, la ley exige solemnidades especiales. 116. Libertad de los individuos para la celebración de los actos jurídicos.-En materia de derecho público, hay un principio fundamental establecido en nuestra Constitución Política, que dice que ninguna magistratura, ni aun a pretexto de circunstancias extraordinarias, puede atribuirse otra autoridad o derecho que los que expresamente se le hayan conferido por las leyes, y que todo acto en contravención a ese artículo es nulo. En derecho civil, ocurre 10 contrario. El principio fundamental, en lo concerniente a las relaciones jurídicas de un or.den económico

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patrimonial, es la libertad de las convenciones. En materia civil, se entiende que 10 que no está expresamente prohibido por la ley, es permitido realizarlo; principio que reconoce nuestro Código Civil en el arto 1545, que dice que todo contrato legalmente celebrado es una ley para los contratantes, y .que no puede ser invalidado sino por su consentimiento mutuo o por causas legales. Además, ya hemos visto en btra parte que las leyes civiles tienen por lo general el carácter de supletorias de la voluntad de las partes y que se aplican en aquellos casos en que las partes no han manifestado expresamente voluntad contraria. Así, celebrado un contrato de venta o de arrendamiento, se aplican las disposiciones del Código Civil para determinar las obligaciones del comprador y del vendedor; del arrendador, y del arrendatario, en todo aquello que no aparezca expresamente contemplado en el. contrato; pero pueden las partes, aL celebrar el contrato, modificar o suprimir esos derechos y obligaciones contempladas en el Código Civil, porque tratándose de actos jurídicos de un orden patrimonial, que sólo afectan al interés privado de los contratantes, tienen estos plena libertad para fijar sus derechos y obligaciones y para renunciar a los derechos que les concede la ley. ' Aun en materias que, se relacionan con el régimen de la familia, como es la relativa a la Sociedad de bienes entre los cónyuges, pueden estos antes de contraer matrimonio, ,celebrar convenciones relativas a los bienes que aportan a él y a las donaciones y concesiones que se quieran hacer el uno al otro, de presente o futuro y estas convenciones, que toman el nombre de Capitulaciones matrimoniales, pueden contener cláusulas que varían los efectos propios del régimen de comunidad de bienes que establece el Código Civil. Así, puede en ellas estipularse la separación de bienes entre los cónyuges y darse a la mujer la administración de los bienes separados, con independencia del marido (art. 1720 y decreto ley de 1925). Pero esta libertad tiene limitaciones muy importantes. La convención de las partes no puede ir contra la prohibición expresa de la ley ni derogar las leyes que interesan a las buena., costumbres o al orden público; principio éste claramente establecido por nuestro Código, al tratar de los actos y declaraciones de voluntad, cuando
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dice que e! objeto debe ser no sólo física sino moralmente posible y que es moralmente imposible el prohibido por las leyes o contrario a las buenas costumbres o al orden público (art. 1461). La libertad de las partes para los actos jurídicos tiene, pues, tres limitaciones importantes: a) No pueden celebrar un acto contra la prohibición expresa de la ley. La sanción de esta limitación de la libertad de las partes está contemplada en e! arto 10 de! Código Civil, que dice: «Los actos que prohibe la ley son nulos y de ningún valor; salvo en cuanto designe expresamente otro efecto que e! de nulidad para el caso de contravención». Para que haya prohibición expresa de la ley, no es menester que el legislador emplee las palabras sacramentales: «~e prohíte»; basta que aparezca de un modo claro la prohibición. Así, el arto 1796, que dice: «Es nulo el contrato de venta entre cónyuges no divorciados, y entre el padre y e! hijo de ~ familia» «importa una probibición expresa y es lo mismo que si dijera: «se prohibe el contrato etc.», b) Otra limitación es la, de no celebrar un acto contrario a las buenas costumbres. Se entiende' que es contrario a las buenas costumbres un acto que es contrario a la moral cristiana, que es la que determina cuáles son las buenas y las malas costumbres en los países civilizados. Un acto jurídico, que contenga estipulaciones contrarias a la moral, es doblemente nulo, según nuestra legislación, porque la estipulación inmoral importa un objeto ilícito, (art. 1461) y una causa ilícita (art. 1467). c) La otra limitación de la voluntad de las partes consiste en que no pueden derogar las leyes que interesan al orden público, es decir, al bienestar social, a la organización necesaria para el funcionamiento del Estado. Son muchas las disposiciones legales, que contienen reglas indispensables para la seguridad, moralidad pública, bienestar de las personas y comodidad de las relaciones económicas y éstas interesan al orden público, porque miran más al interés general de! Estado, que al interés particular de los contratantes.

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Son de orden público todas las leyes del Derecho Público, incluíd~ entre ellas las leyes del Derecho Penal; las leyes relativas a la organización y buen régimen de la familia, como son, las relativas al matrimonio, a la sociedad conyugal, a los derechos y deberes de los cónyuges, de los padres, de los hijos, a la filiación etc. Por lo que respecta a las leyes que miran al patrimonio, la mayoría de ellas no son de orden público porque sólo miran al interés privado; pero las que se refieren al régimen de la propiedad raíz, a la publicidad de las transacciones, al crédito hipotecario y otras análogas, son de orden público, porque son dictadas en atención al interés general y para resguardar los derechos de terceros. En materia de contratos, donde las partes tienen amplia libertad, hay sin embargo algunas disposiciones que interesan al orden público y que no pueden derogarse pore1 convenio de las partes, como son aquellas que tienden a impedir que un contr.atante abuse de su superioridad económica en perjuicio del otro para imponerle condiciones leoninas. Así, no podrían derogar las disposiciones sobre lesión enorme en la venta de bienes raíces. Finalmente, los particulares, en sus convenciones, no pueden derogar las leyes dc protección a los incapaces, porque quedaría burlado el fin que el legislador se propuso al establecerlas. 117. Actos a título gratuito y oneroso; por causa de muerte y entre vivos.-Los actos a título gratuito' son aquellos que procuran ventaja auna sola de las partes y que tienen un fin benéfico, por ejemplo, la donación, el testamento, el préstamo sin interés. Los actos a título oneroso son aquellos que tienen por objeto la utilidad de ambos contratantes, gravándose cada uno a beneficio del otro .. Los actos por causa de muerte son aquellos por ~ los cuales una persona dispone de sus bienes para que tal resoluci6n tenga efecto después de su muerte, y que son revocables hasta ese momento, v. gr., el testamento, la donación mortis causa. Los demás actos son entre vivos y producen sus efectos en vida de sus autores ' 118. Condiciones de existencia y validez.-Hay elementos esenciales que deben concurrir en todo acto jurídico y son: 1. Capacidad

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legal; 1I. Consentimiento o voluntad de las partes; II I. Obj eto lícito; y IV, Causa lícita (art. 1445). Si falta en absoluto alguno de estos elementos esenciales, el acto es nulo, o sea, no tiene existencia legal. Esto da origen a la nulidad absoluta. Cuando todos los elementos esenciales concurren a constituir el acto jurídico, este queda legalmente formado y produce todos sus efectos. Sin embargo, este acto aparentemente bien cohstituído puede encontrarse afectado de vicios que lo inperfeccionen y permitan a ciertas personas pedir su rescisión a los tribunales. De un acto así, que nace enfermo a la vida del derecho se dice que es rescindible y de aquí nace la acción rescisoria o de nulidad relativa. Finalmente, todo contrato bilateral lleva envuelta la condición resolutoria de no cumplirse por uno de los contratantes lo pactado (art. 1489); de modo que un acto de esa naturaleza puede nacer bien constituído y exento de todo vicio, pero puede llegar un momento en que pierda su valor por haberse cumplido la condición resolutoria que lleva envuelta, de donde nace la acción resolutoria. Conviene también recordar que hay ciertos contratos de tracto sucesivo, que se cumplen por períodos, como el contrato de arrendamiento, y respecto de los cuales' la ley contempla la acción especial de terminación del contrato, cuando en el transcurso de su vigencia sobrevienen circunstancias que autorizan a una de las partes para ponerle término. Esta acción no obra retroactivamente. 119. Capacidad.-EI primer requisito que exige la ley para que una persona' se obligue a otra, por un acto o declaración de voluntad, es que sea legalmente capaz. Este requisito que exige la ley, al tratar de las obligaciones, es indispensable para la validez de cualquier acto jurídico, sea o no productivo de obligaciones. En general se llama capacidad, la aptitud o idoneidad para hacer alguna cosa; pero la capacidad jurídica, que es la de que ahora tratamos, es la aptitud de una persona para adquirir derechos y contraer obligaciones, y para ejercer los derechos por sí misma, sin el ministerio o la autorización de otra. El concepto de capacidad jurídica encierra dos ideas distintas: una es la capacidad para adquirir derechos, es decir, para ser el sujeto en que ellos residan, 10 que se llama capacidad de goce o ad-

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quisitiva; y la otra, es la aptitud' para ejercer esos derechos y para

trasmitirlos, sin el ministerio o autorización de otra persona; yésta es la que se llama capacidad de ejercicio. En el artículo 1445, el Código Civil define la capaCidad de ejercicio, al decir que «la capacidad legal de una persona consiste en poderse obligar por 'sí misma, y sin ~I ministerio o la autorización de otra». La incapacidad, o sea la falta de' capacidad, puede, pues, consistir: o bien en una inhabilidad para adquirir derechos, o bien en una inhabilidad de la persona para ejercerlos pOr sí misma y sin el ministerio o autorización de otra. La primera se llamá incapacidad de goce, y la segunda, incapacidad de ejercicio. ,La capacidad es la regla general, po~ lo cual no hay para qué averiguar quién es capaz. La incapacidad es la excepción, pOl,' 10 cual hay que averiguar quién, es incapaz y probar la incapacidad. Este principio 10 enuncia el Código diciendo: «Toda persona es legalmente capaz,' excepto aquellas que la ley declara incapaces». (art. 1446). Incapacidad de goce o adquísítiva.-'La capacidad de goce o adquisitiva se concibe perfectamente, separaua de la capacidad ge ejercicio, porque el dueño o sujeto de un derecho puede ser incapaz de ejercerlo por sí mismo, por razones naturales o legales. Estos son los que en el lenguaje jurídico ~e llaman, ordinariamente, incapaces. En nuestra legislación, como en ,todas las legislaciones modernas, la .capacidad de goce o adquisitiva pertenece en principio a todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su nacioná:': lidad, su edad, sexo, estirpe o condición; y paresa a todos les reconoce el Código Civil la calidad de personas naturales, lo que equivale a decir que pueden ser sujetos de derechos civiles. (arts. 55 y 57). Es el respeto a los principios de la ley natural y a la condición de la persomilidad humana. Quitar a un individuo la facultad de adquirir derechos es borrarlo del número d" las personas y dejarlo en la condición de los antiguos esclavos. La capacidad de goce comprende la facultad de adquirir toda clase de bienes y de conservar el dominio de ellos.

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La incapacidad de goce es algo excepcional y s610 se justifica en casos especiales. Tienen incapacidad de goce: a) Las cofradías, gremios, o establecimientos cualesquiera que no sean personas jurídicas, las cuales son incapaces de toda herencia o legados, salvo que la asignación tuviere por objeto la fundación de una nueva corporación o establecimiento,' en cuyo caso podrá solicitarse la aprobación legal, y obtenida ésta valdrá la asignaoión. (art. 963). En otros términos, no son capaces de adquirir bienes, las cofradías, gremios o establecimientos, que no han obtenido personalidad jurídica. Si la ley no les reconoce la calidad de personas, porque no han cumplido con ciertos requisitos, es lógica al negarles el derecho de adquirir bienes; derecho que sólo corresponde a las personas; b) Los muertos civilmente, porque en virtud de la muerte civil termina la personalidad relativamente a los derechos de propiedad. (art. 95). Terminada la personalidad con relación al derecho de propiedad, no pueden los muertos civilmente, adquirir ni conservar bienes de ninguna clase; c) Las corporaciones que tienen personalidad jurídica, pueden adquirir bienes de todas clases a cualquier título, pero no pueden conservar la pose:;ión de los bienes raíces que adquieran, sin permiso especial de la legislatura. Sin este permiso especial estarán obligadas a enajenar dichos bienes, dentro de los cinco años subsiguientes al día en que hayan adquirido la posesión de ellos; y si no lo hicieren, caerán en comiso los referidos bienes. Esta prohibición no se extiende a los derechos de censo o pensión, asegurados sobre bienes raíces, ni a los derechos de usufructo, uso o habitación. (art. 556). Esta es una incapacidad especial de goce que afecta a las personas jurídicas que no tienen permiso de la legislatura, y sólo para conservar el dominio de los bienes raíces y que no se extiende a los derechos de censo, usufructo, uso o habitación ni a las pensiones aseguradas sobre bienes raíces. Incapacidad de eiercicio.- Es la inhabilidad de una persona

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para ejercer los' derechos por sí misnfa, sin el ministerio o autoriza'ción de otra. Para que una persona pueda ejercer sus derechos por sí misma y contraer obligaciones, se requiere: a) que tenga el discernimiento necesario; y b) que no haya sido declarada incapaz por la ley. Si falta alguno de estos requisitos, será incapaz de ejercicio, La incápacidad de ej ercic io prü¡viene pues de dos causas diversas: una natural y otra legal. La primera se llama incapacidad absoluta y la segunda incapacidad relativa. La incapacidad absoluta es natural y comprende aquellas personas que por razón de su edad, demencia o defecto físico no tienen el discernimiento necesario. Esta' incapacidades general para toda . .clase de actos. Son absolutamente incapaces los dementes, los impúberes y los sordo-mudos que no pueden darse a entender por escrito (Art. 1447). La ley supone que la voluntad jurídicamente eficaz no existe en estas personas y donde falta la voluntad, falta el principio de existencia de todo acto jurídico. ' Sus actos no producen ni aún obligaciones naturales, y no, ad, miten caución (Art. 1447); adolecen de nulidad absoluta (Art. 1682) y no pueden sanearse por la ratificación ni convalecer por un lapso inferior a treinta años. La incapacidad relativa es legal ,y proviene de diversas causas, calificadas arbitrariamente por la ley, que son: la condición de menor adulto no habilitado de edad; la interdicción en que se encuentran los disipadores; el estado de mujer casada y de religioso y la calidad de persona jurídica. . Son incapaces relativos los menores adultos que no han obtenido habilitación de edad; los disipadores que se hallan bajo interdicción de administrar' 10 suyo; las mujeres casadas; los religiosos y las personas jurídicas. La incapacidad de estas cinco clases de personas no es absoluta y sus actos pueden tener valor en ciertas circunstancias y bajo ciertos respectos determinados por las leyes (Art. 1447). Los actos de estas personas adolecen sólo de nulidad relativa, es decir, pueden anularse por el juez, a pedido de aquellos en cuyo be9

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neficio la han establecido las leyes, o por sus herederos o cesionarios; y puede sanearse por el transcurso de cuatro años contados desde el día en que haya cesado la incapacidad o por la ratincación de las partes (Art. 1684 y 1691). La incapacidad de estas personas es una medida de protección que toma la ley en favor de personas que por su edad o condición no tienen plena capacidad jurídica y en consecuencia se entiende establecida en favor de ellas mismas. La incapacidad de la mujer casada que ha obrado sin autorización del marido o del juez en subsidio, habiendo debido obtenerla, se entiende establecida en beneficio de In misma mujer y del marido (Art. 1684). 120. Del cOllsentimiento o voluntad de las partes.-Pluralidad de voluntades y voluntad única. Por regla general, para ejecutar un acto jurídico se necesitan dos personas, a lo menos, cemo quiera que en su mayor parte los actos jurídicos son contratos o convenciones, o sea, acuerdo de voluntades entre dos o más personas. Estas personas se llaman partes. Consentimiento es el acuerdo de las voluntades concurrentes en la formación de un acto jurídico. Los actos que requieren el concurso de dos voluntades se llaman bilaterales. El acto jurídico puede también ser la obra de una voluntad única, que basta para producir un efecto jurídico: por ejemplo, el otorgamiento de un testamento, la aceptación o repudiación de una herencia, la ocupación, la emancipación, el reconocimiento de un hijo natural. Estos se llaman actos unilaterales. En los actos que dependen de la voluntad de una sola persona, no hay, propiamente hablando, consentimiento, sino declaración de voluntad. Pudiera considerarse que en alguno de los ejemplos citados, la voluntad única no es más que aparente o temporal, ya que el te;stamento, v. gr., no tiene efecto por sí mismo, sino cuando a la voluntad del testador le sale al encuentro y viene a unirse con ella la voluntad del asignatario, supuesto que entonces no más se réaliza el efecto jurídico del acto testamentario, por medio de la aceptación de la asignación. Lo mismo puede decirse en caso de asignación intestada; entonces el llamamiento a suceder lo hace la ley, presumiendo la voluntad probable del difunto.

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Sin embargo, como cada una de!las partes del acto se presenta aisladamente y se gobierna por reglas ~que le son propias, puede considerarse cada una de esas partes como un acto jurídico aislado, ejecutado por una sola voluntad. No basta que exista la voluntad de celebrar un acto jurídico; es menester que esa voluntad se declare, es decir, que se manifieste exteriormente. Esta declaración se hace de ordinario expresamente, esto oes, manifestándose verbalmente o por escrito; pero tambien se puede producir tácitamente, cuando.el interesado obra de tal manera que aparece cierta su intención jurídica Así la aceptación de una herencia es tácita cuando el heredero ejecuta un acto ,que supone necesariamente su intención de aceptar y que no hubiera tenido derecho de, ejecutar siRO en su calidad de heredero (Art, 1241). 121. Caracteres necesarios para la eficacia jurídica de la voluntad.-Puede suceder que un actojuridico se haya ejecutado materialmente y que falte, no obstante, la voluntad de su a~tor, porque ha procedido inconscientemente. En tal caso, el acto no existe más que en apariencia: existe en el hecho, pero no en él derecho. Las causas que' suprimen la voluntad son dos; a) la demencia . o falta de razón en el autor del acto; b) un error esencial del mismo, Demencia o privación de razón.-Una persona que es falta de juicio, por efecto de una causa fisiológica, carece de voluntad jurídicamente eficaz. En est;e caso se encuentran los impúberes, los dementes y los sordo-mudos que no puedcn darse a entender por escrito. Estas personas son incapaces de comprender lo que hacen o de dar a 'conocer claramente su voluntad. Error esencial.-Puede suceder que una persona en su sano juicio ejecuta un acto jurídico bajo la influencia de un error tal, que la voluntad desaparezca. Este error, que impide la formación del acto jurídico, tiene lugar en dos casos: 1, o El error que recae sobre la especie del acto o contrato que se ejecuta o celebra, como si una de las partes entendiese empréstito y la otra donación; y 2. o El error que recae sobre la identidad de la cosa específica de que se trata, como si en el contrato de venta, el

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vendedor entendiese vender cierta cosa determinada, y el comprador entendiese comprar otra (art. 1453). El Código Civil no considera estos dos' casos de error esencial como destructores del acto jurídico, capaces de producir su inexistencia o nulidad absoluta, sino que los considera como vicios de la voluntad, capaces de producir la anulabilidad o rescisión del acto. Pero la distinción resulta de la aplicación de los principios generales, y Pothier, cuyas doctrinas se han seguido principalmente en el libro De las Obligaciones, establece la diferencia entre el error que destruye el consentimiento y el error que puede hacer rescindible el contrato. 122. Vicios de la voluntad.-Para la eficacia jurídica del acto o contrato no s610 se requiere la existencia de la voluntad, sino que ésta no adolezca de vicios. Tanto el consentimiento propiamente dicho, como la declaraci6n de la voluntad única, deben estar exentos de estos vicios; el error, la fuerza, el dolo, la lesión. Error.-Sus clases.-Error es el concepto inexacto que tenemos de una cosa. Consiste en creer verdadero 10 falso y falso lo verdadero. No debe confundirse con la ignorancia, que es el desconocimiento absoluto de una cosa. La ignorancia no sabe nada, al paso que el error cree saber, pero se engaña. El error se divide en error de derecho y en error de hecho. El error de derecho, que consiste en tener un conceptoequivocado de la ley, no vicia el consentimiento. El legislador supone que todo el mundo debe conocer la ley y debe conccerla bien, por lo cual no permite alegar ignorancia o equivocado concepto de eIJa después de vencidos los plazos que se señalan para su conocimiento, sino cuando por algún accidente hayan estado interrumpidas durante dichos plazos las comunicaciones ordinarias, en cuyo caso dejará de correr el plazo por todo el tiempo que durare la incomunicación (art. 8 del C. C.). De derecho se presume la mala fe en .el error de derecho (art. 706, inc. 4.°). Aparte de la restricción consignada en el artículo 8. ° del Código Civil, hay casos de excepción en que el error de derecho no p"rjudica' v. gr. al que ha efectuado el pagO de una suma que no debía, cuando el pago no tenía por fundamento ni aun una obligación puramente

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natural. En est,e caso, el perjudicado tiene acción para la devolución de la suma indebidamente pagada (art. 2297). Análoga a este caso es la disposición del artículo 2299, que dice que del que da lo que no debe no se presume que lo dona, a menos de probarse que tuvo perfecto conocimiento de 10 que hacía, tanto en el hecho como en el derecho. El error de hecho, que consiste en el concepto inexacto de una cosa, puede ser eSencial, substandal o accidentaL Del error esencial no trataremos al hablar de los vicios de la voluntad, porque acabamos de decir que por, su naturaleza suprjme totalmente la voluntad, y en consecuencia no puede considerarse como un ?imple vicio de ella. ' Nos ocuparemO$, pues, en esta parte, solamente del error substancial y del accidental. El error es sUQstancial: l. o Cuando la substancia o calidad esencial del objeto sobre que yersa el acto o contrato es diversa de lo que se cree, como si por alguna de las partes se supone que el objeto es una barra de plata y realmente es una masa de algún otro metal (art, 1454). 2, QCuando recayendo sobre una calidad no esencial del objeto, esta calidad es el principal motivo de una de las partes para contratar, y este motivo ha sido conocido de la otra parte: v. gr., la compra de un cuadro que Se atribuye a determinado autor, si la calidad de ser de tal autor ha sido el· principal motivo que tuvo el comprador para comprarlo, y este motivo era conocido del vendedor (art. 1456). 3. o Cuando recae sobre la persona, siempre que la considera9ión de la persona sea la causa principal del contrato. Pero en este caso, la persona con quien erradamente se ha contratado, tendrá derecho de ser indemnizada de los perjuicios en que de buena fe haya incurrido por la nulidad del contrato (art. 1455). Al juez corresponde decidir, según la naturaleza del contrato y las circunstancias especiales del hecho, si la consideración de la persona ha sido una ,condición del contrato. Generalmente la consideración de 'la persona será preponderante en los contratos a título

gratuito; menos frecuente en los contratos onerosos que producen

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obligación de hacer, y -muy" rara en los contratos onerosos que producen obligación de dar. Error accidental es aquel que no vicia de nulidad el consentimiento y que, por 10 tanto, no ejerce influencia sobre la validez del contrato: tales son, por ejemplo, el error de cálculo, de nombre, de redacción y el que recae sobre el valor de la cosa o sobre otros puntos accesorios. El error substancial dej a nl!lo de nulidad relativa el acto en que incide. El error accidental no da lugar a la rescisión del acto, sino a indemnización de perjuicios en algunos casos. La prueba del error incumbe al que 10 alega. Fuerza.-Sus efectos.-Fuerza o violencia es la coacción dirigida sobre la voluntad de una persona, con actos materiales o por medio de amenazas, para determinarla a consentir en un acto jurídico. La coacción puede ser física o moral, actual o inminente. La violencia no destruye el consentimiento, sino que le quita su libertad: la voluntad forzada es voluntad: el que prefiere, quiere (qui mavu!t, vult) , decían los romanos. En efecto, el que se determina bajo el imperio del miedo a celebrar un contrato que no habría aceptado en otras circunstancias, escoge el menor entre dos males que amenazan. Consiente, puesto que prefiere celebrar el contrato, a exponerse a la muerte ú otro peligro. Pero no cualquiera violencia vicia el consentimiento, sino aquella que es capaz de producir una impresión fuerte en persona de sano juicio, tomando en cuenta sU edad, sexo y condición. Se mira como una fuerza de este género todo acto de que infunde a una persona un justo temor de verse expuesta ella, su consorte, o alguno de sus a3Cendientes, a un mal irreparable y grave. El temor reverencial no vicia el consentimiento (art. 1456). Para que la fuerza vicie el consentimiento no es necesario que la ejerza el beneficiado por ella: basta para el caso, que sea ejercida por cualquiera persona, con el objeto de obtener el consentimiento (art. 1457). No sucede lo mismo con el dolo, el c,Ua! vicia el consentimiento cuando es obra de una de Ias partes; pero no cuando lo es de un tercero. El :ilcto ejecutado bajo el imperio de una violencia que quita su

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libertad al consentimiento. es rescindible, o en otros términos, adolece de nulidad relativa. I Doío.-Dolo es todo engaño o artificio cometido en la conclusión de un acto jurídico, o bien la intención positiva de inferir injuria a la persona o propiedad de otro (art. 44). Una simple mentira basta para constituirlo, cuando por medio de ella se consigue engañar a la víctima. Basta también para constituirlo" una simple reticencia, cuando la ley impone la obligación de hablar, como el casó del artículo 1861. De aquí que el dolo puede ser positivo o negativo: el primero es el empleo de maniobras directas encaminadas a engañar a otro> el segundo es la simpÍ~ ocultación o disimulo dé un hecho, que conocido de la parte contraria, le hubiera impedido contratar . . El dolo puede ser también principal o incidentaL Principal es el dolo que ejerce una influencia ta!, que determina el consentimiento de la otra parte. Incidental es el que no es bastante para determinar el consentimiento, pero que trae por consecuencia para la víctima la celebración del acto en condiciones desfavorables. Para que el dolo vicie el consentimiento, necesita ser causa determinante del acto, o sea dolo principal, es decir, que haya ejercido una influencia tai, que' aparezca claramen~e que sin él no se hubiera ejecutado el acto. C,uando el acto .jurídico no es unilateral, se exige la condición particular. de que el dolo sea obra de una de las partes contratantes,_ en lo cual se diferencia de la fuerza, que vicia el consentimiento aunque no sea obra de uná de las partes (art. 1458). Cuando el dolo es la obra exclusiva de un. tercero, la víctima puede reclamar perjuicios del culpable, pero no puede pedir la rescisión del acto, pues no sería justo castigar al' contratante inocente por el dolo de un extraño. El dolo incidentaJ no vicia el consentimiento; . sólo da derecho a la correspondiente acción de perjuicios contra la persona o personas que lo han fraguado o que se han aprovechado de fl; contrf las primeras, por el total valor de los perjuicios, y contra las segun· das, hasta concurrencia del provecho que han reportado del dolo

(art. 1458).

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El dolo no se presume sino en los casos especialmente previstos por la ley. En los demás debe probarse (art. 1459). La prueba del dolo corresponde 81 quc 10 alega. Lesión.-Hay un hecho que produce a veces los mismos resultados que los vicios del consentimiento: este hecho es la lesión. Se entiende por lesión el perjuicio pecuniario que un acto jurídico puede causar a la persona que lo ha ejecutado: La ley da la acción de rescisión al que ha sufrido el perjuicio, siempre que éste sea enorme en concepto de la ley. Esta acción tiene lugar en el contrato de venta (artículo 1889), y se concede a favor del vendedor cuando el precio que recibe es inferior a la mitad del justo precio de la cosa que vende; ya favor del comprador, cuando 'el justo precio de la cosa que compra es inferior a la mitad del precio que paga por ella, refiriénd::>se el justo precio· al tiemp::J del contrato; y en las particiones de bienes (art. 1384), a favor de los acreedores hereditarios o testamentarios que gocen del beneficio de separación, los cuales pueden pedir la rescisión de las enajenaciones de bienes del difunto hechas por el heredero dentro de los seis meses subsiguientes a la apertura de la sucesión y que no hayan tenido por objeto el pago de créditos hereditarios o testamentarios. Igu~l acción tienen respecto de las hipotecas o censos constituídos en las mismas condiciones. Propiamente hablando, la lesión no constituye un cuarto vicio del consentimiento, distinto del error, la fuerza y el dolo, porque si el autor del acto lo ejecutó sin darse cuenta de su resultado, la lesión se confunde con el error; si lo ejecutó a ciencia cierta de lo que hacía, pero constreñido por una necesidad apremiante o por el miedo, su consentimiento ha sido forzado y la lesión se confunde entonces con la fuerza; y si ha habido engaño, se confunde con el dolo. La acción rescisoria por lesión enorme en el contrato de compra-venta expira en cuatro años (art, 1896). 123. Objeto.-Los actos jurídicos tienen por objeto crear, modificar, transmitir o extinguir derechos; de lo cual se deduce que el acto jurídico bien ejecutado tendrá siempre un objeto. Por ejemplo, un contrato tendrá ordinariamente por objeto crear obligaciones y por cons~guiente derechos; cualquiera modificación de

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las condiciones, del· contrato, aCGrdada posteriormente 'por las' partes, vendrá a modificar esos' derechos; el testamento tiene por objeto transmitir todos o parte de los bienes del testador; y una escritura de cancelación de una deuda viene a extinguir los derechos del acreedor.. 'Pero, conviene no confundir el, objeto del acto con el objeto del derecho que el acto puede crear. En efecto, el objeto del derecho, cuando se trata de derechos de familia,. es una persona: v. gr., el matrimonio o el reconocimh~nt? de un hijo natural, los que establecen derechos entre dos personas, Cuando se trata de derechos, patrimoniales, el objeto del derecho es una cosa o un hecho, Por ejemplo: el derecho de usufructo, recae necesariamente sobre una cosa determinada. El objeto de un crédito o derecho personal puede ser una suma de dinero; puede también consistir en una' obligación impuesta al deudor, de hacer o no hacer algo. Téngase presente que para que el 'acto jurídico produzca sus efectos,.' es absolutamente necesario que' nosóJo tenga objeto el acto mismo, sino también el derecho que forma la materia del acto. . Por ejemplo, si yo hago donación de un caballo a Pedro, 'el acto tiene por objeto transferir el dominio del caballo; pero si el caballo hubiera muerto antes de la donación, esta quedará sin Hecto, porque catecía de objeto el derecho. Finalmente, no basta que el acto tenga un objeto, sino que ese objeto debe ser lícito. Por regla general, hay objeto ilícito en todo acto o contrato prohibido por la ley. , 124. Causa.-Causa es el motivo que: induce al acto o contrato. (art. 1467) . . 'La causa debe ser real y lícita, pero no es necesario expresarla. Es causa ilícita la prohibida por la ley, o contraria' a las buenas costumbres o al orden público. Esta noción de la causa ha sido muy discutida entre . los que sostienen que la causa constituye un elet:flento'distinto de los otros e indispensable para la validez del acto .0 contrato, y los que sostienen (y entre éstos están los más) que la noción de la causa es artificíal, 'que nada agrega a los otrOs tres elementos exigidos para la validez de los' actos Y de los contratos. ·

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En la teoría de las obligaciones,-es decir, cuando se estudian los derechos personales o créditos, es cuando la teoría de la causa debe también ser estudiada. Desde luego puede anticiparse que la causa no puede encontrarse sino en los actos jurídicos capaces de producir obligaciones; pero no todos los actos jurídicos son productivos de obligaciones: v. gr. la renuncia de una herencia no crea obligaciones; la ocupación y la posesión dan origen a derechos reales, pero no a derechos de crédito. En los contratos bilaterales, la causa de la obligación que contrae una parte consiste en la obligación correlativa de la otra parte. Así, si yo vendo mi casa, la causa de la obligaci6n que en mi calidad de vendedor c::mtraigo, de entregar la casa, consistirá en la obligaci6n que a su vez tiene el comprador de pagarme el precio de ella. . 125. Forma de los actos jurídicos. Actos consensuales y actos solemnes;-En general, los actos jurídicos no necesitan para perfeccionarse, de formalidades determinadas por la ley; basta para ello el consentimiento, que puede manifestarse de palabra o por escrito, sin f6rmulas ni ritualidades especiales. Así sucede, v. gr., con la compra de un bien mueble; con la adquisición del dominio por medio de la ocupación, etc. Pero, por excepción, hay actos o contratos que están sujetos a ciertas formalidades especiales, de manera que, sin ellas, no producen ningún efecto civil. Así sucede, v. gr. con la compra de un inmueble, la cual debe hacerse por escritura pública; con la constitución de hipoteca, la cual debe también hacerse por escritura pública, inscrita, etc., etc. Los actos jurídicos que no requieren para su validez formas determinadas y que se perfeccionan por el mero consentimiento, se llaman consensuales. Los actos que requieren para su validez formalidades especiales, se llaman .'Jo!em!1ts; solemnidale.~ son ciertos requisitos externos que la ley exige para la validez de algunos actos o contratos. Hay una gran diferencia entre los actos consensuales y los solemnes, y la diferencia consiste en esto: el acto escrito que se hace para que conste, v. gr., la venta de un bien mueble, no es más que

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una precaución tomada de' antemano para proporcionarse un medio de prueba seguro y fácil y para evitar retractaciones; pero teóriCamente, la venta existe y produce sus efectos con independencia de 10 escrito y aún cuando no se hubiera escrito nada. Por el contrario, la venta de un inmueble sin escritura pública no produce efecto alguno; es como si no se huhiera hecho, aunque conste la voluntad de las partes claramente manifestada. Como falta la forma externa, que es la escritura pública, y esta forma externa es necesaria, el acto no existe.· El Código Civil, en el artículo 1701, consagra esta doctrina cuando preceptúa que la falta de instrumento público no puede suplirse por otra prueba en los actos o contratos en que la ley requiere esa solemnidad; y que se mirarán como no ejecutados los actos o no celebrados los contratos, 'aún cuando en ellos se prometa reducirlos a instrumentopúblíco dentro de cierto plazo y bajo pena. , ÁI exigir la ley que se observen ciertas formalidadés en la celebración de algunos actos jurídicos, persigue el doble fin de dar publicidad al acto y de dar tiempo a una reflexión tranquila, principalmente cuando se trata de actos importantes, que una vez celebrados son irrevocables en el hecho o en el derecho. También recurre la ley al empleo de formalidades como medida de protección en favor de los incapaces. Las formalidades exigidas por la ley varían según la naturaleza de los actos o·contratos y consisten, ya en que el zcto conste por escrito, ya en que se otorgue escritura pública, o bien en la presencia de algún oficial público o ministro de fe o de cierto número de testigos, y en otros casos, en la intervención de la justicia. Así, la venta de los bienes raíces, servidumbres y censos y la de una sucesión hereditaria no se reputan tan perfectas ante la ley, mientras no se ha otorgado escritura pública (art. '1801); el testamento solemne y abierto debe otorgarse ante competente escribano y tres testigos, o ante cinco testigos y es siempre escrito (artículos 1011 y 1014); la donación entre vivos, cuyo valor excediere de dos mil pesos, debe ser insinuada, es decir autorizada por el juez competente, con arreglo al artículo 1401 del Código Civil.

126. Consecuencias de la ausencia de una de las-condiciones de

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existencia o validez; Nociones someras sobre la teoría de las nulidades.-Los actos jurídicos se forman por la reunión de ciertos requisitos esenciales que .son indispensables a su existencia; estos requisitos se· refieren ya a la forma, o sea, a las solemnidades o requisitos externos de los actos, ya al fondo, o sea, a los requisitos internos de los mismos. Si uno de estos elementos esenciales falta en la constitución del acto jurídico, éste no puede nacer ni producir efecto alguno; tiene sólo la apariencia de un acto, pero carece de existencia legal. Si, por el contrario, los elementos esenciales han concurrido a la formación del acto, éste queda regularmente formado y capaz de producir efectos jurídicos. Pero puede suceder que este acto se haya celebrado en circunstancias tales, que la relación de derecho que el crea no sea conforme a la equidad, y venga así a lesionar injustamente el interés privado que merece la protección de la ley. En ambos casos hay nulidad o falta de valor en el acto jurídico, pero esa nulidad, en un caso es absoluta y en el otro, relativa. La primera se llama absoluta, en el sentido de que puede ser opuesta por toda clase de personas y de que produce la falta de valor completa y radical del acto, de tal manera que se le mira como si no se hubiera realizado. La segunda se llama relativa y ha sido introducida por la ley en favor de ciertas personas que merecen su protección; de su mismo nombre de relativa se desprende que ella sólo puede ser opuesta por las personas en cuyo beneficio la han establecido las leyes. La distinción entre ambas clases de nulidades viene desde el Derecho Romano. Respecto a la nulidad absoluta decían los textos: Nullum est negotium; nihil actum e.~t; o sea el acto no produce efecto jurídico alguno y es nulo ab initio, sin que hubiera necesidad siquiera de pronunciar la nulidad. Esto ocurría cuando el acto no reunía las condiciones necesarias para su formación, como en el caso de una venta que careciese de objeto, o bien, cuando se trataba de un acto prohibido expresamente por la ley, como la donación entre cónyuges. La rescisión o nulidad relativa apareció posteriormente como una medida de protección concedida por el pretor en los casoS en que el acto cumplía con las condiciones exigidas por el Derecho, pe-

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ro causaba un perjuicio inmerecido asu autor. Así, cuando una per"sona contrataba bajo el imperio de la fuerza. o cuando un menor de edad' había tratado con otra persona· que había abusado· de su inexperiéncia, . el .pretor cor:cedía al perjudicado la ¡-cM itutio . in inícgrum, que importaba la rescisión del acto. Mientras no se concedía la restitución por el pretor, .el acto se consideraba válido; pero estaba amenazado de perddr su efecto si el pretor, a petición del perjudicado, pronunciaba la restitución. Es muy importante establecer la distinción entre la nulidad absoluta' y la relativa. Anotaremos a continuación es::is diferencias_ a) La nulidad absoluta mira' al acto en sí mismo; el cual es nulo desde el primer momento, sin relación a persona determinada y no produce efecto alguno; de aquí que la nulidad absoluta puede y debe ser declarada por el juez, aun sin petición de parte, cuando aparece de manifiesto en el acto o contrato. . La nulidad relativa no mira al acto en sí mismo, sino en cuanto se relaciona con la persona que sufre el perjuicio, de modo que no puede ser declarada de oficio; y el acto produce sus efectos nOrmales y no pierde su valor mientras el juez no declara la nulidad a petición de la parte perjudicada.· . b) La nulidad absoluta puede alegarse por todo el que tenga interés en ello, excepto por el que ha ejecutado el acto o celebrado el contrato, sabiendo o debiendo saber el vicio que lo invalidaba; puede asimismo pedirse su declaración· por el ministerio público 'en interés de la moral o de la ley_ La declaración de nulidad relativa no puede pedirse por" el ministerio público en el solo interés de la' ley, ni puede alegarse sino pOI' aquellos en cuyo beneficio la han establecido las leyes, o por sus herederos o cesionarios. e) La nulidad absoluta no puede sanear'se por la ratificación de las partes, ni por un lapso que no pase de treinta años. La nulidad relativa puede sanearse por la ratificaci~lD de las partes· y sólo puede pedirse dentro· del plazo de cuatro' años, contados desde el día en que se haya celebrado el acto o contrato, excepto el caso de violencia, en que se cuenta desde el día en que ésta hubiere cesado, y el caso de que la nulidad provenga de una in-

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capacidad legal, en que se cuenta el cuadrienio desde el día en que haya cesado esta incapacidad. A las personas jurídicas, que por asimilación a los menores tengan derecho para pedir la declaración de nulidad, se les duplicará el cuadrienio y se contará desde la fecha del contrato (arts. 1682, 1683, 1684 y 1691). Establecida la distinción entre ambas nulidades, veamos cuáles son las causas que producen nulidad absoluta, y cuáles, relativa. Producen nulidad absoluta: In la omisión de los requisitos o solemnidades exigidas por la ley para el valor de ciertos actos o con.,. tratos en consideración a la naturaleza de ellos, y no a la calidad o estado de las personas que los ejecutan o acuerdan (art. 1682); 2.- la incapacidad absoluta del que ejecuta o celebra el acto (arts. 1447 y 1682); 3. o la falta de objeto y el objeto ilícito del acto (arts: 1445 y 1682); 4.° la falta de causa y la causa ilícita (arts. 1445. 1467 y 1682). Produce nulidad relativa cualquiera otra incapacid.ad personal y cualquiera otra especie de vicio del acto o contrato (art. 1682). Efectos de (a nulidad.-La nulidad absoluta y la relativa pronunciadas por sentencia ejecutoriada producen los siguientes efectos: a) dan derecho a las partes para ser restituídas al mismo estado en que se hallarían si no hubiese existido el acto o contrato nulo; pero no podrá repetirse lo que se haya dado o pagado por un objeto o causa ilícita a sabiendas (arts. 1469 y 1687); y b) dan acción reivindicatoria contra terceros poseedores, sin perjuicio de las excepciones legales (art. 1689). 127. Modalidades de los actos jurídicos. Actos puros y simples. -Los actos jurídicos o son puros y simples, o sujetos a modalidades. La regla general es que sean puros y simples, es decir, firmes y valederos desde el primer momento y exentos de tocla restricción. Por consiguiente, los efectos del acto se realizan inmediatamente y para siempre. Pero, a veces los actos jurídicos están sujetos a cláusulas restrictivas, llamadas modalidades, porque modifican la eficacia del acto. No todos los actos jurídicos son susceptibles de restricciones o modalidades; así, según el artículo 1192 del Código Civil, la legítima

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rigorosa no es' susceptible de condición, plazo, modo o gravamen alguno. . Las modalidades son: la condición, el plazo y e(modo'yson de aplicación frecuente en los testamentos JI en tos contratos, 128. Condiei6n.-Jurídicament:e hablando, la palabra condición índica la subordinación de una relación de derecho aun acontecimiento futuro e incierto. El· nacimiento o extincíón deÍ derecho depende, pues, de que se realice o no el suceso futuro e incierto puesto por condición, y hasta ese momento el acto jurídico está en una situací6n de verdadera incertidumbre. El suceso que forma el objeto de la condición debe ser futuro' e incierto, de modo que no hay verdadera condición sia la fecha dd acto o contrato ya se ha realizado el acontecimiento al cual estaba subordinada la relación de derecho, pues en este. caso no; habría .en realidad la incertidumbre, que es el elemento esencial de la condición. Tampoco hay verdadera condición si el suceso futuro es de realizacíón ciérta e inevitable, púes en este caso la int~nción de las partes es simplemente demorar la ejecución del acto hasta la época fijada. Hay relaciones de derecho que por su misma naturaleza están subordinadas al cumplimiento de un suceso determinado, de manera que si el suceso no se produce, no puede formarse Ia relación dicha. Así, una asignación tes~amentaria no produce efecto sí el asignatarío no existe natural y civilmente al tiempo de abrirse la sucesión~ salvo las excepciones legales (art. 962) . . La condición puede tener por objeto la creación de una relación de derecho, y en tal caso la condición se llama suspensiva, porque mientras no se cumple suspende la adquisición de un derecho, v. gr.: Dejo' mi casa a Pedro si se casa con María; o bien. la extinción de una relación de derecho, y en este caso se llama resolutoria, porque por el cumplimiento de la condición se resuelve o extingue el derecho, v. gr.: Dejo mi casa a Pedro, pero si Pedro no seca.sare antes de cumplir 25 años, pasará la casa a Juan (art. 1479). La condición se llama pendiente, mientras no se cumple; cumplida cuando ya se ha realizado plenamente el suceso puesto por con-

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dición; y fallida, cuando ya es seguro que no se realizará el suceso eventual (art. 1482). Condición sw:pensiva.-··El derecho afectado de una modalidad suspensiva carece de existencia mientras pende la condición; ni se sabe si llegará a existir. Esta incertidumbre constituye 'la esencia de la condición. El propietario o acreedor bajo una condición suspensiva tiene s610 la espectativa o posibilidad de un derecho; de aquí se deduce que no puede hacér válidamente acto alguno que signifique ejercicio del derecho que todavía no le pertenece. Sin embargo, como el derecho existe en germen, puede impetrar todas las medidas de conservación destinadas a protegerlo, para que cumplido. el evento de la condición, pueda entrar en el goce de la cosa, sin que ésta haya sufrido menoscabo o deterioro (arts. 761, 762). Una vez cumplida la condición suspensiva, desaparece toda incertidumbre, el derecho se adquiere y produce sus efectos con retroactividad, lo cual significa que el acto condicional será considerado como si hubiera realizado sus efectos en el mismo momento en que fu€: consentido, o en otros términos, como si hubiera existido siempre puro y simple. Por el contrario, fallida la condición suspensiva, el acto condicional se mirará como si nunca hubiera existido, o sea como acto inútil. Condición resolutoria.-Hemos visto que la condición suspensiva, mientras no se realiza, suspende la adquisición de un derecho; la resolutoria, en cambio, suspende su extinción. Pendiente la condición resolutoria, el asignatario es dueño de la cosa, pero en la incertidumbre de si su dominio será o no absoluto. Si la condición falla, la propiedad se consolida; el acto se reputa puro y simple, como si no hubiera estado amenazado de resolución, y los efectos ya realizados quedan a firme. Por el contrario, cumplida la condición resolutoria, deberá. el que gozaba la cosa, restituirla a la persona en cuyo favor se ha establecido la condición (ar. 1487). La condición puede ser también positiva o negativa, según que consista en que acontezca o no acontezca alguna cosa (art. 1474). Finalmente, se divide en potestativa, casual y mixta: la primera es
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la que depende de la voluntad del acreedor o d~t deudor; la s¿gunda, la que depende de lavoluntad·de un tercero {) de un acaSo; y la última, la que en parte depende de la voluntad ddacreedor o del deudor y en parte de la voluntad de'un tercero o de un 'acaso (art. 1477): La condición potestativa puede ser simplemente pe tést$t iva, que es aquella que Supone Un SUceso externo cuya 'realización' depende de la voluntad, o sea, un hecho v()hmtatio dé una de las parte.s, v. gr" habitar tal casa; y üutdmeriú; potestativa, que 'es aquella que depende única y exclusivamente de la voluntad, v. 'gt,:si tal persa, na quiere, si así 10 juzga por conveniente (art. 1478). Estas dístincíones tienen importanCia, al tratar de la' teoÍ'ía de las obligaciones. 129. Plazo.-El plazo o término 'es - también' tina inodálídad, que puede, en Ciertos casos, producir, ya la sUspensión;· ya 1a útinci6n de los defectos de un acto jurídicó, Si digo: legó m.i casa tal a Pedro desde el l. de Enero do 1925: ~n este éaso el' término produce la suspensión de los· efectos de l¡¡asignaci6n y se !lema ,plazo o término suspensivo. Si digó:dejo el usufructo de mi casa taI'"a Pedro hasta el U de enero de 1925, en este caso,' el, término'produce la extinción de" ·los efectos jurídicos del usufructo y~e denomina plazo o término extintivo, Se ha dicho en ciertos 'Casos, porque no' todos Íos aCtos joridí:" cos admiten señalamiento de término, El plazo constituye modalidad solamente cuando de él se sirven las partes j:)étra limitar la duraCión de loó efectos del acto, sea fijando un tétmiñOiniéial o primordial , (dies a quo), sea fijando uno .tmal (die/! ad quem)'. " , Generalmente, el plazo es un aconteCimiento 'qué: llega en' aici fijo y preciso, verbigrf;lcia; el 1. (\ deeriero de 192'; y se Itamá enton'ces plazo a día cierto y detemünádo; pero el aéorttecirúiei'itt1esco.. gido 'como plazo puede ser de realización inevitable, sin que desde luego pueda prefijarse su fecha, como el 'de 'la muerte de tma' '¡:iersona., y entonces sé denomina a'díá cierto pew ihdetermihliO:b (art. 1081), El plazo, es, pues, unaconteéim¡ent0futuro~lo' mismO. que la condición, con la cual tiene esté carácter qué le es común;"; perb
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difieren en que el acontecimiento futuro llamado plazo es ci::r!,), o sea. indefectible; al paso que la condición es un acontecimiento futuro incierto, esto es, que puede suceder o no. Como de antemano se sabe que el plazo habrá de llegar indefectiblemente y que, por 10 tanto, los efectos del acto habrán de producirse, el derecho suspendido por el plazo se considera como existente desde el primer momento y como adquirido de una manera definitiva. La llegada del plazo no hace, pues, nacer el derecho, sino que permite utilizarlo al titular de él. Por consiguiente, el plazo es un accntécimienta futuro y de realización cierta, que suspende la exigibilidad o la extinción de un derecho, sin efecto retroactivo. Se dice sin ef.zeta retroactiro, porque a la llegada del plazo el acto deja de producir efectos en lo sucesivo; pero los producidos quedan adquiridos. Así, por ejemplo. en el usufructo que se extingue por la lIe~ada del día, quedan adquiridos por el usufructuario los beneficios que el usufructo le había procurado. Finalmente, . el plazo puede ser expreso o tácito. Es expreso cuando la ley o las partes lo han establecido de una mahera formal y cate~órica. Es tácito, cuando' sin haberlo establecido las partes o la ley, resulta de la naturaleza misma de la relación jurídica (art. 1494). 130. Modo.-Si se transfiere o transmite algo a alguna persona para que. lo tenga por suyo con la obligación de aplicarlo a un fin especial, como el hacer ciertas obras o sujetarse a ciertos cargos, esta aplicación es un modo y no una condición suspensiva. El modo, por consi~iente, no suspende la adquisición de la cosa (art. 1089). Modo es una car~a impuesta a una persona a quien se otorga una liberalidad. verbigracia: lego a Pedro 500,000 pesos con la obligación de que funde un hospital. .Se llama cláusula ,.e~olutoria la que impone la obligación de restituir ,la cc;>sa y los frutos, si no se cumple el modo. Esta cláusula debe establecerse expresamente porque no se subentiende en caso de no expresarse (art. 1090). ,Si no se determina suficientemente el tiempo o la forma especial en que ha de cumplirse el modo. podrá el juez determinarlo inter-

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pretando la voluntad del constituyente y, dejando un beneficio. al asignat8:rio modal, que ascienda po{ 10 menos a la quinta parte ,d,el valo.r de la, cosa modal (art. 1094). Cuando haya de . llevarse a efecto la cláusula resolutoria, se entregará a la persona en cuyo favor se ha constítuído el modo, una suma proporcionada al objeto, yel resto 'delvalor de la cosa asignada vuelve al constituyente o a sus he,red~ros, si ~l no hubiere dispuesto otra cosa. El modo es frecuente en las donaciones y disposiciones, de .última voluntad. " 131. De la representación en los actos jurídicos.-La manifeStación de vohmta9 en los a~.tos' jurídicos puede emanar directamente del interesado mismo, o bien de otra persona que la efectúe por cuenta del interesado, quien contrae las relaciones de, derecho consiguientes. En este último caso hay 'representación en el acto jurídico. El representante comparece al acto y manifiesta su voluntad, pero sólo en calidad de intermediario de otro, pues él, personalmente, no adquiere derechos ni contrae obligaciones. . _ L,a .representación es una ficción admitida. en todas las legislaciones mqdemas. Tiene mucha aplic.ación en los ,derechos patrimoniales y suple d defecto . de capacidad de aquellos que no pueden dirigirse' por sí mismos ni administrar sus negocios .. , , La representación no existía en el Qerecho ROp1ano en la forma que tiene en la actualidad. No se concebía entonces que un acto' jl,.lrídico diera nacimiento a derechos y obligaciones para una persona que no había tomado parte personal en su celebración. Pero com0l'l0 todos podían comparecer persona)mente al otorgamiento de los actos jurídicos en que tenían interés, se recurri? al arbitrio c;le ~tablecer que los efectos del acto jurídico, que., una. persona <;:~lebraba por cuenta de otro, se prqducían en cabeza del que personalmente . ~abía comparecido; pero este debía transmitir al verdadero interesado todos los d~rechos que había adquirido y a. su .vezel interesado debía desear,. garla de todas las obligaciones contraídas. , . Este procedimiento era complicado yexpot;1Ífi a ambas partes al peligro de sufrir sus recíprocas insolVencias" por lo cUal se estableci6 que el actp celebrado por el intermediario producía como antes.efectos jurídicos en cabeza de éste, pero que dai?a al mandante q interesaqo .
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acciones útiles contra el tercero que había tratado con el represen-

tante. Suprimiendo los derechos y obligaciones del intermediario llegó el Derecho Moderno a la concepción actual de la representación en los actos jurídicos. Las fuentes de la representación son: la ley, como ocurre en el caso de los representantes legales; y la voluntad de las personas, como ocurre en el contrato de mandato. La representación tiene ciertos caracteres jurídicos especiales: a) El que comparece a celebrar el acto jurídico, en calidad de • representante de otro. no obra en su propio nombre, ni por su propia cuenta, sino que obra en. nombre y por cuenta d(!l represen/ado; y esta circustancia debe hacerla constar en el momento de la celebración del acto, dándola a conocer a la persona con quien contrata. Al tratar de la administración de los tutores y curadores, que son representantes legales de sus pupilos, dice la ley: «en todos los actos y contratos que ejecute o celebre el tutor o curador en representación dé 1 pupilo, deberá expresar esta circunstancia en la escritura del mismo acto o contrato; 50 pena de que omitida esta expresión, se repute ejecutado el acto o celebrado el contrato en representación del pupilo, si fuera útil a este y no de otro modo» (art. 41 1). Al tratar de la administración del mandato, advierte que el mandatario puede en el ejercicio de su cargo, ccntratar a su propio nombre o al del mandante; pero agrega: si contrata a su propio nombre no obliga respecto de terceros al mandante (art. 2151); o sea para que la representación surta sus efectos naturales de obligar al mandante respecto de terceros, es menester que el mandatario contrate a nombre del mandante. Como el mandatario obra por cuenta del representado, la capacidad para el acto debe existir en el representado, que es el verdadero contratante; de modo que si se trata de un mandato, v. gr.: para enajenar un inmueble, el representado debe tener la capacidad que la ley exige para ese acto. b) El representante debe tener facultad legal o poder suficiente para la celebración del acto que va a realizar a nombre de su representado. En el caso del representante legal, es la ley la que da al marido, al padre <le familia o al tutor o curador la facultad de represen-

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tar a la mujer casada, al hijo de familia o al pupilo y lá que fija las· condiciones en que debe ejercer la representación; y en el caso del mandatario, la ley advierte que debe ceñirse' rigurosamente a los ·tér~ minos del mandato (art. 3131) . . . e) Los vicios del consentimiento del representante, que es el que comparece al acto manifestar la voluntad, son causa de nulidad que puede invocar el representado. Consecuencia de esto es que el representarite o intermediario debe tener por lo menos la capacidad suficiente para manifestar esa voluntad. Obsérvese bien que no se exige al representante que tenga la ca.pacidad necesaria para la celebración del' acto; sino la capacidad necesaria para manifestar su voluntad, CÓmo intermediario~ Conforme a estos principios, la ley permite que se constituya mandatario a un menor de edad y a una mujer casada y dice que sus actos serán válidos' respecto de terceros, en cuanto obliguen a estos y al man~ dante; pero las' obligaciones del mandatario para con el maridante y terceros no podrán tener efecto sino según 'las reglas relativas a los menores y a las mujeres casadas (art'. 2128), . d) Hay actos jurídicos en que no procede la representación, porque la ley quiere que sean la expresión' de la voluntad personal del otorgante,manifestada directamente por el mismo y sin que medie ningún intermedíario; v, gr.: el testamento que es un acto esencialmente personal, indeIegable y de una soia persona (arts. 1003 y' 1004). Agencia oficiosa.-'Cuando sinexístir mandato,' una persóna administra los negocios' de otra;' se obliga pata: con ésta y la Obliga en ciertos casos. De aquí nace el cuasi.:contrato' llamado de lá agencia oficiosa o gestión de negocios ajenos (2286). En ella no hay contra'to, pues no hay acuerdo de voluntades, y la obligación del mandatario nace del hecho voluntario de su parte, de asumir la administración de negocios ajenos. 'Representación por suces'iÓn.-Se llama sucesor bcausa-habíente la persona a quien se transfieren o transmiten tos derechos de otro, el cual se llama autora causante.' Esta traslaciÓn de derechos de una persona a otra se opera por sucesión por éausa de' muerte o por acto entre vivos; 'en el primer caso se llama tran$misión y en el' Segundo transferencia.

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Puede ser a título universal o a título singular. Es a título universal cuando se sucede a una persona en todos sus bienes, derechos u obligaciones transmisibles o en una cuota de ellos; es a título singular cuando se sucede en una o más especies o cuerpos' ciertos, como tal caballo, tal casa; o en una o más especies indeterminadas de cierto género, como un caballo, las vacas, etc. (art. 951). La sucesi6n a título universal se opera en el momento de la muerte del dueño del patrimonio y en favor de sus herederos, y comprende todos los derechos y obligaciones transmisibles de la persona a quien se sucede Por el contra "io el sucesor a título particular no responde de las obligaciones personales del autor. La traslaci6n de un derecho de una persona a otra no modifica las condiciones del derecho, el cual pasa al sucesor con todas sus ventajas y gravámenes: Así, el comprador de un bien raíz lo adquiere con todas las hipotecas y servidumbres consiguientes; el crédito cedido pasa al cesionario con todas sus fianzas y privilegios (artÍculo 1906). Por regla general, todos los derechos pueden transmitirse o transferirse; pero hay ciertos derechos que están exceptuados. Estos son los derechos de familia, que nacen de relaciones puramente personales y ciertos derechos patrimoniales establecidos en vista de una persona determinada, cuya traslaci6n desnaturalizaría el objeto del derecho. De estos últimos derechos nos ocuparemos más adelante. 132. De los actos ilícitos. Noci6n de la culpa.-Se llama acto ilícito aquel por el cual una persona atenta injustamente al derecho ajeno. Los actos ilícit03 constituyen hechos jurídicos, porque crean relaciones de derecho entre el que ha cometido el hecho y el que lo sufre, obligando al primero a reparar las consecuencias del daño causado al segundo. La teoría más comúnmente aceptada sobre esta materia distingue dos clases de actos ilícitos: J . o Actos intrínsecamente ilícitos, o sea ilícitos en sí mismos, que no suponen relaci6n alguna de derecho existente con anterioridad al acto, entre el autor y el que soporta el perjuicio. En estos casos, se dice que hay culpa ex-contractual. Estos actos ilícitos cons-

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tituyen delito sí han, sido cometidos con intención de dañar.' Si el hecho es culpable, pero cometido sin intención de dañar, const;~ tuye un cuasi~delíto (2284). 2. o Actos ilícitos, 'en' cuanto la persona que los comete' estaba ligada por una relación anterior de derecho con la persona 'que sufre el daño, Esta relación de derecho puede tener origen en un contrato o en un hecho jurídico. En esta segunda cIase de actos ¡¡reitos se dice que hay culpa contractual., . Si el 'autor ha obrado de mala fe, el acto constituye dolo; si ha obrado por negligencia, impericia o imprudencia, const~tuye falta. Las sigúientes son las dif~rencias entre la culpa contractual y la culpa ex-contractual: , a)' En materia de culpa ex-contractual, toda lesión injusta de los derechos de otro obliga al autor reparar, íntegramente y en ,todo ,caso 'los daños causados,' cualquiera que sea la gravedad de, la falta cometida, y aunque el daño sea el resultado de una sirrjple negligencia excusable. -, Por el contrario, en la responsabilidad contractual, la 'leyes menos rigurosa para el deudor. Ella compara su Conducta a 'la de un tipo, abstracto, representado por un buen padre de familia, que administra sus' negocios con aquella atención que los hombres cuidadosos emplean en, sus negocios propios, y' la: regla general es que el deudor responde de aquellas faltas que no cometería un buen padre de familia, En la culpa contractual, la responsabilidad varia según los casos y ella se gradúa por la voluntad expresa de las partes manifestada en el act9 o contrato;. y a falta de esa voluntad, por la disposición d,e la ley, fundadá en la distinta naturaleza de lOs contratos. , La ley distingue tres especies de culpa:,' Culpa grave, que es la que consiste en no manejar los interese$ ajenos con aquel cuidado que aun las personas negligentes'y de poca prudencia suelen emplear en sus negocios propios. Esta culpa, en materias civiles, equivale al dolo. Culpa 'leve, 'que e$ la falta de aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente 'en sus negocios propios, Esta

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especie de culpa se opone a la diligencia o cuidado ordinario o mediano; y Culpa levísima, que es la faha de aquella esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en la administración de sus negocios importantes. Esta especie de culpa se opone a la suma diligencia o cuidado (art. 44). El artículo 1547 del Código Civil establece que el deudor no es responsable sino de la culpa grave en Jos contratos que por su naturaleza sólo son útiies al acreedor; así, en el depósito gratuito, el depositario sólo es responsable de la culpa grave, porque el depositante reporta toda la utilidad del contrato; que es responsable de la leve, en los contratos que se hacen para beneficio recíproco de las partes, lo que OCurre en la generalidad de los contratos; y de la levísima, en los contratos en que el deudor es el único que reporta beneficio; por ejemplo. en,el comodato o préstamo de uso, en que todo el beneficio es para el comodatario, éste es obligado a emplear el mayor cuidado en la conservación de la cosa y responde hasta de la cuipá levísima. El dolo cometido en la ejecución de un contrato da lugar siempre a indemnización de perjuicios, y es nula de nulidad absoluta la condonación del dolo futuro que las partes establezcan en un contrato (arts. 1458 y 1465'). b) También hay diferencia entre las dos clases de culpa bajo el punto de vista de la prueba. En la culpa contractual, una vez establecida por medio def contrato la obiigación que pesa sobre;eI deudor, corresponde a éste probar que cumplió la obligación con arreglo a derecho. El artículo 1547 lo dice terminantemente: «la prueba de la diligencia o cuidado incumbe al que ha debido emplearlo:.. Esto proviene de que la diligencia o cuidado forma parte integrante de la obligación misma. En la culpa ex-contractual, la prueba de la existencia del acto ilícito incumbe al acreedor, el cual debe establecerlo para hacer efectivo Su derecho de cobrar Jos perjuicios consiguientes. 133. De la infi:nencia del tiempo en los aetOíJ jurfrlioos.-EI tiempo es un elemento de suma importancia en los actos jurídicos; de él depende, a menudo, la adquisici6n o pérdida de un derecho.

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Así, la prolongación de un estado de cosas durante cierto. tiempo puede dar lugar al nacimiento de un derecho, como ocurre en la prescripción adquisitiva, que- es un modo de adquirir el dominio de las cosas ajenas mediante el hecho de la posesión no interrumpida de una cosa durante el tiempo' requerido por la ley. Por la . inversa,. el abandono. de un derecho durante el tiempo determinado por la ley produce su extinción y da lugar q la ptescrip~ ción extintiva, que sirve de modo de extinguir las obligaciones (2492). En materia de!prescripción resulta" pues, que ,el' tiempo es un elemento esencial; lsin el cual no existiría ese modo de adquirir y extinguir los derechos. De análoga manera, la ausencia prolongada de una persona, cuyo paradero se ignora, produce una situación jurídica especial, que obliga a la ley a adoptar ciertas medidas relacionadas con los bienes del ausente. concedíendo la posesión provisoriao definitiva de ellos, según los casos, a las personas que tienen derechos subordinados a la muerte del ausente (arts. 80a 94). Hay asimismo, derechos que no pueden ejercerse sino dentro de un plazo expresamente determinado por la: ley, y vencido el plazo, caduca ~1 derecho. Así, por el pacto de retroventa el vendedor se reserva la facu~cad de recobrar la cosa vendida, reembolsando al comprador la cantidad que se estipulare; pero este derecho no puede ejercerse por el vendedor sino dentro del plazo de cuatro años, contados desde la fecha-del contrato (arts. 1881 y 1885). Igual cosa ocurre en materia de procedimiento, donde la ley ha establecido en obsequio a la pronta administración de justicia, plazos perentorios para ejercer ciertos derechos y entablar . ciertos recursos, vencidos, los cuales, caducan esos derechos. . Finalmente, hay casos en que la ley exige cierto transcurso de tiempo, de tal manera que no pueda ejercerse el derecho, sino una vez vencido el plazo, Así, según el artículo 128 del Código Civil, cuando un matrimonio haya sido disuelto o decl'arado nulo, la mujer que está embarazada no podra pasar a otniis nupcias antes del parto, o no habiendo señales de preñez, antes de cumplirse los doscientos setenta días subsiguientes a la disolución o declaración de nulidad.

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134. Nocion de la prescripcion adquisitiva y extintiva.-Hemos visto que el transcurso de tiempo es un elemento esencial en materia de prescripción; pero ese elemento no basta por sí sólo para crear ni extinguir un derecho: es preciso que se le agregue otro elemento que venga a completar esa relación jurídica. En la prescripción adquisitiva, ese elemento es el hecho de la posesión de la cosa, o sea, de la tenencia de ella con ánimo de señor o dueño. En la extintiva, el elemento que unido al tiempo opera la extinción del derecho es el abandono o inacción del propietario. La prescripción extintiva tiene una aplicación más general que la adquisitiva. Produce la pérdida de la generalidad de los derechos. La prescripción adquisitiva no se aplica, a los derechos personales o créditos, de modo que aun cuando una persona se haya tenido en el carácter de acreedora de -otra, durante cualquier tiempo, ese hecho no es capaz de engendrar un derecho, porque, en este caso, no hay la verdadera posesión que se requiere para adquirir el dominio por prescripción. La prescripción desempeña en el derecho civil un papel importantísimo, a tal punto que los antiguos la llamaron patrona del género humano; y algunos jurisconsultos dicen que de todas las instituciones del Derecho Civil es la inás necesaria al orden social. Mirada bajo el punto de vista de su función positiva, o sea, como modo de adquirir, la prescripción viene a consolidar una posesión prolongada que hacía presumir un derecho de parte del poseedor y a facilitar la prueba del derecho de propiedad, que sin ella sería casi imposible. En efecto, según los principios generales de legislación, la persona a quien se transmite un derecho real sobre una cosa, no tiene sobre ella sino los mismos derechos y en las mismas condiciones que su antecesor, es decir, con sus calidades y vicios. Nen:o plu~ juris in alium trc;.'lsf,,;rré potest quam iP$c habel. Si resultase, pues, que cualquiera de sus antecesores en el goce de ese derecho no tenía un título legítimo, quedarían viciadas todas las transmisiones posteriores, produciéndose una inestabilidad completa en materia de propiedad, porque ningún patrimonio estaría seguro de no ser objeto de una reiyindicación imprevista.

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La prescripción adquisitiva soluciona esta dificultad asegurando
el goce de su derecho a todo aquel que 10 ha poseído durante cierto tiempo, librándolo de la obligaci6n de suministrar una prueba interminable' y casi 'imposible de rendir . . Bajo el punto de vista de función negativa, o sea, de la prescripción extintiva, también ella presta un señalado servicio libertando al deudor, pasado ciertb tiempo, por medio de la extinción de la obligación. Si el deudor cance16 oportunamente la deuda, no estará obligado a guardar indefinidamente el comprobante de su cancela~ ci6n, y si no la ha pagado por inacci6n o abandono del acreedor, éste s610 sufrirá las consecuencias de su descuido por haber dejado transcurrir el plazo legal sin hacer uso de su derecho. En tOdo' caso, la prescripci6n viene a dar fuerza. legal a situaciones de hecho prolongadas durante largo tiempo y a éuya sombra se habían creado intereses y relaciones jurídicas dignas de consideración. 135, Noción y eJasificación . de los derechos civiles.-.La naturaleza misma de las cosas y la necesidad y la conveniencia mutua de los hombres que viven en sociedad Crean entre ellos rel¡lciones jurídicas de diverso género, que dan origen los derechos civiles. Se llaman derechos civiles d.e carácter privado aquellos que tiene una persona con relación a otra persona o sobre una cosa: Los derechos civiles se dividen en dos grandes categorías: derechos de familia y derechos del patrimonio. Estudiaremos primera:' mente los del patrimonio que, tienen por objeto, ya· las cosas del mundo'exterior, ya los actos de los hombres; y que se' dividen en derechos reales y personales o créditos. 136. Derechos reaIes.-Son aquellos que tenemos' sobre una cosa sin respecto a determinada pe:rson~. Son derechos realeS el de dominio, el de herencia, los de usufructo, uso o habitaci6n, los de servidumbres activas, el. de prendayel de hipoteca. También es real el derecho de censo en cuanto se persigue la finca acensuada' (artícú!os 577 y 579). Estos 'derechos se llaman reales o in re, porque versan directa e inmediatamente sobre una cosa, procurándonos la utilidad, o provecho

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de eUa sin tomar 'tm tuénta á perSona alguna: determinada.

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Aparecen, a primera vista, como únicos elementos constitutivos del derecho real una persona y una cosa unidas por una relaci6n dir~cta; pero esto no es rigurosamente exacto, porque todo derecho en general indica reíación entre dos personaS, una que sirve de sujeto activo y la otra de sujeto pasivo, en la cual reside la obligación correlativa. En los derechos reales, el sujeto activo es el propietario y el sujeto pasivo lo constituyen todas [as demás personas, las cuales tienen obligación de abtenerse de todo acto que pueda perturbar la posesión pacífica que la ley. garantiza al propietario. Como el sujeto pasivo es ilimitado y sólo se le exige en este caso una simple abstención, por eso no aparece a primera vista; y sólo resalta la existencia del propietario del derecho ejerciéndolo respecto de la cosa sin consideración a persona alguna determinada. El derecho real por excelencia es el derecho de propiedad o dominio, el cual somete la cosa a nuestra exclusiva y absoluta voluntad, atribuyéndonos el goce de todas las ventajas que .ella puede proporcionarnos y la facultad de disponer de ella arbitrariamente, sin más límites que la ley y el derecho ajeno. Los otros derechos reales, como el usufructo, er uso, las servidumbres, etc., tienen un efecto más restringido que el dominio .. En estos casos, la cosa pertenece siempre a una persona, pero su derecho de propiedad está desmembrado, desposeído de una parte de sus prerrogativas en favor de un tercero, que tiene ciertos derechos reales sobre la cosa, ya sea de usufructo, uso, etc. Por esta razón el Código Civil ~considera los derechos reales de usufructo, uso o habitación y las servidumbres, como verdaderas limitaciones del do minio (art. 732). 137. Derechos personales o créditos.-Son los que sólo pueden reclamarse de ciertas personas que, por un hecho suyo o la sola dispOSición de la ley, han contraído las obligaciones correlativas (artículo 578). Los derechos personales o créditos suponen la existencia de dos personas determinadas que intervienen en la relación jurídica; una llamada acreedor, que es la que tiene la facultad de reclama, el cumplimiento de la obligación, y la otra llamada deudor, que es la

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persona destinada él cumplir la prestación, Resulta de aquí que les elementos constitutivos del derecho personal son tres: acreedor, deudor y cosa, objeto de la obligación, Es ilimitado el número de los créditos, porque eUos comprenden todas las relaciones de dereche que pueden fonnarse entre dos per sanas con el objeto de obligar a una en favor de la otra, A todo derecho personal corresponde una obligación, y es' necesario dar una idea de 10 que se entiende por obligación. . . Obligaci.6n es un vínculo de derecho entre dos o más perSonas determinadas, en virtud del cual la una queda ligada con la otra a dar, hacer o no l)acer alguna cosa. Considerada la obligación por el lado del deudor, -es carga del patrimonio y re designa comúnmente con el nombre de deuda; por el contrario, bajo el punto de vista del acreedor, constituye un dere.cho que aumenta el activo del patrimonio y se le designa con el nombre de crédito. Las obligaciones tienen por objeto una o más cosas que se t.rata de dar, hacer o no hacer. Estos objetos dan nombre a las distintas clases de obligaciones. Obligación de dar es la que tiene por objeto la daci6n o entrega de .una cosa que el deudor debe hacer al acreedor. (Art. 1548), Obligación de hacer es la que tiene por objeto unhecho, o sea, uno o más actosde1 deudor, distintos de la entrega de una cosa. (Art. 155:3). Obligación de no hacer es la que tiene un objeto negativo, o sea, la abstenci6n del deudor de ejecutar un acto que habria podido ejecutar si no hubiera existidola obligación. (Art. 1555). La importancia de esta distinción se estudia al tratar la teoría de las obligaciones. 188. Comparación entre el derecho real y el der~ho peNlonal. _..No obstante lo dieho m,ás arriba, hay relaci6n estrecha entre los derechos reales y personales. Ambos representan un valor, es deeit, un interés apreciable en dinero, y constituyen, por /tantb, un bien susceptible de fIgurar en el patrimonio de una persona. Además, en la tradici6n,· que es modo de adquirir el dominio. el derecho real va precedido de un derecho personal.
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En efecto, si deseo hacerme dueño de una cosa cualquiera, perteiteciente a otro. debo entrar primero en relación con el propietario de ella y, convenido el precio, o sea, una vez perfeccionado el contrato de compra-venta, tendré derecho personal contra el vendedor para exigir la entrega de la cosa vendida, en virtud de la compraventa, que es uno de los títulos traslaticios de dominio. Sólo una vez efectuada la tradición o entrega, que es modo de adquirir el dominio, vendré a tener derecho real sobre la cQsa. El estudio de esta materia, una de las más importantes del Derecho, nos lleva a analizar las diferencias que existen entre los derechos rcales y los derechos personales. a) Se diferencian en cuanto a la determinación del objeto :'>obre que versan. El derecho real no puede existir sino respecto de una cosa individualmente determinada No podría concebirse el derecho de propiedad, el de usufructo (etc.,) sobre una cosa que no estuviera designada en su individualidad. Por el contrario, el objeto del derecho personal puede ser una cosa determinada sólo en cuanto al género, aunque no lo sea en cuanto a la especie. También la cantidad puede ser incierta, con tal que el acto o contrato en que se constituyó el crédito fije reglas o contenga datos que sirvan para determinarla. (art. 1461). En un contrato puede estipularse, v. gr., que una persona se obliga a entregar a otra cien fanegas de trigo. y el acreedor tendrá acción personal para exigir del deudor la entrega de cien fanegas de trigo, aunque éstas no estén individualmente determinadas. En este caso, el derecho personal tiene por objeto una cosa determinada sólo en su género y no un cuerpo cierto. En efecto, mientras el deudor no cumpla la obligación de entregar las cien fanegas de trigo. de mediana calidad o valor, si otra cosa no se hubiere estipulado, el acreedor no puede individualizar el objeto de su derecho, ya que el deudor. no se ha obligado a entregar .ciertas o determinadas fanegas. Una vez efectuada la entrega de las fanegas a satisfacción del acreedor, éste habrá adquirido un derecho real, el cual versa sobre las fanegas precisas que ya se le han entregado, o sea, sobre cuerpos ciertos perfectamente individualizados. b) El derecho personal sólo existe con respecto a una o más

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personas individualmente determinadas, que se llaman deudores, y por esto se dice que es relativo, en CU?nto sólo puede hacerse valer contra la persona determinada en quien reside la obligación. , El derecha real puede hacerse valer contra cualquiera persona que perturbe su ejercicio, sin limitación alguna, porque todos están obligados a respetar los derechos que ampara la ley y. por eso se ,dice que el derechq real es absoluto, en cuanto no mira a una o más personas determinadas, sino que existe respecto de todos y pirectamente sobre la cosa, sin relación a individuo alguno en especial. " De aquí se deduce que el derecho real sigue a la cosa dot,lde quiera que vaya yen cualquier poder en que se encuentre. ,Así, el propietario de un derecho de usufructo no lo pierde ,aunque la cosa cambie de dueño, y hará respetar su derecho contra cualquier poseedor de la cosa. Esta ventaj a o superioridad del derecho real es, lo que se llama derecho de seguimiento. , e) Otra diferencia importantísima es la preferencia que tiene el derecho real sobre el personal .. En caso de concurso de un deudor, el que tiene un derecho real lo hace valer preferentemente sobre la cosa objeto del derecho, y 'no queda sometido a la ley del concurso, como los simples acreedores personales. Así, un acreedor hipotecaría hace valer su derecho real dehipo:teca sobre la finca gravada hasta pagarse íntegramente del monto de su crédito; y los acreedores personales sólo tendrán opción al saldo que Rueda resultar de la venta de la propiedad hipotecada, después de pagado el acreedor hipotecario. Además, los dere,chos reales prefieren entre sí unos a otros por el orden de sus fechas; mientras que los simples créditos o derechos ,personalés entran a prorratearse en, igualdad de condiciones, cualquiera que sea la fecha de eHos. d) El derecho real, no impone al sujeto pasivo, que 10 constituyen todas las demás personas, excepto el propietario, sino una simple abstención; que en nada disminuye sus derechos, porque sólo se les exige que no perturben el goce del propietario del derecho, pero 3m imponerIes 'ninguna obligación concreta que pudiera considerarse comp carga del patrimonio, ya que conservan intactos todos ,sus der€chos , sin modificación algun~.

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Por el contrario, el derecho personal impone siempre al deudor una obligación concreta, que es carga o elemento pasivo de su patrimonio, ya sea una cosa que deba dar, una que deba hacer, o una obligación de no hacer, que disminuye de una manera efectiva sus facultades legales, porque le priva de un derecho que habría podido ejercer sino hubiera mediado la obligación: La abstención que impone el derecho real es distinta, porque no priva al sujeto pasivo de ningún derecho que antes tuviera, ya que nadie puede pretender razonablemente la facultad de molestar el ejercicio de un derecho ajeno. 139. Derechos personaIísimos.-Por regla general todos los derechos patrimoniales, sean reales o personales, pueden transferirse por acto entre vivos o transmitirse por causa de muerte; pero hay, por excepción, ciertos derechos, de tal modo inherentes al propietario, que concluyen con -él y no pueden transferirse o transmitirse. Estos derechos se llaman también personalísimos y son: ·a) El derecho de pedir alimentos, el cual no puede transmitirse por causa de muerte, ni venderse o cederse de modo alguno, ni renunciarse (art. 334); ni pueden los alimentos ser objeto de compensación opuesta por el deudor al demandante (art. 335); ni pueden"embargarse por acreedores del que recibe la pensión (núm. 3. o~ del artículo 466 del Código de Procedimiento). La razón de ser de esto consiste en que el derecho de pedir alimentos se funda en una relación de parentesco u otras consideraciones pur.amente personales y además porque responde a una situación de necesidad amparada por la ley; b) El derecho real de usufructo, que es intransmisible eor testamento o abintestato (art. 773); por acto entre vivos puede cederse o arrendarse, pero permaneciendo siempre el cedente directamente responsable al propietario (art. 793). El usufructo se extingue siempre por la muerte natural o civil del usufructuario (art. 806); e) Los derechos reales de uso y habitación, que son intransmisibles a los herederos, y que no' pueden cederse a ningún título, prestarse ni arrendarse (art, 819), Estos derechos, cuyo ejercicio la cali~ fica el Código Civil con las palabras de enteramente personal, no son embargables (núm, 9,() del art, 1618 del Código Civil y arto 2466):

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d) Hay también derechos que por su naturaleza misma expiran

con la muerte del acreedor, v. gr.: la renta vitalicia cuando en su constituci6n ~ se ha:establecido que se pagará durante la vida del acreedor de ella. En este caso, el acreedor nada tendría que transmitir. 140 ~ 2.0 Derechos de familia o-Son los derechos que, nacen de' las relaciones' de familia, osea de la calidad de padre, de esposo, de hijo, etc. Estos derechos tienen un carácter peculiar, que los' distingue de los derechos del patrimonio;.en efecto, son derechos que llevan anexos deberes importantes. Así, el marido tiene derecho para obligar a su mujer a vivir con él;, pem tiene al mismo tiempo el deber de recibirla en su casa (art, 133). ' El padre tiene la facultad de corregir y castigar moderadamente a sus hijos; pero tiene al mismo tiempo la obligación de proveer a su 'crian..za y educación (arts. 222 y 223). Los 'derechos de familia son inhenmtes a la condición o estado de las personas y por lo tanto son intransmisibles. Las relaciones de familia dan origen también a otros derechos, que son consecuencia de las relaciones. de parentesco, pero que forman parte de los derechos del patrimonio. como son: el derecho de suceder por' causa~de muerte y el de pedir alimentos. Los derechos que nacen de las relaciones de familia, y sus consecuencias"'patrimonial~, son numerosos y de la mayor importancia en la ~ida civil. . Así, de la calidad de padre legítimo nacen los sigu ientes derechos': 1.0 El conjunto de derechos que forman la autoridad paterna, y de que trata el Título IX del Libro 1 del Código Civil, como son. el derecholJlde cuidar personalmente de la ,crianza y educación 'de los hiios; de corregirlos y castigarlos moderadamente; de elegir su estado' o profesión futura; y de dirigir su educaeión del modo que crea más ·conveniente. 2." El conjunto de derechos que forman la. palriapoíestad y que son:)a representación legal del hijo menor no habilitado de edad (art. 43) 'el usufructo del peculio adventicio ordinario del hijo (art, 243); Y la administración de ese mismo peculio (art. 247).
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3.° El derecho de otorgar el consentimiento para el matrimonio del hijo menor de veinticinco años, pudiendo negar, sin expresión de causa, dicho consentimiento, cuando el hijo es menor de veintiún años (arts. 107 y 112). 4. 0 El derecho de conceder la emancipación del hijo. menor adulto (art. 265), 5. o El derecho de nombrar tutor y cura dor testamentario del hijo y el derecho de ser llamado en primer lugar a la guarda legítima del hijo emancipado (arts. 354, 355, 356 Y 367). 6. o El derecho de pedir al hijo aUmentos có¡¡gruos (arts. 321 y 324). 7. o El derecho de her::dar al hijo, como heredero ab-intestato o como le~itimario, cuando aquel fallece sin dejar descendientes le~ gítimos (arts. 989, 1182 Y 1183). 141. Nociones generales sobre la teoría de las pruebas.-Objeto de la pnwl·a.-La prueba tiene por objeto convencer al juez de la verdad de un hecho, del cual depende la existencia o extinción de un derecho. Generalmente, la prueba supone una contienda entre partes, las cuales necesitan establecer la existencia de ciertos hechos indispensables para el esclarecimiento de la cuestión que se discute. Pero, no todos los hechos relacionados con el juicio son objeto de la prueba; ella será necesaria sólo respecto de aquellos hechos que reunan los siguientes caracteres: 1. o que sean concluyente::, es decir, que sean de tal naturaleza que establezcan de una manera cierta y si es posible directa, la existencia del derecho pretendido por la parte; 2. o que los hechos no sean de aquellos favorecidos por la ley. porque en este caso sería inoficiosa la prueba respecto de la parte a quien favorece la presunción; y 3. o que sean controvertidos, es decir que su existencia no haya sido reconocida por la parte contraria. También la prueba puede producirse sin contradicción de ninguna especie, como sucede en los negocios llamados de jurisdicción voluntaria. Si un marido, por ejemplo, de::ea obtener autorización judicial para enajenar un bien raíz de su mujer que deba restituir en especie, deberá probar al juez la existencia de las circunstancias que hacen necesaria o manifiestamente útil la (enajenación (art. 1754) .

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¿A quién incumbe laprueba?-EI artículo 1698 del Código Civil dice: «Incumbe probar las obligaciones o su extición al que alega aquellas o éstas». Aunque el Código ha establecido esta regla al tratar de las obligaciones, no obstante ella se aplica a todos los actos jurídicos, de cualquiera clase que sean, porque contiene los principios generales de Derecho aceptados en ladas las legislaciones y expresados en los antiguos aforismos: Actori incumbit probatio. Reus excipiendo fit actor Negantis naturali ratione nulla est probatio. E::1 efecto. como generalmente es el actor o demandante el que alega la obligación como fundamento de su demanda, a él le corresponde la prueba de su. acción. Como es el demandado quien alega la extinción de la obligación, o· sea la excepción, a él le corresponde la prueba de é;sta. Finalmente, si el demandado se limita a negar en absoluto la existencia del derecho invocado en su contra, no tendrá nada que probar, porque la negación por su naturaleza no puede probarse, a no ser que lleve envuelta una afirmación; y en caso de que el demandante no logre acreditar íos hechos en que funda su acción, conservará el demandado el beneficio de la situación que antes tenía, sin modificación alguna. Estas reglas sufren modificación cuando la parte que alega un hecho puede invocar en su favor una presu~ción legal; en este caso, la parte favorecida por la presunción debe limitarse a establecer la existencia del hecho que sirve de base a la presunción legal. Corresponderá entonces al contrarío, si quiere destruir la presunci6n legal, probar la no existencia del hecho que legalmente se pre:mme, aunque sean ciertos los antecedentes o circunstancias de que le infiere la ley; a menos que la ley misma rechace expresamente esta prueba, supuestos los anteced¡;:ntes o circunstancias. Si una cosa, según la expresión de la ley, se presume de derecho, se entiende que es inadmisible la prueba contraria, supuestos los antecedentes o circunstancias' (art. 47). A1edias de prueba,-Los medíos de prueba están enumerados er¿
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el artículo 1698 del Código Civil y 330 del Código de Procedimiento Civil y son: l. <> 2. o 3. o 4. o 5. o 6. o 7. o Instrumentos públicos o privados; Declaraciones de testigos; Confesión de parte; Juramento deferido; Inspección personal del tribunal; Informes de peritos; Presunciones.

Nos ocuparemos someramente de cada uno de ellos. Prueba instrumental o documental.-La voz instrumento viene de! verbo latino instruere, instruir, porque está destinado a instruirnos o informarnos de lo que ha pasado. En este sentido se entiende por instrumento todo escrito en que se hace constar lo que una persona ha dispuesto o ejecutado, o lo que se ha convenido entre dos o más personas. Suele confundirse con la palabra título, pero en rigor son cosas diversas, porque título es la causa del derecho que tenemos, mientras que el instrumento es la prueba escrita del título. Podemos, pues, tener título sin tener instrumento y tener instrumento sin tener título. Los instrumentos son públicos o privados. 1nstrumento público o auténtico es el autorizado con las solemnidades legales por el competente funcionario. Se llama también auténtico porque hace fe por sí mismo, es decir, porque vale como cosa autorizada o de fe cierta, que debe ser creído. El documento público por excelencia es la escritura pública, que es el instrumento público otorgado ante escribano e incorporado en un protocolo o registro público (art. 1699). Este protocolo es un libro que se forma con la recopilación de todas las escrituras que se otorgan en cada período, en papel sellado y en cuadernillos de cinco pliegos. Como ejemplo de instrumento público podemos citar las partidas de nacimiento, muerte o matrimonio, expedidas por los oficiales del Registro Civil, en cuanto sirven para probar un estado civil;

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los decretos' o títulos expedidos por el Pre~ideri.te de la República o por las autoridades que tienen facultades para ello; las copias o testimonios expedidos' por los secretarios o archiveros de las oficinas públicas y conformes con sus originales. El instrumento público hace plena fe en' cuanto al hecho de haberse otorgado y en cuanto a su fecha, pero no en cuanto a la verdad de las declaraciones contenidas en .él: en esto no hace plena fe sino contra los declarantes (art .. 1700). La falta de instrumento público no puede suplirse por otra' prueba en los actos y. contratos en que la ley requiera esta solemnidad (art. 1701). La ley requiere el instrumento público por vía de solemnidad para la validez de muchos actos: v. gr.: para constituir un fideicomiso (art. 735); para constituir por acto entre vivos .un usufructo sobre inmuebles (art. 767); para constituir los derechos de uso O habitación (art. 812); para la venta o permuta de bienes raíces; servidurri. 'bres o censos; para otorgar una hipoteca, etc.; etc. Fuera de los. casos indicados, se acostu~bra otorgar también escritura pública en todos aquellos actos o contratos de cierta importancia, en que conviene a las partes tener una prueba fehaciente. de su derecho, y en estos casos, aunque la escritura pública no sea una solemnidad necesaria exigida por la ley, no obstante, ella presta un servicio importante para la debida comprobación de los actos jurídicos. Instrumento privado es el :otoq~ado sin .solemnidad ni autorización alguna de funcionario público. . El instrumento privado reconocido por la parte a quien se opone o que se ha mandado tener por reconocido por el juez, tiene el valor de escritura pública, respecto de las personas que aparecen suscribiéndolo o. que se reputan haberlo suscrito, y de las personas a quienes se han transferido las obligaciones o derechos de éstos (art. 1702). La diferencia que hay entre un instrumento público y' uno privado consiste en que la persona que presenta en apoyo de su demanda un instrumento público no está obligada a justificar la verdad del mismo instrumento, sino que la parte que pretende que es falso debe acreditarlo; y, por el contrario, la persona que presenta

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un instrumento privado está obligadada a probar que es verdadero, si la contraria lo niega. Prueba testimonial.-Es la que se produce por medio de testigos. Testigo es la persona que declara en juicio acerca de los hechos controvertidos. Estos deben ser dos a lo menos y tener catorce años de edad. Hay varios casos en los cuales es inadmisible la prueba de testigos. . No puede probarse por medio de testigos una obligación que por disposición de la ley debía consignarse por escrito. En general, la ley exige que consten por escrito los actos o contratos que contengan la entrega o promesa de una cosa que valga más de doscientos pesos (art. 1709). Tampoco se admite la prueba de testigos al que demanda una cosa que valga más de doscientos pesos, aunque limite a ese valor la demanda, ni al que demanda una cosa menor de doscientos pesos, cuando se declara que lo que se demanda es parte o resto de un crédito que debió ser consignado por escrito y no lo fué. La ley exceptúa de esta regla los casos en que haya un principio de prueba por escrito, es decir, un acto escrito del demandado o de su representante, que haga verosímil el hecho litigoso; los casos en que haya sido imposible obtener una prueba escrita y demás expresamente exceptuado por las leyes. Como se ve de 10 expuesto, la ley ha admitido con ciertas restricciones la prueba testimonial, porque una triste experiencia nos demuestra la facilidad con que se abusa de ella por gente sin conciencia. No obstante, la prueba testimonial es indispensable en aquellos casos en pue no es posible descubrir la verdad por otro camino. Confesión ác parte.-Es el reconocimiento que una parte hace en juicio, por sí o por medio de representante y bajo de juramento, acerca de la verdad de un hecho, cuando lo exige la parte contraria o lo decreta el tribunal en los casos previstos por la ley. La confesión puede ser expresa o tácita, según se haga por palabras claras y terminantes o se deduzca del silencio o de la rebeldh de la parte.

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En el lenguaje del foro se llaman posiciOJws las preguntas que un litigante hace al otro para obtener su confesión . . Juramento deferido.-EI juramento se llama deferido, porque se ofrece a una parte por su contrario o por el juez para decidir el pleito o para estimar ~la cuantía de un daño de que debe responder; en el primer caso se llama decisorio, y en el segundo, estimatorio. El juramento decisorio tiene lugar en la. práctica sólo en caSos extremos, cuando la parte que 10 defiere no tiene otro medio de prueba, y una vez prestado, debe el tribunal dar sentencia con arreglo a él sin más trámite. La parte a quíen se defiere el juramento puede excusarse refi~ riéndolo alcontend9r, es decir exigiendo su prestación a la parte que 10 defirió; pero la parte a quien se defiere no podrá excusarse de prestarlo, y si de hecho se negare, se entenderá que reconoce. el
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Inspección personal del tribuna l.-Consiste en el ex.amen que hace el juez por sí mismo de la cosa litigiosa con el objeto .de establecer la verdad de los hechos controvertidos, cuando lo estima necesario para la mejor resolución del juicio. Se levanta acta detallada de la diligencia de inspección y ella constituye prueba plena en cuanto a los hechos o circunstancias que el tribunal establezca en el acta. 1nforme de peritos.-Se llama perito la persona experimentada o práctica en alguna ciencia arte. Se acostumbra oír informes de peritos en los juicios que versan sobre materias que requieren consulta de opiniones técnicas o sobre puntos de hecho, para cuya apreciación se necesitá,n conocimientos especiales de alguna ciencia o arte. Los peritos son designados por lás partes o por el juez en subsidio, y si se tratare de profesiones reglamentadas por la ley, deben te'ner título profeSional expedido por autoridad competente, a no ser que las partes de común acuerdo resuelvan otra cosa. La fuerza probatoria del dictamen de peritos se aprecia por el tribunal en conformidad a las reglas de la sana crítica . . Presunciones.-Presunción es la consecuencia que de ciertos an..

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CAPITULO VI .
DE LAS PERSONAS NATURALES 142. Definición de personas y sus clases.-Se llama persona todo ser o entidad capaz de adquirir derechos y de contraer obligaciones. Las personas son el primer objeto del estudio del Derecho, por que' toda ley se ha establecido por causa de ellas; omne tus personarum causa constitutum es1En latín la palabra persona designaba la máscara que' cubría la figura del actor, y después se aplicó al papel mismo que desempeñaba el actor en las tablas, y por extensión, se emplea en jurisprudencia para designar al individuo bajo el punto de vista del papel que desempeña en la sociedad. Las perSonas tienen un nombre propio, que sirve para distinguirlas unas de otras; una nacionalidad, que determina sus relaciones con el Estado a que pertenecen; un estado civil, que fija su capacidad y precisa sus derechos y obligaciones civiles; Un patrimonio, o sea, un conjunto de derechos y obligacione~ apreciables en dinero; y un. domicilio. La ley reconoce dos categorías de personas: unas son personas reales con existencia física, que se llaman personas naturales, y las otras son personas morales o jurídicas, que la ley civil reconoce eomo continuac.ión o desarrollo de la personalidad humana. 143. Personas naturales.-Son personas naturales todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estir. pe o condición (art. 55). Como se ve, el Código no hace distinción y reconoce la personalidad a todo ser humano por el simple hecho de serlo, rechazando en

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consecuencia tanto la esclavitud, como la doctrina que negaba capacidad jurídica a los que no tenían forma humana. Al establecer el Código en el artículo 55 que no hace distinción de la edad o sexo, se refiere a la capaci¿a:l de goce que tienen las personas, en virtud de la cual pueden ser sujetos de derechos; pero no a la capacidad de ejercicio, la cual supone aptitudes relacionadas con la edad, el sexo y otras condiciones de las personas. Tampoco reconoce el Código distinción en cuanto a la estirpe, o sea, a la familia o linaje de los individuos; ni en cuanto a su condición, o sea, a la_ posición más o menos elevada que ocupan en la sociedad. 144. Principio de la existencia de las personas.--El artículo 74 del Código Civil dice que la existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre, y el artículo 75 dice que la ley protege la vida del que está por nacer. Distingue, pues, claramente el Código la existencia legal de la persona, que principia con el nacimiento, de la existencia anterior al nacimiento, o sea, de la existencia natural, que principia con la concepción. 145. Existencia legal.-La ley exige ciertos requisitos para que el nacimiento constituya un principio de existencia y son: a) que el niño sea separado completamente de su madre; es _decir que ~e haya cortado el cordón umbilical que une la criatura a su madre, a fin de que aquella tenga vida independiente. Es indiferente el medio que se emplea para obtener la separación, sea naturalmente, sea por medio de una operación quirúrgica: b) que la criatura sobreviva a la separación un momento Siquiera. Si muere en el vientre materno, o perece antes de estar completamente separada de su madre, o no sobrevive a la separación un momento siquiera, se reputará no haber existido jamás (art. 74). Es un axioma de derecho que el niño que nace muerto no se toma en cuenta para nada. Qui mortui nascuntur, liberorum loco non
.Iunt.

146. Viabilidad.-A!gunas legislaciones extranjeras exigen además como condición de la existencia legal de las personas, la vi:llJilidad de la criatura. Se llama viable la criatura que tiene aptitud

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para vivir, vitae hóbilis. No están acordes esas legislaciones en lo que debe entenderse por viabilidad de la criatura. El Código francés en varias de sus disposiciones hace referencia a la condición de la viabilidad, pero en ninguna parte define el alcance de esa exigencia. Algunos tratadistas franceses dicen que no llena la cOl}dición de ser viable aquel que nace conformado de un modo tan imperfecto, que sea imposible la prolongación de su existencia. Otros Códigos, como los de 1talia y Venezuela, contienen disposiciones análogas al francés; pero el que precisa de un medo más concreto las condiciones de. la viabilidad es el Código del Perú, que en su artículo 4. o dice: «El nacido y el que está por nacer necesitan para conservar y transmitir estos· derechos, que su nacimiento se verifique pasado seis meses .de su concepción, que vi'van cuando mer;os veinticuatro horas y que tengan figura humana». Esta doctrina carece en absoluto de fundamento, . tanto en el derecho natural como en'el positivo, por ser de aplicación casi imposible. En eÍectb, la fecha de la concepción, que es una de las bases de esta teoría, es imposible de determinar de un modo preciso, e igualmente absurdo es hacer depender la capacidad de derecho de una persona, de la circunstancia de haber sobrevivido horas más u horas menos .. La legislación moderna tiende a suprimir e·sta condición, y el Código alemán, el más moderno de todos, la rechaza en absoluto. 147. Existencia natDral.-La ley civil toma en cuenta el principio de existencia de las criaturas anterior al nacimiento, o sea"su existencia natural, con el doble fin de proteger la vida y los derechos del que está por nacer. a) La ley protege la vida del que está por nacer. El juez, en consecuencia, tomará a petición de cualquiera persona o dé oficio, todas las providencias que le parezcan convenientes para proteger la existencia del no nacido,_ siempre que crea que de algún modo peligra. Todo castigo de la madre, por el cual pudiera peligrar la vida o salud de la criatura que tiene en su seno, deberá diferirse hasta después del nacimiento (art. 75). Un precepto análogo consigna el artÍcúlo 85 del Código Penal, al disponer que no se ejecutará la pena de muerte, ni se notificará siquiera la sentencia, a la

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mujer que se halle en cinta, hasta pasado cuarenta días después del alumbramiento. También castiga el Código Penal al que maliciosamente causare un aborto (art. 342 y siguientes). El decreto-ley N. ° 442·, de 6 de abril de 1925, establece diversas reglas para proteger ampliamente la maternidad obrera, disponien~ do, entre otras cosas, que las obreras durante el período del em,.; barazo tendrán derecho a un descanso que comprenderá cuarenta días antes de! alumbramiento y veinte días después y que durante este tiempo tendrán e! cincuenta por ciento del salario (art. 1.°); que el estado de embarazo no es causa justa para despedir a una obrera (art. 2.°); que toda fábrica que ocupe más de veinte obreras tendrá una sala especial para recibir a los hijos de las obreras durant~ e! primer año de edad (art. 3. o); que las madres dispondrán de dos porciones de tiempo que en conjunto no excedan de una hora al día para amamantar a sus hijos (art 4.°) y que toda persona legalmente capaz puede denunciar a la Dirección de! Trabajo las infracciones de esta ley (art. 8. o). b) La ley protege los derechos del que está por nacer. El artículo 77 dice: "Los derechos que se diferirían a la criatura que está en el vientre materno, si hubiese nacido y viviese, estarán en suspenso hasta que el nacimiento se efectúe. Y si el nacimiento constituye un principio de existencia, entrará el recién nacido en el goce de dichos derechos, como si hubiese existido al tiempo en que se difirieron. En el caso del articulo 74, inciso segundo (este inciso se refiere a las criaturas que no han sobrevivido un momento siquiera a la separación), pasarán estos derechos a otras personas, como si la criatura no hubiese jamás existido». Este artículo consagra una ficción legal, que hace considerar como existente a la criatura que está en el vientre materno para el efecto de dej ar en suspenso los derechos que puedan corresponderle, hasta saber si se verifica o no el nacimiento con vida. Si se verifica, la criatura adquirirá y podrá transmitir los derechos que estaban en suspenso: si no se verifica, nada adquiere y nada puede transmitir, porque se reputa no haber existido jamás. Es importante tener presente que es condición esencial para que pueda tener lugar la fic-

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ción legal, la circunstancia de que la criatura esté concebidá en el momento en que se le defieran los derechos. Este principio, admitido ya en el derecho antiguo, se contenía en él sigujente aforismo «In fans conceptus pro nato habetur, quoties de commodis ejus agitup, es decir, que el que ha de nacer se considera nacido pata todo lo que le favorece. 148. Epoca de la concepción.-EI artículo 76 contiene la regla para determinar la época de la concepción, .tomando como punto inicial el día del nacimiento. Se presume de derecho, dice; que la concepción ha precedido al nacimiento no menos que ciento ochenta días cabales no más que trescientos, . contados. hacia atrás desde la media noche en que principie el día del nacimiento. Esta disposición de carácter general es aplic?ble no sólo para la. determinación de la legitimidad de los hijos, sino para cualquiér caso en que sea menester precisar la fecha de la concepción con algún fin jurídico, ya que la ley no hace. distinción alguna sobre el particular, La duración del embarazo de la mujer, ordinariamente, es de nueve meses,. pero existen casos de nacimientos precoces, que tienen lugar antes del término ordinario de los nueve meses, y de nacimientos tardíos, que se verifican pasado el término de los nueve meses. Aten9idas estas circunstancias y en la necesidad de adoptar una norma para establecer la época de la concepción, la ley fija el término de la gestación mínima en ciento ochenta días cabales, y el de la gestación máxima, en trescientos días, contados'hacia atrás desde la media noc.he en que principie el día del nacimiento. Esta disposición de nuestro Código está de acuerdo con las otras legislaciones, que fijan términos más o menos iguales, basadas en la regla tradicional atribuída a Hipócra tes , que dice que el parto es perfecto en el séptimo mes, y explica el alcance de las palabras ¿;éj)tímo mes, diciendo que el que nace a los ciento ochenta y dos días, debe considerarse nacido en ti¡;:mpo legítimo. Para los nacimientos tardíos, las leyes de las doce tablas fijaban diez meses, o ,sea, los mismos trescientos días que establece nuestro Código. 149. Partos dobles.-El C6digo Civil. no contiene disposición

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especial aplicable al caso de los partos dobles, para determinar cuál criatura debe considerarse mayor cuando nazca más de una en un mismo parto. Creemos, sin embargo, que la cuestión no ofrece mayor dificultad y que debe solucionarse aplicando la regla general del artículo 74, según la cual debe considerarse mayor a aquel que haya sido separado primero y completamente del vientre de su madre, ya que tuvo existencia legal con anterioridad al otro u otros. El artículo 2051 del Código Civil dice que cuando nazcan de un mismo parto, dos o más hijos llamados a suceder un censo, sin que pueda saber.;e la prioridad de su nacimiento, se dividirá entre ellos por partes igualas. Por su parte, el artículo 26 del Reglamento del Registro Civil dispone que (cuando se presentaren dos niños gemelos, se hará una inscripción para cada uno de ellos, indicando con precisión y exactitud la hora del nacimiento de cada uno, si fuere conocida, y en caso contrario, la circunstancia de no serlo». Estas dos disposiciones confirman claramente lo que acabamos de decir, o sea, que en primer lugar debe tratarse de establecer la prioridad de nacimiento para determinar la edad de los gemelos. Si esa prioridad no puede determinarse, entonces se aplicará para el goce de los censos la regla del artículo 2051, que los considera en la misma condición o sea de la misma edad; y creemos que por analogía y por razón natural, esa regla puede y debe hacerse extensiva a cualquier otro caso en que sea necesario precisar la edad de los gemelos, cuando ella no haya podido establecerse por otros medíos. 150. }ln de la personalidad natural.-El Código Civil contempla tres casos de muerte: muerte natural, muerte presunta y muerte civil. Nos ocuparemos por separado de cada una de ellas. 151. Muerte natural.-Con"iste en la separación del alma y del cuerpo, que pone término a la personalidad del hombre. Como al fallecer la persona se opera la transmisión de sus bienes a favor de sus herederos, el hecho de la muerte es un hecho jurídico de una importancia especial, que debe hacerse constar de una manera fehaciente y solemne pará que no haya duda acerca de los derechos que ocasiona. Con este fin, la ley establece la obligación de inscribir en

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el Registro Civíl el fallecimiento de las personas; y el comprobante
de la muerte viene a ser la resp~ctiva partida del registro (art. 305). Hemos dicho que a la fecha del fallecimiento de una persona, pasan a sus herederos sus derechos transmisibles, pero éstos deben existir, ser capaces a la fecha del fallecimiento para entrar en el goce de esos derechos y poder transmitirlos a su vez a otras personas. Es indispensable, pues, averiguar cuál de dos personas ha fallecido primero, en aquellos casos en que esas personas están l1amada~ a sucederse recíprocamente, o bien la una a la otra. Ordinariamente, el hecho será de prueba fácil, porque por regla general es conocido el momento de la muerte de las personas y de ello queda anotación petallada en el Registro Civil, pero pueden ocurrir casos como los contemplados en el artículo 79 del Código Civil, en que no pudiere saberse el orden en que ha ocurrido los fallecimientos, y para este evento rige la regla de! citado· artículo 79, que dice: «si ¡::or hacer perecido dos o más personas en un mismo aC0l!tecimiento, como un naufragio, incendio, ruina o batalla, o por otra causa cualquiera, no pudiera saberse el orden en que han ocurrido sus fallecimientos, se procederá en todos casos como si dichas personas hubiesen perecido en un mismo . momento y ningt,lna de ellas hubiese sobrevivido a las . otras» . Acerca de este artículo debemos observar: l." Que no se trata en el presente caso, de muerte presunta, sino de muerte real y positiva, y sólo se trata de determinar e! momento preciso· en que eUas han' tenido lugar para el efecto de las relaCiones de derecho consiguientes; 2.° Que la presunción de que trata este artículo es sólo una presunción legal, que admite prueba en contrario, incluso la prueba de las presunciones judiciales; 3. o Que sólo tiene lugar la presunción legal cuando no pudiere saberse el orden en que han ocurrido los fallecimientos; 4. o Que la disposición de este artículo es de carácter general, aplicable no sólo al caso de personas que hayan muerto en un mismo acontecimiento extraordinario, sino a todos aquellos casos, en que por cualquiera cau~a, no pudiere saberse el orden de los fallecimientos de dos o más personas;

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5. o Que esta disposición guarda conformidad con la tendencia de la legislación moderna y se aparta de las antiguas reglas del Derecho Romano, Español y Francés, que establecían presunciones legales relacionadas con las condiciones de sexo y edad de las personas. 152. Deber de dar Sepultación.-El Código Sanitario, promulgado por el Decreto-Ley que se publicó el 20 de Octubre de 1925, dispone: «Artículo 214. El deber directo de dar sepultación a un cadáver, recaerá sobre las personas que a continuación se expresan, y en el orden que se indican: a) El cónyuge sobreviviente, si tuviere los medios necesarios para el pago de los gastos; b) El pariente de grado más próximo, si fuere adulto, residiere en el país y estuviere en' condiciones de poder sufragar los gastos; c) La Municipalidad respectiva, en último término. Cualquiera persona a quien se le imponga la obligación aludida, estará obligada a cumplirla dentro de las cuarenta y ocho horas subsiguientes al fallecimiento> . 153. Muerte presunta.-El Código Civil presume muertos a los individuos que han desaparecido y cuya existencia se ignora, siempre que se cumplan ciertas condiciones expresamente determinadas por la ley. El sistema seguido por el Código en esta materia es bastante completo y en cierta parte original; es uno de los. primeros Códigos que han establecido la muerte presunta como término de la existencia legal de las personas. En las legislaciones antiguas, se contemplaba el caso de ausencia de una persona para el efecto del nombramiento de curador encargado de administrar sus bienes y para otros fines especiales, pero ellas no contenían un sistema completo sobre la ausencia y el desaparecimiento, porque las condiciones de esa época hacían raro el caso de que desapareciera una persona sin tenerse más noticias de ella. Hoy día, por el contrario, la facilidad de las comunicaciones, que han ensanchado las relaciones sociales y acercado a los países, ha hecho más frecuentes estos casos de desaparecimiento y ha obligado al Derecho a legislar sobre la materia.

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El Código Francés no llega hasta admitir la declaraci6n de muerte presunta; se limita a considerar al desaparecido corno una persona ausente, de cuya existencia se duda, y dicta reglas para proveer al goce de sus bienes. . La generalidad de las legislaciones modernas establecen la deela.ración de muerte presunta conjuntamente con la posesi6n definitiva de sus bienes a favor de sus herederos. Algunas de ellas acuerdan el goce de todos los frutos o 5610 de una parte de ellos a favor de los poseedores- provisorios, y van aumentando el derecho al goce de los frutos a medida que transcurre mayor tiempo desde la fecha del desaparecimiento, o sea, a medida que van disminuyendo las probabilidades dé que viva la persona ausente. Nuestto Código autoriza previamente la declaración de' 'muerte presunta, con absoluta independencia de la posesión de los bienes, la cual concede con posterioridad, una vez vencidos los plazos que la misma ley establece y que ha tratado de acortar en 10 posible, perSiguiendo el prop6sito .de disminuir las posesiones proviS'orias, que embarazan la mejora de los bienes y su circulaci6n comerciaL Vean10s ahora los requisitos que debe llenar la ausencia requerida para declarar la muerte presunta. y estudiemos ,10 que la ley entiende por ausentes. El C6digo Civil, al tratar de la prescripción, en el artículo 25úS, dice: <:Se entienden presentes, para los efectos de la prescripci6n, los que viven en el territorio de la Repúblida, y ausentes, fos que residen en país extranjero»; pero en otras disposiciones da a la palabra ausentes un sentido diverso, En realidad, el Código.Civa distingue tres clases de ausentes: a) Ausentes, para los efectos de la prescripci6n., que son los que residen en país extranjero' (art. 2508); b) Ausentes" para los efectos del n9mbramiento de un curador de bienes, que son aquellas personas, cuyo paradero se Ignora, o que a 10 menos han dejado de estar en comunicación con los suyos, con grave perjuicio del mismo ausente, o de terceros, y que no han constituíd6 procurador o sólo lo han constituido para cosas o negocios especiales (art. 473); y e) Ausenü:s,para los efectos de la declaración de muerte presunta,
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que son aquellos que han des~<;!:ecido y se ignora si viven, habiendo transcurrido por lo menos c~ años desde la fecha de las últimas noticias que se tuvieron de su existencia y llenádose los demás trámites que exige la ley (arts. 80 y 81). Para el debido estudio de la presunción de muerte por desaparecimiento, dentro del sistema del Código, podemos considerar al desaparecimiento en tres períodos distintos: l. o Período de mera ausencia o de simple administración. 2.° Perícdo de posesión provisoria, análoga al usufructo. 3. o Período de posesión definitiva, análoga al dominio.

154. Período de mera ausencia o de simple administración.Dentro de este período se expide por el juez la declaración de la presunción de muerte por desaparecimiento. El artículo 81 establece detalladamente las reglas que deben observarse en la declaración judicial de la presunción de muerte. Sobre ellas debemos observar: 1'. o Que sólo pueden pedir la declaración de muerte presunta las personas que tengan interés en ella, entendiéndose por tal un interés pecuniario subordinado a la muerte del desaparecido, como sería el de Jos herederos presuntivos, Jos nudo propietarios o fideicomisarios de bienes usufructuados o poseídos fiduciariamente por el desaparecido, los legatarios, etc. No tienen este interés los acreedores del ausente, porque a ellos les basta provocar el nombramiento de un curador que tome la representación del ausente, ni tampoco la tiene el ministerio público que, en este caso, debe ser oído contradictoriamente con la persona que solicita la declaración. 2. o Que debe citarse tres veces al desaparecido, pero basta publicar en el periódico una sola vez cada citación. 3.° Que, como la ley sólo exige que desde la fecha de las últimas noticias que se tuvieren de la existencia del desaparecido hayan transcurrido a lo menos clllÍtro años, para los efectos de poder declarar la muerte presunta, no hay inconveniente alguno en que las declaraciones judiciales, citaciones, (etc.) se inicien antes de los c4atro años posteriores . a las últimas noticias; debiendo esperarse el transcurso del plazo de cu1tro años sólo para el auto de declaración. 4- o Que para" evitar arbitrariedades, la ley ha determinado de

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un modo preciso la fecha' que debe: fijar el juez comó día presuntivo de la muerté; ese día' será el último del primer bienio, contado desde las últimas noticias,o bien, el día de la acción' de guerra, naufragio o peligro, si no se ha sabido más de ella después de haberse encontrado 'en un accidente de esa especie; y si el 'día del accidente no fuera enteramente determinado, el juez adoptará un término medio entre el principio y el fin' de la época ~n que pudo ocurrir el suceso: 5." Que la ley sobre aeronavegaci6n consulta reglas especiales para el cascrde los tripulantes y pasajeros de aeronaves. Dice que se reputará flerdida cualquiera aeronave que no apareciere a los 16:s meses de la fecha de las últimas noticias que de ella se tengan: Expirado ,eSte plazo,. podrá declararse por sentencia el fallecimiento de las personas que se encontraren en la' aeronave. Corresponderá a la Dirección General de Aeronáutica, declarar la presunci6n de muerte por desapar~cÍlniento y dirigir a! tribunal competente los antecedentes del caso. (art. 51 clel Decreto-Ley Sobre aeronavegaci6n) . Durante todo este primer período y aún después de pron.unciada por el juez la declaración, de muerte presunta, el desaparecimiénto se mirará, como mera ausencia, y cuidarán de los intereses del desaparecido sus apoderados o sus representantes' legales. Como se\i"e, la posesión de los bienes del desaparecido no se altera por este decreto y la ley sólo se preocupa de la administracióntle sus'intereses, raZón por la cual hemos llamado· tahlbién a este primer período, período de administración. Hemos. 'dicho que se harán cargo de esta administración los' apoderados o representantes legales del desaparecido; por tanto si 'el ausente era mujer casada, continuará el marido 'en la administraci6n de sus' intereses; si' era hijo· de familia-o pupilo, -continuará su padre o su guardador, y si tenía apoderado, tomará éste la administración; y conviene tener presente que este -es un caso eje excepción delartfculo 2163 del C6digo Civil, que dice que termina el mand~to por la muerte del mandante. En este caso, aUn después de de'clarada la muerte presuhta, subsiste el mandato por disposición particular de la ley. , , ... Este período de mera ausencia' pu-ede durar ,/: o ~o' añOs, -

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según sea el caso contemplado en :::l número 6. o o 7. o del artículo 81, Y termina en el primer caso por la concesión de la posesión provisoria y en el segundo, por la concesión de la posesión definitiva. Fina1mente, debe observarse que la declaración de muerte presunta produce el efecto de considerar como no exiStente al ausente para el efecto de no tomarlo en cuenta en las sucesiones a que pudiera haber sido llamado si viviera; por lo cual, si es efectivo que el decreto que declara la muerte presunta no innova en cuanto al goce de los bienes mismos del desaparecido, tiene en cambio capital importancia respecto de las adquisiciones hereditarias que pudieran corresponder al desarecido.
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Periodo de posesión provisoria, análoga al usufructo.-El

segundo período comienza con el decreto del juez que concede la posesión provisoria de los bienes del desaparecido a los herederos presuntivos, que son los directamente interesados. El decreto de posesión provisoria produce los siguientes efectos: l. o Disolución de la sociedad conyugal y, en consecuencia, liquidación de dicha sociedad con relación a la fecha del decreto de posesión provisoria. Mientras no se dicte el decreto de posesión provisoria, o sea, durante los dD?"z años prescritos en el número 6. o del artículo 81, el desaparecimiento se mira como mera ausencia y subsiste, en consecuencia, la sociedad conyugal aún después de declarada la muerte presunta, porque esta declaración, como ya hemos visto, tiene efectos limitados y muy restringidos durante el primer período, que es de simple administración. Confirma esta manera de pensar el número 2. o del artículo 1764 del Código, que tratando de las causas de disolución de la sociedad conyugal, incluye entre ellas la presunción de muerte de uno de los cónyuges, pero tiene e! cuidado de agregar, según lo prevenido en el título Del princiPio y fin ¿e las persona~, de modo que en realidad se refiere en todo a lo dicho en este título, sin querer innovar ni mcdificarlo en nada. 2. o Decretada la posesión provisoria, se procede a la apertura y publicación del testamento si el desaparecido hubiere dejado alguno. Téngase presente que el artículo 84 habla de la apertura del testamento y no se ;efiere a la apertura de la sucesión, que es cosa dis-

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tinta. Según el artículo 955 del Código Civil, la sucesión de una persona se abre al momento. de su muerte en su último domicilio, yen eonsecuencia, en caso d,e desaparecimiento, se toma como base para detennínar los derephos de los herederos, la fecha fijada por el juez como día presuntivo de la mu~rte, lo cual está también expresa": mente confirmado en el artículo 85 del Código. 3." Con arreglo al número ,. o del artículo 266 del Código Civil, se efectúa la emancipación legal del hijo de familia, por el decreto que da la posesión de los bienes del padre desaparecido. En consecuencia, los herederos presuntivos no podrán gozar del usufructo de los bienes del hijo que tenía el padre desaparecido. 4.° Finalmente, 'y este es el efecto más importante, el decreto de que tratamos 'concede a los herederos presuntivos la posesión provisoria de los bienes del desaparecido y hace expirar la'3 funciones del curador de los derechos del ausente, con arreglo al artículo 491 del. Código Civil, y la de cualquier apoderado o representante legal que' tenga a su cargo la representación de los bienes. Hemos dicho que la posesión provisoria es semejante al usufructo. En efecto, los poseedores provisorios son verdaderos usufructuarios de los bienes del desaparecido y están sujetos a las mismas obligaciones y limitaciones de éstos, El artículo 89 dice que harán suyos los respectivos frutos e intereses; en una palabra, les da el usufructo de los bienes; y los artículos 86 y 89 los obligan a formar inventario solemne de los bienes o a revisar y rectificar el que exist$, y a prestar caución de conservación y restitución, obligacioneS ambas, impuestas también a los usufructuarios por el artículo 775 del Código Civil. Debe entenderse lo anterior sin perjuicio de las diferencias que resultan de la distinta naturaleza de ambas situaciones jurídicas; así por ejemplo, el usufructo termina necesariamente con la muerte del usufructuario, en tanto que la posesión provisoria es transmisible a los herederos del poseedor. Además del usufructo, los poseedores provisorios tienen la administración de todos los bienes del desaparecido y les está encargada de una manera especial la representación de la sucesión en las acciones y defensas contra terceros (art. 87).

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Respecto de los bienes, tienen la obligación de conservarlos y restituirlos si llegare el caso, y en consecuencia, por regla general, no pueden enajenarlos. No obstante, el artículo 88 los autoriza pare vender los bienes muebles con permiso del juez. oído el defensor de ausentes, y ese permiso queda confiado a la prudencia y discreción del juez, el cual lo dará si lo creyere conveniente. Los bienes inmuebles no pueden enajenarse ni hipotecarse antes de la posesión definitiva sino por causa necesaria o de utilidad evidente, declarada por el juez con conocimiento de causa y con audiencia del defensor (art. 88). Causa necesaria para vender un bien raíz habría en el caso de que el fundo no produjese ni siquiera lo necesario para los gastos de administración y pago de las contribuciones. Utilidad evidente existiría en el caso de que se ofreciera por el fundo un precio tal que superara las más fundadas esperanzas. La frase que emplea el Código «CO:1 conocimiento de causa» quiere decir que se hayan acreditado judicialmente los hechos en que se funda la necesidad o utilidad, de una manera fehaciente, por medio de informaciones, prueba documental u otra clase de datos ilustrativos que permitan al juez resolver la cuestión con conciencia cierta. La posesión provisoría termina: . 1.o Si reaparece el desaparecido; 2. o Si se tuvieren noticias que motivaren la distribución de sus bienes según las reglas generales. En efecto, si llega a saberse de una manera efectiva la fecha verdadera de la muerte de la persona, carece de aplicación la fecha declarada como día de la muerte presunta y debe procederse a la distdbución de los bienes, según las reglas generales, pudiendo acontecer en este caso que la herencia corresponda a personas distintas de los herederos presuntivos; y 3. o Con el decreto que concede la posesión efectiva. 156. Período de posesión definitiva.-Este período se inicia con el decr.eto del juez que concede la posesión definitiva, 10 cual tiene lugar en tres casos diversos: l. o Inmediatamente después de transcurrído~ cu5tro años desde la fecha de la batalla, naufragio o peligro en que se encontró la persona desaparecida sin haberse sabido más de su existencia (art. 81 núm. 7); 2.° Cuando cumplidas difz años desde la fecha de las últimas noticias, se probare que han transcu-

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rrido otranta desde el nacimiento del desaparecidd y 3.° Trahscurridos 'que sean trt"mta años desde la fecha de las últimas noticias, cualquiera . que fuese a· la expiración de dichos tretfuÍa años la edad del desaparecido si viviese (art. 82). El decreto de posesión definitiva produce los siguientes efectos: l. o En el c8Sode que no hubiere precedido posesión provisoria, por el decreto de posesión definitiva se abre la sucesión del desaparecido según las reglas generales (inciso final del arto 90). 2:" El decreto de posesión" definitiva autoriza la repartición de los bienes del 'desaparecido entre Jos herederos lo mismo que en el caso "de verdadera muerte. Los poseedores provisorios, que eran administradores y usufructuarios, :se transforman en verdaderos propieta- . tarios;se cancelan las cauciones y ce~an las restricciones qucantes tenían, que les impedían vendero'gravarlos bienes (art. 90). Por esta razón hemos llamado la posesión definitiva, análoga al dominio; pero no quiere esto decir 'que sean propietarios irtevdcables, porque en cualquier momento en que el ausente . reaparezca o" haga constar"slt existencia cesa inmediatamente la posesión d~finitiva. En consecuencia, esta posesión es definitiva en lo tocante a las relaciones' de los poseedores definitivos con terceros; pero no respecto del desaparecido; 3.° Todas las personas que tengan derechos subordinados a "la condicióp de muerte del desaparecido; 'Como son los nudo propietarios', los fideicomisarios de bienes usufructuados o poseldos fiduciariamente por el desaparecido y los legatarios;" podrán hacerlos' valer una vez decretada la posesión definitiva, 'como 'en 'el c'aso de verdadera muerte (art. 91). Sobre esta disposición debemos tener presente que la ley sólo llama a la posesión provisoria de los bienes del desaparecido, a los herederos presuntivos y excluye a los demás interesados, ' como son los legatarios; nudo propietarios, fideicomisarios"(etc.), los cuales sólo pueden hacer valer sus 'derechos una vez decretada la posesión dcf1nitiva. Todos los autores están contestes en considerar injusta esta disposición, en cuanto priva a los legatarios del derecho de posesión provisorii:l. que confiere a los herederos; . porque si el legislador creyó

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justo atender a la voluntad del testador para conceder la posesión provisoria a 103 herederos presuntivos, no debió lógicamente excluir a los legatarios, instituidos también por el testador y que pueden participar alguna vez en la sucesión del desaparecido de un interés mayor que los mismos herederos. . El estudio de este negocio ha llevado a algunos de nuestros tras tadistas a examinar en esta parte la historia de la formación del Código, porque con motivo de las modificaciones hechas en los diversoproyectos y aún de varias correcciones graves, más que de simple redacción, efectuadas por el señor Bello en el proyecto ya aprobado por las Cámaras, no se veía claro el propósito del legislador. Pero, analizada detenidamente la cuestión, resulta que el proj:ósito manifiesto del legislador fué excluir a los legatarios del beneficio de la posesión provisoria, los cuales sólo pueden hacer valer sus derechos una vez decretada la posesión definitiva. Dice ei artículo 93, que el decreto de 'posesión definitiva puede rescindirse a favor del desaparecido si reapareciere, o de sus legitimarios habidos durante el desaparecimiento, o de su cónyuge por matrimonio contraído en la misma época; y el artículo 94 fija las reglas que deben seguirse en la rescisión del decreto de posesión definitiva. Acerca de estos artículos conviene tener presente las siguientes observaciones: l.a Que sólo pueden pedir la rescisión del decreto de .posesión definitiva [as personas expresamente enumeradas en el artículo <)3 y ninguna otra, lo cual se deduce claramente no sólo del tenor de la ley sino también de la historia fidedigna del establecimiento de esta disposición del Código; 2,0 Que contra el desaparecido no corre prescripción de ninguna especie, ni siquiera la adquisitiva extraordinaria de trdrl'ta años, porque la posesión definitiva, como ya hemos dicho, es un título esencialmente resolul:.le con relación al desaparecido, y por tanto, esa posesión no sólo no habilita sino que impide toda prescripción, por disposición expresa de la ley y particular para este caso (núm. l. o del arto 94). 3. o Que contra los legitimarios y el cónyuge, que son las demás

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personas a que se refiere el nÚmero 2." del artículo 94, corre La pres-

cripción según las' reglas generales, porque siendo su derecho derivado- del desaparecido ya no militan en su favor las razones tan graves que obran en el caso anterior; 4. a Que en virtud de la rescisión, el desaparecido, sus legitirna, rios habidos durante el desaparecimiento, o el cónyuge, por matrimonio contraído en la misma época, sólo tienen derecho a recobrar los bienes en el estado en que se hallaren, subsistiendo las enajenaciones, "hipotecas, etc., de locual se deduce que permitiendo la ley a los poseedores definitivos gozar como dueños, no responden ni siquiera de la culpa lata ni están obligados a devolver el precio que hubieren percibido de los bienes del desaparecido que hubieren vendido, lo cual es contrario a la equidad y a los preceptos de la generalidad de los Códigos extranjeros. . . 5. Que los poseedores definitivos, como poseedores de buena fe, . tienen derecho al abono de las mejoras necesarias y útiles que hubieren efectuado en los bienes poseídos, conforme a las reglas dadas en el1ibro segundo, al tratar de la reivindicación. 157. Muerte civil.-El Código Civil reconoce solamente una clase de mUerte civil, que es la producida por la profesión solemne, ejecutada conforme a las leyes, en instituto monástico reconocido por la Iglesia Católica. Algunas legislaciones extranjeras, como el Código francés'y las leyes españolas antiguas, contemplan otra especie r de muerte civil, que es la producida por la condenación aciertas pe-. nas, cuyo efecto es privar al condenado de toda participación en los derechos civiles. Nuestro Código se refiere en esta parte a las disposiciones canónicas, de las cuales se muestra respetuoso, como era el deber de legisladores cristianos. Profesi6n es el ingreso en una comunidad religiosa con emisión de los votos de pobreza, castidad y obediencia y después de una prueba o noviciado. Es profesión solemne aquella en que se emiten , votos perpetuos solemnes de obediencia, pobreza y castidad, advirtiéndose qu~ la solemnidad no depende de la manera de emitirlos ni de otra circun~tancia, sino de la declaración de la Iglesia. Al aprobar
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las constituciones de una Orden, declara el Papa la clase él que ¡:ertenecen los vote·s. En una palabra, son solemnes los votos que la Iglesia declara tales: los demás SO:1 simples. La profesión solemne debe ser ejecutada conforme a las leyes canónicas que fijan las reglas pertinentes en asuntos de su exclusiva incumbencia. Finalmente, la profesión solemne ha de hacerse en instituto monástico reconocido por la Iglesia Católica. Sobre esto debemos observar que sin la aprobación del Papa no puede haber instituto monástico de votos solemnes. 158. Efectos de la muerte civil.-l.o Con arreglo al artículo 95, en virtud de la muerte civil, termina la personalidad relativamente a [os derechos de proPiedad. Como sobre estos derechos versa principalmente la legislación civil, la privación de ellos toma el nombre de muerte civil. La muerte civil, como su mismo nombre lo indica, produce en 10 tocante a los bienes; efectos análogos al de la muerte natural; pierde el religioso la propiedad de los bienes que tenía y no puede adquirir nuevos. Consecuencia de esta situación jurídica son los siguientes efectos de la muerte civil, que vienen a ser aplicaciones del principio anterior. a) Con arreglo a lo dispuesto en el inciso 4. del artículo 953 y número 1. o del artículo 955, la sucesión del religioso se abre en el momento mismo de su muerte civil, que tiene lugar el día de su profesión solemne, y en esa fecha quedan determinadas las relaciones de derecho de los llamados al goce de su herencia; b) Según el artículo 962, el que ha muerto civilmente es incap.lZ de heredar; .c) La persona que ha muerto civilmente no es hábil para testar (art. 1005, núm. 1.0) d) El muerto civil es incapaz de donar y de recibir donaciones (arts. 1388 y 1390); e) Por la muerte civil se extingue el usufructo de que anteriormente gozaba el religioso (art. 806, núm. 1. o) : f) Si muere civilmente la persona que gozaba de una renta vi0

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talicia, ,su derecho se transmite a los herederos, excepto si la renta equivaliere a W1a pensión alimenticia (art. 2274); g) La asignación de preStaciones periódica~ tennina por la muer,te civil del pensionario (art: 1087), Además de estos efectos también la muerte civil pr0duce otroS de. distinto orden,. de que debemos tomar nota: .1. o La muerte civil, tanto la del padre como Ta del hijo de. familia, produce la emancipación legal de este último, y en consecuencia, pone fin a la patria potestad (art. 266) . . , 2, o El muerto civilmente no fluede ser tutor o curador ni albacea de una sucesión, ni puede obligarse como fiador (arts. 498, 1272 Y
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La muerte civil de un socio disuelve la sociedad de que formaba parte, salvo las excepciones legales (art. 2103). 4. 6 Finalmente, el muerto civilmente se .cuenta entre los relativamente incapaces, con arreglo al artículo 1447. Díj~os que la muerte civil ponía termino a la personalídad sólo en lo' relativo a los derechos de propiedad, y en consecuencia, ella no pone ténnino a los derechos que, sin ser patrimoniales, nacen de las relaciones de familia; en una palabra, a los que hemos llamado derechos de familia. Tampoco pone término al derecho de pedir alimentos, el, cual subsiste después de la muerte civil, con arreglo al artículo 325 del Código .Civil, confirmado por los artículos 1087 y 2274 del mismo . Código. Conviene, también, recordar el artículo 740 del Código Civil que, tratando de la propiedad fiduciaria, dice que 10' que determina el día de la restitución es la muerte natural, excluyendo por tanto a la muerte civil, 10 que es una verdadera excepción a los principios que acabamos de exponer: Antes de terminar esta materia relativa a los efectos qué produce Ía muerte civil, debemos advertir que en confonnidad al artículo 5. o de la ley N. o 4808, sobre registro civil, de 10 de Febrero de 193 O, deben inscribirse en el Registro Civil: «los instrumentos que acrediten la muerte civil en la comuna correspondiente al . lugar de la profesión solemne» y que el artículo 8 o de la misma ley dispone que
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los instrumentos que en conformidad a esa ley deben ser inscritos. no podrán hacerse valer en juicio, sin que haya precedido la inscripción que corresponda. 159. Nulidad y relajación de la profesión religiosa solemne.El religioso puede obtener la rel'ajació.l de sus votos, válidos, por dispensa o favor especial de la Santa Sede y puede obtener la declaraéión de nulidad de ellos cuando existe algún vicio canónico: en el primer caso vuelve a la vida civil; pero no por eso podrá reclamar derecho alguno sobre los bienes que antes de la profesión poseía, ni sobre las sucesiones de que por su muerte civil fué incapaz (art. 96); en el segundo caso, puede reclamar los derechos de que por la profesión aparente haya sido privado y que no hubieren prescrito (art. 97). Acerca de estos dos artículos, debemos observar; 1.0 Que la relajación de votos y nulidad de profesión son dos cosas esencialmente distintas; en el primer caso ha habido profesión y votos válidos; y en el segundo no ha habido profesión ni votos, porque fué nulo el acto. En consecuencia, es perfectamente lógico el Código al contemplar reglas distintas para ambos casos. La relajación no produce efecto retroactivo; todo lo que se ha hecho durante la enclaustración está bien becho y no puede revocarse. Por el contrario, en el caso de nulidad pueden reclamarse los derechos de que el enclaustrado haya sido privado, con tal que no hayan prescrito; 2. o No obstante lo dicho anteriormente el enclaustrado tiene derecho, con arreglo al artículo 321, para pedir alimentos a aquellas personas a quienes pasaron los bienes que sin la profesión religiosa le hubieran pertenecido; 3. o Según las leyes eclesiásticas, la nulidad de los votos puede reclamarse sólo dentro de cinco años. Declarada por la Iglesia la nulidad, el enclaustrado puede entablar acción reinvindicatoria para recuperar sus bienes aun contra terceros poseedores (art. 1689); y 4. o Corresponde a la autoridad eclesiástica el conocimiento de todo lo que se refiere a la validez o nulidad de la profesión religiosa, y una vez declarada la nulidad, debe ocurrirse ante la judicatura

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civil para todo lo relativo a los efectos civiles que dicha declaración puede surtir. Sobre este punto debemos· hacer notar que la historia del establecimiento del artículo 97 del Código Civil confirma de una manera expresa lo dicho anteriormente. En efecto, la Comisión Revisora del Código Civil, suprimió del proyecto de Código la frase final del artículo 97, que daba intervención a la judicatura civil en las cuestiones sobre la validez o nulidad de la profesión religiosa, p8;ra dejar su conocimiento en manos de la autoridad eclesiástica por ser asunto de su única competencia.
Caracteres de la personalidad 160. Nacionalidad.-r:Tacionalidad es el vínculo que une al Estado con cada uno de sus miembros. En virtud de este vínculo el Estado debe a sus nacionales la protección de sus leyes; pero tiene a su vez el derecho de exigir su estricta observancia y de castigar sus infracciones. Por ley de la naturaleza todo hombre forma parte de un Estado o Sociedad civil, donde encuentra el medió de satisfacer ciertas necesidades que no puede llenar ni por si solo ni en la sociedad doméstica. El vínculo de la nacionalidad es en cierto modo exclusivo porque, aún en el caso de que uná persona la hubiera adquirido en dos países diferentes, no podría prevalerse en el territorio de un país, del cual es nacional. de los derechos o inmunidades que pudieran corresponderle cómo extranjero. En cuanto a la nacionalidad, las personas se dividen en chilenos y extranjeros. Son chilenos los que la Constitución del Estado declara tales. Los demás son extranjeros (artículo 56). El Código se ha remitido en esta materia a la Constitución Política porque la calidad de ciudadano tiene mayor importancia bajo el f,unto de vista de los derechos políticos que de los derechos civiles, en los cuales están casi totalmente equiparados a los extranjeros .. Conviene tener presente, para no incurrir en error, que la Constitución Política distingue claramente la calidad de chileno, de la ca-

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lidad de ciudadano con derecho de sufragio, o sea, distingue entre nacionalidad y ciudadanía, que son dos situaciones jurídicas con consecuencias muy diversas. Aquí nos referimos a la primera, que es la que mira a los derechos civiles, y no a la segunda, que se refiere al goce de los derechos políticos. 161. Disposici6n Constitucional sobre Nacionalidad. -Las disposiciones sobre nacionalidad, que se relacionan con el Derecho Civil. están contenidas en los artículos 5," Y 6.? de la Constitución Política, del 18 de Septiembre de 1925, que dicen: <Artículo 5, o Son chilenos: l." Los nacidos en el territorio de Chile, con excepClon de los hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros transeuntes, todos los que podrán optar entre la nacionalidad de sus padres y la chilena; 2. o Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero, por el sólo hecho de avecindarse en Chile. Los hijos de chilenos nacidos en el extranjero, hallándose el padre o la madre en actual servicio de la República, son chilenos aun para los efectos en que las leyes fundamentales o cualesquiera otras, requieran naci, miento en el territorio chileno; 3. 0 Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la ley, renunciando expresamente su nacionalidad anterior; y 4. o Los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por la ley. Los nacionalizados tendrán opción a cargos públicos de elección popular sólo después de cinco años de estar en posesión de sus cartas de nacionalización. La ley reglamentará los procedimientos para la opción entre la nacionalidad chilena y una extranjera; para el otorgamiento, la negativa y la cancelación de las cartas de nacionalización y para la formación de un Registro de todos estos actos. Artículo 6. o La nacionalidad chilena se pierde: I. o Por nacionalización en país extranj ero; 2. o Por cancelación de la carta de nacionalización; y

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3." Por prestación . de servicios durante una guerra a enemigoS de Chile o de sus aliados. Los que hubieren perdido la nacionalidad chilena por cualesquiera de las causales establecidas en este artículo, sólo podrán ser rehabi. litados por ley.. 162. Opción facultativa' que tienen los hijos de extran;eros a que se refiere el N. o 1. o del arto 5. o de la Constitución~-La ley N." 4200, de 27 de Septiembre de 1927, que reglamenta la disposi. ci6n del N." 1. o del arto 5. °de la Constitución, ~tablece que lds nacidos en el territorio de Chile, que siendo' hijos de extranjeros' que se encuentre~ en el país al servicio de su Gobierno o hijos de extranjeros' transeuntes, resolvieren optar por la nacionalidad chilena, conforme al art, 5. o, N. l.0 de la Constitución Política, deberán hacerlo mediante una declaración ·ante el Intendente o Gobernador respectivo, en Chile, o el Agente Diplomático o Cónsul de la República en el extranjero, hecha en el plazo fatal de un año; contado desde la fecha en que el interesado cumpla 21 años de edad, y en la que manifiesten que optan por la nacionalidad chilena y después de acreditar fehacientemente que se encuentran en algunos de los casos consignados en el referido N.o 1 deL arto 5.°. 163. Carta de nacionalización.-La concesión .de cartas. de nacionalización, de que trata el N. o 3 del artículo 5." de la Constitución Política del año 1925, está reglamentáda por el decreto-ley N.O 747, publicado en el ,«Diario Oficial» . de 23 de Diciembre de 1925 . . Según dicho decreto-ley, puede otorgarse carta de nacionalización a los extranjeros que hayan cumplido' ventiún años de edad, que tengan más de un año de residencia en el territorio de la Repú¡ blica y que renuncien por instrumentqotorgado ante Notario Público a su nacionalidad de origen o a cualquiera otra adquirida .. . La petic~ón se presenta ante el Intendente o Gobernador del lugar de la residencia, y ~ste funcionario, antes de elevarlaál·Ministeria del Interior para su resolución, solicitará informes de la Policía sobre los antecedentes judiciales y policiales del solicitante. Igualmente, el Ministerio pedirá informe a 'Ia Dirección .General

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de Policías para que ratifique, por intermedio de la Inspección de Identificación, los antecedentes respectivos. El decreto que deniegue la carta de nacionalización será fundado. La cancelación de la carta de nacionalización se hará por decreto fundado y previo acuerdo del Consejo de Ministros. Las cartas de nacionalización serán numeradas por la Oficina Confidencial del Ministerio del Interior y se anotarán en el Rol de Cartas que estará a cargo de esa Oficina. 164. Adquisición de la nacionalidad.-La nacionalidad depende del origen o de la elección. La primera se adquiere involuhtariamente en virtud de la simple concurrencia de los hechos o circunstancias determinadas por la ley; la segunda se adquiere voluntariamente por la libre elección de las personas. Tres sistemas distintos determinan la nacionaldad de origen; 1. o El que asigna al hijo la nacionalidad de los padres, prescindiendo del lugar del nacimiento, o sea, el que se basa en la sangre (jus sanguínis): 2. o El que sólo toma en consideración el lugar del nacimiento, o sea, el suelo (jus solí): y 3. o El que combina ambos sistemas. En las legislaciones griega y romana imperó el primer sistema; en la edad media el segundo; y en los tiempos modernos el sistema mixto. El artículo 5. o de nuestra Constitución, al decir que son chilenos: « l. o Los nacidos en el territorio de Chile», consagra el jus solí. En el número 2.° del mismo artículo atiende al jus sanguinis, pero exige la vecindad en Chile; de modo que puede decirse que en nuestras leyes prevalece el jus solí. La nacionalidad de elección se adquiere por la nacionalización. Nacionalización es el medio por el cual un extranjero puede gozar de los derechos que tienen los naturales del país al cual desean pertenecer. Según nuestra Constitución, la nacionalización se puede adquirir por domicilio en el caso contemplado en el número 3. o del articulo 5. o, y por privilegio o gracia especial de la ley, en el caso del número 4. o del mismo artículo. 165. Pérdida de la nacionalidad.-La condición de ciudadano, o
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sea, de nacil;>nal de nuestro país se puede perder, o bien. voluntariamente, por libre disposición de una persona capaz, o por disposición de la ley. Se pierde voluntariamente, por la nacionalización en país extranjero, que hace suponer la renuncia de la nacionalidad chilena; y por disposición de la ley, en todos los demás casos contemplados en e! artículo 6." de la Constitución Política. 166. Influencia de la nacionalidad en la adquisición.y goce de los derechos civiles.-Nuestro Código consagra sobre esta materia· un principio fundamental, de una amplitud mayor que la generalidad de los códigos modernos, porque no exige condición de reciprocidad ni otra alguna. Este principio se contiene en el artículo 57, que dice que la ley no reconoce diferencia entre el chileno y el extranjero en cuanto a la adquisición y goce de los derechos civiles que regla este Código. Acerca de este artículo debemos observar: l. ó Que la igualdad de condición establecida en este artículo se refiere los derechos civiles, o sea, a los derechos de carácter privado que rijan las relaciones de las personas entre sí o con respecto a los bienes, y no a los derechos políticos reglamentados por el Derecho Público, en los cuales hay diferencias substanciales entre la condición del chileno y del extranjero. 2. o Que esta disposición del Código es una consecuencia perfectamente lógica del sistema que ha seguido sobre esta materia. Según el artículo 14, todos' los extranjeros que :habiten el territorio de la República están sometidos a la ley chilena. El legislador ha considerado equitativo compensar a los extranjeros la sujeción ordenada por el artículo 14, con los beneficios del goce amplio de los derechos civiles establecido en el artículo 57. 3. 0 La disposición del artÍCulo 57., no obstante su amplitud, tiene ligeras excepciones, que son: a) el inciso 2. o del artÍCulo 15 del Código, sometea los chilenos que residen en el extranjero a las leyes patrias que reglan las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de~familia pero sólo respecto de sus cónyuges y pariente::. chilenos. Excluye, por tanto, este inciso, de! beneficio de las leyes patrias al cónyuge y parientes extranjeros del chileno que residén fuera del país; b) el artículo 611, sólo permite pescar en el mar)erritorial a los

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chilenos y extranjeros domiciliados y excluye por tanto a los extranjeros no domiciliados; e) el número 6.° del artículo 497, dice que son incapaces de toda tutela o curaduría los que carecen de domicilio en la República, disposición que por su carácter se aplicará comúnmente s610 a los extranjeros; d) el número 10 del artículo 1012, establece que no pueden ser testigos de un testamento solemne los extranjeros no domiciliados; e) el número 1.0 del artículo 1028, no permite a los extranjeros no domiciliados en Chile otorgar testamento solemne en país extranjero ante agente o empleado diplomático chileno: f) el artículo 998, dice que en la sucesión ab intestato de un extranjero que fallezca dentro o fuera del territorio de la República, tendrán los chilenos a título de herencia, de porción conyugal o de alimentos, les mismos derechos que, según las leyes chilenas les corresponda en la. sucesión intestada de un chileno; «y los interesados pueden pedir que se les adjudique en los bienes del extranjero existentes en Chile todo los que les corresponde en dicha sucesión. De este derecho no gozan los extranjeros». Antiguamente existió en algunos países el derecho . de albana ü albinaj io, que era el derecho que tenía el soberano a la herencia de un extranjero que moría en sus Estados sin haberse naturalizado, o de un extranjero naturaliz.ado que no había instituído heredero hábil o dE'l que había renunciad) a su patria estableciéndose en país extranjero (Escriche). En Francia rué substituído este derecho por el de detracción, que consistía en un impuesto sobre el valor de la sucesión dejada por un extranjero. La existencia de estas disposiciones en la legislación antigua se explica por las costumbres de la época, las exigencias de la segurid::td pública, el recelo con que se miraba a los extranjeros y la necesidcd y conveniencia de mantener la unidad religiosa. Las circunstancias hoy día han variado con la inmensa facilidad de las comunicaciones, y la tendencia actual de la legislación es dar a los extranjeros los mismos derechos que a los nacionales, bien que algunos países .como Inglaterra y Estados Unidos han avanzado muy lentamente en este camino; y aún conservan disposiciones muy restrictivas algunos Estados de Norte América.

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. El Código Civil establece tres divisiones de las personas: la primera en naturales y jurídicas; la segunda en chilenos y extranjeros; y la tercera y última en domiciliadas y transeuntes. Hemos estudiado las dos primeras y nos toca ehora tratar de la última. Son domiciliadas las personas que han adquirido domicilio, y trameuntes las que están de paso y que 'no lo han adquirido. 167. Domicilio. Generalidades.-La palabra domicilio viene de dos voces latinas: domu8 y colo; domun colere significa en latín habitar una casa (Diccionario de Escriche.) Según las leyes romanas, domicilio es el lugar en que una persona se ha establecido con su hogar y la mayor parte de sus bienes: Domicilium· est locus in quo quis sedempossuit laremque, et surnmam rerum suarum. Esta definición envuelve la mil'ma idea que da del domicilio el Código Civil. Según el artÍCulo 59. el domicilio consiste en la residencia acompañada real o' presuntivamente del ánimo de permanecer en ella. Como se ve de esta definición, dos son los elementos constitutivos del domicilio: la residencia y el ánimo. El primero es un elemento material susceptible de ser conocido de una manera positiva; el segundo es un elemento moral que no puede ser conocido sino por mani. festaciones externas que lo revelen o supongan. El ánimo puede ser real o presunto, Es real éuando existe verdadera y positivamente en la persona la intención de permanecer en . su domicilio, sea que 10 haya expresado o no de una manera' inequívoca. Es presunto el que se deduce de ciertas circunstancias establecidas por la ley y que revelan el propósito decidido de permanecer en una residencia determinada, aunque en realidad no exista ese ánimo en la mente de la persona, bastando al efecto con que no haya manifestado externamente una resolución contraria. No es fácil precisar si existe o no el ánimo de permanecer en un lugar, y con este objeto el Código ha establecido ciertas reglas que constituyen presunciones legales para acreClitar la existencia de diCho ánimo de permanecer. Decimos presunciones legales, porque admiten prueba en contrario, es decir podría probarse que .apesar de concurrir

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las circunstancias de la ley, la persona tenía efectivamente una re soluci6n contraria. El C6digo no ha pretendido enumerar todas las circunstancias que puedan originar una presunción del ánimo de permanecer, porque éstas, como se comprende, son innumerables; se ha contentado con indicar las más importantes y características y que a la vez pueden servir de norma' al juez para la resoluci6n de los demás casos que puedan ocurrir. Las presunciones contempladas en el Código están expuestas unas en forma positiva' y otras en forma negativa, aunque ambas concurren al mismo fin de revelar si existe o no el ánimo de permanecer eh un lugar dado. Son presunciones positivas que inducen a establecer el ánimo de , permanecer: 1. a El encontrarse un individuo de asiento en un lugar, es decir, estar en él radicado de firme, con una residencia que tenga el carácter de permanente (art. 62). 2." Ejercer habitualmente en un lugar la profesión u oficio (art.62), 3." El hecho de que una persona tenga establecido su hogar doméstico (art. 63). 4. a El hecho de abrír en un lugar, tienda, botica, fábrica, taller, posada, escuela u otro establecimiento durable para administrarlo en persona (art. 64). 5." El hecho de aceptar en un lugar un cargo concej il o un empleo fijo de los que regularmente se confieren por largo tiempo (art. 64). Se llama cargo concejil el cargo obligatorio y no remunerado, conlO el de municipal, subdelegado (etc). Se llama empleo fijo el de duración ilimitada, como el de juez de letras. 6." Otras circunstancias análogas a las anteriores (art. 64). Son presunciones negativas, o sea, que por sí mismas no establecen el ánimo de permanecer en un lugar, el hecho de habitar un individuo por algún tiempo casa própia o ajena en él, si tiene en otra parte su hogar doméstico; o por otras circunstancias aparece que la residencia es accidental, como la del viajero, o la del que ejerce una comisiqn temporal, o la del que se ocupa en algún tráfico ambulancontinuar

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te (art. 63). o el hecho de residir el individuo largo tiempo en un lu~ gar, voluntaria o forzadamente, conservando su familia y el asiento principal de sus negocios en el domicilio anterior (65). 168. Objeto y utilidad del estudio del domicilio civil.-E! objeto que persigue la ley al establecer estas disposiciones rdativas al domicilio es averiguar o determinar el lugar preciso que debe considerarse' como asient~ de una persona para sus relaciones jurídicas y principalmente para el pumplimiento de sus obligaciones. civiles. Se desprende del objeto mismo que acabamos de insinuar la gran importancia y utilidad que tiene en el Derecho la determinación del. domicilio civil, El domicilio es de aquellas razones que causan fuero, según e11enguaje de las Partidas, o sea, que determinan la competencia del juez o tribunal. Así, la ley orgánica de Tribuna1es establece en su artículo 212 que: «en general es juez competente para co~ nacer de una demanda civil o para intervenir en un acto no contencioso, el del domicilio del demandado o interesado» etc). . De la misma manera, la determinación del último domicilio de una persona sirve para establecer cuál es el juez que debe intervenir en todos los trámites que causa la apertura de su sucesión, publicación del testamento (etc); sirve también para el caso de ges~ión judicial sobre declaración de muerte presunta (etc). Para el pago de las obligaciones. tiene también importancia la, determinación del domicilio del deudor, por ser éste el lugar donde debe efectuarse dicho pago, siempre que no se trate. de un cuerpo cierto (art. 1588). Los casos anteriores, citados por vía de ejemplo, indican la especial importancia y utilidad práctica de este estudio. 169. Divisiones del domicilio.-l. o Se divide en político y civil. El primero es rdativo al territorio del Estado, en general. Pueden tener: el domicilio político tanto los chilenos como los extranjeros establecidos en el país. Los efectos de este domicllio pertenecen al Defe~ho Internacional, porque se trata de determinar el domicilio de· una persona entre dos naciones distintas, a la inversa del domicili6 civil, que se refiere a partes determinadas, siempre dentr¿ del territorio del Estado,

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El domicilio civil, llamado también vecindad, se rige por las le-

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yes propias de cada país contenidas en su Derecho Civil, y se refiere a una parte determinada del territorio del Estado. La división territo"r"íal chilena está basada en la división por departamentos y son éstos los que ordinariamente constituyen el domicilio civil para efectos legales. La división en provincias tiene importancia menOr. Para los efectos del Registro Civil donde se inscriben los nacimientos, matrimonios y defunciones. el territorio está dividido en circunscripciones correspondientes a las antiguas parroquias, con pequeñas modificaciones. También hay otros organismos dentro de la división territorial. que tienen importancia para determinados servicios. 2." Se divide en general u ordinario y especial. El primero es el aplicable a la generalidad de las relaciones jurídicas de una persana: el segundo se refiere a determinadas relaciones jurídicas y constituye el asiento legal de dicha persona sólo en lo tocante a esas relaciones. Del domicilio general u ordinario nos hemos ocupado al estudiar sus elementos e importancia, y es el que comúnmente se llama domicilio civil de una persona. Son domicilios especiales; a) El que librel11ente establecen las partes de común acuerdo en un contrato para los actos judiciales o extra-judiciales a que diere lugar el mismo contrato (art. 69). Los efectos de este domicilio especial se limitan exclusivamente a las relaciones jurídicas provenientes del contrato. Este domicilio suele llamarse también convencional o de elección. b) El domicilio parroquial, municipal, provincial o relativo a cualquiera otra sección del territorio, que se determina por las respectivas leyes que rigen esas materias, y a falta de ellas, según"las reglas que acaban de darse (art. 70). De estos domicilios especiales, el provincial carece de importancia práctica, porque ya hemos dicho que la base de la división administrativa es el departamento; el parroquial sirve para los efectos de las leyes eclesiásticas; y el municipal, que se adquiere después de cierto tiempo, sirve para de-

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terminar quiénes pueden ser elegidos municipales y otros fines propios de' la ley municipal. 3. o En cuanto a la manera como se adquiere el domicilio, debemos distinguir el domicilio de origen, llamado también domicilio natural; el domicilio que se adquiere en virtud de disposición de la ley o domicilio de derecho; y el domicilio 'Volur.tario o de hecho. Trataremospor separado de cada uno de ellos. 170. Domicilio natural o de origen.-Es el domicilio que adquiere una persona en razón de su origen y tiene lugar en el caso de hijo legítimo que vive bajo patria potestad, el cual sigue e1 domicilio paterno (art. 72). Se llama natural o de origen, porque lo determina la naturaleza misma de las relacio~es entre padres e hijos, mientras dura la menor edad, en que éstos no puedan valerse por sí .solos, 171. Domicilio de derecho o impuesto por la ley.-Es el domicilio que fija la ley atendiendo a ciertas circunstancias y tiene el carácter de obligatorio mientras subsisten las condiciones que la ley ha contemplado al' establecerlo. Este domicilio legal tiene lugar en los siguientes casos: a) La mujer casada no divorciada sigue el domicilio del marido, mientras éste resida en Chile (art. 71). Esta disposición tiene su razón ele ser en la doble comunidad de vida y de intereses que existe entre los cónyuges durante el matrimonio, siendo el marido el jefe y administrador de esa doble comunidad (arts. 131, 133 Y 135), En caso de divorcio, cesa para la mujer la' obligación de vivir con su marido y pOI' eso el Código habla solamente de la mujer casada no divorciada. b) El que se halla bajo tutela o curaduría sigue el domicilio de su tutor o curador (art. 72). Se funda esta disposición en qué el tutor curador .es. el representante legal del pupilo que debe intervenir en todos los actos judiciales o extrajudiciales que le conciernan (arts. 43 y 390), Y comprende no sólo la guarda que se da por razón de la edad sino también la que se da al demente, sordo-mudo o disipador; en . los casos previstos por la ley. c) Los criados y dependientes que residan en la misma casa de la persona a quien sirven, seguirán el domicilio de esta última, excepto si son mujeres casadas no divorciadas, que siguen el domicilio del

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marido: si son pupilos, el de su tutor o curador; y si son hijos de familia, el de su padre legítimo que goza de patria potestad (arts. 71, n y 73). La ley habla de criados y dependientes, comprendiendo esta última palabra a aquellas personas, que sin ser domésticos, viven al servicio de un dueño de casa, en empleos como el de institutriz, escribiente, contador (etc). Obsérvese que existiendo circunstancias diversas que pudieran fijar el domicilio de una persona, la ley hace prevalecer el domicillo del representante legal, que es el que tiene en virtud de la ley la administración de los intereses de su representado. 172. Domicilio voluntario o de hecho.-Tiene su razón de ser en la libre voluntad de las personas capaces, que pueden fij ar su domicilio donde más le convenga. Para determinarlo sirven las reglas que hemos dado al tratar de los dos elementos constitutivos del domicilio: la residencia y el ánimo. Consecuencia de lo dicho es que el cambio de domicilio no puede efectuarse' sino concurren respecto del nuevo lugar escogido para domicilio, la residencia y el ánimo, o sea, el concurso de la voluntad y del hecho del cambio de residencia. Es distinto conservar un domicilio, para lo cual basta el ánimo real o presunto de volver a él, que constituir uno nuevo, para lo cual se requiere, como es natural, a~emás de la intención, el cambio efectivo de residencia. Mientras no se adquiere un domicilio nuevo, se conserva el anterior. Fuentes del domicilio.-Como resumen de lo dicho, podemos establecer que las fuentes del domicilio son: a) El origen de las personas, como ocurre en el caso del hijo . bajo patria potestad; b) La ley, como sucede respecto de la mujer casada, de los pupilos y de los criados o dependientes: e) La residencia y el ánimo, que son los elementos constituti\'05 del domicilio ordinario de las personas capaces; d) El contrato, en el caso del domicilio convencional o de elección; y e) La mera residencia, que con arreglo al artículo 68 hace las veces- de domicilio civil respecto de las personas que no lo tuvieren

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en otra parte. Esta disposición es aplicable a los vagos, a Jos peregrinos y a aquellas personas que viven viajando por razón de su profesión, como mercaderes, (etc.)

173.-Estado Civil
La palabra estado viene de la voz latina status, de la cual se servían los antiguos para designar el lugar o situación que una persona ocupa con relación a los demás, significado equivalente al que tiene en nuestro Derecho. En un sentido lato puede llamarse estado a' ciertas calidades de la persona que relacionándola, con los demás hombres fijan su condición en' la sociedad; calidades que la ley toma, en cuenta por~ que originan derechos y obligaciones. Tomada la palabra en este sentido, el estado de una persona comprende todas las relaciones de que es susceptible. tanto las de Derecho Público, por la situación que. ocupa en la sociedad civil de la cual es miembro, como las re-' laciones de Derecho Privado, que nacen de su situación en la familia. Pero el Código Civil al 'tratar del estado de las, personas 10 hace en un sentido más restringido. Prescindiendo de las relaciones del individuo con el Estado, que son materia del Derecho Público, el Derecho Civil se ocupa del estado civil de las personas, principalmente en orden a sus relaciones de familia, en cuanto esas relaciones le originan derechos y obligaciones del orden privado. Así, es estado civil de una persona, su caiidad de padre legítimo, de esposo, viudo, (etc.) El Código se ocupa en título especial, de las pruebas del . estado civil, porque la determinación clara' y precisa dd estado civil de las personas interesa vivamente al orden social para dar orden y seguridad a las relaciones de derecho. El estado civil eS de tal modo inherente al individuo, que los derechos que confiere no pueden renundarse: Tampoco pueden transigirse las cuestiones relativas al estado civil de las personas (art. 2450), El estado civil se relaciona íntimamente con la capacidad de las personas; pero es menester no confundir ambos conceptos, por-

que son cosa diversa.

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El estado es la calidad de una persona que fija sus derechos y obligaciones, y la capacidad legal es la aptitud o facultad para ejercitar por sí misma esos derechos. Una persona puede ser capaz o incapaz, sin que por esto cambie su estado civil. Asi, un varón casado puede ser mayor o menor de edad; en un caso será capaz y en el otro incapaz, sin que esto altere su estado civil de casado. Establecida la diferencia entre el estado civil y la capacidad, debemos hacer presente quc en m'.1chos casos el estado influye directamente sobre la capacidad. Así una mujer soltera mayor de edad es legalmente capaz; pero si se casa, el nuevo estado civil que ha adquirido por el matrimonio cambia su situación haciéndola pasar a la categoría de las personas relativamente incapaces. Los hechos más importantes relacionados con la determinación del estado civil son el nacimiento, el matrimonio y la muerte, y por eso, de estos tres hechos, la ley quiere que quede anotación con la debida solemnidad, en los registros correspondientes. El Derecho Civil francés llama a esos tres hechos «actos del estado civil:.. 174. De la familia.-Hemos dicho que el estado civil es la calidad de las perSonas en orden a sus relaciones de familia, y para la debida claridad debemos dar una idea de lo que se entiende por familia en el Derecho Civil. La palabra familia suele tomarse en diversos sentidos, que conviene distinguir para evitar confusiones. En un sentido lato, aplicable a la ma,teria de que tratamos, relativa al estado civil, puede decirse que familia es la agrupación de personas unidas entre sí por los lazos del matrimonio o del parentesco, ya sea éste de consanguinidad o de afinidad. Se deduce de lo dicho que hay tres distintas relaciones de familia, a) Una que procede del matrimonio y que crea entre los contrayentes la calidad de cónyuges, los cuales tienen entre sí relaciones propias de un carácter especial y diverso de las demás relaciones de familia. En efecto, entre marido y mujer no existe propiamente relación alguna de parentesco, ya que no son entre sí ni consanguíneos ni afines; no obstante, es innegable que existe entre ellos una relación de familia, la más Íntima y fundamental de todas.

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El Código Civil en el artículo 42 dice que en los casos en que la ley dispone que se oiga a los parientes de una persona se entenderán comprendidos en esa denominación el cónyuge de ésta, sus consanguíneos, (etcétera). Como ya dijimos que no existía entre los cónyuges parentesco de consanguinidad ni de afinidad, al incluir el Código al cónyuge en la den_ominación de parientes., lo ha hecho dando a la palabra parientes un sentido lato, comprensivo de todas las relaciones de familia. b) Otra relación de família es la que proviene del parentesco de consanguinidad. Parentesco de consanguinidad es la relación que existe entre personas que descienden de un tronco común y se llama de consanguinidad porque ambas personas partícipan de una misma sangre. Debemos distinguir en el parentesco de consanguinidad, la línea y el grado. Se llama línea la sucesión de personas entre las cuales existe la relación de parentesco .. La línea es recta cuando una de las dos personas es ascendiente de la otra, y colateral o transversal cuando las dos personas proceden de un ascendiente común y una de ellas no es ascendiente de la otra. Se llama grado la distancia que existe' entre dos parientes y se cuenta por el número de generaciones. El estudio del parentesco de consanguinidad y de sus divisiones tiene suma importancia' en materiás de sucesión, matrimonios, 'censos, etc. En materia de sucesión ah intestato la ley sólo contempla el parentesco de .consanguinidad hasta el sexto grado, que es el máximun a que se extiende el derecho de sucesión de los colaterales (art. 922, inciso 2. e) . . e) Finalmente, hay otra relación de f.amilia, que es la que proviene del parentesco de afinidad, que es aquel que existe entre una persona que está o ha estado casada o ha tenido trato carnal con otra y los consanguíneos legítimos o ilegítimos de la última. Dijimos que los cónyuges por el hecho del matrimonio' no contraen clase alguna de parentesco, como tampoco lo contraen un hombre y una mujer que se conocen carnalmente por el concúbito ilegítimo; sin embargo, en ambos casos, por disposición especial de la ley, se entiende contraído un parentesco de afinidad entre cual-

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quiera de dichas personas y los consanguíneos legítimos o ilegítimos de la otra; pero la fuerza de este vínculo no llega hasta emparentar a los consanguíneos de una de esas personas con los consangíneos de la otra. Es escasa la importancia del parentesco de afinidad en el Derecho Civil, ya que la ley no se refiere a él tratándose de la sucesión de las personas, ni de su guarda, etc. No obstante, la ley se refiere en especial al parentesco de afinidad al tratar de los impedimentos del matrimonio, arto 5.° de la ley del matrimonio civil; y en diversos otros casos. Además, al referirse la ley a los parientes de una persona, esa denominación comprende el parentesco de afinidad a falta de parientes consanguíneos (art. 42). Otro sentido en que el Código toma la palabra familia es el que emplea para indicar el conjunto de personas que viven bajo el mismo techo que el padre de familia, y que comprende la mujer, los hijos legítimos y naturales, la servidumbre y demás personas que viven a costa del padre de familia o a quienes éste debe alimentos. En este sentido emplea la palabra familia el artículo 8 I 5 del Código Civil, que tratando de los derechos reales de uso y habitación dice: «En las necesidades personales del usuario o del habitador se comprenden las de su familia». La familia comprende la mujer y los hijos legítimos y naturales, tanto los que existen al momento ·de la constitución, como los que sobrevienen después; y esto aun cuando el usuario o habitador no esté casado, ni haya reconocido hijo alguno a la fecha de la constitución. Comprende asimismo el número de sirvientes necesarios para la familia. Comprende además las personas que a la misma fecha vivían con el habitador o usuario y a su costa: y las personas a quienes éstos deben alimentos». 175. De las pruebas del estado civil.-Dijimos anteriormente que los hechos más importantes relacionados con la determinación del estado civil eran el nacimiento, el matrimonio y la muerte. Excusado sería insistir en la necesidad de hacer constar estos hechos de una manera fehaciente, que aleje todo temor de fraudes o errOres e:1 materia tan trascendental. Con este obj eto existen registros públicos

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para anotar esos hechos con los detalles necesarios. Antiguamente esos registros corrían a cargo de los curas-párrocos, dentro de sus respectivas parroquias, hasta que la ley de 17 de Julio de 1884 creó los· oficiales del Registro Civil, a quienes encomendó todo lo relativo al Registro Civil debiendo llevar por triplicado los registros de nacimientos, matrimonios y defunciones. EstableCidos esos registros para hacer constar los hechos relativos al estado civil, queda desde luego indicado el medio ordinario de prueba de eses hechos, que no es otro que las inscripciones asentadasen el respectivo registro. Con este fin, el artículo 84 de la ley N.O 4808, de 10 de Febrero de 1930, sobre registro civil, dispone que son obligaciones de los' oficiales del Registro Civil dar, con arreglo a la ley, las copias o certificados que Ee les pidIeren de los actos que ante ellos hayan pamdo, y el 24 de la misma ley dice que los certificados o copias de inscripciones o sub-inscripciones que expidan el Conservador o los oficiales del Registro Civil, tendrán el carácter de instrumentes públicos y surtirán los efectos de las partídasde que hablan los artículos· 305, 306, 307 y 308 del Código Civil. Conforme con lo que decimcs, el cit2do artículo 305 dis~one que «el estado civil de casado o viudo y de padre o hijo. legítimo podrá probarse por las respectivas partidas de matrimonio, de nacimiento o de bautismo y de muerte»; y más adelante agrega: «la edad y la muerte podrán prol::arse por las respectivas partida,s de nacimiento o bauti~mo y muerte;». Hemos llamado la atención sobre las palabras podrá probarse , que emplea en esta parte el artículo 305 del Código Civil, porque si bien es- cierto que las partidas del Registro Civil son el medio ordinario de prueba de les actos constitutivos del estado civil, ellos pueden también probarse por los otrosmedics probatorios que la misma ley establece para el caso en que falten dichas partidas, Los medios de prueba supletorios d~ las partidas del Registro Civil son los siguentes y en el orden que se indican: l. o otros documentos igualmente auténticos; 2. 0 declaraciones de testigos que hayan presenciado los hechos constitutivos del estado civil de que se trata; y 3, o la notoria posesión del estado civil (art, 309),

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Antes de estudiar los diversos medios probatorios del estado civil daremos una idea de la organización del Registro Civil.

176.-El Registro Civil.
El Registro Civil está organizado y se rige actualmente por la ley N.· 4808, de 10 de Febrero de 1930. En el Registro Civil se hacen todas las inscripciones que se relacionan con el estado civil de las personas en tres libros diversos: uno de los nacimientos, otro de los matrimonios y otro de las defunciones. 177. Libro de nacimientos.-En el libro de los nacimientos se inscribirán: 1) los nacimientos que ocurran en el territorio de cada comuna; 2) los nacimientos que ocurran en viajes dentro del territorio de la República, o en el mar, en la comuna en que termina el viaje, o en la del primer puerto de arribada; 3) los nacimientos de hijos de chilenos ocurridos en extranjero, estando el padre o madre al servicio de la república. Estos nacimientos se inscriben primero ante el cónsul chileno respectivo, quien remite los antecedentes al Ministerio de Relaciones Exteriores, el cual certifica la autenticidad y los envía al Conservador del Registro Civil para los efectos de su inscripción en el Registro de la primera Sección de la comuna de Santiago. Podrán ser' inscritos en la misma forma los hijos de chilenos nacidos en el extranjero, aunque sus padres o madres no estén al servicio de la República (art. 3.°). En el mismo Registro de la comuna en que se hubiere inscrito el nacimiento de una persona, se inscribirán los siguientes actos relacionados con su estado civil: a) la escritura pública de aceptación de legitimación; b) la escritura pública de reconocimiento de hijo natural; c) la escritura pública en que se acepta el reconocimiento espontáneo de un hijo ilegítimo; d) la escritura pública en que se autoriza la emancipación voluntaria y el decreto del juez que dé lugar a la emancipación judidial; y e) la sentencia que declare un estado civil (art.6.0). La inscripción del recién nacido debe hacerse dentro del término de sesenta días contados desde la fecha en que hubiere ocurrido el nacimiento y están obligados a requerir la inscripción las siguientes

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personas: 1) el padre, si es con:Jcido y puede declararlo; 2) el pariente más próximo mayor de 18 años, que viviere en la casa en que hubiere ocurrido el nacimiento; 3) el médico o partera que haya asistido al parto o, en su defecto, cualquiera persona mayor de 18 años; 4) el jefe del establecimiento público 0 el dueño de la casa en que el nacimiento haya ocurrido, si este ocurriere en sitio distinto de la habitación de los padres; 5) la madre, en cuanto se halle en estado de hacer dicha declaración; 6) la persona que haya recogido al recién nacido abandonado; y 7) el dueño de la casa o jefe del establecimiento, dentro de cuyo recinto. se haya efectuado la exposición de algún expósito (arts. 28 y 29), La inscripción de un hijo legítimo ~ólo podrá requerirse dentro de los treinta días siguientes a su nacimiento, por el padre o la madre, por sí o por mandatario; pero transcurrido este plazo están obligadas a requerir dicha inscripción las demás personas indicadas anteriormente (art. 30). La inscripción de un nacimiento contendrá la indicación de la hora; día, mes, año y lugar en Ique ocurrió el nacimiento, el sexo, el nombre y apellido del nacido que indique la persona que requiere la inscripcién, y los nombres, apellidos nacion~lidad, profesión y domicilio de los padres si el recién nacido fuese hijo legítimo, pero la ley sólo reconoce como requisitos esenciales para la inscri¡::ción de un nacimiento la fecha de este y el ncmbre, apellido, sexo del recién naci-' do (arts. 31 y 33). Cuando se trate de la inscripción de un hijo ilegítimo, sólo po. drá dejarse testimonio del nombre de su padre o madre, si uno de ellos o ambos lo pidieren personalmente, o por medio de mandatario constituído para este objeto por escritura pública; y esta declaración servirá de suficiente reconocimiento del hijo ilegítimo, para los efectos del título 14 del libro ).0 del CÓdigo Civil (art. 32). 178. Libro de matrimoniOS.-En este libio se inscribirán: 1) los matrimonios que se celebren en el territoríq de. cada cemuna; 2) los matrimonios celebrados en artículo de muerte dentro del territorio de la república, en Ia comuna correspondiente al lugar en que este acto se verifique; 3) los matrimonies celebrados fuera del país por un chileno con una extranjera, los cuales se in~cribirán en el Regis-

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tro de la 1. 8 Sección de la comuna de Santiago, previa remisión de los antecedentes debidamente legalizados, hecha por el Ministerio de Relaciones Exteriores al Conservador del Registro Civil; y 4) las sentencias ej ecutoriadas en que se declare la nulidad del matrimonio o se decrete el divorcio perpetuo o temporal; la simple separación de bienes de los cónyuges; los instrumentos en que se estipulen capitulaciones matrimoniales; y las sentencias ejecutoriadas que concedan a la mujer o a su curadora la administración extraordinaria de la sociedad conyugal y las que declaren la interdicción del marido (art. 4. 0 ). Es competente para celebrar el matrimonio el Oficial del Registro Civil de la comuna o sección en que cualquiera de los contrayentes tenga su domicilio o haya vivido los tres últimos meses anteriores a la fecha del matrimonio; pero los matrimonios en artículo de muerte pueden celebrarse ante cualquier Oficial del Registro Civil y en cualquier lugar, y respecto a las personas asiladas en hospitales. penSionados y otras casas de salud o beneficencias, cárceles y demás establecimientos penales, se entiende que tienen allí la residencia de tres meses que exige la ley. (Arts. 35, 41 y 42). El matrimonio se celebrará ante el Oficial del Registro Civil, en. su oficina, o en la casa de algunos de los contrayentes, o en la casa que de común acuerdo indicaren los contrayentes, siempre que esté ubicada dentro de la jurisdicción del Oficial del Registro Civil y ante dos testigos. (Art. 34). Son requisitos esenciales de la inscripción de un matrimonio: a) el lugar, día, mes y año en que se celebran; b) el nombre yapellidos materno y paterna de cada uno de los contrayentes; e) los nombres y apellidos de los testigos y su testimonio, bajo juramento, sobre el hecho de no existir impedimentos ni prohibiciones para celebrar el matrimonio y sobre el lugar del domicilio o residencia de los contrayentes; y d) la firma de los contrayentes, de los testigos y del Oficial del Registro Civil. (Art. 40). El matrimonio religioso podrá celebrarse antes o depués del matrimonio civil; pero si se celebrare antes, deberán los esposos contraer matrimonio civil dentro de los 8 días siguientes a la celebración del primero.

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Si no se cumpliere con esta obligación, el responsable será castigado con multa; pena que el juez podrá remitir o disminuir cuando el matrimonio civil se efectuare después de los 8 días, pero antes de iniciarse el procedimiento criminal, y tampoco se aplicará la pena, cúando el procedimiento se inicia por denuncia' de algunos de los esposos y el matrimonio se celebra. antes de dictarse sentencia. Si el matrimoni9•. no se celebrare, dentro del plazo de diez días contados desde aquel en que quede ejecutoriada la sentencia que impone la multa, el responsable será castigado con pena de presidio menor; pero se pondrá término al juicio o se remitirá la pena silós esposos ,contrajeren matrimonio civil. Estos matrimonios podrán celebrarse ante cualquier Oficial del Registro Civil. (Art ..4 3). ' 179. Libro de deCunciones.-En el libro de defunciones se inscribir~n: 1) 1a,s que ocurran en el territorio de cada comuna: 2) las que ocurran en viaj es, en la comuna del lugar en que debe efectuarse la sepultación. Si el fallecimiento ocurriere en el mar, en la del primer puerto de arribada de la nave; 3) las de chilenos ocurridas, en el extranjero, previa remisión de los documentos debidamente legalizados hecha por el Ministerio de Relaciones Exteriores al Conservador del Registro Civil, para que disponga la inscripción en la comuna correspondiente-; 4) la de los militares .encampaña, en la comuna correspondiente al último domicilio del fallecido; 5) las sentencias ejecutoriadas que declaren la muerte presunta, en la comuna correspondiente al Tribllnal que hizo :la, deola~ación; y los instrumentos que acrediten la muerte civil, en, la comuna correspondiente al lugar de la profesión solemne. (Art, 5.°). La inscripción de defunción se hará en virtud del parte yerbal o escrito que deben dar los parientes del difunto, o los habitantes de la casa en que ocurrió· 'el fallecimiento, o en su defecto los vecinos; o el jefe del convento, ho~pital, lazareto, hospicio o cárcel, nave, cuartel. u otro establecimiento en qúe hubiere ocurrido el falleci~ miento, o la autóridad de policía en el c:;tso de hallarse un cadáver que nadie reclame o dé' tratarse del falIecíiniento de una persoria ' desconocida. (Art. 44). Al requer;irse la illscripcióndeun fallecimiento se presentará un

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por el médico encargado de comprobar las de..

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funciones, o por el que haya asistido al difunto en su última enfermedad; y si no hubiere médico en la localidad, se acreditará la defunción con la información de dos o más testigos rendida ante el Oficial del Registro Civil o ante cualquiera autoridad judicial del lugar en que haya ocurrido la defunción. (Art. 45). Hecha por el Oficial civil la inscripción de la defunción, cuyos requisitos esenciales son la fecha del fallecimiento y el nombre, apellido y sexo <;Iel difunto, el oficial civil expedirá la licencia o pase para la sepultaci6n, que no deberá hacerse sino pasadas las 24 horas después de la defunción (arts. 46 y 50). Los encargados de los Cementerics no permitirán que se dé sepultura a un cadáver, sin la licencia o pase del oficial del Registro Civil (art. 47). 180. Declaraci6n de los interesados que solicitan una inscripci6n. -El Oficial del Registro Civil se limitará a recibir las declaraciones de los comparecientes, haciéndoles las observaciones del caso, si declararen hechos evidentemente erróneos; pero si aquéllos insistieren, las declaraciones deberán ser admitidas y consignadas en el Registro, taJes como hayan sido hechas por los comparecientes, junto con las observaciones del Oficial del Registro Civil, y sin perjuicio de las acciones que competan en contra de los falsos declarantes. (art. 14). Las declaraciones hechas oportunamente, por regla general, se presumen legalmente verdaderas. 181. Representación para las inscripciones.-Los interesados en un8 inscripción podrán hacerse representar por mandatarios, y se tendrá por mandatario a la persona que se presente en tal carácter expresando que ha recibido comisión verbal. Si al oficial del Registro Civil mereciere dudas el encargo, podrá exigir o la comprobación del poder o la comparecencia personal de los obligados a requerir la inscripción. En el caso de matrimonio por poder, se requerirá un poder especial constituído por escritura pública, en el cual se exprese el nombre, apellido, edad, profesión y domicilio de los contrayentes (art. 15). . 182. Necesidad de la inscripción de la sentencia y otros instrumentos.-Las sentencias judiciales y los instrumentos que en conformidad a esta ley deben ser inscritos en los Registros (v. gr. las sen-

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tencias de divorcios o simple separación de bienes, y la escritura públicade recDnocimiento de un hijo natural), no podrán hacerse valer en juicio sin que haya precedido la inscripción que corresponda (artículo 8.°), • J 183. Rectificación de las inscripciones.-Las inscripciones no podrán ser alteradas ni modificadas, sina, en virtud de sentencia judicial ejecutoriada, la cual se inscribirá en el libro respectivo, y de ellas se tomará razón al margen de la inscripción que se va a rectificar. Sólo pueden pedir esta rectificación las personas á que la inscripción se refiere y sus representantes legales o sus herederos; y el juez deberá proceder con conocimiento de causa, con el mérito de los instrumentos públicos constitutivos del estado civil, que comprueben el error, o a falta de· éstos, previa información sumaria o audiencia de los parientes. Si se dedujere oposición por legítimo .contradictor el negocio se hará contencioso. (arts. 7, 17 Y 18). 184. Copia íntegra de las inscripciones. - Las copias expedidas por los oficiales del Registro Civil deberán contener todas las inscripciones y sub-inscripciones que correspondan a las personas a que este documento se refiera, salvo que se pidan certificados relativos a uno o más hechos que aparezcan en una ins~~~pción, en el cual caso se dej ará expreso testimonio de esta. circunstancia en el mismo certificado. Estos certificados o copias tendrán el carácter de instrumentos públicos y surtirán los efectos' de las partidas de que hablan los artículos, 305, 306, 307 Y 308 del CQdigo Civil. (arts. 20 y 24). 185. Inscripciones fuera de plazos.-Pasados 60 días desde la fe-, cha de un nacimiento o tres días después de la defunción, no se podrá proceder a la inscripción sin decreto de la justicia ordinaria (art. 26). 186. Otros Registros Públicos que llevan los Oficiales del Registro Civil.-Los oficiales del Registro Civil de las comunas donde no haya notario, deberán además llevar registros públicos, para los efectos de autorizar testamentos abiertos, poderes judiciales, inventarios solemnes;. escrituras de reconocimiento o de legitimación de hijos y demás instrumentos que las leyes les encomienden. (art. 86). 187. Medidas que favorecen la eonstitución legal de la familia. -Los oficiales del Registro civil visitarán sus respectivas comunas, a
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en de procurar la celebración del matrimonio del hombre y la mujer que, haciendo vida marital, tengan hijos comunes. Durante su visita harán las inscripciones de nacimientos que procedan, denunciando los que no se hubieren inscrito en época oportuna y cuidando de que esas inscripciones se verifIquen. Estas inscripciones de matrimonios y nacimientos que el oficial del Registro civil practique en las visitas, se harán en registros especiales (arts. 51 y 54). 188. Conservador del Registro Civil.-A cargo de la Dirección superior y de la vigilancia de los servicios del Registro civil en toda la República, existe un funcionario denominado "Conservador del Registro Civil», que tiene su oficina en la. capital de la República (artículo 56).

189. Funciones de los Cónsules en lo relativo a los actos del estado civil.-El artículo 17 del Decreto-Ley N. o 578, sobre el servicio consular, publicado en el Diario Oficial de 5 de Octubre de 1905,
dispone: "Artículo 17. Los Cónsules Generales y Particulares de Profesión y los nacionales de Elección son Ministros de fe pública para los efectos de los actos notariales o de esiado dGil, que se otorgen ante ellos, ya sea por chilenos o por extranjeros, para tener efecto en Chile, y gozan de todas las facultades que correspondan tanto a los notarios como a los oficiales de Registro Civil. «El Reglamento fijará las condiciones en que estas facultades pueden hacerse extensivas a los Cónsules de Elección que no sean ciudadanos chilenos. «El Presidente de la República establecerá en.e1 Reglamento Consular los libros de registro y formularios que para este efecto deberán llevar los cónsules, y las demás condiciones a que deban estos funcionarios someterse en el ejercicio de su cargo~). 190. Partidas del Registro Civil,-Se llaman partidas los certificados expedidos por los Oficiales del Registro Civil para dar fe de las inscripciones efectuadas en los registros. Cualquiera persona, sin necesidad, de comprobar interés alguno, puede pedir certificados de las inscripciones existentes en los libros del registro civil. Estas partidas tienen el carácter de instrumentos públicos au-

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ténticos . porque dan fe de declaraciones o hechos ocurridos ante oficiales públicos en asuntos de su competencia. Si las partidas pres~ntadas como medios probatorios están en la forn~a debIda, es decir, si aparecen autorizadas por el funcionario competente y sin ofrecer en su parte externa ~señales, como raspaduras o borraduras, que indiquen una alteración del documento, la ley presume en ese caso su autenticidad y' pu~eza (art. 306). La autenticidad se refiere al hecho de haber sido realmente otorgado y autoriz2do el instrumento de que se trata, y la pureza se refiere· a la calidad de no haber sido alterado después de su otorgamiento. También pueden rechazarse los antedichos documentos si la persona a que el documento se refiere no es la misma a quien se . pretende apli<;;ar, 10 que es tan lógico y racional que no requiere explicación (art. 307). Encontrándose, pues, las partidas en forma debida, y no objetada la ideritidad personal, hacen prueba' para acreditar un estado civil. Su fuerza probatoria sigue la misma regla de los demás instrumentos públicos. Las partidas hacen plena fe en cuanto atestiguan el hecho de la declaraci6n prestada pOr las P?rtes ante el Oficial del Registro Civil, porque se trata de actos que pasan ante un funcionario público en quien la ley deposita su confianza; pero no garantizan la verdad de la declaración, la cual puede ser completamente falsa .. Por ejemp10, sí un, padre comparece a inscribir un hijo que dice ser suyo, la partida complueba el hecho de haber comparecido el padre ante el oficial civil a declarar que el hijo era suyo; 'pero no comprueba por sí sola que el hijo sea realmente del padre que lo present6 .a insCribir. No obstante, si alguien quiere hacer constar la falsedad de la declaración debe' comprobarlo, porque aunque la declaración puede ser falsa, la ley ampara. y tiene por ciertas las declaraciones de los interesado_s, pertinyntes a la inscripción, mientras no se produzca prueba en contrario. En otros términos, hay una presunción legal que favorece el contenido mismq de las partidas, porque f;s racional suponer que ellas generalmente sean verdaderas, ya que sería raro el caso de que en el momento de la inscripción exi"stiera interés en ocultar la verdad.

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Si así no fuere, sería dificilísima la prueba del estado civil. Veamos ahora los documentos que deben presentarse como prueba en los distintos casos de comprobación de un estado civil. La calidad de padre o hijo legítimo debe acreditarse acompañando las partidas de nacimiento del hijo y del matrimonio de sus padres, hecho este último que debe establecerse indispensablemente para acreditar la legitimidad. El estado civil de casado se acredita con la partida de matrimonio: pero este estado puede presentar algunas situaciones especiales que contempla el artÍCulo 149 del Código Civil y son: l." Caso en que la mujer ejercite una profesión, industria u oficio; 2. ° Caso de separación de bienes; y 3.° Caso de divorcio. Las dos últimas situaciones deben comprobarse por medio de la copia de la sentencia judicial pasada en autoridad de cosa juzgada, que establece la separación de bienes o el divorcio debidamente inscrita en el Registro Civil. La calidad de la mujer que ejerce una profesión u oficio se justifica acreditando el hecho mismo del ejercicio del oficio o profesión por los medios ordinarios de prueba. El estado civil de viudo se comprueba con la partida de matrimonio y la de defunción del otro cónyuge. El estado civil de hijo legitimado puede presentar cuatro situaciones diversas: l. ° Caso de un hijo concebido antes del matrimonio, pero nacido dentro de él, que queda legitimado ipso jure por el matrimonio de sus padres (art. 206). Esta calidad se prueba lo mismo que la del hijo legítimo; 2.° Caso de un hijo natural legitimado también ipso jure por el matrimonio posterior de sus padres (art. 207). Esta calidad se prueba con la escritura pública de reconocimiento como hijo natural debidamente inscrita en el Registro Civil y con la partida de matrimonio. 3.° Caso de un hijo legitimado por escritura pública otorgada pOI; sus padres a la fecha del matrimonio (art. 208). Esta calidad se prueba con la partida de matrimonio y con la escritura de legitimación debidamente inscrita en el Registro Civil y 4.° Caso de un hijo legitimado en el acto mismo del matrilnonio en virtud de la declaración de legitimación hecha por los contrayentes, en ese acto, en conformidad al artículo 38 de la ley N.O 4808, de 10 de Febrero de 1930, que dispone que la inscripción que contenga

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esa declaración produce los efectos señalados en el arto 208 del Código Civil. Esta calidad se prueba con la partida de la ~nscripción del matrimonio de los padres en la que conste la referida declaración de legitimación. El estado civil de padre, madre o hijo natural deberá probarse por el instrumento' de reconocimiento que al. efecto hayan otorgado ambos padres o uno de ellos debidamente inscrito en el Registro Civil, conforme a la ley N.O 4808 Cinc. 2.° del arto 305. La frase «deberá probarse» indica que el Código excluye otras pruebas tratándose del estado civil de hijo natural. El estado civil de hijo ilegítimo reconocido espontáneamente por, una escritura pública se prueba por la copia de la respectiva escritura y el certificado de su inscripción en el Registro Civil (art. 6 de la ley N.O 4808). Si el reconocimiento de hijo ilegítimo se hizo espontáneamente por el padre, por la madre, o por ambos, al efectuar la inscripción del nacimiento, se prueba con la copia de la correspondiente partida de inscripción, que contenga la referida declaración; la cual declaraci6n sirve de suficiente reconocimiento de hijo ilegitimo, para los e'rectos del título XIV del libro 1 del Código Civil (arto 32 de la ley N." 4808) El estado civil de hijo ilegítimo no reconocido voluntariamente, que el C6digo permite establecer con el sólo objeto de exigir alimentos (art. 280), se juStifica por medio de las diligencias judiciales que detalladamente reglamenta el tHulo 14 del libro primero del Código Civil y la inscripción de la sentencia en el Registro Civil. Finalmente, hay algunos estados o situaciones especiales, como las del, emancipado voluntariamente, que se comprueba por medio del instrU11}ento público de emancipación unido al decreto del juez que la autoriza, debidamente inscrito en el Registro Civil (art. 265); y la del habilitado de edad, que, se justifica por la copia del decreto judicial que la concede, excepto el caso 'del var6n cásado que ha cumplido 21 años, el cual queda habilitado por el ministerio de la ley, y que puede.justif1car su condición de habilitado por medio de las partidas de nacimiento y de matrimonio. 191. Medios supletorios de prueba.-A falta de las partidas o

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documentos comprobatorios del estado civil, es menester recurrir a los medios supletorios que indica el artículo 309 que dice: «La falta de los referidos documentos podrá 8uplirsc en caso necesario por otros documentos auténticos, por declaraciones de testigos que hayan presenciado los hechos constitutivos del estado civil de que se trata y en defecto de estas pruebas por la posesión notoria de ese estado civil». Este artículo permite suplir la falta de la'3 partidas de estado civil por los medios que indica; pero esto no quiere decir que uno cualquiera de esos medios de prueba supletorios haga plena fe sobre la verdad de las declaraciones en él contenidas desde que según el arto 308 las partidas mismas que son el medio ordinario de prueba, no gara!1tizan la verdad de lo declarado en ellas. Veamos ahora estos diversos medios supletorios, en el orden que indica el artículo 309. 192. Otros documentos auténticos.-I.O Esa falta puede suplirse por otros documenti)s igualmente auténticos. En el proyecto de Código de don Andrés Bello de! año 1853, aparece una nota para aclarar por medio de un ejemplo esta disposición, la cual nota dice como sigue: "Se echa de menos la partida de bautismo de A. pero se presenta un testamento en que B, casada con e, nombra a dicho A, entre . . sus hijos legítimos. o se hace constar p:Jr documentos que A, fué reconocido como tal hijo en la partición de los bienes, y se le puso en posesión de ellos sin oposición ni contradicción». 193. Declaración de testigos.-2. o 0Fro medio supletorio es la declaración de testigos que hayan presenciado los hechos constitutivos del estado civil de que se trata. Aunque es peligrosa la prueba testimonial, la ley la permite en este caso, porque puede oC'.lrrir que no haya otra manera de acreditar un estado civil; pero no acepta testigos de oídas, sino testigos presenciale, de los hechos. 194. Posesrón notoria.- -}, o En defecto ¿e estas pruebas, puede acreditarse un estado ciyil por la posesión notoria del misme> estado. Poseer notoriamente un estado es gozar en el hecho y a la vista de todos, del títub y de las ventajas anexas al estado, soportando sus oblígaciones. Los antiguos comentadores expresaban los hechos cons~

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titutivos de la posesión del estado civil por medio de la siguiente fórmula: «Nomen, tractatus, fama». Nomen, es decir, llevar el n01TIbre que designa su estado. Tractatus, es decir, haber sido tratado como tal en las relaciones domésticas y sociales. Farna,' o sea, el hécho de haber sido conocido como tal por el público de' su vecindario en general. Conforme con' estos principios los artíc\..! los 310 Y 311 del Código definen e:1 qué consisre la posesión notoria del estado de matrimonio y del estado de hijo legítimo. La posesión notoria del estado de matrimonio consiste principalmente en haberse tratado los supuestos cónyuges como marido y mujer en sus relaciones doméstiCas y sociales; 'y en haber sido la mujer recibida en ese carácter por los deudos y 'amigos de su marido y por el vecindario de su domiciliG en general. (Art. 310). La posesión notoria del estado de hijo legítimo consiste en que sus padres le hayan tratado como tal, proveyendo a su educación y establecimiento de un modo competente, y presentándole en ese carácter a sus deudos y amigos, y en ,que éstos y el vecindario de su domicilio, en general, le hayan reputado como hijo legítimo de tales padres. (Art.311). En cuanto al tiempo necesario de esta posesión notoria, la ley exige, para que el juez la admita como prueba del estado civil, que' haya durado por 10 menos durante 10 años continuos (art. 312), tiempo que reputa necesario para que pueda formarse el concepto público en que se funda esta prueba. Finalmente, exige .la ley que esta prueba se verifique por un conjunto de testimonios' fidedignos que la establezcan de un modo irrefragable, particularmente en el caso de no explicarse y probarse satisfactoriamente la falta de la respectiva partida, o la pérdida o extravÍo del libro o registro en que debiera encontrarse. (Art. 313), 195, Consecuencias del estado civil.-Hemos dicho que el estado civil determina la situación de la persona' en lo tocante a: sus relaciones de familia y, en consecuencia, fija sus derechos y obligaciones. En consideración a su estado, la ley le reconoce o le rehusa un derecho. ,. Además, como ya he dicho 'anteriormente, el estado civil sirve

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en algunos casos para determinar la capacidad de la persona, o sea, su aptitud para ejercer por sí misma sus derechos y cumplir sus obligaciones. 196. Especialidad de los fallos sobre estado civil.-EI inciso 2. o del artículo 3. o del Código Civil, establece la regla general sobre el valor de las sentencias y dispone que «las sentencias judiciales no tienen fuerza obligatoria sino respecto de las causas en que actualmente se pronunciaren:.. Según esta regla, el fallo pronunciado en un asunto. litigioso termina definitivamente la cuestión entre las personas que en él fueron partes; pero no obsta a que otra persona que no haya intervenido en ese juicio pueda entablar contienda sobre el mismo objeto. Esta regla sufre excepción respecto de los fallos judiciales que se pronuncian sobre la legitimidad del hijo o sobre una maternidad que se impugna, los cuales tienen valor no sólo respecto de las personas que han intervenido en el juicio, sino respecto de todos, relativamente a los efectos que dicha legitimidad acarrea. (Art. 315). Esta excepción se funda en la necesidad de mantener la integridad e indivisibilidad de los estados civiles a que ella se refiere, la cual no podría conservarse si después de pronunciado un fallo judicial en un sentido, pudiera pronunciarse otro en sentido opuesto. Pero, para que estos fallos produzcan el efecto dicho, se exigen ciertos requisitos, que son: 1.0 Que hayan pasado en autoridad de cosa juzgada, es decir, que sean de tal naturaleza que no pueda interponerse contra ellos ningún recurso legal, o bien, que haya transcurrido el tiempo concedido para hacer valer los recursos, sin que las partes los hayan formulado. 2. o Que se hayan pronunciado contra legítimo contradictor. El artículo 317 establece que legítimo contradictor en la cuestión de paternidad es el padre contra el hijo o el hijo contra el padre, y en la cuestión de maternidad, el hijo contra la madre o la madre contra el hijo, y agrega que siempre que en la cuestión esté comprometida la paternidad del hijo legítimo, deberá el padre intervenir forzosamente en el juicio so pena de nulidad. Con estas disposiciones la ley ha querido que el fallo pronun.

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eiado sobre estas materias reuna las garantías necesarias, las cuales, por lo tocante a las personas que deben intervenir en el juicio, se llenan cuando en la cuestión de paternidad son contradictores el padre y el hijo y en la cuestión de maternidad el hijo y la madre. 3. ° Que no haya habido colusión en el juicio. Colusión es la ccnnivencia o arreglo privado de las partes para litigar aparentemente con el objeto de obtener una declaración judiCial en un sentido falso. Finalmente, debe tenerse presente la disposicióridel artículo 320, según la cual «ni prescripción ni fallo alguno, entre cualesquiera otras personas que se hayan pronunciado, podrá oponerse a quien se presente como verdadero padre o madr,e del que pasa por hijo de otros, o como verdadero hijo del padre o madre que le desconoce:>. Esta disposición prevé el caso posible de que se haya pronunciado un [a11o judicial que declare como verdadero padre o madre a quien no lo sea en realidad; y para que ella tenga lugar no importa que el fallo se haya dictado entre legítimos contradictores, porque precisamente ese es el caso de aplicaCión de este artículo; pues si no se hubiese pronunciado entre legítimos contradictores, según las reglas generales. el fallo dado en esas condiciones no sería inconveniente para que se entablara un nuevo juicio y resultaría innecesaria la disposicIón que comentamos. Termina el artículo 320 diciendo que esta reglase entenderá sin perjuicio de 10 dispuesto en el artículo 284, que dispone que la paternidad sólo puede indagarse por la confesión expresa o tácita del padre, y en el artículo 288, ineisó 2.°, que añade que no puede intentarse acción para indagar la maternidad contra ninguna mujer casada: 197. Del nombre y apellido de las personas.-La personalidad de cada individuo se distingue de las demás por medio del nombre, el cual se forma por dos elementos: l.0 el apellido de familia o nombre patronímico; y 2.° el nombre propiamente tal, que es el que sirve para individualizar a cada miembro de la familia. Durante mucho tiempb, entre los pueblos primitivos, el nombre se compuso de una denominación única e individual para cada persona y así, entre los griegos, hebreos y fenicios, cada individuo llevaba un solo nombre que se le daba en su nacimiento y que era diverso del nombre de su padre.

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Fueron los romanes los que establecieron el uso del nombre pa· tronÍmico. Los miembros de la gens se designaban bajo un mismo apellido (nomen o gentilitium) y se distinguían unos de otros agre· gando diver~os apelativos (praenomen: propio a cada individuo). Este sistema prese:1taba la ventaja de hacer a la vez del apellido el signo distintivo ¿el individuo y de la familia, pero, como a In larga result6 que dentro de una misma familia se alcanzaban los nombres (praenomen), los romanos agregaron lo que 8e llama el cognomen, o óea, un calificativo que se basaba en hechos, circunstancias o cualidades peculiares de cada ir.dividuo, con lo que se evitaba la confusión de ¡cersonas. Por ej: Escipicin Emiliano; Escipion Africano, etc. El uso del nombre individual y único, reapareció con los bárbaros, después de la disolución del Imperio romano de Occidente y se mantuvo así durante largo tiem¡::o; pero por la fuerza misma de las cosas y como consecuencia de la limitación de las palabras empleadas para la designación de las personas, fué necesario precisar la identidad de 103 individuos, indicando su filiaciónn con lo que se volvió definitiv8mente 81 empleo del apellido hereditario precedido del nombre y en el siglo XI I ya estaba completamente generalizado este uso. El hijo de dos personas casadas toma el apellido de su padre. En la inscripci6n de su nacimiento ante el oficial del Registro Civil, 5e le designa por el nombre y apellido que indique la persona que requiere la inscripción, la cual ordinariamente es el padre del recién nacido, la madre o la persona encargada por éstos. Si transcurren treinta días sin que el padre o madre requieran la inscripci6n, deberán requerirla el pariente más proximo que viviere en la casa, el médico o partera, el jefe del establecimiento en que haya nacido, la persona que le h'lya recogido o el administrador de la casa de expósitos, y esas personas indicarán el ncmbre del recién nacido. El hijo nacido fuera de matrimonio lleva también el apellido de su padre, siempre que este lo haya reconocido o bien, el apellido de su madre si sólo esta lo ha reconocido. Si no es reconocido por ninguno de sus padres, recibe entonces un nombre y apellido que son

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escogidos por la persona obligada a requerir la inscripción, a falta del padré y madre, Respecto al .cambio de nombre de ~ una persona, cuyo nacimiento ha sido ya inscrito en el Registro Civil, debemos observar que con arreglo al artícuIo 17 de la ley N. o 4808, que dice que las inscripciones .no podrán ser alteradas ¡ni modificadas sino en virtud de sentencia judicial ejecutoriada, nadie puede por su propia autoridad cambiar el nombre o apellido con que aparece inscrito en el Registro Civil; pero hay ciertos acontecimientos ¡::osteriores que pueden ser motivo suficiente para que el juez ordene modificar el apellido que una persona adquirió en el momento de la inscripción de su nacimiento. . . A!"ii, el padre que ha impugnado 18 legitimidad del hijo habido durante el matrimonio y obtenico un2 resolución judicial ejecutoriada que así lo declare podrá pédir la rectificación correspondiente de la partida de nacimiento del hijo, la que se- hará con arreglo al arto 11 de la ley de Registro Civil, anotando la rewlución judicial respectiva al margen de la inscriICción primitiva. Igual cosa sucederá cuando la legitimidad haya sido irn.ICugnada y se haya obtenido una resolución judicial, a petición de los herederos dd marido CC. Civil arto 184); de cualquier persona que tenga interés en ello (c. Civil art 185), o de los. ascendientes del marido (e. Civil arto 187). A la inversa, en la legitimación de un hijo (e. Civil arts. 202 y siguientes), cuyo apellido de inscripción primitiva es diferente del apellido del padre que lo legitima, podrá pedirse judicialmente la 'anotación correspondiente del nuevo apellido adquirido pOr la legitimación. F s esta una consecuencia de la paternidad que se. reconoce por la legitimación, y del hecho de que la f&milia ha pasado a constituirse sobre la base legal del matrimonio. Del mismo modo en caso de reconocimiento posterior del padre podrá rectifIcarse pOl" la \"Ía judicial la inscripcióh del nacimiento del hijo natural que figuraba con el a¡::ellido de In madre. Pero en el caso de investigación de la paternidad ilegítima .no podrá rectificarse la inscripción del hijo que ha logrado su recono-

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cimiento, por medio de la confesión jurada del padre, porque ese reconocimiento no produce otro efecto civil que la obligación de dar alimentos al hijo (art. 280). Las rectificaciones antes aludidas se refieren a los apellidos, pero no al nombre, el cual debe permanecer inalterable, porque no hay razón legal que justifique su cambio. El derecho al apellido tiene ciertas peculiaridades que lo hacen digno de estudio; pertenece a una familia entera, incluídos los miembros que nazcan con posterioridad y forma parte de las condiciones que contribuyen a determinar la personalidad de! individuo, en sus relaciones de familia, o sea en la manifestación externa de la filiaci6n. Está protegido por acciones civiles, porque toda contienda sobre apellido lleva envuelta una cuestión de estado civil. El derecho al nombre civil tiene además todos los caracteres propios de los derechos de familia. Es imprescriptible, porque la prescripción es propia solamente de los derechos patrimoniales y como dice e! arto 320: ninguna prescripción podrá oponerse a quien se presente como verdadero padre o madre del que pasa por hijo de otros, o como verdadero hijo del padre o madre que le desconoce. Es inalienable, porque es un derecho por su naturaleza personaIísimo e intransferible, y no es susceptible de estimación pecuniaria, como el nombre comercial. Es inmutable, porque las inscripciones de las partidas del registro civil sólo pueden modificarse en virtud de s~ntencia judicial, y el interesado no puede alterarlas a su voluntad; y es irrenunciable, porque crea obligaciones de familia que se imponen contra la voluntad del obligado. Finalmente conviene recordar que el artículo 354 del Código Penal sanciona con la pena de presidia menor al que usurpare el estado civil de otro yal que substrajere, ocultare, o expusiere a un hijo legítimo o ilegítimo, con ánimo verdadero o presunto de hacerle perder su estado civil y el artículo 353 castiga con presidio mayor la suposición pe parto y la substitución de un niño por otro. 198. Identificación personal obligatoria.-El decreto-ley N. o 26,

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de lB de Noviembre de 1924, establece en la República el servicio de identificación personal obligatoria, según el sistema de Juan Vucetich y la descripción morfológica de Alfonso Bertillón (art. 1.0). Están obligados a obtener su libreta de identidad todos los residentes en el territorio de la República, tanto nacionales como extranjeros, que hayan cumplido dieciocho años de edad y a renovarla cada cuatro años, exceptuados únicamente los religiosos enclaustrados, las personas rec1uídas en los hospicios y Casas de Orates; los condenados a prisión, presidio o reclusión, mientras dure la condena y los inhábiles para todo trabajo (art. 5.°). La libreta será documento suficiente para probar la identidad del individuo en todos los actos públicos o privados en que la presente, y tendrá, por tanto, valor legal; pero la que no 1'~na el requisito de haber sido renovada oentro de los cuatro años que le fija el artículo anterior no tendrá valor alguno (art. 6.°). . Los extranjeros transeuntes tendrán la obligación de adquirir libretas de identidad srsu permanencia en el país excede de dos meses (art. 13). índice

CAPITULO VII
DE LAS PERSONAS ]URIDICAS

199. Noción de la Personalidad Jur;dica.-El Derecho Natural
nos enseña que el hombre es sociable por naturaleza y libre para desarrollar su actividad por todos los medios legítimos, de donde nace el derecho de asociación, que es el que tiene toda persona para unirse con otros para' conseguir un fin común. Esta agrupación de personas llamada asociación constituye un ser moral distinto' de cada uno de los individuos que la forman y puede ser sujete de derechos y obligaciones civiles, supuesto que no es otra cosa que una continuación o desarrollo de la personalidad tie los asociados. La personalidad jurídica no es, como sostienen algunos, una simple creación de la ley CIvil, que deba su existencia únicamente a la voluntad del Estado, quíen puede concederla o negarla a su arbitrio: Por el contrario, la existencia de la asociación o de la persona. lidad moral es un hecho jurídico innegable que se impone al reconocimiento del legislador. Según las .palabras de un distinguido tratadista, a éste «sólo incumbe reconocer o sancionar la voluntad manifestada por una o muchas personas que abdican una parte de su personalidad jurídica en provecho de un nuevo sujeto de derechos que se trata de crear. El Estado no hace más que regularizar una operación; y el fundamento de la personalidad es la voluntad humana y no el poder de la ley». Esto no quiere decir que neguemos toda intervención del Estado en esta materia. El orden social exige que los individuos que se

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asocian den a conocer en debida forma la existencia de. la sociedad que han organizado, en uso de su libre derecho,. para obtener así el reconocimiento y amparo de la autoridad ciVil, que de otra suerte ignoraría' sU existencia. Pero, organizada la asociación con un fin lícito y dada a conocer su existencia en Íorma debida, el Estado tiene la obligació n ineludible de prestarle su reconocimiento y amparo de su autoridad. Tampoco pretendemos negar la facultad que tiene la autoridad civil para establecer ciertas formalidades o requisitos indispensables en la constitución de las as~iacionés,' en' resguardo de los intéreses de los extraños que pueden contratar cpn ellas; pero bien entendido que esta facultad jamás puede llegar hasta poner tra~as que hagan ilusorio el derecho de asociación. Imbuido nuestro Código Civil en los prinCipios del Derecho Francés, establece en el título de las personas jurídicas, restricciones graves, que coartan la libertad de asociación y que han merecido fundadas censuras de algunos jurisconsultos, por estimarlas contrarias . a la Constitución. Política. El artículo 10 de la constitución Polítita de 1925 asegura: a todos los habitantes el derecho de asociarse sin permiso previo yen conformidad a la ley y la inviolabilidad de todas las propiedades sin distinción alguna, de manera que nadie puede ser privado de la de su dominio ni de una parte de ella, o del derecho que a ella tu~ viere, sino en virtud de sentencia judicial o de expropiación por razón de utilidad pública, calificada por una ley y' en ·este caso previo pago de la indemnización correspondiente. •. Estas disposiciones constitúcionales nó' 'se ar'monizarl con los preceptos del Código Civil, que establecen· para la adquisición, retención y pérdida de los bienes de las asociaciones, cdndicibnes o reglas onerosas y muy distintas de las que rigen para los simpleS' particulares, y, principalmente,t con el artículo 556, qué establece que' cae'" rán en comiso los bienes raíces de las perSonas juddicas', ·cuando pasados cinco años, Gontadosdesde' la fecha en que hubieren adquirido la posesión de ellos, no obtuvÍeren permiso especiai de la legls.. latura para conservarlos ni los hubiesen enajenado,
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Es igualmente odiosa la exigencia del permiso previo del Gobierno para el establecimiento de las personas jurídicas regidas por el título 33 del Código Civil, que son precisamente las que persiguen un fin benéfico, ajeno al lucro; mientras que en su mayor parte las sociedades industriales, sean comerciales o civiles, que persiguen un fin de lucro, pueden establecerse libremente por un simple contrato entre las partes interesadas. El Código Civil define la persona jurídica diciendo que es una persona ficticia, capaz de ejercer derechos y contI:aer obligaciones civiles y de ser representada judicial y extrajudicialmente (art. 545). La expresi6n «persona jurídica» nos indica que el Derecho Civil se ocupa del estudio de las asociaciones o personas morales en cuanto son susceptibles de relaciones de derecho, reconociéndoles la capacidad necesaria para ejercer derechos y contraer obligaciones civiles, de una manera análoga a las personas naturales. La palabra ficticia que emplea la definici6n quiere decir que la persona jurídica es un ser abstracto o entidad mOral que carece de existencia física, en contra-posición a las personas naturales. 200. Clasificación de las personas jurídicas.-. Corporaciones y fundaciones de beneficencia pública.-El artículo 545 dice en sus incisos 2.° y 3.°: «Las personas jurídicas son de dos especies: corporaciones y fundaciones de beneficencia pública. Hay personas jurídicas que participan de uno y otro carácter». Corporación es la agrupación de personas que unen sus esfuerzos con un fin común y que se rigen por los estatutos formados por los mismos asociados. Fundación de beneficencia pública es toda obra o establecimiento que persigue un fin benéfico o caritativo y que se rige por los estatutos que el mismo fundador le ha dictado. Aunque no son muy precisas las líneas que distinguen a estas dos categorías de personas jurídicas, no obstante, un estudio atento nos muestra ciertas diferencias, a saber: la corporación tiene por base jurídica una colectividad, o sea, una reunión de personas que movidas por un interés común juntan sus esfuerzos en un sentido dado, y la suerte de la corporación está Íntimamente ligada a la existencia o mantenimiento de los asociados; por el contrario, la fundación de beneficencia pública es absolutamente independiente, en cuanto a su

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existencia, de los hombres que la administran; ella no tiene' por base jurídica una colectividad sino una idea, un fin benéfico que -debe realizar. Es un establecimiento que existe por sí mismo, y sus' administradores son simples representantes de su personalidad propia, que la debe a la voluntad, del fundador y que se rige, por las reglas que éste ha, dictado; " ,' Hay obras o establecimientos que participan de uno y otro carácter. " Acerca ciela 'distinción anterior, debemos observar queUl'las' Y otras están sujetas en su parte eséncial,a las mismas reglas y limitaciones, en 10 tocante a sus relaciones de derecho, , ;201. Personas jurídicas de derecho público y de derecho privado.Situación, de la~ de derecho público.-Esta esJa gran división que, dentro del si;>tema 'de, nuestra legislación, determina las reglas· que s~ aplican auna y otra clasé de personas, porque el artículo 547 del Código Civ;i1, en su inGisq 2. o declara expresamente que' las disposiciones del' título en que dicho precepto se halla, o sean, las del título treinta y tres del Iíbra primero, que trata de las personas jurídicas, '«no se éxtienden a las corporaciones o fundaciones de derecho público, como la Nación, el Fisco, las Municipalidades,. las iglesias, las comunida_ des religiosas y los establecimientos que' se costean· con fondos °del Erario» y ágrega que: «estas corporaciones y fundaciones se rigen por leyes 'Y reglamentos especiales». Una sentencia de la Corte Suprema determínamuy clarament~ la' diferendá entre la naturaleza y origen d~' una y, otra clase de personas. Dice: «Que deben calificarse como corporaciones o fundaciones de derecho público aquellas que sacan su eXistencia de resoluciones de las autoridades constituídasy tienen por objeto sérvir los fines de estas mismas autoridades, dentro de la esfera deacciórí que les está señaI lada; mientras que las corporaciones de derecho pr,ivadoemanan~directamente de la iniciativa' de iosparticulares en el ejercicio del. derechode asociación' u otros, individuales, y,no están llamadás a réa..

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!izar los fines propios de los poderes públicos, sino los propósitos personales de los mismos asociados o de los fundadores». Son personas jurídicas de Derecho Público: a) La Nación él Fisco. Nación en el sentido de sociedad civil o de Estado, es la asociación de conciudadanos gobernada por una autoridad independiente y constituída dentro de determinado territorio. La nación es una persona jurídica susceptible de derechos y obligaciones de carácter público y privado y tiene sus representantes legales, que son las autoridades que la Constitución determina. Se llama Fisco a una entidad· existente dentro del Estado, que representa y administra la hacienda pública. Se dice también con propiedad que el Estado es el cuerpo político. de la Nación, que representa la potestad y el ejercicio de los poderes públicos. El Fisco es el Estado en cuanto sujeto de derechos y obligaciones del orden p'¡vado; representa el dominio y el ejercicio de los derechos patrimoniales de propiedad privada del Estado. El Fisco administra aquellos bienes que siendo de propiedad de la nación, no son del uso público de tocios los habitantes y que se llaman fiscales, como son los terrenos del sur del país que aun no se han enajenado, los cuales son de propiedad y goce exclusivo del Fisco. En contraposición a los bienes fiscales están los bienes nacionales de uso público, cuyo dominio pertenece a la Nación y su uso y goce a todos los habitantes de la Nación. Estos bienes no forman parte de lo que se llama propiamente la hacienda fiscal. Estas entidades jurídicas se rigen por las leyes del Derecho pú· blico y Administrativo. b) Las Municipalidades. Estas son corporaciones públicas encargadas directamente de la administración de los servicios locales, y aunque son entidades inferiores existentes dentro del Estado, tienen no obstante personalidad jurídica propia. Se rigen por la ley orgánica de Municipalidades. c) Las Iglesias. Aunque la Iglesia Católica es una, sin embargo cada uno de sus organismos, a saber, la Iglesia Metropolitana, sede del Arzobispo de Santiago, las Iglesias Catedrales de las otras diócesis, las Iglesias Parroquiales, etc., tienen personalidad jurídica distinta y administran separadamente sus intereses propios, pudiendo

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ej ercer derechos y contraer obligaciones civiles, todo con arreglo al Derecho Canónico, por el cual se rigen. La personalidad jurídica de derecho público de qu.e gozaba la Iglesia Católica, en sus varios organismos ~constitutivos, ha sido expresamente respetada por la Constitución Política del año 1925, en la forma en que existía al tiempo de dictarse la Constitución. En efecto, la Gonstituciónasegura a todos los habitantes de la República: «la manifestación de todas las· creencias, la libertad de conciencia y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a Ias buenas costumbres o al orden público, pudien<;fo, por tanto, las respectivas confesiones religiosas 'erigir y conservar templos y sus dependencias, con las condiciones de seguridad e higiene fijadas por las leyes y ordenanzas». «Las iglesias, las confesiones e instit~ciones religiosas de cualquier culto, tendrán los derechos que otorgan y reconocen, con ,respecto a los bienes, las leyes actualmente en vigor, peró quedarán sometidas dentro de las garantías de esta Constitución, al derecho común, para el ejerc'icio del dominio de sus bienes futuros. «Los templos y sus dependencias destinados al servicio de un culto, estarán exentos de contribuciones. (N. o 2. o arto 10). También asegura la Constitución la inviolabilidad de todas las propiedades, sin distinción alguna. (~. o 10, arto 10). Al decir la Constitución que garantiza ,el ejercicio libre de todos 10 s cultos y consiguienteme,nte la facultad de las respectivas confesion es religiosas para erigir y conservar templos y sus dependencias, reconoce la existencia de esas confesiones religiosas como personas jurídicas ante la ley, porque sóro las personas pueden ser sujetos de derechos, o sea, tener bienes y conservar el dominio de ellos; y reco· noce al mismo tiempo la libertad que ellas tienen para regirse por sus propias reglas y constituciones, en el ejerc'icio de sus respectivos cultos. Agrega la Constitt¿¡c1Ón que las Iglesias tendr&n los derechos que otorgan y recono~en, con respecto a los bienes, las leyes actualmente en vigor. Esta disposición importa el reconocimiento que hace en favor de la Iglesia eatófica, con sus varios organismos integrantes, y conforme a sus propias reglas y Constituciones, de la calidad pe per-

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sana jurídica de derecho público, que tenía al dictarse la Constitución de 1925 y que le permitía adquirir, conservar y disponer libremente de toda clase de bienes, conforme al Derecho Canónico. Ese ,reconocimiento de los derechos que otorgaban y reconocían a la Iglesia con respecto a los bienes las leyes vigentes, al tiempo de dictarse la Constitución de 1925, comprende la personalidad jurídica de'los nuevos organismos qlle, conforme al Derecho Canónico, se vayan creando para el desarrollo del culto, porque esa era la situación jurídica que tenía la Iglesia Católica con respecto a sus bienes y que la nueva Constitución quiso conservar sin innovación. Esta personalidad jurídica de derecho público de que gozan las iglesias, se mantiene también en virtud de la disposición del arto 547 del Código Civil, que no ha sido modificado. La disposición de la Constitución agrega que las iglesias quedarán sometidas, dentro de las garantías que ella establece, al derecho común, para el ejercicio del dominio de sus bienes futuros. Obsérvese que somete a his iglesias al derecho común solamente en lo relativo al ejercicio del dominio y no en lo referente a la libre adquisición y conservación' de toda clase de bienes; facultades que conservan lo' mismo que antes, es decir, con todas las prerrogativas de la personalidad jurídica de Derecho público. Someterlas al derecho común, para el ejercicio del dominio de sus bienes futuros, quiere decir someterlas a la regla general; y esa regla general no puede ser otra que la que se acomoda a su naturaleza de personas jurídicas de derecho público, que según hemos visto, la misma Constitución les reconoce, d) Las Comunidades religiosas. Se llaman Comunidades religiosas, las congregaciones de personas que viven unidas bajo ciertas constituciones o reglas. Todas las Comunidades religiosas son personas jurídicas de Derecho Público y se rigen por las reglas propias de su orden y por el Derecho Canónico; las representan sus respectivos priores. o síndicos, según los casos. La misma sentencia de la Corte Suprema a que aludíamos antes precisa el alcance de lo que' debe entenderse por Comunidades religiosas, que gozan de la personalidad jurídica de derecho público. Dice que son personas jurídicas de derecho público los institu-

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tos religiosos,que deben su existencia a' decretos de las autoridades eclesiásticas correspondientes, cuyos miembros se ·someten a una vida común, consagrada por votos religiosos perpetuos, aunque no sea~ de los llamados splcl1'J-l1es y que gozan de una nrganiiación propia y' de derechos y .privilegios que las disposiciones canón¡¿as les conceden en' razón de los-mismos votos 'Y procedencia, y.formando parte de las instituciones del 'gobierno eclesiástico o jerarquía de la Iglesia, dentro del derecho público de ésta; Y que ha son personas jurídicas de derecho público las simples cofradías, herm~ndades u asociaciones de legos, aunque tengan por objeto practicar actos del culto o 'cumplir con debereS religiosos, porque 'carecen de todo carácter público, porque no están sujetas al régimen eclesiástico: sus miembros no se' hallan ligados por votos religiosos; no han sido creadas por decretos de las autoridades eclesiásticas,' ni están destinadas a ejercer 'las funciones de la Iglesia, sino a servir los fines particulares de los asociados, .
, ~ e) Los establecimientos que se costean con fondos del erario.

Personas jurídicas de' esta especie son los establecimientos' públicos de Beneficencia;" los éuales, aunque costeados en gran parte por el Estado, tienen fondos propios que administran independientemente del Fisco' y se rigen por las leyes o reglamentos especiales .. Debe tenerse presente que no son personas jurídicas aquellos organismos del Poder Público como las Cámaras, a quienes lf:!. ley no reconoce ~la capacidaddCpos~er bienes, 'qUe es lo queconsÚtuye el carácter esencial de la personalidad jurídica. 'Los bienes 'de quedisponen para' su servicio son de propiedad del Fisco: ' , Son personas jurídicas de .Derecho Privado: 'u) Las sociedades ir;dustriales. llaman sociedades industriales las que. persiguen el lucro de los asociados Y pueden ser civiles o COrríe,rciales.Son comerciales las que se -forman para negocios que la ley. califica de actos de comercio; 'las demás son civiles. Lás sociedades' industriales no se rigen por las· disposiciones del título 33 del libro 1. o del Código Civil de que actualmente trata-

se

mós.
Las que tienen el 'carácter de sociedades civiles se rigen por el

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título 28 del libro 4. 0 del Código Civil; y las comerciales por el Código de Comercio. b) Las asociaciones que no tienen por objeto el lucro de los asoCiados. Esta clase de personas jurídicas es la que comprende y reglamenta el título 33 del Código Civil, las cuales pueden tener el carácter de corporaciones o fundaciones de beneficencia pública. De ellas vamos a ocuparnos en esta parte de nuestro estudio. Resumiendo lo dicho, tenemos: que el título 33 del libro I del Código Civil sólo es aplicable a una categoría de personas jurídidas, a saber, a las personas jurídicas de Derecho Privado que no persiguen el lucro, ya sean corporaciones o fundaciones de beneficencia pública. Las personas jurídicas de Derecho Público y las personas jurídicas de Derecho Privado que tienen el carácter de sociedades industrialeS se rigen por otraS reglas; pero sin dej ar por eso de ser verdaderas personas jurídicas. 202. Constitución de las personas jurídicas de Derecho Privado regidas por el título 33 del Código Civil.-EI artículo 546 del Código Civil sólo reconoce la personalidad jurídica a las fundaciones o corporaciones que se hayan establecido en virtud de una ley o hayan sido aprobadas por el Presidente de la República con acuerdo del Consejo de Estado. (Hoy día no existe el Consejo de Estado). La exigencia de la aprobación previa es común a las corporaciones y a las fundaciones de beneficencia pública; no así en lo relativo a las ordenanzas o estatutos por los cuales deben regirse. A este respecto, el Código Civil dispone que los estatutos de las corporaciones se formarán por ellas mismas y que serán sometidos a la aprobación del Presidente de la República con acuerdo del Consejo de Estado, que se la concederá si no tuvieren nada contrario al orden público, a las leyes o a las buenas costumbres. Puede también el Presidente de la República corregir los estatutos en todo aquello que pudiere irrogar perjuicio a terceros, debiendo proceder el Presidente a petición de los interesados. Estos tienen, en todo caso, expedito también el camino para reclamar ante la justicia ordinaria cbntra toda lesión o perjuicio que pudiere resultarles de la aplicación de los estatutos. Con relación a los estatutos por los cuales hayan de

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regirse las fundaciones de beneficencia pública, el Código sigue una regla distinta, a saber: basta que los estatutos hayan sido dictados por el fundador, para que rijan a la fundación, y no es necesaria en este caso, la aprobación del Presidente de la República (art. 562). Sólo puede intervenir el Presidente para suplir la voluntad del fundador cuando éste no la hubiere manifestado o sólo la ,.húbiere manifestado de una manera incompleta. Acerca de las disposiciones anteriores, que son un resumen de lo que establece el Código Civil sobre constitución de las personas jurídicas de Derecho Privado que, no persiguen un fin, de lucro, debemos observar: 1. o Que la forma ordinaria de reconocimiento de la personalidad jurídica consiste en' un decreto del Presidente de la República (hoy no existe el Consejo de Estado). En los casos corrientes nadie OCurre al Congreso Nacional para que dicte una ley, desde que el Ejecutivo está facultado para ello, y sólo se hace necesario dictar una ley cuando se trata de alguna fundación o ' corporación que solicita privilegios especiales contrarios al Derecho común. . 2,." Que es impropia la frase que emplean los decretos del Go.. bierno que dicen: «concédese personalidad jurídica a la. institución, etc.», porque el Código Civil no da tai facultad al Gobierno. El artículo 546 exige como requisito previo de la personalidad jurídica, la aprobación del Presidente de la República, que es cosa diversa. Aprobada por el Gobierno una asociación, queda reconocida la personalidad jurídica por el ministerio de la ley, y no por el Presidente de la República. 3." La aprobación del Presidente de la República, tanto de la asociación misma como de los estatutos porque haya de regirse, no es facultativa sino obligatoria, en el caso de que los estatutos no tuvieren nada contrario al orden público, a las leyes o a las buenas costumbres. El artículo 548. refiriéndose a la aprobación de los estatutos, emplea la frase imperativa «que se la concederá» etc., y aunque en esta parte sólo habla de la aprobación de los estatutos· y ha de la asociación misma, sin embargo es evidente que también es exten- . siva a la asociación misma, que no es otra. cosa que lo que dicen sus estatutos. Cualquiera otra interpretación sena absurda.

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En consecuencia las facultades del Gobierno en esta materia se reducen a investigar si el fin de la Corporación que aparece manifestado en sus estatutos es contrario al orden público, a las leyes o a las buenas costumbres. En caso afirmativo, el Gobierno deberá negar su aprobación a la Corporación y a los estatutos; y en caso contrario deberá prestarle su aprobaCión. 203. Personas jurídicas extranjeras.~Es importante establecer la situación que tienen en Chile las personas jurídicas extranjeras que no deben su existencia a las leyes chilenas, ni han pedido conformarse en su constitución a las reglas del Código Civil, por haberse otorgado o reconocido su personalidad, conforme a la ley del país de su domicilio. Es evidente que esas personas jurídicas extranjeras tienen también personalidad en Chile y que pueden ser sujetos de derecho, ya sean ellas de derecho público o de derecho privado. En el primer caso, participan de la personalidad jurídica del Estado a que pertenecen; y en el segundo caso, como son un desarrollo yextensión de la personalidad humana de sus miembros, gozan de las mismas prerrogativas que tendrían las personas naturales de los extranjeros que la forman. La ley 'chilena no reconoce diferencia entre al chileno y el extranjero en· cuanto a la adquisición y goce de los derechos civiles (art. 57); y esa disposición, que expresamente reconoce los derechos de los extranj eros, lleva envuelta el reconocimiento de la personalidad moral, formada por la reunión de varias personas naturales extranjeras. La existencia de la persona jurídica tiene su fundamento en el derecho natural de asociación, que es indispensable para asegurar al hombre el completo ejercicio de sus facultades y la satisfacción de sus necesidades y si la ley interviene· en su formac.ión, no es para hacerla nacer -porque ella nace de la libre voluntad de los asociados- sino para constatar su nacimiento. y determinar su estado. Además, conforme al Derecho Internacional, que es el que debe aplicarse en este caso -ya que no podríamos pretender aplicar la legislación chilena a la constitución de las personas jurídicas nacidas en el extranjero-los derechos que nacen al amparo de las leyes de una nación deben ser reconocidos por los Estados extranjeros. En

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efecto, no habría derechos civiles estables, si los que hay legítimamente constituídos en un Estado, desaparecieran juntos con que sus titulares traspasaran sus fronteras. La tendencia manifiesta del Derecho Internacional Privado se ensamina al reconocimiento por parte de' cada Estado de los derechos constituídos en elextr,anJeroy ,a la circunstancia de estar obligada cada nación a sufrir. en su territorio la' aplicación de ciertas leyes extranjeras. Decimos lo anterior, en lo referente a reconocer la existencia de la personalidad jurídica extranjera; la cual ha debido constituirse 'conforme a' la ley, de .su país. ' Ot'ra cosa es 10 relativo al ejercicio, en Chile de los derechos que puede tener la persona jurídica extranjera; a ese respectase rige naturalmente por la ley chHena, . , que' gobierna todos los -a~tos que se celebren en el-territorio. 204. Domicilio de las perSonas jurfdicas.-Las personas morales o jurídicas pueden ser sujetos -ue derechos y obligaciones civiles' lo mismo que las personas naturales y deben por tanto tener un domicilio para todos los efectos jurídicos consiguientes. El Código Civil no trata en e! título especial de la persorialidad jurídica de lo relativo al.domicilio de las personas' morales; en consecuencia debemos adoptar las mismas reglas dadas para el domicilio de las personas naturales, en lo que sean aplicables. ,Ordinariamente lps estatutos de las diversas personas jurídicas fijan su domicilio' de una manera expresa; pero en los 'casos en que estos 'nada digan, 'es evidente Cfue según las reglas generales debe considerarse como domicilio el lugar donde tenga su asiento la corporaci6no fundaci6n. Puede ocurrir y, en efecto, sucede comúnmente;. que una persona jurídica: tenga estable~imientos u oficinas en diversas ciudades, y en ese caso debe aplicarse una regla análoga a la del artículo 67 de! Código Civil, es decir,' que si se' trata de actos jurídicos que digan rellción especial a uno de esos establecimientos, el lugar en que ese' e$tablecimientoestásituado se reputará como' domicilio para toda lo relacionado a esos actos jurídicOs. Sise trata de actos que no digán relación a ningún establecimiento determinado, entonces debe tomarse en consideración 'el asiento principal de la corporación, que' es

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aquel en que se encuentra instalada la oficina a dirección superior de la asociación. Guarda conformidad con 10 anteriormente dicho e! artÍCulo 220 de la ley orgánica de Tribunales, que dispone que: «cuando el demandado fuere una persona jurídica, se reputará por domicilio, para el objeto de fijar la competencia del juez, e! iugar donde tenga su asiento la respectiva corporación o fundación. Y si la persona jurídica demandada tuviere establecimientos, comisiones u oficinas que la representen, en diversos lugares, como sucede con el Fisco o con las so.iedades comerciales, deberá ser demandada ante el juez del lugar donde existe el establecimiento, comisión u oficina que celebró el contrato o que intervino en el hecho que da origen al juicio».

205. Capacidad de las personas jurídieas.-Representaci6u.Administraci6n.-Sala.-Estatutos.-AI tratar de la teoría general
de los actos jurídicos, dejamos establecida la distinción entre la capacidad de goce y la capacidad de ejercicio; capacidad de goce es la facultad de adquirir o ser sujeto de derechos: y capacidad de ejercicio es la a#t;itud que tiene una persona para ejercer sus derechos por sí misma sin el ministerio o autorización de otra. Estudiemos esta doble capacidad en lo que se refiere a las personas jurídicas. Capacidad de goce.-Los derechos civiles se dividen en patrimoniales y de familia; estos últimos por su naturaleza son aplicables solamente a las personas naturales, y por tanto, la capacidad de las personas jurídicas se refiere sólo a los derechos del patrimonio. Con relación a estos últimos, es evidente que las personas jurídicas tienen capacidad de goce, y este principio, aceptado en el Derecho antiguo por los mejores tratadistas, está expresamente reconocido en e! artículo 556 de nuestro Código, que dice: «Las corporaciones pueden adquirir bienes de todas clases, a cualquier título». Pero esta capacidad de goce, o sea, esta aptitud de las personas jurídicas para ser sujetos de derechos, tiene en nuestro Código una grave limitación respecto a los bienes raíces, cuya posesión no pueden conservar las corporaciones sin permiso especial del Poder Legislativo. Sin este permiso especial, estarán obligadas a enajenar dichos bienes raíces, dentro de los cinco años subsiguientes al día en que hayan adquiri-

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do la poseSlOn de ellos; y si no k> hici.eren, caerán en comiso los referidos bienes. Esta prohibición no se extiende a los derechos de censo o pensión asegurados sobre bienes raíces; ni a los derechos de usufructo, uso o habitación (art. 556). No debe olvidarse que estas disposiciones son aplicables sola· mente a las personas jurídicas de Derecho Privado que no' persiguen un fin de lucro. Las sociedades industriales no están .sujetas a esta traba; y este verdadero contrasentido fuéJo que motivó nuestras ob· servaciones' de carácter general al empezar el estudio de este título. Capacidad de ejercicio.-La incapacidad de ejercicio puede ser absoluta b relativa. El artículo 1447 del Código contempla entre las personas relativamente incapaces a las personas jurídicas y sobre esta base debemos hacer nuestro estudio. En primer lugar, para el ejercicio de sus derechoS, las personas jurídicas necesitan un representante legal que comparezca p<:>r ellas en los actos judiciales o extrajudiciales en que tuvieren interés; de otra manera no podrían ej ercer sus' derechos, ya que son seres abstractos o entidades morales que carecen de existencia física. El representante de las corporaciones puede ser designado por la ley, por las ordenanzas respectivas o por un acuerdo de la corporación (art. 551). Lo designa la ley, respecto de aquellas personas jurídicas de Derecho Público que deben su existencia a la misma ley, como el Fisco, las Municipalidades, etc. Las personas jurídicas de Derecho Privado designan comúnmente su representante legal en los mismos estatutos y, a falta de esta designación, por un acuerdo expreso de la corporación . . La ley, los estatutos o, en su defecto, un acuerdo de la corporación, fijan también las facultades del representan~e. Este obligará a la corporación sólo mientras ohre. dentro de los límites de su ministerio; si se excede de esos límites, no obliga a la corporación y sólo contrae una responsabilidad personal. En este puntó hay una diferencia substancial entre el representante de las personas jurídicas y los mandatarios; estos' últimos, cuando exceden los límites de su 'mandato, no son responsables personalmente a terce~os, sino en los casos de excepci6n que contempla el artículo 2154. Finalmente, conviene tener presente sobre esta materia'lo dis16

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puesto en el artículo 9. o del Código de Procedimiento,' que dice que el gerente o administrador de sociedades civiles o comerciales, o el presidente de las corporaciones o fundaciones con personalidad jurídica, se entenderá autorizado para litigar a nombre de ellas, no obstante cualquiera limitación establecida en los estatutos o actos constitutivos de la sociedad o corporación. Hemos insistido en esta parte de nuestro estudio sobre la distinción que existe entre las personas jurídicas que persiguen un fin de lucro y las que no lo persiguen, advirtiendo que las reglas del título del Código que estamos analizando son sólo aplicables a estas últimas. Consecuencia de ese fin de interés general ajeno al lucro, es la disposición del artículo 549, que da un carácter peculiar a las corporaciones, a saber: que lo que pertenece a una corporación no pertenece ni en todo ni en parte a ninguno de los individuos que la componen, y recíprocamente, las deudas de una corporación no dan a nadie derecho para demandarlas, en todo o parte, a ninguno de los individuos que componen la corporación, ni dan accion sobre los bienes propios de ellos, sino sobre los bienes de la corporación. Sin embargo, los miembros pueden, expresándolo, obligarse en particular, al mismo tiempo que la corporación se obliga colectivamente; y la responsabilidad de los miembros será entonces solidaria, si se estipula expresamente la solidaridad. Pero la responsabilidad no se extiende a los herederos, sino cuando los miembros de la corporación los hayan obligado expresamente. Una regla distinta rige las sociedades industriales o con fin de lucro. En ellas los socios tienen derecho a un interés proporcional tanto en los beneficios que se distribuyen periódicamente como en el capital mismo de la sociedad; disuelta la cual, debe procederse a la división entre los socios, de los objetos que forman el capital social. En cuanto a la administración de sus bienes, las personas jurídicas están equiparadas a las personas naturales que se hallan bajo tutela; pero en algunos casos es más exigente la ley con los bjenes de los menores que con los de las personas jurídicas. Así, los bienes raíces que éstas posean no pueden enajenarse ni gravarse con hipoteca, censo, usufructo o servidumbre, sin previo de-

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creto de juez, con conocimiento de causa y por razón de necesidad o utilidad manifiesta (artículo 557), disposición análoga a la establecida respecto de los bienes de los pupilos, con la única diferencia de que la venta de los bienes raíces de los pupilos debe hacerse en pública subasta, lo que no se exige en la venta de los ~bienes de las personas jurídicas (artículos 393 y 394). Respectó al arrendamiento de los bienes raíces de las personas jurídicas, la ley 10 permite por ocho años si fueren predios rústicos y por cinco si fueren urbanos, sin necesidad de permiso judicial, -el cual deDen solicitar sólo en caso de un arrendamiento por mayor plazo; en el caso de los pupilos la leyes más estricta y prohibe terminantemente U).1 contrato por mayor plazo que el indicado; de modo que en este último caso no podría ocurrirse al juez~ para que autorizara un contrato por mayor plazo (articulas 407 y 557). En caso de deJ,ldas de las corporaciones, pueden los acreedores de estas hacer valer su acción contra sus bienes como contra los de una persona nafura! que se halla bajo tutela (art. 558), es decir, deben dirigir su acción contra el representante de la corporación; y son también aplicables a este ~caso las reglas especiales dadas respecto de las acciones sobre los bienes de los menores, como sería, por ejemplo, la del inciso 1.° del artículo 395. También debe tenerse presente que, con arreglo al inciso 2.° del artículo 557, enajenados los bienes raÍCes de las personas jurídicas puede adqUIrirlos otra vez la corporación y conservarlos sin especial permiso, si vuelven a ella por la resolución de la enajenación y no porun nuevo título; y la razón es clara, porque resuelto el contrato, e,s decir dejando de existir el acto, revive la situación anterior. Hemos visto que toda corporación tiene su representante que obra por ella, pero sin· que pueda excederse de los límites del ministerio que se le ha confiado (art. 552). Esos límites se determinan por los estatutos o bien por un acuerdo posterior que manifieste la voluntad de la corporación; y de aquí que es necesario precisar la forma en que debe manifestarse dicha voluntad. El artículo 550 contiene la regla: «La voluntad de la mayoría de la sala, es la voluntad de lacorporación». Forma sala, o sea, reunión legal de la corporaci6h, la mayoría de los miembros que tengan voto

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deliberativo según los estatutos. La palabra sala equivale a quorum o a número para sesionar. La mayoría de que aquí se trata es la absoluta, o sea, la mitad más uno. Todo lo cual se entiende, dice el artículo 550, sin perjuicio de las modificaciones que los estatutos de la corporación prescribieren a este respecto. Los estatutos de una persona jurídica son ley para los asociados y tienen tal fuerza obligatoria que deben obedecerlos bajo las penas que los mismos estatutos impongan (art. 553). Tiene además toda corporación derecho de policía correccional sobre sus miembros, con arreglo a los estatutos, entendiéndose por policía correccional las medidas disciplinarias que es indispensable adoptar en toda agrupación de personas para conseguir el fin de asociación (art. 554). Las disposiciones anteriores no se refieren en ningún caso a los delitos comunes que puedan cometer los asociados, los cuales caen bajo la sanción de la ley penal establecida por la autoridad competente. Respecto a los delitos especiales de fraude, dilapidación y malversación de los fondos de la corporación, que, por su naturaleza, pueden estar contemplados en los estatutos, se castigarán con arreglo a los estatutos mismos, sin perjuicio de lo que dispongan sobre esos delitos las leyes comunes (art. 555). 206. Disolución y renovación de las personas jurídicas.-El Código Civil sólo reconoce la personalidad jurídica a las asociaciones que se hayan establecido en virtud de una ley o con la aprobación del Presidente de la República, con acuerdo del Consejo de Estado. Siguiendo la lógica de estos principios, tan restrictivos del derecho de asociación, las personas jurídicas no pueden extinguirse o disolverse sino con la aprobación de la misma autoridad que legitimó su existencia (art.559), es decir, que si se han establecido en virtud de una ley. sólo pueden disolverse con la aprobación del Poder Legislativo, y si han sido aprobadas por el Presidente de la República con acuerdo del Consejo de Estado, se necesita la voluntad de estas mismas autoridades para efectuar su disolución. Antes de solicitarse la aprobación de la autoridad correspondiente, para la disolución de la Sociedad, debe haberse manifestado la voluntad de la corporación en el sentido de acordar la disolución, ya que mal podría solicitarse la aprobación de un acto que todavía

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no se ha celebrado. Es, pues, en realidad la Gorporación misma la que acuerda su disolución con arreglo a sus estatutos, debiendo someter ese acuerdo a la aprobación correspondiente, según los casos. Pero hay un evento en que las personas jurídicas pueden ser disueltas sin acuerdo de la corporación, y aún en contra de.su expresa voluntad, y .es cuando llegan a comprometer la seguridad o Jos in-. tereses del Estado, o no corresponden al objeto de su institución (art, 559). Acerca de esta facultad debemos observar que dada su vaguedad y amplitud, se presta a las mayores arbitrariedades y es una puerta abierta para toda clase de abusos. Por regla general, la autoridad no debe intervenir en los actos de los particulares ni de las asociaciones y, en consecuencia, si quedaren reducidos los miembros. de una corporación a tan corto número que no puedan ya cumplirse los objetos pata que fué instituída', o si faltan todos ellos, debe procederse a su integración o renovación en la forma p :evenida por los estatutos, que son la ley de la corporación. Pero puede ocurrir que los estatutos nada hayan establecido para ese evento y entonces corresponde a la misma autoridad que legitimó. su existencia dictar ia torma' en que haya de efectuarse la integración o renovación· (art. 560). Dij imos que 10 que pertenecía a una corporación 'no pertenecía ni en todo ni en parte a ninguno de los individuos que la. componen. Consecuencia de este principio ~es que disuelta una corporación, sus bienes no se distribuyen entre sus miembros, sino que se dispone de ellos en la forma que para· este caso hubieren previsto S).lS estatutos, que ordinariamentE( consistirá en un fin benéfico; y si en ellos no se hubiere provisto este caso, pertenecerán dichas propiedades al Estado, con la obligación de emplearlas en objetos análogos a los de la institución. Tocará al Cuerpo Legisl4tivo señalarlos (art. 561). Las fundaciones de beneficencia se rigen por las mismas reglas de .las corporaciones que acabamos de estudiar, en todo 10 que les ,sean apiicab1es (aft. 564) . . Al establecer las diferencias que existían entre las corporaciones y las fundaciones de beneficencia púbiica, vimos que aquellas . . . . tenían conio base una colectividad que les daba vida, y éstas, una

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idea, un fin que realizar. Pero este fin no puede llevarse a cabo sino mediante la existencia de un patrimonio destinado al sostenimiento de la fundación; si ese patrimonio, debido a la generosidad del fundador, perece, de hecho perece también la fundación, que no podr.ía mantenerse sin los recursos necesarios (art. 564). 207. Asociaciones que no tienen personalidad jurídica.-Para que una corporación o fundación que no persigue un fin de lucro sino un fin de interés general, tenga personalidad jurídica, es indispensable que se establezca por ley o con la aprobación del Presidente de la República con acuerdo del Consejo de Estado. Sin estos requisitos, la corporación carece de existencia legal. Pero como a pesar de carecer de existencia legal esas asociaciones pueden existir en el hecho, el legislador ha creído necesario contemplar esa situación y fijar las reglas aplicables a este caso. Los efectos que produce la falta de personalidad jurídica de una asociación son los siguientes: a) Esa asociacion no existe como persona ante la ley civil, y en consecuencia carece en absoluto de capacidad para adquirir bienes. El artículo 963 lo establece terminantemente. «Son incapaces de toda herencia o legado las cofradías, gremios o establecimientos cualquiera que no sean personas jurídicas». Sólo un caso de excepción contempla el mismo artículo 963 y es el caso de que la asignación tuviere por objeto la fundación de una nueva corporación o establecimiento, en cuyo evento podría solicitarse la aprobación legal, y obtenida esta, valdría la asignacion. b) Faltando la personalidad jurídica exigida por la ley, ésta no le reconoce el carácter de corporacion sino de una simple comunidad existente de hecho entre sus miembros. De aquí se deduce que esa comunidad de hecho no goza de las ventaj as ni sigue las reglas que respecto de las corporaciones establece el título 33 del Codigo Civil. sino que se gobierna por las reglas del cuasi contrato de comunidad. Los bienes de esa comunidad pertenecen a sus miembros a prorrata de su interés en ellq, lo que las distingue esencialmente de las corporaciones. e) Los actos colectivos de estas asociaciones de hecho obligan a todos y a cada uno de sus miembros solidariamente; es decir, que ca-

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da uno responde del total (art. 549). Se llaman actos colectivos los que se ejecutan conforme a los estatutos o ac~erdos de la mayoría numérica de los socios, sin que dejen de ser colectivos los acto, por~ que algunos miembros no los hayan acordado. En las corporaciones con personalidad jurídica ocurre lo contrario: las deudas contraídas~por la corporaci6n, en forma legal, no dan a nadie derecho para demandar, en todo o parte, a ninguno de los individuos que componen la corporación, ni dan acción sobre los bienes propios de ellos, sino sobre los bienes de la misma. índice

CAP1TULO VIII
DE LOS OBJETOS DEL DERECHO O BIENES
Hemos tratado anteriormente de las personas, que son los sujetos del derecho; toca ahora ocuparnos de los bienes, que son los objetos del mismo. Dividiremos este capítulo en tres secciones, destinadas al estudio del patrimonio, de los bienes corporales y de los incorporales.
SECCIÓN 1

Del patrimonio 208. Del patrimonio.-Se llama patrimonio el conjunto de los
derechos y de las responsabilidades que tiene una persona, apreciables en dinero. El conjunto de derechos toma el nombre de activo del patrimonio y el conjunto de cargas o responsabilidades forma el pasivo del mismo. Deducido del activo el elemento pasivo, el saldo viene a constituir el monto efectivo y líquido del patrimonio. El patrimonio es una consecuencia de la personalidad; en cierto modo podría decirse que es la personalidad misma en sus relaciones con los objetos exteriores, sobre los cuales tiene o puede tener derechos que ejercer. En efecto, s610 las personas tienen patrimonio, porque sólo ellas pueden ser sujetos de derechos y de obligaciones. Toda persona tiene necesariamente patrimonio y sólo uno; decimos necesariamente, porque la idea de patrimonio no significa rique~a, de modQ que aunque una persona carezca en absoluto de

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bienes de fortuna, tiene por lo menos la aptitud de adquirirlos, y esa aptitud representa un~elemento importante deCpatrimonio. Cada persona tiene solamente un patrimonio, porque siendo éste el conjunto de todos~"sus derechos y responsabilidades, la unidad del patrimonio viene a ser una consecuencia de la unidad de la persona. Este principio de la unidad del patrimonio tiene dos excepciones que conviene recordar y que, en realidad, son más aparentes que reales. Según los principios generales, al momento de la muerte de una persona su herencia se transmite al heredero por el ministerio de la ley, y el patrimonio del difunto se confunde con el propio del heredero, formando un solo patrimonio; pero la ley ha establecido, en interés del heredero, el beneficio de inventario, que opera la separación de los patrimonios, a fin de que el heredero que acepta la herencia no sea responsable de las obligaciones hereditarias y testamentarias, sino hasta concurrencia del valor total de los bienes que ha heredado. De una manera análoga, pero en interés de los acreedores del difunto, la ley ha establecido también el beneficio de separación, en virtud del cual los acreedores hereditarios y' testamentarios pueden pedir que no se confundan los bienes del difunto con los bienes del heredero, para que con los bienes del difunto se cumplan las obligaciones hereditarias y testamentarias, con preferencia a las deudas propias del heredero. En estos casos, úna persona reune dos patrimonios, pero sólo aparentemente; porque se trata de una ficción 'de derecho establecida con ciertos fines determinados, cumplidos los cuales se sigue laJegla géneral d,e la unidad del patrimonio. Siendo el patrimonio una consecuencia, un complemento de la personalidad, no puede ser separado de la persona mientras ésta exista. Puede la persona modificar en cualquiera forma los elementos del patrimonio, enajenando o donando los bienes que 10 componen; pero no puede desprenderse por acto entre vivos del patrimonio mismo. Así, las donaciones entre vivQS que el Código Civil llama a

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título universal, pueden comprender todos los bienes presentes de donante, pero a condición de que se incluyan en un inventario solemne, que deberá otorgarse para determinar individualmente los objetos donados, y si se omitieren algunos bienes, se entenderá que el donante se los reserva (art. 1407). Por su parte, el artículo 1811 dispone que es nula la venta de todos los bienes presentes o futuros de una persona, ya sea el total o una cuota; y sólo reputa válida la venta de los objetos que se designen por escritura pública. Las cosas no comprendidas en esta designación no lo son en la venta. La transmisión completa del patrimonio sólo puede operarse en un caso: al fallecimiento de la persona y a favor de los herederos llamados a sucederle por la ley o por la voluntad del testador. El estudio del conjunto de los derechos y cargas de una persona que hemos Ilamado patrimonio y que constituye una unidad, una entidad especial, distinta de los bienes que la componen separadamente considerados, tiene un interés y utilidad dignos de tomarse en cuenta. Según el artículo 2465 del Código Civil, toda obligación personal da al acreedor el derecho de perseguir su ejecución sobre todos los bienes raíces o muebles del deudor, sean presentes o futuros, exceptuándose solamente los no embargables. Este principio se expresa diciendo que los acreedores tienen un derecho de prenda general sobre el patrimonio del deudor si éste no cumple sus obligaciones. En virtud de este derecho, los acreedores pueden hacer embargar y vender los bienes del deudor hasta pagarse del valor total de sus créditos. Antes de que se trabe el embargo o de que se decreten por el juez medidas precautorias de prohibición o retención, puede el deudor disponer libremente de sus bienes, y los acreedores deberán respetar esas enajenaciones tomando en consideración por regla general sólo el patrimonio del deudor en el momento de entablar su acción; pero hay ciertos casos de excepción en que la ley anula algunos actos en beneficio de los acreedores (art. 2468). Si el activo del patrimonio de un deudor es superior a su pasivo, todos los acreedores obtienen el pago total de sus créditos: pero si el activo es inferior al pasivo, el deudor se encuentra en un estado de insolvencia, que no le permite cumplir el total de sus obligaciones.

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En este último caso, el producto de los bienes del deudor se dividirá entre los acreedores a prorrata del valor de sus créditos, siempre que no haya causas especiales para preferir ciertos créditos. Si hubiera razones de preferencia en favor de algunos créditos, se pagarán primero los créditos preferel1tes, según el orden establecido por la ley, y el· saldo sobrante se dividirá a prorrata entre los demás acreedores. De 10 dicho se desprende que en caso de concurso de un deudor tiene un interés primordial el estudio de su patrimonio. Igualmente, a la muerte de una persona se transmite su patrimonio al heredero, ':l en ese momento quedan definitivamente fijados los elementos de que se compone el patrimonio. El heredero tendrá, pues, los derechos y obligaciones que tenía el difunto a la fecha de S1) muerte. Importa también en este caso, el análisis del patrimonio del difunto, para fijar los derechos y obligacIones del heredero.
SECCIÓN II

209. División de los bienes. De los bienes eorporales.-Cosa es todo lo que existe física o moralmente, excepto el hombre. La palabra bienes tiene un sentido más restringido y se emplea en el Derecho
para designar las cosas en cuanto son susceptibles de dominio. La cosa indica el género y el bien de la especie Así el aire, el alta mar, que son cosas que la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres, no son suceptibles de dominio y no entran por tanto en la categoría de los bienes, de cuyo estudio se ocupa el Derecho CiviL Los b~es pueden ser: l. o Corporales e incorporales. Son corporales los que tienen un ser real y pueden ser .percibidos por los sentidos,.como una casa, un libro. Son incorporales los que consisten en meros derechos, como los créditos y las servidumbres activas (art. 565). 2. o Divisibles e indivisibles. Son divisibles los que son suceptibIes de división, sea física, sea intelectual o de cuota. Son indivisibles lose que no son susceptibles de división, sea física, sea intelectual o de cuota (art. 1524). Todos los objetos corporales son divisibles, porque

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los que no son por su naturaleza susceptibles de una división material pueden ser divididos intelectualmente en partes alícuotas. Así, las minas no son susceptibles de división material, pero puede dividirse en cuotas o acciones el interés de dos o más socios. , El carácter de indivisible sólo pertenece a ciertos objetos incorporales, como el derecho a una servidumbre de tránsito (art. 827) 3. o Principales y accesorios. Se llaman cosas principales las esenciales o fundamentales, o bien, las más importantes y considerables, por oposición a las accesorias, que son las que se unen o dependen de ellas. Una heredad, por ejemplo, es lo principal, y los frutos que produce son lo accesorio; un contrato de préstamo es 10 principal con respecto al de fianza o prenda, que se establece como accesorio para asegurar su cumplimiento. Lo accesorio sigue a lo principal y cuando cesa lo principal cesa también 10 accesorio. 210. Muebles e inmuebles.-Los bienes corporales se di~,'iden en muebles e inmuebles. Muebles son los que pueden transportarse de un lugar a otro. Inmuebles o fincas o bienes raíces son los que no pueden transportarse de un lugar a otro (arts. 566, 567 Y 568). Esta división se funda en la distinta naturaleza de unos y otros bienes. Los inmuebles, por su ubicación fija, representan en e! patrimonio el elemento estable, permanente; los muebles, por el contrario, dada la facilidad de transportarlos de un lugar a otro, son aptos para circular y cambiar de manos; de aquí que e! régimen de la propiedad mueble no puede tener en el Derecho la misma organización que e! de la propiedad inmueble, de la cual cuida e! legislador de un modo especial. La importancia de esta división es excepcional en el estudio de! Derecho Civil; puede decirse que ella domina todas las materias de que aquel se ocupa. En efecto, recordemos algunas aplicaciones de esta división. l. o La venta de los bienes raíces está sujeta a la solemnidad es-

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peciál de la escritura pública~ lo que no se exige en la venta de los bienes muebles (art. 1801). 2. o La tradición de los bienes muebles se efectúa por la simple entrega real o figurada de la cosa, y la tradición de los bienes raíces se efectúa por la inscripción del título en el Registro del Conservador, inscripción que tiende a gar solemnidad y publicidad al acto (arts. 684,686). 3. o El tiempo necesario a la prescripción adquisitiva ordinaria es de tres años para los muebles y de diez años para los bienes raíces (art. 2508). 4. o La posesión legal de la herencia, conferida por el ministerio de la ley al heredero en el momento de la muerte del testador, no habilita al heredero para disponer de los inmuebles mientras no preceda el decreto judicial que le da la posesión efectiva, debidamente inscrito en el registro correspondiente. Esta solemnidad no se exige respecto de los bienes muebles (art. 688). 50. La venta de los bienes raíces del pupilo deberá hacerse'en pública subasta y previo decreto judicial que la autorice; esta solemnidad no se exige respecto de los bienes muebles del pupilo (art.
394).

6. o Las personas jurídicas pueden conservar indefinidamente la posesión de los bienes muebles que adquieran; pero no pueden conservar la posesión de los bienes raíces sin permiso especial de la legislatura arts. 556, etc., etc. 211. Bienes muebles.-El Código Civil distingue dos clases de bienes muebles; muebles por su naturaleza y muebles por anticipación. 212. Muebles por su naturaleza.-Son muebles por su naturaleza los que define el artículo 567 del Código Civil, a saber: «las cosas que pueden transportarse de un lugar a otro, sea moviéndose ellas asimismo, como los animales (que por eso se llaman semovientes), sea que s?Io se muevan" por una fuerza externa, como las~ cosas inanimadas. Exceptúanse las que siendo muebles por naturaleza se reputan inmuebles por su destino, según el arto 570». Se desprende de la definición anterior que los bienes muebles por su naturaleza pueden clasificarse en dos categorías distintas: los unos

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son semovientes, que pueden transportarse por sr mismos; y los otros son cosas inanimadas, que sólQ pueden moverse en virtud de una fuerza externa. Esta clasificación carece de importancia práctica, porque ambas categorías se rigen por las mismas disposiciones. Al hablar de muebles por su naturaleza, se exéluye toda idea de ficción legal, porque sólo se atiende a la calidad de la cosa considerada en sí misma. Es perfectamente lógiGc, pues, el arto 574 al decir: «cuando por la ley o el hombre se usa de la expresión bienes muebles, sin otra calificación, se comprenderá en ella todo lo que se entiende por cosas muebles según el arto 567:., o sea, en etras palabras: la expresión bienes muebles se refiere a los muebles por su naturaleza y no a aquellos bienes quc se reputan muebles sólo en virtud de una ficción legal para determinados efectos jurídicos. La expresión «muebles de una casa» no comprende sino aquellas cosas que forman el ajuar de una casa. En consecuencia, no comprende el dinero, los documentos y papeles, las colecciones científicas o artísticas, los libros o sus estantes, las medallas, las armas, los instrumentos de artes y oficios, las joyas, la ropa de vestir y de cama, los carruajes o caballerías o sus arreos, los granos, caldos, mercancías. etc., arto 574 inc. 2.°. 213. Muebles por anticipación.-Se llaman bienes muebles por anticipación ciertos objetos inmuebles por su naturaleza, pero destinados a ser separados del suelo para convertirse en muebles, una vez efectuada la separación. Para ciertos efectos determinados, la ley anticipa la calidad de muebles de esos bienes, porque los considera, no en su estado actual sino en su estado futuro, como separados del suelo; por eso l'e les llama muebles por anticipación. Estos bienes son los que contempla el artículo 571 del Código Civil, que dice: «Los productos de los inmuebles y las cosas accesorias a ellos, como las hierbas de un campo, la madera y fruto de los árboles, los animales de un vivar, se reputan muebles, aun antes de su separación, para el efecto de constituir un derecho sobre dichos productos o cosas a otra persona que el dueño. Lo mismo se aplica

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a la tierra o arena de un :;;ue1o, a los metales de una mina y a las piedras de una cantera». En consecuencia, la venta o permuta de estos bienes sigue las reglas generales de los bienes muebles y no queda sometida a las solemnidades exigidas respecto de los bienes raíces, . 214. Calidad mueble de las aeronave~.-Según el' decreto ley N.O 673, de 26 de Diciembre de 1925, las aeronaves son muebles; sin embargo la transferencia del dominio debe hacerse constar por escrito y no surte efecto respecto de terceros, sino mediante la inscripción en el regist~o de matrícúla. Ellas conservan su identidad aun cuando los materiales que las formen sean sucesivamente cambiados; pero deshecha y reconstruída una aeronave, aunque sea con los mismos materiales, será reputada como nueva y distinta. 215. División de los bienes muebles en fungibles y no fungibles. -Los cosas- muebles se dividen en fungibles y no fungibles (art. 575). El Código Civil llama cosas fungibles a aquellas de que no puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan,' en contraposición a cosas no. fungibles, que son aquellas de que puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que se des~ruyan. De la definición anterior se desprende que el <;:ódigo equipara . los bienes fungibles a los consumibles y los no fungibles a los no consumibles, sin distinguir esos conceptos que tienen en realidad un significado diverso, Son bienes consumibles aquellos que ~e consumen por el primer uso que se hace de ellos (quorum usus in abusu consistit), sea naturalmente, como el vino, las frutas y en general las cosas de consumo, sea civilmente,. como las especies monetarias, que sin destruirse materialmente, perecen para la persona que las emplea como tales. Bienes no consumibles' son los que resisten a un uso más o menos prolongado, como una casa, un vestido. Esta distinción de los bienes en consumibles y no consumibles tiene aplicación en el usufructo, por los distintos efectos que éste produce según se trate de una u otra clase de bienes . . Bienes fungibles propiamente tales son aquellos que, según la

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intenci6n de las partes, tienen el mismo valor liberatorio en un pago, de manera que puede emplearse el uno en lugar del otro, por existir entre ellos relación de equivalencia (quorum una alterius vice fungitur). No fungibles son aquellas que, según la intención de las partes, no tienen el mismo valor liberatorio, es decir, que no podría el uno reemplazar al otro, Lo que constituye la fungibilidad de una cosa no es su naturaleza, sino la intención de las partes, de modo que una cosa fungible puede ser no consumible por el primer uso, y por la inversa, una cosa consumible pueqe en un caso dado no ser fungible. Así, un librero que, para satisfacer el pedido de un cliente, solicita en préstamo a otrO librero un libro de que él carecía, queda obligado a deVolver un ejemplar semejante al que le prestaron, pero no el mismo ejemplar, el cual pas6 a poder del cliente. En este caso, los libros desempeñan el papel de cosas fungibles, porque tienen el mismo valor liberatorio, aunque por su naturaleza sean cosas no consumibles por el primer uso. Por el contrario, si yo presto a un amigo una docena de hermosasfrutas sólo para que adorne con ellas la mesa de su comedor, él queda obligado a devolverme las mismas frutas prestadas y no otras. Las frutas, que son por su naturaleza cosas consumibles, no desempeñan en el presente caso el papel de cosas fungibles. Como se ve, lo que constituye el carácter de consumible es la' naturaleza misma de la cosa y el de fungible, la intención de los contratantes. No obstante 10 dicho, existe una relación íntima y habitual entre la fungibilidad y la consumibilidad, porque ordinariamente son las cosas consumibles que se destruyen por el primer uso, las que deben reemplazarse por otras equivalentes para su pago. Las cosas no consumibles, ordinariamente, pueden devolverse en especie. 216. Bienes inmuebles.-Inmuebles o fincas o bienes raíces son las cosas que no pueden transportarse de un lugar a otro, como las tierras y minas, y las que adhieren permanentemente a ellas, como los edificios, los árboles. Las casas y heredades se llaman predios o fundos (art. 568). Aparece de la definición anterior que la propiedad inmueble toma distintos nombres, ya genérico, como el de inmueble

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o finca o bien raíz, ya específico, como el de predio o fundo, que se aplica a las casas y a las heredades. Se entiende por heredad una porción de terreno cultivado que pertenece a su dueño, bajo de linderos conocidos que las dividen de las contiguas. Hay dos clases de bienes inmuebles: inm~ebles por naturaleza e inmueples por destinaci6n. 2i7. Inmuebles por naturaleza.-Son inmuebles por naturaleza aquellos bienes cuya condición habitual y ordinaria es la inmovilidad, no obstante que puedan accidentalmente movilizarse por medios extraordinarios. Tales ~on: las tierras y minas, los árboles, los edificios. a) Tierras y minas.-Las tierras son los inmuebles por excelencia. La propiedad de' eHas no se limita a la superficie sino que comprende lo que en su seno entraña y lo que sobre eHa se levanta; qui dominus est solí dominus est coeli et inferorum. Constituyen una excepción importantísima de este principio, las minas, cuyo dominio corresponde al Estado, no obstante el dominio de las corporaciones o particulares sobre la superficie de la tierra en cuyas entrañas estuvieren situadas. Los particulares tienen la facultad de catar y cavár para buscar las minas y hacerse dueños de ellos, con los requisitos y bajo las reglas que prescribe el Código de Minería. Las 'minas forman un segundo inmueble distinto y separado del terreno o fundo superficial, aunque aquéHas y éste pertenezcan a un mismo dueño . • b) Arboles.-Todos los vegetales que adhieren al suelo por sus raíces son inmuebles. Con mucha propiedad se dice que la tierra inmoviliza todo aquello a que da vi~a, como las plantas y sus frutos. La condición de su inmovilización consiste en que adhieran al suelo por sus raíces; en consecuencia" no son inmuebles las plantas que están en macetas o cajones que puedan transportarse, de un lugar' a otro '(artículo 569). Así como las plantas son inmuebles mientras adhieren al suelo por sus raíces, de la misma manera soh inmuebles los productos de las plantas mientras no han sido separados de ellas, excepto el caso contemplado en el artículo 571, según el cual los frutos de los árboles se reputan muebles aún antes de su separación, para el efecto de constituir un derecho sobre ellos á otra perspna que el dueño.
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c) Edificios.-Son inmuebles, por ser cosas que adhieren permanentemente al suelo. Los materiales con que se construyen los edificios son esencialmente muebles, pero se convierten en inmuebles a medida que se incorporan al edificio. La ley no define lo que se entiende por edificio; pero es evidente que el Código comprende bajo esa denominación todas las obras o construcciones que de alguna manera adhieren al suelo, sea por medio de cimientos o pilotes, etc. En consecuencia, no tienen el carácter de bienes inmuebles las obras o construcciones que simplemente descansan sobre el suelo sin adherir a él y que pueden transportarse de un lugar a otro, como las carpas de los circos, las casuchas de los bañistas en las playas. Como la inmovilización de los edificios deriva de su incorporación al suelo, una vez que cesa la incorporación por la demolición del edificio, los materiales recobran su naturaleza mueble que habían perdido por su adherencia al suelo; pero no pierden su carácter inmueble los materiales, como las losas o piedras, que se desencajan de su lugar para hacer alguna construcción o reparación y con ánimo de volverlas a él (art. 573). Igual regla se aplica a los vegetales separados momentáneamente del suelo para volverlos a plantar. 218. Inmuebles por destinación.-Se da el nombre de inmuebles por destinación a ciertos objetos muebles por su naturaleza, pero que la ley reputa inmuebles por estar permanentemente destinados al qso, cultivo y beneficio de un inmueble, sin embargo de que puedan separarse sin detrimento. (Ardculo 570). Estos bienes, aunque destinados permanentemente a un inmueble, conservan su individualidad propia; su inmovilización no es real o material, como la de los inmuebles por naturaleza, sino puramente jurídica o ficticia. Esta ficción de derecho se funda en razones de conveniencia pública; al dar el carácter de inmuebles a obj etos que son muebles por naturaleza. la ley tiene en vista el propósito de evitar que ciertos objetos que son accesorios obligados de un predio, sean separados de él en detrimento de la utilidad general, que está interesada en que las propiedades raÍCes no queden privadas de los elementos necesarios de producción.

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Con este fin, el artículo 1830 del Código Civil dispone que en la venta de una finca se comprenden naturalmente (o sea, aunque no se exprese) todos los accesorios que, según los artículos 570 y siguientes, se reputan inmuebles. Hemos dicho que los inmuebles por destinación no lo son por su naturaleza, sino que se reputan tales por una ficción de derecho; para distinguir, pues, v. gr., en un edificio, los objetos que son inmuebles por naturaleza de los que sólo lo son por destinación, basta aplicar las reglas generales que presiden esta materia. Indudablemente deberán considerarse como inmuebles por naturaleza todos aque. Uos objetos que fqrman parte integrante y constitutiva del edificio, de tal manera que ·sin ellos, el edificio se reputaría incompleto; e inmuebles por destinación aquellos objetos que, sin formar parte integrante y constitutiva del edificio, reunen las condiciones exigidas . para la inniovilización. Esta distinción entre los inmuebles por naturaleza y los inmuebles por destinación no carece de importancia práctica. Ambas clases pertenecen a la categoría de los inmuebles y se rigen, en consecuencia,· por las reglas correspondientes a esta especie de bienes; pero los inmuebles por destinación no pierden su individualidad, como los inmuebles por naturaleza, y de aquí que pueda presentarse el caso de distintos efectos jurídicos según los bienes sean de una u otra especie. Así, el vendedor que ha entregado materiales de construcción que se han incorporado al edificio (inmuebles por naturaleza), está en distinta condición del vendedor que ha entregado animales para el cultivo de un fundo (inmuebles por destinación), en el caso de resolución del contrato de venta por falta pe pago del precio. Los materiales una vez incorporados al edificio pierden su individualidad y no podría perseguirse su devolución; en cambio, en el caso de los animales, estos manti"enen su individualidad y podría exigirse su devolvción una vez resuelta la venta. Para que un objeto mueble pase a ser inmueble por destinación, es necesario que concurran las siguientes circunstancias: Lo Existencia de dos objetos, uno mueble y el otro inmueble, porque el bien mueble sólo puede adqUirir el carácter de inmueble

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en calidad de cosa accesoria de una cosa principal, que le participa su condición de inmueble. 2. o Que el mueble y e! inmueble pertenezcan a la misma persona. La ficción de inmovilización tiene lugar en interés del inmueble y sólo su propietario representa ese interés. Los objetos muebles colocados en un fundo por un arrendatario o usufructuario lo son solamente por el tiempo limitado de! arrendamiento o usufructo, y no en el interés del fundo sino en el del usufructuario o arrendatario. 3. o Que los objetos muebles estén destinados permanentemente al uso, cultivo y beneficio del inmueble. Los objetos muebles que están destinados al servicio de la persona del propietario y no al servivicio de! fundo no llenan este requisito. El artículo 570 del Código enumera algunos objetos que se reputan inmuebles por su destino, aunque no lo sean por su naturalezas, como son por ejemplo: los utensilios de labranza o minería y los animales actualmente destinados al cultivo o beneficio de una finca, con tal que hayan sido puestos en ella por el dueño de la finca. Decimos algunos objetos, porque la enumeración de ese artículo no es taxativa, sino por vía de ejemplo, lo que quiere decir que no excluye otros objetos que se encuentren en circunstancias análogas.
SECCIÓN III

219.-Bienes incorporales o derechos.-Derechos reales y personales.-Los bienes incorporales consisten en meros derechos. Ordinariamente el objeto del derecho patrimonial consiste en un bien corporal; pero el derecho considerado en sí mismo es siempre una cosa incorporal que queda fuera cie! alcance de los sentidos. Los derecbos son reales o personales. En páginas anteriores, al tratar de los derechos civiles, hemos estudiado con cierto detenimiento lo relativo a esta división de los derechos, ya ellas nos referimos sobre esta materia. 220. Derechos muebles e inmuebles.-Dada su calidad de cosas incorporales, los derechos no pueden considerarse propiamente como

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bienes muebles o inmuebles; pero en virtud de una ficción legal así se clasifican según lo sean las cosas en que han de ejercerse o que se deben (art. 580). Analicemos esta clasificación según sean los derechos reales o personales. Derechos reales. Los derechos de dominio, herencia, usufructo y uso serán muebles o inmuebles según 10 sea la cosa objeto del dominio, de la herencia, del usufructo o del uso. El derecho de habitación, las servidumbres activas y la hipoteca son inmuebles, porque la cosa sobre que se ejercen es siempre un inmueble (arts. 811, 820 Y 2407). Por el contrario el derecho de prenda eS siempre mueble (art. 2384)". Derechos personales. Para clasificar los derechos personales como muebles o inmuebles hay que estudiar las' distintas clases de obliga- . ci0l1es, supuesto que a todo derecho personal corresponde una obligación o vínculo entre el acreedor yel deudor. Las obligaciones de dar son muebles o inmuebles según lo sea la cosa que es objeto de la obligaci6n. Así, es inmueble la ~bligaci6n del arrendador de entregar al arrendatario el fundo, materia del arrendamiento; y es mueble la obligaci6n de entregar una suma de d.inero. Las obligaciones de hacer, o sea, los hechos q':1e se deben, se reputan muebles. La obligaci6n de un artífice, de ejecutar la obra conv~nida o de resarcirlos perjuicios causados por la inejecuci6ndel convenio, entra por consiguiente en la clase de bienes muebles (art. 581). La acci6n entablada para exigir el cumplimiento de la obligación de subscribir una escritura pública de compra-venta de un bien-raíz es mueble, porque ella no tiene por objeto reclamar la entrega de un bien-raíz, sino el cumplimiento de una obligación qe hacer, como es la de firmar el respectivo contrato de compra-venta. En este caso, el hecho debido es la subscripción del instrumento. Las obligaciones de .no, hacer son igualmente muebles, aunque la abstención sea relativa a un inmueble, porque ellas tienen por objeto la prohibición de un hecho del hombre, .y no la cosa misma a que esa prohibici6n se refiere.

índice

CAP1TULO IX
DE LA PROPIEDAD O DOMINIO
222. Generalidades.-La facultad de 'apoderarse de las cosas reservándolas para sí con exclusión de los demás, no tiene su funda, . mento en una convención primiti;va ni en la ley civil, como sostienen algunos; ella nace de la Íey natural, que es superior a la voluntad de los hombres y a la autoridad de/legislador. El desenvolvimiento de la existencia humana, la natural destina ción de las cosas del mundo a su conservación y perfección, la circuns· tancia de ser limitada la utilidad de los bienes en que se admite la ., propiedad, y la libertad e independencia del hombre, son antecedentes del derecho que por naturaleza tenemos para apropiarnos de las cosas de utilidad limitada, con exclusión de las demás. La palabra Propie<J.ad.. viene del latín, propietas, que se deriva a su vez de la palabra prope, que qúiere decir cerca; de manera que la noción de propiedad despierta la idea de adhesión d,e una cosa a otra. La cosa que adhiere a otra, o,que le es propia, es de condición inferior y se encuentra por tanto en un estado de dependencia y de subordinación respecto de la cosa a la cual adhiere .. La palabra propiedad expresa pues la idea de un poder jurídico sQbre un objeto, la idea de la dependencia moral de una cosa con relación al hombre, o sea la facultad que éste tiene de disponer de los bienes exteriores. El derecho de propiedad es una facultad o poder moral, y sólo reside en IGS seres dotados de inteligencia y de libertad, es decir, en las personas, que son las únicas capaces de mantener relaciones constantes y espirituales, las únicas capaces de ser sujetos de derechos y deberes.
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Es además una facultad arbitraria, en el sentido de que el dueño puede usar y disponer libremente de la cosa, sin violar ningún derecho estricto, sin atentar a la justicia conmutativa; pero está sometida a ciertas limitaciones impuestas por el legislador, en el interés general de la sociedad. Esto no quiere decir, como algunos pretenden, que la propiedad consista en la facultad de disponer de los bienes exteriores, en el interés de la sociedad, porque este derecho es por naturaleza, inmediatamente individual y s610 indirectamente es social. La extensión del derecho de propiedad se expresa en la antigua fórmula de los romanos, potestas utendi, fruendi et abutendi; es por lo tanto un poder exclusivo, que aleja la idea de facultad de otra persona respecto de la misma cosa. Si no fuere un poder exclusivo, su violación no afectaría a la justicia conmutativa. De que e! derecho de propiedad sea exclusivo, no se desprende que no imponga ningún deber social,. porque el uso de este derecho está sometido a las leyes naturales, divinas y humanas. La noción cristiana de la propiedad mantiene y salvaguardia plenamente e! elemento jurídico de! derecho; pero determina las obligaciones morales del propietario, hace patente su rol social y fija los límites racionales de! uso de la propiedad. La propiedad es un derecho natural, es decir, es un derecho que resulta de la naturaleza misma del hombre; un derecho necesario para que el hombre pueda conseguir el fin para que ha sido creado. Considerado en abstracto, el derecho de propiedad es la facultad natural que tiene todo hombre para adquirir bienes exteriores. El derecho así considerado, es indeterminado y no se relaciona con ningún objeto particular; pero necesita un hecho positivo, un acto humano, un título, que venga a determinarlo o concretarlo; de aquí nace el derecho de propiedad considerado en concreto, que es el que se relaciona con un objeto determinado. Mirado en abstracto se llama derecho a la proPiedad, y mirado en concreto se llama derecho de proPiedad. La diferencia es grande entre estos dos aspectos del derecho de propiedad.

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Todo hombre, por el mero hecho de su nacimiento, es decir, por su calidad de persona, tiene derecho para adquirir bienes, o sea, tiene ' el derecho abstracto a la proPiedad; pero no todo hombre tiene el derecho concreto de proPiedad. Es menester que exista un hecho jurídico que establezca el tránsito entre el derecho abstracto y el concreto. Este hecho jurídico puede ser originario como la ocupación en virtud del cual adquirimos cosas que no pertenecen a nadie; o derivativo', en virtud del cual adquirimos cosas que antes pertenecían a otros como la compra-venta, seguida de la tradición de la cosa. " El Código Civil define la propiedad o dominio diciendo que es: «el derecho real en una cosa corporal para gozar y disponer de ella arbitrariamente, no siendo contra ley o contra derecho ajeno» (artículo 582). Considerado cpn:o tipo de la propiedad civil verdaderamente tal, el dominio es por su naturaleza perpetuo; absoluto, es decir, que no está sujeto a evento o condición alguna que le ponga término; y pleno, porque comprende en sí mismo todas las facultades que se paeden tener sobre una cosa, de manera que los otros derechos reales no son sino participaciones del dominio. 223. La Constitución Política de 1925 y el derecho de propiedad.-EI número 10 del artículo 10 de la ConstitUción Política de la República, promulgada el 18 de Septiembre de 19~" asegura a todos los habitantes de la República «La inviolabilidad de todas las propiedades sin distinción alguna. Nadie puede ser privado de la de su d~­ minio, ni de una prrrte de ella, o del derecho que a ella tuviere, sino en Virtud de sentencia judicial o de expropIt:lción por razón de utilidad pública, calificada por una ley. En este caso, se dará previamente al dueño la indemnización que se ajuste con él o que se determine en el juicio correspondiente. El ejercicio del derecho de propiedad está sometido a las limitaciones o reglas que exijan el mantenimiento y el progreso del orden social. y en tal sentido, podrá la ley imponerle obligaciones o servidumbres de utilidad pública en favor de los intereses generales del Estado, de la salud de los ciudadanos y de la salubridad pública». . Para aclarar el alcance de esta disposición constituciQnaI, hemos

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consultado las actas oficiales de las sesiones celebradas por la comisión encargada de redactar el proyecto de Constitución y encontramos que ella fué redactada por Don Luis Barros Borgoño, que fundó su indicación en los términos siguientes: «Estas ideas tienden a consagrar la inviolabilidad del derecho de propiedad y, en el fondo, corresponden al principio que actualmente consigna la Constitución. El concepto de que cada ciudadano pueda usar, gozar y disponer a su antojo de su derecho de propiedad no puede tener sino dos limitaciones: o más claramente expresado el concepto, los ciudadanos no pueden ser privados de su derecho de dominio sino por sentencia judicial o por expropiación, declarada en conformidad a la ley. De modo, pues, que con la indicación que se ha leído, el derecho de propiedad queda perfectamente garantido:.. «No desconoce, por otra parte, que este derecho puede estar y en la práctica lo está, sujeto además a otras limitaciones. Estas limitaciones pueden ser: o de derecho civil o de derecho público. Las limitaciones impuestas por el derecho civil se rigen por el Código Civíl, y son en general, prestaciones mutuas, como las servidumbres, por ejemplo». «Además de estas limitaciones que el Código Civil impone al derecho de propiedad, y en que hay predio sirviente y predio dominante, existen otras, que los tratadistas llaman servidumbres de derecho público. No se trata en este caso, de limitaciones impuestas a un predio en favor de otro predio, sino de limitaciones impuestas a un predio en favor del interés colectivo, del interés general de la sociedad. En estas que los tratadistas llaman servidumbres de derecho público no hay predio dominante. Y ¿cuales son estas servidumbres? En los predios urbanos, por ejemplo, la línea de edificación en el trazado de las calles, la altura de los edificios, etc. En los prediOS rústicos, la aplicación de las leyes sobre cementerios, sobre saneamiento, sobre regadío, todas las leyes relativas a salubridad pública:.. «Se dice en la fórmula propuesta: el ejercicio del derecho de propiedad está sometido, etc:.. «Es decir que en forma alguna se altera la inviolabilidad del dominio. Sólo se limita su ejercicio. Se ha buscado esta frase para encerrar más bien un concepto de orden social antes que uno de extricto derecho público y porque cree que dentro de

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este sentir, las leyes pueden imponer al derecho de propiedad obligaciones, cargas o servidumbres, en favor del interés general del Estado». ~<Con este procedimiento se logra conservar el principio fundamental de nuestra Constituci6n y se da salida a las aspiraciones de carácter social. En suma, ha tratado de conciliar estas nuevas ideas con el derecho de propiedad y sus atributos de uso, goce y disposici6n. Se mantiene el concepto de -dominio; pero se le limita». 224. Facultades inherentes al dominio.-T res son las facultades que comprende -el dominio: 1. a _ El uso (jus utend i), O sea, el derecho de servirse de una cosa para todos los usos a que pueda prestarse: Así, el uso de un caballo consistirá en hacerlo trabajar; el uso de una casa, en habitarla. 2." El goce (jus fru~ndi), o sea, el derecho de gozar de la cosa percibiendo todos los frutós que la cosa es susceptible de producir. Así, el goce de un fundo comprende la facultad de recoger sus cosechas. 3." El abuso (jus abutendi) , o sea, elcderecho de disponer de la cosa, sea por medio de actos jurídicos, como la enajenaci6n del todo o parte de los derechos que sobre ella tiene el propietario, sea por actos· materiales, como la transformaci6n, destrucci6n o consumo de la cosa. La pala:bra abuso viene de la palabra latina' abuti, que quiere decir el consumo de una cosa, y no un acto contrario al derecho, como pudiera creerse por el sentido vulgar de la palabra. Lo que caracteriza al derecho de propiedad distinguiéndolo de los otros derechos reales es el abuso, o sea, la facultad de disponer de la cosa. Los derechos reales de usufructo y de uso autorizan un goce más o menos completo de la cosa, pero siempre con la obligaci6n de conservar l-a substancia; s6lo el dominio _confiere la libre disposici6n de la cosa. . 225. Restricciones del derecho de propiedad.-.Las restricciones del dominio provienen de la ley o del derecho ajeno. a) La ley: Los hombres viven en sociedad y pajo la protección de las leyes, de manera que no pueden contravenir a ~stas ni perjudicar a aquélla. El derecho de propiedad es inviolable, pero incumbe

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al legislador arreglar su "ejercicio"y señalar los límites en resguardo ., del interés de los mismos asociados. De aquí que el Estad01 puede privar a un particular del dominio de sus bienes, solamente~en'e! caso que lo exijan motivos graves de conveniencia pública y con la obligación de indemnizar al individuo a quíen se despoja de su propiedad, pues de otro modo se violaría la justicia. Conforme con estos principios, la parte 10." del artículo 10 de la Constitución Política asegura a todos los habitantes de la República la inviolabilidad de tod.as las propiedades, sin distinción alguna y sin que nadie pueda ser privado de la de su dominio ni de una parte de ella, o de! derecho que a ella tuviere, sino en virtud de sentencia judicial o de expropiación por razón de utilidad pública calificada por una ley. En este caso se dará previamente al dueño la indemnización que se ajuste con él o que se determine en el juicio • correspondiente. , Otra restricción importante del dominio son las servidumbres prepiales, que establece la ley como cargas impuestas a un pred.io en beneficio de otro y de las cuales nos ocuparemos más ac!elante. El cultivo de las heredades que no tienen salida al camino público,)!l uso de las aguas que atraviesan los campos, la vecindad de dos propied.ades, etc., exigen del legislador que reglamente el ejercicio del dominio limitándolo en aquello que contraríe al bien común. Finalmente, hay caso; en que encontrándose la utilidad privada en oposición con la conveniencia pública, la ley viene a establecer restricciones, como la corta de bosques dentro de ciertos terrenos y ciertas medidas o prohibiCiones establecidas por las leyes u ordenanzas municipales en razón de la comodidad, ornato o salubridad públicas, como la prohibición c!e instalar industrias insalubres dentro de ciertos radios de las ciudades. b) El derecho ajeno. La facultad que tenemos de disponer de nuestros bienes no puede llegar hasta hacer de ellos un uso que perjudique al derecho de otros .a gozar de las cosas suyas o comunes. Así, de ningún modo es lícito ejecutar dentro de nuestra propiedad obras de que resulte la inundación del campo vecino o la infección del aire atmosférico (arts. 936 y 937).
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226. Limitaciones especiales impuestas al domini,o por algunas leyes.-Veamos algunos casos especiales de limitaciones al dominio impuestas por algunas leyes, por graves razones de conveniencia pública y empezaremos por la que se refiere a la Formación de nuevas poblaciones o nuevos barrios en las ciudades. La reforma introducida en el N." 1. o del arto 26 c!e la Ley de Municipalidades, d.ispone que «No se podrá proceder a la formación de nuevos barrios ~entro de los límites urbanos de las ciudades, por medio de la división de propiedades y de su venta en sitios, sin que los interesados hayan sometido previamente a la aprobación d.e la Municipalidad el plano respectivo, en el cual se determinará la ubicación y dimensiones de las vías y plazas que se proponga formar: Además establece: . 1. o Que una vez aprobado el plano, el dueño ceda por escritura pública, gratuitamente, al domiriio nacional de uso público, la parte destinada a vías y plazas; ~.o Q~e debe P?vi~entar a su costa las calles y sus aceras, las avenidas y plazas, e instalar el servicio de alumbrado público que ordene la Municipalidad; 3. o Que c!.ebe dotar al barrio de las instalaciones de agua potable y desagües higiénicos. obras que pa,sar~m a propiedad municipal desde que se entregue al' servicio; 4.- Que las construcciones deben consultar ciertas condiciones de seguridad, higiene y apariencia exterior; y 5. o Que los sitios deben cerrarse. . 227. Obligación que tienen los p~opietarios de permitir gratuitamente ciertos servicios en. sus casas.-El Decreto-Ley N.o 369, de 25 de Marzo de 1925, que modifica la ley de Municipalidades, autoriza a estas Corporaciones para que determinen los casos en que los propietarios tienen obligación de permitir gratuitamente la colocación' en las paredes exteriores de los edificios, de teléfonos, grifos, placas, ganchos o rosetas, etc. 228. Prohibición de ciertas, construcciones.-EI decreto-ley N. o 675, sobre aeronavegación, de 26 de Noviembre de 1925, establece en su artículo 37: «No se podrán construir muros, casas, galpones, ,ni tender líneas de transmisión eléctrica o hacer plantaciones a una
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distancia inferior al décuplo de su altura, a partir de los límites de cualquier aeródromo público o privado». 229. Terrenos declarados forestales.-El Decreto-Ley N.o 656, de legislación sobre los bosques, publicado en el Diario Oficial de 6 de Noviembre de 1925, con el fin de proteger la conservación de los arbolados, establece que los terrenos declarados forestales quedan sujetos a los planes de vigilancia y cultivo, repoblación y explotación que establecen los reglamentos (art. 3.°); prohibe la roza a fuego como método de explotación en ellos (art. 19); y agrega que el empleo del fuego para destruir la vegetación arbórea en suelos que se desee habilitar para la agricultura, sólo podrá hacerse con un permiso escrito, otorgado por el Intendente o Gobernador, después de oír a la Dirección General de Bosques. 230. Monumentos históricos.-El Decreto-Ley N. o 651, sobre monumentos nacionales e históricos, publicado en el Diario Oficial de 3O de Octubre de 1925, establece en su artículo 7. o, que por decreto supremo puede declararse como monumento histórico un edificio, ruina, lugar, sitio, pieza u objeto antropo-arqueológico, mueble o inmueble, de propiedad nacional, municipal o particular, y en su artículo 9. o dice: «Si el monumento declarado histórico fuere un inmueble de propiedad particular, no podrá el propietario destruirlo, transportarlo, repararlo, o cambiar su aspecto, ni hacer en sus alrededores construcción alguna que lo desvirtúe, sin haber obtenido antes autorización por decreto supremo, que será dictado previo informe favorable del Consejo». «Si· se tratare de un lugar o sitio eriazo, el propietario no podrá excavarlo o edificarlo sin haber obtenido antes autorización suprema en la misma forma». El artículo 1Odice que si el monumento declarado histórico fuere un objeto mueble de propiedad particular, no podrá ser exportado, y el artículo 11 agrega que en caso de venta del objeto, el Estado tendrá preferencia para su adquisición, previa tasación de peritos. 231. Excavaciones de carácter arqueológico.-El mismo DecretoLey N.O 651, sobre monumentos históricos, prohibe a toda persona o corporación hacer excavaciones de carácter arqueológico, antropológico, paleontológico o paleontropológico, sin haber obtenido previamente la correspondiente autorización suprema. (art. 16).

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Cuando se practiquen excavaciones antropo-arqueológicas en terrenos de propiedad particular, sin costo alguno para la Nación, la cuarta parte de los objetos o piezas que se extraigan, pasarán a poder del Estado; del resto se tomarán planos, y aspectos fotográficos, y sus copias, así como los objetos cedidos, se distribuirán entre los museos nacionales (art. 20). ,232. Excavaciones para con,strucciones o trabajos mineros.-Toda persona que practicare excavaciones con el objeto de efect~ar tra,bajos de construcción, minas u otros análogos, está obligado a de: nunc~ar al Gobernador del Departamento el hallazgo o descubri'mien~o de c1,.lalquier objeto, pieza y ruina de carácter antropo-arqueológico o histórico que encontrare y será responsable de su vigilancia y conservación hasta que la autoridad administrativa se haga cargo del hallazgo. (artículo 19 del Decreto-Ley sobre monumentos histéricos) . 233. Cosa!!! susceptibles de propiedad.-Hemos visto que el dominio es el derecho real para gozar y disponer de una cosa corporal; supone pues la existencia de un objeto material sobre el cual recae. Las cosas incorporales, si .bien dicen relación a una cosa' material, no obstante, consideradas, en sí mismas, no tienen existencia real y por lo tanto no son materia adecuada del dominio. Pero como representan un valor. apreciable en dinero y son susceptibles de figurar en la composición del patrimonio de una persona, se dice que hay también sobre ellas uná especie de propiedad, que el Derecho Romano llamaba cuasi-dominio, y a su posesión y tradición cuasi-posesión y cuasi-:tradición. ' De igl:lal manera las producciones del talento ó del ingenio son una propiedad de' sus autores (art. 584). 234. Diversas clases de propiedad.-En cuanto a su extensión la propiedad se divide: En ' propiedad plena y mera o nuda propiedad. Propiedad plena es la que tiene el dueño unida al actual goce de la cosa. Mera o nuda propiedad, es 'la propiedad separada del goce de la cosa, y s~ llama así porque está desnuda o despojada de uno de sus principales atributos (art. 582, inciso 2.°). En cuanto a la condición que pueda afectarla, se divide en

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propiedad absoluta y propiedad fiduciaria. Propiedad absoluta es la que no está sujeta a evento o condición alguna que le ponga término. Propiedad fiduciaria es la que está sujeta al gravamen de pasar a otra persona, por el hecho de verificarse una condición (art. 733). En cuanto a las cosas objeto del derecho, podemos considerar la propiedad minera, salitrera, petrolífera; la propiedad literaria y artística, hoy llamada propiedad intelectual; y la propiedad industrial. Hay también otras propiedades, como la propiedad austral y la de los indígenas, que tienen reglas especiales y aunque son materia de otros estudios, conviene conocerlas siquiera someramente, para formarse una idea de sus peculiaridades.
Algunas proPiedades especiales.

235. De la propiedad minera.-Se llama mina el depósito natural de substancias minerales que se encuentran en la superficie o en el interior de la tierra y que son susceptibles de apropiación. Decimos natural, para distinguirlo del tesoro, que es una riqueza elaborada por el hC?mbre y que ha estado largo tiempo sepultada o escondida. La propiedad minera que la ley concede se llama pertenencia (art. 2 dd C. de M.) y constituye un inmueble .distinto y separado del terreno superficial, aunque aquella y este pertenezcan a un mismo dueño. Esta propiedad se rige por las mismas leyes que los demás bienes raíces, en lo que no estén modificadas por las disposiciones especiales del Código de Minería, las cuales Par ser de carácter especial, se aplican de preferencia (art. 72). El acta de mensura, servirá de título· de dominio de la pertenencia y deberá inscribirse en el Registro de Propiedades de Minas del Conservador respectivo. Sistemas ideados para regir la prOPiedad minera.-Entre los sistemas ideados para regir esta propiedad, podríamos citar los siguientes: 1) Sistema de accesión; 2) Sistema de ocupación; 3) Sistema de regalía; 4) Sistema de amparo por el trabajo; y 5) Sistema mixto.

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1) Sis!ema de accesión, es aque! que atribuye la propiedad de la mina al dueño de! suelo, en e! cual o bajo el cual se encuentra. Se funda en un antiguo principio del Derecho Romano, según el cual, el que es dueño del suelo, lo es también del cielo y del sub-suelo; «Qui dominus est solí, dominus est coeli et inferorum>}. Este sistema rige en Inglaterra, en algunos estados de Norte América y . regía en Rusia antes de la última revolución. En nuestra legislación se aplicaba, según los ,anteriores C6digos de Minas, a las minas de carbón que se encontraban en terrenos particulares, Pero el nuevo Código, que rige desde el 25 de Abril de 1930, no le reconoce "importancia, y sólo lo establece para las substancias fósiles no mencionadas expresamente y que se encuentren en terrenos de particulares. Se hacen a este .sistema algunas objeciones justificadas,entre otras las siguientes: 1) Que la mina es una propiedad diversa y a veces de un valor muy diferente, del suelo queJa contiene; 2) Que rara vez coinciden sus límites; 3) Que quita aliciente a los descubridores mineros, que no querrían descubrir minas para el dueñó del suelo; y 4) Que la agricultura y la minería son industrias muy diferéntes y que requieren aptitudes' diversas en quienes laS explotan, y por tanto no deben quedaren poder de una misma persona o entidad. 'pues esto perjudicaría la riqueza general, haciendo disminuir la pro• ducción de ambas. 2) Sistema de ocupación es el que atribuye la mina al primer ocupante. Turgot, defensor de este sistema en la Asamblea Constituyente de Francia, decía que-se basaba en el derecho naturaL Combatió este sistema el tribuno Mirabeau, por el temor de que ?casionara perpetuos disturbios entre los mineros. En efecto, más tarde los hechos demostraron la efectividad de ·estasobje~iones. Este sistema, con el nuevo Código de Minas ha perdido en Chile todasu aplicación. Las arenas auríferas, estañíferas, platiníferas, etc., que eran antes del nuevo Código, de libre aprovechamiento, requieren ahora concesión. 3) Sistema de regalía es, en general, aquel en que la propiedad de las minas pertenece al Estado, el cual puede, según que el sistema
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sea más o menos abooluto, explotarlas por su cuenta, venderlas, arrendarlas o conceder la propiedad a los particulares que la pidan, estableciendo un impuesto o patente especial para su explotación; o bien, exigir para el Estado una parte proporcional del producto de las minas. En España, el sistema regalista fué establecido por sus más antiguas leyes y repetido durante varios siglos ¡::or leyes pcsteriores, que arraigaron fuertemente en las costumbres de los pueblos. Nuestra legislación establece, como regla general, un sistema ,de regalía moderado. El Estado tiene el alto dominio de las minas que se encuentran en el territorio nacional; pero ese dominio es sólo una misión pública reguladora de la explotación de estas riquezas por los particulares, los cuales tienen sobre las pertenencias mineras, un dominio limitado y de características especiales. (Arts. 591 del C. C. y 1 y 2 del C. de M.) En efecto, se concede a, los particulares la facultad de catar y cavar en tierras de cualquier dominio, la de labrar y beneficiar las minas y la de disponer de ellas como dueños, con los requisitos y bajo las reglas que prescribe el Código de Minería. Según el sistema de nuestra legislación, el Estado no dispone libremente de las minas, sino que tiene facultad para conceder a los particulares este derecho, tratando de conciliar los intereses de la agricultura con los de la minería, En este sistema de regalía, el dominio del Estado se traduce generalmente, como sucede en Chile, en el derecho de exigir el pago de la patente de minas, por lo cual, a este sistema suele llamársele también, sistema de amparo por la patente. Respecto de los depósitos de guano y petróleo en estado líquido o gaseoso, ubicados en terrenos de cualquier dominio y los depósitos de sales y nitratos que se encuentren en terrenos fiscales, nacionales de uso público o municipales, siempre que no se hubiere concedido ya pertenencia, se reserva el Estado el derecho de explotación. (Art. 4, o del C. de M.) Esta disposición implanta respecto de estas substancias, el sistema de regalía absoluta. 4) Sistema de amparo por el trabajo es aquel por el cual concedida una pertenencia minera, se obliga al concesionario de ella a man-

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tenerla en cierto estado de trabajo, bajo la condición de caducar la concesión si cesa o disminuye demasiado el trabajo. ~ Parecido a este sistema es el implantado por el título XVI del nuevo Código'de Minería para la explotación del carbón. Se consulta en el la caducidad de la concesión, por la no iniciación, restricción, suspensión o abandono de la explotación minera (art. 211 del C. de M.) El arto 210 del mismo Código establece que el concesionario deberá al dueño del terreno, además de la 'indemnizaciones a que haya lugar, una regalía, que no excederá del 2 112% del precio de venta de la tonelada de carbón. El arto 219 autoriza al Presidente de la República para reservar al Estado determinados terrenos carbot?-íferos; y finalmente el al t. 220 establece que las transferencias de las minas de carbón .deben someterse a' la aprobación del Presidente de la República. 5. Sistema Mixto.-Es aquel que combina alguno de los an.teriores con. otro y participa de las características de ambos .. Características de la~propiedad minera de los particulares.-Las principales características de esta clase' de propiedad son las siguientes; . 1) Es perpetua; lo cual se deduce <:le no tener ningúna limitación; impuesta por la ley, respecto al tiempo. El Código de 1888 decía expresamente que la propiedad minera era perpetua. 2) Es condicional, pues está sometida a la condición de pagar una patente anual al Estado, por hectárea de extensión y la falta de pago provoca la caducidad de la concesión, y la mina debe sacarse a remate. Respecto de las minas de carbón, la condición, co1)10 vimos, consiste en el debido trabajo deja mina. 3) Es indivisible matáialmente.-Las pertenencias no spn susceptibles de división material, sino intelectual o de .cuota. Esta disposición' no rige la propiedad salitrera. 4) La prescriPción adquisitiva de las pertenencias mineras tiene reglas especiales (art. 75). Los plazos son de 2 y 6 años respectivamente para la prescripción ordinaria y extraordinaria, sin distinción de ausentes y presentes.

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5) La compra-venta y permuta de pertenencias y derechos mineros, no es susceptible de rescisión por lesión enorme. 6) La ley establece su inembargabilidad; pero respecto de los acreedores no hipotecarios únicamente. En cada Departamento habrá un Registro Conservador de Minas, con un libro de Repertorio y los siguientes Registros: 1) de Descubrimientos; 2) de Propiedad; 3) de Hipotecas y Gravámenes y 4) de Prohibiciones e Interdicciones. 236. De la propiedad petroIífera.-Se ccmprende ror la palabra petróleo.-dice la ley N.o 4217-todas las mezclas o combinaciones naturales de hidro carburo que se encueritran en estado líquido o gaseoso en su yacimiento. Se exceptúan en consecuencia, los yacimientos carboníferos y de esqui tos betuminosos. Nuestro antiguo Código de Minería no mencionaba al petróleo en ninguna de sus disposiciones. En esa situación, el petróleo se regía por el sistema de accesión cuando se encontraba en terrenos particulares y era de libre adquisición por los particulares cuando se encontraba en terrenos fiscales, nacionales de uso público o municipales. La ley 4119 de 28 de Diciembre de 1926, modificó esta situación, añadiendo el petróleo a las 50bstancias cuya explotacién queda reservada al Estado. Se pasó por tanto, del sistema de accesión al de regalía absoluta. Esta misma ley dispuso que las concesiones y rertenencias petrolíferas que permanecieran sin explotarse dentro del año siguiente a 50 promulgación, caducarían; y que en todo caso el que deseare exrIctarlas debería además, remensurarlas dentro del mismo plazo, con citación del Fisco, pues la omisión de este trámite extinguiría el ¿erecho por el solo ministerio de la ley. Cabe hacer presente que ninguna concesión o p~rtenencia cumplió con estos requisitos, por lo que todas pasaron a poder del Estado. Por otra parte, la ley 4217 de 26 de Noviembre de 1927, exceptuó ai petróleo, de las substar.cias de que se hace dueño el concesionario de mina metalífera, por el sólo hecho de quedar dentro de los límites de su pertenencia; disposición que se encontraba en el art. 63 del antiguo Código de Minería,

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Esta misma ley~autorizó {al" Presidente~~de~la República para conceder permisos para explorar'y explotar petróleo, fijando entre otras la condición, de que dichas"concesiones sólo podrían acordarse a personas natur:ales o jurídicas que tuvieran domicilio en Chile. Prohibe también adquirir concesiones petrolíferas o tener parte o inte. rés en ellas a Gobiernos o soberanos extranjeros. Pero ~ esta autorizaci6n ha sido suspendida por la ley 42Sf, la cual en cambio facult6 al Presidente de la República para invertir hasta la suma de diez millones de pesos en efectuar operaciones para comprobar la existencia de petróleo en el país. Con la dictaCión de la ley 4796, aprobatoria. del nuevo Código de Minería, que entró en vigencia el 25 de Abril de 1930, el petróleo ha continuado regido por el sistema de regalía absoluta, pues el art.. 4. 0 de dicho Código establece ; «No obstante lo dispues~ to en el artículo anterior, el Estado se reserva la explotación de los depósitos de guano, y de petróleo én estado líquido y gaseoso, ubicados en terrenos ~t: cualquier dominio, y los de nitratos y s.ales análogas y los de yodo y compuestos químicos de estos productos, que se encuentren en terrenos' del Estado, o nacionales de uso público, o de las Municipalidades, siempre que sobre ellos en conformidad a las leyes anteriores, no se hubiere constituído propiedad minera de particulares que estuviere vigente». 237. De la própiedad salitrera.-La propiedad salitrera descansa sobre bases legales muy diferentes, según la· ubicación de los yacimientos, pues la guerra del Pacífico nos hizo propietarios de los ricos yacimientos de Tarapacá, que pertenecían al Perú; y de los del Toco y Antofagasta, que formaban parte del territorio boliviano. Hay pues propiedades de origen peruano; propiedades de origen boliviano; y las hay también de origen chiieno. 1. o Salitreras peruana~ .-Las salitreras peruanas se regían por las antiguas disposiciones de Minería de Nueva España, que habían sido dictadas por Carlos I11 en 1783, a pedido de los virreyes del Perú y México. Ellas concedían el derecho de descubrir y solicitar los minerales que incompletamente enumeraba y cualesquiera otros fósiles. que no pertenecían al dueño del suelo, sino que eran objeto de adjudicaci6n por parte del Estado. Disponían que la extensi6n que se die-

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ra a los interesados en la explotación. la fijaría la Diputación de Minería, en atención al tamaño y riqueza del sitio y al número de concurrentes, prefiriendo a los descubridores. Daban por último gran importancia al despueble, que consistía en el derecho que se otorgaba a terceros interesados para pedir la mina que no se trabajaba; y, si el Estado accedía a la petición, caducaba el derecho anterior. Las autoridades locales llevaban a cabo esas adjudicaciones, que no se inscribían en Registros y que se comprobaban parla presentación de folletos o documentos de otorgamiento. Agotadas las guaneras, el Gobierno peruano dictó en 1868, un decreto que suspendía la libre adquisición y que reservaba al Estado el aprovechamiento de los terrenos salitrales aún no concedidos. Cinco años más tarde, una ley estableció el monopolio comercial o estanco del salitre en manos del Gobierno peruano, mediante la compra del salitre producido por los particulares y el alza de los derechos de exportación. Los dueños de las salitreras sin trabajo las ofrecieron en venta al Gobierno peruano, el que consideró los precios muy subidos, por lo que, valiéndose del sistema de despueble, declaró que todas esas pertenencias no explotadas eran propiedad fiscal; al mismo tiempo compró otras, que pagó con emisión de bonos. Sobrevino entonces la Guerra del Pacífico. El Fisco chileno rescató las minas tasadas y compradas por el Gobierno del Perú, pagando un precio bastante elevado por los certificados. Respecto a las que no se explotaban o que habían sido declaradas en despueble, o que no estaban incluídas en los cuadros oficiales del Gobierno del Perú, ellas pasaron a ser propiedad fiscal chilena. Resumiendo lo dicho, podemos establecer que las bases legales de propiedad en las salitreras de origen peruano, tienen, respectos de los particulares, un doble origen: 1. o Terrenos concedidos con arreglo a la legislación peruana y que quedaron en poder de los particulares. 2. o Terrenos adquiridos por el canje de los certificados con que el Fisco peruano había comprado una gran parte de las salitreras, o bien terrenos adquiridos posteriormente en remate público. La propiedad fiscal se formó: l. o Con los terrenos que pertenecían antes de la guerra al Gobierno peruano. 2. o Con los terrenos adquiridos mediante el rescate de los certificados salitreros peruanos; y 3. o Con los terre-

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nos que entraron a su poder, con arreglo al Art. 2. 0 del Código de Minería. ... 2. o Salitreras bolivianas.-En 1872, Bolivia concedió terrenos salitrales en cuatro distritos jurisdiccionales, de los cuales Cobija o Calama era el más rico, pues contenía los yacimientos del Toco; En 1876 el Perú, con el fin de concentrar en sus manos el monopolio del salitre, comisionó a don Juan c. Meiggs para que, además de comprar numerosas pertenencias, arrendara los terrenos fiscales bolivianos y los particulares declarados en despueble. En 1883, el Estado chileno reconoció, por la transacción Squire a la Sucesión Meiggs la propiedad de 64 pertenencias. Los terrenos sobre los cuales no se habia constituído- propiedad salitrera quedaron después de la guerra como propiedad saneada del Gobierno chileno. Los derechos salitreros de origen boliviano se reducen: Para los particulares: 1. o a la propiedad concedida, adjudicada y mensurada antes de la guerra, conforme a la legislación boliviana. 2.° a los terrenos concedidos parla transacción Squire. 3. 0 a las concesiones hechas después de la guerra, en virtud de los decretos de . 1877 y 1879; y 4. o a los terrenos obtenidos por los particulares en subasta pública .. Para el Estado chileno: 1.0' a las propiedades que poseía ya el Gobierno de Bolivia, incluyendo entre éstas las concesiones hechas a particulares que no alcanzaron a memurarsé antes de la guerra; y 4,.0 a las salitreras que le pertenecen en virtud del Art. 2. 0 del C. de Minería del año 88. 3. 0 Salitreras chilenas.-En 1871 se hicieron las primeras concesiones de salitreras chilenas, en confórmidad a las prescripciones de las Ordenanzas, que disporuan que el denunciante se ;dirigiera a: la Diputación dé Minas, que por decreto del año 1838, era la Gobernanación departamentaL La extensión de las primeras concesiones era muy grande (alrededor de 40 kilómetros cuadrados), por 10 que el Gobierno las suspendió en 1872 y dictó al año siguiente un decreto en el cual, con el objeto de no dejar a una sola persona la fijación de la superficie de terren'J cedido, lo que habría dado margen a muchos abusos, estableció un límite máximo, que no podría excederse y

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que fué de 480 mil metros cuadrados para el descubridor, y de 160 mil para los otros denunciantes. Se dictó después el Código de Minería del año 1874, que no comprendía al salitre entre los minerales de libre aprovechamiento, sino que 10 colocaba entre aquellas substancias que el Estado o las Municipalidades podían ceder por medio de contratos o reglamentos cuando se encontrasen en terrenos eriales. Disponía que los pedimentos debían dirigirse ante el Juez Letrado, lo que parece que no se cumplió, y un decreto de 1876 se refería a las Gobernaciones departamentales. El Reglamento dictado el 28 de Julio de 1877, en cumplimiento del Art. 3.° del Código de Minería de 1874, y que por su importancia ha sido llamado el Código de las salitreras, disponía que les pedimentos se harían en adelante al Intendente de la Provincia, en cuyo territorio se encontrase el depósito. En atención a la peculiaridad del salitre de presentarse en forma de mantos o capas superficiales, por lo que necesita para su explotación terrenos más extensos, se dispuso que las concesiones serían de 3 millones de metros cuadrados para el descubridor y de un millón para los denunciantes posteriores. Con esto se suscitó una dificultad sobre la dimensión que se daría a una pertenencia pedida antes del Reglamento de 1877 y que debía mensurarse después de la vigencia de la nueva disposición. La mayoría de las sentencias de nuestros tribunales resolvieron la cuestión en el sentido de que la pertenencia debía ser de 3 millones o de 1 millón de metros cuadrados, según los casos, fundándose en que hay interés por parte del Estado en que la explotación se haga en buenas condiciones, en que las porciones del decreto de 1873 son demasiado pequeñas; en que en virtud del arto 3. o del Código de Minas de 1874, el Reglamento del 77 se dictó debidamente autorizado; y en que la ley sobre efecto retroactivo dispone que un derecho real adquirido bajo una ley subsiste bajo el imperio de otra y que prevalecerán las disposiciones de la nueva ley en cuanto a sus goces y cargas. Pasada la guerra que trajo a nuestro poder los extensos yacimientos peruanos y bolivianos, sin temer ya ninguna competencia, Chile, por decreto de 30 de Mayo de 1884, suprimió en todo el terri-

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torio de la República la libre adquisición de salitreras por los particulares. El Código de Minas que empezó a regir elLo de Enero c:le 1889, dispuso que el Estado se~reservaba la explotación de los depó. sitos de nitratos que se encontrasen eñ terrenos del Estado o _de las Municipalidades si>bre los cuales no se hubiere constituído propiedad mmera particular. El salitre pasaba así, después de ser de libre adquisición por los particulares, a la situación especialísima de no poder ser adquirido por los particulares, en la forma ordinaria establecida para tddas las . minas. Esta disposición no habría tenido dificultad si todas las salitreras hubiesen estado mensuradas, es decir, si sobre ellas hubiesen tenido los particulares un título definitivo de propiedad. Muchos no habían efectuado esa mensura y tenían sólo un título provisorio, que se otorgaba después de hecho el pedimento y de inscrita la salitrera en el Registro de Descubrimiento de Minas. Por eS,e motivo se suscitaron entre el Fisco y los particulares un sinnúmero de controversias que los tribunales, casi siempre, fallaron en favor de éstos, que sostenían que una salitrera, cuyo pedimento se había hecho antes de la vigencia del Art. 2.° debía mensurarse. Esto es lo que se llamó el problema de la Constitución de la Propiedad salitrera. Para resolverlo se promulg6 la Ley 1815 de 7 de Febrero de 1906, que declaró obligatorio para todas las personas que se creyeran con derecho a pertenencias de salitre el presentarse dentro de un plazo de 4 meses contados desde su vigencia, ante los jueces letrados de Santiago. ' . Disponía también que en caso de decÍararse el derecho, debía procederse a la mensura dentro del plazo de 6 meses; y declaraba prescritos los derechos que no se hiciesen valer dentro de las condiciones que fijaba la ley. En resumen, los particulares pueden hacer valer dos títulos qe Propiedad salitrera; uno anterior al C6digo, que había sido dado a los particulares en virtud .de sus denuncios; y el otro posterior, obtenido por compra al Estado en subasta pública . . La Ley de Fomento salitrero dictada en Julio del año pasado confió a la Superintendencia de salitre el cateo y cubicación!de los terrenos, el levantamiento topográfico y el catastro de la pampa, el

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estudio de las normas que regirán las enajenaciones de las salitreras del Estado, la vigilancia y conservación~de las oficinas y terrenos del Estado, la mantención de los archivos en que se copien todos los títulos y documentos relativos a las Propiedades salitreras, etc., etc. El Art. 52 dispone que para los efectos de las obligaciones derivadas de esta Ley las pertenencias salitreras mensuradas y cubicadas, serán hipotecables, embargables y enajenables. 238. De la Propiedad Literaria y Artística, hoy llamada Prcpiedad IntelectuaI.-Esta propiedad tiene su fundamento en el Derecho Natural, parque ello importa la reserva de un tipo que lleva el sello de la personalidad del autor y que es obra exclusiva de su ingenio. El autor que se reserva la reproducción de sus obras no impide a otros trabajar sobre los mismos asuntos, ni prohibe el estudio de sus ideas o procedimientos; su derecho se funda en el principio que atribuye a cada cual el fruto de su habilidad y trabajo. La G:mstitución Política de 1833 consagraba este derecho en su Art. 143 que decía: «Todo autor e inventor tendrá la propiedad exclusiva de su descubrimiento o producción por el tiempo que le concediere la ley» y la Constitución de 1925 dispone en su Art. 10 que la Constitución asegura a todos los habitantes de la República: <Ir. La propiedad exclusiva de todo descubrimiento o producción por el tiemp.) que cancediere la ley. Si ésta exigiere su expropiación, se dará al autor o inventor la indemnización competente>'>. Por su parte, el Código Civil, en el Art. 584 dice: «Las producciones del talento o del ingenio son una propiedad de sus autores. Esta especie de propiedad se regirá pc>r leyes especiales». La propiedad literaria se regía anteriormente en Chile por la ley de 24 de Julio de 1834 y el Código Penal, en el Art. 471, castigaba con presidio o relegación menor en su grado mínimo o multa de ciento a mil pesos al «que cometiere cualquiera defraudación en la propiedad literaria o industrial», y ordenaba que los ejemplares, máquinas u objetos contrahechos, introducidos o expendidos fraudulentamente se aplicaran al perjudicado y también las láminas o utensilios empleados en la ejecución del fraude, cuando sólo pudieran usarse para cometerlo. Hoy día la propiedad literaria y artística se rige por el decretoley sobre proPiedad intelectual, N.O 345, de 17 de Marzo de 1925.

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En la exposición de motivos que al1tecede a este decreto-ley se deja constancia de que la ley de 24 de Julio de 1834 no pudo prever el enorme desarrollo que en el mundo entero habrían de tomar algunas ramas de la producción intelectual o del arte, entonces desconocidas o existentes sólo en germen; que esas circunstancias han variado por completo y que hay ahora necesidad imperiosa de protegér en forma práctica y eficaz este género de actividades, porque esa protección, bien reglamentada en el país y extendida por medio de la reciprocidad, al extranjero,' traerá sin duda en Chile, como ha traído en otros' países de América, un crecimiento cada día mayor de la producción original. Advierte en seguida que ese decreto-ley S!! refiere sólo a la que llama la propiedad intelectual, que corresponde a la que antes se denominaba propiedad literaria y artística y que es la que garantiza la creación propiamente tal en el campo de las letras, las ciencias y las artes, y anuncia que el Ministerio de .Industria dictará otro decreto-ley sobre la propiedad industrial, que es la que garantiza la aplicación práctica de los inventos en el campo de la industria. Veamos las principales disposiciones del decreto-ley sobre propiedad intelectual. a) En qué consiste este derecho: Esta propiedad consiste en el derecho exclusivo de distribuir, vender o aprovechar, con fin de lucro, una obra de la inteligencia pClr medio de la imprenta, litografía, grabado, copia, molde, baciado, fotografía, película cinematográfica, discos de gramófono, rollo para instrumento mecánico,' ejecución, c:mferencia, recitación, representación, traducción, adaptación, exhibición, transmisión radio-telefónica o cualquier otro medio de reproduc.ción, multiplicación . o difusión (Art. l. o). Extiende el derecho de propiedad no s610 a los autores, sino también a 'los traductores de cualesquier obra y a los .que hagan recopilacIones, siempre que al efectuar la traducción o recolección no hayan violado derecho ajeno e indiquen claramente sus fuentes. Igualmente la extiende a los autores de transcripciones, adaptaciones o arreglos de obras ajenas, siempre que ellas tengan carácter propio:

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Reconoce la propiedad intelectual de las produciones extranjeras y permite que se registren en Chile, para que sus autores gocen de ella, siempre que en su país de origen se otorgue a JOs chilenos el mismo privilegio (art. 5.°). Salvo reserva expresa del derecho del autor, previamente anunciada, no viola la propiedad intelectual la reproducción de reseñas de discursos pronunciados en reuniones públicas; de los artículos de otros periódicos; de las leyes, decretos, reglamentos y ordenanzas y de las deliberaciones, actas, informes de las autoridades públicas (Art. 6. o). Tampoco viola este derecho, la reproducción de diseños, grabados, obras o fragmentos de obras literarias, musicales, científicas o técnicas de corta extensión, indicándose claramente las fuentes, que se hace en los trabajos científi~s, literarios o de crítica, en las conferencias públicas y en los textos de enseñanza (Art. 11). b) Cómo se constituye: El decreto-ley dispone que esta propiedad se constituye por su inscripción en el Registro de la Propiedad Intelectual, que se llevará en la Biblioteca Nacional; ordena que al tiempo de inscribirse una obra en el Registro se paguen ciertos derechos por medio de estampillas pegadas en el Registro y que se deposite un ejemplar manuscrito, impreso o reproducido en forma integral; bastando para las obras destinadas a la reproducción cinematográfica, depositar una copia del argumento, escenificación y leyendas de la obra, y para las obras de pintura, dibujo, escultura, ingeniería y arquitectura, los croquis, fotografías o planos del original necesarios para identificarlos con las explicaciones del caso (Arts. 1.0, 14 y 18). Agrega que las obras que tienen constituida la propiedad intelec"tual anunciarán en lugar visible de cada ejemplar el número del registro, y sin este requisito no podrá reclamarse la exclusividad del goce de los derechos que confiere esta ley (Art. 15).
c) Carácter temporal de esta proPiedad:

Respecto a la duración de la propiedad intelectual, establece la ley que es temporal y que se extiende a la vida del autor y transmitida por causa de muerte, expirará a los veinte años desde el fallecimiento. Si el heredero fuere el Fisco, la obra pasará a se-r de propiedad común. Cuando los autores fueren dos o más en colaboración, el

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plazo para sus sucesores se contará desde la muerte del último. Cuando el autor ~ fuere un cuerpo colegiado, conservará la propiedad de ella, por el término de cuarenta años, contados desde la fecha de la. inscripción (Art. 7.°). La propiedad intelectual de la obra póstuma corresponde a los herederos del ~utor; pero si a la época del fallecimiento no fuere éste dueño del original, la propiedad intelectual de la obra, salvo estipulación el1 contrario, corresponderá por mitad al dueño del original y a los herederos del autor. Lo cual se entiende, sin perjuicio del derecho del autor o de sus sucesores para disponer entre vivos o por testamento la parte que le corresPonde en la obra inédita (Art.~8. e). Transcurridos los plazos de duración de la propiedad intelectual, la obra pasará a ser de propiedad común. (Art. 13). d) Transmisión y transferencia: La propiedad intelectual pued<:; transmitirse por testamento' o ab-intestato en conformidad a las reglas generales; péro transmitida, expira a los veinte años desde el fallecimiento, como acabamos de verlo anteriormente. Puede transferirse por acto entre vivos y la transferencia puede referirse a uno a más de los derechos que ella confiere según el artículo 1. o de la ley. La transferencia se efectúa por escritura pública inscrita en el Regis.tro de Propiedad Intelectual, y no conferirá derechos por más tiempo que el que hubiere 'correspondido ál cedente. La resolución del contráto de transferencia d~berá inscribirse en el Registro antes citado. (Art. 9.°). El autor puede también autorizar transitoriamente' a otra persona para usar de una obra de su producción para alguno de los fines que enumera el artículo 1.0 de la ley, y esa aut,orización deberá constar por escrito. (Art. 10). e) Comunidad en la proPiedad intelectual: Hay varios casos de propiedad intelectual en común, y son: 1.° Tratándose de una obra destinada al canto, la propiedad intelectual corresponde en común a los autores de la letra y de la música; pero si el autor de la letra no ha hecho constitución previa de su propiedad o reserva expresa de sus dereqhos, se presume legalmente propietario exClusivo al autor de la música. (Art. 3.°).

2. o Cuando dos personas han creado. una obra en común, en
continuar

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tal forma que sus aportes respectivos no pueden ser separados, poseen como colaboradores un derecho común, del cual no podrán disponer sino en común, pero cada uno está facultado para perseguir las infracciones a los derechos de la comunidad y para disponer de su parte. (Art. 12). 3.° Cuando a la época del fallecimiento del autor no fuere éste dueño del original, la propiedad intelectual de la obra, salvo esti¡:ulación en contrario, corresponderá por mitad al dueño del original y a los herederos del autor. (Art. 8.°). f) Presunción legal de la calidad de autor: Salvo prueba en contrario, se presume autor de una obra: 1. o A la persona que se indique como autor en el ejemplar que se registra; 2. ° A la persona que se haya señalado en tal carácter al recitarse, representarse, ejecutarse o exhibirse la obra o cualquier ejemplar de ella; 3. ° A la persona que haya efectuado la inscripción del pseudónimo con que la obra se ha dado a la publicidad; 4. ° A la persona que indique el que lleva la obra para su inscripción. (Art. 16). g) Sanciones legales: La propiedad intelectual registrada y que anuncia en lugar visible en cada ejemplar el número del registro, queda amparada por la ley, e incurre en sanción legal el que viola cualquiera de los derechos exclusivos que según la ley tiene el autor, y también el que utiliza para fines de lucro, ejemplares de la obra fabricados o puestos en circulación, infringiéndose esos derechos, a menos que pruebe buena fe. (Art. 19). El autor perjudicado injustamente puede reclamar indemnización de perjuicios y pedir al Tribunal: 1. ° La entrega, venta o destrucción de los ejemplares fabricadcs o puestos en circulación en contravención a sus derechos y del material que sirve exclusivamente para la fabricación ilícita de la obra; 2.° La incautación del producto de la recitación, representación, reproducción, ejecución o exhibición ilícitas. Puede pedir también durante la secuela del juicio, la suspensión

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inmediata de la venta, circulación, exhibición, ejecución o representación de la obra. (Art. 20). Puede así mismo pedir la publicación de la sentencia en un dia:" rio a costa del infractor. (Art, 21). Los delitos de violación de la propiedad intelectual serán penados con multa de doscientos a mí! pesos, pero para los efectos legales serán considerados como simples delitos, aunque la multa exceda de , mil pesos. (Art. 22). También son penados los autores o editores que anundan la propiedad intelectual, sin haberla constituído y los que exhibieren una obra de uso común bajo un nombre que no sea el del verdadero autor. (Arts. 23 y 24) . . La acción penal prescribe en tres años, contados desde la fecha de la sentencia condenatoria. (Art. 26) . . 239. De la propiedad industrial.-Consiste ,en la propiedad exclusiva que tiene' el descubridor de un invento aplicable a la industria, de una marca comercial o de un modelo inQustrial. Esta propiedad es también te1pporal. Garantida lo mismo que la propiedad liter:aria por el N. o 11, artículo 10 de la Constitución Política del Estado, y por el arto 584 del Código Civil, se rige en la actualidad por el decreto-ley N. o 588, publicadoen el D ¡ario Oficial de 3 de Noviembre de 1925. La propiedad industrial comprende: a) Las patentes de inven· c~ón; b) Las marcas comerciales, y e) Los modelos industriales., a) Patentes de invención.-Corresponde al verdadero inventor dé algo que tenga aplicación industrial. Puede pedirla cualquiera pero sana natural? jurídica, nacional o extranjera, ¡Iue pretenda gozar dé la propiedad. exclusiva que a todo inventor garantiza el N. ° 11 del arto 10 de la Constitución Política,. por el tiempo que el, interesadc crea conveniente, dentro de los plazos que el' decreto-ley determina (Art. 2,°). , La patente de invención se reserva exclusivamente a las verdaderas invenciones, y se entiende por tales la creación de algo real que antes no existía, y que tenga un carácter industrial definido (Art. 3.°). Inventos que pueden patentarse: Hay inventos que son paten-

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tables, es decir, que pueden servir para obtener la propiedad industrial, e inventos que no son patentables, es decir, que no sirven para obtenerla. Son patentables los productos nuevos definidos y útiles; las nuevas máquinas, herramientas, instrumentos o aparatos de uso industrial o de aplicación medicinal, técnica o científica; la invención de partes de máquina o aparatos mediante los cuales se logre mayor economía o perfeccionamiento; las combinaciones o agrupaciones nuevas de máquinas o aparatos en que se compruebe una mayor economía o perfeccionamiento; la invención de nuevos procedimientos para la preparación de obj etos de uso industrial o comercial y para la preparación de productos químicos; los nuevos métodos de elaboración, extracción y separación de substancias naturales y las reformas o mejoras en las cosas ya conocidas que produzcan un resultado superior a la existente. (Art. 4. o). No son patentables las bebidas, artículos alimenticios, medicamentos y preparaciones químicas; los sistemas financieros comerciales o de negocio; el uso o aprovechamiento de las substancias o fuerzas naturales; las modalidades de trabajo o secretos de fabricación; el nuevo uso de objetos ya conocidos o los simples cambios y variaciones en la forma; los inventos ya conocidos en el país; los inventos provenientes del extranjero que fueren del dominio público en cualquier país; los inventos teóricos o especulativos y los inventos contrarios a las leyes. moralidad u orden público arto (5.°). Autoridad que concede el privilegio: Comprobada la novedad y originalidad del invento, el Director de la Oficina de Propiedad Industrial dictará resolución concedienco o denegando el privilegio y disponiendo en caso afirmativo que se extienda a favor del inventor el diploma de patente que se expedirá a nombre de la nación, con la firma del Ministro de Agricultura e Industria y el Director de la Propiedad Industrial (art. 6. o). Duración de la ProPiedad Industrial: La patente es temporal y puede concederse por períodos de cinco, diez o quince años, a voluntad del solicitante, previo pago del impuesto que aumenta en proporción al mayor plazo. Las patentes para inventos ya privilegiados en el extranjero sólo podrán otorgarse

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por el tiempo que falta para expirar la concesión en el país en que obtuvo la primera patente, Las patentes concedidas por cinco años pueden renOVG,lrse hasta completar diez o quince años, y las concedidas por diez años, hasta completar quince, pagando el impuesto adicional que fij a la ley, En casos calificados y siempre que el ,inventor ~ea nacional o extranjero radicado en el país y que el privilegio no importe un perjuicio para la industria nacional, puede concederse la patente hasta por veinte años (Arts. 7, 8, y9), .. Enajenación del derecho de proPiedad industrial: El derecho de propiedad industrial que tiene el inventor que esté en posesión de una patente pued y enajenarse por instrumento p(¡blico favor de una tercera persona; pero para que la transferencia tenga valor legal debe ser inscrita en el Registro General de Patentes de Invención, que se llevará en la Oficina de .la Propiedad Industrial (Art, 12). Patente precaucional: El "que tenga una invenc;ión en estudio y necesite practicar experiencia~' que le obligen a hacer pública su idea, podrá amparar transitoriamente sus derechos contra posible usurpación pidiendo una patente precaucional, por el término de un año, previo pago del impuesto, y esa patente le da derecho legal preferente sobre cualquiera otra persona que c;1urante el año de protección pretenda solicitar privilegio. Si dejare transcurrrir el año sin solicitar la patente definitiva, el invento pasará a ser de uso ,común. (Art. 13). Beneficios de la patente de invención: El dueño de una patente de invención goza desde el momento en que está en posesión de su título, del derecho exclusivo de fabricar, vender o comerciar en cualquier forma el producto u objeto de su invento, y este monopolio se extiende a todo el territorio de la República, hasta que expire el plazo. Todo producto presentado deberá llevar precisamente' la indicacaeión del número de la patente y su fecha, ya sea en el, producto mismo o en su envase. Para asegurar el derecho del inventor, la ley da acción criminal al propietario de una patente contra todo el que fabricare, .constru-

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yere O importare al país una máquina u objeto patentado, con el propósito de defraudar al dueño de la patente, como asÍmismo contra eJ que comerciare con tales artÍCulos o hiciere uso de métodos patentados. El infractor será condenado al pago de una multa a beneficio fiscal y será responsable de daños y perjuicios, y todos los objetos y útiles fabricados fraudulentamente quedarán a beneficio del propietario del invento. (Arts. 14, 19 Y 29). 9) Marcas comerciales,-Marca comercial es todo signo especial y característico que sirva para distinguir los productos de una industria, los objetos de un comercio o de una empresa cualquiera. Puede consistir en una palabra, locución o frase de fantasía; en una cifra, letra, monograma, timbre, sello, viñeta, franja, emblema, figura, fotografía o dibujo cualquiera; o en una combinación de estos diversos signos con cierto carácter de novedad. (Art. 23). La marca comercial es una especie de propiedad industrial que permite al que pidió y obtuvo su inscripción, previo pago del impuesto correspondiente, usar exclusivamente de ella por el tén:nino de' 10 años, contados desde la fecha de su inscripción, en el Registro de Marcas Comerciales, que se llevará en la Oficina de la Propiedad Industrial. El dueño de la marca tiene el derecho de pedir la renovación de la inscripción por otros diez años, antes del vencimiento del plazo y dentro de los treinta días siguientes a su caducidad. (Art. 28). Toda marca inscrita y que se use en el comercio, en avisos o en publicaciones deberá llevar en forma visible las palabras «Marca Registrada» o en su defecto las iniciales M. R. Este requisito es indispensable para reclamar la protección que la ley dispensa a esta clase de propiedad. (Art. 29). El derecho de propiedad de una marca puede transferirse por escritura inscrita en el Registro de Marcas, previo pago del impuesto (art. 30). La inscripción de una marca es acto voluntario, pero el Presidente de la República puede declarar obligatorio el Registro de Marcas para determinados productos. (Art. 31). La ley ampara al dueño de. una marca registrada, y si fuere defraudado tendrá acción criminal para que se castigue al culpable

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con multa a beneficio fiscal, pago de daños y perjl,licios' y entrega al dueño de la marca de los .objetos falsificados y de los utensilios de la falsifiyación, (Arts. n y 33). ' e) Modelos industriales . -Se llama «modelo industria!» toda forma plástica nueva, combinada o no combinada con colores, y todo objeto o utensilio de uso industrial, comercial y doméstico que p\..Je'da servir de tipé> para la reproducción o fabricación de otras, y que se diferencia de sus similares por cierta forma de ~rnamentaci6n que le da carácter de novedad, o por uno o más 'efectos ,exteriores que le dan fisonomía propia y nueva. Quedan excluÍdas las obras artísticas que protege, la ley de propiedad intelectual y los productos de la indumentaria, es decjr los vestidos y trajes. (Art, , 36) .. El modelo industrial es una especie de propiedad industrial que corresponde al dueño del producto ,fabricado en el país, y q\..Je no ha sido. vendido o entregado' al comercio con más dE? un año de 'anterioridad, que se ha inscrito en el Registro especial que s~ lleva en la . Oficina, de Propiedad Industrial ,y' obtenido un título especial de «privilegio industrial» que puede durar por cinco o diez años, a voluntad del interesado, previo pago del impuesto respectivo y sin derecho de renovación después de los 10 años. (Art~. 37 Y 38). El privilegio industrial de vender exclusivamente el, producto se reserva para el fabricante o dueño que lo ha obtenido, y caduca si el ?rtículo protegido se importara del extranjero. (Art. 38). Todo modelo industrial deberá ,llevar estampada en forma visible la palabra «privilegiado» yel número que le corresponda en el Re'gistro.(Art. 38) . . El privilegio industrial puede transferirse por instrumento notarial, anotándose la cesión en el Registro, previo pago de un impuestó (Art. 40). El que defraudare al dueño del modelo será castigado con multa a beneficiqfiscal, y los productos quedarán a beneficio del defraudado .. (Art. 42). 240. De la Propiedad AustraI.-.Se . llama proPiedad austral la que queda al sur del límite norte señalado en el artículo 9. 0 de la ley de 4 de Agosto de 1874, que prohibió a .los particulares la adquisición de terrenos de indígenas en el sur de Chile, y, al norte de la provincia' de Magallanes.

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Diversas leyes se han dictado para obtener la constitución legal de las propiedades de esa zona austral, que adolecían de graves defectos y cuyo dominio discutía el Fisco, que había efectuado a su nombre una inscripción de carácter general en el Conservador de Bienes Raíces; inscripCión que abarcaba muchos terrenos de propiedad particular y que era un grave obstáculo para la constitución definitiva de la propiedad, hasta que la ley N;o 4444, de 4 de Octubre de~ 1929, refundiendo en un solo texto las disposiciones en actual vigencia, vino a dictar reglas precisas para la constitución de la propiedad austral. Se refiere esa ley al dominio de los predios rústicos y exceptúa de sus disposiciones a los predios urbanos inscritos antes del 1. o de Enero de 1921. Considera esta ley seis situaciones diversas: 1. ° Personas que poseen materialmente los terrenos, que tienen titulo de dominio y están comprendidas entre las que pueden obtener del Gobierno el reconocimiento de la validez de su dominio; 2. 0 Personas que tienen título, pero que no están comprendidas entre las que pueden obtener el reconocimiento de su validez; 3. o Personas que ocupan y cultivan tierras fiscales, de las cuales han entrado en tenencia directa antes del l. o de Enero de 1921; 4.° Personas que ocupan materialmente desde diez años, por lo menos, tierras fiscales, han pagado la contribución durante ese tiempo, figurando a nombre de ellos en el rol de avalúos, y han efectuado ciertos trabajos; 5.° Personas que, llenando los requisitos del número anterior, tienen título inscrito en el Conservador, por más de diez años; y 6. ° Personas jurídicas, corp;)faciones y fundaciones de beneficencia pública. Estudiaremos separadamente cada una de esas situaciones. l. Los que tienen título y se creen con derecho al dominio, deben hacer anotar sus títulos en un registro especial que llevará el Departamento de Tierras y Colonizacióm y pedir al Gobierno el reconocimiento de la validez de sus títulos, antes del 30 de Junio de 1930 (Art. 4.°). Se exceptúan de esta obligación los que poseen títulos emana-

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dos del Fisco por remates de tierras, mercedes a indígenas o concesiones definitivas otorgadas a ocupantes nacionales y a colonos nacionales, extranjeros y repatriados de la República, Argentina. (Art. 5.°). El Presidente de la República reconocerá como válidos, respecto del Fisco, los siguientes títulos, siempre que el que los invoque posea materialmente los terrenos a que ellos se refieren; sea que la tenencia la ejerza directamente por sí mismo, o por otra persona a su nombre: 1. o Aquellos cuya inscripción originaria sea anterior al 4 de Agosto de 1874; 2. ° Aquellos cuya inscripción originaria haya sido he<;ha entre el 13 de Octubre de 1875 y el 9 de Noviembre de 1877, siempre que el predio esté situado dentro de las zonas que se indican. En el antiguo departamento de Cañete; al Norte, el límite norte de la zona de prohibición referida; al Oriente, la cordiller.a de Nahuelbuta; al Sur, el río Tirúa; y ,al Poniente, el mar, En el departamento de Imperial: al Norte, el rÍo Toltén; al Oriente, el río Dónguil, con sus diversos nombres sucesivos de Quesquechán, Huiscapi y Luma y la línea divisoria de aguas de la hoya hidrográfica de los ríos Voipir y Cruces, Lumaya y Chesque, desde la naciente más oriental dél río Dónguil con sus nombres. sucesivos antes indicados, hasta la línea fijada por el número' 3.° de este artículo; al Sur. el límite sur del antigur) departamento de Imperial; ,según está determinado en dicho número 3.°; y al Poniente, el mar. 3. o Aquellos cuya inscripción originaria sea anterior al 11 de Enero de 1893, siempre que el prediO esté situado al sur del1ímite Sur del antiguCl departamento de Imperial; esto. es, la línea divis::>ria de aguas entre los ríos Queule y MehuÍn o Lingue, desde el mar, siguiendo después la línea divisoria de aguas de la cordillera de Mahuidanche y cerros de Nilcahuín, hasta la confluencia de los ríos Cruces y Leufucade; desde esta confluencia, la línea divisoria de aguas entre las hoyas hidrográficas. de los lagos Villarrica y Calafquén y que· contiene los cerros de Huiple, Puñehue-CuchaI, de Panco-Traicán, Punguichay, Volcán Villarrica, Quilquil, hasta la línea fronteriza con

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la República Argentina, y al Norte del límite Norte del Territorio de MagaIlanes; 4." Aquellos que emanen válidamente del Estado, siempre que a la fecha del pronunciamiento del Presidente de la República, se encuentren debidamente inscritos, o respecto de los cuales hubieren recaído sentencias judiciales ejecutoriadas, en juicio de dominio en que hubiere litigado como parte el Fisco; 5. ° Los títulos otorgados legalmente con anterioridad a la vigencia del Registro de! Conservador de Bienes Raíces, que no se encuentren comprendidos en los números anteriores, siempre que el que los invoque, acredite en forma fehaciente haber ocupado materialmente el terreno durante diez años, por sí o por otra persona a su nombre; 6. o Los títulos no comprendidos en los números anteriores, que hubieren sido otorgados legalmente con anterioridad a las fechas indicadas en los números 1.0, 2. 0 Y 3.° Y cuyas inscripciones se hubieren efectuado hasta cinco años después de las fechas en ellos señaladas para cada zona: La anotación de los títulos a que se refiere este artículo, tiene por objeto la verificación de las circunstancias en él indicadas. La posesión material que prescribe el inciso l. o se acreditará con el correspondiente comprobante de pago sobre contribución de bienes raíces, efectuado durante los últimos diez años, a 10 menos, sin perjuicio de los demás medios que establezca el reglamento de la presente ley. Toda cuestión, duda o dificultad que se suscite, en orden a la comprobación de la posesión material, será resuelta exclusivamente por el Presidente de la República. (Art. 7.°). Del decreto que reconoce como válidos algunos de los títulos indicados en e! artículo anterior, se tomará razón, al margen de la inscripción de dominio vigente, en el Conservador de Bienes Raíces respectivo. (Art. 8.°). Los ocupantes que no se conformaren con el decreto a que se refiere el artÍCulo precedente y que no quisieren acogerse a los derechos que en él se indican, deberán demandar al Fisco dentro del plazo de seis meses, contados como en el caso del artículo anterior, a fin de que los Tribunales declaren si el predio a que el decreto se refiere, es

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o no del dominio del demandante. Si la sentencia fuere desfavorable al demandante, ordenará la cancelación de la inscripción de dominio vigente a su favor y la inscripción del predio a nombre del Fisco. (Art. 9. o). La resolución del Presidente de la República que niegue lugar a la validez de los títulos anotados, servirá de suficiente fundamento para que el interesado pueda pedir que se cite de evicción a su vendedor y hacer efectivos los derechos contemplados en el párrafo 7. o del Título XXIII del Libro IV del Código Civil. El vendedor citado tendr.i derecho a adquirir directamente del Estado el terreno en discusión o a comparecer al juicio para continuar las acCiones iniciadas. sea adheriendo a ellas o modificándolas, o a deducir las que le correspondan para que le sea reconocido el dominio. El vendedor deberá hacer valer estos derechos dentro del plazo de tres meses, contados desde la fecha de la citación que le hubiere hecho practicar el comprador. (Art. 10). Las personas 'que, en conformidad a esta ley, deban anotar sus títulos, y que no cumplieren con esta obligación o no ejercitaren, dentro de los plazos respectivos, las acciones y derechos que esta misma ley les confiere, no podrán transferir sus propiedadesJ::or acto entre vivos, ni podrán imponerles gravamen alguno. Se prohibe a los Notarios y a los Conservadores de Bienes Raíces autorizar contratos o anotar inscripciones sin que se acredite previamente haberse cumplido con la ley. Sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso anterior, se aplicará al rebelde una multa de quinientos a dos mil pesos, la que se repetir á indefinidamente, cada seis meses que transcurran sin darse cumplimiento a la' ley. (Art. 11). . Ir. Los que teniendo títulos de dominio, se presentaren ante el Gobierno pidiendo su recondcimiento, y éste no se los haya concedido, por no estar comprendidos sus títulos entre los que enumera el art. 7. o de esta ley, tendrán un plazo de seis meses, contados desde la fecha en que se publique en el Diario Oficial el de~reto que niega lugar a la validez· de sus títulos, para pedir el título gratuito de una hijuela de cien hectáreas por cada ocupante mayor de 20 años y veinte más por cada hijo vivo, o bien la venta de los terrenos que ocupan a

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precio de tasación, hasta dos mil o hasta cuatro mil hectáreas, según se encuentren en algunos de los tres casos contemplados más adelante. (Art. 8.°). El mismo derecho podrán hacer valer, en el plazo de dos años, contados desde la vigencia de la ley N.O 4510, de 28 de Diciembre de 1928, los que teniendo títulos de dominio no se consideraron con derecho para solicitar del Gobierno el reconocimiento de su validez, (Inciso 2.° del arto 4.°), II I. Los que ocupen y cultiven tierras fiscales de las cuales han entrado en tenencia directa antes del 1, o de Enero de 1921, podrán solicitar, dentro de los dos primeros años de vigencia de la citada ley N. o 4510, título gratuito de dominio hasta de ci",n hectáreas por cada ocupante mayor de 20 años y hasta veinte hectáreas más por cada hijo vivo, (Arts, 12, 13 Y 14), IV, Los que ocupen materialmente, desde diez años por lo menos, cualquiera extensión de terreno fiscal, acrediten haber pagado la contribución correspondiente durante ese tiempo y hayan efectuado trabajos en la forma que determine el Reglamento, tendrán derecho para pedir, dentro del mismo plazo del número anterior y siempre que el predio hubiere figurado en el Rol de Avalúos, que el Estado les venda las tierras que ocupan, hasta la cantidad máxima de dos mil hectáreas, Dentro de esta cabida el ocupante sólo podrá tener derecho a que el Estado le venda hasta mil hectáreas de terreno clasificado como agrícola por el Departamento de Tierras y Colonización. Podrá agregarse a la ocupación del solicitante la de las personas de quienes éste la haya adquirido por acto entre vivos o por sucesión por causa de muerte, (Art. 16). V. Las personas que además de los requisitos del número anterior, tienen título inscrito por más de diez años, tendrán derecho a qUe el Estado les venda las tierras que ocupen hasta la extensión máxima de cuatro mil hectáreas, sin limitación respecto a la calidad de los suelos. (Art, 18), El precio de venta será fijado en cada caso particular tomando como base la tasación que practique el Departamento de Tierras y Colonización, los años de ocupación del interesado, la antigüedad y

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calidad de sus títulos y cualquiera otra circunstancia espeCial, pero en ningún caso el precio podrá ser inferior a la cuarta parte del valor de tasación, En la tasación no se tomarán en cuenta las mejoras de cualquiera naturaleza que hayan introducido los particulares. Este precio será pagado con ,una quinta parte al contado y el resto en diez anualidades iguales, con el interés del seis por ciento anual, y el doce por ciento en caso de mora, sin perjuicio de los derechos que pudiere hacer valer el Fisco. , Las demás condiciones y modalidades de la venta se fijarán en el reglamento respectivo. (Art. 19). VI. Alas personas jurídicas ya las corporaciones o fundaciones de beneficencia pública que poseen terrenos fiscales destin~dos a servicios municioales, al culto, a establecimientos de enseñanza o de beneficen::ia, a campos de deporte o a cementerios, podrá el Preside!1te de la República c::mceder título gratuito de dominio de los terren03 que OC'Jp:m, aunque no cumplan los requisit03 antes.' indicados, siempre que no excedan de cinco hectáreas y con la condición de que- los terrenos se m:mtengan destinados a los fines que se indican.
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Conviene también tomar nota de las siguientes disposiciones generales que tienen gran impClrtancia; Los derechos que confiere esta ley no sólo pueden ser ejercitados por los que tengan títulos exclusivos de dominio, sinJ también por por un comunero que tenga una cuota determinada o' acciones y derechos sobre un inmueble con deslindes determinados. (Art. 24). Los títulos originarios de acciones y derechos sobre inmuebles con deslindes determinados serán reconocidos por el Presidente de la República como válidos, cuando dichos títulos se encuentren ~ compren' didos en algunos de los casos indicados en los números 1. ~... 2. o y). o del artículo 7. 0 de la ley, y siempre que el que los invoque acredite que el terreno a cuyo domipio se cree con derecho, en virtud de aquel título originario, lo posee materialmente desde diez años a lo

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menos, sea que la tenencia la ejerza directamente por sí mismo o por otra pers:ma a su nombre. Para otorgar este reconocimiento será necesario que el poseedor, o la pers:ma de quien éste derive sus derechos' haya efectuado en el suelo, en cantidad apreciable, trabajos y mejoras encaminados a hacerlo productivo. La posesión material deberá acreditarse en la forma establecida en el artículo 7. o, Y los trabajos y mejoras, en la forma y condiciones que determine el Reglamento. (Art. 25). El Presidenle de la República podrá reconocer como válidos los títulos de propiedades adquiridas como cuerpo cierto o como acciones y derechos, que no S{! encuentren comprendidos entre los· indicados en el artículo 7. 0 y en el artículo 25, siempre que, a su juicio, situaciones especiales así lo justifiquen y se compruebe posesión material de diez años anteriores a la fecha del reconocimiento por el Presidente de la República, a lo menos. (Art. 26). En todos los casos en que en conformidad a estas disposiciones, quedaren extinguidos los derechos de los ocupantes, la entrega maL'1'ial de los' terrenos se hará sin forma de juicio, a cuyo efecto, el Presidente de la República ordenará notificar administrativamente a squellos para que procedan a la entrega dentro de quince días. Si hubiere siembras o frutos pendientes, el Presidente de la República podrá conceder a sus ocupantes un plazo prudencial; y si al término de éste no se efectuare la entrega se les desalojará con el auxilio de la fuerza pública. En estos casos, el Fisco no tendrá derecho a cobrar frutos, ni los ocupantes a cobrar mejoras ni indemnizaciones de ningún género. (Art, 28). En caso de que dos o más particulares, que sin tener títulos de los enumerados en el artículo 7. o pretendan derecho a un mismo terreno o parte de él, resolverá el Presidente de la República, dentro de los plazos establecidos por estas disposiciones, debiendo preferir a aquellos que acrediten ante el Departamento de Tierras y Colonización, el hecho de haberlo ocupado y trabajado personalmente. (Art.29). Los terrenos que quedaren sobrantes se inscribirán a nombre del

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Fisco en los Conservadores de Bienes Raíces respectivos, previa presentación de una minuta en que indiquen: la cabida, lugar, nombre y deslindes del terreno, agregándose una copia del plano y del acta de mensura debidamente autorizada, que se protocolizará junto con la 'minuta. (Art. 30). Los particulares que obtengan títulos eh conformidad a estas disposÍciones,' quedarán obligados a ceder gratuitamente al Fisco los terrenos necesarios- para caminos, ferrocarriles y telégrafos que la au~oridad competente determine abrir o establecer, y una faj a hasta de veintiCinco metros de terreno firme en la ribera de los ríos y lagos. (Art. 31). 241. De la propiedad indígena.- Son indígenas los aborígenes que conservan siquiera en parte sus costumbres, el idioma o el apellido paterno o materno de su raza y que alegan posesión sobre tenenos situados en la zona de la AraucanÍa. La ley jamás ha definido lo que se entiende por indígenas. La definición anterior, que es bastante exacta, está tomada de un proyeqto presentado al Congreso en 1912. La incapacidad de ejercicio a que están afectos los indígenas para eje~utar ciertos actos jurídicos; es u~a de las incapacidades particu-. lares que contempla el artículo 1447 del Código Civil, en su inciso 4.°. Durante los períodos de la Conquista y de la Colonia, los indígenas no tuvieron capacidad alguna, pues se'llegó hasta a desconocer su p-ersonalidad. Por otra parte, la' formidable resistencia que los indios ppusieron a los ejércitos españoles y a los del primer tiempb de la República, ünpidieron que' la ley entrara, a organizar su vida y especialmente su propiedad, que es el objeto de nuestro estudio. Después de la Independencia, el Bando Directorial de 4 de Marzo de 1819, como queriéndolos vengar de la esclavitud pasada, concedió a los indígenas plena capacidad para ej ecutar toda clase de actos y suprimió por innecesario el cargo de Protector de Naturales, que había creado la Monarquía Española. Esta capacidad absoluta fué acentuada más aún por el Director Supremo don Ramón Freire, que con fecha 10 de Junio de 1823, ordenó, que lo actualmente poseído por los indígenas se les declarase en perpetua y segura propiedad.

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Pero su escasa cultura y civilización hizo a los indios víctimas de los inescrupulosos, que les arrebataron sus terrenos fácilmente a la sombra de la ley. Para evitar estos fraudes, se dictaron posteriormente varias leyes que restringieron la capacidad de los naturales. Así, el decreto con fuerza legal de 14 de Marzo de 1853, basado en la ley de 2 de Julio de 1852, disponía que toda venta, arriendo o empeño de terrenos pertenecientes a indígenas o sit.uados en su t.erritorio (provincia de Arauco), debía verificarse con intervención del Intendente de Arauco y del Gobernador de Indígenas del territorio respectivo, a fin de asegurarse que el acto era real y ejecutado libremente. Además, con el propósito de distinguir la propiedad particular existente en la provincia, se obligó a todos los propietarios a inscribir sus predios en el plazo de un año. Los decretos de 4 de Diciembre de 1855 y 9 de Julio de 1856 extendieron estas disposiciones a las provincias de Valdivia y LIanquihue. La ley de 4 de Diciembre de 1866, prescribió que los contratos traslaticios de dominio sobre terrenos situados en territorios de indígenas, sólo podían celebrarse válidamente cl!ando el que enajenaba tenía título inscrito y registrado competentemente. Si alguno de los contratantes era indígena, el acto debía celebrarse además con arreglo a las formalidades que establecía para estos casos el decreto de 1853. Pero las funciones que ese decreto atribuía al Intendente y a los Gobernadores se trasladaron a un funcionario especial, llamado Protector de Indígenas. No obstante estas leyes, los indios continuaron siendo víctimas de fraudes y engaños, por lo cual fué preciso dictar normas prohibi:" tivas, como la ley de 4 Agosto de 1874, que impidió a los particulares adquirir por cualquier medio terrenos de indígenas en las provincias de Arauco, Malleco y Cautín. Algunas otras leyes y decretos exceptuaron ciertas regiones de los efectos de esta ley y permitieron la enajenación de ciertos terrenos. Pero la ley de 11 de Enero de 1893 extendió la prohibición a LIanquihue, Valdivia, Chiloé y Magallanes y la prorrogó por diez años más. Nuevas prórrogas se hicieron por las leyes de 1903 y 1913. Esta última prorrogó las disposiciones de la ley de 1874 hasta

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que. se dictase una ley general sobre constitución de la propiedad indígena. Después de varios ensayos, por fin se dictó esa ley, que lleva el N.O 4?02, de 24 Enero de 1930. Veamos sus principales disposicio-: nes: a) Esa ley crea juzgados especiales de indios, que procederán, de oficio a dividir las comunidades de indígenas, que tengan título de merced otorgado con arreglo a las leyes de 4 de Diciembre de 1866 y posteriores, y que conocen en única in.stan.cia tIe las ~uestiones sobre estado civil, derechos hereditarios y otras que se s'Usciten entre indígenas dentro del juicio de partición, y en primera instancia de las cuestiones sobre .dominio, posesión, tenencia o prestaciones mutuas relacionadas con esos terrenos y que se ventilen con particulares. En segunda instancia, por vía de apelación o de consulta, conocerán las Cortes de Apelaciones correspondientes. La defensa de los indígenas corre a cargo de abogados especiales, nombrados por el Gobierno. Dichos juzgados fallarán como árbitros arbitradores los juicios sobre división de cot;l1unidades y como tribunales de derecho los que se relacionen con particulares no indígenas. Las sentencias de división serán aprobadas por el Presidente de la República. b) Al liquidar las comunidades, los jueces de indios formarán tantas hijuelas. como jefes de familia, sucesiones o individuos figuren en el título de merced y las extensiones de las hijuelas serán proporcionales al número de personas con que figure cada grupo en el título de merced y si el suelo fuere de calidades diferentes, también los valores deberán ser proporcionales. Las cuotas. de los ausentes deberán ser enteradas en dinero, quedarán garantidas con hipoteca legal y sus derechos prescribirán en cinco años' desde la fecha de la inscripción. Dentro del juicio de' partición de una comunidad se liquidarán por los mismos jueces de indios las sucesiones que existieren, y la posesión notoria del estado de padre, madre, marido, mujer o hijo serán título bastante~ para constituir a favor .de los indígenas los mismos derechos hereditarios que establecen las leyes comunes a favor de los padres, cónyuges e hijos legítimos. e) La ley da fuerza especial al título de merced, el cual prevalecerá sobre cualquier otro, en caso de controversia acerca del dominio,

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excepto cuando el ocupante exhiba un título que emane del Estado, de fecha anterior al de merced, o un título de origen particular anterior al de merced, aprobado conforme a la Ley de constituci6n de la Propiedad Austral. d) Si fallado a favor de los indígenas un juicio de dominio de un terreno ocupado por particulares, hubiere que restituir a los indígenas ese terreno y en él existieren obras o mejoras de cierta importancia, queda facultado el Gobierno para exproPiar ese terreno y para venderlo a los ocupantes, invirtiendo su valor en adquirir otro terreno para transferirlo a los indígenas gratuitamente o darles el dinero, con intervención del juez de indios. e) Respecto a la capacidad de los indígenas, la ley establece: 1.0 que pendiente la comunidad, pueden los indígenas de común acuerdo enajenar, permutar o gravar el terreno comprendido en el título de merced, con autorización del juez de indios, que firmará la escritura pública en representación de ellos, percibirá el precio y lo distribuirá a prorrata de la cuota que a cada comunero corresponda; 2.° Terminada la división de la comunidad, quedan los indígenas en la siguiente situación: Tendrán la capacidad que se establece por las leyes comunes, para gravar y enajenar sus predios o hijuelas, los indígenas que hayan cumplido con la ley de Instrucción Primaria Obligatoria o que tengan algún título conferido por Universidades o Institutos del Estado o particulares. Los demás indígenas quedan sometidos, durante diez años contados desde la promulgación de esta ley, a la tutela del juez de indios, que deberá autorizar por causa de utilidad o necesidad manifiesta la enajenación o gravámen de la hijuela y su arrendamiento o contrato de aparcería, hasta por cinco años. Pasados los diez años, los indígenas podrán disponer de sus propiedades, en conformidad a las leyes comunes. 242. Distinción de las cosas relativamente al derecho de propiedad.-Cosas aproPiables y cosas inapropiables.-El Derecho Civil estudia las cosas en cuanto son o pueden ser objeto del dominio; de donde se deduce el interés que existe· de saber qué cosas son susceptibles de aprobación y cuáles no.

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Son apropiables, o sea, susceptibles de apropiaci6n, aquellas cosas que estando sometidas al poder del hombre son de utilidad limitada, de manera que una persona puede reservarlas para sí con exch.lsiÓn de los demás. Son inapropiables aquellas cosas cuyo uso es inagotable, es decir, gue pueden servir a todos sin que el goce de los. unos perjudique a los otros. Estas cosas son por naturaleza comunes a todos los hom.bres, como el alta mar, el aire atmosférico. No son, por tanto, susceptibles de dominio y ninguna corporación o individuo tiene derecho de apropiárselas. Su uso y goce son determinados entre individuos de una náción por las leyes de ésta, y entre distintas naciones, por el Derecho Internacional. (Art. 585). Con el desarrollo que ha adquirido la aeronavegación, tiene mu. cha importancia: lo relativo a la soberanía del espacio atmosférico y a su reglamentación. El decreto ley N. o 675, de Noviembre de 1925, dispone éntre otras cosas: Soberanía del esjJacio atmosférico.-El Estado ejercerá plena y exclusiva soberanía sobre el espacio atmosférico existente sobre su territorio y sus aguas jurisdiccionales (Convención Internacional, de 1;3 de Octubre de 1919, ce'lebrada en París. (Art. 17). Návegación de aeronave~:-La navegación de las aeronaves chilenas será libre, pero. quedará sometida a las disposiciones de la presente ley 'y a los reglamentos correspondientes. , La navegación de las aeronaves extranjeras, tanto públicas como .privadas, se ceñirá, además, a las normas establecidas en los convenios internacionales. Ninguna aeronave que no jJos.ea nacionalidad determinada, podrá circular sobre el territorio o aguas jurisdiccionales de la República, sin autorización. (Ar~s. 18 y 19). Aeronavegación Comercial.-No podrán dedicarse a la aeronavegación comercial; 1.° Las aer:maves que no h~yan sido matriculadas; 2." Las que no sean visitadas, reconocidas y declaradas en buen estado para la navegación por peritos nombrados por la autoridad competente; y 3',0 Cuando el personal que las tripule no es\

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té en posesión de los diplomas o títulos que acrediten su especialidad, (Art 19). Zonas prohibidas.-Atendiendo a razones de orden militar o de seguridad pública, podrá prohibirse la navegación y elevación de aeronaves sobre zonas determinadas del territorio nacional y mares adyacentes (Art. 21). Vuelos sobre ciudades o pl!eblos. -No podrán volar las aeronaves sobre las ciudades o pueblos sino a una altura tal que permita aterrizar, aun en caso de descomposición de los medios .de propulsión, fuera de poblado o en un aeródromo. (Art. 30). Aterrizaje y elevación.-Sólo en caso de fuerza mayor las aeronaves podrán aterrizar o elevarse en parajes que no sean aeródromos públicos o privados debidamente establecidos. Fuera de los aeródromos, las aeronaves podrán aterrizar en terrenos no cercados o en la superficie del agua, siempre que no haya prohibición. El dueño del terreno o de la superficie del agua tendrá derecho a exigir que se les dé el nombre del propietario y del comandante de la aeronave y una vez cerciorado de ello, no podrá impedir la ascensión ni la continuación del viaje. (Arts. 33 y 41). 243. Cosas Comerciables e incomerciables.-Por regla general todos los bienes son comerciables, o'sea, susceptibles de cambiar de dueño. La libre disposición de los bienes es un atributo esencial y característico del dominio y la circulación o traslación de dominio de los bienes es lo que constituye la esencia del comercio, tomada esta palabra en su más amplia acepción. Pero hay, por excepción, ciertos bienes que revisten el carácter de incomerciables, o sea, que están fuera del comercio humano, y que no pueden ser objeto de una enajenación o transferencia.' Desde luego, todas las cosas inapropiables son por su naturaleza incomerciables, porque no siendo objeto adecuado del dominio, menos pueden serlo de una enajenación. Pero, el carácter de incomerciable corresponde también a ciertos bienes apropiables por su naturaleza, de los cuales vamos 8 ocuparnos en seguida. Tales SO)1.: a) Los bienes nacionales de uso público, o sea, aquellos cuyo uso pertenece a todos los habitantes de la nación, como las calles,

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plazas, puentes y caminos, el mar adyacente y sus playas. Estos bienes son incomerciables, en razón de su destino permanente a un uso público, que impide sil enajenación. b) Las ,cosas que han sido consagradas para el culto .CIivino, las cuales se regirán por el Dercho Canónico (art. 586). Sellamanco~ sas sagradas aquellas que están destinadas de una manera inme~ ¿iata al servicio del culto divinó, como son las iglesias, ornamen~ tos, vasos sagrados, etc. El Derecho Canónico prohibe la enajenación o. gravamen de estos bienes, salvo 'casos muy calificados, como sería para .subvenir a una grave necesidad, de la nación. El' dominio de estos, bienes reside en las respectivas iglesias o in~titutos, reconociéndose adem{ls en el Papa una especie de alto dominio. ' El Derecho Canónico incluye también entre las cosas, consagradas al culto divino, los cementerios católicos bendecidos por la autoridad del Obispo, los cuales quedan también fuera del comercio humano. e) Hay, cosas por su naturaleZa comerciables cuya enajenación está sin embargo momentáneamente prohibida, El artículo 1464 del Código, dispone que hay objeto ilícito en la enajenación de las cosas embargadas por decreto judicial, a menosque~l juez la autorice o el acreedor consienta en ello, y de las especies cuya' propiedad se litiga. sin permiso del juez que conoce del litigio .. La prohibición de enajenar estas cosas subsiste mientras dura el embargo o el litigio. La prohibición o embargo que ,recayere sobre bienes raÍc,esno produce efecto respecto de terceros sino desde que se insc~ibe en el Registro Conservador respectivo (artículos 287 y 474 del Código de Procedimiento) . d) Finalmente, hay ciertos derechos patrimoniales quepqr su naturaleza no pueden transferirse a otras personas, como el derecho de pedir alimentos, el derecho real de uso., etc., y de los. cuales nos .~ ocupamos al tratar de los derechos personalísirnos.244. Derecho Canónico.-Hemos visto que el Código ,serefier.e al Derecho Canónico al tratar de las cosas consagradas al culto divino.
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En muchas otras materias íntimamente ligadas con la 1egis1a-: ci6n civil tiene también aplicación el Derecho Canónico. Se llama Derecho Canónico el conjunto de reglas por las cuales se ordena la constitución, régimen y disciplina de la Iglesia Ca.tólica. La palabra Canónico viene de una voz griega que significa cánon o regla, nombre con que se designan las leyes eclesiásticas. El Derecho Canónico puede dividirse en dos partes: una que se llama derecho público o constituyente de la Iglesia Católica, que comprende el conjunto de leyes por las cuales la Iglesia queda constituída en sí misma, en cuanto a su potestad y en cuanto al sujeto que puede ejercerla: y la otra que es el derecho privado o administrativo, que es el conjunto de leyes por las cuales la Iglesia, por medio de suj eto idóneo, ha reducido a la práctica su potestad, según su triple función legislativa, judicial y coercitiva. El objeto del Derecho Canónico 10 constituyen la fe, las buenas costumbres y la disciplina, en cuanto éstas se refieren al orden externo y social de la Iglesia, y por consiguiente, de un modo especial en cuanto en el fuero externo se prescriben y prohiben, acompañadas de sanción eclesiástica. El estudio del Derecho Canónico tiene gran importancia, por ser el derecho por el cual se rige la sociedad más grande que han conocido los siglos; grande por su duración, pues lleva ya cerca de veinte siglos de existencia y está llamada a vivir hasta el fin del mundo; grande por su extensión territorial, pues abarca todo el mundo; grande por la influencia que ha ejercido en las ideas de todos los pueblos, sobre el origen, dignidad e igualdad de todos los hombres, y por haber ejercido con su legislación un influjo decisivo en las doctrinas jurídicas de todas las naciones. Son fuentes del Derecho Canónico, en el sentido de las obras en que estas leyes sefhaIlan, la Sagrada Escritura, en' que se halla en gran parte el derecho natural, el divino positivo y el apostólico; las obras de los. Santos Padres, en cuanto contienen las tradiciones divino-apostólicas; los. Sínodos, en especial el Tridentino; las Compilaciones antiguas, particularmente las que forman el antiguo Corpus Juris; los bularios, las colecciones de decretos de las Sagradas Congregaciones; el ThesaurLts resol. S. C. C.; la colección de Acta A.

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Sedis; y finalmente el nuevo, Código Canónico, que es hoy la fuente principal, y casi la única, juntamente con la colección de los decretos de la Sagrada Congregación de Ritos y demás libros litúrgicos, sirvioodo las otras como auxiliares para la interpretación. Hasta la aparición del Código, para tener todas las fuentes jurídicas era necesario poseer una serie de obras que constan de mu,chos tomos, en folio, y de difícil adquisición; de modo que era muy difícil su consulta y árdua su aplicación en los tribunales, porque muchas habían caído en de,suso y otra~ eran ,contradictorias entre sí. Era general el d~eo de un nuevo Código y en el Concilio Vaticano se' presentaron diversos postulados pidiendo la codificación. El Papa Pío X, por su motu propio, Arduum sane, de 19 de Marzo de 1904, decretó la formación del Código, disponiendo para la ejecución de este proyecto la creación de un Consejo o Comisión Pontificia, compuesta de Cardenales designados nominalmente por el Papa y' presidida por él, o en su ausencia, por el más antiguo de los' Cardenales presentes. También dispuso Pío X que hubiera un número suficiente dé consultores elegidos por los Cardenales, con aprobación del Pápa, entre los canonistas y teólogos más doctos. El 25 del mismo mes de Marzo ya había nombrado 17 consultores. Por carta-circular del mismo día 25 mandó que a la codificación aportaran su concurso todos los Prelados -del mundo, para lo cual los Arzobispos debían oír el parecer de sus sufragáneos y de los otros Prelados, y después de oídos, exponer a la Santa Sede las mutaciones o correcciones que creían que debía hacerse en el Derecho Canónico. Concluído el primer esbozo del Código, fué enviado por partes a los Obispos de todo el mundo, con fechas 20 de Marzo ~e 1912, 1.0 de Abril de 1913, 1.0 de Julio de 1913 y 15 de Noviembre de 1914, para que reunidos con su Arzobispo, lo revisaran e hicieran sobre él las observaciones ,que juzgaran convenientes y las remitieran a la Santa Sede. Se les imponía secreto pontificio y se les permitía consultar con uno o dos canonistas del clero secular, bajo el mismo secretq. En este estado de las cosas, ocurrió la muerte de Pío X' Su

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sucesor Benedicto XV revisó todo lo actuado y promulgó el Código con fecha 27 de Mayo de 1917, fiesta de Pentecostés, por medio de la Constitución Providentissima Mater Ecclesia, en la cual se estableció que el nuevo Código no empej'aría a regir hasta el día de Pentecostés del año siguiente, que fué el 19 de Mayo de 1918. Dicha Constitución va al frente del Código, el cual se divide en cinco libros; los libros en partes; las partes en títulos; los títulos se subdividen en capítulos y éstos en artículos. El número de cánones que contiene el Código es de 2414. El libro 1 contiene sólo Normas Generales; el libro II trata de las personas; el III De las cosas; el IV De los juicios, yel V De los delitos y penas.
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CAPÍTULO X
DE LOS BIENES NACIONALES

245. Bienes nacionales.-5e llaman bienes nacionales aquellos
cuyo dominio pertenece a la naci6n toda. Se dividen en bienes nacionales de uso público y bienes fiscales. Los primeros son 'aquellos cuyo uso pertenece a todos los habitantes de la naci6n, como calles, plazas, etc.; y los segundos son aquellos que no pertenecen generalmente a los habitantes. (Art. 589). El carácter propio de los bienes nacionales de uso público es la i~posibilidad en que se encuentran, por raz6n de su destino, de formar parte del patrimonio' particular de una persona; enos son incomerciables y, por tanto, imprescriptibles. La autoridad pública no puede disponer de estos bienes, ni los particulares adquirirlos para su dominio privado, mientras subsiste su destinación a un uso público, Por el contrario, los bienes fiscales son comerciales y prescriptibles como cualquiera otra clase de bienes de particulares; ellos forman lo que se llama el dominio privado del Estado y se rigen por las reglas generales aplicables á la propiedad privada, sin perjuicio de las restricciones establecidas por el Derecho Público y Administrativo. Son bienes nacionales de uso público: a) Las calles y plazas y los puentes y caminos costeados por el Estado o por las Municipalidades. Los puentes y caminos o cualesquiera otras obras constru'ídas a expensas de particulares en tierras que les pertenecen, no son bienes nacionales, aunque los dueños permitan su uso y goce a todos. (Arts. 589, 598 y 1105); b) El mar adyacente, hasta la distancia de una legua marina

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medida désde la línea de más baja marea. Pero el derecho de policía, para objetos concernientes a la seguridad del país y a la observancia de las leyes fiscales, se extiende hasta la distancia de cuatro leguas marinas, medidas de la misma manera. (Art. 593). e) Las playas del mar, o sea, la extensión de tierra que las olas bañan y desocupan alternativamente hasta donde llegan en las más altas mareas. (Art. 594). d) Los ríos y todas las aguas que corren po r cauces naturales, excepto las vertientes que nacen y mueren dentro de una misma heredad, cuya propiedad, 'uso y goce pertenecen a los dueños de las riberas y pasan con éstas a los herederos y demás sucesores de los dueños. (Art. 595). ' e) Los grandes lagos que pueden navegarse por buq ues de más de cien toneladas. La propiedad, uso y goce de los otros lagos pertenecen a los propietarios riberanos. (Art. 596). Son bienes fiscales o del dominio privado del Estado;. a) Todas las tierras que, estando situadas dentro de los límites territoriales, carecen de otro dueño. (Art. 590). b) Las nuevas islas que se formen el mar territorial o en ríos y lagos que puedan navegarse por buques 'de más de' cien toneladas. (Art. 597). Aunque los ríos y los lagos en que se forman estas islas son bienes nacionales de uso público, no obstante, dichas islas son bienes fiscales o del dominio privado del Estado, porque respecto de la parte del l~cho que se convierte en isla, cesa la afectación o destino a un uso público; e) Lc~ bienes que corresponden al Fisco en virtud del llamamiento de la ley que lo instituye heredero de una persona que fallece intestada, a falta de todos los herederos. abintestato designados en el título 2. 0 del libro 3. 0 del Código. (Art 995), d) Los biehes que el Fisco, persona jurídica de Derecho Público, puede adquirir como podría hacerlo un particular por los modos ordinarios. Así, son bienes fiscales lo que compra el Fisco para destinarlos a un servicio público, y. gr., una casa para oficina de correos; los que puede adquirir en virtud de institución testamentaria; etc.; e) Finalmente, son bienes fiscales los que caen en comiso en los

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casos determinados por la' ley, y todos aquellos que las leyes declaran como de propiedad del Fisco, materia sobre la c\.lalnos referimos al Derecho Administrativo. . Las minas, cuyo dominio 'atribuye la ley al Estado, se encuentran en una condición especial, que no permité clasificarlas ni como bienes nacionales de uso público, ya que su uso no corresponde ~ todos, ni como bienes fiscales, porque e! Estado que 'carece de ,la facultad de explotarlas o enajenarlas, no tiene el dominio útil de ellas, como sucede en los demás bienes fiscales que forman la propiedad privada del Estado: : 246. Uso y goce de los bienes nacionales de uso públieo.-.Los particulares tienen la libre ~isposíción de los bienes de su dominio privado; su uso y goce es arbitrario y no está suj eto a restricción alguna, salvo casos excepcionales en que su interés esté· en pugna con las conveniencias sociales o el derecho ajeno; pero, no ocurre lo mismo con el uso y goce que tienen los particulares en los bietles nacionales de uso público. El orden' social exige, en garantía del in-_ terés mismo de los individuos, que ese uso y goce sean reglamentados por la ley o por las ordenanzas. En rigor, esa reglamentación no corresponde al Derecho Civil qt,lé, siendo ,una rama del Derecho Privado, sólo estudia la propiedad en cuanto sujet~ al dominio par:" ticular; ese" estudio ts más propio del Derecho Público o Administrativo. No obstante, el Código contiene algunos preceptos fundamentales que' reglamentan ese uso y goce, pero 'cuida de refeiirsé, en esta parte, de un modo especial, a ,las ordenanzas generales o locales que sobre la materia se .promulguen. Se llaman ordenanzas generales lasque dicta e! Presidente de la República en uso de la facultad que le confiere la Constitución Política y que tienen aplicación en todo el territorio del país. Ordenanzas locales son las que dicta cada Municipalidad dentro de su respectivo territorio con arre'" glo a la ley orgánica de! ramo; entendiéndose por ordenanzas locales únicamente aquellas de general aplicación que impongl:tn la pena hasta de doscientos pesos de multa (N.O 2 del arto 49 del Decreto Ley N.O 740 de 15 de Diciembre de 1925). (1)
( 1) La nueva Constituci6n contempla en su artículo' i 00 las Ordenanzas provinciales dictadas por la Asamblea provincial. ',

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Las disposiciones que sobre esta materia contiene el Código Civil se limitan a establecer: a) Que perteneciendo a la nación la propiedad de las calles, plazas, etc., nadie puede ocupar espacio alguno, por pequeño que sea, de su superficie. Igual regla debería seguirse respecto de las obras que, sin ocupar la superficie, saliesen del plano vertical del lindero; pero la ley tolera que en los edificios que se construyan a los costados de las calles o plazas, haya obras que salgan medio decímetro fuera de dicho plano vertical hasta la altura de tres metros y, pasada esa altura, hasta tres decimetros. Ese es el máximum de tolerancia (Arts. 600 y 601); b) Sobre los bienes nacionales de uso público nadie puede construir obra alguna sin permiso de la autoridad competente, que es la Municipaiidad respectiva; y, en todo caso, sobre esas obras tienen los particulares el uso y goce, pero no la propiedad del suelo, que, como ya hemos dicho, no puede pasar al dominio privado mientras subsista su destino ~ un uso público. Abandonadas las obras o terminado el plazo del permiso, se restituyen ellas y el suelo, por el ministerio de la ley, al uso y goce privativo del Estado o al uso y goce general de los habitantes, según 10 prescriba la autoridad soberana. Pero no se entiende 10 dicho si la propiedad del suelo ha sido concedida expresamente por el Estado (Arts. 599 y 602) ; e) Pertenece a todos los. habitantes el uso y goce de los ríos, por ser bienes nacionales de uso público; pero nadie podrá sacar canales de ellos para un objeto industrial o doméstico sino con arreglo a las leyes u ordenanzas respectivas (Art. 603). Volveremos sobre esta materia al tratar del régimen de las aguas; d) De la misma manera, está reglamentado el uso de la playa del mar para las naves nacionales o extranjeras, las cuales no podrán tocar ni· acercarse a ningún paraje de ella, excepto a los puertos que para este objeto· haya designado la ley, a menos que un peligro inminente de naufragio o de apresamiento u otra necesidad semejante las fuerce a ello; y los capitanes o patrones de las naves que de otro modo lo hicieren, estarán sujetos a las penas que las leyes y ordenanzas respectivas les impongan. Los náufragos tendrán libre acceso a la playa y serán socorridos por las autoridades locales (Art.) 604.

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Esta' disposición tiene por objeto evitar los contrabandos, pues sería imposible hacer efectiva una vigilancia sobre todos los parajes de la playa; e) Las personas que hubieren 'adquirido un derecho sobre ríos, lagos o islas, antes de la promulgación de este Cóqigo, lo conseryarán, no obstante las disposiciones anteriores, pues la ley no tiene efecto retroactivo y respeta, en todo caso, los derechos adquiridos. 247. Inspección de Bienes Nacionales.-Patrimonio del Estado. El Decreto-Ley N. o 315, de 11 de Marzo de 1925, creó la oficina denominada Inspección de Bienes Nacionales, que tiene a su cargo la conservación y supervigilancia de todos los bienes muebles o inmuebles que forman el patrimonip del Estado. El mismo Decreto-Ley dispone que toda solicitud en que se pi;.. da el arrendamiento o el uso de .algunos terrenos baldíos' de propiedad del Estado, playa, muelle, aguada o merced de agua, será presentada al Góbernador del Departamento en que se encuentre ' ubicado el predio y dirigida al Inspector de Bienes Nacionales, el que estudiará la solicitud y la elevl'lrá informada al Ministerio correspondiente. (Arts. 7.° y 8. 0 ) . kas concesiones, usos o arrendamientos se otorgarán por un plazo G),ue no exceda de cinco años, si se tratare de bienes urbanos y de nueve años, si se refieren a bienes rurales, pudiendo renovarse unas y otras en favor del mismo usuario o. arrendatario; pero el Gobierno podrá fijar otro plazo, si se tratare de empresas o usos industriales, que por su naturaleza exijan mayor duración. La concesión no será válida si no se inscribiere en el respectivo registro de la Inspección de Bienes Nacionales. (Arts. 10, 11 y 12). La renta de arrendamiento no será inferior al 8% anual del valor de tasación de los bienes. (Art. 17). Toda concesión pagará un impuesto especial. El denuncio de bienes que corresponden al Estado, deberá hacerse ante la Inspección de Bienes Nacionales, acompañando todos los antecedentes del caso que permitan al Fisco entablar la demanda. El Gobierno podrá conceder una remuneración que' no exceda del veinticinco por ciento del valor de dichos bienes, y que se pagará una vez recuperados, a los que suministren datos o antecedentes que

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sean útiles para que el Fisco adquiera o recupere esos bienes. (Arts. 13 y 14). 248. Caminos públicos y cáminos particulares.-La ley N. o 4851, de 11 de Marzo de 1930, dice que son caminos particulares los que declara tales el artículo 592 del Código Civil, es decir, los construídos a expensas de personas particulares en tierras que les pertenecen, aunque los dueños permitan su uso y goce a todos. Los demás son caminos públicos, los cuales se dividen en: a) caminos internacionales; b) caminos nacionales, y c) caminos regionales. Los caminos nacionales se subdividen en dos clases, a saber: 1. o Los que unen directamente entre sí las capitales de provincia y las vías fluviales navegables por embarcaciones de más de cincuenta toneladas; y 2. o Los que comunican las capitales de provincia a los puertos de navegación y a los habilitados de .cordillera de primera clase y las demás vías fluviales no comprendidas en el número anterior. Se llaman caminos regionales los que no son ni internacionales ni nacionales. También se consideran como caminos públicos las vías señaladas como tales en los planos oficiales de los terrenos transferidos por el Estado a particulares, incluídos 10& concedidos a indígenas; y las calles designadas por la Junta Departamental, que se utilicen para atravesar las ciudades situadas sobre los caminos públicos. (Arts. l. ° y 2.°). Todo camino que esté o hubiera estado en uso público, se presumirá público en todo el ancho que tenga o haya tenido, y la autoridad administrativa ordenará su reapertura o ensanche en caso de haber sido cerrado o modificado, cualquiera que sea el tiempo durante el cual el camino haya permanecido total o parcialmente substraído al uso público. Esta disposición no excluye el derecho del particular para reclamar judicialmente su dominio. (Art. 5. o). 249. Policía de caminos.-Cruc~s de los nu~vos caminos y la vía férrea.-Servidumbres. Corresponde al Presidente de la República reglamentar el tránsito por los caminos públicos, la concesión de permisos para ocuparlos con vías férreas y la plantación de árboles en los espacios laterales o en los terrenos adyacentes hasta una distancia de

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20 metros, pudiendo en casos calificados, ordenar la corta de los que perjudiquen la conservación o visibilidad de los caminos, abonándose al dueño la indemnización correspondiente. Los cruces de los nuevos caminos y las vías férreas serán a diferentes niveles (Art. 6.°). Se prohibe' ocupar, cerrar, obstruir o desviar los caminos públicos,'extraer tierras, depositar materiales, derramar aguas yen general hacer ninguna clase de obra, en ellos y la Municipalidad o empresa que necesite hacer obras solicitará permiso del Gobernador y depositará previamente la suma necesaria para reponer el camino a su estado primitivo (Art. 12). L.os predios rústicos tienen la serv:idumbre de permitir la extracción de materiales para la construcción y conservación, y la de' tránsito para el acarreo de esos materiales :( de los que puedan existir en el lecho de los ríos, todo con la correspondiente indemnización. También proporcionarán el agua par'a la construcción, con derecho a indemnización si le causare perjuicio (Arts. 15 y í 6). Las líneas de teléfonos, eléctricas, cañerías, etc, sólo podrán colocarse entre las cunetas y los cierros (Art. 12). 250. Aguas y canáles en los caminos públicos.-Se prohibe con-, ducir aguas por los caminos u ocupar con ellas las cunetas o fosos. El paso de las aguas lluvias o. de regadío por los caminos' se hará en la extensión indispensable para poderlos atravesar, y en acueduCtos y bajo de puentes u otras obras de arte apropiadas y definitivas construídas conforme al Reglamento. (Art. 7,°), '. En los canales que existen dentro del trazado. de los caminos, no podrán ejecutarse otras obras que las de mera conservación. (art. 8. o) Los canales que por desbordamiento pudieren perjudicar a los caminos, tendrán compuertas en su bocatoma y obras de descarga y sus dueños responderán de todo perjuicio. Si fuere menester cambiar un acueducto para construir un camino público en el terreno que . ocupaba el acueducto, la servidumbre de acueducto continuará gra~ando el resto del. predio; pero el gasto del cambio será de cargo del Fisco. (Art. 13). , , Las aguas provenientes de las lluvias o filtraciones, que se reco,

jan en los fosos de los caminos tendrán su salida a los predios ved-

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nos, y para construir el canal de salida se oirá al propietario y se cuidará de que sea la más adecuada a la topografía del terreno, (Artículo 14). 251. Ocupación de los bienes nacionales con líneas eléctricás.La ley N. o 1665, de 4 de Agosto de 1904-, establece que la autori zación para ocupar los bienes nacionales o fiscales con líneas eléctricas de cualquiera especie, corresponderá al Presidente de la República. Los permisos para instalaciones eléctricas subterráneas podrán otorgarse por un plazo de veinte años y para instalaciones eléctricas aéreas, no podrán exceder de diez años. Dispone la misma ley que en las ciudades de Santiago y Valparaiso y en las demás en que hubiere tranvías eléctricos, las líneas eléctricas de teléfonos, de alumbrado y demás que tengan por objeto la distribución de fuerza o energía eléctrica, se canalizarán subterráneamente dentro del recinto que fije el Presidente de la República. Se exceptúan de estas disposiciones las líneas destinadas exclusivamente al servicio de tranvías. 252. Obras voladizas.-La ley de transformación de Santiago, N, o 2203, de 16 de Septiembre d« 1929, dispone en su arto 10: «Hasta la altura de tres metros sobre la acera respectiva, no podrá haber en el exterior de edificio alguno, columnas, pilastras, gradas, zócalos, umbrales, puertas, ventanas, balcones, miradores y en general ninguna obra destinada a la seguridad, comodidad u ornato del edificio, que sobresalga espacio alguno fuera del plano vertical del lindero; ni podrá haber más arriba obras de aquella especie que sobresalgan más de sesenta centímetros, fuera de dicho plano vertical. La Dirección de Obras Municipales podrá autorizar la construcción de obras voladizas desde cuatro metros de altura y que se pro~ longuen tres metros fuera del plano vertical del lindero. Estas construcciones serán de metal con una techumbre de material incombustible y mal conductor del calor, que en ningún caso podrá servir de balcón'. índice

CAPITULO' XI
DE LOS MODOS DE' ADQUIRIR EL DOMINIO Y PRIMERAMENTE DE LA OCUPACION
253. Modos de adquirir.-'Estudiado el dominio en sus diversas clases y las facultades inherentes a él, toca ocuparnos de los modos de adquirirlo. Los modos,de adquirir se aplican no solamente al dominio sino también a la generalidad de los derechos reales, y algunos de ellos sirven para la adquisición de cu'¡llquiera clase ge ,derechos patrimoniales, siempre que sean ~ransmisibles; pero como su principal aplicación concierne al dominio, el más importante de los derechos reales, y como, por atta parte, sobre las cosas incorporales hay también una especie de propiedad, el Derecho Civil estudia los modos de adquirir, en su relación con el dominio o derecho de propiedad. Se llama modo de adquirir a la causa próxima de la adquisición de un derecho; y se dá el nombre de título ,al acto jurídico que, en algunos casos, debe preceder y ser causa remota de la adquisición del mismo. Decimos en algunos casos, porque sucede que en la ocupación, la accesión y la prescripción no existe tal causa remota, confundiéndose el título con el modo de adquirir. En la adquisición de los derechos reales no puede faltar jamás el modo de adquirir: sin él no hay derecho real. El título dá sólo un derecho personal. Así, el contrato de compra-venta de una casa servirá de título al comprador P?ra exigir del vendedor la entrega de la casa; en virtud de él tiene solamente un derecho personal contra el vendedor. S610 una vez efectuada la tradición, que es modo de adqui-

rir, la cual se verifica por la inscripción en el Registro Conserva-

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dar. tendrá el comprador el derecho real de dominio sobre la casa, quia non pactionibus sed traditionibus dominia rerum transferentur. Los modos de adquirir el dominio son: la ocupación, la accesión, la tradición, la sucesión por causa de muerte y la prescripción adquisitiva (Art. 588). A estos debe agregarse la ley, que en ciertos casos sirve de modo de adquirir. Así, el usufructo de que el padre de familia goza sobre ciertos bienes del hijo, lo adquiere en virtud de la ley, y por eso se llama usufructo legal. Todos los modos de adquirir son propios para la adquisición del dominio; la tradición, la sucesión por causa de muerte y la prescripción adquisitiva lo son también para la adquisición de los demás derechos reales, excepto ciertas clases de servidumbres que no pueden adquirirse por prescripción (art. 882); y, finalmente, la tradición y la sucesión por causa de muerte sirven además para adquirir los derechos personales o créditos. Algunos de estos modos de adquirir sirven al mismo tiempo de título, o sea, no requieren la existencia previa de ningún acto jurídico que sirva de causa remota de la . adquisición; tales son: la ocupación, la accesión y la prescripción adquisitiva; pero la tradición y la sucesión por causa de muerte exigen la existencia previa de un título que sirva de cam;a remota de la adquisición. Estos últimos, que por su naturaleza son modos de adquirir el dominio, pueden, en ciertos caS::lS, servir sólo de títulos, y esto ocurre cuando el tradente o el testador no era dueño de la cosa de que estaba en posesión. En estos casos, la tradición y la sucesión por causa de muerte no transfieren el dominio, porque nadie puede dar más de lo que tiene; pero pueden servir de título para dar principio a una posesión regular, que habilite al sucesor para adguirir la cosa por la prescripción ordinaria, siempre que exista buena fe. 254. Título.-La palabra título tiene además otro significado distinto del que le hemos dado anteriormente. Se designa también con esta palabra al instrumento justificativo de un derecho. Esta acepción se da a la palabra título cuando se dice, v. gr.: He presentado al Banco los títulos de dominio de mi casa;' queriendo indicar con ello la circunstancia de haber presentado al Banco los instru-

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mentos públicos que acreditan el derecho de dominio que uno tiene sobre su casa. CJásificáci6n de los modos de adquirir .-Los modos de adquirir son originarios o derivativos. Son originarios, la ocupación, la accesión y la prescripci6n, por,que generalmente crean un derecho que antes no existía y, en los .casos en que al parecer lo transfieren, el dominio del segundo no deriva del dueño anterior, sino que arranca su origen de ciertos hechos que producen ese efecto por determinación de la ley y con absoluta independencia del dueño .anterior. Son derivativos, la tradición y la sucesión por causa de muerte; en estos dos modos de adquirir, el dominio del adquirente y el del heredero o legatario derivan del dominio anterior del tradente o testador; aquellos son verdaderos continuadores del dominio de éstos y réciben la cosa con sus . calidades y vicios. 255. De la ocupaeión.-La ocupación es un modo de adquirir el dominio de las cosas que nO pertenecen a nadie, por la toma de poseJli6n de ellas, siempre que su adquisición no ésté prohibida por las leyes chilenas o por el Derecho Internacional. Este, modo de adquirir exige la concurrencia de los siguientes requisitos: l. o Que se trate de cosas que no pertenecen a nadie, o sea, res nu· llius. Se consideran res nuWus: a) aquellas cosas que nunca han tenido dueño, como son los animales bravíos que viven naturalmente libres' e independientes del hombre y las cosas que arroja el ma.r, como las piedras, conchas y otras substancias que no presentan señales de dOminio anterior (artículos 607 y 624, inciso 2. o; b) las cosas que tenían dueño y dejan de tenerlo, por abandono voluntario de su due-, ño, como las monedas que se arrojan para que las haga suya el primer ocupante (art. 624. inciso 3.°): c) las cosas que tenían dueño y dejan de tenerlo, por la imposibilidad absoluta,de ejercer dominio sobre ellas, no mediando intervención de alguna persona, que, por engaño o fuerza, se apodere de ellas, porque en este último caso, no se perdería el dominio. La pérdida de dominio por la. causa de imposibilidad abs::Jluta, de que hablamos, tiene lugar. en el caso de los animales bravíos que recobran su ,libertad natural (art. ,619); en el caso del tesoro largo tiempo oculto, sin que haya memoria o incjicio de su

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dueño (art. 625); Y en el caso de . las cosas perdidas cuando, practicadas las posibles diligencias, no aparece el dueño ni hay esperanzas de que aparezca (arts. 629 y siguientes); d) las cosas que se toman en guerra de nación a nación y que en virtud de una ficción del Derecho de Gentes se consideran como res nullius, aunque en realidad tienen dueño; de aquí que la captura bélica no sea contada entre los modos de adquirir derivativos sino entre los originarios, como una especie de ocupación. Enumeradas las cosas que se consideran como res nullius para los efectos de la ocupación, debe tenerse presente, como una observación fundamental sobre esta materia, que en el estado actual de nuestra legislación, la ocupación como modo originario de adquirir el dominio es absolutamente inaplicable respecto de los bienes inmuebles, porque no hay en Chile bienes inmuebles que sean res nullius, en virtud del artículo 590, que atribuye al dominio del Estado, todas las tierras que, estando situadas dentro de los límites territoriales, carecen de otro dueño. t 2.° Toma de posesión. La acción del ocupante debe ser externa e interna, «corpore et animo» o sea, deben concurrir la voluntad del ocupante, elemento interno, y la aprehensión material o legal, elemento externo. Falta en absoluto el elemento de la voluntad en . los que no tienen uso de razón, a saber: los dementes y !os infantes, los cuales no pueden adquirir la posesión de una cosa mueble ni para sí mismos ni para otros; facultad esta que tienen las demás personas aunque no gocen de la libre administración de sus bienes (art. 723). El elemento externo, o sea, la aprehensión de la cosa, puede ser material o legal. No siempre es necesario que la aprehensión sea consumada; basta que haya un principio de aprehensión. Así, según el arto 617, se entiende que el cazador o pescador se apodera del animal bravío y lo hace suyo, desde el momento en que lo ha herido gravemente, de manera que ya no le sea fácil escapar, etc. Hay otros casos en que la cosa se adquiere por ocupación, sin que medie un hecho actual del ocupante. Así, según el artículo 621, las palomas que abandonan un palomar y se fijan en otro, se en-

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tenderán ocupadas legítimamente por' el dueño del ,segundo, siempre que éste, no se haya validQ de alguna, industria para atraerlas y aquerenciarlas: , 3~f> Que su adquisición ,no esté prohibida pot; las leyes, chilenas o por el Derecho Internacional,. Por razones de utilid~d" pública Ja, ley puede prohibir ciertas especies de ocupación ; así;' laJey ,de 19 de agosto de, 1893 prohibió durante cuatro años ~n los territorios de Chi~oé y Magallanes la pesca de lobos marinos y 'de nutrias, para evitar el agotamiento de esas especies. )._a ordenanza municipal de 25 de marzo ,de 1868 prohibió,lacaza en el departamento de Santia-, go en eLperíodo ,comprendido entre el Lo ,de: septiembre 'y el 1.0 de marzo ,de cada año:EI Derecho, Internacional, al tratar de la, ocupación militar de un territorio en caso de guerra, prohibe al Estado ocupante apoderarse de ciettQs objetos. de propiedad -particular, cOmo',50l1 los fondos ,de :partioulares;, depositados en los Banco~; tamb.ién condena 'la apropiación de objetos ,delenémigo en'· forma de ,botín o pillaje.
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,256. ,Diyersás clases de ocupáció~. -OcupacióÍl de "cosas animadas. Cazá y pesca,-Los mesios deocupacióri de las coslilsanimadas
son la caza y la, pesca, Con referencia,:a la oCl,lpación, , los animales se, dividen en bravíos,', domésticos y domesticados (art.' , 608), Esta c1asificaciqn tiene interés para establecer cuáles son, materia de ocupación y cuáles no. Sólo los aflimales, 'bravíos que viven por su naturaleza independientes del hombre son tes, nullíus;:o sea, materia adecuáda de la ocup~ción. Los animales, domésticos "reconocen dominio del hombre, y éste los conserva aún:: cuando hayan 'entrado en tierraSi1jeflas (art, 623). .Loo 'domesticados, que -son ,bravíos' por naturalEfza, están sujetos a dominio mientras Conservan lacostumbre de volver al amparo o dependencia ,del hombre;, 'si pierde.'1 esa costumbre y recobran su libertad natural, no, persiguiéndolos ,el due-, ño, vuelven a ser resnullius. (Arts. 608 y 619). Se puede cazar en tierras propias o en las ajenas con permiso • del dueñQ; pero no es necesario este ,permiso, ,si la$ tierras no estuvieren cercadas ni plantadaso,cultivadas:' a menos ,que el ~dueño haya prohibido expresamente cazar en ellas y notificado la prohibición. El que contraviniere a esta disposición perderá lo que cace, en,
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provecho del dueño del terreno, a quien además indemnizará de todo perjuicio. (Artículos 609 y 610). El cazador se hace dueño del animal en virtud de la ocupaci6n, sea que ella tenga lugar en terreno propio o en terreno ajeno con los requisitos legales. El permiso de un propietario que autoriza a otro para cazar e.n su terreno no indica que le dé la propiedad de los animales que cace, los cuales no son de su dominio; el permiso indica solamente que el propietario renuncia al derecho de impedir que otro entreasu propiedad, pero la adquisición del animal que hace el cazador se efectúa en virtud de la ocupación, que tiene su base en el Derecho Natural. La pesca. debe considerarse separadamente según se trate de la pesca marítima o de la pesca en ríos y lagos de uso público, o de la pesca en aguas de dominio privado. La pesca marítima, que es la más importante de todas, es libre en alta mar, que no reconoce dominio; en el mar territorial, que reconoce dominio del Estado, sólo' es permitida a los chilenos y extranjeros domiciliados. Los pescadores marítimos pueden hacer uso de la playa y de las tierras contiguas hasta la distancia de ocho metros de la playa, para los menesteres de la pesca, sin dañar las construcciones que ahí existan; y los dueños de esos terrenos tendrán la. obligación de dej ar dentro de los dichos ocho metros, de trecho en trecho, espacios cómodos para dichos menesteres. (Arts. 611 a 614). La pesca en los ríos y lagos de uso público es libre para todos los habitantes, sin excepción alguna; pero esta pesca tiene reglas diversas de la pesca marítima. Según e! artículo 615 de! Código Civil: «a los que pesquen en ríos y lagos no les será lícito hacer uso alguno de los edificios y terrenos cultivados en las riberas, ni atravesar las cercas"; pero esta disposición está actualmente modificada por el artículo 17 del decretoley N. o 685, de 17 de Octubre de 1925, sobre protección a la pesquería, que dice: «Los pescadores podrán usar de las riberas de los' ríos y lagos de uso público y de los terrenos contiguos hasta la distancia de cinco metros, para los menesteres de la pesca, rigiendo en estos casos las

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disposicienesde les articules 612 al 614 del Código. Civil y medificándese, per co.nsiguiente, el artículo. 615 del mismo. Código.» . . En las aguas de deminie privado. la pesca no es libre; lo.s peces que se encuentran en estanques, canales, lagunas y, en general, en aguas de deminie privado; sonde propiedad exclusiva del dueño del es~anque, canal o lago. (Artículo 619). En lo. demás, dice el artículo. 622, el ej ercicio de la caza y pesca estará sujeta a las ordenanzas especiales que sobre, esta materia se dicten. La ley N.O 4601, de 1.0 de Julio. de 1929, reglamenta la caza en general y la pesca en el mar que llama «caza marítima». Veamos 5usdispesiciones más importantes; a) Permiso para cazar. Sólo se podrá cazar de acuerde cen los artículos 609 y 610 del Código. Civil, durante el período. en que esté permitida la caza y previo un permiso del Gebernador respective; que dura un año, es instransferible y está gravado., con una pequeña centribución. Sólo podrán cazar sin permiso, dentro. de una propiedad rural, el dueño del fundo, los, miembros de su familia, les empleados de su dependencia y demás personas que residan habitualmente en la propiedad. (Art, 2 o). b) Período de veda. La, caza estará vedada por un pláZO mínimo de,seis meses en el año, que fijará el i?r~idente de la República, de manera que se consulten los fines de fomento y conservación de las especies animales útiles. En el período de veda no se podrá cazar, cemprar ni transportar piezas de caza ni levantar los nidos o destruirlos, salvo cases muy excepcienales que consulte ley. (Arts. 3. 0 y 4. 0 ) c) . Caza marítima. Sólo podrán cazar en el ,mar territorial los chilenos y extranjeros domiciliados en el país; que empleen' únicamente embarcaciones chilenas, que lleven permiso.' del respectivo Gobernador y con operaries o pescadores inscritos en registros especiales que llevarán las autoridades marítimas. La' caza de la ballena está gravada con un impuesto fiscal. ' d) Infracciones. De las infracc~ones de esta ley cenocerán los Intendentes, Gebernado.res o Subdelegados dé la respectiva localidad

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los que aplicarán la multa correspondiente. Pagada la multa podrá reclamarse a la justicia ordinaria, la que procederá breve y sumariamente. Protección a la Pesquería.-EI decreto-ley N. o 685, de 17 de octubre de 1925, sobre Protección a la Pesquería concede a las embarcaciones de bandera nacional una prima anual por cada tonelada de pescado o mariscos que se interne para el consumo del país; da ciertas facilidades económicas a las sociedades chilenas, y disrone que los beneficios de la ley de prenda agraria se apliquen a la industria de la pesca, Contempla también algunas disposiciones que reproducimos a continuación, sobre arrendamientos, poblaciones pesqueras, 'carnet, uso de las riberas de los ríos y prohibición de pesca con dinamita y de arrojar residuos a los rÍos.Arrenlamientos.-Artículo 12. El Presidente de la República podrá conceder en arrendamiento secciones de playa o partes de mar, hasta por veinte años, destinadas únicamente a instalar faenas de pesca e industrias derivadas y para explotar criaderos de peces, mariscos y crustacéos con las condiciones y requisitos que señale el reglamento. Estos arrendamientos se harán por el Ministerio de Tierras y Colonización y podrán ser rescindidos, previo desahucio de un año. Los arrendatarios de secciones de playa mantendrán siempre expeditó el tránsito y cumplirán con el Reglamento de Policía Marítima. Poblaciones pesqueras.-ArtÍculo 13. En las orillas del mar yen los puntos que se fijen por decret') supremo, se reservarán los terrenos fiscales necesarios para fundar en ellos poblaciones p::squeras. En los puntos de la costa donde no existan,actualmente terrenos fiscales disponibles y que se indiqueil también por decreto supremo, se reserva'rán p')r el Estado las tierras que el mar vaya dejando libres con el mismo fin indicado en el inciso anterior. Carnet de pescador.-Artículo 16. Toda persona que ejerza la profesión de pescador deberá tener su carnet de identidad e inscribirse en los registros especiales de la Gobernación Marítima o departamental, según el caso. Dicha inscripción no excluye el derecho que puede tener el pescador para ejercer otras faenas marítimas.

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Uso de las (Íberas de ríos y lagM.-Artículo 17. Los pescadores podrán usar de las riberas de los ríos y lagos de uso público y de los terrénos contiguos hasta . la distancia de cinco metros para los menesteres de la pesca; 'rigiendo en estos casos las ·disposiciones de los artículos 612 al 614 del Código Civil y l!10dificándose, porconsi. guiente, el artículo 615 del mismo Código'. Prohibi9iónde la pesca con dinamita.-Artículo 19. Prohíbes e la pesca con dinamita u otras substancias explosivas O' venenosas. Prohibición de arrojar resJduo$a l'Os ríos.-. Inciso 2. a del artículo 19. Prohíbese igualmente arroj ar a.los' ríos y lagos los residuos y lavados de las industrias agrícolas, fabriles y mineras, sin' que' previamente hayan sido purificados o diluídosen la forma que indique el reglamento. ' ,. 257. Ocupación de cosas inanimadas.-·El Código Civil designa con 'el nombre genérico de invénción o hallazgo la ocupación de cocas inanimadas. Esta 'tiene lugar en los siguientes casos:' 1. o Los productos que arroja el mar, como piedras, conchas y otras substancias, y que no presentan señal¡s de dominio anterior ; los cuales corresponden al primer ocupante. (Art. 624). . 2.° También con;esponden al primer ocupante aquellas cosas cuya propiedBd abandona su dueño, como las monedas que searrojan para que las haga suyas el primero que las tome. (Art. 624). 3.° EI'descubrimiento de un tesoro. Para que una cosa sea considerada como tesoro debe lIena,r cuatro requisitos: a) ser riqueza mueble, como moneda,·, joyas, etc, ·10 cual excluye los objetos inm'..lebles que puedan: existir sepultados, como los restos de antigu'as. construcciones; b) que se encuentre. sepultada o escondida d~sde lar,;, go tiempo, de manera que no puede llamarse tesoro una joya que se encuentre en la superficie del suelo; c) que se~n efectos elaborados por el hombre, 10 cual exCluye aquellas substancias preciosas que se encuentran en la tierra en un· estado nativo: y d) que no haya memorianf indicio de su .dueño. (Art. 625) .. Para determinar a quién corresponde.· el tesoro encontrado, hay que distinguir dos casos: 1. o cuando el descubridor es el mist:TIo dueño del terreno; y 2.° cuando el tesoro ha sido descubierto por

otra persona distinta del dueño del terreno. En el primer caso, el

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tesoro pertenece fntegtamente al dueño; en el segundo caso hay que averiguar si el descubrimiento ha sido fortuito o no. Si el descubrimiento ha sido fortuito, el tesoro corresponde por mitad al dueño del terreno y al descubridor. Si el descubrimiento no ha sido fortuito, es menester saber si se procedió con permiso del dueño del terreno, en cuyo caso se divirá por iguales partes entre ambos, o si se procedió sin su permiso, porque ehtonces todo el tesoro será para el dueño del terreno. (Artículo 626.) 4. o Bienes perdidos.-El Código Civil contempla como un caso de ocupación la adquisición que hace una persona que encuentra objetos perdidos y que, previos los avisos y trámites establecidos por la ley, tiene derecho a la mitad del valor de la especie una vez subastada, por no haber aparecido su dueño, correspondiendo la otra mi~ tad a la Municipalidad respectiva. Propiamente hablando, los bienes perdidos no son objeto adecuado de la ocupación, porque no son res nullíus; ellos tienen dueño, que no ha renunciado a su derecho y que puede reclamarlos. Pero ordinariamente, el propietario está en la imposibilidad de hacerlo, porque ignora la suerte que han corrido y a menudo la circunstancia misma de que se hayan extraviado, de manera que esos bienes se encuentran en tal condición como si no tuvieran dueño. Además, 'en resguardo de los derechos del propietario, la ley establece plazos y trámites, de modo que la adquicisi6n del ocupante no es inmediata, lo que la distingue de las demás especies de ocupación. La misma observación podemos hacer respecto de las especies náufragas, que siguen reglas análogas; pero establécense en este caso plazos más largos entre los distintos avisos que deben darse para noticiar el descubrimiento a los dueños que pueden encontrarse en países extraños. (Arts. 629 a 639). El decreto ley sobre aeronavegaci6n dice que se reputará perdida cualquiera aeronave que no apareciere a los tres meses de la fecha de las últimas noticias que de ella se tengan. (Art. 51). 258. Captura bélica.-Se da el nombre de captura bélica a la captura de la propiedad enemiga en tiempo de guerra:. El Derecho Internacional moderno tiende a establecer la doctrina de que la gue-

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rra es una situación de lucha entre dos estados y que, por 10 tanto, la propiedad de los particulares debe, en general, ser respetada. La declaración de París, de 16 de Abril de 1856, a la cual han adherido la mayor parte de los países, proclamó la abolición del corso, o se!;!, suprimió la intervención de los particulares que auxiliaban al Estado en la_xealización de la guerra marítima. Las naciones civilizadas han conservado el derecho de presa, que es la facultad que tienen los Estados beligerantes de capturar por medio de S1JS escua,.. dras los navíos de comercio que llevan pabellón enemigo. Nuestro Código considera la captura bélica como un caso -de ocupación; pero es menester tener presente que, jurídicamente hablando, no es un caso de verdadera ocupación, tanto por tratarse de cosas que tienen dueño, corno porque la toma de posesión se efectúa por la fuerza, 10 que es contrario a la noción de derecho. Dijimos anteriormente que esto proviene de una ficción reconocida desde antiguo . por el Derecho de Gentes, que· considera como res nulltus la propiedad del enemigo en tiempo de guerra .. Por este medio de ocupación sólo puéden adquirir dominio los Estados; las presas que hacen los bandidos, piratas._ o <insurgentes no transfieren dominio, y represadas, deberán restituirse a sus dueños pagando éstos el premio desalvarnento a los represadores. (Art. 641).
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CAPITULO XII
DE LA ACCESION

259. Definición y diversas clases de accesión.-La accesión es un modo de adquirir por el cual el dueño de una cosa pasa a . ser lo de lo que ella produce o de lo que ~e junta a ella. (Art. 643) .. La accesión es consecuencia. de un dominio anterior; fundada en el prinCipio de que lo accesorio sigue a lo principal y que cuando cesa lo principal cesa también lo accesorio, constituye una derivación o dependencia del dominio de la cosa principal; pero como en toda accesión hay nueva adquisición de algo que antes no existía en nuestro patrimonio, el Derecho Civil contempla la accesión entre los modos de adquirir el dominio. Por la accesión se adquiere el dominio de lo que una cosa produce o de lo que se junta a ella, de aquí nace la división en accesión de frutos, o sea, de lo que una cosa produce, y accesión por unión de una cosa a otra~ Esta unión puede ser ya de un inmueble a otro inmueble, como en el aluvión: ya de un mueble a otro mueble, como en la adjunción; ya de un mueble a un inmueble, como en la edificación. 260. Accesión de frutos.-Se llama fruto todo lo que una cosa produce regular o periódicamente, sin disminución de su propia substancia. Los frutos son naturales o civiles. Se llaman frutos naturales los que da la naturaleza, ayudada o no de la industria humana. Bajo el nombre de frutos naturales se comprenden no sólo los frutos naturales propiamente dichos, como son los productos espontáneos de las tierras o de los animales, sino también los frutos que la legis-

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lación antigua llamaba industriales y que son los que da la naturaleza ayudada. de la industria del hombre. Se llaman frutos civiles los precios, pensiones o cánones de arrendamiento o censo, y los intereses de los. capitales exigibles o impuestos a fondo perdido. . 'En el contrato de arrendamiento, en' que se concede el goce .de la cosa mediante <'el pago de una suma que representa el valor de ese goce y que-constituye un fruto civil de la cosa, ese fruto se llama precio; y toma el nombre específico de renta o pensión cuando se paga periódicamente (art.1911). Se llama cánon el rédito anual que en el contrato de'certso paga el cl:!nsuarioal censualista. (Art. 2022). Se llaman capitales exigibles"aquellas sumas que en una época más o menos' próxima puede reclamar el acreedor; de manera -que subsiste el derecho al, reembolso del capital' adeudado. Por el contrario, son impuestos a fondo perdido aquellas sumas de -dinero que se entregan sin derecho a la devolución del capital, o sea, que los que. las reciben no tienen más obligación .que pagar una pensión o renta por un tiempo limitado, como ocurre 'enhi constitución de' la renta o del censo' vitalicio .. Hemos dicho que los frutos de. una cosa pueden ser naturales o civiles; los frutos naturales los percibe su dueño directamente y en especie, los frutos civiles se perciben. en dinero. Los primeros son produCidos por la cosa misma . sea con la ayuda o no del trabajo del homl:¡re, los segundos se obtienen con ocasión de la cosa, ordinariamente en virtud de un contrato relativo a 'la cosa; y por eso' se llaman frutos civiles,' 10 que equivale a' -decir: frutos por 'determinación de la. ley, p::>rque en realidad no son frutos producidos directamente por la cosa. El dinero que importan lbs. frutos civiles representapara el que los perCibe, el goce de la cosa; o sea, el producto que él habríá p.:Jdido obtener si' hubiese conservado la cosa en su poder; en esto hay una'verdadera ·ficción de la ley. Así, la renta que el arrendatario paga al propietario en el arrendamientO' de un fundo es un fruto civil qwe representa, d sea, ocupa el lugar del goce en especie que habría podido reservar para sí el propietario. Los frutos naturales se llaman: pendientes mientras que adhieren

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todavía a la cosa que los produce; percibidos cuando han sido separados de la cosa productiva; y consumidos cuando se han consumido verdaderamente o se han enajenado. Los frutos civiles se llaman pendientes mientra se deben; y percibidos, desde que se cobran, debiendo tenerse presente que la palabra cobran que emplea el Código en este caso, equivale a pago o percepción y no, como pudiera erróneamente creerse, a la simple demanda de pago. Esta clasificación de los frutos tiene suma importancia para fijar el momento en que se efectúa la adquisición de ellos; la adquisición de los frutos naturales se opera por la percepción que de ellos hace el dueño o usufructuario o poseedor, según el caso; y las frutos civiles se adquieren día a día. Así, constituído usufructo sobre un fundo, e! propietario puede retener para sí todos los frutos naturales percibidos, o sea, recogidos antes de! momento en que comienza e! usufructo, aunque no estén consumidos; pero no tiene derecho alguno sobre los frutos pendientes al tiempo de deferirse e! usufructo, los cuales corresponden al usufructuario. Así también, si e! fundo, objeto del usufructo, estaba arrendado, la renta que, como ya hemos dicho, es un fruto civil del fundo, pertenecerá al propietario hasta el mismo día en que se defiera el usufruc,to, y desde ese día en adelante corresponderá al usufructuario, etc. Tanto los frutos naturales como los civiles pertenecen al dueño de la cosa; en su percepción consiste el goce, q1,le es una de las facultades inherent-es al dominio. Este principio sufre excepción cuando por la ley o por un hecho del hombre se ha constituído derecho sobre los frutos a favor de otra persona que el dueño. En efecto, siendo la libre disposición de la cosa un atributo esencial del dominio, puede su dueño constituir a favor de otra persona un derecho de goce, sea bajo la forma de un derecho real, como ocurre en el usufructo, sea bajo la forma de un simple derecho personal, como ocurre en el arrendamiento. Constituído el derecho de goce, los frutos corresponderán al usufructuario o al arrendatario, según los casos, y sin perjuicio de sus obligaciones a favor del propietario, que en el caso del arrendamiento, es acreecor de la renta convenida, que es un fruto civil de la cosa.

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. Hay casos en que este derecho de goce se constituye en virtud tle la ley, como ocurre en el usufructo de que goza el padre de familia sobre ciertos bienes del. hijo que está bajo patria potestad. Finalmente,el poseedor de buena fe, o sea, el que tiene la conciencia de haber adquirido la cosa por medios legítimos, aunque no es dueño de ella, hace suyos los frutos .percibidos durante su buena fe' y antes de la contestación de la demanda reivindicatoria~ 261. Accesi6n por uni6nde una cosa a otra. Accesi6n de una cosa inmueble a otra inmueble o accesiones del suelo •. -Las accesiones del suelo pueden ser de cuatro clases: aluvión, avulsión, variación del curso de un río y nueva isla. Aluvión.-Se llama aluvión el aumento que recibe la ribera de la mar o de un río por el lento e imperceptible retiro de' las aguas. La corriente de las aguas deposita en los terrenos riberanos sedimentos que trae consigo de otros lugares: a la simple vista no puede percibirse ese aumento, que suele ser considerable con el transcurso del tiempo. Esas materias que arrastran lás aguas para depositarlas en otros terrenos no pueden ser objeto de una reivindicación, porque se ignora a punto fijo su procedencia, y su unión con el terreno que incrementan es tan Íntima que amenudo es imposible establecer el lugar preciso donde. comienza el aluvión .. Este aumento del terreno se considera como aluvión sólo desde que esaba..11.donado completa y permanentemente por las aguas, y forma parte del cauce o de la ribera, mientras. el agua 10 ocupa y desocupa alternativamente en sus creces y bajas periódicas. (Art. 650). La ley atribuye el terreno de aluvión a las heredades riberanas dentro de sus r:espectivas líneas de demarcación, prolongadas directamente hastlt el agua, sancionando de esta manera la obra de 'la naturaleza; pera en los puertos habilitados, el ter,reno de aluvión pertenece al Estado, y se funda para ello la ley, tanto en las necesidades de la administración pública para evitar contrabandos, como 'en las conveniencias del comercio en general, que requiere facilidades para el embarque y desembarque de mercaderías. En el caso de qU<l prolongadas las líneas de demarcación de las propiedades riberanas se corten una.a otra, antes de llegar al agua; se observa la regla del artículo 651.

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Esta accesión que favorece a los propietarios de terrenos contiguos al mar en las costas no habilitadas y a 103 riberanos de los ríos, debe entenderse sin perjuicio de la disposición del artículo .614, que ordena a los dueños de las tierras contiguas a la playa dejar dentro de la distancia de ocho metros, de trecho en trecho, suficientes y cómodos espacios para los menesteres de la pesca y de la servidumbre legal de uso público que establece el artículo 840 y que grava a los predios contiguos a los ríos navegables o flotables a favor de la navegación o flOte a la sirga. La accesión favorece sólo a los fundos riberanos del mar o ríos, de manera que si un fundo se encuentra separado del mar o río por un camino público, el aluvión accede al camino de dominio del Estado v no al fundo,. el cual en ese caso no es riberano. El aluvión es una dependencia de la heredad en cuyo provecho se produce. CO:lsecuencia de este principio es la disposiCión del artículo 785, que dice que el usufructo de una heredad ~e extiende a los aumentos que ella recibe por aluvión o por otra3 accesiones naturales; y la del artículo 2421, que dice que la hipoteca se extiende a todos 103 aumentos que reciba la cosa hipotecada. 262. AvuIsión.-Se llama avulsión lo que la fuerza de las aguas en una avenid::! u otra fuerza natural vi olenta arranca de un campe:> y lo lleva a otro campo inferior o a la ribera opuesta, siendo de t::!nta consideración que pue::fa conocerse o distinguirse, ya consista en árboles, ya en alguna porción de terreno. (Art. 652). Este casJ difiere notablemente del aluvión, pues aquí se trata de un pedazo de terreno de cierta consideración fácilmente identificable y que, por lo tanto, puede ser reclamado por su dueño. El Código establece que en caso de avulsión el dueño conserva su dominio sobre la parte de suelo transportada, para el sólo efecto de llevársela, de manera que el dueño no puede pretender el goce de ese terreno, conservándolo en el lugar donde ha sido transportado, porque eso importaría facultarlo para penetrar en la propiedad ajena. El reclamo del suelo transportado debe de hacerse dentro del año subsiguiente, tiempo prudencialmente fijado por la ley, en lugar de la disposición que contenía el Derecho antiguo; según la cual, el

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dueño podía hacer uso de su acción antes de que la tierra quedara perfectamente incorporada con la heredad a que se. agregó, Si no se reclamare el terreno dentro del año que concede la ley, lo adquirirá por accesión el dueño del sitio a que fué transportado .. El caso de avulsión contemplado'en la ley es de muy rara aplicación en la práctica. 263. Variación del curso de un rÍo.-. Como esta variación perjud}ca a los propietarios riberanos cuyos terrenos ocupa el río al variar. su cauce, la ley los faculta para que, con permiso de la autoridad competente, que es la respectivp Municipalidac( procedan a efectuar las obras necesarias para restituir las aguas 'p su acostumbrado cauce. Como tesultado de estos trabajos puede una parte'del antiguo, cauce quedar permanenlLmente en seco, ,es decir, 'libre de toda' ocupación de las aguas en la alternativa de sus creces y baj as periódicas y, en este caso, esa parte que queda definitivamente en seco y que; en consecuencia, ya no forma parte del cauce del río, accede a las heredades contiguas como en el caso del aluvión. Si a estos trabajos de restitución del río a su antiguo cauce concurren los riberanos de uno y otro lªdo, la parte del antiguo caUce que quedare' permanentemente en seco, aunque seá en un solo lado, se divirá en dos partes, iguales mediante una línea longitudinal, y cada mitad accederá a las heredades contiguas ¡como en el caso del aluvión. (Art. 654). De la ,misma manera accede a las heredades contiguas el cauce que quedare seco por divirse el río' en dos brazos que no vuelvan después a juntarse. (Art. 655). ·En los casos anteriores se trata de terrenos que formaban parte del cauce de un río y, por tanto, del dominio del Estado, que' pasan por accesión a los propietarios riberanos, por su contigüidad al río y porque si están expuestos a sufrir pérdidas eon las: creces del río, es justo que, .reciban también 'las ventaj as. Otras. legislaciones establecen que el cauce abandonado debe servir para indemnizar a los propietarios de los~terrenos ocupados por el nuevo cauce. Si un río sale de su cauce e il1unda una heredad, el dueño de ésta colis~rva su dominio sobre el terreno siempre que sea restituído por las aguas dentro de los diez años subsiguientes. Vencido eLplazo sin

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efectuarse el retiro de las aguas, ese terreno que queda formando parte del cauce del rio seguirá la suerte de éste, es decir, será de dominio nacional. 264. NueTa ¡sla.-Para que un terreno que quede en seco se considere como isla es menester que no sea ocupado por las aguas en sus creces o bajas peri6dicas, y mientras esto ocurra, se mirará como parte del cauce o lecho. Para determinar el dominio de la nueva isla hay que distinguir dos casos: si ha sido formada en el mar territorial o en ríos y lagos que puedan navegarse por buques de más de cien toneladas, pertenecerá al Estado, como consecuencia de su domínio sobre el mar territorial, sobre todas las corrientes naturales que no nacen y mueren dentro de una misma heredad y sobre los lagos navegables por buques de más de cien toneladas; si ha sido formada en un río o lago no navegable por buques de más de cien toneladas, su dominio pertenece a los riberanos, con arreglo al artículo 656. Aunque todos los ríos, sean navegables o no, son de dominio nacional, la ley ha distinguido para el efecto del dominio de las islas los ríos navegables de los no navegables, atribuyendo al Estado s610 el dominio de las islas formadas en los primeros, y a los riberanos el dominio de las islas formadas en los segundos, las cuales comúnmente serán de menor importancia. Aquf nos corresponde tratar de las islas cuyo dominio no corresponde al Estado. Pueden ocurrir tres casos diversos: a) Caso de una nueva isla formada por un río que se abre en dos brazos que vuelven después a juntarse. En este caso la isla queda formada por terrenos que antes pertenecían a los r~beranos y, en consecuencia, ellos conservan su dominio; pero la parte del cauce antiguo que permanentemente quedare en seco, accederá a las heredades contiguas, como en el caso del terreno de aluvi6n. (Art. 656, núm. 2.°). b) Caso de una nueva isla formada en el cauce de un río. Hemos visto que los ríos son bienes nacionales de uso público y, en consecuencia, también lo son los lechos de los ríos, que son parte de ellos; pero al quedar en seco una parte de lecho formándose una isla, cesa

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la .afectación o destino para un uso público de aquella parte del lecho que se ha transformado en isla. Si' la ley nada determinara, es evidente que esa isla pertenecería al Estado, por ser cosa accesoriade Un bien de propiedad de la Nación; pero la ley estabLece la suer- te que corre su dominio, el cual accede a las propiedades riberanas en la forma siguiente: si toda la isla está más cercana de una de las ,riberas, su dominio accede a las heredades de la ribera más cercana, correspondiendo a cada una la parte comprendida entre sus respec-tivas líneas de demarcación prolongadas directamente hasta la isla y sobre la superficie de ella. Si toda la isla no estuviere más cercana 'a una de las dos riberas que a la otra, accederá a las heredades de ambas riberas, .correspondiendoa cada heredad la parte comprendida entre sus respectivas líneas de demarcación prolongadas directamente hasta la isla y sobre la superficie de ena. . Las partes de la isla que en virtud de estas disposiciones correspondieren a dos o más heredades, se dividirán en partes iguales entre las heredades comuneras (núm. 3. del artículo 656). e) Caso de una nueva isla que se forme en un lago. Su dominio accederá, como en el caso anterior, a las heredades riberanas; pero no tendrán parte en la división del terreno formado por las aguas las heredades cuya menor distancia de la isla exceda a la mitad del diá,metro de ésta, medido en la dirección de esa misma distancia (núm. 6.° del arto 656). Esta regla es aplicable al caso de islas formadas, en lagos que no pueden navegarse por buques de más de cien toneladas, porque las que se fo,rman en lagos navegables por buques de más de eien toneladas pertenece al ,Estado, según el. artículo 597. La propiedad, uso y goce de los lagos no navegables por buques de más de cien toneladas pertenece a los propietarios - riberanos (artículo 596, inciso 2. o) ; y en consecuencfa, también pertenece a enos el lecho de los lagos; de modo que el akance de la regla anterior no es fijar el dominio sino efectuar la división del. terreno de la isla entre los propietarios riberanos, que son los dueños en virtud de la ley. Llegado el caso de efectuar la distribución de una nueva isla entre los propietarios riberanos, debe prescindirse ent,eramente de la
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isla o islas que hayan pre-existido a ella, y tomar en consideración únicamente la nueva isla tal como se encuentra enel momento de la distribución y como si ella sola existiese. Pero una vez distribuída la isla, los dueños de ella adquieren el dominio de todo lo que por aluvión acceda a ella, cualquiera que ~ea la ribera de que diste menos el nuevo terreno abandonado por las aguas; es decir, que la isla se considera como una propiedad distinta e independiente, de modo que aun cuando con el terreno de aluvión agregado posteriormente haya llegado la isla a tocar la línea longitudinal que divide el río por mitad, dicho terreno de aluvión no pertenecerá en parte alguna a los riberanos del otro lado que no entraron en la distribución primitiva. Ante3 de la distribución, el terreno de aluvión se mira com:) parte de la isla para cuando llegue el caso de hacer la división. Como se ve, es el momento de la distribución el que viene a fijar 103 dere~ chos sobre la isla. 265. Accesión de una cosa mueble a otra cosa mueble.-la accesión de una cosa mueble a otra es de tres clases: adjunción, e::fJecilicación y mszcla. 266. Adjunción.-Como la etimología de la palabra lo indica, es la unión de dos. cosas de diferentes dueños; pero en este caso la unión tiene lugar de modo que puedan separarse y subsistir cada una después de separada. Tanto en esta como en las demás especies de accesión predomina Etl principio fundamental que rige esta materia, a saber: que el dominio de 10 accesorio sigue a lo principal; y la cuestión se reduce a determinar cuál es la cosa principal y cuál la accesoria. También es indispensable determinar en estos casos de accesión si la unión se ha verificado con o sin el consentimiento del otro dueño, sea expreso o tácito; si ha mediado consentimiento, sea expreso o tácito, no hay accesión sino un contrato que sirve de causa remota de la adquisición, y el que ha consentido en la unión sólo tendrá derecho al valor de la cosa (art. 666). Si no ha mediado consentimiento es necesario saber si las cosás unidas pueden o nó· separ arse sin deterioro; en el primer caso, el dueño de una de las materias unidas que no pueda reemplazarla por otra de la misma calidad, valor y apti-

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tud, tiene derecho a pedir su separación y entrega, a costa del que hizo uso de ella (art. 664) y, en consecuencia, en este caso, tampoco hay accesi9n. Téngase presente asimismo que en este caso el dueño puede pedir que en lugar de la materia que se había unido se le restituya otro tanto de la misma naturaleza, calidad y aptitud, o su va- . lor en dinero. (Art. 665). Finalmente, es requisito esencial de estas especies de acc~sión la buena fe, o sea, una justa causa de error de parte del que hace la unión, porque si no hay buena fe de parte del que hace la unión, pierde en todo caso su materia, queda obligado a pagar los perjuicios ir:rogados al otro dueño y sujeto además a la acción criminal, cuando ha procedido a sabiendas. (Art. 667). Para determinar en el caso de adjunción cuál es la cosa principal y cuál es la accesoria, da el Código las siguientes reglas: Se mira como cosa principal la que es de mucho más estimación que la otra, entendiéndose no s610 la estimación pecuniaria sino también el valor , de afección. Si no hubiere tanta diferencia en la estimación, se reputará como cosa principal la que subsiste por sí misma sin el concurso de la otra, y por accesoria la que sirve para el uso, ornato o complemento de la otra; así en una sortija de diamante, no habiendomucha diferencia e!1tre la estimaCión de la sortija y del diamante, se considerarán como cosa principal la sortij a y como accesoria el diamante, que sirve para el ornato o complemento de la sortija. Si ninguna de estas reglas fuere aplicable, se mira como principal la demás volumen. (Artículos 659, 660 Y 661). En todo caso, el dueño de lo accesorio tiene derecho a que se le pague el valor de la cosa. 267. Especificaci6n.-La especificación consiste en formar para si una nueva especie con materia ajena. En este caso, el dueño no puede recobrar la materia tal como antes existía, porqué se ha transformado en una obra o especie nueva, y ~ hay que contemplar en esta nueva situación dos derechos: el del dueño de la materia y el del autor de la obra o artefacto. Por regla general, se mira la materia como principal y el dueño de ella reclamará la nueva especie; pagando la hechura; pero si el precio de la nueva especie vale mucho

más que el de la materia, o sea, si lo que da valor a la nueva obra
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no es la materia sino el arte o habilidad del autor, entonces la nueva especie pertenecerá al especificante, quien deberá indemnizar de todo perjuicio al dueño de la materia. Si la materia es parte ajena y parte propia, la especie pertenecerá en común a los dos propietarios; a uno a prorrata del valor de su materia, y al otro a prorrata del valor de la suya y de la hechura. (Art. 662). 268. Mezcla.-Es la confusión de materias áridas o líquidas de distintos dueños; por regla general, en este caso no es posible la separación y el dcminio de la cosa pertenecerá a ambos dueños proindiviso, a prorrata del valor de la materia que a cada uno pertenezca, a menos que el valor de la materia fuere considerablemente superior, pues en tal caso el dueño de ella tendrá derecho para reclamar la cosa producida por la mezcla, pagando el precio de la materia restante. 269. Accesión de cosas muebles a inmuebles.-En ésta cemo en las otras clases de accesión dcmina el principio de que lo accesorio sigue a lo principal, entend;éndose en el presente caso por cosa principal el bien inmueble y por accesoria el bien mueble que adhiere al suelo. Superficies solo CiJdit. Pueden ocurrir dos casos diversos: a) Que el dueño del suelo edifique en su propiedad con materiales ajenos que incorpora a su construcción, o que plante o siembre vegetales o semillas ajenas que arraiguen en su suelo. Aplicando el principio antes enunciado, el dueño del suelo, que es cosa principal, se hace dueño de los materiales incorporados a su edificio o de los vegetales arraigados, que son las cosas accesorias. Esta decisión de la ley se funda en una doble razón: los materiales incorporados a un edificio pierden su individualidad para convertirse en partes integrantes de un edificio, o sea, jurídicamente hablando, no existen como materiales y, por tanto, no pueden reivindicarse; estinlre rJS vindicari non pOc·sunt. Además hay consideraciones de equidad que aconsejan impedir la demolición de un edificio, sin objeto justificado, ya que es fácil para el dueño del suelo devolver otros materiales semejantes o su valor en dinero. Téngase presente que: para que haya accesión la ley exige que se trate de mC!.teriales incorporados o vegetales arraigados, o sea, se re-

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fiere al caso de un mueble convertido en inmueble por su naturaleza y no en inmueble'por destinación.' Si los materiales no están 'incorporados o los vegetales no están arraigadqs, el dL!eño del suelo deberá devolverlos. Respecto a las indemnizaciones a que está obligado el dueGo del suelo, hay que distinguir si hubo o no de su parte justa causa de error; en el primer caso estará obligado a devolver otro tanto de la misma naturaleza, calidad y aptitud o su valor en dinero; en el segundo caso, resarcirá además todo perjuicio, quedando también sujeto a la i¡lcción criminal competente. b) Caso de edificio, plantación o siembra hecha por otra persona distinta del dueño del terreno. Lo mismo que en el caso anterior; se aplica el principio general de que el edificio, plantación o siembra, dada su calidad de cosas accesorias; siguen el dominio del dueño del suelo; peto es necesario distinguir si se hizo; el edificio, plantación o siembra sin o con el conocimiento del dueño del terreno. En el primer caso, éste se hará dueño de las COSf¡.S accesorias mediante las indemnizaciones prescritas en el título de la reivindicación, de que trataremos más adelante, o bien podrá obligar al que edificó o plantó a pagarle el justo precio del terreno con los intereses legales por oda el tiempo que lo haya tenido en su poder, y al que sembró, a pagarle la renta y a indemnizarle los perjuicios. En el segundo caso, o sea, cuando el edificio, plantación o siembra se ha hecho con conocimiento del dueño del terreno, existe un verdadero contrato, y no sería justo ni equitativo privar de su trabajo, y de sus materiales al qtle ha hecho esas obras a ciencia y paciencia del dueño del terreno, el cual para recobrarlo tendrá en todo caso que pagar el valor del edificio, pl¡;mtación o sementera;
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CAPÍTULO XIII
DE LA TRADICION

270. Generalidades.-Entre los modos de adquirir tiene la tradición una importancia especial; ella es el modo adecuado y único para la transferencia del dominio de las cosas, por acto entre vivos, y requiere, por tanto, la concurrencia de dos partes, una que transfiere voluntariamente el dominio y otra que 10 adquiere en .la misma forma. Esta entrega exige aden:ás, que haya una causa que sirva de antecedente o título, y éste es otro de los caracteres especiales de la tradición, que la distinguen de los demás modos de adquirir. Según nuestro Código, el consentimiento de las partes, o sea el contrato, sirve sólo de título o de causa remota de la adquisición, pero no transfiere por si sólo el dominio; se requiere para ello la tradición o entrega, que es el modo de adquirir indispensable para el cambio de dominio por acto entre vivos. Es diverso el sistema que tiene sobre esta materia el Código Civil francés. Dicho Código, en su arto 711, dice que «la propiedad de los bienes se adquiere y se transmite por herencia, por donación entre vivos o testamentaria y por el efecto de las obligaciones» . La frase «por el efecto de las obligaciones» significa que una vez perfecto el contrato que da nacimiento a la obligacién, se le considera como un modo de adquirir el dominio, o sea, el solo contrato transfiere el derecho de propiedad. Según Dalloz, el Código francés quiso hacer desaparecer los vestigios del formulismo de los romanos, dando al consentimiento de las partes la fuerza de acto traslaticio de la propiedad.

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Consecuente con este sistema, al tratar de la comprtl-venta, dice que el comprador' adquiere la propiedad por el solo consentimiento de la obligación que se ha contraído sobre la cosa y el precio, y que la tradición no tiene otra importancia que dar al comprador' la posesión de la cosa vendida. La transcripción de un inmueble, según el Código francés, es el cumplimiento de una formalidad destinada a procurara los terceros acreedores o adquirentes, la publicidad material, durabk y fácil de bw:car, de las mutaciones de la propiedad inmobiliaria y de los desmembramientos o cargas que puedan alterar su valor. En otros términos, sólo la considera como un requisito indispensable para que la traslación de la propiedad tenga efecto respecto de terceros. Nuestro Cédigo Civif, siguiendo la doctrina romana, establece que los contratos son actos productivos de derechos y obligaciones personales para exigir su cumplimiento. Después del contrato, que sirve de título traslaticio de dominio, v. gr.: la venta, permuta, donación, y como acto jurídico distinto, viene la tradición, cuyo efecto es hacer pasar la propiedad del objeto, de una persona a otra; de manera que la transferencia del dominio, en caso de actos entre vivos, sólo se realiza por medio de la tradición; y en el caso de un bien inmueble, la inscripción en el Registro Conservador sirve, no sólo para hacer público el estado de la propiedad raiz y para garantir su posesión, sino también como el único medio legal de efectuar su tradición. La tradición sirve para transferir el dominio no sólo de. las cosas corporales sino también de las cosas incorporales o meros derechos, ya sean reales, ya personales o créditos. La tradición consiste en la entrega que el dueño hace de una cosa a otro, habiendo, por una parte, la facultad e intención de transferir el dominio y, por la otra, la capacidad e intención de adquirirlo. (Art.670). Los requisitos o condiciones jurídicas necesarias para que exista la tradición son: 1. o concurrencia de dos partes que intervienen en la entrega, una que efectúa la entrega y que se . llama; tradente, y otra que recibe y que se llama adquirente; 2, o consentimiento de

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una y otra; y 3. ° existencia previa de un título traslaticio de dominÍo. Estudiaremos separadamente cada uno de estos requisitos. 271. 1.° Tradente y adquirente.-El tradente, o sea, el que efectúa la entrega de la cosa con ánimo de transferir el dominio, debe ser dueño de la cosa; de otra manera no podría transferir el dominio. N,ma plus jurÍs ad alium transferrc pctcst, quam ipse habet. Si el tradente no es el verdadero dueño de la cosa, el adquirente no adquirirá el dominio, sino los derechos transmisibles que tenía el mismo tradente sobre la cosa entregada (art. 682); pero esta tradición que no sirve para transferir el dominio, presta gran utilidad al adquirente, porque, en los casos y del modo que las leyes señalan, le da derecho de ganar por la prescripción el dominio de que el tradente carecía, aunque el tradente no haya tenido ese derecho (art. 683). La tradición, en este caso, no sirve de modo de adquirir, pero puede transmitir al adquirente la posesión regular de que gozaba el tradente, o bien, servirle de título para una posesión regular con que inicie una prescripción ordinaria. No basta que el tradente sea dueño; debe tener también la capacidad exigida por la ley para el acto. Si el tradmte adolece de alguna incapacidad de ejercicio, deberá intervenir su representante legal, previos los trámites o solemnidades que la ley exige en interés de las personas incapaces. También puede efectuar la entrega a nombre de una persona su mandatario debidamente autorizado. En las ventas fOl'Zadas que se hacen por decreto judicial a petición de un acreedor, en pública subasta, el juez hace las veces de' representante legal del deudor. (Artículo 671). En todos los casos anteriormente indicados, el representante legal, el mandatario y el juez desempeñan el papel de simples intermediarios; pero el verdadero tradente es el dueño de la cosa de cuya tradición se trata. Es él quien, en virtud de la tradición, contrae las relaciones de derecho consiguientes. (Art. 671, incisos 3.° y 4.°). El adquirente, o sea, la persona que por la tradición recibe el dominio de la cosa, debe tener capacidad lega!. A nombre de un incapaz puede recibir su representante legal. También puede recibir a nombre del dueño, su mandatario debidamente autorizado. Lo mismo que en el caso anterior, la tradición hecha a un representante legal

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• o a uh mandatario, se entiende hecha a favor del adquirente. que es . el que obtiene el dommio por la tradición. (Arts. 670 y 671, inciso 4. o) 272. 2. o . Consentimiento de las partes.-La tradición es un acto jurídico y como tal, es un acto voluntario de las partes que en él intervienen; ellas deben prestar su consentimiento, ya compareciendo personalmente al acto, ya por medio de sus representantes, que desempeñan el papel de intermediarios. Si .la tradición se efectuó sin la voluntad de las partes, puede validarse posterior y retroactivamente por la ratificación de ellas o de sus representantes debidamente autorizados (672 y 673). El consentimiento de las partes o de sus mandatarios o representantes legales, debe versar sobre la cosa, objeto de la tradición, sobre la persona a quien se hace la entrega y sobre el título o causa de la entrega. Si hay error sQbre cualquiera de estas cosas, es inválida la tradición. El error en el título invalida la tradición, sea cuando una sola de las partes supone un título traslaticio de dominio, sea cuando por las dos partes se suponen títulos traslaticios de dominio, pero diferentes. (Art. 676 y 677). 273. 3. o Título traslaticio ·de dominio.-Toda tradición exige un título o causa remota de la adquisición y ese título debe ser: a) Traslaticio de dominio, o sea, de aquellos 'que por su naturaleza sirven para transferirlo, como son la tompra-venta, la permuta, la donación entre vivos, el mutuo, la transacción cuando transfiere la propiedad de un objeto no disputado. No sirven, como antecedentes de una tradición, que es modo de adquirir el dominio, los títulos de mera tenencia, que por su naturaleza son precarios, porque la persona a quien se entrega la cosa en virtud de un título de esa especie reconoce dominio ajeno, como ocurre en el caso del arréndatario, depositario, comodatario, acreedor prendario, secuestre, (etc.) b) Válido respecto de la persona a quien se confiere. Hay casos en que la ley prohibe, por razones de in.terés sJeial, la celebración de un contrato entre ciertas personas. Así, la ley no acepta la donación irrevocable entre cónyug:;s; con arreglo al artículo 113 7 del Código, las donaciones que entre ellos se hicieren pueden siempre revocarse. La ley prohibe también el contrato de venta entre cónyuges no divorciados y entre el padre y el hiio de familia (art. 1796). los con-

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tratos entre las referidas personas comprendidas en una prohibición legal no servirían de título válido para una tradición. Pero, celebrado válidamente el contrato y cumplidas todas las solemnidades que en ciertos casos exige la ley, dicho contrato sirve de título o de causa remota de la adquisición y cQnfiere al acreedor un derecho personal para exigir del deudor la tradición de todo aquello que se deba, desde que no haya plazo pendiente para su pago; salvo que intervenga decreto judicial en contrario. (Art. 681). Así, celebrado el contrato de compra-venta, tiene el vendedor la obligación de entregar la cosa vendida, inmediatamente después del contrato o a la época prefijada en él; pero si después del contrato y antes de la entrega, hubiere menguado considerablemente la fortuna del comprador, de modo que el vendedor se halle en pe ligo inminente de perder el precio, no 'Se podrá exigir la entrega aunque ~e haya estipulado plazo para el pago del precio, sino pagando o asegurando el pago. (Art. 1826). 274. Efectos de la tradici6n.-Por la tradición sólo pueden umsferirse al adquirente los derechos transmisibles que tenía el tradente sobre la cosa; -de manera que para determinar los efectos que produce la tradición, es menester estudiar los distintos casos que pue• den presentarse, ya que por la tradición el adquirente recibe la co~a con todas sus calidades y vicios. a) Si el tradente es dueño de la cosa cuya tradición se trata, la tradicici6n transfiere el dominio y desempeña en este caso su verdadero papel de modo de adquirir. Como la regla general es que 103 actos jurídicos sean puros o simples, es decir, exentos de modalidades, la adquisición del dominio será pura y simple, sin condición alguna, salvo que expresamente se establezca otra cosa (art. 680). b) Si el tradente no es dueño de la cosa, sino poseedor regu'ar, o sea, poseedor con justo título y buena fe, la tradición no transfiere el dominio, pero puede transferir la calidad de poseedor regular. En este caso, el justo título que regularizaba la posesión del antecesor o tradente sirve también para que el sucesor o adquirente pueda consumar la prescripción ya iniciada; computando el tiempo poseído por su antecesor, con arre-glo al artículo 717. e) Si el tradente no era dueño ni poseedor regular sino un sim-

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pIe poseedor irregula. no puede transmitir ni el dominio ni la posesión regular de que carecía. En este caso, el adquirente que ha procedido de buena fe queda sin embargo en mejor condición de la que tenía el tradente. La tradición, que en este caso no sirve de modo de adquirir el dominio ni para transmitir una posesión regular de que el tradente carecía, sir;.; ve de títt;{J al adquirente para que adquiera la calidad de poseedor regular, que no tenía' el tradente, e inicie una prescripción ordinaria de que no habría podido aprovecharse el tradente, su antecesor, por carecer de justo título. (Art. 683). 275. D!versas especies de Tradición.-,Veamos la distinta manera de efectuar la tradición de los derechos reales, sobre .las cosas corporales, según sean muebles o inmuebles, y la de los derechos personales o créditos. 276. Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal mueble.-Puede ser real o ficta. Es real la que se efectúa por la traslación mat~rial de la cosa, que pasa de una mano a otra. Es ficta la que se verifica por algún medio figurado que signifique la transferencia del dominio, y ha sido introducida por el Derecho, porque no siempre puede exigirse la traslación !Laterial de mano a mano. La tradición flcta puede efectuarse por alguno de los medios siguientes: l. o Permitiendo al adquirente la aprehensión material de una cosa presente; 2. o Mostrándosela; esta forma de tradición es la que el Derecho Roman,o llamaba de larga mano, porque se simulaba la entrega, por la demostración hecha de una cosa que está a cierta distancia; 3. o Entregándole las llaves del granero, almacén,. cofre o lugar cualquiera en que está guardada la cosa. Esta clase d~ tradición se llama :;imtólica, porque se entrega un símbolo o señal de transferencia de dominio; 4. o Encargándose el uno de poner la cosa a disposición del otro en el lugar convenido; 5. o Por la venta, donación u otro título de enajenación conferido al que tiene la cosa'mueble corno usufructuario, arrendatario, cOmodatario, depositario, o cualquier otro título no traslaticio de do-

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mInio. Esta es la tradici6n denominada de breve mano, porque estando la cosa a disposición material de la persona que debe aprehenderla, ella tiene por objeto evitar un rodeo inutil, mediante la ficcién de que el que tenía la cosa como mero tenedor la restituye al dueño, quien se la devuelve transfiriéndole el dominio; 6. o Por el mero contrato en que el duerlo se constituye usufructuario, comodatario, arrendatario etc. Esta tradición toma el nombre de cO.-ditu!o posesorio y es una ficción por la cual se supone que uno que ha enajenado la cosa L pasa al poder del adquirente, quien la vuelve al enajenante para que la tenga, nc en su nombre propio sino en nombre del adquirente. Fuera de los casos anteriormente indicados, hay también verdadera tradición, y por consiguiente adquisición de dominio, cuando con permiso del dueño de un predio se toman en él piedras, frutos pendientes u otras cosas que forman parte del predio, caso en que la tradición se verifica en el momento mismo de la separación de estos objetos. Si una persona tiene derecho a que se le entreguen los frutos de una sementera, viña o plantío, podrá eEtrar a cogerlos, pero debiendo fijar el día y hora de común acuerdo con el dueño (artículo 685). . 277. Tradición de los derechos reales sobre una cosa corporal inmueble .-La tradición del dominio de los bienes raíces, de los derechos de u::ufructo o de uso constituídos en bienes raíces y de los derechos de habitación, censo e hipoteca, que por su naturaleza dicen siempre relación a bienes raíces, se efectúa por la inscripción del título en el Registro del Conservador. Exigiendo la tradición el consentimiento del tradente y del adquirente o de sus respectivos representantes, la inscripción, que hace las veces de tradición, debe efectuarse concurriendo la voluntad de ambas partes En la práctica diaria esta exigencia se llena insertando en la respectiva escritura pública, que sirve de título para la inscripción, una cláusula por la cual ambas partes facultan a una persona determina6a o al portador de la copia autorizada de la escritura para requerir la inscripción correspondiente; si no consta en el título la

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autorización, deben las partes o sus representantes solicitar la inscripción, firmando la anotación respectiva. La tradición del derecho real de servidumbre se efectúa por una simple escritura pública en que comparecen el tradente y el adquirente expresando el primero, que constituye la servidumbre, y el segundo, qúe la acepta .. El legislador consideró que las servidumbres carecían de la importancia suficiente para exigir su inscripción en el
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278. Registro Conservatorio de Bienes Raíces.-- La institución cel Registro Conservatorio de Bienes Raíces es una de las más importantes y felices innovaciones introducidas en nuestra legislación por e! Código Civil. Antes de su vigencia sólo existía un Registro es¡:ecial donde se anotaban las hipotecas y los censos pero no se requería solemnidad alguna para la tradición del dominio de los bienes· raíces. Dentro de los preceptos de las legislaciones española y romana; se admitía para la tradición de los bienes raíces no sólo la entrega material o corporal sino también la ficta o simbólica, la cual era con frecuencia·causa de incertidumbre acerca del hecho y de la fecha de la entrega, que no siempre podía comprobarse satisfactoriamente. La falta de un registro público donde se anotasen 18s traslaciones de dominio de los bienes raíces y todos sus gravámenes o limitaciones, impedía también conocer el verdadero estado de la fortuna consistente en posesio:-¡es territoriales. Constituyó, pues, un verdadero progreso para el país la institución del Registro Conservatorio en la forma implantada por nuestro Código, que se· aproxima a la que ya existía de tiempo atrás en varios estados de Alemania, según 10 dice el mepsaje con que fué presentado al ·Congreso· el proyecto de Cédigo Civil: Veamos los fines principales que persiguió el legislador con la institución de! Registro Conservador: . L o Establecer una forma única de tradíción ¿el dominio efe los bienes raíces y de los demás derechos reales constituídos sobre inmuebles, excepto- las servidumbres; esa forma única es la· inscripción del título en el Registro del Conservador. Téngase presente que la tradición es modo de adquirir por acto entre vivos; la transferencia del d0miclio que ella produce es la traslación del derecho de una

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persona viva a otra persona viva, y requiere el consentimiento del tradente y del adquirente. Hacemos esta observación porque el Código ordena otras inscripciones en el Registro Conservatorio, que no desempeñan el pape! de tradición y de las cuales nos ocuparemos más adelante. Esta forma especial de tradición respecto de los bienes raíces presta grandes ventaj as; ella es solemne; pública; constituye una prueba fácil y segura de la tradición mediante el certificado del ministro de fe que desempeña las funciones de Conservador; y proporciona el dato de la serie de poseedores de una propiedad, tan importante para establecer la prescripción. 2. o Dar publicidad a la propiedad raíz y a sus limitaciones y gravámenes, de manera que pueda .:onocerse cOn precisión el verdadero estado de la fortuna territorial. Con este objeto la ley dispone que se inscriban en el Registro Conservatorio, no sólo las adquisiciones que se hagan por acto entre vivos, o sea, por medio de la tradición, sino también las adquisiciones que se hagan por los otros modos de adquirir el dominio. En efecto, hemos visto que estos son: la :)cupación, la accesión, la tradición, la sucesión por causa de muerte y la prescripción adquisitiva. La ocupación no tiene lugar respecto de los bienes inmuebles, porque no hay inmuebles que sean res nullius en el territorio de la República. de modo que la inscripción no puede efectuarse en lo tocante a este modo de adquirir. La accesión del suelo supone un fundo principal cuya inscripción cubre 10 adquirido por accesión y, en consecuencia, tampoco tiene lugar en este caso. Hemos visto en el número anterior que la inscripción hace las veces de tradición en 10 tocante a los bienes raíces, lo cual demuestra que sin la inscripción no hay tradición de bienes inmuebles; pero ella también tiene lugar respecto a las adquisiciones que se hagan por la sucesión por causa de muerte y por la prescripción. Respecto a la sucesión por causa de muerte, el artículo 688 del Código dispone que el heredero no podrá disponer en manera alguna de un inmueble mientras no procedan el decreto judicial que da la posesión efectiva de la herencia, debidamente inscrito en el Registro del

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Conservador, y las otras'inscripciones especiales prevenidas por el artículo 687. Respecto a la prescripción, el artículo 689 dispone que sÍempre que por una sentencia ejecutoÍ"iada se reconociere como adquirido por prescripción el dominio o cualquier otro de los derechos reales mencionados en el artículo 686, servirá de título esta sentencia y deberá inscribirse en d respectivo registro. Como. se ve, la ley ordena terminantemente ,la inscripción de las adquisiciones del dominio de bienes raíces por medio de la sucesión por causa de muerte y de la prescripción. En estos dos casos, la inscripción no desempeña el papel de tradición, supuesto que se trata de bienes ya adquiridos por otros modos de adquirir reconocidos por la ley; ella obedece al propósito del legislador de hacer público el estado de las propiedades raíces, con sus cambios de dominio, sin perjuicio de las otras ventajas que también estudiaremos. Finalmente, dentro de este mismo propósito de hacer público el estado de la fortuna inmueble y de vigorizar el crédito que en ella se funda. la ley exige la inscripción de todos los gravámenes, limitacioneso prohibiciones que pesen wbre las propiedades raíces, facilitando así las transacciones mediante el conocimiento exacto del verdadero estado de esos bienes. 3. o La inscripción es requisito, prueba y garantía de la posesión de los bienes raíces. En efecto: ~) La posesión regular de los bienes raíces, cuya tradic.ión debe hacerse por inscripción, no puede adquirirse sino mediante la inscripción, con arreglo a los artículos 702 y 724 del Código Civil; sin ella no puede haber en este caso posesión regular de los bienes inmuebles; b) La imcripción sirve de prueba indestructible de la posesi6n de los bienes raíces; el artículo, 924 prescribe que la posesión de los derechos inscritos se prueba ¡:::or la inscripción, y mientras ésta subsista y con tal que haya durado un año completo, no es admisible ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla. Nada vale, pues. la ¡;osesi6n material de una propiedad inEcrita a nombre de otro; ante la ley s610 es poseedor de ella aquel a cuyo nombre aparece inscrita: e) La posesión de los inmuebles subsiste mientras dura la inscripci6n y s610 se pierde

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por la cancelación de la inscripción, lo cual puede efectuarse o por voluntad de las partes, o por una nueva inscri¡:ción en que el poseedor inscrito transfiera su derec1~o a otra perwna, o por decreto judicial; d) El dominio del poseedor inscrito no se pierde por la prescripción, ni aún por la extraordinaria de 30 años, mientras dure la inscripción, porque el poseedor de la propiedad es aquel a cuyo nombre aparece inscrita. El artículo 2505 dice que contra un título imcrito no tendrá lugar la prescripción adquisitiva de bienes raíces o derechos reales constituídos en éstos, sino en virtud de otro título inscrito; ni empezará a correr sino desde la inscripción del segundo. Nadie puede empezar a prescribir una propiedad inscrita, sino mediante una nueva inscripción que venga a cancelar la anterior, y como esta cancelación sólo puede hacerse por voluntad del poseedor inscrito o por decreto judicial, resulta que la propiedad inscrita es, en realidad, imprescriptible mientras dura la inscripción, o sea, la inscripción es una garantía incontrastable de la posesión de los bienes raíces. 4. o También la inscripción, en ciertos casos, sirve de requisito para la validez de algunos actos. Asi, el usufructo sobre inmuebles debe otorgarse por instrumento público inscrito (art. 767), de la misma manera que la hipoteca y el censo. En estos casos la inscripción es requisito del título mismo. La inscripción es prueba y garantía de la posesión de los inmuebles; pero por sí sola no es prueba del dominio. Hemos visto que la inscripción conservatoria sirve de tradición, en virtud de la cual el adquirente recibe la posesión de los derechos transmisibles del tradente, de modo que si éste no era dueño de la cosa entregada. no ha podido transferir al adquirente un dominio que no tenía. El adquirente podrá hacerse dueño de la cosa por la prescripción, comprobando la posesión con el hecho de la inscripción, pero la inscripción no le sirve por sí misma de prueba del dominio; y el verdadero propietario podrá reclamar la cosa si no hubiere alcanzado a prescribirla el adquirente. Análoga observación hacemos respecto de la inscripción que tiene lugar en la sucesión por causa de muerte. En otras legislaciones, la inscripción es prueba del dominio, pero para ello es necesario exigir al que presenta un título para su

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inscripción, que justifique previamente su realidad y valor, o sea, que compruebe su calidad de duer:o, 10 que demanda largos y engorrosos pro~edimientos judiciales. Con el sistema de nuestro Código, de inscribir todas las transferencias por acto entre vivos, las transmisiones por causa de muerte y las adquisiones del dcminio por prescripción, las propiedades que tienen largos años de inscripción se encuentran en realidad absolutamente garantidas. Así, una propiedad cuya inscripción se verificó hace más de 30 años y cuyas transferencias o transmisiones . se han hecho debidamente, se encuentra en forma tal, que el dominio de la persona a cuyo nombre aparece inscrita es inamovible, porque, en el peor caso, la habría adquirido por la prescripción extraordinaria de 30 años. 279. Organización del Registro Conservador,-En cumplimiento de lo dispuesto por el articulo 695 del Código Civil, el Presidente de la República dictó con fecha 24 de junio de 1857 el Reglamento del Registro Conservatorio de Bienes Raíces, reglamento debido al trabajo del distinguido magistrado y jurisconsulto. don José Ale}o Valenz.ue1a, miembro de la comisión revisora del proyecto del Código Civil. Haremos un estudio de las disposiciones más importantes de dicho Reglamento. En la capital de cada depart&rr:ento de la República hay una. oficina del Registro Conservatorio de Bienes Raíces, que tiene por objeto la in~cripción de los diversos titules que cemprendan o afecten bienes inmuebles y que deban o r-ucdcn inscribirse, según las disposiciones legales. Esta oficit'.a, en les departamentos más importantes, corre a 'cargo de un funcionario especial dencminado Conservador de Bienes Raíces, que tiene el carácter de ministro de fe y que es designado por el Presidente de la República, a propuesta en terna de la respectiva Corte de Apelaciones y previo concurso públic'J. En los demás departamentos el Registro Conservador está a cargo de un notario, que desemI;leña las funciones de Conservador. El Conservador deberá llevar un libro denominado Repertorio, y tres registros: el R,egistro de proPiedad, el Registro de hipotecas y gravámenes y el Registro de interdiccíones y prohibiciones dé enajenar. Es muy distinto el papel del Repertorio del de los Registros. El

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Repertorio es un libro que tiene por objeto tomar razón de todos los títulos o documentos que se presehtan al Conservador, sin excepción alguna, sea que deban o no inscribirse, bajo una serie general de números y siguiendo estrictamente el orden en que se presentan los títulos. La toma de razón en este libro se llama Anotación, y el Conservador está obligado a hacerla en todo caso, aunque la inscripción sea legalmenv.:: inadmisible. Esta anotación es de necesidad absoluta, para no dej ar en manos del Conservador la suerte de una inscripci6n, y dura sólo dos meses desde su fecha, si no se convirtiere en inscripción. Si se convirtiere en inscripción, ésta surtirá sus efectos desde la fe~ha de la anotación, lo cual contribuye a demostrar la importancia de la anotación. No puede haber inscripción sin anotación previa, pero puede haber anotación sin que después resulte una inscripción, cuando los defectos de que adolecía el título no podían subsanarse. En resumen, el Repertorio es un libro necesario para el mecanismo interno de la oficina del Conservador y que presta verdadera utilidad; pero su importancia no puede comparar2e con la de los Registros, que son los libros donde se asientan las in::crifJciones destinadas a surtir los defectos que les atribuye la ley. Estos tres libros denominados Registros, en los cuales se inscriben los títulos que se presentan al Conservador, debidamente clasificados, constituyen lo que la ley llama Registro Conservatorio de Bienes Raíces. Estudiaremos los títulos que deben, los que pueden inscribirse y el Registro en que corresponde la inscripción de cada uno de ellos. 280. Títulos que deben inscribirse.-a) Todas las traslaciones o adquisiciones del dominio de los bienes raíces, comprendiéndose bajo esas designaciones las transferencias por acto entre vivos, en que la inscripción des;::mpeña el papel de tradición, las transmisiones en virtud de la sucesión por causa de muerte que exigen diversas inscripciones y además las adquisiciones por prescripción, en las cuales sirve de título la sentencia ejecutoriada que declara adquirido el dominio por esa causa: b) Todos los títulos de los derechos reales de usufructo, uso o habitación que afecten bienes raíces. Si se trata de la constitución

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de estos derechos por acto entre Vivos, su inscripción es requisito indispensable, con arreglo al artículo 767; igualmente es necesaria la inscripción, y hace las veces de 'la tradición, si se trata de la transferencia por acto entre vivos, de un derecho de usufructo ya constituído, y aludimos sólo al usufructo, porque el derecho real de uso o habitación es intransferible l:1ún por acto entre vivos. Debe inscribirse asimismo la 'constitución de .estos derechos por acto testamentario, porque aun cuando en este caso se adquieren dichos derechos en virtud de la sucesión por causa de muerte, que es modo de adquirir, no obstante su inscripción tiende a dar cumplimiento a los otros fines del legislador, de h~cer pública la propiedad inmueble,. con sus gravámenes, y de garantir la posesión de ellos; y, finalmente, deben inscribirse los títulos que declaran adquirido por prescripción alguno de estos derechos reales, con arreglo al artículo 689. c) Los derechos reales de' censo e hipoteca. Sobre estos derechos • debemos observar que jamás pueden constituirse sin. la inscripción en el Registro Conservador, aunque podría existir obligación personal en el caso del censo; la inscripción, en este caso, es requisito esencial de la constitución de estos derechos reales, con arreglo a los artículos 2Q27 y 2410 dd Código Civil, porque si se 'pudiere dar lugar a la cohstitución del censo o de la hipoteca sin la inscripción, fallaría el propósito principal del Registro Conservador. El dominio y. otros derechos reales pueden, en ciertos casos, adquirirse por prescripción, aún sin la posesión inscrita, y dec{arada la adquisición por sentencia ejecutoriada, se efectúa la inscripción correspondiente; pero los derechos de censQ e hipoteca no pueden poseerse sin la inscripción, porque ésta es requisito esencial de su constitúción, Podrían, en ciertos casos, adquirirse por prescripción,. cuando el c0!lstituyente no. era dueño de la cosa, pero mediandp siempre la inscripción, " porque sin ella no hay posesión de estOs derechos . . También debe inscribirse la conótitución del censo vitalicio, definido en el arto 2279, al cual nos referimos sobre el particular. d) La constitución del fideicomiso que comprenda o afecte bienes raíces, Sea por acto entre vivos, otorgado por instrumento público, o por acto testamentario. Obsérvese que la ley no exige de una m.anera especial la inscripción de la traslacion de la propiedad fiduciaria,

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porque ésta, aunque resoluble, es una especie de propiedad o dominio y queda comprendida, por tanto, en las disposiciones generales que exigen la inscripción de toda adquisición del dominio de bienes raíces; e) La renuncia de cualquiera de los derechos enumerados anteriormente. J) Los decretos de interdicción provisoria y definitiva, el de rehabilitación del disipador y demente, el que confiere la. posesión definitiva de los bienes del desaparecido y el que concede el beneficio de separación a favor de los acreedores hereditarios o testamentarios, según el artículo 1385 del Código Civil. 281. Títulos que pueden inscribirse.-a) Toda condición suspensiva o resolutoria del dominio de bienes inmuebles o de otros derechos reales constituídos sQbre ellos. Hay casos en que la inscripción de la condición es necesaria para que surta efecto respecto de terceros. En efecto, el artículo 1491 dispone que si el que debe un inmueble bajo condición lo enajena o lo grava con hipoteca, censo o servidumbre, no podrá resolverse la enajenación o gravamen sino cuando la ~condición constaba en el título respectivo, inscrito u otorgado por escritura pública. Como se ve, hay casos en que el título del acreedor condicional debe estar inscrito, y otros, en que basta que sea otorgado por escritura pública, para que produzca efecto respecto de terceros. Respecto a la condición suspensiva, por regla general deberá estar inscrita para que surta efecto respecto de terceros, porque esta especie de condición no consta ordinariamente del título en virtud del cual posee el deudor. Respecto a la condición resolutoria, que no ~uspende la adquisición del derecho, ordinariamente consta del título en virtud del cual posee el deudor. b) Todo gravamen impuesto en bienes raíces, que no sea de los enumerados entre los que deben inscribirse, como las servidumbres. La tradición de las servidumbres se efectúa, según hemos dicho, por una simple escritura pública, sin necesidad de inscripción; y siendo las servidumbres derechos reales, producen efecto contra terceros una vez otorgada la escritura que hace las veces de tradición. Pero es útil la inscripción de las servidumbres, priricipal~

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mente respecto de aquellas que pueden adquirirse por prescripción, sin necesidad de título; e) El arrendamiento, en el caso del artículo 1962 del Código Civil. Este artículo exige que el arrendamiento esté inscrito antes de la mscripción hipotecaria para que sea respetado por los acreedores hipotecarios; de modo que en cierto sentido, o sea, para que produzca el efecto de obligar a los acreedores hipotecarios, la inscripción es necesaria; , d) Todo impedimento o prohibición referente a .inmuebles, se~ conyertcional, legal o judicial, que embarace o .limite de cualquier modo el libre. ejercicio del derecho de enajenar. Son de la segunda clase, el embargo, cesión de bienes, secuestro, litigio, etc. Sobre esta materia debemos observar que los ,artículos 287, 474 del Código de Procedi-miento Civil disponen que las prohibiciones o embargos que recayeren sobre bienes raíce,s o sobre derechos reales constituídos sobre ellos,' no producen efecto alguno respecto de terceros sino desde la fecha en que se.. inscriban en el RegistrO Conservador. El nombre mismo de cada uno de los Registros indica dónde deben i~cribirse los distintos títulos, según su naturaleza. Así, todo lo que signifique traslación, cambio o reconocimiento del dominio de un bien raíz;se inscribirá en el Registr<? de ProPiedades las limitaciones del dominio, el censo, la hipoteca, las condiciones susp:nsivas o resolutorias, en una palabra, todo lo que signifique de alguna manera desmembración o gravamen del dominio de un bien raíz, en el RegistrO de hipoteca~, y gravámenes finalmente, todo 10 que prive a una persona de la libre disposición de sus 'bienes, en el Registro de interdicciones y prohibiciones de enajenar. En cada uno de los mencionados Registros se inscribirán también las respectivas cancelaciones, subinscripciones y demás concernientes a la3 inscripciones hechas en ellos. 282. Modo y forma de las inscripciones.-Respecto al modo y forma de proceder a las inscripciones,-debemosobservar lo siguiente: 1. o Que la inscripción del título de dominio y de cualquier otro de los derechos reales 'sobre inmuebLes debe efectuarse precisamente en el Registro Conservatorio del departamento en que esté s ituado el inmueble si éste por su situación perteneciere a varios departamen-

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tos, deberá hacerse la inscripción en el Registro de cada uno de ellos. La inscripción hecha en un departamento distinto del de la ubicación del inmueble sería absolutamente nula, pues si se le diera algún valor fallaría por su base la institución del Registro Conservatorio; 2. ° En la adquisición de .bienes raíces por medio de la s.uces ión por causa de muerte deben efectuarse las siguientes inscripciones: a) Una vez concedida la posesión efectiva de la herencia ror el Juzgado correspondiente al último domicilio del fallecido, el decreto judicial que la concede debe inscribirse en el Registro del departamento en que haya sido pronunciado. Para inscribir ese decreto se publicará por cinco días en un periódico del departamento y se anunciará además por carteles fijados durante quince días en la oficina de los Conservadores respectivos. Si la sucesión es testamentaria, debe inscribirse al mismo tiempo el testamento. (N.o' 1. o del arto 688 del Código Civil y arto 1059 del C. de P. C.) b) Hay que hacer en seguida la inscripción especial de herencia. Se llama inscripcion especial de herencia la inscripción de cada uno de los inmuebles que componen la sucesión, en el Registro Conservatorio del departamento en que esté situado el inmueble; y si éste por su situación pertenece a varios departamentos, deberá hacerse la inscripción en el Registro de cada uno de ellos. Si el título es relativo a dos o más inmuebles deberá inscribirse en el Registro Conservatorio de todos los departamentos a que PO! su situación pertenecen los inmuebles. Esta inscripción especial de herencia se hace a nombre de todo~ los herederos en común y pro-indiviso, y en virtud de ella pueden 1m herederos disponer de consuno de los inmuebles, hereditarios. (Arts, 687 y 688 N.O 2.°). Si es uno el heredero, la inscripción se hará a su exclusivo nomo bre, y esa inscripción es bastante para que el heredero goce de todm las ventaj as del poseedor inscrito. Para verificar esta inscripción en el Conservador del derarta· mento donde se inscribió la posesión efectiva, ba~ta presentar los tí· tulos de propiedad de los inmuebles o indicar los datos de las partidas de inscripción correspondientes; pero en los otros departamento~

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hay que exhibir además copia del decreto de posesión ef~ctiva y del certificado de su inscripción en el departamento donde se pronunció. c) Verificada la partición de la herencia, hay que inscribir el acto de partición de cada inmueble o de una parte del inmueble, que debe constar en una escritura pública de adjudicación, en el departamento o departamentos a que por su .situación corresponda dicho inmueble o parte (art. 687, inciso 3.°, y N.O 3 del arto 688). En este caso, el acto de partición viene a completar o a declarar el modo de adquirir, que es la s~cesión por causa de muerte; en efecto, el here. dero adquiere el dominio el día de la muerte del testador, en que se le defiere la herencia por el ministerio de la ley; pero si hay varios herederos, ese dominio que todos tienen proindiviso no queda declarado o precisado hasta el momento en que se efectúa la partie;ión. Efectuada ésta, queda debidamente declarado el dominio de cada heredero y se reputará que cada uno ha sucedido inmediata yexclusiramente al difunto en todos los efectos que le hubieren cabido, y que no ha tenido jamás'parte alguna en los otros efectos de la sucesión. (Art. 1344). 3. o Los decretos de interdicción, los que prohiben o limitan de una manera general el derecho de enajenar' y los demás Que no se contraigan a determinado inmueble, se inscribirán en el departamento donde tenga su domicilio la persona sobre quien recae el decreto o prohibición, y en el departamento o departamentos donde estén situados los inmuebles comprendidos en la prohibición o limitación. Si la prohibición o limitación recayere sobre un inmueble determinado, la inscripción deberá hacerse en el departamento donde estuviere situado el inmueble; 4. o Para llevar a efecto la inscripción se exhibirá al Conservador coPia auténtica del título respéctivo o de~ decreto judicial correspondiente, cuando se trate de un embargo, cesión de bienes, secuestro u otro impedimento legal para enajenar un inmueble. En este último .caso, el decreto judicial deberá ir acompañado de un certificado del secretario, que acredite ser ejecutorio; 5. o La inscripción podrá solicitarse por el mismo interesado Q por su mandatario o representante legal; si la inscripción tiene por 'objeto transferir el dominio de un inmueble o de un derecho real, el manda~

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tario O representante legal deberá presentar el título de su mandato o de su representaci6n. Ordinariamente cor.sta en el mismo título la autorización concedida al portador de la copia autorizada de la escritura, para requerir la inscripci6n. En las inscripciones de otro gér.ero basta que cualquiera otra persona exhiba la copia auténtica del título en virtud del cual se requiere la inscrirci6n; 6. o Se reputa título auténtico toda copia autorizada con las solemnidades legales por el ~ompetente funcionario En cuanto a los instrumentos otorgados en país extranjero, hay que distinguir: si son otorgados por funcionarios extrajeros, se necesita para su inscripción decreto judicial previo que califique la legalidad de su forma y su autenticidad, pero si los instrumentos son otorgados por un funcionario chileno, como un Ministro Plenipotenciario de Chile, Secretario de Legación, Cónsul, etc., y las copias dadas con el sello de e~tos funcionarios están debidamente legalizadas por el Ministro de Relaciones Exteriores, se inscribirán sin necesidad de decreto judicial: 7. o Cualquiera que sea el número de acreedores o c:cuc'crc; si hay entre aquellos unidad de derechos, o si éstos son solidarios o es indivisible la obligación, se hará una sola inscripción. Pero si resu~ta de un título, que se gravan varios inmuebles que pertenecen a distintos dueños, se harán tantas inscripciones cuanto sean los inmuebles. 8. o Si se trata de inscribir el título de dominio o de un derecho real relativo a inmueble no inscrito es necesario dar previo aviso detallado l público por un periódico del departamento, si lo hubiere, y por carteles en tres de los parajes más frecuentados del departamento. Acreditado este hecho, podrá hacerse la inscripción treinta dí2S <;Iespués de dado el aviso; 9. o Los registros se llevarán en el papel sellado correspondiente y las inscipciones se harán al centro del papel, dejando dos márgenes, uno a la izquierda y otro a la derecha. En el márgen de la izquierda se anotará la naturaleza del título y el número que le correspcnda en el repertorio. El márgen de la derecha se destina para anotar las sub-inscripciones y cancelaciones. Son objeto de sub-inscripción la rectific&ción de errores, omisiones o cualquLra otra modincación equivalente que el Conservador tuviere que hacer con relación al título inscrito, siempre

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que no se trate de un título l'luevo, porque eiIo sería materia de una nueva inscripción. Serán siempre materia de sub-inscripción las sen. tendas o decretos judiciales ejecutoriados que prescriban alguna modificación en el título inscrito. Las cancelaciones pueden ser parciales, convencionales o decretadas por la justicia; 10. 0 Las inscripciones contendrán las indicaciones que exige la ley, según la naturaleza de los distintos títulos (art. 691). Siempre que se transfiera un derecho que éstá inscrito, en la 'nueva inscripción se mencionará la anterior, citándose el Registro, folio y número de ella; esto tiende a facilitar el conocimiento exacto de la serie de poseedores de una propiedad y a establecer la debida correspondencia entre los distintos títulos referentes a un mismo inmueble; 11. o El Conservador podrá rehusar una inscripción salvo qué ésta sea legalmente inadmisible; 10 cual ocurrirá, por ejemplo, en los siguientes casos: a) si la copia presentada no es auténtica o no está otorgada en papel competente; b) si no es inmueble la cosa a que se refiere el título; c) si el inmueble no está situado en el departamento que corresponde al Registro en que se trata de inscribir; d) si en el caso de tratarse de un inmueble no inscrito, no se ha dado al público el aviso previo exigido por la ley; e) si no contiene el título las designaciones legales para la inscripción;!) si es visible en el título algún vicio que produzca su nulidad absoluta, como ocurriría en el caso de una donación de un bien raíz ,de un menor, que es un acto prohibido por la ley; g) si un fundo apareciere vendido por persona que, según el Registro, no es su actual poseedor, deberá el Conservador rehusar su inscripción hasta que se le haga constar que judicialmente se ha puesto la pretensi6n en noticia de los interesados a quienes pueda perjudicar la anotaci6n; l2'.0 Sí la inscripción se refiere a minutas o documentos que no . se g¡¿ardan en el reg istro o protocolo de una oficina pública, se guardarán dichas minutas o documentos en el archivo del· Conservador, bajo su custodia y responsabilidad. Así en la venta de sitios de una pobláción, que comúnmente se hace con arreglo a un plano al cual se refiere el título, dichos planos se archivan en el Registro al final del protocolo correspondiente.

no

283. Definici6n de algunas palabras relacionadas con el mecanis-

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i -.
1~

nARRaS

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mo del Conservador de Bienes Raíces.~InscrijJción.~Es el registro de los contratos y demás actos jurídicos que la ley manda inscribir en el protocolo del Conservador. Sub-inscrijJción.-Es la anotación hecha al margen de la inscripción. (Art. 88). Rectificación.-Es una sub-inscripción, en que se corrige o se altera la inscripción, en virtud de declaración auténtica de las partes; de orden judicial o de oficio por el Conservador, con la sola presentación del mismo título con que se hizo la inscripción. Cancelación.-Es una sub-inscri¡xión que sirve para extinguirlas. Nota de transferencia.-Es una sub-inscripción puesta al margen del título de dominio del tradente, refiriéndose a la nueva inscripción hecha a nombre del adquirente. Nota de transmisión.-Es una sub-inscripción puesta al margen del título del causante, refiriéndose a la nueva inscripción hecha a nombre de los causa-habientes. Estas notas o sub-inscripciones pueden referirse a la traslación de toda la propiedad o sólo de una parte de ella. Todas las sub-inscripciones, excepto las notas de transferencia o de trasmisión, se hacen al margen derecho de la inscripción. 284. Registros que lleva el Conservador de Bienes Raíces de Santiago.-El Conservador de Bienes Raíces de Santiago, tiene a ~u cargo los siguientes libros o Registros: 1. o ProjJiedades.-En que se inscriben las transferencias o transmisiones de dominio, como ser compra-ventas, donaciones, autos de posesiones efectivas, testamentos, herencias, adjudicaciones, expropiaciones, etc. 2. o H ijJotecas .-En que se inscriben las hipotecas, censos, derechos de usufructo, uso, habitación y otros gravámenes semejantes. 3. o 1nterdicciones, Pr~hibíciones y Embargos,-En que se inscriben las interdicciones, prohibiciones y embargos sobre determinadas propiedades, etc. Estos tres primeros instituídos en cumplimiento del arto 695 del Código Civil y organizados por el Reglamento de 24 de Junio de 1857. 4. o C;omercio.-En que se inscribe la formación, liquidación y

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disolución de las sociedades comerCiales. Iristituído por el Código de • Comercio de 23 de Noviembre de 1865, artos. 20 y 21 y organizado por el Reglamento de 12 de Agosto de 1866. 5.° Asocíaci6n de Canalistás o RegistfO llamado de Aguas.-En que se inscriben la venta de regadores, de derechos en ellos, hipotecas. y prohibiciones. Instituído por la ley de Asociación de Canalistas de 9 de Noviembre de 1908 y organizado por el Reglamento de 8 de Agosto de 19íO. 6. ° Prenda Agraria.-~n que se inscriben los préstamos sobre animales, plant~ciones, etc. Instituído por la ley N.O 4097, de Septiembre de 1926 y modificado por la ley N.O 4163, de Agosto de 1927. 7.° Prenda Industrial.-En que se inscriben los préstamos sobre maquinarias de industrias, etc. Instituído por la ley N, o 4322 . El Régistro de Minas lo lleva en Santiago uno de los Notarios. 285. Caso de una ley de excepción para facilitar la inscripción de ciertas ventas y sobre títulos.-La ley" N.O 4722, de 16 de Diciembre de 1929, que autoriza al Presidente de la República para comprar terrenos para instalar Aduanas de Fronteras, consulta disposiciones excepcionales para facilitar la inscripción de esas compras. Dice en su artículo 7. Ó : «En la insciipción de estas escdturas no será necesario ~encionar la inscripción precedente ni cumplir los trámites que' se exigen' para -inscribir títulos referentes a propiedades que antes no han sido inscritas». «El Conservador de Bienes Raíces procederá a inscribir dichas escrituras sin más trámite». «Los predios vendidos o expropiados se reputarán, respecto del Fisco, con título saneado de treinta años, sin perjuicio de lo dispuesto en el arto 898 del Código Civil». ' 286. Tradición del derecho de herencia.-EI artículo 686 del CÓ~ digo Civil dice que la tradición del dominio y de los derechos de usufructo ci uso constituídos en bienes raíces, de los derechos de habitC!ci6n o censo y del derecho de hipoteca se efectuará por la inscripción del' título en el Registro del Conservador; pero nada dice sobre la tradición del derecho de herencia;

Obsérvese que nos referimos a la enajenación a un tercero de

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un derecho de herencia, ya deferido al heredero o de una cuota de ese derecho, es decir, a la enajenación o cesión, por acto entre vivos de un derecho hereditario ya adquirido. El artículo 1801 del Código dice que la venta de una sucesión hereditaria no se reputa perfecta ante la ley, mientras no se ha otorgado escritura pública; pero respecto a la tradición de esa herencia vendida, la ley no establece ninguna solemnidad especial. Esta cuestión ha sido muy discutida y ha prevalecido últimamente en los tribunales la siguiente doctrina: «El derecho de herencia no es de aquellos cuya tradición debe hacerse por la inscripción en el Registro del Conservador, aunque en la herencia haya bienes raíces; de modo que la donación o cesión de tales derechos no requiere necesariamente la inscripción para su perfeccionamiento» . «La cesión de un derecho de herencia o de una cuota de un derecho hereditario en general, sin referirse a bien alguno de la sucesión, es diversa de la enajenación de un bien determinado de la misma; por lo que a tal cesión no le son aplicables las leyes ni las exigencias referentes a la transferencia de inmuebles, v. gr.: la inscripción en el Registro del Conservador, pues para la entrega de un derecho hereditario que se cede entre vivos no es necesaria tal inscripción, aunque existan bienes raíces en la sucesión a que tales derechos se refieren». Distinto es el caso de un heredero que vende su cuota en un inmueble ¿eterminado; en este caso, la tradición se verifica por la inscripción en el Registro Conservador, porque aquí se trata de la enajenación de una cuota de un derecho de propiedad sobre una cosa determinada y no de la enajenación de un derecho de herencia, es decir, no se trata de un derecho universal sirio de un derecho singular. La jurisprudencia ha establecido igualmente que la venta de los derechos que tiene un comunero en un inmueble determinado de una sucesión hereditaria, no es una cesión de derechos hereditarios, que se perfecciona por la mera entrega del título, sino que es una venta del derecho de propiedad sobre un inmueble, cuya tradición debe efectuarse por la inscripción del título en el, Registro Conservador.

287. Venta de derechos hereditarios hecha por un heredero que

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no ha obtenido la posesión efectiva de la ¡herencia.-El artículo 688 del Código Civil dice que la posesión legal de la herencia no habilita al heredero para disponer en manera alguna de un inmueble, mientras no precedan el decreto que da la posesión efectiva y las inscripciones en el Registro Conservador; pero nada dice respecto a la enajenación de los derecho hereditarios. Los derechos hereditarios los adquiere el heredero en el momento mismo de la muerte del testador, y ninguna disposición legal le impide enajenarlos, una vez que le han sido deferidos, es decir, después de Qcurrida la muerte del testador, si se trata de una asignación pura y simpÍe. Por esta razón, consideramos que «no es menester la posesión efectiva de la herencia para transferir los derechos hereditarios de una sucesión mientras permanezca indivisa». 288. Valor legal de una venta de bien raiz hecha por un heredero que no ha obtenido la posesión efectiva de la herencia .-Conviene . conocer la siguiente doctrina que establece una sentencia de la Corte , . Suprema: «Aunque un heredero necesite de la posesión efectiva de la herencia de su causante para transferir el dominio de las propiedades que de dichá herencia venda, si de hecho vende una propiedad sin tal posesión efectiva, él o sus cohereperos no pUE;den desconocer la existencia de tal contrato de venta ni pedir la nulidad de ésta con tal pretexto, pues el contrato de.venta se perfecciona con la escritura pública, confor¡ne al artículo 1801 del Cédigo Civil, siendo la inscripción no una formalidad de la venta o requisito indispensable de ella, sino la manera de efectuar la tradición dé la ¿ósa, independientemente de la venta misma. Si después se pide y obtiene la posesión efectiva de la referida herencia y se hacen las inscripciones especiales y se inscribe la venta, queda hecha la tradición y transferido el dominio, de modo que al inciso 1. o del artículo 688 del Código Civil, que es sólo reglamentario de la posesión e inscripción, no puede atribuIrse un concepto que no sería propio de la materia del título VI del libro 11 de este Código. La prohibición de la ley por falta de posesión efectiva, se refiere sólo a que la tradición de los bienes raíces

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no se hace sin dicha posesión efectiva, concepto que corrobora el artículo 696 de este Código>. «La palabra «disponer» que usa el inciso l. o del artículo 688 está empleada aquí en el sentido de «enagenar», <transferir:> el dominio a otra persona, lo que no puede hacer un heredero respecto de una propiedad heredada si no ha obtenido la posesión efectiva de la herencia; pero esto no quiere decir que no pueda el heredero celebrar el contrato de venta de un bien determinado de la herencia, pues ese contrato sólo requiere para su validez la escritura pública; 10 que no puede hacer el heredero, sin posesión efectiva, es efectuar la tradición, que es un acto posterior y aparte de la venta». «La omisión del requisito de la posesión efectiva no se sanciona con la nulidad de la venta, sino en la forma establecida en el artículo 696 de este Código». «La falta de inscripción de la posesión efectiva de la herencia a favor del heredero que vende una propiedad de la sucesión no hace nula esta ver;.ta, sino que impide trasmitir la posesión al comprador, pues no se opera la tradición sin la inscripción». 289. Transferencia del dominio de las calles y plazas.-Se ha entendido en la práctica que tratándose de una donación o cesión de terrenos hecha a la Municipalidad para calles, plazas, etc., en virtud de una ley de transformación de ciudades, no se necesita de tradición por medio de su inscripción en el Registro Conservador ni de insinuación para su validez, en virtud de las leyes de l. o y 6 de Diciembre de 1842 y 1876, y decreto supremo de 4 de Enero de 1844; pues en estos caSOs la adquisición se efectúa por medio de la ley y no por tradición. 290.--Formación y estudio de los títulos de dominio de un inmueble.--Es fácil para el dueño de una propiedad raíz formar la documentación comprobatoria de su dominio, o sea, formar lo que se llama el expediente de los títulos de su propiedad, sobre la base del certificado de gravámenes y prohibiciones de treinta años, expedido por el respectivo COfl6ervador de Bienes Raíces y con la ayuda de las indicaciones que arroj an las diversas incripciones, que van haciendo referencia a las anteriores. En dicho certificado aparecen todas las personas que se han su-

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cedido en la posesión de la propiedad, durante los treinta años; y con los datos que aparecen en las inscripciones de las diversas transferencias. o transmisiones de dominio habidas durante ese tiempo, puede pedirse cópia de cada una de las ,diversas escrituras de compraventa, permuta, remate o adjudicación, de los' decretos de posesión efectiva, tastamentos, sentencias que dE1claren una prescripción, u otro título cualquiera, que corresponda a cada una de las personas que se hari sucedido en la posesión del inmueble, y del certificado de estar debidamente inscrito cada uno de esos títulos en el Conservador respectivo. Es indispensable exigir la serie de transferencias y transmisiones y las correspondientes inscripciones, durante treinta años, porque es. el plazo para adquirir el dominio, aún por la prescripci6n extraordinaria, y para hacer expirar todas las acciones que los terceros pudie-. ran intentar. Formado así el expediente, se debe estudiar cada una .de las transferencias y trasmisiones habidas, para ver si en ellas se han observado todas las prescripciones legales de fondo y forma, es decir los requisitos internos y externos, y si se han cumplido todos los trámites que para cada uno de esos actos exigen las leyes. Si todas las transferencias y trasmisiones han sido hechas legalmente, quiere decir que hay posesión de treinta años y puede invocarse la prescripción adquisitiva del dominio. Si en alguna de esaS"traslaciones de dominio, aparece precio insoluto, hay que exigir la correspondiente escritura de cancelación, «on el certifkado de estar debidamente inscrita. . Si en el certificado de gravámenes aparece vigente alguna hipoteca, censo, usufructo, contrato de arrendamiento,. prohibición de enajenar, embargo u otro gravamen cualquiera; hay que exigir la comprobación de que ese gravamen está cancelado y que su cancelación está inscrita, salvo que exista algún convenio especial para que el nuevo poseedor reconozca la deuda qúe origina el grav&men y se obligue a servirla, en parte de pago. 291.-Tradición de los derechos personales o créditos.-La tradición de los derechos personales que un individuo cede a otro se verifica por la entrega del título, hecha por el cedente al cesionario

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CAPITULO XIV
DE LA PRESCRIPCION ADQUISITIVA
292. Concepto de la prescripción y condiciones de existencia. -Hemos visto que la prescripción desempeña en el Derecho Civil dos ~ funciones opuestas, que tienen sus reglas peculiares; sirve de modo de adquirir las cosas ajenas, por la posesión durante cierto tiempo con los requisitos legales, y de modo de extinguir las obli. gaciones, por' el abandono de la acción durante cierto tiempo. La primera se llama prescriPción adquisitiva o usucapión, y la segunda, prescriPción extintiva; si bien considerado, hay también en la primera algo que se extingue. y en la segunda algo que se adquiere. En esta. parte de nuestro estudio nos corresponde sólo lo relativo a la prescripci6n adquisitiva, pero previamente estudiaremos las m;>ciones generales aplicables a ambas clases de prescripción. En el Derecho Romano, la usu~apión, reconocida por la ley de las Doce Tablas, era un modo de adquirir propio de los ciudadanos romanos; la palabra usucapión viene de usu capere, apoderarse de la cosa por el uso, de donde se formó el verbo usucapir. Las cosas susceptibles de dominio quiritario eran las únicas capaces de ser adquiridas por este medio. Este exclusivismo odioso, en pugna con los principios universales de justicia y equidad, dió origen a la prescripción, que fué introducida por el pretor para elúdir los rigores de la ley. La palabra prescripción viene de las voces latinas prae scríptTo, e$critura delante, y consistía en una advertencia que se anteponía al juzgamiento, modificándolo en cierto modo. La prescripción fué, pues, en su princIpiO, una simple excepción que limitaba: el derecho del demaridante para defender al poseedor. La prescripción como

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modo de adquirir el dominio, a manera de la usucapión, no se introdujo en el Derecho Romano sino cuando, conferido el derecho de ciudadanía romana a todos los súbditos del imperio, desapareció la razón principal de la diferencia primitiva entre usucapión y prescrip., clOno

293. Nociones generales aplicables a ambas clases de prescripción.-Necesidad de alegarla.-El que quiera aprovecharse de la prescripción, debe alegarla; el juez no puede declararla de oficio. (Artículo 2493). Este es un principio universalmente aceptado en todas las legislaciones, porque la prescripción descansa en una presunción que en algunos casos puede ser contraria a la verdad de los hechos; y la ley deja a la conciencia de las partes el hacer o no uso de este rerecurso extremo. De aquÍ, que el juez no puede suplir de oficio el medio de la prescripción, porque la parte que la opone puede proceder así cediendo a los dictados de su conciencia. La prescripción puede oponerse en cualquier estado de la causa, sin que pueda presumirse renuncia> el silencio observado durante una parte del juicio, pues ha podido el interesado creer al principio que los demás medios bastarían para rechazar la acción; y el derecho basado en la prescripción no dej a por eso de conservar su fuerza. 294. Renuncia de la prescripción.-La renuncia de la prescripción puede ser expresa o tácita; es renuncia expresa la que se declara formalmente de un modo claro y terminante; y es tácita, cuando el que puede alegada manifiesta por un hecho suyo que reconocE' el derecho del dueño o del acreedor (art. 2494). La renuncia de la prescripción sólo puede hacerse después de cumplida. En efecto, la prescripción ha sido introducida por causa del interés general, y, por consiguiente, es de orden público; de manera que no se trata de un derecho que sólo mire al interés individual del renunciante (art. 12). Si se permitiera la renuncia anticipada de la prescripción, ella llegaría a ser de estilo en todos los contratos, por exigencia de los acreedores, que siempre tendrían interés en ello; y de este modo se burlaría completamente el fin que persigue el legislador. Pero, después de cumplida, la prescripción puede renunciarse, porque entonces queda en juego sólo un simple interés particular y, según la regla general,

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las personas pueden renunciar los derechos que miran a su solo interés privado. . El que renuncia una prescripción ya cumplida, omite el servirse de .ll,ll medio que la ley pone a~8U disposición para hacerse propietario de la cosa; pero como todavía no había hecho valer ese modo de adquirir, que es indispensable alegar, según 10 diché anteriormente, resulta que la renuncia de la prescripción, aunque por sus resultados prácticos se asemeja a la enajenación, no es propiamente uf].a enajenación, porque todavía el renunciante no era dueño de la COSfL Esta semejanza de la renuncia con la enajenación es el motivo por el cual la 'ley exige que sólo pueda renunciar la prescripción el que puede enajenar (Art. 2495). • La renuncia dE:., la prescripción, hecha por el principal deudor, no puede, en ningún caso, perjudicar al fiador, (art. 2496), con arreglo al prÚ1cipio general de que puede renunciarse un bien propio que mire sólo al interés individual del renunciante,' pero sin que esta renuncia afecte a un. tercero, a quien no flodría privarse sin su consentimiento de este beneficio establecido por la ley. 295. AplicaciÓn igual de las reglas relativas a la prescripción.Las reglas antiguas establecían el privilegio especial de gozar de una prescripción de largo tiempo, de. cuarenta y hasta de cien años, a favor de la Iglesia, el Estado y corporaciones, etc., yen contra de los que prescribían sus bienes. Nuestro Derecho ha suprimido estos privilegios, estableciendo reglas generales igualmente aplicables a favor y en contra de! Estado, de las Iglesias, de las Municipalidades, dé los establecimientos y corporaciones nacionales y de los individuos particulares que tienen la libre administración de lo suyo (art. 2497), y ha fij ado el plazo más largo de prescripción en un término de 30 años, que es el fijado para la prescripción extraordinaria. 296. Reglas generales de la prescripción adquisitiva•.-Estu¡:liaremos primeramente la prescripción adquisitiva considerada en general, para ocuparnos después de las reglas particulares de la ordinaria y de la extraordinaria, de las. diferencias que hay entre ellas y de las reglas especiales de presciipción de algunos derechos reales. Siendo la prescripción un modo de adquirir las cosas ajenas, sin !a voluntad del dueño anterior, debemos clasificarla. necesariamente
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como originario, y así 10 dice el Código Civil, en el inciso 2. o del artículo 703. En la prescripción, no hay sucesión de una persona a otra en el dominio de la cosa, como ocurre en la tradición y en la sucesión por causa de muerte, en que el tradente y el testa dar o la ley, transfieren o trasmiten, por acto entre vivos y por causa de muerte, el dominio de una cosa al adquirente o al asignatario, que puede ser heredero o legatario; el dominio que adquiere el prescribiente lo debe, a la fuerza de la ley, que ha establecido este modo de adquirir por graves razones de conveniencia general, y al hecho de la tenencia continuada de la cosa con ánimo de dueño, durante cierto tiempo, independientemente del dominio del dueño anterior, que ha permanecido en el abandono o inacción. Y este carácter de originario, lo tiene aún la prescripción ordinaria, que comienza siempre con un justo título, pues ese título, por muy justo .que sea, no emana del verdadero dueño de la cosa. Si de él emanara, no habría necesidad de alegar la prescripción. Para entender bien esta materia, recuérdese, entre otras cosas, que la venta de cosa ajena vale, sin perjuicio de los derechos del dueño de la cosa vendida, mientras no se extingan por el tiempo (art. 1815); de modo que el título justo que la ley exige puede ser, entre otros, el de una venta celebrada con todos los requisitos legales, pero emanada de un vendedor, que no era el verdadero dueño de la cosa. La prescripción adquisitiva favorece tanto a las personas capaces como a las incapaces, porque unas y otras pueden poseer. La definición de la posesión no exige que el dueño o el que se da por tal, tenga la cosa por sí mismo; puede hacerlo por medio de otra persona que la tenga en lugar y a nombre de él (art. 700); y la primera regla relativa a la adquisición de la posesión dice: «si una persona toma la posesión de una cosa en lugar o a nombre de otra, de quien es mandatario o representante legal, la posesión del mandante, o representado principia en el mismo acto, aun sin su conocimiento. (Art. 721). En estos casos, la voluntad del incapaz se manifiesta por medio de su represente legal. Ya dij irnos al tratar de la prescripción en general, que el espíritu de nuestro Código es no hacer distinción de personas, para los

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efectos de la prescripción; de manera que los bienes puedan adquirirse y perderse por la prescripción, aplicándose reglas iguales a toda clase de personas. En materia de prescripción, 'hls únicas diferencias que la ley establece relacionadas con la capacidad de las personas son: a) Los incapaces Cíue no sean dementes o infantes, pueden adquirir, sin necesidad de autorizacíón alguna, la posesión de- una cosa mueble, con tal que concurran en ello la voluntad y la apren~ sión material o legal; pero no pueden ejercer los derechos de poseedores, sino con la autorización que competa, (Inciso 1.0 del arto 723). Estos incapaces están pues en situación de adquirir la posesión de una cosa mueble e iniciar su prescripción, personalmente, sin necesidad de autorización alguna y además por medio dc su representante legal, conforme a los principios generales. Por el contrario, los dementes y los infantes. que no tienen uso de razón, son incapaces de adquirir por s,u voluntad, la posesión, sea para sí mismos b para otros. (InciSO 2. o del arto 723); deberán pues, en todo caso, adquirir la posesión, por medio de su representante legal, el cual puede adquirirla, a nombre de ellos, aun sin su conocimiento, como dijimos más arriba. b) La prescripción adquisitiva ordinaria se suspende en favor de los incapaces, como estudiarerr¡.os después, y no se suspende en favor de los capaces. Es este un privilegio especial de que aquellos gozan. Los requisitos necesarios para toda prescripción adquisitiva, sea ésta ordinaria o extraordinaria, son: . l. o Prescriptibilidad de la cosa. 2. o Posesión de la cosa. 3.° Que esa posesión no sea interrumpida. Estudiaremos por separado cada uno de estos requisitos. 297. l. Prescriptibilidad.-Por regla general son prescriptibles, o sea, se gana por prescripción el dominio de todos los bienes corporales, raíces o muebles que están en el comercio humano y los otros derechos reales que no están especialmente exceptuados (art. 2498), La presunción general de la ley favorece el carácter prescriptible de todos los bienes y lo que debe estudiarse son los casos de excepción a: esa regla general. .

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Son imprescriptibles: a) las cosas propias, cuyo dominio nadie discute, porque la prescripción es un modo especial para adquirir el dominio de las cosas aj3r¡a~, y no puede ganarse por prescripción un dominio que ya se tiene adquirido por otros medios y que no ha sido puesto en tela de juicio. Desde el momento en que otra persona se pretenda dueño, nada impide que el poseedor, aunque haya adquirido realmente el dominio de la cosa por otros modos de adquirir, alegue también a su favor, y a mayor abundamiento, la prescripción adquisitiva, que vendría a enervar la demanda del reivindicador, aun en el caso que no se considerara que tenía adquirido el dominio por otro modo. b) las cosas ir.determinadas, como un caballo, una casa, porque el dominio y los derechos reales que se pueden adquirir por la prescripción, sólo existen respecto de cosas individualmente determinadas; y la posesión, que es e! requisito para ganarla, es la tenencia, con ánimo de dueño, de una cosa determinada. (Art. 700). e) los derechos personales o créditos, por9ue ellos nacen solamente de los contratos, los cuasi-contratos, los delitos, los cuasi-delitos y la ley. (art. 1437). Aunque una persona se haya considerado durante muchos años acreedor de otra, no adquirirá por prescripción esa calidad de acreedor, cualquiera que sea el tiempo transcurrido, si no acredita la existencia de alguna de las fuentes antes indicadas, únicas capaces de dar origen a los derechos personales. d) los derechos reales, que están especialmente exceptuados (art. 2498). La regla general es que los derechos reales son prescriptibles, pero hay algunos especialmente exceptuados y son los que se refieren a las servidumbres discontinuas de todas clases y a las servidumbres continuas in aparentes , que sólo pueden adquirirse por medio de un título; ni aun el goce inmemorial bastará para constituirlas. (Art. 882). Considera la ley que la posesión de una servidumbre discontinua, que se ejerce a intervalos más o menos largos y que supone en cada caso un hecho del hombre, y la posesión continua, de una servidumbre inaparente, que no está permanentemente a la vista y no se conoce por una señal exterior, no tienen la suficiente fuerza para dar vida a una prescripción adquiSitiva, pues en el primer caso puede tratarse de actos de mera tolerancia de parte de! dueño y en el se-

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gundo, de actos que se han ocultado deliberadamente al propietario, que no ha reclamado sólo por falta de conocimiento del hecho. Hay otrQs derechos reales, como el de herencia, el de censo y las servidumbres continuas y aparentes que tienen reglas especiales de prescripción que después estudiaremos. e) La~ cosas que la naturaleza ha hecho comunes a todos los hombres, COmo la alta mar, porque no son susceptibles de dominio, y ninguna nación, corporación o individuo tiene derechó de apropiárselas. (Artículo 585) .. . f) Las cosas incomerciables, es decir, las que no están en el comercio humano. (Art. 2498). Pertenecen a esta categoría: los bienes nacionales de uso públicQ, como las calles, plazas, puentes y caminos, el. mar adyacente y sus playas, por razón de su destino, porque en virtud de la ley su uso y goce pertenece a todos los habitantes de la nación (art. 589); y las cosas que han sido consagradas para el culto divino, como los vasos' sagrados, porque ellas se rigen por el Derecho Canónico, el cual las considera fuera del comercio humano. (Art. 586). g) Finalmente hay ciertos derechos que la ley considera de interés general y no permite que se extingan por la prescripción, aunque no se haga uso de ellos durante mucho tiempo. Esta disposición que parece referirse sólo a la prescripción estintiva, se relaciona directamente con la prescripción adquisitiva que ahora estudiamos, porque en virtud de ella, nadie puede adquirir por prescripción el derecho de mantener una situación contraria a esas facultades que la ley declara imprescriptibles. Así, la ley concede a los dueños' de los prediOS colindantes con los caminos públicos el derecho de servirse como quieran de las aguas . lluvias c;ue corren por ellos y advierte c;ue ({ninguna prescripción puede privarle de este uso» (art. 838). Esto equivale a establecer que no puede adquirirse por prescripción el derecho de gozar exclusivamente de esas aguas lluvias, privando de ellas al dueño del predio colindante. De igual manera, el.art. 937 dice que ({ninguna prescripción se admitirá contra las obras que corrompan el aire y 10 hagan conocidamente dañoso; lo que equivale a decir que un propietario no pue~

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de ad:¡uírir por prescripción el derecho de mantener en su terreno una obra que corrompa el aire y lo haga conocidamente dañoso. 298. 11. Posesión de la cosa.-El segundo requisito de toda prescripción adquisitiva es la posesión de la cosa, durante cierto período de tiempo, determinado por la ley, según los distintos casos, Acerca de la posesión trataremos en título separado; aquí sólo nos referiremos a lo que se relaciona directamente con la prescripción. a) Siendo la posesión un requisito indispensable para toda prescripción adquisitiva, queda excluído de la posibilidad de prescribir el mero tenedor, porque reconoce el dominio ajeno. La existencia de un título inicial de mera tenencia vicia la posesión del que se ha alzado contra el dueño, hace presumir su mala fe, e impide la prescripción, salvo los casos excepcionales que contempla el artículo 2510. b) La posesión requerida para toda prescripción debe mantenerse hasta el momento mi~m:J, en que se hace valer. De nada valdría haber poseído una cosa durante treinta años. no interrumpidos, si se pierde la posesión de la cosa antes de que se alegue y se declare la prescripción. e) Hay hechos que en concepto de la ley no confieren posesión ni dan fundamento a prescripción alguna, y éstos son: l. o La omisión de actos de mera facultad; y 2. o los actos de mera tolerancia de que no resulta gravamen. (Art. 2499). Se llaman aeios de mera facultad, los que puede libremente hacer o no hacer un dueño de la propiedad, sin que su falta de ejercicio le ocasione perjuicio alguno. Así, es acto de mera facultad el edificar o no dentro de mi terreno, y la circunstancia de que yo haya omitido el ejercicio de ese derecho, es decir, que no haya edificado, aunque esta se prolongue durante treinta años, no crea un derecho en favor del vecino para que me impida hacer el edificio. No importa que la construcción que voy a hacer venga a privar a mi vecino de ciertas ventajas que tuvo, mientras permaneció el terreno sin edificar. Se llaman actes de mera tolerar.cia, los que importan un goce de poca importancia, de los cuales no resulta gravamen y que ordinariamente el propietario de un predio acostumbra permitir a otros dentro de las buenas relaciones de vecindad, como son; permitir el tránsito

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por su terreno, que beban en sus .aguas los animales de su vecino, O que saquen agua de sus pozos, etc. d) La posesión de una persona que ha sucedido a otra, sea que se suceda a título universal o singular, princiPia en él; de modo que el plazo de posesión para los efectos de la prescripción se cuenta desde el día en que el poseedor que la alega empezó su posesion y también termina en él, porque el sucesor no la adquiere sino desde que él principia. Esta regla sufre úna modificación de gran importancia práctica y ella consiste en el derecho que tiene todo poseedor para añadir posesión de su antecesor a la suya, y todavía para añadir la de una serie no interrumpida de antecesores; pero en este caso se apropia de las posesiones anteriores, con todas sus calidades y vicios. (Art. 717). Este mismo principio se repite en el artículo 2500, dejándole al prescribiente la elección de agregar q no las posesiones anteriores. En el caso de que la posesión propia sea irregular, es evidente la conveniencia del poseedor de añadir a la suya las posesiones .anteriores, aunque sean también irregulares, porque· necesita completar los treinta años de posesión irregular que exige la ley para adquirir por la prescripción extraordinaria. Si la posesión propia es regular, ella sirve al poseedor para iniciar una préscripción ordinaria y puede ocurrir el caso· de que no le convenga entonces unir a la suya la pose-. sión irregular de sus antecesores. Hay un caso que tiene regla especial y es el caso de la herencia yaéent¿. La posesión principiada por una persona difunta continúa en la herencia yacente, que se entiende poseer a nombre del heredero. e) Hay reglas especiales para la prescripción de los inmuebles inscritos en el Conservador de Bienes RaíceoY, que tienden a dar estabilidad a la propiedad inscrita, defendiéndola, en lo vosible, de las prescripciones en su contra. La posesión es base fundamental para toda prescripción. Ahora bien, cuando un inmueb1e está inscrito en el Registro C~nservador, es poseedor de él, solamente la persona a cuyo nombre está inscrita. Para que cese la posesión inscrita es necesario' que la inscripción se cancele, sea por voluntad de las partes, o por una nueva inscríp-'

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ción en que el poseedor inscrito transfiere su derecho a otro, o por de:reto judicial. Mientras subsista la inscripción, el qur se apodera de la cosa a que se refiere el título inscrito, no adquiere posesión de ella, ni pone fin a la posesión existente. (Art. 728). Como la pJsesión es exclusiva, la nueva inscripción debe ser de tal naturaleza que tenga virtud suficiente para cancelar la inscripción anterior, por emanar el título del poseedor anteri.or, o por haber decreto judicial, como lo indica el citado artículo 728. Hecha la nueva inscripción en virtud de un título, que emane del anterior poseedor inscrito, queda cancelada la anterior, aunque el título de transferencia al nuevo poseedor adolezca de algún vicio de nulidad. En este caso, la nueva p:Jsesión será irregular, y sólo dará derecho a adquirir la cosa por la prescripción extraordinaria, contada desde la inscripcién del segundo título. Esta doctrina repite el Código, al tratar de la prescripción adquisitiva, en el artículo 2505, que dice: "Contra un título inscrito no tendrá lugar la prescripción adquisitiva de bienes raíces. o de derechos reales constituídos en éstos, sir.o en viriui. C:e otro título inscrito; ni empezará a correr sino desde la inscripción ¿el segundo». Esta disposición es abwlu.la y se aplica tanto a la prescripción ordinaria como a la extraordinaria; de modo que el poseedor de hecho de un inmueble inscrito a nombre de otro, no adquiere la cosa, ni aún por la prescripción extraordinaria de treinta años, porque dentro del si~tema de nuestro Código no ha tenido ni un solo momento la p::>sesién que la ley exige; la cual posesión no ha salido legalmente de manos del poseedor inscrito. Para que hubiera tenido la posesión, debería haberla inscrito a su nombre, con una inscripción que tuviera fuerza legal para cancelar la anterior, y sólo desde ese momento la ley lo consideraría como poseedor Sostenemos esta dcctrina, generalmente aceptada, ¡::orque el artículo 2505 no distingue entre prescripción, ordinaria y extraordinaria; porque dicho artículo guarda armonía perfecta c:::n todas las demás disposiciones sobre la materia y es lógico y necesario, dentro del sistema de defensa de la propiedad inscrita, que fué el propósito manifiesto del legislador; y finalmente porque siendo una disposición es-

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pecial relativa a los inmuebles inscritos, tiene aplicación preferente

sobre las otras reglas generales de la prescripción. 299. 111. Posesión no inierrumpida.-El tercer requisito indispensable para toda prescripción adquisitiva es que la posesión no haya sido interrumpida. En efecto, el cumplimiento de la prescripción adquisitiva supone dos requisitos fundamentales, uno positivo, de parte del poseedor o prescribiente, que consiste en el hecho de la posesión de la cosa durante el tiempo requerido por la ley, y otro negativo, de parte del dueño, que consiste en que éste permanezca en inacción, sin reclamar la cosa durante dicho plazo. Cualquiera de estos dos elementos que falte, la prescripción queda interrumpida; en el primer caso, o sea, cuando la prescripción se interrumpe por la opérdida de la posesión, se dice qUe hay interrupción natural; y en el segundo caso, o sea, cuando se interrumpe por reclamo judicial del que se pretende verdadero dueño de la cosa, se . dice que hay iliterrupción civil. El efecto general de la interrupción, sea natural o civil, salvo el caso de excepción del número 1. o del artículo 2502, es que hace per~ der todo el tiempo de la posesión anterior, en lo cual se diferencia substancialmente de la suspensión, que como luego veremos, al tratar de la prescripción ordinaria, sólo produce el efecto de descontar su ' ' duracion. La interrupción natural, basada en un hecho material, es de un carácter absoluto y puede aprovecharse de ella cualquiera persona a quien perjudique la prescripción y que se crea con derecho a la cosa; mientras que la interrupción civil, basada en un hecho jurídico, es relativa, y sólo puede alegarla el que ha intentado el recurso. Si la propiedad pertenece en ~omún a varias personas, todo lo que interrumpe la prescripción respecto de una de ellas, la interrumpe también respecto de las otras. (Art.2504). Estudiaremos separadamente estas dos clases de interrupción. 300. Interrupción natura!.-La interrupción natural tiene lugar. cuando el prescribiente pierde la posesión. . Esta pérdida de la posesión puede tener lugar en dos casos: 1. o Cuando, sin .haber pasado la posesión a otras manos, se ha

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hecho imposible el ejercicio de actos posesorios, como cuando una heredad ha sido permanentemente inundada; 2. o Cuando se ha perdido la posesión por haber entrado en ella otra persona. (Art. 2502). El primer caso no produce otro efecto que el de descontarse su duración, en lo cual se 3semej a a la suspensión, que produce igual efecto; pero se diferencia substancialmente de la suspensión: a) en que la suspensión es personal y no aprovecha sino a la persona en cuyo favor la establece la ley, al paso que la interrupción natural no tiene este carácter; b) en que la suspensión sólo tiene c;abida en la prescripción ordinaria, mientras que la interrupción obra tanto en la ordinaria como en la extraordinaria. El segundo caso de pérdida de la posesión por haber entrado en ella otra persona, puede provenir, o bien de un abandono voluntario del poseedor, que consiente en restituirla al que se pretende dueño, en cuyo evento el tiempo anterior queda perdido de una manera definitiva, obrando así la interrupción con toda su fuerza; o bien, porque otra persona haya quitado la cosa al poseedor sin la voluntad de éste, en cuyo caso el poseedor puede entablar la acción posesoria correspondiente dentro del término de un año, contado desde el día en que perdió la posesión. Dependerá entonces del resultado del juicio posesorio la situación en que queda el prescribiente; si la acción posesoria da resultado favorable al poseedor anterior y éste recobra legalmente la posesión, no habrá habido interrupción para el desposeído; pero en el caso contrario, el desposeído perderá todo su tiempo de posesión anterior (art. 2502, incíw final). 301. Interrupción Civil.-La interrupción civil tiene lugar cuando el que se pretende verdadero dueño de la cosa la reclama judicialmente del poseedor; esta interrupción es relativa, en el sentido de que sólo puede alegarla el que ha intentado el recurso. Pero, ni aún el que intentó el recurso podrá alegada, en los siguientes casos; 1. o Si la notificación de la demanda no ha sido hecha en forma legal;

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2. o Si el recurrente desistió expresamente'de la demanda o cesó en la persecusión por más de tres años; . _. 3. o Si el demandado obtuvo sentencia de absolución; En estos treS casos s~ entenderá no haber sido interrumpida la prescripción por la demanda (art, 2503). Sobre esto debemos observar que la ley dice que se interrumpe .la prescripción por todo recurso judicial; pero para que se produzca la interrupción es indispensable que la demanda o recurso, sea notificado en forma legal, con arreglo a lo dispuesto en el número l. o del artículo 2503 del Código Civil y en el artículo 41. del Código de Pro~ cedimiento Civil. 30~. Prescripción adquisitiva ordinaria.-La prescripción adquisitiva es ordinaria o extraordinaria. Trataremos primeramente de la ordinaria. Para ganar la prescripción ordinaria se requieren, además de las condiciones generales ya dichas de prescriptibilidad de la cosa y posesión no interrumpida, dos condiciones especiales que son: a) Que la posesión sea regular, es decir, que reuna los requisitos que exige el artículo 702. En el título de la posesión trataremos esta materia; b) un tiempo de tres años para los muebles y de diez años para los bie~es raíces. Cada dos días se cuenta entre ausentes por uno solo para el cómputo de los años. Se entienden presentes, para los efectos de la prescripción, los que viven en el territorio de la República, y ausentes, los que residen en países extranjeros (artículos 2507 y 2508). LO'> requisitos que acabamos de enumerar se encuentran expre-. /J.. ~ "'p~ ,~ sados en el si~uiente dístico latino:

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,,~CV::> ~~J ~ &>,.~~ Acerca de la regla fijada por la ley, de que· cada dos días se cuentan entre' ausentes por uno solo para el cómputo de los años, debemos observar quela aplicación de esa regla hace que varíe el plazo de la prescripción adquisitiva ordinaria entre un mínimum de diez y un máximum de veinte años; si el propietario ha vivido de fijo en el

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S(t res apta, fides bona, et titulus, quoque justus Pos ideas juste, comp.leto tempore legis. _ , p,!-r.I.

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país, el plazo será de sólo diez añ::>s; si ha residido de fijo en el extranjero, el plazo será d~ veinte años completos, y si ha cambiado de residencia mientras estaba pendiente el plazo de la prescripción, podrá éste ser de doce, quince años, etc., según los distintos casos. Así, si un propietario que vivía en Chile ha dejado transcurrir la mitad del plazo, o sea cinco ar.os. y después se traslada al extranjero, necesitará el prescribiente completar un término d~ quince años. Análoga cuenta se sacaría si el propietario que residía en el extranjero se trasladaba a Chile. Obsérvese también que el Código llama presentes a los que viven en el territorio de la República y que no habla para nada de domicilio; de modo que no se llamaría presente a una persona aunque tuviera su domicilio en Chile, si accidentalmente se encontraba en el extranjero. La ley ha tenido en vista como fundamento de esta disposición, que el alejamiento de la persona, del país donde tiene sus intereses, hace difícil la debida vigilancia mientras dure la ausencia. Si una cosa perteneciera pro in!.iviw a varios propietarios, de los cuales W10S habitan en Chile y otros en el extranjero, la prescripción se cumpliría separadamente respecto de cada uno de ellos por un plazo de diez o de veinte años, según el lugar de su residencia. 303. Suspensión de la prescripción ordinaria.-Se dicc que hay suspensión de la prescripción ordi:1aría cuando la ley la impide correr en contra de algunas personas mientras dura la causa que motiva la suspensión. La ley ha establecido la suspensión como una medida de equidad en beneficio de algunas personas que, por razón de su estado, no están en situación de defender sus derechos en debida forma, y esta suspensión constituye un verdadero privilegio o excepción a los princios generales. La suspensién se distingue de la interrupción: a) En que la interrupción, sea lllatural o civil, supone siempre un act:J del dueño que toma la cosa quitándola al que la tenía, el cual pierde la posesión; o bien, que entabla un recurso júdicial contra el

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poseedor; se exceptúa únicamente el caso de que por obra de la naturaleza se haya hecho imposible la posesión. (Arts. 2502 y 2503). En cambio, la suspensión se produce de pleno d[:recho, por el sólo ministerio de la ley, en favor de las personas a quienes beneficia. (Art. 2509). ' b) En que cualquier dueño de la cosa puede interrumpir la prescripción, apoderándose de la cosa o entablando el recurso judicial; mientras que la suspensión se concede por la .ley, como un beneficio en favor de determinadas persoñas, que por incapacidad o relación de parentesco, no pueden obrar con la libertad necesaria. (Art.2509). c) En que son diversos los efectos que producen una y otra. La interrupción, salvo el caso excepcional de imposibilidad por obra de· la naturaleza, hace perder todo el tiempo de posesión anterior; (arts . . 2502 y 2503); y la suspensión sólo paraliza el plazo de prescripción, mientras dura la incapacidad o la relación de parentesco que la origina; pero no extingue la posesión anterior y una vez que cesa la causa de la suspensión, se le cuemta al poseedor el tiempo anterior a ella, si alguno hubo (inciso 1. o del arto 2509). d) En el ca~o de que la propiedad ¡:::ertenezca en común a varias personas, todo 10 que interrumpe la prescrir:ción respecto de una de ellas la interrumpe tamb~én respecto de las otras (art. 2504); mientras que la suspensión sólo se produce res¡::ecto de! comunero, que por incapacidad o parentesco goza de ese' beneficio, que es de carácter personal. (Art. 2509); y e) En que la interrupción tiene lugar tanto en la prescripción ordinaria como en la extraordinaria; mientras que la suspensión tiene lugar sólo en la ordinaria. (Art. 2511). La suspensión de la prescripción se basa en el principio del De~ recho Antiguo, que decía: Contra non va!entcm agere nO;1 currit pr;;scriptiC!. Este principio que, por su vaguedad, se prestaba a muy latas interpretaciones, se traduce en nUestra legislación en reglas concretas que establecen los únicos casos en que se suspen.de la prescripción, evitando así excusas vagas que pudieran destruir el verdadero hn que persigue la prescripción, como institución necesaria al orden social.

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La prescripción ordinaria se suspende en favor de las personas si guientes: l. o Los meno~es; los dementes; los sordo-mudos; y todos los que están bajo potestad paterna o marital, o bajo tutela o curaduría; 2. o La herencia yacente. No se suspende la prescripción en favor de la mujer divorciada o separada de bienes, respecto de aquellos que administra. La prescripción se suspende siempre entre cónyuges. (Art.2509). Sobre este artículo observamos: a) Que, por regla general, gozan del beneficio de suspensión de la prescripción, aquellas personas que por su condición o estado no tienen la libre administración de sus bienes, los cuales están a cargo de otras personas que los administran. Por esta razón, la prescripción no se suspende en favor de la mujer divorciada o separada de bienes respecto de aquellos que administra; b) Acerca del inciso final del artículo 2509, que dice que la prescripción se suspende siempre erttre cónyuges, se ha suscitado una dificultad y es referente a saber si esa suspensión tiene o no lugar en la prescripción extraordinaria. Algunos autores sostienen la afirmativa atribuyendo gran fuerza a la palabra siempre de que se vale ese artículo del Código, y fundados además en que el artículo 2511 sólo se refiere a las personas enumeradas en el artículo 2509, entre las cuales, según su opinión, no se cuentan los cónyuges, que no están incIuídos entre las personas citadas en los números 1. o y 2. o de ese artículo, sino que están incluídos en un inciso final. Creemos que la prescripción extraordinaria no se suspende entre c6nyuges porque la suspensión s6lo tiene lugar en la prescripci6n ordinaria, única de que trata el artículo 2509, relativa a la materia; y porque la disposición del artículo 2511, que establece como regla general la no suspensión en la prescripción extraordinaria, se refiere en su concepto a todas las personas de que trata el artículo 2509, ya que no es posible dar a la palabra enumeradas un sentido tan material. La palabra enumeradas equivale a referidas, indicadas o enunciadas. 304. Prescripci6n adquisitiva extraordinaria.-Esta prescripción

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de largo tiempo tiene lugar en todos aquellos casos en que no haya una razón especial que justifique la abreviación del plazo, distinguiéndose así de la prescripción ordinaria, cuyo término se ha disminuído considerablemente en atención a las circunstancias éspeciales en que se encuentra el poseedor regular que tiene justo título y ad- . quiríó la cosa de buena fe; razón por la cual algunos jurisconsultos llaman prescripción privilegiada a la que llj-lestro Código denomina prescripción ordinaria. La prescripción extraordinaria, basada únicamente en la posesión no interrumpida de la cosa, unida a un transcurso de tiempo de treinta años, no requiere título alguno "yen ella se presume de derecho la buena fe, aunque no .exista título adquisitivo de dominio. El lapso de tiempo de treinta años, necesario para la prescripción extraordinaria, corre contra toda persona (art. 2511), sea que viva o no en el territorio de la República, de manera que no hay en este caso la distinción entre presentes y ausentes, que es propia sólo de la prescripción ordinaria: Tampoco hay en la prescripción extraordinaria sus¡:::ensión de plazo en favor de las personas que no "tienen la libre administración de sus bien~s (art. 2511); esa suspensión es propia sólo de la prescripción ordimiria, única especie de prescripción a que se refiere el arto 2509, que trata de la materia, según hemos dicho más arriba. La prescripción extraordinaria no requiere título; la ley viene por su medio a sancionar y a legalizar una situación de hecho existente desde largos años atrás, por razones de interés público, que son fundamento de la prescripción. Pero, la existencia de un título de mera tenencia, o sea, en virtud del cual se reconoce dominio ajeno, es un antecedente que impide la prescripción, porque «nadie puede prescribir contra su título»; y porque, con mucha razón, la ley presume la continuación del mismo orden de cosas existente en un principio; es decir, que el que ha empezado a tener la cosa a nombre ajeno se presume que la ha seguido teniendo en la misma forma. (Artículo 719). De aquí nace la disposición del número 3.° del artículo 2510, según la cual la existencia de un título de mera 'tenencia hará pre-

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sumir mala fe y no dará lugar a la prescripción, a menos de concurrir estas dos circunstancias: 1." Que el que se pretende dueño no pueda probar que en los últimos treinta años se haya reconocido expresa o tácitamente su dominio por el que alega la prescripción. 2. a' Que el que alega la prescripción pruebe haber poseído sin violencia, clandestinida9 ni interrupción por el mismo espacio de tiempo. Este caso de excepción, que exige la concurrencia de los dos requisitos antes indicados, no quiere decir que el simple lapso de tiempo mude la mera tendencia en posesión, como parece desprenderse del artículo 716 del Código, que hace referencia al artículo 2510, regla 3, ", sino que se basa en la razón primordial de que el prescri· biente que en un principio fué -mero te¡:eJor se despojó de ese carácter para convertirse en verdadero poseedor, por el hecho de no haber reconocido dominio ajeno y de haber poseído la cosa, o sea, de haberla tenido con ánimo de señor o dueño, durante los últimos treinta años. El simple lapso de tiempo no p~ede por sí sólo mudar la mera tenencia en ¡::osesión (art. 716), ni habililitarenconsecuencia paraadquirir la cosa por prescripción; lo que viene a servir de base para la prescripción, en el caso de excepción que estamos estudiando, es la concurrencia de los dos requisitos que exige el número 3. o del artículo 25IO y que hacen en realidad desaparecer el carácter de mera tenencia. En esta forma debe entenderse el artículo 716 del Código Civil, cuya retlacción, en cierto modo impropia, parece indicar que en algún caso pudiera la mera tenencia convertirse en posesión por el simple lapso de tiempo, cosa inaceptable en Derecho. 305. Paralelo entre la prescripción adquisitiva ordinaria y la extraordinaria.-Para la mejor inteligencia de estas dos clases de prt!scripción adquisitiva, vamos a estudiar en que se asemejan y en qué se diferencian. Se asemejan, como hemoS dicho antes, en que ambas deben tener los tres requisitos indispensables para toda prescripción adquisitiva, que son: prescriptibilidad de la cosa, posesión; y calidad de no interrumpida. En ambas clases de prescripción, se cuenta el tiempo

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desde que empieza la posesión no interrumpida; yen las dos existe la facultad· del actual poseedor para agregar a su posesión, la de una serie no interrumpida de p'osesiones anteriores. Se diferencian: a) En que la prescripción ordinaria exige posesión regular y para la extraordinaria basta)a irregular. En consecuencia, si se trata de una propiedad raíz no inscrita en el Registro Conservador, ella sólo puede adquirirse por la prescripción extraordinaria de treinta años, pues la ordinaria que exige posesión regular, supone la tradición, y ~ y esta sé opera por la prescripción en el Registro Conservador. b) La prescripción ordinaria que, como acabamos de decir, exige posesión regular, supone necesariamente un título traslaticio de dominio. Para la extraordinaria, no es necesario título alguno (art. 2510) c) La prescripción ordinaria exige buena fe, y.ésta por lo general, se presume sólo legalmente (art. 707); en cambio en la extraordinaria, se presume de derecho la buena fe, sin embargo de la falta de un título, excepto el caso de que exista un título de mera tenencia,que hará presumir mala fe, a menos que concurran las dos circunstancias que enumera el artículo 2510. d) En la prescripción extraordinaria no hay que comprobar tradición, como ocurre en la ordinaria. e) En cuanto al tiempo de la posesión, se exige en la prescripción ordinaria, tres años para los muebles y diez años para los bienes raíces, y en la extraordinaria se exigen siempre treinta años .. Es diversa también la manera de computar ,el tiempo, pues en la ordina'ria, cada dos días se cuentan' entre ausentes pCYr uno solo pará' el cómputo de los años; y en la extraordinaria, el plazo es .invariable de treinta años y corre contra tóda persona presente o ausente. Finalmente, en la prescripción ordinaria el plazo se suspende en . favor ·de ciertas personas, y en la extraordinaria, el plazo .no se suspende. (Artículos 2508, 2509 y 2511).
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306. Prescripción adquisitiva de los derechos reales. Sus reglas.-Los derechos reales son prescriptibles por regla general, pero no siempre en las mismas condiciones y hay algunos que, según 10 hemos visto, no pueden adquirirse por prescripción. r;:s necesario, por tanto, estudiar los distintos derechos re~les para ver cuales pueden

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ganarse por prescripción, la forma en que pueden ganarse, y cuales no pueden ganarse en ningún caso. Tomaremos como base la enumeración que hace el artículo 577 del Código Civil, que trata de los derechos reales. Estos son, además del de dominio, a que nos hemos referido en el número anterior, el de herencia, los de usufructo, uso O habitación, los de servidumbres activas el de prenda y el de hipoteca. También es real el derecho de censo, con arreglo al artículo 579, en cuanto se persigue la finca acensuada. a) El derecho real de herencia, que es uno de los derechos reales que están en el caso de excerción a que se refiere el artículo 2498, se adquiere por la prescripción extraordinaria de treinta años (art. 2512). Por su parte, el artículo 1269, que trata de la acción de petición de herencia, dice que este derecho expira en treinta años. Sobre este punto debemos hacer una observación de suma im¡::ortancia y es que el derecho de herencia puede también adquirirse, como el de dominio, por la prescripción ordinaria de diez años contados como para la adquisición del dominio; y esto ocurre en el caso del heredero putativo, a quien ¡::or decreto judicial se haya dado la posesió~ efectiva de la herencia y al cual servirá de justo título el decreto, (arts. 704 y 1269). Como se ve, el único justo título reconocido ¡::or la ley para iniciar una prescripción ordinaria, respecto del derecho de herencia, es el decreto judicial que da la posesién efectiva; b) Los derechos de usufructo, uso o habitación se adquieren de la misma manera que el dominio y no hay respecto de ellos, exce¡::~ión alguna. Confirman expresamente lo anterior, los artículos 766 y 812 que, entre los modos de constituir estos derechos, enumeran la adquisición por prescripción, sin ninguna modificación especial; e) El derecho real de servidumbre activa está sujeto, como dij irnos antes, a reglas especiales y es uno de los casos de exce¡::ción de la regla general, conforme a los artículos 2498 y 2512, el último de los cuales se refiere a Jo dispuesto en el artículo 882. Con arreglo al artículo 882, sólo pueden adquirirse por prescripción las servidumbres continuas y aparentes y esta prescripción será de diez años contados como para la adquisión del dominio de los fundos. Las servidumbres discontinuas y las continuas inaparentes sólo

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pueden adquirirse por medio de un título; ni aún el goce inmemorial bastará para constituirlas. Como se ve, hay, según la distinta naturaleza de las servidumbres, unas que pueden adquirirse por prescripción y otras que no lo pueden. . Acerca -de la adquisición por prescripción de las servidumbres continuas y aparentes, ú.nicasque son prescriptibles, debemos observar que esta prescripción es de una naturaleza especial. En efecto, para esta prescripción no se requiere justo título ni buena fe; sólo requiere la ley un plazo de diez años contados como jJara la adquisición -del dominio (art. 882). Esta frase de que -se vale la ley se refiere únicamente al modo de contar el tiempo, o sea, a la regla del incis~ 2. 0 del artículo 2508, según la cual cada dos dfas se cuentan entre ausentes por uno splo para el cómputo de Jos años; d) Los derechos de prenda e hipoteca siguen la regla general. Recuérdese que no hay posesión de un derecho de hi¡::,oteca sino mediante la inscripción en el Registro Conservatorio (art. 2410). e) El derecho real de censo, que es uno de los exceptuados de la regla general, se adquiere sólo por la prescripción extraordinaria de 30 afias yen ningún caso por la prescripción ordinaria (art. 2512). Téngase presente, como en el caso anterior, que no hay posesión de un derecho real de censo sino mediante la inscripción en el Registro Conservatorio. (Art. 2027). índice

CAPíTULO XV
DE LA POSESION

307. Generalidades.-Posesión es la tenencia de una cosa determinada con ánimo de señor o dueño, sea que el dueño o el que se da por tal tenga la cosa por sí mismo, o por otra persona que la tenga en lugar y a nombre de él. (Art. 700). La posesión es un hecho y no un derecho, como pretenden algunos autores: a) Porque como tal la estima el Código Civil al decir que es la tenencia de una cosa con ánimo de señor o dueño; la tenencia de una cosa es algo material, exterior, o sea, un hecho y no un derecho o facultad moral; b) En ninguna parte el Código la clasifica como derecho; no la contempla entre los derechos reales taxativamente enumerados por la ley ni menos entre los derechos personales o créwtos, con cuya naturaleza no se aviene la posesión; c) Porque la posesión puede existir con independencia de todo derecho en la persona del que la tiene; puede una persona en el hecho poseer una cosa sin ser dueño ni tener ningún derecho sobre ella; d) Tampoco le da el carácter de derecho la circunstancia de que la poses ion sea origen de las acciones posesorias, porque estas acciones que nacen del hecho de la posesión continuada durante cierto tiempo no significan el ejercicio de un derecho que puede no existir en el poseedor, sino que tienen por único objeto amparar un hecho en el cual la ley ve ciertos caracteres de estabilidad; de aquí que

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en los juicios posesorios sólo se considera un punto de hecho, asa.,. ber: cuál de los dos litigantes posee la cosa; pero"en esos juicios no se indaga en virtud de qué derecho es ocupada la cosa. El derecho de dominio es materia que se discute en e1juicio reivindicatorio. Siendo la posesión un hecho ~ el dominio un derecho, se deduce que son dos cosas diversas: no todo dueño es poseedor, ni todo poseedor es dueño. Pero, al mismo tiempo, son dos conceptos íntimamente ligados, porque de nada serviría el dominio sin la posesión de la cosa; de aquí que el dueño de una cosa de que no está en posesión tiene para reclamarla la acción reivindicatoria o de dominio, que se llama así porque aun cuando por ella se persigue la posesión, sin embargo, en el juicio se discute ei dominio, o sea, se persIgue la posesión como una consecuencia del dominio. Por otra parte, en la prescripción adquisitiva, la posesión de una cosa, u~ida a cierto transcurso de tiempo, sirve para adquirir el dominio por el modo de adquirir denominado prescripción; en este caso la posesión viene a servir de causa del dominio. 308. Importancia y utilidad de la posesión. -La posesión es un hecho que proporciona ventajas jurídicas de la mayor importancia. En efecto: a) El poseedor es reputado dueño mientras otra persona-no justifique serlo. (Art 700, inciso último) .. . En concepto de la ley, la posesión es una presunción de dominio, que permite al poseedor la ventaja inapreciable de tener el papel de demandado en el juicio de reivindicación; donde hay actos públicos y reiterados de posesión, la ley cree ver la expresi6n de un derechc más elevado, que es la ,fuente de ella, o sea, el derecho de propiedad. Pero esta es una simple presunción que cede ante la realidad de la comprobación efectiva del derecho de propiedad, el cual puede existir en otra persona distinta. del poseedor. Comprobado el dominio, el dueño obtiene la posesión como una consecuencia de su derecho. b) La posesión continuada durante Cierto tiempo y con las condiciones legales, constituye el modo de adquirir denominado prescriPción adqui~itiva, por el cual se plfede ganar el dominio de los bienes corporales raíces o muebles y los otros derechos reales que no están espe·

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cialmente exceptuados (art. 2498). Sólo el que está actualmente poseyendo puede aleggr la prescripción adquisitiva de dominio (art. 2502) ; c) En ciertos casos la posesión importa la adquisición inmediata del dominio, como ocurre en el modo de adquirir llamado ocupación, que consiste en la toma de posesión de las cosas que no pertenecen a nadie y cuya adquisición no es prohibida por las leyes chilenas, o por el Derecho Internacional. (Art. 606); d) La posesión tranquila y no interrumpida durante un año completo, permite al poseedor el ejercicio de las acciones posesorias para conservar o recuperar la posesión de los bienes raíces o de derechos reales constituídos en ellos (art. 916 y 918); y aun antes de un año puede el poseedor, violentamente despojado, pedir que se restablezcan las cosas al estado anterior. (Art. 928); e) El poseedor vencido en el juicio reivindicatorio, aun el de mala fe, conserva el derecho de exigir del dueño de la cosa reivindicada ciertas prestaciones, contempladas en el párrafo 4. o del título de la reivindicación, de que trataremos más adelante. El poseedor de buena fe goza del beneficio de hacer suyos los frutos percibidos antes de la contestación de la demanda. (Art. 907, inciso 3.°); f) La posesión regulor de la cosa da acción reivindicatoria al <;ue la ha perdido y se hallaba en el caso de poderla ganar por prescripción, pero no contra el verdadero dueño, ni contra el que posea con igualo mejor derecho. Todo esto justifica el dicho antiguo beati possidentes. Dichosos los que poseen. 309. Cosas susceptibles de posesión.-Son susceptibles de posesión las cosas determinadas, porque no se concibe que concurran la tenencia y el ánimo de señor o dueño respecto de una cosa que no sea determinada en su género y en su especie. Propiamente hablando, sólo son materia adecuada de la posesión las cosas corporales, porque sólo ellas son susceptibles de tenerse u ocuparse materialmente, pero el Derecho hace extensiva la posesión a las cosas incorporales que, aun cuando son meros derechos, forman parte del patrimonio de una persona; y esta posesión, que el Derecho Romano llamaba cuasi-posesión, es susceptible de las mismas calidades y vicios que la posesión de una' cosa corporal. (Art. 715)

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Con relación a los derechos reales, debemos observar que la pose$ión oel derecho de dominio sobre - una cosa se confunde con la posesión -de la cosa misma, porque el dominio comprende todas las facultades "que pueden ejercerse sobre una cosa: pero no ocurre 10 mismo con los otros derechos reales, como el usufructo, el uso, la habitación, etc. " Así, el usufructuario no posee la cosa fructuaria, es decir no inviste ni real ni ostensiblemente el dominio de ella; posee sólo su derecho de usufructo; pero respecto de la cosa misma materia del usufructo tiene el carácter de mero tenedor (art. 714). También son susceptibles de posesión los derechos fersonales o créditos, y aunque esta posesión no tiene la importancia de la.posesión de los derechos reales, porque ella no habilita para la prescripción, no obstante tiene. aplicación en ciertos casos .. -Así, el artículo 1576 del Código Civil, al tratar del pago de las obligaciones, dice en su inciso 2,°, que el pago hecho de buena fe a la persona que estaba entonces en posesión del crédito, es válido, aunque después aparezca que el crédito no le pertenecía. Como se ve claramente; en este caso se trata de una persona que sin ser acreedor, osea, dueño del crédito, pasa en el hecho por serlo y ejerce los derechos de tal. Finalmente, debe tenerse presente que siendo -la posesión un hecho que manifiesta real o aparentemente el dominio. de una cosa, no pueden ser objeto de posesión las cosas inapropiables, ni aquellas .cosa~ que no son susceptibles de propiedad priYada por su destino permanente a un uso público, como son los bienes nacionales de uso público. 310. Elementos constitutivos de la posesión.-Dos són _los elementos constitutivos de la posesión, expresados en la fórmulaantigua corpus et animus, o sea, la tenencia de la cosa yel ánimo de . señor dueño. El primero de estos elementos es corporal; material, externo; el otro es interno, incorporal, es la intencién de. la persona que posee, de obrar por su propia cuenta y no' por cuenta ajena. La tenencia es la aprehensión material o legal de la cosa, o .er otros términos, el hecho de disponer actualmente de la cosa. No e~

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necesario que los actos materiales de detención o goce de la cosa que constituyen la tenencia como elemento de la posesión sean realizados por el mismo poseedor en persona. Se puede tener la posesión de una cosa corjJore alieno, es decir, aunque otro tenga la tenencia con tal que éste la tenga en lugar y a nombre del poseedor (art. 700). Con arreglo al artículo 721, puede una persona tomar la posesión de una cosa por intermedio de un mandatario o represen tante legal que obre en lugar y a nombre del mandante; y el artículo 725 dispone que el poseedor conserva la posesión aunque transfiera la tenencia de la cosa, dándola en arriendo, comodato, prenda, depósito, usufructo, o a cualquier otro título no traslaticio de dominio. El ánimo de seFíor o dueí'ío, que es el otro elemento constitutivo de la posesión, debe existir en la persona misma del poseedor. El acto de un tercero no puede hacernos poseedor contra nuestra voluntad; por eso cuando uno toma la posesión a nombre de otra persona que no es su mandatario ni representante, no poseerá ésta sino en virtud de su conocimiento y aceptación; pero se retrotraerá su rosesión al momento en quefué tomada a su nombre (Art. 721, inciso 2.°). Lo dicho debe entenderse sin perjuicio de las reglas generales sobre las personas incapaces, en cuya representación obran sus respectivos representantes legales; pero conviene tener presente la disposición del artículo 723, según la cual los que no pueden administrar libremente lo suyo, no necesitan de autorización alguna para adquirir la posesión de una cosa mueble, con tal que concurran en ello la voluntad y la aprehensión material o legal; pero no pueden ejercer los derechos de poseedores, sino con la autorización que competa. Los dementes y los infantes son incapaces de adquirir por su voluntad la posesión, sea para sí mismos o para otros. Como se ve, sólo están privados del ánimo requerido para' adquirir la posesión de una cosa mueble los que no tienen uso de razón, como los dementes y los infantes. 311. Adquisición y pérdida de la posesión.-Hemos visto que los elementos constitutivos de la posesión son la tenencia de una cosa determinada y el ánimo de señor o dueño; existirá rues la posesión cuando se reunan estos dos elementos esenciales de su constitución.

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Pero la adquisición de la posesión tiene diversas reglas según se trate de una cosa universal o singular. Tratándose de una universalidad. como es la herencia, su posesión se adquiere por el ministerio de la ley, desde el momento en que es deferida, aunque el heredero lo ignore; pero el que válida.:. mente repudia una herencia se entiende no haberla poseído jamás (art. 722). La herencia se refiere en el momento de fallecer la persona de cuya sucesión se trata (art. 956). Esta posesión conferida: por el ministerio de la ley al heredero se llama posesión legal, pero no lo habilita para disponer de un inmueble mientras po preceda el decreto judicial de la posesión efectiva debidamente inscrito en el Conservador de Bienes Raíces y las demás inscripciones especiales ordenadas • por la ley. (Arts. 687 y 688). Tratándose de una cosa singular, ~debemos ctiistinguir si es mueble o inmueble. La posesión de una cosa singUlar: mueble se adquiere cuando concurren la voluntad y la aprehensión material o legal, o sea, los dos elementos constitutivos de la posesión; y debiendo tenerse presente que en este caso' pueden adquirir la posesión ~in necesidad de autorización alguna, aún los que no pueden adquirir libre..; mente lo suyo exceptuados solamente los dementes y los. infantes (art, 723), como dijimos anteriormente. Respecto' a la adquisición de la posesión de una cosa inmueble, debemos observar: l. o Que la posesión r~gular de un inmueble, sea o no inscrito en el Registro Conservador, en el caso de la tradición, aplicable a las transferencias por acto entre vivos, no puede adquirirse sino mediante la inscripción en el Registro del Conservador (art. 724); y decimos la posesión regular, aunque el Código no emplee esa palabra, porque sólo ella requiere esencialmente la tradición. (Art. 702, inc. 3. o). 2. o Que la posesión irregular de un inmueble 1)0 inscrito puede adquirirse por el hecho de apoderarse de el con ánimo de hacerlo suyo, aunque el que se apodere de él obre violenta o clandestinamente. (Arts. 726 y 729); 3. o Que la posesión regular o irregular de un inmueble inscrito no puede en ningún caso adquirirse sino. mediante una nueva inscripción, y mientras subsista la inscripción anterior el que se apodera
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de la cosa a que se refiere el título inscrito, no adquiere la posesión de ella. (Art. 728). Como se ve, en lo tocante a la posesión, el Código hace una distinción perfectamente clara entre los inmuebles inscritos y los no inscritos en el Registro Conservador. En los primeros, mientras subsiste la in3cripción, la posesión no se pierde, y si alguien se apodera del inmueble inscrito no adquiere la posesión ni pone fin a la posesión anterior. En los otros, el que usurpa un inmueble adquiere su posesión. Antes de terminar lo relativo a la adquisición de la posesión, observaremos que hay un caso en que no se adquiere la posesión de una cosa aunque concurran los dos elementos, la tenencia y el ánimO,ttyes el caso del mero tenedor que usurpa la cosa dándose por dueño de ella. El art¿culo 730 dispone terminantemente que en este caso no se pierde por una parte la posesión ni se adquiere por otra, a menos que el usurpador enajene a su propio nombre la cosa. En este caso, la persona a quien se enajena adquiere la posesión de la cosa y pone fin a la posesión anterior, excepto el caso de un inmueble inscrito, para lo cual se requeriría una nueva inscripción. Debe también tenerse presente que la posesión puede adquirirse, o tomándola personalmente el poseedor, o por arra persona que la tome en su lugar y a su nombre; en este segundo caso es menester averiguar si esa persona es su mandatario o representante legal, en cuyo caso la posesión del mandante o representado principia en el mismo acto aun sin su conocimiento; si no es mandatario ni representante, en este cas:), la persona a cuyo nombre se toma la posesión no poseerá sino en virtud de su conocimiento y aceptación; pero se retrotraerá su posesión al momento en que fué tomada a su nombre. (Art. 721). La posesión puede perderse, ya sea que falten a la vez los dos elementos constitutivos de la posesión, o que falte cualquiera de ellos, aunque subsista el otro. El caso normal y corriente es que falten simultáneamente los dos elementos constitutivos, como ocurre en las enajenaciones voluntarias, en que el p03eedor se desprende voluntariamente de la tenencia y del ánimo de señor o dueño; y también en el caso de abandono de la

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cosa, en que el poseedor deja la tenencia de la cosa, renunciando también al ánimo de señor o dueño. Se pierde también la posesión cuando falta sólo el elemento corporal, aunque se conservé el ánimo de dueño. ~sto ocurre cuando otro se apoder:a de la cosa con ánimo de hacerla suya; el poseedor anterior no ha renunciado su calidad de dueño, cuya intención conserva; pero esta intención no basta para mantener la posesión, porque le faita uno de los elementos constitutivos, el elemento corporal, que consiste en la tenencia de la cosa por sí o p::>r otra persona a su nombre y en su lugar. Conviene no olvidar que tratándose de un inmueble inscrito, la posesión no cesa aunque otro se apodere de él con ánimo de hacerlo suyo; la posesión inscritá no cesa sino por la cancelación de la inscripción. Otro caso de pérdida de la posesión por faltar el elemento corporal, es el de aquellas cosas respecto de las cuales el dueño se encuentra en la imposibilidad de ejercer dominio sobre ellas, como ocurre en el caso de los animales' bravíos que recobran su libertad natural, que pasan a ser res nullius; y en el caso de .las cosas perdidas, cuando practicadas las posibles diligencias, no aparece el dueño ni hay esperanzas de que aparezca, materia de h cual hemos tratado en el título de la ocupación. El artículo 727 advierte que la posesión de la cosa mueble no se entiende perdida mientras se haya bajo el poder del poseedor, aunque éste ignore accidentalmente su paradero; la ley considera que en este caso no falta el elemento corporal de la tenencia. Recuérdese aquí lo dicho anteriormente sobre que el elemento corporal de la posesión existe, aunque el poseedor no tenga materialmente la cosa a su disposición, siempre' que la tenga en su lugar y a su nombre, ya sea como usufructuario, comodatario,etc, (art. 725); de modo que al decir que falta el elemento corporal, nos referimos al caso de que el poseedor no tenga la cosa ni por sí ni por otro a su nombre. . . Finalmente, se pierde la posesión por la falta del elemento inmaterial~ el ánimo de señor o dueño, aunque se conserve: la tenencia, como ocurre en el caso que el Derecho antiguo llamaba constituto posesorio, que es el contemplado en la parte final del número 5. o del ar-

tículo 684, en que por

un contrato· el dueño de la cosa se constituye

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usufructuario, comodatario, etc. El dueño pierde su calidad de tal y al reconocer el dominio ajeno. pasa a ser mero tenedor de la cosa, que conserva materialmente en su poder en virtud de un título distinto del que antes tenía; y el nuevo dueño pasa a ser poseedor. 312. Diversas clases de posesión.-EI Derecho Romano dividía la posesión en civil, natural y mera tenencia, y llamaba posesión civil a la detención de una cosa con ánimo de señor o dueño; natural, a la detención de una cosa sin ánimo de señor, pero con derecho in re, v. gr.: en el caso del usufructuario; y mera tenencia, a la detención de una cosa sin ánimo de señor y sin derecho in re, v. gr. en el caso del arrendatario, que sólo tiene derecho personal. Esta clasificación ambigua y dificil ha sido completamente abolida por nuestra Código Civil, el cual sólo admite los términos opuestos de posesión y mera ten.encia, existiendo posesión sólo cuando se reunen los dos elemennos constitutivos, a saber: tenencia de la cosa por el mismo poseedor o por otra persona en su lugar y a su nombre, y ánimo de señor o dueño; y existiendo mera tenencia, cuando se reconoce dominio ajeno, o sea, cuando falta el ánimo de señor. Como se ve, lo que nuestro Código llama posesión es lo que· el Derecho Romano llamaba posesión civil, corpore et ánimo, o sea, la reunión de ambos elementos. Si falta el elemento del ánimo, no hay posesión sino mera tenencia. La posesión puede ser regular o irregular. (Art. 702). Además de la clasificación de la posesión en regular e irregular, que hace el arto 702 del Código Civil, hay que considerar otras nomenclaturas de la posesión, que emplea también el Código Civil, a saber: a) Las posesiones viciosas, que son la violenta y la clandestina, que define el Código Civil, en sus arts. 719 y 713, Y de las cuales nos ocuparemos más adelante; b) la posesión tranquila, que exige la ley comO requisito indispensable para entablar las acciones posesorias (art. 918); e) la posesión no interrumpida, que es la que no ha sufrido ninguna interrupción natural o civil (art. 2501), y que define el Código al tratar de la prescripción adquisitiva, de la cual es un requisito indispensable; d) la pose~ión de buena fe, de que también tr<:taremos y que es cosa diversa de la posesión regular, porque se pue-

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de ser poseedor regular y de mala fe; como vice-versa, el poseedor de mala fe puede ser poseedor irregular (art. 702). Esta clasificación de la posesión tiene gran aplicación al tratar de las prestaciones mutuas que siguen a la sentencia recaída en el juicio de reivindicación; e) la posesión de mala fe; f) la posesión ¡¡{scríta, que se refiere a los bienes raíces o derechos reales constituídos sobre ellos, cuyos títulos están inscritos en el Registro Conservatorio de bienes raíces y que está especialmente garantida por la ley, porque ella, no cesa sino en virtud Ge la cancelación de la inscripción, y mientras subsiste la inscripción, el que se apodere de la 'cosa a que se refiere el título inscrito, no adquiere la posesión de ella, ni pone fin a la' po~esión existen~ te (art. 728). Esta posesión tiene también reglas especiales para suprueba, que establece el artículo 924 del Código Civil, al decir que la pQsesión de los derechos inscritos se prueba por la inscripción, y miéntras esta subsista y con tal que haya durado un' año completo, no es admisible ninguna prueba de posesión con que se pretenda impugnarla» ; tiene además gran importancia en materia de prescripción adquisitiva, donde figura una disposisión fundamental que dice así: «Contra un título inscrito no tendrá lugar la prescripción adquisitiva -de bienes raíces o de derechos reales constituídos en éstos, sino en virtud de otro título inscrito, ni empezará a correr sino desde la inscripción del segundo» (art, 2505); g) La posesión de un inmueble cuyo título no está inscrito, de que trata el Código Civil en el artículo 729, del cual se deprenden los peligros que amenazan a su ¡:-oseedor, pues si alguien pretendiéndose dueño se apoderara violenta o clandestinamente de un inmueble cuyo título no está inscrito, el que tenía la posesión la pierde; h) la posesión inmemorial, de que habla el Código Civil al tratar de las servidumbres continuas in a-_ parentes y de las discontinuas, para decir que sólo pueden adquirirse por medio de un título y que ni aún el goce inmemorial bas:tará para constituírlas (art. 882); i) laposesión pro indiviso, que es la que tienen uos o' más personas que poseen una cosa en común, y que tiene importancia para fijar la sucesi§n de la posesién, porque en caso de .división cada uno de los partícipes se entenderá haber poseído exclusivamente la parte que por la división le cupiere, durante todo_el tiempo que duró la división (art. 718); principio este

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que tiene aplicación en materia' de herencias, en el que el Código repite la misma regla diciendo: que cada asignatario se reputará haber sucedido inmediata y exclusivamente al difunto en todos los efectos que le hubiesen cabido, y no haber tenido jamás~ parte alguna en los otros efectos de la sucesión (art. 1344). También tiene aplicación en materia de hipoteca, confome al artículo 2417 del Código Civil, que dice: «El comunero puede antes de la división de la cosa común, hipotecar su cuota; pero verificada la divisi6n la hipoteca afectará solamente los bienes que en razón de dichas cuotas se adjudiquen si fueren hipotecables»; J) la posesión originada por la existencia de un título de mera tenencia, que constituye una presunción de mala fe y que inhabilita aún para la prescripción extraordinaria, a menos que se reunan los requisitos que enumera la regla tercera del artículo 2510 del Código Civil. k) la ¡:::osesión de las cosas incorporales, que es susceptible de las mismas calidades y vivíos que la ¡:::osesión de una cosa corporal (art. 715) ; posesión ésta que tiene importancia con relación a los derechos reales, porque sirve para adquirirlos por prescripción (inciso 2 del arto 2498), Y porque cuando esos derechos versan sobre bienes raíces, hay acción posesoria para conservarla o recuperarla; 1) la posesión del crédito o derecho personal, que el Código toma en cuenta en el artículo 1576, inciso 2.°, para decir, que «es válido el pago hecho de buena fe a la persona que estaba entonces en posesión del crédito, aunque después aparezca que el crédito n.o le pertenecía». También hay que considerar la posesión unida al dominio, que es la forma ordinaria en que se presenta la posesión, cuando se juntan en una misma persona el hecho de la posesión con el derecho de dominio; la «posesión a nombre proPio», de que habla el Código Civil en el arto 719 y que es lo .que vulgarmente se llama posesión en contraposición a la mera tenencia, o «posesión a nombre ajeno». En materia de sucesión por causa de muerte, usa e! Código las palabras poeesión legal y posesión efectiva -Posesión legal es la que se confiere al heredero por el ministerio de la ley, en el momento de deferirse la herencia y que no lo habilita para disponer de los inmuebles mientras no preceda a la posesión efectiva, que es la que se da por decreto judicial, después de comprobada la calidad de herede-

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ro yque debe inscribirse en el Rtgistro Conservador de Bienes. (Art. 6688). En materia de presunción de muerte por dewparecimiento, t¿sa el Código los términos de poc:esión proviwria, que es la que concede el juez a los herederos presuntivos des¡::ués de transcurridos diez años desde la fecha.de las últimas noticias y que les da derecho a. los frutos de los bienes (arts. 81, 84 Y 89) Y posesión definitiva, que se concede ordinariamente por decreto judicial cuando han transcurridos treinta años desde la fecha de las últimas noticias, la cual posesión permite a' los herederos presuntivos disponer de los bienes sin perjuicio de la rescisión del decreto en los casos que indica la ley. (Arts. 82, 90 ysiguientes) . . Al tratar del Reglamento del Registro Conservador, aludiendo el Código Civil a los títuloscuya inscripción se prescribe, dice que ellos no darán o transferirán la posesión efectiva del respectivo· derecho, mientras la inscripción no se efectúe de la manera que se ordena. (Art~ 696). y finalmente, al tratar del estado civil de las . personas habla el Código Civil de posesión notoria del estado civil (arts. 309 y 313), concepto este que se aparta fundamentalmente de lo que aquí tratamos y al que sólo nos referimos por llevar el nombre de posesión. 313. Posesión regular.-Es la que procede de justo título y ha sido adquirida de buena fe; aunque la buena fe no subsista después de adquirida la posesión. Si el título es traslaticio de dominio, es también necesaria la tradición (art 702). Son requisitos de la posesión regular: 1.0, el justo título; 2.°, la buena fe al tiempp de la adquisición; y 3.°, la tradición; si el título es traslaticio de dominio. Analicemos estos distintos requisitos. 314. 1.° Iusto titulo.-HemQs visto anteriormente, la diferencia que hay entre título y modo de adquirir; el primero es la causa remota y el segundo la causa próxima de la adquisición de un derecho. Pero al tratar de la posesión regular, y para el efecto de reputada tal, el Código incluye en el nombre de títulos a algunos modos de adquirir, en los cuales, no habiendo necesidad de acto jurídico previo, se confunde el título con ellos. También el Código con-

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sidera como títulos a ciertos actos que son sólo declarativos o complemento de un modo de adquirir anterior, como luego veremos. El justo título es constitutivo, traslaticio o declaratiyo de dominio. Son constitutivos de dominio y por consiguiente se confunden con el modo de adquirir, la ocupación, la accesión y la prescripción; y se llaman constitutivos, porque, o crean un derecho que no existía, o en los casos en que al parecer lo transfieren, no es por voluntad del dueño anterior, cuyo derecho caducó, sino por el ministerio de la ley. En la prescripción ordinaria, por ejemplo, el título o contrato que sirve de base a la posesión regular, no es título de dominio sino de simple posesión; el de dominio existiría por el hecho de haber prescrito, en e! momento mismo de adquirir. Son traslaticios de dominio los que por su naturaleza sirven para transferirlo, comJ la venta, la permuta, la donación entre vivos, la transacci6n en cuanto transfiere la propiedad de un objeto no disputado y el mutuo Son declarativos de dominio la sentencias de adjudicación en juicios divisorios y los actos legales de partición. Estos títulos, que llamamos declarativos de dominio, no son propiamente títulos en el sentido de causa de la adquisición de un derecho, porque, si se trata de la división de una herencia, la causa legal de la adquisición del heredero adjudicatario es la sucesión por causa de muerte, que es modo de adquirir el dominio, y si se trata de la división de una C'Jmunidad, la causa de la adquisición de! comunero a quien se le adjudica la especie poseída proindiviso será la misma que correspondía a la comunidad. Como se ve, estos títulos vienen sólo a completar, precisar o declarar adquisiciones ya hechas por otros modos de adquirir y sirven sólo para determinar los bienes que han correspondido a cada heredero o comunero, según los casos, y por eso, los llamamos declarativos de dominio. Confirman expresamente esta doctrina los artículos 718, 1344,2313 Y 2417 del Código Civil. Pero debe tenerse presente que los actos de partición producen entre íos comuneros algunos efectos semejantes a los de los títulos traslaticbs de dominio. Así, el adjudicatario tiene derecho a reclamar de sus ca-partícipes el saneamiento por evicción, si hubiere sido pri-

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vado de la cosa; y en caso de que sólo se le moleste en la posesión, puede exigir de. ellos que concurran a hacer cesar la molestia (artículo 1345). Además, las particiones pueden anularse y rescindirse de la misma manera y según las mismas reglas que los contratos, y el heredero que ha sido perjudicado en más de la mitad de su cuota puede interponer la demanda de rescisión, por causa de lesión enorme. (Art. 1348). Sobre este punto, relacionado'con la sucesión por causa de muerte, debemos llamar la atención a la circunstancia de que el Código, apesar de que para el efecto de' regularizar la posesión comprende bajo el nombre de títulos a los modos de adquirir, omitió el título del legatario y del heredero que no tienen sentencia de adjudicación ni acto legal de partición, como ocurre cuando es único heredero. El inciso 2. o del número 4. o del artículo 704 sólo se refiere al heredero y al legatario putativos, a quienes sirve de justo títuhel decreto judicial de posesión efectiva y el correspondiente acto testamentario judicialmente reconocido; pero en ninguna parte habla el Código del justo título del verdadero heredero qUe no tiene sentencia de adjudica-: ción o acto legal de partición y del verdadero legatario. Advierte el artículo 703, incisos 5. 0 y 6.°, que no forman nuevo título para legitimar la posesión, las sentencias judiciales sobre derechos lítigiosos ni las transacciones en cuanto .se limitan a reconocer o declarar derecho.s preexistentes; en ambos casos el poseedor conserva su título anterior, porque la sentencia o transacción en el caso aludido no hace más. que declarar o reconocer un derecho que de antemano existía. Diversa cosa ocurre cuando por la transacción se transfiere un derecho no disputado; en este caso hay una nueva causa de adquisición, o sea, un título para regularizar la posesión De la persona a quien Se transfiere el objeto no disputado y sobre el cual antes no tenía ningún derecho. • ' No es justo título con arreglo al artículo 704: 1. ° El falsificado, esto es, no otorgado realmente por la persona que se pretende;' 2. o El conferido por una persona en calidad de mandatario o representante legal de otra sin serlo;

3.° El qúe adolece de un vicio de nulidad, como la enajenaCión
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que debiendo ser autorizada por un representante legal o por decreto judicial, no ha sido. La nulidad a que se refiere este número comprende tanto la absoluta como la relativa, pues el ejemplo que cita es de nulidad relativa; pero como la nulidad relativa se sanea por un lapso de cuatro años, pasado ese tiempo, se revalida retroactivamente el título y se reputa válido y justo desde la fecha del otorgamiento. (Arts. 1682, 1684, 1691 Y 705); 4. o El meramente putativo, como el del heredero aparente que no es en realidad heredero; el del legatario cuyo legado ha sido revocado por un acto testamentario posterior; etc. Sin embargo, al heredero putativo' a quien por decreto judicial se haya dado la posesión efectiva, servirá de justo título el. decreto, como al legatario putativo el correspondiente acto testamentario que haya sido judicialmente reconocido. Téngase presente sobre esta materia una observación fundamental, yes la de que el Código no califica de título injusto el de aquel que ha recibido la cosa de quien no era dueño sino simple poseedor; por el contrario, ese es precisamente el caso en que tiene importancia el hecho de la posesión regular como antecedente de la prescripción ordinaria. 315. 2. o Buena fe.-La buena fe es la conciencia de haberse adquirido el dominio de la cosa por medios legítimos, exentos de fraude y de todo otro vicio. Así, en los títulos traslaticios de dominio la buena fe supone la persuación de haberse recibido la cosa de quien tenía la facultad de enajenarla, y de no haber habido fraude ni otro vicio en el acto o contrato (incs. 1, o y 2.° del arto 706). El poseedor de buena fe cree adquirir la cosa de quien era verdadero dueño, o sea, incurre en un error de hecho creyendo que existe el derecho de propiedad en la persona del que le transfiere la cosa, siendo que en realidad no es' tal dueño. Este justo error en materia de hecho en que incurre el adquirente no se opone a la buena fe (inc. 3. o del arto 706). En efecto, la ley, al hablar del jJoseedor de huena fe, se refiere precisamente a la persona que posee la cosa por haberla adquirido con justa causa de error, de quien no tenia realmente el dominio de ella; pues si la hubiese adquirido de manos del dueño, tendría el dominio de ella y

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la ley lo llamaría dueño; pero sólo tiene la posesi6n, que 10 habilita para la prescripci6n. El error en materia de derecho constituye una presunci6n de mala fe que no admite prueba en contrario (inciso final del art 706). No puede alegarse un concepto equivocado de la ley, porque ésta se entiende conocida de todo~ después de vencido el plazo de la promulgaci6n; ni sirve de excusa la ignoráncia de la ley, salvo el caso de incomunicación previsto en el artículo 8. del C6digo Civil. La buena f~ requerida para la posesi6n regular debe ser completa; si el adquirente ha tenido duda sobre la propiedad del autor debe reputársele de mala fe. La buena fe requerida para la posesión debe existir tan sólo en el momento de la adquisición; y la calidad de poseedor regular no se pierde aunque la buena fe no subsista después de adquirida la posesión. Mala fides superveniens non impedit usucapionem. Distinta es la disposición de la ley sobre la buena o mala fe del poseedor relativamente a la adquisición de los frutos, pues. en este caso la buena o Ínala fe se refiere al tiempo de la percepción de los frutos (art. 913), El fundamento de esta diferencia está en que la posesiónregular, como base' de la prescripción adquisitiva ordinaria, es un estado . de cosas permanente, cuyo carácter se determina de una manera invariable por las circunstancias que la acompañan en su órigen, mientras que cada ~cto de percepción de frutos es un hecho aislado, independiente de los anteriores; de manera que sobreviniendo la mala fe, no podría razonablemente el poseedor -prevalerse de la buena fe inicial, para hacerse dueño de frutos percibidos en condiciones diversas. La buena fe se presume, excepto en los casos en que la ley es, tablece la presunción contraria. En todos los otros, la mala fe deberá probarse (art. 707). Corresponderá pues al que litiga con el poseedor probar que éste conoció la falta de dominio en el autor del título o los otros vicios de que éste adolecía; y si esos hechos no se establecen, la ley favorece al poseedor. Finalmente, además de la ventaja que la buena fe proporciona al poseedor, de dar a su posesión el carácte~ de regular, le sirve tam0

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bién, como ya lo hemos insinuado, para la adquisición de los frutos de la cosa. El artículo 907 establece que el poseedor de buena fe no es obligado a la restitución de los frutos percibidos antes de la ccntestación de la demanda. Una razón de equidad aconseja al legislador no imponer al poseedor de buena fe una obligación que, en ciertos casos, podría serle ruinosa, en beneficio de una pClsona que ha sido negligente en la defensa de sus derechos. 316, 3.° Tradición.- -La posesión regular exige como requisito indispensable la tradición, si el título es traslaticio de dominio (art. 702, inc. 3.°). Hemos visto en otra parte de nuestro estudiQ que el título traslaticio da sólo un derecho personal y que no transfiere ¡:or sí mismo ni la posesión ni el dominio; sólo el modo de adquirir da un derecho real. También vimos que la tradición sólo servía de modo de adquirir cuando el tradente era duéño de la cosa; si el tradente no es dueño sino simplemente poseedor, por la tradición sólo se transfiere la posesión que tenía el tradente; pero si la tradición se basa en un justo título y hay buena fe de parte del adquirente, éste obtiene la posesión regular, aunque el tradente fuera un simple poseedor irrégular. Siendo la tradición requisito necesario para la posesión regular y efectuándose la tradición de los bienes raíces por la inscripcién en el Registro Conservador, nadie puede adquirir la ¡:oscsión regular de un bien raíz, por actos entre vivos, sino mediante la inscripción En el Registro Conservador (art. 724). 317. Ventajas de la posesión regular .-La posesión regular es favorecida por la ley. En efecto, ella sirve: a) Para adquirir el dominio por la prescripción ordinaria, que es de breve tiempo, mientras que el poseedor irregular sólo puede hacerlo ¡::or la extraordinaria, de treinta años (arts. 2507 y 2510); b) el poseedor regular goza del beneficio de la acción reivindicatoria, equiparándosele en cierto modo al dueño, ccn la limitación de que no puede hacerla valer ni contra el verdadero dueño ni CO:1tra el que posea con igualo mejor derecho (art. 894). Esta acción no corresponde en ningún caso al poseedor irregular. 318; Posesión irregular. Posesiones viciosas.-Es posesión irregu-

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lar la que carece de uno o más requisitos exigidos por la ley para la posesión regular (art. 708). Forman una categoría especial las posesiones viciosas, que son la violenta y la clandestina, las que estando en una situación jurídica inferior, comenzarán a ser irregulares cuando cese el vjcio que las ha acompañado. Se llaman viciosas estas posesiones, porque se tienen mediante el vicio de la violencia o de la ocultación; y son de peor condición que la posesión simplemente irregular. Se diferencian de la simple posesión irregular: 1. o La posesión irregular, cuando se ha tenido sin violencia, clandestinidad ni interrupción, por un plazo de 30 años, 'habilita' para adquirir el dominio de la cosa, por la prescripción extrac:rdinaria, aún en el caso de que haya existido. un título inicial de mera tenencia, siempre que durante ese plazo, el usurpador no haya reconocido el dominio' de la persona a cuyo nombre inició la posesión. La posesión viciosa, esto es, la que se mantiene con violencia o clandestinidad, en el caso de que' haya existido un título inicial de mera tenencia, no habilita al usurpador para adquirir la cosa,porla prescripción extraordinaria de treinta años, y sólo puede invocarse para la prescripción, contando los treinta' años desde el momento en que hubiere cesado la violencia o clandestinidad (art. 2510, regla 3."); 2. o El poseedor irregular puede instaurar acción poseSoria, si tiene un año de posesión tranquila y no interrumpida; mientras que el poseedor vicioso no puede entablar dicha acción, sino contando el año desde que cesa la violencia o la clandestinidad. Igualmente, las aceiones para recuperar ~a posesión.espiran al cabo de un año' completo contado desde que, el poseedor anteriOr la ha perdido, o sea, la ley ampare en su posesión al pose,edor irregular que lleva más de un año en posesión tranquila, mientras que en el caso del poseedor violento o clandestino, la ley no ampara su posesión, por larga que sea, mientras duren la violencia o la clandestinidad, y el plazo de un año de prescripción de la acción posesoria se cuenta sólo desde el último acto de violencia o desde que haya' cesado la clandestinidad (arts. 918 y 920). 319. Posesión violenta y cIandestina.-Es la que se adquiere por la fuerza. La fuerza puede ser actual o inminente (art. 710). El

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que en ausencia del dueño se apodera de la cosa, y volviendo el dueño le repele, es también poseedor violento (art. 711). Existe vicio de violencia, sea que se haya empleado contra el verdadero dueño de la cosa, o contra el que la poseía sin serlo, o contra el que la tenía en lugar o a nombre de otro. Lo mismo es que la violencia se ejecute por una persona o por sus agentes, y que se eiecute con su consentimiento, o que después de ejecutada se ratifique expresa o tácitamente. (Artículo 712): El vicio de la violencia en la posesión es temporal, porque una vez que cesa la violencia comienza la posesión útil; en efecto cuando una persona pierde la posesión de un bien raíz por medios violentos, el poseedor antiguo puede recuperarla por medio de la acción posesoria, que dura un año; peró el año debe contarse desde el último acto de violencia realizado por el nuevo poseedor, de manera que mientras dura la violencia, no corre el plazo de prescripción en contra del antiguo poseedor; y recíprocamente el nuevo poseedor sólo es amparado en su posesión una vez que ha transcurrido un año en posesión tranquila de la cosa (arts. 918 y 920). El vicio de la violencia es relativo, en el sentido de que el poseedor violento sólo tiene una posesión viciosa respecto del poseedor anterior a quien despojó de la posesión. Un tercero, extraño a los actos de violencia, no podría invocar en su favor el vicio de la violen· cia, porque respecto de él la posesión no ha tenido tal carácter . . Posesión clandestina es la que se ejerce ocultándola a los que tienen derecho para oponerse a ella (art. 713). Acabamos de ver que la posesión debe ser tranquila, es decir, adquirida por medios exentos de toda violencia; también debe ser pública, o sea, el poseedor debe obrar sin ocultar sus actos, tal como acostumbran hacerlo las personas que ejercen un derecho. El vicio de la clandestinidad es relativo, como el de la violencia, ya que puede la posesión ocultarse respecto de uno y no respecto de otro; y temporal, porque cuando cesa la clandestinidad comienza la . posesión útil. Este vicio de la clandestinidad en la posesión se explica perfectamente tratándose de bienes muebles, pero es muy raro tratándose de bienes raíces. Es difícil esc::mderse para habitar una casa, para

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cultivar ,un campo; este vicio, respecto de inmuebles, se explica más fácilmente en los casos de obras o trabajos subterráneos que invaden la propiedad colindante y que no tienen ningún signo exterior o superficial. 320. Posesi6n de buena y de mala fe.-Aunque la buena fe es un elemento constitutivo indispensable, para iniciar una posesión regular, que conduzca a la prescripción ordinaria, dijimos ya anteriormente y volvemos ahora a repetirlo, que son cosa-diversa:' posesión regular y posesión de buena fe; como también son' cosa diversa: posesión irregular y posesión de mala fe. La clasificación de la posesión en de buena y mala fe, es importante, porque es muy diversa la situación jurídica en que se encuentran uno y otro poseedor, para todo lo que se refiere a la acción reivindicatoria y a las prestaciones mutuas que se s!guen al fallo judicial. , La buena o mala fe del poseedor, que toma en cuenta el Código para fijar sus derechos y obligaciones en materia de frutos, deterioros, expensas y mejoras, se refiere, relativamente a los frutos, al tiempo de la percepción y relativamente a las expensas, mejoras y deterioros, al tiempo en que fueron hechas; pero después de la contestación de la demanda, el poseedor de buena fe sigue la misma ::ondición del de mala fe. (Arts. 913 y 907, inciso 3.°). Analicemos esos diversos efectos., a) En materia de frutos, el poseedor de buena fe hace suyos los frutos naturales. y civiles percibidos antes de la contestación de la demanda, y por consiguiente no es obligado a su restitución. En cambio, el poseedor de mala fé es. obligado a restituir los frutos naturales y civiles, y no solamente los percibidos, sino los que el dueño hubiera podido percibir con mediana inteligencia y actividad, teniendo la cosa en su poder. Si no existen los frutos, deberá el valor que tenían o hubieran tenido al tiempo de la percepción; se considerarán como no existentes los que se hayan deteriorado en su poder. Repecto a los gastos ordinarios, que se han invertido en produ-

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cirios, uno y otro tienen derecho a que se les abonen por el reivindicador (art. 907). b) En materia de deterioros, el poseedor de mala fe es responsable de los que por su hecho o culpa ha sufrido la cosa, y el de buena fe, mientra permanece en ella, no es responsable de estos deterioros, sino en cuanto se hubiere aprovechado de ellos (art. 906). e) En materia de expensas, uno y otro tienen derecho a que se les abonen las expensas necesarias invertidas cn la conservación de la cosa, según las reglas del artículo 908. d) En materia de mejoras, el poseedor de buena fe tiene derecho a que se le abonen las mejoras útiles, hechas antes de contestarse la demanda, y el poseedor de mala fe no tiene ese derecho y sólo podrá llevarse los materiales de dichas mejoras, siempre que pueda separarlos sin detrimento de la cosa reivindicada y que el propietario rehuse pagarle el precio que tendrían dichos materiales después de separados (arts. 909 y 910). En cuanto a las mejoras voluptuarias, uno y otro están en la misma situación y sólo tienen derecho a llevarse los materiales en el caso y con los requisitos indicados anteriormente. (Art.9r1). 321. Posesión proindiviso.-Cada uno de los partícipes de una cosa que se poseía proindiviso, se entenderá haber poseído exclusivamente la parte que por la división le cupiere, durante todo el tiempo que duró la indivisión. Podrá, pues, añadir este tiempo al de su posesión exclusiva, y las enajenaciones que haya hecho por sí sólo, de la cosa común y los derechos reales con que la haya gravado, subsistirán sobre dicha parte si hubiere sido comprendida en la enajenación o gravamen. Pero si lo enajenado o gravado se extendiere a más, no subsistirá la enajenación o gravamen contra la voluntad de los respectivos adjudicatarios. (Art. 718). Una disposición análoga contiene el artículo 1344, que al tratar de la partición de la herencia dice; «Cada asignatario se reputa haber sucedido inmediata y exclusivamente al difunto en todos los efectos que le hubieren cabido y no haber tenido jamás parte alguna en los otros efectos de la sucesión»; y el artículo 2417, sobre la hipoteca, dice; «El comunero puede, antes de la división de la cosa común, hi-

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potecar su cuota; pero verificada la división, la hipoteca afectará solamente los bienes que en razón de dicha cuota se adjudiquen. si fueren hipotecables. Si no 10 fueren. caducará la hipoteca» . . Como se ve en los artículos transcritos, el Código establece respecto de la posesión proindiviso una doctrina. clara y precisa, según la cual, efectuada la partición de los bienes indivisos, cada adjudicatario se reputará haber sido exclusivo poseedor de 'la parte que le tocó en adjudicación y no haber tenido parte alguna en los demás bienes. La. venta o hipoteca hecha por uno de los comuner~s durante la indivisión, que afecte alguno de los bienes comprendidos en ellq, queda en una situación mcierta hasta que se efectúe la partición; si la cosa yendidao hipotecada se adjudica al comunero. Rue la vendió o hipotecó, queda firme la venta o hipoteca; en caso contrario, si se tratare de venta, se procederá como en el caso de venta de la cosa ajenal Y si se tr<!-tare de hipoteca, esta caducará. 322. Otros caracteres de la posesión.-Cuando se transmite o transfiere la posesión de una persona a otra, o sea, cuando hay sucesión en la posesión, 'la posesión del sucesor principia en él. Esta es la regla general; pero puede al nuevo poseedor convenirle agregar a su po~esión, la posesión de sus antecesores, y con este fin la ley 10 autoriza para ello, con la condición de que en tal caso se .laápropie con . sus calidades y vicios, La ley no limita el número de antecesores; el poseedor 'puede agregarse la de una serie no interrumpida de poseedores. (Art. 717). Estadispbsición tiene una importancia inmensa en materia de prescripción, pues permite al . poseedor invocar en su favor, al alegar la prescripción, no sólo su propia posesión sino todo el tiempo de posesión de las personas de quiehes deriva su título, o sea,' de sus antecesores en la posesión de la cosa . . Hemos visto ya en otra parte que estas transmisiones de la posesión pueden cambiar su calidad convertirla de irregular en regular,cuando se efectúa con justo título y buena. fe la tradición de una cosa poseída irregularmente; en este caso el nuevO poseedor pa-

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sa a ser poseedor regular, pero sólo desde la fecha en que se efectuó la tradición a su favor. El poseedor, según los casos, podrá alegar la posesión regular como antecedente de la prescripción ordinaria, o la irregular como antecedente de la extraordinaria de treinta años, según convenga a su derecho. Respecto de la prueba de la posesión, la ley fija reglas que la facilitan por medio de ciertas presunciones. Si una persona justifica haber empezado a tener la cosa con ánimo de señor o dueño, o sea, haberla comenzado a poseer, la ley presume que esta posesión ha continuado hasta el momento en que se alega (art. 719); obsérvese que no usamos las palabras «poseer a nombre propio» y «poseer a nombre ajeno», que impropiamente emplea el artículo 719 del Código, porque toda posesión es a nombre propio; sólo la tenencia es a nombre ajeno. Si una persona ha empezado como mero tenedor, reconociendo dominio ajeno, se presume igualmente la continuación del mismo orden de cosas. Si alguien prueba haber poseído anteriormente y posee actualmente, se presume la posesión en el tiempo intermedio. 323. Mera tenencia.-Hemos visto que dentro del sistema seguido por nuestro Código Civil contrastan las palabras posesi6n JI mera tenencia. Sabemos en qué consiste la poses~ón; estudiemos ahora la mera tenencia. Mera tenencia es la que se ejerce sobre una cosa, no como dueño, sino en lugar o a nombre del dueño. Constituye la mera tenencia una situación jurídica completamente diversa de la posesión; de los dos elementos constitutivos de la posesión corpus et animus, el mero tenedor sólo tiene el primero, porque la cosa está materialmente a su disposición; pero le falta en absoluto el segundo elemento, o sea, el ánimo de señor o dueño, que es el distintivo característico de la posesión, porque al tener la cosa a nombre de otro reconoce el dominio ajeno. La mera tenencia puede traer su origen o de la voluntad de las

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partes, traducida ~n un contrato, o de la ley, o de dispcsición del juez; pero siempre de un hecho regular, ajustado a derecho; en lo que se diferencia también de la posesión, que puede ser regular, irregular o viciosa; y precisamente este carácter regular de la mera tenencia es 10 que le da la calidad de precaria, porque de su título constitutivo se desprende siempre el reconocimiento del dominio de otro. El 'mero tenedor no inviste la posesión de la cosa; pero la posesión debe residir en alguna persona mientras la cosa no sea abandonada; y esa persona que inviste la' calidad de poseedor es el dueño, de l,a cosa, el cual conser~a la posesión, aunque esté en manos de otro la tenencia; o sea, posee corpore alieno. La mera tenencia no confiere al mero tenedor las ventajas de la posesión, las cuales son propias solamente de los que reunen los dos elementos constitutivos de esa situación jurídica; así, únicamente l~s poseedores pueden entablar las acciones posesorias, y sólo por excepción, el artículo 928 concede al mero tenedor que ha sido violentamente despojado de la cosa, acción posesoria especial para obtener el restablecimiento de las cosas al estado en que se hallaban antes del despojo violento. El estado de mera tenencia subsiste indefinidamente mientras , se mantiene en vigor el título que le da vida, y el simple tiempo no la muda en posesión (art. 716). La mera tenencia de una cosa se transmite a los herederos del testador, quienes contirtúal1 siendo meros tenedores; pero la transferencia a título particular que efectúa el mero tenedor cuando a su propio nombre enajena indebidamente a otra persona la cosa materia de la mera tenencia, hace cesar el estado de mera tenenci:;l, y el sucesor adquiere la posesión de la cosa (art. 730.) Son meros tenedor~s: el usufructuario, el usuario, el que, tiene derecho de habitación, el arrendatario, el comodatario, el depositaría, el acreedor prendario, el acreedor anticrético, el secuestre y los administradores de bienes ajenos, como los mandatarios, curadores, etcétera.
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Completando lo dicho anteriormente, podemos anotar las siguienres caracteríscas de la mera tenencia: l. a La mera tenencia equivale a lo que el Derecho Romano llamaba jJosesión natural; a la posesión a nombre ajeno, de que habla el Código Civil en el artículo 719 y a la tenencia de la cosa en lugar y a nombre de otro, de que habla el artículo 730. 2." La mera tenencia se inicia siempre con un título, que puede ser un contrato, como ocurre en el caso del arrendamiento, o la ley, como sucede en el usufructo del oadre de familia, o bien un decreto del juez, como en el caso del secuestre. 3. a La mera tenencia continúa s iemjJre igual é invariable hasta su terminación, cualquiera que sea el tiempo que transcurra. El simple lapso de tiempo no muda la mera tenencia en posesión: salvo el caso del artículo 2510, regla 3," (art. 716). La regla 3. 3 del artículo 2510 dice que la existencia de un título de mera tenencia hará presumir mala fe en el que se dice poseedor, y no dará lugar a la prescripción a menos que concurtan estas dos circunstancias: a) que el que se pretende dueño no pueda pI'Obar que en los últimos treinta años se haya reconocido expresa o tácitamente su dominio por, el que alega la prescripción; y b) que el que alega la prescripción pruebe haber poseído sin violencia. c1andestinidád ni .interrupci6n por el mismo espacio de tiempo. Esta continuación de la mera tenencia, a pesar del transcurso del tiempo, es una presunci6n expresa de la ley. Si se ha empezado a poseer a nombre ajeno, dice el arto 819, inciso 2.°, es decir, si se ha empezado a tener la cosa con la calidad de méro tenedor, se presume la continuación del mismo orden de cosas. Y, por su parte, el artículo 730 dice que la mera tenencia de la cosa continua, aún en el caso grave de que el merO tenedor la usurpe, dándose por dueño de ella, a menos que la enajene a otro. 4.° La mera tenencia se cambia en posesión, en el caso de que el usurpador enajene a su propio nombre la cosa. En este caso, la persona a quién se enajena adquiere la posesión de la cosa, y pone fin a la posesión anterior. Pero si el usurpador tenía la cosa en lu-

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gar y a nombre de un poseedor inscrito, aunque se dé por dueño de ella y la enajene a otro, no se pierde por una parte la posesión ni se adquiere por otra, sin la competente inscripción (art. 730). También se cambia en posesión, como acabamos de ver en el número anterior, cuando se reunen los dos requisitos que prescribe 111 regla 3 del artículo 2510. 5. o En caso de que el mero tenedor sufra. turbación o molestia, proveniente de personas que aleguen derecho a la cosa, como él no es poseedor, sino que tiene la cosa a nombre de otro, es decir, a nombre del poseedor, su deber es noticiar al poseedor de la turbación o molestia que ha recibido di terceros, por consecuencia de los derechos que alegan; y si lo omitiere o dilatare culpablemente, abonará los perjuicios que de ello se sigan alposee~or (art. 1931). En caso de despojo violento, tiene el mero tenedor una acción especial, que 'el Codiga incluye entre las acciones posesorias, con el sólo objeto de pedir que se restablezcan las cosas a su estado anterior y se asegure el resarcimiento de los daños. Restablecidas las cosas, la acción posesoria que corresponda, deberá ser entablada por el poseedor, y no por el mero tenedor. (Art. 928). 6.,0 Hay dos casos especiales de excepción en que el mero tenedor, que pierde la tenencia, tiene una acción real para reclamarla contra toda persona, y son el caso del secuestre (art. 2254) y del acreedor prendario. (Art: 239J), 7.° En caso de daño causado a la cosa por delito o cuasi delito, el mero tenedor, que es usufructuario, habitador o usuario, puede pedir la indemnización correspondiente, si el daño irroga perjuicio a su derecho de usufructo, de habitación o de uso. Puede también pedirla el JUera tenedor que tiene la cosa. con obligación de responder de ella; pero sólo en ausencia del dueño. (Art.2315). 8.° Fil1g1mente" hay clase$ muy diversas. de meros tenedore8~ a) Unos tienen sobre la cosa, un derecho personal de uso o goce, -como el comodatario y el arrendatario, b) Otros tienen un derechp real de goce, que puede ser total o limitado sobre la cosa, como ocurre con el usufrur;tuario, el usuario y

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el habitador. Adviértase que éstos son meros tenedores, con relación a la cosa; pero son verdaderos poseedores de su derecho real de usufructo, uso o habitación y como tales pueden reclamarlos de cualquiera persona y adquirirlos por prescripción. c) Otros como el acreedor prendario tienen un derecho real para la seguridad de su crédito; pero no pueden usar ni gozar de la cosa; y d) Por último, hay otros meros tenedores, que son simples guardadores de la cosa, como ocurre con el depositario y con el secuestre. 324. Precario.-Hemos visto que en el Código Civil contrastan siempre las palabras posesión y mera tenencia; la posesión es a nombre propio, la tenencia a nombre ajeno. Pero hay una palabra que expresa un concepto todavía inferior al de mera tenencia, y esta es la palabra 'precario. La palabra precario viene del verbo latino precari, que significa rogar o suplicar, porque como dice la ley romana, ley 1 De Precario, el precario es una concesión o merced que se hace a una persona para usar de una cosa mientras se lo permita el concedente. Se llama precario la simple tenencia de una cosa ajena, sin título, es decir, sin previo contrato, por la mera tolerancia del propietario, y que no da derecho alguno al tenedor, el cual está obligado a devolverla en cualquier momento en que el propietario la exij a. El precario está definido expresamente en nuestro Código al tratar del contrato de comodato, en el arto 2195, que dice: <Se entiende precario cuando no se presta la cosa para un servicio particular ni se fija tiempo para su restitución. ConstItuye también precario la tenencia de una cosa ajena sin título, es decir, sin previo contrato y por ignorancia o mera tolerancia del dueño». Se diferencian el precario y la mera tenencia, en que esta última emana qe un título, que fija su duración, de manera que el propietario de la cosa no puede repetir la cosa dada en mera tenencia, sino doopués de acabado el tiempo del contrato; mientras que en el caso del precario, el propietario, que facilitó la cosa a título de precario, puede recobrarla en el momento que quiera, porque no ha mediado título alguno, sino su mera tolerancia.
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CAP1TULO XVI
DE LAS LIMITACIONES DEL DOMINIO Y PRIMERAMENTE DE LA PROPIEDAD FIDUCIARIA

,825. Idea general-El derecho de dominio, en su situación
normal, es perpetuo y comprende las tres facultades que le son inherentes, a saber: el uso, el goce yel abuso. Pero, estas facultades pueden ser limitad¡:¡s por la naturaleza misma de las cosas, o por la voluntad del hombre, o por la autoridad de .la ley, que, o bien establecen servicios que un fundo debe prestar' a otro, como ocurre en el caso de las servidumbres prediales, o dan a un individuo el derecho de usar o gozar de una cosa que no le pertenece, como ocurre en los derechos de usufructo y uso, o bien hacen incierta durante algún tiempo la propiedad, poniendo término al dominio, el cual pasa a otras manos en caso de cumplirse una condición, como ocurre en la propiedad fiduciaria. En estos casos hay limitaciones del dominio, de las cuales vamos ahora a ocuparnos. ConfoÍme a lo dicho, el dominío puede ser limitado: 1, o Por haber de pasar a otra persona, en virtud de cumplirse una condición, lo que constituye la propiedad fiduciaria; , 2. o Por el gravamen de un usufructo, uso o habitaci6n, a que una persona tenga derecho en las cosas que pettenecen a otra; y 3. 0 Por las servidumbres. (Art. 732),

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Estudiaremos primero la propiedad fiduciaria; después los derechos reales de usufructo, uso y habitación, y por último, las servidumbres.

PROPIEDAD FIDUCIARIA
326. Definiciones.-Propiedad fiduciaria es la que está sujeta al gravamen de pasar a· otra persona, por el hecho de cumplirse una condición. Fideicomiso es la constitución de la propiedad fiduciaria; y también toma este nombre la cosa constituída en propiedad fiduciaria. Restitución se llama la traslación de la propiedad a la persona en cuyo favor se ha constituído el fideicomiso. (Art. 733). Fiduciario o propietario fiduciario es la persona que tiene el dominio de una cosa con las restricciones que la ley y la voluntad del constituyente han impuesto a su ejercicio, y con la obligación de restituirla a un tercero por el hecho de verificarse una condición. Fideicomisario es la persona a quien debe hacerse la restitución de la cosa poseída fiduciariamente por otra, en caso de cumplirse la condición. Tenedor fiduciario es la persona que administra los bienes, materia del fideicomiso, mientras pende la condición, con la obligación de reservar los frutos pura la persona que, en virtud de cumplirse o de faltar la condición, adquiera la rpropiedad absoluta de ellos. (Artículo 749). Fideicomiso de residuo es aquel en que se concede al fiduciario el derecho de gozar de la propiedad a su arbitrio y, además, la libre disposición de la propiedad, debiendo sólo entregar al fideicomisario 10 que exista al tiempo de la restitución. (Art. 760). Substituto es la persona a quien pasan los derechos del fideicomisario, en caso de que éste falte antes de la época de la restitución, por fallecimiento u otra causa (art. 743), debiendo ser expresamente designado en el respectivo acto entre vivos o testamento: (Art. 744). 327. Etimología.- Fideicomiso viene de las palabras latinas fidei commissum, que quiere decir algo encomendado a la buena fe

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de una persona, porque, en un principio, entre los romanos, la restitución de la herencia fideicomisaria pendía tan sólo de la probidad y buena fe del heredero instituído. 328. Constitución de la propiedad fiduciaria.-Limitación constitucional y legaJ.-Los fideicomisos no pueden constituirse sino por acto entre vivos, otorgado en instrumento público, o por acto testa.; mentaría. La constitución de todo fideicomiso que comprende o afecte un inmueble, deberá inscribirse en el competente registro. (Art. 735). . . Una misma propiedad puede constituirse a la· vez en usufru eto afavor de una persona yen fideicomiso a favor de otra (art. 736), v. gr.: Pedro deja a Juan hasta su muerte el usufructo de una casa, la cual pasará después a Diego, si tiene hijos. Aquí existe un fideicomiso para Diego y un usufructo para Juan. Pero, la constitución de fideicomisos no es ilimitada. Veamos lo que al respecto dice el Mensaje del Ejecutivo al Congreso, en que proponía la aprobación del Código Civil. «Consérvase, pues, la substitución fideicomisaria en este proyecto, aunque abolida en varios códigos modernos. Se ha reconocido en ella una emanación del derecho de propiedad, pues todo propietario parece tenerlo para imponer a sus liberalidades las limitaciones y condiciones que quiera. Pero admitido en toda su extensión este principio, pugnaría con el interés sociat ya embarazando la' circulaci6n de los bienes, ya amortiguando aquella solicitud en conservarlos y mejorarlos, que tiene su más poderoso estímulo en la esperanza de un gozo perpetuo, sin trabas, sin responsabilidades, y con la facultad de trans- . ferirIos libremente entre vivos y por causa de muerte; se admite, pues, el fideicomiso, pero se prohiben las substituciones graduales, aun cuando no sean perpetuas, excepto bajo la forma del censo, en el que se ha comprendido, por consiguiente, todo lo relativo al orden de, sucesión en las vinculaciones. .. Es una regla fundamental en este proyecto la que prohibe dos o más usufructos o fideicomisos sucesivos; porque unos y .otros embarazan la circulación y entibian el espíritu de conservación y mejora, que da vida y movimiento a la industria» . . Conforme con estos propósitos el artículo 745 dispone: «se prohibe constituir dos o más, fideicomisos sucesivos, de manera que res~
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tituído el fideicomiso a una persona, 10 edquiera ésta con el gravamen de restituirlo eventualmente a otra. Si de hecho se constituyeren, adquirido el fideicomiso por uno de los fideicomisarios ncrnbr~­ dos. se extinguirá para siempre la expectativa de los otros». Combinando, pues, el Código la libertad de los propietarios con el interés social, permite los fideicomisos, pero de manera que haya una sola restitución de propiedad, o sea, un solo fideicomiso. En el Derecho Antiguo, era crecido el número de inmuebles sujetos al gravamen de fideicomisos perpetuos, mayorazgos o vinculaciones, instituciones que impedían la enajenación de la rropiedad y disminuían el interés por su mejoramiento. Para evitar esto, el Código dispuso que esas vinculaciones se convirtieran en capitales acensuados, según la ley o leyes especiales que se hayan dictado o se dicten al efecto. (Art. 747). Por leyes de 14 de Julio de 1852 y 21 de Julio de 1857 se estableció la exvinculación de los bienes raíces vinculados o sujetos a prohibición perpetua de enajenar, de la manera siguiente: se procedía a la tasación de las propiedades vinculadas y el valor de la ta~ación se imponía a censo de 4% anual sobre los mismos r:iedios vinculé dos o sobre otros que asegurasen suficientemente el pago de los cánones. Exvinculada así la finca, sus poseedores tenían el libre derecho de enajenarla o transmitirla por causa de muerte; y a las personas llamadas al goce de la antigua vinculación, les correspondía en su reemplazo el goce de los réditos del censo, debiendo regirse en su sucesión por las mismas reglas de la antigua fundación. Una ley posterior facultó la redención de esos censos en arcas fiscales. Con anterioridad también la Constitución Política, en su artículo 153, había dispuesto: «Las vinculaciones de cualquiera cIase que sean, ta:1to las establecidas hasta aquí como las que en adelante se establecieren, ne> impiden la libre enajenación de las propiedades sobre que descansan, asegurándose a los sucesores llamados ]:or la respectiva institución el valor de las que se enajenaren. Una ley particular arreglará el modo de hacer efectiva esta disposición». 329. Elementos del fideicomiso.-En todo fideicomiso, además del constituyente hay un fiduciario y un fideicomicario, r-orque siendo la propiedad fiduciaria la que está sujeta al gravamen de pasar a

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otra persona por el hecho de cumplirse una condición, ella no se comprendería sin que hubiera una persona que fuese dueño de la cosa mientras la condición estaba pendiente, que es el fiduciario; y otra que debiese adquirirlo cuando la condición se cumpliese, que es el fideicomisario. Decimos lo anterior, sin perjuicio de que en algunos casos sea el mismo constituyente o sus herederos los que sirvan de fiduciario o de fideiComisario. Todo fideicomiso supone también la existencia de una c6sa sobre que recaiga; no se concibe la propiedad, sea absoluta o fiduciaria, sin una cosa determinada sobre que pueda estar radicada. Finalmente, el fideicomiso supone también otro elemento esencial que fija su naturaleza y es la condición; esa incertidumbre sobre la suerte futura de la propiedad, proveniente de la duda sobre si se cumplirá o no la condición, es la característica del fideicomiso. Analizaremos los distjntos elementos, empezando nuestro estudio por la cosa y condición, para ocuparnos en seguida de las facultades y obligaciones dd fiduciario y del fideicomisario. 330. Cosa materia del ñdeicomiso.--No todas las cosas son susceptible de servir de materia a un fid~icomiso. Este no puede constituirse sino sobre la totalidad de una herencia o sobre una cuota determinada de ella, o sobre uno o más cuerpos ciertos (art. 734). El Código no ha exceptuado expresamente las . cosas fungibles; pero un estudio atento dé la naturaleza del fideicomiso indica que no puede constituirse sobre ellas, porque el fiduciario tiene el gravamen de restitución y conservación de la cosa (arts. 751, 754 y 758),10 que es imcompatible con la calidad de cosas fungibles, de las cuales no puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que 'se destru::' yan. Además, si el Código hubiera querido comprenderlas habría dictado reglas especiales para regir esta clase de fideicomisos, como lo hace con el usufructo (art, 764). Pero esto no impide que entre las cosas sobre las que se puede constituir fideicomiso, v. gr.: en el caso de una herencia:, se enCUEntren algunas fungibles, según el principio general de Derecho que di': ce que lo accesorio sigue la suerte de 16 principal.

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331. Condición. Hemos dicho que es de la esencia del fideicomiso la existencia de una condición que haga incierta la suerte futura del dominio. Estudiemos las disposiciones que con ella se relacionan. a) Hay una condición que va envuelta expresa o tácitamente en todo fideicomiso y es la de existir el fideiccmiwrio, o su sub::títuto, a la época de la resllitución (art. 738). Si el fideicomisario no existiese a la época de la restitución, no podría efectuarse a su favor la traslación de la propiedad, y el fide icomiso caducaría. b) La condición de existir el fideicomisario o su substituto a la época de la restitución puede ser la única a que 'ésta esté vinculada. Veamos un ejemplo: Dejo mi casa a Pedro con cargo de que el 1. ° de enero de 1930 la restituya a Juan. En este caso, se ha fijado para la restitución una época cierta, y el dominio que como fiduciario tiene Pedro' sobre la casa es un dominio resoluble sólo por la condición de la existencia de Juan el día 1.0 de enero de 1930, condición que, aunque en el ejemplo propuesto no 2parece expres2da, no obstante por mandato de la ley' se supcne existente en t~ do fideicomiso. con arreglo al artículo 738. e) A esta condición de existencia pueden agregarse otras copulativa o disyuntivamente (art. 738 inc. 2.°). Obsérvese que esta agregación debe hacerse requiriéndcse en todo ca~o la condición indispensable de la existencia del fideicomisario el día de la restitución. La agregación puede ser de una o varias condiciones: de una, v. gr.: Dejo mi fundo a Pedro bajo la condición de que si se casa antes de los veinticinco añcs, pase a Juan. En este caso para que se efectúe la restitución del fundo a Juan, es menester que se cumplan dos condiciones, a saber: qwe se case Pedro antes de los veinticinco años y que exista Juan el día de; matrimonio de Pedro. En el mismo caso antes indicado pcdría el constituyente haber agregado copulativamente otra condición más y se reunirían así tres condio11es; o bien la agregación de otra condición podría ser disyuntiva, en cuyo caso se r.ecesitarÍa la realización de la condición general de existir el fideicomisario y además la de una d2 las condiciones 'disyuntivas.

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el) Las disposiones a día que no equivalgan a condición, según las 'asignacione~ testamentarias, párrafo 3.°, las reglas del título no constituyen fideicomiso. (Art. 741). Para el debido estudio de este artículo debemos recorrer las distintas clases de asignaciones a día. 1. o La asignación hasta día cierto, sea determinado o no, constítuye usufructo (art. 1087); v. gr.: Dejo a Pedro mi casa hasta el . día l. o de enero de 1930 (día cierto y determinado), o bien, hasta el día de su muerte (día cierto e indeterminado). En estos casos no hay condición, porque el día cierto' necesariamente ha de llegar. 2. o La asignación hasta día incierto per~ 'determinado, unida a la existencia del asignatario o de otra persona, constituye usufructo, salvo que consista en prestaciones periódicas (art. 1088), v.gr.: Lego a Pedro mi casa hasta que cumpla treinta años (día incierto y determinado). En este caso la restitución nc:> está propiamente sujeta a condición, pues en todo caso tiene ella .lugar aunque muera antes el asignatario. 3. o La asigm:ción hasta día incierto e indeterminado constituye fideicomiso, porque importa una condición (art. 1.083): v. gr.: Lego a Pedro mi casa con cargo de restituirla a Juan cuando éste tenga hijos. Hay aquí un día incierto e indeterminado. 4. o La asignación desde día cierto y determinado confiere al asignatario, según el artículo 1084, la propiedad de la cosa asignada y el derecho de enajenarla y transmitirla, pero no el de reclamarla antes de que llegue el día. Ejemplo: Dejo mi casa a Pedro desde el 1.0 de enero del año 1930. Pero en este caso, podría haber propiedad fiduciaria si el constituyente hubiera exigido expresamente la existencia del asignatario el día prefijado, porque eso importaría una condición o suceso incierto. (Art. 1.084 mc. 2. o). 5.0 La asignación desde día cierto e indeterminado es condicional y envuelve la condición de existir el asignatario en ese día. salvo que la asignación sea a favor de una persona jurídica con existencia permanente, en cuyo caso ésta adquiere la propiedad desde que se defiere la asignación. (Art. 1Q85). 6. o La asignación desde un día incierto, sea determinado o no,

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constituye una propiedad fiduciaria, porque esa asignación es siempre condicional. (Art. 1086). e) Toda condición de que penda la restitución de un fideicomiw y que t[ rde más de treinta años en cumplirse, se tendrá por fallida, a menos que la muerte del fiduciario sea el evento de que penda la restitución. Estos treinta años se contarán desde la delación de la propiedad fiduciaria (art. 739). La ley ha querido limitar la duración de las condiciones para evitar que se prolongue demasiado el estado de incertidumbre de la propiedad, que embaraza la circulación y entibia el espíritu de conservación y mejora que da vida y movimiento a la industria. (Mensaje del C. Civil). /) Si es la muerte del fiduciario la que determina el día de la restitución, se entenderá su muerte natural; sin perjuicio de lo que el constituyente haya ordenado a este respecto. (Art. 740). Pero res¡:ecto del fideicomisario debemos advertir que, para que pueda adquirir la cosa, es necesario que exista natural y civilmente el día de la restitución (962). 332. Fiduciario.-Dijimos que era la persona que tenía la proPiedad de la cosa mientras pende la condición; puede haber no sólo uno sino dos o más fiduciarios (art. 742). Siendo dos o má:,,>, habrá entre ellos derecho de acrecer (art. 7560); este derecho consiste en que la parte del que falta se junta a la parte del otro u otros. (Art. 1147). Cuando el constituyente haya dado la propiedad fiduciaria a dos o más pers::mas, o cuando los derechos de I fiduciario se transfieran a dos o más p::>r acto entre vivos o por causa de muerte, podrá el juez a petición de cualquiera de ellas confiar la administración a aquella que diere mejores seguridades de conservación (752). Si una persona reuniere en sí el carácter de fiduciario de una cuota y dueño a!:sGluto de otra, ejercerá sobre ambas los derechos de fiduciario mientras la propiedad permanezca indivisa; pero podrá redil' la división, debiendo intervenir en ella, el fideicomisario, si existe, o en su lugar, los ascendientes legítimos, si su existencia se espera; o los personeros de las corporaciones y fundaciones interesadas; o el defensor de obras pías, si el fideicomiso fuere a favor de un establecimient.o de benefiCencia. (Arts. 753 y 761). No se concibe un fideicomiso sin propietario f¡duciario; si no se

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ha designado ~xpresamente o si falta por cualquiera causa el fiduciario designado, estando todavía pendiente la condición, gozará fiduciariamente de la propiedad, el mismo constituyente. si viviere, o sus herederos. (Art. 748). La regla anterior sirve para solucionar Ciertas dudas que podrían presentarse en algunos casos en que falta aparentemente el fiduciario. Por ejemplo: se deja a Pedro hasta su muerte el usufructo de una casa y se dispone que pase después a Juan si se ha recibido de abogado. Pedro es usufructuario y Juan fideicomisario; pero no apa~ rece a primera vista el fiduciario. Aplicando el artículo 748, tenemcs que el fiduciario, en este caso nudo propietario, no puede ser otro que' el heredero del testador que constituyó el fideicomiso. Veamos los derechos y obligaéiones del fiduciario. a) El fiduciario es propietario de la cosa mientras pende la condición (art. 733); puede enajenarla entre vivos y transmitirla por causa de muerte, pero en uno y otro caso con el cargo de mantenerla indivisa y sujeta al gravamen de. restitución, bajo las mismas condiciones que antes. No será, sin embargo, enajenable entre vivos, cua~do el constituyente haya prohibido la enajenación; ni transmisible por testamento o ab-intestato, cuando el día prefijado para la restitución el el de la muerte del fiduciario; y en este segundo caso, si el fiduciario la enajena en vida, será siempre su muerte la que determine el día de la restitución. (Art. 751). b) El fiduciario, además de ser dueño de la Gosa con propiedad resoluble, tiene la espectativa de ser propietario absoluto de la cosa, si no se cumple la condición impuesta para que tenga lugar la restitución al fideicomisario, o si esta condición tarda más de treinta años en cumplirse. (Art. 739). c) El fiduciario tiene la libré administración de las especies comprendidas en el fideicomiso; podrá mudar su forma, pero conservando su integridad y valor, y será responsable de los menoscabos y deterio~o1que provengan de su hecho o culpa. (Art. 758). d) El propietario fiduciario tiene sobre las especies que puede ser obligado a restituir, los derechos y cargas del usufructuario, con las modificaciones siguientes. (Art. 754).

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No es obligado a prestar caución de conservación y restitución, sino en virtud de sentencia de juez que así lo ordene como providencia conservatoria, impetrada en conformidad al artículo 761. (Art. 755). Es obligado a todas las expensas extraordinarias para la conservación de la cosa, incluso el pago de las deudas y de las hipotecas a que estuviere afecta; pero llegado el caso de la restitución, tendrá derecho a que previamente se le reembolsen por el fideicomisario dichas expensas, reducidas a lo que con mediana inteligencia y cuidado debieron costar; y con las rebajas que van a expresarse: l. o Si se han invertido en obras materiales, como diques, puentes, paredes, no se le reembolsará en razón de estas obras sino lo que valgan al tiempo de la restitución; 2. o Si se han invertido en objetos inmateriales, como e! pago de una hipotéca, o las costas de un pleito que no hubiera podido dejar dé sostenerse sin comprometer los derechos del fideicomisario, se rebajará de lo que hayan costado estos objét.os una vigésima parte cada año de los que desde entonces hubieren transcurrido hasta el día de la restitución; y si hubieren transcurrido más de veinte, nada se deberá por esta causa. (Art. 756). Se llaman expensas extraordinarias aquellas obras o refacciones mayores que ocurren por una vez o a largos intervalos de tiempo, y que conciernen a la conservación y permanente utilidad de la cosa. (Art. 798). e) En cuanto a la imposición de hipotecas, censos, servidumbres y cualquier otro gravamen, los bienes que fiduciariamente se posean se asimilarán a los bienes de las personas que viven bajo tutela o curaduría, y las facultades de! fiduciario a las del tutor o curador. Impuestos dichos gravámenes sin previa autorización judicial con conocimiento de causa, y audiencia de los que según e! artículo 761 tengan derecho para impetrar providencias conservatorias, no será obligado el fideicomisario a reconocerlos. (Art. 757). 1) Respecto a las mejoras útiles y volujJtuarias, el fiduciario no tendrá derecho a reclamar cosa alguna en razón de ellas, salvo en cuanto lo haya pactado con el fideicomisario a quien se haga la restitución; pero podrá oponer en compensación el aumento de valor

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que las mejoras hayan producido en las especies, hasta concurrencia de la indemnización que debiere. (Art. 759). g) Por regla. general, el fiduciario debe conservar la integridad y valor de la cosa respondiendo de los menoscabos o deterioros que I • provengan de su hecho o culpa; pero si por la constitución del fideicomiso se le concede.expresamente el derecho de [,ozarde la .bropiedad a su arbitrio, no será responsable de ningún deterioro. Si se le concede además la Ubre disposicíón de la proPiedad, el fideicomisario tendrá sólo el derecho de reclamar lo que existía al tiempo de la restitución. (Art. 760). Este segundo caso es el llamado fideicomiso de residuo, porque el fideicomisario sólo entra al goce de lo que resta de la cosa el día de la restitución. Respecto al artículo 760, que acabamos' de transcribir, encontramos la siguiente explicación del señor don Manuel Montt, presidente de la Comisión Revisora del proyecto de C¡)digo Civil:. «El artÍCulo 760 comprende dos casos bien distintos entre sí. En estos dos casos no es la misma la voluntad del constituyente: en el primero' otorga el goce de la propiedad, y en el segundo además la: libre disposición de ella. Las obligaciones del fiduciario no son tampoco idénticas en ambos casos. En el primero, no es responsable de ningún deterioro, y en el segundo, debe r,estituir únicamente lo que exista al tiempo de la restitución. Esto sólo es 10 que tiene derecho de reclamar el fideicomisario. Los derechos del fiduciario en el primer caso están defin,idos por el artículo 751 ,y el fiduciario no puede hacer más que lo que en este artículo se le concede. Los derechos del fiduciario en el segundo caso son más amplios; puede disponer de la cosa sin más obligación qqe restituir 10 que de ella quede al tiempo de la restitución. . «Concedido, en consecuencia, al fiduciario el goce de la propie . dad a su arbitrio, puede enajenarla entre vivos, y transmitirla por causa de muerte con las limitaciones y en los términos establecidos en el artículo 751. ' «Concedida al fiduciario además la libre disposición de la propiedad, puede enajenarla sin otra obligación que la de restituir lo que exista al tiempo de la restitución.

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Muchos autores, en el caso del segundo inciso del artículo 760, que corresponde al caso de la ley romana de ea quod supererit, no ven un fideicomiso común y ordinario, sino una disposición que se asemeja a la donación y en que debe consultarse con preferencia a todo la voluntad del constituyen té» , , h) Puede ocurrir, a la inversa del caso anterior, que se limiten las facultades del fiduciario, "Si se dispusiere que mientras pende la condición se reserven los frutos para la persona que en virtud de cumplirse o de faltar la condición, adquiera la propiedad absoluta, el que haya de administrar los bienes será un tenedor fiduciario, que sólo tendrá las facultades de los curadores de bienes». (Art. 749). 333. Fideicomisario.-En un fideicomiso puede haber no sólo uno sino dos o más fideicomisarios (art, 742). También puede el constituyente dar al fideicomisario los substitutos que quiera para el caso que deje de existir antes de la restitución, por fallecimiento u otra causa. Estas substituciones pueden ser de diferentes grados, substituyéndose una persona al fideicomisario nombrado en primer lugar, otra al primer substituto, otra al segundo, etc. (Art. 743). No se reconocerán otros substitutos que los designados expresamente en el respectivo acto entre vivos o testamento. (Art. 744), Téngase presente que los substitutos son reemplazantes del fideicomisario sólo para el caso de que éste falte el día de la restitución, El fideicomisario puede ser persona que al tiempo de deferirse 18 propiedad fiduciaria no existe, pero S"e espera que exista. (Art. 737), Si se nombran uno o más fideicomisarios de primer grado y cuya existencia haya de aguardarse en conformidad al artículo 737, se restituirá la totalidad del fideicomiso en el debido tiempo a los fideicomisarios que existan, y los otros entrarán al goce de él a medida que se cumpla respecto de cada uno la condición impuesta. Pero expirado el plazo prefijado en el artículo 739, no se dará lugar a ningúr otro fideicomisario. (Art. 746). En algunas ocasiones puede aparentemente faltar el fideicomisarío por no constar su designación en el título; en estos casos se aplican las mismas reglas dadas respecto al fiduciario y volverá la pro·

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piedad al constituyente o sus perederos, que vienen a ser los fideicomisarios. Veamos el siguiente ejemplo: Dejo mi casa a Pedro, bajo la condición de que la pierde si se va a Europa, Aquí hay indudablemente un fideicomiso, aunque no aparece indicado el fideicomisario; fiduciario, Pedro; y fideicomisarios los herederos del testador. El fideicomisario, mientras pende la condición, no tiene derecho ninguno'sobre el fideicomiso, sino la simple expectativa de adquirirlo: Esta expectativa le da el derecho, sin embargo, de impetrar del juez la~ providencias conservatorias que le convengan, si la propiedad pareciere peligrar o deteriorarse en manos del fiduciario. Tendrán el mismo derecho los ascendientes legítimos del fideicomisario que todavía no existe y cuya existencia se espera; los personeres de las corporaciones y fundaciones interesadas; y el defensor de obras pías, si el fideicomiso fuere a favor de un establecimiento de beneficencia. (Art. 761). El fideicomisario que fallece antes de la restitución, cuando sólo tenia una simple expectativa y que nada había adquirido, no transmite por testamento o abint';stato derecho alguno sobre el fideicomiso, ni a{in la simple expectativa, el que pasa ipso jure al substituto o substitutos designados por el constituyente, silos hubiere. (Art. 762). 334. Extinción del fideicomiso.-EI fideicomiso se extingue. 1. o Por la restitución, que se efectúa de manos del fiduciario al fideicomisario, que adquiere desde ese día la propiedad absoluta de la cosa; 2. o Por la resolución del derecho de su autor, como cuando se ha constituído el fideicomiso sobre una cosa que se ha comprado con pacto de retrovendendo; y se verifica la retroventa; 3. o Por la destrucción de la cosa en que está constituído, conforme a las reglas dadas para igual caso respecto del usufructo, y en lo que sean aplicables al fideicomiso; 4. o Por la renuncia del fideicomisarío antes del día de la restitución; sin perjuicio de los derechos de los substitutos, si los hubiere; 5. o Por faltar la condición o no haberse cumplido en tiempo

hábil, entendiéndose que pasados treinta años se reputa fallida toda

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condición, a menos que la muerte del fiduciario sea el evento de que penda la restitución; y 6. o Por confundirse la calidad de único fideicomisario con la de único fiduciario (art. 763), v. gr.: si pendiente la condición, el fideicomisario compra al fiduciario la propiedad de la cosa dejada en fideicomiso. La propiedad fiduciaria también se adquiere y pierde por la prescripción. (Art. 2498). índice

CAPITULO XVII
DEL USUFRUCTO

335. Idea general.-Ordinariamente °er goce de la cosa sigue al dominio de ella; pero a veces se encuentra separado y pertenece a una persona distinta del dueño, la cual 10 tiene a título de derecho real. En este caso hay desmembración del dominio; porque le falta uno de sus elementos; el dominio así desmembrado se llama mera o nuda proPiedad, en contraposición a la proPiedad plena, que es la que está unida al goce de la cosa. Entraremos al estudio de. los derechos reales de goce sobre la cosa ajena, y no nos referiremos aquí al goce que se presenta bajo la forma de un simple der~cho personal, como en caso del arrendatario, materia que estudiaremos en el tratado de las obligaciones y de los contratos (libro 4. 0 ) . Los derechos reales de goce sobre la cosa ajena son: el usufructo, el uso y la habitación .. 336. Definición del usufructo.-Es un derecho real que consiste en la facultad de gozar de una cosa con cargo de conservar su forma y substancia, y de restituirla a su dueño, si la cosa no el? fungible; o con cargo de volver igual cantidad y calidad del mismo género, o de pagar su valor, si la cosa es fungible. (Art. 764). El nombre mismo de usufructo está demostrando la naturaleza \ de este derecho; viene de las palabras latinas usus y jructus, significando así que él confiere la doble facultad de usar de la cosa y de percibir sus frutos. Veamos algunos de los caracteres específicos del usufructo: a) Es un derecho real de goce, que puede r~cIamarse de cual-

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quier poseedor de la cosa, en lo cual se diferencia de los simples de rechos personales de goce, que sólo dan acción contra el deudor .. b) El usufructo importa dos derecr.os coexistentes, el del nudo propietario yel del usufructuario (art. 765) ; en esto se distingue del fideicomiso, en el que hay un solo derecho, que reside en el fiduciario, y una simple expectativa, en el fideicomisario. e) Tiene necesariamente duración linfitada, al cabo de la cual pasa al nudo propietario y se conwlida con la propiedad. (Art.765). También distínguese en esto del fideicomiso, en el cual no se sabe d la propiedad fiduciaria terminará para pasar a otras manos, o se consolidará en el fiduciario; todo depende de la condición, que es la esencia del fideicomiso. d) Es un derecho de goce comp:eto, o sea, comprende la facultad de usar y percibir todos los frutos de la cosa (arts. 781, 790), en 10 cual se distingue de los derechos de uso y habitación, que sólo confieren un goce parcial, limitado a las necesidades personales del usuario o del habitador. e) El usufructo es instransmisible por causa de muerte (art. 773); en esto distínguese de la generalidad de los bienes y derechos, que son transmisibles a los herederos. 337. Constitución del usufructo.-Estudiemos las distintas maneras de constituir el usufructo. a) Por la ley. Los usufructos constituídos por la ley se llaman usufructos legales, y son el del padre de familia sobre ciertos bienes del hijo, y el del marido, como administrador de la sociedad conyugal, en los bienes de la mujer; estos usufructos están sujetos a las reglas espeCiales del título De la patria potestad y del título De la sociedad conyugal. Llamamos la atención hacia la peculiaridad de estos usufructos legales, que son materia de otros estudios y que difieren substancialmente del usufructo ordinario de que trata el título que analizamos. En efecto, estos usufructos son inse/Jara!:;[:;s del estado civil del padre y marido y llevan consigo el gravamen de atender a los gastos del hijo y de soportar las cargas del matrimonio según el caso. No pueden, por tanto, cederse a título alguno. Ellos son il1embargables, en el sentido de que los acreedores no pueden subrogarse en el usu-

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fructo del marido ni en el del padre de familia, como pueden hacerlo en el usufructo ordinario (art. 2466); Y la ley establece esa inembargabilidad para asegurar así la satisfacción de las necesidades de la familia. Ni el padre de familia ni.el marido están obligados, en razón de su usufructo legal, a la fianza o caución que generalmente. deben dar los usufructuarios para la conservación y restitución de la cosa fructuaria. b) El usufructo puede cons~ituirse por voluntad del dueño de la cosa que, al separar el goce de la propiedad, hace uso de la facultad de libre disposición que le confiere el dominio. Esta constitución puede hacerse, ya por acto entre vivos como la donación, venta u otro acto análogo, ya por acto mortis causa, como el testamento, que es una de las maneras más frecuente~ de constituirlo. El acto entre vivos puede ser a título gratuito, como la donación, o a título oneroso, como en el contrato de compra venta; este último modo de constituir el usufructo es raro en la práctica, porque toda venta supone un precio y su determinación es difícil en el usufructo, cuya duración depende de la vida del usufructuario. La constitución del usufructo que el dueño efectúa separando el goce de la propiedad, puede realizarse de~ dos maneras distintas: o creando el usufructo a favor de una persona que no tenía antes el goce de la cosa; reservándose el propietario la nuda propiedad de la cosa; o bien desprendiéndose el dueño de .1a nuda propiedaCl de la cosa, que pasa a otras manos, y reservándose el usufructo, en cuyo caso el goce de la cosa no cambia de manos, pues lo tiene la misma persona, con la diferencia que nolo sigue ejerciendo a título de dueño sino de usufructuario. En' ambos casos hay constitución de usufructo, porque se desmembra la propiedad; en el primero, se efectúa por creación directa y en el segundo, por retención. El usufructo que haya de recaer sobre inmuebles por acto entre vivos, no· va1c!rá si no se otorgare por instrumento público inscrito. (Art.767). e) El usufructo puede adquirirse por prescriPción (arts. 766 y

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2498). A primera vista parece extraño que una persona que se apodera de una cosa ajena se limite a prescribir únicamente el usufructo y no el dominio pleno de la cosa; pero tiene aplicación clara este modo de adquirir, en la prescripción ordinaria, cuando existe un título constitutivo del usufructo que viene de manos de quien no era verdaderamente dueño de la cosa. El que entra a gozar del usufructo en esas condiciones, no lo adquiere por la transferencia o transmisión del c,ue no era dueño; pero puede adquirirlo por la prescripción ordinaria, llenando los requisitos legales según los diversos casos. 338. Limitaciones a la constitución del usufructo.-La ley prohibe constituir usufructo alguno bajo una condición o a un plazo cualquiera que suspenda su ejercicio, so pena de no tener valor alguno; pero exceptúa el caso en que el usufructo se constituya por testamento, y la condición se hubiese cumplido, o el plazo hubiese expirado antes de la muerte del testador. (Art. 768). El usufructo podrá constituirse por tiempo determinado, o por toda la vida del usufructuario. Cuando en la constitución del usufructo no se fija tiempo alguno para su duración, se entenderá constituído por toda la vida del usufructuario. El usufructo, si se constituye a favor de una persona natural, termina precisamente con su muerte natural o civil, aunque ocurra antes del día o condición prefijada para su terminación. Si se constituye a favor de una persona jurídica, no podrá pasar de treinta aFias. (Arts. 770 y 806). Al usufructo constituído por tiempo determinado o por toda la vida del usufructuario, según lo dicho anteriormente, podrá agregarse una condición, verificada la cual, se consolide con la propiedad. Si
la condición no es cumplida antes de la exPiración de dicho tiempo o antes de la muerte del usufructuario, según los casos, se mirará como no escrita. (Art. 771).

339. Se prohibe constituir dos o más usufructos sucesivos o alternativos.-Un ejemplo de dos usufructos sucesivos sería: Dejo a Pedro el usufructo de mi casa durante su vida, y después de sus días, pasará a su hijo primogénito. Ejemplo de usufructo alternativo sería: Dejo el usufructo de mi casa a Pedro y Juan; de manera que lo tenga el primero por cinco años, y el segundo por otros cinco; y

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concluído este quinquenio vuelve el usufructo a Pedro por otros cinco años, y al cabo de ellos vuelva a Juan por el mismo tiempo (etc). Si de hecho se constituyeren dos o más usufructos sucesivos o alternativos, los usufructuarios posteriores se considerarán como substitutos, para el caso de faltar los anteriores antes de deferirse el primer usufructo. El primer usufructo que tenga efecto hará caducar los otros; pero no durará sino por el tiempo que le estuviere de.signado (art. 769). Como se ve, esta prohibición de la ley no tiene la sanción general de la nulidad absoluta del acto, establecida por el artículo 10, sino que constituye uno de aquellos casos de excepción a que la parte final del mismo artículo 10 se refiere, cuando dice: «salvo en cuanto designe expresamente otro efecto que el de nulidad para eÍ caso de contravención». Con todas estas prohibiciones y limitaciones en la constitución del usufructo, y las semej antes que estudiamos al tratar del fideicomiso, el legislador se ha propuesto evitar que la propiedad esté durante largo o indefinido tiempo en manos de personas que no tengan interés en conservarla y mejorarla, sino que traten sólo de sacar el mayor producto de ella, aún con riesgo y menoscabo de la misma cosa y con perjuicio' del progreso general. Pero en el caso de excepción a que se refiere el artículo 768, la ley no ve este inconveniente, porque en él se trata de que el plazo o la condición se hubiese cumplido antes de la muerte del testador; entonces equivale el usufructo a una asignación pura y simple, pues ya no se retarda la entrega del usufructo al asignatario. 340. Caso de do~s o más usufructuarios.-La ley prohibe constituír dos o más usufructos sucesivos o alternativos, pero expresamente dice que se puede constituir un usufructo a favor de dos o más personas, que 10 tengan, simultáneamente, por igual, o según las cuotas determinadas por el constituyente; y podrán en este caso los usufructuarios dividir entre sí el usufructo, de cualquier modo que de común acuerdo les pareciere. (Art. 772). Siendo dos o más los usufructuarios, habrá entre ellos derecho de acrecer, y durará la totalidad del usufructo hasta la expiración del derecho del último de los usufructuarios. Lo cual se entiende si
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el constituyente no hubiere dispuesto que terminado un usufructo parcial se consolide con la propiedad. (Art. 780). 341. Condiciones para la- entrada del usufructuario al goce de la cosa: a) El usufructuario no tiene derecho para exigir que el nudo propietario le entregue la cosa en buen estado; tiene la obligación de recibirla en el estado en que al tiempo de la delación se encuenlre; y tendrá derecho para ser indemnizado de todo menoscabo o deterioro que la cosa haya sufrido desde entonces en poder y por culpa del propietario. (Art. 774). La delación de una asignación, dice el artículo 956, es el actual llamamiento de la ley a ceptarla o repudiarla. La herencia o legado se defiere al heredero o legatario en el momento de fallecer la persona de cuya sucesión se trata (etc). b) tI usufructuario no podrá tener la cosa fructuaria sin haber prestado caución suficiente de conservación y restitución. Esta caución es una garantía para responder al nudo propietario, de cualciuier menoscabo, pérdida o deterioro que pueda sufrir la cosa por dolo o culpa del usufructuario (arts. 783, 787); y si se trata de cosas fungibles, tiene por objeto asegurar el cumplimiento de la obligación que contrae el usufructuario, de restituir otras tantas del mismo género y calidad, o el valor que tuvieren al tiempo de la restitución. (Art. 775). Cesa la obligación de rendir caución en los siguientes casos: l. o Cuando el constituyente ha exonerado expresamente de la caución al usufructuario (775, inc. 2.0); 2'0 En el caso del donante que se reserva el usufructo de la cosa donada (775, inc. 3. o). En este caso, la ley presume la voluntad del constituyente, que, al efectuar la donación de la nuda propiedad, no ha podido menos de establecer esa dispensa a su favor; 3. o En los usufructos legales del padre y del marido sobre los bienes del hijo y de la mujer. (Art. 245). Mientras el usufructuario no rinda la caución a que es obligado y se termine el inventario, tendrá el propietario la administración, con cargo de dar el valor líquido de los frutos al usufructuario. (Art. 776).

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Si el usufructuario no rinde la cauci6n a que es obligado, dentro de un plazo equitativo señalado por el juez a instancia delprópietario, se adjudicará la administración a éste, con cargo de pagar , al usufructuario el valor líquido de los frutos, deducida la suma que el juez prefijare por el trabajo y cuidados de la administración; podrá en el mismo caso tomar en arriendo la cosa fructuaria, o tomar prestados a interés los dineros fructuarios, de acuerdo con el usufructuario. Podrá también, de acuerdo con el usufructuario, arrendar la cosa fructuaria y dar los dineros a interés. Podrá también, de acuerdo con el usufructuario, comprar o. vender las cosas fungibles, y tomar o dar prestados a interés los dineros que de ello provengan. Los muebles comprendidos en el usufructo, que fueren necesario para el uso personal del usufructuario y de su familia, le serán entregados bajo juramento de restituir las especies o sus respectivos vaiores, tomándose en cuenta el deterioro proveniente del tiempo y del uso legítimo. El usufructuario podrá en todo tiempo reclamar la administración prestando la caución a que es obligado. (Art. 777). En lQsartículos que acabamos de transcribir, la ley ha establecido todo un sistema de medidas especiales para resguardar los derechos del nudo propietario y del usufructuario, en los casos en que a este último no le sea posible rendir cauci6n. No sería justa la ley, si en ese caso hubiese privado de todo derecho al usufructuario, ya que la misma imposibilidad de encontrar garantía está demostrando el estado de necesidad en que se encuentra. e) Tanto en garantía del nudo propietario a quien debe restituirse la cosa fructuaria, una vez terminado el usufructo, como del mismo usufructuario, interesado en hacer constar el número y estado de las especies que recibe, para deslindar su responsabilidad, la ley establece la obligación del usufructuario dc hacer· inventario solemne, como el de los curadores de bienes. Estudiemos esta obli., gaclOn: l. o Inventario solemne es el que se hace, previo decreto judicial, ante un ministro de fe y dos testigos, CQn los requisitos que previene el Código de Procedimiento. Debe contener una relación de todos los bienes comprendidos en el usufructo, particularizándolos uno a uno,

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señalando colectivamente los que consisten en número, peso o medida, con expresión de la cantidad y calidad. (Art. 382). 2. o Sin este inventario previo «el usufructuario no podrá tener la cosa fructuaria» (art. 775); Y mientras se termine el inventario, tendrá el propietario la administración, con cargo de dar el valor líquido de los frutos al usufructuario. (Art. 776). 3. o Teniendo el usufructuario por ley la obligación de hacer el inventario, deberá efectuarlo a su cósta. (Art. 775). 4. o El inventario debe hacerse con intervenci6n del propietario, y si éste no cuida de que se haga debidamente especificado, no podrá después tacharlo de inexacto o de incompleto (art. 778), 342. Derechos del usufructuario.-EI usufructo confiere al usufructuario un doble derecho: el de usar la cosa (usus) y el de percibir los frutos (fructus). 1.o El derecho de uso sobre la cosa consiste en servirse de ella según su naturaleza y destino; y por sí mismo, no confiere derecho alguno sobre los frutos de la cosa. Si se trata de cosas muebles que, sin consumirse de pronto, se van deteriorando y envejeciendo poco a poco con el uso, como alhajas, muebles de casa, etc., e! usufructuario no está obligado a restituirlas al fin de! usufructo sino en el e~tado en que s~ hállel1, respondiendo solamente de aquellas pérdidas o deterioros que provengan de su dolo o culpa. (Art. 787). El uso que corresponde al usufructuario sobre la cosa tiene la misma extensión del uso que sobre ella podría tener el propietario. Así, el usufructuario de una heredad goza de todas las servidumbres activas constituídas a favor de ella, y está sujeto a todas las servidumbres pasivas constituídas en ella (art. 782); y se extiende también el usufructo a los aumentos que ella reciba por aluvión o por otras accesiones naturales. (Art. 785). Es de la naturaleza del usufructo la obligación de conservar la forma y la substancia de la cosa para restituirla a su dueño; pero esta limitación haría imposible la constitución de usufructo sobre cosas fungibles, que son aquellas de que no puede hacerse el uso conveniente a su naturaleza sin que se destruyan (art. 575). Para salvar esto, la ley ha establecido lo que los jurisconsultos llaman

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cuasi usufructo, que consIste en que el usufructuario se haga dueño de las cosas dadas en usufructo a fin de que pueda consumirlas, pero con la obligación de devolver al propietario otras especies de igual cantidad y calidad, o el valor que éstas tengan al tiempo de terminarse el usufructo. (Arts, 764-789). Como se ve, éste no puede llamarse propiamente usufructo, pues con el uso no queda salva la substancia de la cosa, y se llama cuasi usufrucio, o sea, a semejanza del usufructo, porque aunque físicamente se destruye la cosa, ella subsiste jurídicamente, por la obligación y caución que se da de restituir otro tanto del mismo género y calidad. 2. o El usufructo confiere el derecho de percibir todos los frutos. de la cosa. Al tratar de la accesión de frutos hemos estudiado el carácter de éstos, su distinción en naturales y civf!es y el distinto modo de adquirirlos, según su especie. Entre los provechos que el .usufructuario puede obtener de la cosa, hay ciertos objetos que no son propiamente frutos, sea porque les falte la periodicidad, sea porque su percepción disminuye la substancia de la cosa que los produce; estas cosas asimiladas a los frutos, que el programa de nuestro curso llama productos, son materia de reglas especiales. Ellos, en principio, desde que no son propiamente frutos, no quedan comprendidos en el derecho de goce del usufructuario; pero como su explotación constituye a menudo una fuente regular de entradas, se les atribuye un carácter análogo a los frutos, permitiéndose su goce al usufructuario, bajo ciertas condiciones. Trataremos de ellos, a) Bosques y arbolados.-EI goce del usufructuario de una heredad se extiende a ellos, pero con el cargo de conservarlos en un ser, reponiendo los árboles que derribe y respondiendo de su menoscabo, en cuanto no dependa de causas naturales o accidentes fortuitos. (Art. 783). El espíritu de la ley es que el usufructurrio haga las cortas, conformándose en 10 posible al uso ordinario de los antiguos dueños. b) Minas y canteras.-Si la cosa fructuaria comprende minas y canteras en actual laboreo, podrá el usufructuario aprovecharse de ellas y no será responsable de la disminución de productos que en

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consecuencia sobrevenga, con tal que haya observado las disposiciones de la ordenanza,.respectiva (art. 784). La condición para el goce de estos productos consiste, pues, en que la mina o cantera esté en actual laboreo a la fecha en que comience el usufructo; el usufructuario no tiene derecho de .il1iciar él mismo los trabajos, sino solamente de co¡,tinuar los que tenía iniciados el dueño; y esto proviene de la obligación general del usufructuario, de reglar el goce de la cosa, en lo posible, segúOJel uso del propietario. Entre los frutos o productos de la cosa que corresponden al usufructuario no se cuentan los derechos que la ley concede al propietario sobre los te[:oros que se descubran en el suelo que usufructúa (art. 786); pero esto no obsta a que, si el descubridor es el mismo usufructuario, perciba él la parte que a título de descubridor le corresponda. El usufructuario de ganados o rebaños es obligado a reponer los animales que mueren o se pierden, pero sólo con el incremento natural de los mismos ganados o rebaños; salvo que la muerte o pérdida fuere imputable a su hecho o culpa, pues en este caso deberá indemnizar al propietario. Si el ganado o rebaño perece del todo o en gran parte, por efecto de una epidemia u otro caso fortuito, el usufructuario no estará obligado a reponer los animales perdidos, y cumplirá con entregar los despojos que hayan podido salvarse (art. 788). El fundamento de esto es que las cosas perecen para su dueño. Res domino suo
p<JrU.

Pero todas estas limitaciones y disposiciones que acabamos de ver se entienden sin perjuicio de las convenciones que sobre la materia intervengan entre el nudo propietario y el usufructuario, o de las ventajas que en la constitución del usufructo se hayan concedido expresamente al nudo propietario o al usufructuario. (Art. 791). 343. Disposición de la cosa fructuaria.-EI usufructuario puede dar en arriendo el usufructo y cederlo a quien quiera a título oneroso o gratuito. Cedido el usufructo a un tercero, el cedente permanece siempre directamente responsable al propietario. Pero no podrá el usufructuario arrendar ni ceder el usufructo si se 10 hubiese pro hibido el constituyente, a menos que el propietario le releve de la

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prohibición. El usufructuario que contraVinIere a esta disposición, perderá el derecho de usufructo. (Art. 793). Este artículo facultaexpresamenfe al usufructuario para ceder el usufructo, pero en realidad lo que se cede es el ejercicio del derecho y no el derecho mismo de usufructo, el cual apesar de la cesión continúa residiendo en la persona del cedente, por una doble razón: l. B, porque apesar de la cesión el cedente permanece siempre directamente responsable al propietario; y 2. ", porque el usufructo se ~xtingue por la muerte, del usufructuario cedente, en cuyo evento caduca la cesión (arts. 794 y 806). Y no por la muerte del cesionário, circunstancia que no afecta a la terminación del usufructo ni del goce cedido. Respecto de los arriendos de la cosa fructuaria, debemos distinguir los arriendos contratados por el propietario, antes de constituirse el usufructo por acto entre vivos o de fallecer la persona que lo ha constituído por testamento, y los contratos de arriendo o cesión celebrados por el uS,ujrtlcttlario durante el usufructo. ' Los primeros deben ser respetados por el usufructuario, quien sólo sucederá en la percepción de la renta o pensión, desde que principie el usufructo, pues emanan del propietario en uso de su derecho de libre disposición de la cosa, y el usufructo fué constituído o adquirido después de su celebración; los segundos, que emanan del usufructuario, que tiene un poder temporal de goce sob~e la cosa, se resuelven al fin del usufructo. En este caso, el propietario concederá, sin embargo, al arrendatario o cesionario el tiempo que necesite para la próxima percépción de frutos; y por ese tiempo quedará substituído al usufructuario en el contrato. (Arts. 792 y 794). El ejercicio del derecho de usufructo puede también pasar a manos de los acreedores del usufructuario, quienes pueden pedir que se les embargue el usufructo y se les pague con él hasta concurrencia de sus créditos, prestando la competente caución de conservación y restitución a quien corresponda. Podrán, por consiguiente, -oponerse a toda cesión o renuncia del usufructo hecha en fraude de sus d~rechos. (Art. 803). Recuérdese aquí lo dicho al tratar de la inembargabilidad del usufructo legal del padre de familia y del marido.

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344. Derechos y obligaciones del usufructuario y del nudo pro· pietario.-El usufructuario tiene las siguientes obligaciones: a) Debe gozar de la cosa como un buen padre de familia, es decir, administrándola con aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios (art. 44). Esta o bligación se desprende de la naturaleza misma del usufructo, que sólo concede la facultad de gozar de la cosa, con cargo de conservar su forma y substancia (art. 764), para cuyo efecto el usufructuario debe prestar caución suficiente (art. 775). La conservación de la substancia implica la obligación de mantener la cosa fructuaria en su integridad y valor (art. 758), y la conservación de la forma implica la idea de mantener el destino que tenía la cosa en poder del dueño. Así, el usufructuario de una casa destinada a habitación, no puede transformarla en almacenes, porque esto sería cambiar la forma de la casa. Consecuencias de esta obligación del usufructuario, son: l." Que el usufructuario responde de las pérdidas o deterioros de la cosa que provengan de su dolo o culpa (art. 187) y no sólo de los que provengan de sus propios hechos u omisiones, sino de los hechos ajenos a que su negligencia haya dado lugar. Por consiguiente, es responsable de las servidumbres que por su tolerancia haya dej ado adquirir sobre el predio fructuario, y del perjuicio que las usurpaciones cometidas en la cosa fructuaria hayan inferido al dueño, si no las ha denunciado al propietario oportunamente, pudiendo. (Art. 802). 2. a Que corresponden al usufructuario todas las expensas ordil;arias de conservación y cultivo. (Art. 795). Son expensas ordinarias de conservación aquellas reparaciones ligeras, de poco valor, que generalmente pueden preverse por ser casi periódicas, y que se acostumbra atender con las mismas entradas ordinarias de la cosa, en contraposición a las obras o reparaciones mayore~, de que luego trataremos. Las expensas ordinarias corresponden al usufructuario, porque son verdaderas cargas anexa" al goce de la cosa, y son condición necc.saria de lá explotación y del uso de ella. b) Son de cárgo del usufructuario las pensiones, cánones y, en general, las cargas periódica" con que de antemano haya sido gravada la cosa fructuaria y que durante el usufructo se devenguen. No

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es lícito al nudo propietario imponer nuevas cargas sobre ella en perjuicio del usufructo. Corresponde asimismo al usufructuario el pago de los impuestos periódicos fiscales y municipales que la graven durante el usufructo, en cualquier tiempo que se hayan establecido. Si por no hacer el usufructuario estos pagos los hiciere el propietario, o se enajenare o embargare la cosa fructuaria, deberá el primero indemnizar de todo perjuicio al segundo (art. 796). Todos esos gravámenes anuales o periódicos debe pagarlos el usufructuario, porque se reputan como cargas de los frutos, o sea, del goce de la cosa. e)" Son de cargo del usufructuario los intereses legales de los capitales invertidos por el propietario en las obras o refacciones mayo- . res de la cosa (art. 797). Es justa esta disposición, pues las obras o refacciones se ejecutan en interés de la cosa, de cuyos frutos goza el usufructuario; y ese pago de intereses, aunque disminuye proporcionalmente las entradas del usufructuario, representa la compensación de los frutos que obtiene en virtud de esos trabajos. lf) Finalmente, es obligación del usufructuario restituir la cosa al nudo propietario a la terminación del usufructo. Siendo el usufructo, por su naturaleza, temporal, la restitución es necesaria en todo caso. Derechos y obligaciones del nudo propietario.-En el usufructo hay dos derechos coexistentes: el del usufructuario y el del nudo propíetafia. Estos derechos, aunque versan sobre la misma cosa, son de distinta ,naturaleza, y tiene cada uno su objeto propio. Veamos los derechos y obligaciones del nudo propietario. a) El nudo propietario puede transferír libremente la propiedad por acto entre vivos y transmitirla por causa de muerte (art. 773); pero siempre con el gravamen del usufructo, que como derecho real, sigue a la cosa donde quiera que vaya. El comprador o heredero a quien pasa la nuda propiedad, tendrá que esperar la terminación del usufructo para entrar en el goce de la cosa. b) El nudo propietario puede hipotecar la cosa durante el transcurso del usufructo, pero sin que este gravamen perjudique al usufructuario (art. 796), y entendiéndose que la hiJ:oteca se hace con la limitacion que tiene el dominio. (Art.2416). e) Corresponde al nudo propietario intervenir en los juicios relativos a la cosa fructuaria, siempre que en ellos se trate de la pose-

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sión del dominio de la finca, o de los derechos anexos a él; sin este requisito, no valdrá la sentencia que se dicte contra el nudo propietario. (Art. 922). d) Son de cargo del nudo propietario las obras o refacciones mayores, necesarias para la conservación de la cosa fructuaria, pagándole el usufructuario, mientras dure el usufructo, e! interés legal de los dineros invertidos en ellas. El usufructuario hará saber al propietario las obras y refacciones mayores que exija la conservación de la cosa fructuaria. Si el propietario rehusa o retarda el desempeño de estas cargas, podrá el usufructuario, para libertar la cosa fructuaria y conservar su usufructo, hacerlas a .>u costa, y el propietario se las reembolsará sin interés. (Art. 797). Se entiende por obras o refacciones mayores las que ocurren por una vez o a largos intervalos de tiempo y que conciernen a la conservación y permanente utilidad de la cosa fructuaria. (Art. 798). e) Cuando no se trata de refacciones, sino de que viene a tierra todo un edificio, por vetustez o por caso fortuito, ni el propietario ni el usufructuario son obligados a reponerlo. (Art. 799). f) El nudo propietario entra al goce de la cosa el mismo día que termina el usufructo; pero, si debe el pago de reembolsos o indemnizaciones, según 10 dicho anteriormente, puede en este caso el usufructuario retener la cosa fructuaria hasta que verifique el pago de ellos. (Art. 800). g) El nudo propietario no está obligado al pago de las mejoras que voluntariamente haya hecho el usufructuario en la cosa fructuaria; pero podrá éste a1egarlas en compensación por el valor de los deterioros que se le pueda imputar, o llevarse los materiales, si puede separarlos sin detrimento de la cosa fructuaria y el propietario no le abona lo que después de separados valdrían. Lo cual se entiende sin perjuicio de las convenciones que hayan intervenido entre el 'usufructuario y el propietario, relativamente a mejoras, o de lo que sobre esta materia se haya previsto en la constitución de! usufructo. (Art. 801). 345. Extinción del usufructo.-E1 usufructo se extingue: a) Generalmente por la llegada del día o el evento de la condi-

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cíón prefijados para su terminación. Obsérvese que el Código acepta la condición para terminar el usufructo, pero no la acepta para suspender su ejercicio. (Art. 768). ' Si el usufructo se ha constituído hasta que una persona distinta del usufructuario llegue a cierta edad, y esa persona fallece antes, durará sin embargo el usufructo hasta el día en que esa persona hubiera cumplido esa edad si hl1.biese vivido. (Art. 804). En la duración legal del usufructo se cuenta aún el tiempo en que el usufructuario no ha gozado de él, por ignorancia, despojo o cualquiera otra causa. (Art. 805). b) Por la muerte natural o civil del usufructuario, aunque ocurra antes del día o condición prefijada para su terminación; c) Por la resolución del derecho del constituyente, como cuando se ha constituido sobre una propiedad fiduciaria, y llega el caso de la restitución; d) Por consolidación del usufructo con la propiedad, como ocurriría si el usufructuario adquiere la nuda propiedad de la cosa, o vice-versa; e) Por prescriPción; f) Por la renuncia del usufructuario. (Art. 806); g) Por la destrucción completa de 'la cosa fructuaria; si sólo se destruye una parte, subsiste el usufructo en lo restan,te; . Si topo el usufructo está reducido a un edificio, cesará para siempre por la destrucción completa de éste, y el usufructuario no conservará derecho alguno sobre el suelo. Pero si el edificio destruido pertenece a una heredad, el usufructUario de ésta conservará su derecho sobre toda ella, (Art. 807). si' una heredad fructuariaes inundada y se retiran después las aguas, revivirá el usufructo por el tiempo que falte para su determinación. (Art. 808). h) Por sentencia judicial que a instancia del propietario lo declare extinguido, por haber faltado el usufructuario a sus obligaciones en materia grave, o por haber causado daños deterioros considerables a la cosa fructuaria. El juez, según la gravedad del caso, podrá ordenar o ,que cese absolutamente el usufructo, que vuelva al propietario la cosa fructuaria, con cargo de pagar al fructuario una pensión anual determinada, hasta la terminación del usufructo. (Art. 809). índice

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CAPtTULO XVIII
DE LOS DERECHOS DE USO Y DE HABITACION

346. Definición.-El derecho de uso es un derecho real que consiste generalmente en la facultad de gozar de una parte limitada de las utilidades y productos de una cosa. Si se refiere a una casa y a la utilidad de morar en ella, se llama derecho de habitación. (Art. 811). En rigor, el derecho de uso, que comprende sólo uno de los elementos del usufructo, debería consistir únicamente en la facultad de usar de la cosa, sin derecho a los frutos, nudus usus, id ea sine fructJ; pero como el simple uso de la cosa procuraba en ciertos casos al usuario una ventaja insignificante, el Derecho Antiguo, fundado en razones de equidad, agregó al derecho de usar la cosa, la facultad de percibir los frutos de ella, en cuanto fueren necesarios para las necesidades personales del usuario y de su familia. De aquí, que el uso se asemeja al usufructo más de lo que su nombre indica; es
en realidad un pequeño usufructo.

347. Estudio comparativo del usufructo con el uso y la habitación.-a) Convienen estos derechos en que el usufructo, el uso y habitación se constituyen y pierden de la misma manera (art. 812); pero el uso y habitación jamás se establecen por la ley, como el usufructo. b) Convienen asimismo, en que tanto el usufructuario como el usuario y el habitador deben gozar de la cosa como un buen padre de familia, pero en cuanto a la obligación de contribuir a las expensas ordinarias de conservación y cultivo, se distinguen en que el

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usufructuario debe en todo caso soportar íntegras esas cargas y el usuario y habitador sólo responden de ellas, a prorrata del beneficio que reportan. Esta última obligación no sé extiende al uso o habitach5n que se da caritativamente a personas necesitadas. (Art. 818). e) Tanto el usufructo como el uso son intransmisibles a los herederos. (Arts. 772 y 819). d) Ni el usuario ni el habitador estarán obligados a prestar caución, como el usufructuario. Pero el habitador es obligado a inventario; y la misma obligación se extenderá al usuario, si el ~so se constituye sobre ,cosas que deban restituirse en especie. (Art. 813). e) Se distingue el usufructo, del uso y habitación, en cuanto a la extensión del derecho. El usufructuario percibe todos los frutos que produce la cosa, mientras que el usuario y el habitador tienen un goce restringido, que se determina por el título constitutivo y, a falta de esta determinación en el título, por las reglas siguientes: El uso y la habitación se limitan a las necesidades personales del usuario o del habitador; en las necesidades personales del usuario o del habitador se comprenden las de su familia. La familia comprende la mujer y los ,hiios legítimos o naturales, tanto los que existen al momento de la constitución, como los que sobrevienen después, y esto aun cuando el usuario o habitador no esté casado, ni haya reconocido hijo alguno a la fecha de la constitución. Comprende asimismo C1 número de sirvientes necesarios para la familia. Comprende además las personas que a la misma fecha vivían con el habitador o usuario y a costa de éstos; y las personas a quienes éstos deben alimentos. (Arts. 814 y 815). En las necesidades personales del usuario o del habitador no se comprenden las de la industria o tráfico en que se ocupa. Así, el usuario de animales no podrá emplearlos en el acarreo de los objetos en que trafica, ni el habitador, servirse de la casa, para tiendas o almacenes; a menos que la cosa en que se concede el derecho, por naturaleza y uso ordinario, y por su relación con la profesión o in-

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dustria del que ha de ejecerlo, aparezca destinada a servirle en ellas. (Art. 816). El usuario de una heredad tiene solamente derecho a los objetos comunes de alimentación y combustible; no a los de una calidad superior: «Ut oleribus, pomis, flloribus, feno, stramentis, lignis, ad usum cottidianum utatur»; y está obligado a recibirlos del dueño o a tomarlos con su permiso. (Art. 817). La percepción debe hacerse en especie y servir directamente al consumo; así, si la heredad produce trigo o vino, no puede el usuario tomar más de lo que requiere para sus necesidades, con el objeto de vender el excedente y procurarse otra clase de artículos por este medio. f) Bajo ciertas condiciones, el usufructuario puede ceder el usufructo (art. 793); pero los derechos de uso y habitación no pueden cederse a ningún título, prestarse ni arrendarse. Ni el usuario ni el habitador pueden arrendar, prestar o enajenar objeto alguno de aquellos a que se extiende el ejercicio de su derecho; pero pueden dar los frutos que les es lícito consumir en sus necesidades personales. (Art. 819). g) Los derechos de uso y habitación, cuyo ejercicio es enteramente personal, son inembargables (arts. 1618 y 2466). No ocurre lo mismo con el usufructo, que puede ser embargado por los acreedores del usufructuario. (Art. 803). índice

CAP1TULO XIX
DE LAS SERVIDUMBRES

348. GeneraJidades.-Las servidumbres tienen gran importancia en la legislación civil, porque afectan en doble sentido el derecho de propiedad, ya lil1litándolo en el predio que sufre la servidumbre, ya aumentándolo con respecto al predio que goza de ella; prestan grandes servicios a la agricultura dando salida para facilitar el cultivo, a una heredad rodeada de predios ajenos e incomunicada con el camino público; reglamentandooel uso de las aguas; demarcando las propiedades y obligando a la construcción y reparación de cercas divisorias comunes (etc); y,' finalmente, previenen y evitan las enojosas--contiendas entre propietarios contiguos, por medio de disposiciones que reglamentan los derechos y obligaciones de ambos, en lo relativo a murallas medianeras, vista de una propiedad a otra ( etcétera)'. Estas cargas que se imponen a tln predio en beneficio de otro se llaman servidumbres, nombre que trae su origen del Derecho Antiguo, por analogía con la esclavitud de las personas; pues así como una persona se halla en esclavitud cuando debe sus servicios a otra, de la misma manera un fundo o heredad está en una espeeie de servidumbre cuando debe servicios a otro fundo de distinto dueño. El Derecho Moderno las llama simplemente servidumbres, o bien, servidumbres prediales, nombre este últiino que índica, que ellas no guardan relación alguna con las antiguas servidumbres feudales. Trataremos en la primera sección lo referente a las condiciones

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jurídicas de las servidumbres, y de éstas las llamadas naturales; en la sección segunda, las legales; en la tercera, las voluntarias.
SECCI6N 1

Condiciones de existencia de toda servidumbre y primeramente de las llamadas naturales 349. Definición y condiciún de existencia de las servidumbres. -Servidumbre es un gravamen impuesto sobre un predio en utilidad de otro predio de distinto dueño. (Art. 820). De la definición anterior se desprenden las condiciones de existencia de las servidumbres, que son: 1. a La existencia de dos heredades, de las cuales una presta el servicio y la otra 10 recibe. Se llama predio sirviente el que sufre el gravamen, y predio dominante el que reporta la utilidad. Con respecto al predio dominante la servidumbre se llama activa, y con respecto al predio sirviente, pasi'ca. (Art. 821). Nuestro Código define la servidumbre como gravamen, porque la palabra servidumbre anuncia por sí misma alguna cosa pasiva, alguna cosa de carga. 2. o La existencia de dos propietarios, dueño el uno del predio dominante y el otro del predio sirviente. Sin este requisito no hay servidumbre, porque si fueran los dos predios del mismo dueño, los servicios se - impondrían a título de dominio. Nemini enim res sua
servil jure servitutis, sed prodest jure dominii. 3. a La servidumbre debe redundar en utilidad o beneficio del predio dominante, y esa utilidad, uso o beneficio constituye la causa o el fin de la servidumbre; de otro modo el derecho sería nominal. La naturaleza del servicio que presta el fundo dominante puede variar según los casos, y no hay disposición legal que la limite. Debemos hacer presente que, aunque ordinariamente la servidumbre indica vecjndad de los dos predios, no es condición esencial de su existencia el que los predios sean vecinos, ni mucho menos el que sean contiguos o colindantes. 350. Caracteres jurídicos de las servidumbres.-Cosas incorpo-

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rales inmuebles .-Las servidumbres constit~yen siempre un derecho por su naturaleza inmueble, porque a diferencia de otros derechos reales, como el usufructo, que puede versar sobre cosas muebles o inmuebles, las servidumbres se establecen siempre sobre un inmueble y en beneficio de otro inmueble. Las servidumbres pesan sobre las cosas y no sobre las personas. ProeJium, non persona servil. ' Toda servidumbre es cosa incorporal, pues no es parte de la substancia del fundo a que se debe, sino derecho inherente a este fundo. 351. Perpetuas.-A diferencia de las otras limitaciones del dominio, como el usufructo y el uso, que' son temporales, las servidumbres son naturalmente perpetuas, en su carácter de cesas accesorias e inherentes a la propiedad de un predio, que también es un derecho perpetuo. Decimos naturalmente perpetuas, porque este requisito no es esencial, pues pueden constituirse por cierto plazo, terminado el cual expiran las servidumbres (art. 885); pero es menester que el plazo esté expresamente determinado. 352. Indivisibles.-Las servidumbres son indivisibles aunque se. dividan el predio sirviente y el dominante. Dividido el predio sirviente, no varía la servidumbre que estaba constituída en él, y deben sufrirla aquel o aquellos a quienes toca la parte en que se ejercía. Dividido el predio dominante, cada uno de los nuevos dueños gozarán de la servidumbre, pero sin aumentar el gravamen del predio sirviente (arts. 826 y 827). Así, si se trata de una servidumbre de tránsito, tienen derecho de gozar de ella todos los nuevos dueños de las partes en que se dividió el antiguo predio, pero no pueden exigir que se altere la dirección, forma, calidad o anchura de la senda o camino destinado a ella. Si el predio dominante pertenece a muchos pro indiviso, el goce de uno de ellos interrumpe la prescripción respecto df: todos, y si contra uno de ellos no puede correr la prescripción, no puede correr contra ninguno. (Art. 886). 353. Cosas accesorias de un predio.-Las servidumbres, como cosas accesorias, son inseparables del predio a que activa o pasivamente pertenecen (art. 825). Prcediis inhcerent. Consecuencia de este
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carácter es que no pueden ser enajenadas, embargadas ni hipotecadas separadamente del predio a que pertenecen; se transmiten con la propiedad del predio dominante, pasando de mano en mano al mismo tiempo que él; Y en sentido inverso, como gravamen, deben ser respetadas por todos los dueños a quienes se transmite el predio sirviente. 354. Clasificaci6n de las servidumbre s.-La ley establece diversas clasificaciones de las servidumbres, atendiendo a su objeto, a 'sus caracteres y a la fuente u origen de ellas. 355. Según su objeto.-Las servidumbres pueden ser positivas y negativas. Positiva es, en general, la que sólo impone al dueño del predio sirviente la obligación de dejar hacer, como las servidumbres de tránsito o acueducto. Negativa la que impone al dueño del predio sirviente la prohibición de hacer algo que sin la servidumbre le sería lícito, como la de no poder elevar sus paredes sino a cierta altura. Hemos visto que las servidumbres pesan sobre las cosas, no sobre las personas. De aquÍ, que el objeto de ellas puede consistir en que el propietario del predio sirviente permita hacer algo en su fundo dej ando gozar al fundo dominante de una parte de las ventajas que confiere la propiedad del predio gravado, o bien, en que se abstenga de hacer argo que, a no mediar la servidumbre, estaría facultado para ejecutar; pero por regla general no imponen obligación de hacer. Servitlltum non ea natura est ut qui a'iquid faciat, sed ut
aUquid patia!ur, aut non faciat.

No obstante, por excepción, hay ciertas servidumbres que imponen a veces al dueño del predio sirviente la ,obligación de hacer algo, como concurrir a la demarcación. (Arts. 823 y 842). Esta distinción carece de importancia práctica, pues no produce consecuencias particulares. 356. Según sus caracteres.-Pueden Ser continuas y discontinuas; aparentes e inaparentes. Estas clasificacicnes tienen suma importancia práctica, como lo veremos al tratar de la adquisición de las servidumbres voluntarias, (Art. 882). Servidumbre continua es la que se ejerce o se puede ejercer continuamente, sin necesidad de un hecho actual del hombre, como la servidumbre de acueducto por un canal artificial que pertenece al

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predio dominante; y servidumbre discontinua, ta que se ejerce a intervalos más o menos largos de tiempo y supone un hecho actual del hombre, como la servidumbre de tránsito. (Art. 822). El ejercicio de las servidumbres continuas no exige actos sucesivos y repetidos de parte del predio dominante; ellas consisten en cierto ~stado de cosas permanente, que una vez establecido dura indefinidamente y procura por sí mismo el beneficio de la servidumbre, como en el Caso citado de la servidumbre de acuedxto. Por la inversa, las discontinuas consisten esencialmente en la posibilidad para el propietario del predio dominante, de hacer ciertos actos sobre el predio sirviente, de manera que si no los ejecuta, la s~rvidumbre no se ejerce. No es menester para que la servidumbre sea continua que la utilidad que ella presta sea también continua; ni debe considerarse tampoco como discontinua aquella cuyo ejercicio es intermitente. Así, la servidumbre de recibir las aguas lluvias del vecino es unq servidumbre continua, y sin embargo, no se ejerce continuamente; por la inversa, la servidumbre de recibir las aguas de una mina, que se sacan mediante alguna comba o maquinaria, aunque se trabaje día y noche sin interrupción, sería discontinua. Lo esencial en esta distinción es que las continuas no requieren hecho actual del hombre, y las discontinuas lo requieren. Servidumbre aparente es la que está continuamente a la vista, anunciándose por trabajos exteriores, como la de tránsito, cuando se hace por una senda o por una puerta especialmente destinada a él, la de acueducto, .etc.; e inaparente, la que no se conoce por una señal exterior; como la misma de tránsito, cuando carece de estas dos circunstancias, la servidumbre de no edificar o de edificar solamente hasta cierta altura determinada (jus non altius tollendi). El carácter de la apariencia depende de un hecho accidental y no de la naturaleza de las servidumbres. Así, una servidumbre como la de tránsito puede ser aparente o inaparente, según la forma como se presenta. 357. Según su fuente u origen.-Atendiendo a su origen, las servidumbres se clasifican en naturales legales y voluntarias. Son naturales las que provienen de la natural situación de los

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lugares, legales las que son impuestas por la ley, y voluntarias las qve son constituídas por un hecho del hombre (art. 831). En rigor, las servidumbres naturales quedan comprendidas dentro de la categoría de las legales, desde que ambas son establecidas por la ley; pero debidamente analizadas unas y otras, no tienen el mismo origen. Las primeras tienen por causa la obra de la naturaleza, y las legislaciones se han visto en todo tiempo obligadas a reconocerlas; y las segundas, aunque alguna relación tienen con la natural situación de los lugares, son establecidas más o menos arbitrariamente por el legislador. Como principio general, en las servidumbres natt,Irales no se debe indemnización al predio sirviente, desde que son impuestas ¡:or la naturaleza; en las legales, como impuestas por la autoridad pública, debe de ordinario indemnizarse equitativamente ai propietario del predio sirviente. 358. Servidumbres naturales.- Son relativas al escurrimiento natural de las aguas y consisten en el gravamen que tiene el predio inferior, de recibir las aguas que descienden del predio superior naturalmente, es decir, sin que la mano del hombre contribuya a ello. No se puede por consiguiente dirigir un albañal o acequia sobre el predio vecino, si no se ha constituído esta servidumbre especial (art. 833); y si de hecho se dirigiere, el dueño del predio inferior no está obligado a recibirlas, y si éste hace obras para impedir la entrada de ellas a su propiedad, no es responsable de los daños que atajadas de esa manera y sin intención de ocasionarlos, puedan causar en las tierras o edificios ajenos. (Art. 938). Pero si las aguas descienden naturalmente, el dueño del predio inferior no sólo está obligado a recibirlas, sino que está obligado también a remover el embarazo que sufra el curso ordinario de las aguas a causa del cieno, piedras, palos, u otras materias que el agua acarrea y deposita, para que las aguas vuelvan a su antiguo curso, o bien, a permitir que lo hagan los dueños de las heredades en que esta alteración del curso del agua cause perjuicio, repartiéndose los gastos de la limpia o desembarazo entre los dueños de los predios a prorrata del beneficio que reporten del agua. (Art. 939). Además, el dueño del predio inferior tiene prohibición de hacer

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cosa alguna que estorbe la servidumbre natural, y ~i hiciere estacadas, paredes u otras labores que tuerzan. la dirección de las aguas corrientes, de manera que se derramen sobre el suelo ajeno, etc., será obligado a deshacerlas modificarlas, resarciendo los perjuicios a los interesados. (Art. 936). Pero esto no significa que el dueño de un predio no pueda ejecutar trabajos de defensa, que sin alterar u obstruir el curso ordinario de las aguas, preserven su propiedad de inundaciones o avenidas. Por su parte, el dueño del predio superior no puede hacer cosa alguna que agrave la servidumbre. Esta servidumbre natural es aplicable no sólo a las a~as de lluvia y a las que manan por infiltración o proceden del derretimiento de las nieves, sino también a las aguas que brotan de las fuentes y corren de las heredades altas a las bajas, por obra de la naturaleza. Pero no se aplica a las aguas del servicio doméstico, ni a las que se han sacado reunido por medios artificiales, ni a las de lluvia que caen de los tejados, porque en todas estas ha intervenido la mano del hombre. Respecto al derecho que el dueño de una heredad tiene para usar de las aguas que corren por ella o por un deslinde, lo estUdiaremos más adelante al tratar del régimen de las aguas.

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Servidumbres legales 359. Servidumbres legales.-Son relativas al uso público o a la utilidad de los ·particulares. Las servidumbres legales relativas al uso público son: el uso de las riberas en cuanto es necesario para la navegación· o flote, y las demás determinadas por los reglamentos u ordenanzas respectivas. Estas últimas son materia de otros estudios; nos ocuparemos primeramente de la servidumbre relativa al uso de las riberas que establece el Código Civil. Los dueños de las riberas serán obligados a dej ar libre el espacio

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necesario para la navegación o flote a la sirga, y tolerarán que los navegantes saquen sus barcas y balsas a tierra, las aseguren a los árboles, las carenen, sequen sus velas, compren los efectos que libremente quieran vendérseles y vendan a los riberanos los suyos; pero sin permiso del respectivo riberano y de la autoridad local no podrán establecer ventas públicas. El propietario riberano no podrá cortar el árbol a que actualmente estuviere atada una nave, barca o balsa. (Art. 840). Las riberas de los ríos navegables o flotables, de que trata esta disposición, pertenecen a los dueños de las heredades contiguas, pero están gravadas en interés público con la anterior servidumbre a favor de un bien nacional de uso público, como lo es el río o corriente de agua navegable o flotable, en la forma contemplada en la disposición anteriormente transcrita. Los árboles existentes en las riberas pertenecen a los dueños de las heredades inmediatas, y éstos pueden por consiguiente cortarlos y hacer de ellos lo que quieran; pero si al tiempo de cortar alguno, estuviese atada en él alguna nave, se debe suspender la corta, porque ella contrariaría el goce de una servidumbre de uso público, como es la de que tratamos. Las servidumbres legales de la segunda especie son asimismo determinadas por las ordenanzas de policía rural. Aquí se trata especialmente de la de demarcación, cerramiento, tránsito, medianería, acueducto, luz y vista. (Art. 841). 360. Demarcación.- Se llama demarcación la operación que tiene por objeto fijar la linea que separa dos predios colindantes de distintos dueños, señalándola por medio de signos materiales. Todo dueño de un predio tiene derecho a que se fijen los límites que lo separan de los predios colindantes, y podrá exigir a los respectivos dueños que concurran a ello, haciéndose la demarcación a expensas comunes. (Art. 842). . La demarcadón es una operación cor.tradictoria, es decir, que necesita el concurso de los dos propietarios contiguos; sin ese concurso la operación no tiene valor legal alguno. Ella es fácil de realizar examinando los títulos de propiedad y trazando conforme a ellos la línea divisoria, de modo que cada predio

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tenga la superficie que indican los títulos; pero si cada uno de los propietarios contiguos pretende tener derecho a una faja determinada de terreno, y hay desacuerdo sobre el lugar por donde ha de pasar la línea divisoria, en este caso se convierte en una verdadera cuestión reivindicatoria o de dominio, y no podría re,solverse sumariamente, sino eh un juicio ordinario o de lato conocimiento. El derecho de los propietarios de pedir la demarcación es imprescriptible, en el sentido de que no expira por el transcurso del tiempo, aunque no se haya hecho uso de él; pero no podría renovarse una vez efectuada la demarcación en forma legal. Una vez hecha la demarcación, deben mantenerse en su lugar los mojones que fijan el deslinde, y si se quitare de su lugar. alguno de ellos, el dueño del predio perjudicado tiene derecho para pedir que el que 10 ha quitado lo reponga a su costa y le indemnice de los daños que de la remoción se le hubieren originado, sin perjuicio de las penas con que las leyes castiguen el delito. (Art. 843). Nuestro Código estudia la demarcación y el cerramiento entre las servidumbres; pero debemos tener presente que ellas presentan algunas particularidades; propiamente las servidumbres no obligan al propietario del predio sirviente sino a una simple absJención, mientras que en la demarcación y el cerramiento la ley obliga a los propietarios vecinos a una verdadera prestaci6n, 10 cual motiva la opinión de algunos tratadistas que critican su clasificación entre las servidumbres. En concepto de ellos, la vecindad ~ un cuasi contrato que da origen a estas obligaciones. . 861. Cerramiento. - Esta servidumbre importa un doble elemento. a) El derecho que tiene el dueño de un predio para cerrarlo o cercarlo por todas partes, sin perjuicio de las ~ervidumbres constituídas a favor de otros predios. El cerramiento podrá consistir en paredes, fosos, cercas vivas o muertas. (Art. 844). El derecho de cerramiento de un predio no envuelve la extinción de las servidumbres que lo ,gravan; todas ellas deben respetarse. Así, la servidumbre de tránsito sería incompatible con el total cerramiento del predio que la soporta, y el dueño del predio dominante

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podría reclamar si no se dejara abierto el espacio necesario para el ejercicio de la servidumbre. Si el dueño hace el cerramiento del predio a su costa y en su proPio terreno, podrá hacerlo de la calidad y dimensiones que quiera; y el propietario colindante no podrá servirse de la pared, foso o cerca, para ningún objeto', a no ser que haya adquirido este derecho por título o por prescripción de diez años contados como para la adquisición del dominio (art. 845). El Código establece el derecho de los dueños para cerrar sus predios, pero este cerramiento no siempre es voluntario. Hay casos en que puede ser obligatorio; la Ley Orgánica de Municipalidades da a estas corporaciones el derecho de exigir el cerramiento de los sitios abiertos al costado de los lugares de uso público. b) Estimando nuestros legisladores que el cierre de las propiedades es de gran importancia para el desarrollo de la agricultura y para la seguridad pública, no sólo reconoce el derecho del dueño de un predio para cerrarlo, sino que le da la facultad-que no le otorgan otras legislaciones-de obligar a los dueños de los predios colindantes a que concurran a la construcción y reparación de cercas divisorias comunes, que pueden consistir en paredes, fosos, cercas vivas o muertas. Si los propietarios no se ponen de acuerdo sobre el modo y forma de la concurrencia, el juez la reglará de manera que no se imponga a ninguno un gravamen ruinoso. En las ciudades, las ordenanzas de policía exigen que todo cerramiento se haga con material sólido. La cerca divisoria construída a expensas comunes estará sujeta a la servidumbre de medianería (art. 846), de la cual trataremos más adelante. 362. Tránsito.-Si un predio se halla destituído de toda comunicación con el camino público por la interposición de otros predios, el dueño del primero tendrá derecho para imponer a los otros la servidumbre de tránsito, en cuanto fuere indispensable para el uso y beneficio de su predio, pagando el valor del terreno necesario para la servidumbre y resarciendo todo otro perjuicio. Si las partes no se convienen, se reglará por peritos tanto el

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importe de la indemnización como el ejercici,o de la servidumbre. (Arrículos 847 y 848). Se desprende de los artículos transcritos, que el procedimiento para establecer la servidumbre de tránsito consiste en que el propietario del fundo, que no tiene salida al camino, procure previamente un acuerdo amigable con los propietarios de los predios que van a sufrir el gravamen; y si este acuerdo no se obtuviere, la parte que reclama el derecho de servidumbre, debe ocurrir al juez, para que en vista del informe pericial, determine lo conveniente sobre el monto de la indemnización y la forma en que debe ejercitarse la servidumbre. No dice la ley cuáles son las reglas que pueden servir de base para determinar la forma deJa servidumbre; pero es evidente que su dirección será ordinariamente por el trayecto más corto que comunique el predio dominante con el camino público, salvo que. el trazado en esa dirección ocasione al predio sirviente o a] dominante perjuicios muy graves, en cuyo evento el juez tratará de conciliar en lo posible los intereses de' ambas partes, decidiendo en caso de duda a favor de las heredades sirvientes, tal como en un caso análogo lo establece el Código para la servidumbre de acueducto, Si concedida la servidumbre de tránsito en conformidad a las reglas anteriores, llega a no ser indispensable' para el predio dominante, por la adquisición de terrenos que le dan un acceso cómodo al camino o por otro medio, el dueño del prediO sirviente tendrá derecho para pedir que se le exonere de la servidumbre, restituyendo lo que, al establecerse ésta, se le hubiere pagado por el valor del terreno. (Art. 849), Si se vende o permuta alguna. parte de un predio, o si es adjudicada a cualquiera de los que la poseían pro indiviso, y en consecuencia esta parte viene a quedar separada del camino, se entenderá concedida a favor de ella una servidumbre de t.ránsito, sin indemnización alguna. (Art. 850). Esta disposición, generalmente admitida en otras legislaciones, se funda en consideraciones de derecho y equidad; no sería justo ni equitativo .que los particulares que dividen una propiedad, hiciesen recaer sobre sus vecinos el gravamen de la servidumbre de tránsito,

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cuando por un hecho de ellos viene a quedar incomunicada una parte de la antigua propiedad; el camino que la hijuela incomunicada necesite para su servicio debe ser dado por los copartícipes del terreno primitivo. 363. Medianería.-Es una servidumbre legal en virtud de la cual los dueños de dos predios vecinos que tienen paredes, fosos o cercas divisorias comunes, están sujetos a las obligaciones recíprocas que van a expresarse. (Art. 851). Es éste uno de los casos de indivisión forzada de una cosa que por su llaturaleza está destinada al servicio común de dos o más propiedades; la propiedad permanece indivisa indefinidamente mientras subsiste la servidumbre de medianería. En rigor, el muro medianero debería considerarse dividido por mitad en dos partes iguales, una para cada propietario; pero siendo estas partes, por su naturaleza, inseparables, necesariamente la muralla se considera indivisa y común a los dos predios en todo su ancho. , Entre los romanos eran poco frecuentes los muros medianeros; la ley de las Doce Tablas obligaba a los propietarios a dejar un pequeño espacio libre entre su construcción y la propiedad de su vecino; pero posteriormente se fué haciendo frecuente la construcción de muros medianeros, y hoy día constituyen la costumbre general. Prueba de la medianería. Título.-El derecho de medianería de la muralla divisoria con el vecino debería regularmente proceder del título de dominio de la propiedad o de otro posterior, en forma tal, que pudiera oponerse al propietario vecino, ya por haber éste intervenido en el acto, 6 por proceder de un antecesor común a ambos propietarios; pero no siempre queda constancia del derecho de medianería en los títulos de dominio; o bien, el título no reune las condiciones necesarias para oponerlo al propietario vecino, que no ha intervenido en él, ni directamente ni en la persona de su antecesor; por 10 cual la ley determina que, a falta del título, puede establecerse el derecho de medianería por otros prccedimientos. Señales que acreditan la medíanería.-A falta de título, puede establecerse el derecho por alguna señal que indique que se ha hecho el cerramiento de acuerdo y a expensas comunes (art. 852) entre

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los propietarios vecinos, Así, el propietario que levanta sin el concurso de su vecino una muralla divisoria, la hace de manera que todas las aguas lluvias caigan del lado de su prcpiedad, desde que él no tiene derecho para arrojarlas, ni siquiera en parte, al predio vecino; si hace un foso de separación, por su exclusiva cuenta, toda la tierra que saque, la arrojará del lado de su propieqad, porque no puede ocupar el terreno del vecino sin que éste le dé el permiso necesario. Esas señales indican que en esos casos no hay derecho de medianería, porque no ha habido concurso de ambos propietarios. Presunciones dé medianería.-Todavía, a falta de título o de señales, la ley establece presunciones para facilitar la prueba de la medianería. Toda pared de separación entre dos edificios se presume medianera, pero sólo en la parte en que fuere común a los edificios mismos. Se presume medianero todo cerramiento entre corrales, jardines, campos, cuando cada una de las superficies contiguas esté cerrada por todos lados; si una sola está cerrada de este modo, se presume que el cerramiento le pertenece exclusivamente. (Art. 853). Facultad de adquirir la mediánería.-A fin de evitar las pérdidas de terreno, de material y de obra de mano que importaríá t11 construcción de un mUro divisorio por . parte de cada propietario contiguo, la, ley establece el derecho que tiene el dueño de un predio, en todos los casos, y aun cuando conste que una cerca o pt;1.Téd diviso": ria pertenece exclusivamente a uno de los predios contiguos, para hacerla medianera, en todo o en parte, aun sin el consentimiento de su vecino, pagándole la mitad del valor del terreno en que está hecho el cerramiento, y la mitad del valor actual de la porción de cerramiento cuya medianería pretende (art. 854). Esta venta forzada que hace a su vecino el que antes era dueño exclusivo de la muralla, participa de los caracteres jurídicos de la expropiación y del contrato de venta. Obsérvese que hay derecho para adquirir la medianería no sólo de una par-ed sino también de una cerca divisoria; la ley sólo se olvidó de los fosos divisorios.

Derechos y obligaciones de los medianeros. a) .-Cualquiera de

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los dos condueños que quiera servirse de la pared medianera para edificar sobre ella o hacerla sostener el peso de una construcción nueva, debe primero solicitar el consentimiento de su vecino, y si éste 10 rehusa, provocará un juicio práctico en que se dicten las medidas necesarias para que la nueva construcción no dañe al vecino. En circunstancias ordinarias se entenderá que cualquiera de los condueños de una pared medianera puede edificar sobre ella, introduciendo maderos hasta la distancia de un decímetro de la superficie opuesta; y que si el vecino quisiere por su parte introducir maderos en el mismo paraje o hacer una chimenea, tendrá derecho de recortar los maderos de su vecino hasta el medio de la pared, sin dislocarlos. (Art. 855). Todo medianero como condueño de la pared, tiene derecho para apoyar en ella su edificio; pero como la pared no le pertenece exclusivamente, debe solicitar el consentimiento del otro condueño. Al apoyar su edificio necesita introducir vigas o maderos, lo que le permite la ley, respetando los derechos del otro dueño, para 10 cual el Código ha recurrido a un arbitrio que consulta todos los intereses. No siendo las murallas de las construcciones modernas de tanto espesor como 10 eran antiguamente, permite la ley embutir los maderos hasta la distancia de un decímetro de la superficie opuesta, calculando así que no se destruya la doble capa de reboque y enlucido que forma el re~stimiento del lado opuesto del muro, pero siempre que el otro condueño no introdujere maderos en el mismo paraje, porque entonces cada uno llegará con sus maderos sólo hasta la mitad de la pared. b) Si se trata de pozos, letrinas, caballerizas, chimeneas, hogares, fraguas, hornos u otras obras de que pueda resultar daño a los edificios o heredades vecinas, deberán observarse las reglas prescritas por las ordenanzas generales o locales, sea medianera o no la pared divisoria. Lo mismo se aplica a los depósitos de pólvora, de materias húmedas o infectas, y de todo lo que pueda dañar a la solidez, seguridad y salubridad de los edificios. (Art. 856). El principio que rige esta disposición no es propio ni especial

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de la servidumbre de medianería; es una aplicación de la limitación general del dominio, que autoriza el libre goce de la cosa, no siendo contra derecho ajeno. Por lo demás, esta disposición es análoga a la del artículo 941, y habría tenido mejor cabida en el título de las acciones posesorias especiales. c) Cualquiera de los condueños tiene el derecho de. elevar la pared medianera, en cuanto lo permitan las ordenanzas generales o locales, sujetándose a las reglas siguientes: 1. a La nueva obra será enteramente a su costa. 2. a Pagará al vecino a título de indemnización por el aumento de peso que va a cargar sobre la pared medianera, la sexta parte de lo que valga la obra nueva. 3. a Pagará la misma idemnización todas las veces que se trate .de reconstruir la pared medianera. 4. a Será obligado a elevar a su costa las chimeneas del vecino situadas en la pared medianera. S.a Si la pared medianera no es bastante sqlida para soportar el aumento de peso, la reconstruirá a su costa. indemnizando al vecino por la remoción y reposición de teda 10 que por el lado de éste cargaba sobre la pared o estaba pegado a ella. 6. o Si reconstruyendo la pared medianera, fuera necesario aumentar su espesor, se tomará este aumento sobre el terreno del que construya la obra nueva; y 7. o El vecino podrá en todo tiempo adquirir la medianería de la parte nuevamente levantada, pagando la mitad del costo total de ésta y el valor de la mitad del terreno sobre que se haya extendido la pared medianera, según el inciso anterior. (Art. 857). En el presente caso, la ley faculta a los condueños para hacer gravitar el peso de una construcción exclusivamente propia sobre la pared medianera; es ésta una agravación necesaria de la servidumbre en provecho exclusivo de uno de los medianeros, que la ley creyó equitativo compensar, estableciendo un sistema de indemnizaciones que resarzan los perjuicios que sufre el otro medianero. La ley fija la indemnización por aumento de peso en una sexta parte de lo que

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valga la obra nueva, evitando así el libre arbitrio del juez en esa . apreClaClOn. La indemnización por el peso de la nueva pared deberá pagarse de nuevo, cada vez que haya necesidad de reconstruir la pared medianera, porque la pared reconstruída sufrirá lo mismo que la antigua las consecuencias del peso que carga sobre ella. La reconstrucción de la muralla y el ensanche del terreno para aumentar su espesor, en los casos de los incisos 5. o y 6. o, se hacen a expensas del dueño de la obra nueva, porque él es quien va a reportar exclusivamente el provecho. El que reconstruye la pared deberá indemnizar al vecino por la remoción :Y repos leión de todo lo que por el lado de éste cargaba sobre la pared o estaba pegado a ella, pero no pagará otra clase de perjuicios. d) Las expensas de construcción, conservación y reparación del cerramiento serán a cargo de todos los que tengan derecho de propiedad en él, a prorrata de los respectivos derechos. Sin embargo, podrá cualquiera de ellos exonerarse de este cargo, abandonando su derecho de medianería, pero sólo cuando el cerramiento no consista en· una pared que sostenga un edificio de su pertenencia (art. 858). La parte primera de este artículo es una aplicación de lo que el Código dispone en el artículo 2309, respecto de los comuneros de una cosa. La