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Mezcla de blues y reggae

Desesperada la noche por la noche,


me escurría un poco de todo, me dejaba ver por un momento una vida de 5 minutos junto a tu cabello,
el reflejo, lo juro, te dejaba verme mejor,
y yo advertí que te alegraba, no dudé en el pensamiento, pero no me acerqué.
Hablabas porque yo no y además de mis gustos como tuyos, llegabas a admirar las vueltas de la luna y, me lo comunicabas quemándote,
para no hacerme enojar.
Te excusaste en los mosquitos que se llenaban de mí para tocarme las manos y,
rogabas a los colores de tu playa, que no dejan de ser muchos, que no te soltara, entonces me reí así como te gusto,
y la que leía dejó de hacerlo, así que te solté porque tocaba aplaudir.

Inhalaba yo el desvelo,
y a veces me dormía
no tanto como los muebles porque a mí me fallan los pies
entonces brevemente me despertaba
y me convertía en algo vago, no habitado y suficientemente triste como para no querer sentir
O
Se me fue agudizando el olfato
llevé la sonrisa donde siempre y no vi alegría, si, es que siempre me rio triste.
Sospecho que nada ha cambiado y que está como alguna vez,
dibujada yo en escenas, creyendo que no desafino, volviéndome más triste y acercándome a lo demás.

Pasaron quebrados mis días como rayos,


recorrido de calles que cambiaban sin sentido de noche a día,
y,
moraba yo
en naditas resplandecientes, naranjas y demás colores,
imaginaba emes muertas, con la boca tapada, ¡pero qué cosas!
y saber que solo pasaron quebrados mis días